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                    <text>AQUINO Tu. DE. In Aristotelis "de Anima" commentarium (Ed. A. Pirotta), Turin,
Marietti, 1925. I vol. XII-307 pp.
-Summa Theologica, Ed. B.A.C., Madrid, 1952. (5 vols.).
-Quaestiones Disputatae -2 vols- (Ed. R. Spiazzi), Ed. VIII, Turin, Marietti, 1949.

O tras fuentes:
ARMSTRONG, A. H., An Introduction to Ancient Ph11osophy, Westminster, Newman
Press, 1949, xvi-241 pp.
BRENTANO FRANZ, Aristóteles ( tr. M. Sánchez Barbado) , Barcelona, Labor, 1930, 190 pp.
CoPLESTON, S. l., ANTONIO, ArusTÓTELEs, Tratado del Alma, (Texto, traducción directa
del griego con estudio introductorio), Bs. Aires, Espasa-Calpe, 1944, 264 pp.
FROEBES, S. l., JosEF, Psychologia Speculatiua, 2 vols., Friburgo, Herder, 1927.
]AEGER WERNER, Aristotle -Fundamentals of the History of his developement- (tr. R.
Robinson), 2a. Ed. ( with two app.), Oxford, Clarendon Press, 1948, 475 pp.
MEYER HANs, Thomas uon Aquin -Sein system und seine geistesgechichteliche stellung-, Bonn, Hanstein, 1938, xii-641 pp.
MoRÁ,N, S. l., IAcoaus, Psychologia, 2 vols. (Cursus Philosophicus Collegii Maximi
Ysletensis, S. l., Pars V), México, Buena Prensa, 1949.
NuYENS FRANgors, L'Euolution de Psychologie D'Aristote -prólogo de M. Mansion-,
( tr. del holandés por M. Théo Schillings), Louvain, Editions de l'lnstitut Supérieur
de Philosophie, 1948, xv-353 pp.
Ross, W. DAVID, Aristotle, 5a. Ed., London, Methuen, 1949, vii-300 pp.
, SHUTE CLARENCE, La Psicología de Aristóteles ( tr. E. San Martín), Puebla, J. M.
Cajica, 1946, 203 pp.
SIWEK, S. I., PAuLus, Aristotelis De Anima Libri Tres, Grece et Latine (Edidit,
versione auxit, notis illustravit), Roma, Pont. Univ. Gregoriana, 1946 (en tres
fascículos), 358 pp. en total.
SiiRCHER JosEF, Aristoteles' Werk Und Geits -untersucht und dargestellt-, Paderbom, F. Schoning, 1952, 453 pp. y 3 láminas.

288

Sección Segunda
LETRAS

�ALGUNAS VARIANTES TEXTUALES EN EL ROMANCE "A FILLA
DO REI DE FRANCIA" DEL ROMANCERO POPULAR GALLEGO
Lrc. EnuARDo GUERRA CASTELLANOS
Centro de Estudios Humanísticos
Universidad de Nuevo León.
Escuela de Letras del I.T.E.S.M.

AL REVISAR EL "Romanceiro Popular Galego de Tradizion Oral", recogido por
Carré Alvarellos, hemos encontrado el conocido romance "La Hija del Rey de
Francia", consignado también en el Romancero Peninsular y en lengua castellana.1
Esta situación, arriba apuntada, no causa extrañeza alguna, si pensamos en
ese fondo popular común de la tradición que necesariamente existe en los inicios de nuestras literaturas. Fondo popular que se extiende indiscutiblemente en
lo largo y ancho de la Península Ibérica, dando por resultado una serie de coincidencias, interpolaciones y comunicaciones entre las diversas regiones de la
rmsma.
Hay, sin embargo, en este particular romance, un dato de interés especial.
En el mismo Romanceiro Galego encontramos el poema consignado en cuatro ocasiones, correspondiendo cada una de ellas a distintas regiones de Galicia.
La situación del Romance cambia considerablemente, de esta manera, ya
que cada uno representa una variante con respecto a los demás.
En una primera observación de las cuatro muestras, encontramos que dos
de ellas presentan una fuente común. Los Romances prácticamente son iguales
y las variantes textuales que se destacan no afectan en mucho su contenido general, aunque en cierta medida sí al índice estilístico de los mismos. Para distinguirlos les llamaremos "Al" y "AII".
1 El romance castellano ---consignado en el apéndice 1- presenta algunas variantes
con respecto al gallego. Véase sobre todo la personificación que se realiza en el Gallego:
"Eu íbame para Francia/ a Francia a moi ben garrida..." En tanto el Castellano:
"De Francia partió la niña/ de Francia la bien Guarnida.. ."

291

,,.

�Las otras dos muestras encierran mayor problema y, a nuestro parecer provienen de otra corriente textual distinta a la de "Al" y "AII". Les llamaremos

"B" y "C".
La variante "Al" nos presenta sesenta y cuatro versos octosilábicos, asonantados en los pares. Los cuatro primeros versos ya muestran divergencias con
la variante "AII". Dicen así:

soluta el camino hacia Francia, porque de esta manera evitará una serie de
rodeos que necesariamente dará "Al".
Dice "Al":
-Qué facés ahí doncela
senlleira, seu compañía?
-Eu íbame para Francia
onde padre e madre tiña,
errado había o camiño,
o camiño errado había,
se vos prouguer, cabaleiro
facerme has compañía
-Fólgome d'elo, señora,
fólgome en poder servila.

Eu íbame para Francia
a Francia a moi ben garrida
íbame para París
onde padre e madre tiña.

En tanto, la variante "AII", suprime los dos versos intermedios, e invierte
el orden de los términos del segundo (cuarto de "Al") , quedando :
Eu íbame para Francia
onde madre e padre tiña.

Evidentemente el cantor de la variante "AII" ha olvidado los versos intermedios, pero no sólo ésto, sino que al cambiar el orden de los términos en el
segundo verso (cuarto de la variante "Al"), ha introducido un rasgo de estilo,
presentando en primer término, ante los ojos del lector o los oídos del escucha,
la madre y posteriormente el padre. ¿ Matriarcado y patriarcado en las diversas
regiones de Galicia?
Los seis siguientes versos de la variante "Al" dicen:
Errado había o camiño
o camiño errado había
arrimárame a un castelo
por · atapar compañía
por y viña un escudeiro
cabalgando a sua guisa

y se corresponden a los versos tercero a octavo de la variante "AII". Presenta esta variante algunos datos de interés: el verso quinto dice "Arrimeime
a un castiñeiro", contra "Arrimárame a un castelo" de la variante "Al". El
verso sexto utiliza el verbo "AGARDAR" contra "ATOPAR" de "Al". El séptimo
y octavo versos nos muestran una variante de importancia. Dicen: "e vin vir
un cabaleiro/ que para Francia camiña", en tanto que "Al" dice "un escudeiro" y cabalga "a sua guisa". El cantor de "AII" define ya de manera ah-

En cambio en la variante "All" se evita el estribillo y todo se resuelve del
verso noveno al décimo tercero. Dice así:

-Que f acés aquí, doncela,
que f acés aquí, meniña?
-se vos prouguer, cabaleiro,
levádeme en compañía
-Fólgome d'elo, meniña...

Hay que observar el tratamiento, mucho más cariñoso y amable en "AII"
que en "Al", pues mientras se dice: "meniña", en cambio en "Al" ''Doncela
y Señora". Tratamiento este mucho más respetuoso y por tanto seco, sin vida.
Dice "Al" :
Apeouse do cabalo
por lle facer cortesía
pos a meniña a garupa
despois amontouse axiña.

El cantor de "AII" evita explicaciones y concretando dice en los versos
décimo cuarto y décimo quinto:
e a garupa do cabalo
descontadiño a subía

292
293 ·

�logrando en ello una mayor rapidez en el acontecer, sin por eso entorpecer la
. acción y el movimiento del romance.
Continúa "Al":

Aló pol-o monte abaixo
de amores a requería.
Ameniña desque oía
díxole con ousadía
-Tate, tate, cabaleiro,
non fagás tal vilanía,
eu sou filla d' un malato
cheo de malatería
e se vos a min chegardes
logo se vos pegaría. ..
"En "AII", el pasaje prácticamente es idéntico. Hay algunos giros del lenguaje distintos de "Al", pero no cambian en absoluto el tema. Anotamos algunas variantes de consideración: "Ende chegando a unha fraga" por "Aló
poi-o-monte abaixo". "Tente, tente, cabaleiro" por "Que seu filia d'un malato/
qu'está na malatería", en tanto "eu sou filia d'un malato/ cheo de malatería".
"Malato vos tornarías" por "logo se vos pegaría".
Cosa interesante es la supresión de dos versos en la variante "AII", los
cuales aparecen en "Al" y sirven de enlace y explicación a lo posterior. Dicen
así: "O cabaleiro co medo/ neu palabra respondía". Sin embargo en "AII",
pese a la economía expresiva, no se pierde el tema.
Más adelante dice "Al":

Andaron catro xornadas
y a Francia chegado tiñan
cando entraron en París
a meniña moito ría.
Mientras "AII":

Llama la atención, de inmediato, el dato temporal expresado en "Al", mientras se suprime en "AII": "Anclaron catro xornadas", en tanto "AII": "Foron
andando o camiño".
Más adelante dice "Al":

-De que vos rídes, señora
de que vos rídes, meniña?
Así f alou a doncela
ben oirés o que dicía
-Ríome do cabaleiro
e da sua cobardía,
teve a meniña nos brazos
a fer sua, ben podía,
por medo que a min chegado
malato se tornaría
seguiu andando camiño
catándolle cortesía.
Por otra parte "AII", en su economía evita, de nueva cuenta, explicaciones
y termina:

-De qué vos rídes, señora,
de qué vos rídes meniña?
-Ríome do cabaleiro
que cheo de cobardía
tivo a meniña nos brazos
e gardoulle cortesía.
"Al" continúa aún, mientras "AII" termina sin más complicaciones. El romance en la variante "AII" queda trunco.
Por otra parte tenemos la variante "B", la cual evidentemente es un fragmento de un romance mayor. La temática, sin embargo, está bordada sobre la
estructura de las variantes "Al" y "AII". Además, si observamos atentamente,
la variante "B" está en estrecha relación con la variante "U' en cuanto al acercamiento de temática. Tratemos de relacionarlas.

.

La variante "B" dice así:

Foron andando o camiño
y a Francia chegado habían
e nas portas de París
·a doncela moito ría.

· 294

-Tente, tente, cabaleiro,
tente, para onde vás;
malos fados me fadaron

295

�no ventre da miña nai.
Sete anos m5nos un día
n-esta oliveira hei d'estar;
non beberei auga fría,
nin comer cousa con sal;
malos fados me f adaron
no ventre da miña nai.
Tente, tente, cabaleiro,
tente, para onde vás.
-Se queres miña compaña,
tua me podes levar,
-Veña, pois, miña señora,
miña nena, veña xa.
Montouna no seu cabalo,
e perlo da vita xa,
a meniña ríse, ríse,
ríse e xa non pode mais.
-Por qué rís, miña señora,
de que vos rídes meniña.
-Ríome do cabaleiro,
da sua gran cobardía,
ter a meniña no campo
e catarlle cortesía.
-Volva cá, miña señora,
unha cousa me esquecía
-Non volverei meu amigo,
xa sei o que me quería,
mais seipa que anque volvese
a min non se atrevería;
encantos traio comigo
que ben defenderían,
e o home que a min chegase
moi caro lle costaría.
Hasta aquí llega el texto de "B". Compárese el verso inicial con el décimo
octavo de la variante "AII". Sin embargo, en "B" la temática varía, pues en
tanto "Al" y "AII", la exclamación surge como defensa de la dama ante
el arrebato amoroso, en "B", en cambio, surge como llamada de atención al
caballero que pasa. De aquí en adelante el desarrollo es distinto. Sin embargo,
296

hay algunos pasajes que vale la pena acercar a las variantes "Al" y "AII".
Por ejemplo: los versos diez y siete a veinte de la variante "B" con los versos
cuarenta de "Al" y veintisiete de "AII". En ellos se describe la situación de la
risa de la doncella. Hay que observar que en "B" la dama ríe hasta que "xa
non pode mais", en tanto que en "Al" y "AII" "a doncela moito ría". Posteriormente, ante esta situación, la respuesta desconcertada del caballero: En
"B": "-Por que rís, miña señora,/ de que vos rídes meniña". Mientras en
"Al" y "AII": "De qué vos rídes, señora,/ de que vos rídes meniña".
Luego, más tarde la respuesta más desconcertante aún de la dama. Dice
"B": "Ríome do cabaleiro, / da sua gran cobardía,/ ter a meniña no campo/
e catarlle cortesía". En tanto "Al" y "AII" ( con las variantes anotadas arriba): "-Ríome do cabaleiro/ e da sua cobardía,/ teve a meniña nos brazos/
a fer sua, ben podía,/ por medo que a min chegado/ malato se tornaría/ seguiu
andando camiño/ catándolle cortesía".
El caballero ante ésto quiere regresar. Véanse los versos veintisiete y veintiocho de "B" y compárense con los versos cincuenta y cinco a cincuenta y
ocho de "Al" que dicen:

-Perdoadme, señora
unha cousa me esquecía
habemos voltar a España
que n-eso me vai a vida.

La contestación de la dama no se hace esperar. Véanse los versos 29 a 36
de "B" y compárense con los versos 59 a 64 de "Al", los cuales dicen:
-Siga adiante cabaleiro
qu'eu atrás non voltaría
filia sou do rei de Francia
e da reina Constantina
y hei de premar agora
por me facer compañía.
Naturalmente en "B" la situación de la dama es distinta a la de "Al", sin
embargo la temática se desarrolla en una línea que hacia el final empieza a
ser divergente. Mucha más relación tiene este final con la variante "C", aunque con algunos términos cambiados.
La variante "C" 2 está compuesta por 53 versos octosilábicos. El comienzo
• Compárese esta variante con el Romance Castellano "La Infantina Encantada" consignado en el apéndice II. En el Romance Castellano no existe el elemento de recono-

297

�del Romance no tiene relación con "AI", "AII" y "B". Sin embargo hacia el
verso 21 empieza a tener cierto acercamiento, muy ambiguo, con "B". En el
verso 26 se presenta la situación del caballo, luego la risa de la doncella y la
pregunta desconcertada del caballero, su consiguiente respuesta y el deseo de
regresar por el camino andado. Temas estos ya documentados ampliamente en
"AI", "AII" y ''B".
Hacia el final la variante "C" se puede relacionar con "AI", en la cual la
hija del rey de Francia, promete recompensa al caballero por "lle facer compañía", luego de descubrirse como tal. En "C", la doncella promete una espada
de oro a cambio de la de plata del caballero. Esta promesa la lleva, posteriormente, a descubrirse. Sin embargo en el descubrimiento se presenta un nuevo
factor: el reconocimiento o anagnórisis -a la manera clásica. Ella es hija
del rey de España y el caballero lo es también. Son hermanos. Veamos el fragmento por el interés que reviste.

hoxe s'acaban os anos
e mañan compres'o día
donde se puede ver la implicación temática.
Estos datos nos hacen pensar en una fuente -desgraciadamente desconocida- común a ambas corrientes textuales.3

APÉNDICE

I

Romance que dice: ''De Francia partió la niña". 4

De Francia partió la niña,
de Francia la bien guarnida:
íbase para París,
do padre y madre tenía.
Errado lleva el camino,
errada lleva la guía;
arrimárase á un roble
por esperar compañía.
Vió venir un caballero,
que á París lleva la guía.
La niña desque lo vido,
de esta suerte le decía:
--Si te place, caballero,
llévesme en tu compañía.
-Pláceme -dijo- señora;
pláceme -dijo- mi vida-.
Apeóse del caballo
por hacelle cortesía;
puso la niña en las ancas
y él subiérase en la silla.
En el medio del camino,
de amores la requería.
La niña desque lo oyera
díjole con osadía:

-Adiante, meu cabaleiro,
non use de villanía.
S'a sua espada é de prata
meu pai d' ouro ll'a daría
-Quén era ese teu pai
que tanto ouro tería?
-Mi padre era rei de España
mi madre, doña María
-Por las señas que me das
tu eres hermana mía
-Esperten meus pais, esperten;
esperten con _alegría
pensei traguerlles esposa
y unha miña irmá traguía.
Por otra parte, entre "B" y "C" hay algunos elementos comunes que no
están documentados en "AI" y "AII". Véanse por ejemplo los versos tres a
diez de la variante "B" y compárense con:

-Estou cumpriendo unha f ada
que me botou unha tía
3

cimiento. La doncella es hija del "gran rey/ y de la reina de Hungría". El final no responde a nuestra variante "C". Sin embargo los versos iniciales de ambos son idénticos.

298

Consignamos el texto completo de la variante "C" en el apéndice III.
• DÍAz-PLAJA, GUILLERMO. Antología Mayor de la Literatura Española. Vol. I. Edit.
Labor. Barcelona, 1958, p. 648.

299

�-Tate, tate, caballero,
no hagáis tal villanía:
hija soy de un malato
y de una malatía;
el hombre que á mí llegase
malato se tornaría-.
El caballero con temor
palabra no respondía.
A la entrada de París
la niña se sonreía.
-¿ De qué vos reís, señora?
¿De qué vos reís, mi vida?
-Ríome del caballero,
y de su gran cobardía.
Tener la niña en el campo,
y catarle cortesía!Caballero con vergüenza
estas palabras decía:
-Vuelta, vuelta, mi señora,
que una cosa se me olvida-.
La niña como discreta dijo:
-Yo no volvería;
ni persona, aunque volviese,
en mi cuerpo tocaría:
hija soy del rey de Francia
y de la reina Constantina;
el hombre que á mí llegase
muy caro le cost.aría-.

APÉNDICE

II

Consignamos en este apéndice dos variantes del romance castellano "La
Infantina Encantada".
A cazar va el caballero,
a cazar como solía,
los perros lleva cansados,
el halc6n p~rdido había;
andando, se le hizo noche

300

en una oscura montiña.
Sentárase al pie de un roble,
el más alto que allí había:
el tronc6n tenía de oro,
las ramas de plata fina;
levantando más los ojos
vió cosa de maravilla:
en la más altita rama
viera estar una infantina;
cabellos de su cabeza
con peine de oro partía,
y del lado que los parte,
toda la rama cubrían;
la luz de sus claros ojos
todo el monte esclarecía.
-No te espantes, caballero,
ni tengas tamaña grima;
hija soy yo del gran rey
y de la reina de Hungría;
hadaáronme siete hadas
en brazos de mi madrina,
que quedase por siete años
hadada en esta montiña.
Hoy hace los siete años,
mañana se cumple el día;
espéresme, caballero,
llévesme en tu compañía.
-Espereisme vos, señora,
hasta mañana, ese día;
madre· vieja tengo en casa,
buen consejo me daría.
La niña le despidiera
de enojo y malenconía:
-¡ Oh, mal haya el caballero
que al encanto no servía;
vase a tomar buen consejo,
y deja sola la niña!
Y a volvía el caballero,
muy buen consejo traía;
busca la montiña toda,

301

�ni halló roble, ni halló niña;
va corriendo, va llamando,
la niña no respondía.
Tendió los ojos al lejos,
vió tan gran caballería;
duques, condes y señores
por aquellos campos iban;
llevaban la linda infanta,
que era ya cumplido el día.
El triste del caballero
por muerto en tierra caía,
y desque en sí hubo tornado,
mano a la espada metía:
-Quien pierde lo que yo pierdo,
¿qué pena no merecía?
¡ Yo haré justicia en mí mismo,
aquí acabará mi vida!-" 5

ROMANCE DE LA lNFANTJNA

A cazar va el caballero,
á cazar como solía;
los perros lleva cansados,
el falcón perdido había;
arrimárase á un roble,
alto es á maravilla.
En una rama más alta,
viera estar una ínfantina;
cabellos de su cabeza
todo el roble cobrirían.
-No te espantes, caballero,
ni tengas tamaña grima.
Fija soy yo del buen rey
y la reina de Castilla;
siete fa das me fadaron
en brazos de un ama mía,
• MENÉNDEZ PmAL, RAMÓN. Flor Nueva de Romances Viejos, la. Eclic. (Col.
Austral No. 100), Eclit. Espasa-Calpe Argentina. Bs. As. 1939, pp. 223 y ss.

302

que andase los siete años
sola en esta montiña.
Hoy se cumplen los siete años,
ó mañana en aquel día:
por Dios ruego, caballero,
llévesme en tu compañía,
si quisieres, por mujer;
si no, sea por amiga.
-Esperéisme vos, señora,
fasta mañana, aquel día,
iré yo tomar consejo
de una madre que tenía-.
La niña le respondiera
y estas palabras decía:
-¡Oh mal haya el caballero
que sola deja la niña!El se va á tomar consejo,
y ella queda en la montiña.
Aconsejóle su madre
la tomase por amiga.
Cuando volvió el caballero
no la hallara en la montiña:
vídola que la llevaban
con muy gran caballería.
El caballero des la vido
en el suelo se caía;
desque en sí hubo tornado
estas palabras decía:
-Caballero que tal pierde,
muy gran pena merecía;
yo mesme seré el alcalde,
yo me seré la justicia:
que le corten pies y manos
y lo arrastren por la villa.6

• DÍAz-PLAJ A, GUILLERMO. Antología Mayor de la Literatura Española. Vol. I.
Eclit. Labor. Barcelona, 1958, p. 643.

303

�APÉNDICE

III

¿Por qué te rf,s tu, miniña?
-Ríome do cabaleiro
e da sua cobardía
~Volta, volta, meu cabalo,
qu'a espada deixei perdida.
-Adiante, meu cabaleiro;
non use de villanía.
S'a sua espada é de prata
meu pai d' ouro ll'a daría
-Quén era ese teu pai
que tanto ouro tería?
-Mi padre era rei de España,
mi madre, doña María
-Por las señas que me das
tu eres hermana mía
-Esperten meus país, esperten;
esperten con alegría
Pensei traguerlles esposa
y unha miña irmá traguía.7

Transcribimos íntegra la variante "C".
A

INFANTA ENCANTADA

A caza va o cabaleiro
a caza, como solía
os perros leva cansados
y a caza non parecía
Escureceulle no monte,
n-unha escura montiña:
arrimárase a un roble
dos mais altos qu'alí había
Vindo poi-a meia noite
ergueu os olios arriba;
vira estar unha doncella,
vira estar unha miniña.
O pelo da sua cabeza
todo o roble recobría,
os dentes da sua boca
parecen a neve fría,
os olios da sua cara
todo o monte escrarecían
-¿ Qué fais ahí, la doncella?
¿Qué fais ahi la miniña?
- Estou cumprindo unha fada
que me botou unha tía:
hoxe s'acaban os anos
e mañan compres'o día
-Pois báixate díahi, miniña,
levareite no cabalo,
ou nas ancas, ou na silla
- Nas ancas non, cabaleiro,
qu'é grande descortesía;
na silla sin, qu'eu iría.
E no medio do camiño
a miniña se sorría
-¿PQr qué te rís tu doncella?

304

{

1
GARRÉ ALVARELLOS, Lo1s. Romanceiro Popular Galego de Tradizion Oral. Junta
de Província do Douro Litoral, Comissao de Etnografia e História. Vol. XVII. Porto,
1959, pp. 76 Y SS.

305
H20

�EL DANIELIS LUDUS DE LA CATEDRAL DE BEAUVAIS
Edición y traducción de L urs AsTEY V.
Instituto Tecnológico y de Estudios
Superiores de Monterrey

EL DANIELIS LUDUS es un drama litúrgico que pertenece al ciclo de Navidad
( cf. los vv. 290-301 y 409-16, así como el uso del himno Nuntium vobis). De

acuerdo con sus líneas iniciales, fue redactado en Beauvais, por un grupo de
jóvenes -sin duda estudiantes. Y sus vv. 6-10 y 206-09 autorizan a pensar que
se escribió para ser representado. Escenifica dos momentos de la leyenda de
Daniel en la corte de Babilonia: el banquete de Baltasar y la exaltación
de Daniel por Darío el medo -Daniel, V 1 a VI 27- fundiendo deliberadamente los dos pasajes de la Vulgata (VI 16-24 y XIV 28-41 ) que sitúan al
protagonista en el foso de los leones. Alude a otros episodios relatados en el
mismo libro: la locura de Nabucodonosor, el juicio de Susana y los viejos,
la derrota de Bel y el dragón (explicablemente confundidos estos dos últimos) .
Conoce asimismo el drama latino medieval de los profetas. En efecto, el oráculo
mesiánico que Daniel glosa -"Sanctus sanctorum veniet et unctio deficiet'' :
vv. 409-16 y cf. 298-301- y que no se halla en el texto bíblico, aparece desde
el siglo XI en las distintas versiones del Ordo prophetarum.1 Se sustenta, además, en una Historia de Daniel representando,2 obra de Hilario, discípulo de
Abelardo. Porque no sólo se dan ya en ésta la misma selección de los episodios
de Baltasar y de Darío para articular el soporte de la acción dramática, igual
fusión de las dos escenas que acontecen en el foso de los leones más la consiguiente presencia de Habacuc y, en condición embrionaria, la misma forma de
1
Ver ya el texto de San Marcial de Limoges: K. YouNG, The drama of the Medieval Church (Oxford, 1933), II 138-42. La profecía ocurre por primera vez, en forma
ligeramente diferente, en un Sermón de San Agustín obispo acerca del nacimiento del
Señor, escrito en el siglo VII, que es la fuente principal del ordo mencionado.
• Hilarii versus et ludi, ed. J. B. Fuller (Nueva York, 1929), 98-117.

307

�constituir la compos1c1on litúrgica a base de procesionales y de secuencias,
sino que ocurren también en ella elementos textuales y rítmicos concretos que
el Ludus desdobla o desarrolla. Así por ejemplo, la expresión inicial "Ad honorem tui, Christe" (v. 1) y el estribillo de un procesional cantado ante Daniel: "Gaudeamus, / laudes sibi debitas / referamus" (vv. 213-15 etcétera),
proceden de una laude a Darío: "Ad honorem tui, Dari, / quia decet [nos)
letari, / omnes ergo mente pari, / gaudeamus, / laudes tibi debitas / referamus", que se halla presente en la Historia. Y esta relación entre los dos dramas
hace posihle establecer la fecha de composición del primero entre el período
de la actividad literaria de Hilario (c. 1125-1140) y los años (entre 1227 y
1234) en que se escribió el manuscrito Egerton 2615, del Museo Británico, en
cuyos folios 95r-108r se conserva el único ejemplar conocido de aquél.3
El Danielis ludus -a cuyo texto acompaña una rica elaboradón musical,
apoyada en aproximadamente cincuenta diferentes melodías 4 - ha sido editado, con (m) o sin transcripción de la música, en (a) F. Danjou, "Le
théatre religieux et populaire au Xllle siecle: le Mystere de Daniel", Revue
de la Musique Religieuse, Populaire et Classique, 4 ( 1848), lám. 1-32 (primera
edición) (m) ; (b) E. de Coussemaker, Drames liturgiques du M oyen Age
( París, 1861), 49-82 (m) y lám. 3 (facsímil del fol. 95r del ms.) ; ( c) K.
Young, The drama of the Medieval Church (Oxford, 1933), II 290-301; (d)
G. Cohen, Anthologie du drame liturgique en France au Mayen Age (París,
1955; Lex Orandi, 19), 205-35 (con traducción); y (e) N. Greenberg, A
thirteenth-century musical drama: the plag of Daniel, edited f or modern performance (Nueva York, 1959), 3-111 (m) (con traducción). Al parecer, nunca había sido vertido al español anteriormente.
lncipit Danielis ludus
Ad honorem tui, Christe,
Danielis ludus iste
in Beluaco est inuentus,
et inuenit hunc inuentus.
Dum uenerit rex Balthasar, principes
sui cantabunt ante eum hanc prosam:

Principia el drama de Daniel
En honor a ti, Cristo,
este drama de Daniel
en Beauvais fue ideado,
y Jo ideó la juventud.
Mientras el rey Baltasar va llegando,
sus príncipes cantarán esta prosa delante
d e él:

• Para la fecha del manuscrito, ver E. K. CHAMBERS, The Mediaeval stage (Oxford,
1903), I 284-85. No se ve con claridad por qué Young acepta las Inismas fechas pero
declara que el manuscrito se escribió "durante la primera mitad del siglo XII" (op.
cit., 11 486).
• Ver W. L. SMOLDON, "Liturgical drama", en The new Oxford history o/ music, II:
Early Medieval music up to 1300, ed. A. Hugues (Londres, 1955), 213-19.

308

( 5) Astra tenenti cunctipotenti
turba uirilis et puerilis
contio plaudit.

Al todopoderoso que sustenta los as[tros
este grupo de hombres y de niños
reunido aclama.

Nam Danielem multa fidelem
et subiisse atque tulisse,
(10)
firmiter audit.

Porque las muchas cosas que el leal
sufrió y padeció,
[Daniel
las ha escuchado atentamente

Conuocat ad se rex sapientes
gramata dextre qui sibi dicant
enucleantes.
Que quia scribe non potuere
( 15) soluere, regi ilico muti
continuere.

Sed Danieli scripta legenti
mox patuere que prius illis
clausa fuere.

( 20) Quem quia uidit preualuisse
Balthasar illis, fertur, in aula
preposuisse.
Causa reperta non satis apta
destinat illum ore leonum
(25)
dilacerandum.

Sed, Deus, illos ante malignos
in Danielem tune uoluisti
esse benignos.
Huic quoque panis, ne sit inanis,
( 30) mittitur a te prepete uate
prandia dante.

Tune ascendat rex in solium, et satrape, ei applaudentes, dicant:
Rex, in eternum uiue!
Et rex apperiet os suum dicens:

Ante si convocó el rey a los sabios
para que le desentrañasen el Inisterio
de letras hechas por una mano.

Y como no les fue posible descifrar[las,
los escribas, mudos, frente al rey
permanecieron sin palabras.
Pero a Daniel, al leer lo escrito
luego se le manifestó lo que para ellos
estaba oculto.
[antes
Porque lo vio sobresalir,
Baltasar - e relata- lo antepuso
a ellos en palacio.
Una causa que se encontró, no lJlUy
[idónea,
luego lo destinó a ser desgarrado
por las fauces de unos leones.
Pero tú, Dios, quisiste que éstos,
malignos antes,
entonces con Daniel fuesen benignos.
También el pan, para que no des[falleciera,
le era enviado por ti, y, por el aire,
[un profeta
le llevó el alimento.
Entonces suba el rey a su trono y los
sátrapas, aclamándolo, digan:
¡ Vive, rey, para 'siempre!

Y el rey abrirá su boca y dirá:

309

�Vos qui paretis meis uocibus,
afferte uasa meis usibus
(35) que templo pater meus abstulit,
Iudeam grauiter cum perculit.

Vosotros que obedecéis a mis pa[labras,
traed para mi uso aquellos vasos
que mi padre retiró del templo
cuando con mano fuerte derribó a
Uudea.

Satrape, uasa deferentes, cantabunt
hanc prosam ad laudem regis:

Los sátrapas, al traer los vasos, cantarán
esta prosa en alabanza del rey:

(40)

lubilemus regi nostro
magno ac potenti.
Resonemus laude digna
uoce competenti.

Demos gloria a nuestro rey,
poderoso y grande.
Vibremos en su alabanza merecida,
con voz adecuada.

Resonet iocunda turba
sollempnibus odis.
Cytharizent, plaudant manus,
mille sonent modis.

Vibre, gozoso, este grupo,
con cantos solemnes.
Las manos toque la cítara, aplaudan,
suenen de muchos modos.

iudeorum templa
magna fecit, et hic regnat
eius per exempla.

Su padre, al destruir
los templos de los judíos,
realiro una gran hazaña, y él reina
por el ejemplo de aquél.

Pater eius spoliauit
regnum iudeorum:
hic exaltat sua festa
decore uasorum.

Su padre saqueó
el reino de los judios:
él da realce a sus fiestas
con la preciosidad de los vasos.

Hec sunt uasa regia

Es tos son los regios vasos
de los que fue despojada
Jerusalén, con los que se enriquece
Babilonia regia.

(45) Pater eius destruens

(50)

(55)

(60)

quibus spoliatur
Iherusalem et regalis
Babylon di tatur.
Presentemus Balthasar
ista regi nostro,
qui sic suos perornauit
purpura et ostro.

Llevémoslos ante
Baltasar, rey nuestro,
que tanto adorna a los suyos
con púrpura y múrice.

lste potens, iste fortis,
iste gloriosus,
iste probus, curialis,
decens et formosus.

El es fuerte, él potente,
él es glorioso,
él recto, él cortés,
pulido y hermoso.

(65) lubilemus regi tanto
uocibus canoris.

310

Demos gloria a rey tan grande,
con voz melodiosa.

( 70)

Resonemus omnes una
laudibus sonoris.

Vibremos todos a una
con alabanzas resonantes.

Ridens plaudit Babylon,
lherusalem plorat:
hec orbatur, hec triumphans,
Balthasar adorat.

Babilonia, riendo, aclama,
Jerusalén llora:
despojada ésta, aquélla, en triunfo,
a Baltasar adora.

Omnes ergo exultemus
tante potestati,
( 75) offerentes regis uasa
sue roaiestati.
Tune príncipes dicant:
Ecce sunt ante faciem tuam.

lnterim apparebit dextra in conspectu
regis, scribens in pariete Mane, Teche!,
Phares, Quam uidens, rex stupefactus
clamabit:
Vocate mathematicos,
caldeos et ariolos.
(80) Auruspices inquirite
et magos introducite.
Tune adducentur magi, qui dicent
regi:
Rex, in eternum uiue!
Adsumus ecce tibi.
Et rex:
Qui scripturam hanc legerit
(85) et sensum aperuerit,
sub illius potentia
subdetur Babylonia,
et insignitus purpura
torque fruetur aurea.

Illi uero, nescientes persoluere, clicent
regí:
(90) Nescimus persoluere
nec dare consilium
que sit superscriptio
nec manus inditium.

Alegrémonos, pues, todos,
por poder tan grande,
ofreciendo al rey los vasos
de su majestad.
Entonces digan los príncipes:
He aquí que se hallan delante de
[tu rostro.
Entre tanto, aparecerá una mano derecha a la vista del rey, escribiendo en
la pared Mane, Tecel, Fares. Al verla,
el rey, atónito, exclamará:
Llamad a los judiciarios,
a los astrólogos y a los adivinos.
Buscad a los arúspices
y haced venir a los magos.
Entonces serán traídos los magos, quienes dirán al rey:
¡ Vive, rey, para siempre!
Henos aquí ante ti.

Y el rey:
A quien lea esta inscripción
y descubra su sentido,

Babilonia quedará sometida
a su dominio
y, revestido él de púrpura,
usará un collar de oro.
Pero ellos, que no saben resolverla,
dirán al rey:
No sabemos resolver ni dar dictamen
sobre qué sea esta inscripción
ni sobre el presagio de la mano.

311

�Conductus regine uenientis ad regem:

Procesional de la reina que viene hacia el rey:

Tune príncipes, inuento Daniele, dicant el:

Entonces los pr'mcipes, una vez hallado Daniel, díganle:
Varón profeta de Dios, Daniel,
ven al rey.
Ven, porque ·desea
hablar contigo.

Cum doctorum et magorum
omnis adsit contio,
secum uoluit, neque soluit
(95)
que sit manus uisio,

Pues de los doctos y magos
se reumo todo el grupo
y meditaron, pero no resolvieron
qué ha sido la visión de la mano,

Vir propheta Dei, Daniel,
uien al roi.
Veni, desiderat
parler a toi.

ecce prudens, styrpe cluens,
diues curo potentia,
in uestitu deaurato
coniunx adest regia.

he aquí que ---prudente, de linaje
rica en poder[ilustre,
con un traje dorado
se presenta la esposa regia.

( 125) Pauet et turbatur, Daniel,
uien al roi.
Vellet quod nos latet
sauoir par toi.

( 100) Hec latentem promet uatem

( 105)

per cuius indicium
rex describí suum ibi
nouerit exitium.

Ella hará que se revele un profeta
por cuya predicción
[oculto
sabrá el rey y será informado
de su ruina.

Letis ergo hec uirago
comitetur plausibus,
cordis orís que sonoris
personetur uocibus.

Acompañen, por tanto, a esta señora
jubilosas aclamaciones
que, del corazón y de la boca,
resuenen con voz sonora.

Tune regina, ueniens, adorabit regem
dicens:
Rex, in eternum uiue!
Ut scribentis noscas ingenium,
( 11 O) rex Balthasar, audi consilium.

Rex audiens hec, uersus reginam uertet
faciem suam. Et regina dicat:
Curn Iudee captiuis populis
prophetie doctum oraculis
Danielem a sua patria
captiuauit patris uictoria.
( 115) Hic sub tuo uiuens imperio,
ut mandetur requirit racio.
Ergo manda ne sit dilatio,
nam docebit quod éelat uisio.

Tune dicat rex principibus su1s:
Vos Danielem querite,
( 120) et inuentum adducite.

312

Entonces la reina, al llegar, adorará
al rey diciendo:
¡ Vive, rey, para siempre!
Para que conozcas
el pensamiento del que ha escrito,
rey Baltasar, oye consejo.

El rey, al oír esto, volverá el rostro
hacia la reina. Y la reina diga:
Con las gentes cautivas de J udca,
un sabio en oráculos de profecía,
Daniel, fue traido cautivo de su
por la victoria de tu padre. [patria
Puesto que él vive bajo tu imperio,
la razón pide que lo cites.
Ordena pues que no haya tardanza,
pues él te hará saber lo que la vi[sión oculta.
Entonces diga el rey a sus príncipes:
Vosotros, buscad a Daniel
y, hallado, traedlo.

)

( 130)

Te ditabit donis, Daniel,
uien al roi,
si scripta poterit
aauoir par toi.

Et Daniel eis:

Se halla temeroso y conturbado,
ven al rey.
[Daniel,
Lo que se nos oculta quiere
saber por ti.
Te enriquecerá con sus dádivas,
ven al rey,
[Daniel,
si lo que está escrito puede
saber por ti.
Y Daniel a ellos:

Multum miror cuius consilio
me requirat regalis iussio.
( 135) Ibo tamen, et erit cognitum
per me gratis quod est abscondi[tum.

Me pregunto con mucho asombro
por consejo de quien
me requiere el mandato regio.
Iré no obstante, y gratuitamente
revelaré lo que está escondido.

Conductus Danielis uenientis ad regem:

Procesional de Daniel que viene hacia
el rey:

Hic uerus Dei famulus,
quem laudat onuüs populus,
cuius fama prudentie
( 140) est nota regis curie.
Cestui manda li rois par nos.

Daniel:
Pauper et exulans,
enuois al roi par uos.

Príncipes:
In iuuentutis gloria
plenus celesti gratia,

Este es un verdadero siervo de Dios
a quien alaba todo el pueblo,
la fama de cuya prudencia
se conoce en la corte del rey.
A éste citó el rey por medio de nos[otros.
Daniel:
Pobre y desterrado,
voy hacia el rey por medio de
[vosotros.
Los príncipes:
En la gloria de la juventud,
lleno de la gracia celestial,

313

�(145)

satis excellit omnibus
uirtute, uita, moribus.

Cestui manda li rois par nos.

Daniel:
Pauper et exulans,
enuois al roí par uos.

Principes:

Hic est cuius auxilio
( 150) soluetur illa uisio
in qua, seribente dextera,
mota sunt regis uiscera.
Cestui manda li rois par nos.

Daniel:
Pauper et exulans,
enuois al roi par uos.

Veniens Daniel ante regem, dicat e1:
( 155) Rex, in eternum uiue!
Et rex Danieli:
Tune Daniel nomine diceris,
huc adductus cum Iudee miseris?
Dicunt te habere Dei spiritum
et prescire quodlibet absconditum.

( 160) Si ergo potes scripturam soluere,
immensis rnuneribus ditabere.

Et Daniel regi:
Rex, tua nolo munera;
gratis soluetur litera.
Est autem hec solutio:

( 165) instat tibi confusio.
Pater tuus pre omnibus
potens olim potentibus,
turgens nimis superbia
deiectus est a gloria.
( 170) N am cum Deo non ambulans
sed sese Deum simulans,
uasa templo diripuit
que suo usu habuit.
Sed post multas insanias
( 175) tandem perdens diuitias,
forma nudatus hominis
pastum gustauit graminis.
Tu quoque eius filius,
non ipso minus impius,
(180) dum patris actus sequeris,
uasis eisdem uteris.
Quod quia Deo displicet,
instat tempus quo uindicet:
nam scripture indicium
( 185) minatur iam supplitium.
Et Mane, dicit Dominus,
est tui regni terminus.
Teche! libram significat
que te minorem indicat.
( 190) Phares, hoc est diuisio:
regnum transportat alío.

aventaja mucho a todos
en virtud, vida y costumbres.
A éste citó el rey por medio de nos[otros.
Daniel:
Pobre y desterrado,
voy hacia el rey por medio de
[vosotros.
Los príncipes:
Este es aquel con cuyo auxilio
se descifrará la visión
por la que, al escribir una mano,
fueron agitadas las entrañas del rey.
A éste citó el rey por medio de nos[otros.
Daniel:
Pobre y desterrado,
voy hacia el rey por medio de
[vosotros.
Al llegar Daniel ante el rey, dlgale:
¡ Vive, rey, para siempre!

Et rex:

Y el rey a Daniel:

Qui sic soluit latentia,
ornetur ueste regia.

¿ Te llamas tú Daniel,

traído aqul con los infelices de Ju[dea?
Dicen que tienes el espíritu de Dios
y que adivinas cualquier cosa escon[dida.
Si, entonces, puedes descifrar esta
[inscripción,
serás enriquecido con presentes in[contables.

I

Sedente Daniele iuxta regem, induto
ornamentis regalibus, exclamabit rex ad
principem militie:

Tolle uasa, princeps militie,
( 195) ne sint michi causa miserie.

tu perdición se aproxima.
Tu padre, poderoso en otro tiempo
sobre todos los poderosos,
hinchado de arrogancia excesiva
fue derribado de su gloria.
Pues, no caminando con Dios
sino fingiéndose Dios él mismo,
arrebató del templo los vasos
y los tomó para su uso.
Pero, después de muchas locuras,
al fin perdió su riqueza:
privado de la forma humana,
probó alimento de hierba.
Y tú también, hijo suyo
no menos impío que él,
siguiendo la conducta de tu padre
usas de los misl!los vasos.
Porque eso desplace a Dios,
la hora de su venganza se aproxima,
pues el presagio de la inscripción
proclama ya tu castigo.
Y Mane, dice el Señor,
es el término de tu reinado.
Tecel sigr¡ifica la balanza
que te señala como leve.
Fares quiere decir separación:
tu reino transfiere a otro.

Y el rey:
A quien asl descifró lo arcano,
atavlesele con vestidura regia.

Una vez sentado Daniel junto al rey,
vestido con los ornamentos reales, dirá en
voz alta el rey al principe de los ejércitos:
Llévate los vasos, príncipe de los
[ejércitos,
no vayan a serme causa de infor[tunio.

Y Daniel al rey:

Rey, no quiero tus presentes,
gratuitamente descifraré lo escrito.
Esta es la solución.

Tune, relicto palacio, referent uasa
satrape, et regina discedet. Conductus regine:

Entonces, dejando el palacio, los sátrapas se llevarán los vasos y la reina se
retirará. Procesional de la reina:

315

314

�Soluitur in libro Salomonis
digna laus et congrua matronis.
Precium est eius si quam fortis
procul et de finibus remotis.
(200) Fideos est in ea cor mariti
spoliis diuitibus potiti.
Mulier hec illi comparetur
cuius rex subsidium meretur.
Eius nam fecundia uerborum
(205) arguit prudentiam doctorum.
Nos quibus occasio ludendi
hac die conceditur sollempni,
demus huic preconia deuoti
-ueniant et concinent remoti.

•

Conductus referentium uasa ante Danielem:

En un libro de Salomón se halla
[expuesto
un elogio digno y proporcionado a
[la mujer.
Su precio es como el de un esforzado
de lejos y de los confines más re[motos.
Confía en ella el corazón de su
[marido,
dueño de riqueza y de botín.
Sea comparada esta mujer
con el que hace servicio
en apoyo de su monarca.
Pues la elocuencia de sus palabras
supera la prudencia de los doctos.
Nosotros, a quienes este solemne día
proporciona ocasión de actuar,
démosle, reverentes, nuestras ala[banzas
-vengan los que están lejos
y canten con nosotros.
Procesional, delante de Daniel, de los
que se llevan los vasos:

(210) Regís uasa referentes
quem Iudee tremunt gentes,
Danieli applaudentes,
gaudeamus!
Laudes sibi debitas
referamus.
(215)

Llevando los vasos del rey
a quien teme la nación judía,
aclamando a Daniel,
¡ alegrémonos!
Las alabanzas que le son debidas
tributémosle.

Regís cladem prenotauit
cum scripturam reserauit,
testes reos comprobauit
et Susannam liberauit.
Gaudeamus!
(220)
Laud[es sibi debitas
referamus.]

Prenunció el desastre del rey
cuando explicó la inscripción,
probó ser reos los testigos
y liberó a Susana.
¡ Alegrémonos!
Las alabanzas que le son debidas
tributémosle.

Babylon hunc exulauit
curo iudeos captiuauit,
(225) Baltbasar quem honorauit.
Gaudeamus!
[Laudes sibi debitas
referamus.]

Cuando cautivó a los judíos
Babilonia desterró a éste,
a quien Baltasar honró.
¡ Alegrémonos!
Las alabanzas que le son debidas
tributémosle.

Est propheta sanctus Dei,
(230) hunc honorant et caldei
et gentiles et iudei.

Es el profeta santo de Dios,
lo honran tanto caldeos
como judíos y gentiles.

Ergo iubilantes ei,
gaudeamus!
et cetera. Statim apparebit Darius rex
curo principibus suis, uenientque ante
eum cytbariste et príncipes sui psallentes
hec:
Ecce rex Darius
(235) uenit cum principibus,
nobilis nobilibus.
Ei us et curia
resonat leticia,
adsunt et tripudia.
(240) Hic est mirandus,
cunctis uenerandus.
Illi imperia
sunt tributaria.
Regem honorant
(245) orones et adorant.
Illuro Babylonia
metuit et patria.
Curo armato agrnine
ruens et curo turbine,
(250) sterni t cohortes
confregit et fortes.
Illuro honestas
colit et nobilitas.
Hic est babylonius.
(255 ) nobilis rex Darius.
Illi cum tripudio
gaudeat hec contio,
laudet et cum gaudio
eius facta fortia
(260 ) taro admirabilia.
Simul orones gratulemur,
resonent et tympana,
cytbariste tangant cordas:
musicorum organa
(265 ) resonent ad eius preconia.
Antequam perueniat rex ad solium
suum, duo precurrentes expellent Balthasar quasi interficientes eum. Tune, sedente Dario rege in maiestate sua, curia
exclama bit:
Rex, in eternum uiue!

Por tanto, dándole gloria,
¡ alegrémonos!
etcétera. Inmediatamente después aparecerá el rey Darío, con sus príncipes, y
delante de él vendrán unos citaristas y
sus príncipes cantando esto:
He aquí que el rey Darío
viene con sus príncipes,
el noble con los nobles.
Y su corte
vibra de alegría,
y también hay danzas.
A él es preciso admirarlo,
venerarlo todos.
Y de él los imperios
son vasallos.
Dan honor al rey
todos, y Jo adoran.
Babilonia le teme
y también su patria.
Con tropas armadas,
lanzándose con ímpetu,
abate las cohortes,
despedaza a los esforzados.
La honestidad Jo adorna
y la nobleza.
Aquí está Darío,
noble rey de Babilonia.
A él, con sus danzas,
regocíjelo este grupo,
y alabe con regocijo
sus esforzadas hazañas,
tan admirables.
Todos juntos congratulémoslo,
resuenen también tambores,
los citaristas tañan las cuerdas:
los instrumentos de los músicos
resuenen en su alabanza.
Antes de que llegue el rey a su trono,
dos hombres, adelantándose, expulsarán
a Baltasar, como matándolo. Entonces,
sentado ya el rey Darlo en majestad, exclamará la corte:
¡ Vive, rey, para siempre!

317

316

�Tune duo flexis genibus secreto dicent
regi ut faciat accersiri Danielem, et rex
iubeat eum adduci. Illi autem aliis precipientes dicent hec:

Entonces dos, doblando la rodilla, dirán en secreto al rey que haga llamar a
Daniel, y mande el rey que sea traido. Y
ellos, dando instrucciones a otros, dirán
esto:

Audite, príncipes regalis curie,
qui leges regitis tocius patrie.
Est quidam sapiens in Babylonia,
( 270) secreta reserans deorum gratia.
Eius consilium regí complacuit,
nam prius Balthasar
scriptum aperuit.
lte uelociter, ne sit dilatio,
nos uti uolumus eius consilio.
(275) Fíat, si uenerit, consiliarius
regís, et fuerit in regno tercius.

Escuchad, principes de la corte real,
que dictáis las leyes de toda la paHay un sabio en Babilonia.
[tria.
que revela lo arcano por gracia de
[los dioses.
Su consejo agradó a un rey,
pues antes descifró
una inscripción a Baltasar.
Id en seguida, no haya demora,
queremos usar de su consejo.
Hágasele, si viene, consejero
del rey, y sea el tercero en el reino.

Legati, inuento Daniele, dicent hec ex
parte regís:

Los enviados, una vez hallado Daniel,
de parte del rey le dirán esto:

Ex regali uenit imperio,
serue Dei, nostra legatio.
Tua regi laudatur probitas,
(280) te commendat mira calliditas.
Per te solum curo nobis patuit
signum dextre quod orones latuit.
Te rex uocat ad suam curiam,
ut agnoscat tuam prudentiam.
(285) Eris, supra ut dicit Darius,
principalis consiliarius.
Ergo ueni, iam omnis curia
preparatur ad tua gaudia.
Et Daniel:
Genuois al roi.
Conductus Danielis:
(290) CMlgaudentes celebrcmus
natalis sollempnia,
iarn de morte nos redemit •
Dei sapientia.

318

Siervo de Dios, nuestra delegación
viene de parte del rey.
Tu probidad le ha sido encomiada
[al rey,
te recomienda tu sagacidad maravi[llosa.
Por ti solo nos fue manifestado
el signo de la mano, oculto a todos.
Te llama el rey a su corte
para reconocer tu prudencia.
Serás, según dijo Dario antes,
su principal consejero.
Ven por tanto, que ya toda la corte
se apresta al gozo de tu presencia.
Y Daniel:
Voy al rey.
Procesional de Daniel:
Celebremos, alegrándonos,
la fiesta de Navidad:
ya la sabiduría de Dios
nos ha rescatado de la muerte.

(295)

Homo natus est in carne
qui creauit omnia,
nasciturum quem predixit
prophete facundia.

Danielis iam cessauit
unctionis copia,
(300) cessat regni iudeorum
contumax potentia.

In hoc natalicio,
Daniel, curo gaudio,
te laudat hec contio.
(305) Tu Susannam liberasti
de mortali crimine,
curo te Deus inspirauit
suo sancto flamine;

(310)

testes falsos comprobasti
reos accusamine.
Bel draconem peremisti
coram plebis agmine,

et te Deus obseruauit
leonum uoragine.
(315) Ergo sit Iaus Dei uerbo,
geni to de uirgine.

Et Daniel regí:
Rex, in eternurn uiue!
Cui rex:
Quia noui te calliduro,
totius regni prouiduro
( 320) te, Daniel, constituo,
et surnmum locum tribuo.
Et Daniel regí:
Rex, michi si credideris,
per me ni! mali feceris.
Tune rex faciet eum sedere iuxta se.
Et alii consiliarii Danieli inuidentes quia

Como hombre ha nacido en la carne
el que lo ha creado todo,
aquel de quien la elocuencia del
[profeta
predijo que babia de nacer.
Ha terminado ya la unción
abundante de Daniel,
termina el poder obstinado
del reino de los judios.
En esta natividad,
Daniel, con regocijo,
te alaba este grupo.
Tú liberaste a Susana
de fatal incriminación
cuando Dios te inspiró
con su hálito santo:
probaste que los testigos eran falsos,
reos de su acusación.
Tú mataste al dragón Bel
frente a la multitud del pueblo,
y Dios veló por ti
en el antro de los leones.
Alabanza sea por tanto al Verbo de
[Dios,
que ha nacido de una virgen.
Y Daniel al rey:
¡ Vive, rey, para siempre!

Al cual el rey:
Porque te supe sagaz,
Daniel, te constituyo
en procurador de todo el reino
y te otorgo el lugar supremo.
Y Daniel al rey:
Rey, si en mí confias,
por mí no harás nada malo.
Entonces el rey lo hará sentarse junto
a sí. Y otros consejeros, envidiosos de

319

�gratior erit regi, aliis in consilium ductis ut Danielem interficiant, dicent regi:

Rex, in etemum uiue !
Item:
(325) Decreuerunt in tua curia
principandi quibus est gloria,
ut ad tui rigorem nominis
omni spreto uigore numinis,
per triginta dierum spatium
(330) adoreris ut deus omnium,
o rex!
Si quis ausu tam temerario
renuerit tuo consilio
ut preter te colatur deitas,
( 335) iudicii sit talis firmitas,
in leonum tradatur foueam.
Sic dicatur per totam regiam,
o rex!

Et rex dicat:
Ego mando
(340) et remando
ne sit spretum
hoc decretum.
O hez!
Daniel, hoc audiens, ibit domum suam
et adorabit Deum suum. Quem emuli
uidentes, accurrent et dicent regi:
Nunquid, Dari, obseruari
( 345)
statuisti omnibus,
qui orare uel rogare
quicquam a numinibus
ni te deum, illum reum
daremus leonibus?
( 350) Hoc edictum sic indictum
fuit a principibus.
Et rex, nesciens quare hoc ·dicerent,
respondet:

Daniel porque éste ha de ser más grato
al rey, habiendo conspirado con otros
para matar a Daniel, dirán al rey:
¡ Vive, rey, para siempre!
Asimismo:
Decretaron en tu corte
los que tienen el privilegio de man[dar
que, desdeñado todo poder divino
ante el rigor de tu nombre,
por espacio de treinta días
seas adorado como dios de todos,
oh rey.
Si alguno, con audaz temeridad,
no aceptase tu acuerdo
y diere culto a una deidad que no
[seas tú,
sea tal la severidad de la sentencia
que ése sea entregado al cubil de los
[leones.
Sea proclamado así por todo el
oh rey.
[reino,
Y el rey diga:

Mando yo
y vuelvo a mandar
que no sea desobedecido
este decreto.
¡Ohé!
Daniel, al oír esto, irá a su casa y
adorará a su Dios. Viéndolo sus rivales,
correrán y dirán al rey:
¿ Acaso, Darlo, no estableciste

que advirtiesen todos
que cualquiera que orase o suplicase
a cualquiera de los dioses sino a ti,
a ese culpable
[dios,
lo echásemos a los leones?
Este edicto fue prescrito así
por los príncipes.
Y el rey, sin saber por qué dicen eso,
responderá:

Vere iussi me omnibus
adorari a gentibus.
Tune illi, adducentes Danielem, dicent
regí:
Hunc iudem suum Deum
( 355)
Danielem uidimus
adorantem et precantem,
tuis spretis legibus.
Rex, uolens liberare Danielem, dicet:
Nunquam uobis concedatur
quod uir sanctus sic perdatur.

Satrape, hoc audientes, ostendent ei
legem dicentes:
( 360) Lex parthorum et medorum
iubet in annalibus
ut qui spreuit que deereuit
rex, detur leonibus.

Rex, hoc audiens, uelit nolit, dicet:
Si spreuit legem quam statueram,
( 365) det penas ipse quas decreueram.

En verdad ordené ser adorado
por todas las naciones.
Entonces ellos, trayendo a Daniel, dirán al rey:
A este judío, a Daniel,
lo vimos adorando
y suplicando a su Dios,
desobedecidas tus leyes.
El rey, queriendo librar a Daniel, dirá:
Nunca os será concedido
que este santo varón perezca de tal
[modo.
Los sátrapas, al oír esto, le mostrarán
la ley, diciendo:
La ley de los partos y los medos
manda en los anales
que quien desobedezca lo que decretó
el rey, sea echado a los leones.
El rey, al oír esto, a querer o no, dirá:
Si desobedeció la ley que establecí,
dénsele las penas que decreté.

Tune satrape rapient Danielemret ille,
respiciens regem, dicet:

Entonces los sátrapas prenderán a Daniel y éste, mirando al rey, dirá:

Heu! heu! heu! Quo casu sortis
uenit hec dampnatio mortis?
Heu! heu! heu! Scelus infandum!
Cur me dabit ad lacerandum
(370) hec fera turba feris?
Sic me, rex, perdere queris?
Heu ! Qua morte mori
me cogis ! Parce furori !

¡ Ay, ay, ay! ¿ Por qué azar de la

Et rex, non ualens eum liberare, dicet
ei:
Deus quem colis tam fideliter
( 375) te liberabi t mirabili ter.

[suerte
ocurre esta condena de muerte?
¡ Ay, ay, ay! ¡ Delito indecible !
¿ Por qué me entregará esta turba
[cruel
para ser desgarrado por las fieras?
¿Así, rey, intentas que perezca?
¡ Ay, de qué muerte me obligas
a morir! ¡ Calma tu cólera!

Y el rey, no pudiendo librarlo, le dirá:
El Dios a quien con tanta fidelidad
te librará milagrosamente. [das culto

321

320

H21

�Tune proicient Danielem in lacum.
Statimque angelus tenens gladium comminabitur leonibus ne tangant euro, et
Daniel intrans lacum dicet:

Huius rei non suro reus;
miserere mei, Deus,
eleyson!
Mitte, Deus, huc patronuro
(380) qui refrenet uim leonum,
eleyson!
Interea alius angelus admonebit Abacuc prophetam ut deferat prandium quod
portabat messoribus suis Danieli in lacuro
leonum, dicens:
Abacuc, tu senex pie,
ad lacum Babylonie
Danieli fer prandium.
(385) Mandat tibi rex omnium.

Entonces arrojarán a Daniel al foso.
E inmediatamente un ángel, llevando
una espada, amenazará a los leones para
que no lo toquen y, entrando en el foso,
Daniel dirá:
De esta culpa no soy reo:
apiádate de mí, Dios,
ten misericordia.
Envía, Dios, un protector
que refrene la fuerza de los leones,
ten misericordia.
Entre tanto, otro ángel intimará a Habacuc profeta que el alimento que traía
para sus segadores lo lleve a Daniel en el
foso de los leones, diciendo:
Habacuc, piadoso anciano,
al foso de Babilonia
lleva a Daniel ese alimento.
Te lo ~anda el rey de todos.

Hic transactis, angelus reducet Abacuc
in locum suum. Tune rex, descendens de
solio suo, ueniet ad lacum, dicens lacrimabiliter:
Tene putas, Daniel,
saluabit, ut eripiaris
a nece proposita,
quem tu colis et ueneraris?
Et Daniel regi:
Rex, in etemum uiue !
Itero:
( 400) Angelicum solita
misit pietate patronum,
quo Deus ad tempus
conpescuit ora leonum.
Tune rex, gaudens, exclamabit:

Cui Abacuc:
Nouit Dei cognitio
quod Babylonem nescio,
neque lacus est cognitus
quo Daniel est positus.
Tune angelus, apprehendens euro capillo capitis sui, ducet ad lacum, et Abacuc, Danieli offerens prandium, dicet:

(390) Surge, frater, ut cibum capias;
tuas Deus uidit angustias;
Deus misit, da Deo gracias,
qui te fecit.

Et Daniel, cibum accipiens, dicet:
Recordatus es mei, Domine;
( 395) accipiam in tuo nomine,
alleluia.

322

Al cual Habacuc:
La ciencia de Dios bien sabe
que desconozco Babilonia
y no me es conocido el foso
en donde Daniel ha sido puesto.
Entonces el ángel, tomándolo por el
pelo de la cabeza, lo llevará al foso, y Habacuc, ofreciendo a Daniel el alimento,
dirá:
Hermano, levántate para que tomes
[alimento,
que Dios ha visto tus angustias.
Dios te lo envió, da gracias al Dios
que te ha hecho.
Y Daniel dirá, recibiendo el alimento:
Te acordaste de mí, Señor:
lo recibo en tu nombre.
¡ Aleluya!

Danielem educite
et emulos imrnittite.

Hechas estas cosas, el ángel llevará de
nuevo a Habacuc a su lugar. Entonces el
rey, bajando de su trono, irá hacia el foso,
diciendo con lágrimas:
¿ Piensas, Daniel, que te salvará y
[arrancará
de la muerte proyectada
aquel a quien veneras y das culto?

Y Daniel al rey:
¡ Vive, rey, para siempre!

Asimismo:
Con su acostumbrada clemencia,
Dios envió un protector angélico,
por medio del cual contuvo a tiempo
las fauces de los leones.
Entonces, alegrándose, el rey exclamará:
Retirad a Daniel
y poned dentro a sus rivales.

Curo expoliati fuerint et uenerint ante
lacum, clamabunt:

Y cuando hayan sido desnudados y
lleguen frente al foso, exclamarán:

Merito hec patimur, quia peccaui[mus
( 405) in sanctum Dei, iniuste egimus,
iniquitatem fecimus.

Esto lo padecemos con razón, pc¡rque
[pecamos
contra el santo de Dios. lnjustamencometimos iniquidad.[te actuamos,

Illi proiecti in lacuro statim consumentur a leonibus, et rex, uidens hoc, dicet:

Arrojados al foso, inmediatamente serán devorados por los leones, y el rey,
al ver esto, dirá:

Deum Danielis qui regnat in seculis
adorari iubeo a cunctis populis.

Al Dios de Daniel, que reina por los
mando que por la totalidad [siglos,
de los pueblos sea adorado.

Daniel, in pristinuro gradum receptus,
prophetabit:

Restituido a su rango anterior, profetizará Daniel:

323

�( 41 O)

Ecce uenit sanctus ille,
sanctorum sanctissimus,
quem rex iste iubet coli
potens et fortissimus.

Cessant phana, cesset regnum,
cessabit et unctio.
(415) Instat regni iudeorum
finis et oppresio.

Tune angelus ex inprouiso exclamabit:

Nuntium uobis fero de supernis:
natus est Christus, dominator or[bis
in Bethleem lude, sic enim pro[pheta
dixerat ante.
(420)

1

He aquí que viene ese santo,
el santísimo entre los santos,
a quien este fuerte y poderoso rey
ordena dar culto.

His auditis, cantores inc1p1ent Te
Deum laudamus. Finit Daniel.

Oído 'esto, los cantores comenzarán
Te Deum laudamus. Termina Daniel.

53 sunt : suut ms. // 106 orís que arisque ms. / / 154 exulans : exulaus ms. ¡ ¡ 278
nos : uos ms. / / 308 /lamine : flaflamine ms. // 34 7 numinibus : muminibus ms. / / 379
patronum : partronums( ?) rns. / / 397 rúbrica lacrimabiliter : lacrimabliter ms.

Terminarán los santuarios, terminará
[el reinado.
también terminará la unción
Se acerca el fin y la opresión
del reino de los judíos.
Entonces un ángel exclamará de repente:
'
Os traigo un mensaje de lo alto:
Cristo, el dominador del mundo, ha
[nacido
en Belén de Judá, habiéndolo predi[cho
así el profeta.'

Himno para la Epifanía, compuesto por Fulberto de Chartres (c. 975-1028):

Nuntium vobis fero de supernis:
natus est Christus, dominator orbis,
in Bethlem Judae, sic enim propheta
dixerat ante.

Os traigo un mensaje de lo alto:
Cristo, el dominador del mundo, ha na[cido
en Belén de Judá, habiéndolo predicho
así el profeta.

Hunc canit laetus chorus angeloruro,

Lo canta el jubiloso conjunto de los
[ángeles,
lo revela la estrella, vienen del oriente
príncipes, a dedicar con culto digno,
místicos dones.

stella declarat, veniunt eoi
príncipes, digno celebrare cultu
mystica dona.
Thus Deo, myrrham trochlotem humando,
bratheas regí chryseas decenter,
dum colunt unum, meminere trino
tres dare terna.

Incienso para el Dios,
mirra para inhumar al torturado,
hojas de oro como corresponde a un rey:
cuando adoran al uno, recuerdan los tres
dar tres dones al trino.

Gloriam trinae monadi canamus,
cum Deo divae genitore proli
flamini necnon ab utroque fuso
corde fideli.

Honor cantemos a la trina unidad
- al Dios generador, con él al hijo divino
y también al hálito de ambos dimanadocon un fiel corazón.

Texto según G. M. Dreves -y C. Blume, Ein Jahrtausend lateinischer Hymnendichtung:
eine Blütenlese aus den Analecta Hymnica (Leipzig, 1909), I 129-30.

325
324

�ALGUNAS NOTAS SOBRE EL MASOQUISMO
Y LA ESTRUCTURACIÓN DE LA "EGLOGA 1"
DE GARCILASO DE LA VEGA
DR. JuAN JosÉ GARCÍA GóMEZ
Escuela de Letras.

ITESM.

BIEN PUEDE DECIRSE que el sentimiento amoroso es el distintivo de la obra de
Garcilaso de la Vega. Es cierto que en algunas ocasiones es posible el advertir
en su verso "Resonancias Bélicas"; pero éstas son escasas comparadas con las
amatorias y deben ser consideradas como pertenecientes más al terreno de la
aventura que del sentimiento. El amor sobresale. Siempre el garcilasiano amor.
Y uno de los aspectos más obvios -aunque no por ello menos interesante-, es
el del amor frustrado.
Dentro de las desviaciones calificadas de mentales, existe un grupo en el que
el paciente no pierde contacto con la realidad. El mundo exterior -los sentimientos, las personas, los objetos--, están presentes en su "yo". Existe con independencia al pensante siempre y cuando no toque el punto afectado de la
realidad de éste. En el evolucionado mundo de la psiquiatría, dichas desviaciones se conocen como formas de psicopatía o trastornos de la personalidad.
Amplio es el conjunto de estas formas o trastornos. Pero para el caso actual
sólo interesa uno de los grupos que lo conforman: aquel que causa trastornos
en un rasgo patrón de la personalidad. Es aquí en donde se entremezclan fetichismo, voyeurismo, sadismo, masoquismo, exhibicionismo. . . En este caso específico -reduciendo todavía más el campo--, interesan mayormente los dos
últimos: el masoquismo y el exhibicionismo. Acudiré a los otros sólo en casos
especiales de la historia contada por Garcilaso en su "Egloga I".
El masoquismo implica la obtención de un placer sensual por medio del dolor. Este dolor puede recorrer - y de hecho recorre- toda la escala imaginada:
desde el dolor físico hasta el dolor moral. Pero aunque básicamente el masoquista
sea una persona a quien le gusta sufrir, al mismo tiempo está consciente de este

327

�sufrimiento. Por ende, del placer que con ello experimenta. Es más: busca el
sufrimiento ---0 lo imagina, en muchas ocasiones exhaustivamente-, para lograr una ininterrumpida cadena de dolor-placer.
Aunque el origen del masoquismo sea inconsciente, el masoquista busca conscientemente no sólo el placer ocasionado por el dolor, sino un goce extra: el
de ser advertido, en su dolor, por la humanidad. Lo dice. Lo grita. Lo exhibe.
Y se 'exhibe. Por ello es que con mucha frecuencia está tan ligado al exhibicionismo, que es difícil el precisar dónde comienza el uno y dónde acaba el
otro.
En la poesía amorosa de Garcilaso es forzoso advertir el elemento masoquista.
Biográficamente, sabemos que el poeta casa por interés y no por amor. Ya casado, conoce a Isabel Frnyre. Y se enamora de ella sin esperanza de ser correspondido. Quizá no sea tan ilógica la suposición de que se enamora de ella precisamente por eso. Sufre, pues, Garcilaso. Sufre de una manera gozosa, extrovertida. Masoquista. Poéticamente masoquista, en fin.
Los 421 versos que forman la "Egloga I", son un pretexto para que -y a
manera de diálogo--, aparezcan dos pastores: Salicio y Nemoroso. Ambos
lloran amores no afortunados. Salicio se lamenta de los celos. Nemoroso llora
la muerte de su amor, una pastora de nombre Elisa. Pero ambos sentimientos
---0 mejor, ambas expresiones de sentimiento--, están íntimamente ligadas una
con otra formando una sola. Uno es el dolor como uno es el amor lamentado.
La Egloga, en cuanto a sentimiento se refiere, es autobiográfica.
Continuando en este juego de desdoblamientos, volvamos a los pastores.
Mucho se ha hablado sobre la identidad real de los dialogantes. Se comenzó
por querer identificar a Garcilaso con el Salicio basándose en un supuesto e
incompleto anagrama: Salicio-Icilaso-Garcilaso. Creo que la identificación, sin
necesidad de recurrir al anagrama, puede ser aceptada tratándose de un autor
que siempre que pudo - y pudo much_as veces-, personificó los sucesos amorosos en sus obras.
Cabría hacer en este momento una pregunta ya que estamos hablando del
protagonista. ¿Realmente amó y sufrió tanto y tantas veces Garcilaso, o sólo
fue un seguidor formal de una italianizante moda? Me inclino a pensar que
partió de la última posibilidad - autor que se ve dentro de una corriente-;
pero, a fuerza de practicarla, terminó sintiéndola. El "pescador pescado" del
Renacimiento, sucumbió ante el juego.
En cuanto al Nemoroso, se ha pretendido identificarlo con muchos personajes contemporáneos del poeta. Incluso se ha llegado a hablar de que Nemoroso es nada menos que el otro gran poeta renacentista: Boscán. (NemusBosque-Boscán). Sin embargo, !1º puede aceptarse desde el punto de vista psicológico. Si uno es el amor, uno es el personaje. Lo cierto es que Garcilaso
328

1

se nos aparece bajo dos nombres en un desdoblamiento que, por otra parte,
era común en la época: para ellos, los personajes sirven solamente de pretexto para justificar un diálogo y suprimir la rigidez del monólogo. Pero el
amante es uno solo. La teoría no es nueva. Tampoco necesita serlo para aceptar que es la más convincente dadas las características del caso. Consideraré,
por tanto, en esta Egloga, que Salicio y Nemoroso son el propio Garcilaso
de la Vega.
Hay algo más que vendría en apoyo de esta teoría. El personaje femenino,
la llorada pastora. La amada imposible es llamada, en la obra, por dos nombres. Por Salicio, Galatea: "¡ Oh, más dura que el mármol a mis quejas, / y
al encendido fuego en que me quemo / más helada que nieve, Galatea!",
(Versos 57 a 59). Y por Nemoroso, Elisa: "Acuérdome durmiendo aquí algún hora, / que despertando, a Elisa vi a mi lado.", (Versos 257 y 258).
¿ Qué significa el nombre de Galatea dentro de la Egloga? Simplemente el
nombre pastoril que de una manera arbitraria colocaban los poetas a sus damas, una especie de pudoroso seudónimo que ayudaba a ambientar bucólica.mente los asuntos y disfrazaba un poco la extrema cortesanía de los diálogos.
En cambio, Elisa equivale a Isabel. ¿ Por qué, pues, si es una la amada, obedece a dos nombres?
La "Egloga I", tradicionalmente considerada como un solo poema sin divisiones, en realidad está formada por cinco secciones que se complementan
para contarnos dos aspectos distintos pero esenciales de la historia.
Para dividirla, tomaré como punto de partida los parlamentos de ambos
pastores. Primera parte: Parlamento de Salicio. Segunda Parte: Parlamento
de Nemoroso. Con lo que, considerando el resto del poema, resultaría estructurado como sigue:
I). Prólogo general.
II). Primera parte.
III) . Epílogo de la Primera parte.
IV. Segunda parte.
V). Epílogo final.
El Prólogo general, abarcará desde el verso 1 al 56. Por tratarse de un
poema en el que el autor se exhibe, está narrado por el propio Garcilaso que
adopta para ello una primera personalidad: la de Narrador.
La Primera parte es la correspondiente al parlamento de Salicio y cubre los
versos 57 a 224. Aquí Garcilaso se desdobla en ese pastor.
En el Epílogo de la Primera parte, vuelve de nueva cuenta el Narrador y
ocupa los versos 225 a 238. Hará una consideración sobre la antecitada.

329

�La Segunda parte va del verso 239 al 407. Garcilaso se viste de Nemoroso
en su tercera personalidad.
Y en el Epílogo final -que también funciona como tal para la Segunda
parte-, versos 408 a 421, reaparece por última vez el Garcilaso-Narrador,
ambientando con sus palabras el final de la historia y del poema.
Ahora volveré al personaje femenino. Aunque partamos del supuesto de
que Isabel Freyre murió en el año de 1533 y la "Egloga I" debió de ser escrita al siguiente, 1534, Garcilaso en ella quiere contamos --contarse, exhibirse-, en la línea completa de su amor. Por eso es que durante la Primera
parte encontramos dos personajes 'vivos': el Salicio, Garcilaso amante; y la
Galatea, Isabel amada. Vivos ambos, por la fuerza masoquista del autor. Y
ella, viva, debe de ser encubierta bajo un nombre ficticio "f protector.
En cambio, durante la Segunda parte, la amada ya habrá muerto. No se
tratará de hablar ni de celos ni de escarceos amorosos. Nada más existirá el
doloroso recuerdo de la ausente y el dolor-exhibición por su muerte. Difunta,
estará más cerca del poeta que viva. No será nunca completamente suya:
eso destruiría por completo su desviada visión. Pero se acercará. Y su nombre -ligeramente encubierto por aquello del sentimiento del honor, tan 'sui
generis' en Garcilaso-, se acerca también al original: Elisa-lsabel.
La obra, independientemente de su soberbia riqueza literaria, es todo un
tratado del amor sin esperanza. El poema comienza con el Prólogo general.
En él, Garcilaso va a contar, dedicar, prepararse y preparamos para su gozoso extrovertimiento. El Narrador está en acción:
"El dulce lamentar de dos pastores,
Salicio juntamente y Nemoroso,
he de contar, sus quejas imitando;
cuyas ovejas al cantar sabroso
estaban muy atentas, los amores,
de pacer olvidadas, escuchando".

(Versos 1 al 6.)
Haciendo a un lado los recursos estilísticos -que requerirían estudio aparte y no simples notas-, dice el Narrador: "El dulce lamentar de dos pastores..." El lamento, la muestra del dolor, aparece ya en la primera línea calificado de "dulce". De placer. Tan es así, que la propia relación de los lamentos será un "cantar sabroso". Habrá lamentos y quejas. Pero sabrosos.
¿ No es un desviado modo d: enfocar el dolor, gozándolo?
El poeta continúa dirigiéndose ahora a un personaje determinado, a aquel
330

a quien dedica la Egloga: D. Pedro de Toledo, familiar de la Casa de Alba,
y a quien por lo mismo designa con el nombre de Albano. Este ofrecimiento
--cortesano tradicional: el~gio al dedicado, relación de sus hechos gloriosos,
exageración bondadosa de los nimios, petición de amparo protector para lo
dedicado y el dedicante-, llega hasta el verso 42. Sólo me detendré en los
dos últimos de esta sección. El primero de ellos, está relacionado con los cortesanos anteriores. Naturalmente puede decir en él:
" .. .y en cuanto esto se canta. ..",

o sea, algo así como 'una vez que he cantado tus alabanzas'. Pero el siguiente
verso, contradice el concepto y lo remite al principio del poema:
" .. .escucha tú el cantar de mis pastores. .."

Seguimos en el camino que comienza a marcarnos. El dolor se ha convertido en canto. Y cerno que cantar debe ser sinónimo de placer, de goce. Así
volvemos al placer-dolor.
Vienen ahora los catorce versos finales del Prólogo general, (43 al 56),
ricos en imágenes y en contenido.
El Narrador, abandonando el aspecto cortesano un poco, habla de Salicio
preparando al lector para la aparición del personaje. En esta descripción, después de haber situado al tiempo usando del sol como instrumento, aparece
" .. .Salicio, recostado
al pie de un alta haya, en la verdura. ..",

rara pose para un doliente que no fuera de esta época.
De inmediato, como un anticipo, la imagen complementaria de uno de los
aspectos exteriores del dolor: el agua:
" . . .en la verdura,
por donde un agua clara con sonido
atravesaba el fresco y verde prado,
él, con canto acordado
al rumor que sonaba,
del agua que pasaba,
se quejaba tan dulce y blandamente. .."

331

�Una dulce queja. Una blanda queja. Un dul~e y blando dolor que goza
exhibiéndose desde el principio, enmarcado por un riachuelo en cuyo rumor
Salicio ritma.
Ha terminado el Prólogo general. Se puede hablar un poco del GarcilasoNarrador. A pesar de la notoria cortesanía -no en vano fue hombre de
palacio, acostumbrado a tratamientos de esta índole-, no puede evitar el
anticipo de su posición masoquista cuyo máximo logro tendrá lugar en las
siguientes secciones. Es apenas un primer paso, pero bien logrado. Todavía
es el Narrador cortesano, no el poeta gozosamente desesperado. Un anticipo,
una preparación de lo que va a venir.
La Primera parte comienza en el verso 5 7, con el diálogo propiamente dicho. Salicio es quien lo inicia contándonos la causa de su dolor. Su amada lo
desprecia. Sin ella, la vida no tiene importancia. ¿ O es precisamente por esto
que la tiene?
«Estoy muriendo, y aún la vida temo;
temóla con razón~ pues tú me dejas;
que no hay, sin ti, el vivir para qué sea".
(Versos 60 a 63.)
Salicio comienza a mostrarse. Siente, de momento, una vergüenza por su
estado. Pero ésta, lejos de obligarlo a romper los versos escritos -sería una
forma de hacer desaparecer la comunicación de su estado--, parece que le
sirviera de aliciente para continuar.
De pronto, casi me atrevería a decir impremeditadamente si no fuera porque conforme al proceso evolutivo del masoquismo es lógico, sale el llanto. La
exposición externa del dolor. Sobre todo, del dolor que se exhibe. Porque
no es un llanto callado, oculto, silencioso. Sino que nace en forma de un verso logradísimo, de gran musicalidad, que se repetirá a lo largo de la Egloga
como una especie de gozoso-doloroso-estribillo:
«salid sin duelo, lágrimas, corriendo".
Recordemos ahora cómo el mundo que rodea al masoquista existe con
independencia de él, siempre y cuando no toque su realidad. Es precisamente lo que describe en los versos 71 al 83 : el mundo circundante y el poeta
solitario en su desviación:
«El sol tiende los rayos de su lumbre
por montes y por valles, despertando
332

las aves y animales y la gente:
cuál por el aire claro va volando . ..
. . .do su natura o menester le inclina:
siempre está en llanto esta ánima mezquina,
cuando la sombra el mundo va cubriendo
o la luz se avecina".
Y, por segunda vez, el estribillo: "Salid sin duelo, lágrimas, corrjendo".
La amada interviene en forma mucho más directa en los versos 85 a 96.
¿ Cómo es posible -gime el poeta-, que no caiga un castigo divino sobre
la mujer que tanto lo maltrata y que ha llegado, en su desprecio, a casarse
con otro; la que del amante se olvida "sin mostrar un pequeño sentimiento"?
Por tercera vez, perfectamente escalonado entre las estancias, el estribillo.
En los siguientes versos, algo curioso. Si no estuviéramos tan lejos del Romanticismo, hablaría de él. Pero no es posible. Algunos de los seres que
rodean al poeta, abandonan su puesto al margen de sus acontecimientos y
los complementan como una premonición simbólica, (Versos 109 al 111):
"Bien claro con su voz me lo decía
la siniestra corneja repitiendo
la desventura mía".
Y por cuarta vez, el estribillo. Las varoniles lágrimas. Nada tiene de afeminado este llorar. Exhibicionismo. Masoquismo. Cualquier cosa menos afeminamiento:
«Salid sin duelo, lágrimas, corriendo".
En la siguiente estancia, hace una variante de la comprendida entre los
versos 99 y 113: la premonición. Sólo que ahora, en su recorrido, la lleva al
terreno del sueño. El agua vuelve otra vez como acompañante del llanto. y
por quinta ocasión, cada vez más motivado, el estribillo.
El camino del agua-llanto está abierto. Imposible detenerlo. Los celos lo
hacen brotar, (versos 133 a 139):
"No hay corazón que baste,
aunque fuese de piedra,
viendo mi amada hiedra,
de mí arrancada, en otro muro asida,
333

�y mi parra en otro olmo entretejida,
que no se esté con llanto deshaciendo
hasta acabar la vida''.

El agua-llanto, por sexta vez.
Lo que a Garcilaso-Salicio ha sucedido, va a romper las vallas de lo personal. Y, exhibicionistamente, va a proponer su proyección hacia todos los humanos, (versos 147 a 152):
"Cuando tú enajenada
de mi cuidado fuiste,
notable causa diste
y ejemplo a todos cuantos cubre el cielo,
que el más seguro tema con recelo
perder lo que estuviere poseyendo".

Ya no le basta el propio sufrinúento. Es preciso añadir el de los demás.
Si éstos rechazan el amor por el peligro que entraña, sufrirán. ¡ Difícil placer
en este su trastorno de personalidad!
Garcilaso, valiéndose del ·Salicio, ha ido subiendo en cada una de las estancias hasta casi llegar al clímax de su visión. Debe ir preparando el final.
¿Cómo? Mediante la reiteración, (versos 153 a 154):
"Salid sin duelo,
salid sin duelo, lágrimas, corriendo".

Ahora, el hecho. La descripción • de lo que ha motivado su dolor: el matrimonio de la amada. Y se me ocurre preguntarme: si Isabel Freyre hubiera
accedido a sus requerimientos amorosos, si la hubiera logrado, ¿ no se hubiera convertido Garcilaso en un don Juan dando muerte al masoquista poeta?
Por octava vez, lo que por bien colocado no fastidia a pesar de la repetición:
"Salid sin duelo, lágrimas, coniendo".

Algo le falta todavía. Ya nos ha hablado del medio ambiente. De las circunstancias. De la amada. De los celos. De la pérdida. Ahora nos va a hablar de sí mismo, directamente. No podrá alcanzar la plenitud del gocedolor si no lo hace:
334

"Siempre de nueva leche en el verano
y en el invierno abundo; en mi majada
la manteca y el queso está sobrado;
de mi cantar, pues, yo te vi agradada,
tanto, que no pudiera el mantuano
Títiro ser de ti más alabado.
No soy,_pues, bien mirado,
tan disforme ni feo;
que aun agora me veo
en esta agua que corre clara y pura
y cierto no trocara mi figura
con ese que de mí se está riendo;
¡ trocara mi ventura!

(Versos 169 a 181)
En ~edio de la ~utodescripción pastoril -¿ cómo podría olvidarla si ya
es una 1.IDagen esencial en el poema?-, el agua, espejo de su desdoblamiento
personal, como si fuera un yo juzgante y un yo juzgado,
. Qué clara vuelve a ser en esta ocasión la imagen del dolor-placer. El yo
Juzgado que sufre, al contemplarse en el espejo del agua por el yo juzgante,
no trocara con él su luciente aspecto físico, Trocara... su ventura. Y, ¿ cuál es
su ventura? El dolor de la pérdida y los celos. Ahora sí: ventura es igual a
dolor. Todo con el remate lógico e insistente de:
"Salid sin duelo, lágrimas, corriendo".

El poeta está llegando casi al final de su exposición en esta primera parte
de la obra. Nos ha venido preparando para llegar a la culminación. El llanto se apropiará del momento. Ha llegado su hora. Lo dirá y lo redirá. Nos
lo meterá tan adentro que en su exposición masoquista, logrará su máximo
triunfo: hacer del lector un instrumento más en su amoroso juego.
El exhibicionista llanto adquirirá proporciones tremendas, destructoras. Dos
veces todavía -hasta completar once-, usará el estribillo. Y lo reforzará de
tan manera que el llanto acabará quebrantando la dureza de las piedras, perturbando el sueño de las fieras, cambiando el paisaje, rompiendo todo orden. . . menos el corazón de la amada.
En esta última estancia, utiliza el máximo recurso de la exhibición: el sacrificio de lo circundante. Olvidará el tan personal estribillo para introducir
lo que considera la sublimación del amor: la entrega del mundo que ha per335

�t

tenecido al amante y a la amada para que ella lo disfrute con el tercero en
discordia: el esposo, (versos 211 a 224) :
"Mas ya que a socorrer aquí no vienes,
no dejes el lugar que tanto amaste,
qu.e bien podrás venir de mí segura.
Y o dejaré el lugar do me dejaste;
ven, si por sólo esto te detienes.
Ves aquí un prado lleno de verdura,
ves aquí una espesura,
ves aquí una agua clara,
en otro tiempo cara,
a quien de ti con lágrimas me quejo.
Quizá aquí hallarás, pues yo me alejo,
al que todo mi bien quitarme puede;
que pues el bien le dejo,
no es mucho que el lugar también le quede".

Pero al gritar la entrega, es él quien alcanza la cúspide del masoquismo.
Angustiosamente se gozará del sacrificio. Y a tal extremo, que cuando se l_legue al Epílogo de la Primera parte, (versos 225 a 238) , cuando vuelva a mtervenir el Narrador, estará el personaje tan impresionado, que Salicio-Garcilaso logrará su último y más perfecto goce: el de ser advertido y compadecido por la humanidad:
"Aquí dió fin a su cantar Salicio,
y sospirando en el postrer acento,
soltó de llanto una profunda vena.
Queriendo el monte al grave sentimiento
de aquel dolor en algo ser propicio,
con la pesada voz retumba y suena.
La blanca Filomena,
casi como dolida
y a compasión movida,
dulcemente responde al són lloroso.
Lo que cantó tras esto Nemoroso
decidlo vos, Piérides; que tanto
no puedo yo ni oso,
que siento enflaquecer mi débil canto".

336

Es así como hemos llegado a la Segunda parte del poema ( versos 239 a
407), a cargo del segundo de los pastores: Nemoroso. O sea -recordando lo
apuntado en el triple desdoblamiento de personalidad de Garcilaso en esta
Egloga-, al último 'yo' que emplea el autor: El Nemeroso-Garcilaso. Un
mismo tema, un mismo dolor, un mismo goce masoquista, externado desde
tres puntos de vista: el yo-narrador, el yo-amante-celoso-en-vida y el yo-amante-celoso-en-muerte.
Poco a poco Garcilaso nos ha regalado esta preciosa muestra del masoquismo en la Literatura. Hasta ahora -en el ya advertido elemento autobiográfico que le sirve de argumento-, ha usado del dolor-placer para hablarnos de
Galatea, la amada viva, y de los celos por la no correspondencia amorosa. Ahora usará ese mismo elemento para llorarla .muerta.
Los 182 versos que forman el parlamento de Nemoroso, están divididos en
trece estancias de las cuales doce corresponden a la Segunda parte y una, la
última, al Epílogo final.
Comienza Nemoroso-Garcilaso haciendo una regresión temporal. ¿ Cómo, si
no, podrá sufrir aún más de lo que ha sufrido -de lo que nos ha dicho que
ha sufrido-, sino trayendo a la memoria una época feliz para contrastarla con
la infeliz que le llega con la muerte de la amada? ¿ Podrá seguir -en su 'disturbación afectiva-, alcanzando nuevas cimas en su obsesivo dolor-placer?
Para lograr una unidad simbólica con la Primera parte, usa casi las mismas
imágenes: las "corrientes aguas" que sirven de espejo, las aves, la "hiedra que
por los árboles caminas"...
La regresión temporal, es hacia una época gozosa. Apenas dos líneas para
proyectamos el dolor, dos líneas tristes entre muchas felices, (versos 245
y 246):
" .. .yo me vi tan ajeno
del grave mal que siento . .."

Mas de inmediato entra de pleno en la temática triste. La segunda estancia cimenta la ausencia causada por la muerte, (versos 253 a 266) :
"¡ Oh bien caduco, vano y presuroso! ...

¡Oh miserable hado!
¡Oh tela delicada,
antes de tiempo dada
a los agudos filos de la muerte!

337
H22

�•

Hay algo que podría haber salvado al poeta de la pena: la creencia de
que el ser humano está formado por un cuerpo y una alma; cuando el cuerpo desaparece, el alma asciende a la eternidad para seguir viviendo. Pero esto sería ya un consuelo. Le impediría sufrir. Y automáticamente lo rechaza.
No habrá nada que recuerde el posible consuelo. Simple y llanamente, un
cuerpo que desaparece:

•

¿ Dó están agora aquellos claros ojos
que llevaban tras sí, como colgada,
mi alma doquier que ellos se volvían?
¿ Do está la blanca mano delicada,
llena de vencimientos y despojos
•
que de mí mis sentidos le ofrecían?
Los cabellos que vían
con gran desprecio el oro,
como a menor tesoro,
¿adónde están? ¿Adónde el blando pecho?
¿Dó la coluna que el dorado techo
con presunción gallarda sostenía?
Aquesto todo agora ya se encierra,
por desventura mía,
en la fría, desierta y dura tierra".

(Versos 267 a _281).
A continuación, ya el dolor en su persona. Hasta ahora, han aparecido nada más las causas. Se diría que por un momento ha abandonado su insistente desviación. Pero no. Tan sólo la ha graduado para causar mayor efecto
cuando reaparezca (versos 282 295) :

a

«¿Quién me dijera, Elisa, vida mía. ..
.. . que habría de ver con largo apartamiento
venir el triste y solitario día
que diese fin amargo a mis amores?
... y lo que siento más es verme atado
a esta pesada vida y enojosa,
solo, d_esamparado,
ciego sin lumbre en cárcel tenebrosa".

338

Luego, (versos 296 a 309), casi una variante de algunas poses del Salido.
Para mayor similitud, un cambio a aquel soberbio estribillo de "salid sin duelo, lágrimas, corriendo". Sólo que llevado al paroxismo de la imagen:
" ... yo hago con mis ojos
crecer, lloviendo, el fruto miserable".

El llanto ya no es lágrima. Ni siquiera río. Ahora es lluvia. Una lluvia que,
al caer, origina una vida miserable. Nuevo juego masoquista: nacimiento-vida-dolor. La vida junto al fruto miserable.
Sigue el poeta, (versos 310 a 323), un maravilloso juego de luces. El sol y
la sombra, la "negra escuridad" y la "luz pura y hermosa''. Lo relacionado
con el amante, obscuridad. Lo tocante a la amada, luz. Apenas si un rayo de
esperanza en el más allá:
" ... hasta que muerte el tiempo determine
que a ver el deseado
sol de tu clara vista me encamine.",

que será borrado de inmediato en los siguientes versos (349 a 351):
"No me podrán quitar el dolorido
sentir, si ya del todo
primero no me quitan el sentido.",

que, al mismo tiempo, es el dolor autopublicado.
Ahora, un interesante nuevo aspecto. Con mucha frecuencia, el masoquismo aparece acompañado también del fetichismo. O sea, que el masoquista
-o el exhibicionista-, usa del fetiche para mejor lograr su propósito. Y,
¿qué mejor ejemplo de fetichismo se podría pedir que la siguiente estancia?
(versos 352 a 363):
"Tengo una parte aquí de tus cabellos,
Elisa, envueltos en un blanco paño,
que nunca de mi seno se me apartan;
descójolos, y de un dolor tamaño
enternecerme siento, que sobre ellos
nunca mis ojos de llorar se hartan.
Sin que de allí se partan,
con sospiros calientes,

339

�más que la llama ardientes,
los enjugo del llanto, y de consuno
casi los paso y cuento uno a uno;
juntándolos, con un cordón los ato".
Es notable esa minuciosidad enfermiza mediante la cual Nemoroso-Garcilaso prolonga sus ratos de agonía. Se puede imaginar -siquiera por un instante- ese placer en alargar el dolor ante el recuerdo efectuado por el
amante contando uno por uno los cabellos de la amada muerta, no para sufrir d~ante un momento -como sería en el caso de tomar el mechón-,
sino durante tantos que casi podrían convertirse en horas al irlos contando
"uno a uno...". Mientras, claro está,
"

mis

ojos nunca de llorar se hartan. .."

y va enjugando el fetiche con sus propias lágrimas.

Luego, un breve respiro. Un momentáneo descanso (versos 364 Y 365) :
"Tras eso el importuno
dolor me deja descansar un rato".
Pero, como dije, apenas un breve respiro; porque (versos 366 a 393):
"Mas luego a la memoria se me ofrece
aquella noche tenebrosa, escura,
que tanto aflige esta ánima mesquina
con la memoria de mi desventura. .."

¿Y tú, ingrata, riendo,
dejas morir mi bien ante los ojos?"
Es así como hemos llegado a la última parte del parlamento de Nemoroso-Salicio, Segunda del poema. A lo largo de él, hemos atravesado por todas las gradaciones imaginables del masoquismo. El tema queda sobradamente demostrado.
Sólo resta un pequeño detalle adicional. Garcilaso -en su personificación
nemorosiana-, va a callar pronto. En el último momento, quiere refugiarse
en la paz que le proporcionaría la creencia religiosa de 'otra vida' (versos
394 a 407):
"Divina Elisa, pues agora el cielo
con inmortales pies pisas y mides,
y su mudanza ves, estando queda,
¿ por qué de mí te olvidas y no pides
que se apresure el tiempo en que este velo
rompa del cuerpo, y verme libre pueda,
y en la tercera rueda
contigo mano a mano
busquemos otro llano,
busquemos otros montes y otros ríos,
otros valles floridos y sombríos,
donde descanse siempre y pueda verte
ante los ojos míos. .."
Pero no puede permitirse este lujo. En la última línea, cae en la tentación
de escribir con todas sus letras el temor:
" .. .miedo y sobresalto de perderte".

El elemento biográfico es traído casi textualmente. Doña Isabel, muerta
durante el parto. Y Garcilaso, como buen renacentista, usa la mitología c!ásica para aplicarla al suceso. La diosa Diana -Lucina en el poema~, es mcrepada por el dolorido amante por no haber cuidado de la parturienta. En
su dolor, no sólo reclama. Sino que hasta insulta:
" .•• y tú, rústica diosa, ¿dónde estabas? ...

¿íbate tanto en perseguir las fieras?
¿íbate. tanto en un pastor dormido? ...

340

La Segunda parte finaliza. ¿ Cómo resolverá Garcilaso el término del poema para no caer en lo grotesco? Demostrando -una vez más-- su maestría
poética. Una última estancia que formará el Epílogo final. En ella, bajará de
tono. No de intensidad dramática (versos 408 a 421) :
"Nunca pusieran fin al triste lloro
los pastores, ni fueran acabadas
las canciones que sólo el monte oía
si mirando las nubes coloradas,
al tramontar del sol bordadas de oro,
341

�no vieran que era ya pasado el día.
La sombra se veía
venir corriendo apriesa
ya por la falda espesa
del altísimo monte, y recordando
ambos como de sueño, y acabando
el fugitivo sol, de luz escaso
su ganado llevando,
se fueron recogiendo paso a paso".

y queda en nuestro ánimo de lector la huella masoquista de un dolor, de
un goce, de una pena y de una tristeza con :
" ... la sombra se veía
venir corriendo apriesa
ya por la falda espesa
del altísimo monte, y recordando
ambos como de sueño, y acabando
el fugitivo sol, de luz escaso
su ganado llevando,
. d o paso a paso. ..,,
se fueron recogten

EN TORNO A LA "DEVOCIÓN DE LA MISA"
DE CALDERÓN DE LA BARCA
Lrc.

Y

DRA. MARÍA GuADALUPE MARTÍNEz B.
Universidad de Nuevo León.

Sumario: l. Apuntes biográficos de D. Pedro Calderón de la Barca.-2. Obras.-3. La
época de Calderón.-a). ler. estilo de su teatro: El Alcalde de Zalamea.-b) 2o.
estilo: La Vida es sueño.-4. El Auto Sacramental.-5. La Devoción de la Misa.
6. Conclusión.

l. APUNTES BIOGRÁFICOS DE D. PEDRO CALDERÓN DE

LA

BARCA

DoN PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA nació en Madrid el 17 de enero de 1600.
Sus padres, de familia hidalga, fueron Don Diego Calderón de la Barca y
Doña Ana María de Henao. Hizo sus primeros estudios en el Colegio Imperial de la Cía. de Jesús, en Madrid, donde cursó varias asignaturas: gramática, clásicos griegos y latinos, los comentarios a las Escrituras, los Padres
de la Iglesia, etc.
Es difícil trazar una biografía más o menos clara de este dramaturgo, ya
que tenemos pocos datos de su vida. A través de sus obras observamos que él
mismo hace algunos comentarios acerca de su familia. Sabemos que era descendiente de nobles, pues desde niño demostró una arrogancia y pulcritud de
aristócrata. Anota en cierta ocasión: "la mediana sangre en que Dios fue servido que naciera".
A los 22 años -1622- abandonó la carrera eclesiástica que había seguido,
orientado por sus padres. Posiblemente fue entonces cuando se dedicó a sus
lances de "capa y espada". De aquí también sus comedias de esos temas.
En 1637 don Pedro Calderón estuvo al servicio del duque del Infantado y,
es posible, de soldado en Fuenterrabía y Cataluña (Lérida).
En 1638 hay un cierto silencio y "reservas" alrededor de su carácter.

343
342

�En 1647, se supone que sea la época en que nació su hijo Pedro, mas en sus
obras no se tiene ningún dato emocional relativo. Este hijo había muerto hacia
1657. Acerca de su amada se encuentran recuerdos sentimentales y algunas
escenas de ternura en algunas obras teatrales.
En 1650 se hace religioso de la Orden Tercera de San Francisco.
En 1651 se ordena sacerdote: se vislumbra en sus versos un gradual apartamiento de las cosas terrenas y una cierta indiferencia hacia la Corte, haciendo
una vida retirada y modesta que está de acuerdo con su vida sacerdotal y la
filosofía moral que encierran sus comedias y sus autos sacramentales.
Calderón vivió mucho tiempo en Toledo con el beneficio que obtiene en la
Capilla de los Reyes Nuevos. Es famosa su poesía al entrar a la artística catedral de Toledo:

Al ámbito pasé, en cuyas
naves la vista engolfada,
sin peligro de tormenta,
corrió achaques de borrasca.
¡ Oh, cuántas muertas noticias!
¡ Vivas memorias, oh cuántas,
ofuscado el pensamiento,
resolvió al verse en su estancia! 1
Posteriormente, Don Pedro regresa a Madrid, donde vivió en su casa llena
de obras de arte, a la que llamara Gracián "el museo del discreto" y él mismo
"su museo íntimo".
En el auto "No hay más fortuna que Dios", notamos ese despego hacia la
vida mundana: "Humo, polvo, nada y viento..." y su amistad con Gracián.
En su testamento nos da notidas de toda esa gama de su tesoro artístico.
Escribe el 20 de mayo de 1681: "Hallándome sin más cercano peligro de la
vida que la misma vida, y en mi entero y cabal juicio..." pide sea "interiormente vestido del hábito del seráfico padre San Francisco, ceñido con su
cuerda, y con la correa del también su padre San Agustín. . ." y que "sea llevado a la Iglesia de San Salvador de esta villa" para mi entierro.
Don Pedro Calderón, murió en Madrid, el 2'5 de mayo de 1681.

1 VALBUENA PRAT, ANGRL. Historia de la Literatura' Española. Editorial Gil. Tomo II.
6a. Ed. 1960. (Poesía aludida: Psalle e Sile), p. 483.

344

2.

ÜBRAS DE

D.

PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA

Entre las obras de D. Pedro Calderón de la Barca tenemos ciento once
comedias religiosas. Según don Rafael Gastón, en una carta que escribió don
Pedro un poco antes de morir al duque de Veragua, le envió una lista de ese
número de comedias, lista que sirvió a don Juan de Vera Tassis Villaroel para
las ediciones que comenzó en 1882, aunque no se sabe con certeza el número
exacto. Dice Calderón en la aludida carta: "Yo señor, estoy tan ofendido de
º!os muchos agravios que han hecho libreros e impresores (pues no contentos
con sacar sin voluntad mía a la luz mis mal limados yerros, me achacan los
ajenos, como si para yerros no bastasen los míos; y aún esos mal trasladados,
mal corregidos, defectuosos y no cabales), tanto que puedo asegurar a V. E.
que aunque por sus títulos conozco mis comedias, por su contexto las desconozco; pues algunas que acaso han llegado a mi noticia, concediendo el que
fueran mías, niego el que lo sean, según lo desmadejadas que las han puesto
los hurtados traslados de algunos ladroncillos que viven de venderlas, porque
hay otros que viven de comprarlas".2
En cuanto a los Autos Sacramentales se cuentan alrededor de sesenta.
Entre las Comedias Religiosas debemos señalar: La Devoción de la Cruz,
escrita hacia 1633, una de sus obras románticas de su juventud, que posiblemente refleja algunos datos autobiográficos y, asimismo, relativos a su familia
y El Mágico prodigioso, escrita en Toledo hacia 1637·, cuyo argumento procede
de la leyenda medioeval del pacto diabólico de Teófilo, que vende su vida
al demonio por adquirir bienes mundanos, o la leyenda del Dr. Fausto. Así,
El Mágico Prodigioso vende su alma al demonio por adquirir el amor de la
virgen Justina; La Vida es Sueño, escrita hacia 1635; El mayor encanto amor,
otra comedia mitológica escrita en 1635, que fue representada en el parque
de El Buen Retiro; Hado y divisa de Leonido y de Mar/isa, su comedia última
escrita en 1672; El Alcalde de Zalamea, en la que se plantea el problema del
honor, etc.
De los Autos Sacramentales, que los hay filosóficos, teológicos, mitológicos,
de temas del Antiguo Testamento, de relatos evangélicos, históricos y legendarios. sólo señalaré algunos como: El Gran Teatro del mundo, que gira sobre la
idea de "vida comedia"; No hay más fortuna que Dios, sobre la idea de la
vanidad de las cosas humanas; El Pleito matrimonial, idea de la "antinomia
del alma y del cuerpo"; El Año Santo en Roma, idea del hombre "peregrino
de la vida"; La Vida es Sueño, "historia teológica de la Humanidad -Crea• CALDERÓN DE LA BARCA.

La Vida es Sueño. Clásicos Ebro. Madrid, 1964. Prólogo de

Rafael Gast6n, p. 9.

345

�ción, caída y Redención del Hombre"; La Devoción de la Misa, sobre la idea
de la salvación del hombre a través del arrepentimiento y la fe, etc., etc.; auto
este último sobre el que enfocaremos nuestro estudió.

3. LA ÉPOCA DE CALDERÓN
Durante la extensa vida de Calderón -1600-1681-, ocupan el trono: Felipe
11, hasta 1621; Felipe IV, hasta 1665, y Carlos II. Calderón fue el poeta de la
Corte de estos dos últimos monarcas.
A partir de la muerte de Felipe II sus descendientes no saben defender el
solio español apareciendo el Tratado de los Pirineos que asesta un duro golpe
al orgullo español. Al ocupar el trono de España Carlos II, por la muerte
de su padre Felipe IV, Francia ocupa los Países Bajos y por el Tratado de
Lisboa se reconoce la independencia de Portugal; diez años después E-spaña
pierde el Franco Condado y trece ciudades de Flandes. El pueblo español siente
sobre sus espaldas el dolor de sus derrotas y el pensamiento se dirige cada vez
más hacia el único lugar que puede aliviar sus heridas: Dios. Los valores científicos van oscureciéndose mientras que el arte, por el contrario, alcanza su
mayor esplendor, y así el Greco hace renacer a Toledo y Velázquez después en
su ''Rendición de Breda" ; lienzo filosófico en donde demuestra que las glorias
terrenas son efímeras en el gesto cortés de Spínola aceptando humildemente la
derrota de su rival. La muerte de Velázquez y 46 años antes la de Dominico
Theotocopuli ( El Greco) así como la de Zurbarán 4 años después de la de
Velázquez y la de Alonso Cano, siete después de la del genio de Sevilla, influyen en el sentido ya anunciado por Quevedo en su Política de Dios o Gobierno de Cristo: que sólo Dios debe ser el centro de nuestras aspiraciones y por
esto el extraordinario desarrollo del teatro, enseñando al pueblo los valores morales y virtudes teologales que comenzarán en la Estrella de Sevilla, de Lope,
y culminarán en Calderón con sus Autos Sacramentales, al par que Baltasar
Gracián, en cuya filosofía manifiesta que el mundo es viento, humo, ceniza.
Vemos, por lo tanto, que la Contra-reforma iniciada por los jesuitas es aceptada por los españoles como un solo pensamiento.
En la juventud de Calderón, se extingue la vida de los grandes teólogos españoles: Molina, el dominico Báñez, Suárez, el Padre Escobar. Sin embargo,
suponemos que fue decisivo para el pensamiento calderoniano todo este ambiente artístico-religioso en tomo a él, que desemboca en sus obras cumbres
de su barroco. Churriguera, dentro de la arquitectura, influye también en el
enfoque de la escenografía en sus Autos.
346

De los grandes dramaturgos del Siglo de Oro Español, Lope de Vega, Tirso,
Alarcón y Calderón, se distingue una línea diversa y personalista entre Lope y
Calderón. Mientras que Lope escribe rápido y muchas veces sin revisar algunos
de sus dramas nacionales, fijándose únicamente en lo espontáneo, Calderón,
tomando los materiales de Lope, los perfecciona y supera los temas nacionales
con sus problemas de honor y de la caballerosidad, así como la forma poética,
ya conocida con anterioridad a Lope, en la que sus personajes son símbolos.
Este aspecto de su teatro lo podríamos llamar mundo metafísico.
En el teatro de Calderón tenemos dos estilos:
a) . El primero en el que, como decíamos, Calderón sigue la escuela de Lope,
tendiendo generalmente a unificar la acción en un personaje, o estableciendo
jerarquía de personajes en tomo a uno principal, como en el Alcalde de Zalamea, por ejemplo.
En la escena décimo séptima, del Acto 1, figura que Don Alvaro, aconsejado
por Rebolledo se las arreglan para que el capitán pernocte en la casa de Pedro
Crespo: el objeto era hacer la conquista de Isabel, la hija de Pedro, y para lo
cual simulan para verla que entre los dos hay una pelea y Rebolledo sube por
las escaleras al piso donde suponen que está Isabel. En efecto, a los gritos de
Rebolledo, Isabel sale y el ansia de Don Alvaro por la joven se acentúa. En
este momento entra Don Lope y se da cuenta de las intenciones de Don
Alvaro, ordenándole al capitán que se marche de aquella casa, ya que él va a
ser el huésped, estableciéndose este diálogo en donde se muestra el coraje de
un labriego en defensa de su honor:
CRESPO: Mil gracias señor, os doy
por la merced que me hicísteis
de excusarme la ocasión
de perderme.
DoN LOPE: ¿Cómo habíais,
decid, de perderos vos?
CRESPO: Dando muerte a quien pensara
ni aún el agravio menor. ..
DoN LOPE: ¿Sabéis, vive Dios, que es
Capitán?
CRESPO: Sí, vive Dios;
y aunque fuera el general,
en tocando a mi opinión,
le matara.
DoN LOPE: A quien tocara,
ni aún al soldado menor,
347

�sólo un pelo de la ropa,
viven los cielos, que yo
le ahorcara.
CRESPO: A quien se atreviera
a un átomo de mi honor,
viven los cielos también
que también le ahorcara yo.
DoN LoPE: ¿Sabéis que estáis obligado
a sufrir, por ser quien sois,
estas cargas?
CRESPO: Con mi hacienda;
pero con mi fama no.
Al Rey la hacienda y la vida
se ha de dar; pero el honor
es patrimonio del alma
y el alma sólo es de Dios.3

Y en la escena primera de la Jornada III, después de que Isabel es raptada
y violada por Don Alvaro de Atayde en un monte circundante de Zalamea,
regresa a su casa y narra a su padre, Pedro, los hechos ocurridos en el monte.
El dolor del padre se ve aminorado ante el anuncio del escribano de que es
nombrado Alcalde de Zalamea, estableciéndose el siguiente diálogo entre Crespo
y el capitán en donde el nombrado alcalde, puesto de rodillas delante de Don
Alvaro, le suplica la reparación de la ofensa y el capitán se niega, por lo que
Crespo manda que lo encierren para hacer con él justicia. Mientras tanto Don
Lope ha observado la desaparición de Don Alvaro de Atayde y sospechando
alguna mala acción por parte d~ éste, regresa precipitadamente a Zalamea.
Durante el trayecto un soldado le ha comunicado la prisión de Don Alvaro,
por lo que llega furioso Don Lope a casa de Pedro sin saber que éste es el
alcalde. En la conversación Don Lope de F. manifiesta a Pedro Crespo que
el alcalde ha hecho preso a Don Alvaro y que él lo va a rescatar. Don Pedro
socarronamente le manifiesta que no se lo entregará.
A la pregunta de Don Lope quién es el alcalde, Pedro Crespo contesta que
es él; exigiéndole la entrega del preso, contéstale Crespo con estas viriles
palabras en donde se enfrentan• las dos justicias: la militar y la ley natural (o
sea Dios).
• CALDERÓN DE LA BARCA.

pp. 50, 51 y 52.

348

El Alcalde de Zalamea. Taurus Ediciones. Madrid, 1959,

CRESPO: ¿ V os sabéis que me robó
a mi hija de mi casa?
DoN LoPE: ¿ Vos sabéis que mi valor
dueño desta causa ha sido?
CRESPO: ¿Vos sabéis cómo atrevido
robó en un monte mi honor?
DoN LOPE: ¿Vos sabéis cuánto os prefiere
el cargo que he gobernado?
CRESPO: ¿Vos sabéis que le he rogado
con la paz y no la quiere?
DoN LOPE: Que os entráis, es bien se arguya,
en otra jurisdicción.
CRESPO: El se me entró en mi opinión,
sin ser jurisdicción suya.
DoN LoPE: Y o sabré satis/acer,
obligándome a la paga.
ÜREsPo: Jamás pedí a nadie que haga
lo que yo me puedo hacer.
DoN LoPE: Y o me he de llevar al preso.
Y a estoy en ello empeñado.
CRESPO : Y o por acá he sustanciado
el proceso.
DoN LOPE: lQué es proceso?
CRESPO: Unos pliegos de papel
que voy juntando, en razón
de hacer la averiguación
de la causa.
DoN LOPE: Iré con él
a la cárcel.
CRESPO: No embarazo
que vais: sólo se repare
que hay orden que al que llegare
le den un arcabuzazo.
DoN LOPE: Como esas balas estoy
enseñado yo a esperar.
Mas no se ha de aventurar
nada en esta acción de hoy.
Hola, soldado, id volando,
y a todas las compañías
que alojadas estos días

•

349

�han estado y van marchando,
decid que bien ordenadas
lleguen aquí en escuadrones,
con balas en los cañones
y con las cuerdas caladas.
CREsPO: No fue menester llamar
la gente; que habiendo oído
aquesto que ha sucedido,
se han entrado en el lugar.
DoN LOPE: Pues vive Dios, que antes yo
haré lo que se ha de hacer. (Vanse) 4

En la escena XVII de la Jornada Tercera, aparece el Rey, que se supone
es Felipe II, estableciéndose con el rey el siguiente diálogo:
REY: ¿Qué es esto?

Pues ¡desta manera estáis
viniendo yo!
DoN LoPE: Esta es, señor,
la mayor temeridad
de un villano que vió el mundo,
y vive Dios, que a no entrar
en el lugar tan aprisa,
señor, Vuestra Majestad,
que había de hallar luminarias
puestas por todo el lugar.
REY: ¿Qué ha sucedido?
DoN LoPE: Un alcalde
ha prendido un capitán
y viniendo yo por él
no le quieren entregar.
REY: ¿Quién es el alcalde?
CRESPO: Yo.
REY: ¿Y qué disculpa me dais?
CRESPO: Este proceso, en que bien

probado el delito está,
digno de muerte, por ser
una doncella robar,
• CALDERÓN DE LA BARCA.

350

El Alcalde de Zalamea. Opus cit., pp. 131 a 133.

•

forzarla en un despoblado,
y no quererse casar
con ella, habiendo su padre
rogádole con la paz.
DoN LOPE: Este es el alcalde, y es
su padre.
ÜRESPO: No importa en tal
caso, porque si un extraño
se viniera a querellar,
¿no había de hacer justicia?
Sí; ¿pues qué más se me da
· hacer por mi hija lo mismo
que hiciera por los demás?
Fuera de que, como he preso
un hijo mío, es verdad
que no escuchara a mi hija,
pues era la sangre igual. ..
Mírese si está bien hecha
la causa, miren si hay
quien diga que yo haya hecho
en ella alguna maldad,
si he inducido algún testigo,
si está escrito algo de más
de lo que yo he dicho, y entonces
me den muerte.
REY: Bien está
sentenciado; pero vos
no tenéis autoridad
de ejecutar la sentencia
que toca a otro tribunal.
Allá hay justicia y así
remitid al preso.
CRESPO: Mal
podré, señor, remitirle;
porque como por acá
no hay más que sola una audiencia,
cualquiera sentencia que hay
la ejecuta ella, y así
está ejecutada ya.
REY: ¿Qué decís?

351

�•
CRESPO:

Si no creéis
que es esto, señor, verdad,
volved los ojos y vedlo.
Aqueste. es el Capitán.
CRESPO :

( Abren una puerta y aparece dado
garrote en una silla el Capitán)

(Vase el rey y el acompañamiento) 5

REY: ¿Pues cómo así os atrev~teis? ...

V os habéis dicho que está
bien dada aquesta sentencia:
luego esto no está hecho mal.
REY: El consejo ¿no supiera
la sentencia ejecutar?
CRESPO: Toda la justicia vuestra
es sólo un cuerpo no más;
si éste tiene muchas manos,
decid: ¿qué más se me da
matar con aquesta un hombre
que estotra había de matar?
Y ¿qué importa errar lo menos
quien ha acertado lo más?
REY: Pues ya que aquesto es así,
¿por qué, como a capitán
y caballero, no hicisteis
degollarle?
CREsPo: ¿Eso dudáis?
Señor, como los hidalgos
vive·n tan bien por acá,
el verdugo que tenemos
no ha aprendido a degollar.
Y ésa es querella del muerto,
que toca a su autoridad,
y hasta que él mismo se queje
no les toca a los demás.
RE,y: Don Lope, aquesto ya es hecho.
Bien dada la muerte está;
que errar lo menos no importa
si acertó lo principal.
Aquí no quede soldado
alguno, y haced marchar

CRESPO:

352

con brevedad, que me importa
llegar presto a Portugal.
V os, por alcalde perpetuo
de aquesta villa os quedad.
Sólo vos a la justicia
tanto supierais honrar.

b) . En el segundo estilo, llega el teatro de Calderón a lo meramente simbólico-poético. Aquí predomina la idea. Los personajes alegóricos tienen un
valor simbólico, como representación del Ser Humano o de alguna de sus virtudes o vicios insertos en él mismo, por ejemplo en "La Vida es Sueño".
Calderón compuso esta comedia en 1635 y trató el mismo asunto en dos
Autos. El primero pocos años más tarde y el segundo en la última época del
autor, 1673. Este último editado por Angel Valbuena, en Clásicos Castellanos,
vol. 69.
Las fuentes de la obra hacen remontarse a la leyenda de la juventud de
Buda y un cuento de las Mil y una Noches. (El mendigo narcotizado que despierto cree ser Rey y vuelve de nuevo por el sueño a su condición de mendigo) . El asunto de esta fábula es incorporado por Juan Manuel y llega al
teatro en el "Natural Desdichado", de Agustín de Rojas.
Lope trata de ella en "Barlam y Josafat". Es posible que de Lope se mspirara Calderón. El P. Olmedo dice que es posible que se inspirara en las
predicaciones que se hacían en las Iglesias sobre el escaso valor de la vida.
El análisis de la obra es el siguiente: Segismundo es el personaje central de
La Vida es Sueño, obra fundamental del teatro de Calderón. Algunas obras
pueden aventajarle pero sólo en el aspecto dramático, ya que en esta obra se
refleja más que en ninguna la personalidad del autor y es por tanto filosofía
por exceleñcia. Segismundo a través de Don Pedro es el símbolo que representa la inestabilidad de las cosas terrenas.
El tema no es nuevo. Sófocles decía: "No haber nacido es la mayor ventura y una vez nacido lo menos malo es volverse cuanto antes allá de donde
uno es venido". Así se expresa el Coro de Edipo en Colono, traducido por don
Ignacio Errandonea, S. J., Madrid, 1930. "A ningún mortal que esté aún en
espera del último día de su vida, llaméis jamás feliz;" dice el Corifeo en Edipo
Rey ( traducción idem) . Pero es más violenta la expresión de Segismundo al
afirmar: "el delito mayor del hombre es habqr nacido", de la escena segunda,
• Opus cit., pp. 134 a 138.

353
H23

�monólogo, cuando se ve a Segismundo con una cadena y vestido de pieles y
que comienza:
SEGISMUNDO:

¡ Ay, mísero de mí! ¡ Ay infelice!
Apurar, cielos, pretendo,
ya que me tratáis así,
qué delito cometí
contra vosotros naciendo;
aunque si nací, ya entiendo
qué delito he cometido:
bastante causa ha tenido
vuestra justicia y rigor,
pues el delito mayor
del hombre es haber nacido.6

Y este concepto tiene confirmación en la boca de su padre, el Rey Basilio,
al considerar el horóscopo de su hijo, ya que atribuye a éste como si se tratase
de un delito la muerte de su madre:
En aqueste, pues, del sol
ya frenesí o ya delirio,
nació Segismundo, dando
de su condición indicios,
pues dió la muerte a su madre,
con cuya fiereza dijo:
Hombre soy, pues que ya empiezo
a pagar mal beneficios.7

(Escena VI.-Jornada I) .
Este concepto es reproducido por otros autores, por ejemplo por Federico
Schiller, en su ''Don Carlos".
El pesimismo de Segismundo no manifiesta en tales actos que son imputables a su personalidad. En el monólogo ya referido en la Escena II, que contiene pensamientos de este tipo hay un clamor de angustia pero a la vez enérgico, con protestas de su injusta situación, pero sin embargo hay una esperanza
en la existencia de una vida mejor:
• CALDERÓN DE LA BAROA.

' Opus cit., p. 167.

354

La Vida es Sueño. Ed. Taurus. Madrid, 1959, p. 147.

Nace el ave, y con las galas
que le dan belleza suma,
apenas es flor de pluma
o ramillete con alas,
cuando las etéreas alas
corta con velocidad,
negándose a la piedad
del nido que deja en calma:
y teniendo yo más alma
¿tengo menos libertad?
Nace el bruto y con la piel
que dibujan manchas bellas,
apenas signo es de estrellas
gracias al docto pincel,
cuando atrevido y cruel,
la humana necesidad
le enseña a tener crueldad,
monstruo de su laberinto:
¿y yo, con mejor instinto,
tengo menos libertad?
Nace el pez que no respira,
aborto de ovas y lamas
y apenas bajel de escamas
sobre las ondas me mira,
cuando a todas partes gira
midiendo la inmensidad
de tanta capacidad
como le da el centro frío:
lY yo, con más albedrío,
tengo menos libertad?
Nace el arroyo, culebra
que entre flores se desata,
y apenas, sierpe de plata,
entre las flores se quiebra,
cuando músico celebra
de las flores la piedad
que le da la majestad
del campo abierto a su huída:
y teniendo yo más vida
¿tengo menos libertad?

•

•

355

�En llegando a esta pasión,
un volcán, un Etna hecho,
quisiera arrancar del pecho
pedazos del corazón:
qué ley, justicia o razón
negar a los hombres sabe
privilegio tan süave,
exención tan principal,
que Dios le ha dado a un cristal
a un pez, a un bruto y a un ave? 8
Vemos, por lo tanto, que en todas estas manifestaciones está expresando
la idea de Dios.
Segismundo, por lo tanto, no es pesimista por naturaleza sino pesimista en
el transcurso de su existencia dramática.
Es al terminar la Jornada II cuando en otro monólogo manifiesta los efectos
de su desengaño acerca de la vida:

•
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción, etc. 9

y este monólogo constituye el verdadero desenlace de la obra en cuanto
pensamiento filosófico.
La duda de Segismundo es en los términos de esta vida. En el Hamlet del
inglés es en el "más allá". (Morir... dormir... tal vez so~ar... ) .. (Traducci~n
de Astrana Marín. Acto III. Se. I). Segismundo no vacila en afirmar la eXJ.stencia de un "más allá". -Lo eterno, la fama venidera; donde ni duermen las
dichas- , etc., etc.
Edipo, Ha¡nlet, Segismundo y Don Carlos son personajes. rel~ionados Y sin
embargo distintos. Segismundo contrasta con los personaJes citados por su
pujanza y fortaleza. Así Hamlet y Don Carlos son espíritus débiles.
Sólo por ver si puedo
harás que pierda a tu hermosura el miedo. ..

y así, por ver si puedo, cosa es llana,
que arrojaré tu honor por la ventana.
(Escena VIII. Jornada I. -Segismundo-) .10
En la Jornada III, epílogo, se ve la transformación espiritual de Segísmundo por considerar que el vencerse es lo más difícil de vencer.
SEGISMUNDO:

Pues que ya vencer aguarda
mi valor grandes victorias,
hoy ha de ser la más alta
vencerme a mí.
(Escena XIV. Jornada III) .11

Acción secundaria de La Vida es Sueño.
Para la tesis calderoníana basta la figura de Segismundo, pero para la
adaptación a la escena necesita de Rosaura, tipo extraño de mujer que marcha
a Polonia acompañada de Clarín, su criado, para vengar una afrenta del Duque Astolfo, ya que no ha cumplido sus promesas de matrimonio. Por medio
de Clotaldo, su padre, Rosaura entra en palacio a servicio de Estrella para
vengarse. Y hecho el levantamiento del pueblo contra el Rey se une a la
causa popular que ha proclamado a Segismundo y así obtiene el esposo que
aspiraba. De todos los personajes es Rosaura el más interesante. Su carácter
femenino se manifiesta en el segundo encuentro con Se_gismundo. En la Jornada II, escenas 7 y 8, nos dice:
RosAURA: . . .cuando tan torpe la razón se halla
mejor habla, señor, quien mejor calla 1 ~
Estrella y Astolfo son los personajes menos importantes. No tienen las complicaciones psicológicas de Rosaura. Basilio y Clotaldo representan en la obra
el conflicto íntimo: el primero, victima de los errores de su propio saber, y el
segundo en el conflicto entre los sentimientos paternales y la libertad a su
Rey. Clarín es el vivo contraste del temperamento de su señora, Rosaura, y
adivina sin darse cuenta que Segismundo más que hombre es la representación de una idea.
10

• Opus cit., p. 149.
• Opus cit., p. 224.

Opus cit., p. 201.
Opus cit., p. 263.
" Opus cit., p. 201.
11

,,

356

357

�CLARÍN: Soy un grande agradador,

de todos los Segismundos.

(Jornada II. Escena III) .13
Estos dos estilos que hemos señalado, no se separan tajantemente sino que
tienen sus inmersiones en el uno y en el otro; puesto que son, generalmente,
problemas humanos los que plantea el teatro de Calderón.
Otro de los aspectos del teatro de Calderón es el costumbrista, en el que
refleja la sociedad de su tiempo como en sus dramas "de capa y espada"; o
sea simbiosis de costumbrismo y simbolismo por ejemplo en el Auto La Devoción de la Misa, que l~ego comentaremos, etc.
También cultivó la comedia burlesca, por ejemplo Céfala y Procris.

Como vemos, es la época de Calderón la de mayor vigor en el aspecto artístico y cultural de la España del Siglo de Oro, y esto influyó, decididamente, en el ser de nuestro biografiado. Quiso hacer una síntesis del arte de
su teatro: de aquí esa complejidad y dificultad para su comprensión. En sus
obras teatrales se une la música, la arquitectura, la escultura, la pintura, la
poesía, la metafísica y la teología. Esta última de difícil comprensión para
el pueblo español, y, en cambio, su forma era dada con sencillez para ser comprendida. Calderón es uno de los máximos exponentes del teatro de todos los
tiempos. Decía Don Marcelino Menéndez y Pelayo, en 1861: "La gloria de
Calderón, más que gloria de un poeta, es gloria de una nación entera; y mientras se hable en lengua castellana; mientras se conserve algo del espíritu de
nuestros padres; mientras la fe católica no huya de las almas; mientras en
Castilla quede un resto de honor1 de cortesía y de galantería; mientras el amor
se estime como una devoción y un culto, y no como un mero placer de los
sentidos; mientras lata, en fin, aunque sea en pocas y selectas almas, el fuego
que ardía en el pecho de El Príncipe Constante, o la fervorosa devoción que
animaba al Eusebio de La Devoción de la Cruz, tendrá Calderón admiradores,
y será considerado siempre como uno de los más gloriosos ornamentos que Dios
quiso conceder a la raza española. .. Calderón es la España antigua, con toda
la mezcla de luz y de sombras, de grandeza y de defectos con toda la pompa
aparatosa y las vanidades y sueños de nuestra decadencia; con el sentido de
orgullo nacional no vencido ni amilanado por las derrotas; con el sentimiento
religioso, con el sentimiento monárquico, con el sentimiento de la justicia y
13

358

Opus cit., p. 189.

de la libertad patriarcales; en suma, con toda la mezcla de impulsos que agitaban a la sociedad española" (Calderón y su teatro. Conferencia octava).i.

4. EL

AUTO SACRAMENTAL

El "Auto Sacramental" -según la definición que da el Dr. Angel Valbuena Prat- es una obra dramática en un acto, de sentido alegórico, referente a
la Eucaristía; la última forma del teatro litúrgico que había aparecido en la
Edad Media. 15
Y en otro lugar anota: "El auto sacramental es un género dramático típico
de la España Imperial. Deriva de las formas del teatro litúrgico y sacro de
la Edad Media, pero, corno en tantas otras cosas de arte y literatura y pensamiento, las formas más nuevas y modernas sirven para recoger el viejo espíritu
-eterno- de la catolicidad medieval, ampliada culturalmente en la exaltación apoteósica del Renacimiento".16
Dentro del teatro sacro medieval se representaban los Misterios y las Moralidades.
Los primeros tenían una trama muy sencilla, basada generalmente en un
Episodio de las Sagradas Escrituras, por ejemplo: La Adoración de los Reyes
Magos al Niño Jesús, mientras que las Moralidades tenían una complejidad
y construcción alegórica más consistente. Eran obras escénicas que tenían como personajes la Muerte, los Vicios, las Virtudes o tipos humanos, casi siempre abstractos que dialogaban con una finalidad moralizante.
Calderón llevó a su más alto rango el alegorismo y los símbolos de su teatro
religioso.
En España los "Autos Sacramentales" se cultivaron a partir del Siglo XIV,
predominando el elemento histórico-alegórico. Toman su nombre de las procesiones que estuvieron en boga para las fiestas del "Corpus Domini". Estos
cortejos cada vez eran más solemnes y pomposos, al principio de la Edad Barroca. Tomaban parte de la procesión carros que conducían "cuadros vivientes" que representaban un asunto religioso. El cortejo lo cerraba el Rey en
persona y gentilhombres de su Corte, detrás del Santísimo Sacramento con un
14
CALDERÓN. La Vida es Sueño, p. 13. Editorial Ebro, S. L. Undécima edición,
1964.
.
n CALDERÓN DE LA BARCA. Autos Sacramentales, p. XVII. II. Ed. Prólogo y notas
de Angel Valbuena Prat. Madrid, 4a. ed. 1958.
1
~ CALDERÓN DE LA BARCA, PEDRO. Autos Sacramentales, p. 11. Colección Clásicos
Ebro. Tomo l. 1959.

359

�cirio en la mano. Se solía hacer paradas durante la procesión y en la última se
representaba por los actores el drama edificante: el Auto Sacramental.
Con don Pedro Calderón, como sabemos, este género teatral llega a su perfeccionamiento y se sitúa la esquematización del teatro sistematizado. La
"jornada" del auto se alarga y se puede hacer diferenciación de etapas sucesivas dentro de la representación que va gradualmente ascendiendo hasta llegar a un punto-clave de elevación espiritual, lo que viene a ser "el nudo" de la
obra, por ejemplo, en La Devoción de la Misa, en la que en el arrepentimiento
y la fe estriba el nudo simbólico de la religiosidad del protagonista, para después desenvolverse la problemática filosófico-religiosa planteada Encontramos en el teatro de Calderón el antecedente del teatro neo-clásico.
En la línea teatral española, Lope y Valdivieso -S. XVI- cultivaban las
"farsas sacramentales" que aludían al Santísimo Sacramento sólo incidentalmente, y es Calderón el que eleva esa relación o alusión moralizante al aspecto simbólico de la temática moral-religiosa. Es pues, Calderón, el creador
de este género teatral: el Auto Sacramental, género apropiado para la exposición de la doctrina católica, en el cual se sublima la creencia cristiana, sus
dogmas y su teología.
Entre los dogmas y principios teologales tenemos el principio de la Gracia
y de la Fe, la Tran-Substanciación del alma, el de la Inmaculada Concepción el libre Arbitrio el Misterio de la Eucaristía, el de la Redención, etc., etc.
'
'
Consideramos que dentro de su pensamiento senequista tuvo Calderón influencia del Libro de Job, del Eclesiastés, de Quevedo, de Gracián y de Epícteto, con esa visión pesimista de la maldad ,y la tendencia al pecado del hombre, a causa del "pecado original", quien, por la Gracia y por la Redención de
Cristo, se salva si se arrepiente de sus pecados.
Por otro lado, Santo Tomás de Aquino, con su Suma Teológica, influye
en Calderón, de acuerdo con ias directrices de la Escolástica. Parker alude a
Calderón como el "dramaturgo de la Escolástica". Se supone, asimismo, que
la teoría del "Verbo Encarnado" y Calderón son un antecedente de Descartes en su "Discours de la Méthode" -1637- con su duda filosófica.

5. LA

DEVOCIÓN DE LA MISA

En La Devoción de la Misa -1637-, auto del último estilo de plena madurez, Calderón ensaya una técnica de paralelismo entre la historia y la
alegoría. Por una p~e, el Angel tutelar de Castilla, en un sentido alegórico, nos eleva a un sentido de trascendencia; de otra, Almanzor y el conde

360

Garci-Fern~dez, el protagonista, su amada y su criado en un plano real. Estos personaJes del mundo humano representan una comedia de costumbres
-el amor de Pascual por Aminta, su rapto y casamiento final- enlazados
paralelamente con el mundo de simbolismo metafísico.
Se supone que el asunto del auto lo tomó Calderón de la Crónica General 'Y ~osiblemente de las Cantigas de Alfonso X, mas sustituye la devoción
a la Virgen Maria, en las Cantigas, por la de la Santa Misa. Además de este
auto de ?alderón, tres comedias sacras tratan del mismo tema: La Devoción
de la Misa, de Luis Vélez de Guevara; Lo que puede oír Misa, de Mira de
~mescua (S. XVI) Y después, Por oír misa nunca se perdió jornada, de Antoruo de Zamora. Tanto en la obra de Vélez como en la de Amescua, un Angel
~telar toma la figura del caballero y lucha por él, como en el Auto calderoruano. _Es de suponer que Don Pedro haya tomado el asunto de alguna de estas
come~a_s y adaptado a su auto, pero lo más posible es que lo haya tomado de
la Cromca General, como señalábamos.
de la obra es el siguiente: Pascual Vivas, protagonista del au t o,
· El
b análisis
•
sun oliza al hombre en general, el que habiendo pecado pero con una devoción en la ~anta Misa, y ayudado de la Gracia, por medio de la fe, logra superarse y tnunfar en el mundo.
Al principio se oyen voces y una música triste que pronostica la guerra. Las
voces de Almanzor, representante de la Secta de Mahoma y las del Cond
.
'
e
Garc1-Fernández,
de la religión cristiana.
E~ _esta primera escena, el autor nos muestra a través de los personajes
alegoncos, la trama que va a desarrollarre: el sentido de la invasión musulmana y la Reconquista en España.
En seguida aparece un Ángel que habla con la Secta de Mahoma, que lleva
s~Iament; 500 años de existencia -Mahoma nació el 570- y Je dice que no
tiene razon de ser.
La Secta le contesta que antes de darle razones ideológicas, Je reta a Ja
lucha del acero que es más práctica iy así lo hace. Alude a que las ciudades
todas han luchado: Asia, África, Europa, Constantinopla y la España misma.
~ue una prueba. es la del último rey godo, Rodrigo, de quien por much~
tiempo no se supieron sus restos hasta que un día se encontraron en Portugal.
Por su parte, el Angel, símbolo protector de España, le replica que Dios
quiere a sus hijos como los padres a éstos y que los reprende no porque no les
ame sino para que se enmienden, que en ese caso estaba ella - la Secta- que
representaba el látigo.
Entretanto sigue la música tenue pidiendo "Misericordia y clemencia".
Mas, como la Secta insiste en la guerra, el Angel contesta que así sea: que
España será la defensora de la cristiandad con Garci-Femández al frente

'

361

�mientras que ella -la Secta de Mahoma- será "la hidra de siete cabezas"
a que alude el Apocalipsis y quien haría la guerra.
Dice:
... pues en ti la Idolatría
y Gentilidad se encierran,
Judaísmo, Apostasía
y Paganismo, soberbia
serás quien la guerra haga,
y el Hombre quien la defienda 17
Pascual Vivas, comunicado por el Angel, va a tomar parte en la guerra que
que se aproxima y así se lo hace saber a la Secta. Esta, que conocía bien a
Pascual, se alegra de que él intervenga en la lucha, ya que "estaba en pecado":
y así tendría fundamentos para atacarle.
La Secta nombra como su representante a Almanzor, rey de Córdoba, y se
&amp;eñala la plaza de Santiesteban de Gormaz como campo de batalla. El Angel
protege al Conde Garci-Femández en defensa de Castilla.
Así, una vez todo dispuesto, aparece en escena, en las tiendas de campaña, el Conde, viejo venerable, durmiendo en una silla, y en otra, Almanzor,
también durmiendo. (Escena II).
Surge luego, de aspecto simbólico-alegórico, una voz misteriosa celestial, que
habla al Conde, el que despierta de su sueño. Oye con claridad la voz d~I
Angel que le insta en su fe y religión y a la lucha en defensa de la Iglesia
y de España.
A su vez, la voz de la Secta aconseja a Almanzor a "encender su pecho en
iras", contra el Crucificado Cristo y a luchar por Alá y por Córdoba. Y como
contrapeso de la acción, en el fondo, se oyen las voces tristes de la música pidiendo: "Misericordia y clemencia".
En la escena IV, Pernil, escudero de Pascual Vivas, le reprocha a su amo
que si no se acordaba de Aminta y de los hechos ocurridos en León, ya que
hacía rato que lo buscaba y no lo encontraba. Pascual le contesta que había
ido al Convento de San Martín a "oír misa"; que ya sabía su devoción, que
allí lo hubiera encontrado.
PASCUAL:

11

CALDERÓN DE LA BARcA.

362

Pernil, un tanto necio, se burla de la devoción de su amo y también de
su amada. Mas Pascual le explica a su escudero que en la Misa se representa un misterio que es la síntesis de la humanidad, y que protege al devoto: Que encierra la Ley de Gracia, la Ley Natural, y la Escrita, así como
también la Redención del hombre a través de la Eucaristía y la Transfiguración: "la hipostática unión" de las dos naturalezas: divina y humana: Cristo. En este diálogo entre Pascual y su escudero, Calderón ha dejado una exposición doctrinal de las excelencias y misterios del Santo Sacrificio de la
Misa, síntesis de otro Auto. calderoniano: Los Misterios de la Misa.
Así dice:
PASCUAL:

Pónese la hostia en el ara
y en fe de que presto sea
carne y sangre de Dios hombre,
el vino y el agua mezcla,
la preparación del cáliz
significando la inmensa
divinidad en el vino
y en menos noble materia
la humanidad en el agua.
Por esto al vino no se echa
bendición y al agua, sí,
mostrando que una se eleva
por la hipostática unión
de las dos naturalezas,
y otra, aunque se abata siempre,
bendita está por sí misma.. .19

Y en otro párrafo expone:
PASCUAL: •• •de

manera
que conteniendo la Misa
la ley que culpas confiesa,
la que preceptos escribe,

Pues en tantas cosas malas
sabes que tengo esta buena

La Devoción de la Misa, p. 90. Clásicos Ebro. Autos

Sacramentales. l. Madrid, 1959.

de oír las misas que puedo
haberme buscado allí.18

18

Opus cit., p. 96. Escena IV.
,. Opus cit., p. 103. Escena IV.

363

�PERNIL:

la que misterios aumenta,
siendo el nombre de la Misa
traducido de la hebrea
frase hacimiento de gracias
y de la latina lengua
Misa enviada oblación
del Hijo al Padre, en ofrenda,
el no oírla cada día
no solamente es tibieza
del perezoso, sino
descortesía grosera
que se hace a Dios, pues de veinte
y cuatro horas que le entrega
de vida cada día aún no
le sabe volver la media.
Bueno es eso para mí,
que si la oigo un día de fiesta
es solamente pensando
si se alarga o si se abrevia.

CONDE GARm-FERNÁNDEZ:

Pascual le ofrece obediencia al Conde, pues está dispuesto a morir. Se despide de Aminta y se marcha.
En contraposición, Lelio y el Demorúo comentan que quieren atrapar a
Pascual en pecado.
DEMONIO:

(Tocan cajas a marchar)

PASCUAL:

¿Pero qué novedad hay
en el campo?
En orden puesta
la gente marcha no sé
a qué fin. 20

Entretanto, se oyen voces en el campo de batalla, y amo y escudero salen a
ver lo que pasa.
En la Escena V, aparece Aminta, vestida de soldado. Le cuenta a Pascual
que el Conde Garci-Fernández había ordenado que estuviese él pendiente
en la batalla y que, al no encontrarlo, ella había ido en su busca. Pascual,
después de decirle que la quiere, le ordena que se marche; mas en ese momento se acerca a ellos el Conde, que reprocha la conducta a Pascual, ya
que supone que había perdido el tiempo por conversar con Aminta en lugar
de estar en la lucha y le manda que esa noche esté de vanguardia. Dice :
"' Opus cit., p. 106 (Escena IV) .

364

Pues quiero que en la vanguardia
esta noche estéis de guardia
poniéndoos en ocasión
de que el valor que os desvela
logréis sin dudar jamás
ser de mi campo la más
avanzada centinela. 21

Infiernos, si hoy
muerte a Pascual Vivas doy,
de mi mayor enemigo
el triunfo mayor consigo,
pues cogiéndole en pecado
de su devoción vengado
quedaré, a cuyo fin sigo
en humana forma siendo
como soy aborrecido
espíritu, al que ofendido
en ira y cólera enciendo,
disimulando y fingiendo . . _ii

Pascual se estremece al paso del Demonio; suena un terremoto, y Vivas,
en un monólogo, uno de los más bellos, literariamente hablando implora a
Jesús que le ayude para resolver su situación de responsabilidad ~te el campo de batalla.
PASCUAL:

¡Qué medrosamente horrible
la noche de un punto a otro
ha convertido la hermosa
serenidad en asombro!
Las derramadas estrellas,
en quien como espejo roto

'" Opus cit., p. 109 (Escena VI).
" Opus cit., p. 112. Escena IX.

365

�se había quedado el Sol,
brillando en menudos trozos,
empañadas del tupido
velo de nubes, no sólo
a la Luna asisten, pero
ni aun ella su temeroso
trémulo semblante deja
que puedan humanos ojos
penetrar del manto de humo
la brújula del embozo. (Terremoto)
¡Jesús mil veces! ¡ Qué fiero
el trueno gemido es ronco
con que el embrión del rayo
siente la nube el aborto!
¿Pero qué me atemoriza?
¿De cuándo acá generoso
mi espíritu le vió al miedo
la pálida tez del rostro? (Terremoto)
¿yo espanto? ¿Yo horror? i Y o susto?
Mas ¡ay! que, si a hacer me pongo
discursos que siempre vagos
dictaron soledad y ocios,
no sin causa temo, pues
al ver ese obscuro globo
desquiciado de sus ejes,
desplomado de sus polos,
que sobre mí titubea,
imagen me reconozco
del primero padre, cuando
arrojado del hermoso
centro suyo, le asaltó
de la noche el pavoroso'
escándalo que a su culpa
le fué el retrato más propio. .. (Terremoto)
y si del concepto, ¡ ay triste!
toda la pariedad corro
no solamente en mi culpa
la imagen que soy supongo,
pero en que comprometido
está aquese numeroso

366

campo en mí, pues en mí estriba
o su blasón o su oprobio,
supuesto que si yo ahora
negligente o perezoso
faltar a a aqueste precepto,
en mí peligraran todos/ 23

En otro pasaje, el Demonio y Lelio tratan de matar a Vivas, mas Lelio
yerra el tiro y ambos huyen.
Luego sucede que Aminta es raptada por un grupo de "canes blancos" de
la Secta Mahometana, y Pernil acude a contárselo a su amo. (Escenas XIII
y XIV).
Poco después, Pascual entra a la Iglesia, de nuevo a orar, y la Secta le sigue mas no penetra al templo porque el Angel lo impide. (Escena XVIII).
Entretanto, en la lucha, el Conde es herido y es retado a prisión por Almanzor, o la muerte, mas el Angel, vestido como Pascual, le proporciona un
caballo al Conde, y éste escapa, quedando el Demonio ofuscado. El Angel
que ha ocupado el puesto del Conde lucha contra Almanzor; enseguida llega Pascual Vivas, arremete contra la Secta y contra Almanzor, lo vence y
lo hace prisionero y recobra a Arninta que es puesta en libertad. (Escenas
XXI y XXVI).
Pascual, viéndose vencedor, ofrece su mano a Arninta y le promete enmendar sus yerros antiguos. Así dice:
PASCUAL:

La mano a Aminta le ofrezco,
que es propósito que hice
de enmendar pasados yerros,
si a verla libre volvía,
en las Misas que hoy oyendo
he estado, por quien falté
de la lid. 24

Como escena final y apoteósica aparece el Ángel y el Santísimo Sacramento, en lo alto. El Angel explica su intervención en la victoria de León y de
Castilla por la fe de Vivas y por su devoción a la Misa.

"' Opus cit., pp. 113 a 115. Escena X.
" Opus cit., p. 138. Escena XXVI.

367

�ÁNGEL:

Y o fui quien en su lugar
peleaba por él al tiempo
que estaba él por mí ayudando
las Misas que estaba oyendo.. .25

Al final del Auto, como cuadro simbólico aparece Felipe III, a caballo, y
a sus pies la secta, representación de la expulsión de los moriscos, llevada a
cabo en España entre 1609 a 1614.
El estilo de Calderón es barroco. Se nota un dinamismo en la acción y un
retruécano en las hipérboles, metáforas e imágenes. El conceptismo llevado
a un último grado que nos da el aspecto simbolista de su teatro, una violencia en los personajes aunque un equilibrio estable matemático, sistematizado
de sus obras, equivalente al claro oscuro de la pintura de V elázquez. Lo decorativo y lo escenográfico dan una elevación contrastante entre la temática
seria y grave muchas veces, y la suntuosidad brillante. Sin embargo, dentro
de la técnica dramática encontramos esa ley de subordinación centrada en
un personaje que generalmente es el hombre. De aquí que su teatro sea humanista.

6.

CONCLUSIÓN

En el auto La Devoción de la Misa, notamos ese doble aspecto del drama
costumbrista y del auto simbólico con la apoteosis final del Santísimo Sacramento, como elemento esencial de este tipo de obras teatrales.
Conjuntamente al desarrollo de la acción principal: la luc~a entre Moros y
Cristianos hacia el Siglo X, en la que los principales personaJes son el Conde
Garci-Fernández y Almanzor, ca.da uno representando un bando, se va desarrollando una segunda acción: el amor entre Pascual y Aminta -tema mundano-, cuya problemática fundamental se presenta en torno a Pascual Vivas, quien viviendo en pecado, ya que había raptado a ~ta, logra, por
la intervención de la Gracia y su devoción a la Misa, arrepentrrse, ofrecer su
mano a su amada, y, por lo tanto, volver a la religiosidad cristiana. Este es
un problema ontológico y meramente humano que renueva la concepción
cristiana de que el hombre pecador si se arrepiente se salva. Este tema, podríamos decir, es el tema individualista que todo hombre se plantea para alcanzar su salvación. Mas, inserto en esta problemática, captamos el aspecto
,.. Opus cit., p. 140. Escena XXVII.

368

representativo socio-político-religioso de la España en el personaje Luis Vivas, ya que como español representa el Catolicismo de este pueblo.
Además, tenemos el simbolismo de la Religión Cristiana a través de la
Eucaristía.
Es pues, este Auto Sacramental, doblemente interesante, tanto desde el
punto de vista técnico-formal como temático, ya que funde en una rmsma
pieza teatral el tema religioso-sacra.mental y el humano.
En el simbolismo de Calderón se ve el reflejo de Dios en todo lo creado
para que todo venga a rendir a los pies de Jesús Sacramentado. No es cosa
rara hallar en los Autos de Don Pedro Calderón, las relaciones de Dios con
la naturaleza; del cuerpo con el espíritu y de los sentidos con el alma que
viene a ser el simbolismo como una grandiosa síntesis del órden visible e invisible y al mismo tiempo, una disección de la vida humana bajo la mirada
teológica con el conjunto de conflictos que forman el interior del alma; es
una disección con todas las Iniserias del hombre y su sustancia semidivina, es
decir, mitad fraile y Initad soldado, o bien, amasado con lodo y emparentado
con los ángeles pero siempre hombre hasta en el momento en que Dios obra
portentos por sus medios o bien cuando obedece al mundo, la carne o el infierno y se aparta de la Divina Gracia. Caen por tierra todo lo imaginario,
pesiinismo, y determinismo de Calderón, ya que sabe resolver a sus personajes en la elección consciente y libre de sus conflictos humanos.

BIBLIOGRAF1A

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Valbuena Prat. Madrid. Ediciones "La Lectura". Clásicos Castellanos, 1926.
2. CALDERÓN DE LA BARCA. Autos Sacramentales. Tomo II. (El Pleito matrimonial
del Cuerpo y el Alma. Los Encantos de la Culpa. Tu prójimo como a ti). Edición,
prólogo y notas de Angel Valbuena Prat. Madrid. Ediciones "La Lectura". Clásicos Castellanos, 4a. Ed. 1958.
3. CALDERÓN DE LA BARCA, PEDRO. Autos Sacramentales. (El Gran Teatro del Mundo. La Devoción de la Misa). Colección Clásicos Ebro. Tomo I. Edición, estudio
y notas por Angel Valbuena Prat. 7a. ed. 1959.
4. CALDERÓN DE LA BARCA. Comedia:,s Religiosas (La Devoción de la Cruz. El Mágico Prodigioso) . Clásicos Castellanos. 2a. ed. Madrid, 1963.
5. CALDERÓN DE LA BARCA, PEDRO. Comedia. La Vida es Sueño. Colección Clásicos Ebro. Edición, estudio y notas por Rafael Gastón, 1964.
6. CALDERÓN DE LA BARCA. Autos Sacramentales. Plaza y Janés, S. A. Editores. Buenos Aires, Barcelona, México, D. F. Bogotá, Río de Janeiro. la. Edición, 1961.
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369
H24

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on, es 10 y notas por
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1 Edi
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Barcelona. Tomo II. 6a. Edición, 1960.
' · ·
11. VALBUENA PRAT, ANGEL. Calderón, su personal1·dad su arte •- estilo. Biblioteca
d e la Facultad de Filosofía y Letras, Madrid, Espana.
,_
'
m

CECCO ANGIOLIERI, POETA DEL "DUECENTO"
PROF. GIANCARLO VON NACHER M.
Escuela de Letras
I.T.E.S.M.

CEcco ANGIOLIERI es un poeta vagabundo, lunático, pendenciero, cínico, borracho, vividor, libertino, turbulento, impío, maldiciente, según los epítetos
que le han encajado los críticos, a lo largo de los siglos. Y una justificación
la hay: la de haberlos copiado tal como aparecen en las descripciones que,
en sus poesías, él hizo de sí mismo.
¿Realidad o ficción poética? Poco importa.
De su lírica irrumpen con calor, fuerza y espontaneidad, los acentos cómicosatíricos, burlescos, picarescos que lo colocan como el maestro más destacado
de toda la escuela de la poesía jocosa de fines de 1200 y principios de 1300.
En antítesis con la culta y refinada poesía del "Dolce Stil Nuovo", la poesía
burlesca -heredera también de una antiquísima tradición- renace como movimiento burgués-popular, polémico, realista, sensual. Poesía individual, la de
Ceceo Angiolieri, que entra violentamente en el juego realista de los contrastes, agudiza y enfatiza determinados aspectos vitales, resalta la belleza expresiva de las palabras, colocadas con precisión selectiva y apropiada disposición.
Contraste entre su naturaleza alegre, despreocupada, atraída por los placeres de la vida -las mujeres, el vino, el juego- y la tristeza, la honda desesperación, en la cual queda sumergido por culpa de la falta de dinero, q,ue sus
avaros padres no le proporcionan con la esplendidez que él hubiera deseado...
El noble miser Angioliero, banquero del Papa Gregorio IX, y madonna Lisa
de los Salimbeni, dieron vida al poeta en la ciudad de Siena, alrededor de 1260.
Miser Angioliero participó en la administración del municipio sienés, fue
miembro de la orden de los Frailes de María (los frailes gaudentes), peleó en
la guerra en contra de Arezzo, junto con su hijo, en 1288. Ceceo participó en
varias luchas en contra de los gibelinos. Varias veces incurrió en infracciones
370

371

�por haber salido del campo sin permiso ( quia fuit inventus de nocte post tertium sonum campane Comunis) . Se encontró envuelto en trágicos acontecimientos, entre los cuales el ataque a un zapatero...
Murió por los años de 1313. Sus hijos renunciaron a la herencia, cargada de
deudas, pero no pudieron evadir el pago de una suma que Ceceo debía al
municipio.
Seguramente por motivos políticos fue exiliado dos veces de Siena y se
refugió en Roma. Desdichadamente esto es todo lo que se sabe de él. Conoció
a Dante Alighieri, a quien estimó, aunque -con él también- entró pronto en
polémica.
Quedan, de su obra, 129 sonetos, de los cuales unos veinte se le atribuyen.
He escogido unos cuantos, en esta brevísima presentación, que me parecen los
más significativos, intentando una traducción de lo más literal con el fin de
perder lo menos posible el encanto de su espontaneidad y frescura lírica.

VIII
Quando veggio Becchina corrucciata,
se io avessi allor cuor di leone,
sí tremerei com'un picciol garzone
quando 'l maestre gli vuol dar palmata.
L'anima mia vorrebbe esser non nata,
nanzi ch'aver cotate afflizione;
e maledico el punto e la stagione
che tanta pena mi fu destinata.
Ma s'io devessi darmi a lo nemico,
e' si convien che io pur trovi la via
che io non temi el suo corruccio un fico.
Peró, s'e' non bastasse, io mi morría;
ond'io non celo, anzi palese 'l dico,
ch'io provaró tutta mia valentía.

X
La mia malinconia é tanta e tale,
ch'io non discredo che, S'egli'l sapesse
un che mi fosse nemico mortale,
che di me di pietade non piangesse.
Quella, per cu' m'avven, poco ne cale;
372

che mi potrebbe, sed ella volesse,
guarir 'n un punto di tutto'l mie male,
sed ella pur: -1' t'odio- mi dicesse.
Ma quest'é la risposta c'ho da lei:
ched ella non mi vol né mal ne bene,
e ched i' vad'a far li fatti miei;
ch'ella non cura s'i' ho gioi' o pene,
men ch'una paglia che le va tra' piei:
mal grado n'abbi Amor, ch'a le' mi diéne.
XIII
Il cuore in carpo mi sento tremare,
sí farte é la temenza e la paura,
ch'i' ho vedendo madonna in figura,
cotanto temo di lei innoiare.
E non podría in quel punto parlare:
cosí mi si dá meno la natura,
ched i' mi tengo in gran ventura
quand'i' mi posso pur su' piei fidare.
Infino a tanto che non son passato,
tutti color que me veggiono andando,
sí dicon: - Ve' colui, ch'é smemorato!Ed io nulla bestemmia lor ne mando,
ch'elli hanno le ragioni dal lor lato,
peró che 'n ora in or vo tramazzando.
LVIII
Sed i' f ossi costretto di pigliare
tra d'essere 'n inferno o 'nnamorato,
sed i' non mi pugnasse a consigliare,
unque Dio non perdoni 'l mi' peccato;
per ch'i' non posso creder né pensare
che sia neun dolare addolorato
maggio, ch'i' ho sofferto per amare
quella che m'ha d'Amor sí spaurato,
Ma, s'io prendessi di rinnamorarmi,
in questo modo mi v'accorderei;

�ch'Amor dovesse 'n prima sicurarmi
di quella che m'ha mort' anni fa sei,
che non dovesse su' pregio tornarmi;
se non, lo 'infern' a gran hoce cherrei.
LXV
Tutto quest'anno ch'é, mi son frustato
di tutti i vizi che solía avere;
non m'é rimasto che non quel di bere,
del qual me n'abbi Iddio per escusato,
ché la mattina, quando son levato,
el carpo pien di sal mi par avere;
adunque, di': chi si paría tenere
di non bagnarsi la lingua e 'l palato?
E non vorría se non greco e vernaccia,
ché mi fa maggior noia il vin latino,
che la mia donna, quad'ella mi caccia.
Deh ben abbi che prima pose 'l vino,
che 'tutto 'l dí mi fa star in Bonaccia;
i' non ne fo peró un mal latino.
LXVI
In questo mondo, chi non ha maneta
per forza é necessario che si ficchi
uno spiedo pero lo carpo o che si 'mpicchi,
se tanto é savia, che curi le peta.
Ma chi lo staio ha pieno o la galleta,
avvegna ch'i' nol posso dir per micchi,
di ció trabocca, niente men picchi
pero su' argento, che fa l' uom poeta.
Anear ci ha altro, che detto non abbo:
che l'ammalato sí fa san venire,
terre tenere, a que! ch'io vi dirabbo;
e 'l mercennaro sí fa 'ngentilire,
buono, saccente e cortese: s'io gabbo,
sí pre-go Dio che mi faccia morire.

374

LXXXVI
S'i' fosse foco, arderei 'l mondo;
s'i' fosse vento, lo tempesterei;
s'i' fosse acqua, i' l'annegherei;
s'i' fosse Dio, mdndereil'en profondo;
s'i' f osse papal, sare' altor giocondo,
ché tutti i cristiani imbrigherei;
s'i' fosse 'mperator, sa' 'che farei?
A tutti mozzarei lo capo a tondo.
S'i' fosse marte, andarei da mi' padre;
s'i' fosse vita, fuggirei da lui:
similemente faría da mi' madre.
S'i' fosse Ceceo, com'i' sano y fui,
torrei le donne giovani e leggiadre:
e vecchie e laide lasserei altrui.
LXXXVII
Tre cose colamente mi so 'n grado,
le quali posso non ben men fornire:
ció é la donna, la taverna e 'l dado;
queste mi fanno 'l cuor lieto sentire.
Ma sí me le conven usar di rada,
ché la mie borsa mi mett'al mentire;
e quando mi sovvien, tutto mi sbrado,
ch'i' perdo per maneta 'l mie disire.
E dico: -Dato lisia d'una lancia!Ció a mi' padre, che mi tien sí magro,
che tornare' senza logro di Francia.
Trarl'un denai' di man sería piú agro,
la man di pasqua che si dá la mancia,
che far pigliar la gru ad un bozzagro.

375

�CII

(A DANTE ALIGHmru)
Dante Alighier, s'i' so bon begolardo,
tu mi tien' bene la lancia a le reni;
s'eo desno con altrui, e tu vi ceni;
s'eo mordo 'l graso, tu ne sugi 'l lardo;
s'eo cimo 'l panno, e tu vi freghi 'l cardo:
s'eo so discorso, e tu poco raffreni;
s'eo gentileggio, e tu misser t'avveni;
s'eo so /atto romano, e tu lombardo.
Sí che, laudato Deo, rimproverare
poco pó l'uno l'altro di noi due:
sventura a poco senno cel fa fare.
E se di questo vói dicere piúe,
Dante Alighier, i' t' averó a stancare;
ch'eo so lo pungiglion, e tu se' 'l bue.•

VIII
Cuando veo a Bequina airada,
aunque yo tuviera un corazón de león,
temblaría como un estudiantillo
cuando el maestro le quiere castigar.
El alma mía quisiera no haber nacido,
más bien que tener tal aflicción;
y maldigo el momento y la estación
en que tanta pena me fue destinada.
Pero si yo tuviera que entregarme al diablo,
es necesario que encuentre el modo
para que no tema por nada su enojo.
Pero, si no fuera suficiente, moriría;
por lo cual no lo escondo, más bien claramente lo digo,
que usaré toda mi valentía.

Soneto VIII: Bequina, su amante, inspiradora de sus cantos es, en cierto
sentido, como afirma la crítica, la anti-Beatriz, por los acentos tan realistas y
sensuales de los cuales la reviste el poeta.

376

X
Es tal intensidad de mi ardor, insatisfecho,
que estoy seguro de que si quien lo supiese
fuera un enemigo mortal mío,
éste lloraría compadecido de mí.
Poco le da a aquella por la que estoy triste;
y bien podría, si lo quisiese,
sanar de golpe todos mis males,
con sólo decirme al menos: -Yo te odio--.
Pero ella me dice por única respuesta:
que no me quiere ni bien ni mal
y que sólo me cuide de lo mío;
que tanto le importa que yo goqe o sufra,
como una paja entre los pies:
malaya el Amor, que a ella me sujetó.

XIII
Tan fuerte es el temor y la pavura,
cuando estoy en presencia de mi dama,
que el corazón se me sale del pecho,
por el solo pensamiento de molestarla.
Y no podría entonces hablarle:
así se va perdiendo mi vigor natural,
que yo me considero ya afortunado
si yo puedo confiar en mis pies.
Hasta que no se hayan ido
todos aquellos que observan mi paso,
y que van diciendo: -Mira, ¡qué hombre atontado!y yo ninguna maldición les digo,
porque tienen razón en afirmar lo dicho,
pero poco a poco voy des/alleciendo.

LVIII
Si constreñido a escoger
entre ir al infierno o estar enamorado,

En los sonetos X, XIII y LVIII podemos observar el contraste con el "Dolce
Stil Nuovo", contraste hecho de exageraciones y de ironía.

377

�· no luchase intensamente antes de decidir,
nunca me perdonaría Dios el pecado;
porque yo no puedo creer ni pensar
que pueda haber dolor más grande,
del que ha sufrido por amar
a aquella que me ha vuelto miedoso del Amor.
Pero, si yo decidiera volver a enamorarme,
lo haría bajo el siguiente acuerdo:
ante todo el Amor debería asegurarme
de la que me hizo morir hace feis años
no me trastorne con sus belfezas;
si no, a ojos cerrados escogería el infierno.

LXV
Por todo el año pasado, me he despojado
de todos los vicios que acostumbraba tener;
no me ha quedado más que el del vino,
que Dios me lo perdone,
porque en la mañana al levantarme,
me parece que tengo el cuerpo lleno de sal;
te pregunto: ¿quién podría abstenerse
de mojar su lengua y su paladar?
Y no exijo vinos excelentes,
ya que me irrita el vino corriente,
tanto como mi mujer cuando ""!e echa.
Bien haya quien des~ubrió el vino,
que me hace feliz todo el día;
por esto no puedo hablar mal de él.

LXVI
En este mundo quien no tiene centavos
es necesario que se clave
un pincho en el cuerpo o se cuelgue,
si es sabio para curarse de todos sus males.

Soneto LXV: Alabanza al vino, uno de los tres elementos entre los cuales se
encuentra a gusto el poeta.

378

Mas quien tenga el cuarterón o el quintal que se desbordan,
aunque yo no lo puedo decir por mí mismo,
que como sea siempre haga
rendir su plata, la cual hace del hombre un poeta.
Hay algo más que no he dicho aún;
que hace, en verdad, sanar al enfermo,
terrateniente a. quien ya sabéis;
al mercenario, gentilhombre,
bueno, sabio y cortés: si miento,
que Dios me castigue con la muerte.

LXXXVI
Si yo fuera fuego, quemaría el mundo,
si yo. fuera viento, lo azotaría,
si yo fuera agua, lo ahogaría,
si yo fuera Dios, mandaría un temblor,
si yo fuera papa, estaría pues contento,
ya que a todos los cristianos engañaría,
si yo fuera emperador, &lt;.'sabes lo que haría?
A todos los hombres degollaría.
Si yo fuera muerte, visitaría a mi padre,
si yo fuera vida, huiría de él,
lo mismo haría con mi madre.
Si yo fuera Ceceo, como yo soy y fuí,
tomaría las mujeres jóvenes y bellas,
y las viejas y feas las dejaría a los demás.

LXXXVII
Tres cosas solamente me agradan,
que nunca puedo disfrutar como quisiera:
son la mujer, la taberna y el dado;
éstas me hacen sentir el corazón alegre.

Soneto LXVI: Alabanza al dinero, sin el cual -como sabe por amarga experiencia Ceceo-- no hay ni mujeres, ni vino, ni juego...
Soneto LXXXVI: es el más célebre poema de Ceceo, donde el pesimismo,
la invectiva, la maldición que invoca, hasta sobre sus propios padres avaros, se
resuelve, en los últimos versos, en una sonrisa entre lo picaresco y lo divertido.

379

�Pero raramente me las puedo permitir,
porque mi bolsa me lo impide;
y cuando me acuerdo, estallo en maldiciones,
que por dinero pierdo lo que deseo.
Y digo: - ¡ Que lo alcance una lanza!y esto por mi padre, que me tiene tan corto,
que de Francia tengo que regresarme sin cebo.
Sacarle un centavo sería más difícil,
así fuese domingo,
que hacer cazar la liebre por una tortuga.

UNA INTERPRETACIÓN PERSONAL DEL POEMA
"BLANCO" DE OCTAVIO PAZ 1
0RALIA

(A DANTE

ALIGHIERI}

Dante Alighieri, si yo soy bufón,
tú me pisas los talones;
si yo como en casa ajena, tú cenas;
si yo muerdo la grasa, tú chupas ávidamente el tocino;
si yo pongo la banderilla, tú la ahondas:
si yo exagero, tú no te quedas corto;
si yo me doy aires de noble, tú te los das de gran doctor;
si yo me hice romano, tú lombardo.
Así que, alabado sea Dios, reprocharnos
no podemos uno al otro, entre nosotros:
desventura sería, y de poca cordura hacerlo.
Mas si, a pesar de todo, tú insistes.
yo te cansaré, Dante Alighieri;
pues yo soy el aguijón, y tú el buey.
Soneto LXXXVII: otro poema famoso que podría muy bien ser una continuación del anterior, y, al mismo tiempo, representar su epitafio. . .
Soneto CII: contestación entre las más típicas de Ceceo a otro soneto, perdido, que le fue enviado por Dante.

BIBLIOGRAFIA
ÜECCO ANGIOLIERI, Rime - . Milano 1959.
FERNANDO PAuzz1, Le Opere e i Giorni -

380

RODRÍGUEZ ARREDONDO
Escuela de Letras
I.T.E.S.M.

CII

Milano 1945.

TENIENDO EN CUENTA los modernos recursos utilizados por los escritores, en
el sentido de aprovechar el espacio de la página para presentar sus obras en
una forma nueva que al mismo tiempo les sirva como recurso expresivo, y
considerando que de esta manera el espacio ha adquirido una extraordinaria
movilidad, Octavio Paz dice: "a espacio en movimiento, signos en rotación".
En un mundo que actuahnente se caracteriza por su inestabilidad, por sus
constantes cambios, transformaciones y mutaciones en el espacio y en el tiempo,
el lenguaje tiene que seguir el mismo camino: los signos en perpetua rotación,
que en algún momento y para alguna persona alcanzan un brillo inusitado,
pero inmediatamente se desvanecen para dejar lugar a otro instante de significación. Y así hasta el infinito.
Dispuesto en esta forma, el poema niega al lenguaje la capacidad de poder decir nada que sea absoluto; pero al mismo tiempo deja abiertas las
infinitas posibilidades de la palabra como portadora de significación, al permitirnos la libertad de interpretar el poema en tantas formas como lectores haya
y aún diferentes en cada lector según las veces que lo lea, en un intento de
crear un lector-autor de su propia interpretación.
Esto es lo que pretendo. Una interpretación personal, basada únicamente
en la primera impresión que me ha producido la lectura del poema.
En las notas previas, encontramos que el tema es "el tránsito de la palabra,
del silencio al silencio ( de lo 'en blanco' a lo blanco -al blanco-) , pasando
por cuatro estados: amarillo, rojo, verde y azul". Pues bien, yo creo encontrar
' PAz, ÜCTAVIO. Blanco.

F

381

�un paralelo entre el origen y evolución del lenguaje, con el origen y evolución
de la tierra desde el comienzo de su existencia.
El silencio original, el blanco de donde parte el poema, corresponde al estado
de incandescencia blanca en que se encontró la tierra en sus orígenes; pero ya
en su interior se encontraba latente la semilla de la palabra. Se encontraba en
potencia, pugnando por salir, pero muda:
el comienzo
el cimiento
la simiente
latente
la palabra en la punta de la lengua
inaudita
inaudible
impar
nula
grávida
sin edad
la enterrada con los ojos abiertos
promiscua
inocente
la palabra
sin habla.
sin nombre

En el proceso natural de enfriamiento, el color de la tierra (como _el d~l ~erro), va cambiando del blanco al amarillo; y en su interior, la matena º1:gmal
del lenguaje, el sonido en sus dos variantes: consonantes y vocalei:,, emp1ez~ a
tratar de salir, empieza a intentar liberarse de aquella muda confus1on y abnrse
paso hacia el exterior:
Bajo la piel de la penumbra
Late una lámpara.
Superviviente
Entre las confusiones taciturnas,
Asciende
Flor
(. . .)
Ni vista ni pensada:
Oída,
Aparece
Amarillo
Cáliz de consonantes y vocales
Incendiadas.

382

Continúa la pérdida progresiva del calor: el amarillo se va haciendo rojo;
los sonidos, ya liberados de su encierro, empiezan a reunirse en pequeños grupos: las sílabas:
Un pulso, un insistir,
oleaje de sílabas húmeaas.
Sin decir palabra
oscurece mi frente
un presentimiento de lenguaje.

Pero todavía las sílabas son tumultuosas, sin sentido, corren como ríos que
se extienden por el mundo y en los cuales empieza la vida animada: las sílabas
son como los diminutos y primitivos seres vivos que se encuentran en el momento de la transición entre lo vegetal y lo animal: no carecen completamente de sentido, ni son pensanúentos completos; pero serán los progenitores
de todas las demás especies, el principio de las genealogías, el ongen del
lenguaje:
el río de los cuerpos
astros infusorios reptiles
torrente de cinabrio sonámbulo
oleaje de las genealogías
juegos conjugaciones juglarías
(. ..)
agua de pensamientos
agua de verdad
verdad de agua.

Con la aparición de la vida, la tierra cambia nuevamente de color. Mientras campea lo verde, las sílabas tanto tiempo sueltas y libres de asociarse,
pero amordazadas, casi mudas por el transcurso de los siglos, empiezan un
movimiento de violencia y de dominación: forman un torbellino de tormenta
en la que predominan los sonidos reiterados deliberadamente para dar la sensación de un retumbar turbulento que hace temblar la tierra y el cielo, hasta
que en el momento culminante, la tierra se abre y nace la palabra:
La rabia es mineral.
Los colores
Se obstinan.
Se obstina el horizonte.

383

�Tambores tambores tambores.
El cielo se ennegtece
como esta página.
Dispersión de cuervos
Inminencias de violencias violetas.
Se levantan los arenales,
La cerrazón de reses de ceniza.
Mugen los árboles encadenados,
Tambores tambores tambores
Te golpeo cielo
Tierra te golpeo
Cielo abierto tierra cerrada
Flauta y tambor centella y trueno
Te abro te golpeo
Te abres tierra
Tienes la boca llena de agua
Tu cuerpo chorrea cielo
Tremor
Tu panza tiembla
Tus semillas estallan
Verdea la palabra.

Nacida la palabra, se posesiona del mundo, se diserrúna, se propaga, se
multiplica, creando todas las imágenes existentes:
se desata se esparce árida ondulación
se levanta se erige ídolo entre brazos de arena
desnuda como la mente
brilla se multiplica se niega
en la reberberación del deseo
renace se escapa se persigue
girando girando . ..
en torno a la idea negra. ..

Siguiendo la misma evolución: sonido
silaba
palabra
hemos llegado al momento presente: poesía

384

-

materia
animal
hombre,
poeta.

Hasta aquí la vida del lenguaje ha transcurrido junto con la de la tierrai
pero como no podemos saber lo que sucederá a la tierra en el futuro, en este
momento tierra y lenguaje se separan porque la palabra y el hombre sí siguen
evolucionando. Es decir, la materia de la tierra se ha detenido, o por lo menos, evoluciona más lentamente; en cambio, el espíritu humano puede aspirar a elevarse, y de hecho lo hace.
La tierra ha dado ya su producto más perfecto: el hombre con la palabra.
Ahora éste debe encargarse de su propio perfeccionamiento, de elevarse más
allá de sí mismo hacia un universo más acabado, sin limitaciones de ninguna
especie. Y esto, sólo lo logra el Poeta con esa sublimación de la palabra que
es la Poesía. El poeta es el único que puede deshacerse del tiempo y del espacio, y es el representante más puro de ese deseo de trascenderse a sí mismo.
La palabra, por consiguiente, alcanza un grado más alto: la Poesía, que
se eleva hacia la claridad, hacia el azul del firmamento, hacia un lugar de
pureza donde se hace real lo imaginado, donde se "ven" los pensamientos:
Del amarillo al rojo al verde,
Peregrinación hacia las claridades,
La palabra se asoma a remolinos
Azules.
Gira el anillo beodo,
Giran los cinco sentidos
Alrededor de la amatista
Ensimismada.
Traslumbramiento:
No pienso, veo
-No lo que veo,
Los reflejos, los pensamientos veo.

Cuando ha llegado a esa región de transparencia, el poeta se encuentra
con sus propios pensamientos, con sus imágenes, con los seres creados por su
imaginación. Pero tan pronto como aparecen, se esfuman, se deshacen en
una claridad tan intensa que casi vuelve al color blanco:
Las precipitaciones de la música.
El número cristalizado.
Un archipiélago de signos.
Aerofanía,
Boca de verdades,
Claridad que se anula en una sílaba

385
H25

�Diáfana como el silencio:
No pienso, veo
-No lo que pienso,
La cara en blanco del olvido,
El resplandor de lo vacío.

Al finalizar el poema, la palabra-poesía se ha posesionado del poeta y éste
de aquélla. Ambos se pierden en un lugar sin tiempo y sin espacio, en algo
parecido al lugar de origen, en una especie de vuelta al punto de partida,
de caer en el comienzo: parecen desvanecerse en la nada:

UN EXPERIMENTO FALLIDO: "EL PÁJARO MOSCA"*
HuGo RomÚGUEZ ALCALÁ

El árbol de los nombres
Real irreal
Son palabras
Aire
Son nada
El habla
Irreal
Da realidad al silencio.

Pero la palabra está ahí, se encuentra ( y se pierde) en el centro de ese
universo real-irreal. Inacabable, disponible para el que quiera alcanzarla, queda
como una especie de inspiración para el hombre:
El mundo

Es tus imágenes
Anegadas en la música
Tu cuerpo
Derramado en mi cuerpo
Visto
Desvanecido
Da realidad a la mirada.
El poema no pretende, en absoluto, tener una significación precisa e inmutable. Por el contrario, es sólo un conjunto de palabras que se han reunido en una página para buscar un significado: el que cada uno de nosotros
quiera darle aquí, ahora.

University of California

EN 1958, ESTO ES, A CINCO años de la publicación de El trueno entre las
hojas, Roa Bastos escribe "El pájaro mosca",1 uno de los relatos más ambiciosos de nuestro autor y, también, de los más extensos.
Por primera vez Roa, cuyos personajes suelen ser en su mayoría gente in.
culta, campesinos ignaros, peones, soldados, mendigos y alguno que otro representante de las clases superiores del Paraguay, escoge para este cuento la
gente más culta de su país. Es más: evoca vívidamente a un grupo de personajes históricos de primer rango en los anales literarios y políticos de su patria: Juan Silvano Godoy, Manuel Domínguez, Ignacio A. Pane, Arsenio
López Decoud, Hérib Campos Cervera.
Por otra parte, el escritor excluye en forma absoluta lo popular; se desentiende de los temas proletarios como podría hacerlo un autor de preocupaciones radicalmente diversas de las suyas, y se mueve en un ámbito de ficción
en que doininan pasiones de intelectuales puros. Todos los entes de ficción de
"El pájaro mosca" son escritores, estudiantes o profesores, y el suceso que
da. origen a un prolongado conflicto entre dos de aquéllos gira en torno a un
libro. Roa, además, evoca las sombras, digamos, de Cervantes, de Shakespeare y hasta de un iluminista francés, el ideólogo Georges Cabanis, y se vale de los dos primeros para esclarecer, con sutiles comparaciones o alusiones,
aspectos de los conflictos ficticios que inventa.
El estilo del relato, el ambiente en que transcurre, el hálito poético que lo

* Capítulo de un libro en preparación titulado El arte visionario de Augusto Roa
Bastos. Roa Bastos nació en Asunción, Paraguay, en 1917 y debe su fama continental
a su novela Hijo de hombre ( 1960) premiada varias veces y traducida a muchos
idiomas.
' Ver El baldío. (Buenos Aires. Editorial Losada, S. A., 1966). pp. 133-152.

386

387

�cruza y vivifica, son admirables. Se trata de un insólito experimento que
llamaremos de "ficción culta" que nunca había ensayado hasta 1958.
En esto precisamente consiste la unicidad de "El pájaro mosca". Acaso
constituya este relato un hito importante en la carrera del escritor, y el anuncio de una diversificación de temas, amén de la superación de una etapa en
que la insistencia sobre un número limitado de aspectos de la realidad paraguaya resulta monótona. Lo que, sin embargo, hace de este cuento un experimento fallido no consiste ni en la evocación del ambiente, ni en la caracterización de la mayoría de los personajes, ni en la utilización de Cervantes,
Shakespeare y Cabanis como "ingredientes", por decirlo así, de la ficción:
consiste, sí, en el desenlace súbito, que es lo único no bien justificado.
Es menester, pues, analizar el cuento en lo que mira a su argumento y estructura para elucidar con nitidez no sólo su unicidad, sino la razón de lo
que creemos ser su fracaso,

ARGUMENTO

El odio que siente el frustrado escritor José María Funes por el profesor Antonio Ozuna tiene cuarenta años de virulencia. Surgió este odio durante la
juventud de ambos, en la edad de oro de la intelectualidad paraguaya, cuando vivían (y convivían en cenáculos de charla chispeante) los primeros escritores de verdadero talento que tuvo el Paraguay: los ya mencionados Godoy, Domínguez, Pane, López Decoud y otros. ¿ Qué había sucedido entre
Funes y Ozuna? Pues que Ozuna, en una tertulia en que estaban presentes
los intelectuales nombrados, acusó a Funes de plagio. Además, le manifestó
que, obligado por razones de ética. intelectual, debía probar en una reseña
que el reciente libro de Funes no era en rigor de éste sino una copia del de
Georges Cabanis: Relaciones entre la naturaleza física y moral del hombre...
Esto había acontecido cuarenta años atrás y Funes nunca había podido perdonar el descubrimiento del plagio. Antes por el contrario, Funes consagró desde entonces toda su vida a la venganza; intrigas del plagiario arruinaron al
profesor Ozuna. Este, privado primero de su cátedra, víctima luego de prisión injusta, se halla hoy en la miseria. No ha mucho que ha enviudado.
Para pagar los gastos del sepelio de su esposa, ha vendido gran parte de su
biblioteca. ¿ Quién ha comprado los libros de Ozuna? El mismo José María
Funes. Porque Funes, desde el fracaso de su carrera literaria cuarenta años
antes, se había dedicado a .los negocios: compra y venta de tierras, de antigüedades y, muy especialmente, de ediciones raras.
388

Bien: la biblioteca del profesor Ozuna, entre otros tesoros bibliográficos, contaba con un ejemplar de la edición príncipe de la primera parte del Quijote,
encuadernado en amarillento pergamino y con notas marginales del puño y letra del propio Cervantes. La codicia de Funes anda hace tiempo encendida por
esta joya de coleccionista. Funes la ha examinado para verificar su autenticidad
y, tras minucioso análisis del que no excluyó ningún procedimiento antiguo o
moderno de comprobación, se convenció de que la joya era de ley. Ozuna, aunque en la última miseria, se ha negado, por mucho tiempo, a venderle ese
Quijote.
Al fin, forzado por la necesidad, viene hoy a la casa de Funes con un tomo forrado en pergamino, recibe una suma de dinero, y se va en seguida sin
despedirse de su ex amigo. Este, momentos después de partir el profesor, abre
el tomo y, con ira y asombro, advierte que no se trata del Quijote sino de
una novela autobiográfica, manuscrita por Ozuna, y titulada El prisionero.
Funes, lleno de curiosidad, domina su ira y comienza a leer el manuscrito
en voz alta: en él halla un minucioso relato del episodio del plagio y de
otros muchos sucesos posteriores.
Ozuna es padre de una muchacha hermosísima, enferma de meningitis, llamada Alba. "Mi pobre Ofelia, que también un día se me morirá ahogada",
ha dicho una vez de ella su padre, el viejo profesor. Alba se cree dueña de
un invisible pájaro mosca. El pájaro no necesita jaula ni alimentos. . . terrestres: come en el aire "granitos de 1uz".
El implacable odiador de Ozuna tiene también una hija. Se llama ésta
Delmira Funes. Sabemos que vive desesperada en Asunción, donde se sufre,
según ella, "una vida de enterrados vivos". Con Julio, su novio --o su amante- quiere marcharse del Paraguay y radicarse en Córdoba, Argentina, donde hay la posibilidad, para él, de una cátedra universitaria. Esto Delmira se
lo cuenta a Otilia, ex condiscípula y amiga cuyo papel en el cuento no es
otro que el de confidente de la hija de Funes.2 Una de las razones de la
desesperación de Delmira es el desprecio que siente por su propio padre.
Llegados a este punto, podemos decir que ya está resumido casi todo el
argumento. Poco falta, en realidad, para concluir la relación de los hechos
presentes, ya que el cuento es, principalmente, una evocación de lo que ha
pasado cuarenta años atrás y de lo que ha sufrido la víctima de Funes expiando la denuncia del plagio.
Sólo resta añadir lo siguiente: cuando Funes cae en la cuenta de que Ozuna le ha traído no el Quijote sino la novela autobiográfica, ordena a su
• Más adelante en el texto, se verá que Otilia tiene una significación muy especial no
en lo atinente al argumento mismo, sino como personaje insólito en la ficción de Roa.

389

�hija que vaya a casa del profesor y le exija la entrega del libro cervantino.
Delmira obedece pero tarda horas en regresar. Cuando al fin lo hace, informa a su padre que Alba ha sido violada por los soldados del Batallón Escolta; que ella, el profesor y Julio hallaron a Alba, después de buscarla por
toda la ciudad, medio muerta en uno de los zanjones de la Chacarita; que
Julio, habiendo ido a quejarse a la Policía, fue tomado preso; que el profesor, tras hallar a su hija violada, desapareció y fue encontrado luego, borracho, en un cafetín.
Poco después de terminar el relato de estos hechos, Delmira, súbitamente,
enloquece. En la última parte del cuento, en efecto, leemos que Delmira es
de pronto víctima de la misma obsesión que Alba: no contesta a las repetidas
preguntas de su padre, el cual, advirtiendo la extraña actitud que inesperadamente la muchacha ha asumido, le pide, en vano, una explicación.
Delmira, enajenada, distante, "tenía las dos manos apretadas contra el
pecho y empezó a arrullar suavemente a lo que estaba adentro". Es decir,
al invisible pájaro mosca de su amiga Alba.

ESTRUCTURA DE "EL PÁJARO MOSCA"

Roa divide su cuento en nueve partes indicando, por medio de espacios en
blanco, cada división.
En la primera parte nos presenta a Ozuna y a Funes frente a frente en el
despacho de este último: aquí se verifica la ansiada adquisición del Quijote
por el anticuario. Una vez que Ozuna recibe el importe del valioso libro, se
marcha sin despedirse, como queda dicho. Poco después de marcharse Ozuna, entra Delmira Funes en el despacho de su padre acompañada de su
amiga Otilia. Se produce entonces una nueva escena en el mismo escenario.
(Se puede, en rigor, hablar de "escenas" al comentar "El pájaro mosca", porque, en su mayor parte, el relato resultaría fácilmente escenificable y, más
que nada en él, el diálogo del viejo Funes con las dos muchachas).
Otilia abandona pronto el despacho de Funes y poco después hace lo propio Delmira. El escenario ahora es la cocina de la casa de Funes y, los dos
únicos interlocutores, las dos amigas. La conversación que sigue tiene por
tema la desgracia 'de los Ozuna, la crueldad del viejo Funes y lo sórdida
que, para Delmira, es la vida en Asunción. Ozuna ha sido un tiempo profesor de literatura de ambas muchachas. Delmira habla compasivamente de
Alba, la hija loca del catedrático, y describe a la demente como a una Ofelia
paraguaya. En esto hallamos el primer acorde shakesperiano, en la melodía
390

del cuento. A Julio, por otro lado, Delmira sólo lo menciona tres veces, y
muy de pasada. La primera, para manifestar que, poco antes, temió que
su padre se hubiera enterado de algo que afecta a Delmira y a su novio o
amante (pág. 137). Pero la alarma resultó falsa. La segunda, nada más que
para citar una frase de él (pág. 138) . Y la tercera, para confiar a Otilia el
secreto de que, exasperada por la actitud de su padre -su odio a Ozuna y
a todo el mundo-- se va a ir con Julio "a cualquier parte", acaso a Córdoba (pág. 139). Porque, según parece Julio es también un intelectual, un
profesor. Todo lo relativo a la identidad de Julio, a sus relaciones con Delmira y a su actitud ante Funes, etc., todo es muy vago, tan vago como ese
ofrecimiento desde Córdoba de una cátedra que no se sabe de qué disciplina sea.
Julio no va a ser mencionado de nuevo hasta la penúltima página del
cuento (pág. 151).
Pero no nos anticipemos. Consideremos ahora la segunda parte de "El
pájaro mosca". Esta consta de dos "escenas": 1) Funes -nos hallamos
ahora otra vez en el despacho del viejo-- ordena a su hija que vaya a casa
de Ozuna para reclamarle la entrega del Quijote recién comprado, pues acaba de descubrir que el profesor le ha dado "gato por liebre", esto es, un manuscrito en vez del libro. 2) Funes se queda solo en el despacho y comienza
a leer en alta voz la ''novela" de su ex amigo.
¿ Concibió el autor "El pájaro mosca" primero como un drama y sólo después decidió optar por el género del cuento? No lo sabemos. Me formulo esta pregunta porque la "escena" del viejo Funes, solo, en su despacho, leyendo en voz alta, más parece escrita para las tablas que para un cuento.
Ahora bien, esta que llamaríamos técnica dramática de Roa resulta sumamente expresiva y adecuada. La lectura (audible) del manuscrito nos
ofrece una vívida intuición de lo pasado entre Ozuna y Funes hace cuarenta años en Asunción, y evoca una época en que se supone que Ozuna y
Funes asistían a la tertulia de los Godoy, López Decoud, Pane, Domínguez, etc.
La caracterización de Ozuna y Funes, por otra parte, logra así el éxito más
completo. Lo curioso es que todo el esfuerzo narrativo de Roa se concentre en
revivir un pasado y no en "preparar'' adecuadamente las consecuencias que ese
pasado ha de tener en el futuro.
El cuento es, en rigor, excelente en lo que mira a la narración de lo acontecido desde el día de la denuncia del plagio de Funes hasta el día de la adquisición, por éste, del ejemplar del Quijote. Las "memorias" de Ozuna, en
efecto, retrotrayéndonos a la fecha del descubrimiento del plagio y narrando
los hechos hasta el momento en que Funes urge al profesor que le venda el
libro, son todo un tour de force de recursos estilísticos gracias a los cuales
391

-

�una Asunción ya lejana, de comienzos del siglo, y un ambiente intelectual
que ya pertenece a la historia, resucitan llenos de vida y sugestión.
Es más: en las partes séptima y octava del relato, el manuscrito de Ozuna
llega a un extraño epílogo: el profesor "recuerda el futuro", esto es narra
su suicidio en prosa muy poética. Pero este suicidio anticipadamen~e descrito -que acaso ha de verificarse- queda fuera del cuento. Este termina
con la locura de De~a sin que el lector sepa si aquel epílogo fue sólo "una
chanza fúnebre" como a sí mismo se asegura Funes, lector de la "novela" o
la anticipación literaria de una decisión irrevocablemente tomada por Ozu:ia.
Lo grave no es esto, sin embargo. Lo que hace fracasar, a mi juicio, este experimento de "ficción culta" es que a partir de la segunda parte del relato
hasta casi el final de la última, Roa se olvide de Julio, y no sólo de éste, sino
de hablarnos de las relaciones de Julio con Delmira. Delmira, reaparece sólo
una vez entre la parte segunda y la novena (que es la final) : el manuscrito
de Ozuna la menciona, aunque muy de pasada, en la quinta parte (págs.
147-148).
Ahora bien: como el desenlace del cuento consiste en la súbita locura de
Delmira, resulta evidente que Roa ha consagrado a la caracterización de Funes y Ozuna y a las relaciones que hubo entre estos dos personajes un esfuerzo y un espacio desproporcionados. En suma: "el suicidio" de Ozuna que
,
'
aparece tan solo como un recuerdo del futuro, se justifica mucho más plenamente que la locura de Delmira. O mejor dicho: el suicidio "ficticio" de
Ozuna nos parece, a nosotros lectores, algo perfectamente explicable, al paso que la locura de Delmira nos resulta un desenlace abrupto, demasiado
abrupto y sin preparación suficiente.
La estructuración del cuento, pues, fracasa por falta de proporción entre
lo que el escritor cabalmente presenta y lo que apenas indica o alude.
Toda o casi toda la atención d~ Roa se ha concentrado en "los dos viejos
Y-~u mundo", digamos. Cada uno de estós dos viejos, sin embargo, tiene una
hiJa. Y lo que sucede a estas dos hijas es esencial para el cuento. Pues bien:
Roa ha hecho que tanto Alba como Delmira sean nada más que figuras secundarias en el mundo lleno de fantasmas de los dos viejos. Fantasmas -entiéndase bien- que para los viejos tienen realidad de primer orden. Me refiero, por ejemplo, a los personajes históricos a cuya tertulia ambos siguen
imaginariamente asistiendo con la tenacidad que los ancianos ponen no en
lo que han de vivir sino en lo que han vivido ya.
Cabe, pues, afirmar que Alba y Delmira no logran nunca encarnarse cabalmente en "El pájaro mosca". Ellas sí que son fantasmas, pero fantasmas
de menos realidad que lós otros "fantasmas vivos" con quienes conviven los
viejos: sus recuerdos, sus odios, sus desdichas, sus regrets.

392

En verdad, resulta curioso que, en contraste con la rápida pero eficaz caracterización de Godoy, Domínguez y Campos Cervera, por ejemplo, un personaje viviente como Julio no merezca una sola línea que lo perfile física o
~spiritualmente.
El cuento, en rigor, debió de ser una novela o una nouvelle. Un desarrollo
más cabal de personajes que en aquél están apenas esbozados, hubiera resultado en una narración estructuralmente, artísticamente, equilibrada.
Porque a Roa no le falta talento para justificar tanto los hechos como actos que narra en su ficción. Al contrario. En el mismo relato que aquí comentamos y que definimos como "experimento de ficción culta", introduce
temas como los de Cervantes y Shakespeare, y nos admira, en el manejo de
estos temas, lo que llamaríamos su "talento justificativo". Veámoslo.

ÜERVANTES Y SHAKESPEARE

Insólitamente Roa, que según dijimos ya, prefiere narrar sucesos de gente
pobre, triste, explotada, ignorante, en "El pájaro mosca" dramatiza conflictos entre personajes que pertenecen a las clases superiores. Roa caracteriza
en el profesor Ozuna a un apasionado bibliófilo. Cuando Ozuna pierde la
cátedra, es en seguida víctima de una prisión injusta y luego objeto de persecución policial, se queda en la pobreza. Ahora bien: esta pobreza no es absoluta, a lo menos por un tiempo. Ha perdido todos sus bienes menos una
"muralla de libros y papeles". Es decir, su biblioteca está intacta. ¿ Qué hacer para seguir viviendo? La única solución para seguir viviendo él, su mujer y su hija, es que se decidan "a comer la muralla" (pág. 145).
El cuento, recordemos, se inicia cuando Funes cree comprar un ejemplar
del Quijote anotado por el mismo Cervantes. Roa, con suma habilidad, logra ante todo justificar convincentemente la posibilidad de la existencia de
ese volumen en manos de su personaje, en la ciudad de Asunción, hacia la
primera década del siglo XX. En la página 134, hace negar a Funes que el
ejemplar sea genuino -esto es, de la edición príncipe- y le hace también
negar el que Cervantes lo haya anotado. Funes, subrayemos, niega esto en
presencia de Ozuna, a quien pretende engañar. Pero, en la página 137, el
mismo Funes, ido ya Ozuna a su casa, afirma ante Delmira que el volumen
es auténtico: "Tengo bien fichado el ejemplar. Cuando me lo prestó Ozuna
por un tiempo, lo sometí a varios análisis. Rayos X, carbono 14, peritaje caligráfico, todas las garantías. Hasta esa carta de Menéndez Pidal confirmando mis
suposiciones. Es una joya auténtica... y debe estar valiendo una fortuna".

393

�( ¡ Menéndez Pidal! ¡ Qué extraño resulta este nombre en una página del autor de El trueno entre las hojas!) .
No contento con esto, Roa hace decir, en las páginas 146 y 147 al supuesto
dueño del precioso ejemplar -al profesor Ozuna- en un supuesto capítulo
de su supuesta autobiografía:

.. .Funes le tenía echado el ojo hacía mucho tiempo, y . .. lo llevó a
su casa para verificar si esas anotaciones eran genuinas o falsificadas.
Algo absurdo. No había más que verlas para saber, fuera de toda duda,
que la mismísima diestra del Manco las había escrito allí letra por letra, y que su espíritu había soplado sobre ellas. Si hasta el propio Funes
estaba fascinado, por algo sería.

Pero esto no es todo. Roa, para justificar la "presencia", digamos, de Cervantes, escribe hasta un pequeño cuento, cuyo personaje es el mismo Cervantes. Y es entonces cuando hace un alarde, modesto, pero muy adecuado y convincente, de erudición apócrifa.
En esa anotación -sigue diciendo Ozuna en su autobiografía- estaban prefigurados algunos elementos de la futura obra cervantina: ciertos conceptos que luego figurarían en el prólogo de la segunda parte,
con los cuales Cervantes contestó a los insultos del falso Quijote... Si
por ventura llegares a conocerle, dile de mi parte que no me tengo por
agraviado; que bien sé lo que son las tentaciones del demonio y que una
de las mayores es ponerle a un hombre en el entendimiento que puede
componer e imprimir un libro...
Y también el borrador, acaso, _de esas misteriosas frases que más tarde iban a aparecer en la dedicación del Persiles al Conde de L emos, como escritas pocos días antes de su muerte, pero que de seguro le habían
gastado toda la vida para revelarle al final su último sentido: el tiempo
es breve... Las ansias crecen... las esperanzas amenguan...

Esta es la justificación de la "presencia" de Cervantes en la historia. Difícil que pueda ser más convincente, más ingeniosa, más oportuna: obsérvese
que Cervantes atribuye a Avellaneda, tentado por el demonio, la infundada audacia de imprimir un libro. Y recuérdese que Funes, también tentado por el
demonio, imprimió un libro que era un plagio...
Dejemos ahora a Cervantes y pasemos a Shakespeare.

LA

"PRESENCIA" DE SHAKESPEARE

La hija del erudito bibliófilo Ozuna, Alba Ozuna, es un caso insólito de
"mujer hermosa" en la ficción de Roa. (Los personajes femeninos de Roa no
son nunca hermosos) . Es hermosa, sí, pero demente. Al revés que la gran mayoría de las heroínas de Roa, campesinas miserables e incultas entre las que
abundan prostitutas como la de "Galopa en dos tiempos" y la María Rosa
y la Salú-í de Hijo de hombre, Alba Ozuna (o Alba Ofelia Ozuna) es una
doncella impoluta, educada en un hogar refinadamente culto.
Delmira Funes la describe de este modo:
Cada vez más hermosa. Fina, transparente, como esas enfermas de
leucemia. 'Mi pobre Ofelia, que también un día se me morirá ahogada'
-me dijo el profesor una tarde . ..- (pág. 138).

Estas palabras de Delmira Funes y las que cita del profesor Ozuna, constituyen, además de un "retrato", la primera alusión a Shakespeare que hallamos en el cuento. Y adviértase cuán hábilmente hace Roa la alusión pues
en rigor es el profesor Ozuna el que establece la comparación entre Alba y
la Ofelia de Hamlet; y Ozuna, como se verá pronto, es alguien que tiene
"autoridad" para hablar de este modo.
Delmira, en la misma página de que se extrajo la cita anterior, nos da
una visión bien shakespeariana de su amiga loca:
.. .una tarde en que me crucé con ellos (Ozuna y Alba), Alba venía
con los pies sucios de barro. Había andado vagando toda la tarde por
la costa de la bahía, en los bajos del Cabildo. Se me acercó con esos
ojos de alucinada que tiene y me dijo en voz baja, mientras me ponía
en la mano a escondidas su invisible pájaro mosca: 'Cuídamelo. Hoy
no puedo llevarlo a casa porque mi padre está enojado. No necesita
darle de comer ni ponerlo en una jaula. No le dará trabajo. No tiene
más que mirarlo todo el tiempo y se quedará quietecito en el aire comiendo sus granitos. de luz. . .' Y empezó a arrullarlo como si de verdad
el pájaro mosca estuviera en mi mano. ¡ Rompe el alma la pobre!

Sin duda, pues, Alba Ozuna es personaje de estirpe shakesperiana. En el
acto IV, escena V de Hamlet, Ofelia, loca ya, canta elogiando al "lindo y
dulce petirrojo que es toda su alegría":
For bonny sweet Robin is all my joy.

394

395

�Así, de manera muy similar, Alba delira. Pero el petirrojo de la Ofelia
ozuncena es un pájaro mosca invisible.
Alba, además, tiene los pies sucios de barro. ¿ No hay en el barro de los pies
de Alba un recuerdo de la muddy death de Ofelia, tal como se la describe
en el acto IV, escena VII de 1a tragedia?
Lo shakespeariano del cuento de Roa, sin embargo, no termina aquí, no se
reduce al retrato de Alba. La autobiografía de Antonio Ozuna, que Funes
lee en su despacho, trae un pasaje en que el autobiógrafo cita a Shakespeare
y hace una alusión cruel a la relación que existe entre Ozuna y Funes. En
efecto, Ozuna y Funes se comparan, respectivamente, a Antonio el mercader
y a Shylock el prestamista de The Merchant of Venice:

-¿Cuándo me vende el Quijote?
le ha preguntado una vez Funes a Antonio Ozuna. Y éste cuenta que le ha
respondido:

-Oh, ese no está en venta...
( ...)
-Siempre estoy dispuesto a pagarle un buen precio.
-Es que. .. -titubeé; no sabía muy bien cómo explicárselo- Es un
libro que está bajo mi piel. ..
-Vamos, don Antonio -dijo Funes-. Usted siempre haciendo bromas.
-Es quizás el mismo caso que el de mi tocayo en la pieza de Shakespeare. .. -Siempre mi manía de repetir frases, de sacar analogías y
símbolos de los libros; el hombre es lo que hace, dicen, y yo no había
hecho en mi vida otra cosa· que leer.
-No entiendo - dijo Funes sospechando tal vez que me estaba burlando de él.
-El de Antonio, en El Mercader de Venecia. A mi tocayo le exigieron una libra de carne que debía ser arrancada del sitio más próximo
al corazón. Y entonces vino la dulce Parcia. . . (pág. 147).
Aquí Antonio Ozuna interrumpe el relato de su conversación con Funes
porque Alba, o sea, Alba-Ofelia, canta por allí cerca y su patético canto interrumpe lo que Porcia iba a hacer para salvar al mercader Antonio:

. . .- me interrumpí un instante porque desde dentro llegó la deshilachada melopea de Alba, que se extinguió en seguida-. La dulce

396

Parcia habló de esas famosas gotas de sangre que no estaban estipuladas en el contrato. Un sofisma legal, una chicana de leguleyo que arruinó el negocio al prestamista.
-No sé qué está queriendo insinuar -dijo Funes, aturdiéndose.
-No quiero insinuar nada -dije-. Estoy tratando de explicar un
hecho (pág. 148).
Como se ve, Roa utiliza más de un "tema" shakespeariano para crear los
personajes de "El pájaro mosca": Alba es otra Ofelia; Antonio Ozuna es
otro Antonio; José María Funes es Shylock. ¡ Y qué bien justifica cuanto
hace decir a Ozuna, pues es Ozuna, el erudito, el que tiene la manía de las
analogías y símbolos sacados de los libros! ¡ Y qué bien simboliza el sacrificio
que para Ozuna sería vender su Quijote!

Lo INSÓLITO v- Lo TÍP1co
Ya hemos visto que lo insólito de este cuento consiste en la índole de los
personajes -todos cultos- y en la hábil utilización de lo que llamamos la
"presencia" cervantina y shakespeariana para dar altura intelectual a lo narrado y hasta para aprovechar, motivos de carácter biográfico, en el caso de
Cervantes, y literario, en el de Shakespeare, a fin de potenciar analógicamente, ora la situación de los personajes centrales uno frente a otro, ora la caracterización poética de la hija demente de uno de ellos.
Ahora bien: dentro de lo insólito se produce el fenómeno de lo típico.
¿Qué es lo típico en la ficción de Roa? Ya lo hemos subrayado antes: una
crítica severísima, generalmente iracunda, de las condiciones sociales y políticas del Paraguay. ¿Hay algo de este tipo de crítica en "El pájaro mosca"?
Sí, y no en pequeñas dosis.
Por ejemplo, en la página 134 Delmira aconseja a Otilia que vuelva a
Buenos Aires porque "aquí acabaremos todos locos". En la página 144, Ozuna describe al Paraguay como "un país que era una vasta y lóbrega zanja en
la que sólo pululaba la gusanera de las conjuras; una grieta pequeña y estéril en la corteza del mundo, en la que nada podía fructificar: ni la vida ni
la muerte".
Y, además, los violadores de Alba (pág. 151) son soldados del Batallón
Escolta, de la guardia presidencial, símbolos indudables de un régimen político.
Lo insólito, pues, se mezcla a lo típico de una manera digna de destacarse.

397

�Analicemos el caso de O tilia: aunque no sepamos mucho de ella, y su papel
en el relato sea muy secundario, es un caso ilustrativo en que lo insólito y lo
típico producen una extraña combinación acaso anunciadora de una evolución significativa en la ficción de Roa.
En primer lugar, Otilia es una intelectual de la clase alta. Ha estudiado
literatura en cursos del profesor Ozuna. No es, pues, la campesina analfabeta, sufriente e infeliz, enamorada de un leproso o hija de un sepulturero. Es,
además, una criatura ficticia enormemente poética, delicadamente femenina.
Habla poco en el relato, pero cuando habla nos revela una rica humanidad,
una fem.inidad muy distinta de la de las otras mujeres que Roa prefiere
presentar.
Es Otilia la que, frente a la actitud pesimista de Delmira ante su hogar y
ante el Paraguay todo, exclama :
-Bueno, no te pongas tan lúgubre, viejita. No es para tanto. En
todas partes se cuecen habas. .•

Y1 luego, Otilia, que ha venido de Buenos Aires y ha comparado dos formas de vida, la porteña y la asuncena, agrega "en una actitud forzadamente
festiva":
-Hay que mirar también el costado amable de las cosas. (El consejo parece dirigido al mismo autor).
Delmira responde:
-No sé qué de amable puede haber aquí.

Y es entonces cuando Otilia pronuncia uno de los más insólitos discursos
que uno puede esperar de un personaje femenino o masculino de Roa. Otilia
responde:
-Fíjate, Asunción me ha divertido mucho. Por lo demás, sigue siendo
la misma de antes lrajo su endomingamiento de calles y casas nuevas, de
coches de último modelo. El viento norte continúa soplando igualito. La
luna, los jazmines, las serenatas, todo igual. La vez pasada, paseando por
ahí y admirando las maravillas de nuestro cielo estrellado, que como se
sabe no tiene comparación en el mundo entero, encontré un· burro sentado en medio de la calle. ..
¡ Extraño párrafo en un 'personaje de Roa! Subrayamos, primeros el hecho
de que esta mujer -algo nada común- puede sencillamente ser irónica y
398

elogiosa, crítica y humorística. (Esto último, le veremos después). No es como
las d~más en Roa, incap_aces de trascender su infortunio, de hablar jamás como s1 no sellara sus labios, para cualquier efusión, la marca de fuego de un
destino aciago. Otilia ironiza, es cierto, contra el viento norte, pero en seguida habla de luna, de jazmines, de serenatas y, sobre todo alude a las maravillas
del cielo estrellado del Paraguay. En Roa las realidad:s bellas del mundo físico no_ ~parecen nunca. Y la misma palabra "maravilla", tan cargada de valor positivo, está desterrada del vocabulario de sus ficciones.
Pero no interrumpamos tanto tiempo el discurso de Otilia. Cuenta ella
-leíamos-- que ha encontrado un burro sentado en medio de una calle de
la capital, oriundo del distrito de Lambaré, sin duda, célebre por sus pollinos.
Y agrega en seguida:
-Me acerqué y ni siquiera se movió. Me miró con sus ojos grandes y
h~m_edos. "Ya te~és los ojos de una persona, burrito lambaré, le dije
alisandole las ore7as que removía inquieto, como si temiera que nos escucharan. Igual que la gente de la calle Palma. El país progresa. Hasta
los animales se están humanizando. Estas son las cosas que te consuelan
y te devuelven el humor . ..
i Que te devuelven el humor! Precisamente es esto lo que suele faltar en la
ficción de Roa: el humor. Y aquí está. Un humor poético, irónico y sarcástico en un discurso de quince líneas.

H~y, e~ efecto, en las palabras de Otilia una sátira de la vida paraguay~
que, msprrándose en la presencia pacífica del asno callejero, sugiere una asinificación de los humanos y no una humanización de las bestias. ¡ Pero hay humor, poesía, delicadeza, finura intelectual y no se sabe qué encanto de feminidad regocijadamente amarga -aunque no tan amarga, pues puede haber
mucho de broma- en este desahogo de Otilia.
¡ Qué lástima que Roa se olvide completamente de su personaje a partir
de la página 140 de su historia!
Humor, pero un humor corrosivo y cruel lo tienen otros dos personajes (históricos) de "El pájaro mosca".

El escritor Campos Cervera (padre de.I gran poeta) le dice un día a José
María Funes, en la juventud de éste: "Escribe tus poemas, pero no los ventiles. . . Las poluciones nocturnas son normales a tu edad y en un temperamento sanguíneo como el tuyo, a condición de que no te jactes de ellas". y
Manuel Domínguez, en clara alusión al plagio de Funes, exclama: "Este
Funes cree en serio que los actos heroicos y las grandes purificaciones vienen
por contagio" (pág. 143).
399

�CONCLUSIÓN
Hemos analizado los rasgos peculiares de "El paJaro mosca", rasgos que
hacen de él un relato excepcional de toda la ficción de Roa. En el estudio de
la estructura de la narración hemos indicado que se divide en nueve partes
y advertimos que existe entre ellas una desproporción, que condena el desenlace al fracaso. Vimos, en efecto, que la hábil caracterización de Funes y de
Ozuna -la cual ocupa la mayor parte del relato- sacrifica la de otros personajes tales como Delmira, de quien sabemos poco, y de Julio, de quien casi
no sabemos nada.
Este sacrificio de caracterización de unos personajes en beneficio de otros
-cuyo retrato es admirable-- priva al desenlace de verosimilitud.
No está justificada, hemos afirmado, la súbita locura de Delmira, y eso que
ella vive a disgusto en su hogar y en su país, circunstancia que Roa se cuida
muy bien de subrayar. Y es Delmira, precisamente, quien, en el desenlace,
asume, de súbito, el papel protagónico. Es ella la que enloquece y no su padre
ni la víctima de su padre.
En suma: existe una desproporción entre la excelencia de los retratos
de unos personajes y la deficiencia en la presentación de otros.
¿ Cuál hubiera sido la solución de Roa? Pues la respuesta está implícita
en lo afirmado antes y, además, ha sido indicada: el cuento exigía la extensión de una novela o de una nouvelle para que cupieran cabalmente en la
ficción una serie de antecedentes, una iluminación de situaciones individuales y no individuales que preparasen el desenlace y confirieran a la obra la
proporción adecuada en la dramatización de los conflictos de que trata.

MANUEL GALVEZ Y LA SOLEDAD INTERIOR
DR. MYRON

l. LICHTBLAU

Universidad de Syracuse.

No PENSAMOS GENERALMENTE en el argentino Manuel Gálvez (1882-1962) al
referirnos a la soledad interior como tema novelesco.1 Otros novelistas, en
particular su coterráneo Eduardo Mallea ( n. 1903), se han servido de este
tema como elemento primordial de toda su obra. Y, en efecto, la soledad
espiritual, el aislamiento emocional y la falta de efectiva comunicación entre
los hombres son temas más bien explotados por la generación que siguió a Gálvez; es decir, la generación que alcanzó su madurez en la cuarta década y
llegó a reflejar la inquietud existencialista de la posguerra (1940-1960). Aunque Gálvez continuó escribiendo novelas hasta su muerte en 1962, sus mayores
méritos dentro de la ficción latinoamericana descansan en lo escrito durante
las tres primeras décadas de este siglo, el período de La maestra normal ( 1914),
El mal metafísico (1916), Nacha Regules (1919), Historia de arrabal (192·2)
y Hombres en soledad ( 1938). Pero Gálvez, escritor tradicional en cuanto a
su concepto de la novela y su técnica narrativa, sintió, no obstante, la angustia
emocional del hombre en la compleja sociedad moderna, así como su tremenda
soledad interior, que le oprime a cada paso. En varias obras, Gálvez planteó
e1 tema de la soledad y del retraimiento dentro de un ámbito indiferente y
a veces despiadado. No procuramos colocar a Gálvez en la misma categoría
que aquellos novelistas analizadores de estados de alma; ni hay punto de comparación. Pero hay que señalar que esta misma inquietud la manifestó Gálvez
en varios cuentos y novelas, juntamente con su propósito central de pintar am' Al repasar el Volumen III de Recuerdos de la vida literaria, que lleva el subtítulo
Entre lf1, novela y la historia (Buenos Aires, Librería Hachette, 1962), llegué a captar
en todo su alcance la suma importancia, para Gálvez, de este tema de la soledad
interior. Gálvez alude el terna indirectamente al hablar de su vida personal, y lo comenta de manera precisa al referirse a sus propias novelas.

400

401
H26

�bientes: Buenos Aires, La Rioja, Córdoba. Incluso hay algunos escritos de
Gálvez relacionados con el tema de la soledad que son anteriores a la obra de
Eduardo Mallea. El objeto del presente trabajo es rastrear este tema en
Gálvez y analizarlo en sus manifestaciones novelescas más importantes.
En efecto, la soledad en Gálvez se deriva en parte del empeño de pintar ambientes argentinos, pues en ellos viven con mucha frecuencia personajes aislados de su ámbito. Son inadaptados en su propio círculo social, o fuera de él;
de ahí su tendencia a perderse ensimismados en su soledad. Carlos Riga en
Buenos Aires, José Alberto Flores en Córdoba y aun la ingenua maestra Raselda en La Rioja luchan contra la sociedad que los asedia y los conduce a
refugiarse en el aislamiento. De manera que la soledad interior del hombre se
compagina bien con la temática de muchas obras de Gálvez, aunque raras
veces representa el elemento fundamental de la narración. La soledad o angustia queda más bien en la periferia del asunto narrado; está presente, se
asoma de cuando en cuando, pero deja de calar por mucho tiempo en la sensibilidad del lector. Gálvez se enorgullece mucho de haberse anticipado a
Mallea en tratar este tema, y así nos recuerda en el segundo volumen de sus
Memorias, En el mundo de los seres ficticios,2 que ya en 1918 había escrito
un cuento titulado Historia de un momento espiritual, en que señaló el fenómeno de la soledad argentina. A continuación Gálvez afirma que tocó la soledad espiritual en las novelas La tragedia de un hombre fuerte (1922) y Miércoles Santo ( 1930), y en un artículo aparecido en la revista Número en enero de 1930, La tristeza de los argentinos. Debido a este artículo, nos informa
Gálvez muy ufanamente, un escritor compatriota suyo, Raúl Scalabrini Ortiz,
se puso a redactar su libro El hombre que está solo y espera. Por fin, es preciso
notar que en 1938 apareció la novela de Gálvez que más directamente se relaciona con el asunto de la soledad: Hombres en soledad. Después de esta novela, Gálvez no volvió a tocar el tema, ni siquiera indirectamente.
Como se ha indicado, Gálvez se muestra consciente de la cronología temática
de la soledad interior en la ficción argentina, e insiste en su propia prioridad
con relación a aquellos escritos de Eduardo Mallea que tratan el mismo asunto. Lo que no señala Gálvez en estas páginas de sus Memorias, y conviene
notarlo aquí, es que Mallea presentó plenamente el tema de la soledad en un
importante volumen de cuentos que precede a Hombres en Soledad. Esta obra,
La ciudad junto al río inmóvil, publicada en 1936, tiene como tema fundamental la fría e impersonal metrópoli de Buenos Aires, habitada por millares
de personas igualmente frías o indiferentes que andan por las calles porteñas
• Recuerdos de la vida literaria, Vol. II, En el mundo de los seres ficticios (Buenos
Aires, Librería Hachette, 1961 ) , p. 196.

402

sumergidas en su propio mutismo. Cabe notar aquí también que un año antes
de La ciudad junto al río inmóvil, en 1935, Mallea publicó su célebre ensayo
Historia de una pasión argentina, que contiene el germen de su pensamiento
e incluye muchos comentarios sobre la angustia solitaria del novelista.
Pasemos ahora a comentar las obras de Gálvez que tocan el tema del aislamiento emocional del argentino. El cuento Historia de un momento espiritual,
escrito en 1918 y publicado en la colección Luna de miel y otras narraciones
( 1920) , es la narración en primera persona de un músico retraído y extremadamente sensible que se dirige a un pueblo provincial para dar un concierto.
Soñador, idealista, y desorientado, Andrés Icarte siente una irremediable soledad al entrar en el ambiente del pueblecito. En unos párrafos de honda verdad introspectiva, el músico expresa su desilusión por la incomunicabilidad
emocional del hombre, por su incapacidad de entregarse a otros. Dice Andrés:
Siempre tuve la certeza de que el ser humano está solitario en la vida.
Y que solitaria transcurre su existencia. .. Los efectos, los amores, por
más hondos que sean, nunca, nunca penetran hasta nuestro yo más
íntimo. Hay algo en nosotros que no damos a los demás, ni a nuestros
padres, ni a nuestros hijos, ni al amigo del alma, ni a la mujer que
amamos. Nadie llega a ese rincón donde está nuestra esencia, nuestra
verdad verdadera.3

La inexorable soledad del músico le conduce a sentirse enamorado de tres
mujeres al mismo tiempo -cosa un poco forzada, aun dentro de la psique perturbada que Gálvez nos quiere presentar. El desarrollo del cuento es débil y
poco convincente; ni siquiera llegamos a compenetramos con la soledad de
que padece Andrés. El cuento llega a su punto culminante cuando Andrés, en
un momento de arrebato que es el resultado de su soledad, intenta seducir a
la mujer que más le atrae. Despavorida, ésta huye y desaparece, defraudada
en sus esperanzas de ver en Andrés un hombre superior a los demás.
Mejor creación es la novela Tragedia de un hombre fuerte ( 1922 ) , obra
bien concebida, pero difusa y muchas veces tediosa. Tiene como protagonista
al diputado Víctor Urge!, hombre dinámico y progresista, infeliz en su matrimonio con Asunción Belderráin,4 que encama lo tradicional, lo atrasado, lo
estático de la vida provincial de la antigua ciudad colonial de Córdoba. Al
• Luna de miel y otras narraciones (Buenos Aires, Editorial Tor, 1949), p. 61. La
primera edición es de la Editorial Patria, Buenos Aires, 1920.
• El padre de Asunción es Ignacio Belderráin, una de las figuras centrales de la novela La sombra del convento. Es hombre austero, autoritario, intolerante, fanáticamente
religioso, de un espíritu atrasado y peligrosamente cerrado.

403

�ansia de vida activa y renovadora del marido se opone la inercia inalterable y
la esterilidad afectiva de la esposa, producto del ambiente restringido de su
hogar paterno. Entre Víctor y Asunción no hay en absoluto la menor afinidad
emocional; existe una barrera infranqueable que obliga a Víctor a buscar la
comunicación espiritual en amores adúlteros. En La tragedia de un hombre
fuerte, Gálvez dedica cada una de las cinco largas secciones al análisis de
distintos tipos de mujeres a quienes Víctor enamora: amor-imaginación, amorpasión, amor-piedad, amor-intelectual, la voluntad de amor. Son análisis detallados, a veces profundos, pero carentes de un sostenido interés novelesco que
pueda mantener en vilo la atención del lector. Lo que entendemos claramente
es que la esencia psíquica de Víctor es su terrible soledad y que cada nueva
aventura no es más que una tentativa de ahuyentar esta soledad. El Víctor
visible, el diputado enérgico y rebosante de confianza en sí mismo, oculta al
mundo lo más íntimo de su ser. Ni su vida oficial de legislador, ni su vida
matrimonial, le permiten ser lo que realmente es. Y Víctor, sintiendo la necesidad de comunicarse íntimamente con otro ser compatible, se refugia en el
amor, a pesar de que ninguna de las cinco aventuras puede depararle la satisfacción que anhela. La vida de Víctor resulta ser una tragedia, como indica
el título de la novela, precisamente porque no hay salida ni solución, dados
su conflicto doméstico y la imposibilidad de realizar su deseo de darse emocionalmente a otra persona.
En un capítulo de La tragedia de un hombre fuerte, "Almas inquietas",
Gálvez generaliza su concepto de la soledad y el aislamiento del hombre:
Este dolor de no poder nunca salir de nosotros mismos hace que los
unos y los otros nos ignoremos fatalmente. Dolor muy hondo para aquellos que sienten la tragedia de la soledad. Pasamos sobre la tierra sin que
nadie nos conozca en nuestra esencia. El alma de un ser humano es, en
su íntimo fondo, un yermo a donde ninguna otra alma llega. Sufren
de la inaccesibilidad de este yermo los que aman. Y cuanto más aman,
más padecen del aislamiento espiritual y mejor comprenden la tragedia
de vivir. 5

A continuación, el novelista aplica las mismas ideas a los habitantes de la
bulliciosa capital y al caso particular de Víctor Urge!:

• La tragedia de un hombre fuerte (Buenos Aires, Los libros del Mirasol, 1961 ),
p. 160. Esta edición es la que Gálvez revisó un año antes de su muerte. La primera
edición es la de Mercatali, Buenos Aires, 1922.
0

En la Cosmópolis gigantesca, el alma está más sola. ¿ Quién podría
penetrar hasta la esencia de otra alma, en medio del tumulto de la vida
exterior? ¡ Ni siquiera es posible entrar en los caminos que conducen al
yermo! Así, Víctor sufría y todos ignoraban su sufrimiento. Le veían
con su rostro casi siempre amable y su espíritu juvenil; contar anécdotas
y reír; tener todas sus horas ocupadas, sin margen posible para el hastío;
triunfar en todo . .. amar la vida exaltadamente.
Nadie advirtió el pliegue de amargura que surgía de pronto entre sus
labios, aun en medio de sus contentos. Su conversación vivaz disimulaba
sus tristezas. Su imaginación creábale sueños felices, que no hacían sino
agravar el dolor de su soledad espiritual.6

Es evidente que estas palabras se asemejan mucho a las de Mallea. Y datan
de 1922, catorce años antes de que Mallea expusiera sus propias ideas en
Historia de una pasión argentina. Difieren los dos en que en la obra de Mallea la angustia resulta tan penosamente personal que se establece en seguida
una intimidad entre el autor y el lector; en tanto que en Gálvez la idea del
aislamiento, aunque tal vez tan hondamente sentida, no llega a conmover realmente al lector, quedándose más bien como simples, si bien acertadas, afirmaciones psicológicas.
La obra más significativa de Gálvez que trata el tema de la condición solitaria del hombre es Hombre en soledad ( 1938) , cuyo contenido no desmiente
el título. La soledad y el vacío del ambiente porteño no pueden menos de
contribuir directamente al aislamiento del habitante.
En el Volumen III de sus Memorias, Entre la novela y la historia, Gálvez
dice que siempre ha anhelado escribir una novela que revela el espíritu de
Buenos Aires, "una novela de poca acción en la que hubiese choques de almas
y diálogos intensos".7 Pensaba en un tema que mostrara la esencia misma
del espíritu porteño,"/ se le ocurrió el de la soledad, debido en parte al hecho
de que tantos porteños cultos o ricos tuvieran como meta importante de su
vida el irse a Europa, a pasar una temporada en una cultura tal vez superior
a la de la Argentina. Para Gálvez, éstos buscaban su identidad o autenticidad en
regiones foráneas, esperando encontrar allí lo que su propio ambiente les negaba.
Sirvié:q.dose del caso de los que disfrazaban su soledad huyendo a otras tierras, el
novelista nos describe un grupo de personas que en diversas formas encubren
una misma congoja emocional. Gálvez relata con toda franqueza la encuesta
• La tragedia de un hombre fuerte, 1961, p. 160.
' Entre la novela y la historia, op. cit., p. 348.

404

405

�que él realizó al prepararse para redactar Hombres en soledad. Trató de definir la soledad en la capital, su horrible monotonía y la falta de verdadera
comunión entre los habitantes que pasan su vida en completa indiferencia hacia el prójimo. Para huír de sí mismos, los personajes de la novela se meten
en la política, se refugian en Dios, se forman ridículas y desdichadas relaciones
amorosas, se marchan a Europa, o simplemente enmascaran su carácter genuino de una forma o de otra. Como retrato de la alta clase social de Buenos
Aires en la tercera década del siglo, hay pocas novelas que igualen a Hombres
en soledad. Como ejemplo de la cristalización de las ideas de Gálvez sobre la
soledad, no hay mejor novela. Pero como obra de arte, no puede figurar entre
las más logradas de Gálvez, por faltar un bien definido enfoque novelesco,
sostenido interés en el argumento y en los personajes, y sobre todo vivacidad
narrativa. Discusiones políticas y filosóficas, amores ilícitos, desilusiones y contratiempos, esperanzas destruidas, y toda especie de frustración emocional llenan las densas páginas de la novela. Todos los personajes terminan por sentirse
vencidos o cuando menos neutralizados bajo el peso de la sociedad moderna.
Figura central, y tal vez la más solitaria de todas en Hombres en soledad,
es el abogado Gervasio Claraval, cuyos verdaderos intereses están en la literatura y no en las leyes. Sueña con vivir en París, como todo hombre culto;
y cuando su situación económica no se lo permite, se toma cínico y descontento. Muchas veces pretendía escapar a su desilusión caminando solo por las
agitadas calles de la capital. 8 Quería ver gente, observar la muchedumbre,
topar con la masa colectiva para sentirse menos solo. Pero lo que veía le
desesperaba aún más, pues la soledad y el hastío patentes en la cara de los
transeúntes volvían a recordarle su propia angustia. Gálvez describe la escena
en su prosa clara y precisa:
Calle Florida, al atardecer. Gentes y más gentes, en oleadas constantes, como en una manifestación ininterrumpida. Centenares de hombres
solos, que desfilab_an con paso lento, o que contemplaban desde las esquinas el pasar de los otros. Hombres de expresión contraída, que miraban a las raras mujeres ávidamente, desesperadamente. Hombres que no
reían, que no sonreían. Si acaso iban de a dos o de a tres, no ,hablaban.9

• Muchos personajes de las novelas y cuentos de Mallea también se pasean por las
calles de Buenos Aires, pensando, meditando, observando, viviendo su angustia, y
pasando revista a la sociedad indiferente.
• Hombres en soledad (Buenos Aires, Editorial Losada, 1957), p. 131. La primera
edición es la del Club del Libro, Buenos Aires, 1938.

406

De la Calle Florida, Gervasio dirige sus pasos hacia la Avenida de Mayo,
donde la ociosidad y la soledad de los hombres en los cafés le causan una
profunda inquietud. El novelista emplea estas palabras:
Avenida de Mayo. Gente por las aceras. Cafés innumerables, llenos de
hombres. ¿Qué hacían esos hombres en esos cafés? En algunos, una
orquesta de señoritas derramaba tangos desde lo alto de sus tribunas.
Ojos estáticos en las piernas o en los ojos de las muchachas. Ojos extáticos en vaya a saber qué cosas lejanas, olvidadas o inaccesibles. Muchos
de esos hombres estaban solos, sin amigos, uno en cada mesa. Otros se
reunían en grupitos. .. le parecía que ahora hubiese más tristeza en esas
reuniones, más silencio, más fatalismo, más soledad.10

Un caso extremado de soledad interior en esta novela es Casilda, la hermana de Gervasio. En parte, el retraimiento de esta mujer proviene de la rigidez
social y moral de su padre, resuelto a no soltar la rienda de su arbitrario dominio. Para rebelarse contra su encierro emocional, Casilda entró en relaciones ilícitas con un tal Méndez Arcona, hombre de pocos escrúpulos que se
aprovechó oportunamente de su soledad. Casilda lucha por liberarse, por
salir de sus confines psíquicos, por romper las cadenas que la tienen presa. Y
lo que es I más, anhela ser como una tal Brígida, mujer de vida fácil, que
acepta el amor caprichosamente y que acaba por ser la amante de Gervasio.
La huída emocional de Casilda llega a ser cada vez más penosa cuando se
contrasta con la vida extrovertida y emancipada de mujeres como Brígida.
En escala menor, otras novelas de Gálvez muestran aspectos de la misma
soledad del hombre moderno, pero no hay necesidad de detenemos aquí en
estas obras. Basta con decir que en El cántico espiritual ( 1923), Miércoles
Santo ( 1930) y Cautiverio ( 1935) , se pueden notar casos del mismo fenómeno emocional, pero el propósito novelesco de Gálvez en estas obras es otro,
y sólo tangencialmente tocan el tema. En El cántico espiritual, la búsqueda,
por el escultor, de un amor espiritual o ideal lleva implícito el deseo de librarse de su angustia solitaria. Algunos de los penitentes, sobre todo los adúlteros, a quienes escucha el padre Solanas en Miércoles Santo, deben en parte
sus pecados a su propia incapacidad de mantener las adecuadas vías de comunicación con otros. Y por fin en Cautiverio, las muchas infidelidades de
María Elena se explican por la falta de un fuerte lazo emocional entre marido
y esposa.
Para concluir: En varias obras de Gálvez se hallan muchas de las ideas
1

•

Hombres ~n soledad, 1957, p. 133.

407

�relacionadas con un fenómeno importante del hombre contemporáneo: el
de sentirse solo y abandonado en el mnndo caótico de hoy. No cabe duda de
que Gálvez se ha mostrado sensible a esta angustia; ni dudamos tampoco de
que la haya reflejado en el ambiente que pinta y en los personajes que retrata. Pero Gálvez no sata el máximo provecho novelesco del tema de la
soledad, como ha hecho MaIIea, ni ha intentado hacerlo. Gálvez prefiere no
analizar al hombre como entidad psicológica en sí, sino al hombre metido en
un ambiente que le es antagónico. Gálvez no concibe al hombre tanto en conflicto con fuerzas interiores como en oposición a un determinado ámbito que
le coarta la vida. Reconocemos a Manuel Gálvez como uno de los novelistas
más importantes de la ficción argentina. Reconocemos también que fue uno
de los primeros escritores que sintieron la angustia de la soledad, y la reveló
en sus novelas. Pero si admitimos una prioridad galvesina respecto a la concepción narrativa de este tema, tenemos que reservar su completo desarrollo
novelesco a otro grupo de narradores de la siguiente promoción, en particular
a Eduardo Mallea.

408

Sección Tercera
HISTORIA

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                    <text>�EL NUEVO DERECHO COMUNITARIO

Lic. ALBERTO GARCÍA GÓMEZ
Universidad Nacional Autónoma de México
Universidad de !'\uevo León

dentro de los movimientos integracionistas,
principalmente en Europa y posteriormente en América, un nuevo concepto
de Derecho cuyos creadores, promotores y simpatizadores, lo hacen autónomo:
El Derecho Comunitario, como así ha sido denominado.
Como es lógico suponer y a semejanza de los pretéritos estudiosos y tratadistas del Derecho Internacional -si bien a escala menor-, el hecho de la
reciente aparición del así llamado Derecho Comunitario, ha despertado un
interés general, tomando en cuenta su innegable importancia, al considerarse
el incremento de las relaciones preponderantemente económicas y de toda
índole que se han multiplicado en forma por demás notoria. Como resultado
de la aparición de este nueYo derecho, se ha formado, desde luego, el bando de los propiciadores y, también, el de los que se muestran escépticos acerca de las posibilidades de que este nuevo campo jurídico pueda tener viabilidad para lo futuro.
Acerca de este tema, el 24 de marzo de 1965, el entonces presidente del
Banco Interamericano de Desarrollo. Doctor Felipe Herrera, produjo una
interesante conferencia en la Escuela Libre de Derecho de la Ciudad de
México acerca de los "aspectos institucionales de la integración de América
Latina".1
En su conferencia, el Doctor Herrera presentó nuevos aspectos, no solamente en Jo que toca a la cuestión relativa a la integración de América Latina, sino también -y esto es lo que más nos interesa-, señaló la importancia
que en nuestro tiempo y en nuestras sociedades tienen los nuevos sistemas

RECIENTEMENTE HA APARECIDO

' Versión de una exposición hecha por el Presidente del Banco Interamericano de
Desarrollo, Dr. Felipe Herrera, en la Escuela Libre de Derecho. México, D. F., 24
de mano de 1965. Publicaciones del Banco Interamericano de Desarrollo.

703

�jurídico-institucionales comunitarios, en enfoque hacia el Derecho Comunitario, el Derecho de la Comunidad Regional.
Así, al referirse al proceso mundial de regionalización, el Dr. Herrera
dijo: "Bastaría una somera mirada al escenario mundial para apreciar cuánto
y cuán rápidamente ha cambiado -y sigue cambiando--, la organización
de las relaciones internacionales. Un análisis más detenido nos permitiría
advertir la profundidad de algunos cambios jurídico-institucionales que se
han producido en el esquema tradicional de esas relaciones, basadas hasta
antes de la Segunda Guerra Mundial en los conceptos ortodoxos del Estadonación y en la práctica de la predominancia política de las metrópolis sobre
países dependientes.
En San Francisco y Bretton Woods -prosigue el Dr. Herrera-, se adoptó
un esquema de organización de las relaciones mundiales -en lo político y
en lo económico-- en base a un concepto de cooperación internacional entre
naciones-Estados teóricamente iguales, que en proporción creciente -hasta
hacerse posteriormente masiva- incluía a los nuevos pueblos soberanos que
surgieron de la quiebra del colonialismo hasta entonces imperante. Es decir,
una concepción basada en la creencia de la posibilidad de tránsito directo
de la ilusión de la autarquía nacional al internacionalismo.
Pero ha ocurrido que en estos veinte años recientes se ha afirmado la tendencia intermedia: la regionalización. Y esa es la etapa que estamos viviendo
y cuyas manifestaciones advertimos por doquier. El mundo de hoy está organizando sus relaciones en base a grandes esquemas regionales, en los que
las comunidades estaduales se coordinan para equilibrarse con las poderosas
naciones continente que tienen la mayor gravitación político-económica.
Los Estados Unidos, la Unión Soviética, la China Continental, la India,
constituyen unidades políticas de dimensión prácticamente continental y que,
por ende, tienen una significación enorme en el contexto de las relaciones
mundiales.
La integración económica de Europa Occidental es la respuesta que los
países de esa región se han dado para desenvolver en un plano de equilibrio
sus relaciones con los otros grandes bloques. La Organización de los países
socialistas de la Europa Oriental en el COMECON, los esfuerzos de constitución de la Unión Arabe y de su Mercado Común, los esquemas regionales
que están adoptando las nuevas naciones africanas y asiáticas, responden a esa
misma preocupación".
De la anterior exposición, es posible advertir las grandes realidades que
conmueven al mundo de nuestro tiempo y es evidente que entre la tendencia
de lo nacional al internacionalismo, se encuentra la regionalización -nueva
forma de integración-, o sea la etapa que permite el proceso de interna-

704

cionalización, en un mundo en que la multiplicación de relaciones económicas y de toda índole va adquiriendo una escala ascendente mayor.
De acuerdo con un análisis de las situaciones que hubieron de presentarse
con motivo de la visita del alcalde de la ciudad de Nueva York, señor Nelson
Rockefeller a diversos países latinoamericanos, se hizo evidente que el progreso deseado para la América, desgraciadamente, está en un punto lejano
todavía, porque efectivamente los factores económicos han determinado tal
situación. Al señalar el económico, es indudable que hay otros factores determinantes, pero lo cierto es que la realidad actual de las exigencias y de las
necesidades requiere de nuevas zonas para el fortalecimiento de los mercados
interiores, y, también, para la armonización frente a las unidades políticas,
que señalaba el Dr. Herrera.
Cabe, sin embargo, el hacer una interrogación respecto a qué sería más
interesante estudiar, si el fenómeno del internacionalismo que corre vertiginosamente a través del adelanto tecnológico, salvando fronteras y llegando
hasta la luna, con toda la movilización de nuevos e increíbles adelantos o
bien el atender al proceso lógico, no precipitado, del desenvolvimient~ y
desarrollo natural de los Estados-naciones en el camino de una inteo-ración a
•
•
b
escala mternac1onal. Esta alternativa parece difícil de resolver para el hombre
de nuestro tiempo, al que el progreso de la tecnología moderna lo ha sorprendido -en la mayoría de los casos- en la penumbra del subdesarrollo
y del desarrollo mismo, en lo que se refiere principalmente a Jo económico,
para no mencionar factores tan importantes como son el cultural y el político.
Ante la situación anterior, se hace necesaria la presencia del derecho y así
se demanda la creación de normas e instituciones idóneas para la integración.
Porque, como bien dice el autor anteriormente citado, respecto de aquel
principio tan repetido, de que "mal puede existir igualdad jurídica de hecho -aunque esté consagrada de derecho-- entre desiguales económicos".
Explicándose así la actitud solidaria asumida en el año de 1964 en la Con'
ferencia de Ginebra sobre Comercio y Desarrollo, por los países menos
desarrollados que se han encontrado con la necesidad de coordinar sus relaciones
económicas frente a los grandes bloques, procurando por ese medio alcanzar
una mayor gravitación que la que aisladamente tiene hoy cada uno de ellos".
Y ante el reconocimiento de esta nueva dimensión del proceso económico al
nivel mundial proyecta sus consecuencias más allá de los esquemas políticoadministrativos de cada Estado-nación. Y ello se ha reflejado en la necesidad
de contar con un sistema institucional que corresponda a los requerimientos
de este nuevo tipo de organización de los países en escala regional. Cuando la
ruptura de los estrechos marcos feudales, surgió el derecho nacional, afirma
el Dr. Herrera. La teoría del Estado que ha seguido vigente hasta ahora corresponde a una etapa histórica que hoy está en revisión. Las nuevas rela-

705
H45

�ciones de inte&lt;&gt;nción
entre los países de una misma región demandan
o
.
. la
modernización de esa teoría; no, por cierto, para abolir el Estado-nación smo
para dotarlo de los medios e instrumentos que faciliten su eslabonamiento en
el espacio mayor de las comunidades económicas regionales. Y todo ello, co~o
etapa intermedia al establecimiento final de un sistema verdaderamente mternacionalizado y equitativo de relaciones políticas y económicas.

Qué es el derecho comunitario
Tomando en cuenta el interés que tiene el contenido del Derecho Comunitario, estimamos necesario estudiar dentro de las posibilidades de una limitada bibliografía, los antecedentes del mismo. Para tal efecto, resulta conveniente conocer las ideas centrales y los conceptos fundamentales en que
descansa este nuevo campo jurídico, consultando la autorizada opinión y
pensamiento del Profesor Walter Hallstein, quien fuera Presidente. de _la
Comisión Ejecutiva de la Comunidad Económica Europea, reconocido mternacionalmente como uno de los fautores precursores de la disciplina en
cuestión. Además, como la institución citada constituye el primer establecimiento que ha tenido vigencia jurídica desde su nacimiento dentro del orden legal del Derecho Comunitario, de la mayor importancia resulta, pues,
la opinión de este autor.
En un estudio intitulado: La Comunidad Europea. Nuevo Orden Jurídico/
el Dr. Hallstein establece que: "La Comunidad Europea es una creación de
Derecho. Es ese el elemento nuevo que la distingue de todas las tentativas
anteriores hechas para unir a Europa. No es la fuerza ni la conquista que
sin·en de medio de unificación, sino una fuerza espiritual, el Derecho. La
majestuosidad del Derecho debe crear lo que la espada y la sangre no han
podido hacer desde siglos.
•Cuáles son las razones de nuestra confianza en esa materia? Yo daré dos:
es ~na primera constatación que ninguna compulsión puede obligar a realizar la unidad; pero el Derecho, que es un orden jurídico común que reposa
sobre un acto de compromiso personal consentido por los pueblos de Europa,
lo puede. Solamente la unidad que es requerida por todos y que es, asimismo,
jurídicamente garantizada tiene posibilidades de durar. Es una segund~ constatación que Derecho, Igualdad y Unidad están indisolublemente ligados.
~o hay orden jurídico sin igualdad ante la Ley, y quien dice igualdad, dice
unidad.
• Clase pronunciada en el Centro Universitario de Estudios de las Comunidades
Europeas de la Facultad de Derecho y Ciencias Económicas de París. Instituto Interamericano de Estudios Jurídicos Internacionales. Washington, D. C., 1965, p. 255.

706

Es sobre estas constataciones que reposa el Tratado de Roma y es por eso
que crea un orden pacífico 2or excelencia. El no e:-..-presa la coacción de una
fuerza, mas encarna por el contrario el acuerdo de voluntades entre Estados
libres e iguales. Es un acto jurídico.
Pero la comunidad no ha nacido solamente del Derecho, ella crea derecho.
E_l Tratado ha hecho nacer un orden jurídico autónomo. El se distingue radicalmente de los tratados internacionales tradicionales.3 El Tratado nos
hace ~eflexio~a~ no sobre un derecho internacional público de obligaciones,
es decir una lista de derechos y deberes de los Estados contratantes, sino sobre
un derecho de las colectividades públicas.
El Tratado de Roma es la Carta constitutiva de una nueva persona jurídica.

I
La Comunidad Económica Europea es una fuente de Derecho. Una Leycuadro fundamental.
La Comunidad es una fuente de Derecho. Creada por el Tratado, ella
debe vivir su vida a fin de alcanzar su objetivo, que es la unión social y
económica de Europa. En tanto que constitución y ley-cuadro fundamental,
el Tratado no provee por consiguiente, más que los objetivos de la Comunidad, los órganos motores y un calendario. Los órganos instituidos están encargados de llenar el marco dentro del interés de la Comunidad, y el Tratado les atribuye a este fin competencias legislativa y administrativa.
Así, la Comunidad se welve la fuente de un derecho nuevo, de un derecho _"secundario", en relación con el Tratado. A pesar de las diferencias que
pudieran haber en cuanto a la forma, objeto, protección y destinatario de
los actos jurídicos de la C&amp;nunidad, éstos tienen carácter común: ellos son
de un rango inferior al Tratado y están sometidos a las disposiciones obligatorias que él contiene, porque cada institución debe actuar "dentro de los
límites de las atribuciones que le son conferidas por el Tratado". (Art. 4,
párrafo 1).
No se puede considerar -prosigue el Doctor Hallstein- la jurisprudencia
de la Corte de Justicia de las Comunidades Europeas, como fuente de derecho en sentido estricto. Sin embargo, esta jurisprudencia juega un gran rol
en el desarrollo del Derecho Comunitario. La simple lectura del artículo 177
del Tratado lo demuestra. En virtud de este artículo, la Corte de Justicia
1
Como lo ha constatado la Corte de Justicia de las Comunidades Europeas en su
fallo sobre el caso 6/64 a propósito de l'Enel.

707

�asegura una interpretación uniforme del Derecho Comunitario. Aún más, desde que la Corte interpreta los términos jurídicos imprecisos como por ejemplo aquel del "derecho de aduana" 4 o cuando ella constata el "Derecho
Común" europeo (es decir, los principios jurídicos que se aplican en todos
los Estados miembros en razón de una comunidad de concepciones jurídicas,
por ejemplo, la licitud de la reserva de propiedad,5 la práctica que ella siguió creó la base de donde nacería poco a poco un derecho consuetudinario".
Por su parte, los Profesores Eduardo Jiménez de Aréchaga y Felipe H. Paolillo, en su estudio: Contralor de la Legalidad de los Actos Comunitarios.
Interpretación unitaria del Derecho de Integración,8 consideran que los "juristas europeos han tenido la fortuna de observar de cerca y aun de participar
en el nacimiento y desarrollo de un nuevo orden jurídico internacional, el
de la Comunidad Económica Europea, que dentro de un lapso considerablemente breve evolucionó hacia formas muy maduras de supranacionalidad.
Ellos han podido, entonces, palpar y poner de manifiesto en repetidas oportunidades las dos tendencias principales, características: por un lado, el nuevo
sistema normativo revela como todo sistema jurídico, una tendencia natural
hacia la unidad; por el otro lado, y simultáneamente, tiende hacia la diversificación, en el sentido de que multiplica sus elementos formativos y se
expande sobre campos cada vez más vastos. En el orden jurídico de las Comunidades europeas, ambas tendencias son fácilmente perceptibles por cuanto el derecho comunitario aparece desde su origen dotado de un vigor particular: manifiesta su vocación por regir mayores sectores de la actividad
económica, y opera directamente dentro del ámbito interno de cada Estado miembro.
Respecto de los dos puntos que estudian los tratadistas citados, cada uno
referido a las posibilidades y proyectos de la ALAC (Asociación Latinoamericana de Libre Comercio) son ambos resortes cuya finalidad última es la
de mantener la unidad del orden jurídico comunitario. Esta unidad puede
enfocarse desde el punto de vista intrínseco y desde el punto de vista extrínseco, división ésta que proponemos siempre que no se la considere con demasiado rigor técnico sino sólo a los efectos de una más clara exposición.
Cuando nos referimos a la unidad intrínseca tenemos presente que todo ordenamiento jurídico se compone de normas diferentes por su origen, por su
naturaleza y por su eficacia jurídica. Estas diferencias son particularmente
claras en los sistemas jurídicos de entidades internacionales tales como la
CEE (Comunidad Económica Europea) y la ALAC, es decir, de personas
• Recopilación de jurisprudencia de la Corte, vol. 8. p. 882.
• Recopilación de jurisprudencia de la Corte, vol. 8, p. 754.
• Aparecido en Derecho de la lntegraci6n. Instituto para la Integración de América Latina. Banco Interamericano de Desarrollo. No. 1, Octubre, 1967, p. 10.

j~rídicas internac!onales con fines esencialmente económicos, y cuya existencia se basa en cierta clase de tratados p_oseedores de algunas características
peculiares que han justificado para muchos autores la creación de una nueva
categorí~: la de _los_ traité-cadre. (Tratados-cuadro). En este tipo de tratado,
las c~esbones pnncipales se solucionan mediante fórmulas globales y se deja
al cmdado de los órganos y mecanismos que el propio tratado crea la complementación y concreción de esas fórmulas para que éstas puedan' ser aplicadas efectivamente.
Por último, en lo que respecta a la naturaleza del Derecho Comunitario
lo~ autores q~e glosamos, dicen que: "Al organizarse los diversos procedí~
rruentos q~e tienden a garantizar la unidad e integridad del orden jurídico,
debe partirse de un supuesto básico: la superioridad del Derecho Comunitario, que es en esencia un orden jurídico internacional sobre los ordenamien~os jurídicos de cada Estado. De ello se deduce que la' unidad y el respeto
de dicho ordenamiento jurídico no podrá lograrse si se deja en manos de
cada Estado miembro de la organización el funcionamiento de los mecanismos aludidos".
De ~ _lectura de los conceptos vertidos por los tratadistas mencionados que
transcnb~os_ acerca del Derecho Comunitario, pensamos que la ubicación
y denorrunación que este nuevo Derecho recibe puede prestarse a confusión.
. Así, en aras de la claridad, debemos indagar en las raíces de la problemábca que presenta el Derecho Comunitario, y analizar las analogías que pueden presentarse entre éste y el Derecho Internacional· si bien haciendo la
dis~nción de que ~o es cuestión puramente de analo~as, sino 'que es necesario _establecer primeramente la diferenciación que hay entre uno y otro,
atendiendo a la naturaleza intrínseca de cada uno de ellos, de ser esto posible en lo que se refiere al primero.
En el Derecho Comunitario, de acuerdo con los criterios anteriormente
expuestos, vemos que se parte -lógicamente- del concepto fundamental
de comunidad, concepto que no siempre ha tenido la connotación actual
'
especialmente en el campo del Derecho Internacional, que ha sido el gran
crisol en donde nacen las nuevas instituciones. Ahora bien, conviene admitir
que existen categorías preestablecidas para llegar a ese estadio, cuar.do modernamente se ha hablado de Jo regional y de integració11, ru.í como de Jo
supranacional, elementos que han venido apareciendo en forma gradual, impulsados preponderantemente por necesidades de orden económico, que son
el factor que ha determinado modernamente su existencia, si bien los tratadistas en cuestión hacen alusión a una "unión social y económica", como
así se advierte en el criterio sustentado por el Dr. Hallstein. Por tanto, no es
posible inadvertir el desarrollo de esas agrupaciones que se han producido

709
708

�'

en lo jusinternacional, pero que en su concepción, definición y establecimiento, se separan de él para llegar hasta la constitución del Derecho Comunitario.
Diversos conceptos se han elaborado en torno a lo regional y para el caso
hemos tomado uno que nos parece tener mayor claridad, ya que abarca los
elementos que lo fonnan. Así, tenemos la concepción de J. Lloyd Mecham;
quien establece que: Desde los más remotos tiempos los Estados que han
tenido áreas geográficas vecinas se han unido para alcanzar mejores objetivos
comunes deseados. Las características, propósitos y éxitos de tales agrupaciones regionales han variado ampliamente; pero la ,·alidez del principio de
que similares propósitos en los asuntos internacionales pueden ser totalmente
realizados a través de una acción conjunta por un grupo de Estados comprometidos o teniendo un interés en algunas áreas geográficas, ha nutrido la
idea del regionalismo a través de las edades".
Ahora bien, algunos autores no están de acuerdo con el contenido del principio enunciado, si se toma en cuenta que en los últimos cincuenta años un
nuevo concepto de la universalidad de intereses entre todas las naciones ha
encontrado aceptación y aplicación práctica, tanto en la Liga de las Naciones, como en las Naciones Unidas. Así, los uni,·ersalistas afirman que los intereses políticos, económicos y estratégicos no pueden ser divididos en regiones ya que, como la paz misma, son indivisibles. La asociación geográfica,
dicen, no necesariamente corresponde a los intereses actuales de vecinos, ya
que para las naciones colindantes no siempre hay lógicos y actuales cooperadores, tomando en cuenta que las diversas naciones no están frecuentemente
distantes, desde que los mares no las separan ya.
Sin embargo, aunque las fuerzas del nacionalismo son aún significativas,
el mundo moderno ha llegado a ,·erificar que el Estado-nacional es muy pequeño como comunidad política y que el viejo estilo del equilibrio del poder
es muy precario, ambos como medios para afirmar la seguridad en el siglo
XX. El autor citado estima que la creación de los dos recientes y grandes
experimentos de organización mundial para los fines de seguridad mundial no
ha significado la desaparición de la asociación regional de naciones con propósitos de seguridad. Por el contrario, el regionalismo florece durante la corta
vida de la Liga de las Naciones y en la elaboración de la Carta de las Naciones Unidas, cuando el principio del universalismo se comprometió a extender y asegurar el acomodamiento de los acuerdos autónomos de seguridad
regional.
El "regionalismo", como concepto de colaboración internacional y de organización, con propósito de seguridad, no se ha precisado y no ha tenido
1

J.

Lloyd Mecham, The United Statts and Jnteramtrican Securit)', 1889-1960.

University of Texas Press, p. l.

una aceptación general, tanto en lo individual como por las naciones, las que
no han llegado a ponerse de acuerdo acerca de una definición. De hecho
el comité de acuerdos regionales en la Conferencia de las Naciones Unid~
e~. ~an Francisco, ~l.udió el intentar una definición debido a la obvia impos1b1hdad de rec~nc1h~r puntos de vista divergentes. Se decidió entonces que,
des~e que las s1tuac~ones a las cuales el término "acuerdo regional" puede
aplicarse son muy diversas y que desde que los intentos para formular una
definición precisa serían imposibles, el curso más prudente a seguir debería
ser aquel que proveyese una laxitud ilimitada para los fines de una comprensión general, con un significado que pudiera ser aceptado para desarrollarlo a través de la experiencia. Como es de notarse, la historia de los acuerdos regionales bajo las Naciones Unidas ha probado la sabiduría &lt;le tal decisión, ya que, aunque el regionalismo ha asumido formas inesperadas una
más clara comprensión del concepto se ha desarrollado.
'
Por ejemplo, dice J. Lloyd Mecham 8 al definirse un acuerdo regional,
normalmente debe esperarse que un elemento geográfico sea esencial, tomando en cuenta la contigüidad de un grupo de Estados.
Sin emba~go, de acuerdo con Kelsen, no se requiere que las partes en un
acuerd~ regional sean geográficamente vecinas. Es esencial solamente que
las acciones de la organización establecidas por el acuerdo reo-ional sean
restringidas a una cierta área la cual esté determinada por el ac~erdo.
Un acuerdo regional de seguridad es considerado generalmente como asociación voluntaria de un grupo de Estados soberanos, ya sea dentro de un
área determinada o ~eniendo intereses comunes en esa área para los propósitos
de una defensa conJunta. La cooperación debe estar basada más en el consentimiento que en la fuerza y este consentimiento puede ser obtenido solamente cuando en ella hay coherencia en el grupo.
De los anteriores conceptos es posible distinguir los dos fines primordiales
qu~ han dete~nado los ac_uerdos regionales: fines de seguridad y de cooperación, esto ultuno detennmado por fines esencialmente económicos· aclarando, lo que h~ sido sostenido por muchos tratadistas en el sentido de que
un acuerdo regional no puede serlo realmente sin una debida organización,
que tenga un fundamento jurídico. También el que una "comprensión" regi~n~l es muy dife~ente de un "acuerdo'' regional, ya que la primera puede
ex1strr totalmente sm una maquinaria para implementar políticas comunes.
Regionalismo bajo las Naciones Unidas. En contraste con el Pacto de la
Liga de Naciones, los acuerdos regionales tuvieron una positiva y detallada
ratificación en la Carta de las Naciones Unidas. Aunque parecía haber poca
disensión en San Francisco en lo concerniente a la necesidad de acuerdos re' lbid., p. 3.

711
710

�gionales de seguridad, si hubo un gran desacuerdo en lo referente a la propia
relación entre tales agrupamientos y la nueva organización mundial. La cuestión, como terna, era la naturaleza y el intento de autonomía que deberían
ser celosamente acordados en los arreglos regionales dentro del contexto de
un sistema universal de seguridad. La estipulación en los Proeósitos de Dumbarton Oaks de que una organización regional no debería tomar una acción
compulsiva sin estar expresamente autorizada para hacerlo así por el Consejo
de Seguridad de las Naciones Unidas, tuvo una fuerte objeción, particularmente entre los latinoamericanos. Veían que un simple miembro permanente
del Consejo de Seguridad podría bloquear la acción de seguridad regional
con su veto.
La Carta de las Naciones Unidas dedica un capítulo entero (Cap. VIII,
artículos 52-54) para el tema "Acuerdos Regionales". Los artículos 33 y 51
también están relacionados con la materia. En general, nada en la Carta
"preclude la existencia de acuerdos regionales o agencias encargadas de
tales cuestiones relativas al mantenimiento de la paz internacional y la seguridad cuando son apropiadas a una acción regional, proveyendo que tales
acuerdos o agencias y sus actividades, sean consistentes con los propósitos y
principios de las Naciones Unidas". ( Artículo 52, párrafo 1).
En otro aspecto, no menos importante es el punto de vista que nos proporciona el Dr. Luis García Arias,' en su estudio denominado "El Regionalismo Internacional". Este autor establece que el Estado nacional ha sido el
gran instrumento que han usado los pueblos para manifestar su presencia
actuante en la historia del mundo moderno. Desaparecido el orden medieval,
realizado dentro de un ámbito territorial más bien estrecho, ampliado el campo en la revolución espacial de los descubrimientos hispánicos, entre los siglos XVI y XIX el Estado-nación ha sido "la más adecuada combinaci6n
de potencial humano, econ6mico y espacial, con los medios técnicos e institucionales" de que se dispuso. Pero ya en el siglo XIX, tales Estados nacionales tuvieron que efectuar despliegue de fuerzas para formar imperios coloniales con el fin de ampliar su potencia política y económica. Por las propias
características de los pueblos coloniales, éstos resultan insuficientes a medida
que el proceso de concentración de poderío prosigue y se expande. Se precisa
entonces una ampliación del espacio no sólo a costa de los pueblos coloniales, sino aun sobre los pueblos nacionales, esto es, sobre las pequeñas potencias por parte de las grandes potencias, que estrechan su número y multiplican sus exigencias. Este proceso culmina en nuestros días, en los cuales hasta
el mismo concepto de Gran Potencia es rebasado por el nuevo concepto de
• Luis García Arias, El Regionalúmo Internacional. Actas del Primer Congreso
Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional, vol. II, pp. 80 y siguier.tes.

Superpotencia, la cual ya no sólo domina política y económicamente a las
pequeñas Potencias, sino incluso dirige a grandes Potencias. En realidad, es
fácil ver hoy ejemplos concretos de esta enorme concentración de poderío.
Este fenómeno de desarrollo de poderío -agrega el autor citado- ha
sido causa también de la producción de otro: el fenómeno del regionalismo
internacional. De éste cabe establecer dentro de las causas de su nacimiento
una doble etiología: por un lado, el proceso ya señalado de crecimiento ha
hecho que las Sueerpotencias, que por definición llevan a cabo una "weltpolitik", ya que tienen intereses mundiales, aspiren a crear dentro de su área
geográfica más próxima una zona reservada de influencia indiscutible, que
le sirve, al propio tiempo, de zona de seguridad (en cuanto "glacis" para
el choque militar) y de zona de apoyo ( en tanto pueda conseguir en ella
apoyos incondicionales), y que, en todo caso, les liberen de la necesaria atención al espacio próximo en momentos en que han de concentrar sus esfuerzos
en zonas de choque lejanas. Por otro lado, el surgimiento de los grupos regionales es debido a la señalada angostura del pequeño Estado nacional, que
se encuentra empequeñecido todavía más ante las Superpotencias, y que opta
entonces por unirse con otros pueblos afines, para con la unión lograr la
fuerza. De este doble modo, pues, arranca, a nuestro parecer, el fenómeno
moderno del regionalismo internacional.
Ahora bien, estima el Dr. García Arias que para que se efectúe la necesaria integración de varios Estados en un grupo regional internacional, es preciso existan determinados elementos que lo hagan posible. ¿ Cuáles son estos
elementos de integración?
En nuestra opinión, hay cinco factores o elementos de integración de las
comunidades regionales internacionales, que son:
1). La comunidad espiritual, abarcando en ella el pasado histórico común, la identidad de lengua, la igualdad de religión, la semejanza racial,
la comunidad cultural. Estas afinidades son de primera importancia, ya que
los pueblos que tienen estos rasgos comunes, evidentemente son aptos para
constituirse en grupo frente a otros de diferentes características.
2). La cooperación económica; es decir, la posibilidad de que ésta pueda
existir por haber sistemas económicos complementarios entre los diversos Estados que forman el grupo regional, de manera que por el intercambio de
diferentes producciones entre sí y la debida distribución entre productos agrícolas e industriales, se logre que en gran parte se constituya una unidad económica autárquica.
3). La uniformidad política, la existencia en cada Estado de formas similares de Gobierno, de regímenes políticos que respondan a principios idénticos. Menos importante este elemento en otras épocas, es hoy uno de los más
relevantes.

713
712

�4). La contigüidad geográfica, que es elemento de primer orden, en cuanto soporte material de la agrupación, e implica la solidaridad teritorial.
5) . La solidaridad grupal, esto es, la conciencia y la voluntad de los pueblos de pertenecer a un grupo diferenciado de los demás, y de mantenerse
solidariamente unidos, no de una manera esporádica y circunstancial, sino
en relación al mayor número posible de actividades que presenta la compleja vida internacional. 1 º
Lo que sí cabe decir -agrega- es que, en ausencia de la mayor parte
de estos factores, no puede constituirse una verdadera agrupación regional,
aunque sí cabe establecer acuerdos regionales, o sea, establecer una forma
societaria internacional, mientras que una auténtica agrupación regional ofrece los rasgos característicos de una forma comunitaria.
Ahora bien, en el Derecho Internacional -atendiendo a su concepto tradicional-, se establece su objetivo como regulador de las relaciones que de
toda naturaleza se producen entre los Estados considerándolos como comunidades jurídicas soberanas y al hablar de estas relaciones, quedan comprendidas todas las que se producen en la necesaria y cambiante vida de relación social, cultural, política y, preponderantemente, de acuerdo con la circunstancia privativa actual, las económicas. Es sobre este aspecto que se
ha efectuado una proliferación en el campo internacional de nuestros días
y dentro del marco elemental básico en que se encuentra ubicado el Derecho
Internacional, vemos que ha desempeñado su cometido en la medida en que
las exigencias lo han requerido, como se comprueba con la institución de
múltiples instituciones, hasta llegar al propio Derecho Comunitario, el que
nace bajo la égida de un instrumento jusinternacionalista.
Hemos observado cuáles son las características del regionalismo y de su
proceso, pero cabe señalar que como un período transitivo que es, no puede
constituir un status quo definitivo y permanente, si atendemos al dinámico
proceso de internacionalismo 11 en que se encuentra el mundo de nuestro
tiempo. Con cuánta razón el eminente Vitoria, con su penetrante inteligencia,
pudo establecer por primera vez su noción de comunidad internacional, derivándola del conocimiento que tuvo de la sociabilidad, de la sociedad natural,
de las relaciones entre los pueblos . ..
Cuando actualmente se haWa de comunidad, no siempre se tiene una idea
que pueda brindarnos la claridad suficiente. Tal resulta del concepto de
Derecho Comunitario y cuando se emplea tal concepto a agrupaciones de
Estados determinados. Como lo afirma Verdross,1 2 la definición del Derecho

Internacional Público no puede hacerse sobre la base de características abstractas, sino partiendo de una comunidad concreta y ésta no es otra que
la comunidad internacional de los Estados, que en el curso de la historia
ha ido adquiriendo únidad sociológica y normativa.
Sin embargo -agrega Verdross-, la idea de comunidad está todavía
poco desarrollada en el Derecho Internacional común. Ello resulta, ante todo,
de la escasez de normas coercitivas que ha movido a algunos autores a afirmar que el Derecho Internacional carece de ellas. El moderno Derecho Internacional no comprende sólo normas cuyo objeto sean las relaciones entre
Estados y las relaciones entre los Estados y otras comunidades reconocidas
como sujetos del Derecho Internacional Público, sino que algunas de sus
normas particulares regulan directamente la conducta de individuos. La comunidad de los Estados ha ido, de esta suerte, convirtiéndose paulatinamente
en una multiforme comunidad internacional.
La doctrina más reciente -agrega- ha ido, sin embargo, sustituyendo la
sistemática jusprivatística por una sistemática juspublicística. Como ocurre
en derecho político, se toma como punto de partida una comunidad. Ahora
bien: la comunidad de que arranca el Derecho Internacional Público no es
un Estado, sino la comunidad de los Estados. Por eso, las normas que constituyen esta comunidad pueden considerarse como la constitución de la comunidad de los Estados, en el sentido natural de la palabra. Pero el concepto
de constitución en sentido material se emplea en una acepción lata o estricta:
de ahí que en el caso presente pueda la constitución abarcar todas las normas
del Derecho Internacional común, o simplemente las más importantes.13
Al referirnos al aglutinarniento internacionalista, multiforme y siempre en
proceso, vemos que la dinámica de la vida social internacional ha tenido
tal aceleración que se han atropellado las transformaciones más allá de lo
previsible.
Desde el fin del período feudal, la sociedad humana ha puesto especial
interés en el desarrollo del Estado nacional; ello no obstante, todavía no
hemos alcanzado la meta del Estado mundial, nos encontramos en el proceso
del regionalismo, que, hoy por hoy, ha dado origen al Derecho Comunitario,
el que, en buena hora debe ser acogido para el estrechamiento y fortaleza
de los vínculos que deben existir entre todos los pueblos del orbe.

10

lbid., p. 81.
Alberto García Gómez, Internacionalismo y Universalismo, Humanitas, vol. V,
p. 533.
12 Alfred Verdross, Derecho Internacional, p. 5.
11

11

lbid., p. 83.

715
714

�ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LAS TÉCNICAS DE
PARTICIPACIÓN ENTRE EL PERSONAL DE L1NEA
QUE LABORA EN EMPRESAS INDUSTRIALES Y
LA ALTA GERENCIA DE LAS MISMAS
Lic. FERNANDO GARZA Quraós, C.P., M.B.A.

"NUNCA HE oíoo CANTAR A LOS OBREROS mientras trabajan, en tanto que
siempre que entro a un taller de artesanía veo sonrisas y escucho cantos, es
que la inteligencia está produciendo su labor". (Cárdenas, César Augusto,
Humanitas, 1967, p. 110).
Es un hecho evidente que a pesar de lo sensacional y estridente de los inventos y descubrimientos, nuestra época no ha llegado aún a congraciarse
con los adelantos de la llamada Revolución Industrial. Sin duda alguna,
esto se debe a que el equilibrio es obra de maduración y la iniciación del
fenómeno aludido, dista sólo dos centurias de nuestros días, lo cual, para la
biografía de la Humanidad, representa muy poca cosa.
También es notorio que en la actual controversia entre trabajadores y
empresa, la última ha obtenido ventajas a expensas del ser humano, y que
mientras la organización empresarial justifica su existencia por la eficiencia,
la contraparte, que en la terminología moderna se le conoce con el nombre
de recursos humanos, trata aún de armonizar y de evitar el desperdicio de
las facultades de sus componentes.
Situándonos ante este conflicto de intereses, trataremos de presentar una
síntesis de la problemática y de las soluciones que se han experimentado
en otros países, o que han resultado ser francamente satisfactorias. Al hacerlo, estamos conscientes de que tales soluciones -en caso de que lo seanrepresentan formas que aunque en sus directrices generales tienen similitudes
con nuestra situación (es decir, con el problema de los recursos humanos
aquí y ahora, o para mayor claridad, los problemas de personal en México
y en 1969), pertenecen a circunstancias ajenas a la nuestra, por ello, nos
adelantamos a reconocer las limitaciones de nuestra exposición.

717

�Panorama Introductorio
Para proceder a analizar la problemática planteada esbozaremos algunos
factores sobresalientes:
l. La Revolución Industrial tuvo su origen en Inglaterra alrededor del
segundo tercio del siglo XVIII y sus últimas consecuencias aún no han

sido alcanzadas.
2. Al hecho histórico anterior se añade el de que las llamadas "Ciencias
· del Hombre·• hayan surgido tan próximamente, pues mientras que las
ciencias fisicoquímicas, filosóficas, fisicomatemáticas y otras disfrutan de
una respetable antigüedad, es notoria la falta de madurez de la Antropología, la Sociología y la Psicología.
Sobre esta última ciencia, una de las mentes mejor formadas de nuestra época, que planteó una abundantísima problemática y que al mismo
tiempo era una pluma de primera magnitud, don José Ortega y Gasset,
decía: "Es lamentable que la labor psicológica de los últimos cien años
no haya desembocado aún en la cultura general, y sea forzoso de ordinario reducirse a la óptica gruesa, que aún suele emplearse para contemplar la psique humana".
3. El último factor que vamos a incluir en nuestro análisis es el nacimiento
de la Ingeniería Industrial, o lo que es igual, la aplicación de las técnicas de la ingeniería en la industria. Esta conquista genial cometió el
error de aplicar al ser humano las mismas consideraciones que a la máquina y por una idea que en este momento no importa desentrañar,
juzgaba que el hombre posee una tendencia hacia la holgazanería.
Recapitulando lo expuesto encontramos:
a. Un fenómeno muy complejo, la Revolución Industrial, que tuvo su
origen en Inglaterra hace cerca de dos siglos, cuyas últimas consecuencias aún no conocemos.
b. Una falta de apoyo oportuno por parte de las ''Ciencias del Hombre"
para estructurar en forma armoniosa y equilibrada los cambios introducidos por el fenómeno anterior.
c. La aparición de una técnica novedosa que parte de principios escépticos sobre la naturaleza humana, y que trata de aplicar al trabajo
humano las mismas consideraciones que a los mecanismos.
Con lo anterior resulta obvio que surgiera, entre otras consideraciones negativas, el patemalismo. El hombre es flojo, por ello se le debe vigilar estrecha-

mente para que trabaje en forma adecuada. El único incentirn que tiene en
la empr~ es su s~lario. Por ell_o, entre más produzca, más se le debe pagar.
~I salan~ ~ clesta30 es el único que debe utilizarse. Es evidente que estas
ideas peslffilstas se encuentran en discrepancia absoluta con las que sirvieron
de bandera ideológica en la lucha e instauración de los ideales democráticos
, son .1as que conforman nuestro sistema político-social, a saber:
'
que aun
l. Todos los hombres somos iguales y tenemos iguales derechos; y
2. El hombre es un ser dotado de razón, y mediante el uso de esa facultad
p~ede escoger dentro de sus semejantes a los mejores, para que lo gobiernen.

_La probl~mática queda planteada con los datos anteriores y puede resumirse drásticamente en: democracia o totalitarismo; participación de lo;
componentes o dirección dictatorial. O dicho en otras palabras: ¿No representa desaprovecha.miento no utilizar en forma íntegra y sistemática las sugerencias de quienes se encuentran en todos los niveles de la organización
industrial? ¿ O es que el monopolio de la racionalidad está localizado única
y exclusivamente en la cúspide del organigrama?

Problemática de la Participaci6n
Una de las autoridades en materia administrativa Lyndall Urwich, sostiene
que: "Es imposible concebir la existencia de la organización (empresarial)
a menos que alguna persona o personas estén en situación de exigir que
otras actúen".
Esto nos lleva a la necesidad de definir el término control, el cual de acuerdo con A. S. Tannenbaun es "cualquier proceso a través del cual una persona o grupo de personas determina lo que va a hacer otra persona o grupo
de personas". Resulta obvio que el control está íntimamente relacionado con
la autoridad, que no es otra cosa que el derecho / ormal de ejercer el control. Ambos términos se conectan con el concepto de poder, que es la capacidad de ejercer el control. Tanto el poder como la autoridad tienen existencia potencial, es decir, pueden o no realizarse. El control puede ser:
l. Especüico o General;
2. Mutuo o Unilateral.

Adelantando un poco nuestra exposición, podemos decir que para obtener
un aprovechamiento íntegro de todos los participantes o miembros de una
719

718

�empresa, el control debe ser general, en vez de específico; y mutuo en lugar
de unilateral.
Antecedentes Ideológicos de la Participación.

l. En 1938 K. Lewin llevó a cabo una serie de experimentos sorprendentes
sobre el liderazgo democrático y autocrático que se han convertido en arquetipos de la psicología industrial.
Importancia de la Presencia del Líder.

2. Dentro de los innumerables experimentos que llevó a cabo este gran
guestaltista que en vida llevó el nombre de Kurt Lewin se encuentra uno
realizado durante las premuras de la Ultima Guerra Mundial, cuyo hallazgo
fundamental fue que los grupos son más flexihles que las personas aisladas;
por ello, para cambiar los hábitos y aptitudes se debe trabajar con los grupos
importantes o crear nuevos grupos.
A este respecto es pertinente aclarar que el grupo no es la simple suma
de los integrantes, así que para estudiarlo no podemos proceder a estudiar
uno de los integrantes y multiplicar los resultados obtenidos por el número
de componentes. La dinámica del grupo es diferente de la dinámica personal.
Por similitud consideramos oportuno mencionar el argumento tan traído
y llevado y sobre todo por quienes lo detentan y defienden como blasón: "Yo
tengo n años de experiencia en este trabajo (o empresa)". El problema que
surge es: ¿Tiene esa persona realmente n años de experiencia? ¿ O es la experiencia de un año, multiplicada por n?
¿ Por qué no se ha aprovechado en forma adecuada el cúmulo de conocimientos que se deducen de estos experimentos? Nótese que los primeros
experimentos de Lewin son de hace treinta años.
Un notable filósofo ruso. N. Berdiaeff, sostiene que "todo cambio significa
violencia". Y dentro de la empresa la parte que reúne las características de
la persona madura es la administración, mientras que la que por algunos matices podríamos en cierta forma equiparar a la adolescencia, es el grupo
laboral. Por ello, la oposición hacia estos cambios surge de la administración.
Por otra parte, hay una cantidad de razones por las cuales los administradores se oponen a que los trabajadores tengan una participación mayor, ya
sea a través de los sindicatos, o como parte de un sistema organizacional
de participación.
Primero, la teoría tradicional de la administración no considera la responsabilidad o iniciativa del trabajador, por ello los administradores conceden
o tratan de conceder un papel limitado y pasivo a los trabajadores.

720

Sin embargo, muchos administradores expresan puntos '1e vista inconsistentes sobre este aspecto, dado que los tratamientos tradicionales se oponen
a los valores que sostienen y propugna la democracia. Sobre el particular
es conveniente hacer mención de un estudio internacional de tres mil administradores de catorce P.aíses, que mostró que los administradores apoyaban
en forma decisiva la idea de que los trabajadores participaran en la toma
de decisiones. Sin embargo, el mismo grupo sostuvo que los trabajadores
carecían de liderazgo y que preferían ser dirigidos y evitar responsabilidades.
Esta inconsistencia implica una democracia aristocrática, que incluye una serie de creencias negativas en relación con las capacidades humanas.
Segundo, la experiencia de los administradores a menudo es contraria al
punto de vista de la participación, porque el tratamiento tradicional puede
lograr y de hecho en la mayor parte de los casos logra, una mayor productividad inmediata. Sin embargo, esta ventaja en la productividad puede exagerarse en las mentes de los administradores que no tienen acceso a las mediciones normales (en caso de que las haya) que registran las motivaciones
importantes, las actitudes y percepciones de la fuerza del trabajo.
Las cifras de producción pueden estar bien, mientras que la atmósfera social y psicológica está deteriorándose.
Tercero, los administradores temen que entregar parte del control a los
trabajadores conduzca al caos. A menudo se cree que los trabajadores están
abiertamente en contra de la empresa y de sus objetivos. Por ello los gerentes
creen que conceder poder a los trabajadores sería lo mismo que "darles alas
a los alacranes".
Por último, los gerentes consideran o se inclinan a pensar que el control
por parte de los trabajadores amenaza su propio poder.
Esta creencia está apoyada en dos supuestos:
l. Lo que se llama la ley de todo o nada del poder. O uno conduce o es
conducido. O es fuerte o es débil; o controla o es controlado; "o friega,
o lo friegan".
2. El poder es una área de tamaño fijo, consecuentemente el aumento de
poder de una persona disminuye automáticamente el del otro.
La dinámica de la participación se basa en el hecho de que a través de
participar se mitigan, si no es que se superan, algunos de los problemas
creados por la jerarquía. En vista de que los operarios de línea son los únicos
a los que no se les permite tomar ninguna decisión, los sistemas de participación se refieren fundamentalmente a la intervención de estos sectores empresariales.
La jerarquía crea serias diferencias en lo que se refiere a la satisfacción
y adaptación de las personas que se encuentran en rangos diferentes. La par-

721
H46

�ticipación aminofá. este aspecto. En general, todos los miembros de la organización quieren ejercer control, por eso la participación es una fuente importante de gratificación.
Los miembros obtienen varios tipos de satisfacciones al ejercer control. El
primero es psicológico o simbólico. Las personas pueden obtener satisfacción
debido a su necesidad de autodeterminación. En otras palabras, afirmar que
un miembro de la organización es importante o que ha tenido éxito despierta
sentimientos de respeto y consideración para la persona de referencia, lo cual
redunda en mejoría de su ego. La participación también puede incluir recompensas materiales o prácticas.
Por último, la participación a menudo es intrínsecamente satisfactoria, porque puede incluir actividades de reto o desafío sobre habilidades intelectuales,
técnicas y de otra índole. Los trabajadores pueden utilizar sus conocimientos
y habilidades para elaborar formas nuevas y mejores para desarrollar sus
trabajos.
Resumiendo, podemos decir que la participación reduce algunas de las frustraciones inherentes a los puestos de rangos bajos, al aumentar la autoridad
y el status de estos Euestos y al ampliar las actividades de aqué11os al conducir a decisiones que parezcan menos arbitrarias y desventajosas, por e11o
afecta su motivación, más que su satisfacción en el trabajo.
La jerarquía es divisiva; crea resentimiento, hostilidad, y oposición. La
participación reduce la insatisfacción y aumenta la identificación de los miembros con la organización. Las personas se inclinan más a tener cierto sentido
de entrega o trasmisión y de responsabilidad en relación con las tareas que
les han sido encomendadas a través de su capacidad para tomar decisiones.
Los supervisores ya no trasmiten unilateralmente órdenes que vienen de la
superioridad; el supervisor se convierte en alguien que trabaja con, en vez
de contra. La participación también desarrolla el intercambio de ideas y sentimientos, reduciendo con ello las discrepancias en las percepciones, e ideales
- discrepancias que existen fundamentalmente entre personas en diferentes
rangos y que pueden contribuir a los conflictos.
La hostilidad y oposición se reemplazan por actitudes más cooperativas,
acrecentando la influencia que la administración tiene en sus relaciones con
los subordinados. Paradójicamente, a través de la participación, la administración aumenta su control al ceder algo de su autoridad.
Un aspecto importantísimo de la participación es su capacidad para mejorar el control ejercido por los administradores, mientras aumenta el de los
miembros de nivel inferior, porque la participación puede ser un sistema
más controlado, estructurado e integrado que el sistema tradicional de oligarquía. Sin embargo, la naturaleza del control y su distribución son diferentes, el control es más mutuo, en lugar de ser exclusivamente unilateral. Más

aún no intenta operar únicamente a través de la cadena formal de mando.
, ge(Por' eso dijimos en un principio que se trata de que el control sea mas
neral y más mutuo) .
. . .
Los compañeros juegan un papel importante en el eJerc1c10 de~ c~~trol Y
en el mantenimiento de su adhesión hacia las normas de la orgamzac1on que
ellos han ayudado a establecer. El grupo que discute cara a cara es un elemento vital en este proceso. A estos grupos, que pueden haber tenido una
existencia informal opuesta a la organización, se les concede un "status" formal dentro de la oro-anización.
Los supervisores son integrados
en
los grupos,
b
•
•,
,
y el poder de los grupos se ejerce ahora a favor de la orgamzac1on, mas que
en oposición a la misma.
Problemas y limitaciones de la participación

El supuesto básico de toda idea participativa es que hay una fuerte com~nidad de intereses entre empleador y empleado. Este supuesto puede ser mas
0 menos válido, dependiendo de circuntancias políticas y económicas. Por
ejemplo, no tiene sentido en un país ocupado y ex.~lotado
una nación
extranjera, y es menos sostenible durante una depres1on economic~ o duran~e
un exceso de disposición de mano de obra, que durante la prosperidad o baJo
condiciones de escasez de la fuerza del trabajo.
Hay otros puntos de oposición que aparecen como desfavorab~es .ª la "administración participativa", entre los más descollantes están los siguientes:

ro~

l. Las personas cuyas opiniones no han sido tomadas en consideración por
el grupo pueden alejarse de él;
2. La cohesión que produce la participación pueden dirigirse contra la administración;
3. La participación puede formular mayores peticiones de participación,
las cuales tal vez no puedan ser satisfechas por la administración; y
4. La participación normalmente toma mucho tiempo, lo cual puede ser
frustrante para los interesados.
Por último el sistema de "administración participativa" ¿ va a producir
una respuest~ total para la democratización del trabajo? ¿Representa _una
forma de manejar a la empresa y de ampliar los intereses de todos los miembros de la organización? ¿ O es una forma de endulzar una reali?ad que ?culta hechos desagradables de la vida organizacional, y que permite maneJar a
los trabajadores en una forma más hábil?

722

723

•

�Aplicaciones
Todo lo expuesto es producto de la mente académica, es decir, no pasa
las fronteras de la "cultura libresca'', a continuación presentaremos algunas
aplicaciones que han sido desarrolladas y que ya están funcionando para permitir que toda la membrecía de la organización participe en la vida empresarial.

tradores se oponen a hacerse problema de la política en vigor, o a preguntarse sobre la estructura de la organización. En una consideración a corto
plazo, la investigación a través de encuesta puede hacer más eficiente la administración, pero bajo una consideración a largo plazo, la mejoría de la
eficiencia administrativa puede no llegar a traducirse en una contribución
~~itiva para la efectividad organizacional, más aún, puede impedir la efectividad, dado que refuerza las políticas antiguas que pueden haber sobrevivido a su falta de actualidad.

III. Sistemas Sociotécnicos.

Problemática de la Participaci6n
l. Consultoría de Personal.
La consultoría de personal fue uno de los subproductos de las investigaciones llevadas a cabo en la Western Electric. Parece mejorar el estado de
ánimo de los trabajadores y ayudar a adaptarlos a sus condiciones de trabajo. Utilizando una metáfora clínica, se puede sostener que el procedimiento
de consultoría de personal que se basa en el aligeramiento y la satisfacción
que muestran los operarios después de tratar sus problemas de trabajo, viene
a ser una cura sintomática, más que una terapia total.
La mecánica de la consultoría es buscar problemas de relaciones humanas
en la situación de trabajo y estar disponibles para todo el personal cuando
los integrantes deseen o sientan necesidad de apoyo y consejo. Este sistema,
que ya está operando en la práctica mexicana, enfrenta una problemática
seria, porque al rastrear el consultor la fundamentación de las inadaptaciones, tensiones y conflictos que se dan en la industria, debe ayudar a corregir
esas faltas, pero por una P.arte, puede haber situaciones extraempresariales
cuya corrección no cae dentro de los limites ni del consultor ni de la empresa,
y por otra, el área de intervención del consultor en la empresa es una consideración que aún está sujeta a debate.

II. lnuestigaci6n de Encuesta.
Es un acopio sistemático de información a través de entrevistas, cuestionarios y observación. Con ello, se trata de acomodar en forma satisfactoria a
los trabajadores y /o se trata de lograr mejor información sobre la forma de
pensar de la fuerza de trabajo. Representa una ayuda valiosa por lo que se
refiere a modificación de las políticas, aunque este uso es relativamente poco
frecuente.
En forma semejante a la consultoría, la investigación a través de encuesta
en la industria generalmente ha sido utilizada para complementar más que
para cambiar las políticas de la organización. Con frecuencia los adminis-

. Es a todas luces evidente la importancia de los efectos sociales, y psicológicos de la tecnología. Por ejemplo, 1a producción en masa a menudo reduce
los trabajos en sus componentes más sencillos, lo cual, al traducirse a términos humanos, puede frustrar a los trabajadores. Además, la tecnología
también afecta las relaciones entre los trabajadores, al impedir la comunicación de compañero a compañero, o al obstaculizar la formación de nuevos
grupos sociales.
Para contrarrestar los aspectos mencionados, se ha investigado el rediseño
de trabajos proponiendo dos soluciones:
l. La rotación de puestos.
2. La ampliación de puestos.

La ampliación de tareas implica mayor variedad, permite más flexibilidad
requiere más habilidades, y en una palabra, posibilita un mayor aprovecha~
miento del ser humano.
Al iniciar este estudio señalamos que la revolución industrial tuvo su origen en Inglaterra. Don José Ortega y Gasset afirmaba sentir "una profunda
anglofilia''. y en uno de los prólogos de su obra más difundida y comentada,
La Rebelr6n de las Masas, asentó en forma rotunda que "Inglaterra desde
la época de Alcuino está cuando menos cincuenta años adelante del continente". Por ello, si la Revolución Industrial se originó en Inglaterra, y este
país se encuentra a la vanguardia de los sistemas industriales y considerando
su vastísima experiencia, es de esperarse que haya superado muchas de las
consideraciones que plantea el desarrollo industrial. En efecto, los psicólogos
del Tavistock Institute de Londres conceden una importancia especialísima
a las implicaciones sociotécnicas del diseño de puestos, al considerar que la
mayor parte de los sistemas productivos y satisfactorios de trabajo son aquellos
que combinan los aspectos sociales con los técnicos.
El Tratamiento Sociotécnico es semejante al de ampliación de puestos en

725

724

•

�cuanto que ambos reintegran a los elementos simples de un puesto en una
estructura mayor. Sin embargo, se diferencia del anterior en que los puestos
reconstruidos se asignan a grupos, no a individuos, el objetivo es establecer
unidades coherentes de trabajadores y supervisores que correspondan a unidades técnicas que tengan sentido empresarial. Los grupos de trabajo deben
ser aut6nomos en relaci6n con el trabajo total.

IV. El Laboratorio de Entrenamiento.
Este método intenta trabajar tanto en el nivel emocional como en el intelectual del comportamiento a los entrenantes, por ello, desde el punto de
vista psicol6gico este procedimiento es una experiencia de entrenamiento más
profundo e intensivo que el de los métodos antiguos. Este método también
se orienta hacia los grupos. Es frecuente que el primer requisito sea la creaci6n de un grupo coherente de entrenamiento. Además, el entrenamiento no
se dirige tanto a cambiar los rasgos específicos, como a cambiar o tratar de
cambiar los valores y la valoraci6n de los componentes del grupo, es decir,
trata de que las personas sean más conscientes y sensibles en los aspectos de
relaciones humanas. El término laboratorio de entrenamiento se refiere al
programa coordinado que incluye los puntos mencionados. Para lograr dichos
prop6sitos se pueden emplear exposiciones y diferentes ejercicios, pero la parte medular del laboratorio de entrenamiento es el Grupo T. El Grupo T
parte de la consideraci6n de que el principal objetivo general es que los
entrenantes tengan una mayor comprensi6n hacia sí mismos y hacia los demás,
por lo que se refiere a las motivaciones, sentimientos y otros efectos del comportamiento. Esta profundizaci6n del entrenante debe conducir a un incremento de sus capacidades asistenciales y directivas de los demás.
También es posible que el Grupo T aliente a los componentes hacia un
liderazgo más ~emocrático o participativo.
El Grupo T, se integra aproximadamente con diez personas. Los miembros
pueden ser extraños o compañeros de trabajo. Desde el punto de vista formal carecen de líder y de estructura, aunque normalmente dentro del mismo
se encuentra el entrenador profesional, que puede aclarar lo que está pasándole al grupo, o proporcionar informaci6n efectiva. La atrn6sfera del Grupo T debe ser permisiva, esto quiere decir que los componentes pueden experimentar. Por ejemplo, una persona de tipo gregario puede tratar de ser
proselitista, para ver qué efecto tiene esta característica en sí mismo y en
los demás. El Grupo T está diseñado para impulsar tales experimentos, por
ello, parte de una estructura social en la que se dejan en suspenso en forma
provisional las reglas ordinarias de correcci6n o adecuaci6n.
Por último, el Grupo T es autoanalítico. Los integrantes pueden introducir
al grupo cualquier asunto para discutirlo. al hacerlo, los miembros entregan

parte de su int!midad al d:scribir sus posiciones, sentimientos, valoraciones,
etc., ~ro los xruerobros no solo hablan de sí mismos, sino que tratan de hacer
reaccionar a los demás, por ello el valor de estos ex-perimentos personales depende de la retroalimentación, en tal forma, que los integrantes que no se
aventuran a actuar en el grupo pueden aprender en O de los dema's, que'
efecto puede tener su comportamiento.
Estas
del Grupo
T: la falta de estructura, 1a r1cencia,
· la
. características
.,
..
expenmentacion, el autoanáhs1s y la retroalimentación han producido efe .
tos ~umame~te satisfactorios, uno de ellos es que los integrantes se sientacn
atrai_d?s hacia. el Grupo y adquieran conciencia de su membrecía, además
se dmgen hacia. otros en busca de afecto, apoyo y aprobación, con lo cual
el grupo se convierte en un marco de referencia.
La mecfnica del Grupo T se puede describir como una técnica derivada
de la teona de K. Stanislavsky con las variantes del Psicodrama de Moreno.
Los entrenante~ son los actores, pero son actores sin gui6n, es decir desarrollan
su papel con libertad absoluta. En contra de lo que se cree, todo mundo es
buen actor cuando elabora su propio guión, como los participantes conocen
sus papeles '.~ro carecen de guiones, rápidamente se identifican con los primeros.
Se ha criticado que el Grupo T no crea cambios perdurables en las actitudes y los valores. Desgraciadamente la novedad del método no permite que
se tengan datos que apoyen esta tesis o la contraria.

V. Técnicas de Participación.
La deseabilidad de una mayor participación por parte de los trabajadores
e~ la t?ma ~e decisiones ha recibido una gran importancia en la investigación ~sicológica cont~mporánea. El método conocido como simplificación del
trabajo p~rte de 1~ id~ de que los trabajadores son capaces (al igual que
los superv:sores e mgemeros) de diseñar métodos más eficientes de trabajo.
En la epoca contemporánea se ~a revitalizado el método usado por los
constructores de las Catedrales medievales para mejorar el diseño de tareas
a través del _c~nocimiento y la experiencia técnica que los trabajadores tienen de su oficio. Pero la participación se orienta tanto hacia la adaptación
de nuevos métodos, como a la creación de ellos, porque tal y como se ha
expresad~ felizmente "un método no es bueno, a menos que quien lo va a
operar piense que lo es".
A~nque la simplificaci6n de tareas alienta a, los empleados a contribuir
c?n ideas so~re _el trabajo, difiere del esquema normal de la caja de sugerencias en los siguientes aspectos:
. Primero, es una ~ctividad de grupo, no una acfü·idad individual. Los participantes en los equipos de simplificaci6n de trabajo se reúnen para discutir

727

726

�un proyecto y para crear en conjunto formas nuevas y mejores de realizar
un trabajo antiguo e ineficaz.
Segundo, los participantes están entrenados en los métodos de simplificación de trabajo, incluyendo algunos principios de estudios de tiempos y movimientos.
Tercero, los equipos de simplificación de trabajo tienen un "status" oficial
en la compañía, están sancionados, si no es que impulsados activamente por
la administración de plana mayor, y pueden disponer de las instalaciones
de la compañía para sus análisis y deliberaciones.
Cuarto, la actividad del grupo está organizada en tal forma, 9-ue los equipos de simplificación de trabajo llevan a cabo sus tareas a través de pasos
ordenados.

VI. Familias Organizacionales y Encuesta de Retroalimentación.
La retroalimentación incluye algunas formas. Primero, es una encuesta
diseñada para medir las actividades y percepciones de todos los miembros de
la organización en relación con su trabajo, sus superiores, sus compañeros,
oportunidades de promoción, y otros aspectos de sus situaciones de trabajo.
Se forman grupos de discusión en toda la organización. A cada uno de ellos
se le llama familia organizacional y consiste de un supervisor o gerente y sus
subordinados inmediatos. Con ello, la mayor parte de los ejecutivos son miembros de dos familias organizacionales, una en la cual son dirigentes, y otra
en la cual son subordinados, al igual que sus compañeros. Estos grupos se
entrecruzan como resultado de la junta de miembros superiores, y forman
las unidades básicas del proceso de retroalimentación.
Los datos obtenidos mediante encuestas son "alimentados retroactivamente";
es decir, se reportan a estos grupos empezando con el grupo compuesto por
la cabeza de la organización y sus subordinados inmediatos, y dirigiéndose
gradualmente a los niveles inferiores. Como la mayor parte de los supe~sores son miembros de dos "familias" están en contacto con los datos, prunero
en el grupo en el que están entre compañeros, y luego en los grupos con sus
propios subordinados. Con ello, los supervisores juegan un papel coordinador
entre los grupos, al llevar información de un grupo a otro.
La retroalimentación está diseñada no sólo para resolver problemas inmediatos, sino también para establecer un sistema más permanente y participativo en la elaboración de decisiones.
El sistema de familia organizacional y retroalimentación ha sido aplicado
exitosamente en algunas compañías norteamericanas, pero igual que el laboratorio de entrenamiento aún está en período experimental.

728

VII. Descentralización.
La necesidad de descentralizar es particularmente fuerte en compañías grandes, donde el tamaño acentúa los problemas de la burocracia y de la autoridad. Por ello, los sistemas de descentralización permiten a las empresas grandes mantener muchas de las ventajas económicas que proporciona la magnitud, sin sufrir todas las desventajas sociales y psicológicas.
Básicamente el sistema de descentralización trata de reducir los niveles de
supervisión entre la parte superior e inferior del organigrama, concediendo
mayor libertad a las empresas que antes pertenecían a una central o matriz,
convirtiéndolas en esta forma en entidades autónomas o semiautónomas.

Consideraciones Finales
La vasta gama de las aplicaciones de la participación ilustra en forma fehaciente la posibilidad de investigar al individuo desde el punto de vista social
y psicológico y de arrojar resultados satisfactorios, tanto para la persona como
para el o los grupos en los que interactúa. Sin embargo, se ha criticado severamente que la investigación social se encamina casi exclusivamente a disminuir
o socavar la lealtad de los trabajadores hacia su sindicato o evitar el sentido
de pertenecer a una clase determinada. Pero las Ciencias del Hombre pueden
contribuir a un entendimiento entre las partes contendientes al formular nuevas técnicas. Desde luego, no todas ellas van a verse coronadas con el éxito
o a ser efectivas en sus primeros intentos, sin embargo, quienes postulamos
la dignidad y el valor de la persona humana, y estamos convencidos de que
una utilización íntegra del ser humano requiere que se le trate como tal, es
posible que podamos lograr que los trabajadores al igual que los artesanos,
canten y sonrían mientras desarrollan sus labores.

729

�"EL ANÁLISIS DEL SER DEL MEXICANO"

Lic.

DESIDERIO GRAuE

Investigador Honorario del Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad de Nuevo León

de un cuarto de siglo que, en nuestra cátedra de Sociología en
la Escuela Nacional Preparatoria, en las aulas del vetusto y bien amado edificio de la calle de San Ildefonso, exQoníamos que en esos últimos años, tanto
en el campo de la literatura como en los de la filosofía y la sociología, se
apreciaba la tendencia de nuestros intelectuales a ahondar en el examen del
"Ser" del mexicano, a analizarlo con acuciosidad para tratar de encontrar
auténticas interpretaciones a su modo peculiar de entender e interpretar su
vivencia y quizás por ese camino hallar soluciones a su existencia, y que en
tal tarea, diversos escritores, a partir de la aparición en 1934 del libro El Perfil del Hombre y la Cultura en México, del filósofo, maestro y amigo Samuel
Ramos, al referirse al mexicano le atribuían una serie de rasgos y actitudes
que podíamos denominar su caracterología propia. Señalábamos entonces,
que los escollos que desde luego apreciábamos para llevar a cabo tal cometido eran muchos y de índole muy diversa, tales como: la complejidad del
pasado histórico; la multiplicidad de los grupos autóctonos y sw notables
diferencias tanto somáticas como culturales; las características del conquistador hispano que, mestizo de celtíbero y de árabe, a su vez produjo el nuevo
mestizaje al unirse al indígena americano; el estilo medieval de la vida española y la influencia que la Contrarreforma tuvo en dicho estilo, la cual
se reflejó forzosamente en el mestizo mexicano; el cambio mental y consuetudinario operado con la Independencia; las singularidades especüicas de
nuestro medio ambiente físico, fragmentado en regiones climáticas diferentes
y totalmente diversas desde todos puntos de vista; los acentuados contrastes
de patrones de vida, de civilización y culturales de cada región del país, así
como la evolución económica, tecnológica, e intelectual del marco histórico,
en fin una interminable serie de factores que complicaban la tarea de poder

HACE YA MÁS

731

�clasificar al mexicano, no ya como un hombre de tipo determinado, pero ni
siquiera ubicándolo dentro de varios tipos específicos; señalábamos, además,
que era preciso considerar que todo su modo de vida estaba cargado de un
profundo dinamismo evolutivo y que quizás sólo con el transcurso de un
lapso razonable, tendiera a delinearse en uno o varios estereotipos más o
menos precisos, pero que, en lo general, la multiplicidad aludida de matices que presentaba, aunada a la dificultad de ser captados metodológica,
sistemática y científicamente, hacían la tarea sumamente ardua, por todo lo
cual se recomendaba que había que abordar dicho tema con cautela suma,
metódicamente y con verdadero rigor científico, y recordamos que como pauta
metodológica señalábamos a los alumnos la tesis de la Licenciatura en Derecho de Manuel Cabrera Maciá "Bases para una Fundamentación de la
Sociología" ( Metafísica de la Solidaridad) ( 1938) y posteriormente también
señalábamos la importancia del libro de Félix Kaufmann titulado La Metodologia de las Ciencias Sociales ( 1946).
Desde aquel lejano entonces, como es bien sabido, las inquietudes de los
intelectuales inexorablemente se han seguido traduciendo en infinidad de obras
que sobre el mismo tema han producido tanto ilustres literatos e historiadores, como economistas, filósofos y sociólogos, cada uno de ellos exponiendo
su punto de vista particular conexo a su disciplina, y obras que actualmente
integran en su conjunto una copiosa bibliografía que hemos seguido leyendo,
y observando que de todo este acervo ha resultado un complicadísimo mosaico
compuesto de las más contradictorias opiniones, y de afirmaciones muy subjetivas, produciéndose así una especie de catálogo multifacético de todo género
de adjetivaciones, epítetos hasta denigrantes, que, en resumen, creemos que
han contribuido a deformar, distorsionar totalmente lo que los autores estiman como supuesta personalidad del mexicano, a la cual cada uno de
ellos, con contadísimas y honrosas ejtcepciones, le atribuye, desgraciadamente, los más absurdos defectos y desafortunadamente también, muy pocas cualidades, convirtiéndolo en alguien totalmente distinto de lo que en realidad
de verdad es, o puede ser, pero cuya imagen, así ofrecida, lesiona íntimamente nuestros sentimientos patrióticos, y ello no porque tengamos miedo a
afrontarnos con la verdad, sino por la profunda aversión que profesamos a
las generalizaciones apriorísticas, sin sustentación científica, que constituyen
falsedades. En efecto, muchas de estas opiniones por emanar de personas intelectualmente muy acreditadas cada una en su particular esfera profesional,
y que llegan a la gran mayoría de la población (la que sin ningún espíritu
crítico las acepta y divulga), contienen conceptos, imágenes y tesis inexactas,
que incluso al trascender nuestras fronteras nos son altamente perjudiciales
a pesar de su inexactitud.
Por todos estos antecedentes, al llegar a nuestras manos el libro titulado

732

El Mito del Mexicano, del cual es autor el señor Raúl Béjar Navarro, hemos
dedicado con especial atención algunas horas a su lectura y meditación y su
contenido nos ha sorprendido gratamente. Efectivamente y como afirmamos,
para nuestra sorpresa, hemos encontrado que dedica toda la primera parte
de su estudio, a exponer el "Marco Teórico y Metodológico para el Estudio
del Carácter Nacional", o sea que, con singular acierto y rigurosa técnica
científica, se profundiza en primer término en el análisis de la clasificación
de las ciencias en general, examinando sus postulados y sus métodos de investigación sui-generis, para terminar con el examen de las ciencias sociales
con sus técnicas específicas y sus métodos propios de investigación que deben
ser rigurosamente atendidos si se desea obtener un estudio sistemático de resultados científicamente valederos. En efecto y sin desear profundizar demasiado para no cansar a los lectores, s6lo diremos que el autor describe con
claridad los diferentes procedimientos que han servido y sirven actualmente
de normas en la investigación de las variadas y ricas perspectivas que presenta la conducta social. Se desmenuzan los más modernos métodos tanto de
tipo psicológico como filosófico y sociológico, así como las prácticas de la
auténtica investigación social, tendientes todos ellos, desde su ángulo específico, a capt~ :las reali~ad~ que ofrece. la soci♦d. Creemos que este solo
esfuerzo analítico, de smtes1s metodológica y conceptual, merece sincera felicitación para el autor, pues además de mostrarnos su vasta cultura, que en
resumen sería lo menos importante, nos está señalando con toda precisión la
necesidad imperiosa de la aplicación sistemática y metodológica al examen
del especial tema que enfoca: el análisis del Ser del mexicano.

La segunda y meritoria tarea del autor, es el examen casi exhaustivo de
los principales títulos de la copiosa producción sobre la ' misma temática,' separando para tal objeto las obras, atendiendo al enfoque de cada autor, según
su especialidad, ya sea literaria, psicológica, filosófica o sociológica, y analizando entre las primeras tanto las obras de los nacionales como las de algunos
autores extranjeros.
Indudablemente esta separación conceptual, por especialidades, nos parece
afortunada porque atenta la diversidad de personalidades que han escrito
sobre el mismo tema, es lógico que hayan también partido de supuestos teóricos radicalmente distintos y con trayectorias asimismo diversificadas, por lo
cual era urgente el intentar una clasificación como la lograda en este libro.
Es por demás, digna de elogio la serenidad y la objetividad que el autor emplea al estudiar a cada uno de los expositores y al criticar, como era su ineludible deber, los defectos metodológicos, las carencias sistemáticas y las erróneas
conclusiones que presenta cada una de esas obras, elaboradas desconociendo
el empleo de las técnicas adecuadas, de los presupuestos lógicos adecuados al
fin científico que debe perseguirse con toda seriedad. Sin embargo y a pesar

733

�de la justicia de su crítica, el autor en cada uno de los casos que somete a
examen, puntualiza, cuando ha lugar, lo valedero de algunas conclusiones o
justifica, cuando ello es posible, la actitud personal del escritor.
Pero si bien la crítica serena y justa, cuando se emprende con completa
buena fe y legítimo afán de superación, como la que hace el autor que comentamos, ya constituye por sí misma una ímproba y poco grata labor. estimamos que el principal mérito de su obra consiste en señalar, en delimitar,
en concretar en forma además definitiva, el auténtico tratamiento científico
que el tema exige. Ello nos parece decisivo y creemos que debe ser tomado
en cuenta en las futuras investigaciones por los auténticos estudiosos, pues marca claramente la inutilidad de seguir insistiendo en analizar el "Ser" del mexicano sin sujetarse a un marco científico, positivo y fidedigno.
Cabe aún, en el anterior supuesto, preguntarnos con toda franqueza: ¿ estamos en presencia de realidades, respecto de las cuales, aún empleándose los
métodos más rigurosos de investigación social, puedan ser captadas parcial
o íntegramente? Son obvias, según lo hemos esbozado, las dificultades tanto
teóricas como pragmáticas que debe confrontar el investigador de la realidad
mexicana, pero creemos que pueden solventarse si se acatan, en lo humanamente posible, las directri
metodológicas y sistemáticas en su enfocamiento,
a las cuales se refiere magistralmente Pauline F. Young en su valiosa obra
Métodos Científicos de Investigación Social (1948), y como lo sostiene también en fechas más recientes Osear Uribe Villegas en sus obras: Técnicas
Estadísticas para Investigaciones Sociales (1957) y Veinticinco Conceptos de
Uso Sociológico (1965). Pero además sinceramente estimamos que teniendo
en cuenta consideraciones puramente axiológicas vale la pena el intentarlo
para tratar de ahondar en el conocimiento, en el esclarecimiento y en el señalamiento final de los rasgos más sobresalientes del mexicano, y es urgente tal
empeño, para hacer desaparecer toda la falsa mitología de que se le ha rodeado, que se le ha gratuitamente atribuido, y la cual, en muchos aspectos,
como lo hemos afirmado, no sólo no nos beneficia en absoluto, sino que por
la carencia del adecuado tratamiento sistemático y científico, ofrece ya sea
una imagen parcial, fragmentaria, meramente subjetiva en la mayoría de los
casos, o bien incurre en generalizaciones apriorísticas sin fundamento y sin
valor real alguno, pero en ambos casos, con el común denominador de su
falta de autenticidad a todas luces nociva para nuestro país. Nuestros parabienes para el autor por su sinceridad, por su rigorismo, por su sistemática
y por el definitivo señalamiento, en sus substanciosas conclusiones, de la única
ruta valedera: la auténtica investigación científica.
~féxico, D. F., a 27 de agosto de 1969.

LA SERPIENTE, DIOS PROTECTOR
ÁNGELES MENDIETA

Al.ATORRE

Academia Mexicana de Sociología

CONTENIDO
Prólogo
a)
b)
c)
d)

El símbolo
Las serpientes en la sociología del arte
México, tierra de serpientes
Conclusión que apoya la teoría del origen oriental de las inmigraciones que poblaron América

PRÓLOGO
DURANTE EL OTOÑO DE 1967, mientras los extremistas hacían detonar las curiosas bombas chinas en el dominio inglés de Hong Kong, tuve la oportunidad de adentrarme en los sitios que no frecuentan los turistas, entre ellos,
los mercados de serpientes, prohibidos por el gobierno inglés.
Se venden estos animales al público, en "puestos" al aire libre, como se
venden las "fritangas" en nuestros mercados populares. Desde luego hay diversas formas de presentación para complacer los diversos gustos, por lo tanto
algunas están vivas en recipientes acuosos y pueden ser desolladas y cocinadas
delante del cliente, mientras otras yacen colgantes. La carne de víbora es
~uy apreciada aunque no alcanza los precios de los perrillos de aguas, parecidos a los que se ceban en el occidente de México.
Lo interesante es advertir que la carne de víbora tomada en ayunas, limpia
el organismo de impurezas, según la opinión de quienes la comen.
Cuando pasé a Tailandia, advertí que el signo peculiar de la expresión ar-

734

735

�tística era la serpiente del agua. Los templos tienen en el centro de su construcción un maderamen preciosamente tallado que termina en vértice; a los
lados se desprenden tableros superpuestos y policromos, generalmente en rojo
y oro que terminan en una moldura que forma el cuerpo de la serpiente. Son
las serpientes de la lluvia que imploran a los cielos agua y cuyo símbolo está
ligado a la supervivencia de un pueblo agricultor.
Junto a estos templos de aleros ondulantes y víboras erectas, hay otros gigantescos como el Templo de la Aurora, por donde pasan las barcas hacia
el mercado flotante de Bangkok, donde también se vende la carne de víbora.
En la India hay múltiples representaciones de la serpiente cósmica que se
enreda, sin principio ni fin en los cuerpos sedentes de los dioses tallados en
las rocas.
Un hecho colmó mi interés: en la ciudad de Bangkok, existe la creencia de
que rodeando a la ciudad de una serpiente simbólica, queda a salvo de los
malos espíritus; pues bien, en el Museo Nacional de Antropología de la ciudad de México, se encuentra una maqueta que reproduce la antigua ciudad
de Tenochtitlan, y todo el centro ceremonial se encontraba rodeado por una
muralla de serpientes, llamada precisamente Coatepantli.
¿Qué similitud extraña podía hilvanar este símbolo en las dos culturas? Si
se logra probar que las serpientes tenían el mismo significado y éste era totalmente ajeno a la llamada "cultura occidental", podría obtenerse otro punto
de apoyo para la teoría que sostiene el origen malayo-polinésico de los primeros inmigrantes de América, verdad ya casi probada pero que de todas maneras se soslaya.
1

a) El Símbolo
Símbolo, del latín simbolum y éste, del griego simbolon, es la imagen o divisa que representa un concepto por alguna semejanza o correspondencia que
el entendimiento percibe en ambos o sea una relación entre realidad y significado, definición de la cual partimos para considerar los símbolos animales,
tan frecuentes en las culturas de la antigüedad.
En principio "el animal entró en la conciencia humana como un arquetipo
de un período prehistórico y se manifestó en el artista individual como una
obra de arte vital; pero esta obra de arte, este arte animal, fue arte por ser
vital. Se estableció una correspondencia entre la eficacia de la imagen como
símbolo, o como totem, y su vivacidad como representación de la esencia del
animal; la imagen correspondía en su intensidad, en su realidad".1
Luego, en casi todos los pueblos antiguos, la representación de los anima1

Read, H., Imagen e Idea, Breviarios, No. 127, Fondo de Cultura Econ6mica. Méx.,

p. 37.

736

les no fue algo casual, sino el resultado de una correspondencia vital y familiar.
Ahora bien, hay símbolos superficiales y otros persistentes; de estos últimos es
el símbolo de la serpiente.
Es curioso advertir que los estudios sobre la simbología animal son escasos
habida cuenta de que la interpretación de ellos se hace siempre desde un punt~
de vista particularmente europeo. Respecto a la serpiente, la interpretación
cristiana a temprana hora fijó la interrelación entre serpiente y maleficio con
una buena dosis de repugnancia y rechazo. Pero, ¿ qué oficio particular representaba en la interpretación antigua y particularmente en la oriental?
Conviene, en primer lugar, observar la persistencia del símbolo 2 y luego las
diferentes interpretaciones para encontrar y deducir "constantes" que puedan
dar lugar a una hipótesis.
Frazzer,3 que ha dedicado su vida a las investigaciones de la magia, señala
en sus estudios, numerosas costumbres en las cuales persiste la relación íntima
del hombre con la serpiente. De esta realidad pasaremos a la proyección del
an~al en las obras de arte, para tener a mano la realidad, luego el símbolo
y fmalmente encontrar una interpretación.
Entre las tribus occidentales de Nueva Guinea Británica, el hombre que
mata una serpiente y cubre sus piernas de sus cenizas, queda protegido contra
otras picaduras; los akikuyas de Africa Oriental Británica, dan culto a la serpiente de un río y a intervalos de varios años, organizan una ceremonia en la
cual desposan al dio-serpiente con las jóvenes más hermosas de la tribu. Los
cafres temen matar a la boa constrictor, el mismo temor existe en Madrás; en
el caso de que alguien se vea obligado a darle muerte, es menester enterrar
las cenizas como si pertenecieran a una persona y hay necesidad de hacer purificaciones diversas.
En muchas tribus de África, la serpiente es dios tribal. Los habitantes de la
isla de Fernando Poo, consideran a la cobra como su deidad guardiana y, en
muchas regiones, los niños deben ser tocados por la cola de la serpiente para
que sean protegidos por el dios. Asimismo, sirve de comunión en una tribu
de Punjab y las palabras del rito señalan claramente que si se obedece a la
serpiente se progresará.
Como advertimos, la serpiente es la encarnación de un dios temible, pero
que no causa daño sino inmuniza y protege. ¿ Con este mismo carácter pasa
como símbolo en la historia del arte?
Antes de proseguir veamos que en las costumbres de los primeros pobladores
de Europa, no tiene el mismo significado. Las viejas crónicas relatan ceremonias atroces de crueldad y enconado repudio. En las vísperas del solsticio, se
' Véase El símbolo, su significado y efecto. A. North Whitehead. Inst. Inv. Filos6ficas. U.N.A.M.
' Frazzer, La rama dorada. F.C.E., Méx., 1965.

737
H47

�.
e se habían recogido y al huír por las ramas
serpientes qu
,
. . En la antigua Galia
P rendía fuego a las
, d
l
al produc1a gran regoc130.
ascendían enroscan o~, o cu,
rpientes y desde luego existía
se suponía que las bruJaS podían encarnar en se
"la quema de las brujas"•
b) Las Serpientes en la Sociología del Arte
.,
lástica de la serpiente en las obras de
Veamos a~ora, la rep:esentac1o;H~rus se encuentra en el relieve tinita que
arte. La serpiente con el s1mblolTo_d h ka ' Jain hermosísima escultura ( siglos
data 3 000 años a.J.C. En e rrt an ra
'
,
J?) ha una cobra real que protege al rey.
, .
VII a VII •
'.
.
las fábulas de personajes híbridos; por
La literatura misma se enriquece conl .
de los primeros pobladores de
,
leyenda Khemer, e origen
.
ejemplo, segun u~a
. t
en los seres primigenios fueron Nagas, es decir,
Angkor es la pr~p1a serp1en e, ya humanos Un buen día un príncipe indio se
serpientes termmadas en torsos
N .
, se fundó el reino luego de
casó con la bella hija del rey de los agas y as1
'

h b.
"t
"él procedieron los a itantes .
di ( VII) se encuentra la talla del
En el plafón del templo Haccap~ay:gu ósm:~ env~elve su cuerpo. En Creta
dios Vishnú Arantasayana y la serp1~n edc
do•:~~ prehelénica labrada en
,
h
,·
estatmta e sacer ...,,..
'
se encontro una ermos1s~
1 ·t d la erección de las serpientes emn
actitud de e3ecutar e ri o e
b
mar I y oro e~
. , obre los poderes subterráneos de ultratum a,
brujadas, aludiendo a una acc1on s
.
entra en el Museo de Boston:
procedente del ciclo cretense. La estatu1tadse tn~~ven y terminan apresadas por
las dos serpientes se enroscan al cuerp: ~ ª1 \orso descubierto de la doncella
ella, pero desde sus manos se vu~lven ~c1a e 5
y el rito informa del poder del dios .serp1ent~...a a partir del Génesis y toma
Una interpretación total~ente a3~n~
m1C1 ersión ue se ha sostenido casi
importancia decisiva a partir del Cnstianl~smo,tuv y arqte popular acentúan a
,
p· tu
escultura itera ra
hasta nuestros d ias. m ra,
l 'f ' d l serpiente hasta cobrar definitiva
través de los siglos el carácte~ ma e ilcoC e ·1ª1 Sixtina donde Miguel Angel la
•
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simbólica en a ap1 a
importancia este 1ca Y
, d L
d de Vinci de acuerdo con la
tr de su célebre bóve a. eonar o
'
sitúa en e1 cen o
b
b. ta de sierpes pero ellas guardan
mitología helénica, representa la ca eza cu ier
,
el poder de reproducirse nuevamente en cada corte.

s:

) México Tierra de Serpientes
'
. , .
d América tuvieron una relación cordial con las
Los pueblos prehisparudi?º~ . e
Entre los chiriguanos del sudeste de Boliserpientes y algunos las v1mzaron.

c

• Cid, Carlos, Mitología

iental ilustrada. Ed. Vergara. Barcelona, España,

Or

1962,

via, se supone que la serpiente muerde a las jóvenes durante el catamenio; los
huicholes admiran la piel de las serpientes y acostumbran cazar algunas para
que sus mujeres copien sus dibujos en sus bordados; antes de iniciar su labor,
la mujer toca el cuerpo muerto del animal y luego lo lleva a su propia frente.
En algunas partes el hombre que tenga un totem pájaro-lluvia puede hacer
llover tomando una serpiente y sosteniéndola debajo del agua, donde puede
sacrificarla y obtener el beneficio para la tierra.
México ha sido llamado tierra de serpientes y el calificativo es justo. Es también explicable que se encuentren diversas relaciones totémicas y mitológicas
que aludan a la serpiente. La fundación del gran imperio de Tenochtitlan
nace precisamente con el símbolo de la serpiente y se proyecta después en el
emblema nacional.
Por otra parte, la leyenda habla de Quetzalcóatl, el pájaro serpiente unido
a la presencia de un hombre extraño pero definitivamete benéfico.
Esta significación se proyecta en tableros, estelas, cornisas, adornos y pinturas que forman el gran acervo cultural de los pueblos antiguos.
d) Conclusión

Es curioso observar cómo la imposición de una cultura poderosa sobre otra
que se detiene en su desarrollo, llega a fijar determinantemente su pensamiento al grado de causar una franca miopía en la visión exacta de las realidades
sociales. Baste citar por el momento que la interpretación cristiana que impusieron los colonizadores con relación a la serpiente fue definitiva y solamente
subsisten sus aspectos protectores o benéficos en 1a hechicería popular.
Desde luego, la serpiente no era para las culturas prehispánicas un animal
repugnante y además ¡ mal podía tomarse a la serpiente como demonio en
pueblos que no conocían la doctrina cristiana!
Indagando un poco más sobre la presencia de la serpiente en el Génesis de
la Biblia, según las interpretaciones a partir d~l Concilio Ecuménico 11, se
admite que ella representaba precisamente al mundo antiguo, es decir al paganismo que la religión israelita quería destruir y que se acentúa visiblemente
a partir del cristianismo. El signo más poderoso de las religiones orientales,
desde el punto de vista de la persistencia de un símbolo era el de la serpiente,
de ahí que aparezca durante toda la Edad Media corno vencido, sojuzgado e
inclusive ultrajado por los pies de la Virgen María, que triunfa sobre los dioses
protectores del paganismo.
Los ejemplos citados bastan para señalar la importancia de la serpiente en
las costumbres antiguas, la proyección simbólica que de la misma se realizó
en las obras de los artistas y finalmente la diferente interpretación que este

p. •5p7?:
J Historia del arte, Salvat Ed., S. A. España, 1946, p. 209.
1Joan, .,

739
738

�animal tenía en las culturas orientales con referencia a las que florecieron
en Europa.
Las relaciones que encontremos entre las culturas antiguas de América y
concretamente en las que tuvieron asiento en el territorio que ocupa actualmente la República Mexicana y las culturas orientales permiten fortalecer la
teoría del origen oriental de las inmigraciones remotas. Para ello podemos encontrar estas últimas referencias.
En la lápida hallada por el arqueólogo Rafael Orellana en las ruinas del
llamado "castillo" de Teaya, en la parte norte del Estado de Veracruz, se encuentra la representación de un jugador de pelota degollado, del cual salen
siete culebras erectas que se abren en forma de abanico. Puede ser, según la
arqueóloga Eulalia Guzmán, representación simbólica de Chicome-cóatl (siete
culebras), nombre calendárico de la diosa de la tierra, pero también nos informa del poder que tiene el sacerdote que juega a la pelota y que adquiere por
ese rito ceremonial, poderes divinos.
La Crónica Mexicoyotl, escrita en náhuatl por Femando Alvarado Tezozómoc
contiene esta espeluznante referencia:

no mayor de 20,000 años A.C. Estos pequeños grupos de sobrevi\'ientes eran
de origen mongoloide, australoide y malayo polinésico.
El significado de la serpiente como dios protector en las culturas antiguas
de México, igual al que prevalece en las culturas de Oriente, puede ofrecer
un fortalecimiento más a la teoría del origen de la inmigración primigenia.

Los aztecas mucho se alegraron
cua11do uieron las culebras,
a todas las asaron,
las asaron para comérselas,
se las comieron los aztecas.

Sin embargo, no debe causar asombro tal actitud a la luz de esta interpre- •
taci6n que proponemos; no es, como se ha dicho, un signo de fiereza tempranamente expuesto ante las otras tribus y como preludio de la voluntad de
poder de los futuros creadores del imperio, sino la expresión congruente con
una costumbre todavía no perdida, esto es, la de suponer que esos animales

•

purifican.
En la Ciudadela, el gran cuadrángulo formado por templos en el recinto
ceremonial de Teotihuacán, se ven en los taludes las serpientes emplumadas,
como signos externos del panteón teotihuacano; lo mismo ocurre en El Castillo, la pirámide de Chichen Itzá, donde en las alfardas de los escalones, las
cabezas de serpiente rematan las salientes. En la obra maestra, de la estatuaria
americana, Coatlicue, resume en sí misma el simbolismo del mundo mexica
y su falda presenta sus atributos poderosos con falda de serpientes.
Quizá nunca tengamos la prueba fehaciente de lo que aconteció en la dramática inmigración de los primeros pobladores de América; hoy se acepta
que pudo haberse efectuado durante la última glaciación o sea en un período
741
740

�SOCIOLOG1A DE LA GUERRA
LUCIO MENDIETA

y

NÚÑEZ

Introducción

LA Soc10LOGÍA DE LA GUERRA está ya muy estudiada en la mayoría de sus
aspectos fundamentales; pero no así por lo que se refiere a lo relativo a las
causas que la originan. En este ensayo nos ocupamos principalmente de la
discusión de las que han sido señaladas como tales; pero para colocarlas dentro de su contexto adecuado, hacemos una breve síntesis de la materia guiándonos por las enseñanzas de ilustres autores.
El tema de la Sociología de la Guerra es de actualidad permanente porque
desde que empieza la Historia de la humanidad siempre ha habido y parece
que siempre habrá conflictos bélicos entre los pueblos del mundo.
Según Montaigne ( citado por Sorokin), "la guerra es una característica
específica de la especie humana".1 Si esto fuera así, la paz universal resulta
imposible.
La guerra no sólo es odiosa por la pérdida de vidas y la destrucción de bienes materiales que ocasiona, sino porque constituye una vergüenza y un cargo
de conciencia para el género humano.
La lectura de la historia antigua de Europa, es, en verdad, repugnante,
porque está llena de agresiones, la mayoría injustificadas, de los pueblos más
fuertes sobre los más débiles para imponerles por medio del terror y la muerte, duras gabelas o la esclavitud.
En la Grecia que llamamos divina por la radiante luz de su cultura que
aún nos alumbra, las luchas más sangrientas la mantuvieron siempre al borde de la desesperación y de la ruina.
Como un ejemplo de barbarie, entre muchos, citaremos a Alejandro el
Grande "que se apoderó de Tebas porque no quería reconocer su autoridad
1

P. A. Sorokin, Les Theories Sociologiques Contemporaines. Payot. Paris, p. 244.

743

�e hizo degollar a los vencidos. No cesó la ejecución hasta que 6,000 tebanos
hubieron dado su contingente a la matanza".2
El salvajismo de la guerra se desbordó durante el poderío de Roma en
todas sus épocas. Julio César, dice Charles Richet, "fue implacable, hizo correr
la sangre en la conquista de la Galia y en otras guerras por él promovidas.
Cuando Atila, que se llamaba a sí mismo "el azote de Dios" y que agregaba
"donde pisa mi caballo no vuelve a nacer la yerba" ,8 pasó a cuchillo a la
población de Tracia, apenas si igualó la crueldad de que hicieron gala los
romanos en la destrucción de Cartago.
La barbarie de la guerra no sólo no decreció con el desarrollo de la civilización y de la cultura en los países occidentales, sino que en cada etapa de su
historia ha venido aumentando de modo terrible. P. A. Sorokin, el egregio
sociólogo ruso, formó un cuadro sobre la magnitud de las guerras en Europa
basado en datos de sus investigaciones y de él tomamos las siguientes cifras:
Siglo

XII .................... ·
XIII . . ................. .
XIV ............ . .. . . .. .
XV ................... ..
XVI ................. . . .
XVII ................... .
XVIII ................... .
XIX . . .................. .
XX (1925) ............. .

Indice de magnitud de la guerra

2 -2, 9
3-5
6-9

Las Teorías Sociológicas de la Guerra

En torno de la guerra, se han expuesto numerosas teorías que Sorokin reduce a dos grupos: a) las que bajo la influencia del Darwinismo social pregonan la lucha por la existencia y la sobrevivencia de los más aptos, sostienen
que la guerra y las luchas en general han sido los principales factores del
progreso humano y han ejercido una serie de efectos de lo más beneficioso
(J. De Maistre, Proudhon, Constantin, Gumplowicz) y b) las que consideran
que es infernal y que no ha influido sino de manera desastrosa sobre los elementos de la vida social (Novicow, Nicolai, Kropotkine, Ferrero, Lapouge) .5
Para resolver esta cuestión es necesario analizar siquiera sea esquemáticamente, los efectos de las contiendas armadas internacionales.

8 -11
14 -16

45

Efectos de la Guerra

40

17
52

Por lo que respecta al número de víctimas en las guerras, Sorokin dice que
a medida que aumenta la población, aumenta el número de víctimas "en tanto
que el total de víctimas de las guerras desde el siglo XII hasta el XIX inclusive ascendió a unos 14 millones, el de la primera guerra mundial fue de
unos 20 millones y el de la segunda rebasó los 50 millones".•
La guerra ha pasado, de los tiempos antiguos en que asolaba a todas las
poblaciones, a la etapa de los ejércitos que combatían entre sí y que afrontaban todos los peligros con mínimo riesgo para los civiles, a los días del siglo
actual, "el más espantoso y sangriento de la Historia" en que la guerra es to• Charles Richet, Premio Nobel, Compendio de Historia Universal. Edit. Araluce.
Barcelona, España, p. 77.
• Charles Richet, op. cit., p. 123.
• P. A. Sorokin, Society Culture and Personality. New York, London Harper Brothers
Publishers, pp. 4.98 y siguientes. Ed. en Español Aguilar. Madrid, 1962, pp. 971 y 972.

744

tal y se destruyen por medio de bombardeos aéreos, ciudades enteras en donde perecen niños, mujeres y ancianos que nada tienen que ver en la lucha.
Con razón Shaftesbury ( citado por Sorokin en la primera obra mencionada) dijo que el famoso aforismo de Hobbes: "el hombre es el lobo del hombre", resulta injurioso para los lobos porque entre ellos son menos rapaces y
crueles de lo que es el hombre para el hombre mismCA

Las consecuencias de la guerra, sobre la vida individual y colectiva en los
países beligerantes, han sido ya muy estudiadas. Vicente Herrero hizo de esos
efectos una descripción prácticamente exhaustiva basándose en numerosos
autores que cita escrupulosamente y que coincide en gran parte con la que
expone Sorokin.6
Sorokin clasifica los efectos de la guerra en varios capítulos que, con variantes en sus denominaciones, sintetizamos en seguida y completamos con
otros señalados por Herrero y con algunas adiciones que consideramos necesarias:

• P. A. Sorokin, Les Theories Sociologiques Contemporainer. Payot. París, pp. 254
255.
• Vicente Herrero, "Efectos Sociales de la Guerra", Jornadas, No. 6. Ed. de El
Colegio de México.

y

745

�I. Efectos de la guerra en los procesos vitales
l. Declina el porcentaje de matrimonios porque se van a la guerra gran
número de personas en edad casadera. En determinadas circunstancias hay
al principio una elevación temporal de matrimonios.
2. Desciende el porcentaje de divorcios porque las desavenencias conyugales se suspenden.
3. Aumentan la morbosidad y el suicidio.
4. Baja la natalidad durante la lucha, porque van a la guerra hombres casados y jóvenes en edad de contraer matrimonio, para volver a su nivel normal después de que termina.
5. Hay un desequilibrio en la proporción de sexos en los países combatientes, pues mueren gran cantidad de hombres "en edad de procrear".
6. Se produce también un desajuste "en la pirámide de edad de la población", porque mueren muchos jóvenes.

II. Efectos de la guerra sobre la vida psíquica
l. En los combatientes se acentúan los desórdenes mentales y las neurosis
funcionales.
2. En los civiles se nota una integración psíquica más vigorosa que en
tiempo de paz.
3. La conciencia de combatientes y civiles tiende a ser dominada por todo
lo relacionado con la guerra.
4. Se intensifica el emocionalismo, la histeria, el odio al enemigo y al mismo
tiempo, "el afecto ardiente hacia el propio país y a quienes afrontan el peligro en beneficio de la patria".
5. "El sentido del patriotismo se intensifica salvo en las guerras impopulares".
6. Se produce una desintegración de los egos individuales.
7. Hay cambio sensible en "muchas opiniones, evaluaciones, actitudes e
ideologías de la población civil, con el estallido de la guerra para cambiar
nuevamente, a veces en dirección opuesta, cuando se concierta el armisticio".

III. Efectos de la guerra sobre la conducta externa de las personas
l. Se debilitan o se retraen a un segundo plano las actividades "desvinculadas del esfuerzo de guerra".
2. Los combatientes se ven privados de sus costumbres y sus aseos normales.
3. Los combatientes están expuestos a grandes fatigas y peligros.
4. Los combatientes prescinden de las comodidades indispensables.
5. "La guerra tiende a transformar el organismo humano en un mecanismo meramente militar".

746

6. Se eliminan cientos de actividades públicas y privadas ajenas a la guerra.
7. Se introducen y se refuerzan cientos "de actividades que colaboran en la
victoria".
8. El miedo produce en los combatientes desórdenes fisiológicos, histeria.
"En las condiciones de la guerra total, esos cambios afectan igualmente a la
población civil".
9. Al volver a la paz, todo lo mencionado antes, desaparece; "pero sus.consecuencias persisten durante algún tiempo en forma de desórdenes funcionales del sistema nervioso, psicosis, etc.".
10. La guerra acentúa los actos egoístas y antisociales: la explotación, la
delincuencia. Al propio tiempo, el altruismo, la abnegación, el heroísmo.

IV. Efectos de la guerra sobre la organización social
l. Los grupos que no contribuyen a la victoria son desplazados o castigados.
Su número disminuye o desaparecen. Se robustecen, en cambio, los que ayudan al esfuerzo bélico.
2. La posición social de la nación derrotada, declina en conjunto, en tanto
que la de los vencedores se eleva en relación con las demás naciones.
3. Los grupos y estratos que ayudan a la victoria "son encumbrados". Lo
contrario sucede en la nación derrotada.
4. Se concede mayor valor a las actividades militares del que tiene en
tiempo de paz.
5. Suben en la escala social los aptos en la guerra y son desplazados los
que en tiempo de paz "hubieran ascendido rápidamente en esa escala".

V. Efectos de la guerra sobre las ciencias, la tecnología y las artes
De carácter distinto a los señalados antes son los efectos de la guerra sobre
la vida cultural y académica. Los autores que han tratado de este asunto
están de acuerdo en que produce sensibles perturbaciones en la instrucción
y en las actividades de los centros culturales de toda índole, especialmente
en las zonas que son teatro de las batallas o de las ocupaciones militares. La
misma libertad de enseñanza sufre radicales modificaciones.7
En cambio, la investigación científica y la tecnológica alcanzan notables
progresos, sobre todo en cuanto se refiere a los fines bélicos. Herr_ero ci~ a
este respecto a Sorokin quien afirma "que probablemente las primeras invenciones matemáticas, físicas, químicas y tecnológicas, se lograron en relación con la guerra. Añade una lista impresionante de nombres que va desde
' Vicente Herrero, op. cit., pp. 61 a 69.

747

�Arquímedes hasta Halley, pasando por Galil~, _Desca~tes, Lei~ni~, Newton,
Euler y muchos más cuyas invenciones son atnbmbles directa o mdrrectamente
a la guerra".
.,
.
. .
Las luchas armadas internacionales estimulan tamb1en la 1~ve~tigac1ó~ en
otros campos de la ciencia, tales como la medicina y las ~1enc1as soc1al~s,
pues, por ejemplo, el estudio científico de la propaganda ha sido consecuencia
de la primera guerra mundial".8
VI. Efectos de la guerra sobre los procesos sociales

l. Aumentan notoriamente:
.
a) La migración voluntaria y especialmente la inv~luntana. Se desplazan,
así de los países en conflicto grandes masas de población de un lugar a otro.
La movilidad horizontal, general y diferenciada.
c) La circulación vertical.
. . .,
.
,,
d) "En el campo económico la guerra conduce a la diSI~ac1on de la nqueza .
e) Desciende el nivel de vida, especialmente en la nación derrotada.
f) Hay "considerable redistribución de la ~qu~za".
.,
g) Se produce una tendencia a la centrahzac1ón y reglamentac1on de los
procesos económicos por el gobierno.
.
h) Se realizan intentos de racionalización de
procesos de producción Y
distribución de los artículos necesarios para la vida.

b)

!ºs

VII. Efectos de la guerra sobre la política
En el campo de la política, la guerra produce los siguientes efectos:.
l. Aumento de la intervención gubernamental "a expensas de la libertad
' de 1as personas" .
y autonoIDia
.
,
2. "En los países derrotados se producen, a veces, rev~luc1ones y d~o~denes
que provocan la intervención del país vencedor en la vida del venc1d~ • ,,
3. "Cambios compulsivos en los territorios de los Estados en conflicto •
4. "Pérdida de la soberanía e independencia de los grupos derrotados Y
,,
adquisición de soberanía por los grupos venced ores .
. .,
En este punto es necesario hacer notar que siendo exacta la aprec1ac1on
de Sorokin tiene sin embargo numerosas excepciones, pues son muchos los
,
aíses que 'después de una guerra, conservan ,mtegra su soberarua.
p 5. "Cambios súbitos en la posición y vigor relativos de los d"1versos part1"dos
políticos, estamentos sociales y clases, etc."
6. En el país derrotado aparecen reformas "igorosamente desarrolladas Y
movimientos revolucionarios.
• Vicente Herrero, op. cit., p. 67.

7-18

VIII. Efectos de la guerra sobre la ética y la religión

l. Se producen corrientes sociales religiosas y anti-religiosas.
2. "Todos los progresos notables en la codificación ética y en las ciencias
religiosas se han producido ya durante, ya a raíz de las guenas mayores, revoluciones y otras calamidades y muy rara vez en épocas de bienestar físico
y prosperidad prolongada".

3. Durante la guerra, también se advierten olas de criminalidad, depravación, cinismo, ateísmo, etc.
4. En las costumbres, dice Waller ( citado por Herrero), "en tiempo de
guerra hay una decadencia de todas las moralidades constituidas, que tienden a ser reemplazadas por reajustes hedonísticos a breve plazo". Esto, sin embargo, según Sorokin no es general pues también en la calamidad surgen
los héroes y los santos.º

IX. Otros efectos de la guerra
Pueden agregarse además varios efectos de la guerra en la vida colectiva,
no menos importantes que los antes señalados.
a) Aumenta la mezcla entre pueblos de distinta raza o de diversa nacionalidad. Esto produce en los países beligerantes diversos desajustes sociales:
si las razas son más o menos afines y sobre todo si entre ellas no hay "aversi6n racial", surge el mestizaje en gran escala que da lugar a la formación
de nuevas nacionalidades, a poblaciones distintas a las mezcladas, como sucedió, por ejemplo, en la hoy América Latina al contacto con españoles y
portugueses. Pero si la diferencia étnica es completa como pasa entre blancos y negros, indúes y europeos, el mestizaje, desde el punto de vista social,
es limitado y negativo pues coloca a los mestizos en situación de inferioridad.
Cuando la mezcla, a consecuencia de la guerra, se realiza entre pueblos
racialmente afines, como los europeos, se forman también nuevas nacionalidades; pero con distintas características de las que producen el mestizaje. En
Europa, según Charles Richet, se fusionaron desde la antigüedad, a través
de invasiones y guerras numerosas, tantos pueblos que aun cuando dieron
lugar a la formación de diversos Estados, su sangre es la misma, de manera
que las luchas entre ellas son verdaderas guerras civiles. Sin embargo, pensamos nosotros que la formaci6n de las nacionalidades europeas no ha sido
bien estudiada, pues en unas predominan ciertas características de alguno de
los grupos étnicos mezclados que las hacen totalmente diferentes de otras en
las que las características raciales predominantes son distintas. La diferencia
psíquica y física entre ingleses, alemanes, franceses y españoles, por ejemplo,
• Vicente Herrero, Op. cit., p. 23.

749

�es evidente considerados en sus grandes conjuntos, diferencia que se acentúa
por otros factores lústóricos, culturales, medio ambiente, tradiciones, estilo
de vida, etc.
Las mezclas de individuos de diversas naciones europeas en tiempo de paz
no son mal vistas ni producen desajustes sociales; pero en tiempo de guerra
la situación cambia. En Francia, por ejemplo, al terminar la ocupación de
los alemanes durante la segunda guerra mundial, las mujeres que tuvieron
relaciones con los invasores eran rapadas y se les hacía objeto de público
menosprecio.
b) La guerra, después de concluida, deja, generalmente, entre los pueblos que combatieron rivalidades y odios más o menos latentes, sobre todo
cuando el vencedor se apropia de una parte del territorio del vencido. Las
ideas de revancha perduran largo tiempo entre los derrotados y conducen
tarde o temprano a otra guerra.
c) La guerra intensifica los sentimientos nacionalistas lo mismo en los
vencedores que en los vencidos. Estos sentimientos, al terminar la contienda,
robustecen la cohesión de los pueblos respectivos y favorecen su desarrollo
en la paz.
d) Las guerras, al terminar, acrecientan el armamentismo entre los Estados que combatieron, lo que absorbe gran parte de su presupuesto en detrimento de verdaderas necesidades sociales.
A pesar de todos los beneficios que se afirma produce la guerra, tales como
la formación de las nacionalidades y de los Estados, la difusión de la cultura,
etc., lo cierto es que el balance final resulta altamente desfavorable para la
humanidad, lo que ha inducido al estudio de sus causas para ver la forma
de evitarla.

Causas de la Guerra
Pero aquí nos hallamos ante problemas prácticamente insolubles. Sorokin
advierte que la bibliografía sobre el origen de la guerra "revela la condición irremediablemente turbia de nuestro conocimiento de este sector y también de la causalidad general" .10
En el mismo sentido José Medina Echevarría, dice que: "cuando uno se
pregunta el porqué de la guerra o más modestamente de esta o de aquella
guerra, nos adentramos en uno de los terrenos más quebradizos que nos sea
dable pisar. El problema de la causación es el más espinoso, por ser decisivo,

'º P. A. Sorokin, Sociedad, Cultura
971 y siguientes.

750

y Personalidad. Ed. Aguilar. Madrid, 1962, pp.

de los que tienen hoy planteados y no favorablemente resueltos, la ciencia
social.11
Se mencionan muchas causas de la guerra tanto por Sorokin como por otros
autores que para mayor claridad clasificamos en seguida:
l. Abstracciones filosóficas: destino, providencia.
2. Biopsicológicas: instintos de pugnacidad, de guerra, de lucha, de pelea,
de agresividad, de gregarismo. La ley universal de la lucha por la existencia.
El temor.
3. Culturales: la auténtica y la falsa cultura.
4. Demográficas: la super población, la despoblación, el porcentaje alto o
bajo de natalidad y mortalidad.
5. Económicas: penetración económica. Desigualdad económica. Manufactura privada de armamentos. Monotonía de la vida industrial. Fomento artificial del consumo. El desempleo.
6. Educativas: educación mal encaminada.
7. Folklóricas Cósmicas: manchas solares, la conjunción de los planetas.
8. Geográficas: las condiciones climáticas.
9. Ideales: la lucha por la libertad.
10. Morales: relajación de los frenos impuestos por la civilización.
11. Políticas: la ambición de poder. La ostentación, la vanidad; pequeños
y grandes grupos de hombres malvados. Dictaduras. Regímenes totalitarios.
Injusticia social.
12. Psicológicas: psicología de las muchedumbres, emocionalismo, actitudes desacertadas.
13. Raciales: diferencias étnicas entre las poblaciones de los diversos países.

La Teoría de la Causa Múltiple de Aldous Huxley
Aldous Huxley formuló una teoría de la causa múltiple indicando una
serie de factores que producen la guerra, la mayoría de los cuales se encuentran en la enumeración antecedente; pero Sorokin hace de esa y de otras
enumeraciones semejantes, crítica demoledora: "El estribillo de la causa múltiple, dice, goza hoy en día de gran popularidad. Lo utilizamos en todo momento, como algo definido, profundo e inobjetable. P'ero de hecho el problema no es ni claro ni indiscutible ni está libre de serias dificultades lógicas.
Podría ser válido, si todas las variables pertenecieran a una clase conmensurable homogénea. Y carecería de significación si los factores fueran inconmensurables, perteneciendo a planos fenoménicos profundamente diferentes.
u José Medina Echevarría, Jornadas, Prólogo al estudio de la guerra. El Colegio de
México, p. 27.

751

�Sup&lt;&gt;ngamos que como fórmula de la causa múltiple adoptamos la siguiente:
la ley universal de la lucha por la existencia, el instinto de pugnacidad y el
gregarismo, el temor y la ambición de poder, la actuación de gobernantes
malvados, la división de la humanidad en diferentes naciones, las manchas
solares, así como varios factores religiosos y económicos. Puede decirse que
los factores mencionados pertenecen a diferentes planos de la realidad y por
tanto, no son conmensurables ni comparables, ni susceptibles de ser recogidos en una realidad. ¿ Cómo sería posible comparar y medir entre sí las
manchas solares con los efectos del temor o de la codicia: o la presión del
miedo con la ley universal de la lucha por la vida; o el peso de todos ellos
con el factor religioso, o con la división de la humanidad en naciones? Es
evidente que no admiten ser medidos o evaluados comparativamente; no
existe patrón que pueda serles aplicado en común. En suma: el uso de la
causa múltiple es lógicamente inadmisible. Sólo por esa razón esa clase de
fórmulas carece de validez".
Sorokin considera que lo más provechoso parece ser descubrir la causa
principal de la guerra que expone de la siguiente manera:

Causas Primordiales de la Guerra y de la Paz,
a;í Interna; como Internacionales
"a) La causa principal de la paz social en lo interno, consiste en la presencia en una sociedad determinada de un sistema de valores bien integrado,
11
con sus correspondientes normas puestas ostensiblemente en práctica. Los
valores fundamentales de diversas facciones y miembros de la sociedad deben hallarse en armonía esencial, tanto entre sí como con respecto a ese sistema. Los valores tienen que basarse en el principio de la Regla de Oro y
no en el del odio.
b) La causa principal de la paz internacional consiste en la presencia, en
cada una de las sociedades interactuantes, de un sistema bien organizado de
valores básicos, con sus normas correspondientes, todos los cuales sean compatibles entre sí y puestos en práctica por las sociedades interesadas y basadas
en la Regla de Oro.
c) En determinado uni\'erso de sociedades o en una sociedad particular,
la probabilidad de la paz varía directamente con la integración del sistema
de valores básicos y con su mutua compatibilidad. Cuando su integridad y
11 Todo valor b.isico tiene sus propias normas de conducta, con sus "harás" y no
''harás" como los valores religiosos, éticos, jurídicos, científicos, económicos, políticos,
estéticos •.• todos tienen su código de conducta. (Nota de Sorokin).

armonía c~~icnzan a declinar, sobre todo en forma repentina, aumentan
las probab1hdades de la guerra ci\'il o internacional".
E~te bri~lante planteamiento de la cuestión nos sugiere, sin embargo, algunas
cons1derac1ones dubitativas:
l. Según la idea de_ So~okin parece que hay sociedades en las que es completo y perfecto un bien mtegrado sistema de \'alores básicos puesto ostensiblemente en práctica y basado en la Regla de Oro y que cuando el sistema
se qucb~~ta, pue~e surgir la guerra. ¿ Pero hubo o hay algún país en donde
haya e:ostido o exista ese sistema bien intt..-grado de valores básicos? Indudablemente que no. Desde la antigüedad hasta nuestros días se advierte en
todos los Estados una doble situarión. Por una parte, Jo mismo en la relig1on, en _la moral, que en la política. en la economía, etc., hay siempre una
constelación de elevados principios y de teorías filosóficas y éticas e igualmente en todos los aspectos de la vida indi\'idual y social. Esa constelación
de ,·al~rcs está, teóricamente, idealmente, bien integrada, diríamos perfectamente mtcgrada; pero no se cumple en la práctica. El otro aspecto de los
Estados es el que ofrece precisamente la constante violación de los principios
básicos, iclrales, en que pretenden basarse; el contraste entre los valores aparentes Y_ los hechos reales, la hipocresía general contra la que está protestando ,airada, a veces trágicamente, la juventud de nuestro tiempo. Siendo
esto as1 resulta que todos los pueblos viven en perpetuo clima de guerra dentro
del que se ~roducen conflictos bélicos por diversas causas y son éstas Jas que
deben estudiarse )' que en nuestro concepto no pueden reducirse a una sola.
Por ot:a _Parte, siendo exacta la teoría de Sorokin, como teoría, sobre la
causa principal de la paz y su quebrantamiento como causa de guerra no
se_ sa1':: pues ~o lo dice, si para que estalle la guerra es necesario que )a' dechnac1on del SIStema _de valores básicos a que alude se produzca en el país
agresor o en el agredido o en ambos al propio tiempo. La Historia Universal
ofrec~ n~merosos ej_emplos de países que viven en paz, aparentemente bajo
un ~1en mtegrado sIStema de valores y que no obstante son injustamente invadidos por otro u otros y llevados a la contienda armada.

Los Factores Suplementarios de Sorokin

?:

Después
exponer su temí~ de la causa principal de la guerra, no escapa
al gran soc10log~ P. A. So,rokm que no basta por sí sola para explicarla y
f?rmula en segu~da la teoria de los factores suplementarios positivos y negau,·os. Para los fmcs de este ensayo, nos ocuparemos únicamente de los primeros que "constituyen fuer.taS que generan y facilitan el conflicto de los
valores primordiales de una sociedad .determinada o un universo de socie.
" ; pero a su vL'Z, cae en Ja enumeración de múltiples
dad· es mteractuantes

753
752

H48

�causas, pues dice: "que los factores positivos son numerosos y cambiantes. La '
extrema pobreza, por un lado, y la riqueza de una fracción de la sociedad o
sociedades; la imposibilidad de satisfacer las necesidades biológicas básicas,
en lo relativo a alimentos, habitación, sexo y seguridad; los inventos tecnológicos que terminan en una secesión de los valores de las sociedades interesadas, concediendo ventajas a una secesión de sus partes y desventajas a la
otra; las ideologías y creencias que propagan el evangelio de la superioridad
- inferioridad, del odio, de la dominación, de la lucha nacional-clase-grupo;
el relativismo extremo de los valores conducentes a la anomia; el ritmo acelerado en los cambios inarmónicos en diferentes sectores de la sociedad o sociedades; Ja importancia fundamental concedida a dctenninados valores materiales cuya escasez encarece la alta estima en que se les tiene, generando
intensa rivalidad y lucha frente a su adquisición; el evangelio de la competencia y rivalidad ilimitada; el sistema educativo extremadamente individualista y egoísta; el estado de desintegración de la familia y de la vecindad; el
Estado; el carácter sensualista y hedonístico de la literatura, del teatro, de
las bellas artes, de la ciencia, de la filosofía, el nihilismo y el cinismo moral,
hasta llegar a las rivalidades de las "dinasúas" y de las unioñes de trabajo;
estas y otras muchas condiciones semejantes han desempeñado en ciertas circunstancias el papel de factores estimulantes de la guerra y de la revolución" .13

El complejo de factores bélicos
Siendo exacta la teoría de Sorokin sobre la causa princieal de la guerra y
estimando que todas las causas suplementarias positivas que menciona se presentan, unas veces algunas de ellas y otras determinados factores distintos,
resulta que como hemos dicho, existiendo siempre la causa primordial, lo más
importante, lo decisivo, desde el punto de vista práctico, es el conocimiento
de los factores suplementarios del mismo autor o de los que se mencionan
en la causa múltiple de Huxley y de diversos autores.
Frente a la causa múltiple de Huxley y los factores suplementarios de Sorokin, presentamos aquí una nueva teoría que denominamos "el complejo de
factores bélicos". Estriba en las mismas circunstancias enunciadas por los autores citados; pero no en una simple lista sin solución de continuidad sino que
consideramos que cada guerra obedece a un complejo de motivaciones, es
decir, a varias causas en interacción y solamente aplicables a esa guerra. Dentro de ese complejo hay, siempre, un factor que parece el determinante; pero
u P. A. Sorokin, op. cit., pp. 809 y 810.

754

sobre el que actúan otros que forman, en un conjunto interrelacionado, la
verdadera fuerza que precipita la guerra.
En las Cruzadas, por ejemplo, encontramos que la primera, de Pedro el
Ermitaño, se debió a un complejo de factores integrado por el fervor religioso que despertó en los pueblos de Europa el Santo Padre Urbano II,
aunado a la miseria de las clases pobres que veían en la guerra contra los
infieles la posibilidad del saqueo, del abuso armado contra las poblaciones
civiles y el espíritu caballeresco y de aventura de la época.
En cambio, en la segunda y tercera Cruzadas, el complejo de factores que
las impulsó fue primordialmente religioso; pero estuvo activado por el espíritu caballeresco y la organización feudal.
La cuarta Cruzada ofrece un complejo diverso de factores bélicos: el fondo
del mismo era religioso; pero entraron en juego, además de las circunstancias
señaladas en las dos cruzadas anteriores, las ambiciones materiales de Venecia. El Dux, "ofreciose a transportar a los cruzados a Egipto con la condición de que le cederían una parte del botín. También, esperaba y consiguió
extender los límites territoriales de sus dominios pues los venecianos se hicieron dueños de las Islas Jónicas y de casi todas las del Mar Egeo".ª
En la conquista de México por los españoles hallamos igualmente como causa un complejo de factores: la competencia entre España y Portugal por el
descubrimiento y dominio de nuevas tierras, que impulsó a los reyes españoles a estimular los descubrimientos y la anexión de nuevos territorios y poblaciones al reino español; la religión católica, pues los conquistadores pretendían evangelizar a los pueblos infieles de lo que entonces se creía que eran
las Indias; la ambición de oro, de prebendas, de honores, de aventura, que
impulsó a Cortés y a sus huestes.
En la guerra de Estados Unidos contra México, el año de 1847, el complejo de factores bélicos estaba integrado por las ambiciones territoriales de
los norteamericanos y la desorganización que reinaba en la República Mexicana debido a las ambiciones de los militares que se disputaban el Poder.
Si se analizaran todas las guerras en que se han enfrascado, en diversas
épocas, los pueblos de la tierra, se hallaría en cada una un complejo de factores distinto; pero semejante investigación no conduciría a nada práctico
porque siendo a "posteriori" sólo tendría un valor histórico, no serviría para
evitar nuevas contiendas internacionales y seguramente que su estudio comparativo no descubriría otras constantes sociológicas en el conjunto de complejos que no fuesen las señaladas por Sorokin como causa primordial.
Si la causa primordial, luminosamente señalada por el autor citado, según
hemos dicho antes, siempre se halla presente en todos los países de la tierra,
" Charles Richet, op. cit., pp. 148 y siguientes.

755

�sería necesario destruirla para evitar las guerras, cosa tan lejana que parece
imposible. Entre tanto, acaso lo más hacedero sería prevenir la formación
de los complejos de guerra advirtiendo, mediante una investigación y un análisis sociológico profundo, la aparición y el desarrollo de las causas que pueden integrarlas en dos o más países o en un universo de ellos, según las circunstancias geográficas, históricas, económicas, políticas, culturales y sociales
que tiendan a enfrentarlos, a fin de atenuarlas o eliminarlas, materia esta
que, más que a la Sociología de la Guerra, corresponde a la Sociología
de la Paz.

Sección Quinta

COMENTARIOS Y RESEÑAS
BIBLIOGRAFICAS

756

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                    <text>sería necesario destruirla para evitar las guerras, cosa tan lejana que parece
imposible. Entre tanto, acaso lo más hacedero sería prevenir la formación
de los complejos de guerra advirtiendo, mediante una investigación y un análisis sociológico profundo, la aparición y el desarrollo de las causas que pueden integrarlas en dos o más países o en un universo de ellos, según las circunstancias geográficas, históricas, económicas, políticas, culturales y sociales
que tiendan a enfrentarlos, a fin de atenuarlas o eliminarlas, materia esta
que, más que a la Sociología de la Guerra, corresponde a la Sociología
de la Paz.

Sección Quinta

COMENTARIOS Y RESEÑAS
BIBLIOGRAFICAS

756

�UN ESTUDIO DE ALAIN GUY SOBRE JOSt ORTEGA Y GASSET
Por el DR. AousTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE
Presidente del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo León.
Co~ su CARACTERÍSTICA LUCIDEZ, mesura y claridad -tan francesas-- Alain Guy ha
publicado recientemente, en la colección Philosoph,s de Tous les Temps, auspiciada
por Editions Seghers, un magistral libro intitulado Ortega y Gasset ou la raison vitale et
historique ( 1969). La obra contiene 182 páginas y está dividida en una introducción,
siete capítulos y una conclusión. A manera de apéndice se ofrece el "currículum vitae'' de
Ortega, una bibliografía completa de sus obras y una bibliografía !electa de libros y
artículos sobre José Ortega y Gasset. El autor agrupa y organiza sistemáticamente la
vasta producción orteguiana en siete puntos fundamentales: a) la razón vital; b) la razón histórica; c) la lucha contra el realismo ontológico; d) la superación del idealismo;
e) la polémica con la fenomenología y con el existencialismo; f) el hombre en sociedad;
g) la dinámica de la ciudad y del arte.
Hace poco más de cincuenta años - año de 1914- que José Ortega y Gasset invitaba
a los lectores a que ensayasen por sí mismos "posibles maneras nuevas de mirar las cosas",
que el sólo ofrecía "modi res considerandi", para que experimentasen si, en efecto, proporcionaban visiones fecundas y en virtud de su íntima y leal experiencia, probaran su
verdad o su error (Meditaciones del Quijote).
Alain Guy parece haber aceptado la invitación de Ortega. Se apresta a seguirle -vibrando con él al unísono-- en su ágil y brillante trayectoria. Aunque el libro es fundamentalmente expositivo, en las conclusiones se insinúa una crítica -siempre honradaque se hace sobre las huellas, como una operación de segundo grado.
Empieza el profesor de Filosofía de la Universidad de Toulouse por situar a Ortega
en su circunstancia española. Destaca la variedad de sus medios de expresión -revistas,
periódicos, discursos, ensayos filosóficos, conferencias, cursos universitarios-- y sus excepcionales dotes de polígrafo: lo mismo escribía páginas sobre Proust o Dcbussy, que
sobre Toledo o el Tiziano; prologaba una obra sobre caza mayor lo mismo que escribía
un riguroso análisis sobre la idea de principio en Leibniz y la evolución de la teoría
deductiva. La magia de su verbo y el esplendor de sus metáforas ponían un inconfundible encanto en todas sus páginas. Esta perfección formal ha hecho que se olvide,
con frecuencia, la originalidad y la profundidad del pensamiento orteguiano propiamente
filosófico. Alain Guy pretende examinar escrupulosamente la mayfotica orteguiana para
que el lector pueda pronunciarse, por sí mismo, sobre la posible conciliación de dos propósitos frecuentemente antinómicos: el amor de la verdad y la norma de cohesión social,

759

�dentro de esa generosa "claridad, que es la cortesía del filósofo", así como el imperativo
de "l'homme de coeur".
Una cosa es un fragmento del universo. Nada hay autónomo. Cada objeto está ensamblado en uno mayor. Una cosa es lo que es gracias a sus limitaciones y a sus confines.
Dicho de otro modo: cada cosa es una relación entre muchas cosas. La realidad no puede
ser contemplada sino desde el punto de vista que cada quien ocupa, fatalmente, en el
universo. La verdad es la síntesis de un número incalculable de perspectivas, donde cada
uno corresponde a un observador particular. Cada hombre tiene una misión de verdad.
Donde está su pupila no está la del otro, somos insustituibles, somos necesarios. Dios
mismo es la perspectiva y la jerarquía. El pecado de Satán fue un error de perspectiva.
La perspectiva es uno de los componentes de la realidad, una interpretación de la cosa
misma.
A medio camino entre el cosismo y el idealismo, José Ortega y Gasset formula una
célebre frase: "yo soy yo y mi circunstancia". Este pensamiento está escrito antes de
que apareciese, en "Sein und Zeit", el famoso "Sein-in-der-Welt". Si no salvo a mi circunstancia no me salvo a mí. La circunstancia orteguiana no es el "Umwelt" de Uexküll
ni de Husserl, tampoco el contorno psicológico de William James. Se trata de mi situaci6n
en su peculiaridad interna y externa, del contexto geográfico y cultural. Las circunstancias nos limitan en la inmensa perspectiva del mundo.
La realidad radical para Ortega es la vida humana, es decir, el yo frente a la circunstancia, cara al futuro. Trata Ortega de corregir el hiperracionalismo y el culturalismo,
al decirnos que la razón no es mas que una forma y función de la vida. La cultura es un
instrumento biológico y nada más. El tema de nuestro tiempo consiste, precisamente, en
someter la razón a la vitalidad, localizarla en el seno de lo biológico, adecuarla a la
espontaneidad. La razón pura debe ceder su imperio a la razón vital.
Las creencias no son ocurrencias; constituyen el continente de nuestra vida. No son
ideas que nosotros tenemos sino ideas que nosotros somos. Nuestra actividad intelectual
tiene implicaciones latentes en nuestras creencias. La filosofía no es más que un esfuerzo
natatorio que efectúa el hombre para tratar de mantenerse a flote en medio de un mar
de dudas.
Ante la realidad auténtica, enigmática, el hombre reacciona creando, dentro de su
intimidad, un mundo imaginario. Entrar en sí mismo (ensimismarse) es una exclusiva
del hombre. Los animales viven constantemente alterados porque carecen de la facultad
de ensimismarse. Podría hablarse de un autogénesis del hombre, dentro de la filosofía
orteguiana. Nada de lo que es verdaderamente existencial ha sido dado al hombre. El
debe hacerse. Es vida, es acción. No vivimos para pensar; todo lo contrario, pensamos
para sobrevivir. El pensamiento es una lenta conquista del hombre. El problema de Dios
no estuvo ausente en la meditación orteguiana. Ciertamente son escasas las referencias.
No puede hablarse, ni mucho menos, de una teodicea orteguiana. Sin embargo, sería
inexacto considerar a Ortega corno un ateo teórico o práctico. Desde 1926 lanzó su grito:
"Dios a la vista". Sabía que el paisaje intelectual del agnóstico es un paisaje de miopes
y un panorama mutilado. Intuía un elemento misterioso como fundamento, como base
del universo. Dios no tiene fronteras, límites; es infinito. Vivir, para Dios, es flotar en
sí mismo, sin cosa ni persona delante de El ni contra El. De ahí que el atributo más
terrible y más majestuoso de Dios, según Ortega y Gasset, sea su capacidad para ser,
para existir en la absoluta soledad. Que el frío de esta soledad terrible, trascendente, no
hiele a Dios, nos da la medida de su poder de ignición, del fuego que reside en El.
El raciovitalismo presenta desde sus orígenes, la dimensión histórica del hombre. Frente

760

a la razón pura, físico-matemática, hay una razón narrativa. Este hombre y aquella
nación han hecho esta cosa y son así porque fueron de tal otro modo. Según Ortega,
la vida se torna un poco trasparente sólo ante la razón histórica. En frase un tanto
hiperbólica, el filósofo matritense llega a decir: "el hombre no tiene naturaleza sino
historia". Lo que la naturaleza es a las cosas, la historia es al hombre. El racio-historicismo
orteguiano no quiere caer en irracionalismo, pero tampoco en un racionalismo ahistórico. El sujeto de la historia es la generación. Una generación es un sistema de vivencias
encarnado en los coetáneos. Hay generaciones tradicionalistas y hay generaciones revolucionarias, polémicas. Quince años es el término de una generación. Hasta los 30 años
se vive pasivamente, adquiriendo conocimientos. De los 30 a los 45 años se produce el
mensaje personal. De los 45 a los 60 se está en la plenitud del poder social. De los 60
en adelante se vive retirado de la circulación, cara al pasado.
Ortega emprende una lucha sistemática contra el realismo ontológico. Le molesta,
especialmente, la hegemonía de la sensación en Aristóteles. Critica la rigidez de los axiomas euclidianos y el dogmatismo aristotélico de los principios. Celebra, no obstante, el
dinamismo profundo que anida en la teoría del acto y de la potencia de Aristóteles.
Aunque Ortega estuvo prisionero en la cárcel del idealismo, reacciona enérgicamente
contra el subjetivismo y el solipsismo del sujeto cognoscente. Le irritan, sobre todo, esas
construcciones de los postkantianos que él califica de "nabucodonosorisrno". La polémica
de Ortega con la fenomenología y con el existencialismo reviste un mayor interés actual. Alain Guy ha expuesto las contradicciones que Ortega encuentra en Husserl y la
confrontación con Heidegger. Falta, sin embargo, la crítica que Ortega endereza contra
Sartre. El problema del otro y de la sociedad ha preocupado a Ortega a lo largo de casi
toda su obra. Nuestra vida es soledad radical pero aspira, no menos radicalmente, a la
compañía. Quisiéramos encontrar un ser donde nuestra vida se fundase integralmente;
un ser que se interpenetrara con nosotros. Hacemos las tentativas más diversas: amistad,
amor... Porque el amor auténtico no es más que la tentativa de intercambiar dos soledades.
La realidad del ~tro hombre se da en mi vida, en mi mundo. En este sentido, cabe
decir que es una realidad de segundo grado. El hombre se encuentra "a nativitate"
abierto al otro. Para darme cuenta de lo que soy yo mismo tengo que tener la experiencia
de lo que no soy, de los otros. Hay, pues, un "altruismo" fundamental elemental. En el
caso de la mujer, se manifiesta especialmente la heterogeneidad entre mi yo y el suyo,
porque la respuesta de ella no es la de un ego abstracto. Ortega apunta una brillante
fenomenología de la feminidad: ser confuso y crepuscular, siempre secreto; está subordinada al hombre en razón de su debilidad. Su sensibilidad interna se manifiesta en
perfecta consonancia con su cuerpo. Hay una armonía mucho mayor entre el cuerpo y
el alma de la mujer que entre el "soma" y la "psique" del hombre. Pero volvamos al
otro. A los ojos de Ortega el aspecto principal del encuentro con lo otro es el peligro.
De ahí ese complicado sistema de saludos y de convencionalismos.
La gente es una realidad mostrenca, tópica, comunal. Es lo humano deshumanizado
sin espíritu, sin alma. En la colectividad se opera una cierta alienación. Los usos y la~
costumbres nos son impuestos por la presión social. El lenguaje, que es también una realidad social, reviste, en la teoría orteguiana, un sentido ocasional. Se trata de comunicar
dos intimidades en circunstancia, aquí y ahora.

La crisis contemporánea proviene, en el sentir de José Ortega y Gasset, de una subversión fundamental, por la cual los hombres medios se revelan contra el liderato de los
mejores. El retrato del hombre-masa es magistral.
La tensión entre las élites y las masas se reencuentra, nuevamente, en el dominio del

761

�arte. El arte nuevo es impopular por esencia. El hombre-masa confunde lo bello con la
emoción que experimenta ante tal o cual espectáculo. No comprende que el objeto artístico sólo es en la medida en que no es real. Alain Guy se pregunta: en el límite ¿ "es
posible el arte puro"? La respuesta afirmativa es bastante dudosa. Queda, por lo menos,
una tendencia hacia la purificación del arte respecto a sus elementos humanos, demasiado humanos. Con notable erudición, el Jefe del Departamento de Filosofía de la
Universidad de Toulouse apunta y comenta los nombres y las obras de los principales
filósofos españoles y latinoamericanos que han tenido contacto -directo o indirectocon José Ortega y Gasset y que han sufrido su influencia. Antes de terminar su obra,
Alain Guy busca las causas profundas de la irradiación perdurable del orteguismo. Nos
recuerda la simiente de Heráclito -de la que nos hablara Ortega- que está dando
sus frutos, la alergia a la idea del ser, el flujo vital, la evolución incesante... Todo
ello parece expresar el "Zeitgeist". El profesor Guy se duele, con José Gaos, de ciertas
sombras del mensaje orteguiano, como la radical incapacidad de Ortega de comunicarse
con las masas. Apunta, también, el poco lugar que ha dado en su sistema a Dios y al
problema religioso. Pero admira decididamente la personalidad profunda -un tanto
misteriosa y secreta- del filósofo madrileño. Acaso no resulte muy exagerada la frase
de Rodríguez Huesca: "todos los meridianos intelectuales de nuestra hora pasan por
Ortega". Alain Guy ha sabido comprender y expresar, en toda su profundidad y vastedad, la filosofía orteguiana. Ve, ordena y valora. Una vez más muestra su amor a la
filosofía y a la cultura hispánica. Su libro sobre José Ortega y Gasset -el mejor que
se ha escrito en lengua francesa- enriquece la bibliografía filosófica universal.

762

LA NUEVA "ENCICLOPEDIA FILOSÓFICA" EDITADA EN ITALIA
Por el DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE
Los GRIEGOS DABAN EL NOMBRE de enciclopedia al encadenamiento de todas las nociones
que habían de entrar en la educación de un hombre libre, es decir, del que nada debe
ignorar de lo que le concierne. En la modernidad, el mismo vocablo significó el conjunto
de todas las ciencias, la obra en que se trata de materias pertenecientes a diversas ciencias
o artes.
La Enciclopedia Filos6fica -segunda edición enteramente reelaborada- acaba de
salir a la luz pública bajo los auspicios del "Instituto per la Collaborazione Culturale". Se
trata no de un mero diccionario filosófico, sino de una Enciclopedia Filos6fica que implica
una mayor profundidad y una sistemática sustancial que no puede tener un simple
diccionario. La Enciclopedia Filos6fica está construida por conceptos y por autores. Se
orienta hacia una concepción espiritualistica de la vida, pero favorece ampliamente la
convergencia de temas y de intereses diversos, por la colaboración de estudios italianos
y extranjeros. No es que se someta la materia a un principio absolutamente unitario y
unívoco; al contrario, hay una perspectiva multilateral que ilumina disciplinas y autores
no propiamente filosóficos, pero susceptibles de un tratamiento filosófico en sentido amplio.
La Enciclopedia Filos6fica reúne más de 12,000 voces, de las cuales aproximadamente
5,000 se refieren a términos, locuciones, indicaciones de pensamiento etc., y 7,000 vocablos
están dedicados a conceptos de carácter histórico: autores, escuelas, etc. La bibliografía
está particularmente cuidada. Al final de cada artículo se indican al lector las publicaciones
más recientes sobre la materia, en revistas y obras especializadas.
A lo largo de la Enciclopedia Filos6fica campea un espíritu verdaderamente universal.
El Centro de Estudios Filosóficos de Gallarete no ha querido circunscribirse a la expresión
europea y occidental de la filosofía. Podemos encontrar términos, autores y movimientos
pertenecientes a tradiciones muy lejanas de la civilización occidental. El texto de la
redacción central preparada en Padua ha sido enteramente revisado en Roma por un
grupo de asesores idóneos. El cuerpo de colaboradores de la Enciclopedia Filos6fica es
verdaderamente impresionante. El éxito de la priniera edición hizo necesaria una segunda edición perfeccionada. Podemos calificar, sin hipérbole, a esta nueva edición de
la Enciclopedia Filos6fica, como un instrumento de trabajo irreemplazable, único hasta
ahora. El mundo filosófico de nuestros días puede felicitarse y felicitar al "Centro di
S tudi Filosofici di Gallarete". Ha sido necesario un verdadero despliegue de dinamismo,
de aptitud, de agudeza, de audacia. La claridad -que en el galano decir de José
Ortega y Gasset es la "cortesía del filósofo"- resplandece en todas las partes de la
nueva Enciclopedia Filos6fica. Por fortuna para nosotros, los hispano-hablantes, se prepara

763

�actualmente la traducción al español de la nueva edición de la Enciclopedia Filos6fica.
También la lengua alemana se verá favorecida con una traducción.
La reedición de la Enciclopedia Fifos6fica está concebida con el mismo espíritu que
la primera edición: orden alfabético único, nociones sobre términos, expresiones y adagio, de la lengua filosófica, bibliografía selecta, indicación de fuentes originales. . . Un
nuevo prefacio abre la segunda edición. La Dirección General de esta magna obra ha
estado a cargo del Padre Cario Giacón, S. J., profesor en la Universidad de Padua, Secretario en el Congreso Internacional de Filosofía que tuvo lugar en Venecia y Director
del "Centro di Studi Filosofici di Gallarete". La responsabilidad de la coordinación de
la redacción ha sido repartida ahora en dos secciones: a) sección histórica dirigida por
el profesor Luigi Pareyson, catedrático en la Universidad de Turín, que fue auxiliado
por sus colegas Valerio Verra (Universidad de Trieste) y Gianni Vattimo (Universidad
de Turín) ; b) sección teórica dirigida por el padre Cario Giacón, con el auxilio de los
profesores Andrea María Moschetti, Giovanni Satinello, Fiorenzo Viscidi, Mario Mignucci
y los doctores Livio Pagello y Mario Colpo ( todos de Padua). Revisar toda la primera
edición para poner al día el contenido de los artículos y la bibliografía fue una tarea
paciente, esmerada, rigurosa. Se eliminaron duplicaciones y repeticiones superfluas,
se buscó la conexión de la filosofía y de las ciencias auxiliares, se elaboraron 64 listas de
términos nuevos, clasificados por períodos, disciplinas, países, escuelas. . . Sesenta consejeros, diseminados en el mundo entero, expusieron sus puntos de vista. Hay sectores
importantes de la Enciclopedia en donde se deja ver la impronta de las nuevas corrientes
anglo-sajonas de la filosofía analítica. Me refiero a la lógica simbólica y a la filosofía del
lenguaje. La psicología científica, la sociología, la estética, la economía y la religión
se presentan reestructuradas en esta nueva edición.
Cada uno de los cinco volúmenes de la nueva edición (actualmente han aparecido
cuatro) contiene 1,600 columnas, en vez de las 1,800 que tenían los cuatro tomos de
la primera edición. Con ello se pretende aligerar un tanto los manuales y bellos volúmenes. Algunos artículos han sido parcial o totalmente reescritos (por ejemplo el término
China, los filósofos chinos, Alberto 'Magno, Anaxágoras, absoluto, ateísmo, autoridad,
acto, Blondel, Kant). También la lista de colaboradores ha sido acrecentada respecto a
la primera edición. La colaboración extranjera fue ampliada considerablemente. No obstante, echamos de menos -¿por qué no decirlo?- una mayor colaboración de filósofos
españoles e lúspanoamericanos. Varios de los más importantes y recientes filósofos latinoamericanos no están incluidos en la Enciclopedia Filos6fica. Valdría la pena llenar esta
laguna en la próxima edición.
En los primeros tres volúmenes de la nueva Enciclopedia Filos6fica, existe un buen número de vocablos modificados, ampliados y corregidos. He aquí una lista de los principales términos modificados, ampliados o corregidos:
Abito, Abitudine
Alberto Magno
Algoritmo
Ambiguita.
Analisi
Anassagora
Animismo
Antinomia
Antistene di Atene

764

Aristippo di Cirene
Aristotele
Assoluto
Ateísmo
Atto
Austin J. L.
Autorita.
Baader F.
Barth K.

Bayle P.
Bcda il Venerabile
Bello di natura
Berdjaev N. A.
Bisogno
Bizantina, filosofía
Blondel
Bohm-Bawerk E. V.
Boulainvilliers H.
Brunner E.
Buber M.
Bultmann R.
Cabanis P.J.C.
Caduta
Capitalismo
Caso
Catari
Cattolicismo liberale
Celso
Cervello
Chesterton
Chevalicr J.
Chiesa
Cina
Cinema
Cinici
Cirenaici
Cirillo d'Alessandria
Clauberg J.
Clemente Alessandrino
Clericalismo e anticlericalismo
Cohen M.R.
Comenio G.A.
Commercio
Comte A.
Comunicazione
Comunita.
Conflitto
Conrad-Martius H.
Coscienza morale
Cousin V.
Cremonini C.
Criterio
Dante Alighieri
Definizione
Dempf A.
Descrizione
Deutinger M.

Dinamismo
Dio
Dionigi Areopagita
Donna, educazione della
Economía política
Einstein A.
Epicureísmo, Epicuro
Erodoto
Esistenzialismo
Esperienza
Esperienza religiosa
Essenza
Essere
Estética
Eterno ritorno
Física
Forma
Frege G.
Freud S.
Funzionalismo, Funzione
Gaetano de Thiene
Genética
Gentile Giovanni
Gesu Cristo
Gesuiti, filosofía e pedagogía
Gilson E.
Giovanni Crisostomo
Giovanni Damasceno
Giovanni Evangelista
Giovanni da Jandun
Giurisdizione
Giurisprudenza
Giustino
Gorres J. J.
Grammatica
Guardini R.
Guerra
Haldane J. S.
Hasidismo
Heidegger 'M.
Hülsen A. L.
Idea
Idealismo
Illuminismo
In tuizionismo
Ippolito di Roma
Istinto
James

765

�Lavoro
Lefebvre
Letteratura
Linguaggio

Kant
Laberthonnicre
Laicismo
Lao tzu

Principales voces nuevas
Adler M.J.
Albertisti
Algebra moderna
Analisi funzionale
Antropologia culturale
Antroposofia
Assiomatica
Attimo
Attore
Automazione
Berlamm Calabro
Bastide G.
Bello A.
Bense M.O.
Berger G.
Bergmann G.
Bertalanfly L.V.
Binswanger L.
Bloch E.
Bonaventurianismo
Braithwaite R.B.
Brecht B.
Broch H.
Brutto
Campo
Comprendere
Comunicazione sociale
Conoscenza, fonti della
Conoscenza, sociologia della
Coscienza, liberta di
Costruttivismo
Cullmann O.
Cultura, filosofía della
Demitizzazione

Demone, demonico
Descrizioni, teoria delle
Droysen J.G.
Dufrenne M.
Dumery H.
Economici cicli
Entusiasmo
Epinomide
Europeismo
Filosofía analítica
Filosofia perenne
Finanza pubblica
Fonnalizzazione
Foro
Fuoco
Geiger M.
Giuiidico, ordinamento
Giuspositivismo
Godel, tcoremi di
Gruppi di pressione
Gusdorl G.
HareR.M.
Improvvisamente
Jünger E.
Jünger F.G.
Knight F.II.
Kuhn H.
Lacroix J.
Laico, laicita
L:indsberg P.L.
LaxW.
Liberta della e nella scuola
Liberta religiosa

1967-1968), es un instrumento de trabajo filosófico de primer orden. Informaciones históricas abundantes, concisión, rigor, bibliografias selectas, son rasgos que ponen de manifiesto la excelencia de la Enciclopedia Filosófica en su segunda edición. El hecho de que
los 10,000 ejemplares de la primera edición se hayan agotado en tan pocos años, es ya
de por si elocuente. Las amplias monografías, que aparecen en esta nueva edición, están
firmadas por uno o varios autores. La responsabilidad y la seriedad de los trabajos se
propicia con este sistema. Aunque las exposiciones son, la mayorfa de las veces, didácticas
y objetivas, no carecen de rigor ni descienden al terreno de la divulgación barata. Los
temas sobresalientes de la filosofía, sus representantes más connotados y las ciencias auxiliares que tanto iluminan nuestra disciplina están presentados sin sectarismo, aunque
con escuela. Ciertamente la Enciclopedia Filosófica ayuda, particularmente, a los especialistas de la filosofía; pero aún los lectores cultos no especializados en filosofia pueden
encontrar, en esta magna obra, un arsenal abundante de exposiciones objetivas y ordenadas
de los grandes tem.."\S y problemas de la filosofía. Obra señera y clásica, la Enciclopedia Filosófica enriquece extraordinariamente la bibliografía filosófica italiana y universal.

La lista anterior es simplemente una ejemplificación del criterio que ha guiado la
reelaboración de la Enciclopedia. Este criterio -que ya hemos expuest&lt;&gt;- se encuentra
a untado de la página IX a la X del primer volumen.
. _
.
pEn términos generales, puede afirmarse que la Enciclopedia F1losófic~ ela~orada ~or el
Centro de Estudios Filosóficos de Gallarete y publicada por G. C. Sansom Editore (Firenze

766

767

�LI~GülSTICA Y ESTILO
Lic. EDUARDO GUERRA C&gt;.sTELLA:-os
l. Las dos Perspectivas de la Estilística

DESPUÉS DE DEJAR ATRÁS LAS "Artes de Escribir" tan en voga en los siglos XVIII y
XIX, dos conceptos fundamentales se desprenden del término "estilo".
Por una parte, el contenido afectivo de los hechos de expresión de la lengua; y, por la
otra, la peculiar manera en que un autor o creador literario realiza estéticamente los
hechos de expresión de su habla.
Evidentemente, estos dos conceptos abren dos perspectivas a lo que se llama "estilística".
Hacia el año de 1905, Charles Bally publica una obra de gran impacto en el ámbito
lingüístico: Précis de Stylistique.'
Dicha obra, basándose en la dicotomía Saussureana entre "langue" y "parole", señala,
por vez primera, los elementos emocionales y expresivos de la lengua corriente. Esta obra,
junto con el Traité de Styl1stique Fran,aise, del mismo Bally, abren el camino a lo que
Dámaso Alonso, entre burlas y veras, llama Estillstica sin estilo.
Sin embargo, la corriente estilística de Charles Bally, que inicialmente, tal como se
ha podido ver, se interesa por la lengua, poco a poco incide en la obra literaria, o si se
quiere, en los problemas artísticos. Uno de los seguidores de Bally, Marce! Cressot en Le
Style ,t sts techniques • estudia aspectos tales como "la palabra, símbolo de una noción"
o "Integración de la palabra en el pensamiento" o "El ritmo en la frase", etc. Temas,
todos ellos, de eminente interés estilístico. Aún así hay más conexión con el lenguaje
cotidiano, ya que la obra literaria, según Bally, tiene condiciones diferentes y ante todo
hace un uso de la lengua voluntario y consciente.
La otra perspectiva se inicia propiamente en Alemania, pero cuaja indiscutiblemente
en España.
Karl Vossler, en Alemania, y Benedetto Croce, en Italia, propugnan por un concepto
de estilo que elimina virtualmente la imitación de autores, por considerar a ésta como
una imperfecta falsificación, un artificio externo del que está ausente la misma esencia
del estilo. Esto implica, necesariamente, el apotegma Buffoniano: "El estilo es ti hombre mismo".
Pero de estos inicios -que niegan tácitamente las artes de escribir-, tal vez compara' BALLY, CH. Précis de Stylistique. Edit. Eggimann. Geneve. 1905.
BALLY, CH. Traité de Styfutique Franraise. Edit. Winter. Heidelberg. 1912.
CRESSOT, M. Le Style et ses techniques. Presses Universitaires. Paris. 1947.

1

769
H49

�bles en lo superficial a la corriente representada por Bally, surge, en España, una escuela,
representada por Dárnaso Alonso, cuyo interés específico es la creatura literaria.
~ámaso Alonso, en su ~~ra Poesla_ Españ_ola (ensayo de métodos y límites estilísticos),
deJa muy c_laramente definidas las d1ferenc1as de su pensamiento con respecto a la obra
de Bally. Dice textualmente: "Creemos: lo.) que el objeto de la estilística es la totalidad
de los elcme~tos si~ni~icativos del l~ngua~e (conceptuales, afectivos, imaginativos); 2o.)
que ese estudio es fertil en la obra hterana; 3o.) que el habla literaria y la corriente son
sólo grados de una misma cosa. ( ... ) Estilo es precisamente lo que individualiza un
~:i~la pa_rticula~. Lo que en un habla no es reducible al habla común, lo que señala la
ultima diferencia de la personalidad: ese es el objeto de la Estilística. Para mí la Estilística literaria ha de ser la hermana mayor y guía de toda la estilística del habla usual
Y no s~ Cenicienta. No hay modo de separarlas esencialmente y menos de oponerlas. Ball;
lo cre1a de otro modo y después de definir el 'estilo' en un sentido semejante al nuestro
con curi~sa _in~ongruen_c~a idiomática des~erra de su Estilística. . . ¿ a quién? ¡ Precisa~
mente al estilo ! No le interesa, no es el obJeto de su estudio".•
Por otra parte sustenta Dámaso el hecho de que siempre el acto de hablar es voluntario
con excepción de los reflejos interjectivos de dolor, diciendo: "El hablar es, antes qu;
nada, aún antes de haber transmitido concepto, una afirmación de voluntad. Todo Hablante modifica, en cierto modo, el mundo 'porque le da la real gana'."•
Por lo que respecta a lo consciente del habla literaria, en contraposición a lo espontáneo
-según Bally- del habla cotidiana, Dámaso Alonso no es menos claro. Dice: " ... el
escritor no avanza por su delgado camino de luz de un modo distinto al del hablante
en la conversación. La diferencia consiste en la intensidad, en el frenesí angustioso con
;ue
e~~tor se ~umerge en el bosque. Ese profundo sumergirse le imposibilita la
coDJCJencia, es dear, el ser espectador de su propio drama (... ) El que conversa tiene
a todo 1~ largo de su elocución la consciencia de los efectos de su acto, consciencia que
en el ar~sta sue~e darse sólo cuando, vuelto de su inmenión, suprime, varía, pule, modera".'
La divergencia, en suma, está en el concepto de estilo y que hurgando, va a profundidades tal vez mayores: el concepto de signo lingüístico.

e!

Charles Bally, como discipulo de Ferdinand de Saussure, tenía como base el concepto
de éste en cuanto al signo. Es decir, la unión de un concepto con una imagen acústica
(significado significante). La Imagen Acústica, para F. de Saussure no es el sonido
material, lo físico, sino la huella psíquica de tal sonido. En otras palab~, la representación sensorial.'
Dámaso Alonso difiere en mucho de este concepto Saussureano -que es demasiado
simplista, ya que no responde a la realidad idiomática.
~n. primer término, para Alonso, el significante es tanto sonido fisico como imagen
acustica, sentando su aserto en la perspectiva de la realidad del que habla.
. Por otra parte, si para De Saussure significado es concepto, a Dámaso Alonso esta
idea le parece demasiado pobre, ya que la realidad idiomática comporta tres dimensiones.
Dice: "Los significantes no transmiten 'conceptos', sino delicados complejos funcionales.
Un 'significante' (una imagen acústica) emana en el hablante de una carga psíquica
• ALONSO, DÁMASO. Poesía Española. (Ensayo de métodos y límites estilísticos). Edit.
Credos. Madrid. 1950, pp. 622-623.
• /bid., p. 624.
• /bid., pp. 624-25.
' DE SA~ssURE, FEllDINAND. Curso de Lingüística Gen,ral. Edit. Losada. Buenos Aires.
1959. Passim.

770

de tipo complejo, formada generalmente por un concepto ( en algunos casos, por varios
conceptos; en determinadas ocasiones, por ninguno), por súbitas querencias, por oscuras, profundas sinestesias (visuales, táctiles, auditivas, etc., etc.): correspondientemente,
ese solo 'significante' moviliza innumerables vetas del entramado psíquico del oyente:
a través de ellas percibe éste la carga contenida en la imagen acústica".•
Ahora bien, si es cierto que Bally, discípulo de F. de Saussure, en un determinado momento se separa del concepto simplista del signo, cuando se avoca a considerar el ángulo
afectivo del lenguaje, por otra parte ignora, consciente o inconscientemente, la peculiaridad "conceptual-imaginativo-afectiva" del habla.
Bally en sus estudios estilísticos examina el habla -ya lo dijimos-- en su aspecto
afectivo. No ignora que existe lo conceptual, y de hecho lo toma como norma o marco
para situar lo afectivo. Prácticamente se acerca a la concepción de la Escuela Española,
pero ignora -aún asi- la obra literaria.
Y aquí pues, la divergencia. A Bally le interesa aquello que es común a diferentes
hablas en el plano exclusivo de la afectividad. A Dárnaso Alonso le interesa lo que es
particular de cada habla y por lo cual se diferencia de las demás, atendiendo no a uno
de los aspectos, sino a la unicidad conceptual-sensorial-afectiva que es el habla.

II. Los métodos de la Estilística literaria
Si analizamos la extensa bibliografía sobre Estilística literaria, en términos muy generales se puede decir que todos los estudios responden a dos enfoques alternativos. Es
decir, la Obra Literaria puede ser atacada estilísticamente o bien desde fuera o bien
desde dentro. O para decirlo con Dáma.so Alonso: Del Significado al Significante o
viceversa.
En ambos casos, necesariamente, se tiene que partir de una intuición Y concluir con
otra.
Es interesante notar, por otra parte, que la inmensa mayoría de las investigaciones
en el orden estilistico, no atienden a un determinado objeto de investigación. Se ha
procedido, y se sigue procediendo por tanteos. Acaso, de las dubitaciones con res~cto al
objeto de investigación, se hayan suscitado diferentes enfoques que merecen conS1derarse
por separado.
A) Psicologismo. Leo Spitzer en su obra Lingüística e Historia Literaria, preconiza
como método a seguir el llamado "Círculo Filológico" que consiste en "operar desde la
superficie hacia el 'centro vital íntimo' de la obra de arte: primero, observando los
detalles en tomo a la apariencia superficial de la obra particular... ; luego, agrupando
estos detalles y procurando integrarlos en un principio creador que puede haber estado
presente en el alma del artista, y, finalmente, haciendo el viaje de vuelta a todos _los
demás grupos de observaciones, para descubrir si la 'forma interna' que se ha construido
provisionalmente da cuenta del conjunto".•
Prácticamente, pues, son tres las fases del proceso analítico:
a). Leer hasta empaparse de la obra y tropezar con la peculiaridad estilística.
b). Buscar explicación psicológica a este rasgo.
c). Encontrar nuevos testimonios que apunten al mismo factor en la mente del autor.
ALONSO OÁMASO. Qp. cit., pp. 22-23.
• SPITZER: LEo. Lingüística e Historia Literaria. Edit. Gredos. Madrid. (Passim).

1

771

�Entre los detractores de Spitzer ha habido alguno que rechaza el "Círculo Filológico"
por subjetivo. Sin embargo, como podemos ver, ningún otro método de ataque estilístico
se escapa a esa fase inicial intuitiva. El mismo Spitzer dice: "El primer paso, sobre el
cual es posible que gire todo, nunca puede ser planeado: debe haber tenido lugar ya".
Acaso el error fundamental de Leo Spitzer, subsanado por él mismo, un poco más tarde,
fue el de conceder una beligerancia extrema al psicologismo. En una ponencia titulada
Les études de Style et les différents pays, el propio Spitzer se desdice afirmando: "El análisis estilístico está subordinado a una interpretación de la obra de arte en cuanto organismo poético por derecho propio, sin ninguna apelaci6n a la psicología".1 •
Esta nueva orientación lo acerca a lo que en la actualidad se ha dado en llamar
estilística funcional cuyo fundamento estriba en un enfoque estructural.
B) Estructura Literaria. La crisis de la investigación estilística ha planteado ya el
problema de la distinción entre el analista del estilo y el crítico literario. Por otra parte,
ya no se cree que el estilo, en cuanto expresión del pensamiento de un escritor, sea un
criterio de donde arranquen los elementos estructurales.
La estructura de una obra literaria, su organización, su caracterización, el orden en
que ha sido compuesta, el género en cuanto condicionante institucional, etc., son elementos que independientes del autor, deben ser tenidos en cuenta, como el lenguaje,
del que forman inseparablemente parte. A esta serie de imperativos responden otra serie
de estudios estilísticos, a los que en cierta medida Spitzer se une.
Hay que pensar, por ejemplo, en la obra deliciosa de Dárnaso Alonso, La Poesía de
San Juan, de la Cruz ( desde esta ladera) publicado en 1942 en el Instituto Antonio de
Nebrija, Madrid, donde el autor analiza, no sólo desde el ámbito lingüístico, sino también y preferentemente desde el ángulo estructural, la poesía de San Juan de la Cruz.
O, así mismo, en la obra de Carlos Bousoño, discípulo de Dámaso, titulada La Poesía de
Vicente Aleixandere. Imagen. Estilo, Mundo Poético. (lnsula. Madrid. 1950), donde,
no limitándose a los análisis de la versificación o de la sintáxis, logra darnos una visión
completa desde el punto de vista estructural. Allí se destaca la superposición e integración del símbolo, la visión y la imagen. Y junto a estas muestras, una infinidad de
estudios en este orden.
C). Aspectos estilísticos aislados. En ocasiones resulta más ventajoso, por la limitación,
estudiar a fondo un solo aspecto de determinada obra. Así, por ejemplo, predilecciones
rítmicas o musicales, estructura de los versos, la correlación, papel de las conjunciones y
negaciones, el vocabulario, símbolos, la adjetivación, el uso estilístico de los tiempos verbales, el retrato, la introducción de personajes, humorismo, etc.
Es interesante en este aspecto el libro de Dárnaso Alonso y Carlos Bousoño Seis Calas
en la Expresi6n Literaria Española ( Gredos, Madrid, 1956), donde se estudian tácticas
de conjuntos semejantes, la correlación poética y los conjuntos paralelísticos. En la Introducción, el propio Dárnaso, hace alusión a la limitación, pero sin embargo, por otra
parte, esta limitación permite un sistema que presumiblemente puede ayudar a la Ciencia
de la Literatura, la cual, en la actualidad, se encuentra aún en sus inicios.
D). Los métodos lingüísticos en la estilística literaria. Hemos visto en los apartados
anteriores cómo a partir de la observación de la obra literaria y precisamente a través
del lenguaje, se estructura el análisis estilístico.
11 SPITZER, LEO. "Les études de Style et les différents pays". Actes du VIIIe. Congres
de la Fédération Internatio11ale des Langues et Littératures Modernes. Fase. CLXI, p. 23.

772

E~ ~onveniente, aun~~e sea de modo muy general, anotar los métodos lingüísticos que
tradicionalmente se utilizan en el análisis.
a)• Análisis fon~tico: A partir de determinadas características en el orden de lo mínimo
en la expresión, como lo podrían ser ciertas vocales o acentos O acaso consonantes
las cuales se presentan en una posición que produce expresividad O determina am~
pliando o sintetizando, los conceptos.
'
b) • An_álisis l~xico: La observación de las características lexicales, por ejemplo vocabul~no r~alista o cos~mb~sta, arcaísmos, neologismos, voces compuestas, etc. A este
ruvel bien se podr1a aplicar el método de análisis semántico, con frutos verdaderamente importantes.
c) • Aná~isis morfol6gico: Elementos funcionales de la lengua que en determinadas situaciones responden a función diversa, constituyéndose en rasgos de estilo
d). An~lisis sint~ctico: Ciertas disposiciones sintácticas que muestran una preferencia
h~cia determmada parte de la frase u oración y que el autor, consciente O inconscientemente, procura destacar por este medio. Aquí hemos experimentado con el
méto~o estructural de Luden Tesniere,11 con resultados sorprendentes. Este método
penrute ver en forma real las estructuras sintácticas y por el medio de comparación
se pueden establecer constantes de una obra y variables que se pueden constituir
en rasgos o no.
e). Mé:odo estadístico: Q~e puede contribuir a veces a la solución de problemas literarios, como la paterrudad de obras anónimas, o la unidad o falta de ella en determinadas obras, o para determinar, en último caso, la cronología de una serie
de obras.
Todos estos métodos, eminentemente lingüísticos, pueden pues, auxiliar y a veces ser
factores decisivos en la problemática del estilo.
'

11

TESNIERE, LucraN. Elements de Syntaxe Structurale. Edit. C. Klincksieck. Paris.
1953.

773

�A PROPÓSITO DE UN DIALOGO CON BORGES
JuAN JosÉ GARCÍA GóMEZ
EN LO QUE VA DE SIGLO, la narración hispanoamericana -abandonando el realismo heredado y su secuela costumbrista- , ha pasado por dos fases importantes. Una es la
correspondiente al Modernismo, cuya continuidad es aún tan apreciable en la mayor
parte de nuestros literatos que bien puede hablarse de un presente externo Neomodernista.
Y otra, más cercana a nosotros en tiempo y problemática, de franca tendencia metafísica
y prácticamente correspondiente a ese "nouveau roman" europeo. Así como Rubén
Darío y Enrique Larreta pueden ser considerados como representantes de la primera,
Jorge Luis Borges y Julio Cortázar lo son de la segunda. Autores-símbolo en toda la
extensión de la palabra, cuyo simple nombre servirá para identificar sus respectivas épocas.
Victoria Ocampo, autora del Diálogo con Borges,1 une al atractivo del entrevistado
el de su personalidad. Testigo vivencia! del período de resurgimiento literario argentino,
parece en esta obra jugar conforme a fórmulas proustianas con JLB para lanzarse, y
lanzarnos, "a la recherche du temps perdu". El material fotográfico -esqueleto y punto
de partida de la entrevista- , es abundante y en su mayor parte inédito: una especie de
álbum familiar borgiano que va desde retratos de antepasados hasta uno bastante reciente del escritor y su madre, pasando por imágenes bonaerenses, carátulas de revistas,
tapicerías familiares, rostros identificables con la intelectualidad contemporánea... A
través de ellos, el diálogo como reconstructor de una esencia: Borges como hombre, como
autor, como símbolo.
"Hablemos de su familia", comienza diciendo la Ocampo. Y rostros olvidados reviven
entrelazando su existencia a los símbolos, traumas y personalidad de su descendiente.
Una de las bisabuelas parece identificarse en esa repetición borrosa de los rasgos de los
personajes del argentino... Otra, "reflejada en un espejo, esos espejos que lo alarmaron
a usted y que están en sus poemas", con el trauma monocorde... La indudable influencia
literaria inglesa arranca de la abuela cuya figura, elegantemente vestida, perdura apoyada en el respaldo de una silla ... El mito heroico familiar ("nunca he dejado de sentir
nostalgia de ese destino épico que las divinidades me negaron, sin duda sabiamente"),
en los de los abuelos Francisco Borges e Isidoro Suárez.. . Y hasta, partiendo de las
fotografías familiares, es posible llegar en el juego-búsqueda a ese Buenos Aires idealizado,
el que tiene una "esquina rosada" y en donde viven "el orillero y el compadrito que
muchos años después aparecerían en los relatos borgianos".
Pasan los años a través de las imágenes. Los padres. El tiempo que se detiene y que,
1

OcAMPO, V1CT0R1A. Diálogo con Borges. Editorial Sur. Buenos Aires, 1969.

775

�a veces, no es posible recuperar porque "habrá correspondido únicamente al instante
en que se retrataron". La hermana, posible causa de la prácticamente ausente mujer en
su obra y a quien "seguía porque no tenía el valor de decirle que estaba aterrado".
Hasta llegar al escritor-niño. Intencionalmente he empleado la doble imagen. No es
el niño el que aparece primero, sino el escritor: "Sí, yo siempre supe, de algún modo,
que sería escritor". Y el rasgo humorista, tan claro -por aparentemente a veces disfrazado--, que lo caracteriza desde siempre: "Cuando era chico se hablaba mucho de
'ratés' -no se usaba la palabra 'fracasados' sino la francesa 'ratés'-; yo oía hablar
de los 'ratés' y me preguntaba con inquietud: ¿Llegaré yo alguna vez a ser un 'raté'?
Esa era mi máxima ambición".
Luego, la segunda parte de la personalidad: el niño. "Intimamente soy el mismo de
entonces. Apenas si he aprendido algunas destrezas". Pero pronto interviene la obscuridad,
el desdibujamiento de lo concreto, la sombra de la ceguera. Lo abstracto de su mundo
literario no es sino producto de su "creciente ceguera (que) ha colaborado en ese mundo
abstracto". Allí, o desde allí, el niño vive su atemporalidad. Y su arrealidad. Ha pasado
-¿vivido?-, por muchas casas. De algunas apenas si perdura el detalle, "su reja de
hlerro, el :zaguán, la puerta del cancel", "el aljibe, con una tortuga en el fondo para purificar el agua". Las más permanecen en la infantil privación de la realidad, como la
paterna, (contemplada "en sueños y en la realidad, pero como la he visto muchas veces
en una fotografía, creo que la imagen que tengo es la de la fotografia, no la de la
casa que vi"); o la inmortalizada de Androgué, (no en vano allí nace físicamente el
universo fantástico borgiano con su "Tlon, Ucqbar, Orbis Tertius"), "no ( ... ) un
Androgué actual deteriorado por el progreso, por la radiotelefonía y las motocicletas,
sino ( ... ) aquel perdido laberinto de quintas, de plazas, de calles que convergían y
divergían, de jarrones de mampostería, (... ) ese Androgué perdido", al que proustianamente recupera porque no "sólo existe en mi memoria, (sino) en tantas memorias".
Vuelve el escritor y su obra. Envuelto en el desdoblamiento del pasado y de la realidad, en "la presencia de algo sobrenatural y maligno a la vez", "iba a trabajar en
una biblioteca de Almagro, iba al cinematógrafo alguna vez, veía a mis amigos, pero
todo eso era como si ocurriera en un sueño, porque yo estaba viviendo mientras ( ... )
'las ruinas circulares'." Y al mismo tiempo, o precisamente por ello, "la historia podría
trasladarse a cualquier frontera".
La intelectualidad forma también una parte importante en ese conglomerado vital.
Entremezclados con los objetos -las casas, un mate, alguna guitarra...- , Macedonio
Femández, "el mejor conversador que he conocido en mi vida y -lo cual parece incompatible- el más lacónico también", "Alvaro Melián Lafinur, mi primo", la propia
Victoria Ocampo, Ricardo Güiraldes y Pablo Rojas Paz, quienes "habían decidido fundar
una revista que representara a la nueva generación literaria"', nada menos que PROA ...
AdoUo Bioy Cásares, su colaborador, amigo y que "ha sido un maestro, digamos clásico,
del ya viejo Jorge Luis Borges", es mencionado con importancia. De su amistad nace
un tercer escritor, Bustos Domecq, pseudónimo que los identificaría durante una época
Y cuyo nacimiento sucede porque "yo no quería colaborar con él; me parecía que una
colaboración era imposible, y una mañana él me dijo que hiciéramos la prueba: yo iba
a almorzar a casa de él, teniamos dos horas libres y teníamos ya un argumento. Empezamos
a escribir y poco después, esa misma mañana, ocurrió el milagro. Empezamos a escribir
de un modo que no se parecía ni a Bioy ni a Borges. Creamos de algún modo entre los
dos un tercer personaje, Bustos Domecq -Domecq era el nombre de su bisabuelo Bustos
el de un bisabuelo cordobés, mío- y lo que ocurrió después es que las obras d¡ Bustos

776

Domecq no se parecen ni a lo que Bioy escribe por su cuenta ni a lo que yo escribo por
mi cuenta. Ese personaje existe, de algún modo".
¿ Cómo, delante de las imágenes que desfilan, no hablar de autores influenciales? Van
desgranándose los nombres, y los comentarios sobre ellos, de Groussac, Alionso Reyes,
Quevedo, Saavedra Fajardo, Lugones, Shelley, Keats, Wordsworth, Swinbume... Todos, individual y colectivamente, uniéndose a las fotografías.
Siguiendo el juego, reconstruimos SUR. "Rufino de Elizalde ( ... ), Pedro Henríquez
Ureña, Malle1, Norah (Borges), María Rosa Olivcr, Ansermet, Ramón G6mez de la
Serna, Oliverio Girondo, Eduardo Bullrich, Guillermo de Torre", son mucho más que
simples nombres acomodados en la entrevista. Junto con la revista SUR, se recobran
en "uno de los acontecimientos más importantes de la cultura argentina".
La lectura, el teatro, el cinc, son los temas finales. La Ocampo, Borges -y nosotros
lectores-, hemos reconstruido el tiempo-Borges. El termina: "Me gustaría detenerme
en este día". Como Proust, el marcador del juego, habría dicho terminando también su
temps relrouvé:
"Du moins, si elle m'était laissée assez longtemps pour accomplir mon oeuvre, ne
manquerai-je pas d'abord d'y décrire les hommes (cela dut-il les faire ressembler a
des etres monstrueux) comme occupant une place si considérablc, a coté de celle si restreinte qui leur est réservée dans l'espace, une place au contraire plongée sans mesure
-puisqu'ils touchent simultanément, comme des géants plongés dans les années, a des
époques si distantes, entre lesquelles tant de jours sont venus se placer dans le Temps".

777

�MORENO TosCANO, G,o,,ofúa Eeon6mieo ,, Mimo (si¡lo XVI). Mmco,
El Colegio de Mmco, 1968, 177 pp.

ALEJANDRA

Por ANoats MoNTEIIAYOll HuNÁNDBZ
Centro de Investigaciones Econ6micaa de la Univenidad de Nuevo Le6n.

RBY FELIPE II, queriendo conocer au reino, ordenó que ae hiciera una delcripción
universal de sua posiciones de ultramar; asl en 1571, el Consejo de Indias, creó el oficio
de Cosm6grafo -cronista, a cuyo cargo quedó la recopilación y ordenainiento de laa

EL

futuras relaciones históricas y geográficas de las colonias eapañolu.
En 1577, comenzó a circular un cuestionario que ae referla al medio físico, 101 recunoa econ6mic01, la historia de la localidad en cuestión y laa condiciones IOCialea. Eate
cuestionario debla llegar, por conducto de 101 virreyes, corregidora y alcaldea mayores,
a todoa los centros de poblamiento, aun 101 máa alejad01, para aer rapondid01 por encomender011 frailes, indios principales, o cualquier otra persona que poae,era un conocimiento amplio de la región.
Las respuestas al referido cuestionario comenzaron a llegar a España con relativa rapidez -en 1583, habla recibido el Consejo de las Indias 136 relaciones y mapas--. Pronto,
pues, se fueron reuniendo loa materiales; pero, primero la muerte de Felipe II, y después
101 cambios ocurridos en la administración, obstaculizaron la terminación de tan loable
empresa.
Estos papeles fueron depositados en los archivos reales con el nombre de R,loeion,s
g1ográfieas. Al pasar los años, un conjunto de peripecias ( cambios de archlvos, pérdida
de secciones, robo, etc.), facilitó la paulatina desmembración de sua partes; sin embargo,
esto no impidió que fueran publicadas la mayorla de las R1loeio111s (Francisco del Paso
y Troncoso, Pap,l,s d, Nuevo España. Madrid, Est. Tipográfico "Sucesores de llivadeneyra", 1905-1906. Vols. IV, V, VI y VII. Hay que destacar que otros autores como
Federico G6mez de Orozco, Zelia Nuttal y Robert Barlow, se interesaron sobre este
tema, pero sua publicaciones han sido muy dispersas) .
La utilización de estos impresos ha sido muy variada, pero la mayorla de los estudios
se han concentrado en destacar: ciertos aspect01 de la geografla histórica - distribución
de las lenguas indlgenas, toponimias, etc.; cuestiones históricas propiamente dichas - la
conquista y la colonización de ciertas regiones de la Nueva España - y algunos aspectos de la historia económica y social la influencia de la sal en la distribución de los
pueblos indígenas, la emografla, la industria textil y la historia de la minerla colonial.
Alejandra Moreno T01e&amp;no analiza de nuevo laa Reloeionts g101ráfieas, con el fin de
presentar una visión geoecon6mica de la Nueva España del siglo XVI; para lograr au
propósito hace un estudio de estos materiales siguiendo tres métodos diferentes.

779

�Primeramente hace una investigación según "el método de matriz", que consiste en
" ...un procedimiento de análisis gráfico que a través del agrupamiento de datos semejant~s de la !nformación y la combinación de todos los elementos que constituyen un'.l
matnz, pernute establecer concentraciones o grupos homogéneos (por ejemplo: tipos
de pueblos, regiones económicas, geográficas, etc.)".
Los resultados de la utilización de este nuevo método de la investigación histórica
por lo menos en nuestro país es muy satisfactorio, ya que mostró la influencia de los
elementos geográficos sobre la distribución humana y las actividades económicas sin
olvidar los factores históricos que jugaron un papel muy importante ( actitud
los
españoles frente a la minería, la agricultura, la ganadería, etc.).
Con los datos obtenidos por "el método de matriz", se tradujeron, por primera vez
a un espacio geográfico en una serie de sesenta y tres mapas, donde se presentan cierto~
problemas característicos del siglo XVI mexicano: las zonas de cultivo de maíz, frijol,
calabaza, perales, duraznos; así como el avance de la frontera, las misiones, las estancias,
el ganado, etc.
Por último, se hizo un micro-análisis regional: el tipo de poblamiento, la agricultura y
sus actividades complementarias en el Yucatán de 1580; demostrando que la información
que aportan las Relaciones Geográficas permiten también, de una manera precisa y detallada, el estudio monográfico regional.
Esta obra, aparte de ser una excelente investigación, parece presentar dos puntos esenciales: por un lado, se insiste continuamente en la riqueza casi inagotable -como fuente
histórica- de las Relaciones Geográficas; por otro lado, se presentan nuevos métodos de
investigación en el campo de la historia. En este sentido, el libro de Alejandra Moreno
Toscano, Geograf!a econ6mica de México (siglo XVI), es por demás interesante, pero
sobre todo, es sugerente y atractivo, ya que nos señala nuevas rutas y nuevas visiones para
conocer el pasado geoeconómico de nuestra nación.

d;

780

PRESENCIA DE JOSE GAOS EN LA CULTURA MEXICANA
L1c. GENARO SALINAS QuIROGA
EL ONCE DE JULIO DEL PRESENTE AÑO, pagó su tributo a la madre naturaleza, un distinguido catedrático de filosofía: el Dr. José Gaos. Su muerte, asume literalmente el ca_rácter de lo irreparable. Decía José Martí, el apóstol cubano, "el honrar, honra", y nosotros, los universitarios de Nuevo León, al recordarlo, nos enaltecemos a nosotros mismos.
Escribió Guillermo Dilthey, que las grandes doctrinas y los grandes pensadores, son
como fuerzas que actúan y se proyectan sobre toda época posterior. Kant, el pensador
prusiano, expresó que los ejemplos ilustres demuestran la posibilidad práctica de cumplir
con los más altos ideales. La obra de Gaos perdurará muchos años a través de sus libros y
discípulos y será un paradigma de vocación y de cumplimiento del deber en la cátedra y
en los seminarios de su amada disciplina, que profesó con tanta pasión y cariño.
Fue un extraordinario pensador que despreció el poder, la fama y la riqueza, para
entregarse generosamente a la soledad de su cátedra, que prefirió a todos los placeres
mundanos. Tuvo grandes vicisitudes en su existencia, hasta dejar para siempre a su patria de origen -España- para venir "transterrado", como él decía, a México, que lo
cuenta entre sus mejores hijos.
La llegada de este pensador es incuestionablemente uno de los acontecimientos más
notables de la Cultura de México, porque animó y revolucionó nuestro ambiente filosófico. Introdujo la filosofía existencialista, que es la última corriente de la disciplina en
el Siglo XX. Como regalo inapreciable y magnífico nos llegó de Allende los Mares un
filósofo profesional de muchos quilates, con una formación alemana.
En México, su nueva Patria, dedicó toda su vida a la enseñanza, investigación y difusión
del pensamiento filosófico. Al correr de los años, la Universidad de México lo nombra
Doctor Honoris Causa y Profesor Emérito, las más altas distinciones que concede nuestro
más alto Centro de Cultura en la República y que muy pocos catedráticos han obtenido.
Fue un maestro de dimensión internacional, que hizo que los estudios filosóficos alcanzaran un rigor profesional, no de simples aficionados, con técnicas y métodos estrictos y los orientó hacia la realidad mexicana, para encontrar sus valores auténticos y
contribuir a resolver los problemas sociales de México. Modeló generaciones de alumnos,
durante 30 años, que hoy son profesores eminentes de la materia, orientó vocaciones y
escribió y tradujo libros de excepcional profundidad.
El gran poeta mexicano Octavio Paz, dijo de él: "Es el exiliado republicano español,
al que más debe la cultura y las humanidades de México". Fue una figura magisterial
de Europa, de México y de América Latina, porque con el mismo cariño, amor y comprensión, enseñó en ambos Continentes.

781

�Fue un maestro en toda la extensión y plenitud del término. Ejerció su magisterio fe.
cundo con un sentido socrático: partero de almas. Pensó que no hay enseñanza más alta
que la de sembrar inquietudes. En los últimos años de su vida, gestionó y obtuvo la nacionalidad mexicana. Fue pues compatriota nuestro, por adopción y por destino.
Completó y dio a conocer al mundo la obra docente de Antonio Caso, de José Vasconcelos y de Samuel Ramos, que nosotros mismos teníamos olvidados. Murió en pleno
trabajo, el 11 de junio pasado, después de examinar a un alumno que obtuvo el Doctorado
en el Colegio de 'México. Sucumbió como los grandes generales, en el campo de batalla.
La presencia en sus funerales del Ministro de Educación Lic. Agustín Yáñez, significa
simbólicamente el homenaje de nuestra Patria a este prominente intelectual. La tierra
mexicana recogió amorosamente su cuerpo y México ya había recogido su obra cultural.
Ya se ha dicho, que el águila no es originaria de la roca donde nace, sino del infinito
donde vuela. Nació José Gaos en tierra hispana, pero es nuestro, auténticamente nuestro
porque aquí vivió, enseñó y murió.
A Monterrey vino en dos ocasiones, en 1939 y 1940, durante la Administración Municipal que encabezó el Profesor Manuel Flores. Después lo invitó la Escuela de Verano
de nuestra Universidad, donde sustentó Conferencias con un desbordante éxito, que nadie ha tenido.
¡ Descanse en paz, para siempre, el ilustre maestro José Caos, gloria del pensamiento
de España y de México!

SOCIOLOGIA DEL PODER

EL AMERITADO MAESTRO UNIVERSITARIO Doctor Lucio Mendieta y Núñez, acaba de dar
a la luz pública otro libro más que se agrega a su fructífera labor de investigador y tratadista, bajo el rubro de "Sociologla del poder''. Pulcramente editado por el Instituto de
Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México el Maestro
Mendieta y Núñez estudia en esta ocasión el fenómeno del Poder, al que co:isidera como
de capital importancia en las sociedades humanas. Así, nos dice, la historia de todos
los países del mundo gira en torno de las relaciones sociales de Poder, de las que se derivan
lo mismo la grandeza que la miseria de los pueblos.
Después de la Introducción, en la que el maestro Lucio Mendieta y Núñez presenta el
por qué de la existencia de este fenómeno y de su naturaleza, se refiere a su definición.
En el capítulo I, trata precisamente de esta definición; en el capítulo II, estudia El Origen Y la Evoluci6n del Poder. En el III, la Lucha por ei Poder; en el IV, la Concentraci6n
del Poder; en el V, Las Diversas Clases del Poder; en el VI, la Legitimaci6n del Poder;
en el VII, el Poder y el Estado; en el VIII, La Burocracia como Poder; en el IX, Las
Diversas Clases de Ejército; en el XII, El Poder Militar; en el XIII, El Poder como
Complejo Social; en el XIV, Las Estrategias del Poder; en el XVI, Las Tácticas del Poder; en el XVIII, La Conquista del Poder; en el XlX, la Pérdida del Poder; en el XX,
Los Mitos del Poder, y, por último, en el XXI, el Poder, un Mal Necesario.
He aquí, en breves lineamientos, el contenido de los muy bien elaborados capítulos de
que está compuesta esta obra, ciertamente original, no sólo por el tema a estudio, sino
por el nuevo ángulo de enfoque que recibe el Poder, el que ha sido motivo de especulaciones por diversos filósofos, tratadistas y estudiosos en general, obra que una vez más
pone de manifiesto la inteligente y valiosa contribución del maestro Mendieta y Núñez
a la cultura de México, especialmente en el campo de la Sociología.
LIC. ALBERTO GARCÍA GÓMEZ

RENÉ CuÉLLAR BERNAL. Tlaxcala a Través de los Siglos. Prólogo de SALVADOR
Novo. B. Costa-Amic, Editor. México,
1968, 274 pp.
RENÉ CuÉLLAR BERNAL, Licenciado en
Ciencias Diplomáticas, catedrático, perlo-

782

dista e historiador, ha experimentado el
goce de la paternidad de la obra Tlaxcala
a Través de los Siglos, recién nacida en la
Editorial B. Costa-Amic. Padrino de bautizo lo ha sido Salvador Novo. Desde su
refugio sagrado en Coyohuacan dedicó
esta opinión a su altijada: "La extensa bi-

783

�bliografía consultada por el joven autot
del libro da fe de la serena solidez de la~
investigaciones que vertebran la realización, cabalmente cumplida, de su empeño de dar al fenómeno de la historia del
pueblo tlaxcalteca la esclarecida conti-nuidad que resume en catorce documentos y claramente expuestos capítulos".
Participa la feliz nueva al público el Boletín Bibliográfico Mexicano correspondiente a enero-febrero de 1969 que edita
la librería de Porrúa Hermanos.
Desde los idos tiempos de Berna! Díaz
del Castillo hasta la fecha se ha escrito
mucho sobre Tlaxcala. Cronistas, historiadores, bibliógrafos, artistas, eruditos, etc.,
han aportado capítulos aislados que nunca formaron un todo. Cuéllar Bernal se
echó a cuestas la tarea de unir el material disperso con hilo cronológico y devoción de entrega a su tierra natal, para valorar el contenido de las 274 páginas que
forman la obra, hace falta sufrir alguna
vez el suplicio paciente de la investigación.
Al tocar la hipótesis sobre el origen del
hombre americano salta la discutida Atlántida y con ella, un hecho que conduce a
reflexionar: las pintaderas o sellos de barro toltecas y aztecas son iguales, en muchos casos, a otros similares encontrados
en las islas Canarias, lugar donde se supone que se iniciaba el continente citado
por Platón.
Los primeros habitantes del actual territorio de Tlaxcala fueron los olmecas denominados también xicalancas que fundaron las poblaciones de Cacaxtla, Mixco,
Xochitecatl, Tenanyecac, Xiloxochitla y
Xocoyucan. Al arribo de los chichimecas
o tlaxcaltecas, una de las siete tribus
nahuatlacas, los olmecas, fueron expulsados y sus poblaciones ocupadas por los
arribistas conquistadores.
La forma de gobierno de la nación tlaxcalteca fue el de una república dividida en
cuatro señoríos gobernados cada uno por
un tecutlato o senador, funcionario autónomo dentro de sus dominios que acordaba

784

con los restantes cuando la naturaleza del
asunto afectaba al pueblo en general.
De que fueron un pueblo ilustre lo
prueba el hecho de haber triunfado en un
certamen poético a que convocó el reino
de Texcoco durante el gobierno de Netzahualcóyotl. Manejaron el idioma náhuatl
con elegancia y corrección, distinguiéndose por ello de las demás naciones del mismo tronco.
Cuéllar Berna! se extiende ron minuciosidad en los diversos aspectos que atañen
a la cultura tlaxcalteca: religión, comercio, esclavitud, la familia, educación, oratoria, música, danza, etc. Entre los detalles
curiosos afirma que el matrimonio era
obligatorio al llegar a los 22 años de edad.
Quien se resistía a cumplirlo era trasquilado. Fueron excelentes actores y se guarda memoria del "auto" de Adán y Eva representado en lengua náhuatl el día de
Corpus de 1538. Motolinía lo descubrió
diciendo que era "un primor de colorido
y de ingenua gracia".
Viene la conquista y con ella el estigma
que muchos historiadores arrojan sobre los
tlaxcal tecas calificándolos de traidores por
haberse aliado a Cortés. Salvador Chávez
Hayhoe en su Historia Sociol6gica de México, citada por Cuéllar Bernal, asienta
que: "fue la consecuencia de un estado
político-social muy característico del momento en que llegaron los españoles".
Después de vencer a duras penas a las
huestes de Xicoténcatl, Cortés se cuidó
mucho de dar a Tlaxcala el trato de pueblo vencido. Esta conducta diplomática
no observada por el conquistador con nación alguna, Je valió una alianza nunca
deshecha.
A extramuros de la ciudad de Tlaxcala
se yerguen las ruinas de la ermita de San
Buenaventura, gemela en sitio y construcción, de los trece bergantines que sirvieron para el asedio de Tenochtitlán. El
proveedor de la madera utilizada fue el
capitán Texinqui y los encargados de dirigir el transporte hasta Texcoco de los

pequeños navíos fueron los de igual rango
Teotepil, Chichimecatl y Acxotecatl.
Los tlaxcaltecas se desplazaron por todos los rumbos de México, Centro, Sur
América y las Filipinas, en unión de los
españoles. Parte de Sal tillo, Parras y otros
núcleos de Zacatecas, San Luis Potosí y
Nuevo León fueron poblados por ellos.
Don Crisanto Cuéllar Abarca, padre dei
Lic. Cuéllar Berna!, asegura que los tlaxcaltecas llevaron a Saltillo "sus pequeñas
industrias, entre ellas los sarapes polícromos que mejorados allá, se han convertido
en los famosos sarapes de Saltillo".
La colonia se desborda en joyas arquitectónicas religiosas como los conventos, monasterios e iglesias de San Francisco, Topoyanco, Atlihuetzia, Hueyotlipan, Calpulalpan, San Juan Totolac, Ocotlán, etc.
El hambre originó motines como el de
1692. Diversos acontecimientos originaron
la decadencia de lo que antes fuera próspera tierra.
Vicente Gómez, Antonio Guerrero y
Antonio Arroyo son tres de los insurgentes tlaxcaltecas que mayor combatividad
ofrecieron a los realistas. El Domingo de
Ramos, 16 de abril de 1821, Nicolás Bravo hizo su entrada triunfal a la plaza nunca tomada de Tlaxeala.
A raíz del derrumbamiento del imperio
iturbidista la provincia de Tlaxcala representada por su jefe político don José
Joaquín de las Piedras inició gestiones
para que el antiguo territorio alcanzase la
categoría de Estado. La entonces reducida
extensión geográfica, más intereses bastardos de comerciantes, ricos hacendados y
ganaderos y el peregrino argumento de
que era necesario "disgregar a Tlaxcala
porque ésta había apoyado a los conquistadores españoles", impidió durante muchos
años que se realizara tan justa aspiración.
Incluso llegó a proponerse su anexión al
Estado de Puebla. Por decreto del 18 de
noviembre de 1824 fue declarada territorio y hasta el 9 de diciembre de 1856 pu-

do alcanzar el rango de Estado Libre y Soberano.
Durante la invasión norteamericana los
tlaxcaltecas combatieron heroicamente al
mando del general Nicolás Bravo y de los
coroneles Ignacio Ormachea y Felipe Santiago Xicoténcatl. Este último sucumbió
con estoicismo después de que su Batallón
de San Bias fue aniquilado.
Al estallar la Guerra de Reforma, ni el
Congreso del Estado ni la guarnición militar aceptaron el golpe de Comonfort. El
guerrillero Antonio Carbajal, originario de
Apetatitlán, derrotó numerosas ocasiones
y trajo eternamente en jaque a los conservadores hasta el triunfo de Ualpulalpan.
Este caudillo y sus paisanos los generales
Antonio Rodríguez Bocarda, Doroteo León
y otros muchos jefes, oficiales y soldados,
batieron más tarde a los franceses y contribuyeron al derrumbe del segundo imperio.
El gobernante vitalicio impuesto por el
porfiriato fue el coronel Próspero Cahuantzi, indígena de raza pura que ejerció
el poder del 15 de enero de 1885 al 2 de
junio de 1911. Su administración positiva
en contados aspectos se vio opacada por
el terror que desplegó desde 1905 para
aplastar el descontento contra la dictadura. Juan Cuamatzi, fusilado el 26 de febrero de 1911, fue el más destacado luchador maderista.
Discrepo del autor cuando dice en su
Introducción: "No pretendo escribir la
historia de Tlaxcala, pues eso me sería realmente imposible''. El Lic. Cuéllar Bernal
ha realizado lo imposible: una historia
muy completa de Tlaxcala que merece el
reconocimiento fervoroso no sólo de sus
conterráneos, sino de todos los mexicanos.
HuMBERTO BuENTELLO CHAPA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística.

785
Hj()

�Iswao VIZCAYA ÜANAU:s. Los Origenes de la lndustrializaci6n de Monterrey
(1867-1920). Publicaciones del Instituto
Tecnológico y de Estudios Superiores de
Monterrey. Serie: Historia, Núm. 9. Prólogo: Luis Asnv V. Primera Edición,
1969, pp. 188.
Poco TIEMPO DESPUÉS de haber aparecido
su obra: "lnuasión de los Indios Bárbaros
al Noreste de México", el hlstoriador Isidro Vizcaya Canales ofrece ahora "Los
Origenes de la lndustrializaci6n de Monterrey".
R~sponde el libro con sereno juicio a
una mterrogante que suelen hacerse y hacemos quienes viven fuera de nosotros a
la que siempre contestamos con excesivo
orgullo localista pero sin bases firmes: ¿ a
qué se debe la industrialización de Monterrey? Tres preguntas que el autor se hace.ª sí mismo y satisface a mitad del trabaJo, ~omplementan el valioso contenido
del llllsmo: ¿ qué fue lo que provocó la
repentina indwtrialización de la ciudad?
¿ por qué ocurrió el fenómeno precisamente del año 1890 en adelante y no antes 0
después? ¿ puede dane cuenta del desarrollo de la industria regiomontana en función de una sola causa como frecuentemente lo pretenden ciertas explicaciones
simplistas?
Todo hecho histórico -y la indwtrialización de Monterrey lo es- obedece a una
trinidad de factores vinculados irremediablemente unos con otros, que se subdividen
a su vez: hombre, medio 'Y circunstancias.
Soslayar cualquiera de los dos últimos en
favor del primero es hacerle a la antihistoria. Mientras las condiciones de la naturaleza no cambien, el hombre seguirá
actuando según el medio y de acuerdo con
las circunstancias.
El apacible y buc6lico Nuevo Reyno de
Le6n y su metrópoli, 'Monterrey, vivieron
durante la Colonia de la agricultura y la
cría de ganado. La minería fue un chispazo de bonanza que tuvo la duración de

un aerolito. El medio natural que favoreció
las primeras debe haber variado con los
siglos porque de las descripciones de ayer
a la realidad de hoy existe enorme diferencia.
En 1753 Monterrey contaba apenas con
3,334 habitantes. Cincuenta años más tarde - n 1803- aument6 de población en
un 189%, es decir, tenia 6,412. Un siglo
d~pués -l853-, contado a partir de la
pnmera fecha, el ascenso fue de 803%,
26,795 habitantes· Para 1900 f ueron
72,963 Y en 1910, 86,294. En un lapso
de 15 7 años la ciudad aument6 en 82 960.
un promedio de 528 anuales. Esto, si~ em'.
bargo, no es signo inconfundible de progreso ya que las poblaciones crecen muchas veces por inercia. Monterrey anduvo
algún tiempo dando tumbos hasta asentar
su posición definitivamente. En 1891 ocupa~ el octavo lugar entre las ciudades
mCXIcanas, en unión de San Luis Potosi.
En 1895 subió al quinto mientras San Lui
lo hacía al cuarto. En 1900 obtuvo el cuar~
to sobrepasando a su competidor y en
1910 volvió a caer al quinto.
. Durante los primeros cincuenta años del
siglo pasado Nuevo León produjo y exportó productos agrícolas en gran escala.
~ 1850 a 1880 Monterrey se convirtió en
importante eje comercial que se apoyaba
en el puerto de Matamoros para dar salida
y entrada a numerosos efectos. La guerra
norteamericana de secesi6n contribuyó al
auge mercantil ya que el algodón confederado salía a través de México y los sureños reciblan por el mismo conducto todo
10 que necesitaban. Terminada la contienda el comercio empezó a declinar y la llegada del ferrocarril deshizo el binomio
Monteney-Matamol'OI. Lejos de acrecentar la potencia mercantil de la ciudad este
medio de transporte, al unir los centros de
consumo que se abastecían en Monterrey
con otras poblaciones, esparció la corriente de compradores por otros rumbos. El
excesivo rigorismo de la corporación fiscal

denominada "contrarresguardo", aument6
los ingresos' del gobierno federal por concepto de ingresos aduanales, pero asestó un
golpe de muerte a la economía de muchos
pueblos tributarios de Monterrey que vivían del contrabando. La crisis económica
empezó a manifestarse y alcanro su período
crítico en 1885 obligando a muchos de sus
habitantes a emigrar.
Fue entonces cuando las circunstancias
plantearon la gran disyuntiva: ¿debería
seguir siendo Monterrey un centro distribuidor de productos de importación para
la zona norte del país, o debería convertirse en un centro indwtrial? La opinión
general se inclinó por lo segundo. El informe rendido por el gobernador Lázaro Garza Ayala en 1889•selló el caso. Dijo en él:
"Floreció el comercio en un tiempo no
lejano, de que se conserva tradición. Fue
bonanza efímera, que acaso no vuelva ya,
porque se debió a la concurrencia de causas excepcionales".
Del comercio, ahora agonizante, salieron
los capitales y los invenionistas que iniciaron la industrialización de Monterrey:
Isaac Garza, Francisco G. Sada, Manuel
Cantú Treviño, Valentín Rivera, José A.
Muguerza, Mariano Hernández, Patricio y
Daniel Milmo, los hermanos Maíz, Francisco Armcndaiz, Tomás Mendirichaga y
José Calderón. La mano de obra necesaria
para la eficaz marcha de .)as fábricas la
proporcionó el artesanado competente y
con experiencia que provino de la pequeña
industria.
El ingeniero Vizcaya Canales sitúa el
período que denomina de "la gran industria" de 1890 a 1910. Una cervecería y
una fundición de corta vida fueron el preludio de las dos factorías que con carácter permanente vinieron después. De 1890
. a julio de 1892 ya se contaban 14 grandes
fábricas cuya invenión en conjunto ascendia al millón y medio de pesos y daban
trabajo a ocho centenas de obreros. El establecimiento en 1854 de la fábrica de hi-

lados y tejidos "La Fama" no marca el
arranque de nuestra vida industrial. Fue
un hecho aislado que como acertadamente
dice don Isidro: "no desencadenó el establecimiento de otras" ni siquiera dentro
de la misma rama. Tampoco pueden aceptane como antecedentes industriales las
artesanías que en Monterrey, como en el
resto del país, privaron hasta el segundo
tercio del siglo XIX.
Vizcaya Canales apunta once factores
responsables de la indwtrialización de
Monterrey: cuatro de carácter externo y
siete de carácter interno. Los expone con
meridiana claridad, los analiza sin apasionamiento localista y al rodearlos de una
descripción que abarca todos los aspectos
materiales y culturales del medio para mejor comprensión del fenómeno, convence
como investigador y ahuyenta a la critica
malintencionada. A la exención de unpuestos gubernamentales la califica de
"factor psicológico importante" porque fue
señuelo de buena voluntad para atraer al
invenionista. En realidad la tributaci6n
local era leve.
Lástima grande que de esta obra indispensable de consulta y única en su género,
no se hayan tirado más de 500 ejemplares.
PitoFR. HullBERTO

BuENTELLO CHAPA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Ceografia y Estadistica.

GARCÍA DE D1E00, V1cENTE. Diccionario de
Voces Naturales. Edit. Aguilar, 1968, pp.

XV+ 723.
DE VEaDADERO PRODIOIO de investigación,
en donde cariño y sabidur!a son las constantes, es como s~ podría calificar al Diccionario d, Voces Naturales del eminente
romanista don V~ente García de Diego,
que la Editorial Aguilar ha lanzado a la
luz pública.

787
786

�lo que Sé cree patrimonio es obra propia
de los que se consideran herederos suyos".
Un poco más adelante García de Diego
profundiza en el origen del lenguaje y
apoyándose en el Génesis, en el Cratilo
platónico y en Renan llega a la afirmación
de que "los movimientos y sonidos de su
boca ( del hombre) le sirvieron de modelo
para comprender y representar movimientos y sonidos externos, sintiendo una relación de su pronunciación con las voces y
ruidos extraños ... El hombre oyó vocales
y consonantes semejantes a las suyas en las
voces de los animales y de las cosas y vio
fácil interpretar con su propio sistema de
ktras la vida de los seres animados que
veía en su contorno".
Analiza nuestro autor en este apartado
el "simbolismo literal" haciendo notar que
la aplicación del sistema simbólico en forma ciega ha traído consecuencias desastrosas, desacreditando al mismo simbolismo.
Sin embargo, de mayor trascendencia, es
el estudio -prácticamente ~xhaustivoque hace de la "Onomatopeya" ya que fsta srrá fundamentalmente la base de su
diccionario.
Dice Vicente García de Diego: "La onomatopeya no es exactamente una simple
imitación de los sonidos naturales, sino la
conversión de éstos en palabras con una
alfabetización de los sonidos naturales ajustados al alfabeto de cada idioma" y más
adelante, concluyendo: "Onomatopeya es
toda palabra que se formó imitando un
mente humana''.
sonido, sea sentida o insentida por la maPor otra parte, al enfrentar la etimología
sa de los hablantes".
patrimonial a la natural, apunta nuestro
Entre los diversos aspectos de la onoautor a la solución de uno de los problematopeya resalta una primaria distinción
en la "Onomatopeya Simbólica" la cual
mas serios rn las investigaciones lingüísti"intenta representar, no ruidos o sonidos,
cas: el campo indoeuropeo, el cual se verá
sino sensaciones múltiples y hasta percepdrsaloj:ido -con rste nuevo enfoque- de
ciones afectivas".
elementos que se han supuesto patrimoAsí mismo destaca nuestro autor la seniales de tal manera que "el supuesto imrie de onomatopeyas oscurecidas o desvirperio indoeuropeo, real y a la vez fantastuadas por el natural cambio de la lengua,
mal, tendrá que admitir que gran parte de

El Diccionario está presidido por un
estudio serio del Lenguaje Natural, acaso
uno de los pocos trabajos que sobre el tema
se han publicado en el campo de la lingiiística. Y esto -dice García de Diego"no... por desconocimiento, sino probablemente por la Jabialidad de su material
y por la desestimación de su importancia".
Lingüistas señeros, como el propio Fcrdinand de Saussure, el maestro ginebrino,
l1an lanzado su anatema en contra de esto
que tal vez constituya una importante parte de h realidad de la lengua.
Dice García de Diego: "Ha contribuido a detener la marcha a fondo de la nueva
investigación el sentido de aventura que
veían rn ella los sabios y prudentes maestros de b. etimología románica e indoeuropea. no bien percatados de que la etimología natural ofrece firmes principios y de
que la etimología indoruropea carecía de
firmeza al indagar la genealogía de una
masa ingente de voces sin genealogía, como
son las naturales".
Parte el estudio liminar del Diccionario
de una definición y centramiento del Jlamado Lenguaje Natural que es "historia
viva de 1:1 hum3nidad; pero además, es historia más gráfica y expresiva que b. historia de las lenguas heredadas, y, por añadidura, es más amplio, porque es el idioma
común de la humanidad" ya que "frente a
hs divis:ones étnicas de las raz1s y patrias
l'1 lrnguaje natural descubre una comunidad universal de la psicología y de la

788

ya que éstas son naturales en su origen mas
heredadas por el habla común Y con el
transcurrir del tiempo dejan de' ser inmunes a la fonética. Esta natural mutación
puede acabar Y de hecho acaba con el
bvalor onomatopéyico de las voces. s·m cmargo un poco más adelante afirma: "La
ley de la resistencia no es falsa, porque
la on_omatopeya sólo cae en la evolución
f~nétJca cuando deja de ser onomatopeya
viva en la conciencia popular y se ha borrado la idea de su formación".
Finalmente, en este apretado estudio
h~ce una clasificación -en función de s~
ongen- de las onomatopeyas y así: onomatopeyas de voces de los animales de
ruidos de las personas, de ruidos d~ las
cosas.
~tro apartado del estudio liminar está
d,ed1cado .ª la interjección, a la cual Garc1a de Diego no dedica mucha atención
para luego finalizar su estudio con tr~
grupos: Voces de trato a las pe111onas, Voces de trato a los animales y Voces infantiles, en donde destaca por su acuciosidad
el segundo grupo: Voces de trato a los
animales. ESte grupo, nuestro autor lo subdivide en varias categorías tales como:
De las voces que ellos emiten, De fonemas
breves inventados, De los nombres que
ellos tienen, De los adverbios de lugar-;-ñ'e
Verbos en imperativo, Voces para llamar
a cada especie de animales, etc., etc.

Y ya con toda esta serie de indicacione~,
nuestro autor da comienzo al Diccionario
propiamente dicho, en el orden alfabético
acoStumbrado, pero haciendo anotaciones
de gran valía para cada una de las voces
constatadas y en infinidad de ocasiones remitiendo a multitud de lenguas en donde
aquella vm; tiene sus asientos.
Está, pues, ante nuestra vista una obra
de inmenso valor Y de verdadera consistencia científica.
RICARDO

ALA:-.ís G.

ALEJAND~O DE HUMBOLDT. (1769-1969).
lnter Nauones. Bad Godesberg 1969
181.
'
' pp.
lNTER NATIONES, conmemorando el segundo centenario del nacimiento de Alexande~ von Humboldt, ha publicado un
maravilloso volumen que contiene cuatro
apar~'\dos. Los dos primeros con sendos
estudios de los investigadores Adolf ~f .
Alº h
nqe~
~1c y Cedric Hentschel, dedicados c·l
pnmcr~ a una extraordinaria biografía del
naturalista
.. , alemán, y el scgundo a una
exposi_oon muy centrada y parca de la obra
del mismo. El terC'er apartado nos presenta las Cartas de Viaje de Alejandro de
~umboldt Y el cuarto, las tablas cronológica~, notas, bibliografía y una pequeña
rescna de la Fundación Ale:tander von
Humboldt.
Nuestro propósito en la presente reseña
es ocuparnos exclusivamente del tstudio

del Sr. Meyer-Abich por las naturales limitaciones de espacio.

Es interesante notar cómo en rl señero
estudio de Adolf Meyer-Abich destaca la
particular querencia de América por Hum.
~oldt. Dice: "Dentro de la historia cspintual alemana continúa simdo ( von Humboldt) el mayor naturalista de la época
de Goethe. A la vez, es el último letrado
universal en el campo de las ciencias n;iturales que dominó a la perfección los resultados alcanzados por éstas en aquel entonces, no sólo en sus ideas y teorías generales sino hasta en sus últimos detalles.
Alejandro de Humboldt signific.,. rmpero
,
'
mcomparablementc más dentro de la vida
espiritual amrricana: allí continí1a siendo
una tradición viva e in[)uyente hasta nuestros dias'".
Esta particular querencia se ohsrn:a fácilmente cuando se palpan Ja multitud de
monumentos conmemorativos regados en
América, los topónimos humboldtianos
etc.
'

.

El punto de partida del señor Meyer-

789

�Abich es la afirmación de que vida y obra
deben considerarse como unidad indisoluble en el caso de Humboldt, ya que éste,
por dos causas llega a dicha fusión: en primer lugar por tener una independencia
económica absoluta y en segundo lugar
porque la gran obra de su vida fue el
viaje de investigación por América.
La vida de Alexander von Humboldt,
dice Meyer-Abich, tiene tres etapas fundamentales: la primera, época de preparación del viaje de investigación a América, que comprende tres decenios; la segunda, el viaje mismo con duración de
cinco años; y la tercera, época de valoración de los resultados del viaje, que llena los cuatro y medio decenios restantes
de la vida de Humboldt.
El estudio de 'Meyel'-Abich, pues, está
dividido en estas tres etapas, cada una de
ellas correspondiendo a una parte del mismo. La primera parte titulada "Familia,
educación, profesión y preparación del
viaje" nos hace recorrer los años de juventud de Alexander, en donde cabe destacar
fundamentalmente su período universitario
donde cobrará su inclinación hacia los estudios de la naturaleza. Fue en Berlin
donde Humboldt conoce al botánico Karl
Ludwig Willdenow quien tanto influiría
sobre él.
Posteriormente, en Gotinga recibirá el
influjo de otro cicntííico ilustre, el médico
y zoólogo Johann F. Blumenbach, quien le
inicia en el interés por los viajes de investigación.
En el año de 1791, en Berlín de nueva
cuenta, Alexander decide su futuro inmediato, el estudio de la Administración de
Minas. Estudio que tanta importancia tendría durante su estancia en México. Von
Humboldt se inscribe en la Academia de
Minas de Freiberg. Continúa el Sr. Meyer•
Abich centrando datos para la formación
de Humboldt. Hace notar cómo para 1792,
Alexandcr perteneda ya al Departamento
de Minas de Prusia y que para 1796 era

790

ya Primer Consejero de Minas, puesto inmediatamente inferior al de 'Ministro de
Minas de Prusia.
Sin embargo, la carrera politico-administrativa no le seduce. En su mente ya palpita el Viaje de Investigación, el cual es
madurado y puesto en marcha a la muerte
de su madre. El 19 de noviembre de 1796
renuncia a su puesto y pone su empeño en
la idea.
Es importante resaltar el influjo de
Goethe sobre Alexander, sobre todo en lo
que concierne al pensamiento morfológico
sobre la Naturaleza. Dice Meyer-Abich:
"Unicamente en base a la morfología de
las plantas de Goethe fue posible la Historia de las Plantas de Humboldt".
A finales de abril de 1798, en plenos
preparativos, estando en París conoce
Humboldt a Aimé Goujaud Bonpland, joven botánico francés quien será su acompañante en el importante viaje a América.
"Bonpland fue infinitamente más que un
asistente; él fue para Humboldt, precisamente, el amigo absolutamente leal y un
cientííico de la misma categoría".
De París a España y de allí el inicio de
su viaje por América. La segunda parte
del estudio de Meyer-Abich se dedica a
seguir a Humboldt en su gran aventura de
investigación. El viaje lo divide en tres
etapas: la primera, el viaje del Orinoco
(estadía en Venezuela) que dura un año
y medio; la segunda, el viaje intermedio
(Cuba, Colombia, Ecuador y Perú) con
una duración de dos años; la tercera, 8U
estancia en México y la culminación de
sus investigaciones para luego salir de
América por Filadelfia hacia Europa. Eta•
pa, esta última, que comprende un lapso
de un año y cuatro meses más.
El viaje tenía como propósito "servirle
para pintar el cuadro natural cósmico de
la tierra y sus estructuras".
La tercera parte, titulada por MeycrAbich "El tiempo de la cosecha y plenitud" nos lanza a la tercera etapa de la

vida de Humboldt, cuando ya de vuelta a
Euro~ empieza por estudiar el material
~opilado para culminar con la publica.
oon de su magna obra, su período de dece~ón, su intento de volver a México para siempre, su viaje por Rusia&gt;· su Muerte
Destaca el señor Meyer-Abich en es~
última parte el influjo grande que ejerce
Alexander von Humboldt sobre sw coetáneos. •Influjo
que no se reduce a la Slmp
, 1e
•
ex~os1oón de su personalidad, sino a su
calidad de mecenas. Menciona el autor entre 0 ~ a Justus von Liebig, fundador de
1~ quuruca moderna en Alemania; Heinnch Brugsch, egiptólogo muy destacado.
la expedición panameña de Moritz Wag~
ner; el Zoólogo H. C. K. Burmeister quien
por iniciativa de Humboldt va a radicar a
la Argentina, fundando el Museo de Ciencias Naturales.
El estudio de Adol( Meyer-Abich concluye con una meditación sobre el Cosmos
Humboldtiano, el cual es uno de "los cuadros totales
del mundo· · •" que "s6lo pue.
den pintarse para períodos determinados
acabados en sí, de la historia del espíriU:
que se representa en ello,"
Es pues digna de menci6n la labor desarrollada por lnter Nationes al presentar
al lector hispanohablante obras que como
la reseñada ahora, dejan una huell~ en el
espíritu y abren caminos para el conocimiento.
Br.RTIIA AURORA SÁSCHU DE LA GARZA
FuENT~s, CARLOS. La nueva novela hispanoamer,cana. Cuadernos de Joaquín Mortiz/4 Ed., Joaquín Mortiz, México, 1969.

l. T. E. S.M.
"E s YA UNA COSTUMBRE sacrosanta - que
por ningún motivo deseo violar- iniciar
toda reflexión sobre la novela latinoamericana con la cita de un famoso lugar común
de Luis Alberto Sánchez: 'Latinoamérica
novela sin novelistas' " ... Con estas líneas',

e?1pieza Carlos Fuentes su pequeño estudio sobre la novela hispanoamericana con.
t~mporánea, donde, por principio, no hace
smo dar una visión muy general de la nov~la tanto indigenista como de la revolu.
c1ón. Posteriormente, en el apartado: Un
N_~evo _Lenguaje, nos muestra una ligera
visi~n lingüíStiCo-cstructural. El nuevo lenguaJ~ empleado por los escritores hispano.
amencanos; en función de estructura· d
•
,
' e
smcronia y diacronía.

"Nu~stra _literatura es verdaderamente
revoluc1?nana en cuanto le niega al orden
establecido el 16áco que éste quisiera Y
le ~pone el lenguaje de la alarma, la renovaoón, el desorden y el humor. El lenguaje,
en suma, de la ambigüedad: de la plurali.
dad. de significados, de la constelación de
alusiones: de la apertura. ( ... )
"Los latinoamericanos -diría ampliando un acierto de Octavio Paz- son hoy
contemporáneos de todos los hombres. y
p~eden, contradictoria, justa y hasta trá.
gicamente, ser universales escribiendo con
el le_nguaje de los hombres de Perú, Argenb~ o México. Porque, vencida la universalidad
t
. ficticia de ciertas razas, o·eras
c1ases, ciertas banderas, ciertas naciones
el escritor y el hombre advierten su comú~
generación de las estructuras universales
del lenguaje".
Indudablemente que la visión de Fuentes en este apartado no es errónea pero sí
bastante sistemática y lacónica. H'ay ac1er.
'. '
tos e~ sus juicios; pero falta profundidad
esenoa.
'
Son varios los escritores a los que el au.
tor mexicano hace referencia: Vargas Llosa, García Márquez, Cortázar, y agl'ega uno
más, español; Goytisolo. En realidad
trata de estudiar a esos autores partiend~
de lo que ya citábamos antes: de lenguaje
Y estructura, pero sucede, que dentro de
todo esto, Carlos Fuentes se inclina demasiado hacia lo político; el aspecto literario
es mero aparato. Es decir, que lo poco que
puede apuntarnos sobre el valor literario

791

�en los autores mencionados, no es nada
nuevo. No descubre un solo aspecto original. Simple y sencillamente todo es una
repetición de lo que ya dijo Luis Jlarss,
en su libro: Los Nuestros; publicado en
1966 por la editorial sudamericana.
En mi opinión, creo que no hay, hasta
la fecha, otro estudio sobre novelística hispanoamericana que pueda superarlo. Ojalá que Fuentes valore más conscientemente
el fenómeno hispanoamericano, o que lo
estudie más en relación con estructura; sin
apasionamientos de otro tipo. Es imperdonable, que un autor como él publique estudios tan mediocres. Pero claro está, que
lo último de su producción literaria ha
estado a la par.
El bosquejo de Fuentes, sobre la nueva
narrativa, no es nada sorprendente ni original. Ni siquiera como bosquejo se le puede juzgar, es bastante general y sin mesura.
Para terminar, sólo quisiera aclarar, que
lo más interesante del librito de Carlos
Fuentes, es el enfoque hacia lenguaje y
estructura: el escuálido enfoque lingüístico-estructural. Creo que este solo aspecto
puede darle para otro cuadernito de cien
páginas; con la seguridad absoluta de que
Mortiz se lo publicará ipso facto, y que
puede ser, de hecho, más importante para
los estudiosos de la literatura.
FIDEL CHÁVEZ

P.

l. T. E.S. M.
TARJO, FRANCISCO. Una violeta de más.
Ed., Joaquín Mortiz, S. A., México, diciembre, 1968.
DEsruÉs DE VARIOS años de mudo misterio, ha aparecido a la venta un nuevo libro de Tario: Un'a violeta de más; libro
de cuentos, catalogados de fantásticos.
Podríamos preguntarnos si la esencia
del libro es lo sobrenatural, el misterio, o
lo fantástico. Pero nada y todo responde a
la vez. El cuento fantástico para Tario es

792

una visión personalísima, tan personal, que
no nos causa la misma impresión que al
leer cualquier otro autor de cuentos fantásticos, p. ej., en los cuentos de Borges
hay angustia; en los de Tario, intriga, misterio, sadismo algunas veces.
Desde el punto de vista de la unidad,
podemos decir, que aparentemente, son
relatos un tanto disparejos; sin embargo,
todos ellos conservan de alguna manera el
asombro; y algo más: conservan a Tario.
Los cuentos son él mismo y son problemática. Sus narraciones son fantásticas, pero poseen un elemento fantástico muy personal y característico; de aquí, que antes
hayamos dicho que sus cuentos son "problemática".
En total son diez y seis cuentos. En cada uno hay un enigma que nos lleva siempre al desconcierto final. Este desconcierto
final es un elemento que quizá nos pudiera servir de enlace en los relatos, y de algún modo darles sentido unitivo.
Dentro de ellos, sobresalen: El mico;
que no deja de sorprender con su rarísima
trama. Asesinato en do sostenido mayor,
donde a la visión fantástica se le puede
anotar la de un personaje desequilibrado
psicológicamente. En La mujer en el patio,
hay un interesante juego entre tiempo y
muerte. Ragú de ternera, impresiona y quizá hasta llega a causar náusea, tanto por
lo extremista como por lo detallado de la
situación planteada -el vegetariano que
se vuelve caníbal-. En Fuera de Programa, hay un bonito juego entre el símbolo,
el amor y lo fantástico.
El relato más trabajado es el final: Entre tus dedos helados; realidad, sueño,
irrealidad, problemática sexual. .. ; Indos
estos elementos y nada es el último cuento
de Tario. Hay un estupendo manejo de
situaciones, el paso del sueño a lo real, de
lo real a lo fantástico, de lo cierto a lo
incierto, a la duda, a la intriga. Una perfecta fusión de todos estos elementos está
en este último cuento fantástico.

En todos sentidos parece ser el cuento
más logrado; sin embargo, se puede hacer
notar la presencia de la muerte en cada
relato -esto también puede verse en función de unidad.
La muerte para el autor es problemática. Es obsesión, no la peculiar que el mexicano siente, sino otra muy particular y
personal.
Francisco Tario, en este nuevo libro, no
se aparta de su especial manera de escribir. Sus relatos son a veces complicados
pero tienen algo que atrae y emociona; algunas veces se deleita en detalles grotescos
que lo ponen en un plano algo sádico; algo
naturalista.
En Tario, hay problemática, hay enigma. Y lo que es más importante: originalidad en el relato. Es de los autores mexicanos que vale la pena leer, tanto por
su especial manera de presentar el elem1;_nto fantástico como por sus intrincados temas y situaciones, que tal vez, sean la pauta para conocer su enigmática personalidad.
FIDEL CHÁVEZ P.

lsRAEL CAvAzos GARZA, Catálogo y síntesis de los protocolos del Archivo Municipal
de Monter~ey, 1599-1700. Monterrey, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, 1966 ( serie de historia,
4), 350 pp.
EL INSTITUTO TECNOLÓG1co y de Estudios
Superiores de Monterrey ha iniciado desde hace varios años el trabajo de recopilar en microfilm un Fondo de Documentación para la historia del Noreste de México; esta labor se está complementando
con un conjunto de publicaciones que
abarcan algunos impresos referentes a esta
región, ya publicados pero difícilmente
accesibles para el investigador, y otros
hasta ahora inéditos. Aparte de esta clase
de publicaciones hay otras, que son gene-

ralmente índices de ramos o colecciones
de documentos del Archivo Municipal de
Monterrey.
La finalidad de estas ediciones es la de
presentar un testimonio de la situación que
vivía el Nuevo Reino de León -hoy estado
de Nuevo León- a finales de la época
colonial y principios del siglo XIX.
Un ejemplo de esta actividad cultural
es el libro que reseñamos; en éste, el autor
seleccionó y sintetizó la sección de protocolos del Archivo Municipal de Monterrey,
que consta de cuarenta y dos volúmenes y
que ab:i.rca desde el año de 1599 hasta el
año de 1825. Desgraciadamente este libro
no agota el ramo, sino que parte de 1599
y llega hasta principios del siglo XVIII,
esto es, que comprende sólo veinte y cinco
volúmenes (actualmente se trabaja en el
período que falta -1700 a 1725- y muy
pronto se publicará por la misma institución y el mismo autor) .
A través de este catálogo se advierte
un conjunto de problemas muy interesantes: por una parte se destacan los nombres
de los otorgantes, los motivos de los documentos, las autoridades ante quienes pasaron, los nombres de los testigos, los lugares y fechas en que los documentos fueron otorgados. Por otra parte -la más interesante-, se puede notar y palpar el
desarrollo económico de esta región, en
lo que se refiere a la agricultura, la ganadería y la minería. Al mismo tiempo, se
puede analizar la transformación de las
clases sociales a través de la colonización
de esta comarca, así como la élit11 territorial y gobernante.
Otro de los puntos que se pueden destacar en esta obra es la evolución de la
distribución de la tierra, la posición social
y política de los indígenas, esclavos, mestizos y castas; también se puede estudiar
en este trabajo cuáles eran las instituciones
políticas y religiosas, los cargos, los oficios
y las dignidades de esta comarca en el
período estudiado. En fin, se puede decir

793

�que se presenta una visión muy clara
-objetiva en lo que cabe serlo- del desarrollo socio-económico, político y religioso del Nuevo Reino de León en la época
en que se establecen los fundamentos del
gobierno español en estas fronteras que
se antojaban infinitas.
Este manuscrito, está complementado
por índices de actos, geográficos, onomásticos, de cargos, de oficios, dignidades,
instituciones, castas y naciones -todos
hechos por la profesora Lilia Villanueva
de Cavazos Garza-, trabajo que facilita
de una manera insubstituible el manejo de
estos documentos.
Este libro marca -por lo menos en la
provincia- un nuevo derrotero en la investigación histórica, ya que se olvida del
individuo legendario y se presenta un conjunto de hechos escuetos, pero interesantes que nos señalan los cambios de una comunidad. Por otro lado, esta obra y la
institución que la patrocina presentan un
ejemplo que puede ser imitado en otras
partes de la república y que pueden crear
con el tiempo un conocimiento más real
de la historia de Méxi.co.
Por ANDRÉS MoNTEMAYOR HERNÁNDEZ
Centro de Investigaciones Económicas
delia U.N.L.

Luis GoNZÁLEZ, Pueblo en vilo, microhistoria de San José de Gracia. México, El
Colegio de México, 1968, 365 pp.
LA PARROQUIA o TENENCIA de San José
de Gracia se encuentra en el estado de
Michoacán. Su superficie es de doscientos
treinta y un kilómetros cuadrados, un poco mayor que los principados de Liechtenstein y Mónaco, la república de San
Marino y el Stato Della Cittá del Vaticano.
En esta parte de la república. . .
"nunca ha tenido lugar ningún hecho de
los que levantan polvareda más allá del

794

contorno de la comarca. No se ha dado
allí ninguna batalla de nota, ningún "tratado" entre beligerantes, ningún "plan
revolucionario". La comunidad josefina no
ha producido personalidades de estatura
nacional o estatal; nada de figuras sobresalientes en las armas, la política o las letras. No ha dado ningún fruto llamativo
ni ha sido sede de ningún hecho importante. Parece ser la insignificancia histórica
en toda su pureza, lo absolutamentt indigno de atención, la nulidad inmaculada;
tierras flacas, vida lenta y población sin
brillo. La pequeñez, pero la pequeñez tf-

pica".
Este es el marco de estudio; este es el
pueblo de Luis González, que con amor y
simpatía descubre en su terruño lo durable
y lo efímero, lo cotidiano y lo insólito, lo
material y lo espiritual.
El estudio abarca desde 1521 -año de
la conquista de los señorios occidentales
del Imperio Tarasco-- hasta el 9 de agosto de 1968 -día en donde se integra en
primer Ayuntamiento, pasando por la división de la hacienda de Cojumatlán y la
pintoresca fundación del pueblo: " ...Sería bueno ponerle nombre de un santo, pero la corte celestial estaba muy poblada.
Doña Refugito, la hermana del señor cura, dijo: 'Pónganle San José; hoy es 19
de marzo ( de 1888), día del patriarca José'. Todos estuvieron de acuerdo, y sepa
quién le agregó a San José el de Gracia ...
En esta obra se encuentra un poco de
todo: demografía y economía retrospectivas. Ciertos aspectos de la vida social como la familia, los grupos, las clases sociales, el trabajo, la ociosidad, la matonería,
el machismo, el alcoholismo y el folklore;
la vida política se presenta como una actitud antipolítica generalizada con ciertos matices de "coqueteo del pueblo con
la vida pública". Se mencionan las peripecias militares y se destaca en forma marcada el fenómeno religioso que ha sido el
eje de la existencia de San José de Gracia,

ya que " .. .los directores de comunidad
han sido casi siempre hombres de sotana,
y por ellos y la institución que representan,
los josefinos se han tirado a matar".

autor a través de las anécdotas y de los hechos comunes.

Todos estos temas están salpicados de
una tipicidad extraordinaria, representada
por personajes comunes, pero a la vez peculiares, como Doña Gertrudis, Don Juan
Chávez, el inventor; Don Andrés González, el fundador; el coronel cristero Anatolio Partida y muchos otros.
Este libro está escrito con una prosa narrativa -por poner una etiqueta- amena, picaresca y sarcástica, donde se presenta la evolución de un pueblo de la meseta mexicana en unión con los cambios
del país, llegando a mencionar que "A pesar de tantos como han llegado todavía se
vive al margen de la industria, la cibernética, el arte abstracto, el existencialismo,
el marxismo, el sicoanálisis, la neurosis, la
sicodelia, el racismo, el yoga, la filosofía
de Teilhard de Chardin, el muralismo mexicano, los tests, la energía nuclear, el surrealismo, la música concreta, los rebeldes
sin causa, la relatividad y demás formas
del humanismo contemporáneo".

Centro de Investigaciones Económicas
de la U. N. L.

Por la temática del estudio, por la problemática acordada, por el estilo en que
está escrita, la obra de Luis González
llena todos los requisitos para ser un excelente libro de historia. Sin embargo,
Pueblo en Vito va más allá, porque se pre-

senta por primera vez en México un estudio microhlstórico en donde los personajes
importantes se unen con los anónimos y
se entremezclan con las costumbres, las
creencias y los efectos sociales, económicos,
políticos y religiosos. Es decir, se presenta
la existencia de una aldea que a lo lejos
puede verse como rutinaria; en vn punto
intermedio puede ser vista como lenta,
pero mirada desde adentro es tan cambiante como el vivir regional, nacional o mundial, y esto nos lo marca continuamente el

Por ANDRÉS MoNTEMAYOR lliRNÁNDEZ

REYES, ALFONSO. Obras Completas, Vol.
XIX. Los poemas homéricos. La Ilíada.
La Afición a Grecia. Col. Letras Mexicanas. Fondo de Cultura Económica, México, 1968. Ilustraciones de Elvira Gascón.
441 páginas.
LA PUBLICACIÓN del volumen XIX de las
Obras Completas de Alfonso Reyes, largo
tiempo esperada por la ya extensa familia
de "reyistas", creemos que viene a completar la serie de obras de tema helénico,
que ocupó persistentemente a Alfonso Reyes durante una gran parte de su vida. Y
también creemos que este volumen representa, en forma excepcional, la cualidad
de ese helenismo, de esa Grecia interior e
ideal, geografía de maravilla y asombro,
que él habitó gozosamente desde las Tres
Electras hasta la última trabajosa versión
de los versos de la Ilíada. El testimonio
de "su" Grecia ocupa muchos cientos de
páginas en la serie de las Obras Completas;_ pero en éste, el testimonio es excepcional y altamente significativo, tal como
lo ha señalado su editor, Ernesto Mejía
Sánchez, en las palabras con que abre su
"Estudio Preliminar": "En este volumen
se pone a prueba el helenismo fundamental de Reyes". No se podían haber empleado palabras más precisas que éstas Y,
también, como el mismo editor señala, tenemos en este volumen a la mano los tres
aspectos básicos de la obra helenística de
A. R.: "La teoría, la historia y la práctica
( de R.) en el campo más acendrado de
sus múltiples vocaciones". La vocación a
Grecia, que A. R. la califica demasiado
modestamente de afición, es tema dominante en su obra y en sus intereses.

795

�En la noticia de la Filosofía Helenística,
A. R. echando mano de la modestia que
siempre lo caracterizó, se llamó "un especialista en universales" que, a mi modo de
ver, es la frase que mejor expresa su vocación humanística, ya que la ejerció apasionadamente sobre la universalidad del legado helénico que, en definitiva y afortunadamente, forma la sustancia de nuestra cultura. Señalé en 1960, en una conferencia de homenaje a A. R. que "una
auténtica vocación humanística es algo
más que un mero llamado a la erudición
y al saber.. . , sino que supone el apasionamiento y la consagración perpetua, con
todo lo que esto conlleva de sacrificios, renunciaciones e incomprensión. Un humanismo que esté más allá de la erudición,
¿ qué puede ser sino una constante búsqueda de esencias y realidades, de equilibrio
y simultáneamente de pasión? Aquí estamos ya ante el humanista puro, aquí estamos ya ante ese milagro mexicano-universal que es Alfonso Reyes, definido, sobria
y exactamente por Eugenio D'Ors, como
el hombre que 'trabaja y juega' y que nos
deja un legado en el que tenemos que sumergirnos si nos lo queremos apropiar".*
Humanista total, A. R. vivió profunda
y seriamente las esencias de la cultura griega y, a través de ella, interpretó muchas
de las experiencias más importantes de su
vida y de su carrera de escritor. Y queremos hacer especial hincapié en lo de "seriamente", porque si algo tomó seriamente A. R. fue su helenismo y su dedicación
a la exposición de la cultura griega como
un fenómeno total; aun en aquellas páginas en que deja correr la pluma con una
facilidad extraordinaria, hay profundidad,
hay agudeza, hay una "burla veras" que
le deja a uno la semilla para la meditación

y la reflexión o que ilumina un punto en
el que no se había caído en la cuenta.
A. R. se había asimilado íntimamente la
lección de Grecia, en todos sus planos, no
como una lección aprendida y una experiencia puramente intelectual; fue mucho
más allá del puro ejercicio de la filología
y de sus tecnicismos, a wces tan tediosos;
lo cual no quiere decir que no los manejara con la habilidad y la maestría. del
mejor de los expertos. Lo importante es
que supo asimilar e incorporar a esencias
vitales esos conceptos trasmitidos, elaborados por la historia, fijados por esquemas
culturales y los vivió en plenitud de "gracia intelectual". Su testimonio propio es
terminante a este respecto y, por más que
se haya repetido, hay que volver a él de
nuevo: "Por el año 1908 estudiaba yo
las 'Electras' del teatro ateniense. Era la
edad en que hay que suicidarse o redimirse, y de la que conservamos para siempre
las lágrimas secas en las mejillas. Por ventura el estudio de Grecia se iba convirtiendo
un alimento del alma, y ayudaba a
pasar la crisis. Aquellas palabras tan lejanas se iban acercando e incorporando en
objetos de actualidad. Aquellos libros, testigos y cómplices de nuestras caricias Y
violencias, se iban tornando confidentes
y consejeros. Los coros de la tragedia griega predican la sumisión a los dioses, y ésta es la única y definitiva lección ética que
se extrae del teatro antiguo. Hay quien
ha podido aprovechar su consejo. La literatura, pues, se salía de los libros y, nutriendo la vida, cumplía sus verdaderos
fines. Y se operaba un modo de curación,
de sutil mayéutica, sin la cual fácil fuera
haber naufragado en el v6rtice de la primera juventud. Ignoro si éste es el recto
sentido del humanismo".** Añadimos nos-

* JUAN ANTONIO AYALA, El Pensamiento Clásico e1t la obra de Alfonso Reyes, sobretiro de la revista Armas y Letras,
enero-marzo de 1960. Año 3. Segunda
Epoca, Monterrey, N. L., p. 33.

** 1/igenia Cruel, "Comentario de la
Ifigenia cruel" en Obras Completas, ~'
Constancia Poética ( Colee. Letras MeJOcanas, Fondo de Cultura Económica, la.
edic., México, 1959), p. 351.

:n

otros: esta es la dirección recta y honesta
del verdadero humanismo y fue el que
practicó Alfonso Reyes durante toda su
vida. No podemos entenderlo en otra forma; sólo como substancia incorporada a
la propia vida y a las propias experiencias;
lo contrario no dejaría de ser un saber intelectual más. No creemos que el binomio
de Newton haya cambiado a nadie ni le
haya hecho interpretar la historia y la
vida en una forma más humana, mucho
menos que le haya enseñado a enfrentar
con entereza y filosofía los hechos de la
vida. Algo de esto, y quizá mucho más de
lo que creemos, sacó A. R. de la lección de
los clásicos: una lección vital y humana.
No repetiremos en esta oportunidad lo
que hemos dicho tantas veces. Dejemos
sentada la primacía de Reyes en su helenismo que domina "regiamente" en la
cultura mexicana contemporánea. Su Afición a Grecia y los comentarios de los
poemas homéricos son un modelo de reinterpretaci6n, de crítica textual, historia,
valoraci6n literaria y filos6fica. Nuestros
ensayos preferidos, en el libro primero,
siempre han sido La insolencia jonia y Las
agonlas de la razón. El primer ensayo, uno
de los más originales de Reyes, penetra
sutilmente en la mecánica del pensamiento jonio y su avanzada para preparar los
verdaderos logros de la cultura griega en
la filosofía especulativa, principalmente.
El juicio de A. R. sobre estos precursores
del esplendor griego es certero y defini tivo. La "insolencia jonia", es decir el valor
de enfrentarse a una naturaleza misteriosa
y sellada, fue la que se adelant6 al pensamiento filosófico y puso al hombre heleno
en capacidad de conquistar los secretos del
mundo físico para remontarse, después,
más certeramente, a las especulaciones de
la ciencia de las ciencias, la filosofía. Por
eso "es el arranque del pensamiento científico, del cual en estos momentos aún nos
estamos beneficiando". En Las Agonías de
la razón, A. R. explora el proceso de la

excesiva racionalizad6n de la mente gnega y que, según algunos especialistas, fue
la causa directa de la decadencia de Grecia. En este mismo ensayo. Reyes nos recuerda sus palabras finales de La antigua
retórica, palabras aleccionadoras y ejemplares, sobre todo en estos momentos en
que nuestra civilización, en ciertos segmentos y, desgraciadamente en los más influyentes, ha llegado a un excesivo grado
de racionalizaci6n: " ...un día, grande y
trágico para los destinos del alma, los
griegos se volvieron locos con la razón".
El análisis es tan certero, tan sencillo en
su planteamiento, que puede ser considerado como uno de los más extraordinarios
logros de Reyes y que, por sí solo, le hace
ocupar un puesto de preferencia entre los
intérpretes de la cultura clásica y el humanismo moderno, "viejo vino en odres
nuevos" como dijera el humanista norteamericano Mosé Hadas.
Unas breves consideraciones acerca de
la traducción de la Iliada. De ella nos
ocupamos en su oportunidad y no resistimos la tentaci6n de repetir algunos de los
conceptos que entonces mencionábamos.
Señala Mejía Sánchez que "su ejercicio
( de A. R.) ha sido puesto tan en duda"
y, con pruebas más que suficientes, demuestra el total dominio que él tenía del
griego clásico. Quienes llevamos ya gran
parte de nuestra vida dedicados afanosamente a esos ejercicios, podemos atestiguar
fidedignamen te que esta afirmación es totalmente cierta. Quienes pusieron en duda
este conocimiento de A. R. no fueron, en
realidad, los expertos; fueron los periodiqueros escandalosos que cada día machacaban sistemáticamente la lengua propia y
cuya cultura literaria no iba más allá de
Vargas Vita o de Pedro Mata o los profesores (contadores) de filosofía que no pasaron de las pedestres e inexactas traducciones ( o traiciones) de Don Patricio de
Azcárate y cuyo dominio del griego no iba

797

796
I

�más allá de la frase hecha "el alfa y el
omega", acuñada para los oportunos concursos de oratoria. El profundo conocimiento de A. R. de los poemas homéricos y de la literatura griega lo acreditó al
mismo tiempo como un experto de la lengua griega; quienes nos aproximamos por
primera vez a Homero en la "traición" de
Segalá, descubrimos después la belleza del
texto original y A. R. nos brindó la oportunidad de redescubrirlo en el esplendor del
alejandrino español. La traducción de A.
R . es bella, es exacta, es apasionada, es ho-

mérica, es, en una palabra, "homérica".
¿Qué más puede decirse? Quien esto afirma, repite una vez más, que sabe de textos
clásicos y lo único que lamenta es que nuestro querido D. Allonso no diera término a
lo que hubiera sido la más bella traducción
de Homero al castellano. Y respecto al helenismo de A. R. sólo nos resta repetir aquí
aquello del inefable Rubén: "Poeta, cuando una musa te dé un hijo, queden las
otras ocho encinta. ¡ Bufe el eunuco!"
JUAN ANTONIO

AVALA

CANJE

ALEMANIA:
lnstitut für Auslandsbeziehungen Stuttgart. Zcitschrift für Kulturaustausch, Jg. 19, No.
4, Oktober-Dezembcr, 1969.
KoRNER, KARL-HERNANN, Die "Aktionsgemeinschaft finites Verb-Jnfinitiu" im spanischen Formensystem. Ibero-Amerikanischcs Fonchungsinstitut der Universitat Hamburg, 1968.
Mundus, a quarterly review of German research contributions on Asia, Africa and Latin
Amcrica. Wissenschaftliche Verlagsgesellschaft M.B.H., Vol. IV, No. 4, 1968, Stuttgart.
Universitas. Revista alemana de Letras, Ciencias y Arte, edición trimestral en Lengua
Española. Vol. V, No. 4, Mano, 1968, Stuttgart.
Zeitschrift für Kulturaustausch lnstitut für Auslandsbcziehungen. Jg. 18, 4, OktobcrDezcmbcr, 1968, Stuttgart.

ARGENTINA:
Bibliografla Argentina de Artes y Letras. Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires,
No. 29/30, 1966; No. 31, 1967; Núms. 33/34, 1968.
Boletín Bibliogrdfico. Publicación de la Biblioteca Pública Central de la Prov. de Buenos
Aires, Gral. José de San Martín, No. 19, Marzo, 1969. La Plata, Arg.
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Buenos Aires.
·
DfAz MELIAN, MAPALDA VICTORIA, Un Horizonte-Argentina y su Historia. Publicaciones
del Departamento de Extensión Universitaria y Ampliación de Estudios, Universidad
Nacional del Nordeste, Argentina.
Estudios. Revista argentina d&lt;'. cultura. Buenos Aires, No. 582, 1967.
Fichero Bibliogrdfico Hispanoamericano, América Latina: Escritore3 y Editores. Vol. 9,
No. 1, Octubre de 1969, Buenos Aires.
FaANCESCHI, ALFREDO, Escritos Filosóficos. Instituto de Estudios Sociales y del Pensamiento Argentino, Departamento de Filosofía, Facultad de Humanidades y Ciencias
de la Educación, Universidad Nacional de la Plata, 1968.
Philosophia. Revista del Instituto de Filosofía, Universidad Nacional de Cuyo, No. 31,
1966, Mendoza. No. 33, 1967.
Revista de Filosofía. Universidad Nacional de la Plata, Facultad de Humanidades y

798

799

�Ciencias de la Educación, Departamento de Filosofía, Instituto de Filosofla, No. 20,
1968.
Revista de Literaturas Modernas. Universidad Nacional de Cuyo, Facultad de Filosofía
y Letras, Instituto de Literaturas Modernas, Mendoza. Año 1968, No. 7.
Sapientia, Organo de la Facultad de Filosofía, Universidad Católica Argentina Santa
María de los Buenos Aires. Año XXIII, No. 89, 1968; Año XXIV, No. 94, 1969.
Universidad. Publicación de la Universidad Nacional del Litoral, Indice General, No.
1 a 50, 1965; No. 74, Enero-Marw, 1968, Santa Fe.
BELGICA:
Répertoire Bibliographique de la Philo1ophie. Publication trimestrielle publié sous les
auspices de L'Institut lnternational de Philosophie avec le patronage de L'Uncsco et
avec L'Appui du Ministcre de L'f!.ducation Nationale et de la Culture. Tome XXI,
No. 3, 1969.
Revue Philosophique de Louvain. Revue trimestrielle publiée par la Société Philosophique
de Louvain, Tome 67 (troisieme séric, No. 95), 1969.
The Personalist. An Intemational Review of Philosophy, Religion, and Literature. Printed
by the St. Catherine Press, Bruges, Vol. XLIX, No. 4, Autumn, 1968.

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Revista da Faculdade de Direito. Universidade de Sao Paulo, Vol. LXI, Fase. II, 1966.
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CUBA:
Bohemia. Revista semanal, Año 62, No. 9, 27 de febrero de 1970. Embajada de la República de Cuba.
BRITO, FEDERICO, Venezuela Siglo XX. Premio Ensayo 1967, Casa de las Américas, Cuba.
Casa de las Américas, La Habana, No. 50, 1968.
Comparecencia del Comandante Fidel Castro, para analizar los acontecimientos de Checoslovaquia ( viernes 23 de agosto de 1968). Depto. de versiones taquigráficas del gobierno revolucionario, Habana.
Discurso pronunciado en el Acto de Graduaci6n de los Estudiantes de Agronomla 'Y de
los Técnicos de nivel medio de los Imtitutos Tecnol6gicos, por el Cmdte. Fidel Castro.
Editado por la Comisión de Orientación Revolucionaria del Comité Central del Partido. La Habana, Cuba.
Fidel Castro, JO de Octubre de 1968, La Demajagua Oriente. Editado por la Comisión
de Orientación Revolucionaria del Comité Central del Partido, Instituto del Libro.
Habana, Cuba.
GRANDE, FÉLIX, Blanco Spirituals. Premio Poesía 1967, Casa de las Américas, Cuba.
¿Qui es la OEAJ Publicación del Ministerio de Relaciones Exteriores, Direcciones de
Información y de Organismos Internacionales, República de Cuba.

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Anuario de Estadísticas Hospitalarias 1966. Junta Nacional de Planificación y Coordinación, Departamento Técnico, División de Estadística y Censos, Quito, 1968.
Boletín de la Academia Nacional de Historia. Vol. XLIX, No. 108, Julio-Diciembre de
1966; Vol. LI, No. 111, Enero-Junio de 1968; Vol. LII, No. 113, Enero-Junio de
1969, Quito.
Estadísticas del Trabajo, Indices de Empleo y Salarios. Junta Nacional de Planificación
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EL SALVADOR:
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No. 42, Octubre-Noviembre-Diciembre. 1966; No. 43, Enero-Febrero-Marzo, 1967; No.
44, Abril-Mayo-Junio, 1967; No. 45, Julio-Agosto-Septiembre, 1967; No. 46, OctubreNoviembre-Diciembre, 1967; No. 47, Enero-Febrero-Marzo, 1968; No. 48, Abril-MayoJunio, 1968.

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Enero-Diciembre, No. 49-52, 1968.
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Générale de la Presse, Direction des Etudes, No. 12, Vol. 11, 1966; Vol. III,
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ITALIA:

Giuseppe Rensi. Pubblicazioni dell'Istituto di Filosofía dell'U niversita' di Genova, 196 7.
Giornale di Metafísica, rivista bimestrale di Filosofía, Diretta da Michele Federico
Sciacca, Año XXII, No. 4-5, 15 Luglio-Ottobre 1967; Año XXIII, No. 1, 15
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Pubblicazioni dello Istituto di Studi Filosofici e del Centro Internazionale di Studi
Umanistici. Roma Universita, 1967.
VERONDINI, ENRICO, Lettere sulla Spiritualita Rosminiana. Pubblicazioni dell'Istituto
di Filosofía dell'Universita' di Gcnova 1966.

JAPON:
Bigaku, is published quarterly, in collaboration with Bijutsu Shuppan-sha by the
Japanese Society for Aesthetics, c/o Faculty of Letters, Tokyo University, Vol. 19,
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Abside. Revista de cultura mexicana, publicación trimestral, XXXII, No. 3, 1968;
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Diálogos. Revista de Artes, Letras y Ciencias Humanas, Publicaciones de El Colegio
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Demografla y Economla. Publicada tres veces al aíio por El Colegio de México, Vol.

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Estudios Orientales. Publicaciones de El Colegio de México, Vol. IV, No. 2, 1969.

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de Estudios Ibero-Americanos de la Escuela de Ciencias "Económicas, Estocolmo, 1968.

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Foro Internacional. Revista trimestral publicada por El Colegio de México, Vol. X,
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Cultura Universitaria. Revista de la Dirección de Cultura de la Universidad Central
de Venezuela, Enero/ Junio de 1967, Núms. 9!/95; Núms. 96-97, Año 1968, Cara•

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804

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�.A.cabóse de imprimir esta obra
el 24 de julio de 1970, en los
Talleres de la Editorial Jus,
S . .A.., Plaza de .A.basolo 14, Col.
Guerr,ro. Mixico 3, D. F. El
tiro fue de 1,000 ,j,mplar,s.

0637

�</text>
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                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Humanitas, Sección Comentarios y Reseñas Bibliográficas, 1970, No 11, Enero</text>
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                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
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                <text>Historia</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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                <text>García Gómez, Alberto</text>
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            <name>Access Rights</name>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Enciclopedia filosófica</name>
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        <name>Estilo</name>
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        <name>Geografía económica</name>
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        <name>José Gaos</name>
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        <name>José Ortega y Gasset</name>
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        <name>Lingüística</name>
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        <name>Sociología del poder</name>
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        <name>Tlaxcala</name>
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                    <text>HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANISTICOS
~

L•

1,·

/'

1

\1

C:n,, ,,

•

11

UNIVERSIDAD DE NUEVO LEóN

1970

���HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS

11

UNIVERSIDAD DE NUEVO LEóN
1970

�HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS
DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEóN
CENTRO DE ESTUDIOS HUMAN1STICOS DE LA
UNIVERSIDAD DE NUEVO LEóN

Presidente y Jefe de la Sección de Filosofía:
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

]ef e de la Sección de Letras:
LIC. EDUARDO GUERRA CASTELLANOS

Jefe de la Sección de Historia:
PRoF. IsRAEL CAvAZos GARZA

Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:
Lle. ALBERTO GARCÍA GóMEz

11

1970

�HUMANITAS
Conespondencia: Centro de Estudios
Humanisticos. - Dirección: Facultad
de Filosofía y Letras de la Universidad
de Nuevo León, Ciudad Universitaria. - Monterrey, N. L. - México.

INDICE
SECCIÓN PRIMERA

FILOSOFIA
(A) INVESTIGADORES LOCALES

PRIMERA EDICION
Junio de l970. -

Dr.

1,000 ejemplares

Lic.

Fundamento y Eseruia
del Bien . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

13

JORGE MoNTEMAYOR 8ALAZAR: Consideraciones sobre algunos pasajes de la obra "A.ti Hablaba Zaratustra" de Federico Nietzsche

25

AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE:

(B) COLABORADORES FORÁNEOS

Dr.

FRJTZ

J.

voN RlNTELEN: La Filosofía del Espíritu Vioiente en

la Cambiante Situación Actual . . . . . . . . . . . .

Prof. MraB:ELE FEDERICO ScrACCA: Reflexiones sobre el Barroco •
Dr. .ALAtN Guv: Ortega ji Gasset j' el Pensamiento Germánico .
Prof. LuIGI BAGOLINI: Fenomenología del Poder . . . . . . . .
Dr. ZDENEK KoURIM: Ensayo de la Filosofía de la Cultura Americana: Leopoldo Zea . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

45
63
71
95
113

Dr.

ALBERTO ÜATURELLI:

Dr.
Dr.

132
JosÉ SALVADOR Gt1ANDIQUE: Ortega contra Unamuno . . . . 149
lsMAEL Dmoo PÉREZ: Teoría General del Conocimiento Etico 163

Lic.

JosÉ AouIRRE CÁRCER Y A.LvARADO: La Posici6n Filosófica de

La Historia oomo Proceso Educativo en
Clemente de Alejandría . . . . . . . . . . . . . . . . .

Agustín Basave

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

201

Derechos Reservados ©
por el Centro de Estudios Humanísticos de la U.N.L.

La responsabilidad derivada de los estudios contenidos en este
Anuario corresponde exclusivamente a sus respectivos autores.

7

�Prof.

SEOClÓN SECUNDA

JosÉ

LETRAS

Hovo: Los primeros avances de la Colonización
Española al Noreste de la Nueva España (1519-1528) . . . .

EUGENIO oEL

P.

SALDAÑA:

El Gral. don Porfirio Díaz en Mo11terrey .

El Consejo de Cultura Superior (19351943) . . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . .

389
413

TOMÁS MENDlRICHAGA CUEVA:

{A)

INVESTIGADORES LocALEs

453

Cuatro décadas de teatro en Monterrey,
1900-194() . . . . . . . . . . . . . . . . , . . . . . . . 511

MANUEL NEJRA BARRAGÁN:

Lic.

Eou.ARDo GuERRA

La Evoluci6n Con.sonántica
Comparada en las Lenguas Románicas, con Especial Atenci6n a
los Dialectos Ibero-Romances . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. JUAN JosÉ GARCÍA GóMEZ: Principales Estructuras Narrativas
en Función Tiempo y Espacio . . . . . . . . . . . . . . .
Profa. MARGARITA DEL VALLE DE MoNTEJANo: El Agua y el Vaso en
la Muerte sin Fin . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
LETICIA PÉREz GunÉRR.Ez M.LE.: Raíces Plat6nicas en Adán Buenosayres de Marechal . . . . . . . . . . . . . . . . . .
FIDEL CHÁVEZ P.: Algunas Anotaciones sobre el Aspecto Psicológico en
La Tía Tula de Miguel de Unamuno . . . . . . . . . . .
EusABETH K. DE HINOJOSA, M.L.: El Cambio en los Lenguajes . . . .
Dra. MARÍA GUADALUPE MARTÍNEZ B.: La Importancia de la Literatura Española en México . . . . . . . . . . . . . . . . .
CASTELLANOS:

(B) COLABORADORES

Dr.
Dr.

217
227

I. LtcHTBLAU: Nuevos Relatos de Eduardo Maltea:
La Barca de Hielo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. JAMES WILLIS RoBB: Doble Retrato Vivo de Don Alfonso el
Bueno (Excursi6n en el Arte de la Memoria Literaria en Alfonso
Reyes) . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. JUAN ANTONIO AYALA: Dos Notas sobre Borges
RoBERT G. CoLLMER: Borges y Donne . . . . . . .

La congrega o encomienda en el
Nuevo Reino de Le6n -desde finales del Siglo XVI hasta el
Siglo XVIII . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . 539

ANDRÉS MoNTEMA YOR HERNÁNDEZ:

239

255
269
283
291

FoRÁmos

JOZEF SKULTÉTY: La Característica de los Tecnicismos Españoles

Monterrey, los primeros años después de la
Independencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 531

ISIDRO VIZCAYA CANALES:

305

MYRoN

313

(a)

JoRGE FERNANDO !TURRIBAIUÚA: Oaxaca en la Colonia

577
585

LuIS GoNzÁLEz: La historiografía local: aportaciones mexicanas

603

DANIEL Cosío Vn.LECAs:

literaria del escritor yucateco Manuel Barbachano y Tarrazo
621
GuTIERRE TmoN : Mito y magia en la f undaci6n de México . . . . . 645
EDWARD H. MosELEY: Santiago Vidaurri: héroe de la Reforma . . . 685
MALCOLM D. MaLEAN: Compitiendo contra el Correo Real. Con un
nombramiento para el más grande de los cuatreros en Texas . . 697

325
343
351

SECCIÓN CUARTA

CIENCIAS SOCIALES

(A)
Lic.
Lic.

HISTORIA

-

Prof.

IsRAEL CAvAzos

INVESTIGADORES LooAtES

GARZA: Fichas para una biblio-hemerografía

hist6rica de Nuevo L e6n, 1960-1969 .
8

Porfirio Vs. Ger6nimo . . .

RoDOLFO Ruz MENÉNDEZ: Dos aspectos desconocidos de la personalidad

SECCIÓN TERCERA

(A)

COLABORADORES FORÁNEOS

. . . . . . . . .

INVESTIGADORES 1..ocALES

El Nuevo Derecho Comunitario
703
FERNAlfOO GARZA QUIR6s, C.P.MB.A.: Algunas Consideraciones
sobre las Técnicas de Participaci6n entre el Personal de Linea
que Labora en Empresas Industriales y la Alta Gerencia de las
mismas . . . . . . . . . . . . . • • • · · · · · · · · · 717

ALBERTO GARCÍA G6MEZ:

361
9

•

�(B) COLABORADORES FORÁNEOS

Lic. DEsmERIO GRAUE: El Análisü del Ser del Me.ticano . . . .
Dra. ANGELES MENDrETA ALATORRE: La Serpiente, dios Protector
Dr. LuCio MENDIETA Y IÍÑEZ: Sociología de la Guerra . . . .

SEcc1ÓN

COME

TARIOS Y RESE

731
735
743

QutNTA
A

BIBLIOGRAFICAS

Un Estudio de Alain Cuy sobre José Ortega y Gasset, por AGUSTÍN BASAVE
FERNÁ 'DEZ DEL VALLE, 759.- La Nueva 'Enciclopedia Filosófica" editada e11 Italia, por AcvsTÍN BASAv:e FERNÁNDEZ DEL VALLE, 763.- Lingüística y Estilo, por EDUARDO GUERRA CASTELLANOS, 769.-A Propósito de un Diálogo con Borges, por JuA JosÉ GARCÍA Gó~rnz, 775.Alejandra Moreno Toscano, Geografía Económica de México, por ANDRÉS
MoNTEMAYOR li.ERNÁNDEZ, 779.- Presencia de José Caos e11 la Cultura
Mexicana, por GENARO SALINAS QumooA, 781.-Lucio Mendieta y Núñez, Sociología del poder, por ALBERTO GARcÍA Gó.uEz, 783.-Rcné Cuéllar Berna!, Tlaxcala a Través de los Siglos, por HuMBERTO BuENTELLO
CHAPA, 785.-Isidro Vizcaya Canales, Los Orígenes de la J11dustrializaci6n de Monterrey (1867-1920), por HuMBERTO BuENTELLO CHAPA
786.-Garcia de Diego, Vicente, Diccionario de Voces Naturales, por RICARDO ALANÍs G., 787.- Ate;andro de Humboldt (1769-1969) por BER·
THA AURORA SÁNCHEZ DE L GARZA, 789.- Carlos Fuentes, La nueva
novela hispanoamericana, por FmEL CuÁ\'EZ P., 791.-Francisco Tario,
Una violeta de más, por FmEL CHÁ\'EZ P .. 792.-lsrael Cavazos Garza,
Catálogo y síntesis de los protocolos del Archivo Municipal de Monterrey,
1599-1700, por ANDRÉS MoNTEMAYOR HERNÁNDEZ, 793.- Luis González, Pueblo en vilo, microhi.storia de San José de Gracia, por ANDRÉS
MoNTZMAYOR HERNÁNDEZ, 794.-Alfonso Reyes, Obras Completas, por
JUAN ANTONIO AVALA, 795.

Sección Primera

FILOSOFIA

�FUNDAMENTO Y ESENCIA DEL BIEN

Da.

AGUSTÍN BASA.VE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Univenidad de Nuevo León
Sumario: 1. El bien.-2. Hacia el Bien Supremo.-3. "Ordo bonorum".-4. La sin-

ceridad en el bien.-5. Bien personal y bien común.

l.

EL BIEN

ESTAMOS EN CONSTANTE RELACIÓN coN EL BIEN. Como el ser, como la verdad,
como la belleza, el bien es una noción inmediata, un trascendenta~ un objeto
universal que todo ser busca para sí. Bueno es lo que todos apetecen, decía
Aristóteles, y con él la filosofía medieval. Se apetece el bien precisamente
porque perfecciona, porque hace ser lo que está vacado a ser. Abrazando a
todos los entes, el bien permanece, no obstante, superior y distinto de ellos.
Capaz de corregir las naturales deficiencias de cada ser, el bien resulta deseable porque es perfecto. He aquí la íntima raz6n de la bondad: "unum.quodque dicitur bonum in quantum est perfectum" (Sum. Theol. 1-5-5-c.) .
El bien no sólo es objeto de deseo, cosa exterior y por lo mismo .inasimilada y no poseída, sino que es también ya cierta perfección en el ser individual. Por eso se atribuye a todos los entes. ¿Es que podría concebirse algún
ente que no poseyese algo y que no fuese algo?
Entera posesión de sí mismo, identificación total y completa -sin nada
de opacidad- con lo que es, adecuación de la mismidad: todo ello podría
desprenderse de aquella profunda y sencilla frase del aquinatense: "integritas
sive perfectio" (Sum. Theol. 1-39-8-c). La perfección es la integridad absoluta. Ahora bien, sólo Dios es íntegramente él y se posee a sí mismo en
plenitud. Por tanto, Dios es el ser íntegro que nos atrae por u luz. Este
"Sol de las inteligencias", como poéticamente le llama San Agustín, carece
de tendencia y de deseos, permaneciendo "unum", "bonllill", ' verum"; pero
simple, sin composición, sin referencia a otro ser. No sólo identifica en sí

•

13

�las cualida&lt;les trascendentales, sino que funda la razón de ser de la cosas y
nos sumirustra la razón íntima y la finalidad última de los sere . Es posible,
en consecuencia, po eer el bien por el mismo bien, esto es, por la interioridad

dad como un desborde de nue tro ser. La conciencia aplica las leyes abstractas a cada caso concreto. Actuamos para lograr la mayor plenitud del ser
de nuestra humana personaJidad.

del ser. La perfección cubre y cobija a las cosa en toda su entidad. Su
y bondad participadas nos hacen asignarles su v rdadero valor.

Es preciso distinguir el bien relativo o "bonum secundum quid" ( el cual
se ·ubclivide en ontológico y técnico) del bien absoluto o "bonum simpliciter" (bien honesto} , que es el propio de los actos humanos en tanto que
humanos. El dinamismo real de nuestra voluntad está orientado a un fin
último: el bien en tanto que perfecto. Queremos los bienes imperfectos o
restringidos en la medida en que tienden al bien perfecto y participan de él.
Sin un último fui no hay fines intermedio . Y este último fin o Bien supr mo se nos pr enta. a los seres Hbres, como algo que "debe serº buscado,
no como algo que "tiene que ser,, por necesidad física. o cabe eludir ta
alternativa: o nos ordenamos, por nuestras acciones humanas, a un ente
creado o nos ordenamos -si no de un modo actual por lo menos de una
manera virtual- al Ser fundamental y Iundamentante.

r

Amamos el bien por su perfecci6n, Si no nos fuese semejante no le podríamos apetecer. Queremos integrarnos más y más en la misma bondad.
Porque aunque somos bondad -relativa-deficiente-- apetecemos más bondad mayor adecuación a no otros mismos, máxima permanencia en la perfecta integridad del propio ser. Tenemos potencia o virtud para acercarnos
a Ja bondad. El principio eficaz de obrar consigue la perfección de la naturaleza. Y lo bueno es difu ívo .. .
Como hombres, nuestro bien humano consiste en cr, en permanecer, en
obrar como seres humanos. Las operaciones se producen y terminan en el
propio ser. La forma propia del hombre es lo que le hace s r animal espiritual. Consecuentemente para que su actividad sea verdaderamente humana,
menester es que se conforme en todo con la recta ra7Ón y con las necesidad s
íntegras del espíritu. 6lo disminuyéndonos a nosotro mismos podemos privamos de asimilar una inagotable verdad, bondad y belleza.
Con la visión del ser -y sus trascendentales- empieza nuestra perfección. Iluminamos, con nuestra luz intelectual, cada cosa que acogemos para
centrar en ella nuestra atención, elevándola a un orden superior. Moral arte
y ciencia, son buenos en sí en la medida en que perfeccionan al hombre en
su ser íntegro y completo. Porque el principio último de todo obrar es la
persona.
Obramos siempr en vista de un objeto. Consiguientemente por eJ objeto
se determina el contenido y la clase de obrar. n orden de cr y de valores
preside el mundo objetivo. i el obrar afinna una relación objetivamente
lesiva del ser para el hombre, es un obrar inmoral. La conducta que favorece
al hombre como urÍ todo y lo perfecciona, es una conducta objetivamente
moral. Y es claro que al hablar del hombre no podemos desligarlo de sw
prójimos, porque existir es coexístir originariamente. Lo que destrure aJ individuo. Por supuesto que en la práctica la regla general tiene que ser aplicada a casos particulares por los hombres.
No hay verdadero orden moral sin un fundamento en el orden entitativo.
Podrán mudar las circunstancias o el conocimiento del orden moral, pero la
constituci6n misma de un hecho -moral o inmoral- no puede \'ariar.

La persona espiritual e inmortal del hombre e altera con cualquier hecho
inmoral. u tendencia al ser es algo dado. ¿Dado por quién? Tenemos que
remontamos a la voluntad creadora de un Dios para explicamos esa nuestra ultimidad otorgada. La obligación moral surge de nuestra propia enti14

2.

HACIA EL füEN

S

PREMO

La tendencia al bien es universal, porque cl bien es de suyo ser y perfecci6n. En este sentido hay que entender el axioma aristotélico: "bien es
lo que todos los seres desean". Podemos decir: bien-fin. Todo ente es bueno
en cuanto y en la medida que es ~er. FJ ser y el bien son convertibles, puesto
que todo ser es bueno para sí y consiste en su propia perfección. A más de
esta "bondad formal" que capacita a los entes para satisfacer el deseo de
otros eutes )' para com1micarles la perfección faltante. Habría que decir, no
obstante, que la bondad activa reposa sobre la bondad formal. ¿ Acaso podría concebirse la apetibilidad in la perfecci6n del ser?
El bien útil -que sirve de medio para conseguir un bien-, el bien deleitable -que nos proporciona goce y alegría- y el bien honesto -que nos
atrae por la perfección que nos brinda- son bienes análogos, El bien honesto
es el único que responde a la finalidad esenrial deJ ser. En consecu ncia, es
el analogado principal. el bien prime1 o y propi mente dicho. El bien útil
y el bien deleitable son analogados secundario . Trátasc de una analogía de
atn"buci6n.
El bien no es -&lt;orno lo pensaba Platón- una idea separada y universal.
De ser así, todos los bienes terrenos no serían propiamente bienes, ino reflejos de la Idea del bien. La filosofía de los valores -platonizante en los
más de sus exponentes- pretende "pegar" a la realidad "cualidadc " que
la tomarían vaJiosa. Esas encías flotantes -que según se dice "no son sino

15

�que valen"- tendrían la curiosa virtud de com-ertir una cosa ---,,gn ser e11os
nada existent - en algo valioso. ¿ Cabe mayor incongruencia?
La realidad entera es buena. El bi n no está flotando en eJ éter -"topos
uranos"-, por encima de la realidad. i e algo que
po e y con lo cual
se opera, no puede ser una idea parada. El bien e tá en la realidad, es la
realidad. Realidad que es buena porque proviene del Ser que es absolutamente bueno en si. Desde la simple materia, apta para la asunción de la
forma ordenadora, hasta el má alto escalón del ser finito. el mundo se va
perfeccionando en una creciente espiritualidad. En el hombre se da un supremo despliegue, el bien mismo, que upera el egoísta afán de goce. Verdad,
bien y belleza conducen al "summum bonum" o "bonum ornnis boni''. Este
upremo Bien o alor de los Valor s -en un sentido realista- dctcanina
la
ala a.xio16gica de todos lo bien del universo. "Oh Dio -exclama
an Agustín-, Bondad y &amp;Ueza n quien y por quien es bueno y bello
todo cuanto es bello y bu no" (Solil. I, I, 3). El ser bueno reposa sobre
el orden, sobre la perf cci6n ontológica de la realidad efectiva, y no sobre
''una esfera de validez irreal" o sobre "un reino de idealidad autocon istente". El fundamento metafísico d la bondad de las cosas e triba en su
relaci6n con Dios. El valor íntimo d lo bien hay que relacionarlo, pues
con el Valor absoluto. Desvinculadas de Dio , las cosas s6lo pueden uscitar
una cocli ia concupisc nte. Puc tas en relación con Dio , las cosas adqui ren
un resplandor de la perfec ión divina. Tras d todo lo finito y más allá del
mundo terreno, se e.·tiende el gozo en el "summum bonu.m". El mundo corpór o, que sentimos como d más espléndido sirve tan s6lo de escala. para
alzarnos hasta el ser esencial, hasta la luz frontal divina. er, ·ida conocimiento y unión con Dios n grado deJ ser que orr panden a 1 grado
de perfección. Del "minu.s ~" al "summum esse" hay que pasar por plano distintos con marcadas censuras. Todo conílyye, sin embargo, a una unidad armónic3: a un "ordo naturalis'' que r aliza la ley eterna. A prop6 ito
de ta ord naci6n, an A t1n nos advierte: "la piedra es piedra porque
tá sujeta n todas sus partes n la unidad de la naturaleza¡ cuanto más se
unen los ami o más ami o on. n pu blo es unidad e mo estado y la
disensión le pon en peligro,. ("De ordine", 11, 18, 48). En este "ordo naturalis", sólo a partir del umo Bien pued n comp1 nder e lo bi ·ne cr ado :
"Deus bonum omnis boni".

uando el amor d Dio nos inunda tomamos con i ncia de un bi n eterno que no puede semos arr batado. El amor nos abre el camino al bien y
no confonna bondadosam te. Nu tro afán de beatitud íntima, de felicidad
interior, debe estar dirigido, obj tivamente, por ord nación axiológica de
todo lo creado, que culmina en Di . Entre tantas cosa.s buenas que no. circundan, es preci o elegir. Menester ~ qu r nunci mo a un er inferior y

16

menos \"alioso en aras de otro superior. Algo queda sin embargo, fuera de
nuestra elección: el último fin.
te (1ltimo fin -la felicidad- está puesto
en nosotro hasta el punto de que rangurcn ha podido decir -si mal no
recuerdo- que "la e tructura humana es constitutivamente felicitante". Pero
queda cla_ro que ' Dios no e un bi n porque funde nu tra felicidad sino que
somos felices porque El
el sumo bien".
Muy I jos de cualquier utilitarismo hedoní tico, ritz Joachim \'On Rintelen ha dicho en alguno d us libro : "Dime tu mundo de valor , Ja meta
d tu auténtico amor, y te diré quién res". 1 La máxima obra del hombre, de
da hombre en particular, e la apropiación última d u po ibilidad "m jor''.
En situación y en circunstancia debemos apropiamo . cada quien a su modo
del bien supremo. Para ello erecisa conocer y respetar el "Ordo bonorum".

3. "OJU&gt;O

BONORU t"

La valiosidad de todo ser y de todo quehacer, es una consecuencia d
nuestra visión unitaria y te! ta del mundo. Todo bien, en uanto valioso se
refiere a Dio . Lo nte on como e.xpresaba Eckhart, un "Le-timonio d~ la
naturaleza divina". Este parentesco divino de todo los entes creado con 1
Creador, d picrta n el hombre un sentimiento de afán de plenitud subsistencia! que l compensa d u individual desamparo ontoló ico. Diríase qu
c.l desamparo ontológico
ve corregido, amparado n parte, por esa unión
con Dios de toda naturale1.a. Algo infinito se da en toda finitud. "Por eso,
el mundo nos invita a caminar por doquier --observa Fritz J. von Rintelen- en la presen ia de Dios. El amor a la natural za se convierte en amor
al mundo mensajero de Dios ... " 2 Por u procedencia. divina, el mundo es
bueno en cada una de us partes. Todo ente es algo más que nada, o, dich
en forma aristotéli a: "el
es mejor que el no ser'' (Met. V, 4; c. 1 u. 2).
Una clúspa de bien alienta en el más insignificante de los serc .
El universo no presenta una rica tructuración gradual. Basta abrir los
ojos para ad crtir 1 "ordo bonoruro". Gracias a los grados uperiores podemos c~mprender los grados inferiores. P ro tos últimos sirven de apoyo
a los pnmeros. El mundo está estratificado, evident mente, en una ríe de
planos que acusan una jerarquía del bien. Entre la naturaleza orgánica y
la inorgánica, entr la naturaleza orgánica y la psíquica, entre la naturaleza
psíquica )' el ser e piritual hay inocultabl censuras y radicales difer ocia .
' Fritz

J.

von Rintclen: La finilud crn el p,nsamimto actual y la infinitud agus-

tinüsna, pá . 181, Editorial Augwrinu,, • b.diid, 1959.
• O pm cit., pág. 195.

17
H2

�Existen, no obstante, como lo ha mostrado Nicolai Hartmann, categorías fundamentales que pertenecen a todos los planos del ser. En las más altas categorías reaparecen las más bajas, pero no viceversa (ley del reto~o); hay
un nuevo momento categorial, en todo plano del ser, que no es posible confundir con los elementos más bajos (ley de Novum) ; en el paso de los planos
más bajos a los planos más altos no hay gradaci6n (ley de la distancia de
los planos) . Podemos preguntarnos si las fundamental s estructuras fenomenológicas que el análisis re,·ela, condujeron al que fuera profesor de las
0niversidades de Marburgo y Berlín, a enraizar esas estructuras en el ser.
Más ontólogo que metafísico, icolai Hartmann adoptó el viejo y superado
concepto de la materia física, considerando al ser -observa bbagnano"como un todo compacto e indiferente, en el condicionamiento recíproco
de sus planos y en la interna determinación de cada uno de ellos". 3 La realidad, con su sola presencia, no se justifica que deje de ser contingente. Para
que la teoría hartmanniana de los planos del ser adquiera toda su fecundidad, es preciso proporcionarle un último apoyo teístico. Este apoyo o fundamento ennoblecería todos los planos del ser.
y a San Alberto Magno había apw1tado un amor a.~ológico al "ordo bonorum", cuando advertía: "In omnibus relucet prima bonitas'' (S. de bono,
q. 2). Pero aunque en todo bien resplandezca el pr~e~ bien, no tod_os lo
bienes son de igual categoría. Y sería lamentable sacnficar lo plusvalioso a
lo minusvalioso. El ordo amoris nos exige "amar cualquier cosa en la medida
en que valga )a pena amarla y según el puesto que ocupe en la. jerarquía
de los bienes" ( von Rintelen) . Para cumplir esta exigencia contamos con
una "naturalis inclinatio ad perfectionem". Los valores están en el dominio
de la existencia y se corresponden con los grados del ser. El grado de perfecci6n, en la forma del ser, es mudado por el valor que actualiza la "perfectio". La meta es siempre el bien y, en última instancia, el Bien supremo.
En la esfera a.xiol6gica del mundo, no hay nada que no sea limitado, defectuoso finito. De los bienes al Bien Absoluto hay una inconmensurable distanci;. Este grado relativo en la bondad de los seres finitos, esta limitación
patente, hacen inevitable la existencia del mal en la naturaleza.
Vivimos en una época que ha entronizado la angustia y el fracaso por de confianza al ser, que ha dado la espalda a todo lo sobrenatural y, trascendente, acatando la consigna de ietzsche: "Os conjuro, hermanos .J1Uos; quedad fieles a la tierra. No creáis a aquellos que os hablan de esperanzas supra.terrenales. Son envenenadores" (Zaratustra., Prefacio}. Epoca que se ceba
en Ja percepción de lo abyecto, de lo malo, de lo trágico, de lo pesado, de
• Nicolás Abbagnano: Historia de la Filoso/la, pág. 473, Montaner y Sim6n, S. A.,
Editores. Barcelon.."l..

18

lo desarm6nico. . . Epoca que contempla a la naturaleza como algo inhospitalario, absurdo, deprimente. . . Epoca que ha divinizado al hombre y ha
pretendido cerrar todo acceso al er trascendente. Epoca cu1,a inmanencia
vacia de toda realidad, aún la propia, ha terminado por devorarse a sí misma.
¿ C6mo no recordar, en estos días aciagos, aquella alegría de San Anselmo de
Canterbury cuando nos recuerda: "el hombre fue creado por amor. De ahí
que deba estar alegre por su existencia y por su eterno destino' .• Es la época
misma la que nos insta a liberamos de la cárcel de nuestra pobreza totaJ
y de la infinitud oscura de una inmanencia sin ser. El "ordo bonorum" surge
nuevamente ante la mirada limpia de quien necesita, para ser en plenitud, el
alimento esencial de Wl cosmos rectamente ordenado hacia Dios. Requiérese, eso sí, sinceridad en el bien y sentimiento vigoroso de amor.

4.

LA SINCERIDAD EN EL BmN

Sinceridad quiere decir, en primer término, veracidad. Decimos que una
persona es sincera cuando su modo de expresarse está libre de todo fingimiento. Sinceridad en la palabra y en la conducta, significa conformidad de
lo que se dice y lo que se hace con lo que se piensa en el fuero interior
de la conciencia.
Es indudable que no podemos apetecer lo que aborrecemos. Ante todo,
apetecemos nuestra propia existencia, nuestra propia conservación. No basta,
sin embargo, la simple subsistencia. Apet cernos subsistir en plenitud. Apete:mos la perfecci6n. Nuestra facultad de apetecer no se proyecta sobre la nada;
tiende a gozar del propio incremento entitativo y de la propia perfección.
Apetecemos nuestra salvación, y con ella todos los bienes. Y la apetecemos
porque hemos experimentado, en algún modo, el p]acet' del ser. La idea que
nos hemos formado de las perfecciones de los otros seres tiene, como base,
la VÍ\'encia de la perfección de nuestra propia naturaleza. Lo que no quiere
decir, por supuesto que las perfecciones de las cosas no existan independientemente de nuestras experiencias. Pero si estas perfecciones corresponden
a seres insensibles, no son bienes para ese tipo de seres, porque no s sienten ni se entienden. Las perfecciones de los cuerpos inanimados son nada respecto a ellos. Es el hombre quien las alumbra y las percibe.
¿ Qué es la pedecci6n? ¿ C6mo llegamos a conocerla? Hay un orden intrínseco en cada uno de los diversos entes que se corresponde con su tendencia. El entendimiento percibe lo que conviene a cada una de las naturalezas. Hay cosas que destruyen una naturaleza, que se oponen a ella. En
• San Anselmo: Cu Dtus homo? Praef. a. II, c. l J.

19

�este caso estamos frente a una desarmonía, frente a un desorden. Desorden
que proviene de una pugna manifiesta entre la ley de desarrollo de un ente
y un obstáculo. "Todo lo que viene exigido por la esencia de un ser, lo que
la desarrolla y la cumple, lejos de destruirla -expresa Michele F. Sciaccaes el bien de dicho ser". 5 Los seres reate se encuentran, en dive1-sos estados,
no todos perfectos, que se corresponden, en mayor o menor grado, con su
orden intrinscco y necesario. Este orden hace que un nogal dé nueces y no
peras; y que las abejas produzcan panales y no hormigueros. Exigencia de
unas cosas y exclusión de otras, por adecuación o inadecuación. P?rque orden significa, precisamente, adecuada disposición de las cosas a su fin.
El hombre, en el camino hacia su propia perfección, no debe desviarse por
la aversión, ni la simpatía, encontradas en los prójimos. La rectitud del pensar y del sentir propio es lo que cuenta. Rectitud y sentir que se debe inspirar, con respecto a los otros, no en la mera "justicia", sino en el amor,
el cual hace posible la verdadera justicia. El amor confiere al bien su plenitud. La buena voluntad es una verdadera potencia creadora, cuando se
guía por aquel pensamiento inokidable: "cuanto quisiereis que os hagan
a ,·osotros los hombres, hacédselo vosotros a ellos". Semejante actitud requiere una sinceridad absoluta.
Hacer una cosa porque es buena, por cumplir con el deber, olvidándose
al final del interés o de la recompensa es propio de santos. En los moralistas
modernos, esta "moral pura", ésta al parecer pureza sublime esconde un
germen de soberbia. Se pretende ser autónomo, en plena conformidad consigo mismo y en absoluta plenitud como si se fuese Dios. Guardini se ha
encargado de desenmascarar, en alguno de sus libros, este orgullo inmenso
que quiere apropiarse de un privilegio e::·clusivo de Dios. La idea de recompensa no es denigrante, si la recibimos de Dios que reconoce nuestros
esfuerzos y con amor -testimonia su reconocimiento. Además, ese humilde punto de partida -la idea ele recompensa- puede desaparecer como móvil
explicito, cuando se intensifique nuestro amor.
Apetecemos el bien, pero ¿cuál es la fuerza que nos mueve hacia él? El
amor es nuestra fuerza íntima, nuestro poder positivo. No bastan los mandatos o prohibiciones. La eficacia de nuestras determinaciones está cimentada en los sentimientos vigorosos de amor u odio. El existir es siempre ansia
de bien. Vivir esta ansia es vivir humanamente. Pero el ansia de bien se
vive con los otros, en comunión comunicativa, en vínculo amoroso. Y este
amor que nos manifiesta, hunde sus ralees más profundas en el ser que nos
viene dado.
• Michele F. Sciacca: El Pensumiento Filos6fico de Rosmini, pág. 345, Erutorial
Luis Miracle.

20

El ansia de bien que se ha despertado y encendido en nuestras entrañas,
no puede ser colmada por el mundo. Precisamente porque el mundo no puede llenar el ansia de bien, nos sentimos llevados, sin cesar, a un "más allá".
Esta insatisfacción, que hambrea plenitud, hizo decir a Holderliu:
"¡Oh misterio eterno! No encontramos
lo que somos y buscamos. Nunca somos
lo que hallamos".

El mundo, constitutivamente fugaz, no puede ofrecernos el bien imperecedero que anhelamos. Y sin embargo, no podemos, por nuestra misma condición, rehuir esa servicialidad al mundo. Pero sí está en nuestras manos
hacer de las cosas de este mundo instrumentos para servir a nuestra vida y
a la vida de los demás. Podemos servir al mundo, sin divinizarlo, conformándolo humanamente con los rasgos de la verdad y del amor. Así lo haremos
menos inhóspito, más habitable.
Pero en la búsqueda de nuestro último bien personal, caemos en la cuenta
de que el bien común nos salva en nuestra coexistencia. Veamos, con mayor
detenimiento, la interdependencia de bien y bien común.

5. BmN PEasoNAL v BmN CoMIÍN

No existimos en fuerza de nuestra esencia. Puclimos no haber existido.
Nuestro existir es limitado, determinado y finito. Y así es también nuestra
bondad. Pero una bondad que lleva en sus entrañas las huellas ontológicas
de la Suprema Bondad. Nuestro ser creatural que participa de las perfecciones divinas, va por el mundo como un mensajero. Un mensajero que, a
diferencia de los demás seres puramente materiales, participa y manifiesta
conscientemente -por el conocimiento y el amor- la Perfección divina.
Aún en el caso de no conocer ni buscar explícitamente a Dios, nuestra
inteligencia y nuestra voluntad están orientadas, radicalmente, hacia la Suprema Verdad y Bondad de Dios. Sólo que en la presente vida alcanzamos
esa Suprema Verdad y Bondad bajo la noción de ser, verdad y bondad en
sí, "in communi", como dice Santo Tomás. Y es lo cierto que este conocimiento analógico de Dios y el amor que experimentamos en esta vida no
sacian la sed infinita de nuestro espíritu encarnado. Mi.entras vivamos en
este mundo siempre estaremos en espera y en disponibilidad.
La gloria de Dios y la felicidad del hombre no se contradicen, antes bien,
se armonizan hasta la final coincidencia. La gloria formal perfecta se iden-

21

�tilica con la beatitud. Si hemos sido creados con una inteligencia y una voluntad espirituales, capaces de conocer y amar a la uprema Verdad y Bondad
nuestra felicidad -conocimiento y amor- tributará a Dios una gloriiicaci6n
formal extrínseca. Pero como estamos dotados de libertad, podemos apartamos del Bien Supremo, invirtiendo la jerarquía del fin y de los medio . En
este último caso habremos glorificado a Dios, contra nuestra voluntad no de
un modo formal y perfecto, sino de una manera objetiva. Nuestro desorden y
nuestra pena manifestarán la Justicia y Santidad de Dios.
El bien personal del hombre consiste en conformarse a la razón. La raz6n
propone el objeto a la voluntad. El carácter humano y moral de nuestros
actos consistirá, precisamente, en la conveniencia del objeto a la voluntad,
según las prescripciones de la conciencia. Buena es la voluntad humana que
está ordenada hacia el soberano bien. En la misma definición de nuestro
ser está radicado nuestro deber ser.
El bien está por encima de cualquier determinación. Este carácter desbordante del bien ha hecho hablar a los escolásticos de un trascendental. El
hombre está buscando incesantemente este trasc-endeotal, sin conseguir alcanzarlo pleoariamente. Para hacerse, para definir su figura, sondea posibilidades y corrige proyectos. obre la base de un talante determinado, va construyendo, por los actos realizados y los hábitos contraídos, un carácter. Puedo
ser fiel o infiel al yo radical que me es dado. De la lealtad a mi rncación
depende mi felicidad. La apropiación de mi posibilidad fundamental, el cabal
clllilplimiento de mi "ethos" -hablo desde el punto de vista intramundano-,
se me presenta como mi obra humana, por excelencia; como la feliz realización de mi proyecto preferido.
Pero el hombre, envuelto por la realidad entera, se perfecciona con lo
otros hombres. Me hago, éticamente 1 con los demás. Les ayudo y me ayudan. o estoy puesto en sociedad por fuerzas extrañas ajenas a mi naturaleza. Mi dimensión social advierte la interdependencia de bien y bien común.
uun bien es común precisamente por ser bien, y un bien que no sea común
-apunta certeramente Adollo Muñoz Alonso-, no es siquiera un bien".ª
Ante todo, habría que decir que eJ bien común no se integra con pedazos
soldados del bien personal, con desperdicios del bien de cada persona. Hasta
cierto punto no carece de razón Muñoz Alonso al a.segurar que "la frase
bien común es el bien de la persona humana en cuanto persona social". 1
Pensamos nosotros, sin embargo, que la palabra "común" resulta muy conveniente para dar a entender que el esfuerzo y el disfrute del bien ha de
• Adolfo Muñoz. Alonso: El bien común dt los españoles, pág. 15, Editorial Euroamfoca.
' Opus cil., págs. 16 y 17.

compartirse justamente. Si el hombre no se basta individualmente, el bien
común le salva en su coexistencia y le ennoblece personalmente. Antes que
la sociedad exija a las personas su contribución al bien común1 ya las personas mismas, por serlo, se Jo están exigiendo. Quiero decir con ello que el
bien común es la forma de ser del bien humano en cuanto el hombre vive
en comunidad.
La idea del bien común orienta y define la vida de relación. El orden social realiza el "bonum integraliter" a través del derecho y la organizaci?n
política. "Bonum integraJiter" que está constituido por cl "bonum essent1aliter" (desenvolvimiento intelectual y moral y recepción de la cultura) Y el
"bonum instrumentaliter" (medios naturales necesarios para la subsistencia).
La paz, la virtud para el alma, Ja cultura y la abundancia necesaria para
el mantenimiento y desenvolvimiento de nuestra vida corporal, son los cuatro fines positivos que ha de cumplir la acci6n de gobierno para realizar el
bien común. Entre el bien común y los bienes particulares no existe una
diferencia puramente cuantitativa, sino la diferencia esencial que existe entre
el bien del todo y el bien aislado de cada una de sus partes. Cualitativamente, el bien común tiene rasgos que le caracterizan y le distinguen de lo
bienes particulares: universalidad, plasticidad, dinamicidad. Y aún podría
singularizarse por ser coparticipable, redistribuibl~ y jerárquico.
.
Aunque temporal por naturaleza, el bien comun está estrechamente vinculado con el fin eterno de la persona. Tiene el hombre un fin último cuya
consecuencia, si bien depende exclusivamente de la persona, debe propiciai:5e
o favorecerse mediante el bien 2úblico temporal. Por eso Santo Tomás afirma: "El que busca el bien común de la sociedad, consiguientemente busca
también su propio bien". 8 Racionalmente no existe -ni puede existir- conflicto entre las exigencias del bien personal y los del bien común. El bien
común aportado se traduce en bien común distribuido, puesto que el hombre
es relativamente para la sociedad, en tanto que la sociedad es absolutamente
para el hombre.

• Santo Tomás: Sum. Theo/. II-Il, 47, a. 10, ad. 2.

23

22

•

�CO SIDERACIO ES SOBRE ALGUNOS PASAJES DE LA OBRA
"AS1 HABLABA ZARATUSTRA" DE FEDERICO NIETZSOHE
LIC. JORGE MoNTJ::M.AYOR SALAZAR

Universidad de Nuevo León

...

FEDERICO NIETZSCHE OCUPA EN LA FILOSOFÍA del presente siglo, un lugar de
señalada importancia. Dentro del panorama histórico-filosófico, su meditar
se proyecta informando nuevos horizontes y variadas perspectivas. Es su genio, el de un enviado que pone en convulsión la conciencia del sujeto ante
lo aceptado y existente. Su filosofía es la filosofía de la inquietud, del sufrimiento, de la pugna, de la oposición a los viejos cánones y formas de obrar
de la humanidad. Su teoría no puede sustraerse del concepto que tiene del
hombre y de la existencia. Esta es, para Nietzsche, el despliegue de actividad humana en aras del superhombre. Superhombre es realización plenaria
del sujeto en el sentido de la tierra.
El tema de la moral es preocupación que no deja de brillar en la filosofía
de este pensador de nuestro tiempo. La moral de Nietzsche aparece con postura severa y agresiva. El contenido de su mensaje moral no se conoce ni
se practica. Ello -según él- ha gestado a un hombre repugnante: lúpócrita y falso, raquítico y poltrón. El cree tener un sentido renovado de la
moralidad y quiere decir la manera de realizarlo. Su rnisión es la de un transmutador de valores. Frente a los viejos y paralizantes valores, presenta los
nuevos índices de valor, que habrán de informar un diverso actuar de la
humanidad. En oposición al "deber ser" exalta el "yo quieto". Considera,
monstruo destructor de la realización humana, a aquél, y a éste -el "yo quiero" - expresión de una voluntad potente y decidida, que va en camino ascendente de superación.
La moralidad se da en aquellos que practicando: el esfuerzo, la lucha, la
voluntad de dominio, la vida azarosa, la constancia en su potencia vital; orientan su empeño en la creación del superhombre. El hombre debe ser: amo
y señor de su circunstancia. La debilidad, la compasión, el sufrimiento ano-

25

�nadado, la misericordia, la consideración, la piedad; son, entr otros -para
Nietzsche- antivalores que inhiben al hombre en el ejercicio de una voluntad plena y dominante. La acci6n de la voluntad, en el sentido de realización, debe expresarse sin ningún condicionamiento. Todo obstáculo a la
determinación personal es, en la moral nietzscheana, motivo de crítica y

fido, los antivalores y otros decisi\'os e interesantes temas que habrán de to-

ataque.
Nietzsche, enjuicia toda moral sacada de lo datos de la naturaleza o de
las indagaciones y sutilezas de la especulación. Se tiene que tener un concepto
de la vida que informe la actitud moral. La vida para Federico iet.zsche
es lucha en la que el hombre participa. En !la se exige entereza y energía.
Esta obligación, de desplegar una acción vencedora, requiere, según él, una
cierta dosis de malicia y de crueldad. Las im·encioncs del " píritu puro" y
del "bien", son consideradas como dogmatismo en agonía. La filosofía nietzscheana, r pecto al tema de la moral, e encontrar una región, en donde Ja
conducta humana escape, n su expresión, "más allá del bien y del mal".
Bien y mal no parecen tener más relación, que la de permitir, en un caso
óptimamente y en otro de manera acicateada, la realización humana. i.ientras el bien es el conjunto de condiciones propicias para dicho fin, el mal es
aquello que sirve de acicate a la superación y el vencimiento.
En ietz.sche se adnerte un ataque reiterado a la Moral que no puede
asimilar y que desprecia. in embargo, y aquí se da un aspecto parad6jico,
1etzsche --destructor de la Moralidad- pregona una nueva moral con fe
inaudita. La libertad, el esfuerzo y la voluntad son potentes dinamismos en
Ja creencia moral. El hombre debe ajustar sus accion a una tarea de supe-

ietzsche, en esta parte de su obra. hace resaltar el tema de la muert .
El -~echo de l~ muerte representa para él un acontecer d má.'Ultla significac10~. u acbtud, ante ella, no es la del hombr superficial, sino Ja del
consciente y responsable. Har, en la muerte, un sentido de trascendencia
qu~ no ~~ede e:adirse o escamotearse. El superficial es aquel que no ha
sabido vtvir a tiempo; el que ba desaprovecha.do su vida en lo intrascendente, ?ejando escapar lo primordial de la existencia. "Morir a tiempo" es
~tencia que en bo~ de ~aratustra se da como mensaje y como preocupac10~. S6lo P°?;á monr a ttempo el que haya sabido "vidr a tiempo". Esta
última expresion reclama adecuación de la vida al cumplimiento de u tarea.
Ante el . drama de _la muerte, considerado tomo el de mayor importanC'ia,
caben diversas constderaciones. Para Zaratu tra, la muerte debe ser una fies!:1'• un consagra.miento, un triunfo de la realización personal, una victoria.
Yo os muestro la muerte que consagra, la muerte que es un aguij6n y una
promesa para los vivientes. Quien e realiza enteramente muere de su muerte, victorioso, triunfante, rodeado de los que esperan y prometen". 1 El hombre superior debe testimoniarse en Ja muerte y en el combate de la vida.

ración y logro personal.
A.sí hablaba Zaratustra, es considerada como una obra de aportación. De
su texto, plasmado por un maestro del estilo, se de prenden: Luminosas concepciones, implacables criticas, grandes genialidades )' sobre todo lo testimonios de una personalidad, enigmática y profunda, signada por el dolor y el
ufrimiento, por el ansia de trascender, por
deseo de vencer la imperfección
humana, por eJ afán de superar el imponente problema de la nada.

el

Los pasajes es ogidos para hacer el presente trabajo, de exposici6n y comentario, se localizan en la primera y segunda parte del poema y son los
siguientes: De la muerte voluntaria; de la virtud dadivosa; el niño del e pejo; de las islas bienaventuradas; de los misericordiosos· la vi i6n y el eni ma; de la aventura no buscada; antes de safu el sol; de la virtud que humilla;
en el monte de los olivos. En ell se perfilan los conceptos y las ideas de
ietzsche, sobre: La aceptación y el sentido de la muerte, la trascendencia;
la vida como ofrenda, la vocación a la alegría, el tiempo, la eternidad, la
voluntad de dominio, el eterno retorno, los valores del sufrimiento y el sacri-

26

carse en el momento oportuno.

De la muerte voluntaria.

Zaratustra hace un elogio de la muerte voluntaria. Critica toda actitud
discordante. os dice: "aborrecible vuestra gesticulante muerte, que avanza
arrastrándose como un ladrón y que, sin embargo, viene como dueña. Os
hago eJ elogio de mi muerte: de la muerte voluntaria, que ,iene a mí porque yo quiero". 2
El tiempo adquiere sentido por su relación con la vida. "Todos cuanto
buscan la gloria deben, en momento oportuno, despedirse del honor y practicar el ~cil arte de marcharse a tiempo . .. También hay manzanas agria,
cuyo destino es esperar hasta el último dfa del otoño. Y llegan a hacerse al
uúsmo tiempo maduras, amarillas y arru adas. El corazón es lo que enve~ece primero en algunos; en otros, el espíritu. Y algunos son ya viejos en su
Juventud".ª La obra humana se realiza en el ámbito pacía-temporal de la
existencia. En la realización de este quehacer el hombre compromete su li1 • iet:zsche, Federico, Asl hablaba Z1rratustra,
(Biblioteca EDAF No. 14), S/T,
Ed. E.O .•. F., Madrid, 1964, p. 70.
• lbid., p. 71.
1 Ibídem.

27

�bertad y su responsabilidad. La autenticidad humana se hará más evidente
en la medida en que se despliegue un ejercicio pleno de la libertad personal.
A los de "vida malograda", Zaratustra los incita a probar el triunfo ante

la muerte. De ellos dice: '1Jn gusano venenoso les roe el corazón". La cobardía, la indiferencia, el apocamiento, la falta de empuje y valentía los ha
puesto en la vergonzosa situación en que se encuentran. Sus frutos son: la
podredumbre y lo agusanado. Una tempestad se hace necesaria para limpiar
semejante suciedad. Los predicadores de la muerte zaratústrica harán sacudir el árbol de la vida. "¿ Predicáis la paciencia para todo lo que es terrestre? ¡ Quien tiene demasiada paciencia con vosotros es lo terrestre, blasfemos!" ♦
Para Zaratustra la vida y la muerte no se malogran si se da una entrega del
hombre al devenir de lo terrestre. "¡ Que vuestra muerte no sea una blasfemia contra el hombre y la tierra!, ¡ oh amigos míos! Tal es la gracia que
imploro de la miel de vue tra alma. ¡ Que en vuestra agonía, \'Uestro espíritu
y vuestra virtud lancen un último resplandor, como crepúsculo que inflama
la tierra! Si no, vuestra muerte os habrá malogrado".~ Zaratustra propone
una forma de morir, la de él "Quiero retomar a la tierra para encontrar
un reposo en la que me ha engendrado". 6 Esta meta, por alcanzar, la señala
a todos sus disdpuJos. Con la muerte el hombre queda sujeto a la ley del
eterno retomo. Lo que más teme Nietzsche, en su obra, es caer en cl nihilismo, quizá por ello, recurra a conceptos imprecisos al menos para su lector.

De la virtud dadivosa.
Zaratustra, despedido y obsequiado por sus discípulos, les dice que le dejen
solo, pues es amigo d las marchas solitarias. El regalo consistía en "un bastón
cuyo puño de oro representaba una serpiente enroscada alrededor del sol".
La materia áurea del objeto le mueve a discurrir sobre el valor del metal
y a relacionarlo con los valore del hombre. "únicamente como símbolo de
la más alta virtud alcanzó el oro el valor máximo. Brillante como el oro
es la mirada de quien da. . . La virtud máxima es la virtud que da ... Discípulos míos: vosotros aspiráis, como yo, a la virtud dadivo a . . . Tenéis sed de
transformaros vosotros mismos, en ofrendas y regalos. Por eso tenéis sed de
acumular todas las riquezas en vuestras almas. Vuestra alma es insaciable para
de ar los tesoros y las joyas, porque vuestra virtud es insaciable en ansia de
dar. Vosotros forzáis a todas las cosas a aproximarse y a penetrar en vosotros, con el fin de que renazcan de vuestro manantial, como los dones de
'

ietzschc, Federico, op. cit., pp. 71-72.

• Ibid., p. 72.

' lbidem.

28

vuestro amor''.1 Zaratustra, reconoce la importancia del valor amor al qu
considera como el más elevado e integrador. "Es indispensable que tal amor
dadivoso se baga el pirata de todos los valores".ª La más alta de las virtudes
es la de darse y entregarse. Hay una ed de transformación en la actitud
amorosa. La riqueza piritual flu)'e y refluye en función del amor. En el
amor hay un cierto egoísmo, a éste, Zaratustra lo llama "sano y sagrado" en
opo ·ción a otro egoísmo "harto pobre y famélico". Este último es el egoísmo
enfermo. "Observa con ojos de ladrón todo lo que reluce. Mide con la avidez
del hambre a quien tiene abundancia para comer, y se arrastra siempre alrededor de la me a del dadivoso. Tal envidia es el grito de la nfermedad
la voz de una oculta degeneración. En este egoísmo, la em,;dia que incita
a robar revela un cuerpo enfermo".'

En el auténtico amor se da un interés por el bien del ser amado. Se advierte, en el alma, un correlato entre la insaciabilidad i:iel e píritu por obtener y por dar y ofrecerse. Mientras la persona del ser amoroso rebosa vida
interior, la acción del e oísta se muestra raqwtica y sombría. El egoísta se
retuerce en sus deficiencias, vicio e imperfecciones. FJ hombre superior agranda su talla en la cabal realización de su amor. El a.mor diri e y orienta la
vida del hombre. Absoluto y esencial es el testimonio del amor. La actitud
amorosa es una virtud y en la posesión de ·irtudes se acrecienta el poder
humano de realizarse.
El egoísmo nietzscheano es considerado por Eugen Fink como: "El egoísmo rico 1 el egoísmo que se prodiga, que no quiere conservarse a sí mismo
sino que quiere siempre transfonnarse en una vida más rica, más plena, más
poderosa, en una vida que rebose y que dé a otros de su riqueza, este impulso de la vida humana hacia un poder más alto y superior, la vida creciente, ascendente, esta búsqueda de sí en autosuperaciones y autodominios
siempre nuevos es la verdadera forma de ser del hombre liberado ... " 10
Nietzsche, pregona, a través de Zaratustra, la empresa del espíritu elevado.
Esfuerzo y poderío son atributo que deben darse en las acciones del hombre superior. La vida le reclama, alcanzar la cumbre de un máximo desarrollo. El peligro de no lograrlo exige una conducta, vigilante y atenta. que
venza los obstáculos al logro de tal fin. La meta es la altura y para Uegar
a ella es necesario que el alma desborde de riqueza y capacidad. ' Cuando
el alma dadivosa está ausente caemos en la degeneración. uestro camino
' Nietzsche, Federico, op. cit., p. 73.
• lbidtm.
• ietzsche, F., op. cit., pp. 73-74.
1• Fink, Eugen, La /i/0.10/Ea d• Ni,lzsch,, Tr. Andr~s-Pedro Sánchez Pascual, Ed.
Alianza Editorial, Madrid, 1966, p. 103.

29

�se dirige hacia las alturas, de la especie a la superespecie". 11 Las virtudes
son para Zaratustra los símbolos de elevación a la superespecie. "Nuestro
sentido se eleva hacia las alturas. Así se convierte en el símbolo de nuestro
cuerpo, el símbolo de una elevación. Los símbolos de estas elevaciones llevan
los nombres de las virtudes". 12 El cuerpo es el escenario en donde la vida
del espíritu se hace presente.
La virtud debe alcanzarse en el empeño y la dedicación. "Cuando vosotros
mismos os eleváis por encima de la alabanza y de la censura, y cuando vuestra voluntad, la voluntad de un hombre que ama, quiere dirigir todas las
cosas, ahí está el origen de vuestra virtud. Cuando despreciáis lo que es
agradable: el lecho blando; y cuando para reposar, nunca os consideráis lo
suficientemente lejos de la molicie, ahí e tá el origen de vuestra virtud".13
No ignora lo agradable pero ama la dureza. Preconiza una vida dura templada por los rigores.
Haciendo breve silencio, Zaratustra; recordó a sus discípulos, su fidelidad
a la tierra. "¡ Permaneced fieles a la tierra, hermanos míos, con todo el poder de vuestra virtud! ¡ Que sirvan al sentido de la tierra vuestro amor y
vuestro conocimiento! Os lo suplico y os lo encarezco. ¡ No dejéis \·olar a
vuestra virtud lejos de las coas terrestres!.. . ¡ Ay! ¡ Hubo siempre tanta
virtud extraviada!... ¡ Devolved a la tierra, como yo lo hago, la virtud extraviada! ¡ Sí, devolvedla al cuerpo y a la vida a fin de que proporcione a
la tierra su sentido, un sentido humano!" 14 El espíritu y la virtud deben
realizarse en función del amor a la tierra. En seguida, Zaratustra, lamenta
la postura de heredero que el hombre tiene. ''Es peligroso ser heredero. Palmo
a palmo todavía luchamos con el gigante azar y hasta impera la sinrazón
sobre toda la humanidad".ia El hombre soporta una herencia -valorativaque Nietzsche pretende transmutar.
La exigencia de una nueva axiología y las posibilidades de realización del
"sí-mismo", le llevan a delirar sobre las potencias vitales del ser humano.
Hay que renunciar a la herencia de siglos. Es menester pregonar y realizar
la virtud terrenal. Cree señalar nuevo y orientadores caminos a sus discípulos. El saber y el trabajo cientüico purifican y elevan el cuerpo. "Debéis
ser creadores", creadores de nuevos valores. Creador es eJ que transfonna
su existencia. "La idea básica es ahora la doctrina de la voluntad de poder.
Pero ésta no se introduce de repente; ietzsche no salta a una idea nueva.
La deduce de lo anterior. El hombre transformado, el hombre hecho niño,
n Nietzsche, Federico, op, cit., p. 74.
lbidem.
11 Ibide.m.
" ietzsche, F., op. cit., p. 75.
10 lbidem.
12

30

es el creador. El es el hombre auténtico, el hombre esencial. Naturalmente,
el 'creador' no significa el hombre de trabajo, smo el hombre que juega creando, que dicta valores, que posee una voluntad grande, que se marca una
meta, que se aventura a trazar un nuevo proyecto. Para el creador no existe
un mundo ya listo y lleno de sentido al que ajustarse sin más. Se relaciona
de manera originaria con todas las cosas, renue,·a todos los criterios y todas
las estimaciones, establece una vida humana nueva en su integridad, existe
'históricamente', en el sentido más alto de esta palabra, es decir, creando''. 16
En la concepción niei:7.scheana el mundo y el hombre mismo son algo que
todavía no está descubierto. Es necesario que se les descubra. Que se realice
en ellos el sentido de la existencia material. Cuando esto suceda la presencia
del superhombre estará más próxima que nunca; dejará de ser un fantasma,
para convertirse en una realidad. Se avizora una iluminada esperanza. "Ha
de llegar el ella en que la tierra será un lugar de salud. ¡ Ya la envuelve
un nuevo aroma de salvación y esperanza!" 17
Zatatustra invita a sus discípulos a alejarse de él y a encontrarse a sí
mismos. "Poco agradecimiento se tiene para un maestro cuando siempre se
permanece discípulo" .18 Les habla entusiasmado en el gran medioclla que
habrá de llegar y que les unirá en la máxima aspiración: el superhombre.
"El gran mediodía será cuando el hombre se encuentre a mitad de camino
entre el anima] y el superhombre y celebre como su esperanza suprema su
marcha hacia un nuevo mañana. Entonces el hombre bendecirá su ocaso,
porque tras él ha de surgir una nueva aurora y el sol de su conocimiento
llegará a1 mediodía".19

El niño del espejo.
En .El niño del espejo, Nietzsche nos habla del regreso de Zaratustra a
la montaña. Al igual que un sembrador que una vez arrojada Ja semilla se
retira a esperar el fruto, Zaratustra, piensa que quizá pudo dar más de lo
mucho que puede darles a sus discípulos. "Nada hay tan difícil como cerrar con amor la mano abierta y avergonzarse de dar".!!º Un día, Zaratustra, se levanta sobresaltado pues ha visto en sueños a un niño que le muestra un espejo para que se contemple. En el espejo no ha visto su rostro, sino
la imagen del demonio. Tratando de interpretar la imagen reflejada, sos"' Fink, Eugen, op. cit., p. 105.
Nietzsche, Federico, op. cit., p. 76.
,. lbia,m.
" Nietzsche, Federico, op. cit., p. 77.
'"Ibid,m.

11

31

�pecha que su doctrina está en peligro de ser afectada por sus enemigos. ' La
mala hierba pretende ser trigo". 21 Su preocupación es la de un visionario.
Su personalidad se exalta. Su pensamiento se proyecta con la energía y vitalidad de una fuerza cósmica. "Como un torrente desborda de impaciencia
mi amor". El amor a su doctrina le hace sentirse más angustiado. "Mi alma
se agita en los valles, abandonando la silenciosas montañas y las borrascas
del dolor. . . Todo yo me he convertido en una boca, en el bramido de un
río que cae desde las altas peñas. Quiero hacer caer mis palabras sobre los
valles. . . Hay en mi un lago, un lago solitario, ¡ pero el torrente de mi amor
lo arrastra con él hacia el llano, hacia el mar ... Cual grito de júbilo pasaré
sobre los anchos mares hasta encontrar las islas bienaventuradas donde residen mis amigos ... " 22 Respecto de sus enemigos que pretenden perjudicarle
él arguye: ''Yo quiero que mis enemigos se imaginen que es el espíritu del
mal el que desata su furia por encima de sus cabezas".23 Es el momento del
le6n. El momento de la salvaje sabiduría. "Mi salvaje sabiduría ha sido fecundada sobre las montañas solitarias. . . ¡ Ella quisiera depositar lo más
caro que posee, amigos mios, sobre el blando césped de vuestros corazones:
sobre vuestro amor!" 2•

De las islas bienaventuradas.
Zaratustra, habla de sus enseñanzas. "Cual higos maduros caen sobre vosotros mis enseñanzas. . . Os he enseñado a decir: superhombre. . . ¡ Quizá no
lleguéis a serlos vosotros mismos, hermanos míos! Pero, vosotros podríais
transformaros en padres y ascendientes del superhombre. ¡ Que sea vuestra
mejor creación!" 15
Para Federico ietzsche la misión del hombre es la de ser un gran transformador. "Lo que 11amáis mundo ¡ habéis de crearlo!; ¡ debe ser vuestra
rat.ón, westra imagen; vuestra voluntad y westro amor! ¡ Y esto será verdaderamente vuestra felicidad, vosotros que buscáis el conocimiento! ... Crear:
ésta es la gran liberación del dolor y el consuelo de la vida. Muchos dolores
y muchas metamorfosis son indispensables para que nazca el creador. . . éste
es el destino que quiere mi voluntad". 28 ietzsche apunta una doctrina de
la voluntad y la libertad. Desliga el querer humano de todo imperativo ca" Ibídem.
22
'ietuche,
" Nietzsche,
14 lbidem.
"" 'ietzsche,
• 'ietzsche,

32

F., op. cit., pp. 78-79.
F., op. cit., p. 79.

tegórico. El ñorío de la voluntad se da en relación a las posibilidad del
propio "quiero". "Todos mis sentimientos . ufren en mí y t' tán pri.'lionero..
Pero mi querer llega siempre como liberador y mensajero di! alegría. El querer liberta: esta es la verdadera doctrina de la oluntad y la libertad" .2 ;
Zaratustra-Nietzsche tiene alegría de engendrar y d llegar a r. La idea del
superhombre, aunque en SQmbras, le ha prendado por u belleza.
Eugen Fink; comentando lo anterior, nos dice: "La imagen del superhombre permanece por el momento indeterminada. Pero Nict:7.sche traw una
línea de aproximación a él al caracterizar ciertas forma previas y ciertos prccw-sores de ese hombre perfecto y sano al que ha denominado superhombre.
Este va siendo a í determinado indirectamente sólo p&lt;&gt;r referencias ... El
hombre como puente hacia el superhombre. se da en aquellos precursores
que Nietzsche menciona: los grandes despreciadores, los que se ofrendan a
la tieJTa, los conocedores, lo trabajadores e inventorrs, los que aman su virtud y sucumben con ella, los pródigos de alma, los pudorosos de la felicidad
los que castigan a su dios, los de alma profunda, los muy rico , los spfritu
libres. Por así decirlo, ietzsche liba la mi I de múltiples flores raras del
jardín humano. En todos los prerursores se encama y prefigura el sup rhombre. Pero lo que en tales tipos se encuentra desparramarlo. en rl está
todo junto ... " 28

DP los misericordiosos.
Zaratustra no simpatiza con lo. misericordiosos que buscan la beatitud n
su piedad. " i es menester que yo sea misericordioso, por lo menos no rleseo
que se diga que lo soy". 2° Cuando se obra mejor el hombre se regocija. Una
profunda alegría le aviva y fortalece. "Cuando aprendamos a regocijamos
mejor, olvidaremos entonces hacer el mal a los demás e inventar dolores".
Zaratustra sabe "dar, en amigo, a los amigos ... Recojan por sí mismos el
fruto de mi árbol los extraííos y los pobres: C'sto es menos humillante para
ellos". Hay que saber ofrecer y dar sin producir ultrajes n quien recibe d
beneficio. El hombre noble el be imponl'rse la obligaci6n de no humillar a
los demás.
Los pensamientos mciquinos y las malas acciones son vicios que postran
al hombre. "La mala acción es como tma í1kera: desazona, irrita y hace
erupción; se expresa francamente. 'He aquí: soy una cnfcnnedad'.
í se
expresa la mala acción: ésta es su franquen . . . el prnsamirnto ruin es par 'ietzsche, 'F., op. cit., p. 81.
" Fink, Euge.n, op. cit., p. 98.
" icruche, F ., op. cit. p. 82.

n

F., op. cit., pp. 79-80.
F., op. cit., pp. 80-81.

33
lt3

�ciclo al hombre: se sustrae., se oculta y no quiere estar en ninguna parte,
hasta que todo e.l cuerpo queda roído y marclútado por lo pequeños
hongos" .80
,
"Hay quienes llegan a haccrs transparentes para no otros; pero todav1a
· " : 31 I-lay
no es esta una razón para que podamos penetrar en us des1·gr1~0
en la persona un ámbito de intimidad intransfcl"ihle. La comumc~c16n c~n
' debe darse ron finne1.a y ami tad. El respeto y aprecio propio
1os d emas
"
. ., "Y
deben ser el punto de partida para el trato ~on . los pr,óximo .
o m
ofrezco a mi amor y a mi prójimo como a mi m1SID0, as, hablan todos los
creadores. y sin embargo, todos los creador son duros".12 1 amigo hay
que brindarle la ayuda que l sea útil y necesaria.

La visi6n y el enigma.
Embarcado, rumbo a su tierra, Zaratustra mueve -con su presencia- e)
interes de los pasajeros que curiosamente buscan su palabra. El escuchar ~arraciones extraordinarias, que frecuentemente
cuentan en los ~ viajes, y el saber la misión de aqu 1 barco, destinado a naveg:U- por 1_gnot~s Y
misteriosos lugares, le mueven a hablar, después de dos_ dí~ de silencio Y
de tristeza. u espíritu está siempre alerta a la aventura tnqwetante.
Su voz, tonificada por el ambiente de aquellos que ~~ la cmbai:cación le
acompafi.an, pronuncia pausada y profundamente la v1SJ6n del enigma que
ha · to }a visión del más solitario. Su auditorio se compone de aventureros
VlS ,
·1 1
'
l
y audaces ploradores. En cllos advierte los valores. que a e e ~rman: a
astucia. la bwqueda ebria de mpresa, la inconfonmdad y rcbcldta ante los
caminos rutinarios.
Irucia la narración de la visión dici •ndo: "Ultimamente he _atravesado el
pálido cr-epú ulo con semblant duro y ombrío y c~n los l~b10s a~retados.
M' de un sol se me ha ocultado. Un sendero que sub1a con insolencia a traYé~de montones de escombros, un s ndero perverso y solitario que ya no
quería ni hierba ni matorrales, un s~ndero de la mon~?ª gritaba ~~jo el
reto de mis pies. Caminando, mudos, sobre el b~lór_1 crujir de los gutJarr~s,
aplastando la piedra que los hacía resbalar, m,s pies p~gnaba_n por s_ub1r.
Más alto resistiendo al píritu que los atraía hacia abaJo, hacta el abismo,
·
·
al espíritu' de pesadez, mi demonio y cnermgo
mortal" .:u El c~nnno_
proy_ectado hacia el futuro e incierto, sombrío y duro. El sendero ex1 tenc1al extge
~
12

11
11

34

íetzsthe, F., op. cit., p. 83.
Ibídem.
"icmche, F., op. cit., p. 84.
Nietzsche, F., op. cit., pp. 142-143.

del hombr seriedad y cuidado. La vida debe ascender en su camino por la
existencia. Zaratustra lo hace sobre una ruta inquietante y solitaria. Los guijarros del camino hacen lo suyo para dificultar la marcha hacia la elevación.
La realización de la existencia encuentra reiteradamente, obstáculos metafóricamente señalados en este pasaje de la obra nietzscheana. A pesar de
todas las contingencias los pi de Zaratustra iguen su camino. El espíritu de
pesadez susurraba en tono burlón razones que turban la mente del sabio:
"¡ Oh Zaratustra, has arrojado muy lejos la piedra ... ; pero ella volverá a
caer sobre ti!" o haciendo caso de esto, Zaratustra nos dice: "Subi, subí
más, soñando y pensando; pero todo me oprimía. Me asemejaba a un enfermo a quien fatiga la esperanza e.le su sufrimiento y que una pesadilla despierta de su primer sueño. Pero en mí hay algo que yo llamo valor: es lo
que, hasta hoy, ha hecho callar en mí toda protesta". 86 La esperanza es vista
no como paz beaillica sino coino preocupación. La angustia se hace presente
mientras no se alcanza lo deseado. El valor, nutre su esperanza de realización. Lo mueve a tratar de alcanzar la superación a ]a que aspira. Podrá
lograrlo si vence las dudas que el espíritu de pesadez, pretende imponerle.
Zaratustra, valor en mano, se enfrenta al malsano ataque de ese ser, enviado del abismo, que se le muestra extrañamente compuesto: mitad enano
y mitad topo, paralizado y paralizador. Su oposición se inicia con la consideración que hace respecto del valor y el dolor humano. lmpulsador, éste
último, de muchas de las grandes cosas que el hombre ha realizado en su
esforzada existencia. La voz del sabio resuena disyuntivamente y se escucha:
"¡ Enano! ¡ Uno de nosotros dos debe desaparecer: tú o yo! Porque el valor
es e.l mejor matador1 el valor que ataca; pues en todo ataque hay un alarde.
El animal más valeroso es el hombre: por eso ha vencido a todos los animales. Al son de su alarde ha dominado todos los dolores; mas el dolor humano es el dolor más profundo". 35 La vida es, para Zaratustra, riesgo, peligro, abismo que el valor humano debe vencer. "¡ O yo, o tú! Pero yo soy
el más fuerte de los dos. . . ¡ Tú no conoc mi más profundo pensamiento!
¡ Ese no sabrías llevarlo! Ocurrió entences que el enano saltó de mis hombros, lo que me alivió de su p so. . . Pero en el lugar donde nos habíamos
detenido se hallaba, como por casualidad, un pórtico. ¡ Mira este pórtico,
enano!, dije. Tiene dos ro tros. Aquí e reúnen dos caminos; nadie los ha
recorrido hasta ahora totalmente. Esta larga calle que desciende, esta calle
se prolonga durante una eternidad. Y e ta larga calle que sube cs ... otra
eternidad. Estos caminos se contradicen, chocan el uno contra el otro, y es
11

Nietzsche, Federico, op, cit .. p. 143.

• Ibid1m.

35

�aquí en este pónico donde se reúnen. El nombre dd pórti o aparece gra.
llama .uutante ." ze
hado~ en un f ronttS:
.
Eugen Fink considerando el ntido del espíritu d la pesadez, nos dice
en su obra: • El e píritu de la pesadez anula todo pro1ecto_ y lo hace descender La visión del abismo del tiempo y, en consecuencia, de la caducidad de todos los pro~tos produ un efecto parafuador produce 'vé~o'
al pensador que piensa las upremas posibilidades _del homb . . A _la vJSta
de) tiempo infinito JC hace rnanifi to que todo senudo
un smsenudo que
todo riesgo
inútil· toda grandeza se vu Jv aq~í . pequeña. ~ . ~íritu de
la pesadez que aquí
conceb!do como el, c:~nocmuento de la. mf~tud del
tiempo, impide que la existencia salga autcnticamente al espacio abierto de
Ja amplitud cósmica. La infinitud vacía nos repele.
' como la fuerza de la
pesadez, de la gravedad, agota, consu~e y, .en úl~ma instanc~: anula toda
fuerza finita d l que arroja algo hacia arnba, asa hace tamba n la fuerza
infinita del tiempo con todas las fuerzas finitas de autosu)X'racion . humanas que transcurren dentro d su cauce•• .r ·

La obra humana se hace en el tiempo. El tiempo
conjunto de instantes
e donde 1 hombre habrá de decidir la \·Ía de desarrollo vital qu prefiera.
E~ instante es ese momento invitativo en que debe de deddine lo que
desea. uperación o retrae . legria o pesimismo. Ralización o soj~amiento. Cabe .señalar por otra parte, que la elevación del hombre, en el plano
e · tendal no 1 libera de soportar las tentaciones del "e píritu d la pesadez". ¡
ta! debe ser Ja actitud del hombre ante la indiferencia, la abulia
la ociosidad, la poltronería, la inseguridad, el temor y todo aqu 11? que en
la axiología nietzscheana, constituya un antivalor. Toda sug rencia tentadora debe ser rechazada con decisión y entercu.

El instante representa y constituye - ~ a ietzschc- parte de un tiempo
eterno qu n precede y qu nos trasci nde. Antes y después de nosotros ~1
tiempo ha sido y será et rno. "Desde te pórtico del momento re~rna hacia
atrás una larga y eterna caUe. Detr' de nosotros hay una eternidad. Todo
lo que es capaz de correr, ¿no debe haber recorrido ya
calle? Todo lo
que puede suceder ¿ no debe ya haber ucedido acontecido. _pasado?
si
todo lo que , ha ·do ya. . . E te pórtico, ¿ no debe tambaen haber ado
antes de ahora? Y todas las e, ¿ no están condenadas de tal manera qu_
• te instante atrae en pos de sí a todas las cosas del porvenir? Por cons~capaz d correr, ¿ no d be seguir
gw·ente... , también a él. Todo Jo qu
.
,.. . . ¿no
.
e
por segunda \'el esta larga ruta que
1enda
J)n'C'lSO acaso, qu
todos hayamos sido ya aquí? ¿ o debemos nosotros vol r y correr nueva-

V:

' ietzlfh , Frderi , op. cit ., p. 111.
"' Fink, Eugl'n, op. cit., p. 122.

•

mente por e ta calle que allC'iendc ant nosotros, por ta lar a · Ut brc
calle? ¿ o es preciso que etemalmcnte retomemos?"
presentan, en lo
rito, aspect
fundamentalc del esquema ni tzsrheano sobre el eterno
retomo.
Voluntad de poder y eterno retomo son ideas que st' hallan cntrdazaclas
en te apartado: 'De la visión y d I cni •ma". La \'Oluntad de dominio
plasma en la intención y acción de ontinuar el camino de la vida. La \·ida
be r orientada ha ia el acabamiento de las aspiracionc humanas. en el
contorno de lo cósmico.
xalta la pott"n ia vital d la naturalt"Za. El eterno
retomo plantea el problema d la infinitud del tiempo respe to a la existencia finita d 1 hombre. Con esto
crea un gravísimo problema. El sentido trágico de la vida se hace presente )' Zaratu tra
inquieta con sus propi pensamientos. Eu en Fink -indagador y tudioso de Federico ictz •
che- comenta ta cuestión, di iendo: ' o tiene un ntido antinómico
peculiar. El hombre futuro, tal como lo con ibé i tzsche, es un hombre
que quiere con voluntad grande, que
da a • mismo y a los demá • en la
medida que pued una configuración un perfil fijo:
decir. quiere algo
determinado una meta finita. En la medida en qu quiere
to
cluyc
otras coaas. La voluntad
iempre limitación. Pero el que qui
conoc al
mismo tiempo la limitación la finitud de su poder. En su apertura el eterno
retomo conoce el sinsentido último del sentido querido por él. La voluntad
de poder y el eterno retomo tán relacionados por una
traña ontradicci6n por una contradicción que no afecta a su verdad, ino que
precisamente la \' rdad radical de la vida la contradicción de la vida mi ma. La
voluntad
por así decirlo, la fu rza moldeadora que quie una figura·
pero en l retomo el tiempo finito
concebido en su circulación. que traga
y devu I todas la figuras, es concebida la vida que íluye; ésta
ci rra
pre en figuras, pero, por ser lo infinito elimina d nu o tas. El hombre que tá bajo la di iplina
d ir, bajo la educación de las dos verdades
de la voluntad de poder y del eterno retomo
halla determinado por el
pbatos trágico por una duplicación y anta nismo ingula
La voluntad
dé poder qui re forma. El eterno retorno d tr07.a todas las formas. La voluntad de poder proyecta al futuro; el eterno retorno convi rt tod futuro
en repetición y por tanto en pasado.
preciso tenM" en cu nta e ta t nsión antinómica de las doa ideas básicas de ietz1che i se quiert' comprender
la imag n del homb que nos p
nta ... " 111
Fink, por otra parte. señala una aparente contradi dón
pe&lt;'lo de la
eternidad d 1 tiempo. Resulta anta ónko, al caráct r unitario d I tiempo,
• ietzschc, Federico, op. eit., pp. 144 , 145.
• Fink, Eugrn, op. cil., p. 248.

36

37

�hablar de eternidad del pasado y eternidad del futuro. "¿ Dos veces el mismo
tiempo? ¿ o es esto un absurdo? Para Nietzsche-Zaratustra es de aquí de
donde cabal.mente se deduce la doctrina del eterno retorno de lo mismo.
Todas las cosas, todo lo intratemporal, todo lo que transcurre dentro del
tiempo, tiene que haber transcurrido ya siempre y volver a transcurrir una
vez más en el fututo, si es que el tiempo es como pasado y como futuro,
el tiempo total. FJ retomo de lo mismo se basa en la eternidad del curso
del tiempo. Todo tiene que haber existido ya, todo tiene que volver a ser". 0
Comentando el eterno retorno nietzscheano, Fi.11k nos dice: "La idea del
retorno tiene dos aspectos por así decirlo. Se la puede ver preponderantemente desde el pasado o desde el futuro. Si todo lo que ocurre es sólo repetición de lo anterior, entonces también el futuro está fijo, no hace más que
repetir Jo que ya ha sucedido; entonces no hay verdaderamente nada nuevo
bajo el sol. Inmutablemente transcurre el futuro, ya fijado de antemano.
Toda acción, todo atrevimiento es absurdo y vano, pues todo está ya decirudo. Pero también se podría decir a la inversa: Todo está todavía por hacer; tal como nos decidamos ahora, oos decidiremos constantemente en el
futuro; cada instante posee un significado que trasciende la vida individual;
no sólo pone su impronta en el futuro abarcable, sino también en todo futuro
de repeticiones venideras. En el instante reside el centro de gravedad de la
eternidad" .'1
La doctrina del eterno retorno provoca una inquietud crítica en la conciencia del hombre. ¿Qué papel juega él en el giro interminable del tiempo?
¿ De qué manera está comprometido? ¿ Cuál es su sentido y tarea en el camino de la vida? ¿ Trasciende, su ser. la en\'olvente neblina del eternal retomo? Comentando la idea del eterno retorno y la forma de resolver la an- .
gustia que provoca, Fink nos dice: "Cuando Zaratustra había llevado tan
lejos sus interrogativos pensamientos escuchó un grito, y encontró un pa tor
a quien se le había introducido en la garganta una ulcbra. Esto ignifica:
la idea del eterno retomo, simbolizada por la culebra, se desliza, como asco
que produce ahogo, en la boca del hombre; es una idea que produce asfixia.
Si todo· vuelve, entonces, evidentemente, todo impulso del hombre es inútil;
cl camino escarpado hacia el superhombre es una locura absurda, pues entonces retorna también una y otra vez el hombre pequeño y miserable; todo
atrevimiento y toda osadía es en vano. Con más agudeza que lo hacía antes
el espíritu de la pesadez, la idea del retomo contradice ahora a la voluntad
de poder y a la autosuperación de la vida ... Zaratustra le dice al pastor
que muerda la cabeza a la serpiente que está en su boca. Lo hace, y entonces
'" !bid., p. 125.
.,. Fink, Eugen, op. cit., p. 126.

38

tiene lugar una transformación del pastor ... El su~rar, el re istir la idea
del eterno retomo produce la transformación decisiva de la existencia, trae
consigo la transformación de toda seriedad y de toda pesadez en la ligereza,
eo la sobrehumana ligereza de la risa".~ Creo que la superación de la angustia nietzscheana no se logra, auténticamente, en el mero trascender la
idea del eterno retorno.
De la aventura no bu.scada.

Abrumado y enigmático, Zaratustra cruzó el mar. Dominado su dolor se
enfrenta de nuevo a su destino. Solo frente a la naturaleza alaba la felicidad, que en fonna de partículas, baja del cielo a beneficiar a las almas de
la luz. Esperanzas y tareas realizadas hacen vivir en su pensamiento la alegría
del instante feliz. Los hijos de la esperanza no se hallarán espontáneamente.
El sabio Zaratustra predicó las ideas del superhombre, a sus discípulos, para
depositar en ellos el germen ideológico del nuevo hombre. Zaratustra debe
formar a los hijos de su esperanza. "Estoy, pues, en el centro de mi obra,
yendo hacia mis hijos y volviendo de entre ellos; es preciso, que, por sus
hijos, se realice Zaratustra a sí mismo. Porque únicamente se ama desde el
fondo del corazón al hijo propio y a la propia obra; y allí donde existe un
gran amor de sí mismo, es esto signo de fecundidad: esto es lo que he observado. Todavía florecen mis hijos en su primavera, cerca los unos de los
otros, sacudidos al mismo tiempo por el viento: éstos son los árboles de mi
mejor terreno, de mi jardín".º Los hijos de la esperanza zaratústrica deben
de realizarse en la soledad, el orgullo y la prudencia. Flexibilidad en la dureza, firmeza en la voluntad, silenciosidad en la acción, generosidad en el
dar, son rasgos que deben probar la raza y el origen de estos hijos y compañeros
de Zaratustra. Para que todo esto se alcance, el sabio pensador, debe sufrir
y lograrse previamente. Su amor por sus hijos le mueve a ello. Espera el
momento oportuno para obrar en consecuencia. Advierte que su mensaje a
roto las tumbas del quietismo y la indiferencia. Sin embargo, lamenta no
tener la decisión y audacia del león para destruir todo lo que es menester.
El espíritu -entorpecedor- de la pesadez es el responsable de este lamento. o obstante, dice, Ja victoria será la señal de mi triunfo y realizaci6n. El instante es, para Zaratustra, motivo de inquietud, anhelo y preocupación. La empresa que todavía no concluye pero que prosigue animosamente depende del aprovechamiento eficaz y oportuno del instante. Zaratustra se da cuenta que no puede realizarse plenamente, sin que se realicen
., lbidem.

.. Nieusche, Federico, op. cii., p. 147 .

39

�los hijo:. de su aruor, por U sufre y pide a la (elkiclad que contempla,
vaya hacia ello y se ausente de su mirada. fndiferente ante la súplic la
felicidad le invade y le hace feliz. Los rasgos del hombre nietzscheano han
quedado barruntados. El amor del genio y del creador reafirma su presencia
en las m:ís elevadas creaciones del espíritu.

A11to de salir el sol.
V r el conlcnido de e te fragmento. como simpl' desahogo líri o orno
júbilo arrebatado d una alma subyugada por la callada bellt!za del cielo
matutino, sería una interpretación muy errónea -nos dice Eu ene Fink-.
'·Las imá~enes poéticas de Nietzsche son siempr símbolos de su pensar. Lo
que Zaratustra encuentra antes del amanecer es el abi mo de la luz la abierta
y resplandeciente amplitud cósmica, ouranos en su esplendor que hace visibles todas las cosa que se encuentran debajo de él, y la recubr con su
bóveda, y reúne y unifica todo lo disp rso ... El pensador es el hombre abierto al amplio cielo de la luz. La profw1didad d su pensar depende de hasta
qué punto consigu salir y adentrarse en lo abierto ele la luz, que está por
mcima y brilla más allá de toda las co as visibles. . . El ciclo que está por
encima de to&lt;las las cosas en el pacio temporal y 1 tiempo espacial del
mundo. llí donde el mundo - ·1 mundo que otorga espacio y deja tiempos abre al pen ar. allí e1 reino fantasmal d l tra mundo supra n -ible se diluye y la interpretación moral y metafí ica de lo existent e derrumba . . •
lo eterno''. u
Como terno retorno, 1 ti mpo
En la fuerza cósmica del amanecer Zaratustra \"e, la plena identificación
de su filosofía con el mundo d la materialidad . nsible, potente y magnífica.
El sentido de la tierra se aviva en la vivencia d este espectáculo. En él
clan la belleza y Ja :.abicluría. El fenómeno cele te -en cuanto foer1.a cósmica- deja, en Zaratustra, la impresión de er la fuente de la fclkidad.
cepta&lt;lo el tiempo como eternidad y captado su esplendor, la felicidad se
ve explicable n el profeta del superh mb1 e.

De la vi,tud que humilla.
De nuevo en tierra fome, Zaratustra 110 va inmediatamente a la montaña,
donde le e pera su caverna sino que recorre diversos lugare . ''Quería saber qué había ido del hombre durante u ausencia; i había llegado a hau

40

Fink, Eugen, op. cit., pp. 128-129.

cerse más •rancie o más pcquer.a''. 1 ~ Valii!ndose de un lenguaje metafórico,
nos dice con tristeza : ¡ Todo ha llegado a hacerse más pequeño! Por tocias
partes veo puertas más bajas: el que pertenece a mi especie todavía puede
pasar por ellas; pero ¡ es indispensable que se humille! ¡ Oh!, ¿cuándo retornaré a mi patria donde no me sea obli 00 ado humillarme... , humillarme ant
los pequeños? Y Zaratustra suspiró y miró hacia la lejanía" . 16 La e tre hez de
puertas es la condición de concreta realidad, que impone rios ob táculos
al éxito de sus ideas más queridas. Es la limitación y la umisión del hombre
frente a la formas de obrar influidas por la tradición1 que él quiere destruir.
La ausencia de un clima propicio al nuevo orden le irrita y le hace xponer
sus ideas sobre la virtud que humilla. "Camino por entre est pueblo con
el píritu alerta. o me perdonan los hombre que no envidie sus virtudes.
Ladran Lras de mí porque digo: Las gent pequeñas necesitan virLudcs pequeñas ... ¡ Todos hablan ele mí pero nadie piensa ... en rrú !" 47 La crítica
y el temor se aposentan en todas la personas que evaden todo trato con
Zaratustra. '¡ Cuidemos que no nos traiga una epidemia!" ' ¡ lejaos de los
niños ... Ojos como los vuestros queman la almas de los niño ! Cuando
hablo, tosen. Creen que la tos refuta a 1 s fuerte vientos".' El caminante
como se ve, se siente portador de una energía c6 mica que todo vence y
avasalla. Frente a la respuesta de las entes: ' o tenemos tiempo todavía
para Zaratustra''. él expr a: qué importa. Con ideraclo el tiempo como eternidad poco preocupa esta re puesta.
El anunciador del "eterno retomo" no busca la alabanza sino la aceptación, convencida y entu iasta, a u po tura ülosófica. "Aun cuando me glorificasen . . . Su alabanza para mí es w1 cinturón de e pinas; me sigue pinchando aún después de habérmelo quitado. . . Quien alaba parece que devuelve lo que se le ha dado, ¡ p ro en realidad quiere que se le dé más!" •0
La virtud del hombre pequeño es una virLud raquítica, originada en la práctica y ejercicio de una \'ida comodina y enervada. "Tienen la mode lia de
su virtud, porque quieren tener sus comodidades". Esta virtud es la virtud que
hunúlla. 'Constituye un obstáculo para los que tienen prisa' . Ve, en los hombres la presencia de virtudes flacas y dañinas. El engaño y la hipocre la brillan
por doquier. Dominador
servidores someten su existencia, a una valoración hip6crita y endeble. ''La curiosidad d mi mirada se ha desviado hacia
su hipocresía ... En su implicidad, sólo tienen un deseo en el fondo: que
nadie les haga daño. Por eso on corteses para con todo· y les hacen bien.
ietzscbe, Federico, op. cit., p. 153.
•• Ibidem.
'" Ibidem.
·¡etzsche, Federico, op. cit .. p. 154.
" Ibidem.

41

�Pero cobardía· aunqu
le d' el nombre de 'virtud' . . . us virtud
n
ágiles dedos. Pero caree n d puños: su d d no saben oculta
tras de u
puño. Para llo es virtud aquello que tran forma n mod to y dom tic-ado:
ell han he ho del lobo un peJTo y del mismo hombre cl m jor animal doméstico del hombre". 60 La crític a las pequ ña virtud·
tajant
d moledora.
Caminando por el pu blo d ja caer u palabra. qu su um n en 1 indif crencia. "Cuando yo grito: ¡ Mal&lt;l cid a todos los obard demoni qu
tán en \'OSOlrOS
qu , mplacientcmcnte, mirán · querrían cru7.ar su
manos y adorar!; entonces llos gritan: ¡ Zaratustra es impío! Y sus prof res
de re5Ígnaci6n son los que más gritan • .. Mi r pugnancia
lo único que
impide que los apla te. ¡ Pues bien! h aquí el . nn6n qu h compu to
para su oídos ... Mis semejantes n tod aqueUo que a sí mimo se dan
u voluntad y que
d pojan de toda n i ,ación" ,1 1 "Pero 1 para qué hablar cuando nadi ticn mi oídos! Quiero gritar de e t • modo a todos 1 .
vientos. ¡ ada ,·ez o hacéis más pequeños J qu ñas gcnt · ! ¡ Vosotro qu ·
gustáis de vuestras comodidade , os de mi ajái ! ¡ abar~i por perecer .. •
a causa de la multitud d \'U tras mod tas , irtudc , d vut tra pequeñas
ouu 100 , a
usa de -.u tra mt"nguada
i ación pennanent . f •,¡
dem 'adas cont mplacion
cedéis dcma iado: ¡d esto stá fonnado el urlo donde crecéis! ... V solros no pr stáis ayuda para t •j r la tela d ·l porenir de los hombres, y vu tra misma nada es w1a tela de araña y una
araña que viv d la ngre del porvenir! Y cuando tomái
como si roba i ¡ oh mo&lt;l tos virtuo !" 62 El hombre
ene-amina hacia el futuro
y tá comprom tido n el pr nt . Zaratmtra pr dica la virtud del amor
al prójimo a.si como el amor a si mLmo. " mad iempre a \'U· tro próJimo
como a vosotros mi 1110·; pero sed d antemano d lo que
aman a sí
mismo ... , de 1 s qu ' aman on l •ran amor con el gran d · precio!
h bla, Zaratu tra. 1 impío .. .
t pu 'blo mi propio prccur r,
mi propio cauto del allo en l
oh · uras".r.s Zaratu·tra
r vela como
profeta anunciador d nu vos panorama . La c.:· lt ión d 1 ,alar amor, aunque cngar1.ado en wia artitud fil sófic mu · pe ial no:. luce recordar l
amor cri úano, superior m

En el monte de los olivos.
El monte de 1 olivos e en J drama d la pasión de Cri to, lugar en
donde el ufrimiento de Dios por l hombr e hi7..o patent . Zaratu tra, en
su monte de olivos,
refugia uando la incompr n ión, 1 de pr cio incluÍ\ su propias 1am ntacion . le acosan y I punzan dolor sam nt . En u
monte canta burlánd e d toda comp i6n. La cumbre e el lugar cu donde
e pro~ eta la id a del uperhombre. El invi rno
: frialdad, indiferencia,
couformi mo, poltron ría vida fácil, de p io del ideal ni tzsch ano. . in
mbargo, de te invi mo el tran. mutador d valo , 1 ra obten r I cion
· e ñam.as.
de lo mirador · d u mont con mpla una humanidad viciada y putrcla ta. Practica en invi .mo la volunt d d dominio y
1 afán de supera jón. Siente y aprov ha los grand sil nrio iluminado .
í, como la madrugada im mal pid il nciosa ilumina i6n d .1 nuevo día,
así la con 'encía del hombre pid la luz en u ilen io. En I sil ncio
fraguan lo grandes acontecimientos. Para Zaratustra 1 silencio, traiciona m no· a los que s con rvan claro , honestos y trasparent , qu a lo a tuto

&gt;d

onfiad .

ntido · fundam ntación.

ª

ic1~he, Fed rico, op. cil., p. 155.
"ietuchc, F derico, op, cit., p. 156.
• 'ieli h , Federico, o¡,. cit., pp. 156-157.

ª

/bid., p. 157.

• J.
11 •

43

42

�LA FILO OFI

e .mIA
PROl'. DR. FRIT7.-Jo.,cm. t ,·o,

Ri. TP.t.F.

nivrr itlad di' Mngnncin. Alemania

Di::sr.AAÍA noy

píritu \'1,·1entr
d ·ntro de la cambiante ·ítuadón actual.
Para ello, procede1emos de la siguiente manera: . e pre enta por de pronto
romo algo n cesaiio, 1o.) preguntarse, br ,· ment •, rnál · nu ·stra actual
ituación espiritual. Pod mos hablar. por una parle, del pr ·dominio d una
radical racionalidad y de sus grandes lorrro ¡ y por otra, de una rclati\'ización histórica de lo· vínculos &lt;· piritualc hasta ahora ,·irrrnte . Las ron. ruencias se muestran 2o.) en la parcial inqui ·tud ínl rior ele- la encrnci611
jov ·n. Justamente por ella no vemos apremiado. 3o.) a harrrnos nue,·am nte pre nte la íntima unión de e pí1 itu y vida, y a concebir d • nu ,·o
al hombre, en mayor grado, a partir d su integral rcfcrenci:i a la totaliclad
r1 la e. ·istcncia.
REFERIR

m ante usted . • a la (ilo ·ofía d l

-o, digamos. ligado a la vida-

Esto sugicn: la cue tión filos6fica el si no otro. aím rcronocemos en general algo que sea capaz de unir a lo homhrcs, no en un sentido mcramr-nte
exterior, sino también en lo más íntimo. Ello es, pue , 4o.) la pr~'lmta por
el sentido y 5o.) por 1 \'alor. ¿ o
una n re- idad vital para el hombre
-diciéndolo al modo de Gabriel farcel- 1 hecho ele que se cié un compromiso, si no quiere naufra ar en la ausencia de toda patria espiritual?
"¿No ·tarcmo -pregunta Einstein- en la épo a d lo medios periect s
pero de las onfusas metas {d valor)?" La lmtoria, 60.) puede servimos
aquí de maestra; también en este punto, finalmente, debemos r aliw.r el encuentro con las culturas. En ef to; nos ale aquí al enruentrn el espíritu en
su de pliegue entendido como espíritu vivient , ·n . us crearion ; las cuales, aun siendo muy diferentes, re\'elan ciertamente alguna~ rderenda~ upratemporale .
lo.) Estamo muy impr ionaclo pnr t•I porknto o pro reso de la mo-

�dernas ciencias naturales, cuyos resultados no pueden dejar de ser reconocidos dentro de sus ámbitos propios¡ pero también dichas ciencias, por otra
parte, se encuentran -dentro de un fuerte cambio. Grandes fisicos como Heisenberg, Pascual, Jordan von Weizsacker, y ya anteriormente Planck, empero,
aluden a los límites del conocimiento físico. El físico Heitler. de Zurich, opina
que el hombre no es únicamente un "sistema físico-químico". 1 Según Heistermann (Berün) , es ilegítima una identificación no crítica de modelo y realidad.
Más aún, de acuerdo con el astrónomo J. Meurers, tienen que 'ser superadas las poderosas e}\..1:ensiones de los métodos especiales de la física", pues
de lo contrario conducirían "a la desgracia''.2 El psiquiatra Frankl se refiere
al hecho de que las disciplinas particulares especializadas presentan a veces
sus conocimientos -en si justificados- de un modo unilateral y con pretensión de absolutcz. La verdad especializada es transportada sencillamente
a la totalidad, en virtud de la obra de tales terribles généralisateurs, los cuales,
luego, sólo conocen pars pro toto el "nada-más-que".ª Del mismo modo dice
el biólogo Oepen, de Marburgo, que está dado el peligro de la excesiva acentuación de aspectos parciales}
Con todo, ¿ quién sería tan torpe como para no ver la increíble impar~
tancia de las matemáticas, ante todo en lo que respecta a la técnica moderna
y a las técnicas mecánicas en particular? Sin embargo, esto significa tan s6lo
un mundo secundario, según Heistermann, y como tal requiere la "función
supraordinada del hombre". 5 Dicho planteamiento apunta a algo aún más
decisivo para nosotros, cuya respuesta es tarea especial de la filosofía.
Ahora bien, desde una perspectiva hist6rico-espiritual, observamos -no
tanto en la filosofía sistemática- una inclinación hacia el relativismo hist6rico que se ha ido divulgando poco a poco y, según el cual, todo está sometido al cambio histórico. Según Huber (Zurich), habría que hablar aquí,
incluso, de una "absolutización del proceso h.i.st6rico". 0 Se trata de ideas qu&lt;.·
se apoyan en Dilthey y en Troeltsch -si bien este último, con todo, reconoce
y admite una efímera "totalidad de sentido'' ("Sinntotalitiit") en las res1 W. Heitler, Dtu Bild des Menschen als Objtkt der Nalurwissen.schaft, I, 724 ; W.
Hcistermann, M,nsch und Maschine, 188, en: Richard Schwarz, Menschliche Exist1m:
und m,odmie Welt. Ei'n intemational,s Symposium ( 196 7)
Schwarz.
• Die Naturwissenschaft im geistigen Spannungsfeld der Gegenwart, I, 718 (Schwarz).
• V. E. Frankl, Tiefenpsychologismus und dimensiono/e .4.nthropologie, 1, 342, 346
{Schwarz). Aphorirti.sche Bemerkrmgen zu, Sinnproblematik (Archiv f. gesammte
Psychologie, 1964), p. 366 s.
• Utopíe und Wirklicbkeil der Steuerung von Genen durch den Menschen, en:
Weltgesprache (1967), I, 33.
• Op. cit., p. 794.
• G. Huber, Spit:gelungen des Men schen in der gegt11wiirtigt:n Pliilosophi,, Festschtift G. Hug (Bema, J968 ), p. 642.

=

46

pectivas épocas. Nadie podrá negar el hecho de que diversas épocas y culturas han buscado muy diferente.s fines de Ja vida, los cuales a veces se contradicen, y que también, sin duda, dependen en fuerte medida de factores económicos. Para cada una de ellas, lo "significativo'' -"bedeutsam", como decía
Rothacker- fue en cada caso algo distinto aquello que otorgaba su singulal'
rostro a los tiempos. Pero esta idea se ha fortalecido ahora de tal modo guc
se ha convertido en un momentaneí. mo librado al tiempo. ¿ Puede aún intentarse el riesgo de obtener -en una tarea que compite a la filosofía-, distanciándose de lo particuJar propio de cada caso (Jeweiligkeit), cierto horizonte supratemporal? Sólo entonces podría ganar la filosoíía un poder espiritualmente determinado. "Lo más peligroso - ha dicho Chesterton- es el
filósofo moderno libre de toda norma".
2o.) Ahora bien tengamos en cuenta que la joven generación ba crecido,
ya desde hace años, dentro de esa situación. Con fre uencia, la generación
vieja no tiene mucho que decir a la generación joven, pues ha desfallecido
espiritualmente -pero no intelectualmente- en virtud de las conmociones
de las últimas décadas. Pero tanto el intelectualismo formal - en sí exitoso--,
como el total cuestionamiento de un sentido comprometido de la vida no
transmiten mandato interior aJguno. No son capaces de dar nada a Ja e&gt;.-istencia hwnana y producen, consecuentemente, una des-espiritualización de
la persona. Así, desde hace mucho tiempo y no sin razón, se habla en filosofía de la ' alienación existencial" y de la "inautenticidad" del hombre.
¿Qué salida nos queda? Entregarse al propio provecho calculado, al bienestar y al aprovechamiento del saber técnico; con lo cual, el mundo irracional de los instintos -pues no debemos creer en una aparente ausencia de
conflictos- pasa de modo cada vez más apremiante al primer plano; salvo
que Tú mismo participes en el enriquecimiento del saber y del progreso
técnico, lo cual es posible únicamente a unos pocos. Así descendemos, como
dice Hans Freyer, a la "preocupada seriedad de los perfectos locos; lo individual es sumamente importante, la totalidad no tiene sentido". 1 La mirada,
en constante intranquilidad, se dirige pues tanto más al futuro, hacia lo
siempre 11uevo, porque el puro atenerse al presente d ja insatisfecho y todo
lo anterior ha sido declarado como cosa superada. Por ello, también, se ha
hablado de un vértigo del progreso.
Por cierto, en el último tiempo se puede comprobar un continuo progreso
-como jamás hasta ahora en la historia- en el conocimiento y aplicari6n
de las fuerzas naturales. Pero esto, según Ortega y Gasset, se ha dislocado
unilateralmente, y del mismo modo ha dicho Eduard Meyer, no sin razón: lo
1 Cfr. Sehwarz, Problemt dtr menuhlichen und gtschiclttlichen Exislen: in ' der
modt:rntn W~lt, II, 666.

47

�que construye, disgrega; y lo que di m·1;ga, onstruye; e:;to e , un desarrollo
unilateral provoca un contramovimiento c¡uc s anuncia. i bi n d oscuro
modo, en la joven generación.
¿Por qué sucede esto en rl'alidad? En vi-ta de la ituación caract rízada,
tenemos que hablar de un hueco en la existen ia humana, &lt;le una pérdida
de sentido. crisis de sentido. vaciedad de sentido, xperimentada ant tocio
en la jo"cn generación, cuanto más que sólo somo capac d ~aptar la
zonas marginale de la vida. e habla. como lo hace Frankl de un "vado
existencial", respecto al mal él mismo ha llevado a cabo dC'terminada in,·cstiga iones ·perimcntal s en •..A.~
La eterna indiferencia el • la existencia manejada, carente absolutamente de
contenido , provoca el cntimicnto de estar perdido, desguarnecido. Hay un
tedio y un hartazgo que se liga a todo lo qu se brinda. Todo , ha ridí uJo,
dice H. Kohlcr. No hay nada que importe en todas las e as: nada e · rdadero, todo está pernútido. Séame pennitido repetir la palabra un tanto ruda
que tan a menudo e.xclaman nu stro jóv nes: "AlltS ist Quatsdt!": 1'¡ on
todas patrañas!" Ello implica u11a renuncia r un agotamiento e piritualc .
Pero nosotros mismos . omos culpabl de ello. Justamente en es Congre.
algunas personas del Este aludieron a tal cu -ti6n. En to días apar cieron
en un p ·ri6dico escolar de Würzburg las siguientes frase tan ara terísti

"Gritamos hasta que el mundo se tamba/, I'. por rllo . ..
Hasta que. reconozca por qué tenemos que gritar.
Somos la generaci6n sin moral, porque somos sincno.r.
Somos la genrroción sin ideal, porque. 3·a 110 podemos crea en algo.
Somos la gl'neración ún sentido,
El ser perdido en el vacío,
El angustiado reír nt torno n lo inr:-.:pr sable".º

Ya hace tiempo que en la filosofía de la exbtencia
ha hablado del
sentimiento fundamental de la angu tia en vi ta de la nada. P ro esto í1ltimo en sí importa meno a la jov n generación. Oh ervam s poi eso en lla
una decidida re\'uelta contra las cirrunstandas d la vida pública, mecanizada, manipulada, en cualquier lurrar ele) mundo c¡nc e1Ja S(' dé. in .:mbargo, no se hace presente una clara toma cl • concicnc-ia del venln&lt;lero fundamento, es decir, de la ausencia de sentido.
• Op. cit., p. 346. Cfr. L. v. Bertalanfíy, Mc.anin lesmess, en: The World o/ scit,ut
and the world of 11alu.t1 (Challanges of Humanistic Psychology, 1967), 336.
• H. Kohl r, Christl. Existen= in siikula,u und tolalitifrer Wrlt (1963 • 86. Cfr.
Srhw:irz, ll, 66-t. une et sempcr 11, p. 6-7 (1968).

48

Pero la historia enseña que esto a la larga, no es posible, y que implica
una disolución. Consideremos bajo e b: punto de vista las cartas de Séneca
referentes a la época tardía de Roma, en la cual. en verdad, fueron reali1.adas obras técnicas tan grande como la construcción del Coliseo y de las
termas de Caracalla. Así t'lmbién en la actualidad se produce una enorme
tendencia a la libertad y contra la reglamentación y como se dijo, manipulación, ligada a la dispomoilidad para el sacrificio propia de la juventud.
De todo modo . ello incluye también la posibilidad de que llegue a ser dominante -en el lengua je de Eduard Spranger- un tipo de vigencia y de
poder, y que se anuncie al mi mo tiempo una dinámica decisión junto con
u_na de idida falta de ~ompromiso, la cual, como la hemos vivido )' la vivenc1amos~ puede volverse a metas muy dudosas con un increíble engagement.
Es ~sible_ que se a~ra camino la im·ersión de la racionalidad en un hipcremoc1onalismo, senado luego como la cosa más profunda, pero a la cual
le falta la donación de un sentido. Plat6n hablaba ya en sus Cartas (334
D. ~einer, Bd. VI; cfr. República 560 s., 563) del hecho de que "la Democraaa se descompone mediante cierta insaciabilidad en la libertad. . . y este
es el hermoso, juvenilmente alegre comí nzo de Ja t.ir:uúa", de la intolerancia de la en sí exigida tolerancia.
En contra de e to, es menester decir lo siguiente: Importa qué es buscado
como nueyo frente a lo anticuado, ante todo cuando se da primacía con una
velocidad siempre creciente al deuenir. Así, en 1933, por ejemplo, en Ale~ a , se atñ_buyó la primacía a Jo "nuevo" con su radical impaciencia, y
qme? se volvia contra ello a P.artir de una intelecci6n supratemporal, fue
considerado entonces como reaccionario, superado y osificado. Lo vjgente
hasta entonces, por tanto, fue visto, como dice Huxley "como un mueble
sumamente envejecido y anticuado". De esta manera, según Heinemann (Oxford) somos nosotros rerum novarum cupiddissimus. Se pretende "separar la
muerte de un mundo del nacimiento de uno nuevo', dice Brun, de Dijon.10
Pero yo desearía responder, que en todo devenir en cuanto dinámi o, está
introducido algo estático, un contenido de sentido -del mismo modo que
en todo lo e tático ha} algo dinámico-. Goethe logró expresar esto en Ja
auténtica fórmula: "Forma acuñada que se desa1Tolla vjviendo" (Urworte
Orphisch). Siempre tiene que
una forma vital que otorgue sentido.
Lo que interesa es el contenido al que se tiende y la cualidad de la intención.
Por ello, en toda época y de acuerdo con su propia esencia, el hombr se
pregunta por dicho contenido; de otro moclo pierde él su equilíbrio interior

exisri:

• F. Heinc~ann'. Die M11nschhei~. im Stadium der A.bsurditat, I, 240 (Schwarz).
Jean Brun, Fur trne Entmythologmerung dtr Entm)•thofogisierung (Kerygma und
Mythos, VI, Bd. IV, 1968), p. 203.

49

m

�y va a parar completamente en la equivocidad. Según Roia Gironella (Barcelona) , tal como Iue e;-..-presado en el Congreso, esto es característico para
nuestra época, en cuanto desequilibrio y claudicación.
3o.) Con esto concluyo la C."{posici6n crítica e intentaré cobrar una orientación positiva. ¿ No está en marcha, entendido como reacción, un moyimicnto más nuevo aún y hacia palabras todavía más nuevas? Esto se desprende clarnmentc de la obra de varios autores de 21 naciones "E.tistenGia
humana y mundo moderno", editada por Richard Schwarz ( 1967). Por doquier brota la pregunta por la recuperación del "hombre integral", como die-e
el matemático norteamericano Morgan. O como lo formula Radhakrishnan
(India) : "se trata de superar el saqueo de la existencia humana".11 Se presenta, pues, la idea de que nosotros, en última instancia, tenemos que guiarnos
en nuestras decisiones en la vida mediante intelecciones supratemporales, las
cuales, ciertamente, no pueden ser demostradas de un modo sensible-empírico, pero tampoco son de naturaleza meramente formal y sin contenido.
Como reacción ha despertado la necesidad de distinguir nuevamente lo esencial de lo inesencial, lo decisivo de lo periférico, lo alto de lo bajo, lo valioso
de lo negativamente cfuvalioso.
La ciencia (mejor dicho la ciencia natural), según el físico von Weizsacker, no es capaz por sí sola de llenar .realmente el vacío. 12 Y el conocido
médico Krhel exige por ello "la complementación de saber de la naturaleza
y vida del espíritu". 18 Al mismo tiempo nosotros tendemos -con Georg
Simmel- a algo "más allá del mero vivir'' e intentamos "incorporar el pasado y el futuro en el presente". Aquí debería residir el punto cardinal d
un nuevo movimiento actual en la filosofía. uestra tarea parece consistir
en unir espíritu y vida en la realidad vital, en ganar su consonancia a pesar
de las tensiones en equilibrar sus pretensiones, de modo tal que no corran
separadamente, pues de lo contrario puede progresar una dinámica emocional hasta lo ilimitado y servirse para ello del entendimiento abstracto y
calculador, con el objeto de ganar el poder en el mundo de los instintos.
Hcrmann Hesse pone en boca de Plinio Designori en su "Juego de abalorios": "Tú estás de Earte del elevado cultivo del espíritu; yo de parte de la
vida natural". 1 ¿Se excluyen, pues, ambas cosas entre sí? Nosotros repetimos
con W. Grcnzmann: "Quien se pierde en los sentidos, se hace culpable en
el plano del espíritu. Quien sólo quiere ser espíritu, pierde la conexión con
1l. G. Morgan, Die Krise in Amerika und die M1mschlichkeit des Men.chrn, I, 115.
S. Radhakrishnan, M enschsein als 1du ,md V erwirklichung in 1ndie11, 11, 236
(Schwarz).
' 1 Das Weltbild des Atomwissenschaftlers, en Aral-Joumal, primavera de 1968.
» Pathologische Psychologie, Vlll, 30 ( 1930, 13. ed. ).
14 J, 148 (1946).

50

la naturaleza". 15 La unidad proporciona una realidad más rica, una realidad

elevada, en íin: una cone.."{ÍÓn con la auténtica realidad.
No es este el momento de examinar más detenidamente estos conceptos.
Sólo queremos decir que el espíritu, por una parte, debe ser comprendido
como realización pensante y personal del hombre. Sus contenidos pueden ser
expuestos como plenitud objetiva. de sentido. Nicolai Hartmann distin~e
aún, con razón, el "espíritu objetivo", supraindividual y determinante de la'&gt;
épocas, y el 'espíritu objetheado", entendido como creación espiritual, aun
en el pasado. Por otra parte, se habla del espíritu en el sentido del Logos
a11tiguo, entendido como la ordenación espiritual del sentido, "el elemento
espiritual" existente también en la naturaleza -dice el físico Heitler-, que
nosotros nos esforzamos por realizar nuevamente. Garantía y soporte del espíritu es al mismo tiempo la vida, y su movilidad interior posibilita lo que
denominamos vida del espíritu, con lo cual éste no se queda detenido y solidificado.
Por tanto, si nos volvemos a la humana vida del espíritu, tenemos que
apelar al hombre total, pues precisamente "la ausencia de la totalidad constituye el meollo de ]a crisis del hombre moderno", dice otra vez Margan
(USA). También Leo Gabriel se afana, en tal respecto, por conseguir un
abarcante modo de considerar una comprensi6n del sentido que abarque la
totalidad, por ganar una integral de sentido dentro de una auténtica unión
con la realidad, y no detenerse en lo formal abstracto.10 Entonces, el hombre
no será comprendido tan sólo a partir de los supuestos cuantitativamente
determinables de sus procesos físicos -cosa ilegítima, según Thielike, de
Hamburgo- pues esto significaría una "extraversión de lo humano" .17 El
hombre posee su propia mismidad interior, originaria capaz de productividad,
y justamente ella es: como dice Werl.-meister (USA): 'Núcleo y fundamento
de todas las valoraciones". Luego, la persona humana no es una mera ruedecilla involucrada en un mecanismo organizado de modo impersonal. En
cambio, si se limita a esto último, el hombre llegará a ser, según el sociólogo
Schoeck, "un aparato de impulsos", dirigido y modeJ.able. Esto, sin embargo,
provoca: el atrofiamiento de la verdadera condición humana, y además, a
la larga, como enseña la historia misma, castiga con la muerte el desarrollo
histórico.
Nuestra tarea actual, en verdad, consiste en descubrir otra vez el hombre
pleno y total, como ya se dijo: su escala integ,'tll, si es que queremos penetrar en su vida espiritual. Ello reclama no sólo el saber e.-..::terior -aun tan

ª Das Sclbstverstindnis des Menschen in der modemen Litcratur, I, 522 ( Schwarz).
•• Cfr. su obra fr¡tegr(lle Logik ( 1965 ).
" Cfr. Schwarz, Wissens,haftliche und menschliche Exütenz, I, 111 ; II, 834, 846.
51

�imp0rtante-, sino también la concentración interior, la uni6n de cspí~itu Y
vida, de Iogos y bios, el espíritu de perfecta vi encía. Éste crece a partir del
centro del hombre -tal como yo lo e,,.-pusc con más detenimiento en una
publicación de 1948: "Von Dionpos z;u Apollon"-. Erich Heydc de Berün,
lamenta su amplia y dolorosa pérdida.
centro es el pacio del encuentro
interior de cuerpo~ alma y espíritu. Superándolos, reúne lo extremos de un
formalismo mer.unent.e abstracto y de un irracionalismo no determinado p0r
el espíritu. Recordemos otra vez lo dicho acerca ele la g neración más joven.
Aquí se lleva a cabo la confrontación de los estratos interiores del hombre,
su ascensión y su caída.
En esta región de lo interior se expresa también la espontaneidad creadora
y constructiva, entendida como el fundamento or· inariamente existencial de
la unidad de la persona humana. Ella presupone una e fera de la libertad,
admitida y reconocida, entre otros, también por cl físico Pascual Jordan y
por Heisenberg.19 En \'irtud de ello resulta la contra pregunta: ¿ se pu •de
aún lograr la penetración que alean hasta intelecciones de esencia -para
hablar con HUSS('r)- de los dones del espíritu, en cl sentido de una comprensión de sentido que llene la vida de plenitud?
Pero aquí se anticipa el comprensible reparo: ¿ ello demostrable estrictamente? Naturalm nte que no lo es en el sentido de las ciencias exactas de
la naturaleza. Las condiciones de la demostración exacta de la ciencia, en
medida creciente, han desarro11ado una mctodolo ía fu rtemente d limitada
para lo que se entiende bajo el térmíuo prueba, d rnostraci6n. Pero, ¿se pur.de
trasladar este limitado conc--&lt;'pto de demo~traci6n al plano de la responsabilidad humana y de us íntimas ord naciones vitales sin pasar de largo ante
ella misma? En todo caso ésta es lo má d&lt;'ci ivo para nosotros. ¿ •o
posible, en este caso, una mo tración qu
autojustifique sobre la base de
una intuición interior? De otro modo, seamos sine ros, únkament qu da
en pie la pura cxtensi6n de la vida dcmostrabl como / actum y sólo podría
hablarse de una actitud o adecuación 'ticament valiosa en el sentido del
instante más fu az. Pero ello inclu ·e en í I peligro enonn d que sólo se
permita el reconocimiento del impulso ha ia el poder y hada la vigencia,

en el más amplio sentido de la palabra.
Precisamente en este punto ti ne la I filosofía una responsabilidad científica y ordenadora; reclama un análisis crítico y ligado a la experiencia de
)a cone."lf.Í6n total de la vida, para pod r alcanzar fenómenos decisivos y válidos para preveni~ de autocngaños, )" para no entregarse a meros afectos
sentimentales. Tales intcle iones no son únicamente producto de nu tro
" Der Bcitrug dcr

·aturwissenschaít zum Problem dcr Willensfr ihcit, I, 737

p&lt;&gt;nsar subjetivo, afirma Heitlcr, y no on sólo subj tividld - . fohr, de Freiburg-, lo cual sería una arriesgada aíinnación, sobr todo que,
ún éste,
la así llamada ciencia exacta o)ament ''puede tratar un delgado ámbito
del mundo".u E tamos librados aquí a la realidad de la ef cthidad de la
vida que nos sale al encuentro, al ''ser afe tados desde afuera", como dice
Nicolai Hartmann. Por cierto, en todas nue tras respuestas estamos ligados
a las propias posibilidades catcgorialc y de sentido propias del conocer humano tal como Jo ha expuesto el idealismo crítico. Pero la correspondencia
,con la clectividad de la vida que se nos da tiene qu ser corúirmada y justificada de modo renovado.
40.) De las consid racione precedentes resulta, pues que en nuestra situación presente estamo obligados a plantearnos la pregunta por la íntima
comprenlión d I untido.ff! ¿ ·o es esta pregunta el apriori primordial de toda
filosofía, en la medida en que ella d ca alcanzar una r puesta, es decir
en cuanto en general se plantea preguntas para no detenerse en un ámbito
falto de horizontes? Por cierto. a partir de una determinada actitud metódica -ya que el método crea y delimita el objet~, puede declararse como
falta de sentido a la pregunta P9r el sentido, como por ejemplo lo ha hecho
Schlick, tanto como, en relación con la ciencia Mohr, de Freiburg. Pero
llama la atención el hecho de que la humanidad ha ta ahora jamás se ha
contentado con ello, y siempre ha buscado una plenitud de entido entendida
como enriquecimiento interior. Y jwtamente por ello ha sido la humanidad
tan creadora desde el punto de vista cultural. Así pu , manifiestamente no
basta el factum del mero vivir y de su imple conscrvación. 21
Ahora bien, ¿ qué entendemos por scTLtido? Por de pronto, la plenitud de
su significación, que rs unívoca y no contradictoria en sí mi ma. que es algo
di tinto a la contraposición. Según prang •r no es precisamente captable
por medio de los sentidos. Incluye en sí un cont nido, una plenitud, que significa algo det nninado y por ello se destaca de otros. Tal contenido puede
rev~ en todo, no únicam nt en expresiones materiales y conceptuales,
sino tambi ~n en accione , modos de conducta, y aun eu cuadros concretos.
La "creación del Hombre" de . ligue! Ang 1, por ejcmplo1 anuncia el sentido de que, en virtud del dedo ext ndido de Dio , salta hacia el jov n hombre que despierta a la vida la chº·pa luminosa del espíritu. De tal modo,
el sentido puede llegar a ser 1 ro tro piritual, por así decirlo del ente y
del ser que no funda. Dice Buytendijk que 1 hombre tá in ·rtado d ntro
H. Mohr, Wiutnscl1aft und mtnuhlith• Existtn: (1967), 18.
• Cfr. von Rintelen, Sinn ,md Sinni:erstandnis (Z. f. Philos. F.. 11, 1, 1917). p. 6983; J. F. Heyde, Vom Sínn dts Wortts Sinn, en: Sim, und Stirt. E.in philos. Symposiwn
(editado por lüchard w· r, 1960), p. 69 s.
• Cfr. L. v. Bcrtalanffr, op. cít., p. 338 s.
11

(S hwan).

53

52

�de la ''trama de sentido" de toda la naturaleza y del mundo. circ~~an.te:
f d aún más ele\'ado. Heitler se refiere a lo mpcro para cumplir un sen i o
. .
.
,, 22
1
turaleza'' a la "intimidad de los organismos .
terno en a na
'
t d diversos
Pero debe distinguirse entre sentido y conc~pto. Los conccp, os e
el
idiomas a menudo sólo se corresponden parcialmente .entre s1, no poseen
mismo contenido significativo. Por ejemplo, no es posible usar ~ara .e\ con~
1
labra ''persona" una voz japonesa que implique e
cepto europeo O ª Pª
.
d
firma también
mismo sentido. pero sin embargo el sentido menta o se a
"d
•
' . if' . ,
,
·a¡ \a palabra alemana se1iti o,
allá en Japón. En una s1gn 1cac1on mas espeo ,
Sinn uede incluir además otra idea, esto es, el hecho de que una rea. ización •e~ plena de sentido, cuando sirve a la comunidad o a una tarea ~aliosa.
, allá del mero
aspecto ontológico, que mtenta
50 ) Con esto vamos mas
··
.
,
com~robar únicamente lo fáctico la llamada legalidad intenor, y tenemos
que vérnosla con el aspecto a:ciológico. Quien n_o es capaz ~e ~ptar ~~
as ecto asa de largo frente a la realidad de la vida y de la lustona .. De •
p
~
. d N' tzs l . "El mundo gira en torno del inventor
la conocida sentencia e ie e1e ·
f
- 'O diría del descubridor- de valores, gira inaudiblem~,nte". _Por .ello or} H·
(O--'ord) lo siguiente: "La ordenaeton a.xi.ológ1ca es el
roul a ememman
,u
'
l
bl "
problema de cuya solución dependen la vida y. la muerte de os_ P~~ o; 2~
Ahora bien . en qué radica lo peculiar y espcaal del aspecto ax1ologico.
Sea dicho 'p~r de pronto que no interesa la palabra Wert, v~leur, ~alue
oodness) valore valor, sino el sentido en eUa apuntado. A diferencia de
mera 'comprobación1 se alude aqut al hecho de que lo que posee la
cualidad del valor ( do.s WerthafteJ es o debería_ ser. _afirma~o. en una toma
• ·,
es O debería ser aspirada su realizac1on. Cot:1d1anamente nos
d e pos1c10n,
y
.
vemos transportados a situaciones como la descnpta.
.
, _ .
Otro momento característico del fen6m~no. del valor. ~?ns1s~e, s~u~ m1
entcndeT en el hecho de la gradación cualitativa, no adicion m creCl.Jllle~to
cuantitativo. Yo puedo, por ejemplo, realizar un valor portador de se~udo
. nstancia social en vista de otra persona pero puedo realizarlo
en una orcu
.
. "d
ejemplo en
en forma muy inferior o aun con peligro de nu propia vi a; por :
d
caso del salvataje de un náufrago o, como yo mismo lo he_ ~xperrmen~ o
en la guerra 1 el hecho de que un joven salvara a una familia desconllOC1da
·
· de una casa en amas
para él, junto con sus niños, desde el ú1 umo
piso

r-

~!a

n

Uber das inncre Wesen der Naturdinge (Z. f. Ganzheiuforschung, Vil, 1, 1968),

p. 16.
d ll
V n Rintelc.n Der Werlaspekt (Z. f. Pbilos. Forschung, XIX,
0
,. Más eta es en:
•
h.l
Q t ¡ IV 3
1 1965)
32-52. A realistic analysis of val11es {lnlem. p I os. ua~ er Y,,
' .
1964) pp.p440-442'. El cardcter del valor (trad. de Mario A. Presas,. Revista No:dft::;
U . •Nac d·l ordeste. Argentina, No. 7, 1965), ti. 7-38. Cfr. Hememann, A
mv.
· "
·
R dch
19-19 35)
Suche nach Sinn iu eirur zerbrochener Welt (Neue un s au,
'
.

durante un bombardeo aéreo, circunstancia en la que podría haber perecido él mismo. Aquí es claro cl grado de elevación del contenido valioso
presente. Además, sabemos muy bien que el valor estético en una obra de
arte fue realizado en muy diversos grados de cualidad según las épocas históricas. Lo decisivo, sin embargo, es que algo ha siclo mediado en virtud de
su contenido, una íntima satisfacción, un sentido de la vida.
Siempre ha sido atendido también -si bien a veces en un plano muy
posterior- el hecho ele que nosotros nos esforzamos por algo que en sí, en
virtud de su interior cualidad, incluye lo valioso, como Jo demuestra el mencionado ejemplo ( valor propio, Eigenwcrt, valuc in itself) . e trata de algo
-para decirlo con Kant- que es afirmado en virtud de sí mismo. O bien
hablamos de lo que sirve a otros fines lo que es útil (Valor de utilidad,
valor de relación; Relationswert, instrumental value). Pero la orientación
dirigida únicamente a la utilidad exterior, tanto del individuo como de la
comunidad, es una magnitud muy relativa y atacable ( i volvemos la mirada, por ejemplo, a lo que nos fue ensefiado en la Alemania a partir de
1933 como servicio a la comunidad y lo que era de utilidad para el individuo).
En cambio, el sacrificio heroico dirigido contra el abuso del poder --eomo
lo hemos experimentado--, puede ser absolutamente sin efecto, esto es, sin
utilidad aparente; pero, con todo, lleva en sí mismo su carácter valioso. Yo
pude observar cómo, en el conocido caso de mi amigo el prof. Huber y de
los hermanos Scholl, condenados a muerte en Munich por los nacional-socialistas, algunas personas, en provecho propio, los acusaban aún más, de
modo injusto; mientras que otros, por cl contrario, corriendo serio peligro
ellos mismos, pero no por prm·echo propio, intentaban valientemente defenderlos. O recordemos además este otro episodio que me tocó vivir: en agosto
del año 1918, en el frente de Harbonniere, vi cómo los camaradas debían cavar fosas para protegerse antes del ataque. Cuando éste comenzó, un soldado
más fuerte y mayor arrojó de su propio pozo a un soldado más joven de
unos 19 años, quien sólo desde hacía 8 días estaba en el frente, con lo cual
este último, lógicamente, perdió la vida, mientras que el más viejo no fue
alcanzado. Por cierto, era quizá de mayor utilidad para los camaradas, debido a su mayor experiencia bélica, la supervivencia de este soldado, pero
la intención del acto era baja, contraria al valor. Inmediatamente después
de este episodio, vi cómo un herido grave era sacado por otro soldado de
la zona de peligro, el cual, debido a este acto, perdió su propia vida. Esto
era valioso, altamente valjoso en sí mismo, en el sentido más pleno de la
expresión, y ello independientemente de la situación histórica. Evidentemente, los valores utilitarios por ejemplo y ante todo los bienes económicos,
son de gran importancia cuando al mismo tiempo están al servicio de la

55
54

�comunidad social y sirven también a un desarrollo más elevado de la existencia humana así como a sus valores propios.
También podemos hablar de valores vitales imp~sona!e_s ~ue por todas
partes son captados en el actual movimiento deportivo -st b1e~ a veces se
abusa de ellos- y que al mismo tiempo son base de un despliegue de la
existencia humana. El presupuesto es el estado de perfección de lo que se
da en la naturaleza. Epocas anteriores habían hablado ya en este caso del
agathott O del bonum. Pero yo quisiera decir: Cuando más c:rca está un
valor de la existencia humana, le correspúncle un rango tanto mas alto como
valor propio y representa, en cuanto valor de persona, una invocació~ a la
persona humana en cuyo carácter axiológico pod~os ~nctrar, en diversas
dimensiones de profundidad. Mue-has veces en la lustorta -as1 corno también Scheler y Nicolai Hartmann- se ha hablado de diferencia de rango
en los valores. Es difícil objetar el hecho de que por ejemplo la dimensión
del carácter ético en sí ocupe un lugar más elevado que la estética, cosa
que se muestra claramente en los momentos de gran aflicción. _P~a el hombre sensible a lo religioso, el valor supremo será el valor rehg10s0 dcl encuentro con Dios, el cual, sin embargo, debe incluir en sí la af irmaci6n y
observaci6n de los demás ámbitos axiológicos, ante todo del ético.
De este modo observamos, al considerar cl valor 1 un eje de sentido dinámicovertical, entendido como invitación a una realización cada vez más perfecta• y también un eje estático-horizontal, cualitativo, que indica el rango
propio de c.ada caso y su contenido. Como en todos los ámbitos espirituales,
tendremos que esforzamos por destacar el contenido esencial y fundamental
que llama a la realizaci6n, pues sin tal orientación nos convertimos en maderas flotando a la deriva y estamos ante un sistema de la asistematicidad.
Pero aún no hemos tocado un punto decisivo. Nuestras valoraciones se
refieren a un acontecer vital, concretamente real, de naturaleza en cada caso
ittdividual. No se trata pues únicamente de ideas abstractas y de conceptualizaciones. Induciría en error reducit la palabra ''real" únicamente a lo que
tiene las características de una cosa y considerar sólo la "esencia exterior
como real" -según el físico Heitler- y a ella limitarnos. Por cierto, también
Descartes habla de res cogitans. De lo contrario, todas las referencias y re-laciones espirituales llegarían a ser meras ilusiones subjetivas sin jerarquía de
realidad. o: una consagración concretamente valiosa -como también algo
negativo- puede cobrar una increíble significación efectiva y real en eJ
momento en que un contenido a.,-iológico espiritual -o algo antivaliosose convierte en real efectividad. A esto se agrega el hecho de que el grado
de elevación del momento axiológiro no puede brindarse en el concepto abstracto para indicar su plenitud, sino en la realización real de cada caso. Por
ello, dentro de esta relaci6n, estamos dispuestos a hablar de un valor real

56

consumado, en el sentido de un realismo o.Yiológico. Llama la atención lo
siguiente: lo que significan los valores de la verdad, del derecho, del sacrificio, lo reconozco de modo pleno y lo experimento en mi más intima existencia cuando me encuentro con su concreto abuso o con su concreta observación. Hay que poner el acento sobre este hecho, de modo tal que ya no
podemos hablar de una superestructura ideológica ajena a la realidad.

•

Pero, la acentuación de lo individual de cada caso ¿ no conduce a una relatividad total? Esto debemos preguntárnoslo aun una vez más al concluir
la parte histórico-cultural. Digamos aquí tan sólo que siempre somos cons•
cientes de los limites de lo que se puede cumplir en cada caso. Pero en la valoración seguimos dirigidos hacia uu aspecto que nos trasciende hacia una
perfecci6n de la forma que, en cuanto patr6n de medida sup;aindividtial,
en cuanto imagen directriz, está ante nuestros ojos. La situación en que nos
vemos involucrados, ante todo en el caso de conflictos axiológicos, nos impulsa, en virtud de nuestra re ponsabilidad propia, a la decisión; pero no
a una decisi6n arbitraria, lo cual es tema de la llamada ética situacíonal.
Pensemos, por ejemplo, en el valor primordial de la sinceridad, de la veracidad, del comportamiento amistoso, frente al engaño, al fariseísmo y ]a
mentira -pecado original muy difundido en nuestra época incluso en círculos intelectuales-, o en el valor del sacrificio por la sociedad, tan fuertemente determinante en nuestro tiempo, llevado por Schleiermacher a la auténtica formulación: "Formación dentro de la comunidad y formación que
exterioriza la personalidad'' también en beneficio de la primera. Esto no es
neutral desde un punto de vista axiológico, como dice Thielicke, sino que
lleva consigo incondicionalmente el carácter del valor, aun cuando éste puede ser muy a menudo dejado a un lado y sin considerar. El filósofo norteamericano Fridjof Bergmann dijo en su Comunicación ("Etica y Filosofía de
los valores") a este Congreso: "The World is then much richer and denser
than we some times imagine not a collection of neutral objects".2.i
Séame permitido formular esto, resumiendo de la siguiente manera: El
sentido de la existencia humana y de su misión interior debe ser buscado en
la activa consumación anímico-espiritual del acontecer de la vida, en el cual,
a partir de una actitud existencial, hay que reafuar los valores fundamentales,
no completamente referidos al tiempo, entendidos como valores propios; y
esta realización debe ser real según diversas acuñaciones y gradaciones individuales de cumplimiento en vista de la profundidad y la altura. También los
valores utilitarios deben er orientados a tal cumplimiento. Lo que importa
2i Doubts concerning sorne fundamental assumptions oI conlemporary Ethics (XIV.
Intern. Philosophenkongrcss, Wien, sept. 1968).

57

�es 1 h cho d i tales cont nidos piritual de sentido son capaces de obtener aún una autt"ntica r onancia axioU,gica en te tiempo y en cada uno
de nosotros. Por ello pucd decirse: dime tus meta ax.ioló icas y t dir~
quién res.
to ri e tambi 'n para 1 rl' ¡ ivas época .
6o.) Con to no ncontrarnos ante la última cuestión. E: tamos ampliamente imp ionad , como h mos dirho an~ . por la a í llamada liiJtoricidad, entendida aquí no en el sentido e l cífko que 1• &lt;la la filosofía de la
istencia. Todo,
dice
tá en última ir tancia dct nnínado por l cambio
del proceso históri o, con lo cual, naturalmente tambi '•n I pensar xio16gico dcpend de mi r pe tiva posición. ¿ 'o e ·i ·te h· ta cierto grado una
estructura humana hom 'nea ntendida como lructure o/ man,
ún afirma Aldrich (U A)? También Margare! Mead, la ronocida in tigadora
de las di,·ersas ultura di : "\ . way x t ultimat 1 • to id 1tüy in human
beings an original natur • wich has wry definitl forms or structurcs ami
ibl • S) mati incfüidual dif[ ne · wirh may be r fcrecl t ro titutional

types within that ori inal natur ''.2 ª
o es po ible renunciar por completo a lo lwmo11um, i bi n 1 saber ac r•
ca d ello pu de ser defi icnte o tar trofiado d un modo tal que, con
Max che) r denominaríamos e •gu •ra a. ·io16gica. Sin mbargo, las ·:pcrien,cias d los ti ·mpos más re i nte ayudaron a 1 1ar la intuición de qu deben
mant nerse exigencias humanas eneral
digamos por d pronto 1 humanitarias. Por llo e tamos ju tificados para llamar por u nombr a un rimen.
también al cometido en la vida política. P ro i en la historia no / te un
sentido qu n carl caso port l movimiento )' una r aliz.'lción a. iológira,
entonrc ella llega a ser, como dice chopcnhau r uu ''barullo propio d
riñas de gatos". Para re ¡,onder a e ta cuc tión -es &lt;l cir, a la unión d la
historicidad con un ·ntitlo uprat mporal-, nos ayuda. gún mi opinión,
la caractcri1.ada lógica del valor. ¿ Por qué? Porque u modo de ousiderar
permit r la ionar n c-ada caso la ron rccion • ri · en vanacion
con
su respectivos arado de 'Umplimicnto. ¿ o radican aquí valore fundam n•
tales que no
agotan
~u rcíer ncia temporal, d tal modo qu no permiten hablar de una s.u rle de constan ia de e nria? Llegam&lt;&gt;5 a r capat
de captar tal fenómeno cuando no at •ndemos únicamcnt a lo qu · separa
sino también a lo común en Ja hi tori )' en 1 s culturas, aun cu ndo é w
se efectúen &lt;le modos tan diverso .
orno cj mplos ilustrnth:
traigam

brevemente a colaci n lo irruien

el importan inv ü dor d I budi mo Zen. Suzuki, dice que en la ultura
japon
se e. igían lo ,'3.lor d la fidelidad. au osacrificio, autor ponsabilidad benevolencia y entrega, n una poca en que d nin ím modo tal
cultura taba en relación con la uropea. El ma tro Zen D en ( !ali ido
el año 1253) pronunció las palabras: '. o efe ·tuar nada rnalo tener profunda compasión por toda natural za \'Ívi te. . . Ten •r piedad no odiar"
( hotog nzo hoji) .u Di a exi ncias cobraron tambi n valide1. en la uJ.
tura europea si bien con otro colorido y trasfondo. En las Upanishad de la
India
habla del upremo valor de la r lizaci •n por I camino de la mi .
midad (kaivala), Ja libertad del i mismo y del absoluto amor (katha Up.).
Bhaga\'a ita ( i o 4o. a.C.). conoc • la el vación, l:i sabiduría l bien y la
santidad. De Laotze~Lipe Yang (siglo 6o.) provienen las palab1 s: "El hombre uperior
dirig hacia lo perfccto, porque
I bí n y no
a¡ o -a en
lo exterior. 610 lo material conti ne utilid d; lo inmaterial obra csem;i. lidad
{Tao-tc-king, ntcncia 11; traducción de Ular). Tales cj mplo" de las divc as
culturall
podrían umentar en gran ní1mero; García fáp1ez (México)
piensa que: 11Hay una base común en la con\'icciones r •lativ al valor".27
Por todo to, digo lo iguient : a partir de la respon bilidad interior no
podemos pasar por alto el ht'cho de que e • ten ci rto v lores fundamental
que sobrepasan lo temporal, a I cu les I advi n una acuñación h" tórica
difercncíada; y que no todo es absolutamente relativo. Eduard Spranger opina
que ha)' que intentar aiempr la :realii.aci6n del 1 :-nudo definitho", d 1 valor
de la &lt;'Omunidad humana. in embargo, to valor s se ·teriorfaan, qui iera
yo agr gar, en difer ntcs amplitudrs de va,iació11 d ntro de sus realiza iones
históric , rorr pondicndo -1 horizonte e piritual que lo soporta. P ro esta
intelección p rmite la compr n i6n la auténtica tolerancia. Esta no consi te
·n la libertad de no necesitar de nin na opinión, pu
!lo conducirla a la
disoluci6n hist6ríca. Esta ap ·rtura que es exigida aquí para comprcnd r las
otras culturas, épocas } opiniones
ba ·1 en 1 upu . to de que también
llas son portadas por hombres que luchan consigo mismo Apenas si habrá
habido alguna época n la cual no
ha), afinnado el "alor del amor, por
ejemplo. Pero también en nuestro pasado histórico podemos 1alar la vanacion hist6rkas del eros antiguo, del a ape cri tiano d 1 amor humanitario
y del amor social, a los cuales les corresponde un núcleo comíin, si bi n su
dime ión de profundidad
di\'C
en cada a uñación.

Personalit , en: /t,'aturt, Socilty ana e lh,1r, (. 'ew 'ork, 1953, 2a. ed.), t 17.
Cfr. S hwarz, Probl,me dtr menschli,h,111 und g1schich. Existenz i d. mod. Wtll,

• Cfr. Suzuki, A!ysticism: Chrí11Ül11 and Buddhist ( 1967 ), 36
H. Dumoulin: en (1959), p. 168 s.

II, 717.

"' Vom W ens inn de, Recht 5, en:

58

1.

ion und Scin, o¡,. cit., p. 604.

59

�Incluso dentro del ámbito de la estética podemos comprobar dctenninados
rasgos fundamentales supratcmporales de la cualidad. El conocido director
de la Academia de las Artes de Munich, Pretorius, por ejemplo, encontró a
comienzos de siglo en Parí en el llamado ''mercado de la pul a', numerosos
dibujos chinos de pequeño formato, de los cual adquirió algunos. Más tarde, se pudo comprob r que los sel c ionados por él eran los de maror valor
cualitati\·o y que constituían obras de arte &lt;lel más alto nivel. Pero Pretorius
confiesa que el arte chino era para él, ha ta ese momento, absolutamente
desconocido. El rango cualitativo de lo estético. decimos nosotros, se e.'tprcsa en los diferentes estilos artísticos. La arquitectura está condicionada.
en \'Crdad, por las esferas axiológicas de la época por la tradición y la estructura social. Pero la caracterizada amplitud de variación no incluye por
ello una relatividad absoluta, sino -por a í decirlo-, s61o una limitada relatividad, una rdatiddad relativa. Así podemos hablar. por tanto, de un sentido independiente de la temporalidad. entendido como valor fundamental.
De este modo encuentro en la obra de \ . Rudolf recientement editada, "El
relativismo cultural" ( 1968), la liiguientc proposición: "La validez del relativismo cultural. .. es limitada". Pues hay algo '\•álido interculturalmente",
"elecciones de valores y decisiones con referencia intracultural".21

Se puede objetar. en \'erclad, el hecho de que yo no haya acentuado lo disvalioso en la historia y sus grandes deudas que en cierto modo podrían hacer
aparecer como ilusoria a la planteada pregunta acerca del sentido. En tal
respecto recorclaremo las palabras ele hake pear en Enrique IV acerca de
la historia:

The happiest youth, viewing his progress through,
What pt:ríls past, whal cros.us to en.me,
JVhould shul the boolc, and sit him down ar1d die.

(" i pudiera leer en el libro del destino y de Jo Lra tomo d los tiempos,
el más piadoso jovP-n, mirando e:; proc o, "icndo cómo amenu.a aquí l
peligro, se acercan allá suf rimicnto , cerraría el libro, s sentaría y moriría".
Trad. de Schlegel).
Para ele\'arnos por encima de la desesperación, sin embargo, oh. rvemo
una vez más lo que repr ota una parcial superación de esta situación que
pone en ridículo y compromete al bombre; veamos lo que se puede descu•

=- Der k.ulturelle Rclativismus ( L968), p. 267. Cfr. tambifo B. Lakebrink, Kla.ssüch,
M,taph)·sik (1967), p. 44: "La elcrnidad en todo tiempo hace su irrupción sobre
nosotros".

60

~rir de positivo, de pi no, de sentido y de valor en toda hora histórica y que
mcluye una consumación a.'tiológka real, para eb·arno , por encima de la
ang.ustia c6smica, a l,a alegría del. ser. De este modo también el pasado puede
dec..u-no algo a traves de sus acciones, de sus grandes obras de diversos rangos; pensemos por ejemplo n las creacione de un Dante, Shakespeare Pascal, Calderón r Goethe en la edad moderna, las cuate son consideradas
siempre por nosotros, en verdad bajo nuestro aspectos ligado temporalmente, pero que, sin embargo, se elevan por encima de la propia situación.
Empero, si perdemo esta capacidad de visión, el pasado
convierte para
nosotros en algo totalmente irrelevante y desprovisto de significado. En el
~ contrario, empero, en el sentido positivo podría decir, estamos ante una
f1!?sofí~ d~l "espíritu viviente", esto es, de un píritu humano que -tamb1en lust6ncam nte-- trata de comprender como unidad íntima a Ja vida
en su respectiva configuración y el espíritu en su contenido obligatorio. Represent,a~ por u~ lado, la superación de Ja unilateral valoración de los poderes !1 tcos y vitales; por otro, la superación de un limitarse e.xclusivo al entendimi nto formal y calculador, tan importante dentro de su propia esfera.

La vida espiritual se exterioriza en las culturas, en la historia, incluso en
la vida ~oti~ana en sus di':'ersas formas. Pero nos ha sido dado un compás
que nos md1ca en qué medida se produce, dentro de la hora histórica. en el
entretejido de las ricas relaciones y eleccion , una reaJizaci6n de los valores
fundamentales del hombre, qué rango de valor le conviene o si estamos ante
una desvalorización y un abandono. En este sentido, diariamente tomamos
posición fáctica y constante frente a la vida, y tenemos que hacerlo. Si no
reconocemos esto, nos engañamos cotidianamente.
La época actual exige de la filosofía una aproximación realista a la realidad, por ello exige también, ciertam nte, el reconocimiento de los logros consolidados por la ciencia natural. Pero por encima de esto debe plantear e la
cuestión filosófica acerca del sentido y del valor de la vida. No basta para
ello una abstracción conceptual que deje a un lado todas las particularizaciones, las cuales, precisamente, incluyen el rango de la altura y la dim nsión
de profundidad de las respectivas realizaciones· es menester tener esto en
cuenta si queremos hablar de un espíritu ligado a la vida. Se trata, enton~•- ~e una síntesis de lo individual con el núcleo esencial, general y supramd1V1dual, con el meollo de sentido; una íntesis de historicismo y de normatividad espiritual; de vida y de orden espiritual. Esta unión me parece sumamente importante. Los aspecto del sentido y del valor se consuman en una
variación muy diversa, a menudo enriquecida, en una realización según rangos varios. Pero se pueden ei·traer rasgos fundamentales de la conducta humana que comprometen en forma general. Cada época necesita una misión
61

�sentida como íntima, un llamado a la persona humana; y precisamente ello
posibilita un recíproco encuentro. Por este motivo desearía concluir con las
siguientes palabras: ¡ da también a nuestro tiempo una gran idea para que
pueda vivir de ella!
(Traducción de Mario A. Presas)

REFLEXIONE SOBRE EL BARROCO
PRoFR.

M1cHELE FEDERICO Sc1AcCA

Universidad de Génova (Italia)

A TODA RISA FÁCIL, a todo placer frívolo sigue siempre en el hombre un
estado de malestar espiritual. Bajo un cierto aspecto, el Barroco puede ser
llamado el siglo de la risa fácil, del placer frívolo o bizarro o extravagante,
al cual sigue siempre un estado de malestar. Aún así, representa una dimensión del hombre; en todos los tiempos, a la risa fácil y al placer frívolo, siguen siempre las sombras alargadas del alma. Pero el Barroco es también
humorístico, irunagnüico, caricaturesco, sensual y chichisbeo; de cubre no sólo
el cuerpo de la naturalew. -es el siglo del nacimiento de la ciencia modernapero descubre también el cuerpo del hombre, de ahí el triunfo de lo carnal,
de lo turgente.
Estas breves caracterizaciones están indicando que el Barroco está gobernado por la categoría de la "disipación" del tiempo en el divertissement; bajo
este aspecto, es la vida como diutrtissement en el sentido pascaliano -y Pascal es escritor del Seiscientos- la vida como evasión. Pero si se considera en
unos de los aspectos que lo caracterizan, no es evasión fuera del mundo, sino
fuga en el mundo mismo de cosa a cosa, de imagen a imagen, de inventiva a
inventiva, de metáfora a metáfora, de una hipérbole a otra todavía. Pero
una fuga en el mundo no como es, sino como lo produce la foiaginación en
las formas más raras, peregrinas, bizarras, estupefacientes. Así pues, disipar
el tiempo por evadir en un tiempo y en un mundo de invenci6n; y así la
eva i6n recae sobre sí misma en el vacío del tiempo disipado, destinado a Ja
muerte. De aquí. sobre los altares de las iglesias pomposas los revoloteos inflados del viento; abajo, los esqueletos, la muerte. El sabor de la vida ávidamente gustado a través de la imaginación desbocada, y la muerte; el fuego
de artificio de la sensualidad como tal, disipación del tiempo, evasión, repito,
que cae en el vacío de sí misma, y la muerte; pero entonces la re5P-uesta no
puede ser sino la mística que a propósito e el otro aspecto del Seiscientos

62

63

�que ha descubierto también el tiempo, la historia, como la concibe la conciencia moderna, esto es en términos de dialéctica tiempo-eternidad. El Seiscientos disipa el tiempo, pero descubre las cosas y con ellas la ciencia: de cubre
el cuerpo, la carne, la sensación en un significado completamente nuevo: descubre lo concreto natural y lo concreto histórico. Comienzan la ciencia y la
historia en el sentido moderno: es la dimensión horizontal del Barroco. Se
ha escrito que, como la arquitectura antigua petrificó también la música, así
el Barroco musicó también la piedra; es decir, el Barroco traduce los valores
espaciales en el ritmo del tiempo. La música tiene aqui un significado particular: el tiempo disipado en la horizontal de la evasión, se recupera en la
potencia de la polifonía donde encuentra la vertical de lo eterno. Pietro della
Valle, a propósito de una composición de Virgilio Mazzotti, llamada "il
grande musicone", para ser tocada en San Pedro, escribe: "No sé si eran
doce o dieciséis coros, pero era un coro solo, que era un coro de eco de
estos coros hasta la cima de la cúpula". Lo correspondiente de esta concepción de la música como reencuentro o recuperación del tiempo en la vertical
de lo eterno, a diferencia de las otras art.es que lo disjpan en la evasión, es
la mística. Co e,1 Seiscientos se inicia el dramático diálogo del mundo moderno entre el tiempo y la eternidad; y el diálogo se hace dramático porque
es fuerte la nostalgia de lo eterno y es fuerte la captura del tiempo, de la
eternidad, de la sensación, de lo terrestre, de todo lo que es hecho hist6rico
o natural, visible y tangible. El gran diálogo, cuyo primer vértice será dentro de poco Gian Battista Vico, todavía continúa hoy.
La ciencia en este período saborea una poesía suya que no conocía : el
contacto directo, la observación en vivo de la naturaleza, ya no deducida
según esquemas lógicos, no más "anticipada", como escribe Francesco Bacone, construida, prefabricada de la deducción abstracta. Los nuevos artistas,
por el contrario, arquitectos-escultores-pintores a diferencia de la ciencia
que se exalta en la observación de las cosas, en el leer, como dice Galilei, el
gran libro de la naturaleza, tienen una actitud opuesta: trastornar la naturaleza, ser sus creadores a través de la libre iniciativa del hombre, para hacer
de ella un poema de líneas, colores, rayas, figuras, metáforas, hipérboles. De
aquí ya el arte no imita más a la naturaleza, sino la naturaleza imita al
arte. En este sentido el arte barroco es la no-ciencia pero los dos modos, la
naturaleza vista y leída y la naturaleza inventada y transformada, creada por
el hombre, están en relación dialéctica, y el uno no se entiende sin el otro.
En efecto, la imagen barroca es el resultado de una serie de pasajes lógicos
"saltados,, de la fantasía, pero por esto mismo es imagen conceptualizada;
es el resultado de una imaginación refinada de la lógica y de una lógica que
se hace visible en la imagen. El arte, desde este punto de vista, es el humorismo sobre la ciencia; sustituye a la seriedad d ésta el estro desatado de lo
64

irracional, listo a todos los árbitros y a todas las extravagancias; la naturaleza, como producto de la imaginación y no de la razón, pero de una imaginación que no seria barroca si no fuese también finura lógica. La nueva
ciencia ha sustituido un tipo de raz6n con otra, un método con otro método;
el arte barroco sustituye no un tipo de raz6n por otro, sino que introduce la
razón para conceptualizar la imaginación, para obtener imágenes refinadas:
mirar las cosas para crearlas.
Por otra parte, la sensualidad turgente y juntamente conceptualizada, lleva
a cargar la sensación de sígnificados nuevos: se Je confiere la dignidad de la
idea, se hace un acto mental-intuitivo. Desde este punto de vista se puede
decir que el Sci$cientos, crítico del aristotelismo escolástico, redescubre a
Aristóteles, es decir recupera el sentido aristotélico de aisthesis, que es percepción, acto también intelectivo; y lo recupera en la ciencia, en la filosofía,
en el arte.
A través de la libertad de la imaginación, a través de la caricatura y de
la misma hipérbole, también a través de la frivolidad, se manifiesta una protesta de los escritores y de los artistas contra las trabas oficiales. En efecto,
el perderse en el arbitrio y en la imaginación puede entenderse como una
protesta contra cuanto de deterioro hay en la casuística, un modo de vengarse· pero la protesta no se entiende a fondo, si no se considera que es
también el siglo de los escrúpulos de conciencia; de manera que la protesta
misma en nombre del arbitrio está acompañada contemporáneamente por un
sentimiento religioso. Fénelon, a una hermana que le fastidiaba el alma con
sus escrúpulos, escribe: 'Vuestros escrúpulos os matan". Otro&amp;½ la metáfora
y la hipérbole, según algunos críticos, son "el guiño del Seiscientos", un modo
de protestar contra la tiranía política, el absolutismo, contra el autoritarismo
eclesiástico reforzado con la Inquisición y el Concilio de Trento, y en Italia,
contra el dominio español Y entonces, recogiendo los hilos de cuanto hemos
dicho, alborozo de la sensualidad y, al mismo tiempo, sentido trágico de la
vida, sentido trágico del tiempo disipado y preocupación de la eternidad;
exaltación de la vida gozosa y fácil, y el espectro de la muerte; divertissemerit,
pero envenenado por sí mismo justo en cuanto divertissement o tiempo que
pasa en las frivolidades: este es el drama de los libertins franceses, que Pascal
tiene presente en su apologética del Cristianismo, la cual es reveladora del
Barroco entendido como categoría espiritual.
El Seiscientos es locura, irracionalidad; podía calificarlo de "barroco" en
cl sentido deterior y despreciativo s6lo el segundo Setecientos iluminístico:
racionalístico, utilitario, serio, fanático. En efecto, como todos saben, "barroco"
era un término usado para recordar mnemotécnicamente el cuarto modo de
la segunda figura del silogismo; y viene a significar cavilaci6n, fruslería, argumentaci6n extraña de apariencia maravillosa, sustancialmente vacía. Según

65
H5

�otra interpretaci6n, "barroco" se contrapone a "clásico' entendiendo clásico
en un cierto modo: racionalidad y armonía compostura quietud, éxi:asis, sentido ol.íropico, apolíneo; barroco, todo lo que le está opuesto. El dios que
expresa lo clásico es Apolo; el dios que expresa lo banoco es Pan, de ahí e1
sentido pánico. El Barroco se vuelve humillación de la razón; el arte destaca
el principio de no-contradicción se divierte en burlarse. Eslo es: justo porque se Jibera de los vínculos racionales del principio de no-contradicción y
del de identidad, de todo lo que puede ser u11 freno o un control que limita
el arbitrio de la fantasía, por esto es alegría gozo del hoy. Sí, gozo del hoy
y también del instante, pero quedaría limitado a un sentido vitalístico, y
no nos interesaría, si no trajera iempre drtrás de sí la muerte, si no estuviera
terriblemente preocupado por la eternidad. Y entonces: siglo de la sensualidad, pero junto con la mística; de dos extremos que van hacia el aniquilamiento en la nada a través de la disolución en el placer sensual, o hada
la elevación a Dios a través de la disolución mística en éJ, ya sea la mística
de tipo católico que la de tipo panteístico. Pero una posición como la del
Barroco no podía encontrar otra solución que en los extremos del absoluto
negativo o del absoluto positivo, en el sentido de la mística cat6lica, sobre
todo española, o de la panteística, según e] modelo spinoziano; y Spinoza y
la mística española son incomprensibles fuera de esta conc pción del Barroco:
o la mística que es la suspensión de la razón frente a la visión dcl Ab oluto, o
la que lleva a la identificación con el Ab. oluto. He aquí por qué el Barroco
es "locura".
Y es en el Seiscientos cuando tiene fortuna cl concepto de la vida como
sueño: ¿sueño de Dios, o sueño de la Naturaleza? "Los hombres están hechos de la tela de los sueños", dice Shakespcare, poeta barroco sobre todo
en los Sonetos; sueña el campesino ser campesino, sueña el obrero ser obrero,
sueña el rey ser rey; todos los sueiíos, sueños son: según Segismundo en La
vida es sueño de Calderón de la Barca. Sueño es eJ poder. sueño la gloria,
sueño todo lo que los hombres hacen; pero el siglo de "todo es sueño" es
también el siglo en el cual ha nacido cl sentido de lo concreto histórico. Sueña
Don Quijote -también Cervantes es uno de los grandes autores de la vida
como sueño- un pasado que ya no es; sueña la ciencia un futuro que no
es todavía: los sueños de la imaginación por metáforas los sueños d la
ciencia por conceptos, hacia algo que ya no es, hacia algo que no es todavía. ¿Sueños de Dios, o sueños de la Naturaleza? Dios un buen día me sueña,
y aparezco sobre la escena del mundo; en un cierto punto no me sueña
más y yo, teofanía, desaparezco. ¿ O me sueña la aturaJeza identificada
con Dios mismo? Desaparezco. ¿ y dónde? ¿ En la Nada o en Dios? Somos
inmortales -es la tesis de Calc.lerón de la Barca-; desaparecen los afanes,
todas nuestras obras y queda la gloria celeste. o: dt:saparece la apariencia

66

que somos y nos hundimos en la única Sustancia, de cuyos atributos somos
modos: el modo de que yo soy, a un cierto punto está aferrado a la muerte,
y el conatus de persistir en mi ser no sirve de nada. Entonces el modo o el
sueño que yo soy está compuesto en el ataúd, ahora que una pura apariencia temporal se ha desvanecido, y los dos atributos, de la materia y del espíritu, sostienen los cordones; sigue, mortificado, el cortejo de la pedantería
del método geométrico y la impertinencia de la razón, al redoble fúnebre de
los salmos bíblicos: según Spinoza, potente alma religiosa, ávida de aniquilamiento. Detrás de este funeral el Seiscientos se entristece, pero de repente
estalla en una risa frívola: sale eJ guiño, pero también la alegría de vivir.
Es la venganza de la .imaginación, la cual canta, bajo la influencia de un
epicureísmo renovado, la naturaleza que nace del caos, de los átomos, en
una espléndida belleza de formas, de la cual nace Afrodita para después
todo volver al caos y revolverse. El De rerum natura de Lucrecio es el primer
clásico del Barroco entendido como perenne categoría espiritual. Nostalgia
de un paraíso perdido, sentido de la inocencia, esto es el Barroco; paraíso perdido de Adán por la curiosidad de la razón, y conquistado con la imaginación alegre, frivola y triste juntamente.
El tiempo, o mucre disipándose, o se reconquista sólo en lo eterno: la míslica queda como única solución del Seiscientos. Sobre este fondo se mueve,
poeta también aunque filósofo, Tomaso Campanella.
Campanella es tal vez el mayor lírico italiano del Seiscientos, y vale la
pena recordar algún verso suyo. Así canta a propósito de la creación: "El
desmesurado espacio y sus entes -aJ hacerlos de la nada se ha servida-poder pecar es \'erdadera impotencia -peca.do acto no es, viene de la nada,,.
Estos versos valen por un tratado filosófico y teológico. Campanella tenía un
sentido fortísimo de la Iglesia como comunidad : "Servir a Dios viviendo en
comunidad - es justamente libertad de espíritus humanos". Campanella en
la cárcel ruega así: " cñor, de quien son hijas las plegarias piadosas --Jibertad,
Señor, deseo, y Tú escúchame". Se lamenta de que Dios no lo escucha y no
le da la libertad, pero no se rebela. AJ contrario, agradece la celda; y he
aquí un verso de un grandísimo lírico: "¡ Oh santa celda, tapiada de luz!"
Puede firmarJo San Juan de la Cruz.
Pero la filosofía italiana del ei cientos, es no sólo italiana, tiene otro aspecto, el moralístieo; y es significativo el moralismo del Barroco. Entre los
moralistas italianos no pueden callarse Traiano BoccaJini Tommaso Accetto,
y sobre todo, el más filósofo de todos, Virgilio Malvezzi el moralista del
"senequi mo", otro aspecto del Seiscientos frívolo, su revés de extrema seriedad. El Seiscientos, en efecto, es el siglo del renacimiento de Séneca -el
senequismo es una categoría del pueblo español-, pero nace en Italia con
Malvezzi no sólo como estilo, sino también como modelo moral; y Malvezzi

67

�influyó sobre Que\·edo y Gracián. Pero no podemos damos cuenta plenamente del senequismo, si contemporáneamente no se nos reclama a Don
Juan, su opuesto: 1a sensualidad
pontánca, dispendiosa, contrapuesta a
la seriedad de la virtud racionalmente construida; la sensualidad t !úrica.
por debajo de la razón y de toda preocupación moral, contrapu ta al senequismo como dominio racional de las pa iones.
Sobre la base del enequismo, fah-ezzi critica el pesimismo histórico y moral de Maquiavelo, que se puede r w:nu- en las palabras que el Flor ntino
escribe a un amigo suyo: "Has nacido bueno, estás arruinado". Malvezzi
aunque no es optimista, como todos los moralistas, rectifica este pesimismo¡
pero más que el aspecto moralísti o interesan alguno pensamientos, buenos
para resumir la temática de estas página . Uno sobre la m lancolía, que no
es hez, sino flor de la san re; que no es carbón, sino gema: produce a lo
héroes porque confinando con la locura conduce a I hombr al máximo,
más allá del cual no se puede pasar, y dentro del ual
e.,cticnde t a la
latitud de nuestra sapiencia. La mclancolía produce héroes porque es locura:
la tesis ele Cervantes: don Quijote, I melantólico caball • o d la lancha,
melancólico loco y, en cuanto tal, béroe. Un segundo p nsamiento, de actualidad: el más infeliz hombre del mundo, es aquel que hubiese obtenido
todos los objetos deseados, porque é te habría probado que en ningún objeto
mundano se encuentra la felicidad · y así "no sólo no la poseería. lo que
común a todo los hombr , pero ni iquiera ya la esperaría, lo que sería
miseria solament para él, i ndo que lo otros
"an on lando con e! perar
la felicidad al meno en aquellos bienc que aún no han cons uido y los
cuales anhelan aún con ansia". Así pues: infeliz aquel que ha obtenido todo
lo que el mundo le podia dar porque no ha obtenido la felicidad y no 1
qu da esperanza o ilu ión. Un último pensami nto relativo a la caducidad d
la historia sentido de tristeza acompañado d una profunda nostalgia de
eternidad: "El e pacio de cien an por lo más es la amplitud del álveo que
tiene cl río del olvido".
En ste sentido del venir menos de todas 1 cosas unido al ntido de la
eternidad es el drama auténtico del Seiscientos, para el cual si debi'ramo
decir cuáles son los filósofos que representan al siglo, visto desde esta perspectiva, que todavía no es la sola, he aquí: los so tenedores del panteísmo,
en la forma más profunda y al mismo tiempo más lúrubr • la de pinoza;
los teóricos del deísmo, recuperado a través de la estructura ontológica del
hombre, en la forma filos6ficam ate más elaborada de Campanella. Y además la solución en que se expresa todo el Seiscientos, en su profundidad d
diálo o entre el tiempo y la eternidad, digo la solución mí tica. Dentro
de e to, hay otro eiscientos. el ele la &lt;:i ncia, eJ Sei iento de Galil i y d
Leibniz. que
·l otro aspecto que se ve en estrecha conexi.6n con el primero,

68

de modo que se tenga una visión completa de e te siglo complejo y a veces
desconcertante, juntamente siglo de la ciencia y de la historia, p ro sobre
todo de Ja mística, de la razón y de la antirazón de la sen ualidad frívola y
del enequismo: es el siglo en el cual verdaderamente comienza la inquietud
del hombre moderno.
Traducción d Jorg Rang J Guerra

69

�ORTEGA

y

GASSET

y

EL PENSAMIENTO GERM.

reo

DR. ALAIN Guv
Universidad de Tou!ouse (Francia)
" ... quien, como yo, es de Alemania,
a la vez, amante y distante". (José
Ortega y Gasset, Meditaci6n de Europa, 1960, l&gt;- 91)

UNA NOCHE DE NOVIEMBRE DE 1964, en Munich, después de dar en la Universidad, bajo la presidencia del Profesor Michael Schmaus, una conferencia
en aJemán sobre Ortega y Gasset y el aristotelismo, me dirigía, rodeado de
amigos, hacia la Feldherrnhalle, cuando, sobre la vasta Ludwigstrasse, un
colega alemán me declaró con convicción: "Ortega era verdaderamente uno
de los nuestros! El comprendía el ahna germánica como la suya propia" ...
Igualmente, en el XIVo. Congreso Internacional de Filosofía habido en Viena
en septiembre de 1968 algunos cofrades austríacos con los cuales charlaba
de filosofía hispánica, en la noche de la brillante recepción en los salones dorados del Ratbaus, me confiaron que ellos también consideraban que Ortega
era, de todo lo pensadores de lengua española, aquel cuyo mensaje y acento
estaban más próximos de la timmung germánica. . . adie ignora, además,
la gran fama de Ortega desde hace varios decenios, entre el público de
lengua alemana.; recordemos, por ejemplo, la semana triunfal de homenajes
que l consagraron en Munich durante el verano de 1951, de parte de la
Academia Bávara de Ciencias, de la Universidad y de las Asociaciones Estudi:mtiles, quienes lo recibieron y lo festejaron solemnemente. Acordémonos
igualmente que en los países de cxpr~i6n al mana es dond sus libros han
sido más traducidos (España invertebrada, El Tema de nuestro tiempo, Estudios sobre el amor, La Rebelión de la.s masas, El Esquema de la crisis, La
idea de principio en Leib11iz y la evolución de la teoría deductiva, Una interpretación de la historia universal: en torno a Toynbee). Citemos en fin

71

�una confesi6n drl propio Ort a: "lle conqui.• do para Alemania. para us
ideas para sus modos, el ntusiasmo de lo' pañoles. D paso he infc &lt;'ionado
a toda udamérica d germani mo" (Prólogo para Aleman s, 1934, p. 31).
En vt:rdad, el problema de las relacione
trt:chas de Ortega con la. Deutschtum p rmane
d hecho, aún hoy, una ve.tala quaestio. Hay que reconocer qu , uno d pué de otro, Franz iedermay r,l Julián 1aría I Cayetano Betancur I y Udo Rukser • han aclarado varios a pecto importante de
la cuestión; me par , sin embargo, que quedan aún muchas ambigüed d
que disipar en el obj to y que se imptne una meditación m • profunda.

•
Como todo lo español s d u ti rnpo, J ' Ortega y G ·t ha t nido
prim ro -y de manera pr d núnante- una formación franc a: mayom1cnt •
porque él p rtenccía a una familia liberal, para la cual las idea de izqui rda
(qu simbolizaban cnlon , en ran parte, a hancia) pr · ntaban una profunda atracción ha ta c nstiluían un ,crdadt·ro modelo. La I ctura d . Renao lo paró progresivament d la f católica.
'm cu nta J. larías,ª u
biblioteca "cont nía millar s de libros Iranc
: había I ído a lo filó of .
a los poetas, a los no\'clistas, a 1 ~líticos, a los historiado , a 1 , autores
de libro de m morias, a lo iajcro ". En
primeros artículos. las r f •rencia francesa on innumerabk : Rabelai De arl , Pascal, oltaire Hu o
Ponsarcl, St ndhal, rlaubert, Tain , aint -Beu,· , Barbcy d' ur \illy, Francisque arcey, Rémy de Gourmont, Pro per • f •rimé 1 Anna de
oaill s,
fa terlinck, Gobineau, Ribot, C:zannc, har ot, Th~ophil Gauti r, Dom
Leclcrcq, Bcrgson, Maupa. sant, Courbet, Coro Man t, Mirabeau, edain ,
P in D bus r, Zola, Au
in Thi rry,
te omte, Mich let; en us
trabajos po lerior' , la erudir.ión francr a
manti n fu rt y
pued n
añadir lo nombres de Benjamín or tant, Diclerot. d' l mbcrt, • iallam1 \
Proust, Paul • tar O} J ené Quintoll Aulard y Emil • Br'hicr.
''Debo pu mucho a Francia -confi
Ortega en 1934 °- y con idero

r

ale1 '·Jo~ Ortega y G m t. Su relación oon Al mania y su repercusión entn: lo
man 1", en Clavifeño ( fadrid , noviembre d( 1953, pp. 67-H.
' "Ortega y Alemania", en O,ttga. !. Cireuruta11ria y voca,i6n (M.drid), 1960,
Sección l: El gerifalte; c. p. 111, pp. 191-222.
1 "El mundo alemán a travá de la Reuista d1 Oecid,nt,", en Eco (Bogo1A), agosto
de 1961, , ·o. 4 pp. 401-419.
• "Ortl' a }' Alemania", en Dis,111sos acad micos (S:intia

9-32.

• o,.

cit., p. 200.
• Pr6logo para al,man,s, p. 22.

que la inílucr1cia franc sa fue en su hora muy bcncfi io a para España''. P ro,
pr c· mente, 1 jov ·n prof or madrileiio
encontr6 un bu n día .obr aturado de cultura francesa } sintió la ncc idad d coloca
en ad lanl ha ia
otra fuent ., me.no u ada qu aquélla. "Tuve la impre ión de que mi pie
tocaba con su fondo, que, por lo pronto al me,1os, no p&lt;&gt;&lt;lía España nutrirse
más d Francia.
to m hizo voh' rm n lemania, d que en mi paí no
tenian ino vagas nolicias. La g neración d lo \'iej se había pasado la
vida hablando de las , ieblas germánicos.
que era pura niebla ra su
noticias obre 1 lemania. Compr ndí qu era n e ario p ra mi
aña abrlx•r l. cultur al ·mana. tra ársela - un nue\'O · magnüi o alimento" .1
E que a 1 oj d • Ort ga, como '•1 lo e plica n do artkulos e e, itos n
1911,5 la cultura fran · a a no podía, n ta 'poca contribuir a re n •rar
a E paña, wnida entonces en I marasmo de 1898 (p ~rdida de uba y de
1 Filipinas), ·xan ·· • ·in valor.
• n él, en efecto. Francia
había i.n1 'blerucnte abandonado al artificio y al re ccamien o m ntal · había ¡lcr&lt;lido
,
'
t ocl o 1mpetu d espontaneidad y se había vuelto la p
d 1 t t" no dil tant , del ar • ·mo y d 1 b zantinismo; a {uc1za de disertar sobr I matic ,
n ,. ía lo color ; su "viejo \'iolín" ya no
r ·novaba y la decadencia
instalaba. hora bi n, la patria del Cid, por I contrario, tenía ncr idad
d un baiio de juv ntud. " mo un moribundo a qui n • ha propuesto
n •ifarl a bailar. Pardon queremos vivir. vivir la vida ! •mental, respirar
air andar, v r, oír, c m r, amar . odiar.
· itamo todo lo contrario el
lo qu Fran ia pu d oír ·rn ·". Esta vitalidad exuberante, en plena fr ca naturaleza, Al mania po&lt;lrá ntonc
uministrarla in contar. Y, e.n C"ta
llamada al g nio g nnánico, la fr u ntación ·a a-idua on ~ietzsch , el
c. mpeón de la vida integral y in trab
no d •ja d ser n Ort
wl
úmulantc de impo1·tan ia; &lt;.ks&lt;l u prim ·r artí uJo d 1902 ~I dta al autor
d Zaratu tra y habla d ·¡ ·on entusiasmo, en el curso de una carta a Maeztu,
en 1908. Para comprender 't abandono de la fran ofilia y ta adhc ión
1 crmanismo de 1900, ha qu' cordar qu Fran ia era lll o· la ticna
d(•l cicotici mo y del mt'cani ·mo más rí •ido mientras el e piritµalismo eclé .
tico trataba de sobrcviviTh penosamrnt y 1 kanti·mo taba ntonces poco
e. ·t nclido )' unilatcralm nte comprendido; ¿ hay qu :uiadir que Berg~ n no
había aún publicado en esa fecha, ino el Ensayo sobre los Do11 J iumediatos
ele la co11ciencio )' qu Larhelicr c1a I oco conocido en 1 extranjero?

ra

Como Julián

anz del Río lo habia h cho d de 18·l3 (re idicndo en Hci-

'Op. cü., p. 2t
de Chile), 1967, pp.

' "Alemán, lattn y griego" ( O.C., I, pp. 207-210) y "Problemas culturales" (ib.,
pp. 540-554) •
• !bid., p. 209.

73
72

�delberg y lle\'ando el krau ismo, el cual adimat6 mal que bi n en la Península ibérica y que dio enseguida nacimiento a la famosa l11.stit11ci611 Libre de
Enseñanza), Ortega decidió en 1905, ya doctorado, huir del estancamiento
intelectual de u paí · ( donde ubbisúa una escolástica rutinaria y un pálido
krausismo) e ir a explorar las riquezas e:;piritualcs allende el Rhin. '\ 1 0 imagine pues el lector -nos previene- mi \'iaje a Alemania como el viaje de
un dernto peregrino que \·a a besar en Roma el pie del Santo Padre. Todo
lo contrario. Era el raudo vuelo prcdatorio, el descenso de flecha que hace
el jo,·cn azor hambriento sobre algo \'Í\"O, carno o, que su ojo redondo y
alerta descubre en la campiña. En aquella mi mocedad apasionada era yo,
en efecto, un poco ese gavilán joyen que habitaba en la ruina del castillo
español. Me sentía no ave de jaula, sino fiero volátil de blasón: omo el
gaülán, era \'Oraz, alti\·o, bélico, y como él manejaba la pluma. La cosa era.
pues, muy sencilla. Yo iba a Alemarua para traerme al rincón de la ruina
la cultura alemana y allí devorarla. E.paña nec ~itaba clc Alemania. Yo sentía
mi ser -ya lo veremos---- de tal modo identificado con mi nación que sus
necesidades eran mis apetitos, mis hambrC's. Pero, claro e , la dentadura con
que se devora una cultura se llama entusiasmo. Si al contacto con Al manía
yo no hubiera sentido entusiasmo sincero, profundo, exasperado por el destino alemán -sus ansias sus temblores. sus id as-. yo no habría podido
hacer lo que luego ha resultado que he hecho. Porque, lector, ahora ya se
trata de un hecho. El vuelo rapaz de aquel joven pajarraco mal plumado
ha producido su efecto. En una labor de quince años, a una ,·elocidad histórica increíble, las cosas han cambiado. Hoy España sabe de memoria la
cultura alemana. Anda por ella como Pedro por su casa" .10
El joven pensador madrileño t;e fue primero a Leipziu, la capital tradicional d · los libros. donde GocLhc, tn el Faw.lo, colocó la Tab ma de Aucrbach. Inscrito en el Alma Maier, ese memorable edificio del Artgusteum en
cl que enseñaron
·studiaron tantas glorias álcmanas (Ulrich \'On Hutten,
Tycho-Brahé, Leibniz, Le ing, Gocthe
ietzschc, et ... ) . él pasó muchas
horas recorriendo las calles animadas a lo largo de las tiendas frent a la
alta torre redonda de la Altt Rat/raus de 1556. • ~os ha contado también sus
primeros pasos en la práctica oral de la lengua alemana. "Según es allá usa,
mandé insertar un anuncio 'D lo pcti6clicos solicitando cambio de conYt:rsación con un estudiante. Entre las ,·arias of ·nas que recibí, fue una la d ·

r

anchas y pómulos rojos". 11 A la manera de Leibniz doscientos cincuenta
años antes, que meditaba en este gran bosque . para saber si "guardaría la
formas substanciales", Ortega hizo en el Rosenthol, en las puertas de Lcipzig, un buen número d docto paseo en compañía de su camarada. "¿ Cómo
te he de olvidar, Max Funke? ¿ C6mo he de olvidar los paseos que dábamos,
en las frígidas siestas de invierno, por el Rosenthal~ el Valle de las Rosas,
aquel parque enorme, donde había largas praderas de grama verdinegra.
unas sendas de tierra oscura, árboles altos y dormidos, con troncos verdosos
de humedad bandadas de cuervos que graznaban! y ni una sola rosa?" i ;
El maestro SQ_ar1ol recuerda también sus largas e tancias en el jardín zoológico, ante el waniti del Ganada, el elefante y los patos: " lJí tu,·e el primer
cuerpo a uerpo desesperado con la Crltita de la Razón Pura, que ofrece
tan enormes dificultades a una cabeza Jalina". 13 En revancha él no nos habla
de sus profesores (desde 1875 \1Vilhelm \ undt el célebre psicólogo
perimental (1832-1920], ocupaba la principal cátedra de filosofía). Pero admiraba mucho esta Universidad de Leipzig. ·a que. en un artículo de 1909,
se avocó a conmemorar con calor el quinto centenario, comparándola con
la Jerusalén mística ... u
El iguientc semestre Ortega obtuvo de la Asociació11 Española f,ora el
progreso de las Ciencias (gracias a un concurso en el que s le acordó 1
premio a su memoria sobre Desearles )' et método trascmdental, el 6 de junio
de 1906) una pequeña beca de 4.500 pesetas para estudiar en el extranjero, del primero de octubre de 1906 al 30 de septiembr de 1907: él escogió
entonces quedarse en Berlín, en donde u flaca pcn ión, alcan?..ada por la
devaluación de la peseta, le permitía apenas, como nos lo confiesa con humor,'5 ¡ comer mezquinamente en los restaurantes automático
chinger !
En la capital del R ich, entonces en su apogeo, devoró ávidamente todas
las bibliotecas, en donde encontró en abundanC'ia esos precio o libros qu
hadan tanta falta en España. El gran filósofo \ ilhelm Dilthey ( 1833-1911) ,
al cual más tarde Ortega consagró varios trab::i.jos y con el cual se sentía
finalmente en consonancia profunda. \.'h-Ía ya S&lt;'mi-retirado, sin enseñar ya
en la venerable Friedrich-Wilhe.lm Universitat, pero limitándose a animar
en su casa algunos seminarios destinados a tm pequeño número de c. tudiantcs extremadamente seleccionados. esembarcando desconocido de su lejana
patria, Ortega no tuvo la uerte de ser d · esos happy ficw. Por el contrario.
siguió los cm-sos de Georg Simrncl (1858-1918), el célebre filó ofo rclati-

Max Funke, sludiosu.s rCTum natu.ralium et linguarum orie,ttalium. Me pareció la más pintoresca y la el •gí. Una tarde el propio Max Funke se presentó; era un mozo de mi Liempo1 sajón, braquicéfalo si lo hay, de narices
,. Prólogo para atcmancs, pp. 2-1-25.

74

11 "Una primera vista sobre D:uoja" (1910), O. C., 1, p. ll8.
,. Op. cit., loe. cit.
" Prólogo para al1111uines, p. 26.
u "Una fiesta de paz", en O.C., I, p. 126.
,. Prólogo para alemanes, p. 26.

75

�vista, que debería llegar a ser un notaWe sociólogo y un esteticista de alto
rango, pero que entonces hab~a publicado muy pocas obras, tal una Filosofía
del dinero (Philosophie des Geldes) y un Schopenhauer y Nietzsche que plugo
mucho a Ortega; tal vez immel es la fuente del perspectivismo orteguiano;
pensando todo, sin embargo la finura muy judaica del autor de la l11troducci6n a la ciencia moral (Ei,zleitung in die M oralwissenscliaf1, 1892) no Je
valió la adhesión total del joven madrileño, que lo encontraba demasiado
diletante e insuficientemente sistemático; lo llamó "el hombre más sutil que
había en Europa hacia 1910",1º pero nota por otra parte que el profesor
berlinés habla "con la finura que le es particular, mis sutil que profunda,
más ingeniosa que genial" .17
Parece que la estancia en Berlín deja en el espíritu de Ortega huellas profundas: las imágenes grandiosas de la Branderburger Tor, de Un ter den Linden, del Palacio imperial, de la Catedral, de los bordes del Sprée con el
Kurfül'Stenbrucke, etc ... , hirieron para siempre Ja delicada sensibilidad del
Maestro. Con qué curiosidad, atenta y simpática, interrogará más tarde a
uno de sus discípulos, Luis Díez del Corral (actualmente profesor en la Facultad de Ciencias Políticas de Madrid), a cada vuelta de éste de sus altos
estudios en Berlín! 111 ¡ Con qué satisfacción habría él respondido. a fines de
1931, al proyecto de la República Española de nombrarlo Embajador en
Berlín! 19 ¡ Y con qué alegría regresará a Berlín en noviembre de 1949, en
plena guerra fría, para dar conferencias en la Nueva "Universidad Libre",
situada en el sector occidental, cuyo Rector era el ilustre historiador Meinccke!
Se~ por Jo que fuere, gracias sobre todo al encanto de Marburg Alemania
hizo definitivamente la conquista de Ortega. Pasó ahí más de un año, desde
fines de 1906 hasta el principio de 1908; regresó con su esposa en 1911 y allá
nació su hijo mayor, Miguel Germán. No lejos del apacible río Lahn, la vieja
Philipps Universitiit, fundada desde 1527 por el Landgrave en el corazón de
la Hesse del Norte -la primera en fecha de las universidades protestantesmarcó muy fuertemente al hijo de la Meseta Central ibérica. La situación de
la pintoresca ciudad, escalonada al costado de la colina y coronada por el
castillo del siglo XJII ( donde se desarrollaron las controversias entre Lutero y
Zwinglio) y por la iglesia luterana a sus pies, no carece de carácter; Ortega
meditó seguramente con recogimiento sobre las tumbas de los Landgraves en
11 "En la Institución Cullural Española de Buenos Aires"
( 1939), en 0.C., VI,
p. 235.
" "El sobrehombre", en OC., I, p. 92.
'' Luis Díez del Corral, "Saber y perso11alidad en Ortega", en La Ton~, julio de
1956, Puerto Rico, p. 55.
u Franz Niedermayer, op. cit., pp. 67-68.

76

la venerable y g6tica Elisabethkirche, con sus dos flechas elevadas, piadosamente erigida en la Edad Media en recuerdo de la reina Santa Isabel (llamada de
Hungría), retirada en Marburg en u.na vida toda de caridad ... Varias veces
con ternura, el fundador del raciovitalismo ha e.'qlresado su apego a Marburg.
Citemos, por ejemplo este pasaje de la Meditación del Escorial: 20 "Yo no
podré mirar nunca el paisaje del E~corial sin que vagamente, como filigrana
de una tela, entrevea el paisaje de otro pueblo remoto y el más opuesto al
Escorial que quepa imaginar. Es una pequeña ciudad gótica puesta sobre un
manso río oscuro, ceñida de redondas colinas que cubren por entero profundos
bosques de abetos y de pinos, de claras hayas y de bojes espléndidos. En esta
ciudad he pasado yo el equinoccio de mi juventud: a ella debo la mitad, por
lo menos, de mis esperanzas y casi toda mi disciplina. Ese pueblo es Marburgo,
de la ribera del Lahn" ... Y añade, como Fray Luis de León ante la Noahe
Serena, esta fuerte impresi6n que le hizo el Gewolbe: 'Yo no olvidaré nunca
esas noches en las cuales por encima de los bosques el alto cielo sombrío se
llenaba de estrellas blondas e inquietas, temblorosas como infantiles intimidades". . . En la cima de la ciudad, escuchaba a su condiscípulo Nicolai Hartmann, el futuro autor de los Fundamentos de una metafísica del conocimiento
(1921) y de los Fundamentos de la 011tologla (1935), que tocaba religiosamente su violoncello ...
La Universidad de Marburg era entonces la principal fortaleza del neokantismo - la otra era la de la Escuela de Baden, dirigida por Wildelband
y por su discípulo Rickert de inspiración axiológica. En Marburg se practicaba metódicamente el ''retorno a Kant", desarrollando sobre todo la clirección epistemológica del Criticismo y tratando de elevar lo más alto poSJble el nivel del rigor racional de la doctrina. El jefe de la Escuela era Hermann Cohen (1842-1918), israelita muy dotado, que enseñaba allá desde
1876 y que ya había escrito mucho, entre otros: La teoría de la experiencia
en Kant (Kantsthcorie der Erfahrung), La fu11dación de ética por Kant
(Kants Beguündung des Ethik), La fundación de la estética por Kant (Kants
Beguündung des Aesthetik), Sistema de la filosofía (System der Philosophie);
su idealismo objetivista de la conciencia pura se mostraba hostil a la metafísica y a toda trascendencia, avocándose enteramente a la ciencia, principalmente a la física y a la matemática en el sentido de un intelectualismo voluntariamente naturalista. Ortega ha guardado de esta formación un
recuerdo indeleble. "Marburg era el burgo del neokantismo. Se vivía en el
seno de la filosofía neokantiana como en una ciudadela sitíada, en perpetuo
¿ Quién vive? Todo en tomo era sentido como enemigo mortal: los positivistas y Jos psicologistas, Fichte, Schelling, Hegel. Se los consideraba tan hos'"Mtditaci6n del Escorial (1915), en O.C., II, p. 558.

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tiles, que no se le leía. En Marburg se leía sólo a Kant y, previamente traducidos al kantismo. a Platón, a Descartes, a Leibniz. Ciertamente que estos
cuatro nombres son, egregios, pero no es posible reducir todos los jugos de
la Historia universal a menor número de uotas. El gobernador de la ciudadela, Cohen. era una mente poderosí una. La filosofía alemana y la de todo
el mundo tiene una gran deuda ron él. Porque él fue qui n obligó, con un
empellón sin duda un poco violento, a elevar el ni"el de la filosofía. Lo cual
fue decisi\·o porque mis que todo en la vida, la filo ofía
nivel. Cohen obligó a tomar contacto íntimo con la filosofía difícil y obre todo, renovó la
voluntad de sistema. que es lo e,pecífico de la inspiración filo 6fica". 21
Ortega ha celebrado el extraordinario talento de expresión de que gozaba
Herrnann Cohen: más que exponer el kantismo, le bastaba "fulgurarlo" ,2:
como una energía el' ctrica fulminando al adversario; su frase, siempre corta
y nerviosa, golpeaba como w1a bala y comunicaba a los auditores toda su
resonancia emotiva. En su escuela, Ortega aprendió lo que es vivir la filosofía.
todo su dramatismo sincero y apa ionado: en su maestro eminente coincidía
la mejor retórica con la más auténtica preocupación cientüica. ¡ Qué ejemplo
de ardor y de trabajo! También el filósofo español declara: "He estudiado a
fondo, frenéticamente, sin reservas ni al1orro de esfuerzo -he sido una pura
llama celtíbera que ardía que chi porroteaba de entusiasmo dentro de la
Universidad alemana. Con Nicolai Hartmaru1. con Paul Scheffer, con Hcinz
Heimsoeth he discutido sobre Kant y sobre Parménides-; muchas veces a
media noche, en paseos sobre el camino nevado, que terminaban junto al paso
a nivcl, mientras cruz.aba monstruoso el expreso de Berlín, cuyos faroles rojos ensangrentaban un momento la nieve intacta". 23
La segunda gran figura de Marburg era Paul Natorp ( 1854-1924), quien
enseñaba ahí desde 1881 y que dirigía los Philosophische Monat.shefte; era ya
autor de una Introducción a la psicología seg1í11 el método crítico (Einleitung
in die ps,•chologie nach kritischer M ethode), de La reliuión en los límites de
la humanidad (Die Religion i11nerhalb der Grenun der Humanitiit), de la
Pedagogía Social (Socialpiidagogik) y sobre todo de La teoría de las Jdea.s de
Platón (Platons ldeen:ehre) donde kantianizaba al fundador de la Academia.
Aw1que reconociendo sus insignes méritos, Ortega le disparó una flecha: "cometió la crueldad de tener doce o catorce años a Platón encerrado en una
mazmorra, tratándolo a pan y agua, sometiéndolo a los mayores tormentos
para obligarle a declarar que él, Platón, había dicho exactamente lo mismo
que atorp". 2_. Este profesor, que durante la guerra de 1914-1918 dio un poco
"' Pr&amp;logo para alemanes, p. 27.
" lbrd., p. 45.
= /bid., p. 20.
" /bid., pp. 35-36.

en el nacionalismo, se consagró más y más a la pedagogía social, sobre todo en
la ruta de Pestalozzi y de Herbert, y también en el "idealismo social". Alrededor de estos dos grandes líderes, había también en Marburg, como enseñantes: Rudolf Stammler, que hizo tronar los marcos estrechos de la fücuela ·
Karl Vorllinder ( 1860-1928), quien trató de acercar la Escuela al marxismo,
prolongando 1a dirección social de 1 atorp y la religiosidad social defendida
por H. Cohen mismo, y que escribió una H i.storia de la filosofía, a cuya traducción española Ortega hizo el prefacio; y obre todo Ernst Cassirer ( 18751945), cl ilustre historiador de la filosofía y dialéctico del lenguaje, que amplió
aún más la Escuela de Marburg, por el interés que tuvo por las ciencias del
espíritu, después de haber buscado los presupuestos de las ciencias de la naturaleza; se sabe cómo1 proscrito bajo el nazismo, se refugió en Suecia, luego
en los Estados Unidos (La filoso/fa de las formas simbólicas, Individuo y
Cosmos en la filosofía del Re11acimiento, etc ... ) . En cuanto a Heine Hcimsoeth ( nacido en 1886), condiscípulo de Ortega. penetrante historiador de la
filosofía también él, que enseñó ulteriormente ( de 1921 a 1923) en Marburg,
dio al neo-kantismo una orientación netamente menos epistemológica y subrayó los aspectos metafísico ; especialista de la filosofía moderna, ha subrayado
la continuidad de los temas filosóficos, mostrando como lo dijo José Ferrater
Mora/s que "la historia de la filosofía no es un conjunto de sistemas aislados, sino más bien el desarrollo de una problemática"; se le deben, sobre
todo, Los seis grandes temas de la filosofía occidental. 26
La comunión de Ortega con el genio germánico no debía limitarse al plan
propiamente filosófico; ella se consumó toda entera con el acceso aJ dominio
estético, cuando en marzo de 1906, en ocasión de W1a exposición industrial
en Nuremberg, visitó largamente la vieja ciudad de Pegnitz. Un artículo que
public? en El Imparcial "Las fuentecitas de Nuremberga" desde el 11 de junio
del Illlsmo año, y que ha sido recogido enseguida en las O.C., atestiguó su
admu:ación ante esta vieja ciudad medieval que tiene la energía ele durar sin
cambiar, en lugar de adaptarse servilmente a la civilización del maquinismo.
"Los alemanes -observa Oi-tega- tienen una virtud que a nosotros nos falta,
a despecho de las apariencias: el respeto y el amor al pasado. Son de alma
filol6gica y conservadora y precisamente de su filología y su asentamiento en
lo que ha pasado antes sacan el esfuerzo para la audacia del pensar científico
y artístico. Nuremberga es un lugar de culto a ese dios del Pasado".~, En la
,.. Diccionario de filoso/Ea, t. I, p. 825 ( 1965).
"' Sobre la Escuela de Marburg, se puede leer: Alice Steriard, La interpretación
d~ la doctrina de Kant por la Escuela de Marburg (1913); Antonio Caso, G. H. Rodríguez, Ensayos polémicos sobre la escuela filosd{ica de Marburg (1945 ) ; Hcnri Dussort, La Escuela de Marb11rg (1963 ).
" o.e., 1, p. 426.

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�capital de los juguetes y de los autómata ingenuos y encantadores, el íilósofo
español ha fijado sus miradas sobre el portal gótico de la iglesia de San Lorenzo, la cual, a través ele sus tr s hileras de esculturas, que van de Adán y
Eva hasta el Juicio Final, nos da manific tamcntc una I cci6n de pleno júbilo
espiritual "¡ Bienaventurado los que ríen!... o sé si, por ventura, la risa
conservará la energía para vivir, como la creo ota guarda los cuerpos de la
descomposición" .u Pero la obra maestra de uremberga, son todaV1a sus fuentecitas amorosamente cinc ladas en la riedra o en el bronce, sobre sus placitas. "Lo único que queda en ella vfriente son sus fuent viejas, que pro iguen cantando y corriendo como en la juventud de Ja villa. Por eso digo que
los habitante perennes, los vecino únicos de uremberga, son sus fucnteritas: la del Hombrecillo del a/bogue, la del Hombrecillo de los gansos, la de
las J'irtudes, unas mozuelas broncíneas de escasamente un.a vara de alto, las
cuales vierten de sus pechos virtuosos uno hilos de agua. Drbi6 haber mucho d socarrón y de burlesco a lo villano en aquellos horob1-es recios, corpulentos, sensuales, que se complac:ían en hacer tocio pequeño: las casas, las
plazas y los leves puentccillos. En lugar de nuestros ampulosos monumento
modernos de pétrea retórica, elevados a grandes hombres con pomposos cilsncos en el plinto, los sabios, prudentes, demócratas y malicio~os nurcmburgucscs dejaron aquí y allá unas figuras irónica de unos pocos palmos. Y s
como si dijeran: -Sabemos que han de llegar tiempo de aristocratismo comprimido a fuerza d palabras democrátiC'as en que algunos espíritus que se
la den de exquisitos vengan a proclamar como héroes de Nuremberga a
Pirkheimcr, a Durero, a Regiomontano a Adan K.rafti el fundidor tle bronce;
para esos tiempos e!e,,amo como una lecci6n tas tatuas menudas: estos
son los más grandes hombres de uremberga" .19 En estas humildes figulina
(como en los infantiles soldados de plomo minúsculos), el filósofo madrileño
ha captado el mensaje de la vieja Alemania de Jacob Bohmc o de lo Hermanos Grimm: ha siclo poderosamente sensible a e te idealismo tan particular, que no tiene hostilidad con respecto al real pero que, al contTario, lo
interioriza en lo más íntimo de nuestro ser, recogiéndole la quint.icsencia,
que se transparentará enseguida por todo ...

•
Así como lo proclama muy justamente Udo Rukser,8° "la Alemania de
aquellos años ha servido a Ortega como partera", en el sentido en que 6• Ibid, loe. cíl.
,. lbid., pp. 328-429.
"' Op. cit., p. 17.

80

era.tes pretendía a.segur r, en filosofía, la función de comadrona: es de hecho, innegable que el sello de inspiraci6n alemana determin6 de manera
definitiva el curso de la meditación y de los métodos orteguianos, en este momento crucial de su existencia. En particular, la preocupación exigente de
una verdad escrupulosa, lejos de tocio compromiso sincrélico y de todo subterfugio retórico o literario y ¡., cudo-moral, como también el rechazo definitivo
de un cierto aristotelismo y de un cierto tomismo, culpable • a su ojos, como
a los de la filosofía alemana de entonces, de graves concesiones al cosismo más
\'ulgar, 31 rán para él ktemata eis aei.,. Apenas regresado a España y bien
pronto provisto (1910) de la cátedra de metafísi a de la Universidad de
Madrid, donde enseñará durante veintiséis año , va, a su vez a germanizar
lo mejor que puede tocia la actividad filosófica de su paí .
in querer erigir un catálogo de los trabajos innumerables que Ortega ha
consagrado, toda su vida, a los autores de lengua alemana, m parece sin
embargo muy sugestivo destacar y comentar en la serie de los nueve tomos
de las Obras Completas (Revista de Occidente) las múltiples y abundantes
páginas que se refieren a las civilizaciones y a los maestros de Alemania, de
Austria o de uiza alemana: obteodr mos así en eJ ord n cronológico n el
que estos escritos están clasificados por el editor, el perfil cronol6gico del
rmanismo ortcrru.iano en cerca de sesenta años.
Eco cfüecto de su juventud pasada allende I Rhin, el tomo I e tá bafiado
de erudición y de presencia alemanas. Es primero el aruculo de El Imparcial
( 13 de julio de 1908) ra cítado por no tros, El sobreliombre, dond e tá
evocada "la zona t6rrida de Nietzsche", así como la soltura dialéctica de
Simmel (pp. 91-95). Luego ,~ene I estudio intitulado Meur-Graefe (pp.
96-98), que evoca las bellas conf ·rendas en Madrid del crítico alemán de
vanguardia Julius Mei r-Graefe defensor de la pintura impresionista y verista contra la pintura ideafüante y mentirosa de un Boecklin y ele tantos
otros filisteos al servicio del imperialismo y del nacionalismo. Se encuentra
nseguida Una fiesta de paz (pp. I-24-127), que e lebra con calor a la Universidad de Leipzig, d recientes dificios d mármol, cabeza pensante de
a jonia: ese islote de ultura y de paz, a través de los siglos, cuyo quinto
centenario se conmemora, queda como modelo para el mundo entero. Más
lejos, el artículo Alemán, latln y griego (pp. 207-210) toma el pretexto de
una ''Liga en favor de la lengua francesa", constituida en París, contra la
invasión del germanismo, para subrayar que, a pesar de sus méritos muy
nobles en la edad clásica, la cultura francesa ya no está ahora en paridad con
su brillante pasado y que parece irremediablemente d caída; al contrario,
11 Ver Alain Cuy, Orttga y Gasset, crítico d11 Arist6trltr (Parls, P.U.F., 1963);
ducida al español, Madrid, E.spasa-Calpe, Austral, 1968.

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8l
H5.

�la Germanidad está en su apogeo; hay que nutrirse de ella. "El centro de
gravedad espiritual se había desviado hacia las razas germánicas" (p. 207) •
mientras que Francia se había vuelto conservadora y estática. El artículo que
le sigue, Uno respuesta a u11a pregunto ( pp. 211-2 L5), CSC"rito en Marburg el
4 de septiembre de 1911, a propósito de Baroja y de faeztu, sostiene que al
ejemplo de Francia y de Italia, que se germani1.an de buen o de mal grado,
a fin de progresar, al llamado respectivamente de Renán y de Carducci, España deberá ponerse, sin tardar, en la e cuela de Al •mania. Pero Ortega no
cae en el mimetismo o en el servilismo hacia la patria de Goethe; mucho más,
éJ opone 1a tradición secular germánica, de fineza, d poesia y de labor desinteresada, al Imperio alemán militarista de esos decenios, del cual desconfía
con .insistencia: "Conviene separar completamente Ja realidad política de la
Alemania actual y la cultura germánica'' (p. 211). "Bismarck desvió hacia
los músculos las energías que antes iban íntegras al corazón y a la cabeza''
(p. 212). Anticipándose sobre el fenómeno qu estalla ante los ojos en 1969,
en la Alemania reconstruida, observa muy pertinentemente: "Sobre las virtudes alemanas ha revestido su corazón el Imperio: la riqueza industrial, los
negocios coloniales, los hierros de Essen y Düsseldorf han americanizado una
raza que vivía recogida en cien pequeños centros provinciales simples, sobrios, cultivando su visión d 1 infinito" ( p. 214). Luego Sobre el concepto de
sensaci6n (pp. 256-265) examina a fondo la obra de un discípulo de Husserl,
Heinrich Hoffmann, testigo de la escuela de Gottingen: Untersuchungen

über dem Empfindungsbegriff (Estudios sobre el concepto de sensaci6n), 1913,
y comienza, en esta ocasión, la crítica de la Fenomenología: :l'l ahí es donde
aparece por primera vez el término de Vivencia, traducido de la palabra
Erlebnis. Se encuentra en fin, en este rico volumen, la colección Personas,
obras, cosas, que encierra, además de Las fuentecitas de Nuremberga (de las
que ya be hablado más arriba), un ensayo importante, Adán en el Paraíso,
que recurre a la ficción de una pretendida carta recibida de un amigo de
Leipzig, el doctor Vulpius; es notable igualmente el artículo El Pathos del
sur, suscitado por la obra de Gerhardt Hauptmann, Primavera griega, que
hace el relato de un reciente viaje a la Hélade; se encuentra este elogio: "El
alma alemana encierra en sí la más elevada interpretación de lo humano es
decir, de la cultura europea, cuya clásica aparición hallarnos en Atenas" (p.
501). Y, en el cuerpo de ese mismo conjunto, se puede leer también una recensión, bastante severa, del libro de Julius Beier-Graefe, Viaje de España
(pp. 527-531).
El tomo II no es menos generoso en referencias a la germanidad. Desde la
11 Ver Alain Guy, Ortega y Gasset, o la razón vital e histórica, Parls, Ed. Seghers, 1969,
cap. V, pp. 109-131 ("La polbnica con la fenomenología y oon el existencialismo").

p. 29, en una hojita intitulada Horizontes incendiados (que pertenece a las
Confesiones de El Espectador), Ortega evoca la guerra mundial que estalla.
"Los alemanes combaten también tristemente -aunque en ellos tome otro
cariz la tristeza-, combaten con saña, con prisa -y perdóneseme la ingenuidad-, con un excesivo afán de vencer ... ( .. ) ... Un pueblo no sólo ha de
saber vencer, sino también ser vencido" (p. 29). La perspectiva se amplía
todavía más con el largo estudio (pp. 192-223) sobre la obra de Ma."&lt; Scheler,
Der Genius des Kriges u11d der deutsche Krieg El genio de la guerra y la guerra alemana ( 1915). Voluntariamente objetivo ( aunque favorable, hay que
acordarse, a la causa de los Aliados Franco-Ingleses), Ortega deja de lado,
por discreción, la segunda parte del libro, que trata de las circunstancias de
la conflagración de 1914, y condensa su reflexión sobre la teoría scheleriana
ele la esencia de la guerra como "juicio de Dios". Aunque reconociendo con
el filósofo alemán que la guerra no es absolutamente un fenómeno animal y
biol6gico, sino bien especificamente humano, en relación con la voluntad de
poder de los Estados, Ortega se separa de él sobre un buen número de puntos:
por ejemplo, él no admite que los guerreros no quieran hac r mal deliberadamente a los individuos de enfrente, sino solamente los Estados enemigos en
cuanto entidades impersonales; él d plora, por otra parte, que Scheler considere la guerra como la tarea suprema y característica d todo Estado;
lamenta vivamente que el maestro alemán no sueñe en pensar en la elaboraci6n de relaciones jurídicas y pacificas, en lugar de contentarse con pensar
en la guerra; muestra los abusos del principio de las nacionalidades y de] de
los "derechos adquiridos" ...
Más lejos, Sobre la muerte de Roma (pp. 537-547) examina con simpatía
la versión española del volumen de Ma:r Weber, Las Causas sociales de la
decadencia de la cultura antigua. Compuesta mucho antes que la de Spengler
sobre Lo decadencia de Occidente, ste libro manifiesta una intención completamente opuesta a la de este último: subraya, en efecto, las diferencias
notables entre la cultura antigua y la cultura contemporánea; insiste, por
otra parte, sobre el primado ( aunque no exclusivo) de los factores económicos.
Luego una de las últimas páginas de la Meditaci6n del Escorial (p. 558),
intitulado El coraje, Sancho Panza y Ficlite, lleva a Ortega a un recu rdo
d Marburg, a propósito del c:oraje: cuando H. Caben preparaba su .Aesthctik
y meditaba sobre las novelas, Ortega le prestó la traducción del Quijote por
Ludwig Tieck : Cohen s asombró de que Sancho Pama empleara siempr • la
palabra haza,ia -aquella misma de la cual Fichte hace el fundamento de
su filosofía: Tathandlung. Y Ortega comenta: "Alemania había sido, centuria
tras cen tu.ria, el pueblo intelectual de lo poetas y los pensador . En Kant se
afirman ya junto al pensamiento los derechos de la voluntad- junto a la lógica, la ética. Mas en Fichtc la balanza se vence del lado del querer, y antes de

'

82

83

�la lógica pone la hazaña. Antes de la reflexión, un acto de coraje, una Tathandlung: éste es el principio de su filosofía. ¡ ed cómo las naciones se modifican!
¿No es cierto que Alemania aprendió bien esta enseñanza de Fichte, que
Cohen veía preformada en Sancho?" (p. 559). o menos sugestivo es el
artículo Hegel y América (pp. 563-576), escrito a propósito de la primera
traducción española de la Filoso/la de la Historia Universal de Hegel {mano
de 1928). Ortega, que admira a Hegel, este "emperador del pensamiento"
(p. 563), pero juzgándole demasiado autoritario en sus concepciones doctrinales, le reprocha haber excluido de la Historia a la América Latina, bajo
prete.xto de que no ha tenido Estado político, y de haberla relegado a la
prehistoria, es decir, a lo irracional. Psicoanafüando al filósofo prusiano, él
asigna a su protestantismo el origen de su de precio por este continente hi panoarnericano amasado de catolicismo. Levanta con interés, sin embargo,
la fórmula de Hegel: "América es el país del futuro", pero se queja de que
Hegel baya añadido: "Ahora bien, el filósofo no ha e profecías y no puede
pues interesarse en América" ...
El tomo III de O.C., no desmiente tampoco la abertura de Ortega a la
cultura germánica. Encontramos ahí, en efecto, un s61ido • ·tudio sobre El
sentido histórico de la teo1ío de Eimteiri (pp. 231-262), 'este nuevo absolutismo" (p. 233), que el íil6sofo madrileño considera, con favor pero in acaloramiento. Se saborea enseguida un artículo sobre Las ideas de Lel,n Frobenius (pp. 245-256), el gran e..plorador alemán que acababa de dar resonantes conferencias en la Reside11cia de Estudiantes; a prop6 ito de la Kleinstaaterci y de la nostalgia que la sociedad alemana experimentaba entonces
para con todas las formas de Aufklarung, Ortega exclama: "Toda esa insistencia sobre la unidad de la cultura pertenece a las pequeñas filosofías provincianas que en aqueJla época, y como simpática corrección del tosco positivismo, pulularon en Al mania y se \'ertieron por el resto de Europa" ( p.
253). Se descubre en las páginas siguientes: el ensayo Ni vitalismo, ni racionalismo, que concede un amplio lugar a Leibniz, así como a Avenarius y a
Mach (pp. 270-280J; La Resur1ecció11 de la Mónada, que diserta igualmente
sobre Leibniz y sobre el reciente volumen de Hermann Wc)l, ¿Qué es lamateria? egún el cual la micro.física desemboca en una concepción análoga a
, la de las Mónadas, donde todo es substancia, mientras que, desde Kant, se
pensaba que todo era función; La metafísica y Leibniz, donde se encuentra
subrayado el origen leipziguiano del autor inolvidable de la Theodicea,· en fin,
Etica de los Griegos (pp. 533-543), que recensa un libro de Ernst Howalcl,
profesor de filología en Zurich, Ethik des Allertums (Etica de la Antigüedad) y una obra de Heinrich Maier, Sokrates, sein Werk und seine grschiclitliche Stellung (S6crates, su obra y su posición espiritual). El artículo sobre
La querella entre el hombre y el mono (pp. 55t-557) da lugar más lejos al
84

comentario de las búsquedas de Westenhofer presentadas en el Congreso de
Salzburg, en relación con las del antropólogo Klatsch y de Rank . Se puede
leer también el artículo consagrado a La i,iteligencia de los chimpancés (pp.
576-579), según los trabajos (y las conferencias en Barcelona y en Madrid)
de Wol!gang Kohler. En fin, las páginas intituladas Oknos, el .soguero (pp.
593-599) toman por tema la vieja obra de J. J. Bachofen, Ok110.1 der Seilflechter, en contrapunto de Mommsen y de Grate.
Con el tomo IV, encontramos siempre la misma intervención de la Deuhchtum. Encabezando, Sobre el vuelo de las aves anilladas constituye una original reflcxi6n sobre volúmenes alemanes concernientes a las migraciones de
los pájaro.s y su anillaje: los de Kurt Graser D ichlers y Friedrich von
Lucanus. Luego \-ienen dos estudios que cuentan de mayor manera en la historia del orteguismo: Kant y Filosofía pura. 83 Enseguida se puede leer una
muy perrona) meditación, Goethe desde dentro (pp. 383-420) ; eJ autor de
Fausto ha sido siempre uno de los intercesores de Ortega (para tomar una
palabra de Maurice Barres); como lo escribe Joaquín Iriarte,3 ~ 'Está Goclhe
tan consustancializado en Ortega y Gasset que será difícil dar con el momento
de la inserción del uno con el otro". Con este gran pagano que era el Olímpico, todo un lado del filósofo español se encuentra, en efecto, en profunda
connaturalidad, notablemente por su sentido de ]a vida concreta y plena y
por su gusto por la acción. En estas muy finas páginas. Goethe no aparece
ya como un clásico calmo y soberanamente consciente de todo su ser, sino
como el "primer romántico" ( p. 404), sin cesar naufragado y sin cesar inclinado con inquietud sobre su propia existencia misterio a. Hay un . curioso
contraste entre la Naturfromigkeit, d Goethe, es decir, su optimismo afectado, de tipo spinozista, y, por otra parte u constante y angustiado problematismo vivido, con insistencia en busca de su íntimo destino: el signo en
él de esta ambigüedad es su permanente amargura secreta, su mismo mal
humor, que proviene de que él se sentía perpetuamente "infiel a su Schicksai" (p. 110) y que "llevaba su vida al revés'' (loe. cit). Escrutando ]a vocación de Goethe, Ortega celebra su estancias fructíferas a Estrasburgo, Wetzlar y Frankfort, pero deplora su hundimiento en Weimar "esa ridícula corte
liliputiense" (p. 412), donde él pierde su "Stunn" (su ímpetu), en provecho
del acronismo y del utopismo. ¡ Qué lástima que él se haya así "vegetalizado" ! (p. 418). "Europa necesita curarse de su Idealismo" (p. 4-17). Sin embargo, al fin de cuentas, en el ensayo que sirve de apéndice al precedente,
Goethe, el Libertador, Ortega confiesa que el nombre de Goethe "es el nombre de una promesa" (p. 422), la de un hombre que "me invita a evadirme
.. CI. Alain Guy, O,t~ga. y Ga.n11t o la raz6n uital e hist6rica., cap. IV, pp. 97-105).
•• La ruta mental de Ort11ga., Madrid, 1949, p. 180.

85

�de lo demás como de una prisión y a instalarme en mí mismo" ( p. 425) .
Más lejos, en ese mismo lomo se de cubre también un artículo necrológico
sobre fax Scheler ( 1874-1928): después de la ,·acuidad y el fracaso de]
positivismo, la filosofía ha reencontrado con la fenomenología e] camino de
las esencias. "El primer hombre de genio Adán del nuevo Paraíso y, como
Adán, hebreo, fue Max cheler. Por lo mismo, ha sido de nuestra época el
pensador por excelencia'' ( p. 5 l O). El volumen contiene igualmente, poco
antes del fin, un fuerte estudio sobre La filo.wfía de la Historia de Hegel
(pp. 521-541) .35 Así como lo ha percibido Udo Ruk er, "Ortega debía considerar a Hegel como el polo opuesto de su propia posición,, 36 en el sentido
en que Hegel hablaba del espíritu, al cual todo quería someter y resolver,
mientras que Ortega rehusa conducir la vida radical al pmcu.
El tomo V concede también toda su parte a la Germanidad. Una serie
de artículos aparecidos en La Nación (Buenos Aires). en febrero y marzo
de 1935, Un rasgo de la vida alemana, puntualiza sobre la Alemania de
1934, donde Ortega ha realizado, aquel verano, un viaje en el oeste del país.
El no había welto a ver su segunda patria desde hacía veintitrés años y ha
percibido, en esta Alemania nueva, que dirige hace un año y medio el nazismo, algo no precisamente insólito, sino bastante desconcertante: este elemento inquietante, es solamente la exacerbación de una tendencia inviscerada
desde 1850 aproximadamente en el alma alemana y que consiste en "organizar la vida cQlectiva'' (p. 189), es decir la gran máquina del Estado. En
1900, el mundo no veía sino ventajas en este perfeccionamiento sin límites
de la sistematización estatal e industrial. Desgraciadamente toda medalla
tiene su reverso: la automatización y el acrecentamiento cada vez mayores
de los scn•icios públicos tienden a aniquilar a la persona humana, a "excluir
la individuafuación" (p. 193). "El avan en la colectivización d 1 hombre
alemán" ( p. 204) es, por otra parte, la imagen de toda la humanidad del
siglo XX que parece aspirar a devenir una "termitera" (p. 205). Nos falta,
en verdad, seg(m Ortega una sociología que nos c.xpliqu cuál d be ser la
situación r cíproca ele lo individual y de lo social. Pero hay pefü;ro: "Es
como si habitásemos encima de un laboratorio donde son manejados los explosivos más violentos por hombres de quienes supiésemos que no tenían la
menor noción de sus ingredientes" (p. 206). fás l jos, el lector saborea un
substancioso estudio En el centenario de Hegel (pp. 411-430). En fin, el
tomo V encierra aún, en apéndice a los Apuntes sobre el pensamiento, un

Anejo (publicado en 1941 en Buenos Aires), que pone de nuevo en causa a
Husserl y la fenomenología (pp. 540-547) .as
El tomo VI de las Obras Completas te timonia también la atención asidua
de Ortega al mensaj de los países d lengua alemana. Se encuentra primero
un estudio sobre Will,elm Dilthey y la idea de la vida ( pp. 165-214) recogida en Teoría de Andalucía y otros en.sayos: en el filósofo de la historicidad
y de las ciencias humanas, el pensador español encuentra muchas ideas que
le son caras y subraya esta convergencia de puntos de vi ta aunque totalmente
independientes el uno del otro en cuanto a su origen. 39 En la I11stituci6n cultural de Buenos Aires ( 1939) (pp. 234-214) hace, de paso, algunos confidencias sobre Simmel. Más lejos desfilan un cierto número de pr6logos a
traducciones de obras germánicas: primero, el de la traducción (por Luzuriaga) de la Pedagogía general derivada del fin de la educación de J.F. Herbart, ese "realista en una época de idealismo"; luego el de la Historia de la
Filosofía de Karl Vorlander, traducida al español en 1921, en la cual Ortega
ve "una medicina contra el tropo de Agripa que la ignorancia de nuestro
tiempo en filosofía ha propagado universalmente" (p. 300) y a propó ita
de la cual evoca a Fichte, Herbart y Husserl; en fin los de Rickert, Ciencia
cultural '.)' ciencia natural (sobre todo sobre el concepto de "valor"), de Max
Bom Teoria de la relatividad de Einstein, de Uexkell, Ideas para una concepción biol6gica del mundo, de Oswaldo Spengler, La decadencia de Occidente (traducidas por el profesor Manuel García Morente) y de R. Bonola,

Geometría.s no-euclidiorul.S.
En el tomo VII, con el cual comienzan las obras póstumas, se puede seguir
aún, muy viva, la pr ocupación del germanista consumado, en el prólogo a
la Teoría de la expresión de Karl Bühler y en el de la ]ntroducci6n a l(J,S
ciencias del espíritu de W. Dilthey. ¿ Es necesario, por otra parte, recordar
que, cntr los otros libros contenidos en est tomo, El hombre y la gente, ¿ Qué
es filosofía? e Idea del teatro encierran cantidad de pasajes citando autores
de expresión alemana?
Con el tomo VIII, es lo mismo. e abre con el célebre Prólogo para alemanes (pp. 13-61), reeditado en mano de 1934 a petición de un editor alemán
que quería reeditar la traducción alemana del Tema de nuestro tiempo; en
razón de las circunstancias políticas del momento ( los desagradables sucesos
de Munich), Ortega rehusó dejar publicar ese prólogo, que sali6 a luz solamente en 1957, como prefacio de La Rebelión de las masas. e sabe que el
filósofo madrileño confi a ahí toda su deuda para con la cultura alemana,
pero también sus divergencias respecto de ella. Habla no solamente de H.

• cr.

op. cit., pp. 106-108.
• Dircursos aca1Mmicos, p. 23.
" Cf. Alain Cuy, Ortiga o la rnz6n uitnl

86

~ hiftórica,

pp. 106-108.

• CI. op. cit., pp. 109-118.
• Cf. op. cit., pp. 41-58.

87

�Cohen, de Natorp y de Krause. sino también de Wemer, Jager, de Trandelenburg, de Rieh], de Wundt, de Brentano, de Husserl de Schelling, de Rickert,
de Windelband, de Nietzsche y de Dilthey. Luego se encuentra la obra más
copiosa y la más esquinada de la tecnicidad filosófica que haya escrito Ortega:
La Idea de principio en Leibniz y la evolución de la teoría deductiva, que
reserva un amplio lugar a los pensadores alemanes: primero a Leibniz mismo,
a quien el maestro español admira profundamente, y enseguida a Heidegger,
a quien hace objeto de una polémica muy nutrida. 40
En fin, el tomo IX tampoco está exento de textos que no tengan trato
con Alemania. La segunda obra que trae, Meditaciones de Europa (pp. 245347) está prácticamente centrada obre la situación de la Alemania vencida de 1945 y las tres cuartas partes de sus capítulos se refieren al destino
alemán, en la Historia o en el presente. Se sabe que él reprodujo en primer
lugar la conferencia de 1949 en Berlín, De Europa meditatio quaedam (repetida en Munich en 1953, con algunos retoques, bajo el título de Europaische
Kultur und Europiiische Volker) : empezaba con estas palabras: 'Pienso qu
es en Berlín, precisamente en Berlín, donde se debe hablar de Europa" ( p.
247). Goethe se encuentra citado varias veces y Hegel también, a propósito de las ruinas, así como Leibniz, Fichte y Schope.nhauer. Con acentos
conmovedores, Ortega se inclina obre las llagas de la nación aplastada. pero,
al mismo tiempo, con una firme discreción, le da una lección ( válida para 1
mundo entero) : "Buena parte del azoramiento actual proviene de la incongruencia entre la perfección de nuestras ideas sobre los fenómenos físicos y
el atraso escandaloso de las ciencias morales" ( p. 25 7) . A con tinuaci6n de
e te magistral curso púhlico, n 1 que Ortega lanza uu \'erdadero fuego d
artificio de erudición germánica, vienen un prólogo sobre la traducción argentina de Johannes Haller, Las épocas de la Historia alemana ( 1941), que
cita a Altbeim, Ranke, Radl y al Gran Federico, luego algunas páginas sobre el espacio intituladas Algunos temas del Weltverkehr (redactadas para
un diario alemán). El lector encuentra aún otros diálogos con el germanismo,
en Origen y epílogo de la filoso/fa ( pp. 34-5-434) que encierra principalmente los Fragmentos sobre el origen de la filosofía publicados en 1953 en
Munich en la Festchrift für Karl Jaspers (pp. 396-434), pero sobre todo en
Vives Goetlie (pp. 505-615). Esta última obra contiene la conferencia de
Aspen (Colorado), en julio de 1949, sobre el bicentenario del nacimiento
de Goethe, a la cual asistían Ernst Curtius (amigo y comentador de Ortega)
y Reinhardt; se puede igualmente leer ahí la conferencia de Hambw-go, el
.. Ver Alain Guy, Ortega 'Y Gasset, critico de Arist6t,lts (P.U.F., 1963) y también
"La modernidad epistemológica según Ortega y Gasset", eomunicaci6n al XIII Congreso Internacional de filosofla, México, 1963, t. IX, pp. 275-386.

88

28 de agosto de 1949, que trata de dar confianza a los alemanes abatidos; se
encuentra esta fórmula susceptible de resumir toda la posición del filósofo
madrileño: "Educado yo en las disciplinas intelectuales alemanas, puedo ~umcrgirme en la intimidad des deutschert Wesens; pero oriundo de otra raza
y circulando por mis venas otra historia, puedo también contemplar al hombre alemán desde fuera de él. Yo he pasado la vida haciendo esto: viendo a
alemanes unos ratos desde dentro y otros desde fuera. Si me dejan ustedes
emplear mis habituales imágenes barrocas diré que he sido durante más de
treinta años el cuco del reloj alemán" (p. 556). En estas muy sentidas páginas, Goethe está pintado como "insatisfecho'' (Ungenügsamer), como hipersensible bajo su coraza de impasibilidad.
El trono IX se acaba por el volumen Pasado y porvenir para el hombre
actual, que contiene sobre todo la conferencia sobre El mito del hombre
allende la técnica, en las Darm.stadter Gesprach de 1951 sobre Mensclt ut1d
Raum ("El hombre y el espacio''), ante Heidegger (a quien Ortega pone
en causa en tres artículos que se relacionan con este. importante Coloquio tenido en la vieja capital de Hesse, en donde él habló de nuevo del Coloquio
de 1953) 41 : se trata principalmente de la docta di eusi6n entre Ortega y
Heidegger, tenida en Buhlerhéiha, cerca de Bapen-Baden en la misma estación. Se nota en fin la conferencia sobre Las profesiones liberales, hecha cerca
de Stuttgart, en Bad Boll (Wurtemberg) en junio de 1954, sin duda el canto
del cisne de Ortega, desde las "Jornadas sobre las profesiones liberales"; se
saca este diagnóstico: "los alemanes están cansados de ser políticos porgue
han descubierto que la situación del mundo es mucho m{is hondamentr problemática de lo que suponían y tienen conciencia de que no la entienden.
Por eso por primera vez desde hace treinta años empiezan a buscar con el
oído lo que opinan aquellos otros hombres, de que antes hablaba, que no
son políticos, pero ven en el porvenir" (p. 702).
Por su parte, una recensión de los trescientos volúmenes de la colecrión
de la Biblioteca de Ideas del Siglo XX, publicada de 1923 a 1936 por la Revista de Occidente haría aparecer seguramente una mayoría de títulos alemanes. Se ven, ante todo, cinco traducciones de Scheler, tres de Brentano,
tres de Husserl, dos de Leibniz, dos de Kant, dos de Fichte, dos de Hegel,
dos de Heimsoeth, dos de A. Muller, dos de A. Pflandler, dos de SimmeJ, dos
de Kcyserling, una de Driesch, una de Spengler, una de Haeberlin, una de
Sombart, una de Walter Goestz, una de Litt, una de Jung y una de Hessen;
se notan obras de crítica sobre esos mismos autores y también sobre Nietzsche, Schopenhauer y Wundt. Esta interua difusión de la especulación germánica con respecto al público español, asegurado con una asombrosa tena" Cf. A. Guy, Ortega o la raz6n vital e histórica, pp. ! 18-130.

89

�ciclad por Ortega, añadiéndose a la cotidiana refle&gt;.ión personal sobre los
pensadores de allende el Rihn, autoriza en verdad esta declaración del promotor del Raciovitalismo, en la Misión de la Universidad (O.C. IV, p. 347),
que él "deba a Alemania las cuatro quintas partes de su haber intelectual":
¡ pero hay que reconocer también que él ha devuelto centuplicada esa herencia!

•
Sería, sin embargo, inexacto pretender haya dado en yo no sé qué teutomanía y que se haya limitado a ser un simple epígono de sus mentores alemanes. De hecho, si él ha tomado mucho de Alemania y si se ha mantenido
permanentemente a la escucha de sus mejores esp'tritus, é.I, en el curso de
su, l~rga vida, ha marcado sin cesar sus distancias con respecto al genio germaruco y ha repensado "por cuenta propia", a la española, todo lo que él
le había sacado, a tal punto que a veces ese legado se vuelve irreconocible
de tan diluído o transformado que está en el seno de una meditación enér~
gica y sui generis. Además, por temperamento, Ortega era extraño a toda
"beatería intelectual" fuera quien fuera. FJ encaprichamiento no era su fuerte, pues la agudeza despiadada de su juicio crítico y de su puesta en guardia
frente a todo dogmatismo le impedía abandonarse sin reticencia a "maestros
de pensar", aún si su prestigio era casi universal. Cualquiera que sea el pliegue -sobre todo metodológico--- que él contrajo al contacto diario de la
filosofía alemana, su doctrina sigue siendo un fruto autóctono de la Península Ibérica, donde la influencia andaluza le disputa a menudo, por otra
parte, a la inspiración propiamente castellana.
Hay más. A despecho de su predilección sincera y durable por "das Land
der Denker tmd der Dichter", él no ha dudado jamás en rehusar todo vasallaje espiritual a su respecto y hasta a denunciar los puntos débiles de la
Weltans.chauung germánica. Es así que, desde 1908, en su artículo sobre M eier
Graefe, hace estrictamente la división entre las dos Alemanias: la una, la
del bismarcJcismo y del wilhelmismo, es nacionalista y de grado opresiva y
agresiva: "está construido sobre lo culturalmente falso" (O.C., p. 96) y ha
forjado indebidamente "una ciencia imperialista, una música nacionalista, una
literatura celestina, una pintura idealizante", y toda esa pseudo-cultura ha
logrado "embotar los rudos instintos .... ( .. ) . . . . de aquella raza bárbara,
es decir, nueva, y aún no cómplice, cuya rápida \'lCtoria fue una irrupción
de virtudes inéditas" (p. 97); pero la otra Alemania, frente a esta mentira
y a esta prostitución, es la Alemania de ayer y de mañana, la de siempre,
la de Leibniz, de Herder, de Kant y de Virchow", también la del "socialismo" (pp. 98) : para esta úJtima va la adhesión ferviente de Ortega.

90

Tres años más tarde, en 1911, en Arte de este mundo y del otro, a propósito de Worringer (I, p. 188), eJ filósofo español restituye espalda contra
espalda el "pathos gótico" (es decir alemán y nórdico) y el "pathos meridional", terminando por confesar su preferencia por el hombre mediterráneo,
a despecho de sus defectos. "Yo soy un hombre español" exclama con fuerza (p. 186). El artículo Al margen del libro "Colette Baudoche, por Maurice
Barres (en Personas, obras, cosas, I, pp. 668-762) va más lejos aún: proclama altamente optar por los valores de belleza y de armonía, a los cuales
se consagraron los pueblos greco-latinos (Grecia, Italia, España y Francia)
antes que por ese "ideal menos claro y desde luego menos armónico" que
nos quiere imponer "el pueblo prusiano".
Ortega reincide en su artículo El Pathos del sur ( Personas, obras, cosas,
igualmente, I, p. 501) donde él precisa: "Cuando hablo de europei1,aci6n,
empero no deseo en manera alguna que aceptemos la forma alemana de la
cultura: ¿ para qué? Ya ahí hay cuarenta millones de alemanes. Pero esa
forma de la cultura es susceptible de que se la supere o, por lo menos, de
que se enriquezca la amplitud humana poniendo otra al lado tan enérgica,
tan fecunda, tan progresista como ella. Yo ambiciono .... ( .. ) una cultura
española, con un espíritu español". La obra sobre Kant (IV, pp. 30sqq) es
aún más explicita. Después de haber expuesto todo lo que la humanidad
debe al filósofo de Koenigsberg y al pensamiento germánico en general, Ortega viene a oponer categóricamente la mentalidad germánica, "nórdica", a
la mentalidad mediterránea, "meridional"; la primera es idealista e introvertida basta el exceso; la segunda, más moderada, está espontáneamente
abierta sobre el mundo y sobre la sociedad. Después de cuatrocientos años de
uso, un tal idealismo subjetivísta debe estar ahora superado, como "un fetiche de la beatería cultural" y del pedantismo. El raciovitalismo que predica el filósofo madrileño quiere precisamenle substituir a la razón pura la
"razón vital", anclada sobre lo concreto y siempre en comunicación con el
prójimo. Las Meditaciones del Quijote lo afirman sobre todo (1, pp. 340364) : nos falta completar la profundidad germánica, demasiado autística,
por la claridad ]atina, que no es superficial en el sentido peyorativo del término, sino que responde a una necesidad normal del hombre integral, en una
cultura verdaderamente total.
Hay que concluir, para esto, con Franz Niedermayer, 1 ~ que "los ensayos
de Ortega son obra de las circunstancias, en las cuales los alemanes son
únicamente un pretexto para exponer )' aclarar su propia imagen del hombre
y del mundo, a la vez que penetra las capas más profundas del ser". Esta
0
"J. Ortega y Gasset Su relación con Alemania y su repercusi6n entre los alemanes", en Clauileño, nov., 1953, p. 74.

91

�opinión no sería menos excesiva, pues el germanismo permanece como una
de las principales llaves del orteguismo para el cual fue mucho más que
un frío decorado. Digamos que Alemania, con su radiación de primer orden,
despertó a Ortega a la búsqueda filosófica sistemática y perseverante, lejos
de toda molicie meridional, y que ella le ha suministrado cuadros de referencia para su reflexión original, que no tardó, por otra parte, en emancipar
de los arquetipos de allende el Rhin.
Para terminar, me queda ahora interrogarme sobre la fama de Ortega en
la vasta área cultural de lengua alemana. Ya, antes de 1930, el filósofo madrileño era objeto de entusiastas artículos de parte de Emst Robert Curtius
(en 1924 y en 1926). Con la llegada del nazismo, Ortega se volvió aún más
popular en Alemania. Citemos, principalmente, los trabajos sobre él de Otto
Knapp (1932), de M. Rychmer (1934). de D. E. Wemer (1934), de Karl
Vossler ( 1936), }' de Kilpper ( 1934). Pero aquí un grave malentendido debe
ser disipado. Uno de mis colegas de la Facultad de Letras y Ciencias humanas de Toulouse, el señor Ancké Lebois, profesor de literatura francesa contemporánea, me decía recientemente que, cuando él estaba prisionero de
guerra en un O/lag en 1940-1945, los militares nazis y los diarios alemanes
hablaban cotidianamente de Ortega como de un "gran europeo" que había
comprendido el movimiento de la Historia y la estructura aristocrática, selectiva y jerárquica de la Sociedad nueva antidemocrática y antüntclectualista. Esta boga sorprendente del maestro español en la Alemania hitleriana
- cuando es notorio que le chocaba el nacionalsocialismo como le chocaba
en España el nacionalsindicalismo de los Falangistas - reposaba. en verdad,
en mi opinión sobre una deplorable ilusión, sabiamente mantenida y orquestada por los dirigentes del N.S.D.A.P. Nazional Sozialistische Deut.1ch Arbeiler Partei y sus amigos, que utilizaban, como se sabe, sin dificultad, todo lo
que podía ser disfrazado en testimonios dizque en su favor. En la ocurrencia,
dos confwiones muy lamentables eran la fuente de ese penoso quidroquo.
Por wra parte, la crítica orteguiana del cientismo y del nacionalismo tradicionales (por ejemplo en las Meditaciones del Quijote y en el Tema de
nuestro tiempo) clamaba por un cierto vitalismo y parecía traer agua al molino irracionalista del "Blut und Ehre" "Sangre y honor" {la divisa de la
Hitlerjuge11d), rehabilitando la espontaneidad de los instintos. Por otra parte,
el poner en valor a las "elites' (miTLoría.r) así como el ataque correlativo
contra la demagogia y contra ta pusilanimidad del hombre-maui gozador o
del señorito satisfecho (por ejemplo, sobre todo, en La Rebelión de las masas)
parecía a ojos ya prevenidos, pero mal informados, encontrarse en consonancia con los imperativos nazis (Dir W elt gehort den Fúhrende11, "el mundo
pertenece a los jefes", decía un canto del Partido). El pueblo debe estar en-

marcado y debe obedecer al llamado del héroe, quien, como creía el inglés
Carlyle, es un "Seer'' (un ' vidente" del jdeal).
Se debe, en resumidas cuentas, reconocer que hasta los no-nazis, con tal
de que fueran simplemente partidarios de un individualismo vitalista, podrían equivocarse tal vez sobre el sentido verdadero de los textos políticos
orteguianos, a \'eces bastante ambiguos, sobre todo sep~rados de su contexto.
Cualquiera que haya sido el grado de buena o mala fe en este desprecio de
las esferas dirigentes alemanas de la época (y, más ampliamente, del fascismo internacional), hay que proclamar aquí, muy alto, que Ortega no tenía absolutamente nada en común con la ideología racista, imperialista y
militarista muchas veces desmentida por él ( cf. sus ataques contra Gobineau,
en 0.C., I, pp. 82-83); importa igualmente recordar que era profundamente
un hombre de izquierda, hostil a toda forma de reacción hacia el pensamiento y hacia la feudalidad y las castas; su teoría de las minorías y de las
masas no está en Jo absoluto en la linea del Conservatismo o de la Derecha,
pero se contenta con llamar la atención sobre un fenómeno endémico de
la sociedad industrial contemporánea, que puede observarse bajo todos los
Regímenes y que es el mal de la mediocridad pretenciosa y arribista. 13 Es
indispensable, en fin, subrayar que Ortega, profundamente liberal e individualista, tenía horror al caporalismo estatal y burocrático, donde la p 1 ona
está domesticada y anonadada en provecho de un mito y de un ídolo, impu stos por la Tribu; en él, la repulsión con respecto a la Gleichhaltung ( "puesto
al paso") y del Zusammen marschiere,1 ( "caminar juntos") era como visceral. ¿Es necesario añadir que, durante la conflagración de 1939-1945, todos
sus votos iban a la causa de la Libertad y del Humanismo, contra la del Eje?
En la Liberación, Ortega se mostró, conforme a su naturaleza de generoso
hijo de España, deliberadamente caballeresco para con la gran nación vencida y vino a hablar, varias veces, a Alemania, con el fin de ayudar a los
alemanes a mejor integrarse en el concierto internacional, en una atrnó fera de justicia y de paz. Pero se buscaría en vano en sus "discursos al pueblo
alemán" la menor concesión, aún velada, a la doctrina pangermanista o
totalitarista: esto se ex-plica fáciJmente ya que Ortega --como Jau.res, Barbusse
o Romain Rolland- reservaba su afecto para la Alemania liberal y progresista y siempre había desaprobado a la Alemania autoritaria y patriotera, sobre todo la de "La Revolución del nihilismo". Desde después de la segunda
guerra mundial y sobre todo desde 1955 ( fecha de su muerte), la admiración por Ortega, mejor iluminada esta vez que antes, se acrecienta más en
el mundo alemán en busca de una orientación espiritual válida. Una erudición sabia se inclinó sobre sus esclitos y sobre sus actos: a su vez, Max
41

Cí. Alain Guy, op. cit., pp, 146-157.

92
93

�Dense, Constantin Raudive, Curtius aún ( 1949), ricdcnnayer ( 1955), Carl
Burkhardt ( 1956} , Eugen Fink (1956), Heidegger ( 1956) . Baumgartner
(1953), Brigittc Galen (1959), Udo Rukser (1967) y Karlheinz Barck (1968)
han sondeado los misterios del raciovitalismo. in duda la renovación del
tema de Europa, estos últimos años, no es extraño al interés acordado a
Ortega por el mundo alemán; pero hace falta. ahí, aún, subrayar que la
Europa en la cual ha soñado el filósofo español iba del Atlántico al Ural y
no estaba concebida como un instrumento de combate con respecto al Universo socialista, ni como un escudo de los privilegiados contra el Tercio del
Mundo hambreado, ni ya como un reducto esclerosado y celoso contra "la
amenaza americana" ...
La simpatía alemana por este "torero de las ideas", por este poderoso "Avcrroes e pañol'' (como lo llamaba K. Vossler), se desenvuelve al mismo ritmo,
parece, que la curiosidad d los turistas germánicos para con los paisajes de
la Península Ibérica. ¡Ojalá! diría )'O, que este movimiento de descubrimiento
de la filosofía hispánica en lo que tiene de más iluminado actualmente, con
las prolongaciones que esta iniciación comporta en toda la América Latina
(principalmente en México, donde Jo é Gao , el gran discípulo español republicano de Ortega, es el origen de la inmensa invasión de la filosofía alemana
moderna), se amplía cada día más en el público cultivado germánico al
cual ella puede aportar tantos enriquecimientos estéticos, doctrinales y éticos
y, sobre todo, el gusto por la fraternidad de un quijotismo esencial. En conclusión, se me permitirá evocar la fotografía de Ortega dialogando amistosamente con Heidegger, en Darmstadt, una tarde de 1951: ¿qué mejor símbolo de la complementariedad de los dos fil6sofos sin duda más profW1dos del
momento?••
Traducción de Jorge Rangel Guerra

" Cg. Heidegger, "Dos encuentro! con Ortega", en Clauileño, mayo, 1956, p.
(foto reproducida en Alain Cuy, Ortega y G. o la raz6n vital a histórica, p. 126.

FENOME OLOG1A DEL PODER

PRorR. Lu101

BAoOLTNl!

1. Como sociología internacional una fenomenología del poder estudia "signos" 1 a través de los cuales tiene que descubrir intenciones: elementos intencionales y actitudes humanas también contrastantes entre si, que se trata
de poner en su luz y de declarar en relación con las más diferentes situaciones históricas.
Bajo este punto de vista, "una fenomenología del poder" debe proceder
con la mayor independencia de cualquier presupuesta posición metafísica.
Por otra parte, si bien utilizando los resultados de ]as sociologías empíricas
y naturalisticas, no puede identificarse con ellas.

¿ Qué cosa es el poder politice? Esta pregunta puede comprender una
presupuesta posición "esencialista" y expresar la tentativa de determinar el
carácter esencial, en si mismo universal y constante, del poder político. Pues
bien, desde varios puntos de vista del análisis del lenguaje político, jurídico
y de sociología empírica, esta pregunta expresa un problema mal planteado.
Hoy en día los sociólogos empíricos critican grandemente el concepto de
una ciencia política vuelta hacia el conocimiento de eternas naturalezas esenciales, diferentes entre sí como géneros y especies fijos, determinables de una
vez para siempre en sus respectivas relaciones. 2
Desde un punto de vista empírico, se quiere sustituir a un supuesto conocimiento de géneros, de especies y de diferencias específicas, un conocimiento de relaciones y correlaciones funcionales. Se quieren también determinar los conceptos políticos bajo forma de variaciones graduales a las
cuales puedan ser aplicados métodos de reducción cuantitativa y de medida.
' G. BtrgBr, L'opinion publique, phJnomen, humain, en el vol. colectivo L'opinion
publiqu~, París, 1957, pág. 2.
' H. D. L:wwell, A. Kaplan, Pow,r and Soci,iy, A F,amework /or Political lnquir)•,
New Ha\•en, 195 7 ( ta. edici6n l 950) .

�Por otra parte las consideraciones cuantitativas no tienen que ser siempre
introducidas necesariamente ya que no son el presupuesto indispensable de
las investigaciones políticas, siendo por otra parte siempre consideradas, en
el p1ano de la sociología empírica, como elementos de suceso en la conclusión de cada investigación. 3
Desde el punto de vista de una sociología empírica que, como tal, quiera
ser antiesencialista y antimetafísica, las distinciones entre los fenómenos políticos se pueden formular en términos de polaridad, pero no de dicotomías,
y de predicados absolutos que indican cualidades esenciales que se excluyen
entre SJ.
Es decir, una forma -o una cualidad- de poder político no se puede
distinguir con respecto a otra forma, como A. de no A.

A y Z por el contrarío deben ser considerados como los extremos de una
serie continua de elementos sucesivos que comprenden las dos formas de
poder en cuestión: por ejemplo democracia y autocracia. En lugar de aislar la democracia como una forma de poder político absolutamente diferente de la autocracia, se trata de determinar una serie de características
democráticas y autocráticas y por consiguiente las variaciones de grados de
una forma a la otra.
Democrático y autocrático no son, desde el punto de vista de una sociología empírica, predicados absolutos respectivamente correspondientes a las
dicotomías democrático y no-democrático, autocrático y no-autocrático, sino
"funtores", es decir expresiones que indican funciones que pueden asumir diferentes valores!
Matemáticamente una función indica una relación constante entre dos variables; se dice de una cantidad Y que es función de X, cuando a cada
variaci6n de X hay una correspondiente variación de Y. Lógicamente una
función es una expresión cuyo significado es variable en relación a las var.iables por ella expresadas, pero se vuelve enteramente determinada si se
atribuye un significado determinado a cada una de sus variables con una
operaci6n representada por un símbolo que es llamado "funtor".G
Desde este punto de vista, una sociología emphica del poder quiere sustituir precisamente los "funtores" con los predicados absolutos, y se opone
a cualquier actitud esencialista y metafísica de investigación de las esencias
universales de algunas formas de poder.
H. D. Lasswell, A. Kaplan, obra ya cit., pág. 17.
• H. D. Lasswell, A. Kaplan, obra ya cit., pág. 16.
• A. Virieux Reymond, La logiqiu fomulle, Paris 1962, pág. 68 y autores aqu1
citados. Ved mi libro Mito, pocere t ditJlogo, Bologna ( edic. "11 Mu lino"), 1967,
pág. 15 y sigs.
1

96

No hay formas universales de poder, sino solamente variaciones de grados entre una forma y otra.6
Sin embargo, la comparación cuantitativa que concierne a tales variaciones, no se concibe como un presupuesto sino como una consecuencia de la
disposición en una serie y en una sucesión temporal de los elementos a comparar.7
La representación de una serie o de una sucesión temporal es, bajo este
aspecto, imprescindible según el empirismo contemporáneo. "Los objetos de
la ciencia política, como ciencia empírica, son acciones y comportamientos
en una relación e,..-presada por la noci6n fundamental de poder".
La ciencia política como disciplina empírica es el estudio de la formación y de la división del poder y concierne clases de acontecimientos y no
de instituciones consideradas en sí mismas en una supuesta esencia independiente del proceso del tiempo y tampoco normas o ideales políticos presentados y tomados como válidos independientemente de las variaciones de ]os
acontecimientos en la continuidad temporal.
Lasswell, que es el autor al que aquí me refiero, in iste sobre la continuidad
temporal de los conceptos políticos correlativa a la continuidad y sucesión
de los acontecimientos variables por ellos expresados. 8 Lasswell presenta el
"principio de la temporalidad" 1 como la condición fundamental de una
investigación empírica, naturalística, conducida según la metodología of recida por las ciencias naturales.
El poder no es un proceso separable de la continuidad y sucesión del
proceso socia~ es el aspecto político de la realidad social como proceso de
"interacciorres" que puede expresarse mediante representaciones de "correlaciones funcionales" .10
No hay ninguna esencia universal y ningún significado del poder más
allá de la sucesión temporal y ele la particularidad de los acontecimientos
humanos. Como manifestación en el tiempo, el poder está formado de hechos
obseIVables y localizables en la sucesión temporal.11 Las estructuras y las funciones del poder se constituyen mediante operaciones de abstracción que se refieren
a lo que empíricamente aparece como proceso. 12
Desde este punto de vista la visión científica de los fenómenos políticos,
implica una objetividad temporal como presupuesto. Para poder hab1ar de
estructuras, de funciones, de diferencias de grados y de amplitud, hay que
• H. D. Lasswcll, A..
• H. D. Lasswell, A.
• H. D. Lasswell, A.
• H. D. Lasswell, A.
,. H. D. Lasswell, A.
u H. D. Lasswell, A.
11 H. D. Lasswell, A.

Kaplan,
Kaplan,
Kaplan,
Kaplan,
Kaplan,
Kaplan,
Kaplan,

obra
obra
obra
obra
obra
obra
obra

ya cit., pág. 16.

ya cit., pág. 16.
ya cit., pág. 16.
ya cit., pág. 14.
ya cit., pág. J 7.
ya cit., pág. 14.
ya cit., pág. 14.

97
H7

�considerar los hechos humanos a través de una v1s1on de continuidad y
sucesión temporal. Aquí pues, se considera el tiempo como objetivado en el
espacio. como tiempo "macrofísico", "se développant en espace". La sociología empírica presupone e.xactamente que el tiempo en donde son pensadas
las sucesiones y las interacciones de las acciones humanas, sea él mismo a
su vez pensado como objetivado en el espacio.
Pero el principio de temporalidad, así concebido, también como garantía contra cualquier concepción esencial!stica. metafísica y estática del poder, no basta al soci61ogo empírico; debe ser completado con el principio
de "referencia a las situacioncs".13 En base a este último principio, los cánones de la ciencia política tienen que expresar relaciones entre variables
que puedan asumir diferentes valores según los diversos conjuntos sociales
a quienes se refieren. Cualquier generalización de la ciencia política no
tiene que ser universalizada más allá de la situación a la cual se refiere la
actividad del obsen·ador y del investigador. En efecto, la acci6n del investigador en política puede influír y modificar los fenómenos por él observados
de una manera más importante y diferente respecto a lo que sucede en el
campo de las ciencias naturales. u
A pesar de la diversidad reconocida entre la ciencia política y las ciencias naturales, la ciencia política, según LassweJJ, tiene que proceder con los
métodos de una ciencia natural y empírica. Lo cual no impide que la noción de poder político implique las nociones de fines y valores. También
desde el punto de ,·ista sociológico empírico, una investigación sobre el poder implica la consideración de los fines, de los intereses y de los valores
con los cuales, el poder está relacionado. Es más, Las5'vell dice expresamente que el poder es uno de los valores y uno de los instrumentos que
emergen de las relaciones sociales. Pero mientras por una parte él habla
de los valores y fines, y de la ciencia política como ciencia de valores, por
otra parte, afirma enérgicamente que cada función de las ciencias sociale$,
y por este motivo también de la ciencia política, es el de desem·olver un
conocimiento "claro" "naturalístico'' (repitiendo aquí el adjetivo usado por
el autor), y por ende descriptivo, empírico y fáctico&gt; de aquellos valores
humanos que son ''potenciales" en los "procesos" sociales. 15
2. Ahora, yo me pregunto, el hecho de que la noción del poder implique
también la representaci6n de los fines y de los valores. ¿ Cómo puede concordar con una reducción del conocimiento del poder a conocimiento solamente descriptivo, empírico o fáctico? Además, ¿el principio de la tempc'" Ved mis libros Mittl potere e dialogo, ya cit., p.ig. 18 y Visitmi dtllll giustizia ~
senso comune, Bologna (edic. "Il Mulino"), pág. l05 y sigii.
" Lasswell, Kaplan, obra ya cit.. pág. 21.
11 Lasswcll, Kaplan, obra ya cit., pág. 21.

98

ralidad concuerda con el princ1p10 de "referencia a las situaciones" de modo que ambos puedan coe:cistir en una misma perspectiva metodológica?
on éstos para mí los interrogantes más importantes que la actual sociología
del poder hace surgir en unas de sus más elaboradas y notables expresiones
metodológicas.
En defiuiti"a, la crítica de cada visión "especialista" del poder, la consideración unívoca del poder como proceso de sucesión temporal, el princip:io de "referenda a las situaciones", el hecho de considerar las nociones
de fin y de valor como implicadas en la noci6n de poder, a mi parecer son
elementos muy problemáticos. Para los cuales la sociología empírica no es
suficiente. Es necesario por tanto, pasar del punto de ";sta de una fenomenología social, o sea, en sentido específico, de una sociología "intencional''.
Indudablemente la crítica del "esencialismo" referida al campo de observación puesto en evidencia por las estructuras de la vida social contemporánea es válida y me parece aceptable. No se puede hablar en relación
a tales estructuras de una esencia unitaria, estática y sin diferenciar del poder político, sino de una pluralidad de concentraciones de poderes y de
diferentes momentos que puedan prevalecer el uno sobre el otro, o bien que
puedan fundirse y unificarse para luego distinguirse y sobreponerse según
los casos y las situaciones.
Pluralidad de centros de poder: estado de tensi6n entre poderes políticos
oficiales y poderes de hecho; poderes de agrupaciones de presión, de asociaciones sindicales, de grupos de intelectuales, etc.
En la vida contemporánea el llamado poder se determina continuamente
en las más diferentes formas a través de acciones relacionadas entre sí y que
expresan intereses de individuos o de grupos; se forma o se modifica mediante encuentros de decisiones y oposiciones entre mayorías y minorías. El
así !Jamado poder implica pues el contraste, y, en el contraste, la decisión. 16
o hay esencia unánime del poder que, por decirlo a.sí, preceda el contraste ele las preforcncias y de las decisiones; no hay esencia del poder
que preceda la elección, las selecciones, las decisiones.
Por ésto, a nivel de la sociedad contemporánea, entendida en su expresión más amplia y de un modo genérico -a pesar de todas las diferencias
co11cretas--, tiene razón el neo-empirismo sociológico de luchar contra toda visión "esencialista" monística y estática del poder. Tiene razón a pesar
de qu , desde el punto de vista del neo..,empirismo sociológico quede en la~
sombras el elemento de la elección y de la decisión que, para mí, al contra" Ved las agudas obs'rvaciones en el sugestivo libro de A. Basave Femánde2 del
Valle. Teorla dl'l Estado, Fundamen&amp;os dt Filoso/la Polltica, México, 1965, pág. 161
y sigs.

99

�río 1 es el elemento fundamental verdaderamente decisivo y característico de
la realidad actual del poder como proceso dinámico.111
Pero por otro lado, a pesar de todas las críticas contra toda forma de a.bsolutización en nombre de una razón científica "naturalistica", el neo-empirismo sociológico queda él mismo, víctima de una absolutización y de una
hipóstasis que él mismo realiza. Es absolutizada la visión "anti-esencialista"
del poder. Se absolutiza así el principio de la temporalidad como sucesión:
el poder no es pensado de otra fonna que como una sucesión temporal;
toda visión esencialista es considerada errónea. Esto, para mí, está en contraste en el ámbito del mismo razonamiento del sociólogo empírico, con la
'
afirmación
del principio de "referencia a las situaciones".
Conforme a este principio, como hemos podido· ver, la forma misma de
pensar el poder, tiene que ser condicionada por la situación social y ambiental; por eso la aserción misma del principio de la temporalidad, en el
sentido de Lasswell, tendría que ser condicionada por la situación ambiental
en que se desenvuelve. En otras palabras, no se excluye que pueda haber
una situación social en el interno de la cual el principio de la temporalidad,
como sucesión, no pueda ser aplicable al poder. Tomando en cambio el
principio de la temporalidad en el sentido macrofísko, como absolutamente
aplicable a cada posible situación, vamos contra el principio de "la referencia a las situaciones" que por el contrario, desde el punto de vista neoempirístico, debe ser siempre respetado.
Efectivamente si la exclusión de una visión "esencialista" del poder es
válida en relación con cierta situación representada por la sociedad moderna, no es válida por ejemplo, según mi parecer, en comparación con cierto
tipo de sociedad primitiva tal como ella se presenta a través de los actuales
resultados de las investigaciones etnográficas.
En la sociedad primitiva, hablando convencionalmente por ejemplo de aquella sociedad primitiva en la cual no se cono7,ca todavía el u.so de la escritura,
el poder puede tener en efecto el carácter de una totalidad unánime como
condición indispensable para la vida del grupo. Sobre cada decisión importante para la vida de la comunidad puede prevalecer en cierto sentido, un
estado de unanimidad como esencia característica del poder.
Se ha dicho con autoridad que en ciertos tipos de sociedades primitivas
el poder tiene justamente el carácter de una esencia "metatemporal'' y "metahistórica". Pues bien, este último adjetivo, así como ha sido usado en la
n Ved bajo varios aspectos hu consideraciones de M. Reale, Law and Power and
Th11ir CorT11la.tion, en el vol. colectivo Essays in Honor o/ Roscot Pou11d a cargo do
R. A. Newman {lndianápofü, 'ew York, 1962), pág. 246 y sigs. y Pluralismo ~ liberdad,, Sao Paulo, 1963, pág. 214 y sigs.

100

obra de un importante etnólogo contemporáneo, Lévi Strauss,1-8 tiene un significado que el principio de la temporalidad tiene en la obra del sociólogo
empírico y naturalista Lasswell.
Es decir, que en el interior de la sociedad primitiva, al poder pertenece
precisamente ese carácter "esencialista'' que no puede reconocer ni tampoco
admitir desde el punto de vista de una concepción sociológico-empírica en
que los fenómenos políticos sean asumidos como procesos de sucesiones temporales objetivados en el espacio. "Los miembros de la sociedad primitiva
no tienen necesidad de invocar la categoría de la historia ya que en la medida en donde algo», como el poder político, "no existió nunca, es ilegítimo a sus ojos"; mientras para nosotros puede ser lo contrario.'-º
En algunas sociedades primitivas que tienen características típicas, donde
hay una tentativa de gobierno, sea popular sea representativo y las decisiones son tomadas por el conjunto de la población reunida en asamblea, o
bien por los notables y los sacerdotes, se decide y se vota, pero siempre de
acuerdo con el parecer de todos.
En el momento de una decisión importante, sentimientos de animadversión, de mala voluntad o de tristeza, como los de aquellos que hubieran sido
vencidos en una reunión electoral, podrían manejar "con una potencia casi
mágica" para comprometer los resultados de Ja decisión misma. 20 Esta es la
razón de ciertas luchas rituales, más o menos simuladas, durante las cuales
todos los viejos rencores son borrados, y la sociedad se libra. y se purifica
de cualquier contraste en modo de no comprometer el estado de unanimidad del poder que condiciona la decisión. 21 Unanimidad ésta que no depende de decisiones sino que se aplica a las decisiones que se tienen :¡ue
tomar: estado de consentimiento unánime conocido en medio de la sociedad
primitiva como algo indispensable para que el grupo pueda perpetuarse como grupo.:? 2
La sociedad primitiva de este tipo, metafóricamente hablando, no posee
una diferencia de potencial: se compara mejor con un reloj que con una
máquina de vapor, es un sistema sin entropía que funciona a una especie
de cero absoluto de temperatura.13 Dejando de lado estos significados metafóricos, no hay en ella alguna crítica del poder, ni minorías,7 ' ni diferencias
sociales, ni luchas políticas.
11 Lévi-Strauss en G. Charbonnier, EntretienJ {UIIC Claud11 Uvi-StTauss, París, 1961,
pág. 57.
11 Lévi-Strauu en Charbonnier, obra y pág. ya cit.
,. Lévi-Strauss en Charbonnier, obra ya cit., pág. 40.
11 Lévi-Strauss en Charbonn.ier, obra y última pág. ya cit.
:, Uvi-Strauss en Charbonnier, obra y última pág. ya cit.
.. Lévi-Strauss en Charbonnier, obra ya cit., pág. 43.
.. Lévi-Strauss en Charbonnier, obra ya cit., pág. 41.

101

�Así que, hablar del carácter "esencialista", "rnonístico''. "metahistórico" del
poder en las sociedades primitivas del tipo al que aquí nos referimos, equivale, en efecto, a dar relieve al hecho de que en ellas el poder gravita, por
así decir, sobre el pasado. Yo diría que la conciencia del tiempo en medio
de la sociedad primitiva se determina en una preponderancia del pasado
sobre el presente y el futuro.
Hay una esencia "monolítica" del poder que se junta a esta preponderancia del pasado sobre cada decisión. Cada decisión está condicionada por
el poder como realidad pasada y no es creadora de poder, no se manifiesta
como fuente de perspectivas futuras en contraste con el pasado. El poder
es ajeno y superior a todo contraste, es una necesidad, y no es una posibilidad: no es el resultado de prc!ercncias entre posibilidades diferentes y
contrastantes.
Ahora bien, a esta conciencia primitiva del poder, como preponderancia
del pasado, como necesidad esencial y unívoca, se opone en ciertos casos la
conciencia moderna del poder como preponderancia dcl futuro, de la elección, de la deci ión y de lo posible. Donde la esencia unánime del poder
prevalece sobre la decisión, el pasado prevalece sobre el presente.
Donde en cambio el poder se constituye a través de elecciones y de decisiones en una pluralidad de centros de poder, hay, por así decir, una preponderancia del futuro.
Mientras en ·la conciencia primitiva el poder excluye la pluralidad de los
poderes, la sociedad moderna es en ciertos casos un proceso de donde emergen pluralidades de poderes diferentes y en lucha entre sí.
El crecimiento demográfico de la sociedad, la aparición de una diferencia
numérica entre dominadores y dominados, el nacimiento de la escritura como medio de revisión del poder y de capitalización de las e&gt;."Periencias pasadas, son elementos indicados por el etnólogo 25 en la ilustración del pasaje
de la sociedad primitiva a la sociedad moderna. Pero este cambio queda
sin explicación a pesar de toda la enumeración de los elementos a través de
Jos cuales se manifiesta, si se parte del punto de ,·ista del principio de la
temporalidad con el cual opera el sociólogo empírico.
En definitiva el carácter esencialístico y meta.histórico del poder primitivo ("metahistórico" seg(m el significado atribuido a este adjetivo por Lévi
Strauss) implica, por las razones ya dichas, que, desde un punto de vista interno de la sociedad primitiva, el poder no pueda ser pensado del mismo
modo que una sucesión temporal numerable.
3. Para e&gt;.1&gt;licar entonces la posibilidad del cambio temporal del poder
de la sociedad primitiva al poder de la sociedad moderna, se necesita, yo
11

102

Lévi-Strauss en Charbonnier, obra ya cit., pág. 33.

creo (hablando de fenomenología del poder di tinta de la sociología empírica) formular la hipótesi de una conciencia del tiempo que pueda contener y comprender bien sea la temporalidad de los primitivos, bien sea la
temporalidad de los modernos; es decir, se necesita poder pensar en u.na compenetración cualitativa de las formas temporales -pasado, pres~te y futuro- irreducible a sucesión espacial numerable, pero comprensiva de esta
última.
Con esta hip6tcsis yo quiero referirme a la conciencia histórica y concreta del li mpo que comprende el conocimiento del pasado, la concie11cia sensible e inmediata del presente, la voluntad del futuro, es decir precisamente
las tres formas cualitativas del tiempo, susceptibles de prevalecer la una sobre la otra, pero nunca de anularse la una con la otra.18
Para que esta hipótesis pueda funcionar como un instrumento de investigación sin prejuicios en las más diferentes situaciones políticas, se tiene justamente que evitar, yo creo, de atribuir un carácter privilegiado a 1.D1a forma temporal sobre las otras: ésto en contraste con algunas tendencias de
la fenomenología contemporánea.
(Además de prescindir de cualquier relación con la sociedad primitiva)
hablando del tiempo objetivado y pensado en el espacio ( o relacionado con
el espacio) como sucesión y como continuidad presente, no se explica, según mi parecer, el significado teleológico (y concerniente el fin del poder)
que es admitido por la sociología empírica. El fin pertenece al futuro. No
se puede querer un fin como nlgo pasado. La representación del fin implica entonces el concepto de una positividad del futuro, de su imposible reducción a presente y a pasado.
Pues bien, esta positividad del futuro no puede e.-.presarse con una representación del tiempo como sucesión numerable y por este motivo por una
representación puramente empírica y descriptiva del fen6meno político. Bajo
este aspecto la contradicción crucial del empirismo socio16gico es la de tener que tomar, por un lado, el fin del poder como elemento constitutivo del
poder y, por otro lado, el de reducir el significado del poder al significado
del objeto de una descripción empírica.
En efecto, es cierto que no es posible pensa.r en el poder sin pensar en la
finalidad del poder, pero esto es justamente el limite intrínseco de cualquier
invesligaci6n empírica, la cual en verdad, no tiene directamente como objeto el poder, pero describe las situaciones que a él se refieren: en ello consiste su gran f1mci6n y utilidad. Pero en la descripción de las situaciones
en las que el poder se determina, no se resuelven todos los significados del
poder, que son significados finalísticos, de valoración, directivos, no solamen• Vro mi libro Visioni del!a gi11.Jtizia

11

senso comune, ya cit.

103

�te representativos, descriptivos o asertivos. Bajo este aspecto, el carácter finalístico del poder y por ello también el hecho por el que el poder no se
resuelve como pura fuerza, es lo que justifica el constituirse de una fenomenología intencional distinta de la sociología empírica.
En general se entiende por uso de la "fuena bruta" en el campo de las
acciones humanas "el forzar a los demás a hacer lo que se quiere que hagan, presentándÓlcs como alternativa o hacer lo que se les pide o sufrir un
castigo corporal como la prisi6n, la tortura o la ID11erte". 27
Ahora, si es verdad que en muchos casos el poder implica el uso de Ja
fuena, así entendida, no es verdad que el poder sea del todo reducible al
uso de la fuerza. El poder, siendo distinto de la pura fuerza, parece al contrario implicar siempre, directa o indirectamente, cierta r~presentación de
fines como justificación suya y como medio para su influencia en el comportamiento.
La influencia del poder sobre los que de él dependen, en un tipo de sociedad con una diferencia de potencial, implica siempre una posibilidad de
elección de parte de los destinatarios y de los que reciben sus efectos.
Hay siempre pues la posibilidad de un modo de comportarse contrario al
poder desde la obediencia pasiva hasta la rebelión. Por eso el poder, para
mantenerse y durar, tiene que suscitar consentinúentos y aprobaciones sea de
parte de los que de él dependen, de los destinatarios, sea de parte de los
que con él colaboran. El más feroz de los tiranos no puede mandar solo y
no puede hacer valer su voluntad individual si todos están en contra de él. 28
Sea el jefe de un grupo de indios Nambikwara ~0 sea el exponente de una
dictadura pretoriana en el sentido ilustrado por Duverger,30 tienen la necesidad de asentimiento y de consentimiento {por lo menos de parte de algunos).
"Los hombres pueden ceder a la coacción, pero la coacción puede también empujarlos a la rebelión. Los dos efectos son siempre posibles y no
se pueden prever con seguridad: dependen de circunstancias frecuentemente
escondidas", "difíciles de descubrir". Esta incertidumbre de los aspectos y
de las reacciones, inherente a todos los actos de fuerza, es la razón profunda
de una de las complicaciones más secretas e importantes de la historia y de
la vida". 31 Cuanto más tiende el poder a asegurar su fueu.a, al menos en
parte, contra tal incertidumbre, tanto más tiende a diferenciarse de la fuern H. B. Acton, Logique et casuistiqut du pouvoir, en d vol. colectivo L11 pouvoir, II,
Parls, 1957, pág. 71 y si~.
" H. B. Acton, obra ya cit.
• Uvi-Strams, La vi.e familial11 d socitJle des Indiens Nambikwara, en "Journal de
la SocietJ des Ameritanutd' 1948, págs. 86-90.
• M. Duve¡-ger, D11 la du:tature, París, 1961, pág. 86 y sigs.
11 G. Ferrero, Poier,, Milano, 1959 (la. edición, ita!. 1957), págs; 70-71.

104

za pura. Esta exigencia, y este proceso de distinción del poder de la fuerza
como garantía contra la incertidumbre y los imprevistos, a los que da lugar
el ejercicio de la fuerza, se determina precisamente a través del constituirse
de justificaciones finalísticas.
El poder está inclinado a influenciar los comportamientos a través de las
representaciones de finalidades razonables y tales que pueden suscitar la aprobación de sus destinatarios. Puede ser que estas finalidades sean falsas y constituyan un artificio con respecto a las finalidades concretas de los que mandan. Pero en estos casos el poder tiene de todos modos la necesidad, aunque sea en formas falsas y no-auténticas, de distinguirse de la fuerza pura.
David Hume expresó admirablemente esta necesidad con su doctrina del
artificio político que se opone a la posición de Hobbes, pero utiliiando algunos aspectos de ella.
En concreto, el limite legal del poder implica un empeño y una obligación: por lo cual, metafóricamente, el que manda ya no dice: ''Haz esto si
no te mato", antes bien: "Haz esto si quieres que yo baga lo que tú quieras".n
Podriase llegar a probar, yo creo, en contra de algunas tesis del llamado positivismo jurídico contemporáneo, que el problema de la legalidad del poder no puede nunca ponerse fuera de su legitimidad (y por ende de su justificación en relación a sus fines). Pero el discurso sobre los fines del poder
para que no sea inútil, abstracto e inexpresivo, exige evidentemente ahora
más que nunca, ser conducido con referencia a las concretas antinomias, contrastes y falsificaciones que caracterizan las situaciones político-morales y económicas de la vida contemporánea.
4. Se piensa en los contrastes profundos que hoy en día subsisten entre
las justificaciones oficiales -jurídicas e ideológicas- del poder y las finalidades que en concreto son efectivamente el propósito de quien lo ejerce.
Pensemos, por ejemplo, en aquellas situaciones en que oficialmente el po-der se pone y se presenta como expresión de la voluntad popular, es decir
de un conjunto de exigencias, voluntades concretas e intereses que conciernen profundamente la vida y los intereses efectivos de los individuos, mientras en realidad, no se trata de voluntad popular sino únicamente de opinión pública manejada con cierta facilidad por medio de la propaganda.
A diferencia de la efectiva voluntad popular, la opinión pública se constituye con frecuencia independientemente de los problemas que más interesan la vida de los individuos y trata de cristalizarse alrededor de cuestiones
planteadas en términos muy generales y a través de fórmulas indeterminadas.
He aquí por qué en estos casos las instituciones democráticas funcionan con
retraso, con escasa energía; y la energía inutilizada por el motor oficial, hu11

H. B. Acton, obra ya cit., pág. 8.

105

�-e p&lt;&gt;r otro Indo y alim nta los poder

ele h

cl10

qu

se oponen a los po-

der constituido corutitucionalmente.13
. HO)' en día como die Burdeau el drama de los estados democ ticos con1 te en la oposi ión entre un pod r legal y otro poderes qu
se manifiestan por las call , en I taller
en los gru¡,ps y que tratan ele hacer prev~leccr sus fine con medio que no son regulado en vista del funcionami nto_ de l in LÍLucion políticas. "E tamo pre nt en una of n iva de
proced1mi ntos empírico a trav' ele los rual el pueblo trata de hacer :-alcr su voluntad y asistimo al declin r d la
nfianza en las técnicas represen ta tiv as constit ucionalcs. u
P un lado ha· un ontrast v una dif ncÜl entre poderes de hecho )'
podcn!s in titucional ; pién
;n lo grupo de presi6n,ªº en el probl ma
del poder d lo aparat'l de lo partidos políticos" en los movimientos siu&lt;l'1ca1e •Uf• p. or otro lado har el contraste entre las
, finalidad qu constitu · •~ _of1c1almente la j':'5ti!icaci6n del pod r r lo fine concretos de los que
fcc:tnamenlc, aunque 111d1rectamcnte, lo ejercen.
Hay que r-n r aquí, por una parte, n ciertas im ti aciones
i ntes
a~crca d • élite d~l po&lt;l r" y. por otra en cierto d sbordamientos ideo16co el
oror~_1entos reciente de las ideolo í qu a p ar d todo, no
· luy n el s~1b 1 ~ir e.le "semblantes d id ologías'' n .e rías para J "timar,
n alguna situa 10n , el monopolio del poder.
Creo qu
n r umidas cuentas, entre lo dos tipos de contrast
do , hay una profunda conc.xión.

indi a-

~I i1~1ponentc fen6m 110, de antinomias o contra tes, ofrecido por la

x-

p nenc1a cont rnpor'nca n los taclos el mocráti os, entre los pod -res de
hecho . }: los po&lt;l
. in titu ional s tá muchas v e coligado con la inautenticidad de I fines oficial d lo poderes in titucional
d · ¡
d'f
·
eor ª
1 crcncta ' 1~ ?po ició_n cntr~ el fin oficial y el fin efecti,·o d quien ej rcc
el pod&lt;'r.. quiz;1 tal d1íerenc1a y opo ición ntre dichos fin no pueden r
nunca rhmmada del todo; tal v 'Z en esto estriba I cará ·ter
ructural
e~ ntido amplí imo de la
ied el moderna, como ''sociedad con &lt;lifcrcnc1a d potencial' s gún la metáfora ya n:petida.
G. B~roeau, L'lcolulion des uchniqut d'exp,mion dt l'oJJinion tublique dan la
dlmocrat_,,, en el ,·ol. col ti,·o L'opinion publique ya c"t,, pá , 139 y si
p:lrticularmmte p . 142.
G. Buroeau, obra ya cit., pág. 139.
• Ved ~r ej~plo . auvy, • Lobbys" rt groupes de pr,•sJion, en el \'OI. '1;01 th·o
Le pour•orr, ya cit., p
173-213.
• Ved por ejemplo G. ilone, 1.'ombra dtgli apparoti, en el voL coleclivo 1 partili
e lo slato, BoJogna, 1 6'.!, p~. 29-38.
: \:ed por e~emplo, F. i;~ncnba~m, A Philosophy o/ I.abor, •cw York, 1951.
\cd por eJcmplo C. \ TI ht M111J The Pa:ver Eliu, •cw York, 1956.

1

Por otro lado, no exi te una

tructura técnica de la sociedad moderna1
como tado d . d recito o ·tado legal, que a con ebibl como algo formalm nte v t ticament indiferente -al \'ariar d l fin y de lo valores
polític . , o tJti,tc por tanto una. estructura fonnal y e cátic del estado
mod rno en la qu
trata d introducir y valorizar caso por caso la nue,•as cxi ncia de ju ticia social que histórica.ment surgen. El e tado d dercch no
un
'pi nte ya bien 1.onstruido que
d be cons rvar como
t. 1 para llenarlo con el vino de la ju ticia.
Y por último la contrapo ición entre ci rtn visión d I tado de derecho
, cierta vi ión del estado de ju ticia
reduce a una honda antít sis que supera el ámbito d. una consideración puramente técnica y jurídi a. Exactamc-11tc porque s trata (ruando el todo no se r &lt;luzca a pura y impli ta lucubración verbal) de la antít
tru turas t ~cnicas del llamado
·do qu contrastan, más o
en contra te con lo· fin
•

is entre lo fine que ya d t nninaron las ese tado de derecho y otros fine hi tóricamcnte
men . con qu U e
cturas porqu
tán ya
los interese que precisament las han deter-

minado.
La verdad c. que la variación en el orden d los intereses, d las finalidad
de I valo _. implica un cambio n los medios.
o hay fines
\'ariabl .s ír nte a m dios invariabl . O no tapamos l s ojos para no ver
el vaiiar de I fine con la ilusi6n de que ci rto procedimientos tengan
un val r contante; o bi n nos ponemo lo problemas d l surgir continuo
d nu vas finalidad d s11 más razonable compo ici6n en relación con lo
fines e int re
preccdent , y también de la con cuente y más idónea
adecuación • validez de lo medio
d la
tructuras técni ·o-jurídicas.
Pe o, a tament para qu puedan r útil s y a fin de que no se ponan n contrast con u mismas respectiva íuncion , las técnicas sodale
)' política no d •ben cubrir ni
ondcr l fine y lo p u1&gt;uestos ideológicos
y d valoración n cu •a r larión son fe tiva.m nt usadas.
5. En v rdad, cu la ci logía contemporán a hay dos tendencias fundamcntale dirigidas a n utrali.zar el 1cm nto y el coeficiente de valoración
que mole ta 1 pacífico edén de riptivo y cuantitativo del sociólogo: o bien
r soh r tod lo 1cm nto d valoración política en juicio de facto cmpírico-d riptivo , o hi n limit r inetodol6gicam nte, cuanto más po 'ble la influ ucia d I elcm nto d valoración in p&lt;&gt;der, por otra parl , negar u inmin utc pr nria. Pero el re:ultado de todo ~ to,
una fal ifi a ión, qui1.'
lgunas \'CCC inadvertida; ya que 1 inve ligarión pr :sentada romo id ológicamcntc n utral tÍl al contrario, influida por lo juicio de valor.
Podrían fonnular rnn facilidad al nos j mpl en los cuales lo juicio de valoración }'
de I fin pred tcnninan I directh-a
)' I conclu.iones d la im ti acion sociolómco-cmpíricas, o eu 1tido

�conservador para legitimar el poder en conexión con grupos de intereses ya
constituidos y preponderantes, o, al contrario, en sentido progresivo y revolucionario para la afirmación de intereses que se oponen a los ya establecidos.
Lo mismo sucede también en el campo de la historiografía donde la legitimación de una cierta estructura de poder queda tapada frecuentemente por
una forma tan sólo aparente e ilusoria de investigación sin perjuicio, afinalística, objetiva y no ideológica de los hechos.
En definitiva, la sociología empírica no puede no ser condicionada por
juicios de valoración, es decir por proposiciones directivas que implican una
elección de fines y por consiguiente de fines últimos y de valores. El razonamiento descriptivo en el campo político implica siempre un razonamiento
teleológico y axiológic:o. En consecuencia, según mi parecer, el razonamienlo
descriptivo de las situaciones que se refieren al poder político, es tanto más
eficaz y determinado cuanto más re\'ele, en lugar de esconder, las condiciones de valoración y las finalidades en relación a las cuales ha sido elaborado. Su validez está siempre en relación con las finalidades a las que tiene
que servir según las intenciones implícitas o xplícita de quien lo hace.
Ahora bien, constituye la tarea de una fenomenología del poder el descubrir y aclarar tales elementos de valoración,, teleológicos e ideológicos para determinar en cada situaci6n los significados y la intensidad de su influencia teórica y práctica. Así es que, bajo este aspecto, el problema de
una fenomenología del poder implica el problema concerniente a la función
política de los intelectuales y de la cultura, inch1-c:o de la llamada cultura
humanística, entendida lo más posible en sentido actual y crítico.
Ahora bien, indudablemente, con respecto al poder político, hoy, más que
nunca, la cultura se encuentra en una especie de relación de ambigüedad
que el optimismo de algún observador en vano podría intentar de esconder.
El intelectual se encuentra pues entre dos peligros opuestos que continuamente amenazan de convertir en estéril su actividad: por un lado, la subordinación de su función crítica y la abdicación respecto al poder político,
por otro lado, el aislamiento y la ineficiencia práctica.
Participando en grupos de poder, las "élites" intelectuales corren el riesgo
de perder su libertad e independencia crítica; por el contrario, alejándose
de todo grupo de poder, acaban por no ser escuchadas y por no ejercer ninguna influencia.
La !unción del intelectual presupone la invención continua de modalidades y centros de comunicaciones siempre nuevos y de simpatías 88 humanas
que hagan posible una crítica del poder superando los peligros opuestos de
• Ved mi Jibro La .simpatia n11lla morale e n,l diritto, Torino (cdic. Giappichelli),
1966.

108

la subordinaci6n al poder y de la ineficiencia práctica: peligros y ambigüedades que se podrán limitar poco a poco a través del esfuerzo y de la
acción comunicativa, pero que siempre están presentes y que no pueden
ser eliminados en una sola vez.
Pero dejando a un lado dichos peligros y ambigüedades -¿ Cómo es posible una experiencia cultural, comunicativa, capaz de transformaciones y
acuerdos en las discordias de finalidades e interese a la cual corresponden
diferentes y contrastantes prácticas de poderes? Estas preguntas expresan evidentemente un problema que, con todas sus implicaciones, se pone al centro de la filosofía contemporánea y supera los límites de una fenomenología del poder.
Así pues, parece evidente lo que, a pesar de todo es diücil de realizar,
que para dialogar con los demás, no hay que absolutizar, ni que presuponer
como irremovible el propio punto de vista, ni el propio interés. Es necesario
tratar de persuadir a los demás, pero también es necesario estar predispuestos
a la posibilidad de ser persuadidos. 40
El problema de la comunicación en la experiencia política, es un problema que tiene sentido para los que creen en la tolerancia y que no aceptan la fe en verdades políticas absolutas impuestas independientemente de
la discusión y del diálogo. Si la verdad política es una sola, no tiene sentido hablar, respecto a ella, de una libertad. Si la verdad política es una
sola y es absoluta, no tiene sentido hablar de comunicación entre visiones
políticas diferentes; todas las visiones políticas, excepto una, son falsas y la
comunicación entre la verdad y el error no tiene sentido. Si hay efectivamente una verdad política absoluta, incondicionada y única, deduo'ble por
la llamada razón, o intuible (o revelada), la tolerancia para quien no la ve,
podrá ser sólo tolerancia del sabio frente al ignorante, o del iniciado frente
al no iniciado (o a la persona aún no convertida).
Para quien por el contrario no acepte verdades políticas absolutas, preexistentes a cualquier esfuerzo de comunicación, discusión y diálogo,41 las
condiciones de tal esfuerzo pueden ser, indicadas, a mi parecer, en el modo
siguiente por lo menos como hipótesis de trabajo para llevar a cabo una
eventual investigaci6n:
lo.) La obligación de hacer valer frente a los demás mi visión política
• Estamos aquí en el campo del "logos" "de lo razonable" por lo que me refiero
a las agudas observaciones hechas coh otro fin por L. Recaséns Sichcs, en su Tratado
general tú filoso/fa del derecho, México, 1959, págs. 641-665 y en The Logic o/ the
R11asonabl, as Differantiated from th, Logic of the Rational en el vol. colulivo Essays
in Jurispruderu:, in Honor o/ Roscoe Pound, ya cit., págs. 192-221.
41 A. Ba.save Femández del Valle, Filoso/la del Hombre, México, 1963, pág. 14 e
Ideario Fil01ófico, México 1961, pág. 77.

109

�no debe resolverse en una absolutización de mi visión política.•2 Es sumamente difícil evitar exponer 5US propios convencimientos como incondicionados y absolutos. Hablando en forma muy abstracta y para abreviar, tal vez
es del todo imposible prescindir del Absoluto.
Pues bien la única garantía contra la tendencia a imponer mis convicciones como absolutas es la que ofrece el hecho de presuponer lo Absoluto como
inobjctivable e indecible. Para poder hablar de algo sin imponer como Absoluto lo que digo, para poder tender hacia la realización de mis finalidades
e intereses sin presentarlos como absolutos, y para poder comunicar con los
demás1 yo debo postular lo Absoluto como condición implícita y no comunicable, en sí misma, de todo empeño comunicativo.
2o.) Otra condición que hace posible la comunicación ( en la infranqueable situación concreta de antítesis entre el empeño que exige mi misión política y la libertad, que los demás tienen, de contraponer sus visiones políticas
a las mías) es el esfuerzo de participación en las situaciones de las personas
reales o hipotéticas que puedan recibir los efectos de mis acciones y de mis
convicciones.
Cuanto Qlás me esfuerce en participar en las situaciones de los demás
sobre los cuales puedan recaer los efectos de mis acciones y de mis convicciones, tanto más me será posible comunicar con los demás.
En un análisis profundo de la participaci6n, sería necesario plantear el
problema filosófico de la existencia de los otros sujetos y de la temporalidad:
¿ En qué sentido la individualidad de mis deseos, pasiones y pensamientos,
implica la pluralidad externa de las individualidades de los demás?
Sin hacer frente a estos problemas, yo creo que no se puede profundizar
el problema de la comunicación social en la variedad de sus aspectos -en
forma· adecuada, con respecto a las exigencias más avanzadas de la cultura
contemporánea. De todos modos, la simpatía, entendida en forma lo menos
posible iluminística, como participación intencional en las situaciones de las
personas reales o hipotéticas que puedan recibir los efectos de mis acciones
y de mis convicciones, es precisamente la condición, y al mismo tiempo el
instrumento, de una comunicación entre los demás y yo, que es necesaria en
el campo concreto de las antítesis políticas.

Cosas éstas, que podrán ser nobles y edificantes cuando sean sinceramente
expresadas, pero que frecuentemente están fuera de la realidad política, constituidas por las más concretas y agudas antítesis actuales.
El problema de la comunicación, en la realidad política, tiene por tanto
que plantearse en relación con las más diferentes situaciones y ambientes,
prescindiendo en lo más posible de la presupo ición de una esperanza formu lable con demasiada facilidad. Aquí también para poder esperar un poco en algunas cosas cona·etas, y evitar por lo menos los altibajos de ilusiones
y desilusiones hay que vencer la tentación de plantear como absolutos y universales los objetos de nuestras esperanzas.
Entonces, pensamientos críticos y comunicación implican por una parte
una posición antidogmática y antiabsolutista. Pero cuando se quieren evitar
todos los dogmatismos es fácil caer, por otra parte, en la inconsistencia contraria de lll'l relativismo extremo, escéptico, en el que por ejemplo todo sea
aceptable en política.
Bajo este aspecto, entre dogmatismo y escepticismo no parece haber otras
alternativas. Sin embargo, en el esfuerzo intencional de comunicación, en
la actualidad del esfuerzo de participar en lo posible a las situaciones ajenas,
quizás también la contraposición abstracta entre dogmatismo y escepticismo
sea superable en alguna forma.
Desde este punto de vista el pensamiento crítico es evidentemente diferente y distinto de la e&gt;--periencia religiosa. Es verdad que el problema de
la relación entre religi6n y politica está fuera de los limites de este discurso.
Pero la fe en un principio escatológico divino, absoluto y trascendente ofre,..
ce sin duda al creyente -yo creo- el más válido auxilio, desde el punto
de vista social y político, cuando sirve para evitar el planteamiento de sus
particulares finalidades e intereses como absolutas y cuando le hace esperar que al menos algo de sus esfuerzos de participación no se ha perdido
para siempre.

Se trata pues de hacer explícitas las condiciones de posibilidad de la comunicaci6n sin salir de este campo. Efectivamente se sale de estas condiciones siempre que un discurso con feliz final, se proponga la esperanza de
una resolución de todas las antítesis por obra de la. ciencia o de la técnica,
o se recurra al amor, a la felicidad de estar juntos, a la fusión de los sentimientos, a una armonía cada vez mayor del universo humano.
0

A. Bas.:we Femández del Valle, ldeario Filosófico, ya cit., pág. 131.

110

111

�,

,

ENSAYO DE LA FILOSOF1A DE LA CULTURA AMERICANA:
LEOPOLDO ZEA

1.

REVALOJllZACIÓN DEL PASADO

La obra filosófica de Leopoldo Zea -nacido en 1912- está orientada hacia dos direcciones según fueron trazadas por José Gaos, es decir, realizar
la h.istorización del pensamiento mexicano y tratar de construir una filosofía
a la vez anclada en la circunstancia mexicana y que supere ésta. 1 Dichas
dos direcciones no están aisladas la una de la otra ni en el sentido formal;
Zea las comprende como un todo indivisible y con una cohesión interior.
Ya que la historia consta no sólo de meros hechos sino también de la "conciencia que tenemos de ellos"; paralelamente con la formación de la historia
se desarrolla el proceso de su interpretación, nace la filosofía de la historia. 2
Este aspecto metodológico de "desabsolutización", de "vivificación" 8 del
pasado aparece ya en el primer trabajo de Zea El positivismo en México,
1944 -a través ele las manifestaciones de la doctrina positivista- ante todo la respuesta a la pregunta ¿ qué es la significación general de la filosofía
que llegó a ser una ideología?, ¿qué es el sentido interior de la correspondencia objetiva de un complejo dado de ideas con una época determinada?
1 " • • • labor no menos importante y urgente que ha de llevar a término la cabal
Historia de las Ideas en México es la de dar comienw a una Filosofia de la cultura
apta para hacer justicia a culturas como las integrantes de la mexicana". /José Gaos,
En forno a la filoso/ía mexicana, I, México, 1952, p. 71 /; cf. et. A. Vi llegas, La
filoso/fa de lo mexicano, Mé.~ico, 1960, p. 136.
1 L. Zea; Dos etapas dd p11nsami,mto en Hi.spanoamJrica, México, 1949, p. 29;
e!. et. Zea. América en la conciencia de Europa, México, 1955, p. 7.
• "La realidad deJ pasado está en lo que, aun siendo pasado tenga todavía de real,
de presente en el presente. Esta su presencia en el presente consi5te en estar constituído parcialmente por el presente mimlo". /Gaos, op. cit.)...J?, 85/.

113
H8

�Para puntos de apoyo en esta interrogación Zea se sirve del circunstancionalismo de Ortega y Gasset y de unas tesis de K. Mannheim que identifican la ideología y la expresión de los intereses de clase.
Nuestro autor está lejos de ver una deformación en tal "ideologizaci6n'';
se trataría más bien de dar continuación a la exigencia de funcionalidad
respecto a una circunstancia. Y el conocimiento de dicha relación nos lleva
directamente a una noción axiológicamente más elevada, a la categoría de
la responsabilidad: " ... toda teoría es teoría de un determinado hombre o
grupo de hombres encaminada a transformar la circunstancia de este hombre o grupo de hombres; del resultado de esta práctica tiene que ser responsable el hombre o grupo de hombres autores de la misma ... Se trata de una
responsabilidad humana, personal, de los actos del hombre; responsabilidad
de la cual no puede escapar la doctrina como obra humana ... '' •
Los estudios posteriores de Zea desarrollan esta tesis situada y explicada
dentro de un contexto más amplio y específico, el de la síntesis voluntaria
del historicismo, del orteguismo y del existencialismo, así como de la aplicación a las condiciones de México y de América.
El momento decisivo de una nueva orientación filosófica coincide, para
Zea, con un cambio profwido de la circunstancia humana: "El hombre actual se ha tropezado con la vida de otros hombres obstaculizando la suya.
Los demás hombres al realizar su vi.da de acuerdo con ellos mismos han
cerrado la circunstancia del hombre acruaL Al hombre no le quedan sino
dos caminos: conformarse y continuar viviendo una vida que le es ajena
o enfrentarse a su circunstancia y buscar sus propias soluciones, hacer su
propia vida". 5
• Zea, El positivismo en México, México, 1943, pág. 35. En su obra fundamental,
Ideologla y Utopla, Mannheim, esclareciendo la (unción de lo ideológico, adopta
"la concepción - o - el concepto total de la ideología" /totale Ideologi.begrifV dentro de la cual la existencia de un grupo social constituye la reilidad primordial.
En dicha pcnpectiva puede afirmar que el destino del hombre está determinado, en
gran parte, por los factores que determinan la realidad histórica, que las diferentes
vi1iones ontológicas de unos grupos se reducen, en último análisis, a las diferencias experiencias de la misma realidad, y que, hasta nuestros conceptos dependen de nuestras
posiciones y puntos de vista. /CI. ldeologie und Utopie, Bonn, 1930, págs. 11, 48, 55-6,
60 particularmente/. "La filosofía no es sino un afán por solucionar problemas concretos; es un tratar de contestar a los interrogantes que se hace el hombre frente a
determinadas dilicultades, de aquí que sus soluciones no puedan ser sino circunstanciales".
/Zea, En tomo a una filoso/la americana, México, 1945, "Jomadas-52", pág. 27 /.
1 Zea, Ensayos robre filoso/la en la historia, México, 1948, pág. U O. " •.. lo que
hace de un hombre un hombre es el no querer st11 s:u mundo, sino hace, su mundo.
El hombre no quiere ser algo hecho, sino algo que él mismo se haga. El hombre no
acepta el mundo como es,. sino que lo quiere hacer, se trata de un dum:'ndanizar al

114

Enfrentarse con su circunstancia significa, para el hombre de nuestro tiempo, enfrentarse con los demás. En este particular aparece el neoorteguismo
de Zea. Su proposidón de base es la misma que la de Ortega: "la vida
humana es historia'', historia tomada como e1.-periencia humana cumulada,
un "hábito", un acostumbrarse a los instrumentos que el hombre adapta y
modifica en su lucha por la transformación de una determinada circunstancia.
La solución /continúa/ de la relación dialéctica: el individuo -el mundo,
depende de la capacidad del hombre para aprovechar una oportunidad que
le proporciona la historia para construir su propio proyecto /asumir la historia/ y depende también de su toma de conciencia de los proyectos formulados por los otros, cómo sabe y puede reaccionar frente a esta presión
óntica de la situación.
En Zea a í como en Ortega, una de las dimensiones fundamentales del
hombre va expresada por la categoría de "convivencia" ,8 pero si en la filosofía de Ortega desarrolló el papel de un medio indispensable dentro del
proceso de busca del yo auténtico más bien que de una causa que determine
su desenvolvimiento, la posición de Zea se allega más a esta segunda eventualidad. Para éste, la base misma de la vida del hombre "es la vida ajena.
Es este fondo de vida que le ha sido dado, el que tiene que se,,,rruir modelando,
al que tiene que dar una forma personal; con este fondo debe hacer su personalidad" .7
Aquí, ya no se trata de un componente negativo /yo contrapuesto al noyo/; el otro ha llegado a ser parte constituyente de mi personalidad, está
presente en mi vida por lo menos a dos niveles: como un dato, una realidad
ya existente, o sea la cultura, y como un acto que modifica y transforma
esta realidad /y a mí con ella/.8 Sin embargo, si la cultura forma una circunstancia común, una seguridad, cada modificación que acompaña necesariamente la personificación de todo ser humano, ha de tener como consecuencia una quiebra de dicha circunstancia y ha de ocasionar la incertidumbre. Me hallo, alejándome de los demás. "Lo que son soluciones para unos,
son problemas para otros '. 9
El esfuerzo por sobrepasar este antagonismo aparece como un tema conductor en toda la obra de Zea. En su concepción filosófica dejó su buella
la influencia de Ramos: la filosofía nos conduce "hacia una responsabilimundo, a lo cual éste se resiste. Se entabla una lucha entre el hombre y el mundo.
La existencia del hombre depend~ de esa lucha ... " /ibid., pág. 111/.
• "El hombre es convivencia ... " /Ibíd., pág. 113/.
' ]bid. Para el punto de vista orteguiano, cf. en sus Obras Compl•tas, particularmente t. VI, p&amp;gs. 385-7 y L VU, págs. 148-153, Madrid, 1961.
• Zea, op. cit., pág. 112.
• lbid., pág. 107.

115

�dad de la vida humana, al filósofo se le da la misión de hacer patente tal
responsabilidad a los hombres, empezando por ser él mismo responsable de
su tarea... al filósofo corresponde la tarea de enseñar a vivir, la tarea
de enseñar a comportarse ante la realidad"'. 10
Zea está del todo consciente de las dificultades de su empre!ta, siendo
soluble dicho antagonismo sólo si se considera en toda su complejidad. La
proposición según la cual "la salvación del hombre se halJa en su individualidad, en lo que le es propio", se revela ser incompleta ya que el
componente social de la vida humana no tiene menos importancia que el
componente personal; el regreso, el rechazamiento de cualquiera de los dos
tendría como resultado un deslizarse hacia la deshumanización del hombre.
Pensamos que aquí es donde hay que buscar otro motivo "intrínseco" para explicar la actitud de Zea /y del grupo Hipcrión/ 11 frente al orteguismo;
por qué quiere remediar su incompletud /su "individualismo"/ es por lo que
adhiere al existencialismo. La doctrina de Zea, desde su origen, postula
la totalidad de los aspectos de la vida humana; reacciona así de manera
a la vez filosófica y practica contra la limitación del horizante orteguiano
/"el programa ,·ital" / en el que el individuo se halla encerrado.U
De este modo, la filosofía desarrolla un papel doble que, al parecer contradictorio, es en realidad complementario: por un lado, porque participa de un "hacerse su futuro", formulando así un proyecto epistemológico
del universo /el hombre tiene la posibilidad de superar el presente propio
para ir hacia un futuro común/, vale como "un máximo instrumento ... de
seguridad" ,18 por el otro lado, si corresponde a lo verdadero, a la situación
"conflictual" del hombre para quien el horizonte propio ha llegado a ser
casi del todo ajeno, "la filosofía es la pérdida de la totalidad",14 es la búsqueda de un nuevo horizonte particular.
Zea acepta el existencialismo sobre todo por su calidad de ser consecuente desde el punto de vista moral y metódico: no encubre su origen,
al contrario, quiere ser la expresión de una crisis que procura ahondar más para
llevar al hombre basta su ser auténtico perdido, aun cuando aquél tuviera que
'' lbid., pág. 117-18.
El grupo filos6fico fundado en 19·l8 y cuya je(a:tura perteneci6 a Zea. Entre sus
miembros figuraron.: Ricaroo Guerra. Joaquín Macgregor, Jorge Porlilla, Salvador Re•
yes Narváez, Emilfo liranga, Fausto Vega y Luis Villoro.
i1 "La totalidad de los di\'ersos puntos de vista sobre situaciones concretas del hombre tendrá que ofrecer, necesariamente, la anhelada aunque siempre cambiante esencia del hombre". /Zea, Concitncia y posibilidad del mtxicano, México, 1952, pág. 21/.
.u

11 Zea, Ensa)•Os, pág. 60.
" Zea, La coricitncia del hombr~ en la filosofía, México, 1953, pág. 3J.

116

sacrificar su falsa felicidad y su tranquilidad.ª Entre todas las categorlas
empleadas por Sartre) nuestro autor concentra su atención principalmente
en las que reflejan y caracterizan mejor las actitudes humamui frente a la
realidad, es decir, el compromiso, la responsabilidad, y la libertad.1 º
Nos hallamos arrojados, insertados en un mundo en el que "nuestra libertad se ª'Presa en la forma como asumimos el inevitable compromiso con
nuestra circunstancia", quedamos situados frente a una responsabilidad de
la que "nadie escapa, ni aun los que niegan su individualidad''.H Zea subraya de nuevo la importancia del papel del filósofo quien, consciente de su
"posición comprometida" llega a ser responsable de "toda la humanidad".
A él, Je toca fonnular la respuesta con respecto a la circunstancia, hacer
patente su relatividad así espacial como temporal.19
La elección de las mencionadas categorías es sin duda alguna, determinada por su aplicabilidad inmediata a la situación de la filosofía en México.
El hecho de que no se puede hablar de una filosofía mexicana, de que hasta
ahor_a sólo se ha conseguido crear sistemas más o menos htbridos, se puede
explicar, según Zea, por -una tendencia errónea a querer alean.zar en seguida
lo universal mientras la situación misma de México ha quedado olvidada.
Sin embargo, aquí hay una especificidad que no se debe pasar por alto. Su
importancia se hará patente por ejemplo en el momento de una confrontación -incluso de orden fenomenaJ y práctico- de la situación mexicana
con la de Europa, en lo relativo al estado y a las posibilidades de acción
de los intelectuales en sendas sociedades. Mientras que el intelectual europeo va buscando más y más dificultosamente el campo correspondiente para su compromiso efectivo,1 9 en América Latina la "tarea vital" es en gran
parte la que incumbe precisamente a los intelectuales. Si el europeo está clou "El existencialismo viene a ser ... expresi6n de una nueva crisis de la conciencia
dcl hombre, la crisis de su endiosamiento ... " //bid., pág. 380/.
,. "El grupo filosófico Hiperi6n encontr6 en Sartre el mejor instrumental para 6us
trabajos Y la justificación de los mismos". /Zea, La filosof!a en MAxico. México, 1955,
pig. 255/.
: Zea, La_ filosofía como compromiso }' olros ensayos, Mbcico, J 952, págs. 12-13.
Oomo eJemplo de destrucci6n necesaria del mito de la filosofía tradicional, Zea
cita, al lado del historiciAmo y Sartre; a Marx; pero a éste reprocha su inconsecuencia
-su determinismo wcial .
u Antiguamente, el intel.ectual se identificó con la clase oprimida, le sirvi6 de representante. Las circunstancias actuales ya no lo permiten: "La clase oprimida, atascada
en un partido, cuelliergu.ido dentro de una ideología rigurosa, llega a ser una sociedad
cerrada; no se puede más comunicar con ella sin i,ntermediario. . . Teniendo como
perspectiva histórica la guerra, como inexcusable obligaci6n la e1ecci6n entre el bloque anglosajón y el bloque soviético, negándonos a prepararla con ninguno de los dos,
hemos caído fuera de la historia y hablamos en el desierto". /J. P. Sartre, Situ.atians,
II, 1948 - Qu.' est-ce qui la littlrature], Parls, 1964, pág. 296-320/.

117

�minado por lo social, el latinoamericano queda hundido en la ambigüedad
entre lo social y lo nacional; para poder enfrentarse con tal situación, es p~eciso que la clarifique, que la entienda conceptualmente. El punto de partida
natural de tal búsqueda ha de encontrarse en la historia americana; 20 pero
¿ existe ésta verdaderamente? Aunque nos parece ello algo absurdo, ~a contestación será negativa -si entendemos la historia como una ev?l~c16n ~1
la que cada etapa que sigue significa la superación de un dete~smo onginal / de la circunstancia/ de la etapa precedente? la_ comprcns1?11 ~nsciente de la primera en la segunda: "Tomar conciencia de la histona es
hacer del pasado eso: pasado. Esto es hacer del pasado_ ~lgo que p~r e~ ~~:
cho de haber sido vivido no tiene por qué volver a v1vuse; expenenaa .
Este grado /la conciencia histórica/ no se puede alcanzar sin pasar por
la "negación dialéctica"· solamente después, nos será posible establecer una
nueva relación en la q~e el pr~ente "no deba depender. del pa~ado" sino
"el pasado. . . de nuestro presente''. 22 Los pensadores la tmo~e~1ca~os no
han alcanzado todavía tal negación, caracterizada por la asimilación del
pasado. Por ello Zea tiene derecho a decir: "Con un _Pr~nte, que n~ se
realizaba y un pasado, que no acababa de ser tal, la h1stona, nuestra histo'
. h'1Stona
. '' •23
ria no existía.
Hispanoamérica. . . se convertía en un pueblo sm
El fin de la revalorización filosófica emprendida por Zea es librar la
historia latinoamericana de este espíritu de colonialismo cultural que se niega a admitir la "normalidad" de su desarrollo y quiere interpretar esta
historia valiéndose de los esquemas rígidos de la lógica formal / excluyendo
de antemano toda contradicción/. Para conseguirlo, hace falta preguntarse
qué tipo de relación e.xiste entre las culturas ~eri~a. y europea.. A_ primera vista, la idea de Ramos, quien habló de infenondad y supenondad,
parece !&gt;er justa?• Los mismo americanos se c~nsid~ran las más _veces coro~
los imitadores del modelo europeo y toda res1Stenc1.a de la realidad amencana contra esta imitación aparece como la prueba de su incapacidad.2~
21 Una interrogación sobre una etapa particular de la historia mexicana fue hecha
en esta perspectiva, con brlo, por Luis Villoro en su libro Los grandes momentos del

indigenismo ffl México, 1950.
" Zca, La historia de las ideas en Hispanoamérica, en Filoso/la y Letras, México,
1950, núm. 38, pág. 368"' Zea, La filosoffa como compromiso, pág. 214.
Zea Dos etapas del pensamiento en Hispanoamérica, pág. 28.
" Sa.a:_ucl Ramos formuló esa idea en su libro El perfil dtl hombre Y la cultura en
Mlxit;o 1934. Lo resume de la manera siguiente: "Lo que por primera vez se intenta
en este, ensayo, es el aprovechamiento metódico de esta vie!a observación, aplicandd
rigurosamente las teorías psicológicas de Adler al caso_ m~cano. Debe s~ponerse la
c.xistcncia de un complejo de inferioridad en todos los md1v1duos que manifiestan una
exagerada preocupación por afirmar su personalidad". /pág. 67 I: .
:. ''Nuestra concepción del mundo es europea pero las realiz3ciones de esta cul:s

118

Sin embargo, aceptar tal juicio sería cometer un error: el de trasladar mecánicamente la visión europea fuera de sus limites de validez. Se presupone
una subordinación onto-axiol6gica cuando sólo se trata de una dependencia
cronológica y genética.
Tocamos aquí uno de los problemas claves de la filosofía de lo americano. 20 Porque si pudiéramos descubrir a través de las manifestaciones efe
hoy la especificidad y originalidad del ser americano, resultaría inútil reflexionar sobre este ser, tomarle como una entidad particular y definible e,n
sí; al contrario, desde el principio, sería menester clasificarlo como un derivado, más o menos logrado, del ser europeo.
Parece que hemos caído en el circulus vitiosus: para abrimos un paso
hacia el ser americano en su forma más depurada, en un primer momento
nos volvimos hacia la historia americana que nos decepcionó, mostrándose
conceptualmente inasequible; ahora bien, el carácter de la segunda:, "última;'
certitud -de la cultura americana- acaba de revelarse a nosotros como
dependiente del ser buscado.
En esta encrucijada, Zea escoge el camino del orteguismo más consecuente: concentra su atención en la circunstancia que, en sí misma, constituye
una abstracción y no pende en absoluto de ningún juicio valorador; sólo en
su concretización cabe una escala implícita de los valores de lo inauténtico
hasta lo auténtico. Es incontestable que la cultura americana actual procede de Europa, que Europa fue quien daba a luz las ideas, "consumidas"
y "copiadas" por América. Tampoco cabe duda que la mayor parte de estas "copias" -si no todas-- eran "malas", eran diferentes, no identificables
con su modelo. Pero lo "malo", desde el pWlto de vista europeo, puede significar meramente "otro", desde el punto de vista americano. 27
Toda investigación con pretensión a la objetividad corre el riesgo de ser
torcida cuando emplea uq aparato conceptualista deducido de la circunstancia de otro sujeto e inadaptado al suyo. En esta ocasión, Zea habla del
"imperialismo" que es "la forma de ímposíción de los puntos de vista de
un pueblo, o una cuJtura sobre otro pueblo u otra cultura". Y "esta fuerza
de proyección negadora de la existencia propia de los demás" es uno de los
atributos más característicos de la cultura occidental. 28
tura las sentimos ajenas, y al intentar realizar lo mismo en América, nos sentimos
imitadores". Zca, Ensayos, pág. 168/.
:11 Cf. sobre lo particulnr Arturo Ardao, Filosofía de la lengua española, Montevideo, 1963.
111 Cf. Zea, Ensayos, pág. 174-5.
" Zea, La filoso/la como compromiso, pág. 196. La misma opinión es sostenida por
José Gaos quien caracteriza las importaciones de la filosofía en México como aportativas comparables con la contribución de otras f.ilosofüu que reconoce la historia universal de la filosofia.

119

�El conflicto entre la imposici6n ex1m0r de la herencia europea y la expl'Cli6a "circunstancial" de la vida autóctona, resalta a lo largo de la evolución cultural de kn&amp;ica Latina, ya en loe tiempoa de la primera colonización; al principio brutal, luego latente, se va actualizando más y má
La aupeq,asid6n de Ju diferente; capu de culturas india, española, y europea /frartcaa, inglesa, alemana/ y la relación contradictoria con la cultura cina norteamericana /"la América europeizada"/ condicionan la reacci6n
del hombre latinoamericano en busca de una salida de su perplejidad óntica.
Bita reacci6n ~ criataliaa en dos actitudes extremas: lo. El esfuen.o de adaptaci6n del europeo a las condiciones americanas /la conciencia de la connaturalidad/; 2o. La resignaci6n a la incompletud del presente /la conciencia
de una divisi6n insuperable entre el proyecto europeo y la realidad ameri-

cana/.

Ad l: "'Lo original, lo propio de Hispanoamérica" 1e puede encontrar
fuera de "esta adaptación'',11 precisamente en el proceso que va de una
reacci6n espontánea /negativa o positiva/ hasta una asimilación transfor-

madora...
in embargo, aeria bastante fácil ballar objeciones contra la tendencia
histórica ul expresada. En efecto, ¿ no proporciona tal proceso de adaptación, al fin final, a6lo una complicación inúti~ un perpetuo retraso, una opinión falsa aobre la p011oilidad de la autentización de la conciencia del hombre americano? Si se tiene en cuenta que la cultura europea alcamh la
cima del humanismo, no
puede dudar d su universalidad Y vice vtna,
la univenalidad de la cultura europea /su resonancia mundial/ nos proporciona la mejor prueba de que verdaderamente se trata aqui del momento
culminante de la aspiración humanista. De tal forma que aceptar sin rodeol el modelo cultural de Europa babria de parecer la solución más rc-

comendable.11
Para capear ea realidad, G1o01 elabora la IÍDOplil de todu las categoriu para articular 1&amp; biltoria y 1&amp; Historia de la filolofia del peosarniento e ideal en M&amp;ico:
"lmcrci6n en lo nacional. Imerclón de Jo nacional. Importaci6n aportativa. Epoca
de la independencia politica y cultural respecto de Europa". /E•
11 la filosofla

'º"'º

nu.skall, 1, pq. 78/.
• 7.ea, Easr,o,, pig. 196.
• Como ejemplo de sta actitud en el puado, Zea cita el "barroco" americano
por el que "el esplritu creador de esta Amlrka eteapa a una realidad que le ha aido
impaata", operando una iaffni6n de lu proporciones; lo interior pan aer lo estrrior,
Jo uec:eario, lo accidental, etc. /Zea. H ~ r i c a , entresijo de culturas, en Filosofk, ú,._, H/JM9, plg. 332-3/.
• Bien a verdad que el aúJilia fi1oe6fico de la aituaci6n europea dcapuá de la
aegunda perra mundial manifelt6 el naufragio de todu lu certeaa de la cultura
europea pero no -.upo hacer wcilar su pldtmi6n a la univemlidad. Al contrario,
la crilia de Europa llegó a aer la crisis mundial. Vbse por ejemplo el tuto siguiente

Zea podria valene de la teoría penpectivista de Ortega como de un contra-argumento; pero quiere sobre todo salvane del peligro del individlJÜI.
mo, y por ello, prefiere buscar un apoyo en otra doctrina, la del historiador
inglés Arnold J. Toynbee. Evoca su filosofia de la historia como resueltamente orientada hacia la negación categórica de la unidad de las civilizaciones y por consiguiente hacia el reconocimient.o de la pluralidad de laa
culturas.ª
Esta propoaici6n que parece ser idéntica al postulado orteguiano del reconocimiento de la paridad de todas las culturas contiene un aspecto nuevo:
subraya la posibilidad de la evolución di{erenciada de una cultura a través
del proceso de interpretación de varias culturas distintas, la posibilidad de
suatituir a la ecuación primitiva: cultura - seguridad, otra ecuación: cultura
- seguridad potencial, es decir, una proyecto /actualmente incierto/ tendiendo hacia la seguridad.11 S6lo en este nivel, se podria integrar también a loa
pueblos cuya participación activa a la construcción del univeno humano
fue rehuw:la hasta ahora.16
Ad 2. /La resignación a la incompletud del presente./ Así como la precedente, esta actitud es también determinada históricamente: "Am&amp;ica es
bija de la Cultura Europea, ~ en una de sus grandes crisis. Su descude 1949: "La humanidad entera de,de ahora en adelante vive 10lidariamente frente
a una l()(a crisis, de limites impreciloa, que prueba sin cesar la historia de cada hombre basta en 1111 detallea mú humildemente cotidiao01. . . El hombre moderno ya
no tiene evidcac:iu en qué auatentar su pcmamiento, c:ertml inrnedi•!u imtalldaa en
l\l alrededor CCllDO horizontes familiarea ••• Ya no hay verdades etanaa". /G. Guadorf,
Traill tl, r,xis11nc,
Paría, 1949, pqs. 16-18/.
• El n6mero de civilizaciones /IIOciedadea/ balladu en la historia por Toynbee ea
de 21. La teais de la unidad de las civilizaciones, para El, es "el error de opinión
que 101 historiadores occidentales modem01 cometieron, iníluenciad01 por au contmo
aocial. Lo que lea enpña procede de que, en los tiempoa modernos, nuestra propia
civilizaci6n occidental lam6 la red de au sistema ccon6mico alrededor del mundo".
/ J. TOJDl,ée, .4 S1atl1 of Húror,, London, 1960, p&amp;g. 56/. Claro eati que Zea
no IUICribe a toda la doctrina de Toynbee que contradice a vece1 el OftelWIIDO•
/Cf. la critica hecha por Ortega, Ob,41 Compl,ras, t. IX, Uu Intnt,,tui6rt tl, l11
Hislorill aionsal, pq,. 11-242/, y que aaba colocando II rdigil,n en el c:eatro de
111 "cuadro del univeno" /d. Toynbce, Ce que j'ai easayé de faire, in Dw11u, Parú,
1956, no. 13, pqs. 9-15 y Seatl1 of Hislor¡, pq. 403 y sg./
• Cf. 7.ca, EJUtqos, P4 143 y El Occidnú, :, lo co11&amp;in&amp;ia tl, MI.sito,

mo,au,

1953, p6g. 29.
11 ... , .al impacto de la Conquista Occidental en el siglo XVI, con el eaplritu
diacrirninatoño que le sirvió para justificar su dominio, ha dado Máico una lerie de
rapuestaa IUCClivu en las que ,e ha venido haciendo patente la conciencia de au
realidad como expresi6n concreta de lo humano. Ea realidad con ter nacional, que
• Jo mismo que decir limitada, no ea por ello menoa humana que aquella de que
ubla venido haciendo pla el Occidente, p~thdola como lo universal por es•
cdeDcia". /Za, El Oceidlftl1 1 ,.,, eoi1cincia, p6g. 51/.

121

120

�brimiento no es un simple azar, sino el resultado de una necesidad. Europa
necesitaba de América; en la cabeza de todo europeo estaba la Idea de América, Ja idea de una tierra de promisión. Una tierra en la cual el hombre
europeo pudiese colocar sus ideales, una vez que no podía seguir colocándolos en lo alto,. . . en el cielo. . . América era el pretexto para criticar a Europa ... América fue la Utopía de Europa. El mundo ideal conforme al cual
debía rehacerse el viejo mundo de Occidente. En una palabra: América fue
la creación ideal de Europa". 3 $

La predeterminación ideológica, rígida y continua, provoca en América una
reacción natural. América crea, en vez de una utopía europea /"ideal"/la suya particular /"real"/ : un modelo de la copia de las instituciones y
del pensamiento europeo. En este sentido, "el pasado hispanoamericano no
era otra cosa que la absoluta negación de sus propios ideales. Los nuevos
ideales se hallaban en absoluta contradicción con el pasado heredado". 38 De
ahora en adelante, el pasado iba a ganar una dimensión suplementaria: la
del peligro y de la amenaza del presente. Lo que es un motivo suplementario
para que sea del todo olvidado, maldito.
Las dos "visiones" -ver en América la "tierra de promisión, la tierra
ideal, la tierra perfecta", o una tierra del todo incapaz de producir algo
valedero a partir de su situación autóctona, tierra que carece absolutamente
de lo humano ya que sus pueblos originales "más se semejan a las bestias, y
como tales deben ser tratados" -esas dos visiones sólo constituyen dos partes,
dos etapas de una misma ilusión, la cual desembocó al fin en la "actitud
autodenigratoria" de la que habló Ramos 37 y los demás, y cuya consecuencia directa fue el "sentimiento de inferioridad". Considerándolo como fen6meno natural, los americanos han aceptado "por mucho tiempo, un conjunto de males como ineludibles". 88
• Zea, Ensayos, págs. 169-70. "El hombre a quien se han cerrado las puertas del
cielo va a bus.e.ar ahora nuevos mundos donde situar su utopia, su ideal de nueva
vida. , , . El nuevo hombre va a necesitar de un lugar donde poner su imaginación.
No pudiendo hacerlo ya verticalmente lo hará horizontalmente. . .. Este nuevo mundo
va a ser América. América se va a presentar e.orno el mllildo nuevo para el hombre
nuevo. . .. El del!Cubrbuento de América no es obra de un simple azar, los europeos
se encuentran con América porque la buscan. . .. América existía desde hacía muchos siglos, era acaso tan vieja como Europa, pero no fue hasta esta ~poca cuando
eJ europeo sintió deseo de América y la descubrió''. /Zea, La conciencia del hombre-,
págs. 298-302.
• Zea, Dos etapas, pág. 27.
n CI. El perfil del hombre, pág. 87 y la célebre polémica entre Bartolomé de las
Casas y Juan Ginéz de Sepúlveda, sobre la naturalC7.a del indio.
• Zea, La conciencia dtl hombre, pág. 303; El Occidente y la conciencia, págs.
12, 27. "El hombre europeo que hiciera el descubrimiento, conquista y colonización
de América venía provisto de una concepci6n del mundo y de la vida en la cual no

122

Según Zea, sólo ~e puede superar verdaderamente estas dos actitudes
mencionadas arriba por una sola vía: a través de la creación de una "conciencia históríca" gracias a cuyo principio los americanos habrán de lograr
librarse de las normas valoradoras europeas, o sea dicho de otra forma, aceptar la diferencia de lo americano no como accidental sino como substancial.
Con esta perspectiva /respecto a lo europeo/, la posición central de la categoría de la insuficiencia ha de cobrar nueva significación. Ya que el universalismo europeo es ante todo una justificación de la expansión de Europa,
América -a este respecto insuficientemente europeo-- es quien lo posee y
lo eXEresa mejor que la misma Europa. Zea formula esta "inversión de los
valores" de la siguiente manera: "Si quisiéramos cambiar el signo negativo
que hace ver en nuestra actitud simple y puramente una insuficiencia, podríamos cambiar a ésta misma en un signo positivo. Podríamos decir que esa.
insuficiencia que parece caracterizarnos no es sino el resultado de la conciencia que tenemos sobre la inmensidad de lo que es menester asimilar culturalmente para alcanzar una auténtica cultura universal. Sólo se alcanzaría
esta suficiencia si se alcanzase lo universal." 89
De hecho, Zea identifica el proceso de desarrollo cultural del hombre con
el proceso de la revalorización; la toma de conciencia, la justa apreciación
de nuestra circunstancia nos conducen directamente hasta el nivel de la "conciencia histórica", •0 la cual, a su vez, nos permite acceder a nuestra verdadera dimensión histórica, y por consiguiente, a nuestro ser.u
A este nivel, varias cuestiones parecen imponerse: ¿ es en realidad esta expresión compleja de la conciencia de sí mismo /yo y mi circunstancia/ más
que un acto individualmente aislado? ¿Supera realmente una apertura fortuita, limitada y discontinua, hecha dentro de la incomprensión general de la
tenia cabida la concepción del mundo y de la vida de la que se hallaban dotados
los pueblos indígenas con los cuales se encontró. Este mundo, en lugar de ser comprendido, fue condenado y negado en aras de la supuesta universalidad •.. " /Conciencia y posibilidad, págs. 10-11/.
• Zea, América como conciencia, México, 1953, pág. 20.
'° Zea da de este último término la siguiente definición: "Todos los motivos que
pueden mover a un individuo o a una naci6n como conjunto de individuos, a enfrentarse a sus circunstancias •.. Estos motivos pueden ser econ6micos, políticos o religiosos. La conciencia de estos motivos es lo que forma la Conciencia Histórica de
un pueblo". /]bíd., pág. 23/.
" De tal forma que, según el concepto de Zea, la conciencia llega a ser una
verdadera fuei:za histórica cuya presen.cia o ausencia desarrolla un papel capital: "A
los pueblos iberos les faltaba conciencia de su relaci6n con otros, y era esta falta de
conciencia la que les transformaba en pueblos marginales, no s6lo marginales respecto
a Europa, respecto al Occidente, sino respecto a la historia y al espíritu en general".
/Zea, El problema cultural ibel'O, in Diánoia, México, 1959, nfun. 5, pág. 4/.

123

�historia? Y si no ¿ no será necesario ciar la razón a los críticos quienes
subrayan la impasibilidad del ensanche de una circunstancia individual? Y
si es así, ¿cómo y cuándo se efectúa la "desatomización", la integración de
los hechos y de la ciencias individuales? 42
Zea procura evitar esta dificultad teórica, colocando el problema en el
nivel práctico. Encuentra la solución en el presente mexicano, en un movimiento que, por primera vez, abre una brecha en la inautenticidad de la historia
mexicana: en la Revolución Mexicana. La considera como una "e..,-plosión
de la vitalidad" que ha sabido triunfar de la limitación circunstancial del
país.

2. El.

PROYECTO DEL FUTURO

La "filosofía de lo mexicano" tal como la concibe Zca, pretende entender al hombre en uno de sus aspectos reveladores, en su situación límite, en
la que está a punto de ganarlo o perderlo todo, en la que su condición bumana vuelve a hallarse en cuestión. Lo que es precisamente el caso del
mexicano en la Revolución: ha roto ·sus lazos con el mundo inauténtico y
se encuentra ante una elección de base, de sí mismo, " ... dentro de esa linea que separa formas contradictorias de lo humano, línea en la que todo
puede ser posible".º
Esta situación, caracterizada sobre todo por su extrema labilidad, le quita
al mexicano todos sus puntos de apoyo habituales: los valores ce.an de depender del deber, de actuar en concordancia con la estructura formal del
mundo; el querer empieza a ponerse de relieve; incluso puede modificar el
ser de este mundo. Según fue conociendo mejor el terreno movedizo de
su circunstancia, el hombre mexicano, preso de la inquietud creciente /zozobra/, se halla obligado a darse cuenta de lo máximo de su responsabilidad: él debe fijar los límites de sus incertidumbres que no sólo son suyas,
él tendrá que escoger una solución no solamente personal. u Si la situadón
de México /en sus fundamentos/ es típica, sus soluciones también han de
serlo.
La dialéctica de la conciencia y de la realidad, la dialéctica cuya impul,u Cí. la crítica del "circunstancialismo" de Zea por A.
illcgas, La filoso/fo de lo
mexicano, México, 1960, págs. 145-152.
.. Zea, Conciencia y po¡ibilidad, pág. 88. Podría aparecer Mé.'C.ico en este conlcxto
como una tierra utópica en "tierra de utoplas", generadora de ilu iones. /cI. México
en lberoamérica, in Cuadernos A.mtríeano.1, 6/1946, pág. 37/.
" Zea aporta aqu1 el testimonio de dos literatos mexicanos en busca del "camino

124

sión procedió de la Revolución Mexicana, va más all:í del marco nacional:
al actualizar /reintegrar/ lo histórico /lo nacional/, llega a ser parte integrante de la historia /general/. La práctica del proceso social, nacido en
México, vale por todos los países de América Latina; la circunstancia de la
filosofía mexicana es por consiguiente la de toda América. Sin embargo, en
tal caso, la teoría no se limita a una explicación constitutiva /construcción
de la historia nacional y continental/, sino que crea una nueva realidad auténtica /"siendo más"/, que no existía hasta el momento. La formación de
ésta también tiene carácter dialéctico porque la "acumulación del ser" se hace en oposición con lo siendo ya: la América latina se enfrenta con los
Estados Unidos; los cuales nos aparecen "siempre bajo la forma de una
radical otredad". u
Zea halla la esencia ideológica del antagonismo de las Américas en el
espíritu diferente de la colonización. El protestantismo y el puritanismo
anglo-sajones constituyen una doctrina que determina el tipo de la sociedad
naciente y su futura evolución. En América del Norte por ejemplo, no se
logra integrar la población indígena. La concepción religiosa de sus colonizadores " ... más racional que emotiva, va a ser el principal obstáculo para esta incorporación. El puritano partirá del supuesto de que la luz que le
ha permitido orientar su trabajo como una colaboración terrestre con Dio
es una luz que no se da a todos los hombres. La conciencia de esta colaboración sólo la tienen hombres escogidos. Se trata de una gracia ... , que
sólo se da a determinados hombres, que en esta forma vencen su animalidad,
su estado natural".º
Las consecuencias de tal concepción en la que el éxito llegó a ser el cride autenticidad" a través de una "introspecci6n del mexicano". Para R. Usigli, "la
verdad de México es una larga obra de las mentiras mexicanas. • • para hacer la
verdad auténtica de México, es preciso vivir auténticamente la mentira... cuando
se haya asimilado, esta mentira será una verdad, formará parte del ser del hombre
de México". La advertencia de A. Yáñez apunta la otra manifestación del mismo
fenómeno: "El amago corutante al ethos nacional rn su mmna raíz impone la urgencia de descubrir a los agentes de la reversión axiol6gica tanto mfui peJigyoso, cuanto conaiguen pasar como portadores de genuino! valores y operar en demarcaciones
de importancia capital; desde luego, en la zona de la educación, donde los estragos
del resentimiento alcanzan proporciones incalcuJables, pues de allí con facilidad invaden el organismo social". /Zea, Conciencia y posibilidad, págs. 70-76/. Lo especifico de la aituaci6n del mexicano es su movilidad incesante, orginada en el lazo vital
con lo cotidiano. La presión de las circunstancias perpetuamente cambiante., hace
nacer una nueva calidad del mexicano: su elasticidad, que puede ser pasitiva si se
vuelve consciente. /d. ibid., págs. 107-8.
.. J. Portilla, La cri!is espiritual de los Estados Unidos, in Cuaderno.1 .Americanos, 5/1952, pág. 69.
• Zea, .4mhica en la historia, México, 1957, pág. 204.

125

�terio único del valor espiritual son evidentes. Una nueva c~unidad de
elegidos no puede aceptar a los que fueron rechazados por ?10s, apar~ntemente para siempre. La conquista de tierras nuevas, el ~ulttvo de la berra
virgen para que sea mayor la gloria de Dios, son considerados como un~
"
his .,,.,
especie de epopeya heroica, como una parte moderna de 1a santa
tona_ •
Más tarde, valiéndose del mismo criterio, medirán y juzgarán a }os ve:1nos
del Sur -los iberoamericanos-. En el protestantismo, Zea cree descubnr el
origen del individualismo norteamericano /que tiene el "carácter absoluto"/,
de la democracia consistente en un equilibrio entre "la libertad Y el orden"
y también de un fenómeno más peligroso, la autoidolatría, e~,-dec.~ el _tomarse
por una "nación predestinada", el disimularse y buscar un 1ustilicación moral de una expansión que ha sido simplemente nacional'' ,48
Totalmente diferente fue, según Zea el punto de partida de las colonizaciones española y portuguesa; para las que no e~an esenci~les "•,. la ti~
y los frutos por conquistar, sino los hombres po~ mcorporar ; a la expa~s1on
ibera importaba "incorporar hombres y comurudades a la gran comunidad
· ·
de Europa y de1 mun do"~. 0
cnsnana...
Mientras América del Norte logró realizar su proyecto, América latina no
consiguió nunca una homogeneización ideológica, /una de las razones profundas de su fracaso se halla en el carácter de su mismo proyecto: desde
el principio, éste parecía más bien una visión utópica que un ideal realizable,
compatible con lo real/; por consiguiente, la primera pasa por herede:3 y
continuadora legítima de la cultura occidental, la segunda por una entidad
anormal inacabada.50 De allí procede una permanente presencia de la idea
de los Éstados Unidos en la conciencia del suramericano, la idea que significa para él, unas veces el "má.ximo modelo" y otras "la negación suprema"
" Desde el punto de vista de los american09 del Norte " ... los europeos fueron
mandados al 'destierro' a.roericano para cumplir un fin divino. 'La Calda Y la R.edenci6n' son frecuentes categorías de interpretación. Incluso los h.ombres de mente secularizada propenden a emplear las categorías 'evolucionarias' o 'genéticas' _para otorgar una estructura teleológica al mundo y a la sucesión de los acontecimientos. Ese
género 'mítico' de interpretación histórica se oYienta más bien hacia el porvenir. que
· el p......
.....do , más hacia el J'uicio final que hacia la creación". /H.. W. Schne1der,
no h acra
,
Commentaire américain sur le dualisme europécn, in Comprendr,, Vemse, 1954, nums,

10-11, pág. 166/.
.
.
• Zea, Ambica ,n la historia, págs. 210-222 Y Zea, ¿Bondad norteame~cana e ~gratitud mundial?, in Cuaderno¡ A.m,ricanos, 1/1955, pág. 112; cí. et. Portilla, op. ctt.
• Zea A.müica ,n la historia, págs. 243-7.
11 Cf. 'Zea, América ante Occidente, in Diánoia, 8/1962, págs.
8~-9¡ D~ formas
de la vida en América in Diánoia, 9/1963, págs.. 125-36 y La América launa en el
siglo XX, in Cuad,rn;s Americanos, 1/1964, pá.gs. 73-81. "Una América no hace

y las más veces "la fuente de su sentimiento de i.nferioridad". 61

•
Cuando José Gaos, en su libro En torno a la filosofía mexicana /publicado en 1953, el mismo año de la dislocación del grupo Hipcrión como grupo
organizado/, reflexiona sobre las posibilidades y realidades de la filosofía mexicana, llega a la siguiente conclusión: Si dicha filosofía quiere cumplir con
sus promesas, su método, desde el principio, debe obseivar las mismas exigencias que las explicitadas por sus postulados. No es pasible "salvar", transformar la circunstancia americana /mexicana/, si la filosofía americana
/mexicana¡ no logra autentizar al ser americano /mexicano/ con ideas operacionales obrando del todo al servicio de dicho ser, pero sin limitarle únicamente al ser americano /mexicano/. Un método adecuado partirá pues obligatoriamente de la "actividad te6rico-pn5.ctica, eidético-existencial" porque
la filosofía misma de lo americano /de lo mexicano/ consiste en una constitución existencial de las esencias, en la "ontopra.'\:.Ía". u
Si procuramos enfocar bajo este ángulo indicado por Gaos~ la filosofía de

Zea, tenemos la impresión, particularmente en cuanto a sus más recientes
trabajos, 53 de presenciar cierta estagnación, cierto retroceso de lo teorético
en provecho de lo "práctico". Las tesis generales de "la filosofía de lo mesino llevar a sus máximas consecuencias un modo de ser considerándolo como la
fuente de todos sus defectos e incapacidades". / A.mhica como conci,ncia, pág. 153/.
Las consecuencias prácticas y teóricas de estas dos formas de civilizaciones competitivas se interpenetran: "El sajón realiza !u futuro cada día, el ibero lo espera. El
primero, realice lo que realice, se está sirviendo de Lo realizado para realizar má!,
en una acumulación sin fin; el segundo no; dilapida, puede decirse, lo que recibe, Jo
que hace, en espera, siempre, de algo que ha de venir; por ello, no acumula, no
capitaliza, no suma, simplemente nihil.iza. Uno se mueve en lo concreto, mientnu
el otro lo hace en lo abstracto". /Zea, Latinoamlrica y el mundo, Caraca9, l 960,
pág. 143/. La incompatibilidad del ideal ut6pico por excelencia, del cristianismo profético al pie de la letra y las exigencias de una wciedad en proceso de evolución,
dio origen a un drama interior: "Fue esto lo que provocó esa filosoíia de la historia
propia de los pueblos iberos; Filosofía de desgarramientos. Elección entre lo que se
había sido y lo que se quería ser. La cristianización del Mundo Moderno era imposible: había que modernizarse o resignarse a ser el pasado", /lbid., pág. 159/.
01 Zea, Hispanoamérica, entresijo de culturas, pig. 339; cl. et. La filosofía como
compromiso, págs. 52-82.
u Gaos añade que, sólo después de haber cumplido con die.has condiciones, la filosofia mexicana será -dicho con Heidegger- capaz de "ein produktives Gesprách
mit dem Manrismus". /En tomo a la filosofía mexicana, 11, p!gs. 44-7 /.
u Cf. particularmente, Zea, Latinoamérica y tl mundo.

127

126

�xicano" están expuestas bastante claramente ya en sus publicaciones de los
años 1952-5: el hecho de que unos autores pudieron expresar una duda acerca del ser humano de la población autóctona de América, de que seguían
disputándole la posibilidad que tenía de poseer un ser auténtico incluso en
los tiempos modernos, este hecho no es sino una consecuencia de la particularidad del ser americano que se manifiesta a través de las formas originales. El handicap primitivo y aparente /la inadaptabilidad/ se transforma
en un valor positivo, otorgando al hombre la posibilidad inesperada de un
desenlace nuevo de la situación de ctisis, le abre una perspectiva hasta el
momento desconocida, hacia "otro modo de ser", como un rumbo hacia su
totalidad. Desde este punto de vista, "lo mexicano no es. . . otra cosa que
una forma concreta de lo humano y, por lo mismo, válida para cualquier
hombre que se encuentre o pueda encontrarse en situación semejante''.M
En este sentido, la respuesta concreta a la llamada procedente de Europa,
es el proceso de "fonnaci6n del mestizo y la incorporación del indio", la creación de un "mestizaje culturalª que "puede ser un elemento de comprensión, puente, entre Oriente y Occidente, entre el Mundo no Occidental y el
Mundo Occidental". Porque "Iberoamérica encierra en su historia la doble experiencia de los pueblos conquistadores y los pueblos conquistados ...
Doble experiencia que falta a ra historia del primero y a la del segundo". 6ft
Zea pretende que presenciemos a~tualmente una competición de dos humanismos distintos; el uno " ... que pone el acento en las relaciones del hombre con los otro , con la comunidad", mientras que el otro subraya ''los
valores del individuo, la personalidad, y la libertad".ªº La tentativa para
superar su parcialidad /y su animosidad representada por la tensión entre
la Unión Soviética y los Estados Unidos/, "la clave de este dilema" es la
Revolución Mexicana, siendo dada su universalidad por su carácter asimila" Zea, Conciencia y posibilidad, pág. 22; cf. et. El Occidente ¡r la conciencia~ pág.
20. " ... tomando conciencia de su situación, la América latina entenderá mejor sus
relaciones con los Estados Unidos y la cultura europea .•. verá que sus esfuerzos ...
flojos y limitados en apariencia, tienen sin embargo importancia en la marcha hacia
adelante de la cultura de la que pretende hacer parte. Sus experiencias valdrán para otros pueblos, actualmente puestos en semejante situación''. /Zea, La culture européenne et Jes deux Amériques, in Comprendre, 10-1 J, pág. 179/.
• Zea, AmJrica 1m ,fa conciencia de Europa, págs. 173-4. Las mismas ideas, y casi
bajo una misma forma, Zea las expresa. dos años más tarde /1957/ en su libro Amdrica en la historia, págs. 191-13. Zea presenta aquí de una manera más accesible
y renovadora para el lector contemporáneo unos rasgos del "profetismo" de Va.sean•
celos expuesto sobre todo en su libro La raza cósmica. Cf. Zea. El problema de la
originalidad en América latioa, in Diánoia, 1966, núm. 12, págs. $1-7.
• Zea, Amlrica en la llistoria, pág. 132.

128

dor y antii:liscriminador. 67
Vimos que Zea se refiere muchas veces a la Revolución Mexicana como
a un proceso histórico que, de cierto modo, posee el valor de la experiencia
absoluta /ruptura, posibilidad inexplorada en la historia de Méxieo/. Ahora bien, tenemos el derecho de preguntarnos si nuestro autor Jogr6 verdaderamente sintetizar y superar tc6ric.amente este hecho de revolución enten'
derlo al nivel ontológico para poder analizar después, retrospectivamente,
su
práctica como práctica total.
La respuesta dada por Zea no es muy satisfactoria y tampoco muy convincente. Según él, el filósofo de hoy lleva la responsabilidad de saber cómo "deben ser ajustados los intereses concretos de los pueblos y hombres que
han hecho posible la cultura occidentaJ con la realidad que su acción ha originado". Se trata de una efectiva "universalidad de los valores que originó
la cultura occidental". Le toca a la filosofía llegar a serlo "mediante una
tarea reeducativa", "estímulo,. de dicha promoción. u
Zea se da cuenta de las dificultades y de los obstáculos que no dejan de
oponerse a este esfuerzo para engrandecer y universalizar el mundo occidental, con tal que vuelvan a ser considerados " ... los intereses de los creadores de ese mundo. . . opuestos a la incorporación de otros pueblos a un mundo de beneficios que no desean compartir''; pero no hay ninguna otra solución salvo la de una 11amada moral. Nuestro autor se halla así en la misma
situación poco envidiable y dilemática que Sartre en 1948 /véase 1a nota

19/. 59
El fracaso de la filosofía de Zea en este punto es sintomático: significa
" Cí. Villegas, op. cit., págs. 170-71 y Zea, Del iíbualismo a la Reuoluci6n en la
educación mexicana, México, 1956, pág. 27.
• Zea, la misión de la filosofia americana, in Diánoia, 7/1961, págs. 47-8. No resultaria inútil confrontar estas palabras de Zea con un texto de Sartre, titulado "Materialismo y revoluci6n" /de 1946/. Por ejemplo se puede leer en esa obra lo siguiente:
"El revoluciolll1tio se define por la superaci6n de la situación en la que se halla.
Y porque la supera para ir hacia una situaci6n radicalmente nueva, puede abare.arla
en su conjunto sintético, o, si se prefiere, le da para si existencia que es totalidad.
Es pues a partir de esta superación hacia el porvenir y desde el punto de vista del
porvenir como la realiza". /Situations, III, París, 1949, pág. 179/.
• Zea, Latinoamérica en la formación de nuestro tiempo, in Cuadtmos Americanos, 5/ J965, págs. 22, 67. Según Zea, hace falta construir una "cultura en la que
se coordinan los derechos de los individuos con las necesidades de la comunidad·
la libertad y soberania de los pueblos con las necesidades de una paz y acuerdo univer~
sales, que bagan verdaderamente posibles esta libertad y soberanla. Una cultura en
la que no tiene por qué estar reñida la libertad de los individuos y la soberanía de
los pueblos con la justicia social y la convivencia internacional Eato es una cultura en la que el humanismo de sus mejores creadores prevalezca sobre 1el egoísmo
individualista que lo invalida". /Amlrica en la hirtoria, pág. 275/.

129
H9

�más que un fracaso parcial en el dominio de la práctica /la aplicación de
una doctrina/ ; hace evidente la insostenibilidad de uno de los principales
postulados del pensamiento existencialista: superar o mejor, excluir la contraditción entre el realismo y el idealismo.ªº
Entre las causas de este fracaso de Zea, señalemos aquí dos de ellas que
nos parecen más importantes: lo. su concepción de la conciencia demasiado
estrecha y unilateral; 2o. el análisis insuficiente y la subestimación &lt;le la
Revolución Mexicana.
Ad 1o. Zea delimita la conciencia del individuo en relación con los demás: "La conciencia, propia de lo humano, hace posible la convivencia. Conciencia es saber en común, saber de los otros y con los otros''.61 De este modo,
sigue la doctrina de Ortega para quien, en cierta manera, "lo ético se funde
o se confunde con lo ontológico" u2 /en tanto que se considera el acto de
"salvar" como un acto moral/: la constitución del ser americano /o del ser
de lo americano/ responde a la angustia del americano provocada "por la
falta de un pasado". Es "la angustia de sentirse un hombre sin raíces ...
Angustia por estar fuera de la historia ... La angustia del 'desterrado', del
'arrojado' de la historia". 63
Al mismo tiempo, es de mencionar también la diferencia con el orteguismo. En la filosofía de Zea, la noción de conciencia sufre de la ausencia
de dinamismo interior; el papel atribuido a la conciencia es en ella casi divino: gracias al saber compartido, puede lograr una transformación radical
de la circunstancia pero este mismo acto la conduce a una especie de autocumplimiento; la dominación absoluta significa para ella la pérdida de su
relatividad respecto a lo humano concreto; la evolución consecutiva de la
conciencia -el "saber" social- se efectuará en adelante s6lo con la expansi6n hacia el futuro y el pasado. El principio elemental de esta concepción
es poco más o menos el siguiente: por una moralización de la realidad, se
debe conseguir su transformaci6n.6'
• " ... Superando a la vez el pensamiento idealista que es burgués y eJ mito materialista que pudo convenir durante cierto tiempo a la$ masas oprimidas, la fi!osoíía
revolucionaria necesita ser la filosofía del liombre en general". /Sartre, op. cit., pág.

222/.
11 Zea, .A.mbica con conciencia, pág. 83.

ª O. Shaw Mazlish, Ortega y la circunstancia española, in Jnsula, Madrid, 1965,
núm. 227, pág. 14.
• Zea, Ortega el americano, pág. 145.
.. Se podría oponer esta concepci6n a la de Ortega sobre el saber en general, por
ejemplo como va expuesta en su inacabada Tesis para un sistema de filosofía, /in
R,vúta d, Occid,nt,, Madrid, 1965, núm. 31, págs. 1-8/ donde podemos leer: "la
situaci6n efectiva del hombre puede calificarse como la verdad insuficiente. El hom•
130

Ad 2o. El hecho de que Zea no procuró analizar hondamente la Revolución
Mexicana como proceso social antes de aceptarla como modelo de la práxis
de su filosofía, tuvo por consecuencia la ruptura de la "unidad de la acción
y de la comprensión", lo que quitó "el carácter revolucionario" de dicha
doctrina. 65 Por ello su autor tuvo que realizar una empresa dificilísima: atribuir al ser americano su calidad fundamental, la que podríamos llamar "la
aspiración a la moralidad". Sólo a través de ella /en el proceso de la "acumulación de ser''/, el ser americano se autentiza1 logra un valor universaJ.GG
El ejemplo de la filosofía de Zea muestra claramente la insuficiencia del
postulado del "diálogo -preconizado por Ortega- con la circunstancia";
siendo ésta las más veces opaca y resistente, puede ocurrir que sólo se logre
descubrir un aspecto único de sus múltiples dimensiones que, en vez de ser
ontológico, aparecerá como una reflexión del "yo'' en el "no-yo". Después, el
pretendido diálogo fracasa, quedando limitado a un solo plano: la filosofía
lleg~ a ser unidimensional, rozando lo inauténtico.

•
bre tiene siempre certidumbre o verdades, pero las tiene sin poseer su último fundamento. . . el conocimiento y su forma radical, que es la filosofía, no son una ac•
titud definitiva del hombre, sino sólo histórica el presente humano". /págs. 2-6/.
• Usamos aquí el adjetivo "revolucionario" en la perspectiva sarlriana: "Hace falta .. , una teoria filosófica que muestre que la realidad del hombre es acción y que
la acción sobre el universo es indivis.ible de la comprensión de este universo tal como
es, dicho de otro modo, que la acción es descubrimiento de la realidad". /Sartre,
op. cit., pág. 184/.
,. Cf. Las críticas dirigidas a Zea por R. Moreno /Filoso/la y Letras, 36/1949,
págs. 355-63/ y P. Romanell, /La fonnaci6n de la mentalidad mexicana México
1954, págs. 191 sq./. Este último designa la conccpci6n de Zea como la "~ltraprag~
mática" e "ilegítimamente" derivada de la filosofía orteguiana. De hecho, Zea dice
y repite que si América no posee su propia filosofía es porque no le hizo falta /como
tampoco le hizo falta su propia cultura/. /Cf. .América como conciencia, págs. 35-36
Y 'le.i./, Sentido de la filosofla en Latinoamérica, in Revi.rla de Occidente, 38/l 966,
págs. 208-1 i /. En realidad, no se trata ah1 de una necesidad exigida directament,
por la realidad, sino por la coneiencia de la importancia de los problemas que sur•
gieron delante de los americanos, por la necesidad vital de hallar una&amp; soluciond
adecuadas a la circunstancia propia. El fil6sofo está pues comprometido por el ser de
la realidad en que participa, que debe asumir, so pena de faltar a su papel primordial. Ese ser se descubre ante él en su allpecto de responsabilidad moral. La visión
de Ortega es ontol6gico-hist6rica: "Inexorablemente, el hombre evita el ser lo que
fue. Al segundo proyecto de ser, a la segunda experiencia a fondo, sucede una tercera,
forjada en vista de la segunda y la primera, y así sucesivamente. El hombre 'va siendo' y 'des-3iendo' viviendo. Va acumulando ser -el pasado-: se va haciendo un
ser en la serie dialéctica de sus experiencias". /Obra. Completas, t. VI, págs. 40-1/.

131

�mente dice que no fue, por lo tanto, el canto de Eunomos, lo que movió
a la cigarra, tal corno lo quiere esta fábula que hizo erigir a Eunomos una
estatua de bronce en Delfos; la cigarra voló y cantó por sí misma, aunque
la leyenda anidó en el sentimiento de todos los griegos (Prot., I, 1, 1-3).

LA HISTORIA COMO PROCESO EDl.:CATIVO

EN CLEMENTE DE ALEJANDRf A
DR. ALllER:t'O CATURELLl

Univ rsidad de Córdoba

I
EL "NUEVO CANTO" DEt. Locos

El .Músico eterno )' la cítara viviente
narrada -por Clemente al comienzo del Protréptico, los griegos se habían reunido en Delfos para celebrar la mue~ del

SEOÚN LA LEYE 'DA oRIBOA,

drag6n y aplaudían mientras Eunomos de Lócrida entonaba_ e] canto f~nebre.
Eunomos se acompañaba con la cítara y, detrás de las hojas de los arboles,
cantaban las cigarras borrachas de sol. Pero una cuerda se cortó. Entonces,
una cigarra voló hasta posarse sobre el yugo de la cít~a Y, como ~bre una
rama, cantó poniéndose en armonía con todo el concierto. La agarra reemplazó así la cuerda que faltaba restituyendo la armonía del todo. Cle, Cl ment de Alejandría, cuyo nombre completo fue Tito Flavio Clemente, nació
apro~ad~ente el año 150 de nuestra era y los test~onios n~ lo ~ntan como
nacido probablemente en Atenas. Al menos su educac1on era _gnega, _ref~da Y ~a-:d
I en·-;~nisroo pasó la mayor parte de su vida y eJerc10 su acción
gana. onve.u o a
......
,
,
·na · del
apast6lica en Alejandría, ciudad cosmopolita donde convergian las 1 _uencuu
• da'
d ¡ helenismo del mistici!mo oriental, del antropomorfismo gnego Y, naJU 1smo, e
•
. •
di ¡ 1
o · s y a él se
turalm
d la filosoffa
griega. Tuvo por insigne 5C pu o a n_gene .
debe
de la escuela de Alejandría que ejerció profunda influencia en el

ª

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pensamiento de los !1glos ll, III Y IV. .
. .
.
'b"6
cho pero lo principal está consutu1do por el Protríptico, el
Clemente escn I mu
,
• • 1
eda O O
las Strómatas y, como es sabido, a muchos parecen co~slltwr ~ mop
g gd Y ,..tptico· a esta opinión se opuso E. de Faye, CUmeni d Ale:candnt, PP·
mentos e un u,
,
dr",. o· 1·
· d TMol
.
7s-s6 (citado por A. De la Barre, "Clement d'Alexan ,e , ,, 1onna1re e

Más aún, no cantaban las cigarras por la muerte del dragón, como supone la leyenda, sino por el Dios verdadero que ha creado la naturaleza y
puesto la armonía del todo (Prot., I, 1, 2). Pero los griegos creian en estas
leyendas y suponían que la música amaestraba a las bestias salvajes, mientras que, por el contrarío, parecen ponerse a la defensiva ante el rostro de
la verdad; eran todos estos los "misterios del error" dice Clemente (1, 2, 1)
proclamados por el viejo canto de los griegos y que, ahora, es necesario abandonar (abandonar el Helicón y el Citerón) para habitar el monte Sión (1, 2, 3),
desde donde se escucha la armonía del canto nuevo ejecutado por otro ejecutante, en una cítara verdadera.
Cath., t. III, p. 145) y existe la sospecha de que intentaba escribir una obra titulada
Didaskalikós, que sería la que completaría el ciclo. De Faye pensaba que las Str6mato.s serian una introducción a esa obra definitiva. Lo cierto es que son todos sus
escritos muy amtemáticos. Se conserva su opúsculo Quis dives salvttur, fragmentos
de obras perdidas y titulos. En cuanto a las ediciones indico las principales: Cfrmentis Ale:candrini, Opera qua, e:cstant omnia, MIONE, P. G., vols., 8 y 9, París,
1891; Clemens .,f,le:candrinus, ed. cr[tica de Otto STAERLIN, 4 vols., Leipzig, 1905,
1906, 1909, 1936 (sobre este texto se han hecho las denw ediciones actuales y traducciones sobre texto erltico). Para mi trabajo, utilizo: Jl Pedagogo, Concilio atque
hortatu Rev. D. Petri Ricaldoni, Testo, lntroduzione e note di Abele Boatti, S. E. l.
Torino, l 953 ( edición completa de los tres libros de que consta el Pedagogo); L,
Pédagogue, Livte I, Texte grec., Introd. et notes de H. l. Marrou, Trad. de M,
Harl, "Sources Chrétienne.s", Ed. du Cerf, Paris, 1960; Le Protreptique, Introd.,
Trad. e ·Notes de C. Mondéscrt, 2a. éd., ibidem, 1949; la misma Ed. y los profesores
Mondésert y Camelot han publitado en edición bilingüe las dos primeras Slr6malas
(ibídem, 1951 --St,. / - y 1954 --Str. 11). Mi e:cposi.ción se Tefiere casi eirclwivamente al libro I del Pedagogo donde está lo w:ncial de mí tema; los Libros 11 y III
saltan a la exposición de una moral cotidiana del cristiano. Las citas indican directamente el capítulo en romanos y la enumeraci6n de la Ed. Marrou que tiene por base
el texto de Staehlin.
En cuanto a la bibliografía (inmensa y en gran parte inaccesible) indico solamente: E. de FAYE, Climent d'A.le:candrie. írtud, sur les raPMrls du Christianisme
d de la philosophi, gr,cque aulle siicle, 2da. ed.; París, 1906; esta obra está bien
reseñada en el utilísimo y extenso estudio de A. D1:: LA B,uuu:, "Clément d'Alexandrie",
Dictionnair, de Théol. Cath., vol. III, cols. 137-199; Nenri-Irénéc MARRou, "lntroduction Générale" a la edición prccitada de Le Pédagogue, pp. 7-97; para nuestro tema es muy importante, del múmo autor, Histoire de l'Education dans r Antiquití,
Ed. du Cerf., París, 1943; igualmente, Claude MoNDEsEaT, Climent d' A.lexandri11.
Introduction a l'étud, dt sa pe-nsée religi,use a partir de l'Ecriture, Aubicr, Parls,
1944 (cl. cap. X sobre la historia religiosa de la humanidad). Ver en Mondésert y
Marrou más bibliografla.

133
132

�"El error es antiguo&gt; mientras que la verdad parece nueva" (ib,, lm. 6,
3) porque, en efecto, si bien la verdad proclamada por Clemente a los
griegos, el canto del monte Si6n, es eterna, se ha revelado hace poco a los
hombres y es, por eso, nueva, sin desmedro de la afirmación que la verdad,
por el solo acto de ser siempre, siempre es nueva. Se trata pues de algu_ien
que canta la eterna norma de la nueva armonía que lleva el nombre de ~1os;
canta "el canto nuevo, el canto de los Levitas". Así como la fábula gnega
8ecía erróneamente que la música amaestraba las bestias salvajes, este canto
"ha amaestrado los animales más difíciles que jamás existieron: los hombres:
pájaros como los frívolos, serpientes como los mentirosos, leones _como los
violentos, cerdos como los voluptuosos, lobos como los rapaces. Los insensatos
son piedras y maderas; ¡ y aún más insensible que la piedra es el hombre
caído en el error!" (ib., I, 4, 1). Canto que nos viene en la voz de los
profetas y gime sobre aquellos que pasan su existencia en la ignorancia y el
pecado. Al mismo tiempo, el divino Ejecutante dona s~ fuerza
su po~~r
al canto: "de las piedras ha hecho hombres; de las besbas salvajes tamb1en
hombres" y de los muertos ha hecho vivos ( ib., I, 4, 4). Más allá aún_ Y
asumiéndolo todo, ordenó el universo en concertada armonía; como dice
poéticamente, este canto "sostiene el universo y acuerda todos los seres"
(ib., 5, 2). Canto que desciende de David y cuyo autor desciende, según la
carne, de David y es el L6gos de Dios que todo regla por el Espíritu, tanto
el cosmos como este microcosmos que soy yo, el hombre¡ pero el L6gos se
sirve de este instrumento como de la cítara para alabar a Dios. Como el
rey citarista, David, invita a encontrar la verdad, a desalienamos de l~s
ídolos y los demonios y quiere salvamos haciéndonos partícipes de su gracia
(ib., I, 5, 4; I, 6, 1).
Así pues, por antiguos que sean los paganos, como el canto que completó
la cigarra, los cristianos viven de una verdad muy anterior que históricamente se remonta a los orígenes del mundo y del hombre; pero, absolutamente, sostiene Clemente, "nosotros somos desde antes de la creación del
mundo", eternamente presentes a la mente de Dios, "las creaturas racionales del Logos-Dios" (ib., I, 6, 4); pues, como sabemos, "al principio era el
Verbo" (S. Juan, 1, 1). Desde este punto de vista, nada es anterior al Lagos
y \os cristianos llevan sobre sí la más antigua verdad. Empero, este Legos
eterno ha penetrado en el tiempo, se ha hecho histórico y, por eso, al cumplir Ja Alianza, comienzan con él tiempos últimos de la historia clivinohwnana; desde este punto de vista, con Cristo adviene y se escucha el "nuevo cantoº; Dios hombre, el mismo por el cual los hombres be.stializados son
"amaestrados" y redimidos, constituye el canto nuevo del Lagos que preexistía desde los comienzos; pero a la aparición de este canto precedi6 la
caída del hombre y, por eso, es "hoy'' cuando El ha aparecido (ib., I, 7, 4).

!

134

El Lagos que Uama a los hombres que los exhorta, el buen médico qUe los
cura y el pedagogo que los enseña. Y la historia no será otra cosa que el
desarrollo ya de la exhortación y conversión de los hombres, ya el de la
educación progresiva y la iluminación con la verdad trascendente. El Logos,
pues, el Lagos del nuevo canto, si se me permite ir más allá pero en la misma línea que Clemente, es el Músico, el hombre es la cítara o su instrumento y el concierto es el desarrollo educativo e hist6rico compuesto por e]
Lógos redentor. En otras palabras que pudieron ser dirigidas a los griegos;
como Eunomos, él Lagos ejecuta en la cítara que es el hombre¡ habiendo
caído el hombre, una cuerda se rompió y, como la cigarra, el Redentor recompuso la armonía del todo.

La triple manifestación del Lógos
Como se ve, el Lagos de Clemente de Alejandría -fijando la atención
en el sentido predominante del término en sus escritos- es ya el Lagos increado, la segunda Persona de la Trinidad, ya el Logos encarnado, es decir,
Cristo, por quien el Logos entra en la temporalidad histórica. Pero esta entrada del Legos en la historia es generadora de la historia misma si se tiene
presente que, primero, es el Logos que exhorta a todos los hombres, después
el Logos que guía y educa y, por último, el Logos Maestro que ilumina y
muestra los Misterios. Vayamos por partes. En efecto, el Logos del "nuevo
canto" de la eterna verdad, llama a todos los hombres; es decir que la vocación de la humanidad desde el principio es el gobierno del Lagos cuya inspiración hace o vuelve niños a los griegos, "recién llegados" de la historia
(Strom., I, 29, 180, 1-5). Por tanto, se trata de este Lagos eterno cuando
Clemente indica que "llama" a los hombres; Dios nos llama por su Lagos
"como un padre cariñoso" (Prot., IX, 82, 2); ha inspirado a los filósofos
(para mostrar lo cual escribió Clemente muchas páginas de las Str6matas)
y guiado a los judíos. Luego de la Encarnación, somos como redén nacidos,
niños, los primeros rescatados (Prot., IX, 82, 7) ; tal es el Lagos Protreptikós,
el que exhorta "ahora", como si dijéramos "ya mismo" y siempre pues "hasta la consumación de los siglos duran los ahora y la posibilidad de aprender"; por tanto, "el verdadero ahora, el día continuo de Dios deviene igual
a la eternidad" (Prot., IX, 84, 6). Este es el Logos que invita a los hombres a la conversión a Dios y hablaba a los griegos y paganos de todo el
universo. Primera manifestación del Logos eterno. Para mostrar esta primera manifestación escribió Clemente su obra Protreptikós.
Pero aquellos que han recibido el don de la fe y la participación en la
gracia de Jesuoisto por el bautismo (vida eterna incoada) nos ponen en el
camino progresivo del conocimiento (gnosis) de Dios; de modo que la ver-

135

�dadera gnosis es el conocimiento íntimo (místico) de Dios, en la íntima unión
con EJ. En otras palabras, el término de la historia individual (y como
veremo~ no hay más historia que la historia personal) es, precisamente, la
gnosis que está en la iluminación ( en el bautismo y su fin en el reposo}
(Pedag., VI, 29, 3). La gnosis restablece la vista, hace desaparecer la ignorancia }' nos une a Dios. En orden a este fin incoado desde el bautismo
(es decir en los cristianos) el Lagos es Lagos Paidagogós, pedagogo, en cuanto guía como a niños a los hombres cristianos para que, al fin, puedan recibir
las enseñanzas dogmáticas, más propiamente mistéricas, del Lo os didaska/ikós o Maestro propiamente dicho. Por tanto, el pen amiento de Clemente
se mueve implicando las tres manifestaciones del Logos (no necesariamente
crono16gicas pues se yu.xtaponen y entrecruzan) y esto implica desde la exhortación originaria hasta la iluminación final, a toda la historia del hombre en el plan saMfico de Dios. Como dice Clemente: "primero protréptico o consejero, después pedagogo, por fin mae.stro (Pedag., I, I, 3, 3). La
historia, por tanto, aparece como esencialmente cristológica desde que e el
Lagos pedagógico quien conduce al hombre a su fin. Por consiguiente, queda desde el principio bien distinguido el pedagogo del maestro y, en ese sentido, se distinguirán lo métodos pedagógicos y didascálico. Nosotros debemos
poner la atenc:i6n en el primero.

EL Looos PE0ACÓG1co

La idea del pedagogo
La idea del pedagogo no aparece en las E riruras, al menos en el sentido
empleado por Clemente. Porque el Pedagogo de Clemente es el que conduce al niño y forma su carácter conduciéndolo a su plenitud y esta idea
era Ull3 idea griega implantada en un contexto cristiano. Marmu e.xplica
la idea griega del pedagogo: "El gdego paidagogós (o el latín paedagogus:
los romano habían tomado prestado al helenismo la cosa y la palabra) designáha el servidor, normalmente un esclavo, que en la sociedad antigua, en
lo cual se reconoce el estilo de la vida ari tocrática, e taba encargado de
'conducir al niño' a la escuela. Su papel consistía en ayudar a u joven amo
(llevar sus "útiles, etc.) pero, sobre todo, protegerlo contra los peligros de
la calle, peligros de orden físico y sobre todo moral -es sabido cuánto se
cebaba en los niños la inmoralidad griega; de allí la misión de vigilar el
comportamiento del escolar, de e.xigir de él una actitud correcta y digna:
136

la costumbre antigua, sumaria e inestable, confería a esta exigencia implicaciones morales más directas, inmediatas, que en nuestros días. De la civilidad pueril y honesta. de las buenas maneras y de la simple ,jgilancia, se
pasaba fácilmente a la formación del carácter y, más generalmente, de la
moralidad". 2 Y Clemente tenia la misma idea de.l ''pedagogo". pues, para
éJ, la pedagogía es el "arte de guiar" (Pedag., IX 81, 3) y, por tanto, el
pedagogo es quien guía aJ niño, "quien guía y enseña" (ib., VII, 54, 1);
J?Or eso de acuerdo a las implicaciones morales que señala Marrou, la pedagogía "es la buena educación de los niños para la virtud" (ib., V, 16, 1).
Pero, como el lector ya lo ha adivinado, ahora estamos ante cierta transfiguración de la idea del pedagogo pues el pedagogo es el Logos, que "guía
y enseña" a cada hombre y, en cuanto guía y enseña a cada hombre, guía
y enseña a la historia de la humanidad. Toda la historia anterior a Cristo
es historia en virtud del Lagos y, después de Cristo, la historia adquiere
sentido en la acción salvadora del Lagos encarnado. Del mismo modo como
d paidagog6s guiaba al niño griego, así el Paidagogós (que implica la misma idea en contexto cristiano} guía a los "niños'' que somos los hombres
y con quienes compone el "nuevo canto" de la armonía histórica del todo.

El plan pedag6gico de la historia
Es claro entonces que Dios, desde su acto eterno, presencialmente, tiene
el plan de la historia exhortativa-educativa-didascálica del hombre y, al mismo tiempo, debe actuar un método intrínseco a la conducción interna de
la historia. En cuanto a Jo primero, Clemente indica el plan divino: "formó al hombre del fango, lo regeneró con el agua, lo pcrfeccion6 con el
Espíritu, lo educ6 con el Lagos, dirigiéndolo a la adopción y a la salvación
con santos mandamientos, para trasmutar, desde su venida al hombre de
origen terreno en santo y celeste y cumplir así perfectamente aquella expresión divina: bagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza" (Pedag.,
'II, 98, 2). Consecuentemente, el hombre debe llegar a ser un buen alumno
del buen Pedagogo basta divinizar.se, ser también dio ingresando en su vida
divina. El Logos protréptico tiene por objeto, en cambio, las coslum.bres religiosas (guía al hombre hacia el culto de Dios), las acciones (reguladas
por el Lagos consejero) y las pasiones {curadas por el Logos consolador)
(ib., I, 1, 1). Esto nos permite preguntamos si el Lagos, en cuanto protréptico, no es el director de la historia pre-cristiana como parece de prenderse
de la inspiración general de las primeras trómatas. Así se invisceran las
acciones del Lagos en cuanto exhortador y en cuanto pedagogo. El Peda• H. l. M.Aaa.ou, "lntroduction Généralc", pp. 14-15, de la edici6n citada.

137

�gogo es, pues, como un médico (ib., I, 3, 1), como un pastot (1, 11, 2 y parall.),
como un general (1, 54, 2; 65, 2-3), como un entrenador de caballos (1, 15,
3), etc., como un padre (Prot., IX, 82, 2) que conduce a los enfermos
del alma a la ciencia perfecta de la verdad ( gnosis) (Pedag., I, 3, 1) por
medio del aprender y por medio del cuidado aiectuoso a la salud; es claro
que este enfermo del alma está imposíbilitado de aprender las materias didascálicas reservadas a la suprema enseñanza del Maestro ( didaskalikós) que
revela las verdades dogmáticas (ib., I, I, 2, 1) ; en otras palabras, los enfermos del alma tienen necesidad del Pedagogo para que los cure; pero
luego, para adquirir la gnosis tienen necesidad del Maestro. Por eso, lo primero que debe acontecer en la historia personal de cada hombre bautizado,
es asumir el ejemplar modelo que es el Logos y tratar de hacer semejante
a El nuestra alma (ib., II, 4, 2). In isto una vez más: la acci6n pedag6gica del Logos es histórica precisamente porque es personal, porque guía
no a una pura "humanidad' abstracta sino a uno por uno; es universal
porque es personal y no a la inversa. Y si por humanidad entendemos la
tuya, la mía, concretamente (y Clemente como cristiano no podía pensar
otra cosa) es la humanidad de todos los hombres redimidos o renatos y,
por eso, Clemente habla de la historia universal cuando habla de la acción
pedagógica del Logos. Luego, para Clemente, la imagen de la historia es la de
un infinito y paternal pedagogo que guía co-incidiendo en su acto con la
libertad de los hombres. Y este guiar es esencialmente educativo, formativo, progresivo, como un enriquecimiento interior hacia la gnosis perfecta.

Los "11iñol' del Pedagogo
El Logos Pedagogo cura las enfermedades del alma y su arte es semejante al de la medicina (Pedag., I, II, 6, 1) pero toma sobre sí la totalidad del compuesto humano pues "cuerpo y alma ... cura el Médico curador de todo mal de la humanidad"' (ib., II, 6, 2). Y nosotros, ante El,
nos hemos convertido en niños; cada hombre es un niño para el cuidado
del Logos cuya potencia ordenadora se ocupó, primero, del hombre, cuando ordenó el cosmos y, segundo, del hombre mismo y directamente (ib., II,
6, 5-6). El Logos ·e ha hecho interior a sus "niños" exhortándolos primero
a convertirse a El y, después, educándolos para no pecar; pero esto no
tiene sentido sino en cuanto el Logos lo hace por amor. El Logos está
enamorado del hombre y "el filtro (de amor) está dentro del hombre, aquello que, precisamente, se llama infusión de Dios" (ib., TII, 7, 3). Sin el
hombre, la obra de la creación amorosa quedaba incompleta; más allá de
la primera creación externa (el cosmos) era necesaria la creación interna
(el hombre) cuya re-creación lleva a cabo el Logos en cuanto Redentor y
138

Pedagogo. El hombre es amable, deseable, por í mismo y su guía ve en la
profundidad de su corazón, escruta e in-.-estiga en él (ib., III, 9, 2). Y este
hombre amable es, por cierto, el varón y la mujer (afirmación importante
en el medio helenístico de Clemente) cuyo único nombre común es, sencillamente, hombre.
Todos Jos hombres entonces son como "niños'; si la pedagogía, tanto
para los griegos como para Clemente que acepta integralmente su concepto, es la educación de los niños (ib., V, 12, 1) y el Pedagogo es el
Verbo, se sigue que los niños somos nosotros; estos niños (paidas) advienen
al estado de ser niños a medida que conquistan el e píritu de niñez, esencialmente evan élico y, por ello, son discípulos del Logos ante Quien es
necesario cambiar y llegar a ser como niños (Mat., 19, 13-14) imitando
su simplicidad. Clemente llama a los hombres, además de "niños". "tcrneritos" (lb., V, 14, 2), "corderos" (ib., V, 14, 2; 15, 4). "palomas" (en c.)
mismo lugar), "pollitos", "infant ", "hijos", "prole", "potrillas", "pequeños";
pero, la expresión predominante es la de niños o infantes del Logos; y somos niños porque hemos logrado la niñez en Cristo, es decir, en Cristo se realiza la
juventud de la humanidad porque es "una eternidad sin vejez y con simplicidad" (ib., V, 15, 2). Entonces, para el hombre, el ser niño ( paidíon)
es el ideal de vida para lograr la plenitud de Vida; es cierto que será el
hombre un iluso para el espíritu mundano, pero será "niño" para Dios sin
la "madurez" del pecado; positivamente, la ..madurez" sería s61o de Dios
en cuanto Maestro y el discipulado lo propio del hombre (ib ., V, 17J 3) ;
aunque, negativamente, el hombre suele ser adulto en la malicia. Entonces, como miembros del Cuerpo Místico, somos niños que beben de la savia
de Cristo, su Cabeza y1 en este mismo sentido1 la Iglesia es Madre que atrae
hacia sí a sus niños. Por mi parte quisiera hacer notar que si la niñez le
adviene al hombre por Cristo, entonces también fueron niños del Logos los
orientales, los griegos, los romanos, los africanos, todos los hombres de la
tierra que escriben la historia con su libertad y a los cuales no les está
negada la gracia. Pero, es claro, nadie se salva sino por la Igle ia y así
la Iglesia no aparece como un hecho má "de" o "en" la historia sino como
su interno motor desde el principio. Más hondo aún y voh,i endo a Clemente
"niño'' en sentido pleno es el Verbo humanado pues el mismo Espíritu llama
niño al Señor (Isaías, 9, 6) cuando dice por boca del profeta: "nos ha
nacido un niño, nos ha sido dado un hijo, que tiene sobre su hombro la
soberanía, y que se llamará maravilloso consejero, Dios fuerte, Padre sempiterno, Príncipe de la paz"; en este sentido, para Clemente, el Niño perfecto
es el Logos mismo que es el Educalor perfecto (ib., V, 24, 3) como Hijo
del Padre y Cordero de Dios, "Infante" suyo.

139

�El Bautismo y el acceso a la g11osis
El Infante perfecto lo es porque nada tiene que aprender siendo él mismo
Logos. Pero nosotros necesitamos del aprendizaje. Y, en cuanto cristianos
-pues ahora nos referimos solamente a ellos- no somos niños por Ja "materia" o las ciencias que aprendemos, sino por una iluminación, por un conocer real que se produce en la transfiguración del bautismo. Por el bautismo fuimos iluminados "y esto es un conocer de Dios", dice Clemente, y
no es, propiamente, imperfecto "aquel que ha conocido al que es perfecto"
(ib., VI, 25, 1); así pues, en el Bautismo, siendo iluminados advenimos al
estado de hijos y "llegando a ser hijos llegamos a ser perfectos y llegando a
ser perfectos llegamos a ser inmortales" (VI, 26, 1) sin que jamás nadie
pueda llegar al estado del Logos pues sólo el Logos es Maestro (VI, 25, 2);
el Bautismo, entonces, nos convierte en hijos, es decir, reafirma nuestro carácter de niños al lavarnos ( de los pecados), siendo don, iluminación y, al
cabo perfección; en ese sentido, si a la voluntad del Logos como voluntad
de dar se sigue un don perfecto, desde el Bautismo ya somos perfectos (VI,
27, 1). Así pues, desde ese instante el ser-regenerado es perfección de la
vida y, visto desde Dios, "como su querer es acto y éste se llama mundo
(k6smos), así también su benevolencia y salvación de los hombres, y ésta
se llama Iglesia ( ekklesla). Conoce por tanto a aquellos que llam6 y a los
llamados salvó; llamó y salvó al mismo tiempo" (ib., VI, 27, 2). Claro que
la meta de este dinamismo salvífico de todo el hombre (y digo entonces
de toda la humanidad) no coincide con el principio, pues serían lo mismo
el tiempo y la eternidad, aunque ambas cosas tengan un mismo objeto; por
lo tanto, "la fe, generada en el tiempo es, por asi decir, la partida; y el
logro, permanente por toda la eternidad de las promesas del Bautismo es la
meta" (ib ., VI, 28, 5). Desde este punto de vista es la fe perfecta por sí
misma, completa en sí y lo que ahora lo recibimos por la fe (en cierto modo
lo futuro aquí presente) después de la resurrección lo tendremos realmente;
así, donde está la fe, existe la verdadera g11osis, pues la gnosis está en la iluminación y su fin es el reposo final (ib., V, 29, 3); entone-es se ve que la
gnosis no es innata sino susceptible de progreso desde la perfección incoada
del don de la fe; por eso sostiene Clemente -en el mismo lugar- que la
griosis "es la iluminación ( phutismós) que hace desaparecer la ignorancia
y restablece la vista"¡ más aún, las e-osas que están mal ligadas por la ignorancia (las "tinieblas" de la ignorancia dice Clemente) son desligadas por
el conocimiento poniendo de relieve que el único remedio (que utiliza el divino Médico y Pedagogo) es el Bautismo del Logos donde surge la gnosis
y, aclarada la mente, llegamos a ser aprendices. Resumiendo pues: "la catequesis conduce a la fe y la fe, en el momento del Bautismo, es amaestrada

140

por el Espíritu Santo" (ib., VI, 30, 2). De esto se sigue que la historia
de la humanidad, no sólo la historia de una persona singular sino de todos,
entra y pasa por la fe antecedentemente como preparación o movimiento
hacia ella por misteriosos caminos o consecuentemente en la gnosis cristiana.
Contrariamente a la doctrina de los gnósticos no-cristianos, es claro que
los hombres no se distinguen entre "psíquicos'' y "pneumáticos", pues todos
son "espirituales" o "pncumáticos" en Cristo (ib., VI, 31, 2). Y esta espiritualidad primordial implica la idea profunda de Clemente acerca de la
desmaterializaci6n del espíritu que es una transposición ortodoxa de una
idea gnóstica (ib., VI, 32, l) ; esta "desmaterialización'' (o "paso a través
del filtro" como traducen algunos) se produce en el Bautismo (verdadera
y primordial desmaterializaci6n o descamafü,ación del hombre) por medio
del cual corremos como niños hacia el Padre ( ibidem) ; de ese modo advenimos al estado de niños y "así el Pedagogo y maestro llama niños a nosotros
los cuales somos más aptos para la salvación que los sabios del mundo, los
que, mientras se consideran sabios, están inflados de orgullo" (loe. cit. 2).
Sólo a los niños les ha sido y les será revelada la verdad, parvulitos de Dios,
infantes, como dice Clemente.
La infancia en Cristo es perfección, pero sólo se adviene a ella por la
iluminación del Bautismo; los demás tienen, constitutivamente, la tendencia
hacia ella. Y el Logos prometió la "leche y la miel" de la tierra buena
esperada ( Ex., 3, 8, 17) y Clemente, tan amigo de las interpretaciones simbólicas, intenta mostrar que así como a los niños recién nacidos se los alimenta con leche, así los hombres (infantes ante el Logos) se alimentan con
la leche de Cristo, es decir, con la palabra que proporciona un alimento
espiritual, de modo que el perfecto alimento es la leche perfecta que conduce a la vida sin término (ib., VI, 36, 3 y 36, 1). Leche que es la "bebida
de la fe" por la cual es irrigado el Cuerpo Místico (ib., VI, 38, 3) para
su crecimiento en todos sus miembros; y esa es la Iglesia la cuaJ, a su vez,
es Madre; pero no tiene leche, pues ésta es sólo Cristo¡ de modo que el Logos
es todo para el niño (este hombre y todos los hombres) ; lo es todo como
padre ( pater), como madre ( máter), como pedagogo ( paidagogós), como
alimentador (tropheus) (ib., VI, 42, 3); y, más allá de las caprichosas y
no siempre aceptables analogías de Clemente, lo que realmente importa y
nutre el pensamiento de Clemente, es que debemos bebernos el Lagos porque el Logos es el trophé tés aletheías, el alimento de la verdad (ib., VI,
452); y así como para Cristo el alimento era el cumplimiento de la voluntad del Padre, "para nosotros, niños, que succionamos el Logos del cielo,
es el mismo Cristo" (ib., VI, 46, 1). Por El somos infantes, ya exhortados
antes del Bautismo, ya propiamente niños después de él, guiados por el Pedagogo que gobierna hacia Ja salvación. La historia personal es entonces
141

�educaci6n en el conocimiento de la verdad; conduce al nmo, no ya a la
escuela sino al eterno reposo, le a&gt;·uda protegiéndolo contra los peligros de
la calle, es decir, del mundo y del pecado, le vigila en su comportamiento
exigiéndole una vida recta, formando su carácter e instruyéndolo en una
moralidad salvífica. Tal es la labor del Pedagogo. Y así Clemente unía una
idea estrictamente griega ( la del Pedagogo) con una idea estrictamente cristiana ( la de la infancia espiritual). La historia es, pues, el desarrollo educativo de la infancia espiritual del hombre.

El Logos gul.a de toda la humanidad
La. pedagogía de Dios, análogamente, "es la indicaci6n de la vía recta de
la verdad en vistas de la conternplaci6n de Dios" (ib., VII, 54, 1); pero
ya he dicho antes que semejante afirmaci6n tiene valor histórico en cuanto,
primero, se trata de la fe generada en el tiempo y no hay proceso educativo fuera del tiempo; en ese sentido, la acci6n educativa del Logos es individual pero siempre universal, es decir, de todos. Así lo afirma Clemente
en diversos lugares: "nuestro Pedagogo es el santo Dios Jesús, el Logos que
conduce la humanidad entera; Dios mismo que ama a los hombres es nuestro Pedagogo" (VII, 55, 2); esta expresi6n de Clemente: Paidagogós tés
anthropótetos, pedagogo de la humanidad (VII, 5 7, 1), se entiende como
amistad y filantropía con el educador, como divino preceptor, Pedagogo del
pueblo antiguo (VII, 58, l) y guía de Ja humanidad toda hacia la salud
(XI, 96, 2). A su vez, el mismo Pedagogo enseña pedagogía (a Moisés por
ejemplo) siendo así "maestro de pedagogía" (VII, 58, 1) como quien, a
su vez, enseña a conducir. Para Clemente, el mismo carácter de guía de
la humanidad, es decir, de paidagog6s del hombre, implica su carácter de
juez del hombre mismo; pero la afirmación del Pedagogo como Juez no
significa una oposición intrinseca, en Dios mismo como quedan los gnósticos, entre lo justo y lo bueno como si se opusieran un Dios de amor (Nuevo Testamento) y un Dios terrible y vengativo (Antiguo Testamento); por
el contrario (cf. Strom., II, caps. 7 y 8) el mismo temor de la justicia divina se subordina al amor ya que "el Pedagogo. . . en su inmenso amor
hacia los hombres ha sufrido juntamente con la naturaleza de cada hombre"
(Pedag., VIII, 62, 2) ; nada existe sin que Dios le haya dado el ser y, por
eso, nada es odiado por El; luego ama todo lo que e.tiste (VIII, 62, 4} ;
pero, principalmente, al hombre que es la más bella de las creaturas y que
es capaz de amar a Dios (ib., VIII, 63, 1). Más aún, lo bueno en cuanto
bueno beneficia, sostiene Clemente; luego, Dios beneficia siempre (aun cuando castiga}; beneficiar es, al mismo tiempo, tomar ctlidado del hombre

142

educándolo por medio del Logos, coadjutor de Dios en su amor al hombre
(ib., VIII, 63, 2-3).
Esto explica, volviendo un poco atrás en los textos de Clemente, por qué
el Logos es llamado "guía del pueblo nuevo" (ib., VII, 58, 1); pero es
guía del pueblo nuevo JJor sí mismo, mientras que era guía del antiguo pueblo, tenía la antigua alianza; la Ley educaba al pueblo como lo hace un
pedagogo, en el temor y el Logos era un ángel. Pero el nuevo y joven
pueblo ha recibido una nueva y reciente alianza, el Lagos ha sido engendrado, el temor se ha trasmutado en amor y aquel ángel mísúcoJ Jesús,
' }la sido dado a luz. En efecto, este mismo Pedagogo que decía antes: Para
que temas a Y avl, tu Dios ( Deut., 6, 2), nos recomendó a nosotros en cambio: Amarás al Señor t1.4- Dios (Mat., 22, 37) (Pedag., VII, 59, 1-2). Por
este amor somos neonatos y, a la vez, eternizados, en el Lagos. El pueblo del
Antiguo Testamento se regia por la Ley dada por el Logos a través de Moisés y "no duró más que un tiempo"; mientras que del Logos Jesús proviene la verdad eterna. Aquí, como se ve, se imbrican tiempo y eternidad
e? el pasaje mismo de la antigua a la nueva (y eterna) Alianza; era en
vistas a la eterna Alianza, a Ja reconciliaci6n del hombre con Dios, que
hablaba el profeta; profetizar era ya hablar del Pedagogo y era el hablar
del Pedagogo mismo por medio del profeta que pre-dice. Este movimiento1
este dinamismo total de toda la historia educativa del hombre confiere
,
'
para Clemente, sentido a toda la evoluci6n de la humanidad, aun a aquella
que no sabe nada del Pedagogo pero que si existe y se inserta en el movimiento histórico es, precisamente, por la acci6n eterna del Logos Pedagogo.

III
EL

PROCESO EDUCATIVO DE LA IIUMANIDAD

El método educativo
Esclarecida la esencia de la acci6n pedag6gica del Lagos, Clemente cree
necesario investigar no ya el Pedagogo en sí mismo, sino su camino, su modo propio de producir internamente el proceso de educaci6n del hombreinfante. Y este camino y sus modalidades propias es el método del Logos
paidagogós que conduce a la más inmediata revelación del Logos didaskalikós. El Logos pedag6gico nos quiere hacer conocer lo bello y lo útil; pero
en esta acción, el Logos también se da a conocer. Y precisamente en esta
acci6n se muestra el método del Pedagogo. En efecto: "Lo bello pertenece
al género encomiástico (enkomiastikós), lo útil al deliberativo (simboulcu143

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y así el encomiástico a veces recer una cosa, en otro aspecto
ua e. d las que se ocupa especialmente
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X 89 2 3)
Prende ' a veces alaba. . Es de• estas cosas
nuestra utilidad (Pedag., ,
, · ·
el justo Pedagogo, quien mira por
1 . t del camino recorrido por el
Este texto fundamental nos pone en a f~is a l , todo del Lagos en cuan.
.
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pensamiento e emen
d
•todo el Lagos se da
to guía de la humanidad. En es~o~m~!te :
~:mbr:S, sus infantes o
a conocer; en efecto, el Pedagog
gd
ocio aparentemente negativo
discí ulos de dos modos fundamentalmente: e 11'.
ti ) .
digo
. p '.
h'b"ti )
positivo (laudativo y exhorta vo ' y
.
(vituperativo y pro i i vo o
la re rensión o en el castigo se man1aparentemente negativo porque en D' p ciemente ha comenzado por el
fiesta también el amor . docente de ;os.manifestando en la historia modos
primer modo: Así pues, el Pedagogbo a
tanto de ca-dirigir la historia
de guiar, modos de educar al hom re y, por
'

t:

con la libertad de la persona.

Los modos del proceso educativo
.
..
. ero en el momento negativo, la educación por el Lagos
S1 nos fiJamos ~~ .
d (
tr los gnósticos) como el dar a cada
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la luz la ¡usttcia pensa a con a
pene a
Cl
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"todos los elementos que en an
erece
pues
para
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e,
d
uno 1o que m
' . '
.
·saroente a la justicia" (Pe ag.,
en la definición del 'bien'' caractenz~. preo b'
(loe cit 64 2) y por
.
re la just.J.cia es un ien
. . .,
,
L
VIII, 64, 1) . uego, siemp •
.
se curan con el castigo como una
eso se debe comprender que ias pasiones
.6
irúrgica sobre el alma enferma.
operac1J n qu
. . ., .
a entre el bien y la justicia, el
Supuesta entonces la conc1liac1on m~m
t, a con los hombres como
arte de la reprens1on y ac u
Pedagogo posee un
b'
todas las cosas advirtiendo a aqueel general; así "el Lagos q~e ~ t~::ra de la servid~bre, del error y de
llos que desobedecen a la ey, ~s
.
de su alma y los conduce pacílas cadenas del demonio, fr~~a das ::~:essociedad" (Pedag., VIII, 65, 3);
ficamente a la santa conc~r ia : re render" del Pedagogo que es signo de
este es el transfondo del arte d
p d d la simple advertencia hasta las
•
que se mueve es e
su benevo1enc1a pero
.6 del Lagos además de tener por
el fondo la reprens1 n
,
,
1b .
ásperas pa a ras' en .
'l p d
"se adecúa como una melod1a con
.
.
:mplica
que
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agogo
.
fin la sa1vac1 6n, :·"-'
,, "b VIll 66 S). él sabe lo que necesita
el carácter propio de cada un: (i ,'' ¡ se~tid; po~tivo de un temor que,
cada uno y el hombre . dese~~ ~1 e I pecado y muestra la bondad divina.
al producirse, acalla el impu
~~ra e . mo como único como ente, como
Más aún, lo que se muestra es tos rrns
•

justo, como bueno y, por iin, como persona (ib., VIII, 71, 1-3). Y más
aún, Dios Padre es bueno y es el Demiurgo ( ib ., VIII, 72, 3) y Jesús es el
Hijo del Demiurgo (ib., 73-1) • Hijo del Justo. Entonces, la reprensión (y
aún et castigo) adquieren el carácter de una forma del cuidado o solicitud
del Lagos. Y esta solicitud y benevolencia que es motor de la historia
misma del hombre, se desarrolla en formas diversas adecuadas al progreso
y al carácter de cada misterio personal.
a) La reprensi6n ( psógos) que tiene el carácter de una censura y de
la cual el Pedagogo posee un verdadero arte por el cual se dirige al hombre; reprender es amonestar, es decir, censurar corrigiendo como hace Yavé
con los judíos. Se puede decir que las demás formas se subordinan a la
forma general de la reprensión .

b) La admonición (nouthétesís) que, para Clemente, es "una reprensión
afectuosa que ilumina la mente" (ib., IX, 76, 1) como una advertencia,
que tiene sentido de amonestación al mismo tiempo, como cuando dice Jesús: "¡ Cuántas veces quise reunir a tus hijos (Jerusalén) a la manera como la gallina reúne a sus pollos bajo las alas, y no quisiste!' (Mat., 23,
3 7) . Y esto porque el Pedagogo ( como el paidagog6s griego que prevé los
peligros del camino) prevé el futuro y, si por un lado muestra el pecado,
por otro señala la salvación.
c) La desaprobación (mémpsis) que da también la idea de reproche y
de queja; el no dar por bueno a algo y que, para Clemente, es "una reprensión ( ps6gos) que se dirige a los negligentes y descuidados" (ib., IX,
73, 3), como cuando por medio de Jeremías, exclama el Señor: "dejándome a mí para ir a libar a dioses extraños y a adorar la obra de sus manos" (Jer., 1, 16). Pero es posible ir más lejos y la enumeraci6n de Clemente parece seguir una suerte de progreso.
d) La reprimenda ( epf pleris) es una "reprensión violenta o un reproche
vehemente,, (IX, 78, 1) como el dirigido por Yavé a los judíos: 1'¡Ay de
los hijos rebeldes ... que proyectan sin tenerme en cuenta a mí" (Is., 30, 1).
e) La denuncia (élegchos), palabra con la cual intento dar la idea det
término griego utilizado por Clemente, pues, para él, se trata, de parte de
Dios, de "la exposición pública de las faltas" ( de los hombres) o cierta
reprensión que pone por delante los pecados, que los hace conocer (ib., IX,
78, 2). Y esa es, precisamente, la idea de denunciar, pues, para hacer una
denuncia es menester que sea pública, ante autoridad que pueda juzgar y
ante el acusado mismo, si empleamos su significado jurídico. Así denuncia
el Pedagogo a los hombres; por ejemplo, en boca de Jeremías: "es un doble crimen el que ha cometido mi pueblo: Dejarme a mí, fuente de aguas
vivas, para excavarse cisternas agrietadas, incapaces de retener el agua"

(Jer., 2) 13).

145

144

HIO

�f) Aún más adentro, el Pedagogo dirige una psógas o reprens1on "que
ilumina la inteligencia" o vuelve más reflexivo (IX, 79, 1) y que Clemente
denomina con el término frénosis e ilustra con el ejemplo de Jeremías:
"¿A quién hablaré? ¿A quién amonestaré que me oiga? Tienen oídos incircuncisos, no pueden oír nada" (Jer., 6, 10). MUe. Harl, en la edici6n
Marrou de "Sources Chrétiennes" (p. 251) traduce por "remontrance"; podríamos arriesgarnos a utilizar el español reproche, como un echar en cara,
un volver a mostrar la infidelidad de los hombres.
g) Lo cual lleva a la reprobación ( epi.skopé) pensada como una reprimenda (epíplexis) grave o severa de parte de Dios (ib., IX, 79, 2) como
cuando exclama: "¡ Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados" (Mat., 23, 37). Pero el progreso continúa
y el Señor puede dirigir también algo más grave:
h) La invectiva (loidaría) que es una especie de reprens1on {según ya
previne antes) ; se trata pues de "una reprensión muy fuerte" (IX, 80, l)
como la siguiente: "¡ Oh gente pecadora, pueblo cargado de iniquidad, raza malvada, hijos desnaturalizados!" (Is., 1, 4) y
i) la acusaci6n (égklesis) que "es una repren ión dirjgida a los injustos"
(IX, 80, 2) ya que acusar es imputar a alguien un delito o falta: "tus muchos amantes han sido un lazo para ti. Y tú tenías frente de prostituta, no
querías avergonzarte" (Jer., 3, 3).
. .,
j) Lo cual no impide al Pedagogo hacer oír el lamento (mempsimaina)
que "contiene implícita la reprensión y procw·a la salvación indirectamente
por un medio artificioso" (IX, 80, 3). Así, en las Lamentaciones: "¡ Cómo
se sienta en soledad la ciudad populosa; es como viuda la grande entre
las naciones; la señora de provincias ha sido hecha tributaria" (Lam., 1,
1); y, por fin, el Pedagogo de la humanidad suele echar mano del
k) vituperio ( diá.sirsis) que es otra forma de la reprensión; más exactamente, es una reprensión que deshonra (IX, 81, 1), como aquella terrible:
"ramera de encantadores atractivos, maestra en brujerías ... " (Nahum, 3,
4) y otras semejantes.
•
Todos estos modos, cada uno o en su totalidad, aplicados en el orden
que el Pedagogo considera más conveniente, conducen al hombre a lo que
le es realmente útil par las vías aparentemente negativas de lo que se prohibe; en general, esto pertenece al arte de guiar del Logos lo cual es, propiamente, un arte pedagógico. La reprensión, la admonición, la desaprobación, la reprimenda, la denuncia, el reproche, la reprobación, la invectiva,
la acusación1 el lamento, el vituperio, curan el alma y alejan la muerte y,
en manos del Pedagogo, son como las medicinas del médico (ib., IX 1 83, 2)
que no son solamente dulces, sino muchas veces ásperas y amargas; pero es
precisamente teniendo conciencia del modo de educar del Pedagogo como
podemos, desde nuestro punto de vista, conocer la sabidurla del Logos, "pas-

146

to~' de los _hombres y co-d~ect~r de su historia. Porque el Pedagogo no
qwere, propiamente, ser servido smo que vino para servir (IX 85 1) mostrándose, por eso, dice Clemente, "cansado" "pastor'' "dad;r" '"be f _
t " " · ,, "h
•
,
,
ne ac
or , am.igo ,
ermano"; todo lo cual manifiesta su bondad es decir la
"re;ta vía'' de su ~ndad infinita que Clemente, siempre amig~ de tas ::.OaJogJas, llega a _consid~rar significada por Ja "iota" de su nombre Jesou (IX,
85, 4) · Al ~l.Slilo tlempo: manifiesta su justicia pues el "temor" (fóbos)
p~e~e convertir ~¡ hombre; e11 cuyo caso hay que distinguir entre el temor
:rtstiano acampanado de respeto como el que sienten los ciudadanos ante los
J~fcs buenos; otro es el temor hebreo acompañado del odio, como el que
sienten lo es~lavos ante un severo señor; el primero, como el de los hijos
al, padre, lo stenten los cristianos; el segundo, sentíanlo Jos hebreos ante Yav~ (IX, 87, 1),; :odo lo cual muestra (contra el gnosticismo judaizante por
CJ~plo) que Dios es bueno por sí mismo y es justo en relación a nosotro~
precisamente porque es bueno" (IX, 88, 2), mostrándose así ta unidad perfecta entre b?nda~ y justicia divinas. Pero Clemente · no se detiene aquí
-:-lo que hubiese 5:1&lt;lo. ~uficf~nte para rechazar el gnosticismo de su épocasmo que busca la Justificac1on de su tesis en el misterio de la Tritúdad: "El
nos muesn:a su justicia por intermedio de su propio Logos desde allá desde
donde deVIene Padre. Porque antes de ser Creador, en efecto, era Dios, era
bu~? Y es por eso que ha querido también ser creador y padre. Esta dispos1c1ón
amor es el principio de su justicia, también cuando hizo brillar
su sol ~nviando _su ~jo" (IX, 88, 2). Y aparece así el Señor de la rustori~
a travcs de la Justicia, como una acción permanente de amor.
Los modos del proceso educativo, desde el punto de vista del "arte de reprender'' , del . Pedagogo, ponen a Clemente en la necesidad de mostrar los
modo . ,rrms duec~nte positivos, es decir, exhortativos y laudativos como
expres1on_de la acción encomiástica (no ra reprensh"a) del Logos. En efecto, lo pnm~~ es, como sabemos, la exhortación a lo útil (para nosotros)
que se mamf1esta en I) el consejo (simbotUion), el cual tiene tres formas
fundamen~Jes; si el consejo es una excitación a querer O rechazar una cosa,
e~ modo pnmero es aquel que parte del pasado {X, 90; 2) por medio de
~Jemplos; e! segundo parte del prtsente tomando los ejemplos en Jo vivo:
Id Y refend a Juan lo que habéis oído y visto. Los ciegos ven los cojos
andan• • •" ( Mat., 11, 4 Y ss.) ; el tercero parte del futuro acon~jando cuidarse_ de cos~~ por venir: "los hijos del reino serán arrojados a las tinieblas
ex.tenores.•• (Mat., 8, 12). Así son tres las formas por las cuales el Pedagogo llama, :·oca, a los hombres hacia su salud a través de la temporalidad
humana. As1, ~! ~ogos nos muestra en sí mismo que conocemos a Dios por
el L~gos aqu1, dice ?Jemente, 2) la gnosis es llamada prudencia; es decir
q~e 1dent1f1&lt;:3 la / rónesis con la gnosis (X, 91, 3). 3) Otro género de educación es la bie11aventura11za (makarismós), es decir, aquella forma por la cual

3!

r.

147

�nos proclama "bienaventurados'' mo trando la recompensa de fa gnosis (X,
92, l y 2). Por fin 4) nos conduce a la penitencia (metánoia) "porque no
qui re salvos" (X, 93, 1). Y así sea por la vía de la e:..hortaci6n y la alaban1.a o d la prohibici6n y la repren ión, el Pedagogo muestra u amor por
los homb
y, porqu les ama les educa; m, s aún, la formas de u método
educativo no deben ser entendidas como puras palabra ext riores de Dio
·no como vocaciones interiorr.s, llamad s adecuados a la naturalcza inefable de cada hombre; por eso 1 Logos es el Pedago o de la historia de la
humanidad. El Lóg de Dios, iendo Dio .
ciahn nt.e creíble,
decir mcrcc nuestra fe totál
ún lemente, porque pose , ademá , la ciencia ( cpistéme ), la benevolcn ia ( eunomla) y la autoridad (paresia) (ib.,
• •1, 97 1 3).
tributos todos d l Hijo porque es la sabiduría d l Padre, porque la autoridad s propia de Dios C ador }" benevolencia porque solam nte
El se donó como hostia a nosotro. .
i emerge la historia humana y 5C desarrolla desde la formaci6n d 1 hombre por la educación d l Lo os por el cual
1 hombre se a emejan a Dios. Por lo tanto, la historia apar ce como la
corrección del pe ado y el r chazo de
correcci6n · el pecado como lo "contrario
la razón recta" (ib., XIII, 101, 1) como d ían los e toico, pero
que al menos con luyamo nosotr , patentu.a la libertad d l hombre; por
tanto, la historia de la humanidad diri ·da por el Logos
iempre la hiltoria
de la libertad humana. El Pedagogo
pa no de anular, ino d~ guiar
la libertad de la p rsona desde la exhortaci6n hasta el ~tuperio en un repetido y amoroso llamado interior.
La historia entonces, en cuanto desarrollo educativo de la infancia espiritual dtl hombre, no es "historia universal'' en 1 sentido mpl ado por los
moderno sino, más bien historia de la persona concreta; pero, como n el
pensamiento de Clemente, para que haya hi tori es d cir de"· rrollo,
menester la a ci6n pedag ica del Loe;os (que puedo por cierto rechazar),
se igue claramente que historia y pedagogía ( n el ntido antiguo) se identifican. Y este proceso, como que , p i.sament , proceso pedagógico, implica un progreso, un incremento o nriqu imi nto del proc
mismo de de la acción del Lagos protreptikós (prim ra manif taci6n del
) ; y,
i es así, el proceso pedagógico como plena formación d 1 hombre
abre
y debe acceder a la vida didascAlica en la ual el divino Mae tro ( no &gt;·a
el m ro P ?dagogo) cuenta al oído int rior del hombre h mi t río d
ti
vida infinita. Y, por
mismo, el proceso solamente
logra n plenitud
(perfecta edu ación del hombre) en la presencia de la temidad (allende
el tiempo hist6rir.o y allende el mismo proceso pcda 6gico) dond ', cara a
cara, se escucha al Logo didaskalikós. El
Quien compone, al cabo 1
"nu vo canto" que
lemente barruntaba ·n las e
d e te tiempo.

ORTEGA

O TRA

• AMU O

DR.

Jo É. SALVADOR GuANDIQUE
Univ. de El Salvador, San Sah·ador

EL ANÁLJ ts DE LA POLÉMICA
esclareced
. .. .
han menudeado
,
.
or y ignif1cat1vo. En México
muchas v e
asiR, p~ cL1tar alguno ejemplos, el Maestro Caso debatió
•
amos,
· • d
cuentros ideoló .
J ombardo
•
' Jun O y Pal!are , s1rv1en
o tal s ensiciones. La d~:~
eOctammo de perfilar puntos de vista y decidir po·r
r ega on Unamuno po e
sól
,
1•
sus egregios contendi nt
.
1 .
no
o e mteres de
conc pciones tanto r·1 sóf' SJno a m iscutible 1mportancia de confrontar dos
• o icas como por la man era de cons,"derar cada uno,
su España.

C:n

e;

a·

. .

Constituye súnple eufemismo -v no de 1
.
.
c6n rubro de las relacion s cnt •
os meJo
salir ron el macha,
re
namuno y Qrt=a cuand tod
sabe que te estu,·o en
- ·e. ,
o
o mundo
·asco a madrileño El ;mp ia gu día~ en c~on~ra de aquél cuanto media d
.
no prcten
espanohzar a Eu
1
peizar a E paña. Estaban en actitudes totalmente
ropa y e otro euroA d M" 1
opuestas.
on
igue , terriblemente obsesionado d
,
•.
pasando por San Juan de la
.' . n Agu tin a K1erk aard
micas orteguianas y menos ,. t·
nordle mqwetaban las objeciones acadéU" e pa
o ayal de Juan de Ye
U
muno le dolía España, con ideraba a d
Q ..
, . , _pes.
navantes plant aba
. 1
on UtJOte mas hJStonco qu Cer, '
. en u giro os probl mas cardinales del existencialismo
seguia Ja acepcJ6n de lo vocablos y andaba perd"d
.
. per1 0 en us soliloqwo por
las aulas de Sal
.
amanea. En \'lda o muerte, Unamuno persi tía ag6 .
mente, en eterna lucha con los demás y e .
.
. . ,
mca'6 f 1
.
ons1 o rrusmo, antJtod, ta por vocaet n, a to de uempo para elaborar paradojas o metáforas, al gra do que

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·

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• En "S mue! Ramos -Tra t ria filos6f
Agustln Basave Fernández del Valle a
ic;2 y :'°tolo la de t toa" por el doctor
Antonio Caso y Samud Ramos" e'
pd. ' vtcn expuesta "La Pollnüca entre
- entro e Estudios Hum nis •
U •
.
• UC\'O Le6n, México, 1965- no 11610 en detall
.
. a tic ' mvemdad de
ruiendo conclusiones.
es mo calibrando a loa rivales e in-

149

18

�el sentimiento trágico de la vida bien pudo llamarse el sentimiento trágico
de la muerte.
Al contrario, Ortega dueño de un apellido ya resonante, Ortega y Munilla
su padre, con elegancia a veces un tanto frívola, rodeado ~e discípulos_ Y admiradores, en el ambiente de Madrid, timoneando la Revista de Occrdente,
conferenciante sin par que arrobaba, por igual, a los estudiosos como a la
aristocracia matritense, más en la tertulia que en el ensimismamiento, decidido a crear Escuela y a que su nombre resonara más allá de los Pirineos,
con formación universitaria en Marburgo, donde fue a abrevar en Cohen
y Natorp, dueño de un estilo mágico, postulaba la deshumaniza~ió~ del arte. 2
Unamuno, en su pasión por ser "un instrwnento para contnburr a la re:
novación espiritual de España", irrequieto, misional, no fonnaba Escuel~ ru
alumnos organizadamente, conformándose con levantar su verbo encendido,
visceral, contradiciéndose porque, cual clamó, tenía ese derecho.ª
Ortega, haciendo traducir obras del alemán, persuadido de que la luz vendría de Berlín, a través de Spengler, Schder, Kant ... y sus enfoques respondían a sus años de iniciación, veía a España con otros ojos. De ahí que
el choque era de esperarse. Y llegó interesante, duro, sugerente ...
Don José expres6 alguna vez en los preludios de la querella: 'Y aunque
no esté conforme con su método ( y cómo iba a estarlo, preguntamos nosotros,
interrumpiendo) soy el primero en admirar el atractivo extraño de su figura,
silueta descompasada de mSstico energúmeno que se lanza sobre el fondo
siniestro y estéril del achabacanamiento peninsular martillando con el tronco
de encina de su yo sobre las testas celtibéricas".
El párrafo resulta típicamente orteguiano: elegante, con algo de loa Y
un poco de desdeño, fluído. Pronto vendría la inicial confrontación.
En forma sintética abreviadísima pues el espacio apremia, contamos ya con
los datos primordíal~s que nos llevarán a la alternativa, la cual no tardó
en surgir.

• La adoraci6n, porque eso era para Ortega puede calcularse en es':3- dedicato~ia
de la novela "El Secreto del Acueducto" -Obras Selectas, Ed. Plcmtud, Madrid,
1947, p. 3-: "A don José Ortega Gasset, gran pensador ibérico Y J)Ol'qu.~ ~ seudo-clacisismo y sin esa torcedura mal intencionada que abunda en. los ~b1dorcs_ de
hoy, ha dicho u.:;ted y escrito sentencias rebosantes de clara y _sunpática humarudad
dignas de descollar t.anto en aquel tiempo en que se construyo el acueducto como
en el presente y el futuro, me atrevo a ~cdi~arle esta, ~ra, amparándo.me en la
ele\'ada grandeza del tema hispano que la msprra. RAM01' • Es detalle sin desperdicio de G6mez de la Serna, barroco .i los hay. • ,
"Ensayo sobre lo que le pas6 a Aristóteles con los prin~pios", muy. co_n~cido,
Ortega se mofa, despiadadamente, del Estagirita, pues éste creia en el P~~P1? de
contradicción. ¿Cuáles s.erían los principios lógico; fundamentales del raC1ov1talista?

• En

ÜRTEGA VA A SALAMANCA

Allá por el año de 1909 (dos después de aquello de místico energúmeno,
apostillamos) solla contar el propio don Miguel la anécdota a sus íntimos,
lleg6 a Salamanca don José con el prop6sito de iniciar un movimiento de
regeneración nacional, situando a su frente a Unamuno.
Entrevistaron ambas eminencias. Tomó la palabra Ortega. Oíale don
Migud en silencio, silencio no raro en él cuando se proponía callar. Propuso
el proyectista su amplio plan de regeneración española. Reiteró una y otra
vez lo dicho, hasta que al fin lo call6 don Miguel con un gesto muy suyo
y muy expresivo y le dijo por toda réplica: Le he entendido bien, don José.
Quiere usted que yo sea el padre del movimiento y usted el espíritu. ¿No
es así? Bueno, sépase que yo soy la Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Ni Benítez ni los que conocieron el suceso agregan qué ripostó Ortega,
quien desde luego sali6 completamente defraudado. Y el distanciamiento
comenzó sin límite$.
Don José inicia las hostilidades: "Pero en fin todo esto de Unamuno carece de importancia, ese hombre cree que se funda una religión así en dos
paletas sin más ni más, haciendo media docena de cabriolas o pegando cuatro gritos o diciendo recruso, remejar y desentonar. A otra cosa". Desde
luego Ortega estaba más que dolido por el salmantino desaire y explotó. 4
Y en otra oportunidad, también don José: "Mi estado de perpetua polémica con usted me da en este asunto gran libertad de movimientos. De
un modo u otro venceremos. Luego seguiremos nuestra polémica". El trance va agravándose de modo paulatino. Ortega ataca de flanco con aquella agilidad inimitable: "Yo he conocido a otro hombre sumamente parejo
a Kierkegaard y por esto conozco a éste muy bien. . . Aunque poseo grandes
fauces de lector e ingurgito con impavidez las materias menos gratas, SO}' incapaz de absorber un libro de Kierkegaard. Su estilo me pone enfermo a
la quinta página".
~se dardo llevaba curare. . . Pero las cosas continuaron poniéndose al
fOJO:
"Una de las cosas que me parecen más simpáticas es un oso, mas cuando
veo a un enorme oso del norte que prefiere a su dignidad de oso, a su dharma de oso, la pretensi6n de tener piernas ágiles y hábiles para la danza,
siento repugnancia. . . Sospecho, además, dos cosas que someto a la senten• Ful' Ortega quien en "Sobre los Estudios Clásicos" asent6: "Dejo para una disputa que estoy componiendo contra la desviación africanista inaugurada por nuestro mae.,tro ; morabito don Miguel de Unamuno. la comprobaci6n de este aserto mío: que
el hombre nació en Grecia y le ayud6 a bien nacer, usando las artes de su madre,
la partera, el vagabundo y equívoco Sócrates". Sin mayores comentarios.

151

150

�cia de los lectores alemanes más entendidos que yo en Kierkegaard: una es
que se trata de ese eterno cristiano que no fundamenta su cristianismo en
algo positivo, ingenuo y fresco, sino precisamente en el hecho de que la
razón es algo limitado y trágico. Es decir, que ese cristianismo es mera objeción que presume de ser cosa positiva y vivir por sí. Mas toda objeción
no es sino un parásito. Ese cristianismo se alimenta exclusivamente del presunto fracaso de la razón, se nutre de un cadáver. El hecho de que una cosa
sea limitada y trágica no excluye de manera alguna que sea una incuestionable realidad, tal vez la realidad".
El desafío estaba en plenitud. Sabido es que Kierkegaard fue adorado
por Unamuno al extremo de aprender su idioma para leerlo originalmente
sin las horcas caudinas de la traducción. Ortega clava el estoque en el
punto más vulnerable. Y con su habilidad dialéctica ~neja la acome~da
incluso con ribetes de ridículo para su presunto contendiente. No ha cicatrizado ni cicatrizará la herida de Salamanca. Mas don José se ha encontrado con un rival de estirpe, también temible en el ataque, que adviene
en modalidad inesperada.

UNAMUNO REACCIONA

Don Miguel escribe a Onís con un veneno mortal: "A Pepe O_rtega (l~
llama como a los novilleros, aclaramos) dale la enhorabuena y dile que s1
no le escribo directamente es porque no tengo nada objetivo que decirle
y no quiero molestarle con mis arbitrariedades y querellas. Que Dios, el
Dios del engaño le dé luces y fuerzas para engañar a sus discípulos con la
filosofía e infundirles la suprema ilusiónº.
y esto es, apenas, el exordio, porque a continuación viene la filípica:
"Y luego mi batalla contra nuestros pedantescos europeizantes. Por supuesto, a Maez:tu no vuelvo a hacerle caso. Paso por t?~º• menos porque
se insinúe malévolamente que mi posición obedece a servilismo al que manda, y se mienta y desfigure, atribuyéndome cosas que n~ he ~scrito. En los
bajos ataques que ahora me dirige La Corresfondencia_ miente corno un
bellaco. O es un incomprensivo absoluto. Le nene sorbido el seso Ortega
y Gasset con sus pendanterías kantianas. . Es~e ~~tega no ve sino cien~a
por donde quiera. La moral es para él c1enc1a et1ca, y el arte y la poes1a
ciencia estética''.
En nuestras latitudes, con frecuencia se asustan de algunas mínimas violencias verbales. Aquellos ilustres pensadores no se andaban por las ramas.
y eso que hubo quienes trataron de disminuir la intensidad de la batalla. Así
Moreno Villa en charla con el rector de Salamanca:

"Porque es una lástima que anden ustedes a la greña. Ortega es un valor
como lo es usted. Se quedó recapacitando un poco, hundida la barba en
el pecho y enrojeciendo hasta por el cuero cabelludo. Al fin me contestó:
Pero es de una soberbia. . . Mudó de conversación; me habló de los filósofos alemanes, en especial de Cohen con quien Ortega había estudiado, afirmando que su Etica, como de judio, era retorcida. Y para esto retorció sus
facciones en una mueca de asco. Al día siguiente supe que había contado
esta escena en su peña del café".
Don Miguel era hombre tremendo, cuya agonía no implicó jamás vencimiento sino lucha. Ortega era, en edad, menor. Incluso cuando fue a es~diar a A~emania, Unamuno, que fue siempre muy amigo de Ortega y Munilla, le dio una carta para cierto coterráneo que allí residía, en que le
llamaba "talentoso joven''. ¡ Todo había cambiado!

Y Unamuno no quitó, como vulgarmente se dice, el dedo del renglón:
"Y vosotros ahora, bachilleres Carrascos, del regeneracionismo europeizante, jóvenes que trabajáis a la europea con método y crítica... científicos.
Haced riqueza, haced patria, haced arte, haced ciencia haced ética haced
'
' y la
y mhbº1en traducid sobre todo "Kultura" que así mataréis
]a vida
muerte. ¡ Para lo que ha de duramos!"
Las alusiones saltan sin requerir mayores comentarios. Unamuno salió
defensa! no sólo de Kier~egaard sino de sus místicos españoles y de Agustin de Hipona, al fin afncano. . . Aquello constituye uno de los pasajes
batallones, con mucho de historia y no poco de enfrentamiento filosófico.
De manera que ha llegado el momento de comenzar a extraer las inferencias, porque hasta aquí apenas nos hemos limitado a narrar los hechos
en uno de los períodos más álgidos en la evolución intelectual hispánica
l~tros poster~ores a Ganivet, quien de plano afirmaría la urgencia de africa~
ruzar a Espana en un sentido muy peculiar. 5

e:i

.Lo relatado nos servirá para ir desarrollando perspectivas, pues las polé1mcas, como las gyerras, dejan lecciones, a veces dolorosas, pero no por
ello menos aprovechables.

ÜRTEGA PERIODISTA

Uno de los argumentos favoritos de los partidarios de Unamuno reside

en la afición periodísúca de don José, que éste defendi6 muy brillantemente
en cuanla oportunidad pudo. Veamos c6mo iba esta otra fase de la disputa.
• Fuera del Idearium la obra de Ganivet continúa en el más ínjusto olvido: 1u
difcnmciaci6n entre filosofía vulgar y cientifica; la conexión entre las mismas; su

153
152

�Era generalizada la convicción en los tiempos en que Ortega cubría con
su personalidad y el prodigio de su palabra la Universidad de Madrid, que
el Maestro traía de Berlín la piedra filosofal procedente de sus germanos
profesores. Privaba en España cierto, díríamos, romplejo de inferioridad,
porque la Madre Patria carecía de un Kant, de un Hegel, de un Schopenhauer; de que se les dijese que Balmes era elemental y Menéndez y Pelayo un erudito, y entonces muchos Yieron en Ortega al exponente capaz
de llenar aquel vacío, tal vez no de darles una "Critica de la Razón Pura"
pero sí una obra de renombre internacional.
Pero don José, siguiendo las huellas de su señor padre, se dedicó intensamente a hacer periodismo, un periodismo superior al común desde luego,
incisivo, aleccionador, poniendo su erudición y su bagaje filosófico en aquellas columnas, pero al fin periodismo. Y pasaban los años y Ortega en el
periodismo o en la política sin mengua de sus elevadas cátedras, sin que
nunca llegase el anhelado libro cardinal, ese que pondría a España en el
mapa del pensamiento sobresaliente.
Aquí -decían los descontentos- hay muchos y muy buenos periodistas.
¿ Por qué don José se empeña en hacerles la competencia? ¿Por qué gasta
su precioso tiempo en dirigir casas editoras? ¿Cuándo tendremos el nuevo

Discurso del Método?
Ortega sostuvo siempre que el peri6dico era una tribuna y que muchos
intelectuales no sabían apreciarla. Mas lo cierto es que no llegó a cuajar
una obra fundamental, lo que se dice fundamental, independientemente de
muchos de sus aportes que son innegables. La labor para muchos quedó
trunca.
Este aspecto resulta un paréntesis en el terna que venimos sosteniendo.
Unamuno también escribió mucho en revistas y peri6dicos, dentro y fuera
de España. Incluso colaboraba sin descanso en La Nación de Buenos Aires, y ello sinrió para que prestara interés a los escritores latinoamericanos,
cual trataremos luego. Pero de don Miguel, hecho en España, rector de Salamanca, con El Sentimiento Trágico de la Vida en los Hombres )' en los
Pueblos -que es el título cabal- y su síntesis La Agonía del Cristianismo,
ese Unamuno con rasgos geniales, con sus nivolas, con sus intentos fracaados en un teatro demasiado introverso, demasiado profundo para que el
público de entonces lo acogiera, de ese Unamuno exiliado primero en Fuerteventura y luego en París, donde coincidió con Blasco lbáñez, de ese Unamuno de las plenitudes, no se esperaba lo del arriscado Ortega que venía
de Alemania hablando de autores desconocidos: ¡ He allí la diferencia!
filosofia de la histoña y particularmente la de España; el senequismo hispánico; la
influencia árabe; la antropología ganivetiana y tantos otros as-pectOJI quedan en un
claronegro, que es m!s bien oscuridad completa.

15-1-

Ahora señalaremos otro episodio, por cierto no tan conocido, entre don
José y don Miguel, cual si se diera la coincidencia o la disporidad de quo
se encontraran y siempre antag6nicamente. Y pasamos a exponerlo. El enfoque de ambos era diametralmente distinto. Ortega buscaba la metáfora,
el alarde literario, la cita oportuna. Unamuno, inmerso en sus obsesiones,
iba al grano, a veces sin la menor retórica, o persiguiendo etimologías o mudando el uso de términos, a su personal manera. Dos técnicas diferentes,
pero también dos visiones del mundo y de la vida.
Quizá en este contraste puede captarse con mejor calibre la disparidad
de Unamuno y Ortega, por lo que respecta a la vivencia de su propia patria.

LA

ANORMALIDAD DE ESPA - A

Ortega dedaró a La Prensa, de Buenos Aires, algo que iba a provocar
otro incendio: que España era el pueblo más anormal de Europa ...
Y le salió de inmediato al paso, Unamuno, con la réplica, intitulada ''La
Supuesta Anormalidad Española" -Revista Hispania, Londres, l julio de
1913- cálida, enhiesta y alterada:
"Nunca me he explicado la razón de por qué un joven español que viene de tierras donde el 80 por 100 de [os intelectuales gastan lentes, por tener la vista estropeada, sean miopes o présbitas, u otra anomalía cualquiera,
se han de poner también lentes teniendo la vista completamente oonnal".
Y en seguida del proemio, vienen las interrogantes:
"¿Cuál es la medida de la normalidad? ¿Cuál la norma? ¿La posee el
señor Ortega y Gasset? ¿La ve a simple y desnuda vista? ¿ La ve a través
de unos lentes comprados fuera de España y sin haber graduado la vista
ni haber graduado los lentes?"
Sin duda, don Miguel era polemista de cuidado, pues continúa: 'La filos6fica audacia de afumar que España es el pueblo más anormal de Europa
quiso para él un Alonso Quijano, anormal también, pero sin antiparras, que
mire a ojos desnudos a sus hermanos, a los que le rodean, y se vea en
ellos, y que. sin necesidad de estudiar matemáticas, se meta a castigar a
Juan Haldudo, y a libertar galeotes, y dar que reír a los idealistas. Hay
quien prefiere a Alonso Quijano el Bueno; otros a don Quijote. Yo hubiera querido mejor que otra cosa un Alonso Quijano el Sabio. Es cuestión de apetitos" .
Unamuno opone la enormidad de España a su supue ta anon:nalidaél,
positivamente indignado en una requisitoria fulmínea:

"¿ Quién se atreve a afumar con nuestra historia pasada y presente a la
vista desnuda, que no queremos set sabios, ni justos, ni prudentes? ¿De qué

155

�sabiduría? ¿De qué religiosidad? ¿De qué justicia? ¿De qué prudencia?
Eso no cabe afirmarlo sino mirando a nuestra historia y a nuestra vida de
hoy con antiparras ahumadas completamente ennegrecidas".
Volvían a enfrentarse europeización contra españolizaci6n, en singular duelo. Por supuesto, Ortega tal vez pretendió distinguir a España dentro de
Europa por sus caracteres, al viso de la España Invertebrada, mas Unamuno
no entendía de tales empeños, él amaba su España, que además le dolía,
y no le era posible permitir más que fuese enorme, así enorme.
Don José en 1921, el de la aparición de España Invertebrada, reiteró la
anormalidad mentada, hasta llegar a concluir que "la historia de España
entera y salvas fugaces jornadas, ha sido la historia de una decadencia".
Y antes de escuchar de nuevo a Unamuno, oigamos a León Felipe, el del
éxodo y el llanto que supo ganar la luz, en el prólogo a Virgin Spain de
Waldo Frank -1941- con su tronante verbo:
"Sobre el tema de la decadencia de España ha caído un Iguazú, un Niágara de tinta. Algunos la situaban en la triste hora en que los Reyes Católicos, los reyes caseros, desgraciados en su descendencia, dejan el paso a
las monarquías e.....6ticas. Otros, en su irónica amargura, llegaban a preguntarse si tal decadencia no coincidía con el nacimiento mismo de España".
Y Unamuno, por su lado, sin tregua ni reposo -en El Sol, 10 de marzo
de 1932, retomando al meollo de la cuesti6n:
"Anormal, ya lo sabéis, es un vocablo híbrido -mestizo- de prefijo griego y tema latino. Lo propio latino que se hizo castellano, es: enorme.
Enorme es lo que sale de la norma, lo anormal".
Tal chocaron en la entraña de lo hispánico, Ortega y Unamuno, aquél
con "Yo soy yo y mi circunstancia", algo pasajero, efímero; éste, con sus
dos amores, España y su esposa, Lola, su costumbre, como solía repetir.
Don Miguel soñaba con lo eterno, porque "esclavos del tiempo, nos esforzainos por dar realidad de presente al porvenir y al pasado, y no intuímos
lo eterno por buscarlo en el tiempo, en la historia, y no dentro de él" ( España
y los Espmíoles, p. 239).

LA

ESCUELA DE

MADRID

Otra discrepancia entre Unamuno y Ortega, es que el primero pregonó
su verdad sin importarle forjar grupo, seguidores, fieles, mientras que el
segundo, a la modalidad germana, se preocupó por tener discípulos y legar
una Escuela, la Escuela de Madrid.
Los componentes de la Escuela matritense con Ortega de mentor, fue156

ron: Gaos, Zubiri, Recaséns, Zaragüeta, García Moren te y Ramiro de Maeztu.
Después muchos han querido incorporarse, algunos por entusiasmo, otros
por lograr algo del resplandor, aquél por sincera admiraci6n a don José,
éste con fines de propaganda, pero los mencionados constituyeron el núcleo
originario.
Resulta de bulto que la galaxia emergía bastante heterogénea: Zaragüeta venía ya de Lovaina, hecho en la mentalidad del cardenal Mercier,
Ahora ocupa alto cargo eclesiástico, dada su preparaci6n y méritos. Podriamos calificarlo de neoescolástico.
García Morente comenzó neokantiano, siguiera en corto lapso ort~oUÍsta
y luego, ya sacerdote, tomista. Pero hay aquí algo de alto quilate filosófico:
Gonzalo Fernández de la Mora en el número-homenaje a Morente de
Estafeta Literaria -13 enero 1968- en "El lugar intelectual de Morente"
declara:
"En 1924, Ortega publicó su artículo Refle:ciones de Centenario, decepcionante para ser leído hoy, pero que debió producir cierta impresión en
Morente, ya seducido por la brillantez de su amigo y colega de claustro.
Allí se llamaba a1 kantismo la inútil precaución, es decir, se le aplicaba
el subtítulo de la pieza de Beaumarchais "El Barbe.ro de Sevilla"; este frívolo e improcedente gesto revelaba un despectivo deshaucio del kantismo".
Luego Fernández de la Mora se pregunta si fue tan intensa en Morente
la huella de Ortega como la de Kant, y responde: "Por lo pronto fue mucho más corta, apenas 1lll decenio; y, por añadidura, epidérmica. La clave
para medir la actitud de Morente ante el raciovitalismo se encuentra en la
última de las Lecciones Preliminares de Filosofía ( 1939) a cuyo texto taquigráfico su autor no tuvo ocasión de dar su último pulimento".6
Estamos siguiendo a Fernández de 1a Mora, a la letra: "Dicha lección
se titula Ontología de la Vida. Era el gran tema de Ortega y, sin embargo,
aunque Morente cita a su compatriota reiteradamente, monta la exposición
sobre Heidegger. Corría el año de 1938, y para Morente, que conocía
los cw·sos y las tertulias de Ortega, no podría ser un secreto lo que después
de la publicación póstuma de Unas Lecciones de Metafísica (1965) ya es
una evidencia crítica, a saber, que los elementos totales del programa raciovitalista -Ortega no llegó a elaborar un sistema- son préstamos heidegge• Las "Lecciones Prelimi:oares de Filosofía" por Morente, adoptadas como texto
casi en todos los planteles de México, allá por 1939, cuando comenzábamos a enseñar
dicha. materia, han hecho mucho mal. Metáforas, inexactitudes, elegancias de conferenciante en vez de tesis ceñidas a la disciplina y al método campean en ese libro
que tuvo s:ingular y para nosotros, ahora que algo &amp;abemos de filosofía, inexplicable
fortuna

157

�riano . Morente e definitivo en su justiprecio cuando, al llegar al nudo de
la cuestión, olvida las metáforas orteguianas, y se remite pura Y simplemente a la tesis de Heidegger''.
Como estamos íntegramente de acuerdo, sin reserva alguna con lo anterior,
cabe sostener como ya lo hicimos en otro momento que Morente nunca fue
verdadero discípulo de Ortega. Ahora Zubiri, el imponderable Xavier Zubiri:
Paulino Garagorri -actual secretario de la nueva Revista de Occidentenos aclara en Cuadernos Hispanoamericanos, Madrid, abril, 1966:
"Por una parte Zubiri ha manifestado reiteradamente cuánta es su gratitud hacia el maestro y amigo cuya docencia le inició en la filosofía moderna y en la problemática de la filosofía, y, a mi entender, no hay mejor
introducción al pensamiento de Zubiri que el conocimiento de la filosofía
de Ortega".
, .
. . .
Esto, en buen romance, deja a Ortega en plan de propedeut1ca, unp1d1endo la maestría auténtica. Y no se pr ·cisan mayores comentarios al respecto. Ahora, Gaos:
La periodista Teresa Alvarcnga en ludice, Madrid, julio 1959, nos ofrece
unas declaracioue de Gaos, infaustamente desaparecido ha&lt; e poco para desgracia de la enseñanza filosófica en la UNAM, por cierto un hallazgo porque las
declaraciones del ex-Rector de la Universidad matritenst~ fueron contadas:
A la inten-ogante · Está adscrito a algún "Ísterna filosófico? respondió:
t
. d
"Desgraciadamente no estoy dentro de ninguno. ¿Por qué desgracia amente? Porque quizá fuera una solución. Mi postura, no obstante, es definida:
soy un escéptico metafísico; sin embargo, creo en ciertos valores, por ejemplo, en la bondad. Mi posición es de un nuevo kantianismo. Esto lo expongo claramente en un libro que se llama De la FiJ.osofía". 7
De manera que, en resumen, tal vez el último reducto del raciovitaliimo
sean los esfuerzos de Recaséns Siches por trasladar las idea de Ortega a la
íilosofía jurídica.

LA

OBRA DEFINITIVA

Unamuno vivió agónicamente, pero en él eso significaba bregar, ir contra la corriente, tenei alma de su pueblo, amar esos Cristos lívidos, escuálidos, acardenalados, sanguinosos.
En esa misma entrevista le pregw1taron a Gaos: ¿Se puede hablar de un sistema
filosófico en Ortega?, y re!J)ondi6: "Sistema filosófico en sentido clisico, no: pero
sí hay un sistema de jdeas filosóficas. El tiene una ~isi6n del ~undo porgue a~
cuando, como Dilthey, no publicó nada coo e.se propósito, no deJa por ello de exis1

158

El hombre unamuniano no es el bípedo implume de la leyenda, ni el zoon
politicón de Aristóteles, ni el contratante social de Rousseau, ni el Jiomo
oeconomictts de los manchesterianos, ni el homo snpiu1s de Linneo, ni el
mamífero v rtical -así comienza "Del Sentimiento Trágico de la Vida"-:
"el nuestro es el otro, el de carne y hueso; yo, tú, lector mío; aquel otro
de más allá, cuantos pesamos sobre 1a tierra''.
Allí está don Miguel de cuerpo y alma enteros ... A él le preocupaba la
eternidad, no d jar escuela ni C&gt;.."tend •r teorías. u ob esión serán la vida
y, sobre tocio, la muerte. El hombre, tú, yo, aquél.

En Mi Religión -fechada en Salamanca, noviembre 6 de 1907- encontramos una magnilica clave: 'Hay amigos y buenos amigos, que me aconsejan me deje de esta lal?or )' me recoja a hacer lo que llaman una obra
objetiva, algo que sea, dicen, definitivo, algo de construcción, algo duradero.
Quieren decir algo dogmático. Me declaro incapaz de ello y reclamo mi
libertad, mi santa libertad, hasta la de contradecirme si llega el caso. Yo
no sé si algo de lo que he hecho o de lo que haga en lo sucesivo habrá
de quedar por años o por siglos después de que me muera; pero sé que si
se da un golpe en el mar sin orillas las ondas en de1Tedor van sin cesar,
aunque debilitándose. Agitar e algo. i merced a esa agitación viene detrás otro que haga algo duradero, en ello durará mi obra" ( Colee. Austral,
• fadrid, 1964) .
U namuno poseyó ansias de eternidad: "¡ Y Dios no te dé paz sí gloria!
El hombre Kant no se resignaba a morir del todo. Y porque no se resig~
naba a morir del todo, dio el salto aquél, el salto inmortal de una a otra
crítica, Hegel hizo célebre su aformismo de que todo lo racional es real y
todo lo real es racional; pero somos muchos los que, no convencidos por
Hegel, seguirnos creyendo que lo real, lo realmente real es lo irracional; que
la razón construye sobre irracionalidades. Hegel, gran definidor, pretendió
reconstruir el universo como aquel sargento de Artillería decía que se construyen los cañones, tomando un agujero y recubriéndole de hierro. Y el
hombre, e ta cosa, ¿ es una cosa? Por absurda que parezca la pregunta,
hay quienes se la han propuesto. Anduvo no ha mucho por el mundo una
cierta doctrina que llamábamos positivismo, que hizo mucho bien y mucho
mal. Y entre otros males que hizo fue el de traernos un género tal de análisis que los hechos se pulverizaban con él reduciéndose a polvo de hechos.
tir esa concepción". En cuanto a nuestro antiguo maestro Recaséru Síches, a quien
debo el prólogo de mi primc..r libro, Datos d, Sociología -Tip. La Uni6n, San Salvador, l946- él siempre se declaró discípulo de Ortega, aunque desconozco su posición a estas alturas. De todas maneras aprovecho la oportunidad para rendirle el
homenaje que se le dt-be porque nos estimuló generosamente en los años de formación.

159

�Lo más de lo que el positivismo llamaba hechos, no eran sino fragmentos
de hechos".
Esto en las primeras páginas "Del Sentimiento ... " re~ela hasta dónde los
cardinales problemas ex.istencialista.s están de carne viva en Unamuno, a
quien cabe colocar, sin desdoro, al par de ~erkegaard, Heidegger, Jaspers
y Chestov, porque lo consideramos muy s~penor ~ Sartre.
La agonía unamuniana reside en 1a anb.gua e irresoluble pugna entre, razón y fe, entre fe y razón: ccp ilosofía y razón son _e~enu~as entre s1, Y
por ser enemigas se necesitan una a otra. Ni hay reh~6n sm alguna b~
filosófica, ni íilosofía sin raíces religiosas; cada_ una vive . d_e ~~ contrana.
La historia de la filosofía es, en rigor, una histona de la rehg16n . (Del Sen•

timiento . .. p. 118) •

• el
Independientemente de que le disgustaría mucbí~o a do~ ~gu que
le achacáramos. cierto hegelianismo por aquello de tesis y _antítesis en busca
'
· nuen
· ½-e
ni siquiera en seno . el problema
de
d e smtes1s,
... ..., Ortega 1'amás tomó
·
..
1
0
Dios. Así nos relata en El Espectador que un niño a q;-11en. se d J que
Dios estaba en el cielo, repuso que entonces Dios :endna pico como los
pájaros, añadiendo que, según la concepción dogmática, no estaba descar-

tada tal posibilidad. . .
Nietzsche llamó a Jesús ladr6n de
de la sagrada figura como al escribir
en silencio, con lo que nos enseñó la
·
erna .• ''Lo amaba,
con su uunenso po
nio ... " Otro contraste abismal.8

b 1
W" a
que Cristo "sabía recibrr las bofetadas
virtud de la humildad" .. Y Unamuno
lo amaba no fue s61o milagro del ge,
.

energías; don José ~~ sutil se

AHORA LOS LATINOAMERICANOS

Unamuno, tal vez por la prosapia indiana, estuvo siempre. atento a esta
América nuestra y no sólo por sus colaboraciones en_ La Nación bonaerense.
Antes de Unamuno, apenas Menéndez y Pelayo_ lo llllliIDO que don Juan Valera- quien le dio el espaldarazo a Dario al salir A.zul en aquella memorable
"Carta Americana" -nos habían tornado algo en cuenta.
"
Don Miguel sostenía puntos fundamentales con rei:pecto a nosotros: Desde que el castellano se ha extendido a tierras. tan dilatadas y tan apartadas
UlliiS de otras, tiene que convertirse en el idioma de_ todas ellas, en la len~~
española e hispánica en cuya continua transformac16n tengan tanta part1c1paci6n unas como otras".
·
M dr'd 1965- el doctor Basave
A
• En Metafísica de la Muerte -Ed. ugustmus, a i ,
edánd
la
. tad
Femández del Valle realiza un extraordinario análisis del tema, v
orne
anm
y el aprecio insistir en mayores calificativos.

Muchos autores, especialmente sudamericanos, comentó y elogiará don
:Miguel1 y los latinoamericanos le pagamos en el oro de buena ley del agradecimiento, porque a don Mi&amp;ruel le rodearon, con admiración y simpatía: Reyes, Arguedas, los García Calderón, Zaldumbide. . . sabiéndole muy
nuestro.
En contraste, Ortega a excepción de su viaje y luego estancia en Buenos
Aires1 donde tuvo el privilegio de la amistad que le brindara la gran Victoria
Ocampo, nos mantuvo en el olvido, y apenas se ocupó de estas latitudes, intelectualmente hablando. Dijo alguna vez que Francisco Romero, español nacionalizado argentino, palabra más o menos1 era el único que valía desde
el Bravo hasta la Patagonia, cuando Keyserling, en sus Meditaciones Sudamericanas manüest6, sin ambages, que el representativo continental del
pensamiento era nuestro Vasconcelos, ese sí Maestro de América.
Hay algo singular y poco conocido. En la correspondencia entre don José
y Victoria, Revista Sur (sept-oct, 1965), un dato muy significativo:
"García Morente nuestro decano de la Facultad de Madrid y como sabes,
aunque de mi edad, discípulo mto ha recibido el cargo de dos cátedras en
la Universidad de Tucumán, donde quieren crear una Facultad de Filosofía
y Letras. Se va dentro de un par de semanas. Ha sido una idea excelente
y hará una labor formidable de organización. El ha sido quien ha fraguado
la nueva Facultad nuestra en Madrid, la cual ahora que no existe, me atrevo
a decir que era una verdadera maravilla en ciertos respectos, algo hoy sin
par en todo el mundo. Me temo, sin embargo, que allí tropiece con algunas dificultades porque, aunque enérgico es demasiado ingenuo y bueno.

Manejar criollos no es cosa fácil. 0
Tal subrayamos la última frase, que no tiene desperdicio. Unamuno nos
consideraba españoles por el alma. Ortega difíciles de manejar y eso los
criollos, nada digamos de los mestizos o de los indios. . . Don Miguel nos
defiende el anti.españolismo que se atribuye a los latinoamericanos, de1;vado
de las proclamas de los insurgentes, inferidos de discursos pronunciados al
calor de la contienda independentista, al decir: "Pero quién va a dar
más que valor convencional y del momento a todo aquello del feroz despotismo, de los crueles españoles, bandas de tártaros y otras explosiones retóricas propias de las proclamas".1 º
Hay otro párrafo en dicha e.arta: "Ramón me escribe. Parece desesperado de su
situaci6n ahí tanto por su situación económica como por la falta dl' ambiente". Sin
embargo, de la Serna se quedó IU&amp;tros en Buenos Aires.
"' El pensamiento vasconccliano lo desarrollamos, aunque apenas en algunos de sus
aspectos, en Gavidia, el Amigo de Darlo, T. I. Ministerio de Educación, San Salvador, 1965.
1

161
160
ITII

�No queremos terminar estas líneas sin aquel soneto "La Razón Y la Fe"
de don Miguel: u

-Hay que ganar la vida que no fina
con razón, sin razón o contra ella . ..

TEORIA GENER L DEL CONOCIMIENTO tTICO
DR. lsMAEL DIEGO PÉRE7.

ConceJJto de la Ética

11 A U namuno Je interesaban de verdad nuesJro., expone11tes: "Desde las obras del
¡la ar gauchesco el Marlln Fierro, el Fausto, el Santos Vega,
m
'
, .
l . d
d 1
género que pod emos
-•-- d G ti~rrez y hasta llegar a los úlmnos cu uva ores e
pasando por las novCli&gt;'&gt; e u
•
. .
ahí
h
• llismo ya refinado y depurado, cree que conozco lo principal que
se a ~~o
. ;ando un mundo que se fue y que acaso no fue nunca tal y como nos o
ci:ito pmH
'do también mi atención en las obras históricas, empleando horas
pmtan.
e sumcrgi
ald'
J
A t'
1 Paz a Sarmiento a L6pez, a Estrada, a S lllS, a uan gus m
1
1
en eer a genera
•
•
. d l l d l d L tra,
p !"-último me he detenido en trabaJOS e a n o e e a
Garcia a e..,,.., Y, por
•
·
d 1d
B
con ser
..6 ' • ol del doctor González O de Nueslra Aménca, e octor unge,
dICI
n· nac1on
,
I
b
e
1
A st.ral
·
¡
del Otro" (Mi Religión y otros Ensa'J'OS revts, o ecc. u
,
tan distintos e uno
•
Madrid, 1964, p. 36).

ANTES DE ESTABLECER una Teoría deJ Conocimiento Etico, trataremos de fijar un concepto de la Etica.
La Etica se origina por el conocimiento de la realidad moral y por la presencia en el hombre de los hechos morales en el contacto o experiencia de la
vida, y de a1ú nace una reflexión sobre la moral.
La experiencia moral se hace mucho mayor con cl desarrollo de la vida y
el trato con personas de origen nacional o étnico diferentes. De este conocimiento reflexivo podemos ascender hasta el conocimiento de una Filosofía
moral, que puede tomar varias interpretaciones, según el método empleado o
el alcanee y finalidad propuestos. Algunos filósofos positivistas han pretendido fundamentar la moral en Jo que llaman ciencia de la costumbre.
La observación de la vida humana, tanto individual como en grupos nacionales, sirve de fundamentación por la experiencia de los hechos, de una
ciencia moral positiva, con reglas, leyes, fenómenos o conclusiones prácticas,
tal como se hace en la Física, la Química o la Biología.
Pero esta ciencia de la moral deja fuera de su estudio a los fundamentos
teóricos de la moral o a la moral como experiencia subjetiva en que podría
fundamentarse una Filosofía idealista de la moral.
Sería lo mismo que en una Metafísica pura, no alcanzable su conocimiento
o sus categorías espirituales por los métodos habituales de la razón humana y
en que nos viésemos obligados modestamente a establecer esa Met:afüica pura
por las expresiones o las manifestaciones de los seres capaces de vivencias
metafísicas. Ese fue el recurso de la fenomenología al establecer la vía dfonisíaca para el conocimiento metafísico.
Este método reconoce la limitación del pensamiento humano, y por lo que
conocemos, podemos establecer las realidades o categorias que no conocemos.

163

162

�Santo Tomás dice que Dios se conoce a sí mismo y el hombre conoce a
Dios por las obras de Dios, pero no conoce a Dios directamente o por los
medios de la razón. El conocimiento de Dios por la fe o por los supuestos
intelectuales de su necesidad, entra más bien en el dominio de la mística Y
de la teología.
La ttica puede preguntarse si ]as má..,¿mas morales o los principios morales
tienen validez universal o eficacia general para todos los hombres, o si más
bien es un producto de experiencia subjetiva en la que cada hombre puede
obrar al dictado de su conciencia individual, sin concxi6o o acatamiento de
normas morales universales.
El subjetivismo en moral es una forma de relativismo moral, en que el individuo define por sí mismo el bien y el mal y ajusta a esas normas su conducta.
Los antecedentes de este subjetivismo moral los encontramos en los sofistas
griegos, en el siglo V antes de Jesucristo. Señalamo~ al filósofo Protágoras
quien afirmaba que el hombre es la medida de todas las cosas, de lo verdadero
y lo falso, del bien y del mal, de Jo injusto y de lo justo..
En cambio, el filósofo Sócrates, que combatió a los sohstaS, se opuso a esta
posición relativista y dijo que las opiniones de los hombres s~~ ~ distin_tas
entre sí, que sería catastrófico confiar a cada h.ombre la defimcmn del b1e11
y del maL
, . . . . di 'd al
El hombre se vería imposibilitado de establecer que pnnc1p1os m n u es
tienen validez universal; el mismo hombre, en el correr del tiempo, puede
tener cambios de ideas, en cuyo caso lo que mantuvo antes se contradice con

lo que mantuvo después.
.
La decadencia de los sofistas griegos se produjo porque Sócrates la sustituyó
con un hallazgo de gran trascendencia; la ratón humana. Y sobre la razón
estableció un nuevo principio de conocimiento moral.
El relativismo, tal como lo entendieron los sofistas, no ha vuelto a reproducirse después. eñalamos las opiniones del escritor francés J. Paulhan, el
que interpreta la moral como un sistema de convenciones, c~n las que ~os
hombres viven, pero que en el fondo todos ·aben que son mentnas. Esta afrrmación pone al descubierto la necesidad de establecer principios verdaderos
con validez universal.
E.xiste otra forma de relativismo colectivista, en que el individuo es \D'la
pieza dentro de una wúdad social. La sociedad forja la moral y el indi~iduo
lo acepta sin oposición. La moral es una creación cultural de la comurudad,
¡0 mismo que es el arte, la economía, el lenguaje, la ciencia. La moral perece
cuando perece esa comunidad. La moral de los pueblos antiguos que conocemos por la historia, no es nu~tra moral, ni lo es tampoco la moral de los
pueblos salvajes.
Esta teoría la mantiene el evolucionismo naturalista y el historicismo, apo-

164

y~d~se en la historia y en la etnografía, demostrando que existen morales
h1Stóncas y actuales, completamente diferentes e inconocibles.
Ciertamente que los cambios sociales, producen una variación en las ideas
morales. Pero no es cierto que hay una variedad de sistemas morales heterogéneos. Las diferentes morales no son en definitiva más que interpretaciones de una moral única que está por encima de esos cambios.
. La ac_eptación de la existencia de una moral única, nos permite establecer
diferencias entre morales distintas.
Las diferencias de moral son más bien grabaciones en el nivel cultural de
w 1 país civilizado, que haberse desarrollado en pueblos bárbaros, subdesarrollados o salvajes. Incluso el concepto religioso no muestra el grado de nivel
mental.
No es lo _mjsm? haber si~o. educado en el cristianismo o en el budismo, que
e_n formas mfantiles de arum1smo o de voduismo, las religiones como la crisllana es el producto de la revelación divina en el hebraísmo y el cristianismo
Y además enriquecida por la Filosofía y la Ciencia de los pueblos occidentales.
La 1cy moral universal ha de tener los siguientes atributos: A) Unidad de
preceptos valederos para todos los hombres. B) Universalidad de aplicación
a. to~os los hombres en el espacio y en el tiempo. C) Invariabilidad, en que
nmgun hombre pueda cambiar sus preceptos. D) Necesidad o vínculo que
ata al hombre con la moral, respetando su libre albedrío.
_San Pablo de Tarso asegura que la ley moral es de origen divino y que
Dios ha grabado en el corazón de los hombres. Esta Ley moral se halla en
algún te.'XtO escrito tomo en El Decálogo de Moisés o en el Sermón de la
fontaña de Jesús, que son interpretaciones de la ley moral uni,-ersal.
La ley moral se manifiesta en el hombre o alumbra en la mente humana
por la bondad de las acciones humanas. Por la ley moral el hombre se siente
inclinado a realizar el bien y a e,ritar el mal, dentro de las imperfecciones
de su naturaleza.
S~n bienes moral~ adorar a Dios, amar a los padres, respetar al prójimo
ser.·1~ lealmente al bien común; no mentir, no robar. no matar, poseer bienes
propios, ya que el derecho a la propiedad es propio de la naturaleza humana.
L~ ~ilosoüa antigua admitía que los hombres adquieren un hábito del entendirruento, por el que sienten una vocación para encontrar las verdades
prácticas, necesarias para la conducta. Fue llamado este hábito de entendimiento siridéresis, o ciencia que relega a la capacidad de inventiva de los hombres el regular su vida moral; esta labor de discernimientos se confiere a la
con~encia moral para aplicar un principio mora] a un caso particular, y
adllllt.ía una semejanza con el silogismo de Aristóteles. La conclusión del silogismo se obtiene partiendo de una premisa universal y de otra particular
en este caso la idea individual juzgada.
'

165

�.
d 1 Ética tiene su ongen
en Sóera t es, para quien la moral
e a
dis . . ,
dical del hombre con la que ha naera la virtud, como una
~0s1pc.iond ra
- rse intelecU:almente, para hacer
la · t d es ciencia ue e ensena
·
P
cido. ero
vir u
.
su drtul El hombre malo es ignoranc_ia.
que cada hombre conozc.a cuál es
. .
y se llega al imperativo
Por eso el imperativo socráti~ e~ conócete a ti mismo.
El concepto

moral por medio de la s~~idur:. la moral provienen las diferentes escuelas
De este concepto socratico . eR
en este concepto hallan sus inspimorales de Grecia y del Impen~ omano y
raciones radicales Platón y Anst6teles.

La ética de Aristóteles
. ,
1 de Eudemo y en la Gran ÉLica.
Está basada en la Ética .ª N1com::~•;:. aªe las acciones humanas. El bien
Plantea el proble~~ del b1:n. con: la felicidad del placer. Séneca, inspirado
supremo es la {~lic1dad. J?istmgu . Beata ue el placer puede compararse
en Aristóteles, d1ce en su libro De Vida
trigo· embellecen la planta
las que crecen en un campo e
' .
con las amapo
li "d d . haberla sembrado ru buscado.
.
t caso la fe ca a sin
triguera, en es e
r ción activa del hombre y el bien
La felicidad es la plenitud de_ ladrea azda
La función del hombre es
.
f •• ropta e ca a .cosa.
de cada cosa es la unc1on p
te n su raz6n y en esto coD.SJste
su propia función como tal hombre, que cons1s e
,

¿

la felicidad humana.
.d contemplativa, superior a la
. d la
6n entramos en 1a v1 a
., y
Por medio e
raz
tá
·aª Por la Po)•esis o Creacton.
.
J
felicidad
es
regi
nil.
vida de los p laceres' a
.
.
1 i"da práctica, que se ma testa
.
, ·
1 hombre tiene a v
.
junto a la vida teoretica, e .
, .
traiga felicidad es necesano que
, .
p
la vida teorctaca nos
'
.
en la polít.J.ca. ara que
di A istóteles "una golondrma no
·da porque como ce r
,,
ocupe toda nuestra v1 '
h b díchoso ni un tiempo breve .
•
1 día hace al oro re
•
hace el verano, m un _so o
,
·celente or varias razones: A) Porque el
La vida contemplativa es la mas cxh
posotros· el entendimiento conoce
. .
l
á excelente que ay en n
'
. . d ás
entendumento es o m s .
ºbl B) Porque es la achv1da m
t entre las cognosca es.
. ,
cel
las cosas más ex en es
1 . º6 o la intelección conbnuan.
.
.
pensado en que a vis1 n
. . d
continua; un obJeto VISto o
'
f
que son necesarios a la fehc1da '
C) Va acompaítada de placeres puros)' 11r~es, o se confunde ron la amapola.
.
11~ 1 mismo que e tngo n
.
sin confundirse con e """ o
. .
lor ue el sabio puede e1crcer su
D) Es la forma de vida m~ sufi~aente,E¡)
la única actividad que bus. , • luso en cl aislanucnto.
d
contemplac1on me
.
run· gun' resultado fuera e 1a
• ·sma pues no t.Jene
.
,
camos y amamos -eor s1 m~
'
d h
lgo divino en el hombre y sena
. , S61o es posible cuan o ay a
contemplaCJon.
. .da y escoger la de otro.
absurdo no escoger la propia v1
1 ma Y abarca los modos de ser
"d
de
la
Ética
es
una
caractero
El conteru o

is

ºº·

166

del hombre, las diferentes formas de las almas y las virtudes y vicios con los
que estas almas las conocemos.
El término de "Ética" deriva de ''ethos", que significa costumbre o carácter. Cicerón llamaba a la moral Filosofía de las costumbres.
Hay virtudes éticas que se refieren a la vida práctica y que llevan a la
conclusión de un fin. Hay virtudes dianoéticas, que son propiamente intelectuales,
Las virtudes 'ticas hacen referencia a la realización de la vida en el Estado,
el reino de la justicia, el de la amistad, el valor, etc. y tienen su origen en la
costumbre y en los hábitos.
Las virtudes dianoéticas son como los principios de la Ética o las virtudes
de la inteligencia y la razón y se llaman sabiduría y prudencia.
La t.tica se ha identificado con la moral y es la ciencia que se ocupa de
los objetos morales1 constituyendo la Filosofía moral.
Una Historia de la Ética filosófica coincide con la Historia de la Filosofía.
Señalemos algunos hechos en la Historia de la 2.tica.
A) La Ética se considera como una ciencia de los bienes, o una jerarquía
de bienes concretos a los que aspira el hombre y por los que se mide la moralidad de sus actos. Los creadores fueron Sócrates, Platón y Aristóteles.
B) Buscar la tranquilidad del alma, como una actitud práctica ante la
vida. Tales fueron los estoicos, como Séneca; los cínicos, como Diógenes, en
el desprecio de las convenciones humanas; en los epicúreos, cuyo fundador
fue Epicuro, o el equilibrio racional entre las pasiones y su satisfacción.
C) Con el auge del neoplatonismo y del cristianismo se modificaron esas
ideas. Plotino edifica la f.tica con la teoría platónica de las ideas, pero mezclada con ideas aristotélicas, estoicas etc. Los cristianos mezclaron lo ético
con lo religioso y crearon una Ética heterónoma fundamentando en Dios los
principios de la moral
D) En el Renacimiento hay un nuevo estoicismo en Descartes y Espinosa.
O bien en una t.tica fundada en el egoismo, como Tomás Hobbes, o en el
llamado realismo político inspirado en Maquiavelo.
E) La Ética de Manuel Kant se fundamenta en la buena voluntad, en la
conciencia moral o en el deber ser. Kant rechaza toda Í.tica de bienes y' su
Ética formal es autónoma y pura.
F) Federico Nietzsche en el siglo XIX hace una inversión completa en la
labia de los valores morales, con su idea del superhombre y la moral de los
señores y de los esclavos .
G) Reacción de Francisco Brentano contra el formalismo Kantiano; es una
Ética material, no dependiente de un sistema de bienes. Es una Filosofía de
los valores, aunque en realidad logró mayor desarrollo con Max Scheler y
icolás Hartman.

167

�La relación del ser con el valor no ha sido bien establecida. La teoría de
los valores niega la Metafísica y la trascendencia; es un reino de estimaciones de las co as, hallando en ellas diferentes valores.
La dificultad de la Teoría de los valores, para desembocar en la Metafísica lo intentó Nicolás Hartmann en su i?.tica, donde se produce un intento
de sistematizar la moral de los valores. Pero se YiO obligado a entrar de nuevo
en los prohlemas del conocimiento y en la ontología.

Un~ . ociología, de la Ética la en ontra.mos en la concepción dd Estado
mater~a~ta de To~ás Hobbes. De su maestro Francis Bacon aprendió el
conOCJ.llltcnto de la ciencia positiva, aplicada a la Filosofía. Hobbes se p
.
· d' •
reocu
Pa ,elcl h omb,re m
nrtdual y social y sus temas son de Psicología, ele Antropologia, de Política, de Ciencia y del E tado y de la sociedad humana, u ética
está ba ada en sus ideas del hombre.
b End su,_libro .Leviatán
, . se encuentra u Teoría del Estado, tomando e¡ nomre e
besba
. btbltca, de la que se habla en el Libro de Job , q ue es un
monstruo manno que devora ~odo lo que e tá a su alcance: " faldigan los
que aborrecen el dta en que nacieron que están prontos a provocar a Leviatán' .

=

1

Teoría del Conocimiento Etico
En toda Teoría del Conocimiento ético establecemos una actitud crítica
preguntándonos cuál es el origen de este conocimiento, con el fin de poder
pensar en qué consiste la estructura moral del individuo y de la sociedad.
¿Procede la moral desde fuera del hombre o desde la Sociología? ¿Procede
la propia constitución, en relación con la Antropología y la Psicología?
En el primer caso convendría hacer un estudio de la ociología de la Moral. El hombre adopta un sistema o una actitud ética ante la vida, por una
filosofía moral elaborada en el ambiente, en la tradición histórica y dentro
del signo cultural donde vive. Es lo que se llama el "Principio pre-filosófico
de la morar'. Heidegger asegw·a que una tragedia de ófocles, que forma
parte de la tradición cultural de la humanidad, dice más sobre la esencia
de la !.tica, que un libro sobre la misma.
En el materialismo histórico de arios Marx se cstrurtura una ontología
y una ética dentro de la sociología; es en la aplicación de la justicia social
uonde se dan las e.xigcncias de la Ética.
En Marx y en Engels es el espíritu, como en Hegel, el que determina la
Historia; toda la vida espiritual es una superestructura de la estructura fun.
&lt;lamenta! representada por las relaciones económica de producción. o es
la conciencia la que determina el r, sino el ser el que determina la conciencia pero un ser situado ocialmcnte dentro de la economía.
El marxismo ha ampliado el materialismo a toda la concepción del universo pero la conservación de la dialé ·tica, le ha obligado a rechazar el
'
.
materialismo mecanicista de la ciencia natural, para llegar a una conccpc16n
donde la mat ria recibe las dct rminaciones dcl e:;píritu. A la materia se le
atribuye cierta trascendencia, por la que podría alcanzar conciencia de sí
misma, ya en sus formas más fina y puras, que forma el materiali roo antiguo,
0 bien en sus interiorizaciones, que es el moni mo naturalista o materialismo
dialéctico. El materialismo de Qlmte concibe lo superior por lo inferior. Aqui
está basada la Teoria de los valores del mat riali mo y que es la idea de Luis

Hobbes b~ca en Filo ofía la cau a o las causas d los efecto , pero descaita
las ~~sas finales de orden teológico, explicando los fenómenos de un modo
mecamco: por medio d~ movimientos; es una especie d fuerza que mueve y
de materia que es movida. Fuerza y materia on los &lt;los factores que mueven
todas la cosas; es como la materia y la energía de la Física.

. Los procesos psíqu~cos, o ~entales tienen ·u fundamento en el cuerpo físico Y el alma no es mmatcnal; forma parte de la substancia misma del cerebro r el alma son energías fisiológicas.
Las id~s de Hohbcs son materialistas, negando que la voluntad del hombre sea libre Y menos para elegir su moral: está encadenado al medio y a
las voluntades de otros homb'.~:· Su detenninismo de la naturaleza hace que
e! hombre actu~ ,Pº~ la_ ~rec1s1on de stt circunstancia sin que sea posible su
libertad. La accion mdi\Jdual se diluye en el poder de las instituciones del
Estado, que anulan toda acción individual libre. La moral está establecida
J?Or las intuiciones del Estado y el hombre sólo es una pieza dentro del con.
Junto, que es movido por varias voluntades y el hombre es una parte dentro
del todo.
1

Teoría del Estado o Leviatán, como fundamento
de la Ética Individual y Social
H~bbes dice gue todos los hombr
on iguales y tocios aspiran a lo mismo:
el d.in~o, el amor, el triunfo y la vanidad. i no consiguen sus aspiraciones
sobreviene Ja e~1emistad y el _odio· unos desconfían de otros y para e\itar la
carrera &lt;le la uda que él qmere también ganar, e pre,·ienc contra los otros
atacándoles; el hom~r que lleva primero la iniciativa es el que gana; todos
los hombres desconf1an entre sí. y procuran destruirse.
Hobbes ~ene un concepto pesimista del hombre; no cree que sea capaz de
buenas acciones y por eso la moral sólo puede fundarse en el triunfo de los
más fuerte sobre los débiles; es la moral del asesino del rufián o del roen-

Büchner en su libro Fuerza y materia.

169
168

�tiroso, que mata y miente, si es necesario, para triunfar. Estas ideas eo política las han aplicado muchos Estados en el pasado o en el presente.
El hombre es para el hombre un lobo, como decían los antiguos romanos
al que quiere dc,·orar, si es que se deja. Por eso hay que crear hombres
fuertes, que en vez de ser devorados, devoran a los otros.
Nunca espere el hombre concesiones de buena voluntad o de buen grado¡
lo que se llama buena voluntad son conveniencias políticas o econ6mkas. Y
en general, lo que se logra es siempre obra del ,·alor, de la lucha y de la conquista del más fuerte.
Hobbes es la idea más opuesta al cristianismo. El Leviatán fundamenta su
raz6n de ser en un espíritu demoníaco. Es la herencia del Derecho romano o
del derecho del robo por la razón de la fuerza o de la astucia.
Los hombres no tienen interés por el bien de sus semejantes, sino s6lo si
los pueden someter en un orden político y económico.
Los tres motores de la cliscordia entre los hombres son: A) La competencia, que provoca agresiones por la ganancia, y en un plano internacional, son
las declaraciones de guerra para monopolizar mercados, sólo se benefician
instituciones financieras, no los pueblos que s6lo aportan su sangre y sufrimientos. B) El segundo motor es la d confianza: unos hombres atacan ~
otros para alcanzar seguridad y dominio, lo mismo que sucede con los ~a1ses; que el otro esté sometido, para que no reclame us derechos que el triunfador ha conquistado es el fundamento de las guerras coloniales y de la conquista de territorios. Fue la política de Inglaterra y de otros países coloniales.
Pongamos un ejemplo:
Australia fue ocupada por los ingleses hace 250 años, y los indígenas australianos viven igual que cuando llegaron los ingleses¡ no les han enseñado
inglés, está prohibido el mestizaje y ni iquiera conoc~n el cristiauis_mo.
C) El tercero motor es la vanidad o la vanaalona, que enem1sta a los
pueblos y a los hombres, por rivalidades de prestigio .º de reput~ci6~. o ~as
rivalidades profesionales entre lo hombres del comercio y de la inteligencia.
El país fuerte no tolera que un put'blo débil se haga fuerte, porque entonces puede constituir un peligro de rebelión y de victo~ tal vez del débil.
Estas ideas de Hobbcs siguen actualmente en las relaciones de los pueblos,
como lo fueron en el tiempo de este Ii16sofo inglés.
La Ética de Hobbes tiene su fundamento en el triunfo o n la ganancia,
no
basa en el bienestar social, en el amor recíproco o en la caridad cristiana; es la idea más opuesta al Tratado de Leyes, de Francisco Suárez, donde se fundamenta el Derecho de Gentes.
La aturaleza define un estado de perpetua lucha entre los seres que la
pueblan; los peces grandes se comen a los peces chicos y los hombres fuertes
destruyen a los hombres débiles¡ es una guerra constante de todos contra

170

todos, Y no se tz:ata de una lucha aislada, sino de un estado o de un tiempo
en que se está s1empre o una disposición permanente, en que no hay seguridad Y no _puede haberla, si no se quiere caer en el pecado de debilidad para
el contrano o para el enemigo quien puede hacerse fuerte y combatir al que
lo esclaviza.
Siempre hay posibiljdad de conseguir alianzas con el enemigo para ganar
la batalla a otro enemigo más poderoso.
'
~I hombre tiene un poder o una fuerla de la que debe hacer uso y ciertas
pasiones Y deseos, que le llevan a buscar cosas materiales, tratando de arrebatárselas a los demás. Y como todos aben de esta actitud natural en el
hombre, desconfían unos de otros y su estado natural es el ataque.
Pero el hombre se da cuenta de que este estado de inseguridad es insostenible, prefiere vivir con pobreza y pide la paz aunque después vuelva a renovar la lucha o la guerra, porgue el estado de agresión es permanente en el
hombre.
Las ~iserias de la guerra obliaan a los pueblos a pedir la paz, para reconstruir lo que antes ha destruido. El vencedor ayuda al vencido en su
economía, para después sacar ganancias de su pobreza y de su debilidad no
permitiendo que sea fuerte nunca.
. Hobbcs distingue entre el Derecho considerado como libertad y la Ley conSl~erada_ como obligación, es decir, que el Estado da derecho a ser libre y al
mismo tiempo .escla".iza al individuo con las obligaciones de la ley.
El hombre tiene libertad para harer cuanto quiera o pueda y en el Derecho, que es la libertad, caben tres actitudes importantes: A) Ejercer el derecho. B) Renunciar al derecho. C) Transferir el derecho.
Se ejerce el derecho cuando hay dominio y fuer¿a y es la actitud natural
del fuerte. Se renuncia al Derecho, por debilidad frente al fuerte. Se transfiere el Derecho, como una alianza o delegación del débil con el fuerte.
Cuando la transferencia del Derecho es reciproca, se llama Pacto, Contrato
o Convenio, lo que llaman los Ingleses "covenant".
~l Covenan~ son los acuerdos establecidos entre el 'Common-wellh" y las
anttguas colonias, que en gran parte son hoy países independientes.
Hobbes opone frente a las ideas de espiritualidad y libertad, el mecanismo
naturalista y la afirmación del poder omnímodo del Estado.
Esta doctrina de Hobbes tuvo gran influencia en el iglo VIU, especialmente en el libro El Patriarca, de Roberto Filmer, donde se trata de salvar
el absolutismo monárquico de lo Estuardos, con la teoría del derecho divino
de los reyes.
Esta idea se fundamenta en que ningún hombre ha nacido libremente, ya
que está sometido a diversas autoridades, y cuando es niño, a la autoridad
paterna.

17 l

�Por eso considera legítimo y deseable el gobierno patriarcal o paternal de

"~bula rasa"~ _donde nada se ha escrito, cuando nacemos. Por la experiencia que adqummos a lo largo de la existencia vamos tomando conciencia o
como objetos de pensamiento.

los reyes de Inglaterra.
.
Otra obra que se opone a la teoría de Hobbes es la de Locke qlllen en su
Ensayo sobre el Gobierno Civil escrito en 1690, fue fundamento. ,de ~a ~;voJución republicana de Inglaterra con Oli\'crio Cromwell y tamb1en SITVlO de
inspiraci6n a la declaración de los derechos del hombre y del ciudadano de la

_ Pero la experiencia puede ser externa e interna. La primera adqui~re las
ideas por una mera seru.ación interna, y la segunda, por reflexión del espíritu
o una reflexión que exige siempre una atención exterior.

revolución francesa.
Pero Locke a su vez se inspiró en el jesuita español Francisco Suá.rcz, cuyo

Locke asegura que las ideas son iguales y se dividen en ideas de rr,/le-.:ión
que es la percepción íntima de la memoria, de la voluntad, etc.

libro Tralado de Leyes, fue escrito en 1612.
.
El libro de Hobbes Elementos de la Ley es la primera forma ele su sistema
filosófico y político y es el antecedente de su obra poster~or, llam~d_a Leviatán. En Inglaterra tiene polémicas con teólogos. con sabios y polít1~os, q~c
le acusaban de ateísmo y de herejía religiosa, al sostener que la Iglesia debta
ser dirigida por la autoridad de )os reyes. Esta idea de. Hobbes fue únpl~tada
antes por cl rey Enrique VIII de Inglaterra, consutuyendo la Iglesia an-

Y en ideas compuestas, originadas por la actividad del espíritu en una
combinación de las ideas simples.

glicana.
.
Hobbes pretende una construcción racional de la socredad, •~on el . p~der
absoluto del rey y asegurando que ninguna revolución es legitima ru tiene
razón de ser, puesto que los reyes reciben el poder de Dios y no cabe por
tanto una revolución contra Dios.
Textualmente dice Hobbes: "El misterio del poder real no debe ser objeto
de debate, pues sería quitar validez a los principios de la venera~6n ~ti.ca
y religiosa de los pueblos por sus reyes, a quienes admiran como si estuviesen
sentados en el trono de Dios".
_
Es un absolutismo de derecho di.vino, opuesto a las teorías de Frauosco
Suárez O de Locke, quienes afirmaban que el poder de los reyes derivaba de
los pueblos soberanos.
Hobbes prefiere un rey con un consejo secreto de hombres esco~dos, po~que asegura que la estupidez de las masas y la elocuencia de los pillos, facilitan la subversión de los Estados.
La Etica se fundamenta en el Estado y no en la libre determinación de

los hombres.

Origen del Conocimiento Moral en d EmJ,irismo de Locke

Las ideas compuestas las clasifica en combinaciones de ideas simples en
una idea compuesta única. Y en combinacio11es representativas de ideas clistintas unidas.

A las primeras pertenecen las ideas de
de relaciones.

ubstancias. A las segundas las ideas

Las relaciones son la identidad y la diversidad, la coexistencia y la existencia real y actual.
La existencia real y actual es el fundamento real de lo existente, que puede
ser intuitivo, como e.l que se posee de sí mismo. Y demostrativo. como el
que se refiere a la existencia de Dios o al conocimiento sensible. Este último
lo conocemos por la simple sensación, formando el conjunto de la mayor
parte de lo que sabemos, incluyendo todo el conocimiento de la vida práctica.
Locke considera verdadero un conocimiento cuando las relaciones son justas, aunque no se correspondan con seres reales. O bien es verdadero un conocimiento cuando además de la justeza de la relación formal, tiene una correspondencia real.

A estos dos tipos de conocimiento, corresponden los diversos tipos de ciencias: las Matemáticas se corresponden al primer caso. Se incluyen también
las ciencias morales }' jurídicas.
En el segundo caso, se incluyen las ciencias ell.-perimentales.

E[ criterio general de Lockc es que la sola razón especulativa no es suiiciente para alcanzar conocimientos verdaderos. En cambio, la razón analítica, aplicada a las ideas que se obtienen por la experiencia, constitU)'C una
gal'antía en el proceso del conocimiento.

El origen del conocimiento moral se basa en la cx~eri~ncia in~vidual Y
colectiva. Fue hombre formado en el método de las c1cnc1as cxperm1en!ales
de la naturaleza y su libro Ensayo sobre el entendimiento humano sento los

La füica de Locke es determinista, no aceptando la libertad del hombre,
aunque puede inclinarse en un sentido o en otro, es decir, admite la elección
de las decisiones. La moral es diferente de la religión.

fundamentos de una teoría del conocimiento.
Se muestra enemigo del innatismo de las ideas.

Consiste en la adecuación de una norma, que puede ser d Dios, del Estado
o de la sociedad.

172

ucstra alma es como wm

171

�La Moral como Selección del Fuerte
Frente al Débil en Darwin
Darwin consideraba unas diferencias entre los seres vivos y los medios para

existir y que sobrevivían los más aptos. Y eran más aptos los que se adaptaban mejor al medio. De ellos surgían las nuevas especies evolucionadas en
jerarquías de funciones progresivas. Estas ideas tuvieron aplicación a la interpretación de la Historia, a la Moral o a la Sociología.

La Teorla Evolucionista de H. Spe11cer
Estuvo influido por Darwin sobre la evolución de las especies. El ser humano adquiere la mayor perfección posible en sus reacciones frente al medio
hasta llegar a una adecuación justa entre cl hombre y su circunstancia, que
Spencer considera como la verdadera cualidad moral. Nunca se logra, sin
embargo, la perfección absoluta, porque entonces la conciencia humana no
progresaría y el hombre se encuentra en un perpetuo esfuerzo por adaptarse
al medio. La moralidad es una aspiración de servir a la sociedad humana
y el individuo se justifica por este esfuerzo de perfeccionamiento de la sociedad.
La filosofía tiene por objeto cl conocimiento de la evolución en todos los
dominios de la realidad. Pero la realidad es una sucesión de fenómenos o
una evolución universal, que es manifestación de un Ser Incognoscible o
Fuerza Absoluta. Reconocer lo Absoluto y la limitación de la ciencia a lo
relativo, abre la posibilidad de una conciliación entre la religión y la ciencia.
La evolución es la ley universal de los fenómenos, como manifestación de
lo Incognoscible. Pero no sólo una ley de la Naturaleza, sino también del
espíritu, que es la parte interna de la misma realidad, cuya evolución consiste en adaptarse a lo externo.
Lo Incognoscible es el fondo último de la realidad universal. Por eso la
ciencia es un conocimiento parcial de la evolución y la filosofía que es un
conocimiento total y sintético de esta evolución, ha de ser positiva.
La ciencia y la Filosofía pretenden conocer la realidad no trascendente,
aunque sea una realidad sometida a una ley universal, que proporciona los
primeros principios de todo saber científico.
Es la ley de la evolución como "integración de la materia y disipación
concomitante del movimiento, donde la materia pasa de un estado de homogeneidad indeterminado e incoherente a otro estado de heterogeneidad
determinada y coherente". La evolución es la conservación de la materia y de
la energía y por esta conservación puede el espíritu entrar en el dominio de la
ciencia y ser regido por la evolución.

La influencia de Darwin e manifiesta en l
.
.
apareciendo formas vivas cada ,
ás
a. supel'Vlvencra del más apto
es ley fundamental de la so . 1
m d complejas y perfectas. La evolución
c10 og1a y e la éti
El h
adaptación progresiva al medi
bº
~ombre se muestra en
O am ientc con diferenciac·ó
ºda
d f
·
capao des para una mejor adecuac·, ' 1
.
1 n
e nnoones y
Tanto Darwin como Spencer
necesidades d~ la sociedad.
de Lamarck, donde se aplica el o .
d 1 mdos ~or la Filosofía Zoológica
medio. Una 1·irafa actual fu
tcngen e as especies por las variaciones del
e an s una cebra E t '1 ·
· ,
herbáceos y al vivir en terrenos arbolad
f . s. a u lJina vw1a en terrenos
vertirse en jirafa. Fue el problema d los, ue es~ando el cuello hasta conLos animales tienen necesidad de
:~ptat1on al _medio ambiente.
cia las modificaciones de sus ,
pp crones sucesivas y en consecuenorganos. ero estas modif
.
por la costumbre y transmitid
.
icaoones son fijadas
•
as por 11erenc1a constituye d
da •,
especies. cuyas anormalidades pueden se 1 '
. .
n o gra c1on de
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malidad.
r as COll lCJOnes de la futura nor-

'«:

esta~= ~~s.
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FJ evolucionismo de las espeo·es bº ene como co el · '
su moralidad se fue haciendo en la l ch
_n USion en el hombre que
de los mejores.
u a por la vtda y en la selección natural

El lntelectualismo en el Conocimiento

El racionalismo y el empirismo son dos f
primero fundamenta el conocimi
ormas de entender la realidad. El
ento en el puro pensamient
1
]
0
en a experiencia de la realidad E
bº
.
Y e segundo
fuentes de conocimiento intervie~en: calam
el mtelectualismo ambas
o filosófica. El racionalismo cons"cl n
e a raoón de la verdad cientifica
cios, forman el apriori de la
16 eraEque los _conce~tos elementos de los juiraz n. n cambio el mtel tu lism d .
conceptos de la e,,.-pericncia L
. . que ' conoce elec boª
o enva los
• a cone1enc1a
d e la experiencia. También el em . .
.
ra sus conceptos
.
pmsmo invoca la exper·
·
f erenoa del racionalismo d
l
.
.
ienc1a, pero con la die que a e&gt;..-pencncia saca
· ·
real y nada hay en el pensa .
Sus conocumentos de lo
miento que fuera de est
. .
mental de la realidad.
e conoc1m1ento experi-

;°bopar~

ª

EI intelectualismo asegura que además d 1
. .
los conceptos aunque entre 1
"d
e conoclllllcnto sensible se dan
'
os sentt os y el concepto . ta
.
conexión. La experiencia y el
.
e..'OS
una inseparable
.
pensamiento son las dos fuentes del sabe
. El fundador del mtclectualismo fue Aristóteles H
,
. r.
c10nalismo y del empirismo Col
1
d
. a~e una smtesis del radel empirismo· las ideas
denoctra ed mlun o de las ideas platónicas dentro
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o e as cosas La ev ·
·
.
en la base de todo
· ·
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conocumento }' en Jas uná en
nsibl
general de la cosa. y se logra por mecti d g efs se
es se baila la esencia
o e una anlltad de la razón, llamada

están

175
174

�el entendimiento real o agente. Obra como la luz, en palabras de Aristóteles
haciendo claras las imágenes sensibles, alumbrando la esencia general que
todas las cosas tienen. La idea de la cosa es recibida por el entendimiento
posible o pasivo, realizando la doble función del conocimien o.
El conocimiento de los principios proviene de nuestros sentidos, en el concepto de Aristóteles y lo continúa Santo Tomás de Aquino. Representan relaciones entre conceptos que se derivan de la experiencia.
Aristóteles nos dirá en el conocimiento ético que todo saber moral nos
viene de la experiencia y al saber la experiencia formamos una teoría moral.
Cuaudo llegarnos a este mundo somos como una "tábula rasa" donde nada
está escrito. Y la vamos elaborando basta el "ethos", que es la personalidad moral.
Su doctrina ética se halla contenida en sus tres libros: Ética a Nicómaco,
Ética a Eudemo y Gran Ética. Y sus temas fundamentales son los siguientes. Los actos humanos son libres y deliberados, perfecta o iroperfectamenle
realizados. Estos mismos actos están ordenados por las leyes de las costumbres.
La palabra "ethos" es el origen de la Ética: Significa carácter o personalidad moral. La palabra moral deriva de "Mas-Morís", en el sentido que le
daba Cicerón.
El Ethos es carácter o modo de ser adquirido, segunda naturaleza moral,
que adquirimos por la e::-.-periencia y elaboramos por medio de la razón; en
todo carácter o modo de ser adquirido,
siempre i.mplkita una moral.
El Ethos es la estructura unitaria y concreta que vamos formando a lo
largo de la experiencia y es la expresión roncreta de los hábitos de una persona. El hábito significa haberse adquirido o apropiado algo; el haber significa habérselas de algún modo o de otro consigo mismos o con otros en una
relación o disposición que puede ser buena o mala. Pero con esta diferencia:
la salud es una buena disposición para el cuerpo y la enfeonedad es una mala
disposición. Igual sucede con la moral: la vida que realiza el bien el bien se
apropia, y la vida que realiza el mal, el mal recibe.
El hábito moral es en orden al acto. Los hábitos se engendran por repetición de actos. De aquí la enorme importancia psicológica y moral de los
actos. Ellos determinan nuestra vida. constriñen nuestra libertad y nos inclinan
a veces de modo inex-orable. La costumbrt es en cierto modo Naturaleza. 'i
los hábitos mentales constituyen la educación moral e intelectual.
Existen tres conceptos en el desarroJlo de la vida moral; los actos, los hábitos y la personalidad moral. Los hábitos se engendran por repetición de

"'ª

actos y los hábitos engendran el modo ético de ser.
Los actos, los hábitos y el carácter forman el objeto material de la Ética.
Los actos del hombre han de ser libres y deliberados para que se cié la

vida moral. Donde no existe la libertad no puede darse ni el premio ni la

sanci6n.
Pero ha~ actos provocados por causas naturales, ajenas a la ttica: el hom?re _es _movido por representaciones sensibles, tales como el miedo O la defensa
mstmttva contra pe]iO't'OS
posibles o nnagmar1os.
·
· ·
--o·
Y s1· esos actos se producen
~s ~rque hay una falta de aquietamiento de la razón o la faJta de armo~
mtenorJ co~o le llama la ttica Cristiana. Son los movimientos desordenados
o las tentaciones.
El hombre asistido de la gracia divina, por una vigilancia d 51'
·
convertida en ha'b'1to, previene un movimiento desordenado antes
e
m1SD1o,
de
q
aparezca.
ue

~gura Aristóteles que hay actos encaminados a un fin y hay una conse~eton ~e ~~ fin. El primero se llama amor o desear lo que no se tiene: es el
lIUSm~ ~gnif1cado que daba Plat6n en el Banquete al amor. El segundo es
la frutet6n, o recrearse en lo ~uerido o conseguido.
En «:5tos actos se produce una elección de medios y un conseJ·o cuando nos
encamm. amos a ese fm, Y cuando lo conseguimos surge en nosotros
' una complacencia o una delectación.
Si~~re hay actos de entendimiento y actos de voluntad. Los actos de entendirruento son cuando la inteligencia elige lo mejor o Jo más conveniente
El acto de voluntad es válido si se procede reflexiva y discursivamente. Pre~
tendemos
la esencia
., descubrir
.
, del acto unitarío de la voluntad y con esta
pret~on, avengua~os que es querer. Querer significa apetecer y amar, 0
delei~ en lo quendo. Son los medios y la consecución de los fines. La
esencxa de la voluntad es la fruición.
Hay que delimitar lo que son o no son faltas morales. Haciendo esto O lo
otro, lleg~~~ a ser esto o lo otro. Si amamos, nos hacemos amantes; si
hacemos Justicia, nos hacemos justos. Si odiamos, nos hacemos odiosos.

A través de estos actos se decanta en nosotros algo que permanece. Lo que
llega a tener el hombre por apropiación es su más profunda realidad moral.
Los actos y los hábitos transforman Ja vida del hombre en su totalidad.

¿ Cómo alcanzar la vida moral en su verdadero significado?
. Por los actos discursivos e intuitivos. Los actos discursivos hacen refercncta ~e tocias Y_ de cada una de nuestras acciones morales, del fin último o
senbdo de la vida; es el tema de la moral o de la religión. Los actos intuitivos
nos descubren la unidad de la vida.
Los actos in~itivos son privilegiados por la profundidad que con ellos se
alcanza. Son el mstante, la repetición y el siempre. Son estados que se alcanzan a la hora de la muerte.
E] Ethos se alcanza con la muerte. Empezamos a ser lo que definitivamente

177
176

m2

�hemos querido ser. Pero nuestro tiempo es

limitado. Cada hombre tiene, sin

embargo, su tie~po de plerul·t~~·a el hombre maduro, para el ancjano
Hay oportunidad para e mno, pru
•
1 ·con las diCercntes significaciones que las distintas edades tienen: : runo as~~ª
a ser hombre, el hombre maduro quiere completar su obra y deJar u~ es a
de su paso y el anciano vive en general de recuerdos, recoge la herencia moral
de lo que ha vivido.
ropiaci6n El dePor eso el bien es operado o posefdo. La moral es una ~p
·1
.
bl d 1
. el bien en el concepto de Anst6teles. Es o que
ber es 10Separa e e ser y
todos los hombres apetecen.
l la moral es
La realidad total del hombre en cuanto tal hombre es mora y
. d 1
tos humanos y de su libertad.
propi_a , el os a~al d
lases de bienes: los que se buscan por causa de otros
Anstote es sen a os c
.
l s ue se buscan por causa de s{ mismos.
. .
l
y o q .
, '6 tanto de virtudes como de vmos; a
La moral entera es una aprop1act n,
l
.
la estructura mora es siempre
felicidacl está siempre puesta en nosotros y
f~licitante. El hombre proyecta su propia felicidad.
..
1 busca de la felicidad: A) La fehc1dad como
Se producen dos errores en a
d stino· B) Como estado puramente
fortuna e&gt;.'1.crior, como suerte o como e
·
subjetivo.
· tervienen
1
La felicidad es sólo apropiación de bien~ morales, e~ os que in
los objetos de la moral )' el sujeto que los vive o expenmenta.
Ex·1ste un camino o vía para alcanzar la felicidad. La vida entera esl cob~o
1 · ámºd se ponen os ie. ámide de medios y fines: en la base de a Plf 1 e
una ~: se buscan par causas de otros, y en el vértice, los bienes que se. busnes qd , . mos. en el vértice, está la \'ista y el no\lS como supremo bien y
can e si ID1S
,
•
ha en por causa de otros
ahí radica la felicidad verdadera.
~tenes que se c
sirven para acrecentar el bien de s1 mlSlilo.
.
Pero la felicidad es distinta de la beatitud, t?mada esta última en el sentido
. .
orno tal trasciende la obra cxcluSivamente moral.
rel1g1oso y c
,

1:0s

Teorla del Conocimiento Religioso y Moral
L 'ttica es ciencia de la moral y la Teología es ciencia d_e la realida~.. ~
a li . ,
.,;~te una moral pero no en toda moral cXIstc una reltgton,
toda re gion e.,,_._,
'
•
l ci6
e coal y la religión positiva existe re a n Y que 5
Pero entre la mora I natw:
. d
I' .
La
rresponde con sus diferentes actitudes: actitud ética y actitu re_ lf~:sa. 1
.
ede Ii.rrutarse al comportamíento moral del hombre, sin uscar e
prunera pud .
1· .
la segunda representa un comportamiento moral
una trascen enoa re 1g1osa, Y
con miras a una justificación divina de los actos humanos.

De otra parte, religión y moral difieren en cuanto a su contenido. La moral
es sólo un comportamiento del individuo consigo mismo y con la sociedad.
Y la religíón por sus misterios y dogmas, cultos y ritos, gracia, sacrificio y
purificaciones, etc. está situada más allá de la moral.
La actitud ética diiiere de otras actitudes fundamentales, tales como la
actitud estética, la actitud científica, la actitud política o la actitud económica. La actitud de Sócrates ante la muerte fue una actitud ética, como lo
fueron ou·as actitudes semejantes de hombres en el pasado histórico o en
el presente.
La actitud de Jesús en el Monte de los Olivos o a lo largo de la Pasión
fue una actitud exclusivamente religiosa.
En Aristóteles hay una actitud ética frente a otras formas posibles de la
vida, como una actitud teorética &amp;ente al conocimiento. El estojcismo es una
actitud ética. Kicrkegaard es el primer filósofo que ha puesto frente a frente
una actitud ética con una actitud estética o una actitud religiosa.
Los teólogos aseguran que la Ética separada de 1a religión es insuficiente.
Una moral separada y laica, en opinión de Maritain, es moral insuficiente.
Precisemos la e..xpresión de actitud ética y actitud religiosa. Una actitud
ética es el esfueno del hombre por ser justo o por implantar la justicia. Una
actitud religiosa es la entrega reverente, confiada y amorosa, a 1a gracia de
Dios.
La Ética está montada en la suficiencia de practicar la verdad y de cumplir el deber, dentro de la libertad. La Religión se sustenta en el sentimiento
menesteroso del hombre, en la finitud o en la temporalidad de la vida, aceptando una realidad suprema o una infinjtud .
El hombre tiene conocimiento de lo religioso por w1 movimiento de descenso de Dios hacia el alma humana, morando en ella y santificándola es
la llamada asunción y deificación. El esfueno ético se abre a la religiosidad
y la actitud religiosa fructifica en moral, i?s decir, en buenas obras. Por sus
obras les conoceréis, dice cl Evangelio.
La actitud religiosa está separada de la moral, como en las religiones primitivas, en que el hombre comete crueldades en nombre de la religión y esa
actitud es contraria de la moral.
Existe una actitud eticista, que no admite nada superior a ella, porque
parte de que el hombre se ba ta a sí mismo. Se ju tifica con dos afirmaciones: A) lo religioso está subordinado a la moral ; B) la moral rechaza la
actitud religiosa.
La moral está separada de la religión, cuando esta última acepta los sacrificios humanos o los actos deshonestos; las fornicaciones, las prostituciones o diferentes orgías religiosas. O bien cuando se dan exaltaciones obscuras y panteístas de la vida y de su multiplicación.
179

178

�O cuando se buscan éxtasis vital
no espirituaJ . Estas defonnacion
ligiosas de la moral pértenecen a la Historia de la religion y no a la
historia de la ttica.
En la ttica Kantiana es la moral un postulado d la Razón Práctica.
Dios ni el alma ru el cosmos racional son comprensíbl con exigencia científica ~ro hemos de obrar moralmente como si lea conociéramos.
La 1 y moral es autónoma cuando tiene en sí mi ma su fundamr.nto y la
rai6n propia de su legalidad. Ha sido la idea de Kant • que han admitido
otros filósofos como Cohen, atorp, Rouvicr. La autonomía de la ley moral
la determina la autonomía de la voluntad y es lo que hace posible el Imfí

perativo cattgórico.
En La fundam ntación dt una Mdaffsica de las costumb,n la autonomía
de la voluntad es la propiedad por la que la \'Oluntad ron tituye una l y
por í misma con independencia de cualquier propi dad de los obj tos del
querer. La misma volición abar
las máximas de nu tra lección como I y
unh--enal.
Si el acto moral es determinado por al o ajeno a la voluntad, como una
coacc1on
t ma no e concebido como moral.
Los partidario d la Heteronomía en la Moral e n que no hay posibilidad de moral efectiva in un fundam nto ajtno a la voluntad, bien sea en
la naturaleza, en el reino inteligible, en el reino d los valores absolutos,
en Dios.
Kant asegura que los principios de Hcteronomía bien sean empírico o
racionaJ , que pueden r ontológicos o teol6gicos, enmascaran el problema
d la libertad de la voluntad y de la libertad auténtica de los propios actos.
La moral trónoma. Son los que d rivan la moralidad de una voluntad
divina, e tando en oposición c-on lllll morales autónomas y heter6nomas.
Apriorismo moral material. Es la actitud intermedia de Max Scheler.
otorga autonomía d la personalidad en cuanto
tiene valores morales para
la realización del carác r moral, C\·itando el formalismo d todo imperativo,
que se funde en razones superiores a la propia persona o en personas que se
tom n como guías de alcanzar un mayor perfec-cionamiento moral.
El fundador del apriorismo es Ka11t. Es un intento d mediación ntre el
racionalismo de Leibnitz y Wolff y el
pirismo de Locke y Hume.
gura
que la materia del conocimiento procede de la experi ncia y la forma procede
del pensamiento. La materia es el mundo d las sensaciones, que se ofrecen
como un caos y el pensamiento crea el orden enlazando wios fenómenos con
otros y poniendo una rela ión de los contenidos de las sensaciones. Son las
formas de intuición y de pensami nto. Las fonnas de la intuición son el
pacio y el tiempo. La
cia que conoce introduce el orden en las nsacion , regulándolas en I pacio y el tiempo. Lo contenidos d la percepción

180

~ ayudan con las fonnas del pensamiento Eril
.
ción, por la forma intel t l d l
. . a.za dos contrmdos de Ja pcrcepua e a causahdad Jo
11
,
uno
la causa y el otro el / t
1
'
que ama cat ona; el
,
e ec o, en azándoJos causalm nte
Ast es como la conciencia qu conoce edifica el
.
.
de la experiencia. pero el conocimiento está d
m~ndo de sus obJetos, parte
tes deJ pensamiento Y por las f
J f ~tennmado por leyes inmanenormas y as unc1one a priori d la conciencia.
BIBUOORAPÍA

!ª~rada .B_ibl,a. Ed. Libr ros Mexic.anos Unido1 Mé .
ti,a a Nic6ma,o, t1iea ti E11d,
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1 ....,
"'1
odumbr,s. Ed. Id. Madrid.

a

)1

'ª

ESENCIA DEL CONOCIMIENTO ÉTJCO

La esencia del conocimi nto , ti,
Josofia. Los fi16sof ha dad
. co se corresponde con la esencia de la Fios
n
o dife t r puestas La
•
d
·
esencia de la moral
se ~pon e con Ja equid d o con la justicia, con el bien d • .
el bien de los otros con la felicidad
.
e s1 mwno con
0 con la petÍecc.t6n moral, con la virtud
181

�lid d con la temporalidad y la trascendencia,
1
o con el carácter de
persona
0 que termina
.
la alizaci6n de los bienes morales dentro de un tiemp
.
,
bien. en
rle
tin.
•,
de este bien moral en la trascendencia despues
o bien en a con uac1on

ª

ª'

·

de la muerte.
.,
la · tud O una can, cea afirmaba que la Filosofía es una aspiraoon a vrr . .
sen
•
J ñOCll'.IUento con.,
n la ,.-1cla moral· no basta conocer, smo que e co
e1usion e
·
tribuye a que el ser sea virtuoso.
. .
.
.d b
la Filosofía como una aspiración a la fchc1dacl y
Epicuro cons1 era a a
.
no es posible si el bien no se reahza.
.
.
.
b
h b' os de sacar del contemdo hist6nco de la
Dilthey asegura a que a i.am
al
encontraba la. esencia
filosofía sus valores esenciales, y entre estos v ores, se

c~:~:
;:
r::i:e:~:~;t:;~:7:::~:r!ieny es

del bien o del mal.
. .
Lo primero que habíamos de intentar es descubrir u~ obJetl:r:1

sistemas rep

,

todo~ aqu~os si~temas que
el primer
losoüa. Dichos
1
ftud del Filósofo ante la totalidad
sencial El segundo rasgo es a ac l
~~gl~s e objeto~, este rasgo es w1a actitud intelectual o una actitud de pensamiento.
esencial~ de la moralidad en todos los sistemas
B1.15car .tas coincidencias
sería la tarea del Fi16sofo.

NOTAS ESENCIALES DE TODA FILOSOFÍA y DE TODA ÉTICA

A) Orientación hacia la totalidad de \os objetos. B) Carácter racional de
este conocimiento.
É ·
H
esencial de la Filosofía y de la ttca. e~os
Hemos formado un concepto
1 . , l . tórica y en sus relac10consi.derad~, los distintohs sist;ma.~ ens~u
u;:~usnsnotas principales.
nes Los hlosofos nos an o rea o
.
, .
d l
.
el
dor de la Filosofía occidental o la actitud teonca e
S6crates_ es
~~a
la ,,ida humana sobre la reHexión y el saber.
esplritu gnego, edificando
e extiende al concepto total
Llega a su pleno desa.JT~l~o. ,end Platón}' ~des morales y al conocimiento
. . humana ding1en ose a as
.
.
de la conc1enc1a
'
di
del oeta del hombre de ciencia, se
científico. La actividad del esta sta,
p
'

¡:::

constituye en reflexión filosófica.
. .
. tü'co y a su obJ'cto:
.
di" •
dirige al conocuniento oen 1
En Anstótelcs es st mto. e .
.
al d 1 . l Filosofia primera o
L . ia umvers
e ser, a
Co11ocimienlo del ser. ª cienc 1 h
la realización de la felicidad.
metafísica. La Ética se levanta en e et os, en
, .
is
Para Sócrates y Platón la filosofía es una concepción del espmtu. Para Ar -

tótel.es es una concepción del Universo. Cicerón aseguraba que la Filosofía es
la maestra de la vida. En la virtud radica la moral.
Manuel Kant dice que la Filosofía es una reflexión universal del espiritu
sobre sí mismo o wia reflexión del hombre sobre su total conducta valorativa.
La intuición es la base del conocimiento Filos6fico en Bergson y en la fenomenología de Husserl y Scheler.
Distinguimos dos elementos esenciales en toda Filosofía o en toda ética:
A) Concepción del yo. B) Concepción del universo.
La ciencia en toda Filosofía es una autorreflexión del espíritu sobre su
conducta valorativa y práctica y una aspiración al conocimiento de las relaciones entre las cosas, unida a una concepción racional del universo.
E.xi.sten dos procedimientos: A) Inductivo. La Filosofía es un intento del
espíritu hwnano para llegar a una concepción del universo, valiéndose de
la autorref.lexi6n sobre sus funciones valorativas, teóricas y prácticas.
B) Deductivo. Situar la Filosofía dentro del conjunto de las funciones superiores del espíritu humano y señalando el puesto que ocupa e.n el sistema
total de la cultura.
Las funciones superiores del espíritu y de la cultura son el arte, la religión
y la moral. La Filosofla y la ciencia se fundamentan en la propia función del
espíritu humano, que es el pensamiento. Pero la ciencia y la Filosofía se distinguen por su objeto de conocimiento. La ciencia abarca parcelas de realidad
y la Filosofía se dirige a la totalidad de los objetos.
¿Qué relación e.'&lt;.iste entre la religión y el arte? En el fondo tratan de resolver el mismo enigma: dar una interpretación de la realidad y fundamentar
una concepción del universo.
Ahora bien, la Filosofía surge del conocimiento racional y la religión de
la fe religiosa. La validez universal de la Filosofía radica en Jos alcances de la
razón y la validez universal de lo religioso depende de los factores subjetivos
o de vivencias. En el arte no depende la interpretación del pensamiento puro.
Nace de la vivencia y de la intuición.
Tomamos del libro II de Ciencia de la Lógica, de Hegel, donde analiza
una Teoría de la Esencia.
La Ética es la realización del esp1ritu objetivo, la verdad del espíritu subjetivo y del objetivo, cuyas manilestacioncs se dan en la familia, en la sociedad
y en el Estado. La moralidad está determinada por los motivos, que mueven
a las acciones. La Eticidad se fundamenta en la subjetividad. Y dentro del
hombre se desarrolla la idea moral, realizada en la familia, la sociedad y el
Estado.
El Estado es la forma completa del espíritu objetivo, es decir, la -.·erdad del
espíritu subjetivo y objetivo; en el Estado se desarrolla la forma suprema ele
la idea de la moralidad. Ningún estado desarrolla la idea del Estado, sino en

183
182

�el desarrollo de la Historia universal, que es un despliegue dialéctico de la
idea del Estado.
La esencia de la verdad es el ser. ¿No será la verdad una definición o
cognominaci6n del ser, que no agota al ser en su estructura total, puesto que
el ser no es sólo esencia, o al menos esencia determinable?
Para alcanzar la verdad, diremos que el ser es en sí y para sí, es lo irunedia•
to. Pero el conocimiento no se detiene en lo inmediato y sus determinaciones,
sino que busca un camino a través de lo inmediato, con la esperanza de que
más allá de este ser inmediato, hay algo, el ser mismo, una especie de fondo
del ser, que será la verdad del ser.
¿ Pero esta especie de fondo del ser, habría de delimitar al ser de forma
pura, absoluta o total, y nos encontraríamos con dos especies de verdades,
la verdad de lo inmediato, como definici6n, y la verdad, verdad o verdad

en sí misma, sin posible definición o limitación?
Hegel nos dice que el conocimiento de la verdad en sí misma es mediato,
pues no alcanza la esencia directamente, sino por medios provisionales, tratando de sobrepasar al ser o de penetrarle. Solamente interiorizándose a partir del ser inmediato, alcanzamos el saber de la esencia y este saber es mediato,
en alemán "Wessen", o la esencia, es el pasado de este verbo "ge.we-ssen",
0 pasado interporal, con el mismo sentido que el "to ti en_ einai':, de Arist6tel~.
Se suprime al ser para alcanzar la esencia de forma uunedia.ta, como ac~vidad cognoscitiva exterior al ser, sin nada de común con ~u natura~eza propia.
Pero la apariencia es ser y es esencia, sin ser el ser ru la esencia: la apariencia pr.áctica de los dos, sin ser estos dos.
¿ Es sólo con esta interiorización, partiendo del ser inmediato, como ~can•
zamos el saber de la esencia pura, total, sin adjetivaciones? ¿Pero es en virtud
de un misterioso saber, o de un modo lógico o filosófico, como podemos alcanzarlo?
Pero el ser mismo realiza igualmente este camino, interiorizándose, por ra•
zón de su naturaleza, transformándose en esencia; es más bien. un movimiento ontol6gico. ¿Pero es que el ser mismo goza de una inme~iatez onto•
, mea que intrínsecamente sin conocerse a sí mismo, por sola virtud de su
1Oo'
'
')
•
propio ser de sí mismo, pueda transfor1:°arse en esen_cia y siendo que e mJSmo, por: su propia naturaleza es esencia y no necesita, excep~o, por un movimiento gnoseológico, darse cuenta de su ser o de su esencia.
.
Aquí encontramos una contradicción no explicada, aunque sea tal vez n:usteriosamente implicada.
.
.
El Ser absoluto se nos aparece como siendo el ser y como siendo ese11ci.a.
El conocimiento no puede reducirse al ser ahí, con sus variedades Y tam~o
en el ser puro. Este ser puro supone la negación de toda finitu?,. una ~teriorizaci6n y un movimiento, por medio de los cuales, el ser ahí uunediato,

se encuentra purificado y transformado en el ser puro. El ser se transforma
en esencia o un ser, del cual todo lo preciso o definido se encuentra 'excluido:
una unidad simple, imprecisa, indeterminada, despojada de toda precisión,
~e una f~rma puramente exterior. Pero la esencia no existe en sí ni para sí,
smo en. virtud de que ella no es por la abstracción; ella es por otro o por Jo
que existe enfrente de ella. La esencia representa la indeterminación vacía
y muerte en sí.
La esencia es el ser en sí y para sí, el ser en sí absoluto, ya que es indiferente a lo que constituye la precisión del ser, estando liberada de todo otro,
ser de toda relaci6n que no sea ella misma.
La Esencia es en el todo lo que la cantidad era en la esfera del ser O indiferencia absoluta en relación con todo límite. La cantidad es esta diferencia
por ~eterminación _inmediata y su límite constituye una precisión que le es
extenor, transforman?ose en ~-to. El límite exterior le es conocido y existe
e~ tanto que ell~ existe por si misma. La esencia por el contrario; la precis10n, no es un siendo, la precisión es puesta por la esencia misma. La negaci6n de la esencia es la reflexión y las determinaciones son determinaciones
reflexivas, puestas por la es.encia misma y persistiendo incluso siendo suprimidas.
'

L~ ~cia ocupa, un lugar intermediario entre el ser y el concepto y su
movuru~nto se efectu_a d:I ser al concepto. La esencia es el ser en sí y para sí,
pero baJO la detemunaoón del ser en sí, pues su determinación consiste en
evadirse del ser y ser la primera negación del ser. Su movimiento consiste
en adoptar la negación de sí y darse en ser ahí y a definir lo que es ella
en sí: un ser para sí infinito. Dándose un ser ahí, igual a su ser en sí, deviene
en concepto. Concepto es lo absoluto, teniendo un ser ahí absoluto O ser
,
,
'
en s1 para s1 .
. La_ esen~ reílexio?a ~te todo sobre ella misma y después toma una apanenc1a e.'Ctenor, manifestandose finalmente. Obedece a tres determinaciones:

A) Esencia simple, siendo en sí, teniendo sus determinaciones en el interior de e.lla misma.
B) Esencia saliendo al ser ahí, a la existencia, a la apariencia exterior.
C) Esencia que es una con su apariencia fenomenal o realidad.
No vemos claro la diferencia entre la esencia y el ser en general. Podría
ser así: la esencia es lo indeterminado en el circulo de la esencia. Y el ser
es lo indeterminado en el circulo del ser. La esencia es lo que se enfrenta a
las determinaciones.
Esencia pura sería el conjunto de todas las realidades o esencias. La palabra "res" se toma en el sentido tradicional de la esencia o esencia arrancada
de la realidad. Esencia es también lo vacío de determinación o producto de

185
184

�la abslracci6n. ¿ Pero qué dif ren i.a hay entre la a tracción · esta liberación de determinacíon • ?
Las r lacioo
otre la e ncia y la cantidad sería la absoluta indifercnda
respecto del limite. El mundo f nom ~nico · lo únito para He el y lo
ncial
el tramo ideal de I fenoménico.
El paso de s r a la sencia. La ~ncia tiene como fu nte al ser. La esencia
no xi
en forma inm diata n sí y para í, sino como r ultado d e te
movimi oto. i la
ncia se considera como algo inm diato, presenta un
ser ahí d terminado, al que
opone otro. La esencia
un ser ahí esencial
al que · opon un ser in ·ncial.
La c:;cnda comporta la suprc: ión d ·1 ser como tal; lo que
apari 1cia.
la apari ncia e tá pul' ta
La
· nria l'S 1 flcx'ión en primer Ju
dcterminacion con5istcn n &lt;'l r, pu·
mismo. En segundo lu ar. habría qu

opone es

par la

ncia.
ar. La r fl xión se determina &gt;" sus
to c¡ue e. anll~ todo refl xión sobre sí
considerar estas dctcnninaciones de

la reíle.-..ión o sen ialidade .
En ter er lugar, la esencia en tanto qu refl ·ión d la d terminación
bre ella mi~ma, deviene I fundam nto y pasa a la xi tcncia fenomenal.

lo natural: recordemos que naturaleza tiene en la
olástica medieval ~1
mismo alcance o significado que el de esencia.
La ley natural
considera como distinta a la I y humana o artificial· dlamamos a la primera Derecho o Filosofía natural y a la
da, Derecho
p&lt;&gt;Sitivo; e ta última
circunscribe .al tiempo }' al espacio y ·tien un caráct r
hi t6rico mbiable. según las ircun tancia o la interpr taci6n de los juris-•
tas. El Derecho natural tá m' allá del liempo · del e!-pa io, con afán de
perennidad, aspirando a principios invn1 iablcs, trascendental, .

.Así l prillcipio d respeto a la vida o la ti:oría de lo jwto
S cita el ejemplo d Anti ona de S6focl , qu · pro ta ontra el tirano
im-ocan&lt;lo la ley no escritas superior •s a la ley
rita .
icmpr Heráclito y Pannénid constitu) n lo dos térmio d comprenión filosófica: lo que cambia o el r igual a í mismo. ¿ Acaso la unidad
la multiplicid el no e un rcconocimi nto de la , ariaci6n y un e tablccimi oto cate 6rico del ser WliversaJ como transfondo de toda t alidad? ¿ 10 son
lartin I Ieidcgger y E. Hw,s rl con I análisis de la ,-istcncia concreta y la
r ·ducci6n fcnom nológica, otras dos intcrpr ta ion rcn , das d1. la mi roa
realidad?

LA

RI'-'LIZACIÓ

La moralidad

DE 1.A

lORAl,IDA0

reafüa en lo difrr ·nt

~ onll'nidos d • la actividad huma-

na: n la familiai l e tado, la "ida conómi ·a, 1 r ·li •ión la ética prof · · nal.

La
nci ucl D r dio natural s lo jwto: la inju ti ia no es po ibl en
el reino d la naturale-ta o de lo absoluto. Deda et poeta Bécquer: podrá no
haber poetas pero siempr habrá poc ía.
Cono cmo cada realidad por comparación con otra r ·alidad o realidades, de la misma roan ra que Hr 7 Cl tabl • ·e I con cpto d, cantidad di •
creta y cantidad continua ) d que el d 1111'
un akan e dialécti o cntr •
·r y la nada.
La
n ·a d 1
rccho ~itivo o de normas prácü
a.horada por los
Junstas
la coacció11. 610 1 Dcr cho natural
justo, conc hielo d forma
ab luta; en el Der cho positi\'O f be Ja int rpr taci6n o I apli ción ubjctiva por una actitud p~icológica pero lo subj tivo o p icol i o no cmi tituy

el

El Estado como r a/izado, d u,ia teorla dtl dererfto
El D,:red10 \' la Moral van unida· en la rt"afü.ación d la justicia. 'o ha·
moral sin Derecho, ni Derecho sin loral. Pero el Dcr ho o la • toral, para
•r vcrdadcram nte ju tos, han de aspirar a 1· alizarsc en un ord n universal.
·¡ e moral o justo p ra tod , lo e tambi n n todo los casos particular .
La uma de las part

consútuye el todo y el todo incluye a todas las part .

Las piracion d 1 hombre han sido · it:mpre buscar un saber más alto
qu salx·r indhidual: un árbol no forma cl bosque, ni un hombre constituye
pecie humana.
El Dere ho toma su origen n lo subj úvo para ccndcr a la nonna o
\'oluntad objetiva: El Derecho obj tivo busca 1 realiza 'ón de la justicia,
con valor natural, no con valor humano y tomamos lo natural en el ntido
de lo cósmico o uni\ mi; todo lo que , ajeno a la voluntad del hombre, es

la

norma de Derecho.
Toda obj ción al D recho natural p dría cmitestarsc así: i •rto que u lro e nacimiento , id t e le indo! p itiva, pero la interpretación positiva t una ca ' tic: d 1 h ho .
ptibl d
r cambiados o variado
en ou-as oportunidad hi tóri
qu la porc.ión de \"erd d qu conocemos
no ría toda la ,. rda&lt;l pues ta verdad seria la suma de todas las vcrdnd ,

en I linea Ion itudinal de un tirmpo infinito.
otamos que en la ciencia del Dcr cho hay i t mas t óricos
instituciones jurídicas: 1 D ·re ho pu de ncen-ar una doctrina de finalidad o un

187

186

�sistema de reglas de conducta; en el hombre primitivo o en las IOCiedada
atruadaa, el derecho e1 la conquista o la vengama, como formas del Derecho IUbjetiw. El Derecho subjetiw e1 una conquilta civilmda, que si bien
toma au punto de partida en lo subjetivo como lo supruemible de lo lelllible, aspira a la reatizaci6a de la justicia, ~iendo i...
9'hM,larismol irra•.
-a-aonalea, como opuestm al lel'ellO disfrute de la verdad objetiva.

Justifie•ci6n /aist6riea
Son varios 101 sistemas filóe6fi001 que explican o jmtifican hist6riaunente
la .ley, con valores ablolutOI y relatiwa.
Partimo1 del Derecho natural en tres aspectos importantes: San Agustin,
Santo Tomás y Francüco Smrez.
Para San Agustin e1 el hombre un compuesto de cuerpo y alma y el pecádo
ea c:omubllancial con su naturaleza: sólo una renunciaci6n de este mundo
trae Ja aaperaci6n del pecado. 01 aitúa en d01 mundOI, el puro de lo divino y el impuro de lo humano.
El Derecho que l1amamoe positivo tiene su ru6n de aer en el Derecho
natural o divino, el único verdadero.
San Agustín contrapone la ''Ciudad de Dios" a la ciudad terrena; au teoña
politica ae encuentra en la Ciudad de Diol y es el primer intento de Filolof'aa
de la Hittoria que ae conoce; en esa ciudad divina ballamoa la humanidad
perfeccionada, hl&gt;re del pecado o del estado impeñecto de lo temponl.
O aceptando elll ciudad divina, podemnl aceptar UD ~mino ideal y
abloluto de comparación entre la realidad positiva y la general o te6rica.
El Derecho natural es para San Aguatin un radicalimlo teol6gico: el hombre no es redimido de aua pecados mientras está en la tierra. Por e10 dice
Fray Luis de León: ¡ Cuándo aerá que pueda libre de cata priai6n volar al
cielo!
Santo Tomú es perfeccioniata. El ~ es un pecador accaoriamente,
no ~lmente; au alma e1 en aenc:ia ru6o, que aapira a perfecc:iooane.
Esu! Derecho atA más humanizado, COllliderado en doa aapectos: A) Derecho natural primario o pura voluntad de Dios. B) Derecho natural .amdario, apresando la naturaleza del hombre, pecaminola y perfectible, adecuadol loa principic» naturales y poailivos.
Francilco uára, el fil6eofo español del iiglo XVI, que 1101 dio tu Derecho
de Gentes, fija un principio voluntarista; ea el principio de la autonomía
libre del hombre, a diferencia de lol 6ngeles que ya DO tienen voluntad propia.
Para &amp;wez, lo mismo que para Santo Tomú, loe 6ngeles IOD especies y
dependen exclusivamente de la voluntad divina. uúez mantiene un Dere-

cho natúral; c.i la voluntad libre del hombre, y el derecho poeitivo ae expre,,
• como nacido de este vohmtarilmo.
Loe tmricoa del Derecho natural tienen en cmlÚD 111 concepc:ión a n ~
lóp:a: IU creenc:ia en el origen divino del homl:re.
Pero otras teorial ,e dilputan la interpretaci6a del Derecho llenando OlrU
porciones de la realidad,
'
El eacepticiamo asegura que el Derecho no tiene fundamento intrimeco ni
exprail&gt;n de autoridad y fuera Arqueloa afirmaba que "el Derecho no exis,.
te por naturaleza, sino 16lo por la Ley". Manuel Kant, coincidente con David
Hume, nos dice: la oblervación de la realidad no puede fundar la necesidad
de ~Mfamiento de dol hec:bol, como C8Ula y efecto, y la ca•eJídad ClOIDO
neceudad de ese anudamiento, aeria un concepto innato del entendimiento
una categoría a priori de nuestro conocimiento por medio de la cual ~
DalDOI el material, empíricamente dado, de la comprobación lenlible.
. ~ Kant toda la realidad aería juicios ain~ticOI a priori, • que elb
ampliCalCll contradicción de aintéticoe y a priori, puesto que tcxW lu coau
antes de 11er ya estaban dadas en la razón pura y luego puestas en la realidad.

FUBNTBS

n6uCAa DB LA F11.osoFfA DI.L Duacuo

La Filolofia del Derecho como captadora de CleDCiu, en au cuo la julticia
o la teoria ~ lo justo, tiene relaciones estrechu con la Filalofia en general
y con la :&amp;tica en particular, estudiando loa principioa del aer del CODOtB' y
de la ttica.
t

Manuel Kant 1101 decla que si falta la juaticia, no vale la pena que loa
hombrea vivan en la tierra.
Para establecer un Derecho poaitivo justo, lo habnmlos de preceder de
una teoria fib66ca o establecimiento de un concepto de la justicia en general
Todo el proceeo de e1aboraci6n o de critica del Derecho natural• baba
de corresponder con la Füo.&gt;fla propiamente dicha. Y habremaa de ~
necaariamente tres puntol de partida: A) Una teoria del objeto de la justicia. B) Una fenomenolog1a de 1U1 formu de cmoc:imiento. C) La pollñÍ•
lidacl o la :impc.-bilidad de establecer la l'ilodia de Jo justo.
Pero el objeto que ahora peneguimm
la diJnenlm Mica del Derecho.
La mon.1 1e reama de moc1o penona1 y depende c1e Ju ideu de 1a ipoca
de la aituaci6n biatórica. Lol juicios de valor o el deber lel' no IOll demostrables,
lino mú bien comparables. El Derecho ea un ente por si mismo jmtificativo.
Pero todo Dencbo 111pone una proyecci6n del Ol'dm 6tico y forma parte
de la moral

m

º

189
188

�El Derecho no es una especulación ideal, sino un sistema que ha de encajar en infinidad de casos de la vida, en muchas ocasiones no previsibles,
y por la disparidad, irreductibles a tipicidades.
Se reconoce el carácter ético del Derecho, como una forma de determinación deJ obrar en las relaciones de varios su jetos entre sí.
La t.tica abarca dos ramas: la 1'.foral y el Derecho.
El obrar humano requiere por sí mismo justificación. Y esta justificación
por la razón y la libertad forma parte de la esencia misma del obrar humano. El Derecho es un modelo general de cómo la ttica necesariamente se
realiza.
Pero el Derecho natural e.xiste, porque el mismo ser humano lo requiere
por esencia y sin él sería imposible el Derecho positivo.
En eJ Derecho acontece en forma de dictado social, y en la moral se reconoce por la conciencia personal. La vida humana personal está sujeta a la
ley moral. El Derecho, siendo precepto social positivo, es a la vez imperativo ético.
El Derecho tiene una doble exigencia: A) Igualdad de libertades o de
.Justicia. B) Sacrificio de libertades, por la subordinación de los intereses personales al bien común.
La raíz del Derecho es la libertad y la coacción para hacer posible la eticidad y la seguridad en las relaciones de los hombres entre sí y con la sociedad.
La armonía de este conflicto tiene dificultades evidentes. Y el Derecho viene

siempre en apoyo de las debilidades éticas.
El esfuerzo armónico es el que se debe conseguir entre los varios elementos que constituyen el hombre y la sociedad: taJ es la persona, la sociedad,
la ética y cl derecho.
El establecer un orden jurídico requiere conocimiento de los principios del
orden moraL Un deTecho positivo más justo es una exigencia práctica, ya
que el reinado de la l!:tica en su mayor pureza no es realizable en la existencia social, sino solamente en un orden superior a las personas, en la trascendencia divina.
Las relaciones morales entre individuo y sociedad son el correlativo necesario de la existencia humana. Los individuos forman la sociedad y la sociedad será mejor cuanto mayor sea el cumplimiento de la moral entre los ~dividuos. El elemento subjetivo es siempre la realización personal y está sujeto
a la gran complejidad de causas y efectos, habrá factores biol6gicos y psíquicos, unos heredados con el nacimiento y otros adquiridos por la educación y

el trato social.
El Estado tiene relaciones con el Derecho o con las intuiciones que el Estado crea para el cumplimiento de Leyes personales, sociales, nacionales e

190

internacionales. Pero además el Emdo y el Derecho tienen relación con la
naturaleza y con los diversos contenidos de la cultura.
El Derecho guarda relación con la naturaleza de los hombres, con la economía guarda relación, de la creación o ta distribución de la riqueza, bien
sea con el materialismo histórico o con Ja economía liberal.
En la poütica o gobierno de los pueblos, el Derecho necesita una justificación natura] y positiva, bien St&gt;a en el orden de la libre iniciativa, en la
economía dirigida o en la justicia socialista.

EL DEREcno

Y

u. MoRAL

EN

T.

HoBaEs

Dice que sólo el Estado puede determinar lo justo o lo injusto y que el
Derecho empieza sólo con el Estado: ninguna especulación racional puede
ser contrapuesta por el individuo a la autoridad imperante. Esta doctrina
determina la justicia con la legalidad.
De esta teoría han partido distintas formas irracionales de Derecho, como
el nazismo, el fascismo o el comunismo, pretendiendo una su~rcivilización
técnica, sin mejorar las relaciones humanas o mejorarlas en perjuicio de la
libertad. La sociología está basada en autopismos o en determinismos autoritarios y no en la moral solidaria del hombre.
En el concepto del Estado contenido en Leviatán, se expresan estas palabras despreciativas de la naturaleza humana:
''Pues las leyes de la Naturaleza, como 1a justicia, la equidad, la modestia,
la piedad, o en una palabra, el principio de dar a los demás el mismo trato
que se desea recibir de ellos, son de por sí, sin que medie el terror de algún
poder que imponga su cumplimiento, reñidas con nue tra pasión natural, las
cuales nos arrastran a la parcialidad. la soberbia, la venganza, etc. Y los
acuerdos sin la espada, son meras palabras y carecen de todo poder para
obligar al hombre" ( 16, p. 82) .
Una exaltación irracional del poder y el con iguiente concepto autoritario
del Derecho, se encuentra en las dottrinas de Nietzsche, Pareto y Sorel; en
las palabras de Nict7.sehe "la estupenda fiera rubia que ronda en busca de
presa y sangre", no se trataría de una lucha civil de clases, como en el
marxismo, sino entre naciones enemigas, que se disputarian la gf!Opolítica del
mundo, esa ciencia abstracta, creada por el germanismo nacionalista.
Vilfredo Pareto es el más ferviente teórico de la violencia; su método .es
llamado lógico experimental. Padecía de nemosis obsesiva, percatándose, lo
mismo que Freud, del poder irracional del hombre, con sus móviles escondidos.
En Pareto revive el pensamiento del Maqu.iavelo. Recordemos a este último, ensalzando a Femando de Aragón :
191

�"Además, con objeto de poder acometer empresas aún más grandes siempre se servia de la religión como un pretexto y cometió una crueldad piadosa
despojando a los moros y expulsándolos de su reino lo cual era ciertamente
un ejemplo muy admirable y extraordinario. Bajo el mismo manto de la
religión, atacó en Aírka, invadió Italia y finalmente arremetió con Francia".

LA

IDEA DEL PROORESO Y SU EQUIVALENCIA EN EL ORDE

MORAL

El progreso es siempre la dinámica de las sociedades por encontrar formas

más perfectas en el orden económico y social. En el concepto de Franz
Alexander el progreso se realiza con dos principios dinámicos básicos: el de
excedente y d de inercia.
El individuo crece hasta que pueda agregar a su organismo el excedente
de lo que recibe sobre lo que da. Y una vez llegado al límite de madurez,

C) En el apego a un gra&lt;lo de libertad ccon6mica incompatible con la
compleja interacción de los factores econ6micos del presente.
D) En el apego al ideal de la competencia, en Wl mundo en que cada vez
e más necesaria la cooperaci6o.
Su remedio requiere una educación de actitudes psicológicas:
A) Una coop&lt;'raci6n internacional, basada en la con iencia que no sabe
de tonteras nacional .
B) Una actividad colectiva basada en un poder creador maduro, no en
una competen ia adolescente, derivada de un sentimiento intimo de inseguridad.
C) El d rrollo de nuevos planes que exalten el uso creador del espíritu,
al scr\'icio del saber, del arte y del embellecimiento de la vida diaria.
D) El reconocimiento del hecho de que el desarrollo de las ciencias sociales
es hoy por hoy más importante que cualquier adelanto té nico.
Estos principios son una concepción social n oposición y desafío a la Filosofía de la viol ocia y favorables a la realizaci6n de las leyes morales.

hace uso creador de la energia excedente.

,

Esta creación de energía excedente es el fundamento de la procreación
biológica, del amor y del cambio social y en las leyes morales del progreso.
El hombre modifica el mundo en que vive y se adapta al nuevo orden que
ha creado. Pero entonces ha de luchar contra la inercia o contra los automatismos, hábitos y tradiciones, que antes ha creado: es un impulso creador en
principio y conservador después. Pero las nuevas formas dinámicas, en repetición constante, le obligan a renovar sus fuerzas creadoras, para no ser
incinerado o destruido por otros impulsos jóvenes.
Para comprender esta dinámica~ se vale del intelecto, entendiendo la nueva situación y estableciendo los cambios convenientes a su conducta.
En el caso de que no haga esta adaptación, se produce la neurosis, que
sucumbe a la inercia. Se opone a los cambios y a las readaptaciones¡ es lo
mismo que en la vida colectiva, el retraso cultural es la fijaci6n de actitudes

10Ciales caduc.as, en un orden nuevo.
La inercia sería el retraso d la moral o el cumplimiento de leyes moral
que son siempre renovación o cambio en beneficio de los más sobre los menos.
En el concepto de Franz Alcxander, el retraSO cultural y moral en la actual
evolución histórica, se manifiesta:
A) En el apego al nacionalismo político y económico o aislamiento en
un mundo en que es mayor que nunca la interdependencia de las naciones.
B) En el apego a la guerra como medio dt resolver los ronOictoS de intereses y desviar el descontento interno, en una época en que la guerra ha
llegado a ser tan d tructiva y costosa, que hasta el ncedor resulta derrotado.

LA MoRAL v LA

Rr.u

1óN E

LA

Fn.o

oFÍA oE

H.

BEROSoN

Es una escuela vitalista, en que el movimiento, el d venir o la vida encierran la ra2Ón del ser. El estudio de la Biología es tan importante como lo es la
Física para el materialismo científico. Su actitud es irracional y empirista. Como
método (ilosófico reconoce únicamente la intuición, la práctica, la comprenión viva d la historia. Acepta la existencia de una realidad objetiva a la
qu el hombre se enfrenta y rechaza todo idealismo trascendental.
La Filosofía de Bcrgson tiene una dirección espiritualista, voluntarista y
personalista. En un prin ipio tudi6 a H. Spencer con su teoría evolucionista, pero d pués rechazó a pencer. Su teoria del conocimiento se contiene
en su libro Ensayo sobre los datos inmediatos de la conciencia; en Materia y
Memoria, se halla u psicología; en la Euohu:i6n creadora su Metafísica,
fundada sobre la Biologia peculativa, y en lAs dos fuentes de la moral )'
la religi6n, se contiene su ética y su Filosofía de la religión.
Duraci6n e fot'llici6n. Es una idea g neral que procede de las ciencias: la
·tensión, la multiplicidad numérica y el determinismo causal se dan en el
mundo, que es un conjunto de cuerpo regidos extensos curas partes se hallan yuxtapuestas; hay un espacio total homogéneo y los fenómenos se hallan determinado de antemano por ley s io.mutabl s. La imagen del mundo
que nos da la ci ncia no tiene dinamismo ni vida; el ti mpo
espacio. La
ci ocia pretende medir el tiempo pero lo que mide es el espacio.

193

192

�Pero el hombre puede descubrir una realidad que posee intensidad cualitativa pura, que se compone de partes heterogéneas, sin que sea posible diferenciarlas entre si, pero esa realidad interior es libre, no es especial ni calculable; dura, pero no es otra cosa que pura duración y por lo tanto distinta del
espacio y del tiempo de las ciencias de la naturaleza.
Esa intensidad cualitativa es un acto singular e indivisible, un "elan de
vie", un devenir que no puede ser medio; es un fluir consta11te, no es ja:más,
sino que perpetuamente deviene. Esta idea nos hace pensar en Heráclito.
La facultad humana que está en correspondencia con la materia espacial,
es la inteligencia, que se caracteriza por c.star orientada hacia la acción. Y
de la acción resulta la forma de la inteligencia. Y el objeto de la inteligencia
lo constituye lo corpóreamente firme, inorgánico y fragmentario. La inteligencia sólo puede representarse lo quieto y su dominio es la materia. Así transforma los cuerpos en instrumentos de conocimiento. La inteligcnica no sólo
capta los fenómenos, sino la esencia de las cosas. La inteligencia es analítica:
descompone cualquier ley o sistema y lo recompone. Son sus caracteristicas
la claridad '1 la distinción. Peto por naturaleza es la inteligencia incapaz de
comprender la duración real o la vida. Y si lo intenta, traslada las formas
materiales, extensas, calculables, claras y de.terminadas al mundo de la duración· corta la corriente vital única y en su lugar introduce la discontinuidad,
la e;pacialidad y la necesidad. Y ya sabemos por Zenón que la inteligencia
no puede com2render ni el más sencillo movimiento espacial.
S6lo gracias a la intuici6n podemos conocer la duraci6n y que captamos
de forma inmediata e íntima La intuición se contrapone a la inteligencia.
FJ horno sapiens dispone de la intuición y su objeto es lo fluyente, lo orgánico, lo que está en marcha. Pero no es fácil usar de la intuición, porque
estamos acostumbrados a la inteligencia: la intuición se nos da s6lo en momentos favorables y fugaces.
Disponemos de dos dominios del conocimiento: el de la materia espacial,
que conocemos por la inteligencia práctica, y el de la vida y la conciencia
que dura, que conocemos por la intuición.
Como la inteligencia es exclusivamente práctica, para e.l estudio de la Filosofía sólo podemos emplear la intuición. Pero la intuición no logra expresar
en ideas claras ni en demostraciones lo que conoce. El filósofo puede hacer
únicamente lo que otros tengan parecidas intuiciones.

Las tres se apoyan en una errónea afirmación: de que la percepción y la
memoria son especultivas, independientes de la acción. En realidad son prácticas, subordinadas a la acción. El cuerpo es un centro de acción. De aquí
que la percepción no abarca más que una parte de la realidad; son un conjunto de imágenes para la acción a realizar.
El idealismo es falso: los objetos de los que se compone el mundo son
"imágenes verdaderas" y no partes constitutivas de la conciencia. El realismo
y el kantismo colocan entre la conciencia y la realidad exterior, el espacio
homogéneo, que consideran como indiferente. El espacio es una forma subjetiva en correspondencia con la acción humana.
Bergson sitúa su teor'.ia del conocimiento en una determinada psicología.
Rechaza el materialismo, ya que pretende que la conciencia dependa del
cuerpo. En los fenómenos psíquicos y fisiológicos no existe ningún paralelismo
demostrado. Lo demostramos porque existen dos tipos de memoria: A) Una
memoria mecánica, corporal, que es la repetición de una función que se ha
hecho mecánica: B) La memoria pura, que reside en las imágenes mnemónicas. No puede hablarse de una localización, en el cerebro, como quieren los
materialistas. Si existiera tal localización, se perderían porciones enteras de
la memoria por ciertas lesiones cerebrales. En realidad es únicamente una
debilitación de la memoria.
El cerebro es más bien un gabinete que se destina a la transmisión de señales. La vida espiritual no es función que le incumba.
La Psicología asociacionista tiene dos errores: A) Concibe la duración espacialmente: B} Al yo lo concibe como un conjunto de cosas impresas por
la materia.
Los mismos errores tiene el determinismo psicologista: concibe los motivos
como cosas simultáneas y el tiempo como un camino en el espacio y donde
se niega la libertad.
Para Bergson, nuestras acciones arrancan de toda nuestra personalidad; las
decisiones crean algo nuevo y el hecho sale del yo, del yo únicamente y es libre.
El hecho de que se niegue la libertad a pesar de su evidencia inmediata
es porque la inteligencia constituye un yo superficial, que se parece al cuerpo, encubriendo de esta manera al yo profundo real, que es creación y du-

ración.

VmA v

EVOLUCIÓN

TEORÍA DEL CoNOCIMlENTO

Bergson aplica el método intuitivo a la teoría de~ con~ent?. Existen tres
soluciones clásicas: el dualismo corriente, el Kantismo, el idealismo.

194

Hay dos teorías para CA-plicar la vida: la mecanicista y la teológica. Según
Bergson, las dos yerran, porque niegan la duración, que es fluyente.

195

�Para la mecanicista, el organismo sería una máquina determinada de antemano por leyes calculables. Y para la teológica, existiría un plan cósmico
acabado.
Existe demasiado el concepto de inteligencia, sin pensar que la inteligencia es para obrar y no para conocer la vida.
El órgano debe ser considerado como la expresión compleja de una función simple. La vida como un todo no es ninguna abstracción, surgió en
un lugar del espacio una corriente vital y a través de los organismos desarrollados fue pasando de un germen a otro. La corriente vital trata de vencer
los obstáculos que la materia le pone: un organismo representa la totalidad
de los obstáculos vencidos QOr la vida. La vida yerra a veces y hasta retrocede, pero el impulso vital persiste tratando de vencer los obstáculos. Para
poder desplegarse el elán vital se divid en ,·arias direcciones. Por eso surgió
la dualidad del reino vegetal y del r ino animal. Las plantas almacenan la
energía para que Jo~ animales puedan disponet' de ella para la acción libre.
Las plantas se hallan vinculadas a la tierra y su conciencia no ha despertado todavía; en el mundo animal amanece la conciencia.
El clán vital se divide en d mundo animal: A) En los insectos sociales;
B) en el hombre.
En la primera division. la dda busca mO\-ilidad y flexibilidad por el instinto, empleando instrumento· orgánicos o rreándolos. El instinto conoce sus
objetos por simpatía y actúa de un modo infalible y uniforme. En los vertebrados se desarrolló la inteligencia o capacidad de producir y utilizar instrumentos inorgánicos. La inteligencia se orienta no hacia las cosas, sino hacia
las relaciones y hacia las forma~ y conoce . u objeto sólo para fuera. La inteligencia no puede enr.outrar aplicación fuera del dominio práctico para lo
que fue instituida.
Finalmente, encontramos en d hombre la intuición, en que el instinto se
ha hecho desinteresado y puede pensar sobre si mismo. El hombre es libre.
La evolución en el hombre lleva a la liberación de la conciencia apareciendo como el fin último de la organizaci6n de la vida.
Metafisica. Si el Filósofo es capaz de sumergirse en la vida, entonces puede
tratar de conocer el nacimiento ele los cuerpos y de la inteligencia. Por la
intuición sabe que no sólo la vida y la conciencia, sino la realidad entera es
un puro devenir. o existen cosas, sino acciones: el ser es devenir y encierra
más el devenir que el ser. Sólo nuestra inteligencia y la ciencia creada por
la misma nos representa los cuerpos como rígidosJ cuando en realidad, el mun•
do material es movimiento o impctu, es descenso o dispersión.
Existen en eJ mundo dos movimientos: A) Uno ascendente, el de la vida;
B) otro descendente, el de la materia.
La ley de la materia es la ley de la degradación de la energía. Pero la

196

vida lucha contra esta ley, aunque no puede contenerla, sino sólo demorar
sus efectos.
L~ in:~ción tien_e la misma dirección que la vida y la inteligencia tiene
la d1recc1on contrana de la materia. La inteligencia se coordina esencialmente
~n la materia. La _intuición nos muestra la verdadera realidad en que la
VI~ es como wia _gigantesca onda que se difunde y es contenida después en
~• toda su amplitud. En a1gunos puntos ha sido vencido el obstáculo y el
lillpulso encuentra salida libre. Esta libertad se encuentra en la forma humana. Por eso ba afirmado la Filosofía la libertad del espiritu, su independencia
de la materia, su distancia irúinita del animal y su probable peI'duración
después de la muerte.
Asegura Bergson que la Filosofía por haber empleado la inteligencia y sus
conceptos, ha caminado por vía extraviada. En análisis ha surgido la idea
del desorden o contingencia de dos órdenes posibles, el vital y el geométrico.

Y ~ ha _fonn~do la idea de la nada, que es una falsa idea. Los conceptos
de la mteligenc1a en Platón y Aristóteles, no hacen otra cosa que imitar el
lenguaje, encadenado a la duración. I~al se puede decir de Descartes
Leibniz, Espinosa, Kant y Spencer. Sobre todo en e te último es donde s:
manifiesta el carácter cinernatogrifü:o &lt;le nuestro pensar: quiere captar la
evolución como una sucesión de fragmentos de lo que evoluciona y desconoce
la durací6n verdadera.

LAS DOS FUENTES DE L/\ ~foRAL V DE LA REUGIÓ .•

Bergson dice que hay dos moraks: la cerrada y la abierta. La primera es
la consecuencia de los fenómenos generales de la vida y las acciones se realizan automática o instintivamente. Sólo en caso excepcionales existe una pugna
entre el yo individual y el so ial. La moral cerrada es impersonal y triplemente cerrada: mantiene la conservación de las costumbres sociales e identifica
al individuo con la sociedad y el alma se mueve siempre dentro de este circulo, que es función de un grupo limitado y no puede sen.ir a la humanidad
porque sirve a la cohesión social basada en la necesidad de la defensa. Constituye el espíritu conservador de las sociedades burguesas.
Junto a la moral cerrada que obliga al cumplimiento de intereses especiales e.xiste la moral abierta. En esta segunda moral se dan cita las grandes
personalidades, los santos, los héroes, los filósofos que abren caminos nuevos,
Jo hombres de ciencia que busran salidas originales, los grandes directores
de la humanidad, buscando formas renovadas del progreso individual y social.
No es una moral sociaJ como en Ja cerrada, sino una moral humana y per-

197

�BlllUOORAFfA

sonal.

o es una pr cisión, sino un llamamiento, no tiene posiciones fijas 1

ino que es esencialmente progresiva y creadora.
Es moral abierta porque abarca con e1 amor de la vida entera y proporciona el sentimiento de libertad, coincidiendo con el principio mismo de
la vida.
Surg de un profundo movimiento cf' ti\"o, que como el pro ·ocado por
la música, no tiene un objeto material.
Ahora bien, n la realidad, ni 1a moral cerrada ni la abierta
presentan
n forma eura. e trata de consolidar en un deber el impulso t"orrespondi nte
y 1 deber trata de captar el impulso. Ambas fuerzas on una infraintelectual
y la otra supraintelectual, operando en el campo de la _inteligencia, representando la moral de una vida racional. Las do morales constituy .n mani-

~:¡: ~,

d;~ ;:"ti"'.'i~nlo, de J. Hcsecn. Ed. Rt\'ÍSta de Occidente. Madrid.
.
og1q111, de C. \V. Hegel, L II. Ed. Aubier París
Filoso/la
del
Der,cho,
Jorge del ecchio · Ed• Bose h. Barce
. 1ona •
J t d
·
"~sc~~c~:rc:1~:sa.temas c,11lral1s d, la Filosoffa d1l Der,cho, .de S. Li sarrague. Ed.
Tratado _d, L1Jes, de franci co Suárcz. Ed. B.A.C. Madrid.
Th,
Un1vemty.
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N L,v,atan, de T. Hobbes · Ed• ~rord
v&gt;&lt;
Ing la terra
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¡· irraeionol, de Franz Alc.xandcr • Ed • p osei.don.
LO
Actual, de L M. BochCIUki · EcL F on d o d e e Econ6m1ca.
.
L d oso
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Ed Albeco.t Sk"
0 •
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r
ira.

'ª

fe taciones complementarias d l mismo elán vital.
En la religión se da también como en la moral una religión estática y otra
dinámica. La primera es una rela i6n defensiva de 1a naturaleza frente al
intelectualismo, que puede oprimir al individuo y a la sociedad. La religión
estética acerca al hombre con la vida y al individuo con la sociedad: 1 vantando fábulas con canciones de cuna; es la {unción fabuladora de la inteligencia. Es una amenaza a la cohesión social el empleo de la inteligencia.

La naturaleza se ayuda con esa función fabuladora. El hombre sabe por
su intelig ncia que ha de morir, lo que no .sabe l animal; surge et espacio
desalentador de lo improvisto, pero 1a naturaleza le ayuda a soportar este
conocimiento amargo, poniendo a su di posición con la funC'ión fabuladora
las figuras de los dioses. El papel de la función fabuladora en las sociedades
es paralelo al del instinto en las soci dades animales.
La reli i6n dinámica o el mistici ·mo, es otra cosa. a&lt;'e d I intento de
captación de lo inasequible y es propio de hombres xtraordinario_. 'o aparerió entre los gri gos antiguo ni en forma plena en la India, donde fue
puramente e peculativo. e ncucntra por vez prim ra ntre los mí tico
cristiano I en p
i6n de una salud anímica; cl cristianismo
como la cristalización de este misticismo y e.~ u fundam nto, aunque imitando imperfectamente a quien predicó el
rm6n de la Montaila.
La e. ·periencia de los místico· oír ce una afirmación de la existencia d
Dios, que no es deroostrable con pruebas científicas. Lo m' ticos enseñaron
que Dios es amor y los filósofos desarrollan esta idea tomada de lo m1 tico
hablando de que te mundo
una manifestarión ,·isible de e~te amor y de
sus n esidades divinas. on la cxpcri ncia de los mí ticos se afirma la posibilidad qu llega a la certeza, de la perduraci6n después de la muerte.

199
198

�LA POSICIÓN FILOSóFICA DE AGUSTf

BASAVE

JosÉ AoUIRRE DE CÁRcER v ALVARADO

Licenciado en Filosofía
(Universidad de Sevilla)

Sumario: I. Vida y obra. 11. La antroposof1a filos6fica, ciencia fundamental. III. El
ser del hombre. IV. Dimensiones del ser del hombre.

I.

VIDA y OlJRA

antropológico mexicano, destaca Agustín Basave Fern.ández del Valle. Catedrático de la Universidad de Nuevo Le6n y Decano
de la Facultad de Filosofía y Letras, tras de doctorarse en Derecho por la
Universidad de Madrid, es nombrado Doctor en Filosofía honoris causa por
la Universidad de Yucatán.
Pronto centra Basave su investigación filosófica en el estudio del ser del
hombre. Fruto de sus lecciones en la Cátedra de antropología de la Univrrsidad de Nuevo León, es su libro Filosofía del hombre 1 intento de esbozar
la compleja problemática y sistemática de dicha ciencia, que él prefiere denominar -ya veremos por qué- a11troposofEa. Su reciente obra Metafísica
de la muerte 2 es en cierto modo una continuación de la anterior, en la que
examina el sentido de la vida y de la muerte en implicación recíproca.

DENTRO DEL PANORAMA

A través de la obra de Basave se dejan traslucir las influencias que ha
querido libremente aceptar. Entre eUas hay que mencionar en primer lugar
las de San Agustín y Santo Tomás de Aquino, con quienes coincide en las
1 Agustín Basave Fernández del Valle, Filowfla del Hombre (Fuudamentos de antroposofía metafísica). Prologo de M. F. Sciacca. Ed. Espasa Calpe Mexicana, S. A.
México, 1963. 274 pp. 18 cms. (Colecci6n Austral. 1336).
• Agustín Basave Fernández del Valle, Metaf!sica de la Muerte. Editorial Augustinus. Madrid, 1965. 255 pp. 20 cms.

201

�cuestiones fundamentales, inteligentemente armoni1.adas y enriquecidas con
aportaciones personales auténticamente vividas y con su conocimiento de
los espiritualistas cristianos contemporáneos, como Sciacca, autor del pr6logo
de su Filosofía. del hombre, Lavclle, etc.
La influencia de Sciacca se hace patente en su último estudio sobre el
hombre Ontica antropológica 3 aunque en algunos casos se muestra disconforme con él, c-0ncretamente en la calificación de '·desequilibrado' que emplea
el filósofo italiano para referirse al hombre. Esta afirmación es exceska para
Basave, que piensa que el desequilibrio sólo constituye un ri go en el hombre.
En otra obra suya, Ideario filos6fico,• adelanta Basave los rasgos de su
pensamiento que pueden centra.ne y reswnirse en el título de otro trabajo,
aún no publicado, Filosofía como propedhttica de salvación en el que d arrolla esta problemática, considerada como "lo único necesario". Hemos de
filosofar para vi ir mejor, para realizar de modo más perfecto nuestro caminar hacia la plenitud, hacia la salvación. El hombre está comprometido a
filosofar, no porque ése sea su oficio. sino porqu ésa es su condición humana.

II.

LA ANTROPOSOFÍA Fll.O!ÓPIC , CIENCIA FUNDAMENTAL

a) Jm,ortancia riel problema del hombre, ser-para-la-salvaci6n

En el Ideario, concede Basave a la antropología filosófica un lugar privilegiado dentro de la filo ofía.
En efecto, dicha disciplina trata del l'Studio científico del ser del hombre.
y el hombre para Basave - pensador cristiano- es un ser-para-la-salvación,
en oposición al ser-para-la-muerte heideggeriano. La mue1te es para el pensador mexicano cl riesgo fundamental de la existencia y la condición de
cualquier posibilidad determinada, pero que no hace p rder al hombre su
religación con el Ser Fundamental y Fundamentante.

La reflexión que él llama antropos6/ica es fundamental, p&lt;)rque las cosas
adquieren sentido consideradas desde el hombre, autor de las diversas ciencias "para su propia integración y salvación", meta suprema de todo su actuar
científico.
Basave no se propone una simple descripción fenomenológica del hombre,
• Agustio Basave Femánde;: del Valle, Ontica arrtropol6gica. Anuario Dianoia. 1962.
pp. 171-196.
4 Agustín Basavc Femándcz del Valle, !diario filos6fieo.
1953-61. Presentación rl"'
von Rintden. Editorlal Jus. PTólogo del Dr. Recaiiéns Siches. Centro de Estudios Humanísticos de la Univcnidad de Nuevo León. México, 1961. XX + 209 pp. 20 ClllJ,

sino una verdadera reflexión metafísica antropológica "concebida como prolegómeno de toda fenomenología cxistentiva" 9 considerando al hombre desde
un p.lano ontológico, es decir, desde el punto de vista de su ser. Pero esta
consideración tampoco puede limitarse a un mero formalismo conceptual,
sino que tiene que estar vinculada a la vida misma, a la existencia del hombre
concreto "íntegro, vivo y actual" 8 que somos cada uno de nosotros y dirigida a nu stra salvación. pues para Basa\·e "una Filosofía que no esté al servicio del existir, no nos interesa".7 Y como precisa en su Ontica antropológica:
"si la filosofía no es filosofía al servicio del hombre y por tanto de su salvación, ¿para qué o para quién puede estar hecha esa filosofía?" 8 Y en su
Conferencia Hacia una filosofía integral del hombre, nos dice que "la búsqueda de la salvación ilumina el ser y el quehacer del hombre".º

La lectura de las obras de Basave nos hace pensar que 1a descripción fenomenológica del hombre la considera como una condición de realismo del
pensamiento que emplea conscientemente, sobre todo al nivel de descripción
de vivencias personales acerca ele la manera como el hombre y su problemática están presentes en él, partiendo del hombre mismo, no sólo en descripciones vivenciales, sino también al nivel de la 'cosa misma". De a)ú
asciende a la teoría, pero para volver de nuevo con avidez al plano existencial.
Juzgamos acertada su posición, pue en efecto pensamos que de nada serviría la teoría si no pudie ser sometida a la prueba de fuego de la "praxis
vital", es decir, si el pensamiento no traspasase ese plano puramente onto16gíco, quedándose en la mera contemplación de las cosas, sin ser un factor
de la realidad, sin comprometerse con las cosas mismas, con la vida, con los
problemas, con las soluciones.
"Mi filosofía del hombre -nos dice Basavc- va de la vida a la teoría,
para volver más á\'idamente a la vida".1 º
Aunque -como ya hemos dicho- se deja sentir en la obra de Basavc la
influencia de Santo Tomás, no cae de ninguna manera en el formalismo onto16gico de algunos oeotornistas contemporáneos, cuya filosofla no pasa de
ser un juego de simples definiciones conceptuales -con el consiguiente peligro de desreallzaci6n del pensamiento-, como ocurre también actualmente
Cfr. Filoso/la del Hombre. p. 19.
• Ibidrm~ p. 12.
' J/}idem, Prólogo, p. 11.
• Cfr. Ontica anlrof,ol6gica, p. 19.
1

• Agustln Basave Fcrnánde;: del Valle, ffacia ,ma Fi/osoflo. l nteg,al dd Hombre.
Conferencia pronunciada en la Universidad Internacional Menéndez. y Pelayo. Santander, 1961. Publicada en "El Hombre y lo Humano en la Cultura Contemporánea''.
Madrid, 1961. p. 124.
., Cfr. Filosofía del Hombre. Prólogo, p. 14.

�con el conceptualismo fenomenológico y en el pasado siglo con el ra olvidado
formalismo neo-kantiano. Para Basa\-e el pensamiento y la vida deben estar
unidos en "íntima alianza".
Coincidimos plenamente con Basave cuando dice que al verdadero filósofo debe moverle el deseo de la verdad -que proviene de Dio y a El conduce- y no un deseo de decir cosas originales. La originalidad para et pensador mexicano no consiste en decir lo que nadie ha dicho, sino en interpretar
nuestro propio ser.
Creemos como :Basave que la filosofía no es otra cosa que una manera de
existencia interpretaÜYa. Siempre que vivimos estamos ejerciendo Wla interpretación de nosotros mismos. De ahí la extraordinaria importancia del problema antropológico, pues el hombre necesita saber de sí, poseer un sistema
de convicciones sobre sí mismo que se traduzcan en un actuar concreto, en
una manera de vivir.
Asl lo piensa Basa ve cuando dice: 'a todos nos importa conocer la esencia
del hombre para estar en aptitud de comprender nuestros problemas personales que están envueltos en la esencia del horno humanus. ecesitamos conocernos para actuar y para dirigimos hacia el destino que nos está reservado" .u

b) Lugar de la antro J1osofía

e11

límites y objetos están señalados por la antroposofía.

204

Nuestras conclusfones críticas acerca del encuadre de Ja antropología filosófica hecho por el pensador mexicano y que acabamos de exponer, pueden
extraerse de la Introducción a nuestra tesis.

IIl. EL

.

,

Las proposiciones de estas ciencias particulares serán falsas~ s1 están en
contradícci6n con las conclusiones de la anlroposofla, que eJerce de este
lbidnn, p. 33.

Y dentro de ]a filosofía, la antroposoffa es, según Basave, una parte de la
por él llamada metafísica especial, por estudiar no al ente común, sino al
rnte existente, el hombre. La otra parte de esa metajirica especial es la teodicea.

el horizonte filosófito

El propósito primordial de Basave es el de establecer las bases y fundamentos de una ciencia filosófica del hombre que ejerza una función rectora
sobre las restantes ciencias antropológicas particulares, como él las llama.
Con objeto de distinguirla de éstas y subrayar su papel directriz, prefiere denominarla ontroposofía. Así pues, esta ciencia inve tiga las causas últimas del
ser del hombre, mientras que las ciencias antropológicas particulares, buscarían en el hombre -según Basave- las causas próximas. Es decir que
aunque ambas ciencias coinciden en su objeto material -el hombre- difieren en su objeto formal o perspectiva desde la cual se contempla al hombre.
La antroposofía es, pues, la ciencia fundamental que e tudia al ho~bre
desde ese punto de vista global integrador de todos sus aspectos parCJa~es
abarcados por las ciencias antropológicas particulares, entre las cuales cita
Basave la filosoíía de la cultura, la filo ofía de la historia y la ética, así como
la antrop0logía étnica médica. etc., que son antropologías pedales, cuyos

11

modo su papel de juez., ciencia rectora y deíensora. Pero a su "ez la a11troposofla debe culminar en el saber teológico, pues el hombre, como dice
Jaspers) es siempre más de lo que se sabe de él, y en un estudio integral de
su ser no podemos prescindir de su elevación al estado sobrenatural.
Basave distingue los diferentes horizontes de conocimiento del hombre señalados por el saber empirico, las ciencias naturales, el saber histórico, el
saber filosófico }' por último, el teológico. Así, en nuestro estudío filosófico
del hombre, nos serviremos únicamente del saber racional sin acudir a la
Re elaci6n. Pero el hombre, como dice Basave en Hacia tma filosofía integral
del hombre, se comP,Orta siempre ''sub ratione salvationis". La filosofía puede
e.~licar muchas cosas, pero no todas; por tanto el conocimiento por la sola
raz6n es insuficiente y necesita ser completado por el saber teológico que a
su vez se agota en el misterio.

SER DEL HOMBRE

a) Desamparo ontol6gico y anhelo de plenitud
Vayamos a "la cosa misma", como diria Husserl· en este caso, el pensamiento de Dasave sobre el hombre, presente en sus obras.
En su estudio del ser del hombre, parte Basave de la influencia agustiniana
del "hamo interior", que nos descubre dos aspectos ontológicos antagónicos
que coexisten dialécticamcnte: el hombre es un ser desamparado, inerme y
solidariamente se da en él un anhelo de plenitud subsistencia! que existe us61o
en función de superar nuestro desamparo ontol6gico".-i~ Ambos aspectos, en
el plano psicológico, están constituidos por la angustia y la esperama. La an•
gustia no es la de.l hombre ateo descrita por Heidegger, sino la que proviene,
en el hombre cristiano, del dolor de haber ofendido a Dios: es el sentimiento
de nuestro desamparo ontológico. Pero ante ella se abre la esperanza, como
Erescntimiento de nuestra plenitud subsistencia!.
Aquí radie.a la base de la metafísica integral de la existencia de Basave,
" Ibídem, p. 87.

205

�según él mismo expone.13 La pareja psicológica angustia-esperanza encuentra su correspondiente metafísico en el binomio desamparo-plenitud. Los vaivenes de nuestra existencia se explican por el predominio unas veces de nuestro desamparo ontológico y otras de nuestra plenitud subsistenciaL Entronca
aquí Basave con la más pura tradición cristiana: el hombre creado de la
nada y hecho a imagen y semejanza de Dios. En ella se funda para rechazar
la concepción pesimista acerca del hombre de la filosofía existencial de
Heidegger.
El hombre es una ex"traña mezcla de nada ---de ahí proviene la angustiay de eternidad. Se siente sostenido por Alguien y de ahí le viene la esperanza.
b) El hombre religado. Humanismo tcocéntrico
En lo que se refiere a la religación del hombre sigue Basave la doctrina
expuesta por Zubiri en Naturaleza, Historia, Dios, que considera como "una
de las más preciadas joyas de la filosofía de nuestro tiempo". 1 ~
En el plano metafísico, el hombre está religado con Dios y esta dimensión
es constitutiva de su ser. Pero en el orden lógico, dice Basave, la realidad de
Dios es posterior a la de las criaturas, pues mediante ellas le conocemos.
Si el hombre reniega de su religación, una de las estructuras de finitud de
su ser cae en ]a desesperanza. Pero el hombre que se sabe religado vive insatisfecho, siente su insuficiencia radical, descrita por Basave en personales vivencias interiores, que le hacen sentir un enorme vacío, que no es otro que
el vacío de Dios

En Ontica antropol6gica, desarrolla Basave esta idea: 14 "Esta insuficiencia
radical, este desamparo ooto16gico, nos deja entrever un vacío interior dejado
por Alguien".
En el olvido de la religaci6n a un Ser Fundamental y Fundamentante, producido por la soberbia de la vida, ve Basave la raíz más honda de la crisis
actual de la humanidad. En su intento inútil de sentirse desligado -lo cual,
como dice Zubiri, no es otra cosa que estar religado- el hombre ateo pretende "entronizar nuevos dioses" .15 Afirmaci6n de Basabe muy exacta, pues
hoy día ~pinamos nosotros-- se da una vuelta a las concepcione~ religiosas
de carácter mítico, mediante la deificación de las formas materiales o de
la técnica: retorno al dios eg6lico, al dios de la colectividad, al dios del
egoísmo, encubierto bajo sus distintas formas de deshurnanizaci6n.
"Es muy natural -sigue Basave- que los hombres se sientan arrojados a
Ibídem, p. 98. (13 bis). Ibidem, p. 138.
" Cfr. Oniica antropol6gica, p. 174.
1 • Cfr. Fi/osofla di!!l Hombre, p. 145.

11

206

la vida y condenados a ser libres en una existencia absurda",18 por haber
dado la espalda a su religación con Dios, que se ve palpable y viva incluso
en las posiciones anti-teístas más radicales. Sólo podrá el hombre superar su
crisis mediante una vuelta a la fe y a la Verdad eterna, hacia la que se siente
atraído en un anhelo de trascendencia y de plenitud. "Pero la filosofía sólo
puede dar cuenta del anhelo. El resto es materia teológica". 11
El hombre se afana por esa plenitud porque carece de ella. Pero no la encontrará si no sale de sí en busca del Ser Trascendente. Aquí sigue Basave
fundamentalmente a San Agustín -a quien cita con frecuencia- y a Santo
Tomás de Aquino. La imagen de Dios existe en el hombre pero de manera
imperfecta, a la manera como existe la imagen del rey en una moneda de
plata, según el ejemplo de este último.
Dentro de la línea agustiniana y siguiendo a Ricardo de San Víctor, piensa
Basave que "el conocimiento de Dios y del hombre se esclarecen mutuamente. Al hombre lo conocemos mediante la experiencia, y lo que en él hallamos
nos sirve de apoyo para inferir -mutatis mutandis-- algunas determinaciones del ente divino; y a la inversa, lo que el raciocinio nos enseña acerca de
la divinidad, se aplica a conocer en su ser más profundo al hombre, imagen

suya".1s
En definitiva, pues, y como solución a la angwtia y desamparo ontológicos
propios del hombre que le llevan a sentir ese anhelo de plenitud que no es
s.ino vacío de Dios, desemboca BasaYe en un humanismo teocéntrico, s.in el
cual no podría llegarse a una visión omnicomprensiva del ser del hombre
reclamada por la antro posofía metafísica.
Mediante la oración o invocación a Dio , es como actualizamos nuestro
desamparo ontológico y rogamos por que nuestro afán de plenitud subsisten~
cial sea colmado. En contra de Kant, que la consideraba superflua por conocer Dios de antemano nuestras necesidades; de Rousseau, que la consideraba ineficaz y derogativa del orden establecido por el Creador, y en general,
de casi todos los racionalistas, sigue Basave la opinión que Santo Tomás de
Aquino formulara cuatl'Ocientos años antes de Kant: no invocamos a Dios
para que conozca nuestras necesidades, sino con el fin de que e1 reconocimiento de nuestra condición de criaturas, nos haga acudir a El con mayor
confianza.
En Ontica antropol6gica, piensa Basave que "para llevar a su cabal desarroUo la antropología filosófica y para dar el sentido último de la interiorización, sería necesario trazar una metafísica de la creaturalidad". 19
" lbidem, p. 145.
r: Jb/d,rm, p. 149.
" Ibídem, p. 115.
u Cfr. Ontica antropol6gica, p. 187.

207

�Esta conciencia de creaturalidad es connatural al hombre, opina Basave
siguiendo a Sciacca, y es ya de por sí un testimonio del Otro, de Dios en
quien tenemos que salvarnos.

IV.

DIMENSIONE

DEL SER DEL liOJ\fBRE

A nuestro juicio, en un estudio científico del hombre, hemos de tropezarnos con dos dimensiones constitutivas de su ser, solidarias entre sí: su personalidad y su universalidad. La primera de ellas~ a su vez se nos_ expresa en
dos dimensiones: la singularidad y la temporalidad, como despliegue de la
esencia. Por su parte, la universalidad, según que nuestra consideración. acerca del ser del hombre sea estática o dinámica, se nos expresará e~ la_s. dimensiones de socialidad ( que otros han llamado impropiamente sociabilidad) e
historicidad o socialidad en despliegue.
Es evidente que el análisis de estas dimensiones del ser del hombre no
puede faltar en la temática antropo16gica. En efecto, todos los pensadores
que se han ocupado del hombre desde el punto de vis~ trascenden~, han
abordado esta problemática, con mayor o menor amplitud, o deten1endose
más en alguna de estas dimensiones. Lo que se echa de men~s _es
f:Uta
de precisi6n en la sistemática, en sus conexiones mutuas y, en, ult_im~ ~emuno,
enclave dentro del amplio panorama de la antropolog1a filosofica, que
::tros situamos en lo que hemos llamado Antropología fundamental.

un_a

!º

Basave en Filosofía del hombre, esboza la problemá~~. de lo tem~ral,_
h.ist6rico y lo social del hombre y fin~ con un :in~hs1s de su dlDlensIO~
religiosa. Asimismo en Ontica antropol6gtca, en la últuna parte trata la dimensión temporal e h.ist6rica del hombre.

a) Dimensión temporal e histórica
En Filosofía del hombre, señala que la temporalidad como dimensión cons. ~ona dar!. a." 20
titutiva del ser del hombre "no es posible desgaJ'atla de e'I sm
e incluye el dejar de ser una cosa para ser otra. Su entraña está constituida
por la espera, la atención y el recuerdo.
. .
.
Se detiene Basave en una consideración objetiva y s~bJ~~va del b~po,
chazando el pensamiento de Heidegger acerca de la subJetmdad del IlllS~o,
re
.
dmi•e como hace el filósofo alemán, la posibilidad de los cambios
pues si se a
~ ,
l ·
reales, se debe también admitir la posibilidad de un tiempo real. E tiempo

físico es "movimiento'' y el tiempo hist6rico es "acontecimiento'', que supone
una dirección.
El hombre sumergido en la temporalidad, puede o bien "vivir para el
tiempo", o bien "para la eternidad". Para Basave, el hombre que vive "para
el tiempo", olvida que éste en sí mismo, carece de existencia, es nada; en
tal caso el hombre vi\'e para la nada, siendo así que debe vivir para la eternidad, considerar la vida "sub specie aeternitatis". Lo que hay de eterno en el hombre no anula lo que en él hay de temporal, sino que lo subordina, ya que lo sustancial es superior a lo accidental.
El hombre trasciende la temporalidad por su libertad y apertura a los
valores. El "yo" es la realidad subyacente al flujo temporal y revela al hombre como un "ente axiotr6pico" -referido a valores.- que a la vez es un
"ente teotrópíco", al tener en Dios su último Fundamento.
En Ontica antropológica 21 hace ver Basave c6mo la temporalidad o modo
de duración propio del hombre no proviene únicamente del cuerpo, pues
éste no es el único elemento temporal. El espíritu -encarnado en un cuerpovive en una continua tensión entre su presente y su futuro. Y esta proyección
del espíritu encarnado hacia el futuro se convierte en historia, por la acción
de la conciencia y de la libertad.
El tiempo existencial adquiere para Basave el carácter de tiempo-oportunidad. La existencia ''dura" hasta la muerte o ''madura" para la salvación.
De esta manera el auténtico tiempo existencial -tiempo-oportunidad- asume integrando el tiempo físico, psicol6gico y bio16gico en un propósito de
salvación.
En su Filosofía del hombre, dedica Basave un capítulo al problema histórico. Traza una síntesis de las distintas concepciones hist6ricas: hebrea, helénica, cristiana, renacentista. Tras analizar las teoóas materialistas, positivista e idealista de la historia y la neoescolástica de Macnab, concluye Basave
que la historia es el resultado de la libre causalidad del hombre conciliada
con la divina.
Es necesario crear una metafísica del ente hist6rico antes que una morfología de la historia, piensa Basave, ya que no es ésta la que tiene que valorar
los hechos históricos, sino el hombre, la persona.
El fil6sofo mexicano, si bien no analiza la historicidad como dimensión
subjetiva del ser del hombre dentro de la problemática de una antropología
fundamental tal como la entendemos nosotros, sí señala su importancia.
"Estos ideales que penetran, vivifican y dan sentido a la historia, tienen que '
desprenderse, pensamos nosotros, de una antropología filosófica".' 2
,. Cfr. Onti,a antropológica, p. 194.
Cfr. Filosofía dil Hombre, p. 223.

12

• Cfr. Filoso/la del Hombre, p. 125.

208

209

�El proyecto de la filosofía de la historia es para Basave el de dar un sentido final a los acontecimientos humanos a través del tiempo. Del párrafo
citado más arriba se desprende que Basave incluye la filosofía de la historia
entre lo que él llama ciencias antropológicas particulares.

que partir, dice Basave, del hombre concreto, desde su dimensión de ser-referido
a los demás. Las relaciones sociales son una "copropiedad amorosa" que
transcurre entre el "tú" y el "yo". Es el amor lo que lleva al hombre a considerar al prójimo en toda su alteridad y gracias a él "el movimiento espiritual
y la libertad social alcanzan su perfección". 27

b) Dimensión social

En las últimas páginas de Filosofía del hombre desarrolla Basave su "óntica
del amor", en donde su pensamiento cristiano se pone una vez más de relieve.

Lo que nosotros llamamos socialidad, iguiendo la termlnologia de Arcllano es otra dimensión intrínseca del hombre constitutiva de su ser, estrecha' vinculada a sus manifestaciones, ya que todas ellas tienen un aspecto
mente
social y se realizan en comunidad con los demás hombres desde el momento
originario del nacimiento hasta la muerte. Así pues -pensamos nosotros con
Arellano- un tipo de solitario puro es un ente de razón que ni existe ni
puede existir; ni siquiera podría hablar, ya que el lenguaje no es sino un
producto social. Lo mismo habriamos de decir con respecto a las demás dimensiones de su ser que quedarían anuladas, negadas, puesto que el hombre
sólo puede realizarse en comunidad con los demás.
Basave en la obra tantas veces citada, dedica otro capí'tulo a tratar de la
raíz y estructura de lo social.
.
"Antes de cualquier otra apetencia, el hombre se halla destinado desde
las mayores profundidades de su ser, a vivir socialmcnte". 23 La causa de
ello, la encuentra Basave en el desamparo ontológico y afán de plenitud
propios del hombre, que reclaman su vida social como condición de su conservación y desarrollo físico, intelectual y moral.
La consecución del bien propio y del bien común es el fin ele la sociedad.
Para Basave, los instintos antisociales pueden presentarse s.i se deshumaruzan
las relaciones, convirtiendo a las personas en obstáculos. "Más que odiar hombres, dice el pensador mexicano, se odian conceptos".H
La dimensión social del hombre está condicionada por su situación, pues
"cada existencia concreta se desenvuelve en una situación también concrcta" .25 La situación es una dimensión intrínseca del hombre, en cambio la
circunstancia, precisa Basave, es exterior siempre.
Al analizar la estructura de lo social señala que "no hay otra manera de
estar en la vida si no es 'con' los demás. Lo cual equivale a decir que este
'estar con los prójimos' es un modo originario de la existencia".t8

Son muchos los puntos en que coincidimos con Basave, pues pensamos que
este hecho ontológico de la socialidad del hombre se concreta a su vez en su
situación, hecho asimismo ontológico. El hombre existe con su situación y en
su situación. El conocimiento de esta estructura de finitud de su ser debe
impulsar al hombre a una praxis vital concreta, solución ontológica que le
haga dominar su situación, en lugar de dejarse dominar por ésta. Esta solución ontológica, válida por consiguiente para todos los hombres, no puede ser
otra que la concepción cristiana del amor.

Para llevar a cabo la tarea de realizar una ontología de la sociedadi hay
"' Cír. lbidem, p. 184.
.. Ibidem, p. 176.
'" /bidem, p. 132.
.. Ibidem, p. 182.

210

Mediante el amor el hombre no necesita adquirir un poder mayor para
dominar a los demás, como en las soluciones ideológicas que se han intentado dar a lo largo de la historia: concepciones individualistas, como la de
Adam Smith, pongamos por caso, que intentaron salvar al hombre de su
situación mediante un juego de poderes económicos -las leyes de la oferta
y la demanda- que conduciría a un triste resultado: el triunfo del poderoso y la derrota del débil.
La solución ontológica, repetimos, la hallamos nuevamente en el Cristianismo con su concepción del amor en don de si 28 alcanzable únicamente mediante el acrecentamiento del ser de los demás. Así llega el hombre a salvarse de su situación que, lejos de anquilosarle -como en las otras pretendidas soluciones- lo acrecienta y lo libera. Asumiendo la existencia de los
demás, el hombre llega a ser más sí mismo y llega a todas las formas de la
con\'ivencia social, que si no quieren constituir un juego de poderes -y por
tanto de catástrofes- no pueden ser otra cosa que amor en don de sí.

d) Dimensión religiosa del hombre
El punto de partida que adopta Basave en su caminar hacia la trascendencia es -siguiendo a Sciacca- el de la interioridad objetiva. Para Sciacca,
el hombre es un animal espiritual y por tanto la filosofía debe ser ante todo
" lbidem, p. 184.
• Jesús Arellano Catalán, Ánlropologfa fundamental. Lecciones de Cátedra. Sevilla.
Curso 1962-63 .

211

�una profundización en la vida del espíritu, partir ele la realidad del hombre
y de su destino.
Para Basave, la Qntroposofía no puede ser una pura ciencia especulativa.
La verdad religiosa es una prolongación de la verdad filosófica y el hombre
no puede liberarse de la religación porque es "congénita con su esencia". 29
Reconoce el indudable valor de los argumentos tradicionales para llegar a
Dios -las cinco vías, etc ... - en cuya breve exposición sigue a Ismael Quiles.3ª Pero los fríos razonamientos clásicos, piensa Basave, no llegan a satisfacer a determinados espíritus, guiados más bien por corrientes vitales y
afectivas. Las demostraciones de San Agustfo y Scheler son más bien "mostraciones". Las vías de carácter existencial y vivencial para llegar a Dios
"carecen de apoyo y marchan un tanto a oscuras, con pasos inciertos" ,31.
pero -añade Basave con gran acierto- "aún así su eficacia es a veces irremplazable desde el punto de vista subjetivo y personal".
Para Basave, los razonamientos metafísicos logran ante todo explicitar una
intuición primordial, implícita en todo hombre, de un conocimiento espontáneo y pre-filosófico del Ser Trascendente.
El filósofo mexicano ensaya una nueva y sugerente vía de acercamiento a
Dios basada en la evidente existencia de nuestro afán de plenitud subsistencia!, que no podría tener lugar si no existiese una Plenitud Subsistencia!, pues
de lo contrario, se daría el absurdo de un efecto sin causa. Como se ve, conjuga Basave la vía de la contingencia con la manera ontol6gica de la interioridad, operando sobre la contingencia-subsistencia del ser humano.
El hombre, según Basave, recorrerá más fácilmente su camino hacia Dios
según su peculiar temperamento y para ello ofrece una nueva tipología basada en la diversidad temperamental humana, advirtiendo la no existencia
de estos tipos en estado puro. Esta clasificación, así como la famosa de
Spranger, sólo tiene valor "si se la emplea como un esquema auxiliar de
estructuras o tipos teleológicos". 33 Los cinco tipos propuestos por Basave son
los s.iguientes:
"l. El temperamento lógico, preocupado por la correcci6n formal de los
raciocinios acerca de la existencia de Dios y de sus atributos.
2. El temperamento físico-matemático, que busca en la religión la misma

certeza de la ciencia del ser m6vil a sensible.
3. El temperamento metafísico, que estudia el ser de la divinidad can el
mero concurso de la razón natural y de la reflexión fundamental.

,. Cfr. Filosofla del Hombre. p. 250.
• Ismael Quiles, Filosofía de la füligi6n. Col. Austral. Espasa-Calpe Argentina.
pp. 129-30.
n Y" Cfr. Filoso/la del Hombre, p. 256,
'" Ibid~m, p. 259.

212

4. ~l temperamento ético, que se inclina preponderantemente a la considerac16n d~ hombre en cuanto agente voluntario que obra en vista de un fin
que su razon descubre.
~- El te_m~eramento estético, que llega a Dios movido por la universalidad
e mmateriahdad de la belleza".s•
A~ como ~n Aristóteles, la sustancia se halla presente en las restantes categon~s, aqut el temperamento religioso se encuentra en los demás dándoles
la urudad analógica.
Sub~aya_ Basave la importancia de no permitir que las vivencias individuales se ~~yan en la filosofía de la religión. No son en modo alguno dichas ~l~encias personales las que pueden fundar la Religi6n, sino un ob 'eto
metafmco y trascendente.
J

La dramática interna del hambre es fundamental en la antroposofía de
Basave.
La
• t'6n" . El h om b re se
, vida
. del hombre es "esfuerzo, lucha, drama , dec 15
esta moviend? constantemente entre dos polos. Desamparo y angustia forman
el polo negatJ.vo que llev~ al mal y al sufrimiento. Afán de plenitud y esperanza forman el polo positivo que conducen al bien y a la felicidad. El hombre tiene ~ue decidirse libremente por uno u otra polo, comprometiéndose con
las cosas, interrogando a las cosas, a nosotros mismos, en una incesante búsqu~da de su verdad existencial, fruto de un personal descubrimiento y conqwsta, asumiendo el riesgo de ganarla o perderla.
"Cuando el hombre, en su intimidad, se percata de su estructura permanente, se percata a la vez de que ésta es una verdad trascendente que aunqu~ s~ encu~ntra en su interioridad, no la ha creado. Trátase de nna ;erdad
obJettva uruversal, necesariamente válida, que implica la verdad absoluta".''
~ verdad absoluta no puede el hombre ganarla ni perderla porque existe
en s1 Y el ho~b.re debe conquistarla por sí mismo. Pero aunque se decida
por el polo positivo de su ser que le ha de conducir al bien y a la felicidad
no puede olvidar Ja existencia del polo opuesto.
'
Se dan en el hombre, pues, solidariamente, esas dos potencialidades salvadora una, aniquiladora la otra y que constituyen el núcleo central de
dramática interna de la existencia humana.
En Ontica antropol6gica,3° desarrolla Basave las causas fundamentales de
ese drama interior del hombre que vive desde su interioridad, pero hacia e.l
mundo y el más allá, corriendo el riesgo de perderse, contra lo cual tiene
que luchar, pues mientras viva el hombre es un "estar salvándose sin acabar
nunca de salvarse".

¡¡

Ibidtm, p. 259.
• Ibidem, p. 2-1-8.
• Cfr. Ontica an,,opológi&amp;a, p. 192.

14

213

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          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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      <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
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          <name>Título Uniforme</name>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Humanitas, Sección Filosofía, 1970, No 11, Enero</text>
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                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Agustín Basave</name>
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        <name>Espíritu viviente</name>
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        <name>Federico Nietzsche</name>
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        <name>Pensamiento germánico</name>
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                    <text>Sección Tercera

HISTORIA

�FICHAS PARA UNA BIBLIO-HEMEROGRAFfA
HISTÓRICA DE NUEVO LEóN 1960-1969
IsRAEL CAVAZos GARZA
Universidad de Nuevo León

!.-BIBLIOGRAFÍA Y .ARCHIVOS

Libros y folletos
l. CAVAZos GARZA, Israel, Catálogo y sí11tesÍ.! de los Protocolos del Archivo Municipal de Monterrey, 1599-1700. PITESM, Serie: Historia, 4.
Impresiones, S. A., Monterrey, 1966, 350 pp.
2. Hovo, Eugenio del, Indice del Ramo de Causas Criminales del Archivo
Municipal de Monterrey 1621-1824. PITESM, Serie: Historia, 2. Impresiones, S. A., Monterrey, 1963, 101 pp.
3. NAVA, Pedro R. (ed.) Las más importantes leyes y decretos de las legislaturas constitucionales del Estado de Nuevo León, en el transcurso de
ciento treinta y ~te años de vida Íllstitucio11al. Sistemas y Servicios
Técnicos, S. A., Monterre)', 1961, 120 pp.

Publicacio,ies especializadas
Israel, "índice de reales cédulas relativas a Nuevo
León, 1651-1820". Hum. No. 3 ( 1962), pp. 331-359.
5. CAVAZOS GARZA, Israel, "1nclice de artículos de las ediciones del Almanaque 'Previsión y Seguridad', de 1937 a 1964", P)•S, 1965 (25 pp.
finales del Vol.).
6. MENDUUCRAGA Y CUEVA, Tomás, "Breve reseña del archivo parroquial
de la Catedral de Monterrey". (Cuatro artículos): Hum. No. 3 ( 1962},

4.

CAVAZOS GARZA,

361

�pp. 377-388; No. 4 (1963), pp. 427-444; No. 5 (1964), pp. 413-419;
y No. 7 (1966), pp. 341-351.
7. MENDIRICHAGA Y CmWA, Tomás, "Indice de artículos del historiador
Lic. D. Pablo Herrera Carrillo ( 1895-1957) ", Hum. No. 6 ( 1965),
pp. 329-342.
8. MoNTEJANo v AG\rrÑAGA, Rafael, "Bibliografía de don Ignacio Montes de Oca", AHP, APH, No. 1 (1969), pp. 49-97.
9. MoNTEMAYOR HERNÁNDEZ, Andrés, "Una colección para la historiografía del Noreste". HM, Vol. XVI, No. 4 (abril-junio, 1967), pp.
636-641.
10. SALDAÑA, José P., "Periodismo, espíritu y acción". En, No. 3 (1969),
pp. 25-32.
11. V1zCAYA CANALES, Isidro, "El Periódico Oficial del Gobierno de Nuevo León en el Siglo XIX". Hum., No. 9 (1968), pp. 405-415.

Revistas y periódicos
12. CAvAzos GARZA, Israel, "El archivo parroquial de Villaldama", VU,
lo. Abr., 1960, 3a. Sec., p. 13. Reproducido en: EO, No. L (Abr.
1960), p. 2.
13. CAvAZos GARZA, Israel, "El periodismo en los pueblos de Nuevo León",
LVP (marzo, 1960). Reproducido en JF, No. 70 (Abr. 1960) y en
RH, diciembre, 1960.

1961).
26. CAvAZos GARZA, Israel, "Irene Gómez Reina", IF, No. 87 (Sept. 1961).
27. CAVAZOS GARZA, Israel, "Lic. Raúl Rangel Frías", IF, No. 88 (Oct.
1961).
28. CAVAZOS GARZA, Israel, "Prof. Luis Villarreal'', IF, No. 89 {Nov. 1961).
29. CAVAZOS GARZA, Israel, "Juan José Hinojosa'', JF, No. 91 (Enero,
1962).
30. CAvAZos GARZA, Israel, ''Dr. Eduardo Aguirre Pequeño", IF, No. 92
(Feb. 1962).
31. CAvAzos GARZA, Israel, "Prof. Francisco J. Montemayor", IF, No. 93
(Mzo. 1962).
32. CAVAZOS GARZA, Israel, "Prof. Pedro Rubén Nava", IF, No. 99 (Sept.
1962).

III.-HrsroRIA DE NuEvo

L EÓN

Libros y follctos

II .-BmomuooRAFÍAs
Revistas y periódicos
14. CAvAzos GARZA, Israel, "Dr. Lucas de las Casas de la Mota y Flores",
IF, No. 69 (marzo, 1960).
15. ÜAVAZOS GARZA, Israel, "Juan de Dios Villalón'", JF, No. 70 (Abr.
1960).
16. CAVAZOS GARZA, Israe~ "Rafael Nájera", IF, No. 72 (Jun. 1960).
17. C,wAzos GARZA, Israel, "José Flor Navarro", JF, No. 75 (Sept. 1960).
18. CAvAzos GARZA, Israel, "Margarito Alcántara", JF, No. 76 (Oct. 1960).
19. CAvAZos GARZA, Israel, "Luis Barrera Salinas", IF, No. 77 (Nov. 1960).
20. CAvAzos GARZA, Israel, "Dr. Mateo A. Sáenz", IF, No. 79 (Enero,
1961).
362

21. CAvAzos GARZA, Israel, "Gral. Fernando Sánchez de Zamora", JF, 80
(Feb. 1961).
22. C,wAzos GARZA, Israel, "Manuel L. Barragán", IF, No. 81 (Mar.
1961).
23. CAVAZ.Os GARZA, Israel, "Agustín Basave Fernández del Valle", IF, No.
82 (Abr. 1961).
24. CAvAzos GARZA, Israel, "Carlos Medcllín", IF, No. 83 (Mayo, 1961) •
25. CAVAzos GARZA, Israel, "Lic. Manuel Z. Gómcz", IF, No. 84 (Jun.

33. CovARRUBIAS, Ricardo, Gobema11tes de Nueuo Le611, 1582-1961. S.p.i.,
Monterrey, 1961, 179 pp. (Ilust.).
34. FERNÁNDEZ Editores, S. A., Nuevo León. Diccionario ilustrado de geografía general e historia ge11tral. Atlas, geográfico, hist6rico y turístico.
México (S.a.), 72 pp. ( Antecede a un diccionario de la lengua castellana).
35. F!ERNÁNDEZ, Timotco L., Breve Historia de Nuevo León. Ed. Trillas,
S. A., México, 1968, 187 pp.
36. LEÓN, Alonso de, Juan Bautista Chapa y Fernando Sánchez de Zamora, Historia de Nueuo Leó11, con noticias sobre Coahuila, Tam~ulipos,
Texas y Nuevo México, escrita en el Siglo XVll por . .. Estudio pre•
liminar y notas de Israel Cavazos Gan.a, Biblioteca de Nuevo León, 1,
GENL y CEHUNL, Monterrey, 1961, 283 pp.
363

�37. RooRÍGUEZ MURO, J. Jesús, Estudio geográfico-económico del Estado
de Nuevo León. Tesis para obtener e! grado de licenciado en economía.
UNL, FE, 1964, 91 pp., apéndice y mapas.
38. VIZCAYA CANALES, Isidro, La invasión de los indios bárbaros al Ttoreste
de México, en los años de 184{) y 1841. PITESM, Serie: Historia, No.
7, Impresiones, S. A., 1968, 296 pp.

Publicaciones especializadas
39. CAvAzos GARZA, Israel, "Las incursiones de los bárbaros en el noreste
de México, durante el Siglo XIX", Hum., No. 5 (1964). pp. 343-356.
40. VIZCAYA CANALES, Isidro, "Composición étnica de la población de Nuevo León a la consumación de la Independencia", Hum., No. 10 (1969),
pp. 447-450.
41. MoNTEMAYOR HERNÁNDEz, Andrés, "Factores que influyeron en las
rebeliones indígenas en el norte de México", MC,N, No. 896, p. l.
42. MoNTEMAYOR HERNÁNDEZ, Andrés, "Las invasiones de los indios bárbaros en el norte de México", M C,N, No. 1017, p. l.

Revistas y periódicos
43. MoNTEMAYOR HERNÁNDEZ, Andrés, "Los índios bárbaros en el noreslc
de México en 1840", ED, Año VII, No. 2424, 2a. Sec., p. 14.
44. SALINAS ÜANTÚ, Hernán, "Conmemoración del ler. Centenario de Nuevo León". EN, 7 mayo, 1969.

IV.-TEMAS

PREHlSPÁNICOS

Libros y folletos
45.

364

Gabriel de (fray), El cuadernillo de la lengua de los indios
pajalates (1732) y Confesonario de indios en lengua coalmilteca. Ed.
de Eugenio del Hoyo; perfil biográfico por Lino G. Canedo, PITESM,
Serie: Historia, 3. Impresiones, S. A., Monten-ey, 1965, 86 pp.

VERGARA,

Publicaciones espe~ializadas
46. EsPEJO, Antonieta, "Una visita de inspección al abrigo de roca llamado 'Cueva ahumada', en la villa de García, Nue,;o Le6n", Hum, No. 9
(1968), pp. 457-463, ilust.
47. Havo, Eugenio del, "Vocablos de la lengua quinigua de los indios borrados del noreste de México", Hum, No. 1 (1960). pp. 489-515.
48. NúÑEz DE LEÓN, Apolinar, "Nuestros primeros pobladores no fueron
bárbaros", Ro, No. 1 (Marzo, 1964), pp. 5-8 y No. 2 (Junio, 1964),
pp. 7-8.
49. jlMÉNEZ MoRENo, Wigberto, "El noreste de México y su cultura",
BISCM, No. 15 (Abr. 1962).
50. ToRo, Jaime del, "La Cueva del Cordel", Ro, No. 2 (Junio, 1964),
pp. 9-1 l. llust.: RCtroglifos y mapa del Mpio. de Aramberri.

V.-ÉPOCA

COLONIAL

Libros y folletos
51. CAVAZOS GARZA, Israel, Cedulario autobiográfico de pobladores y conquistadores de Nuevo León, Biblioteca de Nuevo León, 2; GENL y
CEHUNL, Monterrey, 1964, 257 pp.
52. Eoun.Az DE PRADO, Isabel, Los indios del nordeste de Méjico en el Siglo XV111, PSA, US, Sevilla, 1965, 128 pp.
53. FERNÁ:NDEZ DE JÁ'oREGu1, José Antonio, Descripción del Nuevo Reino de León (173S-1740), Ed. de Malcolrn McLean y Eugenio del Hoyo, PITESM, Serie: Historia, l. Impresiones, S. A., Monterrey, 1963,
115 pp.
54. Gól\tEZ ÜANEDO, Lino, Primeras exploraciones y poblamie11to de Texas (1686-1694), PITESM, Serie: Historia, 6. Impresiones, S. A. Monterrey, 1968, 348 pp.
55. KLADI.WO BENAVIDES, Dionisio, Nómina de gobernadores y tenientes
de gobernadores del Nuevo Reino de León (1579-1821). Tesis para obtener el grado de maestro en historia. ENSL, Monterrey, 1964,
35 más 6 pp. (mimeógrafo) .
56. LADRÓN DE GuEVARA, Antonio, Noticias de los poblados del Nuevo
Reino de León (1739), introducción y notas de Andrés Montemayor
Hernández. PITESM, Serie: Historia, 10, Impresiones, S. A. Monterrey, 1969, 134 pp.
365

�57. LóPEZ-VELARDE, Benito, Expansión geográfica franciscana en el hoy
norte central y oriental de México. Tesis para law-ear en misionología
UPUPF, Editorial Progreso, S. A, México, 1964, 185 pp.
58. MoRPI, Juan Agustín de, Diario y derrotero (1777-1781), PITESM,
Serie: Historia, 5. Impresiones, S. A., Monterrey, 1967, 472 pp., 4
mapas.
59. PÉREZ PANTOJA, Maria Helia, Conquista, población y evangelización
del noreste de México, tesis para obtener el grado de maestro en historia universal. ENSL, Garza García, N. L., 1966, 95 pp.

73. MENDIRICHAGA Y CuEvA, Tomás, "Médicos y hospitales en el Nuevo
Reino de Le6n", Hum, No. 2 (1961), pp. 471-494.
74. MoNTEMAVOR HERNÁNDEZ, Andrés, "Factores que influyeron en la colonizaci6n de la frontera del norte, a mediados del siglo XVI y principios del XVTI", Hum, No. 10 ( 1969), pp. 547-559.
75. SALDAÑA, José P., ''Don Martín de Zavala", Hum, No. 2 ( 1961), pp.
453-469.
Rer;istas y periódicos

Publicaciones especializadas

60. CAvAZos GARZA, Israel, "Algunas características de los pobladores de
Nuevo León, en el Siglo XVII". Hum, No. 1, (1960), pp. 467-479.
61. CAvAZos GARZA, Israel, "La obra franciscana en Nuevo Le6n", Hum,
No. 2, ( 1961), pp. 437-452.
.
.
. .
62. CAVAZOS GARZA, Israel, "El licenciado Francisco de Barbad1llo V1tona,
pacificador y fundador de pueblos", Hum, No. 4 ( 1963), pp. 375-390.
63. CAVAZOS GARZA, Israel, "Los primeros vecinos de la ciudad de Monterrey'', PyS ( 1964), p. 535 ss.
64. CAVAZOS GARZA, Israel, ''Un desafío en el Monterrey virreinal", Ro,
No. 2 (junio, 1964), pp. 21-22. Reproducido en RH, No. 29 (abril,
1969), p. 13.
65. CAVAZOS GAAZA, Israel, "Cuatro gobernadores coloniales de Nuevo León",
Hum, No. 9 (1968), pp. 327-338. (Alude a León de Alza, Agustín de
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67. Hovo, Eugenio del, "El carácter de la conquista y colonizaci6n española del noreste de México", X-MRA, San Luis Potosí, 1963, 10 pp.
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68. Hovo, _Eugenio del, ''Don Martín de Zavala y la minería en el Nuevo Reino de Le6n", Hum, No. 4 (1963), pp. 411-426.
69. HoYo, Eugenio del, "Un capítulo desconocido en la obra de don Fernando Sánchez de Zamora", Hum, No. 5 (1964), pp. 399-412.
70. Hovo, Eugenio del, "Evangelización en el Nuevo Reino de Le6n",
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72. Hovo, Eugenio del, "Don Martín de Zavala y el humanismo en el
Nuevo Reino de León", CuH, EL, ITESM, No. 2 (1968), pp. 7-13.
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78. CAvAzos GARZA, Israel, ''Hoy cumple trescientos años de muerto don
Martín de Zavala", EN, 8 agosto, 1964.
79. CAVAZOs GARZA, Israel, "Fray Antonio y la epidemia de 1798", He,
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80. CAVAZos GARZA, Israel, "El gobernador don Pedro de Barrio", VU,
8 junio, 1969, p. 10.
81. CAvAZos GARZA, Israel, ''La misión de San Pablo de los Labradores",
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82. MENDIRICHACA Y CuEvA, Tomás, "Efemérides del Nuevo Reino de León.
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83. MoNTEMAYOR HEaNÁNDEZ, Andrés, "La encomienda en el norte de
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84. SAUNAS C.wro, Hernán, "El indio Quems", EN, 18 agosto, 1966.
85. SALINAS CANTÚ, Hernán, "EJ primer cronista de Nuevo Le6n", EN,
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86. SALINAS CANTÚ, Hernán, ''Formas de morir de gobernantes nuevoleoneses", EN, 22 septiembre, 1966.
87. SAUNAS CANTÚ, Hernán, "Los Tejas", EN, 28 septiembre, 1966.
88. SALINAS CANTÚ, Hernán, ''Febrero trágico" ( referente a la muerte del
Cap. Nicolás Ochoa de Elejalde), EN, 17 febrero, 1967.

367

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Servando Teresa de Mier", VU, No. 968 ( 12 octubre, 1969), p. 6.

VI.-LA INDEPENDENCIA
Libros y folletos

89. CovIÁN MARTÍNEZ, Vidal, Xavier Mina y fray Servando en Soto la
Marina (IS de abril de 1817). Cuadernos de Historia, Serie 1967, No.
3, Ediciones Siglo XX, Cd. Victoria, Tamps., 1967, 32 pp.
90. GARCÍA A.LvAREZ, Juan Pablo, La compleja personalidad dd Padre .Mier.
A.lgunos aspectos poco conocidos. SEC, SMGE, Editorial Libros de México, S. A., México, 1964, 61 pp.
91. Mn.LÁN, Marco Antonio, La fantástica realidad de fray Servando. CLP,
SEP, México, 1965, 62 pp.
92. Númz DE LEÓN, Apolinar, Las andanzas de un obispo y la traición de
Baján. (y) Diplomáticos de la insurgencia. Editorial Vallarta., Monterrey,
1962, 61 pp.
93. RoEL, Santiago (Sr.), Fray Servando Teresa de Mier ( Apuntes biográficos). GENL, DPP, Monterrey, 1963, 11 pp. (2a. ed. de la de 1942).

VIL- LA

REFORMA

Libros )' folletos

102. BERRUETo RAl'rlÓN, Federico, Sautiago Vidaurri y el estado de Nuevo
León )' Coahuila. Seminario de Cultura Mexicana. México, 196j. 21 pp.
103. EPISTOLARIO Zaragoza Vidaurri, 185S-1859, C~rffiGI, SMGE, México, 1962, 140 pp. Prólogo y notas de Israel Cavazos Garza.
10+. MosELEY, Edward H., The public correr of Santiago Vidaurri, 18S51858. University, Alabama, 1963, 387 pp. (tesis).
105. NúÑEz DE LEÓN, Apolinar, Algunos apuntes biográficos del Sr. Gral.
y Lic. don León Guzmán. Editado por la Gran Logia del Estado, Imp.
Hemández, Monterrey, 1967, 12 pp.

Publicaciones espuializadas

Publicaciones especializadas

94. ''DIEZ interesantísimas cartas de fray Servando Teresa de Mier". PyS,
( 1967), pp. 305-328.
95. Númz DE LE6N, Apolinar, "El generalísimo Morelos en Nuevo León",
MSNHCA, SMGE, México 1965, pp. 657-682.
96. Pwz-MALDONADO, Carlos, ''Monterrey durante el primer movimiento
en pro de la Independencia", MAMH, CRM, tomo XIX, No. 3 (julioseptiembre, 1960), pp. 269-276. Reproducido en EN, 16 septiembre,
1960.
97. Sn.VIA HEazoo, Jesús, "Fray Servando Teresa de Mier", CuAm, septiembre-octubre, 1967, pp. 162-169.

106. BERRUETO RA tÓN, Federico, "Santiago Vidaurri y el estado de Nuevo
León y Coahuila", Hum, No. 6, (1965), 407-420 pp.
107. MosELEY, Edward H., "Santiago Vidaurri, Champion of states rights:
1855-1857". Studies in the Social Sciencies, West Georgia Gollege, Vol.
VI, o. 1 (junio, 1967), pp. 69-80.

Revistas y Periódicos

98.

LLANO, Rodolfo, "Natalicio de fray Servando Teresa de Micr
y Noriega", EP, 20 octubre, 1963.
99. BuENTELLO CHAPA, Humberto, "Insurgencia en Nuevo León", (serie
de 3 artículos), EP, 10, 11 y 16 septiembre, 1969.
100. CAVAZOS GARZA, Israel, "El Padre :Mier", EN, 5 septiembre, 1960, p.
ARROYO

7-B.
368

VIII.-lNTERVF.NCIÓN FRANCESA

Libros y folletos
ALVARADO, José, Zaragoza, jefe de e/tinacos, continúa a caballo, GENL,
DPP, Monterrey, 1962, 8 pp.
109. ARROYO LLANO, Rodolfo, Ygnacio Zaragoza, defensor de la libertad y
la justicia, S.p.i., Monterrey, 1962, 179 pp. ilust.
110. BER.RUETO RAMÓN, Federico, Ignacio Zaragoza, Secretaría de Gobemaci6n, Talleres Gráficos de la Nación, Mé..xico, 1962, 342 pp.
111. BERRUETO RAMÓN, Federico, Ignacio Zaragoza, CLP, SEP, México, 1966,
70 pp.

108.

369
1124

�112. CAvAzos GARZA, Israel, Semblanza de Mariano Escobedo, Editorial Vallarta, S. A., Monterrey, 1967, 18 pp.
113. CoVAIUUJBIAs, Ricardo, .Anal,s de la vida del C. Gral. Ignacio Zaragoza. Notas y acotaciones. S.p.i., Monterrey, 1962, 29 pp.
lH. GóMEZ Manuel Z., La vida del General Ignacio Zaragoza. Secretaría
de Gobernaci6n, Talleres Gráficos ele la Nación, México, 1962, 23 pp.
115. LóPEZ GUTIÉRREZ, Gustavo, Escobedo, republicano demócrola, benemérito de Chiapas, 1826-1902, S.p.i., T1L'rtla Gutiérrez, 1969, 556 pp.
116. Mi;vER, Eugenia W. de, Reseña biográfica de Jerónimo Treviño (18361914), CLP, SEP, México, 1967, 60 pp.
117. ÜRDÓÑEz, Plinio D., Licenciado y general don Lázaro Garza Ayalo,
CC HEGI, MGE, o. 18, México, 1963, 254 pp.
118. RANGEL FRÍAS, Raúl, Gerónimo Treviño. Héroes y epígonos. S.p.i.,
Monterrey, 1967, 107 pp. Ilustraciones de Federico Cantú.
119. RANGEL FR.ÍA.s, Raúl, Gerónimo Treoiño. Héroes y eplgonos. CLP,
SEP, México, 1967, 119 pp.
120. RoEL Jr., Santiago, 5 de Mayo (discurso), GENL, DPP, Monterrey,
1963, 12 pp.
Eú. Roli.L Jr., Santiago, El Cura de Tamajón. GENL, Editorial ccAlfonso Reyes", Monterrey, 1967. Reproducción facsimilar de 14 números de] periódico publicado por Guillermo Prieto.
122. SALCE AR.RwoNno, Pablo, Linares, la primera ciudad nuevoleont1a que
se rebeló contra el imperialir.ta Vidaurri. CCNHEGI. SMGE. No. 27,
México 1963.
123. SALINAS CANTÚ, Hernán La Intervención Fra11ce1a a través de las cartM
de dos nuevoleoneses, Gral. D. Gerónimo Treviño y Lic. Narciso Dávila.
Comentarios. Imp. Lumen, Monterrey, 1969, 90 pp.
124. V.1LLARREAL ., Carlos, Gral. Jerónimo Trcviíío. Gráfica Popular, S. A.,
Monterrey, 1965, 45 pp.

Publicaciones especializadas
Francisco R.. "Hombres d' ue\"0 León y Coahuila en la defensa de Puebla y prisioneros en Francia en 1963", Hum, No. 3, (1962),
pp. 389-414.
126. ARROYO Lu. •o, Rodolfo, ''Diario de campaña del coronel Miguel Palacios. (30 días de acción en el sitio de Querétaro) ". M C,N, 21 mayo, 1967.
127. BALDERA.s, P.S. "La batalla de Río Verde. Escobedo quedó en deuda
con Mejía", PyS, 1966, pp. 691-696.

125.

370

ALMADA,

Federico, ( antiago Vidaurri) "Sombras y verdades
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129. CoRTÉs, Tranquilino, "Diario de operaciones del sitio de Puebla''. Pu~licado por Israel Ca,·azos Garza, Hum, No. 4, (1963), 445-462, ilust.
130. La verdad sobre la batalla del 15 de Mayo". ( Info1me de Escobedo) .
P)'S, 1967, pp. 761-771.
131. E.lRA BARRAGÁN, Manuel, "El folklore en el nor te de México durante
la Intervención Franresa''. PCHGI, SMGE, México, 1963. '
132. PÉREz-MAwoNAOO, Carlos, "La pugna' Juárcz-Vidaurri en Monterrey.
1864", MAMH, CRM. tomo , • CTV, o. 1 (enerO'-marzo, 1965), pp.
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133. SALOAÑA, Jos' P. ''Visitas del Presidente de la. República don Benito
Juárez a Monterrey", Hum, No. 8 (1967), pp. 393-412.
134. SALDAÑA, José P., "La República en ruta hacia el norte", Hum, No. 9,
(1968), pp. 339-359.
135. TYLER, Ronnie C., "Las reclamaciones de Patricio Milrno". Hum, No.
10, ( 1969), pp. 561-583.
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B.E.RRUETO RAMÓN,

136. ~~~ A., Carlos, ".El Gral. Jerónimo Trcviño. Breves pasajes histor1cos ... , Ro, No. 1 (marzo, 1964), pp. 27-30, y No. 2 (junio, 196+),
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138. ARRoYo LLANO, Rodc;,lfo, "Será 1962 Año de Zaragcna.t'. EN, 14 junio,
1961. Reproducido en Ru, 31 agosto, 1961.
139. ARRovo LLANO, Rodolfo, "Ignario Zaragoza fue un defensor de la justicia", EN, 31 marzo, 1962.
140. ARROYO LLANO, Rodolfo, "Centenario de la muerte de Doña Rafaela
Padilla de Zaragoza", Ex Nov, y EU, 14 enero, 1962.
141. ARROYO LLAN01 Rodolfo, "Las armas nacionales se cubren de gloria11 ,
EP, 5 mayo, 1963.
142. ARRoYo LLANO, Rodalfo, "El Gral. don Santiago Tapia
8 agosto, 1963.
143.
144.

r su calle", EP,

LLANO, Rodolfo, "Juá.rez en Monterrey", EP, 4 abril, 1964.
ARROY~ LLANo, Rodolf?, •. uevo Le6n en la caída deJ Segundo Imperio
Y el Triunfo de la Rcpublica", (serie de 10 artículos ilustrados). EN, 6,
7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14 y 15 de marzo, 1967.
,
ARROYO

371

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Miguel Palacios (original)". EN, 15 mayo, 1967.
146. BuENTELLo CHAPA, Humbcrto (Mar.ario de León), "Un héroe ignorado". EP, 17 mayo, 1969.
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N. L.", L1. 1Z, o. 3, (nov.. 1961), p. 2.
149. CAVAZOS GARZA Israel, "El enlace Zaragoza-Padilla y el acta de la
Catedral", LvZ, ro. 3. ( o,·.: 1961), p. 4.
150. CAVAZOS GAR7.A, Israel, "La familia del héroe nació en Nuevo León.
Tres actas de bautizo de los tres lújos de Zaragoza'·. LvZ, No. 4, (Dic.,
1961).
151. C..wAzo GARZA, Israel, "Ignacio Zaragoza, nuevoleonés por adopción".
EN, 25 ept.. 961 y VU. 8 Oct.. 1961. 2a. Sec .• p. 13.
152. CAvAzos GARZA, Israel. "Doña Rafaela Padilla de Zaragoza", EN, 15
enero, 1962.
153. CAvAZO GARZA, Israel, "Rápida visita a Bahía de Espíritu anto, en
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387

�LOS PRIMEROS AVANCES DE LA COLONIZACIÓN ESPA.ROLA
AL NOROESTE DE LA NUEVA ESPARA

{1519-1528)
EucENIO DEL Hovo
Instituto Tecnol6gico
de Monterrey

a. Francisco de Garay '.Y el Río de las Palmas
(1519-1523)
GOBERNANDO LAS INDIAS los frailes jer6nimos, Francisco de Garay, compañero de Col6n en su segundo viaje y gobernador de la isla de Jamaica,
impresionado por los relatos de Ant6n de Alaminos, el famoso piloto de las
expediciones de Ponce de León a la Florida {1513), de Hernández de Córdova (1517) y Juan de Grijalva {1518) a la península de Yucatán y costas
del Golfo de México, decidió explorar y conquistar las tierras comprendidas
entre la Florida de Ponce de León y el límite septentrional de las tierras
visitadas por los capitanes de Diego Velázquez, gobernador de Cuba. Garay obtuvo de los frailes jerónimos las licencias necesarias y, a principios del
verano de 1519, envi6 una pequeña flota, apenas cuatro navíos y doscientos
setenta hombres, al mando de Alonso Alvarez de Pineda, a reconocer toda aquella costa y a levantar un mapa de ella. En la relaci6n enviada por
Garay al Rey, se dice que el prop6sito principal de dicha expedición fue encontrar algún estrecho o paso, a través del Continente, que permitiera el
viaje directo al Reino de Catay; Pineda debería buscar el famoso estrecho
de Anián que movió tantas expediciones. Después de tres o cuatro meses
de navegación, siguiendo las costas del Golfo de México, desde la Florida,
y habiendo desembarcado a orillas del río Pánuco, donde "rescataron de los
indígenas un poco de oro, lleg6 Pineda a las cercanías de la recién fundada
Veracruz a principios de agosto de 1519, recibiendo la desagradable sorpresa de que Hernán Cortés se le había adelantado y tomado posesión de
389

�LOS PRIMEROS AV I\NCES DE LA COLONIZACIÓN ESP.AROLA
AL NOROESTE DE LA NUEVA ESPAAA
( 1519-1528)
EucENio

DEL

Hoyo

Instituto Tecno16gico
de Monterrey

a. Francisco de Caray y el Río de las Palmas
(1519-1523)
GoBER.NANDO LAS INDIAS los frailes jerónimos, Francisco de Garay, compañero de Colón en su segundo viaje y gobernador de la isla de Jamaica,
impresionado por los relatos de Antón de Alaminos, el famoso piloto de las
expediciones de Ponce de León a la Florida (1513), de Hemández de C6rdova (1517) y Juan de Grijalva (1518) a la península de Yucatán y costas
del Golfo de México, decidió explorar y conquistar las tierras comprendidas
entre la Florida de Ponce de León y el límite septentrional de las tierras
visitadas por los capitanes de Diego V elázquez, gobernador de Cuba. Garay obtuvo de los frailes jerónimos las licencias necesarias y, a principios del
verano de 1519, envió una pequeña flota, apenas cuatro navíos y doscientos
setenta hombres, al mando de Alonso Alvarez de Pineda, a reconocer toda aquella costa y a levantar un mapa de ella. En la relación enviada por
Garay al Rey, se dice que el propósito principal de dicha expedición fue encontrar algún estrecho o paso, a través del Continente, que permitiera el
viaje directo al Reino de Catay; Pineda debería buscar el famoso estrecho
de Anián que movió tantas expediciones. Después de tres o cuatro meses
de navegación, siguiendo las costas del Golfo de México, desde la Florida,
y habiendo desembarcado a orillas del río Pánuco, donde "rescataron de los
indígenas un poco de oro, llegó Pineda a las cercanías de la recién fundada
Veracruz a principios de agosto de 1519, recibiendo la desagradable sorpresa de que Hemán Cortés se le había adelantado y tomado posesión de
389

�grosar las filas de Hemán Cortés y son los que Bemal Díaz del Castillo
llama los "panzaverdetes''.8
Sin noticias de Camargo y creyendo que éste había logrado establecer la
proyectada colonia, Garay se apre uró a enviar n su ayuda a Miguel Díaz
de Au.-c u con más de cincuenta oldados y treinta y siete caballos, quien,
como dice Bemal D.íaz del Castillo, "no halló rastro, ni hueso, ni pelo de
la armada de Garay" y, como los indios lo recibieron en actitud hostil, abandonó la empresa. buscando refugio, él y sus hombres, bajo la bandera de
Hemán Cortés, '' ... y este fue el mejor socorro y al mejor tiempo que le
habíamos menester ... ,, 10

De este famoso capitán aragoné hacen elogio lo mismo Cer\'antes de
Salazar en su Cr6nico, que Díaz del Castillo en su Historia; dice el primero: " ... fue uno de los mejores conquistadores que hubo. Murió muy viejo e muy rico en México; trajo muy buena gente e caballos".11 Y el segundo:
' ... sini6 muy bien a u Majestad en todo lo que se ofreció en las guerras
e conquistas de la Nueva España" y, entusiasmado en el recuerdo, se explaya contándonos cómo Díaz de Aux se le enfrent6 al Real y Supremo Consejo de 1as Indias defendiendo su pleito contra el sevillano ndrés de Barrios
(a) El Danzador, cuñado de Cortés, por la mjtad del pueblo de Meztitlán.

•

• "Estando qur: cslábamos en Segura de la Frontera de la manera que en nú relaci6n habrán oldo, vinirron cartas a Cort~s como había aportado un navío de los
que el Francisco de Garay había enviado a poblar a Pánuco e c¡ue venía por capitán uno que se decía fulano Camargo y traía sobre sesenta roldados y todos dolientes y muy amarillos e hinchadas las barrigas, e que habían dicho qut otro capit:!.n
que el Garay habla enviado a poblar a Pánuro, que se decla fulano Alvarez Pincelo
(sic.), que los indios de Pánuco los habían muerto y a todos los soldados y caballos,
que había enviado a aquella provincia, y que los navíos se los habían quemado, y
que este Camargo viendo el mal suceso, se embarcó con los soldados que dicho tengo
y se vino a socorrer a aquel puerto porque bí~n tcn!an noticiaJ que cstabamos poblados allí y que a causa que por rustentar las guerras con los indios de Jamaica
no tcnlan que comer, e ventan tan flacos y amarillos e hinchados, y más dijeron
que el capitán Camargo había sido fraile dominico, e que había hecho profesión,
iuS cuale soldados con su capitán 1e fueron luego, poco a poco, porqut• no podían
andar a pie de flacos, a la villa de la Frontera donde estábamos; y cuando Cortés
los vi6 tan hinchados y amarillos, que no eran para pelear, hnrto teníamos que curar en ellos, y les hizo mucha honra y tf'ngo que el Camargo murió luego, que no
me acuerdo bien que se hizo, e también se murieron muchos de ellos, y entonces
por burlar les llamamos y pusimos por nombre los panciverdetcs, porque traían los
colore, de muertos y las barrigas muy hinchadas .•. " Bcmal: Historia, pp. 459-460.
• Para este apartado véanse: Cervantes de Sala.zar: Cr6nita, p. 564; Ov-iedo:
Historia, Vol. III, pp. 429-442; Demal: Historia., ol. I, pp. 460 y 463; P. F. \'elázquez: Hist. d, S. L. Potosi, Vol I, pp. 136-137.

" Bemal: Historia, Vol. I, pp. 460-463.
11 Cervantes de Sala.zar: Cr&amp;nica, p. 564.

392

Oigamo el pintoresco lenguaje del cronista: " ... a este Miguel Diaz de
Aux fue el que en el Real Consejo de Indias, en el año de 1541 dijo que
a unos daban favor e indios por bien bailar e danzar y a otros les quitaron
sus haciendas porque habían bien servido a su Majestad peleando ... e tendió la capa en el suelo, y puso la daga sobre el pecho, estando tendido en
ella de espaldas e dijo: si no es verdad lo que digo Vuestra Alteza me mande degollar con esta daga e si es verdad haced recta justicia ... " u
Todos los hombres que vinieron con Díaz de Aux y que se unieron a las
huestes de Cortés fueron apodados los ''lomos recios" 11 y se distinguieron
como valientes y esforzados.
En pos de la anterior, envió Garay otra expedici6n al mando de Ramírez el Viejo. De jrmos la palabra a Bemal Díaz del Castillo: 11 • • • y digamos
que desde alU a pocos días que Miguel Díaz de ux había venido a aquel
puerto de la manera que dicho tengo, aportó luego otro navío que enviaba
el mismo Garay en ayuda y socorro de su armada creyendo que todos estaban buenos y sanos en el río de Pánuco (si.e por las Palmas) y venía en
él por capitán un viejo que se decía Ram!rcz y ya era hombre anciano y
a esta causa le llamábamos Ramírez el Viejo porque había en nuestro real
dos Ramírez, y traía sobre cuarenta solda.dos y diez caballos e yeguas e ballesteros y otras armas y el Francisco de Garay no hacía sino echar un virote tras otro en socorro de su armada y en todo le socorría la buena fortuna a Cortés y a nosotros era grao ayuda, y todos esos de Garay que dicho
tengo fueron a Tepeaca a donde estábamos ... y a los que trafa el viejo
Ramírez, que traían unas armas de algodón (escaupiles} de tanto gordor
que no les pasaba ninguna flecha y pesaban mucho, pusímosles por nombre
los de las albardillas ... " 11
Mientras Camargo y los que lo siguieron fracasaban en el intento de establecer una colonia en la desembocadura del río de las Palmas, como primrr apoyo de la "Victoria Garayana", el gobernador de Jamaica, Francisco
dr: Garay, el año de 1520 enviaba a España a Juan L6pez de Torralba con
muestras del oro huasteco y un mapa de la exploración realizada por Alvarez de Pineda, para solicitar el permiso de conquistar y colonizar esas tierras. El Rey le concedió lo que pedía en la real cédula de 1521, atrás mencionada. Con este firme apoyo legal el año de 1522, Caray apresuró sus
preparativos para la formal ocupación del territorio concedido, que incluía
la región de Pánuco, por lo que entró en conflicto con Hemán Cortés, que
'· Bemal: Hütoria, Vol. I, pp. 460-461.
" " •.• y porque lo, soldados que traía Miguel

Día.z de Aux ,·enían muy recios

y gordos les pusimos por nombre los de los lomos recios ... ". Berna~ Vol. I, p. 462.

" Demal: HistorÚl, Vol. I, pp. 461-·162; P. F. Velázquez.: Hi.st. de S. L. Potosl,
Vol. I, p. 137.

393

�se creía con derechos a ella. Cortés se apresuró a alir de la ciudad de
México para dirigir personalmente la entrada a la "Provincia de Cbila
Y Pánuco", haciendo guerra a los huastecos y, como uno de sus actos de
posesión, fundó, no lejos de la desembocadura del río Pánuco, la villa de
Santiestevan del Puerto, como mojón de la a•.-anzada más septentrional de
su conquista; y, dejando en ella una fuerte guarnición, regresó a la ciudad de México. No fue sino hasta fines del verano de 1523 cuando Garay terminó sus preparativos y pudo 7.arpar con una bien pertrechada expedición, compuesta de diez y seis barcos, seiscientos hombresJ ciento cincuenta caballos, doscientos arcabuces, treinta ballestas y un buen número
de piezas de artillería. Imitando quizás a Cortés en lo de la Villa Rica
de 1a Veracruz, desde antes de salir de Jamaica, organizó el ayuntamiento
de la población que pensaba fundar como centro de su conquista y que
se llamaría "Garay"; como dice muy bien Gómara: "hizo un pueblo en
aire que llamó Garay",15 pue nunca llegó a fundarse. Dicho ayuntamiento
quedó integrado por Alonso de Mendoza y Hernando de Figueroa como alcaldes ordinarios; Gonzalo de Ovalle, Diego de Cifuentes y Villagrán como
regidores. Después de muchos incidentes que no es del caso narrar
uí
el día 26 de junio de 1523, dejó Garay la isla de Jamaica rumbo a Cuba:
donde tuvo noticias de la fundación de Santiestevan del Puerto por Cortés,
cosa que mucho lo contrarió y, después de infructuosos trámites. deciai6
fundar, ya no en aire, aquella población en el río de las Palmas, c-omo base
de futuras operaciones; y el día 25 de julio de ese año de 1523, la expedición alcanzó la desembocadura de dicho río y Garay ordenó a Gonzalo
de Ocampo que e)..-plorase río arriba para escoger el lugar más conveniente
para la fundación: " ... envió el río arriba a Gonzalo de Ocampo; con un
bergantin, a reconocer la disposición de la tierra. Subió quince leguas; vio
que muchos ríos entraban en aquél; volvió aJ cuarto día, diciendo que la
tierra era ruín y despoblada; y aunque esta relación no fue cierta, Francisco de Garay la creyó, y sacó a tierra los caballos, y cuatrocientos infantes,
y ordenó que la armada, con cargo de capitán general, llevase Juan de Grijalva, costa a c-0sta; y él se encaminó por tierra a Pánuco, anduvo tres días
por pantanos y despoblados; pasó a nado y en balsas, un río que llaman
Montalto, porque corría de grandes sierras. Entró en un gran lugar desierto,
a donde hall6 mucho maíz, y otros bastimentos¡ arrodeó una gran laguna
y, con ciertos indios de Chila que prendió, y sabían la lengua castellana (sic
por mexicana) , envió a un pueblo para que le recibiesen de paz, y así
lo hicieron, y le proveyeron de maíz, frutas y aves que toman en la laguna.
u G6mara: Cr6nfra, Cap. CLIII (en Barcia, Vol. II, p. 158}; P. F. Velázquez:

Hist. d, S. L. Potosi, Vol. I, pp. 137-140, 159-172 (biog.); Meade: "El adelantado Francisco de Garay", BSMGE, Vol. LXIIJ, pp. 403-430.

394

En este lugar intentaron los soldados amotinarse, porque no les dejaban
saquear; pasaron adelante, y en el pasaje de otro río se ahogaron ocho caballos; metiéronse en unos pantanos, adonde pensaron perecer, y si hubiera
alguna resistencia no escapara ninguno. Y después de estos trabajos y de
mucha hambre, y de mucha molestia de los mosquitos y pitos, que pican
y dejan señal como chinches, y suelen causar calentura, y murciélagos que
los ofendían extrañamente porque son grandes y chupan a los dormidos
la sangre de las narices y orejas, manos y pies o de cualquiera parte descubierta. Aportaron a Pánuco, tan deseado, pero por causa de las guerras
de Remando Cortés, la tierra estaba destruída y no hallaron qué comer;
y, porque también los soldados de Hernando Cortés, que estaban de la
otra parte del río. habían alzado la comida; y por ésto, y porque tardaban
los navíos en que venían los bastimentas, los soldados se derramaron a buscar qué comer y Francisco de Garay envió a Gonzalo de Ocampo a saber
qué intención tenía la gente de Cortés que. estaba en )a villa de San Estevan del Puerto". 18 Cuando Cortés se aprestaba para ir a enfrentarse con
su enemigo, recibió una real cédula por la cual se reconocían sus derechos
a la jurisdicción de Pánuco y se ordenaba a Garay no entrometerse en ella.11
Cortés envió a Pedro de Alvarado a mostrarle a ·caray la real cédula y a
pedirle que se alejase de Pánuco; éste, sintiéndose abandonado de sus hombres y por ende perdido, decidió ir a México para intentar algún arreglo
con Hemán Cortés, quien lo recibió con suma cortesía y le ofreció un banquete; pero, en realidad, el desventurado Garay era su pri ionero. Propuso
éste a aquél el matrimonio de sn hijo mayor con Catalina Pizarro, hija natural de Cortés, siempre que le permitiese hacer un nuevo intento de fundación en el río de las Palmas y que Cortés cooperase en esa empresa; éste
llegó a prometer, no sólo la ayuda pedida, sino proporcionar a su futuro consuegro algunos de sus expertos capitanes y de sus soldados veteranos que
ayudasen a Garay a cumplir su intento. 18 Tan amistosa, cuanto acertada
solución, no tuvo efecto por la ines~rada y casi repentina muerte de Garay,
ocurrida en las navidades de 1523; parece que murió de "un dolo1· de costado" (neumonía), awique mucho se elijo que Cortés lo había envenenado
"con una capirotada" .10

" Herrera: Jfotoria, Vol. II, Der. 111, Lib. V. Cap. V, pp. 135-136.
" "Provisi611 de su fajestad mandando a Francisco d • Garay no entrometerse ...
abril 24 de 1523" en Pacheco y Cárdenas: Documentw. Vol. X."{VJ, pp. 71-76.
,. Para ste apartado e pueden consultar: Bemal: Ilirloria, Vol. II, pp. l 76187; Conés: Carla de R,lación d, 15 de .octubre d, 1524; Herrera: Historia, Dec.
III, Lib. V, Cap. VII; P. F. Vclázquez: Hi.it. de S. L. Potos(, Vol. I, pp. 173-189.
1• G6mara: Historia, Vol. II, p. 160; Cortés: Cuarta Carta de Relacwn (en Barcia, Vol. I, pp. 126-165; Oviedo: Historia, Vol. 111, p. 455.

395

�b. Hernán Cortés y Nuño Beltrán de Guzmán

(1523-1528)

La muerte de Francisco de Garay no puso íin al problema de Pánuco,
ya que sus hombres habían quedado en aquella región y que, divididos
en pequeños grupos, asolaban la tierra sublevando a los indios que acabaron
matando a todos los sobrevivientes de la expedición de Garay y que, decidido a limpiar la tierra de españoles, sitiaron a Santiestevan del Puerto y
destruyeron las demás fundaciones. Al enterarse Cortés de lo ocurrido, envió inmediatamente a Gonzalo de Sandoval con cincuenta hombres de a caballo, cien infantes, cuatro piezas de artillería y quince mil (?) indios aliados, para que restableciese el orden sofocando la rebelión; en rápida, vigorosa y cruel campaña, los huastecos fueron de nuevo sometidos.20
Encontrándose Sandoval en la pacificación de Pánuco, Cortés recibió instrucciones de la Corona, de fecha 6 de junio de 1523, para que explorase
las costas de los dos océanos en busca del tan deseado estrecho de Anián
que acortarla la navegación a las islas Molucas.21 Cumpliendo dichas instrucciones, envió Cortés, el año de 1524, dos expediciones, una de cuatro
navios para explorar las costas del Mar del Sur (el Pacifico) y la otra,
de sólo dos, para trazar un mapa de la costa del Golfo de México, des~
Pánuco a la Florida, y de la del Mar del Norte (Atlántico), de la Florida
al Labrador. 22 Y fue entonces cuando Cortés consideró muy seriamente la
conveniencia de colonizar en el rlo de las Palmas, haciendo suyo el proyecto de Garay; pero una serie de problemas que no es del caso reseñar aquí,
le impjdieron cumplir su prop6sito de tomar posesión en el río de las Palmas y las tierras situadas más al norte. Cortés, desde el conflicto con Garay, había estado insistiendo ante la Corona que la región de Pánuco 1 hasta
el lejano río de las Palmas, debería quedar bajo la jurisdicción del Reino
de la Nueva España y sujeta a él. El Rey accecli6 a esta demanda; 23 pero,
las muchas intrigas que se movían contra Cortés, hicieron que el mismo
año ( 1525) que Cortés lograba ser confirmado en su jurisdicción sobre la
Provincia de Pánuco hasta el río de las Palmas, el contador, Rodrigo de
Albornoz, declarase, en un largo i.nfonne12 • la necesidad de separar las provincias de Temistlán (sic), Pánuco, Guatemala y Cuazacualco (sic.). Apa• Cortés: Cuarta Carta de Relaci6n (en Gayangos, pp. 299-303); Oviedo: Histuria, Vol. III, pp. 457-458: Gómara: Crónica, pp. 160-161.
" G6mara: Crónica, p. 165.
'"" Cortés: Cuarto Carta de Relación (en Gayangos, pp. 314--315).
ª Herrera: Historia, Dec. Ill, Lib. VII, Cap. IV, p. 213; Meade: La Huast«ca,

Cap. "La Conquista", pp. 263-277.
"' "Carta del Contador Rodrigo de Albornoz .•. , 15 de diciembre de 1525", en
Pacheco y Cárdenas: Doc. Intd., Vol. XIII, p. 74.

396

yándose en el informe de Albornoz y en las muchas quejas presentadas contra Cortés durante su viaje a las Hibueras, se acordó residenciar a don Hernando así como la separación de la provincia de Pánuco de la Nueva España
y se nombro gobernador de ella a Nuño Beltrán de Guzmán. 25 Por brevedad no queremos ocupamos de las actividades esclavistas de don Nuño ni
de sus confJictos con las autoridades de la Nueva España, sólo hablaremos
de sus intenciones de colonizar en el río de las Palmas, tal vez movido por
las noticias de las gentes de Garay que hablaban de muchos pueblos y de
montañas con minas de plata. " ... deseando Nuño de Guzmán por todas
partes ensanchar sus límites, envió a Sancho de Caniego (su pariente), aunque nuevo en la tierra, con la mayor parte de la gente que pudo, a conquistar el río de las Palmas, pensando de hallar grandes riquezas; no ignorando que estaba dado aquel distrito a Pánfilo de Narváez, tomó la posesión en nombre del Rey: y en cuarenta leguas la tierra adentro, no hallaron
poblado, ni camino, y pocos indios, y aquellos tan salvajes, que no se sustentaban sino de cazas, comiendo las carnes crudas, y langostas, lagartijas y
culebras, y otras tales bascosidades. Detúvose cinco meses en la jornada,
awique tuvieron noticia que la tierra era rica, y poblada: por las espesuras
de los bosques, no pudieron pasar, y por faltarles mantenimiento y otras
cosas se volvieron ... " 28
Esta expedición de Sancho de Caniego a la región del rio de las Palmas)
tiene para nosotros especial interés; desafortunadamente los datos de que
disponemos son demasiado vagos y es absolutamente imposible reconstruir la
ruta de esta expedición. El pasaje de Herrera, arriba transcrito, sugiere
cosas muy interesantes; pero, entiéndase bien, sólo sugerencias, ni siquiera
podríamos hablar de conjeturas. Suponemos que Sancho de Caniego sigwó,
hacia el norte, el camino de la costa, varias veces recorrido por las gentes
de Garay. Después de tomar posesión, a nombre de Nuño de Guzmá.Jt, del
río de las Palmas, "en cuarenta leguas la tierra adentro" y durante "cinco
meses", exploró la región. Por lo que sabemos de otras expediciones muy semejantes, muy amplio debió ser el territorio explorado en tan largo tiempo.
Las cuarenta leguas ¿ fueron hacia el norte o hacia el occidente? No podemos saberlo; nos inclinamos por lo segundo al saber que uno de los fines,
tal vez el principal, de la e:iqredición era buscar metales preciosos y así es
muy posible que las sierras de San Carlos y de Pamoranos, en Tamaulipas,
los _hayan atraído con sus posibilidades mineras; además, lo que se dice
,. Herrera: Historia, Dcc. III. Lib. VID, Cap. XIV, pp. 215-217; Oviedo: Historia, Vol. IU, p. 559; G6mara: Historia (en Barcia, Vol. II, p. 38); Zumárraga;
"Carta a su Majestad'' en Doc. lned., Vol. XIII, p. 117; Toussaint: La Conquista
de Pánuco, pp. 115-123; Castañeda: Our Catholic Heritage, pp. 32-38.
"' Herrera: Historia, Dec. IV, Lib. 111, Cap. VII, p. 293.

397

�respecto a los naturales "tan salvajes, que no se su tentaban sino de cazas,
comiendo las carnes crudas ... " conviene más a los nómadas situados al
occidente de la rota, que a los indios pescadores de las marismas de que
nos habla Alvar Núñez Cabeza de Vaca, que habrían encontrado de haber
seguido rumbo al norte. Sin embargo, cuando dice Herrera que "por las
espesuras de los bosques no pudieron pasar" pensamos en la posibilidad, muy
remota, d que hayan cruzado el río Bravo y, siguiendo hacia el Norte, hayan lle~do ha ta las cercanías del río de las Nueces que es donde empiezan los grandes bosques; aunque tal vez, al hablar de "bosques'' el cronista,
se esté refiriendo al monte alto y espeso, al intrincado chaparral que bien
pudieron encontrar hacia occidente. Llenos de dudas e in eguridades sugerimos la posibilidad de que Sancho de Caniego }' sus hombres hayan explorado tierras de Nuevo León, tal VC'?. por el rumbo de Cerralvo o los Aldamas. Que en realidad nada pod mos saber de cierto sobre esta importante expedición que tuvo lugar en el verano ele 1528.
De todo lo anteriormente expueslo se desprende la gran importancia del
río de la Palmas dentro de los diez primeros a1íos (1518-1528) de la historia de la Nueva España, así como los muchos pro)'ectos y serios intentos
para colonizar cerca de su desembocadura. Impresiona pensar que en varias ocasiones estuvo a punto de fundarse dicha colonia, hecho que hubiese
cambiado completamente la historia del noreste de México y sureste de los
Estados Unidos; de haberse logrado su establecimiento, Tejas seguiría siendo mexicana.

r. 1de11tif icació11 del rio de las Palmas
La correcta identificación del tantas \"e&lt;'es nombrado río de las Palmas,
es un problema histórico del mayor interés y que creemos haber resuelto definitivamente.
Todos los "cronistas primilivos de Indias" hablan de él y de la reñida
y prolongada disputa sobre la conquista y gobernación del tcnitorio por él
uominado o limitado. Su nombre aparece en multitud de documentos de
fecha muy temprana; y su desembocadura era una de las más importantes
referencias para la navegación en el Golio de México. El río de las Palmas
es uno de los accidentes geográficos más destacados en la antigua cartografía americana, figurando en casi todos los antiguos mapas de nuestro
Continente, como se puede comprobar por la lista que damos a continuación:
Aparece ya en el mapa de Alberto Cantino ( 1501-1502) como Río de
las palmas; en e] de Nicolás de Caneiro ( c. 1503) se le llama Rfo de las
J1armas; el de Martín de Waldseemüller (1513) lo registra como Río de la
parma; el de choner (1515 ,6 1520) como Río de las parmas; en el mapa
398

del Golfo de México, conocido como el de los pilotos de Cortés (fines &lt;le
1520) se lee R. la Palma; en el de Turín (c, 1523) aparece Río de lq palma;
en el del vizconde de Maggiolo ( 1527) figura la Provincia de las Palmas;
otra carta anónima de ese año ( 1527) anota las palmas; en el "Globe Doré"
(1528?) leemos R. de la Parma; la carta de Diego Ribero (1529) lo llama R.
de Palmas; en el Atla, de Kaufmann (1529) aparece en la carta IV como
las palmas, en la VII también las palmas, en la X R. de Palmas y en la
XIII R. de Palmas; en el Globo de Oronlius ( 1531) encontramos R. d.
Palmo; en el mapa de Alonso de Chávez (1536) se le menciona como Río
de las Palmas; en el de Alonso de Santa Cruz (1536) se llama Rlo de Palmas o Río Solo; el "París GilL Globe" o "De Bure Globe" (1536?) registra
R. D. Palma; en el mapa de la expedición &lt;le Moscoso (1539-1543) aparecen dos ríos diferentes con la anotación R. de Palmm · en el de Santa Cruz
( 15·:¡.2) también R. de Palmas_; en los portulanos de Dattista Agnese ( 154215+3) se lee las palmas; el planisferio &lt;le Sebastián Cabot (1544) anota palmar Y, más al sur, río de palmas; el portulano de la "Ayer Col!ection"
(1554), R. de palmas; en el mapa de Ortelius (c. 1584-) encontramos R.
Palmar; en el de Wytfliet (1597) se lee R. de Palmas; en el de Purchas
(1625) R. de Palmas; el Plano de Laet (1633) recistra R. de Palmas y el
de Turba Ardiente (1680) R. a Palmas. 21
Que el problema de localización ha existido y que aún no ha siclo resuelto, podemos demostrarlo con unas cuantas citas de diversos historiadores. Tocios los antiguos cronistas son muy vagos al respecto y sobre sus datos no puede basarse la correcta localización; casi todos, al hablar de las
expediciones ele Garay. lo confunden con el río Pánuco; resulta muy ilustrativo el hecho de que Bemal Díaz del Castillo en un pasaje de su obra
comete ese error mientras que en otro habla de ellos como de ríos · muy
diferentes y proporciona datos muy importantes para la correcta localización del río de las Palmas.28 G6mara dice: " ... y hablaremos de Pánfilo
de Narváez que fue a poblar y conquistar. . . el río de Palmas, que cae
treinta leguas encima de Pánuco, hacia el norte .•. " 29 Oviedo es aún más
vago: " ... el río que llaman de las Palmas en cierta parte de la costa del
Norte ... ", &gt;·, más adelante, e.,.,_-plica: " ... se trata del río de las Palmas,
que está más al oriente (que los ríos Pánuco y Hermoso) subiendo por la
dicha costa la vuelta de la provincia que llaman la Florida ... " ªº Herrera
- Las obras que pfincipalmente nos ayudaron a formar esta lista, fueron: T/ie
Discovtry of North Am«rica de Harrise; Spaniih Voyag,s, ,te. de Wagner; A Book
of Old Maps de Fite y Freeman; y NarraliLt and critico/ llístory o/ Amsrica in Maps,
Austin, 1961.
'"Be.mal: Historia, Vol. I , pp. 461~162 y Vol. TI, pp. 179-LB0 (cd, García) .
"' Gómara: Húto,ia, Cap. XLVI, p. 36 (ed. Barcia).
• Oviedo: Historio, Vol. III, p. 579.

399

�lo menciona en repetidas ocasiones, pero sin dar el menor dato para su
localizaci6n. 31 El notable ge6grafo Juan López de Velasco en su Geografía
y descripción universal de los Indios (1571-1574) nos da la latitud de su
desembocadura: "Río de Palmas o río Solo: en veintiséis grados y medio
de altura".3!! Entre los cronistas del siglo XVII citaremos al padre Torquemada que dice: " ... de Pescadores (Río de Guadalupe, Tex.) basta el río
de las Palmas, por cerca del cual pasa el Trópico de Cancro. Del río de
Palmas, al río Pánuco hay más de treinta leguas ... " 33 Pero, dejemos a los
viejos cronistas para citar a los modernos historiadores: don Manuel Orozco y Berra en su Historia de la Geograffa en México, dice: " .•. el río de
las Palmas, no obstante haberse hablado de él con frecuencia, no está bien
determinado, y las opiniones vacilan entre los ríos Bravo, Conchas y Santander", y sigue diciendo: "De luego a luego descartaremos de la competencia al río Bravo, porque en cartas, desde muy antiguas, constan pu tos
conjuntamente éste y el río Palmas".34 Y después de una muy larga Y muy
erudita disquisición, termina identificándolo con el río Soto la Marina. El
notable ge6grafo don Antonio García Cubas, con apoyo en no sabemos qué,
extrañamente lo identifica con el pequeño arroyo del Chamal que cruza
la hacienda de su nombre unos pocos kilómetros al norte del río Soto la
Marina. 35 Nos desconcierta mucho esta identificación porque todas las fuentes hablan de un río muy grande y caudaloso. Pasaremos revista a las opiniones de los historiadores tamaulipecos: Alejandro Prieto lo identifica con
el Soto la: Marina; 88 Blas Rodríguez, siguiendo a García Cubas, con el arroyo del Chamal; 3 1 Candelaria Reyes, 38 Garza Treviño,39 y Gabriel Saldívar iO
están por el Soto la Marina, al igual que tres notables investigadores_ de
la historia del noroeste de México, don Vito Alessio Robles,'1 don Pnmo
Feliciano Velázquez quien, apoyando su opinión, dice: "Debe quizás aquel
río su nombre al cerro de Pahnas, uno de los puntos cuhninantes de la
n Herrera: Historia, Dec. IV, Lib. III, Cap. IX, Vol. II, pp. 196-197; Dec.
IV, Lib. IV, Cap. II, Vol. II. p. 302 y p. 304 (ed. l728).
L6pez de Velasco: Geografía, p. 182.
Torquemada: Monarqufa, Vol. 1, Cap. VI, p. 17 (2a. ed.).
.
.. Orozco y Berra: HiJt. d, la Geog. en Mixico, pp. 94 y 95. El mapa más antlguo que nosotros pudimos encontrar en que se mencionan_ conjuntamente el río Bravo
y el de las Palmas (Soto la Marina) es el de Turba Ardiente fechado en 1608, fecha
•
mucho muy tardía. En mapas del siglo XVI aparece un cabo ~ravo, ~ero no un no.
• García Cubas: M,moria para la carta general del Imperio Mexicano, p. 37.
• Prieto: Hist. d, Tamaulipas, p. 14.
" .Rodrlguc-z: Tampi,o, p. 22.
• Reyes: Apuntes, p. 26.
• Garza Treviño: Hist. de Tamaulipas, p. 19.
• Saldívar: Hist. Comp. de Tamaulipas, p. 49.
º V. A. Robles: Coah. y Tex. E¡,. Col., p. 56.

vecina sierra; hoy se llama de Soto la Marina y forma la barra de Santander ... " 12 y don Joaquín Meade/3 este último apoyándose en la autoridad de fray Andrés de Olmos.º Es muy significativo que don Manuel
Toussaint en La Coriquista de Pánuco lo mencione varias veces y no proponga ninguna identificación, creo que se dio cuenta del problema y que,
no habiéndolo resuelto, prefirió no tocarlo. 45 De los historiadores norteamericanos que se han ocupado del terna, citaré a Bancroft que habla vagamente de la "Provincia de las Palmas", situada al norte de Pánuco; •• pero,
en la misma página de la referencia, aparece un mapa en que se lee "Las
Palmas" a la altura del río Soto la Marina; Bolton •r habla del río Grande
y el de las Palmas como de dos ríos diferentes y distantes, situando al Bravo al
norte del de las Palmas y, aunque no lo dice, parece referirse también al Soto
la Marina. Hodge,•8 como conjetura, propone el Soto la Marina. Lowery •0
señala la latitud 23°48' norte, que corresponde exactamente al Soto la Marina. Hay dos apasionados campeones de la tesis que identifica al río de
las Palmas con el Tío Bravo: Carlos E. Castafi.eda l!O y Paul Horgan. 81 Pero
las pruebas 'que aducen no son en ninguna manera concluyentes y, por lo
mismo, la identificación no es satisfactoria Horgan ni siquiera la discute,
da como un hecho plenamente comprobado el que el antiguo río de las
Palmas y el río Bravo son uno solo. Castañeda, tratando de demostrar la
tesis, comete garrafal error, ya que según ]os datos que aduce, el río de las
Palmas no puede ser otro que el Soto la Marina oigamos su argumento:
" ... Gómara, who declares that the distance from the Panuco River to the
Rio de la Palmas is thirty leagues. It so happens that the actual distance
bctweetl the two rivers is approximately ninety miles, which is the equivalent
of the number of leagues indicated".112 Cuando en realidad las noventa
millas náuticas, partiendo de la desembocadura del Pánuco, caen exactamente en la desembocadura del Soto la Marina. La distancia real, siguiendo un meridiano, que hay entre el Pánuco y el Bravo, son 340 millas náuticas. Por todo lo anteriormente t!Al)Uesto, creemos justificado el presente trabajo.

0

ª

400

ª P. F. Velázquez: llist. de S. L. Potosi, Vol. I, p. 174 .
•• Meade: Doc. Ined. Tampico, p. 91 (nota) e índice analítico.
.. Olmos: "Carta al Rey, 25 de no\iembre de 1556" en Cartas de Indias, p. 127.
.. Toussaint: La ConquiJta de Pánuco, pp. 79, 94, 96, 120, 159 y 172.
.,. Bancroít: Obras, Vol. XV, p. 11.
•• Bolton: Spanish Expl., p. 348.
'"Hodge: Spanish Expl., p. U (nota).
ª Lowery: The Spanish Sett., p. 153 (nota 2}.
• Castañeda: Our Catholi~ H tritage.
11 Horgan: Greut Rfo,r.
° Castañeda: Our Catholic Heritage, Vol. I, p. 13.

401
H26

�Antes de entrar a nuestra demostración, queremos d jar muy claro que

•

vamos a referimos al rio de las Palmas de las expediciones de Pineda, Camargo, Díaz de Aux, Ramirez el Viejo, Garay, Ocampo, Narváez y Sancho
de Caniego; al río de la$ Palmas que en la primera mitad del siglo XVI
estaba considerado como la frontera scptentrio11al del virreinato de la Nueva
España y que fue el límite meridional de la gobt'rnación concedida a Pánfilo de Narváez y cuya desembocadura, después de la Florida, iue el punto
más remoto, hacia el norte, en que se intenl6 colonizar en fecha tan temprana (1519) y que, dramática fatalidad, vendría a ser un punto de nuestra
frontera actual con los Estados Unido . Creemos necesario hacer esta aclaración porque, como veremos más adelante, el nombre de las Palmas se
aplic6, desde muy antiguo a dos ríos diferentes, el Bravo y el Soto la Marina,
hecho que explica muy bien la gran desorientacjón de lo historiadores; además, y_a desde fines del siglo XVII se habían fijado los nombres de río Grande del Norte o Bravo para el antiguo de las Palmas, y río de las Palmas
para el actual Soto la Marina.
Hay ciertos datos que a primera vista parecen concluyentes, tales las distancias y las latitudes; pero, tratándose de fuentes del siglo XVI tales datos resultan casi inútiles por su vaguedad; tomemos como ejemplo la des-

cripción del Golfo de México en Oviedo:

53

Al río Hermoso (Barbcrena)

le da una latitud de 23°30', anadiendo que por él pasa el Trópico de Cáncer, cuando la latitud real es de 22°34'; al río de las Palmas (Soto la Marina en este caso) lo pone en 24°20'1 cuando la real es de 23º45'; al río
de Pescadores (Guadalupe), le da de latitud 28º20' siendo en realidad de
28º; al río del Espíritu Santo (Mi~issippi), 39°40' cuando sólo es de 30°.
En las distancias hay aún más inexactitud y anarquía, pues casi siempre
eran estimadas a ojo de buen cubero, por ejemplo, en tierra, lo que se andaba en una hora o en un dia, o en el mar, calculando 17½ leguas en un
grado de círculo máximo de la tierra; de donde la distancia venía a depender de la estimación de las latitudes o, lo que era entonces realmente
imposible, de Jas longitudes. Creemos que el {mico camino a seguir es el
análisis cuidadoso de la cartografía y el estudio crítico de las crónicas y
documentos.
Para no cansar al lector y no excedernos de los límites de nuestro trabajo,
sólo estudiaremos unos pocos mapas, cuidadosamente seleccionados de la
abundante cartografí.a que logramos registrar en el curso de nuestra investigación.
El primero de ellos será el mapa que el mismo Garay envió a la Corte
apoyando sus pretensiones a la gobernación y demarcando las tierras por él
'" Ovfodo: llistoria, Lib. XXI, Cap. VIII, Vol. II, pp. 142-143.

402

descubiertas; el original se cansen-a en el Archivo General de Indias,º y
existe una copia, un tanto defectuosa, en el tomo 76 de la Colección Muñoz
en la Real Academia de la Historia; de esta copia publicó Navarrete el
mapa que ilustra su Colección de viajes, etc.u En 1900 don Pedro Torres
Lanzas describió el original del AGI en su obra Mapas de México y Florida.56 Y en 1914 don Francisco del Paso y Troncoso publicó una magnífica fototipia de dicho original en su edición de la Crónica de Cervantes de
Salazart que será la que utilizaremos aquí. Desafortunadamente, entre las
pocas inscripciones del mapa, no figura el nombre del río de las Palmas¡ figuran los del río del Espíritu Santo (Mississippi) y del rlo Pánuco, y entre
ellos estún dibujadas cuatro desembocaduras de ríos que no llevan nombre
-en la copia de la Academia sólo figuran tres- la tercera~ después de la
del Espíritu Santo, al sur, debe ser la del río de las Palmas, ya que en el
dibujo coincide su altura sobre el Ecuador con la del extremo sur de la
Florida; 68 el mapa no tiene señaladas las latitudes. Don Francisco del Paso
y Troncoso dice: "Entre la boca del río del Espíritu Santo y la del Pánuco
hay, a partir de aquel río y rumbo al sudoeste, otras cuatro bocas, dos anchas arriba que a mi entender corresponden a las entradas de dos bahías en
Texas y que probablemente son la de Galveston y la de San Bemardo; más
al sudoeste hay otras dos bocas angostas que corresponden: la septentrional
a nuestro do Bravo del Norte, y la siguiente a la barra de Soto la Marina ... " 10 Como se ve, este mapa, tan interesante por otros muchos conceptos, no resuelve nuestro problema.
Otro de los mapas que examinaremos es la carta de Diego Ribero ( 1529),
cuyo original se encontraba en la biblioteca del Gran Ducado de Weimar,
y publicada, en edición facsimilar y con magnífica introducción) por J. G.
Kohl 60 en 1860; y en 1894 por don Justo Zaragoza en su edición de la Geografla de L6pez de Velasco,61 en un gran desplegado al final de la obra,
que es la que nosotros utilizaremos en nuestro análisis. En esta carta están
anotadas las latitudes y, en lo que nos importa, con bastante exactitud: el
extremo sur de la Florida está a los 25º y, un poco más al norte, en 26°,
•• AGJ, Patronato, Est. 1, Caj. 1, Lcg. 1/26 (notación antigua).
• Navarrete: Colección de los Viajes, etc., Vol. III, frente a p. 148.
" Torres Lanzas: Map(l.I dt México y Florida, ficha 5, Vol. I, p. 19.
" Pa10 y Troncoso {cd.): Cr6nica de C. de Solazar, Vol. 1, frertte a p. l.
'" Es interesante señalar que casi en todos los antiguoll mapas el rlo de las Palmas
se encuentra dibujado a la altura del extremo sur de la Florida que está a 25º de
latitud norte. La latitud de la desembocadum del río Bravo es de 25º57', menos de
un grado de diferencia.
• Paso y Troncoso: Crónica de c~antes de Sala.1.ar, Vol. 1, p. 352.
• J. G. Kohl: Die beidtn 4lttsten General-Karten von Amerika, Weimar, 1860.
ci L6pez de Velasco: Geografía, Madrid, l89l.

403

�el río de las Palmas, latitud que corresponde a la boca del río Bravo (25º58').
Aquí la identiücacibn es de asombrosa exactitud.
El tercer mapa que usaremos para nue~tra demostración es el de Moscoso
( 1543) y es, sin duda, el más importante para nuestro intento. El original
se conserva en el Archivo General de Indias; 12 lo publicó Harrise 63 y lo
reprodujo Hodge. 64 Nosotros usaremos la lámina de Harrise. El mapa -o
las dos reproducciones mencionadas- no tiene anotadas las latitudes; pero,
también en él, el río de las Palmas e tá dibujado un poco al norte del
extremo sur de la Florida, lo que autoriza a identificarlo con el río Bravo;
pero hay otros datos mucho má valiosos: siguiendo la línea que representa
al río de las Palmas, hay una inscripción que dice: "desde que vira (sic.
por Quivira) hasta aquí hay gl.'andíslma manadas de vacas". El dato es
de gran valor, ya que sabemos que para principios del siglo XVI el río
Bravo era el límite- austral del habitat del cíbolo o bisonte; y aunque hemos podido recoger algunos datos de su presencia en la margen sur de dieho
río,6~ no existe la más remota posibilidad de que, en esa fecha, liega.sen
hasta el Soto la }.ifarina y mucho menos en "grandísimas manadas". El dato
me parece definitivo, pero además, siguiendo la costa hacia el sur, y después de anotar Cabo Bravo,66 anota el río Solo, 67 que nosotros identificamos con el San Femando, y un poco al sur de él y algo alejado de la costa.
hay una inscripción que dice: "en estas montañas nay minas de plata", y
las montañas no pueden ser otras que las de la sierra de San Carlos, cuyas
estribaciones orientales están a menos de cien kilómetros de la costa y cuyos más altos picos son visibles desde el mar; y, confirmando lo anterior, un
poco al sur, casi pegada a la costa, se lec la inscripción: "montañas", que
viene a corresponder con la sierra de los Maratines, que corre paralela a la
costa como a cuarenta kilómetros de ella y de la que dice don Alejandro
Prieto: " ... la sierra de los Maratines ... que es t'ntre todas (no tomó en
"' AGI., ln4i/mmt~ General, Est. 145, Caj. 7, Leg. 8 (antigua notación).
• Henry Harrise: The Discovcry o/ North America, Londres-París, 1892. Lam.
XXIII, frente a p. 6H.
"' Hodge: Spanish Explorers, frente a p. 132 .
.. Por ejemplo: en el Diario de Aloruo de León ( 1690) en lo corrcsponclientc al
martes 4 de abril, se dice: "Salimos rumbo del norte en demanda del río Grande.
Par6 el real a orillas de ~I, y se hallaron algunas dbolas ... "
• No identificado. Otros mapas, entre ellos el de Ribero, lo colocan entre el río
Magdalena (Nueces) y el de las Palmas (Bravo). Por el lugar en que aparece dibujado en el mapa de Moscoso, podría i;er una loma en los médanos, llamada el
Divisadero, y que está como a 40 kilómetros al norte del rí.o Snn Femando.
•• El nombre de río Solo se dio a ríos diferentes y en algunos mapas parece corresponder al Bravo. En el mapa de Alonso de San t..'\ Cru1. de 1536, leemos: Rlo
de Palmas o Río Solo.

404

cuenta la sierrita de las Rucias) la que se encuentra cercana al mar".ªª
Siguien~~ haci~ el ~~ encontramos "playa delgada" que debe corresponder
a un sil.lo no 1de.ntiúcado de la larguísima linea de médanos que limitan
hacia el oriente l~ Laguna Madre. Al sur de "playa delgada" figura, por
segunda vez, uu. no de las Palmas, que aquí, sin duda ninguna, corresponde
al Soto la 1arma y que, además de ser otro dato definitivo nos da la
clave de la dcsorientaci6n de¡ los historiadores, ya que en reaÍidad desde
muy antiguo, se_ dio el. n~mbre de río ele las Pahnas lo mismo al Br;vo que
al Soto la Marina. S1gwendo adelante encontramos el "río de montañas"
que en los mapas modernos se llama del Carrizal 89 y que; baja de la sierrita
de San José de las Rucias, que se levanta a menos de 20 kilómetros de la
costa. Más al sur está el "río de Siba" --en otros mapas se le llama San
Benito, ahora llamado rio Tigre o río Cachimba. Y más al sur el "río formoso" que conesponde al Barberena y, por fin, el río Pánuco. La correspondencia de los diversos accidentes geográficos del mapa de Moscoso con
los mapas modernos es exacta si identificamos el primer río de las Palmas
el más septentrional, con el río Bravo y el segundo con el Soto la Marina'.
en cambio, tomo lo puede comprobar fácihnente el lector, no hay corres~
pondencia posibla y todo se vuelve confusi6a, si identificamos el primer río
de las Palmas cnn el Soto la Marina como lo han venido haciendo casi todos
los historiadores, como lo vimos algunas páginas atrás.
Aunque consideramos plenamente demostrada nuestra tesis, queremos rob~stecer más la demosti-ación analizando algunos pasajes de antigua erómeas o de documentos coetáneos. Tomaremos en primer lugar la Historia
Verdadera de Berna! Díaz del Castillo en un pasaje en que la descripci6n
de la costa entre el río de las Palmas septentrional y el río Pánuco se ciñe
a&lt;lmirablernonte aJ mapa de Moscoso, dice así.: " ..• y los pilotos 'que llevaba (Garay) subieron más arriba, hacia el río de las Palmas (Bravo) ...
l~s na,·íos ... envi61os costa a costa ... y él y todo su ejército se vino por
tierra, costa a costa, cerca de la mar y anduvo dos días por malos despoblaJos que eran ciénegas ... ", descripción que conviene perfectamente- a las
márgenes occidentales de la Laguna Madre en su tramo entre el río Brav6
}' el rfo San Fernando, y de ninguna manera se podría aplicar a la regi6n
situada al sur del Soto la Marina que abunda en terrenos montuosos y corrientes ele agua r que se e:-..1:icnde a la falda oriental de la sierrita de .San
José de las Rucias. En 1747 escribía don José de Escandón, refiriéndose a
ese tramo de costa entre el San Femando y el Bravo: « .•. Convenían in' Alejandro Prieto: fJ ist. de T ama.ulipas, p. 230.
.. El rto del Carrizal desemboca. por la barra del Tordo. Al describir esta parte
de la costa el Derrotero de las Antillas, citado por Or1nco y Berra: Hi.st. Geog. },fi"ico,
pp. 94-96, dice: " ... se avistan las sierras de Tamaulipas ... ·•

4-05

�dios y españoles en que la distancia {desde el rio San Fernando) al río del
Norte era muy grande, de unos llanos interminables, sin agua ninguna, y
que s6lo podrían encontrarse algunas lagunas saladas".70 El soldado cronista sigue diciendo: "pas6 un río (San Fernando) que venía de unas sierras
(la de Pamoranes) que vieron desde el camino, que estaba allí obra de cinco
leguas, y pasaron aquel gran río en balsas o en unas canoas que hallaron
quebradas; luego, en pasando el río, estaba un pueblo despoblado de aquel
día y hallaron muy bien de comer maiz y aun gallinas e había muchas guayabas 71 muy buenas, y rodeó una ciénega ( los grandes esteros que se extienden al occidente de la barra de Jesús María y que son como una entrante de la Laguna Madre) . . . otro día fueron su camino con guías, llegaron a un gran río ( Soto la Marina) , no lo podían pasar sino con canoas,
salen de aquel río, dan en unas malas ciénegas (la Laguna de Morales) y
con mucho trabajo llegaron a tierra de Pánuco". 72
Don Antonio de Herrera, en su Historia de las Indias, siguiendo a Gómara, hablando de la misma expedición, dice: "(Gayar desde el río de las
Palmas) ... se encaminó por tierra a Pánuco, anduvo tres dias por pantanos y despoblados ( don José de Escand6n, hablando de su viaje de reconocimiento por la costa, dice que salió de la barra del río de Conchas o San
Femando el día 21 de febrero de 1747, a las ocho de la mañana, y que
llegó a la orilla del río del Norte o Bravo el día 24 a las nueve del día; 73
lo que da exactamente los días de que habla el cronista) ... pasó a nado
y en balsas un río que llaman Montalto (San Fernando) porque corría de
grandes sierras (las de Pa.moranes y San Carlos). Entró en un gran lugar
desierto J a donde halló mucho maíz y otros bastimentas; arrodeó una gran
laguna ... pasaron adelante, y en el paraje (sic. por pasaje?) de otro río
(Soto la Marina) se ahogaron ocho caballos; mcliéronse en unos pantanos
(la laguna de Morales o la de San Andrés) a donde pensaron perecer ...
•• Escand6n: Reconocimien10 de la Costa del Seno Mexicano, cd. de G. Saldiva,r,
México, J946, p. 59.
11 De acuerdo con el Mapa de vegetación
dtl Su, de Tamaidipas, aún inédito,
del Dr. Paulino Rojas, el guayabo silvestre, cerca de la costa, se encuentra al sur del
rió Soto la Marina, cultivado puede llegar mucho más al norte, y este debe ,er el
caso que nos interesa. Hay un ranchito llamado Guayabas, pegado a la costa, un
poco al norte de la desembocadura del lU'l'Oyo del Chamal, en 2-lº de latitud.

u

Berna!: Historia, Vol. 11, pp. 179-180.

'* Escand6n: Recono,imiento, ,te., 60; G6mara: Crónica, Cap. CLIII ( en Barcia, Vol. II, p. 158), dice: "Anduvo tres dfas por dcspo~lados y po~ ~alas ciénegas ... "; ver también: Andrés del Pex: Diario de 1687 (v1emes 4 de Julio a sábado
12), pp. 115-120, interesante descripción de la cost.a.
406

Y 'después de estos trabajos, y de mucha hambre, y de mucha molestia de
mosquitos y pi tos, . . . y murciélagos ... H aportaron a Pánuco, tan deseado. 16
En la Relación Verdadera del Caballero de Elvas, se describe el mismo
tramo de costa, pero desde el mar: "That night they (Moscoso y sus compañeros) ran aut, and in the morning they saw palmtrees rising above the
water,• 0 the coast trcnding southwarc!Jy; and from midday forward great mountains (sierra de an Carlos) appeared, wich had now here been scen uatil then;
for to tbat place from the port of Espiritu anto, where they had entered
Florida (en efecto, la sierra de San Carlos es la primera que puede verse
desde el mar viniendo desde la desembocadura del Mississippi), was a low,
leved shore, not discovcrable at sea until very ncar. From what they observed, they thought that during the night they had passed the río de Palmas
(Bravo), sixty leagues dístant f rom Panico ( sic. por Pánuco )i in New
Spain ... " 71 Este último dato es muy importante, calculando la legua náutica tal como la define el Diccionario de Autoridades: " ... de las leguas
españolas entran diez y siete y media en un grado de círculo máximo de la
tierra ... ', la ijistancia real entre el rio Bravo y el Pánuco son exactamente
las 60 leguas de la Relaci6n; del Pánuco al Soto la Marina sólo hay 26 leguas. 78 En la misma Relación Verdadera, en dos pasajes diferentes, se dice
que Juan de Añasco dijo a Luis de Moscoso que desde el río de las Palmas
la costa ya corre al sur. 79 Y si bien es cierto que el más notable cambio de
rumbo en la costa del Golfo de México, viniendo de la Florida, se advierte
en la Bal1ía de Corpus Christi, el río Bravo está más cerca de esta inflccción
que el Soto 1a Marina.
Ya sólo espigaremos unos pocos datos aislados: Dice Oviedo que el "río
de las Palmas está más al oriente (que los ríos Pánuco y Hennoso o Barberena) subiendo por la dicha costa la vuelta de la provincia de Florida ... " 80
" Dice Escand6n: Reco11ocimienlo. tic .. p. 83: "A las veinte leguas al norte de
Tampico, corno entra ya la Zona Templada, da princiµio un bello, saludable, be•
nigno temperamento, de que nace no haber hallado hasta e) cío del Nonc, IUO$•
quito, nigua, garrapata, ni otro animal que diese pet'juicio ... " Tenemos noticia de
que los vampicos son especialmente abundantes al sur del río Soto la Marina.
'" Herrera: Historia, Dec. III, Lib. V, Cap. V, Vol. n, pp. 135-136.
•• En el Derrotero diario, etc. de Alonso de León ( 1686), el domingo l4 de julio, dice que siguiendo la costa al sur de la d~'llembocadura del rio Bravo "hay rn
su oriHa muchos sabinos, pinos, palmas, y otates gruesos como una pierna y otros
más, que ha echado la mar'' en Israel Cavazos (ed.): Hist. de Nu,vo Lt.ón, p. 200.
" Caballero de Elvas: R,la&amp;i&amp;n Verdadera. . . Lewis ( cd.), pp. 264-265.
'' La equivalencia en kilómetros de un grado de me1-idiano entre los 22º y 26°
de latitud es, muy aproximadamcntt:, de 110 ki16mctros; por lo tanto b. ll•gua náutica española, dentro de esas latitudes, es de 6,285 metros, más o .menos.
'" Caballero de Elvas: R,lación, pp. 260 y 264.
• Oviedo: Historia, Vol. III, p. 579.

407

�Las diferencias de longitud entre las barras de los ríos Pánuco v Barberena
con el Soto la Marina son mucho muy pequeñas; la longitud~ al oeste de
Greenwich, de la barra del Pánuco es aproximadamente 97º50' y la del Soto
la Marina 97°4-3', apenas cinco minutos entre este y el Pánuco; en cambio,
siendo la longitud de la desembocadw-a del río Bravo 97º09' la diferencia
con el Pánuco son 39º', más de medio grado. El mismo autor nos da para
el río Bravo la latitud de 26°30', que aunque errónea, se aproxima más a
la verdadera tratándose del Bravo que del Soto la Marina: la latitud real
de la desembocadura del Bravo son 25º58' y la del Soto la Marina ªPt'.nas
23º45'. Pineda y Camargo encontraron muchos pueblos indios cerca de la
desembocadura del río de las Palmas, y son muchas las fuentes que hablan
de las numerosas hordas de n6madas que merodeaban por ambas márgenes
del río Bravo, cerca de su desembocadura. 81 En el Diario derrotero de Alonso de León (1686) y en otros documentos se mencionan muchos objetos de
procedencia española o europea encontrados cerca de la desembocadura del
Bravo y que, algunos, bien pudieran ser restos de las expediciones de Garay.
Hernán Cortés en su Segunda Carta de Relación, dice que el cacique de
Pánuco Je irifonn6 que los barcos de Garay se encontraban en un río a
cinco o seis jornadas de Pánuco,u distancia que se ajusta muy bien a la que
media entre éste y el Bravo, si calculamos jornadas entre 10 y 12 leguas.
Por último, no hay que olvidar los indios que Sancho de Caniego encontró
en su ex'J}Cdición 83 y que, de ninguna manera podrían ser huastecos sedentarios y agricultores, que eran los que vivían entre el San Fernando y el
Soto la Marina. Podríamos seguir mencionando datos, pero lo creemos innecesario amén de fatigoso para el lector.
Crcemo que el nombre de río de las Palmas se le dio el Bravo por las
palmas que, dominando el paisaje, había cerca de su desembocadura y que
todavía se encuentran al lado de los Estados Unidos. Ya s6lo citaré el Report,
et,. de Emory: "Thus, whilc UpPn thc lower portian of the Río Grande,
we haYe the sub-troRical character of its v etation indicated by the presenrc
of the arborc ·cent palms of the "tierra caliente", we have at the same time the
Texas livc-oak, the type of a more northern flora". Y en otro lugar dice:
"The vegetation is of a semi-tropical cliaracter, and the margin of the river,
which js e:-..-posed to overflow, abouods in reed (carrizo), canebrake (caña
brava), palmetto (palma tropical), willow (sauce) and water-plants, ... ;, 1 •
1 Como ejemplo podmos citar el Diario derrotero de Alonso de
León (1886);
Reconocimiento, etc. de Escandón y, muy especialmente, el mapa que p11blica Gabriel Saldívar en su estudio sobre Los Indios de Tamaulipas.

ª Ver nota 7.
.. Ver nota 26.
,. La primera cita se encuentra en Emory: R,port, Vol. II: Botany o/ tht IJoundary, p. 10 y la segunda en el Vol. I, p. 59.

408

Nos. apoyamos en esta cita, porque . algunos historiadores mencionan la presencia de Palmas en el Soto la Manna como argumento decisivo de su identificación con el antiguo río de las Palmas.

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410

411

�EL GRAL. DON PORFIRIO DfAZ EN MONTERREY

JosÉ P.

SALDAÑA

Cronista de Monterrey

I
de una persona que ocupa un lugar en la
historia, es necesario estudiar el medio ambiente en que haya actuado y
desprender de ahí su verdadera personalidad.
La figura del General Díaz en la historia de México tiene la alta significaci6n de haber actuado con relevante posici6n como guerrero y como esPARA AQUILATAR LA CATECORÍA

tadista.
En la primera etapa de su acluaci6n pública dedic6 largos años a la
azarosa vida de las armas, conquistando el grado más alto en el ejército
que era el de General de División.
Principi6 su carrera en circunstancias difíciles, cuando el país era invadido por las tropas de los Estados Unidos del Norte. Después, afiliado al
Partido Liberal, no dio reposo a sus actividades durante más de 20 años,
conquistando la admiración del pueblo mexicano por su valentia, su honradez y sus dotes extraordinarias de soldado.
Había participado en la gloriosa batalla del 5 de mayo de 1862 contra
fas tropas francesas. Sufrió seria derrota en Puebla en 1863; fue hecho
prisionero por los franceses, y evadido en condiciones no,·elescas, continuó
combatiendo a los invasores hasta conquistar la capital de la Repí1blica
1
después de obtener triunfos resonantes como los' de Miahuatlán, La Carbonera, Puebla, el 2 de:! abril, los Llanos de Apam y por último, en medio de
la t."&lt;pectaci6n general, hacerse dueño de la Ciudad de México el 21 de
junio de 1867, cuando a su vez e] General Mariano Escobedo rendía la pla1.a de Querétaro haciendo prisioneros a Ma.i&lt;lmiliano, Miram6n y Mejía.
Su figura se agiganta durante las guerras de reforma y de Ja inter\'enci6n francesa; se empequeñece al enfrentarse al Presidente Juárez jefatu-

413

�rando una revolución impopular; vuelve a crecer con el triunfo de la revolución de Tuxtepec que produce el derrocamiento de don Sebastián Lerdo
de Tejada; afianza su personalidad de estadista a partir de 1877 al establecer sólidamente la paz, crear una moneda firme, y sentar las bases del
progreso. Con los ferrocarriles, que despiertan el interés por la minería,
la agricultura y la industria, impulsa las inversiones y se abren las perspectivas de un México activo, capaz de enfrentarse a la miseria y a la ignorancia.
Su habilidad como gobernante despierta la admiración de sus contemporáneos. Logra atraerse a valiosas personalidades de los bandos políticos
contrarios; atempera los impulsos bélicos de los más distinguidos correligionarios, sortea con éxito la ambición de viejos amigos que cuentan en su haber con méritos para disputaile la Presidencia. Pasan por su memoria los
nombres de los Generales Mariano Escobedo, Jesús González Ortega, Ramón Corona, Francisco Naranjo, Jerónimo Treviño, Donato Guerra ... y
deja que la visión se aleje. Debe, en conciencia, proceder como lo demanda la Nación.
Paz, paz, es lo que se necesita. Un cambio en el gobierno puede acabar
con este don inapreciable. Así piensa el General Díaz y obra en consecuencia.
Ha ocupado la Presidencia con mano firme y con don de gentes. Ha
sabido administrar la hacienda pública con intachable honradez, ha impulsado el orden dentro de la justicia, y ha logrado conquistar en el mundo un lugar de prestigio para México.
Se explica, con tales antecedentes que, cuando visit6 a Monterrey, su figura deslumbrara, y fuese recibido como corresponde a quien ha realizado
obras de excepcional categoría.
Los militares de su época le reconocían sus méritos y se resignaban a
ocupar puntos secundarios. Los ciudadanos de la nueva generación todavía
no se forjaban la personalidad suficiente para enfrentarse al héroe de la paz.
Se explica de esta manera que el ambiente en Monterrey JJegara a la euforia pues iba a conocerse de cerca al invicto soldado y al luminoso estadista.
Nuevo León era gobernado a partir de 1885 por el Gral. don Bernardo
Reyes, cuya administración se había distinguido por su dinamismo y honradez y por su entrega en beneficio de.l Estado. De esta manera se conjugaban dos personalidades que unían su talento y su esfuerzo para hacer
cada quien en el radio de acción que le correspondía un México mejor.
Aprovechando el General Reyes la tónica que existía en el Estado, hizo
formal invitación al General Díaz para que visitara Ja ciudad de Monterrey,
enviándole el siguiente oficio: "Gobierno del Estado Libre y Soberano de
414

Nuevo León.-Este Gobierno, la Autoridad Local, la Militar de esta Zona
y la Comisión de Obsequio de la Banca, el Comercio e Industria de e"5ta
Ciudad, cuya lista va anexa a la presente, se honran Señor Presidente en
diri.gir a Ud. esta invitación atenta, para que con la Comitiva que dem~nda
su ilustre persona y representación altísima, se sirva hacer una visita a Monterrey, Capital del Estado de Nuevo León, favorecido como los demás de la
República_ con la .gestión gubernamental de Ud., símbolo de paz, progreso
y prospendad nacionales.
"Si con semejante visita se sirve Ud. ilustrar los fastos de esta Ciudad
el Gobie~o que repi:esento y las Autoridades y Comisión a que al principi~
hago rnénto, quedaran a Ud. profundamente obligados.
. _"Adjunto a. esta nota ~ incluye el programa acordado para la recepc10n de Ud., s1 hemos de tener la grande satisfacción de que esta invitación
sea aceptada, y en ese anhelado caso, Ud. se servirá reformarlo como mejor
lo juzgue.
"Tengo el honor, Señor Presidente, con este motivo, de hacer a Ud. ]as
protestas de mi adhesión y consideración respetuosa.
"Libertad y ?ons~tución. ~ontcrrey, 9 de diciembre de 1898.-B. Reyes.
Ramón G. Chavam, Secretario. Señor Presidente de la República General
don Porfirio Díaz.-México".
'
Cuatro días después contestó el General Díaz en los siguientes términos:
"México, 13 de Diciembre de 1898.-Sr. Gobernador, General don Bernardo Reyes.-Monterrey.-Mi querido compañero y amigo:
Si~cerameote reconocid? al Gobierno que con tanto acierto Ud. p{'Csidc,
Jo mismo que a las Autoridades local y militar de esa Zona y a la Comisión
~e _Ob~:quio de la Banca, el Comercio e Industria de esa Ciudad, por Ja
mvitaCJon que bondadosamente se sirven hacerme para visitar Monterrey,
1~ acepto ~on ~erdadera. y gra_nde estimación y le suplico que al recibir para
s1 los 1esbinomos de mt gratitud, la haga extensiva a las honorables personas que tan señalada distinción me dispensan.
De Ud., Afmo. compañero, servidor y amigo.-Porfirio Díaz".
Las Comisiones designadas con anticipación desplegaron sus actividades siguiendo el paso acelerado que en todo sus actos imprimía el General Reyes.
La Comisión principal qued6 integrada en la siguiente forma: Presidente,
Gral. Bernardo Reyes: Secretario, don Adolfo Zambrano; Tesorero, don Tomás Mendirichaga; Vocales: don Francisco Armendáriz, don Antonio V.
Heruández, Dr. Melchor Villarreal, don Juan Weber, don Valentíu Rivero
Gajá, don Francisco G. Sada, don H. M. Dieffcnbach, don Vicente Ferrara, don Manuel Cantú Treviño.
415

�El programa original comprendía ocho días de ac ividade que posteriormente
redujeron a cinco, del 19 al 23 de diciembre.
Cumplidos los requisitos protocolarios de invitación y aceptaci6n, y de
nombramiento de las Comisiones, lo demás quedaba a disposición del tiempo, que no se detiene devorando los minuto , y los siglos.

11
LA

RECEPCIÓN

Aceptada en pnnc1p10 por el Gral. Díaz su v1S1ta a Monterrey, se procedió a revisar el programa de atenciones, para llegar al final de numerosas
reuniones y cambios de opinión con funcionarios de México, a fijar la duración de la visita en cinco clias, principiando el día 19 del mismo mes de
diciembre. · Por principio de orden y precisión histórica, transcribo íntegro
el programa.
"Programa de Fiestas acordado por el Gobierno, Autoridad Local, Autoridad Militar y la Comisión de Obsequio, en honor del Presidente de la
República, para los cinco dias de estancia, con que honrará a esta Capital;
y cuyo programa, s6lo sufrirá las modificaciones que sean más convenientes
a nuestro ilustre huésped.

Día 19:
I. Recepción del Sr. Presidente y procesión cívica, conforme al ceremonial que se ha publicado.
TI. Si la llegada del señor Presidente es por la mañana, en la tarde pa•
sarán las corporaciones de que se habla en el citado ceremonial, a saludar
al señor Presidente; de lo contrario, esto se efectuará hasta el dia siguiente.
III. Si se dispone de la tarde, después de la recepci6n de que habla el
anterior inciso, se visitarán edificios públicos.
IV. Por la noche, paseo en la Alameda 'Porfirio Díaz'.

Día 20:
I. Si el día 19 no tienen efecto los incisos TI y III de ese dia, lo tendrán en la mañana del 20; de otro modo se aprovechará esa mañana para
comenzar la visita a establecimientos industriales.
II. A mediodía se dará un banquete en 1 Teatro Juárez.

III. Por la tarde, se harán otras visitas a industrias.
IV. Serenata en la Plaza de Zaragoza.

Día 21:
I. Visitar a 'La Fama' y 'Jesús María' yendo en el ferrocarril nacional
11. Por la noche se verificará un baile en el 'Casino Monterrey'.
·

Día 22:
l. Visitar al ferrocarril minero y Excursi6n en él a la Gran Ladrillera y
varias negociaciones mineras.
II. Banquete al pie de la sierra a inmediación de las negociaciones dichas.
III. Por la noche procesión industrial, frente al alojamiento del señor
Presidente.

Día 23:
I. Por la tarde, simulacro de guerra, en el campo de instrucci6n que se
halla al suroeste de la Estación del Ferrocarril Nacional.
II. Por la noche, velada literaria en el Teatro Juárez.
111. Acompañamiento de despedida del señor Presidente para el que se
citará con toda oportunidad.
'
Monterrey, Diciembre 17 de 1898.
El Secretario de la Comisi6n de Obsequio, Adolfo Zambrano".
Las diversas comisiones encargadas de atender los detalles se apresuraron
a cumplir su cometido echando mano de todos los recursos a su alcance.
Encontraron un ambiente propicio que les permitió con largueza dar cima
a sus proyectos. Todo quedó en condiciones tales que acusaba una perfecta organización.
Llegó el esperado día 19 poniéndose a prueba la recepci6n corno primer
número del programa.
La Comisión principal, integrada por funcionarios estatales federales y
hombres d~ negocios, a cuya cabeza se encontraba el General' Reyes, ocupaba el pnmer lugar en el andén norte de la estación · cubriendo una ex~6n de doscientos metros, frente a los rieles, en f ~ ó n de firmes, luc1an un centenar de soldados los fusiles con las bayonetas caladas.
Fu~a de la estaci~n los j6venes estudiantes del Colegio Civil, en posición
marcJal, formaban vistosa valla, y extendiéndose la columna por centenaru de metros alumnos de años superiores de las escuelas oficiales y particulares permanecían a uno y otro lado de la calle conversando sin alcanzar
a comprender la importancia de aquel acontecimiento.
Y llenando la plazoleta de la estaci6n, y las banquetas, numeroso público

417

416

H2i

�bullicioso y gritón esperaba el momento de dar expansión a su entusiasmo.
En tanto los señores que integraban la Comisión de recepción consultaban
sus relojes, dejando al descubierto las gruesas cadenas de oro pendientes del
chaleco, un estridente y largo silbido de la máquina, que arrastraba el tren
presidencial, estremeció el ambiente.
La muchedumbre que esperaba ansiosamente, se movió como gigantesca
serpiente. Salía de su letargo de dos horas, y oh·idaba el cansancio. Se acercaba el momento de ver al Gral. don Porfirio Díaz.
Eran las tres de la tarde cuando el tren, arrogante, triunfal, avanzaba
parsimoniosamente frente a la estación del Golfo. La máquina, resoplando
como león cansado, fue disminuyendo la velocidad hasta detenerse, obligando a los carros a la quietud, después de originar chirridos destemplados.
En uno de los estribos del pullman apareció el General Díaz. Erguido,
cabeza y bigotes blancos, ojos obscuros, vestido de militar, constelado el pecho de medallas y condecoraciones, daba la impresión de una estampa heroica, algo familiar, pero poco vista al natural.
Mientras el Himno Nacional imponía sus notas marciales, y los cañones
saludaban al Primer Magistrado con 21 salvas, él, finne, sereno, seguramente conmovido, permanecía en el mismo lugar. Después, al segundo de extinguirse el Himno, tocó al pueblo encender el entusia mo. Aplausos, vivas,
exclamaciones de alegría, todo ello fonnando un marco en el ambiente digno del visitante.
La comisión atendiendo a sus deberes protocolarios inicia la recepción:
en primer lugar el Gral. don Bernardo Reyes, Gobernador del Estado, recibe con un abrazo al General Díaz. Siguen por su orden los señores don
Adolfo Zambrano, don Tomás Menclirichaga, don Francisco Armendáriz, Dr.
Melchor Villarreal, don Juan Weber, don Valentín Rivero Gajá, don Francisco G. Sada, don H. M. Dieffenbach, don Vicente Ferrara y don Manuel
Cantú Treviño.
A paso lento, parsimonioso, atraviesan la sala de espera de la estación
escoltando al señor Presidente; salen por la puerta del lado sur y se encaminan hacia los carruajes que esperan frente a la plazoleta que ofrece agradable verdor.
El primer carruaje, un landó con la capota baja, tirado por dos troncos
de vistosos caballos, es ocupado por los Generales Díaz y Reyes. Les siguen
muchos más conduciendo a los funcionarios del gobierno del Estado, representantes de la banca, la industria y el comercio.
Se inicia el desfile de acuerdo con el itinerario fijado, enmedio del entusiasmo de las gentes que forman compacta valla. Llegan a la Cal7,ada
Unión, hoy Avenida Madero; caminan hacia el poniente, tuercen a la iz.
quierda para seguir por la Calzada Progreso, hoy avenida Pino Suárez; avan-

.

418

zan hasta la altura de la calle Washington, y continúan los carruajes hasta
dar vuelta al sur por la calle del Roble, hoy Juárez, volteando al poniente
por calle del Comercio, hoy Morelos, hasta la Plaza Degollado frente a la
residencia del General Reyes.
La procesión cívica abrevió el recorrido, torciendo de W ashiitgton al sur
por la calle del Hospital, hoy Cuauhtémoc, siguiendo al oriente por Hidalgo, para desfilar frente al domicilio del Gobernador.
Durante el largo trayecto es saludado el General con nutridos aplausos,
confetti, serpentinas y flores, sin faltar los estentorios vivas, que le hacen recordar seguramente las entradas triunfales a diversas poblaciones durante su
larga y azarosa vida militar.
De trecho en trecho los arcos mostraban leyendas alusivas a la personalidad del visitante, proclamando su carácter de soldado de la República, de
héroe de la paz y de propulsor del progreso nacional.
Una compañía de dragones formaba la vanguardia seguida de la banda militar, que tocaba marchas alegres, despertando el entusiasmo del público.
Aun cuando en las Calzadas Unión y Progreso eran muy poco los edificios
que existían, la concurrencia venida de todos los rumbos de la ciudad, formaba nutrida valla.
Largo caminar combinado con el sincronizado trotar de los caballos y
con el estrépito ininterrumpido de las aclamaciones. El día claro, de invierno benigno, que alivia un sol tibio, da el toque de bienestar y complacencia.
Se detienen los carruajes frente a la casa del General Reyes, que ostenta
el No. 220. Bajan de ellos y se instalan en los halcones para pre enciar
el desfile, integrado por burócratas, estudiantes y pueblo en general. Bandas de música intercaladas entre los manifestantes dan la nota de alegria.
A la cuadra siguiente, a la altura del Mercado Colón, se dispersan cansados
y muchos de ellos roncos de gritar.
El primer acto termina entre entusiasmo general, satisfacción justificada
de los organizadores, agradecimiento del homenajeado, y tal vez, con algo
de amargura de quienes, allá en su fuero interno han venido alimentando
la idea, un poco imprecisa, sobre un cambio institucional de la política general, cambio que los viejos veían casi imposible, y los j6vencs mantenían
dentro de las posibilidades que nadie puede precisar cuándo y cómo se realicen. (Ese cambio se oper6 radicalmente doce años después).
Pero, por ahora, la primera jornada histórica había concluído.

419

�m
PRIMEROS FESTEJOS

Reducido el programa a cinco días era necesario no perder tiempo alguno.
La tarde se aprovechó en las obligadas atenciones sociales.
De pie el General Dfaz, con su comitiva a uno y otro lado, atendía cortésmente los saludos. El salón era amplio, aunque no lo suficiente para
contener a la copiosa concurrencia. Alto techo, lámparas colgantes, muchos
focos eléctricos despidiendo una luz amarillenta y vacilante, cortinas de terciopelo, gruesa alfombra y los muebles indispensables para lograr la mayor
capacidad, constituía el escenario de aquel ex-traordinario acontecimiento.
Doña Aurelia Ochoa de Reyes, esposa del Gobernador, con aire de gran
dama como correspondía a su jerarquía, fue la primera en presentar sus
.respetos al General Díaz, expresando en breves palabras la complacencia
con que se le recibía. La contestación la dio el General Díaz, concisa, impregnada de agradecimiento y cortesía. Desfilaron rápidamente las señoras
más cercanas a la amistad de la anfitriona.
Bien podía pasar aquella escena como de vistosa exhibición de modas.
Por supuesto que la época imponía un patrón, del que se desprendían
colores, telas diversas, adornos, pero en todos los casos: blusa amplia a la
altura del pecho, ajustándose en la cintura formando un círculo estrecho.
La falda en cambio ampliaba las caderas, con ayuda del polizón, bajando
en tablones hasta el ºhuesito". La crinolina, usada con moderación, daba
a los movimientos gracia produciendo leve susurro. El peinado a la "pompadour" y los zapatos con tacones altos y algo gruesos.
Allí se encontraban doña Carolina Madero de Villarreal; doña Francisca
Treviño de Gana; doña Guadalupe Zambrano de Treviño; doña Guadalupe González de Naranjo; doña Carlota G6mez de Berardi; daña Adelaida
L. de Muguerza; doña Consuelo Sada de Garza y, como se acostumbra decir en las notas sociales, otras distinguidas damas que daban realce a la
deslumbrante recepción.
Encabezó el desfile de los caballeros don Ramón García Chávarri, Secretario General de Gobierno. Serio, desenvuelto, austero, sin llegar a la chocante altivez, se colocó discretamente cerca del General Díaz, mencionando
los nombres de los personajes, agregando el dato de su posici6n: Magistrado, Diputado, miembro del Ayuntamiento, banquero, industrial, comerciante, ganadero, agricultor, ingeniero, abogado, médico ...
Se acab6 la tarde en el ceremonial. Cansancio seguramente que lo ha420

bía; pero el programa no terminaba aún. En la noche se efectuarla una
fiesta en la alameda Porfirio Díaz, hoy Mariano Escobedo.

•
Una o dos veces al año en la Alameda se realizaban "jamaicas". En España se les llama romerías o verbenas y en los Estados Unidos del Norte,
kermes.ses, cuyo origen procede de los Países Bajos. Se aprovechaba un día
de la primavera o del otoño, respetando el verano y el invierno, que no son
muy amigos de los saraos al aire libre.
Como el festival organizado en honor del General Díaz, debía efectuarse
en pleno mes de diciembre, cuando el invierno suele presentarse con todo
rigor, es muy aventurado cualquier evento de esta naturaleza. No había ni
hielo, nieve, ni siquiera esa menuda llovizna que le llaman "chipi-chipi";
pero hacía frío, lo suficiente para invitar a la gente a quedarse en casa.
Cuando los coches en que se acomodaron los ilustres visitantes hicieron
su entrada a la Alameda, una concurrencia, calificada justamente de escasa,
irrumpió en vivas y palmoteos, lanzando flores, confetti y serpentinas.
El frío congelaba el entusiasmo, y lo que en otras ocasiones climatéricas
pudo ser noche de esplendor, se redujo a tres vueltas de los coches por la
calzada que circunda la alameda.
La banda de música tocaba lo mejor de su repertorio, tratando de clistraer a la concurrencia para que se olvidara del frío. Pero el aire se encargaba de recordar que era noche de invierno.
Con la salida de los coches la concurrencia abandonó la alameda lamentando no hubiera el lucimiento que se esperaba.

IV
CoNTINÚAN LAS FIESTAS

Amaneció el día 20 con un clima agradable. Antes de las nueve horas
estaban dispuestos diez coches frente a la casa del General Reyes. El movimiento a esa hora se intensificó: las personas integrantes de la comitiva
fueron ocupando los carruajes para seguir sin dilaciones al del General Díaz.
Se omitieron las ceremonias ac.ostumbradas en el Palacio Nacional a la
llegada y salida del Presidente de la República. En plan modesto, dem6crata, el General Díaz subió al coche acompañado del General Reyes. Los solda•

421

�dos apostados en la banqueta obedeciendo las notas de un clarín presentaron armas en tanto que el oficial que los mandaba hacía el saludo de rigor
con la espada. El coche salió seguido por los demás enfilando por la calle
Morelos para voltear al norte por Zaragoza hasta llegar al Palacio de Gobierno en construcción. Como lo edificado no era suficiente para apreciar
la magnitud de la obra, se le mostraron al General Díaz los planos dándosele las explicaciones del caso. Recibió el General Reyes palabras de aliento
por lo que calificó el General Díaz de un proyecto de gran categoría.
La conversación se fue por los espinosos caminos de los números e&gt;.1)resando el General Rf."'yes que el costo total del edificio significaría una erogación no menor de 700 mil pesos. Como mostrara el General Díaz interés
por conocer los recursos del Estado, le explicó que eran muy reducidos pues
apenas si en el año que estaba por concluir se habían recaudado 186 mil
pesos. Pero, siguió informando, "he logrado que los Municipios cooperen mensualmente con cantidades de acuerdo con sus ingresos, que a excepción de
Monterrey son reducidos; pero además contamos con los excedentes de nuestro Presupuesto dado que hemos reducido los gastos al mínimo. Además
existen otras aportaciones que, como la del permiso para juegos de azar se
han canalizado a este fin, y por último con frecuencia recibimos donativos
de empresas y particulares". En resumen, afirmó el General Reyes, "si hasta
el momento se han invertido algo más de 250 mil pesos en tres años de
labores, tengo confianza en que durante los cuatro a cinco años venideros
las inversiones aumenten considerablemente hasta terminar el Palacio con
la prestancia que corresponde".
En tanto los canteros proseguían su labor labrando con alegría las piedras
que darían belleza al edificio, se dirigieron al Palacio de Gobierno en funciones, situado en la esquina suroeste de las calles Morelos y Escobedo,
advirtiendo el General Reyes que ese edificio había sido vendido en la cantidad de 70 mil pesos, que se aplicarían al nuevo Palacio en construcción.
Pasaron después a visitar el Ayuntamiento, en donde se les esperaba en
sesión solemne. El Presidente Municipal, Dr. Pedro C. Martínez, adelantándose hasta la puerta del recinto saludó de abrazo al General Díaz y al
General Reyes, y al franquear la entrada, los integrantes del Ayuntamiento
puestos de pie dieron la bienvenida a tan ilustres visitantes, saludándolos
con nutridos aplausos.
Sentados los altos funcionarios, el Doctor Martínez a nombre del Ayuntamiento expresó altos conceptos en homenaje al General Díaz, declarándolo huésped de honor de Monterrey.
Se procedió en seguida a mostrar al General Díaz las d~pendencias ?el
Ayuntamiento, informándole que los departamentos del poruente se hab1~n
construído un año antes con costo de nueve mil pesos. De buena memona
422

el General Díaz elogió la mejora diciendo que con ella se había logrado
integrar el edilicio, que no obstante su arquitectura sencilla era muy atractivo.
Como nota complementaria e,q&gt;resó el Doctor Martínez que la planta
baja se rentaba para obtener recursos; pero que al crecer las actividades
oficiales se dejaría totalmente al servicio del Ayuntamiento.
El resto de la mañana se empleó en una visita a la Cervecería Cuauhtémoc, que aun cuando todavía no contaba su edificio con la magnífica
fachada que le da especial prestancia, sus instalaciones hablaban de progreso y eran signo promisor de grandes batallas ganadas a la industrialización.
Para mediodía estaba programado un banquete, que había despertado
gran ei..-pectacíón, por las repercusiones políticas que pudieran ocasionar los
discursos.

•
El Teatro Juárez, uno de los más suntuosos que existían en el país, había
sido inaugurado el 15 de septiembre de ese mismo año de 1898. Por primera
vez el piso del lunetario se colocaría al nivel del foro para servir el banquete. La maniobra, aunque difícil, se realizó con éxito. Se colocaron mesas de
uno a otro extremo y en el foro se situó la de honor. Ochocientas sillas frente a los blancos manteles esperaban a los comensales.
La cita era para la una de la tarde, a cuya hora todos los asientos del
lunetario estaban ocupados. Un rumor pronunciado llenaba el coliseo desbordándose por los corredores hasta Uegar, como susurro lejano de mar embravecido, hasta el lobby.
Interrumpió las conversaciones el clarín de órdenes anunciando la Jlegada
del Presidente de la República y de su comitiva. Los concurrentes de pie
esperaron la aparición del Primer Magistrado, quien encabezó la entrada al
foro, a tiempo de que la orquesta tocaba el Himno Nacional. Momento de
intensa emoción, al que siguió prolongada ovación.
Privó durante la comida un ambiente de alegría, que fomentaba el vino
francés servido en abundancia. A la hora de los postres, acompañados de
una copa de champaña, el General Reyes se levantó para pronunciar un
brindis, que se convirtió en un discurso de proporciones acondicionadas al
acto. Era el General Reyes magnífico orador, de voz clara y sonora, sus
ademanes discretos a la vez que expresivos. Todo eUo le daba una atractiva
personalidad muy apropiada para conquistar amigos. Cuando las últimas
palabras resonaron en el amplio recinto el auditorio, puesto de pie, aplaudió
con entusiasmo.

423

�Insertar el discurso completo significaría traer al conocimiento de las
actuales generaciones un gajo de historia de hace 70 años, mencionar lo que
considere más importante daría lugar a omisiones lamentables. En consecuencia, he decidido que este documento y el que corresponde al discuno
del General Díaz formen íntegramente parte de esta crónica.
Apagados los aplausos el General Díaz, de pie, arrogante, sin alarde, con
voz menos fuerte que la del General Reyes; pero con la misma firmeza contestó las palabras que acababan de escucharse. La atención del auditorio era
tal que el silencio permitía oír la voz del General Díaz con claridad en todo
el amplio salón. Las últimas palabras quedaron ahogadas entre la tempestad
de aplausos.
Memorable acontecimiento que, como se esperaba, dio lugar a numerosos
comentarios de todo orden. Los históricos discursos van en seguida:
"Señor Presidente de la República.
Señores:
"A nombre de este Estado heroico en nuestras pasadas luchas, que ha
dado hijos tan ilÚstres en la guerra, como los Generales Escobedo y Zuazua,
Treviño y Naranjo; y que es tan amante del trabajo que todo lo engrandece
y dignifica; que presenta esparcidos en su territorio talleres y campos cultivados, instituciones bancarias, establecimientos mercantiles y fábricas, en testimonio de su activa laboriosidad incansable; a nombre del Comercio e
Industria de esta Capital, cábeme la gran satisfacción de saludar al insigne
Sr. Presidente de la República.
"Al hacerlo, vienen a mi mente Jos antecedentes gloriosos de la histórica
figura egregia, ante la cual mi salutación elevo. Se dibuja en lontananza el
guerrero titán de la Reforma, y la iluminación del fuego de los cañones lo
abrillanta y le forma aureola, para presentar en él al héroe de nuestra segunda independencia, que transformado magníficamente en estadista, organiza
en ·calidad de gobernante, una República desgarrada por 66 años de sangrientas luchas, implanta en ella enérgicamente la paz, y con .sabia y moralizadora administración, abre las fuentes de la prosperidad nacional.
"Aparece en la arena, intrépido batallador, en 1856, cuando el Plan de
Ayutla enciende al país en el vivo fuego de una revolución salvadora, y
lucha en cien combates derramando su sangre por la libertad y la reforma.
"Viene la época de la intervención, y luce y admira en la batalla que
bajo los muros de Puebla, se libra contra el ejercito francés, el glorioso 5
de mayo de 1862. Resplandece con tonos heroicos su figura marcial, en la
defensa de esa misma Puebla en 63, y en la campaña que formidable sostiene en Oriente, en la que al fin agobiado por el número y por los múltiples
elementos del ejército invasor, sucumbe cayendo gloriosamente prisionero en
Oaxaca, para emprender luego atrevida fuga, e incansable, recomenzar la

brega tremenda, ¡ en aquella grandiosa lucha por la independencia de la
Patria!
'Ese período de su vida, es el más brillante de su épica carrera. Deslumbran en él los grandes, los heroicos hechos; son reguero de estrellas, que se
llaman "la victoria de Miahuatlán, la de la Carbonera, de Oaxaca y de
Puebla·" Puebla, que de pués de un ataque asombroso, que hace época en
nuestra historia militar, cae en su poder con inmensos pertrechos de guerra,
en esa fecha grabada ya en nuestros fastos con caracteres inmortales: el 2
de abril de 1867. Luego, sin dar descanso a sus tropas victoriosas y ensangrentadas en tantos rudos combates, vuela y rápido triunfa sobre el Lugarteniente del Imperio, Leonardo Márquez, en los llanos de Apara; y aquella
Ilíada espléndida, tiene su coronamiento excelso, con la toma de la Capital de la República, efectuada por el victorioso joven General, en 21 de
junio de 1867, día memorable en que volvió a erguirse y para siempre, sobre el Palacio de Moctezuma y de Juárez, nuestra triunfante bandera tricolor.
"Desde entonces, la fama del héroe, su fama inmensa, popular, se derramó en luces de gloria por todos los ámbitos del paJs.
"Consumada la Reforma, hecha la independencia, México demandaba amplios nuevos derroteros para dilatarse en el porvenir; y vos, señor Presidente,
tuvisteis Ja clara visión de los destinos de la Patria, y os lanzasteis a realizarlos. Estos destinos estaban en la conciencia popular no adivinada, que
por instinto os seguía y os rodeaba con sus simpatías constantes, cuando los
gobernantes y los servidores del Gobierno, yo entre los últimos, creíamos un
cataclismo la verificación de vuestros adelantados propósitos.
"Una lucha de otro carácter se emprendi6 en el país, inspirada en la ley
ineludible del progreso que tiene de evolucionar en las razas viriles; y al
fin, desde los campos de Tecoac, vos, el iniciador, el caudillo de aquella azarosa lucha, os dirigisteis triunfante en 1876 a la Capital; fuisteis luego aclamado Presidente de la República, y de entonces acá parte una grandiosa
época nacional.
"Recordar vuestra meritísima gestión administrativa! en la c¡ue habéis tenido el tino de designar para que os secunden, a Ministros tan eminentes
y patriotas como los que hoy nos honran con su visita a esta ciudad, y con
su presencia en esta fiesta; recordar esa magnífica gestión gubcmamental
vuestra, en México, que se sentía anhelante del bienestar que produce el
trabajo, que ha sido el redentor de todas las servidumbres, el dignificador
de la humanidad; recordarla, señor, es amontonar hechos grandiosos en lo
infinito de las gloriosas remembranzas; es ver el monstruo de la anarquía,
que viviera sorbiendo la sangre, y con ella las fuerzas vitales de nuestra Patria desgarrada, caer muerto para siempre a vuestros pies: es ver armónica-

�mente unificarse la acción, antes anárquica o dispersa, de las entidades federales, para consolidar la Patria común: es ver extenderse en nuestro territorio como al contacto de una vara mágica 38,000 kilómetros de alambre
telegráfico, 12,000 de vías férreas, con sus apéndices que son puentes, caminos y calzadas: amplio sistema de transporte y comunicación, en que activa empezó a circular la vida nacional, estimulándose la producción, desbordándose el comercio, al que abristeis y mejorasteis puertos con obras
gigantes, como las de Tampico y Veracruz. Es mirar aparecer una constelación de faros en nuestras costas; concluirse entre otras una de las más
grandiosas obras verificadas por el hombre actual, a gran costo brevemente
terminada: la obra colosal del desagüe del Valle de México, maravilloso monumento de que puede enorgullecerse la generación en que alentamos: es
estimar el fomento que directamente habéis imprimido a las industrias madres, la agricultura y la minería: es gozar contemplando encenderse el espíritu de Jas nuevas generaciones, en las vívidas fulgurantes luces, que la
moderna instrucción pública derrama: Es ver de modo consolador, crecer
la moralidad en el garantizador ramo de justicia; multiplicarse activo y anheloso el trabajo constante en todo lo que tiende al mejoramiento del ejército: Es admirar vuestra brega coronada de éxitos en el ramo de Hacienda;
veros en medio de las abrumadoras catástrofes financieras. levantaros radiante, trayendo en vuestras manos la restauración del Monte de Piedad, el arreglo de las deudas interior y ex1.erior, el pago de los inmensos créditos ferrocarrileros, la abolici6n de las alcabalas, y por último, el brillante resultado
sin ejemplo en nuestra historia., el equilibrio de nuestros ingresos y egresos
que llevó al fin un excedente de millones a la Tesorería General. Con
esa financiera lucha gigante1 ampliasteis la base de la prosperidad nuestra y
elevasteis ante el universo mundo, el antes aniquilado crédito nacional.

"En reswnen, para apreciar en conjunto vuestra asombrosa labor, basta
recordar al triste México proceloso del pasado y luego, contemplar al México de hoy, al que habéis regenerado, trabajando en paz con su creciente
comercio, sus industrias, sus vías de comunicación y su crédito; con amplias
relaciones en el e:-..1,erior; contemplarlo considerado por todos los pueWos
cultos. y mirarlo majestuosamente marchar glorioso al cumplimiento de sus
altos destinos en la humanidad.
"¡ Qué epopeya! y qué grandioso el guerrero heroico, el patricio, estadista
sin segundo en nuestra historia, que deja en la carrera de su vida, por rastro
esplendoroso, la realización de tantos actos y tantas obras inmortales.

"Siempre tendréis en vos, para satisfacci6n vuestra, la divin.izadora fruici6n sublime del alma que se eleva.
"Os rodean el respeto y el amor de vuestros conciudadanos, y sois objeto
de admiración universal; pero aún no están considerados en toda la plenitud

426

de su magnificencia, vuestro heroísmo y vuestras tareas anhelantes; es necesario que se aleje esa perspectiva, para poder contemplar su grandeza en
el brillante inmenso mánnol de la inmortalidad, el sereno buril de la historia
levantará el pujante enérgico relieve, y entonces se destacarán ante la posteridad agradecida, en toda su radiante majestad, los nobles sacrificios y
gloriosas acciones que habéis consagrado a la Patria.
"Y cuando vos, que sois el símbolo de tantas altezas; que personificáis el
bienestar y progreso de la República, hasta haber llegado a llamarse el bienestar y progreso nacionales, Porfirio Díaz; cuando vos honráis con vuestra
visita a Nuevo Le6n, a su Capital, ella alborozada se estremece al recibiros,
y os da por mi boca las gracias por vuestra presencia, y más cuando en la
ilustre comitiva que os acompaña, figuran los Sres. Secretarios de Estado,
de Gobernación y de Hacienda, de Justicia y de Comunicaciones y Obras Públicas.
"Por todo ello, por tanta honra como nos dispensáis, en nombre y representación del Estado, os doy con efusión la bienvenida.

"Y vosotros que me escucháis, Señores, que representfüs 1a Administración
Pública, lo más granado de la sociedad con sus ilustraciones, su industria y
su comercio; que os habéis empeñado, especialmente los que formáis la Comisi6n de Obsequio, en que recibamos del modo que merece, dentro de
nuestras posibilidades, a Porfirio Dfaz (perrnitidme, Sr. Presidente, designaros así con vuestro altísimo prestigioso nombre); tened a bien alzar vuestras
copas, y brindad conmigo, porque él, que es prez y orgullo de la Patria,
defensor en grado heroico, de sus libertades y de su independencia, autor
de sus magnos preciados adelantos, hacedor de la época más hermosa de
su historia, está con nosotros y entre nosotros; por la gratitud que Nuevo
León, como todos los Estados de la República le debe; y por su grandeza
inmortal y por su gloria".

•
"Señor Gobernador:
Señores:

"En el elocuente brindis que acabamos de escuchar, hay conceptos expuestos con tanta delicadeza y marcado espíritu de amistad, que s6lo puedo
aceptarlos como muestra de la bien correspondida benevolencia con que me
distingue su autor. Pero no por poco merecidos obligan menos mi reconocimiento. He aquí por qué. al contestar comienzo por darle las gracias muy
cordialmente; y las doy también en nombre de mis con-huéspedes y en el

427

�mío propio, a esta simpática y hermo a Ciudad por la espléndida bienvenida con que han tenido la bondad de honramos.
"La impresión que nos ha hecho su munificencia, es tan grata y tan grande, que no sabemos qué admirar · qué agradecer más: si la delicada hospitalidad, elegancia y buen gusto que han derrochado en nuestra recepci6n,
o la lujosa exposición que en ella no hacen de sus muchas y muy interesantes mejora , que ya conocíamos de fama. y que ahora tienen la bondad
de presentamos en minuciosa r vista, engalanadas con el rico atavío que,
como en este caso, debía ser siempre distintivo del \·erdadero mérito.
"Si la hospitalidad y atenciones de que somos objeto, nos hacen dichosos
los días que pasamos al lado de nuestros amables anfitriones nuevoleoneses,
la exposición de sus mejoras nos proporciona la ocasión muy plau ible de
conocer detalladamente, apreciar y contemplar con noble orgullo nacional,
los abundantes, variados y valiosos frutos que es capaz de producir la acción inteligente, viril y armónica del espíritu &lt;le empresa, del capital y del
trabajo, cuando e tá presidida por una escrupulosa honradez, apoyada por
el crédito que esta inapreciable virtud prorroga con su presidencia, y sólidamente protegida por un Gobierno que con mano fim1e y concien ia recta
y clara, garantiza la vida, la propiedad, la libertad, la honra y todos los
derechos definidos del hombre y del ciudadano.
"Diez y seis años, poco más o menos, de inteligente labor, al amparo de
los grandes elementos de prosperidad que acabamos de mencionar, han sido
bastantes no sólo para despertar y poner en acción fructuosa la inteligencia
industrial y noble ambición nuevoleonesas; sino que la merecida fama de sus
resultados sati factorios, llamó y sigue llamando de todas partes capital, actividad, energía y demás aptitudes complementarias del genio, que estimuladas entre sí y compitiendo en valiente iniciativa y noble brío, han trazado
y perfeccionan y magnifican todo los días este gran cuadro, erdadero muestrario de los adelanto industriales de uevo León, que con fundado y noble orgullo nos ofrece su culta Capital.
"Es cierto que este magnífico cuadro es la manifestación objetiva y la
medida de la actual prosperidad y adelantada civilización de este inteligente
y laborioso pueblo; pero no lo es menos, que después de él hay algo que
reclama toda nuestra atención: tanto más imperiosamente, cuanto que ese
algo tiende a preparar un porvenir aún más próspero. in embargo, no me
sorprende, porque era natural que un pueblo que ha creado hombres como Zaragoza y producídolos como Zuazua y Escobedo, Treviño y Naranjo,
y tantos héroes sin nombre, tenía que encaminarse a su elevado destino,
tan luego como se le permitiera aplicar a la paz, las energlas que le impulsaron en la guerra. Y así se \" qu tan luego como este inapreciable
bien se estableció, y se nonnalizó la función gubernativa en el Estado, su

428

Gobierno cumpliendo el primero y más trascendental de' sus deberes, y deseoso d que las numerosas y escogidas altas que para el censo de Monterrey
ha ~~chado su ~tusiasmo industrial, no hagan de esta privilegiada tierra
mans10n de paso, sino que con buena voluntad y persuasiva conveniencia
se decidan .ª. dejarle sus h~esos en cambio de la generosidad con que Je~
paga su actividad, su trabaJo y su talento; provee con inteligencia, con largueza.. y con empeño, a la instrucción primaria, secundaria y superior de
us hi30s, para que sin las contrariedades que su ausencia, en busca de enseñan~, causaría a sus familias, y principalmente a las madres, puedan educarse, ilustrarse y hasta hacerse sabio si lo desean, aquí mismo, al lado de
ellas y al lado de la generación a que pertenecen, y en cuya sociedad han
de vivir si definitivamente adoptan esta Patria hospitalaria dispuesta a recib~rlos en s~ .regazo. con. 1?d~ el amor maternal con que ~a a sus hijos,
segun sus mentos y sm d1 tinc16n alguna entre adoptivos y naturales.
"En fin, Señores, ahora que ten o la grata atisfacción de ver a mi alrededor lo más ~anado del personal industrial. nacional y e..xtranjero, y del
personal gubernativo, que mancomunando u viril e inteligente acción, levantaron a Monterrey a la altura en que, con razón, se ostenta orgullosa;
ahora. que tengo el gusto de partir el pan con ellos en su propia mesa, y
de bnndar con .ellos, por su muy merecida pro pcridad, me alegro mucha
~e poderles decir, de acuerdo con mi conciencia que jamás me ha enganado:

"¡ ~bre~s del progreso de Nuevo León, nacionales y extranjeros, habéis
me~o~o bien de esta. República cuya rique1.a nacional y hábito de trabajo
culb_váJs y engrandecé1 con el vuestro y con vuestra bien ganada riqueza
particular! En cuanto al Sr. Gobernador, que inspira, impulsa y simboliza
el personal administrativo, recordar~ para honra .suya, que hace 18 años al
ascenderlo de Coronel a General de Brigada efectivo en premio de una
acción muy distinguida, Je dije como único elogio: "A:í se esgrimen las armas ~~n que nos honra la Patria. Así cumple la protesta a su bandera,
un ~1btar correcto y honorable"; y ahora 18 años después, y de pués de
estudiar detalladamente los grandes beneficios que bajo su inteligencia y
acertado mando, alcanzó este bravo, inteligente y laborioso Estado considero jmto decirle condensando todos los elogios que me inspiran s~s obras:
"General Reyes, así se gobierna; así se corre ponde al soberano mandato del
pueblo".
"Señores: por la creciente prosperidad de Nuevo León, y por la honra
muy merecida que ella derrama sobre sus autores".
Como se había previsto los dos discursos causaron un enorme revuelo en
las esfera oficiales y n los centros políticos y sociales. La frase del General
Oíaz "considero justo decirle condcmando todos los elogios que me inspiran

429

�gobierna; así se corresponde al soberano
sus obras: General Reyes,
mandato del pueblo".
. ..
Aquello significaba para unos el espaldarazo definitivo p~a igmh~lo
como candidato a más altos d ignios; para ottos era el aviso_ que d ?'.an
tener en cuenta quienes ". ían con recelo la vigorosa personalidad pobtica
del General Re) .
·
dcspues
• f ue 11"m
... ..,ado el General
Lo cierto del caso es que poco uempo
,
u ar la Secretaría de Guerra y Marina. Su labor se destaco de
!?:a:e: :ue su nombre re n6 en todos los ámbitos del _país,. al grado
de considerárscle como el indicado para suceder . n la Pre_s1~enc1a al ~eneral Díaz, al mismo tiempo que despertaba dorrmdas ambiciones de qu1e•
nes

sentían con mayores derechos.

.

.

.

pnnctpal
Pero como l tema me lle,·a fácilmente a olvidarme del objeto
b 11' · d J
de
ta crónica, lo dejo en punto suspen ivos regresando al u 1c10 e
banquete.
efusivos, frases elogiosas, risas altisonant s y d pedidas mom nAbrazos
había escrito una página más en la historia de México.
táneas. S

...... *
En la noche se v rificó una serenata en la Plaza Zarag01.a en la que
. d'o especial esplendor. Pero en tanto la gente se
la enorm concurrenCJa t
•6
...: ... en la Plaza en la casa del General Reyes . tenía lugar una reum n
d .w,~
a iniciati,·a del General Oíaz.
{erece comentario aparte.

V
REUNIÓN ÍNTU.1A

En un amplio sa16n d la casa habitación d 1 General Reyes
encontraban reunidos un grupo distinguido de ameritados Generales.
.
in la formalidad de una junta oficial se destacaba pr 1di~ndo la rcum6n
la figura marcial del General Oíaz. Sus setenta y ~s ano ~e edad le
daban prestancia y aún los observadores podían adverttr que, habian desaparecido los rasgo indígenas que distinguieron al General ~1~ duran~ ~s
·
d guem'llero La piocha negra y rala babia ido supruruda
pnmeros ano e
·
.
.
d
y el bigote desordenado se había tran fonnado en guía bien cuidadas e
tono blanco. El cutis sonro ado dejaba n I recuerdo el bronce d 1 sol

veraniegos. Di tant estaban ya las campañas a lomo de caballo, y las
fatigas de combates, correrías y desvelos.
Sentado en amplio sillón, acojinado de rojo, contemplaba ante si a numeroso compañ ros d armas y allá, en su fuero interno, rememoraba las
vici itudes por que había pasado el país, y en las que él y quien con él estaban, participaron con las armas, unas veces combatiendo hombro con hombro, y otras en distinta posiciones.
í de v leidosa es 1 política.
Semejantes conjeturas internas hacían sus contertulios, avalados por rele,·antcs hechos que fonnaban parte de la hi toria. Allí taban, además del
Gral. Bernardo Reyes, lo General s Franci o aranjo, Jer6nim Treviño y
Lic. Lázaro Garza Ayala1 además de quien acompañaron al General Díaz
desde México, Gralc . : Mariano Escobedo; Manuel Gonzálcz
ío, Ministro
de Gobernación; Francisco Z. Mena, de Comunicacion : Lic. Jo ' I es Limantour1 de Hacienda; Li .. Joaquín Baranda, de Justicia; y Cap. Porfiño
Díaz hijo. Estaban también don Mi el Cárdenas Gobernador d Coahuila; don Adolfo Zambrano, don Francisco G. Sada; don Jo • Calderón;
don Femando Zambrano ...
La invitación (ue sug ·rida por el Gen ral Díaz. O seaba departir con sus
vi jos ami os · compañero de arma . Tocios vestían uniformes de ala
lucían en el pecho medallas )' pi' seas de memorables triunfos. El transcu~ ine.·orabl d I ti mpo había d jado en los mblant bu ·!las en forma de arrugas y d manchas, y n el cabello el blan o distintivo de una
lejana juventud.
Aquella hi t6rica y ,istosa reuni6n acreditaba la habilidad del General
Díaz. Se impuso la tarea, nada fácil, de tahlecer la paz y los hecho
demo. traban que había logrado sus propó itos. Tal vez ninguna región del
país ofreda tan grandes y hondas dificultades como uevo Lc6n. Aqui habían urgido caudillos de la Reforma y de la Intervención Francesa, cuya
participaci6n, especialmente en la restauración de la RepúblicaJ adquiría relicv nacionalc d la ma}or categoría política.
Por supuesto que otros Estados contaban con el mentos de gran significa ión; pero en ingular: •I Gral. Jesú Gonz.1le.z Ortega en Zaca as; el
Gral. Ram6n Corona, en Jalisco; d mimo Gral. Porfirio Oíaz, en Oa.xaca·
el Gral. Servando Canales: en Tamaulipas; el Gral. antos D gollado, en
Guanajuato· l Gral. Manuel Doblado, en Jalisco; el Gral. Andrés S. Viesca
en Coahuila.
·uevo Le6n
destacaba con la n6mina más nutrida: G nerales: Mariano
Escobedo, Francisco 1 aranjo, Jerónimo Treviño, Lic. Lñzaro Garza Ayala;
Dr. Ignacio Martínez · Pedro fartínez. . . todos ellos po ibles a pirantes a
la Pr idcncia de la República, y ferm nto con ientes o inconscient de
una pcrmancnt inquietud política en d E tado.

431

430

�Fue, tal vez, el problema má difícil para el General Díaz. No cabía
pensar en acabar con la intranquilidad en el Estado~· sin antes destruir de
raíz su origen. Al mismo tiempo era preciso emplear alguna fórmula que
no produjera rencores ni desajustes graves.
La oportunidad se presentó cuando, a raíz de las elecciones para Gobernador del Estado, resultó electo el Lic. Genaro Garza García quien contendió con el Lic. Lázaro GaIZa Ayala. Apenas se hizo cargo del puesto, se
vio asediado por una oposición tremenda que originó motines y malestar
general, lo que orilló a las fucnas federales a declarar el estado de sitio,
quedando imposibiHtado para continuar gobernando.
Fue el momento propicio para que una persona ajena a la división existente entre los prohombres de la política militante entrara en acción. Co- .
rrespondió desempeñar esta delicada misión al Gral. Bernardo Reyes por
designación que hizo en su favor el Senado de la República.
Con esta mención histórica nos colocamos en la época, situando a uevo
León en la panorámica porliriana de la paz, palabra mágica que contenía
para don Porfirio el anhelo más grande de su vida.
Pero además había que agregar el despliegue de energía del General Reyes, encauzado hacia el bienestar del Estado, mediante la industrializaci6n,
y entonces a la palabra paz se le agregó la de progreso.
Tales atributos, abonados a la hoja de servicios del General Reyes jwtificaban la visita del General Díaz, poco afecto a los viajes, y satisfacía en
su fuero interno el aci rto de la designación en favor de su anfitrión, a la
vez que suponfa el pueblo nuc,·oleonés se daría por bien servido al contar
con un gobernante que si no era originario del Estado le servía en una entrega
sin reservas.
Esto explica la reunión amistosa de personalidades nue\•oleonesas con el
General Reyes.

•
Los uniformes de gala ofrecían el contraste de una visión legendaria frente a los trajes de etiqueta. Hablaban los primeros de rudas y peligrosas jornadas, en que la vida se jugaba cada dfa, y los segundos del proceso constructivo de una nueva sociedad fincada en los beneficios producidos por la
paz. El ayer y el presente se daban la mano.
Para el General Díaz el ambiente de la tertulia le parecía interesante.
Analizaba el pasado, el ayer, \·eía el semblante de sus compañeros de armas
y encontraba en sus rasgos la tranqumdad de quienes consideran cumplida
su misión. Allí estaban sus amigos de siempre y los que, en determinadas
ocasiones, lo combatieron, como el General Escobedo y el General Garza

432

Ayala; pero le satisfacía que, gracias a u política conciliatoria, todos estuviesen colaborando con su gobierno.
Parco en el hablar, sabía en cambio escuchar. Sin embargo mantenía el
interés de la charla recordando incidentes de pasadas luchas, con alusiones
siempre encomiásticas de :,;us compañeros, que obligaban al dL'l!ogo.
•
Nadie se atrevía a mencionar la batalla de Icamole, en la que el General
Diaz fue totalmente derrotado; pero él abordó el tema dándole un tinte
festivo.
"Se ha dicho, comentó, que lloré despué de la derrota. Tal vez así fue.
Han transcurrido de aquel suceso a la fecha 22 años, y algo se escapa de
mi memoria. Lo que no olvido es que., confiado en la valentía de los hombr ·s de 1ue\'o León, vine con la seguridad de que mi presencia serviría de
estímulo para precipitar los acontecimiento y obtener el triunfo rápidamente.
''Nada más que se olvidó, mi General, de que combatiría contra nuevoleoneses también -e.xpres6 el Gral. Treviño-.
·'Claro que no hice caso de eso -replicó el General Díaz- máxime cuando tenía a mi lado militares de bien ganada fama de valientes, como usk&lt;l, y los Generales Naranjo, Charles y Vara.
"¿Y los conu-arios?, interrogó el General Naranjo".
"Al mando de los Generales Fuero, Julián Quiroga y Juan E. Guerra nos
pegaron con ganas, al grado de que estuve en serio peligro de perder la vída.
Pero como eran soldados de aqui a mis compalieros de armas les pareció
aquello muy natural.
"Y eso -ag¡-egó el General Naranjo-- que no asistieron al combate los
Generales Escobedo y Garza Ayala.
"Pero en cambio, expresó el General Díaz con emotivo ademán, aquí los
tenemos en plan de amigos, lo que es mucho mejor".
Terminó así el incidente, que recordaba una etapa dramática de nuestra
historia.
Había llegado el General Díaz a la cúspide de su carrera política. Se le
admiraba y se le discutía. ¿ Cuánto tiempo más se pro)&gt;eCtaría su influencia
en los destinos del país?
Principiaban a manifestarse inquietudes que pronto se canalizaron hacia
la oposición. Pensaban los inquietos o inconformes en la necesidad de una
reforma polílica substancial, considerando que no era suficiente la paz para un pueblo que requería de estímulos sociales y económicos para progresar.
Pero, sin penetrar en el futuro que se hace rápidamente presente, lo cierlto era que en ese momento de un día frío de diciembre de 1898, allí estaba
don Porfirio rodeado de admiración.

•
433
H:?8

�En otro sa16n estaban reunidas las damas. No puede precisarse el contenido de una determinada conversación. Cada grupo de tres o más damas
formaba un corrillo, hablando al mismo tiempo todas, suponiéndose que entre sí se entendían.

La señora doña Aurelia O hoa de Reyes con diligencia se encargaba de
presentar a cada una de la damas a tiempo que llegaban. Los cumplidos
eran breves en gracia a la afluencia de visitantes.
El ambiente era acogedor. Daban nota de distinción los vestidos, entallados en la cintura, dejando cierta amplitud en el pecho, y más en las caderas
que se ensanchaban mediante el u~ del polisón. Las faldas llegaban hasta
rozar los zapatos. Era el tiempo de las curvas acentuadas y de los sofocos
causados por el rigor del corsé.
Completaban el atuendo flores en el pecho, sombrero de amplias alas, y
joyas en mano , cuello y orejas. Brillantes, rubíes y esmeraldas lucían en
amplia y fastuosa competencia.

¿ Qué se comentaba en aquel amplio, alegre y ruidoso salón? Tal vez la
prestancia de doña Aurelia, que sin alardes de grandeza y antes bien, con
natural modestia y simpatía atendía todos los pormenores de una reunión,
que dentro de las normas de la elevada posici6n de las asfatentes, se respiraba un ambiente de agradable naturalidad que hacía los momentos acogedores, propicios a establecer un trato amistoso. Cierto que la señora esposa
del General Reyes se veía siempre atareada para la atención de sus numerosos ru jos; pero cierto también que había en ella disposiciones de tal categoría, que sin complicaciones podía a la vez ocuparse de todas aquellas actuaciones que se derivaban de su posici6n como primera dama del Estado.
Cumplía así con los deberes de esposa y madre y a la vez de distinguida y
enterada anfitriona como sucedía en aquel memorable momento.

En esta forma, en tant.o los caballeros hablaban de cuestiones importantes de sus propias vidas y de lo que atañía al orden público, las damas gustando de vinos de suave bouquet departían sobre cuestiones de modas, que
siempre para la mujer, en todas las épocas y en todos los tiempos, ha ido
f será un interesante tema.

VI
PANORÁMICA DE LA ÉPOCA

Abro un paréntesis en esta relación con el propósito, que considero justo
y útil, de anotar a las personas que en esa época figuraban en lugares pro434

~ente en el Gobierno del Estado y del Municipio, así como dibujar la
vida de entonces tomando en cuenta las principales facetas. Importa presentar el panorama de Monterrey y del Estado en el momento en que nos
"~tó el Gral. don Porf~ Díaz, en su carácter de Presidente de la Repúbhca. ¿ Cuál era entonces In importancia económica, política, cultural y cívica de Nuevo León?
En tales pormenores trataré de presentar, como antes digo un dibujo tal
vez sería más propio decir un esquema.
'
Gobernaba el Estado el Gral. Bernardo Reyes, con singular significación.
Su carácter dominante era guiado por un talento claro y un espíritu de servicio que llegaba al sacrificio personal. No medía el tiempo dedicado al
trabajo. Sólo así se explica que, atendiendo a las obligaciones que emanaban de su cargo de Gobernador, además fuese Presidente del Casino durante
largos años y al mismo tiempo atendiera a la organización moral y material
de la masonería, y a la industrialización.
Por supuesto que esos cargos y otros más de significación social económica y política no eran simples motivos de honor. La acci6n en él ~ra preponderante.
No es extraño que al organizarse el Comité para atender al General Díaz
asumiera la Presidencia.
Con él colaboraba intensamente don Ramón García Cbávarri en el cargo de Secretario General de Gobierno. Se distinguía por su laboriosidad
~telig~ncia clara, y por su honestidad. Era asistido eficazmente por el Ofi~
c1al Pnmero, don Pedro N. Díaz.
En la Tesorería General del Estado actuaba con carácter de Tesorero don
David Guerra, hombre recto en toda la amplitud del vocablo.
Este equipo director, modesto y efectivo, asumía la responsabilidad administrativa del Estado.

•
Veamos otras ramas oficiales, entre las que se distingue el Congreso del
Estado. Hablamos de 1898 y su integraci6n era la siguiente:
Diputados Propietarios:
Lic. Cipriano Madrigal
Margarito Gana
Ing. Manuel G. Rivero
Marcelo Salinas
Luis Eliwndo
Lic. Pedro Benítez Leal

435

�Aurelio Lartiguc

Juzgado Jo. de lo Penal

Dr. Ramón E. Treviiio
Víctor de la Garza
Rafael García Femández.

Juez:
ecretario:
Juez 2o.:
Secretario:

Suplentes:
Lic. Vicent Garza Cantú
Dr. Donaciano Zambrano
Platón Tre"iño
Lic. Carlos Tre\'iño
Cristóbal Ord6ñez
Dr. Pedro oricga
Francisco Salazar
Luis G. Cortés
Lic. Carlos Villarrcal
Arnulfo Botello.

Ramo Civil - Juzgado lo.

Juez:
· crctario:

Puestos en este plano cabe recordar a los Senadores que representa~an
a Nuevo León en d respetable cuerpo le islativo del Congreso de la Uru6n,
señores Lic. Carlos F. Ayala y Dr. J. Peón ontreras.

* * * *
El Supremo Tribunal de Justicia del Estado estaba integrado como sigue:
Lic. Franci o Vald' Gómez.
Lic. José Juan Lozano
Lic. Ju, n J. Barrera.

3a. S:ila:

Suplentes:
Li . Manuel Morales Treviño,
M:ini tro Fiscal:
Defensor de Oficio:
Secretario:

Lic. Carlos Trcviño.
Li . I macl Dávila.

Ramo Civil - Juzf!ado 2o.

* * * *

Presiden te:
2a. Sala:

Lic. Apolonio . Santos.
Lic. Andrés C. Cadena.
Lic. Ventura Guajardo.
Lic. Carmen A. Montrmayor.

irgilio Gana y

fanuel Z. de la Garza.

Lic. Carlos Lozano.
Lic. Roque de Luna.
Lic. Antonio epúh· ·cla.

Completaban el funcionamiento de la justicia los Juzgad~ del Ram~ Penal )' Civil. Exi·tían en ~onlerre}' dos d cada rama, atendidos como sigue:

Juez:
crctario:

Lic. Car! s Lo1,ano.
Lic. Bartolomé Ramíre-t Anguiano.

Ministerio Público:
Suplente:

Lic. Crispiniano Madrigal.
Lic. Juan F. Buchard.

En asuntos de poca monta actuaban los Jueces locales señores: don Manuel Gutiérrcz, don Ramón Z. Treviíio, don F lícitos Garza y don Ramón . González.

* * * *
Y como andamos en lo campos de Temis, en donde la balanza de la
ju tiria no siempre queda en la p sición que corresponde, es el caso d mencionar el número de los togados sobre cuya conciencia gravitaba et difícil
papel de "abogado".
Residían en el E tado 98 Licenciados en Leyes, de los cuales 65 vtv1an
en Monterrey y 33 fuera d I E tado. La mayor parte de e tos profesionistas
se recibieron en la Escuela de Jurisprudencia de Monterrey.
Y puesto que nos . r.amos mo\'iendo en el mundo uni,·ersitario, en aquella
época sumido en las vertientes c-ristalina del estudio y del saber, recordemos
que atendían a la salud de los habita11te d Monterrey 124 Médico , cu&gt;·as
actividades se vieron muy comprometidas con moti,·o de la fiebre amarilla
que invadió al Estado durante los meses de octubre a diciembre de 1898.
De las con tandas que obran en el archivo del Estado, numerosas y minuciosa , se oh rva una actividad e traotdinaria d I Gen ral Reye tendiente a combatir la epidemia, que puede calificarse de excesiva, de no tener
e.amo origen la amenaza d · una positiva calamidad pública.

436

437

�La fiebre amarilla apareció en Tampico en julio del mismo año y para
agosto la mortandad era alarmante. Procedió el General Reyes a dictar las
más drásticas disposiciones para evitar que la epidemia invadiera territorio
de Nuevo León. Se comunicó con el Gobernador de Tamaulipas, autoridades de Tampico, Secretaría de Gobernación y de Salubridad, a la ciudad
de Mé.-úco, solicitando la más amplia y rápida colaboración para evitar la
propagación de la peligrosa enfermedad, colaboración que logró de inmediato. Para una más eficaz ayuda envió a Cd. Victoria, a donde había llegado la epidemia en septiembre, al Dr. ielesio A. Martincz,
Se desplegó taJ actividad por las autoridades de Nuevo Le6n, que la alarma causada originó la más escrupulosa atención del Gobierno Federal y de
los Estados de Tamaulipas y Coabuila, estableciéndose cuarentenas y haciéndose desinfecciones en los trenes de pasajeros y en los vehículos que transitaban en esos territorios.
Debía presentar la salubridad pública una muy clara situación favorable
para que no existiese pretexto alguno que frustrara la visita del General Oíaz.
Se calcula que del 10 de octubre al lo. de díciembre, periodo que duró
la epidemia en Nuevo León, hubo 280 defunciones, la mayor parte acaecidas
en Monterrey.
Página negra que contrastaba con el ambiente general lleno de realizaciones felices para el pueblo en general.

* *

*

La policía estaba integrada por un Comandante, 4 oficiales y 161 hombres de _t~o~a. Hacían el servicio regular en Monterrey y realizaban, en
los Mumop,o~ en .que era ~ecesario, incursiones contra el abigeato O para
cooperar en s1tuaC1ones espec1alcs.

*

Considerada la ciudad de Monterrey como un centro comercial de importancia, varias naciones tenían acreditados a sus representantes consulares, entre quienes puedo citar a los siguiente :
Gran Br taña

España
Italia
Estados Unidos
del Norte
Bélgica

AJemania

438

Vice-Cónsul:
C6nsul:
Cónsul:

Sr. John C. Midleton.
Sr. Francisco Armendáriz y Asuaga.
Sr. Miguel Ferrara.
Sr. John K. Pollarcl

-

Cónsul:
Vice-C6nsul:
Cónsul:
Vice-Cónsul:

r. Philip Carroll.
Sr. A. Monnom.
Sr. Pablo Burchard.

El Consejo de Salubridad, que tan trascendental papel descmpcñ6 durante la epidemia de la fiebre amarilla, estaba integrado como sigue:
Presidente:
Vice-Presidente:
Secretario :

El Registro Público de la Propiedad estaba a cargo del decano de los Notarios Públicos, Escribano D. Tomás C. Pacheco, tenido justamente por hombre probo, inteligente, apegado a sus funciones, y de amplio y bien nutrido
criterio.

acabar con esa situación.
El nuevo sistema con base en los principios decimales, terminaba con la
libra y la yarda, qu se substituían en el kilo y el metro.
A base de propaganda, y en casos especiales de multas, se logró imponer
el nuevo sistema, más práctico y sencillo que el anterior.

-

* * * *

*

Habiéndose expedido por los Poderes Federales la Ley de Pesas y Medidas en el año de 1895, y no ajustándose a ella la mayor parte de la población, de preferencia industriales y comerciales1 se propuso el General R~ s

* * *

Vocales:

*

Gral. Bernardo Reyes.
Dr. Juan de Dios Treviño.
Dr. Lorenzo epúlveda.
Dr. José fa. Lozano.
Dr. Antonio García Gana.
Dr. Santos Garza.
Dr. Pedro Noriega.
Dr. Amado Fernándc:l.

* * *

La preferente aten ión del General Reyc a la Educación Pública no tenía más límite en lo económico que l:.ts po ibilidadcs del Erario.
Existían en el Estado 326 escuelas primarias oficiales con 20,527 alumnos; 326 Profesores · 255 ayudantes en su mayoría nonnalistas.
Ademá había 91 escuelas particulares primaria que atendían 91 Profesores y 74 ayudantes. con la cantidad de 3865 alumnos. El gasto del Estado montó a
120,565.00.
En el Colegio Civil asistían 172 estudiantes de secundaria que recibían

439

�clases de 18 Profesores servidos por 6 ayudantes. El costo de sostenimiento
durante el año fue de $ 12,395.00.

Por lo pronto en el mismo año nacieron 13,132 niños, y hubo 10,707
defundones.

* * * *

*

En la Escuela de Jurisprudencia as1sticron 28 alumnos atendidos por 5
Profesare . El costo fue de $ 2,640.00; pues los catedráticos no cobraban
sueldo.

En el ancho campo de las finanza.~, en el que desempeñan importante
papel lo Bancos, es de mencionarse la existencia del Banco Milmo, el de
uevo Le6n y las ucursales del Banco de Londres }' Mé.,.jco y del Banco
Nacional de México.

La Escuela de Medicina estuvo atendida por 14 Profesore y un preparador, con 30 alumnos. La erogación fue de $ 3,250.00.
Escuela Normal. El personal de la escuela se integraba por 9 Profesores,
un preparador y 57 alumnos. El gasto anual mont6 a $ 3,588.00.
En cuanto a la anexa para Señoritas, en la que se impartía educación comercial, se inscribieron 120 alumnas impartiendo las cátedras 8 Profesores
y 2 ayudantes. El gasto anual fue de $ 3,420.00.

* * *

* * * *
Detengámonos ahora, aunque sea en forma breve, en la ciudad de Monterrey, que había logrado afianzar su prestigio en su carácter de centro
industrial, con un acento marcado de artesanía. Sus productos de telas, sombreros, artefactos de madera, lámina y cuero. ru;í como de artículos de belleza y de alimentación tenían amplia ar.eptación en todas partes.
El ayuntamiento, máxima autoridad municipal, se integraba. cada año

por clecci6n popular. El de 1898 estaba cons.tituido así:
Siguiendo el ritmo de los números anotaremos el monto del Presupuesto
de Egresos del Estado en ese venturoso año de 1898, el que montó a la
cantidad de $ 182,000.00.
Así de pequeña era la suma disponible para atender a toda clas de
erogaciones incluyendo las mejoras maleriales. Y así se realizaron obras
de tan gran valor artístico, funcional y real, como la Penitenciaría y el Palacio de Gob.iemo del Estado.

Alcalde lo.

- Dr. Pedro C. Martíncz.

Regidores

- lo.
2o.
3o.
4o.
5o.
60.
70.
80.
9o.
!Oo.

Síndicos

- lo. Lic. Virgilio Garza.
2o. Pomposo 1,forale .
3o. nacleto González.

* * * *
Para completar e1 panorama veamos estos números:
Habitantes del Estado:
incluídos los de Monterrey:

318,685
55,606

Se ocurre esta reíle.-.i.6n= En 1898 fonlerrcy contaba con menos del 18%
de la población, y en la actualidad concentra algo asi como el 70%. Quede la razón de este fenómeno demográfico para un estudio interesante por
quien pueda hacerlo.
Pasemos a otros renglones no menos interesantes. Durante el año se realizaron 2,738 matrimonios, los que, obedeciendo a las palabras del creador,
seguramente que aumentaron la población en un buen porcentaje.

Marín Peiia..
Manuel E. G6mez.
Dr. Mauro Villarr al.
Dr. Francisco Garta Cantú.
Andrés Quintanilla.
Dr. Rafael Garza Cantú.
Juan Guzmán.
José Oliver y Comonfort.
Jesús Ma. Tijcrina.
Modesto fartínez.
1 lo. Dr. Eu cbío Guajardo.
120. Antonio Lópcz Zambrano.
130. Ambro io Guajardo.

Como sólo el Pre idente , fonicipal en funciones d vengaba sucklo,
pro·uraba que los demás miembros del Ayuntamiento tu\·Íeran re ursos para
su sostenimiento considerándose tales puestos orno de honor, y en verdad
que quienes los ocupaban se sentían con ello mu)' honraaos.

�* * * *
En cuanto al ambiente social que se respiraba en Monterrey no podía
ser más agradable. Existía la costumbre de las estudiantinas que se orgarúzaban en los barrios de la ciudad y servían como eje central para propiciar
las reuniones sociales, de manera que con gran frecuencia se realizaban fiestas por todos los rwnbos.
Precisamente una de estas estudiantinas, integrada por señoritas de la alta
sociedad, participó con deslumbrante actuación en el homenaje rendido al
General Díaz en el Teatro Juárez. Llamó la atención del ilustre visitante
la extraordinaria forma de tocar el arpa por la señorita María Espinosa. De
gran sensibilidad artística poseía un don especial para pulsar las cuerdas del
hermoso instrumento. No había quien no se emocionara al escucharla. Componían el grupo las señoritas: Virginia García Muguerza, María Reyes, Carolina Zambrano, Guadalupe González, Elena Zambrano, Camila Lagrange,
María Zambrano, Elisa Melo, María Espinosa, Nicéfora Garza, Pilar González Irene Garza Carmen González, Pilar Zambrano, Dolores González,
'
'
.
Mercedes
García Muguerza
y Rosa González. Todas ellas en plenitud
de
vida, hermosas, andando el tiempo fonnaron sw propios hogares, de los que,
transcurridos los años, florecieron otras bellezas y surgieron muchos de los
hombres de empresas que han dado prestigio a Nuevo Le6n.
Con frecuencia visitaban Monterrey circos entre los que se destacaba el
gran circo Orrin, cuyo máximo atractivo lo constituía Ricardo Bell, payaso
de origen inglés, que residió casi toda su vida en nuestro ~aís y murió ~ do a México su patria adoptiva. Un monumento perpetúa su memona en
una de las plazas de la ciudad de México. También con frecuencia se efectuaban corridas de toros en la plaza de Santa Luda que existió al lado
oriente de los Ojos de Santa Lucía, de los que brotaban manantiales de ~gua
cristalina que corría por una acequia hasta confundirse con la voluminosa
corriente del Ojo de Agua del Centro. Estoy haciendo referencia al ~rren?
comprendido entre las calles 15 de mayo, Cuauhtémoc, Al~ende Y_ Ganbald1:
En esa plaza de toros, que llenó toda una etapa de la vida reg1omontana,
actuaron los m'ás famosos toreros del mundo: Mazantini, Cuatro Dedos,
Ponciano, Lagartijo, Reverte, Oropeza. . .
.
En el año de 1896, el día 8 de septiembre, consuJD16 el fuego el Teatro
Progreso, situado en el lugar que actualmente ocupa ~l edificio ~onterrey
Cía. de Seguros S. A. Escobedo casi cruz con Padre Mier. Se realizaba precisamente una ~por;da de ópera y esa noche se presentó "Caballería Rusticana" y el tercer acto de "La Traviata't, muestra de la altura cultural de
nuestra ciudad.
En este punto vale la pena hacer alguna consideración, aun c~ndo ~a
rápida, sobre el Teatro Juárez, que reemplazó al Progreso y cuya edificac1on

442

se realizó en el mismo lugar que ocupa actualmente el Teatro Rex. El Teatro Juárez fue inaugurado el 15 de septiembre de 1898, precisamente tres
meses antes de que se sirviera en homenaje al General Porfirio Díaz un
suntuoso banquete. Se hizo al efecto uso de una particularidad de que se
había dotado al lunetario, consistente en poder colocar el piso de luneta en
su totalidad a la altura del foro, precisamente para utilizarse en eventos de
esta naturaleza.
La inauguración fue realizada por la compañía de Opera y Zarzuela de
Soledad Goyzueta, representándose la ópera Traviata con extraordinario lujo
y notable propiedad. Soledad Goyzueta y el tenor José Vigil y Robles se
anotaron un gran triunfo por su destacada actuación, que correspondió en
gran parte a la labor del maestro concertador Eduardo Vigil y Robles.
Este principio de resonancia artística se prolongó durante muchos años,
abarcando hasta principios de la Revolución Constitucionalista.
No había compañía artística que no visitara Monterrey. Largo seria mencionar a las principales figuras del tablado que actuaron en el Teatro Juárez
hasta su incendio el 11 de mayo de 1909.
Durante ese período hubo representaciones casi todos los días, especialmente de operetas, zarzuelas, drama y comedia. Existía una afición entusiasta y
entendida.
Como recuerdo de aquellos tiempos deslumbrantes, pueden citarse a personalidades de la ópera como: Emma Zilli, María Barrientos, Linda Micucci,
Adelina Padovani, Luisa Tetrazzini, Vicenzo Vieleto, Fanny Anitúa ( muri6
hace un año) . Por cuanto a drama y comedia resaltan con fulgores propios:
María Guerrero, Tina de LOienzo, Elisa de la Maza, Teresa Mariani, Virginia Fábregas, Clara y Carmen Martínez, Mim.í Aguglia, Mercedes Navarro,
Femando Díaz de Mendoza, Clemente Martinez, Ricardo Mutio...
Por lo que hace a opereta y zarzuela la legión es grande en número y
caJjdad: Esperanza Iris, Amparo Romo, Josefina Vélez, Clementina Marín,
Luisa Bonoris, Columba Quintana, Enrique Labrada Paco Martínez, Jesús
Ojeda, Con tantino Circs Sánchcz, list:l a la que se fueron agregando nombres que conquistaron admiración y cariño durante las dos primeras décadas
del siglo actual.
Cabe aclarar que el 15 de St&gt;ptiembre de 1910 se inauguró el Teatro Independencia supliendo al Juárez, que un año antes consumió su existencia
un incendio.
Y a otra cosa porque el tema me agrada y hay riesgo de extenderme más
de la cuenta.
Quede esta semblanza de Monterrey como testimonio de una época que
ya va siendo lejana, cuyo recuerdo será seguramente considerado con honda
meditación por los pocos que aún viven. Y será también grata la remem-

443

�branza para las personas que heredaron nombres y apellidos de aquellos rcgiomontanos, y puesto que nos obliga la continuación del relato pongo a
estos renglones punto final, no sin copiar los versos de Jorge Manrique, que
durante 500 años han sido constantemente reproducidos sin perder el sabor
de su filosofía profundamente humaua:
Recuerde el alma adormida,
Auiue el reso y despierte,
Contempla11do
Cómo se pasa la vida,
Cúmo se uieiu. la muerte
T a,1 callando.

Vll
VISJTAS Y DIVERSIONES

Para el día 21 el entusiasmo se mantenía en grado contagioso. A primeras
horas de la mañana se dispuso la visita a la Fábrica de Hilados La Fama y
a los Molinos de Harina de Jesús Maria, ambas indu¡;trias enclavadab en el
Municipio de Garta García.
Llamará la atención a )a¡ generaciones actuales que tal visita se realizara
por medio del ,ferrocarril. ¡ C6mo estaría el camino carretero!
Trataré de dar una idea de esta vía, llamada en lejanos tiempos calle Real,
después Hurbide y posteriormente Hidalgo. A partir de la Plaza de la
Purísima aJ poniente, se estrechaba düicultando el tránsito, a pesar de ser
el único camino hacia Saltillo, y centro del país. Bien, en tiempos de sequía -la mayor parte del año- cubierta con una capa de tierra suelta de
wios quince centímetros de espesor, aJ paso de las carretas, carretones, guayines
o cualquier carruaje se formaban nubes espesas de polvo que impedían la visibilidad. Tenía el polvo el tamiz del talco. Y cuando llovía se convertía en
una pasta adherente que dificultaba en extremo el tránsito.
Por eso se prefirió el ferrocarril no obstante de tratarse de salvar 20 kilómetros.

* * * •
Autoridades de Gana García y Santa Catarina recibieron al General Dí.u
y a su comitiva con entusiasmo. Manifestaciones, música, cohetes, c-.antos,
declamaciones, y los discursos obligados en semejantes casos.

444

Además de elogiar el v1s1tante las instalaciones industriales le causó tan
profunda impresión el espectáculo de las rocosas montañas de Ja Huasteca
al grado d~ expresar en tono emotivo hennosos conceptos de admiración.
En festeJos sencillos se pasaron la.~ horas, regresando la comitiva a Monterrey a medio día. Había que prepararse para el baile que tendría Jugar
en la noche en el Casino Monterrey.

Había llegado la ocasión para la sociedad de Monterrey de lucir en tod~ su esplendor su nuevo edificio del Casino, aún inconcluso, y el ata\'ÍO
lujoso de las damas. Para el realce del gran baile se hizo derroche de Juz
eléctrica, de flores, gasas, adomos esculturales, y de suntuosas alfombras.
La perspecth·a del Casino semejaba la escenificación de un cuento de hadas.
Una amable temperatura contribuyó al entusiasmo de la numerosa concurrencia que llenaba los salones. Deslumbrantes ata\'Íos de las damas e unpecables atuendos de los caballeros realzaban el conjunto.
L~ descripción de la fiesta la dejo a don Carlos Pércz Maldonado. En
su J1bro El Casino de Monterrey se ocupa de este acontecimiento social. Copio de su relato lo que considero complementa esta crónica:
"A las diez de la noche llegó el Presidente en compañía de la familia
del General Reyes, que era el Gobernador del fütado, y de sus Ministros ya
nombrados. Los socios del casino, haciendo valla por el vest!bulo hasta la
gran escalera, los recibieron vi toreándolos.
"Una comisión formada por los señores Adolfo Zambrano y Francisco G.
Sada, se e~c~rgaron de hacer la presentación de las familias de Monterrey
a don Porfino y sus acompañantes.
. "~1,_baile ~dn~ipi? con un lucido Minueto, en el que participaron fas
d1ecise1s parejas s1gu1cntes: ~efioritas María Reyes, Mercedes y María García !.~ugucrza, Clotilde García Gom.ález, Maria, Cannen, Celia, Angelina y
Carohna Zambrano, Carmen y Concepción González, .María Sada, Concepción Morales, Carlota !barra, Ana Degetau y Greta Houser.
"Iban acompafiaclas por los jóvenes: Osear Westendarp, José Calderón,
Femando Zambrano, Ricardo Gon;,.ález, Carlos y Jesús Sada Mugucr.ta, R6mulo Padilla, Faustino Palacio, Jo5é y Francisco Gomález, Enrique Padilla, Alfredo Farías, Ignacio Morelos, Arturo Houser, Manuel 1'fartíne7. y F.
Westcndarp.
"Las damas iban ataviadas con lujosos )' elegantes vestidos Luis XV, )'
los ~aballeros con traje negro de casaca, calzón corto, medias y cal:tado con
hebillas. Fue este cuadro mur elegante, vistoso y aplaudido. Después principió el baile general.
"A la una de la mañana se sirvió la cena. Al centro de la mesa de honor

•

445

�tomó asiento don Porfirio, siguiendo a su derecha la esposa del señor Gobernador doña Aurelia Ochoa de RC}'CS, don José Yvcs Limautour, doña Carolina Madero de Villarreal, el General Mariano Escobedo, doña Juana Reyes
de Madrigal, el Gral. Manuel González Cos.ío, doña Francisca Muguerza de
Calderón, el Lic. Joaquín Baranda y doña Ana González de Hernández. A
la izquierda del Presidente se encontraban doña Guadalupe Zambrano de
Treviño, el General Reyes, doña Pudenciana Madero de González, el ,G:ral.
Francisco z. Mena, doña Victoriana Madero de Villarreal, el G~al. G:roru~o
Treviño doña Sara Milmo de Kell&gt;·, el Gral. Francisco aranJo, dona Julia
Bremer 1de Reichman y el Gobernador de Coahuila ~on Miguel C~rdenas".
Era tan agradable el ambiente que el General D1az y acompanant.es se
retiraron a tas tres y media de la mañana, no obstante que les esperaba un
día de gran ajetreo.
Inolvidable fiesta para todos los asistentes, y para el General Díaz fu_e
motivo de reconocimiento profundo por las exquisitas y espontáneas maru(estaciones de admiración }' respeto que recibió de damas y caballeros.

VIII
INDUSTRIAS Y DESFILES

Para el cuarto día estaba programada en primer lugar una excursión a
la Ladrillera Monterrey, industria fundada por el Sr. J. A. Ro~n, prominente industrial, de nacionalidad norteamericana, que hab1a hecho en
Monterrey su centro de operaciones. Entre otras_ empresas se cuenta la publicación del primer periódico altamente mecanizado, El Monterrey News,
con ediciones en español y en inglés; la siembra en Mo~temorelos de n~ranjos traídos de San Francisco, California; y la construcción del Ferrocarril
de Monterrey al Golfo.
.
.
Fue motivo de admíraci6n para el General Díaz la calidad y vanedad . de
ladrillos fabricados, cuya resistencia se había comprobado en la. construcc16n
de edificios y pavimentación de calle .
Siguieron despu~ a las minas de San Pedro y San Pablo, _entonces en plena
y abundante producción. El viaje se ~ en el ferrocarril construldo para
el traslado de los minerales a la furuhci6n.
En un hermoso rincón de la montaña, cercano a las m~as, se si~6 la
comida a la que asistieron cerca de 150 perso~as. El amb1ente, ~p1rano
propició el cambio de unpresiones con el Prciudente de la Repubhca. Para

446

•

él la paz que existía en el país era su más preciada conquista. Lejos estaban los tiempos de las asonadas, de los distlll'bios políticos y de las inquietudes sociales. Todo hablaba de trabajo y de progreso, y nada más indicado
que continuar la tarea emprendida para cruzar eJ país en todas direcciones
con las líneas rérreas. En donde el ferrocarril camina Llega pronto la prosperidad, decía el General Díaz,
Su mente estaba llena de proyectos industriales, de mejoras materiales,
y del problema de la educación del pueblo. He Uevado, decía con satisfacción, a la Secretaría de Educación a don Justo Sierra, tal vez el hombre
cuyas dotes de cultura, honestidad y sentido humano, lo hacen el más capacitado.

Esos momentos de expansión dejaron ver el fondo de un hombre, que de
las duras jornadas de la guerra, habia pasado a las delicadas labores gubernamentales. El soldado mestim, poco amante de los buenos modales, se había transformado en un crioJlo refinado. Hasta el color de Ja tez, antes
bronceado, había cambiado a un color blanco sonrosado. Los bigotes largos
y negros eran blancos y cortos. Los ojos no habían cambiado su expresión
penetrante. Quienes lo conocieron sobre el caballo, jinete de largas y fatigosas jornadas, tenían que hacer un esfuerzo para suplantar aquella figura
cetrina y desgarbada por ]a del estadista pulcramentc vestido. En esta admirable transfonnaci6n mucho había contribuido su esposa doña Carmen Romero, dama de fina educación, culta y de grandes atractivos personales.
Al mediar la tarde se hizo el regreso a Monterrey.

* * * •
A las nueve de la noche se irúció el desfile de carros alegóricos y carruajes
descubiertos ocupados por bellas damas ataviadas con trajes de diversas regiones del pak
El General Díaz, acompañado del General Reyes y comitiva, presenciaron el atractivo desfile desde los balcones de la casa del General Reyes.
Los industriales y los comerciantes de mayor importancia se esforzaron

por el lucimiento de la fiesta, ingeniándose para presentar los más originales adornos de los carros, y las damas por su cuenta aumenwon el atractivo al participar en coches tirados por reJucientes troncos de caballos.
En 1a extensa columna se intercalaron tres bandas de música imprimiendo
una agradable nota de alegría.
Con este evento terminaron los festejos de ese día.

•
447

�IX
StMULACROS y REALIDADES

El programa que se había ordenado para el día 23 fue cambiado radicalmente, en virtud de que el General Díaz dct nnin6 regresar en la tarde de
ese mismo día a la ciudad de Mé:!1.".Íco. urgido por asuntos que requerían su
presencia en el Palacio Nacional.
Para la mañana estaban anunciada~ algunas vi itas a industrias, en la
tarde el simulacro de guerra y en la noche la velada literaria. Se suprimieron las visitas a las fábricas y en la mañana tuvo lugar el esperado espectáculo del simulacro de guerra, cuyo acto llamó poderosamente la atención del público, e pecialmente de la juventud, pues los viejos conocían ya
de verdad lo que era la guerra y en consecuencia aquello 110 pasaba de ser
un juego.
Más que como ilustraci6n en la materia del simulacro, voy a copiar el
encabezado del dispositivo del combate, pues ello nos coloca en condiciones
de apreciar lo que existía en el lugar de los hechos. Por ejemplo, para dar
una idea del caso se menciona que la e.alzada nión, que actualmente lleva
el nombre de Madero, desembocaba en el llano en que estaban construidos
los cuarteles federales y cerraba al poniente la calzada "una ceja de huizaches". No fue sino hasta 1929 siendo Gobernador del Estado el Gral. y Lic.
Aar6n Sáenz, cuando }'ª e dio forma precisa a la prolongación de la ave•
nida Madero hasta el pie del cerro de Las Mitras. Veamos la redacción de
referencia:
"El hecho de armas tendrá lugar en el llano, que se encuentra al S.O.
de la Estación del Ferrocarril Nacional, y el cual afecta la forma de un paralelogramos de 700 metros de Oriente a Poniente y 500 de Sur a orte. La
calzada Unión desemboca en el mismo, casi en la parte media de la cabecera Orienta1, y a la izquierda de ella está la fábrica de Moebius, a que
se hace re[erencia en la explicaciones, que es un edificio de dos pisos. La
vía del F rrocarril Nacional limita el llano por el Norte, estando unos 60
metros hacia el centro del mismo, adelantadas de esa vía y a 200 metros de
distancia una de otra, la ca a amarilla y caballeriza de Randle, a las que
se aludirá, construídas de madera; por el Poniente )' el Sur, una rala ceja
de buizaches delimita el campo, estando a ese último rumbo, en línea con
tal ceja, la casa Guzmán, que ha de citarse, f~ente a la expresada caballeriza
Randle. En medio del llano hay dos pequeñas casas de madera y piedra".
Entre otros pormenores de la descripción del simulacro se e.xpresa que
uno de los bandos combatientes lo componen el 5o. Batallón con 400 hom•
bres, el 9o. con 350, el Colegio Civil con 150, la Ocndanncrla Fiscal con

448

25 jinetes y una sección de artillería, en total se trata de 925 hombres. El
otro bando lo forman el 190. Bata116n con 400 infantes, el 3er. Cuadro 124,
Caballeria 300, una sección de artillería; ambulancias 20, sumando en total 844 hombres.
Con estos lemcntos se organiza el combate moviéndose de acuerdo con
lo planificado los bandos contendientes, de manera que el triunfo corresponda a qufon de antemano se le ha adjudicado.
No obstante el cambio de horario, la gente se volcó alrededor del campo de operaciones y para la juventud y los niños, se trató de un espectáculo
de enorme importancia; pues el tiroteo de cientos de fusiles y el tronar de
los cañones, así como el trotar de los caballos, daba la impresión de que efectivamente se estaba combatiendo y esto a la \'CZ que imponía temor, saturaba al espíritu de algo desconocido visualmente; pero de lo cual se había
hablado mucho en las tertulias familiares y en la escuela.
Para mediodía había concluido el espectáculo y los muchachos hacían
acaparamiento de cartuchos que guardaron como preciado recuerdo.

* * * *
Para las tres de la tarde el Teatro Juárez se encontraba lleno de concurrencia para presenciar el magnífico programa preparado y en el que participa.rían los más ilustres escritores y poetas.
Una vez que ocuparon sus lugares de honor el General Díaz y sus acompañantes, dio princípio el festival cantándose el Himno Nacional por niños
de las escuelas oficiales. Después la orquesta ejecutó la melodía Ruy Bias,
de Mendelssohn, siguiendo a continuación el discurso pronunciado por el Dr.
Rafael Garza Cantú, que principiaba a significarse como uno de los más
cultos maestros de la época. Siguió una variedad que llenaron la señora Carmen G6mez de Dá.vila, el Dr. W. W. Leech, la Srita. Enriqueta Vargas y
el Sr. Leonardo Oribe. Después de quince minutos de intermedio bailaron
un Minueto un grupo de jóvenes siguiendo la música de la estudiantina integrada por las señoritas Angelina García, Camila Lagrange, Carmela Gonzálcz, Carolina Zambrano, Concepción Michel, Dolores González, Elena Zambrano, Elisa Mclo, Guadalupe González, Irene Garza, María Espinosa, María Reyes, María Zambrano, Mercedes García Mugueria, icéfora Garza,
Pilar Gonzá!ez, Pilar Zambrano y irginia García Muguerza.
No habían concluido los aplausos cuando ya la Srita. Enriqueta Varga!
cantaba el Aria (del suicidio) de la Gioconda, para seguir al piano el señor
Jesú María Acuña (jr.) y a c.ontinuación el Tenor Leonardo Uribe cantó
una aria de Aída, continuando la declamación que de sus propios versos hizo el r. Celedonio Junco de la Vega, escuchándose. también un poema
del Dr. José Peón y Contreras, Senador de la República.

449
H29

�No sería posible transcnbir íntegramente los discursos y poemas que tanta impresión causaron en d auditorio, limitándome a copiar algunas pequeñas partes como orientación del sentimiento que en las cuestiones políticas imperaba.
Por ejemplo el Dr. Garza Cantú principió su discurso en los siguientes
términos, que envuelven la pintura de un triste panorama para analizar después el avance en el páis y la era de paz que había logrado el General Díaz
en provecho de la nación. Veamos sus expresiones:
" o hace tiempo todavía: aún vive la generación que viera, con espantados ojos, nuestro campos reducidos a estériles desiertos; las interminables
e incómodas carreteras, que cruzaban la vasta extensión del territorio mexicano, convertidas en asiento del pillaje y la matanza; las ciudades enchidas
por una multitud ociosa, revuelta, sin convicciones y sin fe, presa de la
desconfianza. y del temor; los vínculos nacionales, de Estado a Estado, de
ciudad a ciudad, de pueblo a pueblo, rotos casi por completo j y sobre todo
esto, el huracán de las pasiones que bate sus pavorosas y negras alas y que
con su aliento emponzoñado y encendido, envenena y mata, quema, consume y aniquila hasta los últimos gérmenes de vida. . . Luego. . . la ruina
general, la anarquía, el descrédito, el desprecio de los pueblos cultos; la insolente y pro\'ocadora reclamación del fuerte, miles de hombres armados que,
cual alud incontrastable se despeñan amenazando arrasar hasta en sus cimientos el edificio de la Independencia Nacional, y amenazando lo que es
más todavía, derribar lo que permanece en pie del decoro y di~dad de la
patria. Quedan entonces reducidas a escombros nuestras mayores ciudades;
el comercio, la agricultura y la industria, ahogados en un mar de sangre ...
¡ Y el bogar profanado, la familia dispersa y las columnas de rojizo humo
qu desde la· aldeas hasta el cielo
levantan, claman ven~".
La producción de don Celedonio Junco de la Vega, joven poeta y magnífico declamador, principia con estos fluídos versos:
Cruzaba ,io los deliciosos campos
de la niñez florida
cuando al heroico puerto
donde el destino me lanz6 a la vida
llegaba, de la p6lvora entre el humo
y al fragor de los bronces,
ese bizarro triunfador. Entonces
rasgaba el cielo la segunda aurora.
De abril, la aurora misma •
que nueve años atrás en Puebla dora,
con su luz inmortal, la altiva frente
de ese soldado cuyo arrojo abisma.

450

El Dr. Peón y Contreras dio lectura a un poema dedicado a Monterrey.
De él copio las siguientes estrofas:
¡Oh hermosa Monterrey, perla del norte,
cómo tu gala y esplendor hechizan!
¡ Cómo acuden las gentes a millares
para quemar incienso en los altares
de la gentil y bella fronteriza!
vienen a mí rumores de talleres,
ecos de risa, canto de mujeres,
por todas partes la uentura avanza,
'para llenar las almas de esperanza.
)' mostrarte a los mundos como eres!
Llegó al fin para ti la bienandanza
que el porvenir te trajo,
después de la faena
y de las rudas horas del trabajo!

Y por último he de mencionar el himno compuesto por don José Arrese,
que fue cantado al final de la velada por niños de las escuelas oficiales, transcribiendo el coro:
Salve egregio, valiente soldado
brazo, blandiendo el acero,
a la patria del yugo extranjero
supo un día glorioso librar.
Salve ilu.rtre, abnegado patricio,
que m la lucha también de la idea,
sobre ruda )' sangrienta pelea
ha sabido la paz cimentar.
CU}'O

* * * *
Se babia cumplido con el programa, aun cuando fuese con apremios durante el último día de estancia del General Díaz. Para las seis de la tarde
}ª estaban visitantes, comifo·as y una gran cantidad del pueblo en la E •
tación del Golfo, en donde se me-¿claban la alegría con la tristeza, porque
no hay despedida que no sea triste "y el que lo dude que se despida".
Las bandas de música alentaban el entusiasmo con marchas y el público
continuamente vitoreaba, tanto al General Día?. como al General Reyes. En
esos momentos en que los abrazos estrechaban a los hombres y las manos
se antojaban palmas de amistad, las reflexiones se imponían alrededor de

451

�la primera figura, ~".iendo cómo en él se personificaba la regla de los metales: plata en la cabeza, oro en los dientes y plomo en las piernas.
El declive de un cuexpo fuerte, férreo y de un cerebro lúcido se advertía aún sin el propósito de realizar un examen. El futuro no lejano nublaría los relámpagos de gloria y grabaría en la imaginación de quienes
lo habían tratado de cerca, la figura de un hombre que, habiendo sido
grande en la guerra y en la paz, caminaba hacia el abismo.
Llegó el momento de la partida. La máquina al arrastrar los carros resopló ruidosamente; dos largos silbidos indicaron la marcha hacia adelante
y atrás quedaba la comitiva oficial y el público que gritaba y aplaudía.
El presente se alejaba cargado de emociones en tanto _que el pasado se
diluía como el humo de la locomotora y el futuro inescrutable guardaba
celosamente el término final de un régimen, una época, una forma de vida,
un mar de sangre, una tragedia social espectacularmente humana, seguida
de la alborada, de nueva forma de vida, con la e.xperiencia ganada al tiempo y la angustia por alcanzar la bienaventuranza del pueblo que tanto había sufrido.
Así pasa la vida y la gloria, en tanto que la muerte iguala a todos ...

EL CONSEJO DE CULTURA SUPERIOR

( 1935-1943)
To.11Ás ME orRJc:1uOA CUEVA

Sociedad 'uevoleonesa de Hútoria,
Geografía y Esta.dística

I
Creaci6n

Et 4 DE SEPTIEM13RE DE 1935, un mes antes de trasmitir el poder, el Gobernador ustituto licenciado Pablo Quiroga disolvió mediante un decreto la comisión organizadora de la Universidad Socialista de Nuevo León y expidió las
"Bases para el Fw1cionamiento y Gobierno del Servicio de Cultura Superior".
Dicho "servicio público" tenía la misión de realizar "los propósitos establecidos en el párrafo primero del Art. 3o. Constitucional". El artículo 4o. de estas "Bases" establecía: "El servicio de cultura superior será gratuito".
El Consejo de Cultura Superior estaba constituido por los directores de los
Institutos, Facultades y Escuelas "bajo la jefatura" de un Presidente. "La designación de todos, corresponderá al Ejecutivo del Estado". {Artículo 6o.)
Así perdieron su relativa autonomía las instituciones universitarias. Efectivamente, la ley orgánica de la primera Universidad de Nuevo León, expedida
en 1933 y derogada en 1934, había establecido que era atribución del Consejo
Universitario elegir al Rector de la tema presentada por el Ejecutivo del Estado (Art. 9o., frac. V, y Art. 15). También estableció que los Directores de
las Facultades y Escuelas serían nombrados por el Consejo Universitario, "a
propuesta en terna de la Junta Directiva de cada Escuela o Facultad'' (Art.
25) . Pero el decreto que creó el Consejo de Cultura Superior decidió que todos los nombramientos debían corresponder al Gobernador del Estado.
Las instituciones que integraban la primera Universidad de Nuevo León,
al ser fundada en 1933, no fueron reformadas. Sin embargo, a la Universidad
$C le dio una estructura socialista. Se suprimió la Facultad de Filosofía y se
452

453

�agregaron la Escuela de Cooperativismo y el Instituto de Orientación Social,
ambos de filiación maxista.
La representación estudiantil prácticamente quedó anulada. En efecto, en
el último inciso del artículo 7 de las citadas "Bases" se estipula que es
atribución del Consejo de Cultura Superior: "h) Conceder al estudiantado

la inten)ención que juzgue prudente".
El Gobierno de Nuevo León, a pesar de los fracasos anteriores, no cedía
en su intento de implantar el marxismo en la Universidad. En el mencionado
decl'("to de 4 de septiembre de 1935, que creó el Consejo de Cultura Superior,
se afirma que la fundación de este "servicio público" se hace "en tanto se
provee por el H. Co11greso del Estado a la reforma educativa universitaria
socialista". La Comisión Organizadora de la Universidad Socialista ya había
entregado al Gobernador Quiroga un proyecto de la Ley Orgánica que se
pretendía imponer, pero ésta nunca se expidió. Los acontecimientos políticos
echaron abajo el plan gubernativo.
Se rompe el orden constitucional
El 10 de septiembre de 1935 el Gobernador Quiroga, miembro activo de
la logia Socialista "Independencia" número 26, designó Presidente del Consejo de Cultura Superior al doctor Angel Martínez Vill:irreal, Gran Maestro reelecto de la masonería nuevoleonesa., quien hizo algunos nombramientos. El cargo de Secretario recay6 en el profesor Abelardo González, Gran
Tesorero de la Gran Logia de Nuevo León. El Consejo de Cultura Superior,
bajo la presidencia del doctor Martínez Villarreal, celebró su primera junta
en la noche del 19 de septiembre.
Es preriso recordar que las eleccione para la renovación de los Supremo\
Poderes en el Estado se habían efectuado el domingo 28 de julio de 1935.
Los partidos contendientes postulaban para Gobernador de uevo León, en
el período 1935-1939, al ingeniero Plutarco Elías CaJles hijo, apoyado por el
Partido Nacional Revolucionario, y al General de Brigada Fortunato Zuazua,
sostenido por el Partido Liberal uevoleonés. La campaña política electoral,
iniciada a principios de ese año, se caracterizó por su violencia. El partido
oficial quiso imponer en el Gobierno de Nuevo León al ingeniero Calles
originario del Estado de Sonora e hijo del e.,_; Jefe Máximo de la Revolución.
Pero el pueblo dio a Zuazua un triunfo aplastante en las urnas.
El "caso político" de Nuevo León se resolvió en la ciudad de México. La
Secretaría de Gobcrnaci6n declaró la nulidad de las elecciones de Gobernador,
diputados locales r jueces civiles y penales. Por tanto, el Congreso del Estado,
a quien correspondía erigirse en Colegio Electoral y hacer el recuento de
votos, concluyó su ejercicio legal a las doce horas del día 15 de septiei:nbre

454

-fecha en que el nuevo Congreso debía inaugurar su período constitucionalsin haber instalado a la siguiente Legislatura. Es decir que desapareció el
Poder Legislativo, quedando en funciones la Comisión Permanente de dicho
Congreso, pero no como Poder sino únicamente para instalar la Legislatura
que resultara de los nuevos comicios. En definitiva nadie conoció el resultado oficial de las elecciones. La opinión pública sólo se enteró del cómputo
de votos por las declaraciones que emitieron los partidos.
Como hemos visto, el Congreso del Estado concluyó su mandato el 15 de
septiembre. En virtud de no haberse verificado la renovación del Poder Legislativo en la !echa y términos que la ley establecía, se prolongó el funcionamiento de la Comisión Permanente de dicha Legislatura hasta la instalaci6n
de la nue\·a, pero s6lo para el efecto de expedir las credenciales a los diputados que resultaran electos en los comicios, a que debía convocar el siguiente
Gobernador.
El Tribunal Superior de Justicia del Estado consideró que había dejado
de exhtir legalmente el Poder LegislatiYo en Nuevo !;eón. Por consiguiente,
el 4 de octubre de ese año faltaría el Poder Ejecutivo, pues el Gobernador
Quiroga concluía su petíodo constitucional el día 3. Al no haber declaración
legal acerca de la persona que debía asumir el cargo de Gobernador, debido
a la inexistencia del Poder Legislativo -único capacitado constitucionalmente
para hacer dicha declaratoria-, el mencionado Tribunal Superior de Justicia,
con fundamento en el artículo 144 de la Constitución Política del Estado ,
nombró el 26 de septiembre como Gobernador Provisional de Nuevo Le6n
al Profesor y General Gregario Morales SánchezJ quien ocupó el cargo desde
el 4 de octubre de 1935 hasta el 30 de abril de 1936. El nue\'O Gobernador
debía conrncar a elecciones ¡xtraordínarias en un plazo de seis meses. La Gran
Logia acató el nombramiento y comentó: "'Como masones no podemos me-

nos que felicitarnos por tener al frente del Gobierno del Estado a uno de los
factores más vibrantes de 1zuestra Augusta Instituci6n .. ." 1
El Gobernador Morales Sá11chez
El General Grccrorio Morales Sánchez asumió el Poder Ejecutivo de Nue\'O
León el 3 de octubre de 1935, a medianoche. El nuevo gobernante no estaba
ligado a los intereses políticos en pugna. Al darse a conocer su nombramiento se encontraba en Minatitlán (Veracruz), con los cargos de Comandante del 26o. Batallón y Jefe de dicho ector militar.
1
"Un elemento masón al frente del Ejecutivo local", en .Miel, órgano d la
logia ''Rafael Nájcra" número 33. Número 173, septiembre 31 de 1935, p. 5,
(f.sa re,•ista era considerada como porta\'oz de la Gran Logia de • ·uevo León).

455

�Al tomar posesión el General Morales Sánchez había expectación en el
medio estudiantil. Los dirigentes de la Federación de Estudiantes Socialistas
iniciaron la agitación para impresionar al Gobernador y ejercer sobre él alguna
influencia.
El 4 de octubre, el doctor Martínez Villarreal y los demás miembros del
Consejo de Cultura Superior presentaron su renuncia, dejando en libertad al
Gobernador para ratificar los cargos o hacer nuevos nombramientos. Morales Sánchez nada resolvió durante un mes.
El día 3 de octubre se había verificado la elección de Comité Ejecutivo
de la Federación de Estudiantes Socialistas. Fue declarada triunfante la Planilla Roja, que encabezaba como Secretario General el estudiante de medicina
Marcos Flores. Los partidarios de las planillas derrotadas impugnaron las
elecciones. Días después los estudiantes de la Escuela de Bachilleres, en acalorada sesión, pretendieron desconocer a la directiva de su "bloque" o sociedad
de alumnos. Al no llegar a un acuerdo unánime, los bachilleres salieron a la
calle e invadieron la Plaza del Colegio Civil, en donde se celebró un mitin.
Ahí los esperaban algunos líderes del movimiento estudiantil de septiembre
de 1934 contra la enseñanza socialista, quienes arengaron a los universitarios
y lanzaron ataques al régimen político anterior. Este movimiento de rebeldía
tu,·o como finalidad desconocer a la Federación de Estudiantes Socialistas y
a las directivas de todos los "bloques" (sociedades de alumnos).
Los estudiantes, que ascendían aproximadamente a cuatrocientos, se dirigieron al Palacio de Gobierno, siendo recibidos por el Gobernador. Los representantes del gremio estudiantil coincidieron en solicitar al General Morales Sánchez la destitución de los miembros que integraban el Consejo de
Cultura Superior y el desconocimiento de la Feeeraci6n de Estudiantes Socialistas, calificada esta última como organización incondicional de las autoridades universitarias. Además sugirieron el nombramiento de una persona
identificada con los estudiantes y con el Gobierno del Estado para ocupar e)
cargo de Presidente del Consejo. El Gobernador Morales Sánchez seguramente deseaba que esa petición saliera de los universitarios. Prometió consultar con sus colaboradores y solicitó a los estudiantes que le entregaran un pliego de peticiones.
Alumnos de todas las Facultades y Escuelas universitarias habían formado
un Bloque Mayoritario de Estudiantes Revolucionarios, que dirigía la revuelta
contra el doctor Angel Martínez Villarreal. En la tarde del 6 de octubre de
1935, los universitarios presentaron el memorándum solicitado por el Gobernador. El documento contenía tres puntos: la remoción del Consejo de Cultura
Superior, presidido por el doctor Martínez Villarreal; la renovación del profesorado universitario y la reorganización de las agrupaciones estudiantiles.
Además, solicitaban un cambio radical en la organización interna de los plan-

456

teles de enseñanza superior. Declaraban, entre otras cosas, que "nunca ha existido tanta falta de armonía entre el estudiantado y sus dirigentes" pues éstos
''ocupan sus puestos exclusivamente por influencias políticas y no por propia
capacidad". Denunciaban una grave deficiencia en el cuerpo docente: "Los
profesores actuales, 1m su casi totalidad, no son representantes id6neos de la
cultura magisterial de Nuevo Le6n y ocupan sus puestos únicame11te debido a
stt afinidad con los pasados directores de la política estatal". Por último exigían que se reconociera una auténtica representación estudiantiJ.2
El Bloque Mayoritario, creado bajo los auspicios del nuevo Gobierno, secundaba la política del Presidente Cárdenas y sostenía una adhesión absoluta
al General Morales Sánchez.

El problema universitario hace crisis
Los dirigentes de la Federación de Estudiantes Socialistas presintieron la
caída del grupo callista que dirigía el Consejo de Cultura Superior. Con el
fin de mantener sus posiciones, iniciaron una campaña a favor del doctor
Enrique V. Santos, director de la Escuela de Bachilleres y afiliado a la logia
"Tolerancia Masónica" número 6, quien guardaba estrecha amistad con el
doctor Martínez Villarreal. El objeto era que el doctor Santos ocupara la presidencia del Consejo.
El Bloque Mayoritario de Estudiantes celebró un mitin el lunes 7 de octubre en el Teatro Imperio, situado en la esquina noreste de las calles de Juárez
y Cinco de Mayo. Los oradores fustigaron a quienes habían desvirtuado los
fines propios de la Universidad y exigieron un proceso judicial contra los
autores de los ase inatos cometidos en la Plaza del Colegio Civil un año antes,
en la noche del 2 de octubre de 1934.
La Federación de Estudiantes Socialistas pretendió enfrentarse al Gobernador. Movilizó sus huestes y amenazó con declarar una huelga general en las
Facultades y Escuelas, si era removido el personal docente de la Universidad.
El Bloque Mayoritario, en sesión plenaria celebrada el día 9, acordó constituir un Consejo Reorganizador del Estudiantado, con el fin de que actuara
como portavoz del gremio universitario ant.e el Gobernador, declarando: "que-

da sin funciones la Federaci6rt de Estudiantes Socialistas de Nuevo Le6n,
pues carece del apoyo de la mayoría". El objetivo primordial era la disolución
de la F.E.S., dominada por los partidarios del doctor Martmez Villarreal, y
la creación de una nueva Federación estudiantil.
En sesiones extraordinarias, las sociedades de alumnos de todas las Escuelas
y Facultades, nombradas en esa época "bloques de estudiantes socialistas",
' El Porvenir, octubre 6 de 1935, pp. 5 y 8.

457

�desconocieron a sus directivas y eligieron otras, que acataron los nuevos lineamientos de la política, dictados por el General Morales Sánchez.
En la tarde del 14 de octubre se celebró una Gran Asamblea en el Teatro
Imperio, con la asistencia del Gobernador. El General Morales Sánchez dio
un voto de confianza a los estudiantes. En su disctlrn) dijo: '·permitidme que

os felicite por ese acto de t1obleza que habéis tenido al poner un hasta aquí a
las circunstancias pasadas en que os hablis encontrado".
La Federación de Estudiantes Socialistas no se dio por vencida. El 31 de
octubre celebró una sesión plenaria en la Escuela ormal. Fue invitado el
Gobernador quien presidió el acto. La asamblea degeneró en mitin político,
expresando los oradores algunos conceptos que ofendieron al General Morales
Sánchcz. En su extenso discurso, el Gobernador refutó varias ideas emitidas
por los oradores y expresó que "en sus asu11tos personales}' en sus conviccio11es
políticas no infltda nadie", añadiendo que "tampoco recibía consignas de ninguna persona". El Gobernador estaba decidido a hacer una reorganiz ción de
la enseñanza universitaria, eliminando los obstáculos que se interpusieran a
su paso.

Actuación del doctor Martínez Villarreal
El doctor Angel Martínez Villarreal, Gran Maestro de la masonería nuevoleonesa en 1934 y 1935, había tratado, inútilmente, de imponer el marxismo en la Universidad de Nuevo León. En esa tarea destructora fue secundado
por al unos miembros del cuerpo docente, quienes profesaban en las aulas
un odio increíble al Cristianismo. Su meta era desarraigar la Fe de las mentes
y los corazones juveniles.
Señalemos los hechos. A mediados de agosto de 1931-, cuando el Gobemador Quiroga lo elevó al cargo de Rector, el mencionado profesionista acometi6 la empresa de transfonnar la primera Universidad de Nuevo León.
Pero el ensayo socialista no tuvo éxito pues un movimiento estudiantil de
rebeldía, que proclamaba la Libertad de Cátedra, se extendi6 a casi todas
las iustituciones uniYersitaria . Ante la violenta protesta del estudiantado, el
Gobernador Quiroga decretó el 28 de septiembre de 1934 la extindón de la
máxima casa de estudios. Días desput'.s el mismo gobernante creó la Comisión Organizadora de la Universidad Socialista de Nuc\"O León, que actuó
durante once meses (octubre ele 1934-septiembre de 1935) bajo la pre-idencia del doctor Martínez Villarreal. Acerca de dicha actuación, en la que predominó el sectarismo, dice el profesor Plinio D. Ordóñez: ex Gran " faestro
de la Gran Logia de Nuevo León, en su importante obra acerca de la educación
pública nuevoleonesa: "solo nuestro Estado emprendi6 el t•sfu-"rzo de

agrupar sus Escuelas Superiores bajo el título de Universidad Socialista,

458

pero como su organi.zaci611 pareci6 demasiado radical en las mismas esferas
oficiales de México, no llegó a decretarse la Ley Orgánica respectiva ... " (p.
1403) Es decir, la línea de conducta que trataba de imponer el doctor Martínez Villarreal encontró una fuerte oposición en el mismo ambiente oficial.
Por otra parte, la polémica desatada en torno a la refonna educativa socialista afectó a la Gran Logia de ue,·o León. Siendo Gran Maestro reelecto
el doctor :Martínez Villarreal, en 1935, decidi6 que la masonería nuevoleonesa
debía participar abiertamente en aquella lucha. Sin embargo, "en el seno de
la misma institución (la Gran Logia) hubo quienes reprobaran toda acción a
favor del r•uevo Artículo Tercero". 3 Con tal motivo se suscitaron agrias cliscusione~ en las logias, que desembocaron meses después en un cisma. Bajo
la gestión del siguiente Gran Maestro, profesor Juan F. Escamilla, en la "tenida'' efectuada el 16 de febrero de 1936, la Gran Logia acordó apoyar al
Presidente Cárdenas y la enseñanza socialista. En Gran Asamblea, fue ratificado dicho acuerdo el 13 de marzo siguiente.• Pero esa decisión precipitó
la ruptura. Un numeroso contingente de masones, afiliados a once logias, desconoció los acuerdos. Los "desertores'' fueron suspendidos en sus derechos masónicos · consignados a la Gran Comisión de Justicia.' El grupo disidente
fundó la gran Logia Legítima de Nuevo León y se instaló en un antiguo edificio de la calle Zuazua, frente al Palacio de Gobierno. El profesor Ernesto
de Villarreal Cantú, miembro distinguido de la logia "Constanciau número 2,
afirma que ésta ha sido "la conmoci611 más fuerte" sufrida por la masonería
nuevoleonesa,IJ pues permaneció dividida hasta fines del año 1942.

II
El Gobernador preside
el Consejo de Cultura
El 4 de noviembre de 1935, el Gobernador Morales Sánchez se hizo cargo
de la Presidencia del Con ejo de Cultura Superior, sustiturendo al doctor
Martíne.z Villarreal. Ese mismo día comunicó a los miembros de dicha
institución: "/te resuelto asumir 1•o mismo la direcci6n del Consejo . .. " Y
añadió: "Durante los primeros quince días de mi Gobierno recorrí las Fa-

cultades, isitándolar a diuersas horas, sin Jrrevio aviso,

'.&gt;'

en algunas de ellas

• Villarrcal Can tú, Trabajo jiot,nte . .. , p. 288.
• Boletín ma.rónico, órgano de la Gran Logia de , 'ucvo León. Año 2, número 18,
agosto de 1965, p. 4.
• Gran Logia de libm .. . , pp. 106-108.
' El J11bileo • .. , pp. 116 y 117.

459

�encontré lar aulas abandonadas, no sólo por los alumnos, sino tambiJn por
los profesores . .. " Más adelante decía: 'me propongo desterrar de las aulas, de una manera definitiva, todo interés político )' egoísta, que hasta ahora
ha sido el causante de las hondas divisiones que uenimos lamentando". Terminaba con las siguientes palabras: "Me propongo, también, el fiel cumplimiento del artículo tercero constitucional, no para que sirua de arma de
combate en lides foternas de profesores y estudiantes, sino para que venga
a realizar el noble impulso que le dio vida, excluyen.do de la juvet1tud estudiantil todo doctrina religi.oso, combatiendo el fanatismo y los prejuicios 'Y
creando en aquélla un concepto racional 'Y exacto del uniuerso y de la vida
social".1 El profesor Morales Sánchez se adhería, sin reservas, a la consigna
comunista de descristianizar a la juventud.
El Gobernador cedió íntegramente el sueldo que Je correspondía como
Pr sidente del Cons jo de Cultura Superior, con el fin de que se destinara
a la compra de Hbros de texto para las bibliotecas de las Facultades y Escuelas universitarias. Asimismo, amplió algunas partidas del presupuesto de
egresos del Estado, a principios de diciembre, y le asignó al Consejo la cantidad de $ 1,969.50, aclarando que al terminar la administración del licenciado Quiroga estaba agotada, entre otras, la partida correspondiente al mencionado Consejo y e.'&lt;cedida en $ 2,054.93.
La primera junta presidida por el General Morales Sánchez se celebró el
10 de noviembre.
Entre los acuerdos tomados se halla la creación del Departamento de Educación Física, dependiente del citado Consejo. También se acordó reorganizar el Instituto de Orientación Social y la Escuela de Cooperativismo, creados para difundir el marxismo en la Universidad. El 6 de noviembre de
1935, el Gobernador Morales Sinchez ratificó los nombramientos de directores deJ Instituto y la Escuela a los doctores Eduardo Aguirre Pequeño y
Mateo A. Sáenz, respectivamente.
El Consejo de Cultura Superior aprobó otro acuerdo, que mantenía un
férreo sistema policiaco sobre los estudiantes. Este oprobioso sistema había
sido impuesto un año antes por la Comisión Organizadora de la Uni\'er idad
Socialista, bajo la presidencia del doctor Martínez Villarreal. La "Gaceta
Universitaria", órgano oficial del Consejo, informó (número 4, página 1)
que dicho acuerdo era el siguiente: "Exigir como requisito indispe1uable

para su ingreso en las Escuelas y Facultades dependientes del Consejo, la
credencial que acredite al solicitante como miembro de la Federación de
Estudia11tes Socialistas de Nuevo Le&amp;n, con el fin de obtener la agremiación
obligatoria a la uez que un control absolttto de la organizaci6n estudiantil
• El Por1.:enir, noviembre 5 de 1935, p. 4.

460

con respecto a ms miembros".' Los estudiantes, para ingresar a la Universidad, debían cumplir previamente ese requisito humillante, "comprometiéndose a sujetarse, sin objeci6n alguna~ al nuevo programa de la Escuela Socialista ... " •
En la sesión del Consejo, efectuada el 13 de diciembre de 1935 se concedió un representante tudiantil en las Juntas Directivas de cad~ Facultad o Escuela. (La Ley Orgánica de 1933 concedía dos). También se aprobó la intervención de un representante "del estudiantado e11 genr.ra/' 1 en el
Consej de Cultura Superior. Pero fue hasta varios meses después, en septiembre de 1936, cuando efectivamente se le concedió a la Federación de
Estudiantes Socialistas un delegado ante el Consejo, quien asistió a la primera junta de ese organismo el día 22 de dicho mes. En este aspecto también hubo Ui;! retroceso, pues la Ley Orgánica de la primera Universidad de
uevo León, fundada en 1933, concedió a la Federación de Estudiantes
niversitarios dos representantes: uno ante el Consejo Universitario como
Consejero Electo y el otro como miembro del Consejo de Administración
de la Universidad. Además aquella Ley Orgánica admitió dos representantes
estudiantiles por cada Facultad o Escuela, uno propietario y otro suplente,
como Consejeros Electos ante el Consejo Universitario.
En la Memoria anexa a su Informe de Gobierno, el General Morales Sánchez menciona, en la página 48, otro importante acuerdo: '·Se nombró una
Comisi611 para que en el transcurso del año y por medio de pláticas con los-

/Jrofesore.r proctda a la reforma de algu11os programas, tratando de darles una
orientoci6n puramente socialista". Esa tarea fue encomendada al Instituto
de Orientación Social, bajo la dirección del doctor Aguirre Pequeño.
El Instituto, ya reorganizado, enfocó su labor, exclusivamente, hacia los
maestros de la escuelas primarias oficiales, por medio de "cátedras" y "cotifere!lcios'', que eran sustentadas con criterio materialista y ateo. Los maestros, además, eran adiestrados en la lucha social y en la técnica y los procedimientos de los agitadores. El ambicioso plan de estudios aprobado un
año antes fue reducido a las siguientes materias: Historia de las Religiones.
Historia del Mo\'imiento Proletario, Sistemas Educativos y Arte y Literatura
Proletarios. A principios de 1936, el doctor Aguirre Pequeño fue pensionado
• El licenciado Galdino P. Quintanilla, eminente juri consulto nUC\'oleonés, dice:
".A iniciativa del Dr. Martíncz Villarn-al y como anna política contra loa alumnos
Y padres de íamilin, se estableció en el mismo año de 193-t la más vergonzosa de las
iniquidades, esto es la credencial socialista, patente de sumiai6n a los maestros y
directon:s políticos, pero que constitu)'e la más repugnante de las vejaciones ... "
" 'ue\'() León. Su vida institucional y jurídica en las última, d6cadas". El Pori,,ni,,
ene.ro 3 l de 1939, tercera sección, p. 10.
' Ord6ñez, HisJoria ... , p. 1380.

461

�por el Gobierno de Nuevo Le6n para realizar estudios en la ciudad de México. El Instituto de Orientación Social se disolvió poco después.
El Departamento de Extensión Universitaria celebró en esta época algunas "veladas culturales"J en las que participaban maestros
y alumnos,
"con
•
•
•

programas en que campea la música popular, la literatura revolucionaria Y
un amplio temario de carácter científico". Otra actividad de este Departamento fue la organización de "brigadas culturales", formadas por alumn~s
de las Facultades de Medicina y Derecho y las Escuelas Normal, de Bachilleres y de Cooperativismo, quienes sustentaron pláticas "de carácter higiénico, económico y educativo" en los municipios.
.
.
.
El Gobernador Morales Sánchez actuó como PreStdente mtenno del Consejo de Cultura Superior por espacio de casi seis meses. En ese período el
Consejo celebró once juntas.
En el año lectivo 1935-1936 se inscribieron en las instituciones de enseñanza superior 1,726 alumnos, impartiendo las clases 190 profesores, con
un presupuesto anual de $ 235,668.61.

La Escuela Normal Socialista
Los planes de estudio seguidos en la Escuela Normal ~asta junio de 1934,
bajo la primera Universidad de Nuevo León, quedaron sm efec~ e~ octubre
del mismo año al crearse la Comisi6n Org¡mizadora de la Umversidad Socialista, "adoptdndose entonces, a falta de otros conocidos, los (progr~as)
señalados para el Instituto de Orientaci6n Social . .. " 10 Esta fue, efe~tlvamente la única institución universitaria que aceptó los planes de ensenanza
' del Instituto.
marxista
Bajo los auspicios de la Comisión Organizadora de la Universidad Socialista de Nuevo León (octubre de 1934-septiembre ~e ~935 ) ! ~a ~scu~la
Normal sostuvo en sus fines educativos "un franco crtteno socialista', dice
Ord6ñez. La Junta Directiva de la Normal elaboró un ~eglamento ~eral
que establecía el funcionamiento del plantel en dos Se~one~ de ~nsenanza:
la Escuela Normal Primaria y la Escuela Normal Superior, sm dejar por esto
de ser una sola institución. Además formuló dos reglamentos particulares
con sus respectivos planes y programas de estudios. Todos ellos se p~sieron
en vigor el 5 de noviembre de 1934. El profesor Plini~ -~· Ordóñez, ~1rector
de la Normal en esa época, fue quien redactó en def1rutiva los mencionados
planes y reglamentos.
. .
Con la nueva organización se pretendía que la Escuela N~~al S~1ahs~
constituyera una "unidad escolar completa", con jardín de runos Y prunana

anexos. El plan educativo debía formar maestras de párvulos, maestros de
instrucción primaria rural y urbana y, por último, maestros especializados
en la enseñanza secundaria y normal. Pero no fue posible, "por dificultades
hacendarias", establecer dicha organización, pues sólo funcion6 la Enseñanza
Normal Primaria.
El programa didáctico de 1a Escuela Normal Primaria se debía estudiar
en tres años escolares, uno diurno y dos nocturnos, que incluían las nuevas
materias "de índole revolucionaria, en laJ que se concreta la ideología radi-

cal que se consideró a tono con la preparación que se creyó debería poseer
un maestro de la educación socialista". 11 Es decir, a los estudios dcl magisterio se agregaron las asignaturas del Instituto de Orientación Social.
En los dos primeros años se impartieron las asignaturas siguientes: Cooperativismo, Historia del Movimiento Proletario, Arte y Literatura Proletarios, Doctrinas Socialistas y Economía Social; en tercer año: Historia de
las Religiones y Sistemas Educativos. Este programa aún estaba en vigor,
con ligeras variantes, en el año 1946. El profesor Ord6ñez1 quien ha tenido
una "relevante trayectoria en la masoneria, en la que ostenta el grado 33",
admite que dichos planes educativos -obra suya- fueron "formuladas con

precipitaci6n y con un criterio impreciso e inconsistente sabre lo que era y
se proponía la educación socialista prescrita por las le)•es federales relativas". 12
A partir del año lectivo 1935-1936, los futuros maestros de Instrucci6n
Primaria cursaron su carrera en seis años de estudios. Los tres primeros1
que correspondían a la Enseñanza Secundaria, se estudiaban en la escuelas
oficiales del Estado, con cuyo certificado ingresaban a la Escuela Normal.
Los tres últimos años constituían el Ciclo Profesional con lo cual se obtenía el título. Además se exigían dos años de práctica' pedagógica. Ord6ñez
advierte: "Fue éste el año en que positivamente la Escuela Normal pas6 a
ser un plantel de ideología revolucionaria radical". Añadiendo que la enseñanza socialista en Nuevo León todaYía no estaba "definida oficialmente
y aún confusa en sus principios orgánicos, por la ignorancia sobre su propia

ttaturaleza funcio7!al y de las fu entes que debían dar su concepto educativo
su criterio didáctico . .. " 13 Creemos que los conceptos anteriores, emi-

y

tidos por un ex Gran Maestro de la Gran Logia de Nuevo León, están fuera
de toda sospecha.
El Gobernador Sustituto licenciado Pablo Quiroga había dictado, el 6 de
septiembre de 1935, dos decretos relacionados con la Escuela Normal Socialista. En ellos se añadía al presupuesto de la Escuela un subsidio para
los primeros cuatro meses (septiembre a diciembre) del año escolar 1935n
21

u,

462

Ordóñe-z, ob. cit, p. 1385.

u

lbidem., p. 1381.
lbidem., p. 1384.
Jdem.

463

�1936 y, además, se destinaba como "asitnto y albergue'' del plantel, el edilicio que ahora ocupa la Escuela "Presidente Calles" en la Calzada Madero.
Sin embargo, en ese año lectivo el presupuesto de la Normal "sufrí6 cuatro
modificaciones sucesivas". El alumnado decreció, limitándose a seis grupos.
El personal docente se redujo a 26 profesores, siendo disminuidos la nómina
y los gastos de sostenimiento. Por último, debido a que sólo funcionó la
Escuela Normal Primaria, las partidas iniciales, que se debían aplicar a ]a
nueva organización, fueron canceladas y se les dio otro fin.
El traslado de la Escuela Normal al edificio de la Escuela "Presidente
Calles", tampoco se llevó a cabo. Durante la administración del Gobernador Morales Sánchez "se suspendió indefinidamente". Después el Gobernador del Estado, General Anacleto Guerrero, derogó las disposiciones dictadas
por el licenciado Quiroga, ordenando que el mobiliario y material escolar
adquiridos se repartieran a otras escuelas. Por lo tanto, la Normal permaneció en su antiguo edificio de la calle Juárez, aunque sólo ocupó algunos
salones en el primer piso, lado sur, debido a la falta de alwnnos. El primero y segundo pisos del lado norte fueron cedidos a la Escuela Primaria
"Simón de la Garza y Melo".

La Escuela Normal Superior
Como hemos visto, la organización de la Escuela ormal Socialista se redujo
a la Enseñanza Normal Primaria. La creación de la Escuela Normal Superior
ya se había intentado en el año 1933, al fundarse la primera Universidad
de Nuevo León. Debía encargarse de preparar el magisterio para las Escuelas Secundarias y especializar al de Primaria. Sin embargo, fue hasta 1935,
bajo el Consejo de Cultura Superior, cuando el profesor Plinio D. Ordóñez
formuló el programa de estudios, adaptado al de la Escuela Normal Superior de México. En esa época no se llegó a designar la primera planta de
maestros, siendo imposible iniciar los cursos. Poco después, el General Anacleto Guerrero, Gobernador de Nuevo León, dispuso que el presupuesto acordado a la Escuela por el Gobernador Quiroga, se aplicara a la Escuela Secundaria de Monterrey. La Escuela Normal Superior, siguiendo el mismo
programa educativo -modificado en parte por el profesor Oziel Hinojosa-,
inició sus labores el 13 de octubre de 1941, con un plan de estudios de
tres años, pero sólo preparando maestros especializados en algunas materias
de Segunda Enseñanza o Secundaria. Al nuevo plantel universitario solamente podían ingresar maestros normalistas titulados. Esta fue la segunda
Escuela ormal Superior que funcionó en el país y la primera en provincia.u
" La ceremonia de inauguración de cursos se efectuó el mismo día 13 de octubre,

464

S_in embargo, habiéndose inscrito 45 alumnos, terminaron el primer a- l
uvo 16 d , to , •
no ecY. e es 5 urucamente 3 concluyeron los estudios, "después de un
penoso e irregular proceso escolar'', afirma Ord6ñez.

La FE.S.
Federación
·
d o, en octubre
d La1934
1 de Estudiantes Socialistas se hab'ia mtegra
e
, c~n ~s "~loques" (sociedades de alumnos) de las Escuelas y Fac~ltades un1vel"Sltana~. El primer local que ocupó este organismo estudiantil fue la Escuela Lean Tolstoy, en la Calzada Madero y la calle Juan Méndez. El profesor Ernesto de Villarreal Cantú (1899-1959), quien fue Directo~ General _de Educación Primaria y Secundaria en Nuevo León nos
descnbe el ambiente que privaba en dicho centro educativo: "fue constÍtuida
(la Escuela ~eón Tolstoy) prácticamente como centro orientador de in-

m~~as_ multitudes de jóvenes maestros, como semillero propagador de ideas
rewi~dicadoras de la clase proletaria, donde alternaban elementos liberales
de _tipo revolucionario, socialistas, comunistas y hasta representantes del anar~
quismo, que_ se reunían en apartado sal6n, por las noches, completamente
a oscuras, sin más luz que la de los cigarrillo··"
· b re
~ .15 Desde fin es d e noviero
d~ ~935, por acuerdo del Gobernador Morales Sánchez, la F.E.S. tuvo sus
oficmas en la planta baja del edificio central de la Universidad (ant'
Co
1 · C" 'l)
.
1guo
.
egio 1;1 , _P~CJsamente en la esquina suroeste de las calles de Washington
Y. Colegio 1~ · La F.E.S. estaba adherida a la Confederación de Estudiantes Socialistas de México.

?

. Al iniciarse las c1:15es, a principios de septiembre, se registraban Jas planill~ para la elecCJ6n del Comité Ejecutivo. Las planillas contendientes
debian estar apoyadas, cuando menos, por las delegaciones de tres Facultades o Escuelas. Cada delegación estaba integrada por tres estudiantes y represen_ta~a al ''bloque" o sociedad de alumnos de una Escuela o Facultad.
La opimón de dos estudiantes miembros de una delegación daba el voto de
·
su "bloque" respect.J.vo.
Las delegaciones l'ecibían de la' directiva de sus
"~loq~'es" la consi~na de votar por determinada planilla, mediante un escnto cuyo contenido no podrán variar de propia voluritad (los delegaen un sal6n del antiguo Colegio Civil, sede central de.! Coruejo de Cultura s
·
en donde estaba
.
uper10,r,
. . . asentada provisionalmente la Escuela • 'onnal , mientras
se constnua
su nuev~ edifo:10. Las clases se impartieron en las aulas de las Escuelas de Bachilleres Diurna y Nocturna.
'" Renacimiento, revist_a educaúva magÍstrriaL Núms. 101-102, mayo y junio de 1959,
p. 2. (En la portada dice: noviembrt: y dicumbre).

465
J-130

�•

dos) ... " 1 a Las elecciones se llevaban a cabo, generalmente, a principi~s de
octubre en el local de la F.E.S. La votación se efectuaba por medio de
delegaciones. Unos días después, rendían la protesta los candidatos ele~tos,
tomando posesión de sus cargos. Por regla general, eran los más extremistas
quienes ocupaban los cargos importantes.
El Comité Ejecutivo de la F.E.S. tenía, en 1938, los siguientes cargos: Secretario General Secretarios del Interior, del Exterior, de Educación, de
Finanzas, de Pre~sa y Propaganda de Acción Obrera y Campesi~a, de Acción
Femenil y Representante ante el Consejo de Cultura Superior. Algunos
cargos se suprimieron y otros se crearon en distintas épocas.
Las elecciones internas de los "bloques", para la renovación de sus mesas directivas, se celebraban en las Escuelas y Facultades a fines de septiembre .
Eran de vital importancia los norobl'amientos de los tres delegados que tomaban parte en la elección del Comité Ejecutivo de la F.E.S.
El Comité Ejec\itivo de la Federación de Estudiantes Socialistas fue acusado frecuentemente de violar los Estatutos de dicho organismo. En efecto,
hada nombramientos, designaba comisiones, dictaba acuerdos impo_rta~tes, enviaba delegaciones, cte., sin la aprobación de los "bloques" estudiantiles que
deda representar.
Representación estudiantil
ante el Consejo
Durante ocho años la opinión estudiantil fue ahogada. La participación
de los universitarios en el Consejo de Cultura Superior era prácticamente nula. De de septiembre de 1936, en que por primera vez se admitió un ~presentante, hasta septiembre de 1943, fecha.~~ que se crea la actual Uruversidad de Nuevo León, solamente se perrrutio un delegado de 1~ Fede~ación de Estudiantes Socialistas ante el Consejo. En el último ?no ~ect~vo
1942-194-3 dicho delegado representaba a dos mil seiscientos uruvers1tanos.
Es decir, 1)a representación estudiantil no se concedió por_ Faculta~es Y Escuelas, como lo establecía la Ley Orgánica de 1933, sino mediante una
Federación.
Es preciso recordar que durante el año lectivo_ 19~3-1934,_ bajo la primera Universidad de Nuevo León, el gremio estud1ant1l fue digname~te ~presentado en el Consejo Urúversitario por dos Consejeros, uno prop1etano
y otro ~uplente, como delegados de los alumnos_ de cada Escuela y Facultad,
quienes asistieron al período ordinario de sesiones.
,. "Bases'' para. las elecciones del Comité Ejecutivo de la F.E.S., en El Sol, septiembre 29 de 1936, p. 3.

466

Después ya no existió una representación auténtica, genuina, del estudiantado. En efec_to, ~l d?legado estudiantil admitido en el Consejo, no era electo por ~~s umvers1tanos, pues su nombramiento lo expedía la F.E.S. con la
apro~ac1~n expresa del Consejo. En tal situación, sólo algunos problemas
cstudianti!es eran planteados ante el Consejo de Cultura por dicho representante, qlllen debía frenar las exigencias legítimas de los universitarios -por
justas que fuesen- o bien retardarlas.
La Federaci_6n de Estu~i~ntes Socialistas, auspiciada por el Consejo de
, Cultura _Su~~nor, fue el uruco organismo estudiantil reconocido. Con ese
p~er, eJerCio un control casi absoluto sobre los estudiantes. La F.E.S., diri?1da durante cerca de una década por un grupo de jóvenes audaces, pudo
1mpone.rse por el fraude en las elecciones y, más de una ,,ez, por el terror.
Por otrn parte, los universitarios, en esporádicos brotes de rebeldía afrontaron
valerosamente esa situación.
'

Los nueuos comicios
El Gobernador Morales Sánchez convocó a elecciones, con fecha 7 de
enero de 1936, para la renovación de los Poderes Legislativo y Ejecutivo.
~a Conve~ción Estatal del P.N.R., celebrada el 2 de febrero siguiente, designó candidato a Gobernador de Nuevo León al General Anacleto Guerrero
El Partido Liberal Nuevoleonés postuló nuevamente a] General Fortunat~
Zua.zua. Las elecciones se efectuaron el 5 de abril, siendo declarado triunfador el candidato oficial

III
El General Anacleto Guerrero,
Gobernador
El Profesor y General Grcgorio Morales Sánchez ejerció como Gobernador de ruevo León y Presidente del Consejo de Cultura Superior basta el
30 de abril de 1936. En los siete meses de administración se mostró sumiso
al gobierno cardenista y consolidó el estatismo en materia educativa. Entregó el poder el lo. de mayo de ese año al General de Brigada Anacleto
Guerrero, quien dirigió los destinos del Estado hasta el 4 de octubre de 1939.
La Federación de Estudiantes Socialistas presionó al nuevo Gobernador
para que volviera a dirigir las instituciones universitarias el doctor Angel
Martínez Villarreal, quien ejercía un influjo muy grande en la política es-

467

•

�tucliantil. Sin embargo, el General Guerrero no cedió ante aquellas presiones y designó el 9 de mayo de 1936, como Secretario ~el Conse~o de.Cultura SuperiorJ en funciones de Presidente, al doctor Ennque C. L1vas, Joven
profesionista afiliado a )a logia "Simón Bolívar" número 20 de Monterrey,
en la que ocupó el cargo de Orador un año después.17 En un boletín de
prensa, publicado en "El Porvenir" el día 11, la F_.E.~-- comentaba el nombramiento y afirmaba que el doctor Livas "se ha .ngnifu;ado dentro del Blo-

que de Médicos Revolucionarios de Nuevo León".
.
.
A mediados de mayo, el Gobernador ratificó el nomb~ento de DJI'Cctor
del antiguo Hospital Civil al doctor Angel Martínez V1llarreal:

•

Al iniciarse la administración del General Guerrero desapareció el D~p~tamento de Extensión Universitaria, cuando entró en vig~~• el lo. ~e 1un10
d 1936 la nueva Ley de Hacienda que le retiró el subs1d10. También fuer:n cla~surados los dos "centros de orientación social para obreros", que dependían de dicho Departamento y funcionaban en las Escuelas "A~lardo L.
Rodríguez" y "Revolución", bajo el nombre de Escuelas Secundarias Nocturnas Números 1 y 2. La F.E.S. solicitó repetidas veces al_ Gobernador la
reapertura de esos centros de agitación, pero na~a _se re5?lv1ó.
,
El doctor Livas estrenó el cargo fijando su entena radical en_,un artíc~o
intitulado ''La Escuela Socialista y la Universidad", que apareCIO en el nu"Gaceta Universitaria" correspondiente a junio de 1936.
mero 6 d e la
'
· ió
Años des ués afirmará el doctor Livas: "En un ambiente de ag1tac n
que no ces~ba continuáronse las actividades . .. " Y añade: "lenta, pero
firmemente, f:e imponiindose el trabajo del Consejo . .. " 18 En efecto, a
fines de abril de 1936, los "bloques" de algunas ~a_cultades y Escuelas habían desconocido a la directiva de la F.E.S., pres1d1da por Marcos Flores.
Los descontentos nombraron otra que encabezó Emilio Caballero Lazo,
estudiante de Medicina, miembro del Comité Ejecutivo del Frent~ Popular
Mexicano. E] Gobernador Morales Sánchez, en su carácter de Presidente_ del
Consejo de Cultura Superior, reconoció al día si~ente a la nueva directiva de la F.E.S. siendo éste el último acuerdo que dictó. Pero l~s delegados
tudiantiles de '1os · otros planteles universitarios siguieron considerando lees'tima a la directiva anterior. La división en el grenuo
· estudian til era evi'dente •
gi E
tículo intitulado "Nuestra pobre Universidad", aparecido en. el
n 1:1° '!:El Sol" del 3 de septiembre de 1936, bajo la firma de Rodng?
se hace este agudo comentario: "Si la Universidad es la_ síntesis
'Y reflejo de fa cultura de u11 pueblo, JJreciso es confesa: la ~ompleta ruina c~ltural de nuestro Est ado ,, . y agrega·• "Nuestra .Universidad
.
. , ha descendido

~=~n,

a un plano en el que hablar de espiritu resulta qu11otería rid1cula. ¿Qué m~
De la Garza, Apunl,s . .. , pp. 92 Y 98.
,
,.. "Breve resei'ia histórica ... ", Uni111rsidad, numero 1, P• 73.

11

468

tivo espiritual va a convencer a una Universidad 'materialista'?" Refiriéndose
al gremio estudiantil, comentaba: "sólo hay una masa inerte de juventudes
dormidas, que fácilmente modelan a su capricho y antojo los líderes politicoestudiantüe.r".
El General Anacleto Guerrero, quien tomó posesión "cuando finalizaba
el año escolar (1935-1936), nada pudo realizar entonces'', dice el profesor
Ordóñez (p. 1389). En su primer informe administrativo, leído el 11 de
septiembre de 1936, sólo afirmó: "este Gobierno no omitirá esfuerzo alguno
por mejorar consta11temente este importantlsimo Ramo de la cultura humana".
El callismo en desgracia
Los políticos de filiación callista habían regido los destinos del Estado de
uevo León más de una década. El General Guerrero toleró al principio
la agitación que desarrolJaban. Pero el 4 de agosto de 1936 dictó una medida extrema al ordenar la suspensión, por quince días, del Alcalde de Monterrey, Heriberto Montemayor, quien entregó el cargo al Alcalde Suplente,
Fausto Gálvez Pérez. Poco después el Procurador de Justicia consignó al ex
Alcalde por peculado y otros delitos. Montemayor no volvió al Palacio
Municipal.
El mismo día 4 fueron cesados, por orden del Gobernador, los doctores
Angel Martínez Villarreal, director del antiguo Hospital Civil, y Mateo A.
Sáenz, director de la Escuela de Cooperativismo. Este último también fue
dado de baja como profesor de la Escuela Secundaria úmero 1 y de la
Escuela de Bachilleres. Ambos eran miembros de la clirccth-a del Frente Popular Mexicano, que -&lt;leda "El Sol"- "enarbola la bandera del más puro

marxismo como principal divisa''.
El siguiente año lectivo se inició a principios de septiembre de 1936 con
una matrícula de 1870 alumnos. Las clases fueron sustentadas por 182 profesores. El presupuesto ascendió a $ 207,733.00.
La situación política hizo cris.is cuando el doctor Martínez Villarreal fue

víctima de un alevoso atentado. Al mediodía del sábado 26 de diciembre
de 1936 varios individuos annados pretendieron secuestrarlo frente a su consultorio, obligándolo a subir a un automóvil. Pero al ser sorprendidos por
algunos transeúntes, uno de aquéllos lo hirjó con su pistola en la frente. El
doctor Martínez Villarreal declaró a la prensa local que ya había sido amenazado varias veces por funcionarios del Gobierno. El hecho adquirió mayor resonancia cuando el senador nuevoleonés doctor Julián Gana Tijerina,
acusó públicamenteJ en la Cámara Alta, al General Anacleto Guerrero como
autor intelectual del asalto. El Gobierno de Nuevo León negó los cargos y

469

�acusó al doctor Martinez Villarreal de haber preparado él mismo el "supuesto
atraco».
A mediados de noviembre de 1936 se había practicado una importante

diligencia en la causa instruída contra el asesino de los estudiantes Víctor
Manuel Gonzálcz y Francisco G. González. El crimen fue cometido la noche del 15 de julio de 1935, al iniciarse en esta ciudad el XII Congreso
de la Confederación Nacional de Estudiantes. En la mencionada diligencia
fue presentado un dictamen que firmaban dos "peritos en balística". El documento concluía afirmando que la muerte de los estudiantes no había sido
causada con la pistola del acusado. En los últimos días de ese año, un
juez inicuo puso en libertad, bajo fianza de tres mil quinientos pesos, al asesino.1º (La justicia no tardó en llegar, aunquf por otros caminos. En fe.
brero de 1938, el criminal caía muerto a tiros en Monclova, Coahuila).
A partir del lo. de enero de 1937, se establecieron las cuotas de cinco
pesos mensuales a los alwnnos de las Facultades y tres pesos a los estudiantes
de la Escuela de Bachilleres. Tal disposición "no se hizo efectiva a los
estudiantes normalistas" -dice el profesor Ordóñez (p. 1434)-, pues "en
ningún tiempo éstos habían pagado cuota o colegiatura por sus estudios".
Desptlés el Gobierno del Err.ado implant6 la exención de cuotas para los
estudiantes que no pudieran cubrirlas.
Se inicia la agitación política

A principios de enero de 1937, la pugna entre los elementos de extracc1on callista, desplazados de la administración pública, y el Gobierno nuevoleonés era evidente. Tras la expulsión del país del Jefe Máximo de la
Revolución, ordenada por el Presidente Cárdenas, la oligarquía callista, antes poderosa y ensoberbecida, fue humillada.
El doctor Martínez Villarreal, Presidente del Frente Popular Me.xicano,
y algunos dirigentes sindicales esgrimieron contra el Gobierno del Estado
una arma poderosa: la agitación obrera. El ex Rector, atrincherado en la
directi,·a de la Federación de Trabajadores de Nuevo León (F.T.N.L.),
en donde actuaba como Secretario de Acción Educativa y Asuntos Culturales, dirigió sus dardos envenenados contra la administración del General
Guerrero. En esta época el doctor Martínez Villarreal ocupaba importantes
cargos en las directivas de varias organizaciones obreras. La táctica era
lan7ar a los trabajadores contra el Gobernador de Nuevo León, pero esa
actitud dividió a los sindicatos, pues algunos apoyaban incondicionalmente
'" La revista Ariel órgano de la logia "Rafael Nájera" número 33 (núm. l 79,
diciembre 31 de 1935, p. 44), decía que el citado juez era "uno de los más j6vcnes
y entusia.nas miembros de la Orden Masónica".

470

al Gobernador. La actuación del doctor Martínez Villarreal y de los líderes
sindicales era francamente revolucionaria, subversiva. Esta labor demagógica
dio por resultado una lucha intergremial que produjo, a principios de agosto
de 1938, una grave escisión, cuando más de diez sindicatos, inconformes por
los ataques al General Anacleto Guerrero, desconocieron al Comité Ejecutivo de la F.T.N.L. y, en el mes de noviembre siguiente, fundaron la Federación Autónoma del Trabajo.
El Comité Ejecutivo de la Federación de Estudiantes Socialistas, dominado por los izquierdistas, secundó la campaña de agitación contra el Gobernador. En la sesión celebrada la noche del 7 de enero, el mandatario
11uevoleonés fue acusado entre otras cosas de pretender la incorporación de
las Escuelas Normal, Industrial "Alvaro Obregón", de Cooperativismo, de
Bachilleres e Industrial Femenil "Pablo Livas", a la Dirección de Educación
Primaria y Secundaria en el Estado, segregándolas del Consejo de Cultura
Superior. La asamblea lanzó violentos ataques al Gobierno de Nuevo León.
En la misma sesión fue desconocido, como Jefe de Zona de la Confederación de Estudiantes Socialistas de México, el estudiante de Leyes Arnulfo
de la Garza, quien actuaba como delegado de dicha Confederación en el
norte de México. A De la Garza se le hizo el cargo de pretender apodeirar~e de la directiva de la F.E.S., que tenía como Secretario General a
Pedro Míreles Malpica, también estudiante de Derecho, afiliado a las Juventudes Socialistas Unificadas de Nuevo León. Al concluir la asamblea
los partidarios de De la Garza declararon que los acuerdos tomados en tan'
memorable sesión eran ilegales, pues la mayoría de las delegaciones no había
asistido. Aquellos jóvenes, adiestrados en la intriga, eran como el vivo reflejo de los personajes que actuaban en la vida pública nacional. No pocos
de ellos iniciaron su carrera política en esos años.
La campaña de agitación sólo tuvo un éxito relativo en la Escuela de
Bachilleres. Las demás instituciones universitarias permanecieron a la espectativa.
En vista de los ataques lanzados al Gobernador, en la sesión efectuada
el día 12 del mismo mes, el "bloque" de la Facultad de Derecho acordó resolver independientemente sus problemas, mientras la F.E.S. "no esté digna
y legltimamente representada".

Un editorialista local había fustigado unos meses antes a los instigadores
del desorden: "Las líderes improvisados, miopes y fanáticas, de la extrema
izquierda estudiantil, vociferan y desbarran a diestra :&gt;' siniestra, sin que una
sola voz de protesta se levante en defensa de la dignidad y el decoro que
debiera guardar el gremio universitario'~. Refiriéndose a los cabecillas de la
471

•

�F.E.S. dice, acertadamente, que ·'se erigieron en directores de la clase estudiantil, a la sombra de una situación anárquica y de completa confusión".'º

•

Inquietud e,i la Escuela
de Bachilleres
El lunes 15 de febrero se inició una huelga en la Escuela de Bachilleres,
que en aquella época tenía 380 alumnos. Los estudiantes pedían la remoción del director del plantel y, además, del prefecto, sub-prefecto, ocho celadores y siete "preparadores", a quienes calificaban de "déspotas''. Esa
misma noche, todas las Facultades y Escuelas universitarias acordaron secundar el movimiento. También Ja Escuela Normal y las Facultades de Medicina y Química presentaron pliegos de peticiones al Gobernador del Estado.
El General Anacleto Guerrero accedió a resolver algunas de ellas, pero dio
todo su apoyo al director de la Escuela de Bachilleres. Los estudiantes, en
asamblea general, tomaron el acuerdo de continuar la huelga.
Un lamentable suceso vino a ensombrecer el problema estudiantil. El día
22 cierto profesor de la Escuela de Bachilleres hirió a tiros, aunque no de
gravedad, a tres estudiantes. El empistolado catedrático fue desarmado por
otros estudiantes y, días después, declarado formalmente preso. Afirmó ante el juez que disparó al suelo por temor a ser agredido, pues unos momentos
antes un grupo de jóvenes huelguistas había atacado a un estudiante que
lo acompañaba. El impulsivo catedrático no tardó en obtener su libertad
bajo fianza. A consecuencia del incidente varios estudiantes fueron expu.1sados por orden del Gobernador, aunque el acuerdo fue revocado posteriormente. Los estudiantes volvieron a clases el dia 26, cuando el General Guerrero ofreció resolver fa,·orablemente las peticiones que fueran justas.
El Gobernador r.¡mtraataca
El Gobernador echó mano de la ley y la dejó caer sobre sus enemigos.
En la madrugada del domingo 11 de abril fue aprehendido e internado en
la Penitenciaría el político Lauro Villalón. En el transcurso del mismo día
los agentes de las Comisiones de Seguridad arrestaron a Indalecio Uresti, ex
Comandante de la Policía de Monterrey, y a otros individuos. También fue
detenido Heriberto Montemayor, ex Alcalde de Monterrey. La noticia de
las detenciones cundió por toda la ciudad. Las autoridades guardaron silencio y se negaron a informar a. la prensa. El proceso instruído contra los
re ponsables de "los sucesos del Colegio Civil", ocurridos la noche del 2 de
'" El Sol, noviembre 7 de 1936, p. 3.

472

octubre de 1934, había sido desempolvado. (En esa ocasión, durante un mitin contra la enseñanza socialista, efectuado en la Plaza del Colegio Civil,
fueron asesinados los obreros Benjamín lbarra y Modesto López y heridas
otras personas, a manos de los pistoleros callistas. Desde el interior de varios automóviles }' camiones, que giraban lentamente en torno a la plaza.
aquellos criminales dispararon una lluvia de balas contra el pueblo) .
Unos días después, los acusados declararon en diligencias privadas; todos
negaron los cargos. Salieron a la luz pública algunos hechos que habían sido ocultados durante el gobierno del licenciado Pablo Quiroga.
El 15 de abril el Juez Penal dictó auto de formal prisión contra Montemayor, Villalón, Uresti y otros tres individuos. Los dos primeros fueron
confinados en la Penitenciaría y luego trasladados a la Jefatura de la Séptima Zona Militar; el tercero fue internado en la Inspección General de
Policía. Sin embargo, la opinión pública y la prensa local señalaban como
responsables de los hechos al doctor Julián Garza Tijerina, senador nuevoleonés, al citado Heriberto Montemayor, ex Alcalde de Monterrey, y al doctor Angel Martínez Villarreal, ex Rector de la primera U Diversidad de
Nuevo León. Por su interés, transcóbimos íntegra la declaración de un testigo al periódico "El Porvenir" -aparecida en la edición del 13 de abril-,
en la que relata cómo se preparó la agresión:
" ... nos expresó haber afirmado ante el Juez que la noche de la balacera en la Plaza del Colegio Civil, se encontraba en las oficinas del Partido
Nacional Revolucionario cuando el Dr. ]ulián Garza Tijerilla, Heriberto Montemayor ,, el Dr. Angel .\1artínez Villarreal, ordenaron que se armaran los
elementos allí reunidos para ir a desbaratar el mitin de los estudiantes en
el Colegio Civil, según se lo dijeron a todos, agregando que tan pronto como
estuvo lleno ttn cami6n, el Dr. Garza Tijerina ordenó que se trasladara rápidamente al lugar indicado. En autom6viles también se dirigieron a la
Plaza del Colegio Civil, Garza Tijerina y demás.
"Que no había pasado mucho tiempo cuando los vio regresar a Heriberto
Montemayor y Garza Tijerina en un autom6vil y al Dr. Martínez Villarreal en otro, observando en los tres mal humor. Al bajarse de los autom6viles insultaron a quienes los hablan acompañado. También vio que el autom6vil que ocupaban A{ontemayor y Garza Tijerina tenía una perforació1i
en el parabrisa, así como otros golpes al parecer ocasionados con piedras.
Recuerda que, cuando se encontraban en el interior de las oficinas del P.N.R.,
.Montemayor y Garza Tijerina por espacio de media hora estztvieron hablando por teléfono a varias partes, dándose cuenta qt,e en u,ia de las conversaciones Garza Tijerina contest6 que 'lo hecho ya no tenía remedio', agregando: 'ahora qué se hace', refiriéndose a la balacera que acababa de regís-

473

�trarse, ignorando con qué persona estuviera hablando, deduciendo que seguramente le había llamado la atención por lo que habían hecho".
Heriberto Montemayor, Lauro Villalón, lndalecio Uresti y los otros detenidos quedaron en libertad bajo fianza. Entonces fue llamado a declarar el
doctor Angel Martínez Villarreal, quien también neg6 los cargos ante el
Juez Penal.

La nueva Ley Orgánica
Al de aparecer la primera Universidad, en septiembre de 1934, la Ley
Orgánica y el Reglamento que regían la vida académica de las instituciones
de enseñanza superior, fueron derogados. Durante once mese , bajo la Comisión Organizadora de la Universidad Socialista, las Facultades y Escuelas
unive1 itarias eran controladas por medio de disposiciones que dictaban el
Gobernador Quiroga y el doctor Martínez Villarreal.
La citada Comisión Organizadora elaboró un proyecto de Ley Orgánica
ocialista, que apareció publicado posteriormente en la "Gaceta Universitaria", órgano del Consejo de Cultura Superior, números 6, 7 y 8, correspondientes a junio, julio y agosto de 1936. Ese proyecto fue entregado al Gobernador Quiroga y, meses más tarde, desechado por su radicalismo. El profesor Ordóñez puntualiza que "fue después rechazado por el Gobierno del

General Anacleto Guerrero". 21
E] Gobierno de Nuevo León encomendó al licenciado Enrique Medina,
su abogado consultor, la redacción de otro proyecto, quien lo presentó oportunamente. La "Gaceta Universitaria" (núm. 9, septiembre de 1936, p. 5)
dijo que "adolecía de graves y fundamentales errores". Ordóñez, por su parte,
afirma que el doctor Livas "cit6 al Consejo para la elaboraci6n de un nuevo
proyecto de Ley Orgánica de la Universidad de Nuevo León, que fue enviado al Ejecutivo del Estado, después de rechazar el que habla formulado
el Departamento Consultivo del mismo Gobierno". Y añade: "En este proyecto se sigue la tendencia de dar a la enseñanza universitaria una orienta..
ci611 socialista, sin extremismos que limiten el campo universitario, proyecto
que aún rio ha sido aprobado (a principios de 1939)".22
En efecto, el Consejo de Cultura Superior formuló, a mediados de 1936,
una nueva Ley Orgánica y la entregó al Gobernador Guerrero, quien la turnó
al Congreso local en los últimos días de septiembre. El artículo lo. del
mencionado proyecto afirmaba que la Universidad ''adoptará como base prin"' El Porrenir, enero 31 de 1939, quinta sccci6n, p. 2.
" ld11n.

474

cipal de sus enseñanzas científicas, filosóficas y artísticas, la Tesis Filosófica
del Materialismo Dialéctico". El objetivo principal sería difundir la cultura
en las clases obrera y campesina por medio de campañas de extensión uni,·ersitaria. Pero no se volvió a hablar del asunto hasta abril de 1937&gt; cuando
la prensa regiomontana com ntó que había sufrido ,.algunas modificacio,ies".
El proyecto de Ley Orgánica permaneci6 en el Departamento Consultivo
del Gobierno del Estado varios años. A fines de 1940, el siguiente Gobernador, General Bonifacio Salinas Leal nombró una Comisión que debía redactar una nueva Ley Orgánica universitaria. Pero el decreto que creó la
actual Universidad de Nuevo León fue expedido hasta septiembre de 1943.
Prosigue la agitaciótl estudiantil
El Comité Ejecutivo de la Federación de Estudiantes Socialistas trabajaba,
incansablemente, por la unificación de los estudiantes, obreros y campesinos
nuevo! ·oneses. Pr tendía, contra la opinión mayoritaria de los estudiantes,
crear un solo frente para la lucha social. El fin que se proponía era organizar a las masas como fuerza de choque.
La directiva de la F.E.S. dio un paso en falso cuando acordó, a espaldas
del estudiantado. adherirse a una organización nombrada "Juventudes Socialistas Unificadas de uevo León", en cuyas filas militaban algunos miembros del Comité Ejecutivo de la F.E.S. Los "bloques" estudiantiles se negaron a acatar el acuerdo, pues no habían sido consultados.
La adhesión de la F.E.S. a las Juventudes Socialistas fue rechazada violentamente por los universitarios. En sesión celebrada la mañana del 29 de
abril, los estudiantes de la Escuela de Bachilleres desconocieron a la directiva de la sociedad de alumnos de dicha Escuela. de cuyo seno salía el delegado de Bachilleres ante el Comité Ejecutivo de la F.E.S., y eligieron
nueva Mesa Directiva. Acto seguido decidieron eor unanimidad segregarse
de la Federación de fütudiantes Socialistas e integrar una nueva Federación Estudiantil. Por último, condenaron la decisión del Comité Ejecutivo
de la F.E.S., al haber concertado un pacto con los líderes comunistas sin
la aprobación de la asamblea general. Casi todas las Facultades y Escuelas
universitarias secundaron el movimiento. En realidad, esta rebelión estudiantil contra la F.E.S., se había iniciado en la Facultad de Derecho, pero
hizo crisis en la Escuela de Bachilleres.
En un "manifiesto", el Comité Organizador de la nueva Federación exigía el castigo inmediato de los asesinos de octubre de 1934; el desafuero y
castigo del senador Garza Tijerina; la expulsión definitiva del Estado del
doctor Angel fartíncz Villarreal por su labor de agitación y, por último,
"acabar con la demagogiá' de las Juventudes Socialistas, "aliadas al pro-

475

�grama de la Tercera Internacional Rusa". (Las Juventudes Socialistas Unificadas tenían como programa de acción "la unidad de la Juventud de Izquierda, en de/ e~a de los intereses econ6micos, sociales y políticos de los
j6venes obreros, estudiantes y campesinos, contra el Imperialismo, el Fascismo
y la Guerra". Usaban como insignia la estrella roja comunista).
En abril de 1937 la F.E.S. estaba prácticamente disuelta. La mayor parte de las sociedades de alumnos, que en esa época se denominaron "bloques
de estudiantes socialistas", habían repudiado a sus directivas. Al terminar
el año lectivo, en el mes de junio, los universitarios pugnaban por la creación de una nueva Federación de Estudiantes. Pero el Consejo de Cultura
Superior sólo reconocía como "legítima" a la Federación de Estudiantes Socialistas.
La inquietud estudiantil era un fiel reflejo de la agitación política. Sin
embargo, el doctor Livas, Secretario del Consejo de Cultura, afirmará años
después que, al finalizar el ciclo escolar 1936-1937, las actividades universitarias se desarrollaban "dentro de la más completa regularidad y en un ambiente de trabajo sereno, apolítico y con toda la fecundidad que nos permitían
nuestros esfuerzos y nuestra capacidad».u

La ciza1ia
En esta época actuaban subrepticiamente en el medio universitario algunas organizaciones de izquierda, como la Federación Juvenil Comunista
y las Juventudes Socialistas Unificadas. Estos grupos extraunivcrsitarios hacían una intensa labor de proselitismo. Ambos pretendían el control del estudiantado y ciertos cargos en la dirección de la futura Universidad.
La agitación estudiantil no cesaba. A principios de septiembre de 1937
se inició una nueva campaña, dirigida por aquellas agrupaciones, para que
el Gobernador Guerrero nombrara Presidente del Consejo de Cultura Superior al doctor Angel Martínez Villarreal, pues el doctor Livas no lo era
oficialmente, ya que había recibido el nombramiento de Secretario del Consejo y, por lo tanto, ejercía el cargo interinamente.
En algunas instituciones universitarias la campaña encontró una fuerte
oposición, pues en un año y medio el doctor Livas había desarrollado una
meritoria labor. Por otra parte, un gran número de estudiantes consideraba
que la actuación del doctor Martínez Villarreal era ajena a los intereses universitarios. Este notable cirujano, dotado de una inteligencia nada común,
parecía tener, como obsesión, la lucha social. Militante activísimo de la Masonería y del Partido Comunista, ''abrevó con perseverancia y ahinco en la
"" "Breve reseña . .. ", Unit•erridad, número 1, p. 73.

476

fuente doctrinaria del marxismo y en las doctrinas de Lenin", dice el profesor
Humberto Ramos Lozano, miembro destacado de la logia "Victoria" número 3 de Monterrey.u
El "complejo y serio problema"
La administración del General Guerrero dio un fuerte impulso a la enseñanza socialista en Nuevo León. En su segundo informe de gobierno (19361937), refiriéndose al "complejo y serio problema." de la educación universitaria, reconoce que su administración "ha hecho varios intentos por reorganizarla, pero apenas si se ha logrado, en una pequeña parte, el fin propuesto". Enseguida añade que "en Nuevo León se quiere imprimir un sello
altamente revolucionario a la educaci6n que se imparte en las Facultades y
Escuelas Superiorel'. Agrega que la Escuela Normal "en este año ha dado
magnífico rendimiento". Luego e&gt;.-pone el pensamiento del Estado, que transformó a la Normal en una escuela de agitadores profesionales: "La incorporación de la Escuela al sentido de la filosofía socialista, que sustenta como
criterio la Revoluci6n, ha menester de elementos preparados para realizar
este prop6sito. Para ello se necesita que el maestro de ahora vaya impregnado del espíritu revolucionario que inspira la nueva educaci6n y, por eso,
a la Escuela Normal para Maestros, qtie es el laboratorio donde han de forjarse las nuevas generaciones de educadores, se le ha impulsado con toda
la amplitlld que permite el erario público". El director de la Escuela Normal, profesor Plinio D. Ordóñez, dice que esa Escuela era la "encargada
directamente de la difusi6n doctrinal de la Reforma Socialista". (p. 1436).
Por su parte, el doctor Livas afirma que, durante la gestión administrativa del General Guerrero: "Se fue incubando el espíritu universitario en
la conciencia de todos los alumnos y catedráticos, fomentando la unidad,
la disciplina ,, el estudio". 28

La Escuela Nocturna de Bachilleres
En diciembre de 1937 se creó una nueva institución del Consejo de Cultura Superior: la Escuela Nocturna de Bachilleres. El origen de su fundación relatado por uno de sus maestros, es el siguiente: "Un grupo de la
Escuela Secundaria Nocturna, que había terminado sus estudios, 110 pudo
continuarlos en la Escuela de Bachilleres, pues les era a varios de ellos muy
difícil hacerlo por ser trabajadores con escasos recursos económicos. Por la
" 'Vida Universitaria, número 152, febrero 17 de 1954, p. 4.
• "Breve reseña ... ", ob. cit., p. 73.

•
477

�prensa supieron del fu11cionamiento de una Nocturna de Bachilleres en México. Se reunieron y procedieron a integrar un Comité Pro-Bachilleres Noctumo que se encargara de la dirección de los trabajos, prometiendo no desistir hasta lograr su funcionamiento en esta Ciudad, a cuyo frente quedaron
la Srita. Lilia Hantuch, Gilberto Carmona y Francisco Ramírez. Este Comité, secundado por un grupo de compañeros entusiastas, decididos, perseverarites, no escatimaro,i esfuerzo alguno en sus nobles propósitos y después
de una ardua y prolongada lucha, vieron str una realidad sus deseos, sus sueños, sus aspiraciones". 2n Un año antes ya se había hecho el intento de fundar esta Escuela.

El organizador del plantel fue el licenciado José María de los Reyes, director del Centro General de Propaganda de Escuelas Nocturnas de la República Me.xicana, quien vino comisionado para ese objeto por el licenciado
Luis Chico Goerne, Rector de la Universidad de México. La ceremonia de
inauguración se efectuó el 8 de diciembre de 1937, en el salón de actos de
la Escuela Normal Socialista.
Se fumó un convenio entre la Rectoría de la Universidad de México y el
Gobierno de Nuevo León, por el cual aquélla se obligaba a cubrir el presupue to del plantel y éste a proporcionar el edificio, material escolar, etc.
La Universidad Nacional no cumplió su promesa y los profesores carecieron
de sueldo durante un año. En 1939, el Gobierno de Nuevo León se hizo
cargo de la Escuela, al incluir en la Ley de Hacienda la nómina de maestros.:7
En las "Bases'' para el funcionamiento del plantel, redactadas por una
Comisión de cuatro miembros, se daba esta consigna: "Es imperioso que
la Escuela mantenga su ideología a la vanguardia del revolu.cionarismo de
México". La planta de maestros acogió sobre todo a elementos izquier•
distas, quienes sustentaban sus clases impregnadas de la ideología marxista.
La Escuela Nocturna de Bachilleres siempre fue considerada un feudo del
comunismo local.
La Escuela de Cooperativismo

Al aprobarse la nueva Ley de Hacienda, a fine de diciembre de 1937,
fue suprimida la Escuela de Cooperativismo. Este plantel, creado y so tenido, al principio, por el Partido 'acional Revolucionario, se inauguró el
• Prof. José María V. Díaz. "Escuela Nocturna de Bachilleres", en ·vida Unit-,rsito.ria, nÚJnc-ro 53, marzo 26 de 1952, sexta sección, pp. 9 y 1O.
~• Vida Unii·u sitario., número 17, julio 18 de 1951, p. 6, y número 38, diciembre
12 de 1951, p. 5.

478

•

lo. de febrero de 1934. En octubre siguiente, la Comisión Organizadora de
la Universidad Socialista lo incluy6 entre las instituciones universitarias.

La Escuela de Cooperativismo era exclusivamente para hijos de obreros
y campesinos. El General Guerrero, en su segundo informe administrativo
leído el 16 de septiembre de 1937, decía que el plantel "admite únicament;
a jóvenes procedentes de Comunidades Agrarias o de Generales de Trabajadores''. Por su parte, el doctor Mateo A. Sáenz, quien fue director de la
Escuela, afirma que el objetivo era ''capacitarlos para convertirse en líderes".

El mismo autor dice que en las aulas fueron pintadas frases como la siguiente: "Para hacer un milagro basta un mentiroso que lo invente y un
imbécil que lo crea''. La Escuela tenía alumnos internos, que en las comidas cantaban "La Internacional" y otras canciones revolucionarias, y "todos los maestros hacíamos esfuerzos por cambiar la mentalidad de los muchachos, convirtiéndolos a la revolución social". 28

En el año lecti\'o 1935-1936 recibieron su diploma doce alumnos. En el
siguiente año escolar, después de haber sido cesado eJ doctor Sáenz por orden del Gobernador, se graduaron otros siete estudiantes. El mismo autor
concluye: "A.l suprimirse (la Escuela de Cooperativismo), el resto del alumnado se dispersó: unos fueron becados o siguieron estudiando en otras Escuelas y la mayoría regresó a sus ejidos de origen". 2 º

A fines de 1937 fue concluída el Aula Magna de la Universidad, que había sido inaugurada por el Gobernador don Francisco A. Cárdenas el 20
de diciembre de 1933. La obra estaba sin terminarse y los trabajos fueron
suspendidos a raíz de la dimisión del citado Gobernador, ocurrida en los
últimos días de 1933.

La autoridad puesta a prueba

El año escolar debía reanudarse el 3 de enero de 1938, pero los alumnos
de la Escuela Diurna de Bachilleres decidieron prolongar las vacaciones de
Navidad y Fin de Año hasta el día 10. Los bachilleres alegaban que, debido
a los e.xámenes de diciembre, habían iniciado las vacaciones el día 19 de
dicho mes, o sea una semana de ·pués que las demás instituciones universitarias. La dirección de la Escuela acordó dar un plazo, que terminaría el 6
de enero, para que volvieran a clase, advirtiendo que serían suspendidos por
un mes los que en aJguna forma impidieran la asistencia de sw compañeros.
Además se piclió al Consejo de Cultura que, en caso necesario, se dictara la
expulsión definitiva.
Anecdotario, pp. 106-108.
'"' Ob. cit., pp. 329 y 354, nota 19.

n

479

•

�Unos días después, el doctor Eusebio Guajardo, director de la Facultad
de Medicina, decidió la expulsión provisional, por el término de diez días,
de 104 alumnos del primer año de dicha Facultad. La causa de tan drástica medida fue la decisión tomada por los estudiantes de no asistir a clases
el día 3 de enero, fecha señalada por el reglamento escolar. La dirección
de la Facultad consideraba que el desorden provenía de los alumnos egresados de la Escuela de Bachilleres Diurna, ~'en donde el orden está t'elajado
por entero". A la semana siguiente, los estudiantes rebeldes volvían a clases.
El Gobierno del Estado decidió limitar a sólo cierto número de estudiantes
la exención de cuotas.

La F.E.S. contra el Gobernador

•

•

La Federación de Estudiantes Socialistas promovió una serie de mitines
para discutir las medidas dictadas por el Gobernador Guerrero, en relación
con la enseñanza universitaria, desde que se hizo cargo del pader. La F.E.S.
concretó sus demandas al Gobierno de Nuevo León en tres puntos: abolición de las cuotas mensuales, reapertura de la Escuela de Cooperativismo y
expedición de la Ley Orgánica universitaria. Tras celebrar algunas reuniones con el licenciado Jesús Rodríguez de la Fuente, abogado consultor del
Gobierno, la F.E.S. retiró las dos últimas peticiones.
A fines de enero se celebró una importante asamblea en el Aula Magna,
en la que abundaron los cargos contra el Gobernador. Los delegados de
Medicina abandonaron el Aula Magna, recordando que la F.E.S. no había
apoyado a los estudiantes de primer año de dicha Facultad cuando fueron
expulsados en masa. El ''bloque" de Medicina se enfrentó abiertamente a
la F.E.S., amenazando con segregarse. Tampoco el ''bloque" de la Facultad de Derecho estaba dispuesto a secundar el movimiento de la F.E.S.
contra el General Guerrero. Las sociedades de alumnos de ambas Facultades coincidieron en afirmar que el fondo de esta agitación era la pérdida
de ciertas canongías que detentaban los directivos de la F .E.S., al suprimirse la Escuela de Cooperativismo, el Departamento de E&gt;rtensión Universitaria y las dos escuelas nocturnas dependientes de éste. Sugirieron a las
demás instituciones universitarias desconocer a la Federación de Estudiantes
Socialistas.

La huelga de Bachilleres
En el año escolar 1937-1938, los estudiantes de la E cuela Diurna de Bachilleres -480 en esa época- habían elevado, por conducto de su "bloque",
480

varias peticiones al Consejo de Cultura, pero "no fueron resueltas en forma satisfactoria'', decían. Al iniciarse el nuevo año lectivo, en septiembre
de 1938, los alumnos reprobados en los exámenes de junio y en los de regularización de agosto, exigieron un nuevo e.'&lt;3lllen1 siéndoles negado. Como
protesta se organizaron manifestaciones que recorrieron las calles de la ciudad.
El 30 ~e septiembre, los bachilleres se declararon en huelga. Dirigieron
al ConseJo de Cultura un pliego de peticiones, que contenía ocho puntos:

l. Que a los alumnos de segundo año, que debían materias de p~ero,
se les permitiera tomar el curso completo de segundo o bien asistir como
supernumerarios, aun cuando hubiera relación entre las materias reprobadas
y las que estaban tomando.
II. Que a los alumnos reprobados se les diera la oportunidad de presentar las dases que debían, en los exámenes de regularización de enero.
III. Que los alumnos aprobados en dichos exámenes pasaran a ser alumnos regulares de segundo año.
IV. Que los reprobados en esos exámenes estuvieran obligados a asistir,
durante el resto del curso, a las clases que reprobaran y, además, a las de
segundo año que no tuvieran relación con las materias de primero.
V. Que los exámenes fueran a fin de año y por escrito, en vez de trimestrales.
VI. Que las cátedras se obtuvieran por oposición.
VII. Que la Escuela Diurna de Bachilleres tuviera dos representantes,
con voz y voto, ante el Consejo.
VIII. Que el Reglamento de la Escuela fuera discutido por una Comisión integrada por alumnos y maestros.
El mismo día 30, en sesión extraordinaria, el Consejo de Cultura rechazó
cuatro de los puntos, exponiendo las razones. Aceptó los puntos V, VI y
VII. La petición IV no se discutió, pues fue retirada a solicitud de los
representantes estudiantiles. El Consejo, por último decidió que si en un
plazo de 72 horas no desaparecía el estado de huelga, sería clausurada la
Escuela durante ese año escolar.
Los estudiantes no estuvieron de acuerdo con la "arbitraria contestaci6n"
del Consejo. En una carta dirigida a "El Porvenir", que apareció publicada el 4 de octubre, terminaban con esta pregunta: "¿ quién o qué ley

ha dado facultades al H. Consejo de Cultura Superior para clausurar una Escuela?" El doctor Livas, en unas declaraciones publicadas ese mi mo día
en "El Porvenir", reconoció: "no debe atribuirse toda la culpa a los afomnos, sino que también e~:iste mucho de falta de organización. Y otra parte
de esta culpa radica en los catedráticos". Añadió que no era su propósito que el
alumno perdiera el año por una o dos clases que tuviera pendientes, pero

481
l{3I

�tampoco pod1a aceptarse que el estudiante tomara el segundo curso de una
materia sin haber aprobado el primero.
Los bachilleres querían aún mayores facilidades para sustentar los exámenes de las materias reprobadas. Afumaban que el Reglamento exigía
la asistencia a la clase reprobada en pómer año, sin permitir que el alumno tomara la materia de segundo año relacionada con aquélla, sino después
de presentarla en un examen celebrado en el mes de marzo. Al no asistir
a la clase correspondiente de segundo año hasta aprobar la del curso anterior, no era posible aprobarla, pues s6lo se podría asistir a ella durante tres
meses. Por lo tanto, los bachilleres que tenían una clase pendiente no eran
admitidos en las Facultades y Escuelas Superiores. El Consejo de Cultura
no cedi6 a las demandas estudiantiles. El día 5 de octubre, los bachillere
decidieron terminar el movimiento. Posteriormente, el Consejo dict6 algunas medidas para resolver la situación de los alumnos irregulares. En su informe administrativo, leído el 16 de septiembre de 1939, el Gobernador Guerrero hizo una alusión a esa huelga estudiantil cuando advirtió: "creo de

mi deber señalar que en el futuro, tratándose de la Escuela de Bachillues,
debe adoptarse un Reglamento que de manera efectiva garantice la disciplina .. . "
En el año lectivo 1938-1939 se inscribieron en las instituciones de enseñanza superior 2,117 alumnos. Por acuerdo del Gobernador, el ingreso
correspondiente a colegiaturas y cuotas de exámenes profesionales, fue cedido para mejoras y laboratorios en las Facultades y Escuelas universitarias.
A principios de 1939, el licenciado Galdino P. Quintanilla, destacado miembro del foro nuevoleonés, denunciaba: "La subsistencia todavía de la fa•

mosa credencial socialista, es en mi concepto la f6rmula precisa de la viola•
ci6n del Árt. So. Constitucional, pues éste previene que 'El Estado no puede
permitir ni reconocer pacto, convenio o contrato, etc. que tenga por objeto
el menoscabo de la libertad' . .. "~0 La protesta del eminente abogado no
fue inútil, pues unos meses después, al iniciarse el año escolar 1939-19:4&lt;1
ya no se exigió a los universitarios la credencial de miembro de la Federación
de Estudiantes Socialistas para poder estudiar.

La hu6lga magisterial
A mediados de enero de 1939 se inició un paro de los maestros de las
escuelas oficiales debido a que el Gobierno del Estado no les había pagado una quinc~na de su sueldo. El Gobem~or ~uerr:ero. consideró .injusto el movimiento de huelga y acus6 a los líderes izquierdistas de agitar
., El Porv,nir, enero 31 de 1939, tercera secci6n, p. lO.

482

al profesorado con fines políticos. Los dirigentes del movimiento a su vez
ac~on al Gobierno de uevo León de dilapidar el dinero en' campaña~
pol1ucas. El General Guerrero consideró que aquella afirmación era calumniosa, ordenando la aprehensión de tres líderes magisteriales: dos profesores
y una maestra.
La ~ec~ión 19 del Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza que dirigía
el movuruento
de huelga, refutó los cargos.81 Afirmó, entre otras cosas) que J
f .
e e_cuvamente, a los mae tros de la ciudad de Monterrey se les debía una
qumcc.na de ueldo, pero a los que prestaban sus servicio en los municipios, que eran la mayor'ia, se les adeudaban tres o cuatro quincenas.
La lucha sindical no pretendía solamente el justo pago de los salarios.
Se extendía a conseguir del Estado la expedición de las leyes de Escala{ón
e Inamovilidad, el Reglamento de Consejos Técnicos de Educaci6n y la ley
que establece la personalidad jurídica de los trabajadores de la enseñanza.
La Federación de Estudiantes Socialistas se declaró a favor de los maestros
afirmando que también al cuerpo docente de las Facultades y Escuelas uní~
versitarias se les adeudaban tres quincenas de sueldo.
El Gobierno puso a disposición de los maestros oficiales los salarios vencidos, pero éstos no fueron cobrados. El magisterio exigía al Gobierno que
fueran expedidas las leyes mencionadas.
'
Los maestros decretaron un paro general indefinido. El 18 de enero de
1939 las escuelas oficiales de Nuevo León cerraron sus puertas. Los alumnos de la Escuela Normal secundaron el movimiento en.apoyo a los maestros.
El cuerpo docente de las Facultades y Escuelas Superiores se neg6 a secundar la huelga magisterial, a pesar de las amenazas e insultos dirigidos
contra los catedráticos por el Comité Ejecutivo de la F.E.S., que también
pretendió involucrar al estudiantado universitario en el conflicto. A fines
de enero, los estudiantes de la Facultad de Medicina celebraron una se ión
plenaria en la que censuraron la actitud violenta del Secretario General
de la F .E.S., quien ejerci6 fuertes presiones -incluyendo un intento de secuestro-- contra los maestros y alumnos que no apoyaban la huelga. El
"bloque" de estudiantes de Medicina invitó a los demás "bloques" (sociedades de alumnos) a secundar esa actitud.
En asamblea celebrada el 27 de enero en la Escuela Industrial "Alvaro
Obregón", la mayor parte de las Facultades y Escuelas universitarias acorda:ron desconocer al Consejo Directivo de la F.E.S., encabezado por Jes(1s
Piedra, estudiante de Medicina, y constituir un Comité Ejecutivo Provisional, que dirigiera la federación estudiantil por treinta días hasta convocar
a nuevas elecciones. Fue electo Secretario General de dicho Comité el estudiante de Medicina Martín Torres.
"' El Porvenir, enero 14 de 1939, p. 2.

483·

�En }a noche del 28 de enero, mientras se celebraba una sesi6n ~ la
Escuela onnal, se present6 la policía y expulsó a los ma':stros hu':lgmstas.
Por acuerdo del Gobemador, se les prohibi6 volver a reururse en die.ha Escuela.
La Fedcraci6n d Trabajadores de Nuevo Le6n había apoyado la hue~ga magisterial, pero poco después retiró su adhesión a los ~aestros. Los ~deres obreros afirmaron que s6lo cumplían órdenes superiores. El moVlmiento resintió la d fección de la F.T.N.L. y entró en crisis: Un rep:res:n•
tante personal del Presidente Cárdenas intervino como. m~iador, c I brandose Wl acuerdo entre el Gobierno de Nuevo Le6n y el Smd1cato de • iaestro .
L representantes del magisterio comunicaron los hechos a la asamblea, que
os
. da
., l
tr s
acat6 el acuerdo en medio de prote tas. En esa agita
se.ilon os maes o
dijeron que habían sido traicionados.
.
El 10 de febrero de 1939 los maestros reanudaron sus labores. El magisterio oficial obtuvo que el Congreso de uevo León e:&lt;pidiera, el 29 de mayo
siguiente, la nueva "Ley General de Educación Pública en el Es~do". Esta
Ley comprende cuatro Título , dos de ellos referentes ~ Inamovihda~ Y Escalafón, por los cuales consiguieron que se les garantizara la se~da_d ~n
su puestos y el ascenso. El Título II se refiere a la enseñanza '":1verutana
&gt;. consta de un solo artículo: "La Educación Universitaria
.
·¿se ,.regirá por las
leyes actualmente e11 1,rigor, o las que eri lo suceswo se exp1 a11 ,
La nueva legislación pretendía, de acuerdo con el_ Artículo 3o. Constitucional, incorporar •I socialisme al sistema escolar vi~nte: . ~ero sta reforma educativa de 1939 no abarcó la enseñanza uruversnana. Por otra
parte, quedó pendiente de reglamentación el artículo 8~., en lo rcf:rentc
al escalafón, jubilaciones y recompen,as de los cat:drá~cos. ~e Ensenanz~
uperi-,r. Es decir, las conquistas sindicales del magisteno oficial no se extendieron al cuerpo docente universitario.

Desorden en la Escuela
'onnal Socialista

ta , oca se consideró que el maestro era también un obrero, e decir,
E
n es
P
_
un "trabajador
de la enssna71za",
con derecho a agruparse para defender
.
·
El alumnado normalista formaba part del profesorado· di
oficial
sus mtereses.
al
de fonterrey y por tal motivo, se había incorporado a los grupos sm c es
del magisterio. ' Pero, como estudiantes, estaban organizados en el Bl~ue
de Estudiantes Socialistas de la Escuela Normal. El estu_diante norma~1sta,
, una doble personalidad: como estudmnte y, al mismo
por 1o tanto, t erua
tiempo, como servidor del Estado.

484

Ordóñez dice: "Esta doble personalidad sindical dio tal actividad de grnpo ai normalista, que le ocup6, juntamente con sus obligaciones de maestro,
la totalidad de su tiempo dúponible para asistir a la.s clases de lo 1ormal,
originando serio problema en la regularidad de sus estudios profesionales,
que hizo crisis en un movimiento de resistencia al Rlgimen Escolar, pretendie11do que era más importante .ru presencia en las actividades sindicales qru
ni las aulas de La . ormol''. (p. 1473) La consecuencia fu que los cursos
del año lectivo 1938-1939 "se hicieron en forma incompleta y con muy notables deficiencias didácticas y aún muy escaso rendimiento profesional".
Ordóñcz concluye diciendo que los futuros maestros consumieron gran parte
del ciclo escolar en suspensiones de clases y en faltas de asi tencia personales.
Con razón afirma que ese año lectivo fue para la Escuela ormal "el mom,mto álgido" dt la cri is producida por el ensayo socialista. Pero el mismo
autor califica esta anarquía de "entusiasmos clasistas y silldicales de los estudiantes normalistas''.
Los estudiantcs de la ormal comprendieron después que no tenían los
derechos de los maestros hasta no obtener el título profesional. .Entonces,
afirma Ordóñez, "desilusionados'', rompieron con los sindicatos magisteriale , terminando a í el desorden.u .El mismo Ordóñez, quien era el director
de la Normal en e a época, afirma, con un criterio muy optimista, que aquella crisis fue •'indispensable contribución del medio al proceso ,·volutivo de
todo 11uevo fenómeno social". (p. 1489) Y, en su informe anual, confiesa:
"La enseñanza )' Las actividades escolares, por las razones e.tpuestas, deja101l
esta uez bastante qué desear". (p. 1487).
Con fecha 12 de mayo de 1939 el Gobernador del Estado, General Anacleto Guerrero, nombr6 Presidente del Consejo de Cultura Superior al doctor
Livas, "cargo que venía desempeñ.ando interinamente co11 el carácter de
Secretario . .. " desde mayo de 1936.

La atllonomía universitaria
En los últimos días del año lectivo 1938-1939 se inició en lo plantel s
universitarios un movimiento a favor de la Autonomía, que causó cierta inquietud a] Consejo de Cultura Superior y al Gobierno. En efecto, a raíz de
una breve visita a esta ciudad del licenciado Mario de la Cueva,
retario
de la Universidad Nacional Autónoma de , léxico, efectuada a fines de mayo
de 1939, se agitaron los sectores estudiantil y profesional. El licenciado De
.. En asamblea general, celebrada el J9 de enero de t 943, el "bloque" de e tudiantes noonafutaa dccidi6 separarse del Sindicato de Trabajadores de la En eñanza,
considerando que era "impropio y fW!ra de sentido" seguir sosteniendo la doble personalidad.

485

�la Cueva, en unas declaraciones a la prensa, sugiri6 la creaci6n de una Universidad Autónoma en Monterrey. Hasta entonces había sido intocable el
tema de la Autonomía Universitaria.
Un \'aliente y oportuno editorial de 'El Porvenir", del día 30 de ese mes,
revelaba. la crisis de la enseñanza universitaria. Decía que la educación
superior "en nuestro medio, ofrece notorias deficiencias". Añadiendo: "no

hemos podido crear el espíritu universitario ni disponer, para nuestra elevaci6n intelectual, de verdaderos maestros". (Lo cierto es que un buen número
de catedráticos debía su nombramiento a influencias políticas). El editorial agrega que "nuestras actividades universitarias no tienen ni el alcarict
ni la trascendencia de los grandes centros creadores". Y concluye: "el espíritu (universitario) pe1·ma11ece inactivo, arrumbado, olvidado . .. ,,
La idea de crear una Universidad Autónoma tuvo eco y cobró mayor impulso. El licenciado Héctor González, ex Rector de la primera Universidad
de Nuevo León, abordó dicho tema en la sesión del Ateneo Nacional de
Ciencias y Artes, delegación de Monterrey, celebrada el 31 de ese mes. El
licenciado González consideraba urgente su creación, pero agregó que de
llevarse a cabo ese proyecto debía derogarse antes el decreto del Gobernador Quiroga, expedido en septiembre de 1934, que suprimió la primera
Universidad de Nuevo León. En la misma sesión el profesor Jesús Colunga,
antiguo y ameritado maestro, tomó la palabra y señaló algunas lacras: "Se
muestra decepcionado -decía "El Porvenir"- con el camino que ha toma-

do en la actualidad el estudiante, el cual no estudia ·ni se prepara en la
seguridad de que cursará sus estudios sin mayores esfuerzos. Reprocha el
liderismo entre los estudiantes y la tolera11cia de ms profesores''. Es decir,

•

el nivel académico era realmente bajo.
En esos días llcg6 a Monterrey el universitario Salvador Laborde Cancino, Presidente de la Confederación Nacional de Estudiantes, quien también
abogaba por el establecimiento de una Universidad Autónoma en esta ciudad. La C. .E. promovió una intensa campaña a favor de dicho proyecto,
afirmando que Ja Universidad debía contar con una independencia auténtica para el cumplimiento de su noble misión. Como resultado de sus gestiones se creó, en junio de 1939, un Frente Estudiantil Pro-Universidad Autónoma del Norte, que agrupó a los elementos universitarios más sanos, sustroídos al influjo de la F.E.S.
Federación de Estudiantes Socialistas abrió el fuego contra la proyectada Universidad. En un boletín dirigido "a los estudiantes y a la opini611
pública del Estado 'Y del pals", que apareció en "El Porvenir" del 9 de
junio, afirmaba: ''Hemos luchado 'Y seguiremos luchando por la implanta-

La

•

ción de una Universidad Socialista, que sustente como base fundJ,-ntal
de su enseñanza la Tesis Filos6fica del Materialismo Dialéctico, de acuerdo

486

co11 el Art. 3o. Constitucional ... " Autononúa Universitaria y Libertad de
Cátedra "son postulados anticuados en .México y bandera de la Reacción,
por lo que estamos en contra de ellos", decían. Por último, atacaban al Frente Estudiantil P~o-Universidad Autónoma del Norte y a sus dirigentes. (Véase en el Apéndice II el documento completo. Lo consideramos una pieza
maestra de la demagogia político-estudiantil).
. Como réplica al_ movimiento autonomista, el doctor Enrique C. Livas, Presidente del Consejo de Cultura Superior, publicó un artículo, aparecido en
'·Et Porvenir" del 2 de octubre de ese año, bajo el título de "El problema
uni,-ersitario ', en el que se opuso abiertamente a la autonomía. Además advierte: "las autoridades encargadas de organiz:ar la Universidad saben que
ésta no habrá de ser socialista de la noche a la mañana, por obra 'Y gracia
de un decreto. Si llega a haber Universidad Socialista será, seguramente,
de11tro de mucho tiempo, cuando el medio universitario esté saturado de las
id~as que pre1de11 al socialismo científico". Lo cierto es que en esta época,
baJo el Consejo de Cultura, se pretendió crear la Universidad Socialista de
u~vo_ León, pero astutamente, por etapas, y no de un solo golpe, como lo
hab1a intentado unos años antes el doctor Angel Martínez Villarreal.
El movimiento por una Universidad Autónoma en Monterrey.Iue sofocado momentáneamente. Pero habría de surgir más potente dos años des•
pués, a fines de 1941, al crearse la Federación Estudiantil Universitaria Neoleonesa.

Un nuevo año escolar
Se inscribieron 2,383 alumnos. El cuerpo docente lo formaban 288 profesores. El presupuesto era de $ 402,820.00.
En septiembre de 1939 iniciaron sus cursos dos nuevas dependencias del
Consejo de Cultura Superior: la Facultad de Odontología y ta Escuela de
Contadores Privados.

La Facultad de Odontología fue creada por acuerdo del Consejo de Cultura,_ iniciándosr las clases el d1a 5 de dicho mes y año con una inscripción
de siete alumnos. Funcionó, en su origen, como una dependencia de la
Facultad de Medicina, en cuyo edfücio, situado en la esquina noroeste de
las calles Cuauhtémoc y Matamoros, se impartían casi todas las asignaturas.
El 20 de enero de 1941 la Facultad de Odontología se instaló en un local
propio, contiguo a la Facultad de Medicina, que fue inaugurado al día siguiente por el Gobernador Salinas Leal. Unos años después se cambió al
que ocupaba. la Facultad de Química y Farmacia en la calle Quince de
Mayo, entre las de Zuazua y Doctor Cos, cuando ésta se trasladó a su nuevo
edificio, construído en las calles Guerrero y Progreso.
487

�La prestigiada Escuela de Contadores, fundada en 1937 por el licenciado
Jesús B. Santos y sus hermanos don Héctor y don Mariano, fue incorporada
al Consejo de Cultura Superior) a solicitud de sus propietarios. Seguía los
mismos planes de estudio de la Escuela Nacional de Comercio y Administración de la ciudad de México.
Al iniciarse el año escolar 1939-1940, la creación de la Universidad Socialista era un hecho consumado, según sus apologistas. Pero no eran solamente los "reaccionarios" quienes se oponían. El director de "El Porvenir",
don Federico Gómez, en un valiente editorial fechado el día 8 de septiembre de 1939, deploraba la fisonomía espiritual de "esta pobre Universidad
nuevoleonesa", que "abraza las doctrinas caducas del materialismo hist6rico
1' se sitúa filosófica y sociológicamente cien años atrás . .. " Por otra parte,
el Artículo 3o. Constitucional reformado establecía la enseñanza socialista
obligatoria desde el ciclo preescolar o jardín de niños, abarcando las Escuelas
Primaria y Secundaria, hasta la Normal, pero excluía a las Universidades
y demás instituciones de enseñanza superior. Poco después, a1 expedirse las
leyes reglamentarias del Artículo 3o., en enero de 1935 y diciembre de 1939,
el gobierno cardenista, ante la gallarda oposición de los estudiantes, no tuvo
otro recurso que respetar a las Universidades.
En el último año de gobierno del General Guerrero fue notablemente reformado el antiguo edificio del Colegio Civil, sede central del Consejo de
Cultura Superior. Se restauró el primer piso y se construyó el segundo, en
donde se instalaron la Rectoría, las Escuelas de Bachilleres Diurna y Nocturna, la Facultad de Ingeniería, las oficinas universitarias y la biblioteca.
Estas mejoras se iniciaron el 2 de diciembre de 1938 y fueron inauguradas
el 15 de septiembre de 1939. (En 1933 se hizo la reconstrucción del edificio
en su parte central, erigiéndose el Aula Magna, inaugurada el 20 de diciembre de ese año) .

IV

El General Salinas Leal,
Gobernador

El General de Brigada Bonifacio Salinas Leal tomó posesión como Gobernador de 1uevo León el 4 de octubre de 1939. Unos días después, ratificó el nombramiento de Presidente del Consejo de Cultura Superior al
doctor Enrique C. Livas.
Al iniciarse el año lectivo 1939-1940, el Consejo de Cultura revocó, a
solicitud del Gobernador, el vergonzoso acuerdo que exigía a los universi-

488

tarios la credencia] de miembro de la Federación de Estudiantes Socialistas
como requisito para poder inscribirse en las Facultades y Escuelas Supe~
nores.
A principios d&lt;:_ ese mes, los alumnos de la Facultad de Medicina, excepto los de sexto ano, se declararon en sesión permanente como protesta contra. ~l Reglamento Interior de dicha Facultad. Presentaron un pliego de
peticiones al Gobernador Salinas Leal, en el que solicitaban entre otras cosas
la creación de un Consejo Directivo, integrado por igual número de maestros Y alumnos y con los mismos derechos. Los estudiantes sólo tenían un
representante en la Junta Directiva de la Facultad, formada por el dir~ct?r y los profeso~es de la misma. La solicitud fue rechazada por unanimidad, en una agitada sesi6n de la Junta Directiva. (En ese año escolar
se estableció el servicio social de los pasantes de la Facultad de Medicina
que consistía en la atención médica gratuita a los pueblos más apartado;
de Nuevo Le6n) .

Vida cultural

_un

acontecimiento cultural de esta época, patrocinado por el Ayuntamiento de Monterrey, fue la conferencia que dictó en el Aula Magna el
doctor José Gaos, ex Rector de la Universidad de Madrid sobre "Técnica
Y Vida'', la noche del 13 de noviembre de 1939. Invitado ix:r los estudiantes
pro~unció otra el día 14, en la mañana, sobre el tema "Universidad". (Un.:
rescna de esta segunda conferencia se publicó en "El Porvenir" del día 15
páaina 6).
El 20 de diciembre de ese añol el doctor Luis Recaséns Siches inició un
ciclo de conferencias, bajo el título de "La vida humana individual y la
vida humana social".
Por su parte, el Consejo de Cultura auspició unos cursos a cargo del
d_estacado ~diatra español doctor Aurelio Romeo Lozano y una conferencia del soc16logo y economista francés profesor René Marchand. Además,
se llevaron a cabo varios ciclos de conferencias patrocinados por el Ayunta~ento regiomontano, siendo Alcalde el profesor Manuel Flores, que estuVIeron a cargo de dos intelectuales y un profesionista españoles, exilados,
miembros de la Casa de España en México, después nombrada Colegio de
México, y un distinguido mexicano. Tomaron parte: el doctor Gaos, quien
tuvo a su cargo, en febrero de 1940, un ciclo de diez conferencias en el
Ateneo de Ciencias y Artes; eJ doctor Alfonso Pruneda, ex Rector de la
Universidal Nacional de México, quien sustentó dos conferencia$ en el Aula
Magna, una en la Facultad de Medicina, otra en Ja Escuela Normal y, la
última, en un sindicato ferrocarrilero, efectuadas del 4 al 8 de marzo de
489

•

�1940 · el doctor Recaséns Sich sustentó diez conferencias sobre Filosofía
del Derecho en la Facultad de Leyes y en el Aula Magna y, por último, el
doctor Isaac Costero, b.istopatólogo, dictó un curso en la Facultad de Medicina y otro en e] Hospital Civil, sobre demostraciones prácticas de Anatomía Patológica. A fines de mayo, el doctor Jaime Pi y Suñer sustentó
diez conferencia , bajo los au picios del Consejo de Cultura.

La raíz del desorden
Las vacaciones oficiales de Navidad y Fin de Afio se iniciaban el 23 de
diciembre, pero los estudlantes ele la Escuela de Bachilleres habían abandonado las aulas quince día antes. La Dirección de la Escuela decidió que
se contaran por tres cada um1 rle las faltas de asistencia colectivas, añadiendo que el alwnno que rebasara el número de faltas previsto en el reglamento, sería suprimido de las listas en ese año colar.
Desde el 11 de diciembre de 1939, los estudiantes de las d más Escuela
y Facultades también dejaron de asistir a clases. El día 16, el doctor Livas
comunicó a los universitarios, por medio de la prensa, que el Consejo de Cultura había acordado la e&gt;..'J)ulsi6n del alumno que no se presentara en las
aulas el día 18. Al vencer el plazo fijado por el Consejo, los estudiantes volvieron a clases.
Uno de los problemas más graves de la Escuela Diurna de Bachilleres era
la falta de asistencia de los alumnos. El director del plantel, doctor Enrique V. Santos, con la apr baci6n del Consejo de Cultura y del Gob rnador convocó a los padres o tutores a una junta, que se celebró el 8 de
enero, de 1940. El doctor antos expu o la gra\ dad del problema, debido
a que los bachilleres, ''si11 motivo alguno, cometían numerosas fallas ~e
asistencia colectivas, así como individuales". Solicitó el apoyo de las familias para poner remedio a la indisciplina e olar. Los asistente estuvieron
de acuerdo en colaborar con la Direc~ión de la Escuela, aprobándose la creación ele una Sociedad de Padres de Alumnos con el objeto de tratar individualmente los problemas de los jóv ncs.
La indisciplina e tudiantil tenía una raíz más honda. En 1 discurso e
fin de año escolar pronunciado el 2l de junio de 1940, el Director de la
Escu'la Normal, profesor Plinio D. Ordóñ12 afirmaba en fonna dogmática, que la escuela es «una Institución d indo:, estrict~m~nte _política".
p •ro, más adelante, admite el fracaso ele la ensenanza soc1ahsta, implantada con ese criterio: "/alta co11ci.-ncia pedagógita )' el sisti:mn ,or,•ce de
unidad didáctica y de !techo o respondt todavía o su objeto, a pe.sar de los
intmsos esfuerzos de parte de las foslituciones Oficiales encargadas d~ ello".
(pp. 1501 y 1505) Después enumera las fallas del si tema impuesto contra

490

la voluntad popular: "l' es que ha.sta ahora no se ha defiriida satisfactaria-

me~t la Escuel~ Socialista, ni se ha dtpurado su concepto pedagógico, como
rlg1m~n ~ducativo, marcando co11 claridad sus fines, programas, métodos,
organización }' preparaci611 magisterial )-' medios de invesügarión relativas
que ca11stituyen los ekrnet1tos característicos de un sistema escolar acabado"'.
(p. 1505) Y concluye con una revelación trem nda: "esta labor corresponde al pedagogo y al sociólogo, y ellos, en lo hecho sólo han tenido hasta
hoy, in.figr1ificante participación". En olras palabras la refom1a educativa
socialista fue obra del sectarismo político.
'
La F.E.S. cambia de táctica
El año escolar 1940-1941 se inició con 3,117 alumnos, de los cuales más
de ochocientos procedían de otros Jugares del país. Las clase e tuvieron a
cargo d 299 catedráticos. El presupuesto que el Gobierno de Ut'\'O León
le asignó al Consejo de Cultura fue de
402,820.00, además de las cantidades que ingresaban por concepto de cuotas, expedición de título , etc.
e año lectivo, el Departamento de E:rten ión Universitaria organizó
UUQS curs?s d~ Fisiología, a cargo del doctor Jaim Pi y Suñer, catedrático
de la Uruverndad de antiago de Compostela, y de Dennatolo ía a ca o
del doctor: Antonio Peyrí, catedrático de la Uni\·ersidad de Barcelona. Estos
cmi.ue_ntes espccialis~as vinieron auspiciados por la Casa de España (hoy
Colerr10 de féxico), que dirigía don Alfonso Rep!S.
La agitación política decreció notablemente cuando el Presiden e de '.\fé&gt;-ico, General Lá?.aro Cárdenas, dejó el poder en manos del General Manuel
A ·ila Camacho, quien tomó posesión e1 lo. de diciembre de 1940.
El 5 de diciembi·e siguiente, en junta e.,-traordinaria la directiva de la
Federación de Estudiantes Socialistas acordó cambiar el nombre de su organismo por e1 de Federación de Estudiantes de ue\·o León, suprimiendo
la palabra Socialistas. Esto provocó una escisión en el gremio universitario.
Los estudiantes má radicales, que eran una minoría pero audaz, decidieron
que, en c-,aso de no restituir el antiguo nombre a la Fecler ció11. , separarían definiti,·amcnte de ella.

fo

Los ánimos estaban caldeados. La división se acentuó cuando iban a efectuaxse las elecciones dt? nueva directiva de la F deración de E tudiantes.
En la noche del 9 de diciembre debían celebrarse los comicios. Después dt?
una tonnentos::i asamblea, las elecciones tuvieron que suspenderse. (Dicha
a ambl ::i había sido precedida por una batalla campal entr los do grupos,
que Luvo por cscrnario la Plaza del Colegio Civil). Al día siguiente, 1 grupo
izqui rcüsta celebró otra asamblea en la Escuela Industrial "Alvaro Obregón", que en aquella época se encontraba en las afueras de la cíuda&lt;l. Se
491

,

�celebraron las elecciones y, acto seguido, tomaron posesión de sus cargos
los integrantes de la planilla encabezada por Edmundo Al\·arado Santos,
estudiante de la Facultad de Derecho. Se decidió volver a constituir la Federación de Estudiantes Socialistas, restituyéndole su antiguo nombre.
La planilla independiente declaró que dichas elecciones eran "ilegales Y
fraudulentas", pues no habían sido citados oficialmente todos _los represe~tantes de las sociedades de alumnos, que integraban la Federación. Ademas
declaraban que, en la citada asamblea del día 10, no había el quor'.im _necesario, pues sólo asistieron catorce de los treinta delegados estudiantiles.
y por último de los catorce delegados, tres de ellos no llevaban la repres:ntación oficbd de la Escuela o Facultad a la que pertenecían. La planilla
independiente pidió la nulidad de las elecciones, pero el Consejo de Cultura
reconoció a la nueva directiva de la F .E.S.
A fines de 1940 el Gobernador Salinas Leal designó una Comisión, integrada por el d~tor Angel Martínez Villarreal y los licenciados Te6f'.lo
Martínez Pérez Roberto Hinojosa y Raúl Rangel Frías, con el prop6s1to
de que redac~n la nueva Ley Orgánica. A mediados de enero del año
siguiente, se agregaron dos representantes de la Federación de Estudia:tes
Socialistas, iniciándose los trabajos.

Congreso de Juventudes
El 6 de enero de 1941 llegó a Monterrey una delegación estudiantil cubana "en viaje de estudio". La misión que traía era _establecer co?_tacto con
los estudiantes mexicanos. El objeto: buscar la unidad de los Jovenes de
Ja América Latina en un congreso continental que debía celebrarse en La
Habana, a mediad~s de ese año. A esos proyectos no eran ajenos la. masonería y el comunismo.
Una comisión de la numerosa delegación cubana, acompañada por un
conocido líder estudiantil español, varios miembros de la Confedera,ción de
Jóvenes Mexicanos y algunos universitarios nuevoleoneses, se traslado a Saltillo en donde se celebraba un congreso estudiantil.
E~ día 9 llevaron a cabo un Consejo General en el Aula Magna, al que
asistieron representantes de los Estados del norte de Méxi~o. Se conm~mor6
la muerte del estudiante cubano Julio Antonio Mella, asesinado . en la au~ad
de México unos años antes, y se discutió la forma de lograr ''l~ :~1~ncipa., d l ·uventud latina". Días después, e] 17 de enero, se 1ruc10 en el
cum ea 1
''M ··
Aula Magna un Congreso de Juventudes, convocado por e! Conute un10pal de las Juventudes de 1 uevo Le6n.33 Se intentó organizar a los grupos
a

492

También nombrado Comité Municipal de Juventudes Revolucionarias. Este Blo-

juveniles de Monterrey, ya fueran de carácter político u obrero, y establecer
las bases para la ~eación de un Congreso, en el cual debían estar represent:3d~s todos los Jóvenes del norte de México. Estos fueron los trabajos
preliminares de una campaña que desarro116 la Confederación de Jóvenes
Mexicanos, con el fin de unificar a la juventud de América. Dichos trabajos
debían culminar en el Congreso de La Habana.

Informe del Conujo
El Consejo de Cultura Superior, por conducto del doctor Livas envió
un interesante informe, fechado el 30 de enero de 1941, al Gobernador Salinas Leal y al Congreso del Estado. En el documento se expone el gra,-e
problema que constituía la deficiente preparación de los alumnos egresados
de las Escuelas Secundarias oficiales de Nuevo León. El Consejo de Cultura sol_icitaba la expedición de un decreto que modificara el promulgado
en sepuembre de 1935, con el fin de implantar el examen de admisión en
las Escuelas de Bachilleres Diurna y Nocturna y en la Escuela Normal. También proponía el doctor Livas, a nombre del Consejo, limitar el ingreso a
las F:c~ltades y Escuelas universitarias que estuvieran sobrepasadas de cupo.
Por ultimo, declaraba que la enseñanza universitaria se encontraba, "en tér-

minos generales, en un nivel in/erior al que e;'&lt;Íge el esfuerzo realizado por
las autoridades educativas '.&gt;' el Estado . .. "

El director de la Escuela Normal, cesado
El 14 de marzo de 1941 fue cesado eJ director de la Escuela ormal
~rofesor Plinio D. Ord6ñez, por orden del Gobernador. El cese, "ocurrid~
rnesperadamente", como afirma el mi mo Ordóñez, se efectuó de una manera "un tanto arbitraria y desconsiderada. . . con la simple expedición de
un nuello nombramiento", que recayó en el profesor Oziel Hinojosa, Gran
Orador de la Gran Logia de Nuevo León. Ordóñez agrega que, debido a
la violenta remoción, '·no se verificó trámite ninguno de entrega o ceremonia oficial de estilo, haciéndose cargo de la Escuela el Prof. Hinojosa, con
el amparo del citado nombramiento". Y concluye: ';fue una sorpr.:sa y un
típico cese autoritario, sin motivo manifiesto e:1:istente ni e,,:plicacio11es de
rigor". (pp. 1514 y 1515).
Ya cesado, Ordóñez confiesa que, al finalizar ese año lectivo, el 33%
de los alumnos inscritos en la Escuela Normal se hallaban "co11 reprobación
parcial de asignaturaJ en sus respectivos cursos''. Y añade: "dando la imque Juvenil del P.~.R. se constituyó el 3 de enero de 1941, bajo los auspicios del
partido oficial, agrupando a estudiantes y obrer011.

493

�presión de una desatención de los estudios, tanto de parU de los al11mnos
como del propio Personal Doce11te j' Directivo de la Escuela". (pp. 1520 ·
1528). La Junta Directi\·a dict6 varios acuerdos urgentes para detener aquella anarquía.

?·

El profesor Ord6ñez reconoce que e.xistía un grave desorden en la in
tuci6n que dirigi6 en dos ocasiones: la primera, desde 1921 ha ta 1925 y
la segunda, por espacio de catorce años d de 1927 hasta 1941: • ~in violacio11es del Reglam111to vigente, se daba l caso de estudiantes que deblan
hasta die¡; asignaturas, algunas reprobadas uarias veces; o que no podían rnrsar por incompatibilidad de tiempo y asistencias, de acuerdo con los l101arios

en vigor; o porque rtpres ntaban cursos que no partcfa justo c.~aminar,
aun wando fuera reglamentario hacerlo,'ª que el alumno liab{a sido aprobado
en tUignaturas posteriores que suponían ccmocimientos anttc dentes ind' pensables, contenidos tn las materias pendicnW; o bien porque tl mismo Reglamento no autorizaba movimiento oportuno para la regulari.:ación ,• qu , por
lo mi.smo, se trataba, en rtalidad, de u11 simple requisito 110 cubierto ,. no
de una contradicción o violación reglame11taria, pero que no estaba pre.scrita en el Reglame11to e11 vigor la forma de resolv· rlos )' correspo11dia a la
Junta Directit'a liquidar ... " (pp. 1528 y 1529).

Las Jornadas Uniuersitarias
En e1 aspecto cultural, el evento más notable de eso años fue, indudablemente, la organizaci6n de las Jornadas niver.itarias, que patrocinó el
Consejo de Cultura Superior. Tan encomiable labor fue posibl debido a
las atinadas gestiones del doctor Enrique C. Livas, Presidente del Co~jo,
y con la valiosa cooperación del humanista regiomontano don AJfonso Rey .
Las Jornadas Universitarias fu ron una serie de conferencias científicas 5US•
tentada por eminentes intelcctuáles y proíesionistas, pañole y mexicanos
bajo los auspicios de la Casa d España en léxico ( después Colegio d México), in titución a la que pertenecían todos los conferenciantes. Es el antecedente de la Escuela de V rano, creada n 1946.
En la nc,che del 25 de mano de 1941 se inauguró, en una brillante ceremonia eíectuada en el Aula Magna, el Primer Ci lo de dicha Jornadas.
En esa ocasión dictaron interesantes conferencias el licenciado Raúl Rangel
Frías y el profesor Antonio Moreno, Secretario del Consejo, sobr ''La Unir:ersidad y la Filosofía" y ''La Unit•ersidad )' la Revolución", respectivamente.
En el mes de mayo, et fisi6logo doctor Jaime Pi y uñer dio un cuno de
diez días en la Facultad de Medicina, .sobre su especialidad. Hubo un ree O en julio y agosto, debido a tas vacaciones, reanudándose en septiembre.

La Jornada Tercera estuvo a cargo del doctor Federico Pascual del Roncal, d tacado especialista en euro-Siquiatría quien dict6 dos conf rencias
~bre la Personalidad, en la Facultad de Medicina los días 5 y 8 de septiembre. En la uarta Jornada Univenitaria, el doctor Julio Bejarano
profesor de Dermatología d la niversidad de Madrid )' autor de varia;
obra , tra~ sobre la l pra y la sífilis en dos conferencias, efectuadas el 24
}' 25 del mlSlllo mes. ~a ~uinta Jornada se celebró lo días 6 }' 8 de octubre,
csta~do a cargo . de] ms1gne don Alfonso Reyes, quien sustentó do conferencia sobre el "Co11cepto de la Literatura" y el "Co11cepto de la Crítica".
La x~a Jornada
inició el 15 de noviembre y tuvo a cargo del doctor
José G1ral, ex Rector de la Universidad de Madrid, quien dictó dos confe~cias sobre Química: en la segunda parte sustent6 dos conferencias t
cnt1co de arte Juan de la Encina, quien cerró el ciclo del año 1941.
El gµndo Ciclo se inici6 en junio de 1942 con w1a modalidad: la transmi ion por radio de la ''Hora Universitaria", que se celebraba dos veces
al mes, con la parti ipación de catedráticos de la Facultades y Escuelas
uperiores de Monterrey.

Derrota de la F.E.S.
La noche del 1~ de septiembre de 1941 se celebró en el Aula • iagna una
vel~~a, que orgaruzaron la Federación de Estudiantes Socialistas )' la Federaoon de Juventudes de u vo Le6n. adherida al partido oficial P.R.M. El
doctor Liva y arios estudiantes fueron los oradores, quienea insutieron en
la urgente necesidad de "unificar a la juventud". Lo cierto es que la ma~r p_art de 1~ ~iedades _de al~nos no obedecía a la F.E.. , única orgaruzac16n estudiantil reconocida of1aalmente por el Consejo de Cultura. Est
eve~to . era indud.ablcmente 1 una respuesta a la versión propalada sobre
la mmmente creac16n de una nueva Federación Estudiantil.
Las elecciones de directiva de los "bloques" de tres Facultades• Derecho
Medicina )' Quimica, celebradas a principios de octubre oonsti;uyeron u~
serio ?escalabro para la Federación de Estudiantes Sociltlistas. Las planillas ~unf~tes, encaoc::3das por Francisco Garza Zambrano, Miguel At1gel
Cantu y R1carclo Trevmo Gana, resperti"-amente, no tenían el apoyo de la

F.E ..
A mediados d octubre, se discutía abiertamente en todas la Facultades
Y .Escuelas WJiversitarias sobre la creaci6n del nuevo organismo estudiantil, que desafiaba la tutela ejercida durante siete años por la Federación
de Estudiante. . iali tas. Se celebraron agitadas sesiones con el objeto de
conocer la opinión de los cstudiant s. En las Facultad de Medicina Derecho y Química -600 alumnos en total-, los universitarios decidier;n se-

495
494

�pararse definitivamente de la F.E.S. En la Escuela Diurna de Bachilleres,
que en ese año escolar contaba con 560 alumnos, había una fuerte corriente
de opinión favorable a segregarse de la F.E.S. Grupos de bachilleres visitaron las otras instituciones uni\'ersitarias invitando a los estudiantes a secundarlos.
Un fallido "cuartelazo"

El 16 de octubre, en la noche, los líderes de la F .E.S. y cuatro delegaciones estudiantiles celebraron una misteriosa junta en la Escuela Industrial "Alvaro Obregón''. Se dijo que el fin de la reunión era llevar a cabo
las elecciones de Comité Ejecutivo y dar posesión de los cargos a la nueva
directiva con la asistencia de las representaciones estudiantiles que eran
totalmen~e adictas. (Así lo habían hecho un año antes). Como el cambio
de poderes era francamente ilegal, se suscitó una controversia, teniendo que
suspenderse la ceremonia. Se afirmaba que el "cuartelazo" había fracasado.
Días después esta versión fue negada en parte. La Federación de Estudiantes Socialista admitió que, en efecto, se había celebrado una asamblea, pero "sólo con el objeto de discutir la situación estudiantil".
En el mismo mes de octubre de 1941, el Gobierno de Nuevo León recibió
una circular del Ministro de Educación, licenciado Octavio Véjar Vázquez,
en la cual solicitaba que se hiciera una encuesta sobre la reglamentación
del Artículo 3o. Constitucional. Se celebraron varias juntas en las que tomaron parte el Gobernador Salinas Leal, sus colaboradores más cercanos )'
los direttores de Educación Estatal y Federal. Con ese motivo, la Federación de Estudiantes Socialistas patrocinó unas Jornada de Discusión del Artículo Tercero, que se desarrollaron en el Aula Magna a partir del 10 de
noviembre.
En la noche del 11 de noviembre, el Consejo de Cultura efectuó una importante sesión. Durante varias horas se discutió un tema apasionante: las
reformas al debatido Artículo Tercero. Se informó a la prensa que las conclusiones serían comunicadas al Gobernador del Estado, quien debía informar a la Secretaría de Educación. El Gobierno de México había dado marcha atrás, frenando el radicalismo del susodicho Artículo. Años después,
en diciembre de 1945, se lle,,6 a cabo la reforma que suprimió la palabra
socialista del tex1:o constitucional.

496

La Ciudad Universitaria

El 17 de octubre de 1941 se celebr6 una importante junta en el Palacio
de Gobierno, en la que se decidió la construcci6n de la Ciudad Universitaria. Se nombró una Comisión, integrada por el industrial don Joel Rocha,
el profesor Andrés Osuna, don Jesús M. Montemayor y el ingeniero Roque
Yáñez. En principio, se tuvo la idea de erigir la Ciudad Universitaria en
los terrenos cercanos al nuevo Hospital Civil, al poniente de la ciudad.
Para la compra de los terrenos y la construcción de la Ciudad Universitaria, el Gobierno de uevo León ofreci6 aportar un millón de pesos. La
industria regiomontana aportaría otra cantidad igual. Por su parte, el Gobernador se comprometía a obtener del Gobierno Federal otro millón de
pesos.
Se pensó en dotar a la futura Universidad de un patrimonio económico,
que le diera "la total ,, absoluta autonomía en este sentido". Para ese fin se
debían adquirir grandes extensiones de terreno, que formarían el patrimonio
universitario. Posteriormente serían negociadas por un Consejo de Administración, cuyas utilidades ayudarían al sostenimiento de la Universidad.
La Comisión Pro-Ciudad Universitaria desarrolló algunos trabajos preliminares, pero el proyecto fue aplazado meses después.

La F.E.U.N.
Al iniciarse el año lectivo 1941-1942, volvieron a ondear las banderas de
combate estudiantiles, pisoteadas por el sectarismo político en 1934: la Autonomía Universitaria y la Libertad de Cátedra. La rebeldía legítima de
la juventud, contenida durante varios años, resurgió al . integrarse una nueva Federación Estudiantil, que ' seducida por la nobleza de aquellos ideales,
los abraza de nuevo calurosamente", decían en un ''manifiesto''. Entonces el
estudiantado libre se hizo oír.
Miguel Angel Cantú, Francisco Garza Zambrano y Ricardo Treviño Garza, Presidentes de las sociedades de alumnos de tres Facultades: Medicina,
Derecho y Quírrüca, respectivamente, lanzaron un "manifiesto" el 18 de noviembre de 1941 publicado en "El Porvenir" el día 25. Declaraban: "haciéndonos eco del sentir de la mayor/a u,2iversitaria, hemos acordado constituir la Federaci6n Estudiantil Universitaria Neoleonesa". Entre otras consideraciones, que los habían impulsado a crear la nueva organización estudiantil,
enumeran las siguientes: "El malestar engendrado por el abandono en que
se encuentra sumergida la clase estudiantil; la carencia de un portavo:: sincero }' desinteresado de sus anhelos; la contemplación de cómo sus seudore presentantes, valiéndose de sus cargos, nos han mezclado en problemas extra-

497
H32

�universitarios descuidando 1tuestros más caros intereses; nuestra i~con[ ormidad con per~anecer desligados de las demás Organizaciones estudtantrlts de
· ' que dicho sea de paso, r1ne11san, sienten y anhelan como
nosotros;
la Nacion,
. .
'6 e
la reducción a una colección de Escuelas unidas po_r una Admm~ra~, n °mún de nuestra Universidad, que auguraba un brillan_te forvemr • • .
La F.E.U.N. integr6 su primera directiva de la s1gw~nte ~e:a: Presidente: Ricardo Treviño Garza; Secretarios: del Extenor, Virgi~o Men~
Treviño; del Interior, Carlos J. Zozaya; de Organizaci6n Y Ex~i6n "?ruversitaria • Carlos E. Cantú; de Prensa y Propaganda, José D. Garcia Izagwrre;
de Confli~tos Francisco Garza Zambrano; de Finanzas, Felipe Lozano G.; de
Actas, Amad:n, G. Sepúlveda; Comisión de Festejos: Presidente, Rafael Gon-

L:

zález · Secretario, Carlos Mijares.
nueva agrupación tenía un propósito fundamental: pugna_r ~r la ~eación de )a Universidad Autónoma del Norte. Una de sus prmc1pales f.tnalidades sería la edificación de la Ciudad Universitar~a. (V~se ~~ "Pf,ataforma de principios" en el Apéndice ITT). En :l citado marufiesto , la
F.E.U . . condenó el monopolio estatal de la ~nse11_anza Y, ~demás, ?untualiz6 que las relaciones entre el Estado y la Umvemdad deb1an refer~, ~clusivamente, a dos órdenes: el económico, "que se traduc~ en 1~ obligacio:i

ineludible del Estado de aportar lo necesario pata el funaonamiento propio
de la Universidad", y de vigilancia, "por el cual velará (el Estado) po~que
la Casa Grande de Estudios cumpla su noble misión y no defraude los int~reses de los estudiantes, de la Sociedad y del Estado". Por lo ~~to, la Uruversidad debía ser una corporación independiente del Poder Civil, con una
amplia autonomía en la organización de su vida interna.
.
. .
El valiente programa de lucha que adoptaba la juventud ~1~ersitana,
un reto a la apaúa oficial. La nueva organización estudiantil se adhin6
a la Confederación Nacional de Estudiantes.
A fines de diciembre de 1941 llegó a Monterrey el licenciad,o _Mario de la
Cueva, Rector de la Universidad Nacional Autónoma de M~co. Algunos
direc.:
....., •os de la F .E •U .N . lo entrevistaron , abordando lo relativo a la crea.
ción de la nueva Universidad. Los estudiantes declararon que el licenciado De la Cueva les aseguró que el proyecto ya había ~i~~ aprobado Y, antes de diez días, el asunto sería resuelto en forma definitiva.
·
un
La F.E.U.N. tuvo a su cargo, todos los jueves, d urante vanos meses,
programa de media hora, a través de la radiodif~ra ~.E.T., en el que los
estudiantes dieron a conocer el ideario de su organizac16n.
En asamblea extraordinaria, celebrada el 13 de marzo ~e 1942, los alumd la Escuela Diurna de Bachilleres acordaron adhenrse a la F.E.U.N.
:~s
siguiente, apareció en el vespertino "El Ti~po" un ~ento ataque
del Secretario General de la Federación de Estudiantes Soc1ah.stas contra la

~:ª

W:

F.E.U. . Decía, entre otros desatinos: "la Federación de Estudiantes Socialistas reta públicamente a los elementos de la F.E.U.N. a una polémica
en la que traten de sostener sus principios, para que en esta forma todo el
estudia11tado conozca a los que engañan a la sociedad ,, a los universitarios
con miras que hasta ahora no han revelado, " que se escudan bajo los prin~
cipios demagógicos de 'líbertad de cátedra' y 'autonomía u11iuersitaria' ... "

La Universidad Autónoma
ds Nuevo León
El 18 de abril de 1942 arrib6 a esta ciudad el licenciado Octavio Véjar
Vázquez, Ministro de Educación Pública, comisionado por el Presidente Avila Camacho para gestionar el establecimiento de la Universidad de Nuevo
León. "El Porvenir", en su edición de ese día, publicó una entrevista al
licenciado Antonio Armendáriz, Director General de Segunda Enseñanza de
la Secretaría de Educación, quien declaró entre otras cosas que, en efecto
el Ministro Véjar Vázquez traía el proyecto de fundar la nueva Universidad'.
pero "en el auténtico sentido" de] vocablo, es decir de "universalidad". Por
lo tanto, la institución contaría "con esa libertad que colora /a idea y determina el acto". Su ambigua declaración se interpretó como una advertencia de que la Universidad sería Autónoma, a pesar de la oposición del
grupo izquierdista. Además reveló que el licenciado Véjar Vázquez iba a
exponer el proyecto de fundar un Instituto Tecnológico en Monterrey, con
el apoyo del sector privado regiomontano.
A su arribo, el Ministro de Educación dec1ar6 a la prensa que dicho
plan tenía como base una aportación tripartita, en la que tomarían parte
el Gobierno Federal, las autoridades de Nuevo León y la iniciativa privada.
El licenciado José Vasconcelos, quien venía con otras personalidades acompañando al Ministro, dictó una conferencia en el Aula Magna, la noche
del 21 de abril, sobre la historia y el sentido de la Universidad. La conferencia fue un acontecimiento que se recordó durante varios años. Vasconcelos hizo una brillante defensa de la autonomía universitaria, pugnando porque la nueva Universidad de Nuevo León fuera "ajena a toda influencia
sectaria y a toda preponderancia gubernamental'.
En la importante junta celebrada el 22 de dicho mes, a la que asistieron
como representantes del sector privado un grupo de industriales y hombres
de negocios el doctor Livas, Presidente del Consejo de Cultura, hizo una
breve historia de la Universidad de uevo Le6n, añadiendo que la Universidad nunca había solicitado al Gobierno la autonomía "porque de hecho
siempre la ha tenido". Afirmó que el Gobierno "para nada titne intervención en la designaci6n de catedráticos, ni en la modificaci6n o implanta499

498

�ción de planes de estudios o sistemas". Aseguró, por último, que el Gobierno del Estado solamente intervenía aportando "dderminada suma de di-

nero para tl sostenimiento de la misma".H (Ya hemos visto que el Gobernador hacía los nombramientos de Presidente del Consejo de Cultura
y de todo los Directores de Facultades y Escuelas universitarias). Indic6,
además, que basta entonces el Gobierno Fed ral no había contribuido con
un solo centavo para el sostenimiento de la Universidad de • uevo León.
Pero es el mismo doctor Livas quien, en un artículo intitulado "Universidad y Autonomía", aparecido poco después, sostiene la dependencia absoluta de la Universidad al Estado: "creemos que una Universidad creada

por el Estado, sostenida con fondos del Estado, ... no puede ni debe apartarse del Estado que la creó . .. "ss
El licenciado Virgilio Gana Jr., a nombre de la iniciativa privada, expuso los puntos de vista del sector industrial, asegurando que dicho grupo
estaba dispuesto a colaborar para la realizaci6n del proyecto. Se design6
una Comisión en la que estuvieron representadas las tres partes: Federación, Estado e iniciativa privada. Tenía como fin elaborarJ en un pJa7,0 de
treinta días, un plan que abarcara los aspectos técnico, económico y administrativo. El Ministro encomend6 al licendado Eduardo García Máynez
formular el proyecto final.
La Con[ederación acional de Estudiantes aplaudió las gestiones del licenciado Véjar Vázquez y felicitó a los miembros de la federaci6n Estudiantil Universitaria eoleonesa, que habían luchado durante varios año-s
a favor del movimiento autonomista.
Seis meses después, el 30 de octubre, el Ministro de Educaci6n volvió a
Monterrey, de paso a la ciudad de Saltillo, y declaró que aún no habfa recibido los estudios de la mencionada Comisión. El licenciado Raúl Rangel
.Frías ha afirmado recientemente: "El Gobierno de Nuevo Ledn~ cityo man-

da/ario ejecutivo era el Gral. Bonifacio Salinas Leal, rechaz6 el proyecto sin
que se hubiese dado una explicación oficial de los motivos''.ªª
En el año lectivo 1941-19+2 la enseñanza universitaria fue impartida a
2,142 alumnos por 299 catedráticos, con un costo de $ 546,869.45.
Crisis de la enseñanza universitaria

El doctor Llvas, Presidente del Consejo de Cultura Superior, asistió al
Segundo Congreso de Rectores de Universidades, celebrado en la ciudad de
., El Pommir, abril 23 de 1942, p. 4.
• Univ,rsida-d, 11úmero 1, septiembre de 1942, p. 12.
• "La Jornada Universitaria", en El Pon•enir, lo. de frbrero de 1969, secci6i:i es•
p cial, p. 1.

500

Guadalajara del 9 aJ 13 de no\'iembre de 1942. A su regreso informó sobre
los acuerdos tomados en dicha Asamblea.
En estos años, Ja enseñ:mza univer5itaria atravesaba por una aguda crisis
en u~vo Le6n. El Gobierno deJ Estado destinaba una partida anual de
150 ~1 pesos p~a el sostenimiento de la en. eñanza superior, que debían
rep~~ entre diez Facultades y Escuelas. Algunas de ellas se encontraban
en ,s1tuao6n muy precaria e instaladas en locales impropios. En otras se carecia de laboratorios modernos, en los que faltaba hasta Jo más indispensable. El personal docente de varias instituciones universitarias carecía de
sueldo Y, en la mayor parte de ellas, estaba mal retribuido.
El Consejo de ?ultura acord6 comisionar aJ doctor Livas para que concertara una entnmsta c~n el Gobei;iador, con el fin de e.xponerle algunos probl~s de ~nte so~uc1ón. Se penso en crear un impuesto adicional para la ensena~a supenor e integrar un Patronato que se encargara de administrar
el dinero.
El 8 de_ diciembre de ese año, se celebr6 la entrevista entre los miembros
del ConseJo de Cultura y el Gobernador Interino, licenciado Armando Arteaga Santoyo. Se le hizo ver 1a m~ente necesidad de que el Gobierno aumentara el subsidio a la enseñanza superior. El licenciado Arteaga Santoyo
escuch6 los. graves problemas de la enseñanza universitaria, pero afirmó que
no era posible conceder un subsidio mayor.

El Cenfro Cult11ral
"Carlos Pereyrd'

Un acontecimiento que dej6 honda huella en la vida e tudiantil de Monterrey fue la creación del Centro Cultural "Carlos Pereyra", obra destacada
de un grupo de profesionistas cat61icos.
·
. El Centro Cultural "Carlos Pcrcyra" organizó los primeros Cursos de In\'lemo, que se efectuaron en el Aula Magna del 18 de enero al lo. de máno
de 19·}3. Fueron veinte conferencias, sustentadas por cuatro maestros eminentes de la Universidad acional Autónoma de México. Cada uno sustent6 un ciclo de cinco conferencias. Se abordaron important~ problemas, en
las ramas de la Filosofía, la Historia y el Derecho.
En la n~e del 18 de enero, el licenciado José Vasconcelos inauguró los
cursos, teruendo a su cargo el ciclo sobre "Ref/e,.-iones de Hirtoria Mexicana'~, que conclu~ó el 22 de enero. (En la misma noche inaugural, la Federaci6n de Estudiantes Socialistas y algunos indicatos obreros celebraron
un mitin enfrente del Aula Magna, en la Plaza del Colegio Civil con el
propósito de "boicoteOT" los Cursos) .
'
El segundo ciclo debía cubrirJo el doctor Antonio Caso abordando "La

501

�el paraje nombrado entonces Repueblo d }• ~
.
sido inau rado el 22 de rna
d 1903 . . º.rt . El antiguo edificio habia
cipio de octubre de 194-1
e
.'. i_nic1ándose su demolici6n a prinnuevo ediftoo se erigió en 19 4 2 . d .
d
gura os el primero )' segundo pisos el 4 de octub
. .,. ,_sien o maucon truía la in titución fun ion6
..
re de dicho ano. Mientras
Civil com·crtido en de central d 1 ~ .onalmente en el que fue Col io
pi. fue inaugurado el 14 de scpti e b nd Jo de Cultura uperior. El tercer
hasta hace poco la manzana campe; d~d e 1943. La E uela onnal ocup6
f M el LI
.
n t a entre las call de T . I
.
. e ano al sur Colegio
·1 l
.
apia a norte,
frente a e ta última.
'
1v1 a poniente y Juárez al ori nte, con

dt/inicicSn de la Filosofía', del 25 de en ro al 3 de febrero, pero tuvo que

Jº

suspend r u viaje. Fue reemplazado por el doctor Oswaldo Rob! s, quien
disertó sobre la Fi
fía Tomista del 29 de enero al 3 d febrero. El lic nciado Manuel Herrera )' Lasso dictó un ciclo intitulado "Historia Constitucional dt México", desde el 8 hasta el li de febrero. Por último, el licenciado Rafa l Preciado Hernández trató acerca de 106 ''Principios Generales de Derecho Público", del 19 de febrero al lo. de marzo. La sesión de
clausura se efectuó el 8 de marzo, con un brillante pro rama n el que
participaron los intelectuales docto
Carlos H. t ~ y Julio Jim'nez
Rueda.

Los prim ro Cursos d lmicrno d 1 entro Cultural "Carlos Pert)T::i"
despertaron no pocas inquietud del estudiantado, sacudiendo el ambiente
intelectual y prof sional de • fonterr &gt;"·

Nuevos edificios universitarios
En alguna ocasión se ha dicho qu , con moti\·o de la entrevista que celebraron en Monterrey, el 20 de abril de 1943, los Presidentes de Estados Unidos y léxico, Roo v~lt y vila Camacho, este último había otorgado un
subsidio d cien mil p
anual
I Consejo de Cultura uperior. in embargo, ni el doctor Livas ni 1 Gobernador alinas Leal m ncionan esa aportación en sus informes administrativo . La verdad e que, aun cuando varias OÍ\'ersidad~ del paí contaban con la ay\lda federal, el Gobierno de
México no con di6, durante o ho años, ninguna subv nci6n al Consejo de
Cultura.

M diant decreto e.xpcdido n septiembre de 191'2 por el Con so local,
la Facultad de Química y Farmacia
había tra~ fonnado en Facultad de
Ciencias Químicas, "dtfodole mayor amplitud a sus planes de cn.seionza''.
El dia 4 de junio de 1943
inició la con rucci6n del dificio propio d la
Facultad, n un terreno de 18,000 metros cuadrado, cedido por la .American mcltin and Refining Co. }' situado en las cal! s de Guerrero · Progreso. El
biemo d l Estado aportó d ient cincuenta mil pesos. El 3
de octubre 'gui nte fueron inaugurados los principales salones de clase y
laboratorios.
Bajo el gobierno del General atinas Leal también se constroyó, con un
costo de casi medio millón de pesos, el nuevo edilicio de la Escuela 'onnal,
en el mismo predio qu el anterior, pero de tres pisos. Desde entonces se
nombró oficialm nte E uela Normal "Miguel F. lartíne-z'. Ahí fun ·onaron las
uelas •onnalc Primaria y Superior y, ademá , la cuela primaria anexa "Simón de la Garza y Meto•'.
principio d I presente · 1
el Gobierno de ue ·o León compró en diez mil pesos el t rreno, ituado en

502

e·

En I último informe del d t L.
el Con jo de Cultura
_oc or l\'3S al Gobernador alinas Leal sobre
'
asienta que en el año l u·
194?
cribieron en las in titucione
.
. .
ec vo
r--194-3 se ins.universitaria
3
062
alum
.
• d
1a enseñanza uperior por 318 c.ated , . u'
no' sien o impartida
El
rat1cos.
553 ~;4
sto gu~mamental para la enseñanza univ rsitaria era de
. . Es dear, fue aumentado en cincuenta
'l
C'Cpto d cuotas donativo et .
·
IJU peso . Por con'
• c. in~
on
105 263 86 p 1
en· nanza superior importó - f . - d ·
. • · • or o tanto la
uw.:i
e
Ciento mil pesos
.
mayor en se. nta mil trcsciento
' o - a una cantidad
. . .
pesos, respecto a la del año ese 1
.
mv1rt1eron en mejoras mat riale • d . . .6
.
o ar antenor.
·o,600.00.
} a qui ic1 n d eqwpos algo más de

ltt

Durante la administraci6n del General Bonifacio alinas Leal ( 1939-1943) ,
el. presupuesto a la en ñanza universitaria fue nwncntado n doscientos
mil peso.

• l finalizar ese año lectivo dependían d ·I C
.
aneo F.icult3J y ·etc
u 1 . 1 F
onseJo de Cultura uper:ior
. •
as. a
acuitad de (ed' •
Dere
C iencias
Social s In eniería c· .·¡ c· .
, . • icina,
cho y
a la de • kdicin~. ,.. las Ese 11, i r J nalcias QumuC'as y Odontología, an xa
,

, ,
ue as orrn
rormal
·
'Al\'aro Obre 6n" Industri'al Fcm .1 ".P bl
. upcnor anexa, Industrial
T
'
en1
a o L1 as" B c.h'II
•
)' • octuma y por último la d Ent
,
v ' a I er Diurna
cultad de Medicina. Ad~, de D ermena y Obstetri ia, an xa a Ja Faria y D portivo.
as o
epartamento : de Extensión Uuiversita-

V
Durante ocho año ' la ensetianza superior en
I
.
de acuerdo con el decreto de 4 d . se tiembre d ue~o ,e6n . fue unpartida
bemador Sustituto licenciado Pablo PQ .
e 193.:&gt;, ex-pedido por el Gouiroga. La.5 Facultades )' Escuela
"' Scau'n
·
"
e1 mum

· forme, terminaron el an-o c•,--•-m
. . .Uli(U" 2,602 alumnos.

jQ3

�universitarias estuvieron bajo la dirección del Consejo de Cultura Superior,
con caricter provisional, desde septiembre de 1935 hasta octubre de 1943.
Del decreto mencionado se deduce la pobre idea que el régimen político te•
nía de la Universidad: el objeto principal de su creación sería impartir la
enseñanza superior, según ' los propósilos establecidos tn el párra/o primero

del .Articulo 3o. Constitucional".
El profesor D. Plinio D. Ord6ñez dice que el Consejo de Cultura fue un
"Cuerpo Téenico-Consultivo y Autoridad sustituta del extinto Consejo Universitario, mientras st expedía la Ley que diera nueva constitución a las Ercuelas Profesionales y de Enseñanza Superior". · Después lo califica, con cierto desdén, como un "Instituto provisional, creado por un simple Decreto
del EjecutirJo del Estado". El mismo autor afirma que era una ·dependencia técnico-administrativa" y, bajo dicho Consejo, se elaboraron, ' con
carácter tranritorio", los reglamentos g nerales y particulares d todas las
instituciones uni\'ersitarias.
Ciertamente, el Consejo de Cultura uperior no fue un verdadero Claustro Uni\'ersitario, pues el decreto que lo cre6 lo había privado de su función más importante, como es la de elegir Rector y Directores d las Facultade y Escuelas Uni\'ersitarias.
El Consejo de Cultura Superior inici6 us labores, en ~pliembre de 1935,
con cuatro Facultades y cinco Escuelas. Las Facultade eran: Medicina,
Derecho y Ciencias Sodales, Ingeniería y Química )' Farmacia. Las Escuelas: ormal, Bachilleres Cooperati"ismo, Industrial •~Alvaro Obregón" e Industrial Femenil ''Pablo Livas''. Además tenía otras dos dependencias: el
Instituto de Orientaci6n ocial y el Departamento de Extensión Uni\'ersitaria. En los ocho año de g ti6n del Consejo se crearon: la Escuela Nocturna de Bachilleres (diciembre de 1937), la Facultad de Odontología, anexa a la de Medicina (septiembre de 1939), el nuevo Departamento de Extensión Uni"·ersitaria {principios de 1941), la Escuela onnal uperior
(octubre de 1941) r el Departamento Dep&lt;&gt;rtivo
niversitario (mediados
de 1942), todos bajo la presidencia del doctor Enrique C. Livas. También
consideró como dependencia universitaria, a partir de septiembre de 1939,
la Escuela de Contadores Privados dirigida por los profesores Santos. Fueron suprimidos en ese lapso el Instituto de Orientaci6n Social (mediados de
1936) y la Escuela de Cooperativismo ( diciembre de 1937).
Por otra parte el decreto que cn·ó el Con jo de Cultura establecía: "Se
dulara12 válidos todos los actos reali..:ados 1• los cer&amp;ificados, títulos y g-rados

expedidos hasta huy, por la Comisión Organizadora de la Unir:ersidad Socialista". ( rtículo Prim ro Transitorio). Es decir, el Consejo de Cultura
Superior legalizó y continu6 la obra iniciada por la Comí ión Organizadora
de la Unh·ersidad Socialista de Nuevo León.

504

La actual Uni\'ersidad de Tue\'o Leó f
dido por el Congreso Local c
f ha n ue creada mediante decreto CXN'' on ec
18 de agosto d 1943
r·
el Gobernador del Estado Ge
Bo ·r .
e
, que promulgó
I
.
'
nera
m ac.ao Sal'
L 1
tiembre siguiente y fue ublicad
. .
mas ea, el 13 de sepmes. Al entrar en vigo~ dicha ~ en ~1 i&lt;Je~6d1co Oficial el día 29 del mismo
Superior ces6 en sus funciones. ey, e
e octubre, el Consejo de Cultura

ArÉNDICE

J

Presidentes )' Secretorios del Co ••.. s~1·0
,. de Cultura Supnior

1935
(10

pt - 4 oct}

1935 - 1936
(4 nov - 30 abr)

Dr. Angel Martínez Villarreal
( ombrado Presidente el 10 d
. b
.
. e septiem re de 1935
Por eJ Gobema
.
dor Susbtuto he ociado Pablo Q .
Renunc16 el + de octubre).
mroga.

Prof. )' Gral. Gregario Morales Sánchez
{ icndo Gobernador Provincial a umi6 la pre 'd
.
d el Con ejo de Cul
'
s1 enc,a
Al t
.
tura el 4 de novil'mbre de 1935

ennmar u gestión como Gobernad
.
máticamcntc en la Pres'd . d 1
ces6 auto1 encia
e ConseJo) .

°~

1936
(30 abr - 9 mayo)

1936 - 1943
(9 mayo - oct)

Prof. Abe/ardo Gon::ález
(Ejerció el cargo en su c.arácter de Se
.
.
tras el Gral. Anacleto G
cretano, nuenignaba otro).
uerrero, Gobernador electo, de-

Dr. Ennque C. Livas
· en funciones
.
. cretano,
de Presidente el
de
1936
r
l
G
'
d
po e
ral. nacleto Guerrero
e uevo Le6
Dés.
'
de 939
ignado Presidente el
f , 1
por e l'lll.Smo Gobernador Rati
i~ e no_mbramiento el nuevo Gobernador
Bo .f~cJO almas Leal, en octubre del
año . E_mc16 el carg h ta l
.
·
Jerde
ue
a crea&lt;:16n de la actual Universidad
n en puembre de 1943. Fue desi nado pnmer Rector por el Gobernado lic .ad
g
turo B. de la Gana, en octubre siguiC::te) .cnct o Ar(. 'ombrado
e mayo
Gobe
d
ma or
12 de mayo

9 d

;º

ºLe:

i

i"' .

mism;

orai

505

�1939 - 194S
(oct - oct)

Prof. Anlomo Moreno
( ombrado
tario del Consejo de Cultura uperior el 13 de octubre de 1939. Ejerció el cargo hasta
la creación de la nueva Univenidad, en 1943. Ratificado el nombramiento, ocupó el mismo cargo hasta
su muerte, ocurrida en la ciudad de Rochcster (Estados U nidos) el 7 de agosto de 1954) .

APÉNDICE

II

Boledn de p,tnsa de la Federación d, Eshulümtes Socialistas contra la creación
de la Universidad Autónoma del Norte. (El Porvenir,
junio 9 de 1939, p. 8).
os hemos enterado, tanto por la prensa local como por otros conductos,
de una serie de maniobras realizadas por un reducido grupo de estudiantes
de derecha, que ayudados por gente extraña a mu.sira Casa de Estudios,
vienen realizando con objeto d crear una situación ficticia que traiga como
consecuencia la implantaci6n en este Estado, de una Universidad Autónoma de nombre, pero en realidad dependiente de la mal llamada Uni-

versidad .Autónoma de Mixico.
Los estudiantes revolucionarios agrupados en la Federación de Estudiantes Socialistas de uevo León y todos los elementos conscientes de nuestra
responsabilidad histórica en esta etapa actual de la Revolución Mexicana,
no permitiremos que se realicen esas burdas maniobras; estamos 'pOr el contrario dispucitOS a defender nuestro Instituto por el amor que tenemos a
la n,ltura.
Hemos luchado y seguiremos luchando por la implantación de una Universidad Socialista, que sustente como bale fundamental de su enseñanza la
tesis filos6/~o tul maurialismo diaUctico, de acuerdo con el Art. 3o. Comtituciooal, ya que dicho precepto ordena que toda enseñanza que imparta
,l Estado será Socialista, y si en el Estado de uew León no te ha verificado dicha reforma, no ea culpa de los estudiantes, que en su mayoria
10n gentes que aman y sienten la lucha de clases, sino a la mala fe de individuos interesados en retardar la marcha ascendente de la Revolución n
este campo de lu actividade1 burnanu.
Declaramos clara y terminantemente que IOIDOS los más ardientes defenlOl'CI de la au&amp;onomfa universitaria. en cuanto que &amp;ta signifique balut1Tte
d, lu,ha ,n contra dt los go/Mmos ,,o.,cionarios, como es el caso de varias

Repúblicas de la América Latina; pero en aquellos caso1 en que como en
México la Uniwrsiáad Autónoma es por el contrario trinehera de la reacción, desde donde ae ataca al Gobierno que preside el C. Gral. Lázaro Cárdenas, líder máximo del proletariado de América, estamos en contra d esa
pretendida autonomía.

Autonomía universitaria 'Y libertad tu cátedra, son postulados anticuados
en México y bandera de la Reacción, por lo que estamos en contra de ellos.
Tenemos {e en que las personas que rigen los destinos del actual Consejo
de Cultura Suptrior, sabrán estar a la altura de nuestro Estado. Confiamos
en ellos, pero advertimos que en caso de no aer así y de que traicionen al
estudiantado, los revolucionarios auténticos criticaremos su actuación en la
forma qu sabemos hacerlo.
Hacemos un llamado sincero a todos los tudiantes que verdaderamente
amen a uevo Le6n, a formar un IOlo {rente IÍn distinciones ni banderías
políticas en contra de los enemigol del pueblo y de la cultura, representados en un organismo de membrete lJarnado Frente Estudiantil Pro-Universidad Autónoma del Norte, y que encabezan estudiantes desprestigiados )'
desconocidos en nuestro medio, que no son lino pobres polichinelas a quienes entre bambalinas dirigen los enemigos del Gobierno del C. Gral. Cárd nas del Progrelo y de la Revolución Mexicana.
Que no esgriman "los autónomas de uevo León", como argumento, el
que n 1 Estado de Sonora, Vasconcelos en connivencia ridícula con Román
Yocupicio (falta una linea completa), pisoteen la cultura; pero aqui en 11&amp;
vo León no pasará lo mismo dada la fuerza de los elementos revolucionarios.
Los estudiantes revolucionarios de este Estado, al igual que la juventud
estudiosa de izquierda de Michoacán, Jalisco y Yucatán, sabremo dar otro
bofetón a la Demagogia de la Universidad .Autónoma, que creyendo hallar
en esta Entidad campo propicio para sus nefastas actividades, trata de extender su radio de acción para cubrir los fracasos en su propio organismo.
Por la Socialización de la Cultura. Monterrey, N. L., a 7 de junio de

1939.

APÉNDICE

111

Plataforma de Principios de la Fedmuión Estudiantil Universitaria Neoleonesa
(F.E.U.N.)
La plataforma de principi01 que constituyen la ideología de nuestra Federación es la siguiente:

507
506

�PROPÓSITOS DE PROGRAMA

I. La Federación Estudiantil Universitaria Neoleonesa pugnará porque
en nuestro medio impere en forma permanente y capaz una ordenada y sincera actividad universitaria.
II. Velará porque en las Facultades Universitarias y en las Agrupacione
Estudiantiles no intervengan fuerzas de carácter político que confundan la
actividad propia de la Universidad y su naturaleza específica con las de
otro orden que nada tienen que ver con ella.
.
IIl. Cooperará en forma efectiva para que cada uno de los estudiantes
colabore en el acrecentamiento del acervo cultural del País y cumpla como
estudiante y corno mexicano.
IV. Exigirá que n las Casas de Estudio sean los más preparados quienes
tengan a su cargo la misión sublime de la Enseñanza.
V. Trabajará activamente para cumplir ante la Sociedad el deber que como Institución Estudiantil le corresponde para colaborar en el logro de la
Justicia Social.
VI. Como propósito fundamental pugnará porque en Monterrey se cree
definitivamente una Universidad Autónoma y con libre cátedra, que prestigie al Estado y a la ación y que tenga como finalidades:
a) La conservación, el acrecentamiento y la difusión de la cultura.
b) La creación de Laboratorios bien dotados que hagan posible la investigación científica y la preparación técnica de los estudiantes.
c) Dotar a la Sociedad de técnicos bien preparados y profesionistas responsables que se encarguen de sus servicios.
d) Interesar al estudiante de que la Universidad para él es forma consubstancial de vida y no de mero accidente en el destino humano.
e) El fortalecimiento entre los estudiantes de los valores morales que elevan y dignifican.
f) La creación de una Ciudad Universitaria, para hacer posible en forma
eficaz los propósitos anteriores.
("Manifiesto" de la F.E.U. ., fechado en Monterrey el 18 de noviembre
de 1941).

BtBLIOGRAPÍA

Agwrre Pequeño, Eduardo. Biografía y penrnmiento ¡,(110 del docto, Angel Martín.e:
Villarreal. Editorial Alfonso Reyes. Monterrey, . L., México, 1966.
Bases para el funcionamiento y gobierno del Servicio de Cultura Superior, en el Perió-

508

dico 0/iéial del Gobierno Constitucional del EJtado Libre y Soberano de Nuevo
León. Monterrey, sábado 7 de septiembre de 1935. Tomo LXXII. -úmero 72.
Comunicací6n dirigida por d Sr. Dr. Angel Martinez Villarreal, Reetor de la Universidad Socialista de Nutvo León, al señor Gral. Gr,gorio Morales St1nchez,
Gobernador Interino del Esta.do, en el mes de noviembre de 1935. Homenaje de
la Escuela Preparatoria No. 3 (Colegio Civil tocturno para Trabajadores), al
Dr. Angel Martínez Villarreal en el décimo octavo anivenario de su fallecimiento.
Enero 6 de 1963.
Cobarrubias, Ricardo. Gobernantts de Nueuo León, 1582-1961. (Sin pie de inrprenta ni fecha).
De la Garza C., Inocencio. Apuntes, instructiuos y viajes escritos por. . . Monterrey,
N. L. Septiembre 10 de l 964. ( El autor revela noticias muy interesantes sobre las
actividades de la logia "Simón Bolívar" número 20 de Monterrey).
Gon~ález, Héctor. Historia dd Colegio Civil. Publicaciones del D.A.S.U. Monterrey,
1945.
Gonzá1ez Enriquez, 1akrina. Plinio D. 0rd6ñe: González. Bioguc/Ea. Talleres Linotipográficos del Gobierno del Estado. Monterrey, . L., 1950.
Gran Logia de libres, antiguos y aceptados ma.rones d1,l Estado de Nuevo León.
Brevti reseña hist6rica dt lo. masonerlo. en el Estado y M11moria de los trabajos
realizados en los años de 1936 y 1937. Monterrey, 1938.
Informe que rinde el C. General Gregario Morales S6.nchez, Gobernador Prot'Ísional
d, Nuevo Le6n, al Honorable Congreso del Esta.do, sobre la labor o.dmini.rtro.tiva
llevo.da a cabo durante el periodo comprendido del 4 de octubri, de 1935 11 lo.
fecha. Monterrey, N. L., abril 30 de 1936.
Informe que rinde el C. General Ano.cúto Guerrero, Gobernador Constitucional del
Estado, ante ~a XLVI Legislatura Local en la sesi6n de apertura de trabajos de!
primer aiio de su ejercicio legal. Imprenta del Gobierno del Estado. Monterrey,
1936.
Informe que rinde ,l C. General de Brigada Anacleto Guerrero, Gobernador Cons•
titucio11al de Nuevo Le6n, al Honorable Congreso del Estado, sobu la labor administrativa llevado. a cabo durante el año 1936-1937 y M 11moria anexa. Monterrey, N. L. Septiembre 16 de 1937.
ln/or= que rinde el C. General de Brigada .&amp;nacleto Guerrero, Gobernador Constitucional del Estado de Nuevo León, a la XLVIT Legislatura del múmo sobre la
situación general de dicha Entidad Federativa y los trabajos desarrollados por su
Gobierno, durante d año 1937-1938. Monterrey, . L. Septiembre 16 de 1938.
In/ orme qu, rinde el C. General de Brigada .Anacleto Guerrero, Gobernador Constitucional. .. durante tl año 1938-1939. Monterrey, N. L. Septiembre 16 de 1939.
Informe que rinde el C. General. de Brigada Bonifacio Salinas Leal, Gobernador Constitucional de Nuevo Le6n, al H. Congreso del Estado, sobre la labor administra•
tiva llevada a cabo durante el año de 1939-1940, )' Mtmorio. Ane.~a. Monterrey,
Nuevo León. Septiembre 16 de 1940.
Informe q1111 rinde el C. General de Brigada Boni/acio Salinas Leal, ... durante el
año 1940-1941, )' Memoria Anexa. Monterrey, Nuevo León. 16 de septiembre de

1941.
Informe que rinde el C. Gimeral de Brigada Bonifacio Salinas úal, . .. durante el año
de 1941-1942, y Memoria Anexa. Monterrey, Nue\·o León. 16 de septiembre de
1942.
Informe que rinde el C. General de Brigada Bonifa.cio Salinas Leai,. . . durante el

509

�año d, 1942-1943, 'Y Mtmoria Anua. Monterrey,

uevo Le6n. 16 de septiembre

de 1943.

Livas, Enrique C. Br,v, ,es,ña hiJt6rieo del movimi,nto vniu,rsitario ,n Nuevo_ Lt6n,
en Univ,rsidod, 6rpno del Consejo de Cultura uperior. lunero l. Sepbembre

de 1942
• •
L6pez Elpidio La Escu,lo Socialist11 ,n Nuevo Le6n. Talleres Lmoupogrificos del
~icmo- Monterrey, 1 • L., 193.5. (El autor era Director de Educaci6_n Federal
en el Estado de uevo .Le6n. Tom6 poscsi6n del cargo el 28 de sepuembre de
t 935 y renunció a fines de diciembre del mismo año).
.
Ord6ñez Plinio D. Historia d, la Edi,caci6n Púbüco en tl Estado de Utt·o üón.
Cua~o olumen, terctta parte. La Escuela Socialista, MontttttY, , L., 1948.
Sien%, Mateo • An1cdotorio. Edit riaJ Alfonso Reyct. Monterrey, 1968,
•
Traado masónico. Peasamunlo y acción del M •• M .. Dr. Art11l MarHn,: VillarTtal
111 ,l aiio d, 1935, AJtunt, histórico Jtor el M .. M .. Dr. T,1'sforo Chapa, l:t•
Gran Maestro d, la Gran Lo¡ia d, Nuevo ú6n. Octubre de 1962.
Villarreal Cantú, Ernesto de. El Jubileo. M,dio sielo tn el camino de la lu:. Imp.

CUATRO Dt.CADAS DE TE TRO EN MO TERREY

¡900.1940
MANUl!.L

EDlA &amp;ltaAOÁN

Sociedad • uevoleoncsa de Historia,
Geografía y Estadística

J.
-

Gaitán •. Monterrey, 1954.
Trabajo po11nt,, vida inmaculada. M,dio si¡lo dt cvlturo masónico, /905-1955.
(Sin pie de imprenta ni r~ha).

REVISTAS

Gac,ta Unit-trsitaria, 6rgano mensual del Consejo de Cultura Superior. Números 4! 5,
6, 71 8 y 9. Febrero, mano junio, julio ag01to y 1epticmbrc de 1936, rcspecb\·a•
mente.

Universidad, 6rgano del Consejo de Cultura Superior.
de 1942 y septiembre de 1943, respectivamente.

·úmeros l Y 2. Septiembre

Pui6D1coa
Diarict S Nort,, El Port•tnir, El Sol y El Tiempo de Monterrey. Años 1935 a 1943.

retrospectiva hacia los primeros años de e te
siglo y recorreremos el camino, con el recuerdo a cuestas, hasta llegar al
1940, deteniéndonos en los teatros de Monterrey para arrancar de alli los
sucesos artísticos que ocurrieron y que nos dejaron un gajo de nostalgia y
alegría en el corazón. Años que se esfumaron en la neblina implacable de
los tiempos. Abrimos la ventana ilusoria que da al paisaje maravilloso de
los años mozos y desde allí contemplamos aquel desfile de espectáculos de
arte que embriagaron el alma de gozos infinitos y nos dieron momento&amp; de
placer espiritual tan hondos, tan sentidos, que todavía nos parece estarlos viviendo, estarlos acariciando con nuestras propias manos ... a pesar de que
ya están tan lejanos como las estrellas que se encuentran esparcidas por el
COl1DOS más allá del más allá.
Queremos dejar aquí estampados los nombres de artistas que desfilaron
por los teatros regiomontanos desde 1900 a 1940, y settm01 fieles, lo más
fieles p&lt;&gt;&amp;ible al hablar de ellos, porque, repetimos, nos dieron instantes felices, repte
de espiritualidad y nos hicieron vagar por los paíse de los
sueños y también por los de amarga realidad.
En los inicios del iglo, Monterrey iba cobrando importancia, iba abri~n•
dose paso hacia mejores horizontes con el asiento de poderosas industrias qu
segura de las garantías que encontraban aqui prefirieron a Monterrey para
desarrollar sus actividades. Para el año de 1904 ya el nombre de esta capital
nuevoleonesa se consideraba como símbolo de una tierra de promisi6n.

VAMO

A ECHAR UNA MIRADA

511

510

�1900-1910
En los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX deambulaban
por 101 teatros de provincia las compañías de comedia de Manuel y Julia
Guzmán, la de Martínez de la Lastra, la de don Juan Villalongm, de don
alvador Solórzano, de Campa Siliceo, de Juan B. Padilla, de Los Anide
y las Compañias de Pedro J. Vázquez, Elisa de la Maza; la de Hilario Altamirano, Paz Jarcro y algunos cuadros menores que se conocieron como "c6mic:ol de la legua".
Las compañías mencionadas periQdicamcnte visitaban nuestra ciudad haciendo cortal temporadas en el antiguo Teatro Juárcz situado por la calle
de Zaragoa y que 1e incendió en 1908. El repertorio de estas compañías
1C formaba de aquellos dramon
sentimentales, trágicos e impresionantes:
La Plegaria de los iufragos, El Gran Galeoto, Malditas sean las Mujeres,
Flor de un Oía y Espinas de una Flor, El Estigma, Juan José, Mancha que
Limpia, El Cabo im6n, Maria la Emparedada o El Asesino de la Roca egra, La Pasionaria, Et Pasado, de Manuel Acuña, Hasta después de ta Muerte, de Manuel j&lt;&gt;R Oth6n, Lo que no Muere, Arturo o Amor de Madre,
El Hijo del Ajusticiado, La Llorona La Carcajada, El loco Dios, Tierra Baja,
Un Angel del Ciclo, La Cabaña del Tio Tom, y otras del mismo corte.
El año de 1904 llegan a Monterrey los hermanos Adolfo y Antonio Rodrlgucz, oriundos d Pwg1cso, Coahuila y procedentes de Larctio, Texas, a
donde sus padres habían emigrado.
ntaron sus real en esta Sultana del
orte y se convirtieron en empresarios teatral , porque se dieron cuenta de
que esta ciudad era un lugar estra~gico para esas actividades y no ac equivocaron. Anhelantes de abrlne paso n este negocio se afanaron hasta lo
imposible por presentar lo más notable del arte esdnico y del bel canto.
í escuchó Monterrey en 1905 a la excelsa diva italiana Luisa Tetramni,
la primera cantante en el mundo en caos años, la que actuó en 1 Teatro
Juárez. Poco después admiramos a la tragica italiana Mim1 Aguglia con su
compañía dramática, la que venía envuelta en la luz diáfana de la critica
europea que la consagraba como la primera actriz trágica del Orbe.
En 1906, el suceso más notable del año (ue el debut de la gran cantante
española Maria Barrientos que había actuado en la Scala de Milán y la
Opera de Paris.
.En 1907
engalana la ciudad con el debut de la notable actriz italiana
Tina Oilorenzzo, que actúa con ~ran éxito en una brillante temporada.
Pasan por los escenarios varias compañías durante este año y el 5 de diciembre se presenta por primera vez en nuestra ciudad en el Teatro Zaragoza, la compañía del primer actor y director general, Arturo García Pajujo, con las zanuelas La Reja de la Dolores, La Fiesta de San Antón y La

HOllaia del La~ Figuraban en el 6CDCO: Carb Pardavé y Jeú Ojeda.
Alda ~ J~ Enrl,qucta y Dora Sancho, Chucho Graña, Soto, Vega
Y la 111Dpat1qulsima Lupe a~ También en este año de 1907 disfrutó
Monterrey de la actuación de la compañia de drama y comedia del primer
~ ~ Paco Fuen
y Antonia AréYalo, procedemes de España y
reaentementc de México.
En enero de 1908 rcgra6 Arturo Garcla Pajujo con su compañia de asarzuela al teatro ~ donde actuó hasta el día lo. de marzo, pues el día
2. de ete ~ - ac inc:endi6 este colileo a las primeras horas de la mañana pcrc:liéndo PaJUJO y toda la compañia su vestuario y demás equipaje, que va-

Ha muchos mil

de pesos.

~ compañía de

drama Elisa de la Maza, que estaba actuando con mucho
mto en el Teatro JlW'CZ, ccdi6 el teatrO para una función de beneficio
de los artistas damnificados de dicha catástrofe. También una cuadrilla de
toreros q~ el domiJ1go anterior había actuado en la plaza "Monterrey" dio
una corrida para el mismo noble fin, teniendo lleno a ICYCD.tar.
En este año de 1908 también actu6 la compañia dramática de Prudencia
Griffell (hoy doña ~dencii) que era en esos años un pimpollo eeductor
por~ J)(&gt;rte elf!P°-te. fmaa maneras y belleza singular. Viene y arrebata con
~ 111Dpatla a la IOClcdad reinera. Prudencia Griffell entró y sali6 con el
pe derecho. ¡ Un exitazo enorme.. . inolvidable!
~tra vez ~ajujo debuta en el teatro provilional ~ dcrmcbando in~ Y graaa. Luego debuta esta m i s m a ~ en el J ~ el 20 de
JUDIO.

Ueg6 el año de 1909 y de enero al mes de agosto los teatrol fueron asiento
de nuesua IClcicdad que -ocupa el lunetario, las plateas los intercolumnios y los
diaa trágicos del 27 y 28 de este mes, clias d luto dolor de tragedia y
llanto para nuestra ciudad.
na inundación catastrófica barrió con pan
parte _del famoeo barrio de San Luiaito y algunas cuadras del sur de la ciudad
JJCl'CCK:Ddo más de cinco mil almas, pero aegún dicen croniltaa de aqueUoa
cilas: Jamás se sabrá el número exacto de pcnonas que fueron víctimas de
aquel torrente devastador que trajo el rio anta Catarina.
Esta inundación, según opinwn d ~ 0 1 periodistas de aquel entonca,
s6lo comparable con la que sufrió Guanajuato el año de 1904.

Todas las cluei l0Cialea colaboraron cristianamcn~ en diatintu :formu
~ _aliviar en parte la desgracia de tanta p(&gt;brc gente que quedó en la
IDl9Cl'la. ~ empresa de los hermanos Rodrigucz organiz.6 varias funciona
a benef1C10 de los damnificados y el público respondió con ~ ,cntido de

humanidad llenando los atros en esas funcinnea benéftcaa.
por atm años cataba muy en boga en Europa y Estados Unidos el género de Jaa operctaa vienau. La empresa Rodríguez, siempre al dia en
513

512

lffl

�asuntos teatrales, no quiso quedarse atrás y no tardó en traernos la primera
compañía de operetas vienesas y zarzuelas españolas de género grande, y fue
la de la guapísima primera tiple Columba Quintana en la que figuraba
como primer tenor Juan Gil Rey. Debutó con la reina de las operetas: La
Viuda Alegre, de Franz Lehar. Esta temporada fue brillantísima porque el
público noche a noche llenó el teatro a reventar.
En octubre, el día 6, regresa García Pajujo y debuta con su compañía de
zarzuela en el teatro Progreso, con otro exitazo cumbre.
Admiró también Monterrey en este año a varios artistas de Variette que
fueron muy populares en esos lejanos años.

1910-1920
Llega el año de 1910, año del Centenario de nuestra Independencia y se
inaugura el teatro Independencia, lo que hoy es el cine Rex. En este magnífico coliseo, que estaba constnúdo con una elegancia aristocrática, se verifican las veladas oficiales para conmemorar los fastos patrios. Lo más grande de nuestra sociedad ocupa el lunetario, las plateas, los intercolumnios y los
palcos primeros. La clase media llena los palcos segundos y el pueblo se desplaza en la "gloria" para vitorear a los héroes que nos dieron Patria.
En 1911 hacen su regreso a nuestra ciudad compañías de drama, comedia,
zarzuela, etc. entre otras las de doña Virginia Fábregas, de Elisa de la Maza,
Juan B. Padilla y las de zarzuela y opereta de Columba Quintana; amén
de pequeños grupos de artistas de Variette tan de moda entonces como Los
Fantoches Humanos, el transformista Fregoli Vargas, el otro transformista
Alberto García Domínguez, los hermanos Sánchez de Lara y otros mu-

chos más.
Fue en el año de 1912 cuando disfrutó la sociedad reinera de aquella
famosa compañía de ópera italiana del célebre tenor Alejandro Bonci, secwidado por un magnífico elenco de cantantes de gran altura artística.
Ya antes otra compañía de ópera italiana había estado entre nosotros, la
de Linda Macucci, en la que figuraban Emma Zili, soprano ürico; Adelina
Padovani, soprano; el tenor dramático Vicenzzo Vicnetto y Gioo Betti, tenor ligero. Esta compañía como la citada anteriormente dejó recuerdos imborrables entre el público amante del bel canto.
También en 1912 gozó fonterrey con la presencia de la opulenta tiple
Amparo Romo y su compañía de operetas vienesas, en la que figuraba como
primer tenor Vicente Cavero. Esta compañia nos dio a conocer las siguientes operetas: La Viuda Alegre, El Conde de Luxemburgo, El Soldado de
Chocolate, La Niña de los Besos, La Princesa del Dollar, La Princesa de los

514

Balkanes, El Príncipe Bohemio, La Casta Susana, El asombro de Damasco,
La Corte del Faraón, Molinos de Viento, Eva y Sangre de Artista.
Meses después arribaba a nuestra ciudad Esperanza Iris, la emperatriz de
la opereta, a quien Monterrey había conocido siendo una niña en una compañía infantil que debutó en el antiguo teatro Juárez el año de 1898. Esperanza era la mimada de todos los públicos, despedía simpatías por todos los
poros. La Iris nos presentó las mismas operetas que la Romo. Esperanza debutó en el teatro Progreso, que estaba ubicado donde hoy se encuentra el
cine Elizoodo y que se incendió allá por los primeros años del 30, un día
antes de que debutaran los espectáculos Campillo, cuyo equipaje se salvó
milagrosamente porque no se trasladó ese día de la estacíón U ni6n, ya desaparecida.
Noche a noche el Progreso se veía abarrotado de una distinguida concurrencia y fueron muchas las noches en que se vio desde temprana hora el
famoso cartelillo de "agotadas las localidades".
En este año de 1912 actuó la compañía de drama y comedia de Pedro J.
Vázquez y la de operetas vienesas de la seductora tiple Amparo Garrido,
distinguida dama de la escena, de una belleza cautivadora y dueña de una
voz dulce y emotiva.
Llega la Revolución Constitucionalista, y los espectáculos teatrales se estancan. Temerosas las compañías de sufrir un descalabro en el camino, por
las frecuentes voladuras de trenes, se quedan en México y alü permanecen
las más hasta el año de 1917 en que se inicia la post-Revolución y ya son
más notorias las garantías ciudadanas. Los trenes corren con regularidad
más o menos, la paz se va consolidando más cada día y las compañías teatrales reanudan sus actividades por la provincia.
Se recrea en ese año Monterrey con el buen cuadro de drama y comedia
Mutio Vila, cuyas primeras estrellas eran Ricardo Mutio y Dora Vila, ¡ notables artistas los dos! En el cuadro conocimos a Ernesto Finance y a Ricardo Mondrag6n, como actores jóvene, a Roberto Soto (luego "Panzón Soto") como primer actor cómico y a María Teresa Montoya, de dama joven.
En seguida desfila por nuestro teatro Independencia, el 26 de agosto, la
compañía del poeta español Francisco Villaespesa con un elenco genial y
nos presenta su obra en \·erso Aben Humeya, con un exitazo singular. Este
año vimos también el cuadro de drama y comedia de Salvador Campa Siliceo.

El maestro Pierson, el descubridor de Pedro Vargas, nos presenta a Mercedes Mendoza, la soprano-fenómeno, pues alcanzaba fácilmente el la y do
sobreagudos. Fue una estrella que pronto se esfumó en el cielo del arte pues
pocos año después nadie \'Olvió a saber nada de ella.
Este año fue pródigo en buenos espectáculos. Vimos a la violinista Celia

515

�Treviño. Verdadera rernluci6n armó la actuación de la célebre bailarina
mundial Tórtola Valenda, de belleu ex1raordinaria y bailarina cl~a de
altura.
La compañía de zarzuelas de Rosita Aniaga nos visita trayendo como
primer tenor cómico a nuestro amigo Arturo García Pajujo. También arribó y debutó con éxito la compañia de El Gran Guignol.
Ahora recordaremos ·l año de 1918 que fue abundante en soberbio espectáculos. Desfilaron por nuestros coliseos la compañía de operetas de Consuelo Vivanco y José Limón, con el mismo repertorio de la Iris y la Romo.
Exito grandioso obtuvo la violini ta y danzarina polaca Norka Rouskaya,
una mujer que tenía án el; era hennosa, una violinista notable~ estup&lt;::nda
danzarina y con un don de amabilidad que simpatizaba al primer momento.
En ago to debutó el violinista argentino Andrés S. Dalmau, ya de renombre en Europa.
También la compañía de operetas Y. zarzuelas Carmen Causade de León,
hiz una buena t mporada en la que destacó ·minentcment el tenor cómico
Anuro García Pajujo, quien por eso años se quedó definiti\'amente en Montcrrer abandonando sus actividade artísticas y creando en Monterrey un pe·
riódico manano hu.morí Lico que llamó El Elemento Sano, en
mpafüa
de Luis Benedicto, semanario que duró hasta los últimos años de los famoso~
veinte con un tiro asegurado de varios miles de ejemplares.
La trouppe española Los Perezoff, un cuadro de uariettf' muy bien presentado con e tupendos c6micos, e.....céntricos! ciclistas fantásticos, etc. El famoso
ilusionista chino (¿ ?) Li-oh-Chang, quien alguien aseguraba que era colombiano, llen6 noche a noche el Independencia.
Otras buenas compañías d [i}aroo por Monterrey y al llegar el famoso
afio de 1919, México ya se encuentra aparentemeote en pa?., todo marcha
como en una bal a de aceite, pero como la lumbre de olote, ceniza por aniba
r fuego por dentro. La asonada se preparaba contra el Pre idenLc Carranza.
Sin embargo, Monterrey cont:i11uaba su vida habitual y se divertía en grande, feliz con los espectáculos que la empresa Rodríguez Hno., día a día
le brindaba.
En este año de 1919, vimos a la compañía de drama r comedia de la hermosa y altiva actriz Mercedes Navarro, con el primer actor cómico Luis G.

Barreiro.
El 14 de marto viene y rompe los récords de taquilla la sin par María
Conesa, que debuta con Pajujo, con la graciosísima y picaresca zarzuela La
Gatita 'Blanca. ¡ Qué hermosa era la Conesa! ¡ Qué áno- 1 tenía esta vedette!
Todavía este año de 1969 la hemos visto a los ochenta )' tantos actuar en
la teJevisión haciendo prodigio de gracia. . . En c..~a temporada rompió todos lo r ~cords de taquilla, repetimos.

516

Ese año aplaudimos a la compañía de drama y comedia del prim r actor
Juan B. Padilla; a la d opereta y zarzuela Melantuche; a la de opereta y
zarzuela de l\fimi Derba y José Lim6n; la infantil de opereta de Amparito
Valdivieso; la dramática de Matilde del Pozo, y la Impulsora Mexicana ele
Opera en la que, figuraban el tenor Carlos Mejla, el barítono Eduardo Lejarazzu, el bajo Panciera, la contralto Josefina Llaca, las sopranos María Romero y Carmen Cabrera, las sopranos dramáticas Maria Teresa y • faría Luisa
Santillán, el barítono Manuel Romero Malpica, etc.
• os divertimos mucho ('on el ingenio y la gracia de la familia lfoll, hijos
del célebre clown Ricardo Bell sobre todo Jorge, que era un artista poliédrico, un ventrílocuo fantástico, actor, cantante, músico, etc., etc.

1920-1930
Se inicia la década de los famosos veinte. Llega el Cuatcz6n Leopoldo
Beristáin con su compañía de revistas picarescas y se echa al bolsillo al público. Hace su segunda estada la singular soprano Mercedes Mcndoza i;e.
cundada por notables cantantes.
Una regia temporada de operetas fue la de la compañía del compositor
español Manuel Pcnella quien estren6 su obra El Gato fontés. También
figuró este año en primera línea la ópera de Carmen Meh-ys con un elenco
famoso.
Mimí Derba con el primer tenor cómico Pajujo vuelve al Progreso con
su compañía de operetas y zarzuelas: con un éxito completo.
Este género estaba arrebatando y llegó también Adelinn. Vehi, con un rico
vestuario y atrezzo, muy buenos cantantes y un grupo de guapas segundas
tiples.
Disf rut6 la sociedad del arte estupendo de la compañía de drama y comedia de Ricardo Mutío y Prudencia Grif!ell. Llegan la compañía de opereta de la bella Liple argentina María C:lballé }' Celia Bonoris. Luego César ánchez, se presenta con su compañía de revistas mexicanas de tipo
frívolo que gustaron mucho.

El ilusionista italiano Majeroni y su compañía Le P tit Trouppe y asombra con sus actos de magia. El trío yucateco de Enrique Gnlaz, se impone
trayéndonos un bouquet de canciones de la tierra del fais~1n y del \'enado.
También el cuarteto Arcu integrado por Roberto, Pepe, Enrique como cantantes y Fernanda Areu como bailarina. Este trío puso muchas canciones
cubanas y colombianas de moda en nuestra ciudad; también el gran Pepct,
como se hacía llamar José Peña, veterano del cine en español. Este año fue
pródigo en buenas variedades pues vimos a la vedene internacional Amparito Guillot, hermosa mujer, muy artista y con w, vestuario riquísimo y a
517

�la adorable coupletista española que dejó en nuestro país una cauda de simpatía Consuelo Mayendia, quien puso de moda una gama primorosa de
couplets españoles que todavía hoy escuchamos en la radio y la 'IV.
En mayo de este año fue la asonada en que fue ase inado el presidente
D. Venustiano Carranza, pero esta región no sintió los desastres de e a tragedia porque por estos lugares no se registró ningún combate. Monterrey
vivió su vida nonnal.
En 1921, nuestros escenarios fueron asientos de nuevas compañías y variedades y otro género de espectáculos hasta 1922, cuando comienzan a arribar la compañía de don Pepe Campillo con el estupendo Mexican-ra-ta-plan,
parodia del bataclán parisino de Madame Rasimi, que estaba actuando en
México. En esta compañía era principal estrella la traviesa y nunca olvidada Lupe Vélcz, de belleza y gracia únicas; figuraba un cuadro de muchachas bonitas y de buenos cómicos entre otros el Chato (Eduardo) Rugama, Joaquín Parda,·é y otros magníficos elementos. Con música muy alegre de Emilio Uranga y Manuel Castro Padilla y otros compositores de moda.
Espectáculo muy atractivo, muy lujoso y con decoraciones sumamente vistosas, por lo que gustó muchísimo. Figuraban en este espectáculo Lupe Nava,
Victoria Obregón y Laura Miranda, todas ellas muy guapas, muy femeninas
y muy artistas ... Ah ... y "La Novia de Monterrey", Dorita Ceprano, que
presentaba aquel cuadro "Friné" que volvía loco al público. Volvió María
Conesa que se ech6 al público al bolsillo.

En este año hizo nueva temporada la compañía de opereta de Maria Caballé, hermosa mujer, delicada tiple, y con un "ángel" que arrobaba a los
públicos del mundo. También este año tuvo Monterrey la gloria de escuchar a la diva italiana Gabriela Bezanconi, y al célebre pianista polaco Rubinstein ¡ ... y ; quién no recuerda que fue en este año cuando aureolada de
su juventud y de la fama que había alcanzado ante los públicos de América
y Europa, llegó a Monterrey la declamadora argentina Berta Singerman,
que durante sus otras tres actuaciones en la temporada 1927-1945 se identificó con nosotros y fuimos y seguimos siendo buenos amigos, tan~ ella como su esposo don Rubén Stolek. Berta con sus actuaciones abarrot6 materialmente el Independencia en sus dos primeras estancias en este amado
solar reinero.
Con cuánto entusiasmo recordamos que en 1922 fue cuando escuchamos
a los nunca bien ponderados Coros Ukranianos; algo que hasta la fecha no
hemos vuelto a oír, tan grandioso, tan perfecto como ese conjunto coral
que recorrió tdunfalmente todo el mundo.
En este año hizo su segunda temporada con un éxito mayor la danzarina
Tórtola Valencia.
Llegan los albores de 1923 y los Sres. Rodríguez, presentan a la notable

518

escritora y conferencista española Doña Belén de Zárraga, quien dio tres con•
ferencias en el Independencia.
Hay un desfile maravilloso, de conjuntos artísticos. La compañía de Revistas de Ja sin par "Pingüica" Lupe Rivas Cacho, la gracia hecha mujer;
una tiple que derrumbaba montañas con su simpatía y gracejo. La de drama y comedia de Maria Teresa Montoya, casada en primeras nupcias con
el actor español Julio Rodríguez, nos deleita en una gran temporada; la de
operetas de Adelina Vehi en su segunda temporada; compañía de drama de
la excelsa actriz Virginia Fábregas, la más grande actriz dramática que ha
dado México; la de revistas cubanas de Rogelini; la de drama y comedia de
Julio Taboada y Socorro Astol; la compañía México Auténtico, con la vedette Nelly Ferná11dez y un cuadro lleno de juventud y bellezas femeninas.
Nuestro paisano, el culto escritor y polemista Lic. don Nemesio García Naranjo, al regreso de su destierro sustenta en el Independencia tres conferencias sobre temas de actualidad.
Se abre la temporada 1924 con la compañía de zarzuela "Méxic.:o"; compañía de ópera, opereta y zarzuela Luis Mendoza López; el famoso violinista
polaco Miro Loliakin; el pianista mundial Michael Fedelaky; los célebres cómicos Alegría y Enhart; la compañía de zarlllela Ram6n Rey; Mercedes
Mendoza y su compañía (3a. temporada); compañía dramática de Juan B.
Padilla; compañía juvenil Amparito Valdivieso (2a. temporada); otra vez
Virginia Fábregas, la excelsa actriz y su compañía; compañía de revistas
Celia Montalván; compañía de revistas "México Bello" y la actuación de
la orquesta típica Torre Blanca, amén de vedettes, duetos y otras variedades.
En 1924 el Coro de Cosacos del Kuban abrió la temporada y ese año escuchamos al tenor italiano Bernardo de Muro, magnifico cantante; barítono
Eugenio Prosperoni; la soprano ligera Elena Walt, la Glagiazzo y Comendador
Pascualle de la Rotella. como maestro concertador; la compañía dramática
de Fem{l11,do Soler; el grupo musical Sonido 13 con su creador y director
don Julián Carrillo; el compositor de moda Alfonso Esparza Oteo con su
intérprete David Silva, barítono, y la compañía de Liliputienses (25 enanitos).
Ahora hablemos de los espectáculos de 1925 ¡ segunda temporada de la
compafúa Mexican-ra-ta-plan; compañia de comedia Tinoco-Montoya; segunda temporada de Femando Soler y su compañía; la compañía de revistas
"Lupe Vélez".
Nuevamente llega Luis Mendoza L6pez con su compañía de opereta y en
esta temporada da a conocer su opereta "La Esclava Nara". Estos últimos
espectáculos junto con otros de segundo orden cubrieron los primeros meses
del año de 1926.
Los últimos meses de este año actuaron varios espectáculos menores, que
519

�sería muy largo enumerar pues periódica.mente regresaban a Monterrey donde hacían cortas estancias.
Estamos en 1927, año en que se inauguró en Monterrey el cine hablado,
siendo un gran éxito las películas de Al Johnson "Sonny Doy" y otras que
fueron la admiración del público. Pero el teatro siguió siendo un espectáculo al que concurrían todas las clases sociales con verdadera devoción.
En el Independencia sustentó tres conferencias aquel famoso penalista Querido Moheno, que mereció grandes elogios de la crítica. Lo más notable de
este año fue la presentación de dos compañías de drama españolas: la de
don Fernando Dúu de Mendoza y doña María Guerrero, que en Europa habían actuado ante varias testas coronadas; y la de Ricardo Calvo, cuyos
integrantes eran verdaderos prodigios de la escena. Todas las obras las decían memorizando, no había apuntadores. Luego desfiló por el Independencia la compañía de operetas, procedente. de Buenos Aires, de M anolita
Villanoua, hermosa tiple, que se quedó en nuestro país, pues cas6 con el Sr.
Francisco Urteaga, de Saltillo, Coah. Fue una buena tempora~a en la que
volvimos a deleitarnos con las operetas vienesas tan conocidas y gustadas
de nuestro público. Ese año el Independencia cobijó a la compañía de
comedias de Lupita Padilla ¡ otra bella mujer! que casó con un magnate de la
capital. En el teatro Progreso actuó la compañía dramática de Al/redo Gómez de la Vega con un soberbio elenco. Doila Virginia Fábregas hace otra
temporada en este año.
1928. Nos visita la compañía argentina de operetas de Lea Candini, que
por cierto fracasó de una manera dolorosa, teniendo que pignorar su vestuario para poder salir de Monterrey rumbo a España. El Orfeón Clásico
de la Secretarla de Educación, ofreció dos conciertos. Volvimos a ver el
cuadro de la Familia Bell. Una corta temporada hizo la compañía de operetas de !sabe/ita Reyna. También la compañía de revistas Luna Medis Bolio;
la de operetas Enriqueta Pérez; y la de Pablo Garza.
Un éxito colosal, inmenso, fue la presentación del dueto Garnica-Ascensio,
de muy grata memoria, con el precoz violinista Laurito Uranga, el actor cómico Humbnto Rodríguez y el popularísimo pianista Raúl Rodríguez "el
Cartero del Aire" como se le conoció en la radio años después. Noches que
nadie olvidará, porque nos dejaron un recuerdo difícil de borrar.
Este año volvió Socorro Astol con su cuadro escénico pues bien sabía del
cariño que le guardaba nuestro público.
La temporada formal de teatro en 1929, se abre en los últimos días de
febrero en el teatro Progreso con la compañia del gran actor .Andrés Chávez,
con Lupita Barragán como clama joven y como primera actriz Emiiia del
Castillo. El día 3 de marzo hubo de suspenderse la función pues había
barruntos de revolución en la ciudad, como sucedió al día siguiente, que
520

fue cuando entraron las fuerzas escobaristas y muri6 valientemente defendiendo la plaza el Gral. Rodrigo Zuriaga.
Este año nos visitaron las compañías de.- revistas de Lupe Rivas Cacho en
su segunda temporada; Virginia Fábregas, que actuó en el Progreso; la del
primer actor nucvoleonés Manuel Tamez, que debutó en el mismo teatro;
el Gran Raymond y su compañía de ilusionismo en el propio Progreso. Un
sorprendente espectáculo. Raymond traía entre otras non!dades cabecitas humanas reducidas por los indios del Amazonas.
Guillermo Calles, uno de los pioneros del cine en español, actuó en varios teatros y cines de esta ciudad. Esta temporada llegó hasta nosotros el
artista americano de cine Art Acorcl, protagonista de la serie "Las Calaveras
del Terror", y Roberto Guzmán y José Bohr, artistas del cine español que
se hicieron muy populares sobre todo José Bohr, argentino, porque puso de
moda sus canciones "cuando a la luz de la luna". ·.. que cantaba el público
en las funciones de Buen Humor en el cine Variedades miércoles a miércoles.
1930-1940
1930 fue un año pródigo en grandes espectácuJos teatrales. Volvieron Alfredo Górncz de la Vega, Virginia Fábregas, Roberto Soto con su compañía
de revistas; por primera vez hizo una temporada la compañía de revistas
don Cherna, en la que figuraban 'Lucha Altamirano y Osear Ala.torre y el
Gordo Mauro Jiménez, procedente de Los Angeles, Cal La artista de cine
Lupita Tovar, protagonista de Santa; el violoncelista Rubén Montiel; y el escándalo del siglo en esos años ... Agustín Lara con su compañía dirigida por
el maestro don José (Pepe) Campillo, cazador de "estrellas", pues él des•
cubrió a Lupe Vélez, Celia Montalván, Nelly Femández y al mismo Agustín Lara. La actuación de Lara con su orquesta y su cuadro revisteril barrió con todos los espectáculos de ese afio. Noche a noche el Independencia
estaba abarrotado hasta los pasillos ¡ como nunca!. . . Despertó verdadera locura el famoso Flaco. Su revista "Mujer" inspirada en su canción, con el
cuadro de ilusión en que Juanita Barceló descendía de "las nubes" ata•
viada con un velo de tul y bailaba sobre el piano de cola, fue una escena
delicadamente artística.
Durante 1931 Monterrey se divirtió en grande con el regreso de varias
de las compañías citadas, entre otras la de Pepe Campillo y sus revistas,
Virginia Fábregas, María Teresa Montoya, la de Matilde Palou, .Manuel
Tamez y un desfile de cuadros dramáticos como el de don Hila1io Altami.
rano, con repertorio del siglo XIX en el teatro Lírico que hizo una gran
temporada.
Santos y Lee, el primero mexicano y el segundo norteamericano, llegaron

521

�y triunfaron estupendamente, trayendo este mismo año un conjunto de be-

llas americanitas que hicieron derroche de gracia en el Independencia, con
gran éxito.
La bailarina española Emilia Benito llega con un pequeño cuadro en el
que figuraban como "c6tnicos de tercer orden", pues apenas andaban haciendo "pininos", Schilinsky y su esposa, Mario :\foreno "Cantinflas" y su esposa, y la escultural Sofía Alvarez, que figuraba como coupletista. Esu vez
pasaron sin pena y sin gloria. ¡ Quién les había de pronosticar a Sofía y a
Cantinflas que después iban a ser esu·ellas de primera magnitud!
Durante la década del 1930 a 1940 encontramos que nuestra ciudad disfruta en grande con lo más brillante, lo más granado del arte escénico, tanto dramático, como revisteril, de zar.ruela, opereta, de grandes figuras del
arte musical, y, por qué no decirlo, de hennosas vedettes que hicieron las delicias de la juventud de esos años. Así pudimos ver a Matilde Palou con su
compañía de comedías y dramas: de núevo a la mimada actriz María Teresa
Montoya con su compañía, al más grande violinista del mundo Yascha Heiftz
y por segunda vez al pianista Rubinstcin. Los espectáculos Campillo con
Emilio Cabrera de Astro Máximo secundado por Pompín Iglesias y su compañía de revistas baten el récord de todoS los espectáculos haciendo tres
temporadas, siendo la de 1935, de ocho largos meses con funciones tarde y
noche en el Lírico y con casa llena. Alli está ese récord a ver quién logra
superarlo hasta la fecha. ¡ Nadie! Otro cómico de fantástico arrastre fue
don Catarino, con su compañía revisteril, que más o menos igua16 a Emilio
Cabrera, pero no lo super6. Sin embargo en sus tres temporadas en esta
década siempre tuvo llenazos a reventar diariamente. De nuevo nos hizo pa•
sar tardes y noches encantadoras don Chema C'on su simpática compañía revisteril. María Conesa, por tercera vez cubri6 una breve temporada en el
Independencia y otra en el Lírico, donde actu6 con Arturo García Pajujo,
en la zarzuela "La Gatita Blanca". Dorita Ceprano al frente de su Aplanadora, abarrot6 diariamente el Obrero allá por 1934 y volvi6 la compañía
de operetas de Pablo Garza.
Una temporada de altura dramática fue la de la notable actriz española
Pepita Díaz, que actuó en el Lírico, captándose las simpatías del '·respetable" desde la primera noche y diariamente la mejor sociedad desfilaba por
ese coliseo para admirar a tan bella como talentosa actriz.
Gonzalo Curiel, el malogrado compositor, con su Escuadr6n del Rinno,
arrane-a el aplauso unánime de Monterrey.
En 1934, la compañía de zarzuela y opereta de José Ortiz de Zárate realiza una temporada en el Independencia. Este mismo año y en el propio
teatro arma la escandalera la nunca igualada compañía española de revistas
españolas de Manolo Casas. Trajo aquellas obras muy atrevidas para la

522

época "Las Leandras" que annaron escándalo, El Ceñidor de Diana y otras
del mismo corte frívolo y todas causaron verdadera sorpresa al público. En
el elenco figuraban artistas de la talla de Leopoldo (Chato) Ortín, Amparo
Miguel Angel, Paquita Estrada, Teté Torres, Víctor Torres, y otros de primera fila. En ese año del 3+, llegó el pianista mundial Alejandro Brailowisky,
que "·oh·imos a ver a fines de 1968. Además debutó la compañía de opereta y zarzuela del tenor José Ortiz de Zárate, poniendo en escena las zarzuelas de género grande: La Dolorosa, Los Gavilanes, La Parranda, La de los
Claveles Rojos, Luisa Femanda y otras más.
En 1935, el tenor Alfon_~ Ortiz Tirado, hizo varias estadas en nuestra ciudad con teatro lleno. Cautivaba con su \'OZ maravillosa. Nos visitaron los
artistas de cine: Ramón Pereda y Adriana Lamar, Jorge Negrete, Raúl de
Anda, Emilio Tuero. Entre 1935 y 194-0 el ventrílocuo Paco Miller y su
compañía de revistas hizo varias temporadas en el teatro Lírico siempre con
casa repleta tarde y noche. La famosa bailarina de flamenco Encarnación
Lópc1., la Argentinita, digna rival de aquella otra gran bailarina Antonia
Merced "La Argentina", cubrió una temporada de triunfos estupendos en el
Jndependencia. Esta artista hablaba con las manos, con los brazos y su taconeo era música extraña que arrobaba ...
Imbon-ables recuerdos nos trae 1936, porque en este aiio nuestra amada
ciudad dio cobijo a una de las más grandes actrices del teatro moderno, a
Margarita Xirgu, quien venía dando a conocer el teatro de Federico García
Larca }' Alejandro Casona y fue en Monterrey, en donde una mañana, después del ensayo recibió Cipriano Rivas Sheriff un cablegrama de Europa donde se le participaba el fusilamiento de García Larca.
Fuimos testigos de la escena cuando saliendo de la sala la Xirgu, le dijo
Rivas Sheriff: "-Sé fuerte ... Margarita ... sé fuerte . .. lee este cablegrama ...-" r la Xirgu rompi6 en llanto. fue una amiga fratemal del victimado, a quien Margarita le estrenó en España casi todas sus obras. ¡ Qué
elenco tan completo! ¡ Tan homogéneo! Allí no había apuntadort&gt;s, las obras
se las sabían al dedillo, entraban y salían de escena COlDO a su propia casa.
Fue también en 1936 cuando lleg6 el espectáculo revisteril americano Marcus, al Independencia. Al llegar a Méx.ico esta compañía contrató a Sofía
Alvarez, para una gira mundial .. , a aquella veclette que habíamos conocido con la Emilia Benito cuando apenas andaba corriendo la legua con
Cantinflas }' Schilinsky. . . y quien para estas fechas ya había alcanzado el
ansiado cstrellato.
En 1937, las hermanitas Blanch: Anita e Isabelita, nos brindan una buena
temporada de comedia La Fábregas también regresa a Monterrey y como
en todas sus estadas recibió el aplauso cariñoso del público que tánto la quiso.
En esta vez venta como primer actor Femando Soler y como dama joven

523

�Sagra del Rio. Mi.liza Korjus, artista del cine americano, debuta en la Plaza
de Toros El Coliseo.
En 1938 entre ob-os éxitos presentados por el Circuito Rodríguez aplaudimos por tercera vez a la declamadora argentina Berta Singerman. Nueva
temporada de Emilio Cabrera en el Lírico. Varias de las compañías mencionadas hicieron temporadas este año. En el Lírico vimos el espectáculo
americano "Deshabillé", que armó eSl'andalera entre las localidades de "altura". En 1939 nos dieron muy gratas tardes y noches los hermanitos L6pcz,
con la compañía Alpuente, gracia, salero, ingenio, juvenil. . . por arrobas
en esta simpática compañía argentina. Figuraban Marga, Cata, Mary y Molin López, aparte de las primeras actrices Rosario Sánchez y Maria. Arcos
y el primer actor Leandro Alpuente. Un mes justo duró esta temporada
triunfal.
En la segunda semana de julio, por cuarta vez hizo temporada la compañía de la mimada actriz María Teresa Montoya en el Lírico con Ricardo
Mondragón, Lucha Altamirano, Osear Alatorre y Aurora Cortés, Clara Martínez, Josefina Ortega y Elena Contla, Ana Lou, Gracia Pasquel, Clara Alatorre, Angel Salas, Roberto Banquells, Carlos Pardavé, etc. Y para cerrar
este año de 1940, recordaremos especialmente la actuación del Coro de Cosacos del Don Platoff, dirigido por Nicolás Kostrukoff. Un conjunto coral
magistral, perfecto, que después de los Coros Ukranianos es lo mejor que en
este género ha visitado Monterrey, no decimos en 40 años, sino basta este año
de 1969 en que estamos escribiendo estos apuntes.
En este año de 1940 Monterrey estuvo inquieto por las elecciones presidenciales que se veóficaron, en cuyos Comicios hubo algunos muertos y heridos
y todas aquellas cosas propias de esos años de acomodamiento político-social.
Hasta aquí nuestros conocimi~tos sobre el Teatro de Monterrey. Hemos
recurrido pata escribirlo a varios archivos de programas que pudimos reunir
durante nuestros años de trabajo en el Circuito Rodríguez 1920-1942, así
mismo con las entrevistas que hicimos para confirmar algunos detalles a don
Matías Garza San Miguel y al periodista José Navarro.
Y como no queremos dejar en olvido a los artistas menores, y deciqios menores, por actuar en pequeños grupos o personalmente, en seguida vamos a
dar una lista de esos artistas que actuaron en Monterrey de 1900 a 1940 y
que nos dieron momentos de contento y alegría desbordante.

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CUADROS DE VARIEDAD, DUETOS, COUPL"ETJSTAS, TRÍOS, CUARTETOS, QUINTETOS,
SEXTETOS, ILUSIONISTAS Y OTROS ARTISTAS QUE DESFILARON
POR NUESTROS TEATROS DURANTE

1900

A

1940

No hemos de olvidar por ningún motivo aquellos pequeños conjuntos, o
artistas que trabajaban individualinente y que nos hicieron pasar muy alegres
momentos con sus excentricidades, sus canciones, diálogos humorísticos, actos de prestidigitación, de hipnotismo, bailes de los que estuvieron de moda
en esos años como por ejemplo el Rag Time, el Charleston, el Tap y otros
ritmos que se impusieron en los fabulosos veinte.

1900-1909
En la primera década de este siglo tuvimos la oportunidad de divertimos
muchas veces, con buenas bailarinas, c.oupletistas, cancionistas de tipo ranchero, dialoguistas que eran poseedoras de un picaresco repertorio escritos por
aquellos admirables escritores como Aurelio González Carrasco, José P. Elizondo, Rafael Medina, y otros estupendos escritores de esa época.
Recordamos a algunos artistas de gran popularidad que llegaron a Monterrey en la ,primera década como Etelvina Rodríguez, Chelo AlvarezJ Luis
Bonoris, madre de Celia Pastor Bonoris, Joaquín Coss, Paco Gavilanes, Eduardo Arozamena, Manuel Noricga, Paquita Gire Sánchez, magnífica tiple; Vicenta Roig, Paco Martínez, en sus veintes, Eduardo Pastor, la bella Geraldine, coupletista; la cantante Rosalía Chalía, Carmen Segarra, estupenda tiple y Miguel Wimer, actor cómico.
En 1907 debutó en Monterrey aquel famoso actor cómico que andando
el tiempo, se qued6 para siempre en Monterrey: Arturo García Pajujo, de
un ingenio singular, que si este comicazo hubiera vivido su juventud en estos tiempos hubiera sido tan grande como CantinClas. Ulegó Pajujo con las
hermanas Julia, Enriqucta y Dora: Sancho, en un cuadro de zarzuela que
gustó bastante y desde entonces, Pajujo se adueñó del cariño del público reinero. Llegó por acá además un cuadro formado por los hermanos Sánchez
de Lara, que presentaban trozos de operetas, zarzuelas, sainetes, etc.
En noviembre de 1910 se inició la Revolución maderista. Monterrey continuó disfrutando de una paz que se vio interrumpida alguna vez por cualquiera escaramuza, pues la Revolución no se desarrolló por estos rumbos.
Iniciaremos formalmente el desfile de Variedádes,

525

�1917-1918

1922-1923

Aplaudimos en este año a los siguíentes artistas: el Profesor Suarini, hipnotista y prestidigitador; el Príncipe Chino Li-oh-Chang, uno de los mejores
ilusionistas que han visitado Monterrey; Cuarteto Landeros; Trío España; el
Profesor Goldin, ilusionista; el Quinteto La Rosa, cantantes y bailarines;
Elena Castro, artista de cine; Míster Aladar, ilusionista; la coupletista Rosa
de Lima;

La temporada se abre con la estancia de la bella Coralito, o sea Felisa
Peña, que andando los años se radicó en Monterrey actuando en la radio y
T.V. basta su deceso, es la madre de la artista de radio, teatro y cine Minerva Mena Peña; era muy simpática, tenía mucho "ángel" y sabía atraerse las
simpatías del público. Dueto Gimeno-Oropeza; Carter y Satanela; Los Fado-la, bailarines, dialoguistas y cantantes populares; Delia Coppel y Eduardo
Vivas; bailarines y duetistas; Betty West y Dolly the Wayne, bailarines; Spinetto y sus perros, monos y chivos comediantes; y Richard Fregoli, estupendo transformista;

1918-1919
Desfilan por nuestros coliseos: el tenor indio Jesús Xicoténcatl; Cannencita, guapa coupletista; Tenoff y sus perros comediantes;

1919-1920
Nuevas variedades hacen las delicias de los aficionados al teatro; el Trío
Trovatore, magníficos cantantes; los Rodo-Berty, dialoguistas, y bailarines;
los Mary-Martin, dueto de cantantes y bailarines; el Gran Pepet, c6mico,
excéntrico y cantador; su nombre es José Peña, y todavía hace poco, el año
de 1968, lo vimos en una telenovela; Carmela y los Berleyms; las Hermanas
Castillo, Delia Copper, coupletista; el dueto Bela-Oropeza;

1920-1921
La guapísima coupletista Carmen Degranada, 1mc1a la temporada y le
siguen Aída Rubí, Esthela y Blanca, Clemencia Lleranth, el trío Esparza,
Hilda North; artista de cine; el Rajah Blanco Profesor Reynolcls, lúpnotista
y prestidigitador; el Dueto Sugrañez, Franchioli, Transformista; Cuadro Infantil, Hermanas Murillo; el doctor Javier y Madame Linette, ilusionista e
hipnotizador notable;

1921-1922
Suben a escena en este año las siguientes variedades: los More-Rubio,
cantantes y bailarines; la soprano italiana María Cantoni; la Trouppe Manzanero; Mademoiselle Segret, Wallace y Zarda; Cuadro Estrella, c6micos,
cantantes y bailarines; Tony y Marianela, dialoguistas y bailarines; Orquesta
de Jazz Montecarlo; Gabriel del Orbe y Emma Carell; David Silva, barítono;

526

1923-1924
He aquí los artistas de variedades que cubrieron la temporada 1923-1924.
Regresa el Trío Sugrañez; actúa el grupo de acróbatas del Circo Atayde;
los Rorros Humanos; marionetas. La soprano rusa Oda Slobodakaja; el
Conde Ramiro de Gálvez y la Princesa Fátima; ilusionista famoso; Goota y
Perlita, dueto cómico; la vedette Emma Muller; la Orquesta Nacional Rusa;
la Orquesta Típica Torre Blanca; y el Quinteto Buen Tono.

1924-1925
Inician esta temporada las guapísimas Hermanas Pérez Caro, coupletistas
y bailarinas; debuta el Cuadro Artístico Elena Ureña; dueto Coppel-Ferrer;
y la guapísima bailarina Issa Marcué, hermana de Celia Montalván.

1925-1926
El comendador italiano Maieroni asombra con sus acto&amp; de ilusionismo
y sus bien manejadas marionetas; en este año Uegan también las Marionetas
de Podecca, un precioso espectáculo para chicos y grandes; se presenta la

anista de cine Lígia de Golconda; Luís Rivero, hipnotista regiomontano;
la Orquesta Wagner's Jazzer; la soprano Rosario la Fraga; Cuadro Iris; el
dueto Carmela Justiniani; y la simpatiquísima vedette Celia Pastor Bonoris.

1926-1927
Aplaude Monterrey al Cuarteto Pichardini ; Loyal y sus Perros Amaestrados; el trío México; la famosa bailarina Eva Beltri, destaca ese año con sus

527

�bailes modernos y clásicos; también el cuarteto de las Hermanas Arozamcna,
hacen una gran temporada con mucho éxito.
En 1927 fue algo swsacional, único, la pttscntación del Phonofilm, o sean
laJ películas habladas ya en foto-celda, que se instaló en el teatro Independencia.
El dueto Wuncr y Olaf, se hace aplaudir; trío M~xico, Rafael Valentino,
cantante y bailarín; el tenor Rodolfo Loering D'Amatto; el violinista H. Louis
Wunn; dueto Lirios y Balam; trío Hcnnanos Tmobarcs¡ el dueto Rachini
lnclin y d cuadro Royál Vaude\ille.

1927-1928
Conocimos a la guapa tonadillera Virginia Alonso; \\'allace y Zaida regresan e.xitosamcntc¡ Luda Altrunirano, cancionera ranchera¡ el simpfltico
dueto Tapia Rubio (Esther Tapia y Ernesto Rubio; que actuaron en la feria de septiembre en los pati0$ del Colegio Ci\'il); el dueto ~ r y Mimí;
Catalina D'Erzell sustenta una conferencia en el Jnd~ndcoc:ia; el caballero
Esqui\'el, ilusionista muy bueno, )' el Cuadro artístico M~co y EspaÍla por
segunda -. et.

1928-1929
Esta es una buena temporada parn la variedade!. Llega el tenor José
Gonzálcz¡ los cancioneros Salas-Ri\'ero; los hennanos Huerta; María Guadalupe Acuña, coupleústn; cl sexteto cubano "Son de Oriente"; el excéntrico
y parodista Jusco; b Gitann, coupletista; el Cuadro Urriola y el trío A~rica.

1930-1931
Las \'ariedades seguían de moda y \irnos así a: Fanny Schiller y Suárez, bailarines y cancioneros; la \-edette Magda del Pino; Hermanos Cueva; Estanislao Dávila y sus Perros Amaestrados¡ el trio Alma Azteca; dueto L6pez Cassola; el guitarrista Rafael Solís; el b:uítono Federico Flores)' el pianista Raoul
Sergio, regiomontanos; los Sebraty, cómicos, excéntricos y cancioneros y la
vedette Reyna Vélcz.

1931-1932
Laurito Uranga regresa acompaÍlado al piano por el macruo Ernesto Bello&lt;:, ya es un joven y ha aventajado mucho en el violín; profesor Robcrt,
fantástico ilusionista; Miguel Martínez, cancionero; Ma.'CÍmiliano Marichi,
cancionero, el dueto Raquel y Eduardo.

1932-19.W
Llegan la tonadillera Lupita Inclftn, Celia, Eva y Alicia Pérez, Celia Padilla, Laura Miranda, el dueto Quiroz. Regresa Eva Ikltri, también las hermanas Arozamena; Juan José Mart.incz Casado, cancionero cubano; Maria
Antonieta Pons, que se venta presentando con su película Siboney; Juan Orol,
artista y director de cine.
Ya ~ra este año los números de variedad iban cayendo en desuso, pues
los artistas se habían incorporado a las compañias de revistas.
La última compañía de operetaS que cnuti"ó a Monterrey fue la de Manolo Casas con Las Leandras, pues este género fue desplazado por el espectáculo frivolo y picaresco de la Revu;ta que ya se había impuesto en todo México.

1929-1930
'uestro público se di\'ierte con los siguienteS arti taS: bailarines Hilda y
Hugo, The Black Sws Dancing Demond, bailarines americanos de color;
el dueto Suárcz-Vaquero, cantantc.-s y dialoguistas; Ellen y Ted Bill; dueto
americano¡ Albany ) Ncll)·, dueto americano; éhaplin Ca\-azos, transformista, parodista y excéntrico; Gonz.álcz Constanzo, candoneros; la guapísima
vcdette Alicia Pérez Caro; y Angcütn Calverty; regresan los Rodo-berty; el
tenor J~ Arratia; las hermanas Elly Karo; José Muñoz )' Fanny Hoovcr,
bailarines; trío de cancioneros Miner\'a; el trio Olguín y trio Rachini-lnclán.

Así hemos dado fin a nuestros esfuerzos por dejar en letras de molde estos
apuntes con el único empeño de rendir un ·recuerdo a toda esa pléyade de
artistas que hicieron la delicia de las ju\'Cntudes de 1900 a 1940.
Ya muchos duermen el sueño eterno. Para ellos elevamos nuestras preces
al Supremo Hacedor por que les haya dado la paz. Para los que viven, nuestro cariño y reoonocimicnto por tantos momentos agradables, de ensueños e
ilusionr.s que hicieron despertar en nuestras almas con el prodigio de su arte

milagroso.
Y para aquellos dos hombttS, modestos, humildes, tesoneros, trabajadores
hasta la exageración, que nos brindaron la oportunidad dr. disfrutar de noches de arte sublime, de instantes inolvidables, don Adolfo y don Antonio

529

528

�Rodrigurz Santos, dejamos en sus tumbas las siemprevivas de nuestra estimación de grandes amigos,
Ojalá y haya alguien que con mayores conocimientos que los de nuestra
pobre pluma amplíe la historia del teatro en Monterrey desde los tiempos
coloniales .••

MONTERREY, LOS PRIMEROS A:.~OS DESPUtS
DE LA INDEPENDENCIA
ISIDRO VIZCAYA CANALES

Instituto Tecno16gico y de
Estudios Superiores de Monterrey

DF.SoE AN1"!S oe LA INDl!.PENOF.NCIA, tenían los municipios la obligación de
presentar una estadística anual; este mandato se conservó en Nuevo León
después de la separación de España, pues la constitución política del estado del afio de 1825 estipulaba en el indw XIV del articulo 230 que, entre
las obligaciones de los ayuntamientos estaba la de "formar el censo, con
expresión de profesión, arte u oficio de cada persona y fonnar la estadística
de cada distrito: remitiendo anualmente dos oopias en el mes de enero al
gobierno, con las adiciones a que diere lugar el aumento o decadencia
de la población, rique1.a o industria".
Aunque la calidad de estos censos e informes es muy variable, muchos
de ellos se han conservado en el Archivo General de Gobierno, Aprovechando fundamentalmente los infonnes que existen de Monterrey se trata
de describir las condiciones de la ciudad en los primeros añ0$ después de
la Independencia.

Población

Según cl censo Je,..antado por el ayuntamiento el año de 1824, Monterrey
tenía entonces 12,282 habitantes. Sin embargo, su jurisdicción o distrito, corno se le llamaba entonces, era enorme, pues comprendía, además del propio municipio de Monterrey, lo que en la actualidad son los de Pesquería
Chica, Apodaca, San Nicol2S de los Garza. Escobedo, Guadalupe y Garza
García. Había dentro de esta vasta área, además de la ciudad de Monterre&gt;·,
veinte haciendas, \'tintiocho rand10s y cuatro estancias, de las cuales las más
importantes eran: Pesquería Chica, Za.C4tecas, Aguafria, Contreras, Santa
530

531

�Rosa, hacienda de San Francisco (Apodaca), estancia de los Garzas (San
Nicolás de los Garza), Santo Domingo, Topo de los Ayalas (Topo Chico),
Topo de los González (General Escobed.o), San Martín, San Pedro (Garza
García), San Agustín, San Jerónimo, Lermas, Laja, pueblo de Guadalupe,
Estauzuela, rancho de U ro, los Cristalitos, Mederos, los Elizondos, San Migue~ Labores Nuevas, estancia de los Tijerinas y Ancón de Bustamautes. A
todo el estado de Nuevo León se le asignaba ese mismo año de 1824 una
población de 83,804 habitantes.
En los años que siguen es muy difícil saber el aumento real de población
que va teniendo Monterrey, pues, contrario a lo que ha sucedido en los
últimos ochenta años en que este aumento ha sido constante, las cifras de
entonces san muy variables. Así, por ejemplo, el censo de 1831 da un total
de 15,865 habitantes, pero el de 1833 sólo 13,645. Esto probablemente es
debido a que partes de la antigua jurisdicción de Monterrey han sido separadas para formar nuevos municipios y éstos están proporcionando sus
datos separadamente. Desgraciadamente, no todos los informes se encuentran en el Archivo, ya sea porque no se presentaron o porque se han extraviado. Sin embargo, eJ año de 1848 el a}'untamiento de Monterrey le
asignaba a este municipio 13,534 habitantes, y cuatro municipios que para
entonces se habían formado de su antigua jurisdicci6n, proporcionaban las
siguientes cifras: Guadalupe 3,178, San Nicolás 3,027, Pesquería Chica, 1,118
y Apodaca 3,163, por lo tanto la población de lo que el año de 1824 había sido el distrito de Monterrey, casi se había doblado en veinticuatro años,
pues el total era de 24,020 habitantes. Ese mismo año de 1848 se Je asignaba al estado de uevo León, una población de 129,626 habitantes.

Aspectos de la ciudad
"Esta ciudad", decla un informe del ayuntamiento, "se halla situada en
un extenso valle circundado en parte por una especie de semicirculo, que
forman los cerros de la Silla y de la Mitra con la Sierra Madre y regado
por dos ríos, de los cuaJcs uno, llamado el de Santa Catarina, corre por el
sur de esta ciudad y el otro nace y se forma de los ojos de agua, que brotan al norte de la plaza principal. Entre uno y otro río se halla la mayor
parte de su población y fábricas, cuya figura es la de un paralelogramo".t
"La temperatura de su clima es muy variada y desigual en las diversas
estaciones del año, pero propende sensiblemente a la calor, la cual es bas1 MS. Nolicia esladl.stica de la Ciudad d, Monterrey.,. Dici11mbre 31 de 1829,
Archivo General del fata.do de Nue\·o Le6n ( en lo sucesivo se citará: AGE L),
Estadb tica, 18 2 9.

532

tante y aun extremada en el estío. Su aire es puro y no malsano y poco
después de la estación del otoño sobrevienen periódicamente unas calenturas
epidémicas que son más o menos generales en proporción de la mayor o
menor abundancia de las lluvias en cada año, mas regularmente sólo en los
aldeanos y demás gente menesterosa produce efectos perniciosos aquella enfermedad, quizá por la falta de asistencia, medicinas, y lo que es más, por
la ninguna dieta curia (sic) que guardan en el tiempo de su convalecencia.
Por lo demás se obsexva una salubridad nada común".z
''Encierra en sí esta ciudad de Monterrey", decía otro informe del ayuntamiento, "un palacio de gobierno, otro de asamblea legislativa, otro con
tres salas de audiencia pública, unas casas consistoriales de ayuntamiento,
una administración de rentas del estado, una administración de correos, una
suntuosa catedral comenzada,3 una capilla de Nuestra Señora del Roble en
el mismo estado, un convento para religiosas capuchinas,' vacío y medio derribado, hacia el rumbo poniente, a extramuros de dicha ciudad, sobre una
loma llamada de Vera, una. capilla deteriorada, con otras fábricas a ella unidas, con el nombre de palacio de la Joma/ un campo santo,6 una capilla
de la Puósima Concepción, en corriente, otra de Santa Rita, a espaldas de
la Parroquia. 7 Hay también en el centro de esta ciudad, una alameda 8 regular para el recreo de sus habitantes y un arroyo muy lucido, así por su
arboleda, como por su localidad. Tiene éste cuatro puentes; el mayor y más
lucido de ellos está dedicado a la Purísima Concepción, patrona de esta
ciudad, que se halla colocada en él,9 el segundo llamado la Presa Chica,
sin dedicación,1° el tercero, constnúdo el año de 1825 por la corporación
de dicho año, quien atendiendo a los favores recibidos pot el insigne patriota C. José Maria Morelos, se lo dedicó a nombre de esta ciudad, colocando en un pilar de dicho puente inscripto el nombre de Morelos, el cuar1 MS. Noticia estadfsti,a de la Ciudad de Montt:rr,y ... Diciembre 31 de 1829,
AGENL, Estadútica, 1829.
• Se refiere a la cated.ral comenzada por el tercer obispo de la di6cesis, don Andrés Ambrosio de Llanos y Valdés (1792-1799), la cual estuvo situada en el lugar
posteriormente conocido como la Ciudadela en lo que actualmente son las calles
de Juárez y Tapia.
• Edificio también iniciado por el obispo Llanos y Valdfs, y que estuvo situado
en la cuadra que queda al poniente del actual Mercado Juárez.
• Se refiere al edificio conocido como el Obispado.
• Estaba situado atrás de la capilla de la Purísima Concepción.
1 Estuvo atrás de la actual catedral en la esquina de Ocampo y Doctor Coss.
• Se refiere a la que posteriormente fue conocida como la Alameda Vieja y q_ue
cubría una extensa úea al norte del canalón de la actual calle de Zaragoza hacia
el oriente.
• Estaba donde la calle de Diego Montema}'or cnna el canalón.
'" Donde la actual calle de Eseobedo cruzaba el arroyo.

533

�to construido por la corporación del año de 1826, y aunque no se halla concluído en su totalidad, lo está en Jo substancial, pues s61o le falta el adorno
que a los demás, no obstante puede transi~ francamente por él. Dicho
arroyo está lleno de cuantiosos ojos de agua, mereciendo éste por su hermosura, desde la fundación de esta ciudad, el título o denominación de ojos de
agua de Santa Lucia, cuyo arroyo, en muy poca distancia antes de concluirse la ciudad, forma dos cuantiosas acequias, con que se benefician la
hacienda llamada Labradores (sic) Nuevas y el pueblo de Guadalupe de
Monterrey'' .11

Servicios religiosos, ,ducaci6n
y beneficencia
"Ha)' una parroquia", decía el informe del ayuntamiento de 1828, "que
sirve al mismo tiempo de catedral; tiene seis canónigos, cinco capellanes de
coro, cuatro cantores, seis acólitos, un sacristán mayor y dos subalternos, un
organista, un pertiguero y tres sen;ciales. Y como parroquia hay en clla
un cura con tres tenientes y un sacristán. Hay un convento u con cuatro
reli1,riosos y un lego. Asimismo hay en esta ciudad una catedral comenzada
y en el distrito hay siete capillas; cuatro concluídas, y son, una que llaman
de la Purísima, con un campo santo, otra en Pesquería Chica, la que está
administrada por un capellán y un sacristán, otra en el Topo de los Ayalas,
sin capellán, otra en San Pedro, lo mismo" .18 Las otras tres capillas estaban
todas dentro de la ciudad y eran: la de Santa Rita, que se encontraba deteriorada y las de Nuestra Señora del Roble y San Oaralampio,H ambas sin
concluir.
En los informes de algunos municipios se da el número de n'iños que asistían a la escuela. Desgraciadamente este dato no aparece en los informes
de Monterrey, quejándose las autoridades civiles de que las eclcsiMticas que
eran las que debían proporcionarlo no lo habían hecho. Sin embargo, el
año de 1835 se informaba había 158 j6venes en los establecimientos de instrucción primaria; 93 pobres y 75 de paga. Por otra parte, el número de

maestros aumentó notablemente en los años que siguen a la Independencia,
pues el censo de 1824 s6lo registra 3 y para el año de 1829 eran 27.
También parece que ya desde esta época se empezó a dar cierta atención a la educación de las mujeres pues el año de 1829 se anunciaba se empczaria a dar enseñanza a niñas. La encargada era doña Teresa Pruncda y
la tarifa era de cuatro pesos mensules por educación, asistencia y cuatro comidas, cobrando s61o dos pesos a las pobres. Alguno~ años después, en 1832,
empezó a funcionar otra escuela para mujeres en donde se enseñaban las
primeras letras, costura y hacer flores.
Respecto a educación superior, la única institución que existía enton es
era el seminario, el cual el año de 1828 contaba "con un rector, siete catedrá•
ricos, incluso el de leyes, 39 colegiales y 80 capences." 11 El 14 de mayo de
1827 el Gobierno del Estado e.xpidi6 un decreto en que se habilitaba al
Seminario Conciliar de Monterrey para conferir los grados mayores de teología y derecho, pues resultaba demasiado costoso para los estudiantes ir a
obtenerlos basta la ciudad de México.
Había también en Monterrey por estos años, "un hospital con un capellán,
un administrador, un pl'Oveedor, una botica con un boticario, tres practicantes... y un doctor en medicina y cirugía, el que alli mismo sirve una cátedra de medicina, teniendo seis cursantes." 16 Esta primera cátedra de medicina probablemente fue la que estuvo a cargo del doctor Pascual Costanza.
Hubo en esta época otros médicos en la ciudad, pero quizá la mayoría s6Io
se quedaron por poco tiempo. De éstos se han podido recoger los siguientes
nombres: José María Oconey, Santiago Gillian, José Guadalupe Lamadrid y
Manuel Argüelles.
Los únicos otros profesionistas que vivían entonces en Monterrey, fuera
de los médicos mencionados, eran cuatro abogados y un notario.

Economia
"El principal comercio de esta ciudad y su distrito", decía el informe de
1825, "consiste en la agricultura y la labranza de Crijol, maiz, caña dulce y
cría de ganados de toda especie." u
Así, por ejemplo, a principios de 1829, los principales grupos económica-

u

MS. EstaJÍo qut manifiesta el númna d, habilanles ... Et¡,ra 22 d, 1827, AGENL,

Estadatica, 1826-1827.
u Se refiere al convento de San Francisco que estuvo en donde la calle de Zaragoza termina rumbo al sur.
"'MS. Estado que manifiesta 1l número de almas ... En,ro 12 dt 1829, AGENL,

Estadística, 1829.
,. Este templo se encontraba en lo que ahora es la esquina no[Ute de la.s calles Guerrero y 15 de mayo.

534

11 MS. Estado que manifit1sla 1/ núnuro d, almas ... Enero 12 d, 1829, AGENL,
Estadística, 1829.

.,. MS. Estado que -manifiesta el número de almas. .. Enero 12 de 1829, AGE. 'L,
Estadística, 1829.

" MS. Estado que manifit1ta el número de habitantes. . . J2 de marzo d, J826
AGENL, Estadistica, 1826-1827.
,

535

�mente activos eran: criadores ( de ganado) 2321 labradores 8961 sirvientes
(jornaleros) 1026 y artesanos 819.
Ese mismo año se informaba se había levantado una cosecha de 13,620
fanegas de maíz, 631 fanegas de frijol y 31 583 cargas de piloncillo. Estos
eran los tres principales cultivos1 pero en los alrededores de las poblaciones
se sembraban ''muchas hortalizas y arboledas que producen abasto considerable de toda verdura y frutos.'• 15 Se daban "con abundancia la naranja de
todas clases, el lim6n, la cidra, el aguacate, )a granada, 1 higo, el durazno
y otras frutas menos comunes." 18
De ganado se consignaba existían, a principios de 1829, las siguientes
cantidades, en la jurisdicci6n de Monterre&gt;·: 2,2-1-2 cabezas de vacuno, 39.682
cabezas de ganado menor, incluidos ovino y caprino, 2,222 cerdos y 2,397
bestias caballares, incluyendo 130 asnos. e mencionaba que aparte de éstas,,
existian 770 yuntas de bueyes utilizadas principalmente en el labrado de la
tierra y 790 mulas de carga, utilizadas para abastecer la ciudad y transportar
la producción local fuera del distrito ·de Monterrey. Para este mismo objeto
existían 153 carretas.
La cantidad de ganado existente en la regi6n debe haber sido muy abundante para las necesidades de la pob1aci6n de entonces, pues el año de 1831,
la Gaceta Constitucional informaba que se estaban dando seis y media libras de carne por un real, 'baratura de la que no hay memoria ni aun en
épocas de mayor abundancia." :o Ese mismo año, se mataron en los primeros
cuatro meses 350 reses, 816 carneros y un número mucho mayor de ganado
caprino. El ayuntamiento cobraba entonces "por matadero y corral, medio
real por la res y un octavo por el camero, por la pieza donde venden, provista de gancho·, romana, hachas, pesas y cuchillos dos reales por las primeras y uno por los segundos y medio real por cada cabeza de ganado de
pelo." 21
Lo dificil de las comunicaciones en esta época y el poco desarrollo de la
industria hacía que cada población fuera autosuficiente en muchos productos, por lo tanto en Monterre)'i a pesar de su corta población, había un número considerable de artesanos. A principios de 1829 éstos se encontraban
distribuidos en la siguiente forma: 22 zapaterías con 92 oficiales, 10 carpinterías con 37 oficiales, 13 fraguas con 32 oficiales, 7 sastrerías con 20 oficiales, 16 sombrererías con 35 oficiales, 5 alfareros con 10 oficiales, 15 curtidu,.. MS. Esta.do qut manifiesta t:l t1úmt:ro dt almas ..• Enero 12 de 1829, AGENL,
Estadistica, 1829.
,. MS. Noticia ,stadhtica de la Ciudad d, Monttrrey ... Diciembra 31 de 1829,

AGENL, Estadín.ica, 1829.
"" Gaceta Constitucional, 16 de junio de 1831.
:i Gaceta Constitut:ional, 12 de mayo de 1831.

536

rías con 49 oficiales1 7 platerías con 11 oficiales, 3 albañiles con 63 operarios,
10 telares de frazadas con 39 oficiales y 14 jarcieros con 8 oficial s. También se consigna en el informe de este año que había 3 barberías con tres
oficiales. Probablemente por un descuido, n.o se incluyeron oficios mencionados en otros informes, por ejemplo, el de 1826 consigna 2 bordadores, 12
panaderos y 5 coheteros. También hubo por estos años una fábrica de
peinetería. Además de las artesanías mencionadas, e."cistían en lo alrededores de Monterrey, numerosos trapiches para la fabricación del piloncillo y
vinaterías en donde se hacía mezcal. En el año de 1825, en w1 informe del
pueblo de Guadalupe, se mencionan 20 vinaterías dentro de su distrito.

Comercialmente, parece que por estos años va progresando la ciudad con
rapidez pues en 1824 se mencionaban 14 tiendas de ropa y 30 pulperías o
tendajos, y para el año de 1831 se consignaban 27 de las primeras y 85 de
los segundos. Sin embargo, en un informe que el año de 1841 aparecía en
el Semanario PoU!ico se decía: "FJ comercio de introducción se hace de ropas extranjeras, pequeñas cantidades de mexicana y poblana y abarrotes de
toda clase. Se emplean en este giro 17 individuos que en su mayoría, por la
cortedad de sus capitales lo hacen a cr~dito." "Pulperías hay una muJtitud,
pero sólo cuatro giran un regular capital." ~
Cada vez van en aumento las quejasJ de cómo la apertura al comercio
extranjero a raíz de la Independencia, ha afectado la economía de la región.
El año de 1840, en un informe que las aut0ridades de Cadereyta presentaban
a la Junta Departamental de Nuevo León, decían que el comercio se encontraba arruinado porque "muchos in.dividuos principales, cabezas de fa.
inilia van anualmente hasta Matamoros a hacer sus compras de efectos de
ropa para el surtido de sus casas y avío de sus sirvientes." 23
Una de las artesanías más afectadas por este comercio e.,'tranjero fue la
de tejidos. "Este artículo", decía el Semanario Político el año de 1840, "está
concluido completamente en esta capital. Antes las mujeres mismas sabían
vestirse a sí y a sus familias con las mantas que elaboraban¡ se notaba el
anhelo con que sembraban sus matas de algod6n para sacar después de él,
el hilo, lo que llamaban torzales que les servían mucho para sus costuras,
ahora con la introducci6n del hilo en bolitas, cayó completamente este ramo
de economía y hasta los rebozos que antes eran una producción original del
país en todas partes, ya no se hacen sino con ese mismo hilo extranjero.'' u
Continuaba más adelante: "los tejidos de lana, que sólo se reducen en esta
• S11mnnario Polleico, 7 de mayo de 18-W.
'" Semonario Polftico, 9 de abril de 1840.
" S11manario Polilico, 14 de mayo de 1840.

537

�capital a frazadas y alfombras, es uno de los artículos que han sufrido menos, sin que hayan dejado de sufrir." 11
Hay continuas quejas contra los comerciantes extranjeros y hasta se expiden leyes prohibiéndoles dedicarse al menudeo, pero poco a poco se van
fijando en la ciudad e invadiendo también las artesanías. El año de 1841
se encontraba tablecido Pedro G. Parant 'sastre francés", y ese mismo
año, .D. Justic y J. Humell se anunciaban como relojeros, plateros, arme-,.
ro doradores, que componían instrumentos de música y hacían toda clase
de muebles finos.
El año de 1826 se informaba había en Monterrey dos billares y un palenque de gallos. Dos años después había ya tres billares. En 1840, el ayuntamiento anunciaba se hiciera postura para la plaza de toros, por lo que es
posible existiera una por e tas !echas o poco después. Lo que es seguro es
que para el año de 1846, ya funcionaba una que estaba situada a ~aldas
del convento de San Francisco a orillas del río de anta Catarina.
En esta forma transcurría la vida de Monterrey los años que siguieron
a la Independencia. Era una poblaci6n muy modesta comparada con lo
que seria posteriormente, pero destacaba ya entre las poblaciones del noreste
de México: capital de estado, sede de un extenso obispado y principal centro comercial y de artesanías de una vasta región.

LA

co

TGREGA o E OMIENDA E. EL
NUEVO REI O DE LEóN
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-DESDE FINALES DEL SIGLO XVI HAS'fA EL SIGLO XVIIIANDRÉS MoNttMAYOR HER Á, ou
Centro de Investigaciones Econ6micu
Universidad de ·uevo Lc6n

l.

LA IMPLA 'TACIÓN DE LA .1!.NCOMIE.iDA E ' EL
TUEVO

REINO DI!.

LEÓN

La encomienda ra una institución benigna para la hispanización de los
indígenas; uno de us rasgos esenciales era Ja consignación oficial de grupos
de indígenas a colonizadores españoles que fueron denominados encomenderos cuyo derecho consistía en recibir tributo o trabajo de los indios que Jes
eran encomendados. us obligacion eran varias, pero las más sobresalientes
fueron: proteger al indio y cuidar que recibi ra instrucci6n religiosa con los
auxilios de un cura doctrinario -en lo que se refiere a sus indios encomendados-· con el Rey, contraía el compromiso todo pañol encomendero de
prestar servido militar a caballo cuando para ello fuese requerido. Los indígenas encomendados, aunque sujetos a las demandas de tributo o trabajo.
eran considerados libres por l.a Corona en razón de que no eran propiedad d
los encomenderos. Su libertad establecía una distinción legal entre la encomienda y la esclavitud, y entre la encomienda y otra cl~ de instituciones de
origen medie\'al. Una otorgación de encomienda no confería propiedad sobre
la tierra. La encomienda era una posesión, no una propiedad y era Per Se
inalienable.1

• SnnalUtt'io Politüo, 21 de mayo de 1840.

538

ª Sobre la encomienda se puede ver entre otros: Robert S. Chamberlain, C4Slilia"
&amp;ulivo,'"ds of th, R,tartimi,nto -En,omúnda Washington, Carnegie Irutitution, 1939
(Publication No. 59. Antonio
n Pin lo, Tratado de coafirmadon,s r,al,1 dt '"·
,omi•ndas .•• Madrid, 1630, Fol. lr sa. Juan Sol6nano y Pereira, Pollti,a lntlia11a.
Amberes, 1703 pp. 130 . J• Miranda, La frmcíón ,con6mi,a d,l ,n,om1nd1,o ,n los
orig,",s dtl rigim1n ,oloflial, Mbico, U. .A.M., 1965. Lesley Byrd SimJ)IOn, Tht

539

�Esta institución reformada, limitada y enriquecida por las Leyes uevas
de 1543 y las Ordenanzas de 1573,2 será llevada a la frontera norte de la
Nueva España, para que sirva de la misma manera en que había sido utilizada por el español en su avance conquistador en este vasto continente.
encomienda in N,w Spain. The Beginning o/ Spanish Mexico. Berkeley, Uni. Of.
California, 1950. Silvio ZavaJa., Encomi111da Indiana. Madrid, C.E.H. 1935. Del mismo
autor, De encomienda y propiedad territorial en algunas regiones de la América española. México, 1940.
• Las leyes Nuevas fueron firmadas por Carlos V en Barcelona y se pueden ,·er las
siguientes ediciones: Joaquín García de Icazbalceta, Colecci6n d, documl'lntor para la
historia de Míxico. México, 1858-1866, Vol. II, págs. 205 y ss. Hay también ediciones facsimilares como la de Henry Stevenes y Fred W. Lucas, hecha en Londres
en 1892; una edición igual de la Facultad de Filosofla y Letras de la Universidad de
Buenos Aires editada en 1923; as{ se puede ver la Coltcci6n de Documentos de Amirica, Tomo XVI, 375-406. La última edici6n facsimilar fue hecha por El Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Escuela de Estudios Hispano-Americanos de la
Universidad de Sevilla en 1945. Un estudio sobre las causas y efectos de estas leyes
se puede ver en Silvio Zavala, Encomienda Indiana. Capítulo Ill.

540

Esta política colonizadora se nota claramente en la capitulación Real hecha
por Felipe II a fa"or de Don Luis de Canrajal y de la Cueva, el 31 de
mayo de 1579, en la cual se especificaba en una de las secciones que " •.. os
hago merced de encomendar los indios que descubrieres, pacificares y poblares en dicho T uevo Reino de León entre las personas que me sirvieren en él,
para que gocen de los frutos y tributos de los dichos indios, por dos vidas
que es conforme a la ley de sucesión ... " ª
Desgraciadamente esta orden real no fue cumplida, en gran parte se debió
a que Carvajal y sus compañeros pretendían al enriquecimiento rápido y a
la a\'entura " ... acudían ... muchos soldados, que la codicia de las piezas
que se sacaban ... hacían muchas entradas y sacaban cantidad de piezas que
vendían y cuando no sacan ninguna, no tienden a poblar, ni a otro entretenimiento )' se salen afuera en busca de más piezas ... ",' y no al pohlamiento
efectivo.

La estructura de estas leyes comprcndian preceptos muy diversos. Los veinte
primeros se referlan a la Organizaci6n del Consejo de Indias, audiencias, pleitos, etc. El capítulo XXI, se refiere a materia de indios, previniendo que en
adelante, por ninguna vía se les hiciera C-$clavos. El caphulo XXII suprimió
los servicios que se exigían a los indios, ordenando por vía de "tapia" y "Naboría" y en general todo trabajo no voluntario. El capítulo XXIII iruistía en
la libertad del indio, ordenando que se efectuara la revisión de todos los títulos
de esclavitud existentes con anterioridad a la ley. El capítulo XXIV se ocupaba
del problema de los indios "tamemes" o sea, aquellos empleados en el tramporte de cargas; en general, se prohibía cargarlos, y que si en algún caso era
inexcusable, fuera la carga moderada, con voluntad del indio y con paga. El
capítulo XXV prohibió que el indio libre fuera llevado a la pesquería de perlas
contra su voluntad.

puestos en disposición de la Corona. En el capítulo XXXI, se estipulaba la doctrina cristiana a los indios; en los demás capítulos hablan sobre los premios a
los descubridores que serla en encomienda. Esta ley original tuvo después reformas en 1545; puede verse este cambio en Zavala, Encomunda Indiana, pp.
110 a 113.
Las ordenanzas de Felipe 11 de 1573, se pueden ver en la Col~cci6n d, documentos inéditos relativos al descubrimiento, conquista y organizaci&amp;n de las antiguas posesion,s españolas tn América 1 Oceanía . .. Madrid, 1864-1889. 2 Vols.
Ver el Vol. VIII 484 u. No conozco otra edici6n más reciente
~stas ordenan_zas abarcan varios tema, indianos sobre descubrimientos, pacüicac1ones, poblaciones, etc. En el capítulo CXL V trata de las encomiendas y ordena una sesi6n de tributos en vez de trabajo; en el capitulo siguiente se ordena
que los indios den tributo y más adelante ordena que "los españoles a quienes
se encomendaren indios, soliciten con mucho cuidado que los indios que les fueren encomendados, se reduzcan a los pueblos, y en ellos se edifiquen iglesias para
que !can doctrinados y vivan políticamente".

El capítulo XXVI ya se refiere a las encomiendas y ordenaba que e pusieran
en la Corona Real los indios que tenían encomendados virreyes, gobernadores,
sus tenientes, oficiales, prelados monetarios hospitales, casas de religión, de mo•
neda y demás personas que los tuvieran por raz6n del oficio que desempeñaban.
Es decir, se mandaba el despojo general de la burocracia de las Indias, cortando
la antigua práctica de dotar los oficios con renta de indios en vez de salarios.
El capitulo XXVII ordenaba quitar los indios a todas las personas que los
gozaran sin título. El XXVIIl, que se redujeran algunos repartimientos excesivos;
La ley mencionaba expresamente algunos; los indios que se quitaran debían ponerse n la Corona, a fin de que con sus tributos fueran socorridos los conquistadores pobres. El capítulo XXIX mandaba que Jo, encomenderos que se hubieran excedido con sus indios o los hubieran maltratado, fueran privados de
ellos. El capítulo XXX es totalmente contrario a las cnc.omicndas ya que estipulaba que ningún virrey, gobernador, audiencia, descubridor ni otra persona
pueda vender o alquilar, etc., sólo muriendo la persona que tuviese indios serian

• Colecci6n de documentos inlditos relativos al. Op. cit., Vol. X, pág. 346 y ss.
También puede verse en Manuel Orozco y Berra, Ápuntes para la hisloria de la Geografla in Mlxico. México, Imprenta de Francisco Díaz de León, 1881, pp. 176 a 180.
• Archivo General de la ación. Historia ol. 15, Exp. 89. Sobre los desmanes de
Carvajal se puede ver a Silvio Zavala, Los Esclavos Indios en Nueva E1pa.ña, México,
Colegio Nacional, 1967, pp. 190-204-207-209-210-219. Sobre Carvajal en general se
puede ver: David Alberto Cossío Historia dt N ueuo L,6n, evoluci6n politica y social, Monterrey, 1925, t. I, pp. 77 a 107. Alonso de León, Rtlaci6n ,, Discurso dd
descubrimiento, poblaci6n y Pacificaci6n de este Nuevo ... Estudio preliminar y notas
del Prof. Israel Cavazos Garza, Monterrey, Universidad de Nuevo León y Gobierno del
Estado, 1961, pp. 43 a 55. Vito Aleuio Robles, Coahuila y Texas en la Apoca Colonial.
México. Ed. Cultura, 1938, pp. 99 ss. Tambi~n ver Los judíos
la Nuet•a España.
Publicaci6n del A.G ... •• número XX en 1932, pp. 205-372; véase asimismo a Roben
Ricard: "Pour une ~tude du judaisme portugais au Mcxique pendant la période coloniale", Rcvue D'Histoire Modeme. XIV, (París, agosto-septiembre, 1939), pp. 516-524.

,n

541

�Don Diego de Montemayor inició la colonización propiamente dicha en esta
región norteña y con él se establece la encomienda, iniciándose un período
de mejor trato a los indígenas que habitaban el Nuevo Reino de León, ya
que la encomienda significó un trato más suave para los naturales y un comienzo de reglamentación y de humanización del trabajo. No hay duda de
que a partir de la fundación de Nuestra Señora de Monterrey -20 de septiembre de 1596- los progresos alcanzados en la legislación metropolitana
para el gobierno de los indios, extienden sus beneficios para amparar y proteger, dentro de ciertos límites, la población indígena de este nuevo reino
que no había conocido otro tratamiento que el de la opresión desenfrenada y
el de la cacería por los esclavistas españoles, que actuaron aquí como los portugueses y los ingleses en la costa de Africa,5 impunemente, sin cuidarse los
escrúpulos de la Corona y menos aún de la oposición de los religiosos.
Esto no quiere decir que con el establecimiento de la encomienda se introdujera un régimen de bondad y que cesase la explotación de la mano de
obra indígena. Simplemente queremos dar a entender que hubo mayor protección, menos impunidad para los desafueros y cesación de las prácticas de
exterminio de la población indígena que se aplicaron en las primeras décadas de la dominación española; y para los pobladores, una fuente de trabajo
relativamente segura y barata.
Desde 1596 el colono vio en la población nativa un elemento precioso que
trató de conservar pues iba a ser su única recompensa. Y en pos de ese tesoro, que era la encomienda, se iniciarán nuevas peneh·aciones de conquista
a este territorio inhóspito, y si los indios han de ser el único p_remio que se
espera recibir, esta demanda no se aviene con la matanza innecesaria. El indio
deja de ser un objeto de comercio, y el aprovechamiento que de él se obtendrá va a ser un tributo tasado en servicios. Es por esta razón y no por
otra, por lo que la encomienda significó un mejoramiento en la situación del
indígena; de esclavo pasa al estado de siervo, con algunos derechos que no
siempre fueron simplemente teóricos; de individuo desamparado y a merced
de un amo, se convierte en vasallo del rey entregado en custodia al encomendero, quien ha de dar cuentas y razón de sus encomendados, y esa toma
de cuenta la haclan -por lo menos teóricamente- los gobernadores en las
visitas de indios que debían efectuar.
Considerando lo mencionado podemos asegurar que la colonización real de
esta zona del virreinato comienza con la implantación de la encomienda Y
no antes.
El primer repartimiento de indios de que se tiene noticia se hizo "En la ciudad de Monterrey del Nuevo Reino de León, en 20 días del mes de noviembre
• Sobre este tema: Silvio Zavala, Los esc/a11os .. . , op. cil., p. )60. Si se desea en
forma más precisa: George Scelle, La fraiti nigriere aux lndes de Castil/e. Paris, 1947.

542

de 1596, ante el tesorero Diego de Montemayor, Teniente de Gobernador y
Capitán General para la se,,o-unda reedificación de él, por el Rey Felipe II,
nuestro señor la presentó ... " 8
En esta petición -como en las demás de todos los pobladores- se pide
por un lado estancia de ganados y caballerías de tierra y por el otro indios
en encomienda sin establecer su número en forma precisa y el lugar donde
habitaban o se reunían; así por ejemplo se decía: '' ... sea servido de confirmarse las dichas tierras, y lo demás que pido con los indios que para el beneficio de ello son necesarios son el 'cayo Guapa' y el 'Ju Macapa' y sus allegados y entran en éstos los 'borrados' y 'Barreteados' que son sus allegados ... ,, 7
El número de indígenas de estas primeras encomiendas no se sabe con
precisión --como ya lo mencionamos--, sin embargo, en otros documentos
se menciona que Diego de Montemayor poseía 200 indios, su hijo, 100; Diego
Díaz de Berlanga, 150; Diego Rodríguez 135 y Juan Pérez de los Ríos, 185.8
A nuestro parecer, estos primeros repartimientos de indígenas, cuyas generalidades hemos expresado, fueron más bien ficticias que reales:
lo. Estos primeros repartimientos otorgados por Don Diego de .i: fontemayor eran ilegales por no tener una autorización real que los apoyara.9
2o. El colono no estaba posibilitado para tener este número de indios, debido a que el reducido núcleo de pobladores hacía imposible reunir esa cantidad de aborígenes, cuya tendencia trashumante no le permi(ra estar en un
solo lugar mucho tiempo. La única forma de fijarlos en un sitio era a. través
de un pequeño ejército bien armado y esto no existía en los primeros años de
la colonización de lo que sería con el tiempo la Sultana del Norte.
3o. Si estos repartimientos hubieran sido efectivos, la s.ituación de los primeros pobladores no sería tan desesperada como lo hacen notar Mota y Escobar, y Alfonso de León.1. 0
• David Alberto Cossío, op. cit .• t. 1, pp. 140-142.
r Archivo Municipal de Monterrey. Civil. Vol. VTII, Exp. 27, f. 13.
' Es mencionado por Santiago Roe! en su: Nuevo León, apuntes Hi.itótiGos. Monterrey, 1959, p. 27; así como AM.M. Civil. Vol. VTII, Exp. 16, 38, 69 y 72. F. 18,
34, 67 y 82.
• La colonización se hizo sin autori7.aci6n virreinal o real; su reconocimiento como
gobernador fue hecha hasta 2 de febrero, 1599.
10 Alonso de la Mota y Escobar en su DesGTif,ción geográ/ica de los reinos de Nueva
Galicia, Nueva Vizcaya y Nu811o León, México, Ed. Pedro Robredo 1940, dice en su
página 209: " . .. viven de ralees y sus casas son de carrizo y casi andan sin ropa ... "
Alonso de León, op. cit., en su pág. 76, cuando dice: " .•. débesele la conservación
de este reino al general Agustin de Zavala (padre de Don Mart1n), pues, a no estar
debajo de su protección, no se pudiera sustentar la población española. . . por formidable el hambre. . . no se sustentaban de otra cosa que de raíces de lampazos ... algunas frutas silvestres y el Mezcale •.. (su vestidura) trapos podridos ... " Después de

543

�4o. El repartimiento de las tribus indígenas es muy general: ya que no establecía el lugar de residencia o de preferencia, como se hara ~n !ºs ~turos
repartimientos del Siglo XVII; esto nos hace suP?,ºer que la di~tnb_uc1~m de
los grupos de indios estaban basados por informacion de los propios md1genas
y no por el conocimiento directo del colono.
.
So. Contradice Ja característica general de la enco1D1enda o congrega de
esta zona: reducido número de indios a cargo de un encomendero o protector.
6o. Sus propios descendientes -más adelante en e1 Siglo XVII- declararán
tener un reducido número de indios. 11
De 1596 a 1626, la encomienda pasa por un tiempo de letargo_: no se fomentan más repartimientos, no se establece ninguna regla.mentaci6~ u_ ordenanza a las encomiendas y en general no se progresa en la colowzac16n de
esta regi6n.
La situación cambia con la llegada de Don Martín de Zavala a esta comarca eJ 2 de agosto de 1626, porque en la capitulaci6n real hecha por Felipe IV el 3 de julio de J625, establecía en la sección 11 que "os hago merced
de os dar provisión mía con poder y facultad bastante, pa~a poder ~comendar
)os indios que descubrieredeis, pacificaredeis y poblaredeis en el dicho Nuevo
Reino de León, entre las personas que me sirvieren en él, y entre los d~más
pobladores beneméritos para que gocen de los frutos y tributos de los dichos
indios, conforme a la ley de sucesión guardando las cédulas y ordenanzas que
sobre esto disponen .... "1 2
Teniendo esta orden real y dándose cuenta de que los recursos naturales
de esta comarca eran poco halagüeños para atraer de por sí a colonos, fomentó
de sobremanera el otorgamiento de encomiendas con el fin de atraer pobladores; así se puede notar que en menos de un año ~e gobierno había rep~tido más o menos 180 encomiendas y para 1664 -ano de su muerte- babia
otorgado aproximadamente 200. 13
Tomando en cuenta el paulatino aumento de la población española en esta
estas citas podemos preguntar: ¿Podrían vivir tan pobremente estos colonos si realmente tuvieran en encomienda tantos indios?
.
.
,
Ver A.M.M. Encomienda Vol. III. Loremo Díaz -descendientes Diego D1az de
Berlanga y Ariana Díaz, pobladores fundadores- declara tener 7 indios en 1637. Exp.
11, f. 32. Pedro de la Garza el Mozo hijo de Pedro de la ... fundad?r declar:r en
l~O tener 3 indios encomendados. A.M.M. Vol. XJX, Exp. 2, f. 10, Diego de. on· t o u"el fundador) declara en 1655 de poseer 27 indios en
temayor ( rue
hi •encomienda.
d n·
A.M.M. Causa. Vol. VII, Exp. 92 bis., f. 46. Antonio Ferm\ndez ~ JO e tego
Femández, fundador) declara tener 19 indios en 1635. A.M.M. encoIJUcnda, Vol. XI.
Exp. 53, f. 26, etc.
.
u En la Colección de Documentos Inéditos ..• op. cit., Vol. XII, páginas 126 ss.
y Alberto Cossío, op. cit., t. 1, p. 184.
u Ver A.M.M." Encomiendas, Vols. 111, VIII, XI.
u

544

zona,H esto repartimientos fueron numerosos y en general se puede decir
que esta tendencia de dar las encomiendas de indios fue muy popular en
esta zona hasta 1715.1 ª
El 29 de marzo de 1527, Don Marín de Zavala, firmó la primera reglamentación de encomienda en esta zona de la Nueva España; cuyo contenido
se puede sintetizar así:
1. Traslado voluntario de los indios a pueblos próximos a los españoles, dándoles tierras para su cultivo y cada encomendero a sus encomendados, una
docena de ... (roto)
2. Enseñanza y servicios religiosos costeados por el encomendero.
3. Edificaci6n de iglesias en los pueblos indígenas y en las minas.
4. Enseñanza del idioma español a muchacho para cada veinte indios e
instrucción religiosa para que divulgara la fe entre los naturales.
5. Prohibición de usar los indios para transportar cargas, excepto sus propios mantenimientos cuando se dirigieran a trabajar en las minas.
6. Licencia de cuarenta días por cada cinco meses de labor para los indios que trabajaran en las minas.
7. Libertad para que los indios celebraran sus areitos los domingos y días
festivos y aWl en los días ordinarios, siempre que los hicieran sin perjuicio
de su trabajo.
8. Pan, legumbres y otros vegetales de la región todos los días y carne los
domingos y días de fiesta y pascua, para los que trabajaren en las estancias.
A los indios de las minas, pan y todo Jo que hubieren menester para su alimentación, y una libra de carne al día, o pescado los días de guardar.
9. Imposición de la Monogamia y del matrimonio entre indígenas.
10. Entrega de los hijos de los caciques, menores de diez años, a los frailes franciscanos para su enseñanza religiosa y del idioma español.
11. Exoneraci6n de trabajo de las mujeres embarazadas desde el cuarto
mes, excepto en labores domésticas, hasta dos meses después del embarazo.
12. Obligación de los encomenderos de dar a cada uno de sus encomendados un peso y medio al año en cosas para vestir.
13. Prohibición a los encomenderos de servirse de indios de otra encomienda ni guardarlos en sus casas o labranzas.
" Según David Alberto Cossío, ibidem, p. 15, había en este reino en 1626 " •.. ochenta los vecinos europeos y de estos aproximadamente la milad solteros.y." para 1665

dice que había " ... ciento cincuenta, únicamente los casado,, y muchas gentes solteras".
u Todo gobernador foment6 el repartimiento de indios en encomiendas o congrega,
como se puede ver en los documentos del A.M.M. Se puede ver que cada descubrimiento
de metales atraerá pobladores y i:stos con el pago de 50 pesos obtenían sin más mi:rito el derecho de formar encomienda; esta costumbre se extiende hasta 1715, que el
Lic. Francisco Barbadillo Victoria suspende las congregas o encomiendas.

545
J.135

�14. Repartimiento de indios de servicio a los caciques (2 indios si tuviera
4-0: 3} si 60; 4 si 100 y 6 si tuviera 150 o más).
15. Prohibición de ofender con hechos o palabras a los indios encomendados. Los castigos que merecieren lo aplicaría el visitador.
16. Prohibición de arrendar los indios; pero se autorizaba la formación de
sociedad entre un encomendero que pusiera lo indios y ou·o socio que aportara los mantenimientos.
17. Cuando vacare una encomienda, el nuevo encomendero quedaba obHgado a comprar la estancia de su antecesor, a éste o a sus her deros.
18. Nombramiento de dos visitadores de indios en cada pueblo y toma anual
de, residencia a estos visitadores.
19. Limitación del número de indios que podía tocar a cada encomendero
a no menos d cuarenta ni más de ciento cincuenta.
20. Los menores de 14 años no podían ser compelidos a trabajar, salvo en
tareas que pudieran hacer los niños como yerbar y otras cosas semejantes en
las haciendas de sus padres.
21. Generalización del uso del ve tido.
22. $j los mdios demostraren ser tan capaces como los españoles para abrazar el cri tianismo y fueren tan políticos y entendidos que supieren regirse
por sí mismos, serían equiparados a los vasallos del Rey en la metrópoli, y
"les manden scrdr en aquellas cosas que nue tros vasallos acá suelen servir
o las que allá ocurrieren semejantes a la calidad de las de acá, para que sirvan y paguen el servido que los vasallos suelen dar }' pagar a sus princip .. !' 18
Estas disposiciones no tenían aplicación para los indios sometido a esclavitud por causa justa.U
Al mismo tiempo, Zavala estipuló que los indios no debían de ser vendidos
o embargados. 18

Al parecer esta reglamentación hecha por el gobernador Zavala no tuvo ninguna oposición, ya que no nos es conocida ninguna resistencia.

Esta reglamentación fue llevada a la ciudad de Mé.xico para que fuera aprobada por el poder virreinal; el 17 de octubre de 1630, el \'Írrey Rodrigo Pacheco de Osorio, marqués de Ccrrah-o, confirmó las órdenes de Zavala y con
este acto, se implantó n forma definitiva la encomienda en el Nue\'O I eino
de León.
Sin embargo, el marco geográfico poco propicio; la distancia que había
" A.0.N. CEdulas Reales; Vol. VI, Exp. 79, F. 67. "Resumen de lrye,i de ordenanza11 dictadas por el gobernador del u evo. . . par.i las encomiendas y buen tratamiento
de los indios" aprobada por el virrey Rodrígo Pacheco de Os.orio, marqué&amp; de Cerralvo
en la Cd. de Múico ... el 17 de oclubr d 1630.
-

" Op. cit.
,. lbidtm,

546

entre este reino r la capital del virreínato; la connivencia de las autoridades
locales· b. s:i tu ación cultural del indígena; el poco rendimiento económico
de las encomiendas van a hacer que esta institución tenga una transfonnación a tra,·és del Siglo XVII y parte del XVIII, llegando a producir un producto híbrido elaborado por un lado en la encomienda y por el otro, la situación socio-política de los indígenas de esta zona&gt; que será llamada con el
tiempo congrega.

JI. LA

OBTENCIÓN DE LA ENCOMIENDA O CO CREGA EN ESTA REOIÓN 18

La posesión del título de encomienda es muy parecido el procedimiento
que dominaba en toda la América: en el acto de la fundación; por sucesión
o por oposición.

El proceso para conseguir una encomienda o congrega era relativamente
sencillo: el solicitante se presentaba ante el gobernador con un documento
donde destacaba sus servicios a la corona y su situación económica, al mismo
tiempo, señalaba casi en forma detallada a los indios que deseaba encomendar o congregar; ~0 después, se daban cincuenta o cien pesos al gobernador y
casi sin dilación se otorgaba una licencia para ir a sacar indios o como se
llamaba en esta época a "caza de piezas". n

En estos permisos se señalaba el día y la zona donde se podía operar, con
la salvedad de que su persecución se extendiera a otras regiones si fuera necesario, ya que el nomadismo de los indígenas les permitía desplazarse rápidamente de un lugar a otro.
e. suponía que el gobernador mandaría un mensajero a la comarca que
serla afectacla para que avisara a los encomenderos o protectores, a los caci11

Hay que hacer notar que desde 1596 -año de la fundación de Monterrey-

hasta 1630 no se obtuvo ninguna información aobre la obtención de una encomienda
o congrega; pero parece que en un prinripio no había ninguna reglamentación o ceremonia; ya en un documento firmado en 1654, declara Jacinto García de Sep6lveda,
que " ... antes la justicia estaba en cada persona y DO e conocía justicia del Rer ••. "
A.M.M. Ch•il. Vol. VI, Exp. 49, f. 18.
• La información sobre la locali1.aci6n de lo, indio• e conseguía por varias fuentl:8:
indios: '' ... diriéndome llamarse Eulalio de la raza guachichil ... y hacer la señal de
la cr~ me dijo que los indios ..• vh·ían en ... " (A.M.M. Causas crimínales, Vol. VIII,
Exp. 96). También los españoles declaraban dónde vivían indio~ sin encomendar •• •.. y
más ali&amp; de la encomienda de. . . me dicen que hay indios ain encomienda y sin conocimiento de nuestra Santa Fe .•• ., (A.M.M. Civil. Vol. XTT, Exp. 46, f. 18).
11 Enos documentos iban síempre cubiertos de un velo religioso:
"para que estos
indios. • . conozcan las ,·rrd. des de nuestra Santa Fe .•. " o " •.. p:ira quitarlos de las
garras de Sat:1nis ... " etc., etc. Estos buenos deseos quedaban siempre en la tcor!a,
)'a que en la vida real todo era distinto corno lo veremos más adelante.

547

�ques amigo

ya

los mision ros para que cuidaran su indio

r

no fueran h •

chos prisionero .
El futuro encomendero o protector por su parl alquilaba diez o doce soldados o vecinos y varios guías indig nas, para que lo au iliaran en su "caza
d pi zas'.
Al llegar el día señalado la expedición se dirigía a la zona indicada ·
neralment era en las montaiias, ya que en é 1.as era la morada natural de los
indios de esta regi6n-. La e.xc.ursi6n duraba muchos días, ya que era difícil
loe.alizar y cazar a los indios,2 2 las dificultades eran: el nomadismo dcl indio
y su belicosidad.

Al r ubicada 1 ranchería u de indios se le cercaba y d spués,
les anunciaba a través de los indígenas guias que habían sido ncomendado y les
hablaban de las "ventajas del .sometimiento"; si había alguna resistencia había " •.. muerte.&gt; , aunque lo regular se evita a que los indios se pon an en
defensa",2• ya dominados amarraban a lo gu rreros y lo ponian en colleras 21
trayendo a los hijos y a las mujeres sueltos. Estos indios pertcnec'ian al dueño
d la ncomicnda o congrega.

ª Un ejemplo palpable de esta búsqueda nos lo da el capitán Tomás Garda -22
de junio dt: 1652- que declara lo siguiente: " •.. siguiendo el rastro de los indios
para mi encomienda que se llaman matascueos y cuepanas y cuajotes, pasamos por l:i
til'rrn dl'I la nación Tcguenpestes que no dijeron que esa, naciones pasaron hace días
por sus cercan!as. . . los indios amapolas declararon que mis. . • hablan estndo hace
dos o tres días con ellos ..• el día 19 de junio de ... los avistamos como a seis tirot
de arcabuz ..• despué de caminar por esw tierras tan difíciles como \'einte y tres días
ain descanso, •• " .G•• •. Civil. \'ol XII, Exp. 7. Si se desea consultar mis sob este
tema ae pueden ver los siguientes 'lomos dd ramo de Encomienda: T. VI-Vlll-IX-XII·
XIII-XIX-XX. De Civil: V-VII-IX-Xl-XlV-XIX-XXI. La mayoría de los documentos que integran estos tomos tratan estos temas; estas descripciones t0n muy nu1ncroaas; s6lo en el Tomo VI de ncomienda conté mil de 198 C3Gritot.
.. Alonso de León d«cribe l:u ranchcrí:u de indios como de hilera o de media luna,
pero cualquiera de esw dos formas siempr eran reforzadas sus puntas con dos o mil
chozat p ra protegerse de los ataques; hay que de,iacar que cada poblac16n no 10brepasaba de quince chozas y é11as estaban hechas de :zacate o carrizo entrcmcidado
con lodo y su forma era de campana " ••. con poco menos huecos que el que hae1: un
pabell6n de eda. Las puertas son b:ija.s, que les obliga a entrar a gatas, . , .Alonso
de León, op. cit., p. 18.
.. A.M · {. Civil. Vol. VIII, Exp. 10, t. 14. ":M ifcstaci6n del Capitán rliguel de
Montero, yor .•• Hncienda de loa • ·o le, a 11 de octubre de 1653".
Fray Juan de Torquemada en 1u " .. •.Monarcl1ia I ndia11a, •• " Madrid, 1723.
Libro XIV, Cap. X ll. T. ll. p. !'167, CoL la. define a la coll~ra corno: " •.• Ech •
banle&amp; la collera que usaban, que es una m día argolla de p. lo, )' pu ta en b
garg nta l , ~r detrás nam de las espalda , con dos
jeros, y por los _agujeros
travcs.'\da una vara larga, con que quedaba presa la garganta; y a la vara Juntaban
otra vara, por dduera de lOJ a 1.1jt;ros, y nmbas a dos la.s ataban, una con o , Y la

5·!8

Después de haber descansado se "saca informes sobre otra ranchería cercana ... " 21 y se atacaba para poder pagar a los expedicionarios alquilado
( exceptuando a los indios guías que recibfan regalos y podian saque.ar a la ·
rancherías) por el cncom ndero o protector; en te asalto
repartían en
partes igual s a lo presos -aunque previam ntc uno soldados pedían un
peso o dos por cada día que durara la pt'.squisa-; al mismo · mpo
sacaba unas "piezas de indio o indi " que
regalaban al gobernador -esta
costumbre fue 1nuy omún a partir de 1626- o a personas poderosas de
•• .•. afuera o adentro del reino ... '. 21
E tos indios eran generalmente vendidos a treinta o cuarenta pesos en los
reales ele minas cercanos o también, los utifu.aban como un medio para el
trueque de cosas, o los alquilaban como pastores o albañiles o lo daban como
garantía por alguna deuda o de dot en matrimonio.1
Estos ataques a la ranchería de indios producían numrr os pleito de posesión entre lo mismo en omenderos o prot ctorcs: ya que la mayoría de
las veces se atacaba a indios que habían sido repartido con anterioridad."
atadura llegaba a la3 puntas, o extremidades de las varas, donde no podía alcanzar
con las manoJ ni podia desatarse¡ y a.sí lo llevab n, por loa caminos, y
veces lei
echaban una trail!.t de cordel, con que los llevaban atraillados; y porque de noche
no te des:aten, o cortasen L1: ligadura del cordt'I, atíbanles las mano, una sobre otra".
• A.M.M. Civil. Vol. XV, Exp. 24, f. 3. "Informe sobre la. caza de pirZM de Don
Diego González •• , Capitán y vecino de la villa de San Cristóbal de Cadc~·ta en 13
de abril de 1680"; ver t:unbifo la nota 20, ya que en C$O$ documentos se encuentra
esta infonnaci6n mu genrralizada.
ir A.M. f. Civil. Vol. XXU, Exp. 63, f. 5, "Informe de Fray Gabric_l de Oliva
aobre loa malos manejo d las autoridades del Nuevo ••. M.isi6n de San Pablo de
los Labr dor el 25 d febrero de 1681"'. Elta cwtumbre era muy conrun como lo
destaca el Lic. Barbadillo en su informe al virrey Duque de Linares .•• ~ , úmonio.
A.M.M. Protocolos, sin numeración, 1715, 7 ís. d 16 de mayo de ... Tambifo lo
destaca Silvio Zavala en su obra Los ,ulauos indios dt la Nueva España. Op. tÍl.,
p. 260.
• Ver la nota 20 y 26. Estos ejemplos en forma particular 1e pueden ver en el libro
de brael Cavazos Garu, Catálogo -, Slnt,.ris d• los Protocolos d,l Archivo Municipal dt Monterrey, 1599-1700. Monterr y, I.T, E.S. ., 1966 (serie de historia 4),
cidulas: 9..f.5-46-47-58-103-119-JS6-137-148-166-214-226-23B-239•595 y 60¼.
• E11e problema muy común en el • ue,·o Reino de Le6n y los documentos existentes 10n muy num rOS01: en el año de 1654, he contado trescientos pleitos y en
1698 doscientos ochenta -estas cifl'lll son nproximadas-. Si se desea consultar se
puede ver: A.M.M. Protocolo , Vob. 1-11-111. Civil. Xlll-XVI-XX. Casos particu•
lare, de gran importanci por person íc inmi.Jcuidos: A.M.M. Protocol
'ol. J,
Exp. 40, fol. 31. Yol. II, Exp. 9, f. 5. Vol. III. fol. 69, !. 4. Ch-il. Vol. Xll, .Exp.
11, fol. 19. Vol. XVI, E,q,. 53, fol. 14. Vol. •
Exp. 7, f. 30; Exp. 13, fol. 4.
Estos personajes son: Berna~ de las Casas, José de Treviño, Bias de la Garza, Juan
Alv:arez de Godoy, Hemando de Mendiob, Luis de Z6ñi
Almara7., Sebastiin Villcgas, Carlos Can tú, Franc.iico Ba~ de Treviño y Juan Eltcban de Ballesteros: todos

549

�Una vez efectuadas todas estas operariones mencionadas, tenía Jugar el acto
de la ''toma de posesión de la encomienda".ªº
Generalmente se efectuaba en el Cabildo, )' para su celebración, el encomendero se presentaba acompañado del principal o eo su dcíccto. de dos o
tres indios de la encomienda. Exhibía el título ante el Alcalde Ordinario,
quien después de examinarlo r hallándolo conforme, procedía a darle la posesión de los indios. El Alcalde Ordinario tomaba de la mano a cada indio
y se lo entregaba al encomendero o protector. quien recibía la mano del indio y en señal de po esión le ordenaba a éste cambiar dos veres de lugar una
silla· o bien le cubría la cabeza con su propio sombrero y luC2'o seguía el acto
de cambio de lugar de la silla. El acto de la colocación del sombrero del encomendero en la cabeza dd indio encomendado, podía faltar; pero no así el
de la silla. que se tenía por el ·ímbolo de la poscsión.31
Cuando era terminada esta ceremonia se le indicaba al encomt?ndero o
protector los derechos que tenía y las obligaciones que adquiría no sólo con
el indio ino con la corona.u Con este a('tO final se obtenía en forma definitiva la encomienda.33
"hombres ricos y poderosos". Tambibl se puede ver a Israel Cavazos Garz.a, op. cit.,
Cédulas: 31-106-324-792-758-796-823.
• Esta ostumbre fue muy peculiar en el obicrno de Zavala -1625-1664-, pero
de5pués parece que desaparece, ya qu, a partir de 1678, su continuidad disminuye y
en cl Siglo XVIll, no be encontrado ninguna menr.i6n de esta simpática ceremonia.
11 Entre los ejemplos más de tacados quisiera mencionar el de Antonio Leal de
León (A.M.M. Encomienda, Vol. XXVI, sin numeración) para tomar posesión de su
encomienda en el Valle de Pesquería Chica, se pre entó con dos indfos ante el Alcalde
ordinario de aquella ciudad y exhibió el titulo expedido por el gobernador del "uevo
Reino de León: " .• , acto Jeguido, despuéli de haber examinado el título antecedente,
le dio posesión; para ello prl'3Untó al dicho indio cómo se Uamaba, de qué nación era
a quifo sirve y ha
ido, y el otro (indio) lo mismo, lo cual ,;s10 por el señor 1calde tomó de la mano a los dichos indios y a cada uno de por sí y se los dio en
poseli6n a el dicho Antonio ... , el cual 1~ tom6 en ello así provell6 como para lo,
demás contenidos en la dir.ha encomienda y 1111 ..r,ñal dt1 ¡,oruión lu mnnd&amp; mudnr
una silla de una a otra ¡,arte y d« otra a aira con que qued6 metida y amparado ,n
la postsi6n s,r~•il y corport1f'. Otro ejemplr:, nos lo da cl Capitán Lorenzo de la Gntza
(A.M.M. Encomiend.1, Vol. XXXIV, Exp. 14, f. 45. Monterrey, 16 de Dic. de 1689):
presentó "un indio que dijo llamarse Lorenzo, cacique y capitán de la dicha encomienda, y d 1ubdicho lo cubrió la cabeza al dicho indio con su sombrero y lo marido
mudar una riüa d, smtar de una pa,-te a otra )' d11 otra con lo qve queda postdo, . ..
y el dicho Alcalde dijo que en nombre dl·I Rey
ucstro Señor daba y dio posesión a
el dicho Lorenzo. . . en el dicho indio Lorenzo en vos y en nombre de todo~ los demás
indios e indias capitanes y capitanejos de la dicha encomienda".
ª Esta costumbre era mu)' común en toda la Nueva E~paña como lo demuestra claramente Le ley B. Si.mpson, o p. cit. " ... con la encomienda se adq uirian derechos y
obligaciones no s61o ante sus indios cncomrndados s.ino ante la Coron " (p. 154).
11 Una \'CZ que el encom •ndero hubiera entrado en posesión de 101 indios no se les

550

TIJ.

FUNCIONAMIENTO DE LA ENCOMIENDA O CONGREGA
EN ESTA PARTE OB LA

'UEVA ESPA.::¡A

La encomienda neoleonesa se localfaaba generalmente en los alrededores
de los pueblos españoles, haciendas, misiones franciscanas o prisíones reales,
ya que geo ralmente estos centros se desarrollaron en zonas donde la orografía
e hidrografía eran muy propicias para la agricultura, ganadería y minería; 1 ~
un ejemplo sobre esto es el siguiente: de 1596 a 1646 se establecieron en las
cercanías de la ciudad de Monterrey unas sesenta ncomiendas, sta cifra
podía quitar ni remo\'er como lo ordenaban las Leyes de Indias (ver Recopil ci6n de
Leyes ... edición de Madrid de 1774, Lib. 6, Tít. 8, Leye1 46 y 47) hasb ,er oldos
y vencidos conforme a derecho", y s6lo se le podla quitar en caso que incurriesen en
delito penado por la leyes de castilla con _perdimiento de bienes.
Estas disposiciones aplicadu en esta región tenían sus base5 en leyeJ promulgadas
desde 1511 y eran aceptadas y aplicadas en la Nueva España; sin embargo, los gobernadores de eJte uevo Reino parece que procedieron de diferente manera ya que
quitaban a su arbitrio las encomiendas o congregas con la misma libertad con que las
habían ciado; un ejemplo de esto nos los da Juan Pérez de Lenna (A.M.M. Encomienda "copia de carta mandada por el \'irrey •.. al gobernador Lozano .•. " 1671.
Vol. XLII, Exp. 67, f. 13): se quejó de la libertad con que se tomaba los gobernadores para despojar de sus encomiendas a quienes las tenían, sin consideración de
las reales c~dulas tocantes a la. posesión y a los motivos que causaban la µ6rdida
de la encomienda: "Juan Pérez de Lerma, en nombre de esa provincia, me han hecho relación diciendo muchaJ veces acaese qwta.r vos a los vecinos de esa tierra los
indios encomendados por los otros gobernadores, por cau!las muy livianas y aun sin
ellas, ;61o de vuestra autoridad y de hecho sin los oír a justicia ni llamar para ello,
de lo cual reciben notorio ngra.,.io y daño y me suplic6 vos mandase que de ahí en
adelante no les quitáscdes los indios sin que primero los oyesen e fuesen c.onvencido,
por ÍUCZ7.a e por derecho en toda itUtancia o como mi merced fuese ... vos mando
que vea.is lo sU50dicho )' no quitfu ni renovéis de aquí adelante a los veC'in01 de esa
provincia a los indio, que lr.s hubieren encomendado con justo y derecho t.ltulo sin
que primero sean oídos &gt;' \'cncidos por fuero e por derecho •.. ·•
" Esta opinión e, tambi&amp;l compartida por Don Plinio P. Ord6ñez en "hu misiones
franciscanas del Nuevo Reino de León". Historia M1xic1mo. Vol. IJI, No. 1 (juJioagosto de 1953), pp. 102-111. A nuestro parecer el autor comete un error cuando
asegura que las misiones franciscanas proporcionaron los indios para las primeras
congregas; esto sin duda no tiene bates firmes ya que como hemos mencionado, las
encomiendas se entregaron oficialmente en el d1a de la fundación de la Ciudad de
Monterrey -20 de septiembre de 1597-; por otro lado, sabemos que lo primero
misionerO!I vinieron en 1603 como lo menciona Alonso de León, op. cit., p. 62; Israel
Cavazos Garza, "La obra franciscana en Nuevo León", Humo.n-ilas. Anuario, Año ll,
'úm. 2, p. 438. Eugenio del Hoyo, "Evangelización en el • ·ucvo Reino de León',
HMmanito.s. Anuario, 1965, No. 6, p. 322. Santiago Roel, o¡,. cit., p. 25.

551

�fue aumentando a mediados del Siglo . VII -aproximadamente ochenta y
tres- y a principios del Siglo XVIII, llegaban a más de cien.aa
La. mayoría de los encomenderos o protector s eran labradores, aunque
también había militares -en su mayoría oficiales-:, ganaderos, mineros bur6a-atas, clérigos, pero estos últimos en menor número. 30

A. La sucesi6n de las encomiendas:
De acuerdo con las Leyes de Indias (Lib. 6 Tít. 11), no sucediendo el hijo
mayor, sucedcrian los demás de grado en grado. El hijo gue uce&lt;liere en la
encomienda debía alimentar a sus hermanos y madre, mientras no se casare
ésta y no tuvieren aquéllos con qué u tentarse. La hija sucesora en la encomienda, en deíecto de hijos varones Legítimos, contraía la misma obligación
con madre y hermanas, y debía casarse dentro de un año. Si en ,·ida del padre
moría el hijo mayor, la encomienda pasaba a los descendiente legítimos de
éste. Para suceder el marido a la mujer, y ,iceversa, debían haber vivido casados seis meses. La mujer con encomienda que se casare, debía tomar marido
de calidad, y muerto é te, la encomienda volvía a poder suyo. Los hijos del
segundo matrimonio, habiendo tercera o cuarta vida, sucedían en los indios
en que la madre hubiera sucedido a su primer marido. n
En cuanto a la duración de la encomienda, se otorgaba legalmente por dos
vidas; :is pero en este ucvo Reino se utilizaban varios métodos para prolongar la sucesión de la encomienda ;39 éstos eran :
,. Desgraciada.mente no tuve el tiempo suficiente para computar otros centros como
Villa de Cerralvo o Cadcreyta ¡ ffio embargo, los datos mencionados pueden ser consultados en el A.M.M. Civil. Vol.: III-V-IX-X-XI-XIII-XVI-XIX-XX-XXII-XXIIIX.XVII-XXVII I-XXX-XXXIII.
• Del A.M.M. Civil. Vols.: XI-XVI-XX, conté aproximadamente 178 otorgamientos de encomiendas -desde 1636 hasta 1684- y de éstas 98 eran labradores, 25 militares de distintos rangos y el resto oscilaba entre los ganaderos, mineros, burocratas
y curas (hay que hacer notar que !iObre el último sólo encontré un caso, el del padre
y vicario Mart!n Abad de Uria, que la obtuvo por donación).
11 Este problema de la sucesión lo trata detalladamt'ntc Antonio de León, op. cit.,
y Juan Solónano y Pereira, en lo capítulos X y Vil. Sobre las discmiones y luchas
sobJc este punto ver a Zavala, Encomi,nda lndiana, op. cit., Cap. 11-Ill•V, pero
sobre todo el VI.
• Por e.ste medio la Corona trataba de evitar la formación de señor!os de tipo feudal
en América y restringir el poder de los encomenderos; esta restricción se puede notar
en la Cédula Real de Felipe JI finnada en Gante el 5 de septiembre de 1556 y reproducida en su totalidad por Sil\·io Zavala, Encomienda .•• lbid,m, p. 206; se
puede ver también, Cartas de lndia.s. Madrid, editado por el Miooterio de Fomento,
1877, Caja 2, Núm. 5.
• Hay que hacer notar que catos métodos eran muy comunei en toda la Amfrica
como nos lo demuestran Eduardo Arcila Parías, op. cit., pp. 161 a 165. Domingo

552

1. Por
2. Por
3. Por
4. Por

vía de excepción
vía de disimulación
vía de corrupción
vía de dejaciones
1. Por ula de e:uepci6n: era utilizado para estimular )a conquista; es decir, otorgar un privilegio de una vida más para obtener colonos o conquistadores que se aventuraran en ir a otras tierras; un ejemplo sobre este medio
nos lo da el capitán Andrés de Aranda que en 1600, pide al gobernador Zavala, que a las personas que se unieran a la jornada cobtra los indios Gualagilises y tuvieran indio en segunda vida, les extendiera un título de nueva
encomienda; esta petición los transformaba de segundos en primeros propietarios y por lo tanto podían disfrutar de la encomienda ellos y un sucesor.
La gracia solicitada fue concedida por el gobernador, }' ella equivalía a prolongar la posesión de la encomienda hasta Ja tercera vida, aunque sin romper
con la norma establecida de Las dos \idas!º
2. Por vía de disimulación: este fue un medio muy socorrido u en esta
región y hubo casos excepcionales en que había encomiendas " ... de cinco
vidas. . . sin respeto a las leyes de las Indias, ni a las órdenes reales que hay
en su contra ... "; •2 pero parece que esta costumbre era muy aceptada por
los pobladores de esta comarca.
3. Por vía de corrupción: más frecuente que las prorrogaciones por disimulación y por composición, fueron la prorrogación por corrupción; ésta
Amunátegui Solar, op. cit., Vol I, pp. 78 a 81. Elman R.
Zava.la, Ibídem, Cap. VI.

rvice, op. cit., p. 2-12.

• A.M.M. Informes. T. X, Exp. 14, f. 13; esta co tumbre es ya pública en 1667
cuando Felipe Núñcz en solicitud de encomienda declara: " .•. se me encomienden los
indios por tres ,idas como es costumbre a roldado que va en jornadas de lucha contra el indio ... " A.M.M. \'ol. IX, Exp. 128, f. 3; aunque máa adelante no he en•
contrado otra mención, te medio fue muy común en América.
.. Este medio fue muy socorrido en América. Carlos V concedió las encomiendas
s61o por dos vidas, pero Felipe 11, viendo que se acababan e incorporaban a la Corona y que los descendientes de conquistadores y pobladores qu daban pobres, ordenó
al virrey Enríquez de la • 'ueva España, en carta de 15 de mayo de 1565, que disimulase la sucesión en tercera vida. Felipe III, por Real Cldula de 4 de marzo de 1607,
concedió una \ida más por la mima vía de disimulo y ordenó que al terminarse, se
incorporasen a la Corona; esta gracia no alcanzaba a aquellos encomendero que hubieran muerto en el didrute de la tercera vida antes de la promulgación de aquella
ley del 4 de mano. De esta manera se autoriz6 la sucesión por cuarta vida. Se puede
\.'er con más detalle este fenómeno en forma general en Silvio Zavala, Encomienda,
op. cit., Cap. VI. En forma parúcular en el e.aso de Venezul'la ver a Arcila Farias, op, t:it., p. 161.
0 A.M.M. Encomienda s/n. perteneciente a la colección particular de don
Vito
Aleaio Robles.

553

�consistía en lo siguiente: otorgar titulo de nueva encomienda en favor del
heredero o pariente más cercano del último propietario, a la muerte de éste
y término de la segunda vida; un ejemplo: La encomienda de Di go de
Montemayor el mozo, pasó a manos de su esposa doña Elvira de Rcntería;
luego a su nieto don Gregario y más adelante a su primo Diego Rodríguez
de Montemayor y después a su yerno Diego áenz y de ahí pasó a su hijo

José

de áenz.u
4. Por vía de dejaciones: un medio muy común para obtener prorrogaciones sin que aparentemente se infringiesen las leyes, era el de las dejaciones;
que consistía en los siguientes: el propietario de Ja encomienda renunciaba
a ella; se la sacaba entonces a oposición y se 1° otorgaba a su heredero, en
primera vida; éste hacía lo mismo y la encomienda pasaba nuevamente en
primera vida al heredero del último. O bien, el propietario que la tenía
en segunda vida hacía dejación para presentarse luego como opositor y obtenerJa de nue\.'O en primera vida. Un ejemplo donde se conjugan las dos variantes del procedimiento de las dejaciones, es 1 de la encomienda de indios
ca.tu janos deJ valle de Cerrako, que perteneció en primera vida a Alonso R~
driguez. quien luego renunció a ella-en 1650- para que la obtU\iera también
en primera vida su hijo Pedro; a la muerte de éste, pasa en segunda vida a
su hijo Roque en 1684, quien la renuncia y se presenta luego en la oposición
y la obtenía en primera vida." De esta manera, por el sistema de renuncia o
dejación la encomienda se había perpetuado en la familia. Era evidente que
este procedimiento se ponía en ejecución cuando el renunciante se hallaba seguro de antemano de que en la oposición de beneméritos 1 seria preferido él
mismo o el heredero a quien trataba de beneficiar.
Estos cuatro métodos eran utilizados indiferentemente ya que " ... los gobernadores sólo les interesaba sacar una buena parte de dinero o indios en
cada encomienda y no ks importaba para nada las órdenes reales ... "¡ •1
aparte la lejanía de estas tierras hacia que las leyes o nuevas órdenes no llegaran o fueran tomadas en forma indiferente. Alonso de León comenta al
respecto: " ... por el poco conocimiento que los jueces en les e ta ... " •G

ª brael Cavazos, Catálogo y Sínteñs, op. cit., Cédulas 17-713-795-847. Ver tamhifo
caso de Encomienda de José :Martíncz en A.M.M. Encomienda, Vol XXVI, Exp. 1,
donde se menciona basta quinta sucesión por soborno.
" A.M. .. {. Protocolo, Vol. VII, fol. 151, No. 19. También se puede "er en esa
misma sección los Vols.: II-IV y IX, donde hay numeroso, &lt;-asos con e\tot matices.

ª A~\!.M. Causas, Vol. IV, .Exp. 56, l. 89 "declaración del Clérigo Francisco de
Elorza el 30 de sep1iembre de 1698".
• Alonso de León, op. cit., p. 98.

554

B. Unidad de la tt1.comienda o congrega en esta frontera :
La tendencia anotada en las !eres de Indias es la de la conservac1on de
la unidad de 1a encomienda, esto es, la conservación de la entidad indígena
asignada al encomendcroY
En 1620 se ordenó que por haberse multiplicado los vecinos de las Indias y
crecido el número de naturales, los virreyes y gobernadores habían tenido por
conveniente dividir algunas encomiendas y dar parte de ellas, con la propiedad, a un encomendero y lo demás repartirlo de pensión entre otras personas
para que todos los hijos y nietos de los conquistadores y pacificadores. par~ciparan de tales beneficios, quedando a cargo del encomendero prop1etano
la obligación de velar por los indios, obligación que fue extendida por esa
cédula a todos lo participantes de la renta. 49
Esta cédula real de 1620 no rezaba para el uevo Reino de L ón, donde
la situación era diferente por faltar encomiendas grandes, y como las renta.S
eran pequeñas, se preferia entonces separar los indios contribuyendo de ese
modo a hacer las encomiendas aún má pequeñas de lo que por í eran; "
las divisiones de las encomiendas habían alcaw.ado para fmales del iglo XVII.
., Esta Lcndcncia se puede notar en la ley número 2 de la Recopilación, correspondiente a la ordenanza de población de Felipe II, se ordena "que cada repartimiento
quede entero y sin dividir". Otra ley de 1618 mandaba que no debían di\idine las
encomiendas por ningún motivo, bajo pena de 1,000 pesos para t'l gobernador que lo
hiciese y nulidad de repartimiento. OLra ley de 1620 prohibia separar cierlo número
de indios, 'ºporque así se divide y aparta lo que debe estar junto y unido ••. " Anteriormente ya una cédula. había dispuesto la fusi6n de las encomiendas pequciias pata
formar otras de más importancia. Esto no significaba que 13.s encomiendas mayores debían reducirse.
41 Recopilación de las leyes de Indias. Lib. 6, Tlt 8, Lry 26.
41 Un ejemplo: Antonio Leal, Alcalde mayor de la Villa de San Juan B. de Cadercyta, sep3.l6 en dos encomiendas la parcialidad del principal JosE, que .e componía
en total de doce indios útile, incluyendo al jefe; el principal con cinco indio, ~
rrcspondi6 a Bias de la Garza y los otros seis indios se dieron a Matías de Silva
( .M.M. Encomienda. Vol XX, Exp. 112).
T.am.bibi se producía un movimiento inverso, es decir, se iniciaba un movimiento
de "agregaci6n" y en este proceso queda descubierto cfaramente que la clivhión de
las encomiendas había airan.za.do en esta comarca del ,irreinato un gran desarrollo
como lo demuestran los siguientes ejemplos:
l. En 1675 " .•. habfondo vacado la encomienda de indios Moquiaguines en los
alrededores de la villa de San ..• Cerralvo, Juan Núñez de Carvajal que poseía la de
los indios Cacame"'•"- solicitó que se agregaran aquellos indios a los suyos como lo
.,-,
d
. "
habían estado ... por mayor conscrvaci6n y utilidad y estar en au pueblo Y octnna
(A.M.M. Protocolos, Vol. XIII, Exp. 203).
2. En 1682 se confirmó a "... ntnmo Jiménrz vecino de la Yilla •.• Cadereyta,
la encomienda indios Patiaguara ..• por haber estado antiguamente agregados unos
a 01ros" (A.:M.M. Protocolos, Vol. XIII. Exp. 345).

555

�A principios del Siglo XVTII se observa una fuerte tendencia a agregar
las encomiendas P,equeñas, en cumplimiento de las antiguas disposiciones -de
1630-- que lo ordenaban. Lo cierto es que para 1705 los indios se encontraban divididos en encomiendas tan pequeñas, que las ocho encomiendas
que José de Porras pidió que se le agregasen a la suya, en la jurisdicción del
Real Y minas de Santa María del Río Blanco, no sumaban entre todas sino
19 indios tributarios. Esas ocho encomiendas estaban en cabeza de la Corona, y una de ellas tenía 8 indios, la otra 4, tres de ellas sólo 2 indios cada
una, y finalm nte otra con un solo indio. Las otras dos no tenían indios \'arones y una de ellas se componía de una india;'º unidos a 10 indios de
la encomienda del peticionario, sumaban en total 29 indios.
Como se puede ver, la tendencia general a finales de la extinción de esta
institución era romper la unidad de la encomienda.

tarla en muchos casos. Por ejemplo en 1645 eJ gobernador Martín de Zavala rectifica las dos encomiendas que tenía Rodrigo López de la Cruz en la
Villa de Cerralvo, pues ambas no sumaban en total sino quince o dieciséis
indios.ª3 Las dos encomiendas de Gaspar de Trcviño en los alrededores de
Monterrey, no llegaban a seis indios. 5•
El gobernador Pedro Fernández de Ventosa -1692 a 1697- puso excepcional atención en Jo tocante al tratamiento que recibían los indio y en general al régimen de la encomienda o congrega, separ6 algunas de estas encomiendas múltiples que vacaron durante su período o procedió por cargos
contra otras. Pero estas disposiciones no fueron muy efectivas, ya que al poco
tiempo él firma el otorgamiento de encomiendas múltiples a varios vecinos de
San Pedro Boca de Leones.ª~
I)eseués de este intento no se present6 otro hasta la llegada de Barbadillo,
mientras tanto esta costumbre local seguía haciéndose impunemente.

C. Encom~ndas múltiples:
Una cédula de 1618 disponía que así como convenía para eJ buen gobierno que las encomiendas no fuesen mur cortas, era también justo que no se
diesen muchas a un solo encomendero. 51
En esta frontera norteña era común que un solo individuo poseyera varias encomiendas o congregas; esto se debía a que las parcialidades indígenas
eran muy pequeñas y para darle un premio suficiente a los conquistadores v
primeros pobladores, era preciso reunir a varios principales en un mism~
título de encomienda.~: Por eso, cuando se trat6 de P,oner en ejec11ci6n )a
cédula de 1618, los gobernadores se encontraron con que no era posible aca3. El cacique Alvaro de la encomienda que fue de Tomis Gutiérrez. en el valle de
San Francisco, introdujo una representación de 1707, en el cual dccla_r6 que por
muerte de éste se habían puesto edictos para encomendarla de nuevo, " ... lo cual
es en grave daño y perjuicio mío y de los demú naturales que tuvo encomendados
porque es público Y notorio que siendo encomendero Crist6bal de Leal de la ene~
mi~da que ho: tien; Felipe Núñcz en dicho ~e, el dicho Cristóbal Leal para remediar a Rodngo Nuñcz, su hermano, sacó de dicha su encomienda una parcialidad
consid~mble de indios para que se le, encomendasen al dicho su hermano. , • el cual
poseró r sucedió en ella Gonzalo úñcz, su hijo, de lo cual mis padres y otros antiguos no han dado noticia e la tiene los demás indios que de la parcialidad desagregada
hemos descendido, y despufs han ido sucediendo y pasando n distintas personas a
quien nos han encomendado, viviendo siempre todos los dichos indios en general desacuerdo por versi: dividido y apartado del tronco principal" (A.M.M. ColeccitSn particular de Don Vito Alcs.sio Robles).
• Esto se comprueba en el •. M.M. Vol. XX de Encomiendas v Vol XXVI del
de Protocolos, donde hay numerosos ejemplos.
·
·
•• Recopilación, op. cit., Lib. 6, Tít. 9, Ley 15.
" Este caso es muy parecido al de Venezuela y Chile; ver Arcila, 0 ;. cit., p. 170
y Amuniarlgi, o¡,. cit., VoL Il, p. 230.

556

D. El sonsaque:
La saca de indios de unas encomiendas a otras por medio de la persecu-

ción, del engaño o de las uniones matrimoniales, constituyó uno de lo \'lClO
más antiguos de la instituci6n y la fuente más común de enojos y largos
conflictos judiciales. 156
En este reino se prohibió el sonsaque en la ord nanza de Zavala en 1627;
sin embargo esta orden fue ley muerta en esta región, ya que los litigios por
este delito llenan numerosos y nutridos expedient , generalmente estos pleitos
se iniciaban después de la "caza de piezas" o cuando se recolectaba de nuevo
a los indios para el nuevo ciclo agrícola anual; es decir, por el verano. 57
Una de las causas del sonsaque más común eran las uniones matrimoniales.
Como las encomiendas eran pequeñas en su mayoría, los indios de varias en-

ª A.M.M. E.ncomienda., Vol. XXI, Exp. 19, f. 12.
.. A.M.M., Encomienda, Vol. XXI, Exp. 89, f. 17.
'" A.M.M., Encomienda, \"ol XXII, s/n. tambi~ ver en r1 mismo Vol Exp. 18
"informe de Joaquín florC$ en .íontcrrey, 23 de febrero de 1695" donde dice "el
gobernador ... Ventosa se ha unido a los encomenderos y vh~ nuevamente esta
frontera en el soborno continuo ... "
.. &amp;ta. costumbre era muy común en toda la Am~rica como lo destaca Simpson,
op. cit., al decir: " ... era común que se sac-ara a indios de otra.~ encomiendas w.ra
engrandecer las propias" ( p. 35). Alomo de León nos dice
respecto " ... tienen
lo mis en indio en servicio y es tanta .•• la insaciable codicia de llevar gente y aprovechane del poco acrvicio que de ellos tienen, más por ostentaci6n y vanidad de decir
que son dueño de grand rancherías no se limitan y van al sonsaque .•• " (p. 98).
11 Este ciclo de iniciación de pleitos pude 1uponerlo cuando investigando el Vol. VI
de encomiendas anoté las fech:u de lo pleito y todos concordaban en la fecha de
recolecci6n de frutos en junio o agosto,
557

;

�comiendas se casaban entre sí. Los hijos quedaban en la encomienda a que
pertenecía la madre, regla que no fue objeto de discusión. Pero los cónyuges,
obligados a vivir separados la mayor parte del tiempo, tendían a vivir en una
de las dos encomiendas. Esta tendencia fue estimulada en un principio por
los encomenderos o protectores, pero después -casi al final de esta institución- se tendió al casamiento entre indios. de la misma encomienda y algunos fomentaban el concubinato.~ª

E. Otras uiolaciones de la encomie11da neoleonesa:
Una de las limitaciones que poseía una encomienda era que no se permitían
los traspasos, los trueques, las donaciones, el alquiler de sus indios préstamo .
y dotes matrimoniales; es decir, la encomienda no podía ser utilizada como
un medio para obtener o garantizar un capital. 19
Estas restricciones no fueron llevadas a cabo en este reino, ya que la en-•
comienda era aprovechada como un tipo de cambio en algunas transacciones comerciales, como en los traspasos, los trueques, las donaciones, e1 alquiler, la venta, préstamos o dotes; ejemplos sobre estos desmanes hay muchos
-desde el principio hasta el final de la encomienda o congrega-:
Marcos Alonso e1 mozo, " ... cede y traspasa para con esto (sic) el acción
y el derecho que tengo de dos rancherías de indios en encomienda, cuyos
nombres de los caciques son los siguientes: Evalayaque y Ymapalieguen ...
por cuatrocientos pesos ... " 80
Juan L6pez, " ... hace saber que Martín de Solís me tracó y dio la mitad
de la gente de una ranchería en encomienda y otra mitad de otra ranchería,
los cuales sus caciques se llaman Mamayagua y Caminucamoa ... " 81
"Bernabé de las Casas hace constar que mediante este escrito donó la encomienda de indios Amapolas r Teguanapates que me otorg6 don Diego de
Montemayor ... al cura }" \'icario Martín Abad de U ría.• .. "n
• A.M.M., Civil. Vol. VI, Exp. 25 "Información del Lic. Francisco de la Calancha Valenzuela en Monteqey el 19 de abril de 1967" declara que los cncomenderm
evitan a toda costa el casamiento entre indios de otras congregaciones para no tener
problema.! e incita y hasta provoca en concubinato ... "
• Ver sobre esto a Antonio de León, op. c:il., Cap. X. Sol6nano y Pereira, Cap. XVI.
• A.M.M., Civil. Vol. VIII, Exp. 27, f. 24. También se puede comultar sobre este
tema e! Vol. l, foL 34, núm. 25. Vol. II, El!J&gt;. 59. Vol. III, Exp. 20, 55 y 60. Vol.
VIII, Exp. 32, fol. 5 y Vol IX, Exp. 32, fol. l 1. Consúltesc a Iuael Cavazos en
Indice y SlntesiJ op. cii., Cédulas: 25-137-192-215-220-281-295-479-545-651-653.
• A.M.!\{, Civil. Vol. X, Exp. 24, f. 5. Ver tambifo Vol. Xl y XV donde hay mu•
chos ejemplos.
ª A.M.M., Protocolos. Vol Ill, fol. 110, No. 61. Ver también a Israel Cavazo,,
lbid•m; cédulas: l-3-2().;21-29.:.4345-83-89-90-91-97-211•261-273-274--2837376-415-451460-461-462-524-528-534-602-616-634-644·661-677-749-750-820-854.

558

Sobre el arrendamiento de la mano de obra indígena perteneciente a la.
encomienda se dice en 1678 que "es de todos público )' notorio que casi todos
prestan sus indios de las encomiendas por un peso o un peso y medio por
temporada de ganados. . . de dos a tres pesos si es para cosecha ... y de tres
a cuatro pesos si es para labor de minas •.. " u
En cualquier venta de terreno que pertenecía a un encomendero era muy
común que se dijera '·con dos rancherías de indios... e,
En préstamos era notorio "que los indios son empeñados como objetos ... " o:.
En la mayoría de los dotes de matrimonio se destaca "una encomienda de
indios''. 86
En fin, en la marorla de las transacciones comerciales, los indios eran utilizados como garantía de pago, como tipo de cambio. etc, Es dec.ir, que a
través de estos abusos podemos destacar que el indio del Nuevo Reino de
León \ivia en un estado de esclavitud; aparte se puede decir, que Ja legislación protectora indigenista era ley muerta en esta parte de la América Sep~
tentrional.

JV. LA

VIDA INDÍOENA DEN'lltO DE LA E COMIE 1DA O CONGREGA

EN ESTA PARTE DE LA COLONIA ESPAÑOLA

La vivienda de los indígenas encomendados o congregados adquiría dos
formas -según estuvieran en una mina o en una hacienda-; en la primera,
se les obligaba a construir sus rancherías en forma cercana a la mina; en
las segundas, se construía un gran caserón llamado galera que tenía una sola
puerta y Ja luz entraba por un gran tragaluz en el techo y en las noches eran
encerrados y cuidados por un encargado o se les encadenaba para evitar su
hwda.' 7

ª A.M.M,, Historia. Vol. X, Exp. 192, "información sobre las congregas del Nuevo .•. por Fray Francillco del Bosque en la ciudad de ... Zacarecru el 27 de mano
de 1718".
.. Ver a Israel Cavazos Garza, op. t:il., Cidulas: 9-16-34-48-102-118-127-149-152155-lSS-163-16 7-191-195-2 70-288-30 l -314-321-412-417-529-558-566-5 77-5 78-601--607- ..
672-678-682-713-767-773-778-794-803-806-814--821-83S.:839-850~52-B53.
• A.M.M., Rollo número 2 del Archivo de Microfilmación de este Archivo que ae
encuentra en la B. de A. e H.
• Israel C.ivaios Gana, lbidem, Cédulas: 49-105-206-N0-242-246-249-250-340-432613-658-662-7 58-790.
11 Ver a Alonso de León, op. cit., p. 98. Fray Vicente de Slllltamar{a, Rt!laci6n hist6rica d11 la colonia d,l Nuevo Santander )' costa dtl Stno Mtxicano. Escrita por el. ..
en icolás de Le6n, bibliografía m,xicana d11l Siglo XVlll, Apmdice a la letra S;
p. 397. Fidel de Lejana, Conq11.Í.Ita espiruual th Nu,va Santand,r. Madrid, Con,ejo
Superior de Investigaci6n cieo tífica, 195 7, p. 897, Jos~ Eleutcrio Gonzále:z, Obras com559

�El horario de trabajo era agotador, ya que "se inicia con los primeros claros del dia. y sin parar se termina hasta cuando las estrellas empiezan a campear en el cielo ... "; 08 esto nos hace suponer que trabajaban de once a doce
horas diarias.
En las haciendas eran utilizados para sembrar o recolectar cereales -en
especial el maíz-, cuidar el ganado, artesanías para uso intemo.Gg
En las minas trabajaban en la perforación y '·la pica de piedra"/º

El rendimiento en estas actividades era considerado como "insuficiente y
y no recibían ningún pago de ninguna especie. 12
En los días de trabajo -en las haciendas era en época de s.iembra, en las
minas mientras durara el ''auge"- eran alim~ntados a costa del encomendero o protector y consistía en una o dos mazorcas de maíz para la cena y

torpe"

71

t,llltas. Monterrey, Imprenla del Gobierno, 1885, Vol. I , p. 78. Alejandro Pric-to, Historia, geogra/la y 1,stadf.stiea del estado d, Tamaulipas. México. Tip. EiCalerillas, 1873,
p. 83. Alberto Cosslo, op. tit., Vol. 111, p. 12. Vito Afeuio Robles, Coahuila )' Tt1'as
en la lpoea colonial. México, Ed. Cultura, 1938, p. 96. Del mismo autor, MontlfTTl'J tn
lo historÚJ y 111 la lc¡tnda. México, Antigua Librer!a Robredo de Jo é Porrúa e Hijos,
1936, p. 67. Santiago Roel, o¡,. eit., p. 26. Una descripción muy viva sobre l:u galeras
nos la proporciona Froy Juan de Salas, PrediC3dor y guard,iin del convento de
San Francisco, en Monterrey, 22 de junio de 1662 (A.M.M., Civil. XIII, Exp. 20,
fol. 49), declarando que "las galeras donde los indios son puestos a vivir en tlempo
de cosecha ..• duermen en la noche despufui de su largo trabajo .•. hay gran hoyo
en medio del techo donde éntre la única luz, porque no tiene ventanas.. . está llena
de pulgaJ y bichos muy dañinos todos; lo cuida un indio de confianza y también en
unas casaa se prefiere encadenarlos por ser así más seguro. . . los indios de alú no aon
de la misma nación y pocaJ vece, 10n de la misma familia •.. "
• A.M.M., Civil. Vol. XIII, Exp. 20, fol. 49, op. cii., sobre este tema hay mucha
información a principios del Siglo XVIIJ y todos concuerdan que trabajan mucho "sin
ver jamás su trabajo, ni fruto, sin descanso de día a noche ... " (A.M.M. Encomienda,
Vol. IX, Exp. 18), ver también en ramo de Civil, Tomo XII, hay por lo menos quince
informaciones al respecto.
'" Santamaría, op. cit., p. 402. Alejandro Prieto, op. cit., p. 84. Za,·ala, Los esclavos ... , op, til., p. 260.
i. Ver en el A.M.M. Protocolos, Vols. XI y XIV, Exps. 47-78-89-109-l 10-ll5 del
primero; del segundo, 12-18-20-45; y también Israel Cavazo1 Garza, Indice ... , op.
cit .. Cédula : 44-85-88-94-100-101.
" Alonso de León, op. át., p. 98 dice: " ... de poco servicio que de cllos tienen
(se refiere al indígena)". Otros consideran que ''no son útiles para nada, son un estorbo" ( .M.M. Caus;u criminales, Vol. IX, Exp. 115).
,. Lejana, op. eil., p. 896. SanLamaria, op. cit, 402. Prieto, op. cit., p. 84. ito
Alessi.o Robles, op. cit., p. 97. Zavala, Los Esclavos ... , op. cit., p. 261. Como se puede
ver, las dispo!liciones de Zavala de 1627, donde eslipulaba que se debe pagar un peso y
medio al año para cosas de vestir; cosa que en la realidad nunca se llevó a cabo.

560

el ahnuerzo; de comida se les daba maíz cocido; cuando no efectuaban ninguna labor eran compelidos a que , 10Meran a su vida de recolección.ª
El vestuario consistía en una frazadiUa o un Cotón de ayal, aunque lo
ordinario era que anclaran dcsnudos.H
La doctrina religiosa no era conocida, &gt;·a que el encomendero o protector
se limitaba a obligarlos al bautismo y darles nombres cristianos, in preocuparse de enseñarles los elementos primordiales de la reliai6n cristiana; este
descuido estaba unido al desdén d los misioneros de hacer su tarea evangelizadora.16
, Los indios que se enfermaban no tenían ninguna clase de asistencia médica
)' en algtmos caso se les obligaba a trabajar sin imponar su estado de salud. 78
Cuando la temporada de traba jo t rminaba -en especial en las haciendasel encomendero los dejaba de nuevo en libertad con cl pretexto de no poder
sostenerlos y vohfan de nuevo a su vida n6mada; 17 el encomendero o protector se quedaba con las mujeres y los lújos, ya que por un lado, le servían
como rehenes para obligar a sus esposos a regresar cuando los necesitara, y por
el otro, se protegía a una futura "cría que las mujeres podían tener y que
ría de su propiedad" y también se solucionaban las labores de la casa.~
En un principio se marcaba a los indios con figuras identificadoras hechas
por dagas o hierros de herrar, pero esta costumbre desapareció a lo largo
del . iglo XVII!ª
Cuando de nuevo se les nece itaba eran locali7.ados y traídos a la f ucr¿a
para iniciar nuevamente su ciclo de trabajo y dejarlos después en libertad.
Esta nue\'a cacería se hacía sin ningún permiso gub mamen tal; se organizaba
'· Santamaría, op. cit., p. 4-03. Prieto, op. eit., p. 84. Ales5io Robles, Coahuila y •. • ,
op. tit., p. 68. Zavala, Los esclavos ... , op. til., p. 259.
" Alon,o de León, op. tit., 98. Santa.maria, op. tit,. p. 402. Prieto, op. cit., p. 85.
" Crítica sobre la labor de los misionero con los indios nos la da Alonso de Le6n
lbid,m, p. 66.
11 \'er a Santamarfa, op. eit., p. 404. Prieto, ·op. rit., p. 85. Zavala, op. til., p. 259.
" Sanuunaría, lb1dem, p. 409. Prieto, lbidem, p. 86. Vito .'\Jessio Robles, Coahuila
y ••. , op. eit., p. 71. Zavala, Los e.!clavos •. . , p. 260.
' Santnmaria, lbidem, p. 410. Príeto, op. cit., p. 89. ito Alessio Roble, loe. cit.
Zavala, op. tit., p. 260.
" A ..M.M. Encomiendas, Vol. XII, Esp. 98, f. 16 Santiaf!O de Pnmeda t'n el valle
de Pilón de 1675 declara: " ... ante, se marc.,ba , los indios para saber con una se•
guridnd de que eran de ellos y no de otros .•. uno&amp; u5aban el cuchillo al rojo vivo y
ponen una señal. . . otros usan su marca de itanado. . . pero e o hoy no ire usa y es
neccs:ario vol\'er para evitar las confusiones que hay ... " En el Vol. IV de Encomiendas
he encontrado las siguientes marcas:

A e+&gt; A V
561
H36

�entre un grupo de encomenderos y salían en busca de sus encomendados y
en estu cacerías trataban de engrandecer su encomienda con indios de otras
rancherías; así tenemos noticia que cuando existía la costumbre de marcarlos
había muchos indios " ... con marcas borradas y en forma encimada otras
de otros encomenderos ... " 50
Esta vida en las congregas, unida con otros abusos como el de usar a los
indios como bestias de carga, 81 ofensas de hecho y palabra; s:: van a hacer que
los indios encomendados o congregados se rebelen y maten a sus amos o tiendan a irse a otras tierras sin importarles dejar a su mujer e hijos; surgiendo
un nuevo tipo de "indío" que era estepario por excelencia y se dedicaba al
robo de las haciendas o se unía a grupos de otras tribus y atacaba a los
españoles. 83

V.

LA UTll.IZACIÓN DEL TÉRMINO ENCOMIENDA O CONGREGA
EN ESTA COMARCA FRONTERIZA

Como hemos explicado la encomienda en esta tierra de "guerra "v;va,, tuvo
una transformación fomentada por varios factores, a saber :
"' A.M.M. Encomienda. Vol IV. Exp. 89, I. 4. ''pleito de el Capitán Hemando
Mend.iola contra Juan Bennea sobre el robo de indios en encomienda en Monterrey,
a 18 de abril de 1652". Hay que hacer notar que la costumbre de ir a e.azar de nuevo
indios era muy común en esta región en toda la época que duró esta institución y
cuando se da noticia de este acto son en forma esporádica y siempre cuando de pleitos de indios; un ejemplo sobre esto (A.M.M. Protocolos. Vol. XIl, Exp. 98, f. 13),
2 pleitos de Juan Pérez de los Rios contra Manuel García de las Rivas por robo de
indios de encomienda ... Monterrey 13 de mano de 1697". Declaración de García
de los Rivas " ... iba acompañado con Nicolás Guajardo, Tomás Gutiérrez, Dionisio
López Portillo y el que declara, todos encomenderos en caza de los indios de nuestras
congregaciones porque se acercaba la temporada de cosecha.. . como es costumbre en
este Nuevo ... "
u Como sabemos, esta costumbre fue prohibida en las Leyes Nuevas de 1542 (mayor información en Zavala, La encomienda ... , op. cit., Cap. III) y en la ordenanza
de Zavala lo prohibe t.1mb.ién. Sin embargo, esto era muy común en esta región por
lo menos hasta finales del Siglo XVU; el último ejemplo que poseemos de e~to es
en la venta de minas de don Juan de Villarreal donde dice "vendo la mina de ...
con indios de carga de mineral. .. " (A.M.M. Civil, Vol. XXVI, E.~. 5, f. 37).
"' Est.a acción provocaba asesinatos entre indio y encomendero como se puede comprobar viendo A.M.M. Causas criminales, principalmente los primeros ,•olúmenes; Alonso de León, menciona varios casos donde los indios ofendidos atacaban o mataban a
su encomendero, verlo en pp. 56, 89, 98.
.., A. f.M. Causas criminales. Vol. XI, Exp. 173, "el indio Miguel de la. de Sebastián
Ramú-ei escapado desde hace dos años se dedicaba a vivir con delincuentes y robar
a las estancias de españoles ... " en 1667. Ver otros ejl!IDplos en este mismo ramo en
Vol. XI, donde he encontrado muchos delitos sobre estos indios.

562

l. Un marco geográfico poco propicio para cualquier actividad económica,
exceptuando la ganadería.
II. Distancia -tiempo y espacio-,- que había entre esta región y la capital
del virreinato.
III. La connh·encia de las autoridades locales.
IV. La ignorancia de la población española de la mayoría de los actos
jurídicos que se hadan en el centro de esta colonia.
V. Numerosas tribus, _pero con poca poblac.i6n cada una.
VI. Un status cultural del indígena muy parecido al del hombre paleolítico.
Estos factores unidos y entremezclados entre sí crearon y fomentaron un
ambiente propicio para la deformación de la encomienda.

El término encomienda fue utilizado desde un principio -aunque el funcionamiento era en su mayoría totalmente distinto a lo que estipulaba la corona
o se llevaba a cabo en el centro del país-, y se siguió u ando por casi todo

el siofo XVII.""
El 9 de mayo de 1672 la reina gobernadora Mariana de Austria firmó una
real cédula donde ordenaba al virrey de la Nueva España don Antonio Sebastián de Toledo, marqués de Mancera, que •• ... no permitáis que a los chichimecos que se prendieren en el Nuevo Reino de León pudieran hacerse
esclavos, ni venderse bajo penas ... ; os ordeno que comuniquéis al Obispo
de Guadalajara que dé órdenes pertinentes para que los indios de ese uevo
Reino de León se reduzcan por la predicación y sean congregados en pueblos y se les reparta tierra y no tributen por diez años". 5
•• Quisiera mencionar que en algunos documentos se menciona congregaci6n, pero
era utifü.ado en esta parte de la colonia como un medio de unir a distintas tribus no
para fonnar pueblos independientes de los cspa.ñoles, sino para crear precisamente
la encomienda.
Recordemos que la congregación de los indios o su reducción a pueblos era un medio
para cristianizar, urbanizar y por tanto civilizar a los "muchos indios que vivian sueltos o en pequeños grupos, muy alejados y desligados de las grandes comunidades indígenas. Su fácil control en las dos órdenes, el religioso y el politim, reclamaba como
procedimiento obligado la agrupación, y en ella recurrió la Corona Española". (José
Miranda, Mltodos y resultados d11 la política indigenista en México, Ediciones del In tituto Indigenista, 1954, p. 39); sobre el funcionamiento ver al autor mencionado y
a Ernesto de la Torre Villar, Las reducciones de los pueblos de indios tn lo Nueva
España.
Quisiera destacar que las congregaciones de indios del tipo que ~ hizo a pnnr1p10s
del Siglo XVI por órdenes de Felipe II se intentaron en esta frontera hasta llegada
del Lic. Darbadillo en 1715 y no antes .
15 A.G .• '
Reale• Cédulas, Vol. XIII, Exp. 40, 11 p. Juan Francisco Montemayor y
Córdoba, Sumarios de las cédula;, 6rdenes y provisiones real//s, qu, se han despacl,ado
por su Majestad para la Nueva España y otras partes, especialmente desde el año de

563

�El 21 de septiembre del mismo año, el ,·irrey despachó una real cédula
para que se qtútasen las encomiendas y se .congregara a lo~ indios ~~ pueblos, pero no se Uev6 a cabo porque el obispo de GuadalaJara muno an_:es
de cumplir este mandato y también porque a los pobladores de esta region
no les convenía por ninguna razón la su pensión de la encomienda, ya que
·
·
·
d e ellos • .. " 86
"se interesan en que 1os ·md'10s vivan
ignorantes
para servirse
Este mandato real fue conocido por los poblador de esta región como lo
demuestra un informe del Oidor de la Nueva Galicia don Juan de Oliuán
Rebolledo y otro escrito del.fraile Juan de Lozacla: 7 los dos están d,e acuerdo que los pobladores de esta frontera en vez de acatar la Real Cédula de
1672, sólo mudaron el nombr de encomienda a congrega y quedaron los
indios en la misma situación.88
Hay que hacer notar que a partir de esa disposición real, l?s habitantes
de esta zona del norte utilizaron en forma indiferente el ténruno de encomienda o congrega 9 hasta el año de 1715, en que el licenciado Francisco de
Barbadillo y Victoria suspendió las "encomiendas o congregas' .00 Después
---cuando Barbadillo regresó a la ciudad de México, las co as volvieron a su
sitio de nuevo- en forma definitiva. se utilizó el nombre de congrega en
vez de encomienda y con este nombre fue conocido por Mota y Escobar, anta María, Arlegui, Gonzalito , etc., y consideraron todos que esta palabra
fue utilizada desde el principio de la colonización de esta frontera.
La e.,cpresión encomendero fue utilizado hasta 1715 91 }' a partir de este
1628 hasta tl año dt 1677. México, 1678. Libro V, sumario 73-74. También lo mmciona Zavala, Esclavos indios ... , op. cit., p. 258.
.. Zavala, loe. cil.
11 Sobre el Oidor Oliuán, Zavala, Ibídem., 257. Sobre Lozada: A.G.~. Reales Cédulas, Vol. XII, Exp. 13. "Informe sobre la situación de los indi~ en el 'uevo. • •
dado por el fraile Juan de Lozada el 16 de junio de 1710 en la ciudad de Monterrey".
• Zavala, loe. cit., y A.G.N. Reales Cédulas, op. cit.
.
., Israel Cavazos Garza, Indice y ... , op. cit., Cédula 487: "Congregaci6n de los
indios. . . a favor de don Juan de Casto ... "
"Marcos Flores vecino de esta ciudad. . . solicitó una e11comit11do. . . • 14 de mayo
de 1697 (A.M.M. Vol. XXI, civil. Exp. 27, f. 40).
En 1698, José de la Mota (A.M.M. Ci"il, Vol. X."IX, Exp. 1, f. 27, sin lugar, lo.
de abril de ... ) "pido una encomienda o congre"o.".
En 1702, Cristóbal de Le6n, de la Hacienda de Nuestra Señora de la Soledad de
\a Mota, dice " ... y solicitando una encomienda o congrega ... "
Indudablemente el tfrmino congrt-ga se empezó a usar para abreviar el de congregación.
•
.G.N. Reales CMulas. Vol. XX.XVIII, f. 192. v. "Comisi6n del Sr. Lic. Barbadillo ... ": en este documento dice: "creyendo que para bien de la paz de esta.5
tit'rras y. . . la suspensión de las encomiendrui o congregas ... "
n En ¡ 699, Fernando de León, declara que " ... vecino de este real de San Pedro

año se usó el de protector 9~ y con este nombre fue conocido por los cronistas
de mediados del siglo XVIII y también se consideró que fue usado desde
el inicio de la población de esta regi6n noreste de la colonia.

VI. LA

SUPRESIÓ

DE LA CONGREGA EN EL

UE\'O REINO DE LEÓN

Esta estructura de explotación de la mano de obra indígena degenerada
en extorsión y esclavitud provocaba constantes levantamientos de indios, 01 ya
que ''quien logra escapar de tal situación (es decir, de las congregas) toma
los montes con los suyos, y su odio al blanco se redobla y los asalto~, las incursiones y la guerra son constantes '. 9'
o valían las quejas frecuentes de los misioneros, los cuales elevan al gobierno angustiosos memoriales; ni el clamor de grupos indígenas que solían
ir a pie hasta la ciudad de México para presentarse personalmente en el palacio de los virreyes. Sin embargo, cualquier acto a su favor no se llevaba a
cabo, porque "la distancia, ... es aliada eficaz de los culpables y no hay remedio posible ... " 95
El crecimiento prodigioso de la ganadería, en las postrimerías del X-VII y
albores del XVIII, hace que el abuso de los vecinos sea imitado por los
de Boca de Leones ... y encomtndero .. . " (A.M.M. Civil Vol. XXIX, Exp. 72,
f. 55).
En 1704, José de Montalvo, declara que " ... Vt'cino ... y encomendtro ... " (A.M.M,
Civil, Vol. XXXI, Exp. 18, f. 10).
En 1714, José de Sáenz, declara ser "encomend,ro ..• " (A.M.M. Civil, Vol. XXX,
Exp. 38, f. 7v.).
11 Barbadillo al suspender las encomiendas o congregas fundó congregaciones de indios y nombró protectores de eso~ pueblos; después este nombre fue uti!i7.ada por los
ex-encomenderos, para legalizar en cierta forma su comportamiento ilegal. Así podemos ver dos ejemplos: José de Medellín en 1715, diciembre de ... dice ser protector
de indios (A.M.M. Vol. XXVI, Exp. 4, f. 22). En 1718, Pedro Table Villegas en la
ciudad de Monterrey, el 20 de abril de ... dice ser "Protector de indios congregados ... "
(A.M.M. Encomienda, Vol. XXXII, E."Cp. 2, f. 18).
" Esto no quiere decir que la congrega fue el único factor que influyó en el aniquilamiento del indio como lo consideran algunos historiadores regionales. Entre otras
grntes que provocaron el exterminio de la raza indígena destacan: las guerras, la esclavitud, epidemias, ataques de indígenas de norteamérica, emigración a otras re•
giones, etc.
" José Eleuterio González, Colecci6n de Noticias y Documentos para la historio. del
Esto.do d11 Nuevo Le6n. Monterrey, Tip. de Antonio Mier, 1867, pp. 31 y ss. También
destaca esta situación Santa María, op. dt., p. 443. Roe!, op. cit., p. 25. Prieto, op.
cit., p. 258.
"' A.G.N. Reales Cédulas, Vol. XXV, Exp. 18, f. 6. "Informe sobre el maltrato de
los indios del Nuevo ... " Fray Juan de Lozada, en Cadcrcyta, en 28 de julio de 1706.

565

564

�mayordomos y pastores que sólo están temporalmente en el
uevo Reino,
procedentes del interior, con sus grandes haciendas de ovejas. Su crueldad
es correspondida con los ataques de los naturales y el hurto de grandes cantidades de ganado. Haciendas enteras son asoladas y las muertes y los daños
jamás acaban. El gobierno local es impotente para mantener la guerra.ºº
En el último tercio del Siglo XVII y principios del XVIII, la Corona
dicta numerables documentos tendientes a mejorar su situación; entre los más
importantes están el ya mencionado de 1672; así como el que ordena "la
r ducci6n y administración de los indios de Coahuila y uc\'O Reino de
León" ;'n "que se averigüe los maltratos que son los indios por los dueños
&lt;le otras haciendas de la provincia de Río Verde, Tampico y Nuevo Reino de
León"; os "que se averigüe los excesos cometidos por los gobernadores de Coahuila y Nuevo Reino de León" ;0it ''encargado que cuiden mucho de la manut nción y aumento de los indios y buen tratamiento de los naturales" ,1ºº etc.• etc.
Durante la administración del virrey Fernando de Alenrastre oroña y
Silva, Duque de Linares y Marqués de Valdefuerte (15 de enero de 1711 a
15 de agoto de 1716), tiene lugar una junta de Guerra y Hacienda, que
será decisiva para el Nuevo Reino de León.
Esta se efectúa el 22 de agosto de 1714; es presidida por el mismo virrey
y asisten a ella, veinte funcionarios entre oidores, alcaldes de cortes, contadores
., A principios del Siglo XVIII habfa en este reino trahumancia mu de un mill6n
de cabezas; que procreaban 300,000 cabezas. Ver a Israel Cavazos Gana en "Los po•
bladores y conquistadores de ·uevo Le6n" Humanitas. Anuario, 1960, año I, Núm. 1,
pp. 467 a 4 79. Reproducido como introducci6n al libro del mismo autor, Cedulario
autobiográfico de pobladores y conquistadores dtJ Nuevo L16n. Monterrey, Universidad de Nuevo León y Gobierno del Estado, 196-1- -Biblioteca de Nuevo Le6n 2-,
pp. 7 a 17.
" A.C . . Reales Cédulas. Vol XIII, Exp. 40, f. 2. Editado en 1775: explica la
necesidad de llevar a cabo la orden de la Reina gobernadora para formar congregacíones en esta 20rui del virreinato.
., A.G.N. Reales ~ulas. Vol. XXII, Exp. 104; fumado el 25 de mayo de 1689:
Se revisan varias noticias de religiosos de e.sta frontera donde "la codicia suplant6 a
la piedad" y se extiende inve,tiga.ci6n al re!pecto.
• A.GJ{. Reales Cédulas. Vol. XXVm, Exp. 69, lO de abril de 1703: Se habla
de las galeras, castigos, y retención de las mujeres de los indios congregados para e,..¡.
tar su fuga y hay ejemplos de suma crueldad como el sucedido al inclio llamado Sosacayo que estuvo hasta morir "por hambre, sol y tormento .•• crucificado como nuestro Señor Jesucristo ... "
""' A.C. . Reales Cédula,, Vol. XXXII, Exp. 49, f. 3, firmado el 20 de julio de
1709 )' dice: que ordena que M? acate lo estipulado iobrc la allinenta.ción de los indios en rncoroienda; así como que se ac. ten la! ordenanzas de buen tratamiento al indio.
Si se desea tener una gula sobre Rea.les C~dula! relativas a este Estado, consultar
a larael C,a,.-azos Garza, '·Indice de Reales Cédulali relativas a I uevo Le6n". 16511820, Humanitas, Añuario 1962, ~ o. 2, pp. 231 y u.

566

del Real tribunal de Cuentas¡ factor, veedor. tesorero, jueces, oficiale real
de la Audiencia y Caja; contador de tributos }' el fiscal de S.M. de lo civil;
la junta se llevó a cabo en la Audiencia de México.
En esta reunión el virrey plantea cuatro gravÍillIIOS asuntos, relacionados
todos con el Nuevo Reino de León. En primer término, la instan ia del gobernador Francisco de Mier y Torre, sobre las continuas hostilidades de los
indios y sobre la necesidad inaplazable de crear una compañía volante, que
recorra constantemente el reino, con el fin de intimidar a los aborígenes.
Su mantenimiento, había de correr de cuenta de los ganaderos, por ser los
más afectados. Se dan a conocer asimismo los autos referentes a la íundación
de la villa de San Felipe de Linares, autorizada por él por haberse asentado
en un punto estratégico para la contención de las invasion de los bárbaros
procedentes de Tamaulipas. Se considera igualmente la controversia suscitada
con motivo de dicha fundaci6n y que había motivado la guerra del pueblo
de San Cristóbal de los Hualahuise.s, afectado en su jurisdicción. Final.mente
y como lo más importante de todo, un escrito de Fray Juan de Loza.da, presidente del convento de San Andrés, de Monterrey, y procurador general de
la provincia franciscana de Zacatecas. Denunciaba Fr. Lazada el daño temporal y espiritual de los naturales, a causa de las congregas o encomiendas
y el extremo de extorsión y esclavitud a que éstas habían llegado. Los indios
no tenían ;a libertad ni para casarse. Hacerlo, significaba perjuicio para el
hacendado, por Ja separación del servicio personal. De ello habían sobrevenido muchos casos de concubinato y amancebamiento, tan combatido por
los misioneros. Fr. Lozada no veía otra solución a esto que la creación de
pueblos indígenas, como tanto lo encargaban los reyes en su Reales Cédulas:
dotándose de tierras sufici ntes y facultando la extracción de familias tla.xcaltecas d 1 altillo y de Venado, a fin de que colaboraran a la imtrucción
de los chichimecas en la vida civil. 101
m A.G .• . Reales ~dulas, Vol. XXXVITI, f. 192v. "MS. Comisión al Sr. Lic. BarbadilJo ..• " -1715- En este mismo año presentó el oidor de 1-'l audiencia de Nueva
Galicia, don Juan de Oliuán Rebolledo: que en carta hecha en Guadalajara el 2 7
de julio de 1714, opina lo mismo que el fraile Lazada y agregaba una op.ini6n de un
testigo que opinó " ... que convenía quitar la, congn:gaciones y toda suerte de dominio en estas naciones de indios, porque. a 18 leguas de la ciudad de Monterrey estaba la Villa de Saltillo, de es-pañolca, perteneciente al gobierno drl Parral, y los ve•
cinos de ella no tcnian encomienda de indios, poseyendo casi todas las haciendas d
campo, labores y comercio; había un pueblo de indios de Tlaxcala inmediato, pero
pensaba el declarante que ae 1crvlan de muy poco, pagándole, su trabajo y por lo
común los mimios españoles trabajaban sus labores y cultivaban sus tierras y tcnla.n
más política. Otra opinión que acompaña el informe de Oliuán es una cana de don
Get6nimo L6pe:i Prieto, Cura rector del Colegio de San Xavier de Monterrey, de 2
de enero de 1714 en la que explica cómo se lltv6 a cabo la orden de 1672 que fue

567

�Don José Antonio de Espinosa Ocampo y Cornejo, fiscal de S.M., conrideró
que se requerian por lo menos tres años para solucionar estos problemas, ya que
tomaba en cuenta que las doscientas leguas que abarcaba el uevo Reino
harían necesario ese tiempo, que ería en expedir despachos, hacer pruebas,
e,q&gt;edir informes, oír representaciones, etc. Esto no era generalmente suficiente para definir, por las pasiones o encono de los informantes; y, entre
tanto, peligraba la conservación de la fe. ugiere, por lo mismo, la designación de un enviado especial; y que dada la gravedad del caso, conviene que
sea nombrado uno de los señores ministros que, con "autoridad y toga, adquiera plena obediencia y sujeción", y al que los gobernadores no consideren
su igual.1° 2
Largamente deliberaclas las facultades de que ha de ser investido eJ juez
en comisión, se acuerda que éstas deberán ser absolutas; bien fueran correspondientes a la Capitanía General: a }a Junta General; referente a la Real
Hacienda; o a crímenes y excesos; "Juzgando a como hubiese lugar, aun en
lo que hubiese duda, y, entendiendo de todo, fuese obedecido, temido y respetado"_ 1os

En un principio se pensó en nombrar a Pedro de Castro y Coloma, pero
después se inclinan en designar a uno de los señores alcaldes de corte de
Ja Real ala del Crimen: el Lic. don Francisco de Barbadillo Vitoria, el 27
de agosto de 1714. 10 •
Barbadillo llega a Monterrey el 28 de diciembre de 1714. Convocó de inmediato al cabildo y presentó al gobernador su despacho. y éste lo acata.
Más adelante, procede a integrar la Compañía volante,105 a fin de ir personula. El consejo de. indias el 11 de febrero de 1715, accedió a que se com.ision:ua al
Oidor Oliuán para que ejecutase la cédula del año del 72 y procediera contra los
culpados (Zavala, Los esclavos ... , op. cit., pp. 257-258 y 259); Oliuán no llevó a
cabo esta misión -porque en esta fecha fue expedida la cédula del Consejo de Indias,
Barbadillo estaba iniciando sus refonnas en este reino. Ver a Israel Cavazos Garza,
"El Licenciado Francisco de Barbadillo ictoáa pacificador y fundador de pueblos"
Humanitas, No. 5, 1963, pp. 375 a 390.
,.. A.G.N. Reales Cédulas. Vol. XXXVIII, op. cit., también lo menciona en forma
general Conzález, op. cit., p. 45. Santamaría. op. cit., p. 448.
1
A.G.N. Reales Cédula , Vol. XXXVIII, op. cit.
'"" Sobre su biografía y su actuación en esta región se puede ver el Artículo de
Israel Cavazos Gana. "El Licenciado ... ", op. cit. También González, Ibidem, p. 49.
Santamaría. lbid,m, p. 419. Prieto, op. cit., p. 59, Cossío, op. cit., Vol. m, pp. 30
y ss. Roel, op. cit., pp. 47 y 48.
'" Esta compañía estaba formada con 70 hombres con un capitán, siendo su importe
anual de 22,000 pesos, a razón de 300 a cada soldado y 700 al capitán; se panr1an
a co3ta de los dueños de haciendas que entraban a pastar a este reino. Estas reformas
trajeron oposición por considerar alto el pago de los soldados (ver a Zavala, Los Indios ... , op. cit., p. 261. Sobre la fundación de la compañía volante ver a Cavazos,

568

nalmente a · "bajar en paz" a los indios que se habían remontado en la sierra
de San Carlos de Tamaulipas, enmedio de un ambiente hostil y de oposición,
sordamente manifiesta, ya que al vecino de estas tierras le exasperaba que
el indio se acercara a Barbadillo y fuera escuchado con bondad y perdonado,
por grave que fuera su delito.1 ºª
En esta tarea tan ardua lo ayudan el alcalde de la corte don Manuel de
la Torre (y otros más que trajo de la Ciudad de México). Juan Guerra Cañamar y Fray Juan de Lozada, estos dos últimos vecinos de esta región.10 j
Barbadillo con la ayuda de su equipo funda las misiones de an Antonio
de los Llanos, impulsa las del Rio Blanco y Labradores y repuebla las de
Hualahuises y Agualeguas. 108
El 15 de mayo de 1715, ordenó que viendo " ... los excesos y malos tratos
que se ejecutan con los indios chichimecas en las encomiendas. que se estilan
con la ,·oz de congregas, y con mando otorgado por el mismo virrey de esta
ueva España, Duque de Linares, ordenó y dispuso que se suspendieran y
extinguieran las mencionadas encomiendas u congregas y se formen pueblos
de indios para atraer a los alzados ... " 109
El 15 de septiembre del mismo año funda los pueblos de Purificación y
Concepción.110
Para la fundación de los pueblos indígenas, recurrió a la vieja ley que estableóa poder utilizar las tierras ya mercedadas si fuese necesario para poblar;
así, las primeras fundaciones -Purificación y Concepción- fueron expropiadas a Juan de León. Este procedimi&lt;&gt;nto es seguido en la fundación de
otro pueblo en las inmediaciones de la ciudad de Monterrey -por eJ oriente-;
registra personalmente los sitios y aguajes y determina poner pueblo en las
"el Licenciado ... ", op. cit., p. 380. Cossío, op. cit., Vol. III, p. 29. González, op. cit.,
p. 42. Lejarza, op. cit, p. 719. Prieto, op. cit., Santamar!a, op. cit., p. 35. Roel, op.
cit., p. 47).
- Esta acci6n de Barbadillo hacía a los indios se le acercaran. " ... A la vo.: de que
los .indio ya eran libre , salían ellos y ellas de las casas de los amos piwendo pueblo''. (Zavala, Los esclavos •.• , ibídem, pp. 260-261.
"" El capitán fue muy estimado por Barbadillo que declaró una vez al virrey, que
"sus hazañas no tienen más desgracia que no haber sucedido en Flandes ... " (A.G.N.
Reales Cédulas, Vol XXXVIII, op. cit.
..... Israel Cavazos Garza, "El Licenciado ... ", op. cit., p. 380.
~• A.G.N. Reales Cédula5, Vol. XXXIX, Exp. 76, f. 6. "Informe con copia de ordenan7AS que ejecutan al parecer de la Junta de Guerra y Hacienda efectuada el 22
de agosto de 1714 en esa ciudad de México y su acatamiento fonoso de los pobladores
de este I ucvo Reino de León; Monterrey, el 16 de mayo de 1715". Colección perwnal de Don Vito Alessio Robles.
uo Con el tiempo serán incorporados al municipio de Montt:mon:los y son conocidos
como Escobedo y Gil de Leiva. Ver a Cavazos Garza, "El Licenciado B ..• ", op. cit.,
p. 381, y a Co~ío, op. cit., Vol. III, p. 30.

569

�antiguas haciendas de Pedro Guajardo, José de Trcviño, los Ochoa de Elejalde y Doña Nicolasa de Escamilla. En febrero de 1713, instala allí a más de
núl indios chichimecos y posteriormente, el 4 de enero de 1716, les da el título de pueblo de Nuestra Señora de Guadalupe. 111
Esta medida expropiatoria, provoc6 la protesta de los vecinos y se quejaron
al virrey diciendo que había hecho estas disposiciones en menos de tres días
sin darles más término ni otras tierras. "Al tercer día[ ... ] entrar por sus puertas al padre doctrinario (se refieren a Fray Sebastián de Torres, colaborador de
Barbadillo) y a los indios echándolos de sus casas para entrar ellos, sin que estorbasen a dilatar tal tesolución las lágrimas y llanto de mujeres y doncella$,
huérfanas y huérfanos desvalidos, que se veían arrojados de sus casas, sin refugio
alguno, viendo en el campo su alhajas, sus personas y sus bienes"; m en el
caso de la fundación de los primeros pueblos se decía que quedaron tiradas
las familias y sus bienes por los campos "con lástima y sentimientos que enternecían a los más bárbaros, como se puede considerar de unas matronas,
señoras y doncellas, que se veían arrojadas de las mismas casas donde nacieron r se criaron sus abuelos y sus padres, y se criaron ellas, viéndose de repente sin casa, abrigo ni habitación, arrojadas en lo campos, debajo de
chaparros y mezquites" .113
Estas descripciones me.lodramáticas eran en cierta forma exageradas, ya
que todos los españoles afectados eran dueños de grandes e.mnsiones de
tierra. 114
En cada uno de los pueblos fundados para sustituir a la congrega se esta111 Se esperaba l., primera cosecha en Julio y la segunda por Diciembre. Se gast6
en la fundación de estos pueblos: 7,140 fanegas; de ellas 5,778 habían sido escogidas
en la primera siembra de estos pueblos indígenas¡ las otras eran de los vecinos excepto
270 que fueron compradas. Había 315 cabezas de ganado vacuno y la población indígena era de 3,300 a 3,400. El gasto de la Real hacienda fue de 889 pesos y 2 reales.
Fijó salarios a los indios: dos reales al día dándoles de comer; y tres sin comida;
Dos reales a la india y uno dándole de comer". Estos precios se hicieron altos por los
vecinos de esta parte de la colonia que nunca antes habían pagado por servicios; pero
Barbadillo contestó que los pueblos de indios "necesitaban de instrumentos de labranza,
tabaco, vestido, y los precios en esta frontera son altos: un comal para maíz, valfa
un peso cuando en la ciudad de Mrnco se daban 4 por un real; la vara de paño de
a 2 pesos valí.a alli 6; el chocolate de a 2 reales costaba 8 y 12 con azúcar ... " ( ver
información más amplia en Zavala, Los Esclavos ... , op. cit., pp. 261 y 262).
ll2 A.M.M. Protocolos, Testimonio 1715, 7 fs. "MS. Representación que hacen los
vecinos de e5ta ciudad contra el Alcalde de la Corte".

m !bid.
"' El Duque de Linares escribia aJ Consejo de Indias el 20 de septiembre de 1715
que en este Nuevo Reino de León, hay descamisados que son dueñ.os de 50 y 100
leguas de distrito por mercedes que han hecho los gobernadores y que para fundar
pueblos de indios no hay tierra ni agua (Zavala, Los Esclavos ... , of&gt;. cit., p. 259).

570

blecieron ayuntamientos indígenas, a los cuales les entregó un extracto de las
leyes que más los favorecían. En cada uno dej6 un núsionero franciscano para
que velara por la doctrina e instrucci6n del indio y sobre todo protegerlo del
español. Se vivirá en forma comunal y se distribuirán las semillas y los frutos
cada ocho días, a cada fanúlia, en proporción a su número. Los misioneros, a]
decir de Barbadillo, han de ser " ... cuando no ángeles más que hombres" .116
Después de permanecer 16 meses en esta comarca -diciembre de 1714 a
abril de l 71~ regresa a la ciudad de Mé.xico y en informe al nuevo virrey
Baltasar de Zúñiga y Guzmán Sotomayor y Mendoza, marqués de Valero Ayamonte y A]enque y Duque de Arión -15 de agosto de 1716 a 15 de octubre
de 1722- fechado el 14 de julio de 171 7, declara tener poca confianza en
el gobernador Francisco Báez Treviño, porque tenía una o dos congregas de
indios y además aseguraba que no estaba dispuesto a perder la utilidad que
rendía al gobierno la venta y regalos de indios con las licencias que se expendían para irles a dar asalto y cultivarlos, que producían por lo menos 50
peso cada una; m ¡ qué cerca estaba Barbadillo de la realidad!
Sus disposiciones en el sentido de que salieran del pueblo los indios sólo
para trabajar, previa remuneración, para nada es obedecida. y poco a poco
van despoblándose los lugares, sin que valgan de mucho los esfuerzos de]
misionero, ni la mediación de las familias tlaxcaltecas. Desaparece la compañía volante y los encomenderos ahora con nombre de protectores forman
de nuevo congregas, ya que había la creencia en estas tierras de " ... que la
ley deja de ser ley cuando es en daño y no en utilidad común, y que, en tal
caso, ni obliga cédula, ni obliga ley, ni debe obedecerse, ni mucho menos
ejecutarse'' .117
El marqués de Valero, dictaminó el 16 de septiembre de 1716, que las
medidas tomadas por Barbadillo en esta región habían sido acertadas y ordenaba que se compensara a los dueños afectados por tales disposiciones. 118
:ua A.M.M. Protocolos, 1715, 7 fs. "MS. Carta del Lic. Barbadillo al virrey en
Cadereyta a 16 de mayo de ... " Tambifo lo menciona Israel Cavazos Garza, "El Licenciado .•. ", op. cit., p. 382.
u, Zavala, Los esclavos indios ... , ofr. cit., p. 262. También Israel Cavazos, ibidem,
pp. 383 y 384 y dice al respecto: " ... el gobernador Francisco Báez de Treviño, quien,
como natural del reino, se veía influenciado por éstos. Lo hace así el virrey y obliga
además a comparecer ante sí al gobernador, que, en más de dos meses de peonanencia
en México, tiene dificultades para sincerarse de su actitud. Hombre digno y noble,
pero envuelto en una situaci6n general de tal naturaleza, vuelve a Monterrey notablemente enfermo; le sorbrevicne un achaque de perlesía (como se llamaba entonces
a l:i. parálisis) y muere; siendo sustituido por don Juan Ignacio Flores Mogollón".
•ir A.M.M. Protocolos 1715, 7 fs. Represe.ntaci6n ... , op. cit.
w Ver en forma detallada a Zavala, Los esclavos ... , op. cit., p. 262.

571

�Algunos años después nombró a Barbadillo gobernador del uevo Reino
de León y capitán general del uevo Reino de León.
Nuevamente en estas regiones -1719- declara en una carta al alcalde
de Boca de Leones, Pedro Boca de las Fuentes y Campos, que "en materia de
precisión y el empeño de nuestro Rey, no se me detenga en política ni etiqueta:
pues todo el apresto, en no bastando insinuación urbana, VMd. se valga de
,,¡olencias y apremio, hasta conseguir el fin de que el servicio del Rey se
haga".llll

•

En sus cuatro años de gobierno -1719-1723- restablece la compañía volante; restituye a los pueblos indígenas; incrementa las milicias, ayuda a la
expedición contra los franc s en Texas, etc.
Cuando es llamado de nuevo a la Ciudad de México deja al Reino en "disfruta de cuasi sosiego" y es nombrado como gobernador don Juan de Arriaga y Brambila, tipo funesto que dura poco, por forttma, en el mando, pues
pasados apenas unos meses, es llamado a México, acu ado de violencia con
los españoles y de igual procedimiento con los indios. El misionero de Guadalupe se queja de que atropelló la misión para sacar dos indias pequeñas,
por medio de una escuadra de soldados, a la que había dado orden de prenderle al pueblo si el misionero se oponía.m
En 1728 -trece años de la suspensión de la congrega hecha por Barbadillo y a cinco de haber dejado la gubernatura-, don Pedro Rivera describió
al Nuevo Reino: estimaba que las naciones que poblaban las misiones eran
en número de 700, pertenecientes a bocarros, xnam~res, guala.xises, borrados,
pelones, posiamas, zalayas, malahueco , pitisfiafuiles, guachinochiles, talaguichis, lazapas y paxaltocs; alguna parte de estas naciones eran gentiles, que
por cierto tiempo asistían a las misiones y cuando I parecía se retiraban de
ellas a las rancherías de su parcialidad mezclándose con las infinitas naciones de gentiles que habitaban los contornos de dicho reino, siendo el paraje
.,. A.M.M. Civil. Vol. XLVI, Exp. 6. "Carta al Marqués de Valero ... ", 4 de
septiembre de 1719.
1lll "La conducta de Arriaga motivó el nombramiento de otro juez en comisión (Lic.
.Francisco Antonio de Bustamante} quien pasó al N.R. de León, a hacer avuiguación
swnaria que, remitida a México y vistas las pruebas, comprendían al gobernador en
la prohibición de las leyes y digno de sus penas, por haber faltado a la obligación en
que lo constituyó el empleo. . . no shlo en la observación de lo político y económico ...
sino aun en las órdenes militares ... a fin de que los pueblos estuviesen amparados de
las alteraciones ... le suspendió y le hizo comparecer a tomar la confesión y recibir
descargos, nombrindose en su lugar, durante el tiempo de su proceso (Aniaga no volvió más a
uevo Le6n)''. Citado por Israel Cavazos Garza, en sus artículos "El Licenciado ... ", op. cit., pp. 385-386, Nota 29.

572

más celebrado de los enemigos el cerro de Tamaulipas. 121 En esta descripci6n
no menciona la existencia de congregas.
El 12 de junio de 1738, el gobernador de este reino don Joseph Antonio
Fernández de Jáuregui Urrutia, en consulta aJ virrey de la ueva España,
don Juan Antonio de Vizarrón y Eguiarrcta, declara: "Acerca de lo que
vuestra excelencia me manda sobre que aliente a los vecinos para que no
consigan los Enemigos hacer nuevos insultos, y que sus antepasados lo supieron practicar .incesantemente, y que yo por mi parte defienda mi jurisdicción, como lo han ejecutado mis antecesores, dando buena cuenta de sus
personas, y siendo la mía la más ínfima, se me hace preciso poner en la superior comprehensión de Vuestra Excelencia la gran diferencia que hay de
aquellos tiempos aJ presente; siendo la causa la de que antecedentemente, no
es mucho que los vecinos salieran gustosos a cualquier campaña, y que los
gobernadores les compeliesen a ello, porque beneficiaban los Minerales, y
sus tierras, y custodiaban sus Ganados, de que les resultaba alivio, y mediante
éste estaban gravados a dar cada uno dos soldados para cualquier expedición,
y la chusma que cogían se les aplicaba a los que salían¡ y de tiempo a esta
parte no solamente se le quitaron las congregas, sino también tierras laboriosas para fundar como se fundaron tres misiones, es a saber Guadalupe,
Concepci6n y Purificación, a que se les ha agregado la nueva pensión de dejan
(sic) de extrañarla ... " m
En este mismo año -21 de octubre- el mencionado gobernador condenó
a Xavicr de Auila que bajo pena de "50 pesos aplicados para gastos de guerra de este reino, en lo de adelante con ningún moti\'O extraiga para jurisdicci6n
extraña ningún indio ni india, con apercibimiento de que además de dicha
pena se procederá contra el susodicho a lo que haya lugar en derecho. Y que
a los capitanes que en lo de adelante se despacharen a campaña se les ad\'ierta que los indiezuelos e indiezuelas que apresaren los sorteen entre los
soldados milicianos y en ninguna manera le pongan precio, por ser libres y
no deberse hacer cosas en contrario y que Auila pague las cosL"lS al escribano" .123
Un año después -1739- Antonio Ladrón de Guevara, considera que las
~ Pedro Rivera, Diario )' deTTotero de lo caminado, 1/ÍSto j' obsnvado en el discurso
de lo visita genual de presidios, si1uados ,rn fas provincias internas dt Nueva España,

introducción del Lic. Guillermo Porras, textos y notas de Guillermo Porras Muñoz.
México B. Costa-Amic, 1945, pp. 131-132.
m Don JoM:ph Antonio Femández de Jáuregui Urrutia. Descripci6n dtl Nut1/0
Reino de Le6n 1735-1740; edici6n de Malcolm. D. lclean y Eugenio del Hoyo. Monterrey, I.T.E.S.M., 1963 (serie de historia o. 1), p. 83.
,... er con mayor detalle el desenvolvimiento de este caso en Zavala, Los Escla•
vos ... , op. cit., pp. 262-263 •

573

�congregas deben utilizarse para la colonizaci6n de Nueva Santander ya que
" ... manifiesta bien claro la experiencia ( refiriéndose a las congregas) , que se
deben de agregar las dichas naciones en la conformidad que antes estaban a
las haciendas que establecieron los nuevos pobladores, los que con la suavidad,
y modo, que se requiere, los irán instruyendo en lo que sea de Religión y Política, con la seguridad de alimento y vestuario, de que al presente carecen,
por no serles por ahora provechoso pagarles salarios •.. " 121
En 1768, icolás Lafora visitó este reino, declara que: existían dos pueblos tlaxcaltecas con doscientos indios y cuatro misiones de indios de las naciones Bocarros, Xanambres, Gualagüises. Borrados, Pelones, Pijuama I Xalayas, Lalahuecos, Pitisfiafiles, Guachinichiles, Talagüichis, Alazapas y Paxalotes.125
El primer intento de la suspensión de la encomienda en esta comarca de
frontera se puede establecer en 1672, pero sin duda, la derogación legal se
establece en 1715; sin embargo la congrega siguió existiendo hasta 1719 -llegada de Barbadillo con el título de Gobernador y Capitán General de este
reino-- en que se puede considerar como abolida.
Después de esta fecha -1719- la congrega como institución fue extinguida, pero esto no quiere decir que los abusos contra los indígenas fueron suspendidos, ya que -por ejemplo- la "ca7..a de piezas" y la explotación del
indio sin salario siguió vigente,126 pero ahora estos abusos eran cubiertos de
un velo de legalidad como el apadrinamiento o la adopción del aborigen y
este medio se siguió usando hasta muy entrado el Siglo XIX. 12 •
Hay que hacer notar que los pobladores de esta región seguían pensado que
la congrega era el único medio pata dominar al indígena de esta zona de.l ,.;_
rreinato como nos lo demuestra Fernández de Jáuregui Urrutia y Laclr6n de
1S&amp; Antonio Ladr6n de Guevara, Noticias de lo.r poblados de que se compon,n el
Nu~o Reino de Le6n y las Provincias de Coahuila, Nueva Extremadura y Texas, Nuevas
Philipinas; edición a cargo de Andrés Montemayor Hernández, pr6xima pu.blicaci6n
por el I.T.E.S.M., pp. 31 y 32.
1!11
icolás de Lafora, Relaci6n del viaje que hizo a los presidios internos situados
en la frontero do la Amirica S,ptentrio11al pertenecietite al rey de España, estudio preliminar y anotaciones de Vito Alessio Robles. Mé.xico, Editorial Pedro Robredo, 1939,
pp. 250 y 25 l.
J1&lt;I A.M.M. Causas criminales, Vol. XIV, Exps. 220-221. Vol. XV, Exp_s. 238-242;
en estos casos se puede ver claramente que desde 1733 en adelante seguía h:ibiendo
atropellos contra los indios, pero "no como antes, ya que hay justicia ... " A.M.M.
Civil, Vol. XXI, Exp. 14.
,:, Así encontramos documentos donde se menciona que un indio se escapó de su
amo y en su declaración el mencionAdo indio menciona que su dueño es su padrino o
es su padre adoptivo; ver A.M.M. Causaa Criminales, Vols. XIX-XX-XXII, etc. Como
guía se puede ver a Eugenio del Hoyo, lndic, del Ram¡ de Causru Criminal,s d,l Á.rchiuo Municipal de Mrmterrey. Monterrey, I.T.E.S.M., 1963. (Serie de Historia No. 2).

574

Guevara en sus escritos; sin embargo estos anhelos manifiestos no se llevaron
a cabo debido a que la Corona no estaba dispuesta a proseguir con estos abusos
y también porque esta tierra de "guerra viva" cada vez estaba más vinculada
con el centro del país y mejor administrada por el virrey: la iniciación de la
colonización de Nueva Santander en 1746¡ el primer servicio postal entre Monterrey y México en 1762; Ja creación de la Comandancia de las Provincias
In temas en 1766; la erección del obispado de Monterrey en 1777; son ejemplos
palpables de lo que hemos destacado.
Por otro lado, la población indígena había sido muy diezmada desde la
extinción de las congregas, debido a varias razones:
l. Abusos de los colonos de este reino.

2. Busca de nuevas tierras en el avance colonizador del español.
3. Ataques de los indios apaches que presionados por el avance de los
ingleses y después de los norteamericanos en sus fronteras bajaban a estas
tierras encontrando resistencia no s6lo de españoles sino también de los propios aborígenes.
4. Enfermedades contagiosas, como la de 1769.
Teniendo todo esto en cuenta no nos es extraño que para 1775, se diga
que hay trescientos indios eo las misiones franciscanas de este reino y en su
mayoría eran tlaxcaltecas.m
Estos pocos indios fueron absorbidos e integrados a la poblaci6n ncolonesa
XIX no hay ningún resto de aquellas tribus que sumaron 250 sólo en los alrededores de la Ciudad de Monterrey, Villa de Cerralvo y Cadereyta en el año de 1625.

y para finales del Siglo

... Ver "Informe del Obispo de Monterrey, don Aruir~s Ambrosio del Llano y Va.1dés sobre la situaei6n que priva en las misiones de este uevo ... Monterrey, 14 de
agosto de 1795".
A.M.M. Civil 1795, Leg. 19. También se puede ver a don Plinio D. Ordóñez en su
artículo "Las misiones franciscanas ... ", op. cit., p. 110.

575

�PORFIRIO vs. GERóNJMO
DANIEL

Cosío VILLEoAS

CuALQOTERA QUE SEA la justificación geográfica, jurídica, poütica y econó-

mica que pueda y quiera darse a la organización federal por la que optó México, el hecho indestructible es que ningún presidente de la República dejó
de esforzarse en extender a los Estados el dominio de la autoridad central.
Entre ellos, sin embargo, se destacó Manuel Gonzá.lez, quien arrasó literalmente con los cacicazgos de Vallarta en Jalisco, de García de la Cadena en
Zacatecas y de Juan N. Méndez en Puebla. No dejó en pie sino e] de Gerónimo Trcviño y Francisco aranjo en Nuevo León. Puede e.'&lt;{)licarse esta
salvedad por falta de tiempo y de fuerza, pero más porque González la llevaba bien con los caudillos del Norte. Recuérdese que tuvo como secretarios
de Guerra, primero a Treviño y después a aranjo, y que sus relaciones con
ambos fueron buenas hasta el {in de su período presidencial lo revela no sólo
que Naranjo sirviera en el ministerio hasta el último día, sino que el 28 de
junio de 1883 Treviño fuera comisionado para 'estudiar todo lo relativo a
armamento" ,i o sea un viajecito por Europa a costa del erario nacional. En
cambio, y por razones que no han podido ser precisadas, la situación de estos dos caudillos cambia al entrar Porfirio Díaz a la presidencia por segunda
vez. Hay suficientes hechos (y aun algunos documentos) que indican que
Porfirio no congeniaba mucho con Treviño r Naranjo. Desde luego, los había visto actuar muy de cerca durante la primera fase de la revuelta de Tuxtepec, como que en realidad fueron contingentes de Trevíño los vencidos en
la desafortunada acción de Icamole. Enseguida, al sobre\'enir el triple conflicto Lerdo-Iglesias-Díaz, Treviño no abrazó la causa del último desde e.l
primer momento, como que antes reconoció a Iglesias. Más aún, Trevifio y
Naranjo, en el bando militar, y Genaro Garza García y Viviano L. Villarreal,
en el ci\·il, eran conocidos como "localistas exagerados, de inclinaciones a la
• Archivo de la Secretaría de la Defensa Nacional, Exp. XI-111/1, p. 194.

577
H37

�lucha armada y con resentimientos contra el gobierno general" .2 Esto último,
que debió preocupar a cualquier presidente embarcado en una política centralizadora, podía ser muy peligroso si a Manuel González le daba por presentarse a la reelección en 1888, pues con la ayuda de los caudillos del Norte
podía plantearle a Díaz un problema peJjagudo. En fin, no debe descuidarse
la consideración de que precisamente por ser hombres de señalada inlluencia,
fácilmente se creaban suspicacias alrededor de ellos, una de cuyas muestras
es la comunicación de un empleado inferior del consulado mexicano en El
Paso, de mayo 21 de 1884: cree que algo debía andar tramando Treviño,
porque en una visita reciente a esa ciudad se habia entrevistado con Pedro
Valdés "Winkar", un viejo revoltoso del Norte. 3 La opinión capitalina era
más escéptica. Crédulos y descreídos daban la noticia de que Naranjo "se
paseaba dulcemente" por Estados Unidos; pero los primeros para exculparlo
de la sospecha de estar innodado (junto con Treviño) en una revuelta, los
otros la daban para desearle "Buen provecho, Míster'', porque sabían que aranjo estaba gastando en el viaje parte de los cuatrocientos mil pesos que
había obtenido recientemente vendiendo cincuenta sitios de ganado mayor
de una hacienda suya.' Lo cierto es que Gerónimo Treviño pronto pidió ser
puesto en disponibilidad, y Naranjo, de plano, su retiro absoluto del ejército.~

YA ERA u 'A VENTAJA, por supuesto, privarlos del mando de fuerzas federales, pero, como caudillos de prestigio y con grandes intereses creados, bien podían lanzarse a una aventura revolucionaria con sus partidarios de la localidad. Por eso, su nulificación tenia que llevarse también al campo político.
Ya se ha dicho que Gerónimo Treviño resultó gobernador constitucional en
la primera elección de la Edad Tu..,tepecadora; pero renuncia al ser nombrado por Díaz jefe de la Línea del Norte. Lo sustituye Genaro Garza García,
y al cumplir su bienio, estando, como estaba, prohibida la reelección, lo sustituye Viviano L. Villarreal, a quien sigue Garza García. Este sistema, que
funcionó a la perfección durante esos tres bienios, se interrumpe en las elecciones de 1883, pues en Jugar de presentarse la candidatura de Villarreal, el
grupo treviñista lo reemplaza con Canuto Garcia, quien resulta electo. Al
concluirse el bienio 85-87, volvió a presentarse Genaro Garza García, pero
el excluido Villarreal, ahora aliado a Lázaro Garza Ayala, viejo enemigo de
los treviñistas, le opuso una gran resistencia, resultando unas elecciones, a
1 Roe!, Santiago, Nueuo León. Apuntes Históricos. Monterrey, s.p.i. (3a. ed.), 1948;
p. 216.
* Archivo Secretaría de la Defensa acional, Exp. XI/lll/1, p. 194.
◄ El Monitor Republicano, 14 julio, 7 agosto de 1886.
• Archivo de la Secretaría de la Defensa Naciónal, Exp. XI-III/1, p. 194.

578

más de agitadas, bien inciertas, muy en contraste con las casi mecánicas hechas desde 1877. Esa primera fisura en el grupo treviñista fue la que aprovechó el gobierno federal. Por lo pronto, afloró en Nuevo León la queja de
que Díaz había defraudado al Estado porque seguían los mismos gobernadores, los mismos diputados y los mismos senadores.ª Al mismo tiempo, la
candidatura de Viviano L. Villarreal, opuesta esta vez a la de Garza García,
no se vio como un movimiento que pudiera triunfar con el apoyo exclusivo
de las fuerzas políticas locales, sino que, dado su signo antigonzalista, hallaría el respaldo de Díaz:

... no será la libre voluntad del pueblo neoleonés la que triunfe en las
pró:-dmas elecciones, sino las cábalas, los arreglos o tramas de los dos

hombres que disponen de los destiuos de la República.7
En todo caso, las elecciones se hicieron en
que condujo hasta las armas:

w1

ambiente de apasionamiento

... ha comenzado una revolución contra el gobierno. . . A causa de
los disturbios electorales ha habido muertos y heridos. 8

Una voz independiente advirtió de inmediato el peligro: " ... la suspensión
de las garantías constitucionales y el nombramiento de un general como gobernador provisional". 8 De todas maneras, la legislatura, todavía adicta al
grupo treviñista, declaró el 18 de septiembre de 1885 que Genaro Garza García había logrado una mayoría de 21,4-50 sufragios. 10 Pero el 4 de octubre
de 1885, día en que toma posesión Gana García, Bernardo Reyes, jefe de
la zona militar, toma sus primeras medidas: hace llegar a Monterrey, primero un batallón, después un regimiento, y cuando él mismo se apersona
en la capital neoleonesa, comienza "a consultar abiertamente con Garza Ayala
y otros jefes de la oposición". 11 La primera sensación fue de alivio, pues Ja
creencia general había sido que se impediría por la fuerza que el gobernador
electo tomara posesión de su puesto el 4 de octubre siguiente. Pasado ese
trago amargo, quedaba tan sólo desear que Dios moviera el corazón del presidente Díaz para a}udar al desenvolvimiento del E tado, tan dejado hasta
•
'
•
•

El
El
El
El

Tiempo, 27 enero de 1885.
Monitor Republicano, 12 junio de 1885.
Tiempo, 20 junio de 1885.
Monitor Republicano, 2 julio de 1885.
'º El Diario del Hogar, 1 octubre de 1885.
11 Niemeyer, E. V., El general Bernardo Reyes. Monterrey, Centro de Estudios Humarústicos de la Universidad de Nuevo Lc6n, 1966; p. 36.

579

�entonces de su mano.1~ Esa sensación de alivio se transfonnó en seruro optimismo al saberse que en el Palacio Nacional habían conversado largamente
el gobernador Garza García, el general Tre\'iño y el presidente Díaz. 13

PERO NO IBAN a desen\'olverse así las cosas, entre otras razones porque al mes
escaso debían celebrarse las elecciones municipales en todo el Estado. Desde
luego, varias poblaciones le pidieron al congreso la anulación de las habidas
en ellas. Esto produjo la primera escisión en la legislatura, pues si un grupo
de diputados proponía suspender el cómputo de votos de esos distritos mientras el ejecutivo hacía una averiguación, los demás sostenfan que el congreso carecía de facultades para proceder así. La aprobación final de la primera idea revelaba que aún subsistía la mayoría gobiemista, pero que había
menguado pcligrosamente. 14 Se habló en seguida de que las fuerzas federales, "a las que se maneja como máquinas inconscientes", habían intervenido
abiertamente en las elecciones impugnadas. 15 Se a eguró que ante esa intervención, se había producido el fenómeno extraño pero significativo de que
los dos bandos contendientes habían olvidado al instante sus querellas para
presentar una resistencia unida a la intetYención federal.1ff La voz oficial no
pudo haberse traicionado mejor. Primero, pintaba la situación política diciendo que el Estado se hallaba dividido en dos partidos uno, apoyado por
las autoridades locales, y el otro "defendido y garantizado por la ley' . Después, reiteraba que, ante la inminencia de un conflicto armado entre ellos,
las fuerzas federales lo habían evitado con una intervención "oportuna y meramente pasiva". En fin, afirmaba que, según las noticias recibida hasta entonces, el partido "independiente" había ganado las elecciones.17 Como parecía difícil sostener esa postura, la segunda versión que se dio fue que las
fuerzas federales simplemente se habían interpuesto entre ''los agentes del
poder y el pueblo armado''.11'

en uevo León era ciertamente difícil, no se esperaba
una acción tan rápida de las autoridades federales, pues con la sola incita. 1ares rcgiomontanos,
.
19
ción de un telegrama firmado por unos cuantos partJcu

AUNQUE LA SlTUACIÓN

El Tiempo, 28 octubre de 1885.
u La Prensa, 26 noviembre de 1885.
" El Monitor Republicano, 25 noviembre de 1885.
11 El Nacional, 27 noviembre de 1885.
,. La Con.stitiui6n (Monterrey), 24 noviembre de 1885.
" El Partido Liberal, 2 diciembre de 1885.
11 El Lunes, 7 diciembre de 1885.
" El Monitor Republicano, 3 diciembre de 1885.

12

580

el Senado declaró el 10 de diciembre de 1885 que habiendo desaparecido los
poderes, había llegado el caso de nombrar un gobernador provisional. El Presidente nombró al general Bernardo Reyes, y el senado ratificó la designación,
todo ello en cuarenta y ocho horas. 20 Desde luego, hay el hecho cw-io o de
que el decreto del enado está fechado el 10 de diciembre, día en que era
insostenible la desaparición de esos poderes, pues en la mañana del 11 fueron
convocados los miembros de la legislatura ncoleonesa para e.xaminar la situación creada primero, por la licencia concedida al gobernador constitucional Garza García para dirigirse a la Capital; la designaci6n de un sustituto
interino, Mauro Sepúlveda, y las facultades extraordinarias que se hab'mn
dado a éste con objeto de le\'antar una milicia capaz de hacer respetar a las
autoridades legítimas del Estado. A esa sesión concurrió Sepúlveda a dar
cuenta del uso que había hecho hasta entonces de esas facultades, sobre todo
en cuanto al levantamiento de la fuerza. La legislatura aprobó los actoi, del
gobernador interino y le ratificó esas facultades. 21
Los pesimistas sostuvieron que si a otros les habían sorprendido las medidas del Presidente }' del Senado, a ellos no, porque la experiencia de varios
años demostraba que el ejecutivo federal no toleraba gobernadores ni legislaturas independientes.22 Otros avanzaron un paso más para descubrir el
gran fondo político de todo aquello: el ejecutivo federal había resuelto dominar "con la influencia de sus armas·• una regi6n que parecía partidaria
de Manuel González. 23 Y hubo también el borbotón indignado:
La declaraci6n del Senado. . . no Iza podido ser ni más absurda, 11i
más escandalosa, ni podido establecer precedentes más atentatorios. Esa
declaració11 es el impudor sin ejemplo ,- la carta blanca ptusta en manos
del Ejecutivo para que de hoy en adelante se convierta en el quita y pon
de los gobiernos de los Estados.u

El comentario más notable, sin embargo, fue el oficioso. Culpaba a Garza
García de haber abandonado su puesto cuando debía haberlo defendido ahora
sí que a sangre y fuego, y con ello de haber desmoralizado a su partido hasta
el grado de desmoronarse in re istencia alguna. Y ni qué decir de ]a legislatura que, lejos de pelear, había resuelto disolverse. En suma
• El Dioriq Oficial, 11 diciembie de 1885.
:, La Revista di Monterrey, 11 diciembre de l 885.
" El Nacional, 15 diciembre de 1885.
" El Titmpo, 15 diciembre de 1885.
i, El Mo,iitor Republicano, 16 diciembre de 1885.

581

�... las autoridades de Ntlevo León olvidaron que tln puesto público se
acepta con todos los sinsabores inherentes . .. : 5
Genaro Garza García, en ese momento en la Capital: y lo dos senadores
de Nuevo León hicieron publicar una protesta que debió haber puesto en
un verdadero aprieto al Presidente y al Senado. Desde luego, como era natural, negaron que hubieran desaparecido los poderes ejecutivo y legislativo de
Nuevo León, pues aunque su gobernador estaba fuera de] Estado, se J1abía
ausentado con un permiso en toda regla de la legislatura local, la cual había
nombrado por eso gobernador interino a Mauro Sepúh·eda. La legislatura
seguía funcionando; de hecho, había tenido una sesión pí1blica un día después de que el Senado había hecho la declaración. Por si algo faltara, la acción
del Senado se había basado en un telegrama firmado por unos particulares
sin representación oficial alguna. Todavía más: al dictamen de las comisiones de Gobernación y puntos constitucionales se habían dispensado los trámites, prueba del atropellamiento con que se había procedido en todo este
asunto. En fin, ese dictamen se hizo cuando unos días antes los secretarios de
Gobernación y de Guerra habían informado que el Presidente prestaría a
solicitud de la legislatura del Estado, el auxilio de la fuerza federal a las
autoridades constituidas de Nuevo León. 28
Maw·o Sepúlveda, al frente de doscientos cuarenta hombres, había ido a
aquietar los ánimos en Villa García y Bustamante, pero regresó el 11 de diciembre a Monterrey, eu donde lo esperaba ya Bernardo Reyes, que por telégrafo había recibido ese mismo día su nombramiento de gobernador. Reyes
lo requirió para que le hiciera entrega formal del gobierno, pero epúlveda
se negó porque carecía de una notificación directa de semejante nombramiento. Reyes Je concedió un plazo "prudente" para que recibiera el mensaje oficial, pero al salir de Palacio los guardias del Estado lo amenazaron.
Reyes regresó al recinto oficial con Wla escolta de fuerzas federales, y al verlos, las locales le hicieron fuego, pero fueron dominadas en el acto. Sepúlveda,
ante un argumento tan contundente, además de entregar el gobiemo, 27 telegrafió a la secretaría de Gobernación informando haberlo hecho; !!S inclinó
su ánimo, además, haberse satisfecho su exigencia de que el Presidente le notificara a él directamente la resolución del Senado. 29 Pero varios magistrados
del tribunal superior de justicia renunciaron; es más, el ayuntamiento de Lln
•
"
..
•

582

El Partido Liberal, 16 diciembre de 1885.
El Monitor Republicano, 13 diciembre de 1885.
El Tiempo, 16 diciembre de 1885.
El Diario Offrial, 15 diciembre de 1885.
Nicmeyer, E. V., op. cit., p. 39.

nares lo hizo en masa, dejando al pueblo sin autoridad alguna.ªº Y llegó a
decirse que la escolta personal que Treviño usaba para ir y venir a sus haciendas había sido sustituida con soldados federales. 31 Asimismo, que de todos modos Reyes había resuelto aprehenderlo en su hacienda de La Babia,
pero que Treviño, advertido oportunamente, había logrado cscapar.)t
A pesar de esos sobresaltos, Bernardo Reyes pudo telegrafiar diez días después
de hacerse de la gubematura que todo el Estado hacía ya una vida normal, pues
"las partidas armadas" que sostuvieron al gobierno de Gana García y a los
'•independientes" de Villarreal habían regresado a sus hogares. 33 El Estado,
en efecto, se aquietó en brevísimo plazo, de modo que la opinión oficiosa era
fundada en esta ocasión: a pesar de los negros presagios propagados por los
escritores oposicionistas, nada había pasado en uevo León. Sepúlveda, el
Gobernador interino, había aceptado la resoluci6n del Senado, así como las
fuerzas de los bandos contendientes.84 Pero la opinión independiente, convencida, como no podía menos de estarlo, de que esos eran los hechos, no
dejó de ver con agudeza la significación que finalmente tendrían. El general
Carlos Fuero fue nombrado inmediatamente para sustituir a Reyes en la
jefatura de la VI Zona Militar, que componían los Estados de Zacatecas,
San Luis Potosí y Aguascalientes. La medida parecía lo más limpiamente
lógica, puesto que Reyes estaba ahora encargado de una tarea civil y no
militar, sin contar con que no podía residir como jefe de esa Zona Militar
fuera del territorio de Nuevo León. Y sin embargo, se vio bien su ángulo
"futurista": no invalidar a Reyes para llegar a ser gobernador constitucional
de Nuevo León. 58 Esta sospecha pareció confirmarla el hecho en verdad irregular de que aquel gobernador provisional, cuya misión principal era convocar
a la elección de los tres poderes desaparecidos para volver así al Estado a su
cauce constitucional, no lo hacia a pesar de haber transcurrido diez largos
meses. 88 Todo estos hechos dieron pábulo a llamar a Bernardo Reyes el Procónsul del Norte.

Al gobierno federal le convenía desmentir esa versión por varias razones
obvias, la principal de las cuales era, sin embargo, que prolongaba y acen• tuaba el rasgo arbitrario de su conducta. Curioso resultó, sin embargo, que
la negación se fundara en la conducta conciliadora de Reyes, dejando intocado el hecho evidente de la concentración en un solo hombre de las facul• El Nacional, 5 enero de 1886.
[bid .. 24 febrero de l886.
12 El Tiempo, 17 agosto de 1886.
ª El Diario O/icial, 22 diciembre de 1885.
" El Partido Liberal, 19 diciembre de 1885.
• El Nacional, 24 diciembre de 1885.
• El Tinnpo, 23 septiembre de 1886.
11

583

�tades que por le}' correspondían a tres poderes distintos. Y tampoco a}11dó
mucho que también se fundara en un análisis psicológico del neoleonés: poco
inclinado a la disquisición moral o jurídica, tenía "un sentido práctico y un
afán de dicha" que lo conducía a aceptar sin mayor reparo los hechos consumados si en alguna forma favorecían sus intereses. 31

OA..XACA EN LA COLONIA
JORGE FERNANDO ITURRlBARRÍA
Universidad de Oaxaca

LA

., El Partido Liberal, 12 octubre de 1886.

584

HrsTORIA CoLONlAL de Oaxaca comienza desde el día en que Cosijoeza,
rey de los zaeotecas, recibe "de paz", como dijeran los cronistas españoles, al
capitán expedicionario Francisco de Orozco, y concluye con Ja proclamación
de la independencia nacional hecha en Etla por el entonces coronel Antonio
de León, cuando con el carácter de caudillo insurgente, marchaba en triunfo
sobre esta ciudad.
Pero los conquistadores españoles no lucharon contra los zapotecas, ni después con los mixtecas. Si hemos de hablar de lucha -aunque no arm.adaésta se entiende contra el capitán don Hemán Cortés, motivada por el codiciado Valle de Oaxaca y, más concretamente, por las tierras en que, a
costa de muchas penalidades, se fundó la Villa de Huaxyacac, embrión de
esta ciudad, más tarde fundada con el nombre de Antequera.
En efecto, Orozco y sus huestes llegaron a Hmncyacac el 25 de diciembre
de 1521, procedentes de TepeacaJ Puebla, población a la que lo españoles,
en su avance, consecuente con la costumbre establecida, habían dado, como
línea de \'anguardia, el nombre de Segura de la Frontera. Hasta el 31 de
enero de 1522 salió de Coyoacán el capitán Pedro de Alvarado para emprender la conquista de Tututepec, en la Costa Chica del Mar del Sur. Al llegar Al varado a Huax) acac ordenó al capitán Orozco la incorporación de
parte de sus tropas a su expedición, lo que los requeridos hicieron con gran
descontento. por hallarse entre ellos el grupo de soldados que, cautivados por
el clima y la bel.lc7.a natural del Valle de Oaxaca, babian jurado permanecer
en él, "facer civdad e morir en ella".
Una vez concluida la campaña de Tututepec, Gutierre de Badajoz, uno
de los principales juramentado , con Hernando del mismo apellido, Juan
Cedeño, Juan de Burgos, Juan Núñez del Mercado, Matias de la Mezquita,
y Andrés de Monjaraz, se conjuró con sus compaiieros para deponer al Ayun-

585

�tamiento de Tututepec -designado como la tercera Segura de la Frontera-,
y aprovechando la salida de Alvarado a México, convocó a los vecinos, y
éstos designaron nuevo alcalde, despoblaron a Tututepec -zona inhóspita
por su mal clima- y retornaron a Huaxyacac, decididos o repoblarla asumiendo la responsabilidad de su desobediencia.
Cortés, ya informado por Alvarado de la belleza y apacible clima del lugar,
concibió reservarlo para sí y envió a Diego de Ocampo con la consigna de
• que, en uso de su carácter de alcalde mayor, iniciara causa penal contra los
conjurados y viera que se les sentenciara a morir en la horca por desacato;
lo que no ocurrió en su extremo por la intercesión oportuna de Fr. Bartolomé
de Olmedo, párroco castrense de las fuerzas españolas.
Desde ya recién ocupada Ja Tepeaca de Puebla, su alcalde mayor Diego
de Ordaz, había gestionado de la Corona la designación del escudo de armas
de esta primera Segura de la Frontera, lo que se cons.igui6 el 4 de junio de
1523, por cédula real expedida en esa fecha, en Valladolid. Pero como virtualmente había quedado despoblada Tepeaca por el avance de los españoles
sobre Huaxyacac, o sea la segunda Segura de la Frontera, Diego ele Ordaz
ocultó o hizo desaparecer, por motivos que se ignoran, la cédula real que
otorgaba escudo de armas a la multicitada Tepeaca.
Cuando, en no\'Íembre de 15-24 salió Cortés para las Hibueras, la autoridad
suprema de la Nueva España quedó en manos del Factor Salazar y del Veedor
Chirinos. Aprovechando el vecindario español la ausencia de Cortés instaló
el cabildo, quedó de hecho fundada la villa de Oaxaca y su alcalde, Andrés
de Monjaraz, elevó instancia a la Corona para que se confirmara la fundación. El reconocimiento legal fue otorgado a la flamante villa por cédula real
suscrita el 14 de septiembre de 1526. De aquí resulta un hecho digno de señalarse: ante la necesidad de acelerar los trámites y esperar que se otorgara
escudo propio de annas a Oaxaca se opt6 por reconocer el de la Tepeaca,
de Puebla, o primera Segura de la Frontera, y como más tarde se abstuvo el
cabildo de hacer aclaraciones para evitar que el asunto se embrollara, Oaxaca
quedó sin escudo de armas ). siguió adoptando el de Tepeaca.
Cuando Cortés regresó a México en junio de 1526, con anterioridad de tres
meses a la confirmación real de la villa, mandó despoblada por segunda vez,
restituyó en ella a sus administradores y arbitrariamente volvió a ejercer actos
de jurisdicción, pese a que sus gestiones para la concesión del título de Marqués del Valle de Oaxaca estaban aún en trámite.
Cuando Cortés fue a España para agitar dichos trámites, y aprovechando
los fundadores de Oaxaca esta segunda ausencia, enviaron nueva representación a México. Comparecieron ante Beltrán Nuño de Guzmán, a la sazón
Presidente de la Real Audiencia y malqueriente de don Remando, se concertaron con él para que se le diera a la nueva Villa el nombre de Antequera,
586

poniendo así de relieve que no se trataba de Huaxyacac o Oaxaca, sino de
una población distinta, con lo que se podrían cortar de ráiz las dificultades
anteriores.
El 24 de julio de 1529, el escribano real Francisco de Herrera dio cwnplimiento a la provisión real y, convocando al cabildo en pública y solemne
expresión de su reconocimiento, procedió al reparto de solares. Era alcalde
mayor don Juan Peláez de Berrio, a quien equivocadamente se atribuyó -y
se sigue atribuyendo-- el trazo de Antequera.
Investido ya con el título de Marqués del Valle de Oaxaca por despacho
de 6 de julio de 1529, llegó Cortés a México 18 días antes del mencionado
reparto de solares. Como entre las posesiones que le fueron cedidas por la
Corona, se encontraba adscrita a su titulo nobiliario "la Villa de Hua&gt;.-yacac
en el Valle del mismo nombre", creyó considerarse con derecho a toda la
comarca. mandó cobrar tributos y rentas, nombró fiscales y alguaciles, levantó mohoneras, señaló linderos, hizo reparto de indios, mandó derribar la
horca, simbólica del poder real, y desconoció al cabildo de Antequera.
Para poder sobrevivir, la villa tuYo que librar constante lucha con don
Hernando. Este, para hostilizar a sus vecinos, mandó traer vasallos suyos del
Valle de México y, estableciéndolos fuera del fundo legal de Antequera, éstos la cercaron. Así surgieron los pueblos mexicanos de Xochimilco y Jalatlaco,
por el Norte, y de San Juan Chapultepec y San Martín Mexicapan, por el
Sur. Debidamente aconsejados, estos vasallos se introducían subrepticiamente, por las noches, en la villa, y destruían lo que por el día se labraba. Hubo
muchas quejas del Ayuntamiento alegando que ese cerco de intrusos impedía
la expansión de la perseguida villa.
Para zanjar el problema, que se hacia latente, el cabildo de Antequcra envió a España a su procurador Diego de Porras para gestionar su erección en
ciudad, con todos sus derechos, privilegios y exenciones; lo que felizmente
se obtuvo por cédula real de 25 de abril de 1532.
Entre las instrucciones del cabildo, el procurador llevaba ésta: "Otro sy
hareys relación a Su Magestad de cómo a mucho tiempo que hizo merced a
esta Villa de un privilegio de ciertas armas que sacó Diego de Ordaz que
venía proveydo de alcalde o regidor della el cual lo encubrió y no parece:
trabajeys de sacar del registro que quedó en poder del secretario otro, y si
no paresciese suplicare}'S a Su Magestad le baga merced de aquellas o otras
é las sacareys y trayréis un privilegio en vn sello de plata dellas".
Diego de Porras reclamó la misma cédula que concedía escudo de armas
a la primera Segura de la Frontera. por las gestiones que, en su oportunidad,
habían emprendido a nombre de Cortés sus procuradores Francisco de Montejo y Alonso Hemández Portocarrero. Al final de la concesión de al'IllllS a
la Segura de la Frontera de Tepeaca no consta testimonio alguno de ser
587

�revalidado en otorgamiento a la ciudad de Antcquera, sino simplemente este
agregado; "Sacóse por duplicado en la Villa de Medina del Campo a 25
clias del mes de abril de 1532 año . Yo la Reina. Refrendada de Juan Vásqucz,
El conde. El doctor Beltrán. Licenciatus Xuárez de Carvajal. El doctor Beltrán. Licencia tus Mercado de Peilalosa". Y así la flamante ciudad de Antequera continuó indefinitlamente sin escudo de armas.
Diego de Porras había llevado consigo a España pruebas documentales y
testimonios de la intromisi6n de Cortés en el fundo de la ciudad, así como
de su comprobada inquina contra sus pobladores y ,·ecinos. A sus gestiones
y ya deslindado en la Corona el hecho de ser Hua.xyacac y Antcquera entidades distintas, obtuvo de Ponas que el Rey Carlos V dirigiese al Marqués
del Valle de Oaxaca la siguiente orden: " ... porque Vos el dicho Marqués
nW1ca habéys tenido ni teneréys en la dicha civdad e \'ecinos della. ni Valle,
salvo Cuilapa, Guayaca y Etla, que tenéys encomendados en nuestro real
nombre ... " " ... e manda que gua.rdé&gt;'S y cumpláy todas e cualquiera provisión que a os y a Vos hayamos mandar e diéremo en fa\•or de dicha
civdad e vecinos della, e nos fagares ende por alguna manera, so pena de
vuestra merced e de dos mil pe:.o de oro para nuestra Cámara .. •"
Cortés acató la orden pero quiso jugar su úJtima carta, y al establecerse
el \.irrcinato trató de impresionar a don Antonio de ,íendoza, su primer titular, asegurándole que el sitio elegido para fundar la ciudad era impropio
para tener buen alojamiento, pues que los vecinos "tenían las casas en donde debían tener los ejidos".
Los argumentos de Cortés y las aclaraciones en contrario del cabildo pusieron en dudas al virrey. Para cerciorarse de la verdad decidió visitar Antequcra y conocer de visu la realidad. Pronto se com·enci6 de las falacias
interesadas del farqués y. poniéndose de parte de la población, dejó escrito en el instructivo reservado a su sucesor, don Luis de Velasco, que: "hame
parescido lo contrario porque (el lugar) es el mejor que hay en la comarC'a,
y así por tal tenía Mortezuma la guarnición de mexicanos con que aseguraba la tierra, )' no conviene que se mude de allí".

•
Las primeras construccione de mampostería levantadas íueron las casas de
Cortés, en fa esquina Noroeste de la Plaza del Mercado, que anteriormente,
y por eso se llamó Plaza de Cortés, y la ele Francisco Maldonado, yecina, y
el convento de San Pablo, erigido en 1528 ó 29 por lo primeros dominicos
llegados. Gonialo Lucero y Bemardino Minaya. La primera ermita fue la
de San Juan de Dios, muy modesta, de adobe y techo pajizo.
Por este tiempo, Alonso García Bra\·o, geómetra y alarife, trazador de las

588

ciudades de Veracruz r México, por encomienda de la Real Audiencia hizo
el trazo de Antequera. Se avecindó aquí, gestionó y obtuvo encomiendas en
la Chontalpa y en Mi.xtepec: pero sus rentas eran bajas y de él se dijo que
''padescia necesidad".
En eJ trazo de nuestra ciudad, García Bravo aplicó el sistema rectangular
usado en Veracruz. "García Bravo --dice don Manuel Toussaint- escoge un
punto equidistante de los dos ríos que cruzan el valle: el Atoyac y I Jalatlaco
en sus couvexi?ades más cercanas, y allí limita Ja plaza, de forma cuadrada.
En el costado Sur, el palacio de las autoridades tiene toda la calle. Dedica
el cuadrado contiguo al •orte para la igbia, y de los lados de eso cuadrados se toma eJ tamaño de las calles, prolongándose de Norte a Sur y de Este
a Oeste. No hay cabeceras, las calles son todas de la misma longitud, y tenemos el perfecto damero. La orientación es correcta, no va precisamente
de Norte a Sur, sino que se ve ligeramente inclinada para compensar la ilu~inac:i6n solar en las diversas e taciones. La ciudad es1á abrigacl.'l de los
vientos por el Cerro del Fortín al oroeste. Seguramente el planificador
trazó sólo el centro de la ciudad y unos cuantos bloques alrededor, pero u
crecimiento estaba indicado y creció uniformemente en los cuatro rum&amp;s,
porque en ellos las condiciones eran tal vez iguales. El crecimiento se efect 6
naturalmente, y después se fuernn Jlenando los ángulos, ele modo que hasta
principios del siglo X.X Oaxaca ofrecía una fonna sensiblemente cuadrada.
pero c~n sus ángulos dirigidos a los cuatro puntos cardinales, y en ese cuadrado mserta el tablero de damas, según las directrices que clio el urbanista".

El trazo debe haberse hecho entre 1528 y 1535, porque ya el com·ento de
San Pablo, el templo -que ya no ermita- de an Juan de Dios y las casas
de Cortés y Maldonado estaban perfectamente encuadradas en calles tira•
das a cordel. i las Casas Consi toriales empezaban a labrarse ni tampo o
la Catedral. Los cimientos de la Catedral se colocan por 1538 6 40, para
quedar concluida la obra después de sucesivas restauraciones, "aunque con
formas no muy arrogantes", en 1555. Parece que el templo que igui6 a las
primeras construcciones dominicas fue el que se llamó originalmente "Lá•
grimas de San Pedro", ahora titulado del Carmen Bajo, situado tomando
como eje la Plaza de Annas, pero con dirección al 1 oroeste, y más tarde el
pequeño hospital y capilla de an Cosme y an Damián, a igual distancia.
AJ arte comenzaban a le\'antarsc el templo y convento grandes de Santo
Domingo de Guzmán.
Como los desbordamientos del Río Atoyac, hacia el Sur de la ciudad, causaban grandes perjuicios anegando las calles próximas a an Juan de Dios,
el corregidor Cristóbal de Espíndola, con "el tequio'' de indios mandados
traer de los pueblos aledaños y pagando los vecinos la herramienta, pudo
retirar dicho río dándole el cauce que hasta ahora reconoce.

589

�En 1835, por bula del Papa Paulo III, se erigió el obispado de Antequera.
Correspondió ser su primer titular a Fr. Juan López de Zárate.
Para construir las Casas Consistoriales y la Cárcel se dispuso de determinado número de indios con residencia cercana a la ciudad. Con ese fin se les
dieron tierras en la parte correspondiente a la Trinidad de las Huertas. Muchos de ellos eran ocupados también en servicios domésticoo, que desempeñaban en las casas de los españoles. Se les conocía con el nombre de nobories.
En recompensa de esta servidumbre eran libres, hasta donde cabe suponerlo,
y no pagaban tributo. Por treinta años estuvieron reclamando que se les
confirmara la propiedad de los terrenos de La Trinidad, hasta que, el 7 de
julio de 1563, el virrey don Luis de Velasco hijo accedió a sus ruegos. Los
seivicios exigidos de ellos por los españoles deben haber sido bastante duros
y su trato es presumible que haya llegado en ocasiones hasta las .fronteras de
la crueldad obligando al clero regular a salir en su defensa y protección, pata
lo que éste fundó dentro de la zona en que estaban encasillados, dos pequeñas iglesias, cuyos nombres de La Consolación y La Defensa son suficientemente elocuentes para hacer suponer los verdaderos motivos de ambas fundaciones.
La ciudad iba creciendo lentamente. Fr. Alonso Ponce, haciendo una brevísima semblanza de Antequera, dice: nEn Guaxaca, la segunda población
de españoles de la Nueva España, todas las casas eran de adobe, techos cubiertos de teja y hay en ella gran vecindad". El fraile inglés Tomás Gage le
concede para ese tiempo una poblaci6n de dos mil habitantes, dato que confirma el padre Burgoa. Pérez de Rivas afirma en su Historia de la Compañía
( de Jesús), que a fines del siglo XVI s6lo había en Antequeta 500 vecinos.
Empero, los datos demográficos de los visitantes son inciertos debido a dos
motivos: que se acostumbraba contar exclusivamente a peninsulares y criollos y que sólo inspiran confianza los datos censuales de nacimientos y defunciones de la parroquia dcl Sagrario, a partir de 1652, en que da principio
el registro eclesiástico.
Compaginando, por analogía, es casi S&lt;!oiTllfO tjue a mediados del siglo XVI
las Casas Consistoriales eran un modesto edificio de muros de adobe y techos
de teja. Su calidad mejora mucho hasta el siglo XVII. La primitiva edificación fue derruida para levantar en su lugar las Casas Reales. Estas fueron
proyectadas y dirigidas por el Corregidor, Teniente Coronel de Infantería
don Nicolás de Lafora. Los constantes temblores de tierra las destruyeron parcialmente. Con disculpas por salirnos brevemente de la época, debernos decir
que de 1832 en adelante, los gobernadores José López Ortigoza )' Benito
Juárez se empeñaron en su reconstrucción. Esta se encomend6 en 1832 al
ingeniero don Francisco de Paula Heredia, \'enido de México para ese fin,
La última reconstrucción se hiz-0 durante los cuatro sucesivos regímenes de

590

gobierno del licenciado Anastasia García Toledo, del coronel Constantino
Chapital, del general Vicente González y del licenciado Eduardo Vasconcelos, en CU)O período se concluyó dándoseles continuidad a los tres grandes
patios y la belleza monumental que ostenta el edificio.
La imposición del régimen colonial y de la nueva religión, instituciones
que no fueron igualmente aceptadas en todos los pueblos, motivó rebeliones
y alteraciones del orden. Varias insurrecciones fueron causadas por las expoliaciones de fiscales y alcaldes mayores en Teococuilco, Ixtepeji y Tiltepec, en
la sierra zapoteca; en Pápalo y Teutila, en la Cañada; en Sosola y Tututepec,
en las Mi.xtecas ¡ en Coatlán, .z.ona Chontal, y en la villa de Guadalcázar, hoy
Tehuantepec. La rebelión de los Coatlanes, recién iniciada la colonización,
asumió aspectos graves. Finalmente, la rebeldía de San Francisco Cajonos,
Villa Alta, fue provocada por la reacción de los frailes ante descubiertas
idolatrías.
En rigor la suhlevación de los Chontales se debió a la exigencia de los
españoles para que los indios de ese grupo étnico fueran a trabajar a las minas de San Baltasar Chichicapa, caminando 16 leguas, distancia que separa
a ese pueblo del real de minas. Les daban un tomín por paga en cada día
de labor, o sea la octava parte de un castellano, que equivalía más o menos
a un real, o sea doce centavos de principios del siglo XIX. Los indios de los
diferentes Coatlanes se organizaron y la alarma de un ataque a la capital de
la Provincia cundió. Los vecinos tuvieron que armarse y salir a combatirlos
y sujetarlos, encabezados por el Oidor Pedro Almíndez Chirinos, que ex
profeso vino de México. Don Lucas Alamán asegura que los sublevados dieron muerte a 50 españoles.
La insurrección de Tehuantepec se debi6 a los castigos de azotes que el
alcalde mayor, Juan de Avellán, mandó propinarles a los indios por retardo
en ]a entrega de los tributos. Los indios se coaligaron, rodearon las casas reales y les prendieron fuego. El alcalde logró salir, escudado en su rodela y
blandiendo espadín, pero fue muerto de una pedrada en la cabeza. La rebelión se extendió a Nejapa y Villa Alta. Impotente el gobierno, recurrió para
aplacarla al obispo de Oaxaca don Antonio Cuevas Dávalos, quien después
de oír las querellas de los indios, puso remedio a sus males informando de
la verdad al virrey, duque de Alburquerque.
Los sucesos de San Francisco Ca jonos se inician el 14 de septiembre de
1700 y fueron motivados por la denuncia de actos de idolatría que hicieron
ante los frailes dos fiscales de la iglesia, Juan Bautista y Jacinto de los Angeles. Los indios abandonaron el pueblo y fueron a sublevar a los de San
Pablo, San Pedro, San Mateo, Santo Domingo y San Miguel Oajonos. Juntos
amenazaron con incendiar el convento, en donde se hallaban refugiados los
frailes, los oficiales reales y sus familias, pero ofrecieron desistir si les eran

591

�entregados los fiscales. Los frailes al pnnop10 se negaron, pero se impuso
el español Antonio Pineda, y después de haber sido confesados y absueltos
por los religiosos Gaspar de los Reyes y Alonso de Vargas ---el primero muy
conocido por sus estudios de la lengua zapoleca-, fueron entregados a los
idólatras, que los condujeron en medio de brutales azotes a San Pablo Cajonos1 en donde los saaificaron.
No tardó la represión de la fuerza, venida de Villa Alta. Hallaron los cadáveres semienterrados al fondo de una barranca. De las averiguaciones judiciales resultaron 15 responsables, a los que el 11 de enero de 1703 se les
aplicó la pena del garrote. Decapitados después, fueron colocadas sus cabei.as en lugares públicos.
Cuando en este siglo el arzobispo de Oaxaca, Gmow, en visita pastoral
que hizo en los Cajonos, fue enterado del martirio de los fiscales, hizo desenterrar sus restos y pidió a Roma su beatificación.
Corolario de estas idolatrías y supersticiones fueron los secretos ritos paganos descubiertos en San Juan Teitipac, Tlacolula, castigados por la Inquisición conforme a sus prácticas de reducir a cenizas a los cadáveres por la purificación del fuego. El presbítero José Antonio Gay dice prudentemente que
"por acaso se prendió fuego en la leña de los braseros", y el padre Burgoa
da al hecho un sentido providencial como de Juicio de Dios, al afirmar que
"descendió fuego del cielo". Fue el único acto inquisitorial con suplicio habido en Oaxaca.

•
La educación era estricta y exclusivamente religiosa. Fue impartida de manera principal por la Orden de Santo Domingo, tanto en ln evangelización
como en la docencia. Los jesuitas fundaron en Antequera, en 15 76, el colegio
de an Juan, que es el más antiguo de que se tiene noticia. Once años después, el obispo Bartolomé de Ledesma estabJeció la escuela de San Bartola,
y en 1746 el obispo Felipe Gómez de Angulo promovió la fundación de la
Universidad del Sur, con sede en esta ciudad, para la enseñanza de algunas
carreras profesionales, pero el dictamen formulado por el rector de la Universidad Real y Pontificia de México fue adverso al proyecto. Hasta 1763,
a iniciativa del obispo Tomás de Monterroso, se fundó el Seminario de la
Santa Cruz.
La primera escuela para mujeres fue el Colegio de Niñas, fundación que
en 1700 se debió al obispo Sariñana. Finalidad de este plantel fue preparar
a la mujer sin recursos económicos, para ganarse la vida en todas las activi&lt;lades manuales propias, entonces, ele su sexo: cocina, repostería, confección
de ropa, bordado y economía doméstica.

592

Sobre el establecimiento de la primera imprenta en Antcquera, el libro impreso en Oaxaca con fecha más antigua, es el Sermón fúnebre pronunciado

en las honras de la venerable madre Jacinta Marfa Ana de San Antonio
religiosa del monasterio de Santa Catarina de la ciudad de Oaxaca, sermón
escrito por el padre Sebastián de Santander en la ocasión indicada. Tiene pie
de imprenta de doña Francisca Flores viuda de Ramkcz de Aguilar, y fecha
de 1720; pero como esta señora recibió la imprenta en herencia de su difunto esposo, es muy probable que en ella se hayan publicado antes otros
libros en ,ida del señor Ramírez de Aguilar.

•
Antequera era una población bien situada para el comercio entre los puertos de Vcracruz y AcapuJco y entre las ciudades de Mé.. . ico y Puebla, por una
parte, y Guatemala y Centroamérica, por la otra. Su condición de lugar de
paso, la necesidad de hacer escala en ella, le garantizaba la presencia de nutrida población foránea y el tránsito constante de arrierías. De ambos puertos
y de la capital de la Nueva España nos llegaba infinidad de mercaderías.
El servicio postal entre esos lugares y Jas poblaciones intenncdias fue establecido a fines del siglo XVI, por don Martín Olivares, aunque con gran irregularidad. A mediados del XVII, a iniciativa del obispo Felipe Gómez de
Angulo se regularizó valiéndose de los viajes de las arrierías, que así se convirtieron en agencias postales.
A pesar de que Cortés había fundado de su peculio astilleros en Salina
Cr\lz -merced a los cuales se construyeron varios barcos con los que se llegó
a California y se descubrió el mar llamado de Cortés-, nuestro incipiente
comercio marítimo no pudo desarrollarse. Diego Ocampo logró abrir la ruta
de Salina Cruz a] Perú, pero esta vía fue anulada por la Corona con pretexto
de que perjudicaba al Consulado de Sevilla.
Tres fuentes importantes de enriquecimiento tuvo nuestra Provincia durante
la Colonia: ]a seda, ]a grana y la minería. Et cultivo de la seda llegó a su
máximo, según Motolinía, que Yisit6 la 11.i.."1'.leca en diversas ocasiones, entre
1540 y 1541. ''Este año se cojerán -dice- más de 15,000 lib1·as de seda" ...
"y sale tan buena que dicen los maestros que la tratan, que la tototzi es mejor que la joyante de Granada". Y Burgoa refiere que "el auge duró 50 años"
hasta que 'el gusano de la codicia devoró al de la seda", por los abusos de
los oficiales reales de la hacienda pública. Baste saber que los indios de Nochixtlán prefirieron talar sus morera, porque los crecidos impuestos ab orbían la utilidad.
En cuanto a la grana, su producción fue de 26 931 013 Jibras, con valor
de $ 95 160 497.09 en un período de 62 años de 1758 a 1820. Esta bonanza

593
H38

�aumentó el cau&lt;lal de los ricos sin empobrecer a los econ6micamente débiles,
porque la semilla se podía culti\'ar y cose har en cualquier predio rustico
sin exce ivas inversiones. En 1820 fue decreciendo, y por fin dejó de cultivarse como al pJincipio por la introducción de las anilinas aJemanas en cl
mercado. in embargo, hay constane'ias de que en 1847, durante el gobierno
de Juárez, el comer iante inglés Diego Innes continuaba c.:¡portanclo este producto. La crisis sobre\·ino por la competencia de la química moderna.
imultáne.amcnte a la grana, durant d propio siglo XVIII la producción
de metales preciosos de oro y plata llegó a su épo·a de esplendor. Esta bona1l7.a duró aproximadamente hasta mediados del siglo pasado, aunque ya
en fonna de r ciente y, según informes de aquel tiempo, debido al agotamiento de los filon de metal por los asentamíentos de las capas geológicas,
con hundimiento o des,iación de las ,·etas metalíferas.
Consecuencia natural de este enriquecimiento fue la construcción de algunos
de los más bellos y monument.afes edificios de nuestra arquitectura civil y
r ligiosa. A merced suyo .e completó en el siglo XVIII la urbanización de
Anteq_uera y de varias poblaciones importantes de la Pro\'ínC'ia. La Capital
creció y se desarrolló hasta llegar a la situación que akanzaba a fines del período colonial. Para 1774- contaba Antequera con H,000 habitantes y, al concluir el año de 1793, es decir, s6lo después de 19, la poblaci6n contó con un
censo de 22,113 almas, o sea que casi
había doblado. ''Es Oaxaca -dice el
padre Florencia- una de las más populosas y bien fundadas ciudades de la
'ueva España. Con la riqueza grande de la grana, que después del oro y
d la plata es en la 1 ueva España el género más precioso que abunda en
extremo en el \'alle, y otros géneros que hacen muy acreditado el trato y comercio de esta ciudad, ha crecido tanto, que de pués de la de México y
Puebla tiene el tercer lugar en la ueva España".
La vida del Pcniru;ular y del criollo. y aun la del mestizo de ]a clase media,
era tranquila en Oa. ·aca: terna pocas nec ·dad
sus diversiones eran por
demás sencillas. En Antcquera, consistían en paseos dominicales a Cuilapan
)' anta Lucía del Camino; gustaban de los ''palos cnccbados", las cucañas y,
cuando raramente Jos había concurrían a los auto sacramentales y comedias
de capa y espada. En lo pueblos de menor entidad, con e.."&lt;cepción de las
distracciones modernas del cine y el radio, eran, poco más. o meno , las mismas que ahora.
La plata a umulada por el auge de la grana y la minería iba a parar a los
"entierros".
admiraba don Carlos María Bustamante en un opúsculo publicado en 1821, del número fabuloso de tesoros escondidos en las entrañas
de la tierra y de lo muchos enterradores de pL'lta amonedada que morían
llevándose su secreto a la tumba.

Como en la Edad Media europea y como sucedía en tocia la
594

ueva España,

el cultivo de las ciencias, las artes y la filosofía estaba re ervndo a los conventos. Al dominico Francisco de Burgoa se deben Jos primeros relatos históricos } geográficos sobre esta Pro\'incia, aunque elaborados in sistema y con
el fin principal de destacar la obra e\·angeJi¡,,adora y misional de sus hermanos
en reli~ióu. Labor eminente fue la realizada QOr los propios dominicos en los
estudios lingüísticos de idiomas y dialecto hablado en la extensa Provincia.
La \'asta nómina, aquí muy reducida por premura de tiempo, de los beneméritos frailes es ésta: Juan de C6rdo\'a., Jerónimo de Bcteta, Leonardo Levanto, Gaspar de los Reyes, r fartín Jiménez Agüero, Francisco arabia y 'icolás Barreda, cuyos trabajos alcanzaron el privilegio de ser publicados.
Una buena parte de la obra arqu.itcct6nica de templo y conventos se debe
a los frailes españoles. S61o excepcionalmente participaron en ella profesionales ,-enidos de E paña. En Santo Domingo y Santa Catarina se sabe que
participé, Fr. Hernando Cavare.os; en San Franci co, Fr. Francisco de Torantos; en La Soledad y Belén, Fr. Sebastián de San Felipe; en San José, el
ra menrionado teniente coronel Nicolás de Laiora. constructor de la Casas
Reales de esta ciudad, y en Cuilapan, los frailes Domingo de Aguiñaga Agustín de a.lazar y el portugués Antonio Barbosa, pero son más los nombres de
los que se desconocen.
En la pintura des&lt;'o116 Miguel Cabrera, célebre en toda 1a Nueva España_;
en la mú ica, el indio zapoteca Juan ?\,latías, autor de los Libros Corales de
Catedral y de un Stabat M ater que, con eJ de Rossini, e escucha los Viernes
de la emana fayor en lo principales templos de Oa.xaca. En la escultura
religiosa en cantera
ostentan, entre otras, los notables dtscendimientos de
Yanhuitlá11 y de Ja Capilla del Señor de la Cruz, anexa al templo de Tlacolula, ambas en aJtorrelieve; la representaciones de la i.rgen del Rosario,
también en altorrelieve, en la r pilla que lleva este nombre, anexa al templo de Santo Domingo; Jas imágenes decapitadas de los santos de la Orden
dominica que ornan el Coro Alto y las que forman el Arbol Gen al6gico
de anto Domingo d Guzmán en el Coro Bajo del mismo templo; finalmente, la imagen de la Magdalena, en el frontis de La oledad, y en el frontis del templo de an Agu tin, la de te P'adre de la lglc¡;ia, rodeado de su
di cípulo~.

En cuanto a la h rrajcría artí tica de templos, conventos y casa particulares, aún quedan abundantes testimonios, que don Manuel Toussaint ensalza con pasión de artista: "El lujo, el ornato: el derroche con que Oaxaca
sorprende al forastero -dice-- es la profusión del hierro forjado. El día que
un dibujante nativo de la cíudad se arme de paciencia )' recoja en un álbum
con la humildad y unción necesarias los disefios de tanto barandal, de tanta
reja, de tanto llamador, de tanta bisagra, de tanta bocallave, merecerá bien
de su tierra. Más que en Puebla o en Qucrétaro abundan en Oaxaca los ba-

595

�randales de balc6n de historiados dibujos, de combinaciones diversas hechas
con motivos sencillos, de balaústres retorcidos en varias formas, con curvas
y contracurvas y los remates de reja suntuosos. Por momentos -agregael hierro ha ascendido de categoría: semeja er vegetal. En esos balcones en
ángulo que tanto abundan hay una pieza curva que suj ta el barandal a la
esquina del muro formando uno a modo de arco. En la parte más ,·olada el
vástago se bifurca, le brota un ramo de hierro, que se inclina hacia abajo,
no hace una re,·erenda y estalla en una gran flor de anchos pétalos] de erectos pistilos, ele rígida inmovilidad a la brisa que intenta inocente vencer al
calor, pero no sin gracia, momificada en los siglos".

sus templos y conventos, y aun antes. Dos hospitales fundaron en esta ciudad:
el de San Cosme y San Damián, con su capilla anexa, y el benemérito de an
Juan de Dios. Esta instilucion contaron con la inagotable munificencia del
benefactor oa.-xaqueño don Manuel Fernández Fiallo. E te filántropo puso
su inmeruo capital a la disposición de todo género d obras ch-iles y rcligiosas.

•
elTÚn el historiador don José Antonio Gay la ,·ida del indio en el siglo
'VIII, era muy humilde, pero esta situación se compensaba por su carencia
de afane y fatigas. "Desde su infancia -dice- gozaba de la más amplia
libertad: crecía y se desarrollaba sin obstáculo, sin tener otra obligación que
la de aprender la doctrina cristiana, pues frecu ntemente no se le obligaba
aún a apr nder a leer''. El distinguido hi tori6grafo y sacerdote no se refiere
a la condición de peon que guardaban miles de indios posiblemente porque él escribió su Historia de Oa.'Caca, a fin s del iglo pasado, entre los . tentas y los ochentas, en una época cuyo ambiente de servidumbre en l medio
rural no 1 hizo reparar en las duras faenas del peón de Hacienda tal vez
porque entonces esta situación se consideraba normal.
Pero tampoco e impo "bl negarse a rreer absolutamente en su dicho. os
inclinamo a creer, con criterio actual que lo que él llama libertad debe traducirse por el concepto de abandono, pues si no era atendido por el poder
públi o o por la .Iglesia tam~ era víctima de gra\'ámenes y molestias. Y
termina diciendo: "Si la felicidad es po ible sobre la tierra, los indios eran
felices
fines del siglo pasado", siglo que visto desde nuestro tiempo es
el XVIII.
Verdad es que eJ indio estaba excluido del serdcio militar como es fácil
observar f'Studiando la última década del ya citado siglo XVIII, cuando la
ueva España estaba bajo la amena.za d in\'asión de sus cos , ya fuere por
expedicionarios ingleses o france es, por cuyo peligro se organizaron en Oa.xaca,
igual que en otras partes, las milicias provinciales, Como los españoles estaban destinados a la clase de oficial , el peso del servicio recaía en los m tizos, que ingresaban como soldados raso·.
Es curioso ob ervar que durante el siglo XVII y gran parte del siguiente,
Oa:xaca no tuvo cuerpos de ejército. e d conocían entonces los desfiles militares, las marchas y las prácticas de cuartel. De manera que cuando. con
motivo del peligro ant señalado. se organizan en Oaxaca las milicias la
sociedad }' el pueblo sentían aversión por la carrera de Jas armas, y si ingresaban eran obligados por el gobi mo. El padre Gay asegura que no s61o era
aversión lo que el oa.uqueño sentía en e tiempo por el servicio militar, sino
horror.
¿

•
Debe haber tenido el indio, desde ntonces y por tradición, gran habilidad
en las artes populares, las que no trascendieron de la Colonia a la época
ind pendiente porque sus frutos, si los hubo, nadie los estimó. Y en realidad
así fue durante el siglo pasado y primeras décadas del actual. A la Re,·olución Mei·icana correspondió reivindicar el arte indígena ) sacarlo de su
postergación.
El indio, prindpalmente el zapoteca, tenía gran habilidad para litigar y
pleit ar en defensa de sus tierras. Su sentido jurídico, desarrollado desde Jo
ú mpos pr hispánicos, fue ayudado y fortale ido por el fraile dominico, que
lo asistió con sus con jos cuando compare ía ante jueces · alcalde . Y el
fraile, a su ,·cz. tuvo ante qu volverse ducho en achaques jurídicos, por la
nece idad de participar, como actor o como demandado en alegatos de justicia para conservar sus sinecuras prebendas, confonne al original espíritu
de la Conquista de evangelizar y ganar almas para el Cielo, o defenderse de
autoridades civiles y eclesiásticas, cuando la Corona, en uso del regalismo,
ordenó 1a seculari.zaci6n de los templos de las Ordenes religiosas. Esto ocasionó en 1627 una enconada lucha ntre dominicos y franciscanos, por una
parte, y el obispo de Oaxaca Bartolomé Boh6rquez, por la otra, luéha cuyo
escandaloso incidentes, hechos públicos, culminaron con la excomunión de
dichos frailes por el diocesano pro,incial, y luego, con la e.'Ccomunión de é t
por fray Diego de lbáñez, juez conservador dcl convento Franciscano de México, que vino a Oaxaca con buenas armas pontificales a dt'fender a sus compañeros de Orden. A í, pue , hubo en Oaxaca muchos indios ladinos y picaplcitero , covacbuclistas )' huizacheros. ~ fás tarde, durante el régimen independiente, no poco. de los que alcanuu-on título de abogados llegaron a ostentar merecida fama, que rebasó las frontera de Oaxaca.
En el transcurso de los i los XVI al XVIII fueron llegando a la Provincia
di\'ersas Ordenes religiosas de frailes y monja conforme se iban construyendo

r

596

597

�•
Situada la Provincia de Oaxaca en una zona de muy frecuente sism.icidad,
su suelo se onmovió con fuertes movimientos terráqueos, y algunos tuvieron
el carácter de terremotos.
Se registran los de 1603, 1619, cl de 1696, en agoto 20; los de 1727, en
marzo 5 y 18; la serie de 1775, del 21 al 26 de septiembre; la serie de 1787,
del 28 al 31 de marzo, temblores éstos llamados de San Si.xto y, finalmente,
dentro de la época colonial, el de 5 de octubre de 180 l. Probablemente lo
de San Si.,.-to, verdadero. terremotos, fueron los sismos más violento·, maremotos todos ellos, originados en las Costas del Pacífico, entre Guerrero )' Oaxaca. Se recuerda que durante el sismo de 30 de marzo de 1787 fue sacada
en procesión la Virgen de la oledad para implorar su intercesión. Cuando
la imagen pasaba bajo el arco de la puerta que comunir.a el atrio con la
plazuela, repitió el temblor con gran estrépito, y como la clave del arc:o amenazara desplomarse, el cortejo re resó violentamente a la iglesia entre clamores y llantos. Ese día los presos fueron sacados de la cárcel y la población
durmió en calles y jardines públicos, tal y como nosotros, los de mi generación, lo lúcimos en 193 L por causa del sismo del día 14.
Hubo otros fenómenos que dejaron asombro o terror en el ánimo de los
oa.xaqueiios. La población se conmovió con lo" eclipse.s totales de Sol habidos,
respectivamente, el 23 de agosto de 1690 y el 31 de mayo de 1752.
Ya que estamos en el capítulo de calamidades, diremos que una e~pantosa
epidemia de viruela, que particularmente se cebó entre la población infantil,
com nzó a asolar la Provincia toda en 1779. Como los padres insolventes dejaban lo cadáveres de sus hijo en las puertas de algunos templo , como an
Francisco La 1erred, Los iete Príncipes, La Defensa }" Consolación, se abrieron fosas profunda en los cementerio anexos; pero como fueran insuficientes, se tuvo que improvi!iar un nuevo cementerio en los Llanos de lxcotel,
con el nombre d
an Miguel, para inhumar a los cientos de víctimas, que
fallecían con los rostros y cuerpccitos horriblemente desfigurados por las llagas.
Ese mismo panteón se autorizó para adultos a partir de la expedición de las
Leyes de Reforma. Hoy es el actual Panteón .Municipal de la ciudad.
Otra calamidad pública fue la plaga de la langosta, que en 1804, en inmensas mangas que oscurecían el Sol, devastó la agricultura de la Provincia.
Por eso a 1804 se le conoció en Oaxaca con el nombre fatídico de "El año
del hambre".
Como resultado de e ta calamidad se formaron en varias partes de la Provincia bandas de asaltantes que hacían peligroso o inac esible el tránsito asolando diversos parajes, entre ellos las Cuestas de Ocotlán y de San Juan del

Rey (hoy del Estado), el cerro del Zopilote, Ejutla, y las Cumbres de Tanga
y Cuajimolops.
Oaxaca, como toda las Provincias de la 1 ueva España, estaba organizada
políticamente en corregimientos. El último Corregidor fue don José María
Lazo y Nacarino. A partir de 1787, por disposición del Marqués de Sonora,
Ministro de Carlos Ill, se dividió la Nueva España en 15 grandes Intendencias. El primer Intendente de Oaxaca fue don Antonio de Mora y Peizal. Esta
nueva organización política y territorial nos fue desfavorable porque redujo
las dimen iones de la Provincia ccrcenándole muy extensas zonas. Antes de
esta reforma Oa.xaca contaba con litorales no sólo en el Pacífico, sino también en el Golfo, en cuyas co tas le pertenecían los puertos de Coatzacoalcos
y Alvarado, así como otras tierras que a partir de entonces se incorporaron
a Veracruz y Tabasco.
Conforme a los estudios fo1mulados por Femando Navarro )' Noriega. la
población de Oa.-..aca en 1810 staba formada por 526,446 indios, 37,694 peninsulares y 31,444- ca tas, lo que daba un total de 595,604 habitantes. Había 173
frailes, 169 monjas y 180 clér·..,os. La di,·isi6n territorial para ese año arrojaba las cifrai siguientes: 269 ranchos, 83 haciendas, 5 estancias de ganado,
26 trapiches, 10 reales de minas, 1 ciudad (Antequera) y cinco villas, que
eran: Santa María Oaxaca 1 o sea El Marquesado! Jalapa deJ Marqués Villa
Alta, Guadalcázar (hoy Tehuante~c), y Etla, y 928 pueblos. Véase aquí el
germen de la actual pulverización municipal.
Veinticuatro obi 'POS tuvo la Provincia de Oaxaca, de 1835 a 1820, dentro
del período colonial. El primero, según ya dijimos, fue Fray Juan López de
Zárate; cl último, don Manuel Isidoro Pérez. Este prelado continuó al frente
de la diócesis hasta 1827, en que por barruntarse ya la expulsión de los españoles, se trasladó a España. Allá renunció t'I 27 de diciembre de 1831.
De los 24 obispos que actuaron en Oaxaca durante la Colonia, siete fueron criollos: Gregario de Omaña y Sotomayor, Tomás Montaña, Isidro Sariñana, Juan de Cervantes Alonso de las Cuevas Dáva.los, Baltasar de Covarrubias }' icolás &lt;lel Puerto.
De este último, Nicolás del Puerto, cabe subrayar que fue el único prelado
en toda la Nueva España y po iblemente en toda la América hispana al que
cupo la satisfacción de gobernar la di· csis de su propia Provincia Eclesiástica, pues que nació en Santa Catarina Minas, Zimatlán.
En biografías y diccionarios biográficos, como cl de don Antonio García
Cubas, se asegura que Del Puerto era de raza pura indígena. Este error se ha
propagado, incluso en la pintura que de este prelado se ostenta en la Catedral de Oaxaca, en la Galería de Obi pos. Aunque, de haber sido indio Del
Puerto, tal hecho redundaría en honra de nuestros 7.apotecas, por su talento
y prominente pe1-sonalidad, vale la pena rectificar el error, que se puede

599
598

�advertir en la Probanza de Linaje promovida por DeJ Puerto como aspirante
a Juez Ordinario Eclesiástico de la di6cesis ele Puebla. Según es~ expediente,
fue hijo de don Martín Ortiz del Puerto y de doña María Colmenares y Salgado. El padre Burgoa rompareci6 en estas diligencias de probanza con su
carácter de primo hennaoo de Del Puerto Eºr el lado materno.
Después de esta digresión que consideramos importante y necesaria, cabe
decir que de los obispos mencionados, fueron los más distinguidos por su talento y espíritu de servicio: De las Cuevas Dávalos, pacificador de Tehuantepec y defensor de Jos indios, notable por su humildad, que más resaltaba
porque era hijo del Duque de Cantabria r de la Princesa Ana Donalcs. de
la Casa de Aragón, y el mencionado Del Puerto, a quien por su elocuencia
se le conoció como ''el Cicerón de los estrados". Fue rector de la Universidad
Real y Pontificia de México y Presidente de la Audiencia de Guadalajara y
del Consejo Real.
La reseña anterior nos permite íijar los iguientes puntos de obsen·aci6n:
el carácter del oaxaqueño, en gran parte definido por la herencia y el medio,
como elementos determinantes de su historia, ofrece una trayectoria de pueblo
que se ha comportado de manera diferente en las cuatro diversas épocas de
su vida: en los tiempos prehispánicos, en la Colonia y parte de la etapa independiente, en la Reforma y la Intervenci6n Francesa y el Imperio y, finalmente, en la época actual, a partir de la penetraci6n en Oa.xaca de la ideología de la Revolución fexicana.
La e,q:lfesi6n de ese carácter es más claro aquí, en la Capital de la Provincia que en el medio rural o en las villas y pequeñas ciudades, por la influencia que en ' tos ejercen los regionalismos, dialectos y costumbres.
Con la resolución, primero, de Cosijoeza, de considerarse vasallo de Carlos V, y la decisión, má tarde, de los soldados hispanos fundadores de la
villa de Huaxyacac, se advierten actos voluntariosos definidores de un carácter hi.st6rico en fonnación.
Recapitulando,
destacan los siguientes hechos:
lo. Antequera, como realización definitiva, es eJ resultado de una lucha
perseverante contra el hombre más iníluyent y poderoso de la ueva España.
2o. No se registró jamás una oposición franca contra la ocupación del español en la regi6n zapoteca. Tampoco la hubo en las dos Mixtecas. Pero sí
hubo rebeliones contra los abusos del poder y las exacciones de tributos. Así
también ocurrieron contra la imposición de la nueva religión. uestros indios aceptaron el nuevo Orden, pero clamaron contra la injusticia y defendieron el derecho de conservar sus creencias.
3o. Tres fuentes de riqueza tuvo Oaxaca: la seda, la grana y la minería.
En rigor, a las dos últimas debió su crecimiento y riqueza monumental. hasta
llegar a ser considerada su ciudad Capital como la tercera de la Nueva Es-

600

paña. Un nacionalismo peninsular mal entendido ahogó y mató en embri6n
la industria de la seda.
4o. La nueva división territorial de Intendencias redujo notablemente la
dimensión de Oaxaca y la privó de su carácter geográfico de Provincia ístmica
de dos mares.
5o. Contra lo que se suponía, la poblaci6n dedicada en Oa.-xaca al profesionalismo religioso sólo representa a principios del siglo XIX el 1.1 % de la
población total d~ la Pro\incia.
60. Se pu_ede considerar en términos generales que a partir de dos siglos
antes de Ja proclamación de la Independencia Nacional, la situación política
y social del criollo y del mestizo sólo excepcionalmente fue cruenta, y que el
indio no sufrió el peso de la Conquista y de la colonizaci6n en forma tal
que lo privara de todas sus libertades o lo mantuviese sumido en una miseria
lacerante.
7o. Contribuyó a aliviar, en todo caso, la situación del indio su ineptitud
legal para el senicio militar.
80. La actitud de relativa abstención del oaxaqueño como participe de la
insurgencia contra España se debió, por wia parte. a la situación aludida en
los dos puntos antí'riores, a mayor abundamiento en una provincia de muy
fuerte población indígena y, por la otra, a la aversión que criollos y mestizo
sentían por la milicia, sin omitir Ja influencia moral que la Iglesia ejercía
sobre las clases directivas.

9o. Durante los 300 años de régimen colonial, Oaxaca pudo improvisarse ,
un modo de vivir rui generis, que aún se conserva en la tradición y en ciertas
costumbres populares. El oaxaqueño tuvo pocas necesidades, disfrutó de sencillas distraccione · y, para deleite de su paladar, supo inventarse una cocina
de guiSQS excelentes a base de carnes, vegetales y chile, y una no menos deliciosa repostería. Estos platillos )' manjares, ·sobreviviendo al pasado, constituyen aún uno de los atractivos más seductores de Oa.-xaca.
10. Imposible rería negar que, para bien o para mal del oa.'&lt;aqueño, la
herencia indohispana y el relativo goce de sus libertades durante una buena
porción de la Colonia, Je conformaron un carácter independiente! inclinado
al indh·idualismo y con bastante fácil acceso al liberalismo, y así propende
a la reivindicación de sus libertades, incluso a las que el clero le cnajen6. De
allí su adhesión natural al liberalismo político, a la doctrina reformista y,
finalmente, su actitud combativa contra la Intervención y el Imperio.
11. Al estallar la revolución de l810, el medio cultivado de Oaxaca se formaba de frailes, dignidades eclesiásticas, funcionarios reales jueces y abogados que, por su profesión o empleo, estaban adscritos a la 6rbita de influencia de la política colonialista. Preponderaban el peninsular y el criollo; pero
este último, diversamente a lo que ocuoía en otras regiones de la ueva E -

601

�paña -como en El Bajío, de mestizaje mejor equilibrado- giraba en tomo
del español, como su satélite, sin la proximidad de un grupo mestizo, fuerte
en n(1mero y suficientemente promisor en audacia. Por eso nuestros primeros
brotes bbertar:ios fueron ahogados en su cuna.
12. El conocimiento del derecho común y' canónico del fraile, aunado a
una estimable erudición dogmática, patrística y h rmenéutica, hicieron del
Oaxaca colonial tcrr •no propicio a los debates académicos entre los parciales
del regalismo y del ultramontanismo. Así, entre los adláteres y C'orifeos de uno
y otro bandos se fue iniciando anticipado proselitismo, aWique entonces s6lo
en el campo de la teoría pero canalizado más tarde hacia la adhesión o repulsa de las ideas políticas de la Independencia.
Por eso el oaxaqueño novecenti ta, al entregarse en la década 1857-1867,
con pasión. a la defensa de las ideas reformistas, primero,
de la soberanía
nacional después, pudo compensar con creces una actitud que inconsultamente podría considerarse como de tibieza o incertidumbre d su deber, alcanzando uno de los más alto lugares como batallador y patriota.
Estuvo presente en la frustránea conspiración de T'moco y Palacios, en las
acciones militares de Jamiltcpec, en las funcion de armas de Huajuapan, con
Morelos y Valerio Trujano y. finalmente, e11 los combates de Yanhuitlán,
bajo el comando del teniente coronel Antonio de Le6n.

LA HISTORIOGRAFf A LOCAL: APORTACIONES•
MEXIC
AS

Lms

r

GoNzÁLEZ

El Colegio de Méxiro

I. PR.ol'Ósrros

Y

D1scULPAS:

LA Hf TORIOGRAFÍA LOCAL no figura en el balance que h.izo El Colegio de
México en 1966 con eJ nombre de Veinticinco años de investigación histórica
en México. 1 Cuando se proyectaba esa obra, alguien recordó la carta escrita
diez año antes por don Allonso Reyes a don Daniel Co. ío Villegas. Allí se
lee: "Es tiempo de \'Olver los ojos hacia nuestros cronistas e historiadores
locales y recoger, así, la ' contribud6n particular de tanto riachuelo y arroyo
en la gran corriente de nuestra epope)a nacional. . . Habría que comenzar
por un inventario, por una bibliografía metódica, que usted bien pudiera
encargar a los excelentes colaboradores de su revista" .2

En 1965 nadie aceptó la tarea solicitada por don Alfonso, nadie se prestó
a levantar el censo de las historias locales. Los obstáculos eran y siguen siendo múltiples. Para hacer una lista más o meno comp.leta de nuestras crónjca lugareñas es necesario, entre otras co·as, recorrer uno a uno r minuciosamente todos los rincones de la República. La razón es clara: muchas de
esas crónicas, no obstante la diligencia de don Wigberto Jiménez Moreno r
don Antonio Pompa y Pompa, no se encuentran todavía en los lugares frecuentados por los investigadores, en los anaqueles de las bibliotecas y los archivos públicos. lgunas, en copia a máquina o en manuscrito, están en las
casas pu blerinas de sus autores. Otras que han llegado a la reproducción
en mimeógrafo, circulan entre w1a clientela local. Aquellas de las que una

* Trabajo pr-Clcntado ante la Tercera Reuni6n de Historiadores Mexicano y • ·orteamericanos, Oaxtcpec, Nov. de 1969.
1

Tambibi se publicó en los núms. 58 a 60, Historia A!uit;ana.

' Alfonso Reyes, l.aJ burlas u•ra.J. Prirru:r ci,nto. M6cico, Tczootle, 1957, p. 106.

602

603

�imprenta provinciana hizo cien y hasta quinientos ejemplares, rara vei alcanzaron el honor de er acogidas por wia biblioteca. Aunque nadie pueda decir
e~ número de las obras desperdigadas, muchos, a partir de experiencias parciales, aseguran que es muy elevado.
Ademá de bus~ar por todos los rincones del país, el inve tigador pedido
por don Alfonso tiene antes de ponerse en obra, que proceder a un deslinde:
fijar los límites d la microhistoriografía para no exponerse a sumar peras v
manzanas. En este caso, la impr cisión lo envuelve todo, Habrá que conveni~
en ~ué ~s com~dad ~inal, regional y parroquial y en qué es etnohistoria
e lustona d~ regiones, ciudades y parroquias. Quizá la etnohistoria que se
ocupa de tnbus y grupos marginados, la historia regional que toma como
asunto la gran di"isi6n administrativa de un Estado, la entretenida en las
vicisitudes _Y pormenore de las ciudades y la historia de aldeas }' pueblos no
s an ~ misma ~osa, probablemente ni hermanas y ni iquiera primas. 0
es fácil c~nfundir y agavillar estudios relativos a los huirholes, el municipio
de San Miguel el Alto, la ciudad de México, el barrio de la Cohetera eJ distrit_o de Jiquil~an, el Valle del Fuerte la dióce is de Tulancingo, la a:quiclióces1s de forel.ia, el Estado de Campeche. la península de Yueatán, el vastísimo orte, las ruinas prehispánicas de Tula, la conquista de la UC\'a Galicia, la sociedad de Zacatecas en los albores de la época colonial, Jos misioneros muertos en el norte de la NueYa España, la independencia en Xochimilco, la intervención francesa en Michoacán, la revuelta de la Noria Porfirio Díaz en Chapala, Zapata y la revolución en Morelos. los crister~s del
volcán de Colima, Yucatán desde la época más remota hasta nuestros días
las artes gráficas en Puebla, la instrucción pública en an Luis Potosí, la biblio~
grafía de Tla.xcala y el Congreso de Chilpancingo.
Po~ otra p~rte, la petición de don Alfonso Reyes ya es tiempo de que sea
at.'ndida )' nuentras se da con fa persona hábil y paciente que junte, discrimine y studie crónicas e historias locales, no está. por demás aventurar un
juicio, decir una primera palabra, puesto que nada se ha dicho del conjunto.
Por lo mismo, mi ponencia llega muy temprano, y siempre será penoso el llegar con demasiada anticipación a un quehacer o a una fiesta.
Hace poco que empecé a reunir, n horas robadas a otros quehaceres la
aturalmente no pude establecer en tan breve plazo y desde
México un catálogo como el que hace falta. Por otra parte la Reunión ante
quien se presentan estos apuntes señaló que no quería oír ni leer una lista
de nombres de autores )" títuJos de obra. Hubo. pues, que pasar de la bibliografía incipiente al escrutinio de lo poco catalogado, y aquí los logro fueron
mínimos. Había que examinar 400 libros, debía leer más de ci n mil páginasj
pero el tiempo sólo alcanzó para ojear apresuradamente poco más de cinco
mil escogidas al azar, o casi.

bibliografía.

604

Lo hecho adrede fue la e.xclusi6n en el catálogo y en el examen de los estudio de arqueología y etnohistoria bibliografías, colecciones documentales y
otros trabajos auxiliares de la historia, las semihistorias que s6Jo miran una
de las parcelas de la cultura, las contribuciones extranjeras (la mayoría norteamericanas) que tocan nuestra vida local. Tampoco admití, por la dificultad
de dar con ellos, textos mecanográficos )' mimcográficos y estudios aparecidos
en publicaciones periódicas. le quedé con obras impresas separadamente y
no con todas. Excluí los opúsculos que no llegaban a las cincuenta páginas.
Por último, me limité a la producción del último siglo, de 1870 para acá.
En suma, traigo a cuento algunos libro de ,,erdadera historia, hechos por
mexicanos entre 1870 y 1969, de asunto regional ( entendiendo por región
cada una de las divisiones territoriales, mayores y administrativas de México:
las estudiadas por don Edmundo O'Gorman en una obra clásica) o parroquial; donde se usa parroquia en el sentido de patria minúscula, la que Unamuno llama de campanario, "la patria ya no chica si no menos que chica,
la que podemos abarcar de una mirada, como se puede abarcar Bilbao desde
muchas alturas" .9 En otros términos, las hi torias que suelen ser expresión de
dos emociones de mala fama: el aldeanismo y el provincialjsmo. En el caso
de México, emociones perturbadoras de algo tan grave y sonoro como son
la consolidación de la nacionalidad y el patriotismo.
Y aunque el provincialismo y el aldeanismo son aqui más viejo que el
amor a la patria por ser herencia recibida de los pueblos precortcsianos y de
España, y aunque la historiografía que los o.-presa comienza en el siglo XVI,
swnis.a a modelos españoles de la época medieval, se prescinde de todo lo
antecedente a 1870. S ría llevar las cosas demasiado lejos si comenzara con
Juan Gil de Zamora, el historiador del siglo X[II que inaugura el género en
España con De preconii.s civitates Numanti11e. También se puede evitar sin
grandes riesgos la referencia a las crónicas que de sus respectivas provincias
y misiones hicieron franciscanos, dominico , agustinos, jesuitas y otras órdenes de la ra colonial mexicana. Con la Reforma se produce w, corte tan
profundo en la vida de 1íéxico que, a partir de su triunfo, es posible comenzar
la historia de muchos aspecto· de lo mexicano.
La fecha inicial no se ha escogido por pw·o cap1icho. Alrededor de ella y
en un quinquenio aparecen las obras de Longinos Banda, Gcr6nimo del Castillo, Manuel Rivera Cambas, Ignacio avan·ete, Manuel Gil y Sáenz Alejandro Prieto que rompen con la tradición y irvcn de modelo al porvenir.
Quizá más azarosa que el punto de arranque ~ea la di\'isión de la materia en

r

• Miguel de Unamuno, cit. por Alfonso de Alba, La provincia oculta. Méx.ico, Editorial Cultura, 1949, p. 26.

605

�tres períodos: el porfüico, el revolucionario y el actual. Quizá un estudio a
fondo del problema aniquile esa periodización.

II. LA

REBELIÓN DE LAS PROVINCIAS

Desde mediados del siglo XIX, "las invasiones extranjeras y la presencia
constante de un vecino todopoderoso" ' habían robustecido, en la aristocracia
y la mesocracia de las ciudades mexicanas, un nacionalismo desconfiado a la
defensiva, triste y proselitista. La doctora Vázquez de Knauth cuenta l~s ardides de que se ,'alieron aquellos hombres para contagiar su patriotismo a la
~r~n ma~ de l_a po?lación. 6 La élite patriótica, casi toda ella liberal y positivista, hizo lo mdec1ble por hacer a todos los vecinos de la República patriotas, prácticos y libres. Combatió como antiguallas, amores y filias regionales
y aldeanas, y procuró aniquilar su expresión politica: el cacicazgo. Como defensa, los intereses políticos estatales esgrimieron la doctrina del federalismo
Y los municipales, la del ayuntamiento libre. Pero no fueron esas las únicas
armas esgrimidas. La historiografía local entró también a la pelea.
Algunos gobernadores de los Estados ( Gonzalitos de Nuevo León, Eustaquio Buc.lna de. inaloa, Eligio Ancona de Yucatán, Joaquín Baranda de Campeche, ~anuel M~ro _de San Luis Potosí y Ramón Corral de Sonora) en
sendos libros de b1stona, destacaron, con su puño y letra, la personalidad de
sus respectivas entidades políticas. Otros gobernadores únicamente promovieron la factura de esas historias. Tunca como entonces la historiografía local
se vio tan favorecida por las autoridades. Nunca tampoco ha vuelto a tener
tan buenos operarios esa mies.
Ninguno fue historiador profesional porque no había profesión de historia,
pero casi todos se distinguieron por su vasta y variada cultura, su inteligencia,
su much~ mundo y su entrañable rariño a la patria chica. Aparte de gobern~dores ilu~trados, anduvieron metidos en la rcconstn1cción histórica provinciana el obispo Crcscencio Carrillo, el ministro de la Suprema Corte Eduardo
Ruiz, el ingeniero y periodista Manuel Rivera Cambas, el canónigo Vicente
de P. Andrade, los sacerdotes Manuel Gil. Antonio Gay y Lucio Marmolejo
el jefe político de Ejutla y diputado al Congreso de la Unión Manuel Martínez Gracida, el coronel y poeta Elias Amador y los distinguidos abogados
y educadores Francisco Malina olfs, Luis Pérez Verdía y Francisco Medina
de la _Torre. Si no se puede decir que estaban a la altura del conjunto de
los historiadores de la vida nacional es porque eran generalmente más altos.
' Seymour Menton, "El nacionalismo y la novela" en Amlrica lndígt11a, vol. XXIX
(abril de 1969), p. 407.
'Josefina Váiquez de Knauth, Nacionalismo y educacidn (en prensa).

606

Según nuestra bibliografía. se publicaron 71 libros de historia local en
tiempos de don Porfirio· algo así como dos por año. Dentro de un período
de cuatro décadas, fueron temporadas fecundas las de 1881-1886, 1899-1905
y 1909-1910. En este (1ltimo bienio se produjo la cuarta parte del total. La
celebración del Centenario de la Independencia explica la anomalía. Con este
moth·o se escribió acerca de mil cosas pertenecientes a Oaxaca, Puebla y Guana juato. 8 Se apro\'ech6 también el máximo momento del nacionalismo para
expedir obras tan monumentales como el Bosque hist6rico de Zacatecas, en
dos volúmenes, de E.lías Amador; las Recordaciones hist6ricas, en dos volúmenes, y la Historia civil y eclesiástica de .Michoacán, en otros tr s, de Mariano de Jesús Torres· los Anales históricos de Campeche~ en dos volúmenes,
de Francisco Alvarez; la Historia de San Luis Potosí, en tres volúmenes, de
Luis Pérez Verdía, y la Historia de Ytlcatán durante la dominaci6n española,
también en tres volúmenes, de Juan Francisco folina Solis.1
Entonces la historia de los Estados fue más cultivada que la municipal. El
71 % de los libros del período cubren la vida conjunta de 24 de Jos 82 Estados
de la Federación. Los más historiados fueron Jalisro, Michoacán y Yucatán,
con ocho obras cada uno. El aspecto predominante en la hlstoriografía estatal
es el político pero no faltan los trabajos de índole enciclopédica romo los que
hlcieron Manuel Git de Tabasco; Alejandro Prieto, de Tamaulipas; Eustaquio Buelna, de Sinaloa; Serapio Baqueiro, de Yucatán; Ignacio Rodríguez.
de Colima. y Francisco Belmar, de Oaxaca. Con todo, donde más predomina
la tendencia enciclopédica, donde casi nunca deja de conjugarse l tema
histórico con el geográfico y económico, es en la historiografía de corte parroquial, en Jos volúmenes de Juan de la Torre, sobre Morelia; Ramón Sánchrz,
sobre Arandas y Jiquilpan; Luis Escandón, sobre Tula, y Francisco Medina
de la Torre, sobre San Miguel el Alto. 8
Muchas de las obras de la época porfiriana no traen aparato erudito; no
se ve ni una nota a lo lar~o de la narración. Los !rucos Jas pueden leer a
sus anchas, pero no los profesionales de la historia, siempre tan mal pensados. Lo primero que se ocurre es que aquellos cnonnes libros son fruto del
' Andrés Portillo, Oaxaca ,11 el ctnt1mario de la indtprndencia. Noticias histdrica.s
y estad!.rticar de la eiudad d, Oaxaca y algunar leyendas tradiciotu.1les. Oaxaca. Imprenta del Estado, 1910. 996 pp. más apéndice de 92 pp. Ignacio Herrerfas y Mario
Victoria, Putbla tn el Centenario, Mhico, Imprenta Lacaud, 1910, 116 pp. Fulgencio Vargas, La insurr,cci6n de 1810 en el Estado d6 Guanajuato, 153 pp.
' Además, Eduardo C6mez l:faro, La ciudad de Puebla y la gutTTa de indrpendtncia; Francisco R. de los Rlos. Pu,bla de los Án{!eles y la orden dominicana; Adalberto
J. Argüelles, Reseña del Estado de Tamauli/uts; José María Ponce de Le6n, Reseñas
hist6ric&lt;U dtl Estcdo de Chihuahua; Manuel Cambre, Gobierno }' gobunante.r de Jalisco; Rafael Gan.a Cantú, .Algunos apuntes acerca de Nu,vo León.
' Vid. Bibliografía adjunta.

607

�•

magín o del plagio y no de la paciente y surtida búsqueda en documentos,
tepalcates, peri6dicos y cr6nicas. De hecho, abundan los no exentos de fantasía, sobre todo en la parte concerniente a la antigüedad prehispánica, pero
aún los más fantástkos, como el de Ignacio Navarrete sobre Jalisco, 9 no carecen de erudición, y algunos ya son tan sobradamente documentados como
los que vendrán después. En varios, además de documentos y monumentos, se
echa mano de la tradición oral. Entonces comienza, con el beneplácito del
positivismo, la historiografía que se autollam6 científica.
Los historiadores científicos de ahora encuentran muchas imperíecciones
de método en los historiadores de la edad porfírica, porque no se informaron
exhaustivamente, usaron más fuentes impresas que manuscritas, creyeron en
cosas increíbles, o dieron alguna vez rienda suelta a la pasión. Como quiera,
no fueron perezosos ni ingenuos. Creían, con don Nicolás León, que "el conocimiento de las producciones literarias de los ingenios de aquellos tiempos, y
el estudio crítico de ellas son la única base en que debe estribar la apreciación
imparcial tocante a la ciencia de nuestros antepasados".1 º Y no tomaron a
la ligera las operaciones del análisis bist6rico porque querían conseguir verdades históricas tan firmes como las de la ciencia natural a fin de que pudieran ser útiles. Pensaban que la historia, al proceder como la anatomía y
la fisiología, sería aprovechada por los médicos de la sociedad; por los políticos.
Cruno no se daba aún en la costumbre de agotar ]as energías en las tareas
del análisis histórico, varios de aquellos historiadores meditaron, compusieron
y escribieron con arte y sosegadamente sus obras. En lo que toca a la composición lo común fue adaptar moldes añosos: efemérides, catecismos, centones biograficos, etc. Hubo un par de innovaciones, no muy felices, pero sí
muy imitadas. A la primera le corresponde como remoto antepasado la relaci6n histórico-geográfica, la que dispuso hacer Felipe 11. la analizada por
Alejandra Moreno To cano en un reciente y no\·edoso libro. 11 Para designarla se usaron muchos nombres: Noticias geográficas, estadísticas e lustóricas; Historia, geografía y estadística; Apuntes históricos, geográficos, estadísticos y descriptivos; Noticias históricas y estadísticas, etc. El Bosquejo
estadístico e histórico del distrito de Jiquilpan de don Ramón Sánchez, es
un buen ejemplo de esa arquitectura. Se abre el libro con un retrato, un
prólogo en elogio del retratado y una alabanza de éste al gobernador de Michoacán.
La obra misma se reparte en 50 capítulos de muy desigual tamaño y una
• Vfase el anáfuiJ de Jo!é Bravo Ugarte, Historia sucinta do Michoacán. Pro1Jincia
mayor t int,ndencia. Mbtico, Jus, 1966 .
.. Nicolás León, Bibliografía mexicana del siglo XVIII. t. I, p. vü.
11 Alejandra Moreno Toscano, Geografía Económica de México. Siglo XVI. México,
El Colegio de México, 1969, 176 pp.

608

brevísima conclusión; el que lleva el nombre de historia cubre 50 páginas;
en cambio, la página 48 alberga cuatro capítulos: aguas termales, pozos.
artesianos }' arcas de agua. El capítulo de la religión consta de tres líneas y
el de los hombres célebres y notables del distrito de 20 páginas. Otras divisiones se destinan a la posición astronómica, el clima, los ríos los reinos de la
naturaleza, la población, las enfermedades, las diversiones públicas cívicas
y religiosas, la educación, 1a justicia, el fisco, la agricultura, el giro mercantil,
la industria, los baños públicos y las mejoras materiales. Cierra la obra otro
elogio para el autor. esta vez en verso.
Para vaciar las investigaciones enciclopédicas de los estudiosos locales, se
us6 también la forma del diccionario. Don Gerónimo del Castillo compuso el
Diccionario histórico, biográfico y monumental de Yucatán en 1866, y en
adelante varios pusieron en desorden alfabético lo mucho y disperso que se
sabían de sus terruños.
Los cronistas locales de la época fueron generalmente arquitectos monstruosos, pero buenos prosistas. Varios han sido recibidos en las historias de la
literatura mexicana, y otros deberían serlo, como don Primo Feliciano Velázquez.
No se cuenta con suficiente información para medir el éxito alcanzado por
los libros de historia de asunto regional o parroquial de la era porfiriana. No
hay indicios de que alguno haya sido best-seller. Quizá varios tuvieron una
modesta acogida local; otros, ni esto. No pocos, a poco andar se volvieron
canteras de datos para eruditos. Los de don Eduardo Ruiz, y quizá alguno
más, tuvieron desde su aparición un notable círculo de lectores dentro del
gran público. Ninguna de aquellas historias ha llegado a ser clásica nacional,
aunque casi todas sean clásicas Jocales. No sé de ninguna que haya sido
traducida a otra Jengua, Muy pocas han soportado una segunda edición,
pero la mayoría figura en las listas de libros raros y son muy buscadas por
bibliófilos y bibliómanos. También deberían de aparecer en las listas de mejores Jfüros me&gt;.ricanos.

III. LA

PROVINCIA ES LA PATRIA

La Revolución Mexicana que estalló en 1910 fue tan nacionalista como la
Reforma; se hizo en todo México y para México, pero la hicieron una mayoría
de campesinos, y no de hombres de la ciudad como sucedió con la Reforma.
Los caudillos de ésta pugnaron contra regionalismos y aldeanismos. El grueso
de los revolucionarios defendió la tesis de que se podía ser patriota sin dejar
de ser localista y aun la extremó con aquel dicho de Héctor Pérez Martínez en
Guadalajara: ';Para merecer el título de buen mexicano es condición la de ser

609
U39

�buen provinciano" .12 La nueva orden fue ir a la provincia y venir de la provincia. Se convirtió en virtud lo que fuera vicio: "la adhesión calurosa a la
tierra nati,·a".
El afecto revolucionario no iba contra la corriente mundial. Los más universalistas de nuestros intelectuales, nuestros hombres de letras, estaban al
tanto del gusto por el colorido local que manifiestan la obras de Francis Jammes, Maurice Barrés, E~a de Queiroz, Ivan Buin, Charles Wagner, j() é María
de Pereda, Santiago Rusiñol, Vicente Blasco Ibáñc,: r la generación deJ 98
que al estilo de los revolucionarios me."O.canos alentó la conciencia y el sentimiento nacionales a fuerza de e.xaltar lo trivial y pueblerino. Así Azorín, Unamuno. Baroja y Miró. Y así también sus admiradores de México, empezando
por el más universal de todos. Don Allonso Reyes admitió que la República es
un haz de provincias, valioso "por sus espigas más que por la guía que las
anuda''. 19 Ramón López Velarde empequeñeció a la capital "ojerosa y pintada" y alabó a la "aromosa tierruca", y otro tanto hicieron los jaliscienses
Francisco González León, Manuel Martínez Valadez y Mariano Azuela; los
michoacanos José Rubén Romero y Alfredo Maillefert, y muchos aguascalenteños, guanajuatenses, yucatecos y poblanos. Entre 1910 y 1940 la literatura
de tema local estuvo de moda y los escritores provincialistas fueron mimados,
con puestos burocráticos, embajadas, cátedras y premios, por el régimen de
la Revolución.
Los hombres de letras, no los del gremio de la historia. El provincialismo se
expresó por boca de vates y novelistas, no de historiadores. Los de más nota entre éstos prefirieron nadar en otras corrientes: el indigenismo, el colonialismo,
el hispanoameric:an.ismo. Los más se entregaron aJ "desenterramiento de toda
una guardarropía". Don Luis González Obregón, Manuel Romero de Terreros
(que se subtituló Marqués de San Francisco), Francisco Pérez Salazar, Federico G6mez de Orozco, Artemio de Valle Arizpe ... desenterraron "prelados
y monjas, cerámka de China, galeones españoles, oidores y virreyes, palaciegos
}' truhanes, palanquines, tafetanes. juegos de cañas quemadores inquisitoriales,
hechiceros, cordobanes, escudos de armas, gacetas de 1770, pendones, especiería, sillas de coro, marmajeras, retratos de cera" y la fabla del "habedes".H
Pero el máximo promotor y crítico del colonialismo, el redondo don Genaro
Estrada, no se contentó con el barrio capitalino y "sus capillas pobres, en
donde hay nazarenos sucios de terciopelo y de moscas", y con el corazón de
la capital y sus patios, fuentes barrocas, casas de tezontle y portones nobiliarios. También se dejó atraer por "el hechizo de la provincia". Había na•
cido en Mazatlán y fue en aquel puerto, reportero, cronista y redactor de
"' Cf. Alfonso de Alba, op. cit., p. 3 l.
Alfonso Reyes, A. Ltipi:.
" Genaro Estrada, P,ro Galln, Mé..'lico, Editorial Cultura, 1926.
11

610

tres periódicos. La Revolución lo transterr6 a México, donde obtuvo altos
puestos burocráticos en la Secretaría de Relaciones, y desde ellos impulsó los
estudios históricos de tema regional, y sobre todo los de cimiento, los de carácter bibliográfico. A partir del 1926, lanza la serie de bibliografías de los
Estados. Heredia hace la de Sinaloa ·, Alessio Robles ' la de Coahuila ,· Romero Flores, la de l'viichoacán; Díez, la de Morelos; Ch.ávez Orozco, la de
Zacatecas; Santamaría, la de Tabasco; Díaz Mercados la de Veracruz; Teixidor, la de Yucatán, etc. 15
Varios de esos bibliógrafos estatales fueron los primeros en servirse de listas &lt;le libros acabadas de hacer; se convirtieron o por lo menos se confirmaron como historiadores de la provincia. Así el maestro de toda erudición
norteña, el ingeniero y militar Vito Alessio. Así también el profesor Jesús Romero. Ambos, por otra parte, contaron con alguna protección oficial. Pero Jo
común fue el no obtener ayuda y estímulos oficiales. La gran mayoría trabajó por mera afición, en horas restadas al ejercicio de la abogacía, la ingeniería,
la medicina, la chamba burocrática y la enseñanza. Casi ninguno s~ preparó
especialmente para investigar las acciones humanas del pasado. En este período, no siempre con justicia, se empezó a desdeñar al microhistoriador.
Según nuestra bibliografía, y no obstante los feos que les hacían a los investigadores provincianos, en la etapa destructiva de la Revolución se publicaron 148 libros de historia local, sin contar catálogos bibliográficos. Entre
1910 y 1924 aparecieron dos libros anualmente, y de 1925 a 1940, ocho. No
encontré, ninguno editado en 1915, y di con doce publicados en 1940.
El 57% de esa clase de libros, algunos multivoluminosos, caen en la categoría de historias regionales; el 43%, muchos casi folletos, tratan asuntos
de parroquia. Entre éstos, la mayoría se refiere a las ciudades c;le fuste: Pachuca, Querétaro, León, Guanajuato, San Luis Potosí, Saltillo, Morclia, Torreón, Puebla, Monterrey, Mérida y Guadalajara. Los temas políticos mantienen su predominio; las monografías enciclopédicas no ceden tampoco sus
posiciones; irrumpen con fuerza dos nuevos asuntos: el etnográfico, puesto
de moda por don Manuel Gamio, y el artístico. cuyo principal impulsor fue
don Manuel Toussaint. Lo común es que las cr6nicas locales abarquen desde
los tiempos más remotos hasta nuestros días, pero en la etapa revolucionaria
se dan cada vez más las que sólo abordan una época, especialmente la colonial. Sirvan como botones de muestra algunas obras de Vito Ales io Robles,
y los Apuntes para la historia de Nueva Vizcaya de don Atanasio González
Saravia.10
Por lo que mira a la investigación en archivos, bibliotecas y sitios arqueoló" Luis González (et al.), Fu,nt,s d, la historia contemj,01án11a de México, El Colegio de México, 1961, t. I, pp. LII-LIV.
" Vid. bibliografía adjunta.

611

�gicos, los logros de la etapa re,•olucionaria son más cuantitativos que cualitativos. Se acrece el uso de las fuentes primarias. Se hacen compilaciones de
documentos a nivel regional y local. Manuel 1 íestre Ghigliazza documenta a
Tabasco, Ignacio Dávila Garibi a Ocotlán, Guadalajara y otros puntos de
Jali co, y Luis Páez Brotchle ve a La Nueva Galicia a través de su viejo archivo judicial. También cunde el uso de cr6nicas conventuales y memorias de
conquistadores y pobladores de la época colonial.
En otros aspectos del análisis histórico no se advierten progresos dignos de
nota. La debilidad crítica sigue manifestándose sobre todo en los tapítulos
concernientes a la época precolombina, Sin embargo, las huellas documentales de los períodos virreinales y republicano son tratadas a veces con gran
des.confianza, que no gran finura critica. También escasean las buenas interpretaciones.
El vasto material recogido por los investigadores de la etapa revolucionaria se vació casi todo en formas viejas y difíciles: Efemérides (de León,
por Sóstenes Lira; de Guanajuato, por Crispín Espinoza; de Hidalgo, por
Teodomiro Manzano; de Colima por Miguel Galindo), monografías geográficas y estadísticas ( de Tulancingo, por Canuto Anaya ¡ de Tebuacán, por
Paredes Colín; de Yuririapúndaro y otros lugares, por Fulgencio Vargas¡ de
Tlaxcala, por Higinio Vázquez; de Aguascalientes, por Jesús Berna!) ; diccionarios ( de Chihuahua y Colima, por Francisco R. Almada) . Colecciones de
estampas y episodio ( de la región de Jalisco, por Ignacio Dá"ila Garibi; de
San Luis Potosí, por Julio Betancourt; de Morelos por Miguel Salinas; de
Hidalgo por Miguel A. Hidalgo; de Veracruz. por José de J. úñez y Dorníngucz; de Acapulco, por Vito Alessio y de Zapotlán, por Guillermo Jiménez); narraciones cronológicas (de Querétaro, por Valentín F. Frías; de
Nuevo León, por David A. Cossío; de Toluca, por Miguel Salinas; de Morelia y Michoacán, por Jesús Romero Flores; de Jalisco, por Luis Páez Brotchie, y de Oaxaca, por Jorge Fernando Iturribarría). Fueron novedades las
estructuras que les dieron a sus obras los de la escuela histórico-artística
(Tasco, de Manuel Toussaint; San Miguel Allende, de Francisco de la Maza
y la Valenciana y otro· puntos de Antonio Cortés), y los primeros etnohlstoriadores: Wigberto Jirnénez Moreno y Gonzalo Aguirre B•ltrán que debutaron, desde la década de los treinta, con estudios ejemplares. Otra manera,
en parte novedosa fue la de la guía turística. En 1934 se conocieron las asombrosas Calles de Puebla, de Hugo Leicht.
Lo cierto es que salvo pocas e ilustres excepciones, aquella historiografía
no se distinguió por la unidad y la secuencia de las obras; lo predominante
fue la dispersión y el desorden. Tampoco en la manera de contar hubo pocos
aciertos. El estilo va de lo extremadamente ampuloso a lo extremadamente
árido y pobre.

612

No sólo debe atribuirse a sus escasos méritos intrínsecos el que el grueso
de la historiografía del período revolucionario haya tenido escasa acogida en
su época y casi ninguna después. Con todo, algunos librotes gozaron de prestigio en el círculo culto y a sus autores se les premió haciéndolos miembros
de la Academia Mexicana de la Historia o de la Sociedad de Geografía y
Estadística. Al círculo popular llegaron pocos y casi nunca los mismos aclamados por las academias y sociedades cultas. A los mejor informados se les
tuvo por aburridos y algunos de los menos sabios gozaron fama de amenos e
interesantes. De los muertos, ya pocos se acuerdan ; de sus obras, casi ninguna
se ha reeditado, aunque más de alguna será llamada a la segunda vida por
un juez literario o un historiador de la historia o, todo e posible, por el
reclamo del público.

IV. LA

HISTORlOCRAFÍA NINGUNEADA

El nacionalismo mexicano es otro desde 1940.

e ha vuelto más popular

y también más aguado y tibio. Ya no profesa odios vigorosos contra lo extran-

jero )" ve a la provincia con indiferencia. Ya no se dice: 11La pro incia es
la patria". Tampoco se sostiene la tesis opuesta. La política busca el fin de
las desigu~dades regionales, no la muerte de la personalidad de cada región
y parroqwa. De hecho, la distancia entre lo provinciano y lo capitalino está
en vías de desaparecer. Por su parte, también el provincialismo y cl aldeanismo se han entibiado.
Aunque todavía muchos de los dioses mayores de la literatura mexicana
(Agustín Yáñez, Juan Rulfo y Juan José Arriola) toman inspiraci6n de la
provincia, el grueso de los literatos de las tres últimas generaciones anda por
otras rutas. El que disminuya día a día el número de poetas y novelistas nacidos y formados fuera de la capital, es una causa menor del fenómeno. La
literatura reciente tampoco es nacionalista.
La historiografía mayor se ha apartado de lo local. \\'igberto Jiménez Moreno, Gonzalo Aguirre Beltrán, Ignacio Rubio Mañé, Justino Femández y
Héctor Pérez Marúnez que se dieron a conocer como historiadores locales
hace tiempo que abandonaron ese género. Los demás grandes nunca se han
sentido atraídos por él. La república de la historia tiene su asiento en la
ciudad capital. La gran mayoría de los investigadores viven en la gran urbe,
y desde ella no hay historia provinciana posible. Aquí disfrutan de toda clase
de alicientes económicos y honoríficos; gozan de regulares sueldos; pueden
dedicar la mayor parte de sus jornadas a la investigaci6n; los editores de revistas y libros están siempre bien dispuestos a publicarles los frutos de su
actividad. Cuando dan a luz, los críticos bibliográficos se encargan de que
los leeperiódicos1 los radioescuchas y los televidentes lo sepan; se les invita a

613

�,

participar en reuniones y academias de sabios; ganan fácilmente pan, tiempo
y nombradía y están a la última moda. Los cronistas locales andan muy lejos de esa gloria.
Desde 1940 no ha dejado de acentuarse la diferencia entre historiadores capitalinos y provincianos. En tiempos de don Porfirio no era perceptible la
desigualdad económica, social y profesional entre unos }' otros. En la etapa
siguiente, varios de los cronistas locales cayeron en la categoría de hermanos pobres, torpes e ignorantes. En los últimos treinta años un abismo separa
al historiador de la capital que ha hecho e tuclios ad hoc, presentado una
tesis profesional, visitado universidades de Francia, Inglaterra y Estados Unidos, leído obras en inglés y francés y que posee todos los seguros y ayudas de
nuestros institutos de investigación, del cronista local, solo, informe, sin oportunidades de foonarse. Algunos ni siquiera han terminado los estudios de la
educación primaria, y aunque no faltan los que ostentan títulos universitarios,
éstos son de abogacía o medicina. Son muy pocos los profes.ionales de la
historia y aun éstos no cuentan con los necesarios auxilios para trabajar. La
gran mayoría está en mala situación económica, sin conexiones con el gremio,
a1 margen de las nuevas corrientes historiográficas, a la zaga, muy a la zaga,
fuera de onda, completamente out, pero no inactiva.
De 1941 a lo que va del año de 1969 han aparecido, según mi lista, 292
historias de tema regional y parroquial; esto es, diez por año, el doble de las
publicaciones en el período de l 9 l 1-1940 y el triple de la que produjo el
Porfiriato. Han sido años de gran fecundidad los d 42, 56 y 57, con catorce
libros cada uno. Probahlemente en el último trentenio no ha aumentado la
producción de artículos, pero sí, con toda seguridad, las de obras que circulan en copias mecanográficas y mimeográ!icas, no mencionadas aquí. En fin,
por el volumen la cosecha no es nada desdeñable.
'i mi bibliograffa no engaña, las historias de tema parroquial han aventajado en número a las de asunto regional. Va de salida la moda de hacer
historias de los Estados. El 60 por ciento de la producción es parroquial. Todavía más: crece la cifra de libros que toman como aswito ciudades pequeñas )' aun pueblos de escaso bulto y renombre. La mayoría de los sitios estudiados pertenecen a la región central y Yucatán. Como quiera, don Leonardo
Pasqucl ha puesto a Veracruz a la cabeza. Nuevo Le6o y el oroeste vienen poco detrás, pero a gran pri a. En la temática no ha habido una revoludón general. Siguen siendo mayoría los cronistas locales empeñados en hacer listas de personas y hechos políticos y militares. Otros siguen adictos a la
manera enciclopédica surgida en el Porfiriato. El influjo de la escuela etnohistórica ha penetrado poco en la provincia, pero, desde la capital, algunos
etnohistoriadores del arte, también capitalinos, han ensanchado el campo de

614

sus investigaciones localistas. El reciente ejemplo de Carlos Martínez Marro

se expande.
A pesar de su aislamiento, los cronistas locales de la época actual han entrado al club de los adoradores de las fuentes primarias y el aparato erudito.
Confeccionan sus crónicas y monografías con noticias extraídas de los papeles del Archivo General de la Nación, de los archivos estatales los registro
de bautismo, matrimonios y defunciones de las parroquias y vicarías y los libros de notarios. También acuden con mayor frecuencia a periódicos y ruinas. Lo trabajos sobre Tlapacoyan y Misantla, de Ranúrez Lavoignet; Zamora y Jacona, de Rodríguez Zetina; Oa.,caca, de lturribarría; Ameca, de Jesús Amaya Topete y los varios de Gabriel Agraz García de Alba, han sido
construido sobre una vasta plataforma documental. Naturalmente que los
hechos por profesionales de la historia, como Israel Cavazos Garza y Delfina
López arrelangue aúnan a la labor heurística un fino talento crítico.
En términos generales, los cronistas lugareños han hecho avances notables
por lo que mira al manejo de las fuentes históricas a pesar de la falta de
oficio en tantos. Por otra parte, sobre la forma como proceden en el análisis
varía muclúsirno de unos individuos a otros. No se puede decir nada que los
abarque a todos. Son menos, los que le saben sacar provecho a sus materiale .
Los hay que son auténticos historiadores de tijera y engrudo; los hay gue
pasan de la más pura fantasía a la erudición más espesa.

Seguramente la gran mayoría de nuestros cronistas locales carecen del vicio moderno del "profesionalismo". Por este lado están ert gran desventaja
con respecto a los historiadores capitalinos. Por otro lado les llevan la delantera. Los estudiosos lugareños ganan en vocación, n experiencia vital y sobre •
todo en cariño hacia su objeto d estudio. Es difícil escoger entr el profesional que es todo inteligencia y oficio y el aficionado, dilettante o amateur gue
es todo corazón.
A veces lo peor de los historiadores lugareños es lo que tienen clt: profesionales. Muchos comparten con éstos la maladada manera de reconstruir la
historia. e meten en explicaciones farragosas y siempre discutibles. En nombre de la ciencia, construyen con sus material.es castillos vericuetosos que nada
tienen que ver con las articulaciones reales de la vida histórica. 1 verse
rodeado de tantas efemérides, monografías histórico-geográf ico-estadí ticas, relaciones deshilvanadas, informes etnohistóricos y otras deformidades, se añoran la sencillez y la espontaneidad arquitcctó1úcas de Bernal Díaz de Castillo,
Toribio de Motolinía, Jerónimo de Mendieta y demás fundadores de la historiografía mexicana. ¿Por qué tanto brinco si cl suelo está parejo?
Otro aspecto, que tampoco es privativo de la historiografía local, es el de
la dignidad de la prosa histórica, digna a fuerza de ser aburrida, pobre, re\'Crente. Pero tampoco aqw se puede gimeralizar. Entre lo poco que conozco,

615

�hay magníficas excepciones: el humorismo de Sah·ador Novo en la Breve historia de Coyoacán, las evocaciones laguenses de Alfonso de Alba, la prosa
vivificadora de José Fuentes Mares y quizá muchas que ignoro.
Han sido modestos los logros editoriales alcanzados en el último trentenio
por las obras de tema regional y parroquial. Algunas no han dado con editor
o se han impreso en ediciones cortas y miserables pagadas por quien las escribió. Otras han salido a luz gracias a la caridad oficial o de los paisanos
del escribiente. A veces las editoriales universitarias se dignan imprimirlas
pero las de carácter comercial temen meterse con esa clase de libros, lo que
parece indicar que el lectorio y el auditorio de los historiadores provincianos
sigue siendo reducido y pobre. En el circulo académico cguramentc gozan de
escasa estima, los críticos rara vez les conceden un rato de atención y el público general düícilmente se percata de su existencia.
Y sin embargo, volviendo a don Alfonso Reyes, en muchos de estos historiadores locales están las "aguas vivas". Yo puedo decir que he leído con
mucho agrado y he aprendido mucho en T etela del Volcán, de Carlos Martínez
Marín, en eJ Consulado y en la Insurf(!encia. en Guadalajara de José Ramírez
Flores, en Cosas de viejos papeles, de Leopoldo I. Orendáin, en las Colimas
de Daniel Moreno, en las historias michoacanas, de don Jesús Romero Flor ,
en la monografía nuevoleonesa, de Israel Cavazos Garza, en la Historia del
Valle del Yaqui, de Claudio Dabdoub y en la del Fuerte, de Mario Gill; en
la Historia su.cinta de Michoacán, de Jo é Bravo Ugarte, en la Huaxteca
veracmzana, de Joaquín Mearle; en las reconstrucciones chihuáhuenses de
José Fuentes Mares, en las evocaciones de Lagos de Alfonso de Alba, en
Héctor Pérez Martínez, Rosendo Taracena, Eduardo Villa, Francisco R. AImada, Santiago Roel, José Corona Núñez, Ricardo Lancaster Jones, José Cornejo Franco, Jesús Amaya Topete, Jesús Sotelo Inclán, Jorge Fernando lturribarría, Esteban Chávez, Mario Colín, Leonardo Pasquel y cien más.

v.

R.Eco~ENDACIONES

A pesar de que hasta ahora la historiografía mexicana moderna de terna
local no ha conocido todavía un momento de gran esplendor, hay dignos
indicadores de la cercanía de un buen temporal. El género ya está de moda
en algunos países ricos como Alemania, Estados Unidos, Francia e Inglaterra.
En nuestro medio ya empiezan a oírse las siguientes ideas: "La educación
histórica de la niñez debe comenzar con el relato del pequeño mundo donde
el niño vive". "La historiograüa de áreas cortas es un gimnasio ideal para
desenvolver los músculos historiográficos de los estudiantes de historia porque
esa disciplina exige, como ninguna otra, la aplicación de todas las técnicas
heurísticas, críticas, interpretativas, etiológicas, arquitectónicas y de estilo".
616

"En la vida de un pueblo está la vida de todos y por lo reducido del objeto
es posible recrearla en toda su amplitud". "Cada una de las aldeas de una
naci6n reproduce en miniatura la vida nacional en que está inmersa" .17 "En
los historiadores locales están las aguas vivas, los génnenes palpitantes. Mu•
chos casos nacionales se entenderían mejor procediendo a la síntesis de los
conflictos y sucesos registrados en cada región".l8 En la microhistoria y en la
"rnicrosociología" el sociólogo y el historiador tienen en México una riqueza
que apenas comienza a explotarse.
No sólo entre los cultos, también en el círculo popular se perciben signos
de mayor acercamiento a la microhistoria. Fuera de los clientes seguros que
en cada región y parroquia ya tienen sus propios cronistas, los hombres de
ciudad miran con buenos ojos los relatos de la vida que muere, quizá porque
añoran la vida apacible, quizá porque creen que los lugareños tienen algo
que enseñar, que todas las comunidades por pequeñas que sean, incluso las
más apartadas del comercio y la cultura, aportan experiencias humanas ejemplares.
En el Congreso Científico Me.xicano celebrado en México, D. F., durante
el mes de septiembre de 1951, don Wigberto Jiménez Moreno afirmó: "Espero
que se dará mayor énfasis a la historia regional, como corresponde a la visi6n de un México múltiple". 19 Y él, mejor que nadie, hubiera podido decir
las medidas adecuadas para conseguir la realización de su esperanza. El puede
hacerlo todavía ahora, salvo que crea que el auge de la historiografía local
llegará de cualquier manera. Sin embargo, es creíble que, sin el concurso de
algunas reformas, se malogrará.
A reserva de que don Wigberto Jiménez Moreno y don Antonio Pompa y
Pompa. como máximos expertos y animadores del género que se discute aquí
digan lo conducente sobre el caso, aventuro algunas ocurrencias al parecer
practicables. Entre las medidas de orden institucional, anoto las siguientes:
1) Que la Secretaría de Educación Pública y las direcciones educativas de
los Estados hagan sitio a la historia regional y parroquial en los niveles de
enseñanza primaria y secundaria.
2) Que nuestras universidades y centros de alta cultura ( en especial los
de provincia) abran seminarios y cátedras donde se enseñen y apliquen los
principios y métodos de la historia local.
3) Que a los pasantes de historia con vocación por la historiografía local
se les conceda beca para investigar y organizar durante un año archivos pro" Luis González, Pueblo en vilo. Microhlstoriografía de San José de Gracia. México, El Colegio de México, 1968, pp. 12•14.
" Alfonso Reyes, Las burlas veras, p. J07.
11 Wigberto Jiménez Moreno. "50 años de historia mexicana" en Historia M11xicana, vot I, núm. 3 ( enero-marzo, 1952), p. 454.

617

�us exploracion
le tome como t i para
\·incianos y que el inform d
tría. (La ocurrencia de t M'rvicio histórico
optar a una licenciatura o ma
social es d J an Me) r}.
4) Qu el mecenai o d I gobierno y las íundadones
xtienda a la hi •
toriograíía d tema regional y parroquial en fonna de C'al o inecuras burocráticas, o premios a la labor h cha o mediante la edición y distribución
d las obras de nuestros cronistas local .
5) Qu se reanud n lo Con
s de Historia que tanto irvieron d d
d933, p ra e tablecer 1 contacto ntre historiadores de la capital y de la pro•
vin ia y promover la inv ti acione de hi toria r ional.
6)
u
fonn una asociación d lmtoriador local con sed n Mé-

Incluso d ha di ho qu _no P.uede hacerse la historia parroquial porque fal1
tan
ocument
nc1alc .
"La historiografía l~I como la biografía, parece tar más cer de la literatura qu _los otro generos históricos, quizá porque la vida concreta ex:i
un tratamtClllO l'.terario, quizá porque gran parte d la cli ntela del hi ~:
nador
. do
porán localEles alérgica
d
d a la aridez acostumbrada po r 1os. his tona
contemD
eos. . re ~ctor e una historia local debí ra r un hombre de letras" :i
cualqu1 r ?15to~a se puede decir con impson que 'nacerá .mu rta.
menos
quel •ste. hº
crita . en un úl o atract1\'0
• .. ' pero nunca con tanta razóna
como de
.i
f ormar a Ios h"1stor1adores
•
1 d fa micro istort.a. A los encargados ue
lo-

°

g:

~:gíblcs.

uturo no

le podrá exigir que hagan poetas, pero í pr i tas

:,dco o en la rapital de al~uno de los E tados.
Por lo qu toca a refonnas int riores, de puertas adentro sería nvenicnt
revisar l suj t , loa obj os y los prored res de la historiografía local. Paul
L uilliot
ura qu ''los principio d la historia local n autónomos aun
opuesto a lo de la historia gen ral". Aquflla es "cualitativa y no niantitativa' ; requiere "un certain soupl
, C:: t une hist ire a mailles lach " ;
"d be
concreta". lo más pr6. imo posible a la \'ida cotidiana y debe r
diírren ial. procurar m clir la distancia entre la e •olu :ión encral y la de las
localidades.to Por su parte el profesor ingl :s H.P.R. Finberg apunta otros
ra os pecífü:os.21
Según el profesor Finbe , el hi toriador local nec1&gt;sita madurez, 1 ctura
amplias mu h simpaúa y piernas robustas. Por madurez entiende una larga y surúda cxperi ncia entre los homb , un bu n equipaje d Í\' nc-ias.
Como lectura recomienda apart d otraS, las de libr de historia nacional
e internacional. La . impatía qu xi e
por aquello de que sólo lo
jante
con
a lo SCJl1 jant y aquello tro de que sólo
conoce bien lo qu se ama.
L exi ncia de las pie.mas robu tas alud a la n cesidad qu · úene el hi toriador pueblerino de recorrer a pie, una y otra vez la de de .su asunto, y
d visitar personalmente el mayor níim ro posibl de parroquianos.
Por lo que parece, "el ejercicio d la hi.stori rafía cir un rita a una pequeña zona ti ne que echar mano de todos lo recurso de la m todo! ía
histórica y de varios más. En te tipo de in\' tigaci6n, a cada una d las
operadon historiográficas se oponen num rosos oh tá.cu)o . . . ·o
fácil
partir, como en otros campos de la historia, con un equipo adecuado de esquemas ant rior
d int rro atorio hecho , d hipótesis de trabajo y de
tnod lo ''. Otro problema reside en la ca. z y la di.spersi6n de las fuentes.
• Paul Lcuilliot, "Dcfense et illustration de J'histoire Jocale" en Jlnnales, 22 ann~e,
'o. I (enero-febrero, 1967 ) , pp. 154-177.
11 HPR Finberg (ed) .Aproacltt.s to history, London, Routlcd e

Ke an Paul. 1962,

'" Luis Gonillei, ot,, cit .• µ. 22.

pp. 111-125.

619
618

�DO

ASPECTOS DESCO OCIDO DE LA PERSONALIDAD
LITERARIA DEL E 'CRITOR YUCATECO MANUEL
BARBACHANO Y TARRAZO
Lic. RoooLro Ruz ME ÉNoEz
Universidad de Yucatán.

I. Sus

VERSOS DE CABO ROTO

Do MM.u.EL ANTONIO BAR.SACHA o v TARRAZo nació en la ciudad de Campeche el 22 de septiembre de 1806, según afirma don Víctor M. Suárez, quien
descubrió su partida de bautismo en la lgle ía Parroquial de Nuestra Sei1ora
de la Concepción, hoy Catedral de la Diócesis Campechana. 1
Su padre, don Manuel Antonio Barbachano y González Villar, natural de
Gijón Principado de Asturias, España, fue empleado de la Real Hacienda
en Campeche donde, por razón de su cargo, se trasladó a inicio del ~glo XIX.
Al consumarse la Independencia de Mé."'tico, el r. Barbachano y Gonzálcz Villar retomó a España con su esposa, Dña. María Josefa Carlota Tarrazo
y Casaña }' con us hijos: Manuel, al qu aludimos; Miguel rulo más tarde
Gobernador de Yucatán de discutida memoria, pues sus rencillas con su rival político don Santiago Méndez dieron origen a la cruenta }' mal llamada
Guerra de Castas; Francisco • ntonio Desiderio, que e dedicó a las Matemáticas y fue autor de los primeros textos sobre esta materia usados en la
Ac.ademia de Ciencias y Literatura y en el Instituto Literario de Yucatán; y,
Buenaventura, que murió ahogado en el Mar Cantábrico.
Su más antiguo biógrafo, don Francisco Sosa,1 nos dice que tfanuel Barbachano estudió Latinidad, Filosofía y Leyes en el Instituto Mekhor Gaspar
de Jovellanos de Gijón. e graduó, después, de Abogado, en Valladolid, Ess Manuel B:ubachano, Mtdallonts Vitjos. Vida. usos y hábitos de Yucatán al mediar
el siglo XIX. Selección ) Prólogo de Vktor M. Suárci. Colecci6n "Ventana ·ucatcca''.
Volumen l. férula, 1951.
1
Francisco Sosa, ''Manual de biografia yucateca", Mérida, 1866.

621

�paña y "acababa de recibir el título profesional, cuando el Gobierno Español,
queriendo utilizar sus luces le nombró Juez de una provincia".3
Viajó por varios países de Europa y fue Alcalde de Gijón, según informan
sus biógrafos posteriores a Sosa,' sin aportar prueba documental alguna al
respecto, lo que nos hace dudar, tanto por la edad que entonces tenía don
Manuel, cuanto por su condición de indiano. 5 Radicóse, luego, en Madrid,
ciudad en la cual, según se dice, estuvo en contacto con prominentes literatos
de la época, iniciándose en el cultivo de la prosa y de la poesía.
Su retomo a Yucatán lo fija don Francisco Sosa entre los años de 1837
y 1838, pero don Rodolfo Menéndez de la Peña,ª que poseyó invaluable documento de Barbachano, cuya descripción y estudio haremos más adelante,
basado en cómputos derivados del mismo, señala para tal acontecimiento e1
año de 1833.
En Yucatán, Barbacbano desempeñó importante papel en la Política 7 y
en las luchas de partido de aquellos tiempos. Así lo vemos en 1842 8 publicando El lndependiente,9 periódico de tendencias abiertamente separatistas,
cuando su hermano Miguel gobernaba el Estado.
Fue director del Periódico Oficial, bajo sus diversas denominaciones, por
muchos años, por lo que, en su ota Necrológic-.a, publicada en La Nueva
Epoca,1° el editor de aquéUa, E. Enríquez, puede decir: " ... pero en lo que
más fijo estuvo la última mitad de su vida fue en la redacción del periódico
oficial de Yucatán, pues con corlas y pocas interrupciones siempre fue su
redactor y sirvió con lealtad al Gobierno establecido, no obstante que los gQ• Franciico Sosa, Biogra/Íll$ de mexicanos distinguidos. México, 1884.
• Rodolfo Menénde~ de la Peña, Don Manrul Barbachano y Tanazo. El Sal6n Literario. úmero l. Mérida, 31 de enero de 1898.
Víctor M. Su6.rez, Pr6logo de la obra citada, Medallones Viejos.
• El Diccionario de la Real Academia Española. Decimaoctava Edici6n. Madrid, 1956.
Define la voz INDIANO, en su primera acepci6n, del modo siguiente: "Natural, pero no
originario de Am6rica, o sea de las Indias Occidentales''.
• Rodolfo Menéndez de la Peña, Don Manuel Barbad,ano ,, I'arrazo. El Salón Literario, según se cita en la nota número 4.
' Manuel lSarbachano fue Diputado al Congreso de la Unión y más tarde Senador
por Yucatán.
1 Serapio Baquciro, Estudio biográfico del Excmo. Sr. Don Miguel Barbachano Y Tarrazo, antiguo gobernants de la. Penlnsula Yucateca. Mérida, 1896.
• El Independiente. Periódico Político y Literario de Yucatán. Imprenta de Lorenzo
Seguí ( 1842-1844). Segunda Epoca en 1846. "Historia de la Imprenta y del Periodismo", por Antonio Canto Lópe2. Capítulo VI. Período de 1841 a 1879. Enciclopedia
Yucatanense. Tomo V.
"' La NtJeva Epoca. Periódico Oficial del Gobierno de Yucatán. Tomo I. 'úmero 76,
correspondiente al 13 de mayo de 1864.

622

biernos variaban con frecuencia, según la política juguetona de nuestra época
independiente".
En el aspecto literario, Barbachano se convierte en Yucatán en el primero
de los escritores costumbristas y en renombrado autor satírico. Colaboró en
El Registro Y'U.Cateco, en El Mosaico y en otros periódicos de la época utilizando, muchas veces, el anagrama de "Arach Noabb" o el seudónimo de "Don
Gil de las Calzas Verdes". En 1850 aparecieron, en un tomo de 320 páginas,
muchos de sus trabajos literarios bajo el título de "Artículos de costumbres y
satíricos",11 reproducidos algunos de ellos, recientemente, por don Víctor M.
Suárcz, en el libro titulado Medallones Viejcs. 13 u segunda y última obra,
un folleto de 31 páginas titulado Un recuerdo de Don José Anto11io Gómez
de Zorrüla,13 vio la luz en 1863, pues Barbachano murió en esta ciudad, olvidado de sus amigos y en la mayor miseria, el 9 de mayo de 1864.
Casado, en primeras nupcias con doña Guadalupe Iniestra, del interior del
país, con quien procreó dos hijos: Agustín 16 y :María y, en cgundas nupcias,
con doña Leocadia Domínguez López,15 el 26 de abril de 1845, con la que
hubo a José, Fernando,14 Pilar y Enrique, dejó numerosa descendencia, tanto
en Yucatán. cuanto en otras regiones de la República.
· De las varias piezas de teatro que dice don Francisco 1.7 escribió Barbach.ano, sin ser nunca publicadas, apenas si ha quedado huella y nos ocuparemos de las mismas posteriormente, pero de sus poesías inéditas, algunas,
las de carácter bucólico, fueron dadas a conocer, con ligeros retoques, por
don Rodolfo Menéndez de la Peña en El Sal6n Literario/ pues según decía
el maestro Menéndez en aquella revista, "circunstancia especial, que más
tarde daremos a conocer, hízonos poseedores, hace ya más de veinte años,
de un manuscrito de Barbachano, en el cual se consignan numerosas compo•
siciones poéticas suyas, escritas en España, en México y en }.férida",18
u Manuel Barbachano, ÁrtictJlos d, co,stumbres y satlricos. Mérida, 1850.
" Manuel Barbachano, Medallones Viejos, obra citada.
,. Manuel Barbachano. Un recuerdo de Don José Antonio G6mez de Zorrilla. Lo dedica a s11 hijo don Daniel su amigo Manuel Barbach:mo. Mérida, 1863.
" Agustín Barbachano Iniestra. Llegó a ser Ingeniero en Jefe de la instalación de la
vía férrea entre México y Veracruz.
11 Matrimonios, Libro 16, foja 101 vuelta, del Sagrario Metropolitano de Mérida.
Archivo Eclesiástico de Yucatán.
" Nieto de don Fernando Barbachano Domínguez y, por tanto, bisnieto de don Manuel Barbachano y Tarrazo, lo es el conocido empresario Manuel Barbachano Ponce.
"' Francisco Sosa, Biogra/ícu de mexicanos distinguidos, obra citada.
,. Rodolio Menénd~ de la Peña, Don Manuel Barbachano y Tarrazo. El Sal6n Lit,rorio. Ene.ro de 1898, según se cita en la nota número 4.
10 Dichas circunstancias que, en verdad, nunca fueron reveladas, son las siguientes:
don Francisco Antonio Meuéndez del Toral, genearca de la familia Menéndez en la
América del Norte y abuelo de don .Rodolfo, era coterráneo de don Manuel Antonio

623

�El manuscrito de referencia, de indudable valor1 literario e histórico,10
puesto que contiene los poemas inéditos de uno de los primeros poetas yucatecoS, ateniéndonos a la cronologia, ha llegado hasta n010tro1 por tradición
familiar, hecho que hicimos público"' a principi01 del año antepasado a más
de un siglo de distancia de la muerte de Barbachano, desligado ya éste de
las pasiones de su época y perteneciente por entero a la Historia.
El multicitado manuscrito posee las siguientes caractmstlcas: contta de 54
fojas (108 páginas) de excelente papel de arroz, encuadernadas en piel de
color gris, con una altura de 210 mm., por 150 mm. de ancho. Sus páginas
llevan numeración correlativa hasta la 91, habiendo sido cortadas, y faltando
por tanto, las que van de la 85 a la 90, pero sin que esto merme la colécci6n
de los venos, pues al final de la página 84 hay una nota que dice: "continúa
en la página 91 '. Su estado, en general, es bastante bueno y muy legible,
salvo las 5 primcral fojas y las doa últimas, que se encuentran algo deterioradas. Hay ligeras variaciones en la caligrafia y en las tintas, lo que indica
que fue CICrito en diversas épocas. Contiene un total de 114 composiciones
poéticas, unas de carácter bucólico, otraa líricas, de asunto íntimo relacionado
con la vida del autor o de sus familiares, unas cuantas de carácter er6tico,
algww de tema descriptivo y otras más de sátira política, social o de COI-'
tumbres, entre las qu 1e encuentran loa versos de cabo roto, objeto de este
estudio.u Laa que dio a conocer don Rodolfo Menéndcz, llevan ánotaciones
de su puño y letra, indicando que fueron publicadas en El Salón Litnario,

Barbachano y Gonzilez Vdlar, pues ambos fueron oriundos de Gijón, Principado de AJ.
turiu, España y es muy probable que hicieran juntol el viaje a eaw tierras americanas, en 1801, quedind01e Menffldez en Cuba y siguiendo Barbachano para Campeche.
A mú de lo anterior, don Manuel Barbaéhano y Tarrazo fue condisdpulo, en el afama•
do Instituto Melcbor Gupar de Jovellanol de Gij6n, de León Toral, cercano familiar
de los McnEndcz, a quien dedica su poema A N,lo, aepn nota puesta al pie de la P'·
gina 42 del manuacrito de IUI VerlOI ~toa. Tales cir(:unltanCÍal movieron a la fa•
milla Barbachano de Mérida, en 1876, a entregar el manmcrito al aesuo Menmdez
de la Peña para que, aegún III buen juicio, lo fuera haciendo público cuando conviniere,
con 1ol retoques o ~ que ae hicieran necaarioL
• Rdn lrigoyen, distinguido eteritor y notable bibli6filo yucateco, en cana de 3 de
julio de 1968, dirigida al autor, dice: "Habiendo sido Manuel Barbathano y Tarrazo
figura importante en lu letru yucatecu, pues se le conoce como autor aaúrico y el
primero de los coatumbristaa yucatccoa, y habiendo desempeñado, ademú. importante
papel político en su fpoca y redactado por muchos afias el peri6clico oficial del Gobierno
del Estado, cocwdero que 111 manuacrito ea muy valiolo (el de 1111 venos inéditos), tanto
para la Hittoria, cuanto para la Polhica y, IObre todo, para la Literatura, pues Barba·
chane&gt;, muerto ea 1864, viene a Jet uno de loa mú antiguos poetu ele Yucatin".
• llodolfo Ruz Menéndez, ..El Manucrito i~to de loa ftnoll de don Manuel Barbachano y Tarrazo", Di.no d, Y11ea1á del domingo 20 de marzo de 1966.
• "Barl,acbaao, en tut wlancicoa, terraDU. idilios y anacrJ,nticu, hace m:ordar a
Ipesial y Melfflciez y a otrol poeta! de loa qlos de oro de la Literatura f.spaic&gt;la''.

en el año de 1898. La co1ecci6n de VU101 1e inicia con
prólogo
del P'°?io auu:, que ocupa la piimera p6gina, ,q,uid,ounde un
veno, titulado Al lector'', que 1e localiza en la pigina trn.
Solamente ocho poemas de Barbacbano aparecieron en El Salón Lit
· 11
en elCean:s"
orden que ligue: ''A elo" ''La delconfianza.
.
" " e'"'?"•
"T _
..l,. ,!
A Cintya , Una uesta
por
'
J.,U9 uua zagales ,
El cazador" "Lu dos __ ..__., ºVuel
América" e "lncomtancia de F . ., . J
-6- ,
ta a
.
cma . Dicboa poemas 1011 loa que comenta
Y~mga favorablemente el licenciado Joli Etquivel Pren en III Historia u lo
Lileratu,a en Ysu:atán .. y los que lo movieron a incluir a Barbacban
b poetas yucateco1 clistinguidoL
o entre

~io:,'o:;

An~ de en~ al estudio de b poemas de cabo roto de
a
converu~te dear algo acerca de la definición e interaandai:":' de
estos

CUrtOIOI

VCJ"8QI.

11
~lámase venos de cabo roto, o venos cortados, aquelk&gt;s en los que 1e sula sílaba o sílabas que siguen a la última acentuada de ta palabra
final
de
--=--...:.L aguda Y nman
•
truncaducada verso. Tienen, por tanto' ..LaUUJlilUUn
sus voces
.
~ con otras, de acuerdo con las reglas ordinariu de la Pttce
tiVa. Su métnca tambim es la común y su conten'd .
pi o JOCOIO, pues no ae conCl'bc le u ti"licen para asuntos serios.
..:..c.- nn
· parar mientes
·
d El''Ulector los habrá visto, q..._,
en ellos, en )os venos
e . rganda
De!conocida'', endero.ados contra Lope II que preceden
~

la Pnmera Parte del

Quijote.

'

a

Don Diego de Clemencín (1765-1834), célebre comentarista de la inmortal ob~ _d~ Ce1;~tes,H atribuye a éste, citando a Pellicer, la invención de
este artif1c10 metnco de carácter satirico que imitaron, después, F ray AnRodolfo Menffldez de la Pella, El S.Ua Lünario. Enero de 1898 --'··
nota número 4.
, -•.... • ata en la
Mérida, 1898: número t • c:orrapoadiente al mct de enero· n6m • El2 Salón Liu,ario.
d"
ero , corrapon 1ente a febrero· a6mero 3 correspondient
'
correspondiente a abril
'
•
e
mano; Y, número 4,

ª

.. Joeé E,qwvel Pren, Historia d• la Lif,rlll•r• n Ya,aun. Loa Poetas d 1 11• lo XIX.
Tomo l. Mbico, 1957.
e 1
: Julio Cejador y Frauca, La ,.,.,_. d• C•nonlu. Tomo IL Diccionario
tano. Madrid, 1906.

,., __
y --

~ _Miguel de Cervaate, Saavedra, Bl •1•,üoio Hid4Jp Do11 Q.llijou 4. la M
b
Edicón 1V Centenario. Eclicionea Cutilla. Madrid 1947 Comentario n . J - ~ ªp' ·
Prólotlo. ota 29.
'
•
· CDIIICHI .ne.

625
624

H40

�El lenguaje _de las gentes. d mal \'¡ ir llamado en ingl' Slang, Caló y Arg?t, en fran ·c. Y G~ma en pañol, o tambi'n J carandina, constitu}
cier~ clase de .Jerga o J n onza, que ininteligibl para los e.xtrañ , de aqu 1
grerruo Y que se forma, entre nosotros, de voc castellanas u atlas tropológica.mente } de otras antigua o deformada , como • fú ara" "escupid ra '
. 1a }' "ehor1as" "crucetas" 0 "ganz • "' por lla . , ai
o "t rueno " , por pisto
Otra uerte de jerigonz consiste en I tra trueque d, las le~as o n 1: i~tcrca1aci6n d letras o ílabas entre la palabra., nún muy u atla e ta última
tre I niños de nuestro paí .u
·
E~te nrev ·sado lengu je influyó en la f tiva • fosa de Ah:arei de oria

dr' P'rcz autor d La J,ícaro Ju.stina,I• bajo el udónimo de Franc:isco de
heda Lope de Ve a y Luis d Gón ora, para 10 ilar ino a 1 má fam
Rcci •ntem
arl Fed ri ·o ·ainz el Roble , en u Diccionario d Lit ratu,a, d •
final el man ra confusa iucornpl ta
nt " lo cual r uh:a impcr·
d na I d u . d 1 a bad
tudio bre t ma ria qu realizó otro c.élebr comentarista d 1 Quijote, clon F.r and co Rodríguez Marín (1855-1914),
en u int
ntísima obra titulada El Loaysa de. W C loso Extrem 1io.n
Rodri!!Uez 1 farín probada y razon dament n hac
r qu el eador
d
t j\l
t poético no es tro ino
lonso lvar z d
oria nacido en
. villa n l aiio d 157 )' bautiiado como rujo de I l ·a 1 o o tantc ten~ padre de p ición
nómica d h ada. Est injustificabl abandono tal
,. 1.. fu el motivo que lo impulsó a 11 var \"ida de or 1 nada. frecu ntando el
trato el tn1hane y probando cárc 1, por p qu • d lito , tal como hici •ron
OlTO
rito
ilu t ª y arti tas d I Rcna imien o como Fran~oi_ Villon, en
Francia· B nvenuto Cellini, en Italia¡ Cri topher farlowe, en Inglaterra.
Su \'ida aventurera. qu n ciert ocasión, lo trajo a este Continent , por
bre tiempo, aW1que • ignora qué región de América fue nue,·o Leatro de
sus hazañas. lo llev6 a d a trado fin n la propia ciudad del Guadalquivir,
en 1603, \'Íctima, más bien del rencor )' venganza de don Bernarelino Gon7.ález Del adillo y \'ellane-da President d la Casa de Contratación de Sevilla a quien había ofendido, que de su delito , pue icmpre el mostró inenio in par para la sátira.
llan da, asi t nt de la ciudad de villa desde
el 26 d jw1io de aquel año, abcdor de qu
lonso, huyendo d los rigores
de la ju úcia
taba recogido al amparo de la Iglesia de San
na, apostó
cor hcte sa az qu ";no a apr hend rlo una noche en la que fcctuaba igilosa salida, haciéndolo ajusticiar con gran pr tez , como a peligroso criminal,
no obstante las úplica , en prosa • en ,·crso, que
hidcron en fa or del

Y asi uando en 1603 l gran Lope d V
, en son d on. ult.'l envió a don
Ju~ cl ~guijo, con quien tenía cstr •cha ami tad, una copia ~uscrita d
su Ji~ro tttulado El peregrino ,n su Pat,in, &lt;¡ue mereció la harto ben vota
opinión de aquél,13 surgi ron los prim ros v 1-sos de cabo roto n esta d 'cima
en la'dque Alonso ridiculiza la acci6n del Féni.x de los Ingcni~•• b ado ra ue
.1
menh o y forzados elogios: ª'

Envi6 Lope de VeAl .señor don Juan dr. ArguiEl libro dtl Ptrepri-,
A que diga si e.stá bué" R. Amador, Dirtionario d,l llampa. Editorial Sol.
Por c~~plo, 11e añaden a 1 1ílabas pa, p , pi, po o pu las de la palahra que e
~ra~ de d1 tmular, qu tenga vocales semejantes.. Asl dirr:mo , jcpe-ripi- opon-upa por
Jengonza.
He quí die.ha opinión, expr ada en impecable soneto.
Con h,roita g,a11dtra ,l sabio Cricgo
ca1116 dt aqwel astuto per,zrino
,1 lu,n10 discurrir, cuyo camino
tuvo por /in d1 ltaca 1l sosie¡o;
Y dtl ilustre Dárdano qui ,l uugo
d1 Elisa d, d,"íí6 y a Italia vino,
los varios caJos 11son6 tl latino
Plectro que celebró de Trora el fuego.
D,l uno 1 otro a la sublim, gloria
un Pe11gri110 en su fortuna aspira,
por la i·o: dulttr y cortesano ai· · o.
D8l culto Lop,, q
,n su nueva historia.
talts stie,sos canta con la lira
d,l p,rtgrino qui lo fu, d, .A nf ,uo.

desv nturado poeta.
., De La Picara Juslina son estos ,·e110 de e bo roto, que pre nt.a.n l particularidad de tener corUd a 1ambitn, las palabr:is que van a mitad de cada verso:

So&gt;• la Rwi-de P1cardi-,
Más
J,lás
Qu,
Que

qut la ,ud-cono,i-,
farno-qu, Doña Oli-,
Don Qwo-,• Lazari-,
Alfa,ach- ,, c,/eJCi-.

u,

"" Carl~ Federico Sáinz de Robles, Ensayo d, un D1tcio,;a,io d I.it,ralura. Tomo J.
Témún
Conceptos, "lsmos" Li rarios. Segunda Edición. fadrid, 1954.
• francisco Rodríguez Marin, El l.Aa}sa d, "El Celo o &amp;t'4 ,iío". Es udio Rist6rico-Litenrio.
• Exp6 ito.

.. Alonso Ah-arez de Soña ,a había fustigado
Lope de Vega, en conocido soneto,
cuando éste estuvo en Sevilla, a fines del año de 1600.

villa, 1901.

627

626

I

�}' es tan nobl y ta,i discré-~
Que, tstando, tomo está, ma-,
Due es otro GarcíláEn su traza y compostu-:
J1as luego, entre sl, ¿quién duNo diga que está bella-?
La décima de Alvarez de Soria, por la novedad de ru consonant tuvo,
como ya hemos dicho muy ilustres imitadores, comenzando !'°r ,el propio
Príncipe de los Ingenios, y clisgu tó a tal punto a Lope qu , atnbuyendo_sela a
Cervantes • no a su · rdadero autor, nderez6 contra él este calumnioso Y
poco decente soneto:

~·

.
.l
,aa
Yo que 110 si. dt la-, de l,-,
ni eNo .si si eres, Cerva11tes, co--, ni. cu-,
S6lo digo que es Lope Apolo, y tú
Frisón de su carroza y puerco en pie.
Para qu~ no escribieus orden fue
Del Cielo que manca.ses tn Corfú;
Hablaste, buey, pero dijiste mú,
·Oh mala quijotada que te dí!
I
Honra a Lope, potrilla, o ¡ guay de ti!.
Que u sol, y, si se enoja, lloverd:
Y ere tu don Quijote baladí
De culo en culo por el mundo va,
Vendiendo especias y azafrán romí,
Y, al fin, en muladares parará.

Alonso Alvarez d Soria, inventor de lo versos de cabo roto, 37 cuya curiosa hi toria 'acabamos rápidam nte de r pasar, inspiró a Cervantes, cuando
vivió en evilla o en us alrededores, posiblem ntc entr lo años df' 1587 Y
1605, el carácter de Loaysa, personaje de El celoso extrem,ño, u~o de sus
·
relat , que forma parte de su • Novtlas• EJtmplaus.
meJor
y mLali famo
•
publicadas en 1613, pero del cual
conoce el manuscnto. del ltcenctado Porras de la Cámara (¿ 1606?), que presenta numerosas vanant s con
pecto
a la Edición Príncipe.
• Alude a la jerigonza llevada al Parnaso Español por Ah"al'CZ de Soria.
• "Co&lt;o", que a.sust a los niños y "cuco", es decir, cornudo.
.
•
11 V fase también: Migurl de Cervantes Saa\·cdra El Ing,nioJo Hidalgo. Don Q.~1jot, di la Mand14• Edición ritica. Anotado por Francisco Rodrlgua larin. Madrid,
1916. Tomo I, págin 44, nota número 4.

628

llI
Vokamos ahora a Barbac.hano para ocupamos de sus poema de cabo
roto.

De las ci ·nto catorce composiciones poéticas que contiene su manuscrito,
únicamente cinco son de vers ,ortados en u final , décimas todas ellas ,
con rima mejante en u di posición, a las d •cima de "Urganda la Desconocida" y a las "Del Donoso, Poeta Entreverado. a Sancho Panza II y Rocinante", qu preceden a la Primera Par d l Quijote, lo que indica, bien
a las clara que se imitaron de Cervantes. como también a í lo han hecho
los pocas poetas yucatecos posteriores, que han cultivado este artificio métrico.
Lo dicho nos confirma en nu tra opinión de que fue Barbachano el primer poeta peninsular qu hizo v rsos de cabo roto, pr cisamente porque fue
el primero que tuvo oportunidad de trasladarse a España dond adquirió
amplia cultura y trató a Jiterat distinguidos, según dicen sus biógrafo . o
es aventurado asegurar que w conodmíentoo del Quijote los adquiriera n
España, pues el medio literario de Yucatán fue raquítico durante la Colonia
y la impr nta no Ueg6 a • fétida sino hasta 1813. Por otra parte bueno
es recordar que El Quijote se imprimió por primera vez en
éxico en el
año de 1833.80
Presentaremos los versos de cabo roto de Barbachano en el orden en qu
se encuentran en el manuscrito, pero el lector deberá ten r muy n cuenta
que su autor al prologarlo termina con estas pre,· ntivas palabras: "Crro
que basta de prólogo, y sólo adverti~, en con lusi6n que no van puestos los
versos por el orden en que lo. hice ino conforme lo • fui reuní ndo puc
no los tenía todos en mi poder''. to
• Del Donoso, Poeta Entrever do. reproducimos la d~cim.a ".
ejemplo de lo venos de c bo roto de Cr.rvantes:

ntho Panza", como

So)• Sancho Pan:a ncud1d1l mtuichego don Qvijt&gt;-;

Pus• pies

M polunro-,
por oicir n lo dísue-¡
qw, ,l tácito Villadi,toda sv ra::ón d11 tsta-

ei/ró ,n Ull4 r1tfra-,
s,gún si,nte Cel,sti-,
libro, en mi oprni6n, dfoí-,
si , cubritra m4Ú lo humo-.

•

• El Editor fue Mariano Ar~valo y eata et con iderada romo la primera edición
americana de la inmortal obra del Prlncipe de los Ingenios.
• Manuel Barbachano y Tarrazo, Manutcrito de sus poemas in~i1os. Prólogo.

629

�El primero de ellos, d . crítica de costumbres, lo utiliza Barbachano para
amonestar y aconsejar a los que se dejan llevar por la pasión del juego:

"A

UN

Al&gt;UGO JUGADOR"

11

, ?oloca~~ inmediatamente después del anterior, está ste otro, siempre de
5:'-ura pobtica, ~n el que continúa Barbachano sus ataques contra Gómez Fanas Y los Yorkmos_ y pondera y alaba al funesto General Antonio L6pez de
Santa nna a q~en. en otr~s varios poema del manu rito, que en otra
ocasión haremos publicas, elogia en forma inmoderada:

No te cebes en judi-,
ni de blancas te apaJi&lt;&gt;--,
no juegues pares, ni no-,
ni reJ·es, 11i puteri-,
no sigas la alternatide dados, ni de cri.rlia-,
no vayas a mamard-,42
a entreses,•ª 11i carambe&gt;-y jugando, siempre po-,
nunca te verás trona-.

"AL GRAL.

TERRORISTA ooN VALENTÍN

VICEPRESlDEN'TE D&amp; U

G6ME2. FAJÚAs,

REPÚBLICA

ÍEXICANA

Y JEFE DB.L SANSCOULOTr ?.lO"

..tt

Es don V alentín tan bue-,
es tan santo, tan bendi( según 110s dice el ,•orki-)
que es fuerza le coloqueentre los dioses al me-

•

" lbrbachano, Manuscrito, página 5.
., Tal vez quiso aludir llarbachano a las borrachera!!, usando un tfrmino de la Germanía, popular en su época.
• Según la EncicloP6dia Universal Ilustrada Eurot,eo-Amtricana (Espasa), Tomo
XX, :r.NTRES signiíica: "Lance del Juego del Monte, en que, habiéndose duplicado una
de w carta en el albur o 1 gallo, se apuntará a la contr:iria, con la condici6n de que
la suerte no aea válida en los tres primcros naipes que aque el banquero" .
.. Barbacbano, ManuJCTito, página 19.

630

cuANoo DERRmó
FARÍAs" •·

ANTA ANNA,

EL GoBIJ.i.RNo DE

Siguiendo el orden al que nos hemos referido, viene luego uno de sátira
política, lleno de invectivas contra don Valenrín G6mez Farías, padre del liberalismo mexicano y precursor de la Reforma, con quien no simpaci7.a Barbachano, cuyas tendencias ultraconservadoras se ponen de manifiesto:

"AL

)' que publique la faque tambiiu hizo milo-,
pues hombres lzizo ;y no po-.
¡ Y de qué? De pura esco--,
de la basura, de n.o-.

Dicen que es malo Santa-,
porque no gusta de lo--,
solamente de juicio-que el bibn quier,m de la Pa-.
Le apellidan el tiralos patrioteros ,•orki-,
pues quisieran ¡ pobreci-!
.1e, los absolutos duede los bolsillos aje-,
cual en tiempos de Fari-.
La cua~a décima de cabo roto es de crítica social y en ella se satiriza, imitando posiblemente a Qu vedo, a una mujer muy fea y deforme:

un_

.1u;TRATO DE UNA JOROBADA' u

Un compuerto de joro-,
con lengua de papaga-,
en lugar de pies, dos pa-,
con ínf ulns de gran se1io-.
U11 allimal que de no-,
" Batbachano, Manuscrito, página 20.
• Barbachano, Manuscrito, página 96, sin numerar.

631

�•
'A MÉRIDA'.

al qui le ve quita el sut-

y, por fin, un fenome,, ta11 extraña figu-,
es mentira, es impostu-,
no ts parte dtl bello .s -.

Tu población es mu)' triste
tus campiñas matorrales
,
tus vecinos animales
,
ilwtracién. . • no la, viste
Yo juzgo que no salúte ,
del caos desordenado
Y si fuua preocupado
d in/iemo te creyera ,

La quinta ) última décima de cabo roto, que cierra precisamente, el manuscrito de Barbachano,
de sátira política y dcbi6 de haber ido
rita a
raíz del triunfo d \ Ccntrali mo en • {é.xico. Rev la las ·mpatías del autor por
el Régim n Fed al, que más tarde deg ncrarían n tend ocias francamente
separatistas, como hemos visto al hablar de u vida, así orno tambi'n su
cambio d pastura con respecto a anta Anna de quien, al través de mucho.
de us ver o

muestra ferviente admirador:

' de ,niedo me murüra
al uerme aqtlí condenado.

otros poetas yucat co · cuya relación
losAlgunos
rumtc
· de
' prohJa,
· · pue escapa a
e te tudio cuJLJ'.
•.
na
d"''
varon también 1
.'ª .11,11nos pero a fin s del pasado i lo ' . _,·~ de cabo roto, omo
mspiraodos en Cervantes .
d
~ ~ pnnc1p1os del presente sicm
'ble en la Penín ula.
&gt; cuan o la le tura del Quijote hizo más

S acab6 la federa-º
porque dicen que los pue,10 qui, ren que haya C011grt-,
11i más leyes que Santa-,
Obispos, bulas del Pa-,
rosarios, misas, sermo--,
coTLjuros y procesio--,
con cañones )' f usi-,
f1or si hubi1 se mala11dri-,
que quisieren otra co-.

a::.

se En
1 la.,actualidad.' tal vez porque mucho
habl d 1 Q ..
ee, tienen ol\1dados lo versos d
bo
a e
WJl)te, pero poco
cuanto" poetas, muy pocos, los utilizan c;n rot~ • n Yu~atán y tan s6lo unos
~ uno consagrado, amable y g ntil en u su sal.J~. Básteno tan s6lo citar
sia, don Alfredo Aguilar Alf
persona digno y rle\'ado en su p
.
l
aro cuya .m nata bo d
gnme a átira, a hacer burl
á d ,
n ad lo lle,,·a, cuando d la '
·
ª m 5 e S1 que •ded los dema.:i
J. - •11
mas reci nte generación , Gonzalo IIeman
y. a. otro novel •
ez' r.o euya pmruci
acaban

1

Las id as conservadoras de Barbachano, sus \"Ítuperios contra don alentín
G6mez Farías, us irunod •radas alaban1.a a anta Anna y u durísima inmerecida ríti a contra • {érida. en la que \ ivi6 gran parte de su vida. nací ron us hijo y obtu\'o num rosas pr hendas sirvil'ndo a lo más ,·ariado
gobiernos, movieron a don Rodolfo M néndez a no da~ a conocer más' que
unas cuanta de sus serranas, p oral e idili
· a comcndar no
hi
ci ran públi
los d más verso del manu rito, sino pasado un siglo d la
muerte d Barbachano. cosa que se ha ob rvado cumplidamente.
La décima a Mérida, a qu aludimos, debe incluirse n este trabajo, pues,
como verá el agu;-.ado lector, pu de convertirse en décima de cabo roto con
sólo uprimirl . lai ílaba que iguen a la ac ntuada. al final d cada \' rso.
aunque to bien puede r tan rolo, una coincidencia. !lela aquí:

Barbac bano, Manuscrito ' ""nu·¡,:-~
r....... com
•. 6 d
Como ejemplo de los vel'10S d
J)OOCJ n e la página final.
cuarteta de una lar
rompo ..6 e ca~ roto de Agwlar Alfara ponemos
bien podemos c:omp
c1 n escnta con motivo de una• '
la segunda
Q ..
rar con las de Cama h
llllltuous bocLu, q U?
u1Jote en este trabajo:
e o, ya que tantas veces hemos citado al
0

•

Como }'O strl ltJtiboda de tanto lutJtOJ qu, pujo
que~

•n

¡,o, frac, smoking
• He aqu! una d&amp;ima d cabo

roto

O

t,vi-

de H mández, d d,cada
.
a la d.tira política:

Es por todos bitn saóique tl gobierno no gobi1rdti primautra ,al in:iitr- '
)' los pil/01 que ha,•
s6lo se hinchan los bolsi-.

a,ri:_

41

Barbacb no, Manuscrito última composici6

de l

página final.

633

632

�de ver la luz,6 1 autor, también, del conmovedor rondel ,Muerte en la Plaza,
parte de sus Poemas Rel·olucionarios, aún inéditos, que cir u16, escrito a máquina, entre sus amigos, para cumplir nuestro propósito de hacer notar que
este ingenioso artificio métrico, provenifnte de Alonso lvarcz de oria al
tra\·és de Cervantes, traído a Yucatán por Manuel Barbachano y Tarrazo,
no ha sido desterrado, del todo, de nuestra literatura vernácula.

II. Su

OBRA DR..UiÁncA

Don Manuel Antonio Barbachano y Tarrazo, nacido en la ciudad de Campeche el 22 de septiembre de 1806 y muerto en .. iérida el 9 de mayo de
1864, alcanzó renombre en las L tras Peninsulares como autor costumbrista
y satírico, cuyos trabajos aparecieron en el Registro Yu,ateco/" 2 en el J1osaico 51 y en otras publicaciones periódicas de su época, firmados, más bien,
con el seudórumo de "Don Gil de la Calzas Verdes", o con el anagrama de
"Arach •oabb". Muchos de estos trabajos literario se publicaron en un tomo
de 320 páginas, en 1850, bajo el nombre de "Artículos de costumbres y satíócos",5t reproducidos selectivamente, bace unos cuantos años, por don Víctor
M. Suárez, en el hbro titulado Medallones Viejos. 55 Su segunda y última
Si,mpre 11 pagano es el pue-,
d, mala gana y no bue-,
de est, burdo latrocide jlo/iticos podriqu, lo sum,n en mise-.
o res1st1mo1 l:i tentaci6n de reproducir, también, esta otra d~cima en 1a que
Hcrnándei se refiere a los propios versos de cabo roto y a su origen:

Los versos de cabo rosan jugul!tts liuraqu, invrnt6 Alvare.: de So--,
can ingenio d,smañay grandeza del idfo-.
La mltrica es muy stncí-,
también la rima y cad,n-,

en manuscrito inédito de aquel que, 'circunstancia especial", había hecho
llegar a sus manos.
De los rasgos biográficos de este famoso costumbrista yucatcco nos ocupamos extensamente, en dos ocasiones anteriores: la primera, cuando en Diario
de }'ucatán lí&amp; hicimos ·aber qu el valioso manuscrito de los versos inéditos
d Barbachano había pasado, por tradición familiar. a nuestro poder, por lo
que, transcurrido más de un siglo d su muerte, nos proponíamos irlo haciendo público, en forma crítica, hasta donde nuestras posibilidades no lo
permitieran: la gunda, en la revista de inv ligación cultural y científica,
Estudios y Ensayos,' 9 al publicar los versos de cabo roto de Barbachano, con
el anál" is )' comentarios que requerían. Por tanto, no nos e.,"tenderemos más
sobre este aspecto, en la presente ocasión.
Don Francisco Sosa, el más antiguo biógrafo de Barbachano, en su importante obra Biografías de Mexicanos distinguidos,ªº nos dice: ''Barbachano
escribió varias piezas para el teatro, que fueron muy bien recibidas por el
público y con razón, pues encierran grandes y exceJentes cualidad s''. Como
al parecer nadie ha visto nunca las citadas pie1.as, don Víctor M. Suárez, al
ocuparse del asunto en el prólogo de la obra Medallones viejos,• 1 ya cit~da,
afirma que: "ninguna de ellas fue dada a la imprenta". Y nada más se ha
dicho acerca del destino de e tas pie7.a teatrales perdida . ni por don Ro• dolfo Menéndez, en El Sal6n Literario, ni por el Lic. José Esquive) Pren,
al e tudiar a Barbachano, en su interesante Historia de lo Literatura en Yu&lt;Ünr el 1iglo XIX. Selecci6n y Prólogo de Víctor M, Su!rez. Cole ci6n "Ventana Yucateca". Volumen l. Mérida, 1951.
,. Manuel Barbachano, Un recuerdo dt Don Josl Antonio Gómu d, Zorrilla. Lo
dedica a su bjjo don Daniel su runigo lanuel Barbachano. Mérida, 1863.
,-

sr RodoUo Ruz Menéndez de la Peña, Do11 .Manutl Barbachano y Tarrazo. El Salón Literario. Número l. Mérida, 31 de enero de 1898.

son indeci-.

• Rodolfo Ruz Menéndez, "El manuscrito intdito de Jo venos de Don ~fanue1
Barbachano y Tarrazo". Diario di l"ucatán del domingo 20 de mll?7.o de 1966.

q111

Arco Iris dt Po1tas. Mérida, 1968.
• R,gfrtro Yucatuo, Periódico Literario redactado por una Sociedad de Amigos.
Mérida, 1845-1849.
• Mosaico, Periódico de la cademia de Ciencias y Literatura. Mérida, 1849-1850.
"' Manuel Barbachano, A.rtlculos de co!lumbres y sadricos. lér.ida, 1850.
• Manuel Barbachano, Medallones Vi,jos. Vida, wos y hábitos de Yucatin, al me-

634

Don Rodolfo :Menénde-.l de la Peña1 en El Salón Literario,°• dio a conocer
algunos poemas de Barbachano ---serranas, pastorales e idiliOS-- contenidos

lo árido y lo difiu decir sin toruecu,n-

cosas
11

obra, un fo1leto de 31 págína al que llamó Un recuerdo de do11 José Antonio
Gómez de Zorrilla," vio la luz en 1863, muy poco antes de que la muerte lo
sorprendiera, olvidado de sus amigo y en la mayor miseria.

• Rodollo Rw: Menbtdez, "Los wrsos de cabo roto de Don Manuel Barbachano v
Tarrazo". l:."studios )' Ensayos. • úmero 2, Año l. Volumen l. Mérida, reptiemb~diciembre de J968.
111

Francisco Sosa, Bi"ografías de mtxicanos distinguidos . .México, 1884.

ª

Manuel Barbachano, Medallon1s Vujos, obra citada.

635

�catán,u ni por el propio don Francisco Sosa, en su otra obra titulada Manual
de Biografía Yucattca, 83 ni por ningún otro autor, hasta donde epamo.
Como en nuestras investigaciones hemos logrado encontrar los nombres de
tres obras dramáticas de Barbachano y las circunstancias en que íuernn representadas en Mérida, así como también un fragmento de una de ellas, vamos
a enterar de estas primicias al amable lector.
Corria el año de 1854, pr6digo en aciagos acontecimientos para la República Mexicana y sobre todo para Yucatán1 aunque también produjo algunos
que no nacieron bajo signo adverso.
Gobernaba el país su "Alteza Serenísima don Antonio L6pe1. de Santa Anna,
Benemérito de la Patria, General de División, Gran Maestro de la ªacional
y distinguida Orden de Guadalupe, Caballero Gran Cruz de la real y distinguida Orden española de Carlos ID y Presidente de la República Me.-cicana"/" héroe de opereta y trágico simulador, funesto para la Patria que
por tantos años rigiera a la sufrida sociedad de aquel entonces.
El filibustero norteamericano Guíllermo Walker ( 1824-1860), que había
invadido Baja California, desde el año anterior, con el prop6sito de apoderarse también de Sonora, proclamó, en La Paz, la "República de Sonora y
Sinaloa", pero derrotado el 8 de mayo de 1854, tuYo que trasponer la línea
divisoria con los Estados Unidos, para salvar el pellejo. Años más tarde
-1856- se declararía Presidente de icaragua para luego tenuinar su vida
ante un pau'bulo.

Rómulo Díaz de la Vega, "General de División del Ejército Mejicano Bene~
mérito del Departamento de Puebla condecorado con una Cruz pa;ticular
por las batallas _de Pal~ Alto y la Resaca, con la constancia de primera clase
y con otras varias acciones, Caballero Comendador de la Nacional y distinguida Orden de Guadalupe, Gobernador y Comandante General del Departamento de Yucatán, etc., cte., etc.," 65 rimbombante presentación que utilizaba en el anunciado de todos sus Decretos y Ordenes tratando de imitar
a su veleidoso caudillo.
'

~ penín~la. se reponía, a duras penas, de la epidemia del Cólera orbo
o C~ler~/siáuca, ~ue el año ant~or, 1853, hizo su segunda aparición en
ese _siglo, segando mnumerables \1das, entre otras, la del ilustre Doctor Ignacio Vado Lugo, fundador de la Escuela de Medicina en el seno de la
Uni~ersidad Literaria. A principios de 18.54, en poblaci~nes tan cercanas a
Ménda como Hunucmá el Cólera aún hacía estragos.
En la ciudad de Mérida, en la tarde del 15 de abril de.1854, se publicó,
por, bando solemne, ~I ~ecreto sobre el restablecimiento de la Compañía de
Jesus en toda 1a naci6n, aunque Jos Jesuitas no volvieron a Yucatán sino
hasta fines del pasado siglo.
'
Poco después, los indios rebeldes asaltaron Ríolagartos )' Bacalar y atacar~n la Villa de Pet~, derrotando, en algunos puntos, a las tropas del gobi~o, Jo que produjo una gran alarma )' motivó que, prestamente, se organizase una Columna Auxiliar Volante, al mando del Coronel clon Pablo
A. _GonzáJtt, para po~er coto a los desmanes de los sublevados. No hay que
olvi~ar que en esos tiempos se vivía bajo el sangriento signo de la llamada
Guerra de Castas, que habfa diezmado a la pob1aci6n blanca de la Península.

E1 General Suriano, don Juan . Alvarez, inició, ese año, la suble\'ació11
que habría ele causar la caída definitiva de Santa Anna, aunque en un principio el gobierno se atribu)'era sonados triunfos.
El convenio definitivo de límites entre México y Estados Unidos, motivado
por la forzada y \'crgonzo!ia venta de La lesilla, fue dado a conocer en Yucatán, en texto bilingüe: en el Periódico Oficial.8s
Por último, y terminando de enunciar los acontecimientos nacionales más
notables, diremos que, el filibustero francés Gastón de Rauset-Boulbon ( 18171854), también quiso apoderarse de Sonora ese año y halló 1a muerte ante
e] paredón de fusilamiento.
En Yucatán, entretanto, gobernaba, designado por su Alteza Serenísima,

ª José Esquive! Prrn, Historia de la Littrtdura en Yiu-at611. Los poetas del ~iglo XIX.
Tomo l. M6tiw, 1957.
ª Francisco Sola, Manual dt biografía yucaltca. Mérida, 1866.
" Así se encabezaban las Leyes, Decretos y órdenes de ln ación en esa~ fechas.
Ver, por ejemplo, El R~geMtador. Peri6dico Oficial. Número 241. Mfrida, viernes 8
de septiembre de 1854.
ª El Regenerador. Periódico Oficial Número 241. Mérida, viernes 8 de septiembre
de 1854.

636

•

Sin embargo, el pueblo de Mérida, o al menos su clase acomodada, pensaba, muy en serio, en sus diversiones y para el caso se había contratado una
Compañía Dramática,69 que llegó a Yucatán, procedente de La Habana, Jo
• Así aparece en El Rt1g1nerado,. Periódico Oficial. M&amp;:ida, 1854.
" La primera aparición dcl Cólera. en el siglo XIX, ocurrió en 1833, coincidi1:ndo
con la llegada a Yucatán del Dr. Ign3.cio Vado Lugo y con ]a fundación de la Escuela
de Medicina, en el seno de la Universidad Literaria.
• El Rt1g1nt1rador. Periódico Oficial Número 179. M6rida lunes 17 de abril de
1854.
'

• "Crón~_a. Comp~ñla Drnm6tica. Tenemos noticia cierta de que ya está contratada
unn compama de arrutas que debe trabajar en el Coliseo de San Carlos, al cual oues~~ Socicda~ de ~icionadós dramáticos. a que ya pertcne.::e, han hecho una compo11Cl6n Y me¡oras dignas del buen gus10 de aquellos señores. Dicha compañía viene contratada por tre!l meses. Es completa y pertenecen a ella un bello grupo de bailarinas
13s Sras. Paví11;3, que llegarán hasta nosotro procedidos de· 1a fama que han adquirido'.
por la perfecoón con que (se) desempeñan en el dúícil arte de Tcrpsícore". El Regennador. Peri6djco Oficial.. ·úmero 164. Mérida, lunes 13 de marzo de 1854.

637

�que consideramos más probable, a principios de aüo, pues la temporada teatral se inauguró 1 en el Teatro de San Carlos, el domingo 16 de abril de
1854,7º con la representaci6n del drama histórico en tres acto y seis cuadros
Isabel la Cat6lica de Don Tomás Rubí.
Dicho Teatro de San Carlos o Coliseo, como también se le llamaba, antecedente de nuestro actual Teatro Peón Contreras. estaba ediiicado en el mismo sitio que ' te ocupa, antiguo solar que fuera asiento de la Real y Pontificia Universidad de San Javier.
Entre los actores más destacados qu tomaron parte n esa larga temporada
teatral a que aludimos. puesto que no concluy6 sino hasta principios de diciembre de aquel aüo, se encontraban los señor Fernando Martmez, Enrique
Greci, Pedro y Ciro Iglesia . Rcmigio omodevilla, Llera, Alarcón y el apwitador y actor Hemandor na; las s ñoras Julia Iglesias, Fanni ~ 1antcn y Samaniego; la señorita García; y, los bailarines Don Luis Pavía y sus hennanas
las señoritas fercedes y Franci ca.
Esta Compañía Dramáúca, que entre la obra de su repertorio traía también el drama en tres actos dc. Don José Zorrilla Traidor, inconfeso y mártir,
llevó a escena, la noche del 13 de junio de 1854. una pieza dramática titulada Patriotismo y Amor, cuyo autor veremos luego que es Don íanuel Barbachano y Tarrazo, quien la dedic6 a su Alteza erenísi.ma el General-Presidente, con ocasi6n de su cumpleaños, celebrado en Mérida con todo bombo
así como también de sus triunfos sobre los rebeldes del sur, capitaneados por
Don Juan . Alvarcz. En El Rege11erador, Peri6dico Oficial,71 aparece el
detallado programa de tales festejos, que ocuparon dos día consecutivo , según Ja siguiente:
"Cr6nica. Diuer.siones Públicas. En celebridad del cumpl años de S.A.S.
y de los triwúos adquiridos sobre los rebeldes del ur, el Superior Gobierno,
de acuerdo con las demá autoridades, ha dispuesto para lo! días 12 y 13
del actual las solemnidades, cuyo plan es el que a continuación insertamos:
Día 12. A las cinco de la tarde formarán en el paseo principal de esta ciudad
todas las tropas de la guarnición, y poco después, al repique general de campanas de todas las iglesias y de una salva de veinte cañonazo , saldrán para
la publicación del bando, en que se r comienda al vecindario el adorno y
compostura del frente de sus casas, desde ese momento hasta todo el día siguiente, poniendo luminarias en las dos noches. La Alameda se adornará conforme lo exige el motivo de este regocijo público, y la bandas de música de
los batallon 15 de línea y activo de esta capital, se ituarán en la glorieta
del medio de dicha Alameda, desd las ocho hasta las diez de la noche, para
,. El R,g,ntrador. Periódico Oficial Número 183 . .iérida, miércoles 26 de abril de
1854.
n El R1gtntrador. Peri6dico Ofüial. 'úmcro 203. Mérida, lunes 12 de junio de 1854.

638

tocar las
·
• me·Jores piezas,
en cuyos intermedios te drá 1
.
artificiales y la ascensión de un I bo
n ugar vistosos fuegos
Día 13. A las ocho de la mañana g o
~~rostá.tico engalanado de farol .
todas las tropas d la e-u
. .6
reumran frente al Palado de Gobi rno
º arruc1 n para formar valla I Ex
dor y Comandante General
a
cmo. r. Gobema.
' que acompanado de las a t .dad
. .
litares se didgirá a la anta 1 1 • C
u on . es cw1les y miél E.-xcmo. e Ilmo
Ob.
g Ja :tedral, donde ve:;txdo de pontifiC'al
.
· r.
1Sp0, entonara un solemn T d
.
de gracias por el cum I años d
. e e eum, en arc1ón
República y de sus
unfo
IÁ. ., de ~ fehz regreso a la capital de la
.
so re o encnugo de la paz
.d
1a Dllsma.
A las cinco de la tarde se ol
,
.
y prospen ad de
Alameda. las bandas d
, . d
• ocaran, para locar en el centro de la
ricia; y durante el
~~ca e _los batallones 15 de línea Y activo de MécarruaJes que habrá alrcd d
I
á
g1obos aerostáticos de diversos colore a la
. or,
e evar. n cinco

?

trf

i .

p:o

Alameda habrá 1·uegos de
_
fr
,-ez que
los extremo de la
•
cucanas, Y ente a l
· d d I d
eJerci ios de fuego del batalló 7 d lín
cru ª e a e San B nito
teatro de San Cario • que est:á \doernadea. A la noch~ tentlii lu_(Tar. en el
gusto, una función cscncnda
f o. c?n la ma}or ele anoa y buen
.
-o•
para ta est1v1dad en q
·
,
pieza nueva dramática -"Amor p . .
,,
ue se Jecutara una
la dedica a S
. d '
y atnoti mo - obra de un }UCateco que
. . ., } a emas se cantará por toda la
_,
patriótico, compuesto expresamente para celebrar l
comlp~ua un himno
Es l
.
e cump eanos de S S ,.
e prop1o periódico ya citado n quien
d' . ,
· · ·
junio siguiente nos revela
'
en su e ic1on del lun 26 de
mática Patriot~mo )' Amo;uecuf~oe Barbadchat;o el autor de la "picC'e ita dra.
·
.
' } segun o titulo es • Las eq · .
·
,
qwen nos informa, del feliz éxito de 1
.,
U1\ocaciones' Y,
del público de lo aciertos d I
a repr sentacion, del aplauso unánime
ra1 d
'
e os actore y de los méritos J"terari es e la obra no obstante haber sid , ta "
~
os )' moasí como tarnbº'- d
o es
una verdadera unprovisaci6n"
lcu e que Barbachano "tan
·d
'
de costumbre " alentado
. 'r
conOCJ o por sus bellos artículos
,
por su tnun o prepara otra .
d
á.
ser puesta en escena por los .
~
pieza ram tica, para
m1 mos artistas y para q
d d
guna acerca del valor de la ob ( .
.
ue no que e uda alideas pi,líticas de Santa Ai )ra m tam~oco de u incondicional apoyo a las
ma e tran nbcn las escenas II IV
. d',
logo " es natural y fácil distin
., d
b
Y
, cu&gt;o 1acierto estilo Ueno de g ' .
gwen ose so re todo por su prosa Con'ecta "
rac1a, que es el sello de la b
li
.
•
O ra
Barbachano". Pero tamb' • d' h
tcranas del señor
ten ic as escenas muestran claram t el
,.
actual. que la pieza no debió haber sido más que un adobado pno;:ti ~ntJhco
para halagar a anta A
.
1 co, 1cc o
nna y que el cronista, cuya posible identidad eñala
á
remos
m s .adelante' ha exagera d o sus supuestas virtud . He aq , 1n
•
.
la informac16n periodística a que nos referimos p
.
u1, . , tcgra,
lector:
' ara meJor compren.ion del

ª

,, El Rtgrnmzdor. Periódico Oficial.. 'úmero 209.

lérida, lunel 26 de junio de 1854.

639

�"Cr6'tiu. Olr• ~omposia6,t..tlr,srn.bieo. Se D0I ha uegurado que el r. D.
Manuel Barbacbano, tan c:mocido por • bellOI uticulol de c01tumbres, ae
ocupa actualmente en e9Cribir otra pieza dram4rica con intmción de que
- puesta en eK:eD&amp; por lá compañia de artistas que están trabajando en el
teaUO de San Carloa. Tal noticia DOI ha complacido en sumo grado, y no la
ponemc» en duda, pua que han debido alentar snucbo al Sr. Barbaclwlo
lol aplaUIOI uoáoímea que 1e le tributaron por su piececita dramática que,
con el titulo de Patriotismo 'Y ~mor, o tean Las ,quivococion,s, fue repre1e11tada con feliz éxito en la noche del ella 13 del actual, en que ae celebr6
el c:wneleaños de s
., a quien dicba.pie:r.a fue dedicada por IU autor. La
obra, sin embargo de haber sido una verdadera improvisación, tiene el indisputable mérito de fundar su argumento en un hecho nacional, deJDostrando
cuil es el pmitivo patriotismo y eultándolo en el 11e11tido que debe animar
a lol buenol mejicanol. Esto es en cuanto al mérito puramente moral de la pieza
que bajo tal punto de vista apeiw habrá alguna que deba anteponénela. En
cuanto a su m&amp;ito literario, es precilo convenir en que el asunto está bast&amp;Dte bien tratado por el autor, que aupo comultar la regla tan esencial y
atendible en esta clue de compoaiciona, cuál
que el ínter&amp; de Ja repreleDtación vaya subiendo por grados huta la conclusión. El diálogo es natural y f6cil, cliltinguiéndoee l0bre todo por su prosa correcta y cierto estilo lleno
de graciai que en el lello de las obras literarias del Sr. Barl».chano cuyo
talénto agudo y femvo debe preatane y adelantar mucho en este géQero, fácil
a piimma vista, pero en n:alidad harto dificil, como lo prueba el elCalO número de aquellol que cultivándolo ae han hecho acreedora al apla1110 de
• c::ontemprinecl y a la admiración de Ja posteridad. Al dar ta nuestra
opinión JObre la obra de Don Manuel Barbac:hano no nos bemol conf~
con la repraentaci6n de ella, pues sabemos C1W1to puede disimular le1 defeca de una pieza dramitica el talento de los actores y la ilusi6n del momento. o; hemos tenido la COIJlpoaición a la vista, y para que del mismo
modo se 00DvenzaD otros, vamos a copiar en seguida dos escenas en que trabajaron para su representación muy felizmente los Sres. artistas orriodévilla
y Uera, &amp;te haciendo el papel del criado Juan y aquél desempeíiando el de
Don Pascual, furiolo anexionista. A la lectura de ellas debemos concebir
laa más lisonjeras eaperanzas del buen éxito de la nueva pieza, de que te-

nemos noticia.
"Eacz

A

11"

Don Pedro a Enrique.- o ohides mis consejos Enrique. La patria antes
de todo y nada de ~d01 polhicosl Ellol nc1 han traído siempre de Herodes

a Pilatos, y este marasmo que lentamente noa c
tinuo oscilar de la Repúbli
de
efí
~~ es fruto de ese conciencia y el honor
.
ca,
e,e
tmcro exutir. . . A Dios. La Indepennaoonal sean el blanco de tus operaciones. ¿Lo entiendes?

".E.scE

A

JV''

D. Juan.-¿! t_? política, de qué pie cojea?
~~-al.-M1 ano no cojea de ninguno. Es como yo, que ni soy carne ni

u! ~ua~)'amos

hombre: eso no puede ser, sea usted franco. ¿Qué color

Pascual.-(Vaya un preguntar M dan
d
co... o no· moreno
ent b.lan e
ganas e ... ) Mi amo es blan'

J

• • •

re

co y moreno.

D. Juan.- o pregunto eso. ¿Es del partido puro'
P
ascual.- o señor.
·
D. Juan.-¿Moderado?
Pascual.-T ampoco.
D. Juan.-¿ Es conservador?
Pascual.-Tampoco
.
•
.
. es • 00nserva d or ru. ha sido
nunca federalista ni mo-

narqwsta
' m yorqwno, m escocés ni
ni de .
d
ya están patas arriba, ya patas abajo · · ·d .
ninguno e esos partidos que
caen y welven a triunfar y a caer. ' es ecir, que unas veces triunfan y otras.

o falla, es anexionista). · Con que
deD.
esosJuan.-:-(
partidos?
t
no pertenece a ninguno

Pascual.-A ninguno.
D. Juan.-Pues ahora di
f
¿ Es don Pedro de los que• tángame con) ran~ueza, puede usted fiarse de mí.
por a anex1on?
P
ascual.-¿ Cómo?
D. Juan.-¿Que si es Don Pedro anexionista'
Pascual.-¿Anexionista?
Es voz que no está •en mt. dicc1onario
. •
bía ,d
ni la ha
o1 .6º nunca. . o debe ser producción del país. Será algun' arti:Wo de . portac1 n extranJera,,.

IDl•

pord "Al
dorEnra crónica
welvc afirmada
ocuparse
1 gunos concurrentes al Teatro'\ El Regenerae a nueva comedia de Barbachano

P8U: en

Mérida, que sería trenada el jueves 19 de octubre' cuya escena
motivo del beneficio del actor R,.miaio M So odevilla .
de 1854, con
·
.
--e· • ·
m
Juntamente con otra
pieza y con d011 bailables, según el siguiente texto:
Peri6dico Oficial. • 'ÚJnero 256. M1n•da,
...,..
"
viernes 13 de octubre
de ,.l;L_R,,,,.nodo,.

641
MO

H41

�. ·
ara el J·ueves 19 del corriente el
Está preparando su be nef ioo p
f
ea ro.
.
• .
1 S d villa habiendo e ogido una unsimpático actor Don 1:lerrug10 , . o~drá
una comedia nue,·a de Don
.6
lecta "' muy variada que se comr--·
.
c1 n se
,
.
en Mérida: de una pieza interesante
• fanucl Barbachano, CU) a cena 'pulasa
1 T'o Tararira d dos bail nue1
"d
t teatro cu\'O t1t o es e
no conoc1 a en es e
'
,
d la cretl'tada zarzut:la "Ju. brillantes
del f arooso coro de los locos
a
J
•
\"OS )
' y .
'6
d las meJ· ores que
han dispuesto y
Fuego" Dicha func1 n es una
.. ,
gar con
.
,
. do con el mayor esmero y que no se om1tira
nos consta que se esta ens~~an
resentarla como mcrett el culto púgasto alguno por el beneficiado para p
6
''El Duende". en
.
"dan Este actor que tantos aplausos arrane en
.
d la
bbco men
o.
chas composicion ·s es digno e
su papel del Tío Emeterio, y en otras mu
d~r a los pecta., de lo amantes del teatro por el esmero n agra
protecoon
.
·6
todo lo que pon
dores, así como por su inteligencia y e....acta .~JCCUCl n en
" "Algunos concurrent al Teat.10 .
a su cargo .
.
titul6 "Percanc de una elecEn efecto, 1~ comedia de ~;"'bachano qu~ :n el Teatro de an Carlos, tal
ci6n" o "El tnunfo en duda ' se representó, . d
11
"C 6nica" Tt que
arl0 Por Jo que
dice e
a rn
r
'
b, 'nf
como s ha ia I Ol1Il
•
d
fue una burla cruel contra
reproducimos a continuación puc e verse que , .
contra los procediel Partido Liberal1 enemigo de su boAltc~ elre~cis::itio inmortal de Cem.
d
áu'cos, que tanto a rreeta e onarca absoluto de 1 i.é ·1co.,•
.
m1entos emocr
ala"
11
quien
estaba
a
punto
de
proclam~
m
, 1
po
'
.6
l t ·u. fo e,1 dudo Con este t1tu o
" "Crónica. Percances de una eluc1 n, o ~ 11 n
S .Cario una coh
primera ,·ez en el teatro de an
se representó anoc e eor
b ha o Es un cuadro de nuestras
media original del Sr. Don Manuel ar ac n . 1 f .
. ridiculez de las
li .
ue se demu tra a a1 a )
pasadas costumbres po hcas en \ . .
1 violencia la cábala y el más
elecciones, donde ~lo dominan . intlngad ~ulto la d;formidad del sistema
..
írana.smo , en que resa ta e
.
.
perruooso asp
1 11
dos libera.les. La comedia fue bastante bien l'JC·
que tanto adoran os ama
.
,,
. d
utor muy repetidos aplausos .
cutada, mereaen su ª
da
M' "da la tercera
.
·
que fue representa
en ~ e.n
El nombre y crrcustancias en
l da D
Gonzalo Cámara Za,-ala, en
obra dramática de Barbachano nos os
on

"T

t

de

B

°

. . Of 'aJ 'úmm&gt; 259. . Urída, viernes 20 de octubre
" El Rt¡en,rado1'. Pen6d1co
let • •
de 1854
d l Him
acional Mexi•
" Asl. 5e hizo llamar Santa Anna en el primitivo texto e
no
cano.
•
-" did de la pierna de Santa Anna, m la Guerra
" Aludiendo a la nada glonosa J"'l' a
dice.
de las Pa1t,ltr, un cantar popular d aquella ép0c.a,
.

Sa11la Anna quier• corona,
11 la harnnos d, hojalata,
qua /() corona de oro
1, ha d• costar la olra pata.

su \'aliosa Historia del Teatro Peón Contreras,: 1 donde no dice que, en mar.ro
de 1860, la Compañía Dramática de Don Manuel Argente tantas veces mencionada en el Registro Yucotuo, llegó d la Habana y alent6 a los aficionados a la poesía dramática, entre lo que se encontraban Don José Antonio
Cimeros, Don Ramón Aldana del Puerto, Don • fanuel Barbachano y otros.
Con tal motivo, en aquella ocasión, fue puesta en escena, en el Teatro de an
Carlos, la pieza en un acto de Barbachano titulada •• Tna temporada de comedia en Mérida". También se representaron "Mercedes", ''Celia", "Del
vicio al crúncn" y "Matar al gato" de Cimeros, para no reforimo sino al
más importante dramaturgo yuca.teca de aquel entonce .
Don Arturo Gamboa Garibaldi, en su l/isto,úi del Teatro y de la Literatura Dramática, conterúda en la Enciclopedia Yucataneme,7 5 por lo que re pecta a Barbachano como cframaturgo, no 1 menciona más obra qu la citada
por Cámara Zavala: ''U na temporada de Comedías", que dice "se puso en
escena la noche del primero de mayo de 1860, n la función organizada a
beneficio del Hospital G neral'' y luego, citando a El Co11rtitucional, Periódico Oficial,7 11 reproduce lo que de esta pieza y de su autor dijeron Don Joaquín Castillo Pera.za y Don Pablo Oviedo, como sigue:
" ro nos engañamos: toda la pieza, desd el título, es del género de Bretón.
El autor se propuso probarnos que no hay sacrificio, por grande que a 1
que no estemos dispuestos a hacer en una t~mporada dt comedias y para ello
nos presenta una familia, no de las muy acomodadas de nu tra sociedad,
en la que, poniendo en juego escenas verdad ·amente cómicas, desarrolla con
admirable interés ese tema. El r. Barbachano en su cuerda, en la átira. que
maneja con tino, agudet.a y oportunidad, pues oo es de la escuela del mordaz Arist6ían , a quien siempre se reprochó emplear en 1 teatro la sátira
personal, el Sr. Barbachano, repetimo , dio a sus conciudadanos una prueba
de su buen talento. El público, como era natural, como no podía menos de
ser aplaudió y aplaudió con suma ju ticia".
Queda tan sólo pendiente de tratar la cuestión del autor de las crónicas
teatrales aparecidas en El Reg,merador, Periódico Oficial.
Como es bie¡ sabido, don Manuel Barbachano tu,·o a su cargo y fue el
redactor por muchos años r bajo sus diversos nombres, del periódico oficial
del Gobierno de Yucatán, don Rodolfo {enéndez, hadendo alusión a esto,
nos dice:
"Para desgracia, el escritor de costumbres, el escritor satírico y epigramático, fue supeditado, casi totalmente, por el escritor político. y aún más por
" Gonzalo Cámara Zavala, Historia drl T,atro P,ón Conturas. México, 1946.
" Aruiro Gamboa Garibald1, "Historia del Teatro r de la Literacura Dramática",
Enciclopedia Yu,atan•nre. Tomo \" . .lbico, 1946.
"' El Constiturion4l . • •wnero 249. férida, viernes 4 de mayo de 1860.

643

642

�el escritor oficial, porque Barbachano dirigió, por muchos aiios, el periódico
del Gobierno, el cual recibió distintas y sucesivas de.nominaciones". 80
En La Nueva Epoca, Periódico Oficial del Gobierno de Yucatán, 81 cuatro
días después de la muerte de Barbachano y firmada por el "Editor actual,
E. Enríquez", se publicó la siguiente nota que en lo conducente dice:
"Necrología. . .. pero en lo que más fijo estu\'o la última mitad de su
vida (Barbachano) fue en la redacción del periódico oficial de Yucatán, pues
con cortas y pocas interrupciones siempre fue su redactor y sirvió con lealtad
al gobierno stablecido, 110 obsta11te que los gobienios (ambiaban con frecuencia, según la polltica juguetona de nuestra época independiente. Desengañado ya de las bellas teorías y de la verbosidad de los hombres que sueñan
despiertos porque quieren, fue aquí trno de los primeros partidarios del Imperio,
y sus últimos editoriales prueban su última e íntima convicción política, habiendo tenido sus tareas periodísticas no poca parte en el cambio que r,emos
actualmente y que nos augura con el orden, la pa2, y con ésta todo género
de prosperidades ... "
Es muy probable, pues, por no decir casi seguro, que Barbacbano fuera el
autor de las crónicas teatrales en que se alude a sus propias obras o bien,
al menos. éstas fueron esrritas bajo su absoluta aprobación, ya que Barbachano era redactor del periódico oficial, en aquel entonces.
Barbachano, quien según hemos visto sirvió a las más variadas facciones
emanadas de la República -y no hay que olvidar que fue Diputado al Congreso de la Unión y más tarde Senador por Yucatán- que fue promotor del
separatismo yucateco, 82 en tiempos del discutido gobierno de su hermano }.f.i.
guel, pues publicó en Mérida un periódico político de tales tendencias/ 1
que se mostró ardiente y entusiasta partidario de anta Anna, cuando se
hacía llamar Alteza Serenísima, concluyó u vida como convencido y fiel servidor del Imperio de faximiliano, el que, según se dice en su nota necrol6gica, habría de traernos con el orden. la paz, y con ésta todo género de
prosperidades.

•
"' Rodolfo Meuéndez de la Peña, El Salón Literario, anteriormente citado.
" La Nueva Epoca. Periódico Oficial del Gobierno de Yucatán. Tomo I. "úmero
76. Mfoda, 13 de mayo de 1864.
s, Serapio Baqueiro, Estudio Biográfico del E;,mno. Sr. Dn Migutl 8a1b11ch,mo )'
Tarra;o, antiguo gobernantt d, la Península Yucateca. Méricb, 1896.
" El /11d1p1ndient,. Periódico Politico y Literario de Yucatán. Imprenta de Lorenzo Seguí (1842-IBH). Segunda lpoca en 1846.
Antonio Canto López, "Historio de la Imprenta y del Periodismo". Enádoptdia
Yucatan,11se. Tomo V. México, 1946.

644

MITO y ~íAGIA Ei • LA FUNDACióN DE Mt.XICO
Da.

GUTIERRE TrsÓN
Mfaico, D. F.

La ciudad de México celeste
GRACIAS 4 FRAY BERNARDlNo DE SAHAGtrn conocemos el m:to del
. .
de H "tzil
chtli E
.........
nac1rruento
. Il w opo
: n Coatepec, sierra cerca de Tula, vivía una piadosa muCoatlicue,_ madre de la joven Coyolxauhqui y de unos muchachos
am~ os entzon Hmtznahua. Cierto día Coatlicue al estar barriendo "d
cendióle una pelotilla de pluma. . . y púsola en el •seno
de q e di
esempreñó".1
···
u
cen se

r a;a~

f

. ?e esta m~era Coatlicue concibió sin pecado a Huitzilopochtli.
ro sus
coruuderaron deshonrados: Coyolxauhqui Je decía a los 1:e:anos:
• a emos a nuestra madre porque nos inf 6 hab", d
ñado".:
am '
ien ose a hurto empre-

~~\ se

" Afor:unada:ente uno. de los hermanos le hacía la espía a Huitzilopochtli
que aun esta a _e? ~I vtentre de su madre'',3 informándolo de cómo hab' n
planeado ~l matnc1d10;"' y cuando los Centzon Huitznahua guiados or
yolxaubqUJ, estaban por llevarlo a cabo nació Huitzilopochlli
Ip
ataviado
d D ·
'
comp eta.mente
d f y arma o. e inmediato hirió a su pérfida hermana con una serpiente e uego'. de que Coyolxauhqui murió hecha pedazos y la cabeza
d•
en aquella sierra
. ''l
leó
,
que o
los mató".5
.•. ' uego pe contra sus hcnnanos, hasta que casi a todo-

cio

Más de tres siglos después de consignado este relato por los informantes de
1

SahagÚn l, 2 7J.

' Id., 272.
1

/bid.

• Se llamaba Cuáhuitl íhcac, "el que se para como águila" (Garibay).
Sahagún I, 273.

1

645

�Sahagún, se ignoraba su sentido oculto. A la perspicacia de Eduardo eler se
debe el descubrimiento: se trata, con toda evidencia, de un mito solar.
Coatlique, "la de la falda de serpientes", es la diosa terrestre, la tierra que
mora en Coatepec, "cerro de las serpientes"; es abido que las serpientes, en
Mesoamérica, simbolizan fenómenos astron6micos y meteoro16gicos. Huitzilopochtli, el Colibrí de }a izquierda, es el nahua! del sol en fonna de pájaro.
Al nacer cada mañana el sol parece salir de la tierra: así Coatlicue es la que
da a luz Huitzilopochtli, el joven sol que se levanta. Coyol.xauhqui, "la que
tiene cascabel · pintados en la cara" es la luna, hermana mayor del sol.
Los Centzon Huitznahua, los "cuatrocientos surianos", o sean los innumerables meridionales, son las estrella . También la luna r las estrellas parecen
"nacer'' de la tierra, como el sol; esto es, son hermano del sol, hijos de la
misma madre. Entre el sol y las trellas de este mito, o sea entre HuitzilopochtU y Huitznahua e.""iste además un parcnte:;co semántico. Huitt(tli) es
espina, por el parecido del pico del colibrí y una espina, y se encuentra en
la primera silaba del nombre de Huitzilopochtli, el Colibrí de la Izquierda.
La izquierda equivale al sur, }'ª que los azteC'as se orientaban por el occidente;
el sur era el ''lugar de las espinas", es decir. Huitztlati o Huitzúampa, y los
Huitznahua son los dioses del sur, los hermanos enemigos de Huitzilopochtli.
Día tras ella el sol, al nacer. debe luchar contra sus hermanos que dominan
el cielo nocturno: la luna y las estrellas. Para derrotarlos, el sol emplea ''una
culebra hecha de teas que se llamaba Xiuhcóatl'\ 8 la serpiente de turquesa
que simboliza los rayos solares. Con ella persigue y mata las estrellas, es decir, las hace palidecer y luego desaparecer? Las muy pocas (Huitznahua)
que caparon ... fueron a un luP'ar que e dice Huitzlampa".8 o sea, como
ya sabemos, el sur, su patria.
En cuanto a la luna que muere decapitada y "hecha pedazos", el mito e
refiere a su desaparición ucesiva -un pedacito cada noche--. en la segunda
mitad del mes, hasta el novilunio."
Los personajes de este drama cósmico vuelven a encontrarse en el mismo
cerro ele Coatepec, donde se Ue,,a a cabo la fundación de la primera ciudad
de México. El relato de Tezozómoc y de Durán compl ta y complementa el
de ahagún; y nos permite penetrar un poco más en el misterio de la fundación de la segunda ciudad de México, la actual.
La primera es una ciudad de ié.,cico celeste, que se funde y confunde con
Coatepec, el cerro de la c6smica culebra. Celeste es su arquitectura, celestes
sus p rsonaj ; tierra, luna, ol y estrellas, aunque presentados como seres hu• Sahagún I, Ibid.
' Selu 111, 328.
' Sahagún I, 273.
' Seler Ill, 328.

646

manos. Hasta los "mexicanos'' de C t
.
mítica ciudad se prepara
. tif.0 ª epec son seres u-reales; pero en la
-y se JUS 1ca teolóoicam t
,
tante teología- la misión reli o·
en e, segun su desconcerlopochtli que les da poder'10 ~osla ~e los azt~cas. su pacto con el sol-Huitzi} g ona a cambio de
·
• díb
.
to: los corazones humanos.
su unprescm I le alunen-

Sobrevívencia de los hombres-estrello.s
í como hay una Jerusalén terrestre , u
1
.,
pemamiento de los aztecas una , . } . na ce e te, tamb1en existía, en el
verifico' el dram
, • '
pnstma ciudad de México celeste donde se
a cosm1co que deb'ia con d"1c1onar
.
,.1é .
la místfr.a de la ' . d d d
.1,·1 xtco terrestre.
ou a
e

Los crorustas
·
que nos conservaron este mit
H
zoz6moc, nieto de Moctezuma to f
Di o son cmando Alvarado TeSahagún, pertenecía a una fa~li~ ~ay_ díego Durán, franciscano que, como
quemada, en su Monarquía I d" e JU
c_onver os;11 fray Juan de Torn zana, se muta a reprod .
. li
mente, el pasaje de Durán.ª
uar, casi teral-

º,~

El texto de Tczozómoc, pensado en náhuatl
.
muy dificil interpretaci6n L .
Y e5cnto en castellano. es de
· a intentaron Brunton P.re
S J
que Preuss trata sin lograrlo d d
'
uss y e er; en tanto
. d
'
, e emostrar la identidad d ¡
• .
ClU ad con Tula y Tlillan Tla allan lu
. e a misteriosa
Emplumada, Seler interpreta :
' gar de la apoteosis de la Serpiente
mito solar " lunar de Coate on su acostumbrada penetración el segundo
sesenta - . d
.
pee, y sus conclusiones conservan ,'3.lidez a 1
anos e escritas.
•
o

•
La luna, astro que ilumina la noche u
,
receptáculo de las lluvias que fe
d ' Jq e. e cuando mas se necesita luz;
cun an a tierra y d
t
bres: la luna que otorga la fecun.1:d d 1
.
an sus ento a los bom•
w a a as muJeres es
t
1
crece, mengua y desaparece. Tiene vida ob d
,
un e~ e ce e te que
cimiento. desarrollo y muerte El 1 , e ece a. la ley uruversal del nareciclo a sí mismo. es poder. _r • so ' por el co~trar10, es siempre igual, pa'
oms1mo, pero no tiene el . . d
y es e ta que entre los pueblos primitivos h .
.
m1S~o e la luna,
mitológicas. Si en Ja apologéti'ca . .
ª
mspirado más interpretaciones
cnsuana se compara al 5 1
la resurrección de Cristo (tanto es ,
S
.
que surge con
cristianizados siguen llamando "d'
qu1;, 5an Ambrosio Y los germanos
e 50 ' unday, Sonntag, el "día del

;s;
'ª

º

,. Crdnica Mexicáyotl, 7.
" A. M. Garibay.
ª Mon. lnd, I, 81.

647

�Sen-or" l domingo) &gt; San Agustín compara las fases lunares con
la resurrec•
•
ción: "Luna per orones menses nascitur ere cit, 0:rficitur, ~wtur cons~mitur, innovatur. Quod in luna per menses. hoc m resurrechone scmel m
toto tempore".

•
Entre los nahuas la deidad suprema, Tezcatlipoca, es nocturna, lunar;
lunares son los Cuatrocientos Conejos, dioses de la agricultura; tant~ lunares como terrestres son las diosas madres en sus distintas advocaciones.
La importancia del culto lunar queda patente en los muchos templo_ de la
luna, metzcal.li, que se encuentran en la toponimía, desde ~fe.-calotá~1,_ la
isla nayarita en el señorío de Aztlán, hasta }.fezcala en el ~far Chapahco.
Estaba consagrado a la luna el lago de Tczcoco, y "ombligo de la lun_a",
Metz.x.icco, fue llamado el lugar sagrado en que se edificó la segunda capital
azteca.

•
El culto lunar no exigía sacrificios humanos. Los aztec~ eran un pue~lo
de cazadores recolectores y agricultores trashumantes, y solo cuando Hwtzilopocbtli
prometió, por voz de sus sacerdotes, la conqui_s ~ de "las cuatro partes del mundo",19 el poder, la riqueza y la gloria, hicieron d~ culto
solar el eje de su religión. Con la muerte de la luna (C?y~lxauhq°:1) e .de
las estreJlas (Centzon Huitznahua) por mano del sol-Hwtz1lopochtli, qwen
Jes abre a todos los pechos sacándoles los corazones,1' se establece el pacto.
la alianza entre los aztecas y el sol, dios bélico y sanguinario.
Oigamos lo que promete Huitzilopochtli a los mexicanos en Coatepec,
' la versión de Tezozómoc: "Cuatro partes cuadrantes del mundo hasegun
1
,.
béis de conquistar, ganar y avasallar para vosotros. . . para que ~ canceis
y gocéis las finas esmeraldas, piedras de gran v_aJor, or_o, pla~, fma plumería ... fino cacao de lejos venido, lanas de diverso tinte, diversas flores
olorosas, diferentes maneras de frutas muy suaves y sabrosas y otras muchas
cosas de mucho placer y canten to" .lG
.,
,
El precio
· que }os ...,
"?tecas pagarán al dios solar por
su
protecc1on
seran
.
.
. .
vidas humanas. Fray Diego Durán, comentando la ,'lctona de Hu1tzil~p~tli sobre sus hermanos en Coatepec, escribe que de allí "se tomó prmc1p1o

1/

,. Tezoz6moc, 13; Durán I, 25.
" Durán I, 26.
u Tezoz6moc.

de sacrificar hombres y abrirlos por los pechos y sacarles los corazones y
ofrecérselos aJ demonio y a su dios Huitzilopochtli". 16
En la ciudad de Mfrico celeste, en la capital mítica de los aztecas, se
ofrecen al sol lo primeros corazones: los de la luna y de las estrcllas. Estas,
lo Cuatrocientos Surianos, representan a los aztecas del mundo de arriba.
En efecto, dice a los Centzon Huitznahua: "Aquí es adonde habíamos de
\'enir a hacer asiento. . . Ea, mexicanos ... " 1 ~ Después de la venganza "se
,ieron los Centzon Huitznahua mexicano todos los cuerpos agujerados, que
no tenía ninguno de ellos corazón: que todos se lo comió Huitzilopochtli. .. " 1
Al rito cruento imaginado en el cielo como lucha cósmica entre los astros,
debe corresponder un análogo rito entre los hombres. En efecto, los enemigos
sacrificados al sol son los hombres estrellas,1 11 y puesto que al morir alimentaron con sus corazones a Huitzilopochtli, se les equipara a los guerreros aztecas, muertos en cornbatej junto con ello viven una vida de gozos inefables
en el paraí o oriental de] sol.
En nuestros días se pueden ver a los Centzon Huitznahua tran formado en
los judíos de la Semana Santa, en algunos lugares aislados del país. Tenemos
aquí uno de los más curiosos casos de sincretismo entre la antigua religión
mesoamericana y el cristianismo. Los he visto entre los mixtecos de Pinotepa
Nacional y entre los coras de Jesús María y de Santa Teresa. Se pueden reconocer los guerreros cósmicos, los hombres estrellas, por las pinturas corporales a rayas. En Jesús Maria las rayas son blancas y negras el Jueves Santo.,
en tanto que el Viernes anto se vuelven negras y coloradas.
El misterio del juego de la pelota celeste

La ciudad de Mé.xico terrestre no es más que un reflejo, una reproducción
de la ciudad de México celeste, la del cerro de las serpientes, Coatepec: el
mítico Jugar donde nace el sol y en que éste derrota a sus enemigos mortales, la luna y las estrellas. El templo mayor de México es la fiel réplica de
Coatepec; y Coatepec, sin más ni más, llama cl historiador Tezozómoc a la
gran pirámide de Ja capital azteca, consagrada al sal-HuitziJopochtli. 20
En la ciudad de México celeste hay ademjs la jícara del águila, o cuauhxicalli, receptáculo de los corazones sacrificados; 21 el juego de la pelota de
los dioses o teotlachco; el altar de calaveras, o tzompantli · los templos de
u Durán l.
Tezoz6moc, 13.
' lbid.
" Caso, El pueblo del sol, 79.
» Cr6n. Mexicana.
:, Durán I, 29.
n

648
649

�las deidades patronas de los barrios, entre los que no falta una que se ha
vuelto de actualidad: Nonoalco,Zll y un pozo "lleno de agua".u
Desde luego, rodea la ciudad celeste una laguna rica de peces camarones,
ranas y ajolotes; en los cañaverales revolotean patos y tordos; ahuehuetes y
huejotes ennegrecen las orillas.M
La descripción de la ciudad de México celeste que nos han dejado el
Padre Durán, así como el nieto de Moctezuma en sus dos Crónicas/&amp; corresponde a los planos más antiguos que tenemos en Tenochtitlan de su templo mayor. En el primero atribuido a Hernán Cortés y que ilustra sus Cartas
de Relación publicadas en Nuremberg, la gran pirámide, "templum ubi
sao-ificant", se ve con sus dos cuerpos e calonados; a su lado y enfrente hay
dos altares de calaveras, ambos con las palabras "Capita sacrificatorum".
Entre la pirámide y el gran tzompantli hay una figw·a, no se distingue si masculina o femenina, decapitada. En ambas manos lleva algo que se parece a
una hoz de luna amarrada a un cordel.
En el mapa de Sabagún (Códice Matritense del Real Palacio) el edilicio
mayor es, otra vez, la gran pirámide con sus dos escaleras; enfrente están
un sacerdote sahumador, el altar de las calaveras y el juego de la pelota de
los dioses. Hay otros once edificios n distribuidos en el ámbito del rectángulo
cósmico, que indudablemente se encontraban también en la ciudad de México celeste. La serpiente de turquesa Xiuhcóatl, con la cual Huitzilopochtli
hirió a su hermana la luna, que "murió hecha pedazos'',1 • está representada
por dos enormes piedras labradas, puestas a los lados de la pirámige; 28 la cabeza de una de ellas se ha salvado y se puede admirar en el Museo de Antropología.
Al pozo de Coatepec corresponde el manantial de la islita de Tenochtitlan;
tal ,·ez este ojo de agua dulce en medio del lago salado contribuyó a la elección del lugar donde se erigió el primer adoratorio de Huitzilopochtli, y más
tarde la gran pirámide del Templo Mayor.
El drama cósmico que ocurre en la ciudad de México celeste condiciona
la mística de la ciudad de México terrestre; y es necesario entender mejor el
lenguaje oculto de los cronistas, interpretar más hondamente el mito.
El Sol-Huitzilopochtli sacrifica a Coyolxauhqui. la luna. en "el agujero del

a_gua

~ue est~ en medio" 29 del teotlachco, eJ divino juego de la pelota que
S1IDbohz~ el_ cielo. Ahora bien: aquí el juego de la pelota r el altar de las calaveras comc1d~n, y hay que buscar la significación de este misterio. Cuando
José F. Ranurez ( 1867) lee en la Historia de Durán la frase "el lugar que
llamaban ~otlachco Y por otro nombre Tzompanco, que eran lugares sa~dos dedicados a ~te dios" (Huitzilopochtli), protesta: "Esta frase es ambigua. , ~ teotla&lt;:htli Y el tzompantli eran lugares enteramente diversos". ao
La ~romea Mexicáyotl dice que cuando Huitzilopochtli funda la · d d d
Mé:XlCO- eoat epec " p]anta de inmediato
.
e
su juego de "'°1
ta
¡ ClU a
tli"
la e
r' .....o
co oca su tzompan ; pero en
rónica .Mexicana, que también se debe a la l
d
Tez ,
af'
"
p uma e
ozomoc, se lllDa que le pusieron como a manera de altar. . . su juego
de pelota por nalgas.
,, . . que se llama itlach ... a1 su aguJ· ero en UJedi O •••
que 1J aman tzompan _.u

E1 texto que sigue es m~y oscuro y merece una nueva exégesis que complete la.' muy notable, realiza~ a prin~ipios de siglo por Seler. Lo que aparece evidente es que los mexicanos mtticos "por mandat d I di
H · ·
,
o e
os wtzlop . t , enaron con agua aquel misterioso agujero O pozo n en medio
del cielo llamado tzompantli, o sea colmaron el receptáculo celeste formado
con huesos de muertos: la luna. 34

1 och li" 11

La luna llena, en efecto, estaba representada como un recipiente de hueso
lleno de agua; en él aparece generalmente el conejo, con menos frecuenci~
el p~demal. Así se la Ye en los códices; sólo en el Borgia. diez veces.u La
relación _de _la luna, el astro que muere todos los meses, ·con la muerte. y
por cons1gwente, con los huesos, resulta transparente.
"Luego el mismo dios Huitzilopochtli les habló a los mexicanos quienes
no lo veían, sino entendían lo que les hablaba. Díjoles: Ea, mexi~anos, ya
es hecho esto, Y el pozo que está hecho está lleno de agua ahora sembrad
Y plantad árb_oles ... 11 ~ 8 Los mexicanos no veían al so1-Huitzilopochtli porque esta~~ leJOS: en tiempo de luna llena sol y luna están diametralmente
opuestos. ' R~ta claro que, llenada la luna, ya adquiere vida la prístina
c.mdad de Mexico, la que floreció en la era de la noche y de la oscuridad
antes del nacimiento del sol. 38
'
• Tezoz6moc, 13.

• Duran I, 23.
11

11

Tezoz6moc, 12.

lbid.
.. lbid.
21 Crón. Mex. y Cr6n. Mexicáyotl.
• Seler II, 770-2.
"' Sahagún I, 273.
11 Durán II, 83 : Marquina 53.

11

650

ª
"'

"
•
•

"Su juego de pelota".
"Su altar de calaveras".
Tezoz6moc, 12 .
Seler Ill, 328-9.
Seler 111, 319.
Tezozómoc, 12.

" Seler III, 329.
• !bid.

651

�El lu ar d I maravilloso r c ptáculo ácueo en el ielo -d I tzom~antli _en
el teotlachtli-, 0 l&gt;ea de luna en d firmamento es central. T~ozomoc_ msisle tres veces en su centralidad.u ¡ El cen_tro del ci~l~, 1 corazon de~ c~elo_,
el ombligo del cielo! En este lugar ,·acratisuno e ,. nfl~'\ el drama c6snuco.
el sol nac en toda su magtúficcncia, agarra su hermana la luna, .le corta ~a
cabeza (la reduce a la mitad, al segundo cuarto), le quita el corazon (la d Jª
,acía. sólo con e) borde delgado d la hoz) y0 cuando la luna ha muerto,
ha desaparecido, ataca y derrota a las e 1.Tellas.4
.
El sentido oculto del juego de la pc1ota con el agua ~el paz~ -el dt 0
lunarestá aclarando. El a(Tujero. dice Tezoz6moc, tiene el granda~ de
más de una bol a' , de una pe lota "hulirn:donda'' 41 ( ¡&gt;recioso vocablo forJado1
por el ni to de Moctezuma}. E te es en ef cta. el tamaño de la luna en e
tlachtli celeste.
· de la )un~, e_ sal e el ª~, •~ªdel nacíCon la dec.apitaci6n )' 1a muerte
miento del agua que había a significación y rrusteno del tlachtli . (ya nos
parece m nos si'b'I'
1 mo e1 lcnguaJ·e de ~ zoz6moc) )' se acaba la vida en la1
· dad "que había de ser México",º la ciudad de la luna la de ante e
1
cn:cimiento del sol. Conclu)C Tezoz6moc: 1' , • .aves, peces, árbole Y planw,
'
todo
de improviso se scc6 y se paso· como en bumo. . . " 1·gu 1 que un espeji mo de otro mundo."

•
Empieza la nue\'a era de los aztecas que se han vuelto el pueblo del
sol,n y a éste han de alim ntar con ~gre y corazones humano ' a cambio
del poder y 1a gloria.
. d
1
En el doble nombre de su nueva capital, recu rdan ~ l~ luna, oi~bhg~ e
cielo, manantial celeste d I agua que los . ustenta: icXIco. Adema ~-ocan
al sol, ya que las tunas coloradas son los corazones humanos que le acrif1can:
Tenochtitlan.

• T ozómoc, 12, 13.
• Scler III, 329.
ª Tnoz6moc.
ª Jbid., 13.
41 Durán 1, 26.
• Tezoz6moc.
El pu,blo del sol.

652

El misterio de la.1 cinco lunas

En una de la más antiguas r la ion . la Historia de: /oJ nu"Cica11os por ws
Olmo·
ribió en 1~ 3, doce año d 1
pm~s d • la onquista, ª no una sola la mujer muerta 'el día que fue hecho
el ol" en I cerro de Coatepec on cin o. 0 ¿ Cinco luna ? to, debe ser la
luna una · quíntupl , la deidad Junar en cinco ackocacion . ·'Lo ma huale traian en mucha v neraci6n las mantas de las cinco mujere! qui hizo
Tezcatlipoca ... " Puede tratarse de la luna ·n cinco de sus aspecto· d de
la hoz ele la luna nu va hast: la apoteosi de la luna llena. "De las mantas
re ucitaron las dich cinco mujeres". Aquí
hace más Jara la raíz astronómica del mito.
pfoturas, tal vez la obra que el Pad

¿ Cómo
llamaban las diosas lunares? Sólo se no da I nombre de una,
que e al mismo tiempo tcrr tre: la dio madre por e.-.. !encía, la madre

del sol: Co uicue.

1 mitólogo, aco.stumbrado a las versiones contradictorias el~ un Homero
vuelva u madre.
Lo que pasó en Grecia se repite en México; y así lo e: plica el autor de otra
relación Ori en de los mexicanos, escrita hacia 1530 (lo suponemos porque
e refiere a "Xalisco, do tá agora • 'uño de Guzmán"). Die el anónimo
mi ioncro: "Aun en lo que se acuerdan y tienen
rito n sus libros por
figuras y caract res hay variación y muchos infinito errores y engaño del
demonio ... "
y de un H síodo, no le extraña que la hermana d 1 sol

La cinco mujeres resucitadas andaban haci ndo pcnit ncia en el cerro
de Coat pe : y ·una que se decía Coatlicue. iendo virgen tom6 unas pocas
de pluma. blanca y p(1solas en el pecho, y empreñase sin nyuntamiento de
\'arón, y nació de ella Huitzilopochtli otra vez, allende &lt;le las otras veces que
habría nacido ... " No es la nueva alu i6n al nacimiento de un dios concebido in pecado, la que nos int r sa aquí, ino la claridad ron que . habla
de los repetidos nacimientos d 1 sol, el drama ce! " e qu e r pit cada mañana. Por nu tra suerte el te.xto sigue con la misma diafanidad: " aquí
re. ucitar n los cuatrociento hombres que T zcatlipoca hizo y murieron ant que el sol
bici ; y como ,ieron que taba preñada Coatlicue la quisiCJ"on quemar: y Ruitzilopochtli naci6 de ella armado y mató a todo
cuatrocientos" .41
ada noche resucitan ]as tr ·llas! que el sol mata al alba con us rayo .
ún ta versión, la luna y las e trellas son hija de la omnipotent deidad
nocturna. Los Ccntzon Huitznahua o cuatrociento uriano , \"Íendo que la
'" • 'olll d Garcla Icatbalccta, en Pom r-Zurita p. , •. ':\.'V,
fl Hi.st . .M,x. Pint,, 220.
41

Hist. Mtx. Pint., 221.

653

�luna está por dar a luz el sol, quieren matarla, pero el astro nace armado
con sus ra)'OS de fuego y destruye aniquila las estrellas.
Otro autor, éste no anónimo sino el nieto de Moctezuma, Hernando Alvarado Tezoz6moc, quien escribe a principios del siglo XV11 dos Crónicas,
la Mexicana y la de la Mexicanidad, en esta última (Mexicáyotl) considera a
la luna madre del sol. El lector apreciará el peculiar estilo náhuatl conservado en la reciente traducción al castellano: Huitzilopochtli "luego ,;ene ya,
,-iene a destruirlos, viene a matarlos, a sus tíos los Centzon Huitznahua. Allá
en Teotlachco se come a sus tíos y ella. a su madre, que había tomado por
madre, la de nombre Coyolxauhqui; por ella fue por quien comenzó; la mató
en Teotlachco, y la degolló y se comió el coru.ón. Coyolxauhqui era la hermana mayor de los Centzon Huitznahua; cuando se los comió era media
noche. . . y al llegar el alba vieron. . . los mexicanos. . . que nada qu dó ya
de sus corazones, que Huitzilopochtli se los comi6 todos; con lo cual se \'Olvió
muy gran duende grandísimo demonioº.••
Independientemente del parentesco del astro mayor con sus compañeros
celestes queda el hecho de que con el simbólico sacrüicio y con la emblemática alimentación de los corazones de la luna y las estrellas, el sol adquiere un terrible poderío religioso. Ya es el dios de la guerra, ya es el numen
que hay que alimentar con sangre y corazones humanos: de hombres que
equivalen, aqw abajo, a lo que son los astros menores que centellean allá
arriba en el cielo; esto es, los hombres-estrellas. Ha empezado para los aztecas la (ase d su mística bélica, que en el breve lapso de un siglo y medio
los transformará de pobre tribu errante en dueños de uno de los imperios
más poderosos que ha conocido el mundo.

Por qui no titnt cabeza
la gran Coatlicue
La primera víctima del sol, en el mito astral de México, es la luna. El
primer corazón con que se alimenta el sol es el de la luna. En los distintos
mitos es siempre una mujer, una diosa, la inmolada en el sacrificio inicial;
el arquetipo de las guerrea.doras muertas es indudablemente la luna como
lo son las estrellas para los varones muertos combatiendo.
Sabemos que las almas de los hombres-estrellas acompañan cada mañana
al sol desde su nacimiento hasta el cenit y que aquí lo esperan las almas
de las mujeres, que lo escoltan hasta el occidente. Mujeres que han muerto
de parto, equiparadas con los soldados caídos en el campo de batalla o con
las \·íctimas muertas en la piedra del sacrificio; ambos se han vuelto dioses.
• C,6nito M,xíeáyotl, Trad. de Adriin León, M~co 1949, pp. 3-l, 35.

654

r

.

, .

Cada una de ellas es una Cihua il
jer-dios" · las visitas
p · 1' muJer-pnncipe O una Cihuatéotl "mu,
nocturnas de estas diosas
.
,
O pnnc:esas ce! tes al mundo
de los \-ivos despertaban gran te
, '
.
mor entre los aztecas.
ahagun nos informa que las Cihua i iltin O
número de cinco· "hab' •
.
pP
ihuatcteo se concebían en
.
ia cmco imágenes de ellas" .:io
1 •
presentadas cada una con dis .
.
, y as cinco están rey 48 del Códice Boroi" La tlntosd atncbutos calendáricos, en las láminas 4 7

e·

·o-·
ICgtln a ( e m' t} 1 ·
rayas blancas y coloradas como 1 h b aza , . ciervo) está pintada en
Todas llevan narigueras en f
osd om ~trellas: detalle significatñ·o.
di
l
orma e media luna, lo
b
osas unares, encamaciones de la luna.
.
que prue a que son

e
b ' un ºJº les sale de ta órbita dándoles
.
•
repmenta an también en b
•
1
co e c1ón arqueo16gica tengo do cabe .
d e·
arro; en m1 pequeña
región de Chako.
citas e ihuateteo procedent de la
un aspecto macabro

las mujeres muertas al dar a J
partera: "Oscura pluma
.
uz ~ las nuevas Cihuateteo, les decía la
. '
preciosa a\'ec1lla de mi n'd
.
.
rre~), pequeñita, palomita, hijita mía, te has csfo i º•. muJ r ~ila (gue,·ahente, has vencido te has
l
.
rzado } has trabajado como
,
vue to compan ra de tu
d
guerrera Cihuacóatl-Quilaztli ... ., , 1
ma re, la princesa y

•
Cihuac6atl, la "mujer rpiente"
.
rrestre;
además la patrona del ;a::ouna dde ~as advocacione de la diosa tenombre se designaba al alt1'stm' f
. y .e
muerte en él. Con el mismo
o unc1onano aztec
•
con el rey. La diosa Cih
6a 1
que compartía el mando
uac t se veneraba en Xoch. mil
1 co, Cuitláhuac y
Culhuacán; su otro nombre es Quilaztl' E
.
hermana mayor de las Cua•--. t
l. • n el mito de Quetzalc6atl es la
"""1en as erp1entes d N L-- 1
norte j los huesos de Quetzalc:óatl están
e UUQ as estrellas del
Otra advocación de la misma di
I;nterrados ~ el templo de QuilaztJi.H
es Tonantzin "nuestra madrecita~ ~ amadatecuhtl1, la "Vieja Princesa"; otra
, 'enera
en el Tepe . .
1
perpetuado en su sincreti
. .
)ac, su cu to se ha
los o·
,,'
smo crubano. Otra es Teteoinnan "la Madre de
. ioses ; otra más es Coatlicue, la madre de Huitzilo
h;li
en piedra es el monumento precolombino más .
poc
cuya estatua
Tod l
.
unportante de toda América
as as diosas de la tierra -hay u • • ti
son a la vez de la luna. La luna es la q r~ IIlSlS ~ e? este aspecto básico- lo
es la decapitada
I
Q unera victima del sacrificio cruento,
en a guerra celeste de Coatepec. Así se explica que la tierra,

ª

• Sahagún.

• Sahagún, lib. VI, cap. 29.
a

Anales d, Cvauhtitldn, § 29.

655

�en su aspecto de deidad de la muerte: la diosa Coatlicue está representada

sin cabe7.a.
Ya nos enteramos, gracias a la Historia de los mexicanos por sus pinturas,
que las trellas -los cuatrocientos hombres creados por Te2Catlipoca- ' murieron antes que el sol se hiciese" .63 Según la tradición de Tezcoco esta creación tuvo Jugar doce años antes del nacimiento del sol y además de los cuatrocientos hombres, TezcatlipQCa engendró cinco mujeres. Al cabo de cuatro
años de guerra todos ellos murieron en tanto que ellas siguieron combatiendo.
Por fin, tres años antes del nacimiento del sol, pereció también la mujer
que representaba a las cinco guerreadoras. Se llamaba Xochiquetzal, y era
la más valerosa de todas las que murieron en la lucha. 64
¡ Xochiquetzal, flor emplumada", la joven diosa lunar! En este caso no
es una luna que se multiplica por cinco sino cinco lunas que se concentran
en una sola. La muerte en la guerra significa su sacrificio cruento, como el
de Coyolxauhqui en Coatepec. En la \'ersión tezcocana mueren antes las estrellas, pero se hace resaltar el papel .incomparablemente superior de la luna en la
Qatalla cósmica.

•
Prehistoria del escudo nacional
Cinco son las lunas muertas luchando en la montaña de la serpiente, según cierto mito; según otro de las cinco lunas que combatieron en la guerra
c6smica, antes del nacimiento del sol sólo murió la más valerosa: Xochiquetzal, ''Flor de rica pluma", diosa de la belleza y del amor. Unas y quíntuples son las deidades del cielo y de la tierra entre los tarascos. Uno y quíntuple es el signo olin, el aspa que simboliza el mo\'imiento del sol. Cinco son
las Cihuateteo, diosas lunares muertas en la lucha, según las representa el
C,6dice Borgia.H Una y quíntuple es la diosa Quilaztli en el mito que nos
ha conservado fray Juan de Torquemada: aquí Quilaztli, "acrecentadora de
la verdura"," es una advocaci6n más de la luna como Coyolxauhqui, Coatlicue, Cibuacóatl, Teteoinnan y Xochiquetzal.
Durante la peregrinación de los aztecas, veinte años antes de llegar al cerro
• Hist. Mu. Piel., 221.
N Hisloria d• WJ reinos d• C.Z/suuá -¡ M,n,o; Seler IV, 85.
• Otro1 ejemplos de la importancia del número cinco en el Mbcico antiguo están
mencionados en Soustelk, Obsnoations sur 11 symbolisme du nombre ci•q ch1: lis
ancilns M1,cicans, en Actes du XXVIII Cong¡u lnt. des Amúicanistel, Paria, 1948,
p. 495 SI,
• Q.,,Uitl es verdura, hierba comestiblr. legumbre fresca ( quelite).

656

de Coatepec, "sucedió que una mujer llamada Quilaztli
y era grande hechicera, la cual por arte del d
. , que venia con ellos,
forma que quería, quiso burlar a dos ca itanesemoruo ~ transformaba en la
Mixcóatl y el otro Xiuhnel".11
di
Y caudillos, llamado el uno
te de los
' 09 nocturno, es el representan~erreros muertos peleando o sea de los hombres
."
,
como Teteomnan es el arquetipo d las
.
estrellas, as1
•
.
e
muJeres muertas d parto
tidas en diosas.°' Xiuhnel "turqu
. ,,
e
'
Cla genwna eo es como .
w· ydconver.
c6atl, uno de los Mimixcoa sacrifi d
'
vamos, JO e Mucnorte. En te mito la luna
,
os por los ~tecas en el desierto del
poderío, como diosa guerread segun ch parece, qwere proclamar su "alor y
con el sol.
ora, mu o antes de entablar su lucha mortal

MixcóatÍ

i:e
•

Mixc6atl Y Xiuhnel "andaban

r el cam

•
po cazando, y se les apareció en
)una en fo
d yl ennosa f ~de y puesta sobre un hueynochtli''. ¡ La
seada en er;°;ve e solar! Es unha ilusión, claro está., de la hechicera metamorfoso ; pero ela posada en
1
mática de los corazones h
un gran nopa , la planta emble1 "

forma de águila mu h

po

•1

tendrán Wl día
.
umanos, as tunas del águila", cuauhnochtli que
de Tenochtitlan qqu:ealpe1mrednutarra al soell. Esudta visió~ profética del descubrimiento
.
'
en
ese O naaonal del Méxi
od
verifica en un lugar parecido a) de la laguna de ML-!co E e~ m H~º•. se
pochtli "hace
t:XJ
•
n e1ecto wtzilocrecer las aguas de un riachuelo un tanto extenso" que los
d
ra ores, para no ah~.- b.
moanecu.••
-o--, enen que abandonar su tierra, dejándola a los

Los capitanes desembrazaron las fl has
les gritó· ''No me tiré"
ce
para matar el águila, pero la bruja
" . .
~• que yo soy Quilaztli, \'Uestra hennana de
pueblo · Mixc6atl Y Xiuhnel, enojados le di"eron " u
· y
vuestro
por la burla que les había hecho"
.' f é J
q e era digna de muerte
• • • &gt; u ronse y ella se quedó
árbol
Y cada cual con su desabrimiento". u
en un
,

•
" Moa, lad. I, 80.
• Seler II, 1019; III, 650.
• Se1er 11, 994-1003.
• Seler JI, 1003.
11 Moa. /red. 1, 80.
• 11,id.
• /bid.

657
H42

�te episodio alud 1 himno ero a Cihuacóatl re Gogid_bo pors• ahagún
· · · d ) si lo y ahora por an ay:
y traducido por elcr a pnnc1p10

i El águila, el águila. Quilaztli,

•
rtá pintada con san{!re d. s ,p nte,
adornada tá de plumal! • • ·
Ella, alrut'huete de Chalma. • •
13. ti uila, ruustra madr ,
la , ina de los dl' Chalrua:
su cacto es su loria! . ••
y a l sol prosi e la auura,
s an arraltrados lo lrombr~ :
acabará etana111 ·nte · · ·

Mu ho son lo comentario
ci6n de

halco.

11a ta nue5lr

q~: merece ~~te p~na

610 ha o hincapt en 1 ah imo ,

originario de la reor arrrado que con n·a

• .6 . ien.
·guen u p rcg11nac1 n )
Por orden de Huitzilopo~lllh _lo ª~ac:h.r;:~o la afrenta, ; ci rto día al
tan real n himal o. Qwlaztlt no I d
'tanes ,·e tida "a la usanza d
pr nta a o o cap,
· d
cabo de cuatro ano '
1 .• L
dice: ·'En mi:. nomb1
echaré1
e
ru rra pensando amed:entar o . é.
Quilv.tli tengo otrn cuatro nom.,
porque I me conoc l por
. e Ib .
,. r quien soy:
ohu cíhuatl que quiere d ir luJ r u ra,
brc ... uno d _10 cu 1 .
, . el otro Yaocíhuatl, . . iujcr ,uerr ra el
d otro uauhc,huatl. • lu1er A nla · .
'.
f
¡ " ~ Quilaztli. . . . 'I
l
quie decir ~ luJer 1 n ema . . .
.
uarto Tz1t7umc1 iuat , qu
•
•
1
1 luna que monr n luuna V qu1ntup e corno
j
, n S\I propia a umac1on,
.
'h
, ti. ¡· niamos que
3
·dcntifi
con I ua
chando n oatep c.
t
d. 1
doti part ra: ''Te has vu lto
.
f
d d a luz le ic a sacer
mujcre muerta an
ihuacóatl-Quilaztli" .
udre
la
pnncesa
)'
guenera
.
d
compañ ra e tu ma '
bl , . d I av rap z: y
p1teto
•
por el valor cm :mauco
,.
1
jer : gwla e a gu rr ra
•
. • 1 . llama también .. mujer d guerra
de 1 diosa en lo &lt;".antarcs: n. en. queT.. • ·u I u·1nto nombre d Quilaztli
1 luJ ·r zitz1m1 e q
Yaocíhuatl En cuanto a a • . . .
on demonio f menino el la o·ru. · pavor Lo t21tz1mim
d
r alment trup1ra
•.
1b .
1 tierra y amena;'.an ti
tmc•
ridad, que durante los ·clip
de o . aJan
hasta nu tro día cuaLro si. • aJ n ro humano. E.ta ere noa pe
10n

'

días d ahuehu t d Chalma.

. e·

.• .

ºª ·

e

°

.

.

:l

..
•

eler U, 10-!8-1058; Ga.ribar, V,inte him11os, P· 13-I
.Man. lnd, l 81.
ah

•n 1, VI cap. 29.

el r II, 478; 10~8; 1052-54.
" Selcr I '.! 1 •

658

glo y medio después d la venida d los español : tan hondam nte arraigada e taba en el píritu de lo antiguo morador de !é."ico.
Rcfier írar Juan de Torquemada qu los dos capitanes
apartaron de
Quílaztli "afr ntaclo de ver qu una muj r los d fiaba y e liaron el caso,
porqu no e upi
eatre lo del pueblo.'°
Dos años más
quedaron lo· azt cas en Chimalco; la etapa igwcn • fue
Pipiolcomic, " n las ollas de la
bcjas", donde tu\'i ron ran heado· tr
años; luego llegaron a Tula r se e tablecitron en el cerro de oatepcc,'º
donde fundaron la prim ra dudad d México. Allí nació el o! }' mpez6 a
alimentar e d corazon s: el de la luna, la primera criiicada y los de las
trellas. Los azteca , como sabemo . iguicron alim ntando al I con corazo.
ne human
ra qu esta ra una n e idad funclam mal para que I mundo
pudiera ubsistir, }' a ello le corr pondía la mí tica y an~rienta tarea
A Ja bruja Quilaztli corr ponde una he hicera no meno poderosa:
hermana de Huitzilopochili llamada • falínal • •óchitl, ot p rsoni!icación
la luna. u mito
relaciona di~ tam nte con la fundaci6n de ~ f ~xico.
prim r coraz6n humano que
aaificó en Tenochtitlan
el del hijo d
luna, egún la ingenio a deducción del doctor .\!fon o Caso.

la
de
El
la

Atroces liecl,ictrias de la bruja lu11ar
La hermana he hi

a d

Huitzilopochtli, t'

d

oncertante personaj ·

fem ino d la per grinación azte a. "se transfonnaba n ave o animal que
Ua quería'. Cuando
rom ierte n á uila
11am Quilaztli, · la qu fomenta las planta "/ 1 }' gún ella misma afirina, "ti n otros cuatro nombres con qu
conoce"/ 2 El historiador htlilxóchitl la llama Matlálatl,
.. agua azul''. El nombre po ee honda si ifi dó11 1 porque ta agua no e sólo
limpia y c.-istalina, ino que también simboliza la pureza y la purificación:
el a ua lustral d 1 bauti mo azt ca .• 1 m ter en ella al recién nacido, decía
la sac rdotha partera: "Entra hijo mío en el agua ••. 13 t lavo n lla te
limpi él que tá. en todo lugar, y apart d ti todo el mnl qu · trae conti o
dcsd ante del principio del mundo •.. " 7 ' • fat!álatl ra. además una fu •nt
n el gran teocaJ.li, detalle que podría r revelador: el manantial lunar de
• Mon. lnd. 1 81.
,. lbid.
n Tcz.oi6moc, 9.
0 Torq., J.Jon. lnd. I, 81.
ª "que s llama rn tlólcc y t11xpálac". Matlállatl cs ' ~ua azul,.; loxpdlall, ua azul
claro, imagen de la pureza total (Garibay, en Sa.h. T , pp. 341 · 360) ¡ Ixtlilx6chiU
II, 62; Hist, Tolt. Chich.
98.
"
h gún II. p. 188.

659

�_1
tenía ' como sa bemos, su correspondencia en el
la ciudad de México c11:o1es~e

templo ma}or de Tenochutlan.
de Huitzilopochtli, Malínal
Los demás cronistas llaman a la het~~uántos nombres distintos tiene
O • 1
•
• tante
Xóchitl uflor de grama" , "flor de ei;par
.
nif cada en este mqu1e
.
'
b
.
lunar
o
sea
la
propia
luna
perso i
la misma ruJa
'
,.,..;10 mexicano!

.
. ., tff y en esto coincide con
"muJer varan11
da
Ixtlilxóchitl llama a la he cera
. ma se define: "yo soy esforza, . y
arla. según este autor ella mis
, . "una granclisuna
Torquem
.
h
rna)·or rn del sol era algo mas.
''M hermovaron1·1" • Pero la ermana
t ,, n mataba a mu cha gente. , uy , ,, so
d ,, .. ue •·usando sus ar es
a otro d1a mona •
malva a
q
. . " io "mirando a una persona,
.
tir
sa y de gentil dispos1CJ.6n
. . comía "vi,·o el corazón&gt; y sm sen
No sólo era maestra del mal de OJO SlllO d más actividades reprobables Mala
torrilla".81 Entre sus e
bul
tenía trato
comía a uno
pan
la
te "comiese culebras y
10s, y
d
és
l' 1 Xóchitl hacía que
gen
b mil mailas "para espu

......

=

chi

Y_ •r.:~•·:::::.:•1:,00.:;=,.:..

~

todo ciempiés
"po,
herm~"':.!
ser adorada por dio~ .
lerar más desenvoltura se quejaron a
'
,dolo pero no pudiendo to
" et
1
su
,
d llos en suenos . - •
el cual respondió a uno e e
H ·-"opochtli manifestaba a su pue·
Esta era la manera h abi tua1 con que UlUJJ
. utaban fielmente. Las cr6rucas
1 tad que los sacerdotes, luego, eJec .
d de Azt]án a su dios
blo su 'o un
.
llevaron constgo es
- .,
nos hablan de cómo los peregnnos hi. de Israel el arca del testamento .85
"metido en un arca de junco_ com~ :os JOS esa forma. Lo expresa claramente
b ·en· la hermana del dios viaJaba en
T
. . que la solían traer caram 1
• 'l
ocbtli a los v1e1os
Tezozómoc: "Dijo ... Hwtzl ~p
adores del dios&gt; como pilmama es
d
"
ae
Los
viejos&gt;
o
teomamas
(
carg
.
cuatro que llevan el arca
ga a...
-~
) son los mismos
b
la que carga el infante, la rnnera C auhcóatl que siglos después descu re,
' bre Águila
. Serp1en
· te' parece
dcl numen tn'bal . n O de ellos es . u
su nom '
con otro teomama, el lugar
, . promebdo:
.
otra anticipación del vaucuuo.

u

"Por el gran amor que le tenía a su pueblo'' 57 Huitzilopochtli mand6 que
aquclla noche al primer sueño, estando ella donnida la dejasen allí r se fuesen secretamente ... 81
¿En cuál etapa de la peregrinación fue abandonada Malinal X6cbitI? Hay
dos versiones. Según una, en Michoacán, después de la jugarreta que le hicieron los mexicanos a una parte de su tribu. Llegados a Pátzcuaro, crerendo
que por fin habían llegado a la laguna predestinada donde fundarían la
ciudad de México, un grupo nutrido de hombres r mujeres comenzó '·a retozar en eJ agua de gran contento". El otro grupo alevosamente les robó tilmas
y taparrabos a los hombres, enaguas y huipiles a las mujeres, y huy6, dejando
a los infieles completamente desnudos y desamparados. 811 "Sin saber adonde ir,
determinaron de quedarse alH y poblar aquel/a tierra"; ~0 modificaron su manera de vestir y hasta "inventaron lengua particular para no ser tenidos ni
conocidos por mexicanos agravados de la injuria que se les había hecho en
91
dejarlos". Tal es el origen mítico de los tarascos. La Historia de los mexicanos Por sus pinturas dice que "tomaron a una mujer de los mexicanos y
ileváronla a Mid10acán, y de eJla proceden todos los de Michoacán": 92 los
cuales serían, pues, descendientes de Malina! Xóchitl, hijos de la luna, adeptos del culto lunar.

•
Resulta claro que el abandono de Malínal Xóchitl dormida y el de los aztec.as desnudos son dos aspectos del mismo mito. Varios cronistas ven en los
michoacanos la fracción enemiga de los peregrinos que allí se quedó, otros la
acercan más a México. Mientras los aztecas fieles a Huitzilopochtli se instalan en la montai1a de la serpiente, Coatepec cerca de Tula, M:alínal Xócrutl
y los suyos se establecen sobre el "cerro de los pefiascos", Texcaltepec. cerca
de Tenancingo.
Texcaltepec, paraje de alta magia como Tepoztlán y Chalma, lugares que

u
n
"
"
"

Ixtlih:6chitl II, 62.
Tezoz6moc., 9.
Cr6nica Mexicáyotl, 28.
Durin I, 22.
Tezozómoc, 9.

• fi,id.

" Ibid.
.. Cr6nica Muicdyoll, 28.
11 Dutin I, 22.
M Códice Ram1rez.
N

]bid.

• Tezoz6moc, 9.

660

mucho se le parecen por sus fantásticas formaciones rocosas, "fue poblado
de aquella señora con su gente tomando la denominación del sitio de ella ...
y este pueblo se llama Malinalco; y es costumbre de esta generación poner

el nombre al pueblo de su primer fundador, costumbre judaica·• 93
'
•
•
"'
"

Cód. Ramírei:, 25.
C6d. Ramírez., 26.
Durán I, 21; Tezoz6moc, Cr6n. Mexicdyotl.
Durán I, 22.
/bid., 23; Cód. Ramírcz, 25 .
u Hist. Mu. Pint., 222.
.. Durán I, 23.

661

�A los de Malinalco los tienen 'hasta el día de hoy" por bruj06 y hechiceros lo cual dicen que heredaron de su señora ... " •• escribía el padre Durán
a fines del siglo XVI· y esta fama de herederos de la bruja Málínal Xóchitl
la conservaron en los siglos siguientes, ''hasta el día de hoy", para usar otra
rez las palabras de fray Diego.

Exégesis de un inquietante jeroglifo: la calavera con hierba.
Según la leyenda un grupo de aztecas, despojado de todo indumento mientras se baña en el lago d Pátzcuaro, se queda en Michoacán; otro se establece en Malinalco con la hermana de Huitzilopochtli; y el tercero sienta
sus reales en Coatepec, cerca de Tula: la montaña mágica en que nace el sol.
Es cierto que los peregrinos azteca dejaron una clara influencia religiosa
entre los tarascos. u capital, Tzintzuntzan es el "lugar del colibrí", o sea
del dios-colibrí· con razón se llama Huitzitzillan en náhuatl.9 ª Huitzilopochtli
es el 'colibrí izquierdo' también en tarasco: Tzintzu-uiquixo. Cuando Cortés en 1521, invita a los ñorcs purépechas para que se cercioren de la destrucción de Tenochtitlan, los aztecas ,·encidos a í los saludan: "Bien seáis
venidos, chichimecas de Mechuacan ahora nu vamente nos habemos visto... Mirad ta ciudad de México, nombrada d nue tro dios Tzintzuuiquixo, cual está toda desolada ... 1111 ' 'uevamente nos habemos visto": debe
ser una alusión a su separación en Pátzcuaro, ocurrida siglo antes, según una
tradición no olvidada.
El culto lunar de antiquísima raíz pretaraSCa igue dominando en Michoacán · Malina! Xóchid, la luna que las leyendas a vec pr ntan como madre de los tarascos, lo confirma. Formas prehispánicas de te culto, ahora
consagrado a la Virgen Maria, han persistido en Cuitzeo hasta bien entrado
nuestro siglo.117
Malinalco la capital de los aztecas que no aceptan el sangriento culto solar,
uno de los sitios arqueológicos más importantes de América. u jeroglifo representa un cerro con un cráneo humano de perfil, coronado con
cinco rasgos curvos cada uno de los cual tiene encima un circulito amarillo; el ojo tiene un párpado colorado.9 ¿Qué ti ne que ver la diosa Malínal
X6chitl, "flor de Malinal.li", con la calavera? Malinal.li era el signo del duodécimo día, del mes y único que, con ácatl (el décimo tercer dia) y Xóchitl
"It,id.
.. Clavijero 1.
• R,locwn d, laJ ,u,monias &gt;" ritos r población r gobnnaci6n d, los mdios de
la Prol1Íncia d, Muhvacan, Edic. Morelia, l 9(H, p. 106.
• Corona • 'úñez, Mitología Tara.sea, p. i5.
• C6d.ice Mendocino Lim. 37, fig. l .

662

(el VJg
. ésimo ) representa el reino vegetal EJ Maiinal . .
nández (1577) ..es una hierba vulgar ~
. ~1 dice l doctor Her-

malina, en náhuatl

la cual indios fabrican redes''. "
torcer cordel encima del muslo''.100 Desd
esta grammea se usa fresca
e
cuales se atan bultos toscos. así se
.
para preparar ,ogas con las
za.cate del carboncro.1cri En ia é
ex:t:1 ~I ~ombre vulgar del malinal.li:
basto de rnalinal li la red co poca p hisparuca se preparaba con el cordel
de zacate torcid~ se
. n que se ataba el bulto del muerto· así la sog
..
asocia con la muerte FJ d odéc.
,
'
a
aguero: era el signo de lo que se
u . imo dia era pues de mal
de la buena suerte que no perdura. marc ta rápidamente, se debilita, decae,

épocas inmemorial

J

eq

uival

e ~

"

hi

o insistiré en la representaci6 d 1

ya que
obvia y uni\'ersa] ~ e .ª muerte _por medio de una calavera
más el símbolo, representand~ el díanbgut·os ~exicanos simplificaron todav(a

a ma mal li con una . "ada .
y la consabida hierba Ad más.
qwJ
inferior deshac.ían con el malinal.li se usaba ~ see si de las redes y sogas que se
malinal.li seco para hacer ese billasy
gue usando ~n la actualidad- el
Borbónico traduce malinal.li co:o ..~~.:n vano el m_térprete del C6dice
es el nombre del duodécimo
d
· . oba se dice tb en maya y tb
lif
mes e1 calendano a ugunco
' ·
g o
la calavera vista de perfl
mayan · su jerocate, en el jeroglifo ma\,-a b
• como el del día matinal.ti azteca. El za.
.
, e , se
uce a un trazo esq
á.
coba ' dibUJado o esculpido en ta s·1en d eI eráneo.10,
uem uco de una es. Ahora es el momento de preguntarse· . .
diosa lunar, fundadora de Mal. 1
• ( eXJSte alguna relación entre la
.1.-·
maco ,. el J'eroglif d I
bl .
d uod=uno
dia? os enteramos de ~
. o e pue o, igual al del
cadas al sol e identifi d
. q e, las C1huateteo, heroínas 1oa sacrifi.
•ca as con C1huacoatl iOG
Q ·1azt1· io·
oones de la luna, se rep
.
Y ui
1, · otras ad,·ocaroglifos del día malina! liz:esen(C6d~ conLaun OJO sacado de la órbita; en dos J·e.
ices
ud
F, 'erváry .
rnática quijada aparece el ojo arran d 10 y eJ ,
) Junto con la embleQuilaztli dice: Matinal.la nemoct~ ~- 1 ~a~ mas: el cantar de ihuacóatl
entiende la escoba, como ímbol¿ dee . . e zacate está en mis manos".
También las Cihuateteo i1 trad
~m:1pieza, de purificación ritual.1D•
w
a en el C6d1c Borgia IIC\·an en la m
I
•
ano e
Feo. Hernández HiJt N I d
,
.. Molina 11, 51 v.
. a . , N111va Espaiia, México, 1959, t. 11, p. 54.
cama

da 10

3

rec1'

:

Peñafiel, Nomlms G,ogróficos d, Mlxico Mé .
Scler 1, 172.
'
xico, 1885, p. 135.

•
••
•
,.
•
:

lbid., 834.
lu 11, 917-928.
Seltt 111 240.
lbid., 329.
lbid.• 11, -H8.
Alud Seler 1, 430, 431.
Seler 11, 1049, 1055.

663

�.
de la muerte y figuras
esque.
hierba ritualuo Por último: dioses
.
.da
manoJo de
r
l li · m otro nexo entre la hierba torC1
léticas llevan UD faldellin de ma ma . •
1•
lifo de Malinalco y la
. un la7.o más entre e JClOg
al
y su emblema, la calavera,
d la pital de los aztecas fieles
hechicera Malínal X6chitl, fundadora e
ca
culto lunar.

Malintzin, la diosa lunar, .1 Malinlzin,
la semidiosa de la Conquista
sacrifi • humano y la mujer gracias a cuya parLa diosa que se o ~ al ~ tales holocaustos -aludo a ~~
ticipaci6n en la ~ se , virtualmente el mismo nombre m1t1co y
X6chitl y a la Malinche- teman
d la C UIS.ta" se llamaba como la
. d'ch
. ción
1 0 : la "Dama edcwnonq durante la peregrina
calendirico. Me1or
hermana del sol, dejada por éste en el
paro
de los aztecas.
.
, era usado, al igual que el de los
M linal li nombre del duodécimo día, .
han esta costuma
. ,
Unos ejemplos que prue
.
demás, como nombre de ~ - T
htitlan · Ehécatl, "viento", caudillo
bre: Cipactli, "lagarto", prinapededTe l•=· M~tl ''venado", jefe tlaxcalte"
. te" rey
u -r~,
,
Océl ti,
tolteca; Cóatl, serpien , ' .
lh . Atl "agua", jefe chichimeca;
~
ca. Tochtli, "conejo"' pnnape aco uatl' "ped, mal" adalid azteca; Quiáhwtl,
'
tza1
• Técpa
e
'
"tigre", rey de Que . tepec óchitl '1lor" rey de Huauchinango. El pcrso'lluvia", capitán mcucano; X
d la ru'ioria antigua de México es el rey
na1·e llamado Malinal más famoso e Ms ._,....,.,. cierto precioso árbol de
cual
qwso· ceder a
oc~Yll.
te
de Tlaxiaco, el
no
"de lo cual enojado Moctezuma hiz.o gen .
ornato 111 que tenía en sus h~rtas, t6
se hizo señor no sólo de las flores,
vi6la contra él, y lo vena6 y ma , y
f en
Ma)' J" Jll
pero de tos pueblos de
ma ·
la ~ de Chalco a principios
f
sacerdote en
''-fil...,
• tad
hi
Otro Malinal ue UD ~
• •
bisnieta del gran conqws or c •
d 1 .;~1o XIV m Una Malinal Xochitzin
f
:.... de Coatlincb,o m
e_,
.
'd dl'loXlyuere..chimeca X61otl, florcci6 a ~ osl ~ ng de la deidad acuática que hoy se
V21'¡• en su cañada e co 010
cuando ya,admira en Chapultepec.
111

C6tli&amp;,

Bo,,ia.

.

m Seler 111, 516-520.
. • 6chitl "flor rayada de rojo" (B011rrnat1 ,,.);
Según Torquemada, tlapalizqUllt
vio en wia huerta de Tepoztlán. Tal vez
.,_L.
ID p. 330. Heminda (1, 434). ~-·w (Clairaatotl11ttlr0fl ,.,.,Ma,17'tn1
alwhitl,
el 6rbo1 de .... mam
1e .
trató • del ma,pc
..........
DI

ia

Larr.).
rul I 196 197· Betancourt 1, 300, lo llama Malin-zmcirum.ipün 51).
111
Moa. I • ,
•
'
ocan -Tlacocbcalco (Anales
'
111 De 1307 a 1314, en Opochhu
m lxtlilx6chitl I, 97, 271 i 11, 49·

664

o aeo que alguien haya observado hasta ahora que la Malínal Xóchitl
mitol6gica es llamada también Malintziu. En los .dnaks de Cuaulititlán ( 1558}
1e encuentra un pasaje sibilino que se aclara a la luz de lo que hemos venido
exponiendo. "Cuando aún no había mucha gente y aún había OICUridad" 118
(o aea antes del nacimiento del 101) "el diablo MixcóatJ . . . se sangró en su
cama de pajas, de donde tuvo vida una penona plebeya a la que .•• venía
conduciendo el que pasaba por su padre .•. llamado Teaauh".m Este es el
sobrenombre, "horrible'', "espantoso", de Huitzilopochtli.u• Quién fue la ''perSODa plebeya" nacida milagrosamente de) sacrificio de Mixcóatl oo se dice;
probablemente una nueva traducción -del texto nábuatl podrá orientarnos
mejor. A Tetzauh se le llama "mayorazgo de Mixc6atJ".
mencionan a
otros tres hijos del dios evidentemente Mimixcoa, hombrewstrellas. "Después que nacieron estos trea hombres, nació e) llamado Conelteuctli; luego
nació Cal.li TeuctJi; luego nació Pilliteuctli; luego nació Mal.lintzin, mujer, también de los Tzompanteuctio ... " 11 •
El hijo o mayorazgo de Mixcóatl es propiamente Quetzalc6atJ, pero oo
ignoramos que los aztecas aplicaron el mito del alumbramiento del dios tolteca
a su oúmcn tribal Huitzilopochtli Cooelteuctli {inicial con cedilla) es con
seguridad Xiuhnel, uno de los Mimixcoa que junto con su padre Mixcóatl
tuvo Ja visión de la hechicera Quilaztli, o sea la luna metamorfoseada en
águila y puesta sobre un nopal.

En este mito la diosa lunar hennana de los hombres-estrellas, y única hembra entre )os astros, es MalíoaI X6chitl, llamada en forma abreviada Malintzin.
Cal.ti Tcuctli, el "señor casa" y Pil.li Teuctli, el "señor Príncipe", así
como la mujer Malintzin, oo son a6Jo hijos de Mixc6atl, sino también de los
Tzompanteuctin, "señores del altar de las calaveras", llamados también ahualteuctio, 120 ''señores hechiceros". Gracias al contexto del mismo párrafo
de los Anales de Cuauhtitlán, vemos que se trata de gente que se oponía al
culto solar· es decir, pertenece al grupo azteca fiel al antiquísimo culto lunar, representado por Malínal X6chitl y el pueblo de Malinalco.
"En el año 12. Casa ( 1463) Moctezwn.a dio muerte a Tzompanteuctli y
a todos su.a hijos. La causa ... fue por Jo que contestó a Moctezuma. Le habria pedido consejo sobre lo que convenía hacer: 'Me ha parecido necesario
que sea de oro macizo la casa de Huitzilopoc.htli, y que por dentro sea de
chalchihuites y de plumas ricas de quetzales. Asf que será menester al tributo
del mundo: porque necesitará de él nuestro dios. ¿ Qué te parece?' Respondió
m .4ut., tl, Ce,nlatitUa, p. 62.

llnd.
uo Clavijero 11, 19; Seler II, 991; 1100.
•• .411, tl,
p. 62.
,. Ibitl., p. 61.
m

c.,...,.,,

665

�Tzompan Teuctli: 'Amo nuestro y rey, no es así. Con esto apresurarás la
ruina de tu eueblo y ofenderás al cielo. Comprende que no ha de ser nuestro
di01 el que ahora está• que va a llegar el dueño de todo y hacedor de las
criaturas'. Al oírle se ~ureció Moctezuma y dijo a Tzompan Teuctli: 'Ve Y
ten asco de tus palabras'. De esta manera murieron Tzompan Teuctli y todos
5\11 hijos" .121
L:a alusión al nuevo dios que debe sustituir a Huitzilopochtli parece de
inspiración cristiana: el escritor azteca escribe 37 años des~ué.s de la conquista. Sin embargo no es así. na vez más
una referenc1~ al regreso de
Quetzalcóatl · esta profecía estaba generalizada en Mesoaménca: ya qu~ se
encuentra entre muy distintos pueblos: el rey zapoteco de Zaachila, CociJoeza, la conocta, así como el sacerdote mixteco de Achiutla y hasta. el rey de
caponcta, entre los remotos chimalhuacanos de Aztlán, en los linderos de
Sinaloa.
Tzompanteuctli no es el señor de Cuitláhuac eJ nigromante a quien Moctezuma Ilhuicamina pide consejo: simboliza a los hombres-estrellas, a los brujos hermanos de la hechicera mayor, la luna. Mueren Tzompanteuctli )' sus
hijos; y añade inmediatamente el autor de los Anales: "Por lo .cual se ~nticnde que Tzompanteuctin (en plural} quiere decir ahualteucun (~bién
en plural) ,m Son los señores del tzompantli, del ~o lunar ~n medio ~el
juego de 1a pelota celeste; los ñores nahuale que e,osten en la eeoca antenor
al alumbramiento de Huitzilopochtli, cuando "aún había oscuridad'' 123 )'
no era necesario el sacrificio humano, fatal consecuencia del nacimiento
del sol.
Tzompanteuctli y los suyos son, corno los malinakas. un grupo de aztecas
fieJes al culto lunar, y como éstos, son destruidos por los hombres de Tenochtitlan, incondicionales partidarios de la religión solar. ~iuhnel y sus hermanos asi como Malintzin, son hijos de los T2ompanteucun la gente del c~ntro del cielo; son las estrellas y la luna, protagonistas de la guerra c6s1mca
con el sol.

Nuestra madre Malinche
Malintzin: ¿es por coincidencia que el nombre que se le da en lo ~na/es
de Cuauhtitlán a la diosa lunar Malínal Xóchitl, sea el de la amante e mtérprete de Cortés que tanto con~buy6 a la ~ictoria de los españoles? No _10
creo. Cortés, por medio de Jerórumo de Aguilar, pregunta a la bella
la,a,
'"' An•ltJ d, Cuautitlán, p. 61.
m lbid., p. 61.
111 Ibid., 62 .

666

que con otras diecinueve le ha obsequiado el cacique de Tabasco cómo se
llama. Ella contesta en maya que su nombre
Malina). Don H~do encucn_tra ~ o entre Malinal y Marina: ¿ qué español no conoce a Santa
Marina la vugen de Orense martirizada con sus siete hermanas? C,on el
nombre muy cristiano y muy hispano de Marina la bautiza fray Bartolomé
de Olmedo, antes de que ella vuelva concubina de Alonso Portocarrero: ya
que a este caballero la adjudica magnánimo l capitán Cortés;m

Los tlaxcaltecas y los aztecas añadirán al nombre la tenninación reverencial _tnn, como acostumbran hacerlo (ltzc6atl
Itzcoatzin; C6yotl
Coyotzm; Cuauhtémoc
Cuaubtemotzin) y a Malínal se le conoce como Malin~. Los españolea llaman a la amiga de su capitán, respetuosamente doña
Marina, o hispanizan Malintzin en Malin he, como en su boca nantnn (x6cotl), "fruta madrecita", se vuelve nanche,111 huehutnzin, ",i jito" huehUfflche Y toloatzin, " trarnonio", toloache. Con este nombre de Malinche, tlax~tecas Y aztecas _llaman al propio Hemán Cortés, "debido a que doña Manna. _la lengua, Siempre estaba en su compañía especialmente cuando iban
embajadores Y ~que ... " m En el momento en que Cuauhtémoc se rinde

=

=

=

a Cortés, le dice: "Señor Malinche. . • toma ese puñal que úenes en la cinta
Y mátarne con él". 121 El orgulloso capitán español
ha identificado con su
amante mexicana.
En los primeros años del choque entre los dos mundos la Malinche no fue
considerada una simple mortal, sino una diosa. Cuando Cortés y Moctezwna
se encuentran por vez primera todos los grandes aztecas le hacen la reverencia Y ceremonia que a su mismo dios Huitzilopochtli hacían"; 12 luego
• Moctezwna, "por lengua de Marina", dice a Cortés "que el reino que su
pa~ Quetzalcóatl había dejado. . . allí estaba a su servicio y que él hacía
deJao6n de él (ponla su g~biemo en mano de Cortés), pues en las profecías
de sus antepasados y relaciones había profetizado y escrito''. 1211

. La mujer que acompaña a Quetzalcóatl-Cortés no puede ser más que una
di~. Asi Jo ~bían d~terminado los sacerdotes: porque los españoles "iban en
~les ~xtraños, )' Jamás vistos y conocidos, y espantables; que no llevasen
muJeres smo una sola que ellos llamaban Malintzin )' que era por arte de
los dioses el saber la lengua mexicana pues siendo extranjera, no la podía
saber de otra manera". 1ªº
,.. B. Diaz del Castillo, V,,d. Hist.
Birs011ima c,assi/olia, L.
* B. Diaz del Castillo, V,rd, Hist.
,. lbid.
• Durán 11, 35.
111

,. lbid.
• Mon. lnd. 1, -404.

667

�Del mismo modo que la diosa madre, la d idad lunar, e. la única mujer
que combate en la guerra ó mica, la falincbe
la única mujer que acompaña a lo dio
guerreros '\. nidos del oriente. Fray Juan de Torquemada
subraya cl hecho: ''Los mexicanos se espantaron mu ho y de saber que traían
cons· o una muj r como dio ".10
El cronista tlaxcalteca Diego Muñoz Camargo dice de la Malinche que
era "hermosa orno diosa" y que por tal la tenían. 132 Herrera 11ª y Argensola m confirman la ere ncia de la personalidad sobrenatural de doña farina.
En un cantar indígena se alude a ci rto guerrero azteca muy valeroso,
Cuauhtencoztli, que en 15171 dos años antes de la llegada de los españoles,
combatió contra los tlai caltecas. 1" El poema par e rcferir¡e al itio de 152t:
'' a dando alaridos el capitán Cuauht ncoztli. ólo 1e dicen el capitán y
nuestra madre falintzin". 1 • ¡ Tonan Malintzin! Gracias a st epíteto, tonan,
el poema de o uro significado parece iluminarse. {alintzin tá equiparada
con la diosa madre y lunar Tonantzin, la misma que en los Anales de Cuauhtitlán es llamada falintzin, abreviaci6n de !alinal • óclútl, la luna.
La . falinch llamada "nue tra madre" en w1 poem3. náhuatl de los primero años de la Conquista: he aquí un tema para nuevas medita ion de
Octavio Paz.
La ''Dama d' la Conquista'' no sobre ive sólo sicológicamente, al ser discutida como i fuera contemporán a nuestra, heroína ep6niroa del malinchismo; sigue e.·· tiendo también en montañas y cerros, en mil
ulturas antigua que llevan su nombre, y en danzas que se presentan en las fiestas r ligiosa de todo el país.

La Malinche y la Llorona, avatares de la lu11a
Las Cihuateteo, 1mas de las mujeres muertas en el parto, "canonizadas
por diosas",181 acompañan al ol d sde el cenit hasta el poni nte, donde el
astro proseguía su \'iaje escoltado por las deidades del inframundo. Entonces
las Cihuateteo se aparecían como temibles fantasmas a lo que vh·en en la
tierra m y hasta "entraban en los cuerpos humano ".131 Generalmente "anUl

Ibid.

,. Muñoz Camargo. 177.
.. Herrera, 2a. Dlcoda, 119.
• Argcnsola, Bartolomé Leonardo, La conquisla d, Mlxico, 1940, p. l 19.

Mon. Ind. I, 228.
• Gan"bay, Po,sfa lndig,na, 57.
sJt Sah. I, p. 49 liu llama Cihuapipí\tin,
• /bid.
• Ibid.

uo

668

daban ~n la _encrucijadas de los camino ,, .u
.
•
como s1 e tm ,ese teñida con oJ
, ten1an la cara blanquecin
e or muy blan O
•
•
1os brazo y piernas
los bel!
' como es la ti7.a. lo mismo
1!11
•••
ca os tocado como las zu os ... tenían sus cotaras bianca.s·•.1u
sc.noras con sus comeEn el capítulo . que trata de la diosas . .
u
España" 142 fray Bernardi
d
pnnapal qu se adoraban en esta
no e Sahag'
r
.
ellas era Cihuacóatl io 'mu· d l
im a mna que Ja pnmera de
.
'
Jer e a culebra'' t b'é ¡
nuestra madre". de lo cual d d
, am l n !amada Tonantzin
'
e uce que " ta d'1
•
la cual fue engañada por la cu) b ,.
~ es nu tra madre Eva
negocio que pasó entr
e ra · ya que los mdios "tenían noticia deÍ
.
nu tra madre E\'a \' la u1 b ,. u
qu la Virgen de Guadalupe. ima en . .
;
e . e ra ·.
Lo cierto e
se sigue venerando en el T
g cnsuana que susutuye a Tonantzin y que
.
pe) e, ei. llamada hasta
tro d'
d u1e nombre antiguo
po . ·
nues s 1as con el
,
r ,anos grupos nahua "
.
compuesta con unos ata\'ÍO e
.
par ·c1a como una ñora
orno
usan en palacio ., 1u
blancos, y los cabellos los tocab
d
... ;
sus atavíos "eran
an e manera q
t ,
zue 1o cruzados sobre la frente".ic
uc eruan como unos come-

"ª

Las Cihuatetco tenían en común con C'h
,
e entiende porque las m .
d'
i uacoatl la blancura y el tocado.
'
u1eres 1osas eran · á
d
.
,
dora sacrificada en la bataJl
IIll gen
e la pnmera guerrea1
1
.
ª ce e t , a luna· Cíh • t1 d'
Jeres muertas de parto, era su ca itan
,.
. uacoa. • . iosa de las rnulunar. "De noche" 0 :-~
p
Y ad ocac,ón pnnc1pal de la deidad
, os uuorma ahagu'
.
b
E 1
.
.
n, \OCea a y bramaba por el aire" m
s a propia CihuacóatJ, sin duda el fantas
.
ciador d I derrumbe de] •
.
'
ma del xto presagio anun.
rmpeno azteca. E tos a
. f
a manifestarse diez años ant... d . . I
ugunos unestos mpezaron
..
...., e "emr os español _ua
Muchas ,-eces se oía una m .
Andaba dando grandes gritos· ~}~.~-ue 110:aba. Iba gritando por la noche.
y a veces decía: "HiJ'itos ' . . l d1J1tos mios, ya t nemos que irno l jos! J
Las
.
.
nuos, ,a 6nde os llevaré?, u,
queJas lastunosas de la a ar· .6
.
escuchaba desde hacía siglos e pi lCl tn femenina que la gente de 1 'xico
.
n a noc11e -el llanto d e·¡
6
sacrificada- siguieron angusti d
1
•
e , iuac atl. la diosa
y ya no sólo a los indios in an_ a os mexicanos d pu de la conquista.
, . o asumsmo a lo criollos que adoptaron co tum~

º.

.. lbid.
'" lbid.
0
Sah. I, ~J,OI /bid.
"' !bid.
JA /bid.
,.. lbid.
'ª lbid,
1 • lbid. IV, p. 82.
.. lbid. IV, p. 83. 'ueva traducd6n del náhu:11I del Dr. Garibay.

669

�bres y creencia d los nati\'os. La •·muj r .rpi nte' ti ne hora un nombre
genérico ca tellano: e la Llorona. iguc apareciendo en su ata\'Ío blanco y
lanza us gemido· des arradore en las alw horas nocturna Ya habla p ñol:
oy n di tintamente 1 palabras "¡Ay mi· hijo_, ay m1; hijo!",
tan cargadas de angustia que hinchan d terror a lo corazon má valientes.
¿Quién e la Llorona? La vcrsi6n más aceptada
que se trata de la Malinchc lengua manceba de Hernán orté .110 Y ¿porqué ,ien del otro mundo a queja
n la· noch ? Hay quien piensa que u alma no encuentra paz
por l:iaber traicionado a Jo de su e tirJ&gt;e.

La verdad
otra. La falinchc-Llorona e la diosa lunar pr hi. pánic
Cihuacóatl. en u advocación de lalinal , 'óchitl o lalinuin. Por la con, crgenda de lo nombre : Malintzin la diosa y falintzin la pre unta diosa
que a ompaña a Quetzalcóatl-Corté , ésta se imila, en el • léxico conqui tado on I d idad antigua y
le adjudican la misma atribucione .
A quien opine que la idrotiiicadón d la dio a de la erra cclc:;te con la
supu ta dio a de la !?U rra l rr tre es u.na hipót is drma iado atre\'ida,
le
pueden pr ntar argumento de peso.
La semejanza del nombre Malina! X6chitl o • 1alintzin con • falintzin Ja
Mali che, e d be sin duda a una coincidencia: ya .aberno· que en el • féxico ntiguo abundan lo p rsonaj que no s61o tienen nombre calencláricos ·ino tambi ~n de dio cs. Ba ta recordar al _ ñor de Amccameca, Ceacatzin (como quien dijera Quetzalcóatl con la terminaci6n rever ncial) qu
en 9. con jo ( 1+62) fu h cho preso por los aztecas. 1 1
Con todo, no es coincid •ncia este hecho de capital importancia; la • falinche, como bien re ·ucrda Melchor Ocampo, "en la danza qu los indios concrvan como tradición d lo antiguo baile me.·icanos, e la única mujer y
, 1 hacen ciertas v ncracionc y cer monias" . 152 Es mu} posible que aquí
converja el recuerdo de la
alintzin mítica, la ola muj r qu lucha n el
cielo, figuración de la luna guerreadora, con la vocación de la Malintzin
histórica l{U iba con lo:; t ulc y transmitía a los indio la rnluntad de Quctzalcóatl-Cort t . Lo cierto
que ntr los mil y mil grupo de danzante· qu
por nue tra uerie, siguen bailando en las fi tas reli 11 iosas de • [ ~ ico }' Centroamérica. la .1alinche (hombr tra Ycstido o mujer) d · mpcña todavía
el papel tradicional. La única mujer en el combate ritual igue Uamándo
Malinche, )' no sólo entre lo nahua.. ino lo. otomí , mixteco., totonaco )'
demás grup autóctono.
En cuanto a I Lloren

dicen I

folclore mexicano. En todos los lu are· en que apar ce xi~te un punto preciso d un río o u11a a ada, en qu el fant ma e um rge o
desvanece
como una nubecilla d ni bla: n Teziutlán, por je.mplo
te Jugar es Ja
ba1Tauca de Estocapa. 103
• ·o i mpre la Malinch
identifica con la dio a lunar. A menudo s
llamada así la diosa del agua. El e rro d la • lalinche e •rea de Tcnancingo
d ·be s11 nombre a la Chakhiuhtli u grabada en cierta piedra d
u lado
sur. 1u En Tia.· aJa la llamaban Matlalcuey , ''la c¡ue ticn falda azul" ,.
le daban C'ulto en I cerro del mismo nombre que llrunamo hoy La Ma~
linche". A í e.cribí eJ historiador tlaJ•calteca • foñoz Camargo, pocos año
despu • de la muerte de doña farina. m

Ea l caso del Cerro d la • fa linche, al ur de • ochicalco, s llama a í por
la imagen en piedra d Ja j°' en dio a del maíz, • 'iloncn qu allí taba }'
qu fue d spedazada hace un si lo; sus resto se en u ntran en Tctlama. 1"
e pu d afinnar que toda estatua o rclie1,: pr hispánico que repre cnta a
una d .idad femenina fu llamada en' ricamentei Malin he por los indio
cri tianizado . En el Pci1ón el lo Baños. el fu ar donde Huitzilopochtli
crifiró a u obrino Cópil, la cultura en la parede d I cerro. aunqu n
realidad repre nten al dio upremo Tezc tlipoca }' lo atributo o símbolo
que con él e ,·inculan, también ·on llamado Malinche por Jo. actual h bitant dc;&gt;I mítico Acopilro. 157
Por otra part , lo num r ·o cerro r moot l\falinche
relacionan i&lt;'mp · con una tradición más o m no fabulosa 16 n qu mito antiguos con·n con las leycnd tejid alrcd dor d la bellí irna amiga , nsejera
ort' .

• 'admiuzto de Cópil, hijo de la luna

1 e¡ oztlán,
haJma r Malinalco · ·taban predestinado por la natura!l"¿a a
\'oh-erse Jugar
agrado . por su ituación al pi · de descomuna.k ro
de toInforme de Osear del Razo.

hi toriadores que ha ta lo prim ro año·

José María iarroqui, Luis Gonzál z Obregón, Jo é tarta Roa Bárrcna, Artemio de alle-Arizpe.
ui Anales di Chimalpain, 122.
fekhor Ocampo ObraJ com¡,let!U, léxico, 1901, t. IIl 1 p. 185.
a..

d I siglo ~vJ I se le vio errar por las calle:. d México y d otras ciudade
d la Tucva E ·paña, y qu lu o d sapareci6 para iempre. 'erá v rdad en
lo qu concierne a la capital; cu Ja provincia la Llorona ha obr vivido y la
historia d _u upen:ivencia es uno d los más sorprendent capítulos del

11
'

Horado Corona Olea, B"oe estudio Job,, Tenancingo, Tenancin o, 1948, pp.

""

Di o ~foñoz am rgo, Historia d
cler II, 155.
ltt ll, 110.

14-19.

111

Tla:uala, • fé ico, 1892.

Crcllio ,\, Ro~lo .Nomb11s g,o ráji(os indí t as dtl Estado de .\llxico.

6i0
671

�bas basálticas en que la intensa erosión ha e ulpido las formas más capri-

chosas. El conjunto de picachos y barrancas

ve como una arquitectura
sobrehumana, con pirámid
torrazos, gradas, techos atalayas: ciudades , rtical de magos y nigromantes.
En Tepoztlán una virgen ha dado a luz un dios cuyo templo parece un
picacho más entre mil, a 600 metros sobre el pueblo. En una gruta de Chalroa -cuyo misterio persiste en nuestros días-- se veneraba a Tezcatlipoca,
la divinidad uprema. Malinalco era centro del culto lunar y después de su
conquista por los reyes mexicanos se consagró con inusitada m~oificcncia,
al sol.
La fecha en que la hermana hechicera de Huitzilopochtli fundó Malinalco
es obviamente, anterior al nacimiento del sol en Coatepec; pero como nuestros teólogos conocen con exactitud el año de la creación del mundo (5199
antes de Jesucristo) también los cronistas aztecas acercan aquellos acontecimientos míticos a su propia época: el siglo que llamamos XIII en nuestro
cómputo del tiempo.
Sabemos que el dio azteca estaba metido, d sde su salida de Aztlán, en
el arca de junco que llevaban los cuatro sacerdotes principale , intérpr · tes
de la voluntad del numen; 109 éste iba acompañado por su hermana, la "grandísima hechicera" de los muchos nombres. El principal de ellos es Malínal
X6chitl, aunque un croni ta. el j uita José de Acosta, afirma qu se llamaba, precisamente, Hermana-de-su-Dios.160 "Donde quiera que paraban,, 111
durante su larga peregrinación. lo primero que hacían los aztecas era edificar
un tabernáculo y colocar el arca sobre su altar. Desde allí les hablaba el dios,
por boca de los sacerdotes. Sólo nos enteramos de la existencia de la hermana
Cllflldo ésta se vuelve maga y quiere "ser adorada por diosa". m
Traducido en lenguaje claro, esto significa que en cierto momento del
éxodo azteca hay un cisma entre los sacerdotes d l sol y los de la luna.
esto últimos contrarios al sacrificio humano;
verifica una separación en
Michoacán y en Malinako; un grupo, con el arca que sólo conúene la imagen de la diosa, se establece en un lugar sagrado no 1 jos de Chalma, bajando
de la altiplanicie de Tenancingo al fondo de un valle de clima tropical.
Las razones del rompimiento entre las dos "congregaciones" m las expresa paladinamente el propio Huitzilopochtli: "Vuestro dios dice que su ,·enida
no fue a enhechizar ni a ncantar las nacion ni a traerlas a su servicio por
esta vía, sino por ánimo y valentía del corazón y brazo , por el cual piema
"' Tczozómoc, 9.
,. Acosta, Historia Natural y Moral d, LtU Indias, M6óco, 1965, p. 326.
"' lbid., 324.
.a Durán 1, 22.
.. Jbid.

672

engrandecer
su nombre .v levantar la ..__.
.... ~:ón mexicana
•
L-,
u.uta las
bes
asa manda que su hennana se d . da
nu
... y
y hechicerías''.m
a eJa en este lugar con sus encantamientos
Diría 1:1° exegeta moderno qu el sol ente fáustico se
ente. mágico: La conquista de poder y gloria del
, la opone a. la _luna,
coraJe, arroJo r sangre· en tant
grupo 50 r se realazara con
I
y se con racia con di~ "' ho obque e
lunar se opone a la violencia
,
m res mewai1te el utir
d l
.
abemos que su mística bélic hac .
.
1SJllO arte e a magia.
nefasto de la llegada de los hiJ.ªos d le mlvcn iblC$ a J aztec hasta el día
e so · entonce los do ·
l
que la gente nu -a venida del est los va '
. .
mma e terror de
red
zuma trata de d f d
.
ª u ar meluct blemente. Mocteen erse con medios m • ·cos
nigromantes f
pero 1as tretas de sus tneJ'ores
rac:asan una tras otra.
0 logra evadirse con el suicidio "'
be C
,
sabe también ¡
¡
' ucum · uauhtemoc, caballero águila
0 que e
pera· con todo dcsaf' 1 d ·
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mayor arrojo héroe solar fiel hasta 1 •1 .
. ~no Y_ lucha con el
Malina) 6chitl al d
e _u timo
u tradición tribal.
,
espertar la manana d pués del aba d
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a llorar y plañir reciamente" is., " • p
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. n ono comenzó
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.
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habrá ido el bellaco de mi
OJ&gt;()Chtlt, qu no veo rastro de u ida''' m "T •
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, omo conseJO
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am o exc.altepetl, sobre el
tentos que la hechicera casó con el ree ~~ teron cont ntos d~ ello''. Tan concudo del águila" y di I C . .
ugar, llamado Chunakuauhtli es.
,
ce a romea de la M xicanidad· "Ya está
- da
uen grand el vientre y nació el \ ás "º de
•
.
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llamado Cópil".'
Mahnal • 6chitl, macho, que fue

J~J&gt;O

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También Cópil tic
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ne -~ nom re muy igmf1cat1vo. Copil.li era la mitra que
a coronac1on d I tt}
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~etrás col aba sobre el uello; taba l~ecl: r:np~=~=- por delante por
J1do con hilos de oro. isa
mas de oro, o teHijo de la luna y de un re . 06 •¡ 1
•
íntimamente ligado con la fun~a i6~1 de Im~1~:t tiene un destino trágico,
México Tenochtitlan.
e ª cm
solar de su rutilante tío:

La guerra entre molinalcas )' mexicanos
En tanto que Cópil I hijo d la luna, se_ cría en Malinalco aprendiendo
de u madre Malina! . 'óchitl 1 art mágico, los aztecas adictos a Huitzi... loid., 22, 23.
,.. Tezozómoc, 11.
:

Crón. Mtxicá¡otl, Sl; Tczozómoc, l l,

Duiín I, 23.
• Tczoz6moc, 11 •

• F. J. Clavij ro, Storia Antica dtl Mwico, Cts,na 1781,

t.

u,

p. 115.

673
H43

�lopochtli fundan en Coatepec la ciudad de México celeste. Alli nace el sol
y con a la tremenda tarea de su pueblo obligado a alimentarlo con corazones humanos.
1 reanudarse la

peregrinación

en huaca de su asiento definitivo, la tnou

se establece en Chapultepec.
Con el abandono de la hermana de Huitzilopochtli, el papel de la mujer
entre los aztecas, convertidos en pueblo de guerreros, decae. Al salir de Aztlán Cbicomoztoc, entre los cuatro cargadores del arca 1e encuentra una mujer: Chimahna, la futura madre de Quetzalcóatl,110 en tanto que a la llegada
a la laguna de México todos los teomamas son varones. 1 n Por otra parte
entre los jefes de la peregrinación: Mixcóatl ( padre putativo de Quetzalcóatl),
Xiuhuel y Mimich, venía su h rmana mayor m llamada, según las distintas
fuentes, Xocbiquetzal, Quilaztli, ihuacóatl, Coatlicue, Matlálatl o Malintzin.
Las dos advocaciones principales de la luna como hermana mayor de las
estrellas y del sal son Malínal X6chitl y Coyolxauhqui, la primera abandonada
en Malinalco, la segunda decapitada en Coatepec por el sol-Huitzilopochtli;
y el papel que desempeña en Tenochtitlan, metrópoli solar, s6lo es pasivo. La
comagración de los aztecas al sol hace de ellos un pueblo bélico, masculino
por excelencia. El matriarcado de la peregrinación ha desaparecido por completo, swtituido por \DI régimen netamente patriarcal. Afloran aquí y allá recuerdos del pasado, como el título de Cihuac6atl, Mujer rpiente, que lleva
el segundo funcionario del imperio. En el gran teocal.li se admira la cabéza
gigantesca de la luna degollada.
preparan expediciones para someter a Malinalco y exaltar, en la que fue la capital de Malínal Xóchitl, el triunfo de los
caballeros del sol.
Las ramnes del resentimiento d los tcnochca contra los malinalca tienen
raices profundas. Cuando los peregrinos se encontraban precariamente aposen•
tados en Chapultepec, rodeados por "innumerables gentes y que nadie les
DlOltraba ningún amor'' m estuvieron a punto de ser e&gt;..'lenninados, hasta el
último, por iniciativa de Cópil, el hijo de Malinal Xóchitl y del rey de Malinalco.
''Era él muy astuto, era él muy grande mago, acaso tanto como su madre,
no, pues ra ella más, pero era de mucha astucia el llamado Cópil' .m Cuando se enteró de la llegada de los aztecaS en Chapultepec, Cópil determinado
a vengar la afrenta sufrida por Malínal Xóchid, "empezó a discurrir de pueblo
en pueblo y encender los corazones d todas las naciones contra la generaci6n
.. Anol•s A111i¡uo1 d, MIJtuo y sw Co11tomos, Cuad. 8, . 16 Ynb 5.
C,6 11 . Muú4yotl, 69-72. Pormenor curi010: el décimo tercero de lot ancianos
fundadora de Tenochtitlan y qundo de los cargadores de Huitzilopochtli en la
1n

R llama Cópil.
Aaaú1 A11tig11os d• Mlxi,o y

última etapa
m

SMS

Contornos, Cuaderno 'o. 16, Ynb. 5,

111 Durin 1, 28.
.,. Cr6n. Al•m4Jotl, en Garibay, Hileoria d, lo Lit,,ota,o Námuúl, 1, 323.

me,;icana, y a incitarlos a que los destruyesen y matasen publicándolos por
~bra ~~ y belicosos tiranos". ' nos informa
Diego Dlarán y
aaade que se conJuraron todas las ciudades comarcanas de Azcapoualoo y
de Tacuba, Coyoacán y Xochimilco, Culhuacán y Chalco, para que todos, de
común, los cercasen y los matasen, sin quedar uno".m
"En este año l. casa ( 1285 de la era cristiana) fue cuando los malinalcas
pretendian conquistar a los mexicanos ... allá en Chapultepec".1re C6pil obra
por expresa voluntad de su madre; m sube al cerro de Tepetzinco (el que hoy
conocemos como "Peñón de los Baños" y a cuyo pie se extiende el ae1opuerto
de Bal~) "para_ desde allí aguardar el fin y la pérdida de los mexicano1,
~béndose_ el seno~o de toda la tierra".171 Junto al cerrito se encuentran
Huitzilopochtli y Cópil. Dice el antiquísimo canto recogido por Tezmómoc:
" o eres a ~ tú aquel a quien mi hermana dio a luz?'' "Sí yo soy, y vengo a
acabar contigo. ¿ Por qué dejaste dormida a mi madrecita, la desamparaste
en secreto? Pues yo te mataré". Contestó Huitzilopochtli: "Está bien • vente"'
Luego se ~niguen cautelosamente el uno al otro, y al fin agarra a
en el cemto. Y tan pronto como murió, lo degolló, le abrió el pecho, le
arrancó el corazón ... 111

fray

C6pil allá

•
El hijo de la luna
sacrificado en el cerro del Peñón por Huitzilopochtli
~tamente como éste sacrificó la propia luna en el cerro de la rpiente:
la mató_ ~egoUó y le sacó el coraz6n".1IO
repite el holocausto, que esta
vez penmbrá encontrar, mágicamente, el lugar donde ha de fundarse la ciudad de México.
himalpáin, el historiador indígena de Amecameca, en su Memorial breve
retrodata el episodio de Cópil al año 1280. Los aztecas llegan a Chapultepec
8011 atacados violen~te .por los texcatepecanos {la gente del cerro peDUCOIO donde se refugió Mallnal Xóchitl), los malioalras y los toloques, o
aean los toluqueños de hoy. 191 Tenemos
otra prueba de la gu rra entre
ad ptos del culto solar y los del culto lunar aimbolizada en el mito de Cópil.

!

aqw

La luna a la primera sacrificada en el mundo celeste; su hijo es el primer
m
•
m
.,.

Durin I, 29.
C,6n. Mui,áyotl, H, 45.
Durán I, 29.
ll,id.
.. Crótt. M1%Üáyotl, 42, 43; Garibay, Hist. Lit. Noh., 323.

• Tezozómoc; 13.
• G. Kutscher, L, M,monal h,1u• d, Chimalpahin, en Actts du XXYlll Cor11,i1
lrt11nuilioul d,s Amlmnistts, Paria 1948, p. 417 •

675
674

�sacrificado en el mundo terrestre, reflejo del de arriba. El cuerpo del hijo
de la ]una fue enterrado en el cerrito del Peñón, donde se verificó un prodigio. D james la palabra al padre Durán: "Luego que fue muerto este Cópil, en el mismo lugar nacieron a aquellas fuentes de agua caliente y así las
llaman a aquellas fuentes Acopilco, que quiere decir el agua de Cópil".m
Todavía -lo saben todos los que nos hemos bañado en ellas- tienen el
calor de la sangre allí ,·ertida, hace siete siglos, por el sobrino del sol.

La gloria

,i

el honor t!e México

El hechicero Cópil fue sacrüicado por su tío Huitzilopochtli, en el cerro
del Peñón, según el ritual clásico de los aztecas: "con el cuchillo de pedernal
le abrió el pecho, le arrancó el corazóo".m Luego Huitzilopochtli echó a
correr con el corazón de Cópil y al encontrar a uno de los teomamas le dijo:
"Le fui a matar yo. Pero corre tú al centro de las espadañas, en medio de los
cañaverales; allí verás una piedra sobre la cual descansó Quetzalcóatl cuando
se marchó. Hay un asiento mitad negro, mitad rojo: sobre éste te pararás
cuando arrojes el corazón de Cópil".l3 •
Este asiento recuerda a Tlillan Tiapallan, lugares del negro y del rojo "donde Quetzalcóatl murió por negarse a hacer sacrificios humanos"; m y existe
sin duda una razón mágica por la cual Huitzilopochtli escogió precisamente
ese lugar para arrojar el coraz6n de su primera víctima tenestre. Intimó al
teomama a que, metido en medio del tular arrojase el corazón de Cópil "con
la maror fuerza que pudiese; y así fue hecho'' .184 De esta manera se inició la
nueva ley sangrienta del dios solar y guerrero, en contraposición con el precepto religioso incruento de la Serpiente Emplumada.
cgún la Crónica M exicáyotl, los ancianos no saben exactamente si quien
arrojó el corazón en el cañaveral fue Cuauhcóatl. "Águila-Serpiente", uno
de los cuatro teomamas que salieron de Aztlán cargando a Huitzilopochtli,
o si fue CuauhtlicuetJ,qui,181 ''el que representa al águila11 , teomama que durante la peregrinación cargaba a la hermana del dios. 188 Lo más probable
es que se trata del idéntico personaje. 188 El nombre de estos sacerdotes era
'"' Durán I, 30. Cf. el fragmento del Ms. de 1528 ( Ánalt.1 de la Naci6n Mexican11) en Garibay, La literatura d, los aztecas, Méx. 1964, p. 36; Códice Ramírc:z, 31.
, .. Chimalpaín, Memorial br1ve, apud Kutschcr, p. 417.
u. Crón. Mexicá)loll y Garibay, J-Iist. Lit. Nah. I, 324.
1.t1 Anales d11 Cuauhtilldn, p. 8.
1JO Durán I, 30.
,., Crón. M11xicáyoel, 44.
Tezoz6moc.
.,. Así lo considera García Granados, Dice. liist. d, M,x., I, 177-178, cl. Anales
de Tlaltelolco, 1110 Cr6n. Mtxicáyotl, 62.

676

hereditario, egún nos revela la Historia de los M e:&lt;icanos por sus Pinturas:
Cuauhtlicuctzqui era "hijo del principal que los traía y tenía el mismo nombre". Por otra parte "el que representa al águila", era vicario del so1-Huitzilopochtli, hablaba y obraba como si fuese el propio dios. El nombre "AguilaSerpientc" del teomama que inicia en Aztlán, 208 años antes, 19º la peregrinación, parece simbolizar el lugar final del éxodo azteca: vaticinio onomástico
que él propio Cuauhc6atl realiza.
Cierta noche, cuenta fray Diego Durán, Huitzilopochtli le apareció en
sueño al sacerdote-vicario y le dijo: "Ya os acordaréis cómo os mandé matar
a un sobrino mío que se llamaba Cópil y os mandé que le sacásedes el corazón y que lo arrojásedes entre los carrizales y espadañas, lo cual hicistes; pues
sabed que ese corazón cay6 encima de una piedra del cual nadó un tunal, y
está tan grande y hermoso que un águila hace en él su habitación y morada ... encima de él extiende sus hermosas y grandes alas y recibe el calor del
sol y el fresco de la mañana. Encima de este tunal, procedido del corazón de
mi sobrino C6ei1, la hallaréis a la hora que fuere de día; pues a ese lugar
donde halláredes el tunal con el águila encima le pongo por nombre Tenocbtitlan".191

La mañana siguiente el sacerdote "mandó convocar todo el pueblo, grandes y chicos, hombres y mujeres, viejos y mozos",192 acampados en Chapultepec; y les refirió Jo que le había revelado el dios: que buscasen el águila
sobre el nopal, "porque este es el lugar de nuestro descanso y de nuestra
quietud y grandeza; aquí ha de ser ensalzado nuestro nombre y engrandecida
a la nación mexicana; ha de ser conocida la fuerza de nuestro valeroso brazo ... con que hemos de sujetar a todas las naciones ... sujetado de mar a
mar todos los pueblos y ciudadanos .. Este lugar manda se llame Tenochtitlan,
para que en él se edifique la ciudad que va a ser reina y señora de todas las
demás de la tierra ... " 10 2
Chimalpáin de cribe el descubrimiento del lugar vaticinado con palabras
todavía más solemnes: " obre el nopal se ha erguido el águila con sus garras¡ sujeta la serpiente, la muerde (con su pico), la devora. Es cierto que
hará nuestra gloria. Tanto que el mundo existirá, nunca se deberán olvidar
la gloria y el honor de México Tenochtitlan".m
Cuando los aztecas encontraron el lugar del tunal, le hicieron reverencia

"° Caso, El 4guila y el nopal, pp. 96, 97.
•• Durán I, 38.
"' lbid.
111 Durán I, 39 .
u. Cbimalpáin, Memorial breve, apud Kutscber, p. 417.

677

�al águila "como a cosa divina. El águila, como los vio. se les humill6 bajando la cabeza a todas partes donde ellos estaban" _1.os
Es que el águila, nahual del sol, ha establecido un pacto con su pueblo:
lo hará señor del mWldo y en cambio obtendrá su atroz alimento: sangre y
corazones humanos. Dice Huitzilopochtli a su sacerdote: "Oh Cuauhcóatl ...
donde germinó el corazón de Cópil que ahora llamamos Tenochtli, alü estaremos, dominaremos ... " El corazón humano se ha convertido en tuna, la
tuna del águila, Cuauhnochtli; y el lugar en que se sacrifican al sol los corazones, el lugar sacratísimo del pacto con la divinidad, se llama Tenochtitlan.
Esta interpretación esotérica del segundo nombre de Mé.'G.co no es mía, sino
de Alfonso Caso, que la presentó en su estudio El águila y el nopal, trabajo de
recepción de la Academia Mexicana de Historia. Yo he tenido la suerte de encontrar nuevos argumentos en favor de la tesis del doctor Caso, y de descubrir la relación del nombre de México con el de Tcnochtitlan, dualidad onomástica que esperaba, mejor dicho, exigía una exégesis mancomunada.
El año santo de Huitzilopochtli

Entre la salida de Aztlán y el descubrimiento del sitio predestinado para
la erección de la capital azteca -la islita del tunal con el águila- pasan cuatro siglos de 52 años, o sean 208 años. El primo mexicano de Góngora, Carlos
Sigüenza, astrólogo y matemático, calculó la fecha exacta del maravilloso
hallazgo: fue el 18 de julio de 1327. Tal vez acertó el día pero no el año,
que es 1324, l. pedernal, según sugiere la famosa lámina de la fundación de
Tenochtitlan en el Códice Mendocino. En medio del rectángulo mágico que
un aspa divide en cuatro, está el águila sobre el nopal de la piedra, tenochtli;
y todo está enmarcado por una sarta de 51 año , desde el 2. casa hasta el 13.
caña. ¿ Y el quincuagésimo segundo que completa el siglo? Puesto que los
aztecas ya están asentados en su flamante capital, no puede ser más que el
año 1. cuchillo de pedernal, ce técpatl, que precede el año 2. casa. Cetécpatl,
aclara Antonio León y Gama (Roma, 1804) es el día del nacimiento de
Huitzilopochtli 196 del mismo modo que el de Quetzakóatl es ce ácatl, l.
caña. Ambas fechas son los nombres calendáricos de estas deidades. No ignoramos cómo pesó en la actitud de los aztecas la llegada de Cortés en un año
l. caña, confirmación de que regresaba a su tierra el propio dios Ce ácatl.

La focha ce técpatl ( un círculo y un pedernal), aparece en la famosa Tira
de la peregrinación entre la isla de Aztlán y el cerro ganchudo de CulhuaDurán I, 40.
Ant. León y Gama, Saggio dell' astronomía, cronología , mitología degli antichi
messicani, Roma, 1804, p. 28. León y Gama atribuye el dato a Tezoz6moc.

cán: en un año l. pedernal empieza el viaje de las tribus guiadas por Huitzilopochtli; se trata, según toda probabilidad, del 1116 de nuestra era. El descubrimiento del tenochtli, fin de la larga peregrinación, se verifica cuatro
siglos indígenas más tarde, en 1324, otro año 1. pedernal: como si dijéramos,
otro año santo del dios. El error de Sigüenza y Góngora es de tres años. En
1376 los aztecas eligen su primer rey. Acamapichtli: una vez más han pasado
52 años: en la fecha sagrada 1. pedernal se inicia una nueva etapa histórica

de México.
Probablemente la llegada de los aztecas al valle de los lagos ocurrió en
1272, l. pedernal, y la mística búsqueda del tcnochtli duró todo un entero
siglo indígena. Escribe fray Juan de Torquemada acerca de la fundación de
México: "Dicen las antiguas historias, que yo he visto y con suma dilicrencia
examinado, que luego que llegaron los de la familia mexicana a las riberas
de la laguna, estuvieron como peregrinos y sin ciudad, vagueando de unas
partes a otras más de cincuenta años, hasta que ... se entraron en la laguna;
y como tenían su oráculo y respuesta de su sitio, fuéronlo bu cando por entre
los carrizos y espesuras de juncias ... " 197
La elección del punto exacto donde se erigió el primer, humilde adoratorio de Huitzilopochtli, es fruto de una larga y paciente CA-ploración realizada por los sacerdotes en el lago de la luna. En esta elección convergen
consideraciones prácticas (la islita que emerge apenas de las aguas; el manantial de agua dulce· la defensa que significa el espesor de los cañaverales)
aunadas a múltiples factores mágicos: la similitud con la isla de la patria
primitiva Aztlán; la situación exacta con respecto a la forma del lago; la
comunicación umbilical con el inframundo y el cielo, prerrogativa de los
chamanes en el xicco, o sea el ómpbalos del lago. Este último aspecto, de suma
importancia, condiciona el primer nombre de la ciudad, México, ombligo de
la luna, y origina el mito del coraz6n de Cópil, hijo de la luna, que hace
brotar el tenochtJi de TenochtitJan.
Aludia a la semejanza entre la islita del lago de la luna donde se fundó
México y la isla de Aztlán, la del lago de la luna prirnitivo.m
Aztlán, tierra de la blancura, y el lago lunar Metztliapan, son arquetipos
míticos, al igual que Chicomoztoc, sitio de siete cuevas, y Culbuacan, cerro
torcido. Existieron, pues: distintos Aztlanes, Metzliapanes, Chicomoztoqucs y
Culhuacanes, que se convirtieron en centros sagrados. Tan sólo de los Culhuacanes conocemos un buen número, desde el cerro ganchudo de la capital
sinaloense basta el del valle de México. Los aztecas tendrán que encontrar
otra vez en el Metztliapan del valle la tierra de la blancura de su mística
tradición. Nos dice el anónimo autor del Códice Ramírez que los sacerdotes

:111

1N

678

.,.. Mon. Ind. I, 289.
,. Crist. del Castillo, Fragmentos históricos.

679

�a poco fueron metiendo el arca de su dios en la laguna, acercándose "al
sitio en que pretendía se edificase su gran ciudad. . . Andando a unas partes
y a otras en
Joa carruales y las espadañas hallaron un ojo de agua hermopoc9

sísimo donde vieron cosas maravillosas las cuales habían antes pron06ticado
sus cerdotcs ..• " 11111 Lo primero fue un ahuehue blanco; los huejotes eran
todos blancoa, "sin tener ni una boja verde, y todas las cañas y espadañas de
aquel lugar eran blancas. . . y comem.aron a salir del agua ramas todas blancas •.• " 200 Todo blanco: como en la isla de Aztlán, lugar de la blancura.
En cuanto al manantial, "ialia ta agua d entre dos peñas tan clara y linda
que daba gran contento".2 º1
La noche Huitzilopochtli apareció a uno de los teomamas, pronosticándole
el hallazgo del tunal con el águila. He aquí cómo los sacerdo
y todo el
pueblo azteca entran 'por la espesura de la laguna". 201 La fuente del agua
''muy clara y linda" aquel día manaba muy bermeja casi como sangre, la
cual se dividía en dos arroyos, y en la división del .segundo arroyo salía el
agua tan azul y pesa que era cosa de espanto" .m Luego encontraron el
tunal con el águila encima.
í como el nopal es el árbol del sacrificio de
los corazones humanos al águila, o sea el sal así los arroyos rojos y azul simbolizan la guerra sagrada atl tlachinol.lí, agua-incendio.' Ya encontramos
es misteri
jeroglifo esculpido en la cabeu gigantesca de la Coyolxauhqui,
la luna degollada; pintada con los embl máticos colores se ve en el Códice
de Huamantla. quí los dos arroyos se entrelazan como serpientes.'ºª
El tunal del águila, culminación de un mito singularisimo de la América
indígena se ha convertido en un lazo espiritual entre el México antiguo y
el actual.

Síntesis d~I binomio mfstúo Mixico Tenochtitlan
El dos vec centenario viaje, de una tierra de blancura a otra, culmina ante
el águila que, enhiesta en el tunal se humilla ante los peregrinos aztecas bajando profundamente la cabeza. 1 °'
Los oráculos se han cumplido. Allí surgirá la ciudad del sol, espejo de la
ciudad d México celeste. Lo primero que pide el sacerdote Cuauhc6atl,
•
•
•
•

Cod. llam1rez. 36.
lbid.
lbid.
Jhid., 37.

•
.,
•
•

Il,úl.
Cuo, El d1uila• y ,l ,ao¡,al, p. 99.
Colección Alex. ~ Humboldt III, IV, apud Seler 11, 816.
Cr6ni'4 Mui,dyoll, p. 65¡ C6dú1 Ramfr,z, 38.

680

~-Serpiente, a su pueblo,
que ~ el juego ritual de la ~ : 1Oh
hiJ()I uúoa, cortemos el tlachtli! 101
~ pasaje de la Crónica que Tezommoc escribió en oáhuatl sólo 1e puede mterpretar a la luz de la otra Crónica que el propio nieto de Moctezuma
redactó en castellano. La luna fue sacrificada por el sol-Huitzilopochtli en
el "pozo de agua" 108 que estaba en el
tro del tlachtli. Ahora bien: junto
al tunal del águila, se hallaba un ''ojo grande de agua hondable" ,10, que por
orden del sacerdote los mexicanos profundizan 'cada día con mucho trabajo" .1_1º Este p07.0 es el centro del futuro juego de la pelota, y col'tt$pOllde
mágicamente al lugar en que fue sacrificada la luna. Ant todavía de construir el primer templo al sol triunfante, se reproduce el tlachtli-tzompantli
de la ~ontañ,a d la cul bra. El lugar tiene una clara significación: el te~~tli es el arbol de las tunas del águila, o sean los corazones humanos sa~acados al sol; y ~ tenochtli, como sabemos, nació del corazón de Cópil,
hiJo de la luna, crifacado en la tierra como su madre Jo fue en el tlachtli
del cielo.
lo en segundo término los mexicanos erigen "junto al tunal del águila
y º!~_de.~:" 111 el primer templo de cañas y barro "paupérrimo y miserab1lisamo ,
porque estaban "en medio del gran lago cercado por todas
partes de carrizo. , . " ua El anónimo autor del C6clice Ramirez añade un pormenor de singular importancia: ''Para fundamento de la ermita hicieron un
asiento cuadrado".m El cuadrado es forma mística, del ámbito solar limitado_ por los puntos sohticiales; y cuadrados son los planos del cielo y los
del inframundo; los templos, las ciudad«!$, las casas y hasta los sembradfos.
Añade el ~nimo: "Estaban tan pobres, apretados y temerosos, que aun
aquella cas11la de barro que hicieron para su dios la edificaron con harto temor y sobresalto". 116
Sin embargo se sentían "señores ya de aquel sitio. . . pu su dios se lo
había dado",1111 y det~~inaron no humillarse ante la gente de Azcapotzalco,
Tacuba y Coyoacán p1d1éndoles ma rial de construcción d más calidad para
el templo de Huitzilopochtli. Más bien d idieron adquirir piedra y madera
por medio del trueque; su única mcrcancia era la que podían sacar del lago:
• No;ilAun, molitúulall,oll (C,011. M,n,dyotl, 66).
• Tezozómoc, 12.
• 11,itl., 16.
.. Uid.
.. Temzómoc, 16.
111 Cró,a. M,xü,yotl, 67.
• Tezozómoc, 16.
... C6d. RamJr,:, 38¡ Dudo 1, ·H .
.. 11,id.; Dudn 1, 41 emplea cui las mismas palabru.
• Durán I, ·H.

681

�hombrea y mujeres se metieron en los cañaverales; ''pescaban mucho número
de peces, ranas, camarones" m "hasta los gusaníllos que la laguna cría, y
moscos que la lama de la laguna encima cría, y teniendo cuenta con los dias
de mercado sallan a los mercados; salían en nombre de ca1.adores de aves
y de pescadott:1 y trocaban aquellas cazas y pescas por madera de morillo y

o sé. con qué fundamento IC afirma que el punto de la mistica aparición

del águila corresponde al centro de la plaza de anto Domingo, donde hoy

1e

yergue el monumento a la Corregidora.

tablillas leña y cal de piedra., "aunque la madera y la piedra ra pequeña, con todo eso comenzaron a hacer el templo de su dios lo mejor que pudieron. . . y aunque chica y pobre la ermita quedó con esto y algún lustre y
algo galana".11 •
Una noche Huitzilopochtli, por conducto de un sacerdote ordenó a su
pueblo que se estableciera en cuatro barrios, "tomando en medio la casa que
por mi descanso habéis edificado". 119 Del cuadrado inicial del templo se llega al perímetro cuadrado de la ciudad dividida en cuatro cuartos; 110 en el
centro, Xicco, el ombligo, descansa el arca del dios, donde estuvo el mágico
tenochtli. El Xkco se vincula dos veces con Metztli: por el lago lunar y cunicular, del que
ojo y ombligo y por el corazón del hijo de la luna, del
que brotó el árbol de los corazones grato al águila, o sea al sol.
En ese Xicco del Metztli, en ese Me-Xicco el sol vencedor está arriba
-quinta dirección- de 1a luna sacrificada; México es el lugar sacratísimo
del templo del sol sobre la luna; en Tenochtitlan se sacrifican los corazones
del tenochtli para alimentar al sol. En el binomio místico México Tenochtit1an,u1 el ''ombligo de la luna" tiene la precedencia sobre el "lugar de la
tuna de piedra", sede del culto solar.
De los cuatro barrios de México Tenochtitlan, el de Moyotlan (lugar de
mosquitos) se llamó San Juan en el México conquistado; el de Teopan (templo) San Pablo; el de Tzacualco ( en la pirámide) , San Sebastián y el de
Cuepopan (sobre la cahac\a), Santa María la Redonda".m
En cuanto al lugar del tenochtli y del templo primitivo, centro absoluto de
la ciudad, que se Uam6 Tlalcocomocco (en la tierra llena de ciénegas) nos
dice fray Juan de Torquemada: "Lo estimaron por divino, y sobre todos
los demás, por más maravilloso, tomándolo por armas y memoria de su señorlo y próspera fortuna. Este sitio dur6 muy honrado y venerado hasta la
venida de los españoles, que con ella y haber enchido y llenado de tierra todos aquellos lugares perdió su nombre y estimación gentílica".115
.,. C6d. Raml,,:, 39.
• Códice Ramlttz, 39; Dwin I, 42; d. Crónica M,xic4yotl, 74¡ Tezozómoc, 17.
• lbitl.

• Cf. Códi,, M1ntlocino, lám. l.
• Durin 1, 93; Tezozómoc; Crónica Mui,áyotl; C6tl. Ramlr1&amp;.
• Cr6n. M,m4yoll, 74, 7S; Durin l, 54.
• Man. lntl. 1, 290.

682

683

�SANTIAGO VIDA URRI:
Héroe de La Re/orma
EDWARD

H.

MOSELEY

Universidad de Alabama

ANTIAGo VIDAURRI fue uno de los más poderosos caudillos regionales de
Latinoamérka, en el si lo ruecinue\'e, Los historiadores mexicanos hacen hin.
capié en el hecho de que él mantuvo con mano de hierro los Estados de
uevo León &gt; Coahuila por casi una década, y después rompió con el gobierno de Juárez, en 1864, para unirse al Imperio de Maximiliano. Consideran haber sido un traidor para su nación, mereciendo eJ destino que sufrió
ante el pelotón de Cusilamiento.l Esta descripción es esencialmente correcta
cuando se consideró dentro del contc.'11:o de la historia mexicana "oficial".
Hubo1 sin embargo, mucho más en la carrera de Vidaurri. Fue demasiado
complejo en sus acciones e ideas para ser simplemente descartado orno ,ma
imagen norteña de Facundo Quiroga Un maestro de la política y un há.bil
administrador a la regiomoritana, el hombre fuerte que jugó un importante
papel en la historia de la nación mexicana. durante una de sus épocas más
criticas. De hecho. ocupó Vidaurri una posición clave dentro del partido liberal durante la Revolución de Ayutla r Guerra de la Reforma. u rontribución a la cau. a pura ha sido comúnmente ignorada, por razón del estigma
atribuido a su nombre, pero éstas fueron, sin embargo importantes. Un examen a la carrera de Vidaurri de 1655 a 1860 no solamente revela su importancia en los eventos nacionales, sino de hecho revela que don Santiago fue
un héroe de la Reforma.
En el siglo ruecinueve México constitufó un suelo fértil de prueba para
' Santiago Roe! (ed.) Corrtsjlondtncia Particular de D. Santiago Vidaurri, Tomo
primero: Juárez-Vidaurri ( IonterrC)', México, 1946). Introducción; Miguel Galindo
y Galindo, Lo Gran Düada Naeionol, o Rtlaci6n Hi1tórica de la Gunra de R1forma.,
lnt1rumci6n Extranj,ra )' Gobierno del Archiduqu, A-fo:r:imiliano, 1857-1867, M&amp;ico:
Oficina Tipográfica de la Secretarla de Fomento, 1904, p. 187.

685

�las doctrinas amorfas de liberalismo. Antes del derrocamiento del gobierno
de España, Fray Servando Teresa de M.ier denunció las restricciones comerciales en América y ~ligue! Ramo Arizpe abogó por un sistema federal de
gobierno para la rueva España. 2 iguiendo el establecimiento de independencia Valentín G6mez Farías, José María Luis Mora. Francisco Zarco, y
otros intelectuales continuai.on con la tradición liberal. Ellos abogaron por el
federalismo, el republicanismo, la libertad de conciencia, el sufragio universal, y varias reformas político-ccon6micas.3 Por tres décadas después de 1824,
varios dirigentes políticos también abrazaron estos ideales, algunos por convicción, pero otros por conveniencia política.

La revolución de Ayutla, que principió en 1854- contra la dictadura centralizada de anta Arma, fijó el período para el triunfo de la facción conocida como los puros o exaltados.' Este grupo, inclur ndo figuras de~t.acadas
como Guillermo Prieto, Mclchor Ocampo y Benito Juárez, formularon la
Constitución de 1857, la cual incorporó medidas liberales tales como la Ley
Lerdo y la Ley Juárez. 8 Los conservadores denunciaron el título puro por el
Plan de Tacubaya e invocaion el nombre de Dios a fa\'or de su causa. Esto

•

~ Manuel Loza Macias, El Pensamúnto Econ6mú;o ¡• la Con.rtituci6n dt 1857. México:
Editorial Jus, S. A. 1959, pp. 67, 69, 97. "Así en Mier encontramos el infl.ujo de .Locke
y Hobbes en la concepci6n del estado como constituido por un pacto, el influjo de
Rousseau en la soberanía. del pueblo ... mientras en Ramos Arizpc se ve la doctrina
de Bentham contra los terratenientes y en pro de l3. indusuializaci6n ..• "; Miguel Ramo de Arizpe, Informa qu• ti Dr. Migutl Ramos de -4-ri:P•, Saurdole dt Bo1,rbon;
)' Diputado 1n las Corles Especiales y Prestnt,s Genert1ltt dt España {Jara la Provincia dt Coah uila una dt las Cuatro Provincuu lnttriores del Estt dtl Rtino dt
Pr,sentes dt México a t!l ,fogusto Conrtreso en la Condici6n Civü, Politico y Nat1LTal
d, las Prouincias de Coahuila, Nueuo Le6n, Nuevo Santander y Texas dt las Cuatro
Provincias Interiores dtl Este del Reino de México, Traducción, y anotaciones e Introducción por Nettie Lee Ben.son (Austin, "Universidad de Texas", Prensa, 1950).
• Daniel Moreno, Los Hombres de ta Reforma (México, D. F.: Ediciones LibroMc,c., 1956), pp. 15-61. Mora, un campeón del secularismo apuntó: "Cada mexicano
d be preguntarse diaria.mente a sí mismo si el pueblo eiwte para el clero o si el clero
ha sido creado para .atisfacer las necesidades del pueblo".
• Richard A. Johnson, La Revolución Mexicana de Ay11t/a, 1851-1855: Un Aná/i1is de la Evoluc1ón y Destrucción de la iíltíma dictadura dt Santa An11a (Rock hland,
Illinois: [Augustana] Biblioteca del Colegio de Augus1ana), 1939, pp. 40-58; Mario
de la Cueva (ed.) Plan de Á)•utla, Conmtmo,aci6n d, su primer Centtnario (Mh:ico:
Ediciones de la Facultad de Derecho, 1954).
• Frank A. Knapp, Jr. El Gobierno Parlamentario y la Constilwti6n Mexicana de
1857; Una Fase Oh'Ídada de la Historia Política Me:xkana". Repaso Hist6ríco Hispdnico-Ámmcano, vol. 33 (Febrero, 1953), 65-80; Francisco Zarco, Historia del Con•
gr,so E,¡traordinario constituyente de 1856 y 1857, Extracto de tod&lt;JJ sus sesiones )'
documentos parlam,ntaríos d, la época (Mbico: Imprenta de Ignacio Cumplido, 2
volúmenes, 1857 y 1861 ).

686

provocó la Guerra de Reforma, a menudo interpretada como un conflicto
entre la Iglesia y el Estado, p ro también implicando un espectro más e. ·tenso
de problemas sociales, políticos y económicos}' Benito Juárez se atrincheró
en Veracruz. y se hiw el símbolo del liberalismo mexicano.· La intervención
francesa _en apoyo de los clementos reaccionarios dio al presidente zapoteca
la venlaJa de poder eslabonar su causa con la sobrevivcncia nacional.8 Es
con esta ~escripci6n m_iniatura del liberali mo mexicano en mente que nosotros deb_1~ramo. C."\'.arrunar la carrera del caudillo que se enfrentó al poder
en la rcg1on desierta noreste de México.

Co~o en el e~~ de_ Thomas Jefferson, Andrew Jackson= o Domingo F.
Saim1cnto un políuco liberal es un doctrinario mejor cuando está iuera del
poder. En mayo 12 de 1855 Vidaurri se pronun ió conb·a Santa Ana acusándole de usurpar los poderes de lo Estados}' despojando a lo~ individuos ciudadanos de sus derechos básicos. 9 Sus esfuerzos para vencer la "dictadura tiráni _a ~entralista" tm·ieron é."'üo en 'uern León, y poco tiempo después en
~ vecino Estado. de Coahuila. 1 º Un espíritu de )jberalismo prevaleció, especialmente en la ciudad de fonterrey, donde los poemas y las canciones fuel'On
es~ritos _en alabanza a las triunfantes campañas. 11 Victorioso, sin embargo
Vidawn tuvo que afrontar la tarea de adminislrar el territorio bajo su control. Con un tesoro e.~austo, urgió a los ciudadanos para ". . . ontribuir vo-

• J. Lloyd Mecbam, La Iglesia )' d Estado en Latino América (Chapel Hill: Imprenta de la Universidad de Carolina del orte, Edición Revisada, 1966). pp. 364366; Waller V. Scholes "El Liberalismo Reformista", Hirtoria Mexicana, II (Jwio
1952-Junio, 1953) 34-3-352.
'
' Moreno, Lor Hombres de la Reforma, pp. 113-127. Este autor considera a los
ayudadores de J uárez de haber 5ido "amantes de la verdad y la justicia ..• " Ralpb
Rocder, Juárt: y su M,xico (1'ew York: Imprenta El Vikingo Volumen uno 1917)
pp. 172-265.
•
,
'
1
Jack Autry Dabb., El Ejltcilo Fra,icés e1l México, IBól-1867. Un Estudio en ,l
Gobierno Militar. (The Hague: Mou1on &amp; Co., 1963), pp. 77-83. Este autor demuestra el hecho qae la mayor parte de los comandantes franceses fueron mucho mb
liberales para el partido de la Iglesia mexicana.
' Ger6nimo Cardona para Unimo de Guerra y Marina, Ma)'O 17, 1855. El Rtstaurador de la Libertad; Cana Circular editada. por Vida.urri, Mayo 23, 1855. El
Restaurador, Mayo 28, 1855.
,., Vidaurrí al Sr. Gobernador y Comandante General de Coahuila D. \'alentín Cruz,
Mayo 24, 1855, El Restaurador, Mayo 28, 1855; El Rutaurador, Junio 11, 1855.
(Vida.urri también trajo a su con1.rol algun:u regiones de Tanmulipas).
11
Ver parn ejemplo El Restaurador, Julio 28, 1855: Guerra! Guerra!

Al ,ombate volemos
Libertad ,onqui.stando ,. honor
Y al zumbar de lOJ balas .,,itemos;
/ Vioo tl pueblo! ¡ qui muera el traidor!

687

�•

!untariamente. . . de acuerdo con el grado de su patriotismo''.ª Como una
medida más ele persuasión el nue\'o gobernador colocó los nombi-es de aquellos que se rehusaban registrarse en la milicia. 13 A pesar de estos métodos
más bien "liberalc-s'' no ortodoxos, una mayoría de los ciudadanos de los
dos estados Nuevo León y Coahuila parecieron haber favorecido al nuevo régimen.1• La victorias de don Santiago no solamente dieron a la región fronteriza un nue\'O gobernador sino jugaron una parte importante en el triunfo
de la Revolución de Ap1tla sobre Santa Anna en la escena nacional, ayudando &lt;le esta manera a preparar el camino d la siguiente fase del liberalismo mexicano. 13
Con la certeza ele la caída de la cüctadura muchos puros regresaron a
México de Nueva Orleans y otros lugares de exilio. Volcaron arroyos de propaganda. e hicieron prcparati\'Os para establecer un nuevo sistema gubernamental que se mantuviera con sus ideas político- ociales.1" Algunas ele ellas
expresaban su temor de que Vidaurri pudiera intentar establecer una nación independiente, "la Repíiblica de la Sierra Madre".17 Guillermo Prieto
sin embargo, consideró " ... que las doctrinas de Vidaurri tenían wi Jugar
eminente en el partido puro".18 El caudillo ayudó a justificar esta expresión
de fe al oponene al compromiso de esfuerzos acometidos por los más moderados liberale.s. 19 Esto gustó a los exaltados, a tal grado que algunos aún
abogaron por hacer a Vidaurri presidente nacional. 20
l.! El Decreto de Junio 6, 1855, El Rutaurador, Junio 18, 1855. A cada municipalidad le fue asignada una cuota y contribución sobre créditos fueran dados a aquellos quienes contribuyeron.
:aa lbid.

" "Acta d~l pronunciamiento de la Ciudad de Sallillo", Julio 26, 1855, El R11staurador, Agosto 4 de 1855; Franci co Vidaurri (hermano dl'l caudillo) a Vidaurri, Agos•
to 16 de 1855, Correspond11ncia Particular d11 D. Sanll'ago Vidaurri (localizada en
los archivos del C!tado de Nuevo León: aquí será citada después como C. P.).
11 Eulalio Degolfado a Manuel Doblado, Agosto 25, 1855. Genaro Garría
(ed.),
Documentoi inéditos o muy raros pa,a la hi.itoria dt J.Uxico, publicados por Ccnaro
García y Carlos Pcreyra, tomo XXVI, '•La Re\'olud6n de :\yutla 6Cgún el archivo de.l
General Doblado" ( México, l 909).
" Moreno, Los Hombrrr d, la R,formn. p. 15.
11 M. Siliceo a Manuel Doblado, Sep\iembr • 2, 1855, Gcnaro Garría ( ed.)
Documentos inlditos, Tomo XXXI, "Los Gobiernos de Alvarez y Comonfort según el archivo del General Dobl:ldo" (M~xico, 1910).
a Guillermo Pri,:to a Januel Doblado. Genaro García (ed. ), Documtnt!Js i11tditt&gt;s,
Tomo XXVI. En •~ta carla don Guilkrmo m.,nifestaba: " ... pero puedo asegurar
a V. que en el p.trtido exaltado tienen un lugar eminente las doctrinas de Vidaurri".
19 Acta de San Luis
Potos1, Agosto 13, 1855, Bolrtfo Oficial (Estado de Nuevo
León), Agosto 19, 1855; Vidau.rri a Gobernador y Comandante General de San Luis
Potosí, Agosto 18, 1855, Do/1tin, Agosto 19, 1855; Vidaurri a Ignacio Comonfort,

688

En 1856, cuando la asamblea constitu)'ente empezó a trazar un nuevo
título político para la nación, Ignacio Comonfort restituyó a Juan Alvarez
como jefe interino del gobierno federal. Juárez y otros prm» no confiaron
en Comonfort, temiendo que pudiera tener arreglos con lo conservadores. 21
Una vez más el ala más radical del partido liberal encontró un adicto aliado
en el caudillo de Nuevo León y Coahuila. Vidaurri vino a ser uno de los
críticos más discutidos del ejecutivo nacional, acusándole de que estaba usurpando los derechos de los estados soberanos. 22 Este no fue meramente un
desacuerdo sobre la doctrina constitucional pero implicaba una muy \'ita!
impresión en la carrera poütica de don Santiago. Este había decretado la
unión ele los estados de l ue\'O León y Coahuila dentro de una sola unidad
política, lo cual Comonfort se rehl.lliÓ a sancionar. 23 Vidaurri tuvo el apqyo
popular substancial para su plan en Coahuila, y Jo utifü6 como una e,,;.
denda para con\'encer a los políticos liberales de que su decreto estaba, de
hecho, basado en los deseos de los ciudadanos de los dos estados.u La hostilidad entre el líder regional y el preidente provisional se encendió en abierta
rebelión. en el verano de 1856. El General Rosas Landa acaudilló una fuerza federal contra Vidaurri1 pero evitó una batalla decisiva al firmar una
tregua en JlO\.iembre 18.u lientras tanto, dentro de Ja Asamblea Constitu. cional muchos puros ayudaron al caudillo norteño y el documento que ellos
trazaron para el fin de año reflejaba una victoria para él sobre Commúort.
El nuevo útulo liberal proveyó para el estado unificado de Nuevo León y
Coahuila. ~8
Agosto 31, 1855, El R,staurador, Septiembre 1, 1855; Vidaurri a Antonio de 11aro
Tamariz, Septiembre 5. 1855, El R,staurador, Septiembre 8, 1855.
"' Lic. Simón de la Garza y Me!o a Vidaurri, Septiembre 21, 1855, C.P. Ri\'a Palacio (cd.), México a tran1s de lo Siglos. V, p. 66¡ Antonio Aguado a 'Manurl Doblado, Mayo 21, 1856, G ·naro Garda (ed.), Documentos InUitos, XXXI.
21
Zarco, lli.storia d,l Congr,so Extraordi11orio Co11stituy1nte, I. pp. 79-81.
= \'idaurri a Juan Alvnrez, hril 27, 1856, C.P.

l.

::i ''Proclama del Gobernador del Estado de Nuc\'o León y Coahuila, Santiago Vidaurri, Monterrey, Julio 12 de 1856''. Col.ecci&amp;n d, DocPmtnlos p(lra la Histo,ia d,
Mi:o:ico. L:i Segunda Serie, VIl; D. Anselmo de la Portilla, Mijfro en J856 )' 1857,
Gobierno del Genual Comonfort (, 'ucva York: S; Hallct, 1858), p. 49; J. M. Lafragua (cd.). Documentos que manifiestan lo, principales sucesos que precedieron al
desconocimir.nto que el Sr. General D. Santiago hi10, de b autoridad del Gobierno
de L'l República, 1856. (Manuscrito locnliiado en la Biblioteca . 'acional de léxicc,.)
" Tomás Santa Cruz a VidJlurri, Octubre 14, 1855, C.P.; Ju.1n Long a Vidaurri,
Abril 6 y 29, 1856, C.P.; Vid:\uni a Junn Alvare:, Abril 27, 1856, C.P.
'" Hcrmeni:gildo Dávila. Biografía del Sr. G neraJ Don Juan Zu:izua (Monterrey,
I 892), p. ·.13.

• Zarco, Historia dil congr,so ext,4ordiMrio, I, pp. 272-345; II, pp. 331-337,
910, 1001.

689

�En las elecciones estatales de 1857, Vidaurri fue 1eleccionado como gobernador n 1 estado ya engrandecido, recibiendo una mayoria abrumadora de
votos en los dos estados de uevo León y Coahuila.11 Aswniendo la direcci6n
bajo el nuevo régimen d constitución el cual reflejaba el tono del documento nacional, idaurri prometió preservar las garantías individuales para
todos los ciudadanos, ascender la prosperidad económica, y establecer seguridad en el estado.16 El prestigio del hombre fuerte continu6 en un alto
nivel, en w dos fomw, tanto en sus propios dominios como a través del
resto de México." Los puros en la escena nacional, aún sospechosos de loa
elementos moderados dentro del régimen de Comonfort acudieron a Vidaurri
para que lts ayudara en su causa.
Esto fue especialmente importante en sus plan para que el gobernador
norteño controlara una de las más grandes fuerzas militares en la nación.'°
En UC\'O León y Coabuila, como en otras regiones de México, los problemas se desarrollaron entre las nuevas autoridades y la Iglesia. En Monterrey el obispo Verea instruyó a los miembros del clero para impedir los
sacramentos a cualquier funcionario del gobierno que hubiese tomado el juramento de lealtad a la Constitución de 1857, pero sus instrucciones no fueron
inmediatamente obedecidas ai Vidaurri informó al deán de la Catedral de una
manera cortés pero firme, que esperaba que los cl~rigos se abstuvieran de
intervenir en los asuntos politicos.11 Invitaba también al Obilpo a discutir
cualquier diferencia que pudiera existir entre las autoridades civiles y la
Iglesia. FJ problema pareció haber sido resuelto ya que el día de su inaugu• El R,slou,aJo,, Julio 24, 1857.
• "Constitución Política del Estado Li"brc y Soberano de ucvo Uón y Coahuila,
El R,slurtlllo,, Agosto 21, 185i; "Santiago idaurri, a los nuevo-leo-coahuileDlea",
Agosto 17, 1857, Sapl1mnalo al No. JO() d,l R,navratlo,. Agosto 22, 1857. En esta
direccióo Vidaurri espec:ificamente prometió promoYU la educación y ,acar monnas
adminutrativu.
• Patricio Milmo (yerno de 1daurri) a Vidaurri, Febrero 17, 1857, C.P.
• Sim6n Garza y Melo a Vidaurri, Diciembre 13, 1856, C.P. (Manifiesta: Su prestigio ligue en auge por la conducta obecrvada en loa nuestros). El R,stourodor, Febrero 6, 1857; Vidaurri al Miniatro de Guerra y Marina, Febrero 19, 1897, El R,sla.rador, Marzo 13, 1857; F. Palomar a Vidaurri, Mano 13, 1857, C.P.; Ver tam•
bifo a ieto de Zamacois, Historia d, Mljico, M~xico: J. F. Parm y Compañla,
1877-1882, 19 Volúmenes, Vol. XIV, p. 437.
11 Juramento de la Constitución, El R,sta.rador. Abril 24, 1857; J~ Angel Benavides al Gobernador del Estado de uevo León y Coahuila, bril 20, 1857, El R•s•
14.,ado,, Abril 24 de 1857; "Juramento de la Constituci6n", El Restaurador, Mayo

1, 1857.

• Vidaurri al Sr. Dein y Cabildo Eclcsiútico de este Obispado, Mayo 29, 1855,
El R,stauratlo,, Junio 4, 1855 (" •.. su misión ea demasiado alla, ajena de las cosas
terrenal y

de

c,ta

clase de viwitudes ••• " ).

I

ración 1 gobernador asiatió a mua en la catedral donde un 10lemne Te Deum
fue cantado, y los dirigentes eclesiásticos le ofrecieron sus felicitaciones. n
La Iglesia, sin duda, esperaba retener sus fueros en uevo León y Ooahuila
a través de la cooperación y benevolencia de Santiago Vidaurri.
La relaci6n armoniosa entre las autoridades clericales y seculares no duró
mucho. unque intentaba evitar una confrontaci6n con el Obiapo, Vidaurri
J&gt;U10 perfectamente en claro que él deseaba permanecer al lado de la nueva
Constitución federal, y mantener sus lazos con los puros. F.ato condujo a Verea a ordenar a los padres de su di6cesis a negar los sacramentos a todos
los funcionarios ~el _gobierno. ,El Gob_emador advirtió que a menos de que la
orden fuese resandida tomaría medidas enérgicaa contra los clérigos rebeldes!' El obispo pernianeció firme, y a principios de
ptiembtt impidió a
los empleados gubernamental
la entrada a la catedral.ªª Vidaurri reaccion6 rápidamente, ordenando el arresto del ofendido Obispo. La atm6afera
era tensa cuando V erea fu aprehendido y conducido a través de la plaza
central de Monterrey. Muchos ciudadanos se quitaron sus somb
con
~to, y ~~ se arrodillaron para recibir su bendición.16 inguna violencia surgi4, sm embargo, y el Obispo fue escoltado fuera del eatado.a1
Cuando los miembros restantes del clero demo¡traron un sentimiento hostil
por los hechos contra su prelado, Vidaurri les advirtió que no toleraría interferencia en
asuntos políticos. También rechazó una petición firmada por
un ~po de ciudadanos solicitando el regreso del Obispo." De esta manera,
en diaembre de 1857 el caudillo de Nuevo León y Coahuila había ido más
lejos que el gobierno nacional, en asegurar la autoridad civil en el aspecto
de la oposici6n eclesiástica.
En diciembre 17 de 1857, llegó a Monterrey la noticia relacionada con
el golpe contra la Constitución hberal y Ja aceptaci6n de Comonfort del Plan

los

• El R,sta,oilo,, gosto 28, 1857; Suplmmdo al No. 100 túl R1sla1mufor, Agosto 22, 1857.
" Vidaurri al Sr. Obispo de esta Di6ccsis, Septiembre 7 1857 Bol•tfta 1 ~-=-L- 9
18&amp;7
'
'
'
=yU&lt;"WU.-.:
'
J • {\tte fue el dia anterior a la celebración de la firsla en honor de 1A Pu,úinu, )
• "E_l Gobierno y el Reverendo Sr. Obispo", Boúdn, Septiembre 9, 1857.
·
• !6•tl. (Vidaurri consciente de la ama naturaleza de la lituaci6n, convoc:6 a junta
de audad~ ron influencia de la capital. Aquelloa que hablan prometido &amp;)-udarlo
en IOI movuwentoS contra el clero).
• El Restaurado,, Septiembre 11, 1857. (En Septiembre 10, 1857 una escolta de
veinticinco hombrea condujeron al Obilpo crea hacia el sur con rumbo a Sán Luis

Potoli).
• El Cabildo eclaiáatico de Monterrey a Vidaurri, Septiembre 14, 1857 Bol,1fn,
Octubre 27, 1857; Vidaurri al Muy Venerable Sr. Dein y Cabildo cclcsiútico de esta
Diócesu, Septiembre 12, 1857, Bol•dn, Octubre 27, 1857; Vidaurri a Deán y Cabildo
ecleliástico, Octubre 1, 1857, Bol1ll,a, Octubre 27, 1857.
• El luslaurador, ·oviembre 6, 1857.

691

690

�'

de Tacubaya.'º Vidaurri inmediatamente anunci6 su exclusión del plan, y
no quiso extender su ayuda a Benito Juárez cuando éste huyó hacia el norte.•l
Otros dirigentes regionales tales como Manuel Doblado de Guanajuato, Santos Degollado de Jalisco, y Jesús González Ortega de Zacatecas, permanecieron leales a la causa constitucional. El factor que colocó a Vidaurri en
una categoría separado de estos otros caudillos fue que retuvo el completo
control sobre su dominio mientras otras regiones de la nación fueron destrozadas por la lucha y división internas. u fuerza y lealtad hicieron a Nuevo
León y Coahuila uno de los pocos puntos o lugares brillantes para la causa
liberal en el período inicial de la Guerra de la Reforma. Benito Juárez estuvo
consciente de esto, y buscaba retener la confianza y el apoyo de su caudülo.~
A principios de 1858, Monterrey era un centro de amplias preparaciones
militares. Bajo la guía del Coronel Juan Zuazua y jóvenes' oficiales tales como
Ignacio Zaragoza y Mariano Escobedo, las fuerzas militares de Nuevo León
y Coahuila formaron una fuerza efectiva de lucha. Las armas y el equipo
llegaron de los Estados Unidos o eran elaboradas por industrias del país. 43
La legislatura del estado concedió virtualmente poderes ilimitados al Gobernador y éste los us6 enérgicamente. Cuando algunos padres ayudaron al Plan
de Tacubaya, Vidaurri ordenó su expulsión. 0 Actuó también contra la Iglesia implantando de hecho la Ley Lerdo dentro de su jurisdicción y de esta
manera vino a ser uno de los primeros gobernadores en la nación entera en
hacer uso de esa medida.' 5
En febrero de 1858, Benito Juárez y su pequeña escolta hu)·eron de Guanajuato a Guaclalajara, y poco tiempo después a Manzanillo. Cuando el presidente salió del país, por un breve período de exilio, la causa entera liberal
pareció encontrarse al borde del colapso.'6 La única excepción mayor fue en
Nuevo León y Coahuila donde el ejército del norte tomó la ofensiva. Juan
Zuazua condujo la fuerza de la frontera dentro de San Luis Potosí y Zacatecas, obteniendo importantes victorias sobre el General Miguel Miramón,
Mecham, La lgl~sia y el Estado en Latinoamérica, p. 366.
" "Viva la Corutituci6n de 1857"', Boletín, Diciembre 29, 1857.
.. Benito Juárez a Vidaurri, Enero 29, 1858, C. P.; Vidaurri a Juárez, Enero 31,
1858, C.P. (En esta carta, Vidaurri aseguraba al Presidente de su apoyo, pero le
hablaba como a un político igual más bien que como un subordinado).
•• Vidaurri a . SobreviUa Enero 20, 1858, C.P.
.. Vidaurri a Deán y Cabildo de esta santa Iglesia catedral, Enero 5, 1858, Bolttln,
Enero 10, 1858.
" Decreto (Vidaurri), Enero 28, 1857, Boletln, Enero 31, 1858. ("La Ley de
desamorti.7.aci6n de 25 de J1uúo de 1856 será exactamente cumplida en todas sus partes respecto de las fincas eclesiásticas. en el percn torio término de 20 días ... ") .
., José María Avila a Vidaurri, Mano 14, 1858, Boletln, Mano 20, 1858; Rocder,
Juám: y su AUxico, I, pp. 161-168.
40

692

el campeón conservador. Santos Degollado, que quedó a cargo de las fuerzas constitucionales en Jalisco, pidió y recibió refuerzos de Zuazua. El futuro
"Héroe de las derrotas" alababa el patriotismo y la energía de Santiago Vidaurri para hacer posible esta valiosa ayuda..a En junio 1a ciudad de San
Luis Potosí cayó con Zuaziia, y las medidas de la reforma fueron aplicadas
a las propiedades clericales en esa plaza fuerte conservadora.u Vidaurri se sintió
satisfecho en julio, con la noticia de que sus fuerzas habían ocupado Guanajuato. ~ Al mes siguiente tom6 personalmente el mando dcl ejército y emprendió_ la acometida hacia el sur, tomando a San Miguel de Allende y Dolores Hidalgo. Sus exploradores alcanzaron los suburbios de Querétaro. 51 Era
el amo, literalmente, de una extensa parte de la nación, y se consideraba a
sí mismo ser el benefactor de la causa liberal. 62 De hecho ocupó precisamente ese papel, mientras Juárez luchaba para mantener la posición establecida, para lo cual se instaló en Vera.cruz, a donde la mayor parte de los
elementos liberales de la nación se retiraron. El ejército de Vidaurri ganó una
serie de importantes victorias. Durante los primeros diez meses que siguieron
al Plan de Tacubaya el caudillo de Nuevo León y Coahuila fue el líder más
efectivo político y militar en el campo Ifüeral. 53
El momento de triunfo de Don Santiago fue de poca duración. Con un
déficit crónico de fondos, y otros problemas logísticos, encontró la atmósfera
del• centro
de México cargada de hostilidad. En Septiembre
11 de 1858J el
•
'
E1erc1to del Norte evacuó San Luis Potosí ante una fuerza consetvadora avan~

" Juan Zuazua a Vidaurri, Marzo 17, 1858, Boletín, Mano 22, 1858; ''Viva la Libertad", Boletln, Mayo 2, 1858; Boletín, Mayo 6, 1858.
" Zuazua a Santos Degollado, Mayo 2, 1858, Boletín, Mayo 19, 1858; Santos Degollado a Vidaurri, Mayo 17, 1858, C.P.
• Primo Feliciano Velázquez, Historia ds San Luis Potosi (M~xi.co: Sociedad Mexicana de Geografía y Estadistica, 1947, 4 Volúmenes), 111, pp. 293~297; Informe del
Coronel Juan Zuazua, Julio 5, 1858, Boletín Julio 17, 1858.
., lndalecio Vidaurri (hijo de don Santiago) a Vidaurri, Julio 16, 1858, C.P.;
Vidawri a Indalecio Vidaurri, Julio 22, 1858, C.P.
11

Boldin, Agosto 21, 1858; El Restaurador, Septiembre 5, 1858 .

ª Mensaje de Vidaurri,

Boletín, Agosto 21, 1858. ("El estado de las cosas no puede ser mejor: el restablecimiento de la paz está próximo, y Kucvo León y Coahuila
se gozarán luego con toda la República en los bienes que ellas traen a los pueblos que
conoeen cuál es su mW6n sobre la tierra") .
11
Degollado estaba justamente empeundo a constituir una fuena en Jalisco y la
facc.i6n liberal en el sur estaba muy débil. En elite período muchos cargos fueron hechos contra Vidaurri, acusándole de cooperar con fuerzas filibusteras de los Estado.!
Unidos. El Coronel S. A. Lockridge, un ayudante anterior de William Walker, correspondi6 con Vidautri, pero el Gobernador rehusó participar en su plan. (Vea Vidaurri
a Lockridge, Abril 15, 1858, Boletín, Abril 17, 1858; W. R. Hen:ry a Vidaurri, Junio
13, 1858, C.P.; Vidaurri a Hen:ry, Julio 12, 1858, C.P.).

693

�zante, y tomó una po ici6n e rea del puebl ito de Ahualuko.u Dos s mana d spu' el Gen ral Miramón ·kctuó un asalto contra ia línea d Vidaurri. Vaciló ésta primero y lu go
desqu brajó.
crtando todo l abas-tecimientos y la artillería un r sto h cho pedazos cJel jérrilo de .r uevo
León y Coahuila
retiró ba ia el norl en desorden. 11ª L historiador m xicano , influido por lo· u ceso post riorc , han pr ·t ndi&lt;lo d preciar la
importancia de la batalla &lt;l Ahualuko en la Gu ·rra de la R •forma. De
hecho, Galindo • alindo en ,u libro La Gran D cada acionnl, afinnó que
la derrota de Vidaurri fue del mayor ínter~· para la cau a liberal. Benito Juárez y su confederados, rin embar o. r 'C'Onod ron la d rrota como el mayor
r \'~ d la causa onstitucional.117
El Gobernador idau1Ti nunca µudo \ n r completamente el golpe demoledor ufrido en Ahualulco, pero no abandonó la lucha contra las fucrlas
coru rvadoras. En 1859 organizó y equipó un nu ,·o ejército eJ mal ,·ohi6
a ocupar a San Lui Potosí y otros pw1tos e tratégico . El Cónsul de los Estados Unidos en lontrrrey, consideraba a Vidaurri como una de las figuras
más prominente del partido Liberal Ofirialcs )' hombres de • 1 '1CYO León
y Coahuila fonnaron una parte importante d 1 ejército de Santos Degollado
el cual asaltó la capital nacional n bril de 1859. 5' El fracaso de e te e fu rzo r b jó la m ral de lo hombres fronterizo y la
ase:z de diner y de
abastecimientos b-ajo una disputa ociosa interna entre sus filas. Por Scp•
ticmbr un grupo de oficiale - r beló contra la autoridad d Vidaurri, escogiendo a Jo ' Silve tr • ambcrri como u lid r. El General D gollado ayudó
a e ta facción di idcnte, y nombró a ramberri como gobernador de 1 rue\O
" Feliciano Vclázqucz, 1/istoriri d, San Luis PotoJI, lil, pp. 306-307.
• Vidaurri al Sr, Gobernador del Estado d
u vo León y Coah11ila, Septiembre 29
1858, Boletln Oficial Exlraordinario, O ·tub[e , 1858 ('' ... hoy d graci damcntc h
ufrido una derrota, nos hn. hecho p rdcr también c:u.i todo el tren de guerra que hablamos rcunjdo a -o ta d • tanto saC"rificio" J; Tnfonne de: Vidaurri al Excmo. r. finiitro de Gobemaci6n. O 1ubre 23, 1858, Bolr1i11, Octubre 26 1858
" Galindo y Calindo, La Gran Dícada Nacional, p. 188 (Este hiatori;ldor ún m:inifestab que la derrota de \'idaurri un el mejor interá de la causa liberal).
·oviembrc 26, 1858, Boletln, Diciembre 1•, 1858,
01 Melcbor Ocampo a Vidaurri,
(''El Excmo.

r. Pr- idcntc no duda que d Ejér ilo d'!I • arte vueh

a L'\ r-.unpañ:\"),

Josepb Wal h
Lewis C:us, Mar~o 12, l859, D1upacho,1 d,: lo Cónsu/11 d4 los
futcdos 1 nidos ,n MtTnterrr,, léxico, 1849-1906 (. {icropellcul~ de los rchivo.s • •
cion les. M-165).
• "Proclama que el gemral D ollado pidi6 a u$ !dados. d ~ de abril de 1859".
(T cub ya), Ernesto de la ·1or1e Vilw (ed, , El triunfo de 14 ref11iblic11 l"b11al:
1857-18 O (México: Fondo de la Cultura Ec:on6mica 1960 • p. 93; Julián Quirog
a Vidaurri, Abril 20, 1859 ; C.P.; Igo io Zaragoia a \ id:wrri, A ril 14, 1859 C.P.;

!

L 6n Coahuila.ff0 Vidaurri se. refugió en Texas por un corto tiempo, pero
despu ·r ecuperó el mando de su estado con la ayuda d Juan Zuazua v
otros ofi ial lealcs.11 El caudillo denunció la ª)'Uda de Degollado a su·
enemigos político:;, )' acusó al comandante federal de interferir en los asuntos
internos de un tado obcrano. La amargura de Vídaurri
ext ndi6 a otro
oficialc del partido constitucional, )' de pu' de 1860 nunca e lU\'O dispu to
otra \'C?. para cooperar plenamente con el régimen d Juárez aun cuando
s . enfrentó a la int rvcn ión Francesa. 6 Esto condujo a un rompimiento
lo ~on el_ presidente en Febrero de 1864, y eventualment a la ejecur1on d • V1daum por orden del General Porfirio Díaz, a la caída clcl Imperio.113
En r um n, Vidaurri "tuvo más interesado en r tener el control de u
feudo personal que en ayudar al partido nacional liberal. Fue un traidor a
la causa d la cual Benito Juárez fue el símbolo. A pesar d todo el caudillo
hab~a ju?ado un papel vital d ayuda durant los tres años d guerra. i
hub1
sido muerto n la batalla de Ahualulco, o siquiera un año más taidc,
duranl la lucha ch il dentro de su estado, la tatua de idaurri in duda
alguna hubiera estado entre aqu Jtas de los héroes liberal s que ahora apaJ'C(".en en formación en el Paseo de la Reforma.'•

c?:11Pll

., Decreto de S.1ntos Degoll:ldo, Septiembre 11, 1859 Boletín O/ícilú, S •pticmbre

!!O, ~ 859. ( "Ha_bíé~dose ,u ble do el General D. Santiago Vid:iurri contr2 el upmno
Gobierno constituc1onal. . . CJ un d her. . . culigar
los traidores ••. "). D ollado
dcdar6 la rc:moción de Vidaurri. nombrando al Gen,ral D. José Sih-cslr' .\rambtrri
como gobem dor interino de 'uevo León y Coohuila.
La facción anti- idaurri estableci6 un gobierno en la pequeña vill:i de Gal ana
01 la ti gión del ur del Estado.
e \'ea canas de Vidaurri a J uircz y Julrcz a Vidaurri, 1861-1864, CY. (Muchas
de ell son reproducidas en Rocl, Corrtspond1ncia Pa,Jicular di! D. Santiago Vidaurri,
Tomo Primero, pp. 31-264).
ª Véase Vidaurri a Juárc7., Febrero M, 186'1, C.P. Juárcz a Vidaurri, F brero U,
1864, C.P.; Decreto Je,ú, Mari Bcnties Pinillo,, Gobem dor del Estado de • ·u vo
Lc6n, a sus habitantes, • bril 19, 1864.
" La estatua de jll!ln Zu:uua, el nmigo rná5 fotimo de Vid ur.ri, quien fue muerto
durant el conflicto civil en l8b0, es una de !u que se encuentran a lo largo del Paseo
de la Reforma, con las de Ign:i ·o Zara oza · lariano f.scobedo.

69"

694

�COMPITIENDO CONTRA EL CORREO REAL
Con un nombramiento para el más grande de lo cuatreros en Texas

,

DR.

MALCOM

D. MclEAN

Texas Christian University
Forth Worth, Texas

CABO SosA, había sido d tinado a montar guardia y no le gustaba. Existían muchas otras cosas interesantes qué hacer en el presidio de San Antonio
de hace dos siglos. Además, era primavera -una ardiente mañana de mayo
del año de 1735- y se sentía inquieto. u ser anhelaba emoción y aventura.

EL

Apenas iniciada su guardia, la monotonía acostwnbrada de su trabajo se vio
animada por la inesperada llegada del soldado Ximénez, a quien no veía
desde hacia varios meses. Ximénez había recorrido muclio mundo y viajado
hasta la capital virreinal de la ciudad de México, donde conoció personajes
que ocupaban puestos importantes. aturalmente, Sosa estaba ansioso por
saber todos los detalles, así que él y Ximénez se sentaron en la plaza al pie
de los cepos -ese sobrio símbolo de justicia- y Ximénez procedió a dar a
su compadre un relato detallado de todo lo que babia sucedido desde su último encuentro.
Mientras
encontraba en Méx.ico, Ximénez conoció un caballero que se
llamaba dan Francisco de Cos y Lombraña, quien deseaba tener el nombramiento en Texas como capitán del presidio de La Bahía. Cos, había conseguido ya la aprobaci6n del \"irrey, y ahora de aba que Ximénez llevara la
carta del virrey al gobernador de Texas. Si Ximénez llevaba la carta, Cos le
pagaría suficiente dinero para retirarse a disfrutar plenamente el resto de
su vida.
Ximénez tramaba entregar la carta al gobernador en presencia del capitán
del presidio para que éste certificara el hecho de que había sido entregada.
Después, Ximénez averiguaría si el gobernador intentaba en\'iar un despacho
con la respuesta a la dudad de México, y si así era, reportaría este hecho
al capitán y lle\•aría cualquier comunicado que el capitán quisiera enviar.

697

�Lo más importante para Ximénez era tomar la delantera al correo real en su
regreso a la ciudad de Mé.,dco, pues así, Cos se enteraría de lo que sucedía
en la capital de Texas y podría anticipar cualquier recomendación que el
gobernador pudiera hacer.
Ximénez trajo la carta desde Mé.'Cico, y al llegar a San Antonio envió aviso
al capitán, que tan pronto como oyera un disparo, debía apresurarse a la
casa del gobernador bajo el pretexto de ver qué sucedía, y una ,..-ez ahí, ser
testigo de la entrega de la carta.
Todo se llevó a cabo como estaba planeado, y el gobernador decidió despachar un correo real que llevara su respuesta a México. Ximénez se dirigió
al correo, y le sugirió que, en vista de que ambos iban a seguir la misma ruta,
el que saliera primero de San Antonio, esperaría al otro en el presidio de Río
Grande, donde el camino real cruzaba el río, unas cuantas mi11as más abajo
del actual Eagle Pass. De ahí en adelante, viajarían juntos para ayudarse
uno al otro en tan larga jornada. El correo, aceptó de buena gana esta proposición.
Dos razones apremiaban a Ximénez para efectuar este arreglo. En primer
lugar, sabía que viajando con el correo real, tendría la oportunidad de hacerse de cierto prestigio que en otra forma no lograrfa. Desde que el servicio
de correo se había establecido mensualmente entre San Antonio y Saltillo en
1720, la correspondencia oficial era llevada por un correo real, vestido de
uniforme azul con adornos rojos, quien cabalgando llegaba a las villas adormecidas sonando su cuerno de caza con el que avisaba a los colonos vinieran
a recoger su correspondencia. Además, las autoridades de los pueblos por los
que cruzaba, tenían la obligación de facilitarle caballos nuevos.
Sin embargo, la segunda razón. era en realidad la verdadera causa de todo.
Tan pronto como los dos hombres se encontraran lejos de Saltíllo, Ximénez
planeaba esperar que anocheciera, que acamparan al lado del camino y
que su compañero el correo, se durmiera. Entonces, Ximénez espantaría los
caballos, dejaría al correo a pie, e iniciaría su carrera a la ciudad de México
donde informaría al virrey de una serie de cargos presentados contra el gobernador por el capitán del presidio, sus soldados, los colonos y los sacerdotes.
Esto era, en suma, lo que cl plan comprendía y que Ximéncz explicaba al
cabo Sosa, mientras estaban sentados al pie de los cepos.
Tres días más tarde, Ximénez inició su viaje de regreso a la ciudad de México. Mientras tanto,, el cabo Sosa se quedó pensando en lo que Ximénez
planeaba. Sabía que probablemente Ximénez Jlevaría a cabo su conspiración,
porque se decía que en un viaje anterior a Mé..'Cico, se robó cuanto caballo y
mula había atraYesado su camino, tanto de ida como de vuelta.
Aquí, nos detendremos un momento y scíialaremos que la información presentada en este articulo, está tomada de documentos de Audiencia firmados

698

por testigo y, por lo tanto, en vista de que se decía que este individuo robó
todos los caballos y mulas del camÚlo de San Antonio y la ciudad de México,
tanto de ida como de vuelta, quisiéramos nombrar a Aparicio Ximénez con
la dudosa distinción de ser el más grande cuatrero en la historia de Texas.
Volvamos ahora con el cabo Sosa. Lo que más le preocupaba era el hecho
de que su mujer era pariente del correo real y, consecuentemente, temía que
si permitía que algo le sucediera al correo, de seguro su esposa permitiría
que algún daño le sucediera alguna vez también a él.
Por lo tanto, poco después de la salida de Ximénez a México, Sosa se dirigi6 al correo real, y le advirtió del peligro que corría. Como dos horas después, uno de los concejales del pueblo vecino de San Fernando, igualmente
advirtió al correo y le dijo que el día anterior, había pasado cerca del "cuerpo de guardia", donde un grupo de colonos platicaba alrededor de una hoguera, y escuchó a Ximénez jactarse de que si el correo real pensaba llegar
a la ciudad de México antes que él estaba loco, y que si lo bacía sería sobre
su cadáver.
Estos reportes naturalmente alarmaron al courier; así que notificó inmediatamente al gobernador, el cual actuó sin tardanza. Ordenó que cuatro
soldados, siguiendo un atajo interceptaran a Ximénez, le quitaran cuanto
documento llevara encima y lo trajeran de regreso al presidio.
Siguiendo una ruta en circuito, los soldados se apresuraron a llegar a la
laguna cerca del río Medina, como a seis leguas del presidio, y ahí se detuvieron a esperar a Ximénez. Llegó éste una hora después y pronto se le hizo
prisionero, se le registró buscando los documentos infamatorios pero no llevaba encima ninguno; no así el hijo del capitán que iba con Ximénez, el cual
traía una carta conteniendo acusaciones contra el gobernador.
Con sus prisioneros, y la incriminatoria evidencia, los soldados regresaron
al presidio, reportándose con gran satisfacción ante el gobernador, como a
las once y media de esa misma noche. El gobernador leyó los documentos y
ordenó que Ximénez fuera colocado en el cepo para sufrir lo que su abogado
más tarde mencionó como "castigo indecible" -el mismo cepo a cuyos pies
habia hablado demasiado.
Ahí comienza este relato y ahí debía terminar, con Ximénez expiando su
\1.I intento, si tratáramos de seguir los preceptos del arte y demostrar una
lección de moral. En la vida real, sin embargo, cosas como ésta, a veces terminan de una manera muy poco agradable.
Con el tiempo, Ximénez escap6 del cepo y huyó. Luego un día el gobernador recibió de la capital del virreinato, orden inmediata de dejar libre a
Ximénez. En respuesta, el gobernador disgustado escribió: "Por la presente,
doy libertad a Aparicio Ximénez, pues estoy enterado de que se encuentra "
ya en la ciudad de Mé.-tico cuando extiendo esta orden".

699

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Sección Segunda

LETRAS

�•

LA EVOLUCIÓN CONSONANTICA COMPARADA EN LAS
LENGUAS ROMANICAS, CON ESPECIAL ATENCIÓN A
LOS DIALECTOS IBERO-ROMANCES
( CONSONANTES INICIALES SIMPLES)

Lic.

EouARDo GuERRA CASTELLANOS

Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad
de Nuevo León. Escuela de Letras del Instituto
Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey

1.1. Es ley de Fonética Histórica que la evolución de las consonantes de la
lengua latina a las lenguas romances, está condicibnada fundamentalmente
por la posición que éstas ocupan en el seno de la palabra. Los Romanistas
coinciden en fijar tres sitios condicionantes de la evolución: posición inicial,
posición medial y posición final.1
Por otra parte, es necesario pensar que las consonantes latinas pueden presentarse en la palabra bajo tres aspectos: simples, geminadas y trabadas. Cada
uno de estos tres aspectos a su vez influye, junto con la posición, para darnos las resultantes de la evolución.2
Nuestro propósito en este trabajo es estudiar exclusivamente la evolución
de las consonantes iniciales simples.
1.2. Las lenguas y dialectos documentados en nuestro estudio son: Francés,
Provenzal, Rumano, Italiano, Sardo, Castellano, Portugués, Catalán, Aragonés,
Aranés, Pirenaico Vascuence o Euskero, Leonés, Gallego y Mozárabe.
1.3. Por motivos de orden hemos dejado para las notas al pie de página
los problemas particulares en la historia de ciertas consonantes. En dicho
1
Véase: Meyer-Lübke, W., Grammarie des Langues Romanes. Lausberg, H. Lingülstica Románica. Vol. l. Menéndez Pida!, R., Manual de Gramática Hist6rica Española. Moll, F. de B., Gramática Hist6rica Catalana. García de Diego, V., Gramática
Hist6rica Española. Nunnes, J. J., Compendio de Gramática Hist6rica Portuguesa. et. al.
• !bid.

217

�lugar entraremos en el análisis de dichos problemas y abundaremos en noticias bibliográficas.
1.4. Para una bibliografía mínima de consulta se apuntan los siguientes

Gallego: Se Conserva. Pedica &gt; Pega.
Mozárabe : Se Conserva, mas ofrece casos de sonorización en "B".
Palma &gt; Pauma o Pastinaca &gt;Bistinaca.3

textos:

"B" 4

2.2.
Galmés de Fuentes, Alvaro, Las Sibilantes en la Romania. Gredos. Madrid.
Galmés de Fuentes, A. y Diego Catalán Menéndez Pida!, Trabajos sobre el
dominio Románico Leonés. Gredos. Madrid.
García de Diego, Vicente, Manual de Dialectología Española. Madrid.
- Elementos de Gramática Histórica Gallega. Burgos.
Jungemann, Frederick, H., La Teoría del Sustrato y los Dialectos Hispanoromances y gascones. Gredos. Madrid.
.
Lausberg Heinrich, Lingüística Románica. Vol. I (Fonética). Gredos. Madnd.
Menéndez Pidal, Ramón, Orígenes del Español. Madrid.
- Manual de Gramática Histórica Española. Madrid.
Meyer-Lübke, W., Grammarie des langues romanes. Paris.
.
Moll Francisco de B., Gramática Histórica Catalana. Gredas. Madnd.
Tov;r Antonio Estudios sobre las primitivas Lenguas Hispánicas. Bs. As.
,
,
. G d
Wartburg, W. von, La Fragmentación Lingüística en la Romania. re os.
Madrid.

et al.

CONSONANTES INICIALES SIMPLES

2.1.

"P"

Francés: Se Conserva. Petra &gt; Pierre.
Provenzal: Se Conserva. Petra &gt; Peira.
Rumano: Se Conserva. Petra &gt; Piatrii.
Italiano: Se Conserva. Petra &gt; Pietra.
Sardo: Se Conserva. Petra &gt; Petra.
Castellano: Se Conserva. Petra &gt; Piedra.
Portugués: Se Conserva. Petra &gt; Petra.
Catalán: Se Conserva. Pélle &gt; Pell.
Aragonés: Se Conserva. Pactare &gt; Peitar.
Aranés: Se Conserva. Piper &gt; Pebe.
Pirenaico: Se Conserva. Peduculu &gt; Pedull.
Vascuence: Se Pierde. Pillu &gt; !lle.
Leonés: Se Conserva. Pignorare &gt; Penorar.

Francés: Se Conserva. Bove &gt; Boeuf.
Provenzal: Se Conserva. Bove &gt; Buou.
Rumano: Se Conserva. Bove &gt; Bou.
Italiano: Se Conserva. Bove &gt; Bue.
Sardo: Se Conserva. Bove &gt; Boe.
Castellano: Bove &gt; Buey.
Portugués: Se Conserva. Bestius &gt; Bicho.
Catalán: Se Conserva. Bove &gt; Bou.
Aragonés: Se Conserva. Bulicare &gt; Bolligar
Aranés: Se Conserva. Butyru &gt; Budé.

&gt;

Be/lugar.

• Esta sonorización en "B" parece influir sobre el castellano y así lo confirman
Corominas y García de Diego. Como ejemplos de esta sonorización se pueden citar:
Pastinaca
Biznaga, Pandura
Bandurria, Poculu
Búcaro, Persicu
Alberchigo
(con prótesis de "Al"), Porcile
Borcil, Papavera
Ababola (con prótesis de "A"),
etc. Véase también: Menéndez Pidal, R., Orígenes del Español. Madrid. 1964, pp.
322-326, donde se abunda en ejemplificación no sólo de sonorización en "B", sino en
otras oclusivas.
' Dada la coincidencia fonológica de dos fonemas /b/ y /v/ en la lengua latina,
se nota, durante la época del latín vulgar una tendencia betacista. Dicha coincidencia
se puede ver ya dada en el cambio de b en v en el interior de la palabra. Desde el
punto de vista fonológico no hay distinción entre B y V al principio de palabra en
español, catalán, gascón, suditaliano, y sardo (excepción hecha del dialecto de Bitti
que es arcaizante). Con respecto al Castellano hay que hacer notar que generalmente
se atiene a la raíz etimológica. Sin embargo, cuando la etimología no es clara, generalmente se cae en confusión. P. ej.: Vota &gt; Boda, Verrere &gt; Barrer, etc.

&gt;

&gt;
&gt;

&gt;
&gt;

&gt;

Dice Lausberg en su Lingüística Románica, Vol. I, p. 310): "La coincidencia fonológica del latín b- y v- presupone para latín v- el grado fonético / {JI. Las regiones
que dan a latín v- una articulación labiodental /V/, evitaron la confusión de ambos
sonidos en principio de dicción. Son éstas: centro y norte de Italia, retorromano, francoprovenzal, francés, provenzal, portugués y rumano. Pero aun en estos idiomas se
pueden descubrir vestigios de anteriores vacilaciones . .. "
Son interesantes las consideraciones que se hacen en: Jungemann, F. H. La Teorla
del Sustrato y los Dialectos Hispano-Romances y Gascones. Gredos. Madrid. 1955,
pp. 336 y ss., Alonso, A., De la Pronunciaci6n Medieval a la Moderna en Español.
Gredos. Madrid. 1955, pp. 23-71, Alarcos Llorach, E., Fonología Española. Gredos.
Madrid. 1965, pp. 231-232, Mariner, S., "Caracterización funcional de los fonemas
del Latín" Emerita, 26, pp. 227-233.

219
218

�Pirenaico: Se Conserva. Battaculu &gt; Batallo.
Vascuence: Se Pierde. Bonu &gt; Ou.
Leonés: Se Conserva. Bibitu &gt; Beldo.
Gallego: Se Conserva. Basiare &gt; Beisar.
Mozárabe: Se Conserva, mas con casos de conversión a "M". Batillu

Gallego: Se Conserva. Traiectu &gt; Treito.
Mozárabe: Se Conserva. Triticu &gt; Tridcaira.
Asturiano: Se Conserva. Taliare &gt; Tayar.

&gt;

2.5.

"D"

Matnell.

"M"

2.3.

Francés: Se Conserva. Matre(m) &gt; Maire.
Rumano: Se Conserva. Multu &gt; Mult.
Jtaliano: Se Conserva, mas con casos de conversión en "N". M at (u) tina
M attina, M espilus &gt; N espola.
Castellano: Se Conserva. Multu &gt; Mucho.
Catalán: Se Conserva. Manu &gt; Ma.
Aragonés: Se Conserva. Medulla &gt; Megollo.
Aranés: Se Conserva. Multone &gt; Mutún.
Pirenaico: Se Conserva. Maculata &gt; Mallata.
Vascuence: Se Conserva. Mataxa &gt; Mataza.
Leonés: Se Conserva. Metu &gt; Mieu.
Gallego: Se Conserva. Mataxa &gt; Madeija.
Mozárabe: Se Conserva, mas con algunos casos de conversión a "B". Miliu

&gt;

&gt;

Milyo, Masticare &gt; Maskaraina &gt; Baskaraina.
Asturiano: Se Conserva. Mugile &gt; Muil.

"T"

2.4.

Francés: Se Conserva. Tempus &gt; Temps.
Provenzal: Se Conserva. Tempus &gt; Temps.
Rumano: Se Conserva. Tempus &gt; Timp.
Italiano: Se Conserva. Tribula &gt; Trebbia.
Sardo: Se Conserva. Tempus &gt; Tempus.
Castellano: Se Conserva. Tempus &gt; Tiempo.
Portugués: Se Conserva. Tempus &gt; Tempo.
Catalán: Se Conserva. Tempus &gt; Temps.
Aragonés: Se Conserva. Tectu &gt; Teito.
Aranés: Se Conserva. Teneru &gt; Tendre &gt; Trende.
O
Vascuence: Puede dar tres resultados: T &gt; D, T &gt; P Y T &gt; Ch
TI.
Tenda &gt; Denda, Trebinthina &gt; Permentina, Trabella &gt; Charamela.
Leonés: Se Conserva. T axu

&gt;

T eijo.

Francés: Se Conserva. Dente &gt; Dent.
Provenzal: Se Conserva. Dente &gt; Dent.
Rumano: Se Conserva. Dente &gt; Dinte.5
Italiano: Se Conserva. Dente &gt; Dente.
Sardo: Se Conserva. Dente &gt; Dente.
Castellano: Se Conserva. Dente &gt; Diente.
Portugués: Se Conserva. Dente &gt; Dente.
Catalán: Se Conserva. Damnu &gt; Dany.
Aragonés: Se Conserva. Despectu &gt; Despeito.
Pirenaico: Se Conserva. Dente &gt; Diande.
Vascuence: Por lo general ofrece el resultado de "L", pero hay casos de conservación. Disciplina &gt; Liziprina, Damnu &gt; Damu.
Leonés: Se Conserva. Debita &gt; Delda.
Gallego: Dicere &gt; Dir.
Mozárabe: Se Conserva. Digitu &gt; Dicdo.
Asturiano: Se Conserva. Directu &gt; Dreito.

"N"

2.6.

Francés: Se Conserva. Novem &gt; Neuf.
Italiano: Se Conserva. Novem &gt; Nove.
Castellano: Se Conserva. Novem &gt; Nueve.
Catalán: Se Conserva. Nidu &gt; Niu.
Aragonés: Se Conserva. Novacula &gt; Navalla.
Pirenaico: Se Conserva. Natu &gt; Nat.
Vascuence: Se conserva, mas en ocasiones de "L". N ovacula
cula &gt; Labaiña.
Leonés: Palataliza en "~". Nidu &gt; Nido.

&gt;

N aala, Nova-

• Dice Lausberg (Cfr. Lingü!stica Románica. Vol. 1, p. 314) que en Rumano la
"I" proveniente de la "1" latina y el diptongo proveniente de "E" breve latina (ie),
palatalizan las consonantes apicales precedentes convirtiéndolas en predorsales. De esta
manera, D
Z. P. ej. Dece
Zece, Dicere
Zice. Esta palatalizaci6n ocurre bajo las
mismas circunstancias o parecidas en Provenzal ( Auvergne).

&gt;

&gt;

&gt;

221
220

�Gallego: Se C onserva, pero en ocasiones da "L". N atale
nare &gt; Lomear.
Mozárabe: Se Conserva. Nocte &gt; Nojte.
Asturiano: Tiene tendencia a palatalizar. Nidariu &gt; !Jeru.

2.7.

&gt;

N adal, N omi-

"S"

Francés: Se Conserva. Sitis &gt; Soif.
Provenzal: Se Conserva. Sitis &gt; Set.
Rumano: Se Conserva. Sitis &gt; Sete.
Italiano: Se Conserva. Sitis &gt; Sete .
Castellano: Se Conserva. Sitis &gt; Sed.
Portugués: Se Conserva. Sitis &gt; Sede.
Catalán: Se Conserva. 'Sedere &gt; Seure.
. .,
Aragonés: Se Conserva, mas con frecuentes casos de palatahzac1on. Surdu

&gt;

sordo.
Aranés: Palatalización frecuente. Sudare &gt; suda.
.
"""
.
d l "S" convertirse en "Z" o palatalizar en s o bien perP
V ascuence: ue e ª
v b
S l &gt;
&gt; Oru .
derse. Sagmariu &gt; Zamaria, Saburra &gt; sa -~rra, o u
oro
Leonés: Se Conserva. Submerguliu &gt; Samargu¡o.
Gallego: Se Conserva. Sensu &gt; Siso.
v
Mozárabe: Palatalización frecuente. Sole &gt; sol. v ,
Asturiano: Palatalización en "Ts". Sapone &gt; Tsapon.
V

,

s

2.8.

"R"

Francés: Se Conserva. Rumpere &gt; Rompre.
Rumano: Se Conserva. Rumpere &gt; Rupe.
Italiano: Se Conserva. Rumpere &gt; Rompere.
Castellano: Se Conserva. Rumpere &gt; Romper.
Portugués: Se Conserva. Rumpere &gt; Romper.
Rebre.
C atalán: Se Conserva. Recipere &gt; "A"
ro da casos de conservación. RasAranés: Por lo general antepone
' pe
tellu &gt; Arrastets, Rota &gt; Roda.
.
Vascuence: Desarrolla "A" O "E" an tenor· Raphanu &gt; Erre/au, Remu &gt;
Arraum.
Leonés: Se Conserva. Relevare &gt; Ralvar.
Gallego: Se Conserva. Reboretu &gt; Reboredo.
Mozárabe: Se Conserva. Remulius &gt; Remullena.
Asturiano: Se Conserva. Re-vellicare &gt; Rebelgar.

2.9.

"L"

Francés: Se Conserva. Lana &gt; Laine.
Rumano: Se Conserva. Lana &gt; Lana.
Italiano: Se Conserva. Lana &gt; Lana.
Castellano: Se Conserva. Lana &gt; Lana.
Portugués: Se Conserva. Lana &gt; Lá.
Catalán: Palataliza siempre. Lupu &gt; Llop.
Aragonés: Se Conserva, mas da casos de palatalización. Lana &gt; Lana, Lumbu &gt; Llomo.
'
Pirenaico: Se Conserva. Lumbricu &gt; Leremico.
Vascuence: Palatalización frecuente. Lepore &gt; Lleproi.
Leonés: En la zona cercana a Galicia hay conservación. En el resto de la
región palataliza. Lapide &gt; Lábana, Luna &gt; Lluna, Lato &gt; Tsao.
Gallego: Se Conserva. Levare &gt; Levar.
Mozárabe: Se Conserva. Lactuca &gt; Laituca.
Asturiano: En la zona de CastroP.ol se conserva, en el resto de la región
palataliza en "Ll", "Y" o "Ts". Lupu &gt; Llobo, Lana &gt; Yaa, Levitu &gt;
Tsieldo.

2.10.

"F" s

Castellano: La "F" latina pasa a ser aspirada "H", para luego desaparecer
en la pronunciación, aunque no en la ortografía. Se conserva exclusivamente
ante diptongo "ue" y en ocasiones ante "ie". Filiu &gt; Hijo, Fonte &gt; Fuente.
Catalán: Se Conserva. Fumu &gt; Fum.

&gt;

• Parece ser que el fenómeno de F
H, con excepción de Gascuña y por influjo
cierto del Euskero, es fenómeno exclusivo del vasco, castellano, aranés, mozárabe (influjo de Castilla), y Asturiano. La mayor parte de los Romanistas coinciden de algún
modo en que este fenómeno es influjo directo del vascuence sobre los otros dialectos.
(Véase: Jungemann, F.H., La Teoría del Sustrato y los Dialectos Hispano-Romances
y Gascones. Gredos. Madrid. 1955, pp. 362-416, donde analiza en un gran despliegue
de investigación todas las hipótesis que se han sustentado sobre este punto. Interesan
sobremanera las conclusiones. Dice "A.-El cambio cast. F
H, que no afectó a
la F latina en todas las posiciones, ni en todo el léxico, no puede explicarse sólo como
consecuencia de factores internos estructurales. Hay testimonios de que se propagó
hacia el sur desde Castilla la Vieja. B.-( . .. ) el cast. F
H puede explicarse como
originado por un prolongado bilingüismo eusquera-castellano ... ", etc.
Véanse así mismo: Navarro T. T. "The Old Aspirated H in Spain and in the
Spanish of America" Word. V, ( 1949), pp. 166-69. Menéndcz Pida), R., Manual de
Gramática Histórica Española. Madrid. 1952, pp. 121-24. Menéndez Pidal, R., Orígenes del Español. Madrid. 1964, pp. 198-233.

&gt;

&gt;

223
222

�Aragonés: Se Conserva. Ficu &gt; Figo.
Aranés: Hace aspiración que a veces se pierde. Fel

&gt;

&gt;

Heu, Falce

Aus.

Pirenaico: Se Conserva. Formica &gt; Furnica.
Vascuence: Hace la aspiración que más tarde se pierde. En ocasiones se hizo
"B" la que continúa la evolución hasta "P". Femina &gt; Emea, Forma &gt;
Borma, Foru &gt; Poru.
Leonés: Se Conserva. Forare &gt; Furar.
Gallego: Se Conserva. Famelicu &gt; Famelgo.
Mozárabe: Se Conserva. Sin embargo hay documentación para pensar que
en ocasiones se hizo aspirada, para luego perderse. Ficu &gt; Pico, Februariu &gt; lbrair.
Asturiano:
Una zona lo conserva, otra lo hace aspirado. Filiu

&gt;

Fijo, Filiu

&gt;

Jiu.

"C

+ a"

7

2.11.
Francés: Palataliza. Capra &gt; Chevre. Caldu &gt; Chaud.
Provenzal: Se Conserva, con excepción de algunas zonas de palatalización.
Caput &gt; Cap.
Rumano: Se Conserva. Caput &gt; Cap.
Italiano: Se Conserva, con algunas excepciones. Caput

8

&gt;

Capo.

Sardo: Se Conserva. Caput &gt; Cábude.
Castellano: Se Conserva par lo general. Carru &gt; Carro, Castellu
Catalán: Se Conserva con sonido velar. Canna &gt; Canya.
Aranés: Se Conserva. Carne &gt; Car, Calceata &gt; Causada.
Pirenaico: Se Conserva. Caput &gt; Cap, Canthale &gt; Canda!.
' Es interesante notar la franca conservación
esta consonante, en contraposición con el francés
donde se tiende a la palatalización. Lausberg en
la palatalización de K• fue posible gracias a la
Rom.
I, p. al
319).
ConVol.
respecto
caso del Asturiano (C

&gt;

Castillo.

en los dialectos iberorromances de
y algunos dialectos del provenzal en
su Lingüística Románica afirma que
palatalización de K•• i. (Cfr. Ling.

&gt; G), es importante ver a Lausberg en Ling.

Rom.
Vol.Meyer-Lübke
1, p. 321. en su Grammatica Storica della Lingua Italiana e dei Dialetti
• Dice
Toscani. (Loescher Ed. Torino. 1967) "Le voci d'origine latina, che cambiano CA CO

in GA Go, son difficili a spiegarsi. Diffusissima nella Romanita e la base gavia (da
Cavea), onde L'Ital. gabbia; qui la C- si sera fatta sonora per l'iníluenza (assimilatrice)
della
sonora
"Allo
stesso
modo-V-.
si potranno spiegare Critare ( da qu(i)ritare) gridare, Castigare
gastigare,
Caligariu
galigaio
... además:
(p. 89). Tobler, Zeits. für roroan. Philol. IV, 182.
Para este
problema,
véase
Hirsch. Zeits. für roman. Philol. IX, 562 y Ascoli. Arch. glott., XIII, 454.

Vascuence : Se Conserva norma
Leonés: Se Conserva. Carbuncu¡1°e&gt;nteC. Catena &gt; Catea, Cattu &gt; Katu.
Gallego : Se Cons
C .
u
aruncho.
erva. apitale &gt; C d l
Mozárabe·. Se Conserva Carice &gt; Ca a.. ¡
A
sturiano: Sonoriza en ;,G,, C
. arric ie, Capra &gt; Cabra.
. aryliu &gt; Garulla, C alamu &gt; Gárabu.

2.12.

"C

+ e' .'

1"

Francés: Se Conserva C
Provenzal: Se Cons . eCr~u. &gt; Cerf, Cinque &gt; Cinq.
erva. ivitate &gt; c· t C
umano: Se Conserva C
zu at, ernere &gt; Cenre
R
Italiano: Se Conser ·c· e'.vu &gt; Cerb, Cinere &gt; Cenusií
.
va. ivitate &gt; c·u, C z
·
t a, ae u &gt; Cielo.
Portugués: Se Conserva c·
Castellano. Se Co
. znque &gt; Cinco, Caelu &gt; Céu
C.
.
conCh.
algunos casos de palatalización.
.
ippu &gt;
Cepo,nserva,
Cista &gt;
Cena &gt; Cena
Catalán. Des ,
istera.
'
.
pues de pasar la etaP.a "T "
servándose "C" ortogra'fº
C .
s se convierte en "S" alveolar, conA
,
ica. aelu &gt; Gel 9
ranes: En ocasiones pal taliz c·
.
Vascuence: Conserva
a . a. ib_ata &gt; siwada.
f . .
su antiguo somdo oclu .
.
G ncahva prepalatal. Cerasea &gt; K . s1vo y en ocasiones aparece como
allego: Se Conserva e· .
ereiza, Cirru &gt; Tserra
· ivitate &gt; c·d d
·
Mozárabe: Palataliza en "Ch" C t a e, Cerasea &gt; Cereisa.
. epulla &gt; Chebolla' Cicer &gt; Ch'ichere.

2.13.

"C

+ o, u."

Francés: Se Conserva por lo general
Provenzal: Se Conserva. Collu &gt; CoÍ. Collu

10

&gt;

Cou.

Rumano: Se Conserva C
Italiano· Se C
. oxa &gt; Coapsa.
Collu . &gt; Callo,
onserva,
t endientes a sonorización en "G".
Cubitucon
&gt; excepciones
Go 't
Sardo: Se Conserva. Culu &gt; C 7i o.
Portugues:
' se Conserva. C ollu u&gt;u.C l
Castellano: Se Conserva con al
o o.
Cuervo, Collu &gt; Cu t'1· C lgunos casos de sonorización en "G" C
C t l'
e o, o aphu &gt; Golp C
. orvu
a a an: Se Conserva con som·¿o velar. Cuppae, &gt;ossus
&gt;
Gusano
Copa.
.

&gt;

. , Cons á .
lb• Véase: .Guerra C, E . "La Evo1uc1on
"' S
, ·on ntica Comparada en D os Dialectos
erorromámcos:
Catalán Y Caste1!ano" H
.
e observa en el Castellano 1
. umamtas, 9, 1968, p.- 208.
rizar C &gt; G. s·irva 1a exphcac·,
.
, od IlllSIDO
que en Italiano, una tenden .
M
Y Lausberg (L ing.
·
R om. Vol. I,ion
e eyer-Lübke (G ramm. S tor. della cia
p. 321).
Ling.a Isonotal.)

225
Hl5

224

�Aragonés: Se Conserva. Cucullu &gt; Cuc~llo.
C l
A ranés: Se Conserva. Cornariu &gt; Curne.
algunos casos de pérdida. o u
Vascuences: Se conserva normalmente. H ay

&gt; Kulu, Cupa &gt; Upa.
. .
Leonés: Se Conserva. Cupiditia &gt; Coldtcia.
.
S Conserva Collecta &gt; Collecha, Collacteu
·
.
A sturiano: e
Gallego: Se Conserva. Collecta &gt; Colleita.
Mozárabe: Se Conserva. Columba &gt; Colomba.
"G

2.14.

+ e, i"

&gt;

Collazo.

11

Gel Germanu &gt; Germain.
Francés: Se Conserva. Gelu &gt;
,
&gt; , Gema' Germanu &gt; Germa.
Provenzal: Se Conserva. Gemma
.
1
Rumano . Se C onserva. G elu &gt; Ger, Genunculu &gt; Genunc iiu.
.
.· Se Conserva. Gelu &gt; Celo, Generu &gt; Gen_ero.
I taliano.
.
vierte en "B". Generu
Sardo: Se Conserva oclusiva y en cierta zona se con
Gheneru, Celare

PRINCIPALES ESTRUCTURAS NARRATIVAS EN
FUNCIÓN TIEMPO Y ESPACIO

DR. JuAN JosÉ GARcIAGÓMEz
Escuela de Letras
I.T.E.S.M.

&gt;

&gt; Belare.

G
G l &gt; Gélo Germanu &gt; ermao.
Portugués: Se Conserva. e u
. ,
.d
re alatal Generu &gt; yerno,
Castellano: Se Conserva con el rmsmo som o p p
.
G ypsu &gt;
•· ta.
. Yeso , Gelu &gt; Yelo. .
,..,, G psu &gt; sis Genesta &gt; sies
s . y
,
Gallego: Se Conserva con la vanante
.
"T"" 0 "s" Celare &gt; selar, Generu
Asturiano: Se Conserva con las vanantes
s
.

&gt; senro.
1 ún caso con el sonido velar clásico, mas_ lo geVascuence: Se Conserva en a g 1
. t "Ts" Gypsu &gt; Kisu Genista &gt;
neral es con sonido palatal en a vanan e
.
,
Tsemizta.
.
""" Genuculu &gt; sull, Generu &gt; sendre.
Aranés: Se Conserva con la vanante s
.
"s" "Ts" y "Ch".
Aragonés: Se Conserva con sonido palatal e~ las vanantes
'
•
Cheso Genuculu &gt; Tsinullo.
.
Gypsu &gt; T-seso o.
,
, dose "G" ortog., pero pronunciándose fnCatalán: Se palataliza, consefr:an.
da en los dialectos "apitxats". Gelu
cativa sonora rehilante o ncauva sor .
&gt;
Gibbu &gt; Gep, Gingiua &gt; Genwa.

c:z,

.
lb rorromances la documentación presentada en
u Es importante,_ para los dia~ect: ée d 1 Pida!. ,( vid., pp. 234-235. § 42, inc. 1, 1
Orlgenes del Espano! por Ramon
en n e
2, 3, 4 y 5).
,
D'
V G mática Histórica Española. Madrid, pp. 89-90.
Asimismo, GarCJa de iego, ., ra
.
t nte ver a Meyer-Lübke. ( Gramm.
Para el Italiano y el dialecto Toscano es !Illpor a
Stor. della Ling. !tal. Torino, p. 85).

AL TERMINAR EL SIGLO XIX -ése al que los críticos calificaron exhaustivamente como 'el siglo de la novela' basándose en el número de narradores que
cultivaron por entonces el género-, el concepto del epos todavía era regido
por cánones realistas. El autor actuaba, las más de las veces, como un simple
reflector colocado entre el suceso real que daba origen a la narración y la
obra literaria. El epos se inspiraba en la realidad objetiva aunque el realismo
comenzara a desaparecer en las avanzadas europeas de vanguardia.
Pero lo que casi ninguno de esos críticos advirtió, fue que el auge habría
de llevar al núcleo autor-lector hacia una exigencia de renovación en las
técnicas literarias. Estas, poco a poco, caminaron a un rompimiento con la
tradicionalidad formal.
Carlos Héctor de la Peña, en su estudio sobre "La novela moderna. Su
sentido y su mensaje. Ensayo de interpretación literario filosófica" ,1 advierte que la causa de la eclosión se debe a que "la novela no es sólo vehículo
de sentimientos, ideas y costumbres, sino que, con sorprendente poliformismo, se constituye en el género literario por excelencia, abarcando los restantes géneros y congregándolos en armonioso conjunto, dándole viveza y
originalidad: las Ciencias Naturales, la Sociología, la Psicología y otras muchas disciplinas científicas y filosóficas han invadido el campo natural de la
novela, de suerte que es difícil discernir si es que las más variadas ramas del
saber pretenden ataviarse con el ropaje de la novela, o si es ésta la que ha
entrado violentamente en ajeno barbecho a cultivar materias que le son impropias."
1
De la Peña, Carlos Héctor, La Novela Moderna. Su sentido y su mensaje. Ensayo
de interpretación literario-filosófica. Editorial Jus. México, 1944.

227

226

�Independientemente de la hoy insostenible teoría expresada por de la Peña
en la última parte de su juicio (la de la propiedad o impropiedad de las
"materias" que se adentran o son adentradas por la novela), sí es interesante desde el punto de vista de anotar un cambio importante en el concepto novela.
En la actualidad, contemplando su esencia a manera de panorámica, podría
inicialmente dividirse la narración en dos grandes grupos atendiendo al manejo espacial y temporal de la realidad. Esta división -como por otro lado
cualquiera que en el terreno de las bellas artes pudiera hacerse-, no es tajante. Entre ambos se extiende un tercer apartado correspondiente a producciones-puente que, sin abandonar del todo las características de cualquiera
de los grupos, invaden el otro sin que sea posible el situarlas definitivamente
en ninguno de los dos. Incluso hay autores que, adelantándose a las técnicas
usuales en su época, entregan producciones que anticipan -a veces siglos-,
las venideras. Pero en general, cronológicamente el siglo XIX marca el final
del primer grupo. Y el XX el principio del segundo.
Siguiendo a Wellek y Warren,2 el primero de esos grupos fundamentales
recibirá la denominación de narraci6n antigua; mientras que el segundo será
el calificado por Clara Reeve como romance. De este último arrancan las
modalidades que han sido catalogadas (en esta nuestra época Neomodernista
que por su insistencia definitoria deja presentir un asomo de Neoclasicismo),
como "nouveau roman", "antinovela", "narración concéntrica", "literatura
vertical", "estructura autorreflexiva" ... , etc.
"La narraci6n antigua ( ... ) ocurría en el tiempo. ( ... ) En muchas grandes novelas, los hombres nacen, crecen y mueren; los personajes se desenvuelven, cambian y hasta se puede ver cambiar a toda una sociedad ( ... )
o asistir al desenvolvimiento cíclico y a la decadencia de una familia. ( .... )3
Tradicionalmente, la novela ha de tomar en serio la dimensión del tiempo" .
Ese tiempo al que se hace mención, debe ser considerado corno meramente
objetivo.
Sin que lo siguiente signifique un estudio minucioso y completo sino básico, para trazar las gráficas de la estructura narrativa en función tiempo
y espacio se atenderá, fundamentalmente, al argumento. Sólo se expondrán
aquellas que se consideren pilotes, entendiendo que de hecho son combinadas
por los autores en variantes prácticamente ilimitadas durante el ejercicio de

La estructura de la narraci6n anti ua se . . .
.
un punto inicial fiJ. o A a otro f" lg b ilmcia por un cammo que va desde
' '
ma y a so uto, B:
Estructura Lineal Matriz.

T. O

A---------E.

B

o

El argumento comienza en un momento dado L
.
fecta secuencia temporal lleg
.
. · uego, mediante una per.
,
a a su cu1mmación y d nl
E .
expositivo. Relata hechos confo
.
ese ace. s sunplemente
rme van sucediendo El t
•d
.
mente de su posición de 'testi , d ,
·
au or -m epend1entereal de un suceso visto o prot~~o~~oa~~rJersonaje'-, nos da la imagen
es objetivo. y el espacio también.
.
empo en el cual se desarrolla,
.
.Esta
. . estructura matriz -correspondiente a narraciones
iniciales de ,
pnm1t1vas-, es el punto de artida d 1
,
epocas
actualidad, el epos.
p
e as que habran de sostener, hasta la
Pronto comienza a desdoblarse. El autor no
. .
el lector en pose cien por ciento ob.etiva
s~ hmita Y_ª a colocarse ante
aspectos subjetivos. Sucede el t
J
. Comienza a mterpolar, en ella,
,.
re roceso temporal a ma e d
b"
.,
no ÍIS!ca sino temática (raíz de los act r d "
, n ~a e am ientacion
te de conciencia"). El mundo d 1 ua iza dos m~nolo?o mterno" y "corriención básica. Entonces ocurre et d::c:::ie:st;e;tt1ca_con el d~ 1~ narrarante el retroceso:
racCiones subjetivas duEstructura Lineal, variante ¡

T. O

A--_.

B

su "profesión de escritor".
• Wellek, René y Austin Warren, Teorla Literaria (Col. Tratados y Monografías,
No. 2) Bib. Románica Hispánica. Ed. Gredos. Madrid, 1962. Cap. XVI (Passim) .
• Ibid.

(. o
229

228

�El Tiempo y Espacio objetivos abarcan la totalidad de la obra. Cubren incluso a los subjetivos porque éstos se realizan dentro de aquéllos. Pero aun
entonces, a pesar del subjetivismo, existe una poderosa referencia objetiva
basada en la realidad motivadora del recuerdo. Habrá dentro de la estructura una coexistencia de tiempos y espacios. Unos, meramente objetivos, correspondientes a la narración que va sucediéndose básicamente. Y otros, objetivo-subjetivos, a la que va retardando y entremezclándose con aquélla.
El retroceso ambiental se multiplica. Ya no funciona necesariamente de
la manera anterior. Con frecuencia trae consigo sub-argumentos que desembocan en el Erincipal. Algunos retrocesos pueden sucederse dentro de una
~sma secuencia temporal. Otros, no. La coexistencia de tiempos y espacios
dentro de la obra literaria no es doble, sino múltiple. Incluso de una regresión a menudo el autor -por asociaciones lógicas o arbitrarias-, pasa a
otra sin que le sea necesario volver antes a la narración básica:

Estructura Lineal, variante 3

T. j O
.....__T. 0-1
E. 0-1---

A

E. O~T. 0-5

•••••••••••••••••••••••••••••••••'::••• ~ B

E.

o•-6_..---r. o•-6

E. 0'-4 __.....-:

_..,-,. o•-4

E.

o • - ~ 0'-2

Estructura Lineal, variante 2

T. O
vrr4

r
T.

i

0-1

E. O
Jugando más con los planos temporales y espaciales, algunos narradores
logran resultados sorprendentes. Un "paralelismo" de historias puede llevarles a crear otra no lograda sino hasta la consumación de la obra. Los materiales empleados son simples y, aparentemente, desconectados. Pero realmente
no son sino elementos constructivos para lograr el argumento básico:

E. $ o
Las _historias iniciales se fragmentan y suceden. Simuladamente hay un
Pª:alehsmo entre ellas, cuando no una desconexión. Pero en realidad lo que
exiS te es la formació~ d~ una real estructura angular en cuyo cerramiento
se marca la tercera historia, no obviamente contada sino hecha por el entrelazamiento ~e las realidades de las otras. Para su formación, el lector colabora. en cahd~d de. co-autor. , Si ~ormalmente la obra literaria, en su logro,
~e~mere del smfro~smo, ~q~i mas que nunca. Posee tiempo y espacio subJetivos de profundidad obJetlva. Subjetivo-objetivos.
La verdadera estructura de paralelos opera de manera similar a la anterior.
Como ella, expresa una realidad con visiones fragmentadas de otras realidades. El argumento básico no está directamente narrado por el autor. Pero
los sub~rgumentos se relacionan directamente con él conformándolo con sus
proyeccio~;s. El. suceso central motiva y es motivado por los secundarios en
~a relaCion de -~ terdepen?e~cia que no puede romperse sin romper la esencia ~e la narrac1on. Es, practlcamente, la culminación de la estructura lineal
matriz:
·

231
230

�Estructura Lineal1 variante 4

T. JO

T. 0-1
E. 0-1

T. 0'-2
E. 0'-2

T. 0"-3
E. 0"-3
T.
E.

o.4

T. 0'-5
E. 0'-5

T. 0"-6
E. 0"-6

peranza juegan como máximos factores, hace desaparecer el pasado y el
futuro amalgamándolos en un presente distinto del real pero no por ello
menos existente, plenamente subjetivo. Su principio y su final no son absolutos sino relativos (lector conociente de la narración), fosos en un punto
de continuidad:
Estructura Circular Matriz:

T. S

ó-4

(

A.

·················~······························
E. - O
En cualquiera de las estructuras básicas enunciadas de la narración antigua, el tiempo y el espacio son manejados con una marcada tendencia al
objetivismo, a la realidad. El autor los advierte y los entrega con una técnica constructiva que, a pesar de las variantes, cae en la tradicionalidad.
En el romance la estructura narrativa opera diferentemente. "El romance
es poético o épico: hoy habríamos de llamarlo 'mítico'. ( . ,.. ) Acaso desatienda la verosimilitud del detalle ( ... ) para dirigirse a una realidad superior, a una psicología más profunda. 'Cuando un escritor llama a su obra
romance, dice Hawthome, huelga observar que pretende una cierta libertad,
tanto en la forma como en el fondo'." Incluso puede llegar a crear "una especie de recinto poético en (el) que no se insiste en el dato real". 4
El argumento tradicional, el que va de un principio a un final absolutos,
es descartado. El tiempo y el espacio objetivos desaparecen en un círculo
que gira alrededor de un tiempo y espacio eternos para captarlos en toda su
magnitud atemporal y aespacial de presente constante. Lo realista entrega
la esencia de la narración a lo metafísico o "a las perplejidades que no sin
alguna soberbia se llaman metafísica".5
La estructura matriz del romance es la circular. Utópicamente (lector en
proceso de conocimiento de la narración) , es una lineal. Como aquélla tiene
un principio que se antoja absoluto. El argumento sigue por cauces pretendidamente objetivos. Pero, al llegar al final, el elemento sorpresa hace su
aparición. Y la obra termina no de una manera absoluta, sino uniéndose a
su momento inicial en una rotación continuativa que la lleva al infinito. Estructura ésta angustia! por antonomasia en donde la esperanza y la deses-

A

\

'f

1

E. S
Variante de la anterior, es la estructura cíclica. Basada en el concepto histórico sociopsicológico (la historia se repite independientemente del tiempo y
del espacio e incluso del personaje; iguales motivaciones dan como resultado
la reiteración del suceso), obedece a la siguiente gráfica (véase pág. 234).
Se trata de una serie de argumentos que se suceden tomando como modelo al primero de ellos. La historia se repite en cada uno, pero independientemente del tiempo y del espacio. Distint~s personajes ejecutan, en sus
tiempos y espacios objetivos, los mismos actos. Ello motiva que, dentro de la
obra, el primero de los personajes se convierta en arquetipo durante el transcurso de los acontecimientos repetitivos, mientras que los siguientes caigan
en la categoría de tipos. El último de los círculos de acción nunca se cierra.
Deja el autor abierta la posibilidad, la seguridad, de una continuación humanamente infinita. Y los distintos tiempos y espacios objetivos, se convierten,
al finalizar, en un gran tiempo y espacio subjetivos.

• lbid.
• Borges, Jorge Luis, Elogio de la Sombra. Emecé Editores. Buenos Aires, 1969.

232

233

�Pero hay ocasiones en las que el narrador mezcla, primariamente, las técnicas características de las dos épocas. La siguiente estructura es ilustrativa
de lo dicho:
Estructura Circular, Variante 1

Estructura Circular, Variante 2

T. O

T. S

T. S

,,----.A'------.,,------"·----,
To 0'"

r-----~-----.

,

T • 0"
A

'\

T. O'
)

'

T. O

r

.....

A
B

''

\.,._____ _____J\.,-------~j
\

_J__

A'
B'

I

I

,. /
"-1o,_ _ _ _ _ _ _ _,

E.

O
/

..., _ _ _ _y,__ _ ___,.J

____ ----~'

Eº 0"

...

~

,

'v

E. 0'"

y

y

E. O

E. S

Formada por la unión de las dos matrices, para su estudio debe considerarse, primero, en forma independiente (proceso en formación), para luego
apreciar el conjunto ( obra literaria) . Comienza por una lineal simple: un
principio absoluto, A, y un final también absoluto, B. Dentro de ella, un
primer argumento. Sólo que cuando se llega a B, aparece la segunda fase de
la estructura. En el punto en el cual ha sido dejada la historia, principia una
nueva que es continuación de la primera pero cuyo argumento comenzará a
actuar eor separado. Su principio, C, y su final, D, operan igual a los de la
estructura circular matriz. El punto de continuidad, E, marca el principio
de la rotación inicial confundiéndose, luego, en un presente constante. Tiempos y espacios verticales que, en su conjunto, no pueden ser medidos más
que subjetivamente.
Por el contrario, el procedimiento inverso al descrito no logra la misma
meta:

E. S

234

235

�Tº S

Estructura Circular, Variante 3

T. O

,,,.
/

-- - - - .......

/

/

'

''

I

A
B

e- - - - - - - -- - . 1 - - - - - - - - -

I

D

\

\

I

\

I

\

'

1

\
E. O
Se inicia por una pretendida circular: A - B. Así, la obra llega a un final
coincidente con su principio. Pero entonces, C, interviene el autor. Adoptando
una posición de omnisciencia, explica el misterio que implica el círculo. Y lo
rompe. Lo convierte en una estructura lineal meramente objetiva: A - D. No
más relativos, sino absolutos: inicio, desarrollo, final. Todo seguido por un
neoclásico y destructor epifonema.
El clímax de estas variantes lo dan las nuevas narraciones de los herederos
joyceanos. El argumento tradicional a contar deja de tener importancia. Las
historias objetivas se anulan en surrealistas círculos concéntricos que enmarcan un instante motivador de tiempos y espacios cuya verticalidad anonada.
Se parte de un punto-instante, A. Sobre él, se describen orientalmente otros
momentos. Cada uno de ellos está relacionado con el central. Cada uno de
ellos da su versión de ese instante en la parte que le corresponde. Pero el
límite de posibilidades, de variaciones, no se cierra. El punto es también un
lugar histórico. Como tal, tiene repercusiones infinitas. Y siempre habrá un
círculo posible (un suceso conformador no tomado en cuenta. . . un tercer
personaje macedoniano. . . un Augusto unamunista ... ) de trazar alrededor
de ese punto imperecedero:

J

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I

I

\
/

'

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.....

'

- -- -

,,

,,,&gt;

E. S
Con lo ya apuntado se demuestra, aunque sea someramente, la diferencia
esencial entre la narración antigua y el romance. Este pertenece a una nueva
etapa de creación artística cuyo símbolo es una a- privativa. La literatura
actual, la narración en el presente caso, hace gala de gran rompimiento
en cánones tradicionales. Brinda una tendencia a la exposición más que a
la docencia o moralización, a la existencia que -como tal-, no necesita ser
explicada, a la metafísica más que a la realidad académica objetiva. Es amoral,
arreligiosa, atemporal, aespacial. . . Es producto de generaciones rebeldes a
lo anquilosado. Y si en ella se observa un desconcierto aparente, se debe a
una búsqueda incesante de la problemática esencial de sus autores. Pero, al
igual que la otra, se rige por un cierto número de estructuras -hasta cierto
punto maquinales-- que, a descuidarse los escritores, pueden mecanizar la
obra literaria.

237
236

�EL AGUA Y EL VASO EN LA

MUERTE SIN FIN
PROFA. MARGARITA DEL VALLE DE MoNTEJ ANO
Facultad de Filosofía y Letras. U.N.L.

EN ESTAS NOTAS PRETENDO EXPONER a través del símbolo que entrañan el
agua y el vaso, empleados por Gorostiza como centro de su creación poética
Muerte sin fin, el sentido que tienen estas imágenes y el modo como las desarrolla. En ciertos momentos será necesario ir más allá de la referencia explícita y adentrarse en la implicada a través de la metáfora o el símbolo mismos.
En los diecinueve apartados que constituyen el poema, Gorostiza va a desarrollar los símbolos aludidos, desde su gestación y las acepciones que les
otorga, hasta el modo como opera el sentido simbólico que les ha atribuido;
por lo tanto, para mayor claridad, a la par que cumplo mi propósito, comentaré la obra.
El poema comienza con una reflexión en el sentido literal de reflejarse a
sí mismo, de verse tal cual es, lleno de peso existencial "mi torpe andar a
tientas por el lodo"; consciente de sus afanes frustrados "mis alas rotas en
esquirlas de aire", demasiado consciente de sí mismo "lleno de mí -ahíto-me descubro". Todo el símbolo de este descubrirse a sí mismo, quedándose
perplejo de su imposibilidad de llevar a plena conciencia lo que de suyo se
resiste a ser determinado por la razón, es el agua, en forma de "imagen atónita". Es el instante en que su sentimiento de finitud se inserta en el atisbo
de una infinitud: "que tan sólo es un tumbo inmarcesible", pero que no puede expresarse racionalmente " que nada tiene sino la cara en blanco". Este
vislumbre de lo infinito y casi etéreo se expresa a medias en las sensaciones
del mundo como algo que se escapa: "las tenues holandas de la nube" ...
"más resabio de sal o albor de cúmulo que sola prisa de acosada espuma".
Siente que él como hombre y como poeta participa de algo que no puede
determinar, algo que se escapa por su fluidez; sin embargo, esta agua "constreñida por el rigor del vaso que la aclara", toma forma, se hace sujeto del

239

�tiempo "cumple una edad amarga de silencios", pero es un tiempo que a la
vez que ha realizado el milagro de aflorar está penetrado de angustia, "amarga". Por ser el primer momento en que el agua se ha concretado ante la reflexión del poeta la ve, asentada, como "un reposo gentil de muerte niña",
tal vez un poco inconsciente, sin saber todavía cuál es su finalidad pero llevando ya en el seno el signo de la futura destrucción.
Esta agua constreñida "desflora un más allá de pájaros en desbandada",
se deja ir hacia todas las direcciones; no encuentra exactamente el punto de
su atención.
La conciencia del poeta ha logrado encontrar una imagen para su sustancia
y su forma a pesar de que había dudado de su propia existencia al sentir que
el dios es inasible y él un ser "mentido acaso por su radiante atmósfera de
luces". Comienza a tratar de profundizar aunque su reconocimiento le va a
sacudir tan intensamente que va a quedar "marchito el tropo de espuma
en la garganta" pues
En la red de cristal que la estrangula,
allí, como en el agua de un espejo,
se reconoce;
atada allí, gota con gota ( ... ) (1-29-32)

Su alma, "que agua tan agua", se ha dado cuenta por fin de que participa
de lo divino que es esta agua y quiere decirlo a gritos "cantando ya una
sed de hielo justo"; la labor de la poesía es este soñar y cantar, y a la vez
percibe que no sólo tiene un alma henchida de sensaciones sino que el vaso,
la forma que adopta la divinidad "se hinche como una estrella en grano"
y rinde
una rotunda flor
de transparencia al agua,
un ojo proyectil que cobra alturas
y una ventana a gritos luminosos
sobre esa libertad enardecida
que se agobia de cálidas prisiones! ( I, 44-49)

El vaso es él, el poeta con el cuerpo henchido de agua (sustancia divina) ; es el logro literario que se enciende habitado por la dicha. Hay paralelismo entre ojo proyectil y ventana a gritos luminosos; es la poesía que "se
agobia de cándidas prisiones". La tensión entre lo fugaz y lo imperecedero
vuelve a reiterarse.
La idea de la vida como un vaso en donde la infinitud puede reflejarse

240

como agua atónita "en la red de cristal que lo estrangula" es la antigua idea
de Platón "se reconoce", de el hombre aprisionado frente a lo que aspira.
El vaso es a la vez el poeta y Dios; cada uno realiza su creación al encenderse "como un seno habitado por la dicha". Sin embargo, además de poeta
es hombre, y hombre solitario porque la vida, el vaso "tal vez esta oquedad
que nos estrecha" carece de comunicación; somos "islas de monólogos sin
eco" es que el vaso es Dios mismo, también, que asiste al hombre: "vaso
que nos amolda el alma perdidiza". El hombre no acaba de percatarse realmente de su naturaleza aunque la presiente "pero que acaso el alma sólo
advierte / en una transparencia acumulada". Dios es azul porque el agua al
acumularse se ve azul, hay inocencia en el color, Dios es tímido, está lejano,
sólo lo podemos presentir: "oculta al ojo, pero fresca al tacto" ( tal como es
el cielo "mar fantasma en que respiran / -peces del aire altísimo- / los
hombres") .
Sin embargo Dios sufre al crear, ama a la criatura (el vaso) pero su
agua, su sustancia divina surge sin voluntad de creación:
Un coagulado azul de lontananza,
un circundante amor de la criatura,
en donde el ojo de agua de su cuerpo
que mana en lentas ondas de estatura
entre fiebres y llagas;
en donde el río hostil de su conciencia
¡ agua fofa, mordiente, que se tira,
ay, incapaz de cohesi6n al suelo!
en donde el brusco andar de la criatura
amortigua su enojo,
se redondea
como una cifra generosa,
se pone en pie, veraz, como una estatua.
¿Qué puede ser -si no- si un vaso no? (II, 19-32)

así vemos que sólo gracias a la compasión enternecida de la conciencia divina (el vaso) que ve los balbuceos de su creación involuntaria, el hombre
va a participar de su sustancia. Hay en esta imagen un doble significado
para el vaso, por un lado será la criatura, el hombre, el poeta, pero por
otra es Dios mismo como continente del agua que escapa.
El vaso va a tomar otras formas, "Un minuto quizá que se enardece hasta
la incandescencia" es la vivencia de la oquedad de infinitud del hombre
que con profundo sentido subjetivo lo hace patente en "tanto más hacia lo
eterno mínimo / cuanto es más hondo el tiempo que lo colma".

241
H16

�La inconsciencia de la creac1on vuelve a manifestarse por su ocurrir en
cualquier circunstancia, impensadamente. En fragmentos de estrofa paralelos reitera esta naturalidad e inevitabilidad del acto creador, tal como acontece al poeta que no crea voluntariamente sino por algo que se le impone al
madurar; el poeta fija la idea de la creación paralela al decir:

sin verlo a El, a Dios,
lo que detrás de El anda escondido:
el tintero, la silla, el calendario
- ¡ todo a veces azules el secreto
de su infantil mecánica! (II, 74-79)

como el de esas eléctricas palabras
-nunca aprehendidas,
siempre nuestrasque eluden el amor de la memoria,
pero que a cada instante nos sonríen
desde sus claros huecos
en nuestras propias frases despobladas. (II, 55-61)

es decir que somos creación de Dios, participamos de su naturaleza divina,
pero no somos los únicos, todas las cosas creadas transparentan lo azul (el
agua) de su esencia, y sólo podemos presentir, nunca saber.
Las imágenes del vaso: "una edad amarga del silencio", "un minuto quizá que se enardece", "el minuto incandescente de su maduración", "el tiempo de Dios que aflora un día", "Un vaso de tiempo que nos iza" están hablando de la temporalidad del hombre; aunque está hecho de lo eterno, él
está condenado a repetirse; la naturaleza del hombre es morir: cae, madura,
ocurre. Es ya un concepto en que está encerrada la muerte sin fin que antes
sólo se había atisbado como muerte niña.
El hombre, la creación de Dios, no puede penetrar los secretos y se conforma con la apariencia de penetración que es la iluminación de la inocencia
aludida a través de la invocación a San Francisco; por otra parte, esta misma
alusión recuerda Ja comunión de tipo naturalista del Santo con toda la creación. Nos invita el poeta a contemplar con ánimo limpio lo que nos rodea:

el vaso, Dios, se derrama en sus criaturas, como la naturaleza que sigue su
ciclo, como el hombre que es sujeto del tiempo, como el poeta que puede a
veces dudar de la eficacia de su comunicación pero que sin embargo tiene
que manifestarse:
¿También -mejor que un lecho- para el agua
no es un vaso el minuto incandescente
de su maduración?
Es el tiempo de Dios que aflora un día,
que cae, nada más madura, ocurre,
para tornar mañana por sorpresa
en un estéril repetirse inédito. (II, 48-54)

Otro intento de desentrañar la creación humana de la solución de la máscara, hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios:
Es un vaso de tiempo que nos iza
en sus azules botareles del aire
y nos pone su máscara grandiosa,
ay, tan perfecta,
que no difiere un rasgo de nosotros (II, 62-66)

Recogiendo la imagen del ojo proyectil que es el poeta, reitera la impotencia para una penetración de lo infinitamente inasequible en la pluralidad de
finitudes del mundo; sólo podemos mirar
242

Un disfrutar en corro de presencias,
de todos los pronombres- antes turbios
por la gruesa efusión de su egoísmode mí y de El y de nosotros tres
¡ siempre tres!

es que el hombre no puede siquiera intuir la creación si no se deja llevar
por una identificación amorosa, tal como en el poema intuimos antes de
penetrar en él intelectualmente. Nosotros tres incluye a Dios que ha creado
sin desearlo, al pºoeta que pretende la razón, el intelecto antes que el amor,
y nosotros, los hombres que estamos encerrados en nuestras islas y por ello
sólo contemplamos con mirada turbia lo que el Santo ve como comunión.
El dios que crea el mundo es un poco pueril, "su infantil mecánica" nos
reitera el poeta y explícitamente nos hace partícipes "Mirad" de cómo la
creación tiene un sentido de juego, como un niño mago que se entretuviera
en crear formas con el agua "mil y un encantadores gorgoritos" hasta que
en un gesto de audacia crea la vida animal.
243

�Después, en un crescendo insostenible,
mirad cómo dispara cielo arriba,
desde el mar ( el agua, la sustancia divina)
el tiro prodigioso de la carne
que aun a la alta nube menoscaba
con el vuelo del pájaro,
estalla con él como un cohete herido
y en sonoras estrellas precipita
su desbandada pólvora de plumas. (III, 37-45)

El creador sigue su labor y revisa todos sus vasos, los perfecciona y los sigue
en todos sus momentos:
solo un cándido sueño que recorre
las estaciones todas de su ruta
tan amorosamente
que no elude seguirla a sus infiernos,
ay, y con qué miradas de atropina,
tumefactas e inmóviles, escruta
el curso de la luz, su instante fúlgido,
en la piel de una gota de rocío;
concibe el ojo
y el intangible aceite
que nutre la esbeltez de la mirada;
gobierna el crecimiento de las uñas
y en la raíz de la palabra esconde
el frondoso discurso de ancha copa
y el poema de diáfanas espigas. (IV, 2-17)

todo es de él, la creación entera depende de su voluntad y los dones más
preciados, la mirada, el verbo, son tan criaturas suyas como las uñas o la
gota de rocío. Hay en este dios creador una dualidad con el hombre poeta
que también se adueña de las cosas con sólo nombrarlas; ambos tienen algo
de asceta y sufren y someten sus imágenes al sufrimiento; los vasos son torturados y arrastrados por la inconciencia de ese puro goce que da los males
metafísicos y los físicos:
somete sus imágenes al fuego
de especiosas torturas que imagina
-las infla de pasión,
en el prisma del llanto las deshace,

244

las ciega con el lustre de un barni.z,
las satura de odios purulentos (. .. ) (IV, 20-25)

En la pasión de las criaturas, su goce ante la creación, su inocencia se han
perdido, han sido cegadas y ya no podrán penetrar más el secreto. Es un dios
si no perverso puesto que también las ama, inconsciente, tanto que, como un
niño otra vez, con esa crueldad refinada del que tortura para consolar,
en un ilustre hallazgo de ironía
la estrecha enternecido
con los brazos glaciales de la fiebre. (IV, 38-40)

Ha habido una escisión, en blanco y negro por así decirlo, de lo bueno y
lo malo. La distinción racional entre la vivencia instantánea de lo más espiritual y todas las cosas del mundo en las cuales se somete a prueba este "puro
goce". Hay en esos versos la transparencia de una incertidumbre de tipo
religioso de por qué al hombre le es dado un camino para poner a prueba
su naturaleza espiritual con su condición humana de ser existente. Se ha
enfrentado al hombre no a su finitud pero sí a su sufrimiento.
Al poeta le ha conmovido el destino de las criaturas, vaso también él, y
después de lo entrevisto se pone a revisar las teorías acerca de la divinidad,
las máscaras de dios. Para expresar con más claridad la inseguridad de la
existencia humana, esta muerte sin fin a que estamos sometidos, presenta la
metáfora de que somos un sueño de Dios, los vasos no somos más que imágenes soñadas:
¡ Qué trebolar mullido, qué parasol de niebla,
se regala en el ánimo
para gustar la miel de sus vigilias! ( los vasos)
Pero el ritmo es su norma, el solo paso,
la sola marcha en círculo, sin ojos;
así, aun de su cansancio extrae
¡hop!
largas citas de cintas de sorpresas
que en un constante perecer enérgico,
en un morir absorto,
arrasan sin cesar su bella fábrica. (V, 10-20)

este dios fatigado saca de su sueño la creación y la destrucción, a un tiempo
hace y deshace, en un acontecer cíclico y eterno la vida se va a enfrentar a
la muerte y de ésta surgirá tal vez la nueva creación, pero como todo es un

245

�sueño en realidad el agua nunca ha sido constreñida ni imaginada, todo es potencia, nada llegó a ser acto: el dios queda "gestado en la aridez de sus escombros", su substancia se ha agotado sin haberse vertido, hasta que

siente que su fatiga se fatiga,
se erige a descansar de su descanso
y sueña que su sueño se repite,
irresponsable, eterno,
muerte sin fin de una obstinada muerte,
sueño de garza anochecido a plomo
que cambia sí de pie, mas no de sueño,
que cambia sí la imagen,
mas no la doncellez de su osadía (V, 23-31)

•
'•

es el mismo dios inasible que imaginó el poeta al empezar su búsqueda, el
soñador.
El poeta, avisando su cambio de imagen presentará ahora a Dios como
"Inteligencia, soledad en llamas", se identificará con este dios estéril y qu~dará tan solo como El ya que tiene miedo de crear por "amoroso temor de
la materia"; si la máscara anterior fue la de un Dios que sueña y nada
llega a realizarse porque se queda en sueño, esta otra no creará para poder
triunfar sobre la muerte; es como si el poeta no escribiera a pesar de las
instancias del lenguaje que lo urgen por miedo a no ser comprendido. Este
dios todo lo concibe mentalmente, pero a nada le da vida: "permanece re-

y no lo emite,·

,

que nada más absorbe las esencias
y se mantiene así, rencor sañudo,

una, exquisita, con su dios estéril
sin alzar entre ambos
'
la sorda pesadumbre de la carne,
sin admitir en su unidad perfecta
el escarnio brutal de esa discordia
que nutren vida y muerte inconciliables
siguiéndose una a otra
como el día y la noche", (VI, 24-38)
La muerte e_s~ prese~te en cu~,to la creación tiene lugar, agua-vaso y muerte son tamb1en otra mterpretac1on de "El, conmigo, con nosotros tres"; aflora en el segundo que la materia se concreta:

"una Y otra acampadas en la célula (vida y muerte)
como un tardo tiempo de crepúsculo,
ay, una nada más, estéril, agria,
con El, conmigo, con nosotros tres;
como el vaso y el agua, sólo una
que reconcentra su silencio blanco
en la orilla letal de la palabra
y en la inminencia misma de la sangre
Aleluya, Aleluya! (VI, 39-47)

creándose en sí misma,

única en El, inmaculada, sola en El,
reticencia indecible,
amoroso temor de la materia,
angélico egoísmo que se escapa
como un grito de júbilo sobre la muerte". (VI, 10-15)

•

es una tensión dramática entre el ser y el no ser, la nada; para no dejar que
la muerte se presente sólo queda el no ser, la inteligencia se mantiene aparte,
es un "páramo de espejos" y la imagen tanto se refiere a la divinidad como
al poeta; el egoísmo ("con El, conmigo, con nosotros tres") vuelve a aparecer,

abstinencia angustiosa
que presume el dolor y no lo crea,
que escucha ya en la estepa de sus tímpanos
retumbar el gemido del lenguaje

La idea de una pasividad o una impotencia del espíritu frente a la misma
condición del morir eterno del hombre para que así Dios se haga a sí mismo
aparece en la siguiente estrofa:
'

sabe la muerte a tierra,
La angustia a hiel.
Este morir a gotas
me sabe a miel (VII, 36-40)
pero se encuentra a la vez con la frustración del creador porque cnmedio
de un cántico de alegría de todos los seres creados, su esencia, su sustancia
no huele, no luce, no sabe a nada, tal como lo resume en el ''baile"

Pobrecilla del agua,
ay, que no tiene nada,

247

246

•

�ay, amor, que se ahoga,
ay, en un vaso de agua (VII, 43-46)

'' I•

es la misma problemática presentada anteriormente, si las cosas son un sueño
o sólo son concebidas por el creador mentalmente, el agua no puede concretarse, y el dios no puede hacerse ni reflejarse en sus criaturas porque éstas
no existirán; quedará aislado.
Este cántico, al que la musicalidad y el ritmo le proporcionan una ligereza
notable, es a la vez el más desolador del poema, el grito del poeta ante su
problemática está plasmado en el ahogarse en un vaso de agua que a través
del juego de palabras deja traslucir la angustia de tipo metafísico que le
ha asaltado. Por otra parte la falta de sabor del agua puede sugerir también
la no existencia de dios, el agua en sí ser tan sólo una sustancia que participa
de las cosas pero ya no como creaciones suyas, sino como elemento integrante
sin mayor trascendencia.
El poeta interrumpe su reflexión sobre el dios creador para aceptar el sentido de lo espiritual que adquiere su significación a través del hombre: "en
el rigor del vaso que la aclara / el agua toma forma ciertamente"; ahora el
ser creado va a reflexionar sobre su creador; tal parece que la última instancia a que llega aquí el poeta es que mejor que el hombre creación de dios, nos
enfrentarnos a dios, - creación del hombre. Recoge la imagen del primer
percatarse de la existencia ''una sed de hielo justo", que es la imagen del
poeta-hombre, y la hace presente con mayor fuerza:
Trae una sed de siglos en los belfos,
una sed fría, en punta, que era cauces
en el sueño moroso de la tierra,
que perfora sus miembros florecidos,
como una sangre cáustica,
incendiándolos, ay, abriendo en ellos
desapacibles úlceras de insomnio. (VIII, 4-10)

Es la inquietud del conocimiento, querer saber y desvelarse tratando de penetrar el misterio porque es más angustioso, quema más la duda que la verdad por tremenda que ésta sea; resulta sin embargo que lo suyo es
más amor que sed; más que amor, idolatría,
dispersión de criatura estupefacta
ante el fulgor que blande
-germen del trueno olímpico-- la forma
en sus netos contornos fascinados. ( VIII, 11-15)

248

•

Quiere penetrar, desea saber, los atisbos que ha logrado "sólo reflejos - briznas de espuma" no satisfacen su sed, desea "un ojo para mirar el ojo que
la mira". El hombre ha traspasado los límites de sus posibilidades; en todos
los vasos "en el lago, en la charca, en el estanque, / en la entumida cuenca
de la mano", percibe la noción que se le escapa. Hay un juego de doble
significación: por un lado el hombre que en su función de poeta intuye el
ser creador o lo presenta, y por otra el creador que ha hecho al hombre para
que éste lo contemple:
En el nítido rostro sin facciones
el agua, poseída,
siente cuajar la máscara de espejos
que el dibujo del vaso le procura (VIII, 31-34)

Encuentra así que en el rigor poético o mejor aún, sólo a través de la forma
poética el espíritu se crea y se recrea, haciéndose:

Ha encontrado, por fin,
en su quehacer sonámbulo,
una bella puntual fisonomía.
Y a puede estar de pie frente a las cosas.
Y a es, ella también, aunque por arte
de estas limpias metáforas cruzadas,
un encendido vaso de figuras (VIII, 35-41)
El hombre ha descubierto, o creído descubrir su origen divino y le ha dado
corporeidad a través de lo poético, pero esta intuición que lo lleva a hacer
de todas las cosas vasos igual que él, es a la vez la angustia del conocimiento
imperfecto, "el suplicio de la imagen propia", la "descarnada lección de
poesía" que le proporciona un "infierno alucinante".
"Pero el vaso en sí mismo no se cumple"; el poeta se encuentra en plena
soledad, no hay un camino de penetración; la incertidumbre de la angustia
humana se halla plasmada en esta metáfora que se enriquece al aludir a la
opacidad intelectual del hombre que vislumbra la verdad sin alcanzarla:
¿ qué esconde en su rigor inhabitado,
sino esta triste claridad a ciegas,
sino esta tantaleante lucidez?
Tenedlo ahí, sobre la mesa, inútil.
Epigrama de espuma que se espiga
ante un auditorio anestesiado (IX, 3-8)

�inclusive si llega a lograr una penetración personal, como poeta se siente frustrado porque no se le escucha, el auditorio está anestesiado; se toma entonces a sí mismo, queda otra vez en amarga soledad:

flor mineral que se abre para adentro
hacia su propia luz,
espejo ególatra
que se absorbe a sí mismo contemplándose ( IX, 11-14)
Intuye que tiene materia divina "una llaga tal vez que debe al fuego" y
busca en todas las cosas dándose cuenta que entre más cree penetrar menos
contempla pero en cambio se identifica y se pierde:

Desde este erial aspira a ser colmado.
En el agua, en el vino, en el aceite,
articula el guión de su deseo;
se ablanda, se adelgaza;
ya su sobrio dibujo se le nubla,
ya embozado en el giro de un re/lejo,
en un llanto de luces se liquida ( IX, 19-25)
estamos frente a la eterna contradicción entre la plenitud de integración a
que aspira el hombre y su aniquilamiento cada vez que se acerca a esa plenitud: una condición de perfección inalcanzable.
"Mas la forma en sí misma no se cumple", el dios creado por el hombre,
esta vez el hombre-dios de los egipcios, sabe que es una creación inventada "el
encendido aroma con que arde a sus pies la poesía". Como hombre desde
su origen está condenado a morir "presume la materia ( el agua) / que apenas cuaja su dibujo estricto (el vaso) / y ya es un jardín de huellas fósiles".
La materia se cambiará en otras cosas "rojo timbre de alarma en los cruceros / que gobierna la ruta hacia otras formas" es una "senil recién nacida"
porque desde su primer momento de existir ya está condenada a la extinción. La muerte penetra la vida:

los crudos garfios de la muerte suben,
como musgo, por grietas inasibles,
ay, la hostigan con tenues mordeduras
y abren hueco por fin a aquel minuto (XI, 30-33)
paradójicamente la misma intensidad del asalto, la conciencia de esta finitud
o muerte es la que abre al hombre el extremo límite, descubre la esencia de
250

su padecer "abren hueco por fin a aquel minuto" pues en último extremo lo
que queda es la aceptación de que "la egregia masa de ademán ilustre" ( el
agua) "podrá caer de golpe hecha cenizas".
El hombre trata de escapar a la angustia de esta condición:

El vaso de agua es el momento justo.
En su audaz evasión se transfigura,
tuerce la órbita de su destino
y se arrastra en secreto hacia lo informe (XI, 7-10)
en el escape hacia el exceso y a través de éste, se va a dejar arrastrar por
todos los males sin oposición "la forma da en el gozo de la llaga / y el oscuro
deleite del colapso", el olvidarse de sí mismo, o mejor aún, el gozar el sufrimiento pueden ser una forma de purificación que libere al hombre del temor
a la muerte.
Cuando el agua se amolda al vaso, y éste cede a la condición del agua,
ambos se cumplen porque ya no están en oposición dialéctica, sino en una
mutua comprensión unitaria; pero se cumplen tan sólo en el sentido de que
hay mayor identidad entre ellos y se liberan de su mutua dependencia:

En la red de cristal que la estrangula,
el agua toma forma,
la bebe, sí en el módulo del vaso,
para que peste también se transfigure
con el temblor del agua estrangulada
que sigue allí, sin voz, marcando el pulso
glacial de la corriente.
Pero el vaso
-a su vezcede a la in/orme condición del agua
a fin de que -a su vez- la forma misma,
la forma en sí, que está en el duro vaso
sosteniendo el rencor de su dureza
y está en el agua de aguijada espuma
como presagio cierto de reposo,
se pueda sustraer el vaso de agua; (XII, 1-11)
Hay una aceptación de la muerte, un retorno a su no existencia, pero todo
se torna en el momento antes de la creación "la noche perfecta de su aljaba".
Sólo esta aceptación sin rebeldía de la muerte puede traer el evadir su
temor. Todo padece una regresión; hay un despliegue de formas vitales en
251

�trance de reconocerse en la dohle instancia de conformar al espíritu y de ser
la vida misma conformada por éste. Comienza a percatarse el hombre de
que todo se va agostando y se consume hasta llegar a un clímax de panteísmo
donde
la arena de arrugados pechos
y el humus material de entraña tibia,
ay, todo se consume
con un mohino crepitar de gozo,
cuando la forma en sí, la forma pura,
se entrega a la delicia de su muerte (XVIII, 5-10)

El lenguaje mismo se ha destruido, el hombre ahoga su expresión poética:
el hombre ahoga con sus manos mismas,
en un negro sabor de tierra amarga,
los himnos claros y los roncos trenos
con que cantaba la belleza (XIII, 8-11)
cuando el hombre descubre en sus silencios
que su hermoso lenguaje se le agosta,
se le quema -confuso- en la garganta,
exhausto de sentido;
ay, su aéreo lenguaje de colores (XIV, 5-9)
sí, todo él, lenguaje audaz del hombre
se le ahoga -confuso- en la garganta
y de su gracia original no queda
sino el horror de un pozo desecado
que sostiene su mueca de agonía (XIV, 26-30)

tal vez esta muerte del lenguaje es la más tremenda, porque la palabra es
creadora, y al agotarse llega "el minuto mismo del quebranto", todos estamos implicados en la destrucción, se va a ella al aceptar la muerte:
Todos se dan a un frenesí de la muerte,
ay, cuando el sauce
acumula su llanto
para urdir la substancia de un delirio
en que -¡tú! ¡yo! ¡nosotros! -de repente,
a fuerza de atar nombres destemplados,
ay, no le queda sino el tronco prieto,
desnudo de oración ante su estrella; (XVI, 5-12)

252

Es una identidad de forma-naturaleza, y más completamente, forma-universo que nos vuelve a conectar cíclicamente con el momento en que esta
forma se integró. Todo lo divino, el agua, se recoge a sus orígenes
hasta que todo este fe cundo río
de enamorado semen que conjuga,
inaccesible al tedio,
el suntuoso caudal de su apetito,
no desemboca en sus entrañas mismas,
en el acre silencio de sus fuentes,
entre un fulgor de soles emboscados,
en donde nada es ni nada está,
donde el sueño no duele,
donde nada ni nadie nunca, está muriendo
y solo ya, sobre las grandes aguas,
flota el Espíritu de Dios que gime
con un llanto más llanto aún que el llanto, (XVIII, 24-36)

Frente a toda la concepción del vaso y el agua que son creación, surge la
imagen del diablo, la tentación que devora al ser: "¡Tan-tan! ¿Quién es?
Es el Diablo,
es una muerte de hormigas
incansables que pululan
¡Oh Dios! sobre tus astillas;
que acaso te han muerto allá;
siglos de edades arriba,
sin advertirlo nosotros,
migajas, borra, cenizas
de ti, que sigues presente
como una estrella mentida
por su sola luz, por una
luz sin estrella, vacía,
que llega al mundo escondiendo
su catástrofe infinita (XIX, 29-42)

La presentación de las máscaras de Dios en un sentido de gradación descendente, cada vez una máscara menos aprehensible, se transforma al final
en una sola luz condenada a su extinción puesto que su fuente hace mucho
que desapareció. El poeta, o la poesía que lo ha invitado a reflexionar sobre aquello que es inasible de suyo.

253

�Como se ha podido apreciar a través del desarrollo que da Gorostiza a
sus imágenes Agua y Vaso, encontramos una primera instancia en que ambas
son lo divino, Dios o mejor todavía, las máscaras de Dios. El agua será así
toda la materia creadora, la fuente de vida, el espíritu de Dios que al ser
aprisionado por el vaso dejará de estar difuso para dar lugar a las criaturas.
No es rara la elección de esta imagen como símbolo, ya que tradicionalmente se considera al agua fuente de vida no sólo en la filosofía de Tales, o
la concepción de los nahoas, sino en la naturaleza misma es fácil comprobar
que el agua es el elemento vital.
El vaso serán las concreciones de Dios pero a la vez será Dios mismo que
se aproxima a sus criaturas y se deja adivinar en ciertos momentos. El cuerpo es un receptáculo para el espíritu, el vaso por su misma transparencia
es lo que deja adivinar mejor su contenido.
Del mismo modo que el vaso-agua es Dios, es el vaso-agua hombre con
sus distintas posibilidades. No s6lo en el sentido de que el hombre sea un
reflejo de Dios, que ha recibido su máscara, sino porque el hombre es también creador con la limitación de una de las concepciones: puede representarnos todo, imaginar o soñar pero no hacer. El instrumento del hombre es
la palabra, así sólo mediante el verbo podrá crear el hombre y vaso y agua
serán símbolos de la obra, del poema, al mismo tiempo que representan la
totalidad de la obra hecha por el hombre. Agua y vaso trabajan como componentes del poema del mismo modo como se integraron en componentes
de Dios y del hombre.
Las máscaras que nos presenta el poeta en su inquirir por la naturaleza
de Dios van variando en una gradación descendente en cuanto a la voluntad
de creación, y ascendente en cuanto a la soledad del creador que puede inclusive no existir o haber sido y dejado de ser.
En el contenido del poema se conjugan lo épico, lo lírico y lo dramático:
narra una aventura del espíritu en su afán de conocer aquello que no puede
penetrar; su angustia ante la limitación de sus propias capacidades para
comprenderlo y el desconcierto y la tensión que sobrevienen al no poder encontrar una sola explicación, sino múltiples, para lo que lo inquieta y esto
mismo lo pone en necesidad de elección que no realiza.
El poema es plurivalente, como hemos apuntado, pues van surgiendo a través de una misma metáfora tres posibles acepciones, o dos de ellas: las máscaras de Dios, las máscaras del hombre y la problemática de la creación del
poema mismo.
Aunque no fue el objeto de este estudio, cabe también agregar que es una
de las concepciones poéticas más profundas y bellas de las letras contemporáneas.

•

RAICES PLATÓNICAS EN ADÁN BUENOSAYRES
DE MARECHAL
LETICIA PÉREZ GUTIF.RREZ M. LE.
Escuela de Letras
I.T.E.S.M.

DESDE LA ANTIGÜEDAD HASTA NUESTROS DÍAS no hay filósofo que, al discurrir
s~bre el tema del amor, no reconozca a Platón como una de sus fuentes principales. Antes, el concepto del amor no había sido tan ampliamente explicado. Aunque después el amor platónico haya sido casi siempre mal interpretado. Se le ha dado la definición de que es un sentimiento que no aspira
a la_ posesión d_el ser amado, sino que se contenta sólo con ponderarlo y
admirarlo de le~os. Na?a tan absurdo al verdadero sentido del concepto. En
el _amor platóm:o lo 1D1portante no es la renuncia a la posesión real del
objeto_ amado, smo la aprehensión de lo bueno, lo verdadero, lo hermoso
del nusmo. Por eso el amor platónico trasciende dcl plano sensorial al de
las Ideas:, El amor, visto en esta forma, es búsqueda y realización. Es camino.
Y, tamb1en, podríamos decir que es motivación.
En la historia de la Filosofía muchos estudiosos han tomado como base las
doctrinas platónicas y han escrito admirables exégesis sobre el tema. Recordemos sólo unos cuantos: San Agustín, Plotino, Ben Gabirol, León Hebreo ...
E~ la Literatura,_ ,muchos también han glosado el tema. Entre los que han
sentido una atraccion por el tema amoroso-estético se encuentra Leopoldo
Marechal. En toda su obra, ya poética ya novelística, sobresale la influencia
de Platón. En este ensayo examinaremos dos aspectos de la influencia platónica en la novela Adán Buenosayres: por una parte, la utilización por Marechal de ideas tom~das directamente de Platón; por otra, la comprobación
de cómo el personaje central de la novela Marechaliana se conforma con todo
al modelo del amante platónico.
En d?s diálogos. resume Platón toda su filosofía amorosa: el Fedro y el
Symposium. El primero de ellos tiene una gran riqueza temática, cuya di-

255
254

�versidad impide encuadrarlo dentro de un determinado asunto. Pero el tema
del amor es el que le da unidad al conjunto. Sin embargo, se pueden reducir
en grandes rasgos a tres los temas generales tratados en él: amor, alma y
ret6rica. Los dos primeros son los más íntimamente vinculados con lo erótico.
El tema de la inmortalidad del alma que se inserta en el Fedro, está tratado en forma breve pero con gran belleza literaria. Después de analizar el
problema, Sócrates se cree obligado a ejemplificarlo. Y para ello toma la
alegoría conocida con el nombre del "mito del carro alado". A éste alude
Marechal en su novela cuando nos presenta al héroe central de la misma
realizando "ese balance de vida que según dicen precede a la defunción o
a la metamorfosis" (A.B., p. 33). En aquella memorable mañana del 28
de Abril de 1922, Adán reflexiona sobre su naturaleza de monstruo dual,
materia-espíritu. Es entonces cuando le sale al encuentro el mito del carro
alado:

Su alma era semejante a un carro alado del cual tiraban dos potros
diferentes: uno, color de cielo, crines abrojadas de estrellas y finos cascos voladores, tendía siempre hacia lo alto, hacia las praderas celestes
que lo vieron nacer; el otro, color de tierra, sancochado de boca, empacador, lunanco, barrig6n, orejudo, vencido de manos, jeta caída y
rodador tiraba siempre hacia lo bajo, ansioso de empantanarse hasta
la verija. Y Adán ¡ pobre carrero! tenía las riendas de uno y otro caballo y forcejeaba por mantenerlos en la ruta ( . .. ). Así, entre uno y
otro caballo, entre el cielo y el suelo, tirando aquí una rienda y aflojando allá otra, el alma de Adán subía o se derrumbaba. Y al .fin de
cada viaje Adán enjugaba en su frente un agrio sudor de carrero"
(A.B., pp. 36-37).
Este es el primer contacto platónico marechaliano de la novela.
Sócrates, al explicar la naturaleza del hombre mediante el mito del tronco
de caballos y el cochero, alude también a otra particularidad del alma. Hace
una distinción entre los seres mortales y los inmortales. Explica que el alma
inmortal es perfecta y alada y se encuentra en lo más alto de los ciclos y
gobierna así el orden universal. Pero cuando un alma inmortal, "ha perdido
sus alas, rueda en los espacios infinitos, hasta que se adhiere a alguna cosa
sólida, y fija allí su estancia; y cuando ha revestido un cuerpo terrestre ( ... )
movido por la fuerza que le comunica, parece moverse por sí mismo, esta
reunión de alma y cuerpo se llama un ser vivo, con el aditamento de ser mortal" (D.P., pp. 520-521). El alma es alada y con sus alas se transporta a
donde quiere; pero esas ·alas que tiene puede perderlas. Para evitarlo es ne-

cesario que el alma se nutra. Y este alimento, según Platón, es todo lo bello,
bueno y verdadero: "lo divino".
Este conocimiento de que el alma posee alas, es una revelación para Adán.
Un día hermoso y extraño comprueba que le nace una ala de paloma

porque así estaba en aquel día hermoso y terrible de su primavera
cuando al mirarse vio que le nacía un ala de paloma. Digo que un
ala de paloma le nacía en el hombro, y que ante la novedad de sus
plumas el alma comenz6 por maravillarse y acab6 por ejercitar un entendimiento, refle.,ionando, )'ª en el signo del ala ya en el número de
la paloma (A.B., p. 437).
Para Platón las almas, por virtud de sus alas, vuelan guiadas por Zcus y
su carro alado. Las de los inmortales suben fácilmente a lo más alto del Uranos, arrastradas por un movimiento circular; y las de los que no son tan
perfectos caminan con dificultad. En lo más alto del Uranos, el alma inmortal
"gusta de la esencia divina de que hacía tiempo estaba separada, y se entrega
con placer a la contemplación de la verdad, hasta el instante en que el movimiento circular la lleve al punto de su partida" (D.P., p. 521). En las almas
imperfectas este movimiento es difícil : pueden subir, descender, y, en algunos casos, hasta ver "caer una a una las plumas de sus alas". Este movimiento del alma también lo percibe Adán cuando, al influjo de su amor por
Solveig, observa tanto en ella como en sí mismo esta rotación:

Dos movimientos observaba yo en ella: uno de traslaci6n en torno de
la mujer suavísima, por el cual mi alma la cercaba en lentos giros, la
medía y estudiaba con amoroso cuidado; y otro de rotaci6n sobre su
eje, gracias al cual mi alma iba estudiándose a sí misma en el modo y
efectos de su contemplaci6n (A.B., p. 450).
Consigna también Platón que "cuando un hombre percibe las bellezas de
este mundo y recuerda la belleza verdadera, su alma toma alas y desea volar;
pero sintiendo su impotencia, levanta, como el pájaro, su mirada al ciclo,
desprecia las ocupaciones de este mundo, y se ve tratado como insensato"
(D.P., p. 523) . A esto lo llama la cuarta especie de locura. Y cuando esta
alma "ha visto, lo mejor posible, las esencias y la verdad, deberá constituir
un hombre, que se consagrará a la sabiduría, a la belleza, a las musas y al
amor" (D.P., p. 522).
Tal es el caso de Adán, cuya vocación a la estética y al amor tuvo tempranas manifestaciones en su vida. Es un descubrimiento notable para él, aquél
cuando se le revela al fin la índole de su movimiento. Lo que le arrastra y
257

256

1117

�le eleva es sólo amor. Pero el amor, en su traslación amorosa, requiere no
sólo que el Amante se mueva, sino también que el Amado permanezca inmóvil.

Si su entendimiento había dado luz a su voluntad, señalándole, no
sólo una manera de traslación sino también la existencia necesaria de
un amado hacia el cual debería moverse, la voluntad, con todo, no lograba salir de su quietud; porque, si bien tenia ya el saber, le faltaba
el sabor del Amado; y faltándole el sabor su apetito estaba como desierto; y desierto el apetito, no hay voluntad que se mueva, sobre todo
cuando la suya es un ala de paloma (A.B., p. 438).
Así es como poco a poco va atisbando el secreto de su vocación y de su
movimiento.

Pero no tardó en advertir que la amorosa traslación requiere no sólo
un amante movible, sino también un Amado inmóvil, ni tardó en observar que, si la virtud del Amante se daba en ella con toda certidumbre, la figura del Amado se le escondía siempre, como si el instante
del ala estuviera lejos aún (A.B., p. 438).
Explica también Sócrates en este mismo diálogo que el alma que ha sido
cautivada por la beHeza y se entusiasma al verla o bien se apasiona por
ella, es llamada "amante". Y el alma amante "antes bien, llevada por la
pasión, se lanza a todas partes donde cree encontrar su querida beHeza" (D.P.,
p. 524). Esta actitud la haHamos en el joven Adán cuando busca la ocasión
de ver al objeto de su amor. En su "Cuaderno de Tapas Azules" escribe:

Madurando planes que no tardaba en desechar, y sintiendo en m! cada
vez más honda el ansia de su visión, resolví finalmente provocar un
encuentro en las barracas de Belgrano, donde yo sabía que Aquéllo se
paseaba todas las tardes entre sus compañeras al regresar de sus estudios

.,

( A.B., p. 455) .
y más adelante agrega:

El azar de una marcha sin rumbo premeditado solía llevarme algunas
noches, como entre sueños, hasta la casa de Saavedra, en cuyo umbral
despertaba yo bruscamente a cierto preludio de la emoción (A.B., p. 457).
También Platón analiza la pasión amorosa y sus efectos en relación con

el hombre "amante". Entre los defectos que se pueden encontrar en la persona que ama está la pasión de los celos. "Pero sobre todo será celoso; prohibirá al que ama todas las relaciones que puedan hacerle más perfecto, más
hombre; le causará un gran perjuicio, y en fin, le hará un mal irreparable,
alejándole de lo que podría ilustrar su alma, quiero decir de la divina filosofía" (D.P., p. 516).
Adán Buenosayres no ha sido inmune a esta pasión, si bien es cierto que
nunca podría comparársele a un Otelo shakesperiano. Tesler alude a estos
celos cuando dice :

¿No he visto )'º el otélico sudor que baña tu frente cuando alguien
pronuncia el nombre de la mocosa? (A.B., p. 62).
Otro de los pasajes de la novela, nos habla de un Adán convertido en
Orlando furioso al ver su "Cuaderno de Tapas Azules" arrumbado en el diván celeste:

de pronto su alma comenzó a desmayar y su razón a extraviarse en peligrosos laberintos de cólera. ¡ Orlando! Adán huye también en alas de
una suave demencia; está en calzoncillos, como Lanzarote del Lago, y
recorre las calles de Villa Crespo bajo una rechifla universal. Dos ríos
de lágrimas ruedan sin término desde sus ojos a su boca, dos ríos amargos en los que Adán se abreva día y noche" (A.B., p. 177).
Así dice Fedro en el Symposium: "porque no hay hombre tan cobarde a
quien Eros no inspire el mayor valor y no le haga semejante a un héroe"
(D.P., p. 318}. Pero esta pasión de los celos en el poeta es sólo producto
de la imaginación de ese Adán creador de mil y un "Adanes fantasmagóricos"
en sus diversos destinos posibles.
Dice Platón que al amante se le puede reconocer fácilmente al observar
su conducta. Y añade que todo el mundo conoce un amante, viéndole seguir
los pasos de la persona que ama. En la novela marechaliana, dos veces encontramos alusiones a estas actitudes. Cuando Tesler y Adán comentan sus
respectivos amores y el último pregunta al primero:
"-¿Nadie sospecha tu aventura? le preguntó Adán entonces". Ante pregunta tan sorpresiva Tesler replica al momento:
-¿ Nadie? -rezongó Samuel-. ¡ El barrio entero! Los chiquilines de
Saavedra me hacen blanco de sus hondas, me señalan con el dedo las
comadres, los perros me siguen con el hocico pegado a mis talones. Y
como si todo eso no bastara, el vigilante de la esquina se ha constituido

259
258

�en mi sombra: lo siento detrás de mí cuando por la noche doy vueltas
a la manzana o me detengo en el umbral de los Amundsen (A.B., p. 66);

y, recordando la pose de Adán cuando se encuentra ante Solveig:
-¡ A vos! -dijo Samuel con energía-. ¿Crees que nadie observa tu
pose de Hamlet acatarrado cada vez que la mocosa te habla o te mira?
(A.B., p. 62).

Entre las varias formas de posesión o de locura de que habla Platón en
este diálogo, está la que procede de las Musas. Estas, al ocupar un alma
tierna y pura, la despiertan, "la transporta ( n) y le inspira ( n) odas y otros
poemas que sirven para la enseñanza de las generaciones nuevas" (D.P.,
p. 520).
Este es el caso de Adán Buenosayres. Desde pequeño accedió al reclamo
de las Musas y fue en sus manos cual cera virgen. Su poesía, muchas veces
incomprensible para sus amigos, era "Una poética virgen, sin número ni medida, como los grandes ríos de la Eatria, como sus llanos y sus montes" (A.B.,
p. 376). En un párrafo de su diario íntimo expresa este temprano despertar
de su vocación poética:
al mismo tiempo aquellas emociones iban despertando en mi ser un
ansia viva de expresión, un deseo incontenible de hablar el mismo lenguaje con que me enamoraban las criaturas. Y a en el jardín y huerta
de Maipú había comenzado a observar los dos tiempos de la inspiración
que se daban en mí ante la hermosura de las cosas: una embriaguez
fundida en lágrimas, y el nacimiento de una idea musical que se debatía en mi ser y buscaba su manifestación (A.B., p. 435) .

El Symposium de Platón es también un diálogo complejo. En él, mediante
la intervención de varios interlocutores, se dan a conocer diversos puntos de
vista con respecto al amor.
Eros es el camino para llegar a crear y captar la belleza. La estética y el
amor laboran juntos en la búsqueda de una Idea de la belleza universal.
Esta trasciende a los hombres por las cosas sensibles y el hombre, por una
intelección amorosa de éstas, puede llegar a su vez a la Idea Universal.
Por boca de Pausanias, se hace una distinción entre dos Afroditas. Se establece así una diferencia entre ellas. Se habla de una Afrodita popular o pandernia, cuyo amor sólo inspira acciones bajas y es la que da preferencia al
cuerpo sobre el alma; y una Afrodita celeste, hija de U ranos, cuyo amor
es de carácter espiritualista.
260

En la novela de Marechal, estas dos clases de amor están encarnadas en
Adán y Tesler. Este último es el contrapunto indispensable que nos hace entender y comprender mejor al primero. El filósofo escéptico es quien, ante
la pregunta que pide una definición del amor, dice:
Resumiendo las ideas platónicas, aunque sólo en el plano de la Venus
terrestre o macanuda, te diré que el amor tiene dos fases : un deslumbramiento del sujeto (yo) ante la forma bella (Haydée Amundsen},
y enseguida un ansia del sujeto (yo) por adueñarse de la forma bella
( H aydée Amundsen) a fin de procrear en su hermosura. ¿Digo bien?
(A.B., p. 64).

Entre las definiciones que de Eros se dan en el diálogo de Platón, está la
de Agatón el artista, el maestro del lenguaje. Adorna su discurso con toda
la poesía posible. Al definir el amor llega a decir que Eros "es un poeta tan
entendido, que convierte en poeta al que quiere: y esto sucede aun cuando
sea uno extraño a las Musas, y en el momento que uno se siente inspirado
por Eros; lo cual prueba que Eros es notable en esto de llevar a cabo las
obras que son de la competencia de las Musas, porque no se enseña lo que
se ignora, como no se da lo que no se tiene" (D.P., p. 327). El hombre, poseído así por las Musas, escribirá versos como un colegial. Esto es lo que le
causa asombro al mismo Tesler cuando
-Figúrate -dijo- que llegué a escribirle un soneto.
-¡No puede ser! -exclamó Adán escandalizado.
-¡ Un soneto, yo! ¿Te das cuenta del ridícxlo? Desde luego no te lo
voy a leer (A.B., p. 66).

Para Tesler, que no ha sido señalado con el don de la poética, es irresistible
este desgranar versos y por eso dice:
Hay días en que llego a casa hecho un Trovattore, con la boca llena
de frases que harían enternecer a una estatua ( A.B., p. 65).

Según Samuel, el amor, su amor, es una inclinación normal del sexo por el
sexo opuesto. Este amor es un tormento para el filósofo viJlacreprense. Es,
como dice Platón en el Fedro, lo que le sucede al que se ha corrompido ya:
"tiene dificultad en elevarse de las cosas de este mundo hasta la perfecta
belleza por la contemplación de los objetos terrestres, que llevan su nombre;
antes bien, en vez de sentirse movida por el respeto hacia ella, se deja dominar por el atractivo del placer, y, como una bestia salvaje, violando el
261

�orden eterno, se abandona a un deseo brutal, y en su comercio grosero no
teme, no se avergüenza de consumar un placer contra la naturaleza" (D.P.,
p. 523). Por esto ante este amor pasional Tesler no se explica lo que le pasa.
De día su imagen (Haydée) se apodera de mí, arma un lío en mi pensamiento y me hace descender a las más vergonzosas acciones (A.B.,
p. 66).

E~te amor de Tesler por Haydée se podría catalogar como el amor de un
"amante Eopular que ama el cuerpo más bien que el alma; porque su amor
no puede tener duración puesto que ama una cosa que no dura. Tan pronto
como la flor de la belleza de lo que amaba ha pasado, vuelca a otra parte,
sin acordarse ni de sus palabras, ni de sus promesas" (D.P., p. 320). Totalmente opuesto a éste es el amor que Adán siente por Solveig. A él nos referiremos más adelante.
Dice Platón que "el amor no reside sólo en el alma de los hombres, donde
tiene por objeto la belleza, sino que hay otros objetos y otras mil cosas en
que se encuentra ( ... ) Sin necesidad de fijar mucho la atención se advierte
su presencia en la música'' (D.P., p. 322). La armonía en la música no es
una oposición entre lo grave y lo agudo, sino una consonancia, un acuerdo.
Entre notas opuestas no puede haber armonía. Música es el amor que hace
concertar dos notas contrarias o las miríadas de notas que brotan cuando
una cuerda en tensión es rozada levemente con amor. Así lo entendió Adán
Buenosayres cuando contemplaba la naturaleza allá en Maipú:

.

Y me pareció que la esfera no giraba esta vez en silencio, sino que
producía un sonido grave como de arco al rozar una cuerda; y oí que
desde la inmensidad de la noche cien músicas bajaban o subían, respondiendo al sonido de la esfera, como si a él se ordenasen todas en la
gracia unitiva del acorde ( A.B., p. 445) .

En la célebre excursión por los bajos de Saavedra, es Adán el que percibe
la música que se encuentra escondida en las cosas:
- ¡ Oigan! ¡ Es el canto del Río!
( . . .)
- ¡ El Plata! -declamó Adán exaltado-. ¡ El río epónimo, como diría Ricardo Rojas! ¡ Ha erguido su torso venerable, sobre las aguas lleva
la frente ceñida de camalotes, y entona una canción de barro, con la
boca llena de barro, con las barbas chorreantes de barro (A.B., p. 188).

262

Afirma Platón, por boca de Pausanias, que el amor también se encuentra
en las estaciones que constituyen el año. Si los elementos presentan unos por
otros un amor ordenado y se mezclan en armonía, entonces el año es fértil
y favorable a los hombres, a las plantas y a los animales.
Para Adán esta armonía se traduce "según el ritmo de las estaciones exactas". Contempla con ojos asombrados cómo aquellas espigas y flores que
"desertaban en cada poniente de la materia" volvían a "encarnarse con igual
hermosura" cada año. Su alma fue así poco a poco disponiéndose a comprender el lenguaje de la belleza.
Platón llega a establecer también la música de las palabras. "De esta manera también las sílabas largas y las breves, que son opuestas entre sí, componen el ritmo, cuando se las ha puesto de acuerdo" (D.P., p. 322). En la
novela de Marechal es Ruth la de la "Hormiga de Oro", la que se pone a
estetizar con Adán y, así inspirada cual una nueva Melpómene, espeta aquel
"-¿ Y la música de las palabras?" (A.B., p. 96) que deja a Adán claramente sorprendido. El tema aflora de nuevo cuando Adán con gran sentido
poético escribe al influjo de su amor por Solveig:

Y era como aprenderlo todo nuevamente, pero sin esfuerzo alguno
y con la viva certidumbre de la música. Porque la Mujer que nos guiaba
en el jardín tenía un modo suyo de nombrar las cosas: (A.B., p. 460) .
y Adán llama al reinado de Solveig "un mundo de perdurable armonía"
( A.B., p. 460) ; y el tema musical culmina cuando escribe en su diario:
alabaré, en cambio, a la Gran Armonía que sabe juntar en un acorde
la gracia de la mujer y la hermosura de la tierra, en el día que los
hombres llaman su primero según los números del amor (A.B., p. 446).

Dice Diótima en el 'Symposium que el amor "consiste en querer poseer siempre lo bueno" (D.P., p. 333). El amor es la posesión de un bien. Esta enseñanza la cree vivamente / ,dán. Muchas veces se había preguntado
cuál sería el bien que se me anunciaba en aquella misteriosa figura de
niña (A.B., p. 449).

Percibe que en el amor que siente por Solveig se esconde algo más que
una simple inclinación amorosa.
El tema amoroso en el Symposium llega a su clímax cuando Diótima enseña a Sócrates los grados de la escala del amor para llegar a la Causa última
de todas las cosas. En este célebre discurso están las raíces de la doctrina

263

�amorosa de ese ensayo de Marechal intitulado Descenso )1 Ascenso del Alma
por la Belleza. Aun cuando presenta también influencias dantescas y del "dolce
stil nuovo" amén de la Plotiniana y 6,gustina, creemos que la base primaria
es sin lugar a dudas Platón. Las constantes nos hablan de una decisiva influencia platónica.
Diótima enseña a Sócrates que el alma debe ir gradualmente subiendo por
una escala de amor. Cada peldaño es un grado de esta escala y cada paso
supone una intelección distinta. El alma va pues de estadio en estadio ascendiendo y de su correspondencia al amor depende el grado que alcance
en la escala. Podríamos también comparar esta escala de amor a un viaje, realizado por un alma a la que Marechal da el título de "héroe", ya que esta
palabra se deriva de Eros (Cfr. D.A.A.B., p. 75) .
El héroe de este viaje en pos del amor será Adán Buenosayres, el personaje central de la novela porteña.
El primer grado de la escala es aquel en el cual el que quiere aspirar al
amor "debe desde su juventud comenzar a buscar los cuerpos bellos" (D.P.,
p. 335) . Adán muestra esa predilección por lo bello prefigurada en el libro
esplendente de la naturaleza, capaz de arrebatar los más sentidos conceptos
y de inspirar los más delicados sentimientos. Como un nuevo Virgilio, sentimental y apasionado, desde su niñez ha escuchado el idioma de la estética.
Ama a la tierra que lo vio nacer. En el "Cuaderno de Tapas Azules" escribe:
Sólo más tarde comprendí aquel arrebatado idioma de la belleza, y supe
que mi destino era el de perseguir la hermosura según el movimiento
del amor (A.B., p. 433).

Pero Diótima agrega que no sólo se deben buscar los cuerpos bellos sino,
además, si el amor está bien dirigido, se debe "amar uno solo, y en él engendrar y producir bellos discursos" (D.P., p. 335). Este cuerpo bello fue
para Adán: Solveig. El llamado de la hermosura fue obsesivo en el esteta.
La belleza, asegura Platón en el Fedro, brilla "entre todas las demás esencias,
y en nuestra estancia terrestre donde lo eclipsa todo con su brillantez, la reconocemos por el más luminoso de nuestros sentidos. La vista es, en efecto,
el más sutil de todos los órganos del cuerpo" (D.P., p. 523).
Gran impacto sufre Adán cuando conoce a Solveig. Ella sintetizaba toda
la hermosura que podía concebir en la tierra. En su "Cuaderno de Tapas
Azules" escribe sus impresiones cuando "por el sendero de los aromos" apareció ella:
No es asombroso que yo la tuviera por una visión y me preguntara

264

si la tarde no se habría personific~do en aquella suavísima figura de
mujer (A.B., p. 446).

y más adelante vuelve a consignar:
En primer lugar advertí (recordando el episodio de la tarde) que la
visión de aquella mujer en Saavedra me había causado un súbito deslumbramiento, como el que produce la hermos~ra (A.B., p. 449).

Para Adán ese encuentro con Solveig será el eje de toda su vida amorosa,
y los bellos discursos que escribirá son aquellos poemas cuyas frases le persiguen "como un tábano imbécil, en toda la extensión de su sueño" (A.B.,
p. 369).
De este primer grado pasa el alma al segundo. El que arna "debe llegar
a comprender que la belleza que se encuentra en un cuerpo cualquiera, es
hermana de la belleza que se encuentra en todos los demás" (D.P., p. 335).
En su diario, Adán escribe que después de su encuentro con Solveig aquella
intelección de amor fue tan grande
que miles de llamados resonaban ahora en sus oídos, como si la tierra
se pusiese a cantar por las mil bocas de sus criaturas! Recién, no más,
el alma sola pedía un Amigo que destruyera su soledad, ¡y ahora reconocía en los llamados la voz de cien amigos que la invitaban desde
afuera! (A.B., p. 441).

Todo fue maravilloso desde ese primer instante:
la risa caliente de los chicos, una voz de mujer a lo lejos, la oscilación
de un pájaro en una rama, el color de una piedra. No sé yo qué linaje
de simpatía desbordaba en mi pecho ante lo más humilde lo más callado: era una sabrosa inteligencia de amor y un deseo de apretar contra mi alma el haz viviente de las criaturas (A.B., p. 451).

Había llegado, corno dice Diótima, a esa hermandad en la belleza que se
encuentra en todos los demás. El hombre "debe mostrarse amante de todos
los cuerpos bellos, y despojarse, corno de una despreciable pequeñez, de toda
pasión que se reconcentre sobre uno solo" (D.P., p. 335) . Ese era el deseo
explicito de Adán, el de apretar contra su alma "el haz viviente de las criaturas" y así escribe en su diario, que su alma se encontró "maravillosamente
perdida entre sus amores" (A.B., p. 441) .
El siguiente paso de esta escala es aquel en el cual el amante "debe con265

�siderar la belleza del alma como más preciosa que la del cuerpo" (D.P.,
p. 335). Adán mismo asevera esto cuando sale con Tesler del prostíbulo y
van por la calle platicando acerca de sus mutuos amores. Forman un contraste con sus ideas. Por un lado Tesler, asegurando que la parte física es
lo más importante en el amor; y Adán asegurando que "la belleza física no
lo es todo'' (A.B., p. 355).
Diótima señala otro estadio en la escala amorosa. El alma que haya llegado
a este punto en su peregrinaje de amor "siguiendo así se verá neces~riamente conducida a contemplar la belleza que se encuentra en las acciones
de los hombres y en las leyes" (D.P., p. 355).
En Adán también encontramos esta admiración ante la belleza moral que
se esconde bajo las acciones de los hombres. Ha leído con atención l_a vida
de Santa Rosa de Lima y ésta ha dejado en su alma hondas congojas. La
vida de la mística flor limeña ha insinuado en su ánimo un anhelo de purificación y también de emulación. Se sentía pequeñito para imitar a esa
Rosa sublime.

Suspenso y aterrado, Adán había leído la historia de su b~tal~ c_on
el mundo y aquel proceso de autodestrucción que la rosa limena iba
imponiendo a su envoltura ( . .. ) se destruía en sí para reconstruirse
en el Otro, y tal era su labor de aguja, su bordado de sangre (NB.•
pp. 25-26).
El alma "amante" al ver esta belleza moral, continúa diciendo Diótima,
hará poco caso de la belleza corporal, y "de las acciones de los hombres deberá pasar a las ciencias para contemplar, en ella la ~elleza (.; . ) y producirá con inagotable fecundidad los discursos y pensamientos mas grandes_ de
la filosofía, hasta que, asegurado y engrandecido su espíritu por esta sublime
contemplación sólo perciba una ciencia, la de lo bello", ('~).P., pp. _335-336) •
Ya hemos llegado así en esta ascensión hasta el penúltlIDO estadio de esta
escala de amor. De aquí al siguiente deberá exigir del amante un amor tan
grande que le hará dar un gran salto hacia lo metafísico. Pa~a Adán Buenosayres este momento es de indecisión y de lucha, no sabe que hacer, en su
diario escribe:

sin embargo un clamor de la prudencia se levantaba todavía en mi ser,
diciéndome que una hermosura igual y de parecidos efectos. me ~abía
inclinado muchas veces al engañoso amor. Pero al evocar .";is ~ntiguos
amores recordaba yo que se habían resuelto en una mocion directa Y
brutal 'hacia las criaturas, mientras que ahora mi alma parecía moverse
con otro ritmo (A.B., p. 450).

Ahora, el último grado de esta escala. "El que en los misterios del amor
se haya elevado hasta el punto en que estamos, después de haber recorrido
en orden conveniente todos los grados de lo bello, y llegando por último, al
término de la iniciación, percibirá como un relámpago una belleza maravillosa ( ... ) belleza eterna, increada e imperecible, exenta de aumento y de
disminución ( ... ) sino que existe eterna y absolutamente por sí misma y
en sí misma ( ... ) se llega casi al término; porque el camino recto del amor,
ya se guíe por sí mismo, ya sea guiado por otro, es comenzar por las bellezas
inferiores y elevarse hasta la belleza suprema, pasando por decirlo así, por
todos los grados de la escala" (D.P., p. 336) . Para el héroe marechaliano,
el amor de Solveig es el motor interno de su peregrinaje amoroso en la búsqueda de la Causa primera. Ha de comprender, al llegar a este grado de
la escala, que la mujer no es el fin de su amor sino el camino hacia la contemplación de la Belleza Suma. Y tras un duro bregar y sufrir, Adán llega
a esta conclusión :

Y cuando, al pensar en Aquélla, tocaba o creía tocar yo el fondo último de su ser, ¡ he ahí que dejaba de pensar en ella para pensar en
Otro, como si la mujer de Saavedra no fuese más que un puente de
plata ofrecido a no sabía yo qué nuevo peregrinaje de mi entendimiento
y continúa

Pero advertí muy luego que la noción del Otro sugerida por la mujer
de Saavedra no se daba ya en mí como un penoso trabajo del razonamiento, sino con la facilidad de una imagen que se refleja en el agua,
y enamora los ojos de quien la mira, y le hace conocer el deseo de levantarlos para buscar en tomo el original de la copia (A.B., pp. 453-454) .
Es, como dice Diótima, .la "belleza eterna, increada e imperecible, exenta
de aumento y de disminución ( ... ) belleza que no tiene nada de sensible
como el semblante o las manos, y nada corporal ( . .. ) que existe eterna y
absolutamente por sí misma y en sí misma" (D.P., p. 336) . Lo que busca el
alma, en otras palabras, es al Creador, supremo fin, causa última, fin de la
escala, alfa y omega. Y termina Diótima con una aspiración: "¡ Oh mi querido Sócrates ( ... ) si por algo tiene mérito esta vida, es por la contemplación
de la belleza absoluta" (D.P., p. 336).
Ultimo grado al que también llega Adán Buenosayres cuando escribe en
su Diario:

Me levanté del umbral, con el alma llena de una indecible turba267

266

�ci6n; y empecé a caminar lentamente po~ la calle solitaria, entre el rumor de frondas que se movían bajo el aliento de la noche. Remontados
mis ojos a las alturas, contemplaba el inmenso r~baño de las_ estrellas
moviéndose arriba con lentitud sagrada; y por primera vez mi ter~ura
se volvía no a la majada visible, sino al escondido pastor que la guiaba
desde lo, alto. Había en la noche una correspondencia de signos, o un
concierto de voces que se llamaban y se reconocían, dichosas de ser y
de flotar un instante sobre la nada. Pero mi coraz~n, que tant~s. veces
había saboreado aquella música por el solo deleite de la ~usic~, le
cerraba sus oídos ahora y parecía levantarse más alto, como si, haciendo
abstracci6n de la música, buscara el rostro del invisible Tañedor. ~ al
entender que sólo a la virtud de Aquélla debía ese rapto desconocido,
ardió mi alma como una hoja fragante, y convertida en humo ascendió
sobre su propio incendio (A.B., p. 454).
En otros aspectos aparte de la filosofía amorosa es Leopoldo Marechal ~n
deudor de Platón. Abrevó tempranamente en sus fuent~s. De ellas extraJO
la savia que impregna su novela. Es el héroe, Adán, rmagen perfecta del
amante. Con todo se conforma al ideal platónico.
.
Marechal, en una prosa impecable de gran sentido poétic~ logra co~J~tar
las fuentes griegas de la filosofía amorosa con las renacentistas y cnsb~nas
legándonos esta magistral novela, que le coloca como uno de los me1ores
escritores de Hispanoamérica.

•

ALGUNAS ANOTACIONES SOBRE EL ASPECTO
PSICOLóGICO EN LA TIA TULA DE
MIGUEL DE UNAMUNO
FIDEL CHÁVEZ P.
I.T.E.S.M.

MUCHO SE HA ESCRITO SO.dRE Don Miguel de Unamuno. Y su veta sigue
inagotable. Dentro de la amplísima bibliografía dedicada al pensador del
noventa y ocho, es de bastante notoriedad la ausencia del aspecto psicológico
en su novelística; generalmente tenemos estudios enfocados siempre hacia
lo mismo: religión, filosofía, inmortalidad. Pero en el aspecto psicológico,
hay una especie de veda; casi todos los unamunistas lo tocan muy someramente o no lo tocan. Sin embargo, éste es preponderante en sus novelas. Es
el punto culminante en La Tía Tula.
Unamuno, además de dar a conocer su problema de personalidad, está
haciendo algo más: está jugando con la personalidad de sus creaturas; que
si bien tienen mucho de él, también presentan rasgos propios que las definen como tales, que las hacen ser autónomas. Tula denota características
psicológicas tan particulares que es imposible pasarlas inadvertidas. El solo
hecho de que tenga mucho de su autor, es ya motivo de estudio en el campo
psicológico. Lo que hay detrás de este personaje aparte de esto, es su realidad como ente de ficción, como creatura literaria; dicho de otro modo: el
mundo del creador en la creatura y el mundo de la creatura en la creaci6n.
Estamos ante dos actitudes que es necesario explicar. La primera y más
sencilla, nos remite al tan mencionado problema de personalidad unamuniano.
Es la actitud de dar a conocer a través de sus personajes su personalidad; la
novela es un medio más para externar sus ideas.
La otra, la situamos al lado de ésta. Podemos decir que funciona ambivalentemente. El personaje, como producto creado que es, lógicamente presenta
características que develan a su creador. Pero aparte, el personaje tiene un
mundo que se hace más real y palpable cuando este ser llega a la autonomía.

269
268

�Al llegar a ser autónomo, vive su problema. Aquí aplicamos esa ambivalencia
de que hablamos anteriormente. Persisten a la vez el problema del autor y
el problema propio del personaje: son dos mundos que se fusionan en un
ser creado; el personaje.
Con estas anotaciones sólo queremos aclarar de nueva cuenta la importancia que merece este aspecto que ha sido olvidado por la mayoría de los
unamunistas, como en el caso de Julián Marías, que, en su libro Miguel de
Unamuno, enfoca el aspecto pero no decisivamente; sus juicios al respecto
son contradictorios la mayoría de las veces. No es que le queramos restar importancia al libro de Marías; la tiene, pero bajo otro punto de vista.
Si bosquejamos a Tía Tula como personaje psicológico, tenemos a la vista
ciertos elementos claves que son los que dan forma a este bosquejo y lo convierten en un verdadero y complejo ser literario: la varonía, el erotismo, el
ansia de maternidad y la castidad. Elementos preponderantes que lo constituyen en personaje psicológico.
En gran parte de los personajes femeninos unamunianos, se puede hablar
1
de varonía. Sus heroínas "son, por lo general, un poco 'varonas' ." Tula
muestra características que la definen como una varona. Quede claro que el
término "varona" no es sinónimo de "hombruna" sino por el contrario, es
un personaje que posee mucha feminidad. Lo que hace llamarla así, es la
fuerza, el poder, el dominio que tiene sobre los demás.
En el caso de La Tía Tula -y también en otras novelas de U namuno-,
vemos que la mujer se vale de la debilidad del hombre. La aprovecha para
hacer de él un instrumento que mueve a su antojo. Es muy frecuente encontrar en la sociedad española este tipo de personajes femeninos con ansia
tutelar, que se constituyen en el ser fuerte de una familia, en la cabeza, es
decir, que ejercen el matriarcado. Unamuno penetró profundamente en este
problema. "Tía Tula nace del enfrentamiento de lo más profundo del subconsciente unamuniano con algo que quizá hasta ese momento no había sido
tratado en la literatura española: los poderes matriarcales que desde tiempo
2
inmemorial vienen modelando el alma hispánica".
La manera de actuar de Tula, ante diferentes situaciones, nos puede revelar más explícitamente esta varonía: al casar a Ramiro con Rosa, Tula
implanta su voluntad, se impone. "Si la quieres, a casarte con ella, y si no
la quieres, estás de más en esta casa ( ... ) ... al día siguiente se fijaba el
día de la boda".3 Ramiro no puede hablar abiertamente, porque la sola pre1

Rof Carballo, Juan, El Erotismo en Unamuno, Revista de Occidente, No. 19,

Madrid, octubre, 1964, p. 75.
• Ibid., p. 74.
• Unamuno, Miguel de, La Tía Tu/a (Col. Austral No. 122), Ed. Espasa-Calpe,

S. A., Madrid, 1965, p. 29.

270

sencia de Gertrudis lo turba; siem re será un
.
.
lo que la grave mujer decida.
p
personaje surruso que acepte
El primer parto de Rosa ofrece much
. .
die estuvo más serena y I
as complicaciones; sin embargo "nava erosa que Gertrudis C
,
'
terana en asistir a tales trances" .4 La ue
. . reenase que era una vees ella. Decreta cuánto y cómo debe d; ha man~Ja realmeDLe el ma~rimonio
de que sus opiniones sus deseos son , d cersEe' , lo hace porque está segura
'
or enes stá se
d
.
capaz de contradecirla.
·
gura e que nmguno es
Llega a cobrar tanta importancia en el h
muere no sienten los hiJ'os la falt d I
ogar de Rosa, que cuando ésta
a e a madre· "L
an
con
ciego
cariño
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U
.
·
os pequenuelos se apegab
ue a muJer severa y gr "s S f
que cuando "encontraron (
)
ave · u ortaleza es tal,
.
· • • muerto al bueno de d p • ..
amortaJÓ después de haberle lavado" o
on nm1tivo ( ... ) le
Varonía, en Tula' es esa fuerza pnmana
..
. que la h
•
forma los problemas fáciles y los dT ·1 y
,
ace contro1ar en igual
, .
I ic1 cs.
' ademas ese pode
.
. .,
que tan fac1lmente ejerce sobre la famili
. ,'
, r, esa 1mpos1c1on
Desde el punto de vista de "lo , fa, ,~onstituyendo5: as1, en centro de ésta.
el erotismo. una el erot·s
ero ico ' podemos senalar dos vertientes en
'
'
1 mo en cuanto fluir impetu
d 1. .
creación. La otra vertiente es la diatrófica o
. oso e mstmto de promaternaJ.7 De esta manera va a f
.
' 1 sea _el lffipulso tutelar, protector,
unc1onar e erotismo en U
1
.
sexual por una parte y el anhelo I
namuno; e apetito
erótica también nos encontramos
~n::::ura po~ ~a otra. En esta actitud
en su artículo El erotismo en U
uno agomco. Juan Rof Carballo,
namuno nos prese ta 1 · •
.
sobre el problema que nos ocupa:
,
n e s1gu1ente diagrama

;i

Impulso diatrófico maternal
1

t

J,

1

Desigualdad

'

,l
l,

Apetito sexual

Amor Propio. Altanería

l,

Muerte

social

- - - - - - - - - - - - - Hambre.

Pobreza

"En e1 erotismo
·
unamuniano están sicm re imb .
.
por una parte el apetito genési
1. p I
ncadas estas seis constantes;
y la muerte. Por el otro siempc1~e ~ et i~pu so maternal; la conjunción erótica
m erv1ene en Unam
1·
roso, un factor muy destacado: el orgullo
altane , un]o, en e Ju~go a~o'
na, e amor propio. MeJor

I;

•
'
'
'

lbid., p. 35.
Ibid., p. 43.
lbid., p. 39.
Cfr. Rof Carballo, Op •

CI·1.,

p. 73.

271

�dicho, algo muy especial que está entre todas estas tres cosas sin ser ninguna
de ellas y que sólo entenderemos bien si las relaciones con los otros dos elementos la determinan profundamente: la desigualdad social de los partícipes en el encuentro erótico y la pobreza o el hambre que, desde luengos
tiempos, van vinculados al status social de uno de ellos.
"Estas seis realidades se ponen entre sí en contacto a través de la chispa que
salta entre el apetito sexual y la altanería. Este chispazo tiene que salvar una
separación a fuerza de haberse cargado mucho las tensiones. Mas, para entender esto bien, es preciso que analicemos someramente cómo circulan las energías anímicas entre estas situaciones psicológicas: el apetito sexual sentido
como fuerza de la vida y como muerte; el instinto maternal; el amor propio;
la pabreza o desigualdad social. Subrayemos antes, una vez más, el carácter
agónico del erotismo en Unamuno ( ... ) Hemos de ver que las interpretaciones eróticas unamunescas son siempre en lucha a veces contra la vida mis8
ma. Es de temer que también en lucha contra el amor".
Tula encarna estas dos manifestaciones. La más palpable, la que aflora, es
la diatrófica. Al impulso sexual siempre rehuye. Cuando reprocha a Rosa el
tener un perro en la casa, de su subconsciente está brotando el impulso diatrófico; piensa que puede retardar o perjudicar en su hermana la procreación
de hijos. "Y cuando al fin fue un día a decirle que había regalado el perrito,
Gertrudis, sonriendo gravemente y acariciándola como a una niña, le preguntó al oído: 'Por miedo a los antojos, eh?' Y al oír en respuesta un susurrado '¡ sí!', abrazó a su hermana con una efusión de que ésta no la creía

q~e me reproches y estés llenando la casa con tu person
lf
d
OJOS, con el son d tu
. ,
a, con e uego e tus
u
1m
e
voz, con el rman de tu cuerpo lleno de alma ero de

~!:ha,ª.!:~!'1:'~'.;,'.':. ';.':,:, ,\º:,:~e:::da, bajaba

rab!. y se

El deseo
oculto empie
capar
de Ramiro
d
~a a man_ifestarse en ella· y, con el propósito de es' a a este un ano de plazo para med"t
1 l
asegurarle si pasando el plazo se casa ,
,
ar a propuesta, sin
l 1m
d
ra con e1 O no. "Y era lo cierto que en
;u ªcabeª cerr:, a de Gertrudis se estaba desencadenando una brava galerna
za rema con su corazón y
bo
,
.
con algo más ah' d
' am s, corazon y cabeza, reñían con ella
el tuétano de los1:ca o, mdás entra,ñ~do, más íntimo, con algo que era como
uesos e su espintu" .12
Tula ~o puede a_ceptar a Ramiro, porque jamás olvidará que fue de otra,
aunque_ esta haya sido su hermana y esté muerta. ". De otra? . ' . D
no! i N1 después de mi muerte! i Ni de rni hermana~
. D . t no. t e otra,
puede ser más ue de
(
.. · · 1 e otra, no! No se
,
q
una ... ) Porque cuando él estuviese a rni lado arr'1ma
o
a
m1
carne
a
carne
., me dice que no estuviese pensando en' ella?
d
y
,' .
' é.•qwen
o no sena smo el recuerdo"_13
•
Es por esto que Tía Tula quiere tanto a Ramirín
,
cuando f~e engendrado, Ramiro pensaba más en el\; :::q~: ;:: se1u:a. que
a ~anohta, la segunda hija de la hospiciana, la siente como hij:· dt:1smo
ca O ; su pecado es no habérsele entregado a Ramiro
peEl problema ~rótico va inquietando el alma de ~sta muJ·er hasta el
mento
· ·
,
. ' en que
. nene que d"mgirse
a su confesor; el padre Alvarez
Ella moor
nmgun motivo acepta casarse con Ramiro no
.
.
p
razones que el sacerdote le hace ver:
'
qmere aceptarlo, pese a las

capaz".º
Ligado al impulso diatrófico, está el genésico, el sexual. Este, en Gertrudis, es motivo de su constante lucha interior. No acepta por ningún motivo
el erotismo que pueda llevarla a lo sexual. Al morir Rosa, ella es una tentación para Ramiro; constantemente él le hace insinuaciones:

.
o la
"-¿ Que' es el remedio contra la sensual1"dª d?• ¿ El matnmonio
mujer?
-Los dos ... la mujer. . . y ... el hombre.
-¡ Pues, no, padre, no, no y no! .t Yo no puedo ser remedio contra
nada!

"-Pero es que siento un vacío.
-¿ Vacío teniendo hijos?
-Pero ella es insustituible ...
(el subrayado es nuestro)
-Así lo creo ... Aunque vosotros los hombres ... "

la

¿ Qué es eso de considerarme remedio?

i y remedio. . . contra eso! No, me estimo en más ...
-Pero si es que ...
ya dno sirve., Yo, si él no tuviera hiJ'os de mi hermana, acaso me
h -No,
b '
a na casa o con el para tenerlos . . . pero remedio? . y a eso? . y 0
remedio? ¡ No!
(.
· é.

10

Ramiro siempre trataba de estar cerca de su cuñada; ésta era ya una obsesión: "¿ Tienes derecho, Gertrudis, a perseguirme con tu presencia? ¿ Es justo
11

Rof Carballo, op. cit., p. 78.
• Unamuno, Miguel de, op. cit., p. 34.
10 !bid., p. 58.

8

272

!bid., pp. 64-65.
" !bid., p. 69.
" !bid., pp. 69-70.

273
HIB

�-Y si antes de haber solicitado a su hermana la hubiera solicitado . ..
(el subrayado es nuestro) .
-¿A mí? ¿Antes? ¿Cuando nos conoció? No hablemos ya más, padre,
que no podemos entendernos".14

El punto obscuro en Tula se esclarece, el confesor ha dado en el blanco;
pero, aún así, sigue demostrando su orgullo, su entereza. No está dispuesta
a entregarse a un hombre que ya fue de otra. Pero, más que esto, es miedo,
miedo tremendo al sexo opuesto. En este miedo quizá esté ocultando su fascinación por Ramiro. Esta es la medida para ocultárselo a sí misma, y seguir
siendo el modelo de virginidad.
Cuando nuestro personaje se abre y devela todo su secreto amor, es justo
cuando Ramiro está en el lecho de muerte:
"-¡ Tula! -gimió el enfermo abriendo los brazos.
-¡ Sí; Ramiro, sí! -exclamó ella cayendo en ellos y abrazándolo.

Juntaron las bocas y así estuvieron, sollozando.
-¿Me perdonas todo, Tula?
-No, Ramiro, no; eres tú quien tiene que perdonarme.
-¿Yo?
-¡ Tú! Una vez hablabas de santos que hacen pecadores. Acaso he
tenido una idea inhumana de la virtud. (El subrayado es nuestro).
Pero cuando lo primero, cuando te dirigiste a mi hermana, yo hice
lo que debí hacer. Además, te lo confieso, el hombre, todo hombre, hasta tú, Ramiro, hasta tú, me ha dado miedo siempre".15

El hombre físico es el temor más grande de Tula. Esto podemos verlo
claro cuando después de haber confesado a su cuñado el amor y la pasión
que calló durante tantos años, pasa por su mente lo siguiente: "¿Y si se repone y cura? ¿Si no muere? ¿Ahora que ha acabado de romperse el secreto
entre nosotros?" 16 De nueva cuenta el temor, porque si Ramiro se cura no
tiene ya escapatoria. Al declarar su pasión al moribundo, más que arrebatada
por el momento lo hace porque está segura de que va a morir, de que ya
no puede temer a la Eresencia de éste.
Tula más que erótica es antierótica; antisexual. Es un fenómeno que psicológicamente tiene su explicación: hay tres tipos de fantasías que determinan
este trastorno:
" /bid., pp. 83-84.
,. /bid., pp. 98-99.
11
/bid., p. 99.

274

a) La fantasía de la Bella Durmicn te; la satisfacción sexual se relaciona
con la muerte; la mujer piensa que si la suprime se sustrae a su tiranía.
b) La fantasía de Brunilda: es la que presenta un conflicto entre el amor
y la agresividad femenina.
c) La fantasía de la abeja reina; es decir, la que brota del choque entre
el papel maternal y el erotismo.17
En Tula se manifiestan estas dos últimas fantasías, pero más preponderantemente, la última:
"-¿Por qué? ¿Por la miel? -preguntó Ramiro.
-No las toca nadie, he dicho.
-Pero si no son madres, Gertrudis.
-Lo sé, lo sé bien. He leído en uno de esos libros tuyos lo que son las
abejas estas, las que pican y hacen la miel; sé lo que es la reina y sé
también lo que son los zánganos".18 (El subrayado es nuestro).
Hay una identificación plena con la abeja-reina; porque es igual que ella,
no es madre pero es el centro de la familia. Es "en apariencia ( ... ) un carácter de mujer que, frustrada en su deseo amoroso, concentra ahora todo
su libido, todo su impulso erótico, no en lo sexual, sino en lo diatrófico, no
en el amor del varón, sino en el amor a los hijos de su hermana".19
El erotismo lo considera Unamuno como un peldaño en el proceso de inmortalidad; lo que nos interesa aclarar ahora es que de él nace el ansia de
maternidad. Tía Tula ansía ser madre, pero rechaza todo procedimiento
normal para tener hijos. Vierte todo su amor maternal en los hijos de su
hermana. Desde que nace el primer niño -Ramirín-, es ella quien se encarga de su cuidado, cosa que hará también con los demás. Los hijos que
no ha tenido, los siente completamente suyos; más que la verdadera madre
es ella quien les dedica su vida.
Al morir Rosa no quiere ser la esposa de Ramiro, pero sí la madre de sus
sobrinos. El amor sexual de Tula está sublimado por el amor maternal que
siente por los hijos de su hermana. Los siente tan propios, porque en realidad Rosa no ha sido más que el instrumento usado por Gertrudis para poder
tener hijos sin sacrificio físico alguno. La madre de espíritu es ella, la Tía.
Hasta la propia Rosa sentía que era Tula más madre que ella: "¿ Quién,
si no, es la verdadera madre de mis hijos?" 20 Ramiro, por su parte, sostenía
" Cfr. Rof Carballo, op. cit., pp. 87-88.
18
Unamuno, op. cit., p. 67.
" Rof Carballo, op. cit., p. 87.
"' Unamuno, op. cit., p. 40.

275

�una íntima lucha interior. Esa actitud maternal de Tula lo desconcer~ba.
"La casa le daba vueltas en derredor ( ... ) Y del fondo de su alma salíale
una voz diciendo: '¿ Cuál es la madre?' " 21 A Tía Tula no se le difi~ulta en
lo más mínimo desempeñar el papel de madre; porque, como ella nusma lo
dice: "Toda mujer nace madre".22 Llega incluso a pedir un milagro para así
poder amamantar al último hijo de su hermana, quien es~ba ya más en la
otra vida: "-· DéJ'ame! ¡ Déjame! ¡ Vete al lado de tu muJer, que se muere
·- t
de un momentoi a otro; vete, que allí es tu puesto, y d''
eJame con e1 runo.
-Pero, Tula ...
-Déjame, te he dicho. Vete a verla morir; a que entre en la otra
vida en tus brazos! ¡ Vete! ¡ Déjame!
Ramiro se fue. Gertrudis tomó a su sobrinillo, que no hacía sino gemir,
encerróse con él en un cuarto y sacando uno de sus pechos secos, un~ de sus
pechos de doncella, que arrebolado todo él le retemblaba por los laudos del
corazón -era el derecho--, puso el botón de ese pecho en la_ flor sonrosada,
pálida de la boca del pequeñuelo. Y éste gemía más estruJando entre sus
pálidos labios el conrnoyido pezón seco.
"-· Un milagro Virgen Santísima - gemía Gertrudis con los ojos ve'
• 1
' nad'1e.1
lados 1por las lágrimas-;
un milagro y nadie
o sabra,
y apretaba como una loca al niño a su seno. Oyó ~~os Y lu~go, que
intentaban abrir la puerta. Metióse el pecho, lo cubno, se enJugo los
ojos y salió a abrir. Era Ramiro que le dijo:
-¡ Ya acabó!
.
.
,
-Dios la tenga en su gloria. Y ahora, Ramiro, a cuidar a estos.
-¿A cuidar? Tú ... , tú ... , porque sin ti ...
-Bueno· ahora a criarlos, te digo". 23

'

Muerta Rosa, Tula está más que nunca en su papel. No ~cepta casa:se
con su cuñado y mucho menos con Ricardo, primo_, de Ram~ro con qm~n
sostuvo un pequeño epistolario amoroso; porque, haciendolo as1, se_ converüa
madrastra de los que ya son sus hijos. "Casándome con Ramiro, entree~ dole mi cuerpo y no sólo mi alma, no lo impediría. . . Porque entonce~
~~ue sería madra:tra. y más si llegaba a darme hijos de mi carne y de m1
sangre ... Y esto de los hiJ' os de la carne hacía palpitar de sagrado terror el
"' lbid., p. 36.
" Jbid., p. 37.
" Jbid., pp. 4 7-48.

276

tuétano de los huesos del alma de Gertrudis, que era toda maternidad, pero
maternidad de espíritu".24 El amor maternal cobra tal vida en Tula que
llega a sentir que esos hijos son de su vientre. Gertrudis no quiere ser madrastra porque ya es madre. Tras ese amor maternal, se oculta el terror al
sexo. No quiere aceptar a su cuñado por esposo, pero sí que los hijos de
éste sean inmensamente suyos.
La realidad es que Tula no quiere ser madre como la naturaleza lo exige.
Por eso los interminables pretextos y las evasivas a su cuñado. Su formación
no le permite más que enmascararse dentro de sus falsos instintos. Todo lo
que pudo haber sido en ella una placentera realidad, lo encubre en su frustrada y obscura personalidad de tía ejemplar, pura y casta.
Son dos los hijos por los que Tula siente marcada preferencia; Ramirín,
el primero, porque en ese entonces Ramiro aún tenía muy fresco su recuerdo
y pensaba más en ella que en Rosa; y Manolita, porque es la hija de su pecado. Pero también hay que recordar que Ramiro cae con la hospiciana porque Tula no lo acepta; es cuando más viva estaba la pasión de Ramiro, el
deseo, por su cuñada. Queremos decir que también en esta ocasión pensaba
más en Tula que en la pobre Manuela, por quien nunca sintió más que
lástima.
Gertrudis tendrá que criar a la última hija de Ramiro y la Hospiciana,
porque ésta muere en el parto. A los hijos de alla los recibe también como
si fueran suyos. Al criar a Manolita, Tula manifiesta rasgos en que el instinto
maternal se ha apoderado por completo de su persona. "Cuando ponía el
pisgo de caucho en la boquita de la pobre criatura, sentía que le palpitaba y
se le encendía la propia mama (subrayado nuestro) ( ... ) Y al darle de
mamar, en aquel artilugio, por la noche, a oscuras, y a solas las dos, poníale
a la criaturita uno de sus pechos estériles, pero henchidos de sangre, al alcance de las manecitas para que siquiera las posase sobre él mientras chupaba
el jugo de vida".25
Tula se dedica, se consagra a una labor educadora, toma el puesto de madre no sólo de los hijos de su hermana, sino también de las hijas de la hospiciana y Ramiro. En último término, esto puede verse como una autodefensa, por miedo a la maternidad física. Ella considera que formar a los hijos
es más importante que tenerlos, actitud que pasa a segundo término después
de la muerte de Ramiro. Pensemos que fue así, porque se vio a salvo de la
presencia de su cuñado.
Esta "hambre de maternidad" está ligada estrechamente con lo erótico,
•• lbid., p. 70.
,. lbid., pp. 113-114.

277

�con el amor sexual, punto de partida a donde vuelve este instinto maternal
de Tula.
Hemos observado ya que en Gertrudis existe un inmenso temor al hombre.
Este temor es, más que nada, por castidad. Tiene sus raíces en su formación.
Lo que más le preocupa es ser una mujer ejemplar, modelo de virginidad.
Tula, en efecto, será una mujer casta y pura, pero no porque así lo sintiese,
sino porque tenía muchos prejuicios, procedentes de su apetito sexual, de su
frustrada idea del amor.
Cuando empieza a hacerse cargo de los hijos de Ramiro, la pureza es lo
que xr{ás le importa. Sustrae al primer hijo, a Ramirín, para que no fuera
desde pequeño a percatarse de los "ardores de sus padres". Detrás de esta
pureza, hay erotismo: "Y por las mañanas, luego de haberse levantado Ramiro, iba ( ... ) y abría de par en par las hojas del balcón, diciéndose: 'Para
que se vaya el olor a hombre'." 26 Quiere un hogar limpio, donde no tengan
que cerrarse las puertas a los pequeños. Hasta las miradas de su cuñado
afectan la limpieza del hogar: "-Lo dicho; no quiero que ensucies así, ni
con miradas, esta casa tan pura y donde mejor pueden criarse ]as almas de
tus hijos. Acuérdate de Rosa" .27 Al médico de la familia, que insinúa a Tula
matrimonio, lo rechaza: -¡ Por puerco! -No puede ver en el hombre más
que el instinto sexual y eso es podredumbre. Cuando educa a Ramirín, le
enseña geometría, porque en ella encuentra pureza, pero no le enseñará anatomía ni fisiología. "Esas son porquerías -decía- y en que nada se sabe
28

de cierto ni de claro" .
La limpieza era ya en Tula patología; al criar a Manolita, tuvo que hacerlo con lactancia artificial; el lavar los frascos y preparar el alimento era
para ella un ritual.
Detrás de esta mujer casta, modelo de virginidad, hay un mundo oscuro
y ambiguo donde se mantiene una fuerte y constante lucha entre el amor y
la castidad. Al final de sus días, de lo que se arrepiente Tula es de no haber
dado su amor a Ramiro, de haber sido tan casta. "Y si veis que el que queréis
se ha caído en una laguna de fango ( ... ) echaos a salvarle, aun a riesgo
29

de ahogaros, echaos a salvarle ... "
Cierto es que el arrepentimiento en Tula es un tanto ambiguo, debido a
que las últimas palabras de la tía pueden tomarse como producto del delirio
motivado por su estado de salud. Sin embargo, al aceptar que Tula está delirando, hay que aceptar también que su delirio es muy especial, tan especial
:• !bid., p. 58.
:rr Ibid., p. 64.
:s !bid., p. 117.
'" Ibid., pp. 136-137.

278

y coordinado que esas palabras finales encierran
advertencia para los sobrm'os que empiezan
.
a v· una
· Rensenanza. O quizá una
puede arrepentirse por complet
. ivir. ecordemos que Tula no
O porque su obJet'
·
ad. Por esto advertíamos qu
, .
ivo, su mira, es la inmortalid
e su umco ar
· ·
pondido a Ramiro. El arrepentum'. t
repenbrmento es no haber corresd
,
en o aparece ya c
d
.
na a, es mas que otra cosa un modo d . if
uan o no es posible hacer
ante ésta limpia de toda culpa.
e JUSt icarse ante la familia y, así, morir
A) Conducta.
Tula nos va a mostrar externamente u
.
Puede decirse que es un mod I d
. n comportamiento irreprochable
e o e rectitud Su m
d
·
e una mujer dedicad
·
anera e comportarse es
la d.
a y consagrada a su d b
S if'
edicarla a los hijos de su hermana
e er. acr ica su vida, para
d
En apariencia todo resulta normal.
fecta revelará el interior de T I .
per; es~a conducta tan medida y perpsicológicos, tan profundos y c;: a ,t day, etras de ella, un mar de traumas
'-'"en a os que no I d .
Estos traumas la acorazan e , .
'
a e1an ver el mundo real
n si misma actuando
.
perfecta; sin embargo su cond t
aparentemente como muy
. .
,
uc a va mostrando poc
. .
e ommio, la posesividad, el q uerer ser madre y la od at poco., sus mstlntos:
1d
o o esto da forma a una mu1er
. que es normal
, exte es ruccion..
.
T d
te, nunca podrá vencer la luch
rnamente, mtenormena con sus traumas rel . d
con a castidad o más bien co 1 "d
aciona os en principio
1
'
n a i ea que de la sexual' d d t'
,
pues su excesiva preocupación por I I' .
i a iene; asi vemos
hijos de Ramiro
a impieza, o su extremo amor hacia los

h

El personaje presenta, a
su interior; su conducta y
t bm' •
es orno para probar su
pero no falso.

cada aso un
.
I
p . 1' p tos, reacc10nes, que nos revelan
a especia manera de reaccio
I
íntimo instinto de
nar, son e mejor
destrucción, muy profundo

B) · El instinto destructor.
Más que instinto de destrucción es un . .
. .
motivado por deseos de venganz '1
:sonto crlIIllilal subconsciente
hace pensar esto su manera de a, o que
y en el fondo de Tula. No~
.
.
comportarse y de
·
.
situaciones. Gertrudis casa a R
reaccionar ante diferentes
osa con Ramiro
·
ella a quien ama Trata d
blim
' consciente de que es a
..
.
e su
ar esto y todo su
l nf
os hiJOS de su hermana Po
. . .
amor o e oca hacia
1
los maneja. Le interesa p.rim:d~rlmmcipio, en los casados, ejerce dominio
r ia ente que Rosa 1 d, b .
'
tes del casamiento hay en T 1
.
e e so nnos. Ya an.,
,
u a ese ansiado papel de T'
. ,
tencion
subconsciente de poder asi, robar1e el canno
·- de ia,l quiza
,
hi. con la inpo ian haber sido suyos.
os JOS que bien
d

279

�Cuando nace el primer niño, se presentan algunas dificultades en el parto,
a tal grado, que "el médico llegó a hablar de sacársela viva o muerta".
-¿Muerta? -exclamó Gertrudis-; ¡ eso sí que no!
-¿ Pero no ve usted -exclamó el médico- que aunque se muera
el crío queda la madre para hacer otros, mientras que si se muere ella
no es lo mismo?
Pasó rápidamente por el magín de Gertrudis replicarle que quedaban otras
madres, pero se contuvo e insistió:

-"Muerta ... , ¡No! ¡Nunca! Y hay, además, que salvar un alma".ªº
En este momento no le interesa su hermana, y quizá cuando pensó que 'quedaban otras madres' era más concretamente que quedaba ella. Este es el
primer inicio en firme donde se siente ese instinto destructor, anormal en
Tula.
Rosa queda débil del parto; aún no se repone y la tía ya está pensando
en un hijo más:
"-Creí morirme, Tula. Aún ahora me parece que sueño muerta. ( ... )
-Cállate. El médico ha dicho que no hables mucho. El pobre de Ramiro
estaba más muerto que tú. ¡ Ahora ánimo, y a otra!" 31
Es tanta la insistencia de Tula en que la misión del casado es tener hijos,
que pronto viene el segundo. Se apropia de la voluntad de Rosa, quien desde
entonces cada vez está más débil pero a Tula no le importa; le insiste nuevamente en lo de los hijos. Viene el tercero, y Rosa está al borde de la muerte.
Tula lo siente tan natural que, cµando Ramiro le pide infunda ánimos de
vida en la moribunda, lo que le contesta es que la obligación es de él y no
de ella. Muere Rosa, y Tula se muestra tranquila, como si ya lo esperase.
Pasado el tiempo, se niega a casarse con Ramiro arguyendo que no puede
ser madrastra de sus hijos. Ramiro cae en la débil tentación de la carne, con
Manuela.. Esto es un golpe fuerte para Tula, quien cree que la manera de
responde1 a este acto de Ramiro es obligarlo a casarse con Manuela. Es una
manera de vengar la ofensa que éste le había hecho y estar a salvo. Viene
otro hijo más para la tía; ésta sigue el mismo procedimiento utilizado con
Rosa. Ahora es a Manuela a quien tiene que decir que su labor es tener
hijos, o indirectamente: atender al marido. La pobre hospiciana, que de por
sí era debilucha y además anémica, apenas soporta el primer parto. Nuevamente, con los 'intencionales' consejos de Tula, no tarda en estar otra vez
"' Ibid., p. 35.
" ]bid., p. 36.

280

embarazada. Ramiro cae enfermo y muere. Al poco tiempo Manuela da a
luz una niña, lo cual le causa la muerte.
Ahora sí Tía Tula está sola. No tiene más a quién dedicarse que a sus
hijos. ¿ Cómo ha llegado esta mujer hasta aquí? Si reflexionamos sobre este
aspecto, es fácil plantearnos lo siguiente: quizá Gertrudis actuaba inconscientemente; pero es ella quien lleva a su propia hermana a la muerte. Al nacer
Ramirín, Tula sabe que el estado de la madre es delicado pero no hace nada
por cuidarla. Al contrario, la anima a tener más hijos. Sustrae al niño, se
encarga de él, para que así Rosa no tenga más que entretenerse con Ramiro.
Al fin, al dar a luz el tercer fruto, muere; muere por su debilidad, sí, pero
no llega sola hasta este punto: Tula la arrastra. El deseo de venganza subconsciente se está cumpliendo. Se ha posesionado de sus sobrinos y, además,
ha quitado a Rosa de su camino, la ha destruido. Más tarde, con Manuela
la hospiciana sucede exactamente lo mismo. Sólo que aquí, ya llega Gertrudis a la reflexión: "los otros se murieron; a ésta la han matado ... ! ¡ La
han matado .. . !, ¡ la hemos matado! ¿No la he matado yo más que nadie?
¿No la he traído yo a este trance?" 32 Ella la ha conducido de la mano
hasta la muerte. Si con su propia hermasia lo hizo, con ésta no repara en
hacer lo mismo. Sin embargo sus delatoras reflexiones cambian de rumbo y
todo lo acepta como cosa del destino. Claro está que no por esto deja de
ser la autora, la homicida. En el caso de Rosa, su instinto estaba en el subconsciente, operaba desde allí. Si ponemos atención a sus reflexiones, vemos
que ese instinto está ya no en la subconsciencia sino en la conciencia, aunque sea por un momento y retroceda nuevamente al subconsciente. Estamos,
pues, ante el punto culminante, es decir, el principal punto de apoyo en la
tesis que queremos asentar. El instinto de destrucción en Tula es más bien,
como ya lo mencionábamos en principio, un instinto criminal (homicida),
provocado por un interior deseo de venganza. Una desviación erótica: tener
hijos del hombre que ama sin dejar por ello de ser virgen.
Hay algo más, y quizá pueda parecer un poco descabelJada la idea. Sin
embargo la mencionaremos: también a Ramiro se puede aplicar este instinto
de Tula. Al igual que a los anteriores, a Ramiro también lo llevará a la
muerte. Cierto es que s~ enfermedad era una pulmonía, pero esto se le
complica con el corazón. Pensemos detenidamente, en que es Tula quien
ha traído estas complicaciones con su presencia, con sus evasivas, con su dominio. Si Ramiro llega a esto, es más que nada por la vida tormentosa a que
lo sometió su cuñada. En el exterior, se ve sólo como el rechazo; pero, interiormente, es una ruda y angustiante lucha que muy bien pudo afectar de
esta manera a Ramiro.
" Ibid., p. 102.

281

�Tula es de ese tipo de mujeres que pueden compararse con unas plantas
carnívoras llamadas "droseras", "hembras que acogen en su regazo al atraído
38
y despreocupado fecundador, le utilizan y le devoran a continuación". Es
lo que hizo T ula con Ramiro, lo ató a sí, y lo utilizó como un simple instrumento. Y además lo llevó a la muerte.
Hemos hecho ya alusión a otros aspectos no normales en tía Tula. Este
instinto que observamos es algo más de lo que hay en e.,;te ser tan particular
que no acepta la realidad. De lo único que llega a arrepentirse al final de
sus días Tía Tula, es de no haber hecho feliz a Ramiro. Pero no de haber
destruido a Rosa y a Manuela e incluso al propio Ramiro. A la última hija
de Manuela, Manolita, la llama "la hija de mi pecado", porque ella había
obligado a Ramiro a casar~c con la hospiciana. Sin embargo, en el subconsciente ese pecado es más por el crimen que cometió con Manuela.
En La Tía Tula, Unamuno sigue su particular forma de escribir novelas.
Expone nuevamente las ideas que lo acompañaron siempre -muerte e inmortalidad-, a través de personajes, en un relato más de acción y sentimiento. Porque Miguel de Unamuno es un amplio y complicado pensamiento
formado de teología y filosofía, C!!Yº anhelo más grande es comunicarse a
través de la literatura. Consideremos, finalmente, que La Tía Tula es una
de las novdas más profundas del pensador noventaiochista donde se llega a encontrar no sólo una novela psicológica o filosófica sino, además, una auténtica obra de creación literaria.

11 Serrano Ponccla, Segundo, El Pensamierito de Unamuno (Col. breviarios No. 76),
Ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1964, p. 196.

EL CAMBIO EN LOS LENGUAJES
EVOLUCIÓN DEL INGLÉS
ELISABETH K. DE HINOJOSA, M.L.
Escuela de Letras, ITESM.

Los LENGUAJES NO SON ESTÁTICOS, están en constante evolución desde los
más remotos orígenes hasta la actualidad, y los cambios ocurren sin excepción en cualquiera de ellos. Los cambios se dan en la fonética, la sintaxis, la
acentuación, la semántica y la morfología. Son más notables cuando se comparan dos idiomas que han surgido de la misma fuente, por ejemplo el alemán
y el inglés; el español y el italiano. Será naturalmente más difícil reconocer
el parentesco en un grupo que en otro, hasta llegar a ser imposible establecer
relación o similitud alguna entre dos idiomas de un mismo grupo.
Los cambios no se deben a alguna persona o a un grupo de personas, sino
a toda la comunidad que habla un lenguaje particular. Son imperceptibles y
lentos, hasta que llegan a establecerse completamente; pero no ocurren al
azar, parece que siempre hay un patrón reconocible y se efectúan en forma
colectiva, ya que se requiere la aprobación del resto de los miembros de la
comunidad para aceptar una nueva modalidad.
En los cambios lingüísticos hay dos fuerzas que actúan en sentidos opuestos. Bram menciona las fuerzas centrífugas y las centrípetas. La fuerza centrífuga sólo se refiere a los cambios que ocurren dentro de un lenguaje pero
sólo en una región, sin cubrir todo el territorio donde se habla, y si se llega
a alargar por bastante tiempo, se convierte en dialecto. En realidad es como
han surgido los diversos idiomas; de un dialecto que ha tenido preponderancia sobre otro, debido a la importancia política y económica de una determinada región. Las fuerzas centrípetas son las que sostienen la norma establecida.
En muchos idiomas, por no decir que en todos, ocurren peri6dicamente
cambios fonéticos. En la lengua inglesa se puede apreciar uno muy intere283

282

�sante que se denomina Great vowel Shift y que ocurrió a partir de 1400 y
se efectuó en el transcurso de aproximadamente 200 años. Las vocales cambiaron de pronunciación siguiendo un patrón determinado. Antes del cambio,
las vocales tenían una pronunciación semejante a la de nuestro idioma, pero
debido a ese cambio se tiene hoy la pronunciación que tanta dificultad causa
a los extranjeros que aprenden el inglés y aun causa dificultades a los mismos niños ingleses y norteamericanos en cuanto a la ortografía, ya que la
forma escrita permaneció igual pero la pronunciación cambió. Durante esa
época también cambió la acentuación de varios vocablos, por ejemplo en las
palabras vertú hoy vírtue y licoúr, hoy líquor, acentuándose la penúltima en
lugar de la última sílaba. En el idioma alemán también se observan varios
cambios (Alemania Central y del Sur) sobre todo en las consonantes b, g, d,
que dieron origen en parte al alto alemán que se habla en la actualidad.
También en el lenguaje español se han dado varios cambios. Los préstamos de
palabras extranjeras siempre llevan consigo una modificación fonética ya que
no todos los sonidos de un lenguaje se pueden adaptar a la lengua que los
toma. Esta es una de las causas de ese tipo de cambios.
Los vocablos de todo lenguaje están sometidos a cambios semánticos, es
decir, que cambian de significado, mejorándose (elevándose) ; deteriorándose; generalizándose o especializándose.
A continuación algunos ejemplos de estos fenómenos semánticos de la lengua inglesa:
"marshall", que hoy significa un alto cargo militar,
antes se refería simplemente al encargado del cuidado
de los caballos.
"Lady", "mistress", "wench".
Deterioración :
Generalización: "Nice" - antes ignorante.
Especialización : "Sterve" - significaba simplemente morir, hoy, morir de hambre.

Elevación:

Otro aspecto interesante que incluye las ciencias, los inventos, la industria,
es el de la acuñación de términos para aparatos y artículos inventados: kodak,
sputnik, Apolo, etc. En la ciencia médica hay innumerables ejemplos, tanto
de enfermedades, como de drogas descubiertas: penicilina, poliomielitis, estreptomicina, estreptococo; la lista es larga.
Los puristas del lenguaje, los gramáticos y maestros, se escandalizan en
cuanto se trata inconscientemente de hacer un cambio, por ejemplo gramatical, lexical o morfológico. Por un lado tienen razón, ya que se debe procurar la corrección en el habla hasta donde sea posible, pero tampoco es recomendable cerrarse ante un cambio que a la larga será válido.
284

Una de las razones sociales que Bram da al referirse a los cambios y resistencias al cambio es la siguiente:

Finalmente, las desviaciones respecto de normas rigurosas pueden ser
consideradas por mentes conservadoras como incluidas entre otros síntomas de un creciente desenfreno moral y desorganización social.1
Este punto de vista es interesante y lo han tomado algunos escritores (Mann,
C.S. Lewis) para simbolizar el acontecimiento bíblico de la Torre de Babel,
que no es más que un caos en la lengua, debido a un desenfreno social, político y económico.
En los cambios que incluyen préstamos, accidentes o derivaciones del dialecto original, influyen todos los aspectos de la vida social: la religión, el
arte, el comercio, la industria y las ciencias. Por ejemplo el aspecto religioso
influirá en ciertos cambios al hacer de un término dado, un tabú (verbal).
Ocurre esto también a consecuencia de rígidas costumbres sociales, por ejemplo en la época victoriana en Inglaterra y posteriormente en los Estados
Unidos, donde el mencionar los miembros inferiores del cuerpo humano por
su nombre, se consideraba de mal gusto y se usaba un término menos "atrevido" ( limb por leg) llegando hasta a aplicarse ese término a las patas del
piano o de una mesa.
Otras causas sociales que afectan a los lenguajes son: el desplazamiento de
los habitantes de zonas rurales a la ciudad y viceversa; la inmigración, la
conquista de un país por otro, la población flotante sobre todo en las grandes
ciudades, la comunicación, que juega un papel muy importante en nuestro
siglo (el teléfono, la televisión, la prensa y la radio) .
Los escritores contribuyen tanto a los cambios como a la pureza del lenguaje. Dante contribuyó a establecer el Toscano como lengua nacional,
Chaucer el inglés hablado en Londres y sus alrededores; Cervantes el castellano, Lutero el alemán y Pushkin el ruso. En la actualidad los escritores tratan de experimentar con la lengua, sin importarles sintaxis o estilística, llegando en ocasiones a extravagancias que tienen corta duración.
Las nuevas "modas" de lenguaje de los adolescentes, sobre todo en las comunidades estudiantiles, aumentan el vocabulario de un lenguaje; también
los vocablos introducidos por nuevas tendencias religiosas y psicológicas; la
música, los deportes y otros aspectos culturales de importancia de la época.
Un nuevo modo de vida requiere forzosamente de vocablos nuevos; aunque las Academias de la Lengua y Sociedades gramaticales pugnen por conservar "puro" el lenguaje no se puede ir contra la corriente y el progreso.
1

J. Bram, Lenguaje

y Sociedad. Editorial Paidos, Buenos Aires, 1961 , p. 59.

285

�Los cambios se deben por lo tanto a influencias externas, como los préstamos, y a causas internas; éstas generalmente por analogías, o sea que los vocablos o la sintaxis cambian por comparación con otros semejantes.
Ya se señaló al principio, que los cambios comienzan por ser variantes individuales y se establecen por una selección inconsciente de parte de los hablantes y se pueden apreciar al estudiar la historia de cualquier lenguaje.
Durante el transcurso de nuestra vida, es posible apreciar ya algunos leves
matices que en el futuro significarán cambios mayores, aunque de momento
no estemos dispuestos a aceptarlos. Los consideramos "equivocaciones" o errores al hablar y tratamos de corregirlos.
Es necesario adaptarse a los cambios que sufre nuestro lenguaje, aunque
no sea de nuestro agrado, pues la evolución no se puede evitar. "Leave Your
Language Alone" dice Hall y sugiere que aceptemos los cambios lingüísticos
como algo normal y natural. Son fuerzas orgánicas internas como las que se
mencionaron al principio, cambios sintácticos, etc. Compara Hall estas fuerzas a las geológicas de la erosión: primero se eleva el terreno en cierto lugar
y aunque tratemos de detener el rompimiento de la estructura, no será posible:

All these kinds of change are going on all the time. Their work is
like that of geological forces, in erosion and building up: at one place,
the structure of the language may be wearing away through phonemic
and morphological reduction, while at another place it may be building up through phonemic splitting, analogical newformation, change
of meaning, and borrowing. And, like the work of geological forces,
linguistic change is, in the present state of human technology, irresistible.2
Tomemos como ejemplo la evolución de la lengua inglesa, señalando las
principales influencias y los cambios más importantes hasta la fecha:
La base del inglés actual es el Anglo Sajón, una de las ramas del germano
o teutón. Se denomina Inglés Antiguo (Old English) y corresponde a la época
entre 450-1150. Es un lenguaje lleno de inflexiones y diferente, en cuanto a
la pronunciación, del inglés de hoy. Su rasgo más fundamental es su carácter
sintético, precisamente por las inflexiones de que hace uso para indicar la
relación de las palabras en una oración. Es de una gran flexibilidad, forma
nuevas palabras con prefijos y sufijos y modela palabras ya existentes en tal
forma, que constituye nuevas. Tiene también un número considerable de
palabras compuestas, lo que ocurre también en el inglés actual, señalándose
esta característica como herencia del Antiguo Inglés.
• Robert A. Hall, Jr., Leave your language alone! Linguistica, New York, 1950,
p. 183.

286

La primera influencia, fácilmente explicable, es el celta, ya que los celtas
fueron los primitivos moradores de Inglaterra y el inglés se constituye sobre
su lenguaje. En seguida tenemos la influencia del latín, debida a la conquista
de Bretaña por los romanos en los siglos I a.C. y d.C., en su primer período
y una segunda influencia durante la cristianización del país a partir de 597.
Los aspectos en que es más marcada esta influencia son el religioso, el educativo y el militar. Se observa más en los términos tomados en préstamo.
Según estadísticas entran del latín al inglés en esa época, alrededor de 450
palabras.
La influencia escandinava comienza durante el siglo VIII d.C. cuando
los Vikingos invaden y conquistan parte de Bretaña. Debido a la amalgama
de las dos razas y la relación de las dos lenguas, surgen nuevas formas, pero
sobre todo un gran número de vocablos que se relacionan ante todo, con los
aspectos de la vida diaria.
En el año de 1066 los normandos conquistan la Gran Bretaña y permanecen
como señores de la tierra hasta 1200. Durante esta época el francés fue el
idioma oficial y de sociedad, considerándose el inglés como lengua inferior,
aunque poco a poco y por la fusión también aquí de las razas, el inglés vuelve a ocupar el lugar que le corresponde. Entre tanto es obvio que la influencia
ha sido enorme, sobre todo en el vocabulario. Los préstamos predominan
en el campo cultural, social, político, legal, culinario, la medicina y la moda.
La literatura francesa también ejerce gran influencia en esta época.
De 1150 a 1500, el Inglés Medio ( Middle English) continúa enriqueciéndose con influencias y préstamos de diversos géneros. Las inflexiones se van
perdiendo, vienen más cambios fonéticos, se pierde el género gramatical con
las inflexiones y el idioma tiende a volverse analítico. FJ Renacimiento, 15001650, marca el comienzo de lo que llamamos Early Modern English. Un factor muy importante en el desarrollo de la lengua inglesa en esta época, es la
imprenta; también la educación popular, la comunicación y lo que se puede
llamar una "conciencia social". Gracias a la imprenta el lenguaje se hace
más conservador, se estabiliza y surge el deseo de que el inglés sea un lenguaje reconocido. Debido al desarrollo intelectual en el Continente, el inglés
resiente la falta de un vocabulario adecuado para expresar las nuevas actitudes y se hace necesario tomar vocablos de otros idiomas, sobre todo del
latín, griego, francés, italiano y español, aunque ya entonces los puristas de
la lengua comienzan a oponerse a estos préstamos. Muchos de los vocablos
retuvieron su forma original, otros sufrieron cambios al ser adaptados al
inglés.
La pronunciación del inglés de Shakespeare, aunque no igual, es ya mucho más semejante a la del idioma actual. Para entonces ya se había comple-

287

�tado cl Great vowel shift (cambio de la pronunciación de las vocales) ; aunque no s6lo sufrieron cambios las vocales sino también algunas consonantes.
La gramática de los siglos XVI y XVII no cambió mucho con respecto a
ciertas formas y usos que hoy han desaparecido. No hay entonces cambios
fundamentales.
El inglés de 1650 a 1800 pasa por w1 período de refinamiento y no cabe
duda que esto se debe a la influencia del neo-clasicismo francés con sus academias y enciclopedismo. Se funda en Inglaterra la Royal Society que aunque al principio tenía fines científicos, más tarde se le considera capaz de
contribuir al mejoramiento de la lengua. Esta actitud de depurar y mejorar
el idioma es característica del siglo XVIII y Swift es uno de los más interesados en ello. También aparece en esta época el famoso diccionario de Johnson
y predomina el interés por la gramática y la retórica.
Una de las objeciones de los puristas del inglés era la de la invasión de
vocablos extranjeros que según ellos "arruinaban" el lenguaje. Pero ya a fines
del siglo XVIII se extiende la doctrina moderna que expone que el criterio
más importante de la lengua, es su uso.
Con la expansión del Imperio Británico, aparecen en la lengua nuevas
variantes y como es de esperarse, especialmente en el vocabulario. Este aumenta considerablemente con vocablos de países y continentes conquistados y
colonizados: Norte América: las Indias Occidentales, el Oriente, Australia. A
este contacto con tan diversas lenguas se debe el cosmopolitismo actual del
inglés.

El inglés del siglo XIX hasta la fecha. Aparte de la expansión del Imperio,
las guerras Napoleónicas y otros sucesos parecidos, son más importantes como
influencia en el inglés, los avances hechos en esta época tanto en la ciencia
como en otros campas de nivel intelectual. Se nota un gran aumento de vocablos en el campo de la medicina, la electricidad, la química, la psicología.
Los descubrimientos e inventos como el automóvil, el cine, la radio, el telégrafo y el teléfono, contribuyen al enriquecimiento de la lengua.
Posteriormente, a raiz de las dos guerras mundiales, se incorporan a la
lengua numerosos términos militares y muchos vocablos ya existentes asumen
nuevos significados. Tras la última guerra se han incluido expresiones tales
como sputnik, guerra fría, cortina de hierro, contador geiger y muchas otras.
Las fuentes de los vocablos incorporados son la lengua francesa, el italiano,
el español, alemán, ruso, checo, húngaro y los idiomas orientales, de los indios
americanos y del español de Hispanoamérica.
Para términos científicos se toman raíces latinas o griegas como en televisión, fluoroscope, esthetoscope, telephone, orthodontics. Se recurre nuevamente al método de aumentar el vocabulario agregando prefijos y sufijos a

288

términos ya existentes: transoceanic, transf ormer, superma11, profiteer, racke-

teer, stardom, etc.
La ~cuñación juega un papel muy importante: kodak, Frigidaire, Nabisco.
También las palabras que se forman por la combinación de letras iniciales
como en UNESCO, radar, laser; términos combinados como dictáfono d~
dicta~ Y teléfono y muchísimos otros más. A éstos se agregan términos que
han si~o ~alabras comu~es. y nombres propios como tabasco (salsa) y quisling.
El pcriod1Smo ha contribuido a introducir y popularizar una serie de términos nuevos en deportes, política, el arte, cine y otros aspectos.
En 1_913 surgi~ e~ Inglaterra otra sociedad que pugnaba por la pureza del
lenguaJe, lo que mdica que no se pierde la esperanza de controlar de alguna
manera el desarrollo del mismo.
Debido a la imprenta, la educación del pueblo, la comunicación y otros
facto~es ya me~cionados, la gramática ha sufrido pocos cambios; pero el vocabulario se ha ido enriqueciendo constantemente. Una importante caracterís~~ del inglés moderno, es el gran número de combinaciones de verbos-prepos1C1ones ( two word verbs), que en muchos casos han adquirido un nuevo sentido figurativo y sustituyen muchas veces, a verbos simples de carácter más
formal. Esta tendencia se ha venido desarrollando a través del tiempo y no
parece disminuir, lo que indica que el hecho tiene sus raíces en la fuente más
permanente de la lingüística, que es el pueblo.
En esta breve síntesis de la evolución de la lengua inglesa, se pueden apreciar los cambios que sufre un lenguaje, sobre todo en el vocabulario, que
forzosamente aumenta debido a las influencias a las que constantemente está
expuesto.

BIBLIOGRAFÍA

Baugh, Albert C., A history of the engfüh language. Appleton•Century C rofts, I ne.,
New York, 1957.
Bram, J., Lenguaje y sociedad. Editorial Paidos, Buenos Aires, 1961.
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Marckwardt, Albert H., American 1nglish. Oxforcl University Press, 1958.
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289
H19

�LA IMPORTANCIA DE LA LITERATURA ESPANOLA
EN MÉXICO
DRA. MARÍA GUADALUPE MARTÍNEZ B.
Catedrática de la Universidad de
Nuevo León.' Fac. de F. y Letras

LA IMPORTANCIA

DE LA LITERATURA ESPAÑOLA en el mundo y en México es
indudable, ya que tiene sus raíces en la cultura de España.
Constituyen las letras el conjunto de obras literarias que han sido escritas
a través del tiempo y que nos aportan el pensamiento del hombre en todas
sus vicisitudes.
Toda la cultura posterior a la conquista de México nos fue dable por el
hecho mismo de la conquista, al transmitirnos España su idioma, su religión,
sus costumbres, y, a través de este cúmulo de horizontes se abrieron los ojos
maravillados del azteca primero, y del mestizo después.
Ello no es que querramos decir que en los siglos anteriores a 1492 no hubiese una cultura en América. Sí la hubo, y todo el mundo sabe que, en el
año 800 a.C. ya existía la cultura olmeca; y que hoy los arqueólogos quedan
admirados ante sus templos, sus pirámides, sus diosas de maternidad y los
objetos que contemplan. Es, pues, nuestra Literatura una conjunción maravillosa de la mitología azteca y la religión católica, y esta gran unidad de
esos dos grandes ríos culmina dentro del Arte en la magia de un Rivera, un
Orozco y un Siqueiros, primeros muralistas del mundo. Estos tres genios de
la pintura han mirado al mundo con un ojo a las pirámides de Tajín y con
el otro al genio de Cervantes, ya que la influencia francesa o norteamericana no es más que un vestido superficial que no rompe para nada la médula de la unidad a que antes nos referíamos.
En nuestro mundo actual es de una importancia capital la Literatura en
general, y la Española principalmente, ya que a través de la misma nos
1
Conferencia dictada por la autora en el Instituto de Cultura Hisp~ nica de Madrid,
España, en el Aula: Cátedra Ramiro de Maeztu, el 11 de marzo de 1966.

291

�damos cuenta, como decíamos, del pensamiento del hombre de ayer y de
hoy, de sus anhelos, sentimientos y ambiciones.
En la Literatura Contemporánea se capta la angustia del hombre frente al
panorama inquietante que se presenta ante sus ojos, amenazando la paz
mundial.
Por otra parte, a través de la Literatura Española conocemos los problemas
por los que ha pasado España y tenemos una visión general de la situación
tanto política como social, espiritual y económico-jurídica de este pueblo.
Con base en la Literatura Española, surgen los genios de la Literatura
Mexicana.
Asimismo, la Literatura nos da a conocer la manera de ser y de sentir del
hombre a través de la lírica.
Como sabemos, las principales manifestaciones literarias del hombre las
tenemos dentro de la Epica, la Lírica y la Dramática.
La Literatura Española tiene su origen en las primeras gestas castellanas
que fueron recogidas en el Romancero Español.
Una obra valiosísima y un pilar fundamental del Medioevo es El Cantar
del Mio Cid. Esta obra, escrita hacia 1114, nos ha llegado hasta nosotros
como una joya literaria, ya que nos muestra el tipo netamente español del
principal personaje: El Cid.
a). Es una obra épica, puesto que nos narra el conjunto de hazañas guerreras de Rodrigo Díaz de Vivar, personaje histórico que luchó en España contra
los moros:
Embrazados los escudos ante los corazones
Inclinados los rostros ante los arzones,
Empuñando la lanza y envuelta en los pendones
Arremeten contra los moros con valientes ardores.

b) . Es realista:
Si con moros no lidiamos
no ganaremos pan.

O aquellos otros versos:
Tanta
Tanta
Tanta
Tanta

292

ganado de oveja
ganado de vaca
ropa de valor
riqueza sin tacha

c) . Es tradicionalista:
Con el Rey Alfonso no quería lidiar.

d). Es costumbrista:
Cuando salió el Cid de Vivar
La corneja estaba a la diestra
Y cuando entró en Burgos
Estaba a la siniestra.

e) . Es pictórica:
Cuando salió el Cid de Vivar
vio su casa deshabitada,
las puertas abiertas sin mantos, sin adornos.
El Cid cerró los ojos y exclamó:
Guarda Señor a los buenos
que tus hijos son.

El poema del "Mio Cid" nos narra la vida de ese personaje histórico. "El
Cid Campeador" es el símbolo de España. Es un caballero con un sinnúmero
de cualidades humanas, tales como la gallardía, el sentimiento del honor, la
generosidad, el amor y el orgullo nacional.
Se narran también las afrentas que sufrieron Doña Elvira y Doña Sol en
Carpes, por sus maridos, los Infantes de Carrión.
"El Cid", con el sello de caballerosidad que le distingue, venga esas afrentas y restituye el honor de sus hijas, casándolas con los príncipes de Navarra
y Aragón. En él se da el sentido práctico ya que recobra la Tizona y la Colada, haciendo ver que con ellas estará liquidada la ofensa y cuando los Condes le entregan al Cid las espadas los desafía y por considerar él que dicha
lid es extremadamente fácil para él incita a su lugarteniente más joven. Pero
Núñez, para que entre en lucha con ellos y éste, claro está, los derrota. Su
generosidad se manifiesta en los regalos continuos que le hace a Alfonso VI,
y, al mismo tiempo, a sus compañeros de armas, a pesar de ser el primero en
entrar al combate. Esta generosidad se extiende con sus enemigos como Don
Ramón Berenguer, Conde de Barcelona, al cual, después de vencerlo le perdona la vida y su hacienda.
Su amor hacia su Jimena se manifiesta en aquellas palabras escuetas y
llenas, a lo castellano:

293

�Tú, Doña Jimena,
mujer honrada.

No emplea para ella ni una sola palabra que pudiera denotar halagos o
requiebros sino escuetamente lo dicho. El Cid no solamente tuvo la admiración de sus vasallos sino hasta la de sus propios enemigos, los árabes, ya que
así lo narran las crónicas que han pasado a la posteridad, colocándolo siempre como el arquetipo de hispanas costumbres.
Al final de la obra, el Cid Vuelve a Castilla, triunfante y victorioso. Presenta a Su Majestad Alfonso VI nuevas ofrendas y el Rey le levanta el destierro,
guardando siempre el resentimiento del juramento de Gadea, en donde a la
edad de 19 años, Don Rodrigo, después de haber ganado el puesto de abanderado de las huestes de Sancho, a la muerte de éste por el traidor Vellido
Dolfos, exige al nuevo Rey Alfonso, en la Capilla de Santa Gadea, "que no ha
tomado arte ni parte en la muerte de su hermano". En el Cantar del "Mio
Cid" copiado por Pero Abat se repite la frase: "Dios, qué buen vasallo si tuviera buen Señor".
Como esta epopeya guerrera, en la Literatura Universal tenemos otras obras
literarias, mediante las cuales nos damos idea de las costumbres; de los ideales, de las creencias, de los anhelos, de las esperanzas, de las fantasías y de la
formación sociológico-gubernamental de un determinado pueblo, pero difícilmente como en "El Mio Cid".
La Lírica, género literario cultivado también desde los primeros tiempos
cristianos, nos da a conocer los diversos matices de los sentimientos del hombre que giran en torno del amor humano o divino, y que nos muestran al
hombre mismo.
En la Lírica del Siglo de Oro tenemos un gran número de poetas que cantan al amor, por ejemplo Garcilaso de la Vega, San Juan de la Cruz, Fray
Luis de León, Santa Teresa de Jesús, Gutierre de Cetina, etc.
Y dentro de la Literatura Mexicana podemos señalar a Sor Juana Inés de
la Cruz, la monja jerónima que asombró a sus contemporáneos y que nos ha
legado los más bellos poemas espirituales; y, después, Manuel Gutiérrez Nájera, Amado Nervo, Enrique González Martínez, Xavier Villaurrutia, Carlos

Estoy muriendo, y aun la vida temo;
témola con razón, pues tú me dejas;
que no hay sin ti el vivir para qué sea . .. ~

_De San Juan de la Cruz, sus "Cánticos Espirituales" que se supone fueron escritos en el lugar conocido hoy como las Hurdes, provincia de Salamanca, lindando con Portugal, dicen así:

ESPOSA:

A dónde te escondiste,
Amado, y me dejaste con gemido
como ciervo huiste
habiéndome herido;
salí tras de ti clamando, y eras ido.
Pastores, los que fuereis
allá por la cañada del otero,
si por ventura viereis
Aquel que yo más quiero,
Decidle que adolezco, peno y muero.3
Buscando mis amores
iré por montes y riberas,
ni cogeré las flores,
ni temeré las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras.
¡ Oh bosques y espesuras
plantados por la mano del Amado!
¡Oh prado verduras,
de flores esmaltado,
Decid si por vosotros ha pasado! 4
Y aquellos otros versos del supremo Amor que dicen así:

Pellicer, entre otros.
De Garcilaso de la Vega tenemos en su Egloga Primera las quejas amorosas de Salicio a su amada:
¡Oh más dura que mármol a mis quejas,
y al encendido fuego en que me quemo
más helada que nieve, Galatea!

• Garcilaso y Boscán, Obras Completas. Ed. Aguilar, 2a. ed. Madrid, 1954, p. 27.
3 M!sticos Españoles. Biblioteca Literaria del Estudiante. Tomo XVIII. Madrid,
1934, p. 202.
• Místicos Españoles, opus cit., p. 202.

295
294

�ESPOSA:

En la interior bodega
de mi Amado bebí, y cuando salía
por toda aquesta vega,
ya cosa no sabía,
y el ganado perdí que antes seguía.
Allí me dio su pecho;
allí me enseñó ciencia muy sabrosa,
y yo le di de hecho
a mí, sin dejar cosa;
allí le prometí de ser su Esposa.
Mi alma se ha empleado
y todo mi caudal, en su servicio,
ya no guardo ganado
ya no tengo otro oficio,
que ya sólo en amar es mi ejercicio.~

De Gutierre de Cetina, es conocido su famoso Madrigal:
Ojos claros, serenos,
si de dulce mirar sois alabados,
¿Por qué, si me miráis, miráis airados?
Si cuando más piadosos
Más bellos parecéis a aquel que os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.
¡ Ay tormentos rabiosos!
¡Ojos claros, serenos,
ya que así me miráis, miradme al menos! 8

Ahora bien, dentro de la literatura mexicana, tenemos estos versos de Sor
Juana Inés de la Cruz, para su Amado: Cristo.
Soneto VII
Detente, sombra de mi bien esquivo,
imagen del hechizo que más quiero,
bella ilusión por quien alegre muero,
dulce ficción por quien penosa vivo.
Si al imán de tus gracias atractivo
sirve mi pecho de obediente acero
¿para qué me enamoras lisonjero,
si has de burlarme luego fugitivo? . .. 0

De Fray Luis de León, tenemos estos versos ascéticos y de despego a la
vida terrena:
¡ Qué descansada vida
la del que huye del mundanal rüido
y sigue la escondida
senda por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido!
Que no le enturbia el pecho
de los soberbios grandes el estado,
ni del dorado techo
se admira fabricado
del sabio moro, en jaspes sustentado.6

en donde se ve claramente la influencia de la mística española, ya que estos
versos no son de amor profano sino divino.
De Manuel Gutiérrez Nájera, poeta romántico, tenemos la siguiente poesía:

De Santa Teresa de Jesús, la monja de Avila, de carácter franco, abierto,
comunicativo, simpática y graciosa, tenemos la conocida glosa:
Vivo sin vivir en mí,
y tan alta vida espero,
que muero porque no muero . .. 7
• Místicos Españoles. Biblioteca Literaria del Estudiante, opus cit., p. 206.
• Místicos Españoles, opus cit., p. 145.
' Místicos Españoles, opus cit., p. 121.

296

NoN OMNIS MORIAR

¡ No moriré del todo, amiga mía!
De mi ondulante espíritu disperso,
• Las Cien Mejores poesías de la lengua castellana. Ed. Espasa Calpe. Sa. ed., México, 1959, p. 43.
• Sor Juana Inés de la Cruz, O. Escogidas. Ed. Espasa Calpe. 7a. cd. B. Aires,

1946, p. 50.

297

�algo en la urna diáfana del verso,
piadosa guardará la poesía.
¡No moriré del todo! Cuando herido
caiga a los golpes del dolor humano,
ligera tú, del campo entenebrido
levantarás al moribundo hermano . .. 10

Ahora, de Amado Nervo, poeta modernista, este

Todo callaba en torno. Solamente
en alas del ambiente
un concierto de aromas ascendía
alrededor de tu alma y de la mía . . .
Callaban brisas, pájaros y fuente . .. 12

De Xavier Villaurrutia, el poeta contemporáneo, cuyos temas principales
son: la muerte, el amor, la noche, tenemos este

VIEJO ESTRIBILLO
NocTURNO DE LA ESTATUA

¿Quién es esa sirena de la voz tan doliente,
de las carnes tan blancas, de la trenza tan bruna?
-Es un rayo de luna que se baña en la fuente,
es un rayo de luna . ..
¿Quién gritando mi nombre la morada recorre?
¿Quién me llama en las noches con tan trémulo acento?
-Es un soplo de viento que solloza en la torre,
es un soplo de viento . ..
¿ Di, quién eres, arcángel cuyas alas se abrasan
en el fuego divino de la tarde y que subes
por la gloria del éter?
-Son las nubes que pasan;
mira bien; son las nubes . .. 11

De Enrique González Martínez, el llamado "poeta-filósofo", veamos:

EL

ÉXTASIS DEL SILENCIO

Del viejo parque en el rincón lejano
hecho para el amor, tibio y discreto,
aspiraba el secreto
de la muda caricia de tu mano.
10 Aguayo Spencer, Rafael, Flor de moderna poesla mexicana. Ediciones Libro-Mex,
México, D. F., 1955, p. 11.
n Nervo, Amado, Poeslas. Editorial Pax-México. Librería Carlos Cesarman, S. A.,
la. ed., 1962, p. 63.

298

Soñar, soñar la noche, la calle, la escalera
y el grito de la estatua desdoblando la esquina.
Correr hacia la estatua y encontrar sólo el grito,
querer tocar el grito y sólo hallar el eco,
querer asir el eco y encontrar sólo el muro,
y correr hacia el muro y tocar un espejo.
H aliar en el espejo la estatua asesinada,
sacarla de la sangre de su sombra,
vestirla en un cerrar de ojos,
acariciarla como a una hermana imprevista
y jugar con las fichas de sus dedos,
y contar a su oreja, cien veces cien cien veces
hasta oírla decir: "estoy muerta de sueño".13

Entre los dramaturgos del Siglo de Oro Español y Neo-clásicos españoles
que repercuten en la literatura mexicana, tenemos a Lope de Vega, con su
Fuente Ovejuna; a Calderón de la Barca, con su Vida es sueño; a Tirso de
Molina, con su Convidado de piedra; a Guillén de Castro, con Las Mocedades del Cid; a Vélez de Guevara con Reinar después de morir; a Leandro
Fernández de Moratín, con El sí de las niñas; y, entre los mexicanos, a Juan
Ruiz de Alarcón con Las paredes oyen; a Manuel Eduardo de Gorostiza que
sigue la línea del "teatro de caracteres" de Alarcón y la influencia moratiniana
con Indulgencia para todos; Contigo, pan y cebolla; D. Bonifacio; etc.; a
" González Martínez, Enrique, Poesías Completas. Asociación de Libreros y Editores Mexicanos. México, 1944, p. 82.
» Villaurrutia, Xavier, Poesia y Teatro completos. Letras Mexicanas. F.C.E., la. ed.,
México, 1953, p. 34.

299

�Federico Gamboa, con La Venganza de la gleba; a Rodolfo Usigli con El
Gesticulador; a Celestino Gorostiza, Salvador Novo, etc.
De los novelistas de la literatura española, D. Miguel de Cervantes Saavedra, el gran genio de la Humanidad, nos legó su obra cumbre: El Quijote
de la Mancha, que compendia todos los géneros literarios. Y, como hijos
suyos, tenemos a los mexicanos: Fernández de Lizardi, con El Periquillo Sarniento, novela que marca un pilar fundamental en las Letras de México;
Ignacio Manuel Altamirano, con su novela Clemencia; Manuel Payno, con
Los bandidos de Río Frío; Mariano Azuela, con Los de Abajo, Los Caciques, Sendas Perdidas, etc.
Como decíamos, El Quijote de la Mancha, de Cervantes, tiene una influencia decisiva en México.
Inspirada por la grandeza de la obra, después de su lectura, he pensado
que, muy bien pudiera el espíritu de Don Alonso Quijano, nombre verdadero
de Don Quijote, haberse trasladado a México y que en él vive y reina por
los siglos de los siglos.
Todos sabemos el nacimiento, infancia y juventud de nuestra tierra y
cómo, poco a poco, se fue fraguando su ánimo y cómo se fue asentando el
espíritu de sus sueños. Este espíritu de ensueños puede llegar a nosotros por
estar en el espacio, o por la mirada de un niño que se nos acerca, o por la
rápida visión de una nube fugaz, o por inspiración, como aquella Nefelé,
esposa de Atamante que da origen a la genealogía de Medea, de Eurípides.
Pues bien, al igual que Cervantes vio el horizonte tras los barrotes de la
cárcel de Sevilla, o de Alcalá de Henares, así, supongo que vibra el ensueño
de todos los mexicanos. En mi cabeza de mujer ha entrado el ensueño, y se
ha arrullado, hasta que un día en velo nupcial se descubra con algo ajeno o no
ajeno a mi persona y se fundirá en apretado abrazo; pasado el tiempo y gestado ya en mi mente, surgirá a la luz un nuevo ser y paseará por las calles, hablará con los demás hombres y mandado por la idea y alimentado por la fe, este
ser de raíz azteca y del espíritu de Cervantes, en el devenir histórico, se expandirá a golpe de lanza y de palabras, acompañado del Rocinante hispanoamericano, cuyo pesebre y alimento será México con sus dos bridas del Atlántico y el Pacífico.
En la historia menuda de los hombres se nos dice que los primeros pobladores españoles eran hijosdalgo de posesión y propiedad y que si no la tenían en México, allí la hacían o al menos lo intentaban; aunque también era
v;rdad que eran hijos de sus obras ya que tuvieron que luchar con el ancho
mar y con el misterio de lo desconocido. Con la diferencia notable que algunos de aquellos ascendientes nuestros fueron a la conquis~ del oro ~ ~ora
los buenos mexicanos luchamos por el amor de nuestra tierra. Qmzas no
300

descendamos de reyes aunque de hecho y bien mirado es raro que, escarbando, no encontremos en los nombres de todos, un rey aunque sea destronado.
Casi cuatro siglos llevamos en nuestras espaldas, como aquel Bueno de Don
Alonso de Quijano, el salitre y el sol de los aztecas. Casi cuatro siglos que
Cervantes, después de escribir El Quijote nos lo dejó como herencia y durante todo este tiempo se alimentó al igual que aquel Bueno de Don Alonso
con "una olla con más vaca que cordero, salpicón las más de las noches,
duelos y quebrantos y algún palomino de añadidura los domingos". Y como
el Bueno de Don Alonso, parco en comer hasta aquel día en que el nativo
se volvió colérico de tanto ensoñar y se lanzó "lanza en ristre" a lancear todo
aquello que supusiera estorbo a su fantasía y a sus gritos de liberación.
Año tras año ve el buen mexicano a los malos que huyen de su tierra en
busca de un hogar asentado y aun éstos que no llevan alforjas, ni ungüentos,
ni lanza, ni adarga, ni rocín, ni tan siquiera a Dulcinea, salen a enderezar
entuertos por no decir desnudos y como aquel Ingenioso Hidalgo son de
"complexión robusta", secos de carnes y enjutos de rostro; lo cual quiere
decir que no aceptan nada de nadie en defensa de su única idea: México,
como fue la única idea de Don Alonso: Dulcinea. En la savia y en el misterio de esta tierra mexicana se inocula al nativo y al mestizo por la sola
presencia del espíritu de Cervantes, la lucha que entra en los linderos de la
tragedia porque es desespero por estar en su centro de amor: México; y ser
tragedia incomprendida cuando el mexicano sale de su centro. Si este dolor
fuera desfogado sería el mexicano el mejor guerrero del mundo, pues sabe
como nadie, aquello de Don Alonso: "mis arreos son las armas y el descanso
es el pelear''. Y hace como aquel Pablo, mandón de milicias romanas que se
trasladó a mandón de prédicas de muerte; pues sabe igual que San Ignacio
de Loyola que la vida es milicia. Junto a la cólera azteca vive la ociosidad;
lujo de sabiduría y que aprende y repite en cada ocaso; pues éste le enseña
que la vida se acaba con la muerte; más aún, con la muerte de cada día.
Si la pobreza le endurece, la ociosidad le sirve de alimento a su pensamiento, aprendiendo el significado de la lección diaria que conlleva la procesión de nubes que cada día andan orgullosas por el cielo para languidecer
y luego morir en la hora de la tarde. ¿ Acaso no sonríe el nativo cuando le
hacen muchas promesas por saber que mueren como en las ardientes arenas
las requete-blancas olas del Golfo de México y que en el fondo azul del
océano parecen racimos de nardos? Sólo una vez trabaja el azteca y este
trabajo lo repite el infante al nacer en medio de la callada noche, mirando
a las estrellas; o a la luna, ramillete de flores de la tierra; o cuando se enrosca
con los montes como si fuera el capotillo de un torero; por eso sonríe el
mexicano, por llevar en sus raíces el secreto de aquel Don Alonso de Quijano, que según nos dice Cervantes, solamente enderezó sus miembros para
301

�trabajar en aquello que era su ilusión y para eso pasados los cincuenta años;
sí lo pensó Don Alonso el Bueno.
Los montes de México, como cl Popo y el Iztla, únicos y verdaderos gigantes que constantes miran por encima de sus puros hombros a toda la nación mexicana, son testigos de esa evolución del pueblo mexicano. Observan
cómo este pueblo trabajó una vez a su antojo y con sólo sus fuerzas a pesar
de su niñez y cuando lo vieron adornado de nubes, solio de los dioses, descansaron, para que los hombres sepan cuál es el misterio que guardan en
sus entrañas, secreto que hace dos milenios lo recogieron los aztecas. Este
misterio de los mexicanos que al oído del extraño parece un ronquido de
puma con mezcla de rezos de mar y susurros de flores, mas el acompasado
ritmo de los cantos y guitarras que en la infra-conciencia todos llevamos, en
alegre algazara y lo manifestamos en la eléctrica zona de nuestras manos
como una comunión; como una comunión de misterio. Por eso el indio sonríe
cuando está entre la oscura enramada, y es sonrisa de alas de mariposa o la
de pájaro-mosca, reina de las aves en inquietudes; reina del saber entre las
aves, pues coloca su nido nupcial invertido para demostrar al mundo una
vez más que ella es diferente a las demás no sólo en tamaño sino también en
rebeldía; hasta el chirrido de su canto es semejante al ruido de una puerta
cuando hace tiempo que no ha sido abierta, como indicando que la puerta
dcl misterio será abierta y dada a la luz del mundo. Y cuando los hombres
del momento pretendan trasponer los horizontes en vuelos espaciales y se
cansen de interrogar al Infinito y el Infinito les responda con un no, los
indígenas, los mexicanos, ya lo habían visto en la cima de sus montes.
He aquí, por qué interpretamos que el azteca espera con fe, en cuclillas, a
la orilla de la carretera o en el calor doble de su hogar a que llegue el deseado
día que le lleve al "más allá", pues así como Don Alonso respondió con un
no al práctico de Sancho a emprender nuevas correrías por los campos y
prefirió regresar a su casa, donde esperó resignado su muerte, así el azteca
sabe que está próximo el secreto de la Revelación. Y en este convencimiento
de fuerzas tiene puesta la fe y la esperanza en el futuro; y el futuro es el sepulcro de Don Quijote.

3. ~ervantes, El Quijote de la Mancha. Espasa Calpe. 12a. ed. Buenos Aires-México, 1950.
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. ., . 1 s,

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México, D. F., 1955.

302

303

�LA CARACTER1STICA DE LOS TECNICISMOS ESP~OLES
PRoFR. y DR. JozEF SKuLTÉTY
Universidad Comenio
Bratislava, Checoslovaquia

I
EN Los ÚLTIMOS AÑos se presta relativamente bastante atención a las cues-

tiones referentes a las palabras empleadas en las ciencias, en las artes y en los
oficios. Por una parte lo atestiguan las comunicaciones en los congresos de
lingüística,1 por otra el auge de los estudios de este terreno en varios países.2
Además se editan los diccionarios especiales, por ejemplo, los de términos de
lingüística y filología.3
La situación en España y los países latinoamericanos nos parece un poco
paradojal en el sentido de que a pesar de muchos diccionarios especiales 4
1
Por ejemplo en el X Congreso Internacional de Lingüística/ Bucarest, 28-VIII
1967 - 2-IX-1967/ pronunciaron sus comunicaciones El Lang, Terminologie der generativen Grammatik; Maria Langleben, The Linguistic Description o/ Chemical Nomenclature, etc.
• Compárense los artículos en las revistas Slovenské odborné názvoslovie o Ceskoslovensky terminologicky casopis; N. A. Ursu, Formarea terminologie stiintifice rom8nesti,
Bucuresti, 1961; D. Macrea, Terminologia stiintifica si technica tn limba romtna contemporana, Cercetari de lingvistica, anul XI, nr. 1, pp. 17-23, Cluj; J. H orecky, Základy slovenskej terminol6gie, Bratislava 1956, etc.
• El mundo hispanohablante conoce muy bien el Diccionario de Términos Filol6gicos/ Gredos, Madrid 1962, segunda edición aumentada/, compuesto por Fernando
Lázaro Carreter. Un resumen de los diccionarios de este tipo que han salido hasta
1964 nos presenta A. A. Reformatskij en el prólogo de la traducción rusa del Dictionnaire de Linguistique de l'Ecole de Prague, cuyo autor es Josef Vachek, Moscú, 1964,
pp. 5-14.
• Véase Martín, Alonso, Ciencia del Lenguaje y Arte del Estilo, Aguilar, Madrid
1960, pp. 642-643.

305
1120

�no existen estudios teóricos que traten satisfactoriamente este problema.*
Una de las causas de esta situación lamentable es el hecho de que la zona
hispanófona no tiene la comisión unificadora que se encargue de vigilar la
formación de los tecnicismos en todas las ramas científicas. Es verdad que
en alguna parte hay comisiones para ciertas ciencias u oficios, p.ej., "La
Comisión de Terminología de los Congresos Panamericanos de Carreteras"
/en Panamá/, pero es poquísimo. De ello resulta que unos términos en una
zona se estiman como "barbarismos" y en otra zona están en voga, v.gr.,
aparcamiento - estacionamiento. 5 No sorprende que la Real Academia Española debe revisar sus criterios en varios casos.6
El objetivo de este estudio es echar una ojeada a los términos científicos
desde el punto de vista lingüístico. Veremos cuál es su estructura y su motivación, es decir, cómo se forman. Creemos que este procedimiento nos ayudará a comprender mejor el mecanismo de la lengua y de su autonomía hasta
en un grupo de idiomas emparentados. Por ejemplo, para la lingüística comparativa basta con comparar algunos términ~s culinarios en francés, y en e~pañol: pommes de terre - patatas/ papas/; dmde - pava; moelle - tuetano, pie
de boeuf - corvejón, lait battu / lait de beurre/ - suero de m_anteca, etc. Debemos advertir que en lo siguiente prescindiremos de los casos monstruosos,
7
de los "polínomos" a que alude J. Casares que constan ~e ~nas. 24 sílabas
y de la problemática de los sinónimos.8 Tenemos que anadir, sm embargo,
9
que pertenecemos a los que niegan "los sinónimos absolutos" . Si en la ter-

*

Lamento mucho de no haber podido consultar el estudio del Sr: S. _Gilí Gay~,

El lenguaje de la ciencia y de la técnica, Actas ~e la ~~amblca de Filolog1a del Primer Congreso de Instituciones Hispánicas. Madrid, Ed1c1ones Culturales, 1964.
• Compárese Josef Krautman, Synonymie ve spanelské silniéní a mestské dopravní
terminologii, CSTC, IV, 1965, pp. 335-341.

• "La Academia ha admitido, para la próxima edición de su Diccionario, 'aparcamiento' sustantivo que significa acción de aparcar un coche y lugar donde se apa.:can
los coches". Manuel Seco, Diccionario de Dudas y Dificultades de la Lengua Espanola,
Aguilar, Madrid, 1964, p. 39.
..
. .
, Introducción a la lexicografía moderna, Madrid, 1950, utilizamos la ed1c1ón rusa,
Moscú 1958, p. 299.
• Véase el artículo de

J.

Krautman, nota 5; y sobre todo el de Rostislav Kocourek'.
Synonyma v terminologii, CSTC, IV, 1965, 201-218; también en Tri príspevky z oblastl
odborné lingvistiky, KrMF, Praha 1966, pp. 15-34.
• Comp. L. Bloomfield, Language, traducción rusa, Moscú 1?6~, p._ 148. Co~ m~cha
ncia dice al respecto también Samuel Gili y Gaya, Diccionario de Sm6nimos,
prud e
,
b la
V Compárese igualmente: "Y tarob'é
1 n aqu1 se comprue a
, . •
•
d 1 ·
Barcelona, 1958, P • ·
·c·o'n
en
la
norma
de
variantes
que
corresponden
a
una
umca
mvanante
e
SIS·
opos11,
,
.,.
tema. El ejemplo más claro, en este sentido, nos parece el de_ los smommos, cuyo empleo no es casi nunca indiferente en la norma/ por ello se dice que en la lengua no

minología científica existen "gamas sinonírnicas", es, según nuestra opinión,
por la necesidad de expresar la realidad de varios puntos de vista / compárense en la fonética: fricativas - espirantes - constrictivas - continuas/ . Existen además variedades "dialectales" de la norma común a todo el castellano.10

II
A veces se discute qué términos prevalecen: si los que se componen de uno
o de más componentes. En efecto, se observa cierta tendencia a emplear con
mayor frecuencia quitanieves, glorieta, adelanto, etc. en lugar de máquina
quitanieves, cruce giratorio, maniobra de paso, respectivamente.11 Esto correspondería a la tendencia a la "univerbización".12 Pero existe otra tendencia, totalmente opuesta a la precedente, es decir, la que requiere que la
expresión resulte clara, sin ambigüedades, más plena, p.ej., franja lateral,
distancia entre ejes, etc. en vez de arcén, batalla respectivamente. Tal vez
influya la popularidad del término en una zona hispanohablante.13

III
Observando la estructura del tecnicismo desde el punto de vista sincrónico,
a veces es muy difícil averiguar su grado de la motivación, sobre todo si se
trata de palabras primitivas que se emplean como tecnicismos: fiebre, ojo,
piel, riñón, etc. Sólo la investigación etimológica nos ayuda a revelar la relación que existe entre la voz y la realidad denominada: hígado &lt;lat. v.g.,
ficatum &lt;el. iecur ficatum; angina &lt;angina &lt;engo-ere, etc.
El enfoque diacrónico nos demuestra también que a lo largo de la historia
de la lengua pueden coexistir dos términos: cabefa- tiesta, pierna- cam/ b/a,
/h/inojo - rodilla y finalmente uno de ellos vence.14
Se nota también que entre muchos tecnicismos figuran tanto los de procehay sinónimos". Eugenio Coseriu, Sistema, norma y habla en "Teoría del lenguaje
y lingüística general", Editorial Gredos, Madrid 1967', p. 87.
10
Véase José Pedro Rona, Aspectos metodol6gicos de la dialectología hispanoamericana, Montevideo, 1958, p. 11.
11 Véase R. Kocourek, artículo citado, nota 5.
12 Compárese "K historicko-srovnávadmu studiu slovanskych jazyku", SPN, Praha
1958.
1
• Comp. R. Kocourek, nota 5.
14 Rafael Lapesa, Historia de la Lengua Española, Escelicer, Madrid 1959', p. 157.

307

306

�dencia popular /palabras populares o tradicionales/ como los de origen culto o semiculto /los cultismos, cultismos puros, voces eruditas; los semicultismos/: tobillo &lt;lat. pop. tubellum &lt;el. tuber; c6lico &lt;lat. colicus morbus;
fiebre &lt;febris, etc.
Las palabras primitivas usadas como tecnicismos tienen en la lengua diferentes fechas de aparición, así como diferentes fuentes de procedencia. Por
ejemplo, cabeza, rodilla, etc. remontan al siglo XIII; arsénico, arteria. . . al
s. XIV-XV; abdomen, amígdala ... /XVI-XVII/; bacteria, hormona ...
/XIX-XX/, etc.
De los 160 términos de medicina examinados 74,37% son de procedencia
latina/ incluso las que provienen del griego/, 19.37% de la griega, 1,25%
de la francesa, 0,62% de la germánica y 4,37% de la incierta.

IV
Los tecnicismos formados por medio de sufijos nos ofrecen varias observaciones.15
Unos se derivan de palabras prmutivas de procedencia latina o sea de
primitivos populares: calentura &lt;calentar &lt;caliente &lt;lat. calente o sea de
los cultos: aborto &lt;abortar &lt;lat. abortare &lt;aboriri.
La productividad de algunos sufijos es potente: -itis: amigdalitis, apendicitis, otitis, etc.
Los prefijos se pueden clasificar también según el origen: hemi - / del
griego/: hemiplejia, co- /del latín/: colateral, etc.
Aparte señalemos los casos, como: autoclave, telescopio, microscopio, etc.
donde tele- puede ser considerado como prefijo, -scopio como sufijo. Son
morfemas que algunos lingüistas llaman "semisufijos/ semiprefijos, sufijoides,
prefijoides/", etc.16

V
Algunos tecnicismos están creados mediante la "prefijo-sufijación".17 Evitamos el término "parasíntesis" ya que, a nuestro juicio, la prefijación pertenece a la derivación y no a la composición: 18 reques6n/fr. fromage blanc/.

VI
En cuanto a la composición, cabe decir que puede haber umon de dos/
o más/ raíces del origen latino: febrífugo &lt; lat. febris+fugare/ o del griego: xeroftalmía/ &lt;xerós+oftalmía/ o se trata de compuestos híbridos: autoclave/ &lt;gr. autós+lat. clave/.
Existen tecnicismos cuyo componente es un adjetivo compuesto: broncoesofágico, cefalolaríngeo, esternoclavicular, etc.
Un compuesto puede poseer varios componentes/raíces/: electro-cardiografía, electroencefaloscopía, etc.
Raramente tropezamos con los términos compuestos del tipo híbrido cuyo
componente es un elemento no latino o no griego, respectivamente: electroshock.

VII
Los tecnicismos que constan de vanas palabras se subdividen en varios
grupos según la naturaleza del determinante y la relación entre los componentes del tecnicismo.
Comp. Ján Horecky, Slovotvorná sústava slovenliny, SAV, Bratislava, 1959, p. 40.
Compárense Milos Dokulil, K základním otázkám tvorení slov, en "O vedeckem
poznáni soudobych jazyku", CSAV, Praha 1958, p. 155; Id. Tvorení slov v lestine 1/
Theorie odvozovánl slov/, CSAV, Praha 1962, p. 23. Ferdinand Brunot y Charles
Bru1teau, Précis de Grammaire Historique de la Langue Franfaise, Masson éd., Paris
1956, pp. 141 y sigs. excluyen igualmente prefijación de la composición. Finalmente
en la obra citada de l. ]ordan, nota 16, se dice textualmente: "Cei mai multi lingvisti
considera "derivare" si formarea cuvintelor cu ajutorul prefixelor, alti vorbesc de
"compunere" numai atunci cind cuvintul este format cun un prefix si un sufix in
acelasi timp. In Gramatica limbii romine a Acadcmiei R.P.R., formatiile prefixate
sint puse tot la "derivare" desi se arata deosebirea de functiune dintre prefixe si sufixe",
o.e, p. 261, nota 4.
u

11

•• Empleamos sobre todo los términos de medicina.
Véase K. Bare!, Sporné otázky mo,jematické stavby slov v angliltine, en "Tri
prispevky ... ", nota 8, p. 3-13. Comp. también Iorgu lordan, Limba romina contemporana, Bucuresti 1965, p. 261.
11

308

309

�Algunas veces dos sustantivos van unidos asindéticamente: camión cuba/
camión cisterna, carro cuba/, hongo champiñón, arteria aorta.
Varias veces el determinante es un adjetivo calificativo: gangrena seca.
Este adjetivo puede ser primitivo: pulmón derecho/izquierdo/ o derivado:
vértebras verdaderas. Como determinante figuran los adjetivos numerales:
útero/visión/doble, fractura múltiple. Se supone que tal adjetivo puede ser
semiculto /vértebras libres/ o cultos /vena cava/.
Otra subclasificación demuestra que un adjetivo es "desustantival" /aparato lagrimal/ o deverbativo / aparato respiratorio/, del origen español/
aparato digestivo/, del latino/ arteria cubital/&lt; lat. cubitus/ o del griego :
arteria gástrica/ &lt;gr. gastér, gastrós/.
Los adjetivos en esta "denominación compleja" se combinan de una manera interesante: arteria colateral/ co+lateralis/, arteria epigástrica/ epi+
gastrós/, articulación escápulo-humeral, articulación esterno-clavicular, sis-

tema cardiovasculorrenal, etc.
Es interesante observar cuál es el determinado a que tiende el determinante. Por ejemplo, "hepático" forma parte de muchos términos en medicina: arteria hepática, cólico/ligamento, nervio, plexo, tejido/ hepático. Lo
mismo vale para el "uterino" /arteria, glándula, músculo, orificio, plexo, tubo,
ven?./. No tiene esta capacidad el adjetivo "uteral"/cresta, supositorio/.
A la "denominación compleja" hemos incluido los que constan de sustantivo + preposición + sustantivo. El nexo más frecuente es la preposición
de: A veces el determinante puede ser sustituido pór un adjetivo: lugar de
articulación /lugar articulatorio/, impersonalizació11 de verbos, etc.
Como enlace entre el determinado y el determinante figuran también
otras preposiciones: azúcar en terrones, azúcar con vainilla, sabor a frambuesa,
carne sin huesos, distancia entre ejes, polvo para budín, dermatitis por contacto, construcción ad scnsum, etc.

VIII
Otro capítulo se ofrece en lo que respecta a la terminología lingüísticofilológica. Nos limitaremos a algunas notas.
Primeramente debemos señalar el caos que reina en la nomenclatura de
los tiempos y modos españoles.

19

,. Véase J. Cerny, K problematice lerminologie Jpanelskych slovesenych lasu a
modu, CJ, 1967/68, pp. 153-161.

310

Muchos términos nacieron bajo el influjo de la lingüística extranjera:
alófono/ alófona/ "variante combinatoria" .2º
~arias palabras del léxico común tienen en lingüística una acepción especial: aspecto, nuez, ataque duro/suave/, voz, oposición, etc.
_un término puede designar dos/ o más/ realidades. Algunos lingüistas
afirman que no se trata de polisemia sino que de dos o más términos 21
v.gr., formante. 22
'
Dos /o más/ lingüistas interpretan de una manera distinta un término
Según el Sr. F. Lázaro Carreter/Diccionario, 415/ el "yeímo" es "Fenóme~
no que consiste en pronunciar la ll como y, por tendencia a hacer central una
articulación lateral", mientras el Sr. José Pedro Rona dice: "Debemos aclar~~ ante todo que entendemos por yeísmo la desfonologización de la oposic1on entre los fonemas españoles /y/ y /ll/, no importa cuál puede ser su
realización material. Es, en otros términos, lo que generalmente se llama
igualación: un fenómeno fonológico''.23

IX
~eferente a la motivación de los tecnicismos, existe ya cierta bibliografía.
Pnmero se puede partir de los principios generales relativos a las "palabras
arbitrarias" y a "las motivadas" expuestos en el libro de Ullmann, W. von
W artburg, u etc.

. '° Comp. F. Lázaro_ Carrcter, o.e., p. 37; A Quilis-J. A. Fernándcz, Curso de fonética Y f onolog!a espanolas para estudiantes angloamericanos, C.S.I.C., Madrid 1966, §
1.4, 7.7., etc.
n Comp. V. Budoviéová, Sémanlické princlpy odbornej terminológie, CSTC, II,
1963, p. 199.
"'"En g1osemantlca,
' .
cad a una de las formas que adopta un mismo morfema. Así -s
Y -es son formanles • de un mismo morfema de plural; no son dos morfemas diferentes,
ya que la proporción entre carro/carros es la misma que existe entre montón/montones". F. Lázaro Carrcter, o.e., p. 196. / "Se designa con el nombre de formantes
unas zonas de resonancia en las que se pone de relieve un conjunto determinado de
armónicos". A. Quilis-J.A. Fernández, o.e., véase nota 20, p. 38, § 4.7.
sa El problema de la división del español americano en zonas dialectales en "Presente
y Futuro de la Lengua Española", I, OFINES, Madrid 1964, p. 221.
•• Comp." S. l,llmann, Introducción a la &lt;emántica francesa, C.S.I.C., Madrid, 1965,
pp. !34 s1gs.; F. _Saussure, Curso_ de. L_ingülstica General, Ed. Losada, Buenos Aires,
1961, pp. 219 Y s1gs.; C. Bally, Linguist1que générale et linguistique franfaiu, Librairie
Emcst Leroux, París, 1932, pp. 65, 108, 450 y sigs.; Walter von Wartburg, Problemes
et Méthodes de la Linguistique, Presses Universitaires de France, Paris 1963, pp. 136
y sigs., etc.
• El cursivo es nuestro.
311

�•

De los estudios que versan sobre nuestra problemática cabe señalar sobre
25
todo los de lsacenko y de H orecky y de R. Oroz.
26
Los "signos motivadores" se dividen, según Ho~ecky ~n dos grupos: los
"inherentes" residen en las cualidades de la realidad designada: el blanco/
el individuo perteneciente a la raza blanca/, el _l~tón rojo, el corredor, el
los "signos relativos" que se subdividen, a su vez en grupos
d d r etc Y
naao,.
•·
tá
d
según el carácter del signo motivador. Por e~emplo un ~ecmc'.smo e~ crea o
según el lugar donde fue descubierto el obJet~ denommad~. ypenta/Ypres/
donde vive un animal, ave, etc./ ciervo andino, co";adre¡a europea/ o se
0
encuentra una planta, etc./ jazmín del Paragua~/, _se?un el no~bre del d~scubridor/inventor/: el triángulo de H ellwag, principio de Arqui7:1edes; segun
, · ¡ t 21 • la dieta para los
la finalidad a que sirve algo/aparato, maquma , e c. •
diabéticos la máquina de escribir, etc.
.
d
Se puede mencionar aparte la "animalización de objetos"' como 1o e· ºtado estud'10 del Sr Oroz 28 tan frecuente en las lenguas:
muestra el prec1pi
•
burrito /una clase de porotos en Chile/, gatillo/en una escopeta/, gato/para

NUEVOS RELATOS DE EDUARDO MALLEA:
LA BARCA DE HIELO
MYRON LICHTBLAU
Universidad de Syracuse

levantar las máquinas/, etc.

X
En conclusión puede decirse que, como se deriva de lo ante?icho,, la formación de los tecnicismos ofrece muchas posibilidades de estudios mas deta:
Hados desde varios puntos de vista. Es una tarea urg:nte ya que hay mu
chas Íagunas en este terreno y el lenguaje ci:~tífico no tiene solamente la función comunicativa, sino también la cognosc1t1va.

.. A V Isacenko K otázke motivácie termlnov, CSTC, III, 1964, pp. 25L7-264_; J.
• •
,
~
· XI 1960· R Oroz a animaHorecky Vztah pojmu a term!nu, Jazykovedny s0?1s,
' . ' .BIFUCh XVIII
lizaci6n' de objetos en las metáforas del habla hispanoamericana,

'

'

1966, pp. 213-214.
,. Vztah pojmu. • •, nota 25,

.
t'
né úcelom en "K historicko., Véase también J. Horecky, Pomenovama mo 111011a
'
,
ta 12 pp. 173-176.
.
srovnávacunu. · ·, no
, '
. d
ta 25 . 0 DuJ'cíková Vyuzitie zvieraclch m1en 11
1
• Comp. R. Oroz, articu o cita o, no
, ·
'
terminol6gii, SON, I, 1953, PP· 257 · 26

º·

312

LA FECUNDA PLUMA de Eduardo Mallea (N. 1903) no quiere descansar, no
obstante la posición ya definitivamente establecida del novelista y su edad
ya bastante avanzada. Pero el lector ya no espera más que la prolongación
de su conocida temática y su manera de narrar. En la actualidad Mallea
escribe, no para abrir nuevos caminos, sino para ensanchar el alcance de
su indagación psíquica. La aparición de un volumen de narraciones merece
más que la acostumbrada reseña; de ahí el presente artículo que procura estudiar los cuentos de La barca de hielo 1 a la luz del perfil general de su ficción. Como en las colecciones anteriores, hay en ésta un enlace narrativo que
ata todos los cuentos. Mas lo que distingue La barca de hielo es que este
vínculo es una persona o más bien una familia, y no un concepto temático
como en Posesión o un concepto temporal como en La sala de espera. El
sutil manejo de este lazo en La barca de hielo constituye uno de los mayores
aportes de la colección. Y es interesante notar que el narrador mismo desempeña el papel principal sólo en uno de los cuentos; en los demás su papel
está en la periferia de la acción central, aunque su presencia se hace sentir
con inequívoca claridad. La función del narrador, amén de la obvia de referir las historias en primera o tercera persona, es la de reaccionar emocionalmente ante todo lo ocurrido en los relatos. El lector, pues, se halla envuelto no sólo en la historia de cada narración, sino también en la emoción
experimentada por el narrador ante los sucesos que él mismo cuenta.
El eje central de La barca de hielo es la familia Ribas, oriunda de una
región .rural del Sur, gente corriente de la clase media. Las peripecias de la
1 Eduardo Mallea, La barca de hielo (Buenos Aires, Editorial Sudamericana, 1967).
Todas las citas en este trabajo se refieren a esta edición.

313

�•
familia, presentes y pasadas, se ven exclusivamente por los ojos del hijo mayor
Adhemar, el narrador. Cada cuento, con la excepción de La noche sobre
H écuba, que· no tiene más que un tenue parentesco con los demás, contribuye a formar el cuadro de los Ribas -el respetado pero débil padre, la
querida madre difunta, el callado hermano Nicanor, y el propio narrador.
El lector los va conociendo íntimamente a medida que Adhemar narra los
cuentos. Se repiten los mismos temas malleanos de antes- el mutismo interior, la soledad, la angustia desesperada, la frialdad emocional y la falta
de verdadera comunicación entre los hombres. Pero la técnica es más sencilla,
más directa, menos fatigosa que en las demás colecciones de cuentos. Casi se
puede decir que Mallea ha llegado a la depuración de su arte narrativo, en
el sentido de que ha quitado mucho del excesivo bagaje que estorba la fluidez de muchos relatos. En La barca de hielo Mallea es más cuentista, más
fabricador de historias, y menos narrador ensayístico. De ahí que la lectura
resulta mucho más amena y rápida. Y aunque el estilo no sufre un cambio
radical, parece que hay menos rebuscamiento, menos involucración, menos
esa densidad verbal que atasca al lector en un mar de lujo elocutivo. La
prosa no es tan intelectual, tan pendiente de la expresión académica o puramente literaria para acarrear el pensamiento y la emoción deseados. En
fin, estilísticamente Mallea ha soltado un tanto la rienda, se ha dejado llevar por una corriente más natural y directa. Todo esto, en cuanto a la
técnica y al estilo. Pero lo esencial de Mallea tiene que estribar en el contenido, en la transformación del mundo imaginado por él en el mundo percibido por los lectores. En esto, Mallea ha acertado muy bien, proporcionándonos vívidas muestras de los llamados "estados de alma" que son la clave
de su narrativa.
Apropiadamente, el primer relato, "Violencia", entra plenamente en el
seno de la familia Ribas, con sus conflictos, sus angustias, sus rarezas. Como
narrador, Adhemar es omnipresente, sagaz conocedor e intérprete de las emociones sentidas por los personajes. Pero no narra objetivamente, sino de Ja
manera más personal posible, como si tuviera tanto interés en la materia
narrada como los propios participantes de la acción. Adhemar es un joven
de veinticinco años, sensible, trabajador, buen hijo y generoso hermano, sin
otra pretensión que vivir honradamente su vida de escritor. La primera parte
del primer relato, en que Adhemar discurre casi en forma de monólogo sobre
el carácter y las peculiaridades de su familia, es digna de antología humana
y perspicaz. La narración un tanto desorientada de las primeras páginas de
repente toma una dirección muy precisa, aJ tratarse del hermano Nicanor,
por quien siente Adhemar una especial simpatía y amor. Creación nada novedosa en el repertorio malleano, Nicanor muestra el mismo mutismo, aspereza, retraimiento e incapacidad de darse que tantos otros personajes, como
314

Solves de La ciudad junto al río inmóvil o Chaves de la novela que lleva su
nombre. Lo distinto en el caso de Nicanor es que percibimos su carácter a
través de la angustia que le causa a Adhemar. La conducta del taciturno Je
preocupa tanto a su hermano que las ocasiones en que Nicanor juega al ajedrez con su padre le ofrecen gran consuelo a Adhemar, pues por Jo menos se
evidencia alguna forma de comunicación. Para Adhemar, el extremado ensimismamiento de Nicanor disimula una tirantez emocional que puede reventar en cualquier momento, en cualquier forma. Sus recelos no carecen de
fundamento, pues un buen día Nicanor intenta violar a la hija de los Rinaldi, una de las más ricas familias en Palo Alto, adonde los hermanos Ribas
van de tiempo en tiempo. Lo inevitable ocurrió, no precisamente en la forma
presagiada por Adhernar, sino en su violencia incontrolada. Y dado su gran
afecto por su hermano, Adhemar hace todo lo posible por proteger a Nicanor de la furiosa muchedumbre y hasta justifica su terrible atentado. Dice
Adhemar: "Recuerdo que yo trataba de aquietarlo, de despreocuparlo. En
la siguiente fonda le decía que yo me lo imaginaba todo: que había sido
provocado por la señorita de Rinaldi -tan camal y lascivamente lánguida
en su escotada blusa de encaje- y que él, excitado, se había dejado llevar
por sus instintos en la tarde de sofoco e infierno, después de la larga incubación secreta de su pasión triste y ardiente".2 Lo triste y penoso para Adhemar es que Nicanor, reconcentrado hostilmente en su duro mutismo, ni siquiera se digna ofrecerle una explicación, tratar de redimirse, contestar a las
exhortaciones de su hermano para que se desahogue. Y precisamente esta
desconfianza y distanciamiento emocional de Nicanor es lo que más le aflige
a Adhemar. El hecho de que Nicanor, en momentos de mayor trance, rechace la comunicación fraternal, representa para Adhemar la más personal derrota.
La primera narración menciona de paso a un tal Capitán Vargas, cuyo
retrato cuelga ufano sobre el escritorio del padre de Adhemar. Tío abuelo
de la madre de Adhemar, el Capitán es el centro de interés del segundo
cuento, "La derrota sobre Vargas", más bien una anécdota sobre un combate que sostuvo contra unos secuaces del General Facundo Quiroga en la
época de Rosas a mediados del siglo pasado. Esta hazaña militar se la relató
a Adhemar una de sus parientes, Misia Remedios, la que a su vez se la
había oído a otro pariente, pues pasó de generación a generación a modo
de leyenda. El Capitán, durante una pausa en su lucha contra los montoneros, vivía en una destartalada cabaña con su mujer y su hijito de dos años.
Raras veces Mallea se remonta al pasado histórico en busca de materiales
para su ficción; lo hace aquí con buen efecto, ensanchando el mundo des• lbid., pág. 53.

315

�crito por Adhemar y subrayando ciertos estados emocionales de la venerada
figura del Capitán Vargas. Sucedió que el caudillo federalista Quiroga le
infirió al General Lamadrid lo que aparentemente fue una herida mortal.
Estando cerca, Vargas divisó que una familia recogía a Lamadrid. El Capitán esperó a que Lamadrid recuperara su salud para llevar "la noticia de
que el General vivía aún y sólo había dejado en el tala su espectro y su
derrota".ª Pero luego Vargas tuvo que afrontar la venganza de los hombres
de Quiroga, sobre todo de un tal Verdaguer, el más sanguinario y cruel. El
Capitán aguardaba la vuelta de los montoneros, y es esta espera, esta angustia de espera, la que forma el principal elemento emotivo del resto del
relato. La penosa espera agobiaba al Capitán, pero bien sabía que no se le
presentaba otro recurso. El dolor de esperar, de esperar algo temido, algo
fuera de nuestro poder, está presentado aquí con mucha sensibilidad y fuerza
verbal. Llegaron los montoneros, empezaba la lucha, cuatro hombres contra
un solo Capitán. La relación pormenorizada de la escaramuza es un tipo de
narración no intentado muchas veces antes por Mallea; y sale triunfante,
con unas páginas llenas de viveza e interés que mantienen en vilo al más
inatento lector.
La victoria fue de Vargas, pero en la terrible lucha murieron su esposa y
su hijo. La victoria militar, pues, se convirtió en derrota personal, y Vargas
no podía menos de sentirse culpable de la muerte de sus seres queridos por
haberles dejado solos mientras iba a la batalla. En otro relato llamado "Agrio,
el remordimiento", se vuelve a percibir la angustia del Capitán, esta vez la
angustia hecha pesadilla por el pasar de cuarenta años. Vargas se ha vuelto
un viejo resentido y solitario, deprimido su espíritu, su visión del mundo
sólo una mirada a un pasado lleno de tristes recuerdos. Lo que le atormenta
es la polaridad de su propia conciencia: se siente valiente guerrero y al
mismo tiempo le remuerde el no haber salvado a su familia. Mucho del relato es efectivamente la transcripción verbal de los sentimientos de Vargas a
medida que pasa revista a su vida; una forma de monólogo interior de un
enloquecido, de un hombre "a solas consigo mismo y con su suerte".4 En su
desvarío el Capitán se dirige a su difunta esposa, como para captar de nuevo
aquellos días en el rancho, y le dice con voz protectora: "Nadie te tocará",
o "Nadie te llevará". Y estas palabras se quedan como un eco profético en
los labios del desdichado militar.
El padre de Adhemar, que sutilmente se impone a toda la familia, llega
a ser un importante centro de interés en tres relatos de la colección. Al señor Ribas se le reconoce como generoso y atento jefe de familia, infatigable
• lbid., pág. 56.
' lbid., pág. 120.

316

trabajador en la "Administración", y sobre todq como marido dedicado en
extremo a su esposa Luisa. Al fallecer ella, parece que el marido perdió su
razón de vivir, quedando espiritualmente destruido. En uno de los relatos,
"Corto es febrero", aparece el padre en sus años mozos, en la época en que
fue enviado a la bulliciosa capital para conocer el mundo. Huraño, callado,
ingenuo, se sentía disminuido en Buenos Aires, se hallaba desorientado y
pronto anheló regresar a la seguridad de su propia comarca. Comenta Mallea:
"Extrañaba la inmensidad y el aire libre, la costumbre de errar por la orilla
del arroyo, la posibilidad de ver el horizonte y de poseer un cielo vasto, alto
e ininterrumpido".5 Personaje muy malleano, Ribas trabajaba mejor a solas, sin contacto personal, dentro de su propio silencio y reserva. En una
serie de rápidos episodios, Mallea presenta el inocente despertar amoroso del
joven Ribas, que terminará en su idílico matrimonio con Luisa. Temáticamente, eJ relato recuerda mucho las primeras narraciones de Mallea en Cuentos para una inglesa desesperada (1926), en el sentido de que la vida se
revela a la juventud como algo ignota, misteriosa, como escuela de aprendizaje.
En "El olvido sobre Padre" se percibe lúcidamente la íntima relación entre el padre y el hijo Adhemar. La madre murió cuando Adhemar tenía
diez años; y eJ relato es un recuento de cómo el padre trasmitió su enorme
sufrimiento a toda la familia a Jo largo de los años. La felicidad y la comprehensión entre los padres de Adhemar eran insuperables, y el hijo se deleitaba en este lazo espiritual. Por mucho tiempo después de la desaparición
de su esposa, el padre hablaba poco de ella. Luego, empañada la imagen de
ella por los años, empezó a rememorar para captarla viva otra vez. En efecto, la reminiscencia es el elemento principal de la narración; es una emoción y un estado de alma que Mallea logra hacernos sentir profundamente.
"Yo conocía cuando (Padre) se estaba acordaqdo", dice Adhemar, para
sugerir la comunión entre padre e hijo. Con una memoria prodigiosa, el
padre relataba a sus hijos mil cosas íntimas de su matrimonio, haciendo viva
a la madre aun en la muerte. Con las reminiscencias y la evocación de su
vida pasada, Ribas se sentía curiosamente reposado, tranquilo. Pero el contento se tornaba frustración a medida que recordaba cada día menos de su
esposa en lo que se refería a lo material y lo concreto. Se entremezclan las
emociones del padre y el hijo al narrar éste lo siguiente:
Refuté esa idea. Afirmé que no podía ser así, pues cada noche nos contaba algo de ella como siempre, algo nuevo, distinto. 'No -dijo-. Es
como si día a día se me fuera desvaneciendo el pasado, como si el pa• lbid., pág. 76.

317

�sado existiera cada vez. menos, en sus formas humanas y en sus formas
episódicas'. Pensó y agregó: 'Ya casi no puedo llegar a acordarme de
lo que hemos vivido con Luisa. Cada día desaparece un pedazo más de
todo aquello. A solas, me esfuerzo aquí por recordarlo, y no encuentro
más que más borra, más niebla, más vacía".6

Al padre le falta un sentido de identidad con un pasado que pueda serle
significativo. Su poder de recordación degenera hasta caer en un estado de
olvido que le deprime más. Mallea exagera el caso, pero el lector lo acepta
como tal. Para renovar Ja memoria de su esposa, Ribas se marcha a Buenos
Aires, donde había pasado mucho tiempo años atrás. Busca el rejuvenecimiento para recordar, procura el silencio y el aislamiento; trata de "retroceder en su vida". De manera que vuelve a vivir su vida de hace treinta años,
caminando, pensando, meditando, tratando de recoger la quintaesencia de
su ser. Pero en balde, pues su mente no logra captar más que "lo puramente
exterior o accidental de la vida y no lo substancial e interior de la memoria".7
Fracasada su permanencia en Ja capital, Ribas vuelve a su pueblo y se retira
cada vez más en sí mismo, como un característico tipo malleano. Queda
destrozado emocionalmente, sin ninguna vinculación con la vida exterior.
Efectivamente, y esto es el mensaje de Mallea, a Ribas se le apagó la vida
precisamente porque se le fue la memoria, que representaba el elemento más
importante de su existencia.
Otro relato en que el estado emocional del padre se entrevera con el del
hijo Adhemar se titula "Gloria". Versa sobre los últimos años de la vida del
padre, a partir del día en que anuncia que se dirige, por última vez, a su
trabajo. Cuando Adhemar lo lleva a su despacho, recuerda cómo su padre
solía llevar a Nicanor como un pájaro indefenso y dócil. Luego, Adhemar
nota una extraña similitud entre el silencio habitual de Nicanor y el silencio
impuesto sobre su padre como consecuencia de su viudez. En este cuento,
también, la reminiscencia figura como eficaz técnica artística: en casa, aquel
mismo día, cuando Adhemar acompaña a su padre a su escritorio, le viene
a la memoria una lúcida impresión del cuarto colonial, "con el retrato del
tío abuelo Vargas, la gran mesa, la bola de cristal, los secantes, la prensa
para copiar, las lapiceras manchadas de tinta que nosotros habíamos usado
para dibujar cuando aún no sabíamos escribir. Y sobre esa alfombra tan
vieja había jugado yo a los soldados, con palitos, cuando mamá vivía y yo
sentía su querido paso andar al lado mío".R En "Gloria" se renueva el mismo
• lbid., págs. 157-158.
• lbid., pág. 163.
' 1 bid., pág. 207.

318

• tem~- ya explorado en "Agrio, el remordimiento", de que al padre se le
debilita el poder de recordar. Se encuentra enfermo, pero no orgánicamente.
Para manifestar su extrañeza, Mallea crea una situación casi macabra. El
padre hace un viaje especial a Palo Alto para comprarse un nuevo traje, aparentemente en espera de una visita de despedida de su jefe. Es un traje elegante, mucho más elegante de lo que suele llevar. El director nunca acude
a la cita, ni lo aguarda el padre, pues ha comprado el traje para esperar
la visita de su difunta mujer Luisa, para recibirla en su ropa de ceremonia.
Anda por la casa en este costoso traje como un demente. Ante esta revelación de su padre, Adhemar queda paralizado, amedrentado, en la misma
actitud que tenía cuando, de niño, le sobrecogía el temor de ser reprendido.
El reverso de la moneda ya se muestra, pues ahora es el hijo Adhemar quien
quiere entretener al trastornado padre con cuentos y anécdotas. Pero el padre
rehusa escuchar y su desatención le recuerda a Adhemar su propia falta de
interés en los relatos que su padre le solía contar, sentado entre sus piernas.
Adhemar advierte cada vez más que el único deseo de su padre es juntarse
en la tumba con su esposa, a tal extremo que ya no se comunica con nadie.
La muerte viene como consuelo y, a petición suya, le entierran con el mismo
traje elegante. A pocas horas de fallecer, la cara triste y dura del padre se
vuelve feliz y blanda, ya que la muerte le reúne con su mujer. Y Mallea
concluye este cuento de alto vuelo imaginativo con estas palabras: "Ahora
{el padre) lo recordaba todo. Ahora él era la Memoria". 9

•

Cuento débil, si no insípido, es el titulado "El santo engañado", que trata
del tío abuelo de Adhemar y varios sucesos en su vida relacionados con unas
promesas hechas a un santo. Es tal vez el relato menos significativo de la
colección, no por apartarse de la acostumbrada temática malleana, sino porque el asunto mismo no llega a penetrar en la mente del lector como cosa
cómica, seria, ni mezcla de Jas dos; ni siquiera como agradable narración
anecdótica sobre este pariente llamado Lorenzo Smith. Éste, que tiene veinte
años al empezar la historia, vive en una ciudad de la provincia de Cuyo,
donde tiene un lucrativo negocio de paños. Es emprendedor, generoso, de
buenas maneras, un buen partido para cualquier muchacha. Va a misa, reza,
pero carece de verdadera fe religiosa. Luego, ocurre el momento decisivo de
su vida: a poco de enterarse de que padece una grave enfermedad, entra en
una iglesia y hace la promesa al santo de su devoción de que construirá una
capilla en su honor si recupera la salud. Se cura, pero sigue aplazando día
tras día el cumplimiento de su palabra, pretextando falta de fondos. En
este punto Mallea cambia el rumbo del cuento para adentrarse en la vida
amorosa de Lorenzo. Susana Oropéndolas, orgullosa, caprichosa y dominante,
' lbid., pág. 223.

319

�atrae la atenci6n de Lorenzo. Pero el padre de ella, snob y mal educado, pone
metas más altas para su hija que el matrimonio con un tendero, por próspero que sea. Cuanto más desdeñosa se muestra la arrogante muchacha,
tanto más se enamora Lorenzo, hasta que por fin éste recurre otra vez a su
santo para que le saque del apuro. A trueque de la intercesi6n del santo en
favor del matrimonio, Lorenzo se compromete a hacer "un viaje a La Rioja",
arduo y singular sacrificio pese a su apariencia de nada.
Lorenzo llevaba en la mente la idea de atender uh poco a esa comarca
sobre la cual, en Cuyo, corría el sugestivo dicho popular: "Los enemigos del
alma son tres: riojano, puntano y cordovés".10 Sin entrar más en detalles
argumentales, basta con decir que se efectúa la boda, vive feliz el matrimonio, e, igual que antes, Lorenzo encuentra diversas razones para no cumplir
las promesas hechas a su santo. El desenlace del cuento reviste características del más arraigado romanticismo, pero al mismo tiempo muestra la mayor fuerza descriptiva que pueda poseer la prosa malleana, aparte de la
penetraci6n puramente psíquica. Un terremoto sacude el pueblo en momentos en que Lorenzo está fuera de su casa. Magnífica, emotiva descripci6n
de la agitaci6n, el pavor y el frenesí que sobrecogen al pueblo. Se le ocurre
a Lorenzo volver a solicitar la ayuda de su santo para que salve su vida y
la de su esposa. La iglesia resulta dañada, pero Lorenzo entra y busca en
vano su adorado santo, que fue trasladado a otro templo. Como un energúmeno, corre a donde espera encontrarlo, y parece divisar una imagen que
supone sea la de su santo cuando de repente le cae encima una viga de la
iglesia y queda exánime. Punto ir6nico del cuento: parece que al caerse la
viga, dio en la mano de un santo, lo cual la desvi6 e impidi6 que viniera
directamente sobre la cabeza de Lorenzo.
El único relato en que Adhemar figura directamente como principal personaje es "La envidia sobre la acera". Si en los otros cuentos llegamos a
comprenderle por medio de la acci6n mutua entre él y sus parientes, en éste
su propio conflicto interior suministra la materia narrativa. El mérito del
relato se debe al profundo análisis del íntimo dolor de Adhemar. A la saz6n, éste se encuentra en Buenos Aires para rendir un examen en un curso
que tomó por correspondencia. Sale aprobado y se queda unos días más en
una casa de pensi6n antes de regresar. Con su nuevo diploma, Adhemar se
siente menos atado al restringido ambiente rural de su familia; se le ha ensanchado el mundo. Ingenuamente, se cree buen escritor por haber ganado
excelentes calificaciones en todos los informes. Es tímido, reservado, sin experiencia, pasando revista a la agitada Buenos Aires con un complejo de inferioridad. ''Se me ocurría", dice Adhemar, "que yo era como un aspirante;
10

320

lbid., págs. 179-180.

•

y que los demás eran veteranos en las ciencias de la vida o en las manifestaciones del espíritu".11 Este sentido de humildad, de auto-desvaloraci6n, se
debe en parte al ambiente restrictivo en que se ha criado. No estando dotado
de fa_cilidad verbal y sintiendo la necesidad de expresar sus pensamientos y
emOC1ones en alguna forma, se pone a escribir. Por las tardes Adhemar se
dirige al bar del señor Praxíteles, y allí empieza a palpar 1~ espinas del
mundo real. Adhemar tiene ansiedad por participar activamente en las charlas y discusiones, pero su hurañez y falta de confianza en sí mismo se lo impiden. Aunque teme ponerse en ridículo o ser considerado un necio una vez
~e le ocurre ~ontar a sus contertulianos c6mo sus profesores le elo~iaron sus
m~ormes escritos, sobre todo por el muy logrado estilo. Cosa un poco juvenil
e mmodesta, pero lo más espontáneo que pueda salir de su boca en aquel
momento. Sus palabras las reciben mal, con desaire y aún con desprecio, y
tres del grupo profieren un sarcástico "¡ Ajá!" Jamás ha sentido tanta humillaci6n, ni puede creer que sus inocentes palabras hayan dado motivo a
tan negativa reacci6n. Pero este rechazo no apaga su entusiasmo de hablar
Y sigue contando al grupo infinidad de cosas. Y, en efecto, todo el resto del
cuento contiene sus frustrados esfuerzos por superar el antagonismo del grupo. De sus historias de caballos, todos se ríen· de su vida en el Sur se mofan•
'
episodios relacionados con su padre reciben' acogida poco favorable;
y el'
recuento de las aventuras del Capitán Vargas poco les interesa. Tras estas
ofensas no puede más Adhemar y se calla, no deseando descubrirse, desnudarse ante un grupo tan hostil. Adhemar sigue visitando el bar y charlando
con las mismas personas, pero nunca más se refiere a sí mismo· antes bien
'
habla de mil cosas insignificantes e impersonales, o simplemente aprueba
mecánicamente todo cuanto le dicen. En otras palabras, Adhemar, ahora resentido y más cohibido que antes, empieza a sufrir el mismo mutismo emocional que su hermano Nicanor. Lo que quiere mostrar Mallea es que el
retraimiento y la taciturnidad obedecen a bien definidos antecedentes. Deprimido, desalentado, Adhemar sale de Buenos Aires impaciente por regresar
a su propio ambiente provinciano del Sur.
Por el tema y la ejecución narrativa, La noche sobre Hécuba se asemeja
mucho a los cuentos de La ciudad junto al río inmóvil o La sala de espera.
Figura entre los mejores de La barca de hielo, debido en gran medida a la
acertada penetración en la psique de la protagonista, que puede ser el prototipo de la mujer fría, dura y encerrada que Mallea retrata con tanta frecuencia. La historia de Misia Hécuba se narra en varias etapas bien definidas.
Primero, Mallea define el carácter adusto y hostil de Hécuba, haciendo hincapié en el respeto y la autoridad que les impone a todos. Aún niña, era
" !bid., pág. 197.

321
H21

�rígida en sus acciones, disciplinada en exceso. Se cree superior a los demás
y desdeña lo vulgar y lo mediocre. Hace huír a todo pretendiente atraído
por cierto donaire físico y majestuosidad del gesto. Mas un tal Elíseo Nara,
hombre generoso y aparentemente dócil, se resigna a tolerar la agrura de
Hécuba y se casa con ella. Por su parte, ésta entra en la uni6n conyugal sin
asomo de amor, ni siquiera afecto, sólo "por resoluci6n y deber". El casamiento conviene a los dos, dominadora ella en cada situaci6n y dispuesto él
a aceptar la respetuosa pero poco natural relaci6n con su esposa. Lo que
Hécuba admira más en Elíseo es "su correcci6n, su estrictez hacia sí mismo
y dulzura y respeto hacia ella".12 Ponen su nido en los suburbios, pero marido y mujer duermen en distintas partes de la casa, en dos alas separadas,
un arreglo muy de acuerdo con la falta de verdadera comunicaci6n entre
ellos. Pero la tranquilidad interior de Hécuba, después de muchos años de
estéril matrimonio, de repente entra en aguas borrascosas, pues ella se enamora de otro hombre y por poco sucumbe a la tentación. Por vez primera,
Hécuba siente el calor y el consuelo del amor, pero su orgullo y un irónico
sentido de dedicación marital le impide entregarse físicamente a Reipur. Pero
más que nada, Hécuba resiste por querer mostrarse dueña de sí misma, cualidad que sintetiza la esencia de su carácter. Con la muerte de Elíseo, la historia de Hécuba entra en otro período, el más significativo tal vez para entenderla en lo más íntimo. Hécuba halla, entre los papeles de Elíseo, un
paquete de cartas de amor escritas por una tal Marcela, quien parece haber
tenido relaciones ilícitas con él. La viuda no puede sofocar la tentaci6n de
leerlas; revelan a una mujer ardiente, altruista, afable, de carácter diametralmente opuesto al de Hécuba. Estas cartas representan a Elíseo como una
persona del todo distinta de la que Hécuba cree haber conocido. El que fue
para Hécuba hombre más bien manso y sereno, aparece pintado en las cartas
como "ferviente y apasionado, celoso y colérico, exigente y arbitrario, despótico de pasión viva, capaz de entusiasmos frenéticos y caricias sabias y
susurradas. Aquel hombre que Hécuba había conocido modesto y mesurado
aparecía como un arrebatado sin límites".13 A Hécuba le enfurece el hecho
de que su marido le presentara, durante largos años de matrimonio, una
naturaleza poco genuina. Lo que le trastorna más a Hécuba es el presentimiento de que su propio pudor, su alejamiento emocional, y sobre todo su
tenaz altanería fueran los factores determinantes en el rígido comportamiento
de Elíseo. Colérica, deseando enterrar la memoria de su esposo, manda levantar una pared "desde el vestíbulo hasta el último cuarto del ala derecha
de la casa".u Cuando los obreros no siguen exactamente sus instrucciones

y Hécuba tiene que hacer tapiar una puerta, se pone hecha una furia. Y
el cuento termina con una nota de fina ironía, pues al gritar a los obreros
ella muestra la misma ira y el fuego interior que exhibía el día en que rehus6
darse físicamente a Reipur. Tal vez las únicas ocasiones en que Hécuba se
dej6 salir de su propio encierro emocional.
Para concluir: Por Jo expuesto en las páginas anteriores, se ve que Mallea
busca fortalecer su imagen literaria con una serie de relatos parecidos a los
que le han dado gran renombre. No busca la novedad del fondo narrativo,
pero sí otros ángulos de perspectiva para calar en el espíritu humano. A
Mallea no le hace falta hacer acto de presencia literaria cada año; su reputación ha superado esta formalidad. El que haya buscado otra salida más
para su rica invención novelesca, sin desviarse mucho de su camino ya muchas veces pisado, indica su intensa vocación literaria y su incontenible sed
de comprender al complejo y contradictorio hombre del siglo veinte.

,.. !bid., pág. 128.
!bid., pág. 144.
,. !bid., pág. 146.
11

322

323

,

�DOBLE RETRATO VIVO DE DON ALFONSO EL BUENO
(Excursión en el Arte de la Memoria
en Alfonso Reyes)
JAMES Wn.us RoBB
The George Washington University
Washington, D. C., USA

I
BAJO ESTE SUGERENTE TÍTULO como punto de partida y probable punto de
llegada, pensamos acercarnos al retrato íntimo de Don Alfonso Reyes a través del -y en función del- retrato vivo de su padre el General Bernardo
Reyes, trazado por el hijo. Al mismo tiempo tenemos en mente reexplorar
un tema de estilística literaria que nos viene atrayendo desde lejos: la cuestión del secreto de la magia de Alfonso Reyes como artista del relato autobiográfico, o sea como memorialista literario.
Bajo el concepto de "Alfonso Reyes, narrador de lo vivido", hemos creído
en una ocasión anterior 1 vislumbrar tres o cuatro factores que parecen confluir en los relatos autobiográficos alfonsinos para producir una impresión
de casi insólita "intensidad de la experiencia directamente vivida y transmitida artísticamente" a su lector: " ( 1) Lo vivido, evocado a través de (2)
la lejanía (en el tiempo y/o espacio) por (3) la nostalgia (emoción lírica)".
Y hemos observado que con cierta frecuencia "tiende a intensificar el proceso", como un agente catalítico en una reacción química, "la actuación
de (4) un estímulo mnemónico específico", de cierta intensidad sensorial
o emocional: como el recibo de una carta de Julio Torri que pone en marcha la recreación mental por Reyes de los sucesos del relato El testimonio
1
V. "Alfonso Reyes, narrador de lo vivido (en torno a un juicio de Amado Alonso) ", La Palabra y el Hombre, Xalapa, Veracruz, No. 42 (abril-junio 1967), pp. 319337, de donde se citan las palabras entrecomilladas t¡ue aquí siguen.

325

�de Juan Peña; o el estímulo artístico-sensorial del marfil labrado en el ensayo La caída, o de una máscara indígena en su Metafísica de la máscara,

que ponen en marcha series de meditaciones, de evocaciones y de reminiscencias o asociaciones mentales, así como la galletica mojada en la taza de
te perfumado por Marce! Proust.
Ahora bien, deseamos recoger los hilos correspondientes a estos elementos
en la evocación del General Bernardo Reyes realizada por su hijo Alfonso
en su Oración del 9 de febrero, luego tratar de ver qué otros elementos complementarios entran a formar parte de la intensidad de ésta su más intensa
reminiscencia autobiográfica.
La Oración del 9 de febrero reúne las cuatro características enumeradas
como propicias para la máxima intensidad de la evocación del recuerdo:
( 1) Lo vivido directamente por el autor, Don Alfonso: la vida y presencia
de su padre Bernardo Reyes, la convivencia desde cerca y desde lejos del
hijo con el padre, y el golpe traumático de la trágica muerte del General
Bernardo Reyes ocurrida en la capital mexicana delante del Palacio Nacional en la fatídica fecha del 9 de febrero de 1913, presenciada desde cerca
por su hijo. (2) Esta experiencia vivida está evocada a través de la lejanía
(tanto en el tiempo como en el espacio), pues el hijo Don Alfonso cristaliza esta recordación desde Buenos Aires en el otro hemisferio, y a una distancia en el tiempo de 17 años justos de la trágica muerte, a partir del
aniversario exacto de ese suceso, 9 de febrero de 1930, prolongando su elaboración hasta el 20 de agosto de 1930, "el día en que había /el Gral. Reyes/
de cumplir sus ochenta años", como nos avisa Don Alfonso al final de su
manuscrito. Para el lector de esta memoria finalmente publicada en volumen, se hubo de prolongar aún más el distanciamiento en el tiempo hasta su
recepción definitiva a partir de 1963, cuando póstumamente salió publicada
por la iniciativa de Doña Manuela la viuda de Don Alfonso Reyes, más de
tres años después del deceso de éste (suceso cuyo décimo aniversario conmemoramos en este año de 1969)- o sea a una distancia temporal de 33 años
más, y un lapso de tiempo total de 50 año~ de los s~cesos origin~mente ~vidas. De modo que cuando aparece publicada, abierta a los OJOS del publico lector, la Oración del 9 de febrero, aparece como publicación doblemente póstuma que ha atravesado dos vidas y dos muertes para llegar a
nosotros en calidad de doble vivencia íntima, milagrosamente recreada para
la eternidad por la pluma de Don Alfonso Reyes.
(3) Esta vivencia es evocada a cierta distancia en el tiempo y en el espacio por la emoción lírica de la nostalgia. No sólo esta emoción íntima de
nostalgia por la presencia de su padre ha prestado una fuerza especialmente
intensa a este recuerdo, sino que se ha reforzado aún más su intensidad en
la lucha interior, subconsciente: la lucha entre la necesidad íntima de dar

expresión, dar salida, dar catarsis a esta nostalgia y a este recuerdo íntimo,
y la reticencia o sentido de recato o pudor connatural en Don Alfonso Reyes
que parecía decirle que más bien debía guardar para sí y no gritar al mundo
la emoción íntima de la identidad espiritual que sentía con la persona de
su padre, quien, habiendo muerto en quijotesco gesto de golpe de estado,
había quedado para la historia de México como figura controvertible y controvertida envuelta en las ambiguas gasas de los rencores políticos de una
nación. Ésta lucha oculta con la nostalgia, entre recato y necesidad de catarsis por el recuerdo de su padre, parece que siguió obsesionando a Don
Alfonso a través de su vida. Así la vemos tomar la forma de una serie de
salidas ora potencialmente explosivas, ora más bien veladas y contenidas,
por e~resarse en forma literaria; pues para Do~ Alfonso la e~res~~n li~eraria mediante el uso de la pluma era consustancial como su resp1racion diaria como a menudo él mismo nos lo ha dicho: "Escribo conforme voy vi'
.
viendo.
Escribo como parte de mi economía natural. . . ¿ Qué estoy escribiendo? He aquí lo que estoy escribiendo: mis ojos y mis manos, mi conciencia y mis sentidos, mi voluntad y mi representación; y estoy procurando
traducir todo mi ser inconsciente en esa sustancia dura y ajena que es el
lenguaje ... " 2
Así la expresión literaria en Alfonso Reyes resulta como transferencia directa de una vivencia profunda. Y así esta vivencia del recuerdo de su padre tenía que encontrar su salida por la pluma, pero al mismo tiempo sin
traicionar el recato innato en Don Alfonso: su deseo de guardar para sí la
emoción más íntima y de distanciarse de los odios, resentimientos y rencores
políticos dirigidos hacia su padre. La primera salida viene en forma totalmente disfrazada, disfrazada en el mito helénico de lfigenia cruel, y aún
así elaborado a diez años de distancia en el tiempo ( 1923) del suceso traumático de la muerte de su padre ( y publicado en Madrid en 1924) . Aquí
alcanza a través del mito, a través del símbolo - sin mencionar siquiera el
nombre de su padre, sin aludir a él ni a su patria mexicana- la catarsis literaria del trauma de la pérdida de su padre, la tragedia de su padre como
héroe incomprendido y su propio alejamiento de la querida patria relacionado íntimamente con este trauma producido por la tragedia de su padre.
Seis años después, desde Buenos Aires, Don Alfonso en otro 9 de febr~ro recuerda el 9 de febrero del suceso trágico de 1913, toma pluma en ristre Y
consagra al papel en forma más directa su emocion_ante ~ecorda~ión más íntima: pero se lo guarda para sí, se guard: sus cuart~llas sm pu~licarlas, ~asta
que después de su propia muerte, 33 anos despues, las publica por el su
querida viuda Doña Manuela. Luego, en Río de Janeiro, en 1932, elabora
•- A. R eyes, "Fragmentos del arte poética", Ancorajes, México: Tezontle, 1951, pp.
19-20.

327

326

�un poemita de recordación del día fatídico, 9 de febrero de 1913 titula el
poema, y sólo lo publica en libro 14 años después, en La vega y el soto, México, 1946. En este poema revela algo de esta íntima interiorización de la
presencia de su padre, "Y si seguí viviendo desde entonces /es porque en mí
te llevo, en mí te salvo". (OC X, p. 147) -percepción que encontraremos
ampliada en la Oración del 9 de febrero póstumamente publicada-. Siguen
tres poemas sucesivamente distanciados en el tiempo que evocan la presencia
de su padre Bernardo Reyes: Los caballos, escrito en Río de Janeiro en 1934,
sólo publicado en las Obras completas, Tomo X, de 1959, alude a Don Bernardo entre sus recuerdos de niñez. Villa de Unión, publicado en México
en 1940, recuerda la gallarda presencia de su padre en un temprano triunfo militar. Finalmente, De mi padre, soneto de la primera y segunda versiones de Homero en Cuernavaca, publicado en México en 1948 y 1951 respectivamente, en donde surge la visión del prócer Bernardo Reyes entre las
lecturas homéricas del hijo. Aquí, Don Alfonso en su epistolario con María
Rosa Lida (hablando de este mismo soneto en su primera y segunda versiones) hace la siguiente observación que precisamente expresa su sentido
de recato frente a las emociones personales, específicamente las que se refieren al cariño familiar y al amor patriótico:
Notaría usted que en general paso una esponja dondequiera que el
tono se me había vuelto algo declamatorio. Observe usted la transformación del soneto a mi padre. Pues a los padres y a la patria hay que
amarlos, pero no hay que contarlo a todas horas como lo hacemos los
patriotas mexicanos, que abusamos del sentimiento nacional hasta para
anunciar una purga por la radio.ª

Y al ponerse Don Alfonso a elaborar en prosa sus memorias formales, los
dos únicos tomos que logran publicarse: Parentalia de 1954 y 1959, y Albores
(terminado en 1959, publicado póstumamente en 1960), respiran con la
presencia de Bernardo Reyes que domina en la evocación de sus orígenes
familiares y su infancia. Pero sólo en el poemita 9 de febrero de 1913 (publicado en 1946) y sobre todo en la emocionante memoria en prosa Oración
del 9 de febrero ( que Don Alfonso guardó escondido hasta después de su
propio deceso) se enfoca en la llaga sensible del trágico fin de Don Bernardo.
(4) Ahora, volviendo a nuestro esquema literario original, en la Oración
i V. "Grata compañía: una sabrosa charla erudita de María Rosa con Don Alfonso", Humánitas, Monterrey, IX (1968) , pp. 237-238.
La edición citada de la Oraci6n del 9 de febrero de Allonso Reyes de México: Ediciones Era, 1963.

328

del 9 de febrero también desempeña su papel de agente catalítico para desencadenar en forma aún intensificada la reacción química casi explosiva, el
factor del estímulo mnemónico específico, de cierto carácter sensorial o emocional. Sólo que aquí es una especie de estímulo o forma de obsesión casi
constante, pero que se renueva y es soltado definitivamente por el estímulo
mnemónico visual y cronoconceptual del calendario, o de la fecha que marca el aniversario del día fatídico del 9 de febrero de 1913, prolongado hasta
la fecha del 80 aniversario del nacimiento de Bernardo Reyes. (Incidentalmente, observamos en 1969 el 80 aniversario del nacimiento de Don Alfonso).
En el caso del soneto De mi padre, sirve de tal estímulo mnemónico la
relectura de Homero, donde encuentra el recuerdo de su padre en los héroes Aquiles y Odiseo:
Navegando la Jlíada, hoy otra vez lo veo:
de cóleras y audacias -Aquiles y Odiseoimperativamente su forma se apodera (OC X, p. 418).

Y, en el mismo poema, vemos cómo la frecuentación intelectual por Don
Alfonso de los espíritus de otros héroes del pasado histórico y legendario a
menudo le sirve así de estímulo asociativo para que reviva en su memona
la presencia de Don Bernardo; pues, así dice:
De Alejandro y de César y de otros capitanes ilustres por las armas y,
a veces, la prudencia, yo encontraba en mi padre como una vaga herencia, aliento desprendido de aquellos huracanes.
Un tiempo al Mío Cid consagré mis afanes para volcar en prosa sus
versos y su esencia: la sombra de mi padre, rondadora presencia, era
Rodrigo en bulto, palabras y ademanes (loe. cit.).

11

Así la configuración típica de elementos
encadenar en Don Alfonso la recreación de
Pero también en su Parentalia: primer libro
claves adicionales a la intensidad con que

que suelen confluir para desuna vivencia por la memoria.
de recuerdos descubrimos unas
funciona la memoria en esta

mente lúcida:
Los antiguos hablan mucho del Leteo, río infernal del olvido. Pero

329

�¿y el ~~rrente de la memoria? Quien se deja impregnar por sus aguas
parad~iacas f~rece bañarse en sí mismo y sale siempre recuperado. Esta

a~l~cton /urificadora debie:a practicarse metódicamente como un ejercicio espmt~al. Acaso la vida tenga por fi"¼ inmediato el crear un pozo
de recordaciones (Parentalia, México: Tezontle, 1959, p. 66) .
Es decir, ~ue la memoria, como el impulso lírico en el poeta Alfonso Reyes, es también un fluencia continua que fluye como un río caudaloso un
chorro ~~roo de ~as medicinales, bálsamo purificador y terapéutico, en' que
e~ cuestion de banar el espíritu para refrescarlo y renovarlo. La memoria
srrv~. a la vez para recrear realidades subjetivas y para curar, restaurar,
purificar, acercar el alma al paraíso que es vida nueva. y la vida nueva se
nutre . de record~~iones de la vida pasada, que son verdaderas recreaciones.
Esta mterpretacion nos parece también afín a la doctrina expresada por
Don Alfonso ~n su Visión de Anáhuac, cuando evoca el escenario geográfico
del valle mexicano en su dimensión histórica, comentando:

Convéngase en que la emoción histórica es parte de la vida actual
Y sin su fulgor, nuestros valles y nuestras montañas serían como un tea~
tro sin luz (OC II, p. 34) .
O sea, ~ue _la vida presente vive, se enriquece y se nutre de la vida pasada;
la memoria sirve para tender el puente, abrir los vasos comunicantes entre
pasado y presente: sirve para ir viviendo y reviviendo, renovando.
También en las ya citadas páginas de Parentalia, Don Alfonso opina:
"A veces recordar es amargo, pero nunca inútil, salvo en los trances enfermizos de la idea fija". Llama la atención a las terapéuticas oníricas inclusive
la técnica freudiana, y pasa a darnos estas indicaciones de cómo funcionaba
la palab~a en el ~ato ,entre el padre Don Bernardo Reyes y su hijo Alfonso
pa_ra ab~ir con nul estimulas las puertas de la memoria, creando y recreando
existencialmente la presencia humana viva:

sitorio de recuerdos para el futuro, que la memoria futura resucitaría para
recrear de nuevo y eternamente la presencia del padre. También nos muestra cómo funcionaba en el padre el proceso del recordar a través del platicar, y cómo visualiza el •hijo Don Alfonso la memoria en términos de
imaginería fotográfica:

Mi padre charlaba, a la siesta . . . Poco a poco, la mente parece adoptar otro clima, la sensibilidad se aguza o embota .. . ; un tenue sonambulismo ilumina nuevas avenidas del paisaje interior: la fotografía al
infrarrojo deja ver otros relieves ocultos que el rayo solar no nos entrega.
Mi padre empezó a recordar ... (Ibid., p. 71) .
Y un poco más adelante, al evocar una nueva escena Don Alfonso, se
sirve de otra imagen fotográfica que nos invita a acompañarlo en sus memorias con cierta visión entre calidoscópica y cinemática: "El cuadro disolvente se esfuma y deja lugar a otra imagen . .. " (]bid., p. 72).
¿Diremos simplemente que Don Alfonso tiene una memoria fotográfica?
Sí, pero eso y mucho más. Su siempre aguda perceptividad visual se complementa, ya lo hemos visto, con otros modos de percepción sensorial y otros
modos en que funciona en él la magia de la recordación.
Adentrándonos en el texto de la Oración del 9 de febrero, descubrimos
que el dinamismo de la evocación y recreación de la vivencia "Bernardo
Reyes" por su hijo Don Alfonso proviene y depende de los cuatro elementos
catalizadores antes enumerados, y, además, de un quinto elemento estilístico que es el de una serie de polaridades vitales que entran en juego
de contraste y vaivén y fusión paradójica, en tensión y resolución final una
con otra para en cierto modo explicar intuitivamente la personalidad de Don
Bernardo, comunicando la magia de su vivencia dentro del alma de Don

Hablando, hablando, mi padre vivía a ser quien era. Brotaba de él
aquel magnetismo que todos sintieron en su presencia . .. Y así, las sencillas charlas de la siesta cumplían el doble prodigio de devolverme ileso
a mi padre, y de poblar mi imaginación con perdurables estímulos. Todavía recurro a ellos, y cada vez me aficiono más a abrir el viejo arcón
prestigioso, aromatizado de años. Allí, si vale decirlo, siento que me
embriago de lucidez (ibid., pp. 67-68).

Alfonso.
En la Primera de las seis Secciones numeradas, ocupando 9 páginas de
las 22 totales del texto, aparece un racimo de estas polaridades, dominadas
por la polaridad capital de presencia y ausencia, acompañada de sus conceptos polares laterales íntimamente relacionados: cercanía y lejanía, presente
y pasado, vida y muerte, familia y nación, flaqueza y fuerzas (o sacrificio y
superación). La polaridad central de presencia y ausencia, con sus concomitantes de cercanía y lejanía y pasado y presente, es la que precisamente
más nos ayuda a intuir el secreto de la revitalización de la realidad por la
memoria o por la imaginación :

Así Don Alfonso nos cuenta cómo por la palabra su padre renovaba y
recreaba su presencia viva ante él y creaba para el hijo una fuente o repo-

Hace 17 años murió mi padre /-empieza Don Alfonso-./ Su presencia real no es lo que más echo de menos: a fuerza de vivir lejos de
331

330

�Monterrey, estudiando en México, yo me había ya acostumbrado a verlo muy poco y a imaginármelo fácilmente . ..
Hacía varios años que sólo veía yo a mi padre de vacaciones o en
cortas temporadas. Bien es cierto que esos•pocos días me compensaban
de largas ausencias porque era la suya una de esas naturalezas cuya
vecindad lo penetra y lo invade y lo sacia todo. Junto a él no se deseaba
más que estar a su lado. Lejos de él, casi bastaba recordar para sentir
el calor de su presencia . . . Por cierto que hasta mi curiosidad literaria
encontraba pasto en la compañía de mi padre. El vivía en Monterrey,
ciudad de provincia. Yo vivía en México, la capital. El me llevaba
más de cuarenta años, y se había formado en el romanticismo tardío de
nuestra América. El era soldado y gobernante. Y o iba para literato.
Nada de eso obstaba. Mientras en México mis hermanos mayores . ..
sentían venir con recelo las novedades de la poesía, yo, de vacaciones,
en Monterrey, me encontrabd a mi padre leyendo con entusiasmo los
Cantos de vida y esperanza, de Rubén Darío, que acababan de aparecer.
Con todo, yo me había hecho ya a la ausencia de mi padre, y hasta
había aprendido a recorrerlo de lejos como se hojea con la mente un
libro que se conoce de memoria. Me bastaba saber que en alguna parte
de la tierra latía aquel corazón en que mi pobreza mental -mejor dicho, mi melancolía- se respaldaba y se con/ortaba. Siempre el evocarlo había sido para mí un alivio. A la hora de las mayores desesperaciones, en lo más combatido y arduo de las primeras pasiones, que me
han tocado, mi instinto acudía de tiempo en tiempo al recuerdo de mi
padre, y aquel recuerdo tenía la virtud de vivificarme y consolarme.
Después -desde que mi padre muri6-, me he dado cuenta cabal de
esta economía inconsciente de mi alma. En vida de mi padre no sé si
llegué a percatarme nunca . ..
-Pero ahora se me ocurre que sí, en cierto modo al menos. . . (pp.

1-3.
La polaridad presencia-ausencia sirve de marco global que abarca toda
esta primera sección, planteándose desde la primera y segunda frases del
párrafo inicial: "Su presencia real no es lo que más echo de menos ... ",
cuya reiteración inicia el vuelo final de la misma sección: "No: no es su
presencia real lo que más me falta, con ser tan cálida, tan magnética, tan
dulce y tan tierna para mí. .. ", con varios vaivenes intermedios de las dos
caras de la polaridad, y de su variante de cercanía y lejanía.
Ya en el primer pasaje extenso que acabamos de citar, se presentan dos
alternancias de la oposición fundamental: "su presencia real" j"largas au-

332

sencias", "el calor de su presencia"/ "la ausencia de mi padre". Pero no
sólo eso, sino que también desde el primer planteamiento:
Su presencia real no es lo que más echo de menos: a fuerza de vivir
lejos de Monterrey, estudiando en México, yo me había ya acostumbrado a verlo muy poco y a imaginármelo fácilmente . ..

nos damos cuenta de una paradoja fundamental dentro de la misma idea de
presencia, o sea de una oposición polar secundaria entre presencia real y una
implícita presencia imaginaria o imaginada, es decir presencia física versus
presencia subjetiva. ¿ Cuál, a la larga, es la presencia más verdadera?: ¿Cuál
es más verdadero, el cuerpo o el espíritu? Así como el cuerpo parece necesario al individuo para la existencia de su espíritu, al menos en el plano
de esta vida terrestre que mejor conocemos; así la llamada presencia real
o presencia física ha sido necesaria como punto de partida para que exista
la presencia interiorizada por el espíritu o la imaginación : el espíritu ha
creado esta presencia subjetiva y la podrá recrear, resucitar, conservar y prolongar a través del tiempo y hasta más allá de la muerte física. Entre las
dos presencias, ¿ cuál es más verdadera? ¿ cuál es más duradera?
La paradoja de la presencia en la ausencia, o sea de la presencia inmediata
y aparente que resulta efímera, versus la "presencia ausente" que será más
duradera, la encontramos y volvemos a encontrar como imagen en la estética de Alfonso Reyes, quien ahí reconoce una afinidad con su predilecto
poeta simbolista francés, cuando dice en su elogio ensayístico a la flor, titulado Por mayo era, por mayo . .. :
Y a sabe la flor lo que la espera. Los poetas se lo han revelado mil veces. Pero hay una flor perdurable, y es la de las artes o las letras, la
que se nombra o la que se figura, la ausente de todo ramillete, que decía
el maestro Mallarmé. Cuando todas estas maravillas naturales se hayan
marchitado, todavía seguirán luciendo, con intacta virtud, esos cuadros
y aquellos poemas en que el hombre se ha apoderado de las primaveras
del mundo. (Ancorajes, México: Tezontle, 1951).

Volviendo a nuestro pasaje inicial, vemos cómo se afirma ya la paradoja
de presencia y ausencia unidas, y va inclinándose el péndulo sucesivamente
entre los dos polos de la paradoja en sus diferentes facetas : presencia y ausencia, lejanía y cercanía geográficas (Monterrey y México), presencia real
y presencia imaginada o recreada. Luego, lejanía y cercanía en el tiempo:
Hacía varios años que sólo veía yo a mi padre de vacaciones o en cortas

333

�temporadas. Bien es cierto que esos pocos días me compensaban de largas ausencias porque era la suya una de esas naturalezas cuya vecindad
lo penetra y lo invade y lo sacia todo. Junto a él no se deseaba más que
estar a su lado. Lejos de él, casi bastaba recordar para sentir el calor
de su presencia.

Es decir, de lejanía a cercanía en el tiempo; luego, a cercanía y lejanía
en el espacio; de ausencia a presencia y de privación a plenitud, por la
fuerza magnética de una personalidad humana cuya breve presencia o vecindad física es suficiente para irradiarse de la cercanía a la lejanía, proyectándose por el recuerdo desde la presencia a la futura ausencia, en donde
la memoria creará una nueva intensa presencia perdurable. Sigue Don Alfonso:
Por cierto que hasta mi curiosidad literaria encontraba pasto en la compañía de mi padre. El vivía en Monterrey, ciudad de provincia. Yo
vivía en México, la capital. El me llevaba más de cuarenta años, y se
había formado en el romanticismo tardío de nuestra América. El era
soldado y gobernante. Yo iba para literato. Nada de eso obstaba. Mientras en México mis hermanos mayores . .. sentían venir con recelo las
novedades de la poesía, yo, de vacaciones, en Monterrey, me encontraba
a mi padre leyendo con entusiasmo los Cantos de vida y esperanza de
Rubén Darío, que acababan de aparecer.

-Aquí, dentro del vaivén entre lejanía y cercanía geográficas ("Monterrey,
ciudad de provincia" /"México, la capital"),/ se encadena y se entrelaza
una serie de otras polaridades y oposiciones interesantes: Monterrey y México, provincia y capital; "El y yo": el viejo y el joven, el padre y el hijo,
el soldado gobernador frente al joven literato incipiente. -Todo eso constituye
una misma polaridad entre las dos presencias del padre y del hijo, que podríamos titular Simpatías y Diferencias de padre e hijo, o más bien, invirtiendo el título alfonsino Simpatías y diferencias, lo diremos "diferencias y
simpatías", pues vemos escalonarse una serie de diferencias, a pesar de las
cuales existe la fundamental simpatía e identidad entre padre e hijo que
trasciende, supera y disuelve todas las diferencias:
Padre e hijo estaban separados por la distancia geográfica: "El. .. en
Monterrey,. . . Yo. . . en México". Luego, la diferencia de edad: "El me
llevaba más de cuarenta años", y pertenecía a otra generación cultural. Luego, diferencia de vocación primaria: "El era soldado y gobernante. Yo iba
para literato". -Pero ya viene una sugerencia de la casi doble vocación del
padre Bernardo Reyes, la cervantina o quijotesca dualidad de Armas y Le-

334

tras que va a constituir otra polaridad clave para entender la personalidad
de Don Bernardo y la honda identidad entre padre e hijo. Pues, a pesar
de todas esas diferencias, "Nada de eso obstaba", dice Don Alfonso. Una
nueva serie de oposiciones paradójicas lleva simplemente a la médula de
esta armonía: los hermanos de Alfonso en México, mayores que él pero jóvenes frente al padre, eran menos receptivos a las novedades literarias que él,
el viejo; los hijos, jóvenes, radicados en la capital, más cosmopolita, versus
el padre más viejo, radicado en la provincia alejada de las corrientes cosmopolitas. En contraste con el hijo menor, Alfonso, que siente mayor empatía con el padre viejo, el padre que pertenecía a la rezagada generación
romántica pero se sentía atraído con el hijo Alfonso a la poesía renovadora
de Rubén Darío el modernista. En torno a Rubén Darío, entonces; en torno a este común entusiasmo literario, gravita esta identidad de espíritu entre
el hombre de armas aficionado a las letras (Don Bernardo) y el hijo hombre
de letras total que un día será diplomático.
En el párrafo final del extenso pasaje antes citado, se reafirma y se redondea la paradoja de la presencia a través de la ausencia:
Con todo, yo me había hecho ya a la ausencia de mi padre . .. y aquel
recuerdo tenía la virtud de vivificarme y consolarme.

-una presencia confortante y consoladora, creada en el recuerdo y por el
recuerdo, independiente ya de la presencia física y capaz de trascender las
barreras de la muerte:
Después -desde que mi padre murió- me he dado cuenta cabal de
esta economía inconsciente de mi alma. En vida de mi padre no sé si
llegué a percatarme nunca.

Y así venimos a dar en la paradoja de la vida y la muerte, es decir que la
muerte añade una dimensión a la vida completándola, a la vez que el calor
de una presencia humana radiante en vida, en cierto modo, por la acción
catalizadora del recuerdo, ha podido vencer la muerte.
Pasa Don Alfonso a contar una anécdota íntima, de cómo una vez, llegando a Monterrey a estar con sus familiares se dio cuenta de que esa recreación de la presencia confortante de su padre por el recuerdo desde lejos se había convertido en mecanismo, en un mecanismo tan eficaz, que aún
estando de nuevo cerca de él en un momento de indefinible tristeza, dice Don
Alfonso, "Entonces el mecanismo ya montado funcionó solo, en busca de mi
equilibrio". Y, por un momento, esto le produce desconcierto:

335

�me produjo tal desconcierto, /dice/ tan paradójica emoción de desamparo que tuve que contenerme para no llorar. Este accidente de mi corazón me hizo comprender la ventaja de no abusar de mi tesoro, y la
conveniencia -dados los hábitos ya adquiridos por mí- de tener a mi
padre lejos, como un supremo recurso, como esa arma vigilante que el
hombre de campo cuelga a su cabecera aunque prefiera no usarla
nunca ...
-Hemos llegado con Don Alfonso a una nueva paradoja relacionada con
el concepto de distancia física y psicológica. Por la acción de la memoria
y la imaginación, la lejanía geográfica se ha convertido en cercanía psicológica que ha desplazado la cercanía física.
Ahora viene Alfonso a poner el dedo en la llaga viva, comunicándonos la
sensación exacta que le causó la muerte física de su padre Don Bernardo:

De repente sobrevino la tremenda sacudida nerviosa, tanto mayor cuanto que la muerte de mi padre fue un accidente, un choque contra un
obstáculo físico, una violenta intromisión de la metralla en la vida y no
el término previsible y paulatinamente aceptado de un acabamiento biológico. Esto dio a su muerte no sé qué aire de grosería cosmogónica, de
afrenta material contra las intenciones de la creación . ..
A pesar de haber aceptado Alfonso la idea de la lejanía y hasta la ausencia física de su padre, superada por su presencia espiritualizada, la muerte
física de Don Bernardo, por su carácter explosivo de violencia -de violencia a la carne y de ofensa o ultraje al espíritu, reto a las leyes naturales
e interferencia, como dice, con las intenciones de la creación-: por todo
esto, esta muerte le hubo de caer como el choque más doliente, más atroz de
su vida. Y al mismo tiempo vemos en la muerte de su padre una dimensión
de universalidad cosmogónica.
Y surge la polaridad entre familia y nación, o padre y patria:

Mi natural dolor se hizo todavía más horrible por haber sobrevenido
aquella muerte en medio de circunstancias singularmente patéticas y sangrientas, que no sólo interesaban a una familia, sino a todo un pueblo.
Su muerte era la culminación del cuadro de horror que ofrecía entonces
toda la ciudad. Con la desaparición de mi padre, muchos, entre amigos y adversarios, sintieron que desaparecía una de las pocas voluntades
capaces, en aquel instante, de conjurar los destinos. Por las heridas de
su cuerpo, parece que empezó a desangrarse para muchos años, toda la
patria.

336

De modo que el choque de la tragedia personal fue doblemente intenso
por la confluencia de la tragedia personal con la de una nación en crisis
que había de entregarse a una década de luchas sangrientas por falta tal vez
de aquel héroe que estuviera en condiciones de dar unidad a un pueblo fragmentado. Don Bernardo resulta ser una de esas figuras trágicas de la historia que tal vez hubiera podido ser el salvador de su patria. Y aquí sentimos
cómo Don Alfonso sintió con el dolor por la pérdida de su padre el dolor
por los sufrimientos de su patria. Don Bernardo así se revela como un símbolo visual de la patria que se desangra.
Y pasamos a ver cómo Don Alfonso por identidad con las heridas de su
padre casi llega a sentirse físicamente mutilado, y cómo esa mutilación y privación se expresa con una serie de cuatro símiles visuales intensamente vivaces:

Después me fui rehaciendo como pude, como se rehacen para andar
y correr esos pobres perros de la calle a los que un vehículo destroza una
pata; como aprenden los monjes a vivir sin el mundo, a comer sin sal los
enfermos.
Sobreponiéndose poco a poco, Don Alfonso atraviesa la dualidad de la flaqueza que cede a la fuerza, del sacrificio que se vuelve superación y llega
a cfectualizarse el llamado "mecanismo" paradójico, casi milagroso, de la
ausencia que se vuelve presencia y la lejanía que será cercanía:

Y entonces, de mi mutilación saqué fuerzas. Mis hábitos de imaginación vinieron en mi auxilio. Discurrí que estaba ausente mi padre -situac;ión ya tan familiar para mí- y de lejos, me puse a hojearlo como
solía. Más aún: con más claridad y con más éxito que nunca. Logré
traerlo junto a mí a modo de atmósfera, de aura. Aprendí a preguntarle
y a recibir sus respuestas. A consultarle todo.

Y, en esta nueva presencia recreada después de la muerte, se plantea
la polaridad de simpatía y di/erencias entre padre e hijo, desde el ángulo
más negativo, para resolverse paradójicamente en una armonía e identificación superadora:

Poco a poco, tímidamente, lo enseñé a acepta, mis objeciones -aquellas que nunca han salido de mis labios pero que algunos de mis amigos
han descubierto por el conocimiento que tienen de mí mismo. Entre
mi padre y yo, ciertas di/erencias nunca formuladas, pero adivinadas por
ambos como una temerosa y tierna inquietud, fueron derivando hacia

337
H22

�el acuerdo más liso y llano. El proceso duró varios años, y me acompañó por viajes y climas extranjeros. Al fin llegamos los dos a una compenetración suficiente. Yo no me arriesgo a creer que esta compenetración sea ya perfecta porque sé que tanto gozo me mataría, y presiento que de esta comunión absoluta sólo he de alcanzar el sabor a
la hora de mi muerte. Pero ... Yo siento que, desde el día de su partida, mi padre ha empezado a entrar en mi alma y a hospedarse en
ella a sus anchas. . . Y. . . mi experiencia personal me conduce a la noción de la supervivencia del alma y aun a la noción del sufragio de
las almas -puente único por donde se puede ir y venir entre los vivos
y los muertos, sin más aduana ni peaje que el adoptar esa actitud del
ánimo que, para abreviar, llamamos plegaria.
Habiendo llegado a la resolución de la paradójica "temerosa y tierna inquietud", Don Alfonso insiste en que el impacto del gran golpe y su superación es tan persistente y permanente en él, que Je lleva a una nueva visión
de la historia en que el pasado existe siempre como presente y el hecho astronómico apunta a un nuevo concepto de eternidad:

Pero el golpe contra la realidad brutal de haberlo perdido fue algo
tan intenso que puedo asegurar que persiste; no sólo porque persistan
en mí los e/ectos de esa inmensa herida, sino porque el golpe está aquí
-íntegro, vivo-- en algún repliegue de mi alma, y sé que lo puedo
resucitar y repetir cada vez que quiera. El suceso viaja por el tiempo,
parece alejarse y ser pasado, pero hay algún sitio del ánimo donde sigue
siendo presente. No de otro modo el que, desde cierta estrella, contemplara 11uestro mundo con un anteojo poderoso, vería, a estas horas
-porque el hecho anda todavía vivo, revoloteando como fantasma de
la luz entre las distancias siderales- a Hernán Cortés y a sus soldados
asomándose por primera vez al valle de Anáhuac.
Entrando así en esta polaridad de pasado y presente que se resuelve en
eternidad, y que es una variante de la dualidad ausencia-presencia, Alfonso
Reyes con otra de sus imágenes ópticas de poeta nos sitúa a su padre Bernardo Reyes en la historia de México y en la eternidad del universo cosmogónico.
Sigue un pequeño interludio: Don Alfonso extiende la cadena generacional a la relación entre él y su propio hijo; y muestra cómo sublimó la
herida de la pérdida de Don Bernardo dando la espalda a todo espíritu de
rencor o venganza hacia los enemigos de su padre. Viene ahora la reiteración y variación final del motivo de las dos presencias, para cerrar y redon-

338

dear esta Primera Sección de la Oración del 9 de febrero con la síntesis definitiva del sentido de la muerte de Don Bernardo para su hijo Alfonso:

No: no es su presencia real lo que más me falta, con ser tan cálida,
tan magnética, tan dulce y tan tierna para mí, tan rica en estímulos
para mi admiración y mi fantasía, tan satisfactoria para mi sentido de
los estilos humanos, tan halagadora para mi orgullo de hijo, tan provechosa para mi sincero a/án de aprendiz de hombre y de aprendiz de
mexicano (¡porque he conocido tan pocos hombres y entre éstos, tan
poco mexicanos!) No lloro por la falta de su compañía terrestre, porque yo me la he sustituido con un sortilegio o si pre/erís, con un milagro. Lloro por la injusticia con que se anuló a sí propia aquella noble vida; sufro porque presiento al considerar la historia de mi padre,
una oscura equivocación en la relojería moral de nuestro mundo . . .
Mis lágrimas son para la torre del hombre que se vino abajo; para
la preciosa arquitectura .. . que una sola sacudida del azar pudo deshacer; para el vino de siete cónsules que tanto tiempo concentró sus
azúcares y sus espíritus, y que una mano aventurera llegó de repente
a volcar.
Y ya que el vino había de volcarse, sea un sacrificio, acepto: sea una
libación eficaz para la tierra que lo ha recibido.
Después de estas nueve páginas de la Primera Sección tan bien redondeadas y rebosantes de ricas intuiciones y percepciones, se nos queda corto el
aliento para comentar pormenorizadamente las trece páginas restantes, las
cuales resumiremos más someramente para formular unas breves conclusiones
generales.
En la Segunda y Tercera Secciones, Don Alfonso ahonda en la polaridad de Armas y Letras en la vida y obras de Bernardo Reyes, interrelacionada con la alternancia en su vida entre guerra y paz, entre el militar y
el gobernador, y entrelazada con el concepto de su padre como un gran
espíritu romántico. Y desde esta perspectiva, en la Sección Cuarta, precisa
el perfil de su padre en aquel momento decisivo durante su medio destierro
en París cuando al brotar la Revolución de 1910, como genuino héroe romántico se juzga el hombre de la hora y desde entonces se pone en marcha
en tomo suyo "una maraña de fatalidades" que culminará en aquel último
gesto dramático de autoinmolación.
La Sección Quinta nos traslada calidoscópica, cinemáticamente a la escena de Don Bernardo en la prisión, penúltimo momento de su vida trágica,
en la cárcel militar de Santiago Tlatelolco, cuyo ambiente sugiere el del
acto final de una ópera o drama romántico, específicamente el del Diablo

339

�Mundo de Espronceda, predilecto poeta romántico de Don Bernardo por
quien su hijo Alfonso aprendió a apreciarlo. Aquí también se ponen en
juego ciertas ambivalencias polarizadas: La vida de los prisioneros "como
una llaga por donde se pudre el organismo militar". Las ansias de Don Bernardo entre delirio y juicio, entre lealtades y traiciones, entre prisión y libertad, Don Bernardo como el Cid Campeador obligado a sufrir por una
afrenta a su yerno y su hija. Encuentro imaginario y posible entre Bernardo
Reyes y Pancho Villa: el caballero y el cabecilla, o Don Quijote y Roque
Guinart el simpático bandido.
En la Sexta y última Sección, toma un giro nuevo la polaridad Armas y
Letras, convirtiéndose en palabra y acción, poesía y vida. Don Bernardo,
impulsado por una recitación pedida a su hijo, hace una identificación quijotesca con el sentido literal de las palabras recitadas, y observa Don Alfonso:
Entonces entendí que él había vivido las palabras, que había ejercido su poesía con la vida, que era todo él como un poema en movimiento, un poema romántico de que hubiera sido a la vez autor y actor. Nunca vi otro caso de mayor frecuentación, de mayor penetración
entre la poesía y la vida. Naturalmente, él se tenía por hombre de
acción, . .. Pero no veía diferencia entre la imaginación y el acto: tan
plástico era para el sueño . . . Y el poeta a caballo entraba por la humanidad repartiendo actos que no eran más que otros tantos sueños. Y
aún tienen del sueño y del acto puro, el haber sido desinteresados: actos
ofrecidos a los demás, actos propiciatorios, actos para el bien de todos,
en que se quemaba el combustible de aquella vitalidad desbordada.

De poesía y vida hemos pasado a sueño y realidad, que se identifican como claves a la persona del generoso idealista romántico. Al mismo tiempo,
se vislumbra la sobrevivencia de esta característica en el hijo escritor Don
Alfonso Reyes: ¿ no habrá aquí alguna implícita explicación del estrecho
enlace que existe entre poesía y vida en los ensayos y memorias de Alfonso
Reyes?
Finalmente Don Alfonso precisa el enfoque de su retrato de Bernardo Reyes fundiendo estereoscópicamente la visión de Apolo y Júpiter, poesía y
acción, para encontrar la figura de Don Bernardo, Caballero Andante:
Aire entre apolíneo y jupiterino . .. Allí, entre los dos ojos; allí, donde botó la lanza enemiga; allí se encuentran la poesía y la acción, en
dosis explosivas. Desde allí dispara sus flechas una voluntad que tiene
sustancia de canción. Todo eso lo hemos hallado seguramente en la
idea: en la Idea del héroe, del Guerrero, del Romántico, del Caballero
Andante, del Poeta de Caballería ...

340

Y al enfocar su cámara en el último instante del drama de la vida de
Don Bernardo, Don Alfonso exclama:
¿Qué haría el Romántico? ¿Qué haría, oh cielos, pase lo que pase
y caiga quien caiga (¡y qué mexicano verdadero dejaría de entenderlo!) sino saltar sobre el caballo otra vez y ponerse al frente de la
aventura, único sitio del Poeta? Aquí morí yo y volví a nacer, y el
que quiera saber quién soy que lo pregunte a los hados de Febrero.
Todo lo que salga de mí, en bien o en mal, será imputable a ese
amargo día ...

-y concluye:
En una mañana de domingo, el mayor romántico mexicano había
muerto.

Así, al puntualizar este último instante de la imagen viva de su padre,
Don Alfonso Reyes nos ofrece una clave esencial para entender el drai;na
de su propia vida y persona. A través del retrato de Bernardo Reyes, hemos
llegado a ahondar como nunca antes en la imagen y autorretrato vivo de su
hijo Alfonso. Es en esta memoria, que Don Alfonso se guardó para sí por
unos treinta años, en que alcanzó la más plena catarsis del trauma que le
causó la muerte de su padre, y aquí vemos cómo aquella fatídica fecha de
9 de febrero de 1913 dio su sentido hondo a la vida de Alfonso Reyes: "Aquí
morí yo y volví a nacer, y el que quiera saber quién soy que lo pregunte a
los hados de Febrero".
Ahora, a resumir nuestras conclusiones respecto al secreto del arte de Alfonso Reyes como memorialista literario: Nuestra exploración de la Oración
del 9 de febrero nos lleva a reafirmar ciertos principios, ampliando y reenfocándolos:
Sobre todo, vemos el secreto cardinal del Alfonso Reyes memorialista en
su propia intuición del sentido de la memoria y cómo funciona para tender puentes entre realidades e imaginación, haciendo revivir el pasado en
el presente. Ciertos factores esenciales en la máxima comunicación de la memoria los vemos reorganizarse en términos de polaridades vitales: Lo vivido
intensamente por Alfonso Reyes se filtra por las polaridades de vida y poesía,
lejanía y cercanía ( ausencia-presencia, pasado-presente), catalizadas por la
nostalgia y el estímulo sensorial de la memoria que lo preyecta prismáticamente para recrear la vida por la palabra.

341

�DOS NOTAS SOBRE BORGES
Da. JuAN ANTONIO

AVALA

The Colorado College

I
Sobre un paralelismo Quevedo-Borges

Poa CONFESIÓN DEL PROPIO BoRGES sabemos que, en cierto momento de su
vida, fue un admirador de la poesía de Quevedo. En su libro Evaristo Cariego, en una nota al pie de página, nos dice: "Conservo estas impertinencias para castigarme por haberlas escrito. En aquel tiempo creía que los
poemas de Lugones eran superiores a los de Darío. Es verdad que también
creía que los de Quevedo eran superiores a los de Góngora (nota de 1954)".
Queremos señalar en esta nota un paralelismo, coincidencia o quizás influjo
subconsciente que se operó en Borges en "aquel tiempo" en que él creía que
"los poemas de Quevedo eran superiores a los de Góngora". Aparte de otras
influencias de Quevedo, temáticas y formales, en ciertos segmentos de la obra
narrativa de Borges, vamos a ocuparnos de señalar el paralelismo que hemos creído encontrar entre el soneto de Quevedo titulado Enseña cómo todas
las cosas avisan de la muerte y el poema de Borges La guitarra, incluído en
Fervor de Buenos Aires. He aquí ambos textos:
Quevedo:
ENSEÑA CÓMO TODAS LAS COSA AVISAN

DE

LA MUERTE

Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes, ya desmoronados,
de la carrera de la edad cansados,
por quien caduca ya su valentía.

343

�5 Salíme al campo, vi que el sol bebía
los arroyos de hielo desatados;
y del monte, quejosos, los ganados,
que con sombras hurtó de su luz al día.
Entré en mi casa, vi que amancillada
10 de anciana habitación era despojos,
un báculo más corvo y menos fuerte,
vencida de la edad sentí mi espada,
y no hallé cosa en qué poner los ojos
que no fuese recuerdo de la muerte.
Borges:
LA

GUITARRA

He mirado la Pampa
desde el traspatio de una casa de Buenos Aires.
Cuando entré no la vi.
Estaba acurrucada
5 en lo profundo de una brusca guitarra.
Sólo se reveló
al entreverar la diestra las cuerdas.
No sé lo que azuzaban;
a lo mejor fue un aire del Norte,
10 pero yo vi la Pampa.
Vi muchas brazadas de cielo
sobre un manojito de pasto.
Vi una loma que arrinconan
quietas distancias
15 mientras leguas y leguas
caen desde lo alto.
Vi el campo donde cabe
Dios sin haber de inclinarse,
vi el único lugar de la tierra
20 donde puede caminar Dios a sus anchas.
Vi la Pampa cansada
que antes horrorizaron los malones
y hoy apaciguan en quietud maciza las parvas.
De un tirón vi todo eso
25 mientras se desperezaban las cuerdas
en un compás tan zarandeado como éste.

(La vi también a ella,
cuyo recuerdo af!uarda en toda música).
Hasta que en brusco cataclismo
30 se apagó la guitarra apasionada
y me cercó el silencio
y hurañamente tornó el vivir a estancarse.

J. L. Borges, Fervor de Buenos Aires,
en Obras Completas, Obra poética,
1923-1964, Emecé Editores, Buenos
Aires, 1964, (pp. 44-45).
Aparentemente y, en una lectura superficial, el paralelismo aparece remoto y débil; sin embargo, en una lectura reflexiva y repetida, se van revelando las bases de la coincidencia, sobre todo en la organizaci6n interna
de ambos poemas y en ciertas estructuras verbales y formales que integran
la armaz6n poética de ambos. Queremos afirmar, en este momento, que el
tono de ambos poemas no es coincidente en un ningún punto. Quevedo escribe desde la atalaya del Barroco y sumido en desesperación abismal ante
la decadencia progresiva de España y, también, ante la decadencia física de
sí mismo. Típicamente barroco, este soneto resuda desengaño y soledad: es
el Quevedo único e impar ante la desolaci6n y el presentimiento de la muerte propia evocada ante la decadencia de su patria. La relaci6n entre decadencia física y decadencia de España es una constante apasionada en la
obra de Quevedo, que no podemos detenemos a señalar ampliamente en el
breve espacio de esta nota; sin embargo, una vez más, llamamos la atenci6n
del lector hacia ella ya que constituye una parte importante en la obra de
nuestro poeta. Borges, por el contrario, situado en otra perspectiva y en otra
ambientaci6n muy diferente de la de Quevedo, contempla estéticamente a la
Pampa con un sentimiento de añoranza y melancolía; admirativo y sereno,
su actitud es calmada y casi alegre, donde Quevedo es apasionado y patético. Dos actitudes que, sin embargo, se plasman en estructuras verbales casi
idénticas, según vamos a ver.
~ El dinamismo y apasionamiento de Quevedo está centrado y organizado
claramente alrededor de tres expresiones verbales en gradación, que expresan simultáneamente el movimiento físico exterior y el movimiento emocional
interior: miré (1), salí (4) y entré (8); tres núcleos básicos alrededor de
los cuales se elabora simétrica y progresivamente un concepto existencial de
Jo transitorio y declinante en seres y objetos. Estos tres núcleos están organizados en parataxis o coordinaci6n, y cada uno de ellos, a su vez, domina
hipotácticamente a cada uno de sus elementos secundarios; un cuarto ele345

�mento, también en parataxis, resume y descarga en el último verso todo el
vibrar emocional que se ha ido acumulando en el proceso descriptivo anterior: "que no fuese recuerdo de la muerte" ( 14). No hay en Borges esos
tres puntos de referencia tan claramente definidos como en Quevedo, posiblemente debido a que Borges no emplea un esquema métrico tan definido
como el de Quevedo y, como consecuencia, los conjuntos paralelísticos de
este último son más visibles. También Borges construye su poema alrededor de
dos núcleos principales: He mirado ( 1) y vi en enumeración reiterativa ( 3, 10,
11, 13, 17, 19, 21, 24 y 27), este segundo en coordinación paratáctica sin enlace
conjuntivo. Veamos ahora cómo cada uno de los poetas organiza sus elementos poéticos alrededor de los dichos núcleos.
Señalemos primero que los tres núcleos básicos del poema de Quevedo,
miré, salí(me) y entré están en un pasado absoluto que se presta excelentemente para la expresión de la ruina total y también para expresar la visión
instantánea, relampagueante y acabada de la decadencia; Borges, por el contrario, usa el pasado no-absoluto en el primer núcleo He mirado, mientras
que los otros núcleos están en el absoluto que llamaremos aquí consecutivo,
sin pagar mucha atención al término en su acepción puramente gramatical.
Borges logra así causar la impresión de la Pampa como algo agradable que
aún persiste en su espíritu. No hay en Quevedo, en todo el soneto, otra
forma verbal que el pasado absoluto, si exceptuamos el verbo final fuese
en subordinación. La variedad temporal de los verbos en Borges es extensiva. El movimiento es mayor y refleja, en esta forma, una actitud vital distinta de la de Quevedo, pero usando medios expresivos bastante parecidos.
Veamos ahora el tratamiento particular que cada uno de los autores da a
estos núcleos sobre los que centran su emoción y expresividad.
El primer núcleo del poema de Quevedo miré expresa claramente una
visión interior y general de la decadencia nacional y, por paralelismo, una
visión también de la decadencia física corporal; el símbolo son los muros,
el sostén, la fortaleza y el vigor de la patria, pero los muros, un tiempo fuertes,
señalan evidentemente hacia la decadencia total por medio de dos adjetivos
no puros desmoronados y cansados; el cansancio es obra natural del tiempo
y es a través de este adjetivo donde se superponen ambas decadencias, señaladas más arriba; la decadencia es decadencia no solamente física, sino
de calidad, interior, vital; no es en las apariencias, es en el nervio de lo que
hasta entonces había sido el poder de España: la valentía. El segundo núcleo, salíme, pasa de la actitud meramente pasiva a la activa; hay un traslado de lugar y, paralelamente, un traslado de las impresiones y del sentimiento; ya no es la patria, defendida, mal defendida por muros desmoronados, y su paralelo en cuerpo en la decadencia de la edad, es el campo,
es la vida es el horizonte sin límites (éste será también un tema recurrente

346

en el poema de Borges, aunque maneje otros elementos); también a~uí están las señales de la decadencia y de la muerte; el sol, fuente de la Yida, es
aquí origen y principio de la muerte. Quevedo ha cambiado la simbología
tradicional del sol (fuente de la vida, inspiración, Dios) para transformarla
en fuerza irremisiblemente destructora, agostadora, 'que el sol bebía los arroyos de hielo desatados' (vv. 5-6). Los arroyos,. las fue~~es en la poesía ~ística tradicional habían sido el símbolo de la vida espmtual y de la gracia;
aquí se transforman en la decadencia, en la muerte y en la desolación. Lo
mismo puede decirse del monte y los ganados en contraste con la sombra,
imagen y símbolo de la noche-muerte.
El tercer núcleo entré señala otro movimiento y un desplazamiento hacia
zonas más interiores y personales. En el simbolismo del entré en mi casa
hay una doble intención significativa; la más evidente es la que se refiere
a la patria en su estado dilapidado, destruído y de ruina; pero hay algo más:
amancillada, violada en la edad caduca y despojada del vigor antiguo. También Quevedo nos está hablando aquí de sí mismo, de su cuerpo, del le~to
camino emprendido por la edad hasta la deteriorizaci6n física de la veJez,
"Amancillada de anciana habitación era despojos/ un báculo más corvo Y
menos fuerte" (vv. 9, 10 y 11) .
Finaliza Quevedo, después de los tres movimientos que hemos señala~o,
en una proyección total de desengaño y tristeza sobre su vida y su p~~1a,
en cierre perfecto estilístico del soneto, con visión total de la descompos1c1ón
y de la ruina, en un momento supremo de quietud en q_~e
es re~uerdo
de la muerte". Se funden supremamente en su expresion v1S1ones umversales de la patria y de la experiencia personal, apasionamiento barroco y resignación cristiana ésta última sin mención expresa, que nos atreveríamos a
'
.
calificar de existencialista
y vitalmente cristiana en que se funden 1a resignación y una especie de aceptación resignada ante lo irremediable.
La Guitarra de Borges nos lleva también a ciertos planos interiores de desolación y resignación parecidos a los de Quevedo, aunque el tono personal
no es tan intenso y violento como en el poeta español. El dinamismo de
Quevedo está sustituido aquí por una visión parcialmente pasiva del pai~aje
argentino en todo aquello que tiene de evocador, de remembranza Y de ilusión perdida. Hay, en Borges, una especie de añoranza de ese estado de
inocencia natural que se trasparenta, como nota básica, en muchos de nuestros autores sudamericanos. La Pampa resume a la vida y expresa toda
una serie de elementos psicovitales sentidos por Borges en ese estado de inocencia primitiva de que hablábamos. En contraste con Quevedo, la actitud
de Borges es estática, contemplativa y de aquí el uso reiterado del verbo ver
que domina todo el poema. En el simbolismo de Borges domina la vi~ión
evocativa, no directa, a través de la guitarra, de sus cuerdas y del somdo.

":º~º

347

�Así como en Quevedo existen los tres movimientos que hemos señalado,
Borges emplea el procedimiento de la coordinación para combinar todos los
elementos naturales que evocan, en perfiles rápidos, el ambiente de la Pampa; el mismo procedimiento de la repetición del vi produce el efecto de la
monotonía ilimitada de la Pampa; todos los elementos enumerados producen
la impresión de la grandeza, así como los enumerados por Quevedo producen la de la decadencia; estos elementos son puramente naturales y objetivos: el aire, el pasto, las lomas, las leguas, la extensión pura en la que
Dios se inclina, Jas parvas y la quietud; el compás zarandeado de la guitarra
y, por fin, el silencio. Un elemento totalmente ausente de la poesía de
Quevedo es Dios; y por eso hemos señalado su carácter existencial, seco y
desolado; Borges, por su parte, no resiste la mención de este elemento intemporal y al mismo tiempo pleno en una naturaleza virgen y elemental:
el campo, donde "cabe Dios sin haber de incJinarse". También, así como
en Quevedo, lo único presente en toda la enumeración de la decadencia,
es la muerte en su desnudez rígida, en Borges, es el vivir, el eterno vivir sin
límites en cada uno de los elementos de la naturaleza. Más objetivo e impresionista, Borges no interpreta, no trasciende el símbolo sino que lo contempla en su pleno significado, a través de la música que está presente en
el ritmo inmutable de la naturaleza elemental de la Pampa.
Dos actitudes, dos filosofías y dos contemplaciones, que usando casi los
mismos elementos estilísticos y un tipo de expresividad muy cercana, revelan dos actitudes vitales muy diferentes. Quevedo, hispánico y barroco, en
plena agonía de la decadencia, reflexiona moralmente sobre el pensamiento
de la muerte al pasar revista a los elementos naturales que lo rodean; Borges, latinoamericano, cósmico y contemplativo, vive el asombro virgen de la
naturaleza que le revela el ser de la Pampa, el fenómeno ilimitado del horizonte en que la vida bulle sin fin.

II
Ireneo Funes en el laberinto
Funes el memorioso representa, a mi modo de ver, uno de los cuentos más
logrados y completos dentro de la narrativa de Borges. Posiblemente sea su
aparente sencillez lo que más atraiga al lector aficionado a Borges, o, quizá
también, su aspecto autobiográfico claro y explícito, donde la correlación
parálisis-ceguera es demasiado evidente. Borges define este cuento como "una
larga metáfora del insomnio", quizá proyección cabal de horas propias de
vigilia y meditación. Lo que ahora me interesa en este relato es una pro348

blemática del lenguaje -sobre todo del lenguaje creador y expresiv&lt;&gt;- planteada en términos cabalísticos, quizá hasta socráticos, en los que Borges plantea en última palabra los misterios del significado, y también la lucha por la
expresión exacta y unívoca de la realidad.
Ireneo Funes es un ser elemental y virgen; antes y después de la tragedia
que lo inmoviliza su contemplación del mundo es directa, concreta y sin
intermediarios; vive, como buen campesino, en un mundo de realidades inmediatas que no dan lugar a la abstracción. Es el hombre que, incluso durante su estado de integridad física, sólo vive en el detalle y no es capaz de
trascenderlo, de generalizarlo: "Faltan cuatro minutos para las ocho, joven Bernardo Juan Francisco". El cambio ineseerado -inesperado, por supuesto, para quien ve las cosas desde la barrera- ocurre cuando Ireneo se enfrenta, en la terrible soledad de su catre y de su pequeña habitación relegada
a los trasfondos de la pobre casa de arrabal, con su mundo múltiple, heraclitiano, en el que no logra descubrir una unidad fundamental y donde la
orientación es totalmente imposible, donde es imposible dar cohesión a las
múltiples experiencias de su soledad o de su recuerdo.
Porque Funes es recuerdo vivo, integral, pero sin cohesión, sin orden de
precedencias, puro recuerdo renovado, analizado, experimentado sin descanso en sus insomnios sin fin. El problema, pues, de Funes es el de la expresión, el de la lucha cotidiana por dar cuerpo y sentido a un torrente de
experiencias mentales y de la memoria que está en incesante flujo y actividad. El auténtico problema de Ireneo es el eterno problema de la comunicación humana, el del uso de la lengua y el aún más profundo del significado del significado; Funes es un crítico sofista de la validez del lenguaje
y en su rancho dilapidado, en su catre de inválido lucha por encontrar sentido a un lenguaje demasiado generalizado e inexpresivo, que no puede ajustarse a la exuberancia incontenible de sus experiencias y de su mundo anímico. El doble simbolismo de Borges -como ya lo he señalado más arriba-,
impedimento físico y lucha inútil por la conquista de la expresión, con todo
lo que tiene de autobiográfico y de tragedia personal, está dirigido precisamente a presentar esa impotencia expresiva del ser humano al tener que
echar mano del lenguaje -medio limitado y limitador- para expresar las
múltiples y diferenciadas experiencias del cotidiano vivir y sentir. Experiencias todas irrepetibles, diferenciadas en cantidad y cualidad, y profundamente individualizadas en todas sus fases, en todas sus repeticiones, nunca
idénticas a sí mismas. El lenguaje inventado por Funes, en su grandiosa
incoherencia, es ilógico y asistemático como lo es también el mundo de la
experiencia que él trata de expresar. Quienes han dicho, jugando a la lingüística del aficionado como el personaje de Moliere, que la lengua es la
'liberación' del espíritu humano, no han podido captar la tragedia del pro349

�ceso expresivo, ni el encadenamiento que supone la lengua para esa entidad
llamada el 'espíritu humano'; presos en los esquemas de un sistema de signos y de estructuras no podemos nunca, como Ireneo Funes, trasladar al
sistema el variante y múltiple mundo de nuestra experiencia y siempre nos
quedarnos cortos y no llegarnos nunca, bajo ninguna circunstancia, a transmitir a los demás el exacto contenido emocional, lógico y, sobre todo, vital,
de nuestro mundo interior; la captura de la realidad exterior es siempre
un doloroso proceso en el que dejarnos piel, sangre y huesos; pero la transmisióp de este trauma heroico es un restañar de la herida provocada en
el proceso anterior. Funes, en su rudeza y en su ingenuidad suprahumana,
está muy cerca de la teoría crociana de la comunicación poética y muy cerca también de los grandes teóricos contemporáneos de las doctrinas de la
significación. Este es, pues, el laberinto de Funes; este es nuestro laberinto.
Como el mismo Borges señala con cierta emoción contenida: "Los dos
proyectos que he indicado (un vocabulario infinito para la serie natural de
los números, un inútil catálogo mental de todas las imágenes del recuerdo)
son insensatos, pero revelan cierta balbuciente grandeza. Nos dejan vislumbrar o inferir el vertiginoso mundo de Funes". La admiración de Borges
y el extraordinario afecto que ha puesto en la recreación de este eminente
personaje, nos hacen creer cada vez con más convencimiento que nos encontramos ante una de las páginas de más alto contenido autobiográfico en
toda la obra del ilustre escritor argentino; Borges ha cread_o, en su obra
de ficción, una nueva forma de expresión dentro de la tradición narrativa
en lengua española; la búsqueda de la palabra exacta, unívoca, definida
en todos sus contornos, es algo que se transparenta en cada una de sus líneas, en cada una de sus palabras, de sus definiciones, de sus adjetivaciones
y de todas las consecuencias que puede tener un término puesto en un lugar
determinado. El mundo de Borges, tanto el formal corno el de contenido,
es de una precisión casi matemática. Ireneo Funes es el Borges auténtico,
el Borges de los infinitos recuerdos, de los paradigmas matemáticos, el de
la palabra intransferible, el del gesto decisivo; es el Ireneo del laberinto, de
este laberinto de múltiples espejos que repiten el eco visual, ya deformado,
de la imagen primigenia.

BORGES Y DONNE
RonERT G. CoLLMER

EL POETA INGLÉS metafísico del siglo XVII, John Donne, ha sido identificado por un estudio reciente de poseer una "inglesadez esencial".1 Esto se
refiere evidentemente a algún aspecto del carácter inglés o al modo de expresar, que se refleja en este autor, quien, a pesar de haber muerto en 1631,
es probablemente el antecesor de más influjo en la poesía norteamericana
e inglesa moderna. No obstante este rasgo de nacionalidad y prominencia
literaria singular ( y para los propósitos de este discurso no es necesario elaborar sobre Donne como un típico autor inglés), se descubre un extenso
reconocimiento internacional.
Empezó esta fama internacional con los comienzos del siglo XVII, cuando el poeta y diplomático holandés, Constantijn Huygens, conocido personal de Donne, tradujo diecinueve de sus poemas y los desparció entre el
círculo literario más destacado en Holanda. Al estudiar una lista de idiomas europeos de hoy, se encuentran nombres prominentes de intérpretes de
Donne. En francés notarnos, por ejemplo, Augusto Morel, Pierre Legouis y
Robert Ellrodt. En italiano se distingue Mario Praz, cuyas investigaciones
han modificado muchas ideas de los críticos literarios norteamericanos e ingleses. Los holandeses contemporáneos han resurgido con estudios por J.
van Do~sten y A. G. H. Bachrach. El interés alemán se representa por Philip
Aronstem, J. Kortemma y Amo Esch, entre otros. También se han hecho
traducciones al checo y estudios en danés y sueco. Más allá de Europa
Donne es reconocido en distantes lugares como la India y el Japón.
'
Una lengua significante carece de reacciones hacia Donne. La española
es esa lengua, y es irónico que Donne mismo se familiarizó con este idioma
más que ningún otro autor de la Gran Bretaña desde su época hasta el siglo
presente. Pero aún existe en este idioma una pequeña cantidad de materia
1
Odette de Mourgues, "Toe European Background oí Baroque Scnsibility", From
Donn, to Mar11ell, ed. Boris Ford (Baltimore, 19561. pág. 97.

351

350

�•

sobre Donne. En 1953 apareció en Buenos Aires una antología bilingüe de
• trece poemas de Donne.2 Además el poeta Jaime García Terrés publicó
traducciones de dos canciones de amor en una revista de la Universidad
Nacional Autónoma de México.3 Se han escrito artículos por José García
Lora,' José A. Muñoz Rojas,5 por mí mismo,t1 y también el poeta chileno
Nicanor Parra indica haber recibido influjo, según el profesor Jaime Valdivieso.7
Dentro de la sombra de la oscuridad que rodea a Donne en la lengua
española, se enciende una luz brillante. Este nace del pensamiento del argentino Jorge Luis Borges. No es de gran sorpresa que Borges conozca la
poesía y prosa de Donne, después de todo él ha sido un gran aficionado de
la literatura inglesa y norteamericana, a tal punto de publicar dos poemas
originales en el idioma inglés. Su familia usaba la lengua inglesa en inglés.
Para la edad de nueve años dominaba la lengua suficientemente para hacer su primera traducción del inglés, el cuento corto de Osear Wilde, "El
príncipe feliz". Ha leído extensivamente a Shakespeare, Sir Thomas Browne, De Quincey, Whitman, Emerson, Poe, Chesterton, C. S. Lewis y otros.
Le fascinan el antiguo anglosajón y el noruego, recita largos trozos de poemas militares anglosajones. Ha dictado cursos en Inglaterra y los Estados
Unidos; últimamente en 1967-68, presentó las conferencias sobre poesía de
la serie Charles Eliot Norton en la Universidad de Harvard. En mis charlas con él, en la Argentina y en los Estados Unidos, he notado que en
ciertos casos se expresa con más facilidad en inglés que en español. Claro
que algunos críticos le alaban como el más diestro autor de la lengua española de hoy.
Un encuentro con las obras de Borges nos trae el presentimiento de enfrentamos a un hombre dedicado casi totalmente al intelecto y a los libros.
Para él sólo la palabra vive, hasta en su vida demuestra poco interés en
el arte visual o la música. Según James E. lrby, que ha escrito el mejor
estudio sobre Borges en inglés, el punto de partida para interpretar las
creaciones ficcionales de Borges es "su profunda y extensa inclinación hacia

la abstracción".ª Evidentemente Borges descubrió en la literatura inglesa,
más que en ninguna otra, esta abstracción. Irby cita a Borges: "Yo pienso
en Inglaterra como se piensa en una persona querida" .9 Alicia Jurado, una
amiga personal, describe el entusiasmo niñezco con que Borges expresa su
placer al escuchar trozos de Shakespcare, Donne, Chesterton, Stevenson Rossetti.10 Esta obsesión con la literatura de abstracción parece haberl: dirigido a Donne.
El lector moderno, por lo general, se confronta con Donne por los ojos de
T. S. Eliot. En cambio, Borges, quien cita a Eliot pero no simpatiza con
él, se halla con Donne por medio de la prosa romántica de Thomas De Quincey. Con la perspectiva de ojos antiguos, Borges analiza a Donne como
manipulador de ideas y no como poeta. Claro que él reconoce la habilidad
de Donne como poeta; por ejemplo, los siguientes versos del "Elegy XIX"
le dan satisfacción :
Licence my roving hands and let them go
Before, behind, between, above, below.
O my America! my new-found-land.11

En otra instancia liga a Donne y Shakespeare como escritores que utilizan
imágenes concretas en su expresión poética, contrastándoles con personas
como Bertrand Russell, que dependen de abstracciones totales.12 Lo que él
llama la "dura obscenidad" de Donne, según Borges, reside en la naturaleza
de la lengua inglesa.13
Pero no es la poesía sino su escepticismo en la veracidad última lo que inclina a Borges a jugar con ideas tal como Jo hace un jugador de ajedrez.
Alicia Jurado observa que su "inteligencia siempre alerta está puesta al servicio del juego y no de la convicción".14 Consecuentemente, como otro crítico indica, la obra de Borges "abunda de estudios sobre heresiarcas históricos", con los cuales Borges ajunta a Donne.15 Recordemos que De Quincey
incluye a Donne en una discusión de teología casuística.18 Para Borges la
"The Structure of the Stories of Jorge Luis Borges", tesis doctoral no publicada
(Univenity of Michigan, 1962), pág. 40.
• Irby, pág. 96.
11 "Borges professeur de littérature", L'Herne, IV (1964), 46.
u "El 'Biathanatos' ", Otras inquisiciones (Buenos Aires, 1960), pág. 129.
u "Nathaniel Hawthome", Otras inquisiciones, pág. 75.
11 "Los traductores de las 1001 noches", Historia de la eternidad (Buenos Aires,
1953), pág. 131.
14 G,nio y figura d, Jorge Luis Borg,s (Buenos Aires, 1964), pág. 60.
11 Emir Rodríguez Monegal, "Borgcs essayiste", L'Herne, IV (1964), 345.
•• Th, Collected Writings of Thomas De Quincey, ed. David Masson (Londres,
1897), VIII, 335-338.
1

Traductores son William Shand y Alberto Girri.
• Universidad de México, X (Junio 1956), 5,
• "Un aspecto de John Donne: su originalidad", lnsula, LXXXVI (1953), su-

1

plemento, 3-4.
• "Encuentro con Donne", Papeles d, Son Ármadans, XXVII (1962), 23-48.
• "John Donne, la llave de la poesía inglesa moderna", Humanitas (Nuevo Le6n,
México), V (1964), 297-307.
' "Nicanor Parra, A New Adventure in Poetry", discurso presentado el 7 de mano
1969 en la Centennial Confercnce on Latin American Studies en Trinity University,
San Antonio, Texas.

352

353
H23

�creación y el proceso intelectual que conduce a la creación justifican el trabajo del escritor sin la necesidad de dar importancia a ninguna verdad presupuesta.
Otros aspectos del pensamiento Borgesiano utilizan a Donne. El énfasis
sobre la vinculación de todos los acontecimientos para producir un patrón
cíclico del tiempo provee a Borges con una de sus imágenes básicas, el laberinto. Según esta teoría, el hombre está enjaulado dentro de este laberinto; solamente el arte, el producto de la contemplación intelectual de este
laberinto, ofrece una solución al tedio y al aparente vacío de sentido. Como resultado, expresiones en las obras de Donne que dibujan la coordinación del pasado con el presente atraen a Borges. El cita los versos de "Hymn
to God, My God, in My Sichness", donde Donne reza:
W e think that Paradise and Calvary,
Christ's Cross, and Adam's tree,
stood in one place, Look Lord, and
find both Adams met in me;
As the first Adam's sweat surrounds
my face,
May the last Adam's blood my soul embrace.11

Borges nota que en la poesía devota esta conjunción de fenómenos cronológicamente separados es común, proponiendo este trozo de Donne como el
"ejemplo más intenso" de la técnica. A Borges le gusta también el retrato
de la trinidad como Donne lo imagina en un enlace de víboras, y además
el lamento por Donne sobre la brevedad de la vida actual en contraste con
la larga vida en los tiempos antiguos.18
Con algo más que una casual alusión autobiográfica, en un ensayo Borges anuncia: "El ejercicio de las letras puede promover la ambición de construir un libro absoluto, un libro de los libros que incluya a todos como un
arquetipo platónico, un objeto cuya virtud no aminoren los años".19 Entre
los escritores que han deseado construir tal mito, se incluye Donne, por la
razón que él intentó describir el ciclo de la transmigración de un alma
según la hipótesis pitagórica.20
Borges encontró a Donne, como ya noté, por el comento de De Quincey
sobre Biathanatos. Biathanatos es un libro curioso y del tipo de obra que
"La creación y P. H. Gosse", Otras inquisiciones, pág. 37.
Historia de la eternidad, pág. 25; "La esfera de Pascal", Otras inquisiciones,
pág. 16.
11
"Nota sobre Walt Whitman", Otras inquisiciones, pág. 97.
• Loe. cit.
17

18

354

fascinara al hacedor argentino. Este libro, no publicado durante la vida del
autor pero circulado en manuscrito cerca de 1608, ha sido llamado la primera defensa del suicidio en los tiempos modernos. Con vasta documentación, citando a casi 175 autoridades, Donne en más de doscientas páginas
procura insistir en que ninguna ley, ni la de Dios, de la naturaleza o de
la razón, se viola si la persona, bajo ciertas condiciones, se suicidara. Esta
a~ología del suicidio queda como la llave de la interpretación para el escntor moderno sobre el escritor inglés del siglo XVII. Una de las ficciones
mejor conocidas, "Tres versiones de Judas", por ejemplo, según un crítico,
toma su punto de partida de Biathanatos.21 El ensayo por Borges sobre Biathanatos, incluído en Otras inquisiciones, no solamente contiene su análisis
pero también ilustra el método de Borges para describir la experiencia. Este
ensayo, titulado "El 'Biathanatos' ", merece atención.
Como la ma~oría de las obras de Borges, el ensayo es breve, con unas 1200
palabras. Empieza con un reconocimiento de que por medio de De Quincey
Borges descubrió Biathanatos, y el argentino confiesa que con De Quincey
"es tan vasta mi deuda que especificar una parte parece repudiar o callar
las otras".22 Luego da una síntesis del contenido de Biathanatos y se refiere específicamente al catálogo de suicidios nombrados por Donne. Aquí
Borges propone que existe "un argumento implícito o esotérico bajo el argumento notorio".23 El duda el valor para el propósito anunciado de Donne
en citar los nombres de tantas personas que por razones válidas se suicidaran. Además, rechaza la teoría de que Donne proyectó su propio suicidio como
prueba de la verdad de su defensa. Postula que Donne diseñó un "argumento oculto" y lo introdujo a la secuencia de la lógica. Borges se deleita
en el arte de construir "la hipótesis de un libro que para decir A dice B,
a la manera de un criptograma".24 Esta oblicuidad se halla en Biathanatos
según Borges.
'
Para sostener esta opinión Borges comenta los detalles prolongados que
Donne incluye en vindicar a Sansón en su hecho de matarse a sí mismo
con los pilares del templo filistino. La interpretación tradicional de Sansón
como "emblema" de Cristo impulsa a Borges a ofrecer la sugestión que Donne
en realidad decía "A" (Cristo se suicidó) por insistir en "B" ( la muerte de
Sansón no se puede condenar como pecado) :
No le importaba el caso de Sans6n -¿y por qué había de importarle?solamente le importaba, diremos, como "emblema de Cristo". En el

º

Rodríguez Monegal, op. cit., pág. 345.
"Biathanatos'" pág. 129.
21
Pág. 130.
'
" Loe. cit.
21

u "El

355

�Antiguo Testamento no hay héroe que no haya sido promovido a esa
autoridad: para San Pablo, Adán es figura del que había de venir;
para San Agustín, Abel representa la muerte del Salvador, y su hermano
Seth, la resurrección; para Quevedo "prodigioso diseño fue Job de Cristo". Donne incurrió en esa analogía trivial para que su lector comprendiera: Lo anterior, dicho de Sansón, bien puede ser falso; no lo es,
dicho de Cristo.25

Entonces, según Borges, "El declarado fin del Biathanatos es paliar el suicidio; el fundamental, indicar que Cristo se suicidó".28 Elabora en el pensamiento de Donne: "Quizá el hierro fue creado para los clavos y las espinas para la corona de escarnio y la sangre y el agua para la herida. Esa
idea barroca se entrevé detrás del Biathanatos. La de un dios que fabrica
el universo para fabricar su patíbulo" .27
Borges rompe su pensamiento y añade un párrafo final:
Al releer esta nota, pienso en aquel trágico Philipp Batz, que se llama en la historia de la filosofía Philipp Mainlander. Fue, como yo,
lector apasionado de Schopenhauer. Bajo su influjo (y quizá bajo el
de los gnósticos) imaginó que somos fragmentos de un Dios, que en
el principio de los tiempos se destruyó, ávido de no ser. La historia
universal es la oscura agonía de esos fragmentos, Mainlander nació en
1841 ; en 1876 publicó su libro, Filosofía de la redención. Este mismo
año se dio muerte.18

Algunas conclusiones proceden de este trabajo. Lo más obvio es que Borges tiene un conocimiento mucho más que superficial con la lengua inglesa,
la literatura, la filosofía y la teología. El libro de Donne no es muy leído
y es bastante difícil de comprenderse. Borges no depende de los comentarios
de De Quincey, sino analiza la obra original con una interpretación independiente. La mención de Quevedo, si la pudiéramos reforzar con las muchas instancias donde Borges se refiere a este autor español del siglo XX.20
La citación de autores esotéricos y de detalles eruditos contribuye al efecto
pasticcio del ensayo.
El párrafo final demuestra el modo de pensar y la manera de expresar
,.
'"
"
'"
"

356

Págs. 131-132.
Pág. 132.
Pág. 133.
Loe. cit.
Irby, op. cit., pág. 96.

que se identifican con Borges. Se observa la referencia a un filósofo alemán oscuro, Philipp Mainlander, la mezcla del siglo XVII (Donne) con el
siglo XIX (Mainlander y Schopenhauer), y además una mención del gnosticismo, con el siglo XX (Borges mismo, vinculado con Mainlander por su
interés mutuo en Schopenhauer). La conjunción del juego de Donne en
substituir (según la interpretación de Borges) una herejía mayor por una
menor con la vida de un teólogo casi desconocido, que propuso su herejía
sobre la muerte de Dios y que se suicidó en el mismo año que publicó un
libro sobre la filosofía de la redención -esta pirámide de coincidencias encanta a Borges. El lector sospecha que si Borges no hubiera encontrado
este detalle de Mainlander, él lo habría inventado. (El teólogo recibe nada
más dieciocho líneas en la decimaquinta edición de Der Grosse Brockhaus
y no entra en la siguiente edición) .
El descuido intencional de la secuencia cronológica, la substitución del
efecto por la causa, la violación de la tradicional división de existencia y
no existencia, la introducción de Borges mismo en el contexto del ensayo
en una confesión personal: todos son factores que forman la "noche cíclica".
La contemporaneidad de todos los acontecimientos es posiblemente el aspecto más prominente del estilo de Borges, como se indica por este ensayo. Lo
que el crítico francés Gerard Genette ha denominado "el sentido 'ecuménico' que hace una vasta creación de la literatura universal" so caracteriza
este ensayo -y muchas de sus otras obras.
Es sumamente interesante, en conclusión, notar que Borges, casi solo entre
los autores de habla española, descubrió a Donne. Las razones por este encuentro y la manera de interpretar a Donne por Borges tal vez nos den
una llave para comprender a los dos escritores. Borges y Donne -apartados
por siglos y tierras- se vinculan por el hecho de la creación literaria.

" "La littérature selon Borges", L'Heme, IV (1964), 324.

357

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Segundo Imperio, como Vidaurri o Escobedo, comenzaron su entrenamiento
peleando contra los indios bárbaros".
"Las condiciones en que el Noreste vivía, eran verdaderamente desastrosas: aparte de este peligro de los indios, que era muy serio, existía el que
representaba el bandidaje floreciente en parte de esa región y a esto se
añadían las aventuras del contrabando, que fue una de las primeras fuentes
de riqueza del Noreste, sobre todo en los años de la lucha entre el Norte y
el Sur de los Estados Unidos, porque los estados surianos naturalmente se
abastecieron parcialmente de productos que les llegaban desde el área que
aquí se estudia. Puede decirse que el Noreste de México entra en escena y
empieza a jugar un papel importante sólo desde las guerras de Ayutla, la
Reforma y la Intervención Francesa. De alü en adelante, su importancia sigue creciendo y al mismo tiempo se incrementa su cultura. Instituciones hay
allí que son ya centenarias, como el antiguo Colegio Civil de Monterrey, que
hace unos cuarenta años cumplió un siglo de existencia y el Ateneo Fuente,
de Saltillo, que tiene también una historia muy larga y gloriosa y ha sido
uno de los viveros de donde han salido los más notables intelectuales de Coahuila. En ciudades como la última nos ha sido grato dar conferencias sobre
los temas más diversos teniendo siempre una nutrida concurrencia, como pudo comprobarse cuando el Seminario de Cultura Mexicana, en el año de
1951, celebró en la capital coahuilense su Primera Asamblea de Corresponsalías".
"Desde mediados del siglo XIX, el Noreste de México empezó a jugar
un papel de enorme importancia en los destinos del país, sobre todo desde
que se terminó la construcción de los ferrocarriles Nacional y Central y con
ello cesó el peligro de los apaches, contra los cuales todavía se luchó en Chihuahua en 1886, y en Sonora, por excepción, en 1939. Aparecieron entonces
gobernantes como don Bernardo Reyes, que impulsaron el progreso del Norte
que hoy está centrado en la ciudad de Monterrey, y sentaron las bases de
ese sistema paternalista que priva en dicha ciudad hasta nuestros días. Figuras como ésa y las de Madero y Carranza en el orden político, o como la
del poeta Manuel Acuña, la del historiador José Eleuterio González y la del
gran humanista Alfonso Reyes, son muy dignas de ser bien estudiadas. Todo
mundo sabe, en fin, hasta qué punto fue decisivo el papel que en la Revolución jugó el Noreste de México y cómo, desde que se inició la etapa constructiva de la misma, se volvió acelerado el progreso de esa zona.
Si en los tiempos prehispánicos era esa la región de más baja cultura,
hoy va a la vanguardia en el desarrollo económico y muy pronto irá a la delantera quizá también -como puede inferirse del crecimiento vigoroso de
instituciones como la Universidad y el Instituto Tecnológico de Monterreyen el desarrollo cultural del México contemporáneo".

434

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

�LA LEY ORGANICA DEL SERVICIO EXTERIOR MEXICANO
Comentario

Lrc.

ALBERTO GARCÍA GóMEZ

Universidad Nacional Autónoma de México.
Universidad Autónoma de Nuevo León.

Es UN HECHO EVIDENTE que la vida internacional de nuestro tiempo se
caracteriza por su tendencia hacia el aglutinamiento, lo que ha producido
notables cambios y un creciente desarrollo en el Derecho Internacional, el
que ahora tiene un contenido y proyección con nuevas extensiones, de acuerdo con las necesidades y circunstancias de esa expansión, en un mundo
variable, sometido a diversas presiones e intereses, en el cual han surgido
también Estados que nunca antes habían aparecido en el gran escenario internacional en que vivimos.
Los jusinternacionalistas han captado esa situación privativa de nuestro
mundo actual al percibir que la estructura de la sociedad internacional ha
sufrido cambios básicos y que, consecuentemente, el Derecho Internacional
se está desarrollando en tres diferentes planos, uno que sigue la norma tradicional de la coexistencia diplomática y los otros dos que buscan la consecución de la cooperación internacional, tanto regional como universal, los
que deben conducir a una trascendental reorientación de nuestros conceptos
en la ciencia y en el estudio del derecho contemporáneo.1
El Derecho Diplomático, que, de acuerdo con el tratadista Cahier, es "el
conjunto de normas jurídicas destinadas a regular las relaciones que se crean
entre los diferentes órganos de los sujetos del Derecho Internacional encargados de manera meramente temporal de las relaciones exteriores de tales sujetos",2 por su parte, también ha sufrido la influencia de los cambios
1

WoLFGANG FRIEDMAN, La Nueva Estructura en el Derecho Internacional. Editorial
F. Trillas, S. A. México, D. F., p. 86.
• PHILIPPE CAHIER, Derech~ Diplomático Contemporáneo. Ediciones \lialp, S. A.,
Madrid-México-Buenos Aires-Pamplona, p. 19.

437

�que se han venido operando en el Derecho Internacional del qu~ forro~
parte. El primero, o sea la Ley que ha venido regulando _las rel~cio~~s diplomáticas en los Estados, las que revelan un nuevo cont~mdo y significad~,
tiene orígenes que se remontan a las primeras agrupaciones humanas, diversas por su establecimiento, caracteres étnicos y :ultura~es, según ~ observa de los documentos de los pueblos cuya historia empieza en el tiempo
antiguo.
Alfonso Reyes, maestro y diplomático mexicano, decía que tiempo h~bo
en que la diplomacia poseyó ciertos fueros, y se transmitía de padres a hiJOS,
como entre lo~ heraldos y mensajeros de la antigüedad, a quienes Aquiles
saluda, en la llíada, llamándoles "gente de Zeus". El privilegio diplomático todavía subsiste pero cada vez se ve más reducido; y aún se considera
'
.
de mal gusto acogerse a él cuando no es absolutamente necesario ...
La suerte y el prestigio de la carrera -prosigue Alfonso Reyes- han venido evolucionando al paso de las transformaciones sociales. Lo que ayer
parecía virtud de la persona se entiende hoy como ~ii:ud de la i~stitución.
No de otro modo se ha convertido en facultad ob1etiva, concedida desde
afuera por mandato y delegación de los pueblos, el an_ti~o. derecho de los
monarcas, que antes parecía una gracia otorgada a un individuo y a su descendencia de alguna manera íntima y mística.
El ideal, según el espíritu moderno, sería crear algo _como un mo~de. h~eco
de preceptos y reglamentaciones, dentro del cual pudieran caber, 1nd1stintamente, Pedro, Juan O Francisco. Pero esta suerte de escafandra nunca podrá estar del todo a la medida de cualquiera: habrá que someter al candidato a los previos aprendizajes del buzo; o, en el ~o~ caso, siquiera habrá que proveerlo de alguna información elemental e indispensable sobre los
usos del oficio.
Este último caso -asienta don Alfonso-- se ofrece cada vez más en esta
nuestra edad dichosa, era de la barbarie técnica. Las audacias _del especialista irrumpen, hasta inhumanos extremos, en el seno de cuestiones que
son, por naturaleza, de orden universal y "humanístico".ª
.
México atento a la situación prevaleciente en el mundo Y a su propio
valer ant~ el concierto de las naciones, valer de su tradicion~ apego al
Derecho Internacional, así como a ideales y doctrinas, unas propias y otras
identificadas en su historia y ser nacionales, con las más elevadas por su
contenido de respeto a la libertad, y a su propia institucionalidad juríd~c~,
habría de crear un nuevo ordenamiento que se encarga de nuestro Serv1c10
Exterior. Tal es el caso de la nueva Ley Orgánica del Servicio Exterior Mexica• At.FoNSQ

REYES,

Prologo a la Obra Derecho Diplomdtico de José Le6n Depetre.

Librería de Manuel Porrúa. México, 1952, p. 2.

438

no, la qu_e _fue aprobada por el H. Congreso de la Unión, por decreto de fecha
16 de d1c1embre de 1966, promulgado por decreto del C. Presidente de la
República, Lic. Gustavo Díaz Ordaz, del 23 de diciembre de 1966 publicado
en el Diario Oficial del 4 de marzo de 1967, en el No. 4 del Tomo CCLXXXI.
Esta Ley, cuya elaboración dentro del marco de una acabada técnica
jurídica, obedece a indeclinables urgencias, viene a satisfacer, no solamente
necesidades de estructuración meramente administrativa, sino que fija con
certeza su misión fundamental, cuando en el Capítulo Primero del Servicio
Exterior, dice en su Artículo Primero: "El Servicio Exterior 'del Gobierno
de los Estados Unidos Mexicanos es la organizaci6n permanente destinada
a ~al_vaguardar los intereses nacionales en el extranjero y a representar a
Mexico ante los Estados extranjeros con los que mantiene relaciones así como ante los organismos y reuniones internacionales en que participe".
Este prec~pto cambia del contenido en la Ley del Servicio Exterior qui'
fuera expedida el 25 de enero de 1934, así como su Reglamento de fecha
30 de abril del propio año, incluyendo sus reformas hasta el 31 de diciembre
de ~959. ?reem~s conveniente hacer su transcripción, lo que permitirá advertir la d1ferenc1a entre ambos, cuando en el Artículo Primero decía: "El
Se~cio Exterior de los Estados Unidos Mexicanos depende deÍ Poder Ejecutivo de la Unión que lo administra por conducto de la Secretaría de Rela~iones Exteriores. Esta Secretaría, dentro de las facultades y obligaciones
senaladas por la Constitución Política, las normas del Derecho Internacional
y las leyes vigentes se encargará de girar instrucciones a los funcionarios que
f~rmen par~e. de dicho Servicio, fijar sus atribuciones en Misiones Diplomáticas u Oficinas Consulares, ejercer vigilancia sobre ellos y dar debido y
exacto cumplimiento a esta Ley y su Reglamento".
"El C. Presidente de la República, en los términos que señalan las fracci_ones_ ~I y 111 del Artículo 89 de la Constitución Política y sujeto a las
dispos1c1ones de esta Ley, nombrará el personal del Servicio Exterior comisionado en Misiones Diplomáticas y oficinas consulares".
De la comparación de tales preceptos es posible fijar cuáles son las innovaciones contenidas en el primero, o sea en el de la Ley vigente.
Los elementos de que está integrado el Artículo Primero de la nueva Ley
del Servicio Exterior Mexicano, estimamos sea posible considerarlos de la
siguiente manera:
a). "El Servicio Exterior del Gobierno de los Estados Unidos Mexicano.1
es la Organizaci6n Permanente. .." Esto significa, de acuerdo con el Derecho Internacional -a partir de la Edad Media se estableció la costumbreque la Ley vigente, en el artículo transcrito, le atribuye un carácter permanente a nuestro Servicio Exterior.
439

�Dentro de la caracterización jurídica que establece todo servicio exterior,
para el caso, el nuestro, en la Convención de Viena de 1961, so~re Relac!ones
Diplomáticas, se consagró la práctica internacional y la doctrma autorizada
al formular:
"El establecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados y el envío de
misiones diplomáticas permanentes se realizan mediante consentimiento
mutuo".
Este elemento de permanencia viene a fortalecer, además de su fundamentación jurídica, el establecimiento tradicional de las relaciones internacionales que las propias misiones diplomáticas tienen como función primigenia, haciéndolas más adecuadas y accesibles, dentro del marco de una
coexistencia pacífica.
b) . En lo que respecta a los objetivos que persigue nuestro Servicio Exterior se observa en el precepto a estudio de la Ley vigente, que uno de
ellos 'es "la salvaguardia de los intereses nacionales en el extranjero". En
este punto, es justo reconocer cómo México se ha ido expandiendo gradualmente en lo que se refiere a la conquista comercial de nuevos mercados para la colocación en muy importantes líneas en las que la calidad de los
productos nacionales es manifiesta, así ~orno el ~reciente volumen, financiero de variadas operaciones y transacciones mexicanas con los paises extranjeros.
En realidad México como Estado, ha logrado un lugar preponderante en
el concierto de las naciones. Básicamente, tanto por la solidez de sus instituciones políticas, como por la trayectoria ascendente de sus sucesivos gobiernos que se han preocupado por incrementar su progr:,so en tod~s los
' denes. Entre la variada multiplicidad de hechos y tambien. de crecientes
or
.,
relaciones internacionales bastaría citar el evento que atraJO la atenc10n
mundial hacia México: 1~ celebración de los XIX Juegos Olímpicos de 1968,
lo que permitió ofrecer al exterior la i~agen de un Pueblo que se esfuerza
y lucha por la obtención de más y meJores metas.
c). Otro objetivo, no menos importante, lo constituye _la "repre:entació:~
de México ante los Estados extranjeros con los que mantiene relaciones: ..
En este aspecto, también es necesario reconocer la_ labor de ~uestros diplomáticos a quienes correspondió en el pasado abnr los cammos que conducen ~ la amistad mediante el conocimiento y el trato a través de su encomiable trayectoria. Diplomáticos de la clase de Alfonso Reyes y de tantos
otros ameritados abanderados de nuestra patria, que habría_n de , ~reparar
y de constituir el antecedente necesario de las relaciones diplomaticas del
presente.
Es lógico pensar también, que la relevancia de México ha acrecentado,

asimism?, la multiplicación de sus relaciones diplomáticas y de otra índole
al exterior, en donde se ha podido advertir, no sólo la madurez cultural y
política de nuestro país, sino también la altura de propósitos que caracterizó
y caracteriza a su política internacional, fundada invariablemente con el
transcurso del tiempo en el Derecho, así como por sus destacadas intervenciones a favor de las naciones débiles y por su decidida afirmación a los
principios de Autodeterminación y de No Intervención.
d) . Por último, otro objetivo que viene a complementar la fundó!\ de
los anteriores, es "la representación de México ante los Organismos y reuniones internacionales en que participe".

En esta nueva dimensión internacional en que la cooperacion de los Estados es tan necesaria para la satisfacción de las demandas de los adelantos modernos, los orgarúsmos permanentes internacionales vienen a realizar
más cumplidamente las grandes tareas y misiones que no podrían ser llevadas a cabo de otra manera, sino con el esfuerzo conjunto logrado por tales
instituciones.
También en tales organismos México deja sentir su presencia a través de
su propia doctrina jusinternacionalista; lucha por la exaltación y defensa
de los principios que ya hemos mencionado, como así es de observarse en
la ininterrumpida obra de nuestros Presidentes de la República, quienes en
los últimos cincuenta años, hasta llegar a nuestro actual Primer Mandatario,
Licenciado Luis Echeverría Alvarez, han alentado a través de la dirección
de la política exterior mexicana, los ideales y propósitos surgidos de nuestra
Revolución, mismos que ahora han encontrado su aceptación plena, así como su comprobación histórica en el reconocimiento expreso que los organismos internacionales han consagrado en preceptos jurídicos, como los recogidos en la Carta de la Organización de las Naciones Unidas y en otras
trascendentales reuniones en donde la nobleza de tales ideales y propósitos
se han hecho evidentes. Baste citar, como un caso significativamente ejemplar, el Primer Tratado de Desnuclearización para la América Latina, el
que contiene la generosa y humanitaria creación e impulso de un Presidente Mexicano: el Licenciado Adolfo López Matees, de grata memoria
por sus esfuerzos en favor de la causa de la paz mundial.
Así, el pensamiento de México, expuesto por nuestros Mandatarios, que
no es otra cosa que el reflejo acrecentado del Pueblo que han conducido,
inspira nuestra política internacional, pensamiento que ha quedado plasmado en múltiples e importantes reuniones de tal carácter, en las que
cada vez se oye con mayor beneplácito y respeto la limpia voz de México
a través de sus dignos diplomáticos y representantes.
La actual Ley Orgánica del Servicio Exterior Mexicano, siguiendo fiel-

441

440

�mente el espíritu y la letra de nuestra Carta Magna, establece en su Artículo Segundo:
"El Presidente de la República, de acuerdo con las facultades que le confiere la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, señalará los
lineamientos de la política internacional de México y dirigirá las actividades
del Servicio Exterior por conducto de la Secretaría de Relaciones Exteriores".
En efecto, sobre este punto la fracción X del artículo 89 de nuestro Ordenamiento Constitucional, se refiere a las facultades y obligaciones del Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, cuando establece: "Dirigir las
negociaciones diplomáticas y celebrar tratados con las potencias extranjeras,
sometiéndolos a la ratificación del Congreso Federal".
Atendiendo a su elevado cargo administrativo, es lógico que el Primer
Mandatario sea quien conduzca y dirija la política internacional de México, esto es, la que comprende los objetivos que norman tales relaciones
internacionales y los medios y métodos a través de los cuales persigue dichos
fines, tomando en cuenta lo que dicta el propio interés nacional, consider".11do que tal preeminencia le permite, no sólo obtener la más completa 1~formación del variado material objeto de su función, así como el conocimiento interior de nuestro país y de sus circunstancias; la posición que guarda ante otros Estados; de sus intereses y compromisos, así como de sus
perspectivas, lo que le facilita la búsqueda para la obtenció_n de 1;1ej~res
objetivos dentro del campo internacional, considerando, en primer termino,
el logro del afianzamiento de la seguridad nacional, su habilidad para repeler
ataques del exterior, y proteger su existencia y bienestar.
No siempre los períodos de la historia del mundo se han caracterizado
por lo favorable de las situaciones en lo que se refiere. a la posición .de
cada país. En general, la sociedad internacional se ha visto ~ompro~etida
en una continua lucha por la existencia, en la cual cada entidad nacional,
para sobrevivir, ha tenido que tomar sus medidas en la competencia!
El Presidente de la República es -como acertadamente lo ha dicho algún autor- el medio de contacto oficial internacional, esto es, trata directamente con los demás Estados del mundo, lo que crea una relación íntima
entre decisión y ejecución, colocando al Ejecutivo en condiciones de estar
preparado para actuar con la celeridad que las circunstancias así lo exijan.
Además, el Primer Mandatario dispone de la colaboración de un personal experto y competente que, en términos generales, ha consagr~do la
mayor parte de su vida al servicio diplomático, personal que no siempre
hubo de contar con la estabilidad y permanencia burocrática, tomando en
.
f the Un1'ted States Foreing Policy. Prentice Hall.
• JuLIUS W. PRATT, A H istory o
!ne., Englewood Cliffs. N. J., p. l.

cuenta el nefasto "influyentismo" que hubo de observarse en el pasado. Actualmente, dicho personal ciertamente puede sugerir con mayor eficacia la
conducta que sea más conveniente adoptar y explicar, asimismo, el motivo
de esa conducta.
Recientemente,5 el Presidente de la República, Licenciado Luis Echeverría Alvarez, habría de dar indicaciones al Ministro de Relaciones Exteriores, en el sentido de que los embajadores mexicanos, serán, además de
los realizadores de la política internacional de México, los que impulsarán
a nuestro Comercio Exterior. En efecto, nuestro Ministro de Relaciones
Exteriores, Lic. Emilio O. Rabasa, atendiendo al plan de reorganización
acordado por nuestro Primer Mandatario, y por el propio titular de Relaciones, consistente en que las embajadas mexicanas, independientemente
de sus funciones oficiales, sean decisivas promotoras del comercio exterior
mexicano, el Ministro Rabasa ratificó ante un grupo de empresarios el
deseo del Presidente Echeverría de atender al máximo el renglón del comercio exterior y anunció que los puestos de embajadores y cónsules generales serán ocupados, preferentemente, por técnicos en Economía y Comercio.
Y fue más allá al señalar que los representantes diplomáticos procederán de
las más diversas capas sociales y serán, por tanto, el sector público, privado
y obrero.
De aquí que sea loable la expedición de la nueva Ley del Servicio Exterior, la que, dentro de nuevas y bien dispuestas normas, permite con mayor amplitud de criterio, aprovechar mejor el material humano que la propia evolución de México brinda, en mayores grados de cultura, para obtener mayor eficiencia en nuestro Servicio Exterior, el que requiere de una
selección y preparación adecuada, sin que el mero móvil político sirva para
"alejar" al candidato, o colocarlo por supuestos "méritos", lo que distorsionaría el fin del Servicio Exterior, que es servir a México en el extranjero
de la mejor manera, tomando más en cuenta la calidad y preparación del
aspirante, como así es de observarse en la Ley vigente.
El Derecho Internacional también reconoce en el Presidente el portavoz
oficial de las relaciones internacionales, tal y como así lo ordena nuestra
Constitución Política, surgiendo dos posibilidades en lo que respecta a sus
funciones en general: a) en tiempo de paz y b) el problema de la guerra.
En el primer caso que contemplamos, prácticamente no existe ningún obstáculo para la realización normal de las funciones encomendadas al Ejecutivo. El segundo es el que, por su extrema gravedad, requiere la aprobación del Congreso de la Unión para hacer la declaratoria correspondiente.
• Enero de 1971.

443

442

�Otra de las no menos importantes tareas que nuestra Constitución le
asigna al Presidente, es la de celebrar tratados, lo que así ocurre cuando
establece la legalidad de tales instrumentos internacionales en el Artículo
133 al ordenar: "Esta Constitución, las leyes del Congreso de la Unión que
emanen de ella y todos los tratados que estén de acuerdo con la misma,
celebrados y que se celebren por el Presidente de la República con la apro-bación del Senado, serán la Ley Suprema de toda la Unión ..."
Las anteriores facultades y atribuciones que la Constitución Política le
atribuye al Primer Mandatario sobre esta materia, son consecuencia del cargo que desempeña y de que es el representante de México ante los demás
Estados, correspondiéndole la dirección de la política internacional que estime más conveniente para beneficio de México, así como el velar por sus
intereses y su dignificación, tal y como se ha dicho con anterioridad.
De la observación y estudio de la política internacional seguida por México, pueden entresacarse páginas que mucho le honran, por la visionaria
conducción de tal política en momentos ciertamente difíciles para nuestro
País. Es posible recordar el problema -superado felizmente- de la expropiación petrolera. México, como Nación débil, frente a Grandes Potencias no contó sino con el recurso de la serena y firme decisión Presidencial
' el esfuerzo de sus hábiles diplomáticos para sortear dificultades y proy con
blemas sin fin; para obtener una solución adecuada y alejar los grande:;
peligros que pusieron a México en situación comprometida.
Se complementan las facultades y atribuciones presidenciales, de acuerdo
con el precepto a estudio, cuando en su parte final, le encarga la dirección
de las actividades del Servicio Exterior por conducto de la Secretaría de
Relaciones Exteriores.
Corresponde, por tanto, a esta Secretaría como Institución organizada
jurídica y administrativamente (Ley de Secretarías de Estado ~, la Ley, Orgánica del Servicio Exterior Mexicano), encargarse de la funcion en s1 del
Servicio Exterior, tanto en su parte de integración interna, que encabeza el
Secretario y el total de funcionarios y empleados, en los términos que la
propia Ley lo previene en su articulado subsecuente, como de la representación mexicana en el extranjero.
Tal lo dispone el artículo 3, cuyo texto dice: "La Secretaría de Relaciones Exteriores tomará las medidas necesarias a fin de que el Servicio Exterior cumpla sus funciones ajustándose a lo previsto por esta Ley y su Reglamento, los tratados y convenciones vigentes, las demás leyes y reglamentos aplicables y las normas del Derecho Internacional".
Es de observarse que en el precepto anteriormente transcrito, que se remite, por lógica jurídica, en primer término, a la Ley de Secretarías de
Estado, a la propia Ley, así como a su Reglamento que, como podremos

444

an~~r co~ posterioridad, contienen las normas específicas de organización
administrativa, tanto en lo que se refiere a las dos ramas principales de
que está compuesto nuestro Servicio Exterior, esto es, la diplomática y la
c~~sular, con sus diferentes jerarquías y calidades, como a las funciones y cond1c1ones generales a las que se ajustará el personal del Servicio, de acuerd_o con lo previsto por la Constitución (Artículos 76, fracción II y 89, fracciones II y III), en el precepto a estudio. Además, se toman en cuenta
los Tratados y Convenciones vigentes, en las cuales México se ha comprometido, ya sean de carácter bilateral o multilateral; también las demás
leyes, o sean las que necesariamente están relacionadas con el Servicio Exterior, en materia de funciones en los diferentes campos del Derecho Mexicano, como el Fiscal, el Civil, Penal, etc., y, por último, las normas del
Derecho Internacional.
Vemos que el articulado que ya hemos citado y que constituye la parte
dogmática de la Ley del Servicio Exterior vigente, se ajusta en el marco
jurídico preciso para el ejercicio de sus funciones y atribuciones; para el
logro, mantenimiento y superación de tales relaciones.
El artículo 4 determina: "La Secretaría de Relaciones Exteriores determinará el número, radicación y categoría de las misiones diplomáticas
y, en el caso de las representaciones consulares, precisará además su jurisdicción territorial".
El artículo 5 presenta nuevos aspectos, cuando en su parte relativa, dice:
"Corresponde a la Secretaría de Relaciones Exteriores designar, adscribir y acreditar a los representantes de México ante los organismos y reuniones internacionales de carácter intergubernamental. En su caso, requerirá el concurso de otras
Secretarías, Departamentos de Estado y organismos públicos, recabará f ormalmente sus opiniones sobre los temas que hayan de tratarse y les proporcionará copia de los informes que le rindan los delegados cuyos nombramientos hayan gestionado".

Este precepto obedece también al incremento de las complicadas relaciones existentes en el mundo actual, así como a la mayor participación de
México en tales relaciones.
En el artículo 6, se establece: "Las funciones permanentes del Servicio
Exterior fuera del país serán desempeñadas por las misiones diplomáticas
y las representaciones consulares''.
Desde tiempo inmemorial los Estados han utilizado los servicios de representantes para el arreglo de los diversos negocios que necesariamente surgen de la convivencia o vida de relación, como así lo consigna la Historia
del Derecho Internacional, y ante la necesidad de crear y sostener tales relaciones se consagró la costumbre de establecer embajadas con carácter per445

�manente. Verdross 8 nos dice que el Derecho Internacional no obliga, sin
embargo, a mantener embajadas permanentes y un Estado puede hacerse
representar por un tercer Estado o relacionarse con los demás simplementt&gt;
por escrito.
Es necesario distinguir, por otra parte, entre el establecimiento de relaciones diplomáticas y el envío de misiones diplomáticas. De acuerdo con
el tratadista Cahier,7 estima que, efectivamente son dos cosas distintas. Los
Estados pueden establecer entre sí relaciones diplomáticas mediante envío
de misiones temporales o a través de la misión diplomática de un tercer
Estado sin que por ello decidan establecer una misión permanente.
En ambos casos -prosigue el autor citado--, será necesario que exista
un acuerdo de creación de la misión diplomática, que podrá adoptar la
forma de un tratado especial concluido con este fin, o constituirá parte de
un tratado más amplio destinado a regular los diferentes puntos en litigio
entre los dos Estados.
Así, en el artículo 6, quedan establecidas las dos ramas fundamentales
del Servicio Exterior, esto es, la diplomática y la consular, las que habremos
de comentar al llegar al articulado correspondiente.
El artículo 7, complementario del anterior, previene: "El Presidente de
la República podrá designar misiones diplomáticas o consulares especiales
para llevar la representación de México a actos internacionales, y podrá, asimismo, designar personas con rango diplomático en misión especial para
cumplir comisiones específicas )' transitorias".
Como se observa del precepto que antecede, se deja al Ejecutivo la facultad para designar misiones o personas con rango diplomático, que sin
tener tal carácter, en cambio, ocasionalmente, pueden tener la preparación científica o técnica, para asistir representando a nuestro País a diferentes reuniones de tal naturaleza, si bien con carácter diplomático transitorio,
de acuerdo con el propio ordenamiento. Desde luego, tales nombramientos
llevan el carácter diplomático que se especifica, en atención a que la persona a quien se le confiera la comisión representativa para participar en
tales eventos, reciba las consideraciones otorgadas a los agentes diplomáticos.
El artículo 8 está referido a: "Las misiones diplomáticas de México
se denominan Embajadas. El nombre y categorla de las acreditadas ante
organismos internacionales será determinado por la Secretarla de Relaciones
Exteriores de acuerdo con los convenios y prácticas internacionales. Las re• Al.FREO VERDROSS,
' PHILIPPE CAHIER,

Derecho Inlernacional Público. Aguilar, p. 221.

presentaciones
consulares se d enomznan
.
.
consulado
l
agencias consulares y consulados honorarios''.
s genera es, consulados,

Da~o lo explícito del artículo anterior se at
,
,
Relaciones Exteriores la disp . ºó d
'
endera por la Secretaria de
,
0S1c1 n e nuestra rep
.,
y será hecha de acuerdo con la im rtan .
resentac1on en el exterior
xico tenga relaciones diplomáti
po
c1a del Estado ante el cual Méfactor de la reciprocidad q cas y consulares, siendo muy importante el
' ue se encuentra tanto e 1
.
en las prácticas internacionales.
n os convemos como
E~ el _artículo 9, específicamente se establee . "L
,
funcionarios diplomáticos son, en orden d ecreciente
.e. deas · categonas
de los
,
.
. .
. .
¡erarquia: emba¡ad or extraordinario y plenipoten etano
ministro cons ·
·
segundo secretario y tercer s
t .'
e¡ero, primer secretario,
ecre ano.
Por lo que concierne a los funcionarios cons l
decreciente será cónsul general , l
. u ares, el orden de jerarquía
, consu conse¡ero cónsul d P .
e
segunda,
cónsul
de
tercera
có
l
d
, .
e nmera, cónsul
d
por acuerdo del Ejecutivo Federa~~ de' c;ar!a y vicecónsul. La Secretaría,
Los empleados de las Emb . d, o Cra esignar cónsules honorarios.
.
a¡a as, onsulados General
C
l d
agencias consulares tendra'n las siguientes
. .
es,· éonsu a os 'V·
denomin ·
ductores, cancilleres y emplead
. . s''
aciones: int rpretes, traos aux11tare •
En el precepto anteriormente transcrito
del Servicio Exterior Mexican
1
, s~ establece el cuadro general
.
.
o en e extranJero Prime
t
1 Se .
c10 Diplomático el cual tiene varia
.
.
ramen e, e
rv1que son estable;idas en los artículoss s::;~:::~s funciones y obligaciones
En el segundo párrafo se establ
la designaci6n de los cónsules h ece,_ por acuerdo del Ejecutivo Federal,
siendo mexicanas o no naciona~~or;:;;¡enest~ es, de_ aquellas personas que
sul honorario sin cargo al E . '
d
esempenar el puesto de c6n'
rano, toman o en cuenta s
lid d
más atributos que puedan constituir
,
u persona a y defunción en aquellos l
una garantía para el ejercicio de tal
h
ugares, en que, por determinadas circunstanc·
aya en el extranjero consulado oficial de M' .
T I f
.
~as, no
norarios ta án
·
exico.
a es unc1onar10s ho- des r . S~Jetos a las disposiciones legales inherentes para el des
empeno e su m1S1ón.
•
El artículo
artícul
. . 10 previene.. "De acuerdo con las equivalencias que fija el
o siguiente, la Secretaría de Relaciones Exteriores pued
..
a cualquiera d l
f
•
.
e comisionar
u
. '6 d. e os uncionanos del Servicio Exterior indistintamente en
na mm n iplomática o en una oficina consular''.
eqEn
. efecto,
l
. el
. ,artículo 11 establece·. "Para los ef ect os d e esta Ley las
uwa encias ¡erarquicas del personal del S ervicio
. . E xtenor
. . son las siguientes:
. .,
Ministro Consejero
Consejero

C6nsul Consejero
Cónsul de Primera

ob. cil., p. 95.

447

446

�Primer Secretario
Segundo Secretario
Tercer Secretario

Cónsul de Segunda
Cónsul de Tercera
Cónsul de Cuarta

El artículo 12 dice: "Los agregados civiles, los militares, los navales o los
aéreos y los consejeros y agregados técnicos cuyo nombramiento haya sido
gestionado por otra Secretaría o Departamento de Estado, o por un organismo público, serán acreditados por la de Relaciones Exteriores, tendrán calidad diplomática y serán asimilados al Servicio Exterior, sólo mientras dure
la Comisión que se les ha confiado. Dependerán de los jefes de miswn en
que presta sus servicios, entendiendo dicha dependencia especialmente aplicable a actos de actividad política, expresión de opiniones, declaraciones públicas en nombre propio y oficial y, por lo que toca a su trabajo técnico, se
guiarán por las instrucciones de sus mandantes, comunicadas en la forma que
establezca el Reglamento".
Respecto de las obligaciones de los funcionarios del Servicio Exterior, el
artículo 13, las enumera de la forma siguiente:
I. Representar a México en el Estado ante cuyo gobierno estén acreditados
y velar en todo momento por el prestigio de la República.
II. Dentro de los límites autorizados por el Derecho Internacional, así como por los tratados y convenciones vigentes, proteger los derechos y los intereses de México y de los mexicanos ante las autoridades del Estado en que
se encuentren acreditados.
III. Promover la amistad y la comprensión entre el pueblo de México
y el del país en el que presten sus servicios, dentro de un constante propósito de paz y de solidaridad humana.
IV. Mantener y promover las relaciones comerciales, culturales, científicas
y económicas entre México y el Estado en que estén acreditados.
v. Vigilar el cumplimiento de las obligaciones de c~rácter internaci~n_al,
en particular el que se refiere a los tratados y convenciones d~ que Mex,_co
sea parte, e informar oportunamente a la Secretaría de Relaciones Exteriores sobre cualquier violación que al respecto observen.
VI. Guardar discreción absoluta sobre los asuntos oficiales_ ~ue se les e~comienden O que lleguen a su conocimiento en su carácter oficial. Esta obligación subsiste aun después de abandonar el Servicio Exterior cuando se
trate de asuntos cuya divulgación pudiera de alguna manera c~usar pe~juicio a los intereses nacionales. Independientemente 1e. ~~s medidas adm~nistratiuas que se impongan a quienes violen esta prohibzcion, les serán aplicadas las sanciones que establece el artículo 211 del Código Penal para el
Distrito y Territorios Federales, aplicable en Materia Federal.
448

Los funcionarios y empleados a que se refiere el artículo 12 también estarán sujetos a esta obligación, aún después de terminar la comisión que se
les hubiere confiado.
VII. Observar las reglas sociales acostumbradas en sus respectivas categorías y acatar las indicaciones que les hagan sus jefes acerca de su conducta, a fin de mantener en el nivel que merece la dignidad de la representación que ostentan.
Importancia especial reviste también el contenido del artículo precedente,
en lo que respecta a las normas a que deben sujetarse los agentes del Servicio Exterior Mexicano, en lo que se refiere concretamente al desempeño
de sus respectivas funciones.
Efectivamente, como hemos dicho con anterioridad, la representación de
México exige que sus agentes diplomáticos y consulares satisfagan los requerimientos contenidos en este precepto, el que previene que deben "velar
en todo momento por el prestigio de la República", ubicándolos dentro de
un marco de ética, no meramente profesional, sino también moral y de cualidades personales que son las que deben caracterizar a un representante de
tal naturaleza.
Asimismo, la protección de los intereses de México y de los mexicanos,
dentro de los límites autorizados por el Derecho Internacional, así como
por los Tratados y Convenciones vigentes. Es indudable que esto exige una
debida preparación, tomando en cuenta que se requieren conocimientos jurídicos especializados en materia de Derecho Internacional, con objeto de
que su actuación, no solamente resulte inoperante, sino que, además, esté
fundada en tal disciplina jurídica, así como en los tratados y convenciones.
Además, dichos agentes diplomáticos o consulares, deberán, cuando así lo
demanden las circunstancias, consultar a la Secretaría de Relaciones Exteriores para normar, tanto su criterio como su actuación, de acuerdo con lo
resuelto por ella, como así lo ordenan la Ley y el Reglamento en artículos
subsecuentes.
Se les previene a los funcionarios del Servicio Exterior de la discreción
absoluta que deben observar acerca de los asuntos oficiales que les encomienden, o bien que lleguen a su conocimiento en virtud del cargo que desempeñan. Esto resulta de lógica exigencia, tomando en cuenta la naturaleza
de los negocios en que intervienen, resultando de trascendentes consecuencias la violación a lo ordenado por la fracción que se indica.
Así, en otros países, el espionaje que opera dentro de las variadas redes
del campo diplomático, ha actuado no sin éxito, valiéndose de todos los
medios, que van desde el soborno hasta inimaginables argucias. Ciertas indiscreciones, sin llegar al extremo indicado, pueden servir y ser utilizadas
por oídos atentos a la información de los interesados. Es abundante la lite449
H29

�ratura acerca de esos casos, y en los juicios llevados a cabo en contra de tales espías, afloran las diversas técnicas y métodos para el logro de sus propósitos.
. .
Es de hacerse notar que, en el caso específico de nuestro Servicio Exterior, ha sabido guardar una actitud de celo y fidelidad que mucho lo enaltece, tanto en el pasado como en el presente.
. .
.
.,
Pero la norma que comentamos va más allá, al eXJgir que tal discrecion
subsista aún después de abandonarse el Servicio Exterior, sancionándose la
infracci6n en dos formas: a) administrativa, que puede significar desde la
admonici6n, la suspensi6n, hasta el cese o destituci6n, sin perjuicio de que,
b) penal, el infractor se haga penalmente responsable, y po~ tanto, ~creedor
a las sanciones que establece el inciso señalado. El tratadista Cah1er -ya
citado- nos recuerda que un diplomático no se improvisa.
La severidad que se aplica, también resulta de 16gica procedencia. El
daño que la Naci6n puede sufrir ante la violaci6n de lo establecido por la
fracción VI que comentamos, claramente revela que los funcionarios del
Servicio Exterior deben observar una conducta irreprochable, tanto en el
desempeño de sus funciones diplomáticas, como en su vida pri~ada y en_ lo
social. en un medio que, por sus características, naturaleza y circunstancias,
el rW:cionario diplomático o consular, debe reflejar la imagen de su país,
y tener como norma suprema, precisamente la discreci6n; esto es, aquella
conducta apegada en todo momento a normas y reglas inspiradas en una
buena educación aún en circunstancias difíciles -que es en donde se revela la verdader~ educación-, siendo la serenidad y la ponderaci6n las que
deban regir tal conducta, no sólo en actos sino t~~bién e~ _p_alabras. La
discreción, como arte de convivencia, no es de facil adq~ición. ~~ las
etapas de la cultura que el supuesto funcionario haya podido . adqum~ . en
su formación siempre será necesario el transfondo de la educación familiar,
y por much~ que hayan evolucionado los cánones diplomátic~s, d~ ayer a
hoy la discreción será siempre virtud fundamental en el funcionario encargado de la representación de un país, tal y como así lo consagra nuestra Ley del
Servicio Exterior.
.
La fracci6n VII es da obvia observancia, referida a las reglas sociales acostumbradas y el acatamiento de las indicaciones de los superiores a los subalternos.
.
El artículo 14 ordena: "Además de las que señale el artículo antenor,
son obligaciones de los jefes de misión diplomática:
,
l. Por los conductos oficiales que determine el Estado ante el ,que esten
acreditados, negociar los asuntos que les encomiende la Secretana de_ Relaciones Exteriores O aquellos que, por la naturaleza misma de sus funciones,
deben atender de conformidad con esta Ley y su Reglamento.

II. En su caso, representar a México en los organismos y reuniones internacionales de carácter irÍtergubernamental y normar su conducta dentro de
los mis":os, por la política internacional de México o por las instrucciones
que reciban de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
. III. Recla':iar, cuando proceda, las inmunidades, prerrogativas, franquicias y c~rtesias que corresponden a los funcionarios diplomáticos y consulares mexicanos, conforme ~ los tratados y prácticas internacionales y especialmente aquellas que México concede a los funcionarios diplomáticos y consulares de otros países, en el concepto de que solamente la Secretaría de Relaciones Exteriores puede renunciar a la inmunidad de jurisdicción de que
gozan esos funcionarios.
IV. Sin perjuicio de esas inmunidades y privilegios, respetar las leyes y
reg~amentos ~el Estado en el que presten sus servicios, haciendo las representaciones pertinentes cuando la aplicaci6n de esas leyes y reglamentos a los
nacionales de México signifique violación del Derecho Internacional y de
los tratados y convenciones de que ese Estado seá parte.
V. Dirigir los trabajos de la misión a su cargo y, al organizar la admi~istración de sus oficinas, velar por la eficacia en el trabajo del personal,
incluso la del personal comisionado por dependencias oficiales distintas de
la Secretaría de Relaciones Exteriores.
VI. Dirigir, dentro de su jurisdicción, la promoción del conocimiento de
la cultura mexicana y la difusión de noticias periodísticas nacionales, así como la intensificación de las relaciones entre las instituciones educativas de
nuestro país y las de aquél en que estén acreditados.
VII. Dirigir, dentro de su jurisdicci6n, la promoción de las relaciones económicas entre México y el país en que estén acreditados.
VIII. Sin perjuicio de informar cada vez que sea menester acerca de la
situaci6n política, econ6mica y social del país en que estuvieren acreditados,
enviar un informe trimestral.
IX. Con base en las actuaciones desarrolladas por el personal, informar
cada seis meses, acerca de su aptitud, comportamiento y diligencia.
X. Atender y despachar, en su caso, los asuntos consulares".
Dado lo explícito de todas y cada una de las fracciones del Artículo que
antecede, solamente cabe agregar lo que llevamos dicho acerca de la nueva
tónica impuesta a la política internacional de México, por el Presidente,
Lic. Luis Echeverría Alvarez, respecto a la preponderancia de la intensificación de las 1elaciones comerciales y econ6micas.
El Artículo 15 previene: "Además de las señaladas en el artículo 131 son
obligaciones de los jefes de representaciones consulares:
l. Fomentar, en sus respectivas jurisdicciones consulares, el intercambio
comercial con México e informar, por lo menos cada tres meses, a la Secre451

450

�taría de Relaciones Exteriores, sobre la situación económica de dicha jurisdicción, tomando particularmente en cuenta aquellos asuntos que puedan
interesar a la economía mexicana.
II. Prestar cooperación y ayuda a las misiones diplomáticas del Gobierno
de México en los países en que estuvieren comisionados.
III. Ejercer, dentro de los límites que fije el Reglamento, funciones de
oficiales del Registro Civil, en actos que conciernen a r:zexicanos. .
IV. En los términos señalados por el Reglamento, e1ercer funciones notariales en los actos y contratos celebrados en el extranjero que deban ser ejecutados en territorio mexicano. Su autoridad tendrá igual fuerza legal, en
toda la República, a la que tienen los actos de los notarios del Distrito Y
Territorios Federales.
V. Desahogar las diligencias judiciales que les encomienden los jueces de
la República.
VI. Organizar la administración de las oficinas consulares a su cargo, en
la forma que determine el Reglamento de esta Ley.
VII. Ejecutar los actos administrativos que requiera el ejercicio de sus
funciones y actuar como delegado de las dependencias del Ejecutivo Federal
en los casos previstos por las leyes o por orden expresa de la Secretaría de
Relaciones Exteriores.
VIII. Ejecutar los actos y desempeñar las comisiones que les encomiende
la Secretaría de Relaciones Exteriores.
IX. Informar, cada seis meses y con base en l~s actuaciones d~sarrollad~s
por el personal a sus órdenes, acerca de su aptitud, comportamiento y di-

ligencia".
.
.
Atendiendo al contenido del precepto anterior, es posible advertir la
terminación concisa de las obligaciones que competen a la representa~1on
consular destacándose, aparte de las señaladas, las de oficiales del Regi~tro
Civil, U:1es como el nacimiento, la defunción, el matrimonio de los_ mexicanos en el extranjero, etc., y las funciones notariales a que se refieren los
incisos correspondientes.
. .
El artículo 16 dice: "Queda prohibido a los funcionarios del Servicio
Exterior:
l. Intervenir en asuntos internos y de carácter po~ítico del país donde
se hallan comisionados O en los internacionales del mismo que sean ajenos
a los intereses de México.
II. Utilizar, para fines personales, el puesto qu_e. ocupen, los documentos
oficiales de que dispongan y las valijas y sellos oficiales.
III. Adquirir, sin permiso expreso de la Secretaría de Relaciones Exteriores, bienes raíces en el extranjero.

?;-

452

IV. Aceptar o hacerse cargo de la representación diplomática o consular de otro país, sin autorización de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
V. Contraer matrimonio con extranjera o extranjero, según el caso, sin
previa autorización de la Secretaría de Relaciones Exteriores".
De notoria importancia resultan las prohibiciones que establece este artículo, ya que, efectivamente es un principio reconocido por el Derecho Internacional, a partir de su establecimiento, el que los funcionarios de todo
,, el Servicio Exterior, jamás deban intervenir en asuntos internos y de carácter político del país en donde se encuentren acreditados, ya que la contravención a tal principio provoca, no solamente el disgusto y la reacción
negativa, sino que, además, el país en donde se encuentra el funcionario,
puede pedir su inmediato retiro o bien expulsarlo.
En la fracción V, es posible observar que la Ley vigente, ha modificado
su rigorismo en lo que respecta a que un funcionario del Servicio Exterior
puede contraer matrimonio con extranjera, o bien, tratándose de una fun-•
cionaria, con extranjero.
En efecto, en la anterior Ley del Servicio Exterior de 1934, en el artículo 19, referido a las prohibiciones de los funcionarios del Servicio Exterior, en la fracción VII, terminantemente prohibía: "Contraer matrimonio con mujer extranjera o que no sea mexicana de origen".
El artículo 17, por su parte, establece: "Tanto los empleados del Servicio
Exterior, como los cónsules honorarios de México, tendrán los derechos y
obligaciones que determine el Reglamento de esta Ley, sin perjuicio de los
que otras leyes establecen para todos los empleados y funcionarios de la
Federación".
Ahora llegamos al capítulo II, referido al ingreso al Servicio Exterior.
Así, el artículo 18 ordena: "El Servicio Exterior será desempeñado por
embajadores y cónsules generales que nombrará discrecionalmente el Presidente de la República, de conformidad con las fracciones JI, 111 y XVI
del artículo 89 de la Constitución, y por los funcionarios de carrera que hayan ingresado en él de acuerdo con las leyes anteriores del Servicio Exterior
y los que ingresen según las disposiciones de la presente Ley y su respectwo
Reglamento.
En lo que respecta a la primera parte de este artículo, hubimos de ver
ya con anterioridad la facultad exclusiva del Presidente de la República para la nominación de embajadores y cónsules generales, y la segunda está
referida a los funcionarios de carrera que hayan ingresado al Servicio Exterior, o sea aquellos que hubieren satisfecho los requisitos de la Ley
anterior y de su Reglamento, sujetándose los de nuevo ingreso a las disposiciones de la Ley vigente, como así habremos de ver en los próximos
artículos.

453

�El artículo 19 dice: "Para ser designado embajador o cónsul general se
requiere ser mexicano por nacimiento, estar en el goce de sus derechos civiles
y políticos, tener por lo menos 30 años de edad y reunir los méritos suficientes para el eficaz desempeño de su cargo, a juicio del Presidente de la República".
El artículo 20 estatuye: "Los nombramientos de embajadores, como jefes de misiones diplomáticas permanentes ante Estados y organismos internacionales, y los de cónsules generales, serán sometidos a la ratificación del
Senado de la República en cumplimiento de la fracción JI del artículo 76
de la Constitución, o, en su caso, de la Comisión Permanente del H. Congreso de la Unión. Sin este requisito no podrán tomar posesión de su cargo".
El artículo 21 dice: "El Presidente de la República podrá hacer nombramientos para ocupar puestos del Servicio Exterior con rango inferior al
de embajador o cónsul general por un tiempo definido, para el desempeíío
de una tarea concreta y de una adscripción específica. Los así nombrados
no formarán parte de los cuadros permanentes del Servicio Exterior, ni en
consecuencia ocuparán las plazas que el Presupuesto de la Federación señale para el personal de carrera. Sus funcio11es concluirán automáticamente
al expirar el término por el que se extendió el nombramiento".
Artículo 22: "La Comisión de Personal del Servicio Exterior, a que se
refiere el Capítulo IV de la presente Ley, dará oportuno aviso escrito al Secretario de Relaciones Exteriores, de las vacantes que hayan ocurrido o que
vayan a ocurrir próximamente -de Vicecónsul, Cónsul de cuarta y tercer
Secretario--, a efecto de cubrirlas mediante un concurso público general,
cuyos sinodales serán designados de las listas que proporcionen la Universidad Nacional Autónoma de México y demás institucio11es de e11señanza
superior legalmente autorizadas.
Para ello, el Secretario designará desde luego una Comisión Consultiva
de Ingreso que integrarán: como Presidente el de la Comisión de Personal
del Servicio Exterior, y los Directores de las escuelas o instituciones superiores legalmente reconocidas, que tengan establecidas las carreras de diplomacia o de relaciones internacionales. Con excepció11 de su presidente, en
ningún caso podrán formar parte de esta Comisión miembros activos del
Servicio Exterior o funcionarios de la Secretaría de Relaciones Exteriores".
Este artículo registra innovaciones en relación con el correspondiente de
la Ley anterior. En efecto, subsiste el examen de capacidad cultural en el
aspirante, que en la anterior Ley era exclusivamente para el puesto de Vicecónsul. Examen en el cual eran requeridas las siguientes materias: Derecho
Internacional Público, Derecho Internacional Privado, Derecho Internacional, Español, dos lenguas, aparte de la anterior, Contabilidad, Mecanografía, Tratados, Legislación Nacional y Derecho Diplomático. Actualmente,

454

con tino, ,se da ingere~ci_a a la Comisión de Personal del Servicio Exterior
Y ~e amplía el reconocuruento de los grados académicos del aspirante como
as1 se contempla en el siguiente precepto.
'
Artículo 23: "La Comisión Consultiva considerará los grados académicos
otorga~os por las escuelas, institutos y universidades reconocidos por la Ley,
:oncedzen~o ~ref~rencia a _los doctorados, maestrías y licenciaturas que otor"~en las zn~tituczones dedicadas a la enseñanza de ciencias políticas y sociales, relaciones internacionales, derecho, economía y filosofía y letras, que
presenten los concursantes, apreciará los estudios que hayan hecho para obtenerlos Y, ~e acuerdo con el Reglamento de esta Ley, determinará los exámenes Y tesu que deban presentar, excepto los de dos lenguas extranjeras
que serán obligatorias para todos".
El ~~ículo 24 d_ice : "El tra~ajo de la Comisión Consultiva de Ingreso
conclutra con dos informes escntos. En el primero, destinado al Secretario
de Relaciones Exteriores, dará su opinión sobre los candidatos que se hayan
destacado más, tanto por sus estudios previos, como por los exámenes O tesis
q~e. ,hayan presentado en el concurso. En igualdad de co11diciones, la Comtsion _deber~ recom~ndar en primer lugar a los graduados en diplomacia
Y relaciones mte_rnactonales e_n las instituciones educativas de la República.
En e~ segundo mforme, destinado a la Comisión de Personal del Servicio
Exterto~, l~ Comisi6n Consultiva recomendará el mejor aprovechamiento que
a su criterio pueden tener en el trabajo de la Secretaría esos mismos candidatos aprobados".
. El Artículo 25 establece: "Además de su preparación académica, el candidato deberá llenar los siguientes requisitos:
, ~). Ser _m_exicano por nacimiento, estar en ejercicio de sus derechos poltttcos y civiles, ser menor de veinticinco años cuando sólo tenga el grado
de. b~~hiller, y de ve~ntiocho si tiene uno superior. En casos excepcionales,
a JUlcto del Secretario de Relaciones Exteriores, podrá dispensarse este requisito.
b). Comproba, buenos antecedentes y costumbres a satis/acción de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
c) . Tener la aptitud física y mental que se requiere para el desempeño
del cargo, así como los antecedentes de moralidad i1ldispensables para las
funcio1ies del Servicio Exterior.
. d) ·. No pertenecer _al ~stado eclesiástico, ni ser ministro de algún culto,
nz rmembro de orgamzact011es co11trarias a las instituciones de la República.

e). Que, en caso de ser casado, lo sea con cónyuge de nacionalidad mexicana por nacimiento o naturalizaci6n".
Artículo 26: "Todos los candidatos admitidos para cubrir las plazas vacantes sujetas a concurso recibirá11 un nombramiento provisional de vice-

455

�cónsul y no serán considerados miembros regulares del Servicio Exterior, hasta que, transcurrido un año, la Secretaría les comunique formalmente su
nombramiento definitivo. Al cumplirse este plazo, quienes ostentan los grados académicos o títulos profesionales, a que se refiere el artículo 23, pasarán
a ser Terceros Secretarios o Cónsules de Cuarta, siempre que satisfagan los
requisitos de lealtad, eficiencia y adecuada conducta".
En este precepto se advierte inicialmente el nombramiento provisional de
vicecónsul por el término de un año.
El Capítulo 111 está referido a los ascensos.
El Artículo 27 dice: "Los ascensos de vicecónsul a las categorías superiores hasta Cónsul Consejero o Ministro Consejero serán acordados por riguroso escalafón previo dictamen favorable de la Comisión de Personal del
Servicio Exterior, y teniendo en cuenta lo dispuesto en el artículo 26".
Artículo 28: "El Secretario de Relaciones Exteriores someterá a la consideración del Presidente de la República, en ocasión de tenerse que cubrir
una vacante de embajador o de cónsul general, los nombres y los antecedentes de los funcionarios de carrera del Servicio Exterior que tengan una antigüedad de cinco años como ministros, o cónsules consejeros.
En el caso de que el Presidente de la República, en uso de las facultade~
que le confiere el artículo 89 de la Constitución Política de los Estados _Unidos Mexicanos, nombre embajador o cónsul general a uno de los funcionarios a que se refiere el párrafo anterior, el funcionario as_í nombrado só! o
podrá ser privado temporal o definitivamente de sus funciones, en los_ terminas de los artículos 51, 52, 53 y 56 de la presente Ley, o cuando, i~dependientemente de su edad, tenga derecho a ser jubilado con la ca~tidad
máxima que le correspondería al cumplir los 65 años a que se refiere el
artículo 59.
Lo dispuesto en el párrafO anterior no limita en form~ ª!~una la fac~ltad
del Presidente de la República para cambiar de adscripczon al emba1ador
cónsul general como juzgue que conviene a los intereses del país".
0
escalafoAr t,1cu1o 29.. "La Comisión de Personal propondrá los ascensos
•
d
, ·
narios del Servicio Exterior ajustándose a las siguientes antigüeda es minimas que no incluyen el nombramiento provisional por un año a que se refiere el artículo 26:

a)
b)
c)
d)
e)

De dos años como vicecónsul;
De tres años como Tercer Secretario o Cónsul de Cuarta;
De tres años como Segundo Secretario o Cónsul de Tercera;
De tres años como Primer Secretario o Cónsul d_e Segunda;
De cuatro años como Consejero o Cónsul de Primera; .
f) Los casos de los Ministros Consejeros y Cónsules Conse7eros se regirán por lo dispuesto en el artículo 28".

El Artículo 30 dice: "Cumplidas, a juicio de la Comisión de Personal,
las condiciones que establece el artículo 29, fundará sus dictámenes, teniendo en
cuenta las hojas de servicio u otros documentos fehacientes, de acuerdo con
las siguientes prioridades:

l. Las pruebas de lealtad a México y de eficiencia en el servicio.
11. La conducta pública y privada.
111. Las mayores antigüedades:
a) dentro de la categoría, y
b) dentro del Servicio.
IV. La preparación intelectual comprobada por estudios hechos, artículos
u obras publicadas y títulos académicos obtenidos con posterioridad al ingreso".
Artículo 31: "La Comisión de Personal vigilará la diferencia entre la antigüedad mínima necesaria para un ascenso y el tiempo real transcurrido sin
concederlo. Cuando pase de un límite prudente, estudiará especialmente el
caso para determinar si el ascenso no ha sido concedido por un número insuficiente de plazas en la categoría correspondiente o por méritos insuficientes para desempeñar el nuevo cargo. La Comisión, en uno y otro caso,
presentará un informe especial para la decisión del Secretario de R elaciones
Exteriores, haciendo las recomendaciones que estime pertinentes".
Artículo 32: "En caso de que haya vacante en una categoría, sin que en
la inferior existan funcionarios que reúnan el requisito de la antigüedad mínima dentro de la categoría, la Comisión propondrá al Secretario de R elaciones Exteriores reducir el plazo de dicha antigüedad mínima que según el
artículo 29 sea necesaria para el ascenso".
El Capítulo IV se refiere a la Comisión de Personal del Servicio Exterior.
En el Artículo 33 se establece: "La Comisión de Personal del Servicio
Exterior, en los términos de la presente Ley y su Reglamento, someterá a la
aprobación del Secretario de Relaciones Exteriores recomendaciones para el
ascenso, traslado, disponibilidad, retiro, medidas disciplinarias y casos excepcionales de licencias y vacaciones de los miembros de carrera y de los empleados del Servicio Exterior.
Por lo que toca a los que estén prestando sus servicios en el extranjero,
la Comisión aportará datos para que la Secretaría de Hacienda fije tasas de
sobresueldo por carestía de vida, que deban ser concedidas, y someterá recomendaciones para que la Secretaría de Relaciones Exteriores determine
aquellas zonas que deban ser consideradas como insalubres, únicamente para los efectos de cómputo doble de tiempo de servicios de los funcionario.;
del Servicio Exterior, mientras duren ahí comisionados".

457
456

�Esta es una innovación introducida por la Ley vigente, la que indudablemente beneficia a los funcionarios y empleados de nuestro Servicio Exterior,
si se observa su contenido.
El artículo 34 dice: "La Comisión de Personal vigilará que el trabajo
de los empleados y funcionarios del Servicio Exterior en el extranjero y en
la Secretaría de Relaciones Exteriores se ajuste a una rotación continua.
Para tal efecto procurará que no permanezcan más de cinco años consecutivos en el extranjero ni tampoco en la Secretaría, y con ese propósito dartÍI
oportuno aviso escrito al Secretario de Relaciones Exteriores del vencimiento
de esos plazos máximos para que éste ordene los traslados necesarios.
El Secretario de Relaciones Exteriores, tomando en cuenta las conveniencias del Servicio y oyendo la opinión del titular de la misión o dependencia
de la Secretaría, podrá por excepción prorrogar una vez, hasta por dos años,
la permanencia del funcionario o empleado en la adscripción de que se trate".
Artículo 35: "La Comisión desempeñará asimismo funciones de organización y consulta en lo relativo al ingreso al Servicio Exterior, de acuerdo
con la presente Ley y su Reglamento".
Artículo 36: "La Comisión de Personal del Servicio Exterior estará formada por un presidente, que será uno de los Subsecretarios de Relaciones Exteriores, a quien suplirá en sus faltas temporales el Oficial Mayor, y por los
Directores Generales de los Servicios Diplomático y Consular y de Cuenta
y Administración. Otros directores generales concurrirán a las reuniones donde se traten casos de personal que afecten directamente al trabajo de sus
respectivas direcciones".
Artículo 37: "La Comisión de Personal podrá pedir informes verbales o
escritos a cualquier Dirección General de la Secretaría para el mejor desempeño de sus funciones y examinará las proposiciones que le hagan los
directores generales".
Artículo 38: "La Comisión de Personal formulará su propio Reglamento
interno sometiéndolo a la aprobación del titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores".
El Capítulo V habla "De los Derechos y Prestaciones que Corresponden
a los Miembros del Servicio Exterior.
El Artículo 39 ordena: "Los funcionarios y empleados del Servicio Exterior gozarán de los siguientes derechos y prestaciones:
I . Conservar, para los efectos civiles y políticos, su residencia legal y su
domicilio en la República Mexicana.
II. Importar y exportar, libre del pago de impuestos aduanales, ms equipajes y objetos de menaje de casa cuando salgan comisionados al extranjero
o regresen al país por término de su comisión o por estar en disponibilidad.
La misma exención podrá aplicarse a los automóviles pertenecientes a los

458

expresados funcionarios y empleados de acuerdo con las normas que fije
el Reglamento de esta Ley.

III. Las autoridades competentes reconocerán la validez de Los estudios
certificados de educación primaria, secundaria, de bachillerato O sus equivalentes, curs~dos en el extranjero por los empleados, y los hijos de éstos
Y. de los funcion~rios del Servicio Exterior, observando, en su caso, lo prev1st~ en la fracción IV del articulo 31 en relación con el 34 de la Ley Orgámca de la Educación Pública.
En los casos en que no hubieren terminado en el extranjero los estudios
necesarios para obtener el diploma o el grado correspondiente, las autoridades educativas, con arreglo a las disposiciones legales invocadas, revalidarán
los mismos en forma tal que los interesados puedan proseguir en el grado
escolar equivalente del sistema educativo nacional, en la medida en que
la preparación obtenida lo permita.
I~. De todas las prestaciones que establecen la presente Ley y la Ley del
Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado.
Un regl~":ento d~termin~rá la forma en que los funcionarios y empleados
del Servicio Exterior radicados en el extranjero recibirán aquellas prestaciones de las que, por razones de hecho, no han venido disfrutando.
V. De las vacaciones, licencias, compensaciones en los términos de la presente Ley y su Reglamento".
Artículo 40: "Los miembros del Servicio Exterior comisionados en el extranjero gozarán de 30 días de vacaciones al año.
Cuando el interesado disfrute de sus vacaciones en la República, se au.
mentará al tiempo de las mismas el necesario, a juicio de la Secretaría, para
trasladarse del país donde estuviera comisionado a la ciudad de México y regresar al lugar de su adscripción".
Artículo 41 : "La Secretaría de Relaciones Exteriores cubrirá a los miembros del Servicio Exterior el importe de Los pasajes de venida a México
y regreso a su adscripción en vacaciones, cuando no hayan podido venir al
país en tres años continuos, por causas ajenas a su voluntad.
Los funcionarios y empleados del Servicio Exterior podrán acumular vacaciones hasta por 60 días siempre que las utilicen para venir a México y
sólo en este caso tendrán derecho a que se les cubra el importe de los pasajes a que se refiere el párrafo anterior".
Artículo 42: "En los casos de enfermedad debidamente comprobada, la
Secretaría de Relaciones Exteriores podrá conceder a los miembros del Servicio Exterior licencia hasta por dos meses con goce íntegro de sueldo; dos
más con medio sueldo y dos sin sueldo.
A las mujeres se les concederán tres meses de licencia con goce íntegro
de sueldo, uno antes del alumbramiento y dos después. Igualmente la Se-

459

�cretaría podrá conceder licencias por cualquier otra causa justificada, hasta
por seis meses sin goce de sueldo".
.
Artículo 43: "Los jefes de misión y de las · representaciones consulares
0 los funcionarios encargados de las mismas podr~n conceder~ en casos ~e
urgencia comprobable y dando aviso a la Secretaria de Relac~ones Exteriores licencia económica con goce de sueldo al personal a sus ordenes, hasta
po; el término de quince días, de acuerdo con lo establecido en el Reglamento. Los cónsules generales tendrán la misma facultad respecto de los
titulares o encargados de las oficinas de su jurisdicción.
Los períodos de estas licencias económicas serán 1e_ducid~s del número de
días de vacaciones a los que el miembro del Servicio tuviere derecho conforme al artículo 40".
.
Artículo 44: "La licencia económica de que deseen hacer uso los ¡efes
de misión y los cónsules generales, deberán solicitarla a la Secretaría de
Relaciones Exteriores, indicando el sitio en donde se propongan hacer riso
de la misma".
El capítulo VI se refiere a los Sueldos, Viáticos y Gastos de Representación e Instalación.
Artículo 45: "Los funcionarios y empleados del Servicio Exterior disfrutarán de los sueldos, gastos de representación, viáticos y demás remuneraciones que se les asignen de acuerdo con el Presupuesto de Egresos de la
Federación.
Los gastos de orden social y de sostenimiento corres~onden a la Misió,n o,
en su caso, a la representación consular, y no a los titulares de ellas; estos,
0 los encargados de las misiones o de los consulados, darán cuenta de las
erogaciones efectuadas en los términos que determine la Secretaría de Relaciones Exteriores''.
Artículo 46: "Los funcionarios que con motivo de la ausencia del Jefe
de Misión O del Titular de un consulado queden acreditados, respectivamente, como encargados de negocios, o como enc~rgad~s de la repr_esentación consular, recibirán como sobresueldo una cantidad igual a la mitad d~
su sueldo y gastos de representación siempre que dure~ en su e~c~rgo m~s
de 30 días. a menos que otras disposiciones legales consignen condiciones mas
favorables,' en cuyo caso se aplicarán dich~ _disposici_ones".
..
Artículo 47: "Los funcionarios del Servicio Exterior, y los familiares que
dependan directamente de ellos en lo económico, tendrán derecho a ?asajes por la vía más rápida y, asimismo, derecho al transporte de _su . 1:'~,na¡e de
casa cuando sean trasladados para residir en una nueva adscripcion .
Artículo 48: "Los funcionarios o empleados del Servicio Exterior que sean
nombrados para ocupar un puesto en el extranjero, o trasladados a otro lugar, 0 llamados del extranjero a prestar sus servicios en la Secretaría, ten-

460

drán derecho a gastos de instalación que se ministrarán en la siguiente proporción, del total de sus percepciones mensuales en el extranjero:
a) El equivalente a un mes y medio, para los empleados del Servicio Ex~
terior;
b) El equivalente a un mes, para los funcionarios de la rama consular y
para los de la rama diplomática comprendidos en las categorías de tercer
secretario a ministro consejero;
e) El equivalente a medio mes, para los embajadores".
El Capítulo VII nos habla De la Separación y Disponibilidad.
El Artículo 49 dice: "Los embajadores J cónsules generales podrán ser
cambiados libremente y removidos de su puesto por el Presidente de la República salvo lo dispuesto en el artículo 28''.
Artículo 50: "Los funcionarios y empleados del Servicio Exterior podrán
ser removidos de sus cargos ya sea temporalmente por medio de suspensión
o en f arma definitiva por cese o destitución".
Artículo 51: "Son motivo de suspensión de empleo sin goce de sueldo
por el tiempo que fije el Reglamento:
l. Ausencia de la oficina por más de tres días hábiles, sin causa debidamente justificada.
II. Morosidad manifiesta y comprobada en el desempeño de sus obligaciones oficiales.
III. Desobediencia a las instrucciones del jefe superior.
IV. Estar sujeto a proceso penal.
V. Habitual incumplimiento de los compromisos económicos contraídos''.
Artículo 52: "Son motivo de cese a juicio de la Secretaría de Relaciones
Exteriores, y tomando en consideración los antecedentes que consten en la
hoja de servicio del interesado y las circunstancias que en cada caso concurran:
I. Desatención comprobada de las obligaciones y prohibiciones impuestas
en los artículos 13, 14, 15 y 16 de esta Ley.
II. Mala conducta pública.
III. Abandono del empleo en los términos que fija el Reglamento.
IV. Ineptitud comprobada en el desempeño de las funciones básicas de
ambas ramas del Servicio Exterior.
V. Desobediencia deliberada o reiterada a las instrucciones de la Secretaría de Relaciones Exteriores".
Artículo 53: "Son motivo de destitución:
I. Deslealtad al país o a sus instituciones.
II. Sentencia dictada en forma condenatoria por delito intencional.
III. Uso ilícito, o con fines de provecho personal, de las franquicias aduana/es, postales y de correos diplomáticos o de las inmunidades y privilegios
inherentes al cargo.

461

�IV.

.
eualquier

falt a que la Secretaría de Relaciones Exteriores califique

de extrema gravedad".
.,
d ,
d da de modo discrecional
Artículo 54: "La suspensron po ra. ser a~; :ese y la destituci6n serán
por el Secretario de Relacio~es ~xten~:;\érminos de la presente Ley pero
acordados por el propio funcionario ;;
, n el procedimiento que fije el
el interesado tendrá derecho a ser o o, segu
Reglamento".
.
.
pleados que hayan sido destituídos
l S . .
Artí.c l 55 . "Los funcionanos y em
u
o
.
á
.
h
b
para reingresar a ervic10
o cesados de sus puestos quedar n m a i'l'tados
i
Exterior".
l d d l Servicio quedarán en
Artículo 56: "Los funcionarios y emp ea ~s e
disponibilidad por un plazo máximo de tres anos:
l. A solicitud del interesado.
.
.
l em11 Por resolución del Secretario de Relaciones Extenores.
·
·os, y en su caso a oste de
La. disponibilidad da derecho a los funcionan
.
d . d para ocupar una vacan
pleados del Servicio Exten~r, a ser esina ops - ado dentro del Servicio, de
la misma categoría del último pue~~o esem en
,,
· l · que fi7a el artículo 11 ·
l
acuerdo con as equiva enctas
h
d' p 'b 'lidad de acuerdo con la
, l 57. "Para tener derec o a is om 1
,
d
Articu
. que el funcionario O emplea- o
. 1o d l• tí lo anterior es necesano
fracc16n
e ar cu
'
. . p lo menos durante cinco anos
que la soli~i~e Ehaya _prestLadod:pso::;~;~:; s:rconcederá siempre que lo per-en el Serv1c10 xtenor. a
mitan las labores del Servicio":
'b ·rd d los funcionarios y empleados del
Artículo 58: "Durante la dispom i t a , l
Si la disponibilidad es
•
p drán tener ascenso a guno.
Servicio Exterior no o
d ,
p tarse su duración para los efectos
. . d
l . t resado no po ra com u
.
d
solicita a por e m e
, d R l · es Extenores a e.
d d por la Secretana e e acwn
'
de esta Ley, y si es acor a a
d l t' lo 56 el interesado tendrá demás de la prerrogativa que conce e e ar icu f , l l s"
duraci6n para los e ectos ega e .
recho a que se compute su
. f
de los miembros de carrera del
, 1 5g "E causa de retiro orzoso
.
d
Arttcu
s plir
. los 65 anos
_ de ed ad, salvo que el Presidente. . e
. o :.
Servicio Extenor cum
.
l seguir utilizando los servicios
la República, mediante acuerdo escnto, resue va
del interesado.
•
· que deba ser re t'irado tenga derecho a pensi6n no
f
Cuando el uncwnari~
.
d l autoridad correspondiente haya
se hará efectivo el retiro _sino cua~ º,, a
acordado favorablemente. dicha pdenlsiS6n . . . Exterior que se encuentren e1I
, l 60 "Los miembros e eru1c10
l .
Arttcu o.
: l edar separados defmi
. 't.wamente del servicio por cua quier
el extran¡ero, a qu
.
e de los pasajes y del transporte de su mecausa, tendrán_ derecho al import
d acuerdo con el Reglamento de esta
. de casa siempre que lo empleen, e
na¡e
'bl' ,,
Ley, para regresar a la Repu tea .

462

El capítulo VIII se refiere a las Compensaciones y Pensiones.
Artículo 61: "Los miembros del Servicio Exterior que dejaren el servicio
por causa que no sea el cese o la destituci6n recibirán por una sola vez, como compensación por cada año de servicios, el importe correspondiente a
un mes del último sueldo que hubieren disfrutado, pudiendo acumular hasta
doce meses. Se deducirán los períodos de suspensión y de licencias, salvo las
economías que se concedan a cuenta de vacaciones.
En caso de fallecimiento la compensaci6n se entregará a los familiares que
dependieran económicamente de él, en la forma y condiciones que determine el Reglamento".
Artículo 62: "El derecho a la compensación que establece el artículo
anterior prescribe a los doce meses contados desde la fecha en que el funcionario o empleado deje de pertenecer al Servicio.

No se iniciará el cómputo de la prescripción en los casos de los funcionarios y empleados del Servicio Exterior que sean comisionados en la Secretaría de Relaciones Exteriores con una categoría distinta de las que señala el artículo 9 de la presente Ley. Si, al término de su comisi6n, regresan
al Servicio Exterior, se aplicará lo dispuesto en el párrafo primero del artículo 61. De lo contrario, recibirán la cantidad a la que hubieran tenido
derecho antes de ser comisionados en dicha dependencia del Ejecutivo.
Tampoco se iniciará el cómputo de la prescripción cuando el funcionario
o empleado -previo dictamen médico- se encuentre físicamente incapacitado
para reclamarla, salvo lo dispuesto en el artículo 1166 del nuevo Código Civil para el Distrito y Territorios Federales".
Artículo 63: "Los gastos de funerales de los miembros del Servicio Exterior fallecidos en el extranjero serán por cuenta del Gobierno de los Estados
Unidos Mexicanos".
Artículo 64: "La jubilación de los miembros del Servicio Exterior que
presten sus servicios en el extranjero se basará en las disposiciones del artículo 14 de la Ley del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los
Trabajadores del Estado.

En el caso del personal que se encuentre comisionado en la Secretaría de
Relaciones Exteriores y no reciba compensación ni sobresueldo, si anteriormente prest6 sus servicios en el extranjero por lo menos durante cinco años
consecutivos, podrá acogerse al beneficio a que se refiere el párrafo anterior,
siempre que cubra las cuotas correspondientes como si estuviera comisionado
en el extranjero".
A continuación exponemos los artículos transitorios de la presente Ley.
Artículo lo. "Esta Ley entrará en vigor en la fecha de su publicación en
el 'Diario Oficial'."

463

�Artículo 2o. "Se abroga la Ley del Servicio Exterior Orgánica de los Cuerpos
Diplomático y Consular Mexicanos, de 25 de enero de 1934, y las demás disposiciones que se opongan a esta Ley''.
Artículo 3o. "Para que pueda efectuarse la asimilación de que habla el
artículo 18 será necesario que los funcionarios que hubieren ingresado al
Servicio Exterior con anterioridad a la vigilancia de esta Ley, y conforme al
artículo 80. de la Ley de 1934, comprueben, en los términos de los artículos
80. y 120. de aquella Ley, su capacidad y su competencia, presentando el
examen de las materias que fija el Reglamento de la Ley de 1934, a más
tardar un año después de la entrada en vigor del presente ordenamiento".
Artículo 4o. "Por lo que respecta a los funcionarios del Servicio Exterior
que ingresaron al Servicio de acuerdo con el artículo 80. de la Ley del 25
de enero de 1934 y no han regularizado su situación y deseen hacerlo de
acuerdo con el artículo 3o. transitorio de la presente Ley, podrán presentar
los diplomas o grados de educación primaria, secundaria, bachillerato o sus
equivalentes obtenidos en el extranjero, en cuyo caso se les aplicarán las dis-

tnen~~ prestan sus servicios en la Secretaría de Relaciones Exteriores o a los
f am1l1ares de los que hubieren fallecido si dependían económicamente de
ellos y no recibieron la compensación dentro del plazo de un año que señal
el artículo 41 de la Ley del 30 de enero de 1934".
a

posiciones del artículo 39".
Artículo So. "Los funcionarios y empleados del Servicio Exterior que al
entrar en vigor esta Ley tuviesen ya una antigüedad mayor que la que fija
el artículo 34 en su actual adscripción podrá permanecer en ella durante dos
años más, sin perjuicio de la facultad excepcional que concede al Secretario de
Relaciones Exteriores la parte final del propio artículo".
Artículo 6o. "Los funcionarios de carrera, que hubiesen ingresado al Servicio de acuerdo con las disposiciones de leyes vigentes con anterioridad a
ésta, tendrán las mismas prerrogativas y serán en todo asimilados a los que
ingresen conforme a esta Ley, constituyendo ambos el personal de carrera
de que habla el artículo 18, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 3o.
transitorio".
Artículo 7o. "La Comisión de Personal del Servicio Exterior, prevista en
el capítulo IV, quedará facultada para someter al acuerdo del Secretario
de Relaciones Exteriores todas las medidas y resoluciones que requiera la
plena aplicación de esta Ley y su Reglamento, tomando en cuenta los derechos legalmente adquiridos por el actual personal del Servicio Exterior".
Artículo So. "Las disposiciones de esta Ley que signifiquen prestaciones
económicas superiores a las que en la actualidad se conceden a los funcionarios y empleados del Servicio Exterior entrarán en vigor cuando se promulgue un reglamento especial refrendado por la Secretaría de Hacienda".
Artículo 9o. "Las disposiciones de los artículos 61 y 62 de la presente Ley
se aplicarán a los funcionarios y empleados del Servicio Exterior que actual465

464

H30

�PROCESO HISTÓRICO DE LOS RIESGOS PROFESIONALES
JosÉ P.

SALDAÑA,

Miembro de la Sociedad Nuevoleonesa
de Historia, Geografía y Estadística.

ANTECEDENTES

Tooo CUANTO SE HAGA por evitar los riesgos profesionales -accidentes y
enfermedades provenientes del trabajo- tendrá el alto significado de una
lucha noble en pro del bienestar humano. Si hay esfuerzos bien empleados
en empresas humanitarias, los que se dedican a estos fines merecen el respeto, la ayuda y el estímulo más completos.
El tema, en términos generales, es de los que abarcan un contenido tal
de substancia jurídica, histórica y humanística, que ha merecido los honores de numerosos hombres cultos, cuyas obras significan una riqueza de
incalculable valor.
Decenas de libros circulan en el mundo llevando mensajes de gran valor
sobre el campo de la seguridad, y centenares de millares de folletos, de
artículos, de revistas especializadas difunden conocimientos, ideas, experiencias y previsiones, en un afán que ennoblece el fin que se persigue.
A sabiendas de que nada nuevo habré de exponer, doy forma a esta disertación, con la idea de que, aun en parte mínima, contribuyo a divulgar
lo que jamás acabará de difundirse.
Por lo que hace al tema considero procedente seguir el camino de la
historia. Queden en la obscuridad del tiempo las remotas épocas de las tribus,
en donde no encontramos la personalidad del patrón ni la del trabajador,
porque ambos formaban una unidad. Paso por alto también los tiempos,
largos y tediosos, de los gremios, en los que ya principiaba a perfilarse la
fisonomía jurídica del patrón, y consecuentemente la del trabajador, por
más que la estructura de los gremios, teóricamente, se basaba en la formación de grupos de trabajadores afines, jerarquizados para la mejor y más

467

�beneíiciosa producción; pero integrando una familia por el maestro, los compañeros y los aprendices, todos ellos, en la debida proporción, disfrutando
de las ganancias.
.
Desacreditados los gremios debido a los abusos progresivos de los maestros, que se convirtieron en opresores desconsiderados, se vino abajo su estructura jurídica, y con ello quedó abierto el camino para ensayar nuevos
sistemas más acordes con la justicia social.
Por supuesto que durante la vigencia del sistema gremial quedaba a la
discreción del Maestro la administración de servicios a los compañeros Y
aprendices en los casos de accidentes del trabajo y enfermedades na~rales.
Quedaba la situación tambaleante y por supuesto poco o nada efectiva.
Antes de la Revolución Francesa, que sacudió al mundo con los principios
liberales, Turgot, Ministro en el Gabinete del Rey Luis XVI, dio u~ paso
decisivo hacia la igualdad de los derechos en el ambiente del trabajo, que
posteriormente se confirmaron al triunfo de la Revolución.
Es pues, que a partir de esta etapa convulsiva, se presentan los fenómen~s
sociales cuya mayor categoría correspondía al anhelo de lograr un cambio
radical, favorable, a los trabajadores. ¿ Triunfó esta noble tendencia?
Analicemos el proceso de los acontecimientos sociales del siglo XIX, hijos legítimos de la Revolución Francesa, para encontrar la respuesta.
La secuencia de la transformación social aparece lógicamente adherida
estrechamente al avance de la industrialización. Mientras ésta permanecía
en estado incipiente, es decir, en tanto la maquinaria por sí misma no constituía una fuerza capaz de cambiar el orden establecido, el principio de la
libertad individual regía con soberana suficiencia las relaciones obreropatronales.
.
Aplicado el ambiente al punto clave de los accidentes en el trabajo,_ nos
encontramos con una situación estática, desconsoladora, por cuanto la libertad venía de hecho a constituir el más serio problema para el reconocimiento jurídico de los derechos del trabajador en la materia.
Quedaba así sujeto el trabajador a las leyes civiles, que al darle ~lena
libertad para contratar su fuerza de trabajo, al mismo tiempo lo de1aban
en el más absoluto desamparo.
Reconocido el principio de la culpa, el juego libre en la contratación significaba legalmente colocar en el mismo plano al trabajador y al ?atró~.
Teóricamente era irreprochable que así ocurriese, puesto que se rend1a pleitesía al ideal respetable de la libertad.
Ya en el terreno de los hechos, puestos frente a frente trabajador Y patrón la libertad de contratación sufría deterioros sensibles. La fuerza de
trab~jo quedaba catalogada en el renglón de las mercancías. El trabajador

468

vendía "libremente" su esfuerzo aplicado a la producción, que el patrón
"libremente" compraba.
Ahora bien, ¿ esa contratación "libre" para ambas partes correspondía a
una situación de justicia? He aquí el punto clave del problema. La realidad acusa una cruda injusticia, desde el momento en que las fuerzas de
las partes contratantes eran desiguales.
En tanto que el patrón contaba como factor favorable las alternativas del
mercado del trabajo, para el trabajador significaba una muralla difícil de
vencer. Se explica el caso al considerar que el trabajador actuaba aisladamente, puesto que la agremiación estaba prohibida, y en cambio el patrón,
en posesión de los recursos económicos, los manejaba en dirección de sus
particulares intereses.
Del contrato de trabajo, escrito o verbal, nacían los derechos y obligaciones de las partes. El trabajador se obligaba a prestar sus servicios a cambio
de un salario determinado, y el patrón se obligaba a pagarle puntualmente.
Y nada más. Durante el siglo pasado eran desconocidas las "prestaciones",
tan usuales en los tiempos actuales, prestaciones que tienen el carácter de
complementarias del salario como: premios por producción, puntualidad, calidad; días de descanso pagados; aumento en vacaciones; despensas familiares; cajas de ahorros; transportes, etc., etc.
El Código Civil vagamente se ocupaba del contrato de trabajo, y respetando la "libertad" de las partes dejaba en el aire al trabajador. De
esta suerte en el capítulo de los riesgos profesionales tímidamente trataba
de los accidentes del trabajo. Como punto capital se establecía el principio
de la "culpa" que consistía, en última instancia, en la obligación de indemnizar al trabajador accidentado cuando por culpa del patrón se hubiese
realizado el accidente.
Aquí nacía el intríngulis. Para que las autoridades, es decir, los jueces
del ramo civil, resolvieran favorablemente la demanda del trabajador accidentado o en caso de muerte, la de sus herederos, era indispensable que se
probara la culpa del patrón, extremo por demás difícil.
¿ Cómo probar que el patrón intencionalmente mantenía en servicio maquinaria defectuosa? ¿ Cómo demostrar que, precisamente, por la mala condición de la maquinaria había sucedido el accidente, y no por descuido
o negligencia del trabajador?
La defensa del patrón resultaba cómoda. Bien poco tenía que hacer,
ya que la carga de la prueba correspondía al trabajador. Pero además pesaba sobre él la dificultad, muchas veces insuperable, para sufragar los
gastos del juicio. Resultaba así desigual la contienda. La balanza de la justicia se inclinaba del lado del patrón, desde la letra y espíritu de la ley hasta
su aplicación.

469

�•
EN PLENA BATALLA IDEOLÓGICA

A medida que la maquinaria fue constituyendo un riesgo inminente, la
sociedad contempló un panorama desquiciante. Se formó una psicosis del
riesgo con marcadas tendencias a corregir lo que dio en llamarse los in/ortunios del trabajo. No era ya simplemente el clamor de los trabajadores
lo que sacudía la conciencia de la sociedad, sino también el espíritu de los
juristas y la responsabilidad de los gobernantes.
Para los trabajadores la situación se hacía cada vez más penosa, dado
el ambiente que privaba de acuerdo con las doctrinas liberales en materia
económica-social. Con sus propios recursos, aislados, a pesar del trabajo en
común, no podrían presentar una fuerza capaz de ser oída, pues hemos de
recordar que hasta fines del siglo pasado se permitió legalmente la organización de los trabajadores en sindicatos profesionales. Tal ambiente privaba en Europa como en los Estados Unidos del Norte y el resto del mundo.
La doctrina de la responsabilidad civil, como queda dicho, no obligaba
a la reparación de los accidentes del trabajo o de las enfermedades profesionales. En los contratos de trabajo no se consignaba carga alguna en
contra del empresario por los riesgos a que estaba expuesto el trabajador en
el desempeño de sus labores. Consecuentemente no existía la obligación del
empresario para otorgar indemnizaciones, salvo en el caso, más teórico que
práctico, de la "culpa".
Con tales disposiciones legales, provenientes de la doctrina liberal, a nombre de la libertad se oprimía al débil. Poseía el derecho de trabajar o no, y
con él nacía la responsabilidad de sus propios actos, lo que significaba entrar al laberinto de su ruina.
En largo y penoso peregrinar jugaron importante papel el egoísmo de los
empresarios, y el pensamiento jurista de los grandes pensadores. Los primeros no consideraban justo tener que pagar por los accidentes o enfermedades profesionales de los trabajadores, juzgando que el riesgo que afrontaban era parte integrante, inseparable de su aportación en el desempeño
de sus labores. Los segundos, aferrados a los principios del Derecho Romano y familiarizados con los Códigos Civiles, que les habían servido de
norma durante decenios de años, o que en su elaboración habían ellos mismos colaborado, no se atrevían a destruir o minar un edificio jurídico de
tanto arraigo, aparte de que, en su fuero interno, comulgaban con tan injusta doctrina.
El rigor de esta situación legal, imperante en todos los países industrializados y prolongada por largos años, hizo que se pensara por obreros, ju-

ristas y gobiernos, en la necesidad de encontrar la fórmula para cambiar
la fisonomía de los infortunios del trabajo.
El individualismo surgido al triunfo de la Revolución Francesa, alma de
la doctrina liberal, justificaba el desamparo del obrero en el caso de los
riesgos profesionales, tomando en cuenta que al celebrar el contrato de trabajo admitía tácita o expresamente las consecuencias de sus actos. Es decir, si sus actividades en el trabajo implicaban riesgos, debía asumirlos con
todas sus consecuencias.
Tal era el precio que pagaban los trabajadores a cambio de una libertad
irrestricta, que si en _el panorama estrictamente político-electoral significaba la
base de la democracia, en lo económico no tenía justificación alguna, salvo el
fan~sma del respeto a ~a Rev~lución. Constituía un tabú la "libertad" provemente del costo de vidas e intereses sacrificados a su nombre.
Pero los tiempos habían cambiado. La pequeña industria se transformaba en grande, y la maquinaria, antes de modestas proporciones casi inofen.
,
'
siva, se convertta en complicada y peligrosa. Los accidentes aumentaban
con creciente alarma de la población. No eran ya las simples contusiones
o pequeñas heridas, sino las pérdidas de manos, brazos, piernas, ojos, y aun
la inmolación de la vida.
Había imperativa necesidad de acabar con el tabú, había que abrir nuevos horizontes en las conciencias. Se imponía destruir una leyenda aparentemente hermosa, para dar paso a una realidad que llevaba en las entrañas
el espíritu humanista, que clamaba justicia.
. Encontr~os pues en el viejo mundo una profunda preocupación para
fmes del siglo pasado, preocupación en el orden de la justicia social, comprobándose q~e lo que fue bueno ayer, no lo es hoy y lo que hoy conceptuamos como Justo, no resulta así en el continuo devenir, que significa constante transformación en la vida del hombre y de los pueblos.
Las ideas juristas de Europa tenían una gran resonancia en el resto del
mundo, tomándose a Francia como arquetipo, y en esta ocasión también
se le siguieron los pasos, no porque fuese la que llevara la delantera, ya
que con anterioridad Alemania, Bélgica e Inglaterra estructuraron las reformas sino porque en Francia se habían discutido con ardor las nuevas
manifestaciones sociales, trascendiendo a los demás países.
En su magnífica obra Derecho Mexicano del Trabajo dice el Maestro
Mario de la Cueva:
'

. La máquina y la fábrica precipitaron el problema, al igual que hicieron con todos los asuntos obreros: La sociedad contempló con espanto las consecuencias que producían la máquina y las fábricas en
la salud y en la vida de los trabajadores; se busc6 una explicaci6n y

471
470

�solamente se encontró una causa misteriosa, llamada máquina y fábrica,
o industrialismo, cuyas consecuencias se desconocían en el pasado; en
la máquina y en la fábrica debía radicar la frecuencia de los accidentes. Por otra parte, la ayuda que se impartió en el pasado a las víctimas
era insuficiente y en todo caso, el problema que hasta entonces era
normal, pretendió devenir jurídico.
Las nuevas ideas sociales y jurídicas reclamaron la solución del problema: era urgente, en primer término, observar, en la instalación de
las máquinas y de las fábricas, las mejores medidas de seguridad, para
evitar la frecuencia de los accidentes y con el tiempo, las disposiciones
legales encaminadas a obtener ese resultado se denominaron Legislación para la Prevención de los Infortunios del Trabajo. Pero no era
bastante, porque en las fábricas más cuidadosamente instaladas se continuaban produciendo accidentes, cuya causa era siempre la misma,
la máquina y la fábrica: el derecho del trabajo no podía ser indiferente:
nacido este estatuto para resolver integralmente el problema de la
satisfacción de las necesidades del trabajador, dio cuerpo a la parte más
bella de la previsión social y al preguntarse los juristas quién debía reportar los efectos de la máquina en la salud y en la vida de los hombres, surgió el problema de la reparación de los infortunios del trabajo.

El 9 de abril de 1898 se expidió en Francia la Ley sobre Riesgos Profesionales, la que configuraba una situación legal distinta fundamentalmente
de la que existía en la materia. No era necesaria prueba alguna sobre la
responsabilidad patronal cuando acaeciese un riesgo en la persona del trabajador. Sería suficiente la causal del daño para que se produjese de inmediato la obligación del patrón de resarcir los perjuicios causados al trabajador mediante las atenciones hospitalarias, medicinales, médicas y de subsidios.
Así se transformó un derecho consuetudinario, que sostenía el libre albedrío y la libre contratación, por un derecho social que implicaba el reconocimiento de la persona humana, con la obligación de la industria de pagar

el principi~ específico de la responsabilidad de la industria, como una
consecuencia del llamado riesgo profesional.
. Debe reconocerse, desde luego, que la expresión "riesgo profesional"
ti~ne,_ a este respecto, una acepción muy distinta de la verdadera y origmarza. E~ efecto se . ha entendido por riesgo profesional aquel que
un determz~ado traba10 o clase de trabajo engendra fatalmente, para
el que lo e!ecuta, con ma~or o menor peligro para la vida O salud, sea
por lo nocivo de la materza que elabora; sea por lo insalubre del lugar
do~de trabaja o por el peligro constante que el manejo de las máqui_nas o aparatos entraña, etc. Así entendido el riesgo profesional se
refiere al obrero, pues él es quien sufre esas consecuencias del trabajo
'.Y no e~ patrón, en el concepto que le da la nueva doctrina y la [e;
de accidentes del trabajo.
~l prin~ipio del riesgo profesional es soportado, por consiguiente, por
la mdust~ia, co_n prescindencia de la culpa de responsabilidad patronal
del ~atron. Biel~a le llama por ello riesgo económico industrial, porque el so!~rta solo . ~as cons~cuencias económicas, en compensación de
los beneficios tambzen economicos que le aporta la industria.
Sachet también recalca esta idea: "Un accidente cuya causa es impersonal, no puede en justicia, ser dejado o puesto a la carga de una
persona, sea _el obrero o el patrón. Producido por la empresa O por
una explotación él debe, en definitiva, recaer sobre ellas".
Es, pues, la industria quien debe indemnizar los accidentes sufridos
en el tr~~ajo por los. obreros, como carga con los demás gastos de la
explotaczon, por lo mismo que ella produce beneficios.
. Ahora bien: ya hemos dicho que los accidentes del trabajo no se originan todos por culpa del patrón; tal vez constituyen la minoría. Las
causas de los accidentes, según los autores, puede ser: culpa del patrón
culpa del obrero, caso fortuito, fuerza mayor, un hecho desconocido"~

las consecuencias de los riesgos profesionales.
Por su parte el tratadista argentino Lic. Juan D. Pozzo, en su obra Derecho
del Trabajo, define la teoría del riesgo profesional en los siguientes términos:

Queda así ,estructur~da la nueva doctrina sobre el riesgo profesional, que
n~ acepta mas excepciones que la "intencional", por embriaguez O por accion de algún narcótico, por riña o intento de suicidio, o por fuerza mayor.
En todos los casos de excepción se requiere de pruebas fehacientes que
de~uestren_ en_ ~orma clara y precisa su existencia, ya que, en principio, todo
accidente s1grufica responsabilidad patronal.

La teoría del riesgo profesional tiene por fin también la responsabilidad objetiva, pero no busca su apoyo en las disposiciones del derecho
civil, como las otras teorías que hemos examinado. Limitada únicamente a los accidentes ocurridos a los obreros en el trabajo, consagra

La cl~rin~a de la ley francesa resonó en el mundo entero. Despertaban
las ~onciencias c~ntemplando un nuevo panorama. No en vano había transcurrido todo el ~1glo XIX en tensión permanente, y por algo la sociedad en
general, c~nmovida por la repetición de las tragedias producidas por los riesgos profesionales, clamaba por una nueva tónica capaz de acabar con los

472

473

�infortunios del trabajo. Esa campanada angustiosa operó la transformación
del derecho; pero antes cambió radicalmente la mentalidad de los juristas
y de los patrones. Principió así una nueva vida en la generación obrera,
con base en el reconocimiento pleno de su personalidad humana. Se daba
fin al concepto de que el trabajo equivalía a una mercancía.

•
PRIMER PASO EN FIRME EN NUEVO LEÓN

No podía quedar México al margen de un acontecimiento de tanta trascendencia por más que, a fines del siglo pasado la industria en nuestro país
era incipiente, es decir, no presentaba para el trabajador los peligros a que
estaba sujeto en Europa y en los Estados Unidos con motivo de la maquinización. De todas maneras las inquietudes de los trabajadores y de los juristas
fueron formando ambiente en el sentido de realizar reformas legales en términos más justos.
Y correspondió al Estado de Nuevo León dar el primer paso en la República en ese sentido. Siendo Gobernador del Estado el Gral. don Bernardo
Reyes se promulgó con fecha 9 de noviembre de 1906, la Ley de Accidentes
del Trabajo.
Para esa época existían ya empresas que usaban maquinaria como la Cervecería Cuauhtémoc, S. A., la Vidriera Monterrey, S. A., la Cía. Fundidora
de Fierro y Acero de Monterrey, S. A., la Cía. Minera Peñoles, S. A., la
American Smelting Refining &amp; Co., S. A. y las de Hilados y Tejidos, La
Fama, La Leona y El Porvenir, lo que significaba el hecho innegable de que
algunos miles de trabajadores estaban expuestos a los riesgos profesionales.
El General Reyes comisionó a los Diputados del Congreso Local, licenciados don Virgilio Gana y don Crispiniano Madrigal, para que estudiasen
la situación y propusieran un proyecto de Ley sobre accidentes del trabajo.
Aun cuando la iniciativa de Ley escrita por los juristas Garza y Madrigal
es algo extensa, vale la pena incluir los preceptos enunciativos de la nueva
doctrina que contiene la Exposición, de la que hacen un brillante análisis.
Veamos:
Exposición. lo. La atribución de responsabilidad civil a los patrones
o dueños de empresas industriales por accidentes del trabajo, es una
creación jurídica nueva. Está basada en un concepto enteramente distinto del que funda la establecida como consecuencia de un hecho u
omisión contrarios a una ley penal, pues esta última no se aplica, co-

474

mo es natural, al hech~ _propio de la persona que sufre el accidente
Los c~sos de responsabilidad civil prefijados por el Código Penal e~
su. a~ticulo 305, aunque existen independientes de la res
..
criminal, según el artículo 306 del mismo Código tienen polns~bilida~
gen e
· f
•,
,
exc usivo on,n _una i~ raccion de la Ley, en tanto que, por equidad razones
~conomico-s~ciales de. vari~ naturaleza, el movimiento indusirial moe;no_ ;quze_re ~~ existencia de disposiciones especiales para proveer
~ al m /mn1;acwn del operario perjudicado por un suceso imprevisto
i~ua an o as~, en cuanto cabe, la cooperación de los dos elementos d;
riqueza: capital y trabajo.
_20. A~~ no se encontraba la fórmula jurídica cuando a la Econo
mia Politica establecía el principio "Todo industrial -de/ C bd
debe ha
f'
za o enc~r igurar en sus cuentas anuales, el uso indispensable de su;
construccwnes
·
d e sus utiles,
, .
.
, de sus m a'q umas,
en una palabra el in
ventan~ de su capital muerto; y para hacer frente a esos g:Stos re:
serva cierta suma. Con más razón debe hacerlo de la mism
or lo qu
·
l
..
a manera
a os auxiliares vivos de su in d ustria
. y, por su
Pr p. . t e concierne
'
l
. p ara comP
p o io tnl eres, ca cular sobre su renta las reservas necesarias
en:alrs'~ uso de esas fuerzas vivas y los accidentes que puedan sobre
venir e .
-

3o. ~sí~ ~sa c~nsecuencia se deducía de consideraciones de equidad
y de Justicia dsocial. . En presencia
de las transform acwnes
.
.
.
progresivas
Y_ constantes e_ la industria, el operario actual está sujeto a múlti les
riesgos, y el accidente contemporáneo difiere notablemente del anti:uo
Las f orm~ nuev~ de producción, las grandes fuerzas cuya energía s;
ha
moderna' la electricidad, el vapor, convierten
.
z tapropiado
ll
l la, industria
•
e a _er y a f abnca en sitios peligrosos, de amenaza perpetua para el
traba1ador, cuyo menor movimiento o más ligero descuido pueden
caus; de un desastre. Además, con la rapidez del trabajo y con la
tum re que acaba por disminuir las precauciones, el operario llega
a ser menos apto para evitar el peligro a que continuamente está expuesto.
De tal
, ni. el ob rero son responsab
. estado de cosas ni el p atron
les: es p~culzar a la industria misma, y de ahí que la reparación, -aunque
,
m. contingente
d
'd dy parcial del daño causado-' d eba cargarse, en termos e equi a , a la empresa que asocia a los dos elementos

c::~

.;°·

A un medio nuevo es, pues, preciso adaptar una nueva. le isla
~,ion . y esto se hizo, principalmente en Europa, con las leyes ;obr~
Accidentes de! Trabajo", pero reposando sobre otras bases que las de
las leye~ anteriores ~ue más podían aproximarse a resolver la cuestión
de equidad. Conocida y consentida la obligación de reparar el d ~
en el campo de la doctrina y de la jurisprudencia surgieron tres ~:;~

475

�trinas que se dividían la razón de ser de las decisiones de los Tribunales: l. La de la responsabilidad del patrón proveniente de delito o
cuasidelito (llamado impropiamente en nuestro Código delito de culpa). JI. La de responsabilidad contractual; y 111. La de responsabilidad surgida de disposiciones terminantes de la ley.
5o. Fácil es notar que ninguna de estas teorías satisfacía al completo
funcionamiento del nuevo órgano jurídico. Conforme a la primera,
la acción del obrero que, víctima de un accidente, quería obtener una
indemnización pecuniaria debía fundarse en el hecho u omisión delictuosos del patrón, intencionales o de culpa; y tal acción traía como
consecuencias: que el demandante debería probar la falta del empresario o de su representante en la dirección del trabajo, y que el obrero
era responsable del caso fortuito o de fuerza mayor y de su propia culpa aun leve. En la segunda se hacía una interpretación ampliativa de
las disposiciones generales sobre contratos, y se decía: si los contratos
legalmente celebrados obligan no sólo al cumplimiento de lo expresamente pactado, sino a todas las consecuencias, que, según su naturaleza son con/ormes a la buena fe, al uso o a la ley ( Artículo 1,217 de
nuestro Código Civil) es lógico suponer que en el contrato de prestación de servicios el empresario se ha obligado implícitamente a tomar
todas las medidas necesarias para la seguridad de sus obreros, y si falta
a esta condición será por ello responsable. Pero esta doctrina tropieza
con importantes objeciones relativas a que falsea el espíritu del contrato, estableciendo una forma absoluta de responsabilidad no prevista,
y esto por medio de una presunción; estando además limitada la obligación de garantía por la prueba de las medidas más o menos eficaces
tomadas por el patrón, o del caso fortuito; siendo que la gran mayoría
de los accidentes dependen de caso fortuito. Según la tercera teoría
cuando se causa un daño real y verdaderamente por una cosa nuestra,
estamos siempre y necesariamente obligados a repararla, aun cuando
no se nos inculpe por ningún acto ilícito u omisión culpable, porque
nuestra responsabilidad tiene su origen, no en una falta proveniente
de delito o contrato, sino en la ley misma. En nuestro Código Penal
existe la ley a que se refieren los autores de esta última teoría si bien
modificada por el requisito de la culpa en el dueño de la cosa, aunque impone a éste la prueba de no culpabilidad ( Artículo 323 del Código Penal). Mas la Ley, así fundada sería de aplicación estrecha, como lo ha sido la doctrina ante los tribunales que se mostraron siempre vacilantes. Supone un funcionamiento activo especial a la máquina
o al desarrollo de fuerza, y deja fuera un gran número de detalles industriales.

476

6o.. Separándose de esas ideas, todas las leyes sobre accidentes del
traba1o, han adoptado como principio generador de sus disposiciones
lo que se llama: el. riesgo profesional, que se define: "El riesgo inhe~
rente a una pro/esión o trabajo determinados independientemente de
la falt~ del patrón o del obrero". Teóricamente el principio descansa
en la idea -susceptible de recibir las más diversas aplicaciones- de
que: "todo accidente, hec~a abstracción de sus causas posibles y si: toma~ en cuenta sus modalidades, por la sola circunstancia de que se relaciona con una operación de trabajo, asegura a la víctima el derecho
de obtener una indemnización".
. 7o. Va de por sí, que la aplicación de este principio se limita a
ciertas _categorías de obreros donde el riesgo es más inminente O menos -~vita~le. Así, lo_ han consignado las Naciones Europeas con exce~cz~n. solo de Belgzca que no teniendo ley especial, aplica al caso los
~rincipi~s ~~nerales de derecho, y Suiza, que impone la obligación de
md~mnzzaczon pero con la excepción de probar que el accidente ha
tenido por causa la fuerza mayor o la propia falta de la víctima. En
est_o ~e. separa del riesgo profesional; pero con una contradicción de
prmc~pio, se funda en éste para ciertos casos, aun dándole una mayor
amplitud que las otras l~g_islaciones, pues hace responsable al patrón de
enferm~dades graves originadas por el ejercicio de industrias en que
se_ marupulan o producen plomo, mercurio, arsénico, fósforo, gases irrespirables Y otros: Por lo demás, todas esas leyes tienen por su idéntica
n~tur_aleza Y_ ob1eto rasgos comunes: limitación del monto de las indemmz~cio~es; institución de un procedimiento rápido y poco expansivo;
atribución de garantías especiales a los créditos de las víctimas
Bo. Estableciend~ el principio de que todo accidente por sólo ·el hecho ~e esta~ re~~czonado con una operación de trabajo dá derecho a
~n~ mdemnzzacio~, la_ ley deberá determinar desde luego la extensión y
limites de su aplicación y enumerar las excepciones, CU)'ll prueba estará a cargo ~e la. ~arte exonerada por el hecho que constituye la del ensa, Y esas dispos1ct~nes deberán ser consecuentes con el principio ftmdamental. Para precisar la esfera de acción de esta ley, hay que consid~r~r como concurrentes a estas cuatro condiciones: Jo. que haya una
v1ctim,a _que tenga la calidad de obrero o empleado; 2o. que el obrero
shea vzctbzma d~ un acontecimiento calificado como accidente; 30_ que
ay~ so revenido el accidente por el hecho mismo del trabajo O con
motivo de él y 4o. que haya un patrón legalmente responsable.
El General Reyes examinó cuidadosamente el proyecto de la ley, y encontrándolo adecuado a sus propósitos lo envió a la Cámara Local de Di-

477

�.,
1 as6 a la Comisi6n de Puntos Constituputados, la que en ses1on plen~ o p d
1 s Licenciados Pedro Benítez
. l ·6n la que integra a por o
d
L
cionales y cgis aci
'
.•:
u dictamen favorecien o
.
Enrique Ballesteros, em1ueron s
Leal, A. Larugue y
L
E tre otros valiosos argumentos exprela aprobación del proyecto de ey. n
saron:

. . .
la indemnizaci6n a cargo de la emLos señores mictadores pon~n
l
t s de capital 'Y trabajo que
d
ella
reune
los e emen o
presa por raz6n e que
, .
•gen del daño eventual; en
·d
l f n6meno economico, on
.
forman um os e e elo general en los de mas' esenciales de la iniciativa,
este punto como n
l
, d nde ya esta materia se halla
siguen a los legisladores de os ~;.ises ; puesto que la empresa es la
dentro del campo de la ley posbt waf.. . d l obrero la Comisi6n en. .
d· t
te el ene icto e
,
que recibe mme ta amen d
b ·¿
su cargo la indemnizaci6n.
cuentra justificado que que e tam t n a
El artículo 1o. de la ley establece:

El propietario de alguna empresa de las que se enumeran ena esta
sus
bl . ·1 nte de los accidentes que ocurran
Ley, será responsa _e cwt ;e p -o de su trabajo o con ocasi6n de
empleados y operarios en esem e11
éste.
· l accidentes
No dan origen de responsabilidad civil del empresarto os
ue se deban a alguna de estas causas:
q
t la industria de que se trate.
l. Fuerza mayor, ex rana a
d la víctima.
II Negligencia inexcusable o culpa grave e
d 1n: lntenci6n del empleado u operario, de causarse ano.
.
arte relacionada con negligencia inexcusable
Por lo que se ref1e~e .ª la p d I propósito del mismo operario de causarse
d' .
0 culpa grave de la v1cuma, o e
.. 1os termmos
, ·
de responsabilidad el artículo 2o. que ice·
daño, f1Ja

.
,
ndido en la primera parte del arTodo accidente se estimara comp;e alguna de las circunstancias mentículo anterior, mientras no se pru~ e
,
. das en la parte final del mismo articulo.
ciona
L 6 se adelantó más de diez años a
Fue así como el Estado de. Nu~,vo e n 17 la ue en su artículo 123,
la promulgación de la Const1t~c1on dte 'nlf9orm'aríanq la' Ley Federal del Trad I b
que postenonnen e 1
co~pren le as'tu~espreciso de los riesgos profesionales, que aparece con un
baJO y e cap1 o
.
rigor jurídico más apropiado.
d' . d I Ley Dos siPara el General Reyes no fue cosa fácil la expe 1c16n e a
.
478

tuaciones se presentaban contrarias: una, la de los amigos -industriales v
abogados-, a quienes les parecía más cómodo dejar las cosas como estaban,
pues una novedad de esta naturaleza podía sembrar desconfianza en donde, precisamente con base en la confianza, se habían hecho cuantiosas inversiones. La otra situación más poderosa, surgía en el fuero interno del
General Reyes. Si había sido el paladín de la industrialización, si el Estado
reclamaba imperativamente un medio sólido y permanente para su progreso,
dado que ni la agricultura, ni la ganadería, ni aun la minería, eran renglones
capaces de un desarrollo económico apreciable ¿ cómo, él mismo se preguntaba, exponía sus planes a un fracaso?
La decisión definitiva no fue cuestión de una corazonada, ni tampoco de
un juego de azar: se resolvió después de estudios meditados en los que, puestos frente a frente los intereses particulares y los de la sociedad, triunfaron éstos.
Resultarían mezquinos por deshumanizados los industriales que vieran un
peligro en la reparación de los perjuicios sufridos por los obreros a causa
de los accidentes del trabajo. Y si la calidad de los inversionistas llegaba al
extremo de apreciar más sus intereses que la vida de sus trabajadores, no
valía la pena retener a tales elementos. La disyuntiva se presentaba clara,
precisa, frente a dos caminos: actuar, lo que significaba la presencia de dificultades, o esperar con los brazos cruzados a que el tiempo se encargara
de la solución del problema, lo que por lo pronto al menos, no cambiaba
la fisonomía del ambiente.

Se puso manos a la obra prefiriendo la lucha, signo en el caso de progreso, que la quietud, signo de cobardía y de atraso.
Puede argilirse que esta Ley adolece de grandes defectos, especialmente para su ejecución.
En efecto, establece el procedimiento judicial, mediante demanda, para
que sea el Juez de Letras de la Fracción Judicial correspondiente, quien
resuelva de la procedencia o no de la indemnización, y deja aun abierto
el camino para que la parte inconforme acuda en segunda instancia ante el
Tribunal de Justicia del Estado.
Tal procedimiento es determinante de una lenta y negativa protección del
trabajador. Puede alegarse también lo precario de las indemnizaciones; pero a quienes hagan hincapié en las deficiencias de la Ley habría que invitarlos
a colocarse en la época de su expedición.
Gran mérito merecen el General Reyes y los Diputados, si se toma en
cuenta el perfecto conocimiento que tenían de la materia. Citan a los principales tratadistas, que definían la responsabilidad del patrón, quien debía
"por su propio interés, calcular sobre su renta las reservas necesarias para
479

�compensar el uso de las fuerzas vivas y los accidentes que puedan sobrevenirles".
En la misma forma analizan las diversas leyes europeas y reconocen, sin
regateos, lo que, casi en los mismos términos, establecen como concepto jurídico de los accidentes el trabajo, y la responsabilidad patronal. Puede
ello concretarse en la definición, expresada en la exposición de motivos de
la Ley así: "todo accidente, hecha abstracción de sus causas posibles Y sin
tener en cuenta sus modalidades, por la sola circunstancia de que se relacione con una operación de trabajo, asegura a la víctima el derecho de
obtener una indemnización".
Aceptado el principio del riesgo y la responsabilidad patronal se presentaban a la consideración del General Reyes y de los legisladores la forma y los
términos de las indemnizaciones. Como base se tuvo en cuenta el salario
y el monto mereció esta especial mención: "Al determinar el monto de las
indemnizaciones, nuestra Ley debe separarse, en modo notable, de lo que
para casos idénticos prescriben las leyes europeas, pues entre nosotros la industria es naciente, y al regular, por un principio de equidad, el daño causado hay que adoptar un temperamento medio entre ese principio y el de
no hnponer cargas pesadas al apenas iniciado desarrollo de la industria".
La Ley fue producto de un estudio concienzudo y de una bien determinada decisión humana. Con todas sus deficiencias es indiscutible el mérito
del General Reyes y de los legisladores nuevoleoneses, que adelantándose a
su tiempo, encendieron una antorcha como signo luminoso de los principios
sociales que más tarde haría efectivos la Revolución.

•
RECONOCIMIENTO NACIONAL DEL PROBLEMA

Diez años después llegamos a la culminación de los anhelos proletarios
en la materia mediante la Constitución de 1917. Debemos admirar la previsión de los ~onstituyentes al comprender en el artículo 123 las bases fijas
y concretas que se incluyeron sobre los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales, así como sobre seguridad e higiene. Todo ello quedó
comprendido en las fracciones XIV y XV que literalmente dicen:

XIV. Los empresarios serán responsables de los accidentes del trabajo y de las enfermedades profesionales de los trabajadores, sufridas
con motivo o en ejercicio de la profesión o trabajo que ejecuten; por
lo tanto, los patronos deberán pagar la indemnización correspondiente,

480

según. que haya traído como consecuencia la muerte o simplemente incapacidad temporal o permanente para trabajar, de acuerdo con lo
que las leyes determinen. Esta responsabilidad subsistirá aun en el caso
de que el patrono contrate el trabajo por un intermediario.
XV. El patrono estará obligado a observar en la instalación de sus
establecimientos, _los preceptos legales sobre higiene y salubridad y a
adoptar las medidas adecuadas para prevenir accidentes en el uso de
la_s máquinas, instrumentos y materiales de trabajo, así como a organizar de tal manera el trabajo que resulte, para la salud y la vida de
los trabajadores la mayor garantía compatible con la naturaleza de la
negociación, bajo las penas que al efecto establezcan las leyes.

Vale la ~ena detenernos unos momentos en lo que significó, para el Congreso Constituyente del 17, la redacción del artículo 123, que trata sobre los
prob_lemas del trabajo, en los aspectos individuales, colectivos, sociales y económicos.
Al presentarse a discusión el artículo 5o. del proyecto de constitución, que
comprendía los ?ere~hos individuales y lo relacionado con el trabajo, se dio
lugar a largas discusiones, pues había un interés, que bien puede calificarse
~e desbordado, por incorporar a la Constitución preceptos claros, substant'.vos, sobre_ los derechos del trabajo, acordándose, después de largas oiscus10nes que ilustraron el problema, separar lo relacionado al trabajo para que
se formulara un artículo especial, que sirviera de base firme para una futura
legislación en la materia.
Con motivo de este acuerdo varios Diputados efectuaron continuas reuniones en la _Oficina del Diputado Ing. Pastor Rouaix cambiando impresiones
hasta formalizar un anteproyecto que entregaron a la comisión encargada de
formular el proyecto definitivo que había de presentarse a la Asamblea.
. ,Estamos en el año de 191 7, a la distancia de once años de la promulgacion en Nuevo León de la Ley sobre Accidentes del Trabajo. Consecuentemente el material informativo de que disponían los Constituyentes además
de ser más abundante, contenía el valor inestimable de la experie;cia. Tal
he~o no de~merece su labor, todo lo contrario, la enaltece por la ponderación y sentido práctico que imprimieron a sus conclusiones.
_ Corresponde citar los nombres de quienes integraron esa Comisión: senores General Francisco J. Mújica, Enrique Recio, Lic. Enrique Colunga
~lberto Román y Prof. Luis G. Monzón, pero al mismo tiempo debe men~
cion~rse . ~bién a los Diputados que participaron con mayor empeño en
la discusion de los postulados que informan el artículo 123 que fueron ade~ás de los mencionados, los señores Ing. Félix F. Palavicini, Carlos' Gracidas, Lic. José Natividad Macías, Lic. Hilario Medina, Lic. Gerzayn Ugar-

481
H3i,

�te, Gral. Heriberto Jara: todos ellos habían formado parte del grupo que
estudió previamente la integración del mencionado artículo 123. Conviene
también destacar el sentido de responsabilidad que privó en las discusiones,
pues algunos de los Diputados, de principios sociales avanzados, subordinaron a los intereses del país sus ideales, convencidos de que no era el tiempo
de ir más adelante.
Citaremos al azar algo que expresó el General Jara al discutirse uno de
los puntos más álgidos que comprende el artículo 123, lo relativo a huelgas.
Decía el Gral. Jara: "En la persecución de este fin he consagrado mis
esfuerzos durante algunos años, pero jamás en mi lucha en este sentido he
ofrecido nada a los trabajadores que sea utópico, que sea irrealizable y, por consiguiente, inconveniente; más aún, creo que cuando en el afán de captarse simpatías, en el afán de significarse como partidarios del trabajador, se recurre a
ofrecimientos desmedidos, se recurre al engaño y al sofisma, entonces, sencillamente se comete un delito y un delito contra una clase respetable por mil
títulos, contra una clase digna de consideración y apoyo".
Fue así como nació en México el principio legal que ampara el derecho
del trabajador en todo cuanto se relaciona con la materia del trabajo. Hubo
de parte de los constituyentes un sentido humanista, que no se pervirtió con
posturas demagógicas. Triunfó la cordura dándose un paso firme en la
protección justa, equilibrada del trabajador, con plena garantía del respeto
a su persona humana.

•
APLICACIÓN NACIONAL DE LOS NUEVOS PRJNCIPIOS

De aquí pasamos a la Ley Federal del Trabajo, promulgada el 18 de
agosto de 1931, en la que se define el riesgo profesional en los términos
categóricos siguientes:

En 1919, se discutió en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión
un ~roy~cto de ley del trabajo, que correspondía al Distrito Federal y a los
Temtonos, pues conforme a la Constitución los Estados tenían el derecho
de expedir sus propias leyes. Tal proyecto quedó donnido en la Cámara
~e Senadores. Años después, en 1929, se operó un cas:&gt; semejante con idénticos resultados. Con la experiencia adquirida durante la vigencia de las
Leyes ~el Trabajo de los Estados, que acusaba una perniciosa anarquía, se
procedió a reformar el artículo 123, otorgando el carácter de federal a su
reglamentación. Y en el año de 1931, como queda dicho, fue promulgada
la Ley, la que estuvo en vigor hasta el 30 de abril de 1970; pues el lo. de
may~ siguiente principió a regir la nueva Ley del Trabajo, la que define
los nesgos del trabajo en la siguiente forma:
Artículo 4 73. Riesgos de trabajo son los accidentes y enfermedades
a que están expuestos los trabajadores en ejercicio o con m otivo del
trabajo.
Artículo 474. Accidente de trabajo es toda lesi6n orgánica O perturbaci6n funcional, inmediata o posterior, o la muerte, producida repentinamente en ejercicio, o con motivo del trabajo, cualesquiera que
sean el lugar y el tiempo en que se preste.
Quedan incluídos en la definici6n anterior los accidentes que se
produzcan al trasladarse el trabajador directamente de su domicilio
al lugar del trabajo y de éste a aquél.

Artículo 475. Enfermedad de trabajo es todo estado patol6gico derivado de la acci6n continuada de una causa que tenga su origen 0
motivo en el trabajo o en el medio en que el trabajador se vea obligado
a prestar sus servicios.

•
JURISPRUDENCIA

Art. 284. Riesgos Pro/esionales son los accidentes o enfermedades a
que están expuestos los trabajadores con motivo de sus labores o en
ejercicio de ellas". "Art. 291. Los patrones, aun cuando contraten por
intermediarios, son responsables de los riesgos profesionales realizados
en las personas de sus trabajadores".

Correspondiendo a la Suprema Corte de Justicia de la Nación afinar v
afianzar los conceptos que de estas disposiciones se derivan se formó juri;.
prudencia en numerosos casos.

Con anterioridad se habían expedido leyes del trabajo en diversos Estados
como Yucatán, Veracruz, Sonora, Jalisco y Tarnaulipas y todas ellas comprendían el precepto invariable de la responsabilidad de la empresa en los
riesgos profesionales.

Accidente de Trabajo. En casos de accidentes de trabajo, el accidentado s6lo tiene que demostrar haberlo sufrido en el lugar y con
motivo del trabajo, para que la responsabilidad recaiga sobre el que

482

Como punto de referencia podemos citar las siguientes Ejecutorias:

483

�se beneficia con los servicios prestados, quien, para el efecto, debe estimarse como patrón. Directo 4110/ 1952.
Enfermedad Profesional. Tratándose del pago de indemnización por
concepto de enfermedades profesionales, basta _con que el ~brero suf~a
una en/ermedad, en el desempeño de su traba¡o o con motivo del mismo, para que tenga derecho a ser indemnizado, quedando la car~a de
la prueba del hecho relativo a si la e_nferme1ad es o no profesional,
al patrón (Apéndice de Jurisprudencia, Tesis 43~, p. 8':4) •
Accidentes de Trabajo. El patrón está obligado a indemnizar al obrero por los accidentes de trabajo que sufra, aun cuando obre con d~scuido de acuerdo con el artículo 317 de la Ley Federal del Traba¡o,
el cu~l no exime al patrón de las obligaciones que le impon_e el Título que se refiere a los riesgos pro/esionales, porque el traba¡ador. ~xplícita O implícitamente, haya asumido los riesg~s de su ~cupa~ion;
porque el accidente haya sido causado por descuido .º negligenci~ de
algún compañero de la víctima, o porque haya ocur~ido por ne~lig~~cia O torpeza de aquélla, siempre que no haya habido premeditacion
de su parte. (Apéndice de Jurisprudencia. Tesis 14, p. 37).
Seguro Social. Si las empresas aseguraron a sus trabajad~res de _acu~;do con la Ley del Seguro Social, quedan libres de toda mdemmzacion
por riesgo, en atención a lo que dispone el artículo ~ de la Ley del
ramo. Directo 9685 / 1946, enero 23 de 1953.
Ley del Seguro Social. Artículo ~- El patrón que, en cumplimi~nto
de la presente Ley, haya asegurado contra accidentes ~e~ traba¡o ~
en/ermedades profesionales a los trabajadores a su servicio, qued~r~
relevado del cumplimiento de las obligaciones que sobre respon:abtlidad por riesgos profesionales establece la Ley Federal del Traba¡o.
Sería exagerado asegurar que se ha llegado a la perfección en el cumplimiento de lo preceptuado sobre los riesgos profesionales, así como en ~u
concepción jurídica; pero cabe afirmar que es uno _de los renglon~s ~:s
elaborados y más cercanos a la justicia, de cuantos integran la legislac1on
del trabajo.
Monterrey, N. L., Noviembre de 1970.

VALOR SOCIOLóGICO DEL FACTOR RACIAL
Lucxo

MENDIETA y NúÑEz

Doctor en Derecho.
l. G_oncepto de raza. 2. Antagonismos y afinidades raciales. 3. Superioridad e inferioridad de las razas. A). La existencia de razas humanas. B). Las desigualdades raciales. C). La existencia actual de razas superiores y razas inferiores. D) . La superioridad Y la in/erioridad constitucional de las razas. E). Racismo Político y Racismo Cient!fico. 4. Importancia del factor rncial en las sociedades humanas. 5. El
mestizaje. 6. Raza y Aculturaci6n.

l. Concepto de raza. Para comprender cuál es el valor sociológico del
factor racial, o, en otras palabras, la influencia que ejerce en la organización y en la vida de las sociedades humanas, es necesario, ante todo, definirlo.
Desde un punto de vista puramente zoológico, los seres vivos han sido
clasificados, por los naturalistas, agrupándolos según las semejanzas de sus
características físicas fundamentales, en género, especie, raza, variedad, familia, individuo. Cuvier define la especie como un conjunto de todos los
cuerpos organizados nacidos unos de otros o de padres comunes y que se
asemejan tanto entre sí, como a sus progenitores.1
Para formar las especies se recurre a las semejanzas morfológicas; "pero
es preciso tener muy en cuenta, dicen Lester y Millot, apoyándose en E.
Rabaud, que a pesar de los esfuerzos de los clasificadores, 'la apreciación
de las semejanzas y de las diferencias no reposa sobre ninguna regla precisa'.
Elementos subjetivos -el coeficiente personal, la experiencia-, intervienen
con un amplio margen en la determinación, hasta el punto de que tal agrupación, elevada al rango de especie por los unos, no será para otros más
que una simple variación local".2
1

P. LEsTER y J. MILLOT, Las Razas Humanas, Ed. América. México, 1945, p. 17.
• LEsTER Y M1LLOT, op. cit., p. 18. E. Rabaud. Elementes de Biologie General.
París, Alean, 1928, p . 18.

�.,
..
ía si en diciendo los autores citados,
11
definir la especie
, .t de la especie y as1, se ega a
1
1
"para precisar os mu es
,
d ctos fecundos' . pero aparte
, •
d
s que dan entre si pro u
'
.
como con1unto e sere
·t ·o resulta que las uruones
. .
han hecho a este en en '
de otras ob1ec10nes que se .
, ·¡ (los híbridos de perro y lobo,
.
ecinas
no
siempre
son esten es
entre especies v

Se recurre tamb1en a la ÍISlolog '. gu ,

etc.)".
.
d
ue "es imposible establecer, entre
Lester y Millot concluyen afITTDan o q
dan a una realidad obje.
specíficos que correspon
.
los seres vivos, patrones e
.
1 clasificaci6n de los organismos y
tiva; estos modelos son necesanos para. a
da reducida a un grupo purac6modos para designarlos, pero la e~pec1e q~:s organismos estudiados".s
mente convencional cuyo valor vana co~d d
rfectas es decir constituí.
t do caso no son um a es pe
'
'
Las especies, en
d sus individuos ofrecen no. 1 · que gran numero e
das por seres 1gua es smo
.
,
pueden ser agrupados, a
tables diferencias dentro de la semeJ~ª comun y
, n tales diferencias, en variedades.
.
.
su vez, segu
. f.
sus caracteres diferenciales a
Cuando las variedades de la especie i1an oce con el nombre de razas.
.
fonnan lo que se con
través de las g:nerac1ones,
, n la definen los autores citados, "una vaEn consecuenc1a, la r~ es, segu .. a r la herencia".
. . , de la especie mas o menos f1Jad po
1 b
de
nac1on
. . . '.
b estas nociones genera¡es porque son a ase
Es necesano insistir so re .
d
, ter sociol6gico y sobre todo por·
postenores
·
de
nuestras especu¡ac1ones
. . ed carac
1
desde el punto de vista
ue la determinación e a raza,
.
"l mis
b
que su rayan q
MiliOt es muy relativa, pues:
o
,
afirman Lester y
,
•
11
la zoolog1a, como
.
. t definidos ambas nociones egan
.
tolera límites taJan es
'
Ji
mo que la especie no
h di h para la especie puede ap carse
hasta confundirse. Todo lo que se a c ~ decirlo una especie dentro de
a. la raza es por as1
'
íntegramente a 1a raz '
' d
ceptos es puramente conven. . . , entre estos os con
.d d
d
la especie y la ishnc1on
. . . f rbl de ninguna capac1 a
d.
de ningún cnteno in a i e,
cional. No isponemos
d . d. ·duos son de la misma raza o perteque nos permita afirmar que os ~ .iv1 " •
trario a razas distmtas .
1
neceo, por e con
'
, t
ool6gico a la Antropología, reTrasladando estos concep~os de h carac erdz la especie sapiens, comprende
sulta que el hombre del genero orno y e
.d d
forman a su vez, las razas.
diversas vane a es que
'
d f.
1 raza humana como una
. d
Lester y Millot e me a
1
Pittard, cita o por
.
'
proceden de progenitores de a
"reuni6n de individuos seme1antes y que d . t en seguida no difiere en
f • •,
mo se a v1er e
,
misma sangre"; esta de m~c1on, ~o tim precisamente lo que distingue al
d d 1 concepto zoológico y eses a
na
a e d e 1os demas
, animales: la inteligencia creadora.
hombre

°

• LESTER

y

M1LLOT,

• LESTER Y MtLLOT,

486

,

· p. 19.
op. cit.,
· p. 20 .
op. cit.,

,

Según Frank Hankins, citado por Oliveira Vianna, las razas son "las variaciones de ciertos atributos fundamentales que pertenecen a toda la humanidad".ª
Esta definición parece más aceptable, puesto que los atributos fundamentales de la humanidad son físicos, psicológicos y sociales.
Mühlman entiende por raza: "un grupo de individuos de caracteres semejantes en sus personalidades psico-físicas, dispuestos alrededor de un valor
padrón fundamental formando y conservando su tipo por medio de mezcla
y selección subsecuentes".

Si tratándose de las razas puramente zool6gicas, resulta, según hemos visto, en extremo difícil diferenciarlas con exactitud absoluta, tratándose de
las razas humanas el elemento psíquico racional que forma parte inescindible de su naturaleza hace prácticamente imposible esa diferenciación.
Como dicen Lester y Millot, en algunos casos pueden distinguirse las razas con bastante facilidad: "un sueco, un negro, un mongol, aparecen a primera vista bajo aspectos físicos bastante diferentes, que hacen fácil y acentuada su clasificación en distintas categorías; pero cuando se trata de extender a toda la humanidad este trabajo de clasificaci6n, de diferenciar las
diversas razas humanas, se tropieza en seguida con invencibles dificultades".
"Como nos ocurre con el concepto especie en zoología, agregan, no disponemos de medio cierto y seguro para separar las razas y todas las definiciones propuestas resultan vagas a la postre".6

La Antropología-física, sin embargo, proporciona cierto número de caracteres corporales que se dividen en dos clases: descriptivos y conmensurables,
para clasificar a las razas.
Los primeros son: la coloración de la piel que puede precisarse mediante
la escala cromática, la naturaleza y el color de los cabellos, el desarrollo del
sistema piloso, la forma de los ojos, y el color del iris, la forma de la nariz,
la forma de la mandíbula, la forma de los labios y de las orejas y hasta
ciertas peculiaridades de los órganos genitales.
En cuanto a las características raciales conmensurables, son aquellas que
pueden ser medidas, apreciarse matemáticamente y se reducen a cuatro fundamentales: la talla, el índice cefálico, el índice facial y el índice nasal.
La talla se refiere a la altura del cuerpo, el índice cefálico "es el porcentaje de la relación del diámetro transversal máximo de la cabeza, al diámetro antero posterior"; el índice facial lo constituye "la relación centesimal
• OuvEtRA VIANNA, Rafa y Assimilacao. 3o. Ed. Aumentada, Biblioteca Pedag6gica Brasildra. Companhia Editora Nacional. 1938, p. 96.
• LESTER y MiLLOT, op. cit., p. 22.

487

�de la anchura de la cara a su altura" y el índice nasal "la relación centesimal de la anchura de la nariz a su altura".1
Los caracteres corporales, ayudan, desde luego, a precisar, en cierto modo,
los rasgos y las modalidades somáticas generales _que ofre~e- un grupo humano determinado; pero no sirven para diferenciar y clas1f1c~ ~ las razas
porque en todas ellas se encuentran individuos cuyas caract~nst1cas a~tropológicas físicas coinciden con las de in~i~id~os de ?~os con1un_tos raciales.
En otras palabras, ninguna estatura, m md1ce cefahco, por e1emplo, son
exclusivos de una sola raza.
.
El método conmensurable ideado por Broca, según los autore_s que vemmos citando, "produjo ilusión, en la época en que fue estable~1do, de que
iba a permitir la clasificación rigurosa de las razas, p~oporc1~n~ndo ~a
precisión matemática allí donde la observación no pod1a sum1mstrar ~as
que datos inciertos y vagos. En realidad, como lo ha hech~ notar R1vet,
en todos los casos en que la identificación es posible, las medidas no hac~n
mas que confirmar lo que el examen directo hecho ~or un .expe~to h~bna
descubierto a Ja simple vista; cuando, por el contrario, es rmpos1ble i~entificar a un individuo, según sus caracteres morfológicos, todas las medidas
que se puedan tomar tampoco permitirán c!~sificarle dentr? de tal ~ cual
precisa su
raza. E l método métrico facilita la expresion de un caracter,
,, 8
valor, pero no resuelve el problema de las razas humanas ..
Se ha pretendido también determinar la . raza ~r medio de los caracteres antropológicos de órganos, aparatos y sistemas mte~nos del cu~rpo humano, porque Eduard Loth "ha demostrado en_ una sene d_e trabajos, Y no
hace mucho en una obra de importancia capital, el partido que para la
· , de las razas se puede sacar del estudio de los músculos,, los
c1asi'fºicac1on
d
9
intestinos, las arterias, las venas y el sistema nervioso"; . , pero este meto o
' no ha sido perfeccionado, está en vías de exp1orac1on.
aun
· ·' d e Ia raza por el
Se ha tratado, además, de llegar a la determmac1on
metabolismo basal y los grupos sanguíneos.
.
, .
,
El metabolismo es "el conjunto de transformaciones qu1ID1cas. y energcticas que se producen en el interior de u~ ser vivo. El_ ~etabohsmo basal
es la forma mínima del metabolismo y consiste en la med1c~on. ~el calor producido por las reacciones químicas del organ_ismo de un ~diVJduo, lo_cual
se logra, indirectamente, dosificando las cantidades de oxigeno absorbid? Y
de gas carbónico eliminado, durante un tiempo determinado de respiración. Esas cantidades son proporcionales al calor producido".10
• LBSTER y M1LLOT, op. cit., pp.

25 y

siguientes.

• LESTER y MJLLOT, op. cit., p. 32.
. .
• LESTER y MILLOT, op. cit., pp. 38 y Sl~Ul~ntes.
,. LEsTER y M1LLOT, op. cit., pp. 150 y s1gu1entes.

488

La medición del metabolismo basal se logra mediante un aparato adecuado, en sujetos que están en ayunas y en condiciones de temperatura y
reposo que aseguren la no intervención de factores extraños en el experimento.
De los estudios hechos hasta ahora, parece que el metabolismo basal difiere en cada raza; pero aún no se han obtenido resultados definitivos. También se hacen exploraciones de metabolismo especiales "que demuestran que
los procesos íntimos de la nutrición y de la secreción no son idénticos en
las diversas razas" sin que, por alentadores que sean, pueda decirse que ya
constituyen una base firme para la diferenciación racial.11
Como es sabido, la sangre contiene, entre otras, una substancia llamada
aglutinógeno, que es de dos clases: una designada con la letra A y otra
con la letra B. En la sangre de algunos individuos hay las dos clases de
aglutinógeno, en otros una sola y en otros más, ninguna. Así se forman
cuatro tipos de grupos sanguíneos: el primero formado por los individuos
en cuya sangre existe el aglutinógeno A; el segundo en los que poseen el B;
el tercero por quienes tienen A y B y el cuarto por los que carecen de uno
y otro, o sea cero(O). Es decir los grupos sanguíneos son A; B; AB y O.
Como los grupos sanguíneos son permanentes en los individuos y además
hereditarios, se pensó que podría servir para clasificar a las razas; pero bien
pronto se vio que personas de distintas razas tienen sangre del mismo grupo.
Recientemente y bajo la influencia de los descubrimientos de Mendel y
Morgan sobre la herencia, algunos autores intentan formular la Teoría genética de la raza. Esa teoría no trata de establecer los signos rácicos diferenciales, sino explicar el origen de las razas y de los cambios raciales por
la combinación de los genes en la procreación, pretendiendo que en ellos
están las características somáticas del nuevo ser. Ashley Montagu da la siguiente definición genética de raza:
"En el mejor de los casos, el término raza puede, en el sentido genético,
ser redefinido como un grupo de individuos de los cuales una considerable
mayoría, tomada en una época determinada, se caracteriza por la posesión,
a través de una herencia común, de determinado número de genes fenotípicamente seleccionados ( es decir basándose en determinados caracteres visibles y mensurables) y que establecen los límites raciales entre ellos y otros
grupos de individuos de la misma especie, que no se caracterizan por un
grado tan alto de frecuencia de estos genes particulares".12
Nótese la impresión de lo que podría llamarse el índice genético porque
se refiere a una "mayoría considerable; pero no a la totalidad de cualquier
u LESTER y MILLOT, op. cit., pp. 150 y siguientes.
" AsuLEY MoNTAou, p. 49.

489

�grupo racial genéticamente estudiado. Esto se confirma en la definición de
H. S. Jennings:
"Una raza en el hombre es simplemente un grupo de individuos que
tienen muchos genes en común o muy parecidos, aun cuando también hay
muchos genes diversos entre los individuos que componen la raza y que se
diferencian, respecto de sus genes comunes, de los otros grupos de individuos que componen la raza. Ninguna raza es uniforme en lo que atañe a
sus genes".13
Ya se ve, por lo antes expuesto, que ni la genética es una base absolutamente segura para clasificar a las razas. Cuando más, explica el origen
de caracteres visibles y mensurables en la parte mayoritaria de un grupo
racial; pero siguen siendo los mencionados caracteres, fundamentales, prácticamente, para distinguir las razas.
En resumen, hasta ahora no hay manera científica de determinar la raza,
no se sabe en qué consiste y sin embargo las razas humanas son algo evidente, se ofrecen a la experiencia como grandes conjuntos de individuos
que tienen características morfológicas semejantes, transmisibles por la herencia y diferentes, juzgadas en su totalidad, de las que, a su vez, distinguen
a otros conjuntos humanos. Es, pues, perfectamente legítimo hablar de razas aun cuando no sepamos a ciencia cierta qué es la raza, como hablamos
de tantas cosas que nos rodean aun cuando desconozcamos su naturaleza
porque para hablar de ellas nos basta constatar su existencia.
Con base en el conocimiento empírico de las diferencias somáticas aludidas, se ha tratado, desde tiempos remotos, de clasificar a las razas humanas
y en épocas recientes, con apoyo en datos antropológicos físicos que, según hemos visto resultan, a la postre, inoperantes.
Además de las clasificaciones de Lineo y de Blumenbach, puede citarse
la de Kant, que en su Antropología considera que las razas principales son:
la blanca, la negra, la amarilla y la hindú.u
Robert Lowie, después de afirmar que "es extremadamente difícil la discriminación de los grupos sobre una base racial y que ningún criterio es satisfactorio", concluye :
"Pero nosotros nos contentaremos con una clasificación grosera y distinguiremos cuatro divisiones principales: los Australoides, los Negroides, los
Mongoloides y los Blancos.15 Lester y Millot, inspirándose principalmente
en los últimos trabajos de Haldon, Montaudon y von Eickstedt, proponen
» H. S. ]ENNINGS, Bases Biológicas de la Naturaleza Humana. Espasa Calpe Argentina, S. A., p. 285.
&gt;&lt; A. MENZEL, Introducción a la Sociologia. Ed. Fondo de Cultura. México, p. 111.
,. RoBERT Low1E, Manual O'Anthropologie Culturelle. Payot.. París, pp. 12 Y 13.

490

la siguiente clasificación que "se basa únicamente en consideraciones de orden somático" :
lo.
2o.
3o.
4o.

Grupo
Grupo
Grupo
Grupo

pigmeo.
negro.
amarillo.
blanco.

Podríamos transcribir mayor número de clasificaciones sin otro resultado
que confirmar lo antes dicho sobre la ausencia de todo fundamento científico en materia de diferenciaciones raciales.
"Algunos autores, dicen Lester y Millot, han llegado hasta a renunciar
al establecimiento de grupos raciales y se han limitado a la descripción
sucesiva de un número considerable de pueblos y de tribus siguiendo solamente el orden geográfico; otros han hecho intervenir en su clasificación las
realidades o hechos lingüísticos o etnográficos" .16
Si se tratara simplemente de una cuestión zoológica, naturalista la clasificación de las razas humanas no tendría mayor importancia y podría aceptarse .cualquiera con fines metodológicos para describirlas al igual que las
espeaes y las razas de otros animales; pero en el hombre no sólo cada conjunto racial se distingue de los otros por ciertos caracteres morfológicos generales de los individuos que los integran, sino también por sus peculiaridades psicológicas y sociales.
En efecto, es indiscutible que los conjuntos raciales que advertimos por
sus diferencias somáticas, tienen también características psicológicas diferentes que, inclusive, fueron consideradas desde la antigüedad como posible
base para clasificar a las razas humanas. "Platón, dice Menzel, habla de las
características de los escitas, fenicios, egipcios y griegos, destacando, sin embargo, más bien los caracteres psíquicos que los antropológicos" .-17
Además, los individuos que forman las razas humanas, no sólo conviven sobre la tierra, como los otros animales, en relaciones de carácter biológico, sino que entre ellos se establecen interacciones sociales que influyen
en su psiquis, y a veces, hasta en sus características somáticas, imprimiéndoles
un sello especial.
La influencia de los conceptos, de los prejuicios, de las costumbres sociales
Y de la situación política de cada raza sobre el aspecto físico de sus individuos es indiscutible, especialmente sobre sus gestos y la expresión de su
facies en los que acaban por dejar huellas indelebles que formando parte
op. cit., p. 84.
op. cit., p. 111.

•

LESTER y MJLLOT,

n

A.

MENZEL,

491

�muy significativa de sus características raciales, escapan a toda medida y a
toda descripción técnica. Apenas si el arte pictórico, la literatura, la fotografía y mejor aún el film cinematográfico que logra captar el movimiento
vital, pueden dar una idea de los semblantes humanos en los que acaso radica el inasible secreto de la raza.
Porque en todos los grandes y pequeños conjuntos raciales hay individuos
altos y bajos, gruesos y delgados y de diversos tonos en el color de la piel;
pero a pesar de estas y otras diferencias antropológicas físicas se distingue a
cada uno de esos conjuntos por lo que se llama, en lenguaje vulgar, "el parecido", compuesto por innumerables pequeños rasgos somáticos, especialmente fisiognómicos que dan a los cuerpos y a los rostros de la mayoría de
los integrantes de una misma raza, cierta semejanza, ese "aire racial", que
es como el "aire de familia" que identifica a los hermanos no obstante que,
con frecuencia, tienen rasgos físicos muy diferentes.
"¿Cuáles son, dice Spengler, para nuestros sentidos, sobre todo para nui_stros ojos, las notas por las cuales conocemos y distinguimos las razas? Sin
duda pertenece esto a la fisiognómica, como la clasificación de los idiomas
18

pertenece a la semántica" .
La constitución física de las razas humanas y su "expresión racial" , dependen también de la alimentación, condicionada, en gran parte, por el territorio en que viven y que, a su vez, depende de circunstancias históricas y
políticas. Se deriva, igualmente, de situaciones de libertad o esclavitud, de
poder o de sujeción largamente vividos; en fin, de motivaciones de orden
social.
Llegamos, así, a la conclusión de que la definición de la raza, tratándose
de los seres humanos, no puede ser exclusivamente zoológica porque constituye un complejo biológico, psíquico y social que sólo es posible comprender
dentro de un amplio concepto sociológico.
Las razas humanas están formadas por grandes conjuntos de personas que
poseen rasgos somáticos parecidos y caracteres psicológicos y sociales comunes
transmitidos y conservados por la herencia. Estos rasgos y caracteres son diversos de los que, a su vez, distinguen a otros conjuntos humanos semejantes.
La raza es, ante todo, una realidad social.
Cuando hablamos de la fijación hereditaria de las características sociales
nos referimos a la sucesión tradicional de esas características que equivale,
en cierto modo, a la herencia biológica puesto que en lo social produce resultados semejantes a los de aquélla en lo físico.
Este concepto sociológico de raza, lejos de ser estático, subraya, implícitamente, el dinamismo de las razas, pues éstas sufren modificaciones y trans111

492

O.

SPl!.NGLER,

La Decadencia de Occidente. T. III, p . 177.

formaciones a lo largo del ti
E
ciales, entran en relaciones qu:m:~ luna;uanto ~o~plejos biológicos y sopor extinguir a las razas en
. g a mestizaJes que a veces acaban
su propia mezcla pa d
• .
nuevo grupo racial.
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.
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. .
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•
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algunos de quienes compone
.
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nezcan a otras razas
•
s, zoo 1camente perteO
.
sean mestizos.
'
se dice' por eJ· empl0 , que está, demostrado h · t, ·
de Etiopía son de raza blanca
l
,
is oncamente que los negros
considerados ahora como de y qbule os bulgaros, los turcos y los finlandeses
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'
pero socialmente los primeros en s
Í . rea a son de raza amarilla; u
y los segundos, para los negros lo~ re ~¡°nes con los blancos, son negros,
en sus relaciones sociales serán' . ama os_ y los pueblos de raza blanca,
pues la raza en sí misma s1·n 1siempre. considerados como blancos. No es
0 e complejo apari ·
,
·
lógicamente valioso.
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. .
.
no la raza pura, pues en los Estados Unido/~anenc1a rac,,al_ la dominante y
hay muchos individuos negros que en realid=dNo:e Ame~1ca'. por ejemplo,
aspecto son tratados por la pobla . , bl
so mestizos' pero por su
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Cion anca como negro
te estos hechos indudables las investí .
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terminar la raza ti"enen . t ,'
.
gac1ones y especulaciones para dem eres e rmportan ·
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respecta a las relaciones de los gru s hum c1a cient ,~a; pero por lo que
Más adelante trataremos d l ~l
anos entre s1, salen sobrando.
una persona no corresponde el prol ~roa que surge cuando la cultura de
a a re ac1onada con su apariencia racial.

2. Antagonismos y afinidades raciales En el
. .
es la raza, el aspecto físico f
. . .
complejo b10-psico-social que
en gran
rt l
tene capital importancia porque de él depende,
pa e, a mezcla de razas.

-----

,. J_EAN BUNHES, citado por A.
Amé nea. México, 1938, p. 194.

euv1LLIER,

lnt d
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ro ucci n

ª

la Sociologla. Editorial

�Es indudable que hay razas físicamente antag6nicas y otras entre las cuales las afinidades somáticas o simplemente la ausencia de antagonismo, facilitan los contactos y las fusiones.
El antagonismo físico de raza está basado, principalmente, en las apariencias corporales; pero el sentimiento de repugnancia racial obedece también
a ideas y prejuicios colectivos.
"No sólo el hecho de que se tenga en cuenta el lazo de sangre, dice Max
Weber, sino también el grado en que se tiene en cuenta, se halla codeterminado por factores distintos de la mera afinidad racial objetiva. La más
pequeña gota de sangre negra descalifica irremisiblemente en los Estados
Unidos, mientras que no lo hace una considerable cantidad de sangre india.
Al lado de los factores estéticos, que sin duda alguna entran en juego, influye también el recuerdo de que los negros, al contrario de los indios, fueron un pueblo de esclavos, es decir un grupo descalificado en clase social.
Las diferencias estamentales, por lo tanto, adquiridas y especialmente diferencias de 'educaci6n' (en el sentido amplio del vocablo) , constituyen un
freno mucho más fuerte del connubio convencional que las diferencias del
tipo antropol6gico. La mera diferencia antropol6gica decide sólo en pe20
queña medida, prescindiendo de los casos extremos de repugnancia estética" .
En general, puede decirse que hay afinidad entre las razas cuando la mezcla da lugar a un tipo en el que no son demasiado ostensibles las huellas
somáticas del mestizaje; de tal modo que los descendientes de mestizos, al
cabo de varias generaciones, se asemejan totalmente a la raza dominante no
sólo desde el punto de vista antropol6gico, sino psicológico y cultural.
En cambio, cuando la diferencia antropológica de las razas es extrema y
el mestizo acusa rasgos indelebles de una de las dos razas, el antagonismo
es evidente. La tragedia actual del mestizo, en estas condiciones, consiste
en que se encuentra colocado al margen de las dos razas que le dieron origen,
igualmente repudiado por ambas, puesto que su tipo antropológico no encaja en ninguna de ellas. En la base de esta repugnancia se advierte, con
seguridad, el sentimiento estético, la repulsión física, indudable, agravada,
como dice Max Weber, por circunstancias sociales.
Estas consideraciones sobre antagonismos y afinidades raciales, confirman
el concepto sociológico de raza antes expuesto.
3. Razas superiores y razas inferiores. La idea de la existencia de razas
superiores y razas inferiores es muy antigua. Puede decirse que todos los
pueblos tienen en sus leyendas y en su religión, rotundas afirmaciones sobre

la excelencia y la superioridad de su raza frente a otros g
·
so sea este un sentimiento innato d
.
rupos raaa1es. Acae propia conservación I t·
.
a1 que posee individualmente t odo ser h umano
co ec iva semeJante
Pero no fue sino hasta mediados del si 1 •
Arthur de Gobineau: Essai sur l'i
r / ; XIX, con la_ obra del Conde
1855) que se planteó en el rn d nega it
e~ races ~umames (París 1853,
Gobineau aseguró que las
un o esdta ~uesttón apasionante. El Conde de
razas son es1guales que h
razas inferiores y de las tres
. . .'
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razas puras pnm1ttvas. la blan
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.1
l
. .
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a es1gualdad de las razas se , n 1
.
hecho de que hasta el presente 'h gu e autor citado, está probada por el
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.
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.
.
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.
1 •
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os eJemp os unpresionca era muy favorable
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•
se procuraran la irrigación artificial
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p~ra. que una raza conserve sus cualidades
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Después del Conde de Gobineau, Houston Stewart
.
Les Fondements du siecle XIX (L G,
d
Chamberlam en su obra:
de Lapouge en sus libros· Les Sel/( en~e .; XIX Siecle), (1899); G. V.
role social (París 1899) ; Raz
~'~~s
es (París 1896), L'Aryen, son
Ammon, Francis Galton Ka i°P" e io od~ial (París 1909) ; así como Otto
'
r earson en iversas obras
tu .
l
.
. .
' sos vieron a tesis
de la desigualdad de las razas d 1
la raza blanca.22
y e a supenondad de la rama germánica de

/e~

Entr~ los au.1?res citados, especialmente Lapouge
a la p1gmentac1on de la piel, color del cabello y dey Arnrnon, atribuyeron
los ojos y sobre todo
n P. A.
174
y 175.

• MAX WEBER., Economía " Sociedad. Ed. Fondo de Cultura Econ6mica. México.
T. 11, p. 54.

494

" P. A.

· S ocio
· ¡ogiques
•
' Les Thl ories
Contemporaines. Payot. París, pp.

SoROKIN

SoROKIN'

op· cit·, pp· 175 Y s1gu1entes.
• .

495

�A ) . La existencia de razas hu.manas

a la forma alargada del cráneo, es decir, a los dolicocéfalos, signos de superioridad racial.
Estas teorías hirieron el orgullo de las otras ramas de la raza blanca y
provocaron inmediatas reacciones. V arios escritores publicaron obras demostrando que no existen razas puras, y algunos como Brunhes, llegaron a sostener que la raza es una ilusi6n.
La cuestión pasó del campo científico al político, principalmente a partir
de la Segunda Guerra Mundial, cuando Hitler, basándose en las teorías que
establecen la superioridad germánica y en las doctrinas de Hegel y otros
filósofos, pretendi6 que a Alemania correspondía señorear al mundo y que
para lograrlo debería mantener pura su estirpe.
Desde ese momento, la literatura sobre los problemas raciales tomó un carácter político y se dividió en dos bandos: el de los "racistas" y el de los
"antirracistas", llenando de confusiones una cuestión que debe ser exclusivamente científica.
Refiriéndose a Latinoamérica y con apoyo en las ideas de Hankins y Papillant, Oliveira Vianna, eminente sociólogo brasileño, dice: "Entre los factores que más han concurrido para obscurecer el valor incomparable de las
nacionalidades americanas para los estudios de la raza, especialmente para
los estudios de la biología étnica, está la acción ejercida por aquellos publicistas y científicos europeos que reaccionaron contra los teorizantes de la superioridad de la raza germánica. Los pregoneros del 'pangermanismo', del
'nordicismo', del 'anglo sajonismo' habían creado con sus doctrinas un sistema
de ideas extremadamente chocante al orgullo nacional de varios pueblos
civilizados.
"Este hecho dio motivo, agrega, a una reacción que se caracterizó, como
era de esperar, por la sustitución de la tesis opuesta: la igualdad de todas
las razas. En su esfuerzo por la demostraci6n de la tesis igualitaria, estos
doctrinarios reaccionarios se preocuparon por acentuar la ninguna importancia de los estudios de raza. Como todas las razas son iguales ¿ para qué
perder el tiempo en investigaciones sobre biología diferencial de las razas,
sobre las cuestiones del mestizaje de las razas, sobre el problema de las
23
razas aptas a la civilización y de razas ineptas a la civilizaci6n?
Nosotros pensamos que es necesario retornar al plano puramente científico
para examinar el problema serenamente y en toda su amplitud y profundidad. Comprende ese problema, a nuestro parecer, varias cuestiones de ca-

B) · Las desigualdades raciales.

·

C
.
D)) • La
La existencia
s
. . actua1 de razas supenores
y razas inferiores
E) . R . upenon?~d y la inferioridad constitucional de la¡ razas.
. . . . ac~s~o p~htico y racismo científico. La discriminacio'n racial y la

d1scrumnac1on social.
A ) . L a existencia de razas humanas Ne a
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que aducen los que ruegan
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sonLas
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siguientes:
la existencia de las razas humanas

No hay razas puras· Desde el prmc1p10
. . . de I h
·d
mezclando los pueblos de la tierra d b.d
a m:~am ad se han venido
rras, contactos etc etc de t I
e i o a desplazamientos, invasiones, gue,
.,
.,
a manera que en la t lºd
1 d "
sangre de todos".
ac ua a todos tenemos
"En toda Europa, dice C. Kluckohn las Am, .
.
mación constante de mezclas
'
eneas, Afnca y Asia, la fornuevas y en gran
t •
nota fundamental durante los , ltº
·¡ - par e mestables ha sido la
u irnos m1 anos E t . ·r·
versidad
del
acervo
heredita
.
.
l
s o ·s1gn1
ica fº
que. la di,
n o, me uso en una. pobla
,
omogenea es grande s· •r·
bº ,
cion super 1c1almente
h
'
· igm 1ca tam 1en que l
·
o más individuos no indica
.
a semeJanza exterior en dos
necesariamente una ascend ·
,
. .
enc1a comun, pues
1as semejanzas pueden ser el producto de
teres derivados de una se .
l
combmac1ones al azar de caracrealidad, nadie puede no~~:a~º:~ etamente diferente de antepasados. En
ciones" _H Podría
d
o os sus antepasados durante siete genera.
respon erse a este autor un
. , .
ciertas regiones de Africa
h b ,
'
poco iromcamente, que en
.
no a ra negros puros . pero q h
y en ciertas regiones de América n h b , . di ' ue ay puros negros
Este razonamiento de l
l o a ra m os puros; pero sí puros indios.
as mezc as se apoya
te biológico digamos me1·or
l' .
den un concepto exclusivamen'
' zoo oo1co e raza que
, h
.
es aplicable a las razas h umanas " en ' cuya d f · ·,, segun
•
.emos visto, no
factores psíquicos y sociales E
e imc1on mterv1enen, además,
bº , .
· s, por otra parte un razo
·
f 1
10log1camente considerado p
.
'
nam1ento a so, aun
las razas desde el principi~ doriuehs1 en :erdad se hubiesen mezclado todas
.
.
e a uman1dad actualme t
h b,
.
renc1as
, raciales sino que todos los h ombres ' resultado ndee 1no a na
1 d1fetend nan los rasgos comunes d e esa mezcla. Por
' el contrario, avemos
mezcque
a total.
sub:

pital importancia que requieren análisis separados:
" CLYDE K LUCKOHN A ntropologia. Fondo
Aires,
p. 142.
'
de Cultura Económica• MéXlCO.
·
Buenos

'" OuvEDlA V1ANNA,

Rafa e Assimilarao. 3a. Ed. Augmentada. Bibliotheca Peda-

g6gica Brasileira. Companlúa Editora Nacional. 1938, pp. 15-16.

497

496

H32

�sisten las razas fundamentales: la blanca, la negra, la amarilla, con sus características somáticas diferenciales, lo cual quiere decir cualquiera de estas
dos cosas:
a) . Que no hubo tal mezcla total de razas, sino que fuertes núcleos de
ellas han permanecido puras y son el vivero inextinguible de cada raza, o
b) . Que la raza es una potencia ignorada que a pesar de todas las mezclas reaparece en el curso de las generaciones para reconstituirse indefinidamente.
Si, como hemos dicho, las razas humanas son complejos biológicos, psíquicos y sociales, no es necesario que sean biológicamente puras. Basta con
que exista una semejanza física entre un gran conjunto de personas, que las
distinoa de todos los demás conjuntos humanos, para que constituya una
raza :, además de las peculiaridades somáticas, las características psíquicas
y sociales contribuyen a establecer el parecido que une a los integrantes de
la raza de que se trate y a la vez los diferencia de otras razas.
Todas las confusiones en esta cuestión provienen de que algunos autores
se empeñan en aplicar el concepto zoológico de raza a las razas humanas
y naturalmente se dan vuelo demostrando de mil modos que las razas humanas no responden a ese concepto.
Kluckohn, en el capítulo "Raza: un Mito Moderno", de su obra ya citada
Antropología, no puede menos de decir: "Es indudable que hay razas humanas". 2 5 Si bien, se dedica, después de esta afirmación rotunda, a hacer
una serie de consideraciones contradictorias empecinándose en demostrar que
zoolóoicamente las razas humanas no existen porque la genética demuestra
que k&gt;s parecidos físicos nada tienen que ver con la raza, para decirnos, en
seguida, que "nuestros conocimientos actuales sobre la genética de las poblaciones humanas se han obtenido viajando en un bote de remos en un
'
.
vasto mar de ignorancias
y haciendo
uno que otro sondeo aqui, Y a 11a'" •20
Sin embargo, en su concepto: "Clasificar los seres humanos como _una
raza sobre una base que no sea puramente biológica, equivale a destrmr el
significado del término y hace desaparecer incluso la base proporcionada por
el argumento biológico unilateral" .27
y asómbrese el lector: antes, el autor citado ha dicho: "Los hombres son
animales. Pero el hombre es un animal de una clase muy especial Y la aplicación de las observaciones hechas en animales no humanos a los seres humanos no debe hacerse a la ligera".28
Páginas más adelante no tiene inconveniente en decir que "El hecho de

c.
"" c.

21

KLUCKOHN,
KLUCKOHN,

c.

KLUCKOHN,

" c.

KLUCKOHN,

n

498

op.
op.
op.
op.

cit., p . 129.
cit., p. 129.
cit.
cit., p. 139.

que las nociones populares corrientes de 'raza' son en gran parte mitológicas
y sin una base cientüica aceptable, no debe llevarnos a tirar el niño al vaciar el baño. Indudablemente ciertas características físicas externas son más
frecuentes en algunos pueblos que en otros. Si esto fuera todo, podríamos
dejar la cuestión en paz observando que, teniendo en cuenta los conocimientos científicos actuales, la principal importancia de los diferentes tipos
físicos de la humanidad es que poseen rasgos que tienen un grado elevado
de visibilidad social".29
Lo de la mezcla de razas desde el principio de la humanidad que ha determinado la impureza actual de todas, lo rectifica el autor citado cuando
dice: "Es cierto que el término 'raza' se ha empleado en las disertaciones
científicas aplicándolo a entidades que no son rigurosqII1ente comparables.
Cuando se aplica a alguna población pequeña, aislada desde hace mucho
tiempo (por ejemplo los aborígenes de Tasmania) la palabra puede tener
un significado casi comparable al que tiene cuando se aplica a los animales
no humanos". 30
"Si un grupo pequeño, agrega, se ha cruzado interiormente durante bastante
tiempo para alcanzar la estabilidad y la homogeneidad genética, podemos
hablar de herencia de grupo al mismo tiempo que de herencia individual".31
Otro autor antirracista: Ashley Montagú, dice que: "La idea de raza, representa uno de los mitos más peligrosos de nuestra época y uno de los
' tr'
.
" . "La raza, agrega, es 1a hechicería de nuestro tiempo".
mas
ag1cos
Sin embargo de estas afirmaciones rotundas, no tiene inconveniente en
afirmar, más adelante: "En el sentido biológico, desde luego que existen diversas razas de la humanidad. Es decir, que la humanidad puede considerarse compuesta por numerosos grupos que como tales frecuentemente son
suficientemente distinguibles entre sí, en el sentido definido anteriormente
para justificar el que se hayan clasificado como razas separadas". 32
'
Después de esta rectificación, puesto que si las razas tienen existencia real
no pueden ser mitos, asegura que la mayor parte de las autoridades, en la
actualidad, "no tienen duda acerca de la falta de significado de la antigua
concepción antropológica de raza" y por esta razón, quiere que la palabra raza
se borre del vocabulario y cita a Huxley quien opina que "sería muy conveniente
que se pudiera eliminar el dudoso término raza de todas las discusiones de los
asuntos humanos y sustituirlo por la palabra "grupo étnico".ªª
Esto nos parece francamente infantil, porque lo importante no son las

;,, c.
'° c.
n c.
11

'"

op. cit., p. 155.
op. cit., p. 149.
KLUCKOHN, op. cit., p. 146.
AsHLEY MoNTAGÚ, op. cit., p. l.
AsHLEY MoNTAGÚ, op. cit., p. 5.
KLUCKOHN,

KLUCKOHN,

499

�palabras en sí mismas, sino los conceptos que encierran. Si el concepto permanece el mismo, las variaciones en los términos con los que se le expresa,
nada logran, nada significan.
A esta serie de contradicciones y confusiones se ven obligados quienes tratan de desacreditar, inútilmente, la evidencia de la raza con argumentos
especiosos a falta de datos científicos fehacientes.
En el estado actual de la ciencia, lo único que puede decirse, debemos repetirlo, es que las razas se ofrecen a nuestra experiencia de manera evidente
y consisten en semejanzas físicas que agrupan a los individuos en grandes
conjuntos, diferenciando a esos conjuntos unos de otros y que esas semejanzas
y diferencias somáticas van acompañadas de características psicológicas y sociales comunes a los individuos que integran cada raza.
La trasmisión de las características físicas, psíquicas y sociales, se hace,
probablemente, por los mecanismos de la herencia y de la tradición social
o herencia social, manteniendo la semejanza de las razas a través del tiempo.
En resumen, las razas humanas sí existen; pero como grandes unidades
sociológicas con base en caracteres biológicos que no deben considerarse con
el mismo rigor que se emplea al clasificar a las razas de animales no humanos.
B). Las desigualdades raciales. A la existencia evidente de las razas humanas debe agregarse esta otra evidencia: la de su desigualdad. Esa desigualdad es de carácter somático, psíquico y social. Las razas difieren por
el color de la piel y por otras muchas características, antropológicas. Además, todas las razas que habitan sobre la tierra no se encuentra en iguales
condiciones de organización social, pues mientras unas han llegado a muy
altos estadios de civilización y de cultura, otras se encuentran en grados que
pudiéramos llamar primarios de evolución. Es, pues, indudable, que las razas no son iguales ni desde el punto de vista físico, ni desde el punto de
vista psicológico, ni desde el punto de vista social. Esto se puede demostrar
fácilmente porque se basa en hechos objetivos, específicos y comprobables,
mientras que la afirmación de la "igualdad esencial de las razas humanas"
hecha antes que nadie por Blumenbach, carece de prueba científica.
C ) . La existencia actual de razas superiores y de razas inferiores. Esta
cuestión que es, en realidad, el punto neurálgico del problema, encierra, a
su vez, dos cuestiones de capital importancia. lo. La superioridad o inferioridad actual de las razas humanas y 2o. La superioridad o inferioridad
constitucional, es decir ingénita, irremediable, de las mismas.
El primer punto tiene que resolverse afirmativamente: negarlo es más
que un error científico, una verdadera necedad. Indiscutiblemente que desde hace millares de años hasta la actualidad, existen grandes y pequeños

conjuntos raciales en un estado de inferioridad absoluta frente a otros que
han ~esarrollado culturas y civilizaciones brillantes. Es más, ciertas razas.
ademas de que no han aportado nada importante a la cultura de la huma~
nid_ad, parecen incapaces aun de asimilarse la de aquellas razas con las que
estan en contacto.
Suele decirse, en contra de esto, que si se toma a un niño de una de
esas. razas inferiores y se le lleva a un establecimiento educativo de las poblac1one_s de las llamadas razas superiores y se le atiende y enseña con cuidado, bien pronto demostrará que es tan capaz como un niño de esas razas
para asimila~se sus conocirni~ntos y su cultura. Es posible; pero quienes así
argumentan ignoran la cuestión que es determinar si la raza de que se trate,
como tal, ha demostrado facultades creadoras y no si uno de sus miembros
es capaz de aprender lo que gentes de otra raza y de otra cultura han creado Y le enseñan. Son dos cosas bien distintas. A los griegos nadie los llevó
a una escuela ~e otra raza ni los atendió para que se hicieran capaces de
crear su maravillosa cultura. Fue el genio de su raza las virtudes innatas
de carácter racial las que les permitieron asimilar c;nocirnientos de otros
pueblos Y expresarse, a pesar de todas las adversidades en esa cultura
Decir que los bosquimanos actuales, o los pigmeos n; son inferiores ~orno
raza, a los anglosajones, por ejemplo, no pasa de ser una hipocresí~ • al"o
que nadie cree. Desafortunadamente, la naturaleza no es democráti~a, ~o
ha_ derramado su_s dones por igual; tanto en el reino vegetal como en el
ammal, se dan eJemplares de primera y de segunda clase, maravillosos especímenes y deplorables criaturas.
La existencia actual de razas inferiores y de razas superiores es un hecho so~iológico que debe conocerse en detalle y a fondo para bien de la
humamdad, porque ese conocimiento ayuda a elevar a los inferiores en tanto que ignorar o negar la evidente inferioridad de ciertas razas ;ólo sirve
para explotarlas.
"Que h~y- ~ferencias mentales entre las razas, dice Sorokin, es algo que
parece defm1tivamente establecido; ya sea debidas al medio o a la herencia
e~contramos ?iferencias mentales considerables entre los principales grupos rá~
c1cos (no decimos_ nacionales) . Su existencia está atestiguada, en primer lugar,
por el papel tan diferente que han desempeñado en la historia de la humanidad
las diversas razas, así como sus realizaciones culturales. En tanto que casi
t~d_a_s l~~ raza~ han .t:n~do ocasión de crear las formas complejas de la
c1;1hzac1on y tiempo 1bm1tado para ello, el papel de las razas proto-austral01des y proto-negroide ha sido muy modesto a este respecto, mientras que
el papel de las razas caspiana, alpina y mediterránea, ha sido extremadamente grande. Ellas han abierto la vía en la creación de una forma compleja de cultura. Han sido las vencedoras y las conquistadoras de casi todas

501

500

•

�·
en el mundo enlas otras razas, expulsándolas y extendiéndose e11as JnJsmas
tero••_:,

. f . .d d constitucional de las razas. El seD). La superioridad y la i11 enon a
r·
lm
·rerioridad o supe.,
el que se re 1ere a a
gundo punto de la cuestion, o sea
blema que no corresponde a
rioriclad constitucional de l_as_ r~zas, es un :r;e lo que es, estudia las realila sociología porque esta disciplina se ocup
dades sociales y no la esencia de las cosas.
tal s realizadas por
Lo que sabemos hasta ahora es que las pruebas roen e
.
. d
favorecer a la raza blanca.
varios m,·estiga ores parecen .
.
te con los resultados obtenidos por
Sorokin f_orm6. un cuadro ~prer;;2a~. Pinter-Keller ( 1922); Thorndike
numerosos investigadores: Yer es . irsh 1926) ; Peterson (1921) y Me
( 1923) • Mitchell-Rossanoff ( l 9l 9 ) ' H
(S
( 3) . Presse)·-Tetter
'
B· h
( 1923) · unne 192 ,
Fadden-Dashiell ( 1923) ; ng am
Wimm ( 1920) • Murdock
( 1919) ; Arlitt ( 1921) ; Denick ( 1920);
weg1er'

Sch

( 1920) ; Plyde ( 19~5) ·
mo se ve comprende investigaciones reaEl cuadro mencionado que, ~
. ' t· dores expone cifras que en
. .
por diversos mves 1ga
,
lizadas en d1stmtos anos y
d . 1·
·a obtenidos por diferentes
l
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todos los casos reve an c
1 coeficientes de los negros son
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.
.
bt nidos por los blancos.
1
muy mfenores a os o ~
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d. Sorokin refiriéndose a los tests
"No es necesario continuar esta sta, lC~
.
• guna excepción
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·
'
citados. La precedente muestra qu 1 d en esos estudios los resultados
d'versos
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negro
han sido unammes. • ,
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el del blanco lo que está en pe ecto
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1 d t hist6ricos antes a u 1 os .
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,
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a1·d d los resultados seran tam ien
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una raza como un
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desfavorables para la raza negra, porq
de vista''.as
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merosas investigaciones citadas, s1 apun n
muy importante.
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.
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· •
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sean alguna pretensión de ob1etiv1da . ues
'
" P. A.
• P. A.

502

SoROKJS,
SoRoJtJs,

op. cit., P· 222 ·
op. cit., p. 227.

en todos los pueblos aparecen runos muy bien dotados. Un negro norteamericano, evidentemente un 'pura sangre', dio un C. l. de 200. 88
"Y en lo que respecta a los grupos de los niños negros del estado de Tennesee, dieron un promedio de 58 y los de los Angeles 105. Este margen muestra que el cociente de inteligencia no depende principalmente de la capacidad 'racial'. En la primera guerra mundial, los negros procedentes de
ciertos estados del norte que sabían leer y escribir obtuvieron promedios más
altos en la prueba Alpha del ejército que los blancos de ciertos estados del
sur que sabían leer y escribir. Los negros procedentes de los estados de Ohio
e Indiana demostraron ser superiores a los blancos procedentes de Kentucky
y Mississippi en las pruebas Alpha y Beta del ejército. Esas y otras cifras
análogas siguen de cerca a las cantidades relativas gastadas en educación en
diversos estados y a otras condiciones ambientales para que la relación sea
una simple coincidencia". 37
Agreguemos, por nuestra parte, que en todo caso los tests de inteligencia sólo demuestran la capacidad actual de las razas; pero no su capacidad
"constitucional", es decir, ingénita, que está, cuando menos hasta ahora, fuera de toda prueba científica.
Mientras en los individuos cabe asegurar su incapacidad creadora, mediante las discutibles pruebas de inteligencia o por la simple observación de sus
actos, hasta determinada edad límite después de la cual se tiene la seguridad absoluta de que han demostrado indudable incapacidad personal porque no hicieron nada notable, tratándose de las razas no es posible establecer su incapacidad constitucional definitiva, porque son, por decir así, unidades colectivas en las que el misteri9so juego de las relaciones hereditarias
producido por las uniones entre sus individuos, puede hacer surgir, en un
momento dado, cierto número de seres extraordinarios capaces de transformarlas. Como la vida de una raza es prácticamente ilimitada, dispone siempre de tiempo para evolucionar; mientras no se extinga, nadie puede asegurar su incapacidad definitiva. Si una estación favorable, una corriente
fluvial que se desvía, o cambios cósmicos imperceptibles hacen que árboles
frutales o plantas de flores, que no se mueven, den un afio mejores fruto~
y flores que otros, con mayor razón es posible que las razas, compuestas
por individuos móviles, mediante el contacto de cepas mejores, bajo circunstancias históricas y sociales favorables, produzcan élites que al cabo de cierto
tiempo modifiquen radicalmente sus capacidades. Según E. Boutmy el en• Nótese que este autor, decidido antirracista, a pesar de sus afirmaciones sobre
la mezcla de razas "desde el principio de la humanidad"; acepta la posibilidad de
"un negro pura sangre'' en esta hora y la "evidencia", es decir, el simple hecho
de mirarlo como prueba de esa pureza.
" c. Ki.uCKOHN, op. cit., p. 159.

503

�cuentro de los jonios y de los dorios, dos ramas de una misma raza, produjo
el milagro de la cultura griega.38
Y precisamente porque no se sabe qué es la raza, en qué consiste, resulta anticientífico lo mismo afirmar que no se producirán en el seno de las
razas actualmente inferiores, por desfavorable que sea su situación, profundas transformaciones, en un futuro más o menos lejano, que afirmar que
sí se producirán esas transformaciones.
Todo esto no son más que especulaciones sobre lo que puede o no puede
ser, completamente ajenas a la Sociología y carentes de toda base seria. La
única realidad social concreta, indiscutible, es que en todo momento de la
historia de la humanidad se encuentran razas en estado superior y razas en
estado inferior y que ese hecho no puede ignorarse ni disfrazarse por simples conveniencias políticas. El hombre de ciencia no debe ignorarlas y
menos aún, enmascararlas, a menos de dejar de serlo para convertirse en un
propagandista vulgar.
Recientemente, a fin de no herir el orgullo nacional de los pueblos, se ha
introducido en el lenguaje científico una nueva denominación para designar a las razas que actualmente ofrecen un estado de inferioridad indudable:
se les llama "subdesarrolladas". ¿Qué es una raza subdesarrollada? La que
está en situación inferior (sub, igual a debajo) ; pero el término, de acuerdo con las consideraciones que acabamos de hacer, nos parece rigurosamente científico. Pues según esas consideraciones para distinguir la inferioridad
actual de la constitucional de que hemos hablado, habría que decir, al referirse, por ejemplo, a un grupo étnico en estado casi primitivo, que es una
raza actualmente inferior, porque si la llamamos inferior a secas, estamos prejuzgando sobre su inferioridad constitucional que hasta ahora es científicamente indemostrable. En cambio, la palabra sub desarrollada, se refiere a
un concepto dinámico: el desarrollo, que se proyecta hacia el tiempo indefinido y por consiguiente al aplicar a un grupo racial el calificativo de subdesarrollado, se hace referencia sólo a un momento de su historia, no prejuzga, lleva implícita la posibilidad de su desarrollo futuro.
Una cosa sí es sociológicamente comprobable y tiene capital importancia
en el estudio de las cuestiones raciales y es ésta: La superioridad o inferioridad de las razas se mide por su capacidad creadora demostrada. Desde
este punto de vista, pueden clasificarse las razas actuales en superiores e inferiores; pero todo ser humano, en condiciones nom1ales, es capaz de asimilarse una cultura debido a su inteligencia y a facultades innatas de imitación. En consecuencia, es indudable que las gentes de las razas actualmente
inferiores o subdesarrolladas si hasta ahora no han sido capaces de crear

una. cultura
valiosa, lo son de adoptar plenamente la de cualqmer
· raza su.
perior si se les proporcionan los medios y si se les coloca en las circunstancias
adecuadas para lograrlo.

.E)_- ~ac~mo político y Racimo científico. La discriminación racial y la
discnmtnaci~~ social. ~ero ~na cosa es que se admita, como no puede menos de admi~, _la existencia actual de razas superiores y de razas inferiores
Y otra_ muy d1s~~ta que se postule el derecho de las que se encuentran
e~ meJores con?1c1_ones de civilización y de cultura, en posesión de una ciene1a Y de una tec~ca ~u~ les da enorme ventaja sobre las que se hallan en
estado factual de inferioridad, para dominar y explotar a e'stas. Q menes
·
t a1
c?sa .ª irman, profesan un racismo político que nada tiene que ver con la
c1ene1a.
~or el contrario, el racismo científico se concreta a comprobar el hecho
evidente _de qu~, en ºla actualidad, existen sobre la tierra conjuntos raciales
que· se diferencian unos de otros por características soma'ticas, psico
· J'og1cas
·
y
socia1es Y que algunos de esos conjuntos han demostrado superioridad evidente sobre otros. Esto, desde un punto de vista moral, en vez de facultarl~s para someterlos a su dominio, los obliga a estudiarlos y comprenderlos a
fm de _elevar sus condiciones de vida y hacerlos aptos para la lucha de Ja
humanidad por la realización de sus más altos destinos.
,Las difer~ncias raciales tampoco justifican la "discriminación racial", fenomeno. .social
que
·
.
. se basa, como dice Max Weber, segun' expusrmos
antes,
en preJmc1os ~1ales y en lo que él llama "la repugnancia estética" y ue
n?sotros preferimos denominar "antagonismo racial"; es decir, falta de ~in,1d_ad entre _dos razas por absoluta desemejanza de caracteres físicos, psicolog1cos y sociales.
~n ,,el fondo'. la discriminación racial se confunde con la "discriminación
social que ex1st~ en todas las sociedades humanas. Un blanco, por muy
blanco que sea, s1 entra todo harapiento y sucio a un restaurant de lujo de
Nue:a ~~rk, seguramente que será expulsado en el acto. Desafortunadamente,
los mdiVIduos de las llamadas razas inferiores o subdesarrolladas por circunstancias ~conómicas y de cultura, son desaseados y su forma de hablar
Y de . conducirse los hace repulsivos para las gentes de las llamadas raza~
superiore~ que, debido a su cultura y a su situación económica, tienen mejor
presentación personal y mejor trato.
~n muchos casos, la discriminación racial es una cuestión de distancia
SOC1al. . En muchos casos, cuando no hay repugnancia racial específica desaparee1endo la distancia social, desaparece la discriminación racial.
'

4. Importancia del Factor Racial en las Sociedades Humanas. La im• E. BouTHM-

504

505

�portancia sociológica del factor racial es sencillamente enorme y asombra el
que se trate, actual.mente, de negar la existencia de ese factor al pretender
negar la realidad de la raza como hecho biológico-social.
En el origen mismo de las sociedades humanas está el factor racial porque la tendencia gregaria de los hombres se da entre los que se consideran
semejantes. Las hordas primitivas seguramente que no eran heterogéneas,
sino que se formaron por el crecimiento de los pequeños grupos que pudiéramos llamar biológicos, formados en tomo de las mujeres, merced a la
reproducción interna que estableció entre ellos evidentes lazos de carácter
racial.
Del mismo carácter son el clan, la tribu y la confederación de tribus, antecedentes, inmediatos estos últimos, de la constitución del Estado. En consecuencia, en el período formativo de las sociedades humanas, el factor raza
aparece dotado de extraordinario dinamismo y obra como fuerza de unificación y organización.
•
El estado surge, como afirma Gumplowics, de la lucha de razas, unas veces por el agrupamiento de las que se sienten afines y otras por el dominio
de las más fuertes mediante la conquista de las débiles. Y lo mismo en el
caso de los vencedores que de los vencidos, la conciencia de raza subsiste
como lazo social de trascendental importancia, en aquéllos para mantener
su poderío y en éstos la esperanza de su próxima liberación.
Desde los relatos bíblicos, la raza aparece ligada al destino de los pueblos y es energía biológica y espiritual que contribuye a su unificación interna, a la solidaridad de los individuos y grupos que la integran y a su desarrollo cultural.
La sobreestimación de la propia raza es un fenómeno social que se advierte en todos los pueblos desde tiempos remotos, y a ese fenómeno se deben, en gran parte, las proezas realizadas por muchos de ellos y su conservación en las circunstancias más desfavorables. El caso de la raza judía es
concluyente.39
En el mundo moderno, la nacionalidad parece haber sustituído en importancia social, a la raza; pero la Yerdad es que, en el fondo de todas las nacionalidades racial.mente heterogéneas perviven la idea y el sentimiento de
raza. Esto se advierte con toda claridad cuando se habla de un alemán na• Los antirracistas niegan la existencia de la raza judía porque, según dicen, no
presentan uniformidades somáticas, pues las medidas antropométricas del judio ale•
mán no coinciden con las del judío francés, etc.; no obstante de que como hemos
dicho, niegan que la semejanza física sea prueba de la raza. Pero la raza judía es
un hecho social indiscuúble y se ha encargado, a través de la historia de la hu•
manidad, de demostrar su existencia hasta convertirse en un valor de gran peso en
los desúnos del mundo actual.

c~o~alizado mexicano, _por ejemplo, pues así, en la expresión corriente, se
distingue la procedencia racial de la nacionalidad adoptada. y si esto sucede cuando se trata de individuos pertenecientes a ramas o variedades de la
raz~ blanca, co~ ~ayor razón en los casos que se refieren a personas de razas
rad~~l.ment~ distintas. Al negro nacido en los Estados Unidos de Nortea_merica ! cmdadano de ese país, no se le denomina simplemente norteamericano, smo negro norteamericano.
En Hispanoamérica se distingue en el lenguaje común y en el científico
al _i~dígena peruano, del p:ru~no a secas y se habla de razas indígenas
Mexico o en todo caso de indios mexicanos.
~a nacionalidad no ha podido ni podrá, por mucho tiempo, sustituir a
la idea de raza, porque ésta ha contribuído poderosamente a la formación
de l_as nacionalidades. En un principio toda nacionalidad era racial y si
es cierto que en el mundo actual muchas nacionalidades se han constituído
con distintos grupos raciales como resultado de acontecimientos históricos
de guerras internacionales o de conquistas, en el fondo de esas nacionali~
dades se encuentra siempre a una raza políticamente dominante. Los Estados Unidos de Norte América constituyen, qué duda cabe, una nación; pero en ella, a pe~ar del fuerte porcentaje de individuos de raza negra, la blanc~ es la_ que tiene en sus manos los destinos de esa nación y en ella se
piensa siempre que de ésta se trata.
Hasta en países indiscutiblemente antirracistas como lo es México en cuyas leyes ~ documentos oficiales se habla siempre de la nación mexicana,
en pleno S1glo XX el lema de la Universidad Nacional es éste: "Por mi raza
hablará el espíritu".
Pero no solamente hallamos a la raza en la raíz de las nacionalidades
sino que es también la promotora del Estado. Toda raza tiende a consti~
tuirse en nación y toda nación en Estado.
La raza aparece, además, a lo largo de la historia de la humanidad como un motivo de emulación entre los pueblos. Esa emulación se pro;ecta
en el trasfondo de todas las actividades sociales de manera más o menos
consciente, lo mismo en los campos de batalla que en la esfera industrial •
y comercial y en las competencias deportivas y artísticas.
En el juego de las interacciones de cada sociedad humana la raza en
,
de casos, ha sido la causa originaria de las clases
'
'
gran numero
sociales.
Todavía hoy, en muchos países, México entre ellos, la diferenciación de las
clases sociales tiene una base de carácter racial: el proletariado está compuesto, casi en su totalidad, por individuos de raza indígena y de mestizos
en los que predominan los rasgos físicos y la cultura del indio.
Parece, pues, que la idea y la conciencia de raza, forman parte de la naturaleza humana y desempeñan un papel importante en la vida de las

a:

507
506

�sociedades. Ciertamente se ha venido cargando el concepto de raza de un
significado que le es ajeno y en más de una ocasión el exagerado sentimiento racista de algunos pueblos ha sido causa de lamentables tragedias;
pero lo que hay que combatir, en todo caso, no es a la idea de raza, factor
social inapreciablemente valioso, sino las desviaciones de que ha sido objeto,
las falsas teorías que se han elaborado sobre ella, con un sentido político.
Si las razas humanas viviesen aisladas, sin entrar en relaciones unas con
otras todo lo relativo a la raza tendría un interés puramente científico, de
simpie curiosidad o afán de conocimiento; pero, contrariamente, cualesquiera que sean sus diferencias físicas y morales, económicas y de cultura, las
razas se hallan en constante comunicación, en frecuente contacto. Es más,
la formación de los países modernos por la reunión política de diferentes naciones, la antigua institución de la esclavitud y los sistemas de conquistas
y coloniaje, han traído como resultado que, en 1':l seno de m~chos Estados
convivan fuertes núcleos de población de raza y de cultura diferentes, dando lugar a graves problemas sociales y políticos.
En los países de población heterogénea, desde el punto de vista racial Y
cultural, se presentan, con frecuencia, conflictos y tensiones que alteran la
paz y que son consecuencia de los desajustes sociales originados por las disparidades raciales y de cultura. En todo caso, la vida de esos países ~esulta
en extremo difícil por falta de unidad interna. De ahí la enorme 1IDportancia del factor racial en las sociedades humanas y la necesidad de estudiarlo, a fondo, para dotar de una base científica a las medidas de orden
político destinadas a resolver esas situaciones.
5. El mestizaje. Cuando viven en un mismo país, bajo una autoridad
común, razas diversas, a pesar de todas las diferencias físicas y mentales Y
de carácter social, se mezclan con más o menos intensidad según que se. trate
de grupos racialmente antagónicos o afines dando lugar a una raza .mte~media O mestiza que, con el tiempo, puede hacer desaparecer las d1span• dades raciales y llegar a constituír una nueva raza única que es el ideal de
todos los pueblos heterogéneos.
"La mezcla de las razas, dice H. S. Jennings, consiste esencialmente en
agrupar en un solo individuo genes procedentes de individuos de diversos
tipos. consiste asimismo en agrupar genes que separadamente dan resulta'
· de esta mezc1a.?" 'º
dos muy
diversos. ¿ Cuáles son las consecuencias
Según el Conde de Gobineau, el mestizaje produce, de manera indefectible, la degeneración racial; pero las modernas investigaciones sobre este
• H.

508

s.

p~n~o, ~~ican que eso no es cierto en todos los casos, sino que, a veces, la
hi~~dac1on humana _es conveniente para el desarrollo de la especie.
La verdad_ es, dice Ashley Montagú, que en lugar de ser nociva para
l_a ~esce~denc1a y las generaciones siguientes, la cruza racial entre grupos
e~~cos diferentes es altamente ventajosa, tanto desde el punto de vista biologico como desde cualquier otro punto de vista".
"Por medio
de la cruza, agrega, es como la naturalezal en forma del sis, •
te~a .genet1co del hombre, muestra su poder creador, la cruza es uno de sus
pnnc1pales medios para la producción ininterrumpida de tipos de vida nuevos Y más vigorosos". "La hibridación, insiste, es uno de los procesos fund~e_n_tales de la evolución" y en seguida esgrime este argumento que parece
definitivo:
•
"Si hubiera algo de verdad en la sugestión de que la hibridación da por
resultado la ~egeneración o decadencia del hombre, éste hubiera perecido
hace mucho tiempo o se hubiera hundido al nivel de un idiota deforme pues
es un~ de las criaturas más mezcladas del mundo". "Lejos de hace~ que
se extmgan,_ c~~cluye, los grupos existentes, la entrada de nuevos genes en
el grupo prlillitivo puede haber sido el medio que no solamente lo salvó de
extinguirse, sino también sirvió para revitalizarlo".n
Según el autor citado, la idea de que el mestizaje degenera a las razas
es de origen social; pero no tiene comprobación alguna en los hechos. "E~
m~~has partes del mundo en donde los pueblos de color viven bajo el do~010 de los blancos, el híbrido es considerado por el blanco como un paria".
Sm embargo, cuando, por el contrario, se les eleva a la misma condición de
los progenitores resulta "que los descendientes de las uniones mixtas son
en general, por lo menos tan buenos como sus padres y en muchos aspect~
superiores".42
Es_to se debe, siempre según el autor citado, a que en el cruzamiento, el
mestizo es el producto de parte de los genes del padre y de la madre resultando así una síntesis que no sólo lleva en sí las cualidades de uno 'y de
otra, sino que es diferente, nuevo, en muchos aspectos fundarnentales,43
En apoyo de estas aseveraciones, Ashley Montagú cita varios casos y se
basa en las investigaciones de diversos autores :
De las uniones entres maoríes y blancos en Nueva Zelanda "los híbridos
combinan los mejores rasgos de los dos grupos étnicos y h~n demostrado
que_ son tan capaces como los blancos. Un maorí ha sido primer Ministro
sustituto de ese país, mientras otros más han ocupado altos puestos en el
gobierno".
41

"

]ENNINOS,

op. cit., p. 275.

AsHLEY MoNTACÚ,
AsHLEY MoxTAcú,

.. AsHLEY MONTAOÚ,

op. cit., pp. 125, 126.
op. cit., p. 131.
op. cit., p. 131.

509

'

�Esto ha sido posible porque "la discriminaci6~ ~. 1~ barrera de color nunca
desarrollaron intensamente en Nueva Zelan a .
.
se
.
, el Dr Crok es evidente que en media casta, por ~o
"En Australia, segun
· . '
.d bles ventajas por su herencia
menos en el territorio norte, tlene cons1 era
biol6gica".,5 .
.
bab' t nauvos
son polm·esi·os, e'stos se han mezclado
En Hawai cuyos
itan es
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'
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La poblaci6n hispano-maya, resu ta o .
t siglos según el estudio de
la Península de Yucatán durante casi cua ro
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t . El Antrop6logo Agasq e afirman o con rano.
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·
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.. AsHLEY MoNTAGÚ, op. cit., p. 133.
.. Citado por AsHLEY MoNTAGÚ, op. cit., p. 134.
" AsHLEY MoNTAGÚ, op. cit., p. 136.
., AsHLEY MoNTAGÚ, op. cit., p. 138. Cultural Sociedad An6niroa. La Habana,
.. ROBERTO AcRAKONTE, Sociologla. Ed.
Cuba. T. I, P· 31 4.

510

riza por su debilidad e infecundidad. Nott, según investigaciones hechas en
Carolina del Sur, encuentra en él una marcada infertilidad".'9
Tratándose de la cruza entre negros y blancos, la cuesti6n se vuelve, como se ve, más ardua, pues aun cuando Ashley Montagú, refiriéndose a los
estudios hechos por varios autores sobre los mestizos de negro y blanco en
Estados Unidos y en Inglaterra, afirma que "hay razones para creer que este
nuevo tipo étnico es perfectamente bueno, de acuerdo con la medida de adaptaci6n bio16gica", otros autores como Davenport, por ejemplo, afirman que esta clase de mezcla produce trastornos biol6gicos en los mestizos; pero Castle,
objeta que "nos gusta considerar al negro como inferior. Consideramos la
cruza de negros y blancos como una degradaci6n de la raza blanca. Buscamos pruebas que apoyen esta idea y tratamos de persuadirnos de que las hemos encontrado aunque no sin,an".50
H. S. Jennings asegura que: "en conjunto, el aumento de vigor híbrido
no se ha manifestado de manera muy ostensible en la cruza entre las diferentes razas humanas estudiadas hasta ahora". En otra parte de su estudio
dice: "Si los organismos que promueven los dos juegos de genes son muy
diversos, los resultados de la mezcla pueden, en verdad, ser desastrosos". 11
Esta cuestión, como fácilmente se advierte, a menudo se encuentra contaminada de racismo y de antirracismo político. Nosotros consideramos que
la opinión de Sorokin sobre el punto es la más aceptable: "Las teorías de
Gobineau, de Lapouge y de numerosos eugenistas, dice, respecto del mal
inevitable de la mezcla de razas, parecen parciales. El problema no está
resuelto. Los copiosos datos recogidos resultan frecuentemente contradictorios. Hipotéticamente la soluci6n más probable de la cuestión parece ser
la siguiente: La mezcla de sangre entre ciertos grupos rácicos debe ser probablemente provechosa, mientras que entre otras razas parece ser nociva.
Por otra parte, la autorreproducción, cuando la cepa es buena y no contaminada, debe ser beneficiosa, mientras que cuando la cepa es pobre y contaminada, trae la degeneración. Tal es la respuesta que puede ser la más
cercana a la verdad. Sin embargo, sabemos aún poca cosa sobre las condiciones y las razas exactas cuya mezcla sería feliz o desafortunada".62
En nuestro concepto, no sólo debe tomarse en cuenta, como lo hacen Ashley Montagú y los autores que cita, el resultado biológico de la cruza entre razas, sino el psicológico y el social. Sobre la psicología de los mestizos,
es poco lo que hasta ahora se ha estudiado y en cuanto a la situación social
de ellos, diremos que la realidad de esta hora indica, sin lugar a duda, que
'" ROBERTO AGRAKONTE, op. cit., T. I, p. 316.
• ASHLEY MONTAGÚ, op. cit., p. 141.
11
H. s. ]ENNINGS, op. cit., pp. 275, 285 .
ª P. A. SoROKIN, op. cit., p. 233 .

511

�.
bueno ue sea el producto biológico de
la mezcla enue razas desa~mes, p~:nsideram~s como razas desafines a aqueesas mezclas, no es ac?nse3able.
el unto de vista somático, porque enllas diametralmente diferentes desde
p . f's·cas y conflictos de orden
• ·
repugnancias 1 1
tre ellas existen, casi siempre, .
d 1
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. 1
h
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media. Esto, naturalmente, se halla supen:nª e: contacto razas carentes de
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,
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h
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.
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Para reyre,
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,
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b
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.
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. 1
1
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cuanto se refiere a los negros,
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muerto. En lo referente a1 tra·
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lo cual se prod UJO una
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régimen de F1 e
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bana Tal es la practica en
negro "no es recibido en la alta soc1e a cut 1 .matrimonio entre negros
•
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· " . En cuan o a
círculos exclusivos y anstocr

512

La mezcla de razas se efectúa principalmente entre las capas socialmente
inferiores de los pueblos en contacto. Los individuos de esas capas, generalmente de muy baja cultura e instrucción, ignoran las especulaciones científicas sobre el mestizaje -que por otra parte no han llegado a ninguna conclusión irrebatible- y obedecen simplemente a sus instintos biológicos, de
manera que por malo que se le considere como antes decimos, el mestizaje
es un hecho social que los países en donde se produce deben afrontar irremediablemente.
Las investigaciones antropológicas y biológicas sobre el mestizaje y sus
resultados prácticos, positivos o negativos, solamente pueden influir en la
política migratoria de los países respecto de la admisión o el rechazo de
ciertos extranjeros para que se establezcan en su territorio; pero no pueden
hacer nada para evitar que se mezclen los grupos raciales ya establecidoi.
dentro de sus propias fronteras, cualesquiera que sean las consecuencias de
ese mestizaje.
6. Raza y Aculturación. En los países en donde conviven una raza superior y otra u otras actualmente inferiores, o subdesarrolladas, al problema
biológico del mestizaje se agrega el de la transculturación, pues la sola mezcla racial no logra la unidad nacional que sólo resulta de la identidad de
cultura, de sentimientos y de intereses. En este caso, se impone, con mayor
razón, el estudio concienzudo de los problemas raciales para encontrar las
mejores vías de mestizaje y de la elevación cultural de las razas menos
desarrolladas hasta incorporarlas plenamente a la cultura de la raza que se
considera superior.

op. cit., p. 149.
149
Mo::-iTAoÚ, op. ci~., P·, T. 1
329.
ROBERTO AoRAMONTE, Sociolog1a.
. , p.

,. Cºtado por
"
..

y blancos, los padres blancos, ya se trate de hombre o mujer, se oponen de
manera casi absoluta a semejantes uniones.
Actualmente, en Cuba, no hay discriminaciones raciales y los negros y los
mestizos actúan con frecuencia en la política y obtienen, a menudo, cargos
de elección popular. Lo mismo está sucediendo, aun cuando con muchas
resistencias, actualmente, en los Estados Unidos de Norteamérica. En el
caso del mestizaje, como en el de la cuestión relativa a la superioridad o
inferioridad de las razas, las investigaciones y las especulaciones que se han
hecho y se hacen, tienen un interés principalmente científico, de carácter
antropológico y biológico; pero de escaso o de ningún valor para la sociología porque independientemente de los resultados definitivos que puedan
alcanzarse con las mencionadas investigaciones y especulaciones, la mezcla
racial, en donde conviven razas distintas, es un hecho, un fenómeno social
sobre el que no tienen influencia alguna.

l
AsHLEY

AsHLEY

MoNTAoÚ,
º

513
H33

�SOCIOLOGlA DEL ARTE
Los retablos o ex-votos populares
ÁNGELES MENDIETA ALATORRE

(Academia Mexicana de Sociología)

Preludio
PRELUDIO sí, porque acaece que lo que aquí va a decirse exige no solamente el frío instrumento de la investigación, sino algo más que toca linderos insospechados y escudriña la relación esotérica entre personas divinas
y humanas, presente en los retablillos populares con un acento musical de
patética ingenuidad.

Las obras de arte descubren olímpicamente su belleza, como si desnudándose provocaran de inmediato el asombro del espectador; otras expresiones
por su modestia y simplicidad, han menester de adentrarse para su estudio
con los pasos contados, tomando en cuenta los motivos por los cuales fueron creados.
Aparentemente están bien lejos de la importancia que revisten otros temas como las relaciones de los pueblos, de las personas o de los fenómenos
sociales en conflicto, pero estas manifestaciones populares por su perennidad,
su reiterativa presencia y su multiplicidad expresiva, acusan aspectos muy
interesantes del comportamiento humano. Las tablillas populares o ex-votos,
para decirlo pronto, informan de un compromiso personal entre un oferente
y la Divinidad invocada que da por resultado un milagro del cual se da
público testimonio haciendo el relato plástico y literario del mismo. Ambos
personajes están en la tablilla, aunque la jerarquía se presenta con la actitud de rodillas del oferente, sobre el piso, y la Divinidad entre nubes y
aureolas -a la manera de las imágenes bizantinas- así como el relato visual en su forma más patética.
Acusa tal relación cierto carácter idólatra en tanto que el milagro es hecho más que por el santo mismo que se invoca, por su imagen elaborada

515

�y presente en el santuario, pues debe llevarse la tablilla precisamente a ese
sitio y lo más cerca del lugar que ocupa tal imagen.
Andar de peregrinación por los grandes Santuarios mexicanos del culto
popular, es recorrer la aventura del descubrimiento de un mundo donde
se realiza ese intercambio virtual, asaz mágico, pero conmovedoramente ingenuo, por medio del cual los peregrinos ofrecen público testimonio del favor recibido.
Estas tablas cubren los cuadrantes laterales del Altar Mayor, en otros, se
dispersan por los corredores o se muestran en las sacristías; dispersos por todas partes, conviven con otros testimonios más fehacientes como muletas
abandonadas y rudos bordones, se juntan con la diminuta milagrería de platas que forma grandes medallones o se arrima a los escritos de papel, que
como pajaritas sueltas se dejan por todos lados o se introducen en los resquicios de las urnas de los santos y, otras veces, forman grandes estelas a lo
largo de los muros claustrales.
Hay ex-votos en la Villa de Guadalupe y el Santuario de Los Remedios,
en la Ciudad de México; en San Juan de los Lagos, Ocotlán, Zapopan y
Talpa, en Jalisco; por supuesto en Chalma y en Tizimín; en algunos santuarios la "manda" debe cumplirse entregando el retablo después de entrar
danzando ida y vuelta hasta el altar, por supuesto sin dar la espalda.
En nuestros días el retablo empieza a ser desvirtuado, sustituyéndose por
cartas como las que están a la vera de San Sebastián de Aparicio en Puebla,
o se paga su publicación oficiosa en encuadre curiosísimo de fervor, dentro de las planas graves de los periódicos que llevan una nota tan patética
como la de los obituarios. "Doy gracias ... " es el estribillo de la leyenda
contumaz que encabeza la relación literaria. Pero en éstos y aquéllos hay
la expresión de un compromiso cumplido, en palabras que revelan la relación esotérica de dos personas, una poderosa, dueña de facultades extraterrenales y otra, que ha sido privilegiada con una dádiva de ese poder.
En pos, desde hace tiempo, de los escondrijos del alma popular que se
expresa en las artesanías del arte menor, anduve hurgando aquí y allá hasta
descubrir un aspecto singular de los retablos mexicanos y que no se encuentra en las ofrendas orientales -quizá acaso en las tablillas japonesas,
pero sin dibujo vital-, ni tampoco en las tablillas flamencas ni alemanas,
pues parece ser muy peculiar del pueblo mexicano.
Comenzó el descubrimiento de esta "veta" espiritual a la vista de una tablilla en la cual una mujer eferente, cubierta con rebozo oscuro, está de
rodillas cerca de una cama mal cubierta, deshecha por abandono de un
hombre que ya tieso y cuan largo es, se muestra suspendido entre el cielo Y
la tierra, en visión alucinada o levitación extraña, en tanto que la Virgen
de Guadalupe está a la izquierda, entre nubes. La cara de la mujer es de

beatitud indescript~ble, en tanto que el marido de ella mantiene los ojos celeyenda•• "D01· G racias
· a N tra. Sra. Guadrrados. Rezaba asi
. la peregrina
.
alupe, por re-coJer a mi marido Elpidio López enco miendo las palizas
me da~a para su salba ción". (sic)
que
. El milagro cabal, fehaciente, era haber conseguido la libertad de por vida.
libre del verdugo, la mujer atribuía a milagro la gloria de su viudez . L '
Deo!
· 1 aus
Tan asom~rada quedé que me dediqué a buscar el tema trágico-cómico
de estas tablillas populares, consideradas modestamente en tono menor aun
den~ _d_e las artes populares, pero que son expresión ingenua y redonda
-def1D1t1vamente fresca- de la puerilidad del alma mexicana.

Las Artes Populares.
. El encanto y la frescura de las artes populares compensan las limita ·
discretas de su calidad estética.
c10nes
Una parte de las llamadas Artes Populares, entra de lleno en el folklore 0
folclore, q~e c~mo se sabe es palabra compuesta por los términos f olk, pueblo
y _lore,_ sabidw:ia; y está formado por las expresiones anónimas que son pat~º1:1º de ciertos grupos y se dan en ciertos pueblos, donde permanecen
c:15i sm alteración alguna, de tal manera que ofrecen peculiaridades tradic10nales del alma de un pueblo.
En nuestros. días, las artesanías, el folklore y todo lo que se considera
Arte popular, tiene relevancia grata, y prueba de ello es que en la Olimpíada
Cultural
celebrada
en México durante el año 1968, se presentaron en el
F f IM
d.
1
es iva . un ~1 del Folklore, grupos de 25 países, con danzas de un deslumbramiento vital. Asimismo, en octubre de ese mismo año en Ja Plaza de
la ~anta Veracruz de la Ciudad de México, hubo una Exposición lntern_acional de artesanías populares, en la cual tomaron parte 45 países ofrec~endo mue~tras d~ tejidos, joyas, alfarería, máscaras rituales y de ~eatro,
figuras, munecas, títeres, tocados, objetos religiosos, recipientes de plata y
otros 1:1etales, tallado en madera, juguetes, cerámica, instrumentos musicales
pequenas esculturas, estatuillas, vidrio soplado, chaquira, figuras de pan d~
dulce para el Día de muertos, calaveras, alcancías, etc.
Est~ reconocimi~nto al, ~alor del arte popular es reciente y obedece a un
cambio de mentalidad critica. Dice Toussaint al respecto:
"La manife~tación plástica que se conoce hoy con el nombre de arte popular no ha sido apreciada y reconocida como tal sino en los últimos tiemDurante to~o el siglo XIX y en los principios del XX el criterio art1Stico estaba regido, obligatoriamente, por los dictados de la Academ1a
· ...

~s:

517
516

�El descubrimiento del arte popular corre parejas con los estudios antropol6gicos y viene a formar parte de lo que se ha designado con una fea palabra:
Folklore ...
"Los famosos retablos, que son ex-votos en que los fieles agradecen una
merced recibida, narrando el mal y su remedio mediante la intervención de
una imagen sagrada (están) llenos de evocaci6n e ingenuidad, así en la manera de plantear el tema como en su solución plástica, estos pequeños cua• dros pintados al óleo sobre madera, hoja de lata, o cartón, abundan en los
santuarios de las imágenes celebradas. Los más antiguos que se han encontrado datan del siglo XVII, pero aún hoy continúan siendo elaborados.
No son obras de arte pictórico, sino rituales y no presentan semejanza con
ninguna otra pintura, ni antigua ni moderna. Y, sin embargo, su valor artístico es enorme por la interpretación auténtica -infantil- de las formas,
de la perspectiva de los efectos y emociones que llenan de vida a sus personajes" .1 "La Sociología del Arte ha de evitar, en lo posible, caer en especulaciones filosóficas, en abstrusas disquisiciones de estética y alejarse, especialmente, de cualquiera pretensión de carácter crítico o preceptivo. Su
fin único será el análisis del arte como hecho social". Tal afirma don Lucio Mendieta y Núñez en uno de los pocos estudios sobre la Sociología del
Arte y añade posteriormente:
"Las artes folklóricas tienen indudables valores estéticos que son, seguramente, el secreto de su perennidad. Desde luego, diremos que se trata de
manifestaciones espirituales que tienen la frescura inmarcesible de la originalidad, de la sencillez y de la sinceridad, expresiones artlsticas sin mistificaciones, sin academismos, nacen con la naturalidad de las flores silvestres.
Se plasman en una especie de moldes distintivos que son como simbolos dPcada pueblo, entendiendo aquí, pueblo, en el sentido de una agrupación multiforme, de una gran unidad formada por numerosos grupos cada uno de los
cuales tiene su propia voz y su propio aliento que se traduce, entre otras
cosas en el arte. . . .Sus características fundamentales estriban en que no
'
cambian
sino muy lentamente y sólo en pequeños detalles. Son productos
2
de industrias domésticas que se trasmiten de padres a hijos ... "
Las Artes Populares se relacionan con las costumbres del pueblo y con
aquellos hechos que le interesan o emocionan, así la ofrenda votiva o manifestación plástica son también expresiones genuinas.
La vena popular, que no tiene ninguna relación con lo vulgar, aunque
algunos no lo distingan, ha mantenido siempre la corriente más vigorosa
Arte popular en México en "México y la Cultura". S.E.P.
Méx., 1946, pp. 301 y 302.
• MENDIETA v NúÑEZ, LuC10, S ociología del Arte. Inst. Inv. Sociales. de la U .N.A.M.
1

ToussAINT, MANUEL,

Méx., 1962, pp. 7 y 299.

d~l arte de los pueblos. Sus raíces con la existencia misma le ofrecen savia
viva Y renovada que prosigue, ajena a los aherrojamientos de la erudici6n.
En cuanto a ~as o~rendas religiosas, la vinculación con la naturaleza tiene
?tr~ fuente enriquecida. Así, las sustancias bienolientes como la mirra el
incienso Y los ~dumes, sirven para las ofrendas rituales, lo mismo los ~rodu~tos de la tlerra como flores y frutos, así como oro y metales preciosos.
Mas burdo, ~ nuestro entender, es el sacrificio cruento de los animales y
~~n de las mismas personas, como el caso de Ifigenia en la mitología, de los
Jovene,s al toro de Creta, o de las doncellas en el cenote sagrado de Mérida
Yucatán.
'
Más exquisitas son las peticiones sin sacrificio, como los papelillos que se
enr~llan en las ramas de los árboles que rodean los grandes santuarios del
Japo~: las monedas que se arrojan con fuerza para que su ruido atraiga la
atencion de los di~s~s distraídos o la festiva ironía de arrojar monedas a
las fuentes para solicitar el milagro de volver a ella.
. Muy a~tigua es
costumbre de las dádivas y su estudio se pierde en los
tiempos Sm memoria. Luego, ya hay testimonio rudimentario de ellas y poco
a poco se transforman, pulen y elaboran.
Andando _el tiempo, las ofrendas votivas alcanzan calidad superior y son
verdaderas JO~as. En los palacios bizantinos y en los orientales ""ense los
templos materialmente repletos de ofrendas en magníficas piezas de orfebrería".ª
En las art~ decorativas se encuentran objetos que por el material emplead_o, forman diversos grupos cuya finalidad es también diversa. Pueden menc10narse _entre est~s. expresiones, _la,orf~~rería y los trabajos de forja, que inclu~en piezas metálicas de cerraJena Ojival, rejas claustrales blasones clavos
ver~as, candelabros, arquillas, llaves, aldabones, plata calad: y repuja,da, cus~
todias, cruces procesionales y armas. El hermano pequeño, modestísimo breve, de esa expresi6n artística es el milagro de plata repujada que ta~bién
com? "ex-voto" adorna relicarios y tablas cubiertas de terciopelo, en los santuanos del culto popular.
L~ cer~ica, que fue tan celebrada en Grecia y Roma, tiene peculiar
mamfe~tac~on entre_ las culturas prehispánicas y se ha considerado que algunos 1dohllos so~ figuras :otivas u ofrendas. El yugo y la palma, por ejemplo, no se sabe si fueron instrumentos rituales u ofrendas.
Otr~s e~presiones del arte ~ecorativo no interesan propiamente aquí como
la _tapic~na, las art~s del teJ1do, los famosísimos mosaicos, el mobiliario y
~aJorreheves, l_os_ tapices, el arte del vidrio y la joyería, aunque sí cabría senalar a las miniaturas como referencia a los precitados milagros.

!ª

• ~LANco CoR1s,

J.,

Espana, 1918, p. 34.

Manual de arte decorativo. Librería Parera. Barcelona 2do T
·
· ·

519
518

�Los retablos o ex-votos.

. .
d
tiempos del Cristianismo, se convirLas peregnnaciones e los primeros
., .
d
l Ed d Media
tieron en grandes corrientes migratorias penódicas u~ante X~I a XVIII
nuevo y poderoso esplendor en los siglos
y .
'
y "alcanzaron
.
. . , a la Reforma El unpulso
después de la transitoria decadencia que s1gwo
.
,
.
de la di.
parti6 en general de la fe y de la necesidad de sentirse mas cerca
rticular
de
las
numerosas
gracias
vinidad en lugares consagrados Y, en pa
'
.
d'f ndían
dispensadas de las milagrosas curaciones, que en los santuan~s se 1 u
' milagros, cuadros relig1osos,
.
con libros de
medaHas y. pequeñas imágenes
b . bmanel
.
el y de la esperanza que, en virtud de ello, a nga a
ducattvas en pap '
.,
al Se diri e uno a la milagrosa imahombre de liberarse tamb1en de todo m .
g
.d
ue se uiere conjurar la desgracia y comenzar una nueva v1 a.·;
gen
~rq viene
. q a ser asi, una fuerza liberadora y se .siente como energia
El milagro
vital".,
.
.
bres
. .
tán presentes en nuestra vida y reciben ya nom
Estas peregrinaciones es
S .
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•
diversos como "Tours" a los centros del culto como Roma, antiago,
des etc.
•
1 ''n
~ntre paréntesis es curioso hacer dos advertencias peculiare~ co~ re a~10 a
1
a las pereg~~ciones ;. al ~~~ :eellac:;ri~~:~¡0
:nr:~::~~t:. ~n
puede constituir una man ª
. •
ara el islamita
l nas religiones esta peregrinaci6n es obhgatona, como p d
l .
~~ar la Meca, lugar al cual dirige sus oj~s d~a:;~::1: d;:o:ib~t1¡u~:
sitio de la tierra en el cual se encuentre.. ~~
ul d
b .6 "el mi.
h
a la imagmacion pop ar escu n
l
f
presentaci6n de a igura uman. :
, . d
quisita belleza para el
l
,, del arabesco ornamentac1on geometrica e ex
.
agro
'
hib' . , también era para las smagogas y
adorno de las mezquitas. Es~ pro i~iton_ co ercial en nuestros días para
,
· · es mantiene su en eno m
segun a1gunas opimon
.
sus limitadas calidades
sostener la corriente abstracta en la pmtura, pese a
estéticas.
N
1 caso del retablillo o pintura popular que aquí nos ocupa,, pu~
o
es
e
ahí se encuentra un caba1 rearismo, aún en sus aspectos y detalles mas m.
h
l . bolismo se ofrece de manera concreta.
~y~e~
. .
l
~
hil decíamos que las peregnnaciones a os san
Volviendo a tomar el º•.,
l
andes caminos del culto y enriquerios dieron lugar a la formacionb de los gr tuarios como Venecia y Bizancio,
cieron las ciudades donde es_ta an º1s san ros acostumbraron llevar ofren1 .
tante es advertir que os rome
.
::o e: ;::r de los favores, para dar testimonio de los que ~abían recibido o como mera "cortesía" amorosa.

~=

4

VOTIVTAFELN,

520

GEROO SCHREIBER' Deutsche .Mirakelbücher. Düsseldorf, 1838, p. 66.

Ese mismo espíritu pas6 a normar las peregrinaciones en América con tal
persistencia que nuestro pueblo las realiza a porfía, alegando mandas hechas
por propio gusto.
Sin embargo, en otros tiempos, la imposici6n religiosa hubo de recurrir
a diversos procedimientos, desde el arrasamiento como el montar el templo
sobre la pirámide derruída como acontece en Cholula, o encomendando
a los propios indios la fabricaci6n de las estupendas imágenes, como los
Cristos de caña, que muchos indios utilizaron para esconder dentro de ellos
los idolillos venerados, hasta el convencimiento hecho por los misioneros,
convencimiento que despunt6 en el artífice creador del mundo ingenuo, pávido y deslumbrador de Tonanzintla.
En cada santuario, los peregrinos y romeros siempre han dejado fiel testimonio de su paso. No solamente en los de la religi6n cristiana, sino también en las paganas.
"Los pequeños objetos fabricados en metal, como piezas de agradecimiento, provienen de lejanos tiempos. En el Museo de Louvre, París, se encuentran objetos de bronce de la época de los griegos que son votos que debían
depositarse sobre un altar en homenaje a los dioses, para agradecer sus bondades. Cuando la gente estaba enferma, ofrendaba un modelo de la parte
afectada -como la pierna o el pie- confiando en que los dioses la curarían".'
De igual manera, en los santuarios mexicanos, hay miles de objetos de
plata -&lt;le la buena plata mexicana- que forma medallones, cruces y formas barrocas a la vera de los altares. Y también representa brazos, tumores,
deformaciones y padecimientos diversos que los artífices populares ofrecen
por unos cuantos centavos y los fieles llevan a los santuarios.
Don José Guadalupe Zuno, que bien sabe de estas cosas, al hablar de los
retablos en su libro Las artes populares de Jalisco, hace una historia somera
del grabado y la litografía en México, porque considera que la producci6n
popular de estampas y cromos son los antecedentes del retablo y coincide
con Toussaint en señalar que estas expresiones del arte popular no tenían
ninguna validez en el criterio académico del siglo pasado. Menciona un estudio de R. Leopoldo Orendáin -que desgraciadamente no he encontradod6nde está la historia del retablo desde sus primeras manifestaciones en
Egipto y Cartago; luego, señala los orígenes de la palabra:
"El nombre de retablo, viene de cuando los sacerdotes celebraban la solemnidad de sus ritos al aire libre en sencillo altar y frente al pueblo, sin
adornos, con los candelabros puestos en el suelo. En el siglo XII se estableci6 la innovación de poner una especie de tablero de dos hojas de suerte
que al terminar el sacrificio se doblaba y se guardaba, llamándose díptico,
que luego aument6 a tres hojas y se llam6 tríptico. Como se colocaban tras
el altar, se les llamaba retrotábula. Como eran cambiables de un sitio a otro,

521

�se les llamó también retablos. Los retablos flamencos fueron famosísimos y
los pintaban los grandes maestros de los Países Bajos. Después el retablo ad5
quiere grandes proporciones murales y son decorados ricamente".
Cabe también comentar que el retablo refleja ciertos aspectos del alma
popular, entre otros, el nuestro posee una indestructible capacidad de asombro, de conciencia mágica que rige muchos actos de la vida diaria.
El juego de azar, la Lotería, la fertilidad de la tierra de temporal, el cambio político, los remedios de los males y la fortuna, se vinculan siempre a la
posibilidad de la sorpresa o del milagro.
Cuando la angustia por una situación fortuita hace presa de la mente
humana, la gente devota invoca a la imagen de su particular devoción y
ofrece o promete llevar el retablo con la expresión visual del milagro. Así,
en esta relación se encuentran los factores del retablo: el oferente que da
gracias, la reproducción de la imagen invocada y el relato del milagro ocurrido, que para mayor testimonio se escribe en la leyenda.
Una clasificación sucinta de los retablos podía ser la siguiente:
Clasificación por temas: Calamidades públicas: catástrofes, inundaciones,
pestes, pérdida de cosechas, sismos. Afecciones personales: enfermedades, accidentes, golpes de fortuna, disgustos familiares. Padecimientos de personas
o animales o propiedades del oferente.
Materiales: Tablillas pintadas al óleo que varían entre 20 por 35 centímetros, hojas de lata y cartoncillo.
Tonalidades y matices: por lo general colores puros y brillantes, rojo,
blanco, verde, azul y amarillo.
Personajes: la representación de la Imagen invocada, entre nubes y con
aureola y el oferente de rodillas.
Relato del milagro, hecho en forma patética, como acción detenida en
trance, con el ambiente idóneo: paisajes, recámaras, cárceles. Detalles nimios crudos y casi morbosos (vendas, sangre, matrices, tazas de noche, etc.) .
Es curioso advertir que el arte del retablo, se parece al de los "retablillos"
por su carácter anónimo y su fabricación en talleres colectivos. Los talleres
de los siglos XII a XV en Europa tuvieron tanta importancia que las portadas que ellos construían llegaron a tener más fama que en la última etapa
del estilo románico donde las estatuas de los santos y su simbolismo son de
altísima calidad. Los escultores desarrollaron el arte del retablo que consiste "en una obra que sirve de fondo ornamental del altar. Se hacen de
piedra, de madera, de bronce o de otros materiales. Los de madera pueden0
ser policromados o dorados, también hay unos que son tablas pintadas" .
• Nueua Enciclopedia Temtitica. Ed. Richards, S. A. Panamá, 1963, Tomo VI,
p. 64.
• Ob. cit., Ed. Centro Bohemio. Guadalajara, Jal., 1951, pp. 50 y 51.

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de hojalata- y en el siglo XII q
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nas enriquecidas con grabados
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o re ren as tablillas, pues el ofecump I o a manda.
En algunas ocasiones, esta tablilla es solamente un
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cruel, como la peregrinación c
a parte de un ntual más
mo en el Santuario de Zapopa':i~ lmague~es pudestos ~n espalda y pecho co.
, ª caminata e rodillas O
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vanos días como en la Basílica d G d l
peregrmac1on de
rrífico recuerdo como en la nochee d ~;,~ upe, ;s azotes y cadenas de teo bien, la entrada danzando e Ch lme iernes anto en Ta.xco, Guerrero,
0
a a Y otros lugares.

Peculiaridad insospechada
del retablo mexicano.
"El artista en alguna medida actúa como v
. .
vos que yacen en la conciencia o en la subcon ~er~ d~ sthmientos colectiaspecto el artista puede ser una
. d
sc1enc1a e os demás. En este
.
especie e portavoz o de am lif d
que sienten O prefieren las gentes".ª
P 1ca or de lo
De igual manera "el maistro pintor" al
.
cuencia la ejecución del retabl
f. lmque se le encomienda con fre.
o, expresa 1e ente ¡
¡ h
y ~1enso que algunas veces hasta las faltas de ortogºr i~e se e a relata?º
deliberado. A ese artista popular se 1
.ª ia son con propósito
. . d .
e cuenta un rmlagro -miraculu d
nuran, a mirar- y él debe sentir t b',
.
m e
al orden natural para narrar el suceamso m1en e:¡ª¡ presencia del poder superior
arav1 oso y pasmoso.
, Enciclopedia Temtitica, T. 10, p. 29.
M'l
Barcelona, España, Tomo JI:N;R;2. i obras ma1stras del art, universal. Inst. Gallach.
• CIN!Cl PELLICER ALE

523
522

�Y acaece que aquí y allá, hoy y ayer, las dolencias humanas tienen igual
parecido. Por ejemplo, la República Federal Alemana publicó como una
aportación a la Exposición Internacional de Arte Popular con ocasión de
la Olimpíada cultural de 1968 y seleccionada por el Consejo Alemán de
Bellas Artes, un estudio sobre 88 ex votos. Algunos de los temas son los
siguientes: una niña cae al agua y con la intervención de la Dolorosa, se
salva; siete personas víctimas de una epidemia, son salvadas por interseción
divina; "por ciertas peticiones referentes al buey'' una labradora da gracias;
"un hombre derribado de su caballo invoca a María Auxiliadora", etc.
Y ahora estos temas de tablitas mexicanas: "En el año de 1881 se aliaba
gravemente enferma la niña Refugio Escoto de ataques y se le hencomendó
a Na. Sa. de San Juan y por gratitud da su Retablo y una Bela en su Santuario en testimonio de este Milagro" (Museo regional de Guadalajara).
"Francisco Sánchez dedica este retablo estando enfermo de tifo el día 12
de septiembre de 1920 a nuestra señora de la soledad". (Aquí el oferente
está en cama frente a una gigantesca pared de ladrillos y sobre él la imagen.
Reproducido por J. Z. Zuno en "Las artes populares en Jalisco").
Pero si dolencias y pesadumbres humanas son iguales en todo el mundo,
hay un enfoque muy peculiar de ignorancia crasa o puerilidad trágico-cómica
en algunos retablos mexicanos. Mencionaba ya el caso de la mujer que da
gracias por la muerte de su marido. ¿ Cuáles son las raíces? El tema
es muy popular en el anecdotario jalisciense. Se cuenta, por ejemplo, que
en Los Altos, una mujer después de la muerte del esposo se tiró al suelo
aparentemente víctima del dolor; sus familiares compadecidos iban a consolarla cuando ella dijo entre iracunda y festiva. . . ¡ ( palabra irnpublicable) ,
¿qué mula no se revuelca cuando le quitan la carga?!
Esta otra historieta está también dentro de esa línea: caminaban los dolientes llevando al marido de una mujer en andas, porque ya se sabe que
nuestros artesanos son muy impuntuales y tercos y solamente hacen el cajón del muerto con las medidas de última hora -porque se achica o se
encoge, según dicen, así es que a veces tienen que alcanzar al difunto en el
propio panteón-, digo, iba el desfile hacia el cementerio cuando pas6 por
debajo de un árbol y el hombre que s6lo era víctima de un ataque de catalepsia dando voces se colgó de las ramas. Susto mayúsculo y vuelta a empezar la rutina amarga; guardóse el cajón y cuando lo volvieron a llevar
-ahora sí bien muerto- la mujer al llegar cerca del árbol ordenó: "No
lo pasen debajo del árbol, no se vaya a levantar otra vez".

Pero el retablo en cuestión no se encuentr
tiva, o sea que la religiosidad convierte .
.ª dentro de esta crónica fesnidad ingenua.
ciertos impulsos subyacentes en solemVeamos este otro caso: durante la R 1 . ,
casa de una familia y se JJ
evo uc10n, llegaron los soldados a
evaron a todas las herm
d,
hermano y el cuitado da g .
anas, que o solamente un
racias por su salvación.
No opera aquí el tradicional sentido del h
.
u oscura. !I se salva y no sabe
b. o~or, smo otra cosa asaz festiva
enrolen a filas -cuestión de
,mos Ien SI el milagro es porque no lo
manas.
varoma- o porque no lo violen como a las herLos pd
· ·
a eclffilentos
femeninos son tem . .
ex voto de Schadien BaJ·a B .
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'
aviera, una gran matriz p d d 1
en los retablos del Santuari d L R
.
en e e as nubes. Pero
,
o e os emedios ese
bl
atras, con este inefable significado:
'
pro ema no se queda
"Doi gracias a Ntra. Sra. Patrona ue
.
..
a ver al curandero que me h'
1 q·¡ no temendo hiJos, invoqué y fui
,
IZO e mi agro. 1887".
La oferente de rodillas con un . - d
arriba la imagen triangula~
lndmo el cual solamente se ve la cofia
ya un a o-·guay'
1
Una n 1
.e1 man'do paralítico '
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I
,
.
V
psico og1a.
eamos: se da fe y testimonio de un mila
a Ntra. Sra. Patrona que no teniendo hi' " gro._.. ¿cu~,!? "Doi gracias
y el auxilio llega porque el cur d
JObs .. ·. la mvocac1on es escuchada
.
'
an ero sa e bien su c
t
.
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y
i
claro'
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uen o y cuidar esas
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blilla caemos en 1~ verdad- i agro dquehel pobre marido -en viendo la ta. .
no pue e acer porq e tá li · d
Clffilento feliz es publicado n h
d'
. u es
s1a o. El aconte' o ay na Ie a quien culpar.
Tampoco cabe la sorpresa ni la maldad velada 1
.
rosa. No encuentro la expresión adecuada tal '1 a fe e~ ~b1erta Y_ canelo.
,
es a pueril ignorancia
La, maliaa va por nuestra cuenta frente a ese mund d
. ·
grena, definitivamente esotérico d d
o e magia y mila' on e nosotros penetrarn
1va, con
nuestra suspicacia taimada' nuestros mstrumentos
.
de obos a mansa
.,
.
.
.
servac1on, sm pied ad alguna, ayunos de la in
Hez sin darle vuelta aunq oc~nc1a que se requiere para entender la senci'
ue ciertamente obtenem
b 1
la puerilidad nos deJ·a con un p 1m d ' .
os ca a respuesta cuando
a o e nances.
Retablos mexicanos, donde aún está 1
. .
que la mantiene fresca en sus ex votos adgr:1a m~ocafda de un pueblo niño,
de un agradecimiento que func·
' on e se_ a e y público testimonio
10na con sus propios hilos d
• .
ocultos resortes apenas logramos entrever.
e misterio y cuyos

Luts, Tratado General de Sociologla (Sociologla del Arte).
Ed. Porrúa, S. A., Méx., 1963, Sa. Ed. p. 652.
' RECASÉNS

524

S1CHES,

525

�"MICRO-ESPECTROSCOPIA DE LAS IDEAS POL1TICAS
EN MtXICO"
ANTONIO POMPA y POMPA

Instituto Nacional de .Antropología e Historia

Proleg6menos.

LA HISTORIA DE MÉXIco, una de las más importantes en el devenir humano,
estaba aún por ser hecha en las postrimerías del siglo XIX, según opinión del
egregio don Joaquín García lcazbalceta, y continúa hasta nuestros días en
idénticas circunstancias en su aspecto general, pues si hacemos una planificación de lo que ha aportado el investigador y construído el historiador,
hallamos que habiendo enfoques, algunos muy atinados, en fenómenos parciales, que sin duda contribuirán a una exégesis posterior, para nuestro presente, no son sino pequeñas contribuciones.
Bien está que para descargo de nuestros historiadores, se aduzcan razones
que traten de justificar la ausencia de una verídica historia general, ampliamente documentada, de los múltiples fenómenos de nuestro mundo ¿pero
no lleva esto a conclusiones que impelen a profundizar metódicamente en la
investigación para obtener un conocimiento intrínseco del fenómeno? ¿Debemos conformarnos tan sólo con alegatos más o menos vehementes según
el temperamento del autor, e inspirados por lo general en su postura ideológica, política o económica? y ¿dígaseme si no campea únicamente desde
los antiguos cronistas e historiadores indianos hasta nuestros días exposición
de tesis y de antítesis, ambas paralelas, sin llegar a una síntesis con sus
características de tal, de nuestro imponderable devenir histórico? Tenemos
un enorme cronicón político militar, mas no tenemos una historia de nuestra
agricultura; sabemos cuántas revoluciones, cuartelazos y motines hemos tenido, pero ignoramos la historia de nuestra colonizaci6n, de nuestras comunicaciones, de nuestros desdoblamientos al norte y al occidente, de la maravilla de nuestra minería y de nuestro petróleo, en fin, de nuestras indus-

527

�trias en general; sabemos de muchas actitudes dinámicas de México, pero
ignoramos o consideramos estáticas más de las que conocemos; en conclusión sabemos y hemos formado quizás, aunque imperfecto, un esquema de
cómo el hombre en México ha actuado, pero no sabemos por qué ha actuado
como sabemos; esto es lo que nos proponemos sugerir con este brevísimo estudio; indagar por qué el hombre en México ha actuado de ésta, estotra o
esotra manera, es decir, qué le ha impelido a sus diversas actitudes; es decir,
a sus ideas.
De este enorme y trascendental renglón, inicialmente tratado en algunos
aspectos, tomamos en esta ocasión un gajo para bosquejar un esquema, el relativo a las ideas políticas, pues sería iluso siquiera anunciar en la brevedad
de estos apuntamientos, lo relativo a las ideas filosóficas, teológicas, económicas, o de otro aspecto, base y fundamento de cualquier estudio histórico
serio, que se haga
Entremos pues a
el del pensamiento
de sus instituciones

acerca de México.
la consideración de este fundamental y sugestivo tema,
político de México, base y fundamento de la estructura
y de muchas de las principales actitudes del mexicano,

en ese devenir tetrasecular.
El pensamiento político del mexicano tiene una constitución muy semejante a su constitución somática, es decir, mestizo; por ello debemos iniciar
metódicamente nuestro estudio por los principios rectores que generaron las
concepciones en el pensamiento del mexicano primitivo y del que ha ido
sucediéndole.
La trayectoria de las ideas políticas en México ha sido un flujo y reflujo
de escepticismo y esperanza manifestado en avances y reacciones de doctrinas y hechos que se han registrado al plasmarse en pensadores y escritos
que son preciada fuente. Reacciones, doctrinas y hechos que en múltiples
ocasiones no son más que un eco renovado de ideas y hechos que fueron.
Es que la Humanidad se repite, tratando de perfeccionar sus jalones en el
constante anhelo de la consecución de su ideal supremo: el equilibrio de la

polis.

Los pueblos prehispánicos, particularmente para nuestro objeto los mesoamericanos, tuvieron una estructura espiritual mítico-religiosa, que dejó aun
en sus instituciones políticas el sello teocrático que preside con énfasis toda
su organización; positivo acierto tiene José Miranda cuando dice que la
unión íntima de Iglesia y Estado, es "idea que preside, e impregna toda la
organización social de dichos pueblos, en lo cual lo religioso y lo político
aparecen a veces mezclados, y por lo común, como en la España del Absolutismo, apoyándose y sirviéndose mutuamente". La unión es sobre todo
patente en la cúspide de la jerarquía rectora de los mesoamericanos, civil y
eclesiástica, a la vez que militar, como en el último horizonte náhua, pues

el rey tenía funciones religiosas mu .
boradores del poder civil part· 1 y unportantes y los sacerdotes eran cola,
tcu armen te en las gue
d, d
. . dº .
. rras; an ose el caso del
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esto desde luego no indicaba f . ,
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' tvt , mi ttar Y eclesiástica•
.
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.
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. .
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mente hecho por Manuel M M
di~ de. su~ tnshtuctones, tan doctaRodríguez, Salvador Toscan~ e reno! a iuien s1gu1eron Rómulo Hernández
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veladas por creencias "' costumb
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s1, ¡estaba fundamentado en el símbolo de
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ª ico en Ia extens1on
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El Impacto Europeo.
El otro elemento fundamental ara el
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. estudio que seguimos acerca de las
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Son pues las ideas políticas medieval r
.
mesoamérica con el impacto d I C - e~acenhstas las que se trasplantan a
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529
528
H34

�terdam, Juan Luis Vives y Tomás Moro. ¿Qué no fue erasmista Fray Juan
de Zuroárraga; el Dr. Francisco Cervantes de Salazar no fue fiel discípulo
de Juan Luis Vives, y Vasco de Quiroga, de robusto pensamiento político,
no fue hijo de la Utopía de Tomás Moro, como lo fue nuestro Quetzalcóatl
indígena de la postura universal renacentista?
La Conquista, con todas sus complejidades políticas traía aparejado el
mestizaje de dos mundos diferentes, aunque con semejanzas en algunas de
sus particulares estructuras: ambos pueblos monárquicos, los dos pueblos eminentemente teológicos y misoneístas, los dos conquistadores con el sentido de
una lucha que apareja holocausto a la Divinidad; de allí la importancia en
el conocimiento del pensamiento nuevo, mestizo, de las dos corrientes más
importantes de la cultura universal, que hasta entonces habían permanecido
paralelas e ignoradas entre sí; la del pensamiento más mestizado del Viejo
Mundo, que dio la gran cultura greco-romana mediterránea cristiana que al
venir como impacto a fundirse fusionándose en la gran cultura mítico-religiosa mediterránea mesoamericana, mestiza también y cultivada también en
el Mare Nostrum que forma nuestro Seno Mexicano con las Antillas, vendría a formar el núcleo inicial de una expresión cultural universal, que poseerá el hombre del mañana.
Esta fusión, este choque gestó en el amanecer de nuestro incipiente pensamiento político, las imponderables Leyes de Indias y las enconadas disputas
que revelan el más puro pensamiento político de oriente y occidente en el
debate del Padre Las Casas y Juan Ginés de Sepúlveda, y posteriormente
en la magistral Política Indiana de Juan de Solórzano y Pereyra.
Así empieza la organización política en Nueva España con el trasplante
imperativo de las instituciones españolas, desde los mismos orígenes de la
Conquista. Tenemos como un clásico ejemplo el Ayuntamiento de la Villa
Rica de la Vera Cruz, parte habilidad política del Conquistador, parte el
concepto jurídico que los españoles tenían de esta institución romano-española; por parte de las instituciones indígenas, éstas sufren la posterga por
sujeción, aflorando en diversos estratos de las instituciones criollas, o conservando recias características como en el Calpulli y en la República de Indios,
pues las ideas políticas indígenas conservaron su personalidad al mestizarse
con las ideas políticas del Viejo Mundo; así la estructura jurídica del Virreinato no convierte a Nueva España en Colonia, sino que jurídicamente
y constitucionalmente la hacía formar parte del Imperio Español, lo que hizo en
parte posible desde el siglo XVI y con mayores perfiles desde el XVII, manifestar los prolegómenos del pensamiento mexicano, ya en Sor Juana Inés
de la Cruz, ya en don Carlos de Sigüenza y Góngora, pensamiento que asaz
reflejaba además del matiz filosófico, el político-mestizo, que más robusto y
vehemente hallamos en Juan José de Eguiara y Eguren en el glorioso siglo

530

XVIII, cuando refutó el Deán de Ali
. .
xico y de los mexican
cante sus aprec1ac1ones acerca de Mé. ,
os, en su estupenda Biblioteca Mexicana
Constituido plenamente el Estado en las Indº
." . ,
titución más poderosa cuya tra t . b
ia.s, se convutio en la ins.
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yec ona a arca tres grandes ta
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samiento político español: la del Absolutismo
. e pas el pentes del pensamiento, la teológica la olíti ' cuy_as come~~es ~reponderanparticularmente la primera en el\
XVc_; tuVIeron positiva importancia,
del Borbonismo de "esp;,.;tu . tr dg
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postrimerías del siglo XVII f
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terior y gestora en buena parte d I d
'b a _m iscuti emente de la ane esmero ram1ento del Imperio Español.

1/

Absolutismo y Borbonismo.

lít::=s ~:irnera etapa q__ue tendió a la_ consolidación integral de las ideas
Nueva Espana, fue proyección de la española del Absol ti
po
;;eys~:dd~ al períodEo au!tríac~-español, que tan bien estudia Ed::r::,
nguez en 'spana ba¡o l A t . .
las ideas políticas del medí
os us nas, imperaron fundamentalmente
o-evo, un tanto transf rm d
.
manifiesto en la Nueva Espan-a, q ue a1 decir
. de José
o a Mº
as, ydsu refleJo. fue
de percibirse con rasgos ecur
.
iran a, no dejaron
en el arrimo de los ecles~tico ia~i part1~ularmente en la rama arbitrista;
presencia de la Historia indíg:n: e:anlge o más q~e .ª la Teología, y en la
· •,
a rama casmstlca · esta ép
dº
tingu10 también por la amplísima difusión del libro co~ .
oca se, . ISElocuente ejemplo tenemos en el volumen 440 d
literatur~ ~htica.
el Archivo General de la Nación en M' . d el R~o de Inqms1c1ón en
de la Biblioteca de don Melchor P'
dexicSo onde se mserta el Inventario
. .
erez e oto con moti d ¡
le siguió la Inquisición. Allí e tán t
ch'
. vo e proceso que
de Mice J
.s
en re mu os: Gobierno del Ciudadano
M
r, uan Costa; los Discursos Políticos del licenciado Navarrete L
onarquia Perfecta de Campo y Gallardo en amplísim , .
. ' a
lo que se le'
,
'
ª nomma que d a idea
de
ia len este ~p1tulo, a pesar del meticuloso Tribunal de la Fe. época
fecund a en e pensamiento líti
.
'
sus expositores, Juan Velázq: de; s:t:::n;aen que se sustentó por uno de
y Agustín Millares Cario la d t .
do a conocer por Lewis Hanke
Ho b
. . '
oc nna so re La Igualdad originaria de los
. m res, y la denvaci6n de la Potestad Política de la Necesidad
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igualdad Naturales.
y a es-

1t:~

b

De es~ ~isma etapa es la manifestación muy democrática en al no
pueblos md1genas para hacer la elección de sus Cabildos sin d" . . gu 1 s
nobles a los macehuales sin
.
iscrirnmar os
sorcio dem 'tº
'
o como se ha dicho, en un interesantísimo conocra lCO.
531

�La etapa borbónica española, de espíritu ilustrado, tolerante y reformista,
se reflejó con todas sus características en la Nueva España y por consiguiente en el Nuevo Mundo, donde también fueron aboliéndose las supervivencias de las ideas políticas y de las instituciones del medio-evo, encauzándose en la corriente de la Ilustración; esta es la etapa del Cartesianismo
en España, que mestizado en el crisol peninsular, pasó a Nueva España en
el pensamiento de Enrique Flores, Juan Bautista Tosca y de Benito Jerónimo de Feijóo y Montenegro; es también la etapa en que la Nueva España
tiene un prolongado avance en la consolidación de su personalidad como
nación, cuando empezó a aflorar un pensamiento propio con perfiles definidos y su filosofía ostentó los postulados de un pensamiento mestizo genuinamente propio en Francisco Xavier Clavijero, Francisco Xavier Alegre, Rafael Landívar, Rafael Campoy y todos aquellos que dieron los perfiles de una
fisonomía propia de México en las postrimerías del glorioso siglo XVIII,
dentro del imperante despotismo ilustrado que tendía al liberalismo democrático.
Esta etapa española llevaba en su entraña el germen de la Revolución,
y tuvo en Nueva España una amplísima proyección particularmente en_ el
aspecto social, corno se deja ver en los escritos de Manuel Abad y Que1po
cuando propone la abolición de tributos, la distribución de la tierra y otros
avances de carácter social, muy afines con el espíritu de la Enciclopedia,
etapa que además aparejaba los principios de libertad e igualdad, de estructura netamente revolucionaria.
El mecanismo de las instituciones políticas en la Nueva España hubo de
ser modificado, como era natural, dentro de las orientaciones que le daban
]as nuevas ideas culminando en la organización de la Nueva España con
'
~,
la visita de don José de Gálvez; la expulsión de los sujetos de la Compama
de Jesús, de amplísimo espíritu renovador, y la creación de la novísima división política, la de Intendencias.
La etapa que iniciara el régimen español de Carlos III abrió cauce a la
corriente renovadora del pensamiento, no sólo en España, sino también en
sus dominios de ultramar, lo que permitió al espíritu nacionalista mexicano
aparecer con un énfasis no logrado en tiempo anterior, llevándole a la franca
rebeldía contra la Corona española al exigirle el reconocimiento de igualdad de derechos en el consorcio político internacional, ya por la exposición
y discusión jurídica, ya por el ejercicio de las armas.
Así se dio principio a la lucha armada por la emancipación, parte de la
obra de la renovación del pensamiento filosófico y político; parte por la
intervención avarienta y aprovechada de potencias intrusas, originando la
desvinculación entre España y sus Colonias en América, lo que dio amplitud

532

al criterio del mestizo para manifestar sus ideas políticas en el dinámico y
turbulento siglo XIX.
Analizados los antecedentes propuestos, es de llegarse a las siguientes conclusiones:

. I. El pensamie~t? político mesoamericano en la etapa prehispánica, tuvo
ideas rect?ras deflllidas que tendieron a la organización y buen gobierno de
la comumdad, dentro de una directriz cívico-teocrática.
II. Del mestizaje de las ~deas políticas medievales y renacentistas trasplantadas como rectoras y fundidas a las de los indígenas de mesoarnérica en una
evolución trisecular, se produjo un nuevo tipo mestizo de ideas políticas las
del mexicano.
'
III. Al ser iniciado el movimiento emancipador de Nueva España las
ideas políticas en México evolucionaban dentro del concepto de la Ilu~tración hacia el liberalismo-democrático, cuyo pensamiento hallamos revelado
en el caudillo don Miguel Hidalgo y Costilla, en Fr. Servando Teresa de
Mier y en otros más, hasta otro caudillo de la reivindicación, don José María
Morclos, cuyos antecedentes encontrarnos también en los licenciados Primo
Verdad, y Azcárate, Fray Melchor de Talarnantes, Villaurrutia y el Cabildo
e Intendente en la ciudad de Nuestra Señora de los Zacatecas, todos ellos
r:ctores del pensamiento político de la primera mitad del siglo XIX que aspiraba a un Estado independiente con igualdad de derechos a España dentro
de una comuni~a~ católica y monárquica, que tuviera costumbres ~ropias,
con un poder publico por la voluntad nacional, que vino a modificar la corriente filosófica positivista, llevando a la Nación a un Estado liberal-económico-laico, como se manifestó posteriormente en la etapa de la Reforma;
Y más tarde, en su constante y dinámica evolución, tender hacia un Estado
pre-socialista-democrático, como lo preconizó la Revolución de 1910.

533

�LA FRONTERA DEL RfO GRANDE: PUENTE O BARRERA
DR. RicnARD A. JoHNSON
(Traducción del Lic. Alberto García Gómez)

EL DR. ANTONIO CASTRO LEAL, distinguido diplomático mexicano, crítico
y autor, inauguró el centenario de la Trinity University, con la Conferencia
sobre Estudios Latinoamericanos, en marzo de 1969, con el estimulante título de "La Función de la Frontera del Río Grande y otras Barreras de Confluencia". Empezó con estas palabras:
"Una frontera es una barrera. Pero es también una vista, una perspectiva,
un paisaje. Lo que empieza como mera curiosidad, de pronto llega a tener
un interés que capta nuestra atención y, más tarde, comprensión y amistad.
Hemos alcanzado esa meta feliz".
Con el debido respeto para el Dr. Castro Leal, permítasenos explorar la
menos feliz hipótesis de que una frontera, inevitable y continuamente crea
tensiones y dificultades, conduciendo a la incomprensión, algunas veces al
conflicto y que ese trato mutuo puede generar repulsión o animosidad, así
como también amistad.
Tanto mexicanos como norteamericanos, viven en un mundo de NacionesEstados, cada uno de ellos soberanos. En este ambiente internacional de
anarquía, cada Estado persigue su propio interés nacional, como sólo él lo
percibe, inhibido levemente, no del todo, por el Derecho Internacional y la
organización. Acuerdos compulsivos internacionales, tanto de derecho como
de organización, requieren delegaciones substanciales de soberanía para verificar operaciones internacionales. Consecuentemente, su influencia rara vez
trasciende cualquier interpretación de las naciones acerca de su responsabilidad primaria: la protección de su seguridad nacional y de sus derechos
soberanos.
Debido a que las fronteras delimitan la integridad territorial, su inviolabilidad siempre alcanza el más alto grado como objetivo de seguridad nacional. México y los Estados Unidos no han fortificado su frontera común,

535

�pero esto ni disminuye su santidad, ni tampoco aminora la repugnancia de
uno y otro Estado a permitir, sin embargo, la más leve violación del exclusivo control de su lado de frontera. Así, la frontera permanece como siempre ha estado: una doble pared monumental de orgullo de soberanía nacional y de vigilancia, no hecha por las manos, pero más fuerte y más durable que una estructura física y con una infinitamente más grande capacidad para generar mala voluntad y conflicto. Así permanecerá tanto como
el nacionalismo lo soporte y ¿quién pudiera desafiar el predecir la transformación de esta fuerza dinámica en un internacionalismo efectivo en nuestro tiempo?
Consecuentemente, un abogado del diablo podría caracterizar la función
de cualquier frontera como esencialmente negativa, particularista, distorsionadora y peligrosa. En mínima parte, esto detiene el libre intercambio internacional de personas, capitales, mercancías, ideas y valores. Tal fijación
choca básicamente con lo expresado por el Dr. Castro Leal y sugiere de
pronto la existencia de un problema semántico. Las observaciones precedentes están referidas a las funciones de las fronteras en general, pero el Dr.
Castro Leal claramente intenta aplicar sus observaciones a las fronteras comunes o límites, y más específicamente a los fronterizos, como él lo expresó,
a los que "ven a ambos lados".
Permítasenos entonces examinar la frontera del Río Grande desde su aspecto como frontera común y la función que esto implica para los ciudadanos de ambas naciones que residen en las áreas vecinas. ¿Hace lo común, como distinto de una no contigua frontera, proporcionar oportunidade~
especiales para unas más cercanas y amistosas relaciones o es a la inversa?
Los estadistas y letrados mexicanos, generalmente, no han considerado la
contigüidad de los Estados como una bendición. La sarcástica expresión:
"¡ Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos!", probablemente expresa los sentimientos de la mayoría de mexicanos de hace una
generación o dos y la literatura mexicana y la instrucción escolar pública
aún guardan vivos los recuerdos de J. R . Poinsett; de la Guerra de 18461848; de la Compra Gadsden, el problema fronterizo de los principios del
régimen del General Díaz; la invasión de Veracruz y la fuerza expedicionaria de Pershing. Todos los niños de las escuelas elementales mexicanas aprenden acerca de los territorios que fueron anexados por los Estados Unidos
"injustamente" de México y la Constitución Mexicana contiene ordenamientos que restringen a los extranjeros y a sus actividades.
Contrariamente, los norteamericanos olvidan o ignoran el hecho de que
su parte sureste, hace poco más de un siglo, constituía la mitad del patrimonio nacional de México; de que México tuvo que sobreponerse todavía a
más problemas difíciles de geografía, historia, y de estructura social que los

536

Estados Unidos; que los norteamericanos han practicado discriminaciones en
contra de los mexicanos-am~ricanos y mexicanos residentes entre ellos y
que en el pasado se entrometieron en los asuntos domésticos de México de
la ~anera :11ás injustifica~a. Sin duda, el idealista Woodrow Wilson se propoma ensenar a los mexicanos cómo "elegir buenos hombres".
¿ Quién podría negar, además, que la frontera ha limitado la corriente de
migración mexicana hacia los Estados Unidos y de los técnicos americanos
trabaja~ores profesionales y capitales hacia México? ¿ Quién no podría du~
dar seriamente de su función al inhibir la importación de productos mexicanos a los Estados Unidos y viceversa? ¿No hace esto parecer suficientemente
claro_ el que_ su existe~cia ayuda a preservar el particularismo cultural y obstaculiza los mtercamb1os de esta índole, perpetuando de este modo las incom-·
prensiones y prejuicios? Las diferencias culturales incuestionablemente cstizi:iulan el turismo, el cual hasta cierto límite ensancha las percepciones y
ciertamente ?frece ventajas económicas para ambos países, pero, ¿ ha penetrado el turismo profunda y perceptiblemente lo suficiente en una cultura
extranjera para comprenderla y, a su vez, le ha permitido llevar fuera de
casa los más finos valores de su propia cultura?
Así, una frontera común entonces ayuda a perpetuar la ignorancia mutua.
produciendo distorsiones y confusión acerca de valores, intolerancia y falt~
de objetividad, e impide grandemente a los pueblos el trasladarse del pasado
al presente en el respeto de sus mutuas relaciones, limitando su capacidad
para una constructiva cooperación.
También la frontera común ha engendrado algunos mutuos y valiosos esfuerzos entre México y los Estados Unidos en algunas importantes áreas, incluyendo la vacunación conjunta en la campaña de erradicación de la fiebre
aftosa; la campaña común para controlar la mosca prieta, y el programa
de los braceros. Las cualidades variables y cambiantes del Río Grande del
Norte han compelido también a hacer esfuerzos para convenir en un método
mutuamente satisfactorio para determinar dónde la frontera puede fijarse
de un día para otro. Como en otras fronteras fluviales comunes; ha requerido ~~bié~ convenios sobre el uso de tributaciones, la división de aguas
para 1mgac1ones, fuerza y cuestiones análogas.
-~~s Estados ~nidos y ~é~co, desde hace tiempo, establecieron la Com1S1on Internac1onal de Llillltes y Aguas para discutir los düíciles, irritantes y múltiples problemas surgidos principalmente de las porciones fluviales
de su frontera común.
. La Comisión de Límites suple así el trabajo de las negociaciones diplomátJ.cas y consulares y de las oficinas exteriores de ambas naciones para la
generac1on de propósitos y programas en la solución de los problemas fronterizos que en otra forma pudieran ser pasados por alto. También esto sirve

537

�como un canal a través del cual los grupos privados e individuales de ambos lados de la frontera pueden influír en sus Gobiernos.
En el plano oficial, tenemos entonces que la frontera común estimula un
medio de consulta binacional; planeación, acuerdos y propósitos, tales como
el Arreglo del Chamiza!; la construcción de las Presas de la Amistad y Falcón; acuerdos de uso conjunto de las aguas del Río Grande, el Colorado y
sus afluentes y otros constructivos acuerdos. Pero también las fronteras comunes siempre, dentro de la naturaleza de las cosas, generan continuos problemas oficiales, aun cuando estimulan la cooperación en la solución de algunos de ellos. El contrabando en ambos lados de la frontera; la entrada ilegal de nacionales mexicanos; disputas sobre tarifas mercantiles; de cuota o
prohibiciones y problemas de trueques, todos concurrentes, pero que no satisfacen esta vasta categoría de continuas dificultades.
Obviamente, entonces, la frontera sirve tanto como puente, así como barrera; pero todo puente lleva un limitado volumen de tráfico y aún los puentes materiales a través del Río Grande parecen ahora inadecuados para lo
que la demanda les impone.
Entonces si las fronteras comunes tienden a impedir más que a estimular
la comunicación efectiva, ¿ podríamos interpretar los pensamientos del Dr.
Castro Leal más concretamente, caracterizando la función de la frontera
común en términos de reto y de oportunidad?
Las poblaciones que viven más cerca a ambos lados de la frontera común,
deben sentir más seguramente el desafío para llegar a una mejor comprensión y palpar en forma más inmediata la ocasión que la coptigüidad les
brinda hacer. Pero todos debemos admitir que los peligros de la contigüidad
requieren de ambas naciones para llegar a ser más conscientes de los valores
y problemas de cada uno y formular sus políticas con un mayor grado de
reconocimiento de los mismos. Esto no necesariamente lleva amistad o aún
agrado, pero debería contener las tensiones y facilitar la solución de alguna
frontera que engendró dificultades.
¿ Han llegado los Mexicanos y los Americanos, como Pueblos, a la comprensión y a la amistad?
A pesar de las afirmaciones oficiales en este sentido, probablemente hay
muy pocas personas, tanto de un lado como del otro del Río Grande, que
verdaderamente comprenden los problemas de sus vecinos, o bien que aprecien sus valores. Cuando el Dr. Castro Leal expresaba optimismo a este respecto, se dirigía a un grupo relativamente pequeño de estudiantes profesi~nales de América Latina. Sin duda, dedicó la mayor parte de su mensaJe
para abogar por una más amplia diseminación en los Estados Unidos de información acerca de la cultura de América Latina, de su psicología, así
como de su tradición política. Hablando con claridad, ni los ciudadanos

de México, ni los de los Estados Unidos, han sentido el reto, ni han captado la oportunidad que les brinda la frontera común, aunque podamos poner de manifiesto algún confort, como lo hace el Dr. Castro Leal, tomando
en cuenta el pujante crecimiento del interés escolar de Norteamérica en sus
estudios sobre América Latina.
¿ Cómo pueden los Norteamericanos, como Latinoaméricanistas infundir
en la clase media, en las instituciones educacionales y en el públic~ con más
interés y, ultimadamente, con una más clara comprensión de la América
Latina? Primero, por el reclutamiento de más estudiosos a este campo, tomando en cuenta que vastas áreas permanecen aún sin investigarse. Segundo, por un mayor empeño en lo referente a la literatura y en otros esfuerzos
en su populización. Sobre esto, deben evitarse, así como la tentación de caer
en un optimismo exagerado acerca de las amistades nacionales -así llamad~, las que permanecen solamente mientras no haya nada que disturbe
la mu~~lidad de intereses sobre los que descansa; o bien, en un excesivo
romanticismo, el cual está muy caracterizado en los escritos acerca de América Latina, de hace una o dos generaciones. Tercero, deben comprometerse
en ello y presionar para la adopción de más programas interdisciplinarios
y concentraciones en estudios sobre Latinoamérica. En esta forma, atraerán
trabajadores desde todas las disciplinas relevantes a un esfuerzo conjunto
para alcanzar los beneficios de una mutua fertilización; promover una pronta
adopción de nuevas técnicas investigadoras y obtener una más balanceada
síntesis de sus decisiones. Cuarto, deberán trabajar diligentemente en reuniones políticas, en foros públicos y en círculos privados, para fortalecer la
adopción de una política pública que interpretará el interés nacional de los
Estados Unidos, lo suficientemente amplia para comprender la necesidad
de tomar en cuenta los intereses y las sensibilidades de sus vecinos, siempre
que esto sea factible.
El precedente programa, ambicioso, como pudiera parecer, no sería lo bastante suficiente para afrontar el reto, a menos que los mexicanos reaccionaran en forma similar. Una política unilateral de buena vecindad, no puede
por mucho tiempo contar con el apoyo nacional de cualquier Estado, y los
esfuerzos recíprocos para el entendimiento deben ser intentados para desterrar restos emocionales, causados por traumas históricos. Los viejos agravios, apreciados como pudieran haberlos sido, no brindan una base segura
para la política presente o para una mejor en lo futuro.
Desafortunadamente, el carácter de los Estados Unidos y de sus instituciones no han atraído a tantos estudiosos mexicanos serios, como lo han hecho los penosos incidentes de los choques diplomáticos y militares entre las
dos Naciones. Muchas exposiciones acerca de los Estados Unidos, tanto en
los libros mexicanos de texto, en la literatura y de uso común en la clase

539
538

�media, necesitan un reexamen objetivo para determinar su inicial y corriente validez. Sobre todo, los maestros mexicanos no han ilustrado a sus
estudiantes y al público acerca de la naturaleza pluralista de la sociedad en
los Estados Unidos; del carácter inmensamente complicado de su estructura
política, de los muy reales esfuerzos y sacrificios que el Pueblo Americano
ha hecho en favor de la causa de la estabilidad internacional; la represión
excepcional que los Estados Unidos han ejercido en años recientes, buscando
justas soluciones en sus disputas con fuerzas no tan débiles y, sobre todo, la
multiplicidad y variantes prioridades y obligaciones impuestas por el papel
de los Estados Unidos como Superpotencia.
También deben ser hechos e incrementados los esfuerzos del Gobierno
Mexicano por llevar una más objetiva información acerca de México y de
su Pueblo a los Estados Unidos, con miras hacia una mutua ventaja. El
establecimiento de centros culturales en Los Angeles y en San Antonio, ofrece interesantes posibilidades. Aunque no son instituciones binacionales como los centros en México, inicialmente sostenidos por el Coordinador para
Asuntos Interamericanos durante la Segunda Guerra Mundial y, más recientemente, por la USA (Agencia de Información de los Estados Unidos),
sin embargo, es de esperarse que puedan llegar a tener ese carácter.
¿Podrían las precedentes sugestiones, de adoptarse, crear entre los Estados
Unidos y México una amistad nacional más resistente?
De ningún modo, debido a que el real concepto de la amistad entre los
Estados nacionales, descansa, ya sea, o en una peligrosa incomprensión, o en
una deliberada y errónea interpretación del hecho esencial de que las Naciones-Estados no tienen emociones, lealtades, u otras características humanas, de entre las cuales la amistad se coloca como una de las más elevadas.
A las naciones -no será enfatizado lo suficiente-, les concierne a ellas
mismas la defensa y progreso de sus intereses nacionales, como sus portavoces oficiales los interpretan. Esto significa que las relaciones internacionales
resisten solamente tanto como se apoyen firmemente en el mutuo interés.
Los mexicanos tienen amigos al norte del Bravo y los Norteamericanos tienen amigos mexicanos, pero las naciones tienen relaciones entre sí y con
otros Estados que ejecutan varios grados de intimidad o de frialdad, como
la mutualidad de interés suba o descienda. No es provechoso el jactarse de
amistades nacionales y sí probablemente perjudicial, ya que inevitablemente
los problemas surgen entre las naciones que menosprecian su interés común
y cuando esto sucede, las poblaciones generales llegan a convertirse en cínicas o desilusionadas.
Los mutuos programas bosquejados, deben llevar la más amplia comprensión de los valores de cada quien y los problemas requieren informar de las
decisiones de política nacional de México y de los Estados Unidos, con el

540

más ~~áctico_ contenido de instrucción e interés de sí mismo Con una compr_ensi~n me3orada mutua, sus Pueblos no necesariamente s~ amarán o admiraran más uno a otro
·
.
.
. . como naciones, pero ciertamente están dispuestos a
mte_rpretar_ ~us propios -~ntereses nacionales más inteligentemente. Esto deber~ ~ermitir una soluc1on más pronta a las dificultades existentes y el prevenir ~s nuevas, las cuales inevitablemente surgirán asumiendo peligrosas
proporciones.
'
Para un término a largo plazo, una más amplia y mutua comprensión
pue:;, con plen~ esperanz~, extender y mejorar las relaciones de pueblo a
iiue o, p:ro. ~era temerario el asumir que la comprensión necesariamente
eva ap~o ~cion y afecto. Más aún, ¿ no nos lleva esto a la mayoría de nosotros a mchnarnos hacia el optimismo? Sin duda .
d
. . al
.
·
, e pue e eXIStir guna esperanza para reducrr las tensiones, tanto del mundo como remonales sal
en la expa . ,
, .
'
e,•
'
var
.
ns10n geometnca de los tratos y amistades personales entre los
~mdadanos de los Estados Nacionales? ¿ Podemos esperar en cualquier otra
orma que eventualmente se reduzcan las barreras que el nacionalismo levanta en cada frontera?
. ,El Río Grande obviamente sirve a ambos como puente y barrera. Tambien ~eta a los ~exicanos Y a los Norteamericanos a construir más puentes
materiales Y ~~prrituales, para ensanchar aquellos ya existentes y, sobre todo,
poner en accion cada esfuerzo para asir cada oportunidad para h
,
b ·
•
,
acer mas
a3as, Y u 1timadamente, arrasar las barreras en cada cabeza de puente.

541

�LOS ASPECTOS HUMANOS DE UNA PLANIFICACION
A LARGO PLAZO EN ECONOMfA
Da. C. A.

CANNEGIETER,

Profesor de Economía en el Colegio Andrew
Wells Robertson de Allegheny.
Estados Unidos de Norteamérica.
(Traducci6n del Lic. Alberto Garcia G6mez).

LAs CRECIENTES CANTIDADES de inversiones en cosas de gran capital público, como presas, proyectos de irrigación y de desarrollo de tierra, requieren y enfatizan más y más la necesidad de hacer más confiables los análisis
de Costo y Beneficio, que prueban la deseabilidad y explican la realización
de esos proyectos. En algunos países como los Estados Unidos de Norteamérica, tales análisis son un requisito legal para el desarrollo de los proyectos del Río Basin, mientras en otros, como por ejemplo, en los Países
Bajos y en Australia, esos Análisis de Costo y Beneficio están llegando más
y más a la luz pública. Este no es el único caso en los países más desarrollados, como por ejemplo, Egipto, en donde para el Proyecto para la Presa
de Asuán, un Análisis de Costo y Beneficio había sido ya publicado en 1951.1
1

Véase para los Estados Unidos, por ejemplo: Las Prácticas Propuestas para los
Análisis Econ6micos de los Proyectos del Río Basin, preparados por el Sub-Comité
de Valuación de Normas, un reporte al Corrúté de Interagencias de Recursos Hidráulicos, Washington, D. C., Mayo de 1958.
ROLAND N. McKEAN, La Eficiencia en el Gobierno a través de los Sistemas de
Análisis con Especialidad en el Desarrollo de los Recursos Hidráulicos, John Wiley
e Hijos Inc., Nueva York, 1958.

-

Orro Ec1:sn1N, El Desarrollo de los Recursos Hidráulicos. La Economía de la
Evaluaci6n del Proyecto, Prensa de la Universidad de Harvard, 1961.

-

JOHN V. KRUTJLLA y Orro EcKSTEIN, Prop6sito Múltiple del Desarrollo del Río,
Estudios Aplicados al Análisis Econ6mico, Prensa de John Hopkins, Baltimore, 1958.
Para los Paises Bajos, véase, por ejemplo: DR. J. TINBEROEN, "Memoria del Balance del Plan del Delta", número 6, Reporte de la Comisi6n del Delta, La Haya,

-

1961.

543

�El énfasis en esos Análisis de Costo y Beneficio pone cada vez más fuerza
en la necesidad de hacerlos más completos y de mejorar su metodología.
Esto significa que tenemos que descifrar, tanto los beneficios como los costos, en el período que podemos esperar de durabilidad en el proyecto. Con
esos proyectos de largo capital, esto puede significar un período de un centenar de años. Por consecuencia, el economista que tiene que trabajar en
los Análisis de Costo y Beneficio, tiene a su carg« el calcular los beneficios
del proyecto sobre ese centenar de años. Así, tendrá que planificar hacia ei
futuro y se verá envuelto en una planificación económica a largo plazo. Aunque mucho se ha realizado en este campo, la planificación económica a largo término está aún un tanto en el período de inicio, desde que se había
puesto mucho énfasis en la econometría, si bien con oscuros modelos, con
la consecuencia de que llegó a ser algo como un ejercicio estéril en estadísticas, conduciendo a resultados irreales.
Recientemente, ha habido un cambio en este campo en orden a mejorar
la planificación a largo plazo en economía, en virtud de poner más atención
a los aspectos humanos, el todo humano que la rodea. Esto fue para obtenerla sobre más realísticas bases de nuevo.
Perrnítasenos ilustrar esto con algunos ejemplos:
l. En los Estados Unidos de Norteamérica se estimaba que la planifica•
ción a largo plazo en economía, primeramente tenía que resolver la cuestión
de lo que podríamos tener en el futuro: la guerra o la paz, desde que esto
determina el nivel total de la economía para la cual tenemos que planificar.
En consecuencia, un grupo de quince expertos estudió en un lugar retirado.
la Montaña Iron, durante dos años y medio la cuestión del desarrollo político del futuro: ¿la guerra o la paz? Su elaboración se publicó por Dial
Press Inc., Nueva York, en 1968. (Leonard C. Lewin: Reporte de la Montaña ]ron sobre la Posibilidad y Deseabilidad de la Paz). Aunque en este
reporte se admite que la guerra satisface muy importantes funciones en el
campo de la macro-economía, la principal conclusión es que debemos basar
nuestra planificación a largo plazo en una economía sobre la paz.
2. En los Estados Unidos de Norteamérica, nuevamente el profesor Ken- Una Fijación de Inversiones en la Reclamación de Tierra, ~ublic~ción No 7 ~el
Instituto Internacional para la Reclamación de Tierra y su Me¡orarruento, Wagerun-

gen, Los Países Bajos, 1960.
.
.
.
Para Australia, véase, por ejemplo: Los Recursos H1d~áulicos, Uso Y Mane10,
Prensa de la Universidad de Melbourne, Melbourne, Australia, 1964.
_ c. A. CANNEOIETER, "Comparación del Proyecto Ord con algunos Proyectos Holandeses del Rio Basin", Actividad Económica en . Australia Occidental, Prensas de
la Universidad de Australia Occidental, Julio de 1965.
Véase para Egipto: "Los Análisis de Costo y Beneficio de la Presa", Boletln
Económico, Banco Nacional de Egipto, Cairo, Vol. XVIII, No. 4, 1956.

544

neth E. Boulding se ha estado preocupando acerca del mismo problema en
su artículo publicado en lmpact of Science on Society.2
Este autor sugiere que debe gastarse un billón de dólares en el establecimiento de un sistema alrededor del mundo de estaciones recolectoras de
datos, comparable a las presentes estaciones meteorológicas. La socioesfera,
como la atmósfera, circunscribe el globo en una compleja red de personas,
organizaciones, intercambios, transacciones de amistad y eventos. El presente
problema es que los que toman decisiones no están bien documentados acerca de lo que está sucediendo en esta socioesfera, por estar informados por
personas que dependen de ellos, tales como espías y diplomáticos. Este hecho, es una segura receta para la corrupción de la información. Más aún,
la información se recoge en una forma que carece de sistema, sin cualquiera
de las salvaguardias científicas de muestreo, etc.
El profesor Boulding enfatiza acerca de esto, que las decisiones políticas
que envuelven la guerra están basadas en lo que la gente piensa acerca de
la r~alidad (la imagen de la realidad de los que toman decisiones), no la
realidad en sí misma. Esto significa que si pudiéramos cambiar esos pensamientos -esas imágenes-- y reducir los prejuicios, podemos afectar las decisiones y prevenir la guerra. Esta diferencia en la información' podría, de
acuerdo con él, afectar también su balance como la diferencia que hay entre
una temperatura de algunos grados arriba o bajo el punto congelante de
32° Fahrenheit, que es toda la diferencia en el mundo. Así, si este billón se
hubiese gastado bien y todas las partes interesadas estuvieran bien informadas, una futura guerra podría prevenirse y esto podría conducir a un ahorro de 120 billones de dólares gastados cada año en lo relativo a lo que se
emplea en la defensa.
En los Estados Unidos de Norteamérica, el Pentágono está gastando alrededor de cientos de millones de dólares al año en todo lo relativo a los materiales destinados a la guerra química-biológica del presupuesto total para
la defensa de ochenta billones de dólares. Todo esto podría' entonces, ahorrarse, lo que afectaría la planificación a largo plazo en forma considerable.
3. No solamente en los Estados Unidos de América sino en otros países
'
como Francia, las mismas ideas están siendo advertidas aunque
desde otro án-'
gulo. Así, Pierre Piganiol se pregunta cómo el desarrollo técnico influirá nuestra
sociedad en el futuro y cómo este desarrollo tendrá que ser dirigido por la
cooperación científica internacional. Sus ideas están llevando a una clase de
nueva filosofía de la historia y a una nueva ciencia : la futurología, la que
tiene que combinar la planeación económica a largo término, con otros aspectos humanos, todos comprendiendo un acercamiento para el desarrolle
• El Impacto de la Sociedad en la Ciencia.

545
H35

�futuro que podemos esperar. Sus ideas están publicadas en Maitriser le progrés, editado por Robert Laffont en París, Francia, en 1968.
4. También en los Países Bajos vemos que los economistas, en sus prospectos a largo plazo, están teniendo un acceso más amplio, poniendo más
atención a los factores no-económicos, como el Profesor Klassen lo está
haciendo al observar algunas tendencias a largo plazo, en su Social Amenities in Area Economic Growth (Amenidades de lo Social en el Crecimiento
del Area Económica), editado como el número 5, en las series Developing
Job Opportunities (Desarrollo de Oportunidades del Trabajo), de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (París, 1968).
Desde entonces, fueron los economistas planificadores los que sintieron en
su mayor parte la necesidad de Hevar la planilicación económica a largo
término a un completo y nuevo nivel, para sacarla de la etapa de mera
hipótesis, no sorprendiendo el que fuera uno de los directores de la Ofic~na
Central de Planificación en los Países Bajos, el profesor Fred L . Polak, quien
diera un gran impulso anticipado hacia esta dirección. Estableció que debemos poner mayor atención a esta planeación, la que comprende todos
estos factores, dando un importante lugar a la nueva ciencia de la futurología. Piensa que en las Universidades debe ponerse tanto énfasis en la colocación de la futurología como a la Historia. Por ejemplo, de acuerdo con
él, deberán colocarse tantos profesores enseñando la ciencia del futuro como
la investigación de la historia.
Escribió ya un libro de texto para esos futuros profesores de futurología:
Pron6stico, el que fuera publicado por Ae. E. Kluwer, Deventer, en 1968.
Es un libro extenso, que consta de dos partes, con toda clase de modelos
futuros y, además, los principales tipos de las técnicas predecibles.
Es una lástima que el estudio del Profesor Polak no haya abarcado los
más modernos desarro11os que hay en este campo; que el futuro está ya existiendo; que el futuro y el pasado están también ya presentes, tanto ~rriba
como abajo, como así se explicó en la reunión anual de 1~66, de la Sociedad
Física Americana. En esta reunión se consideró la explosión de una estrella
que había sido vista en un planeta hace diez años. He aquí un hecho pasado, pero no había, por tanto, "ocurrido" en otro planeta más distante del
lugar de ese hecho hasta dentro de diez años. El profesor W. Putnam, maestro de filosofía en Harvard, concluye de esto, que lo que aparece en el
futuro para un observador, está en el pasado para otro. El futuro nos parece irreal, porque no podemos verlo, pero ya está allí, y así el pasado y el
futuro son tan reales como arriba y abajo. El futuro ya está ahí, tan real
como hoy es y será después del hecho.
Esta idea de filosofía moderna está completamente de acuerdo con las
conclusiones obtenidas en otros campos. Por ejemplo, Dunne hizo una in-

vestigación muy extensa con los sueños. Un buen grupo de personas escribieron una rela~ón de ~us sueños en un período determinado de tiempo,
y e~to fue exammado baJo control científico para saber lo que le había sucedido a esa gente, antes y después de que tuvieron tales sueños. Llegó a la
conclusión "~e ~ue las ~ág:nes son casi iguales en número de aquellas que
pertenecen similarmente indiscutibles al lado del pasado".3 Si esto ha sido
científicamente probado que uno tiene en sus sueños ambos elementos, tanto
del pasado como del futuro, entonces el futuro debe estar ahí.
Nuevamente, en un campo completamente distinto, en esta ocasión de
investigación física, estamos llegando a la misma conclusión. H . F. Salt~rsh, por ejemplo, llega en su Foreknowledge (Presciencia), después de considerar toda las clases de predicciones, a la siguiente conclusión: "estamos
forzados a admitir que el futuro existe en algún sentido ahora -en el momento presente".'
El educador holandés Kees Boeke 11ega en su libro W erkplaats Kindergeme~nschap Bilthoven a la misma conclusión y da al mismo tiempo una
solución para que el problema no caiga en una clase de inactividad fatalista.
Debemos hacer aquí una clara distinción, de acuerdo con él, entre:
l. E~ objetivo punto ~e vista, de que el futuro está ahí; todo ha sido ya
determinado; no es cuesbón de libre elección, siguiendo a:
2. El subjetivo punto de vista, de que para el sujeto es como si hubiera
libre selección, desde que no sabemos qué está determinado. (El Profesor
Putnam, llama al futuro una especie de indeterminable determinismo desde que no podemos predecir el futuro), pero sabemos que tenemos que ~brellevar las consecuencias de nuestras propias acciones; si yo no hago una cosa
y estoy completa y fatalmente inactivo, tendré hambre mañana; pero, en
cambio, si estoy activo y compro pan para mañana, ya no tendré hambre,
porque ya tendré algo para comer.
Otro autor holandés llegó a la misma conclusión, a través de una totalmente distinta manera: el profesor Steinmetz, en su Inleiding tot de Sociology, quien considera cómo en el campo de la sociología todas las cosas son
materia de causa y efecto. Así, sólo hay una manera de que las cosas puedan ir, lo que significa que el futuro está de tal modo relacionado con el
presente y el pasado, existiendo así una clase de determinismo en el sentido
de que el futuro puede seguir solamente en un sentido.
Aunque el libro del profesor Polak está ya un poco fuera de actualidad
en el sentido de que cree que podemos influenciar el futuro, también des~
• Ver J. W., .A.n E:cperimenl with Tim, (Un experimento con el Tiempo) Faber
and Faber Limited, Londres, p. 96.
'
' Ver H. F. SALTMARsH, For,knowledge (Presciencia), G. Bell e Hijos Ltd, Londres (basado en las posesiones de la Sociedad para la investigación física, p 1088.

547
546

�de el punto de vista objetivo, su libro es aún interesante, ya que proporciona
una muy útil investigaci6n de las diferentes técnicas que pueden ser usadas
para pron6sticos modernos. No es original en esto, pues sigui6 la en aquel
entonces no publicada edici6n de Erick Jantsch, de la OECD (Organizaci6n
para la Cooperaci6n y el Desarrollo) , la cual entre tanto, sin embargo, ya
había sido publicada al mismo tiempo.5
Aunque, como el profesor Putnam lo pretenda, no podemos predecir el
futuro; podemos, en otro aspecto, tratar de obtener una idea de lo que podemos esperar en lo futuro. Y si queremos hacer nuestras inversiones a largo plazo en economía más sensibles, debemos de poner más atenci6n a esas
diferentes técnicas, como son mencionadas en la publicaci6n de la OECD,
por el profesor Polak. Nos pueden ayudar a dar un marco de trabajo más
digno de confianza para el futuro, el cual deberá incluír todos los aspectos
humanos, y no muy lejos, pondría más atenci6n a los no econ6micos (en un
más estricto sentido) aspectos humanos. Las diferentes técnicas que podrían ser aplicadas a las más modernas planeaciones a largo término en eco-

nomía.
l. Cálculos de probabilidad: los cálculos basados en la probabilidad, los
cuales pueden conducir a las más complicadas técnicas, como los "análisis
paramétricos de sensibilidad", que son una combinaci6n de factores internos
y externos y un campo total de curvas interrelacionadas, incluyendo los pa-

4. Un sistema de ecuaciones
·
simultáneas: esto es para una más
li
~:::ci:::~i6n, porque ahora estamos trabajando con un sistema t:~7pd~
5. Cadena, como el DEMON l D' • •,
del Mercad O .
' a iv1s1on de Evaluación de la Cadena
.
o ptuno, y el PERT, Programa de Evaluación y Revisión
ru~, como s_on usados en los Estados Unidos de Amén·ca
Técde mt
1
, con subsistemas
erre ac1ones complejas, dirigidas a un sistema total.

6. Programación: Este es un sistema de planear
con largos proyectos.
económico, combinado

7. Técnicas de Juego com 1
. d
..
nica hace uso de sim~lacio:e: dme ~etJo . e dec1S1ónl en los juegos. Esta téc. .
s1 uaciones rea es par
d •
ced1ID1ento econ6mico.
a pre ecir e1 pro8. ~écnicas de Relevancia de árbol, como los esquemas de inte rada

~~::nc1a de ~bol de los proyectos así usados en los Estados Unidos gde Am~:
por la firma Honey-well. Este sistema está basado en l
.
'd
de la familia del , bo
a misma i ea
I .
ar 1; en la que todos los miembros de la familia están
re ac1onados
. d e re1evanc1a
• de árbol
.
. a través de conexiones· La t'ecmca
aplica
. .
nera: esta idea de las relaciones de la familia del árbol, de 1a s1gu1ente
ma-'

rámetros.

2. El uso de curvas. Una curva útil es la del crecimiento, la cual se levante primero a manera de aumento y, entonces, gradualmente, baja lentamente. Esta curva puede ser usada en períodos de crecimiento econ6mico
rápido y también para las predicciones sobre la poblaci6n. Otra curva útil
es la que está cubierta, la que puede ser usada cuando a través de nuevas
técnicas de niveles más altos y altos, pueden ser alcanzadas. Como por ejemplo, con la máxima velocidad que puede ser obtenida por caballos de fuerza;
un carro, aeroplano o jet. Cada técnica nueva da un empuj6n hacia arriba,
a un cierto nivel, por la cual una clase de modelo cubierto puede ser delineado. Otras curvas útiles son los ciclos, como el ciclo del comercio y las
curvas del aprendizaje. La última, es una curva construída en lo que uno
puede aprender del pasado y aplicar al futuro.
3. Modelos lineales con una ecuación, tratando de predecir más bien una
situación simple.
• DR. ERICK JANTSCH, Editor. Perspectivas de la Planificación, Procedimientos del
simposium de tral,ajo de la OECD a larga escala de predicción 'Y planeación. Organización para la Cooperación 'Y Desarrollo. París, 1969.

548

Ahora estamos aquí (A) .
Así, tenemos .
que movernos del punto A al punto B.
Esta es nuestra meta final (B).
Esto muestra cómo las cosas están relacionadas.
1 9. ~l miétodo Morf~lógico, basado en un estudio de la forma de ser de
os anuna
de
Am, . es y en la1 vida de las p Iantas' que es usado en los Estados Unidos
El
. enea por
, . e Batelle Memorial Institute y tamb',
ien por 1a General
ectnc.
más grandes de este método pued en esperarse en el camd . Los ex1tos
.
po
.
e
ias
relaciones
humanas. Tal método fue ut1·1¡z·ado primero por Fritz
z kl
w1c e Y, quien deseaba desarrollar la luna y co1omzar
.
lestes.
otros cuerpos ce-

549

�10. Pronóstico en el nivel agregado. Esta es una técnica que trae juntos
desagregados enfoques para llegar a un comprensivo patrón de estructuras.
Así, manejando los prospectos de algunos grupos detallados más pequeños de
cosas que son de notoria importancia, y entonces, gradualmente se llevan esos
pronósticos juntos a un cuadro que todo lo comprenda.
11. Mapa Contextual. Este es un nuevo y amplio concepto que contiene
ambos elementos, tanto cuantitativos como cualitativos. Este enfoque está
basado en trazar la tendencia evolutiva dentro de una cierta potencia sin
fijar el tiempo, con el resultado de que uno obtendrá una clase de esquema, un mapa de lo que podemos esperar para el futuro, en general, sin
precisar cómo se desarrollará esto con el tiempo.
12. Programación de planeación en el Sistema del Presupuesto (PPBS).
Aquí hay un limitado presupuesto con muchos programas. Los Análisis de
Costo y Beneficio tienen que aplicarse para seleccionar cuál de los programas
pueden ser incorporados en el planeamiento, en orden de que esto es dentro
del presupuesto, pero verificando al mismo tiempo la selección para los mejores proyectos.
13. Las Técnicas del Oráculo de Delfos. Estas son de una larga proyección en predictabilidad, hecho por un conjunto de expertos, por ejemplo,
para los años 1985, 2000 y 2100, como así han sido introducidos por la Rand
Corporation en los Estados Unidos.
Como en el Oráculo de Delfos, uno tiene que escuchar lo que se ha dicho
en este caso por los expertos en los diferentes campos y esas predicciones
tienen que ser combinadas en un cuadro total. Aquí todos los aspectos humanos están incluídos en el cuadro final y esto proporciona a este método
una notoria importancia.
14. El enfoque al escenario. Esta es una predicción tecnológica a la manera de ciencia-ficción. Como Julio Verne, permitiremos a nuestra fantasía
hacer el trabajo, y puede ser que, como el propio Julio Verne, podamos
terminar aún sobre bases reales. Algunas de estas ficciones científicas se han
realizado al mismo tiempo.
15. Movilidad Guiada con curvas alimentadoras. Esto es un enfoque futuro basado en lo que debemos de hacer (planeación creativa de futuros),
combinado con técnicas de control de alimentación. Hay interacciones entre la presente situación y la imagen de lo futuro incorporadas en el sistema.
Por ejemplo, sabemos que debemos ir a la derecha, pero ahora, después de
algún tiempo de estarlo haciendo así, hay un sentimiento de que hemos ido
hacia la derecha lo bastante, es necesario hacer revisiones.

Como una enfermedad contagiosa, estas nuevas ideas se están esparciendo
alrededor del mundo. El profesor Polak quiere llevar a los diferentes expertos que están trabajando juntos en este campo en su institución propuesta
en La Haya: el HIFI, el Instituto Internacional de La Haya del Futuro.
Este Instituto deberá, de acuerdo con él, incorporar a nivel internacional,
la preparación moderna y eficiente del hacer las decisiones políticas con respecto al futuro.
En Francia, la misma clase de propósitos están ya en una más avanzada
etapa. Han _abierto en 1970_ una casa internacional para el futuro (La Maison InternatJonale des Futunbles), en París: 52 ruedes Saints-Peres-7e arrondissement. El propósito es el mismo: llegar a una cooperación internacional
de todos los trabajadores científicos quienes están trabajando sobre el futuro
("Chercheurs du futur"). La palabra francesa "futuribles" significa "futuros posibles" o "posibles futuros", la cual está de acuerdo con la idea del
pr~fesor Putnam, de que no podemos predecir el futuro -pero podemos trabaJar en tratar de descubrir algunas de las posibilidades futuras. Y esto es
una necesidad básica para una planeación sensible a largo término en economía. Que esto significa el incluir a todos los aspectos humanos, puede
aprenderse del ejemplo en Francia. Allí querían hacer algunas planeaciones
a largo término en economía: tener una planeación de base económica para el uso del territorio francés, considerando los próximos cincuenta años.
Pero en lugar de aplicar econometría pura, obtusos y limitados modelos económicos y datos estadísticos, la "Délégation de l'aménagement du territoire"
quiso aplicar una más moderna forma de planificación. De las diferente;
técnicas posibles que mencionamos antes, la "Délégation" escogió la técnica
del punto 13: la técnica del Oráculo de Delfos. Durante marzo de 1968,
se organizó un simposium en Gif-Sur-Yvette para ver cómo el territorio
francés tenía que ser planeado para adecuarse al modelo del futuro. Trescientos expertos y especialistas fueron invitados de veinte países, incluyendo
a los Esta~o_s Unidos y la URSS. La idea era escuchar de todos esos expertos sus opiniones acerca de los desarrollos futuros, con el fin de obtener una
perspectiva para los próximos cincuenta años, la que daría un modelo mejor
para el futuro planeamiento económico del territorio francés.
Si observamos las conclusiones de este simposium, podemos comprender cómo los aspectos humanos influenciarán la planeación a largo término en economía. Sin embargo, aunque estas conclusiones son para un país en particular y para un período de cincuenta años, nos darán una indicación de
cómo los aspectos humanos influenciarán en la planeación a largo término
en economía. Más aún, pondrán en claro que tal planeación, solamente se
551

550

�hace sentir cuando ponemos más atención a esos aspectos humanos, ya que
afectan muchos aspectos de nuestra economía.
¿Qué es lo que podemos esperar para el año 2020?'

l. Que el nivel de vida será unas seis o tres veces más alto. La más baja
suposición de las tres veces más alta, está basada en una cuota anual de
crecimiento del ingreso per cápita del 2% de 1965 en, ~delante. Esta es
una suposición muy moderada desde que el ingreso per cap1ta ~a aumentado.
nual de 2.9% en los países avanzados durante el penodo de 1960 a
a una tasa a
,,
.,
, . f t . ta pero las
1968 s Esta es una muy correcta conclus1on econorruca u uns ,
sigui~ntes están más enfatizadas en los particulares aspectos humanos del desarrollo próximo que podamos esperar.
2 El romedio de edad que la gente alcanzará, irá hacia arriba ~e la
esp~ctatta de la presente vida de 70 a 130 años. Esto traerá un cambt _t~tal en la estructura de la población. Sin embargo, _aunque esta conc us1on
pueda ser sorprendente, en otro aspecto no es tan mesperada cuando consideramos los hechos siguientes:
.
.
d
1920
a
1955
hubo
un
aumento
de
la
espectativa
de
vida
en
los
Esta
os
D
e de 54 a 69.5, o un aumento de 3 .401. en un ano.
Si tomamos un
Unidos
timista enfoque en relación con el mejoramiento de la salud futura y asu:mos un aumento anual de 14% sobre el perío~o de 1970 a 2020, llegamos
a una espectativa de vida pata 2020, ¡ de 130. anos!
.
En los Estados Unidos es ya posible prevenir los ~fectos de. la veJez por
el así llamado tratamiento hiperbárico. Este tratamiento consiste en respi.
rar oxígeno puro de una máscara mientras
se permanece en una cámara .en
,
donde el aire es bombeado a tres veces su densidad normal.
alta pres1on
causa que el oxígeno se disuelva sin mayor esfuerzo en el te11do d:l cluerpo.
.
d e esta mane ra ' la gente podra a canzar
Cuando la vejez pueda prevemrse
una edad más avanzada.
,
,
Esta espectativa de una vida más prolongada esta, ademas, de acuerdo
con las condiciones biológicas de los seres humanos comparados con aquellas

,o

-~ª

de otros animales.

,
z•
"C0 h' ence du futur? Quelques repéres,
' Para más detalles, vease PIERRE E~IOR,,,
er
p , ··
Société d'études
par extrapolations de quantités éconorruques ' Analy~e et re~is,:, h 1968
t de documentation économiques, industrielles et sociales, Pam, are
. ·.
e
N · 1 Bruto· Tasas de Crec1IIDento Y
• Fuente: Estimaciones d~.l Prod~cto . ~&lt;:1ona Estadí~ticas y Reportes, Oficina de
Datos de Tendencia Pº:, Regio~. y Pa1s. D_ivm6n d~ sarrollo Internacional. 25 de abril
Programa y Coordinac1on Política, Agencia para e
de 1969.

La población de los Estados Unidos de América, entonces se incrementaría hasta los 400 millones y la más pequeña Europa (los países Europeos
de Mercado Común), hasta 250 millones para el año 2020, lo cual está
más o menos de acuerdo con los cálculos para los años intermedios.
3. La agricultura llegará a ser menos importante desde que se supone que
la gente viva de materias alimenticias sintéticas y artificiales, como el trozo
de carne hecho de desperdicio del aceite de las refinerías. Esta idea está
completamente de acuerdo con los resultados de la investigación hecha en
este campo en los Estados Unidos. Someten a 18 prisioneros por más de siete
semanas a una dieta de productos químicos sintéticos y agua destilada, y
esos prisioneros estuvieron en mejores condiciones después del experimento
que antes! Este experimento, fue llevado a la Facultad Médica de California, bajo los auspicios de la Administración Nacional Aeronáutica y Espacial, la que abrió una forma para la solución de los problemas de la sobrepoblación, extremando el suministro de alimento, desde que la dieta requiere los productos no agrícolas o animales. Pero esto también indica que en
el futuro, para nuestro alimento diario, el sector agrícola no será tan importante; pero en lugar de este sector, la industria química producirá una
nueva dieta: amino-ácidos, glucosa, ácidos para engordar, vitaminas y minerales. La contribución de la agricultura al Producto Nacional Bruto puede esperarse que sea reducida en relación a estos desarrollos del presente,
de un 8% hasta la mitad de eso: 4%, Esperan que en el otro aspecto la contribución de la manufactura aumentará hasta un 50 a un 63% del Producto
Nacional Bruto. Por consecuencia, la composición de la fuerza laboral, probablemente cambiará en la misma dirección. Para Francia esperan que el
porcentaje de la fuerza de labor trabajando en la agricultura sea reducido
de un 15% a un 6%, mientras más gente trabaje en manufacturas (el porcentaje para 1970 de 43%, será aumentado hasta el 49%) y en servicios (el
actual porcentaje de 42 para Francia, será aumentado hasta el 49%). Así,
casi la mitad de la gente trabajará en los servicios.
4. Habrá un cambio notable en el presupuesto del consumo de los jefes
de familia. Esto suena increíble, pero en Francia un 1/3 del presupuesto
familiar se gasta en alimentación hoy en día. Solamente podemos aceptar
esta idea cuando verificamos cuán importante es el comer y el beber para
los franceses. Pueden hablar toda una tarde entera acerca de su comida,
cómo debe ser cocinada, cómo fue preparada y servida, etc.; como un inglés
puede hablar toda una tarde acerca de su juego de cricket y los americanos
acerca del mercado de cambio. Desde que las modernas maneras arriba mencionadas de comida afectarán a los franceses en alguna manera -aunque ellos probablemente no cambiarían toda su fina comida y vino por lo químico-, se
553

552

�espera que este 1/3 que gasten ahora en comida, será reducido de un 33%
a un 22. Lo que se gaste en un hogar, en otro aspecto, se espera que se
aumente del presente 17%, a un nivel de 22% del presupuesto de la familia
francesa. Esto está completamente de acuerdo con las siguientes ideas:
La gente gasta ahora más los fines de semana y en los días de fiesta en
las casas. Como en Suecia, por ejemplo. Las casas de recreo están llegando
a ser más y más importantes. Su carácter está cambiando: están llegando a
ser casas verdaderas en lugar de pequeñas cabañas de invierno.
Con un más alto nivel de vida, hay también una tendencia a gastar más
en mejoras del hogar, como añadiendo un cuarto, un garage o mejorando
los ya existentes cuartos y espacios.
Los gastos en ropa se espera lleguen relativamente a ser menos importantes en el presupuesto de la familia. En lugar del presente 12%, la gente
gastará solamente la mitad de eso, nominalmente el 6% de su presupuesto
en ropa. Esta idea está completamente acorde con las ideas de Rudi Gernreich, uno de los más destacados diseñadores de modas en los Estados Unidos
de América acerca del futuro desarrollo.
De acuerdo con la revista Time, se espera para el futuro que la gente pondrá menos atención a su aspecto personal, ya que simplemente no tendrán
tiempo o inclinación para su persona. Los problemas de la sobrepoblación,
contaminación y demás, están llegando a entremeterse en alguna forma en
todas nuestras vidas y cambiar nuestros hábitos diarios. La ropa no será
más tan importante. Sin embargo, aún espera que la desnudez sea mucho
más predominante.'
En otro aspecto, los gastos de la salud llegarán a ser más importantes.
Para Francia esperan que aumenten del presente 11 o/o del presupuesto familiar a un 20%. Esto está de acuerdo con lo que vimos anteriormente,
acerca de que la gente pondrá más atención a la prevención de la vejez.
Este tratamiento hiperbático será costoso y más cuando el nivel de vida
aumente, la gente se dará cuenta más y más de la capacidad de gozar de
esto y pondrá más atención a su salud. También el atemorizante aumento
en los gastos de la salud en los Estados Unidos de América está apuntando
hacia la misma dirección.
5. Con más y más urbanización, combinada con el aumento del nivel de
vida, la transportación es ya un problema en las grandes ciudades. Los expertos esperan en relación a esto, que en el futuro ya no se permitirán más
automóviles en las ciudades, con excepción de pequeños carros eléctricos.
Esto será particularmente cierto para las grandes ciudades como París, donde
• Ver la Revista Time del 26 de enero de 1970, en la página 39, "Finale for Fashion"?

ahora uno, puede moverse alrededor más rápid0 a pie que en un carro privado o aun en taxi.
6. Para solucionar
estos problemas de tráfico, 1os expertos están llegando
.
a• 1ad. conc1us1ón de que en el futuro pod emos esperar el tener el tráfico
cita mo en tres diferentes niveles; subterráneo para e .
.
piso, con esos
pequeños
carros
elé
t
.
l
'
anun~r;
a
ruvel
,
c neos, os que no contammarán 1 .del
y, en un mas alto nivel, esperan que las pequeñ
b"
e aire;
del aire en un cable las "telecab· "
~ e~ m~ conectadas a través
formas de l d"
'
. mas ' comunicaran directamente las plataos iversos rascacielos.

go¿3~:o;stá incorporando los aspectos humanos en la planificaci6n a la!'-

¿ Quién está realizando toda esta planificación d
b
.
futuro:&gt; . Quién tá t b . d
e a arcam1ento para el
cionad~ ~rrib
es
ra ªJª~ o con esas diferentes técnicas que hemos roen. .
a, aparte del eJemplo francés que acabamos de exponer?
Prmc1palmente los norteamericanos, porque tienen el dm
· er
h
esto Gra d · · ·
o para acer
·
n es mstituc1ones como la Rand C
.
1
etc. Pero fue s·
b
.
orporation, a General Electric,
.
' m em argo, en Francia donde Bertrand de Jouvenel dio
~ran im?ulso en esta ~irección con su Societé d'Etudes et de Documentati=
Econom1ques, lndustnelles et Sociales (SEDEIS) Desde 1966 D J
tuvo la prim
át d
..
·
, e ouvenel
.
era c e ra en Previs16n en la Facultad de Derecho de I U .
vers1dad de Parfa, abriendo con esto la fila de profesores
- d a nicampo el
,
ensenan o en este
'
que
sena
aumentado,
de
acuerdo
con
el
Profr
Polak
.
c fd d
h
·
, en 1a misma
an i a '. como ay profesores enseñando actualmente historia Desde
t
c:s, ha sido seguido por F:ed Ikle, en el Instituto de Tecnol~gía de ::~:
c_ uset;s. La SEDEIS pu_blica peri6dicamente cada mes los Analyse et Prévisio~, e ,;ue trae en, conJunto todo lo que pasa en el campo de los "futuros
posibles
. . En el numero de marzo de 1969, H erman Kah n y Anthony J
m
·
n1ener,
el f tu dieron, por ejemplo, un esquema de lo que podríamos esperar para.
u _r? a 1argo plazo, considerando los sistemas económicos
1O
producman.
Y
que
. ~an relatado sus especulaciones de lo que sucedió en el pasado, visto tamb1en
· teresante comparar su tabl den un acercamiento a largo término·10 E s m
a e los diferentes sistemas económicos con la situación real del mundo
en 1965, como así fue hecho en la última columna .

,. Analyse et Prlvision. Marzo de 1969. pp. 141 y 142.

555

554

�ETAPAS DEL CAMBIO ECONóMICO
alses que
Sistema Econ6mico Periodo de Tiempo Producto Nacional PodavEa en
per-c4pita en 1965 t
$
d e acuerdo
r as de su
c4pita

1. Pre-agrícola

8000 años antes de
Cristo 1

50 • 200

2. Pre-Industrial cerca de 8000 años
Revolución In- antes de Cristo.
Siglo XVIII 1
dustrial.

200 · 500

3. Sociedad Indus- Siglo XIX
trial

500 • 2000

4. Consumo de
Masa

Siglo XX

5. Sociedad PostSiglo XXI
Industrial
6. Cercana a la so- Siglo XXII
ciedad Post eco•
nómica

2000 • 5000

permanecen
esta etapa,
con las figuingreso per•
en 1965

URA (Egipto)
Pakistán
India
Indonesia
China ( tierra firme)
México
Portugal
Turquía
Brasil
Chile
Africa del Sur
España
Inglaterra
Canadá
Nueva Zelandia
Francia
Alemania Occidental
URSS
E.U.A.
Suecia
Suiza
Kuwait

5000 · 20,000
50,000 · 200,000

Esperan que para el año 2020, alrededor del 20o/o de la población ~el
mundo, vivirá en una Sociedad Post Industrial, la cual más o ~enos ha sid~
descrita por los arriba mencionados seis puntos de nuestro eJemplo frances
de la "Délégation de l'aménagement du territoire". Si los p:esentes gr~dos
del crecimiento económico pueden continuar, entonces lleganamos al fmal
1 De acuerdo con los descubrimientos de un equi~o , ~tropológi_co, de la Univer•
sidad de Chicago, en el depósito de un pantano preh1st?nco en Et1op1a del S~r, te•
..-:,. que el hombre tiene una edad aproxunada de los cuatro millones
nemos que as..,....
de años.
• En 1786 tas máquinas tejedoras e hiladoras fueron descubiertas por Arkwright '/

del siglo siguiente y al principio de la 22a. centuria en la así llamada Sociedad Cercana Post Económica. Esta sociedad está caracterizada por el
hecho de que la abundancia habrá alcanzado tal nivel; que un gran número de nuestros problemas económicos tradicionales desaparecerán o habrán perdido su significación.
En otra publicación similar, llamada 2000, la cual aunque está, sin embargo, más dedicada a la planeación territorial, se traza una idea acerca de
la pregunta de dónde vivirá la futura población. Basada en los pensamientos
de un más alto nivel de vida y en un mundo más abierto en el cual uno
puede moverse más fácilmente. Se asume que un clima atractivo llegará
más y más a ser el factor determinante acerca de la cuestión de dónde vivir.
Esta idea se trabaja sobre un mapa mundial indicando la futura densidad
de la población.11 A un más atractivo clima, más alta densidad de población.
En estas formas estamos regresando al viejo centro cultural tradicional del
mundo: el delta del Nilo en Egipto, el área Mediterránea, el cercano Oriente,
las altas tierras mexicanas y áreas costeras, Florida, California, el europeo
Valle del Rhin y las áreas litorales en el sur, etc.
La SEDEIS realiza su objeto de llevar en un complejo acercamiento las
futuras posibilidades, incluyendo todos los aspectos humanos, también, a través de sus diferentes grupos de investigación, en el que cada uno se especializa en un diferente campo, como por ejemplo:
El futuro de la actuación comunista económica. Extensivos estudios acerca de las economías comunistas han ya sido publicadas en Analyse et Prlvisión, de junio de 1967, y de noviembre de 1967, incluyendo el ingreso per
cápita figurados para los diferentes países. Esas visiones son cada año revisadas de acuerdo con los desarrollos anuales.
Previsión en las relaciones internacionales.
Estructuras agrícolas, régimen político y políticas agrícolas.
Para la cooperación internacional en este campo, De Jouvenel ha creado
la Asociaci6n Internacional de Futuribles. Esta organización, la cual ha sido sostenida por la Fundación Ford hasta diciembre de 1966, organiza cada
año, o cada próximo, una conferencia internacional acerca de ciertos tópicos, donde los expertos discuten sus estudios de acuerdo con su visión de los
problemas futuros.
De Jouvenel quiere, además, llegar a un gradual establecimiento de una
permanente discusión del futuro, a través de lo que él llama un "forum prévisionnel" o una Institución Expectativa. De esto, él espera que contribuirá
a guiar las actuales políticas lejos de las sendas peligrosas, haciéndolas más
prometedoras, al dar noticias adelantadas de desfavorables y favorables po" Ver 2000 Avenir Aménagement du Territoire, Mano 1969, pp. 27 y 28.

Cartwright.

557
556

�sibilidades. En esta fonna, él quiere llegar al Concilio para el Futuro, que
tendrá que considerar y aconsejar acerca de todos los propósitos y proyectos para el futuro, antes de que lleguen a los cuerpos que toman decisiones.
Esta sugestión para el futuro ya ha sido realizada por De Jouvenel, en el
sentido de que una parte de su publicación Analyse et Prévision, está ya
destinada a ese forum prévisionnel. Esta sección está particularmente aparte
del reporte acerca de todas clases de conferencias y reuniones en donde los
expertos dan su visión sobre el futuro.
Conclusi6n.

En el más reciente período, la atención ha sido puesta en los aspectos humanos para una planificación a largo término en economía, más en este sentido, que la atención puesta a todos sus humanos componentes. Esto ha
puesto al planeamiento a largo término en economía en el campo de la futurología. Lo hace más realista y promisorio para el futuro, desde que tiene m~
sentido. Esto podría dar a la planificación a largo término en economía,
una importante reanimación y prevendría las fallas que hayan sido hechas
en el pasado, al resultar éstas muy estériles y unilaterales.

558

Sección Quinta

COMENTARIOS Y RESEÑAS
BIBLIOGRAFICAS

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                    <text>sibilidades. En esta fonna, él quiere llegar al Concilio para el Futuro, que
tendrá que considerar y aconsejar acerca de todos los propósitos y proyectos para el futuro, antes de que lleguen a los cuerpos que toman decisiones.
Esta sugestión para el futuro ya ha sido realizada por De Jouvenel, en el
sentido de que una parte de su publicación Analyse et Prévision, está ya
destinada a ese forum prévisionnel. Esta sección está particularmente aparte
del reporte acerca de todas clases de conferencias y reuniones en donde los
expertos dan su visión sobre el futuro.
Conclusi6n.

En el más reciente período, la atención ha sido puesta en los aspectos humanos para una planificación a largo término en economía, más en este sentido, que la atención puesta a todos sus humanos componentes. Esto ha
puesto al planeamiento a largo término en economía en el campo de la futurología. Lo hace más realista y promisorio para el futuro, desde que tiene m~
sentido. Esto podría dar a la planificación a largo término en economía,
una importante reanimación y prevendría las fallas que hayan sido hechas
en el pasado, al resultar éstas muy estériles y unilaterales.

558

Sección Quinta

COMENTARIOS Y RESEÑAS
BIBLIOGRAFICAS

�UN TRATADO SOBRE "EL ASILO DIPLOMATICO"
DEL DR. CARLOS FERNANDES
Por el Da. AGUSTÍN BAsAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE
Presidente del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo León.

EL DESTACADO IUSINTERNACIONALISTA PORTUGUÉS, Dr. Carlos Augusto Femandes, actual Embajador de Portugal en México, acaba de publicar una obra -verdadero tratado-- sobre El Asilo Diplomático. La Editorial Jus presenta, en pulcra edición, el
libro del Dr. Femandes, en traducción castellana elaborada por el propio autor.
La obra que vamos a comentar consta de un prefacio del autor, un prólogo de la
edición portuguesa debido al Prof. Marcello Gaetano ( actual Presidente del Consejo
de Ministros de Portugal), siete capítulos y nueve anexos. El orden de los capitulos,
y el desarrollo de los mismos, es rigurosamente lógico: I) Nociones fundamentales;
II) El asilo diplomático en el Derecho Internacional General; III) El asilo diplomático
en el Derecho Internacional Regional Americano; IV) Caso Haya de la Torre; V)
Naturaleza y función del asilo diplomático; VI) Inicio y término del asilo diplomático; VII) Conclusiones. El autor ha querido proporcionar a los lectores un material
de gran utilidad en materia de asilo diplomático. El primero de los anexos es un
"Proyecto de Convención sobre Asilo Diplomático" ideado por el propio Dr. Carlos
Femandes, que puede considerarse -sin hipérbole alguna- como un modelo sobre
la materia. Los restantes anexos, que a continuación enumero, facilitan la consulta
de tratados, normas, convenciones y resoluciones sobre asilo. He aquí los documentos
incluidos, a manera de apéndice, en el tratado del Dr. Femandes: a) proyecto de
convención sobre asilo diplomático; b) tratado sobre Derecho Penal Internacional de
1889 (Montevideo); c) normas sobre el asilo diplomático establecidas por el cuerpo
diplomático acreditado en Paraguay, en 1922 (reglas de Asunción); d) convención
sobre asilo, Habana, 1928; e) convención sobre asilo político, Montevideo 1933; f)
tratado sobre asilo y refugio políticos, Montevideo, 1939; g) resolución sobre el asilo
( Bath, 1950) do Institut de Droit International; h) qerecho de asilo. Declaración
fundamental. Primer Congreso Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional
( Madrid, 1951) ; i) convención sobre asilo diplomático, Caracas, 1954. Al final del
libro, el autor incluye una bibliografía selecta.
Antes de abordar la exposición y el comentario de la obra del Dr. Carlos Augusto
Femandes, quisiera destacar la importancia que el Prof. Marcello Caetano concede
al libro que prologa. El Dr. Carlos Augusto Femandes, discípulo del Prof. Dr. Marcello Gaetano, se doctoró con mención honorífica, en la Universidad de Lisboa, dedicándose a la vida diplomática, previas las pruebas reglamentarias para su proi:noción

561
H36

�a Consejero de Legación. Nos relata el Prof. Caetano el origen del libro por él prologado: una disertación universitaria, una publicación posterior en la revista O Direito
y, finalmente, un libro ampliado, Do Asilo Diplomático, que publicó Coimbra Editora,
limitada ( 1961). Dentro de la escasa literatura jurídica de la especialidad, el Dr.
Fernandes enriqueció considerablemente la bibliografía portuguesa sobre el asilo diplomático. Marcello Caetano se plantea el problema fundamental: ¿ es el asilo diplomático
simplemente una práctica humanitaria gracias a la cual los representantes de los Estados extranjeros tratan de salvar vidas y restituir la seguridad a las personas amenazadas en épocas de perturbación y persecución, al amparo de los privilegios y de
las inmunidades tradicionales?, ¿ o bien un deber que tengan los Estados, basado en
convenciones o tratados, o derivado del sentimiento jurídico universal, de garantizar
los derechos básicos de la persona humana que se encuentra en peligro? En el primer
supuesto, sería una facultad del Estado impetrado concederlo o no. En el segundo
supuesto, habría que asilar a los impetrantes siempre que reuniesen las condiciones
previstas para la concesión. El Prof. Marcello Caetano difiere de la tesis sustentada
por el Dr. Carlos Fernandes, en el sentido de "admitir un derecho de control recíproco de los miembros de la comunidad internacional para que la justicia sea realmente aplicada y la humanidad respetada". Considera el Prof. Caetano que el reconocimiento de un derecho de control presupone, mas que una comunidad internacional, una comunidad jurídica con identidad de conceptos básicos, de sentimientos
y de ideas, cosa que nunca ha existido ni existe en el mundo actual, profundamente
dividido por ideologías antagónicas y en el cual las mismas palabras pueden tener,
según las latitudes donde son pronunciadas, significados antitéticos". Con todo el respeto que se merece el Prof. Caetano, debo decir que con mente empirista, positivista,
se sitúa en un terreno "de facto" y no en un nivel "de jure". La existencia de la
comunidad internacional no proviene de ninguna fuente contractual, puesto que es
anterior y superior a todo contrato entre los Estados. Y no creo que se requiera una
identidad de conceptos básicos, de sentimientos y de ideas, para asentar la prioridad histórica y metafísica de la comunidad interestatal. Piensa el Dr. Caetano que
del "derecho de control nacería un verdadero derecho de intervención de los Estados
en los asuntos internos de los demás Estados, para tratar de legitimar las más escandalosas pretensiones de acción política o de expansión imperialista al abrigo de
los generosos propósitos de defensa de la justicia y de la humanidad".
Quiero recordar, a este respecto, unas palabras del ilustre Francisco Suárez: "Si
bien es cierto que cada Estado, reino o república constituye en sí una comunidad
perfecta, compuesta de sus propios miembros, sin embargo, cada uno de ellos es en _cierto
modo miembro del universo género humano; tampoco por otra parte, tales comunidades
pueden bastarse a sí mismas, sin que mutuamente se apoyen y fomenten entre todos,
para su más amplio desarrollo y mejoramiento de relaciones de mutuo apoyo y sociedad, lo cual, a veces, les es moralmente necesario hacerlo" (De legibus 1, 2, c. 19,
No. 9, Opera omnia, Ed. Vives, París, 1856, t. 5, p. 169). Suárez se adelantó a
la escuela austríaca al mostrar la unidad profunda del Derecho Público, considerando
al Estado como una "situación" de Derecho Internacional. Resulta inconciliable,
con el pensamiento suareziano, el dualismo de Triepel que postula la independencia
y autonomía del Derecho Estatal, completo y suficiente, frente al Derecho Internacional. Me parece perfectamente justificable, en el estadio actual del Derecho Internacional, la tesis del Dr. Carlos Augusto Fernandes que considera al asilo diplomático "como institución jurídica, de Derecho Internacional general, destinada a garantizar, en forma supletoria, la protección de los derechos esenciales de la persona

562

humana, en momentos en que el Estado territorial no ejerce su función, ya porque
no existe un gobierno eficaz, de derecho y de hecho, ya porque los gobernantes toleran o fomentan una persecución injusta contra el individuo, poniendo en peligro
actual o inminente su vida, su integridad física o moral, o su libertad". (El Asilo Diplomático, p. 252, Editorial Jus, México, 1970). Se trata de un derecho de control
recíproco en aras de la justicia y del humanitarismo, para remediar las deficiencias
de los Estados de Derecho. En última instancia, la soberanía, rectamente entendida,
es siempre una soberanía relativa al bien público temporal -nunca absoluta- y rigurosamente interna.
Fuera de esta divergencia con el Dr. Caetano, que me permito apuntar, su prólogo me parece un modelo de lucidez, de mesura y de sensibilidad jurídica.
En el asilo se protege, ante todo, la libertad del hombre. Nunca la arbitrariedad y
la violencia deben hacer nugatorios los derechos fundamentales de· la persona humana. Con toda propiedad, distingue Carlos Augusto Fernandes el asilo --externo e
interno-- del refugio. Y el refugio político del refugio no-político. En su exposición
histórica sigue, sobre todo, a Egidio Reale. Desde un punto de vista de metodología
estricta, cabe señalar, en este aspecto, el manejo de una fuente indirecta. Hubiese
sido deseable ocurrir a las fuentes directas. Pero el estudio del Dr. Carlos Augusto
Fernandes no es, primordialmente, histórico, sino sistemático.
En el marco del Derecho Internacional general, examina el Dr. Fernandes la práctica de los Estados no hispanoamericanos antes y después del caso español, el caso
español y la elaboración del derecho de asilo con base en los principios relativos a
los derechos fundamentales del hombre. Puede decirse, en términos generales, que
"en Europa el asilo siguió siendo considerado solamente como institución humanitaria, y no como un derecho subjetivo del asilado, ni como derecho y deber de los
Estados. La misma extraterritorialidad, que el cuerpo diplomático en un principio
había invocado para justificar el asilo, fue abandonada después, en favor de la intervención humanitaria" (ob. cit., p. 81). Con la Carta de la O.N.U .. adviene un sentido altamente espiritualista en torno al asilo diplomático. El artículo 14 declara
textualmente: "En caso de persecución, toda persona tiene el derecho a buscar asilo
y a disfrutar de él en cualquier país. Este derecho no podrá ser invocado contra una
acción judicial realmente originada por delitos comunes o por actos opuestos a los
propósitos y principios de las Naciones Unidas". Basta una simple lectura de este
artículo para convencerse de que el asilo diplomático, según la Carta de la O.N.U.,
surge como corolario del principio de protección y respeto efectivo de los derechos
del hombre y del ciudadano; más aún se reconoce expresamente que el individuo
tiene derecho al respeto universal de su personalidad jurídica, derecho a la vida,
a la libertad, a la seguridad y al asilo de su persona.
El primer Congreso Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional, celebrado
en Madrid ( 1951), reviste una especial importancia. He aquí el texto de una encomiable y lúcida declaración: "Considerando que es doctrina común en Francisco Vitoria y en sus continuadores, que todo hombre injustamente perseguido, en virtud de
los derechos inherentes a la personalidad humana, goce del derecho de asilo al peligrar
su vida, honor o libertad, debiendo otorgárselo el Estado solicitado, en virtud de la
sociabilidad universal de todos los pueblos; el primer Congreso Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional declara: "Que el derecho de asilo es un derecho
inherente a la persona humana". A partir de esta tesis, puede elaborarse el derecho
de asilo como institución jurídica. ¿ Se tratará acaso de un Derecho A ut6nomo esencial del hombre? Carlos Augusto Femandes piensa que no estamos en el caso de un

563

�simple derecho autónomo: "La concepción del asilo como derecho esencial autónomo
llevará necesariamente a la obligación incondicional de concederlo, cosa que no es
aceptada ni por la práctica de los Estados ni por la doctrina actualmente dominante"
(Ibid., p. 208).
El libro del Dr. Carlos Augusto Fernandes sobre El Asilo Diplomático, se ve extraordinariamente enriquecido por el análisis -inteligente, ágil, riguroso- de la institución en el Derecho Internacional Regional Americano (Tratado de Derecho Penal
de 1889 signado en Montevideo, Convenciones de Extradición Y Tratado de Paz de
América Central, de 1907; Convención de La Habana, Convención de Montevid_eo
de 1933 Convención de Caracas sobre Asilo Diplomático) y por el capítulo especial
dedicad~ al caso Haya de la Torre. Más allá del valor anecdótico que pueda tener
este caso -relatado tan amenamente- resplandece la postura de la Corte Internacional de Justicia que considera el asilo diplomático como una institución jurídica Y
no meramente humanitaria. Alguien podrá advertir una modalidad de intervención
con este reconocimiento. Nada más cierto. Pero es una limitada intervención en nombre de la comunidad internacional. Al final de cuentas, el concepto de soberanía no
puede ser manejado, legítimamente, en términos absol~tistas. Los Es~dos ,so~ soberanos relativamente, "in suo ordine". No hay que olVIdar que el bien publico nacionaÍ desemboca, debe desembocar, en el bien púQlico internacional.
Personalmente considero que el capítulo central de la obra comentada del Dr.
Carlos Augusto Fernandes, es el relativo a "Naturaleza y Funci~n ~el -~silo Dip~omático". Con perfecta nitidez, el Dr. Fernandes fundamenta la mstJtuc10~ del asilo
en la doctrina en general, en las tesis del Instituto de Derecho Intemac1onal Y del
Instituto Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional. Diserta, como avezado
jurista, sobre la función y naturaleza del asilo diplomático. Empieza por apuntar las
tres corrientes doctrinarias que va a discutir: El asilo diplomático como una práctica ilegítima con consecuencias jurídicas; El asilo diplomático como institución m~ramente humanitaria y El asilo diplomático como institución jurídica. Tras de criticar )as dos primeras posturas -mencionando autores y d~trinas- s~ _inclina por
el asilo diplomático como institución jurídica. Séame pemuudo transcnbir las bases
del asilo diplomático, apuntadas por el internacionalista Carlos A. Fernandes:
1 El Derecho tiene como último objetivo la realización de la seguridad Y de la
justicia: es decir, debe velar para que tanto la socie~ad como el individuo se desarrollen y éste pueda realizar normalmente su personalidad;
2. El Estado ( cada Estado) es un tipo de organización social, una ~stitución, destJ.nada a facilitar el desarrollo de la personalidad de sus ciudadanos, y tiene elr derecho
.
y el deber de garantizar la seguridad y administrar la justicia, o sea, ~e ap 1car, imparcial y humanamente, el Derecho, en los dominios de su competencia;
3. El Hombre es el fin del Derecho y del Estado, integrado en varias !nstituciones,
cada una de las cuales abarca solamente ciertos aspectos de su personalidad;
4. La sociabilidad internacional requiere solidaridad en la lucha contra_ la criminalidad, que se traduce en el derecho y en el deber u~v~rsal . de represión Y consiguiente ayuda mutua entre los Estados, pero con los limites impuestos por la seguridad y la justicia;
5. Dado el carácter actual de la sociedad internacio~al, ~onde f~lta u~a organización supraestatal, la competencia de control de la vida mtern~c1onal mcumbe a
sus miembros activos, los Estados, excepto en los campos de actividad ya reservados
a las organizaciones internacionales típicas; por eso, cada Estado ( todos los Estados)

564

tiene el derecho y el deber de ejercer un control recíproco sobre la actividad de los
demás, con el fin de asegurarse de que no se está procediendo en contra de las finalidades primordiales de la sociedad internacional: garantizar al hombre en sociedad el desarrollo y la realización normal de su personalidad (Teoría del Desdoblamiento Funcional-Scelle, Kopelmanas etc.) (Ibídem, p. 197). El asilo diplomático representa, en conclusión, el ejercicio de una función de control y de protección en
la vida internacional. Adviértase, no obstante, que esta protección y este control son
limitados. Se trata de evitar la injusticia y la violencia. Se trata de proteger a )os
perseguidos injustamente, pero sin intervenciones innecesarias que lesionen la dignidad de los Estados. La finalidad inmediata y preventiva de contenido humanitario
estriba en evitar que se cometan violencias o injusticias contra una persona. La fina:
lidad mediata, de carácter jurídico-social y hasta político, consiste en contribuir a la
realización de la seguridad y de la justicia en el ámbito internacional. Cuando la vida
de un Estado es anómala, hay que garantizar al individuo el desarrollo y la realización normal de su personalidad. ¿ Cuál es la naturaleza jurídica del asilo diplomático?
Para la corriente positivista voluntarista del Derecho Internacional, todo se reduciría
a cuestión de costumbres y tratados. Pero esta corriente, superada hoy en día, es incapaz de distinguir entre legitimidad y legalidad, fuerza y justicia, soberanía y Derecho Internacional.
Sólo la corriente jusnaturalista resuelve adecuadamente el problema de la naturaleza del asilo diplomático. En el ejercicio de sus derechos naturales, la persona humana tiene la facultad de solicitar la protección de una autoridad extranjera. El
Estado solicitado puede, a su vez, conceder esa protección, si la juzga necesaria, "al
amparo del derecho de control recíproco de los miembros de la comunidad internacional, para que la justicia sea realmente aplicada y la humanidad respeta.da" ( Ibídem,
p. 207).
¿ Quién puede conceder el asilo y dónde se puede dar? En buena tesis, el asilo
lo deberían conceder las embajadas, las legaciones o los consulados. Desgraciadamente, los Estados hispanoamericanos, influidos por los Estados Unidos, no han entendido y valorizado rectamente la función consular.
¿ A quiénes se puede otorgar el asilo diplomático? A todos los presuntos perseguidos
políticos que no estén acusados o condenados por crímenes de derecho común. El
asilo no tiene la función de garantizar la impunidad del delincuente.
La calificación de la urgencia es, en principio, de la exclusiva competencia del
Estado asilante. Naturalmente que puede ser impugnada por el Estado territorial. En
este supuesto, hay que seguir el método de solución aplicable a los conflictos de calificación de la delincuencia u otros motivos de la persecución. El Dr. Fernandes señala, con rigor y pulcritud, las normas de conducta que debe seguir el agente diplomático al conceder el asilo. Este asilo diplomático podrá prolongarse mientras prevalezcan las condiciones que lo motivaron y no se decida ponerle término. A más de
la calificación provisional, que corre a cargo del Estado asilante, hay que tomar
en cuenta la calificación definitiva que puede dimanar de un arbitraje, de un tribunal
internacional, de negociaciones directas o de una mediación. Con innegable sensatez,
el Dr. Carlos Augusto Fernandes apunta que "la norma que debe orientar la calificación es, en principio, la del Estado territorial. Nos parece que no puede ser de
otra manera, puesto que existe el principio general de que no hay crimen sin una
ley anterior que lo tipifique, y el asilado se encontraba bajo el dominio de aplicación normal de la legislación penal local, en cuanto al acto que le es imputado al
amparo de esa legislación y por el cual es o cree ser perseguido". (Ibidem, p. 234).

565

�Alfred Verdross, el gran internacionalista austríaco que fuera Rector de la Universidad de Viena, manifiesta una extraña ceguera en tomo al derecho de asilo diplomático. En su Derecho Internacional Público -que en términos generales considero
excelente-, asegura que "el Derecho Internacional no admite Derecho de Asilo General en edificios de misiones diplomáticas. Sólo por excepción se reconoce tal derecho, dentro de límites estrictos, sobre todo en Sudamérica, por motivos de humanidad y en favor de refugiados políticos" (Derecho Internacional Público, p. 255,
Editorial Aguilar). Bastarla una obra como la del Dr. Carlos Fernandes para demostrar hasta qué punto está equivocado, en este aspecto, el Prof. Verdross.
El Asilo Diplomático del Dr. Carlos Augusto Femandes, que acaba de salir a la
luz pública en limpia traducción castellana, bajo el pie de imprenta de la Editorial
Jus (México 1970), enriquece notablemente la literatura jurídica universal.
Estados Unidos ante su crisis, Seymour Melman, Vemon Dibble Wolfgang Friedmann,
Terence MacCarthy, Stephen Unger, Percival Goodman, David Danzig, Henry W.
Malcolm, William S. Vickrey. Siglo XXI Editores, S. A.

Tengo para mí, como una de las mejores pruebas de madurez de una nación, la
autocrltica sincera y objetiva. Parafraseando a Nietzsche, podríamos decir que el
valor de una nación se mide por su capacidad para soportar la verdad. Muchos intelectuales norteamericanos intentan ahora, con un implacable autoexamen, ver su
verdad de frente, con los ojos bien abiertos. Hablan del problema de las prioridades
en relación con las necesidades norteamericanas y los recursos limitados; de la sociedad como guarnición; de los aspectos políticos, morales y legales de la intervención
en Vietnam; del Frankenstein actual: la tecnología contra el hombre; de la crisis de
la moralidad, la pérdida de Dios y la ausencia de dominio interno; de la falta de una
moral para la abundancia; de la redistribución de los recursos del mundo y de la
capacidad de Estados Unidos para equipar el progreso de nuestro planeta. Y se habla
también, con voz airada, de la rebelión de los negros y los chicanos, de los estudiantes
y las mujeres, de los artistas y los intelectuales. Por primera vez en la historia de los
Estados Unidos se cuestionan los valores y las convicciones sobre los que se ha construido la civilización estadounidense. Básteme citar, como ejemplos connotados de críticos de la actual civilización norteamericana, 12 destacados intelectuales: John K.
Galbraith, Herbert Marcuse, Vence Packard, Seymour Melman, Vemon Dibble, Wolfgang Friedmann, Terence Maccarthy, Stephen Unger, Percival Goodman, David Danzig, Henry W. Malcolm, William S. Vickrey. ¿ Y cómo olvidar la autocrítica en el
teatro norteamericano? La american way of life es duramente enjuiciada en La muerte
de un viajante de Arthur Miller, en Picnic de William lnge, y en La casa de té de
la luna de agosto de John Patrick. Me permito recordar, asimismo, esa fina y mordaz
crítica de la diplomacia norteamericana escrita por dos diplomáticos norteamericanos
de carrera: El americano feo.
Sería vano buscar en América Latina, y en la misma Francia -si se quiere buscar
un ejemplo europeo-, esa capacidad de autocrítica. No conozco un solo libro en un
francés que critique decisiva y severamente los defectos que tantos extranjeros han
advertido en Francia: chauvinismo, egoumo, avaricia, desprecio por el extranjero,
ceguera para los valores -a veces superiores- de otras culturas. . . Y los mexicanos
hemos escupido sobre nuestro gran pasado de la Hispania fecunda, nos hemos echado
a dormir durante un siglo y mientras dormíamos nos robaron y ahora andamos en
andrajos. "No logramos conservar -como dice Octavio Paz- ni siquiera lo que los

e~pañoles_ d~jaron ~ irse, nos hemos apuñalado entre nosotros ... " (Posdata, pág. 14,
S'.glo Veintiuno Editores, S. A.). De nada nos sirven las enanas críticas de "El MeXJcano Enan?' '.· Aún así, creo que México es el nombre de una esperanza humana.
Reservas e~pmtu_ale_s atesoradas por nuestro sufrido pueblo, tienen mucho qué decir
en el próximo vira¡e de la historia. En mi ensayo Vocación de México he intentado
trazar, con 1~ líneas indispensables, una caracterología cultural del mexicano. Pero,
por ~ora, ~ tema es otro. Vuelvo a recordar al trágico y relampagueante genio de
Fedenco Nietzsche: el valor de un espiritu se mide por su capacidad para soportar
la verdad.
En la reunión de Columbia University, Nueva York, del 30 de septiembre al to.
de octubre ~e 1966 ("C?nf~rence ~n National Priorities Problem") se presentaron
trece pone~c1as ~ue la editorial mCXJcana Siglo Veintiuno reunió, traducidas al castellano, baJo. el titulo de Estados Unidos ante su Crisis. No me interesa el detalle de
est~ P_~nenc1as -:-datos históricos, estadísticas-, sino la conciencia de una parte de
~dNat1on que quiere expresar, con palabras inequívocas, su preocupación por la prion ad ~el Estado_ fuerte, que 5&lt;: arma hasta los dientes para seguir siendo el más poderoso,. por el, ':1udadano manipulado en la sociedad como guarnición; por las consecuencias pohucas, morale1, económicas y legales del intervencionismo norteamericano'. por la lucha de la tecnología moderna; por la decadencia de las urbes norteamericanas ~ por ~ futura vivienda del hombre; por la explosión racial y las posible1 oporturudades iguales para todos; por la crisis de la moralidad y las exigencias
morales de la paz; por la pobreza mundial y el papel de los Estados Unidos para
coadyuvar al pro~reso de la justicia social en el mundo ... No siempre estoy de acuerdo con las soluciones propuestas por los diversos autores. Pero Jo que má.s me interesa es la conciencia lúcida de un estadio social insatisfactorio, injusto, innecesario.
El sistema socio-económico de los Estados Unidos no es una estructura perfecta.
Muchas cosas están cambiando en Norteamérica y en el mundo. Y si hay cambio
CJ J&gt;C'.rque hay im~rfección. Resulta absurdo perfeccionar lo que ya es perfecto. Para m1, lo má.s admirable de ese magno "Estado industrial" es el e1fueno que hacen
muchos de sus mejores hijos por emanciparse de los objetivos económicos que ejercen
un monopoli~ indebido en tantas vidas, a costa de otros intereses más estimables. Un
gran econ_orrusta y un gran intelectual norteamericano ha llegado inevitablemente a
la _concluS1ón de que se están convirtiendo en siervos mentales y prácticos de la máq~ma que han creado para que les sirviera. Estoy con John K. Galbraith cuando
afirma:. "Lo que cuenta no es la cantidad de bienes que poseamos, sino la cualidad
de la vida que tengamos" (El Nuevo Estado Industrial, p. 24, Ediciones Ariel Barcelona). De esto, precisamente, quisiera hablar.
'
. En toda nación_ hay una se¿e de bienes y servicios, en comparación con la capacidad de producción de los rrusmos. De esas necesidades surge una lista de prioridade5. El presupuesto militar ordinario para 1967 fue de 50 mil millones de dólares
al año. "La carrera espacial a la luna requiere cinco mil millones al año, o sean más de
las tres cuartas partes de nuestros pagos de impuestos, y deja muy poco para todo Jo
demás",. advierte Seymour Melman. (Estados Unidos anti su Crisis, p. 5, Siglo Veintiuno Editores, S. A.). Nuestros vecinos son ricos, pero no son infinitamente ricos. La
labor m_ilitar y ~spac_ial, aunque ciertamente se paga, no puede utilizarse ni para la
producción ultenor m como parte del nivel corriente de vida. Mientras una máquina
de imprimir_ ~ultiplica varias veces su valor en sus productos, el arma atómica no.
Melman califica de "parasitaria" a la labor militar. Y lo grave es que esta actividad
consume entre una mitad y dos terceras partes del trabajo actual de Estados Unidos

567
566

�aplicado a la investigación y el desarrollo de la ingeniería. Puede hablarse de un
subdesarrollo tecnológico en la esfera civil. Para las industrias y actividades civiles sólo
se han dejado las migajas de la mesa y, a menudo, nada en absoluto.
Entre las más apremiantes necesidades del pueblo norteamericano, cabe destacar:
a) 15 mil millones de dólares anuales para la sustitución de viviendas, en términos
de higiene y decoro mínimos; b) 25 mil millones de dólares al año como gasto adicional para la enseñanza; c) de cuatro a cinco mil millones de dólares anuales para
crear nuevos manantiales de agua; d) 1 l/2 miles de millones de dólares por año, por
encima de la inversión actual, para llevar los ferrocarriles del país a un nivel de
funcionamiento moderno; e) 2 mil millones de dólares anuales para la conservación
de los recursos naturales: agricultura, bosques, mejora de la tierra erosionada, minas,
atención de playas; f) 5 mil millones al año para obras importantes de energía hidráulica e hidroeléctrica; g) 10 mil millones de dólares al año de inversión adicional para la renovación técnica y afín de muchas industrias civiles agotadas ( construcción de barcos mercantes, industrias productoras de máquinas); h) 4¡/2 miles de
millones de dólares anuales para las grandes ciudades de los Estados Unidos (sistemas
de cloacas, de conducción de agua y eliminación de aguas negras) .
El total sube a unos 76 mil millones de dólares por año. En esa cifra no están tomadas en cuenta otras áreas de necesidad: por ejemplo, la reducción de la polución
del aire. Trátase de una lista mínima de inversiones sociales. El presupuesto militar
de prioridad y las operaciones de guerra de Vietnam han ocasionado una dramática
poda presupuestaria en la rama de inversiones sociales para la mejora humana, desde
la "guerra a la pobreza" hasta la realización del programa llamado de la "gran Sociedad". La reducción presupuestaria se extendió al programa de leche en las escuelas. Seymour Melman concluye su ponencia "Las necesidades norteamericanas Y los
recursos limitados: el problema de las prioridades", advirtiendo : "Ya es hora de volver a examinar el sistema norteamericano dominante de prioridades. Es incontestable
que han de hacerse elecciones de prioridades, inclusive por parte de la nación más
rica de la tierra. En la vida pública, el patrón costo-eficacia ha sido aceptado como
tipo de conducta satisfactorio. Necesitamos introducir ademá:5 el patrón me~daseficacia, esto es, una elección explícita de prioridades en términos de las necesidades
y las capacidades de nuestro pais". (Ob. cit., p. 11).
Para Vemon K. Dibble "Los Estados Unidos son una sociedad de guarnición. La
sociedad-guarnición es aquella en que no tiene sentido alguno ~re~n~ si los civi!es
controlan o no a los militares. Es una sociedad en la que las mst1tuc1ones y los mdividuos que ejercen poder militar, económico y político han llegado a depende~ a
tal punto unos de otros; en la que sus objetivos e interese~ ~n ta~ _complementanos,
y en la que las fronteras tradicionales entre las esferas c1V1l y militar han de~a~arecido a tal extremo, que la noción misma del control civil frente al control militar
carece por completo de sentido" (Op. cit., p. 12). Tan grande es el volumen Y la
fuerza del establecimiento militar norteamericano, que Dibble no vacila en afirmar:
"El Pentágono es el cuartel general de la corporación más grande del mundo", recordando la frase de Bert Cochran. La exuberante burocracia, los arsenales de armas bases aéreas estaciones navales reservaciones militares, los 16 millones de hectáre~s en Estado; Unidos y en el 'extranjero respaldan fácticamente la afirmación,
al parecer hiperbólica de Vemon K. Dibble y Bert Cochran. Baste saber que el activo de los militares ~s tres veces más alto que el activo combinado de las "United
States Steel", "American Telephone and Telegraph", "Metropolitan Life lnsurance",
"General Motors" y "Standard Oil Company" de Nueva Jersey.

Lo característico fde d la sociedad-guarnición es que el extenso y poderoso cuerpo
militar
. _pene~. pro un amente en la vida civil. Hay una semejanza creciente entre
l~s ofioales militares Y !ºs directores civiles en política y en los negocios. Puede decITTe que h~n desaparecido las fronteras tradicionales. Los militares se han fusionado
con el gobierno Y con las ~des compañí3_5. La contrarrevolución, la hegemonía
americana en el mundo y cierto control pobtico y económico en el pais, son sus
objetivos.
La mayoria de los norteamericanos no se benefician de la sociedad guarnición. y
algunas empresas -la banca y la ropa para hombres- han resultado perjudicadas
por la guerra contra Vietnam.

III
. La Constitución redactada por los Padres Fundadores establece un cierto control que
eJ~rce _el Congreso cuando el Ejecutivo se extralimita. Este plan involucraba al Poder
EJecu~vo, en g~nera~, Y a los militares, en particular. No obstante, "la mayoría de
los legulado~s mtervienen poco en asuntos de estrategia militar", si hemos de creer al
Prof._ Janow1tz. En la práctica actual, el Congreso reconoce en absoluto su dependen~a con res~cto a los informes periciales de los militares profesionales. Esto quiere
d~cir que !ºs miembros del Congreso no cumplen la tarea que los Padres de Ja Patria les asignan. Más de la mitad del presupuesto federal resulta sin debido control
e? el Congreso. Si la democracia no funciona, como los Padres Fundadores la concibieron, es porque la sociedad se encuentra convertida en guarnición. En consecuencia,
deben buscarse formas alternativas de organizar el poder político.
N_?rt~éri~ preindu~tri3! era u~a democracia individualista de artesanos y de pequ~nos mdusti:iale~. Al fmalizar el nglo XIX surgieron, en la economía de los Estados
Umdos,
y un grado mayor de poder central;••do
H a b'1a na'd 1 orgaruzac1ones nacionales
•
~ .
c1
a ~ empresa sm una mayor centralización. La dispenión orgánica subsistía
en la pol_1t1ca, en la cultur~, en la enseñanza y en la religión. Las revueltas agrarias
e~an regionales. Los trabaJadores no estaban unidos entre si, porque eran heterogeneos '. porque no se enfrentaban a un enemigo de clase unido. Entre 1910 y 1940
-especialmente en el perído del "New Deal"- el Congreso aprobó muchas leyes
que favorecían a la clase trabajadora.
V~mon K. Dibble apunta: "en resumen, mucha de la gente que no tiene interés
particular alguno en la sociedad-guarnición no está organizada o Jo está pobremente
Y la. oposi_ción que se produce se desmenuza en los poros de una es.-uctura porosa d;
p~do, 51 o ~ dentro de los partidos políticos principales. Dos lecciones son obvias.
Primero, deb1_do a que la sociedad-guarnición se creó por encima de millones de
personas, . debido a qu_e no requirió la movilización de las masas, hay gente que no
~l~ n~ tiene ~n ella rnterés particular alguno, sino que tampoco ha sido organizada
~- rnv1tada a mgresar. La búsqueda de formas alternativas de organizar el poder pohuco no debe enfrentarse a una sociedad, y a unas bases sociales potenciales que
están ya organizadas a fondo.
En segundo lugar, la búsqueda seria de alternativas ha de empezar y ha de concentrarse fuera de los partidos principales. Podemos creer influír sobre ellos O cambiarlos, pero únicamente desde fuera. Podemos pensar en alianzas con elementos al
interior de los mismos, pero únicamente desde una posición independiente fuera de
ellos. Hemos de aplaudir al minúsculo número de diputados que votaron contra las

°

569
568

�partidas para Vietnam, pero hemos de hacerlo desde las salas" (Estados Unidos ante
su Crisis, p. 36, Siglo XXI Editores, S. A.).
Reconoce Dibble que la tradición liberal ha inspirado avances sociales importantes
-movimiento de los negros- y avances menos importantes -decisiones judiciales
acerca de la censura de las películas y del macarthismo-, motivo por el cual no
debe ser rechazada en conjunto por los opositores de la sociedad-guarnición. Lo que
decididamente debe ser combatido es el liberalismo individualista y su retórica. Después de examinar tres propuestas de alternativas: la política de coalición la democracia participatoria y la democracia del cuerpo electoral, Vemon K. Dibble se inclina por la última. ¿Razones? Es que la democracia electoral no produce ni la resistencia de la política de coalición -en cuanto a establecer bases independientes de
poder fuera del sistema existente-, ni la tendencia antiorgánica de la democracia
participatoria -los grupos universitarios que han pedido la democratización de la
Universidad no saben exactamente lo que el término significa, y no estoy seguro de
que alguien lo sepa-. "Cabe concebir la 'democracia electoral', en parte por analogía con un sindicato activo y democrático que protege a sus miembros en forma
militante" (lbidem, p. 49). Como Vernon K. Dibble no explica lo que entiende por
la protección a los miembros en forma militante, mucho me temo que con esta forma
se pudiese caer en una clase más de totalitarismo. He aquí un poco mejor delineado
el pensamiento de Dibble: "la democracia electoral consta de electores relativamente
pequeños, relativamente homogéneos internamente, pero distintos, con todo, unos de
otros, ayudados por jefes de bajo rango y unidos entre sí en una estructura más
amplia, más formal y burocrática" (lbidem, p. 51).
Acaso la democracia electoral no será la panacea. Pero, en la medida en que se
deje realizar, combinaría los valores liberales tradicionales de los derechos subjetivos
públicos y la libertad individual con el valor conservador tradicional de la comunidad. Este sistema se asociaría con elementos aliados entre los trabajadores organizados. Aunque Dibble no explica tampoco en qué sentido será socialista esta nueva forma
de democracia, apunta el reto básico al sistema de propiedad existente, el control democrático de la economía y la inversión planeada en vista de las necesidades de
nuestra sociedad. Me interesaría saber qué entiende el Sr. Dibble por "un reto básico
al sistema de propiedad". Si se trata de que la propiedad, que es un derecho natural
y un derecho positivo en las democracias, tenga una función social en su uso, estoy
de acuerdo. Pero si se tratase de importar los torpes e injustos sistemas del comunismo soviético o del comunismo chino, estoy en contra.

•

IV

La guerra en Vietnam y la ocupación temporal de Santo Domingo, en 1965 Y
1966 han hecho rdlexionar seriamente a muchos intelectuales norteamericanos. Wolfgang' Friedmann apunta: "resulta paradójico, a primera vista, que muchos de aquellos que hace una generación apoyaban la guerra contra la Alemania nazi y sus
aliados se muestran actualmente escépticos o abiertamente hostiles frente a la intervención norteamericana. Ya sea en Vietnam o en la República Dominicana. Por otra
parte, muchos de los que en su día hubieran aceptado de buen grado un arreglo
de coexistencia con Hitler figuran actualmente entre los partidarios más fervorosos
de la intervención de los Estados Unidos en Vietnam. El secretario de Estado, Dean
Rusk, ha insistido una y otra vez en el paralelismo íntimo entre la resistencia ar-

570

mada a las agresiones de Hitler y la :.ntervención de los Estados Unidos en Vietnam
destinada a impedir la agresión militar e ideológica comunista por parte de Vietn~
del Norte. Sin embargo, muchos de los críticos de la actual política de intervención
norteameric~a, como por ejemplo el senador Fulbrigth, no aceptan este paralelismo"
(Estados Unidos ante su Crisis -las prioridades nacionales y la intervención: aspectos políticos, morales y legales- p. 60, Siglo XXI Editores, S. A.). A mí no me
extraña, como le extraña a Friedmann, que el gobierno y el pueblo norteamericano
consideren como fundamentalmente peligroso para la seguridad y la forma de vida
norteamericanas a todo régimen comunista. Lo que decididamente repruebo son las
intervenciones a mano armada que son verdaderos ultrajes al derecho internacional.
Así como hubo medidas legítimas que estuvieron destinadas a expresar en forma concreta la desaprobación del sistema nazi por parte de las naciones democráticas -ayuda 3: los fugitivos de la Alemania nazi, boicots comerciales, negativa de mantener
relaciones culturales y sociales, etc., Estados Unidos podría, dentro de la prerrogativa
de todo país soberano, ejercer medios apropiados para manifestar su reprobación a
los sistemas totalitarios comunistas.
"Según los acuerdos de Ginebra de 1954, Vietnam había de mantenerse como estado unificado, sobre la base de elecciones nacionales que habían de celebrarse bajo
la vigilancia de algún organismo internacional. Pero consta que los Estados Unidos
estaban ?ecididos, antes y después de los acuerdos de Ginebra, a establecer y a apoyar a Vietnam del Sur cual Estado soberano independiente y cual un valuarte anticomunista. Esto constituyó el primer acto importante de intervención en lo que era
esencialmente un problema interno, aunque internacionalmente importante. La infiltración armada de Vietnam del Norte en Vietnam del Sur empezó a fines de 1959
Y fue aumentando gradualmente, o sea que fue posterior a la intervención inicial de
los Estados Unidos" (lbidem, p. 61).
El caso de la República Dominicana es aún más claro. El Presidente Johnson declaró que los Estados Unidos no podían tolerar ni tolerarían el establecimiento de
un régimen comunista en este hemisferio. El poder de veto que se arrogó el Presidente Johnson no se ha ejercido, por cierto, en el caso actual de Chile. Lo grave
del caso es que Estados Unidos "proclama ahora una acción de policía sobre el mundo
destinada a evitar que determinadas formas de gobierno se establezcan, aún como
resultado de revoluciones pura o esencialmente internas" (lbidem, p. 62). La cuestión es esta: ¿puede Norteamérica intervenir en revoluciones sociales y guerras civiles de implicaciones internacionales, políticas y estratégicas? Ya sea en Africa, Asia
o Latinoamérica, habrá revoluciones contra la opresión, el hambre y la desigualdad
social. No veo por qué tenga que hablarse siempre de revoluciones de izquierda, como lo hace Friedmann. Tal vez ignore este autor que el cristianismo es, en el buen
sentido de la palabra, el movimiento más revolucionarlo de todos. Resulta curioso
el hecho de que "las revoluciones anticomunistas coronadas por el éxito, como las
de Ghana e Indonesia han sido aquellas en que los Estados Unidos no han intervenido. Creo que los diversos objetivos de la política internacional de este país -nos
dice Wolfgang Friedmann- los objetivos de ayuda de desarrollo y de Alianza para
el Progreso son los más nobles y prometedores. Por lo que se refiere al empleo de la
fuerza, el objetivo principal ha de ser el de poner toda la fuerza que podemos movilizar al servicio del control y la restricción del empleo nacional de la fuerza mediante el refuerzo de la autoridad internacional para el control de la fuerza. Mientras tanto, toda intervención nacional debería limitarse a la defensa contra la in-

571

�tervención organizada y demostrable a una tercera potencia, y no servir para combatir
a una doctrina como tal" (lbidem, pp. 63-64).
Terence Maccarthy estudia las consecuencias económicas de Vietnam. Como las
cifras que nos ofrece pertenecen a los años de 1965 a 1967, no me interesa tanto
el mostrarlas a los lectores, lo que cuenta son las consecuencias económicas. La escasez
de mano de obra especializada es aguda. La productividad no ha aumentado. Los costos
directos de la guerra de Vietnam han tenido un promedio anual de 15,000 ó 16,000
millones. Estados Unidos se ha visto obligado, con recursos domésticos o con compras
fuera del país, a llenar la tasa de arroz de Saigón. Irónicamente escribe Terence _Maccarthy: "no preguntes, pues, ciudadano norteamericano, para quién sube el precio de
Vietnam. Sube para ti. Y así es como debe ser, porque ningún pueblo tiene el derecho moral de emprender una guerra sin pagar su costo, y ningún pueblo, cualesquiera que sean las circunstancias, debería gozar jamás del privilegio de enviar solamente al combate a aquellos cuyas categorías de edad poseen poca especialización
y en las que el desempleo es elevado" (lbidem, p. 71). La guerra de Vietnam _ha
producido una inflación insoportable del poder adquisitivo. El aumento de las importaciones es patente. La elección está entre agravar el déficit de la balanza de
pagos y agravar la inflación interior. El precio de la guerra de Vietnam en cualesquiera de los casos, es bastante caro. La posición del dólar en el mundo se ~stá
viendo amenazada. El daño de la inflación interior será mucho mayor que s1 se
frenan las exportaciones y se estimulan las importaciones. La eliminación de la cobertura oro se hará indispensable si prosigue el tipo reciente de empréstitos industriales y comerciales de grandes bancos privados. El empleo desproporcionado Y erróneo de los recursos de una gran nación, es verdaderamente lamentable.

V

Una economía de Guerra está en pugna con el objeto individual y social de los
ciudadanos. Terence Maccarthy indica que la economía de guarnición se basa en
la idea de que todo Jo que ocurre en el mundo constituye una _amenaza para el ~stado
en cuestión. Las asignaciones militares, con sus efectos sobre mgresos Y formacion de
capital, se hacen cada vez más importantes. Al ciudadano s~ le quitan_ I?~ elementos
principales de la formación de decisión. Detrás de la econonua de gua~c1on hay. una
visión específica del mundo. La diplomacia está para limitar los camb,~s ~und,ales.
El poderío militar absoluto de la economía de guarnfción ~uede constltwr un elemento disuasivo para todos los pueblos cuyas econo1D1as se interpretan como _potencialmente peligrosas. Este tipo de economía se opone a las reformas en ~os s,.~temas
de propiedad inmobiliaria. Terence Maccarthy_ pro~one que los Esta~os ~mdos abandonen su posición militarista y contrarevoluc10nana y tomen la d1recc1ón de la rebelión campesina". Esta propuesta me parece francamente inacep~ble, ~orque su~~ne
la intervención de Norteamérica en los Estados soberanos de ~s1a, ~i:ca Y Amen~a
Latina. La dirección constructiva conducente a la transformac1on pac1f1ca de los sistemas de la propiedad de la tierra en la mitad del globo, corresponde a l~s respectivos países. Cosa diversa es la necesidad de educación y orientación _técruca en
agricultura. En este punto, los 600,000 hombres que han luchado en .':1etnam podrán ser retirados del combate, y una vez instruidos debidamente serv~nan para la
asistencia técnica en la transformación del sistema de propiedad de la tierra. En fin,
al Sr. Maccarthy se le ocurren muchas otras cosas: reducir el presupuesto de arma-

572

mentos de los Estados Unidos a un nivel calculado para defender las costas nacionales.
El gasto ahorrado serviría a los Estados y a las municipalidades para cooperar en un
proyecto coordinado de desarrollo local sobre una base nacional. Reconstrucción de ciudades, red adecuada de medios de transporte masivo, servicios necesarios de salubridad
y enseñanza, establecimiento de parques industriales modernos; todo ello podría hacerse. Además, préstamos en vista del aumento de la productividad a tipos bajos y
controlados de interés, creación de un inventario continuo de los bienes de producción y las necesidades de capital de todas las naciones en vías de desarrollo, reconocimiento diplomático de la China continental, como prueba de realismo y buena fe.
"El costo de estos programas -afirma Terence Maccarthy- no representaría más
que una fracción de los gastos anuales de las naciones individuales en guerras estériles. E inclusive si se nos antoja grande, siempre será un precio pequeño, con todo,
a pagar para el seguro contra el suicidio hacia el cual la raza humana avanza tan
rápidamente" (lbid.em, p. 88).
Stephen Unger presentó en Columbia University una ponencia con sugerente título: "La tecnología contra el hombre: el Frankenstein actual". El principal esfuerzo
científico y de ingeniería de Estados Unidos se ha dedicado, en estas últimas décadas, a la creación de instrumentos de destrucción. ¿ Qué ocurriría si se produjera
una guerra importante entre las grandes potencias? Veamos, en primer término, los
efectos de las bombas termonucleares contra la población civil. "Supongamos, por
ejemplo, que diversos centenares de puntas de bomba de diez megatones se detonaran en los Estados Unidos. Los efectos de estas explosiones variarían según las altitudes a las que tuvieran lugar y según el terreno, entre otros factores. Tal vez los
efectos más mortíferos sobre las áreas pobladas son los que resultarían de explosiones
a altitudes escogidas para obtener los efectos térmicos máximos sobre una vasta área.
Resultarían de ello unas terribles bolas de fuego que incendiarían los materiales inflamables hasta una distancia de unos 36 kilómetros del centro. Es probable que
siguieran devastadores huracanes de fuego, precipitándose el aire hacia el interior
desde la periferia, avivando las llamas y haciendo subir los gases calientes, succionando
así más aire de fuera, etc. La extensión de este huracán dependería de las condiciones locales, pero es probable que abarcara varios kilómetros cuadrados" (lbidem,
pp. 89-90).
La contaminación radiactiva sería uno de los terribles efectos contra la vida humana. Las dosis subletales debilitan la resistencia contra las enfermedades. Es probable que el suministro de agua se viese gravemente afectado. Se produciría un grave
trastorno en la disponibilidad de servicios médicos. Los insectos -sensibles a la radiación- aumentarían pavorosamente. Los sobrevivientes podrían contar con muy
poca ayuda desde "fuera".
Los abrigos contra la lluvia radiactiva proporcionarán una protección transitoria a
la gente alejada de las áreas de blanco. Se necesitarían estructuras subterráneas profundas, sólidas, aisladas, con aire acondicionado y energía propia, con servicios higiénicos y reservas de alimentos y agua. El costo de tales abrigos para las poblaciones
norteamericanas sería astronómico. Cabe preguntar, además, cuánto tiempo habría
que permanecer bajo tierra, y qué ocurriría cuando los sobrevivientes emergiesen en
un mundo devastado. Y luego viene el problema de poner al día los sistemas de arribo
que pueden resultar anticuados en el caso de un aumento de potencia de las armas
nucleares. Preparar la evacuación de las ciudades y llegar a tiempo es otra de las
incógnitas.

573

�Los proyectiles de tierra -aéreodirigidos por el radar-, son un auxiliar poderoso
de cualquier sistema de defensa. No obstante, pueden contrarrestarse por señales fa].
sas emitidas por los atacantes. Contra aviones que vuelan a muy poca altura, el sistema de radar carece de eficacia. Si se pensase en proyectiles antiproyectiles, equipados
ellos mismos con una carga nuclear, el atacante podría anular el sistema mediante
el empleo de contramedidas electrónicas. Podría haber, por ejemplo, proyectiles de
engaño.
Stephen H. Unger trabaja con la siguiente hipótesis : "confiando en que A está
realmente disuadido de responder con la fuerza, el país B podría acaso sentirse estimulado a llevar a cabo alguna acción militar limitada contra A (anexionándose, por
ejemplo, algún pedazo sin importancia de territorio disputado). Si esta acción tiene
éxito, B podrá eventualmente sentirse tentado de repetir el proceso, tal vez a una
escala algo mayor. Después de cierto número de episodios de esta clase, es probable
que presiones diversas ( como por ejemplo, el prestigio internacional o la políti9l interior) induzcan a A a resistir a una de tales incursiones, probablemente con una
defensa limitada, no nuclear. Esto puede decidir a B a escalar su empeño, lo cual
puede conducir luego a una guerra convencional ampliada. En este momento podrá
ocurrir que las bajas vayan aumentando de un lado y del otro, que el "honor" nacional entre en juego y que cada uno de los lados empiece a aferrarse con mayor
rigidez a su posición, confiando en que la otra parte dará marcha atrás antes de
arriesgar un conflicto total. Llegarán acaso a emplearse armas nucleares "tácticas"
en un ámbito "local" ( esto podría incluir bombas tan grandes como la que cayó
sobre Hiroshima), y el área de lucha podría ir extendiéndose gradualmente. Cuanto
mayor se haga la guerra y mayor sea el número de bajas, tanto más difícil se hace
para cada parte terminar la lucha sin una "victoria". Siempre habrá gente influyente
en ambos países que aconsejen el "acabar con ello de una vez", y finalmente podría
ocurrir que se oyera su consejo y se produjera la gran aniquilación. Obsérvese que
el proceso que acabamos de describir no es tal que cada paso conduzca necesariamente al otro. Es posible que algunos episodios de esta clase se inicien y luego se les
ponga fin poco antes de llegar al desastre final. De hecho, tales arreglos de última
hora forman parte integrante del proceso, porque acostumbran a los jefes y a la
gente a los peligros de la guerra en la era nuclear y hacen que se atrevan a aventurarse cada vez más allá por el camino de la destrucción. Y en tal caso, un error
de cálculo, un accidente, el error humano, el pánico o el orgullo son capaces de concurrir a provocar el holocausto" (lbidem, pp. 95-96).
En conclusión, la guerra termonuclear puede destruir no sólo naciones, sino a la
humanidad entera. Ni la defensa pasiva ni la activa parecen viables. Si los dirigentes
políticos siguen dominados por la manera de pensar militar, las probabilidades de una
gran catástrofe universal son muy grandes.

VI
Picasso, el genial pintor español, ha dicho: "en arte, todo lo interesante tiene
lugar al principio. Una vez pasado el comienzo, nos encontramos ya al final". No
se trata de la novedad por amor de la novedad. Es un enunciado de la diferencia
entre la idea y la realización. En nuestra época, la realización es mecánica, automatizada, computadorizada, inhumana y muy poco interesante. Con cierta ironía, el mismo artista malagueño apunta: "si funciona es anticuado". No sé si estemos en los

574

inicios de una ~u_ltura desconocida. Pero me parece que aún así, no podemos renegar
de nuestra trad1c1ón. Y esto es, precisamente, lo que no ha sabido ver Percival Goodman,
_referirse a "el fu~esto lecho de roca del tradicionalismo". Por supuesto que
la trad1c1ón _no debe maruatarnos ni mucho menos anquilosarnos. Sin embargo, todo
hombre empieza por ser --cuestión ontológica- una tradición acumulada. Sobre esta
base se proyecta todo dinamismo vital. En su ponencia "Un plan de planificación"
Percival Goodman escribe: "la velocidad del transporte en materia de información ;
de . ~osas hace innecesaria la proximidad de enormes aglomeraciones de gente, y la
facilidad con que ésta se mueve de un lado para otro podrá acaso significar una
existen~ia nó~~da a escala. ~undial po~ una parte considerable de la población.
La desm~eracion d~ la farmlia como umdad social y económica básica y la erosión
de la rehg1ón organizada, son hechos: la eliminación del nacionalismo constituye una
necesidad vital" (Estados Unidos ante su crisis, p. 115).

ª!

Los es~os. de ~ida serán reducidos en sus diferencias, si no es que eliminados, por
la comunicación instantánea, la eficacia computadorizadora en la producción la urbanización de las poblaciones, la educación en masa, la conservación de alu:ientos la
eliminación de diferencias de clase y de raza, la igualización de los ingresos .. .' La
tecnología contemporánea lleva implícita la necesidad de controles regionales nacionales e internacionales que podrían esclavizarnos a todos en una vasta orgacización.
Hasta ahora parece ser que llevamos la pendiente de la despersonalización el desarraigo, la conformidad, la artificialidad y la anomía. Sin embargo, Goodma~ sugiere
una planeación dividida en tres partes: a) medidas para aliviar situaciones de necesidad desesperada; b) satisfacción de necesidades que, si bien son inmediatas no
son con todo, desesperadas y c) las empresas a largo plazo.
David Danzig encara el problema: "el movimiento en favor de los derechos civiles Y la revolución de los negros". Con frecuencia han estado tan íntimamente entretejidos ambos problemas, que resulta casi imposible distinguirlos.
En nuestros días se está produciendo una brecha creciente entre el movimiento en
favor de los derechos civiles -"coalición liberal dedicada a las oportunidades iguales"- Y la revolución de los negros (movimiento que se propone superar la inferioridad social, económica y política de los negros norteamericanos como grupo) . Los
liberales americanos fundieron la base moral de los derechos humanos en la religión
Y la política, justificaron la teoría de la igualdad humana en las ciencias físicas y
sociales, dirigieron la ofensiva intelectual contra el racismo y fundieron organizaciones
en pro de los derechos civiles.
La primera concesión importante hecha a los negros, a escala nacional, fue la
orden ejecutiva 8802 de junio de 1941, que establecía la Fair Employrnent Practices
Commission National. Tras esta concesión, siguieron muchas más. En 1941, los negros
amenazaron marchar sobre Washington. Pero no fue sino hasta 1963 cuando efectivamente tuvo lugar esa marcha. Las leyes, los organismos creados y las actividades
administrativas emprendidas en estos últimos 20 años bajo la presión de la coalición
liberal blanco y negra son impresionantes. David Danzig nos ofrece un examen de
los acontecimientos y resultados principales que no voy a reproducir. Lo que me interesa destacar es la idea de la hermandad negra y la autoafirmación comunal que
se encuentra en la médula del movimiento de los negros. Cannichael ha hablado de
las necesidades de igualdad psicológica. Lo cierto es que la sociedad norteamericana
se está reestructurando formalmente. En primer término habría que señalar la reconstrucción de la base legal de los derechos civiles. Luego habría que indicar la

575

�responsabilidad federal de intervenir, siempre que sea posible, para asegurar el cumplimiento de dichos derechos. Por último, es preciso apuntar el establecimiento de la
igualdad ante la ley como norma pública de la nación. Aún así, "la igualdad de oportunidades ha tenido poco efecto sobre las vidas segregadas de la gran mayoría de
los negros. Apenas debería ser necesario detallar las sombrías privaciones que &amp;iguen
atormentando las vidas de la mayoría de los negros. Para la mayor parte de ellos,
y su número sigue creciendo, el gheto marca los límites de su mundo y condiciona
los actos más íntimos y esenciales de su existencia" (Ibídem, p. 133).
David Danzig propone: "sin abandonar, pues, ninguna de las ventajas obtenibles
todavía por medio de los derechos civiles y la asistencia social corrientes, han de
desarrollarse nuevas estrategias. La línea general de un nuevo enfoque se halla ya
implícita en este análisis. Propugna la creación de organizaciones de negros en todos
los aspectos de la vida de la comunidad, allí donde se les ha negado a los negros
el pleno e igual acceso a las instituciones existentes, con el propósito de convertir el
activo y los recursos de semejantes organizaciones en poder económico Y político"
( I bidem, p. 140) . La coalición liberal sigue siendo tan necesaria como cuando se
creó. No obstante, habría que crearla a partir de los diversos bloques de la ciudad
y con fundamento en un programa al que todos ellos se adhiriesen.

VII
Henry W. Malcolm presentó, en Columbia University, una ponencia intitulada:
"La crisis de la moralidad; la pérdida de Dios y la ausencia de dominio interno". El
tema, tan sugerente, me parece -dicho sea con toda sinceridad- muy pobremente
tratado. Por miles de años, la civilización se ha fundado en el dominio interno:
represión de los instintos y sublimación según normas morales. En nuestros días, cabe
hablar de la ausencia de dominio interno.
Un gran número de norteamericanos tiende a fragmentar sus vidas en compartimientos perfectamente distintos, con sus conjuntos especiales de valores. "Lo que es
moral en religión, podrá acaso no considerarse como importante en política, en el
Gobierno o en economía. Lo que es moral en el mundo de las relaciones familiares
podrá tal vez no referirse a las relaciones sociales del medio familiar en cuestión, Y
Jo que es moral en tiempo de paz no lo será por ventura en tiempo de guerra, Y así
sucesivamente" (Ibídem, p. 144). Con innegable ligereza, Henry W. Malcolm habla
de la pérdida de los supuestos universales de carácter moral aplicables a todas las
áreas de la vida humana. ¿ Cuál es esa pérdida que no explica en concreto? Por
otra parte apunta una especie de pasividad moral y un sentimiento de desamparo al
que no le'falta mucho para penetrar la vida norteamericana por completo. "La crisis
no está en la pérdida de las creencias y los ideales morales como tales, sino en la
incapacidad creciente de estos ideales para ocupar un verdadero lugar en nuestras
vidas como factores determinantes. El sentimiento de desamparo del individuo en
cuanto a proporcionar controles internos significativos; la pérdida resultante de conciencia eficaz; la pérdida de dirección autoritaria moldeada según la figura significativa del padre; los efectos siempre presentes de la sociedad dirigida, y el sentimiento consiguiente de que nadie tiene en última instancia el control del significado
0 el destino de nuestras vidas, es lo que ahora define la crisis de moralidad de nuestra
época" (Ibídem, p. 154). Ante todo, para ser precisos habría que decir que los verdaderos ideales no adolecen jamás de incapacidad para ocupar un verdadero lugar

576

en nuestras vidas. Somos nosotros, quienes padecemos ceguera parcial o total para
un determinado sector de valores. La crisis de la moralidad hay que buscarla, me
parece, en la soberbia de la vida que se siente autosuficiente y en el surgimiento de
nuevas Sodomas y Gomorras. De acuerdo estoy con Malcolm cuando afirma: "el mismo ideal de la democracia constituye una contradicción fundamental con la manera
en que vivimos nuestras vidas. Las votaciones nacionales a propósito de cualquier
asunto que sea revelan a lo sumo ideas y creencias parciales y momentáneas al respecto, pero nunca, en cambio, cuáles sean nuestros ideales y creencias subyacentes.
Hemos aprendido simplemente a no tenerlos. Entrarán siempre en conflicto con las
fuerzas externas que controlan nuestros destinos" (Ibídem, p. 154) . No obstante, esas
fuerzas externas que controlan nuestros destinos no son fatales.
El mismo autor presenta otra comunicación: "El reto de la paz: una moral para
la abundancia". Imposible soslayar la importancia de los temas éticos que entran en
juego, por el simple enunciado del título. Gran parte de la energía, de los recursos,
de la mano de obra y del dinero que ahora gastamos en la guerra y el espacio, se
podrían aplicar a una sociedad pacíficamente orientada y buscadora de la paz. Dentro de nuestra sociedad neurótica, los individuos tratan manifiestamente de huír de
la libertad. Habría que empezar por superar esta patología. Malcolm piensa que la
abundancia significará que los individuos serán libres y que tendrán la seguridad de
hacer lo que les guste. Estados Unidos ha creado la clase media más rica del mundo
entero. La era industrial le ha deparado una abundancia inevitable. Pero, ¿ cómo vivir
dentro de esa abundancia? Lo cierto es que Malcolm se limita a hablar de la libertad
y a sugerirnos que vivamos como queramos.
La última de las ponencias incluidas en el libro Estados Unidos ante su crisis, es
la de William S. Vickrey: "La capacidad de Estados Unidos para equipar el progreso
del mundo". "La filantropía internacional, ya se aplique a equipar fábricas o a capacitar individuos, constituye así un asunto intrincado, plagado de problemas múltiples, inclusive si contamos no sólo con un beneficiario interesado, sino también con un
donante bien dispuesto. Y si en materia de filantropía privada 'la donación sin el
donante -según se ha dicho-- es estéril', en filantropía internacional, por su parte,
la donación que se hace sin una gran dosis de perspicacia e ingenio corre peligro de
acabar produciendo beneficios mucho menores que los que se esperaban" (lbidem, p.
197). Desde un punto de vista pragmático, cabe añadir que el financiamiento de un
programa de ayuda es uno de los medios de aumentar la producción y de reforzar
la prosperidad.
La reunión de Columbia University, celebrada en la ciudad de Nueva York, del
30 de septiembre al lo. de octubre de 1966, "Conference on National Priorities Problems", trasciende el interés episódico de cifras estadisticas de aquellos años y de sucesos históricos, para convertirse en un símbolo de esfuerzo autocrítico en una gran
nación. La forma franca, directa, objetiva -tan norteamericana- es, acaso, el mayor encanto del libro que publicó en castellano Siglo XXI Editores, S. A., bajo el
rubro -afortunado por cierto-- de Estados Unidos ante su crisis. A mí, en Jo personal, me interesaba mostrar y analizar una actitud, la autocrltica, que es muy cara,
en estas últimas décadas, al estilo colectivo de vida estadounidense.

577
H37

�EL úL TIMO Y PRIMER GABRIEL GARctA MARQUEZ
JUAN JosÉ GARCÍAGÓMEZ

Depto. de Humanidades ITESM

Sx EL TIEMPO ES la problemática de nuestra época, las casas editoriales son un fiel
exponente de su rompimiento y anulación. En término dé pocos días materialmente
avientan y reavientan ediciones y reediciones de autores a la moda. Y Jo que hace
tres meses era una "princeps", hoy es un tercer o cuarto tiraje. Este es el caso de
"lo último" de Gabriel García Márquez.
Pero, curiosamente, ( especie de conejo de prestigitador reservado para un encore
imprevisto), lo de "último" se pierde una vez más en temporales imprecisiones. Y
pierde su valoración genésica cuando el curioso lector comprende que el relato de un
náufrago que estuvo diez días a la deriva en una balsa sin comer ni beber, que fue
proclamado héroe de la patria, besado por reinas de belleza y hecho rico por la publicidad, y luego aborrecido por el gobierno y olvidado para siempre, ( 1), cronológicamente corresponde a 1955 cuando el creador del realismo mágico no había ni
siquiera soñado sus "Cien años de Soledad".
A pesar de que en la contraportada del volumen se advierte que "no fue concebido como libro ( . .. ) (y que) más que un texto literario, es el ejemplo de un excelente reportaje, de un periodismo auténtico", no puede ser enjuiciado unilateralmente y habrá de participar de una doble visión. Primeramente, en su carácter de
libro, ya que como tal es dado a conocer a los lectores que en 1955 ni habíamos
leído ni conocíamos la existencia de El Espectador, periódico colombiano en donde
viera la luz "por entregas". Y segundo, como reportaje. Ambos se confundirán en el
transcurso de las siguientes líneas tal y como se confunden en el formato a pesar de advertencias de precavidos editores.
Ello se hará no tanto por comentar las líneas del náufrago como por presentar una
teoría ( dedicada a la intuición de Margarita [barra), sobre la producción del mágico colombiano. La de que Gabriel García Márquez ha venido trabajando desde sus
primeros tiempos con la técnica de la Novela de Follet6n. Y que a tal extremo la
ha actualizado y depurado, que bien puede catalogarse como el dignificador de un
género desprestigiado.
Objetivamente el Relato de un náufrago. . . consta de dos partes que pueden tepararse sin afectar el contenido. La primera es la que funge como prólogo y que se
titula "La historia de esta historia". La segunda, el relato propiamente dicho.
Quince años las separan. El GGM de la primera es el triunfador mundial. El de
la segunda, el principiante meritorio. De ahí la diferencia de enfoque entre ambas.

579

�No hay realismo mágico en la técnica de la historia prologal; apenas si una varita
mágica capaz de ennoblecer lo prosaico hasta la sublimación. Una historia central:
la del joven reportero. Enmarcándola, "la dictadura militar y folclórica (sic) del general Gustavo Rojas Finilla"; la temática editorial de El Espectador, de Bogotá ("honorable trabajo de panadería"); la llegada del náufrago a la redacción; las "20 sesiones de seis horas diarias" durante las cuales el entrevistador halla la verdad de
los acontecimientos. . . Toda una retrovisión de corte romántico. El hoy triunfador
se contempla a sí mismo en la distancia y se convierte en personaje central a despecho de Luis Alejandro Velasco, el náufrago. Y el último rasgo: la magnanimidad.
Puede permitirse el decir: "Hay libros que no son de quien los escribe sino de quien
los sufre, y éste es uno de ellos. Los derechos de autor, en consecuencia, serán para
quien los merece: el compatriota anónimo (sic) que debió padecer diez días sin comer
ni beber en una balsa para que este libro fuera posible". Ello a pesar --o precisamente porque-, quince años antes y como resultante de lo publicado por el redactor principiante, el náufrago "tuvo que abandonar la marina, que era el único
trabajo que sabía hacer, y se desbarrancó en el olvido de la vida común".
La segunda parte -el libro propiamente dicho-, nada aporta al valor de GGM.
Es tan distinto a su literatura que, perteneciente a una época no considerada en la
misma, sirve sólo para mostrar los orígenes técnicos del escritor. En ella se estudiará
el f ollet6n para sacar las premisas que sustentarán la teoría anunciada.
Dividida en catorce capítulos, cada uno de ellos corresponde al episodio y sus continuaciones publicados también durante catorce días consecutivos. Los editores y el
propio novelista dan a entender que al juntarlos como obra solamente se les ha dado
una coherencia de formato sin alterar la originalidad inicial. Aquí la primera ley del
género en observación: su publicación no como un todo sino como una parte en
proceso de integración. Y en un medio de difusión de fácil acceso para el lector de
la clase media. Se comprueba con la declaración de GGM, hablando de la primera
vez que fue publicada: "La historia, dividida en episodios, se publicó en catorce días
consecutivos". De la segunda, el propio testimonio de la Editorial: tres ediciones
en el curso de pocos meses.
Género lindante al periodismo utiliza -como éste-, la noticia como asunto.
Pero ambos difieren en principio en cuanto al sentido de actualidad. El periodismo
debe usarla. El folletón no. Lo que no se implica con ello es el problema de la actualidad resultante. Sin embargo también ésta cimenta otra de las características básicas: la actualidad del primero caduca en tiempo próximo y no conserva más valor
que el que pueda tenei; como hecho histórico. La del folletón, por el contrario, goza
de una segunda vitalidad -no importando la cronología del hecho motivador-, perdurando sin tomar en cuenta la circunstancia histórica.
Ambas leyes se cumplen aquí. El asunto que motiva es netamente real: "El 28
de febrero de 1955 se conoció la noticia de que ocho miembros de la tripulación del
destructor Caldas, de la marina de guerra de Colombia, habían caído al agua y desaparecido ..• ( ... ) Una semana más tarde, uno de ellos apareció moribundo en una
playa desierta del norte de Colombia, después de permanecer diez días sin comer ni
beber en una balsa a la deriva. Se llamaba Luis Alejandro Velasco". Pero cuando
GGM lo toma es ya "una noticia refrita ( . . . ) . El cuento había sido contado a pedazos muchas veces, estaba manoseado y pervertido y los lectores parecían hartos de
un héroe que se alquilaba para anunciar relojes, porque el suyo no se atrasó a la
intemperie; que aparecía en anuncios de zapatos, porque los suyos eran tan fuertes

580

que no los pudo desgarrar para comérselos, y otras muchas porquerías de publicidad".
Esto en cuanto al asunto y su caducidad como noticia periodística. Porque, cuando
lo toma el folletón, "había de conducirnos a una nueva aventura". La nueva dimensión temporal del género.
También relacionada con el asunto y su realidad, la siguiente ley: es necesario que
el lector medio se identifique ( viva o sinfronice), con la historia. Es decir que ésta
rompa los cánones de lo manido y sea toda una aventura en la que se sienta participar bien por identificación real o por anhelo de heroicidad. De más estaría la
comprobación: baste el remitir al título de la obra por muy largo, pero explicativo,
que resulte.
Luego, lo relacionado con el personaje. Oscilando, a lo más, en el asunto, mostrará
reacciones cotidianas ( de aquí la frecuente explotación del costumbrismo) ; pero su
intervención en cuanto a la acción será también oscilatoria cediendo el lugar de importancia a otros posibles personajes. Esto es precisamente lo que sucede con el
náufrago literario. Abunda el costumbrismo descriptivo (vivencias en los Estados Unidos, en el barco, en la balsa, en la playa, en el pueblo, en la ciudad .. . ) . Y de
protagonista absoluto pasa a mero pretexto cuando las descripciones del contrabando,
o las de los otros náufragos, o las de los barcos y aviones de rescate, o las de los tiburones, o . ..
Algo más debe de cumplirse con respecto al personaje: su mitificación. De simple
mortal ha de convertirse en una especie de semi-dios. El título del relato, de nueva
cuenta, ilustra. Porque hasta lo de "olvidado para siempre" tiene su heroificación
cuando, ya caído, GGM lo describe como provisto de un "aura serena del héroe que
tuvo el valor de dinamitar su propia estatua".
Para finalizar, un aspecto de la estructura del folletón y otro de sus consecuencias
como productoras de emociones disimbolas entre los lectores. Por su formato especial,
cada uno de los capítulos o entregas debe reunir en forma individual los tres componentes indispensables para el mantenimiento del interés en la obra narrativa: exposición de la inicial problemática, nudo y clímax de la misma. Y los catorce episodios los tienen. El clímax del primero -una vez pasada su época expositiva y su
complicación-, sirve de exposición a la problemática del segundo. Y así sucesivamente. Cada uno capta por los mismos procedimientos la atención del lector y termina en una especie de suspenso climático-existencial que será resuelto en la siguiente exposición para recomenzar el juego.
En cuanto a sus consecuencias como productoras de emociones entre los lectores,
nada mejor que las últimas líneas del "Relato ... ": "Todos los días recibo cartas
de todas partes. Cartas de gente desconocida. De Pereira, firmado con las iniciales
J. V. C., recibí un extenso poema, con balsas y gaviotas ( . .. ) . He contado mi historia en la televisión y a través de un programa de radio. Además, se la he contado
a mis amigos. Se la conté a una anciana viuda que tiene un voluminoso álbum de
fotografías y que me invitó a su casa. Algunas personas me dicen que esta historia
es una invención fantástica. Yo les pregunto: Entonces, ¿ qué hice durante mis diez
días en el mar?"
Ahora bien: la obra de GGM es lo suficientemente reducida como para poder permitir un breve estudio básico a los fines que aquí se persiguen (presentación de una
teoría). Si se exceptúan los cuentos publicados en las Revistas Siempre y Revista de
la Universidad de México, queda reducida a:

581

�Relato de un náufrago que . .. ,
La hojarasca,
El coronel no tiene quién le escriba,
La mala hora,
Los funerales de la Mamá Grande,
Isabel viendo llover en Macando y
Cien años de soledad.

Atendiendo a una obvia temática en común, es imposible el dejar de advertir que
cada una de ellas no es sino el paso necesario y encadenado cuya secuencia conduce
directamente a Cien años de soledad.
En su visión conjunta y haciendo las indispensables transposiciones debidas a la
actualización, en las citadas obras -como se verá más adelante--, se encuentran cumplidas las leyes del folletón. Pero antes y resumiendo a lo mínimo, lo publicado por
GGM se eslabonará, de acuerdo con el género, de la siguiente manera:
A) . Relato de un náufrago que . ..

Aprendizaje y primer uso de la técnica del folletón empleada tradicionalmente.
B). La Hojarasca.

Aparición del personaje-carácter principal: Macondo. Igualmente, de los subpersonajes básicos para futuras "entregas": el abuelo, la madre, el niño, el doctor, la sirvienta, el cura, el comisario, el pueblo. . . Primer rompimiento, literario, del sentido temporal. Se inicia, claramente indicada en el prólogo, la trayectoria a Cien años. . • con un clímax de soledad.
C). El coronel no tiene quién le escriba.
La soledad, producto del choque entre un universo real y otro que comienza
a ser mágico. Costumbrismo a base de nuevos aspectos de los subpersonajes ( en
los que amplía o destaca características que los convierten en personajes en evolución), que se desprenden momentáneamente del personaje-carácter para volver a fundirse en él tras haber adquirido breves categorías principales. Proyección
histórico-social.

G). Cien años de soledad.
El realismo mágico como una realidad literaria. Recapitulación final de las distintas facetas del personaje-carácter y de los subpersonajes.

Y, para terminar el presente comentario, se aplicarán someramente las citadas leyes
del folletón adaptándolas a la visión panorámica de la mencionada obra de GGM:

l. Publicación individual no necesariamente como un todo sino como una parte en
proceso de integración. Lo último se logra en Cien años . ••
2. Publicación realizada por un medio de conocimiento de fácil acceso al lector burgués medio, como es el Libro de novedad.
3. La realidad, que en su tiempo fue noticia del momento, como asunto pero trascendiendo los límites del hoy: la historia del colombiano, sus luchas contra la dictadura, el imperialismo y la adaptación.
4. El lector, por afinidad y gracias a la aventura como cebo en algunos casos, se
identifica con la obra.
5. Macondo, personaje central, que oscila para dar ocasionalmente paso al subpersonaje, mediante el cual se personifica.
6. Mitificación -en cuyo proceso el realismo mag1co es ingrediente necesario-, del
personaje. ("¿Un pasaje de avión a Macondo, señor agente de viajes?" Cfr. Salvador Núñez).
7. Exposición, nudo y climax parciales escalonados e interrelacionados.
8. Obra creadora de emociones físicas o metafísicas entre los lectores. Díganlo las
innumerables críticas, comentarios, reediciones y traducciones habidas de la obra
de Gabriel García Márquez, autor de la técnica del f ollet6n mágico.

D) . La mala hora.
Proyección histórico-social simbólica: Colombia-Aracataca-Macondo. Técnica del
contraste con notable predominio de notas sensoriales logrando una descripción
ambiental que caracteriza a los subpersonajes y, por ende, al personaje.
E) . Los funerales de la Mamá Grande.
Creación y utilización de subpersonajes mágicos. Nominación genérica de los mismos, ya casi definitiva. La multiplicidad como consecuencia de los ocho cuentos
que integran el volumen. Lo obsesivo como elemento modificador.

F). Isabel viendo llover en Macondo.
Lo obsesivo externo produce ritmos internos igualmente obsesivos y definitorios.
Estructuración del tiempo y del espacio realistas-mágicos.

582

583

�CARLOS FUENTES Y EL TEATRO tPICO
Comentario

FIDEL CHÁVEZ P. M.L.E.
Escuela de Letras I.T.E.S.M.

Es BIEN CONOCIDA la trayectoria literaria de Carlos Fuentes dentro de las letras hispanoamericanas. Sin embargo, la nueva actitud que ha asumido en Todos los gatos son
pardos ( obra de teatro), lo eleva a un sitio muy especial dentro de nuestra literatura.
Todos los gatos son pardos puede situarse dentro del "teatro épico", teatro que
empezó a cobrar importancia a partir de Bertolt Brecht, a quien se le considera como
el iniciador de este género.
La crisis que se presenta después de la Segunda Guerra Mundial, libera a todas
las artes. Los artistas ahora son libres y buscan desesperadamente la verdad en su
propia expresión artistica, no ligada ya a ninguna dirección. Dentro de esta libertad, el artista se expresa pero se siente inseguro, confuso. Y navegan asi las artes
por distintos caminos. Es el momento de la literatura de vanguardia, de los "ismos"
literarios europeos.
El teatro realista cobraba éxito en esa época. El realismo psicológico llevaba al teatro un gran interés por las cuestiones sociales, pero no era esto lo que se buscaba,
se intentaba explorar un nuevo camino, no retroceder al pasado; se queria un teatro
revolucionario, con nuevas ideas. "Bertolt Brecht resumió toda su actitud diciendo:
'El drama desde Diderot hasta Ibsen, constituye una época completa, y ahora tenemos
que ir a otra parte no sólo por haber agotado los recursos de la técnica sino también
porque el hombre y la sociedad han cambiado'. 2. El resultado de esto fue el teatro
épico, del que Bertolt Brecht fue el lider teórico, y cuya rápida expansión en Alemania anterior a Hitler ocasionó la más minuciosa revisión de los valores dramáticos".'
De la división que hace Aristóteles de la literatura; en épica, lirica y dramática,
se deriva el término épico, significado no muy preciso ya, cuando se le antepone
la palabra teatro.
El propósito del teatro l pico era el de ser narrativo, o sea, utilizar sus técnicas
para relatar sucesos. Es, en cierta forma, una combinación de lo narrativo y lo dramático. Lo que más importa es que el teatro épico marca ya algo diferente, distinto,
1 LEWIS, ALLAN, El Teatro Contemporáneo. Publicaciones
Universidad Nacional
Autónoma de México, Imprenta Universitaria. México, 1957, p. 87.

585

�cuyo interés radica en presentar hechos históricos al público. El teatro épico "Fue un teatro-tribunal; un teatro-arma, un teatro utilizado como vehículo de educación de las
masas".• Tiene un fin didáctico, tendencia que era usada ya en el teatro primitivo.
"El teatro épico es nuevo y diferente en sus funciones en un momento crítico de
la historia, por su énfasis en la masa, mejor que en el individuo; por su uso de los
más variados aparatos técnicos, y por su franca intención de servir como medio de
educación partidarista".• De esta manera el teatro épico representa una forma de
teatro, en la que los actores tienen que convivir con el público las situaciones, y en
ningún momento dejar de ser ellos mismos. No apegarse a la técnica de que el autor
tiene que deshacerse de su personalidad para tomar la del personaje. El actor épico
se entremezcla con el personaje pero no debe dejar de ser él mismo. El drama épico
presenta en cada escena un poema, un retrato, una aportación a la vida. Puede
decirse que es más cinematográfico que teatral. Trabaja con un sinnúmero de recursos que lo hacen más propio, más particular.
Todos los gatos son pardos, visto como teatro épico, analiza un problema histórico
de nuestro país. Fuentes se remonta a la época de la conquista española. Enfoca el
asunto desde sus raíces, pero no olvida el presente. Une dos culturas opuestas y
como consecuencia dos hombres diferentes con carácter y características propias, definidas, que responden a su medio y a su cultura: Moctezuma y Cortés. El primero
con un afán de poder, de orgullo de tiranía, de gloria; el segundo, con el deseo de
la conquista y la ambición.
Realmente es una obra que sorprende por el manejo de las técnicas. Tanto la del
teatro brechtiano como la del teatro griego, de éste toma el coro; del épico fundamentalmente el análisis de un hecho histórico. Es quizá éste el aspecto más importante
porque al analizar un hecho histórico se lleva al espectador, o lector, a tomar conciencia del mismo. Y es en esta toma de conciencia donde debe interesamos la obra
de Fuentes. aunque su voluntad, hay que aclarar, no queda en la historia pasada, trasciende hasta nuestros días haciendo referencia -al final de la obra- al problema
estudiantil del 68.

LA CORTE AZTECA
M octezuma X ocoyotzin
Cuitláhuac
Cuauhtémoc
Cihuac6atl
Augur 1
H uitzilopochtli
Augur 2
Quetzalc6atl
Augur 3
Tezcatlipoca
Augur 4
Augur 5
Rey de Texcoco
Tzompantecuhtli
Mercader
Pastor
Mensajero
Recaudadores
Magos
Cazadores
Poeta

Gran Tlatoani de México
su hermano
su sobrino
sacerdote supremo
que se desdobla en
que se desdobla en
que se desdobla en
mujer
anciano
consejero

Familia de Tzompantecuhtli, doncellas,
jorobados, albinos, enanos, guerreros, músicos, danzantes, cantantes, artesanos, mujeres, niños, educadores, etc.

Los CONQUISTADORES
"el Joven sacrificado de Cholula; va vestido como estudiante universitario; sube
por la rampa; los granaderos y los policías disparan contra él; el joven cae muerto a los pies de Moctezuma y Cortés".'

Al conjuntar el pasado con un suceso reciente, es, tal vez, para hacer énfasis en
la estructuración cíclica de la obra.
Todos los gatos son pardos es una verdadera mezcla de lo histórico, lo político r
lo literario. Un verdadero collage literario o una literatura collage. (Dr. GarcíaGómez). La mezcla obedece perfectamente al equilibrio literario pero ofrece muchas
dificultades para la representación. Es más bien un teatro para ser leído. Es difícil
manejar la multitud de personajes que intervienen: (veamos el reparto).

' Ibid, p. 88.
' !bid, p. 89.
• FUENTES, CARLOS, Todos los gatos son pardos. Siglo veintiuno editores, S. A.
México, 1970, p. 187.

586

Hernán Cortés
Marina
Fray Bartolomé de Olmedo
Pedro de Alvarado
Alonso Hernández de Portocarrero
Crist6bal de Olid
Gonzalo de Sandoval
Diego de Ordás
El Cacique Gordo de Cempoala
Oidores Reales
Escudero
Zermeño
Soldados
Emisarios de Moctezuma
Recaudadores de M octezuma
Marinero
Sacerdotes cholultecas
Joven sacrificado

587

�Doble M octezuma
Enano

Tamemes, mancebos, soldado cantante,
muchacha indígena, escribano, hombres,
mujeres, niños, etc.
Aparte de esto, las acotaciones ofrecen también muchas variantes, p. ej.:
"Habrá tres círculos, correspondientes a tres zonas de iluminaci6n, en el escenario. A la izquierda, un círculo negro; al centro, uno blanco; a la derecha,
uno rojo. El primero lo ocupa Moctezuma: nuevamente, desnudo salvo por el
taparrabos y con la escoba en la mano; el segundo, Marina, acostada; el tercero, Cortés sentado en una silla curul y de espaldas al público".•
"huyen el falso Moctezuma y los guerreros; los soldados, violentamente, derrumban los ídolos; los mancebos se abrazan al pie de la cruz; los sacerdotes se
agitan con gemido plañidero y hombres, mujeres y niños cesan sus trabajos,
recogen sus cosas, algunos salen del lugar . . . " •

Todas las complicaciones que presentan las acotaciones serían resueltas fácilmente
en el cine, pero en el teatro puede perder su sentido.
Respecto a personajes, encontramos una delineada caracterización en los más importantes: Moctezuma, Cortés, la Malinche (personaje puente entre las dos culturas).
Los símbolos es otro aspecto interesante de la obra -el zopilote, Moctezuma barriendo, matando hormigas, el falso-espejo, el croar de las ranas, etc...- . Así mismo
el lenguaje, su contenido y significaci6n que trascienden el límite de toda tradicionalidad.
Creemos que Carlos Fuentes con Todos los gatos son pardos, ha encontrado un
nuevo camino dentro de la literatura que lo eleva, como dijimos en principio, a un
lugar muy especial, quitándonos de pronto ese mal sabor de boca que nos han venido
dejando sus últimas narraciones.

JUAN DE CARDENAS, PRECURSOR INVOLUNTARIO DE LA FICCION
CIENTIFICA EN M:eJCICO
JUAN JosÉ GARCÍAGÓMEZ
Depto. de Humanidades ITESM

HAcE CUATRO AÑos, trabajando en la Biblioteca Cervantina del Instituto Tecnológico y de
Es~dios Superiores de Monterrey en un tema aparte por completo del presente, encontré
accidentalmente una ficha bibliográfica a nombre del Doctor don Juan de Cárdenas.
D~bo ~on~esar que el nombre, literariamente hablando, no me dijo nada; y que si picó
m1 cunos1dad fue exclusivamente por ser homónimo de un maestro de mis primeros
años de estudiante en Valladolid. La obra en cuestión se titulaba Primera Parte de los
Problemas y Secretos Maravillosos de las Indias y fue impresa en México en el año
de 1591.
Este Juan de Cárdenas, por los datos que luego he podido averiguar, fue un médico español nacido en 1563 en un poblado de Andalucía, España, por nombre Constantina. No he sabido nunca por qué azares del destino llegó al Virreinato de la
Nueva España, si segundón o hidalgo intelectual cruzó la mar en ansias de aventura o conocimiento. Pero sí sé, a través de la lectura de su obra, que amó a la
Nueva España como si en ella hubiera nacido, con esa mezcla de asombro y cariño,
de fe e idolatría, de credulidad e inocencia que caracterizan a quienes se hacen ciudadanos adoptivos de un país que los deslumbra y al que se entregan.
No sé, tampoco, si habrá vivido años de riesgo durante su permanencia en estas
tierras. Me inclino a creer lo contrario. Su obra me proyecta la misma sensación de
escape de una realidad circundante e intolerable que la de tantos de nuestros escritores contemporáneos. Y hasta su mismo afán científico por aclarar lo inaclarablemente maravilloso de sus visiones ( característica ésta que lo incluye en la ficcióncientífica porque, en realidad, con sus a veces forzadas explicaciones intenta dar logicidad a dos culturas, dos mundos, dos mentalidades siempre en choque sin posibilidades de compatibilidad y forzada obligación de la misma), me parece humanamente angustioso-existencial.

• lbid, p. 160.
• lbid, p. 149.

588

El tema de la Primera parte de los problemas . • . es amplio en cuanto a problemática y sencillo en cuanto a espacio. Este es la hoy República Mexicana. Aquélla, un
conglomerado de geografía, medicina, brujería, magia, mineralogía, botánica y casi de
economía. Desde el primero de sus capítulos ("En que se da principio á esta Historia Natural") al último, ("En que se declara muy por entero si puede aver hechizos
en las yervas, y qué sean hechizos"), pasando por el que trata de "Por que via y

589

�orden natural, se engendra la piedra Bezahar, en las entrañas de la Cervicabra",
desfila un mágico tema. Novelesco no tanto por su sentido de inverosímil como por
el de proyección de la realidad, devuelve a ésta en la misma medida de estar concebido contra lo novelesco. Es decir que, parafraseando a Bernardo Pingaud en ,u
crítica a la Antinovela, tiende a denunciar el principio de ficción que lo alimenta.
Raimundo Laso lo describe como autor que "escribe arrastrado por un doble ímpulso: una delirante obsesión de lo maravilloso, y el no menos inflamado propósito
de explicarlo todo, de convertirlo en problema, y explicarlo por medio de los juegos
de palabras de su especulación". Y luego lo cataloga de "humorista sin saberlo".
Pero el Doctor Juan de Cárdenas es algo más. Puede, en nuestro continente y a
su nivel, ocupar el lugar de adelantado de los otros precursores de la ficción-científica
aunque carezca del argume_n to novelesco o pseudonovelesco de ellos.
A pesar de lo asentado, no puede implicarse que de Cárdenas fuera un escritor
consciente de ficción-cientifica. Lo que ocurre con su obra es que en el transcurso
de los años ha entrado en un nuevo ciclo valorativo y, por tanto, cataloga en el
género quizá con el calificativo de precursor involuntario. Y lo es porque tiene
en su libro una notoria obsesión: la de ver a su alrededor un mundo casi fantástico
en donde lo maravilloso adquiere categoría vital y en donde es preciso el aceptar
nuevas leyes y nuevas reglamentaciones cuyas bases se fundan y explican en una ciencia no cotidiana.
Para futuros "comparacionistas" quede el fruto de trazar el paralelo entre los precursores. Pero Luciano de Samosata y su Historia Verdadera, Johann Kepler y su
Somnium, Francis Godwin y su Un hombre en la luna o Cyrano de Bergerac y sus
Viajes a la luna y el sol, ( por citar a los autores cuyas obras se consideran antecedente del género hoy tan en boga) ofrecen, frente a la obra del español-mexicano,
múltiples puntos a considerar tanto en coincidencia como en divergencia. Es posible
que todos esos escritores no ofrezcan una tan pura verdad fenomenológica como sus
títulos implican. Pero, si mentirosos en el sentido histórico, no lo son en el de la
ficción-científica.
Aquella extraña e inexplorada región en la que Samosata hace vivir inicialmente
a sus personajes, distante nada menos que a ochenta días de navegación al oeste de
las Columnas de Hércules, puede no ser otra que la realizada utopía del Virreinato
de Cárdenas. Los guerreros cabalgantes de tricéfalos buitres-caballo, o los pájaros
cuyo plumaje era de hojarasca, o las arañas de tamaño mayor al de una isla, de
Luciano, no son diferentes a los cardeneños árboles crecidos a las riberas del Goa
y cuyas hojas "si caen dentro del agua, se convierten en pescados, y si sobre el arena,
se buelven pa.xaros, que son al modo de mariposas".
El puente de tinieblas que en determinadas y especiales circunstancias sirve para
que los espíritus odiadores de la luz y amantes de la obscuridad vayan de uno a otro
mundo en el Somnium es de una científica explicación y fantasía comparables a las
que el D octor da para aclarar "por que causa biven los viejos en las Indias muy mas
años que los mozos".
Y el color de la luna para Godwin, no es "ni blanco ni negro, ni amarillo ni rojo,
ni verde ni azul, ni de ningún otro en que entren estos colores ( ... ) . Uno nunca
visto en las cosas terrenas y, por consiguiente, imposible de describir con ayuda de
lo que conocemos; ni tampoco capaz de ser comprendido por nadie que no lo haya
visto con sus propios ojos". El Domingo González de El hombre en la luna tiene
la misma actitud de Cárdenas cuando se extraña de que otros piensen cómo sería

590

posible que "dexara de dar credito á las maravillas, y occultos secretos que con
tanto testimonio de verdad, y aun dando razón bastante de todo podemos escrevir
&lt;leste nuevo mundo de las Indias".
'
Al trazar los paralelismos anteriores no se asegura, en su breve y no profundizada
exposición, que el español-mexicano haya sido influenciado por las obras de los trad~cionalmente predecesores. Por el contrario, se quiere dejar volando una pregunta:
S1 la obra de aquéllos es considerada como el primer paso dentro de la ficción-científica, ¿no habrá para "el Doctor Juan de Cárdenas, Médico", un lugar entre ellos
para poder ser considerado hoy en día --con la validez de su libro--, como uno de
los precursores? El fondo científico que lo anima, si bien no de corte novelesco
aunque sí mitico, lo convierte en un ambiental de esta modalidad narrativa que en
tantas ocasiones ha producido verdaderas obras literarias.

591

�"UN MUNDO FELIZ" NOVELA UTOPICA
DE ALDOUS HUXLEY
Comentario

LETICtA PÉREZ GuT1ÉRREZ M.L.E.

S10u1ENOO LA ÚNEA de las utopías Un Mundo Feliz se suma a esa serie de obras hipotéticas que agrupa entre otras La Nueva Atlántida de Francis Bacon, El Viaje del
Peregrino de Bunyan, o las novelas de George Orwell o H. D. Wells.
La novela utópica ha explorado dos derroteros: o bien establece una crítica a la
sociedad existente como en Los Viajes de Gulliver de Johnatan Swift; o bien propone
un ideal o se anticipa al futuro como en 1984 de George Orwel1. El Mundo Feliz
explora ambos caminos.
Wells, Huxley y Orwell presentan en sus novelas un mundo del futuro: terrorilico,
estéril, gobernado por robots, máquinas y sobre todo libre de sentimientos y pasiones.
Anticipándose a su tiempo como un nuevo profeta, Huxley en esta novela enfoca
la atención sobre lo que puede llegar a ser la sociedad en el futuro. Con una prosa
marcadamente irónica y a veces amarga expone sus ideas y satiriza la sociedad actual.
La conversación entre el Salvaje y su Fordería en los capítulos XVI y XVII presenta relieves interesantes. Se tratan diversos asuntos, todos relacionados con la diferencias entre dos civilizaciones: la antigua (es decir la actual) y la utópica de
Mustafá Mond.
El "mundo feliz" se regia según las leyes impuestas por Mustafá y s61o él era uno
de los privilegiados que podia quebrantarlas. Se prohibía la lectura de obras de autores que se consideraban caducos como Shakespeare, aun cuando sus obras fueran
be11as, porque en este mundo nuevo todo lo arcaico, lo viejo no tenia lugar. Además
existía otra razón más poderosa. Los Alfas o Betas eran educados bajo patrones muy
rígidos de comportamiento que los despojaban de toda clase de sentimentalismo
y eran acostumbrados a ciertas clases de espectáculos como la música aérea, el órgano
de perfumes y el cine sensible, no podían entender la belleza escondida en esos libros
antiguos.
En este mundo nuevo la educación y el acondicionamiento de los hombres tenia
una importancia suprema porque de ésta dependía su felicidad. Se utilizaban métodos
psicológicos como el lavado de cerebro y la autosugestión para preparar a hombres
y mujeres con el fin de que nevaran una vida normal. Eran entrenados para trabajos específicos que cumplian a la perfección. No deseaban nunca lo que no podian
tener. Vivian seguros, sin enfermedades, sin miedo a la vejez ni a la muerte. No

593
1138

�tenlan lazos humanos que coartaran sus actividades o la eficiencia en su trabajo. No
tenían emociones violentas y cuando se sentían infelices entonces el "soma" era el
medicamento indicado. No conocían la libertad. Vivían en sociedad sin inhibiciones
de ninguna clase. Cada casta de Alfas, Betas, Deltas, Gamas o Epsilones eran entrenados para un trabajo específico desde su gestación. Eran producidos en probetas y
en mesa en grandes laboratorios equipados con todos los elementos necesarios. Cuando por
error alguno de los encargados del laboratorio se descuidaba nacía un hombre o una mujer
defectuoso. Tenían cierto tamaño, ciertas características específicas. Eran "robots humanos". El lema del centro de incubación era el de "Comunidad, Identidad y Estabilidad". Todo lo que contribuyera a llevar a cabo este lema era lo mejor.
Esta sociedad ideal eran una sociedad mecánica. La psique de los individuos era
acondicionada para que no sintieran emociones o pasiones. En esta sociedad eran
rechazados el dolor, el esfuerzo, el ensueño, la libertad, la religión y la soledad.
De tiempo en tiempo los hombres y mujeres de este mundo moderno eran estimulados con tratamientos obligatorios denominados S.P.V. que quería decir "Sucedáneo
de Pasión Violenta". Con esto se regeneraban, recobraban energías y podían volver
a sus trabajos totalmente renovados.
Huxley introduce en esta sociedad moderna, en este "mundo feliz" un contrapunto
en la persona del Salvaje. Un hombre que había nacido normalmente como en
los tiempos antiguos; que se había creado en una reservación de salvajes; que había
vivido en libertad; que gustaba de la soledad. Todo esto inconcebible para el "mundo feliz" de Mustafá Mond.
Este Salvaje sirve a Huxley para establecer las diferencias entre la civilización actual y la del "mundo feliz". Con una gran ironía satiriza Huxley el mundo actual
con todos sus defectos y presenta al lector un mundo del futuro más aterrador aún: el
mundo del automatismo; del hombre que vive para llenar una función; el mundo del
hombre máquina, del hombre sin alma.
El análisis psicológico que del Salvaje hace Huxley en esta novela es interesante.
Maneja a su personaje con gran realismo. El Salvaje tiene vida propia, se mueve
con libertad y hace un contraste muy bueno con Bernard, Lenina y Helmholtz. Todos
ellos forman una escala ascendente que va desde la extrema frialdad y el automatismo emocional hasta la pasión volcánica. Lenina es la mujer Alfa, bien acondicionada, libre de prejuicios y presiones que se entrega ya a unos, ya a otros. Bernard
y Helmholtz son dos Alias que pretenden salirse del patrón de comportamiento establecido para ellos; Tienen ideas propias y desafían la autoridad. Por eso son castigados
y enviados a unas "islas prisiones". El Salvaje es el hombre de grandes pasiones y
grandes defectos. Es el hombre. El último de la escala que vibra, vive y alienta y el
que es considerado un objeto de curiosidad para esta sociedad sin alma.
Un Mundo Feliz es una novela que sobre todo hace pensar. El culto a la máquina y a la racionalización de todos los actos del hombre alienta con su visión aterradora y profética en las páginas de esta novela de Huxley. En una prosa narrativa con grandes aciertos en el campo de la técnica literaria que preludia sus magníficas novelas Con los esclavos de la noria y Contrapunto, Huxley ha construido
una civilización utópica en la cual el amor, la emoción, el arte, el ensueño y la libertad son excluidos, quedando sólo y llanamente como imperativo categórico la razón.

BORGES: ¿RENOVARSE Y MORIR?
Comentario

JUAN JosÉ GARcÍAGÓMEZ
Depto. de Humanidades ITESM

CUANDO A PRINCIPIOS DE SIGLO Enrique González Martínez escribe su Tuércele el
cuello al cisne de engañoso plumaje, quiere dar la puntilla ideológica a un Modernismo que, a pesar' de críticos y de esperanzas, ha subsistido hasta nuestros días. Pero,
también por la misma época, escribe a propósito de La vejez del poeta:
" ... ¡ Es la hora de un ocaso sin pompas, brumoso y desteñido!"

•
En 1938 Jorge Luis Borges sufre un accidente que lo convierte en cuentista. No
es posible decir en narrador, porque toda su obra -desde su personalísima líric_a hasta
su seriado ensayo--, ha tenido siempre un tanto de "epos". Alicia Jurado dice que
su primer cuento es Tlon, Uqbar, Orbis Tertius. Georges Charbonnier cita Pierre Menard, autor del Quijote. Pero la circunstancia en el detalle no importa. Lo interesante
es el sentimiento que orilla al escritor a iniciarse en un género desconocido para él:
"Tenía un miedo espantoso de haber perdido mi integridad mental, de no poder escribir más ( . .. ) . Me dije: 'Si empiezo a escribir, si tengo la audacia de escribir un
artículo sobre cualquier libro y no puedo hacerlo, estoy liquidado, ya no existiré. Para
hacer menos horrible tal descubrimiento, me pondré a ensayar algo que nunca he
hecho. Si no tengo éxito, será menos espantoso para mí. Esto podrá prepararme a
aceptar un destino no literario. Así que me pondré a escribir algo que nunca he
hecho antes: voy a escribir una historia'." ( 1)
Al leer El Informe de Brodie (2) viene a la memoria la cita anterior. Pocos autores ha habido que de manera tan consciente hayan seguido fieles a una técnica
como JLB. Tan es así que, en su trayectoria cuentística, había sido imposible_ el descubrir "algo" que no fuera "borgiano a primera vista". Ahora la fórmula se ~1ene por
tierra. Borges el viejo quiere engendrar a Borges el nuevo. Y ello despues de un
largo período de inactividad narrativa: casi veinte años.
El medio ambiente creativo que precede a este libro es, en cierta manera no extraña similar al de Tlon ... o Pierre Menard ... La vena del argentino parecía haberse
opa~do. Vitalmente, su tiempo de mitificaci6n norteamericana. Una muy absurda

595
594

�época de conferencista y de constructor de objeto de culto pudo llevarlo a repensar
lo de "tenía un miedo espantoso de haber perdido mi integridad mental, de no poder
escribir más". ¿ Pudo satisfacerle o ayudarle la automatizada exhibición a que se
vio sometido en el país del Norte? Indiscutiblemente, no. Fue causa de una serie
de rebeldías, de protestas, de cambios, de búsquedas cíclicas: Primeramente, el rompimiento a costumbres estables. Luego, el de los maternales lazos. Su matrimonio
con Eisa Astete. Después, aquel Elogio de la Sombra donde el poeta se disfrazaba
de sereno acatador del Hado contra el que antaño se sublevara vistiéndolo de azar
y en cuyas lineas existen las segundas frases de amor de toda su obra (las primeras
pertenecen a la dedicatoria de la Nueva Antología Personal y ambas fueron escritas
para la As tete). Finalmente, lo previsible. Huye. Se divorcia. Reedita, modificándolo,
su Fervor de Buenos Aires. Vuelve a la Argentina. Y a reempezar otra vez.
Todo le impele a la estructuración de una nueva época. Pero el Cíclico es, se siente
ante todo, un escritor. Hay, pues, que escribir. El Borges mitificado, el hijo pródigo,
tiene que demostrar que después de tantos años aún vive, que todavía no ha sido
nulificado. ¿ Recordaría el "si empiezo a escribir, si tengo la audacia de escribir un
artículo sobre cualquier libro y no puedo hacerlo, estoy liquidado, ya no existiré"? Es
posible. Lo que la mayor parte de El Informe de Brodie contiene, parece un ponerse
a "ensayar algo que nunca he hecho".
El infaltable prólogo dice: "He intentado, no sé con qué fortuna, la redacción de
cuentos directos". Y once son, de acuerdo con el índice, los supuestos "cuentos directos".
La realidad invade los diez menos importantes. Su mundo literario ya no aparenta
tener validez más que dentro del universo real. Acata sus leyes. Sigue sus costumbres. Utiliza su realismo. "He renunciado a las sorpresas de un estilo barroco; también a las que quiere deparar un final imprevisto. He preferido, en suma, la preparación de una espectativa a la de asombro".
El universo resultante es diametralmente opuesto al fantástico anterior. Hasta el
estilo varía: cerebralmente sencillo en vez de simplemente rebuscado. El autor rechaza su compromiso de creador y adquiere el de puente. Pasivo, no se responsabiliza
de lo que cuenta: apenas si funciona como un medio accidental para darlo a conocer.
La fantasía es sacrificada en aras del documento. Y si bien es cierto que el último
artificio ya había sido empleado en su era fantástica, ahora lo es con un nuevo resultado: el de la empobrecedora unicidad del relato.
Y sin embargo, por la temática de esos cuentos se advierte una falla contra el pretendido objetivismo. Campea en ellos un mundo que Borges dice pertenecer a los
orilleros, a los compadritos, a la "esquina rosada". Pero este mundo no es ni el de
su casa de Paraná, ni el de la calle Anchorena, ni el de la avenida Quintana, ni
el de Androgué. Es uno tan "realmente" extraño a Borges y tan insistentemente
perseguido, que no puede ser considerado sino como un martinfierrismo tardío.

En la vejez, casi en la ceguera, a pesar de su patrioterismo gritado, reencuentra su
vital estructura cíclica. Una misma motivación le da como resultado el establecimiento del ciclo sin que nadie se atreva a tomar en cuenta ni su tiempo, ni su espacio, ni su personaje. David Brodie es el descendiente directo de Herbert Ashe.
Tsai Jaldún y el delta del Axa perforan la geografía para albergar a los Mlch o Yahoos
tal y como antes sirvieran de morada a los tlonicos. Los tigres transparentes Y las
torres de sangre se funden con los leopardos invasores. Mirrors and fatherhood are
abominable recupera la validez de siempre. El universo real es tomado en cuenta para
establecer el necesario punto de partida; pero sólo sirve para configurar un distorsionante universo fantástico que no es aquél y que, sin embargo y aunque lo destruya,
lo reafirma por la inexplicable ley de las posibilidades.
El sueño cohabita con la vigilia y, muy al estilo de Las ruinas . . . , ( "El propósito
que lo guiaba no era imposible, aunque sí sobrenatural. Quería soñar un hombre:
quería soñarlo con integridad minuciosa e imponerlo a la realidad"), pr_oduce hechos
de una corporeidad que "no saben si ellos la vieron a sus padres o s1 cuentan un
sueño".
El cuento es antológico. Los otros . . .

•
¿"Si no tengo éxito, será menos espantoso para mí. Esto podrá prepararme a acep-

tar un destino no literario"?

BIBLIOGRAFÍA

l. El escritor y su obra. Entrevistas de Georges Charbonier con Jorge Luis Borges.
México, 196 7.
2. El informe de Brodie. Jorge Luis Borges. Buenos Aires, 1970. Ficciones. Jorge Luis
Borges. Buenos Aires, 1956.
Ficciones. Jorge Luis Borges. Buenos Aires, 1956.

Así -previsible, lógica, mortalmente-, transcurren sin pennanecer los diez "cuentos directos": La señora mayor. . . El otro duelo . . . El encuentro . . . Juan M uraña . . .
La intrusa ... Historia de Rosendo Juárez . .. El Evangelio según Marcos ... El indigno. . • El duelo. . . Guayaquil. La renovación no tiene éxito. Pero, afortunadamente, Borges el de siempre incluye el onceno.
Es aquel cuyo título nombra al libro: El Informe de Brodie. El único que no puede
ser catalogado como "directo". El heredero de Las ruinas circulares o de su inicial

Tlon . ..

597
596

�LA LEY ORGÁNICA DEL SERVICIO EXTERIOR MEXICANO
Comentario

Por el Lic. ALBERTO GARCÍA Gó11EZ
Universidad Nacional Autónoma de México. Universidad Autónoma de Nuevo León.

Es UN HECHO EVIDENTE que la vida internacional de nuestro tiempo se caracteriza
por su tendencia hacia el aglutinamiento, lo que ha producido notables cambios y
un creciente desarrollo en el Derecho Internacional, el que ahora tiene un contenido
y proyección con nuevas extensiones, de acuerdo con las necesidades y circunstancias
de esa expansión, en un mundo variable, sometido a diversas presiones e intereses,
en el cual han surgido también Estados que nunca antes habían aparecido en el
gran escenario internacional en que vivimos.
Los jusinternacionalistas han captado esa situación privativa de nuestro mundo
actual al percibir que la estructura de la sociedad internacional ha sufrido cambios
básicos y que, consecuentemente, el Derecho Internacional se está desarrollando en .
tres diferentes planos, uno que sigue la norma tradicional de la coexistencia diplomática y los otros dos que buscan la consecución de la cooperación Internacional,
tanto regional como universal, los que deben conducir a una trascendental reorientación de nuestros conceptos y en la ciencia y en el estudio del derecho contemporáneo:
El Derecho Diplomático, que, de acuerdo con el tratadista Cahier, es "el conjunto
de normas jurídicas destinadas a regular las relaciones que se crean entre los diferentes órganos de los sujetos del Derecho Internacional encargados de manera meramente temporal de las relaciones exteriores de tales sujetos",• por su parte, también
ha sufrido la influencia de los cambios que se han venido operando en el Derecho
Internacional del que forma parte. El primero, o sea la Ley que ha venido regulando las relaciones diplomáticas en los Estados, las que revelan un nuevo contenido y significado, tiene orígenes que se remontan a las primeras agrupaciones humanas, diversas por su establecimiento, caracteres étnicos y culturales, según se observa
de los documentos de los pueblos cuya historia empieza en el tiempo antiguo.
Alfonso Reyes, maestro y diplomático mexicano, decía que tiempo huhf en que
la diplomacia poseyó ciertos fueros, y se transmitía de padres a hijos, romo entre los
1

WoLFGAN0 FRlEDMAN, La Nueva Estructura en el Derecho Internacional. Edi-

torial F. Trillas, S. A. México, D. F., p. 86.
• PHILIPPE CAHIER, Derecho Diplom4tico Contemporáneo. Ediciones Rialp, S. A.,
Madrid-México-Buenos Aires-Pamplona, p. 19.

599

�heraldos y mensajeros de la antigüedad, a quienes Aquiles saluda, en la Illiada llamándoles "gente de Zeus". El privilegio diplomático todavía subsiste pero cad; vez
se ve más reducido; y aún se considera de mal gusto acogerse a él cua'.ndo no es absolutamente necesario ...
~a suerte y el prestigio de la carrera -prosigue Alfonso Reyes- han venido evolucionando al paso de las transformaciones sociales. Lo que ayer parecía virtud de
la persona se entiende hoy como virtud de la institución. No de otro modo se ha convertido en facultad objetiva, concedida desde afuera por mandato y delegación de
los pueblos, el antiguo derecho de los monarcas, que antes parecía una gracia otorgada a un individuo y a su descendencia de alguna manera íntima y mística.
El ideal, según el. espíritu moderno, sería crear algo como un molde hueco de preceptos y reglamentaciones, dentro del cual pudieran caber, indistintamente, Pedro, Juan 0
Francisco. Pero esta suerte de escafandra nunca podrá estar del todo a la medida
de cualquiera: habrá que someter al candidato a los previos aprendizajes del buzo· 0
en el peor caso, siquiera habrá de proveerlo de alguna información elemental e ' in~
dispensable sobre los usos del oficio.
Este último caso - asienta don Alfonso-, se ofrece cada vez más en esta nuestra edad
dichosa, era de la barbarie técnica. Las audacias del especialista irrumpen, hasta inhumanos extremos, en el seno de cuestiones que son, por naturaleza, de orden universal y "humanístico".•
México, atento a la situación prevaleciente en el mundo y a su propio valer ante
el concierto de las naciones, valer de su tradicional apego al Derecho Internacional
así :orno a ideales y doctrinas, unas propias y otras identificadas en su historia y se;
nac1~na~es, .co~ las. más _ele~~das por su contenido de respeto a la libertad, y a su
propia mst1tuc1onalidad ¡undica, habría de crear un nuevo ordenamiento que se encarga de nuestro Servicio Exterior. Tal es el caso de la nueva Ley Orgánica del
Servicio Exterior Mexicano, la que fue aprobada por el H. Congreso de la Unión
~or decreto de fecha 16 de diciembre de 1966, promulgado por decreto del C. Pre~
s1dente de la República, Lic. Gustavo Díaz Ordaz, del 23 de diciembre de 1966
publicado en el Diario Oficial del 4 de mano de 1967, en el No. 4 del Torno CCLXXXI'.
Esta Ley, cuya elaboración dentro del marco de una acabada técnica jurídica
obedece a indeclinables urgencias, viene a satisfacer, no solamente necesidades d;
estructuración meramente administrativas, sino que fija con certeza su misión fundamental, cuando en el Capítulo Primero, del Servicio Exterior, dice en su Artículo
Primero: "El Servicio Exterior del Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos es la
organización permanente destinada a salvaguardar los intereses nacionales en el extranjero y a representar a México ante los Estados extranjeros con los que mantiene
relaciones así como ante los organismos y reuniones internacionales en que participe".
E~te precepto cambia del contenido en la Ley del Servicio Exterior que fuera expedida el 25 de enero de 1934, así corno su Reglamento de fecha 30 de abril del
propio año, incluyendo sus reformas hasta el 31 de diciembre de 1959. Creemos conveniente hacer su transcripción, lo que permitirá advertir la diferencia entre ambos
cuando .-i el Artículo Primero, decía: "El Servicio Exterior de los Estados Unido~
Mexicanos depende del Poder Ejecutivo de la Unión que lo administra por conducto de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Esta Secretaría, dentro de las facultades y obligaciones señaladas por la Constitución Política, las normas del Derecho
• ALFONSO REYES, prólogo a la obra Derecho Diplomático de José Lion Depetre.
Librería de Manuel Porrúa. México 1952, p. 2.

Internacional y las leyes vigentes se encargará de girar instrucciones a los funcionarios que formen parte de dicho Servicio, fijar sus atribuciones en Misiones Diplomáticas u Oficinas Consulares, ejercer vigilancia sobre ellos y dar debido y exacto
cumplimiento a esta Ley y su Reglamento".
El C. Presidente de la República, en los términos que señalan las fracciones II y
111 del Artículo 89 de la Constitución Política y sujeto a las disposiciones de esta Ley,
nombrará el personal del Servicio Exterior comisionado en Misiones Diplomáticas y oficinas consulares".
De la comparación de tales preceptos es posible fijar cuáles son las innovaciones
contenidas en el primero, o sea en el de la Ley vigente.
Los elementos de que está integrado el Artículo Primero de la nueva Ley del
Servicio Exterior Mexicano, estimamos sea posible considerarlos de la siguiente manera:
a). "El Servicio Exterior del Gobierno de los Estados U nidos Mexicanos es la Organización Permanente . . . " Esto significa, de acuerdo con el Derecho Internacional
-a partir de la Edad Media se estableció la costumbre- que la Ley vigente, en el
artículo transcrito, le atribuye un carácter permanente a nuestro Servicio Exterior.
Dentro de la caracterización jurídica que establece todo servicio exterior, para el
caso, el nuestro, en la Convención de Viena de 1961, sobre Relaciones Diplomáticas,
se consagró la práctica internacional y la doctrina autorizada al formular:
"El establecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados y el envío de misiones diplomáticas permanentes se realizan mediante consentimiento mutuo".
Este elemento de permanencia viene a fortalecer, además de su fundamentación jurídica, el establecimiento tradicional de las relaciones internacionales que las propias
misiones diplomáticas tienen como función primigenia, haciéndolas más adecuadas Y
accesibles, dentro del marco de una coexistencia pacífica.
b). En lo que respecta a los objetivos que persigue nuestro Servicio Exterior, se
observan en el precepto al estudio de la Ley vigente, que uno de ellos es "la salvaguardia de los intereses nacionales en el extranjero". En este punto, es justo reconocer cómo México se ha ido expandiendo gradualmente en lo que se refiere a
la conquista comercial de nuevos mercados para la colocación en muy importantes
líneas en las que la calidad de los productos nacionales es manifiesta, así como el
creciente volumen financiero de variadas operaciones y transacciones mexicanas con
los países extranjeros.
En realidad, México como Estado, ha logrado un lugar preponderante en el concierto de las naciones. Básicamente, tanto por la solidez de sus instituciones políticas, como por la trayectoria ascendente de sus sucesivos gobiernos que se han preocupado por incrementar su progreso en todos los órdenes. Entre la variada multiplicidad de hechos y también de crecientes relaciones internacionales, bastaría citar
el evento que atrajo la atención mundial hacia México: la celebración de los XIX
Juegos Olímpicos de 1968, lo que permitió ofrecer al exterior la imagen de un Pueblo
que se esfuena y lucha por la obtención de más y mejores metas.
c). Otro objetivo, no menos importante, lo constituye la "representaci6n de México ante los Estados extranjeros con los que mantiene relaciones . .. " En este aspecto,
también es necesario reconocer la labor de nuestros diplomáticos, a quienes correspondió en el pasado, abrir los caminos que conducen a la amistad mediante el conocimiento y el trato a través de su encomiable trayectoria. Diplomáticos de la clase
de Alfonso Reyes y de tantos otros ameritados abanderados de nuestra patria, que

601
600

�habrían de preparar y de constituir el antecedente necesario de las relaciones diplomáticas del presente.
Es lógico pensar también, que la relevancia de México ha acrecentado, asimismo,
la multiplicación de sus relaciones diplomáticas y de otra índole al exterior, en donde
se ha podido advertir, no sólo la madurez cultural y política de nuestro país, sino
también la altura de propósitos que caracterizó y caracteriza a su política internacional, fundada invariablemente con el transcurso del tiempo en el Derecho, así como
por sus destacadas intervenciones a favor de las naciones débiles y por su decidida
afirmación a los principios de Autodeterminación y de No Intervención.
d). Por último, otro objetivo que viene a complementar la función de los anteriores, es "la representaci6n de México ante los organismos y reuniones internacionales en que participe".
En esta nueva dimensión internacional en que la cooperación de los Estados es tan
necesaria para la satisfacción de las demandas de los adelantos modernos, los organismos permanentes internacionales vienen a realizar más cumplidamente las grandes
tareas y misiones que no podrían ser llevadas a cabo de otra manera, sino con el
esfuerzo conjunto logrado por tales instituciones.
También en tales organismos México deja sentir su presencia a través de su propia
doctrina jusinternacionalista; lucha por la exaltación y defensa de los principios que
ya hemos mencionado, como asi es de observarse en la ininterrumpida obra de nuestros Presidentes de la República, quienes en los últimos cincuenta años, hasta llegar
a nuestro actual Primer Mandatario, licenciado Luis Echeverría Alvarez, han alentado a través de la dirección de la política exterior mexicana, los ideales y propósitos surgidos de nuestra Nación, mismos que ahora han encontrado su aceptación plena, así como su comprobación histórica en el reconocimiento expreso que los
organismos internacionales han consagrado en preceptos jurídicos como los recogidos en la Carta de la Organización de las Naciones Unidas y en otras trascendentales reuniones en donde la nobleza de tales ideales y propósitos se ha hecho evidente. Baste citar, como un caso significativamente ejemplar, el Primer Tratado de.
Demuclearizaci6n para la América Latina, el que contiene la generosa y humanitaria
creación e impulso de un Presidente Mexicano: el Licenciado AdoUo López Mateos,
de grata memoria por sus esfuerzos en favor de la causa de la paz mundial.
Así, el pensamiento de México, expuesto por nuestros Mandatarios, que no es otra
cosa que el reflejo acrecentado del Pueblo que han conducido, inspira nuestra política internacional, pensamiento que ha quedado plasmado en múltiples e importantes
reuniones de tal carácter, en las que cada vez se oye con mayor beneplácito y respeto la limpia voz de México a través de sus dignos diplomáticos y representantes.
La actual Ley Orgánica del Servicio Exterior Mexicano, siguiendo fielmente el espíritu y la letra de nuestra Carta Magna, establece en su Artículo Segundo:
"El Presidente de la República, de acuerdo con las facultades que le confiere
la Constitución Política de los Estados U nidos Mexicanos, señalará los lineamientos
de la política internacional de México y dirigirá las actividades del Servicio Exterior
por conducto de la Secretaría de Relaciones Exteriores".
En efecto, sobre este punto la fracción X del artículo 89 de nuestro Ordenamiento
Constitucional, se refiere a las facultades y obligaciones del Presidente de los Estados
Unidos Mexicanos, cuando establece: "Dirigir las negociaciones diplomáticas y celebrar tratados con las potencias extranjeras, sometiéndolos a la ratificación del Congreso Federal".

602

Atendiendo a su elevado cargo administrativo, es lógico que el Primer Mandatario sea quien conduzca y dirija la política internacional de México, esto es, la que
comprende los objetivos que norman tales relaciones internacionales y los medios Y
métodos a través de los cuales persigue dichos fines, tomando en cuenta lo que
dicta el propio interés nacional, considerando que tal preeminencia le permite, no
s61o obtener la más completa información del variado material objeto de su función,
así como el conocimiento interior de nuestro país y de sus circunstancias; la posición
que guarda ante otros Estados; de sus intereses y compromisos, así como de sus penpectivas, lo que Je facilita la búsqueda para la obtención de mejores objetivos dentro
del campo internacional, considerando, en primer término, el logro del afianzamiento
de la seguridad nacional, su habilidad para repeler ataques del exterior, y proteger su
existencia y bienestar.
No siempre los períodos de la historia del mundo se han caracterizado por lo favorable de las situaciones en lo que se refiere a la posición de cada país. En general,
la sociedad internacional se ha visto comprometida en una continua lucha por la
existencia, en la cual cada entidad nacional, para sobrevivir, ha tenido que tomar
sus medidas en la competencia.'
El Presidente de la República, es -como acertadamente lo ha dicho algún autor-,
el medio de contacto oficial internacional, esto es, trata directamente con los demás Estados del mundo, Jo que crea una relación íntima entre decisión y ejecución,
colocando al Ejecutivo en condiciones de estar preparado para actuar con la celeridad
que las circunstancias así lo exijan.
Además, el Primer Mandatario dispone de la colaboración de un personal experto
y competente que en términos generales, ha consagrado la mayor parte de su vida
al servicio diplom'ático, personal que no siempre hubo de contar con la estabilidad
y permanencia burocrática, tomando en cuenta el nefasto "influyentismo" que hubo
de observarse en el pasado. Actualmente, dicho personal ciertamente puede sugerir
con mayor eficacia la conducta que sea más conveniente adoptar y explicar, asimismo,
el motivo de esa conducta.
Recientemente,' el Presidente de la República, Licenciado Luis Echeverría Alvarez,
habría de dar indicaciones al Ministro de Relaciones Exteriores, en el sentido de
que los embajadores mexicanos, serán, además de los realizadores de la política internacional de México, los que impulsarán a nuestro Comercio Exterior. En efecto, nuestro Ministro de Relaciones Exteriores, Lic. Emilio O. Rabasa, atendiendo al plan
de reorganización acordado por nuestro Primer Mandatario, y por el propio titular
de Relaciones, consistente en que las embajadas mexicanas, independientemente de
sus funciones oficiales, sean decisivas promotoras del comercio exterior mexicano. El
Ministro Rabasa ratificó ante un grupo de empresarios el deseo del Presidente Echeverría de atender al máximo el renglón del comercio exterior y anunció que los puestos de embajadores y cónsules generales serán ocupados, preferentemente, por técnicos
en Economía y Comercio. Y fue más allá al señalar que los representantes diplomáticos procederán de las más diversas capas sociales y serán, por tanto, el sector
público, privado y obrero.

• Juuus W. PRATT, A History o/ the United States Foreing Policy. Prentice Hall.
lnc., Englewood Cliffs. N. J., p. l.
• Enero de 1971.

•

603

�De aquí que sea loable la expedición de la nueva Ley del Servicio Exterior, la que,
dentro de nuevas y bien dispuestas normas, permite con mayor amplitud de criterio,
aprovechar mejor el material humano que la propia evolución de México brinda, en
mayores grados de cultura, para obtener mayor eficiencia en nuestro Servicio Ex~erior,
el que requiere de una selección y preparación adecuada, sin que el mero móvil político sirva para "alejar" al candidato, o colocarlo por supuestos "méritos", lo que
distorsionaría el fin del Servicio Exterior, que es servir a México en el extranjero de
la mejor manera, tomando más en cuenta la calidad y preparación del aspirante,
como así es de observarse en la Ley vigente.
El Derecho Internacional también reconoce en el Presidente el portavoz oficial de
las relaciones internacionales, tal y como así lo ordena nuestra Constitución Política,
surgiendo dos posibilidades en lo que respecta a sus funciones en general: a) en
tiempo de paz y b) el problema de la guerra. En el primer caso que contemplamos,
prácticamente no existe ningún obstáculo para la realización normal de las funcio~es
encomendadas al Ejecutivo. Es en el segundo que, por su extrema gravedad, reqwere la aprobación del Congreso de la Unión para hacer la declaratoria correspondiente.
· Otra de las no menos importantes tareas que nuestra Constitución le asigna al
Presidente, es la de celebrar tratados, lo que así ocurre cuando establece la legalidad de tales instrumentos internacionales en el Artículo 133 al estatuir: "Esta
Constitución, las leyes del Congreso de la Unión que emanen de ella y todos los .tratados que estén de acuerdo con la misma, celebrados y que se celebren por el Presidente
de la República con la aprobaci6n del Senado, serán la Ley Suprema de toda la
Unión ... "
Las anteriores facultades y atribuciones que la Constitución Política le atribuye al
Primer Mandatario sobre esta materia, son consecuencia del cargo que desempeña Y
de que es el representante de México ante los demás Estados, correspondiéndole la
dirección de la política internacional que estime más conveniente para beneficio. de
México, así como el velar por sus intereses y su dignificación, tal y como se ha dicho
con anterioridad.
De la observación y estudio de la política internacional seguida por México, pueden entresacarse páginas que mucho le honran, por la visionaria conducción de tal
política en momentos ciertamente difíciles para nuestro País. Es posible recordar. el
problema -superado felizmente-, de la expropiación petrolera. México, como Na_c1ón
débil, frente a Grandes Potencias, no contó sino con el recurso de la serena Y f1rm.e
decisión Presidencial y con el esfuerzo de sus hábiles diplomáticos para sortear dificultades y problemas sin fin; para obtener una solución adecuada y alejar los grandes peligros que pusieron a México en situación comprometida.
Se complementan las facultades y atribuciones presidenciales, de acuerdo con el
precepto a estudio, cuando en su parte final, le encarga la dirección de las actividades del Servicio Exterior por conducto de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
Corresponde, por tanto, a esta Secretaría como Institución orga~ada jurídica Y
administrativamente (Ley de Secretarías de Estado y la Ley Orgánica del Servicio
Exterior Mexicano), encargarse de la función en sí del Servicio Exterior, tant~ en .su
parte de integración interna, que encabeza el Secretario _Y el total de .func1onanos
y empleados, en los términos que la propia Ley lo prev~ene en su arl!culado subsecuente, como de la representación mexicana en el extranJero.
Tal lo dispone el artículo 3, cuyo texto dice: "La Secretaria de Relaciones Exteriores tomará las medidas necesarias a fin de que el Servicio Exterior cumpla sus

!unciones ajustándose a lo previsto por esta Ley y su Reglamento, los tratados y
convenciones vigentes, las demás leyes y reglamentos aplicables y las normas del Derecho Internacional".
Es de observarse que en el precepto anteriormente transcrito, que se remite, por
lógica jurídica, en primer término, a la Ley de Secretarías de Estado, a la propia
Ley, así como a su Reglamento que, como podremos analizar con posterioridad, contienen las normas específicas de organización administrativa, tanto en lo que se refiere a las dos ramas principales de que está compuesto nuestro Servicio Exterior,
esto es, la diplomática y la consular, con sus diferentes jerarqulas y calidades, tomo
a las funciones y condiciones generales a las que se ajustará el personal del Servicio,
de acuerdo con lo previsto por la Constitución (Artículos 76, fracción II y 89, fracciones II y 111), en el precepto a estudio. Además, se toman en cuenta los Tratados
y Convenciones vigentes, en las cuales México se ha comprometido, ya sean de carácter bilateral o multilateral; también las demás leyes, o sean las que necesariamente
están relacionadas con el Servicio Exterior, en materia de funciones en los diferentes
campos del Derecho Mexicano, como el Fiscal, el Civil, Penal, etc., y, por último,
las normas del Derecho Internacional.
Vemos que el articulado que ya hemos citado y que constituye la parte dogmática
de la Ley del Servicio Exterior vigente, se ajusta en el marco jurídico preciso para
el ejercicio de sus funciones y atribuciones; para el logro, mantenimiento y superación de tales relaciones.
El artículo 4 determina: "La Secretaria de Relaciones Exteriores determinará el
número, radicación y categoría de las misiones diplomáticas y, en el caso de las representaciones consulares, precisará además su jurisdicción territorial".
El artículo 5 presenta nuevos aspectos, cuando en su parte relativa, dice: "Corresponde a la Secretaría de Relaciones Exteriores designar, adscribir y acreditar a los
representantes de México ante los organismos y reuniones internacionales de carácter
intergubemamental. En su caso, requerirá el concurso de otras Secretarías, Departamentos de Estado y organismos públicos, recabará formalmente sus opiniones sobre
los temas que hayan de tratarse y les proporcionará copia de los informes que le
rindan los delegados cuyos nombramientos hayan gestionado".
Este precepto obedece también al incremento de las complicadas relaciones existentes en el mundo actual, así como a la mayor participación de México en tales relaciones.
En el artículo 6, se establece: "Las funciones permanentes del Servicio Exterior,
fuera del país serán desempeñadas por las misiones diplomáticas y las representaciones
consulares".
Desde tiempo inmemorial los Estados han utilizado los servicios de representantes
para el arreglo de los diversos negocios que necesariamente surgen de la convivencia
o vida de relación, como así lo consigna la Historia del Derecho Internacional y ante la necesidad de crear y sostener tales relaciones se consagró la costumbre de establecer embajadas con carácter permanente. Verdross • nos dice que el Derecho Internacional no obliga, sin embargo, a mantener embajadas permanentes y un Estado
puede hacerse representar por un tercer Estado o relacionarse con los demás simplemente por escrito.
• ALFRED VERDRoss, Derecho Internacional Público. Aguilar, p. 221.

605
604

�Es necesario distinguir, por otra parte, entre el establecimiento de relaciones diplomáticas y el envío de misiones diplomáticas. De acuerdo con el tratadista Cahier,'
estima que, efectivamente son dos cosas distintas. Los Estados pueden establecer entre sí relaciones diplomáticas mediante envío de misiones temporales o a través de
la misión diplomática de un tercer Estado sin que por ello decidan establecer una
misión permanente.
En ambos casos -prosigue el autor citado--, será necesario que exista un acuerdo
de reacción de la misión diplomática, que podrá adoptar la forma de un tratado
especial concluido con es~e fin, o constituirá parte de un tratado más amplio destinado a regular los diferentes puntos en litigio entre los dos Estados.
Así, en el artículo 6, quedan establecidas las dos ramas fundamentales del Servicio
Exterior, esto es, la diplomática y la consular, las que habremos de comentar al llegar
al articulado correspondiente.
El artículo 7, complementario del anterior, previene: "El Presidente de la República podrá designar misiones diplomáticas o consulares especiales para llevar la representación de México a actos internacionales y podrá, asimismo, designar personas
con rango diplomático en misión especial para cumplir comisiones específicas y transitorias".
Como se observa del precepto que antecede, se deja al Ejecutivo la facultad para designar misiones o personas con rango diplomático, que sin tener tal carácter,
en cambio, ocasionalmente, pueden tener la preparación científica o técnica, para
asistir representando a nuestro País a diferentes reuniones de tal naturaleza, si bien
con carácter diplomático transitorio, de acuerdo con el propio ordenamiento. Desde
luego, tales nombramientos llevan el carácter diplomático que se especifica, en atención a que la persona a quien se le confiera la comisión representativa para participar en tales eventos, reciba las consideraciones otorgadas a los agentes diplomáticos.
El artículo 8 está referido a: "Las misiones diplomáticas de México se denominan
Embajadas. El nombre y categoría de las acreditadas ante organismos internacionales será determinado por la Secretaría de Relaciones Exteriores de acuerdo con
los convenios y prácticas internacionales. Las representaciones consulares se denominan consulados generales, consulados, agencias consulares y consulados honorarios".
Dado Jo explícito del artículo anterior, se atenderá por la Secretaría de Relaciones
Exteriores, la disposición de nuestra representación en el exterior y será hecha de
acuerdo con la importancia del Estado ante el cual México tenga relaciones diplomáticas y consulares, siendo muy importante el factor de la reciprocidad, que se
encuentra, tanto en los convenios como en las prácticas internacionales.
En el articulo 9, específicamente se establece: "Las categorías de los funcionarios diplomáticos son, en orden decreciente de jerarquía: embajador extraordinario Y
plenipotenciario, ministro consejero, primer secretario, segundo secretario y tercer
secretario".
Por lo que concierne a los funcionarios consulares, el orden de jerarquía decreciente será cónsul general, cónsul consejero, cónsul de primera, cónsul de segunda, cónsul de tercera, cónsul de cuarta y vicecónsul. La Secretaría, por acuerdo del Ejecutivo
Federal, podrá designar cónsules honorarios".
1

606

PmurPE CAHIER, ob. cit., p. 95.

Los empleados de las embajadas, Consulados Generales, Consulados y agendas consulares tendrán las siguientes denominaciones: intérpretes, traductores, cancilleres y
empleados auxiliares".
En el precepto anteriormente transcrito, se establece el cuadro general del Servicio
Exterior Mexicano en el extranjero. Primeramente, el Servicio Diplomático, el cual
tiene varias e importantes funciones y obligaciones que son establecidas en los artículos subsiguientes.
En el segundo párrafo se establece, por acuerdo del Ejecutivo Federal, la designación de los cónsules honorarios, esto es, de aquellas personas que siendo mexicanas
o no nacionales, pueden desempeñar el puesto de cónsul honorario, sin cargo al Erario, tomando en cuenta su personalidad y demás atributos que puedan constituir una
garantía para el ejercicio de tal función en aquellos lugares, en que, por determinadas circunstancias, no haya en el extranjero consulado oficial de México. Tales
funcionarios honorarios estarán sujetos a las disposiciones legales inherentes para el
desempeño de su misión.
El artículo 10 previene: "De acuerdo con las equivalencias que fija el artículo siguiente, la Secretaría de Relaciones Exteriores puede comisionar a cualquiera de los
funcionarios del Servicio Exterior indistintamente en una misi6n diplomática o en
una oficina consular".
En efecto, el artículo 11 establece: "Para los efectos de esta Ley, las equivalencias
jerárquicas del personal del Servicio Exterior son las siguientes:
Ministro Consejero
Consejero
Primer Secretario
Segundo Secretario
Tercer Secretario

C6nsul
C6nsul
C6nsul
C6nsul
C6nsul

Consejero
de Primera
de Segunda
de Tercera
de Cuarta

El artículo 12 dice: "Los agregados civiles, los militares, los navales o los aéreos
y los consejeros ya agregados técnicos cuyo nombramiento haya sido gestionado por
otra Secretaría o Departamento de Estado, o por un organismo público, serán acreditados por la de Relaciones Exteriores, tendrán calidad diplomática y serán asimilados al Servicio Exterior, sólo mientras dure la Comisión que se les ha confiado.
Dependerán de los jefes de misión en que prestan sus servicios, entendiendo dicha
dependencia especialmente aplicable a actos de actividad política, expresión de opiniones, declaraciones públicas en nombre propio y oficial y, por lo que toca a su trabajo técnico, se guiarán por las instrucciones de sus mandantes, comunicadas en la
forma que establezca el Reglamento".
Respecto de las obligaciones de los funcionarios del Servicio Exterior, el artículo 13
las enumera de la forma siguiente:
l. Representar a México en el Estado ante cuyo gobierno estén acreditados, y velar en todo momento por el prestigio de la República.
11. Dentro de los límites autorizados por el Derecho Internacional, así como por
los tratados y convenciones vigentes, proteger los derechos y los intereses de México
y de los mexicanos ante las autoridades del Estado en que se encuentren acreditados.
111. Promover la amistad y la comprensión entre el pueblo de México y el del país
en el que presten sus servicios, dentro de un constante propósito de paz y de solidaridad humana.

607

�IV. Mantener y promover las relaciones comerciales, culturales, científicas y económicas entre México y el Estado en que estén acreditados.
V. Vigilar el cumplimiento de las obligaciones de carácter internacional, en particular el que se refiere a los tratados y convenciones de que México sea parte, e
informar oportunamente a la Secretaría de Relaciones Exteriores sobre cualquier violación que al respecto se observe.
VI. Guardar discreción absoluta sobre los asuntos oficiales que se les encomienden
o que lleguen a su conocimiento en su carácter oficial. Esta obligación subsiste aún
después de abandonar el Servicio Exterior cuando se trate de asuntos cuya divulgación pudiera de alguna manera causar perjuicio a los intereses nacionales. Independientemente de las medidas administrativas que se impongan a quienes violen esta prohibición, les serán aplicadas las sanciones que establece el articulo 211 del Código
Penal para el Distrito y Territorios Federales, aplicable en Materia Federal.
Los funcionarios y empleados a que se refiere el artículo 12 también estarán sujetos a esta obligación, aún después de terminar la comisión que se les hubiere confiado.
VII. Observar las reglas sociales acostumbradas en sus respectivas categorías y acatar las indicaciones que les hagan sus jefes acerca de su conducta, a fin de mantener
en el nivel que merece la dignidad de la representación que ostentan.
Importancia especial reviste también el contenido del artículo precedente, e1' lo
que respecta a las normas a que deben sujetarse los agentes del Servicio Exterior Mexicano, en lo que se refiere concretamente al desempeño de sus respectivas funciones.
Efectivamente, como hemos dicho con anterioridad, la representación de México
exige que sus agentes diplomáticos y consulares satisfagan los requerimientos contenidos en este precepto, el que previene que deben "velar en todo momento por el
prestigio de la República", ubicándolos dentro de un marco de ética, no meramente
profesional, sino también moral y de cualidades personales que son las que deben caracterizar a un representante de tal naturaleza.
Asimismo, la protección de los intereses de México y de los mexicanos, dentro de
los límites autorizados por el Derecho Internacional, así como por los Tratados y
Convenciones vigentes. Es indudable que esto exige una debida preparación, tomando
en cuenta que se requieren conocimientos jurídicos especializados en materia de Derecho Internacional, con objeto de que su actuación, no solamente no resulte inoperante,
sino que, además, esté fundada en tal disciplina jurídica, así como en los tratados Y
convenciones. Además, dichos agentes diplomáticos o consulares, deberán, cuando así
lo demanden las circunstancias, consultar a la Secretaría de Relaciones Exteriores pa•
ra normar, tanto su criterio como su actuación, de acuerdo con lo resuelto por ella,
como así lo ordenan la Ley y el Reglamento en artículos subsecuentes.
Se les previene a los funcionarios del Servicio Exterior de la discreci6n absoluta
que deben observar acerca de los asuntos oficiales que les encomienden, o bien que
lleguen a su conocimiento en virtud del cargo que desempeñan. Esto resulta de lógica exigencia, tomando en cuenta la naturaleza de los negocios en que intervienen,
resultando de trascendentes consecuencias la violación a lo ordenado por la fracción
que se indica.
Así, en otros países, el espionaje que opera dentro de las variadas redes del campo diplomático, ha actuado no sin éxito, valiéndose de todos los medios, que van
desde el soborno hasta inimaginables argucias. Ciertas indiscreciones, sin llegar al
extremo indicado, pueden servir y ser utilizadas por oídos atentos a la información

de los interesados. Es abundante la literatura acerca de esos casos y en los juicios
llevados a cabo en contra de tales espías, afloran las diversas técnicas y métodos para el logro de sus propósitos.
Es de hacerse notar que, en el caso específico de nuestro Servicio Exterior, ha sabido guardar una actitud de celo y fidelidad que mucho lo enaltece, tanto en el pasado
como en el presente.
Pero la norma que comentamos va más allá, al exigir que tal discreción subsista
aún después de abandonarse el Servicio Exterior, sancionándose la infracción en dos
formas: a) administrativa, que puede significar desde la admonición, la suspensión,
hasta el cese o destitución, sin perjuicio de que, b) penal, el infractor se haga penalmente responsable, y por tanto, acreedor a las sanciones que establece el inciso señalado. El tratadista Cahier -ya citado- nos recuerda que un diplomático no se
improvisa.
La severidad que se aplica, también resulta de lógica procedencia. El daño que
la Nación puede sufrir ante la violación de lo establecido por la fracción VI que
comentamos, claramente revela que los funcionarios del Servicio Exterior deben observar una conducta irreprochable, tanto en el desempeño de sus funciones diplomáticas, como en su vida privada y en lo social; en un medio que, por sus características, naturaleza y circunstancias, el funcionario diplomático o consular, debe reflejar la imagen de su país, y tener como norma suprema, precisamente la discreción;
esto es, aquella conducta apegada en todo momento a normas y reglas inspiradas en
una buena educación, aún en circunstancias difíciles --que es en donde se revela la
verdadera educación-, siendo la serenidad y la ponderación las que deban regir tal
conducta, no sólo en actos sino también en palabras. La discreción, como arte de
convivencia, no es de fácil adquisición. En las etapas de la cultura que el supuesto
funcionario haya podido adquirir en su formación, siempre será necesario el transfondo de la educación familiar, y por mucho que hayan evolucionado los cánones diplomáticos, de ayer a hoy, la discreción será siempre virtud fundamental en el funcionario encargado de la representación de un país, tal y como así lo consagra nuestra Ley del Servicio Exterior.
La fracción VII es de obvia observancia, referida a las reglas sociales acostumbradas
y el acatamiento de las indicaciones de los superiores a los subalternos.
El artículo 14 ordena: "Además de las que señala el artículo anterior, son obligaciones de los jefes de misión diplomática:
l. Por los conductos oficiales que determine el Estado ante el que estén acreditados, negociar los asuntos que les encomiende la Secretaría de Relaciones Exteriores
o aquellos que, por la naturaleza misma de sus funciones, deben atender de conformidad con esta Ley y su Reglamento.
II. En su caso, representar a México en los organismos y reuniones internacionales
de carácter intergubcrnamental y normar su conducta dentro de los mismos, por la
política internacional de México o por las instrucciones que reciban de la Secretaría
de Relaciones Exteriores.
III. Reclamar, cuando proceda, las inmunidades, prerrogativas, franquicias y cortesías que coresponden a los funcionarios diplomáticos y consulares mexicanos, conforme a los tratados y prácticas internacionales y especialmente aquellas que México
concede a los funcionarios diplomáticos y consulares de otros países, en el concepto
de que solamente la Secretaría de Relaciones Exteriores puede renunciar a la inmunidad de j urisdicci6n de que gozan esos funcionarios.

609
608

H39

�IV. Sin perjuicio de esas inmunidades y privilegios, respetar las leyes y reglamentos
del Estado e~ el. que presten sus servicios, haciendo las representaciones pertinentes
c~and_o la aplicación de esas leyes y reglamentos a los nacionales de México signifique
v1olac1ón del Derecho Internacional y de los tratados y convenciones de que ese
Estado sea parte.
V. Dirigir los trabajos de la misión a su cargo y, al organizar la administraci6n
de sus ofi~~as, velar por la eficacia en el trabajo del personal, incluso la del personal commonado por dependencias oficiales distintas de la Secretarla de Relaciones
Exteriores.
VI. Dirigir, dentro de su jurisdicción, la promoción del conocimiento de la ~itlt~ra .mexicana Y la ?ifusión de noticias periodísticas nacionales, así como la intensif1cac1ón de las relaciones entre las instituciones educativas de nuestro país y las de
aquel en que estén acreditados.
VII. D~gir, dentro de su jurisdicción, la promoción de las relaciones económicas
entre México y el país en que estén acreditados.
VIII. Sin perjuicio de informar cada vez que sea menester acerca de la situación
política, económica y social del país en que estuvieren acreditados enviar un informe
trimestral.
'
IX. Con base en las actuaciones desarrolladas por el personal, informar cada seis
meses, acerca de su aptitud, comportamiento y diligencia.
X. Atender y despachar, en su caso, los asuntos consulares.
Dado lo explícito de todas y cada una de las fracciones del Artículo que antecede,
solamente cabe agregar lo que llevamos dicho acerca de la nueva tónica impuesta a
la política internacional de México, por el Presidente, Lic. Luis Echeverría Alvarez
respecto a la preponderancia de la intensificación de las relaciones comerciales ;
económicas.
. El artículo
previene: "Además de las señaladas en el artículo 13, son obligaciones de los ¡efes de representaciones consulares:
l. Fomentar, en sus respectivas jurisdicciones consulares, el intercambio comercial
con México e informar, por lo menos cada tres meses, a la Secretaría de Relaciones
Exteriores, sobre la situación económica de dicha jurisdicción, tomando particularmente en cuenta aquellos asuntos que puedan interesar a la economía mexicana.
11. Prestar cooperación y ayuda a las misiones diplomáticas del Gobierno de México en los países en que estuvieren comisionados.
111. Ejercer, dentro de los límites que fije el Reglamento, funciones de oficiales
del Registro Civil, en actos que conciernen a mexicanos.
IV. En los términos señalados por el Reglamento, ejercer funciones notariales en
los actos Y contratos celebrados en el extranjero que deban ser ejecutados en territorio mexicano. Su autoridad tendrá igual fuerza legal, en toda la República a la
que tienen los actos de los notarios del Distrito y Territorios Federales.
'
V. Desahogar las diligencias judiciales que les encomienden los jueces de la República.
VI. Organizar la administración de las oficinas consulares a su cargo, en la forma que determine el Reglamento de esta Ley.
VII. Ejecutar los actos administrativos que requiera el ejercicio de sus funciones
y actuar como delegado de las dependencias del Ejecutivo Federal en los casos previstos por las leyes o por orden expresa de la Secretarla de Relaciones Exteriores.

!5

VIII. Ejecutar los actos y desempeñar las comisiones que les encomiende la Secretaría de Relaciones Exteriores.
IX. Informar, cada seis meses y con base en las actuaciones desarrolladas por el
personal a sus órdenes, acerca de su aptitud, comportamiento y diligencia.
Atendiendo al contenido del precepto anterior, es posible advertir la determinación
concisa de las obligaciones que competen a la representación consular, destacándose,
aparte de las señaladas, las de oficiales del Registro Civil, tales como el nacimiento,
la defunción, el matrimonio de los mexicanos en el extranjero, etc., y las funciones
notariales a que se refieren los incisos correspondientes.
El artículo 16 dice: "Queda prohibido a los funcionarios del Servicio Exterior:
l. Intervenir en asuntos internos y de carácter político del país donde se hallan
comisionados o en los internacionales del mismo que sean ajenos a los intereses de
México.
II. Utilizar, para fines personales, el puesto que ocupen, los documentos oficiales
de que dispongan y las valijas y sellos oficiales.
III. Adquirir, sin permiso expreso de la Secretaría de Relaciones Exteriores, bienes
raíces en el extranjero.
IV. Aceptar o hacerse cargo de la representación diplomática o consular de otro
país, sin autorización de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
V. Contraer matrimonio con extranjera o extranjero, según el caso, sin previa autorización de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
De notoria importancia resultan las prohibiciones que establece este artículo, ya
que, efectivamente, es un principio reconocido por el Derecho Internacional, a partir
de su establecimiento, el que los funcionarios de todo el Servicio Exterior, jamás deban intervenir en asuntos internos y de carácter político del país en donde se encuentren acreditados, ya que la contravención a tal principio provoca, no solamente
el disgusto y la reacción negativa, sino que, además, el país en donde se encuentra
el funcionario, puede pedir su inmediato retiro o bien expulsarlo.
En la fracción V, es posible observar que la Ley vigente, ha modificado su rigorismo
en lo que respecta a que un funcionario del Servicio Exterior puede contraer matrimonio con extranjera, o bien, tratándose de una funcionaria, con extranjero.
En efecto, en la anterior Ley del Servicio Exterior de 1934, en el articulo 19,
referido a las prohibiciones de los funcionarios del Servicio Exterior, en la fracción VII,
terminantemente prohibia: "Contraer matrimonio con mujer extranjera o que no aea
mexicana de origen".
El artículo 17, por su parte, establece: "Tanto los empleados del Servicio Exterior, como los cónsules honorarios de México, tendrán los derechos y obligaciones que
determine el Reglamento de esta Ley, sin perjuicio de los que otras leyes establecen
para todos los empleados y funcionarios de la Federación".
Ahora llegamos al capítulo 11, referido al ingreso al Servicio Exterior. Así, el
articulo 18 ordena: "El Servicio Exterior será desempeñado por embajadores y cónsules generales que nombrará discrecionalmente el Presidente de la República, de
conformidad con las fracciones 11, III y VI del artículo 89 de la Constitución, Y
por los funcionarios de carrera que hayan ingresado en él de acuerdo con las leyes
anteriores del Servicio Exterior y los que ingresen según las disposiciones de la presente Ley y su respectivo Reglamento."

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�En lo que respecta a la primera parte de este artículo, hubimos de ver ya con
anterioridad la facultad exclusiva del Presidente de la República para la nominación de embajadores y cónsules generales, y la segunda está referida a los funcionarios de carrera que hayan ingresado al Servicio Exterior, o sea de aquellos que
hubieren satisfecho los requisitos de la Ley anterior y de su Reglamento, sujetándose
los de nuevo ingreso a las disposiciones de la Ley vigente, como así habremos de ver
en los próximos artículos.
El artículo 19 dice: "Para ser designado embajador o cónsul general se requiere
ser mexicano por nacimiento, estar en el goce de sus derechos civiles y políticos, tener por lo menos 30 años de edad y reu11ir los méritos suficientes para el eficaz desempeño de su cargo, a juicio del Presidente de la República".
El artículo 20 estatuye: "Los nombramientos de embajadores, como jefes de misiones diplomáticas permanentes ante Estados y organismos internacionales, y los de
cónsules generales, serán sometidos a la ratificación del Senado de la República en
cumplimiento de la fracción II del artículo 76 de la Constitución, o, en su caso,
de la Comisión Permanente del H. Congreso de la Unión. Sin este requisito no podrán tomar posesión de su cargo".
El artículo 21 dice: "El Presidente de la República podrá hacer nombramientos
para ocupar puestos del Servicio Exterior con rango inferior al de embajador o cónsul general por un tiempo definido, para el desempeño de una tarea concreta y de
una adscripción especüica. Los así nombrados no formarán parte de los cuadros permanentes del Servicio Exterior, ni en consecuencia ocuparán las plazas que el Presupuesto de la Federación señale para el personal de carrera. Sus funciones concluirán automáticamente al expirar el término por el que se extendió el nombramiento".
Artículo 22: "La Comisión de Personal del Servicio Exterior, a que refiere el Capitulo IV de la presente Ley, dará oportuno aviso escrito al Secretario de Relaciones
Exteriores, de las vacantes que hayan ocurrido o que vayan a ocurrir próximamente
-de Vicecónsul, Cónsul de cuarta y tercer Secretario---, a efecto de cubrirlas mediante un concurso público general, cuyos sinodales serán designados de las listas
que proporcionen la Universidad Nacional Autónoma de México y demás instituciones de enseñanza superior legalmente autorizadas.
Para ello, el Secretario designará desde luego una Comisión Consultiva de Ingreso
que integrarán: como Presidente el de la Comisión de Personal del Servicio Exterior,
y los Directores de las escuelas o instituciones superiores legalmente reconocidas, que
tengan establecidas las carreras de diplomacia o de relaciones internacionales. Con
excepción de su presidente, en ningún caso podrán formar parte de esta Comisión
miembros activos del Servicio Exterior o funcionarios de la Secretaría de Relaciones
Exteriores".
Este artículo registra innovaciones en relación con el correspondiente de la Ley
anterior. En efecto, subsiste el examen de capacidad cultural en el aspirante, que
en la anterior Ley era exclusivamente para el puesto de Vicecónsul. Examen en el
cual eran requeridas las siguientes materias: Derecho Internacional Público, Derecho Internacional Privado, Derecho Constitucional, Español, dos lenguas, aparte de
la anterior, Contabilidad, Mecanografía, Tratados, Legislación Nacional y Derecho Diplomático. Actualmente, con tino, se da ingerencia a la Comisión de Personal del
Servicio Exterior y se amplía el reconocimiento de los grados académicos del aspirante,
como así se contempla en el siguiente precepto.

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Artículo 23: "La Comisión Consultiva considerará los grados académicos otorgados
por las escuelas, institutos y universidades reconocidos por la Ley, concediendo preferencia a los doctorados, maestrías y licenciaturas que otorguen las instituciones dedicadas a la enseñanza de ciencias politicas y sociales, relaciones internacionales, derecho, economía y filosofía y letras, que presenten los concursantes, apreciará los estudios que hayan hecho para obtenerlos y, de acuerdo con el Reglamento de esta Ley,
determinará los exámenes y tesis que deban presentar, excepto los de dos lenguas
extranjeras que serán obligatorias para todos".
El Artículo 24 dice: "El trabajo de la Comisión Consultiva de Ingreso concluirá
con dos informes escritos. En el primero, destinado al Secretario de Relaciones Exteriores, dará su opinión sobre los candidatos que se hayan destacado más, tanto por
sus estudios previos, como por los exámenes o tesis que hayan presentado ~n el concurso. En igualdad de condiciones, la Comisión deberá recomendar en pruner lugar
a los graduados en diplomacia y relaciones internacionales en las instituciones educativas de la República. En el segundo informe, destinado a la Comisión Personal del
Servicio Exterior, la Comisión Consultiva recomendará el mejor aprovechamiento que
a su criterio pueden tener en el trabajo de la Secretaría esos mismos candidatos aprobados.
El Artículo 25 establece: "Además de su preparación académica, el candidato deberá llenar los siguientes requisitos:
a). Ser mexicano por nacimiento, estar en ejerc1c10 de sus derechos políticos Y
civiles, ser menor de veinticinco años cuando sólo tengan el grado de bachiller, Y
de veintiocho si tiene uno superior. En casos excepcionales, a iuicio del Secretario
de Relaciones Exteriores, podrá dispensarse este requisito.
b). Comprobar buenos antecedentes y costumbres a satisfacción de la Secretaría
de Relaciones Exteriores.
c). Tener la aptitud física y mental que se requiere para el desempeño del cargo,
así como los antecedentes de moralidad indispensables para las funciones del Servicio
Exterior.
d). No pertenecer al estado eclesiástico, ni ser ministro de algún culto, ni miembro
de organizaciones contrarias a las instituciones de la República.
e). Que, en caso de ser casado, lo sea con cónyuge de nacionalidad mexicana por
nac1m1ento o naturalización."
Artículo 26: "Todos los candidatos admitidos para cubrir las plazas vacantes sujetas a concurso recibirán un nombramiento provisional de vicecónsul Y n~ serán c~nsiderados miembros regulares del Servicio Exterior, hasta que, transcurrido un a_no,
la Secretaría les comunique formalmente su nombramiento definitivo. Al cumplirse
este plazo, quienes ostentan los grados académicos o títulos profesionales, a qu~ se
refiere el artículo 23, pasarán a ser Terceros Secretarios o Cónsules de Cuarta, Siempre que satisfagan los requisitos de lealtad, eficiencia Y adecuada conducta"•
En este precepto se advierte inicialmente el nombramiento provisional de vicecónsul
por el térinino de un año.
El Capítulo III está referido a los ascensos.
El Artículo 27 dice: "Los ascensos de Vicecónsul a las .categorías superiores hasta
Cónsul Consejero o Ministro Consejero serán acordados
riguro~o escalafó~ previo
dictamen favorable de la Comisión de Personal del Serv1c10 Extenor, Y teruendo en
cuenta lo dispuesto en el artículo 26".

~º:

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�Artículo 28: "El Secretario de Relaciones Exteriores someterá a la consideración
del Presidente de la República, en ocasión de tenerse que cubrir una vacante de embajador o de cónsul general, los nombres y los antecedentes de los funcionarios de
carrera del Servicio Exterior que tengan una antigüedad de cinco años como ministros, o cónsules consejeros.
En el caso de que el Presidente de la República, en uso de las facultades que
le confiere el artículo 89 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos,
nombre embajador o cónsul general a uno de los funcionarios a que se refiere el
párrafo anterior, el funcionario así nombrado sólo podrá ser privado temporal o definitivamente de sus funciones, en los términos de los artículos 51, 52, 53 y 56 de la
presente Ley, o cuando, independientemente de su edad, tenga derecho a ser jubilado
con la cantidad máxima que le correspondería al cumplir los 65 años a que se refiere el artículo 59.
Lo dispuesto en el párrafo anterior no limita en forma alguna la facultad del
Presidente de la República para cambiar de adscripción al embajador o cónsul general, como juzgue que conviene a los intereses del país".
Artículo 29: "La Comisión de Personal propondrá los ascensos escalafonarios del
Servicio Exterior ajustándose a las siguientes antigüedades mínimas que no incluyen
el nombramiento provisional por un año a que se refiere el artículo 26:
a) De dos años como vicecónsul;
b) De tres años como Tercer Secretario o Cónsul de Cuarta;
c) De tres años como Segundo Secretario o Cónsul de Tercera;
d) De tres años como Primer Secretario o Cónsul de Segunda;
e) De cuatro años como Consejero o Cónsul de Primera;
f) Los casos de los Ministros Consejeros y Cónsules Consejeros se regirán por lo
dispuesto en el artículo 28".
El Artículo 30 dice: "Cumplidas, a juicio de la Comisión de Personal, las condiciones que establece el artículo 29, fundará sus dictámenes, teniendo en cuenta las
hojas de servicio u otros documentos fehacientes, de acuerdo con las siguientes prioridades:
l. Las pruebas de lealtad a México y de eficiencia en el servicio.
11. La conducta pública y privada.
III. Las mayores antigüedades:
a) dentro de la categoría, y
b) dentro del Servicio.
IV. La preparación intelectual comprobada por estudios hechos, artículos u obras
públicas y títulos académicos obtenidos con posterioridad al ingreso".
Artículo 31 : "La Comisión de Personal vigilará la diferencia entre la antigüedad
mínima necesaria para un ascenso y el tiempo real transcurrido sin concederlo. Cuando pase de un límite prudente, estudiará especialmente el caso para determinar ~i
el ascenso no ha sido concedido por un número insuficiente de plazas en la categoría
correspondiente o por méritos insuficientes para desempeñar el nuevo cargo. La Comisión, en uno y otro caso, presentará un informe especial para la decisión del Secretario de Relaciones Exteriores, haciendo las recomendaciones que estime pertinentes".

Artículo 32: "En caso de que haya vacante en una categoría, sin que en la inferior existan funcionarios que reúnan el requisito de la antigüedad mínima dentro

614

de la categoría, la Comisión propondrá al Secretario de Relaciones Exteriores reducir el plazo de dicha antigüedad mínima que según el artículo 29 sea necesaria para
el ascenso".
El Capítulo IV se refiere a la Comisión de Personal del Servicio Exterior.
En el Artículo 33 se establece: "La Comisión de Personal del Servicio Exterior, en
los términos de la presente Ley y su Reglamento, someterá a la aprobación del Secretario de Relaciones Exteriores recomendaciones para el ascenso, traslado, disponibilidad, retiro, medidas disciplinarias y casos excepcionales de licencias y vacaciones de
los miembros de carrera y de los empleados del Servicio Exterior.
Por lo que toca a los que estén prestando sus servicios en el extranjero, la Comisión
aportará datos para que la Secretaría de Hacienda fije tasas de sobresueldo por carestía de vida, que deban ser concedidas, y someterá recomendaciones para que la
Secretaría de Relaciones Exteriores determine aquellas zonas que deban ser consideradas corno insalubres, únicamente para los efectos de cómputo doble de tiempo de
servicios de los funcionarios del Servicio Exterior, mientras duren ahí comisionados".
Esta es una innovación introducida por la Ley vigente, la que indudablemente beneficia a los funcionarios y empleados de nuestro Servicio Exterior, si se observa su
contenido.
El Artículo 34 dice: "La Comisión de Personal vigilará que el trabajo de los empleados y funcionarios del Servicio Exterior en el extranjero y en la Secretaría de
Relaciones Exteriores se ajuste a una rotación continua. Para tal efecto, procurará
que no permanezcan más de cinco años consecutivos en el extranjero ni tampoco en
la Secretaría, y con ese propósito dará oportuno aviso escrito al Secretario de Relaciones Exteriores del vencimiento de esos plazos máximos para que éste ordene los
traslados necesarios.
El Secretario de Relaciones Exteriores, tomando en cuenta las conveniencias del
Servicio y oyendo la opinión del titular de la misión o dependencia de la Secretaría,
podrá por excepción prorrogar una vez, hasta por dos años, la permanencia del
funcionario o empleado en la adscripción de que se trate".
Artículo 35: "La Comisión desempeñará asimismo funciones de organización y
consulta en lo relativo al ingreso al Servicio Exterior, de acuerdo con la presente Ley
y su Reglamento".
Artículo 36: "La Comisión de Personal del Servicio Exterior estará formada por
un presidente, que será uno de los subsecretarios de Relaciones Exteriores, a quien
suplirá en sus faltas temporales el Oficial Mayor, y por los Directores Generales de
los Servicios Diplomáúco y Consular y de Cuenta y Administración. Otros directores
generales concurrirán a las reuniones donde se traten casos de personal que afecten
directamente al trabajo de sus respectivas direcciones".
Artículo 37: "La Comisión de Personal podrá pedir informes verbales o escritos
a cualquier Dirección General de la Secretaria para el mejor desempeño de sus funciones y examinará las proposiciones que le hagan los directores generales".
Artículo 38: "La Comisión de Personal formulará su propio Reglamento interno sometiéndolo a la aprobación del titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores".
El Capítulo V habla "De los Derechos y Prestaciones que Corresponden a los Miembros del Servicio Exterior.
El Artículo 39 ordena: "Los funcionarios y empicados del Servicio Exterior gozarán
de los siguientes derechos y prestaciones:

615

�l. Conservar, para los efectos civiles y políticos, su residencia legal y su domicilio
en la República Mexicana.
11. Importar y exportar, libre del pago de impuestos aduanales, sus equipajes y objetos de menaje de casa cuando salgan comisionados al extranjero o regresen al país
por término de su comisión o por estar en disponibilidad.
La misma exención podrá aplicarse a los automóviles pertenecientes a los expresados
funcionarios y empleados de acuerdo con las normas que fije el Reglamento de esta

Ley.
111. Las autoridades competentes reconocerán la validez de los estudios certificados
de educación primaria, secundaria, de bachillerato o sus equivalentes, cursados en el
extranjero por los empleados, y los hijos de éstos y de los funcionarios del Servicio
Exterior, observando, en su caso, lo previsto en la fracción IV del artículo 31 en relación con el 34 de la Ley Orgánica de la Educación Pública.
En los casos en que no hubieren terminado en el extranjero los estudios necesarios
para obtener el diploma o el grado correspondiente, las autoridades educativas, con
arreglo a las disposiciones legales invocadas, revalidarán los mismos en forma tal que
los interesados puedan proseguir en el grado escolar equivalente del sistema educativo
nacional, en la medida en que la preparación obtenida lo permita.
IV. De todas las prestaciones que establecen la presente Ley y la Ley del Instituto
de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado. Un reglamento
determinará la forma en que los funcionarios y empleados del Servicio Exterior radicados en el extranjero recibirán aquellas prestaciones de las que, por razones de
hecho, no han venido disfrutando.
V. De las vacaciones, licencias, compensaciones en los términos de la presente Ley
y su Reglamento".
Artículo 40: "Los miembros del Servicio Exterior comisionados en el extranjero
gozarán de 30 días de vacaciones al año.
Cuando el interesado disfrute de sus vacaciones en la República, se aumentará al
tiempo de las mismas el necesario, a juicio de la Secretaría, para trasladarse del país
donde estuviera comisionado a la ciudad de México y regresar al lugar de su adscripción".
Artículo 41 : "La Secretaría de Relaciones Exteriores cubrirá a los miembros del Servicio Exterior el importe de los pasajes de venida a México y regreso a su adscripción en
vacaciones, cuando no hayan podido venir al país en tres años, por causas ajenas a
su voluntad.
Los funcionarios y empleados del Servicio Exterior podrán acumular vacaciones hasta
por 60 días siempre que las utilicen para venir a México y sólo en este caso tendrán
derecho a que se les cubra el importe de los pasajes a que se refiere el párrafo
anterior".
Artículo 42: "En los casos de enfermedad debidamente comprobada, la Secretaría
de Relaciones Exteriores podrá conceder a los miembros del Servicio Exterior licenc~a hasta por, dos meses con goce íntegro de sueldo; dos más con medio sueldo y dos
sm sueldo.
A las mujeres se les concederán tres meses de licencia con goce íntegro de sueldo,
uno antes del alumbramiento y dos después. Igualmente la Secretaría podrá conceder
licencias por cualquier otra causa justificada, hasta por seis meses sin goce de sueldo".
Artículo 43: "Los jefes de misión y de las representaciones consulares o los funcionarios encargados de las mismas podrán conceder, en casos de urgencia compro-

bable y dando aviso a la Secretaría de Relaciones Exteriores, licencia económica con
goce de sueldo al personal a sus órdenes, hasta por el término de quince días, de
acuerdo con lo establecido en el Reglamento. Los cónsules generales tendrán la misma facultad respecto de los titulares o encargados de las oficinas de su jurisdicción.
Los períodos de estas licencias económicas serán deducidos del número de días
de vacaciones a los que el miembro del Servicio tuviere derecho conforme al artículo 40".
Artículo 44: "La licencia económica de que deseen hacer uso los jefes de misión
y los cónsules generales, deberán solicitarla a la Secretaría de Relaciones Exteriores
indicando el sitio en donde se propongan hacer uso de la misma".
'
El Capítulo VI se refiere a los Sueldos, Viáticos y Gastos de Representaci6n e

Instalaci6n.
Artículo 45: "Los funcionarios y empleados del Servicio Exterior disfrutarán de
los sueldos, gastos de representación, viáticos y demás remuneraciones que se les asignen de acuerdo con el Presupuesto de Egresos de la Federación.
Los gastos de orden social y de sostenimiento corresponden a la Misión o, en su
caso, a la representación consular, y no a los titulares de ellas; éstos, o los encargados de las misiones o de los consulados, darán cuenta de las erogaciones efectuadas
en los términos que determine la Secretaría de Relaciones Exteriores".
Artículo 46: "Los funcionarios que con motivo de la ausencia del Jefe de Misión
o del Titular de un consulado queden acreditados, respectivamente, como encargados
de negocios, o como encargados de la representación consular, recibirán como sobresueldo una cantidad igual a la mitad de su sueldo y gastos de representación siempre
que duren en su encargo más de 30 días; a menos que otras disposiciones legales
consignen condiciones más favorables, en cuyo caso se aplicarán dichas disposiciones".
Artículo 47: "Los funcionarios del Servicio Exterior, y los familiares que dependan directamente de ellos en lo económico, tendrán derecho a pasajes por la vía
más rápida y, asimismo, derecho al transporte de su menaje de casa cuando sean trasladados para residir en una nueva adscripción".
Artículo 48: "Los funcionarios o empleados del Servicio Exterior que sean nombrados para ocupar un puesto en el extranjero, o trasladados a otro lugar, o llamados
del extranjero a prestar sus servicios en la Secretaría, tendrán derecho a gastos de
instalación que se ministrarán en la siguiente proporción, del total de sus percepciones
mensuales en el extranjero:
a) El equivalente a un mes y medio, para los empleados del Servicio Exterior;
b) El equivalente a un mes, para los funcionarios de la rama consular y para los
de la rama diplomática comprendidos en las categorías de tercer secretario a ministro
consejero;
c) El equivalente a medio mes, para los embajadores.
El Capítulo VII nos habla De la Separaci6n y Disponibilidad.
El Artículo 49 dice: "Los embajadores y cónsules generales podrán ser cambiados
libremente y removidos de su puesto por el Presidente de la República salvo lo dispuesto en el artículo 28".
Anículo 50: "Los funcionarios y empleados del Servicio Exterior podrán ser removidos de sus cargos ya sea temporalmente por medio de suspensión o en forma
definitiva por cese o destitución".
Artículo 51 : "Son motivo de suspensión de empleo sin goce de sueldo por el tiempo
que fije el Reglamento:

617
616

�l. Ausencia de la oficina por más de tres días hábiles, sin causa debidamente justificada.
11. Morosidad manifiesta y comprobada en el desempeño de sus obligaciones oficiales.
111. Desobediencia a las instrucciones del jefe superior.
IV. Estar sujeto a proceso penal.
V. Habitual incumplimiento de los compromisos económicos contraídos".
Artículo 52: "Son motivo de cese a juicio de la Secretaría de Relaciones Exteriores, y tomando en consideración los antecedentes que consten en la hoja de servicio
del interesado y las circunstancias que en cada caso concurran:
l. Desatención comprobada de bs obligaciones y prohibiciones impuestas en los artículos 13, 14, 15 y 16 de esta Ley.
11. Mala conducta pública.
III. Abandono del empleo en los términos que fija el Reglamento.
IV. Ineptitud comprobada en el desempeño de las funciones básicas de ambas ramas del Ser..-icio Exterior.
V. Desobediencia deliberada o reiterada a las instrucciones de la Secretaría de Relaciones Exteriores".
Artículo 53: "Son motivo de destitución:
l. Deslealtad al país o a ms instituciones.
11. Sentencia dictada en forma condenatoria por delito intencional.
III. Uso ilícito, o con fines de pro...echo personal, de las franquicias aduanales, postales y de correos diplomáticos o de las inmunidades y privilegios inherentes al cargo.
IV. Cualquier falta que la Secretaría &lt;le Relaciones Exteriores califique de extrema
gravedad".
Artículo 54: "La suspensión podrá ser acordada de modo discrecional por el Secretario de Relaciones Exteriores. El cese y la destitución serán acordados por el propio
funcionario en los términos de la presente Ley pero el interesado tendrá derecho
a ser oído, según el procedimiento que fije el Reglamento".
Artículo 55: "Los funcionarios y empleados que hayan sido destituidos o cesados
de sus puestos quedaran inhabilitados para reingresar al Servicio Exterior".
Artículo 56: "Los funcionarios y cmple:idos del Servicio quedarán en disponibilidad por un plazo máximo de tres años:
J. A solicitud del interesado.
JI. Por resolución del Secretario de Rcl,1cioncs Exteriores.
La disponibilidad da derecho a los funcionarios, y en su caso a los empleados del
Servicio Exterior, a ser designados para ocupar una vacante de la misma categoría
del último puesto desempeñado dentro del Servicio, de acuerdo con las equivalencias
que fija el artículo 11".
Artículo 57: "Para tener derecho a disponibilidad, de acuerdo con la fracción I
del artículo anterior, es necesario que el funcionario o empleado que la solicite haya
prestado sus servicios por lo menos durante cinco años en el Servicio Exterior. La
disponibilidad se concederá siempre que lo pennitan las labores del Servicio".
Artículo 58: "Durante la disponibilidad, los func:onarios y empleados del Servicio
Exterior no podrán tener ascenso alguno. Si la disponibilidad es solicitada por el
interesado no podrá computarse su duración para los efectos de esta Ley. Si es acordada por la Secretaría de Relaciones Exteriores, además de la prerrogativa que concede el artículo 56, el interesado tendrá derecho a que se compute su duración
para los efectos legales".

618

Artículo 59: "Es causa de retiro forzoso de los miembros de carrera del Servicio
Exterior cumplir los 65 años de edad, salvo que el Presidente de la República, mediante acuerdo escrito, resuelva seguir utilizando los servicios del interesado.
Cuando el funcionario que deba ser retirado tenga derecho a pensión no se hará
efectivo el retiro sino cuando la autoridad correspondiente haya acordado favorablemente dicha pensión".
Artículo 60: "Los miembros del Servicio Exterior que se encuentren en el extranjero, al quedar separados definitivamente del servicio por cualquier causa, tendrán
derecho al importe de los pasajes y del transporte de su menaje de casa siempre que
lo empleen, de acuerdo con el Reglamento de esta Ley, para regresar a la R epública".
El capítulo VIII se refiere a las Compensaciones y Pensiones.
Artículo 61: "Los miembros del Servicio Exterior que dejaren el serv1c10 por
causa que no sea el cese o la destitución recibirán por una sola vez, como compensación por cada año de sl'rvicios, el importe correspondimte a un mes del último
sueldo que hubieren disfrutado, pudiendo acumular hasta doce meses. Se deducirán
los períodos de suspensión y de licencias, salvo las economías que se concedan a cuenta
de vacaciones".
En caso de fallecimiento la compensación se entregará a los familiares que dependieran económicamente de él, en la forma y condiciones que determine el Reglamento".
Artículo 62: "El derecho a la compensación que establece el artículo anterior prescribe a los doce meses contados desde la fecha en que el funcionario o empleados
deje de pertenecer al Servicio.
No se iniciará el cómputo de la prescripción en los casos de los funcionarios y
empicados del Servicio Exterior que sean comisionados en la Secretaría de Relaciones
Exteriores con una categoría distinta de las que señala el artículo 9 de la presente
Ley. Si, al término de su comisión, regresan al Servicio Exterior, se aplicará lo dispuesto en el párrafo primero del artículo 61. De lo contrario, recibirán la cantidad
a la que hubieran tenido derecho antes de ser comisionados en dicha dependencia del
Ejecutivo.
Tampoco se iniciará el cómputo de la prescripción cuando el funcionario o empleado -previo dictamen médico- se encuentrr físicamente incapacitado para reclamarla, salvo lo dispuesto en el artículo 1166 del nuevo Código Civil para el Distrito
y Territorios Federales".
Artículo 63: "Los gastos de funerales de los miembros del Servicio Exterior fallecido~
en el extranjero serán por cuenta del Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos".
Artículo 64: "La jubilación de los miembros del Servicio Exterior que presten sus
servicios en el extranjero se basará en las disposiciones del artículo 14 de la Ley del
Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado.
En el caso del personal que se encuentre comisionado en la Secretaría de Relaciones Exteriores y no reciba compensación ni sobresueldo, si anteriormente prestó sus
servicios en el extranjero por lo menos durante cinco años consecutivos, podrá acogerse al beneficio a que se refiere el párrafo anterior, siempre que cubra las cuotas correspondientes como si estuviera comisionado en el extranjero".

•
619

�A continuación exponemos los artículos transitorios de la presente Ley.
Artículo lo. "Esta Ley entrará en vigor en la fecha de su publicación en el Diario
Oficial".
Artículo 2o. "Se abroga la Ley del Servicio Exterior Orgánica del Cuerpo Diplomático y Consular Mexicano, de 25 de enero de 1934, y las demás disposiciones que
se opongan a esta Ley".
Artículo 3o. "Para que pueda efectuarse la asimilación de que habla el artículo 18
será necesario que los funcionarios que hubieren ingresado al Servicio Exterior con
anterioridad a la vigilancia de esta Ley, y conforme al artículo 80. de la Ley de 1934,
comprueben, en los términos de los artículos 80. y 120. de aquella Ley, su capacidad
y su competencia, presentando el examen de las materias que fija el Reglamento de
la Ley de 1934, a más tardar un año después de la entrada en vigor del presente
ordenamiento".
Artículo 4o. "Por lo que respecta a los funcionarios del Servicio Exterior que ingresaron al Servicio de acuerdo con el artículo 80. de la Ley del 25 de enero de 1934
y no han regularizado su situación y deseen hacerlo de acuerdo con el artículo 3o.
transitorio de la presente Ley, podrán presentar los diplomas o grados de educación
primaria, secundaria, bachillerato o sus equivalentes obtenidos en el extranjero, en
cuyo caso se les aplicarán las disposiciones del artículo 39".
Artículo So. "Los funcionarios y empicados del Servicio Exterior que al entrar en
vigor esta Ley tuviesen ya una antigüedad mayor que la que fija el artículo 34 en
su actual adscripción podrán permanecer en ella durante dos años más, sin perjuicio
de la facultad excepcional que concede al Secretario de Relaciones Exteriores la parte
final del propio artículo".
Artículo 60. "Los funcionarios de carrera, que hubiesen ingresado al Servicio de
acuerdo con las disposiciones de leyes vigentes con anterioridad a ésta, tendrán las
mismas prerrogativas y serán en todo asimilados a los que ingresen conforme a esta
Ley, constituyendo ambos el personal de carrera de que habla el artículo 18, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 3o. transitorio".
Artículo 7o. "La Comisión de Personal del Servicio Exterior, prevista en el capítulo IV, quedará facultada para someter al acuerdo del Secretario de Relaciones
Exteriores todas las medidas y resoluciones que requiera la plena aplicación de esta
Ley y su Reglamento, tomando en cuenta los derechos legalmente adquiridos por el
actual personal del Servicio Exterior".
Artículo 80. "Las disposiciones de esta Ley que signifiquen prestaciones económicas superiores a las que en la actualidad se conceden a los funcionarios y empleados
del Servicio Exterior entrarán en vigor cuando se promulgue un reglamento especial
refrendado por la Secretaría de Hacienda".
Artículo 9o. "Las disposiciones de los artículos 61 y 62 de la presente Ley se aplicarán a los funcionarios y empleados del Servicio Exterior que actualmente prestan
sus servicios en la Secretaría de Relaciones Exteriores o a los familiares de los que
hubieren fallecido si dependían económicamente de ellos y no recibieron la compensación dentro del plazo de un año que señala el artículo 41 de la Ley del 30 de enero
de 1934".

620

Q_c_ho .figlos de P.oesía catalana. Antología
bilmgue. Selección y prólogo de J. M.
~ASTELLET y ]OAQUIM MoLAs. (Col. El
libro de bols1ll0, No. 216). Alianza Editorial. Madrid, 1969, pp. 548.
ALGUNOS DE LOS ASPECTOS más interesantes -y más desconocidos para los lectores de habla hispánica-, de la literatur~ de la Península Ibérica, es el correspondiente a Cataluña. Por su especial situación .geográfica y sobre todo por su detenrunada situación histórica, ha sido la
productora de manifestaciones que no siguen fielmente los cánones españoles sino que se aventuran por caminos "separatistas" hacia una Europa sin censura.
Incluso en algunos casos ( la literatura
del absurdo, entre otros), han llegado a
formar una vanguadia cuya secuela es
apreciada en España tiempo después.
Por desgracia, la mayor parte de la
obra literaria de los catalanes no ha
sido traducida al castellano sino en forma parcial. De aquí que cuando esto
llega a realizarse, el producto ofrece una
novedad a despecho de la época productora.
J. M. Castellet y Joaquim Molas han
reunido en la presente Antología a casi
un centenar de autores, algunos de cuyos nombres no ha recogido la historia
de los hombres. Siete siglos de producción han sido agrupados por los antologistas en dos partes principales. La primera, abarca "La Edad Media", "El Siglo
de Oro" y "Del Renacimiento al Neoclasicismo". La Segunda, "Del Romanticismo al Modernismo" y "La Poesía
Contemporánea".
Uno de los méritos de la edición, es
su carácter de bilingüe. Si traducir siempre ha implicado la dificultad de conservar el espíritu del traducido sin que
el traductor lo amengüe ni cobije con
propios reflejos, mucho más lo ha sido
cuando de poesía se trata. La forma,
en este caso, es a veces tan importante
como el fondo. La exactitud de una
palabra, de un giro, de una frase, puede
implicar ritmos y universos poéticos cuya visión se pierde en otro idioma. Y
no se habla aquí ni se considera el resultado de amables versificaciones cuyas
versiones de otros autores son todo menos la obra que tratan de dar a conocer.
Los poetas catalanes nos son presentados
en su lengua original junto a sus correspondientes "versiones literales que facilitarán la lectura de los poemas en

catalán a los lectores poco habituados
en esta lengua".
El fundamental problema de todas las
antologías, el cupo, impuso a Castellet
y Molas el sacrificio de la selección. Pero
considerando que "la presente antología
es una muestra breve de lo que ha sido
y es, la historia de la poesía catalana"'
queda justificado el que adviertan: "He~
mos sacrificado voluntariamente autores
y obras -o hemos ofrecido sólo fragmentos de poemas largos- de una selección que, en un principio, era mucho
más amplia, para hacer posible la edición bilingüe de los textos hecho ,;¡ue
nos ha parecido absolutam~nte necesarioº.

La misma motivación y el haber funcionado con un criterio de carácter estético, produjo un conjunto antologado
de producción "circunscrito a la estrictamente lírica". Y por lo mismo "la
selección no da u'na idea satisfa~toria
de la frecuencia de los géneros y de
sus despliegues formales en diversas épocas". Afortunadamente ello no fue obstáculo para "dar entrada a algunos textos inéditos o desconocidos" que desde luego, enriquecen la selección. '
El Prólogo de la misma ha sido dedicado a hacer una sucinta historia de
"la aventura de fa poesía catalana" tomando como base las secciones establecidas en el ya reseñado Indice. No se
limita a hablar de los antologados sino
que, meritoriamente, se limita a destacarlos dentro del marco sociocultural que
los produjeron.
. La edición ofrece, además, un atractivo no meramente literario sino lingüístico. Al igual que "en los mismos inicios de la literatura escrita en lengua
romance nos encontramos con una situación singular ya que, a diferencia de
lo que sucede en otras áreas culturales
europeas [la literatura catalana] utiliza
para la creación lírica una lengua extranjera aunque filológica, geográfica y
políticamente próxima, como es el provenzal trovadoresco, mientras que para
la creación en prosa -narrativa, historiografía, filosofía, etc.- usa la lengua
cotidiana, es decir, la catalana. Algo
parecido, en suma, a lo que ocurre en
el área cultural castellana con Alfonso
el Sabio, que se sirve del gallego para
la lírica y del castellano para la prosa".
"Ocho siglos de poesía catalana" es
una digna obra de divulgación que hace
lamentar los problemas de selección y

621

�el voluntario olvido de la "riquísima tradición popular, tanto la º?I c~mo la
de cordel" así como la no mclus1ón de
poetas nacidos después de 1922 y entre
quienes existen algunos _de los yalor~s más
destacados del movimiento literano español contemporáneo. Pero, como advierten J. M. Castellet y Joaquim Molas,
"Para el lector no especializado nuestra
selección ofrece los textos mínimos indispensables para una iniciación a la poesía castellana". Y eso lo logran.
Ju.-\N JosÉ G.-\RCÍ.-\GÓMEZ
FUENTES C.-\RLOS. El Tuerto es rey. Ed.
Joaquln Mortiz. México, 1970.
RECIENTEMENTE L.-\ editorial Joaquln
Mortiz, ha publicado una nue~a obra
de teatro de Carlos Fuentes titulada:
El Tuerto es Rey. El libro está dividido
en dos partes precedidas de un prólogo
que resume las constantes fundamentales de la problemática que se plantea.
El Tuerto es Rey, es la ~istoria de
dos personajes ciegos que vJVen encerrados en una vieja casa. Cada uno
-Donata y su criado, el Duque-, cree
que él es el ciego y que el otro puede
ver La acción avanza hasta que se van
da~do cuenta ambos de su similar estado.
En principio, son dos los pe:5onajes
que intervienen - Donata y su criado, el
Duque-. Cada uno tiene varias c~tegorías, es decir, se desenvuelve en diferentes facetas, mostrando en cada una,
una personalidad distinta: D?nata es esposa, amante, hermana, mu1er; el Duque es criado, esposo, herma~o, santo,
tirano. Estas diferentes categon~ se corresponden, es algo muy parecido a lo
que se plantea Salvador Ehzondo cr:i Farabeuf manejando a los penonaJes a
base de proyecciones.
Hay referencia a un personaje om~ipotente Creador de todo, del texto mismo. R~prcsenta al Señor, a Dios. Es el
punto de unión entr~ Donata y el Duque-criado. Es a quien se le reprocha
el haberlos dejado en tal estado de abandono. Se siente un grito agudo al Creador, quizá con el fin de acentuar la ~alta
de f;J no sólo en Donata y su cnado
sino ~n la humanidad. "El Señor ta~bién es culpable del pecado de sus criaturas y de ahl que lo condenen l?s guerrilleros barbudos. U na condenación gut'
no es moral sino ontológica. Lo condenan

622

por estar en su casa y al mismo tiempo
por no estar en ella".
.
Fuentes juega con la problcmáuca,
con el mito. Se puede ver en los pe~sonajes una estrecha relación con M~miliano y Carlota;_ que puede pa._sar madvertida en la pnmera lectura s1 no .se
detiene en )os detalles significativos. Como un ejemplo clave se puede ver la
siguiente cita:
Donata
.
Yo tengo Mi recuerdo, Mi baile, M1
encuentro, Mios . ..
Duque
.
Ahora estamos Juntos. La memoria
será un presagio.
Donata
Yo bajé por la escalerilla_de_ un barco al patio de un palacio Junto al
muelle.
(El Duque toma la mano de Donata,
la conduce arriba, al círculo negro).
Había un esplendor enervante en el
aire del Golio de México. Todos voltearon a verme.
Duque
Eras la Reina.
(Donata aprieta las tijeras entre los
pechos).
Donata
Pisaba la tierra extraña. Era distinta.
Duque
Lo diferente siempre vence. Aunque
sea por poco tiempo.
Donata
.
Nos esperaban. La . memoria _nos
anunciaba. La muJer extranJera
guiando al hombre barbado.
Duque
No basta recordar cómo empezó.
Tenemos que saber cómo tenni~6.
(Donata se inclina hacia los penódicos regados) .
Donata
º6dº
Quizá venga en los pen 1cos.
Duque
Siéntate. Recorta todo lo que se refiere al caso.
(Donata se sienta e~ el cent~. del
círculo negro y comienza a tlJere•
tear periódicos).
Donata
Editorial: causas de la caída del imperio ...
Duque
No, no ...
Donata
Sección botánica. Sobre la tristeza
de los árboles nocturnos.

Duqut
Eso no, busca bien, sigue adelante ...
(El Duque continúa negando mientras ella habla) .
Donata
Aviso de ocasión. Turista rubio busca muchacha local conozca lengua
y costumbres para guiarlo ... Actividad financiera: el doblón español
vale tres cocos, el schilling austríaco
se estabilizó en doce gramos de pólvora, la paridad del dólar: doscientos guerrilleros fueron sacrificados en la cima de la pirámide ...
Necrología: Querétaro, 9 de junio,
France Prcsse. Ayer, al alba, el P.C·
lotón de fusilamiento ... Sociales y
personales: los médicos, después de
exhaustivas consultas, decidieron que
la señora está loca y debe ser encerrada para siempre en un castillo ...
Sección de preguntas y respuestas:
¿ Por qué no regresas?
El mito funciona alrededor de esos dos
personajes históricos. que desnudan sus
almas mostrando diferentes valencias de
su imbricada personalidad.
En El Tuerto es Rey, las acotaciones
representan un aspecto muy importante
porque mientras que dentro de la casa
se respira un ambiente tenso, de complicada problemática; afuera, es un mundo externo distinto y a la vez igual, donde hay ruidos de tráfico, de aviones, etc-.
El libro resume una problemática universal planteada hábilmente en un género no experimentado antes por Fuentes.
Fuentes ante el teatro presenta una actitud renovada e interesante que esperamos, siga cultivando c-on los mismos
resultados.
FmEL CuÁvEz P.
ANTONIO PoMP.-\ v PowP.-\. Orígenes de
la Independencia Mexicana. (Ensayo Histórico). Ediciones del Banco Industrial
de Jalisco, S. A. Guadalajara, 1970,
154 pp.
Por el Lic. ALBERTO G.-\RCÍ.-\ G6wez

LA OENTILEZ.-\ DEL M.-\ESTRO Antonio
Pompa y Pompa puso en nuestras manos
su más reciente obra: Orígenes de la
Independencia Mexicana (Ensayo Histórico), la que fuera premiada con medalla de oro por el H. Ayuntamiento de

la ciudad de Guadalajara, Jal., pre,·io
dictamen del Jurado para el ensayo histórico en el certamen septembrino de
1970.
A la ya fecunda e incantable labor,
manifestada en múltiples estudios y libros, el ameritado maestro erudito investigador y escritor mcxic~no don Antonio Pompa y Pompa, nos p~nta un
~bro cuyo contenido resulta del mayor
mterés en este su ensayo socio-histórico
y filosófico de las grandes realidades que
constituyeron el antecedente de la Independencia de México.
En el Umbral, el maestro Pompa y
Pompa nos habla de que "El Fenómeno
social de la Independencia política entre
México y España, iniciado francamente
en septiembre del año 1810, es uno de
los más interesantes de nuestra historia
nacional, pues sus variados aspectos y sus
múltiples in!luencias, lo hacen singular,
y por lo mismo acreedor a un estudio
critico que lo manifieste en su crudo realismo, sin los tapujos con que hasta nuestros días se ha presentado en la Historia,
que han hecho de él en mucho una apología patriotera.
No es nuestro propósito -agregaromper del todo y por prejuicios con la
tradición histórica conocida, sino analizarla y depurarla dentro del sentido moderno que nos dan las ciencias historiográficas, sin la coacción del caudillo que
la patrocina o el error ideológico que la
encauza, y con el único fin de estudiarla
en sana critica, a ser posible en las fuentes históricas del fenómeno, quizás el de
mayor trascendencia dentro de nuestra
historia moderna, emprendemos la obra
para utilidad de quienes quieran servir
a nuestra Nación conociéndola mejor.
Dos tendencias --establece el maestro
Pompa y Pompa- se han manifestado
siempre con relación a este acontecimiento de la independencia política entre México y España: una, la que nombraremos liberal, favorable en todo este hecho
que lo considera epopc-ya de un pueblo
oprimido que rompi6 sus cadenas en
una aurora, a la vez de libertad, mando
estaba por concluir el período de tres
siglos nefastos de aprobiosa dominación;
otra, la que llamaremos conservadora, expone un sentido diametralmente opuesto,
pues analiza y juzga que la dominación
española en México deberla haberse prolongado en beneficio de las posesiones
ibéricas en ultramar.
Una y otra -aclara el escritor- adolecen de un fundamental error de apre-

623

�ciaci6n, muy justificado en el sistema
que por varios lustros priv6 en los estudios históricos en México, pues la mayoria de los escritores en esa materia tan
sólo hacían alegatos en defensa o ataque
a la ideología política que sustentaban
o simplemente como narradores de episodios, en ocasiones frecuentes con ribetes
de leyenda, en una prolongada crónica
político-militar; la investigaci6n en las
fuentes documentales era nula y el análisis de los fenómenos como el económico, se intentaba únicamente para satisfacci6n marxista del materialismo histórico en el siglo XIX, sin que el historiógrafo tuviese en cuenta: concepciones
filosóficas y doctrinas religiosas o políticas con sus relaciones extranjeras, que
hacían virar el pensamiento nacional, ignorando a la vez la influencia de la
civilización exterior que intervenía hasta
en las rudimentarias manifestaciones de
nuestra cultura y vida social ... "
Esta parte del Umbral nos permite
adentrarnos por primera vez en un mundo desconocido, el que si ha sido entrevisto por los eruditos, ciertamente los no
eruditos, desconocíamos la serie de hechos, hombres, instituciones en juego, corrientes filosóficas, aspectos sociológicos y
aspectos revolucionarios del por todos
conceptos fundamental origen de nuestra
Independencia. Este libro abre y descorre --debidamente fundado--, el velo que
cubría nuestra tradición histórica, la que,
como el autor lo dice, hay que analizarla y depurarla dentro del sentido moderno que nos dan las ciencias historiográficas. Esto es, a la luz de la técnica
historiográfica moderna para descubrir las
causas y poder apreciar el vasto escenario
en donde tuvieron lugar los acontecimientos determinantes y determinados del
hecho que permitiría la liberación política del Pueblo Mexicano.
De acuerdo con el indice, la obra se
divide en los siguientes capltulos: l. Teorla y Sentido Revolucionario; U. Doctrina Mística, Método; 111. Causas Político-Económicas; IV. Industrialismo; V.
Sociedades Secretas; VI. Preliminares de
la Acción Masónica; VII. En Plena Agitación Revolucionaria; VIII. Efectos de
la Revolución Francesa en el estado político y social de Nueva España; IX. Napoleón Bonaparte en la agitación revolucionaria; X. Las Instituciones de Napole6n Bonaparte; XI. Pitt y Miranda;
XII. Acción del Imperialismo Anglosajón; XIII. El Gran Mito; XIV. Una

624

Institución Ofensiva e Irresponsable; XV.
La Independencia se Conquistó en el
Mar; XVI. El Criollo en el Movimiento
Emancipador; XVII. El Mestizo en los
Orígenes de la Independencia Americana;
XVIII. La "Modernidad" en los Orlgenes de la Independencia; XIX. Los
Jesuitas y la Conciencia Nacional; XX.
Actitud de la Iglesia Católica frente al
Movimiento Emancipador; XXI. La Revolución Literaria y el Despotismo Ilustrado; XXII. Efectos de la Independencia de los Estados Unidos de Norteamérica en el Movimiento Emancipador de
Nueva España; XXIII. Nueva España se
desvincula de su Metr6poli; XXIV. La
Conspiración (1) ; XXV. La Conspiración ( 11) ; XXVI. El Caudillo ( I) ;
XXVII. El Caudillo (II); Consideración
Final; Apéndice (I); Apéndice (II).
Complementan la bien documentada
obra del maestro Antonio Pompa y Pompa y su apasionante relación, interesantes
y bien dispuestos apéndices, tales como
la reproducción del primer peri6dico insurgente, dispuesto por Hidalgo; ~¡ segundo periódico insurgente denominado
Ilustrador Americano; la Réplica al P.eriodismo insurgente; la famosa carta dirigida a los Españoles Americanos, de don
Juan Pablo Viscardo y ~uzmán y. otros
documentos de no menor unportanc1a.
Por todos conceptos es muy loable el
esfuerzo realizado por el maestro Pompa
y Pompa en esta obra que viene !l establecer el inicio de una nueva actitud:
esto es el inicio al conocimiento verdadero d~ nuestro pasado histórico, así como de los elementos filosóficos, doctrinales ideológicos y de toda lndole que
habrlan de hacer el crisol de donde surgiera México.
Lic. ALBERTO GARCÍA G61t1Ez
WoMACK JR. JoHN, Zapata y la Revoluci6n Mexicana. Siglo Veintiuno, S. A.
Tercera Edición México, D. F. 1970.
OBTENER EL DOCTORADO en una ciencia
tiene obligatoriamente dos antecedentes
de suma importancia: primero, el haberse concentrado como mínimo ocho años
en el estudio y profundización de la materia, y segundo, el tener en muy alta
estima las finalidades del estudio del cual
se hace responsable. Tal es el caso de
John Womack Jr., profesor de historia
latinoamericana en la Universidad de
Harvard.

Su doctorado en historia lo hizo en
Emiliano Zapata
and the Revoluticm in Morelos, 19101920. Al paso de algunos años más el
doctor Womack entrega para la historia
de nuestro país una sólida obra que tiene el particular mérito de ser producto
de un intelectual extranjero que es conocedor y sincero amigo de las raíces históricas de nuestro pueblo.
Zapata y la Revoluci6n Mexicana es
una obra completamente documentada
que logra el objetivo de presentamos un
Zapata producto de todas las vicisitudes
seculares del campesino mexicano desde
la época de la Colonia hasta la Revolución de 1910 y sus consecuencias. El ser
y la conciencia que forman el hombre
que se llamó Emiliano Zapata, aparecen
ante el lector, como producto de la razón que forman el sudor de siglos y el
apego a un pedazo de tierra comunal.
Womack hace las siguientes declaraciones en el prefacio de su obra: "este
es un libro acerca de unos campesinos
q~e no qu~rlan cambiar y que, por eso
rrusmo h1c1eron una revolución. Nunca
i'!laginaron un destino tan singular. Lloviera o tronase, llegaran agitadores de
fuera o noticias de tierras prometidas
fuera de su lugar, lo único que querlan
era permanecer en sus pueblos y aldeas
puesto que en ellos habían crecido y e~
ellos, sus antepasados, por centenas de
años: en ese diminuto estado de Morelos
del centro sur de México ... Zapata ocupa un lugar destacadísimo en estas páginas no porque él mismo tratase de llamar la at~nción sobre sí, sino porque
los campesinos de Morelos lo hicieron su
jefe y constantemente acudieron a él P.ªra _que los guiara y porque otros campesinos de la República hicieron de él
su paladín".
La o~ra no es épica ni panegírica, por
tal motivo no descansa en inflar tal o
cual acontecimiento o en estimar con
insistencia determinados rasgos del personaje central. Se trata de una impresionante narraci6n que pasa por todos los
veri~uetos del estado de Morelos, que va
y viene por los caminos que lo unen
con la ciudad de México y los demis
crntros de la Revolución Mexicana. En
esa narración y por esos caminos desfilan una y otra vez todos los personajes
que tuvieron qué ver para que los campesinos de Morelos se hicieran zapatistas,
y todos los que desde fuera o desde dentro de ese estado los apoyaron y combatieron, los traicionaron y los fusilaron.

1965. Su tesis fue:

En el transcurso de diez años una Revolución explota, toma un camino constitucional y se instituye como nuevo poder
nacional. Una estructura de poder se
derrumba para dar paso a otra estructura
superior. En el mismo marco de tiempo
unos campesinos se lanzan a la lucha
~dos por un hombre que vive, trabaj~
y siente como ellos, a partir del Plan de
Ayala estos campeJinos toman un rumbo
propio y no _q~ieren saber nada que no
sea el cumplimiento de su plan militarmente no obtienen el triunfo ¡¡ iniciativa política la pierden y son' obligados a
refugiar~ en la sierra -pero son fuertes
porque tienen un Plan y sus enemigos les
temen por eso--. El destino los lleva a
Chinameca, los fusiles truenan, un hombre cae y entonces ya pueden pulirse
planes más o menos similares en las flamantes oficinas del poder constitucional.
. _El contin,uo hilo narrativo y la serie
!runterrump1da de referencias a múltiples
m~ormes, peri6dicos, libros, memorias, archivos, etc. -que en conjunto forman
una base bibliográfica de más de trescientos materiales-- para avalar o confrontar los sucesos que año por año mes
por mes y hasta día por día se van' presentando durante toda la década zaJ!atista, hacen de este libro una sólida ob·ra
fuera de la rutina con que suelen tratarse
estos temas, sino que además constituye
de hecho, sin proponérselo, un real aporte al diccionario biográfico de la Revolución Mexicana.
CELSO GARZA GUA) ARDO
C1sNEROS FARÍAs GERMÁN, El Articulo
Tercero Constitucional. Análisis Hist6rico,
]ur!dico y Pedag6gico. Editorial Trillas,
Segunda Edición. México, D. F., 1970.
SE TRATA DE UN ESTUDIO completamente
positivo, útil bajo todos los puntos de
vista, tanto por la secuencia histórica de
su contenido como por la presentación
imparcial de las causas que en su debido
momento se argumentaron para cambiar
o modificar el rumbo de la labor educativa nacional que jurídicamente instituye
el Artículo Tercero Constitucional.
El autor siente necesidad de dar la siguiente explicación: "Al hacerlo me mueve la esperanza de contribuir en mínima
forma a la comprensión absoluta de una
de las normas constitucionales más apasionantes en la historia de México".

625
H

�Con un afán didáctico el libro está dirigido a los estudiantes, especialmente a
los normalistas; mas ello no lo limita
a que pueda ser consultado por todos los
interesados en la historia y la educación
nacional.
A través de ciento cincuenta páginas
siempre llenas de ideas históricas y presentes, la obra del profesor Germán Cisneros
recoge desde la Constitución Española de
Cádiz puesta en vigor en la Nueva España el 30 de septiembre de 1812, todos
los subsecuentes cambios que en nuestra
vida nacional se han materializado plenamente en torno a la educación como una
función propia de la estructura del estado.
Notamos en la obra del Prof. Cisneros
Farías un cierto apresuramiento literal
por arribar lo antes posible a la época
presente ¡!el artículo estudiado. Esta es
la razón por la cual pensamos que no
están suficientemente tratados los análisis
referentes a la Constitución de 1824, el
pensamiento educativo de don Valentín
Gómez Farías y la Constitución de 1857.
Mas si esto es así, el autor centra &amp;us
exposiciones en los cambios que el Artículo Tercero Constitucional ha operado desde el Congreso Constituyente de
Querétaro de 1917, hasta las reformas de
1946 y la Ley Orgánica de la Educación
Pública vigente. El criterio que el autor debió probablemente de haber seguido
para ello, es el de que tales hechos son
relativamente recientes y que insiden directamente sobre lo que hoy en día es
en México la educación. Esta es la época
más ampliamente tratada en toda la obra.
El autor busca en todo momento
hacer una exposición rigurosamente ceñida al proceso histórico de México. Hay
sin embargo en su obra un apartado especial -Aspecto Jurídico. Estado Educador- donde logra, o mejor dicho, puede explayarse plenamente para identificarse no sólo con los postulados constitucionales básicos, sino que hace claridad sobre la nobleza educativa y jurídica de nuestras leyes y el papel rector
del estado en todo este proceso.
Termina la obra con un sucinto e
interesante aspecto pedagógico, centrado
en los problemas del desarrollo de la
personalidad del educando, conceptuado
como: "El conjunto de aptitudes, habilidades o destrezas desarrolladas en forma
armónica, puestas al servicio de la colectividad que las enmarcan. De ahí que
a la educación no le queda otra tarea

626

que no sea la de acatar las disposiciones
o finalidades de la sociedad en general
para desarrollar en forma sistematizada
las múltiples aptitudes que poseen los sujetos, orientándolas a los objetivos señalados por la comunidad".

las más importantes, pues se puede decir
que todas las monografías constituyen P.ªra la inmensa mayoría de quienes lleguen
a obtenerlas, una verdadera adquisición
de información y de cultura general.
El valor de tales obras estriba en que

además de brindar un perfil de la entidad
estudiada, contribuyen a nuclear el sentimiento de unidad histórica y geográfica
de todo nuestro pueblo.
CELSO

GARZA

GUAJ ARDO

CELso GARZA GuAJARDO
TRASVIÑA TAYLOR, ARMANDO. Territorio de Baja California. Secretaría de
Educación Pública. Sub Secretaría de
Asuntos Culturales. México, D. F., 1969.
UNA DE LAS MEJORES tradiciones editoriales de México, es la que durante varias décadas ha realizado la Secretaría
de Educación Pública, a través de una variadísima serie de obras, abarcando los
distintos aspectos y niveles de la cultura.
El fomento editorial de la Secretaría
de Educación Pública tiene el loable propósito de guardar y enriquecer las ciencias, el arte y la cultura de nuestro pueblo. Sus colecciones enriquecen las bibliotecas públicas y particulares donde
los estudiosos del arte en letra repasan
y admiran lo que el hombre ha creado.
Una gran parte de su producción ha tenido como anaqueles, el ir de mano en
mano esparciendo cultura al alcance de
todos, en ediciones rústicas y pequeñas.
Tal es el caso de los cuadernos de lectura
popular que la Secretaría de Educación
Pública acertadamente siempre ha promovido.
De una serie reciente titulada Monografías de México llegó a nosotros el
ejemplar referente al Territorio de Baja
California. Recopilación y estudio de Armando Trasviña Taylor. El autor es un
joven valor de la literatura y de la historia de ese bello lugar de nuestra patria,
anotándose a nuestro modo de ver un
éxito más, al lograr damos un relieve
general de la Baja California Sur, desconocido para muchos de nosotros.
En una tarde de amena lectura se puede captar la obra de un poco más de cien
pequeñas páginas, por las cuales van pasando, como corresponde a una monografía, los panoramas histórico, físico,
económico, cultural y hombres ilustres
del Territorio de Baja California.
En cada uno de estos panoramas se
advierten verdaderas revelaciones que
an-aen de inmediato nuestra atención. En
el caso presente largo sería enumerar

627

�CANJE
ALEMANIA:
Literature Music fine Arts. A review of german-language research contributions on

literatura, music, and fine art. German studies, Section 111, Vol. IV, No. 1, 1971.
Mundus. A quarterly review of german rcrearch contributions on Asia, Africa and

Latín America. Stuttgart, Vol. VI, No. 4, 1970.
ARGENTINA:
Boletln Bibliográfico. Biblioteca Pública Central de la Provincia de Buenos Aires "Ge-

neral José de San Martín", No. 21, 4o. trimestre 1969.
Revista de Filosofía. Univenidad Nacional de la Plata, Instituto de Filosofía, Facultad
de Humanidades y Ciencias de la Educación, Depto. de Filosofia, No. 22, 1970.
Universidad. Publicación de la Univenidad Nacional del Litoral, Santa Fe, No. 78,

Mayo-Agosto 1969.
BELGICA:
Rlpertoire Bibliographique de la Philosophie. Publié sous les auspices de l'Institut In-

ternational de Philosophie avec le patronage de l'Unesco et avec l'appui du Ministere
de l'Education nationale. Publication trimestrielle, Tome XXII, No. 4, Novcmbre
1970, Tome XXIII, No. 1, Février 1971.
Revuc Phifosophique de Louvain. Publiée par l'lnstitut Suplrieur de Philosophie. Tome
69, Février 1971.
BRASIL:
Revista da Faculdade de Direito. Universidad de Sao Paulo, Vol. LXIV, 1969.

COLOMBIA:
Boletín de la Academia Colombiana, Tomo XXI, No. 86, 1971. Tomo XX, No. 85, 1970.
Franciscanum. Revista de las ciencias del espiritu. Universidad de San Buenaventura.

Año XII, No. 35, Mayo-Agosto 1970. Año XII, No. 36, Septiembre-Diciembre 1970.
COSTA RICA:
Revista de Ciencias Jurldicas. Universidad de Costa Rica, Escuela de Derecho, No. 16,

No~iembre 1970. No. 29, Diciembre de 1970.

629

�CUBA:

The Southern Review. Published quarterly at The Louisiana State University, Vol. VII,
No. 1, January 1971. Vol. VII, No. 2, April 1971.

Casa de las Américas. La Habana, No. 61, 1970. Nos. 65-66, 1971.
Islas. Revista de la Universidad Central de Las Villas, Santa Clara. Vol. IX, No. 3,
Julio-Septiembre, 1967. Vol. IX', No. 4, Octubre-Diciembre, 1967, Vol. X, No. l.
Enero-Marzo, 1968.

INGLATERRA:

ECUADOR:

MEXICO:

Bo&amp;tln de la Academia Nacional de Historia. Quito, Vol. XLIX, No. 108, JulioDiciembre, 1966. Vol. LIII, Núm. 115, Enero-Junio de 1970.

BibNografía Mexicana. Universidad Nacional Autónoma de México, No. 6, NoviembreDiciembre 1968. No. 5, Septiembre-Octubre 1969. No. 1, Enero-Febrero 1970.
Boletln del Instituto de Investigaciones Bibliográficas. Universidad Nacional Autónoma
de México, Biblioteca Nacional. Tomo 1, No. 2, Julio-Diciembre de 1969.
Comunidad. Cuadernos de difusión cultural de la Universidad Iberoamericana, Junio
1971, Vol. VI, No. 31.
Diálogos. Revista de Artes, Letras y Ciencias Humanas que publica El Colegio de
México, No. 39, Mayo-Junio 1971.
Dianoia. Anuario de Filosofía, Universidad Nacional Autónoma de México, Centro de
Estudios Filosóficos. Años 1955, 1956, 1957, 1958, 1959, 1960, 1961, 1962, 1963,
1964, 1965, 1966.
El Libro en México. Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Bibliográficas, 1970.
Foro Internacional. El Colegio de México, Departamento de Publicaciones, Vol. XI,
No. 3, Enero-Marzo 1971, No. 4, 1971.
GRAJALEs, GLORIA, Guía de Documentos para la Historia de México en Archivos Ingleses (Siglo XIX). Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Bibliográficas, México 1969.
Grados de Licenciados, Maestros y Doctores en Artes, Leyes, Teología Y Todas F~cultades
de la Real y Pontificia Univeriidad de México. Biblioteca Nacional de México, Instituto Bibliográfico Mexicano, México 1963.
IHMOFF CABRERA, JESÚS. Catálogo de Incunables de la Biblioteca Nacional. Presentación de Ernesto de la Torre Villar, Universidad Nacional Autónoma de México, 1968.

EL SALVADOR:
La Universidad. Publicación bimestral de la Universidad de El Salvador, Mayo-Junio,
No. 3, 1970. Julio-Agosto, No. 4, 1970. Septiembre-Diciembre, Nos. 5-6, 1970.

ESPAf:l'A:
Augustinus. Revista trimestral publicada por los Padres Agustinos Recoletos, Madrid,
Tomo XV, No. 58, Abril-Junio 1970. Tomo XV, No. 59, Julio-Septiembre 1970.
Tomo XV, No. 60, Octubre-Diciembre 1970.
Convivium. Universidad de Barcelona, Facultad de Filosofía y Letras, No. 33, III, 1971.
Crisis. Revista española de filosofía. Año XVII, No. 66-67, Abril-Septiembre 1970.
Año XVII, No. 68, Octubre-Diciembre 1970.

ESTADOS UNIDOS:
Handbook of Latin American Studies. University of Florida Press, Gainesville. No. 31,
1969. No. 32, 1970.
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J. PARISEAU, EARL. "Cuban Acquisitions and Bibliography" Proceeding and Working, Papers of an International Conference held at the Library of Congress April 13-15, 1970.
Journal of English and Germanic Philology, Published by The University of Illinois
Press, Vol. LXX, No. 1, January 1971. Vol. LXX, No. 2, April 1971.
Latin American Theatre Review. Center of Latin American Studies, University of
Kansas 4/1 Fall 1970, 4/2 Spring 1971.
Michigan Academician, Papers of The Michigan Academy of Science, Arts and Letters.
Vol. III, No. 2, Fall 1970.
Philosophy of Science, Official journal of the Philosophy of Science Association, Vol.
38, No. 1, Michlgan State University, March, 1971.
The Hispanic American Historical Review. Published quarterly by The Duke University
Press. Vol. L, No. 4, November 1970. Vol. 51, No. 1, February 1971'.
The Personttlist. Published quarterly by The School of Philosophy, The University of
Southern California, Los Angeles, No. 2, Vol. LII, Spring 1971.

Bulletin of Hispanic Studies. Liverpool University Press, Vol. XLVII, No. 4, October 1970.

MALACÓN-BARCELO, JAVIER. La literatura jurídica española del siglo de oro en la Nueva
España. Biblioteca Nacional de México, Instituto Bibliográfico Mexicano. México, 1959.
Método de Restauraci6n de Libros y Documentos. Instituto de Investigaciones Bibliográficas, Biblioteca Nacional, México 1968.
Revista de Historia de América. Instituto Panamericano de Geografía e Historia. No.
69, Enero-Junio 1970.
VENEZUELA:
Actual. Revista de la Universidad de los Andes, Dirección de Publicaciones. MayoDiciembre, Año II, No. 7, 1970.
Cultura Universitaria. Revista de la Dirección de Cultura de la Universidad Central
de Venezuela, Nos. 98-99, 1969.

631
630

�Acab6se de imprimir el 20 de
agosto de 1971, en los Talleres de la Editorial ]us, S. A.,
Plaza de Abasolo 14, Col. Guerrero. México 3, D. F. El tiro
fue de 1,000 ejemplares.

0671

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          <name>Dublin Core</name>
          <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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                <text>Humanitas, Sección Comentarios y Reseñas Bibliográficas, 1971, No 12, Enero</text>
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                <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
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                <text>Letras</text>
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                <text>Humanidades</text>
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                <text>Publicaciones periódicas</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANfSTICOS

..

12

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEóN
1971

�CBNIRO DB
BSTUDIOS
HUMANISTICOS

Anuario

Humánitas
19 7 1

Universidad
Autónom a de
Nue,o León ,

��•

, 1

HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS

12

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEóN
19 7 1

�Derechos Reservados ©
por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
La responsabilidad derivada de los estudios contenidos en este
Anuario corresponde exclusivamente a sus respectivos autores.

HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS DE LA
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Presidente y Jefe de la Sección de Filosofía:
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Jefe de la Sección de Letras:

PRIMERA EDICION
Agosto de 1971.- 1,000 ejemplares.

Lrc.

EDUARDO GUERRA CASTELLANOS

Jefe de la Sección de Historia:
PRoFR. ISRAEL CAvAzos GARZA

Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:
LIC. ALBERTO GARCÍA GóMEZ

12

1971

�INDICE
SECCIÓN

PRIMERA

FILOSOFIA

Dr.

AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE: Filosofía de las Ciencias

Lic.

JORGE MoNTEMAYOR SALAZAR: El Tema de la Libertad en la

Filosofía de Karl Jaspers . . . . . .

. . . . . . . . . .

13

37

HuMBERTO MARTÍNEZ GoNzÁLEZ: En Torno a la Metodología Tras-

Dr.

cendental de Kant . . . . . . . . . . . . . . . . . .

53

R. DELGADO: Un Ejemplo de Análisis Filo-Lógico-Psíquico

73
83

F.

Profr. FERNANDO RAFAEL CAsAsús: Gabriel Marcel .

SECCIÓN

SEGUNDA

LETRAS

(A) INVESTIGADORES LOCALES
Lic.

EDUARDO GUERRA CASTELLANOS: La Mujer, Motivo Central en

el "Romanceiro Popular Galego de Tradizon Oral" . . . . . .

97

FIDEL CHÁVEZ P.M.L.E.: El Nuevo Antropocentrismo: Actitud de Borges

Frente a la Literatura

. . . . . . . . . .

111

Profa. MA. ISABEL CUERVO PÉREZ: Julio Cortázar a través de sus

Cuentos . . . . . . . . . . .

. . . . . . . .

121

LETICIA PÉREz GuTIÉRREZ M.L.E.: El Agua en la Obra Poética de

Carlos Pellicer . . . . . . . .

133

7

�Lic.

Algunos Elementos Orientales y Occidentales
en la "Muerte Sin Fin" de José Gorostiza . . . . . . . . . .

ORALIA RooRÍGUEZ:

SECCIÓN

CUARTA

153
CIENCIAS

SOCIALES

(

(B) COLABORADORES FORÁNEOS
(A) I NVESTIGADORES LOCALES
ELISABETH
Lic.
RALF
Lic.

K.

DE HINOJOSA,

M.LI.: El Factor Parental en el Destino

Trágico de Julieta, Ofelia, Cordelia y Desdémona* . . . . . .
ANGÉLICA H. DE RIVERA: Hondureñismos . . . . . . . . . .
R. N1coLA1: Erziehung Zum Kollektiv. Ein Aspekt Im Werk Franz
Kafkas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
ALMA SILVIA RoDRÍGUEZ : Una Interpretación y Comentarios sobre la Técnica Narrativa del Aleph de Jorge Luis Borges . . .

167
179

Lic.

La Ley Orgánica del Servicio Exterior Mexicano . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
437

ALBERTO GARCÍA GÓMEZ:

JosÉ P. SALDAÑA:

Proceso Histórico de los Riesgos Profesionales

(B) COLABORADORES FORÁNEOS

217

Valor Sociológico del Factor Racial
ALATORRE: Sociología del Arte .

Lucro MENDIETA Y NÚÑEZ:
SECCIÓN

467

203

ANGELES MENDIETA

TERCERA

485
515

"Micro-Espectroscopía de las Ideas Políticas en México" . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . 527

ANTONIO PoMPA Y PoMPA:
HISTORIA

Dr.
(A) INVESTIGADORES LOCALES

Dr.
Guía del Ramo Militar del Archivo General del
Estado de Nuevo León (1797-1850) . . . . . . . . . . . . 227
EUGENIO DEL Hovo: ¿Sefarditas en el Nuevo Reino de L eón? . . . . 247
ERNESTO ZERTUCHE: Juan Ignacio Ramón, General Nuevoleonés de
la Insurgencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 255
Profr. CrRo R. CANTÚ: Don José María Parás Ballesteros Primer Go277
bernador Constitucional de Nuevo León . . . . . .
ISIDRO VIZCAYA CANALES: Montemorelos en la Primera Mitad del
325
Siglo XIX . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr.
CARLOS R. CANTÚ CANTÚ: Los Sucesos del 2 de Abril de 1903
en Monterrey . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 331
ToMÁs MENDIRICHAGA Y CUEVA: La Universidad de Nuevo León (19331943) . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 363

IsRAEL CAvAzos GARZA:

(B) COLABORADORES FORÁNEOS

La Ciudad de México, en Varios Testimonios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
WIGBERTO JrMÉNEZ MORENO: Antecedentes Históricos Sobre el Mestizaje y la Transculturación en la Faja Fronteriza Mexicana . .

ERNESTO DE LA ToRRE V1LLAR:

8

389
419

La Frontera del Río Grande: Puente
o Barrera . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

RICHARD A. JoHNSON:

535

C. A. CANNEGIETER: L os Aspectos Humanos de una Planificación a Largo Plazo en Economía . . . . . . . . . . . . . . 543

SECCIÓN

QUINTA

COMENTARIOS Y RESEr;¡-AS
BIBLIOGRAFICAS
Un Tratado Sobre el "Asilo Diplomático" del Dr. Carlos Fernandes, DR.
AousTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE, 561.-El Ultimo y Primer Gabriel García Márquez, JUAN JosÉ GARCÍAGÓMEZ, 579.-Carlos Fuentes y
el Teatro Epico, FIDEL CHÁVEZ P . M.L.E., 585.-Juan de Cárdenas, Precursor Involuntario de la Ficción Científica en México, JuAN JosÉ GARCÍAGÓMEZ, 589.-"Un Mundo Feliz" Novela Utópica de Aldous Huxley,
LETICIA PÉREZ GunÉRREZ M.L.E., 593.-Borges: ¿R enovarse y Morir?,
JUAN JosÉ GARCÍAGÓMEZ, 595.-La Ley Orgánica del Servicio Exterior
Mexicano, Lic. ALBERTO GARc:ÍAGÓMEZ, 599.-Ocho Siglos de Poesía Catalana. Antología Bilingüe. Selección y Prólogo de J. M. Castellet y Joaquim Molas, JUAN JosÉ GARCÍAGÓMEZ, 621.-Fuentes, Carlos, El Tuerto
es R ey, FIDEL CHÁVEZ P., 622.-Antonio Pompa y Pompa, Orígenes de

9

�la Independencia Mexicana, Lic. ALBERTO GARCÍA GóMEZ, 623.-Womack
fr. John, Zapata y la Revolución Mexicana, CELSO GARZA GuAJARDO,
624.-Cisneros Farías Germán, El artículo Tercero Constitucional. Análisis Histórico, Jurídico y Pedagógico, CELSO GARZA GuAJARDO, 625.Trasviña Taylor, Armando, Territorio de Baja California, CELSO GARZA

GUAJARDO, 626.

Sección Primera

FILOSOFIA

10

�FILOSOF1A DE LAS CIENCIAS
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE
Presidente del Centro de Estudios Humanisticos
de la U.A.N.L.
Sumario: 1.-Teoría del universo. 2.- Ordenación estructural del universo. 3.- La concepción cientifico-natural del mundo. 4.-Nuestro universo sensible visto desde la
filosofía. 5.-Espacio y tiempo en el relativismo de Einstein. 6.-Espacio y tiempo.
7.-Exploración del universo material. 8.-0rigen del universo. 9.-0rden universal.

1. TEORÍA DEL UNIVERSO
Nos HALLAMOS IMPLICADOS y complicados en el mundo, atareados en el
vivir diario y extasiados ante las cosas. Nuestro ser "consiste en estar abierto
a las cosas. La exterioridad del mundo no es un simple factum -como dice
Zubiri-, sino la estructura ontológica formal del sujeto humano". Habría
que añadir a esta abertura horizontal a las cosas mundanas, la abertura vertical a Dios que también es una situación originaria del hombre. Olvidados
de nosotros mismos, disparados hacia el no-yo, usamos de las cosas que alivian temporalmente nuestra menesterosidad y nos ayudan instrumentalmente
a realizar nuestros proyectos. Pero el mundo no es tan sólo el mundo a mano
que sirve como útil, sino el mundo que está ahí, frente a nosotros, y que
contemplamos admirados. Al satisfacer nuestras necesidades más apremiantes,
hacemos un alto en nuestro atareado existir, para teorizar prefilosóficamente.
¿ Qué son las cosas y cómo han de ser las cosas para que sirvan como instrumentos? ¿Qué es el mundo? ¿Quién soy yo? ¿Qué es ser? Llega un momento
en que la pregunta 2or el ser de las cosas y por mi ser personal se radicaliza hasta el máximo: la cuestión sobre el ser. Estamos ante un misterio:
el misterio del ser que me incluye y que incluye el ser de lo que se sabe.
Me encuentro con el ser reflejado y espejado en mi inteligencia. En este
sentido cabe decir que padezco el ser. Contemplo las cosas manteniéndome

13

�fuera de ellas y a cierta distancia. ¡ Quién sabe, no obstante, si bajo este
aparente ascetismo y distanciamiento de la vida, que es el estricto pensar
--exclamaba Ortega en uno de sus cursos universitarios en Madrid-, no se
oculta una máxima forma de vitalidad, su lujo supremo! ¡ Quién sabe si pensar en la vida no es añadir al ingenuo vivir un magnífico afán de sobrevivirla!
Al partir de nuestro ser -implicado y complicado- en el mundo, estamos
partiendo de lo que nos es presente. Lo falso sería reducir el conocimiento
rigoroso a puro sensualismo. No podemos negar la posible presencia de lo
que por naturaleza misma es insensible: números, figuras, esencias, valores.
Pensamos siempre más de lo que vemos. Pero estos pensamientos están fundados en intuiciones adecuadas y evidentes. Pensamos en algo porque ese
algo se nos da en algún modo más o menos incompleto. Sin datos no hay
conciencia de problema. Toda búsqueda presupone una realidad problemática y está orientada metafísicamente a esclarecerla.
La realidad sensible es complejidad de partes y de momentos, cada uno
de los cuales remite a otro y está en función de la totalidad. El universo es
únicamente en cuanto es uno: y es uno porque deriva --apunta el maestro
Eckhart- "de lo uno simple. . . de lo que es uno primero e inmediatamente" .1 "Todas las cosas están unidas en lo Uno de donde provienen, en lo
Uno en que son y en lo Uno para el que son".2 En otras palabras: la totalidad es tan sólo en cuanto vive y se introduce en el Ser eterno. Más allá
de la consideración empirista y fenomenista de las cosas se da la intuición
metafísica de un Universo donde la simpatía y la armonía universal de las
cosas son señales externas -texto cifrado- de una Unidad más honda e
invisible.
¿Qué hay indubitablemente en el universo? Yo me represento en el universo. Pero, ¿ qué certidumbre puedo tener de que a mi representación corresponda algo, de que exista ese universo allende mi representación? Por
lo pronto hay que decir que el universo que me represento no es mi peculiar
y subjetivo representarlo, sino lo representado. El error del idealismo estriba
en no advertir que mi representar depende también de que exista universo.
Goethe apuntaba genialmente: "Alles was im Subjekt ist, ist im Objekt und
noch etwas mehr. Alles was im Objekt ist, ist im Subjekt und noch etwas
mehr",S "Todo lo que está en el sujeto, está en el objeto, pero éste es algo
más. Todo lo que está en el objeto, está en el sujeto, que también es algo más".
El universo no se evapora en actos de conocimiento; antes bien, éstos lo deIn Sapientiam, ed. Théry III, p. 360.
• Opus cit., p. 418.
• GoETHE, "Maximen und Reflexionen", No. 1084, en Goethes Werke, herausg von
Karl Heineman, Bibliographische Institut in Leipzig, t. 24, p. 286.
1

14

EKHART,

jan intacto en su carácter de tal. Lo ontológico tiene sobre lo gnoseológico
independencia y prioridad.
. La multiforme complejidad de todo cuanto hay puede parecer, a primera
vISta, como un abigarrado torbellino de cosas heterogéneas sin articulación.
¿ Pluriverso o universo? Hay miles y miles de cosas, múltiples acepciones de
la palabra ser. ¡ Cierto! Pero todas ellas están referidas a algo, a algo que
es, porque de otra manera sería imposible que nos estuviésemos ocupando
de ellas. Las cosas, por diversas que sean, se me presentan, si no basadas en
mi vida, sí por lo menos articuladas en ella. El principio de la multiplicación d~ la realidad es evidente. La nueva ontología, en Alemania, ha puesto
de relieve que no hay meramente una especie de realidad, sino una multiplicidad de especies: esferas, subesferas y capas. Aloys Müller, por ejemplo,
señala cuatro esferas de la realidad :
l. La esfera de los objetos que son reales. Se divide en dos subesferas: la
de los objetos físicos y la de los objetos psíquicos. Esta esfera posee diversas
capas: el mundo amanual -aquel en que vive y se maneja ateoréticamente
el hombre ingenuo-, y el mundo percibido y el mundo de la ciencia dividido en las subcapas de la ontología, de la ciencia natural y de la física.
2. La esfera de los objetos que poseen supraser. Se caracterizan por ser
inexperimentables por principio, aunque inferibles partiendo sólo de lo experimentahle.
3. La esfera de los objetos ideales, como números, círculos, relaciones, etc.
4. La esfera de los valores con sus cuatro subesferas: valores lógicos, éticos, estéticos y religiosos.
No es nuestro propósito entrar a discutir la división propuesta por Aloys
Müller. Aunque sea cuestionable la denominación de "supraser", que le otorga a determinados objetos, y mucho habría que decir -y hemos dicho ya en
otros libros- sobre la pretendida separación entre las esferas del ser y del
valer, por ahora nos importa destacar que la multiplicidad de esferas de
lo real no escinde o desgarra la realidad en regiones abismalmente separadas.
Trátase de esferas articuladas, fundidas, ajustadas coherentemente unas a
otras. Estamos en un U ni-verso caracterizado por dos notas: no-separación
de sus esferas y coherencia de sus regiones. La analogía es el principio de
orden unitario que rige la realidad entera. Por diversas que resulten las esferas de Ja realidad, todas ellas son formas de la realidad que la determinan
en su especie -igualdad de función-, guardando una conexión o unidad
fundamental entre sí. Hay una común referencia al ser y un nexo gnoseológico en virtud del cual la intuición no sensible --Oe los objetos ideales y
• Véase lntroducci6n a la Filoso/la, págs. 30 a 37, Espasa-Calpe Argentina, S. A.,
Segunda Edición.

15

•

�de los valores- presupone ineludiblemente la intuición sensible. Pero, ¿ habrá una ordenación estructural del Universo?

2.

ÜRDENACIÓN ESTRUCTURAL DEL UNIVERSO

Todo hombre, por el hecho de serlo, tiene una concepción natural del
mundo. Basta con abrir los ojos para contemplar una semiesfera ante nuestros
órganos visuales y un semicírculo ante nuestros pies. Este horizont~,, de unos
seis a ocho kilómetros, se completa al girar media vuelta. El ~enncuculo se
convierte en círculo entero del horizonte y la semiesfera ~e .mte?ra en la
bóveda celeste aparente. Tres planos, que nos sirven para distmguir derecha
e izquierda, arriba y abajo, delante y detrás, se e~cuentran en e,l pu_nto de
intersección a la altura del ojo. Los conductos circulares del 01do mte;110
-órgano del equilibrio- registran las desviaciones de e~os planos. El amb"to auditivo y el táctil colaboran también a esta concepción natural del_ hor~onte terreno, de la bóveda celeste. Pero toda esta descri~ción del ~mbie~te
humano es pre-científica y no corresponde a la circunstancia real. Ni el cielo
es una esfera, ni la tierra es un círculo perfecto.
Entre los siglos XIV y XVII se constituye la concepción científ~ca- del
mundo, al medirse y determinarse matemáticamente las leyes del movrm1ento
celeste y de la caída de los cuerpos. La ciencia de la vida se va des_arrollando
sobre la base de tres ideas madres: la especie, la naturaleza ext~nor'.
~aturaleza interior. Aparecen las interpretacion~s unilaterales, l;s srmph~icac1~~
1
nes inadmisibles: el materialismo hace del umverso un_ tod~ corpo~ah_zado ,
el biologismo deja "vitalizado" todo el conjunto; el 1de~h~mo subjetivo r~duce el universo a su teoría del espíritu; el idealismo obJet1vo hace del umverso un "hombre en grande" con su teoría del espíritu-naturaleza. "¿ Cómo
ha podido llegarse a esas aberraciones? -se pregunta A. Dempf-. Es que
sobre las ciencias fundamentales del mundo se han levantado u~as :uperestructuras acríticas. Sobre la física, una meta-física; sobre la b1ologia, u~a
meta-biología; sobre la psicología, una meta-psicología. En pleno fervor hacia
una rápida interpretación unitaria del mundo, las tres se han arroga~o las
·
de 1a única Metafísica con mayúscula y se han enzarzado
f unciones
• •, mmed
jiatamente en hechos incontables ... Y la crítica de la cosmov1s1on pue e
afirmar que esas precipitadas superciencias no _son más _que un abu~o de las
facultades humanas, porque tienden a constru~e _una ~agen, conJunta del
mundo a partir solamente de unos pocos conocrm1en~os . ¿Como ca~~r la
totalidad real? ¿ Cuál es la ciencia que nos puede brmdar la ordenacion es-

!ª

• A.

16

DEMPF,

Filoso/la Cristiana, p. 166, Ediciones Fax.

tructural del universo, con todos sus sectores de lo real? La filosofía de nuestro tiempo trabaja afanosamente -especialmente en Alemania- por brindarnos una ordenación de todas las esferas o sectores de la realidad. Vale la
pena consignar, en apretado resumen, sus grandes resultados.
Nicolai Hartmann ha fecundado casi todas las ciencias con su gran concepción de una jerarquía ontológica, que mucho se aproxima, por cierto, a
las series escalonadas de la realidad -reinos de la materia muerta plantas
'
animales, hombre- del gradualismo de la filosofía medioeval cristiana.
Su'
nueva ontología abarca tanto el ser psíquico y espiritual como el de la naturaleza. Como supone que el espíritu no está fuera del mundo, concluye
que le pertenece por entero y que "tiene su misma temporalidad, el mismo
nacimiento y muerte que las cosas y seres vivos".6 Existen cuatro estratos
principales -lo físico, lo biológico, lo psíquico, lo espiritual- que describen
el perímetro de los diversos aspectos ontológicos del mundo real. Todo estrato tiene sus categorías ontológicas particulares. "Los estratos de lo real
-afirma Hartmann- no sólo se superponen en la unidad del mundo, sino
también en las estructuras de los grados superiores; y, por cierto, de tal
modo que siempre los estratos inferiores están contenidos en las estructuras
superiores. Es manifiesto que esta relación no es reversible. El organismo no
puede existir sin átomos ni moléculas; pero éstas pueden ser sin ellos. Por
eso, el hombre contiene en sí mismo todos los estratos ontológicos y sería
una hueca abstracción considerarlo unilateralmente, como si sólo se tratara
de un ser espiritual. La entera estructuración estratificada del mundo se repite, empequeñecida, en las formas supremas del mundo real".7 Tras de
elaborar una teoría de la diferencia categorial existente entre los estratos
--con innegable riqueza en exigencias, temas y análisis-- Hartmann se ocupa
de la conexión entre los estratos. Las categorías inferiores son, desde el punto
de vista de la determinación, más fuertes que las inferiores. Lo físico es más
fuerte que lo biológico; lo biológico es más fuerte que lo psíquico; lo psíquico es más fuerte que lo espiritual. El estrato ontológico superior no puede
existir sin el inferior; pero éste puede ser sin aquél. Las categorías inferiores sirven tan sólo de materia o fundamento del ser de las superiores, pero
sin determinar su peculiaridad ni su sueerioridad. El "novum" del estrato
categorial superior es por completo "libre" frente al inferior. Desgraciadamente, las estructuras fenomenológicas que el análisis revela no están enraizadas en el ser. El ser de Hartmann, modelado sobre el viejo y superado concepto de la materia física, es un todo compacto e indiferente. La
trascendencia de los actos humanos y la trascendencia de Dios caen en la
• N1cOLAI HARTMANN,

La Nueva Ontologla, p. 101, Editorial Sudamericana, Bue-

nos Aires, 1954.
• Opus cit., p. 134.

17
H2

�nada. El "Ens reaüssimum'' se convierte, en la "Neue Wege der Ontologie"
de Hartmann, en el más fortuito y casual de los seres. Se niega la verdadera
trascendencia. El todo real del universo aparece sin último fundamento.
Por separados que parezcan los estratos de la realidad -lo inorgánico y
lo espiritual, por ejemplo- se aproximan y se asemejan en la analogía de la
propia realidad. La estructuración cósmica del gradualismo, con su depender
material de los tramos del ser, puede llevar -y de hecho ha llevado- a
interpretaciones erróneas que instauren una ley evolutiva unitaria. La teoría del universo queda trunca sin una teología natural y sin una antropología
filosófica. Si el universo no es especialmente infinito, ni la vida en el mundo
es eterna, ni el espíritu del hombre es creador de planetas, el universo deja
de ser autónomo, suficiente, infinito, necesario.

3. LA

CoNCEPCIÓN CIENTÍFICO-NATURAL DEL MuNoo

Todo saber es saber del intelecto. El saber científico-natural del mundo
investiga metódicamente los diversos sectores de la naturaleza, de acuerdo
con sus respectivos órdenes. Y aunque estos órdenes no se dejen comprender
exhaustivamente -por lo menos hasta ahora-, es lo cierto que el hombre
no puede renunciar a construir, con los materiales que las ciencias empíricas
le proporcionen, una concepción unitaria del mundo.
Partamos de un hecho indubitable: hay un mundo. Un mundo que se
comporta siempre de un modo determinado, sujeto a una cierta regularidad.
Un mundo frente al cual estamos o, mejor dicho, en el cual estamos. ¿Acaso
la apariencia de este mundo coincidirá con su íntima consistencia? Las cosas
materiales aparecen con una forma determinada y con una dureza peculiar.
Nuestro cuerpo capta colores, olores, sabores, sonidos y temperaturas. Pero
la física nos advierte que esa materia compacta, que creemos captar por
medio de nuestros sentidos, se resuelve en "repartición de la energía en el
espacio y leyes de su compensación --observa Hans Driesch-, sea que a las
fuerzas físicas se añadan o no ciertas fuerzas vitales".ij La duda, que surge
después de que tomamos conciencia del error o de la posibilidad del error,
nos conduce, con el auxilio de las ciencias, a una purificación de nuestra
cosmovisión. Pero la duda muerde en los hechos, nunca en las verdades lógicas y matemáticas. No puedo dudar, por ejemplo, de que tengo la vivencia
de algo, puesto que la misma duda supondría la experiencia vivencial. Y ese
algo muestra una cierta conexión. Descubro un orden de significaciones con
El Hombre y el Mundo, pág. 13, traducción de Eduardo Garda Máynez, Centro de Estudios Filosóficos de la U. N. A. M.
• IIANs DRIESCH,

18

saldo
Prescindiendo por ahora de ese residuo de mm
· · te1·1g1'b"1rd d problemático.
·
1_ ,ª , me 1;11porta destacar que sin algo que aparezca no puede lhber aparicio~ o fenomen?. Lo real se nos impone. El nóumeno es el fundamento del
fenomeno
·
· no siempre
·
·
.
· No unporta que las apariencias
comcidan
con las
e_senc1as. E~ todo caso, estas mismas apariencias tienen su base en una realidad. Detras de toda experiencia está siempre una realidad que no tiene
que ser, forzosamente, material.
, ~sí como ~l _movimiento presupone lógicamente algo que se mueve, la "energia_ d: los f1S1cos presupone un portador de la energía. Esta naturaleza material tiene, en su. efectividad, una ley expresable en un sistema d~ ecuaciones.
Tod? acontecer ;iene su fun~amento en un proceso anterior. Causalidad que
no. tiene por que ser entendida en un sentido mecanicista. La vida y lo psíqmco se burlan d~ toda mecánica. Mérito del "vitalismo" de Hans Driesch
es el ~aber advertido que "ciertos cuerpos materiales, los inanimados están
so~etido~ : un~ legalidad aditiva, y otros, los organismos, a una legalidad tota~nte . M~:ntras ~ue los átomos inanimados forman una "suma" 0
umdad de acc1on efectiva, el organismo es una totalidad O "fu
t talit " E
.,
,
erza o
2an e • vo1~c1on solo puede haberla, en rigor,· dentro de la embriología y
la regenerac1on. P;ro la realidad -no hay que olvidarlo- es una y nada
hayl fuera o ademas de ella. "El curso de la naturaleza -apunta E• Grassi·
es a natura
· ·
. 1eza como totalidad en que todo se realiza, tanto lo no-viviente
como la _vida; toda experiencia y con ella toda experiencia descubierta en
las conexiones de la naturaleza viviente e inorgánica, demuestra solamente un
recorte de es~ natu_raleza como totalidad. Este recorte fue denominado con
el vocablo gn~go 'd1aste_ma'. Esta expresión significa aquello que se encierra
entre un c~mien~o elegido y un fin elegido. Las ciencias particulares de la
naturaleza mvestigan estas aristas, y lo objetivo que las diferencia en cada
uno de estos recortes -exactamente como el recorte Inismo- es solamente
un ~o~ento del :urso de la naturaleza en su totalidad. Y tras los límites de
las. distmtas especialidades científico-naturales se halla la unidad de una totalidad de realidades a la cual -&lt;:ada una en su orden- contribuyen todas
ellas".10 El ~-undo como totalidad no puede ser reducido al proceso vital o
al p~oceso f1S1co o al proceso espiritual. Cualquier exclusivismo en el punto
de VIsta, fracasa por unilateral.
_La teorí~ electrónica ha unificado, en cierto modo, a la física y a la química. Los ator_nos quíinicos no son -como se creía- unos corpúsculos, sino
un:15 _constelaci~nes de electrones. Con sólo quitarles un electrón, los átomos
quurucos cambian sus cualidades. La cualidad química depende, en conse• Opus cit., pág. 47.
E. &lt;?RAs~1 Y TH V~N UEXKÜLL, Las Ciencias del Espíritu y de la Naturaleza pág.
- 58 ; Luis M1racle, Ed110r.
'

?

10

19

�7

cuenda, no ya del peso del átomo sino de la pauta dinámica ( í~ca) que
forman los electrones que lo integran. "Esta idea de_ la pauta ntmica, co~o
un eslab6n entre la cantidad y la cualidad, resulta unportante en la teona
moderna de la naturaleza -observa R. G. Collingwood- ~o sólo porq~e nos
provee de una conexión entre esas nociones hasta ahora m~on_e~as,. ~mo, lo
. portante porque presta una nueva significac1on a la
que es mueho más un
,
.
'd d .:empo" De aquí se sigue que "dentro de un detenmnado momento
J ea e "
.
'
lid d
, .
ente
d l tiempo el átomo no posee en modo alguno esas cua a es; urucam
e posee en
' un espacio de tiempo lo suf'1cientemente
·
las
amplio para que se
cumpla el ritmo del movimiento" .11 En otras palabras: no podemos sep~
lo que la materia (inorgánica u orgánica) es de aquell~ q~e hace. Es~ idea
.: 'dad tan parecida a la vida- ha motado a Whitehead
.
.
,,
de proceso o acuVl
a declarar "que el conjunto de la realidad es un orgarusmo (palabras ~~e
no hay que entender literalmente); y a Alexander le ha llev~?º a d:scnbrr
1 ti po "como el alma de la cual el espacio es el cuerpo . Habna ~ue
~ed:, no obstante, si podemos aceptar, s~ más, la afrr_mación de Whiteh d. "la actividad y el cambio son la realidad. En un mstante nada hay.
ead · • tante no es más que un modo de agrupar realidades. Por lo tanto,
Caams
... 1
ha
. tantes concebidos como entidades prunanas sunp es, no
Y
como no haY ms
,
· • d
l
b·
.mstante" 12 A mí me parece que la activida y e cam io
naturaleza en un
.
.
están en la realidad, pero no son toda la realidad. En un instante hay, por
lo menos, una pauta rítmica, una disposición estructural que es, en suma,
~~~~~

.

La física reciente, a diferencia de la física newtoneana, nos advierte, que
"ninguna partícula de materia se pone jamás en contacto con ot~a particula.
Cada artícula se halla rodeada por un campo de fuerzas, concebido por anal , ~n el campo magnético; y cuando un cuerpo rebota sobre otro no
al choque con él, sino a una repulsión análoga a la ~~e hace que los
polos nórdicos de dos agujas magnéticas se repelan entre s1 . Ha desapar;~
ciclo el viejo dualismo entre materia y éter. Pero queda el á_t?mo -_foco .
actividad- relacionado con otros átomos. El átomo, en relac1on consigo n:usse autodesenvuelve y se autoconserva. Porque existe
mo es un proceso que
taf' ·
d
' , d ando y permaneciendo
aplicarle el concepto me 1Sico e
en s1, ur
'
,
sustancia. El proceso cósmico, con sus diversos ordenes, n? se mueve en un
· 1 eternal La evolución insoslayable a todas luces, nos msta a plantearnos
cic o
.
'
,
, d d
el problema del origen y del fin del universo. Y a~ui es~os, que u ca . ,
ante un problema filosófico. Examinemos, pues, filosóficamente, nuestro uru-

s:~:be

cabe

ª

be

verso sensible.
/a Naturaleza, pig. 173, Fondo de Cultura Ecou R. G. CoLLJNowooo, Idea de
nómica.
" WHITEHEAD, Nature and Life, 1934, pp. 47-48.

4.

NUESTRO UNIVERSO SENSIBLE VJSTO DESDE LA FILOSOFÍA

La naturaleza sensible se presta a dos tipos de análisis: análisis empiriológico y análisis ontológico. El primero se orienta hacia lo observable y lo mensurable, hacia las operaciones físicas a efectuar en determinadas condiciones.
El segundo se orienta hacia el ser inteligible, hacia la esencia, aunque recaiga sobre el ser sensible.
La filosofía de la naturaleza no puede ni debe agotar el detalle de los
fenómenos. Examina el ser, en cuanto mutable, no en cuanto ser. Inferior a
la metafísica, porque no se mantiene en el primer grado de visualización
ideativa, la filosofía de la naturaleza investiga el universo material en su
devenir y en su mutación, en la interacción de los cuerpos y en el orden de
la vida. Utiliza hechos científicos, pero desentrañando siempre su valor filosófico.
En los cuerpos encontramos propiedades pasivas -geométricas-, al lado
de propiedades activas --dinámicas-. Ejemplos de las primeras: cantidad,
inercia, pasividad, etc. Ejemplos de las segundas: electricidad, calor, afinidad
química. Encontramos, también, la extensión, que es la fuente de la multiplicidad y de la divisibilidad de los cuerpos, y algo que no es extenso : la
esencia, que es el fundamento de la unidad corpórea. ¿ Acaso estas propiedades opuestas -pasividad, extensión e indeterminación de una parte, y actividad, unidad y determinación de la otra- no están implicando, en el sujeto,
unos principios diferentes -materia y forma- que correspondan a las propiedades opuestas expresadas? ¿ Y c6mo explicar los cambios sustanciales de
los cuerpos -combinaciones-- sin acudir a la teoría de la materia -parte
cuantitativa que permanece-- y de la forma -parte cualitativa o específica
que cambia-? Mientras que en la mezcla no sobreviene una forma sustancial nueva -se mantienen las mismas propiedades específicas- en la combinación desaparecen las propiedades específicas anteriores para dar lugar a
otras nuevas. Esta diferencia entre combinación y mezcla puede explicarse,
filos6ficamente, por las nociones de materia y de forma. También los principios de la química moderna: el de la conservación de la masa ("la masa
permanece inalterable a través de las modificaciones que el cuerpo experimenta"), y el de "Nada se crea, nada se pierde" se iluminan a la luz de la
teoría hilemórfica. Teoría que afirma la existencia de dos principios sustanciales distintos e irreductibles: la materia y la forma, que por ser incompletos
se reúnen para integrar el cuerpo natural. La materia, elemento pasivo y
absolutamente indeterminado, es aquello de que está hecha una cosa. La
forma, elemento activo y determinante, es como la idea viva de la cosa.
Equidistante del atomismo -que sólo acepta la noción de materia- y del
dinamismo -que s6lo admite la noción de forma o energía- el hilemor-

21
20

�fismo se presenta como la doctrina más conforme con los hechos y con la
ciencia moderna y, por lo mismo, con la más sólida. Los términos filosóficos
materia y forma no coinciden, por cierto, con los términos científicos materia y energía. Por materia entienden los científicos el compuesto material,
el cuerpo ya constituido; por energía comprenden las fuerzas mecánicas, físicas, químicas e intraatórnicas (cualidades) ; y la energía radiante (materia
imponderable) .
Visto desde la filosofía, nuestro mundo en movimiento -desde el átomo
hasta el astro- aparece como animado por la intencionalidad, por la participación del espíritu en la materia. "Y este mundo -apunta Jacques Maritain- es un mundo de contingencia, de riesgo, de aventura, de irreversibilidad; tiene una historia y un sentido del tiempo; las gigantes estrellas disminuyen, se extenúan y se apagan poco a poco; después de millones de años,
un formidable capital inicial de orden dinámico y de energía, tiende hacia
el equilibrio, se desgasta, se prodiga, produce maravillas yendo hacia la muerte.
Si bien los filósofos han abusado mucho del principio de la entropía, tienen,
sin embargo, el derecho de subrayar esta significación profunda que tan perfectamente concuerda con la noción, no astronómica sino filosófica, que del
tiempo nos ha dejado Aristóteles: 'quia tempus per se magis est causa
corruptionis quam generationis'. Y tienen asimismo el derecho de señalar de
qué modo la excepción natural a la ley de degradación de la energía (aplicable a todo el universo de la materia) operada en el menor de los organismos vivientes, indica en forma muy significativa el umbral en el que algo
ingrávido, orientado hacia un singular destino metafísico, y que se llama
alma, traspasa la materia e inaugura un mundo nuevo" .13 Esto quiere decir,
en otras palabras, que vivimos en un universo consistente y abierto hacia los
demás por la inteligencia y el amor: el universo de la persona. Los cuerpos
inanimados y vivientes ascienden gradualmente hacia formas con mayor individualidad y con mayor concentración de unidad compleja. Aún así, seguimos dependiendo del universo. Nuestra dependencia cósmica es doble:
1) del universo material tomamos los elementos químicos sin los cuales no
se formaría y no funcionaría nuestro organismo; 2) en el universo material
--que ejerce sobre nosotros una presión disolvente que debemos resistirse realiza la necesaria adaptación. No sólo dependemos de la tierra, sino también del sol y del conjunto del sistema sideral, aunque ignoramos u~a bue~a
porción de las influencias cósmicas que actúan sobre nuestro orgamsmo. Sm
los rayos solares, por ejemplo, moriríam?s de hambre ~ d~ frío. '!_ no sabemos qué rastro dejen en nuestro orgamsmo los rayos cosmicos emitidos por
las estrellas próximas y lejanas. Somos un fragmento moviente de un cosmos
en devenir. Estamos asidos por el ritmo cósmico que nos arrastra. De ese
,. Filosofla de la Naturaleza, pág. 181, Club de Lectores, Buenos Aires, 1952.

22

cosmos, con su orden y con su ritmo, sólo aprehendemos y asimilamos la parte
que corresponde a nuestro orden y a nuestro ritmo personal. Dicho de otro
modo, "sólo captamos del medio cósmico -expresa Jaime María de Mahieuaquello que encuentra en nosotros una resonancia, exactamente como un violín sólo vib¡a a las notas incluidas entre ciertas longitudes de onda límites.
Estamos hechos para captar el aspecto del mundo exterior que corresponde
a nuestro mundo interior".H El mundo exterior se infiltra en nosotros por
los canales del suelo, clima y paisaje. Y sin embargo, nos queda siempre un
~~rgen de _autonomía, puesto que tenemos conciencia de expresarnos en decwones deliberadas. Nuestro ímpetu intencional se confronta día a día con
las fuerzas cósmicas. En el seno del universo nuestro dinamismo perso;al se
realiza y se afirma. Un universo espacio-temporal que nos insta a meditar
sobre el espacio y el tiempo.

5.

ESPACIO Y TIEMPO EN EL RELATIVISMO DE EINSTEIN

"Las proposiciones matemáticas, en
cuanto se refieren a la realidad, no
son válidas, y en cuanto que son válidas, no se refieren a la realidad".
( "Geometrie und Erfahrung")
ALBERT

EINSTEIN

La imagen del mundo natural, que estaba en la base del mecanismo materialist_a, ~a sido transformada por obra de la física contemporánea. A ello han
contnbwdo, sobre todo, tres teorías: 1) . La teoría de los quanta iniciada por
Max Planck; 2. La teoría de la relatividad -especial y general- formulada
~r Albert Einstein_en 1905 y en 1915; y 3) . El principio de indeterminaCion de W~mer Hem~nberg. Me interesa destacar algunas de las principales
consecuencias que se siguen para la filosofía, a raíz de estas aportaciones teóricas de la física del siglo XX.
. En los ele~ent~s ú!timos del mundo físico, según la doctrina de los quanta,
impera la discontinmdad. En el interior del átomo, la energía es asimilada
y emitida de manera discontinua. Ya no podemos imaginamos los movimientos . d~ los átomos regulados por leyes semejantes a las que gobiernan
los moVlIIllentos de los planetas. El átomo no es inmutable, ni simple, ni
permanente como lo creyó el materialismo y el mecanismo.
Heinsenberg, con su "principio de indeterminación", nos asegura que no
14

JAIME MARÍA DE MAHIEU,

Arayú, Buenos Aires.

La Naturaleza del Hombre págs. 91 y 92, Ediciones
'

23

�podemos conocer simultáneamente la colocación y la velocidad ~e. una _partícula. Sir Arthur S. Eddington explica: "Suponed que (en cond1c1ones ideales) pueda observarse un electrón con la ayuda de un microscopio poderoso
y determinar la posición de aquél con gran precisión. Para poderlo ver es
menester iluminarlo; así la luz proveniente de esta iluminación alcanzará
nuestro ojo. Lo menos que el electrón podrá emitir será un cuanto. En esa
emisión el electrón recibe de la luz un impacto cuya intensidad no podemos
prever; sólo podemos indicar las probabilidades respectivas de las diferentes
intensidades de los impactos. Así la condición necesaria para estar seguros
respecto a la posición del electrón consiste en perturbarlo de una manera
que no podremos calcular, lo cual nos impedirá conocer el momento que
tenía ... Estamos en un dilema; podemos mejorar la determinación de la
posición con el microscopio utilizando luz cuya longitud de onda sea más
corta, pero esto propicia un impacto más fuerte al electrón y perjudica la
subsiguiente determinación del momento".1 5
Albert Einstein, con su teoría de la relatividad, modifica la concepción clásica de un espacio absolutamente inmóvil y de un tiempo absolutamente constante. En su teoría, espacio y tiempo están ligados inescindiblemente, formando un continuo cuatridimensional o continuo espacio-temporal. Espacio y
tiempo son relativos al sistema de referencia. Es preciso referirnos a la velocidad del sistema en el que se halla ubicado el observador para determinar
los intervalos espaciales y temporales. Las medidas de las distancias espaciales
y de los intervalos temporales no coinciden cuando los sistemas de referencia son diversos. Dos mismos acontecimientos pueden ser, para dos observadores ubicados en diversos sistemas de velocidad, simultáneos para el uno
y sucesivos para el otro.
De las conclusiones adelantadas por Einstein, Ninkowsky y otros epígonos
de su sistema, relacionadas con puntos de vista filosóficos, se han apuntado
principalmente las siguientes:
.
lo. El tiempo no es absoluto, sino relativo al movimiento; es una función
del movimiento y cambia con éste. Por otra parte, el tiempo no es universal
ni uniforme, sino que hay un tiempo local para cada sistema en movimient~.
2o. Tampoco es absoluto el espacio, sino relativo a la velocidad del movimiento de modo que se acorta proporcionalmente a éste.
3o.
dimensiones de los cuerpos son igualmente relativas al movimiento
y disminuyen en proporción de la velocidad. En cambio, la masa de los
cuerpos aumenta con la velocidad.
4o. Hay una íntima fusión entre espacio y tiempo, hasta el punto de que
no tienen sentido el uno sin el otro. Esto lo enseñó en su teoría de la relati-

Las

u

SIR ARTHUR S.

EDDINOTON,

La naturaleza del mundo fLsico, págs. 261-262, Ed.

vidad restringida (esto es, restringida al mov1m1ento rectilíneo y uniforme) .
Años más tarde en su teoría de la relatividad generalizada (generalizada al
movimiento acelerado), concibió el universo espacio-tiempo, admitiendo un
universo de cuatro dimensiones: las tres del espacio real y la del tiempo.1 ª
Desde el punto de vista filosófico, que es el que nos interesa, Einstein, al
no admitir un espacio y tiempo absolutos en el sentido newtoniano, admite
implícitamente que espacio y tiempo no son substancias o seres en sí, sino
accidentes de relación carentes de una medida intrínseca. No hay cuerpos
absolutamente inmóviles en el universo físico. Puntos de vista, todos ellos, que
parecen fundados y que pueden admitirse sin ninguna dificultad.
Es preciso advertir, no obstante, que la teoría de la relatividad es una
teoría científica válida mientras no contraríe hechos científicamente comprobados o principios de la sana razón. Y hay algunas conclusiones del relativismo que, exageradas, contrarían a la experiencia y a la razón. Faria en el
terreno filosófico, ha apuntado algunos puntos de vista erróneos del relativismo einsteiniano :
lo. No es aceptable que el espacio se abrevie en razón del movimiento, ni
que el tiempo se encoja o dilate en el sentido de Einstein.
2o. Ni el espacio ni el tiempo cambian con relación al movimiento, en el
sentido de que se abrevien o alarguen en sí mismos. El relativismo invierte
los términos al plantear el problema. Es el movimiento el que cambia con
relación al espacio y al tiempo. Su medida, o sea su velocidad se modifica,
esto es, se abrevia o alarga, según que gaste más o menos tiempo en recorrer
determinado espacio.
3o. El relativismo llega a conclusiones contrarias al sentido común: repugna biológicamente que una madre llegue a ser más joven que su hijo.
4o. El relativismo confunde el sentimiento psicológico del tiempo con el
tiempo real.
5o. La identificación del tiempo y del espacio es inadmisible, puesto que
en el espacio hay continuidad de extensión simultánea, mientras que en el
tiempo hay continuidad de duración sucesiva.
60. No puede admitirse el espacio de cuatro dimensiones -salvo como
abstracción o símbolo algebraico- porque además de que lo temporal es
de naturaleza diferente, no podemos representarnos geométricamente el es" Véanse las exposiciones del pensamiento científico de Einstein en: La Flsica del
siglo XX, págs. 52 a 58, Breviario 22 del Fondo de Cultura Económica, de PASCUAL
JoRDAN; La Estructura del universo, págs. 76 a 101, Breviario 61 del Fondo de Cultura Económica, de G. J. WHITRow; Historia de la Flsica, págs. 338 a 347, Breviario 84 del Fondo de Cultura Económica, de JAMES JEANs ; Cosmología y Etica,
Curso de Filosofía, tomo 111- , Librería Voluntad Ltda., Bogotá, de J. RAFAEL FARÍA.

Sudamericana.

25
24

�,

pacio de cuatro dimensiones, ni mucho menos podemos admitir el espacio
tetradimensional como una realidad actual.
Un filósofo de nuestros días, versado además en física-matemática, ha ~omentado irónicamente: "Ahora, con la relatividad, el espacio se ha engullido
al tiempo, y el relativista, satisfecho, mide" ( Caba) . Una vez expuesta ~
teoría einsteiniana, vayamos a una consideración personal sobre el espacio
y el tiempo.

6.

ESPACIO Y TIEMPO

Todo cuanto tocamos y cuanto vemos es extenso. Y lo extenso ocupa un
Jugar determinado. Luego la noción de &lt;:pacio nos. ~s suminis1:1',ªda por. nuestros sentidos externos: el tacto y los OJOS. Tambien la nocion del tiempo
la suceProviene' en parte' de nuestros sentidos externos que nos muestran
.
lo: . susión de hechos
y fenómenos que ocurren en la naturaleza (por e1emp
cesión del día y de la noche) . A los datos proporcionados por los sentidos
externos se suma un hecho de nuestra conciencia psicológica: nuestro cuerpo
tiene una extensión determinada y nuestras vivencias psíquicas se suceden
unas a otras.
Aunque diversas, las nociones de espacio y tiempo se nos presentan íntimamente implicadas: 1) recorrer una distancia y ocupar un lugar suponen un
determinado tiempo; pero a su vez el transcurso del tiempo no se pue?e. realizar, para un ser humano, sino en determinado lugar; 2) en el movi~ento
local encontramos la síntesis de tiempo y espacio, puesto que todo movil recorre determinado espacio en cierto tiempo; 3) alguna relación guardan espacio y tiempo con la noción de distancia, . desde el ?1omento en ~ue nos
referimos a acontecimientos distantes y a ciudades distantes; 4) tiempo Y
espacio tienen, en nuestra conciencia, una función englobante: el tiempo. encierra todos los acontecimientos y el espacio engloba todos los cuerpos (idea
' " y su_ "h
vulgar) ; 5) no hay cosa que no tenga a Ia vez, su "
aqm
a ora"ss
, "u
determinaciones concretas espacio-temporales; 6) en la presencia, en el ya
está aquí", se da una trabazón entre el espacio y el_ tiempo.
.
.
Todos los intentos de reducir el tiempo al espacio o el espacio al tiempo
han resultado frustrados. Mientras el tiempo se funda en la duraci6n de los
seres, e) espacio se basa en la extensi6n de los cuerpos. Los momentos del
tiempo son sucesivos, existen los unos des_Pués ,de los o~os; las ~artes del
espacio en cambio existen a la vez, son simultaneas. El tiempo mide no so'
. xm'de, tan
lamente' cuerpos, sino
también fenómenos psicológicos; el espacio
sólo, cuerpos materiales.
La mutua conexión de eseacio y tiempo se pone de relieve en el movi-

26

miento. No se puede transitar por un camino sin cierto tiempo. Pero caminos
iguales se recorren en menos tiempo, aumentando la velocidad. Ambos conceptos se hallan yuxtapuestos y alcanzan su unidad en el ser. Podemos medir
el espacio por el tiempo y el tiempo por el espacio, pero no podemos, desde
un punto cero absoluto, realizar mediciones absolutas. "Jamás podremos nosotros --expresa August Brunner- conocer el ser concreto, sino únicamente
momentos abstractos extraídos de él. El espacio, y muy particularmente el
tiempo, pertenecen a los seres existentes, es decir, a los concretos, y son la
expresión externa, no la razón intrínseca, de la concretidad del ser de cada
ente".17
La noción concreta de extensión, que sirve de base al espacio, es un modo
de ser de la substancia corporal, que le hace tener partes exteriormente. La
cantidad, fundamento de la extensión, hace que la substancia, en su orden
interno, cuente con partes. Y estas partes se hacen externas, limitando al
cuerpo, por la extensión. La noción concreta de duración será sucesiva o temporal cuando transcurra por momentos -antes, ahora, después--, y será simultánea o eterna cuando todo esté presente, sin pasado ni porvenir, a un
acto puro.
Hay varios modos de considerar el espacio y el tiempo: a) como medida
(distancia o duración) entre los seres; b) como medida ( extensión y duración) dentro del mismo ser; c) como conjunto dimensional de todos los
seres en su extensión y en su duración. Las tres relaciones de medida, antes
expuestas, nos están evidenciando que el espacio y el tiempo son reales, puesto
que miden a seres reales. Pero cabe suponer un tiempo y un espacio posibles
si uno de los seres no es real. En la hipótesis de que no hubiese cuerpos qué
medir, no habría ni espacio ni tiempo reales o posibles. Se dice que en este
caso habría un espacio y un tiempo imaginarios. Imaginación, pensamos nosotros, carente de sustentación en la realidad. Esos inmensos receptáculos
-tiempo y espacio- que subsistirían aun cuando no hubiese cuerpos, son
como las alas de las aves que imaginásemos prescindiendo de la existencia
de las mismas aves.
Del hecho de que adquiramos las nociones de espacio y tiempo por medio
de la conciencia psicológica no se deriva que estas nociones sean subjetivas.
Las nociones de extensión y duración no tan sólo las intuimos en nosotros
mismos, también en el mundo exterior nuestros sentidos advierten la existencia objetiva de lo extenso y de lo durable. No se trata, en consecuencia,
de nociones "a priori", como lo creyó Kant, sino de datos suministrados por
la realidad del mundo (experiencia externa) y por la realidad del yo (experiencia interna). Tampoco podemos admitir que espacio y tiempo existan
en sí, como realidades substanciales, independientes de los cuerpos y del co11

AuousT BRUNNER, Ideario Filos6fico, pág. 156, Ed. Rayfe, Madrid.

27

�Cla k
Gassendi a menos de connocimiento, como lo enseñaron ~ewton, .. r e_ yinmensidad y eternidad. El
fundir esas nociones con los atnbutos divinos.
l
osas Ni
.
.
entes de razón con fundamento en as c
.
espaeto, como el tlembP.°'u·son . por otra parte entes reales y físicos. Porque
d
la l
f0 rmas puramente su Je vas, ru
'bl
esta posibilidad prece e a
ocala extensión es verdaderamente posi e, y
•
ue ciertamente
liza "ón de los cuerpos, llego al concepto de espacio. y porq
d .
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.
,
una
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tengo
el
concepto
e uempo.
r,e da en las cosas una suces1on Y
,
.al
.
os
ahora
en
nuestra
exploración
del
universo
maten
.
,
ProS1gam ,

7.

ExJ&gt;LORACIÓN DEL UNIVERSO MATERIAL

Si somos seres-en-el-mundo no p odemos dispensarnos la tarea dedi estudiar
fil s6
undo material en sus causas y razones últimas. Antes del estu o o ;~ m d 1 universo físico es preciso ofrecer un estudio científico de los cuerpos
ico e . á de base a' la Cosmología. y la Cosmología, como las restantes
que servir
b
·nstrumento de
disciplinas filosóficas, está al servicio del hom re, como un i
pe~~::e~d~i:iv;c::~ presenta lleno de cuerpos, de s~stancias m~:r;l~
ue rcibimos por los sentidos y que están dotadas de ciertas pr?~ie a es_.
q
pe.ó peso figura
.
d"iv1s1
. "b"l"d
:.......penetrabilidad' calor, electricidad,
afii l ad ' ""
.
c-xtensi
. les o elementos tienen diferentes
. d n,, · ' sonido' etc Los cuerpos S1IDp
ruda . dad
qUlllllca, cíf cas' c·onocemos hasta ahora, alrededor de 92 elementos.
prop1e
es =:t~ se. forman los compuestos: astros y cuerpos terrestres soCon estos el
.,
d d Ad ás de esta materia ponderable es
metidos a la acc1on de la grave a .
em
l
cío
sible que exista el éter o la materia imponderable ,ue_ llena ea :~abl;
~
.
1 . tersticios que separan las moléculas entre s1. Sm peso P
mcldusod
osdm
an
sutileza
y
movimiento,
el
éter
tiene
como
papel,
al
decir
y ota o e gr
,,
d
sabio "servir de sujeto al verbo ondu1ar .
d
e un
' randes le es de la conservación de la materia, de la ~sa y e
Las tres g
. y
la física a fines del siglo pasado, han Sido conla energía, reconocidas por
. .
d' Antes se decía:
t
r la ciencia de nuestros ias.
tradichas, al menos en p~ e, po
" . ) "La masa permanece inal1) "El contenido del uruverso es constante ' 2 .
.
ta". 3) "La
te;able a través de las ~odificaciones qube. el cu:rgun:xi:::: s~ fo~as"
,
d
e SinO que se cam ia en
energia no esaparec ,
,
. l) "La materia puede ser
.
d ) Hoy dia se reconoce.
•
(en sistemas cerra os.
,
d" t "· 2) "La masa no
.
uede convertirse en energ1a ra ian e '
.
"
destruida, o sea, P
,
la 1 "d d. 3 ) "La energía se degrada .
. al
bl . o que vana con
ve oci a '
.
"L
~ m tera e, sm
, d
bierta por Camot, nos ensena:
as
En efecto, la ley de la entrop1a, escfu
enermas inferiores cada vez
,
d
d
to es se trans orman en
i:,·
energias se
an, es
al equilibrio térmico estable, en que toda
menos reversibles, Y propen en

:gra

28

d

nueva transformaci6n sería imposible". Al degradarse la energía y al tender
a desaparecer, ¿ cómo seguir hablando del progreso indefinido de nuestro
mundo?
Los cuerpos experimentan fen6menos físicos que no entrañan alteración
en su naturaleza y propiedades --calor, sonido, electricidad, magnetismo, cristalización, peso, etc.-; fen6menos químicos que alteran su naturaleza y propiedades -afinidad, valencia, atomicidad-; y fen6menos alotr6picos que
envuelven ciertas modificaciones bastante profundas en los cuerpos, pero sin
cambio de su naturaleza --cambio del oxígeno en ozono- y sin reversibilidad.
El átomo es una partícula pequeñísima, constituido de núcleo y periferia,
indivisible químicamente y dotado de extensión y de peso específico. Aunque
indivisible química y mecánicamente, el átomo puede desintegrarse espontáneamente en ciertas substancias llamadas radioactivas y forzadamente mediante Ja electricidad. Bohr y Sommerfield consideran al átomo como un
pequeño sistema planetario, en el cual los electrones exteriores giran en órLitas diferentes y fijas (niveles, configuraciones o pisos), a enormes distancias ( miles de veces mayores que el núcleo) . La ciencia contemporánea ha
encontrado en el átomo cuatro corpúsculos simples: el positón, el negatón,
el neutrón, y el mesotón o electrón pesado; y varios compuestos: los protones,
de masa 1, mezcla de neutrón y positón; los neutrinos, de masa nula, mezcla
de un positón y un negatón (hipotéticos); los deutones, de masa 2, mezcla de
2 protones y 1 negatón; los heliones de masa 4, mezcla de 4 protones y negatones. Cada vez que se desintegra el átomo en sus elementos componentes,
bien sea por electricidad ( electrólisis o empleo de los tubos de Crookes, que
emiten los rayos catódicos y los rayos X) o por descomposición de las sustancias radioactivas, se pone de manifiesto su actividad o energía.
Gracias al análisis espectral se ha podido localizar en los cuerpos determinadas sustancias, se ha predicho la existencia de nuevos elementos no conocidos, se ha estudiado la naturaleza de los cuerpos celestes y de las atmósferas que los rodean y se ha dado un notable impulso a la teoría electrónica.
El análisis espectral, descubierto por Kirchhoff y Bunsen, nos muestra los
diversos elementos que entran en la composición de un cuerpo mediante procedimientos que lo hacen luminoso. Estudiando más de cerca la naturaleza
de las radiaciones -&lt;lesprendiiniento de electrones- se ha podido concebir
la actividad interna del átomo en la siguiente forma: "a las órbitas más externas corresponden las propiedades físico-químicas; a las intermedias, las
radiaciones caloríficas y lwninosas; y a las internas, los fenómenos radioactivos". Siempre que los niveles encierran el número de electrones que les
corresponde, el átomo se halla en equilibrio. Cuando un electrón desaparece
de un nivel, otro electrón, de un nivel vecino, ocupa su puesto. La influencia
29

�•
b' · es y afinidad es redecisiva de este fenómeno en las valencias, com inac1on
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en la Filosofía de la Ciencia, no puede ser abordada por nmgun cu tJva or
de las ciencias particulares.
8.

ÜRlGEN DEL UNIVERSO

. Ha tenido un origen el universo, o ha existido desde siempre? ¿Se. trat:á
bstancial de otro ser que lo derivó de su propia su sde una emanac1on su
, .
~
tancia, o bien es una nueva modalidad producida en s1 mismo por otro ser.
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,. SANTO

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11

R.

BoioELOT,

eor

habrá tenido el universo un origen
creación, pasando del no ser al
i.er mediante la intervención de un agente bastante poderoso?
Nadie podrá sostener, con fundamento, que la materia del universo existe
de sí misma y por sí misma. La existencia de la materia no pertenece a su
esencia. Podemos pensar en la materia como meramente posible. Si la materia no es de sí misma y por sí misma, tuvo que ser producida por un Ser
superior a ella. Y como la materia primera, aunque puede ser sujeto de varios cambios no tiene sujeto ella misma, debió ser hecha en toda su substancia, lo cual equivale a decir que debió ser creada. De la nada al ser hay
una distancia infinita que sólo Dios puede salvar. La creación, en otras palabras, exige una· potencia infinita. Santo Tomás arguye: "Si Dios produjese
las cosas de un sujeto preexistente, no serían causadas. Es así que todas las
cosas son causadas por Dios. Porque todo ente o es el mismo ente por sí
subsistente, y por lo tanto toda la plenitud del ser, esto es el ser infinito;
o es un ente participado que tiene en parte la perfección del ente, vale decir,
es finito; ahora bien, el ente por sí subsistente es único, los demás entes
tienen de él el ser, o para ser deben ser producidos por él".18
En su obra El universo nos rodea,2° Sir James Jeans apunta que "la física
moderna tiende a resolver en ondas todo el universo material". Estas ondas
son de dos clases: ondas embotelladas, que denominamos materia, y ondas
libres, que denominamos radiación o luz. Estos conceptos reducen la totalidad del universo a un mundo de luz, potencial o existente, de manera que
toda la historia de su creación puede relatarse completamente, con perfecta
exactitud, en cinco ealabras: "Dios dijo: Sea la luz". Según la segunda ley
de la termodinámica, el estado más común de la entropía es tal que la sustancia y la energía tienden a una difusión homogénea. La entropía -reversión
de estados condensados a estados difusos- está aumentando y, por consiguiente, la energía se está distribuyendo uniformemente en el universo. A
más de este tipo corriente de la energía del Cosmos, existe la energía radiada
que tiene su fuente en las perturbaciones atómicas. Estas radiaciones revelan
una degradación general de los átomos compuestos y suministran la evidencia de que la materia puede aniquilarse. La tesis de que el universo se está
dilatando, uno de los más recientes desarrollos de la teoría de la reJatividad,
brinda un fuerte apoyo a la hipótesis de la degradación de la energía. Las
observaciones astronómicas más recientes nos indican que el universo se dilata con velocidad vertiginosa. En consecuencia, la vida del universo se reduce a algunos cientos de millardas de año. La energía, empleada en agrandar el espacio, se está perdiendo. Eddington atribuye la causa de la expansión
al desequilibrio producido por las condensaciones de la energía que implican
é No

TowÁs, Suma Teológica 1 q. 44, a. 1, y q. 45
El universo que nos rodea, p. 83.

a.

2.

JAMES JEANs,

L'origine de l'univers, P· 14.

31
30

�una rarificación de la sustancia en las zonas neutras --donde los efectos de
las condensaciones se anulan entre sí-. Por consiguiente, el proceso de expansión o de eclosión está determinado por una disminución de ener~ía en
la zona neutra. No ha faltado quien se haya sentido impelido a deducrr que
las. estrellas nacieron hace diez millares de millones de años, sin atmósfera,
v que los rayos cósmicos, son los fenómenos secundarios de la aparición de
~na estrella. Lemaitre se atreve a afirmar: Yo describiría la evolución, del
modo siguiente: En el origen toda la masa del Universo existía bajo la forma
de un átomo único, el radio del Universo aunque no estrictamente nulo, era
relativamente pequeño. Todo el Universo resulta de la desintegración de este
átomo primitivo. Puede demostrarse que el radio del espacio debe crecer.
Ciertos fragmentos, al retener sus productos de desintegración, han formado
los montones de estrellas. Según el método propuesto por Jeans, la formación
de las nebulosas extragalácticas puede explicarse -después de la formación de
las estrellas-- a partir de materiales gaseosos que llenó el espacio. Pero toda
esta concepción física del mundo fenomenal, sujeta a medida, podrá ser una
física nueva, pero nunca una nueva filosofí~.
.
•Es infinita la dimensión del Universo? Infinito es lo que carece de fm
0 ~e término, ya sea bajo todos los respectos (infinito absoluto) o sólo bajo
algún respecto, por ejemplo, la extensión (infinito relativo). El infinito de
los matemáticos, aunque siempre puede crecer, es siempre limitado, pero indefinido. Ahora bien, la extensión infinita del universo no puede admitirse
a menos que se demuestre su existencia, cosa que no se ha hecho. Por lo
demás, nunca advertimos, en todas las cosas materiales que nos rodean, la
perfección infinita. Y el mismo concepto de extensión infinita entraña grandes y graves dificultades. La física moderna, nacida de la medición de las
observaciones, trabaja sólo con magnitudes experimentalmente mensurables.
Sólo el creacionismo está libre de contradicción. "En efecto -observa Juan
Rosanas, S. J.- la razón humana o admite la existencia de un ser necesario
o no; si no la admite es menester que admita un proceso indefinido de un
ser de otro ser, y así cae en el ateísmo. Si admite un ser necesario, o concede
aue es único o no; si no lo concede, es necesario que por lo menos sean dos
1~ seres necesarios, y así viene a dar en el dualismo. Si concede que el ser
necesario es único, o afirma que todos los demás se derivan de la substancia
del único ser necesario o no; si lo primero, tenemos el panteísmo; si lo se"'Undo la creación porque si los entes no se derivan de Dios por emanación,
o
'
'
tuvieron que venir de la nada por creación. Pero el ateísmo, el dualismo y
el panteísmo son contradictorios. Luego la razón humana, si legítimame~te
discurre, tiene que admitir la creación". 21 El ateísmo repugna a la contm21
JUAN RosANAS, S. J., T emas de Filoso/la Natural, p. 23, Editorial Poblet, Buenos
Aires.

32

gencia misma de los seres mundanales que implican un Ser necesario. El dualismo incurre en la contradicción de afirmar que la esencia divina corresponde a varios individuos, por una parte, y por Ja otra sostener la existencia
actual -y toda existencia actual es un individuo determinado- de la misma
esencia divina. El panteísmo, al identificar a Dios con el mundo, le hace
necesario y contingente a la vez, perfecto e imperfecto, diforme en su ser.
No podemos arrancar de las cosas del universo al espacio y al tiempo, para
independizarlos como representaciones infinitas. Por adición -añadir cuerpos a cuerpos-- nunca podrá obtenerse la infinitud, que no es cosa de masa
~ino de fuerza unitaria y total. La posibilidad ampliadora del tiempo y del
espacio -cosa de imaginación- no conduce a Ja infinitud auténtica. Las
múltiples cosas reales -todas las que se quiera- tienen un número finito y
están en un tiempo determinado. La totalidad múltiple y cambiante de las
cosas reales no se explica sin un fundamento extra-mundano único, independiente, eterno, infinito. ¿ Y qué decir del orden universal?

9.

ÜRDEN UNIVERSAL

Hay un orden cósmico. El hecho es indubitable. Muchas cosas devienen hacia
un objetivo fijo, aún sin conocer dicho objetivo. Tal es el caso de los cuerpos
naturales que actúan siempre de la misma manera, que resulta ser la más
adecuada. ¿Casualidad? Ya Anaxágoras advertía que no fue el azar -causa
impenetrable para el espíritu humano- ni el destino -palabra hueca inventada por los poetas- el principio que en el universo informe impuso el orden
y la belleza; fue la inteligencia infinita e independiente que, "no mezclándose con nada, existe sola y por sí misma". ¿ Cómo un ciego azar pudo jamás
componer el gran libro del Cosmos? Basta observar los cuerpos que actúan
e influyen los unos en los otros, obedientes a la atracción universal, conforme a sus masas y distancias; el orden finalista que subordina al mineral a la
planta, la planta al animal, el animal al hombre, para percatamos de la
adecuada disposición de Jas cosas a su fin. Observando las maravillas instintivas del mundo animal, el célebre entomólogo H. Fabre se sintió compelido
a exclamar "que estaba viendo a Dios en los insectos". ¿ Quién no descubre
en el reino mineral "esa energía vivaz que ordena todos los elementos de la
planta en bien del todo, que asegura la nutrición, el desarrollo, Ja floración,
fecundación y perpetuidad de la especie"? En los animales es tan clara y
tan firme la tendencia ordenadora -asegura Hugon-, tan segura la armonía y solidaridad de las partes, que basta una sola vértebra al naturalista
sagaz y ejercitado para reconstruir mentalmente el organismo de tal especie

33
Hl

�animal".22 Y hasta en el reino mineral asombran las propiedades permanentes e irreductibles de tantas especies de cuerpos simples y compuestos. Conocer una cosa desconocida mediante otra ya conocida, es demostrar. En
términos de escuela se llama demostración "propter quid" a la demostración
por causas, y demostración "quia" a la demostración por efectos. Tratándose
de Dios sólo cabe la demostración por sus efectos, pues a Dios nadie le reconoce causas. Dos condiciones son siempre requeridas en la demostración
admisible: la., que haya conexión entre el efecto y su causa; 2a., que haya
en el sujeto luz suficiente para descubrir esa conexión. Ahora bien, es evidente que no se puede negar la existencia de efectos en el mundo, y que
la inteligencia humana es capaz de aprehender el nexo entre causa y efecto.
En la quinta vía de Santo Tomás, como en las cuatro restantes, se pueden
uescubrir cuatro estadios : 1o. Un hecho cierto de experiencia: adecuada
disposición de las cosas a un fin como punto de partida; 2o. Un principio
filosófico: el orden supone al ordenador; 3o. Un segundo principio filosófico: en los seres esencialmente subordinados es preciso llegar a un primero;
4o. Hemos de llegar a un supremo ordenador.
Hechas las explicaciones precedentes sobre la demostración por efectos y
expuesta la mecánica interna de la quinta vía del aquinatense, dispongámonos a escuchar las palabras del Santo Doctor: "La quinta vía se toma del
gobierno del mundo. Vemos, en efecto, que las cosas que carecen de conocimiento, como los cuerpos naturales, obran de la misma manera para conseguir
lo que más les conviene; por donde se comprende que no van a su fin obrando
al acaso, sino intencionadamente. Ahora bien, lo que carece de conocimiento
no tiende a un fin si no lo dirige alguien que entienda y conozca, a la manera como el arquero dirige la flecha. Luego existe un ser inteligente que
dirige todas las cosas naturales a su fin, y a éste llamamos Dios". 23
Según la clásica definición agustiniana, orden es la disposición de cosas
semejantes y diversas que da a cada una su lugar conveniente. Atracción cósmica, combinaciones químicas, procesos biológicos, instinto animal, propiedades físicas de los materiales de construcción, leyes lógicas del entendimiento
humano todo en suma está evidenciando esa disposición natural que tienen
' de un' modo constante, uniforme y universal. Los libros de
las cosas' a actuar
ciencias están llenos de numerosas y complejas leyes físicas, químicas, biológicas que rigen los cuerpos distribuidos en las inmensidades del espacio. Y
no se trata simplemente de un orden estático que coloque a cada cosa en
el lugar que le corresponda por su categoría y valor, sino de un orden dinámico que dirige y coordina energías bajo un plan único. Este orden escalonado: satélites-planetas-sol-engranaje cósmico, no está hecho por la mano
., HuooN, Las Veinticuatro Tesis Tomistas, p. 233, Editorial Poblet.
" SANTO To11Ás, Summa Theologica, I, q. 2, a. 3.

34

del hombre. Ni siquiera el orden intramundano: materia inorgánica-vida vegetal-vida animal-humanidad, en que los entes inferiores ceden en provecho
de los entes su~riores, ha sido organizado por el hombre. Las maravillas del
universo macroscópico y microscópico ponen de manifiesto una vasta e inteligentísima organización estática y dinámica de elementos cósmicos. •Cómo
eludir, ante la vista de los efectos, la existencia de una causa proporci~nada?
Un~ organización gigantesca como la apuntada, es el contrapolo de la casualidad, del azar, del acaso. El universo mismo no ha podido dictar sus sabias leyes, porque no es un ser viviente ni inteligente. Ahora bien, si el universo y el hombre no son capaces de dictar las admirables leyes cósmicas,
no es posible eludir la existencia de un Ser Supremo extramundano que rompió el equilibrio inicial del campo gravitatorio, lanzando a los planetas sobre
la tangente de sus órbitas. A este Ordenador y Organizador del universo le
llamamos Supremo, en virtud de que no cabe recurrir a una sucesión indefinida
de ordenadores finitos en cadena interminable, sin arribar a un último Ordenador independiente.
Las existencias condicionadas intramundanas tienen su fundamento en
consecuencia, en la Existencia incondicionada extramundana. Las cosas :núltiples y mutables y la suma de su totalidad finita, implican la unicidad inmutable e infinita. Frente a la mutabilidad, temporalidad, dependencia y limitación del conjunto universal está el Ser fundamental y fundamentante -uno,
eterno, independiente e infinit0- que es por sí mismo una auténtica y positiva totalidad de infinitud.
La capacidad para el ser no tiene límites. Lo que está limitado, disminuido
en su ser, en cualquier grado, no es debido a que es, sino a una causa extrínseca que le limita. Lo que de algún modo es imperfecto exige una causa
eficiente más perfecta. De la diversidad de grados de perfección en las criaturas llegamos, por escala, al conocimiento de un solo ser en quien reside
la razón de ser de los diversos grados de perfección y de su misma limitación. Porque "lo que es máximo en tal grado o género es causa de todo
cuanto a tal género pertenece".24 Por los grados imperfectos -cosas dotadas
de más o menos ser, de más o menos vida, de más o menos inteligencia, etc.llegamos a la Perfección esencial: plenitud de ser, de vida, de inteligencia.
He aquí una vía para ascender desde lo múltiple subordinado hasta la Unidad suprema: Perfección de perfecciones y Ordenador de ordenadores.

"

SANTO

ToMÁs, 11 Contra Gentes, cap. 15.

35

�EL TEMA DE LA LIBERTAD EN LA FILOSOFfA
DE KARL JASPERS
Lic. JoRGE MoNTEMAYOR

SALAZAR

Universidad de Nuevo León

LA LIBERTAD, rasgo fundamental en toda existencia humana, es el tema que
el filósofo de Oldemburgo, Karl Jaspers, aborda con singular maestría en su
magna obra Filosofía. La meditación existencial de la libertad parte de un
preguntar, espontáneo y natural, que todo hombre se hace respecto de su
propio ser. El hombre no está confundido en el mundo de los objetos. No
es un objeto más. Su conciencia existencial le hace evidente su capacidad
de libertad. Natural es que el hombre pregunte por ella. En la presencia del
ser-sí-mismo se explica el interés de indagar por la libertad y por querer
que ella sea. En el querer se advierte nuestra libertad. La libertad -expresa
Jaspers- se quiere porque ya le es presente un sentimiento de posibilidad. Las
preguntas sobre la libertad y sus correspondientes respuestas, no son el resultado de una calculada abstracción, sino de una profunda preocupación
vital. Por la libertad que somos, la importancia de este preguntar destaca
la significación del ser-sí-mismo. El que interroga está implicado en su propio inquirir; late en él, una personal exigencia de saber ¿por qué él quiere
llegar a ser él mismo en su sendero histórico? Desde esta perspectiva la libertad se convierte -para Jaspers-- en un verdadero signum de aclaración
de la existencia.
El hombre, capaz de entender el mundo, centra su atención en su propia
personalidad para profundamente conocerse. Es "la expresión del ser-sí-mismo
que se da cuenta de su posibilidad como ser que decide acerca de sí".1 La
proyección de la libertad se da en la realidad empírica temporal, nunca en
una instancia trascendental. Sólo se comprende la libertad en el existir con' JASPERS, KARL, Filoso/la ( Col. Biblioteca de Cultura Básica), Tr. del alemán por
Fernando Vela, Ediciones de la Universidad de Puerto Rico, Ed. Revista de Occidente,
Madrid, 1959, t. 11, Cap. VI, p. 36.

37

�reto de los hombres que la expresan. Hablar de ella es reafirmar la am_ioníla
eindisoluble que guarda con la eX1stenc1a.
·
· N o puede pensarse la una
sm ta
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L
a . do ~ despliegue más constructivo e integrado de tareas humanas. d'a
reclien
. , exi'stencial, por la libertad, fortalece. y vitaliza, fundamenta y 1ac aracion
namiza la obra humana en el camino de la vida.
Karl Jaspers explica la aclaració~ de la libertad existencial mediante la
consideración de las siguientes cuestiones:

ACLARACIÓN DE LA LIBERTAD EXISTENCIAL

1. La libertad como saber, como albedrío, como ley.
. en que me percato de. mi existir
frente
Me sé como libertad en la medida
.
, El saberme "yo" como "existente" en una realidad VIgente, coma 1o demas.
•
·
· nes vitales
pleja y variada, es el hecho de donde afloran _las pnmera;r:np::~i~'En el sa.d 1 libe tad Es necesario sin embargo, decir con Jasp
q .
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• so libre, pero
'
sin conocimiento no hay l'be
i rtad". p.ºr el cober
dvierto m{campo de posibilidades. Ante el abanico de op~iones, q~e
me ofrece mi albedrío habrá de optar y. d~cidir. N~ f~nci~Sn~ra si~
• ponerse en movnruento
m con2
un contenido real que le perrmta
. lbed , decisorio.
h l'bertad"
tenido, el albedrío no es todavía libertad, pero. sm a
no ~o . ªY., i de un.a
. , d I libertad se configura mediante la extenonzac1on
La expresion e a
d t
· ado En todos
d eta que decide sobre un contenido concreto y e ermm . . .
co:e~os actos en donde la tarea expresable debe ajustarse a un cnteno noraq . d carácter obligatorio se hace presente la libertad trascen~ental, que
m~ti~oa ~a libertad del saber'y la libertad del albedrío, sin excluir e_l aca~a-

~::i~:

:i:nt: a la norma que se patentiza al dsujeto como c~~:n;::nl~~:~::a::~~~:
Respetar el contenido de la norma es a optar un\:bo su'etarme a un preEn la libertad t~ascend~ntal, q~e /:;c~~~~~d:ctiva qu~ cumpliendo con
cepto de contemdo va~oso, s~ g
.
richos del albedrío. En ocalas indicaciones norm~tivas, ev~tal lo\ p;:~bl7 ~~ Oldemburgo- "no puede
siones como la anterior -sena a e i oso o
haber libertad sin ley."

2

38

JASPERS, KA.RL,

op. cit., p. 38.

2. La libertad como idea
El hombre, colocado en la existencia, otea un horizonte ilimitado de posibilidades existenciales. "Yo me sé tanto más libre cuanto más extraigo de la
totalidad, sin olvidar nada de las condiciones de mi acto, la determinación
de mi visión y de mi decisión, de mi sentimiento y de mi acción".3 En función de sus aptitudes el "existente" se dispone a actuar conscientemente en
rl mundo. Esta actitud del ser humano presencializa su libertad. "Yo me
hago libre ampliando sin cesar mi orientación intramundana, cuando me
doy cuenta ilimitadamente de las condiciones y posibilidades de acción y en
tanto que dejo que me reclamen todos los motivos y todos tengan valor para
mí. Pero de esta acumulación compleja únicamente surge la libertad en la
medida en que se realiza la relación interna del mundo en que actúo, conexionando todo con todo, no sólo fácticamente, sino también para mi conciencia en tanto que ésta es los ojos de la posible «existencia»".4 El adecuado conocimiento que el hombre tenga de sus perspectivas existenciales le
habilita para colocarse en un campo proyectivo más amplio y revelador, sin
que pueda, por ello, pensar que el bagaje ideológico-existencial adquirido,
le ponga en una situación vital acabada.
Mediante la idea de libertad y ampliando mi orientación en el mundo me
hago más capaz en mi "ser libertad". Mi conciencia debe articular las experiencias y acontecimientos del mundo cotidiano. En la comprensión de mi
mundo, advierto un panorama ilimitado de factibilidades humanas en donde
la acción del hombre no agota la inmensidad de lo real. Es conveniente que
por la idea oriente mi conocimiento empírico del mundo, elaborando esquemas de acción con sentido y significación. El esquema es algo susceptible
de complementarse, vitalizarse y agrandarse, mediante la vivencia de nuevas
aventuras humanas. La labor de sustraerme de la totalidad de lo existente,
por el conocimiento de mi ser-sí-mismo en el mundo, me fortalece en el sentimiento de saberme decidiendo, actuando, analizando, proyectando acciones, es decir, siendo libre.

3. La libertad como elección (Resolución)

La vida humana se desenvuelve aquí y ahora. En situación y circunstancia
el hombre actúa en un mundo que le reclama trabajo y dedicación. La facultad de responder de manera personal nos muestra la libertad originaria
de todo ser humano. La expresión de esta libertad mediante el acto decisorio
• !bid., p. 39.
' Ibidem.

39

�. 1
t das las condiciones posibles se hagan
no puede esperar, para surgir, e ~ue o.
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limitado el hombre
D de su propio honzonte am:2 ° 0
'
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'
t En esto consiste pretestimonia un actuar que le caractenza y comprome e.
.
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Cisamente su
r a · ,Y
lgaman en el acto de 1a l'b
i ertad · "Elección
Elección y reso1ucion se ama
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la resolución
. , d er O mismo en la existencia empmca · · ·
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1
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bertad debe suponer una reflexion previa
, 1•
· ta · la presencia y ac de la elección del ser-sí-mismo. Es, eln u tIIDla ~s nL:a~legido queda impreso
., d
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la que funda a reso uc10n.
Cion e1 ser umano.
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r sentido el ser de mi existenen mi programa de VIda y signa con su pee~ iar
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. L continuidad de elecciones y resoluc10nes explica la fo
. .
ch1_a. .a d la libertad personal. "La elección expresa para la co~c1enc1~ que
1stona e
d
•
reo mi propio ser
en la decisión libre no s6lo actúo en el mun o, smo que e ,
de tal
. 'd d 'hi t'rica'
Yo sé que no estoy solamente ah1 y soy
.
O
en contmm a
s
•
,
,
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ue en la acción y la decimanera y, a consecuen~ia de _ello, actú~ as1,dsmo ·\cción y de mi ser. En la
.,
también al mismo tiempo, origen e m1
.
~10n so'.
.'
1 l'be tad en la cual no solamente decido sobre algo,
resoluc1bón e~IIllrun•s::oy ªn: p:edo separar la elección y el yo, sino que yo
smo so re IIl1
•
que me com. mo soy la libertad de esta elección".e Por la tarea prop1~ d' 1 bl . tiIDlS
•
nal Esta tarea me revela la m iso u e m
promete, mod~}º ~1 ser
La libertad de la elección y en la elección
rnidad de la e.ieccmn Y e Y ·
. d
b
La con. . .
, .co El hombre es el artífice e sus o ras.
nace de mi existir empm ·
. . •
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. . de una libertad actuante emana ongmanamente e_ . .
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1 .,
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en la manifestac1on emprr .
. .
d I libertad personal, el
como comunicativa. Al pensar y dec1d1r,, en uso e a
hombre lo hace en vínculo con los demas.

¡.~:,,

4. Huída ante la libertad.
. b'Jetable. "El hombre que ha
•
d
1 persona es mo
El ser de ~a hberta ' en . a h . , dola fundamento de sí mismo, no cod 1 libertad" 7 Identüicarse
probado la libertad ongmana, ac1en
, ·
más que el ser e a
·
noce ahora como autentico ser
t de historicidad es desenvol.
, ·
en un marco concre o
'
1.:omo existente empmco,
h
t d hombre La actitud huver y expresar co~ ello e~ serdliblre ~e ª::;m:e~tra obra~do y decidiendo.
mana, en el paso mdetemdo e a v1 a, se
• JASPERS, KARL,

op. cit., pp. 40-41.

• !bid., p. 42.
T

40

JASPERS, KARL,

No podría ser de otra manera. °El compromiso existencial se basa en la dimensión de libertad que es el hombre. En el apropiado ejercicio de la libertad el hombre se realiza auténticamente. En formas de proceder inauténticas se distorsiona existencialmente. La autenticidad es -para Jaspers- el
buen uso y disposición de las posibilidades propias en la acción concreta.
En el proceso de autoidentificación el hombre se reconoce existente, es
decir, se siente ser-sí-mismo. En esto se funda precisamente el sentimiento
de su compromiso y responsabilidad. Una elección precede a la decisión y
adoptarla va siempre acompañada de inquietud y no pocas veces de temor.
"La elección, en tanto no se realiza, implica algo incierto y, por tanto, inquietante".8 La angustia en la libertad representa una experiencia personal
intransferible. En la soledad de la crisis se acentúa la comunicación con la
decisión. No se debe renunciar a cumplir con el testimonio que reclama el
ser-sí-mismo. Responder, activa y valerosamente, a los requerimientos que
la vida plantea, es seguir el camino que concluye en las satisfacciones más
íntimas que el hombre puede experimentar. Decidir es expresar la capacidad
de libertad. Con ello el hombre cumple su obligación existencial. "Nada puede quedar sin decidir" expresa, categóricamente, Jaspers. Las tentaciones de
renuncia o abandono, frente al deber de decidir el ser-sí-mismo, son combatidas por la exigencia de autoidentificación que no es otra cosa sino el saberse "siendo" en el mundo.
Proyectar mi acción en el cuadro histórico de las posibilidades personales
requiere, necesariamente, que yo sepa lo que quiero. Si esto no lo dilucido o
resuelvo oportunamente tendré lo que Jaspers llama: "Angustia ante la libertad". "Si no sé lo que quiero, me quedo perplejo ante las infinitas posibilidades, me siento como si no fuera nada, y tengo, en lugar de angustia
en la libertad, angustia ante la libertad".9 Ante el inmenso horizonte de la
realidad debo preocuparme por responder adecuadamente a la interrogante:
¿ La libertad para qué? no permitiendo, así, que se genere la sensación de
impotencia e incapacidad. Mi tarea en el mundo es realizarme. Los testimonios de decisión, de querer, de libertad, van modelando mi ser. En esta
tarea, los pequeños o grandes actos, las faltas graves o las magnas acciones,
~e unen indiscriminadamente para darnos la presencia de un ser humano
lOn toda una serie de facetas que le hacen ser de "esa manera" y no de
otra. La adecuada expresión de la libertad o el compromiso marginado, por
una renuncia irresponsable de la libertad, se plasman de manera permanente
y definitiva en la persona del respectivo responsable. "El hecho de abrazar la
• Ibídem.
• JASPERS, KARL,

op. cit., p. 44.

op. cit., p. 43.

41

�libertad o de huírla es la manifestación desplegada en el tiempo de lo que

soy" .10

~a libertad conforma, por lo que es, un existir ,
..
virtud de su origen la libertad . t . l
mas elevado y positivo. "Por
,
ex1s enc1a se opone
¡
fº . .
azar · por virtud del debe
•t .
ª a super 1c1ahdad
del
',
r exis encia1 a la arbitr . d d d la
. .,
mentanea; por la fidelidad y la co / ºd d l a~1e a
e. vohc1on mon mm a a olvido y la dispersión" 16
0

5. El pensar la libertad "existencial".
La libertad es existente en función de un ser humano que existe como
libertad. Libertad sin existencia o existencia sin libertad sería algo irreal e
inadmisible. La libertad como testimonio humano es indiscutible. Para proyectar su acción la libertad se articula, mostrando los lineamientos peculiares
de su expresión. Al hablar de "libertad existencial" debemos distinguirla de
las consideraciones de carácter formal y trascendental que en torno de ella
se han expresado. "La libertad formal era saber y albedrío; la libertad trascendental era la certidumbre de sí mismo en la obediencia a una ley evidente;
la libertad como idea era la vida en una totalidad; la libertad existencial
era la autocertidumbre del origen 'histórico' de la decisión" .U El significado
de la libertad existencial engloba todos los aspectos del decidir y actuar humano. La conciencia de libertad sólo la tenemos en la libertad de la existencia. "La libertad no puede ser conocida, pensada objetivamente en ninguna forma. Estoy cierto de ella para mí, no pensándola, sino al existir; no
12
considerándola y preguntando por ella, sino al realizarla ... " Como libertad, al existir, soy. Más que conocerla, de manera formal o conceptual, la
ivo con todos los compromisos y deberes que me impone. La fidelidad debe
ser .,-para Jaspers- cualidad fundamental del testimonio existencial. En el
cumplimiento del deber de la existencia me incorporo logros y satisfacciones.
"La libertad no es absoluta sino que, a la vez, siempre está vinculada; no
es posesión, sino conquista" ,13 Elección, decisión, querer, se explican sólo en
relación con un ser existente que les da origen y sentido. Jaspers nos dice:
"No hay elección sin decisión, ni decisión sin querer, ni querer sin «tener que»
ni «tener que» sin ser".14 La conciencia de libertad originaria no conoce límites.
El que una existencia empírica encuentre ciertos condicionamientos a su
actuación, no autoriza a concluir que la libertad "existencial" es limitada o sujeta a marcajes insuperables. La libertad existencial como potestad "Es la
incondicionalidad del poder que en la conciencia de la libertad originaria
no conoce límites" .1 5 Para realizar las dimensiones de su libertad, el hombre
"tiene que" obrar en una tarea que le compromete, responsabiliza y modela.
\

0

op. cit., p. 45.

,.. lbidem.
14

JASPERS, KARL,

1. La pregunta por el ser de la libertad.
Al preguntarse por la libertad
d .
.
hombre se percata de un pe 1· ' es . ec_ir al mterrogarse como existente el
cu iar senturuento de ser s' ·
L
.
personal despierta un querer
.
.
• i-nnsmo. a meditación
•.
exp1icar e1 sentido exist · l d ¡
•
El vivir esta invitación que lue o
.
enc1a e propio ser.
vela, a quien la exper~enta g se ~o~vierte en severa preocupación, re"existente" lo vive consciente:u:; ar~tu :lena de libertad. El carácter de
y mediante su pensamiento se d e e omd re cuando, llegado a cierta edad
'
ª. cuenta
e su presencia
d
conocer y con una libertad
.
en un mun o por
por eJerc1tar.
La pregunta por el ser de la libertad es considerada por Jaspers de dos
maneras:
la. Se adquiere una conciencia de libe d
..
avenencias del mundo.
rta ante las compleJ1dades y des-

t;

2a. Se despliega una búsqued d ¡ libe
lidad de una no-libertad absol
a
rtad ª~!e el temor de la posibi.
, .
u a. sta preocupac1on y el hecho d
b
y sentirse ser-si-mismo ponen en t ens1on
., a1 hombre y lo lle
e . sad erse
por el ser de la libertad.
van a que m ague
Mientras el ser humano no se re
.
destino en la existencia s
.p ocupa por mdagar su situación y su
, u presencia en el mundo s
d
.
de un todo que le envuelve
I
.
e encuentra epend1endo
del hombre de la oscura dep:n;: e_ quehlastunosamente dormita. La salida
libertad. La independencia del s nhc1a se ace patente e? la pregunta por la
er umano es problemática y c
I. N
para él una grave exigencia de ordenar y ordenarse en el
ace
tambaleante
se
va
orientando
en
l
.
.
mun
o.
on
paso
r .,
a existencia. Sus metas son elevadas
rea izac1oi;i- y para alcanzarlas debe poner en la tarea lo me· d , .-su
En el uso y expresión de su libertad irá fortaleciendo su mar¿:r e 81 mismo.

o:;p ¿ª·

~:a::r;:~

:~ logro de/us mejores propósitos. Por la libertad que es, disp~n:
be::~ me
tara alca~ar sus objetivos. Al surgir la pregunta por la lise a um ra un honzonte de liberación para el hombre Se da 1
1
presente y se toma una antorcha que ilumina el camino de la ~ida.
uz a

t

!bid., p. 45.
u lbidem.

10

u JASPERS, KARL,

SER EMPÍRICO y SER LIBRE

op. cit., p. 46.

,. JASPERS,

KARL,

op. cit., p. 45.

u lbidem.

43

42

�2. Argumentos que quieren demostrar la realidad empírica de la libertad.
Un argumento en este sentido es el pensar la libertad como un comienzo
~in causa. Este pensamiento es -para Jaspers- objetivamente insostenible.
"Es un pensamiento que no se puede realizar en una realidad empírica, pues
cada vez que se afirmase un comienzo absoluto, tendría que preguntarse
17
inevitablemente por el «de dónde» y el «para qué»" . 1•odo lo que existe
proviene de algo o de alguien necesariamente. La realidad puede ser objeto
de explicación causal. La libertad es una aptitud y cualidad humana que se
hace evidente en la existencia empírica. En esta última es imposible que se
dé la "causa sui" porque indudablemente esa realidad existe como contingente y no como necesaria.
Se ha pretendido, por otra parte, crear espacios en la realidad empírica
en donde la libertad fuera colocada. Esto no es posible ya que existe una
marcada distinción entre realidad empírica y libertad existencial. La libertad
se ejercita en condiciones concretas; sin embargo, esta objetivación no es en
sí la "libertad existencial". "La libertad «existencial», que se comprende a sí
misma, no sólo no afirmará su objetividad, sino que tampoco la buscará,
porque sabe que toda posibilidad objetiva capta algo absolutamente
distinto
18
de aquello que es y de lo cual está cierta y segura en sí misma" . Se ha dicho que la libertad más que definirse se vive en las tareas diarias de la existencia. Ser existente -hemos de repetirlo- es ser libre. Para Jaspers en la libertad
existencial se confirma la certidumbre del existente. La libertad se comprende
a sí misma sin necesidad de esquematizarse en un esqueleto rígido y formal
de apreciación. Soy libre porque tengo conciencia de mi ser en el mundo. Soy
libertad y participo de ella mediante la comunicación con los demás. En el
ser de la libertad nos encontramos porque somos libertad. Nunca la libertad
humana puede ser cosa u objeto empírico.
3. Origen de la conciencia de libertad.
La preocupación por la existencia es algo de lo cual no puede dudarse. Se
vive en una u otra forma y cada hombre da respuesta a sus respectivos compromisos existenciales. El deber llama, momento a momento, a la realización
de las tareas que la existencia requiere. Cumpliendo o no con ellas el hombre forja su propio destino. El "ser existente" es el origen de los efectos, variados y complejos, que en la vida plasma el testimonio existencial del hombre. El ejercicio de su libertad repercute en el ámbito de la realidad em-

JASPERS, KARL,

LIBERTAD y

NECESIDAD

La presencia del hombre en el mundo 1 .
él. Su existencia estará
ta
e ~pone la necesidad de obrar en

.
cons ntemente excitada a
compromiso. En esta tarea tie
expresar actos plenos de
gan al logro de los fines por ~ecaque vLenceli~belos obstáculos que se interpon, .
.
nzar. a
rtad q
Ih b
estática smo actuante y d'mam1ca.
, .
Para Jasp
l' ue. e om re es' no es
da en una íntima relación
1
.
ers e sentido de la libertad se
.
con a necesidad "C d f
.
sentido respecto a una trab
. . a a orma de libertad tiene
ª
que, como necesidad
1
o 1ey u origen. La conciencia de la libe d
' es para e la su resistencia
con la necesidad o en unidad
11 rta s_e desarrolla en contraposición
d l
. .
con e a. Una libertad
h
as as opos1c1ones e·s un fantasma" 21 L
d
que aya superado todecisión -acto de libertadd.
a c~n ucta que se expresa mediante la
d
. .
pue e mostrarsenos com t ·
·
.
e una opos1c16n a ser controlada r la f
.
o estlmomo trmnfante
como acatante de los dictados d po d beatahdad de un proceso natural o
.
e un e r En ambo
h
rencia a la necesidad que se presenta en un
· caso
s casos. ay. una refeotro como origen ley.
como res1steneta y en el
O

l. La resistencia de lo necesario.

La naturaleza está determinada
l
Lo que no hace más que acontecepror e :clontecer forzoso de los fenómenos.
.
.
-sena a Jaspers
l'b
cepc16n que mtenta insertar aJ h b
- no es i re. La conom re y por tanto a su libertad en el pro,. lbid., p. 51.
,. lbid.
n JASPERS, KARL,

" lbid., p. 48.
11

pírica. "No hay libertad f uera del ser-s1-m1smo
, .
E
l
cosas no hay lugar n1· h
. n e mundo obJ'etivo de
las
ueco para ella" 1s
Un profundo anhelo de querer conoce; inv
.
ser de la trascendencia Sól
.
acle a quien pregunta por el
.
.
o a m1 querer -dice J
tentizar el ser inaccesible al saber E te
aspers- se le puede pa.
. s querer se basa en l
be
una angustia que es expresión de la libertad ue
. e no-sa r y provoca
el ser en su eternidad la l1'be t d
ha , . q soy. S1 la persona conociera
rase
namn
·
·
rtad no tendría sentido L'be tad
ecesana e mexplicable. La libe
. I r
·para qué? Q
¡·
ese1arecer la existencia La libe tad é
•
orno ibertad me avoco a
nocimiento del ser-sí-~mo y ~el es dfacultad dinámica en busca del cod l libe
mun o en donde
h b'
"
e a
rtad la excluye de la existenc.
, .
se a ita. El origen
fundamento el ser que yo .
: empmca que investigo; en ella tiene su
rmsmo pue o ser en la existencia empírica".20

op. cit., pp. 51-52.

op. cit., p . 49.

45

44

�ceso de la naturaleza es erróneo. Pretende fundar su ilusoria aspiración en
el hecho de llamar a todo lo real Naturaleza. El hombre se dejaría llevar por
lo instintivo -eor ser natural- renunciando a su libertad y por tanto a su
grandeza. Ante esta posición es necesario indicar que la libertad humana no
es naturaleza, ya que "lo que concibo como naturaleza está determinado en
su acontecer por la necesidad. Como dependiente de una causa, como causado, está sustraído a la arbitrariedad. La determinación de su existencia
empírica es necesaria tal como es a causa de otra cosa".22 El hombre como
libertad no puede identificarse con la naturaleza, pues con ello se sometería
al ritmo ineludible que en el mundo de la naturaleza existe. Nada más antagónico con el sentido de la libertad, que es compromiso ante el deber y no
~ometimiento ciego a factores ajenos a la decisión y al criterio personal. "No
me puedo quedar detenido en esta concepción. Yo afirmo la independencia
de juzgar y querer contra la realidad natural".23
La naturaleza es algo de lo que no podemos prescindir. El hombre es en
el mundo. Pero ello no significa, ni mucho menos autoriza, una sujeción del
ser humano a la misma. "La diferenciación entre natural y no natural se
hace posible por virtud de una doble significación: lo natural es, a veces, lo
que no es más que real, y otras, lo normativo. Lo natural real y lo natural
normativo no pueden ser separados en concreto de un modo decisivo. En
cada caso lo natural es, al tiempo, algo real, que como tal me liga (dígale sí
o no), y en cada caso lo real como tal tiene además cierto carácter de exigencia. Yo no soy por completo miembro del proceso natural ni tampoco
opuesto a la Naturaleza como absolutamente autónomo".24 La libertad es
actuante en la realidad del mundo.
La naturaleza es respecto a la libertad: oposición, resistencia, obstáculo a
vencer. La libertad al plasmar, en actos concretos, su expresión, lo hace bajo
exigencias normativas que en conciencia son inexorables. "Frente a lo naturalmente dado actúa la voluntad, emanada de la libertad trascendental, con
la conciencia de otra necesidad distinta; no sujeta a leyes naturales, sino a las
leyes del deber. Esta necesidad se formula con proposiciones en forma de
mandatos y prohibiciones".25 Un conjunto de disposiciones de carácter obligatorio debe ser cumplido por el hombre que actúa en la existencia. En
atención a la libertad que es, el hombre reconoce la necesidad de obrar consecuentemente ante el deber, que se le presenta como evidente y necesario.
El respeto y la obediencia al deber, es algo de lo que está reclamada toda
persona al expresarse. El decidir de esta manera, es proceder en el ejercicio
" !bid., p. 52.
" Ibidem.
24

JASPERS, K.ARL,

" Ibidem.

46

de una libertad consciente que se compromete por el sentido del
~ca=d Ja~pers ~olntemplando esta situación de la libertad nos dice~e~~aq~e
r
existencia se ve entre dos necesidades. la
.
.
c_~mo resistencia irreductible de lo real, y la l~gali;:~e::ia: :e la naturaleza,
f11a de la regla. Está en peligro d e d esvanecerse entre ambas
e er,
p como• forma
.
sustraerse en absoluto a ellas en I
d
· ero, s1 qwere
.d d d !las
'
ugar e moverse en la más íntima proxirm a
e e
entonces se pierde forzosamente en lo fantástico".2s

2· El fantasma de la libertad absoluta.
'bePara Karl Jaspers la libertad absoluta es un sin sentido "L 'd d
.
.
a I ea e una
lI rtad absoluta se orienta hacia
libertad sin suprimir la libertad ~ ser que su~rune la limitación de toda
. di 'd
.
misma. Toda libertad, que es libertad d
un m v1 uo, tiene que estar en oposición, desarrollarse en roceso
e

~¡~~!~

~e p::a ~:t~Úd::rq~~e:~ret li~itada. Udna libertad absoluta ~ería la
uv1era ya na a fuera de sí t Od 1
.
.
las tuviese dentro de sí S • h l'b
d
Y
as as res1stenc1as
es en sí" 21 D
. 11 ~y _1 e~ta absoluta, entonces es libertad lo que
.
esaparecen as lim1tac10nes I b
1
. .
lo que aparece frente al sujeto es ya co;oc:o ;:e~~s,L:sr:º~~1one~. Todo
1
en lo objetivo del mundo sin ningu'n
bl
·
., r
sena, estar
.,
,.
pro ema, pero tamb1en en el sí mismo
La observac1on critica del filósofo alemá
- 1
,
.
absoluta no es una verdadera lib t d
n, sena a, ademas, que la libertad
queda su . 'd
era ' en cuanto que en ella la existencia
pnm1 a en favor de algo general y total "L J'b
d b
absurda• la libertad e
d
,
·
a 1 erta a soluta es
existe e~ lo contrad:to~~; :o::c1a donde ~o encuentra oposición; la libertad
seguido; su auténtico contenido e~;~~:so~n o puede quedarse en nada conde la «existencia» en la realidad
, . desaparecer; en la manifestación
en 1~ 1:ascendencia ni en la N atu:::1~c::od;:dl1:~:e s:~J;ogasre, pero no
supnm1rse
' ·
¡
a querer
. a s1 ~sma; aquel o en lo que queda suprimida absorbida
no es libertad
ya
. d li'besmo trascendencia".2s El horn bre se encuentray--en el mund.a-- sien o
rtad que esgrune
·
d
en to os y cada uno de sus actos L d'
:::1::es n~turales. y los marcos de normatividad son necesarios par~ ;~e ¡~
r
pue a explicarse, de otJ·a forma, la libertad es inconcebible.

" JASPERS, KARL,

op. cit., p . 53.

op. cit., p. 53.

"' !bid., p. 54.
" JASPERS, KARL,

op. cit., p. 55.

47

�3. Unidad de libertad y Necesidad. (Libertad y «Tener Qué&gt;).
La libertad -nos dice Jaspers- en su origen existencial se sabe francamente necesaria. El quehacer del hombre en la existencia va formando un
fundamento histórico que señala, en un momento determinado, lo que el
hombre es p0r lo que ha hecho en su pasado. El presente y la historia del
"ser en el mundo" se va componiendo p0r sus elecciones existenciales. "Toda
elección existencial se esclarece como algo definitivo, que una vez realizado
no se puede deshacer retrospectivamente. Libre en la elección, yo me obligo
por ella, yo realizo el acto y sufro las consecuencias. Sólo la clara conciencia
de esta decisión hace de la elección una elección existencial. De este modo
29
cada decisión es una base nueva en la formación de mi realidad «histórica&gt;" En uso de mi libertad pienso, elijo y decido. Tal proceder me compromete
y agrega sus efectos a lo que soy en este momento. La huella que dejan los
actos humanos, en la historia personal de quien los expresa, es indeleble. Todo
lo realizado se plasma para siempre y nos responsabiliza de manera radical
en sus consecuencias. El hombre en sus decisiones debe obrar con actitud
serena, juiciosa y positiva.
Como "ser en el mundo" necesito decidir libertariamente el camino existencial que quiera o deba dar a mi existencia. He ido modelando mi propio
ser mediante las múltiples decisiones que he adoptado en la vida. Estoy aquí
en el mundo como existente y tengo la necesidad -tener que- de testimoniarme como tal, en expresión de la libertad que soy. La participación en la
existencia, por el hecho de vivir, es ineludible. Estoy inmerso en el compromiso fundamental de ser en el mundo. Mientras esté aquí, habrá, en cada
una de las expresiones que realice, una íntima relación entre libertad Y necesidad.

LIBERTAD Y TRASCENDENCIA

1. Libertad y culpa.
La libertad se experimenta como responsabilidad. "Por el hecho de que
me sé libre me reconozco culpable (responsable) . Yo respondo de aquello
que hago puesto que sé lo que hago, yo lo tomo sobre mí" .so Este reclamo
de culpa es siempre presente en la tarea existencial del hombre. "En la culpa, en la cual ya estoy cuando me doy cuenta de ella, quiero en tanto que

depende de mí, no ser más culpable; pero, no obstante, estoy dispuesto a
t~m~ de nuevo sobre mí la culpa inevitable". 51 Se acepta la condición origmana del ser humano y se obra en consecuencia. "Yo tomo sobre mí lo
q~e, según t~o mi saber, no habría podido evitar. Así, yo tomo sobre mí el
ongen de m1 ser, que está antes de cada una de mis acciones determinadas
como el fund~ento d~e el cual yo quise y tuve que querer; así tambié~
tomo sobre rm en la realidad lo que yo tengo que hacer, sin poder hacer otra
cosa en la situación presente".32
El ser _humano no conoce -afirma Jaspers- dónde comienza su culpa. Si
lo conociese, la culpa sería circunscrita y evitable. La libertad sería la posib~dad de evitarla.. P_or otra parte, agrega Jaspers, "Al asumir la responsabilidad, conservo m1 libertad por el reconocimiento de mi culpa".ss Precisarldo como es la culpa, Jaspers nos dice: "Mi culpa es, en el seno de mi libertad, una cul~a determin~da en cada caso y, p0r tanto, algo que yo int~nto que no caiga sobre rm. Pero mi culpa es, por virtud de mi estado de
libertad, la culpa indefinible y, por tanto, inmensurable, fundamento de toda
culpa particular en tanto ésta es irremediable. Mientras que yo, por ser libre
lucho contra la culpabilidad, ya soy culpable a causa de mi libertad. Pero
esta culpa no me puedo sustraer sin contraer la culpa de negar mi libertad
misma".3 '

¡

2. Dependencia e independencia.
Soy en el mundo y me sé responsable de mis actos. Mediante el descubrimiento de mi ser personal se hace patente mi libertad. Me sé existiendo en
u~ lugar en donde he sido colocado. ¿Dependo de alguien o dependo de mí
mismo? ¿Soy dependiente o independiente? La dilucidación de estas interrogant~s calan en el sentido de la libertad que el hombre es. Desde la pcrspec~va de ,1~ dependencia, se dice: "Un Dios me ha arrojado en la existencia empmca. Yo mismo ya no soy, ni mucho menos mi voluntad. Esta
no ~e serviría _para nada ~i la divinidad no la moviera".85 Desde el punto
de vista de la mdependenc1a, se señala: "En la voluntad yo me creo a mí
mismo, ciertamente que no de una vez, sino en la continuidad de una vida•
no ciertamente de modo arbitrario partiendo del vacío, sino con un funda:
mento «histórico&gt; de mi ser-así, el cual ofrece indeterminadas posibilidades
n
12

Ibid., p. 57.
Ibidem.

11 JASPERS, JúRL, Ofl.

cit., p. 57 .

.. Ibidem.
•
•

Ibid., pp. 55-56.
JASPERS, 'KAllL, ofl. cit., p. 56.

•

JASPERS, JúllL, Ofl.

cit., p. 58.

49
48

H4

�para reformarme libremente1'.36 Planteadas las anteriores pos1aones, Jaspers
concluye: "En estas dos posiciones metafísicas, la de la absolutización de la
gracia o la de la libertad independiente, reconocemos expresiones necesariamente inadecuadas en su precisión racional y unívoca rectilineidad para el
misterio del fundamento trascendente. En la conciencia de la gracia se niega
la libertad en favor de la única voluntad que actúa, la voluntad divina, como
si en esta forma pudiera aún existir culpa sin libertad; en la conciencia independiente de culpa se afirmaría la libertad en favor de la propia respon37
sabilidad, como si sin trascendencia pudiera aún haber culpa en la libertad".
La voluntad es impotente -afirma Jaspers- para que la existencia se refiera
a la trascendencia, juntamente con la experiencia de la libertad de la voluntad, en la ilimitada responsabilidad de mi hacer y mi ser.

evanescente en mi propia libertad".º Mi actuación, testimonio de libertad,
se orienta a la trascendencia. "En la existencia empírica puedo perder la libertad al perderme a mí mismo. Pero sólo en la trascendencia puede cesar la
libertad. Por virtud de la trascendencia soy como posible «existencia:. es
decir, como libertad en la existencia temporal" .0 Mi labor en la vida es ~alizarme a través de un camino de actitudes y actividades comprometidas. Una
parte, larga o corta, de ese camino me es~ra aún. En ese sendero el horizonte es la trascendencia. Un existir sin perspectiva trascendental es inadmisible. Soy libertad en el mundo y presente en mi libertad está la trascendencia.

3. Trascendencia en la libertad.
Sin la trascendencia, el querer y la libertad misma no tendrían sentido. "Si
no hubiera trascendencia se Elantearía la cuestión de por qué debo querer;
no habría más que caprichos sin culpa, sin responsabilidad. De hecho sólo
puedo querer si existe trascendencia".38 Gracias a la libertad percibo la trascendencia. "Así como la libertad ya existe en cuanto que pregunto por ella,
así también la posibilidad de la trascendencia sólo puede existir en el seno
de la libertad misma. En cuanto que soy libre, experimento en la libertad,
' merced a e11a, 1a trascendencia
. " .39
pero solo
En el existir en el saberse "ser-sí-mismo", el hombre se da cuenta de que
'
.
él no se ha creado. Esto le lleva a expresar, en relación con sus actos, lo s10
.
.
"•
guiente: "Donde soy por entero yo xrnsmo,
ya no soy so'lo m1' mISmo
. Es
decir, todo Jo que realiza en su tarea existencial, está implicado en el ser que
le ha sido dado. De esta situación, aparentemente contradictoria aunque
explicable, Jaspers hace el siguiente razonamiento: "Yo soy tal como llego
a ser por virtud de otro, pero en la forma de mi modo de ser libre. De ahí
la antinomia: aquello que yo soy, emanando de mí mismo, no puedo serlo
solamente EOr mí mismo; puesto que lo soy desde mí mismo, soy culpa?le
(responsable); puesto que ~o lo_ soy sólo por _mí, !~ so_~ lo que he q~en~o
por participación. Esta antmomia expresa la 1dentif1cac1on de la conc1enc1a
de necesidad y de libertad en la trascendencia. En cuanto que me a~rehe~do
desde la libertad, aprehendo mi trascendencia de la cual soy man1festac1ón
• Ibidem .
., Ibidem.
•

JASPERS, KARL,

op. cit., p. 59.

• Ibidem.
•

50

JASPERS, JúRL,

op. cit., p. 59.

., Ibid., p. 60.
"

JASPERS, KARL,

op. cit., p . 60.

51

�EN TORNO A LA METODOLOGIA TRASCENDENTAL
DE KANT
HuMBERTo MARTÍNEZ GoNZÁLEz
Universidad Nacional Autónoma
de México
Sumario: I. Introducción. 11. Cambio de método en la Metafísica. 111. La diferencia
entre filosofía y matemáticas (ciencia). IV. La diferencia entre el método filosófico y el método matemático (científico). V. Los conceptos y los juicios desde la
Lógica y la Metodología. VI. La Metafísica como sistema científico.
"Die Kritik der Vernunft führt also
zuletzt notwendig zur Wissenschaft".
hn1ANUEL KANT

J. INTRODUCCIÓN

LA TEORÍA DE LAS MATEMÁTICAS que presenta la Estética Trascendental de la
Crítica de la razón pura tiene su antecedente en la Doctrina Trascendental
del Método. Esta, a su vez, se encuentra ya, en muchos de sus rasgos esenciales, en los trabajos precríticos.
El profesor E. W. Beth,1 entre otros, muestra en varios escritos esta anterioridad histórica de la Metodología y los trabajos precríticos con respecto
a las doctrinas críticas de la Estética Trascendental. De aquí se desprende,
1

Cf. "Critica! Epochs in the Development of the Theory of Science", British Journal far the Philosophy of Science, Vol. I (1950); La crise de la raison et la logique,
Paris, 1957; The Foundations of Mathematics, Amsterdam, 1959, pp. 41-47; Mathematical Thought, Dordreecht 1965. Véase también la obra en coeditor con Piaget:
Las relaciones entre la lógica formal y la realidad (Trad. española, Edit. Ciencia
Nueva, Madrid, 1968).

53

�en acuerdo con Jaakko Hintikka,2 que esta última debiera ser leída a la
luz de la Metodología Trascendental y no viceversa.
.
Por nuestra parte pensamos que no sólo la Estética, sin? también la An~litica Trascendental, debiera estudiarse desde esta perspectiva. Es~o mo~~aria
una congruencia en el sistema de Kant en lo que respecta a su mte~c1on d_e
escribir una ciencia de la Metafísica. Para entender esto es_ necesar_10 clanficar la idea que se tiene del término "ciencia". Kant lo hizo ~rec1s3:111en~e
en su Lógica y en la Doctrina Trascendental del Método, y de ahí la pnmac1a
importancia de esta última para ver la Crítica de la razón pura en un as;ecto positivo más que negativo, como sistem_a ~ons~ituido que ofrece e~, s_urtido completo y consistente de conceptos apnon, mas que como mer~ ~Jerar'' (propedéutica) ,• en suma' como un " ... I nventano
s1stec1c10 pre
,
,, s
máticamente ordenado de todo lo que poseemos mediante _la Razon, pura •
El mismo Kant nos dejó dicho que la Crítica ".,.. contiene ~n s1, Y aun
ella completamente sola, el plan completo, bien probado y garantizad~, Y hasta todos los medios de realización en sí, por los cuales pued~ se~ realiza~a. la
, · coro0 ci·enci·a . . . " • De hecho, segun' Kant, esta c1enc1a es la umca
metaf1S1ca
susceptible de realizarse en breve, de alcanzar total P.erfección de una vez Y
para siempre y no ser ya "susceptible de increme~t~" • . . .
Decir que la metafísica que hace Kant es cienüf1ca, s1g~1ca,, en sus propios términos, que no es filosofía. Kant observó que la f~losofia natural :
· t·, en Galileo y Newton en ciencia natural. Con ID1ra en este f actu
convrr 10
f.l 'f.
t do
.1stonco
, · proyect6 cambi·ar la metafísica de su estado 1 oso 1co a su es a
h
científico. Ciencia y filosofía, pues, se contraponen.5
•

•

1 u m• n ·

, Cf su artículo "On Kant's notion of intuition" en The First Critique: Reflections
Ka~t's Critique of Pure Reason. Edited by Terence Penelhum and J. J. M~c ~nto~h.
~niversity of Calgary, Wadsworth Publisching Company, lnc., Belmont a omia,
1969, pp. 38-53.
T d
¡
• IM.MANUEL KANT, Kritik der reinen Vernuft, A XX. Hemos ~tt iza_ o, sa vo en
contados casos la traducción española de José del Perojo y Jose Rovira A~engol
muy
.
,
.
d. . , 2 tomos Paralela a ésta damos las referencias de
de la Edit Losada, qumta e 1C1on,
·
d
la primera. 178 1 (A) y segunda 1787 (B) ediciones originales de la obra. En a e1ante

citaremos sólo las páginas.
• Cf. Prolegómenos, ed. española, Edit. Aguilar, p. 204.
,.
, Exponemos aquí una interpretación diferente de la usual de los cn~cos Y com~n• tas kantianos La postura a la que nos oponemos es reflejada muy bien, para ac_a-

:;P~;
e,

~~ ;~:ª

conLuen1·beni,.~~pColo~c~;~!;: ~:t:!: :1:j:tc:~
Ó:t~::r~:~e~a ~::o::;f:~
en
~. .
·d
·
también su re e" do de pensar" es distinta a la c1enc1a. Esta 1 ea nene
por _su mKo
t 'a pie de página (parágrafo 4) nos dice: " ... N6tese ~ue
renc1a a ant, y en no a
otra vez Kant el método de la filo.
l
·
palabras contrapone una Y
.
csoafs:~ c:i°d:~asmi~~~áticas, es decir, que él, por unas razones, considera errófneo onde~1s. .
tras razones creemos onoso
tar la filosofía en estas c1enc1as, como nosotros, por o
'
io

El presente trabajo se limita a estudiar la Metodología, con referencias a
los prefacios y a la Introducción de la Crítica. Con todo, intenta ser la base
para un futuro estudio del sistema crítico kantiano.

II.

CAMBIO DE MÉTODO EN LA METAFÍSICA

La metafísica, en tiempos de Kant, se encuentra en un estado muy insatisfactorio. Mientras que el nuevo saber o conocer de la ciencia físico-matemática camina con grandioso éxito, la metafísica se encuentra varada en sus
cuestiones sin fin. Quería ser ésta " .. . una explicación de las cosas, y esto
mismo pretendían las ciencias experimentales que a su lado se desarrollaban
e iban tomando cada vez mayor incremento. O la filosofía debía abandonar
su lugar y pasarse a las ciencias experimentales, como lo hizo en el realismo
inglés, o permanecer en 02osición y enfrente de las ciencias experimentales
como una ciencia especial metafísica, y morir . .. " 8 Kant fue terminante en
su intención de demolerla si se entendía por ella el tipo de saber que alcanzaba su forma más perfecta en la sistematización escolástica a que Wolff sometió el pensamiento leibniziano. Hay una actividad destructiva que lleva a
cabo por el método crítico. "No obstante", nos dice Vleeschauwer, "si miramos
más de cerca vemos que un esfuerzo constructivo acompaña constantemente
a esta actividad destructiva; proclamar la ruina de la metafísica equivale, en
la pluma de Kant, a suspenderla temporalmente con el fin de asegurar su
tanciarla radicalmente de la física. Kant dedica muy especialmente la primera secci6n
de la metodología en la Crítica de la razón pura a disociar filosofía y matemáticas. Allí
leemos, por ejemplo: 'De todo lo dicho se sigue que es por completo inadecuado a
la naturale~ de la filosofía, sobre todo en el campo de la teoría pura, pavonearse
con dogmátlco andar y adornarse con los títulos y bandas de la matemática, orden
a la cual no pertenece, aunque tiene motivos para esperar que pueda mantener con
ella fraternal unión'. Para Kant, es, pues, fundamental y definitivo no sólo evitar
la orientaci6n del modo de pensar filosófico en el modo de pensar matemático, sino
estatuir su formal contraposici6n". Nosotros sacamos, sin embargo, otra conclusión.
Si bien Kant distingue estos dos "modos de pensar", lo hace con el fin de encaminar
a la metafísica por una senda científica. La confusión puede estar en lo siguiente:
la filosofía, así como la matemática (ciencia), en sentido genérico, es método de conorimiento ( en este sentido sí hay que instatuir su formal contraposición). La metafísica
-ética, 16gica, estética, etc.- no es ella misma un método, sino una disciplina que
puede usar tanto el método filosófico como el matemático. La filosofía en sí, no estudiaría nada concreto, más bien impone un método con el cual estudiar ciertos objetos,
siendo éstos los que determinan una disciplina específica. Es obvio, Ortega entiende
por filosofía ambas: un método y una disciplina específica. ¡ Singular confusión!
• KuNo FrscHER, "Vida de Kant e Historia de los orígenes de la filosofía crítica",
en la edici6n española de la Crítica, t. I, p. 82.

55
54

�porvenir -gran sueño y gran proyecto nutrido por él durante cerca de cincuenta años. Los reproches los dirige a una metafísica y a un método determinados, mientras que construye, al menos esquemáticamente, otra metafísica y
elabora otro método".7
Tenemos, así, dos aspectos que se coordinan mutuamente. Por un lado, Kant
va a mostrar que el error de la metafísica deriva de un vicio de método; por
otro, cómo es imposible erradicar esa "disposición natural", que podrá convertirse en una nueva ciencia al cambiar de método. Si utiliza el método que
viene utilizando la moderna ciencia de la naturaleza, puede convertirse en
una verdadera ciencia; porque sólo ha sido una ciencia aparente, aunque en
otros tiempos se le haya llamado "la reina de todas las ciencias".
Debe hacerse de la metafísica una bien fundada ciencia, nos dice, porque
el " .. . maduro juicio de la época. . . . . . no quiere seguir contentándose con
un saber aparente y exige de la razón la más difícil de sus tareas, a saber:
que de nuevo emprenda su propio conocimiento y establezca un tribunal que
al mismo tiempo que asegure sus legítimas aspiraciones, rechace todas las
que sean infundadas ... " 8 Este tribunal no es otro que Ja Crítica de la raz6n pura.
Pero es en Ta observación de otras ramas del saber en que la razón pura
tuvo éxito, donde Kant descubre la falta de cientificidad de la metafísica de
aquel entonces; y al mismo tiempo, donde descubre la naturaleza misma del
conocimiento científico. En la nota a pie de página que aparece en el prefacio a la primera edición, dice: "Oyense aquí y allá repetidas quejas contra
la pobreza del pensamiento en nuestra época y contra la decadencia de la
ciencia fundamental; mas no veo que a las que tienen bien fundamentadas sus
bases, como la matemática, la física, etc., puede enderezarse semejante cargo;
antes al contrario, no sólo sostienen la antigua reputación de su solidez, sino
que han ganado en firmeza en otros tiempos. El mismo hecho observaríamos
seguramente en otras ramas del saber humano, si de lo primero que allí se
cuidara fuera de la rectificación de sus principios".9
En el prefacio a la segunda edición hace ver que la lógica ha tenido buen
éxito debido a su limitación que la autoriza y aun la obliga a abstraer todos
)os objetos de conocimiento y sus diferencias, ocupándose el pensamiento sólo
de sí mismo y de su forma.10 Las matemáticas, igual que la física, es también
conocimiento teórico que determina sus objetos a priori, y ha seguido siempre
el seguro camino de la ciencia. Esto se debe, según Kant, a que el matemático

no tiene que inquirir lo q~e ve en _la figura o aun en su mero concepto, y
aprender de ella sus propiedades, smo que tiene que producirla, por medio
de lo que, se~? conc:ptos, éJ mismo ha pensado y expuesto en ella a priori
(~~ construcc1~~). Añade que si se quisiera saber algo con certeza, a priono admi~era cosa que no fuere consecuencia necesaria de lo que él
m1SID0, por medio de su concepto, había puesto en el objeto".11 La física a
su. vez, ha emprendido también el camino de una ciencia al comprender '10s
físicos (Ga_]ileo, T?rricelli, Sthal) que " . . . la razón sólo descubre lo que ella
12 "De suerte"
ha
t " que
· bºproducido segun sus propios planes ... "
, dice K an,
s1 ~en se advierte, debe la física toda la _erovechosa revolución de sus pensamientos a la ocurrencia de que sólo debe buscar en la Naturaleza (no inventar) aquello que la Razón misma puso en conformidad con lo que se
desea saber, y que por sí sola no sería factible alcanzar".u

ri.: .••

La metafísica, al contrario, no ha tenido la dicha de " .. . haber podido entrar en el seguro camino de una ciencia . . . ", y Kant nos dice: "Es necesario
que nos convenzamos de que la marcha de ella ha sido hasta ahora incierta
e_l de un tanteo (Herumtappen), y hecha, lo que es Jo peor por medio d~
14
simples conceptos". (Más adelante vamos a aclarar que p~r "simples conceptos" entendemos "analíticos" o "abstraídos") . La cuestión subyacente es
uno ve ~l~o, la cuestión de método. La pregunta que se impone ahora es si
la metaf1S1ca puede ser, Y además de qué manera, una ciencia en el sentido
en que lo so~, la matemática y la física. En principio, hay necesidad de que lo
sea, porque • • •no podemos contentarnos con la simple disposición natural
para la metafísica. . . sino que debe ser posible llegar con ella a una certidw_nbre o ignoran~a de los objetos .. . " Así, la pregunta resulta legítima: "¿De
que modo es posible la metafísica como ciencia?" 16 En este período de la
Crítica Kant afirma que la metafísica puede y debe ser una ciencia si imita
el método que con buen éxito vienen utilizando las otras ramas del conocimiento. "Con el ejemplo de las matemáticas y la física, que son hoy lo que
son, por efecto de una revolución en un salo momento hecha, podríamos creer
que ~l hecho es ~uy imp~rtante, y que merece se reflexione sobre el punto
esencia! d_el cambio de metodo que tan ventajoso les ha sido, y acaso fuera
bueno lIDlta:l~, al men~s en tanto cuanto lo permite la analogía que entre
ellas (conOC1m1en tos raaonales) y la metafísica existe"_1e
Lo que falta a la metafísica es la posibilidad de un conocimiento a priori
11

' H. J. DE VLEESCHAUWER, La evolución del pensamiento kantiano, UNAM, México, 1962, p. 10.
• T. I, p. 121 (A XI).
• ]bid. ( el subrayado es nuestro).
,. T. I, p. 128 (B IX).

56

T. I, p. 129 (B XII).
,. lbid. (B XIII).
,. T. I, p. 130 (B XIV).
" T. I, p. 131 (B XV).
11

B. XXII.

"B XIV.

57

�y, más aún, probar satisfactoriamente las leyes que están ~ pr~ori en la base
de la naturaleza como conjunto de los objetos de la experiencia. Lo que entonces debe hacerse es, según Kant, no admitir que el con~imiento tenga
que regirse J:?Or los objetos, como se venía haciendo, concep_cion que no conducía a nada, sino admitir, por el contrario," ... que los obJet?s [tengan] que
regirse por nuestro conocirniento".17 Hay con esto un. cambi~ fundamental
en la concepción epistemológica del mundo, un giro radical y. sm precedentes,
análogo al que hace Copérnico en la Astronomía.18 _Los o~~etos Y ~ experiencia misma, " ... en donde tan sólo son ellos conocidos. . . , deberan regularse, de aquí en adelante, por los conceptos y el concu~o del ente~dirniento.
"Porque la experiencia misma es una especie de Conocimiento, q~e exige la presencia del Entendimiento, cuya regla tengo que suponer en mi ante~ de que
ningún objeto me sea dado, y por consiguiente a priori. Esta se manifiesta ~or
medio de conceptos a priori, que sirven, por lo tanto, para re~lar necesar_i~mente a todos los objetos de la Experiencia, y con los cuales tienen tambien
que conformar".19
•
La conversión de la metafísica en disciplina científica depende, en n_gor,
de un cambio de método. La idea está muy presente y clara en Kant. Si tal
cosa sucede, se abriría para la metafísica la posibilidad de un conocim_ie~to a
priori sintético, y por ende, la construcción de sus objetos de. conocmue~~o
irual que en la ciencia matemática. Así, con respecto a la anterior revoluc10~
c:pernicana, nos dice: " ... una magnífica piedra de toque de lo que consideramos como un cambio de método en la manera de pensar, a saber, que
2
sólo conocemos a priori en las cosas lo que hemos puesto en ellas':: º En esto,
precisamente, quisiéramos apuntar que hay que poner la ate~c1on para el
estudio de la Crítica. Más corroboraciones nos ofrecen los pasaJes que a continuación citamos: "Este ensayo [la crítica] suministra lo que se pide Y asegura a la metafísica en su primera parte la vía segura de u~a cienci~, pues en
ella sólo se ocupa de conceptos a priori, cuyos correspondientes objetos pueden ser dados en una experiencia que conforme con estos concepto~. En efecto,
según este cambio de método en el modo de pensar, puede explicarse clara1T

lbid.

u B XXII. En la nota a pie de página dice: "Es así como las leyes _centrales _de_ l?s
movimientos de los cuerpos celestes proporcionaron a lo que Copérn'.co al _pnnc1p10
admitió sólo como hipótesis una certeza decisiva, y probaron al i_msmo tiempo la
· · "bl f erza que mantiene la estructura del mundo ( la atracción de Newton).
mv1s1 e u
• · 1
·
hubiera
Esta hubiera permanecido para siempre sin descubrir. s1 e pnm~ro no se
atrevido a buscar de una manera contraria a los sentidos, pero sm embargo verdadero los movimientos observados, no en los objetos del cielo, sino en el es~e?tª~º,~·
En ;ste prólogo establezco yo una variación del pensamiento, análoga a esa h1potes1s •
u T. I, p . 133 (B XVII/XVIII).
21

mente la posibilidad de un conocimiento a priori, y lo que aún es más, dar
pruebas suficientes de las leyes que fundamentan a priori la naturaleza, considerada ésta como el conjunto de los objetos de la Experiencia; cosas ambas
totalmente imposibles según el procedimiento hasta ahora empleado".21 En
otra parte dice: "La obra de la Crítica de la razón pura especulativa consiste
en la tentativa de cambiar el método hasta aquí seguido en la metafísica, y
realizar de este modo una revolución semejante a la que han experimentado
la Física y la Geometría".22 La cuestión consistirá, entonces, en saber cuál
es el método que viene utilizando la ciencia físico-matemática, en qué consiste este diferente modo de pensar.

lll. LA

DIFERENCIA ENTRE FILOSOFÍA Y MATEMÁTICAS ( CIENCIA)

No nos detendremos en los antecedentes que sobre la idea que desarrollaremos se encuentran en los trabajos precríticos. Ya hemos afirmado la existencia de tal antecedente, y además de las obras de W. E. Beth, remitimos al
estudio de H. J. de Vleeschauwer, La evolución del pensamiento kantiano,
que citamos en nota anterior.23 Pero debemos hacer mención del escrito que
este último autor llama el verdadero tratado del método del período precrítico: Versuch über die Deutlichkeit der Grundzatze der natürlichen theologie und der Moral, de 1764. En él se nos enseña cómo hay que construir
la metafísica y cuál es el verdadero método que debe presidir esta construcción. Aquí ya se encuentra en Kant la oposición entre el método metafísico
y el método matemático tal como lo desarrollará en la segunda parte de la
Crítica de la razón pura.
En el capítulo primero de esta segunda parte (la Doctrina Trascendental
del Método), primera sección, nos dice Kant que "la matemática ofrece el
ejemplo más patente de una razón pura que felizmente es amplia de suyo,
sm ayuda de la experiencia".21 Este éxito de la matemática, debido a un
n Ibid. (B XVIII/XIX) (El subrayado es nuestro) .
.. T. I, p. 135 (B XXII) (El subrayado es nuestro). Tal resulta ser la importancia
del método que en un pasaje Kant califica a la Critica de "Tratado del método"
no como un sistema de la ciencia misma; "pero, sin embargo", agrega en seguida,'
"bosqueja el contorno todo de la ciencia, tanto en lo que se refiere a sus límites
como también a su completa estructura interna".
" En esta obra se ven muy bien los momentos históricos y el papel que desempeñaron el análisis y la síntesis, o la inducción newtoniana y la deducción cartesianoleibniziana. Sobre esto véase especialmente la investigación de Robert S. Hartman,
"El método científico de análisis y slntesis", Dianoia, Anuario de Filosofla, UNAM,
México, 1969 y 1970.
.. T. 11, p. 323 (A 712, B 741).

Jbid. (BXVIII/XIX) (El subrayado es nuestro).

59
58

�método específico, espera Kant poder extenderlo a otros campos que tienen
otro método de procedimiento y que les impide tener el mismo éxito, como
es la filosofía. Por esto es, nos dice, " ... que la raz6n pura en su uso trascendental espera poder ampliarse con la misma facilidad y validez con que
lo logró en el uso matemático, particularmente si aplica al primero el mismo
método que tan notorias ventajas le proporcionó aplicándolo al segundo. En
consecuencia, mucho nos importa saber si el método para llegar a la certi. dumbre apodíctica, denominado matemático en la ciencia mencionada en
segundo lugar, es idéntico a aquel con que se busca la misma certidumbre
en la filosofía y que en ella se califica de dogmático" .25 Hay, pues, dos clases
distintas de métodos: el método matemático y el método dogmático. El primero lo utiliza la ciencia y el segundo la filosofía. El método matemático
conduce a la "certeza apodíctica", que es un hecho (histórico-real). La filosofía pretende buscar la misma certeza; Kant se propone averiguar si ese
método puede utilizarse, o bien, si es "idéntico" al que viene utilizando. La
conclusión importante que se desprende es que la diferencia entre filosofía
y ciencia es una di/erencia de método.
Es notable cómo el exacto significado del concepto de ciencia, cuya oscuridad dificultó y obstaculizó -y aún sigue haciéndolo- el progreso del conocimiento en general, esté ya muy claro en Kant desde hace casi dos siglos.
Aún en la literatura filosófica contemporánea, que es muy abundante al
respecto, no se ha especificado claramente cuál es la naturaleza de la ciencia
misma y qué viene a ser una pauta o marco de referencia. Frecuentemente
se sigue confundiendo la "ciencia" con una especie de ciencia. Esto sucede
al considerar la "ciencia" como aquella que tiene las características de verificación y predicción mediante la observación. Pero éstas son características
s61o de una clase de ciencia: la ciencia natural. Su triunfante existencia nos
induce a extenderla a otros asuntos, pero esto, como otras confusiones semejantes, es una falacia: una falacia que podríamos llamar falacia del método
o falacia metodológica.
En Kant está muy claro que la "ciencia" en este sentido, es un método
que nada tiene que ver con el contenido o el objeto de estudio. Si consideramos que en todas las ramas del conocimiento puede haber un cambio,
como ocurrió de la filosofh natural a la ciencia natural, esta distinción se
toma el primer requisito indispensable cuando tenemos en mente un cambio.
Si Kant hubiese supuesto que los objetos determinan los métodos de conocimiento de las diferentes disciplinas, es probable que no hubiera intentado
siquiera hacer de la metafísica una ciencia. Si lo hubiera hec~o hubiera f_racasado. Pero en esto consiste su gran revolución: creer que lo que dife-

rencia a la ciencia de la filosofía es cuestión de método y no de los objetos
de ~ue ~tas ~ersen. Todos los objetos pueden ser tema o asunto de ciencia
o f1losofia. Mientr~ la _primera actúa sobre ellos con éxito, la segunda ha
demos~ado en la histona s~ falta de eficacia. Ahora bien, esta ciencia que
nada tiene que ve~ con objetos, es la "ciencia" en sentido genérico; las dive~ c ~ de objetos a la que ésta se aplica nos dan la especie de ciencia.u
La c1enc1a, pues, al igual que la filosofía, es método, de conocimiento.

JV. LA

DIFERENCIA ENTRE EL MÉTODO FILOSÓFICO y

EL MÉTODO MATEMÁTICO (CIENTÍFICO)

. La constitución de los dos métodos o usos de la razón pura, según nos
dice Kant, es por completo diferente: manejan diferentes clases de concepto_s. "El conocimiento filosófico es conocimiento racional o base de [abstracción de] conceptos; el matemático, a base de la construcción de conc~ptos".21 Aquí ~eside la diferencia radical entre filosofía y matemáticas (ciencia). Es una diferencia lógica y precisa. Las palabras más importantes de
este párrafo ~ que debemos subrayar son: "a base de conceptos" y "a base
de construcción de conceptos". ¿ Qué significa esto? Que el conocimiento
filos6f_ic~ es un_ co~~imiento por conceptos que son dados, mientras que eJ
conOC1ID1ento c1entifico hace o inuenta los conceptos de su conocimiento.2s
Los primeros son conceptos que se obtienen mediante un proceso de abstracción, esto es, de generalizaci6n de la realidad. Por más abstractos que
lleguen a ser nunca pierden su sensorialidad ;29 su contenido se refiere siempre a la realidad. Los segundos, por el contrario, son conceptos construidos
por la mente humana, libremente inventados, que no tienen conexión con
los sentidos ni referencia a la realidad -si bien son pertinentes a ésta so_;
" Cf. L. SuSAN STEBBING, Introducción moderna a la lógica, UNAM, México, 1965,
cap. XIII. 2, pp. 271-273.
:tt T. 11, p. 324 (A 713, B 741).
. ,. ~- Robert? S. Hartm_an, "Lo analítico y lo sintético como categorías metodológicas , Humanitas, Anuario del Centro de Estudios Humanísticos Universidad de
Nuevo León, Año 11, núm. 2, pp. 99-128.
'
• Esta idea se e~cuentra ya en la. Disertación de 1770, parágrafo V: "Asi, pues,
los conceptos ~pin~o• no se hacen intelectuales en sentido real por su reducción a
una mayor umversalidad, y no exceden el modo del conocimiento sensible 8ino que
permanecen indefinidamente sensibles, por mucho que se eleven por abstra:ción" (L
ª
("D'1sert at'10" de 1770, T ra d. de Ramón Ceñal, S. J., Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, 1961, pp. 83-85).
• Pertinentes en el sentido de que son aplicables a la realidad. Pero con respecto

'"T. 11, pp. 323-324 (A 713, B 741).

61

60

�son conceptos formales sin contenido y cuyo significado está dado enteramente
por una relación. Los primeros (analíticos) han sido llamados sustanciales,
materiales o abstractivos; los segundos (sintéticos), funcionales, formales o
constructivos.
Dice Kant en la Crítica: " ... en los problemas matemáticos no es cuestión
de esto (del contenido}, ni en general de la existencia; no se trata en ellos
más que de las propiedades de los objetos en sí mismos, y únicamente en
81
cuanto ellos están unidos al concepto de estos objetos". Aquí se ve la gran
diferencia que hay entre el uso discursivo de la razón, como nos dice Kant,
procediendo por conceptos, y el uso intuitivo ( intuición pura) , fundado en
la construcción de los objetos. Al construir el concepto, construimos el objeto; antes de la construcción, pues, no hay tal objeto. Esto significa exponer
el concepto de una cosa in concreto. Ahora bien, dice que "unos y otros
conceptos -hechos o dados- pueden hacerse o darse a priori o a posteriori.
La síntesis de los conceptos hechos es exposici6n de intuiciones o construcciones".82 La primera es síntesis de conceptos empíricos y la segunda síntesis
de conceptos arbitrariamente inventados; los primeros, conceptos filosóficos,
y los segundos, científicos. Y, " . . . puesto que la síntesis de conceptos empíricos", dice Kant en su Lógica,83 "no es arbitraria, sino empírica, y en cuanto
tal no puede ser nunca completa (pues siempre pueden descubrirse, en la
'
' .
experiencia, nuevas propiedades del concepto), los conceptos empmcos, por
consiguiente, no pueden ser definidos". En la Crítica corrobora Kant: "Según este requisito, un concepto empírico no puede definirse, sino solamente
explicarse".ª4 A esto Kant liama definiciones aproximadas. "Las definiciones
sintéticas empíricas son, pues, imposibles. Los conceptos arbitrariamente inventados, por otra parte, no sólo pueden ser definidos, sino que su declaración es ya definición" .33 Por otro lado, los conceptos dados, "sólo pueden
definirse mediante el análisis. Pues los conceptos dados sólo pueden distinguirse aclarando sucesivamente sus propiedades". 36 Ahora bien: " ... si todas
las propiedades de un concepto dado se esclarecen, entonces, el concepto se
hace completamente distinto. Si, además, no contiene demasiadas es también
preciso, y surge, por tanto, la definición del concepto. Pero, puesto que no
se puede estar seguro, en virtud de ninguna prueba, de que todas las propiea su formación, al origen 16gico ( quid juris) , no temporal, deben considerarse como
creados. Pertinencia no significa referencia.
.
(A 719, B 747) Esto fue dicho casi exactamente igual por Descartes en su Dis11

curso d,l mJtodo.
ª HAllTKAN, op. cit., en nota 27, pp. 103-104.
" Logik, parr. 102, cit. por liAR.TMAN, op. cit. en nota 27, p. 104.
.. T. II, p. 332 (A 727, B 755).
• HAllTMAN, op. cit., en nota 27, p. 104.
• Logik, parr. 104.

d~~es de un ~~ncepto dado ~yan sido agotadas por el análisis, todas las defiruaones
analíncas deben considerarse como inciertas" .a7 La en't ica
·
"
nos d'ice:
En segundo lugar, hablando con exactitud, tampoco puede definirse un
concepto dado a priori, por ejemplo: substancia, causa, derecho, equidad,
etc., pues nunca puedo estar seguro de que la representación clara de un concepto dado ( aun confuso) haya sido desarrollada sino cuando sé que es adecuada al objeto. Sin embargo, como el concepto, tal como se da, puede contener muchas re~resentaciones oscuras que en el análisis pasemos por alto
~ ~ de que siempre las necesitamos en la aplicación, el detalle del análi_sis de nues~o concepto es siempre dudoso y mediante ejemplos que lo confmne~ ?e diversos modos podemos hacerlo cierto probablemente, pero nunca
apo~ictic~~~n~e. En lugar del término 'definición', yo preferiría emplear el
de expos1C1on, _que sigue siendo cauteloso y, empleándolo, el crítico puede
aceptar hasta cierto punto la definición y seguir, no obstante, con sus reservas respecto de la minuciosidad".88
. Así pues,, ~ d~iniciones empíricas sintéticas son imposibles, y las definietones an:~ticas msegura_s. La única clase de definiciones que parecen ser
~ la vez logicaroente precisas y seguras, son las definiciones sintéticas constructlvas. Tenemos, entonces, varias clases de definiciones, pero no todos tienen
las características de precisión y seguridad. En la Crítica aparece muy clara~e~te as:entado: "En consecuencia, no pudiendo definirse los conceptos empmcos ru los dados a priori, quedan solamente los pensados arbitrariamente
en los ~uales pueda ensayarse esta operación. . . Por consiguiente como conc;pt~ idó~eos _para ser definidos quedan solamente los que co~tienen una
smtCSIS arbitraria que pueda construirse a priori . .. " su Si la ciencia utiliza
conceptos ar_bi_tr_ariamente _pensados, utiliza, en este sentido, conceptos capaces de d~f~ción y, ~reasables, mientras la filosofía, que utiliza conceptos
d_ados a pnon o empmcos, no tiene precisión por la misma falta de definil'.lÓn de sus conceptos.
De aquí que nos diga Kant: "Por consiguiente, la diferencia esencial entre
estas dos clases de conocimiento racional consiste solamente en esta forma
y no estriba en la diferencia de su materia o de sus objetos".4º Con esto subraya la idea de que la diferencia entre la filosofía y la ciencia no depende
de los objetos de estudio, sino de la forma de estudiarlos.
'
Kant plantea luego la pregunta: "¿ Cuál puede ser la causa de esta situación tan distinta en que se encuentran dos artífices de la razón uno de los
cuales toma el camino de los conceptos y el otro el de intuicione; que expone
"
•
•
..

lbid.
T . II, p. 333 {A 728, B 756) .
lbid.
T. II, p. 324 (A 714, B 742).

63

62

�priori según los conceptos?" :esta causa es clara y evidente. "Lo que aquí
importa son proposiciones, no analíticas que puedan producirse por mero
análisis de conceEtos (en las que el filósofo tendría sin la menor duda ventaja sobre su rival), sino sintéticas, y ciertamente de las que se pretende
conocer a priori . .. " n Esto es, si fuera mediante el simple análisis, la filosofía tendría ventajas porque es el método que la caracteriza. Concretamente:
la diferencia entre los dos métodos es cualitativa, no se trata de grados de
menor o mayor abstracción, sino que hay un salto en método, de análisis (inducción) a síntesis (deducción). Kant explica con más detalle esta diferencia: "El primer uso de la razón es el uso por conceptos, y en él no podemos hacer otra cosa que reducir bajo los conceptos en cuanto a su contenido real los fenómenos que no serán determinados más que empíricamente,
es decir, a posteriori (pero conforme a estos conceptos como reglas de una
i;íntesis empírica) ; el segundo, es el uso de la razón por la construcción de
los conceptos, y éstos se refieren ya a una intuición a priori y pueden por
esto mismo ser dados en la intuición pura de una manera determinada a
priori e independientemente de todos los data empíricos". Y dice a continuación: " . .. el conocimiento racional a base de conceptos se denomina filosófico". Y la " ... operación racional para construcción de conceptos se llama
matemática" ( ciencia) .42
La cuestión es investigar si es posible la aplicación del método matemático
a la filosofía. Pero ya veremos que esto no es posible porque una filosofía que
aplique el método de la ciencia simplemente ya no es filosofía, sino ciencia.
Kant concluye que los procedimientos no pueden imitarse. Esta imposibilidad comprobará una vez más la radical diferencia entre las dos. Sin embargo, es la diferencia basada en esa imposibilidad la que nos hace sacar,
con Kant, una conclusión positiva: usar el método científico en todas las
disciplinas de conocimiento. En una metafísica como ciencia se implicaría
la aplicación de este último a los objetos metafísicos. Pero esta aplicación
trajo, en principio, la imposibilidad de conocer dichos objetos, la limitación
de la razón en su uso trascendente, lo que condujo a la metafísica (filosofía
trascendental) a ocuparse de un asunto muy diferente: el conocimiento mismo. La metafísica se convierte, en Kant, en ciencia del conocimiento, en las
posibilidades y alcances del conocimiento mismo. Pero continuemos estableciendo la diferencia. Kant nos advierte que " ... la observancia del método
matemático en esta clase de pensamiento no puede proporcionar la menor
ventaja, salvo la de descubrir tanto más claramente sus propios lados flacos".
De esta manera: " ... la geometría y la filosofía son dos cosas totalmente
diferentes aunque se den la mano en la ciencia de la naturaleza, y, por con-

á

T. II, p. 326 (A 718, B 746).
" (A 724, B 752).

41

64

siguiente, el procedimiento de la una nunca puede ser imitada por el de la
otra". Esto sucede porque "La solidez de la matemática se funda en definiciones, axiomas y demostraciones. Me limitaré a mostrar que ninguno de
estos elementos puede proporcionárselo o imitarlo la filosofía en el sentido
en que lo toma el matemático ... " 4 3
Veamos qué se significa por cada uno de estos elementos. "Como el mismo
término indica, definir no pretende significar más que exponer originariamente el concepto detallado de una cosa dentro de sus límites".44 Esto es,
la definición es el resultado del proceso de clarificar el concepto. Todo conocimiento de cosas se realiza mediante conceptos, o sea, mediante atributos
o predicados, pero se efectúa en un juicio: la definición. Esta es, diremos,
la que transfiere la cosa del ámbito de la experiencia, a la del pensamiento.
Ahora bien, de la definición de una cosa empírica se sigue el concepto de
esa cosa, pero éste sólo es resultado de un proceso de esclarecimiento, y el
pensamiento se esclarece a sí mismo sólo mediante el análisis. El análisis esclarece y distingue; la síntesis construye, su misma declaración es clara y
distinta. "Una definición es un concepto suficientemente distinto y preciso
( conceptus rei adaequatus in minimis terminis complete determinatus)". 4 5 De
aquí que, tomando en cuenta que un concepto dado y uno empírico no pueden ser definidos nunca con precisión, sino sólo los arbitrariamente pensados,
"a) ... en filosofía no se debe imitar a la matemática, comenzando por las
definiciones". Esto es así porque la filosofía va hacia la definición: " ... en
filosofía, la definición, como luz meridiana, debe, antes que comenzar la
obra, terminarla. En la matemática, al contrario, no tenemos ningún concepto que proceda a la definición puesto que por ésta el concepto es inmediatamente dado; se halla, pues, obligada a comenzar por esto". Por otra
parte, "b) Las definiciones matemáticas no pueden ser falsas nunca, puesto
que el concepto es inmediatamente dado por la definición y no contiene
exactamente más que lo que la definición quiere que se piense por este concepto. . . Las definiciones analíticas, al contrario, pueden ser falsas de múltiples maneras, sea comprendiendo caracteres que no están realmente en el
concepto, sea no indicando los que contiene, abandonando lo que es esen" T. 11, p. 332 (A 726, B 754).
.. T. 11, p. 332 (A 727, B 755 ) Kant aclara en nota a pie de página: "Detallado
se refiere a la claridad y suficiencia de las notas; límites sirve para precisar que no
hay más notas que las pertenecientes al concepto detallado, y originariamente significa que esta determinación de límites no se ha inferido de parte alguna y, en consecuencia, necesita todavía una demostración, lo cual incapacitaría a la presunta definición para figurar a la cabeza de todos los juicios sobre un objeto".
.. Logik, parr. 99.

65
H5

�cial en una definición, supuesto que no puede haber completa certeza en
la integridad de su análisis" .46
•
•
En el primer parágrafo de la Investigación acerca de la evidencia de los
principios de la Teología natural y de la moral de 1764 ya había dich~ Kant
que la matemática conseguía su definición sintéticamente, pero la filo~fí.a
analíticamente. Las definiciones matemáticas hacen conceptos; las defm1ciones filosóficas sólo los explican. En matemática " . .. el concepto no es
dado nunca antes de la definición, más bien se desprende de ella. Un cono,
no importa que más puede ser, se engendra en la matemática mediante la
concepción arbitraria de la rotación de un triángulo rectángulo alrededor de
uno de sus lados mayores"/7 En filosofía el asunto es muy diferente. "Aquí
el concepto de una cosa está ya dado, pero determinado obscura o insuficientemente. Tengo que analizarlo [Kant usa el término 'desmembrar'), comparar las propiedades aisladas, tanto entre sí como con el concepto mismo, y
48
explicar y precisar este pensamiento abstracto".
Por lo que respecta a los axiomas -que son principios sintéticos a prio~i
inmediatamente ciertos y autoevidentes- sólo son posibles en la matematica (ciencia), ya que en filosofía, donde el conocimiento es por abstracción
de conceptos, no se encuentran nunca principios que merezcan el nombre
de axiomas. El axioma se produce por una síntesis constructiva que se da en
una intuición pura, mientras que la categoría se produce por una abstracción analítica que nunca pierde su sensorialidad. Pero nos referimos a la
no esquematizada, pues la que sí lo es, será construcción, no abstracción. _La
categoría es el grado más alto y último de abstracción en el "sistema" filo:iófico, mientras que el axioma representa el comienzo del sistema científico.
Finalmente, las demostraciones, que son pruebas apodícticas, so~ ~bién
específicas de la ciencia (matemática), pues dice Kant: "La expen~nc1a nos
enseña lo que es, pero no que lo que es no puede ser otra cosa. As1, los argumentos empíricos no pueden proporcionar pruebas apodícticas". Por lo
49
tanto, a la filosofía le son imposibles las demostraciones.
Así la filosofía no pertenece al orden de la ciencia, una y otra, en cuanto
métodos de conocimiento, son diferentes. Si la metafísica quiere ser una disciplina científica debe seguir el método que caracteriz~ a ~a cienci~ : cesará,
por esto, de ser filosofía para convertirse en una_, C1en?1~ _metaf1S1ca. Con
todo la filosofía cumple su función. Es la preparac1on anahtica para el salto
sintético. El paso es de filosofía a ciencia; del análisis filosófico a la construcción científica. El método para construir una ciencia es el método de
'" (A 730/31, B 758/ 59).
HARTMAN, op. cit., en nota 27, p. 110.
48
Ibid.
" (A 734. B 762).

" Citado por

análisis y síntesis que utilizara Galileo y Newton, elaboraran Descartes y Leibniz, y ambas cosas Kant en su Crítica para construir la ciencia de la metafísica. Esto último se hace claro cuando entendemos el núcleo del sistema
de la razón pura: la noción de construcción esquemática que Kant comenzó
a partir de algunos de sus trabajos precríticos, desarrolló en la Metodología
de la Crítica y enseñó durante cuarenta años en sus cursos de Lógica.

v.

Los CONCEPTOS y LOS JUICIOS DESDE LA LÓGICA y LA METODOLOGÍA

De considerable importancia es la deducción que se desprende de esta
distinción hecha por Kant en cuanto a los conceptos que utiliza la filosofía
y los que utiliza la ciencia. La doctrina tradicional de la formación de los
conceptos (Aristóteles) considera a toda clase de ellos como las abstracciones y generalizaciones, que lleva a cabo el poder de la mente humana, de
las características comunes a varias existencias particulares. La lógica de esta
doctrina no distingue otra clase de conceptos. En ella, como es sabido, el
número de notas compresionales que forman el contenido de todo concepto
varía de acuerdo con el grado de abstracción de dicho concepto. De tal manera, a medida que el concepto es de mayor abstracción, disminuyen sus
notas hasta el grado de no tener ya contenido, o sea, mientras que su extensión o aplicabilidad es infinita, su contenido es nulo o carente de todo significado específico (el término "Ser" o las "categorías" filosóficas). Seg~
su fórmula general: la extensión y la comprensión están en razón inversa
una de la otra.
Ahora bien, en Kant está ya una determinación de otra clase de conceptos
que hace mella en la lógica tradicional. Se trata de conceptos que son construidos por la mente humana creando al mismo tiempo su objeto, y sin relación alguna directa o indirecta con la realidad. Kant ve que esta diferencia
entre estas dos clases de conceptos es precisamente lo que caracteriza a los
métodos de la ciencia y la filosofía. La precisión de cada uno de estos conceptos consiste, como vimos, en la completa determinación de su significado
tn un mínimo de términos.
Aristóteles y la doctrina tradicional de los conceptos sólo admiten conceptos analíticos o abstractivos. El neokantismo de Marburgo (Cohen, Natorp)
curiosamente llegó al extremo de admitir sólo la otra clase de conceptos, los
rintéticos. Así, todo concepto se forma o se construye en el juicio. Juzgar
es conocer, juzgar es crear. No hay nada que le sea "dado" al pensamiento
de antemano. Por nuestra parte, creemos con Kant que hay los dos tipos de
conocimiento con los dos tipos de conceptos. Hay conceptos dados, ya sean
a priori ( como el concepto "substancia") o a posteriori ( como el concepto

67
66

�11agua' 1).

F.sto significa, en contra de las tesis del neokantismo, que ~lgo
le es "dado" al pensamiento, y aquí juzgar significaría únicamente analizar.
Los conceptos sintéticos se dan, o más bien se hacen, sólo en el conocer
científico. Este último no podría distinguirse de otro conocer, como el vulgar, cotidiano O filosófico, desde el punto de vista del neokantismo. La dualidad diferencia.
En Kant tenemos especificado, pues, que existen estas dos clases de conceptos, que existe entre ellos esta diferencia fun~ament~l de preci~i?n Y que
dentro de los conceptos abstraídos existe una Jerarqwa de prec1S1ones que
no tienen los construidos P.Or ser claros en razón de su propio origen. Las
consecuencias llegaron a ser especificadas más en detalle por filósofos com~
Ernest Cassirer (Substanzbegriff und Funktionsbegriff, 1910) y a ser aplicadas por Robert S. Hartman (La estructura del valor, 1959; The Structiire
of V alue, 1967, 1969). Se trata, en efecto, de una forma conc~ptual a todas
luces contraria a la vieja doctrina. En estos conceptos construidos, formales
de función, lejos de ser la comprensión inversamente proporcionales están
0
en una directa proporción, a saber: a mayor extensión, mayor significado;
a mayor significado, mayor extensión o aplicabilidad. Esto no es más que
la clave lógica de la diferencia entre filosofía y ciencia.
Por otro lado, los términos "analítico" y "sintético" juegan en la obra
kantiana un papel preponderante. Podemos hablar de analítico y sintét_ico
con respecto a los conceptos, a los juicios y a los métodos. Per~ ~u d?ctrma
del método analítico y sintético, o de tales conceptos, debe d1stmguirse de
modo estricto de su doctrina del juicio analítico y sintético. La primera es
lógica y es tratada en su Lógica y en la Doctrina Trascendental del Método
de la Crítica de la razón pura. La segunda es epistemológica y es tratada
en la Estética y la Analítica de la misma Crítica.
Desde el punto de vista de la doctrina del método, lo analítico y lo sintético, como ha mostrado Hartman, representan categorías metodológicas que
sirven para clarificar el pensamiento, para fij~r significado~,, más bien que
para utilizarlas en el análisis de signif!c.ados ÍlJ~S. L~ ~~lac1on entre unos Y
otros es como sigue: el método anahtico contiene JU1C1os que pueden ser
tanto analíticos como sintéticos. El método sintético, por otra parte? -~lo
contiene juicios sintéticos a priori. Por otro lado, tenemos que los J~1c1os
analíticos y sintéticos se componen siempre de ~os. que hemos den?m~ado
conceptos analíticos, y los juicios sintéticos a priori de conceptos smteticos.
Así pues, todo verdadero juicio sintético a priori se :ompone. s_ie_mpr~ ~e
conceptos sintéticos (construidos), mientras que cualquier otro JU1c10, smtetico a posteriori O analítico a priori, contiene o se compone de conceptos analíticos (abstraídos). La distinción es clara.
Desde este punto de vista, los juicios de los sistemas como la (lógica?),

68

la matemática, la física, etc., que son, según Kant, sintéticos a priori que
contienen conceptos sintéticos, no debería decirse que dan origen a juicios
analíticos o sintéticos, pues éstos son una relación entre construcciones que
se derivan de la definición de estas construcciones dentro del sistema en cuestión. En realidad, sólo cabe hablar de que los juicios son analíticos o sintéticos en aquellos juicios con conceptos analíticos como "cuerpo", "agua",
"substancia", etc.

VI.

LA METAFÍSICA COMO SISTEMA CIENTÍFICO

La Metodología Trascendental, como lo entiende Kant, viene a ser " .. . la
determinación de las condiciones formales de un sistema completo de la
razón pura". 50 En otra parte dice: "La Doctrina General del Método, en
cuanto constituye la segund\l parte de la lógica, discute la forma de la ciencia en general a la manera en que lo múltiple del conocimiento se combina
en un sistema". 51 Los términos son significativos por sí mismos: "condiciones
formales de un sistema" y "la manera en que lo múltiple del conocimiento
se combina en un sistema". Kant se refiere aquí indudablemente a "sistema"
científico y tenía ya clara esta distinción, pues las condiciones o relaciones
formales sólo pueden pertenecer al sistema de la ciencia.
De lo que hemos visto anteriormente se desprende una diferencia fundamental entre sistemas filosóficos y científicos. Unos y otros tienen diferentes
formas de precisión que no eran, como señalamos, meramente cuantitativas.
Un sistema filosófico utiliza conceptos cuyas comprensiones consisten en predicados, en contenidos materiales, no en formales. También, un sistema filosófico no es más que el desarrollo de un concepto analítico. En cambio, el
sistema científico consiste en conceptos sintéticos cuyo significado está dado
enteramente por su relación con otros términos.
Para que haya conocimiento científico tiene que haber sintenticidad a priori
en el juzgar, y esto, en última instancia, viene a significar "necesario" y "universal". La idea de sistema implica para Kant estas dos características; no
hay ciencia si no hay sistema, unidad sistemática. De aquí que lo que "eleva
a ciencia el conocimiento vulgar, es decir, convierte en un sistema un mero
agregado de conocimientos", es la "unidad sistemática". El arte que se encarga de estos sistemas es la Arquitectónica, y por esto, viene a ser "la doctrina de lo científico de todo nuestro conocimiento y, por consiguiente, debe
figurar necesariamente en la Metodología". 52
00
T. 11, p. 319 (A 708, B 736 ).
•• Logik, parr. 96 y 97.
.. T. 11, p. 397 (A 832, B 860).

69

�En el capítulo tercero de la segunda parte de la Crítica, que corresponde
a esta Arquitectónica de la razón pura, nuestro autor nos dice que entiende
por sistema " .. . la unidad de diversos conocimientos bajo una idea. Es ésta
el concepto racional de la forma de un todo, a condición de que mediante él
se determinen a priori tanto el ámbito de lo múltiple como la posición de
las partes entre sí". Para que la "idea" sea realizada, es menester un esquema,
"es decir, una multiplicidad y un orden de las partes esenciales determinadas a priori por el principio del fin". 53 Un esquema puede no estar trazado
según una idea, sino empíricamente, "según propósitos que se ofrecen accidentalmente", y esto da una unidad técnica. El esquema, por otro lado, que
~urge a consecuencia de una idea -"donde la razón plantea a priori los
fines, sin aguardarlos empíricamente"- funda la unidad arquitect6nica. "Lo
que denominamos ciencia", dice Kant, "no puede surgir técnicamente, a causa de la semejanza de lo diverso o del uso causal del conocimiento en concreto para cualquier clase de fines externos, sino arquitectónicamente, a causa de la afinidad y de la derivación de un único fin supremo e intrínseco,
que es el que hace posible al conjunto ; un esquema debe contener de acuerdo
con la idea, o sea a priori, el contorno (monogramma) y la distribución del
conjunto en miembros, y e5te conjunto tiene que distinguirse de todos los
demás con seguridad y según principio".54
Kant considera aquí al sistema como construcción a priori, donde todas
las partes estarían conectadas entre sí en un todo ordenado arquitectónicamente, donde ningún nuevo elemento puede agregarse a menos que se determine a priori -por construcción-, deductivamente y en acuerdo con el
~istema. El "único fin supremo e intrínseco" podría interpretarse como el
primer principio o axioma que da origen y fundamenta al sistema, de donde
se derivarían deductivamente sus partes.
Un poco más addante Kant nos confirma que " ... la filosofía de la razón
pura es, o bien propedéutica (ejercicio preliminar) que investiga el poder de
la razón respecto de todo conocimiento puro a priori y se llama crítica, o, en
segundo lugar, el sistema de la razón (ciencia), que investiga todo el conocimiento filosófico (tanto verdadero como aparente) a base de la razón
55
pura en enlace sistemático y se llama metafísica . .. "
La Metodología Trascendental da la pauta para la creación de la metafísica como ciencia. Lo que hace posible esto es d cambio de método, y el
modelo a copiar lo ofrece la ciencia físico-matemática (sólo su método; "uso
trascendental" análogo a "uso matemático") . Kant aplica el nuevo método eficaz que utiliza esta última ( de análisis y síntesis) en el desarrollo

de su obra! la Crítica de la raz6n pura. Si la ciencia construye sus conceptos
-y sus objetos-- en unidad sistemática, la metafísica también lo hará creando, por co~si~!ente, sus "objetos" de conocimiento y haciendo que éstos
tengan ~ s1gruf1cado dentro de un sistema que es la Crítica de la raz6n pura
o metaf~s1ca de 1~ n~~raleza. De tal manera el objeto círculo tiene, y solamente tJene, un s1gnif1cado en el sistema de la Geometría.
Por último, el sistema de la Crítica viene a ser el sistema de referencia
para todos los demás posibles sistemas, porque en sus páginas plantea y discute las bases de la forma de ciencia en general.

" T . 11, p. 398 (A 833, B 861).
"Ibid.
11 T . II, p. 402 (A 841, B 869).

71

70

�UN EJEMPLO DE ANALISIS FILO-LOGICO-PSIQUICO
Por el

DR.

F. R.

DELGADO

LA COMUNICACIÓN es la actividad del hombre más específicamente humana;
de tal modo que viene a ser el espejo en el cual se puede encontrar la calidad y la Erofundidad; la extensión y el significado; la evolución y desarrollo
de la humanidad.
La comunicación en el hombre no es automática o meramente simbiótica; sino una meta y un quehacer histórico, que a la vez que expresa y significa la vehemente necesidad del hombre de comunicarse hacia afuera; es al
mismo tiempo la satisfacción que más contribuye a su felicidad al cumplir el
deseo de su espíritu de ver realizada su "visión", su "Welt-Anchau", su
"imagen", en obras hechas por sí mismo, y sobre todo en la expresión hablada o sea en la lengua.
Entre los medios puestos a la orden del hombre se encuentra precisamente
como básico la palabra, la lengua. No sólo porque es una cualidad exclusiva
del hombre poder hablar entendiendo y dándose a entender; sino porque la
lengua es la síntesis más completa del ser humano, en la cual el hombre
aparece integralmente expresado, sea con perfección, sea imperfectamente;
tanto porque se da a entender; como también porque se da a entender integralmente, totalmente; llevando su capacidad de expresión al máximo de
sus posibilidades.
La lengua es importante en sí misma y en su estudio, en este sentido; no
~ólo como quehacer para el futuro, como meta que el hombre debe proponerse y se propone para realizar al máximo su personalidad; sino también
y sobre todo como aprendizaje de la cultura del pasado, con lo cual el
hombre no se enseña a hablar gramatical y lógicamente, sino que también
se pone en contacto con las corrientes de la civilización y la cultura y se
incorpora a la historia de la humanidad, aprendiendo de ella cómo el hombre ha realizado su destino de ser hombre; recorriendo nuevamente el camino mediante el cual el hombre, aprovechando al máximo su capacidad
creadora, ha logrado hacerse hombre.

73

�La meta del hombre y de la humanidad, de llegar a ser perfecto, completo
e íntegro; aunque es tarea a realizarse renovadamente, a ser repetida indefinidamente por cada individuo de la historia humana; está dependiendo estrechamente de las realizaciones pasadas de la humanidad, que han dejado
huella permanente tanto en la transmisión genética de la vida; como en la
producción de obras humanas, entre las cuales la obra máxima, "E'IIE(!yeia" y
el "eeyo", la actividad más importante es la lengua.
De este modo el estudio de la lengua de un país, de un continente, de
una cultura o de una raza, es el camino no sólo para conocer la historia o
la civilización o la cultura; sino para aprender la "humanitas", la calidad
humana de este pueblo y de esa raza.
Esta tarea hasta hoy se ha llevado a cabo mediante el estudio de las Humanidades, de la Filología, de la Lingüística; sin embargo hace falta un método sintético, científico, eficaz, unitario, variado y extenso, que conduzca
al conocimiento y aprendizaje del espíritu humano cristalizado en la más
auténtica expresión suya, la palabra y el lenguaje. Ni la sola ciencia basta;
ni tampoco la sola tendencia humanística, filológica o lingüística; es necesario un método filo-lógico-psíquico, que al mismo tiempo conduzca al conocimiento exacto de las actitudes humanas, incorporadas en la lengua, espejo de la creación, desarrollo y maduración del hombre en las distintas etapas de la cultura.
El aprendizaje se obtiene mediante el encuentro e identificación del propio
espíritu con el espíritu del hombre; por consiguiente la tarea es poner al
hombre al contacto de su mismo espíritu expresado por otros hombres con
perfección y con integridad humanas, que exigen una universalidad y comprensión de todos los pueblos y de todas las razas de la tierra. en cuya cultura el espíritu humano ha dejado huellas dignas de atención; ya que no
interesa tanto la lengua, cuanto el espíritu humano que ha producido, desarrollado y madurado la lengua.
Una concepción así de universalista, verdaderamente humanista, en nuestra época no sólo es conveniente sino necesaria, urgentemente necesaria; ya
que gracias a la máxima extensión de los medios de comunicación social, el
hombre debe buscar y encontrar un medio de comunicación universal, que
prescindiendo de lo accidental y particular y propio de cada pueblo, capacite
para comunicarse humanamente con todos los hombres. Esto es más urgente cuanto más en crisis se encuentran las culturas hasta ahora más universales
y que están resultando incapaces de dar una contextura y base sólida de existencia humana. Con las comunicaciones mundiales se aproxima la época de
una enajenación mundial, en la cual será difícil entenderse humanamente,
por no tener la capacidad de una cultura universal, moderna y científica,
que sin dejar de ser humana, sea a la vez ilustrada y técnica; ya que la comu-

74

nicación tiene que verificarse en algo concreto y tangible como es la lengua,
so pena de servir únicamente de instrumento de imaginación y consiguientemente de enajenación posterior.
No basta comprender la lengua de las obras literarias; de cualquier edad
y cultura; no basta conocer el significado aún humanístico de esas obras, no
basta conocer su cultura filosófica o teológica, es necesario encontrar cómo
el espíritu humano; cómo el hombre ha llegado a realizarse o ser en el tiempo en esas obras de la cultura. El "cómo" se puede encontrar en muchas
actividades del hombre; pero en ninguna se encuentra tan claramente, tan
profundamente, tan íntegramente expresado como en el modo de lograr el
hombre decir debidamente cuanto pasa por su espíritu mediante la lengua.
El simple contacto con las obras literarias, el conocimiento de la lengua,
hasta su comprensión profunda, ciertamente imprimen la huella de la cultura; pero al acaso, sin método; sin eficacia, dejando a la suerte el que ese
efecto se obtenga o no. Es por tanto necesario encontrar un método que a
la vez que signifique el contacto con las obras literarias, conduzca a identificarse en ellas con el espíritu humano; y más que con el espíritu humano, con
el modo como el espíritu humano llega a hacerse humano; a realizarse el
hombre, hombre; a ser dueño de sus facultades y posibilidades; a saber actuar
humanamente; a saber finalmente hablar aprovechando la "vis significativa"
del hombre hasta sus máximas posibilidades.
El "cómo" el hombre llegó en el pasado y llega en el presente a lograr esa
meta no puede reducirse al mero ejercicio, a la mera imitación, a la mera
memorización y memoria: es necesario capacitar, para universalizar, extender, sintetizar; encontrar la fuente psíquica de las actitudes que producen y
conducen al hombre a crear, a entender, a experimentar, a vivir y a existir
humanamente, que es la tarea de la cultura y que tiende a crear la actividad
más específicamente humana, la de comunicarse mediante la palabra con sus
semejantes.
La lengua no es al acaso el producto más específica y exquisitamente humano; sino que la naturaleza misma del hombre conduce al hombre a lograr
realizarse integralmente mediante su capacidad de expresión. Se ha dicho que
el hombre es "animal social" (Aristóteles) y los psicólogos prefieren llamarlo
"animal simbolizante" por cuanto el hombre sin la capacidad de simbolizar,
no vive, y por cuanto tan pronto como el hombre vive, comienza a crear
símbolos.
De los símbolos, creados por el hombre, el más importante, el suyo exclusivo, el diferenciante y caracterizante, es la palabra, sea hablada, sea escrita.
Es para el hombre indispensable la palabra, la lengua, mediante la cual se
expresa y al expresarse se realiza, comienza a existir y a salir del universo
psíquico-cósmico de su propio cerebro, dentro del cual siempre está en embrión,

75

�incapaz de saber si es únicamente trascendente, indiferenciadamente, o también es en el tiempo, en el movimiento de la vida, de la existencia en el movimiento. ¡,a comunicación mediante la leng~a _significa para el hombre _encontrarse a sí mismo en el otro, en lo extrasubJet1vo, en lo que lo ayuda psicológicamente a ser "yo mismo".
La imposibilidad de lograr esta comunicación con el exterior, con el "otro";
radica en la capacidad humana de ser no sólo materia extensa y tangible;
~ino también de trascender esa materia llegando a la comunicación inasible,
espiritual, inmaterial, trascendente, pero humanizada; y que por lo mismo
dificulta el hacerla coincidir totalmente con su parte más densa, más asequible más mensurable. Es decir, la grande tarea del ser humano, es coincidirse,
unirse, unificarse, hacerse uno compuesto trascendentemente, indiferenciaclamente, de todos los elementos y posibilidades, materiales y espirituales de
su naturaleza.
Ese quehacer lo lleva a cabo el hombre mediante el símbolo, que retrata
completamente toda la naturaleza humana desde su biología, hasta su más
elevada capacidad de pensamiento y precisamente en el símbolo por excelencia que es la palabra. Toda palabra y después toda lengua, son un símbolo, es decir expresión tangible, inteligible de una doble realidad; una realidad ficticia, imaginada, imagen creada por el hombre en sí mismo, y otra
real, histórica, extrasubjetiva, ambas en una sola expresión simbólica, detrás
de la cual ya no hay nada humano sino el ;vacío del ser, de la nada y del
todo, la inexistencia, lo oscuro, las tinieblas.
La lengua trasciende de este modo, por ser símbolo, los cuatro campos del
ser humano; el físico, lo tangible y observable mediante los sentidos; el orgánico: objeto e instrumento; el psíquico vida y comunicabilidad; y el espiritual: lo inasible e inmaterial.1
El elemento material es a la vez que objeto, instrumento de humanización
del elemento espiritual, que aparece a la conciencia o como mero ser no ser,
como ser en movimiento, como alma, como vida, como manera de ser ser.
0
El trabajo del hombre está en convertir el ser no ser y el ser ser en actitud
humana en existencia humana, en hacer hombre a todos los elementos del
ser hum'ano en los cuales el ser no ser y el ser ser se individualiza.
La palabra, la lengua, es el producto inmediato del contacto consciente o
inconsciente del ser material con el ser inmaterial, con el ser no ser o con el
ser ser. Ese mismo ser no ser y ese mismo ser ser actúan en la materia del
hombre y necesariamente lo hacen hablar o hablarse, sea imaginariamente,
1 WARTBURO v. WALTHER, Einführung in Problematik und Methodik der Spra:henwissenschaft. Zwite, unter mitwirkung von Stephen Velmann verbe~serte und erwe1terte
Auflage; Max Niemeyer Verlag, Túbingen 1962, p. l.

sea realmente, modificando directamente los órganos de la palabra en la
cabeza humana, o sea los órganos bucales.
En este primer estadio, que debió ser el comienzo o principio del lenguaje,
el hombre comienza a articular sonidos, instintivos, nacidos del impulso ante
la percepción en su conciencia de un fenómeno psíquico inconsciente, que
se reduce a la percepción del ser no ser o del ser ser.
La palabra por consiguiente, la lengua, es producto inconsciente, impulsivo, de la vida del hombre. No sólo en el hombre primitivo; sino también en
cada hombre cuando comienza a percibir ese fenómeno, es decir en la infancia.
La percepción del ser no ser, es simplemente la percepción, por lo menos
simbólica del viento, del espíritu, de lo inasible e indiferenciado.
La percepción del ser ser es asimismo percepción del espíritu, del viento,
pero convertido en vida, en materialización, en luz, e.n imagen, en símbolo,
pero trascendente indiferenciado, inasible, en "espíritu-vida".
Ambas 2ercepciones el hombre se las dice o las dice articulando sonidos. Esos
sonidos son símbolos que equivalen no a la realidad, siempre incognoscible
en su multiplicidad; sino a la manera como el inconsciente o el consciente
perciben la influencia del ser no ser o del ser ser en el organismo humano.
De tal modo que los primeros sonidos, las primeras letras de una lengua o
de un alfabeto, son producto directo simbólico de la acción o influencia de
lo percibido en el propio ser. De tal modo que la misma palabra indica un
universo psíquico, copia del universo extrasubjetivo y por consiguiente analógico, no idéntico, ya que la percepción es no de lo extrasubjetivo; por lo
menos cuando de lenguaje se trata, sino de la influencia de lo extrasubjetivo
en el individuo; de ahí resulta que la realidad existe para el hombre como
es sonificada, expresada en palabras, reales o imaginadas, o sea en símbolos
cuyo contenido es la influencia del ser no ser o del ser ser en el hombre.
Las letras primero, y luego las palabras no tienen propiamente significado;
~ino que son símbolo, conjunción materializada de algo intangible y algo tangible, de la percepción consciente o inconsciente.
El fenómeno fonético de las palabras indica el producto, una minima parte, de la elaboración mental, llevada a cabo a propósito suyo. Las variaciones
fonéticas de los sonidos indican la tendencia del hombre por significar con
sonidos articulados lo que percibe y cómo percibe en su interior, el objeto,
de tal modo que de esos sonidos se puede llegar a concluir una teoría completa
del contacto de la mente humana con la influencia de la percepción del objeto
en su ser, es decir de la cultura.
La cultura humana consiste antes que nada en el cultivo de la capacidad
de percibir el objeto y en la capacidad de "fingir" y modelar esa percepción
hasta convertirla en producto humano, en el que aparezca claramente el m-

77
76

�terés del hombre, la realización de sus posibilidades, el significado de sus
cualidades.
La cultura no se encuentra propiamente fuera del hombre, y tampoco está
en el producto de la actividad humana; sino en el trabajo, en el quehacer de
modelar, cuidar y procurar que el contacto del hombre con la realidad¡ coincida cada vez más adecuadamente con el ideal humano, con los intereses
del hombre.
"Ciertamente el hombre vive con sus objetos fundamentales tal como el
lenguaje se los presenta, y aun podría decirse que vive con ellos _exclusivamente, puesto que su sensibilidad y acción dependen de sus percepciones. Por
el mismo proceso mediante el cual el hombre ( como una hilandera extrae el
hilo de su rueca) va extrayendo el lenguaje de su propio ser, también se va
entretejiendo con él. Cada lenguaje traza un círculo mágico alrededor del
pueblo al que pertenece, y de este círculo no h~y escapatoria posible_ ~ menos que se salte a otro"; 2 sin embargo este trabaJo, esta manera de existir del
hombre y su lenguaje, es producto fortuito del acaso y aunque es cultura Y
de un pueblo, no necesariamente está adornada con las cualidades de la
"humanitas", de la humanidad, de la calidad universal y trascendente que
hace al hombre específicamente hombre. Y en esta realidad está claramente
el trabajo de la cultura : en el lograr que el hombre perciba los objetos de
interés para su realización como tal y que su lenguaje los exprese humanamente es decir simbólicamente: en un producto simbólico en el cual tanto
la ma~eria corpórea como el espíritu tengan cabida sintética, unitaria, humanamente· de este modo el hombre se identificará con los objetos; pero no
materialme~te perdiendo sus características de hombre; sino que se identi'
ficará con la "vis
humana" con el significado humano de ellos y no perdera,
sus cualidades, sino que las ejercitará y abrillantará cada vez más, aumentando
&amp;u cultura y su valor humano.
.
En seguida ponemos un ejemplo de lo dicho tomando como obJe~o e~ verbo
-rdh¡µi en griego, que tiene su equivalente en latín en ponere; en ingles, put,
place, y en español poner.
.
Ante todo podemos ocupamos con la semática de 1:,8,,,µi para reducirlo
a su mínima expresión. Encuéntrase en primer lugar que la n es un prefijo repetitivo que equivale al sonido fuerte del tema 8'1/ resultando prácticamente, prescindiendo de la terminación verbal µi, la raíz o,,,.
La raíz 811 tiene su origen en el Indoeuropeo *dhé, de cuya raíz haya
una variación más antigua **dhé más una larga.3
• ERNEST CASSIRER, Mito y Lenguaje, Buenos Aires, 1959, pp. 14 Y 18.
• BucK, A Dictionary of Selected Synonyms i,¡ the Princ!pal Indo-Europea~ L~nguages. A contribution for the History of Ideas, by Carl Darhng Buck ; The Umvcrsity
of Chicago Press, Chicago Illinois, p. 1464, 3.

78

Se ve que la especie fonética 8 es igual a la especie fonética dh en determinadas posiciones. La raíz *dhé tiene el significado de "Put'' "puesto" en
• 1és en su frecuente aplicación religiosa atestiguada.
'
'
mg
La (TH) o su variante
antiguamente significaba aliento primario o espíritu primordial. En el alfabeto fenicio y griego se notó con un círculo dividido en cuatro cuartos (del universo) ; los griegos también lo expresaron
por un punto en un círculo ("infinito"); en Italia su marca es X encerrada
en un círculo y tiene el significado de la deidad.
La expresión fonética de la TH es libre totalmente de cualquier actividad
de la faringe y se produce el sonido únicamente con el cerrar el aire entre
la lengua y los dientes. De ahí que parezca la expresión fonética más espiritual y se haya ligado con el sentimiento religioso primitivo.
Efectivamente al significar *dhé... "puesto"; en griego 8Eo&lt;;&gt;* ( cfr
8Eócpa-ro&lt;; spoken by god; ordained, put) ,4 nos encontramos a la vez
que ante un fenómeno, más bien protofenómeno, fonético, ante un fenómeno
mítico religioso, al que Usener llamó "dios momentáneo", refiriéndose a "lo
puesto"; a "lo dado", que según algunas tribus tienen forma definida y estructura inherente y propia. Es lo dual, es decir lo que se percibe como doble, diferente, distinto.
Para la mente de los eveos, por ejemplo, el momento en que un objeto o
cualquier atributo llamativo, se enlaza con la vida y el espíritu del hombre
en una relación perceptible, sea agradable o desagradable, marca el nacimiento de un tro en su conciencia. El tro podría equivaler a nuestro Indoeuropeo
*dhe y puede ser o mana o tabu: bueno o malo ( ser ser o ser no ser); sagrado,
en lo cual tendríamos la definición mínima de religión natural. '
De este modo averiguando filo-lógica-psíquicamente la raíz del verbo 1:,8,,,µi
griego llegarnos a una de las raíces Indoeuropeas más primitivas que nos
hacen llegar a la percepción psíquica, lógica, humana, más temprana del ser,
a la reflexión mediante la cual el hombre concibe, se da cuenta de "lo que
es" percibiendo lo nuevo, lo distinto de sí, lo que se encuentra siendo infinitamente, indistintamente, indiferenciadamente, sin tiempo y sin espacio.
Esta percepción del ser obliga al hombre a crear un símbolo que signifique
~u perceeción. El símbolo que primero torna es el de su actitud psíquica ante
el hecho u obje~o que percibe y que expresa mediante las cuerdas bucales o
mediante la modificación que sufren sus cuerdas bucales, impulsivamente, al
percibir el objeto.
Esta percepción psíquica es copia o imagen de la realidad extrasubjetiva.
Efectivamente "lo puesto", "lo determinado", "lo TH", "lo *dhe", hace alusión a una perceeción de algo plano, lleno, extenso, inmenso, infinito que
• BucK, lb.

79

�puede ser el mar o el firmamento en lo cual el hombre pone su vista, su
mirada, su atención; aunque no perciba directamente en primer término que
su acción de percibir algo extenso como el mar, el firmamento, una grande
extensión de tierra, lo agote en su percepción y lo deja sin nada en su interior,
lo asombra; esto lo hace elaborar la imagen interior de algo superior, de algo
que está "sobre" algo y sobre sí mismo, de algo 8, TH, DH, P.
Esta percepción psíquica es para unos pueblos una percepción totalmente
externa, sin atención consciente a la imagen interna del objeto de la percepción; de tal modo que la modificación filo-lógica-psíquica se tiene como causada por los objetos en sí mismos, confundiendo no sólo la luz solar con el
objeto, sino también la luz interior del conocimiento con el objeto visto, percibido, al cual creen dotado de determinadas cualidades, que sin embargo
no son del objeto, sino de b visión con que es visto el objeto. Por esta razón
la Etimología de 8Eo~ para muchos no es la etimología de Dios y prefieren
otra del LAT. ( dies) ; festus, holiday, feriae, Ose. Fisnam, Lat. F anum ( *fosno, *dhes, *dhas,).
En tal caso la percepción del ser no sería ya de algo "puesto" superior, determinado, que al percibirse como superior exige ser obedecido; más aún
ante lo cual el hombre no tiene la posibilidad de sustraerse a su influencia;
no sería la percepción propiamente del ser no ser; sino de la luz, porque se
llama dios a lo que aparece, a lo iluminado, a lo lleno de luz, sería la percepción de ser ser.
De esta manera comienza la personificación de dios y de los dioses; al principio identificados con los objetos, como ya observaba W. von Humboldt,
después abstraída de ellos, hasta la concepción abstracta de dios-luz; dios-vida;
clios-amor.
Otros pueblos sin embargo, o mejor quizá, los mismos pueblos; pero después de una evolución más avanzada, ponen atención no tanto al objeto; es
decir se identifican menos con el objeto y perciben la distinción entre sí mismos y él; entonces la actitud psíquica es de reflexión, de toma de conciencia,
no tanto del objeto, cuanto de la resonancia del objeto en el propio individuo; esta reflexión se amplía cada vez más y a la vez se aumenta su contenido o amplitud, la extensión de objetos a los cuales es apropiada, disminuye su definición, es decir "lo puesto", "lo dado", se convierte en vida, luz,
visión, en ser absoluto independiente de cualquier determinación posterior.
Es decir se simboliza la percepción del ser ser mediante símbolos positivos, o
que por lo menos así aparecen.
Después de la identificación con dios o con los dioses, o mejor cuando el
individuo deja de identificarse con los objetos y percibe a dios o a los dioses
en abstracto, comienza otro proceso de identificación mediante la reflexión
del hombre consigo mismo, que en distintos pueblos o en distintas etapas de

i:volución
del mismo pueblo, los atributos que se poru'an a d'10s o a Jos d'1oses
.
o me~or a lo que se llamaba 8 o *dhe. . . se le comienza a identificar co~
~os nusmos ho~bres, a tal ~ado que el concepto de grande, infinito, extenso,
mmenso, supenor; se cambia de contenido y en lugar de ser el firmamento
el mar, o el continente, comienza a ser el otro, el que es superior el qu~
a~arece, el hombre que "es puesto"; el hombre que "es dado". al 'que coIDJenza a llamar dios. Parect: sin embargo que antes de esta ide~tificación de
los conceptos con otros seres humanos viene la identificación con el hombre
grande, con el que manda, sea en la familia, sea en la sociedad con el Tata•
con el Papá, en donde encontramos la raíz TH y p con )a variación A.
'
arece hacer referenc1a
· mas
, directa
·
.
, que
a
objetos
extrasubjetivos
•
mientras
q
e
P
8 o *dhe se, re f_1ere mas
, b"1en al mundo intrasubjetivo, a la 'percepción del
u
hombre en s1 ffill&gt;mo de la imagen del mundo extrasubjetivo.
Que la raíz *dhe o 8 sea referente a la percepción psíquica del ser
o ~o~ ~o me~os a una de sus modalidades más primitivas, se comprueba e~
la mf1mta vane~ad de usos que tiene el verbo n871µ, en griego, Ponere en latín,
Poner, en espanol, que van desde las acciones materiales de dejar una cosa
sobre ºU:ª, hasta los meandros psíquicos más profundos y complicados como
el reflexJV? "ponerse", o el transitivo "poner bien"; "poner mal". ~o sólo
en el sentido de hacer recibir "bien" o "mal"· sino en el senti"do 'má
_
fund o d e influ1r
· ps1qwcamente
' ·
' un modo
s pro
en
el
"otro"
de
·
t
"I
,, "
,
,
semejan e a como
o p~esto , lo da~o ', la llanura, el firmamento, el mar, "ponen", "dan",
es decir como ellos mfluyen en la psicología del hombre y suscita el símbolo
de "sob
. re a1go" "hac1a
· a1go" , as1' también los seres humanos con su fuerza
psíqu1ca. " pone~" , "dan" , suscitan
·
·
la idea
de "sobre sí", "hacia sí", del "otro".
Es~ idea mas general de "poner", de "dar'', se descompone como la luz en
un pnsma, en una serie de expresiones que indican el significado trascendente
de estos dos verbos, con tales matices, que hacen pensar en la trascendencia
misma del ser, como ya lo hemos observado.
Si. bi~~ en griego Y en latín los verbos n871µ, y Ponere, tienen frecuente
Y ~nm1t1vo uso religioso, en español y en otras lenguas ese uso se ha canalizado por otros caminos semánticos; de tal modo que en español "lo
uesto" , "1o da do" , se expresan mediante
la palabra "destino" "el h d "
·
P
"l
t ,,
.
.
'
a o '
a suer_ e , Y, n? tJe~en propiamente hablando sentido religioso sino más bien
un sentido m1st1co, indeterminado y oculto.
"~o puesto" y "lo dado" con sentido religioso se dice en español "lo determinado por Dios", "lo querido por Dios", que viene a coincidir con el significado religioso de 0eo~, de TH, de *dhe ...
Este sencillo ejemplo, que podría prolongarse indefinidamente haciendo
no~ no sólo el significado del verbo Poner, sino las distintas actitudes psíquicas, que son la fuente de su significación, no sólo en griego y en latín; sino
81

80

H6

�también en las lenguas romances y en las germánicas, ha querido proponer la
idea de cómo prácticamente, la filología, siguiendo un método psíquico-lógico
puede realmente formar humanísticamente; dado que no sól? enseña la semática la fonética las derivaciones de las 2alabras, y despues su uso en la
frase ; en la liter:tura; ni tampoco se ocupa solamente de la historia de la
cultura • sino que suscita el desarrollo mismo de la cultura; al poner al ho~bre al ~ontacto de las mismas fuentes de donde procede; es decir la actividad
psíquica, la EVE{tYELa la actividad humana, de donde procede y procederá
siempre.
.
.
Este método aparecerá sin duda demasiado radical y exclusivo,. ~l. prescindir O tratar, al menos en apariencia, de prescindir de las adqu1S1c1one~ ya
firmes de la cultura; esto sin embargo no es así; ya que por lo contrario lo
que se hace es profundizar la misma cultura, universalizarla, hacerla trascendente, humana, haciéndola coincidir lo más posible con la expresión humana,
con espíritu de hombre, expresión simbólica, suya, en la cual se encuentra
totalmente, integralmente a sí mismo.
Conseguida así la cultura mediante el estudio filo-lógico-psíquico, el hombre será capaz de comunicarse a sus semejantes sin perder lo más mínimo
· qued arse sien
· d o "lo puesto" , o "lo d ad o" ,· sino "po•
de su propia persona; sm
niendo" humanamente su espíritu en sus semejantes no dejando de expresar
al menos simbólicamente nada de su espíritu, lo que significa una grande
cultura y un grande respeto y una grande educación. para. con ellos, c~eando
consiguientemente una comunicación humana, es decir desmter~sada, s1;11~ra,
integral, que como ya dijimos al principio es el producto mas exqu1S1to Y
t-xclusivo del ser humano.

82

GABRIEL MARCEL
PROF. FERNANOO RAFAEL CASASÚS

Universidad de Monterrey

INTRODUCCIÓN

A LA PREGUNTA: "¿Qué opina usted de Gabriel Marcel?" se pueden dar
dos respuestas: lo. una respuesta tan concisa como difusa es la pregunta: "Es
el filósofo de la esperanza"; o extendiéndose un poco, se puede contestar con
Federico Copleston: "Marce! es un pensador peculiarmente huidizo y resulta
muy difícil dar un sumario de sus ideas. Esta dificultad surge en parte de
la dispersión de su pensamiento en diarios, dramas, artículos, conferencias y
libros, y del hecho de que nunca haya emprendido una exposición sistemática
de sus ideas".
En efecto, como nos dice Michele Federico Sciacca, sólo en los últimos escritos ha intentado Marce! una sistematización de ~u pensamiento. "El Misterio del Ser", escrita en 1951, es su única obra orgánica, puesto que las demás, como "Ser y Haber", "De la Repulsa a la Invocación", "Horno Viator",
etc. . . son sólo colecciones de ensayos. Pero el obstáculo con que se enfrenta
el expositor nace más todavía de la propia naturaleza de las reflexiones de
Marce! que de la circunstancia de que éstas se encuentren dispersas en tan
gran variedad de escritos. Su filosofía es como la de Kierkegaard, autobiográfica, personal, y procede por descripción de experiencias existenciales, que
es donde hay que buscar al mejor Marce!. El tono íntimo de su filosofía se
transparenta en la preferencia que da al diario en la exposición de su pensamiento y es, además, evidente, en todos sus escritos, que adoptan con exce~iva complacencia la forma de una confesión íntima de su autor.
Marce! es un pensador personal en el sentido de que trabaja sobre experiencias que han tenido en su vida una importancia especial y a las que él
atribuye significación e implicaciones metafísicas. Intenta vivir sus problemas
filosóficos porque "el que no ha vivido un problema de filosofía, quien no ha

83

�sido angustiado por él, no euede en modo alguno comprender lo que este
problema ha significado para quienes lo han vivido antes que él". Elaborar
una "filosofía del existir" -más bien que elaborar una filosofía de la existencia- es su ambición fundamental. Rechaza por consiguiente cualquier
sistema y se queda con su experiencia existencial, ilimitada en extensión y
profundidad. No se trata tanto de estudiar proWemas de filosofía sino de percatarse de que somos esos problemas. El método marceliano consiste en ir al
encuentro de nuestro ser más original y personal para después reflexionar
~obre este descubrimiento. "En el fondo -dice Marce]- el método es siempre el mismo: es la profundización de una cierta situación metafísica fundamental de la que no basta decir que es mía, porque consiste esencialmente
en ser yo". Al mismo tiempo que ejerzo y vivo el acto que yo soy, lo pienso.
"Una filosofía auténtica es una experiencia transmutada en pensamiento",
ha dicho Marcel.
Marcel introdujo el término "existencial" en el vocabulario filosófico francés. Desde 1914 habló de "existencia" y se ha llamado "existencialismo cristiano" a su pensamiento, si bien él rechaza este nombre y prefiere llamarse
"neo-socrático". Para algunos la obra de Marce] no constituye por sí misma
una filosofía. El Dr. Basave dice: "Si sus experiencias son --como el mismo
Marcel afirma- parciales y truncas, no se les puede asignar verdadero valor
filosófico. Sumergirse en el drama de la existencia y su destino podrá ser una
experiencia todo lo necesaria e interesante que se quiera, pero por sí misma
no es una filosofía. Su pretendida filosofía del existir es una colección de
subjetividades que requieren una ulterior traducción filosófica". Para don Rafael Puente la filosofía de Marce] es una filosofía de ideas en el sentido maiéutico de la palabra. Son ideas vida, no preparadas y organizadas desde un principio, más bien ideas que van brotando de la vida y luego se van llamando
v provocando unas a otras hasta formar una armonía final con frecuencia
~lo presentida. Así piensa Marcel y por eso gusta de llamarse "neo-socrático".

DATOS BIOGRÁFICOS

En la ciudad de París ve Gabriel Marcel la primera luz el 7 de diciembre
Je 1889. Tiene aeenas cuatro años cuando su madre deja para siempre este
mundo. A fin de dar una madre a su hijo, el padre de Gabriel se casó con
fü cuñada. Estos acontecimientos tuvieron una influencia decisiva en su vida
y dieron un enfoque permanente al desarrollo de su pensamiento. Dejemos
que nos haWe el propio Marce!:
Iba yo a cumplir 4 años cuando la perdí. lndependienteme~te de
las pocas imágenes precisas que he podido conservar de ella, siempre

84

la he tenido presente; de una manera misteriosa, ha estado siempre conmigo. Sin embargo, mi tía, quizás tan dotada, pero muy diferente, debía
inevitablemente eclipsarla de hecho. Y hoy me parece comprender que
esta extraña dualidad en el corazón de mi vida entre un ser desaparecido, del que por pudor o por desesperación raras veces se hablaba, y
sobre el que una especie de temor reverencial me impedía hacer preguntas, y otro ser, extraordinariamente firme, dominante, y que se creía
obligado a proyectar la luz hasta los más pequeños rincones de mi existencia, sospecho, digo, que esta disparidad o esta polaridad secreta de
lo invisible y de lo visible ha ejercido sobre mi pensamiento y, mucho
más allá de mi pensamiento expresado, sobre mi ser mismo, un influjo
oculto que ha superado infinitamente todos los influjos de que mis escritos presentan huellas discernibles.

Su padre "no comprendía la infancia como tal, sino la infancia precoz, en
la que ya se pueden encontrar las cualidades de un 'hombre en pequeño', la
infancia del 'homúnculo', como dirá más tarde el filósofo". De esta manera,
por muy mimado que fuera este hijo único, que dedicaba a los suyos un
afecto apasionado, "sufrió a causa de un estado de hipertensión y con hostigamiento interior que, en ciertas épocas, alcanzó un paroxismo insoportable.
Todo lo que yo decía era confrontado con las normas de lo que deben decir
los niños. Nunca escuché detrás de las puertas, pero me imaginaba muchas
veces las conversaciones de mis padres sobre mí después de haberme acostado: se preguntaban si yo tenía una inteligencia normal. Esto influyó sobre mí".
Gracias a su padre, hombre muy cultivado y dotado de gran sentmuento
estético -fue Director de Bellas Artes, de la Biblioteca Nacional y de los
Museos Nacionales-, Marce! se benefició de una cultura europea. Tanto en
el campo de la filosofía como en el del arte y de las letras, los escritores anglosajones y alemanes llegaron a ser para él tan familiares como los de Francia. Marce! buscará en las artes y en las letras un lugar de encuentro con los
demás. Convivir es para él "una necesidad natural, sublimada en espiritualidad de comunión". Aquí, una vez más, el "estar con otro" no es un punto
de partida, sino una tierra de promisión que es preciso alcanzar. Pero al
mismo tiempo, parece hurtarse al alcance, retirarse al más allá, a un mundo
cuyo reflejo euede vislumbrarse en el arte: "La música: ésta era mi verdadera vocación; aquí es donde principalmente soy creador. Ella es la que ha
dado a mi pensamiento su marco más auténtico. Juan Sebastián Bach ha
sido en mi vida lo que no han sido ni Pascal ni San Agustín ni ningún otro
autor".

85

�EL TEATRO DE GABRIEL MARCEL

Marce) se ha volcado en la expresión dramática por auténtica necesidad.
Sus dramas son la expresión viva y espontánea de lo que sólo después sería
formuJado filosóficamente. A los 8 años comenzó a escribir teatro, movido por
la necesidad de diálogo, y sus personajes eran el sustituto de los hermanos
que no tuvo por la muerte prematura de su madre. El mismo lo confiesa:
"Experimenté en edad muy temprana una especie de embriaguez, no sólo en
evocar seres distintos de mí, sino en identificarme con ellos lo bastante para
convertirme en su intérprete. He pensado siempre que los personajes de teatro que me agradaba hacer dialogar ocuparon para mí, al principio, el puesto
c!e hermanos y hermanas cuya ausencia deploraba yo enormemente".
Marce! experimenta la muerte más que todo como una ausencia. "No hay
más que un sufrimiento -gime Rosa, la protagonista de El Corazón de los
Otros-: el de estar sola". El mismo lo ha manifestado al Padre Troisfontaines: "Aun suponiendo que esta frase no tuviera en labios de Rosa más que
un valor premonitorio, ahora la suscribe enteramente y cada vez más. Nada
rstá jamás perdido -estoy convencido de ello, lo creo firmemente- para
un hombre que vive un gran amor o una verdadera amistad; pero todo está
perdido para el que está solo".
Si nos ocupamos del teatro de Marce! es porque él mismo lo considera
como parte esencial de su propia indagación filosófica. Como Camus o Sartre,
escribe un teatro "metafísico" aunque pretende diferenciarse mucho de ambos escritores. Rechaza enérgicamente el teatro de tesis o apologético, que se
opone a la esencia del arte; sin embargo, sus obras nos producen con frecuencia la impresión precisamente de teatro de tesis. La apertura del hombre
a una luz superior, que a lo largo del drama va emergiendo de la opacidad
y del dolor, aparece normalmente como el desenlace o solución de la problemática que plantea. Pero Marce! no usa el tono dogmático de Camus ni
el aire de propaganda de Sartre; además, sus soluciones quedan siempre solamente insinuadas. Afirma que el drama cristiano es posible porque el Cristianismo mismo es un drama, como lo fue su vida de cristiano converso. El
es un convertido, un hombre que llegó a la fe después de un largo y doloroso
camino de soledad y de vibración con el sufrimiento humano. La guerra de
1914 llevó al culmen este contacto suyo con la tragedia de los hombres.

MARCEL, LITERATO

El acendrado lirismo de su obra prueba una vez más la importancia que
tiene en la literatura el vivir lo que se escribe. El dolor, el amor, la necesi86

dad propios son la mejor fuente de inspiración. Marce! ha vivido lo que ha
escrito, lo está viviendo mientras lo escribe. Se siente testigo de un mundo
que se derrumba. El Ocaso de la Sabiduría, El Hombre contra lo Humano
El Mundo Roto, La Muerte del Mañana . . . son títulos de obras suyas. E~
un mundo que se derrumba bajo la presión de una civilización técnica que
olvida lo más esencial del hombre: el riesgo, la llamada que exige fidelidad,
el valor de vivir en la incertidumbre, de renunciar a toda clase de "seguridad". Todo esto ha sido para él primero experiencia y luego expresión artística y sólo al final, reflexión filosófica.
La experiencia de los campos de concentración en Europa ha sido aterradora. Escuchemos los fragmentos de algunas narraciones:
"Estamos aquí en presencia de lo que quizá debe ser considerado como el
más monstruoso crimen de la historia. Sólo imaginaciones intoxicadas pudieron concebir su idea. Uno se siente confundido al pensar en los innumerables agentes de ejecución que fueron necesarios para que esta idea se hiciera realidad. Se hacen culpables de mentira quienes pretenden asimilar a
las atrocidades presenciadas por otros siglos los horrores a que asistimos nosotros".
·
Una muchacha judía de 18 años vio a su abuela abofeteada por un esbirro
de la Gestapo. Un día, en un tren, se encontró con un rescatado de los campos d~ la mue~te: varios dedos cortados, un agujero en la garganta; para
profenr un somdo audible tenía que apretar su cuello abierto. Este hombre
mostró fotografías originales de lo que su imaginación ni siquiera osaba figurarse, aquellos montones de muertos-vivos de Auschwitz y otros sitios. · Cómo
ha sido posible todo esto?
é
-"Matilde, ¿es que no sospechas que estás hablando con un muerto?"
-pregunta en El Emisario un rescatado de los presidios alemanes.
Pero los ministros del tormento en los campos de concentración no perseguían solamente la degradación física de sus víctimas, sino también y especialmente su degradación moral. "Se inoculaba a todos el bacilo de la depravación para que los desmoralizase, para que los matase moral y físicamente", escribe una rescatada. "Las técnicas de envilecimiento amenazan a
cualquier hombre con privarle del dominio de sí mismo. Los procesos de las
democracias populares conseguían hacer de un hombre normal un culpable,
que se acusaba 'sinceramente' de crímenes que no había cometido. Y no digamos siquiera, con los estoicos, que conserva al menos la benéfica posibilidad
del suicidio: esto ya no es txacto, puesto que puede ser colocado en una situación en que ni siquiera deseará ya matarse, en que se considerará obligado, no diré a sufrir, sino a desear el castigo que corresponde a faltas que
se imputará a sí mismo sin haberlas cometido. En los siglos pasados no habían sido aún reconocidos y proclamados los principios fundamentales de un

87

�orden humano. Hoy estos principios son sistemáticamente violados, a pesar
de ser perfectamente conocidos; más aún, con una impudicia sin par, los
mismos que los pisotean no cesan de invocarles ni de apoyarse en ideas (?emocracia, libertad, etc.) cuya ruina definitiva sería consagrada por el remo
que ellos pretenden instaurar. Empresas de este género conden~n el tipo de
civilización en que han podido producirse. Una vez fueron vistas, y desde
entonces, 'muchos no han podido recobrar el dulce sueño de la ignorancia'."
Nada extraño tiene entonces que la juventud de este mundo estropeado
&amp;ea "la generación más desguarnecida que jamás ha aparecido sobre l_a tierra".
Su vida está llena de tedio, de escepticismo, de inercia. Impercepublemen_te
se ha pasado del "ya no hay palabras para nada" al "ya no ~y na~~". Christiane dice a su amigo Denise: "¿No tienes algunas veces la unpres1on de que
vivimos si a esto se le puede llamar vivir, en un mundo estropeado? Sí, estropeado, como un reloj estropeado. La cuerda ya no funciona. Aparente~ente, nada ha cambiado, todo sigue en su sitio. Pero si acercamos el reloJ al
oído no se oye nada. El mundo, eso que llamamos el mundo, el mundo de
los hombres, en otro tiempo debía de tener un corazón. Pero ya no hay un
centro, ya no hay vida, en ningún sitio". . ,
. .
Marcel mismo, en el colmo de la desolacmn, llega a escn~ir:
"La desesperación es posible en todas sus formas, a cada i~stante, en todos
los grados. Esta traición puede parecer que la es~ructura misma de, nuestro
mundo nos la recomienda, si no es que nos la rmpone. El espectáculo de
muerte que este mundo nos ofrece puede ser cons_iderado, desde ci_~rto punto
de vista, como una perpetua incitación al renegamiento, a la defecc10~ _a~soluta. Se podría decir, incluso, que la posibilidad perman~nte del su~c~dio es,
en este sentido el cebadero quizá esencial de todo pensamiento metaf1s1co verdaderamente :uténtico. El hecho de que la desesperación sea po~ible es_ aquí
un dato central para la metafísica. El mérito esencial del pensamiento ki:r.kegaardiano reside, creo yo, en haber situado esto a plena luz. La metaf1s1ca,
en efecto, debe tomar posición frente a la desesperación". .
Quizás Marcel va demasiado lejos. Es cierto que,. como dice Mo~~- Fu!~on
J. Sheen, la raíz de toda tensión: sicológica es básicamente metaf1S1ca. La
desesperación -nos dice Kierkegaard- es doble: es un ~eseo desesper~do
de ser uno mismo O de no ser uno mismo. El hombre qwere, o con~erurse
r absoluto incondicional, independiente, subsistente por sí rrusmo, o
en un se
'
r . .
bien desea desesperadamente librarse de su ser, de sus umtaciones, su con.
· y su calidad de finito" . Adler siempre subrayó
tmgencia
. que detrás de
. las
neurosis está la lucha del hombre por tornarse como Dios? lucha tan unpotente como imposible la meta. Pero "puesto que est~o~ rmplantados e~, l!
· t · la viºda es una misión muy personal y. el. suicidio
eXlS enc1a,
. , es una
, deserc1on
..
(Dr. Basave), y creo que la posibilidad de traición Jam,a~ sera un reqms1to
indispensable para caminar por los senderos de la metaf1S1ca.

88

El existencialismo francés es más literario que filosófico, más "experiencia"
de ideas filosóficas que auténtica filosofía. En su pesimismo Marcel coincide
con los demás existencialistas, pero siempre lo supera.

PISANDO TERRENOS FILOSÓFICOS

La guerra de 1914 fue para Marcel una prueba crucial. "No habiendo
~ido movilizado a causa de mi estado de salud, dirigía por entonces en la
Cruz Roja un servicio de información sobre los militares desaparecidos en
el curso de las operaciones. ¿ Es necesario decir que en la inmensa mayoría
de los casos fueron noticias de muerte las que tuvo que comunicar la oficina de información?" Mil dolores punzantes revelaron a Marcel el drama
de la existencia humana. Para captar la vida en su palpitación, renuncia a
la vía de abstracción que con tanto ardor frecuentaba y se dedica a la meditación lancinante del destino. Es entonces cuando se entrega a elaborar una
"filosofía concreta", determinada por la "mordedura de lo real". Y aparece
en abierto contraste con aquel apartarse, en filosofía, de toda visión concreta que, en lo más vivo de su ardor hegeliano, le había hecho sostener la
siguiente tesis en la Sorbona de París, en 1909, escasos cinco años antes:
"Que lo más verdaderamente real pudiera muy bien no ser lo más inmediato, sino, por el contrario, el fruto de una dialéctica, el coronamiento de
un edificio de pensamientos". Este cambio de tono o de registro que se
nota en la segunda parte del "Diario Metafísico" se explica por esta sacudida. En su conferencia del 23 de enero de 1949 en la Facultad Universitaria
de Saint Louis de Bruselas, Marcel expuso la importancia extraordinaria de
este giro de su pensamiento.
El que filosofa hic et nunc es, podría decirse, víctima de lo real: nunca
se habituará por completo al hecho de existir. La existencia es inseparable
de un cierto asombro; aquí nos parecemos a los niños. Todos conocemos
niños que a los 6 años han :elanteado las cuestiones más metafísicas. Pero
cuando de niño preguntaba Marce!: "¿En qué se convierten los muertos?"
daba testimonio de algo totalmente distinto de la curiosidad de los niños
ante lo desconocido. Y para saber en qué se convierten los muertos es preciso saber antes qué somos los vivos. En su Esbozo de una Filosofía Concreta
Marce! se plantea la cuestión fundamental: "¿ qué soy yo?" Cuando reflexiono sobre lo que implica la cuestión "¿ qué soy yo?", me doy cuenta de
que significa: ¿ qué cualidad tengo para resolverla? Por consiguiente, toda
respuesta que venga de mí debe ser revocada en duda. Pero, ¿no podrá otro
suministrar esta contestación? Inmediatamente surge una objeción: la cualidad que ese otro puede tener para responder soy yo quien la discierno;
89

�pero •qué cualidad tengo yo para obrar este discernimiento? Lamen~~lementet Marcel concluye mu) cerca del escepticismo: "Un ser cuya ongmalidad más profunda consiste no sólo en preguntar ace~ca de
naturaleza
de las cosas, sino en preguntarse por su propia esencia, se si_tua por esto
mismo más allá de todas las respuestas, inevitablemente parciales, en que

misterio precisamente porque es luz : no puede mirarlo en sí m1Smo porque
es él el que hace posible mi mirada.

!ª,

puede desembocar esta interrogación".
.
.,
Marce! parece ignorar que la objeción del positivismo a la mtrospeccion
está superada. Decía Augusto Comte: "Es ~pos~bl.e que el yo se desd~ble en
sujeto que observa y objeto observado. Es imposible asomarse al b~lcon para
verse pasar por la calle. El ojo es capaz de verlo todo, pero es ~ca?az de
· o" . Comte confunde las condiciones de la observac10n interna
verse a si' mism
, .
con las condiciones de la observación externa. El ojo no puede verse a si rmsmo porque hay imposibilidad física, basada en la impenetra~~dad de l?,s
cuerpos Pero el yo siendo simple, careciendo de partes, puede desdoblarse_ ,
volver ~obre sí mis~o y sobre sus propios actos, "reflexiona~". Además, el OJO
puede verse reflejado en un espejo y los demás son el espeJO do_~de ~demos
contemplamos. La cualidad que me permite comprender cuest_10n tan ~ompleja -como es la inquisición sobre mi propia esencia-, esa rrusma_ cua~i~ad
me hace posible resolverla. No la he definido aún, pero la supongo imphcitamente y hago uso de ella.
De aquí que sea decisiva para Marcel la distinción que hace en~e problema y misterio. "Problema" es una cuestión susceptible de ser considerada de
modo puramente objetivo, sin que el ser del propio inquiridor se v~a envuelto
en ella: por ejemplo, un problema matemático. Claro que pu~de mteres~e
enormemente, y yo soy el que lo plantea; pero cu~ndo l_o med1t?, lo abstraigo
totalmente de mí, lo objetivizo, lo mantengo a distancia de rru persona, ~e
sitúo fuera de él; yo no entro en el problema propiamente dicho. En cambio,
el "misterio" es una cuestión que afecta al ser de la persona que la plantea,
de modo que ésta no puede dejar de tomarse en cuenta al considerarla. El
problema es algo que me encuentro, el misterio es a~go en ~ue ~e encuentr~
envuelto O comprometido; el problema es algo que cierra mi cammo, que esta
entero delante de mí; en cambio, la esencia del misterio consiste en no estar
todo entero delante de roí; en esta zona, la distinción entre el "en mí" _Y. el
"ante roí" ha perdido su significación. Esta dualidad juega w:1 papel b~sico
en su filosofía y es ~reciso tenerla presente para poder seguirle. Conviene,
sin embargo, dejar bien sentado que el término "misteri~''.. no d~be ~r ent~ndido aquí en el sentido teológico; tampoco es lo parado)ICO, m lo unpre_ciso
· c gnoscible ni lo impensable; es, por el contrario, una realidad que tiene
o m o
,
b. · ,, N
' positiva para no manifestarse en una presencia . "o Jetiva . , o . es
una razon
laguna del conocimiento, sino por el contrario, una plenitud. Es autentico

EN LAS FRONTERAS DE LA METAFÍSICA

La "incarnación" es para Marce! el dato central de la metafísica. Habla
de "incamación" para evitar toda confusión posible con el misterio teológico
de la venida de Cristo al mundo. La incarnación es la situación de un ser
que aparece como ligado a un cuerpo. Es una situación fundamental que no
puede ser con rigor dominada, sometida, analizada. No es, hablando con
propiedad, un hecho, pero es el dato a partir del cual un hecho es posible.
Paralela a la distinción entre misterio y probl.ema, establece aquí Marce! la
distinción entre "ser" y "haber o tener". El campo del tener abarca todo lo
inventariable, todo aquello que me pertenece, que puede ser considerado
como una posesión mía. Pero mis elementos constitutivos metafísicos, ¿ puedo
decir que los tengo o solamente que los soy? ¿ Tengo un cuerpo o soy un
cuerpo? ¿Tengo un alma o soy un alma? El "problema" del cuerpo es aquí
planteado como la condición de "ser encarnado"; esto quiere decir aparecer
como este cuerpo, sin identificarse ni distinguirse.
No sin razón se detiene Marce! en cuestión tan acuciante. La vida es un
don, el máximo del orden natural. Pero en nuestro caso la vida está constituida
por la unión de esos dos elementos que podríamos decir se excluyen o quizás
hasta se rechazan mutuamente, si no es ¡&gt;&lt;&gt;rque los vemos diaria y maravillo~amente unidos millones de veces. Toda donación implica un donar, un "objeto" donado y un ser a quien se hace la donación. En el caso del hombre, la
vida sería al mismo tiempo el don recibido y el ser "recipiente". Toda posesión supone un poseedor y una cosa poseída. En el caso de la vida del hombre, ambos se identifican. Con acierto considera Marcel que los problemas
filosóficos no son propiamente problemas, sino misterios en el sentido ya explicado. El problema domina la categoría del tener, propia de la consideración objetivante. La exterioridad de los términos condiciona el tener, en cuanto supone la exterioridad de la cosa poseída y el dominio sobre ella. Pero la
categoría del tener es en realidad la categoría de la servidumbre del hombre, ya que el dominio sobre la cosa poseída tiende a invertirse totalmente
y a convertirse en el dominio de la cosa poseída sobre su poseedor. El haber
es ser en relación de posesión con algo objetivable. Y como esta relación es
inevitable, haber es un hacerse dependiente del objeto que se posee.
Como hemos visto, existe para Marcel un punto de apoyo o un punto de
vista, que es el humano. Marce! se ha llamado a sí mismo "un sismógrafo
de lo humano".
91

90

�LA

CLAVE Y RESOLUCIÓN DE TODOS LOS ENIGMAS

El que había nacido en la Ciudad de las Luces descubrió en 1929 "la
verdadera luz que ilumina a todo hombre que viene a este mundo". Marce}
considera que la categoría religiosa no es algo que se añada a la existencia,
sino que es su única categoría auténtica. "El hecho de la santidad realizada
en ciertos seres está ahí para demostrar que eso que llamamos el orden normal, no es, después de todo, desde un punto de vista superior, desde el punto
de vista de un alma enraizada en el misterio ontológico, más que la subver&amp;ión de un orden opuesto. En este sentido, la reflexión sobre la santidad con
todos sus atributos me parece de un valor especulativo inmenso. No haría
falta apurarme mucho para hacerme decir que esta reflexión es la verdadera
introducción a la ontología".
Es interesante el proceso lógico por el que llega al "Tú" absoluto y concluye: "La idea cardinal de mi tesis, la que debía constituir el centro absoluto al cual todas las otras se refiriesen es que la relación mayor -la afirmación
de la trascendencia divina- es lo único que permite pensar la individualidad.
Sin duda soy yo tanto más, cuanto Dios es para mí. Sólo abierto a una trascendencia puede el hombre comprenderse a sí mismo". Una vez asumida la
psfera religiosa como reveladora de la autenticidad de la existencia, la filosofía no puede ser más que filosofía de lo "concreto" o de la experiencia,
que es reveladora del ser, y por consiguiente, "experiencia superior", o "empirismo místico", u "ontología existencial", en bella paradoja con lo expresado
en su "Filosofía Concreta": "Las filosofías para mí más nefastas, las más
deshumanizadoras, se han situado precisamente en el terreno empírico".
En el culmen de su especulación, en sin igual apóstrofe, Marce! invoca a
Dios llamándole "Tú, el único que posees el secreto de lo que yo soy".

CoNcLus1óN
Imposible comentar en unas cuantas páginas obr_a tan extensa _Y. tan fr~mentaria. Porque, o queriendo abarcar todo en conJunto nos prec1p1tamos diciendo que tiene por sistema no tener sistema -{;Ontradicción manifiesta-, o
nos detenemos a examinar algunas partes exhaustivamente, y apretando demasiado el análisis llegamos a la conclusión de que sus obras no constituyen una
filosofía, y que 'por lo mismo no podemos exigirle que se ajuste a la disciplina
filos6fica. Poniendo en claro que el punto más vulnerable de Marcel a nuestra crítica es precisamente el mayor obstáculo para realizarla -ser asistemático-, añadiremos algunos juicios a los ya dados a lo largo del trabajo.

92

En palabr~. ~el Dr. Basave, abusar del sentido del misterio tiñéndolo de
un ~ono subJeti":sta no es .a~titud propiamente filosófica. El nervio del pensamiento marceliano es religioso y no filosófico. Más que buscar causas unive~es le mueve un afán de salvación, muy loable por cierto, pero metafilosofico.
. La metafísica es ciencia, no simple afirmación del ser, y en cuanto ciencia debe sabe; decir del ser atribuciones y determinaciones intrínsecas u
1
. "d
. na
vez que : s~r comc1 e con el misterio, esta exigencia no puede ser satisfecha.
Por cons1gu1ente, la "metafísica" de Marce) se reduce a una afirmación incontrolada e incontrolable.
Con todo, hay numerosos y valiosos aspectos positivos. Su pensamiento si~uoso trata de plegarse a la realidad, siguiendo sus meandros, conservando
s1em~re 1~ mayor autenticidad posible y una gran fidelidad a las cosas. Su
pulen~~ mtelectual, su veracidad y su falta de frivolidad son notorias. Hombre rehg10so, dominado por el respeto a lo real, hace un uso digno y profundo de sus dotes ~t~lectuales.. Advirtamos su humildad intelectual, que
paralelamente a la espmtual, consiste esencialmente en la verdad:
• • •De aquí el increíble malestar que he experimentado siempre cuando personas amables y animadas de las mejores intenciones me preguntaba_n sobre lo que ellas llamaban Mi filosofía; entiendo muy bien que se
me interrogue sobre mis investigaciones, en cuanto las investigaciones son
en efecto, mías; en la medida, por el contrario, en que admito que des~
embocan en algo, ya no me pertenece. No hay nada en el mundo menos
patentable q~e la filosofía, ~ad~ que menos pueda apropiarse. El fil6sofo
es lo contrario ~e un pr_o~iet~no, lo cual no quiere decir que no tenga
nunca la tentaci6n de reivindicar exclusividades; pero esta tentaci6n debe
reconocerla como tal".

Marc~l se pronuncia en contra de Jo que él llama el peligro de los "ismos".
~on~~namente a lo que sucede en el orden técnico o práctico, en el orden
filosofico la explotación de un pensamiento tiende a obnubilarlo, a adultera,rlo, a degradarlo. De aquí salen el cartesianismo contra Descartes, el kante1smo contra Kant, el bergsonismo contra Berason. La expresión "filosofía
o
concreta" c~rresponde a una negación de principio
opuesta a los-ismos, opues~ a ~~a crerta escolarización del pensamiento. Empero, con relación a la
d1spers1on_ ,de su pensamiento nos confiesa: "Supongo que es a esta exigencia
de negaoon a lo que responde la forma misma de mis obras filosóficas
forma que se me ha impuesto, pues no puedo decir que verdaderamente 1~
he que~ido. En un principio, antes de la guerra, mi proyecto fue, por el
contrario, componer una obra de forma clásica. El diario metafísico no fue
93

�en su origen más que un conjunto de notas tomadas día a día y que deberían, en un momento dado, elaborarse de modo que tomasen una forma
orgánica. No creo exagerar mucho diciendo que la especie de repulsa que
despertaba en mí la idea de sistema, ha jugado aquí un papel considerable.
Habría que precisar más. De lo que se trata es de la idea de Mi sistema; es,
por consiguiente, la relación que está implicada en esta expresión entre e.l
sistema y aquel que se considera como su inventor y su detentador patentado.
Se me ha ido presentando cada vez más claramente que sin duda había algo
de absurdo en una determinada pretensión de 'encapsular el universo' en
un conjunto de fórmulas más o menos rigurosamente encadenadas".
En síntesis, sus meditaciones no se desarrollan en un mundo cerrado y
txclusivo, antes le sirven de puente para situarse en el plano de la comunicación y universalización. Sus reflexiones no adoptan la forma de resultados
expositivos, sino más bien la de una serie de exposiciones referentes a varios
temas. Por consiguiente, al leerlas, más que aprender las conclusiones alcanzadas, lo que hacemos es reproducir el proceso que su pensamiento ha seguido. Que Marce! alcanza conclusiones es indudable, pero a menudo éstas no
resultan plenamente inteligibles si se las abstrae del personalísimo proceso de
reflexión que a ellas ha conducido. De ahí que ningún sumario sistemático
de su pensamiento puede transmitir realmente el espíritu de su filosofía.

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94

Sección Segunda
LETR A S

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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Análisis filo-lógico-psíquico</name>
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        <name>Metodología trascendental</name>
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                    <text>Innumerables son los caminos de Borge6 y alucina verlos fluír desde una
fuente común trazando línea5 que
repiten. Borges no fascina con el
resultado de su experiencia vital: el universo de los retornos infinitos, del
lenguaje dentro del lenguaje, de los conmovedores encuentros en que cosas
remotas acuden a juntarse y cosas dispares se revelan como una sola. Pero
mucho se ha in ·stido ya en esa realidad que Borge crea dentro de la que
todos integramos y en medio de la cual se es y se existe.
Este es el Borges que nos hace e trem er al obrar el hecho estético en
la inasible revelación de dos o tre visiones. El Bo es cuyas negaciones prolongan las más extremas de la metafísica. Esta s su fomia por la que el
yo se rebela. Esta es una actiLud an el r. Pu aunqu por lo íant'lStico
la imagen de la realidad está sólo erca d Jo po ible; lo fantástico entra
al hombre ante sí mismo al hombre en relación con la luz que arranca de
la oscuridad de su incógnita. La cual día a día
d peja para aparecer
de nuevo más envuelta en misterio.
La Literatura Fantástica tiene por eUo muy hondas y metafí icas raíces,
aunqu sucumba en su fase más alta: el ntrañar un falso concepto de la
libertad y de poder creador. Es decir, qu aunqu la Lit ratura Fantástica
es un signo de inversión de lo 6rden del ser, del ser que niega la vocación
universal y por la cual cada homb es diferente, nos revela pensamientos
de incomparabl profundidad.
La Literatura Fantástica e un istema de imágen s1 d mitos, que si bien
ocultan la parte real d la existencia, al mismo tiempo, la revelan. u trama
expresa maravillosamente el d garramiento metafí ico del hombre que se
desintegra exist ncialmente y busca en interminabl s sueños cuál es la ocai6n de la otra xistencia.
Lo anterior nos da el poder de intuir la magnitud de Borg s que a través d angu tio
laberinto y de la imprevisible conducta del tiempo, nos
da como o un eco la palabra de aceptación de una vida mucho más dificil
de vivir: la tra edia de su angustia, el mundo próximo e ina cesible que
Ju go rá transmitido y dominado por su prodigio a memoria en la irrealidad máxima.
Pero la obta de Borges no acaba aquí. La obra de Borg s es algo así
como un mundo cuyas múltiples signili aciones no pueden ser agotadas todavía. D aquí que por ahora sólo podamos decir que la Literatura Fantástica es el más profundo ímbolo de la ·tructura del r, la suprema rnetáfora del ser que se inspira n un pensamí nto, el de Borges, que no puede
resignarse a Ja mudez de la vida inf raespiritual, y que al carecer del puent.e
))ara llegar al absoluto se acoge en un antropomorfismo que se refugia en
la parte dualística del pensar.

224

Sección Tercera

HISTORIA

�GU!A DEL RAMO MILITAR DEL ARCHIVO GENERAL
DEL ESTADO DE NUEVO LEóN
{1797-1850)
ISRAEL CAv AZOS GARZA

Universidad de Nuevo León

EL Ramo Militar del Archivo General del Estado de Nuevo Le6n, en Monterrey, está integrado por más de doscientas cajas archivadoras, tamaño oficio, completamente llenas de documentos. La riqueza de esta sección es
verdaderamente extraordinaria. Su importancia nacional en todas las épocas
de nuestra historia, desde la Independencia hasta la Revolución Mexicana,
nos mueven a ofrecer esta guía cuya primera parte comprende solamente
la etapa 1797-1850.
CajaR.Mil/1

1797-1802

Exp.
l. Libro primero de asientos de
sueldos de la Segunda Compañia Volante del Nuevo Santander. ( 1797). 95 fojas.
2. Libro segundo de asientos de la
Compañía Volante del Nuevo
Santander, con ajuste de la Contaduría Principal de Hacienda
de San Luis Potosí. ( 1798-1799).
229 fojas.
3. Reglamento de sueldos a Oficiales y Tropa. (Impreso). México.
Imp. de Zúñiga y Ontiveros,

1803. 10 fs.
Caja R.Mil/2

1810

Exp.
l. Correspondencia y documentos
del coronel José Rafael Iriarte,

2.

3.
4.
5.

relativos a la insurgencia. (Jul.Agto.).
Nombramiento de coronel, expedido a favor de José Rafael
lriarte, firmado por Hidalgo.
(10 Oct.).
Correspondencia y documentos
del coronel Iriarte. (Octubre) .
Correspondencia de I r i a r t e.
(Nov.).
Correspondencia y documentos
del coronel José Rafael Iriarte.

(Dic.) .
1811
Exp.
6. Correspondencia y documentos
del coronel José Rafael de Iriarte. (Enero) .
7. Correspondencia y documentos

227

�del coronel Iriarte. (Febrero y
marzo).
8. Correspondencia y documentos
del coronel Iriarte. 1810-1811,
sin fecha.
Caja R.Mil/3

1812

Exp.
l. Documentos de la Junta Gobernadora.
2. Cía. de Dragones Provinciales
de Río Blanco. Cap. André
Guajardo.
Listas de auxiliares en la Provincia de Texas.
3. Expediente de servicios del sargento figuel Solibellas.
1814

Exp.
4. Capellán de la Guarnición de
San ntonio de Béjar. Br. icolás Andrés Molano. Lista de Soldado y oficiales del Primer Escuadrón de Milicias del uevo
Santander y del egundo Escuadrón de Milicias: del uevo Reino de L ón.
1815

E"-'P·

yo-

5. Capellán de la Compañia
luntaria de Lampazo . Bachiller
José Cipriano de la Garza. Su
hoja de servicios.
1818

Exp.
6. Comandancia General de Monterrey. Joaquín de Arredondo.
1819

E·p.
7. Comandancia G neral de fonterrey. Joaquín de Arredondo.
228

1820

Exp.
8. Comandancia General de Monterrey. Joaquín de Arredondo.
(Enero a agosto).
9. Comandancia General de Monterrey. ( eptiembre a diciem-

4. Comandante de la Milicia Cívica de Monterrey. José ntonio Chávez.
5. Inventarios de la Imprenta de Ja
Comandancia General de Oriente. José Manuel Bangs.
1825

bre).
Caja R.Mil/4

1823

Exp.
l. Comandan ·a Principal de

ueic nte Arreola.
Comandancia de nnas de Monterrey. José de la Cruz . _á~ch~.
Comandancia de la filic1a C1vica de M nteney. Manuel María de Llano.
n jo de ubordinación del
valle de las alinas.
Comandancias de la Milicia Cívica de los pueblo del E tado.

vo León.

Exp.
1. Comandancia General y Gobier
no Superior Político de las Provincias Internas de Oriente.
Gral. Brigadier Felipe de la

Garza.
2. Ejército Libertador. El Marqués
de Vivanco. Méxi o. (Circulares
Impresas).
3. Comandancia de las Armas de
ta ciudad. Coronel Juan de
Echeandía.
4. Comandancia de Milicia Cí ica
de Monterrey. Pedro González.
5. Batallón de Infantería Cívica
de Cerralvo. Li ta de Soldados
de 2 compañías.
6. Compañía de Infantería Cívica
de Santa Catarina Mártir. Lista
de ldado.
7. E tado de fuerza de Boca de
L one , abinas, Vallecillo y
Lampazos.
8. Milicia Cívica d I Pilón, Gualeguas y Guajuco.

1824
E.'l'.p.
l. Comandancia Gral. de las Provincias Internas de Oriente.
Gral. Felipe de la Garza.
2. Comandancia principal de uevo Le6n. Manuel Rosales y 1cente Arreola.
3. Comandancia Gral. de la Tropa de
uevo León Coahuila
y Te;· . Rafael González.

2.
3.

4.
5.

Caja

.Mil/5

1826

6. E tados de fuerza y armamento
de la :iilicia Cívica de los pueblo del partido de Villa Aldama. ( a.bina Vallccillo, Lampazo , Tlaxcala) .
7. Estado de fuerza y annamento
de la Milicia Cívica del partido
d Linare. (Labrador . Río
Blanco y Hualahui ) .
8. Comandancia de la Compañía
de la Punta de Lampazo . Domin o Ga.rcí .
9. Comandancia del 9o. Regimiento.
10. Comandancia de la Milicia Cívica de Lina , fontemorelos
y Cadereyta.
11. Conundancia General de Pueblo Viejo de Tampico. Luciano
Jáuregui.
12. Cuentas del fondo d la filicia
Cívi a de los pueblo del Estado.

E»-p.
l. Comandancia General de los E
tado Internos de Oriente. Gral.
José Bernardo Gutiérrez de Lara.
(Enero a Jul.). Gral. Ana tasio
Bustamantc. (Jul. a Dic.). Oficio 79 a 101. (El o. 80, sobre
la imprenta).
2. Comandan ia Principal de uevo León. Vicente rreola.
3. E tados de fuerza y armamento
de la Milicia Cívica de los pueblos del partido de Monterrey.
(Salina, Cañón de Guadalupe
P quería Guajuco y ta. atarina) . Batallón de Infantería Cívica de Monterrey. Tte. Cor.
Manuel Maria de Llano.
4-. E tados d fuerza y annamento
de Ja Milicia Cívica de los pueblos del partido de Cadereyta.
(Cerralvo, farín y Gualegua ) .
5. Estado de fuerza y armame~to
de la Milicia Cívica del partido
d Mont morelo . ( Mota y China).

Caja R. !il/6

1827

Exp.
1. Comandancia General de los Estado Interno de Ori nte. Gral
Ana tasio Dustamante. Lampaz , Bahía, Béjar, te. (Copias
de oficios del Tte. Cor!. Mateo
Ahumada comandante del Departamento de Texa ) . Oficios
l al 39.
2. yudantía de Inspe~ción de
uevo León y Tamaulipas.
Cor. Antonio Crespo. ( Of1c10s
40a46).
3. Regimiento de Caballería Permanente, en campaña; oron~l
José Plegu zuelo y ]ose ntoruo
QueYedo.
4. Mayoría General. Jo ' Martínez
de Castro. (Oficio 50-51 ) .
5. Comandan ia del 9o. Re~ento. P dr Rangel. (Oficw 63).
6. Comandancia de la Compañía
Pr idial de Lampaz .

!~e.

229

�7. Comandancia de la Milicia Cí8.
9.

1O.
11.

vica de Monterrey. Julián de
Arrese.
Comandancias de la Milida Cívica de Linares, Labradores,
Guajuco Pesquer.ía y Salinas.
Comandancia General de Pueblo viejo de Tampíco.
Gral. Vicente Guerrero. Benemérito de la Patria. México.
(Oficios 80 y 81) .
Estados de fuerza y listas de
soldados de la Milicia Cívica de
los pueblos del Estado.

Caja R.Mil/7

1828

Exp.
l. Comandancia General de los Es-

2.

3.

4.

5.

6.

7.

tados Internos de Oriente. Gral.
Anastasio Bustamante. Matamoros, San Femando, Laredo. Oficios 37 y 55.
Comandancia Principal de Nuevo León. Tte. Cor. Antonio
Crespo y José Juan Sánchez.
Oficios 56 a 64.
Comisaría General de San Luis
Potosí. Lucas de Palacio. Oficios
1 a 13.
Comi arfa Particular de Monterrey. Luis de Ugartechea y
Mier. Oficios 14 a 36.
Batallón de Infantería Cívico de
fonterrey. ómina de soldados.
Coronel Julián de Arre . Llstas
de la Plana Mayor, Cia. de Granaderos y 6 Cías. de Fusileros.
Compañía de Cazadores. (De indios tla.xcaltecas del pueblo de
Guadalupe). Capitán Pascual de
Sena.
Regimiento de Caballería Cívica
de Monterrey. Listas de sus ocho
compañías. Coronel Pedro Gó-

mez.
8. Estados de fuerza y de armamento y listas de soldados de la
!ilicia. Cívica de los pueblos.

230

9. Fondos de la Milicia Cívica de
los pueblos del Estado.
Caja R.Mil/8

1829 (1)

Exp.
l. Comandancia General e Inspección de los E tados Internos de
Oriente. Grales. Anastasio Bustamante, Felipe de la Garza y Manuel de Mier y T rán y Coronel
José Mariano Guerra. oto la
Marina, San Femando Pueblo
Vi jo etc. Oficios 1 al 69.
2. Ejército de Reserva. Gral. Anastasia Bustamante. ( Oficios y Proclamas). Oficios 70-72.
3. Ejército de Operacione sobre
los españoles. Gral. Manuel de
Mier y Terán. Pueblo Viejo.
(Oficio 73-74).
4. Comandancia Principal de uevo León. Jo t Juan ánchez,
Antonio Crespo, José Andrés de
Sobrevilla y otros jefes. (Oficios

75 a 109).
5. Primera Compañía Activa de
Nue o León. (Listas de soldados). Jo • Andrés
obredlla.
( Oficios 11 O a 124) .
6. Segunda Compañía Activa de
ue o Le6n. Cap. Ireneo Casti116n. (Oficios 125-129).
7. Inspección General de la Milicia Civica del Estado. José María Parás. (Oficios 130-162) .
Caja R.M11/9

1829 (2)

Exp.
l. Comandancia de la Divi i6n de
Operaciones de Nuevo León y
División Auxiliar. Tte. Cor. Mateo Ahumada, Mayor Leandro
Aguilar. (Oficios 163 a 187).
2. Primer Batallón Cívico de Monterrey. Pedro Gómez, Julián de
Arrese Diego de Cenobio de Lachica y otros jefes. (Oficio 189
a 237).

3. Comandantes de la Milicia Cívica de los pueblos de Nuevo
León. (Oficios 238 a 273).
4. Cuentas de lo fondos de Milicia
Cívica de los Pueblos del Estado. {Oficios 274 a 280).
5. Estados de fuerza de la Milicia
Civica de los pueblo de uevo
León. (OEicios 281 a 285).
6. Comisarfa Particular de Monterrey. Luis Ugartechea.
7. Contingente de hombres y caballo aportado por los pueblos del
Estado para la Milicia Activa.
Caja R.Mil/ 10

1830 ( l)

Exp.
l. Comandancia General de Oriente o General de los Estados Internos de Oriente. Gral. Manuel
de Mier y Terán. Matamoros.
Oficios 1 a 60. (Enero a junio).
2. Comandancia General e Inspección de los Estados Interno de
Oriente. Gral. Manuel de Mier
y Terán. Matamoros. Oficios 61
a ll3. (Julio a diciembre) .
3. Comandancia Principal de uevo León. José Andrés Sobrevilla
y Jo ' Ma. de Arle!?l.li. Monten y. Oficios 115 a 193.
4. Compañía Presidia! de Lampazos. Antonio Prada. Oficios 194198.
5. Primera Compañía Activa de
Caballería de uevo León. José
Andrés de Sobrevilla. Oficio 199
a 219.
6. Correspondencia con los oficiales
de la Cía. Activa. Juan de Herrera y Eugenio Flores. Oficios
220 a 234.
7. Segunda Compañía de Caballería Activa de uevo León. Capitán lreneo Castillón. Oficios
235 a 241.
8. Comandancia Militar de la

Guarnición de Laredo. José Andrés de Sobrevilla.
9. Comandancia de las Armas de
Pueblo Viejo de Tampico. Oficios 2-1-3-245.
10. Compañía Presidia] de San Fernando. Acta de pronunciamiento por el Plan de Jalapa. Oficio

246.
11. Ejército de Reserva, protector de
la Constitución y de las Leyes.
GraL Anastasia Bustamanle.
Ayaguapistla. Oficio 247.
12. Partida del l 2o. Bata1J6n Permanente. Cap. Víctor Zamarroni Oficios 248-255.
Caja R.Mil/11

1830 (2)

E&gt;q&gt;.
l. Estados de fuerza de 1a Milida
Cívica de Infanteria y Caballería de los pueblos del Estado.

2. Reemplazos para el ej ~ cito.
3. Cuentas de la íilicia Cívica de
los pueblos.
4. Listas de la Milicia Cívica de
los pueblos.
5. Donativos de maíz para el ejército.
6. Recibos de 320 fusiles que se repartieron a los ayuntamientos.
7. Estados de armamentos d la
Milicia Cívica en los pueblos d 1

Estado.
8. Comandancia del Primer Ilalallón Cívico de Monterrey. Listas
de soldados.
9. Comandantes y otros oficial de
la Milicia Cívica de los pueblos.
10. Donativos de los pu blos del Estado para el sostenimiento del
ejército.
Caja R.Mil/12

1831

Exp.
1. Comandancia General e Inspecci6n de los Estados Internos de
231

�Oriente. Gral. Manuel de Mier
y Terán. Matamoros. Oficios 1
al 36.
2. Comandancia Principal de Nue.
va León. Coronel Andr~s uiz
de Esparza. Monterrey. Oficios

37 al 82.
3. Compañía Presidial de Lampa•
zos. Antonio Prada. Oficios 83.
84.
4. Primera Compañia Activa de
uevo León. Cap. José Andrés
de Sobrevilla. Oficios 85 a 87.
5. Segunda Compañía Activa de
uevo Le6n. Cap. Iren Casti.
llón. Oficio 88.
6. Inspección de Milicia Local de
Nuevo León. Jo • Ma. Parás.
Monterrey. 3 oficios.
7. Milicia Cívica de Infantería y
aballería de los pueblos del
E tado. Monterrey,
antiago,
Cadereyta, Cerralvo, Agualeguas, Montemorelos y Concep•
ción. (Lista de soldado ) . Oficios 90 a 116.
8. Comisaría General de an Luis
Potosí. Oficios 117-118.
9. Comisaría ubalterna d ~ fonterrey. Cuentas. Leandro Aguilar.
Oficios 119 a 138.
10. Cuentas de la Milicia Cívica de
los pueblos del Estado. Ofidos
139 a 161.
11. oticias del armamento de la
Milicia ívica d los pu blos del
E tado. Oficio 162 a 178.
12. Lista de exentos riel servicio de
la Milicia Cívica. Oficios 179 a

Guerra y Gral. fanuel de Mier
y Terán. Matamoros. (Oficios 1
al 52).
2. Comandancia Principal de u vo León. Coronel Andrés Ruiz
E para. Monterrey. Oficios 53
al 102.
3. Primera Compañía Activa de
uevo León. José Andrés de Sobrevilla. Lampazos. Oficio 103-

104.
4. Segunda Compañía de Caballería Activa de 1 ucvo León. lreneo Castillón. Monterrey. Oficios 105 a 116.
5. Ayudantía d
Inspección de
l uevo León y Tamaulipas. José
Juan Sánchez. Monterrey. Oficios 117 y 118.
6. In pectar de Tamaulipas. Cap.
Manuel Maria Iturria. Oficio
o. 120.
7. omandancia Principal de • íatamoros y d la Exp dici6n de
Texas. Coronel José Mariano
Guerra. Matamoros. Oficios 121
a 129.
8. omandancia de la División de
Reserva de los Estados Internos
de Oriente y ecci6n de Caba.
llería Presidia). Mariano Pare•
des y Arrillaga, José Manuel Micheltorena, José Manuel Barberena y otros jefes. (El ofido 134
es de nasta io Bu ta.mante, de
la División del Interior, en San
Luis Potosí ) . Matamoros. Contiene actas impresas y ms. de
pronunciamientos. Oficios 130 a

142.

195.

13. Estados de fuerza de la Milicia
Cívica de los pueblos del Estado.
Caja R.Mil/ 13

1832 ( 1)

Exp.
l. Comandancia General e lnsp cción de los Estado Internos de
Oriente. Corl. José Mariano
232

9.

omandancia Principal de la
Línea de Victoria. Ignacio de
Mora. Oficios 143-145.
10. ubteniente de Milicia Ramón
Ruiz, en campaña en Tamauli•
pas. Oficios 146-149.
11. División de la Milicia local de
Infantería. Cap. Ireneo Castillón. 4 oficios.

óminas y estados de fuerza del
Primer Batallón Cívico de Infantería de uevo León.
13. Cargos de la Primera a la Se.
gunda Compañía. Cuenta .
14. Comandancia de la rn,;sión de
Milicia Local de Infantería de
'uevo León.
12.

Caja R.Mil/14

1832 (2)

Exp.
1. Jefes y oficiales de la Milicia Civica del Estado. basolo. Aliérez Bemardino Cantú. Cadereyta, José antiago de Eznal y
José Ma. Lozano. Cerralvo, Jase Ma. Fdz. de la Cavada Guadalupe Lm:ano. Marin, Manuel
Martínez. Montemorelos, Cata.
rino Brondo. Concepción, Igna•
cio Trejo. Linares, lreneo Castill6n. Monterrey, Pedro Gonzále-z, Juan José de la Garza y
otro . Pesquería Grande, José
Franci o púlv da. ta. Catarina, Refugio Valdés. antiago,
Cap. Luis Espiridión Cavazos.
Oficios 150 a 237.
2. Estados d fuerza y a:rmamento
de la Milicia Cívica de los pueblo del Estado. ( Oficios 238 a
260 ) .
3. Cuentas de la Milicia Cívica de
los pueblos del Estado. Oficios
261 a 281.
4. Listas de exentos de la Milicia
Cívica. Oficio 282 a 292.
5. Inspección de la Milicia Cívica
de uevo Le6n. Oficios 293 a

300.
6.

óminas, presupuestos, despacho , etc., de la Milicia local de
Infantería. Cap. Miguel ieto.
7. taticia de lo cabaUo que dio
cada distrito a la egunda Compañía Activa. Oficios 71 a 79.
8. Comisaría General de
uevo
León. Oficios 1 al 34.

9. Tesorería de la Comisaría General de Monterrey.
Caja R.Mil/15

1833

Exp.
l. Comandancia General de lo
Estados Internos de Oriente.
Gral. Vicente Filisola. Matamoros. Oficios l al 40.
2. Comandancia Principal del Estado de
uevo León. Andrés
Ruiz Espar,a Domingo de Ugartecbea y otros Jefes. Oficios 41
al 47. El oficio No. 41 es de la
Comandancia de la Guarnición
de Lampazos, de José Andrés de
Sobrevilla.
3. Comandancia Gene1·al y División
de Operaciones de San Luis Potosí. Esteban foctezuma. Oficios
48 a 58.
4. Comandancia Principal de uevo León. (2a. Carpeta). Andrés
Ruiz Esparza. Oficios 59 a 61.
5. Comandancia Principal e Inspección General de Tamaulipas.
Lorenw Cortina. Oficio o. 62.
6. Comandancia de Infantería Cívica de Cadereyta Jiménez. Cap.
Jesús {. Lozano. Oficios 63 a

65. 1
7. Comisaría General de

ue\'o
León. Pedro G6mez, Pedro de
Valle y Jo é Trinidad de Arrese.
Oficios 71 a 79.
8. E ta dos de f uerta de la Milicia
Cívica, remitidos por lo pueblos
de ucvo León. Oficios 80 a 98.
9. Temas remitidas a los pu blos
del Estado, para oficiales de la
Milicia ívica. (Oficio nume•
radas del 72 al 93 ) .
10. Dirección General de Artillería
de Ingeniero. Juan Pablo maya. México. Un oficio.
' Falta el expediente con lo.s oficios
del 66 al 70.

233

�Caja R.Mil/16

1834

Exp.
l. Comandancia General e Inspección de los Estados Internos de
Oriente. Grales. Vicente Filisola
Pedro Lemus y Martín Perfect~
de Co. Matamoros. 2+ oficios.
2. Comandancia Principal de uevo León. Domin o de Ugartechea y J ' fa. Bermúdez. 18
oficio .
3. Comandancia de lnfanlería de
Monterrey. Cap. Guadalupe
Treviño y Tte. Rafael Arreola.
4. Comandancia d la Compañía
Pre~idial de Lampazos. Rafael
Ugartechea.
5. Comandancia de la Milicia Cívica de Marín. Manuel Molano.
6. Comisionados por u vo León
a la Junta de Coalición. Lic. Ramón Gu rra y Antonio de Ayala.
6 oficios.
7. Estados de fuerza remitidos por
los ayuntamientos. 16 oficios.
8. Estados de fuerza y armamento
remitido por los pueblos de ue~
vo León. 17 oficios.
9. Primera Compafüa de Caballería activa de uevo León. Gregario Pércz. 1 oficio.
10. egunda Compañía de Caballería Activa de ue o León. Cap.
Ireneo Castillón. 3 oficio .
11. Inspección General de Milicia
Permanente. México.

Caja R.Mil/17

1835

Exp.
l. Comandancia General e Inspección de los Estados Internos de
Oriente. Martín Perfecto de Cos.
2. Primera Divisi6n de Operaciones
bre Texas. Joaquín Rarrúrez y
Sesma, Antonio L6pez de Santa
Anna, Vicente Filisola y otro
jefes.

234

3. Comandancia Principal d I Es-

2. Ejército de Operaciones. Anto-

tado de Nuevo León. Manuel
Valente G6mez, Domingo Huerta, José María Bermúdez y otros
jefes.
4. Comandancia Principal de Tamaulipas. José Mariano Guerra.
Matamoros, Victoria y otros lugares.
5. Comandancia Principal de Coahuila y Texas. Coronel Domingo U gartechea. Laredo.
6. Comandancia General de San
Luis Potosí. Franci co Bcrdejo.
7. Comandancia General de Veracruz. Viviano Vázquez.
8. Milicia Cívica de Monterrey.
Cap. Miguel ieto.
9. Primera Compañía Activa de
uevo León. Eugenio Flores.
Monterrey.
10. Segunda Compañía de Caballería Activa de uevo León. Gregario P 'rez.
11. Compañía Presidia! de Lampazos. Comandante Manuel Andapia.
12. Comandancia accidental de Caballería Cívfoa de Linares. Pedro
José Flores y Rivas.
13. Jefatura del Departamento de
Río Grande. fanuel Rosa
14. Ayudantía de Inspección de N.
León y Tamaulipas. José Juan
Sánchez. Monterrey.
15. Informes de los Ayuntamiento
de Abasolo, Salinas, Villaldama
y Lampazos, acerca del comportamiento de Ja división del Gral.
Joaquín Ramírez y Sesma.

nio López de Santa nna, José
Urrea, Juan Amador y otros jefes. Lugares: Leona Vicario1 Béjar, Matamoros y otros.
3. Comandancia Principal de uevo Le6n. José Ma. Bermúdez,
Mariano Martínez y otros jefes.
4. Comandancia Principal de Tamaulipas. Francisco Vital Fernández. Matamoros.
5. Comisaría General del Ejército
de Operaciones sobre Texas. Miguel Barrientos.
6. CoITe pondencia con el coronel
Rafael Vázquez. Ejército de
Operaciones sobre Texas.
7. Comandan ia General e Inspección de los Estados Internos de
Oriente. Martín Perfecto de Cos.
Monclova.
8. Ayudantla de Inspección de
uevo León y Tamaulipas. José
Juan Sánchez.
9. Comandancia Milita.r de Laredo.
Manuel Lafuente.
10. Primera Compañía de Caballería Activa de uevo León. José
Andrés de obrevilla.
11. Compañía Cívica de Caball ría
de Monterrey. José Maria Garcla.
12. Comandancia Militar de la
Guarnición de Lampazos. José
Andrés de Sobrevilla.
13. Donativos de los pueblos de uevo León, para la guerra contra
las colonias de Texas.

CajaR.Mil/18

Exp.

1836

Exp.
l. Comandancia General d luevo León y Tamaulipas. Francisco Vital Fernández (Ene. a
Jul.). José de las Piedras (Sep.
a Dic.). fatamoros.

Caja R. fil/19

1837

l. General en jefe del Ejército del
Norte.
icolás Bravo, eneroabril. Vicente Filisola, mayo-diciembre. Matamoros.
2. Comandancia Gral. de Tamaulipa.s y uevo-León. Comandan-

te José de las Piedras. Santa
Anna, Tamaulipas.
3. Comandancia Principal de Nuevo León. Mariano Martínez.
Monterrey.
4. Comandancia General e Inspección de Coahuila y Texas. Francisco Berdejo. Monclo"-a v Leona Vicario.
'
5. Ayudantía de Insp cci6n de
uevo León y Tamaulipas. José
Juan Sánchez. Laredo.
6. Insp cci6n Gral. de Milicia Activa José Ignacio Ormaechea.
México.
7. Primera Cia. de Caballería
tiva de Nuevo León. José Andr'
de obrevilla. Lampazos.
8. Milicia Cívica de Cerrako. Comandante Pedro Bá z Treviño.
9. Comandancia Militar de Cd.
Guerrero. Juan Manuel Maldonado.
10. Juzgado Militar. Tte. Cor. .José
Ma. Bermúdez Sumaria a Juan
Cameron.
11. Cía. de Infantería local de Monterrey. Cap. Leandro Aguilar.
12. Alférez Francisco de Herrera.
13. Comisaría del Ejército del Norte. Miguel Barrientos. Matamo-

ros.
14. Documentos relativos a maíz para el ejército.

15. Donativos de los pueblos para
la campaña de Texas.
Caja R.Mil/20

1838

Exp.
l. General en Jefe del Ejército del
orte. Vicente Filisola. Matamoro~.
2. Comandancia General de Nuevo León y Tamaulipas. José de
las Piedras. Santa Anna, Tamau-

lipas.
3. Comandancia Principal de Nue-

235

�4.

5.

6.

7.
8.

vo León. Coronel Domingo
Ugartechea. Monterrey.
Primera Compañía Activa de
uevo León. José Andrés de Sobrevilla. Lampazo .
Segunda División del Ejército
del
orte. Coronel Francisco
González Pavón. Villa de Mier.
Comandancia Militar de Cerralvo. Gregorio Pérez.
Comandancia Militar de Agualeguas. Cap. Rafael Ugartechea.
Comandancia de la Frontera de
Río Grande. Gregorio Urw1uela.

Caja R.Mil/21

1839

Exp.
l. General en Jefe del Ejército del
Norte. Vicente Filisola. (Enero
a Feb.).
2. General en jefe de la Divisi6n
del Norte. Valenún Canalizo.
( Marzo a diciembre) .
3. El Pre idente, General en Jefe.
Anastasio Bustamante. Dolores
Hidalgo.
4. Comandancia Principal de uevo León. Domingo de Ugartechea y José Ma. Ortega.
5. Comandante General de Tamaulipas y jefe de la Divi ión
Auxiliar. Mariano Arista.
6. Primera Brigada de Operaciones.
Mariano Arista.
7. Comandancia de la División Auxiliar de Nuevo León. Pedro Ampudia.
8. Tercera División del Ejército Libertador. Gral. Pedro Lemus.
Comisión para impedir su arribo a Monterrey.
9. Comandancia General de San
Luis Potosi.
10. Comandancia General de Veracruz.
11. Mayoría General de la División
del Norte. Coronel Francisco
González Pav6n.

236

12. Comandancia Militar de los A1damas. Cap. Gregario Pérez.
13. Segunda Compañía Permanente
de Tamaulipas. Teniente Juan
Manuel Maldonado.
14. Cap. José María García.
15. Cap. Rafael Ugartechea.
16. Donativo para el equipo y reorganización de la Compañía de
Lampazos.
17. E tado de armas con que cuenta
el Departamento de
uevo
León.
18. Relación de los caballos que han
sido entregados al comandante
principal Domingo Ugartechea.
19. Ll tas de individuos capaces para ser oficiales de los cuerpos
de Defensores de la Patria.
Caja R.M.il/22

1840

Exp.
1. División auxiliar del
orte y
cuerpo de Ejército del Norte.
Gral Mariano Arista, 68 oficios.
2. Comandancia General de Nuevo León. Gral. José Ma. Ortega.
93 oficios.
3. General de las Amias de Nuevo
León y Coahuila. José Cayetano
Montoya.
4. Comandancia General de Coahuila. I id.ro Reyes.
5. Comisaría del Ejército del orte. José Ma. Domínguez.
6. Comandancia Militar de Cerralvo. Rafael del Bosque.
7. 120. Regimiento de Infantería.
Anselmo Juárez.
8. llo. Regimiento de Infantería
Permanente. Udefonso Vega.
9. Cap. Francisco de Rada.
10. Cap. Ignacio Rodríguez.
11. 3a. Brigada del Ejército del orte. Gral. Rafael Vázquez.
12. 2a. Compafüa Permanente de
Tamaulipas. Juan Manuel Maldonado.

13. Artículos sobre arreglo del ejército.
14. Noticias wbre auxilios a las tropas del Gobierno.
CajaR. fil/23

1841

Exp.
l. Cuerpo de Ejército del orte.
General en jefe, Mariano Arista.
70 oficios.
2. Comandancia General e Inspección de Nuevo León. Gral. José
María Ortega. 108 Oficios.
3. Comisaría del cuerpo de Ejército
del Norte. Leandro Aguilar.
4. Comandancia General del Departamento de Durango. Acta
(impresa) del pronunciamiento
a favor de Par des y Arrillaga.
5. Comandancia General de Tamaulipas. Joaquín Rivas. Santa
Anna de Tampico.
6. Comandancia General de Zacatecas. Fernando Franco. Actas
de pronunciamiento.
7. Comandancia General de Chihuahua. Francisco G. Conde.
8. Primera Compañía de Caballería Activa de uevo León. Despacho de Teniente a José Antonio Elizondo.
9. Segunda Sección de Operaciones. Rafael de Ugartechea.

Caja R.Mil/24

1842 ( 1)

Exp.
l. Cuerpo de Ejército del orte.
General en jefe. Mariano Arista. Monterrey. 70 oficios.
2. Batallón de Auxiliares Defensores de Monterrey. Coronel Pedro Gómez.
3. Primera División del Cuerpo de
Ejército del orte. Gral. Pedro
Ampudia.
4. Sección Auxiliar del Cuerpo de

5.

6.

7.
8.
9.

10.
11.

12.

13.
14.

15.

16.

17.

Ejército del Norte. Coronel Cayetano Montero.
Comandancia del 180. Escuadrón de Auxiliares de Nuevo
Le6n. José María Morales.
Comandancia del Escuadrón Ligero de Defensores. José Antonio
Elizondo.
Primera Compañía Activa de
Nuevo Le6n. Cap. José Andrés
de Sobrevilla.
Regimiento de Infantería úm.
6. Cap. Cayetano Martínez de
Castro.
Comandancia Militar de Lampazos. Cap. José Andrés de Sobrevilla.
Comandancia Militar de Laredo. Cilixto Bravo.
Juzgado Militar de la Plaza de
Monterrey. José María Romero.
Comandancia del Segundo Escuadrón de Defensores de Agualeguas. José Ma. Villarreal.
Comandancia de la Primera Línea de Defensa. Diego Pére1..
Lampazos.
Comandancia del 3er. Escuadrón de Auxiliares de Nuevo
León. Rafael del Bosque. Cerralvo.
Comandancia General e Inspecci6n de Coahuila y Texas. Isidro Reyes. Saltillo.
Comandancia General de Tamaulipas. Joaquín Rivas. Santa
Anna de Tampico.
Comandancias de Chihuahua,
fichoacán, Puebla, Querétaro
y Sinaloa.

Caja R.Mil/25

1842 (2)

Exp.
1. Ternas y alistamientos de la 1'-filicia Auxiliar de los pueblos del
Departamento.
2. Cuentas del fondo de la Milicia
237

�de Auxiliares Defensores de los
pueblos del Departamento.
3. Oficios sobre remisiones de cantidades del préstamo forzoso.
4. Amortizaciones del préstamo forzoso.
Caja R.Mil/26

10.

1. Junta de donativos para la guerra de Texas.
2. Documentos relativos a los víveres que fueron remitidos a las
fuerzas en Matamoros.
3. Remisiones de bastimentos para
las fuerzas auxiliares.
4. Noticias de las municiones existentes en poder de los comandantes auxiliares.
5. Listas del pago de los exentos
del servicio de las armas.
6. Listas de exentos del servicio de
las armas1 remitidas por los pueblos del Departamento.
1843 (1)

Exp.
1. General en Jefe del Cuerpo

2.
3.
4.
5.
6.
7.

238

9.

1842 (3)

Exp.

Caja R.Mil/27

8.

de

Ejército del Norte. Adrián Woll.
Cuartel Gral. en Cd. Guerrero
y en Matamoros.
Primera Brigada del Norte.
Guarnición de Matamoros. Gral.
R6mu1o Díaz de la Vega.
Batallón de Auxiliares. Coronel
Pedro Gómez. Monterrey.
Primer Escuadrón de la Primera
Línea de Defensa. Comandante
Diego Pérez. Lampazos.
Segundo Escuadrón de Auxiliares. Comte. Jo.sé Maria Villarrcal. Agualeguas.
Tercer Escuadrón de Auxiliares.
Comte. Rafael del Bosque. Cerralvo.
Cuarto Escuadrón de Auxiliares
Defensores de Nuevo León.

11.

Comandante Manuel Barbosa.
Montemorelos.
Quinto Escuadrón de Auxiliares
de Linares. Comandante Juan
Antonio Ramírez.
Séptimo Escuadrón de Au.'Oliares.* Comandante Antonio Fernández. Pesquería Grande.
Octavo Escuadrón de Auxiliares
de Nuevo León. Comandante
José Ma. Morales. Salinas Victoria.
oveno Escuadrón de Auxiliares de uevo León. Comandante José María Dávila. Marín.

12.
13.
14.
15.
16.
17.

Primera División. Gral. Pedro
Ampudia. Matamoro .
Tte. Cor. José Ma, Bermúdez.
Capitanes y oficiales subalternos
auxiliares.
Cajero del Fondo de Milicia Auxiliar.
Junta de Donativo Voluntario
para la Guerra de Texas.
Comandancias de Matamoros y
Santa Anna de Tamaulipas.
Fondo de la Fuerza de Auxiliares de los pueblos del Departamento. (171 documentos).

Caja R.Mil/29
Caja R.Mil/28

1843 (2)

Exp.
l. Décimo Escuadrón de Auxiliares. Comandante Vicente Cantú.
Cadereyta.
2. Undécimo Escuadrón de Auxiliares. Comandante José Ma.
García. Monterrey.
3. Escuadrón Ligero de Vallecillo.
Comandante Antonio Elizondo.
4. Comandancia de las Villas del
Norte. Antonio Canales.
5. Circulares a los Comandantes
de Escuadrón.
6. Segunda Compañía del Primer
Escuadrón de Auxiliares de Villaldama. Cap. Joaquín Caso.
7. Capitanía de Sabinas Hidalgo
Cap. Pablo Ancira.
8. Primera Compañía del 9o. Escuadrón de Auxiliares. Cap. Juan
N. Montemayor. Marín.
9. Comandancia General e Inspección de Coahuila y Texas. Gral.
Fr.ancisco Mejía. Saltillo.
10. Comandancia de Artillería. Onofre Díaz. Monterrey.
11. Cuerpo de Ejército del Norte.
• No hay documentos del 60. Eiicuadr6n.

1844 ( 1)

Exp.
l. General en Jefe del Cuerpo de
Ejército del Norte. Gral. Adrián
Woll. Cuartel General en Sabinas.
2. Comandancia General e Inspección del Depto. de Nuevo León.
Grales. José Ma. Ortega y Ono(re Díaz. Monterrey.
3. Batallón de Auxiliares del Depto.
de uevo León. Coronel Pedro
Gómez.
4. Coronel José Ma. Bermúdez.
5. Cuerpo de Plana Mayor. Detall
de la Plaza de Monterrey. Tte.
Cor. Bruno Ordóñez.
6. Comandancia de Artillería. Onofre Díaz.
7. Mayoría General de la Primera Brigada del Norte. Antonio
Ma. de Jáuregui.
8. Comandancia Militar de Sabinas. Coronel Sebastián Moro del
Moral.
9. Primera Compañía Activa de
uevo León. Sgto. Apolonio
Araiza. Marín.
10. Primera Compañía del 4o. Escuadrón de Auxiliares. Cap.
Juan de la Garza Falcón. China.
11. Segunda Cía. de Auxiliares del

Primer Escuadrón. Cap. Benito
Caso. Villaldama.
12. S gunda Cia. de Auxiliares del
Quinto Escuadrón. Cap. Juan
Benavides. Galeana.
13. Segunda Compañía del Primer
Escuadrón de Auxiliares. Cap.
Máximo Gonzá1ez. Villaldama.
14. Segunda compañía del 3er. Escuadrón de Auxiliares. Cap. Jesús Hinojosa.
15. Escuadrón Ligero de Nuevo
León. Comandante José Antonio Elizondo. Vallecillo.
16. Circulares a los Comandantes de
Escuadrón.
17. Comandantes José Francisco Rada y José Ma. Alfara.
18. Comandancia Militar de Camargo. Gral. Antonio Canales.
19. Comandancia Principal de Santa Anna de Tamaulipas. Antonio de Castro.
20. Primer Escuadrón de Auxiliares
Defensores de uevo León. Comandante Diego Pérez. Lampazos.

21. Comandancia Militar del 2o.
Escuadrón de Auxiliares. Comandante José María Villarreal.
Agualeguas.
22. Tercer Escuadrón de Auxiliares.
Comandante Rafael del Bosque.
Cerralvo.
23. Cuarto Escuadrón de Auxiliares
Defensores de Nuevo León. Comandante Manuel Barbosa. China.
Caja R.Mil/30 1844 (2)
Exp.
l. Quinto Escuadrón de Auxiliares
Defensores. Comandante Juan
Antonio Rarnírez. Linares.
2. Séptimo Escuadrón de Auxiliares Defensores de uevo León.
239

•

�,

Comandante Antonio Femández.
Pesquería Grande.*
3. Octavo E cuadrón de Auxiliares
Defensores de Nuevo León. Comandante Martín Quiroga. Salinas Victoria.
4. Noveno Escuadrón de AtLxiliares
Defensores de Nuevo León. Comandante José María Dávila.
Marín.
5. Décimo Escuadrón de Auxiliares
Defensores de Nuevo León. Comandante Vicente Cantú. Cadereyta Jiménez.
6. U nd 'cima Escuadrón de Auxiliares Defensores de Nuevo León.
Comandante José Ma. García.
Monterrey.
7. Documentos del fondo de la Milicia Auxiliar de los pueblos del
Departamento.
Caja R.Mil/31

1845 ( 1)

EA'P·

l. General en Jefe de la 4a. División Militar. Gral. Mariano Arista. Monterrey. (Enero a septiembre).
2. General en jefe de la 4a. División Miütar. Gral. Mariano
Arista. Monterrey. (Octubre a
diciembre) .
3. General Segundo en Jefe de la
4a. División Militar. Gral. Francisco Mejía.

Caja R.Mil/32

1845 (2)

Exp.
l. Comandancia General del Departarnento. Grales. Antonio
María Jáuregui y José 1a. Ortega.
2. Comisaría del Ejército del Norte. Diego Cenobio de Lachica.
3. Batallón de Auxiliares Defensa• o hay documentos del 60. Escuadrón.

240

res de Monterrey. Coronel Pedro Gómez.
4. Comandancia General de Coahuila y Texas. Gral. Francisco
Mejía.
5. Ejército Mexicano de Reserva.
Tercera División. Gral. Mariano
Paredes y Arrillaga. San Luis
Potos.í.
6. Comandancia General del Sur.
Gral. Nicolás Bravo.
7. Despachos Militares. Alférez
Francisco Rendón, Cap. Juan
Pérez y Tte. Carlos Elizondo.
8. Junta de Auxiliares de la Patria.
Monterrey. Comandante de las
armas de Galeana. Pedro Cortés.
10. Noticias de las armas que faltan
a los escuadrones.
11. Donativos para la campaña de
Texas.
12. oticias sobre fondos de la Contribución de Exentos.
13. Caballos barranqueños entregados a los omandantes de escuadrón.
14. Contratos de maiz, frijol, manteca, etc., para el ejército.
15. Cajero del fondo de la milicia
auxiliar. Cap. J. Rafael de la
Garza.

5. Quinto Escuadrón de Auxiliares.
Comandante Juan Antonio Ramírez. Linares.
6. Séptimo Escuadrón de Auxiliares. Comandante Antonio Fernández. Pesqueda Grande.*
7. Octavo Escuadrón de Auxiliares.
Comandante José de los Santos
Gutiérrez. Salinas Victoria.
8. aveno Escuadrón de Auxiliares. Comandante José María Dávila. Marín.
9. Décimo Escuadrón de Auxiliares. Comandante Vicente Cantú.
Cadereyta Jiménez.
10. Undécimo Escuadrón de Amciliares. Comandante José Ma.
García. Hacienda de Guadalupe.
11. Escuadrón Ligero de Vallecillo.
Comandante José Antonio Elizondo.
12. Au.xil.iares de Sabinas Hidalgo.
ap. Pablo Ancira.
13. Segunda Compañía del Primer
Escuadrón de Auxiliares. Cap.
Benito Caso. Villaldama.
14. Segunda Compañía del Primer
Escuadrón de Amciliares. Cap.
Juan Pérez y Sáenz. Bustarnante.

Caja R.Mil/33

Exp.
l. General en Jefe de la Cuarta
División filitar. Grales. R6mulo Díaz de la Vega y Pedro Ampudia.
2. Proclamas impresas del Gobernador Juan N. de la Garza y
Evia y del Gral. Pedro Ampudia.
3. División del Norte. Juzgado Militar. José Morlet.
4. Reglamento de organización de
la Guardia acional. {Impreso).
5. Batallón de Milicia Local de In-

1845 (3)

Ex-p.
1. Primer Escuadrón de Auxiliares
Defensores de uevo León. Comandante Diego Pérez. Lampazos.
2. Segundo Escuadrón de Auxiliares de Agualeguas. Comandante
José Ma. Villarreal.
3. Tercer Escuadrón de Auxiliares.
Comandante Rafael del Bosque.
Cerralvo.
4. Cuarto Escuadrón de Au.xiliares
Defen ores de Nuevo León. Comandante Manuel
Barbosa.
fontemorelos.

Caja R.Mil/34

*
drón.

1846

o hay documentos del 60. Escua-

Cantería. Tte. Cor. Miguel Nieto.
6. Primer Escuadrón de Auxiliare
Defensores de uevo Le6n. Comandante Diego González. Lampazos.
7. Segundo Escuadrón de Auxiliares. Comandante José Ma. Villarreal. Agualeguas.
8. Tercer Escuadrón de Auxiliares.
Comandante Rafael del Bosque.
Cerralvo.
9. Cuarto Escuadrón de Auxiliare .
Comandante Manuel Barbosa.
Montemorelos.
10. Quinto Escuadrón de Auxiliares.
Comandante Juan Antonio Ramírez. Linares.
11. éptimo Escuadrón de Auxiliares. Comandante Antonio Fernández. Pesquería Grande.
12. Octavo Escuadrón de Auxiliares.
Comandante Martín Quiroga.
alinas Victoria.
13. Noveno Escuadrón de Auxiliares. Comandante José Ma. Dávila. Marí.n.
14. Décimo Escuadrón de Auxiliares. Comandante Antonio Rodríguez. Cadereyta.
15. Undécimo E cuadrón de Auxiliares. Comandante José Maria
García. Monterrey.
16. Batallón de Auxiliares de Monterrey.
17. Escuadrón Ligero de Auxiliares
de Vallecillo. Comandante Jo é
Ma. Elizondo.
18. Compañía de Auxiliares de China.
19. Compafüa Auxiliar de abinas.
Cap. Pablo Ancira.
20. yudant del 7o. E uadr6n.
Teniente Refugio Valdés. Santa
Catarina.
21. Compañía de Caballería de
Montemorclos. Cap. Hilario Meza.

241
}l16

�22. Milicia Local de los pueblos del
Estado.
23. Noticias sobre armamentos de
los Escuadrones Auxiliares.
24. Capitán cajero del fondo de Auxiliares.
25. Presupuestos de los destacamentos situados en puntos fronterizos.
26. Donativos para la campaña de
Texas.
Caja R.Mil/34-A

1846 (2)

Exp.
l. Comandancia General de Nuevo
León.
2. División del ortc. Gral. Francisco Mejía y Gral. Mariano
Arista.
3. Gral. en jefe de la Segunda División, Pedro Ampuclia.
4. Comandancia de las Villas del
orte de Tamaulipas. Gral. Antonio Canales.
Comandancia del Batallón de
Auxiliares Defensores de Monterrey. Miguel ieto.
6. Ala Derecha del Bravo. Segunda Brigada. Gral. Francisco Me-

s:

jía.
7. Primera Compañía Activa de
Nuevo León. José Antonio Arredondo.
8. Comandancia gobierno y pueblos de Tamaulipas.
Caja R. 1:il/35

1847

Exp.
1. Comisión concluída de Rafael
Torrea.
2. Partida del 7o. Regimiento de
Caballería.
3. División de Caballería en Observación. Grales. Francisco Mejía y Gabriel Valencia.
4. Comandancia del 5o. E cuadrón
d Auxiliares de N. León. Juan
Antonio Ramírez.
0

242

5. Providencias para que rinda
cuentas Juan Antonio Ramírez,
ex-comandante del 5o. Escuadrón de Auxiliares.
6. Auxilios ministrados al ejército.
CajaR.Mil/36

1848 (1)

Exp.
1. Comandancia General del Esta.
do. Gral. Antonio M. Jáuregui.
2. Cuerpo de Ejército Miñón. Gral.
José V. Miñón.
3. División Mejía. Gral. Francisco
Mejía.
4. Comandancia del 3er. Batallón
de Línea. Tte. Cor. Onofre Díaz.
5. Cuarto Batallón de Línea. Comandante Ramón Tavera.
6. Sexto Cuerpo de Caballería. Tte.
Cor. Emeterio Pozas. Sabinas.
7. Batallón de Guardia acional.
Coronel Felipe Sepúlveda. Monterrey.
8. Batallón de Zapadores. San Luis
Potosí.
9. Compañía de Lampazos.
10. Tte. Cor. Antonio G. Dávila.
11. E tados de fuerza.
12. Comisaría General de
uevo
León. Antonio de Llano.
13. Correspondencia de la Comandancia del General con el gobernador José Ma. Parás.
14. Memoriales de diversas personas,
enviados a la Comandancia General.
15. Circulares relativas a la organización de la Policía Urbana y de
la Rural.
16. Correspondencia de la Comandancia General con algunos alcaldes.
17. Correspondencia de la Comandancia General con Ministerio
de la Guerra.
18. Dirección General de Ingenieros. México.

19. Comandancia General de Ta20.
21.
22.
23.

24.
25.
26.

maulipas. J. Cayetano Montoya.
Comandancia General de Michoacán. (Sobre la muerte del
Cap. Gervasio Cárdenas) .
Comandancia General de Coahuila. José Juan Sánchez.
Comandancia General de San
Luis Potosí. Juan J. Amador.
Dirección General de Artillería.
Mé.xico. Gral. Martín Carrera.
Plana Mayor del Ejército. México.
Pronunciamiento de Antonio Palacios en Mazatlán.
Tesorería General de la Federación.

Caja R.Mil/37

1848 (2)

Exp.
l. Ley Orgánica de la Guardia Nacional. Impreso. Varios ejemplares.
2. Listas de exentos de la Guardia
Nacional.
3. Listas de la Guardia Nacional.
Partido de Cadereyta. (Cadereyta, Marín, Cerralvo Agualeguas
y Aldamas).
4. Li tas de la Guardia Nacional.
Partido de Concepción. (Río
Blanco y Concepción).
Oaja R.Mil/38

1948 (3)

Exp.
1. Organización de la Guardia acional. Partido de Linares. ( Linares, Hualahuise y Galeana).
2. Organización de 1a Guardia acional. Partido de fontemorelos. (Monte-Morelos Mota y
China).
3. Organización de la Guardia acional. P a r ti d o fonterrey.
(Monterrey, Guadalupe, an Nicolás de los Garzas Pesquería
Grande, Santiago
Pesquería

Chica, S. Francisco de Apodaca y Sta. Catarina) .

4. Organización de la Guardia Nacional. Partido de Salinas Victoria. ( Salinas Victoria, Abasolo, San Nicolás Hidalgo y Cañas).
5. Organización de la Guardia Nacional. Partido de Villa-Aldama
(Villa-Aldama, Bustamante, Valenzuela Sabinas Hidalgo, Vallecilio y Lampazos) .
Caja R.Mil/38-A

1848 (2)

Exp.
1. Guarclia acional Sedentaria, de
todas armas.
2. Guardia Nacional. Simples jornaleros del campo.
3. Fondo de exentos de la Guardia
aciana!.
Caja R.Mil/39

1849 ( 1)

Exp.
l. Correspondencia de la Comandancia Militar con el Gobernador.
2. Correspondencia del Gobernador con la Comandancia Militar.
3. Gral. Anastasio Bustamante. División Bustamante.
4. Gral. Francisco Avalas. Correspondencia y expediente de la
organización de la brigada.
5. Grales. José V. Miñón y Fr~cisco Avalas. Brigada "Miñón".
6. Gral. Francisco Mejía. Nombramiento como comandante de
Durango.
7. Gral. Mariano Martíne-z. ombramiento como comandante de
Coahuila.
8. Gral. Vicente Filisola. Supremo
Tribunal de Guerra y Marina.
México.
9. Tte. Cor. Ono!re Díaz. Comandancia de Artillería. Monterrey.
243

�10. Comisaría General de Nuevo
León. Diego Cenobio de Lachica.
11. Comisaría de la Brigada Miñón.
12. Coronel de Caballería Cayetano
Montero.
13. Coronel icolás de la Portilla
Primer Cpo. de Caballería. Camargo.
14. Coronel Rafael Ugartechea.
J5. Coronel José Ma. Morlet. De la
Bdgada Avalos.
16. Tte. Cor. Antonio Tenorio. 4o.
Batn. de Llnea. San Luis Potosí.
17. Tte. Cor. Pedro Quintana.
18. Tte. Cor. José E. Pozas. Comandancia militar de Lampazos.
19. Tte. Cor. Ignacio Rodríguez.
20. Tte. Cor. Manuel Lafuente.
21. Comandante de Es cu a d r ó n
Agustín Romano.
22. Comandante José Quijano. Mayoría de órdenes.
23. Cap. Crispín del Pozo.
24. Cap. José Qui jano. Fiscal de
Causas.
25. Cap. Manuel Barberena.
26. Cap. José Ma. Sánchez.
27. Cap. Doroteo ava.
28. Cap. J. Antonio Arredondo.
29. Tte. Fernando Nieva. Primer
Cuerpo de Caballería.
30. Tte. icolás Gorostieta.
31. Tte. Juan J. Sánchez.
32. Tte. José María García.
33. Tte. Ramón Quintana.
34. Primer Ayudante José Ma. Pa-

tiño.
35. Primer Ayudante de Inf. Antonio Cortazar.
36. AlféJ·ez Gregorio Cisneros.

2. Comisario del Cuerpo de Ejército Miñón.
3. Comisario General de Coahuila.
4. Comandancia General de Chihuahua.
5. Comandancia General de Guana juato.
6. Comandancia General del Estado de México.
7. Comandancia General de Querétaro.
8. Comandancias de Matamoros y
Tampico.
9. Comandancia General de San
Luis Potosí.
10. Comandancia General de Zacatecas.
11. Cuerpo Médico Militar.
12. José Emeterio Pozas, Subinspector, y Juan A. Zambrano, Subintendente, de las Colonias Militares.
13. Listas de jefes u oficiales retirados.
14. Cap. retirado Gregorio Pérez.
(Del Ejército Trigarante).
15. Documentos del cabo Domingo
Coronado.
16. Depósito de Reemplazo. San
Luis Potosí.
17. Armas y familias para la hacienda de Mamuljque.
18. Tribunal de Circuito de Monterrey.
19. Juzgados militares.
20. Correspondencia con los jueces
constitucionales.
21. Quinto Batallón de Línea.
22. Gavilla de Ignacio Flores.
23. Junta Patriótica de Monterrey.
24. Correspondencia con diversas
personas.
Caja R.Mil/42

Caja R.Mil/40

1849 (2)

Exp.
1. Comandancia General de Coahuila.

244

1850 (1)

E»'P1. Comandancia General de Nuevo León. Gral. Antonio María
Jáuregui.

2. Comandancia Militar de Monterrey.
3. Comisaría General de Nuevo
León. Diego Cenobio de Lachica.

4. Comandancia de Artillería.
5. Inspector General de las Colonias
de Oriente. Gral Antonio María Jáuregui.
6. Sub-Inspección de las Colonias
Militares de Oriente. Tte. Cor.
Emeterio Pozas.
7. Brigada Avalos. Gral. Francisco
Avalos. Matamoros.
8. Comandancia Principal de Lampazos. Tte. Cor. Emeterio Po-

zas .
.9. Quinto Batallón de Línea.
10. Primer Cuerpo de Caballería.
11.

12.
13.
14.
15.

16.
17.
18.

Coronel Nicolás de la Portilla.
Matamoros.
Primer Batallón de Línea.
Listas de revista.
Primer Cuerpo de Caballería.
Capjtán graduado Teniente Fernando de Nieva.
Caballería PresidiaL Comandante Alejandro Prada. Carrizal.
Comandante de Escuadrón, reti•
rado, Manuel Rudecindo Barragán.
Cap. Miguel Zaragoza.
Comandante Crispín del Pozo.
Segundo cabo de la Comandancia General.

Caja R.Míl/43

1850 (2)

Exp.
l. Correspondencia de la Comandancia General con el Ministerio
de la Guerra.
2. Plana Mayor del Ejército. México. Gral. Manuel Ma. Lombardinj_
3. Fiscal de Causas de la Comandancia General.
4. Consejos de guerra. (Al Subte.
Manuel Ma. Lachica y Sgto.
Francisco Ve lasco).

5. Juzgado de Distrito de

uevo
León, residente en Matamoros.
Lic. Francisco Valdés.
6. Ccmandan.cia del Contrarresguardo de Nuevo León y Tamaulipas. Comandante Ignacio
Vergara.
7. Supremo Tribunal de Guerra.
México. Gral. Vicente Filisola.
8. S~prema Corte de Justicia. México.
9. Dirección de Ingenieros. México.
Casimiro Liceaga.
10. Administración de las Aduanas
Marítima y Fronteriza de Camargo. Antonio Muguerza.
11. Aduana Marítima de Matamoros. Juan N. Rábago.
12. Administración General de la
Renta de aipes. México. Joaquín de la Cadena.
13. Comandancia General de Coahuila. Gral. Nicolás Mendo2a.
14. Comandancia Militar del Saltillo. Comandante José Guijarro.
15. Comisaría General de Coahuila.
Nicolás de Arredondo.
16. Comandancia General de Tamaulipas. Gral. Francisco de Garay.
17. Comandancias Generales de los
Estados de Chihuahua, Durango,
México, Querétaro, San Luis Potosí, Veracruz, Zacatecas y Tulancingo.
18. Correspondencia de la Comandancia General con diversas autoridades políticas.
19. Memoria de la Comandancia
General, de 1850.
20. Presupuesto de la construcción
del cuartel de Capuclúnas.
21. Sobre el despacho del capitán
José Mugarrieta.
22. Sobre licencia ilimitada para
Aguascalientes al Gral. Francisco Mejía.
23. Reclamo del soldado del So. Batallón, Manuel AyaJa.
245

�24. Sobre desafuero de un criado del
coronel Montero.
25. Sobre desafuero del subteniente
Luis Zambrano.
Caja R.Mil/44 1850 (3)

Exp.
l. Fondo de exentos de la Guardia acional.
2. Fondo de exentos de la Guardia Nacional.
3. Fondo de exentos de la Guardia Nacional.

2. Organización de la Guardia Nacional Sedentaria. Caballería.
3. Organización de la Guardia Móvil. De las tres armas.
4. Temas de plana mayor, de los
cuerpos de Guardia Móvil Sedentaria.
5. JhtaIJón de Guardia ,.,fóvil. Coronel Felipe Sepú1veda.
6. Jurados de Guardia
acional.
7. Estados de fuerzas y armamentos de la Guardia Nacional.
Caja R.Mil/46

CajaR.Mil/45

1850 (4)

Exp.
1. Organiza ión de la Guardia Nacional. Infantería.

246

1850 (5)

Exp.
l. Fondo de exentos de la Guardia
Nacional, de los pueblos del estado.

¿SEFARDITAS EN EL NUEVO REINO DE LEóN?

EuoENro

DEL

Hovo

Instituto Tecnol6gico
de Monterrey

E u A Historia del Nuevo Reino de León, Siglos XVI y XVII, escrita
por el autor de este pequeño ensayo, y que actualmente está en prensa y
próxima a aparecer, hicimos una amplia investigación sobre el tan controvertido tema de la "Judería en Monterrey'' en el siglo XVI, investigación
que arrojó datos muy interesantes e inesperados para nosotros: de un total
de 259 personas que logramos registrar como pobladores o estantes en el
Nuevo Reino de León en la época de Luis Carvajal y de la Cueva, conjeturamos que 177 de ellas eran de ascendencia judea-portuguesa, lo que da
un porcentaje del 68.3%. En otras palabras, los datos que proporciona esta
investigación, nos llevan a concluir que en la segunda mitad del siglo XVI,
penetraron al noreste de la Nueva España gran número de sefarditas; que
en ellos se apoyó Luis Carvajal y de la Cueva en su intento de fundar un
" uevo Reino de Le6n" -hemos podido demostrar que él y casi todos ellos
provenían de la "Raya de Portugal", frontera entre el "Viejo Reino de
León", en España, y la provincia de Traz-os-Montes, en Portugal-; muchos de estos sefarditas se avecindaron en tierras de Nuevo León y Coahuila
y de ellos -a través de un complejo mestizaje- desciende un alto porcentaje de la población actual originaria de dicha regi6n; se observa, además,
que todos estos colonos de origen sefardí estaban muy unidos, formando
clanes o, cuando menos, grupos familiares de gran cohesión, dentro de los
cuales había una clara tendencia endogámica, con matrimonios entre parientes muy cercanos; así llegaron a formar una comunidad muy cerrada,
de carácter aristocrático, de la cual salían lo mismo los funcionarios públicos
que los jefes militares, los encomenderos que los comerciantes, y .a la que
pertenecían las gentes de mayor significación social y económica; y que impuso su tónica a la vida de la región y aun a la política de los primeros

247

�gobernadores del Nuevo Reino de Le6n. Lo que consideramos una mera
fantasía, una pobre creación novelesca sin apoyo documental ninguno, es la
"Juderia en Monterrey", con su sinagoga y sus ritos públicos, que tan minuciosamente describen Charles K. Landis, David Alberto Cossío y Vito Alessio Robles, quienes, con gran ligereza, hablan espedficamente de Monterrey,
como si esta ciudad hubiese sido el único sitio de la ueva España con población sefardita, cosa falsa, ya que éstos se encontraban repartidos por todo el virreinato. ¿Por qué don Vito no escribió sobre la "Judería en Saltillo",
o la "Judería de Pachuca" o la de la ciudad de México, como lo hizo sobre
la "judería en Monterrey''? El ilustre historiador saltillense llega a decir que
"los contados habitantes de Saltillo ( se retraían) de cualquier comercio con
aquéllos (los habitantes de Monterrey) señalados como herejes". Sólo vemos
con esta frase la expresión de esas pequeñas pasiones de campanario, inevitables entre poblaciones vecinas. Insistimos en que todo lo que se ha dicho
hasta ahora sobre el tema, sólo son fantasías y afirmaciones gratuitas, ya que
no se dispone del más pequeño dato que pennita adentrarse en el problema
y llegar a saber algo sobre la vida religiosa, que en la intimidad de la familia, vivían aquellas gentes. Los documentos inquisitoriales relativos al noreste de la Nueva España son mucho muy escasos y todos de fechas muy
tempranas y casi ninguno se refiere al Nuevo Reino de León. S61o recordamos la "Autobiografía" de Luis de Carvajal el mozo, en la que nos dice
haber guardado la Ley de Moisés en las minas de San Gregario, o a Manuel de Herrera, pariente de Gaspar Castaño de Sosa, degollando un gallo
de la tierra (un guajolote), según el rito judío, en una estancia llamada
Los Ojos "que es en la gobernación del dicho Gobernador Luis de Carvajal".
No hay la más remota posibilidad de encontrar unas "memorias", o unas
"confesiones'', o un "diario intimo", o el relato de un viajero describiendo
las costumbres o hablando de las creencias. Además, lo único que nosotros
hemos podido documentar es la presencia -en el noreste de México, en el
siglo XVI- de numerosas personas de origen sefardí, pero no necesariamente
jadaizantes, cosas en el fondo muy diferentes. Otro factor que debemos tener muy presente, es el grado de a1ejamiento de cada uno de estos sefarditas
al origen del grupo: los hay nacidos en Portugal; en el Reino de León o
en E.wemadura; los hay naturales de evilla, de Granada, o de algún otro
lugar de Andalucía; los hay nacidos en México, en la Puebla de los Angeles,
en Zacatecas o en algún otro lugar de la Nueva España; los hay que son
hijos de padre y madre "conversos" y los puede haber -rara excepciónen que alguno de sus progenitores fuese "cristiano viejo"; y los hay negro
mestizos y mulatos. Por nuestro conocimiento de los procesos inquisitoriales.
sabemos que entre ellos había muchos matices religiosos desde el sabio rabino hasta el ignorante soldado o labrador, desde el apasionado fanático has248

ta el sincero converso, pasando por los vergonzantes, los cobardes, los tímidos, los prudentes, los disimulados, los tibios, los indiferentes, los acomodaticios, etc. Hacemos nuestras las palabras de A. Domínguez Ortiz, citadas
por Ascensio en "La peculiaridad literaria de los conversos" en Anuario de
estudios medievales, núm. 4, Barcelona, 1967, pp. 327-351, quien dice: "Aún
tiene menos sentido englobar en una sola clase a los judíos personalmente
conversos y a sus descendientes, de los que a no pocos tocaba un remoto
vestigio, una gota de sangre quizás ignorada del propio interesado". Así,
siempre quedarán abiertas múltiples interrogaciones: ¿Cuántos de aquellos
sefarditas aún eran judaizantes al entrar al uevo Reino de León y en qué
grade seguían creyendo y practicando "La Ley vieja de Moisés"? ¿Las familias practicantes, si las hubo, hasta cuándo siguieron. siéndolo y cuáles fueron los pasos del sincretismo judea-cristiano? ¿ Desde cuándo, c6mo y por
qué llegó a desaparecer totalmente, en esta región, la tradición mosaica?
¿ Queda algo de ella? Preguntas que, con excepción de la última, nunca llegarán a ser contestadas documentahnente.
El problema que se plantea es del mayor interés, sugestivo y apasionante,
ya que sabemos c6mo, en otras regiones del mundo, las comunidades sefarditas se han caracterizado por su constante y firme fidelidad a la ley mosaica, por su espíritu eminentemente conservador y por su profundo apego
a las tradiciones y costumbres de su raza, al grado que las familias que descienden de aquellos judios expulsados de España en el siglo XV, siguen hablando español, cantando romances y, algunas, guardando celosamente la llave de la casa que sus remotos antepasados habitaron en España. Además1
a pesar de expulsiones, persecuciones inquisitoriales y aún de progromos, los
grupos sefardíes siguen viviendo fieles a su tradición y como grupos minoritarios, aún dentro del mundo hispánico, tal es el caso de los "chuetas" de
Palma de Mallorca, recluidos en "la calle" que conserva todas las características de la antigua aljama o ghetto medieval; o los cripta-judíos de tierras
de Braganza, Traz-os-Montes o la Beira, en Portugal -región de donde procedían los sefarditas pobladores del Nuevo Reino de León- que han llegado
hasta nuestros días fieles a su tradición; o bien, caso de especial interés para
nosotros, esa comunidad sefardita de que nos habla Monín en Los judíos en
la América Española ( 1492-1810), Buenos Aires, 1939, pp. 135-136. "En
la actualidad, dice, existe en Curucuatln {Chile) una tribu Bmei Sion que
afirma que desciende de los primeros marranos (judíos conversos) que llegaron a Chile en los comienzos del siglo XVII. Ellos practican antiguas tradiciones y ritos, mezcla de ceremonias judaico-cristianas y están adheridos
a la Iglesia Hebrea; forman un núcleo de más o menos 600 familias y se
casan preferentemente entre sí". Parece ser que hasta mediados del siglo XIX
los cripta-judíos seguían formando pequeñas comunidades en España, prin249

�cipal.mente en la "Raya de Portugal" -sobre el tema se puede consultar
a Caro Baroja: Los judíos en la España Moderna y Contemporánea, Madrid, 1961, Vol. III, pp. 148-162- y se dice que algunas de estas comunidades aún perduran en tierras de Salamanca y en Talavera la Real, lugar
situado un poco al oriente de Badajoz. Tenemos vagas noticias de la persistencia de algunas de estas comunidades judías en México que, como en
el caso de la de Chile, se dicen descender de los cripto-judíos novo-hispanos
y conservan algo de su tradición mosaica; se nos ha hablado de un grupo
indígena en el barrio de Peralvillo, en la ciudad de México, y otro en algún pequeño lugar del centro del país, no recordamos si en el estado de Hidalgo o en el estado de México. Aqui surge otra interrogante. ¿ Por qué el
grupo sefardí del noreste de la ueva España perdió, o no llegó a tener,
esa vitalidad que ha hecho posible que otros grupos lleguen hasta nuestros
días? ¿Por qué no dejó huellas perceptible ? o ¿En realidad no las dejó?
Creemos que lo único que podría llegar a revelar algo de esta apasionante
incógnita, sería la investigación folk1órica, disciplina que está fuera de nuestro campo y de nuestras posibilidades, pero que sospechamos muy prometedora, ya que los elementos folklóricos son de una increíble persistencia y
vitalidad; además, accidentalmente, en simples lecturas de información, o
por nuestro escaso y fortuito trato con gentes de la región en estudio, hemos
llegado a advertir algunas curiosas y significativas semejanzas entre el folklore neoleonés y coahuilense con el folklore sefardí de la cuenca mediterránea, especialmente de Sal6nica; o con el folklore de los cripto-judíos nov0hispanos del siglo XVTI, como aparece en los procesos inquisitoriales; pero,
entiéndase bien, sólo se trata de semejanzas en las que no hemos llegado a
profundizar, de las que ni siquiera podríamos decir con certeza, si sólo se
dan en esta región o si se presentan también en otros lugares; ni si son típicamente sefardíes o si pertenecen al transfondo común de los pueblos hispánicos o a la tradición mediterránea. Creemos que antes de llegar a ninguna conclusión habría que investigar cuidadosamente muchas cosas: ¿Hay
verdadera relación entre estos fenómenos folklóricos o se trata simplemente
de una clll'iosa y fortuita semejanza? ¿Qué tan antiguo es el fenómeno folkl6rico registrado en el noreste de México? -por ejemplo, la costumbre de
circuncidar a los recién nacidos está muy extendida en la ciudad de Monterrey, pero hemos podido constatar que es tan sólo una influencia, muy reciente, de la preocupación higienista norteamericana y una imitación de sus
técnicas clínicas. ¿Es o no es exclusivo de la región en estudio y, por otra
parte, pertenece el elemento folklórico a la tradición sefardí? ¿ Cuál es su
grado de semejanza? Es obvio que para poder dar una respuesta seria y
confiable a estas preguntas, hay que partir de un detallado y profundo cono-

250

cimiento de los dos folklores que se comparan, conocimiento que estamos
muy lejos de poseer.
Tan sólo para apoyar nuestra conjetura de que el estudio del folklore podría revelar las huellas del paso del grupo sefardí por estas tierras; como
un ejemplo de las posibilidades que ofrece este campo de la investigaci6n y
con el deseo de despertar el interés de los folkloristas, señalaremos aqui algunas de esas semejanzas de que hablamos atrás:
Uno de los fenómenos lingüísticos más perceptibles y singulares del noreste
de México es la pérdida de la "y" intervocálica: $altillo
Saltío, membrillo
membrío, tortilla
tortía, cabellos
cabeos, doncella
donsea,
etc., fen6meno que aparece muy generalizado en el habla sefardí; tenemos
ejemplos de Salónica, Lárissa, Mármara, Rodas, Orán, Tetuán, Alcazarquivir y Larache, todos tomados exclusivamente de Poesía tradicional de los judíos españoles de Manuel Alvar, México, 1966; escojamos algunos de ellos:
"Se aparan damas y donseas por ver esta maravía", cantan aún los sefarditas de la Isla de Rodas (Alvar: 97-2); y los judíos marroquíes de Orán
o de Tetuán: "y a Jimena la enserrara en un castío de vidro" (Alvar: 1-6):
en un canto de boda de Sal6nica se dice: "entre la mar y el río nos creció
un árbol de bembrío (por membrillo)", (Alvar: 148-4 y 5); en la lejana
islita de Mármara, frente a Constantinopla, aún se escucha cantar: "Que
miremos sus maravías, que mos hace el Dió de en alto" (Alvar: 39-19).
Quisimos seguir un poco la pista a este interesante fenómeno lingüístico y
encontramos datos muy significativos, que vamos a señalar aquí someramente: dentro del mapa lingüístico de España la pérdida de la "y" intervocálica sólo se presenta en el dialecto leonés, desde Asturias hasta Cáceres,
es decir, en la ''Raya de Portugal", de donde procedía un alto porcentaje
de los primeros pobladores del Nuevo Reino de León, que por algo se llamó
así. Vicente García Diego en su Manual de dialectología española, Madrid,
1946, dice: "(En asturiano y leonés). En las palabras en illo, adoptadas
del castellano, suele también perderse (la 'y' después de 'i') en las más
usadas: morcía
morcilla, mantía
mantilla. También se da el caso
de pérdida de 'y' después de 'e', etc." (p. 161); y añade más adelante (p.
324) : "Como en el asturiano y leonés la 'y' intervocálica tras 'i' se pierde ( en el judeo-español) : .. .La 'y' procedente de '11' también puede perderse (como en el asturiano y leonés): ... después de 'e', como sentea
centella". Alonso Zamora Vicente en su Dialectologia Española, Madrid,
1960, apoya Jo dicho por García Diego: "En los casos frecuentes de evolución a 'y' mediopalata), esta consonante puede perderse (en el leonés) detrás de 'i' .. .La pérdida se produce -o puede produCÍl'see-- también en las
voces castellanas acomodadas a la fonética asturiana: mocía
morcilla,
mantia
mantilla. Asimismo existe la pérdida detrás de 'e', etc." (p. 108);

=

=

=

=

=

=

=

=

=

=

251

�y hablando del judea-español, añade: "Queda por registrar, en este análisis
del veísmo, la pérdida de la 'y'. Ocurre en varias regiones yeístas en contacto con 'i' acentuada, y también, en menor escala, tras 'e'. La pérdida
está registrada en el judeo-español de Constantinopla, Salónica y Marruecos:
cuchío, anío, gaína, estrea. En el norte de Africa: casúo, frenío, bolsío,
anío, etc."
"En España ha sido señalada la desaparición de 'y' junto a 'i' tónica
-también, aunque menos, tras 'e' -por varias comarcas leonesas", (p. 68) .
Debo insistir en que los datos, atrás señalados, no pueden ser más significativos, ya que los más antiguos pobladores del noreste de la Nueva España, en gran número, eran de dialecto leonés y de origen sefardí.
Otra curiosa semejanza la encontramos en el empleo del arcaísmo huerco
o güerco, tanto en la región de nuestro estudio, como entre las gentes de
habla sefardí: La palabra viene del clásico Orcus, dios de los Infiernos y
que en el español medieval vino a significar el diablo o el infierno; la palabra desapareció de nuestro idioma y sólo se conserva en el habla sefardí
con esos significados o con el de "Angel de la Muerte"; en la región de
nuestro estudio está extendidísimo el uso de esta palabra, sólo que con un
misterioso, en apariencia, cambio de significado: con esa palabra arcaica se
designa a los niños y muchachos en general; creemos que en el fondo de
la significación hay algo de reprimenda u ofensa -aunque muchas veces
se use en tono cariñoso-- siendo equivalente al "demonio de muchacho",
"dernontre de muchacho", utilizadas en otras regione del país. Entre los
cripta-judíos novohispánicos, la palabra güerco se empleó también con el
sentido de "condenado", del que no se salvará, del que irá al Infierno y,
también fue "palabra de suma ignominia con que los de esta incrédula naci6n (la judaica) motejan a los cristianos", como declaró ante la Inquisición
doña Micaela Enrlquez en 1648. (García: Autos de fe, p. 243). Creemos
que la cita anterior nos da la clave de estos "güercos" del noreste de México. A través de los procesos inquisitoriales hemos llegado a constatar que
entre los sefarditas novohispanos los niños no eran iniciados en la "Ley vieja
de Moisés" antes de los 13 6 14 años, por temor a sus indiscreciones o imprudencias, que podrían llegar a descubrir a toda la familia ante la Inquisición; así el niño, y aun el muchacho, se mantenían cat6licos hasta esa edad,
es decir, eran güercos, condenados al Infierno por no ser aún judíos. En el
centro del país se emplea la expresión: "Condenado de muchacho". En el
noreste, a lo largo de los siglos, la palabra se conservó, apartándose más y
más de su significado original, hasta llegar a ser, simplemente, sinónimo de
niño.
Ya en otro campo, el de las supersticiones, mencionaremos el ademán, tan
común en el noreste de México, de pasar la mano sobre la cara y la cabeza

252

de un niño para evitar hacerle "mal de ojo" y que registra Michael Molho
en Usos y costumbres de los sefardíes de Sa16nica, Madrid, 1950. El ademán,
lo mismo en Salónica que en la región de nuestro estudio, va generalmente
acompañado de una invocación, como "Dios te guarde", dicha en voz muy
baja o mentalmente. En Nuevo Le6n hay la creencia de que se evita el "mal
de ojo" tocando el objeto en riesgo, así, por ejemplo, si una persona dice
que una planta está muy bonita, inmediatamente el dueño de dicha planta
corta una ramita y se la entrega al que hizo el elogio; no hemos podido
indagar si tal costumbre exi te entre los sefarditas. e nos ha informado
que entre los campesinos de la región cítrica de uevo León -posiblemente
se extiende por todo el noreste-- se conserva la co tumbre de no tirar ni
cabellos, ni dientes, ni uñas, sino que de los primeros hacen molotitos y envoltorillos de los otros y los depositan entre los sillares que forman las paredes
de las casas. En Jo procesos inquisitoriales contra judaizantes de los siglos
XVI y XVII, en la Nueva España, encontramos que era costumbre general
guardar dichas cosas para enterrarlas, junto con el cuerpo, al morir la persona; en un edicto inquisitorial citado por J. J. Rueda en Herejías, etc., p.
86, se hace una lista de los actos por lo cuales se puede llegar a descubrir
a los cripto-judíos, y uno de ellos es que " ...cortándose las uñas y las puntas de los cabellos guardándolos o quemándolos..." Entre los sefardíes novo-hispanos del siglo XVII existía una curiosa superstición -mencionada en los
procesos- que consistía en volver a cubrir la cama al levantarse, por creer
que si se dejaba descubierta se acostarían en ella los difuntos; se nos ha
informado que en algunos pueblos de Nuevo León, en forma ba tante esporádica, se conserva esta costumbre, no pudimos saber si es también por
el temor a los muertos. La cura del "susto", mediante un huevo, es igual,
en todos sus detalles, como se practica actualmente en uevo Le6n a como
aparece descrita en los procesos inquisitoriales. Los niños de Monterrey jue.
gan a la "pericocha", juego idéntico al de los "palico" que juegan los
niño sefardíes de alónica; no sabemos qué tan antiguo sea el juego en
Nuevo León; otro juego de los niños regiomontanos es cazar mariposas, en
la época de la gran migración, para comerciar con ellas mediante un curioso y complicado canje, costumbre semejante al canje de mariposas del
capullo de la seda de los niños sefardíes de Sal6nica.
Un gran conocedor del folklore neoleonés, el señor ...Rivera anta Cruz,
nos informa que el conjunto de tambor y darinete, típico de uevo León,
sólo se encuentra en España, en la región de Extremadura, con la interesante
circunstancia de que en ambas regiones el clarinete es en ' sí"; los hermosos
yugos para uncir los bueyes que se labran en el noreste de México, tienen
u antecedente en "La Raya de Portugal".
Veo que contra lo que había prometido páginas atrás, me he metido en

253

�campo ajeno y por eso terminaré repitiendo las preguntas que ya antes había hecho: ¿Hay verdadera relación entre estos fenómenos folklóricos o se
trata simplemente de una curiosa y fortuita semejanza? ¿ qué tan antiguo
es el fenómeno folklórico registrado en el noreste de México? ¿Es exclusivo de la región en estudio en nuestro país y, por otra parte, pertenece realmente a una tradición típicamente sefardí o es general a la zona mediterránea? ¿ Cuál es su grado de semejanza con el fenómeno sefardí? Para dar
respuesta satisfactoria a estas y a otras muchas preguntas habría que realizar una amplia y profunda investigación que no se ha hecho hasta ahora.
GENERAL
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ERNESTO WTUCHE

Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

Ai..Ess10 RosLEs, V1To, "La judería de Monterrey" en

254

JUAN IG AGIO RAMóN
UEVOLEO tS DE LA INSURGENCIA

antes de abordar nuestro tema y para irnos situando en
la época a que voy a referirme, permítaseme relatar valiéndome de don
Luis Castillo Ledón, una curiosa coincidencia que no todos conocen, relacionada con los principales actores de la Revolución de Independencia:
El 9 de octubre de 1800, siendo don Miguel Hidalgo y Costilla cura párroco de San Felipe, Gto., es invitado para que vaya a San Luis Potosí a
la bendición del Santuario de Guadalupe, acabado de construir, y cante en
él la primera misa. No era la primera vez que se le distinguía de este modo:
poco antes, los padres filipenses de Querétaro lo habían invitado a la inauguración de una capilla, para que oficiara y pronunciara en ella el primer
sermón. Había sido rector y maestro durante muchos años del Colegio de
San Nicolás en Valladolid, uno de los mejores planteles de enseñanza superior en la Nueva España; habían pasado por sus manos varias generaciones
de sacerdotes y su fama de sabio y orador elocuente se extendía por todaJ
partes. (Todavía luce en la fachada del Santuario de San Luis una amplia
placa de mármol de Garrara, con la inscripción que recuerda el haber sido
inaugurado aquel templo por el Padre de la Patria).
Se tiene dispuesto un vasto programa de fie tas religiosas y profanas que
durará varios días, para mayor solemnidad de la consagración y, a la vez,
con el propósito de recaudar fondos destinados a la terminaci6n del Santuario. Inícianse las fiestas con una corrida de toros a la que asisten ocupando el palco de honor: el intendente de la Provincia, el jefe de las armas que lo era el Tte. Coronel don Félix María Calleja del Rey; el Cura
don Miguel Hidalgo, huésped de honor, y otras personas importantes del lugar. Se da la señal para que empiece la lidia, y, por primera vez en San
AMABLE LECTOR:

255

�Luis -lo que causa sensación-, "se hace un despejo" por tropas del Ejército. Era éste un atractivo más del espectáculo y consistía en una serie de
maniobras de conjunto, de gran lucimiento cuando se ejecutaban con precisión y marcialidad. Esta vez ejecuta la maniobra irreprochablemente la
Primera Compañía del Regimiento de la Reina, al mando de un apuesto
teniente de dragones llamado Ignacio Allende, joven impetuoso, atlético, marcial y hábil jinete que aJlí mismo jinetea un toro bravo. Travesuras de
éstas le ocasionaron una ligera desviación de la nariz que marcó su fisonomía para toda la vida. Así, por primera vez hállanse reunidos don Miguel Hidalgo, don Félix Maria Calleja y don Ignacio Allende, tre nombres
célebres que habrían de barajarse diez años después en un póker de tragedia.

I
Debo anticipar que con la presente e&gt;.-posición no pretendo enriquecer la
historia de uevo León con datos inéditos. Son muy escasos los que he podi&lt;lo recoger acerca de don Juan Ignacio Ramón de Burgos, personaje del
que generalmente se sabe poco o nada cuyo nombre lleva una calle de MontetTey y otra de Lampazos, y en cuyo honor y el de su hermano don Buenaven tura se bautizó con el nombre de Villa de los Ramón a un municipio
de nuestro Estado. Hurgando afanosamente en los archivos de la Parroquia
y del Ayuntamiento de Lampazos, de donde se le supone originario, encontré noticia de muchas personas de apellido Ramón desde 1725 ( don Miguel,
doña Ignacia, don Ignacio ... ) todos elJos clasificados como "españoles de
esta villa", seguramente criollos porque otros están como "mestizo ", "tresalbos", "indios" o •~ulatos". Claro que no apareciendo constancias f ehacientes, no sabemos nada cierto acerca del origen de don Juan Ignacio, sino la sola presunción de que existiendo en Lampazos varias familias de e
apellido desde veinte años antes de su aparición en escena, él mismo haya
pertenecido a alguna de ellas. Aunque, en rigor, no tiene importancia el hecho accidental de que una persona haya nacido en determinado punto llámese Corralejo, Guelatao o an Francisco de Apodaca; como tampoco lo
tiene el color de su piel, su modo de caminar o el perfil de su nariz. Lo
que importa a la historia es la huella, buena o mala que a su paso deja por
el mundo. Lo reclamamos los lampaceases porque ahl vivió los mejores veinte
años de su vida ejerciendo autoridad y, por supuesto, influyendo fuertemente
en la fisonomía social de nuestro pueblo. Sólo se sabe de buena fuente,
que nuestro héroe vino al mundo en 1753, el mismo año en que hizo lo

256

propio don Miguel Hidalgo. Ambos pues, andaban por los 57 -no jóvenes, pero tampoco ancianos- cuando fueron fusilados en Chihuahua.
Don Juan Ignacio asoma por primera vez a nuestros registros parroquiale en 1789 apadrinando un bautizo acompaiíado de su esposa, doña Josefa
de la Garza. Y en junio del año siguiente es bautizada una hijita de ambos;
pero había servido como soldado de la Compañía Presidial de la Bavia desde
el 30 de abril de 1774, ascendido a sargento el 29 de junio de 1779 y en
1783 a alférez de la Compañía de altillo. El 2 de junio de 1784 es ascendido a teniente y sirve en las Compañías Primera y Segunda Volantes del
uevo Reino de León. Participa en seis campañas generale contra los indios y es herido en tres ocasione . El 91 obtiene el grado d primer teniente,
el 92 el de Comandante de la Compañía de Lampazos y el 97 se le nombra, ad más, ''Tt:niente de Gobernador Subdelegado en la Punta de lo Lampazos, real de la Iguana y su jurisdicción'. (Papeles de la Iguana en el
Archivo General del Estado de N. León) .1 Su hoja de servicios consigna
"valor acreditado, capacidad regular, buena conducta y esmero en los asuntos que se ponen a su cuidado'.
Este último puesto que como se comprende, significa mando poütico y
militar, lo desempeñó don Juan Ignacio hasta 1810 en que por órdenes de
Calleja reúne parte de la Compañía Veterana de Lampazos, alista otras fuerzas y pasa a Monterrey como segundo comandante de las armas de la provincia ( el primero era el gobernador). Veinte años sin más interrupciones
que las cortas ausencias a que se veía obligado para salir en persecución de
los indios que asolaban las rancherías y amagaban poblaciones· o para custodiar las remesas de plata que todavía en ese tiempo prodigaba la mina de
la Iguana. Remesas que era preciso conducir a lomo de mula por Vallecillo,
Sabinas, Monterrey y altillo hasta Matehuala donde estaba la casa de moneda más cercana.
Lampazos era entonces una punta de lanza de la civilización en la frontera, "tierra de gu rra»
le llamaba. No la frontera con el exterior porque más al norte se hallaban todavía las provincias de Nuevo antander (hoy
Tamaulipas) y la de Texas con sus llanuras inmensas; sino la frontera con
' tierra de indios'' y lugar de paso de éstos en sus incursiones al interior del
país.
umerosas tribus o "nacione de indios salvajes", nómadas, rebeldes
a toda disciplina e impermeables al Evangelio y al Silabario, a quienes ra
preciso tener a raya. Y para proteger aquel frente de "los insultos de Jo
bárbaros", como entonces se decía, el gobierno colonial procuraba mantener
siempre una guarnición competente en la Villa de la Punta de Lampazo
-llamada así porque el poblado se reclina sobre la falda del cerro de Lam1

Iníormaci6n proporcionada por el Sr. Profr. Israel Cavazos Garza.

257
1117

�pazos, precisa.mente donde éste viene a morir en forma de punta-. Era de
ley y de costumbre que Los habitantes hábiles para combatir se presentaran
montados y armados, al toque de alarma. En el patio de cada casa había
un caballo dispuesto y detrás de cada puerta una carabina o una lan?.a.
Reminiscencia que quizá explique por qué de Lampazos pudo salir andando
el tiempo, contingente generoso de hombres avezados a las fatigas y a los
rigores de la guerra, en las diversas turbulencias de la romántica vida de
México.
¡ Los indios! ¡ Los indios! Estas dos palabras que nada dicen a las generaciones de hoy, eran entonces voz de alarma, toque de rebato, llamada
angustiosa y grito de espanto de las familias amenazadas de pillaje, de tormentos y de muerte. Cuando los españoles de la conquista pisaron tierras
de América, las hallaron ocupadas por aborígenes qu poseían una civilización más o menos cruda, pero civilización en algún a pecto más avanzada
que la del viejo mundo. Había organización política y religiosa, se cultivaba
la tierra y se explotaban las minas; habí~ en suma, hábitos de orden y de
trabajo. Pero eso era en el centro y sur del país, así como en sus costas orientales. Y si fue posible a un puñado de españoles someterlos, se debi6 al
genio y aJ arrojo de Cortés, a la alianza generosa y leal de Tlaxcala y al fanático y absurdo pavor que convirtió en un miserable al valeroso Moctezuma
Y la Colonia fue a su ez posible, porque los pueblos se resignaron y sometieron incomprensible y fatalmente. Los indios de estas tierras norteñas, en
cambio, no se sometían, eran bárbaros, literalmente bárbaros. Ya lo decía
don Alonso de León a mediados del siglo XVII: "Todas las naciones, así
del viejo mundo como del nuevo mundo, por bárbaros que hayan ido han
llegado a tener dioses a quienes adorar, reverenciar (y temer)· no las que
han habitado y a1 presente habitan este uevo Reino de León. Aquí sólo
el hombre, dejando la naturaleza, se ha convertido en fiera ... es cruel, naturalmente feroz y vengativo. . . enemigo de todo lo creado ..." Y lo eran
hasta entre ellos mismos: ab.µidonaban a sus más cercanos parientes cuando
éstos enfermaban o envejecían, y practicaban el canibalismo. 11 No cultivan
ni siembran -sigue diciendo don Alonso-, viven en la ociosidad ... de modo
que como se alimentan de frutos silvestres, engordan cuando éstos abundan
y andan flacos y agalgados en invierno". Todavía un siglo después se consigna que "no tenían templos, ni ídolos y que sólo algunas tribus tenían una
idea confusa de rnos, a quien llamaban 'Capitán Grande'. Y otras adoraban al sol, de lo que nos queda vivo recuerdo -dice el Dr. Gonzalitosen el escudo de armas de la ciudad de Monterrey". Lo cual, inferimos, acusa indudable evolución mental: ya no comerían gente como en los tiempos
de don Alonso de León; pero todavía en 1815 el gobernador don Joaquín
Arredondo pedía ayuda a los habitantes de la provincia. . . "para auxiliar a
258

las tropas de la frontera, que persiguen a los bárbaros que en grandes gavillas se arrojan sobre ranchos y haciendas, destruyendo los bienes de campo
y matando a cuantos encuentran o Jlevándoselos para martirizarlos". Más
tarde don Juan Zuazua aprendió desde muy joven el oficio de soldado luchando rudamente con los indios hasta casi exterminarlos, y al Gral. don
Francisco Naranjo le tocó al fin acabar con ellos y devolver la paz a los
espíritus.
Pues bien, en la tarea penosa de contener esas hordas de salvajes para
seguridad de la provincia, emple6 don Juan Ignacio Ramón lo mejores
años de su vida. En eso, en administrar justicia como teniente de gobernador
y también, como dejamos apuntado, en proteger como "capitán a guerra",
las riquezas de la Iguana. Sabido es que la mina de la Iguana, el llamado
"lagarto de plata'' que dio nombre de Iguana al Jomerío en que se hallaba
-40 kilómetros al -E de Lampazos-, fue descubierta en 1755 y se hallaba ya en bonanza el 57 con su yacimiento de plata nativa de tal pureza1
que en 1795 informaba el gobernador Herrera y Leyva al intendente de San
Luis Potosí, haber "tenido en sus manos una piedra de peso de una arroba
y que al fundirla s61o mermó un marco (230 grames). Quizá exageró un
poco el señor Gobernador, dado lo rudimentario del sistema de hornos castellanos que entonces se usaba para el beneficio del mineral. Lo cierto es que
la Iguana dio muchos millones y, naturalmente, congreg6 numerosa población en su real de San Antonio de la Iguana. El gobernador Santa María
lo visit6 varias veces en 1810. Se tenía alli una compañía volante dependiente de la de Lampazos, había un templo ricamente ataviado con plata
maciza y existía una hermandad religiosa. Se sabe que los templos de VallecilJo, de an José de Sabinas y la capilla anexa a la catedral de Sa.ltilJo
fueron construidos en todo o en parte con limosnas de la Iguana.
Y, naturalmente, el templo de Lampazos también participó de la bonanza.
En efecto, en su visita pastoral de 1959, "Fray Francisco de San Buenaventura Martínez Texada, Obispo de Guadalajara, uevos Reyno.s de Galicia y de León, Provincia de ayaritb, California, Coahuila y Texas" (no
más), deja testimonio de haber encontrado "en el bautisterio pila Bautismal, concha y chrisma de plata con sus bordes esculpidos. . . sagrario y llave
y una lámpara del mis.mo metal en el altar". Y nuestros abuelos conocieron
en el ervicio de su templo: un frontal labrado, vinajeras, incensarios, candelabros, platos para la limosna y otros menesteres, todos de plata, más el pesado marco de lo mismo que encierra una bellísima imagen pintada al óleo
de . Sra. del Reí ugio, traida de España ' por don Franci co Antonio de
Estrada, Alcalde Mayor y Capp. a Guerra de San Antonio de la Iguana,
donde yase. . . ( 1782) ".
Las recuas que onducían esa riqueza en planchas o lingotes, eran objeto
259

�de la codicia de los bandoleros, frecuentemente asaltadas y siempre defendidas por las compañías volantes que las custodiaban. En el Cañón de
Arteaga exterminó don Juan Ignacio Ramón una gavilla de asaltantes obligando al capitán de ella a arrojarse al abismo.
Contemporáneo de don Juan Ignacio y colaborador suyo en el servicio de
la Corona, íue don Juan de Zuazua, padre del aguerrido general del mismo
nombre, ya citado. Llegó a Lampazos don Juan de Zuazua, español peninsular, a fines del siglo XVIII como administrador de correos y más tarde
era encargado del estanco de tabacos y del papel sellado. En 1802, comisionado como perito en arquitectura por el señor Ramón, lo acompañó y
auxilió en e1 reconocimiento y avalúo de los daños causados en el poblado
por abundantes lluvias que estuvieron cayendo durante doce días consecutivos.
En estas y otras tareas pacíficas, alternadas con acciones de armas tan
llenas de riesgos como escasas en gloria se ocupaba don Juan Ignacio cuando,
en septiembre de 1810, llegó a estos lugares, como reguero de pólvora, 1a
noticia del incendio que se originó en Dolores. Para la exposición que aquí
haré de los hechos y slcedidos en que tuvo alguna parte nuestro personaje,
me valdré de los pocos autores que a él se refieren, muchas veces sin mencionarlos para no recargar las citas; pero en el mejor orden que me sea
dable y sin novelas ni fantasías, procurando ecuanimidad, pues creo con
Fuentes Mares, que México ha de valer para la Historia no tanto por lo que
ha sido, sino por lo que ha de ser.

•
El 22 de septiembre -seis días después del levantamiento de Hidalgo-don Félix María Calleja, Subinspector Militar de las provincias Internas de
Oriente, que eran: Coahuila, el Nuevo Reyno de León, la Colonia de Nuevo Santander (hoy Tamaulipas) y Texas hasta la frontera con los Estados
Unidos; informaba el señor Calleja a los gobernadores de ellas haber "estallado una revolución con señales de terrible trascendencia". Al del Nuevo
Reyno de León, don Manuel Santa María, le llegó el aviso el 29 del mismo
septiembre, con la orden de hacer marchar violentamente a San Luis Potosí,
donde el subinspector se hallaba organizando fuerte columna, la parle que
pudiera de la tropa y oficiales de la Compañía Volante de Lampazos y 250
milicianos que se tenían destinados a Texas, re.emplazándolos con milicianos
de nuevo ingreso para el resguardo de la Provincia.
Era este Santa María hijo de un sevillano que había peleado contra los
franceses en la Isla Española. Ya en 1809 seivía como Sargento Mayor del

260

Regimiento Provincial de Dragones de San Carlos, cuartel en Real de Catorce, con 25 años de servicios a la Corona. Creyéndose merecedor de más
altos puestos reclamó y le fue confiado, para su mal según veremos después,
el gobierno de la provincia del Nuevo Reyno de León el 26 de abril de 1810.
Alaimado al saber de la revuelta, supuso con buen juicio que no tardaría
en llegar a estas tierras y contestó a Calleja con evasivas para ganar tiempo.
Mandó que viniera de Lampazos don Juan Ignacio Ramón con parte de su
compañía y que don Bruno Barrera fuera a Saltillo, donde había feria, a
recoger a los oficiales y soldados que por allá andaban francos. Era a mediados de octubre y no salían todavía las tropas pedidas por Calleja. Reclama éste la tardanza y Santa María, alentado con la falsa noticia que por
esos días le llegara de Coahuila, de que los insurgentes habían sido derrotados en Buenavista, y por un reciente acuerdo con los gobernadores vecinos
para auxiliarse mutuamente, resolvió enviar 200 hombres a San Luis al mando del segundo comandante don Pedro Herrera, nombrando para sustituir
a éste, al señor Ramón. "Desde aquel momento -precisa David Alberto
Cossío- las mejores fuerzas del Nuevo Reyno de León quedaron subordinadas al antiguo Capitán de la Villa de San Juan Bautista de Horcasitas y
Punta de Lampazos".
Al cuidado de éste y de don Antonio de la Garza y Guerra, Alcalde de
Monterrey, dej6 el gobernador la ciudad y se ausentó sin decir a dónde iba.
Santa María, que había sido siempre militar, se hallaba ya incómodo con
las re ponsabilidades del mando civil en aquellas apuradas circunstancias, y
dirigió una angustio a comunicación al Virrey Venegas, a cuyas órdenes había militado, para que lo llevara nuevamente al servicio de las armas; y
proponía para que Jo sustituyera en el gobierno de la Provincia a don Juan
Ignacio Ramón en quien, decía, "concurren laudables circunstancias.. . exacto y vastos conocimientos de estos países, mucho ascendiente sobre sus habitantes, y todo aquello necesario para el feliz desempeño .. .'' (Ruego al lector notar que subrayo este detalle interesante de la recomendación de Santa
María: "don Juan Ignacio Ramón tenía mucho ascendiente sobre los habitantes de estos países", porque más tarde hemos de referirnos a la eficacia
de su propaganda en favor de la Independencia, que fue prédica y ejemplo).
Pero Venegas no estaba para complacencias y dejó a Santa María bajo
el peso de las responsabilidades que a á lo abrumaban. A mediados de noviembre supo Ramón que la Insurgencia venía arrollándolo todo y que despué de ocupar San Luis Potosí lle aba ya a Matehuala, Charcas y Catorce.
Preocupado por la ausencia del jefe, pidió al Ayuntamiento de Monterrey que
reclamara. urgentemente la presencia del gobernador y el auxilio económico
del Cabildo Eclesiástico, y que exhortara al pueblo a la defensa de los hogares contra "las hordas tumultuarias" que, según los bandos del Virrey y

261

�las proclamas de Calleja, venían destruyéndolo todo: vidas y haciendas, honras de mujeres y santuarios de templos. Vuelto el gobernador a su ínsula
hizo que don Juan Ignacio, ascendido ya a coronel, marchara con tropas
competentes a posesionarse de los pasos de Labradores y El Pilón (hoy Galeana y Monternorelos), mientras el coronel don Manuel Cordero, gobernador de Coahuila, se aprestaba en Agua Nueva con 2,000 soldados veteranos
bien armados y municionados, a enfrentarse con los 8 000 bisoños mal pertrechados que avanzaban hacia el norte, capitaneados por el caudillo insurgente
don Mariano Jiménez.
¿Quién era este Jiménez? Entre las muchas personas que se unieron a los
insurgentes en Guanajuato después del percance de Granaditas se encontraba ese joven sujeto ingeniero potosino egresado en 1804 de la Escuela de
Minería de la ciudad de México y a la sazón ocupado en trabajos de su
profesión. Ahí tuvo su primer contacto con la Insurgencia, con la que simpatizó tan hondamente, que resolvió dejarlo todo para entregarse a ella y
se presentó al Padre Hidalgo ofreciéndole sus servicios. Este, profundo conocedor del corazón humano, con ojo certero descubñó dotes de mando en el
joven profesional y lo autorizó para que organizara hasta 3000 combatientes,
otorgándole el grado de coronel. Al arrojo y a los talentos de este flamante
jefe, unidos a los del intrépido Allende, de Aldama y otros, se debió la victoria insurgente del Monte de las Cruces. Después de la derrota de Allende
en Guanajuato, donde Jiménez evitó la consumación del desa tre cubriéndole la retirada; viendo que Iriarte, con fuerza competente venía a reforzar
a la columna insurgente, obtuvo permiso para intentar una empresa que
tenia largamente meditada: venir a insurreccionar las Provincias Internas
de Oriente. Ascendido entonces a Teniente General, comenzó a obrar por
su propia inspiración aquel joven culto, bondadoso y de espíritu justiciero
que imprimió al movimiento en esta región un sello de caballerosidad
que le atrajo las voluntades. Y como más quería atraer que pelear, desde
Mat huala destacó a varios de sus oficial en misión de convencimiento,
redactó proclamas, escribió cartas e hizo que sus ayudantes escribieran también durante quince &amp;as que alli permanecieron, explicando la justicia de
la causa insurgente, los procedimientos civilizados que venían usando y la
finalidad que perseguían; con lo que logró, entre otros triunfos, que se pronunciara el 22 de enero en San Antonio de Béjar de la Provincia de Texas
el capitán don Juan Bautista Casas, aprehendiendo al gobernador don Simón Herrera y Leyva y al comandante militar don Manuel Salcedo; se aseguró Parras, Monclova y el presidio de Río Grande.
Uno de los oficiales de Jiménez, don Pedro Aranda, se dirigió por carta
a don Juan Ignacio Ramón, a quien dejamos parapetado en Labradores en
espera de 'los tumultuarios". La carta de Aranda lo impresionó muy favo262

rablemente y quiso mayores explicaciones del propio general insurgente, y
Jiménez no se hizo e perar. El 25 de diciembre le envió su Código revolucionario en el que decía: "el único móvil de nuestras operaciones es mantener independiente nuestro suelo, que ha sufrido los conflictos más apurados
desde Ja pérdida de España".

Y, ya de jefe a jefe y de patriota a patriota l decía: "He manifestado a usted,
señor comandante, las miras de la presente guerra, la cual, habrá penetrado
usted, no se dirige a la Religión, pues somos católicos. . . no contra el rey,
pues usted mira que el procurar Ja independencia con peligros de vidas y
haciendas, es sólo por conservarle este último retazo que le queda... no contra la Patria, pues lo que procuramos es que no corra la suerte de E paña,
esto es, que no sea presa de Bonaparte; pues sólo así permanecerá intacta
la fe de nuestros mayores" y termina invitándolo a ervir las banderas de la
Independencia, asegurándole que el hacerlo significaría para él, Jiménez,
'una conquista de las más gloriosas de su expedición". Varias cartas le escribió Jiménez hablándole de la imposibilidad de resistir a fu rzas tan superiores que alentaban iguales sentimiento que el pueblo.
Pero entonces -se ocurre preguntar- ¿qu' extraño género de independencia se pretendía lograr? ¿ Independencia de quién, si no de España y
de sus reyes, trescientos año opresores? No era nueva la idea de emancipación desde que en 1783 lograron la suya los E tados Unidos, con el reconocimiento de España· como no era nuevo el sentimiento de rebeldía de los
pueblos oprimidos desde que la Francia del 93 sacudió al mundo con la decapitación de sus tiranos y la proclamación de los "Derechos del Hombre"
Ya los españoles ricos de México habían pensado en alzarse con la tierra
desconociendo a la metrópoli, aprovechando la bochornosa situación de la
familia real en 1808, pero conservando para ellos solos todos los privilegios
que les procuró la Conquista. Por su parte los criollo, desde Verdad y Talamantes y don Juan Aldama, hablaron de la soberanía del pueblo y de
que los mandos deberían recaer en la nación criolla. Si al principio Hidalgo
vitoreaba a Fernando VII e porque sabía -dice Bulnes-- "que el pueblo
de la ueva España había sido educado durante tres siglos en el dogma
de que no puede existir sociedad sin Dios, sin rey y sin adoración del rey,
y la mentalidad de los pueblos no se cambia en un día". El rey, un rey
mandria, "tan pequeño en lo moral como despreciable en lo político y militar'', se hallaba entonces cautivo de Napoleón, y el pueblo español regaba
su sangre en las calles de Madrid tratando inútilmente de expulsar al usurpador. Pero ya en su manifiesto de Guadalajara aclaraba ffidalgo el 6 de
diciembre de 1810: ' Cuando rnelvo la vista a todas las naciones del Universo, veo que los pueblos más civilizados como los franceses, quieren ser
gobernados por franceses, los ingleses por ingleses. .. ' Y dirigiéndose a los

263

�españoles: "¿No sois vosotros los que hacéis alarde de haber derramado sangre por no admitir la dominación francesa? ... el mismo derecho que los
franceses tienen sobre vosotros es el que habéis tenido sobre nosotros, esto es,
el de la fuerza..." Y más tarde confirmaría el gran Morelos ( 13 de sep. de
1811): ' ... Nuestro sistema sólo se encamina a que el gobierno político y
militar que reside en los españoles, cruga en los criollos .." Pero Jiménez
venía a establecer el primer contacto de la Revolución con las sencillas gentes de estas provincias y tenía que obrar con prudencia. Lo que Jiménez
venía a propagar y que don Juan Ignacio Ramón como buen criollo, comprendió desde luego, era la cancelación definitiva del régimen infamante de
esclavitud, de exacciones y vejaciones a los nacidos en estas tierras de las
que eran dueños por derecho natural; no más privilegios en fin ni abusos
de los españoles. Ideas que el Libertador concretó en su grito: "¡ Muera el
mal Gobierno!" y que el pueblo completó: "¡ Y que mueran los gachupines!"
¿ Y la Religión? ¿ Por qué se d cía amenazada la fe católica, tesoro inmanente que esta América llevaba en la esencia de su ser? Porque apoleón I
el descreído, el enemigo del Papado, el 'Atila del Siglo" ( así lo llamaba
el virrey), el "Anticristo" (lo apellidaba el obispo) invasor de la España
de allá, pretendía que la España de acá reconociera a un rey he ho por ~I
mismo a su imagen y semejanza moral: u hermano José apol 6n. El virrey
Lizana había ya recogido proclamas napoleónicas introducidas al país ocultamente y las había mandado quemar "por mano de verdugo, como corresponde" relacionando malévolarnente la propaganda fran esa con el movimiento de Hidalgo, "el afrancesado" que había traducido las comedias de
Moliere y las tra edias de Racine, y las había hecho representar en su casa
de San Felipe, la llamada "Francia Chiquita".
Con tan bellas razones pintaba el general Jiménez el panorama político
a los ojos azorados de don Juan Ignacio, y eran tan gratas las informaciones
que le llegaban respecto de la forma caballerosa en que los insurgentes pro•
cedían, que se sintió ganado por aquella causa que sentía ser la uya propia;
pero no quiso tomar partido sin avisar antes a su jefe y tratar d atraerlo.
Escribió al gobernador enviándole las comunicaciones de Jirnéncz y diciéndole: "Parece increíble el sistema de estos hombres: al nativo del país en
nada Je faltan; al europeo que se presenta y justifica su honradez, no se le
mueve ... a los hombres buenos y calificados, no los recogen y si los dejan
con sus esposas e hijos, gozando sin quebranto de sus fincas y demás caudales que poseen .. !' Pero Santa María esperaba, esperaba el re ultado del
ya inminente encuentro del coronel Cordero con Jiménez en Agua ueva.
Don Juan Ignacio no quiso esperar más y le avisó que el 28 de diciembre
marcharía a la guarda-raya de la Provincia a conferenciar con los insurgentes.
Así lo hizo y con ellos se quedó.

264

La acción de Agua Nueva resultó chusca: apenas se enfrentaron las tropas de Jiménez con las del gobernador Cordero, abandonaron é tas a su
jefe y se pasaron a la Insurgencia. Cordero logró escapar a pezuña de caballo y sin detenerse en Saltillo, siguió hasta la hacienda de Mesillas donde
fue aprehendido por el lego Villeóas, y recogido después por el general Jiroénez para ofrecerle seguridades, alojándolo en la casa que él mismo ocupaba en altillo. Santa María, desolado al enterarse de todo esto resolvió
reconocer a la Insurgencia, y el 12 de enero licenció en El Pilón a la tropa
que mandaba y regresó a Monterrey. Se ha dicho que anta María pudo
haberse ido a reunir con lturbide en Tamaulipas, y que prefirió entregarse
por simpatía que siempre tuvo a los criollos. Esto último no hay que ponerlo en duda, y no vamos a regatearle nue tro reconocimiento, más que todo por haber tenido cl mismo trágico fin que los caudillos en cuyas manos
puso su destino. anta María, que era militar, desde que supo lo de Agua
Nueva tuvo que comprender que todo estaba perdido para el irreinato en
estas provincias, a corto o a largo plazo, como seguramente hubiera sido si
no ucede lo impre isto, lo inesperado lo increíble. Lo que importa subrayar
de su actitud es el gesto insólito en una revolución, de licenciar a la tropa
antes de cambiar de bandera. Lo usual ha sido que los jefes arrastren consigo sin explicación ni consulta a los oficiales subalterno y, naturalmente,
también a lo~ soldados para llegar al nuevo campo con elementos que les
procuren un mejor acomodo. Por esa falta de consideración y respeto al
derecho de todo ser humano -que también la carne de cañón es carne hu•
mana y es espíritu-; por ese atropello criminal a las convicciones y al libre
albedrío, fuimos a veces llevados en nuestra Revolución Mexicana a pelear
hermanos contra hermanos.
Jiménez se hallaba ya en Saltillo para el 8 de enero y mandó a Monterrey
como emisarios suyos al brigadier Juan Bautista Carrasco y al coronel Ignacio Camargo, ante quienes se pre ent6 anta María, quedando como prisionero, y toda la ciudad se pronunció por la Insurgencia. A Monclova, entonces capital de Coahuila, mandó a don Pedro Aranda y a Tamaulipas a
Jos coroneles Acevedo. El 17 del mismo mes de enero se hizo en Monterrey
la proclamación de la Independencia de América con asistencia de los emisarios Camargo y Carrasco, del coronel don Juan Ignacio Ramón, de la
tropa que había sido licenciada y de los vecino , especialmente los humildes.
Entre tanto, en el Puente de Calderón ucedían cosas lamentables. La
batalla del Puente de Calderón estuvo a punto de ser ganada por los insurgentes, a pesar de que Allende, director de la acción guerrera permitió
que Calleja reconociera sus posiciones la víspera de la acción con la misma
pasividad -dice Bulnes- con que una señora se deja examinar por su gine-

265

�cólogo. Cuando los realistas se veían ya fatigados sin haber logrado abrir
una brecha en la masa abrumadora de sus contrarios, una granada de Calleja estall6 fatalmente enmedio del parque de artillería insurgente provocando explosiones sucesivas e incendios, de modo que no fueron bastantes los
esfuerzos del Padre Hidalgo y de los pocos oficiales instruídos que ahí se
hallaban, para contener el pánico y la desbandada. La elección de aquel
punto para el encuentro con Calleja había sido hecha por Hidalgo contra
la opinión de otros altos jefes; y es de suponer que s.in el percance de la
granada fatídica, se le hubiera reconocido la elección del lugar como un
acierto; pero perdida la acción sólo hubo un responsable Hidalgo. De modo que al acampar en Pabellón las tropas derrotadas se impuso el criterio
de los militares: Hidalgo no tendría más la dirección de la campaña y sólo se ocuparía de los asuntos políticos.
Pero en el norte andaba mejor la cosa. En Saltillo supo Jiménez que una
columna al mando de don Manuel Ochoa venía de Durango a combatirlo,
y se dispuso a esperarla en el puerto de Cameros. El 20 de ese enero tan
fecundo en acontecimientos .importantes, derrota a Ochoa en Carneros, regresa a Saltillo y para el 22 está en Monterrey, a donde llega como a país
conquistado. Conquistado política, social y moralmente por la simpatía que
derrama su trato amable y su proceder caballeroso. Y por cordillera envía
de alli su propaganda revolucionaria a todos los pueblos de la provincia, a
tiempo que por su propia cuenta hacía lo mismo don Juan Ignacio Ramón,
atrayendo a sus amigos y a "los comandantes de tropa, subdelegados y personas visibles (notables) para que acudan a presentarse a su Excelencia (Jiménez) y manifestarle su adhesión". ''Y como lo pidió Ramón -dice Cossíodurante los días que permaneció en Monterrey, no faltaron jefes de destacamentos y vecinos de nota que llegaran a rendir sus respetos al general".
Lo que no es de extrañar porque, como hemos visto, el señor Ramón gozaba de magnüica reputación por su competencia y espíritu ju ticiero; era
hombre de edad, serio y a quien generalmente se le reconocía au.toridad
moral. Jiménez dictó a1li muchos indultos, mandó restituir a los españoles
lo que se les había incautado, dejando muchas simpatías a su regreso a Saltillo a principios de febrero. El pueblo, que presentía que al fin iba a tener
una patria, lo despidi6 llorando y llamándolo "Padre de los Humildel'. 1Qué
distinto rumbo hubiera tomado la historia si los caudillos insurgentes hubieran podido, como Jiménez, hablar directamente a los criollos de la Nueva
España! ¡ Si Hidalgo y los suyos hubieran dispuesto de medios eficaces de
comunicación, como los tuvieron para denigrarlos el Gobierno Virreinal y
el alto clero español! Los bandos del virrey, los edictos y las excomuniones
de los obispos, el púJpito y el confesonario impidieron que el ejército, com-

266

puesto en su inmensa mayoría de criollos y mestizos se pasaran a la Insurgencia, como lógicamente esperaba el Padre Hidalgo.
Antes de abandonar Monterrey, el general Jiménez encargó el gobierno
a don Santiago Villarreal y se fue a esperar la llegada de los caudillos a Saltillo. Venían resueltos a marchar a Texas para organizar su ejército y proveerse de armas y parque en los Estados Unidos, convencidos como lo estuvo siempre Allende, de que con chusmas ca i inermes no llegarían a triunfar sobre el ejército disciplinado y abastecido de Calleja Don Juan Ignacio
y el gobernador Santa María se hallaban ya en Saltillo a fines de enero. El
generalísimo don Ignacio Allende lleg6 a $altillo el 24 de febrero trayendo
consigo desde Matehuala a la familia de Jiménez. El Padre Hidalgo llegó
después. Era ahora una figura secundaria, un tanto desairado y otro poco
resentido, como puede inferirse de sus declaraciones en el proceso que se
le instruyó en Chihuahua, donde dijo que para aquellos días él venía con el
ejército más bien como un prisionero. Aunque todavía en Saltillo tuvo oportunidad de imponer el prestigio de su talento y de su hombría, cuando
Allende y los demás discutían en su ausencia, La contestación que habrían
de dar a una invitación que el Virrey les hizo, de acogerse al indulto en las
aciagas circunstancias a que se veía reducida la causa insurgente. Hidalgo,
que casualmente llegó a la reunión, con el mismo aplomo que en Dolores
atajó las vacilaciones de los militares comprometidos diciéndoles: "no hay
más remedio señores, que ir a coger gachupines", dictó La siguiente contestación al virrey: "El indulto señor e..xcelentísimo, es para los criminales,
no para los defensores de la patria".
Santa María quedó incorporado al ejército con el grado de mariscal, y
don Juan Ignacio Ramón fue ascendido a brigadier. Y aquí asoma su máscara grotesca la tragedia. Parece cosa fatal que las causas santas han de
tener sus iluminados, sus apóstoles, sus judas y su calvario. Surgen aquí dos
cuestiones muy interesantes: primera, ¿fue una traición o sólo pudo ser una
emboscada, la de Baján? y segunda: ¿Es históricamente correcto el nombre
"Los Ramón" que ostenta un Municipio de nuestro Estado, o debería llamarse "Juan Ignacio Ramón?

II
En Monclova, con carácter de Gobernador de Coahuila residía, como hemos dicho, nuestro conocido don Pedro Aranda, el primero que se dirigió
a don Juan Ignacio en plan de seducción. Era éste un viejo bondadoso y
campirano, algo dado a la paseada. Había mandado quitar los grillos a los

267

�prisioneros Salcedo y Herrera y Leiva que le remitió Casas de Béjar, y les
permitió que residieran con la ciudad por cárcel en la cercana población de
Santa Rosa (hoy Múzquiz). Y en Monclova tuvo el desacierto de nombrar
comandante de armas a un oficial desconocido, José Rábago, y permiti6
además que continuara en su puesto de administrador de tabacos un realista convencido, José Flores.
Cuando el coronel Cordero, abandonado por sus tropas en Agua ueva,
pasó huyendo por Saltillo, el tesorero de la Caja Real, don Manuel Rayuela -español peninsular- huyó también y fue aprehendido en Río Grande
cuando se dirigía a la provincia de Texas tratando de salvar los caudales,
que al fin le fueron quitado . Royuela, reducido a prisión, donde decía
hallarse muy agobfado por el abandono en que había dejado a su f amilia, recibió un día la visita de un antiguo conocido suyo, ranchero rico que
había estado vendiendo caballada a la tropa realista y a quien el tesorero
había hecho varios pagos con ese motivo. Dolido de la situación penosa en
que se encontraba Royuela, lo auxilió y le dio muestras de amistad. Era este
ranchero el dueño de las haciendas del Alamo y Santa Rosa, antiguo comandante de la Compañía Volante de Pesquería y nativo del Valle de Salinas
el célebre don Francisco Ignacio Elizondo, el de la triste celebridad de Poncio Pilatos, si no la negra elebridad del 1 cariote. De su trato frecuente
con el tesorero surgió la confidencia de Elizondo, de haber tenido ciertas diferencias con el gobernador Aranda y el intento apenas esbozado, de aprehenderlo para entregarlo al Virrey. Royuela entonces le amplía los horizontes: ¿Por qué no aprehender de una vez y entregar a lo caudillos, que a la
sazón se disponen a pasar todos juntos por Monclova rumbo a Texas? e
sabía que Béjar había sido recuperado para el virreinato por el ubdiácono
José Manuel Zambrano· además, el virrey tenía ofrecidos 10,000.00 pesos
por cada una de las cabezas de los caudillos principales y 5 000.00 por los
de segunda categoría; y Calleja se había apresurado a difundir por estas provincias la oferta tentadora. Desde entonces se incubó la contra-revolución.
El bueno de Aranda, después de recoger los caudales que custodiaba Rayuela, le permitió pasar su cautiverio en el poblado de Santa Rosa, en compañía de los prisioneros de Texas Salcedo y Herrera y Leyva. Así pudieron,
movidos todos por Elizondo que iba libremente de un Jugar a otro, a espaldas de Aranda, conspirar en Santa Rosa los prisioneros y en Monclova Rábago, Flores y el capitán sonorense Ramón Díaz Bustamante, "El Capitán
Colorado" que después había de reclamar para sí la sucia gloria de haber
sido quien acon j6 a Elizondo. Y como éstos e taban en el nuevo gobierno,
mantenían a los demás al tanto de los movimientos de la Insurgencia, de
modo que pudieron elaborar con todos sus detalles un plan tan pérfido como inteligente y audaz. A Saltillo fueron destacados dos espías muy hábiles,

268

ebastián Rodríguez y el militar mercenario Felipe Enrique Neri que se
hacia llamar barón Bastrop, procedente de las filas de Federico
Grande
y con relaciones en los Estados Unidos. Estos espías, que lograron ganarse
la confianza de los caudillos, asistían como consej ros a sus juntas y tenían
informado a Elizondo de las resoluciones que se tomaban. De modo que
desde que los jefes - in asistencia de Hidalgo- resolvieron emprender la
marcha, Elizondo supo que la columna salía de Saltillo el 16 de marzo encabezada por los caudillo y demás jefes principales, incluído el brigadier
don Juan Ignacio Ramón y el mariscal don Manuel Santa María, con 3,500
hombres, 22 cañones, más de 200 mulas de carga con cinco millones de pesos
en monedas y barras de plata y muchos coches y carros con impedimenta;
quedándose, como e dijo ya en altillo, don Ignacio L6pez Rayón con el
resto del ejército. Al día siguiente, 17 de marzo, mandó Elizondo que unos
oficiales de los comprometidos organizaran en Monclova un "gallo ' nocturno
al que invitaron al Gobernador Aranda y allí lo sorprendieron y lo redujeron a prisión. -Felonía que un siglo más tarde inspirara a Victoriano
Huerta para aprehender y entregar al tormento y a la muerte a don Gustavo Madero, durante un banquete que el mismo Huerta le ofreció-. En
seguida envi6 Elizondo a un oficial de su confianza, José María Uranga,
dizque de parte del gobernador Aranda, para avisar a Jiménez que salía a
Baján a esperarlos para auxiliarlos y acompañarlos a Monclova.
La marcha a través del desierto coahuilense sin forrajes, sin arua, cegada
de antemano por los hombres de Elizondo la noria de Agua Nueva, fue sumamente penosa para hombres y acémilas. El día 20, después de una jornada de catorce leguas empi za a llegar la columna famélica y sedienta al
rancho de La Joya donde se encuentra 1a noria llena de piedras. Elizondo,
situado ya en las Norias de Baján con gente armada de Monclova a sólo
cuatro leguas y cuarto de La Joya, envi6 uno de sus oficiales, esta vez Pedro
Berna! con carta de Uranga para el general Jiménez, ratificándole las "seguridades" que había. En realidad para que llevara noticia de las deplorables
condicione en que venía la columna y para in pirar mayor confianza. ¡ Cómo
recuerda esta felonía la noche negra de Tlaxcalantongo! Y en verdad, el
tal Bernal upo desempeñarse: "A pregunta que e le hizo sobre Elizondo.
contestó qu no lo conocía; interrogado sobre Aranda, el gobernador ya preso, contestó que venía con ellos y que ese día saldría a encontrar a Su E ·celencia; pedidos informe acerca de la actitud de los españoles del rumbo,
dijo que no sabía más sino que se le esperaba con las calles adornada , con
arco y con gente desde la orilla hasta la igl ia".
-"¿ Y cómo estamos de agua? Pregunta Jiménez?"
-"Hay poca y Vuestra Excelcn ia trae mucha gente. Sería bueno que
los coches y las personas principales se fueran adelante para que tomaran

el

269

�la primera agua; así, cuando llegue la tropa, los atajos y los avíos, ya Su
Excelencia y los señores habrán hasta descansado. De esta manera podrá haber agua para tocia la gente y los caballo , pues llegando todo de un golpe
no toman agua en todo el día".
- "Pues bien así lo baremo '.
Y despidiéndose Bemal, torn6 rápido al campo realista a dar a su amo
la feliz noticia.
Como se dijo se hizo. Es decir que no fue el g neralísimo Allende, jef
supremo militar y responsable de la seguridad de la columna, ni Jiménez, su
teniente general: sino Elizondo, el enemigo oculto, tortuoso y desalmado,
quien di puso la forma en que d berían marchar para mejor ntregarse en
detalle, con las tropas y los cañones a retaguardfa, casi sin escoltas, sin avanzadas, in cubre-ílancos. . . El 21 de marzo n la mai1ana
reanuda la
marcha. Van delante los coches onduciendo a los jefes, a las familias y algunos religiosos que los acompañan. "En los carruajes y sobre sus cabalgaduras, los hombres y mujeres, con las caras mustias y lo labio resecos, dormitan o callan'.
Elizondo con el grueso de su gente, y una buena ración de lazos que servirán para amarrar a los prisionero lo espera en Las orias detrás de una
pequeña colina, dejando algunos soldados eo línea desplegada en un recodo
del camino, a manera de valla militar para hacer honores. Van llegando
los coches uno a uno: los primeros con mujeres y religíosos que son amarrados sin resistencia y sin ruido y enviados al cercano paraje de Baján. En
el coche que llega en quinto lugar (coche grande seguramente) vienen Allende, Jiménez, Arias, Juan Ignacio Ram6n, un hijo de Allende y u.na señora.
Al darse cuenta Elizondo de quiénes eran, porque se lo dice un oficial pris.íonero d quien se había hecho acompañar, ordena que los rodeen y los
intima a rendición; pero Allende, siempre impetuo o, exclama: "¡ Eso no~ yo
no me rindo, prefiero morir!" a tiempo que echa mano a u pi tola y dispara
sin acertar.
ontesta una descarga de los hombr s de Elizondo sobr el coche, de la que resulta muerto el jovencito Indalecio Allende, hijo d 1 caudillo. Don Juan Arias pretende hacer uso de sus armas y es herido ea una
cadera. La intervención prudente del señor Ramón hace comprender a los
otros que toda resistencia es inútil, y an bajando uno a uno. Ya nadie se
defiende y, amarrado como los anteriores, son de pachados a pie a Baján
mientras el coche sigue adelante con el muerto y el herido. En el coche siguiente vienen triunfantes, los espías Rodríguez y Ba trop. Siguen cinco
coches más y a poco se acerca el que ocuparía el señor Hidalgo, pero sólo
vienen n él cuatro personas desconocidas. El cura se había bajado poco ante!! del coche y viene montando un caballo prieto, seguido de cuarenta hombres también montados. Elizondo le hace un saludo, lo deja pasar y lo sigue,

270

Y cuando está ya para rebasar la tropa estacionada al mando de los Flore
(Jo é Y su hijo icente), le marca el alto. Hidalgo hace ademán de sacar su pistola, pero Vicente lo deti ne diciéndole: " i piensa usted hacer
armas estará perdido pol'que la tropa hará fuego y acabará con todo ustedes". El cura, un padre que lo acompañaba y sus sirvientes, desarmados pel'O no amarrados, quedan al cuidado de Flore.s, de Rábago y d doce soldados.
La escolta es también desarmada. En el último coche viene Santa María
con otro jef:s. Luego van llegando pelotones de soldados que son, así mismo_. sor~rcndidos y a.marrados. Al final vienen lo cañones que hicieron poca
rcststencta porque no hubo tropa que los apoyara. El rueso de Ja columna
venía a retaguardia a1 mando del general Iriart y al darse cuenta del desastre, vuel;e grupa i~ combatir, dejando a los jefe en manos del nemigo.
(Est~ Inarte
hab1a hecho sospechoso a Jo ojos de Allende por ciertas
marnobras de que tuvo noticia, y cuando en la junta de guerra efectuada
en altillo en vísperas de la marcha d la columna al norte, se trató de de ignar al jefe que habría de quedar al frente de lo que atrás quedaba de la
Ins°:gencia Iriarte declinó el honor. Lo mismo hizo Abasolo, sólo López
ayon tuvo la ~tereza .d aceptar la grave responsabilidad de recoger la
band ra de la msurrecc16n, para entretener al ejército virreynal mientras
los suyo reparaban sus quebrantada fuerzas en la Texas lejana, y volvían
con el m~ntos de guerra uficientes. Se sabe que el generalísimo Allende.
al despedJISe d Rayón y hacerle su recomendaciones, siempre receloso de
Iriarte a quien, a pesar d todo, se le confiaba la eguridad de la columna
previno a Rayón que si lriarte regresaba a altillo, lo hiciera fusilar. y
orden fue cumplida antes de que Rayón emprendiera su r tirada heroica
asediado por enemigos, hasta llegar con los poc hombres que le siguieron
hasta el centro del país, u antigua base de operaciones donde volvió a reanudar la lucha.

b

Ochocientos noventa pri ioneros, todos los cañone y ra.n número de fusiles y lanzas, cargas de pólvora, carruaj , carros con impedimenta, mulas,
caballo y toda la plata. Tal fue el botín, fruto espléndido del crimen calificado y perfecto, preparado con admirable precisión y ejecutado con inteligente arrojo; cualidades de las que Elizondo nunca había dado ni volvió
a dar pruebas, contra víctimas que
entregan por exceso d confianza, en
manos de farsante. ''La traición de Elizondo", condena desde entonces la
voz del pueblo y muchos historiadores desde don Carlos María Bu tamante
contemporáneo suyo aunque no testigo de los h cho ; "La emboscada
Baján", la llama ito Al io Robles, no la traición, porque asegura que Elizondo nunca perteneció a la Insurgencia y, si la combatió, fue por motivos
persona.Je y por simpatía al régimen ,m ynal. La versión de que pretendió de Allende un alto grado en el ejército ae por tierra al aberse que no

d;

271

�conocía a ninguno de los caudillos y por eso se hizo acompañar, al asaltarlos,
por un prisionero que le iba diciendo quiénes eran, a medida que llegaban.
Y el acucioso historiador don Luis Castillo Ledón, de quien he venido valiéndome para relatar gran parte de este pasaje, en su obra monumental
Hidalgo, la vida del Héroe, dice respecto de Elizondo: "no era una traición la suya porque nunca estuvo en el bando de la Insurgencia, y no hizo
sino servir al partido a que había servido siempre". Algunos historiadores
atribuyen al obispo Marín de Porras el haber dado a Elizondo el consejo
de aprehender a los caudillos insurgentes a su paso por Monclova. Versión
que refiere el benemérito y sabio historiador don José Eleuterio González
(Gonzalitos), y que dice haberla recogido de iabios de un hennano de Elizondo. Este punto ha sido muy debatido, a veces con más pasión que espíritu analítico. Sin poner en duda, naturalmente, la veracidad del doctor
Gonzalitos, se ocurre pensar en el deseo del hermano de Elizondo, de atenuar la culpabilidad de su deudo, creyente y obediente sumiso, presionado
por el fuerte ascendiente de un alto dignatario de la Iglesia. Aunque, a decir verdad, el buen éxito de la acción de Baján no estriba en la sola idea de
apoderarse de los caudillos a su paso por Monclova, que serla en su caso,
lo único que pudo haber aconsejado el obi po; sino en la elaboración del
complicado e inteligente plan y, sobre todo, en su maravillosa ejecución que
no pueden lógicamente atribuirse a la dudosa agudeza mental de Elizondo
antes bien al gachupín Rayuela, a los experimentados espías: el llamado "barón Bastrop y al mercenario Neri; y a los criollos veteranos en la política y
en las armas Herrera y Leyva y "El Capitán Colorado" Díaz Bustamante,
quien se jactaba de ser el autor de la idea. La misma preten ión hizo valer
Royuela y ambos fueron premiados en diversas formas.
Sea de ello lo que fuere, lo que no admite discusión es que Elizondo aconsejado por Royuela, por el obispo, por el "Colorado" o por el Diablo Cojuelo, era ya suficientemente crecidito ( pasaría de los 50), y pudo discernir
y obrar bajo su propia responsabilidad. Y es indudable también que en
Monclova mostró inaudita crueldad con los prisioneros haciendo poner grillos al venerable Hidalgo y a los demás jefes, fusilando muchos oficiales,
repartiendo "encomiendas" de soldados rendidos para que trabajaran como
esclavos en las haciendas cercanas, y encerrando durante varios días en las
estrechas bartolinas de la cárcel de Monclova, en las que escasamente cabrían cien personas, a gran parte de las ochocientas que aprehendió en
Baján.
Por gentileza del distinguido historiador, Profr. l rael Cavazos Garza, tuvimos a la vista un oficio suscrito por la viuda de don Juan Ignacio, en
que implora humildemente al gobernador realista en tumo, que no se le
despoje de la casa que habita por ser ésta y una hija, lo único que le dejó

272

su esposo después de haber dedicado casi toda su vida al servicio del gobierno virreinal. Ignoramos el resultado de esa gestión, pero como del árbol
caído todos hacen leña, nuestro conocido don Ignacio Elizondo se dirigió a
su vez a don Juan Castañeda, alcalde de Lampazos, pidiéndole que recogiera
de la viuda de su antiguo amigo y compañero don Juan Ignacio, un macho
prieto y una pequeña cantidad que le había quedado debiendo el que días
antes fuera sacrificado por obra y gracia de las maniobras del propio Elizondo. Es as1 mismo indudable que más tarde, en 1813, trasladado a Texas
con el grado de teniente coronel, tras de haber sido derrotado en "El Alazán"
por don Bernardo Gutiérrez de Lara, de donde huyó hacia Laredo con sólo
60 de los 2,000 hombres con que contaba; como a manera de revancha hizo
asesinar a 74 dispersos de la acción de rio Medina que le fue favorable. Fue
tan repugnante la carnicería que uno de sus tenientes, horrorizado y enloquecido, lo acribilló a puñaladas. "El que a hierro mata..."
Así acabaron también Manuel Salcedo y Sim6n Herrera y Leyva quienes,
tratados gentilmente por Aranda cuando le fueron enviados con grillos desde
Texas, según hemos dicho, correspondieron colaborando con Elizondo. En
efecto la noticia nos llega por un bando del Gobernador del Nuevo Reyno,
don Joaquín Arredondo, de fecha 5 de octubre de 1814, en el que se exhorta
a los habitantes de la provincia a denunciar o aprehender "al infame Pedro
Prado, soldado desertor de la compañía volante de Parras que, según se sabe,
se ha introducido en esta capital después de cometer la inicua acción de
degollar a los señores Simón Herrera y Leyva y Manuel Salcedo".
En Monterrey, hemos visto, había quedado como gobernador, desde }a
visita de Jiménez don Santiago VtllarreaJ; pero una vez aniquilada la Insurgencia, según se creyó después de lo de Baján, el 2 de abril se pronunció
el ayuntamiento y nombró una junta gobernadora que fue reconocida por
el virrey, la que ordenó que fueran dados de baja: don Juan Ignacio Ramón con fecha 31 de diciembre de 1810, y don Manuel Santa María desde
el doce de enero del once. . .. "Y respecto a los soldados de la Punta (la
Punta de Lampazos) que sirvieron a las banderas enemigas... dar cuenta al
Sr. General del Ejército de Operaciones". Y el 4 de diciembre de 1811 se
reclama a la autoridad de Lampazos "La tardanza con que se ha procedido
al secuestro y embargo de los bienes del insurgente Juan Ignacio Ramón,
Capitán Graduado de la Compañía de 1a Punta".
Como se ve, con don Juan Ignacio abrazaron la causa insurgente algunos
de sus subordinados lampacenses, entre ellos su hermano el capitán don
Buenaventura, también aprehendido en Baján, conducido a Chihuahua y ejecutado como los otros jefes. Pero no hace mucho que surgió la duda de
si el teniente Ventura Ramón que combatió a los insurgentes del patriota
José Herrera en un punto cercano a Cerralvo llamado "La Chorreada", dos

273
Hl8

�años después de los fusilamientos de Chihuahua, serla el hermano de don
Juan Ignacio, agazapado tal vez a la hora de las grandes decisiones. Y de
ser así, habría que rectificar el nombre del municipio de Los Ramón sustituyéndolo por el de Juan Ignacio Ramón. Procurando aclarar los hechos
ante el peligro de que se cometiera una injusticia, nos dirigimos a Chihuahua
en solicitud de información auténtica, tomada de las constancias procesales
del juicio instruído a los prisioneros de Baján, Y el presidente de la Sociedad de Historia de aquella capital hermana gentilmente contestó que,
aunque los archivos de aquellos procesos desaparecieron hace años en un
incendio que destruyó el palacio de gobierno donde se guardaban, él estaba
en posesión del siguiente dato fehaciente relativo a la pregunta: ''Después
del 27 de junio de (1811) en que cayeron el abogado don José María Chico
y el intendente Ignacio Salís, fueron fusilados los capitanes Trinidad Pérez
y Ventura Ram6n". Información ésta que coincide, palabra por palabra,
con la que el historiador Sánchez Jiménez consigna en su obra Hidalgo,
Antorcha de Eternidad. Queda pues, aclarado que el antiguo Valle de los
Ramones llamado Villa de los Ramón desde el 30 de octubre de 1912, es
históricamente bien llamado porque honra a los dos hermanos, don Juan
Ignacio y don .Buenaventura, héroes y mártires de nuestra Independencia.
Volviendo a nuestras prisiones de Baján, fueron conducidos bajo la vigilancia de Manuel Salcedo hasta Chihuahua y puestos a disposición de don
Nemesio, padre de Manuel y Gobernador General de las Provincias. (Ocho
o diez de los religiosos aprehendidos fueron enviados a Durango, sede de la
mitra a que pertenecían, y allá fueron degradados y fusilados). «veinticuatro
largos días de jornada a lomo de mula bajo el ardiente sol primaveral y
durante las noches bajo la fría lluvia o el sereno maligno", mal abrigados,
mal comidos, llagados por los grillos y sufriendo humillaciones y burlas de
sus custodios. . . y todo para ser al fin afrentados con procesos inicuos y sacrificados bajo el estigma de traidores. El 16 de julio de 1811 fue fusilado
don Juan Ignacio Ram6n, en compañía del mariscal don icolás Zapata,
del coronel Santos Villa del tesorero Mariano Hidalgo, hermano del cura
de Dolores y del mayor' de plaza Pedro León. Así pagaron co~ 5:1s vidas,
su honra y sus bienes, el delito de crear para nosotros una conciencia, la de
ser libres; y una patria, la Patria Mexicana.
Don Juan Ignacio Ramón no fue, como Allende, el ray~ centellan_te d_e
la Revolución de Independencia; no fue como el Padre Hidalgo un ilwrunado que anastr6 a su paso a las masas populares con la fascinación de su
espíritu luminoso, con Ja elocuencia de su palabra, la. sedu:ción de su
dad y su prestigio de sacerdote, de maestro y de ab10. Si algo en comun
tuvo don Juan Ignacio con alguno de los caudillos fue, aunque con menos
brillo, con don Mariano Jiménez, el Ballardo me.xi.cano sin miedo y sin ta-

cha con quien se sintió identificado desde el primer contacto. Ambos eran
civilizados en sus procedimientos, leales y rectos por temperamento y por
educación. Modesto y serio, medianamente instruído y capaz, don Juan Ignacio gozaba de generales simpatías en la región y por eso el gobernador
Santa María lo recomendaba al virrey --como ya dijimos-- para que asumiera el puesto de gobernador que el propio Santa María queria dejar.
De modo que el hecho de dar su decidido aval a la causa insurgente, tenía
que traducirse en aceptación popular de sus postulados. Había pasado su
juventud en constante guerra con los indios, para que fuera posible la vida
social y el progreso de estas provincias, y cuando hubo alcanzado, en la
madurez de su edad, una posición honrosa y prometedora, lo deja todo para
seguir la a entura que le ha hecho vislumbrar un amanecer de libertad para su país. Tal vez no llegó a cruzar su espada con los que se obstinaban
en seguir siendo esclavos; no hubo quizá ocasión de que sus manos derramaran sangre hermana ¡ Cuánto mejor! Derramó sí, su influencia de hombre distinguido y el contagio de su fe en la bondad de Ja nueva causa. AJ
influjo de su palabra y de su ejemplo apretáronse las filas insurgentes con
reclutas que llegaban de toda la provincia a alinearse bajo las banderas de
Jiménez, y con soldados veteranos que abandonaban al virrey a la hora
de los encuentros.
Me aventuro a creer que si la Insurgencia no encontró enemigo qué combatir en este Nuevo Reino, ello se debió principalmente al señor Ram6n.
No fue la suya una actuación guerrera, sino una misión apostólica, así la
califica el doctor Gonzalitos. Y rnUJ"ió como mártir, limpiamente, sin haber
profanado las páginas blancas de su vida con manchas de debilidades humanas. Si para merecer la gratitud nacional bast6 al licenciado Verdad y
Ramos lanzar valientemente una .idea y morir por ella, don Juan Ignacio y
don Ventura Ramón de Burgos conquistaron así mismo un lugar modesto
pero digno, entre los que tuvieron el privilegio de morir por la Patria.

bo?-

274

275

�DO

JOSÉ MARIA PARAS BALLESTEROS PRIMER GOBERNADOR
CONSTITUCIO AL DE UEVO LEÓN

E11sayo biográfico
PaoFR. Cmo R. CANTÚ
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadistica

1794. En el pequeño vecindario parroquial de San
Mateo del Pilón vino al mundo, en el mes de abril de aquel año, el más
ilustre de los hijos de Montemorelos: don José María Parás Ballesteros.

TRANSCURRÍA EL AÑO DE

En el archivo eclesiástico, "Libro de bautismo No. 4, a folios 6" se encuentra el testimonio de su nacimiento que a la letra dice:
"Partida 82. Jph. María de Jesús Parás -Pilón- En esta Parroquia de
Sn. Matheo del Pilón, en beinte y ciete de Abril de mil setecientos nobenta
y cuatro años baptisé solemnemente a Jph. María de Jesús, español, de onse
día de nacido, hijo legítimo de Dn. Visente Parás Pereda, y de Da. Guadalupe Ballesteros vecinos de este Valle: fueron sus padrinos Dn. Julián
Echavarría y Da. Ramona Ballesteros a quienes advertí su obligación y cognación espiritual, y para que conste lo firmé Br. Jph. María G6mez de Castro. Rúbrica".
Don Vicente Antonio Parás Pereda era "natural de la villa de Llanes,
en el Principado de Asturias". Doña Guadalupe Ballesteros pertenecía a
una de las "principales" familias del Pilón.
En la formación de la personalidad del Sr. Parás Ballesteros es notable la
influencia de su padre, en dos aspectos principalmente: el amor a la cultura
y una actitud positiva ante los problemas de la comunidad.
De la preocupación de don Vicente Antonio Parás Pereda por la educación
de los suyos queda constancia en el archivo oficial. En solicitud de "carta
de limpie-za de sangre" asienta: "Proximamente estoy para colocar a mi hijo
entenado D. José Lázaro de la Garza Ballesteros, en la carrera de estudios

277

�para que por este medio goce y tenga la buena educación y crianza que como
padre me corresponde".
Y así como inscribió en el Seminario de Monterrey al adolescente José
Lázaro, lo hizo con su hijo José María al terminar la infancia de éste.
Del espíritu progresista del Sr. Parás Pereda citaremos hechos:
El año de 1814 se puso en venta la "labor de la Capellanía" llamada de
Santos Coy o del Padre Ireneo Guerra, contigua a la congregación vecinal.
Parás Pereda fue uno de los postores en la subasta. Declaró que si resultaba
favorecido en el remate sólo aprovecharía los "seis días de agua" de dicha
"labor"; la tierra ( 120 hectáreas, aproximadamente) la cedía a beneficio
del "repueble" del vecindario. Sin embargo, tierra y agua se adjudicaron
a otras personas.
Al afio siguiente, en su carácter de Subdelegado en el Valle, gestionó y
obtuvo del gobernador del Nuevo Reino de León la expedición de un decreto por el cual el vecindario ocuparía, por fin, un cuarto de caballería
de tierra después de un litigio de sesenta años.
En un ambiente hogareño, donde el estudio alternaba con las actividades
agropecuarias y comerciales, y el sentimiento del bien común era norma,
pasó su infancia y fortaleció su carácter en la juventud don José Ma. Parás
Ballesteros.

LA "LmRERÍA"

Todos los biógrafos del Sr. Parás destacan en primer término su cultura.
El Lic. Hermenegildo Dávila escribe sobre este aspecto:
"Estudió en el Seminario luciendo siempre en sus cursos. Desempeñó la
clase de latinidad y dejó el Colegio después de haber estudiado Teología".
Pero su instrucción no se reduce a los estudios del Seminario. La verdadera expresión de su cultura, la más cabal, es su "Librería ', nombre que
daba a la biblioteca que había formado.
El examen de los volúmenes que la integran (trescientos aproximadamente) revela los más variados intereses, las múltiples actividades y las pre'
,
ferencias de una vida fecunda y provechosa para sí y para sus contemporaneos. La biblioteca del Sr. Parás tiene un claro sentido funcional.
Hay en su biblioteca libros que recuerdan al docente y evocan, a la vez,
al humanista clásico, tales son: Teoría de la Lectura, Gramática Latina, Catecismo de R etórica, Nuevo Estilo, Ret6rica Epistolar, Gramática Española,
Retórica de Blais; la Odisea, Virgilio, Oraciones de Cicerón . ..
Otros reflejan la vida del creyente. Indice de su cristianismo son, entre
otros, los libros que se citan : Historia Sagrada, Explicación de la Doctrina
278

Cristiana, Ordenanzas de la Religión, V en ida del M esío.s, Hechos de los
Apóstoles, Pensamientos Cristianos . . .
Pero la religiosidad no absorbe la vida del Sr. Parás como absorbió la
de su hermano materno, el célebre Arzobispo don José Lázaro de la Garza
Ballesteros. Ambos estudiaron en el Seminario, mas siguieron distintos rumbos: el mayor se consagró a la Iglesia, el menor, a la Patria.
Para su actuación en la Guardia Nacional o en la Milicia Cívica se prepara leyendo las biografías de notables estrategas : Carlos el Magno, Bolívar,
Napoleón, o bien acudiendo a textos especiales como el intitulado Principios
Estratégicos.
La preocupación del padre de familia por la cultura y la salud de los
hijos se hace patente en la serie de volúmenes alusivos que incluye en su
Biblioteca: Aritmética de los Niños, Lecciones Elementales de Historia, Almacén de Niños, Morelos para Jóvenes, Mujeres Ilustres, La Doncella de Orleans, Economía Doméstica, El Cocinero Mexicano.
En su empresa agropecuaria trata de superar las prácticas tradicionales,
los procedimientos rutinarios, mediante la consulta de obras específicas: El
Catecismo de la Agricultura, El Manual del Sangrador, Las Ordenanzas de
Tierras y Aguas.
Sus conocimientos sobre el origen de la tenencia de la tierra y la distribución de las aguas de riego lo convierten en árbitro de todos los problemas
de esta índole.
Enriquecen la "Librería" volúmenes que manifiestan sus preferencias literarias: El Quijote, Novelas de Cervantes, Pablo y Virginia, Ivanlzoe, el Decamerón, Campos Elíseos, Cabaña Indiana, El Cementerio de la Magdalena.
Moratín y Hermosilla están presentes con algunos de sus libros.
Lector de Cicerón, y consecuente, sin duda, con el concepto de que "la
Historia es la maestra de la vida", la biblioteca del estadista abunda en estudios de esta disciplina. Además de las biografías ya mencionadas, en la
"Librería" se encuentran Tratados de Historia General, Historia Antigua.
Historia de Grecia, Historia Romana, Catecismo del Bajo Imperio, Historia
del Príncipe don Carlos, El Año más Memorable, Historia de Cicerón, Historia Moderna.
La función del hombre público exige capacidades sobresalientes y una
cultura a tono con las demandas sociales del momento histórico en que vive.
El Sr. Parás consideró como una misión su tarea de estadista. A ella consagró, de preferencia, sus extraordinarias capacidades de organizador y su
amplia cultura durante treinta años, desde el día en que se inició en la política hasta el último momento de su existencia.
Todos los libros de su acervo fueron valiosos auxiliares en el desempeño
de su elevada misión. Pero hay algunos cuyo contenido responde en forma

279

�específica a las concepciones del hombre de estado. He aquí los títulos más
importantes: Ventajas de la Sociedad, Manual del Abogado, Teoría de las
Penas, Legislación Civil y Penal, AdmÍ11istración de Justicia, Curso de Po-

Utica, Economía Política, Derecho de Gentes, Triu11fo de la Libertad, Verdaderos Intereses de la Patria.
En este apartado pueden incluirse los libros de Higiene y el tratado sobre
la vacuna que le fueron muy útiles al gobernante en épocas de epidemias.
En relación con los más altos valores humanos anotamos un libro con este
nombre tan significativo: Brauo; quizás otro: El Héroe Español.
Una avanzada concepción del mundo, una concepción científico-filos6fica,
profesa el Sr. Parás. Así lo revelan los modernos tratados que posee sobre
Física, Química, Geografía, Astro1Lomía; estudios sobre la Naturaleza y una
Crónica de Ciencias y Artes. En otro orden de disciplinas figuran los volúmenes siguientes: Viajes de un Filósofo, El Hombre Feliz, la Lógica de Con-

dillac, V oltaire . ..
La "Librería" del Sr. Parás nos da, pues, su imagen espiritual y con ella
un anticipo de su vida y de su obra.

El somero análisis de sus libros justifica plenamente el concepto que formula uno de sus biógrafos: "Fue un hombre de inteligencia muy clara y
de instrucción nada común" (Dávila, ob. cit.).
En los capítulos subsecuentes se irán precisando las características de su
extraordinaria personalidad.

Et

PROPIETARIO

"Fué este rico propietario hijo de Montemorelos" ...
Así comienza la semblanza que escribe el Lic. Dávila, ya mencionado.
Su condición de hombre acaudalado que se consagra a la actividad política y social es rasgo que lo singulariza entre sus coterráneos.
La riqueza fue factor positivo en su tarea de estadista.
Hombre de empresa, de indiscutible capacidad organizadora, acrecienta
su heredad con la adquisición de casas y solares en el vecindario, y con la
compra de la finca rústica más extensa de la comarca.
El Jatif undio de San Antonio Abad de Cabezones ocupaba con sus dilatadas tierras, todo el suroeste de la jurisdicción municipal. Eran las tierras
de una de las primitivas mercedes otorgadas en el siglo XVII que habían
permanecido indivisas.
Por un antiguo documento se sabe que el Sr. Parás "compró al Sr. D.
Ger6nimo López de Peralta Villar y Villami1 la Hacienda de San Antonio

280

Abad de Cabezones, sita en esta jurisdicción, en virtud de licencia que este
señor obtuvo del Soberano Congreso para enajenarla por ser de las fincas
comprendidas en el mayorazgo de sus apelativos, cuya hacienda comprende
cincuenta sitios de ganado menor y veinte caballerías de tierra, dentro de
los ríos Pilón y Potosí, desde las bocas de su nacimiento, río abajo, siendo
sus linderos fijos las expresadas bocas y ríos, y llegando en el del Pilón hasta
el paso antiguo en la población de esta ciudad".1
La Hacienda de San Antonio Abad había sido en el siglo XVII y principios del XVIII uno de los más famosos criaderos de ganado caballar y lanar
en el Nuevo Reino de León. Cuando la compró el Sr. Parás se encontraba
casi abandonada.
En pocos años, a pesar de la inestable paz social que caracterizó a aquel
período de nuestra historia, su nuevo dueño convirtió el latifundio en la mayor y más floreciente empresa agropecuaria de la comarca.
Cerca de la Sierra Madre Oriental, a márgenes del Potosí, estableció la
finca agrícola más importante del inmenso predio, la Hacienda de Cisneros,
con toma de agua exclusiva para sus cuatrocientas hectáreas de pan-coger.
La tradición atribuye al talento emprendedor de don José María Parás
dos obras de singular valor para la agricultura: un recio y airoso acueducto
de sillares (que salva uno de los arroyos) compuesto de ocho o diez arcos
que aún subsisten, en parte; y dos túneles o "tajo " próximos a la "Boca"
del Río Pilón que servirían para facilitar el riego de las tierras en la cabecera norte de la hacienda, obras que los años y la naturaleza no han podido
destruir.
Organizó un vasto sistema de riego que le permitió duplicar las tierras laborables lindantes al río Potosí: reconstruyó acueductos, abrió nuevas acequias, levantó presas, aprovechó los numerosos arroyos, que atraviesan aquellos lugares, como otros tantos acueductos para llevar el agua de ]a Saca
principal a los sitios más distantes.
Cañaverales y trapiches, sementeras y trojes cambiaron la monotonía agreste del paisaje de aquel dilatado predio.
Y resurgió la ganadería: los "ranchos" se poblaron de ganados mayores
y menores a pesar de que las tierras están cubiertas de ásperos y espinosos
arbustos e infestadas de parásitos.
Más de cincuenta "suvientes", con sus familias, realizaban las diversas faenas que demandaba la explotación del latifundio. 3
Los cincuenta sitios de ganado menor (menos cinco segregados antes) equivalen
a poco menos de la quinta parte de los 1,876 kilómetros cuadrados del territorio municipal.
• Una tradición, que está a punto de perderse, evoca la legendaria imagen del "amo
trabajador y comprensivo".
1

281

�La inteligencia y el esfuerzo del Sr. Parás incorporaron a la economía del
estado mi11ares de hectáreas de tierras antes improductivas.
Y al repartir entre sus hijos la hacienda de San Antonio Abad de Cabezones dio término al último latifundio del valle del Pilón.

LA CASA DE SU MORADA

Así como no se redujo a vivir a e,s-pensas de las tierras y bienes de campo
heredadas, tampoco se avino a formar su hogar en alguna de las casas que
eran parte del legado que recibió.
El mismo espíritu de originalidad que lo alentó en su máxima empresa
de campo lo llevó a construir, en la cabecera del Valle, la casa de su morada.
La casa, como todas sus obras, responde a sus intereses, a sus ideales. Tiene, además, una breve, pero significativa historia que descubre otros rasgos
de la personalidad del Sr. Parás. Esta desconocida historia nos muestra
cómo conjuga sus propósitos de mejoramiento del caserío con sus intereses
personales.
He tomado los datos que aquí consigno de los escritos presentados al Ayuntamiento por su apoderado, el e.'!:-insurgente don Pedro Noseda.
En el año de 1823, el Sr. Parás compró el solar de doña Josefa Ribera,
"sitio en la calle Fundadora". Colindaba por el Poniente con "un corto
terreno de nueve varas perteneciente a Da. Lucia Gil de Leyva, en la esquina. que forman dicha calle Fundadora y la de la Paz".
Aclara el Sr. Noseda que su poderdante tenía reunidos los materiales "para construír una fábrica costosa y lucida" y "que el enunciado C. Parás.
estimulado de su amor tan singularizado a esta su patria, deseoso de adelantar el lustre y ornato de este Valle" hace "ventajosas propuestas a la citada su colindante por sólo el conato de perfeccionar las calles, sacando su
fábrica valiosa a la esquina".
Pero la dueña del "corto terreno" no acepta las proposiciones que se le

hacen.
Noseda pide que el Ayuntamiento intervenga. Invoca la Constitución de
Cádiz, la cual aunque ''prohibe al Rey que pueda tomar propiedad ...en caso
necesario será permutada a juicio de hombres buenos".
El Ayuntamiento corre traslado del escrito a la Diputación Provincial,
agregando un informe que a la letra dice:
"En este Valle, por falta de Ayuntamiento en el anterior, anticonstitucional gobierno, y por la de policía, desde su fundación se ubicaron mal
los antiguos vecinos, y, a pesar del arreglo de las calles, extensión y de282

más auges debidos a los Ayuntamientos antecesores y actual, resta mucho
por reformarse por la policía para obtener comodidad, salubridad y ornato, esencialmente en la salida de las calles al costado sur que cae al río.
Además, los jaca.les junto a las casas de consideración amenazan ruina a éstas y perjuicio a sus dueños por los frecuentes incendios que ocasionan sus
techos de basura, pues ya otras veces se ha temido en este lugar, y si no se
verificó casi toda la ruina de la antigua población con el incendio de 1822
fue a esfuerzo y diligencias de aquel Ayuntamiento. Por lo mismo al actual
le es de importancia una disposición de la Superioridad que le vigorice en
sus acuerdos municipales, seguro de que sin atacar imprudentemente las propiedades haría lo beneficioso y de absoluta necesidad".
Completan y aclaran el informe una sencilla gráfica del terrenito con las
calles que lo limitan y una nota explicativa que dice: "El expresado Parás
perfeccionaría y mejorarla las dos calles fabricando en la esquina, y de lo contrario quedaría ridícula una calle con el jacalillo de Da. Lucía".
Este pasaje, con exceso de pormenores, se transcribe íntegro porque es la
mejor pintura del medio social y material en que ya había empezado a
desarrollar su acción progresista el C. Parás.
El gobierno devolvió el expediente con la resolución, que se copia en la
parte medular:
Que el Ayuntamiento, "usando de sus facultades económico-gubernativas
y de policía, siempre que la parte de la Gil de Leyva se resista a fabricar,
como puede hacerlo. . . proceda a obligarla o bien a la venta, a justa tasación de peritos, o a un cambio a bien vista de hombres buenos, por exigirlo
así la utilidad, necesidad y conveniencia pública del lugar.-José Antonio Rodóguez.-R6brica.-Rafael de Llano Secretario.-Rúbrica".
La intervención de un hermano de la batalladora dama puso fin al pleito.
La dueña de las "nueve varas" de tierra recibió de Parás la cantidad de
ciento cincuenta pesos, valor e.xcesivo, pues el Ayuntamiento vendía los solares mejor ubicados, y de treinta y tres varas de frente, por la suma de
seis pesos.
Años después ocupaba la esquina sureste que formaban las calles Fundadora y de la Paz una casa alta, amplia y de s6lida construcción, sin más
adorno que una simple comisa de elemental labrado.

ÜÓMO ERA LA CASA DEL SE-OR

PARÁs

La "casa principal", la "casa de mi morada" como indistintamente la llama su propietario responde a sus múltiples actividades.
Por el inventario de sus bienes sabemos que se componía de: "La sala
283

�grande que mira a la calle Fundadora". A un lado de la sala una recámara,
del otro lado "tres cuartos que siguen a la sala. . . con puertas y ventanas
a la huerta; otro cuarto seguido que da frente al patio de la matanza, haciendo ángulo con este último 'otro cuarto más chico contiguo al pasadizo•
que lo separa de la cocina; el pasadizo que conduce al "segundo patio con
su fondo hasta el río".
Por la calle de la Paz: "el zaguán, una tienda y su trastienda con amplio
corredor interior"; después "el cuarto de en medio, el cuarto que le sigue,
la cochera, la despensa y el mirador de la azotehuela".
Por la misma calle de la Paz, "la casa de junto al río -llamada de huéspedes-- que se compone de una sala, recámara, Utguán, tienda sin armazón,
jacales de cáscara, y piezas comenzadas contiguas a dichos jacales''.
En el otro extremo, hasta la calle de la Plaza, "la huerta de la casa con
su tapia de sillar, un cuarto de terrado frente a la calle Fundadora y jacales de techo de paja al lado del río".
La "casa principal" ocupaba con sus anexos ( "casa de huéspedes" y huerta) la cuadra entera.
Esta casa que destinó a su hogar, era la casa del "rico propietario labrador y criador''; del hombre de negocios y de sociedad, del hombre de estudio y del Estadista.

y el marfil, perlas y diamantes, no hay exageración en la cantidad ni en los
detalles artísticos.
Se distinguen con especial mención entre sus bienes varios cuadros de tema religioso. Seguramente porque representan imágenes, objeto de particular
devoción, y porque son obras de calidad artística.
En lacónica expresión los albaceas hacen referencia al objeto más preciado de aquella morada: el retrato del Sr. Gobernador.
Nos enteramos, también, de que la cochera de la 'casa principal" sirve
para guardar una carretela y un quitrín que utilizan para viajes y paseos
el Sr. Parás y su familia.
Un suceso familiar llama la atención: la repentina muerte de la Sra.
doña Josefa García la discreta esposa del estadista. Breve tiempo sobrevivi6
al compañero. El Sr. Parás la había designado primer albacea "para el cumplimiento y ejecución" de sus comunicados testamentarios, con esta advertencia ..."entendiéndose que por fallecimiento de mi esposa continuarán
con ellos'' .. .
Y así sucedi6. En el e.xpediente formado con motivo del reparto de bienes los Parás García anotan : ''Nuestra madre murió al mes de haber fallecido' su esposo".

Sus descendientes conservan todavía la mayor parte de la mansión.
Las dos antiguas calles que marcan la shuaci6n del edificio, la Fundadora
y la Paz, se denominan en nuestros días Escobedo e Hidalgo, respectivamente.

HOMBRE DE HOGAR

En su papel de jefe de familia, el Sr. Parás encama el ideal de Miguel
de Montaigne: es un hombre ponderado. Sabe conciliar, por otra parte, sus
tareas agrícola-ganaderas y sus obligaciones de hombre público con sus deberes hogareños.
Diez fueron sus hijos. A todos, hombres y mujeres, dejó una doble herencia: cultura y bienes materiales por igual. No quedó incompleta la cducaci6n de alguno de sus hijos. "Mando -se lee en su testamento-- se separen de mis bienes dos mil pesos que se invertirán en el complemento de la
educación de mis hijos menores D . Clemente y D. Valente'•.
El inventario de sus cuantiosos bienes revela que proveyó a su f amil.ia
de las comodidades que permitían aquellos tiempos en la pequeña ciudad.
Y aunque en la vajilla aparecen piezas de plata labrada y en las joyas el oro

284

lNICIAClÓN POLÍTICA

Había llegado el término del régimen político colonial. Pueblos y autoridades se adherían al Plan de Iguala. El Gobernador y Capitán General
del Nuevo Reino de León "optó por encabezar él mismo la nueva insurrección en las provincias a su mando".
.
''El mismo día, tres de julio de 1821, en el Valle de San Mateo del P1l6n,
llegada la noche, y por acuerdo de los ciudadanos José ~aría Parás ~allesteros, José Ma. Enrique Plaza, José Manuel Plaza, Antoruo Casado, Jose Antonio Barbosa, Br. Diego Díaz de Mendívil, Ignacio Agustín de Ecbavarría,
Ram6n Lapuerta Sacia, José Domingo Ballesteros, Vicente Anto~ L6~
Fonseca, José Rafael Gil de Leyva, José Félix Fonseca, José Franc1SC0 T1Jerina, José Manuel Cantú, Carlos de Herrera, José Exiquio Silva, José Maria
Hidalgo y José Rafael Olmos, se dispusieron, venciendo algunas dificultades,
las ceremonias de proclamación y jura".
"Como a las nueve de la noche (según reza el documento alusivo) se grit6
por el pueblo a los espectadores que se hallaban fuera: ¡ Viva la Independencia! ¡ Viva el Rey!
"Y soltando un repique, truenos y cohetes, casi atropellando la autoridad
se disolvió la junta. . . constituyéndose responsable a celar del pueblo, en

285

�esta noche o rato de ella Dn. -José Ma. Parás Ballesteros, en la diversión de
la música". 3
Así ínici6 su prolongada vida política uno de los estadistas más representativos de Nuevo León. Su itinerario ideológico se definirá con mayor claridad en cada una de sus frecuentes intervenciones en los acontecimientos del
Estado y la Nación.

"PoR

EL BIEN Y OR ATO DEL LUCAR"

Al año siguiente, 1822, sus conciudadano lo eligen para que prefilda el
litre. Ayuntamiento del Valle.'

"El Río Común"
Principia su tarea afrontando el problema vital de esta comarca de "labradores y criadores": el arreglo de las aguas del Río Pilón. En la distribución y aprovechamiento de estas aguas se habían puesto al margen las antiguas Ordenanzas. Los pueblos de indios invocaban los privilegios otorgados
por las Leyes de Indias a los tlaxcaltecas "madrinas"; los hacendados del
Valle de la Mota la antigüedad de sus mercedes; los usuarios del Pilón la
ubicaci6n de sus tierras ...
La primera medida para resolver el complicado problema consistió en fijar determinado número de "surcos de agua" por "caballería de tierra",
haciendo a un lado toda suerte de privilegios. La medida se haría efectiva
mediante la construcción, en las boca-tomas, de "cajas de cal y canto" en
lugar de las rústicas "presas" de estacas y ramas.
No era problema senciJlo, sino mal crónico. En el año de 1823, el sucesor
del Sr. Parás notifica a los usuarios: "Estando decretado por mi antecesor
1 arreglo de las aguas del río común de este Valle, mando a tocios los dueños
de Haciendas y tierras y aguas que arrimen el materia] necesario para la
construcción de cal y canto en las boca-tomas... y que ocurran a este Juzgado a instruirse de los surcos de agua que les tocan para que, sin falta,
manden hacer los marcos por donde debe entrar el agua del río' .
En el año de 1824 se concertó el primer con enio entre los usuarios de los
alles del Pilón y la Mota, pero las dificultades no se subsanaron.
En el año de 1828 la intervención del Sr. Parás se hace necesaria, una vez
• Reproducción abreviada del documento inserto en la HistoTia de Nueuo León del
escritor David Alberto Como.
• La primera Co.rporaci6n Municipal del Pil6n, en el México Independiente.

286

1?ás. Apoy~do en el estudio del régimen fluvial y de las condiciones de las
tierras, realizado por experimentados usuarios, el Sr. Parás formuló el dictame~ que, desde entone~, ha servido de base equitativa para el aprovechanuen~ del cau~l del :il?n, con las modificaciones que exigen los tiempos.
. _La rectitud y la unpa.rctal1dad con que procedi6 el Sr. Parás, en una cuestion que tocaba sus intereses de hacendado, son muy significativas. Pruébanlo los pasajes que se transcriben:

"En la ciudad de Montemorelos, en 14 de noviembre de 1828, el C. José
Ma. Parás Ballesteros tercero en discordia, nombrado con omnímodas facul~de p~a resolver definitivamente en el arreglo de aguas de este río.. .
habiendo ~to los pedimentos. . . con todo lo demás que creía necesario ver
en el exp~eote del arreglo de aguas elije: que a tres puntos se reducía la
d~~ve~_enc1a de la Junta... Sobre el primero fallé: que generalmente, sin
distmCJon de que esta o aquella tierra fuera fogosa o no se dén a cada cabal!~ría tres "sur~os" y medio, fundado, así por la dificuÍtad que pulsaba en
ca!IB~~ la ~gosidad respectiva de las tierras como que partiendo de este
p~cip10 de igualdad conocía que a nadie perjudicaba con este fallo".
So~re el tercero: Que se arreglen las aguas en el orden en que están las
aceqwas y sus tomas".
E.s~ fueron las pauta~ que marcó el árbitro Parás para el goce y disfrute
eqmtativo de la mayor nque1.a de la regi6n, común a los pueblos de Montemorelos y General Terán.
Años después, algunos hacendados de MontemoreJos impugnaron el fallo
tachándolo de parcial. Pidieron que se sometiera a juicio de letrados.
árbitro aceptó. El dictamen de dos de los tres letrados consultados Je fue
favorable.

El

Todavía en el año de 1848 tuvo que interponer su autoridad de Gobernador pa1-a que los hacendados de la Mota no perdieran sus siembras por
falta de agua. Pide que el Alcalde de fontemorclos "remita al Gobierno
una copia del Convenio habido entre los hacendados de esta ciudad y los
del Valle de la Mota el año de 1824 para resolver lo conveniente sobre
1~ representación del Alcalde Primero de dicho Valle, que asevera que según
dicho Convenio, debe dejarles correr el agua los primeros cuatro días de cada mes, haya o no necesidad en aquellas Tomas, previniendo S.E. que mienti:3-8 tanto se resuelve este asunto se deje correr el agua los cuatro días, mamfestando aquel Alcalde que hay necesidad".
El Alcalde de Montcmorelos, que era uno de sus yernos, contest6: "S61o

por cumplimentar la orden de S.E. se mandan tumbar las tomas".
Su sentido del bien común prevalecía sobre los intereses de parientes y coterráneos.

287

�El caserío
Volvamos al año de 1822. El caserío del Valle se extendía lentamente
sobre el "cuarto de caballería de tierra" deslindado desde 1816. Mas, tanto
en la parte antigua ( verdadero laberinto de calles y callejones) como en el
"nuevo repueble", las "plazas" herbosas y las calles polvorientas en tiempos
de sequía o convertidas en arroyos en las épocas lluviosas, eran lugares donde
se "cocinaba en público" y agostaban "piaras y chinchorros". El tránsito de
peatones y vehículos era casi imposible en algunas de las pocas calles que
había, por la falta de puentes sobre los acueductos que las cruzaban repetidas veces.

El solar de la Capilla
Las condiciones en que se hallaba la Capilla, habilitada como Iglesia Parroquial, eran absurdas. El Cura y el Procurador-Síndico clamaban "contra
los moradores de unos jacalmos levantados en el solar del templo, por las
indecencias y crímenes que se cometían en un lugar bendito".
En su escrito describen las condiciones del lugar:
"Han sucedido crímenes deshonestos; habitan casados, bestias caballares
y mulares, cochinos y gallinas". Terminan señalando que el cementerio anexo a la Parroquia estaba convertido en "pasadizo de bestias y sitio de muchos sacrilegios".
Erradicar tantos males, modificar la actitud de sus coterráneos ante semejantes absurdos, extirpar vicios que los subdelegados de la época colonial
habían disimulado o no pudieron combatir, fue tarea permanente de don
José Ma. Parás, como ciudadano y como gobernante. 5
•
En aquel primer período de su gestión, previo acuerdo del ayun~en~,
ordenó la construcción de "un cercadito" para proteger el cementerio e hizo
desalojar a los moradores de los "jacalillos". Les cedió, en cambio, un solar
del municipio.

UN

"REPUEBLE" MÁS

El Ayuntamiento de 1821 había tratado de rescatar un "día de agua11
anexo a la tierra que ocupaba el vecindario, y que se le adjudicase, ademá~,
toda la tierra eriaza que rodeaba el caserío.8
Se entabló litigio entre autoridades y hacendados.
El Lic. don Rafael de Llano, letrado que conoció del asunto, dictaminó
que ... "se intime a los que se oponen al repueble de la tierra sobrante y
ería.za fuera del cuarto de caballería de tierra para que entren en conciliación con el Procurador, y se tome posesión del día de agua".
Como el dictamen se recibió en el año de 1822, toca al Ayuntamiento que
preside el Sr. Parás ponerlo en ejecución.
El funcionario dictó la siguiente providencia:
"Yo, Dn. José Ma. Parás Ballesteros, Capitán de la Infantería Nacional
y Alcalde de Primera Elección, debo mandar y mando: lo primero que se
saque el agua correspondiente al Cuarto de Tierra del poder de quien la
tenga y se destine según lo acordado por la Iltre. Corporación: Lo segundo,
que al intento se pasen los oficios citatorios a los poseedores de dicha agua ...
tanto para la entrega del agua cuanto para que asistan a ver medir y linear
en cuadras y solares las tierras sobrantes del Cuarto de Caballería medido ..."
La poderosa familia Ba11esteros detentaba el agua que reclamaba la municipalidad y poseía "las tierras sobrantes". Los varones acudieron a la cita
personal.mente, las mujeres por sus apoderados. La cesión del terreno fue
unánime. Sin embargo, el Alcalde visitó a cada una de las damas copropietarias quienes ratificaron complacidas Ja donación.
En el acto de entrega se expresa así el Sr. Parás:
" ...Procedo a darles posesi6n del día de agua a los Síndicos Procuradores:
en cuya virtud, y tomándolos de la mano en nombre de nuestro Emperador
Augusto, el Sr. Dn. Agustín I y de la Soberanía de la Naci6n la tornaron c'ti.cha posesión ... Así mismo la tomaron de la tierra conciliada... que conforme
al plano o mapa que se incluye compone dieciséis cuadras completas y dos
incompletas..."
Con el "día de agua" puesto en arrendamiento se mejoró la hacienda municipal. Con las nueve cuadras se fonn6 otro barrio, que hoy lleva el nombre de Parás.

Ampliar el terreno destinado a viviendas en la cabecera del Valle fue uno
de los propósitos fundamentales de su tarea de mejoramiento permanente.
•

0

todo era negativo. El vecindario de San Mateo tenía buen número de cuas

de terrado un gran edificio destinado a Cajones de Comercio (un Mercado) Y en 61
'
.
Letras.
su Sala Consistorial.
Contaba con una Escuela de Primeras

• Jwtülcaban su pretensión en un documento su.se.rito por antiguo hacendado que
ofrecía ceder más tierra, en caso de que la iglesia fuera trasladada a lugar mis alto.
(Cesión de Robles.-1762).

289
288

Hl9

�lL

JUEZ

A poca distancia del vecindario de San Mateo, río abajo, estaban las tierras de la Capellanía del mismo nombre. Usufructuaba la obra pía el Br.
don Lorenzo Guerra, Cura de Agualeguas.
Uno de los más destacados ciudadanos del Pil6n era el arrendatario del
Bachiller. El contrato de arrendamiento se había hecho por tiempo indefinido: "Porque dije a V. que la hacienda no la quería para uno ni dos
años, sino hasta que Dios se acuerde de V. o de mí' , escribía el arrendatario
al patrono de la finca.
Muerto el arrendatario, su padre político se apresur6 a cancelar el contrato, pero el Br. e negó a recibir su Capellanía (labor y agostadero) alegando que lo asentado en los libros no concordaba con las operaciones realizadas.
Las partes solicitaron la intervención del Alcalde. Este les sugiri6 que nombraran "dos hombres buenos" que dictaminaran sobre la cuestión con el
compronnso de aceptar el resultado de su peritaje.
"Los hombres buenos" decidieron que el Br. debía recibir su Hacienda.
En tal sentido hizo la notificaci6n el Alcalde al Bachiller.
Inconforme el BachiUer responde al Alcalde con la arta que se copia:

"En lo determinado por Vro. y los jueces árbitros en la demanda que puse
contra el principal del finado D. Juan epomuceno de la Garza Ballesteros
relativo a la renta de mi Capellanía colativa de misas, fundada en la Hacienda ubicada en este Valle, de que es mi deudor, me sentí agraviado en
el modo de proceder, pues habiendo conferenciado ante Vm. los juec~ demandante y demandado, reservando yo el derecho de apelar, sentenoa~n
reservadamente y esta sentencia me entregaron ya firmada para que yo Ílrmase, privándome con este hecho de la libertad de ratificar o no la a~laci6n que me reservé: en tales circunstancias me veo en la dura pr~6n
de apelar al Gobierno de Monterrey y, en este caso Vm. qued_a pn~ado
en el acto de jurisdicción en este asunto.-D. Ge. a Vm. muchos anos.-Pil6n,
Octubre 12 de 1822.-Br. José Lorenzo Guerra.-Rúbrica".
La reacción del AJcalde ante la salida del Br. no puede ser más significativa He aquí su respuesta que no necesita comentarios:
"La sentencia dictada por mí -expone el Alcalde- con vista del dictamen de los hombres buenos en lo relativo a la reciba que V. debe verificar
de su. Hacienda y Rancho de la Capellanía debe surtir todo su. ~fect~ en
primera insta11cia. De ruego y encargo le supliqué ayer por afmo dispusiera la reciba y V. a título de su capricho, apoyado en su carácter que
venero, aparece que trata de hacer ilusoria esta mi orden, según lo ha ex290

prcsado en lo verba!, puesto que está en marcha sin cumplirla: Entienda V.
que su carácter no le da d recho para burlarse de la autoridad ... y por lo
tanto si V. no trata que mañana, sin falta, reciba su Hacienda y Rancho,
yo, en virtud de su rebeldía dispondré quién la reciba y que para los gastos,
salarios y raciones de los vaqueros se e.waherán vaquillas del Rancho, las
mismas que se venderán al efecto.-D. Ge. a m. muchos años.-Juzgado de
Primera Elección del Pil6n, 13 de octubr de 1822.-Segundo de la Independ ncia.-José Ma. Parás Ballestero .-Rúbrica.-José Ma. Barbosa, Secretario.-Rúbrica".
Raras veces reaccionaba de esta manera el Sr. Parás. La indignación ante
la actitud desafiante del Cura revela aJ funcionario que tiene conciencia
plena de su atribuciones, que no confunde al sacerdote con I negociante,
aunque ést use el traje talar.
La rectitud del juez se impone a toda clase de consideraciones.
El Br. salió precipitadamente hacia su lugar de adscripción, reiterando que
apelaría ante el Gobernador y que, además, solicitarla dictamen de letrado.
Por su parte el Alcalde sometió a estudfo de Asesor su dictamen. El letrado que ltizo el estudio, don José Alejandro de Treviño y Gutiérrez, encontró el fallo apegado a la ley.
El Sr. Parás dispuso que el mayordomo de la Hacienda de la Capellanía
la recibiera, nombrándolo depositario de bienes raíces y se.movientes.

PoR LA HEGEMONÍA DE

A

MATEO

Lindantes al vecindario de San Mateo, río arriba, había dos pueblos de
indios, antiguas Misiones franciscanas establecidas en el año de 1715. Secularizadas a fines del siglo anterior quedaron bajo la protección del Alcalde de San Mateo, pero los administradores en realidad eran los tlaxcaltccas
"madrinas".
Con frecuencia se quejaban los pocos indios de "nueva conversión" d abandono y malos tratos por parte de los tla:xcaltecas.
Un día de aquel año de 1822 se presentó ante el r. Parás el Alcalde indio
del pueblo de Concepción con un escrito que en sus primeras líneas decia:
"Yo, el Alcalde, Ricardo Guerra, indio, y los demás de nueva conversión ...
hallándano en cueros pedimos al r. Gobernador D. FranciSC'o Suárez nos
diera socorro de nuestra arca de comunidad para comprarnos unos calzones
o aunque fuera para un sombrero".
Terminaba el escrito diciendo que su Gobernador les había negado el
socorro.
El Alcald Parás, en su carácter de protector llamó a Suárez y le orden6:

291

�'Mañana me trae aqu1 el dinero que piden los hijos\ El gobernador tlaxcalteca se excusó de hacerlo, pues el dinero "lo tenía a rédito" con otro

1

tlaxcalteca.
El Alcalde lo increp6 de esta manera:
" •Quién lo autorizó para prestar dinero sin parecer de sus dueños?", y
Jo c~nmina a presentar "las cuenta.s desde el año 20 que fué cuando se les
dio el último avío a los hijos", más el producto "de este año caído, con
sus ganancias y el que estamos, y la lana, 3 arrobas y seis pesos de maquila...
y lo de los agostaderos de los ranchitos".
Esta sólo es una muestra de los diarios problemas con que los pueblos de
indios ocupaban la atención de las autoridades de la cabecera.
De las seiscientas familias indígenas establecidas en cada ex-Misión sólo
quedaban, en la más poblada, diecinueve indígenas de "nueva conversión"

y veinte tlaxcaltecas.
Mantenían, con dificultad, sus repúblicas y con dificultad completaban, en
algunos años, el número de funcionarios de sus Cabildos.
Había que aplicar algún remedio.
. .
El Alcalde, respaldado por su Ayuntamiento, decidió suprimir Y supnm~ó
los Cabildos indígenas. Poüticamente los dos pueblos pasaron a la categona
de barrios de San Mateo.
En la protesta que los indígenas elevan ante el Comandante G~eral de
la Provincia exponen: ' El día 31 de diciembre último nos comuruc6 el Alcalde de Primera Elección la orden por la que había resuelto quedasen abolidos nuestros antiguos Ayuntamientos".
En el infonne que el Ayuntamiento de San Mateo presenta,.~ res~u _sta
a la reclamación de los indios se expone que al decretar Parás la extinción
de los ridículos Cabildos" había procedido "según la ley y conveniencia pública' , puesto que mientras "cuatro llamados indios de nueva conversión Y
q uince tlaxcaltecas" disponían de tierras y aguas que no alcanzaban a apro· ' en " estrechura"."
vechar, "el Valle que comprende nueve mil a1mas" VlVlll
Concluye el documento con estas palabras: "El_ asunto tan_ conten~ioso
y de muy trillado litis y antiguas discusiones,. tra~1en~~ ~ dano comun ,Y
trae aparejada la reforma que sólo la intrépida 1ustif1cae16n de un Paras
,,
pudo comenzar .
El Ayuntamiento de 1821 (época colonial} había inten~do reducir ~ ~o
los dos pueblos. La Diputación Provincial decretó
fUSI6n; pe~o- ,los mdios
hicieron valer sus privilegios y el decreto se suspendió. La tradicton pesaba

h:

demasiado.
A Parás no lo ata el tradicionalismo. Hombre progresista rompe ~ esta
vez, como en otras semejantes con el pasado y libra de futuros competidores

Termina Parás su p~imera actuación de Alcalde. En el Bando que promulga para la renovación del Cuerpo Municipal están contenidas las ideas
políticas de la época, las ideas que él profesa.
Transcribo el bando:
"Llegándose ya el tiempo de la nueva elección de .(yuntamiento es de
absoluta importancia que este vecindario se instruya del modo y forma de
hacerla. . . Los electores que han de nombrar el Ayuntamiento deberán tener pr~~nte qu~ en los ~jetos que nombraren para alcaldes y regidores han
de reS1dir las circunstanoas y requisitos de buena fama, afecto a la Independencia y servicios hechos a su causa, no llevándose en consecuencia alguna de amistad, favor, parentesco, etc., sino teniendo sólo en consideración
estos objetos, como que de la buena o mala elección depende el bien O mal
de un pueblo".
Pero su obra en pro del «bien y ornato del lugar'' no concluye aqui se prolongará hasta el término de sus días.
'

CoN LA REPÚBLICA

La Milicia local contaba entre sus armas con "un cañón de artillería".
"Dicho ~ñ6n (se consigna en acta del Ayuntami oto de 1826) lo reconoce
por propio suyo el Batallón Cívico de esta ciudad, a cuya Compañía No. 4
premió_ c~n él, en el año de 1823, el Comandante de Armas de la Capital
Y Provmc1a ahora Estado, el Teniente Coronel Pedro Lemus, al haber marchado prontamente a sostener el grito de libertad 7 a costa de esta ciudad
en cuya virtud pertenece a su Milicia". . .
'
Causa asombro que un vecindario, consagrado a las pacíficas labores del
campo, asuma una actitud política tan decidida. Sólo la influencia de una
personalidad como la del r. Parás pudo despertar en tal forma la conciencia republicana de sus coterráneos.
De su filiación entre los republicanos se encuentra clara referencia en una
de las cartas que Fr. ervando Teresa de Mier escribe al Dr. don Bernardino Cantú.
Al referirse a una publicación de don Miguel Ramos Arizpe, hace la siguiente digresión: "Dígame Ud., si todavía manda en el Pilón el mismo
Parás, su agente (de Ramos Arizpe) para quitarlo de allí. .. " (Historia de
Nueuo Le6n, David Alberto Cossío).
Diputado Constituyente. El 12 de julio de 1824, don José Ma. Parás fue
electo Diputado al H. Congreso Constituyente de la Entidad. Formó parte
' Expresión tomada del manifiesto suscrito por el Marqués de

ivanco.

a la congregación vecinal de San Mateo.
293
292

�del grupo de prohombres que dieron al Estado Libre de Nuevo León su Código fundamental.
. .
La unidad y elevación de pensamiento es extraordinaria en este grupo de
ideólogos. Para ellos lo ético y lo legal tienen la mi~a dimensión_: el ciudadano nuevoleonés está obligado a "amar a la Patna, ser veraz, JUsto, benéfico en suma virtuoso" consignan en la fracción IV del Artículo 11.
Co~secuentes con su sentido histórico de la comunidad de origen otorgan la ciudadanía nuevoleonesa al "americano, natural de cualquiera de
las nuevas naciones soberanas emancipadas de España; con tal que haya residido tres años en algún pueblo del Estado, y tenga familia, bienes raíces
o alguna industria útil" ( art. 15) .
.
En educación proceden como los liberales de las Cortes de Cádiz.
El artículo 257 prescribe: "En todos los pueblos del Estado se establecerán
escuelas de primeras letras bien dotadas, en las que se ~nse~á. a leer, escribir y contar por principios, el catecismo de la doctnna cnsoana y una
breve explicación de las obligaciones civiles".

El Diputado Parás formaba parte de la C~misión d~ Justicia y Peticiones
juntamente con los Diputados don J uan Bautista de Anzpe Y don Pedro Antonio de Eznal.
.
Terminadas las tareas legislativas de carácter general, el Dip~t~d_o del Pilón se preocupa por la expedición de una ley_ q~e resuelv~, . def1IUt.1v~ente,
el problema que representan las comunidades md1genas proxunas al vecmdario de San Mateo.
. , ,,
Sirvióle de motivo la solicitud que los "naturales de nueva convers10~
presentaron ante el Ayuntamiento "sobre reparto de su ganado mayor y tierras y aguas de su comunidad".
.
.
El Ayuntamiento sometió la petición al H. Congreso, pero al ~sm~ tiempo
hacía valer supuestos derechos a las tierras del pueblo de ~urificación.
Autoridades y vecinos de San Mateo fundaban su pretensión en un d~umento de 1701, descubierto en el archivo de Monte":! por el Sr. Bautista
de Arizpe. Dicho documento hacía referencia a dos .Sitios de g~ado menor
que dos hacendados ofrecieron para fundo de una villa en el_Pilon.. . ,
El Lic. don Francisco Barbadillo Vitoria, según la pe~ma opin1on del
Síndico, había despojado la supuesta villa, de los dos S1t:10s para dotar de
8

• Los indígenas presentaron documentos que demostraban la inexactitud de lo aseverado por el Síndico.

294

Considera la Comisión "que del repartimiento de tierras y aguas entre los
naturales de los pueblos de Purificación y Concepción se siguen, como por
una consecuencia necesaria, el adelanto y cultivo de unas tierras labrantías
que hasta la fecha han estado abandonadas. .. 11
Es la tesis del individualismo liberal; la tesis de los legisladores de Cádiz
que en otro de sus considerandos invoca la Comisión.•
La Ley del Reparto dispone que "habiendo en el pueblo de Purificación
Saca y media de agua con su correspondiente tierra cultivable . . . se distribuya
la Saca entera entre los indígenas y tla."caltecas cabezas de familia... en iguales suertes de tierra". . . y "que la media Saca. . . con su tierra correspondiente. .. quede a beneficio del Distrito". En cuanto a la tierra de agostadero
ordena que "se aplique y reserve la parte más inmediata... para ejidos . . ."
El vecindario de San Mateo resultó beneficiado con una superficie territorial equivalente a dos mil ciento sesenta y cinco hectáreas y con una abundante Saca de agua, la Toma de la Ciudad.

La Ley del Reparto

tierras a los indios.

La Comisión de Justicia y Peticiones al formular la llamada Ley del Reparto, inspirada por el Diputado Parás, se propone dos objetivos: la desaparición del sistema comunal de tenencia de la tierra y la datación de ejidos
al vecindario de San Mateo.

LA

CIUDAD DE

MoNT.E-MoRBLos

A iniciativa del Diputado Parás el H. Congreso expide con fecha 28 de
mayo de 1825 el Decreto No. 39 que convierte al Valle del Pilón o de San
Mateo en la ciudad de Monte-Morelos.
Texto de los Artículos que contiene el Decreto: "Artículo lo. Se concede el titulo de ciudad al lugar conocido en este Estado con el nombre
de Valle del Pilón". "Artículo 2o. Será nombrada y reconocida en lo sucesivo bajo la denominación de Monte-Morelos".
El Diputado Parás sacó del anonimato a su pueblo y le dio categoría política definida.

• Para los liberales de aquella época, la Constitución de Cádiz era fuente de inspiración en sus problemas político-sociale.1. En el archivo del H. Congreso local hay
un pequeño volumen con el texto de dicha Constituci6n escrito de puño y letra del
Sr. Parás. (Dato del historiador Apolinar Núñez de León).

29

�Piu:MER GoBERNADOR CONSTITUCIONAL DE NUEVO LEÓN

Celebrá.ronse en aquel año de 1825 las primeras elecciones constitucionales
en el Estado, resultando electo Gobernador don José Ma. Parás Ballesteros.10
El 15 de junio del año citado tomó posesión de su elevado cargo. Contaba con treinta y un años de edad.
"Llama la atención -( escribe el notable historiador Israel Cavazos Garza)- el hecho de que figurando en el número de Diputados hombres de la
talla de Cosme Aramberri, José Ma. Gutiérrez de Lara, Rafael de Llano y
otros de reconocido prestigio y de mayor edad, Parás, con su juventud obtuviera tan delicado encargo".
¿ Por qué se eligió a Parás entre aquel grupo de ciudadanos tan distinguidos por sus virtudes y su saber?
Seguramente se reconoció que poseía, en muy alto grado, las dos condiciones principales que marcaba la flamante Constitución del Estado: "Hombría de bien y aptitud para gobernar".
Comienza la vida constitucional de uevo León con un joven y culto Estadista.
La tarea encauzadora y organizadora que emprendió la consignan historiadores, publicistas y funcionarios de entonces y de hoy. Me limitaré, pues:
a recopilar hechos y juicios que destacan su personalidad en un plano de
mayores responsabilidades.
Realizaciones del Gobernador Constitucional:
Toca a Parás Ballesteros ser el realizador de los ideales de una notable
generación de nuevoleoneses, de aquella generación de constructores que sentaron las bases políticas y sociales, culturales y económicas de nuestra progresista y batalladora entidad.
Cada decreto que firma genera una institución o corrige un vicio administrativo supervivencia de la Colonia.
De la obra histórica del Sr. David Alberto Cossío transcribo lo que sigue
añadiendo breves observaciones:
"El segundo decreto del Congreso. . . firmado por Parás, disponía la erección en Monterrey, o en paraje no lejano, de una casa de corrección, educación y beneficencia".
Su reglamentación es ejemplo de prudencia.
"En 1826 fué expedido el famoso Plan de Instrucción Pública... "
Páginas adelante Jo comentaré en la forma má breve posible. Lo merece.
11 Relata el historiador David Alberto Como que en la votación resultaron con igual
número de sufragios el Gobernador Interino y el Diputado Parás, y que fue la suerte
la que decidió en favor del segundo.

296

Convencido liberal, auspició la formaci6n de 'lo que se llamó Junta Protectora ~e la Libertad ?e Imprenta del Estado ... El lugar designado para
las reuruones fue una pieza de la casa del mismo Sr. Gobernador Parás, en
la misma donde efectuaba sus reuniones la Junta Consultiva de Gobierno ... "
"La división territorial del Estado" (en cinco Partidos), y la reglamentaci6n del "gobierno interior de los municipios" fueron motivo de otro decreto.
Los Ayuntamientos debían informar "de manera circunstanciada de lo
movimientos habidos en los diversos ramos a su cuidado".
' Quedó habilitado el Seminario Conciliar de Monterrey para conferir los
grados mayores".
Para la defensa del Estado "se di puso que las dos Compañías de soldados
de la milicia activa se reclutaran en Linares, Montemorelos y otros pueblos..."
.
Entre las más importantes disposiciones figura ~a relativa al levantamiento
de "un censo general del Estado".
Subraya el Sr. Cossío que la "labor del Gobierno y la Legislatura" se desarrolló "en completa armonía".
No sólo con la Legislatura, sino con el Poder Judicial y las diversas Juntas fueron cordiales las relaciones.
o es aventurado asegurar que tal armonía era resultado del tacto político
de aquel gran Estadista. Hombres nuevos, llevados de su entusiasmo y de
sus sueños se excedían en sus atribuciones; pero el espíritu conciliador del
gobernante establecía el equilibrio.
El eminente historiador, Lic. Santiago Roel escribe:
"Se mandaron establecer socicdade patriótica en todas las cabeceras de
los Distritos, con el objeto de fomentar la agricultura, la minería, el comercio y, en general, todas las artes y oficios útiles a la sociedad y al individuo".
"Comenz6 a publicarse el 3 de agosto de 1826. . . el primer periódico del
Estado" con el título de La Gazeta Constitucional. Su norma, que era la
"de aquella administración", expresa: "El Gobierno que menos lastima y
menos deja de lastimar al individuo es sin duda, el más perfecto gobierno.
Harto es que un gobierno ~pa y logre no hacer el mal".
Pidióse "a los Estados Unidos una buena imprenta".
"Pero lo que más revela el espíritu progresista de aquel gobernante ... fue
el establecimiento de la instrucción obligatoria y gratuita".
"Su ley de instrucción haría honor al mejor gobernante de nuestros tiempos".
El más destacado de nue tros investigadores contemporáneos, Israel Cavazos Garza, agrega:

297

�"Autorizó la fundación de la Escuela de Medicina, aunque este decreto
sólo tuvo fuerza de ley bajo el gobierno del Sr. Joaquín García" (1829) .
''Durante su gobierno se erigieron las municipalidades de Los Aldamas,
Salinas Victoria y la de Villaldama".
"Dispuso que en las escuelas del Estado leyeran los niños por la Constitución y que los curas la explicasen en sus doctrinas" .
El Sr. Cossío encuentra documentos sobre hechos pintorescos como el de
un Alcalde pueblerino que pide la intetvención del Gobernador para que
regresen al lugar "unos cívicos" que andaban "con unos maromeros", pues
"saben tocar música de viento". Era necesaiia la participación de los cívicos aludidos en la recepción que se preparaba a1 General Bustamante.
Ciudadano "lleno de luces y de virtudes" lo llamaron sus contemporáneos.
¡ Con qué claro sentido de la realidad y del momento histórico que vivió
realizó su encargo el novel gobernante 1

EL PLAN DE INSTRUCCIÓN PÚBUOA

11

Obedece su elaboración a un mandato constitucional. El Art. 259 de la
Constitución Politica del Estado dispone: "El Congreso formará el plan general, puramente directivo, de enseñanza e instrucción públi~ para tod~
Estado, bajo un método sencillo, asequible y acomodado a las circunstancias .
Este admirable documento abarca todos los niveles y campos de la enseñanza: primeras letras, enseñanza superior, preparación de la mujer; educaci6n para el trabajo ( como diríamos hoy), reeducaci6~, etc.
.
Contiene importantes lineamientos de programas destmados a la mstr~cci6n intelectual, cívica, moral, y a las actividades físicas y agro-pecuarias.
Recomiéndase el empleo de material didáctico.
Pero lo más asombroso en aquella época, de marcadas influencias escolásticas y de enseñanza libresca, es la persistente recomendación del juego como
medio de enseñanza.
Los artículos que se reproducen (en todo o en parte) son el mejor testimonio de la avanzada doctrina pedagógica que inspira a Diputados Y Gobernador.
Art. 60. "Será muy loable y se tendrá como una prueba de realzada virtud y patriotismo, aun en la gente de facu~ta~es, dedi~ar a sus hij~~ a las
tareas mecánicas de la labranza o al aprendizaJe de algun arte u ofic10 mecánico, y se tendrá de tales padres e hijos la consideración y aprecio debidos

:1

u "Plan de Ynstrucción Púhli.ca. Prevenciones Generales". Ejemplar "Ympreso en Monterrey. Año de !fi26". Archivo de los P1·oi.rs. Carlos Trcvili.o y Nicea T. de Treviño.

298

a una taJ prueba de honradez, de amor al trabajo útil y de aversión a la
inmoral ociosidad".
El Sr. Parás dio ejemplo en este punto: todos sus hijos fueron "labradores y criadores".
La importancia que reconocen al civismo y la moral en la instrucción de
niños y adultos es patente: señálase a maestros y a curas la obligación de
leer en la Constitución Política del Estado, en clase y doctrinas. En el artículo 200. se prescribe que el material que ilustra los temas de moral ha
de figurar en "las mismas cárceles, pues que la moral debe presidir en todas
partes".
Recomiéndase en el artículo 230. la adquisición de globos terrestres y
esferas armilares con objeto de "que los niños jugando adquieran estos conocimientos elementales astronómicos y geográficos".
En el 24o. se aconseja que en Geografía Política se empleen mapas a
manera de rompecabezas, "a fin de que los niños acomodando, desacomodando y volviendo a acomodar las partes del mapa aprendan, por menor:
la geografía del país por modo de juego".
El "uso del termómetro, del barómetro y la aguja magnética" e11 las lecciones de Física corresponde a la aplicación de principios didácticos que
están vigentes.
El juego y el material didáctico se citan repetidamente, como se hace
en los tratados actuales de educación.
En el artículo 26o. se trata de encauzar las actividades del adolescente,
mediante ejercicios que "se impongan al incivil retozo": equitación, formaciones militares, esgrima, natación. . . Inclúyense otros de carácter práctico
de acuerdo con las exigencias del medio: siembra, ordeña, etc. El dibujo
lineal se consigna ''por lo mucho que sirve a las artes mecánicas".
Los propósitos acerca de la instrucción de la mujer son muy significativos.
Teóricamente, el hombre y la mujer tienen el mismo derecho a la cultura; pero tomando en cuenta la diferencia de sexo.
"Lo mismo se entiende respecto de la instrucción de las hijas, pobres o
ricas (expresa el citado Plan), en Jeer, escribir, contar y en industrias proporcionadas a su sexo, capaces de proporcionarles ahorros de gastos en su
casa y también su honesta subsistencia en caso necesario"; pero atendiendo
a sus "fuerzas, proHjidad, paciencia, curiosidad y delicadeza".
Para la "buena crianza" de las niñas se recomienda el "gran tratadito del
gran Fenel6n", la Educación de las Jóvenes.
En lo que respecta al tratamiento pedagógico de los llamados "correccionales" destacan dos ideas fundamentales, cuya eficacia está probada: instrucción y trabajo. "La corrección (se especifica en la parte relativa del docu299

�mento) empezará siempre por la instrucci6n del individuo en las obligaciones cristianas y civiles, y en a1gún oficio o ejercicio de industria útil (si no
tiene para pasar honestamente la vida) sea que la correcci6n se haga en
la cárcel o que se haga en la casa de beneficencia o bien en la casa de
algún empresario o labrador, o maestro de algún arte u o~cio ~ cuyo ~uida~o
se ponga el individuo y el cual quedará responsable de dicha ~strucc1?º• _sin
la cual nadie pueda sa1ir de la correcci6n, aunque haya cumplido el término
prefijado".
Sustituir el 'empirismo" por una preparaci6n científica, aunque muy rudimentaria, fue uno de los objetivos de aquel gobierno: en el Hospital habría "un profesor médico-cirujano" para enseñar "media hora medicina y
otra media hora cirugía"; los jueves: ''media hora Anatomía, Química o
Botánica"; los domingos "media hora algún tratadito d~ partos o enfermedades de mujeres y niños, a matronas de conducta y apbtudes". .
Concluyo el breve y superficial examen de documento tan 1IDportante,
que merece un estudio mejor, con la cita de los honores que el Estado ofrecía a los particulares que fomentaran la instrucci6n.
El ciudadano que fundase cátedras de agricultura, química y otras semejantes, "será declarado benemérito del Estado y se colocará su nombre o su
retrato en el lugar de su establecimiento".
Aquella generaci6n, de la que er~ cabeza visibl~ el ~r. ~arás, fonnada, por
hombres apasionados de la ilustración y de la filosof 1a hbera1, nos lego un
Plan de Instrucción con una doctrina pedag6gica que se anticipa a su época.
Sesenta años habían de pasar para que en las escuelas primarias del Estado
se llevaran a la práctica principios educativos semejantes.

EL

GOBERNADOR Y SU SOLAR NATIVO

La presencia del pueblo natal continuaba viva en la mente del Sr. Gobernador.
" . . í.d ,,
La queja de un modesto vecino, cuyo solar result6 dismmu o ~r una
disposici6n del Ayuntamiento da motivo para que el Gobernador reitere las
normas establecidas para la venta de solares:
..
"El objeto no es asignar labores -expone en su decreto a la mumc1palidad- sino terrenos proporcionados para repueble del lugar, en el conce~to
de que a nadie e le negará solar, aun cuando n~ dé a1 pronto 1~ pens16n
de estilo ... y mientras lo verifican satisfarán los interesados, por v1a de :e•
conocimiento al Fondo de Propios, la cantidad de cuatro reales cada ano,
conciliándose de este modo el repueble de esa ciudad y el aumento de fondos
en el tesoro de ese Distrito". Más adelante indica:

1
'A ninguno que sea pobre, pero hombre de bien, se le negará solar...
A nadie se le mercenarán dos solares, sa1vo en el caso que haya esperanza
que de pronto se pueblen con fábrica ~a que sea ornato o con algún establecimiento de industria».
Pero los terrenos comprendidos entre "las calles situadas de la calle nueva
al río no pueden ser mercenados en solares. . . Si hubiere alguno con solar
se saldrá al punto más alto, por no ser de suyo dichas cuadras nada favorables a la sa1ubridad y sí propias para hortaliza".
Será responsable el Ayuntamiento "si no lleva a efecto el sentido natural
que arroja de sí dicho decreto, qu no tiene otro que hacer er la igualdad
de derechos del presentante (el vecino quejoso) con los colindant s. . . de
que se sigue que componiéndose de cien varas la cuadra en que éstos se ha11an, deben demarcarle a cada uno un solar de treinta y tres varas y una
tercia de frente con el fondo que hasta ahora han reconocido, según previene la Ordenanza de Intendentes que para la formación de los pueblos se
halla vigente,,.
¡ Cuánto hubiera ganado Montemorelos, en relaci6n con el problema de la
vivienda, si sus autoridades hubieran seguido tan sabia política de población!
Años después, desaparecido el Estadista, se vendieron solares y quintas por
docenas a determinadas familias o asociaciones.

La anexi6n del "Barrial"

El año de 1826 el Procurador Síndico de la ciudad promueve la desocupación del terreno llamado "El Barrial", contiguo, por el Oriente, al caserío.
El Capitán Domingo Ballesteros y socios lo habían adquirido como parte
de la Labor de la Capellanía de Santos Coy, vendida en subasta pública en
el año de 1814.
En páginas anteriores se di jo que el padre del Sr. Paras se había presentado como postor en la subasta, ofreciendo ceder la tierra si le vendían el
agua de riego de la finca.
Para el Síndico promovente el Capitán Ballesteros, preferido en el remate,
se habia hecho solidario de la oferta de Parás Pereda. En consecuencia debía
entregar la tierra.
Origin6se un litigio entre vecinos y pr_opietarios. Se pidió la intervenci6n
del Sr. Gobernador. Un Letrado, comisionado por el funcionario aludido,
concilió los intereses de las partes: Ballesteros y socios conseivarían la tierra
laborable; los vecinos entrarían en posesión de la tierra eriaza ("El Barrial").
La cláusula principal del Convenio celebrado con tal fin, especifica:
_.. El término fábrica equivale a can, vivienda.

301

300

�t'Queda cedido a los propios de aquel Distrito todo el terreno y solam
que consideraba ser su propiedad particular el C. José Domingo Ballesteros".
Al calce del Convenio anota el Sr. Gobernador Pará :
"El que siendo del agrado de este Gobierno pásese con esta recomendación al Alcalde de Instancia. . . para que lo agregue original a los autos de
la materia para la debida constancia".
El espíritu conciliador del Sr. Parás le permite cumplir la oferta de su
padre, con el menor sacrificio posible de parte de los dueños de la tierra.
Prueba una vez más, "su singularizado amor'' al pueblo natal
En l~s primeros días de 1827 el Ayuntamiento de Montemorelos solicita
del Congreso, por conducto del Gobernador, la aprobación del presupuesto
destinado a la construcción de la Casa Consistorial y la nueva cárcel.
El Gobernador Parás, cuyo mandato estaba para concluír, acelera el trámite y contesta: "Puede desde luego la Corporación dar principio a la nueva
fábrica".
Días antes de entregar el Gobierno envía a los niños de su tierra "tablas
de contar y alfabetos".

CÓMO ENTENDIÓ LA POIJTJCA DON

JosÉ MARÍA PARÁs

"El 17 de febrero de 1827 entregó el Gobierno a su sucesor, C. D. Manuel
Gómez de Castro" (Cossío, ob. cit.).
Para la mayoría de los políticos provincianos la gubernatura de un Estado ha sido la culminación de una carrera brillante. Pocos aceptan, después, cargos públicos de segundo orden.
La po1ítica no es para nuestro personaje "el arte de gobernar'' de ~cuerdo
con el sentido tradicional que s-e da a la !!A1JreSión, tampoco es el medw para
satisfacer la ambición de poder.
La actividad política tiene para el Sr. Parás un si~i~~do más noble,
más humano: es la misión de servir a la comunidad, Muruc1p10, Estado, Nación. Durante treinta años vive entregado a esta misi6n; en ella encuentra
su "sentido del designio".
El Sr. Parás cumple, pues, su período gubernativo pero sigue formando
parte del gobierno con el cargo de Vice-Gobernador.
En el año de 1828 funge, en calidad de árbitro, en el arreglo de aguas del
Río de Pilón que beneficia a los municipios de Montemorelos Y General ~erán. Ya dejamos constancia, en páginas anteriores, de la forma tan eqwtativa con que procedió en asunto de vital importancia para la comarca.
En 1829 es Inspector de la Milicia Cívica del Estado. La Historia de

302

México registra, en aquel año, el intento de reconquista que encabezó el
General español Isidro Barradas.
Nuevo León contribuyó oportuna y eficazmente a la defensa de la Patria.
Corresponde al Sr. Pru-ás como Jefe de la Milicia Civica el mérito de haber
organizado los contingentes de nuestro Estado.
Del archivo de Montemorelos, donde se conserva el els.-pediente formado
con la correspondencia del Sr. Inspector, transcribo algunas notas:
Circular del Gobernador del Estado. "Ahora que es la una de la tarde
acabo de recibir por cordillera violenta un oficio del Sr. Comandante de los
Estados Internos de Oriente, cuyo tenor es como sigue: 'Exmo. Sr. Es llegado
el momento de que Ja Milicia Cívica que esté armada, del digno mando
de V.E. marche a batir a los enemigos de la Patria que han invadido el
territorio mejicano (sic) . Se servirá V.E. disponer que dicha Milicia Cívica de lnfantería y Caballería, con su jefe y oficiales respectivos se ponga
en marcha, inmediatamente, con dirección a Tarnpico'."
El Sr. Inspector de la Milicia, que estaba en fontemorelos, enterado con
anticipación, por carta personal (que mostr6 a los munícipes), había comenzado a organizar los cien cívicos locales, cincuenta de caballería y cincuenta de infantería, y encabezó la lista de contribuyentes en numerario.
El Cuerpo de ejército que marchaba a Tampico pasó por Montemorelos.
El Alcalde solicita alojamiento para los oficiales, estimulando el espíritu patriótico y hospitalario de los vecinos con el ejemplo del Sr. Parás: "En el
concepto de que el C. Inspector --expresa en su petición- ha dado alojamiento a los oficiales de la Plana Mayor".
El Inspector de la Milicia del Estado establece su Cuartel en Linares.
Desde esta ciudad manejó hombres, armas, dinero, víveres, todos los elementos que Nuevo León reunió para defensa de la Patria.
Auxilio de los vecinos. "Se remitieron al Sr. Inspector, C. José Ma. Parás
ciento ochenta y tres pesos para facilitar la marcha de los cívicos de esta
ciudad que se dirigen a Tampico para que S. Sa. les dé el mejor destino
que convenga: siempre en beneficio de la Milicia Cívica de esta ciudad, que
con tal objeto fue dada la cooperación por los vecinos". (Oficio del Alcalde
de Montemorelos) .
Sentido de responsabilidad. Su preocupación por el cumplimiento de las
disposiciones superiores, y por la comodidad de los cívicos, está patente en
comunkados como los siguientes que dirige al Alcalde de Montemorelos:
"Según se ve de la lista que me ha presentado el Teniente C. Lorenzo
Zepeda, faltan catorce caballos para que la tropa de ese Distrito que acaba
de marchar a su mando vaya montada de a dos caballos como lo pre,·é
el Superior Gobierno. Suplico a V. se sirva tomar cuantas diligencias estén
a su alcance a fin de que se llene este déficit .. sirviéndole a V. de gobierno

303

�que dentro de cuatro días ha de marchar dicha tropa de Linares a Tampíco... Dios y Libertad". (Agosto 13 de 1829).
Aunque su Cuartel estaba en Linares, el depósito de armas y pertrechos
lo tenía en Montemorelos.
"Con el arriero Agabo García --comunica a la autoridad de este Municipio-- remito a V. 333 cartucheras, 293 portafusiles, 327 tahalíes y 369
cubiertas de bayonetas que se servirá V. recibirlas y tenerlas en su poder
a mi disposición". (Agosto 19 de 1829).
En otro oficio expresa: "Con el arriero Isidoro Mercado remito a V. 6
cajas de fusiles y mechas, 95 mochilas y 1O cajas de sables... ~u~ en.~¡~~
de las de.más armas que dejé en esa conservará en su poder a nu disposición •
(Ag. 20/829).
.
.
Nuevo oficio en que ordena: "Entregará V. al soldado Gabmo Dávila 52
portafusiles, 2 cajones de fusiles y uno más o dos de mechas".
.
Con los desertores procedió con energía pero limitando su acción a remcorporarlos para que cumplieran con su deber. Demuéstralo así la nota que se
transcribe:
"Habiéndose desertado de la ciudad de Linares los soldados cívicos de infantería de esa ciudad (Montemorelos), Luis Bermúdez y Celso X; de caballería Antonio Rodríguez que residía en Los Arroyos, y Froylán Peña vecino de la Mota . .. servirá V. dictar cuantas providencias crea convenientes
hasta lograr su aprehensión y unirse a la Compañía de que desertaron".
(Agosto 24 de 1829).
.
. .,
Todos los funcionarios municipales eran por disposiaon del Gobernador,
sus colaboradores.
El Alcalde de Linares informa. "El arriero Miguel Hemández entregó 36
bultos de mruz labrado, los cuales están en guarda hasta que el Sr. Inspector
disponga de ellos".
.
.
"Del Juzgado lo. de Cerralvo (al de Montemorelos) . RCilllto a V. cinco
caballos de la 2a. Compañía. . . del Estado que conduce el soldado Juan
Nepomuceno López pues así me lo previene el Ex.roo. Sr. Gobernador, para
que V. disponga se '1e entreguen al Sr. Inspector. Dios y Libertad. Cerralvo
11 de octubre de 1829.-José Antonio Montemayor".
El Gobernador del Estado deja a su juicio la evaluación de los "cuaren_ta
y cuatro caballos embargados en el Valle de Conce?&lt;:i?n que según ~ afirma ( dice el comunicado) venían destinados para auxiliar a los enemigos de
nuestra independencia".
El pueblo y el gobierno de Nuevo León cumplieron con la Patri~. El
Inspector General de la Milicia Cívica fue el encargado de tan delicada
misión.
Una lección a sus coterráneos. Poco tiempo después, el Capitán Castill6n

de tránsito para Ciudad Victoria pide alojamiento para su tropa. Uno de
los regidores propone se utilicen "los cuartos nuevos desocupados de que es
dueño el Sr. Inspector' .
El Secretario del Ayuntamiento, vocero del Sr. In pectar, expone que
" uando la invasión de Jos desidentes de Villagrán" se facilitó el edificio para cuartel de la tropa del Gobierno, hecho que ocasionó "críticas en punto
a que esa facilitación fue por resguardarse el Sr. Inspector dejando en descubierto a los comerciantes".
En consecuencia "era de parecer (el Sr. Parás) que se buscara otro local".

PoR EL F.MBELLECIMlENTO DEL LUGAR

En el año de 1831 vuelve a figurar como Vice-Gobernador.
La pequeña ciudad nativa seguía siendo un pueblo incoloro. Pero en ese
año comienza su embellecimiento. El Vice-Gobernador presenta una trascendental iniciativa que al realizarse cambió la opaca fisonomía del pueblo.
"A nombre del Exmo. Sr. Vice-Gobernador hizo iniciativa el Secretario
José Ma. Barbosa (se lee en acta de aquel año) de que dicho Sr. se compromete por bien y ornato del lugar, y en consorcio con otros ciudadanos a
plantar de su cuenta una arboleda de cuatro hileras de árboles que saldrían
por una calle recta. desde la plazuela de Matamoros al barrio de Purifica~
ción, con tal que se le facilite por la Corporación el terreno necesario".
Con el trazo de la amplia avenida re ultaron afectados influyentes propietarios.
El municipio los indemnizó con terrenos de los "Propios" y el proyecto no
sufrió demora.
Tres años después entregó al Ayuntamiento "la calle con sus árboles prendidos".
Tal es el origen de la hermosa arboleda, de kilómetro y medio, aproximadamente, que cierra por el lado sur el gran "Paseo José Ma. Parás Ballesteros", único en el Estado por su belleza y grandiosidad.

POR LA INTEORIDAD TERRlTOR.lAL DEL

Mu

ICIPIO

En aquel mismo año el Ayuntamiento de Linares suscita problema de
límites con Montemorelos. Reclama como parte de su jurisdicci6n la Hacienda de Santa Ana y eJ Rancho del Naranjo.
El Vice-Gobernador, que formó parte de la Comisión de Límites en re-

305

304

H20

�demostr6 con antiguos documentos que desb ados) pertenecien. 1
ocian (los lugares nom r
de tiempo "inmemona se recon
del Río Potosí".
encontrarse sobre la margen norte
1 P.16
I
tes al Valle de
n, por .
_ d
37 Funda los supuestos de.
eclamaci6n en e1 ano e 18 .
Linares reLtera su r . administración eclesiástica ejercida por el Cw-a de
rechos "en una precana

l
presentación de Montemore os,

aquella ciudad".
d l Partido de Montemorelos, vuelve
El Sr. Parás, Sub-Prefecto entoncdes e pueblo. La solución fue definitiva
a defender con éxito los intereses e su

tucional", lo que trajo como consecuencia la restauraci6n de "las autoridades
suspensas en sus funciones por haberse negado a jurar el tirano decreto de
29 de noviembre úJtimo".u
Entre los vecinos que restablecieron al Ayuntamiento en sus funciones figura don José Ma, Parás Ballesteros.

FRENTE A LOS YANQUIS

en esta vez.

PoR LA ESCUELA

n: :~a

.
b d 1 Ayuntamiento la adquiEn 1836, electo Alcal~e, gestion\ ~
~asa Consistorial. En estos
sici6n de dos solares contiguos por e o el Difi' ltades de orden 1· urídico
, l dif · de la escue a.
cu
solares se levantana e e i:o . . . l
trara en posesi6n de ellos de iruneimpidieron que el Cuerpo
umctª· en
.6n del propio Sr. Parás, se lediato. Diez años más tarde, con a mtervenc1
•
1
galiz , la adquisición.u
o
.
. .tar la escuela de pnmeras etras.
Periódicamente solicitaba penmso para v1s1

EL

LEGISLADOR

•
l primer Congreso
La vida del Sr. Parás, como legislador, comienza ,con e sabe .
d
. ' en diversos penados, a
r.
Constituyente del Esta o y continua
.
h
el 23 de octubre de
.
" tu O en functones asta
En la VI Legislatura que es v
d'
. •ón del e Presidente de
en la cual quedó disuelta por ispos1c1
.
1835, fecha
.
C
b' -Gobernantes de Nuevo León).
la República". (Ricardo ovarru ias.
tal de uevo León" que "iniMiembro de "la Sedgunda J~ta l~;J,:"1t::nt6 su renuncia por dos veces.
ció sus labores el 1o. e enero e
.
(Covarrubias, ob. cit.).

Retorno a la PoUtica activa
.
~ des ués el 22 de diciembre de 1844, los veci~o~ de MonteCmco anos . p ,
t' . de ''haberse establecido el regimen constimorelos se reunieron con roo I\ o
.
ant6 el edilicio de la escuela lancasteriana. ReEn el terreno de referencia se lev
N rma.l "Serafín Peña".
formado varias veces sirve hoy a la Escuela o
11

306

Corría el año de 1846. El imperialismo yanqui amenazaba la e.xistencia
nacional. Monterrey había capitulado el 24 de septiembre. Dos meses después Montemorelos sufría el impacto de la invasión.
La reclamación de un vecino, caya casa fue destruida por los yanquis para levantar un fortín, nos entera de que "la partida de fuerza americana"
estuvo acantonada "en esta plaza desde el 27 de noviembre hasta fines de
diciembre de 1846".
La organización político-administrativa de la ciudad se desarticuló. Pero
el día lo. de enero de 1847 los vecinos se reunieron para reorganizar el Ayuntamiento. Don José Ma. Parás fue electo Presidente Municipal.
Y en aquellos momentos en que el país vivía la tragedia más dolorosa de
su historia, el Sr. Parás realizó una obra de gran trascendencia para el municipio y para el Estado, obra de estadista y de patriota, desconocida aún
por la mayoría de sus coterráneos. Para neutralizar la desorganización político-administrativa, consecuencia de la guerra, y salvaguardar el decoro de
las autoridades estatales, sostuvo contra todo y contra todos la necesidad de
apoyarse en la autonomía municipal como el medio de defeosa más eficaz
en aquellas aciagas circunstancias.

En el archivo municipal se conservan valiosos documentos, reveladores
de las dificilísimas circunstancias en que desarrolló su patriótica tarea el Sr.
Parás.

ANTES OE LA BATALLA DE LA ANGOSTURA

En las actas del Ayuntamiento de Montemorelos se refleja la situación imperante en aquellos días. En ellas se escribe parte de nuestra historia.
En las primeras sesiones se autoriza al Alcalde, Sr. Parás, a "preparar lo,. Decreto que suspendió las atribuciones de las Cámarru1 de la Uni6n y con~irti6
m dictador al Presidente de la República.

307

�cales para depbsito de tos pastos, lena, etc., que demanden las circunstancias
de la guerra en que nos hallamos". Se le conceden facultades para exigir
la entrega de documentos y armas de propiedad municipal que estuvieran en
manos de particulares y ex-funcionarios.
En una de las sesiones el índico informa que "el señor su ante esor no
le había entregado cuentas ni papeles porque, dice, que se le e:-..-traviaron en
la entrada de los americanos '.
Por lo anormal de Ja situación no habría "sesiones ordinarias más que
cada quince días".
No obstante la ocupación de Monterrey, los pueblos del Estado continuaban proveyendo de hombres y elementos de guerra al ejército mexicano. No
se consideraban vencidos.
Mediante frecuentes oficios, el Gobern~dor don Francisco de Paula Morales alentaba a los pueblos a seguir luchando.
El Alcalde Parás da a conocer las "comunicaciones del Exmo. Sr. Gobernador, de fechas 19 y 21 del presente, relativas, la primera a que se dicten,
de acuerdo con el Comandante de Escuadrón, las medidas más eficaces para que los auxiliares estuviesen listos para marchar a primera orden, proveyéndolos de víveres, caballos, monturas, armas y lo más necesario, tomándolo de donde lo hubiere y, la otra, que se dén al Sr. rrea todos los auxilios de maíz, carnes y forrajes que pidiere, autorizando al Juzgado, tanto para aquello como para esto, competentemente".
Pero como los ejércitos mexicanos se alejaban del Estado, el Ayuntamiento
determinó "que durante la guerra sean las sesiones ordinarias cada cuatro
sábados, sin perjuicio de las extraordinarias que ocurran cuando el caso lo
exija".
El patriotismo del Alcalde y de los munícipes, que se mantuvieron en su
puesto, fue garantía de personas e intereses, por una parte, y por otra de seguridad en el auxilio a las tropas mexicanas.

DESPUÉS DE LA BATALLA DE LA ANGOSTURA

El Ayuntamiento de fontemorelos (como las demás Corporaciones Municipales del Estado) recibe oficio-circular del Gobernador Morales. El documento, de indiscutible trascendencia, contiene un juicio y una decisión.
El Juicio. ''Después de los sucesos del veintidós y veintitrés del pasado
febrero en que nue tro Ejército supo conservar el honor de las Armas Nacionales desalojando al enemigo de cinco posiciones, apoderándose de tres
piezas de artillería y algunas banderas; causas en que el invasor no tuvo
parte, circunstancias de ninguna manera originadas de sus operaciones pu-

sieron a nuestras tropas en la estrecha necesidad de replegarse a la posición
Y puntos en que se hallaban antes de emprender la campaña. Este hecho
de que tal ~e:7. responderá el General que lo mandó, ha llevado a los E~
tados de .~?ent~ a una posición peor mil veces que la primera".
La d:cmon. 'Los ramos todos de la administración interior del Estado
~ casi muerto, sus exigencias no pueden remediarse por el Ejecutivo: su
bienestar no puede proveerse por él, '.Y en tal estado de cosas ha resuelto suspender el ejercicio de sus tareas gubernativas. En consecuencia las p ·
A
'dad p l' .
d
,
nmeras
uton
es .o 1bcas e los pueblos y sus Iltres. Corporaciones Municipales
qu.~dan auto~~das para conocer y determinar prudentemente y según lo
exiJa su posioón de todos los negocios que les ocurran, siendo de su más
estrecho deber dejar siempre bien puesto el honor de la Nación en su comportamiento: cuidar de la seguridad y tranquilidad de los pueblos perseguir
a los malhechores y evitar a toda costa que los males de la guer:a sean un
pretexto para que se cometan desórdenes en las poblaciones. Las mismas
~utoridadcs Primeras se encargarán de guardar los archivos de aquellas oficinas cuyos ~pleados hayan e?trado en receso para que no falten los impor~ant~s ne~OCtos que ellos contienen. Todo lo que comunico a V. para su
mteligencia y exacto cumplimiento, y para que dé cuenta con esta comunicación al Iltre. Ayuntamien_to de ese pueblo. Dios y Libertad. Concepción,
marzo 9 de 1847. Franc1SC0 de Paula Morales. antiago Vidaurri, Secretario".

PElssAM.I.ENTO POLÍTICO Y CONVICCIÓN DEMOCRÁ.TlCA
DEL SEÑOR

PAR.Ás

La C ircular, de gran valor histórico, está vinculada a la vida política del
Sr. Paras. Los sucesos que forman la secuela histórica de la época descubren
el alcance de este documento.
En su parte relativa a la desapari ión del Ejecutivo, el Alcalde Parás la
con~ó. en el ~ás eficaz instrumento de defensa de los intereses populares.
Su dead1da actitud, cuantas veces se trató de abolirla, precisa el sentido que
daba a la democracia.
El Go~mador Morales, al delegar sus atribuciones en los AJcaJdcs y sus
A~n~entos, ~rocede como un verdadero táctico: al dispersar el poder
(s1 as1 puede deoi:se) puso,ª salvo la dignidad del Ejecutivo. No sería, pues,
el Gobernador qwen tendría que extorsionar a us compatriotas en beneficio
de los, ~ranjero_s, ~1:sio~~o por éstos. Da la impresión de que aplica, en
lo político, el pnnop10 táctico de las guerrillas.
A juzgar por los acontecimientos registrados en Montemorelos, la estra1

309

308

�tegia empleada no sólo consiguió los fines que s~ala la ~ular, sino q~e
permitió a los pueblos obrar de acuerdo con las crrcunstancias ante las exigencias de los yanquis.
,
.
Pero no todos supieron apreciar tal medida. Apenas hab1a transcumdo
un mes cuando el Ayuntamiento de Monterrey manifestó la pretensión de
que su Presidente asumiera las funciones de Gobernador.

"Lo

,,
QUE A TODOS TOCA POR TODOS DEBE RESOLVERSE

En virtud de los oficios girados por la Corporación de Monterrey, el Alcalde Parás convoca al Ayuntamiento y a los vecinos a fin de decidir lo más
conveniente sobre el punto.
A iniciativa del Alcalde los asambleístas declaran: "Sabiéndose que se halla en el Estado el Exmo. Sr. Gobernador, D. Francisco de Paula Morales,
se acordó que se le remitieran originales ambas piezas y, en su vista, si es
de adoptarse esa medida para reconocerla del modo que se apruebe por este
Ayuntamiento y Junta General de vecindario, porque lo que a todos toca
por todos debe resolverse; y que interin siga este pueblo gobernándose con
su independencia municipal, según lo dispuso el mismo Exmo. Sr. Gobernador en su orden de fecha 9 de marzo último.-José Ma. Parás.-Rúbrica".
Ratificación. El Gobernador Morales ratificó la Circular en los siguientes términos :
"En contestación he creído deber decir a V. para que lo haga presente
a esa municipalidad que habiendo el Gobe~nador j~ado convenient~ Y
hasta cierto punto necesario en las actuales crrcunstanc1as, que desapareo.era
aquella autoridad, ya para que el enemigo no tuviera jamás ocasión de ultrajar]a y vilipendiarla, ya para que los pueblos. n~ se acostumbr_aran a tenerla y no acatarla como es debido a su alta dignidad y convem~nte salud
del Estado; permaneciendo la misma situación que entonces, en~ concepto
00 es tiempo de restablecerla de ningún modo; los pueblo,s, Slil ~bargo,
dueños de su actual posición y siendo como son los que estan sufnendo los
males de la época, autorizados para resolver los casos q:1e ocurran ~ns~tando su honor, su patriotismo, su sagrada independenc1a y su preciosa libertad obrarán y resolverán lo mejor en el presente caso. Dios y Libertad.
Linares, junio 26 de 1847.-Francisco de Paula Morales.-Sr. Alcalde lo. Presidente del Ayuntamiento de Montemorelos" .1 $
El Alcalde Parás y la Corporación Edilicia, con el respaldo absoluto del
El valioso escrito del Gobernador Morales, como contestación al Alcalde Parás,
quizás sea único.
11

310

vecindario, mantienen en aquellas circunstancias la única posición donde armonizan el decoro nacional, la autonomía municipal y los intereses políticos
del Estado.
El resultado de la consulta da origen a dos importantes acuerdos de los
munícipes:
Primero. "Están conformes con el sentir de dicho señor sobre que no es
tiempo, de ningún modo, de restablecer el Ejecutivo del Estado".
Segundo. "Que, sin embargo, usando del derecho que le da su actual posición, cuando por alguna autoridad o municipalidad se juzgue llegada la
vez y se le invite para el nombramiento de un comisionado, lo mandaría a
Cadereyta Jiménez al avisársele por la invitante el día de la cita y conformidad de los otros Ayuntamientos para que, en unión de los comisionados
que envíen, ampliamente autorizados, uno por cada uno de ellos, se resuelva alli, con toda libertad y de común acuerdo la resurrección política del
Ejecutivo Constitucional, o cualesquiera otros puntos concernientes a los
pueblos".
El Sr. Parás había hecho de un aforismo jurídico un principio de acción
democrática: "Lo que a todos toca por todos debe resolverse".
Tenían pues, que ser los pueblos, sus Ayuntamientos reunidos en democrática asamblea quienes, previo estudio de "las circunstancias", debían decidir si era o no tiempo de volver las atribuciones que se les confiaron.
Acontecimientos subsecuentes ponen a prueba la firmeza de la convicción
democrática del Sr. Parás.
El 8 de septiembre de 1847 la ciudad de México era amagada por los
yanquis, Las circunstancias no podían ser peores. Sin embargo el Gobernador Morales "participa haber vuelto a las tareas gubernativas".
El Alcalde Parás cita de nuevo a munfcipes y vecinos para enterarlos del
comunicado del Gobernador y determinar "lo que debe contestarse a dicha
circular".
Considerando inconciliable la determinación del Gobernador con sus disposiciones anteriores, Ayuntamiento y vecinos declaran:
"En la ciudad de Montemorelos, a los diecinueve días del mes de septiembre de mil ochocientos cuarenta y siete: Remúdo el litre. Ayuntamiento y vecindario de esta ciudad. . . para resolver lo conveniente acerca del
contenido de la Circular... se procedió a darle lectura y, después de algunas discusiones, por unanimidad se resolvió lo siguiente: Que existiendo hoy,
si no peores, las mismas circunstancias que obligaron al Exmo. Sr. Gobernador D. Francisco de P. Morales a dejar a su suerte, e1t nueve de marzo último, solos a los pueblos del Estado, y en veintiséis de junio para aprobar
o reprobar el Ejecutivo en otro, demostrando con esto desprendimiento o
sea desconocido el Supremo y, no pudiéndose restablecer cual conviene, ni
311

�llevarse después al modo mexicano el orden constitucional existiendo el ejército invasor sobre nosotros, hasta que desaparezcan dichas circunstancias y
tengamos una fuerza me:x.icana capaz de defendernos, puede aparecer en
ejercicio si es de su beneplácito. . . previa voluntad y conformidad que se
recabe de los pueblos del Estado, puesto que en ellos e:x.iste la Soberanía
del mismo, sin cuyo paso se desconoce cualquier gobierno a no ser que se
nos imponga por la fuerza. Con lo que concluyó la junta, firmando con el
Ayuntamiento todos los vecinos que concurrieron.-José Ma. Pa~~s.-Rúbrica" .
Consecuente con su convicci6n democrática, de la que part1c1pan sus coterráneos, el Ayuntamiento determina suspender la ejecución "de dichos decretos hasta saber si la mayoría de los Ayuntamientos, según votos que representan, están anuentes que el Sr. Morales sea reconocido . .. en cuyo caso
Montemorelos sacrificará su opini6n manifestada en su acta del diecinueve
del que fina".
Y Montemorclos sacríficó su opinión. La unidad de los nuevoleoneses lo
demandaba. Pero la personalidad del Alcalde Parás, su patrioti mo, su capacidad de Estadista y sus convicciones democráticas fueron reconocidos por
todos los pueblos del Estado. Los hechos cotidianos demostraban que Parás
tenía razón. Más adelante se citan algunos.
Antes, un paréntesis para consignar lo más saliente que por su puebl~ hizo
en aquellos días aciagos, durante su última actuación de Alcalde Primero.
Autorizado por la Corporación abrió "un Cuaderno de Asiento de los menores huérfanos, que tengan algunos vecinos de la jurisdicción sin nombramiento, expreso, de tutores por sus padres finados con expresi6n de lo poco
que les hayan dejado éstos".
En la Memoria o Informe que presenta en octubre de 1847 hay dos notas muy significativas: la primera se refiere a que había concluído "el empedrado de las calles del Conejo y de las Chatas"; 16 la segunda alude a la
Hacienda Municipal, y a la letra dice: "Resultó una existencia actual a
favor del Fondo de quinientos cincuenta y dos pesos, seis reales y once granos".
Ni en las críticas condiciones originadas por la invasión descuidó el Alcalde Parás su programa de mejoramiento material del pueblo, tampoco descuidó el tesoro municipal.
Y aquí cabe una observación: para este gran ciudadano una hacienda pública saneada era condición fundamental de un buen gobierno; organizar
el tesoro del Estado o del municipio fue siempre objetivo primordial de su
gobierno.
Volviendo al tema relacionado con la autorización que se concedi6 a las
•• Hoy se llaman Cuauhtémoc y JuCu-cz, respectivamente:

mun.ic~p~,lidades "para conocer y determinar prudentemente y según lo exija
su postc1on de t~os los negocios que les ocurran" durante la invasión, citaré
dos casos que registra el Libro de Actas de 1848. Estos hechos dan la razón
al Sr. Parás en su perseverante actitud de sostener este acuerdo del Gobernador Morales, aún contra el mismo Mandatario.
. Enero lo. de 1848: ' Comunicaci6n del General en jefe del ejército amert~no Y de ocupaci6n en Monterrey, fecha treinta de diciembre ppdo., referid~ a _otras_ ~os que con fecha anterior había dirigido un agente del mism? _eJérc1to pidiendo a este pueblo cien mulas grandes y gordas, y que se rerruneran a aquella plaza, nombrando un comisionado para que recibiese el
pago.
. l. con la amenaza.
de que en caso contrario mandar'a una fu erza. . . a
ll
1 .
e~~ as mu as sin_ ~agarlas e impondría una contribuci6n a este pueblo,,.
Ex1gian además qwmentas fanegas de maíz.
Por la lectura del comunicado nos damos cuenta de que el A
t ·
l h b'
d "d d
yun an:uento
e a _1a esta o
an o largas" a la petición, con ánimo de disminuirla en
lo posible .. A1 tener que cumplirla dejan constancia respecto al maíz: "que
su e:&lt;tracc16n no fuera excesiva a efecto de cumplir el envío y que la clase
menesterosa no quede sin ese recurso".
A últimos _de enero del mismo año el Ayuntamiento recibe "orden del Sr.
General en Jefe _de las fuerzas americanas en Monterrey, expedida en once
del presente, baJo el número 36 en que se manda que desde y después de
~-quell~ fecha todas las rentas autorizadas e impuestas por las leyes de MéJtCo (sic) ~ ~e este Estado o municipalidades comprendidas en él, se colecten
para benef1ao de los Estados Unidos".
_E~ v~~trés de marzo E. S. Sibley, norteamericano encargado de la Admm1strac10~ de Rentas del Estado exige la suma de $ 499.30, recaudación
correspondiente a los meses de enero y febrero.
El Alcalde (que sucedió al Sr. Parás) opina que no es de accederse a Ja
d~manda .Yorque "el Periódico Oficial del Superior Gobierno de la República ~e!1cana, en
número 72 se halla inserto el armisticio celebrado por
los _co!OlSlonados ?e este Y_ los Estados Unidos de Norte-América y ratificado,
se~n se ~ de dicho Per16dico y número referido',. Por tanto "creía co~
v~~ruente, s1 S. ~ª· lo disponía, que se le dirigiera al General en jefe del ejército de ocupación en Monterrey una comunicación por este respecto incluyéndole el referido número del Perióclico".1 7
'

e!

El comisionado no logró entrevistar al jefe yanqui y como el Adminí tr _
dor Sibley insistiese en el envío de los fondos, el Ayun~ento otorga ;d:r
a don Manuel M. de Llano "residente en Monterrey para que representando a
" El año anterior, el Alcalde Parás había dispuesto que "los rendimiento 9 mensuales de las rentas d l Estado se cobrasen como municipales y se ingresasen en 'la
planilla' con expresión de su monto".

313
312

�este municipio se acercara al General Wood y le manifestara las razones que
motivaron la suspensión de la remisión de los caudales colectados. . . recomendándole, particularmente al Sr. Llano el asunto y que s6lo en el últimc,

caso de que se le pudiera originar a esta ciudad un grave perjtticio entregue
el dinero . .."
Los pueblos segu1an defendiéndose meses después de restaurado el gobierno
de Morales.
La estrategia recomendada por él seguía siendo eficaz y continuaría siéndolo mientras los yanqujs ocuparan el territorio nacional.
Se justificaba así la actitud del Sr. Parás al convertirse en decidido defensor de la autodesaparición del Ejecutivo del Estado durante la permanencia
de los invasores.

PARÁS BALLESTEROS, ELECTO

Me atrevo a agregar que el prestigio del Sr. Parás como patriota y Estadista había crecido singularmente.
Lo primero que intentó el Gobernador Parás fue recuperar la Hacienda
Pública. ''Dirigió (oficio) al Sr. General en jefe de las fuerzas americanas
en Monterrey, relativo a que se le desocupasen y dejaran libres las rentas
del Estado que e hallan, actualmente, intervenidas y recaudándose por orden del mismo General para beneficio de los Estados Unidos del orte".
La gestión no tuvo éxito. El Gobernador se retiró a su pueblo temporalmente. Un incidente de escasa importancia revela su estancia en Montemorelos y las causas que lo motivan. En el acta correspondiente se lee: "Con
vis~ de todo esto y de que el Sr. Gobernador del Estado no ejercía su gobernación por las actuales circunstancias, dispuso S. Sa. que los señores Procuradores pasasen a casa del mfamo Sr. Gobernador... y le consultasen ..."

GOBERNADOR

LA
No obstante que el ejército de ocupación permanecía en Monterrey, el
nuevo Congreso se instaló en la ciudad de Linares. En "su segunda sesión
procedió a revisar las listas de candidatos a Gobernador y a Vice-Gobernador' .JS
La historia de Nuevo León registra los resultados; pero no los tomo de
ella, sino del archivo de Montemorelos, que también es historia.
"Se dió cuenta ( asienta el Secretario del Ayuntamiento) con dos decretos
del Congreso del Estado fecha 22 del actual, relativo el primero a la elección de Gobernador y Vice-Gobernador que recayó en los ciudadanos José
Ma. Parás y José de Jesús Dávila y Prieto".
El Ayuntamiento acordó que se le enviara "al Exmo. Sr. Gobernador Parás una comunicación. . . felicitándolo muy cordialmente. . . por el empleo
que dignamente se le ha conferido. . . manifestándole, igual.mente, la suma
confianza que le asiste a este Cuerpo de que. . . hará la felicidad del Estado,
porque mil veces ha dado las mejores pruebas para ello con sus luces y virtudes..."
Así reconocían los pueblos del Estado su calidad de patriota y su capacidad
de Estadista. Le encomendaban una inmensa tarea: la reconstrucción del
Estado.
"Parás continuaba siendo un eminente y patriota ciudadano" escribe el
historiador, licenciado Santiago Roel.
'" En la lista enviada por Montemorelos figuraron: el Lic. don Pedro Agustin Ballesteros, el Lic. don Juan Mateo Carda, don Rafael de la Garza, don Juan José de
la Garza Trcviño y don Agapito Garcí.a. Firma la lista el C. don José Ma. Po.rá.s.

314

RECONSTRUCCIÓN

Los yanquis se retiran al fin. El Gobernador pudo m1C1ar su gran tarea
reconstructora que se prolonga por otro periodo. Nuevo Le6n le reitera su
confianza: en febrero de mil ochocientos cuarenta y nueve fue reelecto.
El mejor balance de su obra, en este lapso como en el primero, lo constituyen los juicios de reconocidos historiadores y el testimonio de sus contemporáneos. Consignémoslos:
1'Se dedicó, desde luego a una intensa labor administrativa de reconstrucción, como lo exigían las circunstancias después de tantos años de perturbaciones políticas y tras de la cruenta guerra por la que se acababa de pasar".
"A iniciativa del Sr. Parás, el Sr. Santiago Nigra de San Martín, Coronel de Ingenieros, escribió en 1849 una Memoria histórico geográfica y estadística del Estado, la que se ha perdido". (Lic. Santiago Roel).
"Promovió la reforma de la Constitución de 24 a fin de adaptarla a las
nuevas exigencias locales".
''Dictó sabias providencias para contrarrestar los estragos del cólera".
'Aplicó los medios oportunos para evitar las incursiones y depredaciones
de los indios".
"Creó la municipalidad de Mier y Noriega".
. '~u~, con ánimo .sereno, calmar los actos violentos que por cuestiones jurisd1caonales se suscitaron por parte del gobierno de Tamaulipas '.
"Propuso la creación de una oficina directora de la enseñanza... Ordenó
el establecimiento de por lo menos dos escuelas en cada uno de los pueblos... Promovió, por considerarla fundamental, la educación de la mujer".
(Israel Cavazos Garza).
315

�Uno de sus contemporáneos, el Presidente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado, expresó, en solemne ocasión: "El virtuoso José Ma1á. ~arás
fue el genio destinado por la Providencia Divina para enjugar sus -~as
después de la devastación que la guerra, mil veces funesta cuanto tnJUsta:
hizo pesar sobre su territorio. Parás reconstruyó el Estado. . . Parás afrontó
todas las exigencias de la época más difícil en nuestro lacerado Estado; Parás creó la Hacienda Pública: economizó sus rentas. Parás coadyuvó de una
manera eficaz a la Reforma de su Código Fundamental en el que también
arrimó en su creación un grano de arena. . . Parás, en fin, animó el comercio protegió la agricultura; di6 garantías públicas a los hombres de todas
las' creencias políticas". (Catecismo Geográfico, Histórico y Político del Lic.
Hermenegildo Dávila).
Estos juicios constituyen la mejor síntesis de su ímproba tarea después de
la invasión yanqui.
.
Analizada su personalidad desde el punto de vista ideológico puede afirmarse que había llegado a la madurez su pensamiento liberal.
.
Para confirmar lo dicho basta con transcribir algunos pasaJes de la Memoria que en el año de 1849 presentó al H. Co~greso: .
. , ,,
.
"Uno de los atributos esenciales de la Soberama es la ilustrac1on , afuma
en la parte relativa a educación, y agrega:
.
"La oscura y mezquina educación que nos dieron nuestros domtnadores...
y el descuido que hemos tenido . en ilustrar a las ~a~as populares ~n las
causas más radicales de los contmuos trastornos pohbcos, de que estos se
hayan ejecutado con facilidad y por hombres que . nada ti~en de extraordinario; y de que sólo hayan figurado. en ellos miserables m~reses per~nales, la falacia y la inmoralidad que casi han consumado la ruma ~el país .
La estructura moral del Estadi ta queda definida en otro pasaje de su

Memoria:
"La frugalidad que el Estado ha observado hasta ahora_ en sus ~stos puede presentarse como modelo digno de imitación. S~s eM~ores, le1os ~e poder medrar apenas tienen asegurada una subsistencia mediana; su hacienda,
que no es otra cosa que el sudor y afanes del ~ueblo, se _recauda y distribuye
con pureza según nuestras sabias leyes. ¡ Jamas se ha visto en el Estado ese
'di d la
.. !" n
manejo inmoral que ha arruinado el tesoro y e l ere to
nac100
Sus contemporáneos lo calificaron de "económico, virtuoso, sobrio".
"Fue uno de los gobernantes que ha dicho Gonzalitos dieron a la administración pública el aspecto patriarcal y benigno, caracterizándola de recta y morigerada". (Lic. Dávila, ob. cit.).
Es, repetimos, el representativo de aquella notable generación de nuevon Paaajes tomados de la Biograüa escrita por e1 historiador Israel Cavazos Gana.

leoneses que inician, a raíz de la Independencia, u desinteresada y patri6tica obra y la prolongan hasta los albores de la Reforma.
La reconstrucción lo absorbe; pero no olvida las particulares necesidades
del solar nativo.
Desde años atrás los vecinos habían venido contribuyendo para el llamado
"Fondo de la Vela". El Sr. Parás era el depositario, con atribuciones amplias para su manejo. En uso de ellas autoriza que se "inviertan cuatrocientos pesos en la obra del Cuartel de la Guardia Nacional 20 y los ciento ochenta Y_ uno y cuatro real s restante en auxiliar a los pobres en la actual epidemia del cólera. . . Los cuatrocientos dieciocho peso cuatro reales resto
de un mil pesos del citado Fondo de la Vela... se pondrán también' a disposición para que se inviertan en la obra del cuartel u otro objeto de beneficencia pública ' .
Al recoger, pacientemente, los dispersos testimonios de su vida y de su
obra pretendo ofrecer una visión, íntegra, de la personalidad de un mexicano
que no se limitó a pronunciarse por la Independencia, sino que luchó durante toda su existencia por consolidarla.
Prototipo de los hombres de su generación, jamás perdió la fe en el futuro
de la Patria.
Parás, como los hombres de su grupo, tenía conciencia de su misión como
forjador de una Patria.
Con Ja invasión yanqui remata aquella serie de acontecimientos suicidas
que caracterizan los primeros treinta años de vida independiente. La nacionalidad parecía zozobrar.
. Don Juan Bautista Alberdi, pensador argentino, en su célebre libro Bases
~~uye un b~~e estudio titulado "De la Constitución Mexicana y de los
vtCJos que ongman su atraso". Al analizar la ley de inmigración expresa:
"Ese sist~~ ha conducido a México a perder a Te.xas y California, y le
llevará qwzas a desaparecer como nación".
Sin embargo, la vitalidad de México no estaba en los programas políticos,
más o menos avanzados, sino en la convicción y la fe de sus auténticos forjadores, de los hombres que como el Sr. Parás a cada quebranto contestaban
con un nuevo y más vigoroso esfuerzo reconstructor.
Pero ¿ dónde está la raíz de la fe, de la filosofía del Sr. Parás?
En parle, en la influencia telúrica del medio natal, en parte en su amplia
cultura, origen de sus convicciones liberales.
M~rad~r de una tierra fecunda, pero con un clima extremoso sabe por
expenenc1a. que las sequías periódicas menguan o nulifi an el rendimiento
,. Construcción que él habla comenzado, haéia úempo, en cl lugar que ocupa el ala
sur del Palacio Municipal.

317
316

�la i robra, qu las "h ladas tempranas" arr batan una prom' ria osecha. Mas ha aprendido también que tale f n6men son contin nt
on la mi
ncilla fil fia soporta, como soportan todo 1 hombres
d su generaci6n, l s motines los cuart lazos. las dictaduras, las invasion ,
n fen6meno pasajero como I
uía y lo hi l s. Y después a culti ar

d

nu vo, a
nstruir otra ez.
E ta actitud fortal id por u 1
experien · a y por su lectu
bre
filosoíia política y cial d la época C.'&lt;pli a su éxito en In e,-1.raordinaria
tarea qu sus conciudadanos L cncomi ndan d pués d la invasi6n nort -

d

americana.

MO

UIUÓ EL C08ER AOOR

p

'

Sus bi6grafo tin acordes en qu la entrega a u mpre a políti ersocial
fue ab luta, y qu le trajo como consecu ncia "la ac ntuaci6n cada v •z
más notabl d su achaques" y " 1 delicado giro d su nerrocio pe nale ".
A principios de 1850 licit6 !icen ia para retirarse temporalment . El H.
. n eso se la otorgó por seis mese a contar 'd de qu entregu 1 pod
1 Emo. Sor. ice-Gobernador".
¡ Ya era demasiado tarde! "Dcsd el 1o. d febrero" su dol •ocia comenz6
"a ten r carácter grave y d onsolador".
ías despu ~ dicta su te tam nto qu comienza así:
"En 1 n mbrc de Di todo Poderoso.
mén.
otorio y manifie to sea
a todos los que la presente vieren, cómo yo, el C. Jo ~ Ma. Parás Ball :ster s, natural y v ino de la ciudad d Montero relos, comprensión de te
tado de • r u vo L 6n. . . hallándome enfermo en cama... y estando en mi
ntero juicio poten ias naturales ord no este mi t tamento... '
Por ocho días
prolong6 aún u e.·istcncia. Perduran n él hasta el último instante la claridad de juicio y la ent reza que lo caracterizaron.
De u serena agonía queda un valio t stimonio que recojo en 'tas páginas. Es una carta que el Diputado don Aten6g nes Ballest r dirige a su
h rmano, el lcalde de Montemorelo .
La epi tola conti ne dos part . En la primera relata el Diputado Ball tero, on profundo ntim.iento de admira i6n, in tant por in tante, el pílogo de la vida del pr6cer. Leimosla.
"Monterrey&gt; febrero 22 de 1850.
"Querido hermano: no pu des figurarte 1 contrast qu
ha formado
en mi imaginaci6n al tener que pasar por los actos más nsitivo qu te
ferir', aunque no tan minuciosam nte como d ara; pero al meno de

modo que form idea de lo ocurrido en la mu rtc de nuestro nunca bien
pond rado p isano y pariente D. Jo ' Ma. Parás;

' P~ .por la oruideraci6n de ver a t hombre p dien siempre del
cumplimiento de~ u deber al, m~smo tiempo que ufría una nf rm ~dad y un
tcmol
de upon rse,
d desen
d. ano de la perdida d su xisten i como
cuan o
1spu a ~ glar su serví io y lo ne ocio d su casa para dejar
al mundo la P.~ ba fiel de
sentimient como bu n cristiano; pu aun
d pué d re 1b1do el grado iático todavía tenía n su imaginación muy
P
t , _la, • {
ria que d bía p
ntar al
ngreso cosa qu tod~ los
que lo as, lían pre _ncia n y admiraron y darán t timonio de u entereza
·n punto ubemauvos. Tú habrás vi
l
remonial a ordado para 1
acto_ d acrarnentarlo, y por lo mismo, sobre e t s6lo te cfü' que
f tuó
al P1 de la l tra acompañado de una muy num rosa concun ncia que hizo
e~ acto so~ nd nt por u magnifi ncia y por la ent reza n qu el pa, nt rec1b16 a u ~•~i:.,;:,,..,.d acto qu hizo derramar lá irnas a muchas p _
~nas de cat oría que las í y pud
onvenc rme d la c rtidumbre· ta
" .ta~ 1~
rporacion en c mi '6n, los anóni
la omunidad del _
m~nano, cm~s . n. mano d hombres de alguna edad y velas en mano de
:ºº':' de d1 tmCJ6n, la música, la tropa y demás comiti a d oficiales d 1
eJ rc1to y emplead d oficina hici ron aparee r e t a to d l modo que
te dejo indicado.

_e

"El. paciente 'gui6 d pu' tranquilo, como h di o, pendient de los
n . ocio~ del Gobierno, que no quiso cntr ar a otro que al Vice ( ic) por
quien tanto preguntab~ con frecuencia, hasta que por fin, consultando con
fre ura a lo Fac~tabv 1 ~ que, l? a istían i le produciría buen fe to para
su nfermedad el s tema hidr patl o, en un uspiro o suspensi6n que le di6
al e tar oyendo lo que le cont taban, qu d6 el cuerpo abandonado d ~
alma que compareció en aqu •lla hora ante el temo. ¡ Qué pérdida!"

í terminó sus días aquel ilustr Gobernante.

HONORE

PÓ T

fO

El inv tigador l rael C vaz s Gal7.a opina sobr

1 parti .ular:

"Las honras fún bres que el pu blo de Monterrey le tributó sólo n comparable . en nue tra hí toria con las que se hicieron treinta y ocho años más
tarde al morir el benem rito Dr. J
El uterio Gonzále:z '.
D jemo , de nuevo, la palabra al Diputado Ball teros que n la segunda
u Los médi os de cabecera: don

José

El 1.1terio González y don Bernardo Feugat.

319
318

�parte de su carta nos ofrece, con su peculiar estilo, la más acabada descripción del acontecimiento luctuoso.
Es la visión de un hombre de pueblo que sorprende por la habilidad para
destacar pormenores, aunque carece de recursos literario .
Es tan viva, tan intensa su evocación de personas y escenas que, al leer esta
parte de la epístola, asistimos con el autor a todos lo actos qu~ relata, y con
él nos asomarnos, reverentes, al féretro que guuda el cuerpo inerte del Gobernador.
"Luego (continúa el autor de la carta) extendieron los Facultati~o la
certificación de su fallecimiento q-ue sucedió a las cinco y cuarenta mmutos
de la tarde del día dieciocho del corriente; tuvo lugar a las cuatro de la
mañana del diecinueve d anuncio de su muerte por cuatro cañonazos y uno
que se disparó cada cuarto de hora hasta en la noche de ese día, las sese~ta
campanadas que se tocaron a estilo de Vacante, once dobles en las IgleStas
Catedral y Convento de San Francisco, las misas cantadas y rezadas en la
saJa de su fallecimiento. A las cuatro de la tarde la Ilustre Corporación
Municipal abri6 sus mazas para los empleados del Estado; personas de distinción y amigos del finado se dirigieron al Salón de Sesi~es del Con~
a donde, incorporados a la Comitiva, la Comisión del Tribunal de Just1c1a
y la del Congreso, presidiendo ésta, se dirigieron a las cuatro y tres cuartos
a la casa 22 donde se hallaba el cadáver con el fin de aguardar allí al Párroco
que acompañado del Cabildo Ecco., el Venerable Clero, Comunidad del Seminario, Padres Franciscanos y Cofradía de Terceros, llegó cuando
. apenas
pudo abrirse campo entre la concurrencia de ambos se..xos, que sin separación de lugares cerraba la calle por el espacio de más de media cuadra.
"Pasada la ceremonia solemne que precede a la extracción del cadáver
se ordenó la Comitiva, previo reparto de cera que se hizo a la mayor par~e
de la concurrencia, para conducir a éste a donde debía depositarse, no onutiendo decirte que se hallaba el cuerpo magnllicamente puesto para darle
vista por cuantos ocurrieron: estaba rasurado, vestido de negro, el sombrero
a los pies, el bastón tirado al pecho, los brazos tirantes en ademán de andar,
acercado el derecho abajo del puño del bastón, las manos con guantes blancos el pelo bien hecho y con una cadenilla que le guarnecía el pecho.
,!Salió de la casa en hombros de cuatro Sargentos de la Guardia acional
que se relevaban de tiempo en tiempo, yendo delante los cargadores de la
mesa que servía para las posas: a los lados los cen~e~s _que custodiaban el
cadáver en la Sala, y a retaguardia una escolta de dieCisé1s hombres al mando de un oficial, y así fue que la Comitiva ordenada se puso en marcha

"La concurrencia del pueblo era tan numerosa que no comenzó a moverse
hasta la segunda posa en adelante que se verificó en la siguiente cuadra,
110 expeditándo e del todo hasta la tercera que es la del Colegio, precedida
de una Compañía de infantería que con música a la sordina marchaba tras
1a Comitiva ordenada.
"Siguieron las posas hasta el cementerio donde con motivo de la concurrencia no se podía entrar, pues a más de la que acompañaba a la procesión
se hallaba dentro de la Plaza otra tanto o más numerosa, quedando sin concurrir la que en considerable número contenían las puertas, ventanas, zaguanes y balcones que hay desde la casa del finado hasta la Plaza, encontrándose, además, otra que ocupaba el interior de la Catedral en espera del
cadáver en cuyo local no pudo introducirse lo más de la Comitiva, que quedó fuera, entre eHa, la Hermandad de la Tercera Orden.
"Se hicieron las exequias que no presencié por ser uno de tantos que
quedaron fuera, desde donde después de apagada la cera que quedó fuera, porque toda la que se repartió iba encendida, me dirigí al Salón de Sesiones en
donde se hallaba el Vice-Gobernador, D. Pedro José García, en aguarda
de la Comitiva que debía regresar a darle el pésame como doliente principal
del Estado.
"Efectivamente, vuelta aquélla dijo su discurso de pésame la Comisión del
Congreso, en el cual se encomiaban las virtudes del Gobernante que había
fallecido, y merecido como cada una de los demás la contestación del Gobierno; dijo el suyo la Comisión del Supremo Tribunal de Justicia, después
el Presidente del Ayuntamiento, le siguió el del Rector del Colegio, siguió
el del Comandante de la Guardia Nacional, que concurrieron a un mismo
tiempo: a poco llegó el Sr. Vicario Capitular acompañado de los Canónigos
y de parte del clero manifestó su pésame en el cual hizo brillar a Nuevo
Le6n, en medio de los dos Estados limítrofes, concediéndole la mayor parte
de sus goces a la prudencia y tino con que se condujera el Gobernador, cuya pérdida lamentaba: dió conclusión el que de consuno hicieron el Cura
y el Padre Guardián del Convento, y se disolvió el duelo.
"El cadáver permaneció en la Sala Capitular con su ,escolta y centinelas
de honor, a donde concurrían a verlo muchas personas de distinción y familias principales, hasta la conclusión de la bóveda en que debia depositarse,
lo que se verificó a las once de la noche y en el mismo lugar en que se
encuentran las ceni2as de los dos primeros Obispos.

hasta la pximera posa.

"En la mañana del día siguiente se celebraron las honras con asistencia
de las mismas autoridades del día anterior, hallándose una pira de tres
cuerpos en que se colocó el sombrero y el bastón del finado.

,. La casa "conocida por de el Lic. Ballesteros, que es la número 30 de la calle
de Morelos" .. .la "Casa de las Agui!as" (Cossío, ob. cit.)•

"Por la (sucinta) relación que dejo hecha calcularás el contraste de que
estuve poseído, por el entimiento y por la satisfacción que tenía al ver ve-

320

321
D21

�rificadas tales operaciones, por parte de todo el Estado, por una persona que
esti.né en todo aquel período, como digno gobernante como amigo particular, como pariente, y sobre todo como hijo del pueblo en que yo y toda
mi familia vimos la luz primera". 28
El historiador Israel Cavazos Garza al escuchar en sesión de la Sociedad
uevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística la lectura de la carta, copiada integramente,u formuló dos importantes comentarios:
"Ahora, ya sabemos dónde está sepultado el Sr. Parás.
"Los honores póstumos que se tributaron al Gobernador corresponden a
los de Obispo y Capitán General".
Nuevo León rendía el más singular y merecido tributo a su primer Gobernador Constitucional, uno de sus creadores en el lapso de 1824 a 1827, a su
reconstructor en 1848 y 1850.

EN

Gobernador, finado D. José María Parás, dispensó a esta ciudad en justa
gratitud y reconocimiento se acordó que se mande retratar su ~rsona en
cuadro de medio cuerpo, y bajo vidriera y con la decencia posible se conserve
en la Tribuna o Consistorio de esta municipalidad para perpetua memoria
de los beneficios hechos a este pueblo por aquel Mandatario, nuestro conciudadano".
Perdurable y justo homenaje, pues nadie, antes ni después de él, ha honrado en forma parecida a Montemorelos, nadie ha hecho tánto por su bien
y ornato, aún a riesgo, en algunas ocasiones, de provocar un juicio histórico
adverso.

LA TIERRA NATAL

La noticia oficial del fallecimiento del Gobernador llegó a Montemorelos
con la Circular que sobre el suceso envió el Vice-Gobernador, juntamente
con un decreto del Congreso.
En breves y cortadas cláusulas se consignan en el Libro de Actas y así )as
transcribo :
"Que a las cinco horas y cuarenta y cinco minutos 25 de la tarde había
fallecido el E,crno. Gobernador Parás. . . cuya pérdida es enteramente lamentable para Nuevo León".
El Sr. Alcalde Primero "manifestó haber tomado las providencias correspondientes para la más exacta ejecución del decreto expedido por el H. Congreso, que determina los honores fúnebres que deben hacerse en este pueblo al finado" ...
Consistirían en "las exequias y Misa de Requiem el domingo siguiente, con
la asistencia en cuerpo del Ayuntamiento, el Tribunal Municipal y demás
empleados".
Y como tributo especial por "los innumerables servicios que el Exmo. Sr.
21 A don Guillermo García W elsh, distinguido coterráneo, gran admirador del prócer, debo el conocimiento de tan valioso cuanto ignorado documento. Formaba parte
de su archivo. Por encargo del Sr. García Welsh y de su esposa, la Sra. doña Consuelo
Jiménez de García Welsh descendiente del Sr. Parás, entregué la interesante carta
al Museo de Historia de Nuevo Le6n.
.. Salvo en lo relativo a puntuación.
:o Hay diferencia de cinco minutos entre la hora que fija el autor de la carta y la
que se asienta en el comunicado oficial.

322

323

�MONTEMORELOS EN LA PRIMERA MITAD
DEL SIGLO XIX

Ismao

VIZCAYA CANALES

Instituto Tecnológico de Monterrey

o distritos, como se les llamaba entonces, en que
se encontraba dividido el estado de Nuevo León a la consumaci6n de la Independencia, era Montemorelos el segundo en importancia. En los informes estadísticos del año de 1824, se le asignaban al distrito de Monterrey
12,282 habitantes y al de Montemorelos 8,638. Los dos municipios que seguían en orden descendente, Cadereyta y Linares, tenían respectivamente,
8,334 y 8,202 habitantes.
Pero, no sólo seguía Montemorelos a Monterrey en poblaci6n, sino que
era también mucho más rico que otros municipios. A fines del año de 1826,
el valor de los animales domésticos y producci6n agrícola del distrito de Montcmorelos, se calculaba en $ 279,965.00 mientras que el de Cadereyta era
solamente de $ 188,837.00 y el de Linares sumaba $ 171,477.OO.
Una cosa que sorprende, sin embargo, es que siendo entonces la regi6n
de Montemorelos una de las más pobladas del estado, y que se había empezado a poblar hacia más de un siglo, tuviera todavía zonas inexploradas.
El año de 1826, al Ayuntamiento informaba que uno de los pobladores de
la ciudad, había descubierto un potrero en la sierra. ''El presidente de esta
corporación -decía el relato- palpó todo en abril último, que por disposición del Supremo Gobierno, pasó a reconocer dicho potrero, y para llegar a
él se atravesaron cuatro altas sierras, sin otras menores. y entre dos, que la
una es la llamada de la Imagen, al poniente, y la otra al oriente, y a la alta
subida de un cuarto de legua, se encuentra el citado potrero, que contiene
en su centro muchos millares de grandisimos pinos y pinabetes, árboles de
otras especies, como tejocotes y aun duraznos, muchos pedazos o ancones de
un arroyo seco sembrados de maíz, chilares, chilacayotes, huertas de sandía,
mel6n, calabazas, etc. que se dan muy viciosas o grandes sin agua, tal es

DE LOS VEINTE MUNICIPIOS

325

�la feracidad de la tierra. Se encontraron también indios pames, que muchos
no atienden (sic), ni saben el idioma nuestro, aunque según se vido (sic),
siembran la tierra de primer fierro y abandonándola se suben a la. sierra, y
a su tiempo (esto es, en el de elotes, calabazas, etc.) bajan a cosechar, sin
dar otro beneficio. El arroyo seco desemboca en una gran cueva, que atraviesa por debajo de tierra un buen pedazo de la cabecera del potrero, en
la que, pocos pasos de andar Eºr dentro,
halla, vierte agua por todas partes, y más mucho, adentro, hasta impedir el paso, y por último, sale a despeñarse a un arroyo, que llaman de la Bufa, con un río de agua, que al caer
se resume por debajo de la tierra y va a salir al río de Ramos en el arroyo de
la Cebolla" .1

Además de estos tres cultivos, mencionan los informes la existencia de huertas, ~ especificar si se r fieren a frutales u hortalizas. Sin embargo, la producc16n de éstas debe haber sido muy limitada, pues en el año de 1826 se
le daba un valor de 97,200.00 a la cosecha de maíz y únicamente de $ 450.00
a la de las hu rtas. El valor total de la producción agrícola ese mismo año,
fue de $ 138,330.00.
A pesar de la importancia relativa que tenia la agricuJtura en Montemorelos, había personas que estaban conscientes de que se podía mejorar
notablemente, pues en la noticias estadísticas del año de 1825 se especifica
que la producci6n se debía a "la feracidad del terreno y no por una industria activa y vigoro a emanada de la poca instrucción, peores servicios, que
todo necesita de remedio" .11

Agricultura
Ganadería
La agricultura era, como ahora, la principal actividad económica de Montemorelos, superando en ésta por un gran margen a todos los otros :municipios del estado. En el año de 1826, contaba para sus labores agrícolas con
727 yuntas de bueyes, mientras Linares, que le seguía, tenía solamente 582
y Monterrey, cuyo municipio era entonces inmenso, pues comprendía lo que
ahora son San Nicolás de los Garza, Guadalupe, Garza García, Apodaca y
Pesquería Chica, apenas disponía de unas 400 yuntas.
El número de agricultores era, en este mismo año, de 359 y éstos ten'tan
a su servicio cerca de 1,000 personas. Se cultivaban tanto tierras de temporal como de riego, y para el beneficio de estas últimas, se obtenía el agua
de los ríos Pil6n o Montemorelos, Ramos, Potosí y el arroyo del Pilón Viejo
a través de diecisiete sacas.
El principal cultivo era el de maíz y parece que su producción era mu)
variable, probablemente porque una gran proporción de éste se cultivaba en
tierras de temporal. En el año de 1825 se informaba de una producci6n de
s6lo 8 000 fanegas (500 toneladas aproximadamente), pues hubo una helada temprana que destruyó una gran cantidad de los sembradíos, pero al
año siguiente la producción fue de 32,400 fanegas (unas 2,025 toneladas).
En cambio, no parece haber habido grandes variaciones en la producción
de los otros cultivos importantes. En el año de 1825, la producción de caña
dio 3,500 cargas (540 toneladas) de piloncillo y 200 arrobas de azúcar (2,268
kilos) y al año siguiente 3,900 cargas (625 toneladas) de piloncillo y 200 arrobas de azúcar. De frijol, las cifras dadas para los dos años son de 350 y
360 fanegas (unas 24 toneladas).
~ MS. C,nso y Ramo d, Estadlstica d, la Ciudad de Montr.morelos ... 19 de diciembre de 1826, Archivo General del Estado de Nuevo León (en Jo sucesivo se citará:
AGENL), Estadí1tica, 1826-1827.

326

La actividad económica que seguía en importancia a la agricultura em la
cría de ganado. Existían entonces en el municipio de Montemorelos, 58 ranchos y 4 estancias y había 119 individuos dedicados a la cría de ganado los
cuales eran auxiliados por unos doscientos sirvientes o vaqueros. Sin 1em.
bargo, no ocupaba Montemorelos un lugar preeminente en este ramo, pues
era superado por otros municipios. A fines de 1826, se e timaba que tenía
9.035 cabezas de ganado vacuno, mientras que Cadereyta contaba con 10 684
y Linare con 12,729 cabeza . También superaban estos dos munici.pi~s a
Montemorelos en ganado caballar y mular, del cual éste tenía 5,111 cabezas;
Linares 5,818 y Cadereyta 5,844. Pero en el ramo que sí quedaba Montemorelos muy atrás, era en el de ganado menor, pues incluyendo ganado caprino y lanar, contaba con 7,571 cabezas solamente, mientras que Aramberri,
que entonces era un municipio muy extenso pues comprendía además de su
ju~dicción actual, lo que son los municipios de Doctor Arroyo, Zaragoza y
Mier y oriega, informaba a principios del año de 1825, tener 118,495 cabezas de ganado menor 88,168 cabras y 30,327 ovejas. El valor total del
ganado existente en Montemorelos en el aíio de 1826 se estimaba en$ 97,839.00.
Esta cifra poco impresionante se debe al valor tan bajo que el ganado tenía
en esa época, pues una vaca en producción se cotizaba en $ 6.00, una oveja
en $ 2.00, una cabra en $ 1.00 y un cabrito en $ 0.50. Los animales de mayor
costo eran las mula mansas de carga que se estimaban en $ 35.00.

• MS. Censo 'Y Ramo de Esladistica de fa Ciudad de Montcmorelos ... 19 de diciembre de 1826, AGENL, Estadística, 1826-1827.

327

�Artesanias

Educación

En una época en que el transporte era muy difícil, los pueblos tenían
que ser en gran proporción, autosuficicntes. Montemorelos contaba con un
número apreciable de artesanos que producían muchos de los artículos que
ahora produce la industria. A principios de 1826, se informaba que en el
municipio había 22 obrajeros, esto es, fabricantes de frazadas y otros productos textiles, 12 curtidores, 9 coheteros, 10 sombrereros, 30 zapateros, 17 carpinteros, 3 bordadores, 12 sastres, 12 herreros, 9 alfareros, 6 jaboneros, 2 pintores, 10 panaderos, 7 plateros, 10 albañiles y 6 fabricantes de velas de cera
y cebo.

En el ~o de 1826, había en Montemorelos tres escuelas, dos de paga y
una gratuita. De las de paga una era para hombres y la otra para mujeres.
La de hombres tenía 65 alumnos y la de mujeres 51 alumnas. La escuela
gratuita tenía 45 alumnos, pero el encargado de ésta incluye en su informe
una nota que dice: "La suma de 45 niños no es el total de que debe componerse esta escuela, porque todavía hay muchos que pueden e$ar a ella,
pues no se ha verificado en su totalidad, porque acaba de separarse de la de
los pagos '. 3

Epidemias y movimiento de población
Comercio
El comercio local se consideraba de poco volumen. En el año de 1826 había en Montemorelos tres tiendas y 21 tendajos, que según informes, manejaban mercancía del país y algunos artículos europeos y de los Estados Unidos, lo mismo que una serie de objetos que se producían localmente, como
sombreros, frazadas, zapatos, cordobanes baquetas, untos y jabón.
Para el tran porte interno, existían en ese mismo año, 25 carretas y para
el tráfico con otros lugares había 166 arrieros que manejaban 795 mulas. Los
productos que principalmente mandaba Montemorelos a otras regiones eran,
piloncillo y maíz. Existe en el Archivo Municipal de Montemorelos, un registro de toda la carga que salió el año de 1846. En él aparecen, nada más
en el mes de enero, envíos de piloncillo a diversas poblaciones del e tado de
Zacatecas como Río Grande, 1 ieves Fresnillo y la misma capital. También
aparecen remesas de ese mismo producto a Reynosa, Matamoros, Montcn·ey,
Sallillo, Parras y hasta Durango y Chihuahua. Hay igualmente envíos de
maíz a Jugares muy diversos, sobre todo a poblaciones del estado de Tamaulipas y remesas menores de otros productos como frijol, naranja, chile sal y
plátano . Sólo el día 4 de enero se tiene registrada una salida de 58 ~gas,
que si éstas fueron completas son poco más de 9 toneladas. Una cantidad
apreciable, considerando sobre todo que era transportada a lomo de .mula.
Es conveniente destacar, que en el Montemorelos de entonces, la nqueza
parece haber estado bastante repartida, pues en c1 año de 1826, solamente
1 224 personas eran clasificadas como sirvientes y jornaleros, en cambio había 875 personas que podían considerarse económicamente por encima de
las anteriores. Estos últimos, incluían a empleados de gobierno, maestros,
agricultores, criadores de ganado y artesanos. El censo de 1824 también registra 4 médicos, pero dice curiosamente "cirujanos de afición". Igualmente
incluye a 3 barberos y sangradores.
328

La ventaja, que sobre otros municipios, tenía Montemorelos al consumarse
la Independencia, la había perdido para mediados del siglo, pues no conservó un ritmo progresivo de crecimiento. En esa época debido a lo deficie~t_e, de la salubridad y la medicina, la mortalidad era muy alta, y una
revlSlon de los cómputos de nacimientos y muertes, parece indicar que era
mucho mayor en las regiones más húmedas del estado, entre las cuales queda
incluido Montemorelos, pues son comunes los años en que el número de muertes supera por w1 amplio margen al de nacimientos. El año de 1820 hubo
338 nacimientos y 4·19 muertes; en 1825 se registraron 402 nacimientos y
848 muertes, y en 1826, se contaron 251 nacimientos y 321 muertes. En el
informe estadístico correspondiente al año de 1825, se hace esta indicación:
"En el censo de 1824 se halla que existían para entonces en este distrito,
8,638 personas y por el actual se nota que faltan 1,637. El estado número 1,
manifiesta el de muertos en todo el año pasado de 1825, en que reinó en
ocho meses desde mayo, la enfermedad epidémica que llaman chanza, sarampión y fiebres (probablemente paludismo) y faltando aún 789 personas para
completo de aquel censo, no queda duda que, después de atraídas a esta ciudad con motivo de la vigorosa seca de los años anteriores a1 de 24 y cesado
ésta en el de 25, se retiraron a sus lugares" .1
En cambio en el año de 1826, vuelve Montemorelos a experimentar un
aumento de población, pues aparece con 7,330 habitantes. El Ayuntamiento
explica este aumento en la siguiente forma: "Siendo el aumento de 365 es
'
atribuible a que como quiera que se ha experimentado necesidad de maíz des• MS. Ctnso y Ramo d, Estad!Jlica de la Ciudad de Monlemorelos ... 19 de diciemb1e de 1826, AGENL, Estadística, 1826-1827 .
• MS. Censo y Ramo d, Estadística de la Ciudad de Montemorelos ... 14 de mano
de 1826, AGE L, Estadística, 1826-1827.

329

�de junio hasta la fecha, se han introducido en este suelo varias familias, no
habiendo excedido el número de nacimientos al de muertos en este distrito". 5
Por lo tanto, Montemorelos conserva su población no por un crecimiento
natural, sino más bien por una constante inmigración de nuevas gentes. Un
cuarto de siglo después, en el año de 1848, tiene únicamente 8,410 habitantes, poco menos que los que tenía en 1824. Para estas fechas, ocupaba
ya el quinto lugar entre los treinta municipios del estado. Este año de 1848.
Monterrey ienía 13,534 habitantes; Cadereyta 11,697 · Doctor Arroyo (separado del municipio de Aramberri en el año de 1827) tenía 11,116 y Galeana 10,457.
Respecto al carácter de las gentes de Montemorelos, el Ayun~ento decía en su informe del año de 1825: "Todos los más de estos hab1tantes de
este distrito son de genio d6cil, obedientes, aplicados a la agricultura y al
campo, pocos al comercio, y muy poco número se encontrará de ociosos, vagos y mal entretenidos, porque es notorio que ~os que dan ?3ás quehacer a
las autoridades son los forasteros, que con mobvo de la pnmera época de
la revoluci6n (Guerra de Independencia) se refugiaron aquí, huyendo de
la furia realista de tierra fuera, los que, aunque de genio belicoso y fogoso
se van habituando al de los nativos de esta ciudad" .6

LOS SUCESOS DEL 2 DE ABRIL DE 1903,
EN MONTERREY*

Da. CARLos R.

CA.NTÚ CANTÚ
Sociedad Nuevoleonesa de Historia.
Geografía y Estadística
·

No

ES FÁCIL PARA MÍ desarrollar felizmente el tema que se me ha encomendado. Es mucho_ para hacer mis primeras armas. Sin embargo no quise reusarlo .. Es muy mteresante Sucesos del 2 de abril de 1903, en Monterrey.
Apasmna por la época en que se efectuó. Fue el síntoma más claro del inconf~smo po~í~co que comenzaba a incubarse en la República en el larpeno~o porfmano y por su personaje central, Bernardo Reyes, marc6 un
Ja16n ro30 en nuestras luchas por la libertad política, que desgraciadamente
no tuvo eco nacional.
Se adujo
,
. para, que aceptara. este trabajo que yo había vivido este hecho•,
s1, es cierto, tema entonces diez años, y ese día, 2 de abril, uno de mis hermanos mayores estaba en la Plaza de Zaragoza esperando a ver qué pasaba;
pero Y~ apenas había c~menzado mi instrucci6n primaria el año anterior y
el ambiente en que habia actuado era muy humilde, difícil para captar ideas
~ hechos; lo que más se me grab6 fue la angustia de mi madre por los peligros a que estuvo ex-puesto su hijo.
Pero este ensayo es tentador, es como poner una pica en Flandes; sin embargo, re~it~, es mucho para mis capacidades, y por lo mismo, muy devotamente solicito de ustedes toda la benevolencia posible para oírme y sobre
todo para juzgarme.

?º

• MS. Censo y Ramo de Estadistica de la Ciudad de Montemordos ... 19 de diciembre de 1826, AGENL, Estadistica, 1826-1827.
• MS. Censo y Ramo de Estadistica de la Ciudad de Montemorelos ... 14 de marzo
de 1826, AGENL, Estadística, 1826-1827.

Pues bien. Hace siete décadas, azotaba esta región una terrible epidemia
de ~ebre amarilla, que el gobierno se esforzaba afanosamente en contener.
P~c1samente ?ebido . a la intensidad de esa epidemia, se había pospuesto la
visita a esta cmdad del C. general de División don Porfirio Díaz, Presidente
de la República, que había sido invitado por el Gral. Bernardo Reyes, que1

*

Trabajo de ingreso leído por su autor en la Sociedad Nucvoleonesa de Hutoria

331

330

�con un int rvalo de dos años,

taba al frente &lt;lcl Gobierno deJ E tado d -

de 1885.
Se acepta n e ta r gión, ca i sin discu ión, qu el Gral Reye había llegado a esta Front ra del ort a d truir la h emonía que por acá jerclan nuestros caudillos de la Guerra de Rcform ' de la Intervención Franc ; al decir nu r caudillos m 1efiero, claro tá a lo en rales Lic.
Lázaro Garza Ayala, Ger6nimo Tr viño y Francisco Taranjo.
o tros lo habitant de ta frontera ten 'mo la pr unción de haber
' muy alta contribu ión d sanfTr n la·
pa ado una
ras de R forma y
del Imperio. Tropas comandada,; por • antia o Vidaurri, ant s de u penosa
di id ncia, Igna io Zaragoza, Juan Zuazua, Juli5.n Quiroga "El L 6n d la
ierra", Mariano Escobcdo · los ant s nombrados Garza
·ala, Treviñ y
aranjo, para no citar nada más que a los que marcaron profunda huella,
cntr garon us vidas en los campos de batalla en un generoso holocausto.
abemos que, por lo menos, el Gral. Tre\-iño, que fue gobernador hasta
tres veces ant
de venir a e tas tierr::is el Gral Rey s ejerció su magistratura sin ninguna ingerencia d 1 gobi rno cntral. (Teníamos una República
Fed ral). abemos también que el Lk. Gcnaro Gara García, con más iión, o con m nos compromiso, upo a tirmpo romper sus ligas con el GraJ.
Díaz y todos recordamos con sati farción y con orgull que las carta que
le fu n dirigidas por el Pr idente, eran devueltas in abrir a su remitente.
(GaI7.a García no quería tener amistad con l general Porfirio Díaz) Y nosotros crccmo, vo.Y populi, sin haber llegado a sclarecer csle asunto, qu de·de ntonccs, aun a travc: d todos los gobierno , hay cierta inquina del gobierno central en contra de ta re ión, brc tocio en contra de fontcrrey.
Sabemos, en fin. que nuestros audillos, que gozaban jugando a la democracia )' a la fcdci ación, se di on cuenta tic la a1 tera maniobra d don Porfirio cuando ya era tard .
Bien.
n 18 8 Bcrnnrdo R ,e · izobcrnaba el e tado de

ue\'o León con

mano de hierro.
En 1885, cuando se npod ró di'! obicmo, ch6 mano de nuestros hombres: Lic. y Gen 1al Lázaro Garza yal., Lic· P dro J. Morales, José ngel
Garza Trc iño,
cundino Rocl, J ús Tr viño, Francisco E. Rey , etc. para apr nder a gobernar.
Pero ¿ quién era 1 General Bernardo R y ?
He aquí su historia militar en r um 'n:
Enlr6 al ejército a lo 16 años, combatió en Calvillo y Villa ueva, ascendió de alférez a tenie11tc en Zamora; a isti6 al itio de Querétaro y fue
herido· formó parte d la columna que · envió en ob rvaci6n de Márquez
a Mé.~co y en San Lor nzo r cibi6 una herida de bayoneta. Asi ti6 al itio
de México y vol ·i6 a Querét ro. En 1868 )' 69, combatió en inaloa; en

332

1870 n Tamaulipa (e capitán); ,·a a Zacat as y
herido (por ter era
vez) Y salva un ca am •nto d pertrc ho de Gu rra. En 1873 combate contra Lozada ( comandante). En Tepic llega a teni nt coronel. Recibe un
balazo en $antia o Ixcuintla. Derrota al
neral Donato Guerra y n 1876
estando en TamauUpas, cae el gobierno d Lerdo )' el general Díaz }e re~
con? el grado de coronel. Guerrea por el norte y las Hua ·tecas y vuelve
a ~maloa y en Villa nión derrota al general Ramír z T rrón r cibe. d
hendas, ~ matan tres &lt;:3:ballo y
ase ndido a
neral de brigada. E jet
de la Pnm ra Zona Militar y hace una feliz campaña en onora contra lo
yaquis. Es nombra_do jefe de
·ta Zona en an Luis Potosí y en Mont rrey,
_n la ca a del. Lic. f, uro
púlv ·da. obernador interino del tado {el
lit~ era el Lic. ?enaro ~ai~ García, por entonce en viaje por asuntos
poüt1cos en la_ capital), reobc una descarga a qu marr pa, n qu fu ron
~uertos o h ndo ha ta trec soldado · su. ropas pr ntaban tres perforac1one
de balas; es el 10 de diciembre d 188r
estab e I tad o d e
..
1t10, y entra como gobernador interino de
uevo León.
Decíamos que había empleado a nuestros h mbres para apr nd
a gobernar Y cuando aprendió los fue eliminando poco a poco con habilidad
a _uno con saña y mala f a otros· d truy6 las div~ facci~nes d I Partido
L ~ }' se formó un~ uya propia (Bemardista), El Club Urii6n y Progre o.
Pacificó al tado )' sm problemas onómicos, pue ' tos ·a e taban re u J.
tos ~r los an~riores ~ biem
impulsó la in t.rucci6n primaria y normal,
no as1 la pr fesional; d1 rna&gt;·or amplitud a la Leyes d Pr tecci6n a la In~
dustria promulgadas por los anterior
obemadores principalmente por Garza_ A~ala dio facilidad al om rci y a la banc;
comenzó a urgir la
mmena.
Sus jefes de cordada ( la cordada era un grupo de hombr s armados.
a caballo, al mando d un militar o civil) entre los qu
taban el mayo;
Regino Guti'rrez, Platón Treviño, J corone] Ram6n T rán, Pedro Hernández, Bonifa io Martínez (El oyot ) , t ., r corría lo caminos del tado
rec~giendo_ · matando in cl1esc:an:so a bandido activo y a bandido que
hab1an deJado de serlo (contrabancli tas o anti u militar •s !icen iad d
nuestras luchas int tina ) o a hombr s br ado qu t nían en t mión a
nue tro alcald s, aunque no hubi n h ho nada, por t m r por inquina,
a veces a personas inocentes. El radio de acción d la cordada se extendió, en ocasiones, a Coahuila y Tamaulipas; en ucvo Le6n las ciudades
más ca tigadas fu ron Lampazos y C rralvo y en m nor intensidad Mont.err y.
Hacia el año d 1898, fecha de la visita d 1 P idente Díaz, Bernardo Reyes ejercía como h mos dicho, un poder omnímodo n todo
u vo Le6n.
Emulando aJ Presidente- Díaz c¡ue había liminado un.c1. cloc na d cabe-au
principaJ s (
inato el Vera rw 1 25 de junio d • 1876 - " fát.alos en

333

�Caliente"- Trinidad García de la Cadena, en Zacatecas, etc.), mantenía
una paz fonada en todo el estado· en Monterrey ejercía un poder absoluto
oficial y hasta social y por medio de su partido político "Unión y Progreso"
que tenía enlistados a todos los ciudadanos del e tado, hacía las elecciones
a su gusto en un ambiente absolutamente tranquilo y a muy poco costo.
Po,r stas fechas de la visita antes dicha, en una reunión muy discreta de
ciudadanos desafectos al general Re}-es, a la que concurrieron algunos miembros de los más caracterizados de la banca, del comercio y la industria, que
habían contribuido con respetables sumas de dinero para solventar el gasto
de los festejos que se preparaban, se trató en firme la idea de proponer
o pedir al general Porfirio Díaz que cambiara en la gubematura al general
Reyes por alguna otra persona originaria del estado· se desechó la idea por
no dar motivo de pena o mortificación a ninguno de los di tinguidos visitan tes que tendríamos por tal motivo, particularmente al meritísimo General
Mariano Escobedo que venía en el grupo y que hacia mucho tiempo que
no visitaba esta ciudad. Fue campeón de esta idea el Lic. Francisco E. Reyes, que había de ser tratado, al correr de los años con mucha crueldad
por el general Reyes y sus partidarios.
Y se efectuó la visita; la recepción fue en la hermosa estación del Golfo,
hoy abandonada; hubo fiestas, desfile con arcos triwifales en que participaron con asombro del general Díaz todas las clases sociales; días de campo
y visitas a las industrias; banquete con todo lo más granado de la sociedad
y la frase gráfica, lapidaria, de halago al gobernante provinciano, pronunciada por e] ilustre Jefe del Estado, paladín de nuestras luchas internacionales: "General Reyes... así se gobierna"; frase que a mí me parece fue un
latigazo al rostro de nuestros próceres allí presentes y una afrenta sangrienta
a la memoria de nuestras gloriosas huestes que dieron la batalla final en los
lamerlos de Querétaro.
Y e volvi6 el presidente a su capital. aquel presidente arquetipo de la paz,
que el pueblo mexicano admiraba, qu admira todavía a pesar de todo y
que, aunque parezca mentira, a más de 50 años de su sueño eterno, hay
muchos que tiemblan con su sombra ... Se fue y se perdió la suprema oportunidad de pedirle aquella gracia también suprema.
El Gral. Reye se afianzó en e] poder, se plasmó su obra.
Nuestros maestros primarios, en Jegión iluminaron el estado, los estado
vecinos y aun los lejanos. Mae tro mío hubo, don Catarino Galván, que llevó
sus luces y su vida hasta California y allá fincó su hogar. Los principales,
verdaderos y grandes maestros Miguel F. Martínez Serafín Peña, Abel Ayala,
Emilio Rodríguez, Pablo Livas, Eulogio Flores, Celso Flores Zamora, Macario Pércz, María W. Benavides, Maria Valdés, etc., etc., sembraron nuestras
campiñas con tal devoción que están dando sus fruto todavía. Revitaliz6

334

la Ley de Protección a la Indu tria, promulgada el 21 de diciembre de 1888
por el Lic. y General Lázaro Garza Ayala; se hizo pública la fama de uevo
L~n por toda la República y por el C.."-tranjero; nuestros hombres de negoaos prosperaron: nuestros obreros y campesinos tenían trabajo en todas
partes ~:cm s6lo decir: "~oy de Nuevo León". Y el Gral Reyes se atribuyó
a sí mismo todo el mérito de esa obra; pero esto no era cierto más que
en parte. "En Nuevo León, dice el Lic. Santiago Roel en sus Apu11tes Históricos, la iniciativa privada ha sido siempre el primer factor de prosperid_ad".
uestra gente era activa y emprendedora desde antes que Reyes naciera.
uestro material humano, como dijo uno de los más notables jefes
de la Revolución Mexicana, fue siempre de primera calidad. Ya antes de
que apareciera a la vista de nuestro vigilante cerro de la Silla el Gral. José
V alJe con su Quinto Batallón ( que fue la cabeza de playa tu.xtepecana en
~~evo León) se habían verificado aquí exposiciones industriales con pleno
e,ato; pero el Gral. Reyes e atribuyó, como dije antes, todo el honor de
este florecimient? y la República se lo reconoda y el Gral. Díaz, aceptando
aquel !allo, confirmado P?~ ~us propios ojos, se lo premió: Bernardo Reyes,
ascend1do a general de división, fue llamado a México a ocupar la cartera
de Guerra Y Marina, donde ya había sido oficial mayor, vacante por la muerte del general Felipe B. Berriozábal, hermano de guerra del presidente en la
gloriosa batalla del Cinco de Mayo de 1862, n Puebla, desde ento;ces no
de los Angeles sino de Zaragoza.
Y en e] corazón de todo Nuevo León nació una honda esperanza• quizá
la distancia Y el tiempo, los entorchados de oro y las nuevas actividades del
Sr. Ministro, lo alejaran para siempre de estos lugaTes, de nosotros tan queridos.
Nuevo Le6n respiraba amplio y pausado, descansaba, tomaba tiempo.
¡ Vana ilusión! ¡ Inútil esperanza!
Quedó al frente del gobierno en fonterrey, el Lic. Pedro Benítez Leal:
hombre pulcro, enjuto, de habla suave, apenas audible, aristócrata de abolengo, hechura perfecta del Gral. Reyes, que gobernaría, se lo había dicho
y está. entendido, en su nombre; a él tenía que darle cuenta de todo, pormenonzada, no se haría ningún cambio sin su aquiescencia o por su orden.
Coincidiendo con las primeras actividades del Lic. Benítez, se establecieron en la República clubes liberales a iniciativa del Ing. Camilo Arriaga, clubes que tenían por objeto el restablecimiento de hecho de la Constitución de
1857 y de las Leyes de Reforma. En Nuevo León se estableció uno en Lampazos J&gt;&lt;?r los Sres. In_- Francisco , aranj~ Jr., Ores. Carlos Garza y Juan
C. Fernande-l y Sres. Vida! Garza Perez, Lws G. Avila, Elpidio Canales Adolfo R~:~guez, Ernesto Bravo y otros más, que bien pronto fueron ~uestos
en pnSion (Cuartel del 9o. Batall6n), donde tuvieron recluídos más de

335

�cuatro meses y de donde salieron gracias a un amparo interpuesto ante la
Suprema Corte. Más felices los arriaguistas de Villaldama entre los cuales
se encontraba Antonio I. Villarreal, sólo fueron conminados a disolverse. A
consecuencia de estos hechos se extremaron las medidas de rigor; el Lic.
Benítez consintió que se perpetraran atentados contra la vida; tal fue el
caso de Juan Briones que en la penitenciaría fue martirizado s6lo porque
era muy hombre y que murió a consecuencia del tormento. El Sr. F. Hernández, de Montemorelos, una buena persona, fue sacado de la penitenciaria
y asesinado por órdenes &lt;le\ teniente de. gendarmes José M. _Correa. Igual
suerte corrió un criminal de apellido RoJas, que pudo haber sido condenado
por los jueces, pero al cual se le aplicó la Ley Fuga por el jefe de Acordada Platón Treviño, en el camino de villa de Santiago y sobre cuyo cadáver, suspendido de un árbol, hicieron ejercicios de tiro al blanco todos los
"acordados" ante las miradas perplejas de mujeres y de niños de ese pueblo.
Durante el interinato de Benítez y desde Mé.xico el Sr. Gral. Reyes consiguió que el Congreso Local reformara el Artículo 81 de la Constitución del
Estado que quedó en los siguientes términos:
"ArtícuJo 81. Para ser Gobernador se requiere haber cumplido 30 años
de edad y reunir las demás condiciones que para ser Diputado exige el artículo 49.
"No podrán ser electos para e1 cargo de Gobernador los empleados federales, los de Hacienda del Estado, los militares en ejercicio que_ residan en
el mismo y los que hayan tenido cualquiera de esos caracteres, smo 6 meses
después de haberse separado absolutamente de sus destinos '.
El mismo Gral. Reyes consiguió en la reorganización del ejército que se
especificara en la ley respectiva, que los brigadieres, generales de brigada
y de división pertenecientes a la plana mayor del ejército, se considerarían
siempre en servicio activo.
Con estos dos mandatos legales el Gral. Reyes consideraba seguro en su
beneficio, el gobierno del estado de Nuevo León, para el caso remoto, pero
no imposible, de que saliera del Ministerio de la Guerra.
M.ientras Nuevo León segufa su marcha, Reyes desple 0 -aba una actividad
asombrosa; el hombre era inteligente y activo, aparte de ser ambicioso. Proyectó y consiguió que en la nueva ley de reorganización del ejército antes
mencionada, el primero de diciembre de 1900, se incluyeran la creación de
la primera y 1a segunda reservas del ejército y se dio tal habilidad que muy
pronto toda la República se llenó de pequeñas escuelas militares, en las cuales en horas no hábiles para el trabajo, se preparaban por el estudio para
el servicio de las armas, multitud de jóvenes de las clases acomodadas, que
orgullosos lucían sus uniformes y sus sables, llegando a contarse en unos

cu~,tos meses hasta 30,000 reservistas ante el asombro de todo México y
qwzas ante
preocupación no manifiesta de algunas naciones extranjeras.
. Los r:servista~ comenzaron a crear conflictos. El Ministro de Hacienda,
Lic. Jose Ives Llmantour, protestaba por el desorden en los gastos en el presupuesto de guerra. La Secretaría de Justicia tuvo que intervenir para fre.
nar ~ pretensio~~ de los reservistas que quer1an gozar de los privilegios
propios de los militares. En los cuarteles de los reservistas se hacía política
su~urrándose que Reyes se~í~ el sucesor del Presídente D.íaz; y que éste sal~
dna pronto a Europa en vtaJe de descanso. En fin, que el Ministro de Guerr~ es~a tan crecido que se atrevió a preparar, sin consultar con los demas miembros del gabinete presidencial, unas maniobras militares en honor
de los del~gados de un Congreso Panamericano que se celebraba en esos días
en la capital y a extender en su nombre las invitaciones para tal acto. Este
paso en _falso del_ Minis~o de Guerra y Marina fue corregido de inmediato
P?r el Lic. Ignacio Mariscal, Ministro de Relaciones Exteriores y jefe del gabinete. Por último la violenta pugna que se entabló entre Reyes y Limantour so~re_ las prete11siones de ambos a suceder en el mando al Presidente de
l~ R~publ'.ca, pugna exacerbada por el poco tino de los dos grupos de partid~os, d10.~or resultado, a petición del ministro de Hacienda al Gral. Díaz,
que este solicitara al Gral. Reyes la renuncia del cargo de ministro de Guerra y Marina que venía desempeñando.
Y Reyes, muy a su pesar, renunció el 22 de diciembre de 1902 lo que le
fue aceptado dos días después.
'
Este mismo día (24 de clic. Nochebuena), llegó esta infausta noticia a
Monterrey, primero en calidad de rumor, después como hecho consumado.
Se supuso (una nueva y sutil esperanza) que el Gral. Reyes saldría como
rrumstro a algún país extranjero, pero. . . ¡ oh desesperación! . . . venia otra
vez corno gobemador a Nuevo León. Su presencia aquí no inspiraba ningún
temor al Sr. Presidente.
Y en esta ciudad para unos era una ofensa para Nuevo León que una
persona separada d:l gabinete presidencial, en las condiciones en que sali6
el Gral. Reyes, volviera a hacerse cargo del gobierno del estado; para otros
era una prueba m~ de la inq~a que el presidente Diaz tuvo siempre a esta
frontera que lo vio llorar de unpotencia en Icarnole; para muchos era sin
embargo, una positiva esperanza. Reyes había dejado de ser persona ;rata
al presidente de la República.
Y aunque nadie extemó nada, el rumor creció. ¡ H,abía que esperar!

!ª

. L~. llegada a Monterrey del Gral. Reyes en esta ocasión, después de su
dimisión de la cartera de Guerra y Marina, fue sin pena ni gloria. Venía
confuso (según confesión propia), temía positivamente haber perdido la amistad y el apoyo del presidente, de lo que siempre disfrut6. En esta vez sólo

337
336

H2'l

�l s servidores del gobierno y us amigos íntimos fueron a perarlo a la ünea
divisoria on oahuila. in embargo no perdió tiempo: tomó el mando el
28 d diciembre y el día primero d en ro d 1903 envió una circular a
todos lo Ayuntami nto comunicándol que
había hecho cargo nuevamente d 1 gobi mo e invitándolos a colaborar con entu iasmo en el engrand imi nto del tado.
Y la adhesión no se hizo esperar; los alcald vinieron a pre ntarle su
respetos y él mo para demostrar qu era el mismo, de cuerpo entero, movilizó un destacamento de 30 hombres del 9o. Batall6n a Lampazos, que era
Lampazo de aranjo desde hacía 25 año para vigilar al Gral. aranjo,
que de antemano tenía bien recomendado y que no gozaba precisam nte d
us simpatías.
1903 ra año d leccion y como i mpre lo había h ho aunque n esta
vez con el temor y la prco upa ióo por los últimos acontecimientos d fines
de diciembre n la capital, pidió al Gral. Díaz u penniso y autorizaci6n para presentar u candidatura para un nuevo período gubernativo en el estado.
o lleg6 la
pu ta de inmediato, como otras ve es· Díaz le advertía qu
antes de autorizar! tendría qu inv ligar 1 condiciones políticas del estado, y d pués de la angustiosa pera de una semana, llegó la tan deseada
autoriza ión. (Convenía a la alta política del Gral Díaz hac r sentir a don
Bernardo que 'I era el amo indiscutible).
ués d agrad e r este ñaladísimo favor, don Bernardo comenz6 su
ampaña. iientras tanto nuevoleone
important radi ados en la capital
de la República, que crey ron que Reyes había perdido su iníluencia en el
centro, se pu ieron de acu rdo con nu stros hombr s y de una manera muy
di reta comenzaron a hac r trabajo qu
ndrían por obj to conseguir un
cambio en la dir cci6n política d 1 stado.
Las primeras reunion fu ron en el d pacho del Lic. Francisco E. Reyes,
con la p encia de los también abo ados Eulalio anmiguel y Julio Galindo
y un grupo de profesional , periodistas y hombres de negocios, iniciándose
un movimiento que muy pronto se extendió a todo el estado.
Re on í . sin embargo la capacidad y actividad extraordinarias d 1 Gral.
R yes. o se podta negar que a su impulso, direcci6n y vigilancia (aún d sd México), u vo León había logrado un amplio desarrollo general: se fundaron nue\'as industrias por í solas buscando mano
pecializadas y mercados amplio o establ cidas bajo la amplísima protecci6n d las leyes. El
com rcio la anca, la instruc ·ón. . . todo marchaba a compás, rítmicamente. • . sólo las marchas continuas ' silen io
de la Acordada, mantenian
vi" la inqui tud. El m nor a 1 s daño era recoger de 1 pueblos a los
muchachos de espíritu 1 •antado, en edad militar, para meterlos de soldados
(sorteados decla el Gobierno) qu ran enviado a Yucatán a la guerra de
338

castas Y qu al correr de vario año , i salían de fil
blos, si qu daban con vida, eran ya mansos cordero

y volvían a sus pue-

Qu ríamo un cambio, un gobernador nuevoleoné .
. Desgraci ~ament~ 1 éxito d la opo ición tenía por bases: primero, la pérdida d~ ~~ influencia ~;1 Gral. Re es en la capital y, segundo, obt ner para
la opo 1c1on la pro e on y apoyo del Presidente. Los nu vol neses radicad en México hacían ge tion intensas para lograr esto último.
, ~eniend esto bu ~~ ~eseos como v rdades confümadas, muy pronto aparec1:ron grupos opo 1ciomstas. En Linares I s dirigían Juan de Dios Garza
Bemtez1 W ne lao egovia, el Lic. Francisco Buentello y el Dr. Macedonio
~arcía/ér~; en Lamp~ s idal Gana Pérez, Luis G. Vázquez, Ing. Francisco aranJo Jr.; en 1llaldama lo Ll . Arquieta y )varado· en Bustamant~ dirigía u~ grupo el Sr. Guadalupe Rob) ; otro José D. Cárdenas en Salmas 1cton~; otro más el Lic. Ramón Hinojosa en Montemorelo ; el Dr.
Raf~cl Cantu fundó un club en T rán; Ignacio Azcárate tenía un numeroso
contingente en Dr. rroyo asi como había otro formado por Andr Amaya
Y E tan.islao Martínez en Gal ana etc. . . y n Mont rrcy la casi totalidad
de los alumno de la Escu la de Jurispruden ia,
p
ntaron en el úm. 22
de la cal! de E obedo en donde estaba la Dirección d la Oposición, en
la cual
taban r ibi ndo adh ion d pueblo y ciudad de todo el
estado. ¡ Hasta dinero 11 gaba de
ahuila y Tamaulipas para los gastos de
la campaña!
. Entusiasmados los oposicionistas, publicaron un amplio programa de go~1 _rno con on . . propo i_cion : ind penden ia de la admini traci6n de jusb~1a, ~ongr so libre gobierno fu rte pero no en perpetua dictadura, municipios hb
honradez admini trativa, 1 yes protectoras general , difusión de
la instrucción, garantías individual s, abolición de las práctica dictatoriales,
r pon abilldad de 1 funcionarios, etc.
Llamó pod sam nte la atención d 1 diri entes antibernardista el hecho (1 mentable por todo concepto ) de la cb ti.i::iada y total abstención y
~un la ~egaci~n de tod~ la uieja guardia liberal a olaborar en ta campana d h~a 1ón y anbbemadista reconocido hubo que temieron comprom t r us mt re
y
n garon a p tar cualquier ayuda. Lázaro Garza
Ayala, qu tenía motivos person 1 de
ntimi oto con Reye no dijo una
palabra. El Gral. Francisco aranjo que había sido tenazmente hostilizado
por R yes, envió una carta a uno d us amigos n que declaraba que no
a ptaría u po tulaci6n para gobernador del estado a pre to de tener que
atend r sus negoci y auguraba que el Gral. R yes sería nefasto para el
tado y para la naci6n si s guía en el prim r plano d actividad políticas
en que actuaba Por último, 1 Gral. G r6nimo Treviño, preocupado quizás
339

�por ]a salud de su hijo, prefirió irse a su hacienda La Bahía, en Coahuila,
para alejarse del escenario político del estado.
¡ En todo esto parece que estaba oculta la mano del presidente Díaz! Y la
promesa, la adhesión y el respeto de nuestros próceres.
Reunidos por su propia inspiración la totalidad de ~umnos.
la Escuela
de Jurisprudencia invitaron al pueblo a una celebrac1on Pª°:otica el 5 ~e
febrero en los panteones municipales en honor del gran constituyente nacional Lic. León Guzmán, que siendo originario de Tenango del Valle, Estado
de México, se había avecinado con nosotros y había vivido en el rancho de
San Isidro, de Ramones, Nuevo León, y dejado en el Estado fama de su
magnífico don de gentes; y de los constituyentes locales Líes. Manuel P. de
Llano y Simón de la Gana y Melo; tal celebración tuvo un éxito notable, en
ella comenzaron a oírse los primeros mueras para el Gral. Reyes que no
muy tarde traerían consecuencias.
_
Seguro ya el Gral. Reyes del apoyo oficial, entró de lleno a la campana
política. Su maquinaria electoral, el "Club Unión y Progreso", dirigido por
José G. Villarreal, reorganizó sus filas y en Lampazos e~ último de enero de
1903, el Lic. Manuel Jiménez en el teatro Juan Ignacio Ramón, ante una
concurrencia convocada para tal propósito lanzó la candidatura de Reyes
para el siguiente período gubernativo. Pronto le _l;icieron coro basta 11 ~~­
nicipios del estado y en esta ciudad en una reumon general del Club 'l!mon
y Progreso se acordó ofrecerle la candidatura oficialmente. En tal virtud,
reunidos en numerosa manifestación unas 2,500 personas, el 22 de febrero,
se dirigieron a su casa por la calle de Hidalgo, y el Sr. Aurelio ~a~gue,
director del periódico La Voz de Nuevo León, de] cual era prop1etano el
mismo Gral. Reyes, tomó la palabra y dijo entre otras cos~:
. .
..."Señor: el pueblo no olvida, no puede olvidar, los eminentes servie1os
que le habéis prestado, impulsándolo con westra inteligente iniciativa Y dirigiéndolo con westra experta mano.
"Nuestra democracia reconoce como base la soberanía del pueblo, la voluntad del pueblo es la ley del país.
"Vos, señor, que en guerra y en paz habéis sido constante y firmisimo sostén de las leyes, someteos ahora de buen grado a la voluntad de este pueblo
que os aclama par su jefe y correspondiendo al anh~lo del bien proco~unaJ,
aceptad con la enérgica franqueza que os caractenza, vu~tra cand1dat~
al gobierno de Nuevo León, que haremos triunfar a su tiempo con la incontrastable mayoría de nuestros sufragios.
"Aguardamos esa vuestra aceptación que taDlbién hemos venido a buscar
aquí, servíos dárnosla, señor, categórica, inmediata, como la merecemos".
Con voz fuerte y acento conmovido -dice su periódico-- el Gral. Reyes

?:

contestó:

340

"La manifestación que acaba de hacerme el presidente de la importante
asociación política formada por los clubes de todos los municipios del estado
que tiene por lema, por nombre, las dos palabras que encierran su hermoso
programa "Unión y Progresoº, en manifestación en que me pide aceptar
la candidatura para el gobierno en el próximo período constitucional me
deja ver cuánta es la gratitud del pueblo que estos clubes representan, ; por
esa manifestación semejante, abrazándome en su flama de entusiasmo aviva
en mi espíritu las energías y exalta mis emociones de simpatía h;cia los
hijos de _este estado, en donde siempre conté con la ayuda de los buenos para trabaJar con todo el esfuerzo de mi cerebro, con todo el ardor de mi
sangre, con todo el afecto de úlÍ corazón, por su grandeza y por su prosperidad.
"Siguiendo aquí en proporcional escala el ejemplo del ilustre Gral. Porfirio Díaz, por lo que hace a su gobierno en el conjunto nacional, pude lograr éxitos felices; y Nuevo León, que estaba en estado de anémico sosiego
se _levantó poderoso y Jlamó de todas partes falanges de obreros y el jubilo~
rwdo de talleres y de máquinas, acompañado por los tonantes ecos de la
fama, cantó orgulloso el himno de su prosperidad.
"Así pues, los éxitos alcanzados por mi gestión gubernativa han sido obra
de todos los h.ijos de Nuevo León; y al aceptar reconocido, como cumple a
mi gratitud para vosotros, la candidatura que se me ofrece, que significa
vuestro anticipado voto en el sufragio, al aceptarla, porque no debo excusar
el poner mi esfuerzo al servicio de vuestra grandeza, que merece el holocausto de todos mis sacrificios, os recomiendo, que, para los disgregados hoy de
vuestra inmensa mayoría tengáis en todo tiempo dispuesto el generoso ánimo
a la conciliación como yo lo tuve siempre para los mal contentos que en 1885
surgieron a mi llegada a este territorio; y solamente os digo, en cuanto a mi
programa de mañana, que mi pasado como gobernante responde a mi posible administración futura; y si cuento con vuestra ayuda, mi gobierno sostenido por vue tros robustos brazos, estará siempre a la altura que corresponde
a este glorioso estado que marcha a la vanguardia entre los primeros de la
República.
"¡ Gloria al Primer Magistrado de la misma, General Porfirio Díaz, que
ha sabido hacerla grande y respetada! Gloria a vosotros que a la hora de
Ja lucha en la labor del progreso, habéis sabido entre todos distinguiros.
"¡ Viva el Gral. Díaz!
"¡ Viva el estado de Nuevo León!"

Entretanto la oposición se organizaba: aparecieron pequeños periódicos:
Redención y Constitución, en los que se atacaba al Gral. Reyes sin descanso.
Muchos de los artículos que se publicaban eran los discursos pronunciados
por los estudiantes de jurisprudencia en sus reuniones y clubes, y resultó. ..

341

�lo que tenía que resultar. .. comenzaron a circular rumores de que un grupo
de alumnos serían e.x-pulsado de la escuela. En efecto. el miércoles 4 de
marzo al terminar las clases, los alumnos fueron citados para e1 día siguiente
en asamblea general.
El jueves se presentaron a clases 19 alumnos. (Todos eran 27).

bres_ Y de ciudadanos retirarno de la escuela n que prácticamente se contradicen las teorías constitucionales.
Lo hacemos saber al uerpo de Profesores de esa E cuela por el conducto
de usted señor Secretario.
Monterrey, 5 de marzo de 1903.

El Lic. Francisco Valdés G6mez, director de la escuela, acompañado de
todo el personal docente, les leyó un Acuerdo del tenor siguiente:

José F. ~uajardo, figuel Treviño, Alberto Villarreal, Pedro González,
Arturo GuaJardo, Armando fendiola, Gabino P. Quintanilla, A. de la Paz
Guerra, Lor nzo M. de la Garza, Rodolfo L. Hinojosa, antiago Roe!, C.
Garza González, Manuel Gana Gonzále-z, Ramón Gám z, Felipe Guerra Castro,
F. González y Gonzálcz, Octavio Barocio.

CUERDO DE

u.

JuNTA

DIRECTIVA

DE

u. EscueLA

DE

LEYEs:

Por acuerdo de la Junta Directiva han sido usted convocado para manifestarles: que en virtud de que algunos alumnos de esta Escuela han estado
colaborando en los periódicos Redención y Constitución, con diverso .artículo
en que se falta al respeto y consideración que se debe al actual Gobernador
del Estado ofendiéndolo en su persona de una manera más o menos explícita, cuando este plantel está bajo su inmediata inspección, siendo por tanto
su jefe prin ipal acordó dicha junta que se amone tara a los enunciados
alumnos, que lo son: Cecilio Garza González, Antonio de la Paz Guerra,
Octavio Barocio y Ramón Gaéz, conminándolos con la expulsión si reincid n
y con la advertencia de que se aplicará la mimia expulsión a cualquier otro
alumno que incurriere en iguales faltas. A los que están presentes se les pide
de un modo especial que hagan aber este Acuerdo a los demá alumnos que
no hayan asistido.
Se sacó copia de dicho acuerdo que no quiso firmar ninguno de los profesores.
El Lic. Francisco L. Pérez se negó a protocolizarlo por ninguna paga en su
calidad de otario Público, y entonces la casi totalidad de lo alumno entregó a la dirección de la escuela una Comunicación que decia:

Señor Secretario de la Escuela de Jurisprudencia:
Notificados de la conminación que la Junta Directiva de esa Escuela ha
tenido a bien hacemo para qu no abstengamos de escribir atacando la
reelección del actual Gobernador del Estado, bajo la pena de expulsión de
cualquier alumno que s.iga manilestando libremente sus ideas, y encontrando que esa conminación es atentatoria a los derechos del hombre que consigna el Art. 7o. de la Con tituci6n de la República que dice:
"Ninguna autoridad puede establecer la previa cen ura", etc. l s su ritos
studiantes hemos acordado antes que abdicar de nuestros derechos de hom-

342

Un día antes habían enviado
denunciando los b chos.

w1

telegrama a la ecretaría de Gobernación

El Gobierno acusó a estos j6ven 5, en su mayoría menores de edad (pues
de los 17 sólo 9 eran mayores de 21 año ) , de que eran incitados por gentes
P rversas, tanto de aquí como de la ciudad de MéJ.'Íco, que eran malquerientes del Gral. Reyes.
A estas alturas la campaña políti a había entrado en plena efervescencia
por ambas partes.

La Voz de Nuevo úón reprodujo eJ siguiente artículo en apoyo de su
candidato:

Este artículo se publk6 en ingl's en I Monterrey News. Este peri6clico
estaba en e.l cruzamiento de las calles de Zuazua y Padre Mier, fue el primero
que us6 linotipos en esta ciudad y quizá en la República. Su propietario fue
el Coronel José A. Roberston, hombre al cual Nuevo León debe mucho de
su adelanto y con el cual está en d uda. Dice así:

TENOAMOS PAZ;

"Los hombr distinguidos y ]os altos funcionario. n todo el mundo han
sido y son víctimas &lt;le vituperio en u conducta oficial y privada. M~chos
de estos inmoderado y no poco fr cuentes des) ales ataques, son consecuencia ~e jóven e inexpertos ciudadano . La I y y el orden prevalecen en
México en ma or extensión y a un grado más el vado que nunca en su carrera como acción indepcndien y u prosperidad nunca ha sido tan grande
como ahora. En nin una parte del país
han hecho mayores progr s,
han acumulado mayores riquezas, ni
ha btenido un grado más elevado de civismo y d moralidad que en Monterrey. Esta ciudad ha venido
a ser el centro manufocturero y comercial más i.mportant entre an Luis
y México; ca o maravill so qu se ha realizado en cosa d 15 años y nadie

343

�puede calcular el limite de su futura grandeza. Con cerca de 100,000 babi.
tantes y con las facilidades de transportar sin igual, todo el mundo tiene puestos los ojos en esta ciudad y su porvenir e tá ciertamente bien asegurado. La
alta posición que Monterrey ha alcanzado entre las ciudades de América no
es una cosa debida al acaso, ha sido el resultado del civismo y del buen
gobierno, y sería lamentable que ahora ocurriera algo que viniera a echar
por tierra la limpia celebridad de la ciudad, por puras contiendas políticas
o aquellos que han sido los factores para determinar esta condición, sean
imprudentemente atacados.
Tengamos paz y que en lo futuro, continúen la dignidad y el decoro que
han caracterizado a la administraci6n de los negocios públicos. Ninguna ciudad en el mundo puede jactarse de tener mejores, más inteligentes y más
leales ciudadanos que Monterrey. Nada podrá menguar su elevada reputación.
Al partido bemardista le llegaban muestras de adhesión de todos los pueblos
del estado que se sumaban a las que ya tenían en esta ciudad; sólo de esta
capital e presentó una lista de 7,000 ciudadanos; al "Club Unión y Progreso" que era su centro de actividade6 se sumó bien pronto el Club Victoria
con 472 formas, fonnado por obreros y cuyos directores eran el Lic. Enrique
Ballesteros y los Sres. Alfonso Rodríguez Belaunzarán y Antonio L6pe-¿ y otro
club político formado por los trabajadores del rastro de la ciudad.
La prensa bernadista: La Voz de Nuevo León, que dirigía Aurelio Lartigue, que se imprimta en la imprenta de obiemo; El Espectador del Dr.
Ramón E. Treviño; El Espíritu Público, de abinas Hidalgo; algunos de México como Siglo XX, El Imparcial de Guaymas, Sonora y hasta d I extranjero, enaltecían la personalidad del Gral. Bernardo Reyes constantem.ente.
Por el bando oposicionista se había distinguido el año anterior La Democracia Latina de Adolfo Duclós Salinas; pero había sido acallado por prisión del propietario y amenaza de repetírsela si persistía en publicarlo; y los
pequeño periódicos de combate ya nombrados y además La Defensa &lt;iel Lic.
Antonio de P. Morales; El Trueno de Linares, publicado por el Sr. Martín
J. Stecker y Justicia del Sr. Gregario Ortiz, del cual se publicó un solo número y emigr6 a México en busca de garantías. Estos periódicos con excepción de La Democracia Latina fueron pequeñas hojas periodísticas, de vida
precaria y escasa circulación.
El periodista Benito González fue preso en la Penitenciaría por sus actividades politicas. Al estudiante Octavio Barocio le pasó lo mismo porque
elogi6 el discurso que el pasante de leyes José F. Guajardo pronunci6 el 5 de
febrero en los panteones municipales; este mismo pasante de leyes fue asaltado y se pretencli6 asesinarlo en las inmediaciones de su casa y perseguido
fue apresado en un tranvía de mulitas y salvado de una muerte casi segura

344

por el capitán Ramón Treviño, ayudante de nuestro general don Gerónimo,
casualmente pasajero del mimo; no se salvó sin embargo de la cárcel a
donde fue acompañado por el referido capitán y de donde salió para ser
expulsado de la ciudad, advertido de que si no lo hacía seria nuevamente
reducido a prisión. Por esos mismos días en que fue encarcelado el Sr. Guajardo, el 3 de mano de 1903, se atacó violentamente al Gral. Re}·es en un
mitin político en Dr. Arroyo que term.in6 en que todos los oradores fueron
a dar con sus huesos a la cárcel; cosa parecida les aconteció en Linares a
un grupo d ciudadanos asesorado por estudiantes de Leyes.

El entusiasmo popular había llegado a tal grado en la campaña de oposición que el Gral. Reyes, muy seguro al principio, perdió su serenidad y
para calmar un tanto el ardor ciudadano, hizo publicar en la prensa oficiosa
y en el Periódico Oficial una tremenda requisitoria en la cual ordenaba a
sus jueces que "sin más miramiento que los que la Ley otorga, se proceda
en lo sucesivo contra todos los que de alguna manera se hicieren acreedores
a castigo, sin atender a que delincan o no a pretexto de actividades políticas".
Entre tanto el grupo oposicionista se organizó en mejores bases, se constituyó en Gran Convención Electoral Nuevoleonesa. En su mesa directiva figuraron 12 abogados, 4 médicos y muchos vecinos distinguidos. Tarea de
romanos fue designar candidato al gobierno del estado; aceptó esta dificilísima designación el Lic. Francisco E. Reyes, cuña que, desgraciadamente, no
era del mismo palo, por entonces en viaje de negocios en la ciudad de México, antiguo partidario del Lic. y Gral. Lázaro Gana Ayala y que había
colaborado con el Gral. Reyes en los primeros años de su gobierno; el mismo
que logró posponer, desclichadament , para mejor ocasi6n, la solicitud que
se pensó hacer al Gral Díaz, durante su visita a esta ciudad, en 1898, para
que cambiara de la gubernatura al Gral. Reyes.
Esta designación de la Gran Convención Electoral Nuevolconesa elevó al
máximo el encono de los partidarios de don Bernardo. Se acusaba al Lic.
Francisco E. Reyes de ser un insignificante personaje que ni siquiera había
sido aceptado entre la buena sociedad regiomontana; de ser mal abogado,
"que si alguna fama tiene, es por la conducta torcida que sigue en todos los
asuntos que se le encomiendan (era apoderado general de los Ferrocarriles
Nacionales sin ninguna otra actividad profesional) y aseguran que el mismo
Lic. Reyes dice (y esto lo pregonan mucho los bernardistas) que si acept6
su candidatura es porque no tiene padre ni madre ni hermanos ni hijos, ni
nada en fin que perder; que por eso se prestó de buen grado a hacer el
papel de fantoche, librando de paso a nuestros pr6ceres ( ya dijimos que ninguno quiso aceptar esa designación) de la ignominia de ser vencidos en una
lid democrática, en la cual sería un suicidio político irremediable para cualquiera, por poca estimación que de sí mismo se tuviese. Los bernardistas lle-

M5

�garon en su pasión partidarista a llamar blasfemia, impudicia y grotesca a
la candidatura del Lic. Francisco E. Reyes, que tenía en su abono una vida
ejemplar como ciudadano y como profesional; y como para atenuar un tanto los desagradables comentarios de esos innobles desahogos, La Voz de Nuevo
Le6n reproducía un elogioso artículo del Gral. Reyes aparecido en El Jm,.
parcial de Guaymas, Sonora, en el que se repetía por enésima vez la evolución maravillosa de Nuevo León, bajo Ja atinada gestión del Gral. Bernardo Reyes. Sin embargo, lo más grave, Jo más extraño, lo más desconcertante, era que el Gral. Díaz se había tardado un mes en recibir al candidato
de la oposición; que éste no recibió ninguna promesa de apoyo ni siquiera
de imparcialidad y que para llegar a esta ciudad y ponerse al frente de sus
partidarios, tuvo que eludir sagazmente una vergonzosa maniobra de los Dres.
Melesio Martínez y Ramón E. Treviño, médico de Sanidad el primero y diputado al Congreso del estado y director del Espectador el segundo, que habían contratado a un numeroso grupo de meretrices para recibirlo en la estación del ferrocarril.
El tiempo seguía su marcha.
Los dos grupos se disponen a halagar al gran dictador; se aproxima el 2
de abril; ambos partidos postulan para presidente de la República al Gral.
Díaz: uno, el de los bernardistas, para demostrarle su agradecimiento por el
apoyo que el gobierno del centro da en sus pretensiones al Gral. Reyes¡ el
de los oposicionistas, por el deseo angustioso de lograr sus favores. ¡ Penoso
modo de obrar en estas seudo-democracias nuestras! Los dos partidos preparan suntuosos festejos en honor del Presidente por el aniversario de la gloriosa batalla de esta fecha en Puebla en 1867. La ciudad y el estado hierven de fervor político y patriótico. El gobierno hará traer de los pueblos vecinos grupos a caballo que marcharán en columna cerrada con los miembros
del Club Unión y Progreso, con los del Club Victoria y con el pueblo a saludar en su casa, eo la mañana, al C. Gobernador; por la tarde e reunirán
en las calles inmediatas al palacio de gobierno, por Zuazua y Cinco de Mayo,
los mismos clubes políticos, las escuelas oficiales y el pueblo, que, presidido
por las autoridades, harán un desfile pau·iótico. Por la noche habrá serenata
extraordinaria en la Plaza de Zaragoza por las bandas militares de la guarnición.
Los oposicioni tas por su parte se reunirán en la 111añana a las 10, en la
Alameda, que entonces se llamaba de "Porfirio Díaz" y en manifestación se
trasladarán a la Plaza de Zaragoza en la cual se desarrollará la parte final
de su grandiosa manifestación.
Las autoridades advierten al pueblo que tenga cuidado; que ese día habrá
dos manifestaciones: que la buena será la organizada por las autoridades en
honor del Presidente Díaz que dio tantas fechas gloriosas a la patria; la otra

346

está dirigida por hombres enfermos, degenerados, ambiciosos de poder, que
se valen de jóvenes inexpertos y de gentes incautas, con fines aviesos.
Y sucedió que en la mañana, muy temprano, como para acabar pronto,
antes de que calentara el sol, una manifestación se desprendió de la Plaza
Hidalgo y marchó al poniente por la calle de este nombre hacia el domicilio
del Gral. Reyes. Sumaban como 2,500 personas: formábanla escuadrones de
caballería de los pueblos vecinos, miembros de los clubes políticos bemardistas y gentes del pueblo; frente a su casa tomaron la palabra los oradores
elegidos y proclamaron al Gral. Reyes, como personificación viviente de la
esperanza de prosperidad por todos encarnada en la grandeza de Nuevo
León.
El Gral. Reyes, dice uno de sus partidarios, "se conmueve, se estremece,
tiembla, palpita agitado por la emoción que le causa este acto solemne, y en
la elocuencia de un sentimiento exaltado y profundo, prorrumpe en un apasionado discurso que termina con esta frase conmovedora: ¡ hijos de Nuevo
León, os pertenezco!
Por el otro bando, a las 10 de la mañana, se reúnen en la Alameda numerosos grupos de gentes, muchos a caballo, también de los pueblos vecinos, que venían a manifestar sus simpatías al héroe máximo de la patria,
arquetipo del engrandecimiento de México, pacificador de la República, general de División Porfirio Díaz. Los directores de la Gran Convención Electoral Nuevoleonesa, Lics. Eulalia San.migue} y Nicolás M. Bera.zaluce, habían
pedido a todos los organizadores de esta manifestación, y así lo decían en
unos Volantes que se repartieron profusamente, que se limitaran a lanzar
vivas al Gral. Díaz, al candidato Lic. Francisco E. Reyes y a los líderes de
lo antiguos partidos garza-ayalistas y genaristas y que se abstuvieran de todo acto político militante, esto último, por supuesto, muy difí.cil.
La fiesta comenzó en perfecto orden; los oradores Lic. Nicolás M. Berazaluce, Lic. Francisco de P. Morales, un joven obrero1 el estudiante de leyes
Galdino P. Quintanilla y otros más, pronunciaron brillantes alocuciones alusivas que les fueron muy aplaudidas por un público de 15,000 personas:
hombres, mujeres y niños. A un momento dado esta inmensa muchedumbre
comenzó a moverse en prolongada colwnna, como una enorme serpiente;
iban a la Plaza de Zaragoza a terminar su programa; marcharon por Washington al oriente hasta la calle del Roble, hoy de Juárez; por ésta al sur hasta
Matamoros, por Matamoros otra vez al oriente hasta Zaragoza que flanquearon al sur. Era un impetuoso río de cabezas humanas que se extendía por
muchas cuadras, pues ya caminando por Zaragoza formaban una Z gigantesca en la calle de Juárez. Al entrar a la Pl:ua de Zaragoza, entonces umbrosa y bella, romántica, rumorosa, eJ Sr. Tte. Corone] Ignacio Morelos y
Zaragoza, lnspector General de Policía, vestido elegantemente de militar, ca-

347

�balgando un brioso corcel, blandiendo su espada, que encabezaba la manifestaci6n desde dos cuadras antes, recibi6, de manos de un gendarme, un
sobre cerrado.
Ya en la Plaza la descubierta de la manifestaci6n, a caballo, se coloc6 en
desorden, enfrente del Casino de Monterrey, bajo sus balcones, por Zuazua;
los jardines de la pla7.a se fueron llenando de manifestantes y cuando se iban
a reanudar los discursos sonó un disparo hecho desde la azotea del PaJacio
Municipal ( era la señaJ, según se di jo) . Luego se oyeron otros tres frente a
la casa de los Sres. Máiz ( esquina noreste del palacio) , donde está hoy el hotel San Antonio y otros tres disparos enfrente en lo que era "La Sonora
News'', y luego otros más; y en instantes varias descargas cerradas, de tal manera que el primer orador de esta segunda parte de la manifestaci6n ( y nunca segundas partes fueron buenas), el Lic. Vicente B. Treviño, sólo pudo
decir: .. .señores... siguieron nutridas descargas; frente a la casa de los
Sres. Máiz estaba un cadáver y un hombre moribundo; en la acera sur de
la "Sonora News" qucd6 muerto Ernesto Galván, hermano del que después
fue jefe del Archivo MunicipaJ, don Alberto. Muy pronto (en cinco minutos), lo que indica que estaban listos esperando órdenes, llegaron los del
100. Regimiento de Rurales, que tenían su cuartel por la calle Guillermo
Prieto entre Dr. Cos y la Presa (hoy Diego de Montemayor) y descargaron
sus armas sobre el pueblo y detrás de ellos llegó un piquete del 5o. Batallón,
que también tenía su cuartel cerca por la calle Abasolo, cuyo jefe, un capitán,
Increpó con energía a los rurales que disparaban sobre la multitud que huía
en desorden por todos rumbos. Más lejos, en el río, estaban cincuenta hombres a cabaJlo, a las órdenes de Bonilacio Martíncz (El Coyote), listos, que no
entraron en acción. Tan pronto como se suspendió el fuego, los gendarmes
y los rurales se dedicaron a practicar aprehensiones siguiendo la lista ya hecha, en el pliego que el inspector general de policía había recibido al llegar
a la plaza.
Fue indudable, asegura Duclós Salinas ( autor de una magnífica obra que relata estos sucesos y co-parlÍcipe de la campaña antibernardista, preso muchos
meses en la Penitenciaría) que la mayoría de los disp8Ios no fueron dirigidos
sobre la muchedumbre, y que para un observador tranquilo e imparcial, fue
evidente, minutos después de la balacera que no se había procurado un
sacrificio ilimitado de idas.
Al levantarse el campo se encontró: muertos a Ernesto Galván, ya mencionado, a Antonio Partida y Camilo Villanueva (gendarmes) a José Zertuche, herido que murió unas horas después; a GuadaJupe Esqueda, de 15
años, también herido, que mu.rió a las cinco de la taroe; y heridos a los endarmes Gregorio oceda. Dionisio Díaz, José Maldonado y Esteban Hernández, asi como a lo paisanos Eustaquio Esqueda, GuadaJupe Gallegos y Ray-

348

mundo Reina. Este último murió al correr de unos meses a consecuencia de
sus he~idas, . en el rancho de San Mateo, del municipio de J uárez, a donde
se babia retirado en busca de saJud, después de que salió de Ja Perútenciaria
del Estado, como diremos dentro de un momento.
A la hora de est.os graves sucesos de la Plaza de Zaragoza, estaba funcionando apresuradamente eJ telégrafo:
"Monterrey, 2 de abril de 1903.
Sr. Gral. Porfirio Diaz.
Presidente de la República

México.

"En nombre del Estado de Nuevo León, que celebra hoy solemnemente
en esta Capital y en varios Municipios eJ triunfo que en Puebla coronó vuestro heroísmo y el vaJor de vuestras tropas hace treinta y seis años, tengo la
honra de elevaros, con la gratitud y la admiraci6n de este pueblo mis calurosas felicitaciones.
'

B. llEYEsº.
"Monterrey, 2 de abril de 1903.
Sr. Gral. Porfirio Diaz.
Presidente de la República.

México.

Agrupaciones de vecinos de los Municipios inmediatos a esta Capital y
otras de _la ciudad, unidas, ocurren frente a mi casa en procesi6n cívica y
por medio de sus oradores me piden lleve a usted sus entusiastas felicitaciones por el XXXVI Aniversario de la fecha gloriosa del 2 de abril de 1867.
AJ dirigir el presente mensaje, cumplo para mi esa tan satisfactoria comisión.

B. REYES".
"Monterrey, 2 de abril de 1903.
Sr. Ministro de Gobernación.

México.

Una manifestación que se hizo frente mi casa por algunos 2,500 hombres, ordenada y correcta, concluy6 sin el menor incidente. Les hacía, en
contestación que di a sus oradores, recomendaciones de respeto a )os derechos de enemigos políticos y se dirigían manifestantes al rumbo occidente de
la Capital, cuando se supo que en el lado oriente, en la Plaza de Zaragoza,
los manifestantes de la oposición, muchos ebrios y con pistola en mano, ha-

349

�bían insultado a la policía y concluirse por hacerse disparo que ocasionaron
la muerte de dos gendarmes. Rubo dos paisanos muertos y dos heridos. La
Autoridad Judicial conoce del asunto. Como la policía se impuso en dos o
tres minutos sólo un redu ido grupo de de ordenados hubo que reprimir, aprehendiéndose a algunos cabecillas; se djso1vi6 instantáneamente el resto del
concurso que lo formaban 600 a 700 personas y la población ha quedado tranquila. He recomendado que se proceda con vigor legal contra qwen quiera
que aparezca culpable por ser de justicia y por tar en ello interesado el
dec.oro del Gobierno que tengo el honor de representar.

"México, 2 de abril de 1903.
Sr. Gral. Don Bernardo Reyes.
Gobernador del Estado.

fonterrey.

Enterado por su mensaje de los acontecimientos que tuvieron lugar en esa
ciudad, le recomiendo, por acuerdo del Sr. Presidente, que prncure que las
Autoridades Judiciales que conocen del asunto procedan con la mayor justificación al investigar los hechos y castigar los culpables.
RAMÓN

CORRAL".

En el interin en que se cruzaban e tos mensajes, el inspector general de
policía, Tte. Coronel Ignacio Morelos y Zaragoza, consultaba con frecuencia el pliego que había recibido al entrar a la Plaza de Zaragoza al frente
de la manifestación de los oposicionistas y ordenaba arrestos tras arrestos.
De acuerdo con eJ programa oficial, en la tarde, a las 5½, se hizo el
desfile conmemorativo por las autoridades, tropas de la guarnición, escuela
oficiales, clubes políticos y gremios de trabajadores: según La uoz de Nueuo
León, Periódico Oficial del Gobierno del Estado, unas 6,000 personas.
Y. como fin de fiesta, en la noche, sobre Jas banquetas aún ensangrentadas,
el Gral. Reyes y algunos de sus más allegados colaboradores, dieron unas
cuantas vueltas en la plaza oyendo, bajo quién sabe qué íntimos pensamientos, la música de la banda militar que amenizaba la serenata.
212 personas fueron llamadas a declarar. El Juzgado Primero de lo Criminal a cargo del Lic. Antonio Sepúlveda, eludió hábilmente su intervención,
quedando todas las actuacione bajo la responsabilidad del Lic. Macedonio
E. Tamez: "Dócil, trabajador, apegado a la consigna, inteligente, enérgico
si la ocasión lo demandaba el Lic. Tamez llenaba todo los requisitos que
el Gral. Reyes hubiera podido desear para sus propósitos. Además se tra-

350

ta~ de un joven distinguido, de limpios antecedentes, buena po ición social
Y bien quendo de cuantos lo conocían por su carácter cortés y afable, y el
cual, por todo lo expuesto, no podía menos que dar a todos sus actos, aun
a lo más aviesos, cierto tinte de sinceridad, de rectitud, de justicia aparente"
AnoL.Fo Ducr.;ós SAUNAS. Este dice que Tamez se prestó maravillosamente a
todo. (Había ejercido hasta de policía al hacerse cargo, incidentalmente, de
un borrachín que le fue ent ado personalmente por el gobernador, quien
ya lo había castigado con su látigo, por un "muera", que, en la inconsciencia
de su estado de ebriedad, le había gritado en su propia cara). En la lista de
detenidos voy a nombrar a unos cuantos, a vuela pluma; quizá deje de nombrar a personas para quienes esta cita podría ser un mínimo y lejano desagraio, ?ido perdón por ello: figura en primer lugar el Lle. Vicente Garza Cantú,
magistrado 6o. supernumerario del Supremo Tribunal de Justicia del Estado; el Lic. Nicolás M. Berazalucc, los Dres. Eulogio Mal donado y Gregario
D. Martínez, el Lic. Secundino Roe!; los periodistas Adolfo Duclós Salinas
Beruto Gonzálcz, Aur liano Ramos, y los Lics. Crescencio Alvarado y J ~
Garza Guajardo; los estudiantes Santiago Roel Jesús M. del Bosque, Armando ~endiola) Alberto Villarreal y Galdino l?. Qwntanilla; el Dr. José
L. GuaJardo; los abogados Andrés Canales Cadena, Policarpo Morales y
Rafa l G~rza Martlnez; el Sr. Enrique H. Herrera (Mecánico), los profesores M-anano de la Garza, Jonás García y Tobías Treviño· el coronel Lino
Guajardo, veterano de las guerras de Reforma y de la Inte~ención Francesa
José L. Garza, Oswaldo Sánchez, también periodista, etc., etc. Fueron ex~
hartados a varias ciudades de la República el Lic. Andrés Viteri y el Profr.
José Ma. Sosa García ( orador en la Alameda el último). Emigraron a la
ciu~ad de México, en busca de garantías, los Lics. Vicente B. Treviño, Apoloruo S. Santos y Francisco de P. Morales (este último director de La Dtfensa
Y exqwsíto poeta) ; el Sr. Rafael Melo, regidor del Ayuntamiento; el Sr. José
Ma. VíUaseñor, propietario de Redención; el mayor Estanislao Martínez, el
estudiante de Leyes y poeta máximo, Felipe Guerra Castro. AJgunos emigraron a los Estados Unidos. De tal modo cundj6 el pánico entre los oposicionistas, que un periódico de la capital el Diario del Hogar, dijo que hlSta
4,000 personas salieron del e tado por temor a las persecuciones.
Para resolver el caso del Lic. Vicente Garza Cantú, que fue reducido a
¡,risión sin re petar su I uero se convoc6 a sesiones extraordinarias al Congreso del Estado y éste, en sesiones relámpago verificada el 6 de abril, nombró una comisión que se encargaría de instruir el proceso de consignación
al gran jurado, recayendo esta penosa designación en Jo diputados Madrigal, Lartigue y Garza que, en menos de que canta un gallo, presentaron un
dictamen en que se acusaba al Lic. Gana Cantú de haber asistido a la ma-

351

�nifestación política organizada por la Gran Convención Electoral Nuevoleonesa y que dio por resultado que el Congreso en pleno declar6:
Primero: Hay lugar de proceder en contra del Magistrado 6o. Supernumerario del Supremo Tribunal de Justicia, por el delito o delitos perpetrados el 2 de abril durante la manifestación organizada por la organización denominada "Convención Electoral Neoleonesa".
Segundo: Póngase al presunto reo a la disposición de la autoridad que
conoce del caso.

De todos los detenidos e interrogados por los san~entos sucesos del 2 de
abril muchos fueron puestos en libertad muy pronto por falta de méritos;
unos pocos fueron liberados bajo ftan7.as c1evadas; otros salieron gracias a
gestiones de enviados oficiales exprofeso y otros porque sus amistades solicitaron clemencia. Entre los que se negaron a aceptar clemencia por gestores
oficiales exprofeso estuvo el pasante de leyes José F. Guajardo. Los Sres. Julio Morales, Hip6lito Díaz, Guadalupe Herrera y Severo Morelos, prefirieron seguir presos a firmar• un documento infamante que les fue presentado,
y el último, Severo Morelos, que protestó enérgicamente por la presión que
se le hada para que firmara el tal documento, fue confinado en inmundo
calabozo durante ocho días por irrespetuoso. {Ya dijimos antes que el pasante Guajardo fue expulsado del Estado al salir de la cárcel; él no asistió
a la manifestación del 2 abril, había sido apresado por un discurso que pronunció en los panteones municipales el 5 de febrero).
Entre los presos están Amador Bocanegra y Federico Arreola, a quienes
dieron libres anticipadamente en premio a que consiguieron el "documento
infamante'' mencionado, que firmaron 26 personas, y en el cual se aseguraba, entre otras cosas denigrantes para los manifestantes, "que no se ha•
bían disparado tiros desde el Palacio Municipal ni del Casino y que había
muchos ebrios entre ellos".

Entre los mismos presos estuvo conviviendo un tal Godofredo Obregón
de quien se afirmaba que era policía secreto, que se prestó a estar allí con
la ingrata tarea de sorprender frases de descontento entre los oposicionistas
presos para comunicarlas a sus superiores. Este infeliz salió casi al último.
Entre tanto la prensa de la capital comentaba los sucesos del 2 de abril
en Monterrey: La Patria decía que éstos eran obra de las pasiones políticas
exaltadas y que por lo mismo no tcnlan mayor importancia; otro periódico
35'gura que Nuevo León chorrea sangre y que de ~petirse las tremendas
luchas y los monstruosos atentados contra la vida y la libertad nos traerían
desprestigio entre las naciones extranjeras; Siglo Nutvo (Bemardista) dice:
"es estúpido e inconcebible hacerle este cargo al gobierno del estado, que
352

está encabt"Zado por un hombre ilustre, el Gral. Reyes, de \'alor bien probado, de sentimientos elevado~ y altas miras y que si se hiciera caso a los
oposicionistas de aqui, seguirían bien pronto los de Tamaulipas, Coahuila,
San Luis Potosí, etc., y sería un buen antecedente para preparar la re•
\'olución \'CI'lidera que daría al traste con los adelantos alcanzados y con nuestro prestigio en el exterior".
Entre tanto aquí el gobierno del estado, para estimular a sus partidarios
y colaboradores, concedió pensiones a los familiares de los gendarmes caídos
en las luchas populares.

El Paf.s, de la Capital, por su parte, hace responsable al gobernador del
asesinato de los gendarmes e insinúa que se está tratando de presentar una
acusación contra el Gral. Reyc, en la, Cámaras de la Uni6n por los sucesos
del 2 de abril en Monterrey.
El Heraldo de México, que se publica en inglés en la ciudad de los Palacios, informa que el Lic. Francisco E. Reyes y los miembros de una delegación de Monterrey, han sido recibidos por el Presidente de la República,
del que han demandado justicia por el proditorio C'rimen de la Plaza de
~ragoza y afirma, con la mayor davergüema, que el tal crimen fue perpetrado por el escandaloso partido que postula para gobernador del estado
al mismo Lic. Reyes. Asegura el mismo periódico que el Presidente expres6
a los demandantes que se está trabajando activamente para dtscubrir quié.
nes habían sido los causantes del delito de que se hace re{erencia, para hacer
cumplida justicia. Y oigan ustedes lo que agrega el bien informado Heraldo
di' México: "Habría mucho que e,,l'resar sobre la conducta de los individuos
que se han presentado ante el Sr. Presidente, pero callamos por ahora, porque
no queremos que se mezcle en un asunto tan deshonroso el inmaculado nom.
bre del Sr. Primer Magistrado de fa República".
Mientras tanto el proceso incoado a los anti-bernardistas seguía adelante.
El plan general que el gobierno se había trazado y que el Tte. Coronel Ignacio Morelos y Zarago1.a (director de este juicio) exigía del manejable C.
Jue¡ de la causa1 Lic. Tamez, era:
Primero: conseguir que en las declaraciones de todos los testigos, no se
hiciera aparecer que fueron los gendarmes los que primero habían disparado
sobre el pueblo y mucho menos desde los balcones del Palacio Municipal.
Segundo: conseguir por la amenaza. el terror o el tormento que tales declaraciones comprometieran a alguno o varios de los oposicionistas.
Los opasicionistas, en lo general, estaban acusados de tumulto.
De repente, en sesi6n extraordinaria del Congreso del Estado, convocada
por la H. Diputación Permanente, el 23 de abrilJ a proposición del Diputado
Enrique Ballesteros, se aprobó por unanimidad el siguiente Acuerdo:

353
U:?3

�Primero: El XXXI Congreso Consútucional del Estado de rucvo León
da un voto de confianza al C. Gobernador del mismo, General Bernardo
R yes estimando como estrictamente ap gada a las Le ·es vi entes su

g tión admini trativa.
Se ndo: Tran n'ba
ta resolución a las Cámaras Federal . al C. Preident de la República y al C. Gobernador para su conocimiento.
Hay que hacer con tar, para ac ditárselo en su cuenta de rvidor efici ntel que fue en el domicilio del Lic. Pedro Benítez Leal donde e r cibicron 1 s prim ro informes, que desde iéxico fu ron causa y motivo de
e te precipitado voto d confianza.
¡ Eh aquí lo que suc dió!:
Lo clubes liberal 'Ponciano Amaga", de M' ·co. D. F.;' Me! bor Ocampo", de Puebla, Pue. y "Benito Juárez", de Escalón Chih. y 24 protestas
de regioroontanos a ladas por la firmas d I lng. Camilo Arriaga y del Lic.
ntonio Díaz
to y Gama a usaban al gobernador d 1 E tado de uem
León, d a sinatos políti os, ataques a las garantías individual y a la libertad d 1 sufragio y pedían fuera consimado al gran jurado.
Al berse ta noticia en Monterrey, " 1 Club i toria dijo un periódico
local ( · cosa rara, no dijo nada del Club ni6n y Pro so),
reunió a las
9 de la noche n el T atro Juárez y "l vantó una elocuente y \"Íril prot ta
rechazando por inaudita una acu ación cu ·o solo enunciado manchaba 1
decoro neoleoné y cubría d oprobio y de vcrgü nza a los que
atrevieron
a presentarla por el odio al gran hombre que hoy ri e lo de tino del tado
y que
I mismo cuya candidatura aclama el personal de este lub".
En
uida
acordó nvi.ar 1 si ·ent Telegrama:
Primero: El Club Victoria p t ta contra las falsedad s que se asientan
n la a u ción pr ntada ante la1, Cámara de Diputado d 1 Con
o de
la nión por el lub Pon ·ano rria a contra el Gral. Bernardo
Gob mador del E tado de 'uevo León.
gundo: El tven e tas dilig ncias originales a la expresada Cámara de
Diputados para u conocimiento y para que i a bi o lo tiene
sirva mandar
ag u al E. pedientc de Acu a ión.
Terc ro: Trasmíta5e por telégrafo esta prote ta al C. Presid nte de la
R pública para u conocimiento.
Monterrey, abril 25 de 1903. {el ·o • fartínez, Flor ntino anlú, Ricardo
B. Pan1a, arm n . Mont mayor. arlo F. Cuéllar, Alfon Rodríguez Belaull7.arán y ·guen más de 400 ürmas.
Con I mismo objeto la Diputación d
· uevo León al Congreso acional p
t6 ta Prot sta:

•· ro s el ánimo de la Diputación de u vo L ón prevenir la opinión
de la Cámara acerca de
ne ocio pu sabe que JÚ tendría de ho para ello, ni sería u rdo d • u parte m zclar en el proc dimien que acab
de instaurarse lo único que pr nde, para impedir comentarios e interpretacion s que pudieran serle poco favorabl , e defender su buen nombre
y ju tificar la actitud qu hasta hoy ha asumido. E incoo uso que si fueran
cierto l s hecho relatad por los acusadores a nadie mejor que a ta Dipuación representante d 1 pueblo neoleonés n ta H norabl Cámara debiera
competir la obligación de acu
al Gobernador de aqu l E do por Jo
atentado que se le imputan, porque ese pueblo le ha conferido su mandato
y al aceptarlo ella, ha contraído la obligación de man ner incólume Jo- derech d su mandante.
Amparo era un scollo infranque bl n
relución. Ante
ta impugnable barr ra, el Gral. Reyes, n una audaz y
cínica triquiñuela política mandó llevar a su domicilio al Lic. Vicente Garza antú que taba libre bajo fianza. y logró con, ncerlo d qu , d istiéndo tanto él, como el Li . icolás f. Berazaluce, que en Jo personal
también tenían interpuesto otro amparo, y los pre os políticos, del amparo
que habían pre ntado, al fallarre la acu ación que sobre él
ba
el
Congreso de la ni6n, todo
arreglaria pronto y satisfactoriamente. Y el
buen hombre cayó ante la in inuación artera; y él a su vez convenció a lo
p
s político y 'sros y los abo ado patrocinadores y todo se de i tieron de
us ampar ; d pu' . . . de pu' , si los conocí no me acu rdo . • . "
Al cabo de algunos días, en la prensa local e publicó el siguiente

"Telegrama:
De {éYico a ¡ fonterrey, 28 de mayo de 1903.
r. Dr. Ramón E. Treviño.
Director de El Espectador.
Gran Jurado compuesto d
no ha • lugar a proceder.

190 Diputados, re lvi6 por unanimidad:

ámara concurridísima. cusadorc del Gral. RC)
no asi tieron. Hablaron defensores Emilio V •lazr.o y Jo • L6pez Portillo y Rojas.

El corresponsal".
fe voy a permitir mol tar a u tecles 1 ndo la part medular del di tam n pr sentado por la Prim ra
cción I tructora d 1 Gran Jurodo.
Despu • de muchas y capcio as con ideracion dice: "Con I mismo obj to,
también de llamar la a n ·ón que, siendo 1 s habitantes d Monterrey lo m' afectado sin duda alguna, por lo
sibl
uce
d que se

355
354

�trata, y los que estaban en mejor aptitud para querellarse por constarles personalmente los hechos; no son ellos, ni ciudadanos del Estado de uevo
León, no obstante existir en él numeroso clubes políticos; no son tampoco
parientes de las víctimas, ni aun los principales afectados según lo pretenden
o sea la Gran Convención Electoral uevoleone a, los que vienen a intentar
la acción popular, sino un club de esta Capital y otros de Puebla y Chihuahua.
Contrasta esta actitud notablemente con la de los vecinos más conocidos
de Monterrey, con la de una gran parte de los Ayuntamientos del Estado, y
sobre todo con la de la mayoría de la diputación de Nuevo León en esta
cámara, todos los más directamente interesados en el castigo de los culpables
y con mejor conocimiento de los hechos.

En efecto, resulta de los informes de los ciudadanos alcalde primero y jefe
de la Policía de Monterrey, Pedro C. Martínez e Ignacio Morelos y Zaragoza, y de la averiguación practicada por el C. Juez 2o. de lo Criminal Lic.
Macedonio E. Tamez, que pueden darse por plenamente comprobados los
siguientes hechos:
Primero: La manifestación política organizada por la Convención Electoral Nuevoleonesa, hostil políticamente hablando al acusado, tuvo verificativo el 2 de abril del presente año, con permiso de la autoridad local,
llegando casi hasta su terminación según el programa publicado previamente.
Segundo: Casi al final de la referida manifestación, pues no faltaba más
que uno de los discursos anunciados, prodújose entre la multitud un desorden que obligó a la policía, en el cumplimiento del más elemental de sus
deberes, a disolver la manife tación.
Tercero: Como consecuencia del desorden promovido resultaron muertos
los agentes de la policía Camilo Villanueva y Apolonio Partida y el paisano
Ernesto Galván y heridos los gendarmes Gregorio Noceda, Dionisio Díaz,
José Ma. Maldonado y Esteban Hernández y los paisanos Eustaquio Esqueda,
José Zertuche y Guadalupe Gallegos.
Cuarto: En cumplimiento de sus atribuciones el jefe de la Policía procedió a la aprehensión de las personas que en su concepto tenían participación en el desorden consignándolas desde Juego a las autoridades competentes o sea al Juez de lo Criminal a quien desde luego mandé citar para ese
efecto y para el esclarecimiento de los hechos.

tanto más digno de tomarse en consideración si se atiende a que el protector
y soberano recurso de Amparo se habría hecho ya valer por las mismas víctimas o por sus allegados si tales violaciones se hubiesen cometido o estuvieran cometiéndose.
Resulta ele lo expuesto que, aun suponiendo que las autoridades locales
de Monterrey hubiesen transgredido la ley, y todo lo contrario consta en
autos, a propósito de las actas con los hechos de cuya averiguación se trata,
éstos nunca serían imputables al gobernador de Nuevo León, ni mucho menos podría llegarse a probar que hubiesen sido ejecutados con su intervención, por su orden o con su aquiescencia.
Por las consideraciones y fundamentos legales expuestos, la Primera Sección Instructora que dictamina tiene la honra de proponer a la cq,nsideración y aprobación del Gran Jurado acional la siguiente proposición:
Unica: No es culpable el C. Gobernador del Estado de Nuevo León, General Bernardo Reyes, de los delitos oficiales y violación de t?arantías individuales y ataques a la libertad del sufragio de que lo acusan los C.C. Camilo

Arriaga, Antonio Díaz Soto y Gama y socios.
Sala de Comisiones de la Cámara de Diputados.
Mayo 27 de mil novecientos tres.
Luis Pambo, Juan Dublán, M . L. Herrera, A. de la Peña y Reyes, Secretario. Rúbricas".
Esta proposición fue aprobada íntegra por el Congreso de la Unión. Poco
después el C. Gobernador recibía el siguiente documento:
'Secretaría de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.
México.
Sección de Archivo. Número 347.
Al C. Gral. Bernardo Reyes, Gobernador del Estado de Nuevo León.
Monterrey.

Quinto: Las demás aprehensiones que se han practicado con motivo de
los acontecimientos del 2 de abril, lo han sido por la autoridad competente
en el caso,, como lo es el C. Juez 2o. de lo Criminal en la ciudad de Monterrey, que se avocó desde los primeros momentos al conocimiento del asunto.

La Cámara de Diputados del Congreso de los Estados Unidos Mexicanos
en ejercicio de la facultad que le conceden los Artículos 72 Letra 'A' inciso
'V' y 105 Constitucionales reformados en 13 de septiembre de 1874 :
Declara: No es culpable el C. Gobernador del Estado de Nuevo León,
General Bernardo Reyes de los delitos oficiales de violación de garantías individuales y ataques a la libertad del sufragio de que lo acusan los ciudadano
Camilo Arriaga, Antonio Díaz Soto y Gama y Socios.

Sexto: De los maltratamientos y crueldades de que se pretende han sido
objeto en su prisión los detenidos no hay constancia alguna en autos hecho

México, Mayo 29 de 1903.
Francisco P. Gochicoa, D.P. Lorenzo Elízaga, D.S.M.R. Martínez, D.S."

356

357

�Hubo en esta memorable sesión de la Cámara de Diputados una porra de
15 ó 16 estudiantes de Nuevo León, que vivían en México (entre ellos Nemesio García aranjo, sobrino del general don Francisco) y 40 a 50 miembros del Club "Ponciano Arriaga", que no se presentaron en la sesión de
la tarde. Era inútil.
Con este motivo el Gral. Reyes recibió felicitaciones de muchas partes.
El Club Victoria hizo una manifestación en su honor y, aunque llovía, se
asegura que reunió unas 2,000 personas que fueron de de la Plaza Hidalgo
hasta su domicilio a saludarlo. "Para la explosión sincera de vuestro entusiasmo ( dijo el Gral. Reyes a los manifestantes) que significa vuestra adhesión, la explosión incera de mi gratitud para vosotros".
Llama poderosamente la atención el hecho de que aún unos días después
de esta fecha, el Lic. Eulalio Sanmiguel, en carta escrita al Sr. Enrique Leal
de México decía: " o está lejano el triunfo de nuestros ideales".
Mientras esto sucedía los clubes "Unión y Progreso" y ''Victoria", recordaban a sus miembros la necesidad de concurrir a votar en las próximas elecciones que se celebrarían en domingos 7, 14 y 21 del siguiente junio para
renovar los Poderes Supremos del Estado.
Como resultado de este arbitrario triunfo político conseguido en las Cámaras Federales por el Gral. Reyes, desentendiéndose éste de las elementales
reglas de prudencia, se recrudecieron las persecuciones. El gobierno hizo circular rumores persistentes en los que se aseguraba que serían llamadas a declarar las 800 personas que habían firmado los pliegos que en número de 24
se agregaron a la petición de consignación al Gran Jurado; y una vez más
cundió el pánico entre los familiares de los oposicionistas, y con la publicación, en La Voz de Nueuo León, de la carta de don Benito Juárez Maza,
Senador de la República, en que e,q&gt;lica que él no concurrió a la sesi6n de
la Cámara cuando se erigió en Gran Jurado, porque estaba delicado de salud, pero que lo autorizó a faltar el Presidente del Congreso Sr. Francisco
de P. Gochicoa, pero que "al haber estado presente en la sesión de referencia, hubiera unido mi voto al del Gran Jurado, que absolvió al Sr. Gobernador de Nuevo León"; y otra del Dr. don Porfirio Parra y del Ing. Agustín
Aragón, personas de mucho valimiento, en la cual explican que no asistieron
a la sesión del Gran Jurado porque fueron en comisión a Puebla con motivo del descubrimiento de una estatua del sabio filósofo mexicano Dr. Gabino Barreda, hicieron crecer enormemente en la conciencia popular el poder de que gozaba el Gral. Reyes y se aumentó el miedo a tal grado que
los directores de la oposición hicieron correr la voz, también en calidad de
rumor, recomendando a todos que, llegado el caso, desconocieran sus firmas
si eran llamados a declarar; y más de la mitad se desistieron, según los peri6dicos oficiales. Hicieron más los jefes de la Gran Convención Electoral

Nuevoleonesa: pidieron a todos sus miembros que, en vista de aquellas Cll'cunstancias, se abstuvieran de votar en las próximas elecciones.
Y se efectuaron las elecciones sin pena ni gloria.
El 24 de junio de 1903 la Comisión Permanente del Congreso declaró ~iputados electos en los 10 distritos electorales a las siguientes personas: Lic.
Pedro Benítez Leal Dr. Ramón E. Treviño, Lic. Virgilio Garza, Rafael García Femández, Lic~ Enrique Ballesteros, Ing. Andrés oriega, Aurelio Lartigue, Amulfo Beclanga, Dr. Pedro C. Martínez y Armtlfo Botella.
En el Informe que el Sr. Gobernador del Estado leyó ante el XXXI Congreso del Estado en la apertura del último período de sesio~es, entre otras
cosas dijo: "Excepción de dos desórdenes insignificantes mouva~os por reuniones de índole política, que tuvieron efecto en marzo, respe~uvamente. en
Linares y Dr. Arroyo y otro, semejante por su origen de brevís.1ma duractón,
que reuistió carácter tumultuario 'Y que se uerificó en ~st.a ciudad el 2 de
abril, Ja tranquilidad no ha sido alterada en lo mas nurumo n ~l estado.
Personas e&gt;.-trañas al mismo, con motivo de ese suceso del 2 de abril, formularon una acusación contra el representante del Ejecutivo y la elevaron a
la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, la cual, erigida en G~an
Jurado, el 28 de mayo último, dictó ~~r un~~idad su fallo absolutono".
Días después el nuevo Congreso enubÓ el sigwente Decreto:
"Núm. 2. El XXXII Congreso Constitucional del Estado, representando
1

el pueblo de Nuevo León, Decreta:
Artículo Unico: Es Gobernador del Estado de Nuevo Le6n para el período que comenzará el 4 de octubre próximo y termina el 3 de octubre de
1907, el C. Gral. de Divi i6n Bernardo Reyes, por haber obtenido la mayoría absoluta de cuarenta y siete mil ciento quince votos.
Lo tendrá entendido el C. Gobernador del Estado, mandándolo imprimir,
publicar y circular a quien corresponda.
Dado en Salón de Sesiones del H. Congreso, en Monterrey a los 18 días
del mes de septiembre de 1903.
'
D.S."
Virgilio Gana, D.P.; P. Eenítez Leal, D. S. ; P.C . Mar tinez
Lo hicieron. Lo habían hecho siempre. Lo han seguido haciendo. ¿ Cuándo se terminarán estas prácticas extralegales de nuestros congresos?
Bien. No era cierto que el Gral. Reyes había caído de la gracia del gr3:11
dictador; quizá ya no tendría la estimac~6n. completa de ~ue an_tes babia
gozado; pero no convenía a los altos des1gruos del Gral. D1az satisfacer ya
las aspiraciones de los nuevoleoneses.
El mismo día 18 de septiembre se dio un suntuoso banquete al Gral: Reyes en el edificio de las Escuelas ormales, de la calle de Juárez, reciente-

359
358

�mente inauguradas, en el cual estu\'ieron presentes todos los presidentes de
los clubes "Uni6n y Progreso" del estado.
El 4 de octubre tom6 posesión de su nuevo período de gobierno y hasta
entonces, cuatro meses después de aquella crudelísima burla al Lic. Garza
Cantú, propuso una Ley de Amnistía para todos los que no hubieran intervenido en los delitos de homicidio y lesiones; al día siguiente la hizo extensiva a los que suscribieron un pliego insultante el 29 de abril.
El Club Victoria hizo una nueva manifestación de regocijo en su honor
que agradeció en su nombre e1 diputado Enrique Ballesteros.
'
E~ 12 de octubre aprobó el Congreso la Ley de Amnistía y recobraron
su libertad, a los 7 meses, los Líes. Vicente Garza Cantú y Nicolás M. Berazaluce, los Sres. Juan García Guajardo, Lorenzo Guerra, Jesús M. del
~osque, Galdino P. Quintanilla, Nicolás Martínez Zepeda (que tuvo una
tJenda por la caJJe de Morelos y que había atravesado, despavorido, a caballo, la Plaza de Zaragoza, que fue a refugiarse con ru compadre, el Coyote,
cerca de la Cuesta Blanca, en el río) , el Cap. Guadalupe Herrera, el coronel Lino Guajardo, José Manuel Meléndez, Adolfo Ducl6s Salinas, Severo
Morelos, Alberto Villarreal y Eugenio del Bosque Rodríguez.
El 3 de noviembre siguiente un nuevo decreto de amnistía del Congreso
del estado favoreció a los difamadores de Dr. Arroyo que el 3 de marzo anterior lanzaron ataques al Sr. Gobernador.
¡ Ah! ... perdón. . . Se me pasaba consignar en estas mal pergeñadas cuarti_llas, que, entre los miembros del Poder Judicial de aqueJJas sangrientas elecciones del pasado mes de junio, resultó electo Juez 2o. de lo Criminal, el Lic.
Macedonio E. Tamez ... ¡ Se lo tenía bien ganado! ¡ o faltaba más!
Para el 4 de marzo de 1904 todavía estaban detenidos 4 oposicionistas y
aún dos años después una persona permanecía en prisión. Desgraciadame~te
no pude averiguar sus nombres, pues el expediente Vidal Garza Pérez y socios,
~uyo era el nombre de un distinguido político de Lampazos, y que le fuera
llllpuesto para que se apenara el Gral. Francisco, está perdido. Allí debe estar ese importante documento en una enorme trinchera de paquetes y e casi
seguro que nuestro dilecto amigo el Profr. Israel Cavazos Garza, Director del
Archivo General del Estado, nos dará la grata sorpresa encontrándolo.

El fin de esta historia en lo que se refiere a su personaje central, el Gral.
Bernardo Reyes y a su eficiente servidor, el Lic. don Macedonio E. Tamez;
no viene al caso. ¡ Es tan extraña y veleidosa la fortuna!
Sin embargo, pcrmítaseme decir, sinceramente. El Gral. Reyes fue un producto de su tiempo, de su época; un perfecto padre de familia; un hombre
simpático, insinuante, con un gran don de gentes, activo, inteligente, culto,
valiente, honrado-honrado ( como decimos aquí) en el manejo de los centavos; un tanto ególatra y otro tanto sanguinario (émulo apasionado de don
Porfirio). Ya quisiéramos uno como él ahora. Hizo mucho por Nuevo León,
por Monterrey, no hay ya quien lo discuta. Dispuso, para su mejor éxito,
como todos los gobernadores posteriores, del mejor material humano, pues
es fama que Nuevo Le6n progresa a pesar de los malos gobiernos; pero, y
esto le quita gran parte del mérito que le pertenece, le toc6 gobernar bajo
la égida soberana del Gral. Porfirio Díaz.

BrnuooRAFÍA

Mbcico Pacificado, por Adolfo Ducl6s Salinas.
La Voz de Nuevo L,6n, Periódico Oficial del Gobierno de Nuevo Le6n.
El Gral. Bernardo Reyes, por el Dr. E. V. Niemeyer Jr.
Nuevo Le6n . .A.puntes Hist6Ticos, por el Lic. Santiago Roel (Sr.).
Archivo General del Estado.
Entrevistas. Recuerdos.

Para terminar sólo falta agregar unas cuantas palabras:
El Lic. Francisco E. Reyes se qued6 en México, por temor, y allá muri6
en 1906.
Después de esta fecha transcurrió lo que faltaba para terminar aquel período de gobierno y comenzó otro sin la más leve oposición política, y casi casi
como en Varsovia, toda proporción guardada, por supuesto, "La paz reinaba
en Monterre-y''.
360

361

�LA U IVERSIDAD DE UEVO LEÓN*
(1933-1943)

TOMÁS

MENDIRICHAGA V CUEVA

Sociedad uevoleonesa de !listona,
Geografía y Estadistica

I. LA

PRIMERA UNIVERSIDAD

LA PRIM.ERA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEÓN fue creada mediante decreto del
Congreso local, expedido el 31 de mayo de 1933, siendo Gobernador del
Estado don Francisco A. Cárdenas. Intervino como principal organizador
el doctor Pedro de Alba, quien fue comisionado por la Secretaría de Educación Pública para ese fin.

La Universidad se integró con cinco Facultades y tre Escuelas. Las Facultades eran: Filosofía, Medicina, Derecho y Ciencias Sociales, In eniería
y Química y Farmacia. Las Escuelas: Normal, Bachilleres e Industrial "Alvaro Obregón", algunas ya existentes y otras que se fundaron en esa época.
Además tres Escuelas anexas: Enfermería, Obstetricia e Industrial Femenil
"Pablo Livas".
Ya existían las Escuelas de Leyes y Medicina, que fueron ascendidas a
la categoría de Facultades, y la Escuela Normal de Maestros, que fue incorporada a la Universidad. El Colegio Civil se transformó en Escuela de Bachilleres y la Escuela Industrial "Alvaro Obregón" fue ampliada con una
Preparatoria Técnica. Se anexaron a la Universidad las tres Escuelas ya
citadas, quedando las de Enfermería y de Obstetricia como dependencias de
la Facultad de Medicina. Fueron de nueva creación las Facultades de Filosofia (que no se organizó), Ingeniería, Química y Farmacia y, por último,
• Síntesis de los trabajos sobre "La Primera Universidad de nevo León", "La
Universidad Socialista" y "El Consejo de Cultura Superior", que aparecieron en lw
números 8, 9 y 11 de Humanitas.

363

�el Departamento de Extensión Universitaria, que a su vez fundó y sostuvo
dos escuelas secundarias nocturnas.
La inauguración de cursos se efectuó el domingo 24 de septiembre de 1933
en una solemne ceremonia llevada a cabo en el antiguo Teatro Independen:
cia (hoy Rex). Se iniciaron ]as clases al día siguiente.
El Gobernador Cárdenas designó al doctor Pedro de Alba como Secretario General de la Universidad, en funciones de Rector, quien debía instalar
el Consejo Universitario.
El 4 ~e octubre de 1933 tomó posesión e1 primer Consejo Universitario,
en el salon de actos de la Escuela Normal. Pero fue hasta el 17 de diciembre
cuando el citado Consejo eligió primer Rector al licenciado Héctor González,
director de la Facultad de Derecho. El día 20 del mismo mes, se inauguró
el Aula Magna y se declaró instalado e1 Claustro Universitario, en presencia del Ministro de Educación Pública licenciado Narciso Bassols. Por fin.
en solemne sesión del Consejo, celebrada en la noche del 21 de diciembr;
de 1933, tomó posesión del cargo de Rector el licenciado Héctor González.
Una semana después, don Francisco A. Cárdenas renunció al Gobierno
de Nuevo León. Su ejercicio constitucional, iniciado el 4 de octubre de 1931
debía expirar el 3 de octubre de 1935, pero el Congreso local, en sesión extra~
ordinaria, le aceptó su di.misión el 27 de diciembre de 1933. El Congreso del
Estado, erigiéndose en Colegio Electoral, designó el mismo día Gobernador
Sustituto al Secretario GeneraJ de Gobierno, licenciado Pablo Quiroga.
En la Segunda Convención Nacional Ordinaria del partido oficial P.N.R.,
celebrada en la ciudad de Querétaro en diciembre de 1933, se aprobó la
candidatura del General Lázaro Cárdenas para la Presidencia de México y
surgió, públicamente, la idea de implantar la "educación" socialista. El Ministro Bassols vino, tal vez, a trasmitir la consigna callista, pero el Gobernador Cárdenas no anduvo muy decidido, lo que precipitó su calda. Lo cierto
es que este gobernante bondadoSó y progresista prefirió abandonar el cargo
antes que servir de cómplice o instrumento a la "mafia" del callismo en
Nuevo León.
En los últimos días del año 1933 el Gobernador Sustituto, licenciado Pablo
Qui.raga, siguiendo las directrices oficiales, hizo los nuevos nombramientos,
que recayeron en varios jóvenes "socialistas", casi desconocidos y menores
de treinta años de edad. El más inquieto de ellos era el doctor Angel Martínez Villarreal, catedrático en la Facultad de Medicina y miembro activísimo del Partido Comunista, quien recibió el nombramiento de director del
antiguo Hospital Civil.

364

El movimiento estudiantil

En la noche del 27 de enero de 1934, el doctor Martínez Villarreal fue
electo Gran Maestro de la Gran Logia de Nuevo León.
Una extraña calma, precursora de la toxmenta, se percibía en los primeros meses del año 1934. Hubo, sin embargo, algunos presagios: el día 31
de enero renunciaron el director y el secretario de la Escuela de Bachilleres
y, el 2 de febrero siguiente, hicieron lo mismo el director y el secretario de
la Facultad de Medicina, quienes fueron reemplazados por elementos marxistas. Fue entonces, en febrero de 1934, cuando la nueva Dirección de la
Facultad de Medicina nombró al doctor Martínez Villarreal como Consejero Propietario, en representaci6n de los profesores de dicha Facultad, ante
el Consejo Universitario. Mediante esta hábil maniobra entr6 el Gran Maestro de la masonería nuevoleonesa a formar parte del Claustro Universitario.
El 15 de agosto de 1934, el Consejo Universitario "eligió por votacién
unánime" al doctor Angel Martínez Villarreal como segundo Rector de la
Unive.rsidacl El nombramiento violaba la Ley Orgánica universitaria, pues
e1 nuevo Rector no tenía la edad legal requerida y, además, ocupaba un cargo de elección popular en el Ayuntamiento de Monterrey (artículos 14, fracción 11, y 53).
El segundo año lectivo se inició el lunes 3 de septiembre. Unos días después, los estudiantes de la Escuela de Bachilleres acordaron discutir la reforma educativa socialista. De esta Escuela universitaria surgió el movimiento de rebeldía.
En la inauguración de cursos, efectuada en el Teatro Independencia (hoy
Rex) el día 13 de septiembre, estalló la rebelión estudiantil. Esa noche el
Consejo Universitario acordó la expulsión de doce estudiantes. La Escuela
de Bachilleres se lanzó al movimiento de huelga el día 14. El mismo día lo
secundó la Escuela Normal. Se izó la bandera de combate: "contra la escuela socialista y en defensa de la cátedra libre".
La huelga general universitaria contra la enseñanza socialista se decretó
el 17 de septiembre. El pliego de peticiones estudiantil constaba de ocho puntos, siendo tres los fundamentales: la renuncia del Rector, el reingreso de
los estudiantes expulsados y la implantación de la cátedra libre. La Facultad de Medicina se lanzó al movimiento. Ingeniería y Química y Fannacia
no lo declararon, "pero de hecho" estaban con él. En las demás Escuelas
y Facultades los universitarios dejaron de ir a clases.
En la noche del 26 de septiembre, los estudiantes se apoderaron sorpresivamente del edificio central de la Universidad, o sea el antiguo Colegio
Civil.

365

��Cultura
nueva Universidad
nombrara Instituto Politécnico Socialista. La idea cundi6, atizada por los líderes de la F .E. , pero al fin no tuvo éxito.
La Comisión O anizadora de la niversidad Socialista de Nuevo León
cr ó y
tuvo d
"centros ultural s" marxistas, que f uocionaron en las
Es uelas "Revolución" y ' belardo L. odríguez" convirtiendo además l
escuelas cundarias noctúmas, fundadas un año antes bajo la é 'da de la
primera U oivcrsidad, en centros de agitación.
El XII Congreso acional de Estudiantes se celebró en Monterrev del 15
al 20 de julio de 1935, asistiendo do ieotos cincu nta delegados
grant s
de ,·eint F deraciones. La consigna oficial era impedir la celebración del
Congr . Antes de iniciarse los trabajos al no delegados estudiantiles sufrieron atropell . L am rul7.as y a esiones fu ron ¡,reparando el ambiente
propicio para el crimen. Al terminar la asamblea inaugural, la noche del 15
de julio, cayeron asesinados lo estudiantes Víctor {anuel González, delegado
poblano: y Franci o G. González, alumno de la E cuela de Bachilleres regiomontana. in embargo, días de pués, la asambl a e tudiantil clausuraba

in;

en forma brillante sus sesione .
El XII Congreso acional de Estudiantes
heló contra la llamada "educación socialista" y rechazó el monopolio e tatal de la en eñanza. Además
reafirmó la autonomía uni\'ersitaria y el principio de libertad de cátedra. Por
último, precisó la participación de la
niversidade en la ~lítica y los deberes de los univ rsitarios. La Confederación acional de Estudiantes proclamó vigorosamente la bandera de principios que stenía en todo el país.
La Comisión Organizadora de la niversidad Socialista e tuvo pr ·dida
por un evidente e píritu sectario. Durante varios me s elaboró en secreto un
proyecto de Ley Orgánica marxista, que nunca se expidió. Posteriormente
fue publicado en la Gaceta Uniuersitaria, números 6, 7 y 8, correspondientes
a junio, julio y agosto d 1936. Pero fue el mismo Gobi rno de ue ·o León
quien rechazó el mencionado proyecto de Ley Orgánica, debido a su rndicalismo.
fines de agosto de 1935 renunciaron algunos miembros de la Comisión
Organizadora, inici:índo la d bandada. Dicha Comisión actu6 por e pacio
de on e meses, desde el 3 de octubre de 1934 hasta el 4 de ptiembre de
1935, en qu el Gobern dor Quiroga mediante un d creto la disolvió y creó
el Con· jo d Cultura Sup rior, que asumió Las funciones del Con jo niver itario.

m.

EL Co

EJO D

LTURA

UPEJUOR

1 4 de septiembre d 1935,
bemador us 'tuto li enciado Pablo Quiroga :x-pidió las 'B es para l Funcionami nto y Gobierno del ervicio de

368

upcrio,". Di ho ''servicio público" tenía la mi ión cl · r alizar ''los

propó5Íto.1 e.stabl cid os en l párrafo prim ro d l .Art. 3o. Constitucional".
El artículo 4o. de tas ''Bases" e tablecía: • El seruicio d cultura superior

será ,atuito".

El Con jo d Cultura . upcrior staba con lituido por los dir ctor de
lo In tituto , Fac.ultad
E u fas 'bajo la jefatur. '' de un Pre idente. "La
drsignación di lodos, corre pondrrá al Ejecttti· o d l E.stado''. (Artículo 6o.).
.í pr1dicron su relativa autonomía las instituci n uni\' rsitaria . Ef ctivam nt ', la L y Or ánica d la prirn ra oivcrsidad di ponía qu era atribución d l C n. jo Univ itario elegir al R tor d la terna pr ntada por
el Ejcrutivo del E tado. (Art. !)o., frac. , y Art. 15). También e tahleci6
que lo Dir ·rtor d Fa ult.ade y E u la
rían nombrados por d onjo niv rsitario, "o Jiropuesto en tr.rna de lo J1t11ta Directiva de rada Escuela o Facultad". ( rt. 25). P ro 1 decreto qu creó el onsej d Cultura uperior clccidi6 qu • todo lo nombramieot · debían
rr pondcr al
Gobernador d l E tado.
A la Uni\' •rsidad
l dio una e tructura · ialista.
uprimió la Facultad d Filo fía y
agr · aron la Escuela de ooperativi roo y el In tituto
d
rienta i6n
ial, ambos d filiación marxi ta.
La rcpr · ·ntari6n e tudiantil prácticam nte qucd6 anulada, pu
tipuló qu era atribución d l on jo: "Conc der al e tudia11tado la intnvrnción que juzf!tl prudente". ( rt. 7, inciso b).
El Gobirmo d
ue,·o L ón no c día ·n su intento de implantar ,1 mar"ismo n la ni\' rsidad. En el mencionado d ·r to d 4 d septiembre de
1935. ·e afirma qu la fundación d
t " rvicio público"
hac "tn tanto

se provee Jior ti H. Congreso del Estado a la re forma durativa u11iuersitnria
socialista".
cierto
que la omisión Or ani7.3dora d la niv rsidad
iali ta ·a había n
ado al Gobernador Quiroga un pro ·celo ele Ley
Or •ánica, pero é ta nunca
xpidió. Lo· a onl cimiento político charon
abajo

I plan gub mativo.

El 10 de !.Cpti mbr de 19'.35 1
la logia , iali ·ta "Independencia" núm ro 26, d si n6 P · id ntc d 1 on. jo d Cultura upeñor al d tor Ang 1 - fartínez illarrcal, Gran iaestro
r· lect de la mason ría ou \'Ol n
qui n hizo alguno nombramiento .
El domingo 28 de julio de e año · habtan el ·brado la lcccion s para
la renovación d lo
upremo Poderes n 1 Estado. Los partidos conlendi &gt;nt postulaban para G bcmad r d
uevo Lt ón, n I período 19351939, al iug •niero Piular o Elias ali · hijo, apoyado por I partido ofi ial,
y 1 Gen ·ral d Bt-irrad Fortunato Zuaz 1a,
t nielo por 1 Partido Liberal
,. •uevoleonés. El pu bl di a Zuazua. un triw1fo aplastam en la uma .
in embargo, la ecr taría el G bcmación d lar6 la nulidad d la el cio11 .

369
ll24

�El Congreso del Estado, a quien corre pondla erigirse en Colegio Electoral
y hacer el recuento de votos, coocluy6 su ejercicio le2:al el 15 d septiembre
in haber instalado a la siguiente Legislatura. Es decir que desapareció eJ
Poder Legislativo. El Tribunal Superior de Justicia del Estado, con fundamento en el artículo 144 de la Constitución Política de Nuevo León, nombró
el 26 de septiembre como Gobernador Provisional del E tado al Profesor
y General Gregorio Morales ánchcz, quien ocupó el cargo desde el 4 de
octubre de 1935 hasta el 30 de abril de 1936. El nuevo Gobernador debía
convocar a elecciones extraordinaria en un plazo de seis meses.

Cardenismo contra callismo
El 4 de octubre, el doctor Martínez Villarrcal y los demás miembros del
Consejo de Cultura uperior presentaron u renuncia, dejando en libertad
al Gobernador para ratificar los cargos o hacer nuevos nombramientos. Morales Sánchez nada resolvió durante un mes.

A principios de octubre, los estudiantes universitarios solicitaron al General
Morales Sánchez la d stituci6n de los miembros que integraban el Consejo
de Cultura Superior y el d onocimíento de la Federación de Estudiantes
ocialistas.
Alumnos de todas las Facultades y Escuelas Superiores constituyeron un
Bloque Mayoritario de Estudiantes Revolucionarios, que present6 un pliego
de peticiones al Gobernador solicitando: la remoción del Consejo de Cultura
uperior, presidido por el doctor Martínez Villarreal; la renovación del profesorado universitario y la reorganización de las agrupaciones estudiantiles.
El Bloque Mayoritario, creado bajo lo au picios del nuevo Gobierno, secundaba la política del Presidente Cárdenas y sostenía una adhesión absoluta
al General Morales Sánchez.
Los dirigentes de la Federación de Estudiantes Socialistas presintieron la
caída del grupo callista que dirigía el Consejo de Cultura Superior. Con
el fin de mantener sus posiciones, iniciaron una campaña a favor del doctor
Enrique V. Santos, director de la E cuela de Bachilleres y afiliado a la lo"ia
"Tolerancia Masónica' número 6, quien guardaba estrecha amistad con el
doctor Marünez VillarreaJ. El objeto era que el doctor Santos ocupara la
presidencia del Con jo.
El Bloque Mayoritario acordó con lituir un Cons jo Reorganizador del Estudiantado, con el fin de que actuara como portavoz del gremio universitario
ante el Gobernador. El objetivo primordial ra la disolución de la Federación
d Estudiantes Socialistas, dominada por los partidario del doctor Martínez
Villarreal, y la creación d una nueva Federación estudiantil.

El Gobernador preside
el Consejo de Cultura
El 4 de noviembre de 1935, el Gobernador Morales ánchez se hizo cargo d~ la Pr~sidencia del Consejo de Cultura Superior, sustituyendo al doctor
Martmez Villarreal. Entre los acuerdos más importantes tomados durante
su gestión se encuentran la creaci6n del Departamento de Educación Física
Y1~ ~eorganización del Instituto de Orientación Social y la Escuela de Coopcrabvismo, creados para difundir el ma.n;smo en la Universidad. El Gobernador ratificó los nombramientos de directores del Instituto y la Escuela a
los doctores Eduardo ~guirre Pequeño y Mateo A. Sáenz respectivamente.
Además se acordó continuar el oprobioso istema, impuesto un año antes por
~l ~actor M~;tínez -ymarreal, de exigir a los universitarios, como "requisito
indisfnisable . para ingresar a las Facultades y E uelas Superiores, la credencial de miembro de la F deración de Estudiantes Socialistas, « con el fin
de obtener la agremiación obligatoria a la uez que un control absoluto de fa

organización estudiantil con respecto a sus miembros''. (Gaceta Universitaria
número 4, página 1).
'
En la sesión del Consejo, efectuada el 13 de diciembre de 1935. se concedí6
un representante estudiantil en las Juntas Directivas de cada Facultad o Escuela. (La Ley Orgánica de 1933 concedía do ) . Asimismo se aprobó la intervención de un _representante "del estudiantado en general" en el Consejo
de Cultura Superior. Pero fue hasta septiembre de 1936 cuando e!ectivamente se le permitió a la Federación de E tudiantes Socialistas nombrar un
delegado an~c _el Consejo, _En este aspecto también hubo un retroceso, pues
la Ley Orgamca de la prunera Universidad concedió a la Federación de
~stu?iantes Universitarios dos representantes: uno ante el Consejo Universt~~mo _como Consej~ro ~lecto y el otro como miembro del Consejo de Admj~
nistraci6n de la Univemdad. Aquella Ley Orgánica admitió, ademá , dos representantes estudiantiles por cada Facultad o Escuela, como Consejeros Electos, ante el Consejo Universitario.
. El Instituto ?e Ori ntación Social, ya reorganizado, enfocó su labor, excluSJvamente, hacia 1 maestros de las escuelas primarias oficial
por medio
de conferencias sustentadas con criterio materialista y ateo. Los maestros fuero~ adiestrado en la lucha social y en la té nica y los procedimientos de los
agitadores. A principios de 1936, el doctor Aguirre Pequeño fue pensionado
por el Gobierno de Nuevo León para realizar estudios en la ciudad d México. El Instituto de Orientación Social e disolvió poco después.

La Escuela Normal Socialista fue 1a única institución univer itaria que
aceptó los planes de enseñanza marxista d l In tituto de Orientación
ial.
Es decir, a los estudios del magisterio se agregaron las a ignaturas del men-

370
371

�clonado Instituto. El pro[esor Plinio D. Ordóñez. director de la ormal en
esa época, admite que dichos planes educativos -en los que él intervino en
forma destacada- fueron "formulados co,1 precipitación y con un criterio
impreciso e iriconsistente sobre lo que era y se proponía la educación socialista prescrita por las leyes federales relativas''. ( Pág. 1384).
La creación de la Escuela ormal Superior ya se había intentado en el
año 1933, al fundarse la primera Uni,·enidad.
o obstante, fue hasta 1935,
bajo el Consejo de Cultura uperior, cuando el profesor Ordóii.ez formuló
el programa de estudio . Pero no se llegó a designar la primera planta de
ma tros. iendo imposible iniciar los cursos. La Escuela onnal Superior
siguiendo el mismo programa educativo - modificado en parte por el profesor Oziel Hinojosa-, inició sus labores el 13 de octubre de 19-H. Esta fue
la segunda Escuela ormal Superior que funcionó en el pais y la pri.m ra
en provmc1a. in embargo, habiéndo inscrito 45 alumno , terminaron el
primer año lectivo 16 y de ésto únicamente 3 concluyeron los estudios, "después de wi penoso e irregular proceso escolar', afirma Ordóñez.

Representación estudiantil ante l'l Consejo
La participación de lo estudiante en el onsejo de Cultura Superior era
prácticamente nula, pues durante ocho años solamenle se admitió un r presentante de la Federación de Esrudiantes ocialistas. En I último año lectivo 1942-1943, dicho delegado representaba a dos mil s i cientos lllll\"Crsitario . Es decir, la representaci6n estudiantil no e concedió por Facultades
y Escuelas, orno lo establecía la Ley Orgánica de 1933, ino m díante una
Federaci6n. Bajo la primera niver idad, el gremio estudiantil ru,·o representado en el Cons jo Univers.itario por dos Consejeros uno propietario
y otro suplente, como delegados de los alumnos de cada E cuela y Facultad.
Pero después ya no existió una representación auténtica del estudiantado.
En efecto, el único delegado esludiantil admitido en el Consejo, no era electo por los universitarios, pues su nombramiento lo ex-pedía la F.E. . con Ja
aprobación e;,,..-presa del Consejo.
La Federaci6n ele Estudiante Socialistas, auspiciada por el Consejo de Cultura uperior, fue el único organismo e tudiantil reconocido. Con ese poder jerci6 un control casi absoluto sobre los estudi3.ntes. La F.E.S. dirigida durante cerca de una década por un !!I1.1po de jóvene audace , pudo imponerpor el fraude en las eleccion s y, más d una vez, por el terror. Por otra
parte, los universitario , en porádicos brot d rebeldía, afrontaron valerosamente esa situación.

372

El General Anacleto Guerrero, Gobernador
El lo. de mayo de 1936 tomó posesión como Gobernador del Estado el
General de Brigada Anacleto Guerrero. Una semana d pués el día 9 designó Secretario del Consejo de Cultura Superior, en funciones' de Presid~te,
al doctor Enrique C. Livas joven profesionista afiliado a la logia "Simón
Bolívar'' número 20 de Monterrey, en la que figuró con el cargo de Orador
un año después.
Al iniciarse la administración del General Guerrero d apareció el Departamen~ de Extensión Universitaria, cuando entró en vigor la nueva Ley
de Hacienda que le retir6 el subsidio. También fueron clausurados los dos
"centros de orientación social para obreros", que dependían de dicho Departamento. La F.E.S. solicit6 repetidas veces al Gobernador la reapertura
de esos centro de agitación, pero nada se resolvió.
El doctor Livas estrenó el cargo fijando su criterio radical en un artículo
intitulado "La Escuela Socialista y 1a Universidad", que apareció en el número 6 de la Gaceta Universitaria, correspondiente a junio de 1936.
A fines de abril de 1936, los ''bloques" (sociedades de alumnos) d algu-

nas Facultades y Escuelas habían desconocido a La directiva de la F.E.S.,
presidida por Marcos Flores. Los descontentos nombraron otra que encabezó Emilio Caballero Lazo, estudiante de Medicina, miembro del Comité
Ejecutivo del Frente Popular Mexicano. El Gobernador Morales Sánchez
en su carácter de Presidente del Consejo de Cultura, reconoció al día si-'
guiente a la nueva directiva de la F.E.S., siendo éste el último acuerdo que
dictó. Pero los delegados estudiantiles de los otros planteles universitarios
siguieron considerando legítima a la directiva anterior. La división en e]
gremio estudiantil era evidente.

El callismo en desgracia
Los políticos de filiación callista habían regido los destinos de uevo León
más de una década. El General Guerrero toleró al principio la agitación que
desarrollaban. Pero el 4 de agosto de 1936 ordenó la suspensión, por quince
días, del Alcalde de Monterrey, Heriberto Montemayor. El mismo día 4
fueron cesado , por orden del Gobernador, los doctores Angel Martínez Vi11arreal, director del antiguo Hospital Civil y Mateo A. Sáe.nz, director de
la Escuela de Cooperativismo. Este último también fue dado de baja como
profesor de la Escuela Secundaria úmero 1 y de la Escul':la de Bachilleres.
373

�La situación política hizo crisis cuando el doctor Martínez Villarreal fue
víctima de un alevoso atentado. Al mediodía del sábado 26 de diciembre
de 1936, varios individuos armados pretendieron secuestrarlo frente a su consultorio, obligándolo a subir a un automóvil. Pero al ser sorprendidos por algunos transeúntes, uno de aquéllos lo hirió con su pistola en la frente. El
senador nuevoleonés doctor Julián Garza Tijerina acusó públicamente, en
la Cámara Alta, al General Anacleto Guerrero como autor intelectual del
asalto. El Gobierno de Nuevo León negó el cargo.
A principios de enero de 1937, la pugna entre los elementos de extracción
callista, desplazados de la administración pública, y el Gobierno nuevoleonés
era evidente. Tras la expulsión del país del Jefe Máximo de la Revolución,
ordenada por el Presidente Cárdenas la oligarquía callista, antes poderosa
y ensoberbecida, fue humillada.
El doctor Martínez Villarreal y algunos dirigentes sindicales esgrimieron
contra el Gobierno del Estado una arma poderosa: la agitación obrera. El
ex Rector, atrincherado en la directiva de la Federación de Trabajadores de
Nuevo León, dirigió sus dardos envenenados contra la administración del
General Guerrero. La táctica era lanzar a los trabajadores contra el Gobernador de uevo León, pero esa actitud dividió a los sindicatos, pues algunos apoyaban incondicional.mente al Gobierno. Esta labor demagógica dio
por resultado una lucha intergremial que produjo, a principios de agosto
de 1938, una grave escisión, cuando más de diez sindicatos, inconformes por
los ataques al General Anacleto Guerrero, desconocieron al Comité Ejecutivo de la F.T.N.L. y, en el mes de noviembre siguiente, fundaron la Federación Autónoma del Trabajo.
El Comité Ejecutivo de la Federación de Estudiantes Socialistas, dominado por los izquierdistas, secundó la campaña de agitación contra el Gobernador. En la sesión celebrada la noche del 7 de enero, el mandatario nuevoleonés fue acusado entre otras cosas de pretender la incorporación de varias
Escuelas universitarias a la Dirección de Educación Primaria y Secundaria,
segregándolas del Consejo de Cultura Superior. La asamblea lanzó violentos
ataques al Gobierno -de Nuevo León.
Un mes después, el lunes 15 de febrero de 1937, se inició una huelga en
la Escuela de Bachilleres. Los estudiantes pedían la remoción del director
del plantel, el prefecto, sub-prefecto, ocho celadores y siete "preparadores''
a quienes calificaban de "déspotas". Esa misma noche, todas las Facultades y Escuelas universitarias acordaron secundar el movimiento. Un lamentable suceso vino a ensombrecer el problema estudiantil, cuando cierto
profesor de la mencionada Escuela de Bachilleres hirió a tiros, aunque no
de gravedad, a tres alumnos. El aaresor afirmó ante el juez que había dis-

374

parado al suelo por temor a ser agredido, pues un grupo de jóvenes huelguistas había atacado a un estudiante que Jo acompañaba. El incidente no
llegó a más y los bachilleres volvieron a clases el día 26, cuando el Gobernador ofreció resolver favorablemente las peticiones que fueran justas.

Prosigue la agitación estudiantil

La directiva de la Federación de Estudiantes Socialistas dio un paso en
falso cuando acordó, a espaldas del estudiantado, adherirse a una organización nombrada Juventudes Socialistas Unificadas de Nuevo León, en cuyas
filas militaban algunos miembros del Comité Ejecutivo de la F.E.S. Los "blo.
ques" estudiantiles se negaron a acatar el acuerdo, pues no habran sido consultados.
La adhesión de la F.E.S. a las Juventudes Socialistas fue rechazada violentamente por los universitarios. En sesión celebrada la mañana del 29 de
abril, los alumnos de 1a Escuela de Bachilleres desconocieron a la directiva de
la sociedad de alumnos y eligieron una nueva. Además decidieron por unanimidad segregarse de la F .E.S. e integrar una nueva Federación. Casi todas las Escuelas y Facultades secundaron este movimiento. En un "manifiesto'', el Comité Organizador de la nueva Federación exigía el castigo inmediato de los asesinos de octubre de 1934; el desafuero y castigo del senador
Garza Tijerina; la expulsión definitiva del Estado del doctor Angel Martínez
Villarreal por su labor de agitación y, por último, "acabar con la demagogia"
de las Juventudes Socialistas, "aliadas al programa de la Tercera Internacional Rusa'1•
En abril de 1937 la F.E.S. estaba prácticamente disuelta. La mayor parte
de ]as sociedades de alumnos o "bloques de estudiantes socialistas", habían
repudiado a sus directivas. Al terminar e e año lectivo, los universitarios
pugnaban por la creación de una nueva Federación de Estudiantes. Pero
el Consejo de Cultura Superior sólo reconocía como "legítima" a la Federación de Estudiantes Socialistas.
En esta época actuaban subrepticiamente en el medio universitario algunas organizaciones de izquierda, como la Federación Juveru1 Comunista
y las juventudes Socialistas Unificadas, que hacían Wla intensa labor de
proselitismo.
A principios de septiembre de 1937 se inició una nueva campaña de agitación para que el Gobernador Guerrero nombrara Presidente del Consejo
de Cultura Superior al doctor .Angel Martínez Villarreal, pues el doctor Livas no lo era oficialmente, ya que había recibido el nombramiento de Secretario del Consejo y, por lo tanto, ejercía el cargo interinamente. En al-

375

�gunas instituciones universitarias la campaña encontró una fuerte oposición,
pues en un año y medio el doctor Llvas había desarrollado una meritoria
labor. Por otra parte, un gran número de estudiantes consideraba que la
actuación del doctor Martínez Villarreal era ajena a los intereses universitarios.
En diciembre de 1937 se creó una nueva institución universitaria: la Escuela octurna de Bachilleres. El organizador del plantel fue el licenciado
José María de los Reyes, quien vino comisionado para ese objeto por el licenciado Luis Chico Goerne, Rector de la Universidad Nacional de México.
La ceremonia de inauguración se efectuó el día 8 de diciembre, en el salón
de actos de la Escuela Normal Socialista. La Universidad de México se obligó a cubrir el presupuesto del plantel y el Gobierno de uevo León a proporcionar el edificio, material escolar, etc. Sin embargo, la Universidad
Nacional no cumplió su promesa y los profesores carecieron de sueldo durante un año. En 1939, el Gobierno de Nuevo León se hizo cargo de la
Escuela.
A fines de diciembre de 1937 fue suprimida la Escuela de Cooperativismo.
Este plantel universitario tenía alumnos internos y externos, siendo exclusivamente para hijos de obreros y campesinos. En el año lectivo 1935-1936 recibieron su diploma doce alumnos y en el siguiente curso escolar se graduaron otros siete. Al suprimirse la Escuela el alumnado se dispersó.
En el mes de enero de 1938, la Federación de Estudiantes Socialistas promovió una serie de mitines para discutir las medidas dictadas por el Gobernador, en relación con la enseñanza universitaria, desde que se hizo cargo
del poder. La F.E.S. demandó la abolición de las cuotas mensuales, la reapertura de la Escuela de Cooperativismo y la expedición de la nueva Ley
Orgánica. A fines de ese mes, en una importante asamblea celebrada en el
Aula Magna, abundaron los cargos contra el Gobernador Guerrero. Sin embargo, los delegados estudiantiles de las Facultades de Medicina y Derecho
no estuvieron dispuestos a secundar el movimiento de la F.E.S. contra el
Gobernador. Afirmaron que el fondo de esta agitaci6n era la pérdida de
ciertas canongías que detentaban los directivos de la F.E.S., al suprimirse
la Escuela de Cooperativismo, el Departamento de E..,i:ensión Universitaria
y las dos escuelas nocturnas dependientes de éste.
Las huelgas de Bachilleres y magisterial

El 30 de septiembre de 1938, los alumnos de la Escuela Diurna de Bachilleres -480 en esa época- se declararon en huelga. En un pliego de
peticiones que contenía ocho puntos, los estudiantes solicitaban mayores facilidades para sustentar los exámenes de las materias reprobadas. El Consejo
376

de Cultura no cedi6 a las demandas estudiantiles. El día 5 de octubre los
bachilleres decidieron terminar el movimiento. Posteriormente, el Consejo
dictó algunas medidas para resolver la situación de los alumnos irregulares.
Unos meses después, a mediados de enero de 1939, se inici6 un paro de
los maestros de las escuelas oficiales, debido a que el Gobierno de Nuevo
Le6n no les había pagado los sueldos de varias quincenas. La Federaci6n
de Estudiantes Socialistas se declaró a favor de los maestros, afirmando que
también al cuerpo docente universitario se le adeudaban tres quincenas de
salarios. Sin embargo, los catedráticos de las Facultades y Escuelas Superiores se negaron a secundar la huelga magisterial. El Comité Ejecutivo de
la F.E.S. pretendi6 involucrar al estudiantado en el conflicto, in lograrlo.
A consecuencia de las fuertes presiones ejercidas por el Secretario General
de la F.E.S. -incluyendo un intento de secuestro-, en asamblea celebrada
el 27 de enero, la mayor parte de los "bloques" estudiantiles acordaron desconocer al Consejo Directivo de la F.E.S., encabezado por Jesús Piedra, estudiante de Medicina. Se constituyó un Comité Ejecutivo Provisional que
presidió Martín Torres, alumno de la misma Facultad. El magisterio oficial
reanudó las labores el 10 de febrero, obteniendo que el Congreso del Estado
expidiera, el 29 de mayo siguiente, la nueva ''Ley General de Educación Pública", que garantizaba a los maestros la seguridad en sus puestos y el ascenso mediante la Inamovilidad y el Escalaf6n. No obstante, las conquistas
sindicales del magisterio oficial no se extendieron al cuerpo docente universitario.
El 12 de mayo de 1939, el Gobernador Guerrero nombró Presidente del
Consejo de Cultura Superior al doctor Llvas, "cargo que venía desempeñando
interinamente con el carácter de Secretario . ..", desde mayo de 1936.
La autonomía universitaria

A fines de mayo de 1939, con motivo de la visita a esta ciudad del licenciado Mario de la Cueva, Secretario de la Universidad Nacional de México, se inició en los planteles universitarios un movimiento a favor de la
Autonomía. El licenciado De la Cueva sugirió, en unas declaraciones a la
prensa, la creación en Monterrey de una Universidad Autónoma. La idea
tuvo eco y cobró mayor impulso cuando el licenciado Héctor González, ex
Rector de la primera Universidad, abordó el tema en la sesi6n del Ateneo
acional de Ciencias y Artes, delegaci6n de Monterrey, celebrada el 31 de
ese mes, considerando urgente la creación de dicha Universidad Autónoma.
En junio de 1939 se cre6 un Frente Estudiantil Pro-Universidad Aut6-

377

�noma del orte, que agrupó a los elementos universitarios más sanos sustraídos al influjo de la F.E.S. Este fue el resultado positivo de las gestiones
llevadas a cabo, durante varios meses, por la Confederación Nacional de Estudiantes, que promovió una intensa campaña a favor de la autonomía.
La Federación de Estudiantes Socialistas se opuso al mencionado proyecto y en un boletín que apareció en El Porvenir el 9 de junio, afirmaba tu
de~ión de seguir luchando por "la implantación de una Universidad Socialista que sustente como base fundamental de su enseñanza la Tesis Filosófica del Materialismo Dialéctico, de acuerdo con el Art. 3o. Constitucional . .." También el doctor Enrique O. Livas, Presidente del Consejo de Cultura se opuso abiertamente a la autonomía, en un artículo publicado en El
Por;enir el 2 de octubre, bajo el título de "El problema universitario". El
movimiento autonomista fue sofocado en esa época, pero había de surgir más
potente dos años después, a fines de 1941, cuando se creó la Federación Estudiantil Universitaria Neoleonesa.
En septiembre de 1939 iniciaron sus cursos dos nuevas dependencias del
Consejo de Cultura: la Facultad de Odontología y la Escuela de Contadores
Privados.

El General Salinas Leal, Gobernador
Al tomar posesión como Gobernador el General Bonifacio Salinas Leal,
el 4 de octubre de 1939, ratificó el nombramiento de Presidente del Consejo
de Cultura al doctor Enrique C. Livas. Poco después, el Consejo revocaba,
a solicitud del Gobernador, el vergonzoso acuerdo que exigía a los universitarios la credencial de miembro de la Federación de Estudiantes Socialistas,
como requisito para poder inscribirse en las Facultades y Escuelas Superiores.
El acontecimiento cultural de esa época fue la organización de una serie
de conferencias, patrocinadas por el Ayuntamiento de Monterrey y el Consejo de Cultura. Se iniciaron con la que fue dictada en el Aula Magna por
el doctor José Gaos, ex Rector de la Universidad de Madrid, sobre "Técnica y Vida", la noche del 13 de noviembre de 1939. Al día siguiente, invitado por los estudiantes, pronunció otra sobre el tema "Universidad". Un
ciclo fue desarrollado, a partir del 20 de diciembre, por el doctor Luis Recaséns Siches bajo el título de "La vida humana individual y la vida humana
social". El Consejo de Cultura auspició otro curso que estuvo a cargo del
doctor Aurelio Romeo Lozano, destacado pediatra español, y una conferencia que dictó el sociólogo y economista francés profesor René Marchand.
Varios delos patrocinó en febrero y marzo de 1940 el Ayuntamiento regiomontano, siendo Alcalde el profesor Manuel Flores, que estuvieron a car-

378

go del mismo doctor Gaos, el doctor Recaséns Siches, el ex Rector de la
Universidad de México doctor Alfonso Pruneda y el histopatólogo doctor
Isaac Costero. El Consejo de Cultura, por último, patrocinó en mayo de ese
año un ciclo de diez conferencias del doctor Jaime Pi y Suñer.
En el año lectivo 1940-1941 el Departamento de Extensi6n Universitaria
auspició unos cursos de Fisiología~ a cargo del mismo doctor Pi y Suñer,
catedrático de la Universidad de Santiago de Compostela, y de Dermatología, bajo la dirección del doctor Antonio Peyrí, catedrático de la Universidad de Barcelona.

La F.E.S. cambia de táctica
La agitación política decreci6 notablemente cuando el Presidente Cárdenas
dejó el poder, el lo. de diciembre de 1940, en manos del General Manuel Avila
Camacho. El día 5 de diciembre siguiente, la directiva de la Federación de
Estudiantes Socialistas acordó cambiar el nombre de su organismo, suprimiendo la palabra Socialistas. Esto provocó una escisión en el gremio universitario, pues los estudiantes más radicales decidieron que, en caso de no restituir el antiguo nombre a. la Federación, se separarían definitivamente de
ella.
Los ánimos estaban caldeados. La división se acentuó cuando iban a
efectuarse las elecciones de nueva directiva de la Federación de Estudiantes.
En la noche del 9 de diciembre, después de una tormentosa asamblea, tuvieron que suspenderse los comicios. Al día siguiente el grupo izquierdista
celebró las elecciones en la Escuela Industrial "Alvaro Obregón", que en
aquella época se encontraba en las afueras de la ciudad, y dio posesión a la
planilla encabezada por Edmundo Alvarado Santos, estudiante de la Facultad de Derecho. Se decidió volver a constituir la Federación de Estudiantes
Socialistas, restituyéndole su antiguo nombre. La planilla independiente pidió la nulidad de la votación, pues no habían sido citados oficialmente todos los representantes de las sociedades de alumnos; sólo habían asistido
catorce de los treinta delegados estudiantiles y, por último, de esos catorce
delegados tres de ellos no llevaban la representación oficial de la Escuela
o Facultad a la que pertenecían. A pesar de todo, el Consejo de Cultw-a
reconoció a la nueva directiva de la F .E.S.

Las fornadas Universitarias
En el aspecto cultural, el evento más notable de esos años fue, indudablemente, la organización de las Jornadas Universitarias} que patrocinó el
Consejo de Cultura Superior. Tan encomiable labor fue posible debido a
379

�las atinadas gestiones del doctor Enrique C. Livas, Presidente del Consejo,
y con la valiosa cooperaci6n del humani ta regiomontano don Alionso Reyes.

Las Jornadas Universitarias fueron una serie de conferencias cientüicas sustentadas por eminentes intelectuales y profesionistas, españoles y mexicanos,
bajo los auspicios de la Casa de España en México (después Colegio de
México).
El Primer Ciclo se maugur6 en la noche del 25 de marzo de 1941, con
dos conferencias dictadas por el licenciado Raúl Rangel Frias y el profesor
Antonio Moreno, Secretario del Consejo, sobre ''La Universidad y la Filosofía" y "La Universidad y la Revolución", respectivamente. En el mes de
ma)'o, el fisiólogo doctor Pi y Suñer dictó un curso de diez días en la Facultad de Medicina. Hubo un receso en julio y ago to, debido a las vacaciones. La Jornada Tercera estuvo a cargo del doctor Federico Pascual de]
Roncal, quien dictó dos conferencias sobre la Personalidad los días 5 y 8 de
septiembre. En la Cuarta J ornada el doctor Julio Bejarano trató sobre la
lepra y la sífilis, el 24 y 25 del mismo mes, La Quinta Jornada estuvo a
cargo del insigne don Alfonso Reyes, quien sustentó dos conferencias los días
6 y 8 de octubre sobre el "Concepto de la Literatura" y el ''Concepto de la
Crítica". La Sexta Jornada se inició el 15 de noviembre y la cubrió el doctor
J o é GiraJ, quien dictó dos conferencias sobre Química; en la segunda parte
el critico de arte Juan de la Encina sustentó dos conferencias y con ello
cerr6 el ciclo del año 1941.
En junio de 1942 se reanudaron con una modalidad: la transmisión por
radio de la 'Hora Universitaria", que se celebraba dos veces al mes, con
la participación de catedrático de las Facultades y Escuelas Superiores.

Derrota de la F.E.S.
La noche del 19 de septiembre de 1941 se celebr6 en el Aula Magna una
velada, que organizaron la Federación de Estudiantes Socialistas y la Federación de Juventudes de Nuevo León, adherida al partido oficial P.R.M.
El doctor Livas y varios estudiantes fueron los oradores, quienes insistieron
en la urgente necesidad de unificar a la juventud. Este evento era una respuesta a la versión propalada sobre la inminente creación de una nueva Federación Estudiantil.
Las elecciones de directivas de los "bloques" en las Facultades de Derecho,
Medicina y Química, celebradas a principios de octubre, constituyeron un serio descalabro para la Federación de Estudiantes Socialistas, pues las planillas
triunfantes no contaban con su apoyo. A mediados de ese mes, se discutia
abiertamente en todas las Facultades y Escuelas universitarias sobre la crea-

380

ción del nuevo organismo estudiantil, que desafiaba la tutela ejercida durante siete años por la F.E.S.
El 16 de octubre. en la noche, los lideres de la F.E .. y cuatro delega,.
don
tudiantiles celebraron una misterio ·a junta en la Escucla Industrial
'Alvaro Obregón'. Se dijo que s había pretendido llevar a cabo la ele ciones del Comité Ejecuti\'O y dar posesión a la nueva directi\'a, con la asistencia de las representaciones estudiantiles totalmente adictas. (Así lo habían hecho un año antes). Como el cambio de poderes era francamente ilegal, se suscitó una controversia, teniendo que suspenderse la cremonia. La
F.E . . negó en parte esta versión p ro admitió que se había celebrado una
asamblea aunque "sólo con el objeto de discutir la situación estudiantil".

La Ciudad Universítan'a
El 17 de octubre de 1911, en una importante junta celebrada en el Palacio de Gobierno, e decidió la construcción de la Ciudad Universitaria. Se
nombró una Comisión integrada por el industrial don Jocl Rocha, el profesor
Andrés Osuna, don Jesús M. Montemayor y el ingeniero Roque Yáñez. Se
tuvo la idea de e1igir la Ciudad Universitaria en los terrenos cercanos al
nuevo Hospital Civil, al poniente d la ciudad. El Gobierno de uevo León
ofreció aportar un millón de peso la industria regiomontana aportaría una
cantidad igual y el Gobernador Salinas Leal se comprometía a obtener del
Gobierno Federal otro millón de pesos. Se pens6 en dotar a la nueva U niversidad de un patrimonio eCQnómico, que le diera "la total }' absoluto autonomía en este sentido"·. Para ese fin e debían adquirir graneles extensiones
de terreno, que formarían el patrimonio universitario. Posteriormente serían
negociadas por un Con ejo de Administración, uyas utilidades ayudarían al
sostenimiento de la Uni ·ersidad. La Comisión Pro-Ciudad Universitaria desarrolló algunos trabajos preliminares, pero el proyc to fue aplazado mese:
después.

La F.E.U.N.
Al iniciarse el año lectivo 1941-1942 volvieron a onde.ar las bandera de
combate estudiantiles, pisoteadas por el sectarismo político en 1934: la utonomia Universitaria y la Libertad de Cátedra.
Miguel Angel Cantú, Francisco Garza Zambrano y Ricardo Treviíio Garza, Presidentes de las sociedades de alumnos de tres Facultades: Medicina,
Derecho y Química, respectivamente, lanzaron un "manifiesto" el 18 de noviembre de ]941, publicado en El Porvenir el día 25. Declaraban haber acor381

�dado constituir la Federación Estudiantil Universitaria eoleonesa. La nueva agrupación tenía un propó ito fundamental: pugnar por la creación de
la Universidad Autónoma del orte, siendo una de sus principales finalidades la edüicación de la Ciudad Universitaria. En el citado ''manifiesto" la
F.E.U. . condenó el monopolio estatal de la enseñan.za y, además, puntualizó que las relaciones entre el estado y la Universidad debían r feórse, e.xclu ivamente, a dos órdenes: el económico, uque se traduce en la obligaai611

ineludible del Estado de aportar lo necesario para el funcionamiento propio
de la U11iversidad", y de vigilancia, "por el cual velará (el Estado) por que
la Casa Grande de Estudios cumpla su noble misión y no defraude los intereses de los estudúmtes, de la Sociedad y del Estado".
En asamblea extraordinaria, celebrada el 13 de marzo de 1942, los alumnos de la Escuela Diurna de Bachilleres acordaron adherirse a la F.E.U. .
1 día siguiente apareció en el ve pertino El Tiempo un virulento :itaque
del Secretario General de la Federación de Estudiantes Socialistas contra la
F.E.U . . Decía, entre otros desatinos: "la Federación de Estudiantes So-

cialistas reta públicamente a los elementos de la F.E.U.N. a una polémica
en la que traten de sostener sus principios, para que en esta farma todo el
estudiantado conozca a los que engaíian a la sociedad y a los universitarios,
co11 miras que hasta ahora no lum reuelado, y que se escudan bajo los principios demag6gicos de 'libertad de cátedra' y 'autonomía u,iivcrsitaria'.. ."
La Uniuersidad Autónoma de Nuevo León
El 18 de abril de 19-1-2 arribó a e ta ciudad el licenciado Octavio Véjar
Vázquez, Ministro de Educación Pública comisionado por el Presidente Avila
Camacho para gestionar l establecimiento de la Universidad de Nuevo Le6n.
E e día el periódico El Porvenir publicó una entrevista aJ licenciado Antonio Anncndáriz, Director General de Segunda Enseñanza de la Secretaría
de Educación, cuyas declaraciones fueron interpretadas como una advertencia de que la Universidad sería Autónoma, a pesar de la oposición del
grupo izquierdista. A su arribo, el Ministro de Educación declaró que dicho plan tenía como base una aportación tripartita en la que tomarlan parte
el Gobierno Federal, las autoridades de uevo Le6n y la iniciativa privada.
El lle nciado José Vasconcelos, quien venía acompañando al Ministro, dictó una conferencia en el Aula Magna la noche del 21 de abril, sobre la
historia y el sentido de la Universidad, en la que hizo una brillante defensa de la autonomía universitaria y pugnó por que la nueva Universidad
de uevo León fuera "ajena a toda influencia sectaria y a toda preponde-

En la importante junta celebrada el día 22 de dicho mes, a la que asi .
ticron industriale y hombres de negocios como repr entante del sector
privado, el doctor Livas, Presidente del Con jo de Cultura Superior. afirmó que la Uni,·ersidad nunca había solicitado al Gobierno la autononú,
"porque de hecho siempre la ha tenido", añadiendo que el Gobierno ·• para

nada tiene intervención en la desimtació11 de catedráticos, ni en la modificación o implantaci6n de plan.es de estudios o sistemas".
ó, por último, que el Gobierno del Estado olamente intervenía aportando "d t rminada suma de dinero para el sostenimiento de la misma". {Ya hemos visto
que el Gobernador hacía los nombramiento de Pre idente del Consejo de
ultura y de todos los Directore de Facultades y Escuelas universitarias).
Indicó, por último, que hasta entonce 1 Gobierno Federal no había contribuido con un solo centavo para I sostenimiento de la Uní rsidad de uevo León. Pero es el mismo doctor Livas quien, en un artículo intitulado "Uni.
versidad y Autonomía" aparecido en septiembre de e año n cl núm ro l
del anuario Universidad, o tiene la dependencia a Juta d la Unh rsidad
al E tado: "creemos que urta Universidad creada por el Estado sostenida con

fondos del Estado, .. .no puede ni debe apartarse del Estado que la creó.. ."
e designó una Comisión n la que

tuvieron rep

ntadas las tres parte :

Federación Estado e iniciativa privada. D bía elaborar en un plazo d treinta
días un plan que abarcara los aspectos técnico, económico y administrativo.
El Ministro encomendó al licenciado Eduardo García Máynez formular I pro•

&gt; to final. eis me s después, el 30 de octubre, el Ministro de Educación
volvió a Monterrey, de paso a la ciudad de altilJo, y declaró que aún no ba1 !icen.
dado Raúl Rangcl Frias ha afirmado en El Porvenir del lo. d febrero d 1969,
cción especial, página 1, que el Gobernador Salinas Leal "rechazó d proJ'l'Cto si,1 que se hubiese dado una e.iplicación oficial de los motivos''.
En e to año la enseñanza unive itaria atravesaba por una aguda crisi
en uevo León, pu el Gobierno del E lado destinaba una pal'ticla insuíici nte para la n cesidad de la enseñanza superior. Algunas Facultad
y Escuela se encontraban en situa ión muy precaria e instaladas n local
impropios. En otras se carecía de laboratorios modernos, en lo que faltaba
ha ta lo más indi pensable. El personal docente de var.ia in titucion s universitarias carecía de sueldo y, en la mayor parte de llas, e ·taba mal rl!tribuido. e pensó en qu el E tado debia crear un impu to adicional para
la enseñam;a superior e integrar un Patronato que
encargara de administrar el dinero.
bia recibido los estudios de la mencionada Comisión. Recientemente

rancia gubernamental".

383
382

�El Centro Cultural "Carlos Per ')?"a"
Un acontecimiento que d jó honda huella n la vida estudiantil de Monterrey fue la creación del Centro Cultural "Carlos Pereyra" obra destacada
d un grupo de profesioni tas cat6licos, que organizó los primeros Cursos
&lt;le Invierno en el Aula Magna del 18 de encr al lo. de marzo de 1943. Fueron veinte conferencias, sustentadas por cuatro maestros eminentes de la Universidad acional Autónoma de M ( ico.
En la noche d ·l 18 de enero, el licenciado Jo é Vasconcclo inau uró Jo ·
curso , teniendo a su cargo el iclo sobre ··Reflexiones de Historia Mexicana"
que concluyó el 22 de enero. (En la mi roa noch inaugural, la F deració~
de Estudiantes ocialistas y algunos sindicato obr ros pretendieron ''boicotear" lo Cursos celebrando un mitin frente al Aula fagna, en la Plaza
del Colegio Civil). El segundo ciclo lo cubrió eJ doctor Oswaldo Robles
quien di rtó sobre la Filosofía Tomista, d l 29 de enero al 3 de f brero'.
El licenciado 1:anuel Herrera y Lasso dictó un ciclo intitulado "Historia
Constitucional de México" desde el 8 hasta el 17 de febrero. Por último
1 licenciado Rafael Preciado Hernández trat6 acerca de lo ' Principio Ge~
nerales de Derecho Público", del 19 ele febrero al lo. de marto. La se ión
de clausura se efectuó el 8 de marzo, con un brillante programa en el qur
participaron los intelectualc doctores Carlos H. Ste\'ens y Julio Jiménez
Rueda.

tuvos edificios universitarios
Mediante decreto expedido en s ptiembrc de 191-2 por el ongreso local
la Facultad de Química y Farmac.ia e habí,a transformado en Facultad de
Ciencias Químicas "dándole mayor amj1lit1td a sus planes de enseñanza".
El 4 de junio d 1943
inició la con trucción d I edific-io propio de la
FacuJtad, en un terreno cedido pol' la American m lting and Refining Co.,
situado en las calles de Guerrero y Progreso. El Gobierno del Estado • portó
do ciento cincuenta mil peso . El 3 de octubre siguiente fueron inaugurados
los principaJes saione de clase y laboratorios.
Bajo el gobierno del General Salinas cal también se construyó, con un
co to de casi medio millón de pe s, el nuevo ediíici de la E cuela onnaJ,
en el mismo predio que el anterior pero de tres piso . D de entonces se
nombró oficialmente Escuela Nonnal "Miguel F. Martínez". A principio
del pre nte iglo, 1 Gobierno de uevo León había comprado en diez mil
pesos el terreno, situado en 1 paraje nombrado entonces Repueblo del orte.
El antiguo tdificio fue inaugurado el 22 ele mayo ele 1903, irúciándo e su
demolición a principios de octubre de 1941. EJ nuevo edificio se eri ió en

384

1942, siendo inaugurados el primero y segundo pisos el 4 de octubre de dicho
año y el tercero el 14 de septiembre de 1943. La Escuela ormal ocup6
ha ta hace poco la manzana comprendida entre las calles de Tapia al norte,
M. M. de Llano al sur, Colegio Civil al poniente y Juárez al oriente con
frente a esta última.
'
Durante la administración del General Bonifacio Salinas Leal ( 1939-1943),
el presupuesto a la enseñanza universitaria se aumen 6 en doscientos mil
pesos.

•
Durante ocho años, 13 enseñanza superior en uevo León fue impartida
de acuerdo con el decreto de 4 de septiembre de 1935, e.,-pedido por el Gobernador Sustituto licenciado Pablo Quiroga. Las Facultades y Escuelas uní" ~tarias est~:ieron bajo la dirección del Consejo de Cultura Superior, con
caracter prov1S1onal, desde septiembr de L935 hasta octubre de 1943, mientras se decretaba la nueva Ley Orgánica.
El profesor Plinio D. Ord6ñcz dice que el Consejo de Cultura fue un ''Cuerpo Técnico-Consultivo y Autoridad .m.rtituta del extinto Cousejo Universitario, mientlas se e:cpedia la Ley que diera nueva constituci6n a /o.s Escuelas
Profesionales y de Enseñanza Superior". D spués lo caJifica, con cierto desdén, como un "Jnstituto provisional, creado por un simple Decreto del Ejecutivo del Estado". El mismo autor afirma que era una "dependencia técnicoadministrativa" y, bajo dicho Con jo, se elaboraron, &lt;'con carácter transitorio", los reglamentos generales y particulares de todas las instituciones universitarias.
Ciertamente, el onsejo de Cultura Superior no fue un v rdadero Claustro Universitario, pues el decreto que lo creó lo había privado de su funci6n más importante, como es la d elegir Rector y Directores de las Facultad s y Escuelas Universitarias.
El Consejo de Cultura Superior inició su labores, n septiembre de 1935,
con uatro Facultades y cinco Escu las. Las FacuJtades eran: Medicina, Derecho y iencias Sociales, Ingeniería y Química y Farmacia. Las Escuelas:
Nonnal, Bachilleres Cooperativismo, Industrial "Alvaro Obregón" e Industrial Femenil "Pablo Livas''. Además tenía otras do dependencias: el Instituto
de Orientaci6n Social y el Departamento d Extensión Universitaria. En
los ocho años de g tión del Consejo s crearon: la Escuela rocturna de Bachilleres (diciembre de 1937)¡ la Facultad de Odontología, anexa a la de
Medicina ( eptiembre de 1939), el nuevo Departamento de Extensión Uni\'ersitaria (principio de 1941), la E cuela ormal Superior (octubre de 1941)
y el Departamento Deportivo U ni\'ersitario ( mediados de 194 2), todos hajo

385
H25

�• la presid ncia del doctor Enrique C. Livas. Tambi'n se consider6 como dependencia univenitaria, a partir de septiembre de 1939, la Escuela de Contadores Privados dirigida por los profesores Santos. Fueron suprimidos en
ese lapso el Instituto de Orientación Social (mediados de 1936) y la Escuela de Cooperativismo ( diciembre de 1937).
El Consejo de ultura Superior legalizó y continu6 la obra iniciada por
la Comisión Organiza.dora de la Universidad Sociali ta. de ucvo Le6n.
La segunda Universidad de u vo León fue creada mediante decreto expedido por el Congreso Local, con fecha 18 de agosto de 1943, que promulgó el Gobernador del Estado, General Bonifacio Salinas Leal, el 13 de septiembre siguiente y fue publicado en el Periódico Oficial el día 29 del mismo
mes. Al entrar en vigor dicha ley, el 29 de octubre, el Consejo de Cultura
Superior cesó en rus funciones.

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Proy,cto de d11crlllo del Ejecutivo del Estado para la derogaci6n de la Ley Universitaria, con el dictamen d, la Comisión d, Ltgislocióii y Puiilos Constitucionales
d11 la H. XLV Legi.rlaturo y texto fnt11gro dt la designación oficial dt los miembtos
compon,ntes de la Comirióii Organizadora d, la Unive-rsidad Socialista de Nu,vo
León 'Y tl adjunto Instituto de Ori,ntaei6n Social. Publico.cione5 de la Comisi6n
Organizadora de la Universidad Socialista de Nuevo Le6n, número J. Monterrey,
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SAsTOs, JosÉ E., Nu11vo León en 1935. (Sin pie de imprenta ni fecha).
GoNzÁLP.z

REVISTAS

Ar,il, 6rgano de la logia Rafael
ájera número 33 de Monterrey. Número 339.
febrero 15 de 1945. ( úmero dedicado a la memoria del doctor Angel MartínCJi

illam:al ) .

387

�Armas 'Y Letras, boledn mensual de la Universidad de uevo León. Año 11, número l,
enero 30 de 1945. ( Articulos acerca del doctor Angel Martínez Villarreal.
CienciaJ, revista estudiantil mensual. Organo de alumnos de la Escuela de Bachilleres de la Universidad de Nuevo Lc6n. Año I, números 1, 2 y 3; abril, mayojunio y julio de 1934.
El Estudiant,, órgano de los alumnos del Colegio Civil del Estado.
ño 1, número
5, 8, 9 y 1O: mano, julio, agosto y septiembre de 1933. Año II, números 17 y
19-20: mayo y julio-agosto de 1934.
Gaceta Universüaria, 6rgano de la Univenidad de Nuevo Le6n. Año l, número l,
agosto de 1934. (Sólo se publicó este número bajo la primera Universidad).
Gaceta Universitaria, 6rgano mensual de la Comisión Organizadora de la Universidad
Socialista de uevo León. Año I, números 2 y 3: abril 15 y mayo 15 de 1935.
Gaceta Universitaria, órgano mensual del Coruejo de Cultura Superior.
úmeros 4,
5, 6, 7, 8 y 9: febrero, marzo, junio, julio, agosto y septiembre de 1936, respectivamente.
Germen, revista estudiantil. Año I, número l, diciembre de 1933.
Oriente, órgano del Grupo de Normalistas Revolucionarios. 'úmeros 1 y 2, marzo
y abril de 1934.
Uniutrsidad, órgano de divulgaci6n universitaria. Número 1 abril de 1933.
Universidad, órgano del Consejo de Cultura Superior.
úmeros 1 y 2, septiembre de
1942 y septiembre de 1943, respectivam nte.

PERIÓDICOS

Diarios El Norte, El Porvenir, El Sol y El Tiempo de Monterrey. Años 1933 a 1943

LA CIUDAD DE MtXICO, EN VARIOS TESTIMO

ros

ERNESTO DE LA TORRE V1L1.AR.

Antecedentes

VARIOS smLos DE E..'&lt;lSTENCIA de la ciudad de México, han dejado largo
e.'\.l)ediente, una enorme traza de su desarrollo, amplia hoja de servicios en
los que se puede advertir la variedad inmensa de facetas que ella presenta.
Desde las primeras representaciones jeroglíficas que muestran el lugar rodeado de tules y en el cual sobre un nopal, un águila que aprisiona una serpiente
se apresta a devorarla, hasta las más recientes representaciones tanto pictóricas como cartográficas! los testimonios de la Ciudad de México son abundanúsimos.
El mundo antiguo, el de los indígenas anteriores a la venida de los europeos, ya admiró y describió la grandeza de su ciudad, aquella que les había
sido prometida durante varios siglos, y los poetas indios dejaron bellísimas
relaciones de la admirable Tenochtitlan, de la cual dijeron:
Sitio de blancos sauces, sitio de blandas juncias
es México aqui.
Tú, garza azul, vienes volando,
aquí abres tus alas, hermoseas tu cola y tus alas:
posesi6n tuya es todo el mundo,
pero imperas solamente
aquí en México.
Y en una descripción más amplia:

Haciendo círculos de jade está tendida la ciudad&gt;
irradiando rayos de luz cual pluma de quetzal está aquí México:
junto a ella son llevados en barcas los príncipes:

388

389

�sobre ellos se extiende una florida niebla.
¿Es tu casa, Dador d.e la vida, reinas tú aquí;
en Anahuac se oyen tus cantos:
sobre los hombres se extienden:
Aquí están en México los sauces blancos,
aquí las blancas espadañas:
tú cual garza azul extiendes tus alas volando,
tú las abres y embelleces a tus siervos.
De esa hermosura natural apreciable en alto grado por el indígena nos
quedaron innúmeras muestras. Los propios, los mexicas crearon la mayor parte, mas los extraños, los indios moradores de los valles vecinos, aliados o
rivales de los tenochcas, como tlaxcaltecas y huexotzincas, también supieron
captar, como los extranjeros de siglos postreros, la innegable y extraña belleza de la ciudad, tal cual lo podemos ver por esta descripción:

he venido, he llegado a donde se tiende el largo verdeazul:
se agita, espumea, hierve, resuena estrepitoso:
Yo me convierto en pájaro quetzal~ en ave color de turquesa:
de Huexotzinco vengo a la medianía de las aguas.
En medio del agua floreciente, donde se confunden
el agua de oro y el agua de esmeralda,
grazna el luciente ánade y al ondular hace lucir su cola.
Y de la magnificencia de la ciudad, múltiples son las menciones, repetidas
las referencias a sus suntuosos templos en los que abundantes y complejas
deidades recibían culto, y también son continuas las que se dirigían ensalzándolas, a las casas de sus señores y guerreros:

Donde están las casas de esmeralda,
d6nde están las casas de pluma de quetzal,
es donde imperas tú, Moctezuma .
De ello fuiste digno y queda tu fama extendida aquí ...
Con dardos se va a escribir, con escudos se escribe
Tenochtitlan, donde están las flores fragantes,
las flores del coraz6n:
allí brotan las flores del que da la vida:
por todo el país son chupadas por los príncipes.
Dentro el agua estás de variadas flores
sientes glorioso.

te

390

Estas, unas cuantas muestras de la admiración que propios y extraños sintieron por la sin igual ni sin rival Tenochtitlan, son reveladoras del impacto
que la ciudad prehispánica y su ambiente produjeron en el mundo indígena,
el cual no tan sólo cantó su grandeza, sino que también lo organizó en todas
sus formas, y representándolo o refiriéndose abundantemente a todas las facetas de esa organización. Así, desde los viejos tiempos del mundo nahua,
la ciudad comenzó a formar amplio e&gt;..'Pediente, del cual desgraciadamente
perdimo buena parte relativa a las épocas más remotas. Sin embargo algo
se conserva aquí y en el exterior. De mucho de ello ya se ha hablado por
personas más conocedoras; por ello vamos a referimos a otros aspectos de
ese expediente, a otras fuentes concernientes a la ciudad de México.

Los testimonios documentales

La conquista rápida y la colonización dilatada, lenta y decididamente transformaron la visión, sentido y forma de la ciudad dejando amplísimos testimonios de su acción sobre la capital de Nueva España. Esos testimonios van
a referil'se a su organización, a la distribución de su población, sus aprovisionamientos, sus obras públicas, sus instituciones, sus hombres, etc., testimonios que como los de] mundo prehispánico acerca de estas mismas cuestiones serán inmensos, pero con la diferencia de que éstos sí habrán de llegar
casi en su integridad a nosotros.
De esta suerte, en los archivos de las múltiples dependencias virreinales
concentráronse multitud de expedientes refernotes a la ciudad.
Tanto en la Secretaría del Virreinato, órgano centralizador de buena parte
de la acción gubernativa, como en el archivo del Cabildo Municipal, del Ayuntamiento; y también en los variados archivos eclesiásticos, la documentación
que hace referencia a la Metrópoli mexicana es inmensa. Pero no sólo aquí,
sino que también en el exterior, en España principalmente, en muy diferentes repositorios público y privados, guárdanse ricas fuentes sobre nuestra
ciudad y lo mismo ocurre en París, en Florencia, en Roma, en Viena, en
Bruselas, en Upsala, en Londres, en Praga y en muchas otras ciudades del
Viejo Mundo, a donde por mil diversas causas y en diferentes tiempos fueron
a parar los testimonios relativos a México. En múltiples guías documentales,
cuya enumeración, a más de cansada sería inútil, puesto que sólo podrá dar
una vaga idea de los muy preciados tesoros que hemos perdido y que tanto
importa conocer, descríbense con minucioso cuidado, erudita técnica y la amplitud que el caso requiere, esos testimonios, los cuales valdria la pena se
recopilaran, pues proporcionarían muchas luces respecto a la ciudad y las
bases esenciales para edificar un sólido y amplio trabajo. Algunos de esos tes391

�timonios ya han dado lugar a la rcalizaci6n de importantes estudios y su
edición ha enriquecido sobremanera nu stras fuente históricas; díganlo si
no el Mapa de Upsala, la Crónica de Vázquez de Espinoza, los escritos de
Cervantes de Salazar, los de Ajofrin y muchos otro lo cuales no han agotado Jos veneros, sino tan s61o mostrado la rica variedad que contienen.

bierno, educación, obras material s, diversiones' sanidad , serv1 10s públicos
etc., etc. En ella, qu se encuentra afortunadament muy bi n pre rvada,
pese al de uído que en ciertas •pocas se le ha t nido,
po ible seguir día
tras día los pasos d la ciudad, de sus autoridadc y sus habitantes desde el
momento de su fundación.

Respecto a Jos repositorio nacionales, podríamos citar en primer término
al Archivo General de la ación, en cuyos numerosos ramos las referencias a la
ciudad de México aparecen a cada instante. Fuera de los ramos relativos
directamente a ella, como: desagü , padrón Universidad y otros casi todos
los ramos del Archivo en una u otra forma hacm relación con la vida de
nuestra metrópoli y la de los metropolitano , como se pu de advertir en los
ramos de inquisición, criminal, civil, gallo , tabaco, bi toria, ti rras, lotería
y chinguirito entre muchos, en los cuales podemos conocer la actividad cultural, espiritual, ideológica, religiosa, sexual, criminal, lúdica económica y
política de nu tros antecesores. ¡ Qué panoramas tan importantes se dan
en esas secciones, a través de las cuales el pasado se esclarece en todo sus
detalles? Nada queda ahí oculto al ojo avizor, curioso, penetrante y también
maléfico o ingenuo de lo investigadores. Consultando esos ramos ocurre
como en la famosa novela de Quevedo, que los tejados de todas las casas
de nuestros nobles, piadosos y honorables antepasados se abren y ya sin ellos
podemos advertir que u piedad, nobleza y honorabilidad no era tanta; sino
que hechos de la misma frágil carne y e píritu que hoy tenemos, pecaban
ozaban, sufrían y hacían las mismas truhanerías que en los tiempos presentes.
ada nuevo re plandecerá, sino los mismos vicios y virtudes que hoy
existen, lo cual nos comprueba la semejant condición humana de todos los
tiempos.
Sí veremos naturalment , señalados los e fuerzos de algunos para organizar a lo más, para hacer m nos gra\'o~ la miseria moderar la opulencia y la
maldad, refr nar las malas inclinaciones, dotar d mejores medios de vida
a numerosos grupo , todo ello a travé de documentos que describen el desarrollo de numerosas instituciones de educación, bcnl"Ücencia, corrección, aprovisionamiento, policía, gobierno etc., etc.
Fuera del Archivo General de la ación, es el Archivo Histórico del Ayuntamiento de México, el que mayores referencias proporciona. A más de que
en él e conservan las famosas Actas de w Cabildo, es decir las obligadas y
continuas menciones a su múltiple ac 'vidad las cuate arrancan del siglo XVI
y se cierran en los primeros años del siglo XIX n los que Ja ciudad se regía no por la voluntad omnímoda de un solo hombre sino por el acu rdo
múltiple de "claros y discr tos varones" que la obernaban, interc a enormemente la documentación toda, conc miente a I muy variados aspectos que
Ja vida de una comunidad presenta como son los de su abastecimiento go-

Podremos en ella advertir también, cuáles han sido los gobernante que
ha tenido y a qué intere
han obcdecid . La presen ia de funcionario ligados a la oHgarqula dominante fue desd el siglo XVI un hecho r al y
si a fin d I si lo 'VIII y principio d ·I XIX vemos a muy dislin idos
criollos promover la independencia política del país, e to se d bió a qu
grupo se había conv rtido en el rupo r tor d buena parte d la pobla ión
y se nfrentaba con Jara c ncien ia a otro grupo rival, al de los peninsulares al que habrán de aniquilar consumando su obra en el año de 1827.
También ahí podrán advertir I csfuerz s por abastecer a la ciudad d
las provisiones que su siempre reci nle p blaci6n ~'&lt;igía, y percioir los csf uerzos por qu los precio d los artículos de primera necesidad no subieran
por los cielo manteniendo una política de aba tos que nuestro gobierno
tan revolucionarios han imitado. También percibiremos cómo los servicios
público preocupaban a nu tras viejas autoridades; 6mo 1 a a, el alumbrado y el pavimento, ya mortificaban a responsables funcionarios, quienc
echaban mano de acueduct , pipas, adoquines, hac.hones o mecheros para
dar a la ciudad un aspecto más floreciente. La introdu ción del agua potable la instalación de la red d desagüe, el tendido de las primeras vía ,
al principio de madera, posteriormente de fierro para que lo trenes de mulitas primero luego de vapor y finalmente eléctricos pudieran conducir a
cada día m."15 apresurado ciudadan s, se patentiza en la documenta ión que
ahí se conserva, como también, los esfuenos por dotar a la metrópoli de honestas y módicas diversiones en la que lo mexicanos encontraran un poco
de esparcimi nto para disipar su preocupaciones que on el tiempo han logrado convertirse en públicas neuro is. También en sus polvosos libros nos
daremos cu nta de los anhelos de cmbcll cimiento de la ciudad, traducido
en la construcción d obras pública que llevan impreso el signo de los tiempos. i en la época de los ilustrado y d pótic s borbones el lema que justificaba la realización de esas obras era "Para ornato y utilidad de la ciudad''.
hoy día, en medio d la conmovedora democracia urgida de la re\·olu ión.
el lema ha di minuido de e tensión, habiendo p rdido la primera parte y n
quedándol sino aquella que mira 'a la utilidad'' y ya no al mato, y si no
que lo digan nuestros periféricos y viaductos y otros duetos que semejan corrales de enchiqueramiento de anado, por los qu corren lo mexicano como si se los llevaran lo demonio . La actividad cultural también ncu ntra
sus antecedentes en I s documentos del Archh:o Municipal, en los uales

392

.

)

393

�advierte la atención prestada por la autoridades de la ciudad, antes de que
existiera ninguna Secretaría de Educación, a la enseñanza de la niñez de
otrora. Los reglamentos de las escuelas, las ordenanzas del noble gremio de
escnbir, leer y contar, las visitas a los diversos planteles de instrucción y también de beneficencia están minuciosamente preservados para los inYestigadores.
Cualquier aspecto de la vida ciudadana, encuentra en el Archivo del Ayuntamiento sus antecedentes. Ahí es posible precisar no ya la vida particular
de alguno de sus vecinos, sino la vida más compleja, pero más interesante
de ese gran personaje, el principal, el fundamental de toda la mstoria, que es
el pueblo. Rico, bien conservado y de inmensa utilidad, el Archivo del Ayuntamiento formado en el correr de los años, presta a través de la organización
que buenos archiveros le dieron, entre otros don Francisco Gamoneda un ser' Guía
vicio eminente a los investigadores. A Gamoneda debemos la p1imitiva
de us fondos, la cual no ha sido hasta ahora modificada ni alterada.
Lo archivos eclesiásticos, como decíamos, rese1Yan a lo estudiosos a adables sorpresas. El archivo del Cabildo Catedral, aunque saqueado un tanto por manos poco piadosas, muestra no tan sólo el fervor religioso ino la
actividad entera de la Iglesia en torno de México, desde las épocas más remotas aquellas en las que la influencia eclesiástica fue decisiva, basta las
actuales posiciones laicistas pero tolerantes, pasando por los álgido dias de
lucha entre los representantes del Estado y los de la Religión. Sus Actas,
de las que desgraciadamente faltan alrrunos volúmenes, dan clara idea de la
acción de la Iglesia y de sus miembro en torno de la historia mexicana.
La creación de planteles de ensefranza, de institutos de beneficencia, de obras
pías, de fábrica de capillas y monasterios, de dotaci6n de beneficios y canonjías a los miembros más conspicuos del clero; de pleitos y dificultades entre
ellos. También encontraremos ocursos de los particulares respecto a su estado
civil, a sus dificultades conyugales, a sus escrúpulos. Papeles que hacen mención de las donaciones a la iglesia, a sus clie'LIIlos, a sus prerrogativas, son
también nutridos.
El Archivo de Cabildo de la Basílica de Guadalupe, en el e tremo de la
ciudad, historia principalmente la actividad realizada en tomo de ese centro
de devoción y peregrinaje. Los archivos parroquiales de ya más de un centenar de parroquias que existen en la ciudad hacen mención a los nacimientos, matrimonios y defunciones ocurridos en esta ciudad desde el siglo
XVI. Las cuatro parroquias más antiguas, esto es las erigidas en la decimosexta centuria, guardan celosamente protegidos los registros de buena parte
de los mexicanos más distinguidos de varios siglos. El del agrario encierra la flor y nata de los mexicanos, los descendientes de lo.s primeros conquistadores y pobladores, como también el de Santa Veracruz, en cuyas cerca-

39-t-

nías vivian familias de rancia prosapia como los Mariscales de Castilla, aunque también guarda las actas de defunción de los ajusticiados por el Tribunal de la Acordada que se hallaba dentro de sus límites. El de Santa Catarina y el de San Miguel revelan también aspectos sobresalientes de la vida
mexicana durante más de trescientos años.
Separados de estos piadosos fondo , otras instituciones guardan los testimonios surgidos de la voluntad de las personas para ceder, vender y traspasar sus propiedades. El Archivo de Notarías o Protocolos, uno de lo más
ricos con que cuenta México, no ha sido e&gt;..-plorado del todo. Los beneméritos
Agustín Millares e Ignacio Mantecón, patrocinados por El Colegio de México comenzaron a elaborar una guía o catálogo de ese archivo, pero tuvieron que detenerse en los protocolos de unos de los primeros notarios del
siglo XVI sin poder continuar su labor. Un examen detenido de sus fondos
permitirá la elaboración de excelentes trabajos en torno de la procedencia
de nuestra población, del origen de la propiedad en México, de las actividade artísticas, académicas, políticas y económicas de importantes núcleos
sociales no sólo de la Metrópoli, sino de todo el país. El Archivo Público
de la Propiedad, más moderno y reciente que el anterior, hace fe de los bienes
que cada mexicano posee. Otros archivo existentes en otras tantas dependencias oficiales informan de los turistas de antaño y hogaño que aquí actuaron.
Mas como no es nuestro propósito el referirnos solamente a los documentos que pueden servir para ha.cer su historia, sino ocuparnos también de
algunos testimonios historiográficos referentes a la ciudad, debemos pasar
en seguida a ese tema.
Los t timonios acerca de la ciudad de México, como hemos visto se encuentran desde las épocas más remotas. Para nuestro intento conviene tratemos tan sólo de algunos procedentes de la etapa colonial, aquellos que se
producen a partir del descubrimiento del Anahuac y del ingreso de los primeros hombres blancos en la opulenta ciudad azteca, en la Gran Tenochtitlan.
Eso explicará el que no mencionemos a todos, sino únicamente a algunos
de eUos.

Los testimonios historiográficos
El interés por la geograffa y la historia, esto es, por la naturaleza y el
hombre viene -como en los viejos tiempos en que Herodoto se maravillaba
de las tierras recorridas y de los hombres que en ellas moraban del ilo y
de la civilización de Egipto- íntimamente unido en los primeros europeos
que contemplaron el uevo Mundo. Sin embargo, a éstos como a aquél_.

395

�import6les más el hombre que la simple naturaleza, pues al fin y al cabo
es él quien subyuga a aquélla, la domina y conforma, aun cuando ella intervenga en la aparición de ciertos caracteres e pirituales, de peculiares hábitos
y costumbres. No deja por eso la naturaleza americana de sorprender a sus
primeros descriptores, empezando por Colón, quien -"cruzando los hilos de
la realidad con los del ensueño"- como admirado por sus caudalosos ríos,
su salvaje flor sta, su colorida y extraña zoología, creyó encontrar en ella
el asiento del Paraíso. A partir de él, Vespucio, Oviedo --que otros no lo
gozaron con los ojos del cuerpo sino lo intuyeron intelectualmente con su
despierta inteligencia-, y posteriormente los conquistadores, Cor~és. Bemal
D.íaz; los religiosos, Sahagún Motolinía y los subsecuentes, el paisaje americano en general y el mexicano en particular, fue descrito con sobriedad,
aun cuando en ocasiones lo haya sido con entusiasmo y delcitante minucia como lo hace Oviedo con el de las Indias.
Los hombres, en cambio, dentro de su comunidad o aislamiento son vistos con mayor interés. Se les pinta con asombrada certitud de que son seres
humanos, disipando las monstruosas y fantasiosas imágenes q~e de los de lejanos horizontes se habían creado y se seguirán ~orjando con mteresada dolosa intención. El indígena aparece ante los OJOS de los europeos, Colon el
primero, en toda su espléndida y bella desnudez, y sus cos~bres, habitaciones, sustentos, sus creaciones enteras, van siendo recogidas en sabrosas
descripciones, y poco a poco valoradas incorporando muchas de ellas no
sólo al patrimonio de los propios conquistadores, sino al de toe!~ la europea
civilización.
La contemplación de una extraña y fastuosa naturaleza amplificó la realidad en su asombrada descripción. La hazaña descubridora fue de tal magnitud aun cuando los términos estuvieran equivocados en un principio, que
había que engrandecerla, exagerarla, multiplicando su real valor.. De ah!
nacieron en las letras americanas, como tan certeramente lo ha dicho Jose
Juan Arrom, "dos temas y una actitud que Juego se han hecho constantes:
el paisaje, el hombre y la hipérbole".
De ]as descripciones europeas que nos quedan de la ciudad indíg~na pocas son Jas auténticas, las directas, las provocadas por su. personal un~acto
en )os españoles. Pese a que el número de soldados y capitanes ~mpaneros
de Cortés no fue tan corto, según los cálculos hechos por el sabio. &lt;;&gt;rozco
y Berra, sin embargo no todos ellos tuvieron la posibilidad de descnbll'l?s Y
de que sus descripciones hayan pasa.do hasta nosotros. Dos son los testimonios más vivos hermosos y palpitantes de la ciudad indígena, el de su conquistador, don 'Hernando Cortés, y el de uno de sus soldados Bernal Díaz del
Ca tillo. Ambos disfrutaron del grandioso privilegio de contemplar Y gozar
a sus anchas a ]a ciudad mexicana, en uno de los momentos más extraordi-

!

396

~~os de su pujanza. y soberbia belleza. En lla vivieron el tiempo suficie~te para grabarla indeleblemente en su memoria y en sus escritos y ellos
la vieron desmoronarse como un castillo que la fantasía hubiera elaborado.
Por su acción dominadora la ciudad indígena que había sido para ellos como una visión de sueño, quedó destruída y su recuerdo, recogido en sus
maravilladas páginas, es como una Iantasía auténtica, algo que sólo los continuos hallazgos arqueológicos nos indican fue auténtica realidad.
Estos hombres, de no muy vasta ilustración dejaron a la posteridad el viviente testimonio de su epopeya. Si Cortés el caudmo hace a través de todas
sus cartas una relación interesada de la conquista y de todo cuanto vio su
rico detalle lo envuelve en una prosa y un sentido comparable al de la Gu~rra
de las Galias; y Berna! Díaz en un estilo difícilmente superable en fuerza descriptiva y en gracia narrativa tiene el sentido del detalle preciso, para lo
cual. le ayuda una memoria sorprendente. Son estos soldados croni tas que
escriben la gesta de la conquista, sin erudición libresca, no obstante que exhiben ingenua y repetidamente la poca que poseen, los que afirmarán que
"no sirven de nada la elegancia del estilo y la erudición si no se ha vivido
lo q~e ~ qui~re relatar". Es s':1 v~rsión ingenua la que da realce y valor a
la hi~tonografia de la epopeya indiana y a sus descripciones, pero su versión
P?r m?enua no es menos bella. Tal vez y sin desearlo, impelidos por ]a
v10lenc1a
de su gesta,
, .
. lograrán que la belleza se interesara en sus hazañas,
y en paginas maravilladas nos legaran en su varonil y fuerte idioma, la muestra más perfecta de la voz popular, la misma que tuvieron el manco de Lepanto y la monja de Avila. Es la voz del pueblo separada de la tendencia
culta, patrimonio de Jos palaciego y oficiales cronistas, la que se dejará
sentir y creará la historiograffa popu1arista, "produciendo la flora e pléndida de las Crónicas de Indias, que culmina en la obra de Berna!'.
Cortés, primero en el tiempo, escribe en su Segunda Carta de Relación
del 30 de octubre de 1520 la primera descripción de la Ciudad de México,
la cual no habrá parecido a Carlos Quinto exagerada, sino apegada a la realidad. Los extraordinarios regalos que Cortés le remitió y que para ese momento ya paraban en poder del César, no eran sino un anticipo de esa descripción. ¿De qué otra parte dcl Universo podrían haber llegado hasta Europa joyas y objetos tan pléndidos sino de esa ciudad maravillosa que un
hasta entonces desconocido personaje conquistara para el invictísimo Emperador? La suntuosidad de la ciudad, sus joyas, los extraños objetos que se
vendían en sus mercados, todo estaba expuesto ante su vista. Podía el propio Monarca palpar la suavidad de las telas cubiertas de piele de conejo,
los mantos recamados de plumas de vistosas aves y más aún gozar de las
riquísimas joyas de oro y plata que acrecentaban sus menguados caudales.

397

�Por ello, s6Io de esas ciudades descritas por su leal súbdito podían proceder
tan fabulosos presentes.
Unos cuanto trozos de esta primera descripción nos servirán, más que
para penetrai en el alma sensible del conquistador, para advertir cómo se
repiten en la historiografía subsecuente, esto es, cómo se aprovechan por
buena parte de los historiadores posteriores, quienes varían algunos de los
términos y engalanan la d scripci6n haciéndola más suntuosa. A ellos que
perfeccionan formalmente esa descripción habría que aplicarles la frase de
Oviedo, ya seña1ada que dice: " o sirven de nada la elegancia del estiJo v
la erudición si no se ha vivido lo que se quiere relatar". Esta verdad es la
que distancia a las primeras y verdaderas relaciones de todas Jas posteriores.
La esplendorosa Anahuac tuvo la fortuna de contar con dos hombres excepcionales que recogieron su grandeza y la trasmitieron a la historia. Oigamos
pue brevemente la voz del Conquistador:
"Esta gran ciudad de Temixtitlan está fundada en ta laguna salada, y
d sde la tierra firme hasta el cuerpo de la dicha ciudad, por cualquiera parte
que quisieren entrar a ella, hay dos leguas. Tiene cuatro entradas, todas de
calzada hecha a mano, tan ancha como do lanza jinetas. Es tan grande la
ciudad como Sevilla y Córdoba. Son las calles de ella, digo la principale ,
muy anchas y muy derechas y algunas de éstas y todas las demás son la
mitad de tierra y por la otra mitad e agua, por la cual andan en us canoas,
y todas las calles de trecho a trecho están abiertas por do an·aviesa el agua
de las unas a las otras y en todas estas avcrturas, que algunas son muy anchas hay su puentes de muy anchas y muy grandes vigas, juntas y recias
bien labradas, y tales, que por muchas de ellas pueden pasar diez de a caballo juntos a la par. Y viendo que si los naturales de esta ciudad quisiesen hacer alguna traición, tenían para ello mucho aparejo, por ser la dicha ciudad edificada de Ja manera que digo, y quitadas las puentes de las
entradas y salidas, nos podrían dejar morir de hambre sin que pudiésemos
salir a la tierra. Luego que entré en la dicha ciudad di mucha prisa n hacer cuatro bergantines y los hice en muy breve tiempo, tales que podían
char trescientos hombres en la tierra y llevar los caballos ada vez qu
quisiésemos.
"Tiene esta ciudad muchas plazas, donde hay continuo mercado y trato
de comprar y vender. Tiene otra plaza tan grande como dos veces la ciudad
de Salamanca, toda cercada de portales alrededor, donde hay cotidianamente arriba de se nta mil ánimas comprando y veodi ndo; donde hay todos los g'neros de mercadurías que en toda las tierras
hallan, así de manteninuentos como de vitualJas, joyas de oro y de plata, de plomo, d lat6n,
de cobre, de taño, de pi dras, de huesos, de conchas, d caracoles y de plumas. Véndese al, piedra labrada y por labrar, adob s, ladrillos, madera la-

398

brad:i y por labrar de diversas maneras. Hay ca1Je de caza donde ,•enden
todo l~s linaj de aves que hay en la tierra, así como allinas, p rdices,
codornices, lavancos, dorales zarceta¡¡ tórtolas, palomas, pajaritos en cañuela.
papagayos, bí,haros, águilas halcone gavilanes y cernícalos; y de. alguna ·
de estas aves de rapiña, venden los cueros con su pluma y cabeza y pico y
uñas . ..
''Hay en esta gran plaza una gran casa rnmo d audiencia, dond están siempre sentadas diez .o doce personas, que son jueces y libran todos los casos y
cosas que en el dicho mercado aca en, y mandan casti ar los delincuent .
H~y en la dicha plaza otras personas qu andan continuo entre la gente;
mu·ando lo que se vende y las medidas con que miden Jo que \'CDden • y se
ha vi lo quebrar al una qu
taba falsa.
'
"Hay en ~s~a- gran ciudad mu~as me1.quitas o casas de sus ídolos de muy
hermoso ed1f1ct0s, por las colac1one y barrios de ella, y en las principales
de ella hay P rsonas religiosas d • su secta que residen continuamente en
elJa para los cual , demás de las casa donde tienen lo ídolos hay buenos
aposentos. Todos esto religiosos visten d negro y nunca cortan el cabello
~i lo p inan d de que entran en la religión hasta que salen, y todos los hi~
Jos de las per · nas principale , así ·eñores como ciudadanos honrados stán
en aqu Has rcligionrs y hábito desde edad de si te u o ho años has~a que
los sacan para los e.asar; y esto más acaece en los primogénitos que han de
heredar las casas, que en los otros. No ti nen acceso a mujer ni entra ninguna en la dichas casas de religión. Tienen abstinencia en no com r ciertos manjares, y más en algunos tiempos del año que no en lo otros; y cntr
estas mezquitas hay una que es la principal, que no hay lengua humana que
sepa explicar la grandeza y parti ularidades de ella, porque es tan grande,
q~ dentro _del circuito de ella que s todo cercado de muro muy alto, se po.
dia muy bien hacer una villa de quinientos vecinos; tiene dentro de este
circuito, todo a la redonda, muy gentiles aposentos en que hay muy grandes
salas }' corredore donde se aposentan los religiosos qu allí están. Hay bien
cuarenta torres muy altas y bien obradas, que la mayor tiene cincuenta escalones para subir al cuerpo de la torre; la más principal es más alta que
la torre de la iglesia mayor de evilla Son tan bien labradas. así de cantería como de madera, que no pueden ser mejor hechas ni labradas en ninguna parte, porque toda la canterla de dentro d las capilla dond tienen
los ídolos, es de imaginería y zaquizamíes, y el maderamiento es todo de
masonería y muy pintado de cosas de monstruos y otras figuras y labore .
Toda estas torres son enterramiento de señore i y las capilla que n ella
tienen son declicada ca.da una a su ídolo, a que tienen devoción ... "
"Hay en e ta gran ciudad muchas casas muy buenas y muy andes, y la
causa de haber tantas casas principales es que todos I s eñores de la tierra,

399

�vasallos del dicho Mut zuma, tienen sus casas en la dicha ciudad y residen
en ella cie1to tiempo del año, y demás de esto hay en ella muchos ciudadanos ricos que tienen asimismo muy buenas casas. Todos ellos, demás de
tener muy grandes y buenos aposentamiento , tienen muy gentiles vergeles
de flores de diversas maneras, a i en los aposentamientos altos como bajos.
Por la una calzada que a esta gran ciudad entra, vienen dos caños de argamasa, tan anchos como dos pasos cada uno, y tan altos como un e tado,
y por el uno de ellos viene un golpe de agua dulce muy buena, del gordor
de un cuerpo de hombre, que va a dar al cuerpo de la ciudad, de que se
sirven y beben todos. El otro, que va vacío, es para cuando quieren limpiar el otro caño, porque echan por allí el agua en tanto que se limpia; y
porque el agua ha de pasar por los puentes a causa de las quebradas por do
atraviesa el agua salada, echan la dulce por unas canales tan gruesas como
un buey, que son de la longura de las dicha puentes, y así se sirve toda la
ciudad..."
Berna! Diaz por su parte nos deja una relación más sencilla y tersa pero
igualmente agradable y realista. Sobresale en Berna! su admiración por 1
mundo indígena el cual le produce extraña fascinación y entusiasmo.
o
admite, de todo ese conjunto de naturaleza, hombres y objetos extraños que
acabó por conquistarlo al igual que a buena parte de sus compañeros, algunas de sus costumbres, que a otra se adecuarán bien pronto, ni menos
su paganismo. Resultaba difícil que su espíritu impregnado aún del espíritu
de cruzada, pudiera aceptar una religión idolátrica y con ciertos aspectos de
crueldad.
La opinión de Bernal en torno de la ciudad y sus hombres es de enorme
importancia. Puede fiársele en su descripción porque no se da en ella una
exageración interesada como podría pensarse de la de Cortés. Algunos aspectos de la misma se han tornado ya clásicos en nue tra historia y de ellos
deriva toda reconstrucción posterior.
Veamos tan sólo algunas referencias:
"Y así dejamos la gran plaza sin más verla y llegamos a los granues patios
y cercas donde está el gran CU. Tenía antes de llegar a él un gran circuito
d patios, que me parece que eran más que la plaza que hay en Salamanca,
y todo cercado alrededor, de calicanto, y el mismo patio y sitio todo empedrado de piedras grandes, de losas blancas y muy lisas, y adonde no había
d aquellas piedras estaba encalado y bruñido y todo muy limpio, que no
hallaran una paja ni polvo en todo él. Y desde que llegamos cerca del gran
CU, antes que subiésemos ninguna grada de él envió el gran Montezuma
desde arriba, donde estaba haciendo sacrificios, seis PAPAS y dos principales
para que acompañasen a nuestro capitán y al subir de las gradas, que eran
ciento y catorce, le iban a tomar de los brazo para ayudarle a subir, ere-

400

y~do que se cansaría, como ayudaban a su señor Montezuma, y Cortés no
qulSO que llegasen a él. Y después que subimos a lo alto del gran CU en
una pl~eta que arriba se hacía, adonde tenían un espacio a maner; de
~n~amio Y en ~~o puestas unas grandes piedras adonde ponían los tristes
md10s ~ara sacrificar, y allí había un gran bulto como de dra ón y otras
malas figuras, y mucha angre derramada de aquel día.
''Y así como llegamos, salió Montezuma de un adoratorio adonde estaban
sus maldito ídolos, que era en lo alto del gran CU, y vinieron con él dos
PAPAS, y con ~uch_o acato _que hicieron a Cortés y a todos nosotros, le dijo:
Cans~do es~, scnor Malinche, de subir a este nuestro gran templo. y
Cortes le d1Jo Con nuestras lengua , que iban con nosotros, que él ni nosotros ~~ nos c~sábamos en cosa ninguna. Y luego le tomó por la mano
Y le d110 que rrurase su gran ciudad y todas las ciudades que había dentro
en el agua, Y otros muchos pueblos alrededor de la misma laguna en ti rra •
Y que si ~o había ,visto muy. bien u gran plaza, que desde allí la' podría ve;
muy me1or y as1 lo estuvtmos mirando, porqu aquél grande y maldito
templo e taba tan alto que todo lo señoreaba muy bien; y de allí vimos las
tres calzadas que entran en México, que es la de Ixtapalapa que fue por la
que entramos cuatro días había y la de Tacuba, que fue por donde después
salimos huyendo la noche de nuestro gran desbarate cuando Cuitlahuac
'
,
nu~vo scnor,, nos echó de la ciudad, como adelante diremos, y la de Tepeaqu.1lla. Y_ ve1amos, el agua dulce que venía de Chapultepec, de que se prove1a la ciudad, y en aquellas tres calzadas, las puentes que tenía hechas de
trecho a tre?11o, por donde entraba y salÍ¡a el agua de la laguna de una parte
a ot~; Y ve1amos en aquella gran laguna tanta multitud de canoas, unas que
v~lv1an con cargas y mercad rías; y veíamos que cada casa de aquella gran
cmdad, y de todas las 1:°ás ciudades que estaban pobladas en el agua, de casa
a casa no se pasaba smo por unas puentes levadizas que tenían hechas de
madera, o en canoas; y veíamos en aquellas ciudades CUES y adoratorios
a ~era de torres y fortalezas, y todas blanqueando, que era cosa de admiracmn, Y las casas de azoteas y en las calzadas otras torrecillas y adoratorios
que eran como fortalezas. Y después de bien mirado y considerado todo lo
que habíam?s isto tornamos a ver la gran plaza y la multitud de gente que
en ella hab1a, unos comprando y otros vendiendo que solamente el rumor
Y zumbido de las voces y palabras que allí había sonaba más que de una
legua, y entre nosotros hubo soldados que habían estado en muchas partes
del m~ndo, y en Constantinopla, y en toda Italia y Roma, y dijeron que plaza
tan bien compasada y con tanto concierto y tamaño y llena de tanta gente
no la habían visto.
''Dejemos esto y volvamos a nue tro capitán que dijo a fray Bartolomé de
Olmedo, ya otras veces por mí memorado, que allí se halló: Paréceme, señor

4-01
H26

�padre, que será bien que demos un tiento a Montezuma sobre que nos deje
hacer aqtú nuestra iglesia. Y el padre dijo que será bien, si aprovechase;
mas que le parecía que no era cosa convenible hablar en tal tiempo; que
no veía a Montezuma de arte que en tal cosa concediese. Y luego nuestro
Cortés dijo a Montezurna con doña Marina, la lengua: Muy gran señor es
vuestra merced, y de mucho más es merecedor; hemos holgado de ver vuestras ciudades; lo que os pido por merced, que pues que estamos aquí, en
vuestro templo que nos mostreis vue tras dioses y teules". Y Montezuma
dijo que primero hablaría con sus grandes papas. Y luego que con ellos hubo
hablado dijo que entrásemos en una torrecilla y apartamiento a manera de
sala donde estaban do como altare con muy ricas tablazones encima del
techo, y en cada altar estaban dos bultos, como de gi antes de muy altos
cuerpos y muy gordos, y el primero, que estaba a mano derecha, decía que
era el de Uichilobos, su dios de la guerra, y tenía la cara y rostro muy ancho
y los ojos disformes y espantables · en todo el cuerpo tanta de la pedrería y
oro y perlas y aljófar pegado con engrudo, que hacen en esta tierra de unas
como raíces, que todo el cuerpo y cabe1.a estaba lleno de ello, y ceñido el
cuerpo unas a manera de grandes culebras hechas de oro y pedrería y en
una mano tenía un arco y en otra unas flechas. Y otro idolo pequeño que
allí junto a él estaba que decían que era un paje, le tenía una lanza no
larga y una rodela muy rica de oro y pedrería; y tenía pue to al cuello el
Uichilobos unas caras de indios y otros como corazones de los mismos indios, y éstos de oro y de ellos de plata con mucha pedrería azules; y estaban
allí unos braseros con incienso que es su copal, y con tres corazones de indios que aquél día habían acrilicado y e quemaban, y con el humo y copa!
le habían hecho aquél sacrificio. Y estaban todas las paredes de aquél adoratorio tan bañado y negro de costras de sangre, y asi mismo el suelo, que
todo hedía muy malamente. Luego vimos a otra parte, de la mano izquierda,
estar al otro gran bulto del altar de ichilobo y tenía un rostro como de
oso y unos ojos que I relumbraban, hechos de sus espejos, que se dice Tezcal, y el cuerpo con ricas piedras pegadas según y de la manera del otro su
Uichilobos porque, según decían, entrambos eran hermano , y este Tezcatepuca era el dios de los infiernos, y tenia cargo d las ánimas de lo mexicanos, y tenía ceñido el cuerpo con unas figuras como diablillos chicos y las
colas de ellos como sierpes y tenía en las paredes tantas costras de sangre y
el suelo todo bañado de ello, como en los mataderos de Castilla no había tanto
hedor. y alli le tenían presentado cinco corazones de aquél día sacrificados,
y en lo alto de todo el CU estaba otra concavidad muy ricamente labrada
la madera de ella y estaba otro bulto como de medio hombre y medio lagarto, todo lleno de piedras ricas y 1a mitad de él enmantado. Este decí~ que
el cuerpo de él estaba lleno de todas las semillas qu había en toda la berra,

402

y decían que era el dios de las sementera y frutas; no se me acue1·da el nombre, y todo estaba lleno de sangre, así paredes como altar, y era tanto el hedor, que no veíamos la hora de salirnos afuera. Y allí tenían un alambor
muy grande en demasía, que cuando le tañían el sonido de él era tan triste
y de tal manera como dicen estrumento de los infierno , y más de dos leguas
de allí se oía; decían que los cueros de aquél atambor eran de sierpes muy
grandes.
Y en aquella placeta tenían tantas cosa muy diabólicas de ver, de bocinas
y trompetillas y na ajones, y muchos corazones de indios qu habían quemado, con que sahumaban a aquellos sus ídolo , y todo cuajado de sangre. Tenían tanto, que los doy maldición; y como todo hedía a carnicería, no veíamos la hora de quitarnos de tal hedor y peor vista. Y nuestro capitán dijo
a Montezuma, con nuestra lengua, como medio riendo: Señor Montezuma:
no sé yo cómo tan gran señor y sabio varón como vu stra merced es, no haya colegido en su pensamiento cómo no son estos vuestros ídolo dio es , sino
cosas malas, que se llaman diablos, y para que vuestra merced lo conozca y
todos sus papas lo vean claro, hacedme una merced: que hayais por bien
que en lo alto de esta torre pongamos una cruz y en una parte de estos adoratorios, donde están vuestros Uichilobos y Tezcatepuca, haremos un aparato
donde pongamos una imagen de Nuestra Señora (la cual imagen ya Montezuma la había visto), y vereis el temor que de ello tienen esos ídolos que
os tienen engañados". Y Montezuma respondió medio enojado, y dos papas
que con él estaban mostraron malas señales, y dijo: "Señor Malinche: si
tal deshonor como has dicho creyera que habías de decir, no te mostrara mis
dioses. Estos tenemos por muy buenos, y ellos nos dan salud y aguas y buenas sementeras y temporales y victorias cuantas queremos; y tenérnoslos de
adorar y sacrificar; lo que os ruego es que no se diga otras palabras en su
deshonor''. Y desde que aquello le oyó nuestro capitán y tan alterado no le
replicó más en ello, y con cara alegre le dijo: "Hora és que vuestra merced
y nosotros nos vamo ". Y Montezuma respondió que era bien; y que porque
él tenía que rezar y hacer cierto sacrificio en recompensa del gran Tatacul,
que quiere decir pecado, que había hecho en dejarnos subir en su gran CU,
y ser causa de que nos dejase ver a sus dioses, y del deshonor que les hicimos
en decir mal de ellos, que antes que se fuese lo había d rezar y adorar. Y
Cortés le dijo: "Pues que así es, perdone, señor" ...
Fuera de estas dos notables fuentes relativas a Tenochtitlan, y las cuales
como indicábamos son las más valiosas, sólo tenemos acerca de ella otra
cuya importancia es menor, la procedente del que Clavijero llama El Conquistador nónlmo, el cual unos identifican con Francisco de Terrazas y otros
con Alonso de Ulloa. Su relación publicada por vez primera por Gianbattista
Ramusio en 1556 es bastante escueta, aun en el trozo que dedica a la ciudad.

403

�En él se percibe un conjunto de ideas europeas que atajan su entusiasmo. No
es la suya una impresi6n libr , espontánea provocada por la extraña ciudad
que le moviera a descubrir su grandeza y sus peculiaridades tanto materiales como humana . Algunas menciones recuerdan ciertos trozos de Cortés y
de Bernal, pero sin superarlos, sin aportar nada nuevo. Los valores tradicionales europeos, su apego a las cosas a las que estaba acostumbrado pesan
exageradamente en su narración, así su visión de la ciudad resulta una visión
incompleta, frustrada. Creo que podríamos decir también que su visj6n es
una visión mestiza, por cuanto mezcla elementos, en una forma más patente
y exagerada que los autores antes citados, del mundo europeo y del indígena.
E to nos lleva a pensar que él tal vez no conoció a fondo la ciudad indígena, y por tanto no pudo apreciarla suficientemente, quedándose tan s61o
con algunos aspectos circunstanciales poco valiosos. Puede ser que él haya
llegado cuando la toma de la ciudad se consumaba o cuando ya había caído.
Por otra parte, la suya es la primera descripción de la ciudad colonial que
comenzaba a edificarse y antecede a la hecha por Francisco Cervantes de
Salazar.
presenta así el testimonio del Conquistador Anónimo, la última
descripción de la ciudad indígena y la primera de la ciudad española. Un
trozo de ella puede convencernos de esto, veámoslo:
"Había y hay todavía en esta ciudad muy hermosas y muy buenas casas de
señores, tan grandes y con tantas estancias, aposentos y jardines arriba y
abajo que era cosa maravillosa de ver. Yo entré más de cuatro veces en una
casa del señor principal, sin más fin que el de verla, y siempre andaba yo
tanto que me cansaba, de modo que nunca llegué a verla toda. Era costumbre que a la entrada de todas la casas de los señores hubiese grandísimas
sala y estancias alrededor de un gran patio; pero allí habla una sala tan
grande, que cabían en ella con toda comodidad más de tres mil personas. Y
era tanta su extensión, que en el piso de arriba había un terrado donde treinta
hombres a caballo pudieran correr cañas como en una plaza.
'Esta gran ciudad de Temistitán es algo más larga que ancha, y en el
medio de e11a, donde estaban la mezquita mayor y las casas del señor (Montezuma) , se edificó el barrio y fortaleza de los Españoles también ordenado
y de tan hermosas plazas y calles como cualquiera otra ciudad del mundo.
Las calles son anchas y extensas, formadas con hermosas y magnificas casas
de mezcla y ladrillo, todas de la misma altura, salvo algunas que tienen torres; y por esta igualdad parecen mucho mejor que las demás. Se cuentan
en este barrio o ciudadela de los españoles más de cuatrocientas casas principales, que mnguna ciudad de E paña las tiene por tan gran trecho mejores
ni más grandes; y todas son casas fuertes, por ser labradas de cal y canto
Hay dos grandes plazas, y la principal tiene muy lindos portales todos alrt&gt;dedor; se ha hecho una iglesia mayor en la plaza grande y e muy buena. Hay

404

convento
de San Francisco, que es edificio ba tante herrnoso, y o t ro d e santo
.
Dommg~ una de las má grandes, sólidas y buenas fábricas que pueda haber
en Espana. ~n estos monasterios viven frailes de ajustada vida, grandes letrad_os _Y predicadores; hay un buen hospital y otras ermitas. Las casas de
los_ md10s quedan alrededor de este castillo, cuartel o ciudadda de los Es~ru~oles, de modo que están cercados por todas partes. En el barrio de los
md1os hay más de treinta iglesias donde los naturales vecinos de la ciudad
º!en misa Y son instruidos en las cosas de nuestra santa fe. La gente de esta
cm~ad ~ su comarca es muy hábil para cualquiera cosa, y la de más ingema e mdu_st~ia que existe en el mundo. Hay entre ellos maestros de toda
suerte de oÍlClos, y para hacer cualquiera cosa no necesitan más que verla
hacer
· una
¡ vez •a otra. No hay gente entre todas las del mundo, que menos
estun~ as muJeres, pues no les comunicarían nunca lo que hacen, aunque
conocieran que de ello les había de resultar ventaja. Tienen muchas mujeres
como los Moros; pero una es la principal y la amaj y 1os hijos que tienen de
ésta heredan lo que ellos poseen ... "
~atur~lmente que después de haber citado a Cervantes de Sala.zar resul .
tana .obligado
que hablásemos de él mas el hecho de que el mayor y meJor
·
.
esp ciahs~a acerca de este autor, don Edmundo O'Gorman haya dedicado
un t_rabaJo entero a ese cronista, nos exime de hacerlo. Por ello ¡0 dejamos
consignado en este punto y pasamos delante.
Hombre a quien la Ciudad de México debe mucho fue Enrico Martínez
ilamenco a cuya m~oria se _dedicó una calle y se erigió un monumento jun:
to a _Cate~ral. ~ru:1c~ Martinez quien ademá de ser cosmógrafo, agrimcnso~ mgemero h1drauhco, fue también historiador, en su Reportorio de los
Tiempos que es una especie de efemérides llena de erudición en la cual
la a trología, la geografía y aun los embriones de la g opolíti~a se dan la
mano, va a ocuparse ya no en describir la ciudad a cuyos problemas tuvo que
cnfre~tarsc con gran ingenio y sapiencia, sino de los hombres que habitaban
esa &lt;:udad. H:arto debió haber estado don Enrique de inundaciones, excavaoones, túneles de desagüe y trabajos continuos de miles de indios que
trataban de hacer más tolerable esta ciudad, para todavía hablar de' ella
~or ello p:efirió ~ferirse ~ejor a los ingenios de sus habitantes cuyas ncce~
sidades ma materiales terua que satisfacer haciendo el desagüe.

Así en el cap~tulo ~III de su Reporlorio escrito hacia 1560, va a ocuparse de la capacidad mtelectual de los mexicanos. Enrico Martínez retoma
la ~e~en a de los americanos, en oncreto del índí ena, hecha por los teólogos
Y Ju~istas, para exaltar las cualidades y virtudes del mestizo y del criollo.
Adelantase así a igüenza y Góngora y más oncretamente a Bennúdez de
Castro Y a Eguiara y Eguren, al dejar bien sentadas las cualidades de los
405

�mexicanos.
u argumentaci6n apoyada en la clá kas aut ridades, va a
contribuir a formar un sentimirnto d seguridad y aun de superioridad en
lo criollos, frente a la arro ancia de los peninsulares. 10 cabe duda por
otra parte qu la obra &lt;le Marth1ez o Martin como era su apellido en lengua flamenca. contiene algunas aprecia iones no muy po itivas respecto a
M'xic . Algunas i&lt;leas hay muy europeas que olapan la superioridad europea frente a una supuesta inf rioridad de América.
Veamos en guida un fragm nlo d u obra para conocer su procedimiento
e ideas:
' Parecer es de algunos filósofos que de las persona de una nación sem •
jante en edad y complexión sean generalmente más sabios, aquellos que son
criados o habitan en regiones y tierras más calientes que fría , porque así
como la frialdad entorpec y amortigua las potencia sensitiva del cerebro,
así el calor las activa y de pi rta. Y to paree qu confirma ristóteles en
la entencia quince del libro catorce de us Problemas donde di e que lo que
viven en tierras frías, por razón de la frialdad del lugar, se hacen de int nso
calor interior, mayor que el que por naturaleza tienen el cual, encerrado en
las partes interiores del cuerpo, echa al cerebro humo y apores gru s que
le ofuscan e impiden las acciones del entendimiento, por disponer mal lo
órganos de que
aprovecha para su operaciones; y así esos tales generalmente se crían robustos y fuertes en la virtudes corporales porque comen
y digieren bien y es cosa cierta que mientras hubiere mucho calor en el estómago. J falta al cerebro el temperamento necesario al bueno claro entendimiento, y así se ve por o.-periencia que má prudencia se halla generalmente en 1 viejo que en Jo mozos· porque como tienen poco calor en el
estómago, uben también pocos vapores al cerebro a humed crle y perturbar el entendimiento. Y et mismo ucede, según el filósofo, a los qu se
rían y habitan en tierras moderadamente calientes, pues como el temperamento de ·ta 'u
España sea más caliente que frío, ígu
r acomodado para producir buenos ingenio . Y esto es cuanto al temperamento de
la regi6n, a lo cual se junta r el signo del ascen&lt;lente d
te rein
altación del planeta farte, que tiene , neral dominio sobre la ente d E ·

"ª

paña'.
"También los alimentos en e ta u
España son de m nor su tcnto y
más fáciles de digerir que en Europa, que como ahondan poco las raic de
la plantas y mieses n esta tierra! participan los fruto y bastim ntos menos
de la sustancia ter tre, según se dijo en el capítulo décimo de este tratado.
n pues ( sc(Tún parecer m ~dico) 1 alim ntos leves y de poca gra muy

"ª

acomodados al bu n ingenio y lo que menos perturban el entendimiento,
pero por la misma razón a ,udan poco a las fu rzas corporal s.
"De aquí vi ne qu lo que vi nen de España y de otros reinos de Europa

406

a stas partes reciban algunas mudanzas
'n el t mperamcnto e influen ia
celest &lt;le este lima y e ún la calidad de los nuevo alimentos crían nueva
sangre, y la nueva sangre produce nuevo humor, y el nuevo humor nueva
h_abilidad y condi i6n .. Y iendo la causas de todo sto según quedó refe.
ndo, favorable y apropiado para producir bueno entendimi nto e tá claro
que se a ~\'ar~ 1 ingenio a la ~rsona que g07,aren de llas, ~ í se ve
por ex11encnC1a qu en est reino la buena habilid d fora tera se mejoran y la no tale se reparan.
. "Ayuda _tambi~n a esto la rique?.a abundancia y f rtiliclad de e te reino.
Bien notorio es a todos lo que han estado en España , en otras provinias de Europa, ]a cstrecheza que en algunas part de ellas hay y cuánto
trabaja la
nte, en especial lo pobres, sólo para poder su tentarse; en lo
cual pon n u principal uidado, como en cosa forzo a y necesaria. También
es cosa sabida que la nec idad y pobreza no sólo desanima a lo hombres
Y animal , mas también las plantas se marchitan y entristecen faltándoles
lo nec_e ari~. Di o pues, que aunqu la gente común en otras partes tenga
buen ingenio )' natw·al, no todos pueden cultivarlo, ni aplicarse a cosas curio as y d entendimiento porque la nece idad de las forzosas se lo impide;
por lo cual al hombre qu s hábil y pobre le pintan la una mano con alas
l~van~das _Y en la otra una grave pesa significando con esto que aunque
tiene mgento para poder ubir, el peso de la pobreza se Jo impide. ucede,
pu~s, que la mayor parte de la gent que viene a estas part s los trae la nee idad Y pobreza, Y como te reino ha ido, y por la merced de Dios es
todavía al prcsent , rico, {'rtil y abundante, lo que vienen a él y se quieren
recoger y aplicar a virtud se sustentan honestamente con moderada solicitud
de suerte que aliviado del peso de la pobreza, cobran brío y levantan el en~
tendimieuto, reparando en muchas cosas que de ante no solían, y no s6lo
se acomodan al ~enguaje político que en este reino se usa, mas también
mues~':111 ~ ab10 y prud ntes en las co s de importancia, en pecial en
adqwnr hacienda, y alguno con la abundan ia y 1iqueza, demás de hacerse
ro;t sano elocuente , r nu van olvidadas honras y preeminencias; porque
a ~ como la sangre alimenta el cu rpo y ale a los sentidos, a í la hacienda
alimenta la honra y hace levantar 1 pensamient a quien la posee" ...
Y más adelante observando inteligentemente la situaci6n de la ciudad describe sus peligros futuro :
'
"Bien sabido es de todos que antes que los pañol s vi.ni •n a e ta tierra
los naturales de lla no t nlan aballos ni ganado; tampoco se araba la
ti~rra )' la cuest
lad ras eran poco cultivadas; porque lo indio , según
dicen, labraban sus em nt ra r milpas en tierra llana y junto a us casas,
con lo cual el a a que llovía ; la vcrtient de la sierras, como taba la
tierra dura y apretada d endían menos turbias que ahora en estos tiem-

407

�pos. Mas después que este reino está poblado de cristianos, como la tierra se
ara por muchas partes y la huella de continuo el ganado y los caballos, es
causa de estar movida y de que los aguaceros que vienen a parar a los llanos
vengan envueltos con mucha lama y tierra la cual se asienta en las partes
más bajas, las cuales con esto van creciendo y subiendo poco a poco hasta
que vienen a emparejar con las demás tierras circundantes. Refieren las historia· que cuando los cristianos vinieron a México llegaba la laguna de ella
por la parte norte, hasta el cerro de Tenayuca, y por la banda del sur hasta
el pueblo de San Mateo, y aJ occidente se extendía por todos los llanos entre
Chapultepec y Tlalnepantla. Al presente vemos en algunas de la referidas
partes (que conocidamente fue laguna) buenas heredades y labores, de donde se puede conjeturar que si en los pocos años que han pasado desde que
los altos y contornos de la laguna se aran y labran, han los aguaceros traído
tanta tierra a los llanos como queda referido y vemos, y han descamado algunas tierras de los altos, de modo que está ahora en ella descubierto el
tepetate, se puede presumir que por discurso de tiempo se alzará el suelo de
la laguna y la tierra en el contorno de la ciudad de México de tal manera
que venga a emparejar con la ciudad, y aún sobrepujarla; respecto de que
también el sitio de la ciudad ( como lo más de ello es tierra movediza y salitrosa) se consume y baja con La humedad y peso de los edilicios. Digo pues,.
fundando mi parecer sobre las referidas razones, que la laguna de México
y Tex:coco no menguan, pues siempre entran en ella las aguas que solían entrar, sino que el suelo y la tierra a la redonda de ella crece haciendo que
se estreche y levante el vaso de ella, y podría set por dis ursa de tiempo
llegar a tanto, que la ciudad recibiese detrimento de ello" ...
Magnífica y casi podríamos decir grandiosa descripción de la Ciudad de
México, de la antigua, de la azteca, 'S la d Francisco López de Gómara, el
Capellán de don Hcrnando Cortés.
o es la suya una visión de la realidad
que nunca vio, ni pudo gozar ni sufrir, sino una descripción hecha sin el contacto auténtico. Si Corté$ le proporcionó, a más de la descripción escrita por
él mismo, una información más amplia que complementó con informes llevados por testigos de su hallazgo y conquista. esto no borra de la narración
de López de Gómara su pecado de inautenticidad. Cierto es que es bellísima
y muy completa, que algunos datos olvidados por el Conquistador en su original descripción aparecen aquí, mas en ella pese a su forma perfecta no se
dan ni la frescura, ni la sinceridad que encontramos en las de Cortés y Bcrnal

Díaz.
Aún cuando es posterior pues corresponde )'a al siglo XVII, podríamos
citar aquí a Antonio de Salís, el Cronista Palaciego quien a base de las relaciones anteriores nos deja fascinante pintura de la ciudad. En una prosa
nea, esculpida a perfección, Sofu escribió una de las descripciones más per-

408

íectas de la metrópoli azteca. Un pequeño trozo, aquél que se refiere a la
plaza mayor y más en concreto al tenebroso zompantli, bastará para comprobar lo dicho:
"Su primera mansión era una gran plaza en cuadro con su muralla de sillería, labrada por la parte de afuera con relieves de culebras encadenadas
que daban horror al pórtico, y estaban allí con alguna propiedad. Poco antes de llegar a la puerta principal estaba un humilladero no menos horr-0roso: era de piedra, con treinta gradas de lo mismo que subían a lo alto, donde
había un género de azotea prolongada y fijos en ella muchos troncos de
crecidos árboles puestos c.n hilera: tenían estos sus taladros iguales a poca
distancia, y por ellos pasaban de un árbol a otro, diferentes varas ensartando cada una por las sienes algunas calaveras de hombres sacrificados, cuyo
número ( que no se puede referir sin escándalo) tenían siempre cabal los
ministros del templo, renovando las que padedan algún destrozo con el tiempo: lastimoso trofeo en que manifestaba su rencor el enemigo del hombre, y
aquellos bárbaros le tenían a la vista sin aJgún remordimiento de la naturaleza, hecha devoción la inhumanidad, y desaprovechada en la costumbre de
lo ojos, la memoria de la muerte" ...

A fines del siglo XVI y principios del XVU encontramos otras interesantes descripciones. La. primera es la que nos dejó en su lírica barroca, la cual
inicia un gran ciclo en nuestras letras, Bernardo de Balbuena. Su Grandeza
Mexicana por todos conocida y uno de cuyos especialistas y eguidor más
distinguido es don Salvador Novo, es el canto primero y más insigne a la
ciudad.
Contemporáneo a Balbucna quien alaba el esplendor novohispano y quien
encuentra en los aportes europeos transformados en estas tierras los elementos de valor que posibilitan la grandeza que elogia, tenemos a un descendiente de los antiguos señores de Chalco Amaquemecan, don Domingo Anton Muñan himalpahin Cuauhtlehuanitzin. Más conocido por uno de sus
apellidos, por Chimalpahin este indígena que &amp;e refugia cabe la furnita de
San Antón, en las orillas de la calzada de Ixtapalapa -hoy infame y peligrosísimo viaducto- contempla callada y resignadamente la destrucción de la
indiana ciudad y suíre en su espíritu sensible, la dura servidumbre por la
que tienen que pasar sus hermanos de sangre para edificar la nueva capital
con templos suntuosos. palacios magnüicos y gigantescas obras públicas que
caen como siempre, sobre los hombros de los más débiles. La visión de Ch.imalpahin, ya lo he dicho en otras ocasiones, continúa la visión del vencido,
mas no por la guerra que fue rápida sino de la colonización, de un cambio
de valores, de instituciones, de maneras de ser, lo cual realizase lenta y penosamente.
En pleno siglo XVII, cuatro testimonios nos hablan del crecimiento de Ja

409

�ciudad. Los cuatro son obra de extranjeros: un inglé o mejor dicho dos,
un español y un italiano. En sus escritos revélase claramente su formación,
mentaJidad e intereses. La circunstancia que hizo posible su obra se muestra en toda ella, y así la pintura de la met.r6poli novohispana resulta condicionada por sus muy variados intereses.
La primera es la del religioso renegado Tomás Gage quien destinado a
las misiones ele Filipinas quedase en América varios años, habiendo podido
conocer a perfección México y GuatemaJa. Gage, lleno de ingenio e ironía,
retrata cuanto ve. Desconsidera a América, a la cua1 siente en todo inferior
a Europa. Sus opiniones respecto a la naturaleza de estas tierras y sus productos son reveladoras de esa tendencia, si no veámo lo en el siguiente párrafo en el que narra su permanencia en el Convento de San Joaquín y las
comodidades que en él gozaba:
"Gozábamos de estas delicia fuera de la casa, mientras en lo interior nos
regalaban con toda clase de pescados y iandas, causándonos maravilla la
abundancia de los dulces, y sobre todo de conservas de que habían hecho
acopio para nosotros. Durante el tiempo de nuestra permanencia, nos llevaban a cada uno todos los lunes por la ma!Íana, media docena de cajas
de cadoñate o carne de membrillo, mermelada, jalea y frutas en almíbar por
no hacer mención de los bizcochos, para que fortaleciéramos nuestros estómagos tomando un tente en pie por la mañana, y lo restante del dia. Y a
decir verdadJ bien lo habíamos menester, porque sentíamos que nuestros uerpos desfallecían, si pasábamos mucho rato sin comer alguna friolera.
"En España y en las demás partes de Europa basta hacer el almuerz:o, la
comida y la cena toda las veinticuatro horas; pero en México y otros muchos parajes de América, observamos que dos o tres horas después de haber
hecho una comida, en la cual nos habían servido tres o cuatro platos de carnero, vaca, ternera, cabrito, pavos y otras aves y animales de caza, no podíamos estar de debilidad de estómago y casi nos caíamos de desmayo, de
modo que nos veíamos precisados a confortarnos y reponemos con una jícara de chocolat , un poco de conserva o algunos bizcochos, para lo cual nos
daban tanta cantidad.
"Parecíame todo muy extraño, y con tanto más motivo cuanto que, excepto la vaca, las demás viandas tenían trazas de ser gordas y suculentas como
las de Europa. Consulté mis dudas con un médico, el cual me respondió:
Que, si bien las carnes que comíamos ofrecían a la vi ta el hermoso color y
gordura de las de España, no obstante estaban muy lejos de ser tan propias
para el nutrimiento como las de allende la mar, a causa de la sequedad
de los pastos y de la falta de cambio de temperatura de las estacione , no
medrando la yerba como en Europa, y marchitándose muy pronto. Añadió
a esas razones: que el clima de aquella región tenía la calidad de producir

410

cosas buenas en la apariencia, pero de poca substancia para alimentar; que
lo mismo que con las viandas que comíamos, sucedía con todas las frutas,
que son tan hermosas a la vista y tan gratas al paladar, pero de ninguna virtud nutritiva por dentro; y que no hay ninguna de cuantas veíamos, por
gruesa que Íllera, la cual pudiese dar la mitad de la sustancia que contiene
una camuesa de España o una manzana de las más pequefias de Inglaterra.
"Como hay engaño en la apariencia exterior de las carn y de las frutas,
así se halla entre las gentes nacidas y criadas en aquel paí , las cuales muestran un exterior hermoso por fuera, mas por dentro están llenas de disimulo
y falsedad.
"Muchas veces he oído a los españoles que la reina Isabel de Inglaterra respondió a unos que le presentaron varias frutas de América: 'Menester es que en
el país donde se crían estas frutas, las mujeres sean mudables y los hombres
embusteros" ...
Si bien su descripción de las ciudades, particularmente de la de México
es importante, lo más valioso en Gage es la pintura de sus habitantes, sus
costumbres, sus formas de ser que critica y zahiere. Religioso pero no demasiado ortodoxo, censura costumbres ajenas a la bruma y a la hipocresía
sajonas. Asombrado por un mundo de color, de mezclas, de contrastes, buena parte de lo que ve le parece malo, negativo. Acierta en sus ataques, es
\'Crdad, mas e:n ocasiones es lo e..'Ctraño que no entiende lo que provoca su
punzante comentario.
Pequeños e1emplos harán patente su espíritu observador. Uno de ellos se
refiere al sentido de la honra de los conqui tadores el cual coloca en estas
tierras los comentarios a idénticos sentimientos de los peninsulares. Dice
así:
' 1Como se reediíic6 la ciudad, había ya gran diferencia entre un conquistador y un simple habitante de México. La calidad de conquistador era un
título honorífico que no pertenecía sino a los que habían subyugado el país,
y el rey de España les daba tierras y rentas para ellos y sus herederos; mientras los simples habitantes pagaban todos los años su pecho y contribución
por la casa en que moraban en la ciudad.
"Por ese punto de vanagloria se encuentran a cada paso en toda la América gentes que se dan por hidalgos entre los españoles, pretendiendo todos
en el día qu~ vienen por línea recta de alguno de los conquistadores, aunque sean más pobres que Job. '¿ D6nde está la hacienda de vuestra merced?'
preguntaron a. uno de esos caballeros andantes que iniectan el país. 'La fortuna se la ha llevado; pero toda la adversidad del mundo no podrá llevarte
una brizna de mi honra ni de mi nobleza'. Tal es la respue ta de todos ellos,
cuando la vista del extranjero se queda clavada en los andrajos que tan mal
cuadran a tanta soberbia'.

411

�"Se ven remendones y hasta trajineros que van a ganar su vida con media docena de mulas por los caminos, los cuales se dan por descendientes
de Mendoza o de Guzmán y basta para que juren que on de la familia
de lo duques de Medinasidonia o los marqueses de Astorga. Sus abuelo
pasaron los mares para conquistar la América, y han dado provincias enteras
y reinos dilatados a la corona de España; pero la mudable fortuna les ha
vuelto la espalda, y ahora se en obligados a esconder, por modestia y respeto a su ilustre sangre, algunos deslices de los gregüescos con una capa harto
lampiña" ...
El otro se refiere a las mujeres, tema que es una constante en toda la
obra de Gage.
o sabemos si de estas mujeres am ricanas: españolas, mestizas o mulatas tenía particular ap tencia el fraile, la cual no pudo satisfacer y por eso se refiere casi siempre mal de ellas. Hay en sus ataques cierto
tufillo de predicador ejemplificante mezclado con un inconterúdo deseo de
gozarla . Así, después de haber afirmado que en México hay cuatro cosas
hermosas que son : "las mujeres, los vestidos, los caballos y las calles", pasa
a hablar de las damas.
"A lo que se dice de la linde-¿a de las mujeres, puede añadirse que gozan
de tanta libertad y gustan del juego con tanta pasión, que hay entre ellas
quien no tiene bastante con todo un día y su noche para acabar una manecilla de primera cuando la ha comenzado. Y llega su afición hasta el pu~to
de convidar a los hombres públicamente a que entren a sus casas para JUgar. Un día que me paseaba yo por una calle, con o~o _religioso que habí_a
ido conmigo a la América, e taba a la ventana una scnonta de grande nacimiento, la cual, conociendo que éramos chapetones (nombre que dan a los
recién llegados de España el primer año), nos llamó y entabló con~rsación con nosotros. Después de habernos hecho algunas preguntas muy ligeras
sobre España nos dijo ·i no queríamos entrar, y jugaríamos una manecilla
de primera".
"Los hombres y las mujeres ga tan extraordinariamente en vestir y su ·
ropas son por lo común de seda, no sirviéndose de paño, ni de camelote ni
de telas semejantes''.
"Las piedras pr~ciosas y las perlas están allí tan en uso y tienen _en eso
tanta vanidad, que nada hay más de sobra que ver c01·dones y heb11las de
diamantes en los sombreros de las señoras, y cintillos de perlas en los de los
menestrales y gente de oficio".
"Hasta las negras y las esclavas tienen sus joyas, y no hay una que salga
sin su collar y brazaletes o pulseras de perlas, y sus pendientes con alguna
piedra preciosa".
"El vestido y atavío de las negras y mulatas es tan lascivo, y sus ademanes

412

y donaire tan embelesadores, que hay muchos españoles, a(m entre los de la
primera clase., que por ellas dejan a sus mujeres'.
"Llevan de ordinario una saya de seda o de indiana finísima recamada
de randas de oro y plata, con un moño de cinta de color subido con sus
flecos de oro, y con caídas que les bajan por detrás y por delante hasta el
ribete de la basquiña.

"Sus camisolas son como justillos, tienen sus faldetas, pero no mangas,
y se les atan con lazos de oro y plata".
"Las de mayor nombra.día usan ceñidores de oro, bordados de perlas y
piedras preciosas".
"Las mangas son de rico lienzo de Holanda o de la China, muy anchas&gt;
abiertas por la extremidad, con bordados; unas de seda de colores y otras
de seda, oro y plata, largas hasta el uelo' .
"El tocado de sus cabellos, o más bien de sus guedejas, es una escofieta
de infinitas labores, y sobre la escofieta se ponen una redecilla de seda; atada
con una hermosa cinta de oro, de plata o de seda; más en la frente, y en
la cual se leen algunas letras bordadas que dicen versos o cualquiera pen~
samiento de amor'.
"Cúbrense el pecho con una pañoleta muy fina que se prenden en lo alto
del cuello a guisa de rebocillo, y cuando salen de casa añaden a su atavío
una mantilla de linón o cambrai, orlada de una randa muy ancha o de encajes; algunas llevan en los hombros, otras en la cabeza· pero todas cuidan
de que no les pase de la cintura y les impida lucir el talle y la cadera.
"Hay varias majas que se echan la mantilla al hombro, pasándose una
punta por el brazo derecho y tirándose la otra al hombro izquierdo, para
tener libres las mangas y andar con mejor garbo; pero se encuentran otras
en la calle, que en Jugar de mantilla, se sirven de una rica saya de seda
de la cual se echan parte al hombro izquierdo, y parte sostienen con la mano derecha, teniendo más trazas de jayanes atolondrados que de muchachas
honradas".
"Sus zapatos son muy altos, y con mu has suelas guarnecidas por fuera
de un borde de plata, clavado con tachuelitas del mismo metal que tienen
la cabeza muy ancha',.
"La mayor parte de esas mozas son esclavas, o lo han sido ante , y el
amor les ha dado la libertad para encadenar las almas y sujetarlas al yugo
del pecado y del demonio" ...
Antonio Vázquez de Espinosa, nacido en Jerez de la Frontera en el siglo
XVI, carmelita de profesión y muerto en Sevilla en 1630, fue eminente teólogo y predicador. Vázquez de Espinosa no creyó que el cultivo de la mística fuera incompatible con los viajes y así, como misionero pasó a México
Y al Perú· recorrió buena parte de sus tierras y reunió rica información, la
413

�cual rubricó con el título de Compendio )' Descripci6n . de __las Indias . Occidentales. En tal Compendio nos dej6 una valiosa descnpoon de la ciudad,
bien organizada, sobria en sus aspectos generales, pero abundo~a ~uand~ describe, como buen religioso, las iglesias y conventos de esta ms1gne ciudad
que eran innumerables.
. .
.
Sus cualidades de teólogo especializado en problemas de conc1e_nc1a umdas
a su fina curiosidad, le hacen perciba con gran niti~ez y dehca~eza, aspectos muy peculiares de la por entonces mejor y más importante cmdad de
las Indias.
.
Una pequeña parte de su pintura en la que se trasluce su capacidad narrativa es la siguiente:
"La ciudad es de las mejores y mayores del mundo, de_ excelente temple,
donde no hace frio ni calor, de maravilloso cielo y sanos rures. que con estar
fundada sobre la laguna es muy sana. Por las causas refend~s y serlo ~a
región coge sitio de una muy populosa ciudad; tendrá de c1rcunf renc1a
más
dos leguas, todas ]as casas de muy buena fábrica, labrada~ d: _una
piedra finísima colorada, y peregrina en el mundo, de _q~e hay nqms1mns
minas junto a ta laguna, la cual es dócil de labrar y tan l_1viana q~e una l~sa
grande O pequeña nada sobre el agua sin hundirse, como vide por vtSta de OJOS
cuando estuve en aquella ciudad el año de 612".
"Las calles son muy derechas, anchas y desenfadadas, que juntamente con la
buena casería parecen bien; es muy abastecida, abundante, barata y regalada.
Por tas calles hay anchas y hondas acequias de agua de la laguna Y puentes
por donde pasan de una parte a otra.
"Para el abasto de la ciudad entran de toda la tierra cada día por la lagu~
más de mil canoas cargadas de bastimentas, de pan, carne, pescado, caza, lena,
yerba que llaman zacate )' lo demás ~ecesa;io, y por tierra todos los ~tas _má~
de 3,000 mulas cargadas de trigo, maiz, azucar y otras cosas a las alhond1gas/
con que viene a ser uno de los lugares más abundantes y regalados del mu~d~ .
"La ciudad tendrá más de 15,000 vecinos españoles y más de 80,000 m~10s
vecinos que viven dentro de la ciudad y en el barrio o ciudad de Santiago
Tlaltelul O y en los demás arrabales o chinam~as. Sin_ los cuales hay más
de 50,000 negros y mulatos esclavos de los espa~oles y libres con que la habitación de ta ciudad es muy grande y extendida. Es de m~cha contrata.• as1• por Ja grosedad de la tierra y ser Corte de aquellos. remos
como por
c1on
• •
l
la grande correspondencia que tiene con España, Pirú Ph.tbpmas y con as
provincias de Guatemala y su tierra Yucatán, Tabasco y todo el remo de la

de

Nueva Galicia y Vizcaya.
.
"Hay de ordinario en ella cuatro ferias (mercados) con grande canbdad
de mercadería de sedas, paños y todo cuanto se puede hallar en las más
abastecidas a:1 mundo, que son en S. Juan, domingo, lunes y martes; en

414

Santiago las hay todos los días; en ta. Mana la Redonda, en la plaza mayor,
en la ~e la Modorra y en S. ~ipólito miércoles y jueves y en Tomatlán que
es haoa la albarrada, hay fena de comida todos lo días.
"Sin lo cual hay muchas y gruesas tiendas de mercaderes, oficiales de t0dos oficios, españoles e indios que con primor los usan y ejercitan; de suert
que. con la abundancia que hay de todo, no se carece de cosa en esta famosa
ciudad. Tiene muy buena iglesia Catedral, que hizo el cristianísimo Marqués
del Valle D. Femando Cortés luego que conquistó aquel reino y gan6 la ciudad. Puso por bases de los pilares unos ídolos de piedra de los gentiles.
• Como la ciudad de México ha ido en tan grande aumento y opulencia.
se ha fabricado otra iglesia catedral, que aún no está acabada, que puede
competir en grandeza y riqueza con las mejores de toda la cristiandad· tiene
otras iglesias parroquiales como son Sta. Catarina mártir, la Veracruz
Antón Y otras iglesias donde se administran los santos sacramento a los fieles" ...
~I añ~rado Cronista de sta ciudad Arternio de Valle Arizp , entre los
testunomos que recogió para su libro La ciudad de México a través de sus
cronistas, figura el de Waffer quien visitó esta ciudad en el siglo XVII hacia 1678. Este saj6n no taba dotado del espíritu analítico y punz6n de
Gage. ni tampoco hizo crítica social. Minuciosa es su d ripción, que nos
deja detalles de la ciudad que no encontramos con ignados en ninguna otra
fuente, y los cuales posibilitan una mejor reconstrucción. Por otra parte sus
inclinaciones oscilan del lado de la oligarquía que le abri6 sus puertas y a la
que menciona con entusiasmo.

S.

Y ya para terminar, pues estoy seguro ha fatigado este largo viaje de dos
siglos por esta ciudad, más largo que los que suelen organizar diversos institutos culturales para los turistas nacionales, mencionaré el famoso Gemelli
Carreri, autor d 11 Giro del Mondo en 1 que narra sus excursiones por Persia, Turquía y también México. Gemelli estuvo en esta ciudad en el siglo
XVII cuando vivía en ella el insigne Carlos de Sigüenza y G6ngora, quien
conversó con él habiéndole proporcionado sesuda información y obsequiándole algunos mapas y estampas.

Gemelli nos regaló con una especie de diario en el que anota cuanto el
importante advierte. MuC'hos de los días consagrados a Mé.xico como se revela en su diario, los pas6 visitando iglesias, conventos y ob ervando c6mo
se desarrollaban determinadas solemnidades religiosas, las cuales narra con
cierto donaire. Adviértese en sus textos una afición popularista y una delectación por lo pintoresco y colorido. A Gemelli le impresionan como a todos
los viajeros, los abundantes templos y monasterios y la forma de vida que
en ellos imperaba, principalmente el hecho de que las religio as fuesen tantas Y que las reglas a que estaban sujeta les permitiesen vivir mundanamente rod atlas de una servidumbre numerosa y co tosa. Sus impresiones
415

�las ofrece desnuda , casi sin comentarios y sólo de vez en vez
temar su opinión cáustica.

atreve a ex-

Uno de los relatos mejores es el que describe el descuartizamiento de unos
criminales, las procesion de la Semana Santa y el paseo del Canal de la
Viga, al cual llama el Posilipo de México. aboreémo lo para terminar esta
exposición :
"El )une, día 25 por ser fiesta de la Anunciación de la 1rgen, fui a
oír la misa cantada y el sermón al convento de la Encamación, y oí cantar
a las monjas bastante bien. Son éstas cerca de cien y tienen más de trescientas criadas. En la iglesia hay s.iet altares pequeiios: el convento es muy
amplio. Después de comer, pasando por San Francisco el ande encontré
reunida allí. casi la mitad de la plebe, a fin de ver las exequias de tres ajusticiados que un . mes antes por enormes delitos, habían sido hechos cuarto
y estaban e&gt;..-puestos en lugares públicos para terror de otros delincuentes.
Los religiosos de San Juan de Dios pi.dieron esos cuartos a la audiencia del
crimen, la cual los concedió, como ordinariamente lo hace. Puesto luego
en la camilla de los Desamparado , que está en un convento, solicitaron limosna dichos religiosos para elcbrar misa y sepultarlos. Los ll varon después, según costumbre, al monasterio de San Francisco, en donde sus frailes
hicieron las exequias y predicaron un buen sermón, y finalmente, volviéndolos por las calles públicas de la ciudad a dicha capilla de los Desamparados,
los sepultaron en ella ...
"El jueves santo, día 4, salieron tres procesiones sucesivamente: la primera fue la de los cofrades de la Trinidad que jban vestidos de color rojo:
son lo mismo que los de la nobilísima archicofradía de igual titulo en ápoles, los cuales, ilustres casi todos por su nacimiento y por su virtud, reciben en su famoso hospital, celebérrimo en toda la Europa, a los peregrinos,
de cualquiera nación qu sean, y a los convalecientes; se ej rcitan n otras
obras de piedad y caridad cristiana, y muchos años atrás hacían igual procesión, con que edificaban grandemente al pueblo. La segunda procesión
fue la de los cofrades de la iglesia de San Gregario de los padres de la Compañía, y la tercera de los cofrades de San Francisco, a la cual llaman procesión de los chinos, porque la sacan los indiano de las Filipinas. Cada
una lleva sus imágenes, gran cantidad de luces y una compañía de hombres
armados, del modo referido antes; iban también algunos a caballo, precedidos de trompetas que tocaban sonatas fúnebres. Llegada la última procesión al palacio real, tuvieron contienda sobre precedencia los chinos con los
cofrades de la Santí una Trinidad, de que resultó que se dieron golpes con
las mazas y cruces, y muchos quedaron heridos.
"Los sepulcros o monumentos que se ponen en México son bonitos y vistosos, pero pobres de luces; todos igi!ales, y cada año se P9nen de un mismo

416

modo. Lo tabernáculos son altos. con columnas, y con labore de estuco dorado, los cuales sir\'en mientras está buena la madera. Fui a verlos en la
noche, . gún se acostumbra allí. En la mañana del viern ,_....,a
d'"' 5
b nena
h
f
ora ui a la casa de D. Felipe de Rivas, pues me había invitado éste a ver
n ella la proce ión del Calvario o de Jerusalén, que ale de San Francisco
el grande, con la insienia del Santo Sepulcro. Cuatro horas antes del medio
día se oyeron tres trompeta de triste sonido. y después se vieron muchos cofrades c?n luces en las manos, entr los cuales iban varios disciplinantes. Pasó
n seguida una compañía de hombres armados algunos d estos a caballo
11
la sentencia, el título de la cruz, las vestiduras y otros símbolos de
la Pas1on; luego otros hombres repre entando al buen ladrón y al malo a
uestro ñor a u Madre Sanú ima, a an Juan y a anta Verónica• después,_ en mulas dos ~ue fingían ser sacerdotes hebreos, y por último, 'otras
~eJantes represen~aoones bastante bien dispuestas. Habiendo vuelto la procestón a an Francisco, se predicó n medio del atrio a la multitud reunida
en él para ver las tres caídas de uestro eñor y los hechos de la Verónica
e.le la Madre Sant!sima y de an Juan que se habían de representar allí, a fin
de moverla a compasión".

van~?

"En la tarde salió la proce ión de los negros e indios, hermanos d la 00 _
f~adía de an~ D?mingo, con muchas personas que se disciplinaban y ha.
caan otras pellltencias. Iban en llas algunas devotas imág nes, una compa~ta -~e hombres armados y el sepulcro de uestro eñor.
esta procesión
s1~10 la. de l~s españoles, llamada del entierro de Cristo: la acompañaban
diez_ Y sei regidore , _qm~ ~n lo e~e&lt;:to por la ciudad, dos alcald y el co":egidor, que hacen 1usllc1a en Mc.XIco en primera instancia, y eran prececlidos por_ s~ 3!guaciles.
~an muchos cabaJJeros de hábito y cofrades, y
tod~ las umgn1as de la Pastón U vadas eo pequeñas ,mas por áng les bien
vestidos de color, ~egro y adornados de joyas. Iban luego diez penitentes,
arrastrando largu1 llllas caudas; la compañía de hombres armados d arma
~lanca )' mu bien vestidos, como en las otras procesiones; y al último la
unagen de u~stro eñor en ~a rica urna de plata, cerrada por cristales,
de la cual habaa heclio donación I obispo de Campeche al monasterio de
anto Domingo. Cerca de la uma iban la Madre antísima y San Juan. y
~etrás_ una infinidad de d votos. En suma, e ta proc ión no cede en magnihcencta a las nuestras europeas" ...
Y aquel párrafo en que nos habla d 1 d saparecido Canal de la Viga dice:

"De,~ués de comer fui a divertirm al canal de Jamaica, que es el Posilipo
~e MeXIco. e pas a allí en canoas o sea barcas, y i se quiere también por
~erra. Va en aquéllas gran número de mú icos y cantores hombres y mujeres, que compiten entre í en manife tar la perfección de su canto. En las
orillas del canal hay algunas pobres casas d indios, y ho terías para tomar

417
l:r.!7

�1
tantales.. ti principalr ingrediente
refrigerantes, esto es: chocolate, ato e y
arado del
de estos dos últiro s manjares e el grano de Indias , (maíz)' p p
modo ue sigue: Hierven el maíz con cal, y despues que ha reposado lo
hace con el cacao. pasan luego la pasta, mezclada con agua,
1 q
mue en como se
'
· t al que
a través de un cedazo, y sale un licor blanco y es~eso seme1an e 11
d 1 almendra. ese licor así que ha hervido un poco, se ama
h
acemos e a
•
'
D
te segundo modo
atole
se bebe mezclado con el chocolate, o so1o. e es
..
' y , car lo beben los golosos Pero sea como fuere, es muy nutntivo y
yd con azu , en las Indias La ~asa que queda, se lava, y de ella se hacen
e uso comun
·
.
d, d l
t ' colos tamales, poniéndoles carne picada, dulce y especies, Y. an ~ es:J.':bor
.
T to éstos como el atole no me pareoeron e
'
lor por enclllla.
an
1 b
que a lo masi bien mi paladar está acostumbrado igualmente a o ueno

TECEDENTES HISTÓRICOS SOBRE EL MESTIZAJE
E LA FAJA FRONTERIZA
MEXICANA

Y LA TRAN CULTURACIO

W10BERTO JrMÉNEZ MORENO

lo". . .
,
1
1
Estos testimonios a los que habría que agregar otros mas,_ reve an ª. a
.
· ·ento por propios y e&gt;,.1.ranos.
ciudad colonial, tal ' como fue vista
en su crecmu

Seminario de Cultura Mexicana

1. El mestizaje en México
Es CONVENIENTE MENCIONAR rápidamente unos antecedentes pre-hispánicos
para entender cuál era la actitud de los indígenas frente a la mezcla de
grupos antes de la llegada de Jos españoles. En México hay una zona en
la que constantemente se mezclaron los pueblos, mientras que otras regiones
no fueron propicias a esa mezc.la.
Hay que tener presente, además, la existencia de dos Méxicos: el México
de los sedentarios, o sea Mesoamérica -área cultural establecida por el Doctor Paul Kirchhofí-, y el México de los nómadas que llamamos Aridamérica (si bien hay que advertir que la zona del oroeste de México donde están, por ejemplo, Sinaloa y Sonora, no estaba habitada por nómadas, sino
por sedentarios -aunque menos expertos en la técnica agrícola y en otrasy gran parte de éstos correspondería a otra demarcación cultural denominada
por Kirchhoff ' Oasis-América".
La distinción entre sedentarios y nómadas es fundamental para entender
los proceso de mestizaje y transculturación en la época colonial: en el Norte,
los nómadas no tenían nada valioso qué ofrecer desde el punto de vista
cultural, y, al extinguirse, apenas si dejaron alguna huella. Habían de aparecido casi totalmente ya para fines del ViITeinato y entonces quedó prevaleciendo el grupo de ascendencia hispánica, de tal modo que la población
del orte de México es fundamentalmente de ese origen. En cambio, en las
zonas del Centro y del Sur había culturas indígenas muy fuertemente arraigadas, que en parte sobrevivieron, y aun la española se vio profundamente
afectada por la cultura indígena preexistente, y, en consecuencia, las insti-

418

419

�tuciones españolas no fueron m ramente trasplantada a México, smo que
sufri ron la fuerte influencia de estas civilizaciones indígenas.
Debido a esto, las regiones Central y del ur han ~ermanecido. más indígenas que la del Norte de México. Allí donde ~lo~c1eron las antl~as ~lt~s
culturas se siente aún su fuerza y la de la raza md1gena. En c~b10 disminuye la trascendencia racial y cultural de este compo~ente abonge~,
acercarse hacia el orte y ya en el extremo más septentrional del temtono _que
era mexicano hasta 1848 hasta se da el caso de que muchas gentes de origen
hispánico en anta Fe de uevo México -m~y orgullos~s. de s~ ascendencia ibérica- no conciban que hubiesen pro edido de Mex1co, ~o que parezca como si pensaran que sus antepasados hubiesen ll:gado direct~ente
de España caídos del cielo. En realidad, esto se explica por la circunstancia de ~ue uevo México estaba prácticamente ais~ado del resto de ~~ev~
España en la Epoca Colonial, excepto por una especie ~e cordón umbilical•
el camino famoso que iba de 1éxico, a través de Quere~, Zacateca~; Durango y Chihuahua hacia Santa Fe: el ''camino real de Tierra ~dentro . o
había realmente un territorio continuo, ocupado por los espanoles, dur~te
mucho tiempo, sino s6lo hasta más tarde, cu3:°d? _las
de San Felipe
el Real de Chihuahua cobraron importancia a pnnciptos ?el S1glo,XV:III, Y ~sa
comunicación, por lo mismo, ante de esto sólo e porádica,. o mas b1e~, periódica. Así, no es de extrañar que se sintieran como llovidos del cielo. (El

ª!

min:t5

cielo en este caso, era España).
V;y a referirme ahora a ciertos aspectos _del Mestizaj~ en México
a
señalar, primeramente, algo relativo a la actitud que tuvie:o~ ~os coloruzadores frente a los indígenas. Me parece que no se ha i~s1st.1do bast~te
en eÍ condicionamiento religioso de esta actitud. Lo coloruzadores espanoles son gentes de filiación católica y actúan, en lo esencial, como tales. on
t'·t des diferentes la de los colonos ingle es que van a la ueva Inglaterra,
ac1u
E trs arte
y la de los colonos españoles que pueblan la ueva spana Y .~ ª P
de Hispanoamérica. Desde luego, todos sabemos que la actuaaon _de _unos
y otros fue distinta pero no se ha insi tido bastante sobre las n;o~1vac1ones
·
Para ...
religiosas.
uu,~ el colono de ueva Inglaterra era, caractensacamcnte,
b
el puritano, lector asiduo del Viejo Testamento, que actua a ~omo un
israelita conquistando la Tierra de Canaán, y1 tal co~o ~ recomienda _en
el Viejo Testamento, no se debía mezclar el, nuevo israelita, _con eSós mdígenas vistos como canaaneos, a los que era preferible C.'Xtermu;ar. Es~ ~s
ctitud aJ'ena a la del católico que, generalmente, no le1a la Biblia
una a
di .,
1
te sólo oía acetca de ella por la pre caoon, a que se
y que nOrmalmen '
.
r
confinaba, como regla general a la explicación de pasaJeS del Evange 10,
· 'cales • Ahora bien • en el uevo Testamento no dse
en los sermones d omiru
· que separan a unas razas e
enfatizan, en ninguna manera, las diferenoas

!

420

otras, sino que se insiste en que todos los hombres son hermanos, al ser hijos
de Dios. Para mi, esta es una actitud básicamente distinta a la del puritano,
Este colonizador de la Nueva Inglaterra, es lector de la Biblia y conoce muy
bien el Viejo Testamento2 y actúa como un nuevo israelita que no quiere
mezclarse con los demás pueblos. De hecho los judíos asumieron desde
temprano una actitud discriminatoria hacia otros pueblos, de la que luego
fueron víctimas ellos mismos; en cambio, el colonizador de Iberoamérica
es, más bien, un conocedor del Nuevo Testamento y no tiene ese prejuicio
racial, o, por lo menos, no lo tiene tan arraigado ( pues no podemos negar
que existió discriminación racial durante la Epoca Colonial) ; siendo, o
más débil, o, en algunos casos, inexistente e a actitud discriminatoria, se explica que los españoles y portugueses se mezclaran ampliamente con indios
y negros.
Los virreyes, a partir de Don Luis de Velasco el primero pronto empezaron a preocuparse por el uu vo elemento étnico que estaba apareciendo
en México -el mestizo- y las primeras impre iones que acerca de su comportamiento C..'Xternan, no son nada halagadoras. Lo mestizos aparecen como gente tumultuosa, inquieta y los virreyes, sobre todo Don Martín Enciquez, hacia 1570, se preocupan mucho, como ahora, en diversos paises,
por los "rebeldes sin causa". Para este tiempo, también bahía venido ya un
abundante contingente de negros y comenzaba a haber bastantes mulatos que
eran otro motivo de consternación para la autoridad virreinal.
Veamos también algo de lo que sucedía con los me tizos, descendientes
de españoles e india : Se ha in istido en cómo los hijos de estos matrimonios
considerados como ilegítimo eran muchas veces abandonados. Por ello, estos mestizos naturalmente gravitaron más hacia el lado de la madre, que
hacia el lado del padre, puesto que eran educados por aquélla y aun
asumían hacia el padre e pañol -muchas veces desconocido- una actitud
de resentimiento, la misma que -según Octavio Paz- late aún en el máximo
vituperio que emplea el mexicano, cuando e recuerda a alguien que su
madre fue violada. Sin embargo, lo me tizos hacían todo lo posible por
parecerse a lo e pañol y se vestían como ellos procediendo en esto como
los "pochos" de hoy.
La gran disminución de la población indígena que tiene lugar a fines del siglo
XVI se volvió verdaderamente aguda en el XVII - egún el Dr. Borahy produjo la gran depresión demográfica de sa última centllria conforme
al mismo autor. Esa serie de epidemias que hubo en el iglo XVI, qu
acabaron con millones de indios dando como resultado que la cifra de la
población indígena se redujera considerablement , fue la que hizo que el
habitante de origen hispánico, el crioUo, se encontrara en una proporción
menos desventajosa frente al nativo. Quiero decir con e to que, uando lle-

421

�gan los españoles y conquistan a México, son solamente un puñado frente
a millones de indígenas pero, a medida que la pobla i6n indígena es mennada por las pavorosas epidemias de 1545, de 15 76, y tantas otras, entonce
queda tan reducida la poblaci6n aborigen, que ya la proporción de las gentes
de origen español frente a los indígenas, no es tan desventajosa como era
en el principio: los criollos -españoles nacido en Indias- logran entonces
su oportunidad.
Es en el Siglo XVII cuando éstos logran su oportunidad e inician ciertos
movimientos de carácter incipientemente nacionalista, apoyándose, sobre todo,
en el Guadalupanismo, como ha mostrado el Dr. Francisco de la Maza,
y hay, por eso, una corriente nacionalista que tenía como polo catalizador de
este movimiento de reivindkación un tanto indigenista al Guadalupanismo,
en el que se apoya el criollo para enfrentarse al español peninsular. Es
tan fuerte este movimiento que si hay una especie de imperialismo mcxicanista hoy, ese imperialismo asume un cariz ruadalupanista. La imagen
guadalupana fue la primera bandera en manos de Hidalgo y hoy se le proclama "Emperatriz de América".
El mestizo no entra en escena perceptiblemente sino hasta la Guerra de
Independencia, y es entonces cuando, como todos sabemos, aparecen caudillos muy notables como Morelos, o como Guerrero. A gran parte de la
población de origen hispánico le horroriza el comportamiento de mestizos e
indígenas como los que militaban en las huestes de Hidalgo, y por eso predominan los criollos en el ejército realista. Apenas lograda la emancipación,
esos mismos criollos tiemblan ante las huestes surianas de Guerrero y Lobato en 1828, cuando llegan esas insospechadas multitudes de indígenas
-de reacciones imprevisibles- a la ciudad de México. Así vuelve a ocurrirles a los criollos cuando ven a las huestes de Don Juan Alvarez, procedentes del Sur, de ese epicentro de conmociones telúricas en la Historia de México de donde antes brotaron los ejércitos de Morelos y Guerrero, y finalmente así les sucede otra vez a los criollos en los momentos de la Revolución cuando ven aparecer a las huestes surianas de Zapata. Pero la Revolución Mexicana --como todos sabemos- ha cambiado profundarnente la actitud de gran parte de la población con respecto al indígena, al que no se considera ya como lastre. :El mexicano de hoy siente que el indígena es uno de
los factores que han dado a México una fisonomía inconfundible, y México
es precisamente uno de los países más equilibradamente mestizos en el Continente. Los resultados del proceso de Mestizaje y Transculturación están
visibles en la trayectoria de México.

2. La Transculturación en México
Entende~os como Transculturación el proceso del contacto intercultural
y del cambio resultante para cada una de las culturas en confrontación.

_Nos interesan l~s contactos culturales hispanoindígenas y sus resultados lo
mismo que el coteJo cultural mexicano-estadunidense y los suyos.
En otro estudio hemos caracterizado así el encuentro de las culturas bo ·
gen" e hispánica en. el momento en que lucharon Cortés y Cuauht'emoc..ª nCua~?º sobrevmo la Conquista, verdadero choque y fusión de dos mundos -d1J~O~ dos ~ueblos de invencibles guerreros se hallaron frente a frente.
~os mexicas, unpelidos por su fiero espíritu militarista tenían detrás de
~• la cauda de sus constantes victorias. Los españoles traían consigo todo el
1mpetu de la cruzada en que vencieron a los moros y los =-n---b J
b" .ó f á .
.
u u = a a am1C1 n
usuca, msaciable, de los hombres del Renacimiento".
' Mas no se trataba sólo de dos pueblos que, por sí mismos simbolizaban
cada uno _el may~r poderío que entonces se hallaba n América y en Europa.
El l_mpeno Mexica y el Imperio Español eran también los heraldos y los
adalides de _dos culturas y de dos mundos: de un mundo oriental y de un
mundo occ1d:11tal que se cruzaron y fundieron en nuestro México. Las
cul_turas am~ncanas tuvier~n en este continente su desarrollo y aquí se produjo la ma!estad. de Teotihuacán y_
refinamiento barroco de los mayas,
pero. los mas ~tiguos pobladores vm1eron del Asia, del Extremo Oriente,
Y_ existen analog1as suge tivas entre elementos culturales de esas tierras asiátJcas Y otros ~e acá, de este Nuevo Mundo. España y su cultura por otra
parte, se nutrieron antaño de la vieja cultura mediterránea, cuy~s orígenes
remotos ~ _hallan _en Creta y en la Grecia clásica y que con Roma alcanzó
su expansion máxima; pero también arraigó en la _península ibérica la musulmana que se extendía entre capitales tan distantes como Córdoba y Samarcanda, y que tuvo en Damasco y en Bagdad -la de las Mil y Una oches- el ~unto de arranque de su ascenso cultural. E paña misma era ya
com~ MéX1co, una encrucijada: allí se encontraron el Oriente islámico y eÍ
Occidente cristiano".
• "Dos mundos, pues, se hallaron frente a frente. Eran dos mundos extran~ que provenían d orígenes diversos. Entre ambos se abrían profundos
ten an al og1as
tan numerosas que sirvieron como
abismo , pero hab'1a tam bº'
'
otros tantos puentes para salvar esos abismo . Hubo, al entrar en contacto
una pelea continua, pera también un constante abrazo. Y de ese forcejeo'
entre amoroso y ho til, ha surgido México. A la dureza del mexica se sobre~
puso la del castellano, pero el paisaje semiárido de la Altiplanicie de Anáhuac conquistó definitivamente a lo conquistadores, venidos de las arideces

:1

423
422

�de Extremadura o de Castilla. De allí, de la uruon indisoluble de lo indígena y lo hispánico, ha surgido la rica cultura mexicana. En el iglo VI
se produjeron los primeros contactos y comenzó la integración de esta cultura
hispano-india' .
Además de innecesario, sería imposible estudiar aquí los diversos aspectos
de la tran culturación en el México Virreinal. Pero pueden apuntarse algunas observaciones que permiten vislumbrar cómo ocurrió e te proceso. En
primer término, tenemos que vol r a la distinción fundamental entre el
México de los sedentarios -Mesoamérica- y el de los nómadas: ridamérica. En este último caso no puede hablarse de transculturación ya que esto
implica influencias recíprocas y la cultura de lo bárbaros norteño era tan
precaria que había en ella pocos elementos valiosos y deseables que pudiesen ser adoptados por la cultura hispánica, la victoriosa. En tales condicion s,
esta última quedó prácticamente única. En la región habitada por los sedentarios no fue así.
lli -como hemo dicbo en otro trabajo- "lo indígena
conserva mucha fuerza, y puede decirse que el Centro de México e todavía
una zona básicamente india desde el punto de vista racial, y que, en mucho
menor grado, elementos culturales de ese origen con ervan gran impor_tancia. Hay, sin embargo, unos centros acti\·o de mestizaci6n como, por eJemplo las ciudades de México y Puebla, Toluca Pachuca y Cuemavaca, Jalapa
Ve;acruz, Orizaba y Oaxaca, verdaderas i las dentro de un mar indígena".
Repetiremos que, en Mesoamérica, la instituciones hispánicas no fueron
simplemente transplantadas, sino que uf rieron un proceso de adaptación
condicionado por el mayor o menor vigor de las culturas indígenas Y la
densidad re pectiva d la población aborigen.
En el idioma, en el arte y en la religión -sobre todo en sta 6ltima- e
donde mejor se puede estudiar la transculturaci6n indo-hispánica.
Como hemos ñalado en otro trabajo a pesar de existir rotundas discrepancias entre las religiones prehispánicas y el Cristianismo, habí~ ta~bién
entre ellas, analogías profundas: "castellanos y me.xicas se han visto 1IDpelidos por un hondo sentido misional y el culto de Huitzilopo~htli, ~omo el
de Cristo tiene un aspecto mesiánico. Existen, para el mexica, ntos que
-aunque' sólo aparentemente- se acercan a los d la Religión ristiana:
hay un bautismo, una confesión de pecados, y hasta una especie de comunión. Lo sacerdotes llevan una vida abstinentí y los rodea un respeto comparable al que en la Nueva España del iglo XVI in pir~o~ l~s frail ,·
Hay hasta insignias sac rdotales que se parecen a las del cnst1arusmo: asi,
l chicoácolli es comparado al bátulo d los obispos, aunque más pequeño.
Existen, entre los cristiano fiestas como la de odo anto , qu
celebra
uando tienen los indios la de Todos los Dio , es decir, la de la IJe da
. de é to . Por otra parte, las normas éticas de los mexicas y las del cristia-

424

nísmo, coinciden en mucho punto y ambas propenden hacia un ideal ascético, o, por
_menos e toico. Pero, además, un mismo clima de angu tia
envuelve al cnsliano que teme perder su salvación por el pecado, y al indígena prehispánico que vive permanentemente en zozobra por la diaria posibilidad de que los poderes de la noche venzan al sol y la de que cada 52
años, sea destruido el mundo".
'

!º

Esas analogías facilitaron la adopción del Cri tianismo, a tuando como
podero imán el guadalupanismo -surgido por 1555/56 bajo el Anobispo
Montúfar-. En efecto -asentábamos en ese estudio- "en I sitio mismo
donde por más de cuatro siglos
ha venido rindiendo culto al maravilloso
lienzo que México tima como su mayor tesoro - y que tuvo la virtud de
conyertirse sobre todo desde mediado del siglo XVII, en el polo d cristali7.aci6n de su conciencia nacional- e ad raba, antes de que los frailes
emprendiesen su conquista espiritual, a la madre de los diose , Tona11tzi11,
y este mismo nombre se da, por mucho indio aun en nuestros día, a la
venerada imagen cristiana". Sin embargo "t ndrá qu reconocerse que e~
imagen bellísima de ninguna manera repre nta a la "icja deidad pagana
Tonantzin o Cihuacóatl, y que el indígena no sigue invocando a ésta, po;
más que empl ese primer nombre ( uestra Madrecita') para hacerse oír
por la Madre de Cristo. El santuario stá en el mismo itio que el de la
antigua diosa, pero la imagen que México pone, en su predilección reUgiosonacionali ta, por encima de todas las demás representaciones marianas, es
claramente la de la Virgen Maria, como !a ha concebido y la sigue concibiendo un indígena cristianizado, de de m diados del Siglo 'VI". ' o
hay, de s guro, un caso más repre ntath·o e indiscutibl del éxito que tu o
en México el mestizaje cultural hispano-indíg na, y es justamente este éxito
el que depara a México una posición señera dentro de la América Latina.
"Una nseñanza se desprende del auge progre ivo que el guadalupanismo
alcaJl7.a'': -decíamo en aquel e tudio-. "En Mé.xico donde lo nu vo y
extraño suplanta constantemente a lo antiguo y autóctono, aunqu a veces sólo
para continuarlo, una innovacj6n tiene éxito en la medida en que se adapte
a las pautas preexistentes. Las nuevas sencia no se modifican, pero circulan
mejor por 1os cauce ya abierto . El catolicismo, sin deformar us principio ,
acoge y a imila todo cuanto no es incompatible con ello . Hay un folkJore
católico de clara estirpe indígena como cuando se celebra hoy la "fiesta"
d_e los muertos con ciertas ceremonias en que p •r.;isteo formas de lo antiguo
nto . Pero el sacerdote católico, que retiene aún hoy en sus ve tiduras sagradas, elemento de indum ntaria qu se r montan a la vi jas religiones
del Cercano Oriente y del antiguo Mundo Mediterráneo, tal vez no encuentra en esta supervivencias gentílicas, que se refieren sólo a lo accesorio y que
no entran en conflicto con el do~a, nada que sea verdaderamente censu-

425

�rable. Hasta dónde ha podido llegar el catolicismo en el terreno de concesiones que no alteren ni el dogma ni la moral cristianos, lo mu:5tran las
interesantes experiencias de los jesuitas-mandarines y la contro':e:rs~a acerca
de los ritos malabares. Ciertas condescendencias, que escandalizanan a un
luterano O a un calvini ta, han existido, pues, dentro del Catol~ci~?".
"Es muy interesante estudiar bajo qué condiciones la s1:15~tuc1on de .un
. · dígena por la Virgen María o por un santo del catoliclSillo ha terudo
d ios
m
. .
h li I
.
éxito: Por ejemplo a Tonantzin-Coatlicue madre de HULtzilol'.'.°c. t , a s~stituyó la Madre de Cristo; al joven dios del maíz y del Sol, P1l~tecuh~ el
Cristo-Sol; a Tláloc, San Juan Bautista y a Mixcóatl-Ca:mach~ San ~ 1~el
Arcángel. Y no basta saber que tal deida~ pre~ispánica ha sid? sustituida,
sino que hay que saber, además, cómo ha sido remterp~tada. As1, San Juan,
en Chamula, Chiapas, no representa exactamente lo rrusmo que en el Catolicismo originar'.
"Los indígenas no sólo han adoptado el culto de C~to Y de la Virg~
y los Santos, sino que han confundido_ a estos per~naJ~S sagrados enn:e s1
o con 'héroes' nacionales o de su prop10 grupo. As1, segun Bennett Y Zingg
los tarahumar:s veneran a 'San José su Cristo' (fusión de an José con Jesucristo), quien opera todos sus milagros a través de Benito Juárez .. De man~ra
semejante --de acuerdo con Zingg- los huicholes -~ confunc3fdo a Cns.to
con Manuel Lozada (cabecilla rebelde que combaba contra Juarez) "! afirman del Salvador que los judíos lo persiguieron mucho, p~ que siempre
lograba escapárseles emborrachándoles, hasta que lo ~pr:;iendio el Gral. Ramón Corona y lo fusiló en la Plaza de Armas de México •
.
"Tenemos toda una gama de situaciones: desde aquellas en que las maru·
·
en un sentido pagano , hasta aquellas
f estaciones
re1·1g1osas
es tán' on·,mtadas
.....~
.
otras en que la orientación cristiana es la que prevalece.. ~s1. por ~Jem:lo,
entre los mayas de Quintana Roo -que en la época preh1spa.mca teman idolos a los que se uponía capaces de dar oráculos--- ~y un cul~o de "las
cruces que h a bla:n" , extendido entre ello desde mediados del Siglo XIX,
y que claramente deriva de su religión anti~a. En o~os casos --com~ ~~
Michoacán- puede afirmarse que el Cristiarusmo logro verdadero. ~ai.go •
"La fusión de elementos religiosos prehispánicos con otros del_ cnstiamsmo
ha sido ampliamente estudiada por autores como Madsen. y Sp_1cer qu: ~an
logrado pen trar en el conocimiento de casos notables de smcre~~ religioso
a los que el primer autor califica de "Cristo-paganismo". Es~ fusion de el:mentos derivados de religiones indígenas y del cristia~o, benen. en el Siglo XVI una expresión artística de primera importancia en las pinturas de
ltzmiquilpan".
el linviiísOtros aspectos de la transculturación hispano-indígena --como
otico- hemos abordado ya en trabajo especial. Pero lo expuesto en cuanto
426

a la Religión permite entender mejor el proceso de sincretismo -que opera
de modo análogo en el Lenguaje y en el Arte-. Si no aludimos a tópicos
socioeconómicos, no es porque desconozcamos su importancia, sino por lo
escaso del tiempo disponible.
Sabemos, en fin, cómo España impidió, on éxito, que sus colonias entraran
en contacto con mundos e&gt;."traños al hispánico y la Inquisición estableció una
especie de cuarentena permanente para evitarlo.
Pero --como explicamos en otro estudio -"entre 1753 y 1793 aproximadamente, fue agrietándose la especie de muralla china que en lo intelectual,
cercaba a la Nueva España y a otras colonias ibéricas, al relajarse la estrecha
vigilancia con que la Inquisición pretendía impedir la entrada de libros y
doctrinas, heterodoxos en lo religioso, o sediciosos en lo político y ya al
final del siglo esa barrera se había. en gran parte, derrumbado, e irrwnpía,
arrolladora, la Modernidad. En efecto, a raíz de que los ingle es se apoderaron de La Habana en 1762, no s6lo se quebrantó el monopolio comercial
de España con sus colonias, introduciéndose el contrabando de mercancías
británicas, sino que también penetraron clandestinamente, ideas innovadoras
procedentes de Inglaterra o Francia que al principio dejaron sentir su inIlujo en círculos pequeño , pero que al final conquistaron a un público numeroso. Primero prelados prominentes e inquisidores a cuyo cargo estaba
el impedir la entrada de las ideas extrañas se aficionaron a ellas y fueron
asiduos lectores de libros prohibidos, y después ese gusto por las obras que
transmitían 'ideas peligrosas' trascendió a eclesiásticos inquietos y de gran
avidez intel ctual, como el Cura Hidalgo cuya casa en la Villa de an Felipe, fue conocida como 'La Francia Chiquita'.
í, al terminar la atinada
gestión del segundo Conde de Revillagi eclo, las ideas heterodo.·as o sediciosas habían alcanzado tal difusi6n que eran ahora los peluqueros o los artesanos los que las propagaban y se tenía la impresión de que en España y sus
colonias, pervivían instituciones y patrones de cultura que se consideraban
anticuados, mientras Francia y los Estados Unidos, con sus gobiernos y sus
normas democráticos eran vistos como los paíse ejemplares que señalaban
los rumbos futuros". Por fin, "desde la primera década del siglo XIX, se
fue sintiendo. cada vez más fuerte, la influencia de las ideas democráticas
que provenían de los Estados Unidos, y. en plena guerra de Independencia,
empezó a difundirse el conocimiento de su Constitución, que más tarde inspiraría la nuestra de 1824".
"Una generación, la que llamamos 'epi-insurgente', comprendiendo los nacidos entre 1785 y 1797 -conforme a un esquema presentado en otra parte-,
fue la primera que respiró sin temor los vientos de lo moderno. Hombres
como Alamán y el Dr. Mora, Antuñano y varios otros acogieron con entusiasmo Jas doctrinas sobre Economía Política que procedían de Smith, Ri-

427

�cardo O Bentham, asumiendo una actitud que podríamos caracterizar como
'pre-positivista'. Con un sentido moderno contemplaron est~s hombres los
problemas del México ya Independiente, como puede ~dvertirse no sólo ~
Alamán y Mora, sino también en Zavala, en Tadeo Orbz, y en ~l~os mas.
Les preocupaba dotar a México de una sólida estructura ec~om1ca -&lt;:Iu_e
antes descansaba fundamentalmente en la minería y en la agricultura- iniciando un proceso de industrialización. Veían la necesidad de que amplias
zonas fuesen colonizadas, abriendo las puertas a la inmigración de extranjeros que por proceder, muchos de ellos, de países no católico , sólo podrían venir si se implantaba aquí la tolerancia de otros cultos. Fue así como
se inició el acerbo diálogo entre liberales y conservadores en torno a problemas como el de la libertad religiosa o el de la desamortización de los bienes del clero. Pero sobre todo, una vez conseguida la Independencia, era
preciso decidir si el gobierno deberí~ ser monár~uico o repub~ca~~' Y en
este último caso, si la estructura deb1a ser centrali7,ada o federalista .
"En países como Bélgica desde 1830, el Esta~o y la lgles~a. convivieron
dentro de una fórmula política de atinado liberahsmo. En Me~co, los conflictos entre uno y otra, a lo largo de poco .más_ de un_a ce~tlm~ -que va
de 1833 a 1938- llegaron a ser graves por la mtrans1genc1a e mcomp~n.' mutua d clericales v, anticlericales. , En tomo
a problemas
como, este
SIOD
, .
. ,
y el de la forma de gobierno -monarqu1a o republica (y s1 esta d~b1a ser
federal O central)- contendieron enconadamente conservadores y liberales
alcanzando éstos el triunfo y modelándose --con más o menos apego a su
doctrina- nuestras in tituciones políticas de tendencia democrática".
"Desde que la Reforma triunfa, hace poco ~ás de ~n siglo, _con las batallas libradas en 1860 México asume una actitud abierta hacia todos l~s
cambios: ha roto definitivamente con los patron que heredó de E pana
mira ahora más bien hacia Francia y los Estado Unidos.
uevas coy
'd'
tan
rrientes como la del ocialismo -que décadas antes carccia e ~por cia- :ntran a la palestra desde 1861.
uevas filosofías de la vid~ . como
la que alienta en el Espiritismo se presentan acaso al arribar a Mext~ las
huestes numero as de la Intervención Francesa. La voluntad de cambio s
tal que el gobiérno que apoyan los conservadores -el d Maximiliano-- ni intenta siquiera desandar lo andado. Y c~ando éste suc~~ y re ~ura la República, se convierte en doctrina oficial la _d~l. posit1v1smo . y el 1?~al suyo,
de 'orden y progreso', queda entronizado defunuvamente baJO el regunen de
Porfirio Díaz".
"Pero en el afán de realizar ese gigantesco pro reso material que fascina
a la gente bajo el Porfiriato se olvidan o se conculcan los valores ~orales,
tregan a compañías extranjeras muchas de nue tras fuentes de nqueza¡
seen
· ·
L os lb'
y se les dan también vastas extensiones de nuestro terotono.
a n os

los mineros y los obreros textiles, sufren pena y miserias sin ser escuchados,
porque priva la doctrina cruel y anticristiana de la selección natural y de
la supervivencia del más apto. Detrás de una fachada de progre o perviven
lacras milenarias. Y a íuena de tratar de parecernos a Europa o a los Estados Unidos, se desprecian los valores propios. Contra todo esto, airada
levantará desde 1910, la Revolución Mexicana, en cuyo ideario han influido,
además de la na ionalista, tres corrientes tenidas a veces como incompatibles y que han podido, sin embargo armonizarse dentro de él: la liberal,
nutrida en las ideas d la Reforma qu propugnaba por una especie de
vuelta a Juárez y a una auténtica democracia; la ciali ta, que no llegaba
aún hasta el marxismo; y la cristiana ( o del catolicismo social) , inspirada
en la encíclica Rerum Nov-arum que, a travé de congresos realizados entre
1903 y 1913, propugnó por una serie de mejoras sociales en favor del campesino, el obrero y el indígena. Brotada nuestra Revolución de manera generalmente spontánea, más bien que por obra de agitadores profesionales,
sus ideal
on justos y compatibles con la trayectoria seguida por la Civilización Occidental. Como ste cambio profundo se produjo a tiempo resulta,
en la perspectiva actual, más pond rada que otras revoluciones recientes, ya
que la reacciones se vuelven más violentas, por desesperadas, mientras más
se aplaza la olución de los problemas que apremian. Y aunque fue mucha
la sangr derramada en nue tra última sacudida social y son todavía muchísimos lo problemas no resueltos y aún quedan mucha lacras y todavia no
alcanza el pa1s plena madurez política, puede, sin embargo afirmarse que,
gracias a su revolución México ha realizado progre os efectivos en el aspecto social, económico y político. i la R voluci6n Mexicana e la primera
gran convulsión social del present jalo pued , en cierto modo, as verarse
que con ella, México -a pesar de su atraso en muchos aspectos-- ha sido
el primer país del mundo que ingresó al siglo }G{, una centuria que comenzó aquí en 1910".
De propósito no hemo hecho hincapié -por e perar a hacerlo ahoraen el hecho más trascendental de la historia mexicana del Si lo XIX: el
contacto con la cultura estadunidense, que ejerció una fasciiiación casi idílica entre lo hoerales hasta mediados de esa centuria y fue, por los conservadores, vista con recelo. Por identificarse con ella, algunos de aquéllos llegaron a ac ptar gregacione del territorio nacional -como en el caso de
Zavala respecto a Texas-- mientras que los últimos admitieron la intervención francesa para contrabalancear el poder del Coloso del orte.
Fue una honda decepción para los numerosos mexicanos que tanto habían
admirado a su vecino septentrional y habían tratado de imitarlo hasta romper con 1a tradición propia contemplar a la patria invadida en el año aciago de 1847. La derrota dejó un trauma del que México sólo pudo curarse

429
428

�con la victoria contra los franceses el 5 de mayo de 1862, con la que recuperó el mexicano su orgullo nacional.
La dolorosa pérdida de la mitad de su territorio iniciada ~ 183~. Y con~
sumada en 1848 y 1853, tuvo, sin embargo, un resultado 1mprevmble: ~1
hasta entonces México parecía hallarse como en estado gaseoso por la baJa
densidad de su población esparcida en un ámbito inmenso, de aquí en . adelante, restringido a un territorio más pequeño, vino a sufrir ~a especie de
condensación como de estado líquido, logrando mayor cohes10n y robusteciendo su conciencia na ional por obra y gracia del grave peligro que había
corrido su existencia misma frente al vecino del norte en 1847 y contra la
Francia de apoleón III entre 1861 y 1867. Para esta última fecha los
Estados Unidos -apenas superada su guerra de Secesión- consideraron que
un nuevo ensanchamiento de su territorio a costa de México podría resultar
contraproducente al producir una temida vigorización de los estados del
Sur, y paulatinamente se fue creando una amistad entre aqu.el p~s y el nuestro que, aunque sometida a duras pruebas, ha acabado, ~fianzandose, sobre
todo a partir de 1947. Es particularmente d:sd~ e_sta ul~~ fecha cuando
el contacto entre ambas culturas vino a ser mas intuno, smhendose la fuerte
influencia de la "American Way oí Life'. Esto último ha producido en la
cultura mexicana cambios notables de valores y normas y se le plantea frente a esto la necesidad de defender su filosofía de la vida y su estilo de vida
propio -ya que como decíamos en un artículo-- "debe cada puebl.o mantener su propio carácter --especie d columna vertebral que lo sosll~ne erguido-- y debe propender, por tanto, hacia la integ~ación de su propia. personalidad, defendiendo su patrimonio cultural genumo contra des~ca~n:s
0 deformaciones y contra la invasión de elementos ?~~bad~s por masmnlables • debe en suma ser fiel a sus raíces y a su 1diosmcras1a y expresarse
de m~o au'téntico, dentro del lenguaje de sus propios símbolos Y d~ acuerdo
con su propia jerarquía de valores". Sin ello, "no puede una na~ón tener
una fisonomía bien definida, ni puede tampoco crear obras de calidad e~ce)ente y de valor universal, que sólo se realizan cuando las ide_as, las aspiraciones y los sentimientos potencialmente comunes a todo el genero humano
se expresan y plasman dentro del propio molde nacional".

3. La Transculturación en la Faja Fronteriza Mexica11a
De un modo que admitiremos pueda ser consider~do como ~bitrario, entendemos como Faja Fronteriza el conjunto de entidades poht1cas. qu~ colindan con una línea divisoria con los Estados Unidos: e tado Y temtono de
Baja California y estados de Sonora, Chihuahua Coahuila
uevo León Y
Tamaulipas. Además, incluimos los de Sinaloa y Ourango. Aquella frontera

méxico-estadunidense e el límite septentrional de la Faja de que se trata
siendo el meridional, de modo aproximado, el ferrocarril Tampico-Ciudad
Victoria-Monterrey-Torreón-Durango y su continuación proyectada hasta
Mazatlán.
El área así delimitada corresponde, grosso modo, a las Provincias Internas
-establecidas y organizadas a partir de 1776 por don Teodoro de Crobc-,
salvo eJ Alta California La Mesilla, uevo México, Texas y porciones más
allá del Río Bravo que pertenecían a CoahuiJa y Tamaulipas o Nuevo Santander. La demarcación de las Provincias Internas ( divididas después en "de
Oriente'' y '·de O cidente"), puede v rse en el mapa "The Northem Frontier
of New pain- cerca de 1780" de la obra Lancers for the Kin de Brinckerhoff y F~~- En dicha carta se marca el cord6n presidia! ( es decir, la línea
de guarniciones) que corría del oeste al este por Altar, Tucson, Terrenate y
Fronteras de la Antigua Sonora; Janos Gordo del actual estado de Chihuahua San Sabá, Santa Ro a Monclova y San Juan Bautista del Coahuila y
Bahía del Espíritu anto en Texas. Esta línea de guarniciones para detener
las peligrosas irrupciones de los apaches y comanches corría casi por el mismo
trozo de la presente frontera con los E tados Unidos prefigurándola.
Una gran parte del orte &lt;le México -así demar ado- es desértica: desiertos de Baja California y Sonora Occidental y desierto de Chihuahua (que
abarca el Bolsón de Mapimí y el Valle de alado) . Otra porción considerable es semiárida, con mezquitales: Sonora Central, Chihuahua Occidental,
y la mayor parte de Coahuila, uevo León y Tamaulipas. A esto e agrega
el monte de pinos y encinos en la Sierra Madre Occidental. Las zonas de 'rticas estuvieron en poder de los nómadas, y en las altas montañas se refugiaron, como trogloditas, grupos de tarahumares.
El Dr. Claude-Bataillon reconoce tres regiones dentro del orte de México: 1) el oroe te; 2) la Meseta del Norte; 3) el Noreste. Los Dres.
West y Arigelli distinguen cuatro, pues separan como comarca aparte la península de Baja California, que no incluyen en el oroeste. osotro eguimo
esta última opinión, pero advertimos que, desde el punto de vista de estos
últimos autores lo que llaman el área " orcentral" -r que nosotros denominamos "Meseta orte"- se extiende por el sur hasta incluir la mayor parte de los E tados de Zacatecas y San Luis, quedando las capitales de ambas
entidades precisamente en los límites del centro con el Norte de México. Para el Noroeste es conveniente tener presente un mapa sobre el desierto sonorense que en la obra consagrada a éste publica Roger Dunbier.
En un mapa -basado en parte en otro deJ Dr. Car! Sauer- el Dr. Edward
H. Spicer nos muestra lo grupos indígenas de la mayor parte de Baja California el Sureste de los Estados Unido el Noreste de México y parte de la
Meseta del orte, hacia 1600. Esta carta se completa con otra del autor de

431

430

�Fin lm nte, el mapa sobre la frontera norteña d
ueva España hacia
1780, incluida en la obra de Brincherhoff y Faulk a qu ant aludimos
no mue tra la consolidación de lo e fuerzas de colonización y evangeliza.
ci6n al tablecerse en 1776 la comandan ia de las Pro 'ocias Internas y
completar e, poco después el cordón presidia! que guaro cía l orte de
1éxico frente a la amenaz de apaches y comanch s. Con miras también a
afianzar la defensa de las comarcas norteñas existí n numerosas misiones
Ia época del gundo Conde de Revillagigedo, de la qu é t da cuenta en
su informe sobre llas de 1793. Por cerca de cincu nta año --entr 1781 y
1831logro la convivencia en paz con los v cino bárbaro al orte del
cordón presidia!, salvo menores incident . fas e ta ituaci6n cambió con
la serie de di turbios ocurridos durante Ja prim ra década de vida del México Independiente, pero no hay tiempo ya para aludir siquiera brcvcment
a estos sucesos. La pérdida de Texas en 1836, y después la de Jo territorios
que en 1848 pasaron a formar parte de los Estados Unido , hizo qu el peligro de las invasiones bárbaras aumentaran a un alto grado.
o siendo posible tudiar las vicisitud y el d ITOUo cultural de toda
la Faja Fronteriza mexicana, permítasenos que al meno , como muestra, aludamo para esto a lo que ocurría en la Me ta orle y n el or t .
"A quienes vivimos en el Centro de Mé.'Cico, y h mo e udiado textos d
Historia Patria tan deficien
-porque dan una idea incompleta de nuestra
trayectoria, y no hablan sólo de lo que pasó en la ciudad de México, en
Puebla, en eracruz, en Guadalajara, y, por excepción, n Oaxaca o en
otro Iu l'eS-' no causa ttrañeza enteramos más tarde uando ya no d •
pcndemo de esos libros, de la tragedia que vivió el ore te de iéxico y,
en general el orte, desd mediado del iglo XI
basta fechas muy tardlas · decir, h ta que
terminaron las grande ,·fas íérre • las del Central y el adonal, entre 1884 y 1886. Ante de eso en fechas todavía no
tan lejan , como la de 1842, los bárbaro llegaban en sus incur ione h ta
Durango pero e ta situa i6n
hizo más grave cuando perdim la mitad de
nuestro t rritorio a raíz de los tratados de Guadalupe Hidalgo, en 1848, porque entonce nue tr s gobi rnos fu ron verdaderamente incapaces d con ner la inva ·on de I indio e manch , aparh . y much otro . Por
el año de 1850, las irrup iones d los bárbaro 11 aban ha ta las .iudades
de an Lui Po í y Zacatecas, y las autoridades d 1 centro nada podían
hac r para deten r esa a\'alancha · enton
lo nnr1""'"'"" -que t ían un
carácter re.cío, como el de lo pionero de la ueva Inglat rra-, y qu ,
-inclusive también como ellos- pensaban que el mejor indio era el indio
muerto;
fuert colono del •orte -&gt;· d I oreste, sobre todo- decidieron defenderse por sí mismos y organizaron u propia defensa.
iJ generales que más tarde brillaron en la luchas de yutla, la Reforma y 1
1

432

433
H2ll

�Segundo Imperio, como Vidaurri o Escobedo, comenzaron su entrenamiento
peleando contra los indios bárbaros".
"Las condiciones en que el oreste vivía, eran verdaderamente desastrosas: aparte de este peligro de los indios, que ra muy serio, existía el que
representaba el bandidaje floreciente en parte de esa región y a esto se
añadían las aventuras del contrabando, que fue una de las primeras fuentes
de riqueza del oreste, sobre todo en los años de la lucha entre el Norte y
el Sur de los Estados Unidos porque los estados surianos naturalmente se
abastecieron parcialmente de productos que les llegaban desde el área que
aquí e estucüa. Puede decirse que el oreste de México entra en escena y
empie-La a jugar un papel importante s6lo de de las guerras de Ayutla, la
Reforma y la Intervención Francesa, De alli en adelante, su importancia sigue creciendo y al mismo tiempo se incrementa su cultura. Instituciones hay
alli que son ya centenarias, como el antiguo Colegio Civil de Monterrey, que
hace unos cuarenta años cumplió un siglo de existencia y el Ateneo Fuente,
de Saltillo, que tiene también una historia muy larga y gloriosa y ha sido
uno de los viveros de donde han salido los más notables intelectuales de Coabuila. En ciudades como la última nos ha sido grato dar conferencias sobre
los temas más diversos teniendo siempre una nutrida concurrencia como pudo comprobarse cuando el Seminario de Cultura Mexicana en el año de
1951, celebró en la capital coahuilense su Primera Asamblea de Corresponsalías".
"D de mediados del siglo XIX, el ore te de México empezó a jugar
un papel de enorme importancia en los destinos del país, bre todo d de
que se terminó la construcción de lo ferrocarrile
acional y Central y con
ello cesó el peligro de los apache , contra lo cuales todavía s luchó en Chihuahua en 1886, y en Sonora, por e.·cepción, en 1939. Aparecieron entonces
gobernantes como don Bernardo Rey , que impulsaron el progreso del Norte
que hoy está centrado en la ciudad de Monterrey, y sentaron las bases de
ese si tema patemalista que priva en dicha ciudad hasta nu tros días. Figuras como ésa y las de Madero y Carranza en el orden poütico, o como la
del poeta Manuel Acuña, la del hi toriador José Eleuterio González y la del
gran humanista Alfonso Reye , son muy dignas de ser bien estudiadas. Todo
mundo abe, en fin, hasta qué punto fue decisivo el papel que en la Revolución jugó el Noreste de México y cómo, desde que se inició la etapa constructiva de la misma,
volvió a elerado el progreso de esa zona.
Si en los tiempos pre.hispánico era esa la región de más baja cultura,
hoy va a la vanguardia en el desarrollo econ6mico y muy pronto irá a la delantera quizá también -como puede inf rirse del recimiento vigoroso de
instituciones como la Universidad y el Instituto Tecnológico de Monterreyen el de arrollo cultural del México contemporáneo".

434

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Estado de Nuevo León</name>
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                    <text>en su origen más que un conjunto de notas tomadas día a día y que deberían, en un momento dado, elaborarse de modo que tomasen una forma
orgánica. No creo exagerar mucho diciendo que la especie de repulsa que
despertaba en mí la idea de sistema, ha jugado aquí un papel considerable.
Habría que precisar más. De lo que se trata es de la idea de Mi sistema; es,
por consiguiente, la relación que está implicada en esta expresión entre e.l
sistema y aquel que se considera como su inventor y su detentador patentado.
Se me ha ido presentando cada vez más claramente que sin duda había algo
de absurdo en una determinada pretensión de 'encapsular el universo' en
un conjunto de fórmulas más o menos rigurosamente encadenadas".
En síntesis, sus meditaciones no se desarrollan en un mundo cerrado y
txclusivo, antes le sirven de puente para situarse en el plano de la comunicación y universalización. Sus reflexiones no adoptan la forma de resultados
expositivos, sino más bien la de una serie de exposiciones referentes a varios
temas. Por consiguiente, al leerlas, más que aprender las conclusiones alcanzadas, lo que hacemos es reproducir el proceso que su pensamiento ha seguido. Que Marce! alcanza conclusiones es indudable, pero a menudo éstas no
resultan plenamente inteligibles si se las abstrae del personalísimo proceso de
reflexión que a ellas ha conducido. De ahí que ningún sumario sistemático
de su pensamiento puede transmitir realmente el espíritu de su filosofía.

BIBLIOGRAFÍA

CHARLES MoELLER,

Literatura del Siglo XX y Cristianismo, t. IV.

JuuÁN MA!lÍAs, La Filoso/la en sus Textos, t. III.
M1cHELE FEDERICO ScIACCA, La Filoso/la Hoy, t. l.
NicoLÁs ABBA0NAN0, Historia de la Filosofía, t. III.

Filoso/la Contemporánea.
Existencialismo.
DR. AousTÍN BASAVE, Existencialistas y Existencialismo.
JuLIÁN MARÍAS, Historia de la Filoso/la.
DR. OsWALDO RoBLES, Introducción a la Psicología Científica.
FuLT0N J. SHEEN, Paz en el Alma.
RAFAEL PUENTE, "El Teatro de Gabriel Marcel", revista Reseña, Oct., 1967.

FREDElllCK CoPLEST0N,
LUIOI SEVERINI,

94

Sección Segunda
LETR A S

�LA MUJER, MOTIVO CENTRAL EN EL "ROMANCEIRO POPULAR
GALEGO DE TRADIZON ORAL" 1
Lrc. EouARDo GUERRA CASTELLANOS
Centro de Estudios Humanísticos de la
Universidad de Nuevo León. Escuela
de Letras del I.T.E.S.M.

LA MAGNA LABOR de compilación, llevada a cabo por Lois Garré Alvarellos
en su "Romanceiro Popular Galega de Tradizon Oral", nos invita de nueva cuenta 2 a la reflexión.
Es de llamar la atención que de los 147 romances allí consignados, un
gran porcentaje de éstos tengan a la mujer como tema central.
La descripción de su belleza física, sus vestidos, su actividad, su sentimiento estremecido. Todo, pues, girando alrededor de lo femenino, acaso,
como ya habíamos apuntado en otro trabajo,3 porque en Galicia imperó
un sentimiento matriarcal que ahora se nos muestra con gran claridad, aunque ya no con sorpresa.
Para nuestro trabajo, hemos dividido el material presentado por Garré
Alvarellos en 12 apartados. Cada uno de ellos enfoca a la mujer de diversa
manera. Tal vez cada uno de estos apartados podría servir para un estudio de
suyo medular en la poesía tradicional gallega. Sin embargo nuestro propósito, más humilde si se quiere, sólo se contenta en ordenar y comentar muy
brevemente cada uno de estos estadios de lo femenino.

' GARRÉ ALVARELLos, Lo1s, Romanceiro Popular Galego de Tradizon Oral. Junta
de Provincia do Douro Litoral. Comissao de Etnografía e História. Vol. XVII, Porto, 1959. Se citará de ahora en adelante R.P.G.
página.
• Vid., GuERRA C., EDUARDO, "Algunas variantes textuales en el Romance 'A
filia do Rei de Francia' del Romanceiro popular Gallego". Humanitas. Centro de
Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo León. Monterrey, 1969, pp. 291305.
' lbid., p. 292.

+

97
H7

�A).

LA

DESCRIPCIÓN DE LA MUJER:

De los ciento cuarenta y siete romances sólo unos pocos ( "Marg~ridase detienen
R osa" , "Rosalinda", "A Filia do Rei Ferino", y ."Guerineldo")
.
h
·d 1
a retratar el físico de la mujer. Este retrato ev1denc1a en mue o e1 1 ea
de belleza femenina.
Dice el primero de ellos:

Ojos negros, cabellos dorados y largos, dientes pequeños, cara color de
rosa y piés menuditos. Instancias todas que de suyo retratan, en la visión
poética, la belleza.
Indiscutiblemente que cada cultura y cada época ven la imagen femenina de diversa manera. Pero curiosamente toda descripción física enfoca
-no importa la fecha o lugar- como elementos de primer término aquellos
que en la tradición popular gallega se nos enmarcan aquí.
Por otra parte a los poetas del Romanceiro no se les olvida trascender
la belleza hacia el vestido y adorno :

Ahí ven Margarida,
bonita e garrida
ten os olios negros
dourados cabelos
e pés miudiños
que non f oron feitos
para andar camiños 4

Levaba colar de pérolas
almendrillas de coral,
calzaba zapato fino
con cordós para os atar;
vestido bordado d' ouro
que ben a cara ll'está . . .8

Ojos negros y dorados cabellos que vuelven a aparecer en "Guerineldo":

B).
certamente que a princesa
todo eso merecía
pois era doce, bondadosa,
e mais que todo moi linda;
tiña cabelos dourados,
cara da color da rosa,
dentes pequenos e brancos,
ollos negros coma doas 5

VARONÍA DE LA MUJER:

Entre la múltiple y heterogénea actitud femenina destaca en el Romanceiro la del romance llamado de "Don Martiños". No hay ciertamente secretas intenciones. No se desprende en evidencia ninguna problemática psicofreudiana ni mucho menos. Sólo un hecho que, en la ingenuidad de la
canción popular, salta todas las barreras de la complicación para presentarnos a la mujer en una de sus actitudes vitales: la varonía.
Pregoadas son as guerras
de Francia con Aragon-e.
-Probe de min, que vou vello
guerras para min non son-e!
-Malia seias tí, muller,
que non me deche varon-e!

Pero además los cabellos:
nena de longos cabelos
ollos negros com'a noite 6

o bien:
co aqueles cabelos longos
recollidos para atrás 1
• R.P.G., p. 92.
• R.P.G., p. 153.
• R.P.G., p. 205.
R.P.G., p. 229.

98

Y ante el lamento de tan atribulado padre por falta de la descendencia
masculina:
-Falou dona Birolana
con arrogante razon-e:
• R.P.G., p. 229.

99

�-Non a maldiga, mi padre
non lle bote a maldicion-e
Deme as armas y--0 cabalo,
serei seu fillo varan~.
-Tendel-os cabelos longos,
non os encubrirás non~.
-Metereinos na armadura
atados por un cordon-e.
-Tendel-os ollas mimosos
non os encubrirás, non~.
-Eu os baixarei a terra
cando pase algún varan-e.
-Tendel-os peitos crecidos
non os encubrirás, non~.
-Deme un colete de ferro,
servirame de xubon-e.
-Tendel-as maos moi branquiñas
non as encubrirás, non~.
-Deme seus guantes de ferro,
terei as más d'inf anzon-e.
-Tendel-os pés miudiños
non os encubrirás, non~.
-Deme suas botas de ferro,
enchereinas de algodon-e 0

Estamos ante el ser tutelar, que por necesidad se convierte en cabeza
de familia para salir -como lo haría el varón si lo hubiera- a la guerra.

C). LA

Abre as portas Ana,
abreme o posigo,
dame do teu lenzo
que veño ferido.
Pois si ves ferido
ves a mala hora,
que as miñas portiñas
non se abren agora 10

A esta negativa, la insistencia ahora llena de requiebro amoroso:
Si a ninguen as abres
ábremas a min,
que quedei f erido
dendcs que te vin 11

Pero la negativa sigue, aunque ya se ha despertado el interés:
Quen é o galan
que a estas horas chama,
estou en faldiñas
voume para a cama
Si non sei qum chama
non podo salir 12

Sigue a esto el descubrimiento del ciego. La mujer le pide a su madre
que le atienda con pan y vino, pero:
nin lle quera pan,
nin lle quera viña,
quera que a rapaza
me insiñe o camiño 13

MUJER ENTREGADA COMO LAZARILLO:

En la colección de Carré Alvarellos existen cinco romances que tienen
por personaje a un ciego ("O Duque cego", "A Leonesa", "O Cego, andante", "0 Duque cego", y "O Duque"). En todos ellos la mujer tiene
que abandonar todo para acompañar al ciego. Hay en todos una resistencia
leve por parte de la mujer que se desprende de la negativa de ésta para

La madre ante esto, entrega a la hija:
,. R.P.G., p. 97.
11

abrir ante el llamado del ciego. Así:
• R.P.G., p. 139.

lbidem.
lbid., p. 98.
" Ibídem.

u

101
100

�,

Anda, vai meniña,
colle roca e liño
vai co probe cego
mostrarlle o camiño 14

Y la hija tiene que abandonar todo:

E) .

PÉRDIDA DE LA HONRA:

No siempre la mujer sale bien librada. La ilusión, el amor y en este caso
el engaño traen graves consecuencias. En el romance llamado de "Margarida-Rosa" se presenta esta problemática. Cuando todo es felicidad para
Margarida, en la puerta del palacio "un merlo ... / cantando dicía:

Adios, miña casa,
adios, miña terra,
adios, miña nai,
xa non volvo a vela 15

-Coitadiña nena,
pobre M argarida,
ai, triste da nena
que en nobres se fía" 2 0

Y ese canto de mirlo se convierte en profecía:

0 ).

LA MUJER EN BUSCA DE MARIDO:

D'alí a pouco tempo
voltou Margarida,
non alegre e linda
cal d'antes soía.
Cal sempre f ermosa
viña, coitadiña,
mais viña chorosa
e descolorida

Hay en el Romanceiro tres romances cuyo tema es ~a elección de marido. En ellos se miden algunos oficios (zapatero, arriero, barbero, estu..
&lt;liante, sembrador, herrero, etc.) . Todos ellos tienen defectos:
Zapatero, non
porque malla a sola 16
Arrieiro, non,
porque vai e ven 17

Fora do castelo
o conde a botou
e nel a sua honra
a nena deixou. 21

Estudante, non,
qu'é moi cumiñan 18

Pero el defecto no es real, porque en el pensamiento y en el corazón de
la mujer ya impera alguien:

La desgracia de Margarida sirve de lección en el romance para otras
"rapazas".

N on quero a ninguén
quérote a tí solo
meniño, meu ben 19

M argarida-Rosa,
probe Margarida,
foí gran desengano
para tí, meniña,
pois ben din os vellos,
xa sabés, meniñas:

" R.P.G., p. 98.
" !bid., p. 99.
1
• R.P.G., p. 267.

" Ibidem.
" R.P.G., p. 268.
" R.P.G., p. 271.

102

I

,. R.P.G., p. 94.

" lbidem.

103

�-Pois, adios, ingrata
e linda pastora,
quédate i-eu voume
pol-a serra /ora 26

Ai! Triste da nena
que en nobres se fía

F).

22

EL REQUIEBRO QUE VENCE A LA PASTORA:

La pastora ante la actitud "decidida" del caballero y ya enamorada, cede:

Cuatro ejemplos ("Pastoriña linda", "A Rufina", "Mariquiña hermosa",
"Rufiniña hermosa") encontramos en la compilación de Garré Alvarellos
donde la pastora es requerida y vencida en amores. To~a ~a ingen,.¡dad
del diálogo y de la actitud nos hacen sentir la frescura del incidente:
El hombre ante la pastora trata de convencerla de sus amores

-Veña acó, señor,
torne atrás correndo
que o amor é cego,
xa me está rendendo 27

:n

-Por estas montanas
en tan gran peligro,
dígame a meniña
si quer vir conmigo 23

El requiebro y la treta han vencido. Los versos que siguen, en su popularidad, tienen un gran sentido plástico. El refrán del remate cierra con
su casera ciencia el romance.
--Sentáronse a sombra
todo estaba ardendo.
Si din que non queren
elas van querendo.28

La pastora guarda h compostura y se defiende con su deber :
-Un señor tan guapo
dar tan mal consello
quer que se perda
o ganado alleo! 24

Continúa el diálogo-requiebro y de pronto el hombre escucha balar al
ganado. La pastora dice que es el que se le ha perdido. El hombre se ofrece
para buscarle:

G).

LA PRINCESA SEDUCE AL PAJE:

Una situación contraria a la arriba mencionada se nos presenta ahora.
No sólo el hombre posee armas de seducción en el amor. El fenómeno
aquí se explica desde el punto de vista social: un paje no puede requerir
de amores a una princesa. El recurso entonces será que ella tome la iniciativa.

-Medias e zapatos
todo romperei
soo por lle dar gosto,
miña alma, meu ben 25

La pastora a pesar de ello todavía se defiende. El hombre recurre a la
treta de declararse vencido:
"
"
,.
,.

R.P.G., pp. 95-96.
R.P.G., p. 112.
Jbidem.
Jbidem.

Xirineldo, Xirin,ldo,
paxe do reí mais querido,
quen me dera Xirineldo,
pasar a noite contigo! 29

El paje, naturalmente, piensa que todo se trata de una burla. La señorita
quiere divertirse a costa suya, pero la princesa insiste:
n lbidem.
"' lbidem.
'" lbidem.
" R.P.G., p. 151.

105

104

�Non me burlo, Xirineldo,
porque de veras cho digo so

Se concierta entonces la cita. Todo parece bien. Sin embargo, el rey
-padre de la princesa- despierta de su sueño y preocupado, empieza a
rondar por el palacio. Al entrar, a la habitación de la princesa "i ambos
a dous viu durmindo".51 El rey se lamenta, pues no puede matar al paje
por serle querido y tampoco a la princesa porque se le perderá su reino.
Decide colocar su espada en medio para que le sirva de testigo. A la mañana siguiente, el paje despierta despavorido, y mal arreglado va a darle
los buenos días al rey. El rey pregunta, con doble intención, por su tristeza.
El paje quiere mentir, pero su congoja le descubre:

H ) · EL

PADRE PRETENDE DE AMORES A LA HIJA:

Cinco romances nos muestran -con sus diversas versiones-- la tragedia
de Doña Silvana.
Estaba a tarde Si/vana,
tarde era do mes de abril,
vestida de branca liño,
no seu frorido xardín as

El padre la ve sola. Ella -aún en su inocencia- nota algo extraño en
el comportamiento de su padre ...
mais dígame meu paiciño,
por qué me mirás así? 31

Máteme, máteme agora,
que llo teño merecido 32

El rey responde:
-Si che quixera matar
muito tempo teño tido;
casaraste coa infanta;
gobernarás o castillo 88

El padre confiesa sus intenciones: "Eu mírote, miña filla,/ que de amor
morro por ti 87
La niña se niega al desaguisado y el padre la manda encerrar en la
torre del castillo. Al pasar siete años la niña se asoma por la ventana y
ve a sus hermanas. Les ruega que le den agua, pero la respuesta no se
hace esperar:

En otro de los romances consignados en la colección de Carré Alvarellos,
el llamado "Guerineldo", la infanta interviene para salvar al paje. El pa-

Silva na, Rosa María,
tírate d' esa ventana,
sabe que por causa tua
a reina está mal casada 38

saje es interesante:
-Se son vilanos ou nobres,
d' eso non sabe o amor;
meu pai tan solo conoce
o que val o coraz6n,
e do paxe Guerineldo
nemoreime, meu señor,
con él teño de casarme,
st
meu pai, cal queiras, cal non

La niña insiste y el agua le es, de nueva cuenta, negada. Su padre no
la perdona.
Pai e señor, vos, mett pai
non me terás perdoada,
vede que morro de sede,
dádeme unha pouca d'auga.

• Ibídem.

11

" Ibídem.
ª R.P.G., p. 152.

" lbidem.
n Ibidem .
.. R.P.G., p. 208.

11
Ibídem.
" R.P.G., p. 154.

R.P.G., p. 207.

107
106

�-Dereicha, Siluana Rosa,
s'eres miña namorada 39

1).

LA DAMA ATIENDE AL CABALLERO:

Es interesante notar la cortesía retratada en los tres romances (llena, Sta.
Irene y Santa Irene) , consignados en el Romanceiro Popular. Cortesía refinada de la dama ante el caballero que se acerca a pedir posada. La escena de estos romances se nos presenta en el momento en que la dama,
bordando en una ventana, es requerida por el caballero que pide posada:

Irene adourada
y-agora na tua
serei disgraciada. 42

Ante la,, respuesta de la doncella, el caballero "con coue
•= Jo d'ouro¡ a 1'1
a mataba.
Sin embargo, en el Romanceiro se nos presenta una situación distinta
E~ el romance "Rosalinda", la mujer después de invitar al caballero a dor~
rm~ con ella'. cuando él ~o hace pretende matarlo. Sin embargo, el caballe10, prevenido, le ha quitado el puñal y con él la mata.
-¿Qué buscades, linda Rosa?
¿ qué busca sua señoría?
-Busco a miña daga d'ouro
para che tiral-a vida.
-Esa daga d'ouro, Rosa,
xa na mi1ia man cha tiña.
Dita esto, no corazón
fíxolle grande f erida.
Rosas que antes eran brancas
cor de sangre se volvían 43

Pase, cabaleiro,
suba á nasa sala.10

Ya estando el caballero adentro, toda la atención de la dama y de sus
hermanas se centra en presentar lo mejor del servicio para el señor.
puxéronlle a mesa
no medio da sala
con coitelo d'ouro
cuberto e cuchara.
Puxéronlle a cama
n'un canto da sala
con colchan de seda
sábanas d' Holanda 41

J).

K). LA

MUJER MATA AL CABALLERO:

Una r~mera, viéndose atacada y a punto de perder su honra, aprovecha
un descuido de su atacante para matarle con sus propias manos.
Por aqueles campos verdes
linda romeira camiña 44

LA DAMA ES RAPTADA Y MUERTA:

La misma serie de romances del apartado anterior nos sirve de ejemplificación en este caso.
Todo el lujo en el servicio para el caballero, toda la cortesía de nada
sirve. Cuando están durmiendo, el caballero rapta a Irene:

Un caballero pretende alcanzarla:
De lonxe dícelle: agarda,
agarda, agarda, la niña.
-Dame tu cuerpo, romera,
sinó te quito la vida 45

-¿Cómo te llamabas?
-En cas de mi padre
• lbidem.
" R.P.G., p. 107.
" lbidem.

108

"
.,
..
"

R.P.G.,
R.P.G.,
R.P.G.,
R.P.G.,

p.
p.
p.
p.

108.
206.
231.
232.

109

�La dama suplica, pero nada consigue sino apoderarse de las armas del
caballero y:
meteullo pol-as espaldras
i o coraz6n lle partía 46

El caballero suplica que nadie sepa que la romera lo mató con sus
propias annas. La romera dice :
Non o direi, cabaleiro,
hasta na primeira vila,
que che ha de ser secreto
•
' 47
como gaita
en romena

L). LA

MUJER

MATA

situación.
Xuliana, enamorada de don Xorge, ve que éste se . casa con otr~.. Don
Xorge, acaso ignorante de la tragedia amorosa de Xuliana, pasa a v1S1tarla
a su casa con el propósito de invitarla a su boda:
- Bon día o seu, don X orge
ben montado en seu cabalo.
-Bon día, o, Xuliana
co teu corpiño apretado.48

Xuliana interroga a don Xorge si es cierto que se casará con otra, y él
responde afirmativamente. Xuliana le invita a beber una copa para celebrar el acontecimiento y:
-Qué me diste X uliana
n'este copiño con viño?
estou coa vista escura
non enxergo o meu luciño 49

110

FIOEL CHÁVEZ

P. M. L. E.

Escuela de Letras.
I.T.E.S.M.

POR CELOS:

No sólo para defender su honra, la mujer toma la _determinación de matar. Los celos la impulsan ahora a cometer un asesmato: en el romance
titulado "Xuliana", consignado por Garré Alvarellos, se nos presenta tal

.. Ibidem.
., Ibídem.
u R.P.G., p. 133.
'" Ibídem.

EL NUEVO ANTROPOCENTRISMO : ACTITUD DE BORGES
FRENTE A LA LITERATURA

CoN EL NOMBRE de antropocentrismo se conoce la doctrina filosófica que
ve al hombre como centro de todas las cosas. Durante el período renacentista dicha doctrina operó como una de las características fundamentales.
En el Renacimiento todo se movía en función del hombre en contraposición con la Edad Media, que fue teocéntrica por excelencia.
En la Hispanoamérica de nuestros días encontramos un fenómeno muy
parecido. Este se ha manifestado más cabalmente en la literatura.
La crisis que tanto preocupa a la humanidad está motivada por una pérdida total de los valores. El hombre en la actualidad básicamente se preocupa por él, busca incansablemente su definición. Y en esta búsqueda ha
caído de nuevo en el antropocentrismo. En un Nuevo Antropocentrismu
porque en el renacentista, el hombre -centro de todo- se sintió seguro.
Hoy, por el contrario, la inseguridad, la angustia, es lo que lo caracteriza.
El hecho de centrarse en el hombre, de tomarlo como preocupación fundamental, es lo que para nuestros fines importa.
Esta actitud la hallamos de manera preponderante en los narradores contemporáneos de Hispanoamérica, entre algunos: Onetti, en un impulso desesperado por llegar a la realización, a lo metafísico; Arlt, asumiendo una
actitud similar a la de Onetti, sintiéndose en éste con mayor fuerza y complejidad el problema ontológico; Marechal, buscando un destino superior
a él; Cortázar con su interesante juego literario -Rayuela- , trata de encontrar también una solución en lo metafísico.
Son todavía numerosos los escritores que se pueden mencionar dentro de
esta tendencia (Macedonio Fernández, Sábato, Fuentes), pero nos interesa
sobremanera centramos en la figura de uno de los más importantes: Jorge

111

�Luis Borges, con quien trataremos de acercarnos a esa renovada preocupaci6n por el hombre.
Ante este problema, los escritores contemporáneos buscan la manera de
expresar la crisis que los acosa. Por ello, ha surgido la corriente f antástic~.
La literatura fantástica en principio podemos considerarla como una literatura de escape ( un escape con el mismo sentido de los modernistas pero
en una época con necesidades diferentes) . El hombre considera el escape
como una cosa normal. Parece que su existencia estuviera ligada a la huída,
al escape. Huye porque necesita algo que lo libere, por lo cual llega a lo
fantástico, a Jo irreal, sin desvincularse por completo del mundo real.
En el mundo fantástico hay una fusión de realidad e irrealidad creando
una atm6sfera donde las cosas están deformadas, destruídas. Por medio
de ]a ficci6n se busca el escape, la irrealidad. Al hombre le angustia la
existencia, por eso crea este mundo de ficción. Hay que aclarar que en
esencia, 'lo fantástico' siempre ha existido en literatura, desde sus orígenes
hasta nuestros días. Lo que varía es la actitud, el concepto.
Entre algunos elementos de la Literatura Fantástica encontramos:
a)
b)
c)
d)
e)
f)
g)
h)
i)
j)

Los presentimientos
La locura
Las alucinaciones
Los efectos de los narc6ticos sobre la inteligencia
Las supuestas relaciones entre los hombres y los muertos
Las supersticiones
Las coincidencias inexplicables
Las influencias misteriosas
La doble vida de los seres
Los ensueños portentosos.

hombre _en su totalidad; en el segundo paso se individualiza, y finalmente,
lo que unporta es la realizaci6n; el encontrarse a sí mismo sin importar
el medio, s6lo el fin. Se trata de llegar a lo metafísico por medio del ascenso -llegar a Dios-; o del descenso -degradaci6n-. Teniendo ambos
caminos un grado igual de validez, puesto que lo que importa es la realizaci6n.
Con Borges nos vamos a situar en un mundo en donde casi todo contacto
con la realidad se ha perdido, donde no se distingue qué es lo imaginado
y qué es lo verdadero. Es el mundo fantástico, el universo que es creaci6n
del propio Borges en su literatura fantástica. En él encontramos la creaci6n de un universo lleno de fantasmas donde conviven: "el patetismo y
la lucidez", "la precisi6n y el misterio".
Borges tiene una inmensa preocupaci6n metafísica. Constantemente está
latente en su obra ese preocuparse por el ser, por el mundo que habita y
su destino. Entremezclando esa problemática Borgiana con la creaci6n literaria aparece: lo fantástico, lo irreal, el mundo de los sueños, el sentido angustioso de vivir, en suma: la presencia del ser en el universo.
Su creaci6n literaria debemos considerarla intelectualizada a su máximo.
Tanto sus cuentos fantásticos como su poesía presentan este sentido íntelectualista. El fundamento de la literatura fantástica de Borges radica en la
preocupaci6n del hombre, de la existencia y del universo. "Borges prefiere
razonar sus sospechas, su sospecha mayor es que el mundo es caos; y que
dentro del caos el hombre está perdido como en un laberinto. S6lo que el
hombre a su vez, es capaz de construir laberintos propios".~
El laberinto para Borges es un tema obsesivo. Todo lo que lleve al hombre a un ambiente de irrealidad; toda manifestaci6n de angustia, de inferioridad, de desesperaci6n, será laberinto. El universo mismo, en su desorden, es laberinto.

El 'hacedor literario', en el Nuevo Antropocentrismo presenta tres pun-

Zeus no podría desatar las redes
de piedra que me cercan. He olvidado
los hombres que antes fui; sigo el odiado
camino de monótonas paredes
que es mi destino. Rectas galerías

tos básicos:
a) Preocupaci6n ontol6gica (El hombre se preocupa por sí mismo Y
por los demás) .
b) Búsqueda del yo (El hombre trata de definirse; de descubrir su
interioridad: busca su identidad).
c) Salto metafísico (El hombre quiere realizarse sin importarle los medios de que se valdrá para lograrlo).
Los tres puntos anteriores en principio pueden ser los mismos, pero en
el escritor hispanoamericano operan gradualmente. Se parte primero del

112

que se curvan en círculos secretos
al cabo de los años. Parapetos
que ha agrietado la usura de los días.
En el pálido polvo he descifrado
1

JuRADO, ALICIA,

Genio y Figura de Jorge Luis Borges. Ed. Universitaria de Buenos

Aires, B. A., 1964, p. 60.

113
H8

�rastros que temo. El aire me ha traído
en las cóncavas tardes un bramido
0 el eco de un bramido desolado.
Sé que en la sombra hay Otro, cuya suerte
es fatigar las largas soledades
que tejen y destejen este Hades .
y ansiar mi sangre y devorar mi muerte.
Nos buscamos los dos. Ojalá fuera
éste el último día de la espera.2

El hombre, perdido en el caos, fabrica sus propios laberintos pa~a tratar
de entender éste en el que está inmerso -el mundo-. Los laberintos son
como círculos que se van entrelazando hasta formar uno solo, del que ya
no hay salida (el laberinto del universo)•
No habrá nunca una puerta. Estás adentro
y el alcázar abarca el universo
y no tiene ni anverso ni reverso
ni externo muro ni secreto centro.
No esperes que el rigor de tu camino
que tercamente se bifurca en o~ro,
tendrá fin. Es de hierro tu destino
.
como tu juez. N O aguardes la embestida
del toro que es un hombre y cuya extraña
f arma plural da horror a esta maraña
de interminable piedra entretejida.
No existe. Nada esperes, ni siquiera
en el negro crepúsculo la fiera.3

En estrecha relación con esto encontramos la preocupación ~etafísica. .La
. . ' del ser en el universo es el problema vital, una idea obsesiva.
pos1c10n
e
Nuestro autor reconoce el desorden del universo, esto le preocupa porq~e- s
da cuenta de que él también forma parte de este caos.. Con lo ontolog1co
va a crear un auténtico juego metafísico literario. "Borges 1uega, pero sabe que
·
(
) ·uega con la eternidad pero no ignora que para nosotros solaJuega . . . 1
h , d
·
mente es válido ese 'tiempo irreversible que nos vulnera y uye e su poema,
Luis, Nueva Antología Personal. Ed. Siglo veintiuno editores,
A., México, 1968, p. 18.

• BoaoEs, JoRGE

s.

• lbid., p. 19.

114

juega con las intercambiables personalidades, pero admite, no sin melancolía, en su famoso ensayo, que 'el mundo, desgraciadamente, es real; yo,
desgraciadamente, soy Borges'.""
En esta convicción Borges basa su juego metafísico. Al darse cuenta de
la realidad del universo, al verse en él, va a convertir su realidad en una
absoluta realidad ontológica. En una realidad angustiante.
El problema tiene como base tres puntos de partida: el universo, el tiempo y el infinito, con un punto común: Dios.

Universo para Borges es un desorden en donde existe la irracionalidad,
la locura, el azar y el desamparo. Relaciona el universo con la divinidad.
Para él ese caos en desorden, necesita de lo divino y ya que sólo tiene la
conciencia del hombre, lo que trata de hacer es encontrar solucwnes litera~
rias y filosóficas para desprender de ellas las leyes del destino humano.

El tiempo es también un factor decisivo. En todo aquello que queremos
penetrar -llegar a lo íntimo-- nos vamos a encontrar que tiende hacia lo
temporal y hacia lo eterno.
Tiempo supone eternidad, presente, pasado, futuro. Borges juega con el
tiempo, le interesa sobremanera situar al hombre en éste como un ser perdido, como un ser con duda, como un ser angustiado ante la eternidad.
Ligado al tiempo tenemos el infinito. Lo infinito es lo interminable, lo
de mil posibilidades, lo multiplicable. Borges tiene conciencia de que en toda realidad hay infinitud y esta infinitud de la realidad pasa a ser también
una obsesión constante.
Borges coloca al ser y al universo en lo infinito. Esta relación del infinito con el tiempo es a causa de que éste y el espacio suponen eternidad
y por lo tanto infinitud.
Creo en el alba oír un atareado
rumor de multitudes que se alejan;
son los que me han querido y olvidado;
espacio y tiempo y Borges ya me dejan. 5

Partiendo de lo expuesto, trataremos de ver este elemento fantástico (referido fundamentalmente a la preocupación metafísica angustiante de Borges) en algunos de sus cuentos.

• RooRÍGUEZ, ALMA S., Jorge Luis Borges en la Literatura Fantástica. Tesis U.N.L.

Monterrey, 1967, p. 85.
' BoaoEs, op. cit., p.

30.

115

�Tlon, Uqbar, Orbis Tertius.
Tlon, Uqbar, Orbis Tertius es uno de los primeros cuentos fantásticos de
Borges. En él vamos a encontrar una contraposición de lo real y lo imaginario. Borges parte de hechos conocidos, de hechos reales para llegar posteriormente a la invención fantástica. Tlon, Uqbar, Orbis Tertius presenta
un universo imaginado por los humanos, que asciende al plano real llevando
un segundo plano de irrealidad. Partimos del hecho real por lo referente
al volumen de la Enciclopedia, mismo punto que nos dará la aparición de
lo fantástico --el artículo referente a Tlon, existente en un solo volumen
de la Enciclopedia.
Harss nos dice acerca de Tlon: "Aprendemos que las referencias a Tlon
se encuentran solamente en las fuentes más esotéricas, un tratado olvidado,
una edición insólita de la Anglo-American Ciclopaedia. Tlon es el invento
de un conciliábulo de técnicos, moralistas, hombres de ciencia, artistas Y
filósofos que han trazado sus coordenadas astronómicas y planetarias, dándole así existencia mental -y, por extensión, real si no física-, bajo la dirección de algún genio desconocido. Indispensable para la verosimilitud del
cuento es el hecho de que Tlon es un mundo idealista cuyos habitantes
ignoran la noción del espacio; para ellos la realidad es una galaxia de actos o intelecciones aislados e independientes que uno de sus idiomas refle¡a
en la forma de 'objetos poéticos'. En Tlon se invalidan la causa y el efecto,
consideradas allí meras asociaciones de ideas. No existe la verdad, sino solamente la sorpresa".
Tenemos también el símbolo, un símbolo que opera fantásticamente, por
lo tanto diremos que el símbolo fantástico está desde un principio. "Debo
a la conjunción de un espejo y de una enciclopedia el descubrimiento de
Uqbar".
El espejo simboliza para Borges un temor infantil hacia los espejos, quizá
el usarlo en forma reiterada sea un intento de superación del propio símbolo.

Para siempre cerraste alguna puerta
y hay un espejo que te aguarda en vano;
la encrucijada te parece abierta
6
y la vigilia, cuadri/ronte, Jano.
Encontramos además como símbolo, el juego de las monedas -9-, número simbólico dentro de la Literatura Medieval, símbolo que aparece taro' Ibid., p . 31.

116

bién en uno de nuestros contemporáneos, Salvador Elizondo en "Farabeur•
donde se plantea fundamentalmente la búsqueda de la identidad.
,
Otro ~pecto i~teresante es el manejo que de las filosofías orientales hace
Bo~ges, ~1 e~ realidad, Tlon es un país inventado, en lo referente a religión
y f1losof1a nene mucha concordancia con las filosofías orientales.
De la rni~a manera que Joyce en su Ulises intenta hacer o crear un
nuevo lenguaJe, Borges fantasea su país ideal: Tlon Uqbar Orbis Tert·
"En tonces desapareceran
, del planeta el inglés y el francés
'
' mero español
lUS.
y el
El mundo será Tlon".
·

Las Ruinas Circulares.
Las R~i~as Circu_lares es considerado como la máxima creación del realis":1? fantás~~o Borgiano. En este cuento Borges va a volcar su preocupacio~ metafJSJca, presenta un hombre que quiere soñar otro hombre, sueño y
realidad en~mezclados fantásticamente. El proceso del soñante va a partir
desde el sueno en que no se sueña, hasta llegar a soñar su ideal -otro
hombre·' d e1 sueno
~ como de un ' desierto
.
·. ,"El hombre, un día, emerg10
viscoso, m~ ,la vana luz de la tarde que al pronto confundió con la aurora
y comprendio que no había soñado".
El s~eño del ~ñante llega a tal grado que el hombre soñado se va a
convertir en realidad
. .
. para el soñante. "El hiJO
· que he engend rad o me
espera y no eX1Stirá s1 no voy".
El juego de lo ~eal al sueño y del sueño a lo real, forman un círculo
que llega a convertirse en fantástico y viene a darnos una combinación perfecta entre lo real y lo fantástico.
La angus~ sobreviene en el soñante y alcanza en él un estado de duda
Y desesperación al no saber si es soñado por otro hombre. "Con ar ·
con humillación, con terror, comprend"16 que él también era una aparienivm,
cia, que otro estaba soñándolo".

La Lotería de Babilonia.
l~al que lo hizo en su primer cuento fantástico Tlon, Uqbar, Orbis
~ertms, de contrastarnos lo real con lo fantástico, pero refiriéndose en esencia
del ser en el universo'· en este cuento presenta Borges una
. . a la posici6n
.
V1S1Ón caótica del Mundo, sin ningún sentido de ordenación en el cual
-el ~zar -elemento fantástico-, interviene en la vida de los h~mbres, aunque estos, algunas veces no lo comprendan. Pensemos en un Borges pro-

117

�feta que está externand o ese Caos de la humanidad, esa separación entre
Dios y sus creaturas.

La Biblioteca de Babel.
· boliz'a IR HACIA Dios • Igual que en el cuento
anterior,
.
.
E ste cuent o sun
el Ser, Dios y el Universo siguen preocupando a Borges. Consider~ ~l uru.bli'oteca • "El Universo (que otros llaman la Biblioteca)
verso como una Bi
·•
.
, h
se compone d e u n número indefinido, y tal vez infimto de galenas exagonales".
Harss nos dice: "Borges, el bibliotecario ciego, razona que si la biblioteca existe ab aetemo, debe ser también total y no debe haber en ella d~s
lib s idénticos Podría sin embargo haber un solo 'libro cíclico' que sena
r\ a y el c~mpendio perfecto de todos los demás". Tendría que haber
la ci r
.. ,
b luta
sido escrito por el autor de los autores cuya vis1on es a so
•

El Aleph.
En este cuento encontramos conjugados esos dos planos que ~orman 1,0
fantástico: por una parte, Beatriz Viterbo, su casa (su presencia d~pu~
de muerta) . por otra, Carlos Argentino -lo real-. Seres que seran e
amino ue, conducirá a Borges a la visión del Aleph, "uno ~e los puntos
~el espa~io que contiene todos los puntos"' esta visión co~sttu? :l l otro
!ano. el de la evasión hacia la irrealidad. "En la parte m enor. _e esp l' , h . la derecha vi una pequeña esfera tornasolada, de .c~si malteca on, acia
'
h' ( )
'nfirutas cosas
rable fulgor (... ) ' el espacio cósmico estaba a i . . . ' eran i .
,
claramente las veía desde todos los puntos del Umverso ( ... )
porque yo
( ) • el Ale h desde todos los
vi un laberinto roto ( era Londres) ' . . . ' V1
p ,
.
puntos de la tierra, y en la tierra otra vez el Alep~, en el A~eph la tierr~,
. . cara y mis vísceras vi tu cara, y sentí vertigo y llore, porque mis
v1 mi
'
.
b e usurparon
ojos habían visto ese objeto secreto y conJetura1, c~yo no~ r
.
"
. , hombre ha mirado: el mconceb1ble Umverso .
los hombres, pero que nmgun

"!

El Sur.
El sueño y la alucinación forman lo fantástico
. estaran' presentes las dimensiones del
consecuencia
y futuro, y algo más, que creemos que es de suma

~n este cuento, y como
tiempo; presente, pasado
.
·
l l
t
importancia, e e emen o

Nos plantea una dualidad en 1a muerte. Juan Dahlmann moribundo en
un sanatorio, sueña una muerte que no es la que le acontecerá. Las alucinaciones provocan en Dahlmann, antes de su muerte verdadera, un momento
de lucidez, mediante el cual verá la muerte que le hubiera gustado tener;
Dahlmann muere -pero simbólicamente- en una riña de cuchillo, "a cielo
abierto y acometido, hubiera sido una liberación para él, una felicidad y
una fiesta, en la primera noche del sanatorio, cuando le clavaron la aguja.
Sintió que si él, entonces, hubiera podido elegir y soñar su muerte, ésta
es la muerte que hubiera elegido o soñado".
Borges al sufrir un accidente ( un tremendo golpe en la cabeza) tuvo
que ser sometido a una intervención quirúrgica en la cual se sintió muy
cerca de la muerte, esta tremenda impresión lo llevará más tarde a tomar
el suceso como tema de este cuento.

Funes el Memorioso.
En Funes el Memorioso, también encontramos que la nota biográfica es
de gran importancia. Funes, hombre de campo dotado de la extraordinaria habilidad de dar con precisión la hora en el momento en que se le
preguntara. Funes sufre un accidente que lo deja inválido, pero en cambio,
recibe una superdotada memoria. "En efecto, Funes no sólo recordaba cada
hoja de cada árbol de cada monte, sino cada una de las veces que había
percibido o imaginado. Resolvió reducir cada una de sus jornadas pretéritas a unos setenta mil recuerdos, que definiría luego por cifras ( ... ) .
Pensó que en la hora de la muerte no habría acabado aún de clasificar
todos los recuerdos de la niñez ( ... ) . Había aprendido sin esfuerzo el inglés, el francés, el portugués, el latín. Sospecho, sin embargo, que no era
muy capaz de pensar. Pensar es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer.
En el abarrotado mundo de Funes no había sino detalles, casi inmediatos".
Vemos en Funes ese' ser con la capacidad de percibir "la verdadera dimensión que es reflejo de algo desconocido". El laberinto, el universo mismo, todo un mundo de contrastes fantásticos está presente en Funes. "La
realidad es atroz, fantástica. El caos es un símbolo ( ... ) , las ficciones borgianas son alegorías de un mundo casi imposible".
Jorge Luis Borges plantea con su Literatura Fantástica, un nuevo antropocentrismo que se fundamenta principalmente en la preocupación por el
hombre. El ser en el universo (Borges mismo) va a ser su eterno prob1ema.
Escapa hacia el mundo de la irrealidad, evade el presente y va en busca del
mundo fantástico para poder revelar su problemática. "En el análisis de
los temas borgeanos -en su exposición sintética-, es posible advertir su

autobiográfico.

119
118

�humanismo. Nada más lejano ( ... ) de temas y preocupaciones que olviden
al hombre en su condición de tal. La certificación de su profundo latir
humano nos lleva a pensar que quienes pretenden agobiar su renombre con
la acusación de una herética inhumanidad, sólo consiguen ratificar su personal imposibilidad de comprenderlo. Tal valdría negar un teorema por no
entender matemáticas".7
El Nuevo Antropocentrismo marca un punto de unión y una nueva forma literaria de manifestarse en los escritores hispanoamericanos de nuestros
días. Puede verse como punto central al hombre angustiado, perdido en el
universo, tratando de salir de un estrecho callejón que se convierte en círculo sin salida, en problemática, en interrogante. Es la actitud obsesiva del
hombre actual en busca de su identidad, de su definición.

BIBLIOGRAFIA
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Ríos PATRÓN, J. L., Jorge Luis Borges, Ed. La Mandrágora, Buenos Aires, 1955.

1

Ríos PATRÓN,

J.

L., Jorge Luis Borges. Ed. La Mandrágora, Buenos Aires, 1945,

I
JULIO CORTAZAR A TRAVÉS DE SUS CUENTOS
-Visión general de su mundo fantásticoPROFA. MA. ISABEL CUERVO PÉREZ

EN Juuo CoRTÁZAR, el hombre y el mundo sufren un giro especial que
nos arrastra a los lectores-hombres cuando descubrimos como él al ser sencillo e infantil que prevalece en nosotros.
'
'
~ Cortázar en sus cuentos es el candor y las especulaciones profundas del nino envuelto en el mundo de las interrogantes. Y es el adulto de mirada
introspectiva que conoce al Hombre y no puede evitar el pesimismo.
Quiere sacar al lector de sí mismo, y sus cuentos -"ingresos a posibilidades"- establecen recursos extremos como la hilaridad de sus situaciones
cómicas o absurdas que aumentan la tensión interna del libro y "constituyen
un medio de extrañar al lector, de colocarlo poco a poco fuera de sí mismo,
de extrapolarlo".
Pone en crisis los principios lógicos precisamente porque las situaciones
tensas son ocasiones perfectas para "una iluminación".
En su humorismo por el simple humorismo crea a los simpáticos Cronopios
en un mundo mágico y realmente fascinador donde también se destila el
humor que nos lleva al juego constante, al juego significativo que puede
derrumbar las apariencias y desencajar la médula de lo real.
Cortázar se ríe del mundo -y de sí mismo como integrante de la humanidad- en su propia cara, se ríe de la inercia por la cual seguimos cobardemente sentados en el sitio que nos prepararon y nos dieron.
Retrata nuestros manidos sistemas, ideologías y rutinas de todo orden,
hasta del lenguaje, con una ironía que sacude en su afán de destruir la
falsedad.
Apoyado en caracteres y situaciones cotidianas crea su mundo fantástico
y nos hace compartir con él un chispazo de vida, adivinado a través de esa
o_tr~ realidad d: absurdos, de incógnitas, de sutilezas, de laberintos, de afectividades. En fm, no se puede precisar completamente por qué ésa es otra

pp. 45-46.

120

121

�realidad. Es el conjunto de sucesos; es la experiencia independiente de
nuestro mundo diario, que se nos comunica sobre un trasfondo de todos los
días· es un nuevo viso en la relación del hombre con los objetos.
' sus cuentos existe la realidad de sucesos, comportamientos y actitudes
En
comunes y corrientes, aún triviales como las de "Final del juego" (Final del
juego) , (las tres niñas que juegan a las estatuas y las actitudes) . En el cual
la "realidad" se palpa a través de las conexiones afectivas más íntimas de los
personajes. Se debe a una fuerza que motiva misteriosamente los mismo~ actos
de toda la vida, dándoles un nuevo significado sobrecogedor y fascinante.
En este caso se trata precisamente de juegos, que son para Cortázar una
entrada al mundo de las significaciones.
Hemos aceptado la conclusión de que lo fantástico es una agresión al
mundo real y cotidiano, es lo que nos pasma porque irrumpe insólitamente
e invade nuestro mundo de una manera imperiosa e irrefutable. Nos espanta
porque es contrario a toda verosimilitud. Crea otra realidad, la "realidad"•
Lo fantástico invade imperiosamente nuestro ámbito vital, pero no por
eso nuestra reacción es la del escándalo; por lo general lo fantástico causa
angustia, pero se llega a ella a través del espanto y del t:rror.
.
.
Situándonos en nuestra materia -los cuentos de Cortázar- y sm deJar
el tema reacción observamos que se llega a la angustia existencial, pues es
el hombre la pr:ocupación del autor. La reacción frente a lo insólito o absurdo ese camino hacia la angustia final, es en ocasiones un temor serenament; pasivo, en otras es ya una angustia (porque se enca~a a lo ~esconocid?)
silenciosa y paralizada. En el mundo cortazariano cas~, no eXJste el gnto
desgarrador ante "lo otro" ; la angustia y la desesperac10~, pueden s~r aterradoras, y la sorpresa puede ser anestésica pero la reacc1on no es s1em~;e
precipitada ("Casa Tomada" - Bestiario) . Es más, a veces no hay reacc1on
porque la "realidad" se torna como esperada y el espasmo se borra ("Axolotl"
• Final del juego) .
Lo que sucede también es que a veces "lo otro" surge apenas gradualmente se sitúa inocentemente y va enredando hasta causar el clímax del
perso;aje, cuya reacción ha ido también modificándose poco a poco. En
"No se culpe a nadie" (Final del juego) "lo otro" es ~l ~rado hasta el _cual
se lleva el acto automático de ponerse un pulóver en my¡erno. Es el rmsmo
incidente que ya nos ha ocurrido alguna vez pero... ciertamente no siempre
se resuelve.
La minuciosidad pedeccionista con que Cortázar hace el relato, y la extensión que por eso resulta en el mismo, nos hace pensar en algún momento
que es inconcebible la razón de que ponerse un p~lóver resultara tan problemático que terminara causando la muerte del suJeto.
Pero una segunda lectura O una reflexión en el acto y su tiempo normal,

122

nos hace creer posible un final así. Quizás la desesperación o el no ponerse
a pensar paso por paso y con visión objetiva, sean las causas de un final
trágico. Pero en este cuento no sucedió ninguna de las dos cosas --quizás
sí la desesperación, ya casi al final- y sin embargo, el sujeto murió al caer
por la ventana, cegado y manatiado por el pulóver que al parecer obedecía
a una inercia misteriosa.
La lectura de los cuentos de Cortázar nos coloca en una prolongación,
en una nueva comprensión de la literatura fantástica. Muchas veces su "realidad" o "mundo" es lo absurdo o lo excepcional de la realidad cotidiana.
Pero en el fondo crea su universo impulsado por una búsqueda amorosa
del hombre. Modestamente habla el escritor de su estilo en prosa narrativa,
y considera que "se apoya en el humor para ir en busca del amor, entendiendo por este último la más extrema sed antropológica".1
Por esto en sus narraciones no existe la "acción", no le interesa que haya un argumento, es decir, que pase algo. Abandona a lo mínimo este
elemento; a veces está reducido a una simple conversación o no tiene mayor
importancia que la de ser un soporte o pretexto de las especulaciones de
algún sujeto, de las redes afectivas o intelectuales de dos o varias personas.
de un mundo interior que se expresa y que es visto bajo distintos modos
de pensar. Sin embargo no se limita, y alguna vez aprovecha la acción para ~omunica~ lo que le ~teresa. Así sucede en "Las armas secretas" perteneciente al libro de su nusmo nombre; es un relato de regular cantidad de
a~ción. El asunto es éste: Un estudiante parisino (Pierre) , bohemio y con
dmero de sus padres, intenta obsesivamente conseguir el amor de Michele,
~ica indiferente -también estudiante- que al final acepta las proposicmnes, para encontrar una inesperada realidad. Se sitúan los hechos principalmente en un suburbio de París.
Cabe sentar que el elemento fantástico es la transposición (más que descomposición, pues el físico sigue siendo el mismo) de una persona, Pierre,
en otra que existió en otro tiempo y en otro lugar, el quizás soldado alemán
que durante la guerra violó a Michele en su casa de Enghien.
11 nunca supo nada sobre ese soldado ni lo de Enghien; sin embargo es
repentinamente el violador, vive angustiado los actos brutales y las últimas
sensaciones del otro, a los cuales ya no puede escapar.
Una parte de la acción interesa en el cuento porque va a modificar la
realidad deseada por el protagonista.
La llegada a la casa sola de Michele, la casa misma y los hechos que
Y~ _habían sido pensados como ritos a partir de la bola de cristal al princ1p10 del pasamanos, la cual no existe y provoca el sacudimiento de la "realidad" de Pierre (el protagonista) ; esa bola de cristal era el punto clave
Y punto de partida de los deseos de él, y su no existencia hace que no se

123

�cumplan. También participa en esa falla la reacción de Michel~, ?erivada
de sus recuerdos que la hacen ver en Pierre al hombre que la violo alguna

do hable de su inesperada creciente popularidad en "asaltos a las librerías",
sus palabras permiten ver una sencillez y un humorismo innatos:

vez.
h 1·
La "realidad" es la que existe en la mente del muchac o, a tmagen
que se formó -inexplicablemente- de su encuentro definitivo '! total con
Michele pero que no puede ser porque ella ha dicho que no existe la bola
de cristal al pie de la escalera.
. ,
Cuando sabe que ella estará sola en su casa, se sitúa en ese lugar que
casi tiene que ser como ya tantas veces lo ha imaginado:

Las armas secretas, despeinó bruscamente a sus lectores con un relato
llamado "El perseguidor"; el resto ocurrió como en esas noticias policiales en las que un señor que vuelve a su casa se la encuentra patas
arriba, la mesa de luz en el lugar de la bañadera y todas las camisas
tiradas entre los malvones del patio.'

entra con Michele en un saloncito agobiado de muebles ve_tus_tos, sube
una escalera después de rozar con los dedos la bola de vidrio_ donde
nace el pasamanos ( ... ) . Se desprende co~ ~sf~erzo de la im~gen,
descubre que es feliz ( . .. ) , que la casa sera distinta de eso que imagina y que lo ahoga un poco con sus muebles y sus alfombras desvaídas.2

Momentos después pregunta a Michele si hay_ una ~ola a~í en su cas~:
y la respuesta negativa sale casi sin atención, olvidada mmediat~mente. S~n
embargo, la imagen persiste en la mente de Pierre _Y toma una tmportancia
que casi lo hace presentir el fin. Sus eternas reflexiones machacan ese punto clave:
Hasta a la extrañeza es posible acostumbrarse, creer que el misterio
se explica por sí mismo y que uno acaba por vivir dentro, ~ceptando
lo inaceptable, despidiéndose en las esquinas o en l~s ~afes cuando
todo sería tan simple, una escalera con una bola de vidno en el nací. · t del pasamanos que lleva al encuentro, al verdadero. Pero
cimien o
.
'd • 3
Michele ha dicho que no hay ninguna bola de vi no.

La anormalidad no reside en la acción sino en la relación de cier~a ~elodía y cierta frase de una canción alemana, que Pier~e hac~ con M1che e;
y lo anormal está también en el insistente equívoco sm motivo. respecto
nombre de la ciudad donde ella vive y el de otro lugar: Enghien. Prese ciamos el hecho anormal de la confusión de dos personas.
.
En los cuentos de Cortázar palpamos la realidad coti?iana y/ l J_I11S~?
.
,
ésta se deforma y llega a ser una variante o realidad .
tiempo vemos como

:l

uede pasar a la atención de los lectores del arUn aspecto que no se P
gentino es el humor.
Cor~zar ha declarado que su estilo es la vía del humor al amor, y cuan-

El autor manifiesta explícitamente, y feliz llega al maxuno de su humorismo y de su invención en Historias de cronopios y de famas. Apoyado en
datos de nuestro mundo, crea historias desconcertantes, de personas especiales o de seres imaginados. Transforma actos rutinarios, como subir una
escalera u observar un cuadro, en profundas especulaciones ridículas.
Nuestra seguridad vacila desde el principio del libro con las instrucciones
para llevar a cabo cosas de las más repetidas en nuestro vivir; al ver las
ocupaciones raras en las cuales los personajes encuentran la verdadera razón de su existencia realizando lo que su vida les pide para ello; al comprender el triste destino de las repudiadas bicicletas, y el último fin de los
periódicos; vacilamos con el mundo construido de libros que llevan al mar
y con los barcos que convierten en islas y casinos. También con las divertidas o tiernas historias de los cronopios, los famas y las esperanzas,
seres imaginarios que no obstante ello se mueven en nuestro mundo, con
detalles de nuestro actuar y de su propia naturaleza.
La misma premisa, búsqueda del hombre, es la que rige el contenido del
libro. Cortázar especula sobre la existencia del hombre, la siempre trivialidad con que éste se rodea, el verdadero fondo de la realidad en sus actos
más insignificantes. Descubre nuevas aristas, plantea las razones últimas,
abre nuevas posibilidades.
Lo que hace el escritor es remover la conciencia del hombre para que
se percate de que está en el mundo, que existe, rodeado de personas y cosas
y destinado a las relaciones y transformaciones.
En esta remoción interviene igualmente el absurdo; pero en una expresión de humor y fantasía, que produce un choque divertido en lo otro,
olvidando el terror y la angustia a las que impulsa siempre al hombre.
Con ligereza y humor desentierra la verdadera dimensión de la realidad.
Ve con llaneza esos grandes problemas del hombre, y logra su cometido
sin tener que revestirse con el rutinario traje de la seriedad.
Cortázar es en su interior un cronopio, que igual que esos seres desordenados y tibios siente "en cada segundo de su vida el descubrimiento
125

124

�/

de cualquier cosa sin importar su significancia, y festejan tal evento con la
5
alegría más festiva y abriendo un corazón que se inunda en temura".
Aspecto más interesante es el tiempo, también juguete del autor, que en
ciertos relatos trabaja con diferentes niveles temporales cruzándolos, colocándolos en paralela o haciendo continuación uno de otro.
Dentro del plano de la metafísica es intrascendente el transcurso del tiempo. No se considera al tiempo encerrado en el reloj, que algún día termina
y es la muerte.
El autor de Rayuela sobrepasa nuestras miradas introspectivas y crea literatura existencialista.
Sí, el tiempo que termina es la muerte, es el tiempo fragmentado para
cada existente. Pero la "cachetada metafísica" de Cortázar nos sumerge
-o nos estrecha para que por fin lo sintamos- en el tiempo eternidad,
en el del origen de la vida, tiempo de las conversiones y de las infinitas
aberturas.
Es el tiempo en el cual aparecimos insertados de repente, como burbujas
en el mar, y cuyo principio desconocemos. Es quizás invención pero tenemos la certeza de que permanece y trascenderá a nuestras fugaces existencias.
Así lo patentiza este escritor en un fascinante relato: "El ídolo de las
cícladas" ( Final del Juego) , cuyo asunto es éste: una pareja parisina y un
argentino arqueólogos, hacen exploraciones obedeciendo a la insistencia de
uno de ellos que durante meses ha tratado de llegar al misterio -y unirse
a él mediante la perfección en las réplicas- de una estatuilla femenina que
lo subyuga en una relación íntima establecida casi de inmediato entre ellos
dos (el explorador argentino y la estatua), y que luego se apodera del otro
hombre que a su vez va en busca de esa unión última y necesaria.
Somoza se sale del tiempo y logra "tocar fondo". Razón incomprensible
porque su sumersión no se notó, sólo se ha ido efectuando.
Morand analiza la obsesión de Somoza:
todo arqueólogo se identifica en algún sentido con el pasado que explora y saca a luz. De ahí a creer que la intimidad con una de esas
huellas podía enajenar, alterar el tiempo y el espacio, por donde acceder a ...

Y sus pensamientos quedan suspendidos en la incertidumbre, igual que

conociendo.y Quiero
que . . . Ah, necesztarza
. , explicarte
.
enteros
l
b decir
d
durante días
...
o a sur o es que allí todo entra en
es esto . . .
un • • . Pero cuando

Poco a poco, mientras seguía tallando réplicas de
a l centro de atracción.
la estatuilla, se acercaba
-Es tan sencillo -dijo Somoza
s·
todavía en contacto con lo t
i~m~re sentí que la piel estaba
años de caminos equivocadosº
ero d a~za que desandar cinco mil
. . . na a importa ahora. Mira, es así.

-¡;·

¡º· )

Hasta que un día se declara ya definitivamente en el otro mundo :
Yo no beberé, tengo que ayunar antes del sacrificio.

- ( ... ) -

.;s

-El de la unión, para hablar con t
l b
flauta doble( . . . ). El sonido d
paa ~as. . ¿No lo oyes? La
1
cordia a la derecha
e a vi a a la izquierda, el de la dististas
s 'l
( .h. . ), cuan_do se cumpla el sacrificio de los flau. . . o o se escuc ara el silbido de la 'd
sangre derramada ( ) l
pl ,
vi
nueva que bebe la
. . . . a so aran por la caña de la . . d
yo untaré de sangre su cara ves as'
l
,
. izquier a, y
bajo la sangre.
'
, i, y e asomaran los OJOS y la boca

ª

. Se encuentra remontado "a miles de años
,
. ,
gmosa de grito animal de salt " l
l
atras, en una le1ama vertí0
'
a a cua pertenecía
"'d l d
•
t~rror bajo los ritos del tiempo sagrado, de hacha d e~d 1 o o el. pnmer
c1ones en los altares de las c li ,, U h
e pie ra de las mmolaatacó a Morand
b .
o nas .
n acha como la que tenía cuando
amigo al acech dy l ªJº cuyo golpe ~urió después él mismo dejando al
0
e a sangre que necesitaban
Así
Cortázar
destru
: temporales, si se permite la
redund .
. ye e1 fiempo y el espacio
Somos;:~:; ;ef~;~i::t;::~~;a~~: !~::a!::0 :::n;iaa~:reca~::
nuestra capacidad alcanza en su hab1"tual e1erc1c10.
. . .

!~:

~:teforías.
o que

Crea también nuestro autor el tiempo rectilíne
.
ver con la secuencia
lógica
de
minutos
de
d'
.
od
que
n~
tiene
nada
.
,
ias m e estaciones Un
tie que
ue
se
posesiona
de
los
personajes
de
"A
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.
t
d
1
"
.
mpo
qgos el fu )
l h
.
u opis ª e sur (Todos los fueego y os ace olvidar sus relojes Es el tiem bl
1
que los limita a un mund
. ·
po- oqueap astante
mente están instalados.
o muy especial fuera del tiempo en que real-

las palabras de Somoza al principio.
-No podía ser que no ocurriera -dijo casi puerilmente Somoza-:
a cada nueva réplica me acercaba un poco más. Las formas me iban

barbas del diablo"
(L_as armas secretas) una acción transcurriendo
enEn
la "Las
realidad
.
' se ve mterrump1da por el narrador que la plasma en una

127
126

�fotografía. Los hechos que estaban sucediendo en el tiempo ya no _sucederán, pero la fotografía los encierra en forma laten:e, y en determmado
momento 4ue el fotógrafo sentía- se liberan el tiempo y los actos, y
siguen sucediendo en el mismo proceso que llevaban.
'
íntimamente al tiempo es el espacio. En
Otra categona que se une
"Casa tomada" (Bestiario) tenemos un solo espacio, pero él es el que sufre
directamente la implantación de lo anormal que con su presencia va prácticamente corroyéndolo.
.
.
"
El manejo más libre y confiado del espacio y del tiempo e~ste e~ El
otro cielo" y en "Todos los fuegos el fuego"' del libro de este rmsmo titulo.
En el primero de ellos un joven argentino del mundo de hoy pasa de su
casa en verano al ap:rtamiento de su amante en el invierno ?e 1870 en
París. Las fuentes que lo deslizan insensiblemente son dos ga~enas.. cerradas
( que él siempre sintió como su verdadero mundo) ' la . Galena Gue~es de
Buenos Aires y la Galerie Vivienne de París. La realidad se combma en
la segunda "bajo las figuras de yeso que el pico de gas llenaba de _temblores
(las guirnaldas iban y venían entre los dedos de las musas polvonentas. . )
"en ese mundo diferente donde no había que pensar en Irma Y se podia
6
vivir sin horarios fijos, al azar de los encuentros y de la suerte'',
•
,
Cortázar se burla del tiempo y del espacio, no le interesa romperlos ~1 as1
logra con-mover al lector; les comete irreverenc\~ y ~ ve~es basta se n~ de
ellos como en "Pérdida y recuperación del pelo (Historias de cronopios Y

'
de famas):
todo ello ( el buscar un pelo anudado en su _mit~d y tirado fºr el
agujero del lavabo) con la desventaja extraordinaria ~e qu~ mientras
se trabaja durante esos ocho o diez años no se !º~na evitar ,la penosa sensaci6n de que el pelo ya no está en la canena, Y que. solo por
una remota casualidad permanece enganchado en alguna saliente herrumbrada del caño.

7

Los cuentos del argentino son los del hombre niño_ todavía. Del ~ño
que no se limita en sus reflexiones, ni discrimina ob3eto de observ~c1on;
del hombre dueño de una concepción dramática de las cosas. ~us ac~1tudes
están determinadas por los sentimientos claros y sinceros de la infancia: _un
gran amor hacia el hombre y una ternura que simplifica su visión extendida
sobre todos los seres vivientes.
Nuestro autor es en sus cuentos el hombre que vive inte~s~ente su lucha
. 'd d del hombre individuo que se debe a si mismo. Su compor l a autentlci a
promiso es con la revolución, que él lleva a cabo desde su campo, y por

amor a las palabras, desentrañando su "significado literal, primario y enloquecedoramente verdadero" para llegar a la esencia del universo que crea
en cada relato.
Los personajes que habitan su mundo son el argentino medio o el francés
medio también; personas del grupo estándar y de una vida más estándar
todavía.
En muchas ocasiones, seres ambiguos en uno u otro aspecto: el argentino
en \arís, el que _s~re transforrnac~ones insólit~s en su personalidad, y sobre
todo el que participa de dos realidades del tiempo o del espacio, o de los
dos aspectos a la vez.
No tienen importancia vital el sexo o edad o condición social de sus
personajes. Y las que él diseña son apenas pretextos necesarios; no tienen
psicología porque no es el camino hacia la comprensión de la vida del personaje lo que le interesa, sino del problema existencial que por medio de
él nos expone Cortázar.
La prueba está en que no nos desilusionamos ni sentimos fallar este recurso
cuando vivimos en ese mundo fantástico, pero tan parecido al nuestro, de
los cronopios, los famas y las esperanzas. Ni maldecimos al autor porque
quiere burlarnos con esos "microbios relucientes" o con "esos objetos verdes
erizados y húmedos" o con los otros seres ceremoniosos y preventivos que
bailan "tregua, catala, espera".
Hijos de la imaginación de Cortázar, estos seres sin existencia material,
igual que su mundo, nos encantan con su carga de humanidad, con su ingenua alegría y su infinita ternura. Desde el exterior, nos introducen en
nuestro propio mundo. Son los únicos personajes especiales de Cortázar;
los otros son personajes humanos que sirven apenas como pautas para la
estructuración del cuento. Hace personajes también a los animales, y realiza "Axolotl" (Final del juego), "Cefalea" (Bestiario) en el que inventa
a las mancuspias, seres animales. Un objeto es personaje en "El ídolo de las
cícladas" (Final del juego), y en "La isla a medio día" (Fue gos . . . ) .
Da categoría de personaje a presencias, como el tigre de "Bestiario"
(idem); el tiempo en "Autopista del sur" (Fuegos . . . ); algo misterioso en
"Casa tomada" (Bestiario).
Y si estos otros seres o cualidades se pueden considerar personajes es porque aparecen en relación con el mundo real, representado por personas.
Constituyen el elemento portador de lo fantástico; rompen las ligas de la
mente humana y abren nuevos caminos desconocidos; conforman, junto al
elemento real, cotidiano, una nueva visión del hombre y sus conflictos, una
visión mítica.
Sus personajes están siempre en situaciones especiales que a veces son
extremas: al borde de la muerte, rayando en la locura, rodeados de gran
129
H9

128

�soledad, acosados por deseos y características de otra persona, atraídos por
las fuerzas más remotas y poderosas del origen del hombre o de la conciencia creadora del artista, ...
La atmósfera de estos personajes diversos, en un mundo dual y sobre
un tiempo y un espacio que rompen sus propias barreras, se ve irrumpida
por lo ins6lito. Esto es lo que rompe la continuidad de la vida. Lo que
causa un extrañamiento, lo que interrumpe al pensamiento y después lo lanza hacia huecos desconocidos antes. Lo insólito nos deja estupefac~s y
vacilantes.
Por lo general, lo insólito en la literatura fantástica participa de dos naturalezas o se encuentra en el punto preciso de su confusión.
Cortázar maneja constantemente la dualidad y así presenta en "El móvil"
(Armas) el sueño recordado con tal exceso de detalles que es casi realidad.
Es insólito el desborde de los instintos primitivos que sufre el público
entero en "Las ménades" (Final). Empieza a explotar la historia hasta
que los aplausos no pueden contenerse, el llanto sale de los ojos, las gargantas enmudecen o se desgarran en gritos agudísimos, y se llega al ataque
personal tendido hacia el Maestro desde todos los lugares. El entusiasmo
delirante se posesiona de todas las personas (menos del narrador) por un
gran espacio de tiempo hasta que logran "devorar'' en un remolino al
Maestro y a sus músicos.
Poco a poco decrece la locura y la gente empieza a salir confusa y murmurante; van componiéndose el traje, los cabellos, unos se desplazan como
borrachos, pero la mayoría va con la actitud del espectante que abandonó
cualquier sitio de diversión.
Presenciamos lo insólito en la continuación de la vida dentro de una
fotografía. En el llanto inexistente de un niño, tras la puerta condenada.
En la posibilidad de que el ahogado del sueño misterioso reclame la cara
del propio soñador la noche que se levante "cubierto de basura y mordiscos de peces". En la conversión de un hombre en ajolote. En la manera
con que los pasajeros del "Omnibus" acorralan y repelen a los dos pasajeros ignorantes que mancillan, con sólo estar presentes, su mundo de flores y miradas.
El mundo insólito de los cronopios que viven su felicidad vendiendo
globos y dulces junto con las estampillas postales, nos sitúa también en el
mundo inusual de la alegría por sí misma que despierta actos tales como
tirar pegostes de dentífrico por los balcones, o bailar tregua y catala frente
a los almacenes comerciales.
Cortázar vive en lo insólito porque la realidad -apenas se ve bienes una cadena de absurdos y de relaciones increíbles que la rutina baña de
lógica y acepta sin indagar.

Nad~ más i_ns?lito.. : , . pero tan indiferente para Javier y Nora, que la
presencia de Silvia y Silvia misma (Ultimo Round) ese "invento" con que
1os nmos
·~ " aturd en" a los mayores, y con el que Cortázar
'
nos envuelve en un
mundo sutil y apenas vislumbrante de la belleza encarnada en esa adolescente "álamo de bronce y de sueño".
La .~onía y la mujer una sola cosa, en ese universo extraordinario que
se a~vma. en. las fantasías infantiles y en las llamas de una hoguera que es
la IDJsma mc1tadora del amor cortazariano.
El erotismo se filtra suave y poéticamente en este cuento que no es sino
absurdo para el habitante del casillero terrestre.
Y t~nemos ahora el eslabón por el que continuaremos internándonos en
e! _hábitat del cuentista argentino. No necesitamos extendemos con exclusividad en él, pues hemos venido observando que el absurdo es una coordenada! una ~nsecuencia necesaria, irreprimible de la naturaleza del propio
Cortázar, quien declara en "La vuelta al día en ochenta mundos":
Viuo y escribo amena~ado por esa lateralidad, por ese paralaje verdadero, por ese estar siempre un poco más a la izquierda O más al
fondo. del lugar en que se debería estar para que todo cuajara satisf act~namente en un ~ía más de uida sin conflictos. 'Escribo por fal~ncia, p~r . descolocaci6n; y como escribo desde un intersticio, estoy
5:emf'e mu1tando a que otros busquen los suyos y miren por ellos el
¡ard,_n donde los árboles tienen frutos que son, por supuesto, piedras
preciosas'.
La anécdota de cada relato (sus cuentos) es también un testimonio
de extrañamiento, cuando no una prouocaci6n tendiente a suscitarlo
en el lector.

Y la entrevisión de una realidad otra es causada por cualquier fractura instantánea del continuo, como un "sueño, un acto fallido, una asociación verbal o causal fuera de lo común, una coincidencia turbadora".
Los c~entos de Julio Cortázar nos internan en el absurdo por muy diversos caIDJDos. Entramos en él a través de los simples argumentos como los
de "Los venenos", "Los buenos servicios", "Final del juego", "Casa tomada",
que son mero pretexto para el ejercicio fantástico o lingüístico del escritor.
Es absurdo su lenguaje porque se crea en la ruptura de las pautas que le
ha dado la tradición; se vicia en lo más vergonzoso de su ser haciéndonos
~a ,guen: de lugares comunes, o bien se diluye en la atmósfera poética, y
m aun allí -a veces- deja su ser absurdo quizás porque la poesía nunca
ha sido sensata. Forja Cortázar las palabras de acuerdo al molde de su ins-

131
130

�.
del lenguaje y muy diversas profundipiración. Explora diferentes matices
dades del pensamiento.
l
infantil-adulta, tan
.
'
es
absurdo
él
mismo
por
su
doble
natur~
eza
flil
En
1 con las que juega
ambigua como las dimensiones tempor~es y espacia es
en sus estructuras cuentís~icas más comp~:~~:~ lo horroroso como cualidad
En otras de sus narraciones aparece
1
, 1 d " "Circe"
"C falea" ''El ídolo de as cic a as '
.
o como elemento concreto:
e
' .
l muy importante la
En ellos predomina el clima ob~si~o, y J~egae:nesfeap:undo pequeño de la
interrogación del lector que se a interna o
inspiración de Julio Cortázar.
1 que es amable por sí mismo
Un mundo -el de sus cuentos en genera literaria, es una puerta
y que sin dejar de desligarse del resto. de su o~ra
suficiente para entrar al autor y simpatizar con el.

EL AGUA EN LA OBRA POtTICA DE CARLOS PELLICER
LETICIA PÉREZ GunÉRREz M.L.E.
Escuela de Letras
I.T.E.S.M.

LA NATURALEZA es la gran animadora de la poesía de Pellicer. Es el poeta
de la alegría, del optimismo. La vitalidad de su existencia se transparenta
en toda su obra. Todos los elementos de la naturaleza tienen alojo en sus
versos y se encuentran en íntima vinculación con él: el agua, el sol, el paisaje, el mar. En su poesía, Pellicer nos da a conocer la realidad tal como
él la percibió. Pero no sólo nos lega la representación objetiva de la realidad sino también el estado de ánimo en que se encontraba en el momento
de apreciar esa realidad, y en algunos casos llega hasta la identificación
entre su realidad anímica y el paisaje.
Nuestro análisis se circunscribirá a los siguientes puntos: a) observación
del elemento "agua" como motivo estético del paisaje y su estrecha relación con el poeta; b) el recurso estilístico de la personificación aplicado
al elemento acuoso; c) el sonido del agua en su relación con la música;
d) la policromía del agua en el paisaje; e) la mujer y su relación con el
agua; f) la identificación del poeta con el agua y sus sentimientos con respecto al mar.
A) El paisaje que Pellicer nos presenta, está pletórico de elementos dinámicos. Uno de éstos es el agua, ya en forma de delicadas gotas de rocío
o ya en su forma más bravía como la de un mar encrespado con ráfagas
de tormenta. El agua es considerada uno de los cuatro elementos primarios
de donde procede la vida. En Poema Elemental Pellicer se refiere al agua
llamándola "espacio palpitante", y "engendradora de vida" ya que en su seno
las "medusas arcangélicas/ mudan ojos y manos en huertos coralinos". A
los mares les llama "aguas reales" en cuyo seno se realizan "viajes fabulosos". El agua también es alimento de la tierra ya que "una gota de agua/
salvó la última espiga del sembrado", y también se encierra "en las grandes

132

133

�tinajas familiares" en donde "el agua se hace negra." "de silencio y frescor".
El agua ya en lagos, ya en lluvia, o en ríos impregna toda la poesía de
Pellicer. "Aguas verticales, horizontales, cerámica y primera" las llama el
poeta.
La lluvia es una de las manifestaciones del agua en la naturaleza. Además de ser benéfica es también motivo estético. Con su ruido alegra la

noche más negra/ que nunca hubo ,d
queda en la retina asombrada del ca1 o sobre los Andes". De esa noche
poeta un recuerdo amargo
Como un contraste al dinamismo de este
,
.. .
tro cantos en mi tierra En 'l
poema está otro mbtulado Guade los lagos de su tie;ra na:atntre otras cosas Pellicer describe la placidez

Una laguna que viene
Y una laguna que va

naturaleza:

(

Llueve lejos por la sierra
llueve a tambor y clarín
Toro de agua, festín
corre por toda la tierra.

.. .)

Hay más laguna que luna
en la noche que está clara.

(M. P., p. 468)

(M. P., p. 469)

El agua es bienhechora pero también puede llegar a destruir y es en

No sólo en la noche las lagunas dan lacer 1
.
retratan la serenidad del paisaje p •p
ª. os sentidos. En el día ellas
Así exclama el poeta:
. arecen espejos que esmaltan los campos.

La Tempestad en los Andes donde retrata con gran sensibilidad una tem-

pestad andina:

Y la lluvia larga
era tal vez agua negra del pozo de los males.
Los rayos
apuñalearon el paisaje.

( ... )
(M. P., p. 51)

Una serie de imágenes visuales da a este poema un dinamismo singular.
Al estallar la tempestad todo el campo se angustia. Ante el embate de la
lluvia, los toros, las vacas, los perros y el pastor corren a refugiarse. Y el
viento que se agita entre los árboles llora y gime. Así se llena el espacio
de voces:
en campo y en espíritu, esas voces
bajo la tempestad, resucitan entierros.

(M. P., p. 50)
En este poema además de esa serie de
también recalcan el movimiento. Así son
áureos la tempestad lejana"; "un viento
cielo"; "latigazo de esplendor"; "los rayos

El agua es laguna O río.
Un espejo se quebr6.
Por todos lados mir6
la desnudez del estío~

sensaciones visuales, las auditivas
las siguientes: "restalla en sesgos
negro de nubes"; "el agrietado
que apuñalearon el paisaje"; "la

Brillan los laguneríos
en la tarde tropical
actitud de garza real
toma el aire de los ríos.

(M. P., p. 470)
Este
¡ es el Pellicer enamorado del paisaJ·e· El sublime cantor de la natura eza. A ~u con:a~to su lira poética se templa en tonos de alegría.
Otro
del paisaje lo constituye el no.
,
E se su moverse
d ¡ mobvo estetlco
,
on u ante a traves del campo mostrando su desnudez al aire y al sol E
T ~l~e y Sabor Pellicer presenta así al río, quieto, silencioso. Las metáfora~ u:
utiliza son de una belleza incomparable:
q
El río escurre
su vidrio tibio
Y en sus orillas de vidriería

135
134

�var6 el jacinto su balsa verde
jardín de ojeras.

(M. P., p . 418)

En El Canto del Usumacinta vuelca toda su alma enamorada del paisaje y nos lleva a contemplar el gran río que surge, como dice el poeta, "arrancándose harapos de los gritos de nadie". Y el río va salpicando los helechos del campo y canta y al hacerlo va contando su historia.
El agua también puede tomar otras figuras; y por un agente extraño a
ella como es el frío adquirir formas sólidas. La nieve es una de ellas. Tal
es como la presenta en el poema Piedra de Sacrificios donde el paisaje se
pone a jugar con los colores sobre la nieve:
suspendida la tarde
sobre los triángulos de la cordillera,
dobla mi corazón campanas de oro,
y la nieve derrite sus vidrieras.

(M. P., p. 69)

Ante este espectáculo agreste, un silencio apto para la meditación propicia los pensamientos del poeta y así dice:
Esta es la paz gigante
que desencoge mis cansancios.
Junto a estos bultos de tonelaje
siento el desatino de mis pasos.

~~s olas que caen rebotando en la orilla, son motivos que suscitan admirac1on en el poeta. En Scherzo dice: "y el encanto siempre desconocido/
de l~s olas nuevas". En lnvitaci6n al paisaje juega con las olas, con gran
alegria, ya que exclama:
Tengo a la ola de la mano y subo
a mi país de imágenes do el piso
es de espejo y caoba el cortinaje
del teatro de la aurora.

(M. P., p. 121)

El. ~ar sie~pre ha tenido para Pellicer un encanto especial. En la intro~ucc10n as~ libro Colores en el mar y otros poemas consigna: "El mar ( ... )
tiene en rm corazón los elementos principales para subordinarme a él. Por
el afán dinámico que predomina en mí, el gran luo-ar donde se mueve el
agua roe atrajo soberanamente. Y me atraerá por ~ucho tiempo todavía".

(M. P., p. 11).
En su obra poética son muchos los poemas que tienen como temática
central, e~ mar. En Mar en quietud, Noche sin sombra sobre el mar y El
Mar Jomco nos presenta Pellicer tres aspectos del mar.
En Mar en quietud destaca sobre todo la plasticidad: "y la quietud del
océano/ que no emerge ni una ola" (M. P., p. 33). En El Mar Jónico el
mar guarda en su seno recuerdos de pretéritos tiempos. Mar en el cual
dice Pellicer "se entrecerraron los ojos de Píndaro/ y se entreabrieron los
labios de Teócrito" (M. P., p. 231). Mar insondable, "Mar de mármol
tirón de agua infinito".
'
En Noche sin sombra sobre el mar es la quietud del mar alumbrado por la luz
de la luna lo que impresiona la retina del poeta que exclama:

(M. P., p. 70)
Una de las más hermosas manifestaciones del agua en la naturaleza es
el mar. Allí se conjuntan todos los colores, toda la belleza del paisaje. Al
mar ha dedicado muchos de sus poemas:

--..

Y el poema que nunca se canta
pero que siempre se adivina
porque está en mi cabeza y en mi garganta
el elogio habitual de las marinas.

(M. P., p. 122)
136

Un tropel de reflejos va excitando la quilla,
nervios áureos y locos de instantánea visión;
como rayos de luna que se hiciesen astillas
al caer a las olas enjoyando su son.
( ... )
Solos, en el misterio cristalino del mar.

(M. P., p. 24)

Otra manifestación del agua, pero en íntima relación con el hombre y
su subjetividad, ya que ésta es la causa directa de tal manifestación, son las
137

�lágrimas. Pellicer como todo poeta susceptible de impresionarse también ha
vertido lágrimas en su vida. El agua del mar y sus lágrimas tienen un
parentesco innegable, el sabor a sal. Por eso exclama:

Buenas son vacaciones, de lágrimas
se lava la sombra, se comprende el mar.
(M. P., p. 244)
Y ante el recuerdo de una traición amorosa, su alma se siente lacerada
por el recuerdo y afluyen a sus ojos las lágrimas que le hacen musitar en

así las olas
eran infantiles y claras de gritar.
(M. P., p. 1)

Pero las olas también crecen y se convi'erten en Jóvenes
.
ninfas:

Estas olas desnudas
de diecisiete años
con sus cabellos de brisa de luna
Y que juegan un juego extraño.
(M . P., p. 110)

Nocturno del Mar Amor:
Llorar era una llanura
desde una tarde infinita.
Así un año, y el puñal
intocable y solitario
gotea el aniversario
con silencioso caudal.
(M. P., p. 428)

El agua en todas sus manifestaciones, ya lluvia, laguna, río, nieve, mar o
lágrimas, salpica con su gran belleza toda la lira poética de Pellicer.
b) El recurso estilístico de la personificación aplicado al elemento acuoso.
Uno de los recursos de estilo más utilizados por Pellicer es el de la personificación aplicado al agua. A través de sus poemas nos encontramos infinidad de veces con este recurso. Utilizado con gran sentido poético y con
gran delicadeza. Nos presenta así al agua que "a cualquier precio se dejaba
acariciar" (M. P., p. 212).
Las olas del mar imprimen en la playa sus huellas, como las que el hombre deja también en la arena:

La postrer ola en la arena
como una larga pisada.
(M. P., p. 31)

En la poesía de Pellícer las olas se comportan como los niños cuando

Y aun llegan a la plenitud de la vida:

nadé tras de la ola
qu~ distendió sus líneas como hembra jadeante
de¡ando en mi lascivia tres algas por melena
y una gran carcajada de espumas de cristal.
(M. P., p. 180)

Donde el rec~rso de la personificación es total es en Dúos Marinos. En
este poema, Pe~~1cer hace la distinción entre el mar diurno y el nocturno.
El mar noche _sabe su edad en pleno día"; y como un hombre "se busca
Y. s: halla "f grita Y huye"; y puede también emprender un paseo "c~yo
ViaJe_ aplaz,~ porque es de noche". Y en contraste con el mar nocturno
~l dmmo ,co~e las perlas y se ríe" y como una persona llora y su vo;
tiene una lagrima:

Mar de día y de noche
abierto de noche y de día,
de perfil y de frente,
sangre al costo, poema y poesía.
(M. P., p. 266)

En esta p~rsonificación del mar llega Pellicer a dotar al mar de una voz,
qu~, se convierte en murmullo. Este murmullo es ahondado por la aliterac1on:

retozan en la playa, así las llama:
139
138

�que puede el hombre efectuar: pensar, hablar, querer, adorar. Pellicer le
ha dado al mar también esta capacidad. Así el mar puede rendir adoración
a los cantiles:

El mar marino marea
la voz que en palabras vive.

(M. P., p. 290)
Pero además de hablar puede también gritar como cualquier hijo de

El mar de bruces
adoró los cantiles como altares.
(M. P., p. 262)

vecino:

al mar le dió por decir a gritos que yo no
tenía allí nada que buscar.
(M. P., p. 180)
El mar para Pellicer puede adoptar todos los movimientos del hombre,
y así:

el mar corría
sobre los grises de unas soledades
playeras.
(M. P., p. 25)

y llega hasta asumir la forma del hombre, así como había tomado su voz.
El mar es como un tirano:

mar cacique
cuyas orejas de coral escuchan
la trácala en sordina de los buzos
y la salida limpia de Jonás.

(M. P., p. 263)
y también puede ser torero y como éste asumir actitudes toreriles, ya que:

el mar (que) parte plaza en las arenas.
(M. P., p. 26)
Como cualquier hombre, el mar también puede contraer nupcias. Las nupcias del mar están llenas de luz y color, de alegría: "Vastos esponsales: la
brisa y el viento/ el cielo y el mar". (M. P., p. 227).
.
Uno de los atributos propios de la raza humana son los actos racionales

140

Al asumir todas las actitudes humanas, el mar puede sentir, llorar, estar
callado.

Yo no sé qué tiene el mar,
que se ha vuelto tan callado
desde el último crepúsculo
lunar.
(M. P., p. 33 )
Como el hombre puede esconder un secreto: "está el mar semejante a
un tranquilo secreto/ profundo en el silencio que siempre esconderá".
Por último, Pellicer nos demuestra cómo el silencio y la soledad del mar
pueden llegar hasta el clímax de la tristeza y la desolación:

V es la primera estrella. Asúmela si puedes
comprender la infinita desolación del mar.
(M. P., p. 27)
c) El sonido del agua y su relación con la Música.
En íntima vinculación con el mar está el ruido que produce al moverse.
También estas sensaciones auditivas las ha escuchado Pellicer y las ha puesto
como adornos en su poesía. "El oleaje finge rumores de gacela/ perseguida"
exclama el poeta. La estrecha relación que existe entre el ruido del mar
y la música ha sido siempre objeto de comparación para muchos escritores.
Para el poeta tabasqueño las olas de Copacabana se desgranan en "estudios
de escalas"; el mar es "marimba del agua"; la bahía es dirigida como una
orquesta; o las aguas llevan el trueno por mensaje.
En dos poemas sobresale esta comparación con la música: en Del sur
llegó el andante del mar (M. P., p. 14) y en el poema A Juventino Rosas
(M. P., p. 423).
141

�En el primero expresa: ''Del sur llegó el andante del mar, vuelto andantino". Las olas que se mueven atropelladamente al llegar a la playa se
desgranan en "escalas" rápidas y brillantes. La inmensa sonata del mar alterna su andante y andantino y las notas que no surgen se cuajan en "perlas". Las olas dejan en la playa sus cristalillos. La aliteración del verso
ahonda el rumor de las olas: "Allá tumban a tumbos tantas notas que tratan". Y concluye el poema con una genial comparación:

y el mar se desmelena tocando su divino
concierto matinal en sus gloriosos pianos.
El poema A Juventino Rosas es de carácter narrativo. En él se cuenta la
historia de un vals, del célebre Vals sobre las Olas. Dos metáforas llaman
poderosamente la atención. La primera de ellas cuando nace el vals y el
poeta con exquisita sencillez explica:

Mirad las invisibles abejas que al panal
confluyen: Son las notas, son las notas del vals
que sobre el pentagrama el músico puntea.
¡Todas, todas se quedan!
¡ Oíd nacer el vals!
y la segunda cuando compara a la música con el agua:

Agua de la desnudez
cuyo compás lento o vivo
siempre será persuasivo
de su acuática fluidez
de música redondez
y de sus pausas, cautivo.
La música maravillosa que produce el mar se desgrana así en amplios
acordes musicales ante la actitud contemplativa del poeta que se ve así
mismo identificado también como una nota en ese concierto sinfónico del
mar.

d) La policromía del agua en el paisaje.
La policromía de una paleta de pintor se encuentra dispersa en los poemas de Carlos Pellicer. Supo manejar con mano maestra el color en los

p~a~es. Aquí sólo destacaremos los colores
.
paisaJes marinos.
que se vmculan al agua o a los
.
ElLos1 colores afectan al ser h umano Y le unpresion
d di
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' ue es un color frío, es el color ue
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.
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a lo maravilloso Está . 1 d
q se e atnbuye a los sueños
.
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f
'
pica su poesía con este color:
10nes pro undas. Pellicer sal¡ ay de mí, ay de la mar

que sali6 en el horizont:
la esperanza de algún monte
donde lo azul encontrar!
Porque lo azul de la mar
es la distancia del cielo
la entonación de un p~ñuelo
que se ha dejado llorar
Y lo azul en lejanía
monte, montaña, será
soledad de poesía
donde la noche vendría
sin sombra de lo que está.
(M. P., pp. 429-430)
tarde también se ha pintado de azul. Al contemplar el mar murmura
el La
poeta:

Pintado el cielo en azul.
El mar pintado en azul.
El alma suelta en azul
'
azul,
azul.
(M. P., p. 16)
143

142

�El color puede llegar a ser tan intenso

que ahogue en sus tonalidades

otro color:

El día jugó su as de oro
y lo perdió en tanto azul.

La noche en lluvia y batracio
retiñe el nocturno verde
y el otro día se muerde
verde el verde del espacio.

(M. P., p. 470)

(M. P., p. 16)

La combinación de verde y azul matiza profusamente los poemas:

. arse con otros co1ores. Así destacan estas
El azul también puede corobm
combinaciones:
Blanco-Azul:

Aguas azules y verdes,
espacio palpitante,
atmósfera del paraíso submarino
(M. P., p. 207)

Cielo blanco y nube azul.
En una de las estrofas de "Pausa Naval" se lee:

(M. P., p. 70)

Y llegaba de azules y de verdes
sombríos y de azules fierentes
y de verdes sin riego y sin mercado
y de azules de vuelos colibríes
en el manto y de verdes panorámicos y de azules
sacados de los senos
de las brisas
y de verdes azules y de verdes

Oro-Azul:
y el puerto suntuoso,
liberal y tropical
entre grises y palmeras en repo:o

hunde en oros azules todo su litoral.
(M. P., p. 81)

l a a con el mar. Está compuesto
El verde está también vinculado con e gu y
1 (frío) . Sugiere hu. arios el amarillo (cálido) y el azu
de dos colores prun
'
tonalidades claras.
medad y frescura sobre todo en sus

El mar verde, fijó el verde
de la mejor esperanza;
mil palmas verdes también.
El mar mereció esas palmas
por su vieja intrepidez
que hizo eterna la esperanza
y el verde dijo: i Después!
(M. P., p. 21)

cantos de mi tierra destacan los verdes
' d vivir
En los poemas . uatro .t lid d dinamismo y a1egna
e
.
y los poemas adquieren v1 a a '

e

intensos

(M. P., p. 263)

Destacan en esta estrofa las diversas tonalidades del azul y el verde. La
adjetivación que utiliza Pellicer es altamente significativa: "verdes sombríos'';
"verdes sin riego y sin mercado"; "verdes panorámicos"; "azules diferentes"; "azules de vuelos colibríes"; "azul manto"; "azules sacados de los senos
de las brisas". Cuando no encuentra un color adecuado al que quiere se
convierte en un creador de nuevos colores. Para esto utiliza una adjetivación
muy singular, tal es por ejemplo el "verde sin riego", el "verde sin mercado",
o el "azul de vuelos colibríes".
La policromía toma asiento también en los poemas. Es su mano maestra
la que nos dice :

En la tela del cielo, dos o tres pinceladas
maravillosamente rítmicas de color.
(M. P., p. 27)

145

144

HIO

�La aurora cuando el sol matiza las aguas del mar con sus luces policromas
es uno de sus paisajes preferidos. Pellicer exclama con alegría:
La bandera de la Aurora desigual
todo color de aquel día
que fue un año matinal.

(M. P., p. 23)

En "Estrofas del Mar Marino" una sutil policromía destaca con gran claridad y nitidez. Y es Pellicer, el poeta, el enamorado del mar, el que exclama impresionado por el espectáculo:
El arcoiris en el mar
-puente a paso de colorescerró el círculo en el agua,
puso a flote el horizonte
y en la cumbre de un instante
las siete tintas esconde.

(M. P., p. 290)

En el uso de los colores es Pellicer un pintor de la palabra, pero lo valioso
en estos poemas, como ya apuntábamos en párrafos anteriores, es la adjetivación que utiliza. Así se convierte Pellicer en un inventor de colores y de
términos nuevos. Con ellos adorna su poesía y la llena de vida, luz y esperanza.

veo mi corbata y te recuerdo
dulce mujer de cielo y de mar.

(M. P., p. 70)

Para Pellicer, la mujer y el mar están íntimamente relacionados. La mujer y el mar engendradores de vida. Vitalidad y alegría.
En el poema "La Aurora" el poeta se encuentra frente al mar y de pronto
ve a la mujer que aparece ante él. La frescura del mar y la belleza de la
mujer le llevan a exclamar:
Y a estás desnuda como un poco de agua
como un poco de agua que cayera
sobre las tímidas rodillas
desnudas de la primavera.

(M. P., p. 106)

Y el sentimiento amoroso se vuelve incontenible en el poema "Al dejar
un alma" cuando dice:
De nuestros dos silencios ha de brotar un día
el agua luminosa que dé un azul divino
al fonda de los cipreses de tu alma y de la mía.

(M. P., p. 113)

f) La identificación del poeta con el agua y sus
Baja el verde hasta el mar, y el mar y el cielo
aliándose, se cambian una ola
por una estrella: un faro y una nube.

(M. P., p. 89)

e) La mujer y su relación con el agua.
Para Pellicer la contemplación de la naturaleza le lleva a recordar a la
amada. Así lo expresa en "Colores en el Mar": "Tu belleza y el mar buscan mi estrella" (M. P., p. 38).
En "Piedra de Sacrificios" mientras contempla el movimiento de la Ciudad de Buenos Aires de pronto dice con voz de añoranza:

146

sentimientos con respecto al mar.

Tabasco es el estado nativo de Pellicer. Tabasco es tierra de agua, llueve
frecuentemente. Esto tal vez influyó para que naciera en el poeta ese su
amor hacia el líquido elemento con el cual llega hasta identificarse:
Agua de Tabasco vengo
y agua de Tabasco voy.
De agua hermosa es mi
abolengo;
y es por eso que aquí estoy
dichoso con lo que tengo.

(M. P., p. 470)

147

�En "Flora Solar" este su abolengo fluvial le hace exclamar:
El lodo fulgurante de mis músculos
chorrea vida fluvial.
Yo soy el viejo río de juventud eterna
que aplaza diariamente su llegada al mar.

(M. P., p. 647)
Es este uno de los poemas más interesantes en este aspecto. En él nos
muestra también una "laguna (que) se baña sentada"; un "río (que) se
baña. pasando" y el pozo del patio que se convierte en "telescopio del sol''.
Como hemos afirmado en párrafos anteriores, Pellicer siempre ha sido un
enamorado del mar. Las playas de Cuba, las del Atlántico, las del Pacífico,
siempre le emocionaron. Allí dice "La sal y el viento de sus panoramas han
invadido mi sangre tomasolándola con todos sus recuerdos" (M. P., p. 11).
Su amor por el mar le lleva a decir:

La tristeza asal~ el ~a del poeta en el poema "Suite Brasilera" poema
No. 24 _cuando al influJo de sus recuerdos siente hundirse en el agua y en
füS lágrimas. El amargor le llena el alma:
Agua sentimental, noble agua hundida
que vio pasar mis trenes, sonoros de ilusión.
Aguas del corazón, aguas vencidas.
Agua del corazón.
( .. .)
i no sé!. . . ¡ Pero este vasto silencio de mi vida
anuncia un grito largo, un gran grito de mar!

(M. P., pp. 92-93)
El mar es el sublime motivador de la poesía de Pellicer. En el poema "La
tarde de Copacabana" prorrumpe:
Y fío la noche que me borra
como a un estorbo en el paisaje,
la ansiedad que en mi vida
suscita una ola y enciende un celaje:

Vivo en la casa del Viento,
pero mi corazón está en el mar.

(M. P., p. 643)
Ante la contemplación de ese su mar tan amado, el alma se siente vibrar
de emoción:
Hermoso mar que viene de tan cerca
y nunca acaba de llegar

(M. P., p. 642)
El poeta se siente arrobado ante los reclamos estéticos del mar y así recibe
en cada músculo "la bofetada saludable" a la orilla del mar.
El mar con su calma y su quietud es también el incentivo que llena a
Pellicer de suave melancolía:

y en el mar y en el cielo y en la sombra del alma
y en la brisa que cambia la quietud de una palma!
va esa adorable y leve, suave melancolía
(M. P., p. 17)

(M. P., p. 80)
Como ~a nota de _vitalidad y colorido en ese concierto agradable del mar
el humorismo de Pellicer también salpica su poesía:
Si es de un jalón
que venga el mar

(M. P., p. 544)
exclama con gran alegría.
Con un juego de aliteraciones y de reiteraciones en "Estrofas de Mar Marino" semeja el murmullo del mar tan querido para él:
El mar marino, y el mar
marino y el mar marino
se van al mar a bañar
y mientras quedan conmigo

(M. P., p. 291)

149
148

�Su alegría de vivir se vuelca en estos P?emas de~ bardo tab~ueño; Su
1
a. e florido y popular le da un colorido peculiar a su poesia. As1 exengu J
,
,
,,,
presa en el poema: "No se por que paso :
Qué alegría la de las olas en la playa con las
que hemos venido a jugar,
y salir desembuchado de un gran bulto de es~uma

y redoblar,
es meterse en camisa de once varas
cosida y descosida por el mar.
La contra ola de regreso
nos da el jalón con la arena
'.Y con los ojos en agua de sal
.
nos cuesta erguirnos ante el horizonte
medio atarantado de tanto reventar.

Su ardor religioso resalta en su poesía con tintes y tonalidades especiales.
En "Estudio y poema" el poeta siente que su alma está anegada en úios.
Esto le hace expresarse con gran emoción:
Y el alma está sobre los cielos. Brilla
y sabe por qué brilla y por qué puede

en las aguas de Dios filar su quilla.

(M. P., p. 200)

En "Canto del Amor Perfecto" le lleva al Señor una ofrenda con gran sencillez cuando exclama:
T e traigo una ola
que salvó toda una noche de pesca.

(M. P., p. 114)

(M. P., p. 644)

En el mismo poema aún llega a identificar a Dios con el agua:

Para Pellicer, la naturaleza toda como lo fuera Pª:~ el se:áf~co Francisco
,
hermana, y así en alas de un fervor religioso dice.
de Asis, es su
-Mis hermanos los ríos, mis hermanos los }rboles,
los pájaros- el Sol, mis hermanos los suenos
lo digan por la boca de los cántaros.

(M. P., p. 649)

. .
. ioso se vuelca también en su lira poética y muchas veces
El sentlmlento relig
1 .
del Niño Jesús recién nacido
en íntima relación con el agua. Ante a unagen
canta este villancico:
Por el agua y la tierra
noche en el aire,
por el agua del día
vienen los ángeles.

( .. .)
Se sabía del Niño
se sabía del aire
de la noche en el agua
cítara y ángeles.

(M. P., p. 627)

Tus manos son un poco de agua de luna

(M. P., p. 114)
y la suprema imploración aflora:

Y o puedo ser, si Tú así lo quisieras
un poco de agua dejada al descuido
donde beben las aves y las fieras.

(M. P., p. 534}

Por todo lo que hemos expuesto en este ensayo podemos concluir que el
agua es uno de los motivos estéticos del paisaje en los poemas de Pe.llicer.
La estrecha vinculación que presenta el agua con el poeta, le hace llegar
a identificarse plenamente con ella. El lenguaje que utiliza, las metáforas
tan acertadas, las aliteraciones, reiteraciones y recursos de estilo aunado a
la policromía en el paisaje, el sonido sinfónico del mar y los sentimientos
del poeta respecto al mar hacen de la poesía de Pellicer una de las mejores
y más sentidas. Tiene un estilo muy particular. Las imágenes visuales y auditivas de sus poemas han captado con gran veracidad el espectáculo sublime
de la naturaleza. Ingenuo, sencillo y muchas veces imperfecto llena su poe-

151
150

�sía con ritmos y mus1ca. Asimiló el paisaje en sus experiencias vitales y lo
ha sabido transmitir en sus poemas. No obstante haber llenado sus poemas
con imágenes y metáforas, su poesía es límpida y clara como el agua. De
ella bebió la claridad, la nitidez y la sencillez. Es un poeta impulsivo, ardoroso y agreste como la naturaleza, y también como ella temperamental,
porque como él mismo lo dijera:
De agua hermosa es mi abolengo
y es por eso que aquí estoy
dichoso con lo que tengo.

ALGUNOS ELEMENTOS ORIENTALES Y OCCIDENTALES
EN LA "MUERTE SIN FIN" DE JOSÉ GOROSTIZA
Lrc.

0RALIA

RooRÍGUEZ

Escuela de Letras
I .T.E.S.M.

SIN TOMAR EN CUENTA que algunas de las teorías cristianas vienen de Oriente
o fueron elaboradas por orientales, ni que el Gnosticismo es una mezcla de
elementos orientales y occidentales, para el presente trabajo se consideran
como elementos occidentales los conceptos cristianos, evolucionistas y gnosticistas; y se consideran orientales los hinduístas y los taoístas.
Es conveniente señalar también que se sigue el orden original del poema
y se incluye la interpretación personal que se ha hecho de las diferentes
secciones para hacer más clara la forma como se considera que funcionan
los diversos elementos ya mencionados.
Al iniciar el poema, el poeta, hastiado de sí, ahogándose dentro de su
epidermis, se dedica a buscarse a sí mismo, y se encuentra en la imagen del
agua. Esta imagen expresa en forma metafórica la sustancia o el elemento
de que está hecho como hombre, y se encuentra tanto en el cielo como en
la tierra y en el mar:
lleno de mí -ahito- me descubro
en la imagen atónita del agua
( . . .)
que nada tiene
sino la cara en blanco
humillada a medias ya, como una risa agónica,
en las tenues holandas de la nube
y en los funestos cánticos del mar
Nota: Las citas fueron tomadas del Material Poético de Carlos Pellicer, Universidad
Nacional Autónoma de México, México, 1962.

Esa sustancia inicial, para manifestarse, tiene que tomar forma en un cuerpo, el cual se convierte en un recipiente, en un vaso. Ya en él, el agua se

153
152

�encuentra realizada, se han unido la sustancia y la forma; el agua se reconoce en el reflejo de cristal del vaso, y la sustancia de éste se pierde en la
transparencia del agua. Ambos son ya una sola cosa. Empieza la vida.
Pero esa vida apenas nacida, avanza ya hacia su muerte:
No obstante -oh paradoja- constreñida
por el rigor del vaso que la aclara,
el agua toma forma.
En él se asienta, ahonda y edifica,
cumple una edad amarga de silencios
y un reposo gentil de muerte niña,

En seguida el poeta se pregunta si cada uno de nosotros, "islas de monólogos y ecos", no estaremos rodeados de un inmenso vaso que nos amolda el
alma, y que no vemos sino a través de las paredes transparentes que nos dan
la sensación de azul, como el aire que nos rodea. Este azul, dice el poeta, tal
vez sea la sustancia (y el color) de Dios, a quien no vemos, pero captamos
por medio de la intuición.
En cualquier momento puede ocurrir que nuestro cuerpo-vaso sea llenado
por el agua-vida y empiece a vivir una existencia que, en el tiempo eterno
de Dios, parece solamente como un minuto efímero, pero eterno, ya que en
el momento en que vive, empieza a morir; pero al morir, empieza otra vida.
Todo este proceso ocurre sin que nosotros podamos darnos cuenta conscientemente. Con el "saber" de los sentidos no podemos captar nada; únicamente la intuición nos permite "mirar", pero no a Dios directamente, sino las
cosas que son manifestaciones de ti, en el momento en que cada una de ellas
cumple su papel en el universo:
Pero en las zonas ínfimas del ojo
en su nimio saber,
no ocurre nada, no, sólo esta luz,
esta febril diafanidad tirante,
hecha toda de pura exaltación,
que a través de su nítida substancia
nos permite mirar,
sin verlo a Él, a Dios,
lo que detrás de él anda escondido:
el tintero, la silla, el calendario
-¡Todo a voces azules el secreto
de su infanti[ mecánica/en el instante mismo en que se empeñan
en el tortuoso afán del universo.

154

Y repite: en el fondo de nuestros sentidos conscientes no ocurre nada. Es
en ese estado de meditación, de "febril diafanidad tirante, hecha toda de
pura exaltación", o sea la actividad pura de la inteligencia, en el que ocurren
las ideas, los conceptos; y el poeta tal vez se remonta a sus años infantiles
en los que muy probablemente conoció las teorías cristianas, las cuales introduce en el poema con un sentido ingenuamente franciscano, que solamente
puede convencer a un niño.
El poeta se sitúa en ese inocente mundo en el que todos los seres eran
hermanos, en el que todavía no había distinciones ni egoísmos, sino "un disfrutar en corro de presencias de todos los pronombres . : . "
Y con "un buen candor que todo ignora", empieza a recordar la Creación, pero no con ese tono solemne que encontramos en la Biblia, sino con
un sentido de juego de niños, de juego de magia en el cual, el mago, con sólo
un movimiento de la mano o con una palabra, hace salir de su sombrero cosas inesperadas:
Mirad con qué pueril austeridad graciosa
distribuye los mundos en el caos,
los echa a andar acordes como autómatas;
al impulso didáctico del índice
oscuramente
¡hop
los apostrofa
y saca de ellos cintas de sorpresas . . .

Dice la Biblia: "Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba
que dé semilla; árbol que dé fruto según su género, que su semilla esté en
él sobre la tierra. Y así fue" .1
Y Gorostiza :
. .. en un juego sinfónico articula
mezclando en la insistencia de los ritmos
¡ planta - semilla - planta!
¡ planta - semilla - planta!
su tierna brisa, sus follajes tiernos,
su luna azul, d escalza, entre la nieve,
sus mares plácidos de cobre
0

(y nuevamente el alegre juego sin importancia):
1

Gen. 1: 11.

155

�y mil y un encantadores gorgoritos,

para no tener que enumerar ni mencionar específicamente todos los demás
recovecos que el dedo de Dios creó en el mundo.
Luego viene la creación de la vida:
"Y dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre
la tierra en la abierta expansión de los cielos". 2
Este ;asaje de Gorostiza puede tomarse en el orden literal de la ~iblia en
el sentido de haber creado primero la vida en el mar y luego en el arre:
Después, en un crescendo insostenible
mirad cómo dispara cielo arriba,
desde el mar,
el tiro prodigioso de la carne

pero también puede interpretarse como una evolución de los seres vivos, los
3
cuales, según las teorías evolucionistas, empiezan en el agua.
Otro elemento que nos induce a pensar en esta teoría, es que Gorostiza
emplea la frase "en un crescendo insostenible" y la creación bíbli~ no se
hizo "in crescendo", sino que cada especie fue creada en un acto aislado de
los demás.
y llegamos a la creación del hombre: "Entonces dijo Dios: Hagamos al
hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los
peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en
todo animal que se arrastra sobre la tierra".4
Gorostiza no habla claramente de la creación del hombre, pero la sugiere
con la mención de la palabra, la cual, según se dice, es privilegio exclusivo
del hombre entre los seres vivos:
Concibe el ojo
y el intangible aceite
que nutre de esbeltez a la mirada
gobierna el crecimiento de las uñas
y en la raíz de la palabra esconde
el frondoso discurso de ancha copa
y el poema de diáfanas espigas.

' Gen. 1 :20.
• Cfr.

J.

FERRETER

MoRA, Diccionario de la Filosofía. B. Aires, 1965, t. I, p. 401.

En seguida el poeta sigue hablando del Dios creador, pero creador también de los males del mundo, el cual es tan perfecto aun en su crueldad, que
inventa las torturas más perfectas: el dolor, el llanto, el odio del hombre. Este
conceRto nos hace pensar en el dios del Gnosticismo, teoría que "presupone
la impotencia del Dios creador para ser plenamente bueno -de ahí su fracaso en la creación-; además coloca frente a él como algo pre-existente, al
Dios de la materia, al Dios malo, el de los judíos, Dios inferior, vengativo y
justiciero".5
Hay que recordar que según esta corriente del Gnosticismo, el dios que
!legó al mundo es la última emanación del Dios bueno, y por lo tanto, la
más imperfecta, la menos buena, tanto, que puede entrar en contacto con lo
malo del mundo y se contamina. Entonces, el Dios bueno del cristianismo es
el malo del Gnosticismo.
O puede pensarse también en el Hinduísmo con sus dioses creadores-destructores :
Jamás otro pueblo ha osado encarar la inestabilidad de las formas y
la imparcialidad de la Naturaleza tan francamente, ni reconocer con tanta claridad que el mal contrapesa el bien, que la destrucción representa
también, para el espíritu hindú, la pasión y el torrente de reproducción
que supera a la muerte del individuo con la continuación de la raza.
"Para el hindú hay tres procesos principales en la vida y en el universo: creación, preservación y destrucción. De ahí que la divinidad tome
tres formas principales: Brahma, el creador, Visnú, el preservador y Siva,
el destructor. Pero en algunas regiones de la India, esa energía creadoradestructora es personificada en la esposa de Siva, Kali, diosa de la maternidad a la vez que desposada de la destrucción y de la muerte. Puede
ser tan tierna como cruel; puede sonreír como matar.6

Pero este Dios también puede ser el del Apocalipsis, el Dios de las amenazas
y de los castigos :

... derramó su copa sobre el sol, al cual le fue dado quemar a los hombres con fuego. Y los hombres se quemaron con el gran calor, y blasfemaron el nombre de Dios . .. 1

• Cfr. FERRETER MoRA, op. cit., p. 760.
• Cfr. WILL DuRANT, La Civilización de la India, B. Aires, 1952, p. 62.
'Ap. 16:8.

• Gen. 1 :26.

156

157

�Este Dios creador, aun ya cansado de su creaci6n, sigue creando:
Dice Gorostiza:

somete sus imágenes al fuego
de espaciosas torturas que imagina
-las in/la de pasión,
en el prisma del llanto las deshace,
las ciega con el lustre de un barniz,
las satura de odios purulentos,
rencores zánganos
como una mala costra
( .. .)
pero aún más -porque inmune a la mácula
tan perfecta crueldad no cede a límites-periora la substancia de su gozo
con rudos alfileres;
piensa el tumor, la úlcera y el chancro
que habrán de festonar la tez pulida . ..

y el Apocalipsis: " ... y derram6 su copa sobre la tierra, y vino una úlcera
8
maligna y pestilente sobre los hombres ... "
Luego nos presenta la finalidad que, para esta teoría, tiene el hombre, Y
que es la uni6n con Dios. Aunque parezca ir6nico, después de haberlo hecho
sufrir, se conmueve y lo estrecha en sus brazos:
toma en su mano etérea a la criatura
y la enjuta, la hincha o la demacra
como a un copo de cera sudorosa,
y en un ilustre hallazgo de ironía
la estrecha enternecido
con los brazos glaciales de la fiebre.
"Mas nada ocurre, no, s6lo este sueño desorbitado ... ", dice Gorostiza,
para referirse al sueño de la teoría cristiana al cual presiente su final y procura soñar con un futuro agradable, "su domingo de gracia allá en el campo".
Pero el poeta piensa que ese final que alcanza el hombre en su abrazo con
la divinidad cristiana no es propiamente un final, porque dice:

Pero el ritmo es su norma, el solo paso,
la sola marcha en círculos, sin ojos;
• Ap. 16:2.

158

así, aun de su cansancio, extrae
¡hop!
largas cintas de sorpresas
El Dios

sueña que su sueño se repite
irresponsable, eterno
muerte sin fin de una obstinada muerte,
porque la vida cambia de formas, y cada forma significa la muerte de lo
anterior; pero la esencia vital sigue viviendo, y la consiguiente muerte no tiene fin:

sueño de garza anochecido a plomo
que cambia sí de pie, mas no de sueño
que cambia sí la imagen
mas no la doncellez de su osadía . ..
Y termina esta primera parte del poema con una invocación a la inteligencia que es capaz de imaginar todo, incluso de imaginarse a sí misma na-

cer, crecer y fructificar, sin salirse de sus propios límites. El poeta se muestra
~sombrado ante la inteligencia humana que es capaz de concebirlo todo, pero
mcapaz de crear nada; y tiene que permanecer aislada, como un pequeño dios,
centrado en sí mismo, pero estéril;
- ¡ Oh inteligencia, páramo de espejos

( .. .)

que reconcentra su silencio blanco
en la orilla letal de la palabra
y en la inminencia misma de la sangre.
En el trozo que separa (o que une) las dos partes principales del poema, se
encuentra de nuevo la presencia del agua unida al vaso como un símbolo de
la realiza~ón . de la vida (y del principio de la muerte). Cuando el agua, o
la sustancia vital, toma forma en un vaso, empieza a morir, se ahoga:

Pobrecilla del agua,
ay, que no tiene nada
ay, amor que se ahoga
ay, en un vaso de agua.

159

�Pasando a la segunda parte del poema, empieza a notarse un cambio de
conceptos, principalmente el del universo y el de Dios, el cual ya no está ~resentado como un ser personificado que tiene dedos, y habla, y ama Y castiga,
sino como una fuerza o una sustancia absolutamente impersonal que lo mismo puede repartir beneficios que maleficios a todos,. pero sin te~er una ~ondad o una maldad conscientes; es decir, no en el sentido de prennos y castigos.
Esta fuerza, diseminada en el universo, pero que a la vez lo constituye, algo
semejante al agua de Gorostiza, es el "tao" en la teoría oriental del Taoísmo.
Incluso algunos filósofos taoístas utilizan la metáfora del agua como la sustancia vital que busca una forma para manifestarse. Esa forma adquirida en
un momento dado, es transitoria, es cambiante; pero sólo la forma, porque
la sustancia esencial sigue siendo la misma: agua, vapor, nube, hielo, agua
de nuevo.
El Gran Tao fluye por doquier
.
. .
(Como una inundación) puede ir hacia la derecha o hacia la izquierda.
Las innumerables cosas extraen su vida de él
y él no la niega.
Cuando su tarea se ha cumplido,
no se apodera.
Viste y alimenta a las innúmeras cosas
pero no las reclama como propias.
.,
A menudo (considerado) como carente de mente o pasion
puede ser considerado pequeño.
Siendo considerado el hogar de todas las cosas,
pero sin exigir,
puede ser considerado grande.
Y, porque hasta el fin no pretende que se le reconozca grande,
su grandeza es alcanzada por él. 9

Como Gorostiza, el Taoísmo considera que el Tao es como el agua, pero
es también el vaso :
Tao es un recipiente hueco,
¡y su utilización es inagotable!
¡ Insondable
como el manantial de todas las cosas!
Con sus bordes agudos redondeados,
sus marañas desenredadas,

sus luces suavizadas,
su estruendo sumergido,
y, sin embargo, oscuro como las aguas profundas,
parece seguir siendo.10

También como Gorostiza, el Taoísmo considera que el vaso-cuerpo es solamente un recipiente transitorio del agua-vida.
"Tu yo es un cuerpo que te ha sido prestado por el universo. Tu vida no
es poseída por ti; es una armonía que te ha sido prestada por el universo. Tu
naturaleza no es poseída por ti; es una evolución natural que te ha sido prestada por el universo. Tus hijos y tus nietos no son poseídos por ti; son pieles
desechadas ( como de serpientes o cigarras) , que te han sido prestadas por
el universo".11
Dice Gorostiza que el vaso sin el agua es como un cadáver que esconde
dentro de sí so.lamente un desierto deshabitado:
Pero el vaso en sí mismo no se cumple.
Imagen de una deserción nefasta
¿qué esconde en su rigor inhabitado,
sino esta triste claridad a ciegas,
sino esta tentaleante lucidez?
Tenedlo ahí, sobre la mesa, inútil.
Epigrama de espuma que se espiga
ante un auditorio anestesiado
incisivo clamor que la sordera
tenaz de los objetos amordaza.

El Tao se manifiesta en la forma y desaparece en la carencia de forma. Es
l~ inagotable fuente de la vida, estrictamente impersonal, que opera por "una
silenciosa procesión de cambios que se producen permanentemente, en un
eterno ciclo de actividad y quietud, de cosas transformándose en sus opuestos y de formas que aparecen y desaparecen en el infinito".12
De todo esto se deriva la metáfora taoísta de la rueda cósmica cuyos movimientos debe seguir el sabio para ser uno con el Todo. "El sabio -dice Chuang
tsé- debe situarse frente a la realidad como si ocupara el centro de una
circunferencia, con el fin de abarcar la totalidad de lo real, y desde el cual,
los opuestos desaparecen:
1

º !bid., p. 60.
!bid., p. 85.
11
!bid., p. 89.
u

• Lrn

160

YuTANG,

La Sabiduría de Laotsé, B. Aires, 1951, p. 160.

161
Hll

�hasta que todo este fe cundo río
de enamorado semen que conjuga
inaccesible al tedio,
el suntuoso caudal de su apetito,
no desemboca en sus entrañas mismas
en el acre silencio de sus fuentes . ..

Pero lo que se agrega y no aumenta,
lo que se quita y no disminuye . ..
. se muestra ansioso
·
de conservar.1s
eso es lo que el sa b,o

Y Lao-tsé dice: "Tao carece de comienzo, carece de fin. Las cosas materiales nacen y mueren y no se conquista mérito alguno por su desarrollo.
El vacío y la plenitud se alternan y sus relaciones no son fijas. Los ~ños transcurridos no pueden ser recuperados; el tiempo no puede ser detenido. La sucesión de crecimiento y decadencia, de aumento y disminución, gira en un
14
ciclo y cada final se convierte en un nuevo comie~o".
,
•
Estas ideas de la reversión, de la vuelta al ongen, de la perdida de los
contrastes día-noche, vida-muerte, etc. las expresa Gorostiza a través de la
mayor parte de la segunda sección del poema. En el momento en que la sustancia vital toma forma, empieza a morir para luego nacer en otras formas:
ay, desde ahí, presume la materia
que apenas cuaja su dibujo estricto
y ya es un jardín de huellas fósiles,
estruendoso fanal,
rojo timbre de alarma en los cruceros
que gobierna la ruta hacía otras formas.

Y en otro lugar:
El vaso de agua es el momento justo.
En su audaz evasión se transfigura,
tuerce la órbita de su destino
y se arrastra en secreto hacia lo informe.

Todos los seres participan de este continuo cambio, todos regresan a su
punto de origen:
Mientras unos a otros se devoran:
al animal, la planta;
a la planta, la piedra;
a la piedra, el fuego;
al fuego, el mar;
al mar, la nube;
a la nube, el sol
!bid., p. 62.
"!bid., p. 178.

11

162

. ~n este momento en que todo vuelve a su origen, Gorostiza vuelve tam~1en _al su~o, vuelv~ a la teoría bíblica de la creación, pero no ya con el sentido mfantil del prmcipio del poema, sino que, con esa solemne gravedad que
da al hombre la reflexión hecha durante muchos años de su vida sobre estos problemas que para algunos alcanzan una importancia vital, el poeta
expresa el regreso al origen; sólo que en un sentido totalmente distinto, porque no es esa nada inicial de la que surgió el mundo, sino esa nada absoluta
que queda después de la desaparición de todo lo creado; es decir, no una
nada de principio, sino una nada de final:
Dice la Biblia: "Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de
las aguas" .13

Y dice Gorostiza:

-

hasta que todo este fecundo río
de enamorado semen . . .
(
)
no desemboca en sus entrañas mismas
( ... )
en donde nada es ni nada está,
donde el sueño no duele,
donde nada ni nadie, nunca, está muriendo
y solo '.)'a, sobre las grandes aguas
/lota el espíritu de Dios que gime
con un llanto más llanto aún que el llanto
como si herido - ; ay, tl también- por un cabello,
por el ojo en almendra de esa muerte
que emana de su boca,
hubiese al fin ahogado su palabra sangrienta.

...

En la parte final del poema, la sección "Tan-tan", se encuentra otro elemento cristiano, el Diablo, sólo que en una concepción diferente: el Diablo
,. Gen. 1: 2.

163

�de Gorostiza es la muerte, y a la vez, el ansia de vivir, ya que como se ha
visto, el vivir es empezar a morir:
¡Tan-tan! ¿Quién es? Es el Diablo,
es una esposa fatiga
un ansia de trasponer
estas lindes enemigas,
este morir incesante,
tenaz, esta muerte viva.
¡Tan-tan! ¿Quién es? Es el Diablo,
( ... )
ay, esta muerte insultante,
procaz, que nos asesina
a distancia, desde el gusto
que tomamos en morirla,

La muerte se va apoderando de la vida, llega hasta el origen de este que
es Dios, el cual, también es una posible víctima de la muerte. Esta idea también es gnosticista: "si el espíritu humano procede de un ser divino que ha
caído de la luz a las tinieblas, su rehabilitación implica el voluntario auxilio
16
de otro ser divino igual o de rango superior al primero".
¡Tan-tan! ¿Quién es? Es el Diablo
es una muerte de hormigas
incansables, que pululan
¡ oh Dios! sobre tus astillas;
que acaso te han muerto allá,
siglos de edades arriba,

como una estrella mentida
por su sola luz, por una
luz sin estrella, vacía,
que llega al mundo escondiendo
su catástrofe infinita.

G?rostiza ~ ~ido sincero y nos ha llevado consigo hasta el final de su pensamiento: lo uruco seguro que tiene el hombre en el mundo es su muerte
, va1e tomarla como una compañera que será la ' única que nos'
as1, que mas
acompañe en el final.
Y si no se le da tanta importancia, y se la toma con un rasgo de humorismo, tanto mejor:
Desde mis ojos insomnes
mi muerte me está acechandoJ
me acecha, sí, me enamora
con su ojo lánguido.
¡ Anda, putilla del rubor helado,
anda, vámonos al diablo!

BIBLIOGRAFÍA

DullANT, WILL, La Civilización de la India, B. Aires, 1952.
Enciclopedia Universal Ilustrada, Barcelona, 1925, t. 25.

Para terminar, el poeta muestra su posición ante Dios, la cual es fundamentalmente una posición de duda, de no saber; y por lo tanto, más
angustiosa que si tuviera una seguridad aunque fuera negativa. No tiene
la seguridad nietzscheana de que Dios haya muerto, porque dice: "que
acaso te han muerto allá. .." pero tampoco está seguro de que aún exista
porque dice: "sigues presente", pero tal vez como la luz de una estrella que
se ha apagado desde hace mucho tiempo, y de la cual todavía nos siguen
llegando los últimos rayos de luz:
migajas, borra, cenizas
de ti, que sigues presente
,. Cfr. Enciclopedia Universal Ilustrada, Barcelona, 1925, t. 25.

165
164

�EL FACTOR PARENTAL EN EL DESTINO TRAGICO DE
JULIETA, OFELIA, CORDELIA Y DESDEMONA *
EUSABETH K. DE HINOJOSA, M,LI.

LA GRANDEZA DE SHAKESPEARE radica en gran parte, en su habilidad para
atraer al lector y al espectador y esto se debe a su aguda percepción de los
rasgos humanos en todos sus aspectos. En sus tragedias trata de la ira, el odio,
el pecado, la ambición, la traición, los celos, y sus consecuencias.
El factor parental ha alcanzado en nuestra época gran importancia, debido a los avances de la psicología y la psiquiatría. Se habla mucho de la brecha de las generaciones, de la falta de comprensión y comunicación. Pero como
podremos observar en algunas de las obras de Shakespeare, éste no es un problema nuevo; siempre ha existido, pero entonces ni se tomaba en consideración ni se discutía.
Desde la época de Shakespeare y hasta últimas fechas, los padres daban
órdenes y los hijos obedecían y era inconcebible e imperdonable el que los
hijos desobedecieran y actuaran en contra de los deseos de los padres.
Como veremos en las obras base de este ensayo, el padre, más que la madre, es responsable hasta cierto punto de lo que les ocurre a sus hijos. En
Hamlet es el padre quien aparece aconsejándolos. Tenemos otra vez solamente al padre en· El Rey Lear y en Otelo. En Romeo y Julieta aparecen
ambos padres, pero no cabe duda que tanto la madre como los hijos tienen
que doblegarse ante los deseos y órdenes del esposo y padre. Así que más que
de un factor parental podemos hablar en estos cuatro casos de un factor
paternal.
No dudo que este tema haya sido tratado ya por uno o varios críticos en
alguna ocasión. Por lo tanto lo siguiente es mi opinión personal al respecto.
El factor parental tiene mucha influencia en el destino de las cuatro jóvenes,
• Las obras en cuestión aparecen en Obriu Completiu de William Sbakespeare,
Aguilar, S. A. de Ediciones; Madrid, 1951.

167

�en algunas más que en otras y lo considero tan importante como los elementos del amor y del odio.
julieta
(Romeo y Julieta)

La tragedia, como lo indica el prólogo, se debe a las estrellas y a la saña
y rencores de los padres, y termina con la muerte de sus hijos. Los padres
de Romeo, los Montesco, parecen amar mucho a su hijo y están preocupados
por él después de la refriega en las calles. Dice Lady Montesco:
¡Oh! ¿Dónde está Romeo? ¿Le habéis visto hoy?
Celebro infinito que no se hallara en esta refriega.
A. I, e. i, p. 264.

También su padre está preocupado, pero lo considera ya bastante grande
para ser "consejero de sus 2ropias afecciones". Quisiera poder ayudarle, si
sólo conociera la causa de su pesar. Pero como sucede con la mayoría de los
jóvenes, no hay comunicación entre padre e hijo, más cuando se trata de problemas amorosos, así que prefieren dejarlo en manos de Benvolio.
Capuleto ha prometido su hija al Conde Paris, por de pronto si ella está de
acuerdo. Su madre le habla a Julieta acerca de la propuesta del Conde, lo
presenta bajo los mejores aspectos y le pregunta si le sería posible amarlo. La
respuesta de Julieta nos da la situación exacta de una hija respecto a sus pa-

. En _e~,Acto III, escena iv, oímos a Capuleto dirigirse a su esposa y a Pans refmendose al matrimonio de Julieta:
Conde de Par~, me atrevo a responderos del amor de mi hija. Creo que
en todo se de¡ará gobernar por mí. Más diré: no lo dudo. Esposa id a
verla antes de recogeros.. Dadle cuenta del amor de mi hijo Pa~is, y
hacedle saber, notadlo bien, que el próximo miércoles. . . Pero ¡ calla 1
¿Qué día es hoy?
·
A. III, e. iv, 294.

pero creyendo que es demasiado pronto, ya que es lunes, agrega:
. i Lunes! [ Ya, ya! Bien. El miércoles es demasiado pronto; sea el
¡ueves. Decidle que el jueves se desposará con este noble conde.

A. III, e. iv, 294.

Lady Capuleto es la encargada de preparar a su hija. Capuleto ni siquier~ se espera a saber si Julieta está dispuesta o no a casarse con su pretenchente. Para el padre es muy natural dar órdenes aun en este asunto tan
serio ~ personal. Tenemos además que recordar que Julieta apenas va a
cumplir catorce años; es una niña y como tal le debe obediencia. Podemos
notar que Lady Capuleto no hace ningún comentario en cuanto a la conveniencia o inconveniencia de tal matrimonio.
Cuando su mad1; entra_ a verla, Julieta se extraña por la visita, ya que
aparentemente, segun el diálogo, Lady Capuleto no acostumbra visitar a su
hija en su alcoba:

dres en esa época:
Orgullosa, no; al contrario, estoy muy agradecida. Nunca puedo estar
orgullosa de lo que aborrezco; pero sí agradecida, hasta por lo que odio,
cuando se lleva a cabo con amorosa intención.
A. tII, e. v, 296-297.

Cuando Julieta decide rasarse secretamente con Romeo, ni siquiera piensa
en decírselo a su madre. Quizás teme no ser comprendida o sabe perfectamente
bien que no lo conseguirá. Nos damos cuenta de los sentimientos de los Capuleto hacia Romeo, cuando Lady Capuleto se entera de la muerte de Teobaldo en el duelo con aquél. Quiere la venganza inmediata y no cree que
Romeo no deseaba la lucha. Dice que Romeo finge:
¡ El cariño le ha inducido a mentir! ¡No dice verdad!
A. III, e. i, 288.

¿ Qué inusitada causa la trae aquí?

A. III, e. v, 295.
En su conversación, Julieta engaña fácilmente a su madre respecto a la
causa de su dolor. Finalmente, cuando Lady Capuleto le da la noticia de su
casamiento, Julieta se enoja y afirma que no se casará con el Conde. Al saberlo su padre pasa inmediatamente de la condescendencia a la ira. No quiere escuchar razones, ella deberá casarse con el Conde aunque sea contra su
voluntad y si _es preciso~ será llevada a rastras al templo. Vemos cómo su ego
paternal ha sido ofendido y hasta la amenaza con repudiarla si no cumple
con sus deseos. También la madre lo apoya diciendo que todo ha terminado
tntre las dos. Capuleto se desata en lenguaje abusivo. Llama a Julieta "encarroñada clorótica", "libertina", "cara de sebo", "miserable y estúpida llorona", "muñeca quejicosa", considerándola una maldición en lugar de ben169

168

�ofelia

dición. tl está convencido de que sólo ha cumplido con su deber, buscándole un marido bueno y rico. Julieta recurre a la piedad y amor de su madre,
pidiéndole ayuda, pero Lady Capuleto apoyando al padre, adopta una cruel
actitud hacia su hija:
Nada me digas, pues no hablaré una palabra. Obra como quieras,
porque todo ha terminado entre las dos.
A. III, e. v, 297.

Quizás si se le hubiera ocurrido ayudar a Julieta, no hubiera l_o~~ado n~da,
ya que la mujer estaba completamente sujeta al marido y su opiruo~ hubiera
sido de escaso O ningún valor. Por supuesto ~ue los _Padres de Julieta tampoco tenían la más remota idea de lo que habia ocurrido: d~ otra manera es
posible que al menos la madre, hubiera actuado de modo diferente.
Cuando Julieta regresa de la celda de Fray Lorenzo con el pomo d; veneno
para su muerte aparente, encuentra a su p~dr_e y de nuevo lo engana al comunicarle el objeto de su visita, su arrepent1m1ento y cuando le prom_ete obedecerle de ahí en adelante. Ambos padres se alegran al ver el cambio en su
"hija descarriada" y emprenden los preparativos para la boda.
.
Al encontrar los padres a su hija "muerta", observamos un _gran. cambio
en su lenguaje. La madre llama a Julieta "niña mía", "mi úruca vida"; el
padre "alma mía y no hija mía" y ambos ceden a su dolor en el Acto IV,
escena v.
Después del trágico desenlace, sólo sabemos que la mad~: ~~ Romeo ha
muerto a raíz del exilio del hijo. Al final tenemos la reconc1hacion de ~apuleto y Montesco, producida por la muerte de sus hijos. Capuleto admite ~u
culpa en la tragedia. No los culpo completamente, y~ que actu~ban segun
sus convicciones y las costumbres de su tiempo. Considero a Julieta demasiado precoz, pero como la obra nos dice, much~s jó~enes como ella ya eran
madres y no había nada de irregular en un matmno~io a esa temprana edad,
pero por otro lado ella ni siquiera trata de persuadir a su madre o de confesarle la verdad.
Otro factor interesante en esta obra, es la presencia de la nodriza en fa.
rnilias de buena posición. De hecho, ésta conoce a las jóvenes a su cargo
mucho mejor que los mismos padres; es su confidente, sabe d_e sus des~os Y
actos, en los cuales muchas veces los apoya. En el caso de Juheta contribuye
involuntariamente a su trágico fin.

(Hamlet)

Ofelia en Hamlet, es otra joven que sufre debido a malentendidos o a
causa de conveniencias de la corte en la que su padre es un hombre importante. En esta obra, como supongo, tenemos a una joven huérfana de madre; nunca se hace referencia a Lady Polonio. Ofelia es una joven dulce y
dócil, obedece sin objeción las sugestiones de su padre. Ha de haber estado
enamorada de Hamlet y el grave conflicto en su alma, después de que éste
mató a su padre, fue devastador al grado de causar su locura (en alguna
parte he leído que Shakespeare presenta un caso de esquizofrenia mucho antes de que existiera la psiquiatría) . Ofelia escucha pacientemente a su hermano cuando éste la aconseja respecto al amor de Hamlet por ella, pero
es bastante lista para contestarle que siga su propio consejo :
Pero, mi buen hermano, no hagas como algunos predicadores inexorables, que enseñan el áspero y espinoso camino del cielo, mientras ellos,
como jactanciosos y procaces libertinos, pisan la senda florida de los
placeres y no se preocupan de su propia doctrina.

Acto I, e. iii, 1345.
En esta obra sí hay comunicación entre padre e hija, por ejemplo cuando
Polonio le pide a Ofelia que le &lt;liga lo que ocurre entre ella y Hamlet. Ofelia
le da cuenta sincera de su afecto por ella.
Al igual que Laertes, Polonio, en cierto modo, se mofa de ella diciéndole
que es demasiado inocente o tonta si cree que tal afecto sea verdadero. Lo
que sucede en la mente de Ofelia al hablar Polonio tan mal de Hamlet, sólo
lo podemos imaginar. Cede al consejo de su padre, sin protestar, cuando
contesta:
Os obedeceré, senor.
A. I, e. iü, 1346.

Ella nunca se hubiera atrevido a desobedecer, su carácter es muy distinto
del de Julieta. Aparentemente es menos precoz y Hamlet más tarde tampoco
le da ninguna esperanza. También está asustada por su comportamiento y
acude a su padre en busca de ayuda. Polonio está ahora seguro de que
Hamlet ama a Ofelia, pero teme que el rey y la reina no aprueben este amor:
171

170

�Ven, vamos a ver al Rey. Es preciso que lo sepa, pues ese amor puede
acarrear más pesares ocultándolo que rencores descubriéndolo. Vamos.
A. II, e. i, 1352.

. Ofelia parece ser una joven inocente, sencilla, ni de inteligencia profunda
m astuta. Además de Polonio, también Hamlet y Laertes son responsables de
su locura y muerte. Es la víctima cándida e inocente de la perversidad de
los que la rodean.

El sentido de obediencia está fuertemente presente en la obra; dice Polonio:
Yo tengo una hija (y la tengo mientras fuere mía), la cual cumpliendo
con sus deberes de obediencia ( poned atención), me ha entregado esto.
Tornad ahora nota y recapacitad.
A. II, e. ii, 1354.

Polonio es un hombre ambicioso y le importa más su posición en la corte
que la felicidad de su hija, o quizás también está completamente conve~.cido de que está obrando correctamente. Hamlet en el Acto II, escena 1!,
le dice a Polonio que está sacrificando a su hija y lo compara con _Jefte.
Polonio está dispuesto a utilizar a su hija para probarles al rey y la rema la
locura de Hamlet. Ofelia conviene en ayudarle ya que está ansiosa de que
Hamlet se recupere pronto, no desconfía ni de su padre ni de la reina. _La
han lastimado las palabras de Hamlet en el Acto III, escena i. La entrevista
observada por el rey y Polonio es decisiva en la locura de Ofelia:

y yo, la más desventurada e infeliz de las mujeres que gusté la miel
de sus dulces promesas,
¡Oh desdichada de mí! ¡Haber visto lo que vi y ver ahora lo que veo!
A. III, e. i, 1365.

Su docilidad y su carácter débil se reflejan en la aceptación de esta entrevista premeditada; otro tipo de muchacha hubiera opuesto resistencia a esta
falta de reserva.
Ofelia enloquece después del asesinato de su padre por Hamlet: su lealtad
está dividida entre su amor hacia él y su amor filial. Encuentra un escape
en la locura y finalmente en la muerte. En el funeral de Ofelia, Acto V,
escena i nos enteramos de que la Reina gustosamente la hubiera aceptado
como hija y también en esta escena tenemos la sincera confesión del mismo

( El Rey Lear)

. _Mucho s~ ha dicho y escrito acerca del conflicto entre el Rey Lear y sus
hijas, esp~c1alrnente Cordelia. La cuestión de su honor personal, su lealtad
a _un conjunto de valores, también juegan un papel importante en este confhct?. Pero sólo tomaré en consideración el factor parental al tratar de su
destino .U:ágico. También existe, como dicen algunos críticos, el fondo de una
doble v1S1ón de la vida: "una visión imaginativa de la vida, que percibe los
valores de acuerdo con sus símbolos" y "una visión calculadora de la 'd
1
1
.
Vl a,
en a cua. el valor se iguala a la ventaja". También tenemos un choque entre
el complejo de deber~s y lealta~es antiguo y el moderno en el que sólo prevalece 1~ lealtad hacia las propias espectativas y beneficios. Cordelia encaja
en el primero de los dos.
Lo primero que notamos de nuevo, es la ausencia de una reina o madre de
Corde!ia. Inmediatamente en el primer Acto, escena i, encontramos a Lear
anunc1an~o que va a dividir su reino en tres partes, ofreciendo la mayor parte a la hija que exprese más amor o cariño hacia él. Cordelia, al oír las protestas de amor de sus hermanas, percibe su hipocresía y está convencida de
que su amor es mayor, pero se considera incapaz de expresarlo:
Entonces ¡ pobre Cordelia! Pero no, nada de eso, puesto que estoy segura de que mi amor es más rico que mi lengua.
A. I, e. i, 1634.

Su firme respuesta a la pregunta de su padre es:
Amo a Vuestra Majestad conforme a mi deber; ni más ni menos.
A. I, e. i, 1635.

Hamlet:
Yo amaba a Ofelia; cuarenta mil hermanos que tuviera no podrfan,
con todo su amor junto, sobrepujar el mío

A. V, e.

172

cordelia

1,

1392.

Lear se muestra inconforme, pero ella aduce que si sus hermanas lo aman
tanto, no deberían haberse casado y de esa manera dividir ese amor. Observamos la interpretación equivocada del padre cuando dice:
173

�i Tan joven y tan falta de ternura!

A. I, e. i, 1635.

Si Lear hubiera conocido mejor a sus hijas, no hubiera dudado de~ amor de
Cordelia. Creo que actuó con crueldad al alejarl_a de su lado, 1;:1 :::tr:
Kent ue habló en su favor. Lear toma su sencillez ?ºr orgu .
q
.
C d 1·
no ha respondido a sus esperanzas.
instantáneo disgusto por or e ia, que
Cuando Cordelia trata de explicar su respuesta:
Suplico todavía a Vuestra Majestad, si la razón de mi ofensa es la f;!ta
de este arte flúido y untuoso de hablar sin razon~r (ya que lo que i~n
e propongo lo cumplo antes de decirlo), declarets que no es la mane a
;e un vacío ni otra infamia, ni acción impura o paso deshonroso lo q~e
me ha rivado de vuestra gracia y favor; sino precisamente la car~ncia
de a u!llo por lo cual soy rica: un mirar constantemente persuasivo y
una iengua que me siento dichosa de no p~seer:, aunque el no poseerla
me haya costado la pérdida de vuestra estimacion.
A. I, e. i, 1637.

Lear le dice:

i Más te valiera no haber naci'd o antes que no saber agradarme más!
A. I, e. i, 1637.
El rey de Francia toma a Cordelia por esposa a pesar de la conducta de su
padre hacia ella. Lear no quiere retractarse:
ámala re de Francia; tuya es, pues nosotros no tenemos tal_ hij~,
~i jam&amp;s v:lveremos a ver su r~st_r,o. Idos, pues, sin nuestra gracia, sin
nuestro amor y sin nuestra bendicion.

A. I e. i, 1637.

.
.d
hermanas que se porten bien con
Al despedirse, Cordelia ~;soP~/ét lu;os ojos de ellas, como a los de Le~r,
su padre y que se hagan c g
. . d I diálogo de Regania y Gonenla
ella ha sido desobediente pero s1gu1en
e ellas saben perfectamente cuán

a°

en la mism~ esce:ra,d:º;!:~: ~u:;:: pea¿:e y consideran la acció~ .d: éste,
grande es e ~:rinfl
. . to de su razón" y sus "chocheces de v1e30 .
resultado del e aquecmuen
locura Cordelia al
La ingratitud de las hijas mayores lleva a Lear a la
.

¡ Dioses clementes, reparad la inmensa brecha que ha recibido su naturaleza ultrajada! ¡ Oh, restableced la armonía en los sentidos desordenados y delirantes de este padre convertido en niño!

A. IV, e. vii, 1680.
En el Acto IV encontramos ya a un Lear arrepentido, quien en sus momentos de lucidez recuerda lo que le hizo a Cordelia y se da cuenta de que
obró injustamente. Cordelia está ansiosa de ayudarle y le ruega al médico
que haga todo lo que sea posible por su padre. Ella y su esposo han acudido en su ayuda, su amor es constante a pesar de su sufrimiento:
No es la orgullosa ambición la que pone las armas en mis manos, sino
mi cariño, el gran cariño y el derecho de mi anciano padre. ¡ Que pueda
pronto verle y oírle!

A. VI, e. iv, 1674.

Reunidos de nuevo, Cordelia amorosamente le pide a su padre su bendición, él no la reconoce todavía aunque se imagina que es su hija. Lear le
pide a Cordelia que "olvide y perdone" ya que es viejo y está loco. Más
tarde, en el Acto V, escena iii, está dispuesto a bendecirla y a ponerse de
rodillas al mismo tiempo para pedirle perdón. Al mismo tiempo que la obra
termina con la trágica muerte de Cordelia, ésta recupera el amor de su padre, aunque demasiado tarde para ambos. El error de Lear se debió a su
espíritu calculador y a su concepto de medir el amor en palabras y tierra.
desdémona
(Otelo)

A través de la naturaleza envidiosa de Yago, nos enteramos de que Desdémona se ha casado secretamente con el moro Otelo; cuando le dice a
Brabancio:
En el momento en que hablo, en este instante mismo, un viejo morueco
negro está topetando a vuestra oveja blanca. ¡ Levantaos, levantaos! . ..
¡ Despertad al son de la campana a todos los ciudadanos que roncan;
o si no, el diablo va a hacer de vos un abuelo! ¡ Alzad, os digo!

A. I, e. i, 1467.
envenenando al mismo tiempo su mente respecto a su hija. Cuando Braban-

saber esto, exclama:

175
174

�cio se da cuenta de que Desdémona se ha ido, se toma iracundo y aconseja
a los padres que no se fíen de sus hijas:

Padres, no os fiéis desde hoy de las almas de vuestras hijas por lo que
las veis obrar.
A. I, e. i, 1468.
Después de lo que Desdémona ha hecho, la considera como muerta.
Al encontrarse con Otelo, Brabancio le pregunta por medio de qué hechizos ha cautivado a su hija, ya que de otra manera no puede comprender
su comportamiento. Según su opinión, este matrimonio con un moro va contra la naturaleza. Cuando Desdémona es conducida ante su padre, para confesar la verdad, ella le explica sus deberes divididos hacia él, a quien está
obligada por vida y educación, y hacia su esposo. Brabancio cede ante estas
razones pero al mismo tiempo se considera feliz de no tener más hijos con
los cuales sería más tirano debido a la acción de Desdémona. (Creo que este
comportamiento de venganza o precaución es una reacción común en los
padres de todas las épocas) . Acepta el matrimonio aunque siempre percibimos
una nota de rencor cuando al despedirse le dice a Otelo:

Vela por ella, moro, si tienes ojos para ver. Ha engañado a su padre
y puede engañarte a ti.
A. I, e. iii, 1475.
Es posible que en este momento Brabancio haya sembrado la semilla de la
desconfianza en Otelo, la que al final llevará a la destrucción de Desdémona.
Yago, tratando de despertar los celos en Otelo, echa leña al fuego al recordarle el enaaño
de Desdémona en el Acto 111, escena iii. En el Acto IV, escena
o
ii cuando Otelo acusa a Desdémona, ella cree que él quizás piensa que su
padre fue instrumento en la orden de regreso, y vanamente trata de probarle su amor al asegurarle que no sólo él ha perdido el afecto de su padre,
sino que ella también, debido a su matrimonio.
En esta obra falta de nuevo la madre. Desdémona la menciona en el Acto
IV, escena iii, cuando se acuerda de la pobre de Bárbara y su muerte, pero
nunca la vemos ni oímos, ni siquiera al principio cuando Desdémona ha escapado con Otelo. Su padre, como vemos en el Acto V, escena ii, no pudo
soportar su matrimonio con el moro y murió de pena. No sabemos cómo hubiera reaccionado frente al asesinato de su hija a manos de Otelo. tste probablemente hubiera asesinado a Desdémona de todas maneras, pero la semilla
de la duda ya había sido plantada, primero por el propio padre de ella Y

Tenemos aquí otro ejemplo de la hija que actúa en contra de los deseo~ de_ su padre o a es~ald~s de ~1, creo que principalmente debido a que
sabia bien que su padre Jamas hubiera dado su consentimiento para su boda
con Otelo debido a la diferencia de color o raza, también hoy un factor muy
común. Desdémona nunca discute sus sentimientos o su amor por el moro
c?~ su padr~, porque quizás está segura de su reacción o porque no hay sufi~e~te conf~nza _entre padre e hija. Desdémona es bastante joven, dulce y
qmzas demasiado mocente en su deseo de ayudar a Casio y en su expresión
de amor al prójimo.
·
Hemos visto cómo el factor parental juega un papel importante en estas
cuatro obras. Creo que el más culpable de los cuatro padres -sin tomar en
consideración el aspecto moral y los diferentes puntos de vista del padre o
la hija- es el rey Lear. Es un padre cruel que no es capaz de penetrar en
el corazón de su hija y que toma venganza de una criatura inocente. Al mismo
tiempo, en cierto modo, es el que más reacciona al final, cuando vuelve a
encontrar a Cordelia y le pide perdón; pero el daño ya ha sido hecho.
El segundo en culpabilidad es Polonio cuando al obrar de acuerdo con sus
convicciones de cortesano, desilusiona a su hija en lo que se refiere al amor
de Hamlet por ella, aunque posiWemente sólo quiere obrar en bien de su
hija. La semilla de la locura quizás ya estaba latente en su mente, pero todas
las opiniones contradictorias y circunstancias contribuyeron a su desarrollo.
Los padres de Julieta son culpables en cuanto a que no supieron, o se supone que no juzgaban necesario -de acuerdo con las costumbres de la
época- ganarse la confianza de su hija. De otra manera quizás hubieran
accedido a los deseos de Julieta al escoger a Romeo. Su culpa indirecta se
encuentra en el duelo con la casa de los Montesco.
Tomé a Otelo para demostrar cómo una frase pronunciada en un preciso
momento, influirá más tarde causando gran daño. Brabancio no tiene culpa
demostrable en el destino de su hija, aparte quizás de su probable despreocupación o exceso de confianza.
En los cuatro casos hay una falta evidente de comunicación. En tres de
ellos falta la madre, elemento importante en la vida de cualquier joven y especialmente aquí en los casos de Ofelia y Desdémona. Tres de los padres mueren, el padre de Desdémona y el Rey Lear de pesar (igual que Lady Montesco) , Polonio a manos de Hamlet.

después por Yago.
176

177
H12

�HONDURE:iqISMOS
Lic. ANGÉLICA H. DE RIVERA
Univ. de San Pedro Sula, Honduras
"El maestro, la escuela, son algo exótico en nuestras aldeas, pese a la fama
que tenemos de ser el pueblo menos
analfabeta de Centro América".
MARCOS CARÍAS REYES

"La Heredad"

J. BREVE RESEÑA HISTÓRICA

FUE EL 30 DE JULIO DE 1502 que Cristóbal Colón, en su cuarto v1aJe a la
América, llegó a las playas de la isla de nombre Guanaxa (actualmente Guanaja), y a la cual él dio el nombre de Isla de los Pinos.
El 14 de agosto del mismo año tocaron los españoles por vez primera
tierra firme en Centro América, en la punta que Colón llamó Caxinas (hoy
Puerto Castilla), situada en territorio hondureño. Mucho hubieron de luchar
contra los elementos naturales en esa temporada, pudiendo alcanzar el 14
de septiembre otro cabo donde Colón expresó su famosa frase "Gracias a
Dios que hemos salido de estas honduras". Esta frase dio nombre al país y
al Cabo Gracias a Dios.
Fueron varios los núcleos indígenas que habitaron Honduras antes de la
llegada de los españoles. Por un lado estaban los Lencas, tribu belicosa cuyos
dominios comprendían los actuales departamentos de Gracias, Intibucá, La
Paz, Comayagua, y pueblos vecinos. Esta tribu estaba al mando del cacique
Lempira (a la llegada de Colón) quien muriera valientemente defendiendo
la libertad de los suyos. Para honrarlo se le ha dado su nombre a uno de
los departamentos del país, así como a la moneda que se utiliza. Los Chorotegas formaban el grupo que habitaba el departamento de Choluteca, y provenían del grupo maya-quiché. Además estaban los Payas en la Mosquitia,

179

�y los Xicaques en el departamento de Yoro. En la zona del Ulúa estuvieron
los Chontales (Mayas) y los Pipiles.
A ciencia cierta sabemos que los Mayas habitaron Honduras, ya que nos
legaron su grandiosa herencia en las Ruinas de Copán. Se supone, según las
leyendas, que este grupo vino bajo el mando de un gran señor de Yucatán.
Erigieron la ciudad, y tiempo después, regresaron a su lugar de origen sin
saberse el motivo de su determinación. Al llegar los españoles, Copán era una
ciudad ya abandonada.
Durante la época de la Colonia en Honduras, al igual que en todos los
países conquistados en esa época, se subyugó al indígena, rebajándole al último peldaño en la escala social, y lógicamente, con la imposición de los españoles en sus vidas, las lenguas de los indígenas fueron desapareciendo del
cuadro cultural, al igual que sus cultos religiosos, los cuales fueron suplantados por el catolicismo. Sin embargo, siempre quedaron huellas de dichas
lenguas, como se puede observar en muchos vocablos aún utilizados por el
pueblo, mismos que contribuyeron al enriquecimiento de la lengua.
Pasa el tiempo y se suceden las intrigas del gobierno colonial. Después de
vivir 300 años bajo el yugo español, e influenciados por las declaraciones de
independencia de Estados Unidos y México, sobre todo la de este último
país, vienen las ansias de libertad de los pueblos de Centro América. La
labor de redacción del acta de independencia corresponde al sabio José Cecilio del Valle. Sale el documento a la luz el 15 de septiembre de 1821 en
Guatemala, sede de la Diputación Provincial. Los pliegos del acta de Independencia llegaron a Cornayagua, entonces capital de la Provincia de Honduras, el 28 del mismo mes, para gozo de todos sus habitantes.
Así pasan los años, y pronto son otros países los que ven las posibilidades
de explotar tierras tan generosas como lo son las Centroamericanas. Viene
el furor del oro verde con su alborada en la década de 1910-1920, siendo
promovida su producción y exportación por los grandes consorcios norteamericanos, tales como la United Fruit Company, la Standard Fruit Company,
y la Tela Railroa&lt;l Company. Estas tres compañías son las que aún operan
en la zona norte del país, ya que están todavía en vigencia las concesiones
que el Gobierno Hondureño les hiciera a principios de este siglo por 99 años.

II.

INFLUENCIA DE LAS INMIGRACIONES

Estando compuestas estas compañías en sus secciones administrativas por
ciudadanos de origen nortemericano, es natural que el idioma inglés así
como las costumbres norteamericanas tengan bastante influencia en las del

180

p~, Pero esto no viene a ser la suma total de las influencias de los Estados
Urudos en el español de Honduras. Muchas son las transacciones en los campos de la expor~ción y la importación comerciales y agrícolas que se llevan
a cabo con el ~~s del _N?rte, así como con países europeos, transacciones en
l~ cuale~, se utiliza el 1d1oma inglés. Por otro lado, tenemos la constante salida de Jovenes que van a continuar sus estudios en los Estados Unidos
otros que van con propósito de desarrollar mejores técnicas de trabajo ' y
P~emos decir que, tanto Honduras, como los otros países de la A~érica
Latina, sobre todo los considerados en el grupo de "subdesarrollados", sufren, a la. vez que gozan, con toda inmigración proveniente de los países solventes. Digo que sufren ya que es grande la salida de divisas del p , en
.
~
~
mtereses de idos a los grandes préstamos, así como por los productos que
se exportan a precios altí~imo_s, p~ro que al productor se Je pagan pobrem,en~e. Gozan, ya que las mmigrac1ones provenientes de países solventes econormcamente (y por ta~to, con campo propicio para la cultura) tienden por
lo general a elevar el ruvel cultural, educacional, económico e industrial. En
una palabra, ayudan a sacar a estos países del subdesarrollo y letargo en que
~e encuentran.
. La m~zcl~ de _razas en un país lleva a la mezcla de las lenguas. Las principales mmtgraciones a Honduras vienen de Palestina y de Ja China. Estos
gruP.os se dedican principalmente al comercio, pero sus costumbres e idiomas
permanecen fuera del alcance de los hondureños, ya que se trata de grupos
c~rrados que no se mezcl~ mucho socialmente debido a la falta de aceptación por parte de los nativos. Hay también mucho israelí y norteamericano
como dueños de las principales empresas del país.
'
Después ~enemos a los hermanos de Centroamérica. En este grupo sobresalen notoriamente los salvadoreños, quienes vienen a laborar como "mano
de obra". Este fenómeno socio-económico se debe a que El Salvador siendo
un país pequeñísimo (34,126 km2 ) tiene una población excesiva: 'aproxi~a,damente 3 millones de habitantes, lo que da un total de 87 habitantes por
kilometro cuadrado. Esta población es demasiada para cubrir sus necesidades
ocupacionales, dejando a muchos sin oportunidad de trabajo.
Otro grupo fuerte es el de la raza negra, llamados "morenos". tstos como
es sabido, vinieron c~mo esclavos durante la conquista. Muchos son J~s que
han ~ega~o de Jamaica, y se llaman a sí mismos "ingleses". Ellos tienen sus
propios dialectos, los cuales varían de caserío en caserío. Los "morenos" mezclan en sus dialectos palabras de origen inglés, español y francés. El "mor~no" por lo g_eneral es muy pobre. Su habla no considero que tenga influencia en el espanol de Honduras, ya que s6lo ellos la practican.
. En menor escala tenemos a los mexicanos y europeos, así como a los sudamericanos. Los primeros, podríamos decir que en su mayoría vienen debido al

181

�matrimonio, en ambos sexos, con hondureños que realizan sus estudios en
México. Los europeos y sudamericanos llegan a Honduras como repre:~ntantes de Compañías de sus respectivos países, o empleados por compamas
locales, quedándose por lo general a residir en el país.

III. EL

Microbiología ............... .
Enfermería ................ .
Odontología ............. . . .
I ngemena
. ' Quimzca
, . ......... .
Pedagogía ......... . .... . .. .
Ingeniería Eléctrica ......... .
Licenciado en Ciencias M atemá-

SISTEMA DE ENSEÑANZA

Los sistemas de enseñanza en estos países son aún anticuados. Para empezar, los maestros forman el grupo peor pagado por el gobierno. Tod~s los
nombramientos son hechos por las autoridades facultadas por el gobierno,
aún en los colegios privados.
La educación aquí se divide en Primaria, que va de primero a sexto gr~do, y Plan Básico, que viene a ser el equivale_nte en México ,ª la Secundaria
y Preparatoria. Digo que viene a ser el eqmvale_nte, pero, s~lo en lo que_ a
la nomenclatura se refiere, ya que en el contenido acadermco las materias
impartidas son sumamente básicas, y el alu_~o, en esto_s ~ltimos cinco años
de enseñanza preparatoria, no llega a adqumr los conocimientos que se ofrecen en otros países.
Reducido, relativamente, es el grupo de alumnos pertenecientes a f~milias
económicamente pudientes que salen al extranjero a continuar estudios s~periores, y ellos, al llegar a su destin_o, . inmediatamente n~tan la ~norme diferencia entre el alcance de sus conocumentos y lo que segun los metodos educativos de otros países debieran saber.
Los estudiantes que no están en posibilidades de salir del país siguen en
su gran mayoría las carreras de Leyes, Farmacobiología, o asisten a las es:uelas para Peritos Mercantiles y Secretariado. Los egresados de estos dos tipos
de escuelas abundan tanto que sus trabajos no pueden ser bien remunerados,
~alvo en casos especiales. Además, como exceden en número a las plazas disponibles, tienen que dedicarse a otras ocupaciones ya no ligadas a sus conocimientos específicos.
La Universidad Autónoma de Honduras, única en el país, se encuentra
en Tegucigalpa, y ofrece las carreras que a continuación indico con su correspondiente número de alumnos:
Ciencias Jurídicas y Sociales . . 652
Economía . . . . . . . . . . . . . . . . . . 604
Medicina . . . . . . . . . . . . .
527
Administración de Empresas . . 478
Ingeniería Civil . . . . . . . . . . . . . 429

Ingeniería Agronómica e Ingeniería Forestal . . . . . . . . . . . .
Auditoría . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Psicología . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Química y Farmacia . . . . . . . . .

211
201
83
74

55
48

45

37

31
23

tic as ( física, química, biología) . .................. . .
Técnico Laboratorista . ...... .
Profe sor en Educación Media
( física, química, biología, matemáticas) ............... .
Administración Pública ..... .
Topógrafo ........ . ........ .
Técnico en Dibujo .. . ..... .

18

17

5

4
3
1

(Datos proporcionados por la UNAH - Alumnos en el ciclo Febrero, 1969Noviembre, 1969).
Después de haber residido en Honduras, en su zona norte, por algunos años,
he podido reunir una serie considerable de modismos utilizados por el pueblo,
la prensa, radio y televisión. Hubiera sido mi mejor intención recopilar una
lista completa de todos los vocablos que he encontrado diferentes en significado y forma a los usados en México. Sin embargo, tal cosa me ha sido impoóble, pues sólo he vivido en San Pedro Sula, y la lista que a continuación brindo ha surgido de mis lecturas de cuentos de autores hondureños y del habla
de la ciudad.
Algunos de los modismos difieren solamente en significado de los usados en
México. Los hay tomados de palabras inglesas. Otros provienen del español
antiguo, y otros tantos son de origen indígena. Entre todos forman un mosaico
de colorido lingüístico. Por esto, aunque no es completo, considero este ensayo
interesante.
Habiendo dado, aunque en muy pocas palabras ( ya que es muchísimo más
lo que puede decirse de un país por pequeño que éste sea) una descripción de
la actual situación cultural del P.aís, y teniendo una idea general del conglomerado que lo habita, podemos continuar a elaborar la lista de lo que llamaremos "Hondureñismos", tema principal de estas páginas.
A
achín - (m. sust.) buhonero
achinería - (f. sust.) la ocupación del achín.-También el conjunto de mercaderías que
venden los achines
achiote - (m. sust. bot.) colorante rojo que se utiliza en la preparación de las comidas,
y que se extrae del árbol del mismo nombre
achompipado(a) - (adj.) tímido
achucuyarse - (v.) abatirse

183

!82

�aiguaste - (m. sust.) salsa hecha a base de semillas de ayate, achiote, chile, manteca y
otros ingredientes, y que sirve para condimentar los nacatamales
¡ a la púchica! - expresión similar a ¡ ay Chihuahua!
Alcalde de la Vara Alta - La Vara Alta es el símbolo de mando que proviene de la
ideología antigua indígena. En ciertos pueblos este Alcalde existe a la par del Alcalde
Municipal. Su decisión es siempre justa y equitativa
allí nomacito - expresión que significa allí cerca
amachinarse - (v.) tener relaciones hombre y mujer sin estar casados
ambolias - (f. sust. bot.) zinias, cartulinas
amígdolas - (f. sust.) por amígdalas
andar - (v.) traer puesto
andar a pichinga - expresión que significa andar borracho
andar a reata - expresión que significa andar bebido
andar bolo - expresión que significa andar bebido
andar candela - expresión que significa andar ebrio
andar chuña - expresión que significa andar descalzo(a)
andar de goma - expresión que significa sentir los efectos de la borrachera
andar de jetas abiertas - expresión que significa andar o estar preocupado
andar de tumbos - expresión que significa estar enamorado
andar en el bochinche - significa andar en el borlote
andar en pinga - expresión de mala educación que significa andar desnudo(a)
andar puesto - por traer puesto
aPazote - (m. sust. bot.) por epazote
apearse - (v.) hospedarse. Esta palabra y su uso viene del modo de viajar en mula.
Uno se apea para que las mulas descansen
aplanchar - (v.) por planchar
aPuñuscarse - (v.) apiñarse, amontonarse
aritos - (m. sust.) por aretes
aruñar - (v.) por arañar
arrechar(se) - (v.) enojar(se)
arrecho - (adj.) duro, dificil
arrecho(a) - (adj.) enojado(a)
arrojar - (v.) vomitar
arroz de leche - por arroz con leche: plato hecho a base de arroz, leche, canela y
azúcar
atipujarse - (v.) atiborrarse
a tucún - expresión que se usa con el verbo beber: beber a tucún, de prisa
ayote - (m. sust. bot.) calabacita
B

balear - (v.) herir con arma de fuego
banano - (m. sust. bot.) plátano
barba amarilla - (f. sust. zoo.) culebra venenosísima que habita en los cafetales y
cañaverales
barbitas - (f. sust. bot.) jilotes muy tiernos
barz6n(a) - (adj.) haragán
benque - (m. sust.) sitio donde se establecen los cortes de madera, generalmente a

la orilla de un río

184

boca, boquita - (f. sust.) botana, antojito que se sirve con la bebida
bocarada - corrupción de bocanada
bolencia - ( f. sust.) mareo
bolo - (m. sust.) borrachín, ebrio
bombearse - (v.) robarse
bombera - (f. sust.) carro de los bomberos
bonzo - (m. sust.) embarcación menor hecha de tronco de árbol
botado - (adj.) significa barato: precios botados
botija - (f. sust.) tesoro oculto
bragador - (adj.) adjetivo que se usa para indicar que una persona es enérgica
brizar - (v.) lloviznar
bullaranga - (f. sust.) por bullanga
butaque - (m. sust.) especie de butaca
butuco - (adj.) especie pequeña y gruesa de plátano. También se aplica a una persona
obesa y de baja estatura

e
caballada - (f. sust.) palabra soez, también, un desatino
cabuya - (f. sust.) cuerda hecha de fibra de pita; mecate
cacaste - (m. sust.) del azteca "cacaxtli", esqueleto
cachaza - (f. sust.) bagazo de caña
cachicha - (f. sust.) berrinche, enojo
cachinflín - (m. sust.) cohete buscapiés
cacho - (m. sust.) cuerno
cachureco - (sust.) nombre que se da a los pertenecientes al partido Nacional, o conservadores
cada quien a su percha - expresión que significa cada quien a su cama
Cadejo - (m. sust.) personaje creado por la superstición. Es un cuadrúpedo fantástico con forma de bestia y ojos colorados que ronda por las noches.
caite - (m. sust.) huarache, o sandalia burda
caitulfo(a) - (adj.) huarachudo. Forma despectiva para nombrar a un indio
calpul - (m. sust.) montículos donde existieron poblaciones aborígenes
camándula - (f. sust.) hipocresía
camera - (f. sust.) cubrecama
campeño - (m. sust.) trabajador de fos campos de banano
campista - (m. sust.) vaquero
camulián(o, a) - se dice de la fruta que empieza a madurar
candela - (f. sust.) lámpara fluorescente
candelilla - (f. sust. zoo.) luciérnagas
canillera - (f. sust.) miedo, terror
canillita - (m. sust.) voceador de periódicos
cañal - (m. sust.) por cañaveral
cara de gallo - (m. sust.) tipo de machete
cara de pisote - expresión que significa narizón
caranga - (f. sust.) instrumento musical hecho de una lata con cuerda y arco
carao - (m. sust. bot.) árbol especie de casia, produce vainas cuya miel es muy sabrosa
careto(a) - (adj.) chorreado, cara sucia
cargar a tuto - expresión que significa llevar a un niño "a caballito"

185

�carioca - (f. sust.) un centavo de Lempira
cativf - (m. sust.) enfermedad parecida al mal de herpes, que produce manchas mo-

radas; mal del pinto
catracho(a) - (Adj. sust.) nativo de Honduras
catrln - (m. sust.) un vestido de salir
ciguata - (f. sust.) término con que se designa a la mujer en los pueblos
cipote(a) - (sust.) muchacho(a). En femenino también novia
cocora - (f. sust.) personaje fantástico para asustar a~ los niños
colocho - (m. sust.) rizo. Como adjetivo se usa en masculino y femenino para designar
a una persona de pelo rizado
coloradilla - (f. sust. zoo.) garrapata pequeña de color rojo
colorado ( a) - ( adj. sust.) perteneciente al partido Liberal
comisariato - (m. sust.) tienda de la Compañía (Standard o United Fruit) donde se
consiguen productos alimenticios americanos a bajo precio. Se daba al comisario
de los campos para su manejo, y de allí el nombre
concha - (f. sust.) cáscara de las frutas. También la costra de una herida
copar - (v.) topar, pescar a uno la policía
coq uimbo - (sust.) perteneciente al partido Liberal
corneto(a) - (adj. sust.) patizambo(a)
corre que te alcanzo - expresión que significa tener diarrea
corvo - (m. sust.) machete en forma de guadaña
costurar - (v.) por coser
cualquier bagazo - expresión que significa hombre sin valía, ej.: es cualquier bagazo
cuculmeca - (f. sust. bot.) raíz medicinal
cucumbé - juego de rimas cantadas en que esta palabra se repite
cucuruca - ( f. sust.) borrachera
cuerazo - (m. sust.) golpe que da la culebra llamada mica con la cola. También mujer
de buen cuerpo
culumpio - (m. sust.) corrupción de columpio
cumpleañero(a) - (sust.) persona que está de cumpleaños
curarén - (m. sust.) indio de la región (municipio de Curarén)
currutaca - (f. sust.) diarrea
cursería - (f. sust.) mal de estómago
cususa - (f. sust.) aguardiente fabricado clandestinamente
cususera - (f. sust.) fábrica de cususa
cutacha - (f. sust.) cuchillo largo y recto
cutarra - (f. sust.) zapato de correas que llega hasta la pierna
cutorres - (m. sust.) especie de zapato
cute - (m. sust.) zopilote
cuyamel - (m. sust. zoo.) pez de río. También es el nombre de un río
cuzco(a) - (adj.) jorobado(a)

CH
chacalín - (m. sust. zoo.) especie de camarón de río. También se usa para designar

a una persona rubia de tez colorada
chacha - ( f. sust.) tipo de escopeta
chachaguatos - (sust.) gemelos, mellizos

chachos - (m. adj. sust.) gemelos o mellizos. Se usa también para decir de dos plátanos que vienen en una sola cáscara
chafa - (m. sust.) soldado
cha/arote - ( m. sust.) soldado o policía
chagiiite - (m. sust.) pantano, charco
c1ambergua - (f. sust. bot.) planta trepadora de fruta sabrosa en forma de corazón
c ampa - (f. sust.) plato de chayote horneado con queso y crema
chancletudo(a) - (f. m . a dJ.
· ) pa1ab ra d espectiva
·
con que la plebe de .
qwºenes
usan calzado
signa a
chap~ - (f. sust.) ficha, tapa de envase de gaseosa
chapin(a) - (sust. adj.) originario de Guatemala
chapudo(a) - (adj.) por chapeado, rosado de las mejillas
charolas - (f. sust.) ojos
&lt;haroludo(a) - (adj.) o judo, de ojos grandes y feos
chayote - (m. sust.) persona cobarde
chele-:- (f. ~- sust. adj.) rubio(a). También se usa para designar
partido Liberal
a una persona del
chepe - (m. sust.) acordeón (para copiar
· en exámenes). También cualquier libro de
consulta. Diminutivo de José
chero - (m. sust.) cuate, amigo
chiberro - (m. sust. bot. ) planta de la f ºli d l
~alabra al conocedor de caminos, o gw~ a e as ayoteras. También designa esta
ch,bola
· 1 T ambºién cualquier grano (como el cafe') c
, - (f· sust· ) grano en 1a pie.
d
esta malo
uan o
chica
- (series
f. sust.) lotería menor que se Juega
·
¡os d orningos. Va del 00 al 99, y tiene
varias
chichí - (f. m. sust.) nene(a)
ch~chicaste - (m. sust. bot.) tipo de ortiga
chichote - (m. sust.) chipote, protuberanci·a prod uci d a por un golpe
ehichunte - (m. sust.) L.O.05
ch~giiín(a) - (sust.) niño(a) malo pequeño
ch,latada - (f. sust.) comida de chilate
chilate
' tierno molido. Es típico de Semana
Santa- (m. sust.) plato hecho a base de maiz
ch~l(o - (m. sust.) especie de látigo
ch1l1llo - (m. sust.) ver chilío
chilmol
- (m. sust.) salsa a base de chºl
la carne
i tepe, naranja agria y cebolla para preparar
ch~ltepe
- ((m.
h
) sust_. bot.) chile pequeño y muy picante, pareciºdo al chile piquín
' 1_ma~ -:v. lastimar, rozar. Ej.: me chima el zapato
ch~mpm1lla - (f. sust.) espinilla, o parte anterior de la pierna
china - (f. sust.) nana, aya
ch~namos - (m. sust.) puestos de juegos de azar
ch~naste - (m. sust.) germen prolífico
chinasteada - ( f. adj.) preñada
chin-chín - (m. sust.) sonaja
chinchinear - (v.) acariciar consentir
chinear - (v.) llevar en br;zos
chinelas - (f. sust.) zapato de mujer de tacón bajo, y no zapatillas o chancletas como
en México

187
186

�chinero _ (m. sust.) aparador para guardar loza de china o c~stal
chinga _ (f. adj .) corta. Ej. : te ching_a la falda, o t~ queda chinga
chingaste - (m. sust.) residuos, por eJemplo, de cafe
chingo-lingo - juego infantil de rimas
chiquero - (m. sust.) corralito para niño
chirgües - (m. sust.) pellejos de la carne
chirizo - ( m. sust.) soldado
.
chiveada - (f. sust.) jugada de cartas (por dinero)
chivo - (m. sust.) juego de cartas
choco(a) _ (adj. sust.) tuerto, también persona qu~. usa lentes
chocoyo _ (m. sust.) hoyuelo que aparece en las me]lllas al reírse
chompipe - (m. sust. zoo.) guajolote
chongo - (m. sust.) adorno, moño para regalo
chotear - (v.) robar
chucano - (m. adj.) gracioso
chúcaro - (m. adj.) cerril, arisco
chueca - (f. adj.) vieja
chulampln - (m. sust.) perfume barato
chuco(a) - (adj.) sucio(a)
chumPa - (f. sust.) chamarra
d li
·
los ríos y en el mar, en zonas donde pue e a chunte - (m. sust.) pez que vive en
mentarse de desperdicios
chupa _ (f. sust.) festejo en el que se sirve bastante bebida alcohólica
chupar - (v.) embriagarse
churros - (m. sust.) fritos (botanas)

D
damo - ( m. sust.) marido ( no casado)
dan to - (m. sust. zoo.) tapir
.
dar candela - expresión que significa dar fuego (para un cigarro)
dar chascada _ expresión que significa dar extra el vendedor al comprador
dar de un solo vejigazo - de un solo golpe
dar viaje a algo - significa proceder con algo
darse viaje - expresión que significa suicidarse
.
bl
darse vida de catr!n de ciudad - expresión que se usa despect:J.vamente en los pue os,

y que significa darse la gran vida
de balde - por en balde
de b6bilis - sin trabajo, sin costarle a uno trabajo
de choris - gratis
de chotis - gratis
d ¡
·
a decorar,
decorar _ (v.) después de que el alumno ha aprendido a e etrear, empieza
0 sea a leer las palabras enteras
de gua;ua - expresión que significa en balde
dentister!a - (f. sust.) odontología
desbalagar - (v.) malbaratar
descacharrado - (adj.) desaseado
descompuesto - (adj.) ebrio
desecho - (m. sust.) sendero, atajo

desguazar - (v.) despedazar, descuartizar
despotismo - (m. sust.) desorden
diábetis - (f. sust.) por diabetis
doña - (f. sust.) señora. Ej.: Doña, venga para acá
dulce de raspadura - (m. sust.) piloncillo
dundo(a) - (sust. adj.) tonto, torpe

E
echarse algo - expresión que significa arruinar algo
echarse las tristes - expresión que significa hacer el amor (se usa entre personas de
baja clase social)
el coludo - (m. sust.) el diablo
el especial - (sust.) revólver
el Hitacay - personaje legendario mitad hombre y mitad mono, de piel velluda, quien
recorre los montes. Si encuentra a una mujer sola, se la lleva y no se la vuelve a
ver jamás. Este es el nombre que se le da a este personaje en Occidente
el uñudo - (sust.) el diablo
electrizado(a) - (adj.) ebrio(a)
embrocar - (v.) poner a un niño boca abajo. También un trasto
empeñar algo al chifle - expersión que significa dar al usurero el derecho de quedarse
con el objeto empeñado si no se puede pagar
emperendengado(a) - (adj.) emperifollado, arreglado
emperendengarse - (v.) ponerse las mujeres perendengues, arreglarse
empurrado(a) - (adj.) enojado(a)
enamoriscamiento - (m. sust.) amoríos, tener amoríos
encachimbarse - (v.) enojarse
enchiladas - (f. sust.) platillo al que en México se le da el nombre de tostadas
enchufle - (m. sust.) por enchufe (eléctrico)
enchutar - (v.) meter o introducir a la fuena
endamarse - (v.) ir a vivir una mujer con un hombre sin estar casados
enfermoso(a) - por enfermizo(a)
enjaguar - (v.) por enjuagar - también embaucar
enjague - (m. sust.) por enjuague
enjaranado - (adj. ) endeudado
entilado - (adj.) tiznado, de vestidos sucios
entre camagua y elote - expresión que significa que el maíz empieza a secarse.
¡ es una vaina! - expresión que significa ¡ es una lata!
escogencia - (f. sust.) selección
espumilla - (f. sust.) merengue de clara de huevo, tostado en el horno
estanco - (m. sust.) expendio de bebidas alcohólicas
estar empautado con el diablo - estar en pacto con el diablo
estar en Baracoa - expresión que significa que una mujer está embarazada. Baracoa
es un pueblito donde hace parada el FF.CC.
estar enlunada - expresión que se usa en varios pueblos y que significa que una muchacha soltera ya es apta para procrear. Cuando hay luna, sale desnuda gritando como
loca, hasta que el novio se la lleva a su casa. Nadie del pueblo pone atención a
esto. Ya cuando el novio se la lleva, se la considera casada. No hay ceremonia
estar tiz6n (a) - negro, lleno de tizne
este asunto no es chiches - expresión que significa que el asunto no es fácil

189
188

�H
F
faja - (f. sust.) cintur6n
fajar, faje ar - (v.) dar golpes con la faja
farolazo - (m. sust.) trago de aguardiente, o cualquier otra bebida embriagante
ferrobús - (m. sust.) carro de ferrocarril similar a un autobús
ficha - (f. sust.) L.0.02 Antes también se designaban así las monedas de plata de

L.0.05 y L.0.10
fondear - (v.) dormirse
forrarse - (v.) comer y beber bien y bastante
frescos - (m. sus t.) refresco embotellado o natural
fridera - (f. sus t.) sartén
frijoles acostados - frijoles molidos fritos
frijoles parados - frijoles enteros cocidos
fustán - (m. sust.) prenda interior femenina: fondo, enaguas

G

galán(a) - (adj.) hermoso(a), grande
gancho - (m. sust.) horquilla para el pelo; seguro para pañales
garrobo - (m. sust. zoo.) saurio de piel escamosa y aspecto repulsivo. Es comestible Y

su carne es muy sabrosa
garúa - (f. sust.) llovizna
gazpacho - (m. sust.) ver chingaste
glaso - (m. sust.) esmalte para las uñas
gobiernista - (m. sust.) gubernamental
goma - (f. sust.) efecto de una borrachera
gorguera - (m. sus t.) diputado
granadilla - (f. sust.) granada china
gren chas - (f. sust.) greñas; también gringas
grenchudo(a) - (adj.) despeinado(a)
guacaleo - (m. sust.) pelea
guamazo - (m. sust.) escopetazo
guamil - (m. sust.) monte, lugar enmontado
guanacaste - (m. sust. bot.) árbol gigantesco, de la familia de las leguminosas
guanaco - (m. sust. zoo.) saurio de piel escamosa, similar al garrobo
guanaco(a) - (adj. sust.) originario de El Salvador
guanacasco - (m. sust.) baile de enmascarados que se lleva a cabo durante las visitas

habichuela - (f. sust. bot.) ejote
hablar ~n pasta - expresión que significa hablar verdades
hablar Jerga - expresión que signüica hablar sin sentido
hacerse el zunte - hacerse el tonto
hi~uera - (f. sust. bot.) especie de calabaza tropical
H1b~eras
hibuera - uno de los nombres que ha tenido Honduras Y que viene de la palabra
hornar - por hornear
huevos picados - por huevos revueltos

1
!mPautamiento - (m. sust.) pacto
impautarse - (v.) hacer pacto ( con el diablo)
~ngrimo(a) - (adj.) solo(a)
ispear - (v.) por espiar

J
jacha - (f. sust.) encía desdentada. También diente grande y feo
jalado - (adj. ) ebrio
jambar - (v.) comer
~apapa - (f. sust. zoo.) especie de pez
~araguá - (m. sust. bot.) tipo de zacate para alimentar el ganado
~arana - (f. sust.) trampa; deuda
¡aranero(a) - (adj.) embaucador
~ate - (m. sust. zoo.) especie de cucaracha pequeña
Jeruza - (f. sust.) cárcel
jiote - ( m. sust. bot.) especie de ár bol grand e que produce unas bolitas que sueltan

hebras como algodón
~olote - (m. sust. zoo.) guajolote
Juanetes - (m. sust.) cadera
~uco(a) - (adj.) se aplica a la comida que está pasada arruinada Eº.
Juma - (f. sust.) borrachera
'
, J.· con olor a juco
jute - (m. sust. zoo.) pez arisco que cuesta mucho pescar

de los santos patronos a los pueblos. Participa toda la población indígena llevando
al santo patrón en hombros
guapote - (m. sust. zoo.) variedad de arenque
guardarraya - (f. sust.) línea de divisi6n en una propiedad
guarera - (f. sust.) fábrica de guaro
guarizama - (m. sust.) tipo de machete
guaro - (m. sust.) aguardiente de caña
guayaba - (f. sust.) puesto en el gobierno; la presidencia del país
¡ güechos! - expresión que significa ¡ qué dijiste, ya!
guinea - (f. sust. bot.) especie de zacate para alimentar ganado
guineo - (m. sus t. bot.) plátano
. en las m1ºnas, o vecino de un pu~blo minero
guir!es - ( m. sust. ) persona que t r aba] a

L
labioso(a)
la Culta lana -. (f.
la Sucia -

- (adj.) que tiene labia

Tegucigalpa
sust. ) pe_rsona de la más baja clase social. Ej.: lana de los barrios
pers_onaJe de leyenda: una princesa por razones de amor se ahogó en la
laguna de T1camaya. Ya de noche, se aparece en los alrededores y atrae a los
hombres co~ can:os, diciendo "tené tu teta" a la vez que les muestra sus senos
desnudos. S1 consigue atraerlos nunca vuelven de la laguna
latir - (v.) ladrar
·

191
190

�montuca
- (f.
sustierno
t.) especie de tamal relleno d e puerco, arroz, chícharos y pasas,
hecho de
maíz
laurel - (m. sust. bot.) croto
lavador - (m. sust.) fregadero, lugar donde se lava la loza
Lempíra - (m. sust.) nombre de la moneda hondureña, en honor del famoso indio

Lempira
lenco(a) - (adj.) tartamudo
los Estados - Estados Unidos

M
machaca - (f. sust. zoo.) especie de pez
machete de taco - especie de machete
macholoas - (m. sust.) grupo indígena que habita en el país
magalla - ( f. sust.) mujer de la calle, prostituta
mal nombre - apodo
mal portado(a) - que se porta mal. También se usa: bien portado
mallugar - por magullar
manaca - (f. sust. bot.) tipo de palmera de cuyas hojas se hacen los jacales
manganzón( a) - (adj.) por maganzón: haragán
manito - (f. sust.) en vez del diminutivo de mano: manita
mano de algo - expresión que significa cinco. ej.: una mano &lt;le elotes
mano de piedra - el corte de res llamado cuete. También la mano del metate
mantequilla blanca - por crema de leche
mar pacífico - (m. sust. bot.) tulipán
marido - (m. sust.) al usar esta palabra se implica que no es el esposo legítimo
maritates - (m. sust.) pertenencias de poco valor
matapalo - (m. sust. bot.) enredadera parásita, de flor roja que seca los palos a

los que se adhiere
matasanos - (m. sust. bot.) especie de árbol de fruta comestible, parecida a la anona
matate - (m. sust.) bolsón que usan los indígenas para llevar sus víveres por el camino
matonear - (v.) asesinar
mazacuate - (m. sust. zoo.) especie de boa gigantesca
mazapán - (m. sust. bot.) árbol grande que produce la fruta del mismo nombre, que

frita tiene un sabor similar al de la papa
me debe un freno - expresión que significa que alguien ha hecho algo que amerita
venganza
mesino(a) - (sust.) por sietemesino; prematuro
meter cocora - expresión que significa meter miedo, asustar
mica - (f. sust. zoo.) culebra venenosa que entierra la cabeza para dar colazos
miel de palo - miel de abeja, extraída de panales en los árboles
¡mira qué cacha! - expresión que significa ¡ qué desvergüenza!
misules - se usa cuando se hace mención a una persona que está presente y no se
quiere mencionar el nombre
mojiganga - (f. sust.) bailes de disfraces para los días de fiesta, ej.: las Mojigangas
del día de las Mercedes
molestar - (v.) hacer el amor
molote - (m. sust.) desorden
molotera - (f. sust.) igual a molote: gentío en desorden
mondongo - ( m. sust.) plato típico hecho a base de panza de res y verduras

moño - (m. sust.) peinado alto
morena! - (m · sust · ) caseno
, d e negros
moreno(a) - (sust.) individuo de raza negra
moto - (adj. ) solo, también huérfan0 · .
,
muco(a) _ ( d'
)
. . .
, eJ .. un calcetm moto
.
a ¡. sust. ongmano de Nicaragua
muJer - ( f. sust. ) al usar este término se . li
mujerero - (sust ) por mu · .
unp ca que no es la esposa legítima
. . .
·
¡enego
municipalidad - (f. sust.) por palacio municipal
musuco(a)
(adj.) de pelo muy ensortiJ'ado, como el de los negros

N
nacido(a) - (adj. ) se usa para decir ue al
nana-yaca - juego infantil
q
go de ropa

O

.
comida ha cogido moho

noórdenes
deja sentársele mosca encima - expresion
.,
• • •
que sigrufica
que no deja que le den

fv

(f. adj.) por niña, o señorita. Lo
nata - (f. sust. ) nariz
usa la gente inculta

~a -

ñato(a) - (adj.) de nariz corta chato
ñusco - (m. sust. ) el demonio '

o
olingo - ( m. sust. zoo. ) especie de mono
oscurana - ( f. sust.) oscuridad
que chilla mucho

p
pacaya - (f. sust. bot.) arbusto cuyas hojas se usan co
pachulín - (m. sust.) perfume barato
mo adorno, y cuyo fruto se come
padr6n - ' (m. sust.) toro semental
palo.- (m. sust.) se usa en vez de la palabra árbol
pancito - (m· sust · ) en vez de panecito
papelote - (m. sust.) por papalote· cometa d .
papit
(
)
·
e Juguete
m. sust. expresión de carino para 11amar a un niño varón: ej.: venga
acá, papita

ª-

pará - (m. sust. bot.) especie de zacate para el ganado
parcho - (m. sust.) parche medicinal
parecer
guineo asoleado - expresión que s1g
. nif'1ca estar pálido
,.
,,asar en ca11dela - expresión q ue sign
• jf'ica pasar la vida bebiendo
pasc6n - (m. sust.) colador, utensilio de cocina
paste - (m. sust. bot.) estropajo

montarle verga a alguien - pegarle a alguien

193

192

H13

�pata de ¡,luma - or1ginano del Departamento de Santa Bárbara
¡,atac6n - (m. sust. zoo.) especie de garrapata
¡,ataste - (m. sust. bot.) chayote
¡,atastlo - (m. sust. bot.) chayote
Jloyulo( a) - (adj.) descolorido, pálido
¡,elársele los cables, 0 alambres, a alguien - expresión que significa estar fuera de sí
¡,,neo - ( sust.) indio; hombre inculto y humilde
Jle¡,, - (m. sust.) biberón
¡,erulera - (adj.) de monte; ej.: guayabas peruleras
/lesa - (f. sust.) carnicería
picada - (f. sust.) roncha por picadura de insecto
¡,ichete - ( m. sust. zoo.) especie de lagartija
¡,ichingo - (f. sust.) monigote; muñeco de juguete
¡,ich6n(a) - (adj.) joven, inexperto
piedra - (f. sust.) molleja
¡,isote _ (m. sust. zoo.) mamilero dentado que casi siempre anda solo. Tambifo se le

llama pisote solo
¡,isto - (m. sust.) dinero
¡,istudo(a) - (adj.) rico, adinerado
¡,izi-¡,izi-gaña - juego infantil de rimas, parecido al mexicano "la mano cortada"
plátano - (m. sust. bot.) plátano macho
plátano majoncho - variedad de plátano
¡,or nainitas - expresión que significa casi, por poco
¡,restar - (v.) en vez de pedir prestado. ej.: Juan me prestó un libro, en vez de:

Juan me pidió prestado un libro
pringa pie - (m. sust.) diarrea
puchito - (m. sust.) poquito; también pucherito
pulir - (v.) cnjarrar una pared
Jlulperfa - (f. sust.) tendajo, estanquillo
pumpunero - (m. sust.) perteneciente al partido Nacional
¡,u¡,usa - (f. sust.) quesadilla, tortilla rellena de queso, o chicharrón molido, etc.

rtumatfs - por reumatismo
riegas de ¡,isto - expresión con que se indicaba anteriormente el pago que ae daba a

los campesinos en monedas de plata, las cuales pescaban con sus sombreros
rijiles - (m. sust.) cachivaches
ripiar - (v.) taparse la cañería, la nariz
rival - (m. sust.) instrumento en que se talla la ropa para lavarla
rompo/lo - (m. sust.) por rompope: bebida hecha de leche, aguardiente, huevos, azú-

car y canela
ronca - (f. sust.) amenaza, engaño

s
sacabuches - (m. sust.) especie de pito
sacadera - (f. sust.) fábrica de cususa
salar - (v.) desgraciar, deshonrar
salir de guasa - salir de casualidad
sanguasa - ( f. sust.) sangre y agua
santul6n - (adj.) por santurrón
sa/layolo - (m. sust. bot.) planta medicinal
.&lt;astra - ( f. sust.) costurera
sentirse el ¡,ato de la fiesta - sentirse el agasajado
ser botarate - ser derrochador
ser matrero - expresión que se aplica a un toro: astuto, que acomete a golpe seguro.

También se aplica al hombre
ser papo - ser tonto
ser ¡,ata dt chucho - expresión que significa ser callejero(a)
ser ¡,isote - ser malicioso
ser pura fal/az6n - ser muy alocado(a)
ser un bagre - se usa cuando una persona es muy lista y no se deja engañar, ni

atrapar
ser un chane - ser conocedor de caminos
sique - (m. sust.) es el baile típico de Honduras, en medio del cual se dicen "bombas"

Q

Sisimike - ver el Hitacay. Nombre que se le da al mismo personaje en el sur y en

¡ qué vaina! - ¡ qué lata!
quebrada - (f. sust.) arroyo
quedar O estar achom¡,i¡,ado - expresión que significa estar apenado, o ser timido

Sisimite - igual que el anterior, sólo que es el nombre que se le da en el norte y

el oriente del país

quedar chinga la ro/la - quedar corta
quemar la canilla - ser infiel a su cónyuge

R
rabiada - (f. sust.) enfado
rancho - (m. sust.) casa de pobre aspecto
rascarrabias - en vez de cascarrabias
real - (m. sust.) L.O. 12

dos reales - L.O. 25; cuatro reales - L.O. 50, etc.
recado - (m. sust.) colorante parte achiote, sólo que no es puro

194

centro del país.
soca - ( f. sust.) borrachera
socar - (v.) apretar: también en cuanto a dinero, hacer falta
saber tocar un instrumento por solfa - leyendo la música
son papadas - expresión que significa son bobadas
sorbitorio - (m. sust.) medicina que debe tomarse a sorbos
sorontoco - (m. sust. zoo.) especie de gusano
sor/lresivo - (m. sust.) programa mensual en los cines para el que no anuncian el
nombre de la película a exhibirse
sudar calentura ajena - expresión que significa preocuparse por los problemas de otro.
sompopo - (ro. sust. zoo.) especie de hormiga amarilla que busca el azúcar

195

�V

T
taba - (f. aust.) juego de naipes
tacuacln - (m. sust. zoo.) zarigüeya
.
tajaditas _ (f. aust.) tajadas de plátano macho o banano verde, fritas
talanquera - (f. sust.) cerco que se hace para resguardar el ganado
talludo(a) - (adj.) hebrudo, que parece cuero. Se aplica a las verduras
tamag4s - (m. sust. zoo.) culebra muy venenosa
tamal - (m. sust.) tamal grande de maiz, sin relleno
tapesco _ (m. sust.) cama en la cual el marco es de madera. Entre el marco se teje
mecate y sobre este tejido se extiende el petate
tecomate '_ (m. sust.) especie de calabaza de cuello estrecho, de la cual se hacen

cazuelas
templarse - (v.) morirse
,
tenamaste _ (m. sust.) cada una de las tres piedras de los fogones aztecas; aun se usa
el término.
tener damo - expresión que significa tener marido
te"imechin _ (m. sust. zoo.) pez de río_ de_ carne muy sabrosa
r
)
t mamífero roedor, de carne muy pretepezcuinte - (m. sust. zoo. por tepe1zcwn e:
ciada
tercios - (m. sust.) grandes cantidades
,
texiguats _ (ro. sust.) indios del municipio ?e Texigual, El Para1so
tico( a) - (adj. sust.) originario de Costa Rica
tierno( a) - (sus t. ) recién nacido
timba - (f. sust.) barriga, vientre
timbuco(a) - (adj. sust.) perteneciente al partido Liberal
toma - (f. sust.) brebaje con atribuciones maléficas
toro fuego - cierto tipo de luces o fuegos artificiales
totoposte _ (m. sust.) galleta de manteca, maíz y piloncillo, muy tostada y dura, Y
que se toma con café
troco - (m. sust.) carreta para vender frutas

uaca - (f. sust.) helado con coca cola: vaca negra - de fresa, vaca blanca - de
vainilla
uender al top6n - expresión que significa vender al contado
uerga - (f. sust.) palo, golpe
uijiar - (v.) por vigilar
uincha - (f. sust.) diadema, cinta para el pelo
uioUn - (m. sust.) mesa para planchar de forma alargada
uisguls - (m. sust.) carrizo delgado que se usa para hacer cometas

y
yaguaza - (f. sust. zoo.) especie de pato silvestre pequeño
yancuni - (m. sust.) danza afro-hondureña
yantar - (m. sust.) la comida ( cualquiera de los tiempos)
yeso - ( m. sust.) gis
yuca - (f. sust.) raíz comestible
yuyuga - (f. sust.) fruta de carne amarilla, muy dulce

z
zamarro(a) - (adj.) picaro, bribón
zampar - (v.) dar a la fuerza, meter a la fuerza; zampar un golpe: dar un golpe
zanate - (m. sust. zoo.) cuervo
zángano - (adj.) pícaro
zapote - {m. sust. bot.) por mamey
zoPe - (m. sust. zoo.) zopilote
zumbadora - (f. sust. zoo.) culebra que chicotea con la cola
zunteco - ( m. sust. zoo.) cierta avispa
zarate - (m. sus t.) sarna

tromp,zar - (v.) por tropezar
¡ tronco de película! - por magnifica
trucha - (f. sust.) tendajo
tufoso (a) - (adj.) que se da importancia sin tenerla

Anglicismos

tuna - (f. sust. bot.) nopal (a\lá no da fruta)
tunco(a) - (adj.) manco o cojo: que le hace falta un miembro
turco(a) _ (adj. sust.) forma despectiva de \lamar a los árabes

A continuación tenemos una lista de las palabras de origen norteamericano más utilizadas en esta zona, que, como ya se sabe, es la que recibe
mayor influencia de la lengua inglesa. Se anota la ortografía, a continuación
la pronunciación (en caso de que ésta sea diferente), el equivalente norteamericano, y por fin, su significado.

u
una hormiguita de algo - expresión que significa un poquito de algo

un cachimbazo de. . . - gran cantidad de .. •
L
al b pencazo se acompaña de otras aparun pencazo de años - muchos anos. a p a ra
te de años.
un terreno que es pelaz6n - un terreno desértico

196

aplicación
barténder
baby
beicon
banano

application
bar tender
baby
bacon
banana

=
=
=
=

solicitud
cantinero
nene, recién nacido
tocino
plátano guineo

197

�B.V.D.

bi-vi-di
bluf
brequear

blof

breques
búfalo
bus
busito
cacharse

cash
cocacolada
congratular
congratulaciones
chapeada
chapear
chequear
chequearse
chequeo
chosborga
daime
dar un shaine
diapers
dóctor
dron
emanés

enrolar
enrular
escore

file

(daipers)

(fail)

198

file
folder
frr.ezer
to freeze

marca de ropa
interior masculina
pretensión

,

frenar
frenos de un vehículo
L. 0.10
camión de pasajeros
= camión de pasajeros pequeño
= robarse
= efectivo
fiesta con coca colas
= felicitar
= felicitaciones
= cortada al zacate
= cortar zacate
= revisar
= ir a examen médico
examen médico
= hamburguesa con queso
= moneda de L. 0.20
= dar lustre
= pañales
= médico (familiarmente)
bote, barril
= taller de reparaciones de la
Compañía: Machinery &amp;
Supplies
inscribir
enrollar el pelo en rizadores
marcador deportivo
archivo
archivador
congelador
congelar ( usado también en

=

=

=
=

=

"canasta"}

friziarse
Güevarich

market
marqueta

bluff
to put the
brakes on
brakes
us $0.05
bus
bus
to catch
cash
Coca Cola
to congratulate
congratulations
to chop
to chop
to check
to check
to check
cheeseburger
dime
to shine
diapers
doctor
drum
M &amp; S

enrol
to roll
score

folder
frizer
friziar

icecrean
jamborga
lipstíc
loyer
mables
machangai
marionero

=

(aiscrin)

to freeze
Guava Ridge

=
=

ice cream
hamburger
lipstick
lawyer
marbles
merchandise
Marion

=
=
=
=
=
=

market
market

=

=

congelarse, helarse
El Guayabal, barrio del
puerto de Tela
helado a base de leche
hamburguesa
lápiz labial
abogado
canicas
tren que trae mercaderías
operador de la pala mecánica de este nombre
super mercado
carnicería

maules
mesjol
monis
osmil
papermate

marbles
messhall
money
oatmeal
papermate

parquear
parquearse
parquearse a alguien
parqueo
penalti
pichel
popsícle
punches
queque
representativa
rul
rulo
( saildlain)
sideline
sándwiche
shainear
shores
(shauer)
shower
sirope
swing
taimkíper

to park
to park
to park
to park
penalty
pitcher
popsicle
punch
cake
representative
ruler
roller
side line
sandwich
to shine
shorts
shower
syrope
swing
time keepe

=

=
=
=
=

canicas
club-restaurante
dinero
avena

nombre de marca de bolígrafo

taipear
tipiar
tiquet( e)
lisiar
trust
ushero
wachimán
Watatán

to type
to type
ticket
to tease
trust
usher
watchman
water tank

yarda
rardero
yonson

yard
yard
junction

=

=
=

=

=
=
=
=

=
=

=
=
=
=
=

=
=
=

=
=

estacionar un vehículo
dormirse; morirse
matar
estacionamiento
falta, en football
jarra para agua
helado, paleta
ponche; bebidas
pastel
representante
metro
rizador
línea de desvío del FF. CC.
emparedado
lustrar zapatos
pantalón corto
fiesta de despedida
miel
columpio
persona encargada de estar
pendiente de las horas de
trabajo
escribir a máquina
clasificar el tipo de sangre
boleto
hacer "crepé" en el pelo
empréstito
acomodador
velador
tanque de agua, nombre de
un barrio en Tela
patio, jardín
jardinero
unión de dos vías ferroviarias

Nombres Propios
Debido a la misma influencia de los varios inmigrantes, el pueblo ha
adoptado la mala costumbre de utilizar nombres propios extranjeros "hondureñizándolos". Y digo mala costumbre, ya que a mi parecer hay muchísimos

199

�nombres en nuestro idioma que van de acuerdo, armónicamente, con nues•
tros apellidos. Estas combinaciones lastiman tanto el oído como la vista. Por
otro lado, los "morenos" son fanáticos del uso de nombres completos de personajes célebres, acompañados luego de su apellido.

Terminados en IR
todos cambian

CASOS EN QUE CAMBIA LA FORMA DEL VERBO:

Gramática

Presente de Indicativo

Las regiones Norte y Occidental de Honduras se caracterizan por su manera de hablar, la cual consiste en el "voseo", uso del "vos" en vez del "tú",
y de la acentuación de los verbos en su última sílaba (en el imperativo y pre•
sente de indicativo), lo que en muchos casos implica la distorsión de su

Terminados en AR

forma.*
Cuando el verbo va unido al dativo, el acento se usa en la penúltima
sílaba.
Se ha notado que en el resto del país, y sobre todo en Tegucigalpa, se
habla un castellano más puro que el utilizado en la zona norte, aunque sí
se usa el "vos". Ello se debe a que en la capital hay más cultura, y se lucha
por ella. Oímos decir: "los de la Culta", o sea, los de Tegucigalpa. Y, triste•
mente, ¡ se dice en forma despectiva!
A continuación se dan algunos ejemplos de la acentuación en casos en
que no cambia la forma escrita del verbo:

Terminados en AR
Presente de Indicativo

Imperativo

vos amás
vos te peinás
vos te largás
vos llegás
vos pecás
vos andás

:uná
peináte **
largáte **
llegá
pecá
;mdá

vos
vos
vos
vos

almorzás
te calen tás
me tentás
apretás

I mperativo

Formas Correctas

almorzá
calentáte **
tentáme **
apreti

(almuerzas, almuerza)
( te calientas, caliéntate)
( me tientas, tiéntame)
(aprietas, aprieta)

tené
volvé
hacé
poné
queré

sabé

( tienes, ten)
( vuelves, vuelve)
(haces, haz)
(pones, pon)
( quieres, quiere)
( sabes, sabe)

andáte **
partí
salí
abrí
imprimi
destruí
ded
freí
dormí
sentí
reí

(vas, vete)
( partes, parte)
( sales, sal)
( abres, abre)
( imprimes, imprime)
( destruyes, destruye)
(dices, di)
( fries, frie)
(duermes, duerme)
( sientes, siente)
( ries, rie)

Terminados en ER
vos
vos
vos
vos
vos
vos

tenés
volvés
hacés
ponés
querés
sabés

Terminados en IR
vos vas
vos partís
vos salís
vos abrís
vos imprimís
vos destruís
vos decís
vos freis
vos dormís
vos sentís
vos reís

Terminados en ER

vos leés
vos comés
vos recorrés
vos rompés
vos me mecés
vos nos protegés

* Cfr.

leé
comé
recorré
rompé
mecéme**
protegénos **

AMADO ALONSO, Estudios Lingülsticos, Temas Hispano-Americanos.
** El acento ha sido puesto sólo para indicarlo.

Para el verbo "ser" se usa la forma vos s6s por tú eres.
Para los verbos que en el imperativo tienen una sola sílaba, no hay cambio:
da, ve.
Todos estos datos son muy generales, pero considero que por medio de
ellos puede el lector llegar a formarse una idea del panorama cultural y lin** El acento ha sido puesto sólo para indicarlo.

201

200

�güístico que actualmente impera en Honduras. También puede tomarse como
un ejemplo de las variantes que un lenguaje puede sufrir debido a la influencia del medio ambiente y de los antecedentes del conglomerado que
lo habla.

ERZIEHUNG ZUM KOLLEKTIV.
EIN ASPEKT IM WERK FRANZ KAFKAS
RALF R. NrcoLAI
Dept. of Germanic and Slavic Languages
The Univcrsity of Georgia
Athens, Ga. 30601, USA

lN

ElNER ANMERKUNG zu Kafkas Tagebuchaufzeichnung vom 23. Dezember
1921, in der jener erwiihnt, er habe wieder über "Nás Skautík", der Zeitschrift
der tschechischen Skout-Bewegung gesessen, berichtet Max Brod von Kafkas
Interesse für alle Erziehungsprobleme.1 Dieses Interesse zeigt sich wiederholt
in Kafkas Schriften, allerdings im Zusarnmenhang mit Dimensionen, die über
den engen Rahmen des rein Erzieherischen in seiner alltiiglichen (piidagogischen) Bedeutung weit hinaus weisen und in der Frage nach dem Wert und
der Erfüllung des Einzelnen in der modernen Welt kulminieren: Kann sich
der Mensch gegenüber der unmapigcn Apparatur der Gesellschaft, deren
Teil er ist, behaupten und seine Individualitat bewahren? Oder wird nicht
vielmehr jegliches naturhaft-individuelle Moment zugunsten eines durchweg
verdinglichten Bewuptseins ausgeschaltet, cine freie Entfaltung des Geistes
hintertrieben und das Denken in einen Rahmen gezwangt, der den Anforderungen der Zeit willfahrig zu sein hat?
Wie kein zweiter Autor seiner Epoche hat Franz Kafka dargestellt, wie die
dem Menschen von der verwalteten Umwelt aufgezwungenen Denkschemata
denselben allmahlich und unmerklich in eine durch restlose Funktionalisierung
aller gepragte Massenkultur eingliedern und gleichzeitig eine jede individuelle "Eigentümlichkeit" eliminieren. In seinen Fragmenten Jiest man:
1 FRANZ KAPKA, Tagebiichtr (New York, 1949), S. 715. Alle Zitate aus Kafkas
Werk sind der von Max Brod herausgegebenen, bei Schocken erschienenen Gesamtausgabe
entnommen. Hiemach werden die üblichen Abkürzungen verwendet:

B - Beschreibung eines Kampfes; E - Erzáhlung,11 und Kleine Prosa; H - Hochzeitsvorbereilungen auf dem Lande; P - Der Prou{J; T - Tagebiicher.

203
202

�Jeder Mensch ist eigentümlich und kraft seiner Eigentümlichkeit
berufen zu wirken ... Soweit ich es erfahren habe, arbeitete man sowohl
in der Se hule als auch zu H ause darauf hin, die Eigentümlichkeit zu
verwischen. (H 227 f.).

Schon seit frühestem Kindesalter unterliegt der Mensch ciner "Erziehung
als Verschworung der Gro/3en", durch welche "die frei Umhertobenden"
schnell in ihrer Bewegungsfreiheit eingeengt werden (T 512). Diese Enge
-und Kafka konstatiert dies mit aller Klarheit- wird nicht bedingt etwa
durch psychologisch fehlerhafte Methodik oder unrichtige Behandlung und
Unterrichtung durch bestimmte Personen, denen die Erziehung des Kindes
obliegen mag, sondern durch die Gesamtgesellschaft schlechthin :
Oft überlege ich es und immer mu/3 ich dann sagen, da/3 mir meine
Erziehung in manchem sehr geschadet hat. Dieser Vorwurf geht gegen
ein Menge Leute ... Es sind da meine Eltern, einige Verwandte, einige
Lehrer, eine ganz bestimmte Kochin, einige Miidchen aus Tanzstunden,
einige Besucher unseres Hauses aus früherer Zeit, einige Schriftsteller, ein
Schwimmeister, ein Billeteur, ein Schulinspektor, dann einige, denen ich
nur einmal auf der Gasse begegnet bin, und andere, an die ich mich
gerade nicht erinnern kann, und solche, an die ich mich niemals mehr
erinnern werde, und solche endlich, deren Unterricht ich, irgendwie
damals abgelenkt, überhaupt nicht bemerkt habe, kurz es sind so viele,
da{J man achtgeben mu/3, einen nicht zweimal zu nennen. Und ihnen
alltn gegenüber spreche ich meinen Vorwurf aus. . . Erwartet man
vielleicht, da/3 ich irgendwo abseits erzogen worden bin? Nein, mitten in
der Stadt bin ich erzogen worden, mitten in der Stadt. (T 15 f.).
An der Formung der Personlichkeit sind, wie Kafka hier andeutet, samtliche

Lebens- und Erfahrungsbereiche beteiligt, wobei alle Krafte darauf ausgerichtet sind, eine unbehinderte und natürliche Entfaltung des Ich erbarmungslos zu ersticken. Ein jegliches Bewuf3tsein, welches über den ausschlie/3lich
von der modernen gesellschaftlichen Struktur her bestimmten Rahrnen
hinausgeht, wird eliminiert und damit gleichzeitig das Fundament für eine
kontinuierliche Befangenheit in der taglichen Routine des Nutzhaften gelegt.
Die dem Menschen seit frühester Jugend aufgezwungenen Denkformen, die
auf ein Bestehen in einer nach pragmatischen Grundsatzen durchorganisierten
Welt ausgerichtet sind, versperren somit den Ausblick und engen den
Denkhorizont ein, ahnlich wie eine Mauer, die künstlich die Grenzen der
menschlichen Existenz und des dazugehorigen Alltagswissens definiert. Es
überrascht deshalb nicht, da/3 Kafka auf das Bild der Mauer zurückgreift,

Um diesen Vorgang in seiner ganzen F.ntschiedenheit zu beschreiben. In der
Erzahlung Beim Bau der Chinesischen Mauer wird "die Baukunst, insbesondere
das Maurerhandwerk, zur wichtigsten Wissenschaft erklart und alles andere
n~ anerkannt, sow~it es damit in Beziehung stand." Die Ausschlief31ichkeit
dieses Vorgangs w1~d unterstrichen durch die Art der schon frühzeitig
erfolgenden U nterwe1sung der Kinder in dieser Wissenschaft:
lch erinnere mich noch sehr wohl, wie wir als kleine Kinder kaum
unserer Beine sicher, im Giirtchen unseres Lehrers standen ous 'Kieselsteinen eine M auer bauen muPten, wie der Lehrer den R~ck schürzte
gegen die _Mauer rannte, notürlich al/es zusammenwarf, und uns wege~
der Schwache unseres Baues solche Vorwürfe machte, da/3 wir heulend
uns nach _a/len Seiten zu unseren Eltern verliefen. Ein winziger Vorfall,
aber bezeichnend für den Geist der Zeit. (B 68 f.) .2

~o ~~ ein jed~r, ~geachtet ~rsonlicher Neigungen oder "Eigentümlichke1ten .' m 1!bere1~st1mmung m1t dem "Geist der Zeit" vorgebildet zu
kollektiver M1tarbe1t an der Mauer, und die Überlegenheit dieses modernen
Ze~talters ~rü:kt" sich gerade darin aus, da/3 "fast ein jeder gebildete
Ze1t~_en?~, _em Maurer v?m Fach und in der Frage der Fundamentierung
untruglich 1st (B 71). Die Mauer gewahrt Schutz und so11 ebenfalls als
B:15is für einen neuen Turmbau zu Babel dienen, steht also stellvertretend für
Sicherheit durch gesellschaftliche Gebundenheit und Fortschritt in einem
kann jedoch gleichzeitig aufgrund der Eigenart des Fundaments und tro~
d~ tatsachlichen Bestehens der Mauer "nur in geistiger Hinsicht gemeint
sem" (B 72), d.h. sie kennzeichnet primar die dem modemen Bewuf3tsein
gesetzten Schranken.3
' Nicht von ungefahr sind gerade diese "winzigen Vorfalle" zugleich die wirksamsten:
zu geringfügig namlich, um Klarheit über die Art des Erziehungsprozesses zu venchaffen
und doch wieder nicht geringfügig genug, um nicht - wie bei dem vom Lesen ergriffene~
K_ind, dem mit der B_emerkung "Alle schlafen, also muPt auch du schlafen gehn" das
L1cht ausgeschaltet w1rd - trotz aller "Berufung auf die Allgemeinheit" einen Stachel
zurückzulassen. Auch das "Verbot des Lesens ist zwar nur ein Beispiel, aber ein bezeichnendes, denn dieses Gebot wirkte úef. Man erkannte meine Eigentümlicbkeit nicht
an ... " (H 288 f.).
1 Diese Vieldeutigkeit des Textes laPt sicb durch zahlreiche Textbeispiele belegen.
Auf folgende drei sei hingewiesen: ( 1) Die die moderne gesellschaftliche Struktur
schützende und zugleich für ein noch waches BewuPtsein lebensfeindliche Monotonitat
bedeutende Mauer wird behandelt in folgendem Dialog:
"Es i.st keine ode Mauer, es ist zur Mauer zusammengeprePtes süPestes Leben
Rosinentrauben an Rosinentrauben." - "Ich glaube es nicht." - "Koste davon.';
- "Ich kann vor Nichtglauben die Hand nicht heben.'' - "Ich werde dir die

20j
204

�Die pragnanteste Beschreibung kontinuierlicher Pcrsonlichkeitspragung entlang den von der Allgemeinheit sanktionierten Bahnen erfolgt in der Erzahlung
Ein Bericht für eine Akademie, in der die Menschwerdung eines Affen deutlich
den Werdegang des Menschen vom ersten "Handschlag" bis zur Aneignung
der "Durchschnittsbildung eines Europaers" nachvollzieht. Auch hier wird
Wissensgut teuer erkauft, indem sich der Geist zunachst eine Zwangsjacke
anpassen und alsdann nach dem Schema der Massenproduktion modellieren
laPt, stereotype Denk -und Verhaltungsweisen akquiriert und. schlieplich
eine seinswidrige Existenz vergotzt. So wird Unnatur zur Natur- mcht auf der
Grundlage freier Entscheidung, sondern weil ein anderer als in schablonenhafter
Konformitat endender Ausweg nicht existiert: "Ich hatte kcinen Ausweg,
muPte mir ihn aber verschaffen, denn ohne ihn konnte ich nicht I_eben"
(E 17). Der Ausweg liegt in der Nachahrnung der Menschen, welche mit den
imroer gleichen Gesichtern und den gleichen Bewegungen auf und ab gehen
(E 172 f.). Die dem Affen abgetrotzte Gewohnung an die Schnapsf~asche
(E 173 ff.) und die korperliche Züchtigung durch den Lehrer, der die Affennatur mit der brennenden Pfeife zu bekampfen weip (E 174 f.), machen
auf die Naturwidrigkeit und Grausamkeit bei dem beschriebenen Erziehungsvorgang aufmerksaro.
.
Ist man in der Lage, die erste kritische Zcit zu überleben, erkennt man s1ch
bald als auperst dressurfahig (E 170), ja man braucht sich gar nicht mehr
antreiben zu lassen, sondern roan schwingt die Peitsche selbst:
Ach, man lernt, wenn man muP; man lernt, wenn man einen Ausweg
will; man lernt rücksichtslos. Man beaufsichtigt sich selbst mit der Peitsche; man zerfleischt sich beim geringsten Widerstand. (E 175 f.).
Traube zum Munde reichen." - "]ch kann sie vor Nichtglauben nicht schmecken."
- "Dann versinke!" - "Sagte ich nicht, daP man vor der Ode dieser Mauer
versinken muP?" (H 331 f.).

(2) In einem Die Mühseligkeit betitelten Para~raphen werd~~ zu unterrich~~nde_Kinder in einem kleinen, übervollen Zimmer "so an die Wand gedruckt, daP es bea~gstigend
aussah" (Mauer und Wand entsprechen sich), wehren sich jed~ch _und halten _die Masse
hierdurch immer in Bewegung. "Nur einige groPere Kinder, die die ande_ren uberragt~~
d nichts von ihnen zu fürchten hatten, standen ruhig an der Hmterwand. • . ,
:;ensichtlich deshalb, weil sie durch die Grundbegriffe des gesellschaftlichen Bildungsguts bereits infiziert worden sind. (H 352 f.).
.
(3) Die tatsachliche und doch geistige, das BewuPtsein begrenzenden Mauer beze1ch-

In immer starkerem Ma/Je wird eine Beschaftigung roit eventuell noch
lúer und da aufblitzenden, sich an individueller Eigentümlichkeit orientierenden
BewuPtseinssplittem als steriler Luxus abgetan, so dap sich dem Betroffenen
endlich die Fahigkeit des Durchschauens der eigenen Situation entziehen muP.
Der Mensch -und hierin liegt die Tragik des Vorgangs- forciert nun von
sich aus die Entwicklung, die ihm eingangs aufgeZ\vungen wurde. Der
anfanglichen Unterdrückung individueller Eigentümlichkeit durch die Umwelt
folgen Selbstbewachung und Selbstbestrafung, man "zieht die einzelnen Rutenspitzen in sich und beginnt nach eigenem Plan sein Inneres zu stechen und
zu kratzen," bis die Eigentümlichkeit "als nicht vorhanden erkannt" wird
(H 230); man "beaufsichtigt sich selbst mit der Peitsche" und verbraucht
2uletzt "einige Lehrer gleichzeitig":
Als ich meiner Fiihigkeiten schon sicherer geworden war, die Offentlichkeit meinen Fortschritten folgte, meine Zukunft zu leuchten begann,
nahm ich selbst Lehrer auf, lieP sie in fünf aufeinanderfolgenden Zimmem niedersetzen und lernte bei allen zugleich, indem ich ununterbrochen
aus einem Zimmer ins andere sprang. (E 176).

Die Analogie mit dem modernen Universitatsbetrieb und seinem Hasten
von Horsaal zu Horsaal ist offensichtlich. Hier wie zuvor kommt dem
BewuPtsein aufgrund des "Eindringens der Wissensstrahlen von allen Seiten
ins erwachende Hirn" und der Vorformung aller Denkbahnen die Moglichkeit
einer Reflexion über den eigenen Zustand abhanden. Das Wissen um diese
Entwicklung liep Kafka die Worte notieren:
Das Leben ist eine f ortwiihrende Ablenkung, die nicht einmal zur
Besinnung darüber kommen liiPt, wovon sie ablenkt. (H 334).

Kafka selbst, von dem Gustav Janouch einmal sagte, er sei ein Seher
gewesen, der im Absolutorium lebte,4 fühlte sich trotz seiner Hellsichtigkeit
gegenüber dem beschriebenen Nivellierungsphanomen als Opfer desselben. Auf
eine Frage Max Brods, seinen traurigen Zustand betreffend, bemerkte er
einmal, er habe "hunderttausend falsche Gefühle, schreckliche -die richtigen
kommen nicht heraus-- oder nur so in Fetzen, ganz schwach." G
Indem Kafka als Individuuro dem Kollektiv in antithetischem GegenstoP
zu begegnen ansetzt, sieht er sich vor ein grundlegendes Problem gestellt.

nen die Worte:
]ch bin gewohnt, in allem meinem Kutscher zu vertrauen. Als ~ir an ei~e hohe
weiPe seitwéirts und o ben sich langsam wiilbende M auer kamen, d'.e ~orwartsfahrt
einstellten, die Mauer enllang fahrend, sie betasteten, sagte schliePlich der Kutscher: "Es ist eine Stirn." (H 153).

206

' GusTAV JANOUCH, Gespréiche mit Kafka (Frankfurt/Main, 1968), S. 21. Hiemach:
Janouch.
' MAx BROD, Franz Kafka. Eine Biographie (Fran.kfurt/Main, 1962), S. 94. Hiernach:
Brod.

207

�Einmal scheint man eine Nivellierung nicht rechtfertigen zu konnen: ''Streben
nach Nivellierung; ich sagte: 'es ist nicht so arg, alle sind so,' machte es aber
arger dadurch." Kafka bemerkt hierzu, eine so weit gehende Objektivierung
bebe alle Lebensmoglichkeit auf. lm gleichen Atemzug erfolgt dagegen der
Hinweis auf die "Notwendigkeit" dieses Vorgangs: "Notwendigkeit der Fehler
meiner Erziehung, ich wü/Jte es nicht anders zu machen" (H 233). La/Jt man
sich namlich von dem Nive11ierungsvorgang nicht erfassen odcr stellt man sich
demselben bewu/Jt entgegen, nimmt man sich ebenfa11s jegliche Lebensmoglichkeit, denn die Masse entscheidet a priori, da/J die Ko11cktivmeinung die
richtige zu sein habe, wahrenddessen der von der Norm Abweichende einc
Ansicht vertritt, die · als abnorm und deshalb als falsch verpont ist. Die
Allgemeinheit sieht sich nicht genotigt, durch logische Bewcisführung dieses
Denken vor sich selbst zu fundieren. Wie eine Lüge, die --oft genug wiederholt- den Schein der Wahrheit annimmt, so konstituiert sich die aus der
restlosen Vergesellschaftung des Menschen resultierende Auffassung als das
Kriterium ihrer eigenen Wahrheit, die gendankenlos akzeptiert wird -"alle
sind so"-, zumal eine Opposition einer Negierung der den Einzelnen erhaltenden Gese11schaft entsprache, eine gesellschaftliche A.chtung herbeiführen
mü/Jte und notwendigerweise die Vernichtung der Existenzgrundlage des Individuums nach sich zoge.
Kafka hat diese Gefahr kJar erkannt und auch oft genug formuliert. In
seinem Tagebuch findet man die Worte:
Das Gefühl haben, gebunden zu sein, und gleichzeitig das andere, da{J,
wenn man losgebunden würde, es noch iirger wiire. (T 32).

Gese11schaftliche Gebundenheit (und ein gewisses Ma/J an Sicherheit) und
Freiheit von dieser Bindung stehen sich diametral gegenüber. Eine Aussohnung
oder Verbindung der Positionen ist nicht moglich. Auch dichterisch fand dieser
Gedanke Ausdruck. In den Schlu/Jzeilen der Erzahlung Beim Bau der
Chinesischen Mauer erlautert Kafka die fehlende Verbundenheit des Volkes
mit dem wahrhaft verbindlichen Gesetz. Man richtet sich daher nach Regelungen, die ihrerseits auf der von der Gesellschaft vermittelten Tradition
fu/Jen. 6 Dies ist zum Teil der "Schwache der Vorstellungs- oder Glaubenskraft
beim Volke" zuzuschreiben, welches nicht dazu gelangt, sich das für den Einzelmenschen verbindliche Gesetz (Kaisertum) lebendig zu erhalten. Doch
gerade diese Untugend ermoglicht den gesellschaftlichen Zusammenhang:
• Vgl. hierzu W1LHELM EMRICH, Franz Ka/ka (Frankfurt/ Main, Bonn, 1965), S.
201; und W. E., "Franz Kafka: Portrat", in: Geist und Widergeist (Frankfurt/Main,
1965), s. 292 f.

208

Um so auffiilliger ist es, da{J gerade diese Schwiiche eines der wichtigsten Einigungsmittel unseres Volkes zu sein scheint; ja, wenn man
sich im Ausdruck soweit vorwagen dar/, geradezu der Boden, auf dem
wir Ieben.
Hier einen Tadel ausführlich begründen, hei{Jt nicht an unserem
Gewissen, sondern, was viel iirger ist, an unseren Beinen rütteln. Und
darum will ich in der Untersuchung diese, Frage vorderhand nicht
weiter gehen. (B 82).

Der "Boden, auf dem wir leben,'' also die Grundlage der menschlichen
Existenz, ist die Gesellschaft, die ihrerseits ihr "Einigungsmittel" aus einer
"Schwache" bezieht. Das hei/Jt: Der Gesellschaft kommt zugute, da/J die
Einseitigkeit ihres ausschlie/Jlich auf pragmatische Ziele gerichteten Denkens
gerade kraft dieser Einseitigkeit au/Jerhalb ihres Erkenntnisbereichs liegt. Ein
jeder Tadel mu/J sich mit dieser Schwache und derart mit der Gesellschaft
selbst befassen und eine ausführliche Begründung desselben den Einzelnen
mit de, Gesellschaft zu Fall bringen.
Ahnlich wie der Sprecher im Schlu/Jsatz des obigen Zitats "in der Untersuchung dieser Frage vorderhand nicht weiter gehen" will, versucht in einem
von Kafka am 24. November 1913 niedergeschriebenen Fragment auch der
Kaufmann Me/Jner, einen sich ihrn in Form einer Nachricht aufdrangenden
Sachverhalt zu ignorieren: "Jede Nachricht, die mir erspart wird, ist ein
Gewinn," au/Jert er und zogert nur noch kurz, um zu fragen, ob es sich vielleicht
uro eine "geschaftliche Nachricht" handle, bevor er sich in sein Zimmer einschlie/Jt und sich dem in einem Wandschrank verborgenen Likor zuwendet
(T 334) .7 Wo die Erkenntnis dieses der menschlichen Natur wesensfremden
Zustandes und die Ahnung au,8erhalb der modernen Gesellschaft liegender
Werte aufzukeimen drohen, müssen diese sogleich unterdrückt werden, denn
Niemand kann sich mit der Erkenntnis allein begnügen, sondern mu,8
sich bestreben, ihr gemii,8 zu handeln. Dazu abe, ist ihm die Kraft nicht
mitgegeben, er mu{J daher sich zerstoren, selbst auf die Ge/ahr hin, soga,
dadurch die notwendige Kraft nicht zu erhalten, abe, es bleibt ihm nichts
anderes übrig, als d}eser letzte Versuch. . . Vor diesem Versuch nun
' Offensichtlich handelt es sich hierbei um den Venuch einer Betiubung des erwachenden Bewu,Btseins, ebenso wie Josef K. im ersten Kapitel des Romans Der Proz,,8
nach dem Ausbleiben des Frühstücks "zu einem Wandschrinkchen ging, in dem er
einen guten Schnaps aufbewahrte, wie er ein Glaschen zuent zum Ersatz des Frühstücks leerte und wie er ein zweites Glaschen dazu bestimmte, sich Mut zu machen,
das letztere nur aus Vorsicht für den unwahrscheinlichen Fall, da,8 es notig sein solltc."
(P 18).

209
Hl4

�fürchtet er sich; lieber will er die Erkenntnis des Guten und Bosen
rückgiingig machen. . . aber das Geschehene kann nicht rückgi.ingig
gemacht, sondern nur getrübt werden. (H 49 f.)

Der Umstand, dap sich der Mensch vor der Enthüllung emer ihn als
lndividuum betreffenden Erkenntnis fürchtet, welche das MiPverhaltnis
zwischen dem menschlichen Geist und der verwalteten Welt beleuchten konnte,
weist auf die Earadoxe Situation hin, dap der Fortbestand individueller Existenz
nur noch auf der Basis der Lüge moglich ist. Die Folge einer derartigen Erkenntnis behandelt die Erzahlung Die V erwandlung, in welcher Gregor Sarnsa
durch sein in eine absolute Metapher gekleidetes horrendes Anderssein seine
Isolierung von der Umwelt bewirkt und hierdurch sein Todesurteil heraufbeschwort. Die Gefahr eines ahnlichen Schicksals empfindet in einer unvollendet gebliebenen Geschichte Kafkas ein gegen seinen Willen streunender Hund,
der von einer unerklarlichen Kraft getrieben herumlauft, ohne zu wissen, was
er sucht, und verzweifelt ist, ohne sich des Grundes der Verzweiflung bewupt
zu sein:
"Sonderbar!" sagte der Hund und strich sich mit der Hand über die
Stirn. "W o bin ich denn herumgelaufen, zuerst über den Marktplatz, dann
durch den Hohlweg den Hügel hinauf, dann vielemal über die grope
Hochebene kreuz und quer, dann den Absturz hinunter, dann ein Stück
auf der Landstrape, dann links zum Bach, dann die Pappelreihe entlang,
dann an der Kirche vorbei, und jetzt bin ich hier. W arum denn das? Und
ich war dabei verzweifelt. Ein Glück, dap ich wieder zurück bin. ]ch
fürchte mich vor diesem zwecklosen Herumlaufen, vor diesen gropen oden
Riiumen, was für ein armer, hilfloser, kleiner, gar nicht mehr aufzufindender Hund bin ich dort . . . ]ch würde auch niemals aus eigenem Willen
von hier weglaufen. . . ¡s kann mich ganz gewip einmal meine überragende Stellung kosten ... (H 391 f.)

Der Hund selbst quittiert seine Rückkehr und die neuerliche, rettende
Verankerung im Üblichen mit einem befreiten Aufatmen. Die im "zwecklosen Herumlaufen" latente Suche nach einer jenseits des gesellschaftlichen
Verhaftetseins bestehenden Wahrheit mup dagegen Furcht einfloPen, zumal
neben die Gefahrdung durch Selbstverlorenheit das sehr reale Risiko des
Stellungsverlusts tritt.
Die Erziehung zum Kollektiv erweist sich in den meisten Fallen als wirksam
genug, die das gesellschaftliche Sein sabotierende Erkenntnis zu inhibieren.
So geschieht es, da/J ein nicht aus unmittelbarer, allen zugiinglicher Empirie
erwachsendes tieferes Bewu/Jtsein sich nicht an die Oberflache kiimpfen kann,

210

sondern sich bestenfalls als Ahnung manifestiert, oftmals zur Zeit momentanen
Nichtengagiertseins, im Ruhezustand oder wahrend des Schlafens.8 Diese
Ahnung der Unnatürlichkeit des gegenwiirtigen Zustander aupert sich in dem
Verhalten des Galeriebesuchers, der angesichts des von der Menge als wirklich
akzeptierten Treibens in dem "Zirkus" sein Gesicht auf die Brüstung legt
und weint, "ohne es zu wissen." 9 Eine groteske und dadurch besonders grausame
Beschreibung der Despotie des Massendenkens bietet Kafka in der Not des
Trapezkünstlers, der darauf besteht, zukünftig auf zwei Trapezen zu turnen
statt wie bisher auf einem und dieses Verhalten schluchzend begründet mit
den Worten: "Nur diese eine Stange in den Handen - wie kann i&lt;;h denn
leben!" 10 Instinktiv erfaPt der Trapezkünstler die seinem innersten Wesenskern widerstrebende Enge einer reglementierten und in taglicher Wiederholung sich erschopfenden Existenz -eine einzige Trapezstange ist ihm nicht
mehr genug- und trotzdem vermag er seine Lage nicht zu durchschauen.
Die blitzartig aufleuchtende Ahnung der Unzulanglichkeit des Daseins wird
sofort verstümmelt und entlang den von der Routine vorgeformten Denkbahnen abgebogen. Das Blickfeld erstreckt sich nicht weiter als bis zur zweiten
Trapezstange.
Kafka gibt Aufschlup darüber, da/J er die in seinem Werk behandelte Kluft
zwischen individuellem BewuPtsein und gelenktem Denken als ein Grundproblem seiner eigenen Existenz empfand. In seinem Tagebuch notierte er:
... klare Nacht, deutliches BewuPtsein des blop Dum/1/en in mir, dap
so weit von groper, ohne Hindernisse ganz sich ausbreitender Klarheit
ist. (Januar 1914, T 351).

Hier wie in vielen seiner Erzahlungen offenbart sich die Tragik des Nichtbewuptseins einer autonomen Wahrheit sogar im Moment des BewuPtseins
ihres Gegenteils und somit der Beweis dessen, dap die Demaskierung der
Unwahrheit nicht gleichbedeutend ist mit der Erkenntnis der Wahrheit. Nur
• Deshalb die haufigen Beispiele des "Erwachens" in Kafkas Werk, welches allerdings
keine wirkliche Klarheit über den Zustand des Betroffenen verleiht. Vgl. das Erwachen
Gregor Samsas und Josef K.s und die sich wahrend des Ruhezustands ergebenden
Veranderungen in Schakale und Araber (E 146), in der Ritterschwert-Geschichte (T
45 7), u. a. m. Auf einen moglichen BewuPtseinseinbruch im Zustand des Erschlaffens
(der auPerdem auch auf Gregor Samsas Aussehen bezogen werden kann) weisen
Kafkas Worte hin, Erlosung konne ihm kommen, "wcnn ich im Bett hin, und [die
Erlosung] wird mich auf den Rücken legen, so daP ich schon und leicht und blaulichwei,8 liege, eine andere Erlosung wird nicht kommen." (T 452).
• Auf der Galerie (E 141).
'º Erstes Leid (E 219) .

211

�das Dasein des Dumpfen, die Gegenwartigkeit der Ahnung, wird erkannt,
wogegen das Dumpfe selbst, welches in sich klar ist, sich d:m Zugr~f entzieht.
In den unter dem Titel Er erschienenen Selbstbekenntrussen varuert Kafka
diesen Gedanken wie folgt:
Er hat Durst und ist von der Quelle nur durch ein Gebüsch getrennt.
Er ist aber zweigeteilt, ein Teil übersieht das Ganze, sieht, dap er hie1
steht und die Quelle daneben ist, ein zweiter Teil aber merkt nichts, hat
hochstens eine Ahnung dessen, dap der erste Teil alles sieht. Da er aber
nichts merkt, kann er nicht trinken. (B 286).

Dieser Zweiteilung des Menschen in unterdrücktes BewuPtsein einerseits
und anerzogene Befangenheit im Alltagsdenken andererseits geht eine Zweiteilung der Wahrheit selbst parallel. Der "Tatige," der mi~ beiden Füpen fest
im Leben steht, unterscheidet innerhalb des ihm zuganghchen, dem Augenblick und der irdischen Zeit verpflichteten Wahrheitsbereichs zwischen Gut
und Bose, wobei zu beachten ist, dap diese seine Wahrheit nur für das vom
Bosen sich trennende Gute, also für das Positivere innerhalb einer Welt der
Lüge steht. Die "Wahrheit des Ruhenden" hingegen ist das Gute selbst, kann
die Wahrheit des Tatigen ausloschen, ist dem Menschen aber nur ahnungsweise gegeben :
Es gibt für uns zweierlei Wahrheit ... Die Wahrheit des Tiitigen und
die W ahrheit des Ruhenden. In der ersten teilt sich das Gute vom Basen,
die zweite ist nichts anderes als das Gute selbst, sie weip weder vom Guten
noch vom Basen. Die erste W ahrheit ist uns wirklich ge ge ben, die zweite
ahnungsweise. Das ist der traurige Anblick. Der frohliche ist, daP die
erste W ahrheit dem Augenblick, die zweite der Ewigkeit gehart, deshalb
verloscht auch die erste Wahrheit im Licht der zweiten. (5 Februar 1918,

H 109).
Dieser üherlegung setzt Kafka die Bemerkung voraus: "In einer Welt der
Lüge wird die Lüge nicht einmal durch ihren Gegensatz aus der Welt geschafft,
sondern nur durch eine Welt der Wahrheit" (H 108). Da diese Welt der
wahrheit l. von dem Menschen durch sein vom Kollektiv usurpiertes Denken
nicht ergründet werden kann und 2. ein volliges Bewuptsein dieser Wahrheit
einen Abgrund zwischen dem Individuum in seiner naturbedingten, ursprünglichen Eigentümlichkeit und der diese Eigentümlichkeit austilgenden Gesellschaft aufreipen müPte, ergibt sich für Kafka der an Stringenz nicht ~berbietbare SchluP, daP der moderne Mensch in der vom gesellschafthchen
212

Denken gepragten Massenkultur nur leben kann, wenn er sich zur Lüge
bekennt und zur Marionette der sozialen Maschinerie reduzieren laPt.
Einem derartigen Leben konnte Kafka nur einen geringen Wert zuerkennen,
und er mochte dem Menschen, der sich in seiner geistigen Entstelltheit dem
Strom der Zeit besinnungslos anpapt, die Worte zugedacht haben:
Der Tod muPte ihn aus dem Leben herausheben, so wie man einen
Krüppel aus dem Rollwagen hebt. Er sap so schwer in seinem Leben wie
der Krüppel im Rollwagen. (H 387).

Schon um die bloPe Ahnung eines unter dem verdinglichten Gedankengut
verschütteten Bewuptseins von auperhalb der tradierten Lebensformen verankerten Seinslagen wachzuhalten, ist eine auPerordentliche Leistung und vollster
Einsatz der Person erforderlich, zumal der trügerische Schein der Welt kontinuierlich eine Selbstbesinnung zu verhindern sucht:
Es ist nicht so, dap du im Bergwerk verschüttet bist und die Massen
des Gesteins dich schwachen Einzelnen von der W elt und ihrem Licht
trennen, sondern du bist draupen und willst zu dem Verschütteten dringen
und bist ohnmiichtig gegenüber den Steinen, und die W elt und ihr Licht
macht dich noch ohnmiichtiger. Und jeden Augenblick erstickt der, den
du retten willst, so dap du wie ein Toller arbeiten muPt, und niemals
wird er ersticken, so dap du niemals mit der Arbeit wirst aufharen dürfen.

(H 347).
So laPt eine Auseinandersetzung mit Kafkas Werk immer wieder erkennen,
dap sich der Dichter bemüht, das moderne Leben als seinswidrig zu enthüllen.
Der dem Menschen durch die Gesellschaft aufgezwungene ErziehungsprozeP
eliminiert zwangslaufig die im Einzelnen naturhaft angelegten Eigentümlichkeiten und laPt denselben zugleich unmerklich und unaufhorlich das von der
Gesellschaft als wissenswert erachtete Kulturgut absorbieren. Die Erziehung
zum Kollektiv wird vervollkommnet, indem dem Menschen die Moglichkeit des
Bewuptwerdens des eigenen Zustands genommen und das "ich" durch das
"man" ersetzt, zu einem "Gegenstand der Neugierde" gemacht und dadurch
objektiviert wird.11
So entlarvt Kafka die mechanisierte und nach rein pragmatischen Grundi.atzen eingerichtete Lebensführung als pervertiertes Sein. Doch damit nicht
" V gl. Rabans überlegungen in H ochzeitsvorbereitungen auf dem Lande ( H 8).

213

�genug, erweist sich das Genie Kafkas besonders darin, den Leser an der
Komplexitat des Bewu/hseinsproblems unmittelbar teilhaben zu lassen. So
namlich, wie Kafkas Gestalten au/Jer Lage sind, ihr wahres Selbst und ihre
Stellung in der Welt zu durchschauen, steht auch der Leser, dessen Perspektive
die der kafkaschen Gestalten ist, dem Werk des Dichters oftmals mit einer
nur von dem Anflug einer vagen Ahnung schattierten Ratlosigkeit gegenüber.
Die Vielzahl der verschiedenartigsten Deutungsversuche, mittcls derer man
Kafkas Erzahlungen und Romane auszuloten versuchte, sind hierfür das beste
Zeugnis. Erst das differenzierende, vom Ballast des kollektiven Denkens befreite
Bewu/Jtsein des "erwachten" Lesers sieht das Werk Kafkas plotzlich in ali
seiner Eindeutigkeit und Kompaktheit. Diese Erkenntnis mu/J einer Schockwirkung gleicbkommen, da die Blo/Jstellung des modernen Denkens den Leser
selbst in seiner ureigensten Existenz trifft, ihm gleichsam einen Spiegel vor
die Augen halt und den Grad der Vergesellschaftung an seiner cigenen Person
statuiert. Die Erziehung zum Kollektiv, anfangs durch den Buchstaben in
ertragliche Distanz verlegt, wird nun unvermitte.lt in schmerzhafter Nahe
erfahren. Durch die wesenhaften Beziehungen, die Kafka auf diese Art
zwischen seinen Gestalten und dem Leser aufdeckt, offenbaren sich die so
oft willkürlich getrennten Begriffe von Form und Inhalt in bisher unbekannter
Vollkommenheit als ein Ganzes.
Nie wollte Kafka etwas anderes darstellen als die Wahrheit. Er charakterisierte sein eigenes Schaffen als auch die Blindheit der Masse in den an Gustav
Janouch gerichteten Worten:

wehrt er sich
1st es den
- r h d fJ .
was nicht richti~ wiire? Er :e;º!;: de/ w:zieser Mensch etwas fühlte,
a/le Menschen der Welt. (Brod, 287).
t zehntausendmal mehr als

Diesen Worten la/Jt sich nichts hinzufügen.

Edschmid spricht van mir so, als ob ich ein Konstrukteur wiire. Dabei
bin ich nur ein sehr mittelmii{Jiger, stümperhafter Abzeichner. Edschmid
behauptet, da{J ich Wunder in gewohnliche Vorgiinge hineinpraktiziere.
Das ist natürlich ein schwerer lrrtum van seiner Seite. Das Gewohnliche
selbst ist ja schon ein Wunder! ]ch zeichne es nur auf. Moglich, da{J ich
die Dinge auch ein wenig beleuchte, wie der Beleuchter auf einer halbverdunkelten Bühne. Das ist aber nicht richtig! In Wirklichkeit ist die
Bühne gar nicht verdunkelt. Sie ist voller Tageslicht. Darum schlie{Jen
die Menschen die Augen und sehen so wenig. (Janouch, 108).

Und Milena Jesenska-Polak schrieb in einem ihrer Briefe an Max Brod, sie
... glaube eher, da{J wir alle, die ganze W elt und alle M enschen krank
sind und er [Kafka] der einzige Gesunde und richtig Auffassende und
richtig Fühlende und der einzige reine Mensch. ]ch wei{J, da{J er sich
nicht gegen das Leben wehrt, sondern nur gegen diese Art von Leben da

214

215

�UNA INTERPRETACIÓN Y COMENTARIOS SOBRE LA TtCNICA
NARRATIVA DEL ALEPH DE JORGE LUIS BORGES
Lic. AulA

SILVIA

RoDRÍGUEZ

Facultad de Filosofía y Letras. U.A.N.L.
Escuela de Letras. I.T.E.S.M.

ESTUDIAR una obra literaria es anhelar la comprensión de la expres1on. Es
desear encontrar el reflejo de una existencia y las complejas experiencias
interpersonales que estimularon al autor para su creación. O sea, querer
tocar el fondo metafísico y humano de la obra creativa, porque la expresividad de toda obra está en función del misterio viviente en su finitud.
De aquí que introducirnos en El Aleph es lanzarnos a la aventura estremecedora de desempeñar el pensamiento de un hombre, el de Jorge Luis
Borges. Una aventura a través de una serie de cuentos donde se da primacía a la trama elaborada sobre presupuestos fantásticos.
La Literatura Fantástica nos relaciona, desde el primer momento, con
una realidad tan obsesionante, como la realidad en que están contenidas
nuestras vidas. Borges crea vida por encima y fuera de la vida. A partir
del universo y su relación con el mismo, es decir, a partir del cosmos en
el que el hombre es finitud consciente, en el que el yo se revela como la
decisión absoluta y suprema, Borges configura una nueva dimensión de la
realidad fuera del tiempo y del espacio. Un mundo que ya no es el de
la geometría clásica. Hay un desplazamiento en el espacio que implica ruptura, contraste, yuxtaposición, discontinuidad. El espacio es sólido e inestable, presente y soñado. El tiempo va inventándose sin cesar, se repite, se
desdobla, se confunde. Así es como esta literatura, donde la infinidad de
posibles, en lugar de excluirse empiezan a existir simultáneamente, recrea
la imaginación en el anhelo de descifrar la condición del hombre perdido
en el universo por el fluir temporal.
En El Aleph se circunscribe una parte del enigma expresivo de Borges.
Tratemos de descifrarlo a partir de la colección de cuentos que integran la

217

�edición (hay varias ediciones y diferentes unas de otras) que consta de dieciocho relatos con su correspondiente epílogo.1
Lo primero que surge en nuestra búsqueda es ¿ qué significa Aleph? Borges mismo da su significación: " .. .es la primera letra del alfabeto de la
lengua sagrada. Su aplicación al círculo de mi historia no parece casual.
Para la Cábala, esa letra significa el En Soph, la ilimitada y pura divinidad;
también se dijo que tiene la forma de un hombre que señala el cielo y la
tierra, para indicar que el mundo inferior es el espejo y es el mapa del
superior; para la Mengenlehre, es el símbolo de los números transfinitos,
en los que el todo no es mayor que algunas de sus partes".2
La definición nos indica que el título de la obra, como el propio autor
lo dice, "no parece casual". Por otro lado, si se observa cada una de las
creaciones de El Aleph a través de los objetos estéticos en su raíz y sentido
metafísico más profundos, ésto se corrobora. Las diversas formas expresivas
poseen una significación semejante a la del Aleph. Veámoslo en la clasificación siguiente:
1) Visión del universo:

El inmortal.
La casa de Asterión.
El Zahir.
La Escritura del Dios.
Los dos reyes y los dos laberintos.
El Aleph.

2) Identidad de destinos:
Los teólogos.
Historia del guerrero y de la cautiv~.
Biografía de Tadeo Isidoro Cruz ( 1829-1874).
La otra muerte.
La busca de Averroes.
Abenjacán el Bojarí, muerto en su laberinto.
El hombre en el umbral.
3) Variantes del azar como leyes de un destino irreductible:

El muerto.

Deutsches Requiem.
La espera.
La intrusa.
La primera impresión que nos produce esta clasificación es la de que la
obra de Borges al estar elaborada principalmente sobre los temas relativos
a la visión caótica del universo, el sentido de la vida y el destino del hombre, inserta la existencia humana dentro del fatalismo universal.
Borges pues, nos hace sentir la disolución del espacio en reflejos y sueños
y en la presencia de infinitos. "Fuera de Emma Zunz . . . y de la Historia
del guerrero y de la cautiva que se propone interpretar dos hechos fidedignos, las piezas de este libro corresponden al género fantástico". 3 Consecuentemente en todos los cuentos el juego angustioso de tiempo y espacio
fluye, determina y encadena una serie de hechos que se realizan en un universo caótico.
El problema de Borges es el devenir de la realidad que forma el caos de
los días inmerso en un espacio comprensible por la temporalidad. Pero
Borges no nos aclara precisamente esta angustiosa situación límite del hombre. Sino que tomando el tiempo como fuerza desintegradora, anula la vida.
Sólo que en este caso, anular no es rechazar la vida, "sino una aceptación de la literatura y el pensamiento como formas de vida".4 Esta situación la refleja cada tema. Pasemos a observarla en algunos de dichos cuentos.
En El inmortal, por ejemplo, tenemos el problema del hombre que se
ha enfrentado a la inmortalidad que lo saca de su condición humana. Aquí
la serie temporal se disipa en cuanto el tiempo pasado, presente y futuro
no es en verdad más que uno solo, siempre el mismo, como no son más
que una sola, siempre la misma, la muerte que lleva a ser todos los hombres.
Estas ideas van formulándose con el relato y son, literalmente, el relato mismo.
Con ellas Borges se sitúa en el límite de lo real y de lo irreal, en el mundo
de la ambigüedad, que es el mismo de la multiplicidad. Sin embargo aún
cuando se han borrado los linderos de la realidad y la visión se ha referido
sólo al plano de las apariencias, el tema alcanza su más alta expre~ión desde el momento en que está movido por auténticas vivencias e intuiciones
del autor.
Para Borges sus relatos son su realidad, lo ficticio alterna con lo verídico
no por mero juego, sino con derecho. El procedimiento de insertar lo real
en lo ficticio tiene la función de resaltar e intensificar la imagen del cuento

Emma Zunz.
1

BoRGEs, JoaGE Luis, El Aleph, Primera Edición, Emecé Editores, Buenos Aires,

1957.
• !bid., pp. 167-168.

• lbid., p. 177.
• GARCÍA PoNCE, JUAN, " ¿ Quién es Borges ?", Revista Mexicana de la Literatura,
Nos. 5-6, Ed. Libros d e México, Mayo/ Junio 1964, p. 25.

219
218

�presentada en el tiempo y en el espacio a través de un enigma descubierto:
la revelación de Homero.
De la misma manera en la Biografía de Tadeo Isidoro Cruz (1829-1874),
la relatividad de la simultaneidad del tiempo está dada en un solo momento:
"el momento en que el hombre sabe para siempre quién es... Tadeo Isidoro Cruz tuvo la impresión de haber vivido ya ese momento. . . comprendió que el otro era él".5
Lo interesante también de este cuento, es que la historia de Tadeo, no
es su historia. Es un modelo arquetípico que se resuelve dentro de la concepción platónica que refiere toda realidad a una única forma. La yuxtaposición de sucesos que se mezclan en este cuento y que hacen que parezca
en cierta forma irreal, responde a las exigencias más estrictas de esta literatura, que trata precisamente de no querer otra cosa que el dar a conocer
y vivir una realidad imaginada.
Pero el asombro con que nuestro autor asiste a su vivir y al mundo podemos descubrirlo principalmente en El Aleph y en El Zahir. En los dos
cuentos tenemos la búsqueda, la desesperación, el ansia de encontrar la verdad absoluta, el sentido del universo. El problema es que cuando el hombre llega a descifrarlo se olvida de su yo, se transforma en nada, se despersonaliza, se destemporaliza.
Otro dato de interés en estos cuentos, es que dentro de ellos, aparece co-mo personaje, Borges. Quizá con el propósito de referir todo lo que él es;
expresar el sentido último de su realidad que está en conflicto de ser o no
ser. El absurdo existencial de Borges es que consciente de que existe se proyecta como una irrealidad. Su obra así no tiene otro mensaje que es~
voluntad serena y memoriosa de crear. Ese inflexible poder mental que finalmente necesita de un absoluto para explicar la finalidad de la existencia y del universo. Pero el absoluto en esta literatura, se queda, como la
vida, en una ficción. Una ficción que tampoco permite alcanzar ese absoluto situado en tiempo y en un espacio infinitos; que es imposible expresar
por la palabra: "¿ cómo transmitir a los otros el infinito Aleph, que m~ temerosa memoria apenas abarca? Los místicos en análogo trance, prodigan
emblemas: para significar la divinidad, un persa habla de un pájaro que
de algún modo es todos los pájaros; Alanus de Insulis, de una esfera cuyo
centro está en todas partes y la circunstancia en ninguna: Ezequiel, de un
ángel de cuatro caras que a un tiempo se dirige al Oriente, y al Occidente,
al Norte y al Sur".6
Indudablemente que estos dos aspectos de interpretación de El Aleph, no
Luis, op. cit., pp. 55-57.
' Ibid., pp. 163-164.

agotan todas las posibilidades. Simplemente subrayan la desesperaci6n del
ser temporal de Borges que se desenvuelve en una realidad que lo condena
a ser hombre. Aquí radica la angustia de su libertad y el fundamento de
la ficción. Prisionero del tiempo, el hombre se ve tentado a escapar de ese
acorralamiento que siente creando ficciones que proliferan en infinitos caminos, en infinitas posibilidades. Ya sea permaneciendo en el ser personal,
como en El Aleph o perdiéndose en el absoluto a costa de la desintegración
como persona, como en El Zahir. 7
Ahora bien ¿ cómo se logra toda est~ trama? Intentaremos señalar algunos aspectos que intervienen en la técnica narrativa de la literatura de Borges.
1) El relato verosímil dentro de otro, fantástico. Esta es la forma en que
lo fantástico se contamina de realidad y la realidad, a su vez, adquiere un
carácter fantástico. En esta manera estamos predispuestos a aceptar inconscientemente como valedero, un mundo puramente imaginario. Así
una imagen cualquiera del mundo nos justifica de pronto la negación del
tiempo, la negación del espacio y la negación del yo. Por ejemplo, en
El inmortal tenemos que la historia de Cartaphilus es la del tribuno, pero también, de algún modo, la de Homero. Desde el primer momento,
la mezcla de elementos reales e irreales está dada en una confusión de
tiempo y espacio. Por otro lado tenemos, que la búsqueda de la inmortalidad debe efectuarse en laberintos angustiantes que deparan el espacio
y el tiempo. Además, ya en la Ciudad de los Inmortales, cada cosa refleja el caos de este mundo. A la vez, ese mundo es reflejo de los arquetipos que existen más allá de nuestra percepción. Nuestro sentimiento
de temporalidad se impone finalmente, en la muerte que es necesaria
para que se cumpla el total destino del laberinto: cumplir un ciclo que
se agota en sí mismo.
2) Los personajes, son otro elemento de lo fantástico. Generalmente aparecen como condenados a una repetición de cada uno de los actos de los
otros. No tienen, pues, verdadera existencia. Son más bien signos reducidos todos a sueños míticos. Sin embargo, los mitos, en último término,
responden a reales necesidades humanas. La espera puede ejemplificar
lo dicho. El protagonista aquí, no es más que un mero pretexto dentro
de un espacio próximo que se convierte luego en un sueño. El hombre
es un ser para la muerte y nada puede parecer más lógico que todas
las formas de la vida se contengan en una sola. En Los dos reyes y los
dos laberintos, encontramos otro personaje arquetipo. Un personaje que,
como cualquiera de nosotros, no logra develar la infinitud de tiempo y
de espacio en forma de laberinto.

• BoROES, JORGE

220

' GARCÍA PoNCE, JUAN,

op. cit., pp. 39-40.

221

�3) La alusión de citas auténticas o ficticias, de autores verdaderos o apócrifos y de obras inventadas o ciertas. Esto podría parecer que se refiere a lo que se señala en el primer apartado, pero no es así. Pues
aunque el propósito de aquello y esto es hacernos caer en la trampa de
aceptar como real lo irreal, el apartado uno se refiere a una inserción
de tipo más bien histórico, en tanto que ésta es como mero enunciado.
Por ejemplo: Abenjacán el Bojarí muerto en su laberinto empieza con
una cita del Alcorán. La mención del libro es el yo en la permanencia
del ser; del yo en búsqueda metafísica del infinito a través de un laberinto cuya clave reside en el tiempo. Otra vez volvemos a encontrar el
tiempo, contra el cual el hombre lucha creando un laberinto. El laberinto implica así un anhelo de infinito. Es decir, un anhelo de romper
el inevitable desplazamiento unitemporal del hombre que lo obliga a seleccionar un solo destino. Este es el trasfondo del laberinto en cuyo centro se encuentra la muerte. Mas como por encima de la muerte, Borges
quiere vivir de nuevo, entonces la muerte es un sueño. Un sueño que
permite otro sueño, otra posibilidad, otra ficción dentro de otra y así
hasta el infinito.
4) Borges utiliza también la ironía. La cual se nos presenta cuando el
hombre se enfrenta con su: a) ser finito y su deseo de infinidad; b) su
ser mortal y su deseo de inmortalidad; c) su conocimiento limitado y
su deseo de omnisciencia.
5) Otro elemento que Borges maneja muchísimo son los números y las
fechas. Tanto unos como otros indican la disolución del cosmos y dentro de él, la continuidad del yo. "Zahir es la sombra de la Rosa y la
rasgadura del Velo... los sufíes repiten su propio nombre a los noventa
y nueve nombres divinos hasta que éstos ya nada quieren decir Yo anhelo recorrer esa senda. Quizá yo acaba por gastar el Zahir a fuerza
de pensarlo y repensarlo; quizá detrás de la moneda esté Dios".8 El Zahir
es un símbolo de la temporalidad en relación con el absoluto. Cuando
el hombre se enfrenta con ese absoluto, se desintegra por la desaparición
de la realidad en que se desenvuelve su ser.
6) El crimen es también otro recurso. El juego angustioso de tiempo y espacio de la Literatura Fantástica, está presente bajo una técnica no extraña a la literatura policial. O sea, ocultar o desfigurar los datos que
debemos organizar racionalmente para comprender una verdad. En Emma
Zunz la aventura intelectual de Borges encuentra un pretexto: la protagonista da muerte a un hombre vengando otra muerte, la de su padre.
La peculiar variante del tiempo es desarrollada en forma simétrica bajo
un enigma propuesto por Emma Zunz en cuya solución está comprome-

tida su existencia. El problema de ejemplificar la Literatura Fantástica
con este cuento, es que puede considerarse como un cuento realista. Sin
embargo, lo fantástico está dado precisamente en una afrenta que compromete en una mujer a todos los hombres, a todos los que en ese instante y por esa condición, son Ernma Zunz.
7) Por último, lo fundamental de la técnica narrativa, son los símbolos.
Borges para la invención de la irrealidad crea Símbolos. Unos, materiales, referidos a animales, a objetos y a la naturaleza. Otros, inmateriales.
De los primeros, los animales pueden ser reales o fantásticos; los objetos
son espejos, laberintos, máscaras y cuchillos y los símbolos de la naturaleza son ocasos, colores irrecuperables y obscuridad.
De los símbolos inmateriales podemos mencionar sueños, círculo ( movimiento rotativo constante), azar ( no unicidad) y absoluto creador.º
Pero lo fantástico reside y culmina en el lenguaje. Su característica puede centrarse en que todas las palabras tienen un origen temporal referidas
a un espacio que pasa a ser recreador. "El lenguaje es entonces imaginativo
con un marco: a) casi totalmente metafórico; b) donde las palabras las
más de las veces son metafísicas; c) los términos en su mayoría son negativos; d) los sujetos (absolutos, Dios, principio) son metaempíricos; e) los
adjetivos son caracteres tomados de distintos dominios fenoménicos que dan
un carácter peculiar y ofrecen la posibilidad de ser verdaderos o falsos y
f) las construcciones parénticas y las e"'Presiones de duda y conjetura abundan por doquier".1 º
Borges no utiliza el lenguaje en cuanto éste concentra las variables cualidades de los objetos. Hace nacer otro lenguaje partiendo del común, pero
apartándose infinitamente. Borges deriva hacia la adjetivación buscando
anular el valor concreto de los sustantivos, para mostrar que éstos, como el
mundo, sólo tienen un valor metafórico. La metáfora es en este lenguaje,
uno de los principales recursos expresivos. Lo esencial en ella es la representación reproducida, lo que va más allá de lo verbal, de lo específicamente idiomático. La derivación entonces de adjetivos, verbos y adverbios
de todo nombre sustantivos; la traslación de verbos neutros en transitivos·
'
el empleo en su rigor de la etimología de la palabra. Todo esto es pues la
base de comunicación de la literatura Fantástica. Una Literatura donde las
palabras no nombran nociones como las nuestras, sino concentran la variedad y el fluír perpetuo de lo real.
• GARCÍAOÓMEZ,

JUAN

JosÉ, Apuntes de clase sobre Literatura Hispanoamericana.

I.T.E.S.M. Febrero/Junio 1969.
10
RODRÍGUEZ P., ALMA S1LVIA, Jorge Luis Borges en la Literatura Fantástica. Tesis
de Literatura. Facultad de Filosofía y Letras. U.N.L., Monterrey, N. L., 1967, p. 103.

• BoRoEs, JoROE Luis, op. cit., p. 114.

223
222

�Innumerables son los caminos de Borges y alucina verlos fluír desde una
fuente común trazando líneas que se repiten. Borges nos fascina con el
resultado de su experiencia vital: el universo de los retornos infinitos, del
lenguaje dentro del lenguaje, de los conmovedores encuentros en que cosas
remotas acuden a juntarse y cosas dispares se revelan como una sola. Pero
mucho se ha insistido ya en esa realidad que Borges crea dentro de la que
todos integrarnos y en medio de la cual se es y se existe.
Este es el Borges que nos hace estremecer al obrar el hecho estético en
la inasible revelación de dos o tres visiones. El Borges cuyas negaciones prolongan las más extremas de la metafísica. Esta es su forma por la que el
yo se rebela. Esta es una actitud ante el ser. Pues aunque por lo fantástico
la imagen de la realidad está sólo cerca de lo posible; lo fantástico centra
al hombre ante sí mismo, al hombre en relación con la luz que arranca de
la oscuridad de su incógnita. La cual día a día se despeja para aparecer
de nuevo más envuelta en misterio.
La Literatura Fantástica tiene por ello muy hondas y metafísicas raíces,
aunque sucumba en su fase más alta: el entrañar un falso concepto de la
libertad y de poder creador. Es decir, que aunque la Literatura Fantástica
es un signo de inversión de los órdenes del ser, del ser que niega la vocación
universal y por la cual cada hombre es diferente, nos revela pensamientos
de incomparable profundidad.
La Literatura Fantástica es un sistema de imágenes, de mitos, que si bien
ocultan la parte real de la existencia, al mismo tiempo, la revelan. Su trama
expresa maravillosamente el desgarramiento metafísico del hombre que se
desintegra existencialmente y busca en interminables sueños cuál es la ocasión de la otra existencia.
Lo anterior nos da el poder de intuir la magnitud de Borges que a través de angustiosos laberintos y de la imprevisible conducta del tiempo, nos
da como en un eco la palabra de aceptación de una vida mucho más difícil
de vivir: la tragedia de su angustia, el mundo próximo e inaccesible que
luego será transmitido y dominado por su prodigiosa memoria en la irrealidad máxima.
Pero la obra de Borges no acaba aquí. La obra de Borges es algo así
como un mundo cuyas múltiples significaciones no pueden ser agotadas todavía. De aquí que por ahora sólo podamos decir que la Literatura Fantástica es el más profundo símbolo de la estructura del ser, la suprema metáfora del ser que se inspira en un pensamiento, el de Borges, que no puede
resignarse a la mudez de la vida infraespiritual, y que al carecer del puente
para llegar al absoluto se acoge en un antropomorfismo que se refugia en
la parte dualística del pensar.

224

Sección Tercera

HISTORIA

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Sección Cuarta
CIENCIAS SOCIALES

�LA UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE LA PAZ
( UNA TEORÍA PARA LA PAz )

Por el Lrc.

ALBERTO GARCÍA GóMEZ

Universidad Nacional Autónoma de México.
Universidad Autónoma de Nuevo León

EN EL AÑO DE 1962, el autor publicó en el Anuario Humanitas 1 un ensayo
que llevó por título: "La Universidad del Porvenir''. Se afirmaba en él que
no era necesario verificar un examen profundo para llegar al conocimiento de
que el mundo actual se encuentra en un estado grave de descomposición moral
y social, lo que necesariamente se refleja en el orden de las instituciones y de
los hombres y cuya perspectiva está más allá de cualquier pesimismo u optimismo, ofreciendo perspectivas a un trágico y decisivo final bélico, que sería
el gran final.
Frente al desprecio y rechazo del hombre moderno hacia las "cosas" del
espíritu, el autor, señalaba la producción de un clima propicio para el florecimiento de pasiones incontrolables en el que la inquietud y la angustia han
determinado la tónica dominante y sometido al hombre a peligrosas tensiones.
Señalaba también el autor, que en el gran escenario internacional en donde
ahora se ventilan ya los grandes acontecimientos de nuestra era, son de advertirse los generosos esfuerzos desarrollados por la Organización de las Naciones
Unidas en su lucha por el mantenimiento de la paz y de la seguridad en el
mundo, en un mundo que puede desaparecer ante el siniestro peligro del
empleo de las formas de destrucción que la ciencia moderna de nuestro tiempo
ha alcanzado: la guerra nuclear, la que permite, no solamente la destrucción
masiva, sino la desintegración a través de la radiación y de la herencia genética
1

Lic. ALBERTO GARCÍA GÓMEZ, "La Universidad del Porvenir", Hu.manitas. Anuario
del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Vol. III, 1962, p. 579.

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del hombre; la destrucción quuruca, que incluye los gases nerviosos, que
nulifican la personalidad humana, y la guer•ra biológica.

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También se dijo que en este precario momento histórico, trascendental como
nunca, y jamás tomado con la seriedad que exige dicha trascendencia, la síntesis que de carácter inmediato sería posible establecer respecto del tema a
estudio (La Universidad del Porvenir), podría quedar circunscrita con la
formulación de la siguiente pregunta: ¿Es la Universidad -entre otras instituciones-, una posible solución a los gravísimos problemas que tiene ante sí
el hombre en el presente y en lo porvenir y en los que está en juego su propia

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Esta reflexión que pudiera parecer utópica -se agregó-, dado lo real y
complejo de los factores determinantes de la situación apuntada, pudiera, no
obstante, encerrar un medio positivo y valedero ante el lamentable fracaso
de otros tipos de intentos en el pasado, como en el caso de la extinta Sociedad de Naciones, la que a pesar de la nobleza de sus propósitos, no pudo frenar o
evitar el desenlace funesto del empleo de la guerra para resolver los conflictos

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En otra parte, se expuso que la radicación del problema se encuentra precisamente en ese estado moral y social decadente en que la humanidad se halla,
el que señala el fin de una época y en el de la de una total transformación,
especialmente en el orden de la cultura, considerando su alto valor educacional,
para aplicarla de acuerdo con las inaplazables exigencias de la nueva era que
ya se ha iniciado, la que reclama, a su vez, un nuevo orden social internacional.
Los intentos de aplicación de la cultura -señaló el autor- como medio
para la solución de los problemas que siempre han aquejado a la Humanidad,
rio han pasado de eso. Tal vez en el fondo del corazón y de la mente humana
haya un anhelo de utilizar a la cultura para prevenir al hombre del odio, si
bien tales deseos, que no fueron concretas ideas o sistemas, fueron tildados de
irreales, como así aconteció con el propio pensamiento de Renán al -creer en
las propiedades pacificadoras de la cultura -que él llamó ciencia- en algunos
párrafos de sus obras que trataban también otros tópicos.
Por su parte, las Naciones Unidas a través de la UNESCO, advirtieron
-en principio-, la factibilidad del empleo de la cultura como un medio que
posibilita la uni6n entre los hombres, como entre los pueblos, como así quedó
de manifiesto en la Conferencia de Londres de noviembre de 1945, en donde

de aquell?~ intentos que gra~~lmente han ido acercándose ya a una ~ayor
comprension de la problematica de la paz, a continuación trataremos los
temas que a nuestro juicio puedan llegar a constituir medios eficaces en la
prevención de 1~ ~isma a través de la educación, no sin antes consignar algunos
hechos en relacion con el tema, así como los antecedentes.
Siete años después de la publicación del estudio sobre La Universidad
del Porvenir, o. sea en el año de 1969, el señor U-Thant, en su car~
á
ter. de Secretario General de las Naciones Unidas, al tener lugar la XXIV
Sesión de la -~samblea ~neral de tal Organismo, puso a discusión, por primera
vez, el proposito concerniente al establecimiento de una Universidad Internacional, declarando: "Siento que ha llegado el tiempo en que se piense seriamente
acerca del establecimiento de una Universidad de las Naciones Unidas verdaderamente internacional en su carácter y dedicada a los objetivos de
Carta
acerca de la paz 'Y del progreso".

z:

En respuesta a la resolución del Consejo Económico y Social de las Naciones
Unidas, la Conferencia General de la UNESC0 en su XVI Sesión adoptó
una Resolución ( 1.242) e invitó al Director General de la misma ; hacerse
~rgo de ver la _posibilidad de un estudio conjunto con las organizaciones del
sistema concerniente de las Naciones Unidas y la comunidad universitaria a
través del mundo.
Este estudio, a su vez, sería pasado al Consejo Ejecutivo de la UNEsco
para su discusión en la Sesión de Otoño ( 1971), con los comentarios del Di~
rector General. Esta resolución fue aprobada y confirmada por la Resolución
2691 /XXV de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
La prensa inform6 2 que expertos de 23 países reunidos durante el mes de
agosto en la Casa Central de la UNEsco, recomendaron la creación de un
centro experimental para la investigación y la educación, con el que se ensayaría una eventual universidad internacional.
Como es de advertirse, la idea de que la cultura pueda llevar a la paz y
de que la Universidad pueda ser su principal instrumento -desde luego un
nuevo y adecuado tipo de universidad para tal prop6sito-, han hecho felizmente posible el intento que empieza ya a tener viabilidad.
Ahora bien, la concepción de la idea acerca de establecer una universidad
para la paz, lógicamente, puede variar en contenido y proyección. Cuando
nosotros concebimos su creación a través de nuestro estudio La Universi-

11

1

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1

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1

~

w
'

¡:

nació esa institución.
Con el paso del tiempo y tomando en cuenta la perspectiva de realización

i

• Octubre de 1971.

459

1

458

~

\:

�dad del Porvenir en 1962, no esperábamos del todo que tal idea pudiera

germinar en medio de un mundo convulsionado, pleno de materialismo Y con
la expectante amenaza de la guerra nuclear; en donde la soberbia e incomprensión y las pasiones humanas desatadas, han hecho confuso el pensamiento
del hombre; temíamos que la tentativa fracasara por la inmadurez de los tiempos, si bien alentábamos siempre una esperanza. Cuando el autor visitó en
París a la uNESCO (julio de 1971) , casi no se le prestó atención. Se ignoraba
su estudio -pese a que lo envió-, no obstante haber sido consultado previamente sobre el tema a través de un cuestionario de diecinueve preguntas.
Es posible entender el pensamiento de la Conferencia General de la UNESCO
atendiendo a lo manifestado por su presidente, Atilio Dell'Oro Miani, de Argentina, al abrir la solemne ceremonia inaugural de los actos conmemorati~os
del XX.V aniversario de tal Institución, ante el Presidente de la República
Francesa, Georges Pompidou: "No trata la UNESCO de alimentar con det~rminadas máximas y exhortaciones el pensamiento del hombre. Lo que exige
es su transformación y reforma".

Añadió como finalidad: "Descubrir al hombre el significado de su derecho
a la cultura, para que, en el pleno ejercicio del mismo, pueda dar de sí el
inmenso caudal de sus dotes y responder como individuo y como ser social a las
altas exigencias de su tiempo.

Se refería Dell'Oro Miani a la misión de la uNESCO y su consigna, síntesis
de su programa en el que la educación, la ciencia y la cultura, aparecen como
medios de estrechar entre sus naciones su colaboración, a fin de asegurar el
respeto universal a la justicia, a la ley, a los derechos humanos y a las libertades humanas, sin distinción de raza, sexo, idioma o religión.
La ejecución de este pensamiento -añade-, mantiene la experiencia de
estos veinticinco años, nos revela la índole entrañable de la relación que vincula
a esas naciones''.

Ahora, para fortuna de la humanidad, tal esperanza renace, hay una nueva
Juz la que confiamos pueda iluminar los esfuerzos de todos los hombres de
bu~na voluntad en el camino por la búsqueda y obtención de la paz, de esa
paz que permita al hombre nuevo la realización de su misión terrena en la
confraternidad de los demás hombres.
J. Antecedentes histórico-filosóficos acerca de la cultura como medio para

envolvimiento y desarrollo de tales agrupaciones, tal hecho ha ido adquiriendo
cada vez mayo~ intensidad, al grado de que es aterrador el número de guerras
que han ocurrido en el mundo desde la aparición de ellas hasta el presente.
A tal grado llegó a desarrollarse este fenómeno, que -entre otras manifest~c~o~es- en el campo jusinternacionalista del siglo pasado, determinó la
d1vmon del Derecho Internacional en Derecho Internacional de la Paz y Derecho Internacional de la Guerra.
Conforme el agrupamiento humano produjo instituciones ya más acabadas
se alza el pensamiento del hombre. La Biblia, libro por excelencia, habla d;
que los hombres mansos y pacíficos están cerca de Dios; los filósofos griegos
en sus obras, no dejan de señalar, en medio de las luchas, que la paz es cosa
buena.
. En Ro~~• pueblo que se caracterizó no solamente por su vocación jurídica,
sino tamb1en por su espíritu guerrero, hubo de dejar constancia de su compre2sión acerca ~e ~ue la guerra no p_o~ía constituir un status permanente y
la pax romana as1 lo pone de marufiesto, sin dejar de reconocer el valor
Y la bondad de la cultura, cuando por boca de uno de sus grandes tribunos
expresó: "Hominis ex cultura amici", citado por Renán.
'
Es de hacerse notar también el hecho trascendental de la escisión que se
produjo a través del tiempo entre el "saber" y el "deber" humanos• diveraencia
.
"' va
en que el s~ber sigue,
atropellado, un camino, y por otro, más que ' rezagado,
menosp_r~c1ado el ~eber. Y como el Renacimiento tomó como ciencia tipo la
matematica -segun nos lo dice Fernando de los Ríos-3 se produjo desde
aquella Edad, en todo el proceso cultural, una aceleración de la matemática
a la física, de la física a la mecánica, de la mecánica a sus instrumentos y los
hombres terminaron sujetos a ellos, y lo que es peor, creyendo más en Íos instrumentos que en sí mismos.
Este divorcio entre el espíritu relegado y la materia sobrepujante, habría
de producir la creencia errónea de que no pocos pensadores consideran a esa
última como la más alta expresión del progreso humano. También, en el
otro lado de la moneda, cuando se llegó al equívoco de haber llevado a la bancarrota los valores morales que hoy sufre la Humanidad y de que cuando en
el decurso histórico grandes pensadores hayan aplicado sus talentos a la idea
de que la cultura no solamente puede acercar al hombre, sino hacer que
mediante tal acercamiento sea factible la prevención de las guerras, se les
considerara como ilusos o bien utópicos.

la obtención de la paz.

Una de las principales características sociológicas de las primeras agrupaciones humanas, ha sido el hecho de la bipolaridad paz-guerra. Con el des-

• La Universidad del Porvenir, op. cit., p. 581.

461
460

�En realidad, es necesario distinguir la noción percibida en lo pasado del
empleo de la cultura para la obtención de la paz, de la concepción del autor,
al tomarse en cuenta la diferencia temporal y circunstancial, principalmente
por las nuevas condiciones de la "Era Atómica", lo que ha determinado en
este último aspecto, un estudio a fondo. Tal lo demanda también el Secretario
General de las Naciones Unidas, al decir: " ... ha llegado el tiempo en que
seriamente pueda pensarse en el establecimiento de una Universidad de las
Naciones Unidas", que ya hemos citado, para penetrar en lo esencial: la cultura al servicio de la paz, vía universidad.

medios de asegurar la paz internacional~ teniendo como título original El Proyect~ para Obtener la P~z Perpetua en Europa. Por lo demás, el punto de
parb~a de su argumentación es una observación de simple sentido común que
po~r_1a haberse encontrado en más de un escritor anterior, pero que sería lo
suficiente capaz de notarlo él mismo. Dentro de un Estado, los súbditos viven
en ?ªz, ya_ q_ue sus pasiones están limitadas por buenas leyes. Dentro de una
sociedad ClVll, no depende sino del juez "comisionado por la autoridad del
Estado", el fijar los derechos de los súbditos y de castigar a los violadores
de la ley.

Como es natural suponerlo, esta última proyección es nueva, sin que por
ello podamos, no obstante, desconocer la existencia de otros diversos Intentos
cercanos a la concepción culturalista, los que han tenido importantes manifestaciones en varios campos del intelecto, ya que varios publicistas y tratadistas
se han ocupado del problema hasta forrnari toda una literatura de carácter
pacifista, observándose en la mayoría de sus obras un sello romántico e idealista, y en otras, un tinte de política internacional.

"Desafortunadamente para los soberanos ... , no han aún convenido en
formar entre ellos una sociedad permanente para su conservación y para su
garantía recíproca, o de erigir entre ellos mismos un tribunal permanente tanto
para haceri _ejecutar las convenciones pasadas, como para arreglar, sin ~erras,
sus pretens1o~es futuras. Ellos ni tienen hasta ahora ninguna seguridad verdadera, de s1 sus tratados serán ejecutados, ni de que si sus diferencias se
arreglarán por mediación o por juicio; y lo que es más importante no tienen
ninguna seguridad de que sus diferencias sean arregladas y termin~das sin ser
expuestas a las funestas desgracias de la guerra.

Sin embargo, no hemos encontrado estudios que en realidad hayan analizado metodológica y concretamente la posibilidad del empleo de la cultura como
medio para obtener la paz, con la salvedad del difuso pensamiento de Ernesto
Renán. Resulta, pues, ilustrativo conocer algunos antecedentes de tal índole,
los cuales si bien no tuvieron el enfoque cultura-paz, no obstante, resultan
significati~os esfuerzos intelectuales, pese a las características señaladas. En
tales atisbos, es indudable que su enfoque está preñado de utopismo y, desde
luego, no precisan la adecuación de la cultura para la p~, como _a~í _sucede
con el propio Renán, el único que verdaderamente entrevio tal pos1b1hdad.
De esa literatura filosófico-político-pacifista, sobresale el así conocido en
las letras francesas, abate de Saint-Pierre, quien fiel al espíritu predominante
del siglo XVIII, mostró gran apasionamiento para el_ b_ien público y una ,i~aginación reformadora que se extendía a todos los domm10s, tanto de la poht1ca,
como de la economía, la educación, la literatura, etc.4

EL ABATE DE SAINT-PIERRE.
En 1712, el abate de Saint-Pierre escribe su primer trabajo acerca de los

• THEODORE RuYSEEN, Les Sources Doctrinales de l'Internacionalisme, t. 11. Presses
Universitaries de France, p. 572.

462

Es pues, la constitución de esta sociedad permanente la que se trata de
proponer a los soberanos; aquellos que tienen interés en su seguridad y en el
bienestar de sus súbditos, no dejarán de suscribirse a ésta; otros, sin duda, se
librarán, pero su negativa misma, los pondrá en postura de adversarios del bien
público, mientras que la adhesión al Proyecto será "la verdadera piedra de
toque del espíritu pacifista y del espíritu ambicioso".

El abate de Saint-Pierre no se atiene a esas observaciones generales; su originalidad está en presentar su Proyecto bajo la forma de un verdadero tratado
que los soberanos pacifistas no tendrán nada más que firmari. El tratado comprende cinco artículos de una precisión tal, que merecen ser reproducidos por
completo, pues constituyen la fuente principal de la literatura pacifista ulteriori.

I. Habrá, en adelante, entre los soberanos de Europa que hayan firmado los
artículos siguientes, una alianza general y perpetua. Esta tendrá como fin el
formar un cuerpo de arbitraje europeo, de poner a los Estados al abrigo de
guerras civiles extranjeras, de garantizar la conservación personal de los Monarcas, la conservación perpetua de sus Estados y de sus derechos dentro del
Estado, según la constitución política presente y el orden establecido dentro
de la nación. Esta tendrá también como fin el disminuir los gastos de guerra,
para que éstos puedan emplearse más útilmente en aumentar, las riquezas y el
bienestar de sus súbditos; de facilitar la expansión del comercio haciéndolo
463

�.
d E fin esta alianza vigilará la perfecta
gozar de la más completa liberta_ . n d' como de los futuros, así como
ejecución, tanto de los comprorrus?s pasa _os .
erra.
que todas las diferencias sean termmadas sm mnguna gu
.
Los aliados estarán obligados
a tomar como punto fundamental la posesión
actual y la ejecución de los últimos tratados.
.
invitados a firmar
estos
II Los 19 poderes soberanos d e E uroPa, serán
.
p
Ellos
.
l p
la formación del cuerpo euro eo.
cinco artículos fundamenta es ar~ '
. nalmente a las rentas de sus

tendrán todos los votos y con~r_ibuuan prc;r:r:i~ste efecto poi' la deliberación
súbditos, y conforme a las dec1s10nes toma a para el mantenimiento de las
de los plenipotenciarios, a los gastos comunes
tropas de la Alianza en las fronteras de Europa.
•

p

• d z D ta quienes se opongan

IV. Los soberanos que se nliehgue,n adlearn~r:J!:,u:a; la;ed:cisiones de la Dieta,

a sea por e ec io
,
·
t
a este proyec o, Y
d' 'd'
los aliados seran consi.
· · es secretas para ivi ir ª
'
o por recurrir a negoczacwn
b d
d la paz de Europa ,1formal
lianza como pertur a ores e
derados por a gran a
.
l . . .
de reparar los perjuicios que
dos a aceptar el arbitraje, de e¡ecutar e ¡uicio ,,
ha,•an causado a los aliados.

,
sea para procurar más la
V. Si se juzgan necesarios nuevos arhcu1os, umyaentar la seguridad de cada
l
rpo europeo o para a
.
lid
unión y la so ez a cue 1
' f turos estos artículos serán suspendidos
uno de sus ~iembr~s ~ontra os :~;:~ ;e vot~s por la provisión, y tres cuartas
Por los plempotencianos a la to
~
.
da pueda ser cambiado en
' d ·neo anos sm que na
partes de los votos d espues e Cl
'
l
t'miento unánime de todos
esos cinco artículos fundamentales, salvo e consen i
los miembros".5

grandes intereses. Prefieren la agitación de la guerra al amor de la paz.

En medio de las tormentas de la guerra, las ideas del abate Saint-Pierre
fueron difundida~ nada menos que por el mismo Rousseau, y no faltó autor
que les llamara "las peregrinas ideas del abate", pero, como es de observarse,
tales ideas no implicaban el uso de la cultura para la paz, sino que tienen un
carácter filosófico-político, que en lo futuro habrían de influir en el pensamiento
de otros preclaros pensadores.

EMMANUEL KANT.

' y por sus sucesores

III. Los miembros del cuerpo europeo renuncian _or si la mínima ocasión
d l
a Se comprometen a recurra, en
'
a la vía funesta e ~- ar:'; s.
D.
E
pea es decir a la mediación de
a la vía de la conciliacwn de la teta uro
,
1: que en caso de fra. .
· mbros del cuerpo europeo,
algunos plenipotenciarios, ~i~ . d
d 1 miembros quienes decidirán en
'
, d
d b , portarse al 1mcio e to os os
caso, e era re
.. '
ta partes de los votos, despues e
total de votos por la prov1S1on, y tres cuar s
cinco años, por el juicio decisivo.
.
.
b.

teórica, sino que el cambio radical deberá ser hecho por la naturaleza misma.
Los hombres, dicen tales críticos, raramente se conducen con vista a sus más

• ,

h' . n en contra de estos cinco puntos, quizas
Varias críticas y reproches se lClero .
.
las que descansaban en que
•·
de sus propios amigos,
los m~ graves provm1eron , . o diferente de la anarquía internacional que ha
para instaurar un orden polític d 1 historia no podrá hacerse de manera
reinado después de las aperturas e a
'

Así, Emmanuel Kant, el filósofo de Konisberg, indudablemente atraído por
el gran tema de la paz, sigue, no obstante, los lineamientos políticos agregando
los filosóficos, resultando importante el hacer un breve análisis de sus ideas,
las que toman actualización en esta llamada obra maestra del gran filósofo,
cuando busca nuevamente la fórmula de apaciguar los pueblos llevando --como
dice el autor-,6 a la conciencia y a la ética de los directores de ellos, principios
humanitarios equitativos y jurídicos que sirvan los intereses profundos y universales de una concordia necesaria e inaplazable ante el cansancio de tanta
lucha estéril.
No escapaba a la penetrante inteligencia de Kant la naturaleza de los hombres, cuando escribe: "Esta leyenda satírica, que un hostelero holandés había
puesto en la muestra de su casa, debajo de un cuadro que representaba un camposanto, ¿ estaba dedicada a todos los 'hombres' en general, o especialmente
a los gobernantes, nunca hartos de guerra, o bien sólo a los filósofos, entretenidos
en soñar el dulce sueño de la paz? Quédese la pregunta sin respuesta. Pero
el autor de estas líneas hace constar que, puesto que el político pr•áctico acostumbra a desdeñar, con orgullo, al teórico, considerándole como un pedante
inofensivo, cuyas- ideas, carentes de toda realidad, no pueden ser peligrosas
para el Estado, que debe regirse por principios fundados en la experiencia;
puesto que el gobernante, 'hombre experimentado', deja al teórico hacer su
juego, sin preocuparse de él, cuando se produzca entre ambos un disentimiento,
el gobernante deberá ser consecuente y no temer que sean peligrosas para el

La Paz Perpetua, Tratado político filosófico. Traducción de
Buenos Aires. Editorial Araujo. Rivadavi:l, 1765. Argentina, p. 3.

• EMMANUEL KANT,

• THEODORE RuYSEEN,

464

op. cit., p. 584.

R. I.

SuHR.

465
H30

�Estado unas opiniones que el teórico se ha atrevido a concebir, valgan lo que
valieren. Constituya, pues, esta 'cláusula salvatoria' la precaución que el autor
de estas líneas toma exprofeso, en la mejor forma, contra toda interpretación
malevolente . . . "
También Kant, como el abate de Saint Pierre, intitula en términos análogos
su obra: Tratado Sobre la Paz Perpetua, publicada en el año de 1795, en su
ciudad natal, obra que habría de ser ampliada sucesivamente con nuevas aportaciones (suplementos y apéndices) sobre el tema.
No viene al caso el reproducir tan meritoria obra, puesto que su enfoque es
también filosófico y político, y aún también de Derecho Internacional. El rapidísimo y magnífico éxito -nos dice el traductor-7 que alcanzó esta obI'a, en
la que Emmanuel Kant vierte sus atrevidas y profundas concepciones filosóficas
y políticas, demostrando poseer ya un concepto moderno y acabado de su
célebre método "apriorístico", no es difícil de explicar.
Las consecuencias -agrega- dejadas por el experimento social más grande
de la época, que cristali7.ó en Francia con la Gran Revolución, había conmovido
no sólo las actividades generales del mundo entero, sino también las conciencias y especulaciones de los más destacados y esclarecidos pensadores.
La obra de Kant presenta indudables e interesantes innovaciones con respecto
a la de su antecesor, el abate de Saint-Pierre, si bien la reseñamos -como hemos dicho- con carácter ilustrativo del tema a estudio en sus puntos básicos,
tomando en cuenta su valimiento como uno de los más notables esfuerzos de
su tiempo. Ciertamente hoy, en nuestros días, sus ideas resultan un tanto ilusorias y obsoletas, pero es innegable el mérito de tal obra. Muchos pueden
estar en desacuerdo al juzgarlas, pero ello no quita, repetimos, su valimiento
al enfoque de paz dado por el autor al problema de la guerra.

4. El Estado no debe contraer deudas que tiendan a sostener- su política
externa.
5,, Ningún Estado debe inmiscuirse por medio de I f
Y el gobierno por otro Estado.
ª uerza en la constitución

6. Un Estado que esté en guerra con otr
d
..
hostilidades que impidan la m tu
nf'
o, no ebe permitirse el uso de
.
u a co ianza en la paz f tu
1
eJemplo, el empleo en el Estado adversario de
.
u ra; ta es son, poi'
uadores (venefici), el quebr-ant .
d
~esm_os (percussores), envenetraición, etc.
amiento e capitulaciones, la instigación a la
En la sección segund
l f'l, f
Perpetua entre los Est:d; i os~ 1º estEablece los artículos definitivos de la Paz

Y sena a: ntre hombr
·
·
no es un estado natural -status t 1·
es que viven Juntos la paz
na ura i s - el estado
tu 1
, .
guerra, vale decir un estado en I
na ra es mas bien la
quebradas existe
constante pe!~ qued, aunque las hostilidades no hayan sido
igro e romperlas Por tant 1
que debe ser "instaurado"., pues a bst enerse de romper
· 1 h o,
ili'da dpaz es algo
para asegurav la paz y si los q
.
.
as ost a es no basta
'
ue viven umdos no s h d d
dades -cosa que solamente en el estado "c' '!" e an a o mutuas seguricada uno de ellos habiendo ant' . d
1v1 puede acaecer-, cabrá que
icipa amente requ .d
1
•
trate, en caso de neo-arse como
.
en o a otro, lo Juzgue y
o
,
a un enemigo.

:1

En la primera parte del Tratado sobre la Paz Perpetua, Kant establece seis
artículos previos de una paz perpetua entre los Estados, a saber:

He aquí el primer artículo definitivo de la
pensamiento Kantiano · La con t't . ,
paz perpetua, de acuerdo con el
·
s z uc1on política d b
•
Estado. Al efecto el fil, f
d'
e e ser republicana en todo
'
oso o nos ice que la con~titución cu
f d
. . . d
.
yos un amentos
deban ser los tres siguientes.. 1. prmc1JJZ0
e la "l1b t d" d 1
de una sociedad -como hombres-·
. . .
era" e os componentes
todos se hallan de una legislación cor:iz~ r~~c1p10 de la , de~endencia" en que
de la "igualdad" de todos -e
. d d ca -como subd1tos-; 3. principio
orno cm a anos- es 1 , ·
. .,
se crea de la idea del contrato o . . .
b '
a umca constituc10n que
.
ngmano, so re el cual h d f d
legislación de un pueblo. Seme7'ante const I't ucton
.,
a e un arse toda la
es "republicana".'

l. No debe considerarse la validez de un tratado de paz que se haya acordado
con la reserva mental de ciertos objetivos capaces de provocar en el futuro otra

El segundo artículo definitivo d l p
de gentes
d b f d
e a az perpetua, establece que: "El derecho
se e e un ar en una federación de Estados dependientes''.

guerra.
2. Ningún Estado independiente - pequeño o grande, es igual- podrá ser
adquirido por otro Estado por medio de herencia, cambio, compra o donación.

El tercer artículo definitivo de la paz per
. "
danía mundial debe limitarse a las
d' . petuda, dice: El derecho de ciudacon iciones e una hospitalidad universal"

3. Los ejércitos permanentes -miles perpetus-, deben desaparecer por com-

A los anteriores artírulos K t o·
la garantía de la paz ~erp~tu:n E:º::r, e~ el supleKmento primero, uno sobre
·
sup emento, ant establece que la ga-

pleto.
1

EMMANUEL KANT,

466

op. cit., p. 2.

• Op. cit., p. 15.

467

�rantla de la paz perpetua la encontramos nada menos que en ese gran artista
llamado naturaleza "natura doedala rerum". En su curso mecánico se percibe
nítidamente una finalidad que introduce en las disensiones humanas, aun contra
la voluntad del hombre, armonías y concordia. A los componentes de estas
fuerzas los denominamos unas veces "azar", si la consideramos como el resultado
de causas cuyas leyes de acción nos son desconocidas; otras veces "providencia",
si advertimos la finalidad que ostenta en el curso del mundo, como profunda
sabiduría de una causa suprema dirigida a efectuar el último objetivo de la
Humanidad, determinando previamente la marcha del universo. No podemos
ciertamente conocerla, en puridad, por esos artificios de la natuvaleza, ni siquiera deducirla de ellos; pero podemos y debemos pensarla en ellos; -como
en toda referencia de la forma de las cosas afines en general-, para formar
concepto de su posibilidad, por analogía con las acciones del arte humano. ~a
representación de su relación y concordancia con el _fin que nos prescr~be
inmediatamente la razón -con el fin moml- es una idea que, en el sentido
teórico, es trascendente; pero en el sentido práctico -por ejemplo, con respecto al criterio del deber de la paz perpetua, para usar en su favor ~l mecanismo de la Naturaleza- es dogmática y bien cimentada en su realidad. El
uso de la palabra "naturaleza", tratándose, como aquí se trata, de teoría Y no
de religión, es más propio de la limitación de la razón humana -que ha_ de
mantenerse dentro de los límites de la experiencia posible, en lo que se refiere
a la relación de los efectos con las causas. Es, asimismo, más modesto Y
humilde que el otro término de "providencia". Como si pudiéramos nosotros
conocerla y sondearla, y orgullosos acercarnos en raudo vuelo al arcano de sus

designios impenetrables.
En el Suplemento Segundo, Kant se refiere a un artículo secreto de la Paz
Perpetua.

En los Apéndices, en el primero, el autor se refiere "Acerca del desacuerdo
que existe entre la moral y la política con respecto a la Paz Perpetua".
Por último, en el segundo Apéndice, habla "De la armonía entre la política
y la moral, con/arme con el concepto trascendental del derecho piíblico".

ERNESTO RENAN.

La cultura es un tema que ha apasionado a diver5os tratadistas, como así es
de observarse en los valiosos estudios y monografías que existen al respecto,
como sucede así también con Ortega y Gasset - para no citar sino a uno de los

468

más relevantes-, si bien, como lo asienta Fernando Salmerón, detrás del
ensayo de Ortega se encuentra Renán, especialmente cuando a la cultura se le
atr~b~~·en ciert:s virtu~e_s, místic:s y utópicas, que hacen esperar de ella la paz
defmitt~a. Renan p:rcibio -segun Ortega-, la lenta germinación de la paz sobre la ~err~, la umdad humana que pausadamente se organiza en el proceso
de la histona Y pudo ver la gran sinfonía donde se justifican todas las acciones
en, donde todas las cosas se ordenan y adquieren ritmo y valor, es la cultura'.
Asilo ha expresado el autor, quien también cita muchas frases del propio Renán
sobre estos asuntos que pueden hallarse en El Porvenir de la Ciencia y principalmente en los Diálogos y Fragmentos Filosóficos. 9
Ante esta inte_resante cuestión que tmta Renán, aparecen determinadas ideas,
ya que. no un sistema ordenado o doctrinal respecto de la cultura, las que es
necesano, con_ocer. El ~ropio Renán afirmaba: "además, yo nunca he sentido
la comezon rula audacia de hablar doctrinalmente sobre estas materias".10
Las i?~s de Re~án, quien pese a las críticas que en el transcur-so del tiempo
han re~1b1d?, especialmente en el terreno filosófico, acusan, no obstante, pese a
su raci~n~lism~ exacerbado -por otra parte tan de acuerdo a su tiempo--,
un v~llIDlento indudable y a quien se puede aplicar su propio pensamiento al
referirse a Teoctisto: "quien alguna vez entre las nubes de su pensamiento lucen
también rayos de luz".11
D~sde l~ego, no viene al caso analizar la totalidad de su filosofía, la que a
la distancia temporal pudiera parecer extraña no sólo por su racionalismo
. porque se muestra además muy apasionado' en determinadas ideas refleja-'
smo
das en algunos pasajes de sus obras, en las que puede adver,tirse cierta tristeza
cierta nostalgia, tal vez por no haber podido pensar de otra manera. Recorde~
mos el revelador final de su obra El Porvenir de la Ciencia, cuando exclama:
¡ Adiós, pues, oh Dios de mi juventud! Acaso seas el de mi lecho de muerte.
i Adiós! i Aunque me hayas engañado, te amo todavía! 12 Pero es indudable
que_ la obra de Renán tiene su mérito al ''percibir", al entrever, a la distancia,
~en~almente, el poder de la cultura que él llama "filosofía científica" 13 y que
s1 bien pudo parecer utópica para su tiempo, o aun para el tiempo posterior,

' FERNANDO SALMERÓN, Las Mocedades de Ortega y Gasset., p. 87.
Diálogos Filos6ficos. Prefacio, p. VII.
11
lbid., p. 76.
11
ERNESTO RENÁN, El Porvenir de la Ciencia, F. Sempere y Cía. Editores. Valencia
t. 11, p. 238.
,

'º ERNESTO RENÁN,

11

"Por algo doy el nombre de ciencia a lo que suele llamarse filoso/la. Filosofar es la
palabra que me gustaría más como resumen de mi vida, pero como esta palabra no

469

�adquiere, no obstante, nueva vida para nuestro tiempo; aunque, como es lógico
suponerlo, necesítase distinguir la dirección y la intensidad de la proyección
de tal pensamiento acerca del empleo de la cultura para la paz que no pudo
comprender totalmente Renán, ya que otra es la finalidad de su pensamiento.
Resultaría, pues, prolijo hacer un examen exhaustivo del pensamiento de
Renán dentro del marco reducido del presente estudio, sin olvidar lo que el
propio autor expresara: "la más conveniente actitud para juzgar este libro,
El Porvenir de la Ciencia, será el hacerlo no por una página aislada, sino
por su espíritu general". Además, como se ha expresado con anterioridad, su
pensamiento no parece ser el fruto de una serena reflexión, sino más bien
una vehemente defensa de algo que, según él, requiere de tal defensa: la defensa de su propio pensamiento, como resultado de una intensa lucha interior.
Dejando para una mejor ocasión un estudio más completo de este pensamiento,
nos limitamos a señalar, pues -pese a la advertencia de Renán-, lo que a
nuestro juicio aparecen como las ideas básicas que tienen relación con la posibilidad del empleo de la cultura -vía razón- (filosofía científica), para
llegar a una cima de paz.

EL PORVENIR DE LA CIENCIA.

El pensamiento de Renán está dirigido hacia la ciencia, como es de advertirse en algunos de los siguientes párrafos de la obra que se cita. Veamos algunas de sus ideas al respecto.
"El fin del hombre no es saber, sentir o imaginar, sino ser perfecto, ser
hombre en toda la extensión de la palabra; ofrecer en un tipo individual el
cuadro abreviado de la humanidad completa; reunir en una poderosa unidad
todas las fases de la vida por la humanidad en tiempos y lugares diversos.
La vida más perfecta es la que mejor representa a toda la humanidad: a
la humanidad sabia, curiosa, moral, poética y apasionada.

expresa en el sentido vulgar más que una forma aún parcial de la vida interior, y
no implica más que el hecho subjetivo del pensador solitario, es preciso emplear la voz
más objetiva de saber al transportarse al punto de vista de la humanidad. Llegará un d!a
en que la humanidad no crea pero sabrá; conocerá el mundo meta/!sico y moral, como
conoce ya el f!sico. Día en que el gobierno de la humanidad no esté entregado al acaso
y a la intriga, sino a la discwión racional de lo mejor y de los medios más eficaces
para alcanzarlo". ERNESTO RENÁN, El Porvenir de la Ciencia, t. I, p. 71.

470

Llevaríamos nuestras esperan
b
1
•
de los límites respetados po I zas ~ re e _rorvemr ele la humanidad más allá
¡
r os mas atrevidos utopistas ·
·,
zombre intelectual llegue
d'
b
' s1 sup1cramos que el
intelectual ... " u
un ia a a arcar toda la extensión de la cultura
En otro pasaje, Renán escribió "lo indiscutibl
sin cesar, a través de sus o ·¡ .
e es que la humanidad tiende
.
sc1 ac1oncs, a un estado ,
f
,
domme cada vez más en el b'
d
mas per ecto; hara que pre.
go ierno e las cosas 1
,
b
Y el mstinto ... " u
' ª razon so re el capricho
, En otr~: "únicamente la ciencia puede devolver
esta necesita para vivir un s'1mbol
I
a la humanidad lo que
,
o y una ey ... " 1a

"Hay que sostener a todo trance n d'
que la razón ha de reformar 1
-:-d ods ice en otro párrafo-- el dogma de
,
a soc1e a según sus . . .
El
sena un error si el homb
d'
prmc1p1os.
optimismo
'
re no pu 1era pe f ·
.
mejorar con la ciencia el orden establecidor ecc1onarse: si_ no
fuera dable
el hombre, realizada su obra legítima ha
. Todo .sena inmeJo~ble cuando
do moral y haya dominado el m d' f' ~a restablecido la armoma en el munun O ISlCO ••• " 17

!e

Renán muestra su fe, cuando dice. "nu
,
de la humanidad que no pod
d ..
nea sera tan desesperado el estado
.
amos ec1r: muchas veces se I h
'd
ta;. 1a piedra del sepulcro parecía sellad
.
a a cre1 o muersuc1tó ... "
ª para siempre, Y al tercer día reLa ciencia es, pues, una reli ión. , I 1 • •
• ,
bolos: "únicamente la cien e;
g d ' solo a c1enc1a forJara en adelante sím.a pue e reso ver para el /¡ b l
mas cuya soluci6n exige impe .
om re os eternos problenosamente su naturaleza " 1s
"La ~[tima palabra de la ciencia moderna es organ·1:z.ar
humamd d T I
científicamente la
a . a es su pretensión, audaz, pero legítima".

Si tal es el objeto de la ciencia si tiene
finalidad y su ley y hacerle a
'.
1
por norma ensenar al hombre su
'
preciar e verdadero
fd d 1 .
poner con el arte, la poesía y la virtud del div' ~; 1
e_ a vida, y coma la existencia humana . puede te
d
mo i _ea' uruco que da valor
' e!
ner etractorcs senos?

i°,

Renán se pregunta en "El p orvenir de la Ciencia" io acerca de si ha dado
" El Porvenir de la Ciencia t. II
9
,. lb 1"d., p. 17.
'
' p. .
,. !bid., p. 22.
" !bid., p. 22.
,. !bid., p. 87.
" !bid., t. 11, p. 49.

471

�a comprender bien la posibilidad de una filosofía científica, de una filosofía
que no sea vana y hueca especulación sin objeto real, de una ciencia que no
sea árida, seca, exclusiva, y que al completarse, sea religiosa y poética. Faltan
palabras -se contesta el autor citado- para expresar ese estado intelectual
en que todos los elementos de la naturaleza humana se reúnen en armonía
superior, y que realizado en un ser humano, constituye el hombre perfecto.
Se llamará síntesis en el sentido especial que voy a explicar.
Así como el hecho más sencillo del conocimiento humano --dice Renánque se aplique a un objeto complejo se compone de tres actos: lo. Visión general y confusa del todo; 2o. Visión distinta )l analítica de las partes; 3o. Recomposición sintética del todo con el conocimiento de las partes; así también
el espíritu humano, al progresar, atraviesa tres estados que se pueden designar
con los nombres de sincretismo, análisis y síntesis, y corresponden a las tres
fases del conocimiento.2º
Una vez que hemos presentado la parte de donde arranca el pensamiento
filosófico de Renán, en torno a su filosofía científica, veamos lo que nos dice
acerca del análisis. Para Renán, éste es la guerra. En la síntesis primitiva,
como apenas diferían los espíritus, era fácil la armonía, pero en el estado de
individualismo la libertad se hace recelosa; cada cual se empeña en decil' lo
que quiere y no ve razón para someter su voluntad y su pensamiento a los
demás. El análisis es la revolución, la negación de la ley única y absoluta.
Los que sueñan con la paz en ese estado sueñan con la muerte. La revolución
le es necesaria y hágase lo que se quiera, sigue su camino. La paz no es patrimonio del estado de análisis, y ese estado es necesario para el progreso del
espíritu humano. La paz reaparecerá con la gran síntesis, el día en que nuevamente se abracen los hombres en la razón y en la naturaleza humana debidamente cultivada. Durante esta transición fatal, la gran asociación es imposible. Existe cada cual con demasiado vigor; individualidades tan caracterizadas
no se dejan atar en haz. Crear hoy aquellas grandes unidades religiosas, aquellas
grandes aglomeraciones de almas en una misma doctrina que se llamaban
religiones, aquellas órdenes militares de la Edad Media, donde tantas individualidades nulas por sí mismas, se fundían para llevar a cabo una gran obra,
sería imposible. . . El estado primitivo era la edad de la solidaridad. Ni el
crimen se concebía como individual; la substitución del culpable por el inocente parecía natural; la falta se transmitía y era hereditaria. En cambio, en
la edad reflexiva parecen absurdos semejantes dogmas, cada cual paga por
sí; cada cual es hijo de sus obras. Entre nosotros, todo conocimiento es anti-

tético; frente al bien vemos el mal; frente a lo bel
.
mos; vemos la objeción argumentamos E 1 d lo, lo _fe~~ al afirmar, negaera sencilla y definitiva_;1
. n a e ad pnm1hva, la afirmación

t°

La humanidad -dice en t
, f
lo haya explotado todo hastaº parra o-, ~o se~á sabia hasta que la ciencia
ser vivo después de hab I dia mdenor parllculandad, y haya reconstruído el
er o seca o
Pero todo
bl
d
•
la gran ciencia def · ·
···
es no e cuan o tiende a
vuelven a armoniza::t:vnalaenrefqlue_ poesía!, la religión, la ciencia y la mor-al
ex1on comp eta La d d · · •
pero no científica 1 'd .
d'
. . e a pruruhva era religiosa
la edad ulten'or s ', a I e~ mterme_ ia habrá sido científica, pero irreligiosa'.
era a un tiempo re! ·
· 'f
,
O'rfeos y Trismegistos
igiosa y c1ent1 ica. Habrá entonces de nuevo
para enseñar a la hu;a::~d:;::~:nl:r a pueil~llos dniños sue_iios ingeniosos, sino
marav as e la realidad ... 22

!ª

· •, mtima
,
el Prosigue
uro hu Renán
. •. "M'i convicc1on
es que la religión del porvenir será
eniera sant~::~:~ : :~:~:,aelu~ul~:/e cuanlto perte~ece al hombre, la vida
1
nidad equ. Id ,
or mora . . . Cuidar la hermosa huma1va na entonces a la Ley y a I0 s p f t
.
ticular sin nin , , ·
'
ro e as, sm ninguna forma par'
gun ltrmte que recuerde la secta y la confraternidad exclusiva".23
La ciencia
-insiste
Ren
,
divina
Si
, .
, ane~ tamb.,
ien el gran agente de la conciencia
vina ~edi;:
e~~a e;t universo; si es aplicada, ofrece a la fuerza dimás que por I fu a es.d lasta el progreso de la conciencia no se marca
as uerzas e a naturaleza
· ·
que, preside ~I nac~ent~ y d~sarrollo del
L:s!~~xi¿:c~o!!::::\:~
~a:~ ;.n su a. La c1enc1a sera la encargada de operar la reforma del mundo
ms m,1vo; ulna multit~d de cosas que hoy pertenecen a la categoría del instinto
pasaran a a categona de reflexión. 24

~:C:~ª'1

'a~~~a~~

Es bposible
. en otra de
D. 'ladvertir su pensamiento tamb',
ien sobre esta materia
0
~~~ r~j ia ~g~s Fi!osóficos, en la que al referirse a la solució~ oligárquica
pr~ ema e universo, Renán escribió: "Esta solución es más fácil d
concebir y comprender que la solución democrática Ella entr
t
e
los plan
d
·
a por en ero en
1a naturaleza. Lo más escomdo entr 1
es
aparentes
e
, .
Jigent
d
o·
e os seres mas mted . es, ~o~ce ores y rectores de los más importantes secretos de la realidad
o;m~ra~
mu?do por los poderosos medios de acción que tend11á en s~
po er ac1endo remar la mayor razón posible.

., ERNESTO RENÁN,

., lb 'd

El Porvenir de la Ciencia t
' . 11, p. 55.

t. II, p. 56.
,. lbid., t. I, p. 81.
1 .,

20

472

ERNESTO RENÁN,

lbid., t. II, p. 49.

,. ERNESTO

RENÁN,

Diálogos Filos6ficos, ]bid., p. 73.

473

�::z

Se llega a semejantes ideas por todos lados. Por la aplicación, c~da
, s extendida de la ciencia del armamento llegará a ser posible la donunacion
ma
universal que ' estará asegurada en las manos de los que d'1s~ongan d. e este
armamento. El perfeccionamiento de las armas, en efec~o, oca.s10na lo mverso
de la democracia, porque tiende a fortificar no ~a mu!t1tud, smo el p~der, en
virtud de que )as armas científicas pueden servir y mven a los gobiernos Y
no a los pueblos".25
En otra parte de esta última obra,
fuerte en realidad sino cuando atesore
dios para contener a los enemigos de
los contenía de un modo imaginativo

leemos: "Un po~er espiritual no será
una fuerza mater~al con poderosos m,euna manera efecbva, como el bracman
por el temor".20

p0 último Renán reafirma su fe racionalista, cuando expresa: "No digáis
que ;a inferi~ridad de la filosofía consiste en ser accesible para pocos porque
ese es su título glorioso. La única conclusión prácti~~ que pue~e ser ca~sa de esa
triste verdad es que hay que trabajar para anticipar el dichoso d1a en que
todos los hombres se calienten al sol de la inteligencia y sean llamados a la
verdadera luz de los hijos de Dios".21
Llegamos, pues, por todos los caminos, a proclamar el derec~o ~ue la r~~ón
tiene a reformar la sociedad por la ciencia r-acional y el conocimi~nto. teon~o
de lo que existe. Por consiguiente, no exagera quien diga que la ciencia e~cierra el porvenir de la humanidad. Hasta ahora no es la razón la que ~a ~wad?
al mundo, sino el capricho y la pasión. Llegar~ un df~ en que,!~ razon, iluminada por, Ja experiencia, recuperará su imperio legitimo, el umco q~~, es de
derecho divino y guiará al mundo, no al acaso, sino con la clara vision del
objeto que ha de alcanzar.

LA CULTURA Y LA PAZ.

De cuanto llevamos expuesto, es posible resumir los siguientes resultados:
lo. Ideas generalizantes acerca de la obtención de la paz, predominando
las de tinte romántico e idealista.

2o. Enfoque racionalista idealista hecho por Renán, mediante su filosofía

"" lbid., p. 90.
" lbid., p. 92.
"' lbid., p. 98.

474

científica, que, de acuerdo con él, es de esperar, que la humanidad llegue en

lo futuro, para disfrutar las bondades de la razón, al llegar a su perfeccionamiento por la ciencia.
3o. Las ideas y propósitos que animan a la UNEsco, esto es, el empleo
de la cultura como un medio que posibilita la unión entre los hombres, como
entre los pueblos. Esta idea fundamental se amplía a través de la declaración
ya citada, hecha por el Presidente de la Conferencia General de dicha Institución, cuando afirmó que: "No trata la UNEsco de alimentar con determinadas máximas y exhortaciones el pensamiento del hombre. Lo que exige
es su transformación y reforma. "Descubrir al hombre el significado de su
derecho a la cultura, para que, en el pleno ejercicio del mismo pueda dar
de sí el inmenso caudal de sus dotes y responder como individuo y como ser
social a las altas exigencias de su tiempo. Y, por último, que "la misión de
la UNEsco y su consigna, síntesis de su programa en el que la educación, la
ciencia y la culturo, aparecen como medios de estrechar entre sus naciones
su colaboración, a fin de asegurar el respeto universal a la justicia, a la ley,
a los derechos humanos y a las libertades humanas, sin distinción de raza,
sexo, idioma o religión".

4o. Por, nuestra parte, consideramos que las ideas procedentes, contenidas en
los puntos segundo y tercero, constituyen valiosos antecedentes acerca de la
teoría de la Paz, las que, a la luz de un severo análisis filosófico-sociológico
internacionalista, ciertamente no responden a la realidad de nuestro tiempo.
En efecto, es necesario detenerse, en primer término, para reflexionar, y
partir del estudio de los siguientes hechos:
a). La humanidad se encuentra en una etapa histórica denominada Era
Atómica. Como afirmábamos en nuestro anterior estudio,28 ésto constituye una
nueva realidad sociológica internacional, considerando fundamentalmente, además, el desvío del empleo del átomo, no para fines pacifistas, sino bélicos,
con la natural repercusión científica de tal descubrimiento en otras áreas que
se reflejan en una nueva tecnología. Hay, pues, un cambio fundamental.
b) . Hay otro hecho muy importante, si no es que el determinante de la
gravedad de la situación actual del mundo. Cinco países tienen ya, a escala
ascendente, la capacidad de producir armas nucleares. Este hecho significativo
hizo pensar a no pocos analistas de esta situación que, lejos de constituir un
peligro, es al contrario; esto es, que ante el temor del empleo de estas armas

"' Lic.

ALBERTO GARCÍA GÓMEZ,

La U11iversidad del Porvenir, lbid., p. 580.

475

�y de sus terroríficas consecuencias, los detentadores de las mismas se abstendrán
de su empleo, ya que el equilibrio de las potencias nucleares ha actuado como
factor de contención en las crisis mundiales.
Tal se afirma en un estudio debido al profesor Louis J. Halle,20 del Instituto
para Graduados de Estudios Internacionales de Ginebra, Suiza, en el que se
advierte que pese a no pocas predicciones de las catastróficas consecuencias
de las armas nucleares, tales predicciones han resultado falsas, afortunadamente. En tal estudio se habla, en suma, de las cinco principales lecciones que
nos puede dar la experiencia de convivir con las armas nucleares, las que son:
l. Que es prácticamente imposible el uso en combate de las armas nucleares;
2. Que, en un mundo de armas nucleares, las guerras deben ser limitadas;
3. Que, en la diplomacia, la utilidad de las armas nucleares queda limitada
a la discusión y a la defensa del status quo;
4. Que, por lo tanto, las armas nucleares han servido para fortalecer el
status quo; y
5. Que la existencia de armamentos nucleares hace posible que un equilibrio bipolar del poder tenga una estabilidad mayor que los equilibrios clásicos
de la era prenuclear.
Pese a tales conclusiones, la verdad es otra, porque si los primeros países
que fabricaron armas nucleares, las destinaron con fines bélicos, es lógico pensar -y la realidad así lo ha demostrado, como así lo veremos adelanteque los segundos están animados de los mismos propósitos, hasta llegar a una
carrera armamentista, la que tiene como meta fundamental el obtener la
mayor fuerza nuclear para ser empleada con tan siniestros propósitos.
Se dijo en las Naciones Unidas 30 que el desarme, en particular el desarme
nuclear, es el problema más importante que enfrenta el mundo, puesto que
la acumulación de armas ha alcanzado un nivel más que suficiente para destmir totalmente la vida en la tierra. No obstante, parece que la solución del
problema está lejos; la carrera de armamentos continúa, se han perfeccionado
y almacenado armas de destrucción en masa cada vez más complejas. En 1961,
el mundo gastaba 120,000 millones de dólares al año con fines militares. En
1970, estos gastos pasaron de 200,000 millones; y los expertos han calculado
que si los gastos de producción de armamentos siguieran con el mismo ritmo,
para 1980 podrían llegar muy bien al nivel de los 300,000 a 350,000 millones
de dólares.
'" Lours J. HALLE, Lecciones de la Edad Nuclear. Facetas, p. 14.
• 18 de noviembre de 1971.

476

l!n _infor~e del Secretario General U-Thant, contiene estos datos. El Secretano _rnformo a la Asamblea General de las Naciones Unidas, entregando qn
estudio sobre las consecuencias económicas y sociales de la carrera de armamentos por ~ 4 expertos que celebraron tres períodos de sesiones, en Nueva
York y en Gmebra, en el año de 1971.
"Las :ifras cuidadosamente compiladas por los expertos permiten apreciar
la ma~tud de la carga que implica la carrera de armamentos", expresa el
Secretano General.
Los .expertos comprobaron que la carrera de armamentos de las grandes
poten~1as_ es ~ctualmente "una competencia para lograr una ventaja no ya
cuantitativa, srno sobre todo cualitativa, ventaja en la velocidad de los aviones
e~ el alcance y exactitud de los proyectiles balísticos, en la facilidad de roa~
mobra de los tanques, en la eficiencia de los sistemas de radar, etc. "En realidad, la carrera de armamentos se ha convertido esencialmente en una carrera
tecnológica._~simismo, _los expertos manifestaron que la mayor parte del total
d_e, gastos m1htares dedicados a equipo se consume en el desarrollo y produccion de a~amentos de "tipo corriente", como aviones, tanques y cañones, las
armas utilizadas en las últimas guerras.
Durante el decenio pasado, aumentaron la variedad y el costo de los vectores de a~as nucleares estratégicas; además, Francia y China (República
Popular) mgresaron en el "Club Atómico". Problemas de la tecnología militar
fueron: el la~zamiento de cargas nucleares a grandes distancias y la solución
de dete:ta~ e 1~terceptar los proyectiles balísticos. También se registraron progresos tecmcos mnumerables en los armamentos y sistemas de armamentos para
~ ~erra aérea, terrestre_ y marítima. Estamos en la era de los aviones supersomcos, y de los submarinos nucleares. Su construcción absorbe una cantidad
considerable de la producción mundial.
La primera conclusión que hay que sacar sobre las consecuencias de la
carrera armamentista, dicen los expertos, es "la amenaza de catástrofe total
el peligro más grave que la pobreza o la enfermedad o que la explosión de~
mográfica ~ la contaminación", ya que "la prudencia política que hasta
ahora ha evitado el desastre definitivo, no puede servir de garantía contra un
error de cálculo militar o un error humano o técnico".s1
Entonces cabe preguntarse: ¿ qué medios le quedan al hombre que vive en

•• La Carrera de Armamentos. Una Carrera Tecnológica. El Porvenir, Monterrey,
N. L., 19 de noviembre de 1971.

477

�una proyecc1on eminentemente intC'rnacionalista para prevenir la catástrofe
nuclear? Nunca como ahora se ha hecho tan apremiante el dilema espíritu y
materia, porque en la gran síntesis, nunca como ahora el hombre había llegado
a encontrarse ante una realidad -que algunos denominan el choque con el
futuro-, que constituye un cambio fundamental a una nueva y definitiva
situación.
c). Hay otro hecho, que aunque está en la mente del hombre, no se le
ha dado la debida importancia a pesar de tenerla en forma trascendente. Nos
referimos a que la responsabilidad de las decisiones políticas de todos y cada
uno de los Estados del mundo recae en sus dirigentes y no obstante, los pueblos
de esos Estados que ciertamente no comparten tal responsabilidad, sufren las
consecuencias de tales determinaciones. En este caso, toda la humanidad.
El hombre de nuestro tiempo desconoce la gravedad del momento histórico
que vive, bien por voluntaria ignorancia, o bien porque no ha tenido tiempo de
percatarse debidamente a través de una detallada relación de lo que significa
el poder destructivo de la fuerza nuclear. En última instancia, son los Grandes de la tierra los que hacen las decisiones, las grandes decisiones.
Advertimos, entonces, que el razonamiento que puede hacerse, dadas las
condiciones apuntadas es en el sentido de que si el hombre desea salvarse
debe usar precisamente el único medio que lo distingue y lo eleva, esto es,
su inteligencia, cuya función primigenia es el raciocinio. Pero no a la manera
propuesta por Renán, la razón por la razón, quien suponía que todos los hombres participarían de la ciencia y que la razón humana llegaría a un nivel en
que toda la humanidad alcanzaría la felicidad.
Ahora, la situación es distinta, la necesidad inmediata es que el hombre debe
usar su razón para salvarse de ese trágico final, para comprender que ésta es
o puede ser su última oportunidad. Frente a la constatación reflexiva de este
pensamiento, vemos la pobreza de determinadas filosofías o ideologías políticas, puesto que se han agotado los ideales y se ha precipitado el aceleramiento
del ritmo natural de la vida humana. La explosión demográfica y el acortamiento de la distancia, son entre otros factores, los que han propiciado tal
aceleramiento, habida cuenta de lo que los siquiatras señalan, esto es, que el
hombre, agobiado por el materialismo, el abuso del poder, la restricción de sus
más elementales actividades y motivaciones, bajo una rígida estructura social,
supuestamente placentera y en realidad hostil y deshumanizada, lo están llevando hasta el hastío y a la posible explosión de su reprimida ai?;resiviclad,
con todas sus consecuencias inherentes.32
11

478

Congreso de Siquiatría. México, Dic. de 1971.

, .•
h Siendo
t 1 el hombre un "animal racional"' esto resu1ta parado11co
porque
~s a. e presente y lanzando una mirada retrospectiva a las pági;as de la
h1stona, los hechos demuestran que no siempre ha usado 1
,
que tampoco la usará ante la tremenda realidad de nuestro ~e:azon iarece

i

es n;ce;rio educlar al hombre, educarlo para la paz, porque es
en on e nacen os fermentos de los pueblos.

e:'ei in:i::;:~

LA CULTURA.
El concepto de cultura es sumamente amplio tan am r10
d
y de hech ti
dº
'
P que pue e tener
.
o ene iversas acepciones. Por de pronto distin imos la cultur~
oriental
de
guuna sola urndad
.
d l
• la cultura occidental' pero no hay que olviºdar que es
e a sociedad humana. Lo mismo acontece con las ideolo 'as
)'ti
~ue h_~n ~uedado rezagadas, al tomar en cuenta que en la ma~ría: \::~~:s
an s1 o impuestas, y no son vividas en forma espontánea Tom
,
la libertad
.
·
emos, por caso,
. ' un concepto que sirve de juego pirotécnico a los artífices de la
d emagogta.
Al. hablar de la cultura
· entonces tener un concepto previo de·
.
, es necesario
1a _nusma, ya que e~ste una gran posibilidad de que un análisis de las culturas
existentes, nos permita encontrar en ellas ideas substantivas símil
el aspect
r . fºl s6fº
ares, ya sea en
o re 1g10so, i o ico, científico, o cultural en sus térmm·
1
· d d
'
os genera es·
porque
es
m
u
able
que
tocia
cultura
tiene
ideas
principios
f1ºlos6fº
d
.
,
.
.
,
1cos, octnnas,
o
aun
sistemas
semeJantes,
tomando
en
cuenta
además
1
. .
dam
••
,
, e asent:1m1ento
que
. d os a proposiciones ~o ri~rosamente demostradas, que son un acto dema~ia ~ aceptado pa~a ser irra~onal a no ser que la naturaleza humana se vuelva
irracional; demasiado cornente en los prudentes y diºsc t
d bilºd d
re os para ser una
e 1 a o una extravagancia. Ninguno de nosotros -decía N
sa
puede pensa
b
· 1
ewmanr u o rar s~~ a admisión de ciertas supremas, y ello no intuitivamente o por demostrac1on. Si nuestra naturaleza tiene alguna manera de ser
alguna. ley,
. una de ellas es la absoluta necesidad de admi·.:.
.... como verd ad eras'
propo~1ciones que ca:n fuera del estrecho campo de las conclusiones a las cuales
la lógica ~ormal o virtual está vinculada; ni tiene ninguna teoría filosófica el
poder de Imponemos una regla contraria, inaplicable.
,
Múltiples son, pues, los conceptos de cultura, ya sea en su aspecto particular
o general, de acuerdo con el enfoque dado por los pensadores que se han ocu-

.. JoHN

HENRY NEWMAN,

Ensayo sobre el Auntimiento, pp. 178-179.

479

�pado de ella. Recaséns Siches,34 par ejemplo, estima que la cultura es lo que
los miembros de una determinada sociedad concreta aprenden de sus predecesores y contemporáneos en esa sociedad, y lo que añaden y modifican, o bien,
que es la herencia social utilizada, revivida y modificada.
Por su parte, el Dr. Agustín Basave Fernández del Valle, en su interesante
obra Ser y Quehacer de la Universidad,ª~ al referirse a la cultura nos dice
que: "La unidad del espíritu hwnano funda la unidad orgánica de la cultura.
Y la unidad orgánica de la cultura es el fundamento de la Universidad. Fundamento en el sentido de apoyo, de raíz. Examinemos, pues, el concepto de
cultura.
Necesitamos orientamos, saber a qué atenemos respecto de los seres que
integran la realidad en la que nos encontramos viviendo. En conseguir esa
orientación nos va nuestra pervivencia y nuestra felicidad. Conocer la realidad
para salvamos, para ser hombres de verdad en la gran aventura que es existir.
La cultura como sistema de certidumbres y estabilidades frente a la incertidumbre y la inestabilidad de mi vida, no es propiedad de nadie porque no es
un bien jurídico. Esencialmente transferible, la cultura no es excluyente, aunque sea susceptible de apropiación por todo aquel que se sienta habitado por
ella, confirmándola en su vida personal. Conocimientos que flotan en nuestro
ser y se deslizan sin dejar ningún sedimento, no forman cultura. Otros por el
contrario penetran en nuestro interior, se ligan a nuestros recuerdos, conceptos,
voliciones y pasiones, integrando nuestro yo psicológico. Hasta se podría decir
que se hacen, en nosotros, carne y sangre, vida y espíritu . ..
Los transformamos y nos transforman. No son simples conocimientos "nocionales" sino que son verdaderamente conocimientos "reales" --como diría
Newman- porque los hemos asimilado. Con la ventaja de que se toman, una
vez asimilados, autónomos, personales. Desde entonces conocemos por nosotros
mismos y no por medio de otros. Habrá una manera propia de comprender y
de expresarse que corresponde a un determinado cuerpo y a un temperamento
peculiar. Conoceremos las cosas conociéndonos a nosotros mismos, y no las
comunicaremos al exterior sino comunicándonos a nosotros mismos. El hombre,
al conocerse, se hace más hombre. Por hombre, reflexiona, se plantea problemas, descubre soluciones y confronta estas últimas con la roca viva de la realidad. No hay que olvidar que el término "cultura" tiene un origen agrario y
5ignifica cultivo. Pero el cultivo supone la simiente, la sementera, la plantación,

•• Luis RECASÉNS S1cHES, Sociologla., pp. 154 y 155.
• DR. AousTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE, Ser y

la labor del sembrador. Sin este afán human
.
perseguida y adquisición lograda nunca podr' o ~brde la hierra en cuanto meta
,
a en en erse a cultura personal
La :ida humana, desarrollándose según sus eculiar
&lt; •••
prendiendo la producción y utilizaci, d b. ~ . es modos de ser y comy de manera eminente cultura No: e o 1et1v~c1ones culturales, es también
fluencia de la vida se f;aguan .
ay_ que olvidar que en el dinamismo y
la catedral y la herramienta Gen e. mtenor de un sujeto, el libro y la sinfonía,
so de creación cultural ra·d. odnsc1entle o parcialmente inconsciente, el proceica o en a capac·d d b. ·
va desde la primera incitac·,
. .,
i a o Jebvante del hombre.d .
ion o gerrnmac1on hasta que el b. t .
v1 a mdependiente y propia en el mundo de l
.º Je o ingresa con
hombre crea la cultura por otra la lt
I a cultura. Si por una parte el
en lo que significa en 1~ vida d
d cu ulra o va configurando a él. Piénsese
'
e ca a cua el lengua· 1 li -6
el arte, la técnica. . .
'
Je, ª re gi n, el derecho,

¡°.

Un sistema de valores, preferencias y estimaciones . .
culturas nacionales. Pero estas d. ti .
.
. ' distinguen a las diversas
"d d
is nc10nes ax10!6gicas no impiden hablar de
Ja un1 a de la cultura" H
Ahora bien, en las condiciones
t 1
no sólo ha venido acercand l h ac bua es. en las que el Internacionalismo s1
o a om re smo que tamb'' h
.
aglutinamiento cultural cab ,
'
ien a estunulado el
y útil para el hombre d~ nu::~:~:npo~O: ¿bl~ cultura act~al es satisfactoria
.
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1en es necesano rehace 1
•
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. .6 d
r a cxist s6lo que haciendo una tr
primordial, o sea el de la paz? aspos1c1 n e valores y ordenarla partiendo del
Decíamos que era necesario educar al hombre a
.
necesario ir a la conciencia d
h b
p ra la paz, siendo también
.
e ese om re para producir
'l
interior. Esta idea puede parecer si no utó .
.
.
en e un cambio
naturaleza humana tan comple1·a fal"bl p1cab, imposible. Imposible, dada la
. .
'
Y 1 e, so re todo en un
s~s conv1cc1ones y su fe con las que ha vivido fla
.
presente en que
d1do casi su si!!llificaci6n N h
. ' quean, s1 no es que han percontenido del hombre es pe.rv: ay que¡ odlVldar, sin embargo, que no todo el
.
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un pehgro grave mortal el ho b
reconoc1 o que ante
,
'
m re se agrupa y en ta
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cario para lograr la paz tomand
'
, es ocas1 n, hay que edude supervivencia.
,
o en cuenta que esta es su última posibilidad
. Existe pues, la posibilidad de que admita deterrnin d . d d
vitales para él, ya sea voluntariamente vía Educac:ó::p' er ª1 cspque resulta~
'
ara a az o coactr.. !bid., p. 64.

Quehacer de la Ut1iversidad.

n Lic. ALBERTO GARCÍA CÓMEZ

Vol. 5, 1964, p. 533.

, '

"Int
. r
ernac1on1 ismo y Univenalismo", l-/tlmanitas,

Centro de Estudios Humanísticos. 1971. Editorial Jus. p. 63.

480

481
Jl31

�vamente vía Derecho Internacional de la Paz, entre otras, la siempre, pero
profund~, de que el camino para salvarse, el único, es el de la paz. Recordemos lo dicho por Franz Friedrich von Unruh: "La Paz es una fuerza, por
Jo tanto hemos de ser soldados de la Paz y 110 soñadores de la Paz ... "

La Educación para la Paz requiere de una _fu~d~ent_ació~, esto es, de
una Filosofía de la Paz, 0 sea un conjunto de pnnc1p1os ax1ológ1cos'. qu~ fundados en ]a paz, se nutran, además, del resultado de la_ confrontación, mvestigación y análisis comparativo de todas las cultu~ ex_1stentes, P?r lo menos
de las ideas nutricias de las mismas, lo que, en smtes1s, revelara resultados
asombrosos en todos los terrenos en que la mente humana se ocupa. Es ?ccesario acortar también la distancia espiritual y destruir las barreras de la ignorancia y de la incomprensión entre los hombres.
Cabrá ordenar tales valores en lo que respecta a los campos antropológico:
sicológico, histórico, tradicional, idiomático, etc., y al llegar a este punto, sera
posible también hablar de la integración de una cultura, de una nu~~a ettl:
tura, para el hombre nuevo. Además, la Educación para la P~, tam~1en sera
el producto de toda la elaboración he&lt;:11a a ~s~ala internac10nal, mtegra:a
de acuerdo con la fundamentación filosófica pac1f1sta propuesta, y desde, lue0 0,
con la aplicación de las técnicas pedagógicas más avanzadas. La razo~ humana será enseñada, mediante la Educación para la Paz, desde los ruveles
escolares elementales hasta la Universidad; o sea, que todas las actuales fuentes
de cultura conocidas, se convertirán en fuentes de cultura para la paz.
De lo expuesto, se deduce, como es lógico suponerlo, que la imp~antación
de tal educación requiera de un esfuerzo llevado a cabo a escala umv~rsal.', a
través de organismos altamente tecnificado~ como la ~NEsco,_ Inst1tuc1on
que principia a tomar conciencia de la magnitud de tales 1d:a.s, sm tener, por
desgracia, todavía la noción clara que encierra la_ problematica de 1~ paz a
través de la educación, porque si como la propia UNESCO lo ~anüestara
en su Preámbulo de Constitución, "que desde que las guerras empiezan en la
mente de los hombres, es en el pensamiento de los hombres en ~I ~~e las defensas de la paz deben constituirse", ha llegado el tiempo de m1e1ar, pues, la
gran tarea.
Si en el decurso histórico naciones enteras se han levant_ado con todo su
poderío espiritual y material a empresas, algunas de ellas evidentemente ~alsanas . cómo no es posible que todos los pueblos de la Tierra ante el peligro
de su' Jesaparieión no se levanten con toda la fuerza de que son capaces para
lograr su propia salvación?
Cuando Hitler desató Ja hecatombe de la Segunda Guerra Mundial, cierta-

482

mente su desequilibrado cerebro pensaba en el dominio mundial, en el caso
de que Hitler pudiera concebir en toda su magnitud tal designio. Para ello
contaba con su pueblo. Hitler lo sabía y aglutinó diabólicamente todos los factores, incluyendo los supuestamente raciales, que son inexistentes; los filosóficos, doctrinales, históricos y políticos, para lanzar a su pueblo a la guerra.
Ciertamente los científicos, "sus científicos", estaban en primera línea para
brindarle los frutos de su avanzada ciencia tecnológica y así poder armar el
brazo que manejaría la espada mecánica segadora de miles y miles de víctimas
humanas. En este proceso, que constituye la mayor maquinación criminal de
que se tenga memoria, se atropelló arteramente todo el contenido espiritual y
material del Pueblo Alemán para arrojarlo a la hoguera, y fue necesaria
la derrota para que este pueblo, ciertamente inteligente y provisto de magníficas cualidades humanas, se diera cuenta del funesto error, de la mortal
trampa en que había caído.
También es necesario reflexionar en la relación existente entre la ciencia
y la vida del hombre, la que no ha sido tomada debidamente en cuenta. La
vida humana, como tal, necesita de la ciencia, sólo en la medida en que
la ciencia le proporciona lo necesario para que esa vida tenga su natural realización; pero ciertamente la ciencia no puede ni debe esclavizar al hombre.
La vida humana tiene no solamente su realización material, sino la conjugación de ésta con el espíritu, su rector, dentro de un término temporal que
puede extenderse si las condiciones exteriores lo penniten para alcanzar su
plenitud en todos los órdenes. Pero no puede el hombre sobrepasar los límites
naturales de la vida humana, pues de lo contrario se alteraría la propia naturaleza humana y de esa alteración se deriva su destrucción. El hombre no
puede escapar a su condición de hombre.
El hombre se lanza soberbio a la conquista de nuevos mundos siderales pero
aquí, abajo, deja su miseria y su egoísmo, deja a millares de seres que se debaten
en la falta de pan, tanto material como espiritual, dejando también el germen
de guerras fratricidas, que en cualquier momento pueden ser la chispa que prenda la gran hoguera, la hoguera final.
Urgencias de limitación nos obligan a hacer una breve sinopsis acerca de
nuestra teoría de la paz, la que quedaría dividida en dos partes:
Primera parte: En la proyección de educar al hombre para la paz,
reiterarnos nuestro propósito acerca de la creación de la Universidad Internacional de la Paz como institución rectora y coordinadora de esta magna tarea
cultural y educacional, o sea una institución que inicialmente funcionaría a nivel
experimental, con la participación y colaboración de elementos profesionales,

483

�en el campo del derecho internacional, de técnicos de la educación, de filósofos,
escritores e intelectuales de todo el mundo, para el logro de los siguientes objetivos inmediatos:
a) Período de Integración, dentro de un plazo temporal prudente, con objeto de verificar la selección del personal internacional para iniciar la elaboración
y estudio de los planes de trabajo y de organización, así como administr,ativos.
La fijación de metas concretas de trabajo, tales como la elaboración del primer
programa de estudio y de investigación, elaboración comparativa de culturas,
análisis, etc.
b) Elaboración de la cultura y de la educación para la Paz, a nivel internacional. Esto es, para la aplicación de ambas en las escuelas del mundo, sin perjuicio de la obra universitaria, la que reuniría a todas las universidades para
aportar y tomar de la central, o sea de la Internacional de la Paz, el material
y planes de estudio, par-a lograr una mejor elaboración de tal cultura y tal

LA CUESTIÓN RACIAL EN AMtRICA
Por Lucm

MENDIBTA

v NúÑEz

Doctor en Derecho

I

educación.
Segunda parte: Decíamos que para alcanzar la paz, no es suficiente
el educar al hombre para alcanzar tal objetivo, es necesario también emplear
la coacción y sobre esto, cabe la elaboración jurídica del Derecho Internacional de la Paz, y como su complemento indispensable, el establecimiento del
Tribunal Internacional de la Paz, par-a así, con fundamento legal, sea posible
el someter a los que violen las normas de tal derecho.

He aquí, pues, en sus aspectos generales, el objeto de nuestro estudio. Detallarlo, nos hubiera tomado un espacio del que carecemos, pero estudios posteriores nos permitirán acercamos más a ese grandioso escenario que tal vez contemple la posibilidad de que el hombre crea en la paz y luche por ella.

LA GRAN DISPERSIÓN RACIAL

l. !mportancia de la cuestión racial en América. 2. El origen del hombre
am~r zcano. Teorías precientíficas y teorías científicas. 3. La gran dispersión
racia.1
l. lm~ortan_cia de la. cuestión racial en América. Si en alguna parte del
mun_do tiene unportanc1a la cuestión racial, es en América porque en este
continente,la población de muchos de sus países, desde el pun;o de vista étnico,
es heterogenea, pue~ en ellos conviven blancos, negros, indios, mestizos y en algunos la heterogeneidad es tan grande que constituye un verdadero problema.
. El ~undo americano es teatro desde hace siglos, de una guerra demogr,áfica,
silenciosa, tenaz, en la que el alto coeficiente de natalidad de las razas de color
atemperado por el no menos elevado de la mortalidad infantil principalment:
d~ ~~ ahor~ la ventaja a la :raza blanca; pero cuando la civilización y la orga~
mzacion social alcancen con sus beneficios al proletariado, formado casi todo
por gente de color, es evidente que si los blancos no modifican su actitud actua~ que tiende a re_ducir su reproducción, la victoria demográfica correspondera a los grupos raciales que hoy se encuentran prácticamente bajo su dominio.
Aun cu~n~o _estas consider-aciones se refieren a lo que puede ser, se basan en
~echos soc10Iogi~o.s actuales in?iscutibles y ponen de relieve Ja importancia que
tiene, pa_ra ~enea, el estudio de las razas que habitan en su territorio. De
ese estudio tienen que derivarse las mejores formas de convivencia de sus diver-

484

485

�sos grupos raciales, los métodos adecuados de aculturación y las soluciones más
eficaces para los problemas del mestizaje.
2. El origen del hombre americano. ¿De dónde provino el hombre en América? Esta cuestión ha sido ya muy explorada, si bien aún no se han alcanzado
resultados definitivos. Nosotros nos concretaremos a exponer una síntesis de las
principales hipótesis y teorías que se han escrito a propósito del origen del
hombre americano, siguiendo la obra insuperable en el punto a que me refiero
a Arthur Ramos. Según este autor, tales teorías se pueden dividir en tres grupos: 1) Teorías pre y paracientíficas. 2) Teor-ías antropológicas y paleontológicas
del siglo XIX, y 3) Teorías modernas.

Al primer grupo corresponden las teorías que señalan un origen bíblico al
hombre de América. Estas hipótesis datan de los siglos XVI y XVII. Como
ejemplo puede citarse la de Arias Montaño ( 1593) "para quien los indios
americanos, en general, provienen de los hijos y nietos de Noé".1
Otros autores piensan que los indios americanos descienden de las tribus de
Israel (Las Casas; Durán). En el siglo XX esto ha sido afirmado por Horowitz.
Se consideran también como teorías precientíficas, las que sostienen que el
hombre llegó a América a través de continentes desaparecidos como la Atlántida o del "Continente Pacífico" o bien de "Lemuria" situado entre India y
Africa, según Haeckel, o bien "Antártida", continente austral.

Según este aut_~r, el hombre americano es originario de América y el resultado
de una evoluc10n de grandes monos existentes en Patagonia. Sin embargo se
d emost:o, qu_e esos restos no pertenecen a las eras geológicas señaladas 'por
Ame~lúno ~1 a _los antropoides, sino que son de homo-sapiens recientes O de
mam1feros mfenores. En cuanto a las huellas de industrias líticas, se probó que
pertenecen a las culturas neolíticas o mesolíticas. Así quedan completamente
desacreditadas estas teorías.
S~ embargo, no fueron estériles porque provocaron una reacción saludable
y es_urnularon la investigación que culminó en las modernas teorías de carácter
estr,1ctamente científico.
Alee Hcrdlicka, en la Sección de Antropología del Museo Nacional de
Washington, hizo una revisión cuidadosa de todos los fósiles americanos los
sometió a análisis químicos, espcctrográficos, "hizo millares de medidas a~tropométricas, examinó la edad geológica del terreno".
P;~~ este sa~io no se _concretó al_estudio de los restos fósiles, sino que comparo los especunenes vivos de los mdios de todas las Américas a través de sus
características _físicas:. forma y color de los cabellos, color de la piel, forma y
~olor de los ?JºS; nanz, ~te. y llegó a la conclusión de que corresponden a un
tipo mongolmde con variantes regionales'".
C?n base en sus investigaciones, Herdlicka formó el siguiente esquema que
ha sido aceptado por la mayoría de les antropólogos norteamericanos (Holmes
Clark Wissler, Franz Boas, Kroeber, etc.). a
'

Estas teorías, dice Ramos, carecen de consistencia científica.
También han supuesto que el hombre americano proviene de Asia, de Europa, de Africa, autores renombrados de otros tiempos y aun autores modernos;
pero los libros en que tal cosa se afirma, pertenecen, "a ese grupo de obras
que pasan a constituir el anecdotario de la ciencia".2
Finalmente, E. Bailli D'Engcl y Samuel G. Norton, expusieron la teor-ía de
que a excepción de los esquimales, el hombre americano es producto del suelo
americano, que existía antes que Noé.
r,r-Más serias parecen las teorías del siglo XIX, de carácter antropológico y
paleontológico pues algunas de ellas como la de Ameghino, se basan en el estudio de restos fósiles hallados y huellas de industrias líticas en Argentina.

1

A) . Desde los, i~dios norteamer~~nos hasta los de la Tierra del Fuego,
fo~an una raza umca. Sus caractensticas son la expresión de un tipo americano
medio, no obstante las variantes que puedan hallarse.
. B)_., El origen de los indios de América es mongoloide. Constituyen la modificacion operada en el fenotipo de una raza mongoloide por el medio. El indio
no es autóctono.
C) . El hombre americano vmo de las regiones septentrionales del Asia
Oriental.
D) . El paso de las migraciones de la raza mongoloide que pobló América
se realizó por el estrecho de Behring, siguiendo las migraciones del reno. Ese
estrecho era un istmo que en tiempos remotos unía el noroeste de América
con el nordeste de Asia.

AR.THUR RAMos, "Introdu~o a Antropologia Brasileira". Cole¡;ao Estudos Brasileiros.

Río de Janeiro, 1943, p. 28.
• ARTHUR RAMos, op. cit., p. 31.

486

1

ARTHUR

RAMOS,

op. cit, p. 37.

487

�E). El arribo del hombre a tierras de América, es relativamente reciente,
data de diez a quince mil años.
F). Herdlicka afinna que, cuando menos, llegaron cuatro hordas migratorias
de.....la raza mongoloide a tierras de América en distintas épocas: la. Formada
por dolicocéfalos, "la más antigua de todas y de ella descienden los dolicocéfalos americanos: algonquinos, iroqueses, sioux, shoshone y pima azteca del
continente septentrional y los habitantes de la Laguna Santa del continente
meridional. 2a. Braquicéfalos del tipo Tolteca que se esparcieron por todas
partes. 3a. Braquicéfalos más recientes del tipo atapasco, tales los apaches del
4
norte de México, y 4a. Los esquimales "que constituyen el grupo más reciente" .
Para la tesis que desarrollamos en este ensayo, tienen particular interés las
siguientes ideas de Herdlicka glosadas por Arthur Ramos: "No obstante de que
el hombre americano no es autóctono y de que ha provenido de troncos mongoloides, sus culturas ofrecen características tan alejadas de las culturas asiáticas
que se pueden considerar, en la realidad, como autóctonas. Sus lenguas, su
cultura material, sus instituciones, fueron experiencias acumuladas en el suelo
del Nuevo Mundo".
Frente a las teorías de Herdlicka y de los otros autores citados que las prohijaron se levantó la crítica de varios sabios europeos hasta con cierta intención
irónica, pues Hernán Tenkate las llamó con el nombre genérico de "Monroísmo
antropológico" y expusieron un punto de vista diverso, basado en la escuela
histórico-cultural.
Paul Rivet sostuvo, del propio modo que otros autores, Quatrefagcs entre
ellos, que la América recibió la inmigración no sólo del hombre mongoloide,
sino de habitantes de Oceanía y adujo pruebas antropológicas, etnológicas y
lingüísticas.5
Las pruebas antropológicas consisten en las semejanzas halladas por Quatrefages, Tenkate y Rivet, entre un cráneo del hombre de Laguna Santa y los
cráneos de Nueva Guinea, entre las razas de Laguna Santa y las de Melanesia

aspectos culturales: danzas rituales de ,
.
.
tilaciones dentar· .
.,
mascaras, ciertos Juegos de azar; mutadas por la
,ias, ~:rudstac1on de los incisivos, fabricación de bebidas fermenmacerac1on e frutos o ºranos,
ª
. f unerarios, etc. o
1os ntos
Por último, las pruebas lingüísticas se derivan d 1
.,
lengua malayo-polinésica y el 'd'
d l
e a comparac1on entre la
tesco hallado entre el grupo~ 10;a pe gru~ hoka de California; del parenon e atagorua y las lenguas de Australia.
Con fundamento en las pruebas mencionadas R'
.
Americano fue poblado
.
' ivet afirma que el Continente
por cuatro comentes migrat ·
) M'
.
traliana. b) . Migraciones
. , .
onas : a . 1grac1ón aus1
1
Migración esquirnal.7
ma ayo-po mes1cas. e). Migración mongoloide. d).
3. La gran dispersión racial. Nosotros
.
cultura material pueden ser el resultadopc;sam;s que I_as scmeJ~nzas en la
resolver iguales roblemas
e . es uerzos mdepend1entes para
demostraciones Íingüísf ' en pueblos de ~a:ec1das_ condiciones evolutivas. Las
1
0
~anera decisivas. Nos ~;;~~:sc~:ci:~ ;r;~;~o:an~s; tero de nin~a
dice: "en conclusión no se ueden o
e rt ur Ramos, qmen
los indios del Nuevo' Mund p
p ner en du~a los oríge~es mongoloides de
procedencias, la cuestión q:e~ae:b~~r::~~s se refiere a las migraciones de otras
Lo cierto es que, procedentes de Asia ¡Jenetraron en t1'erra
.
d' f
'
•
'
amencana en
E~s ~:~s e~as, var:as ~randes ~orrientes migratorias de razas mongoloides.
cir, no e _uno solo smo de diversos troncos raciales de origen mon oloide
En
consecuencia,
. g fue.
ht
,
. b' desde un principio la poblac·,
ion d eI Nuevo Contmente
e erogenea, s1 ien reconociendo un fondo racial com,un.

A_ medida que penetraron en las nuevas tierras los diferentes ru s
golo1des, se produjo una constante y extensa di~ersión racial ~ar mon~~s~ba los lugares más propicios para establecerse y llevado por. esa n:c!:~~
s: aven~?~ en frecuentes peregrinaciones. Fue así como se estableció
. ?m re en
enea desde Alaska y el Canadá hasta la Pat
.
d
d1stmtas unidades por•=
'
crean
iucas y d esarrollando diversas
culturas agorua,
y c1·v1·1·1zac1ones.
• o

:t: '

y Australia.
Las pruebas etnológicas se basan en las semejanzas culturales entre los habitantes de América y los malayo-polinesios. Esas semejanzas se refieren a la
cultura material: parecido de las redes, la cerbatana, la flauta, el tambor de
madera, el tambor cilíndrico de membrana de piel, etc., etc., o bien a otros
• ARTHUR RAMOS,
• ARTHUR RAMos,
• ARTHUR RAMOS,

488

op. cit., pp. 38
op. cit., p. 40.

y 39.

: ARTHUR RAMOS,
ARTHUR RAMos,

op. cit., p. 4l
op, cit., p. 42:
op. cit., p. 43 _

489

�II
COMPOSICIÓN RACIAL DE LA POBLACIÓN MEXICANA

l. La población de México en la época precolonial. 2. La conquista de México. Sus efectos políticos y demográficos. 3. Origen del /1roblema racial de
México. 4. Insuficiente mestizaje. 5. Deficiente aculturación. 6. La población
de la Nueva España a fines de la época colonial.
l. La población de México en la época precolonial. En la gran dispersión
racial de que hablamos en el capítulo anterior, México fue paso obligado de
muchas corrientes migratorias. Fuertes grupos de éstas se asentaron o pretendieron asentarse definitivamente en el altiplano y en las costas, buscando siempre lugares propicios, es decir, las tierras más fácilmente explotables por medio
de técnicas agrícolas primitivas: las cercanas a los ríos, lagos, lagunas, o en
regiones tropicales feraces.

No se sabe a punto fijo, quiénes fueron los primeros pobladores de lo que
hoy es la República Mexicana. Este es un punto obscuro de su historia en
torno del cual se han expuesto diferentes teorías, desde la que se forjó sobre
restos fósiles de gran tamaño para afirmar que los primitivos habitantes de
México pertenecían a una raza de gigantes, hasta la que partiendo de hallazgos
arqueológicos tales como la cabeza de Hueyapan y numerosas piezas de cerámica, en las que se creyó advertir rasgos y características negroides, aseguró
que México fue poblado, en un principio, por una raza negra.º
Estas dos hipótesis han sido definitivamente rechazadas para sustituirlas por
otras que tampoco arrojan luz definitiva. Para algunos autores, el territorio
mexicano fue habitado, en un principio, por una raza a la que se da el vago
nombre de arcaica. De ella se han encontrado restos humanos, sepulturas, cerámica, debajo de grandes capas volcánicas, y no habiendo vestigios anteriores
de otra raza se la considera la más antigua; pero mientras arqueólogos tan
eminentes c;mo el Dr. Manuel Gamio que identifica a la raza arcaica con los
otomíes, hay quien rebate esa opinión.10
• ALFREDO CHAVERO México a Través de los Siglos, t. I, p. 57.
MANUEL GAMIO
Excavaciones del Pedregal de San Angel Y la Cultura Arcaica
del Valle de México: Tercera Edición, Secretaría de Educación Pública, México, D. F.,
)932. MmuEL O. DE MENDlzÁBAL. Los Otom!es no fueron los primeros pobladores d~l
y alle de México. Su identificación con los arcaicos es errónea e infundada. TrabaJo
presentado al Primer Congreso de Historia, en Oaxaca.
11

490

Las

Historiadores como Chavero, Alfonso Toro y otros, fundándose en datos
aportados por los cronistas de los primeros tiempos de la Colonia -Sahagún,
Motolinia, Mendieta-, consideran que los otomíes fueron los primeros pobladores de México.
Otros habitantes de nuestro país que son considerados como muy antiguos,
son los olmecas, de cuya cultura se han hallado numerosos vestigios arqueológicos que sirven de base a diversas hipótesis y teorías en las que menudean los
interrogantes y las conjeturas.U
No son más claras las noticias que se tienen sobre muchos de los grupos
raciales que pobluon el territorio de México; los tarascos, los huastecos, etc.
Inclusive de pueblos tan grandes y de civilizaciones tan desarrolladas como el
de los maya-quichés, nada hay concretamente cierto respecto de su origen,
pues los historiadores les atribuyen diversa procedencia: del oriente, del norte,
de las Antillas, o bien se afirma que varios grupos migratorios de estas tres
direcciones poblaron la Península de Yucatán.
El problema de la primitiva distribución de las razas que habitaron el suelo
mexicano, se agrava por el hecho de que arqueólogos e historiadores enfocan
sus esfuerzos a la delimitación de las culturas y civilizaciones que son conceptos
diversos del concepto de raza que es el que a nosotros nos interesa en este
ensayo. Se advierte, con toda claridad, que dentro de una cultura o de una
civilización, pueden comprenderse grupos raciales diferentes, porque cultura
y civilización se propagan por la necesidad, por la imitación, por los contactos
entre los pueblos, por la dominación y en consecuencia, una misma civilización
no corresponde siempre a una misma raza.
Sin desconocer que la historia podría arrojar mucha luz en las cuestiones
sociológicas derivadas del origen y distribución geográfica de las razas que poblaron el territorio de México, en la época precolonial, ante la imposibilidad
de obtener de esa disciplina datos fehacientes, nos concretaremos a trazar un
esquema que nos parece fundamentalmente cierto y desde luego, suficiente
para nuestros propósitos:
A). El territorio de la hoy República Mexicana fue teatro, en épocas remotas, de una serie de migraciones de pueblos de raza mongólica, procedentes
de Asia.
B). Aun cuando de un origen mongoloide común, esos pueblos eran dife-

11
W10BERT0 J111ÉNEZ ?v{oRENo, El Enigma de los Olmecas, sobretiro de Cuadernos
Americanos, No. 5, México, D. F., 1942.

491

�rentes desde el punto de vista somático y cultural, porque no descendían de
uno sólo sino de varios troncos de la raza mongólica.
C) . No puede desecharse la posibilidad de que el actual territorio de Mé_xico
haya sido poblado, también, por grupos étnicos .q~e llegaron de las AntJ.llas,
pertenecientes a raza o razas diversas de la mongol01de.
D) . Los pueblos que invadieron el territorio de México estaban _organizados
habían desarrollado una cultura, si bien no todos se hallaban en igual estado
:volutivo, sino que unos habían alcanzado más alto grado de desarrollo que
otros.
E) Las migraciones de grupos mongoloides y los pueblos de otra~ ~azas,
·
' ca' m s1mulhacia· el territorio de Mfaico, no se realizaron en una nusma
epo
táneamente, sino en diferentes épocas y en diversas oleadas.
F Los primeros grupos étnicos que llegaron al territorio ~e ~é~i&lt;:°, se
estalÍecieron en las regiones agrícolamente propicias a sus. técmcas mc1p:;ntes
o a su economía de recolectores y con el transcurso del tiempo d~sarro aron
culturas y civilizaciones semejantes; pero con variaciones substanciales.

t

1

G). En estos pueblos se presentó el fenómeno señalado por el sociólogo á~a~
lbn Kaldum, para las tribus del desierto africano. En c~anto los pueblos :nd1genas se hicieron sedentarios y se organizaron en pequ~nos Esta~os, pe:d1eron
las cualidades de frugalidad, valor, sacrificio, de sus tiempos m1grator1os. En
cambio, otros grupos raciales que habían templado su carácter y. sus fuerzas
en largas peregrinaciones, al llegar al territorio ocupado por los primeramente
12
establecidos, los vencieron Y, en algunos casos, 1os expulsaron.
H) Unas veces los vencidos siguieron hacia el sur en nuev~ peregrinación
·
'
buscando
tierras propicias
para vo1ver a establecerse y otras' de1aron
. las zonas
,

disputadas remontándose a las montañ~s- o rec~uyéndose en regiones mas o
menos cercanas; pero de inferiores cond1c1ones vitales.
I) Durante centurias el territorio mexicano fue teatro de corrientes ~~at .· . luchas entre los grupos raciales mongoloides que pugnaban por
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tribuyendo la población en forma irregular. Algunos grupos racia es c~nserv;ron
su unidad étnica dentro de un habitat determinado; pero otros, se vieron rag-

ÚÑEZ Breve Historia y Definici6n de la Sociologla,
u Véase Lucio MENDIETA Y N
'
· ·
Sociales UNAM
La Sociol;gía y la Investigación Social. Instituto de Invesbgaoones
'
'
1971, pp. 50 y siguientes.

492

mentados y con el transcurso de los siglos, cada porción segregada del continente
primitivo, perdió sus características originales y adquirió otms y su idioma se
transformó hasta constituir una lengua propia.
Cuando llegaron los españoles al nuevo Continente, habían cesado las grandes corrientes migrator-ias y por lo que respecta a la antigua Anáhuac, su territorio estaba dividido entre numerosos grupos raciales organizados en pequeños
cacicazgos y reinos con fronteras más o menos definidas. Solamente en el norte
del país aún eran frecuentes las incursiones de tribus nómadas.
Los pueblos sedentarios, después de la titánica lucha por la posesión de las
mejores tierras, parecían haber llegado a una situación política de coexistencia
más o menos pacífica. Los derrotados en las guerras que a menudo emprendían
unos reinos y cacicazgos contra otros, ya no er•a n desalojados de los territorios
que ocupaban por los vencedores ni emigraban en busca de nuevo acomodo,
sino que se convertían simplemente en aliados y tributarios de aquéllos.
2. La conquista de México. Sus efectos demográficos. Al iniciarse la conquista de México por los españoles, éstos se enfrentaron con un país extremadamente dividido. No es posible señalar de manera precisa el número de pueblos
que habitaban el territorio de Anáhuac en esa época; pero si nos guiamos por
el de sus idiomas resulta que, según Orozco y Berra, ascendían a 719 y según
Mendizábal y Jiménez Moreno, "el total de las lenguas precortesianas era
de ciento veinticinco". 18
Cierto que la lengua no es base suficiente para distinguir a los pueblos ni a las
razas; pero significa una barrera tras de la cual se agrupan, generalmente, individuos entre los que existen semejanzas antropológicas y culturales, formando,
así, unidades étnicas bien definidas. En la época precolonial, inmediatamente
anterior a la conquista, esas unidades eran, además, políticas, porque cada
grupo que pudiéramos llamar lingüístico, estaba organizado de manera más o
menos parecida, en reinos o cacicazgos.
Desde el punto de vista sociológico, no pierden validez estas observaciones
por el hecho de que las lenguas indígenas precoloniales no fuesen autónomas o
independientes, sino modificaciones o derivaciones de un reducido número de
lenguas matrices, porque si esto tiene importancia científicamente considerado,
en la realidad de la vida social el hecho es que los pueblos o grupos étnicos que
hablaban idiomas lingüísticamente emparentados, no se entendían entre sí.
u JoaoE A. Vivó, Razas y Lenguas Indígenas de México. Su distribución geográfica.
Instituto Panamericano de Geografía e Historia, MCMXXX. Publicación número 52.
México, D. F. 1941, pp. 28 y 41.

493

�En la época de la conquista, había, en consecuencia, muchos pueblos indígenas,
sin que pueda precisarse su número, entre los cuales eran evidentes ciertas
semejanzas antropológicas fundamentales porque todos pertenecían a diversos
troncos de una misma raza: la mongoloide; también se advertían, en esos
pueblos, semejanzas de organización política y social y de esenciales rasgos de
cultura. Pero al lado de estos caracteres relativamente coincidentes, que parecían unirlos, tenían otros que los separaban: el idioma, desde luego y ciertas
diferencias somáticas, tradiciones y costumbres que daban a cada grupo conciencia de su propio ser frente a los otros, conciencia de raza que se cultivaba
mediante estricta endogamia y recio espíritu religioso.

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Sin embargo, a pesar de las diferencias, anotadas esquemáticamente, creemos que, con el transcurso del tiempo la unidad fundamental de raza y cultura
habría acabado por imponerse bajo la presión política y militar de los pueblos
más fuertes. El azteca y sus aliados los acolhuas y texcocanos, parecían, al
arribar Hernán Cortés a playas mexicanas, los indicados para lograr la unificación, si no de todos, de gran parte de los grupos raciales indígenas que habitaban en el territorio de Anáhuac, pues los habían sometido a su dominio;
pero sin consolidarlo de manera definitiva por medio de la transculturación y
el mestizaje. Esa circunstancia favoreció a los conquistadores que tuvieron, en
aquellos grupos vencidos por los aztecas, sus mejores aliados para realizar la

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En el aspecto racial, la conquista vino a crear un problema que antes no
existía, pues dentro de cada cacicazgo y reino de la época anterior, su población
era homogénea racial y culturalmente. Cada una de estas unidades políticas
constituía una verdadera nación porque su pueblo estaba unido por una misma
religión, una misma lengua, una misma raza y una misma cultura. Pero en
cuanto los españoles sometieron a su dominio a todos esos reinos y cacicazgos y
crearon la entidad política de "La Nueva España", surgió el problema racial de
México porque, al incorporarlos en su seno, la población total de la colonia
resultó necesariamente heterogénea en sus contingentes indígenas y esa heterogeneidad se agravó con dos nuevos elementos: los blancos y los mestizos,
resultado, estos últimos, de la unión de aquellos con las mujeres indias.
En el aspecto demográfico, los efectos de la conquista fueron muy irre-

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'

A la heterogeneidad racial se agregó la cultural, pues la conquista uso en
contacto dos culturas: la española y la . d'
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en una sola.
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d Todote es_to se_
f d_ebió a las siguientes causas que es necesar1'0 tratar separaamen : msu iaente mestizaje e insuficiente aculturación.
4. Insuficiente mestizaje. La insuficiencia del mestizaJ·e se explica po
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causas:
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A) El n_úrnero de españoles que llegaron a las tierras conquistadas ' f
ue
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. , s·i se compara con Ia población indígena que la habitaba La
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colomal, determinó la lentitud y la insu f1c1enc1a
. . del mestJzaJe.
' . .
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B) L~ mezcl_a de razas se realizó en un solo sentido : de españoles a indias
porque as mujeres españolas que llegaron a México se unían cas· .
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con los espa - 1
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no es y no con os indios de quienes se hallaban alejadas r la:
diíerenaas de raza, de cultura y de status social.
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C) Las crueldades de la conquista hicieron que grandes masas d . d'
se remontaran a regiones inaccesibles o insalubres y que se ma t _e m ios
completo aislamiento.
n uv1eran en

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D) Las leyes españolas, para impedir que los indígenas fuesen explotados
y maltrata~~s por los colonos, prohibieron a éstos habitar en los pueblos de
aquéllos, d1f1cultando, así, el contacto racial. u
Como
d resultado de estas circunstancias' la poblacio'n de la N ueva Espana
ue, . uran~e toda_ la época colonial, heterogénea en extremo, pues a las diferencias raaales CXIstentes entre la población de la Nueva España f
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importados por esto¡¡ para el trabajo de las minas.
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La mezcla entre indios, blancos y negros; entre los mestizos y los indígenas

" Lucio MENDIETA Y NÚÑEz, "El Problema Indígena de México" Rev,·sta ¡ t
·
1d S · ¡ ¡ M d ·
·
n ernaciona e ocio og a. a nd. No. 28. Octubre-diciembre de 1949.

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1.

494

1

'

Los efectos políticos de la conquista se dejaron sentir bien pronto porque
transformó a aquel mosaico de unidades políticas, de pueblos y de razas, que
era el México antiguo, en una sola entidad sujeta al dominio de los reyes
españoles: "La Nueva España", sentando, así, las bases de un nuevo Estado
y de una nueva nacionalidad.

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conquista de México.

gulare~ puesto que no logró, ni al cabo de tres siglos, la completa mezcla de
conquJStadores y conquistados.

495

1

�y blancos; entre mestizos y negros y entre los productos de estos me~tizajes,
dio por resultado la procreación de diversos tipos étnicos que fueron designados
en la época colonial con las siguientes denominaciones:
Español con india: mestizo.
Mestizo con española: castizo
Castizo con española: español.
Español con negra: mulato.
Mulato con española: morisco.
Morisco con española: salta atrás.
Salta atrás con india: chino.
Chino con mulata: lobo.
Lobo con mulata: jíbaro.
Jíbaro con india: albarazado.
Albarazado con negra: cambujo.
Cambujo con india: sambayo.
Sambayo con mulata: calpan mulata.
Calpan mulata con sambayo: tente en el aire.
Tente en el aire con mulata: no te entiendo.
No te entiendo con india: allí te estás.
Todos estos tipos y nombres, se hicieron ostensibles y usuales durante gran
parte de la época colonial; pero a fines de ésta, la clasificación racial ~e la
población de la Nueva España comprendía únicamente blancos, mestizos e
indios, pues ni los negros ni las llamadas "castas", denominación ge~eral que
se daba a la mayoría de los mestizajes antes enumerados, con excepc1on de los
mestizos de español e india, constituyeron grupos importantes.
5. Deficiente aculturación. A la heterogeneidad racial de la Nueva España,
se agregó, bien pronto, la heterogeneidad cultural. Los reinos y cacicazgos que
había cuando llegaron los españoles a conquistarlos, poseían, no obstante la
diversidad de idiomas y otras peculiaridades, una cultura común, pues su organización social, sus costumbres, su religión, su economía, sus conocirni~ntos,
y sus actitudes ante el mundo y la vida eran semejantes. En cuanto perdieron
su autonomía y pasaron a formar parte de la nueva entidad política creada
por los conquistadores, se pusieron en contacto, en la Nueva_ España, d~s
culturas: la indígena y la europea española. A lo largo de tres siglos de dominación, los españoles no lograron incorporar a los indios a su cultura por las
siguientes causas:
496

A) Desestimaron la cultura indígena en virtud de que se hallaba fuertemente ligada a sus concepciones religiosas.
B) La cultura indígena era, en esencia, tan distinta de la española que no
fue posible hallar puntos fundamentales de contacto entre ambas, que favorecieran la transculturación.
C) La mayor parte de los españoles vinieron a la Nueva España para
explotar sus riquezas y no en plan de conquista espiritual. No se preocuparon
de difundir su cultura.
D) Es más, muchos colonos españoles se opusieron a la elevación cultural
del indio, para mantenerlo en estado de sujeción y explotarlo más fácilmente.
E) Los únicos que se ocuparon de difundir entre los indígenas la cultura
española, fueron los misioneros y en general los sacerdotes; pero aun cuando su
obra educativa resultó admirable, especialmente en los primeros años de la
colonia, no pudieron implantar en todos los órdenes de la vida social e individual aquella cultura. La tarea era enorme y el número y los recursos de quienes
la emprendían, muy limitados. Es cierto que muchos indios adoptaron la religión católica, aprendieron el idioma castellano, a leerlo y a escribirlo y otros
conocimientos elementales. También adquirieron ciertas técnicas agrícolas e
industriales de los españoles y algunas costumbres; pero a pesar de todo ello,
siguieron viviendo dentro de su cultura ancestral. No se realizó, en consecuencia, una fusión, sino más bien una superposición de culturas en la cual
la indígena, en sus aspectos fundamentales, permaneció fuertemente arraigada
en la vida material y espiritual del indio.15
6. La población de la Nueva España a fines de la época colonial. Como resultado de los factores negativos creados por la conquista a fines de la época
colonial, la población de la Nueva España, desde el punto de vista étnico, estaba
dividida en tres grandes grupos: blancos, mestizos e indígenas. Blancos eran
los españoles peninsulares y criollos sus hijos y demás descendientes, mestizos los
hijos de españoles e indias y las castas y los indios, la gran masa de aborígenes
dividida en diversas ramas étnicas y lingüísticas.
Abad y Queipo, estimó, a fines de la época colonial, que los blancos europeos constituían el diez por ciento de la población total. Don Francisco Navar-ro
y Noriega hizo cálculos muy aproximados y llegó a la conclusión de que el
número de habitantes de la Nueva España ascendía, en 1810, a 6.112,915, de
" Luc,o

MENDIETA Y

NÚÑEz, op. cit.

497
H32

�los cuales 3.676,281 eran indios; 1.338,796, individuos de raza mezclada (mestizos y castas) y 1.097,928, europeos o españoles americanos (criollos) .

Je México en el Viejo Continente para promover la inmigración de europeos
ofreciéndoles tierras y otras franquicias.

De acuerdo con estas cifras, resulta que la población indígena alcanzaba al
iniciarse el movimiento de independencia de México, más del cincuenta por
ciento de la población total.

Si desde el punto de vista agrario y agrícola, puede decirse que las leyes de
colonización dictadas durante el siglo XIX no tuvieron éxito, en cambio sí
atrajeron a la República Mexicana a buen número de extranjeros de distintas
nacionalidades, quienes no se dedicaron, en su mayoría, a la explotación de la
tierra según eran las finalidades de la legislación citada sino a la industria a
'
'
la minería, al comercio y se avecindaron en las villas y ciudades
de importancia.
De este modo aumentó el criollismo, puesto que éste ya no dependió, desde
entonces, únicamente de los españoles que venían a establecerse a México.

Culturalmente, los blancos pertenecían, desde luego, a la cultura española.
En cuanto a los mestizos, un buen número de ellos, los reconocidos por sus
padres españoles o los que lograban vivir en las villas y ciudades de importancia,
se hallaban prácticamente incorporados a la misma cultura; los que permanecían en los medios rurales, a la cultura indígena. De los indios, sólo unos cuantos, por circunstancias especiales, lograron asimilarse completamente la cultura
de los conquistadores y muchos parte de ella. La gran masa permanecía, a
fines de la época colonial, fiel a sus lenguas nativas y a sus costumbres precoloniales.

III
LA POBLACIÓN DE MÉXICO INDEPENDIENTE

l. La población de México en el siglo XIX. 2. La población de México en
el siglo XX. 3. La población indígena actual. 4. { Raza o razas indígenas?
l. La población de México en el siglo XIX. Durante el siglo XIX no hubo
en realidad cambios substanciales en la composición demográfica de México.
A pesar de las frecuentes asonadas y de las revoluciones que conmovieron al
país durante esa centuria, la población siguió aumentando alimentada por dos
corrientes: la inmigratoria y la de su propia multiplicación.
A partir de la independencia de México, desaparecieron las restncc1ones
impuestas en la época colonial a la aceptación de extranjeros en la Nueva España. Contrariamente a la política adoptada en esa época, los primeros gobiernos independientes de México se preocuparon por estimular la colonización
del territorio nacional especialmente con europeos. Desde 1823 se sucedieron
los decretos y las leyes de colonización hasta la de 1875 que fue la última
dictada en el siglo antes mencionado. 10 Se llegó, inclusive, a nombrar• agentes

10 Lucto MENDIETA y NÚÑEZ, El Problema Agrario de México, y la Ley Federal de
Reforma Agraria. lla. Editorial Porrúa, 1971., pp. 101 y 133.

498

También aumentó el número de mestizos a lo largo del siglo XIX, porque
los constantes movimientos de tropas compuestas en su mayoría por indígenas
y oficiales blancos o mestizos, las acciones militares sobre villas y ciudades, etc.,
pusieron en contacto a gentes de diversas regiones del país en condiciones
anormales, favoreciendo las uniones sexuales entre aquellas en forma pacífica
o por el abuso y la violencia de los vencedores a raíz de los hechos de armas
sobre las poblaciones atacadas.
El crecimiento numérico de la población e:,,,tranjera, fue otro factor que
acrecentó el mestizaje porque éste no dependió ya solamente de las uniones
de españoles y criollos con indias, sino también de las uniones con éstas de
'
otros extranjeros y de sus descendientes.
Los zonas de mestizaje, durante el siglo XIX, siguieron siendo las villas y
ciudades y los medios rurales, agrícolas y mineros, que frecuentaban los blancos
por razones de trabajo.
El mestizaje, sin embargo, en la época mencionada, no obstante su progreso,
no logró modificar la proporción en que se hallaban a fines de la época colonial, los tres elementos de la población mexicana. Para ello habría sido indispensable que uno de esos elementos, el indígena, hubiese permanecido estacionario; pero si bien es cierto que muchos grupos aborígenes desaparecieron
o vieron diezmada su población por la miseria, las guerras civiles y las enfermedades, otros, en cambio, aumentaron notablemente.
Desde el punto de vista cultural el ~iglo XIX tampoco ofrece cambios de
importancia sobre la población indígena. El constante estado de agitación
del país y la sempiterna penuria del erario, bajo sus diferentes gobiernos a
partir de la independencia, impidieron que desarrollaran una acción educativa
eficiente en los medios rurales.
2. La población de México en el siglo XX. Los primeros años del siglo XX

499

�se caracterizaron por una intensificación de la inmigración extranjera europea
principalmente y por el aumento de empresas e industrias en las ciudades más
importantes y en las regiones de mejores recursos económicos del país, con lo
cual aumentaron las áreas de mestizaje. También en esos años se llegaron a
coronar los esfuerzos que se venían haciendo por parte del gobierno del general
Porfirio Díaz en materia educativa y recibió cierto impulso la educación destinada a las masas; pero en cambio, en el aspecto económico hizo crisis la excesiva concentración agraria, el sistema de peonaje de las haciendas, los abusos
de los jefes políticos y de otras autoridades, la miseria del campesinado y el
continuismo de una administración que se había apoderado de México desde
hacía treinta años. Todo esto provocó la revolución de 1910 y los movimientos
armados subsecuentes que no fueron sino continuación, en cierto modo, del
iniciado en ese año por don Francisco l. Madero. Fuertes núcleos de población
indígena tomaron parte en la revolución, pues sus filas se nutrieron principalmente con gentes del campo y en el campo de México la inmensa mayoría
de sus habitantes son indios.
Los efectos de la revolución, desde el punto de vista demográfico, económico
y cultural, fueron los siguientes:
A) Como en todos los casos de guerras civiles, se pusieron en contacto
grandes contingentes étnicos de diversas regiones de la República, favoreciéndose así el mestizaje.
B) Buen número de indígenas y de mestizos alcanzaron grados de dirigentes,
desde oficiales hasta generales en los ejércitos revolucionarios y ascendieron, de
ese modo, en la escala social, incorpor•ándose a la vida nacional y a la cultura
moderna.
C) La revolución concretó sus tendencias en una serie de doctrinas sociales,
entre ellas, la Reforma Agraria, que favoreció, aun cuando defectuosa, irregularmente, con repartos de tierras, a la población campesina.

pleta del indio, su incorporación a la vida moderna, a la civilización occidental.
Desd: principios del siglo XI~, muchos grupos indígenas, especialmente de
los avecmdados en el norte del pa1s, empezaron a decaer y desaparecieron hacia
fines de esa centuria, por emigración hacia los Estados Unidos, por extinción
por fusión con otros pueblos de indios o por el mestizaje con los blancos. Per~
al propio tiempo las razas indígenas que subsistieron, dado su alto índice de
natalidad y no obstante la tremenda mortalidad infantil que las azota, aumentaron el número de sus miembros manteniendo, a través de los años, una alta
proporción en la población total del país.
La población indígena actual se compone de aproximadamente cuarenta y
siete grupos que son los siguientes, distribuidos en diversas regiones del territorio nacional :
Nombre de los grupos
étnicos

Amuzgos

Estado de Oaxaca, Estado de Guerrero· en
' e
Oaxaca, Municipios de San Pedro Amuzgo
Ipalapa; en Guerrero, Municipios de Ometepec,
Tlacoachixtlahuaca y Xochistlahuaca.

Chochimí-Quilihuas

Baja California: Sureste del Municipio de Ensenada.

Coras

Estado de Nayarit: Municipios de Acaponeta y
Rosamorada. Sierra del Nayar.

Cucapas

Estado de Sonora. San Luis Río Colorado,

Cuicatecos

Estado de Oaxaca: Distritos de Cuicatlán No'
chistlán, en los Municipios de Concepción Papalo, San Juan Tepeuxtla, Santa María Papalo,
San Andrés Teotelapan, Santos Reyes Papalo,
Santa María Tlalixteco, San Pedro Teutila, San
Francisco Chilapa, Santiago Huachilla, San
Juan Bautista y Santiago Nacaltepec.

Chatinos

Estado de Oaxaca: Juquila, Sola, Jamiltepec,
San Juan Qulhuije, Santa Catarina, Juquila,
Santa Cruz, Zozontepec, Santa María Alotepec, Asunción, Totoltepec.

D) También desarrollaron los gobiernos revolucionar,ios una política educativa y de comunicaciones cada vez más intensa, en beneficio de los medios
rurales.
E) En el aspecto demográfico, las administraciones que pudiéramos llamar
posrevolucionarias o emanadas de la Revolución, limitaron los movimientos
migratorios de extranjeros hacia el país, mediante las Leyes de Población.
3. La población indígena actual. Sin embargo, la cuestión racial sigue en
pie porque las transformaciones a que hemos aludido no han logrado ni la fusión de la población mexicana en un mestizaje total, ni la aculturación com-

Regiones de la R epública Mexicana
en que habitan

500
501

�Chichimecas-Jonás

nir, Remate, Siltepec, Tapachula, Tuxtla Chico, Tuzatán, Urión y Juárez.

Estado de Guanajuato: La Misión, San Luis de
la Paz.
Matlazincas (pirindas)

Estado de México: Valle de Toluca Pueblo de
Mexicatzingo, Municipios de Ocuil: y Temascaltepec.

Mayas

Estado de Yucatán. Territorio de Quintana Roo
Y parte de Campeche.

Chinantecos

Norte del Estado de Oaxaca: Ixtlán, Choapa,
Tuxtepec, Cuicatlán.

Chochos o Chuchones

Estado de Oaxaca: Distrito de Coixtlahuaca.

Choles

Estado de Chiapas: Municipios de Huitupan,
Salto de Agua, Sabanilla, Tila, Yajalón.

Chontales de Oaxaca

Estado de Oaxaca: Distritos de Yautepec y Tehuantepec, pueblos de Tequixistlán y Ecatepec.

Chontales de Tabasco

Estado de Tabasco: Región Central. Municipios de Nacajuca, Centro, Centla, Macuspana,
Jalpa y Tacotalpa.

Mazahuas

Est~do de México: Toluca. Municipios de San
Felipe del Progreso, Jocotitlán, Timilpan y Atlaromulco.

Estado de Oaxaca: poblados de Santa María del
Mar, San Mateo del Mar, San Dionisio del
Mar, San Francisco del Mar. Cerca del Golfo
de Tehuantepec.

Mazatecos

Estado de Orumca: Distritos de Teotitlán Tuxtepec y Cuicatlán. Estado de Puebla: Municipio de San Sebastián Tlacotepec.

Mixes

Estado de Oaxaca: Pueblos de Guechicovi Tototepec, Ayutla, Mazatlán, Tlahuilotepec,' Zacatepec.

Mixtecos

Est;1do de_ Oaxaca: Distritos de Huajuapan de
Leo~, Cou.tlahuaca, Nochistlán, Teposcolula,
Tlax1aco, Jamiltepec, Juquila. Estados de Guer-rero, Puebla, Veracruz (en menor cantidad}.

Náhuatl (mexicanos)

Estado de San Luis Potosí: Tamazunchale; Estado de Veracruz, Estado de Hidalgo Estado
de Puebla (Zacapoaxtla). Estado de Guerrero
En el Distrito Federal (Milpa Alta)_ Estado d~
Morelos, Estado de México, Estado de Tiaxcala
Estado de Michoacán.
'

Ojitecos

Tuxpan, Jalisco. Teotitlán del Camino, Oaxaca.
Estados de México, de Michoacán de Morelos
d
,
'
e Puebla, de San Luis Potosí, Tlaxcala, Veracruz y Distrito Federal.

Otomíes

Estados de Guanajuato, Querétaro, Hidalgo.

Pames

Estado de San Luis Potosí: Sierra Gorda, Mu-

Huaves

Huastecos

Huicholes

Estado de San Luis Potosí, parte oriental del
Estado de Veracruz y Municipio de Mextitlán
en el Estado de Hidalgo. Algunos en el Estado
de Tamaulipas.
Estado de Jalisco: Municipios de Mexquitic y
Bolaños. Estado de Nayarit: Municipio de la
Yesca. Sierra de Berbería. Estado de Durango:
Municipio de Huazamota.

Kikapoos

Estado de Coahuila: Ranchería de El Nacimiento.

Lacandones

La Selva al noroeste del Estado de Chiapas. Municipio de Ococingo en once "caribales": Santo Domingo, La Ilusión, Arenas, Peljichico y
Pelja Grande, Ocotal, La Canja, Chan, Cedro,
Puná, Metzaboc.
Estado de Chiapas: Municipios de Amatenango,
Acacoyahua, Bejucal de Ocampo, Cacahuatán,
Comalapa, Chicomusclo, Frontera, Hidalgo,
Grandeza, Ixtapa, Mazapan, Matozintla, Porve-

Mames

502

Mayos

Estado de Sonora: orillas del Río Mayo Alamos
,
'
aroyeca. Estado de Sinaloa: Municipio de
Choix el Fuerte, Los Mochis.

B

503

�nicipios de Santa Catarina, Lagunillas, Tamazopo.
Pápagos

Estado de Sonora: Municipios de Caborca Y

Estado de Veracruz: Municipios de fahuatlán e.le
Madero, Tlachicilco y Santecomatlán.
Tlapanccos

Estado de Guerrero: Municipios de Atlixco y
Zapotlán, Tlapa, Tlacopa, Malinaltepec, Atlamacingo, Costa Chica, Ayutla, San Luis y Azoyú.

Tojolabales (Chañabales)

Estado de Chiapas: Municipios de Comitán,
La Independencia, las Margaritas y Altamirano.

Totonacos

Estado de Puebla: Municipios de Olitla, Huehuetla, Hueytlalpan. Estado de Veracruz: Municipios de Papantla, Coxquihui, Coyutla y Zozolco.

Estado de Veracruz: Municipios de Catemaco Y
Hueyapan de Orampo, Soteapan, Mayacopan
Sayula, Oluta, Acayucan y Texitepec.

Tr-iquis

Estado de Oaxaca: Municipios de San Andrés y
Santo Domingo, San José, Agencia Municipal
de San Miguel y San Martín Intuyoso y Copala.

Estado de Sonora: Isla del Tiburón, Bahía de

Tzeltales

Estado de Chiapas: Cordillera de Huitepec y
Valle Ococingo.

Tzotzilcs

Estado de Chiapas: poblaciones de Zinacontán,
Chamula, Simojovel, Mitontic y Pantalho.

Yaquis

Estado de Sonora: municipios Guayrnas, Bacum, Cajeme, Rosario, Quiriego, Navojoa, Etchojoa, Onavas, Yécora.

Zapotecos

Estado de Oaxaca: Ixtlán, Villa Alta, Choapan,
Etla, Zimatlán, Ejutla, Tlacolula, Ocotlán,
Miahuatlán, Sola de Vega, Pochutla, Juquila,
Yautepec, Tehuantepec, Juchitán.

Zoques

Estado de Chiapas: Tuxtla Gutiérrez, Mezcapala, Chiapa, Pichucalco. Estado de Oaxaca:
Municipios de San Miguel Chimalapa, San
Martín Chimalapa y Niltepec. Estado de Tabasco: pueblos de Teapa, Topipilapa, Ayopa.

Saric.
Pimas

Popolocas de Puebla

Estado de Sonora: Rancherías de Maicoba, Quipurito, San Antonio de las Huertas, Municipios
de Onavas, U res, Soyopa, Batuc.
Estado ele Puebla: Municipio de San Gabriel
Chilac, Zapotitlán, Tlacotepec, Coyotepec, ~epeji de Rodríguez, Tenango de López, Ixcaqmxtlán, Santa Inés, Ahuatempan, Coyuca y Zacapela.

Popolocas de Veracruz

Seris
Tarahumaras

Tarascos

Tepehuanos

Tepehuas

504

Quino.
Estado de Chihuahua: Municipios de Balleza,
Batopilas, Bocoyna, Carichic. Estado de Durango: Tamazula, Guanaceví.
Noroeste del Estado de Michoacán, Pátzcuaro,
Santa Ana Chapitiro, Tzintzuntzan, Iratzio, Quiroga, Santa Fe de la Laguna, Ero,ngarícuar~,
Centro del Lago de Pátzcuaro, Ycgucn, Teruan,
Jurácuaro, Pacanda, Sierra Tupátaro, Lagunill~,
Zicalari Santa Catarina, San Lorenzo, Capacuaro, Cherán, Nahuatzen, Teremendo, Huaniqueo, Paracho, Zacapu, Cañada de Chilchota,
Carap Tacuro, Ichán, Santo Tomás, Huancito,
Zopoc~, San Pedro, Acahuén, Tenaquillo, San
Miguel, Urán.
Estado de Durango: Municipios de Mezquital Y
Pueblo Nuevo. Estado de Nayarit: en la región
Huajicori. Estado de Chihuahua: Municipio de
Guadalupe y Calvo.
Estado de Hidalgo: Municipio de Huehuetla.

4. ¿ R.aza o razas indígenas? Ante el crecido número de grupos indígenas
que actualmente habitan en la República Mexicana, cabe preguntar si cada
uno es una raza o si todos en conjunto forman una sola. Es este, a nuestro
parecer&gt; un problema de difícil solución.

505

�La antropología y la historia, según hemos visto, demuestran, sin lugar a
duda, que los mencionados grupos indígenas provienen de diversas ramas mongoloides; en consecuencia, no se puede hablar de raza indígena sino en plural:
de razas indígenas. ¿Pero cuántas son ellas? ¿De qué número de ramas mongoloides provienen? Esta cuestión permanece aún sin respuesta satisfactoria. En
algunos casos, como el de los tarascos, por ejemplo, se ignora la procedencia;
en otros parece indudable que ciertos grupos indígenas conocidos con nombres
diferentes, por los datos históricos que se tienen sobre ellos, pertenecen a un
mismo grupo racial: los otomíes; pero en la actualidad esos grupos se diferencian mucho unos de otros por sus características somáticas, su idioma y su
cultura.
Cada uno de los grupos indígenas que hemos enumerado tiene su propio
idioma; pero los estudios realizados en el campo de la lingüística han clasificado
esos idiomas en grupos, subgrupos, ramas, subramas y familias hasta reducirlos, como hace Jorge A. Vivó, a cinco grupos.17
Esto parecería indicar que emigraron a México cinco ramas mongoloides y
que una vez establecidas, por vicisitudes históricas, luchas intestinas, por desmembramientos, guerras civiles, migraciones, se dividieron en varios grupos que
permanecieron en relativo aislamiento y por ello los cinco idiomas primitivos,
de cinco razas originales, se transformaron en numerosas lenguas con el transcurso del tiempo.
O bien que los varios grupos migratorios que en distintas épocas invadieron
el territorio de la hoy República Mexicana, ya venían con idiomas distintos;
pero descendientes, por decir así, de cinco matrices correspondientes a otras
tantas ramas de la raza mongólica.
La lingüística, sin embargo, no resuelve el problema, porque aparte de que
la identidad de lengua no siempre es identidad de raza, puesto que los idiomas
pueden trasmitirse por la conquista, la dominación o las relaciones culturales,
a pueblos diversos, lo cierto es que entre los grupos indígenas de México clasificados dentro del mismo grupo y hasta dentro de la misma familia lingüística,
las diferencias antropológicas son muy notables.
Basta, en efecto, comparar a la simple vista los tipos seri, pápago, tarahumara, mexicano -que según la clasificación lingüística Mendizábal-Jiménez
Moreno pertenecen al grupo lingüístico taño-azteca- para constatar que se
trata de grupos étnicos completamente diferentes. Esta diferencia se advierte,
sobre todo, en los rasgos fisiognómicos.

" JORGE

506

Si aceptamos la definición que hemos dado de raza humana como complejo
biopsicosocial, entonces se llega a la conclusión de que cada uno de los cuarenta y siete grupos indígenas enumerados, constituye, actualmente, un grupo
étnico distinto.
Es posible que, en un pasado remotísimo, los mencionados grupos indígenas
se hayan originado de desmembramientos de una sola o de reducido número
de razas mongoloides; pero al fraccionarse a su vez esos desmembramientos y
al establecerse sus fracciones en diversas regiones de México, cada una de ellas
formó una nueva raza por la influencia del medio físico y social sobre los
individuos, que a lo largo de siglos determinó su tipo físico actual y el hecho
de que el aislamiento de cada grupo y sus prácticas endogámicas, creó 11n fenotipo especial. Si agregamos la diferenciación de lenguas, de algunos rasgos
culturales y de una psicología derivada de la herencia y de las circ11nstanrias
del medio social y de las vicisitudes históricas, tendremos explicado el complejo
biopsicosocial.
Los hechos apoyan esta tesis, porque inclusive podría establecerse en el territorio de la República Mexicana una circunscripción geográfica precisa de cada
uno de los grupos indígenas.
El análisis, por ejemplo, del carácter del yaqui: valiente, audaz, emprendedor; de su tipo físico varonil: adusto, resuelto; de su alimentación, su organización, sus costumbres, lo distinguen radicalmente del otomí: humilde, pacífico,
físicamente endeble, subalimentado y vencido. El mismo análisi~ descubre en
todos los grupos indígenas de México, diferencias fundamentales ele carárler
físico, psicológico y social que bastan para distinguirlos a pesar de los rasgos
comunes que parecen identificarlos.
Digamos, finalmente, que cada individuo de cada grupo indígena Lienc ronciencia racial, se sabe distinto de los vecinos y a su vez, todos se distinguen entre
sí con el nombre del grupo total: mayos, pimas, huicholes, etc.
Sociológicamente, a pesar de los parentescos lingüísticos y de los étnicos
señalados por la historia y la antropología, cada grupo indígena de los que
hemos enumel'ado es, actualmente, una realidad social, es una raza, puesto
que tiene un fenotipo especial, una lengua, psicología y rasgos culturales diferenciales.

A. V1vó, op. cit., p. 46.

507

�LA REFORMA LIBERAL EN MÉXICO
ANTONIO POMPA y POMPA

Instituto Nacion:il de Antropología
e Historia

I
CLIMA

El mexicano ha pasado ya el primer centenario de iniciación en un sistema
liberal.

,,

La etapa iniciada en Anáhuac por Hernán Cortes, prolongada por el Virreinato, en lucha durante la primera mitad del Siglo XIX, entró a liquidación
como sistema político de México al abrirse la etapa de la Reforma liberal, que
apunta en el movimiento de Ayutla.
El mexicano, con una conciencia de mayoría de edad, se lanzó a nuevos
cauces más autónomos, hacia una postura de soberanía, de libertad y de independencia, no sólo dentro de un concepto económico, ni político, sino ideológico,
dentro de la corriente cuyo movimiento recibe tónica del liberalismo europeo,
y cuyas raíces mexicanas aparecen ya francas en nuestro Siglo XVIII de modo
manifiesto en la corriente de la modernidad, y más atrás, desde los prolegómenos del Renacimiento.
Esta nueva postura en el mexicano surgió en su fase liberal como algo destinado a reestructurarle en un mundo nuevo, en actitud de superación.
¿ Y poi' qué hablábamos de un mundo nuevo? -nos dice H. J. Laski en
El liberalismo europeo-, porque lo han hecho los descubrimientos geográficos;
la ruina de la economía feudal; el establecimiento de nuevas iglesias que no
reconocen ya la supremacía de Roma; la revolución científica que trastorna
las perspectivas mentales; el volumen creciente de los inventos técnicos que es

509

�causa de nuevas riquezas, y aumento de la población; la invención de la imprenta tipográfica, con su inevitable consecuencia sobre los ensanches de la
cultura, de lo cual nace una teoría política que, como en Maquiavelo y en
Bodin, funda la investigación del problema social en la relación del hombre
con el hombre y ya no en la relación del hombre con Dios.

Y este mundo nuevo que nuestros ilustrados del Siglo XVIII empezaron a
perfilar con categoría, par-a México, tomó una fisonomía más propia al abrir
el movimiento de Ayutla la etapa de la Reforma.
En verdad, la importancia del Plan de Ayuda no está en su propio origen,
sino en tanto da entrada a una etapa dinámica ele México, cuyo ciclo fina al
consolidar la Constitución de 1857.
La trayectoria de la gestación del Plan de Ayuda, en uno de los lapsos más
turbulentos de México en su primera etapa de país independiente, no tiene
mucho de extraordinario aun con su modificación del día once de marzo en
la fortaleza de San Diego, en Acapulco, sino en cuanto da principio a un
intento de transformación de México en nación efectiva.
Su importancia, de hecho, está en que da principio a una era de consolidación de valores dentro de una orientación liberal, como fruto de una reacción contra un sentido medievalista hacia un avance con enfoque a la soberanía
nacional, después de un tr•ayecto de lucha, confusiones y angustias con mutilaciones del solar patrio.
El Plan de Ayutla se convierte, pues, en un grito desesperado, en una clarinada que reunió a la Nación, no contra Santa Anna propiamente, sino contra
un sistema medievalista, en un anhelo de libertad e independencia no logrado
con plenitud en el movimiento de 1810.
El clima en que nace el movimiento de Ayutla, es propicio. México afronta
tremendas crisis internas y externas, Antonio López de Santa Anna, el hombre de vida rara y emocionante, héroe y traidor, presumido y capaz, de grandes responsabilidades, dirige los destinos de México, pero sin Lucas Alamán y
sin el general Tornel que han muerto, y sin Raro y Tamariz que ha renunciado. El partido esclavista norteamericano y la política de este gobierno, quería
un pretexto para adquirir Sonora, Sinaloa, Chihuahua, Nuevo León, Coahuila
y Baja California, y por ello aparece el asunto de la Mesilla. La pérdida de esta
porción de México evitó la mutilación de los cinco estados norteños y la faja
enorme de la Baja California mexicana.
En este clima de inquietudes y desesperanzas aparecen los reformistas mexicanos a reivindicar para el Estado de soberanía a que tenía derecho, para

sentar
las bases de libertad y d e igua
.
Idad dentro d
)1
·
.
evara a un concepto más def .d d .
. , e un sentido Jurídico que
mi o e mtegrac1on social
E~tre ~anto, acechaba el coloso del norte el Pla
.
el d1a pnmero de marzo de 1854
FI 'y .
_n de Ayutla era promulgado
por orenc10 V1llarreal.

II
PROYECCIÓN

Don Ignacio Comonfort, coronel retir d
. .
Aduana de Acapulco desde el - d ~ o del serv1c10 activo, contador en la
signación que le otorgó d A an~ e, 847 y administrador de ella por deon ntomo Lopez de Sa t A
a Plan de Ayutla el día 11 d
na nna en 1853, se adhirió
e marzo de 1854
· • .,
l ,
o is, coronel y comandant
. .
' a mv1tac1on de don Rafael
e prmc1pal de Acapulco.
S 1
Conv~rtido Comonfort en el verdadero
.
. .
por designación unánime de 1
1 . cau~lo del movirmento de Ayutla
.
os revo uc10nanos la ,
gu1ente proclama: . Compa d
' nzo a sus soldados la si11 , .
1
neros e Arn1as' En m
~rus, y estoy ya a vuestro lado Próxima
.omentos tan solemnes me
aciertos de una administr.ac·, . . h
a patna a sucumbir por los des• 10n capnc osa
b'
.
l'Standarte de la libertad
I
y ar itrana, habéis levantado el
' resue tos a defe d 1 d
rano. Para tan patriótica empresa h b'' ~ er os erechos del pueblo sobe . .
a e1s 3uzrrado d 1 ,
serv1c10s, y me tenéis dispuesto a d
"
e a gun valor mis débiles
.
erramal' mi sangre con vosotros

i

BaJo el pretexto de una invasión iráti
.
.
dar de tropas el Sur porque d p
ca, el gobierno ha pretendido inun.
,
e este modo a
d
e3ercer en él su despotism .
' poya o en la fuerza podrá
o, pero sus espe
'
tropas no llenarán la misión d I t'
. ranzas quedarán burladas . esas
.
e irano· y s1 algún
.
'
mente mvade nuestro territorio elea/
cnem1~0 exterior, efectivanuestros cadáveres.
' p
emos hasta rechazarlo, o pasará sobre
Surianos .· Los E x·cmos. senores
generales don N' col' B

y don Tomás Moreno han s'd . . d
i as ravo, don Juan Alvarez
de 1as fuerzas libertadoras.
'
i o mv1ta
Ellos
n Ios dpor ,~osotros para ponerse al frente

mente al voto de conf
' o o ude1s, corresponderán muy digna1anza que les hemos otorgad . b
,
porque es santa y justa. y nosot
. d
o' a razaran nuestra causa
llenos de fe a buscar la' . t . ros, gma os por tan ilustres caudillos iremos
v1c ona con que 1 p •d .
,
que luchan por su libertad.
a rov1 encia premia a los pueblos
i Soldados de la Patria! N obles son vuestros esfuerzos; pero para que causa

511
510

�los pueblo,,, y a los compromisos solemnes que contrajo al pisar el suelo patrio,
se entregó en brazos del partido parricida; del partido que compró infamemente la cabeza del ilustre general Guerrero, y cuya tendencia al despotismo
son instintivas. Persuadido como lo está, de que el Sur ha sido constantemente
y será siempre el baluarte de la libertad, así como de su impotencia para subyugarlo, pone en juego todos sus recursos sacrificando el tesoro público, y
adopta para conseguir sus miras, la traición y la perfidia.

. t' fuerza es que seáis subordinados. Ayudadme a
b
1
tan sag rada no se d csvir ue, 1
'd d de los ciudadanos y a pro ar a
a
proteger
a
segun
a
'
d
conservar e1 or en,
· ·¡·izados• De este modo
,
d los pueblos c1v1
mundo que pertenecemos a1 nume~o e
eli os en medio de los
,.
n la conciencia tranquila afrontar los p gr '
.
f
pod re1s co
_
i _ Ignacio Comon ort.
cuales hallaréis siempre a vuestro campanero y am gO .

Soldados: Se supone que una invasión extranjera amagaba nuestras costas,
y no se os creyó capaces de combatirla y repelerla. ¡ Camaradas, o se ha desconfiado de vuestro valor y patriotismo, o se os ha querido sorprender villanamente! En una palabra, sabedlo todo: esa invasión es una mentira, es una
superchería inicua, es un pretexto embustero para llenar de tropas nuestros
pueblos, desarmarlos sucesivamente, y después dominarnos por la fuerza y el
terror. ¿ Cómo no repeler semejante agresión? ¿ Cómo dejamos pacientemente
oprimir? No, valientes surianos; que sepa el mundo que los indómitos hijos
de las montañas no han degenel'ado: que como han sabido siempre sostener
su libertad y sus derechos, sabrán también pelear y morir por rechazar cualquiera agresión extranjera en defensa del territorio nacional.

Acapulco, mal'7o 11 de 1854·.
.,
uan Alvarez, quien por sus mocedades militó co~ las
Tamb'.en fue don J
osé María Morclos, y después contra los mvafucrzas insurgentes de don J
.
'gnificación particular en este
sores norteamericanos en 1847, quien tuvo una s1d 'l d d Lucas Atamán
. .
. d Santa Anna y más que e e ' e on
'
movmuento; eneIDig~ . e . , de éste eo. la muerte de don Vicente Guerrero,
.
.
Al ,
por la supuesta partic1pac1on
.
,
.
f
.dad al saber que había sido designado
aman
mamfesto franca mcon ormi
. . .
, •
nista al grado
. . tr de Relaciones Exteriores, al m1c1arsc el regimen santa
. . .
mm1S o
e "si Alamán continúa en el M1n1Steno,
de manifestar Alvarez a Santa Anna qu l
1 .
Santa Anna consigna en
el Sur se pondrá en armas"' frase textua que e mismo

Mi historia Política Y Militar.

¡ Soldados, a la campaña! En esta lucha están empeñados el bien de la patria
y vuestra misma reputación: llevemos la giierra hasta la silla del déspota; y
que la refulgente estrella de la libertad que comenzaba a eclipsarse para nuestro
infortunado suelo, recobre su brillo y vuelva a derramar sobre nosotros sus
puros resplandores. Jurad no dejar las armas de la mano hasta que en la Nación se consoliden los bienes inestimables que se le quieren arrebatar, y decid
con vuestro antiguo jefe: ¡ Viva la República! ¡ Viva la libertad! ¡ Viva el Sur!
- Juan Alvarez.-Peregrino, marzo 14 de 1854.

,
f d
·ugaban en el destino de la
Incuestionablemente motivos mas pro un os ;e J L s Alamán el día 2 de
atria pues bien claro se ve que aun muerto on uca
,
rmas
P
'
d 1 . . t ño el Sur se poma en a
.
. . d 1853 el día lo. de marzo e s1gu1en e a '
1umo e
,
'd
. d de Comonfort de Jo acontec1 o
EAnterado d~n}~ª;l
e~o;::;;:i~ª a:tivo de las fue~s a sus órdenes,
1
en capu1co e
'
L'be t d" y quien como lo
1 t'tulo
de "Ejército Restaurador de 1a I r a
'
1
h
a ora con e
, 1
la
siguiente·
hizo Comonfort con los suyos, les entrego a proc ma
.

A~::~::r

C
d Armas· Un suceso importante y que podré llamar feliz, me
. ompad~1~r~s el palab;a La guarnición y vecindario del puerto de Acapulco
obliga a mgiros ª
·
· · · ¡ 1· t coronel
l plan político que en Ayutla m1c1ara e va ien e
acaban de secundar e
l f
d
sotros
don Florencia Villarreal: he sido invitado para ponerme a rente e
ronto porque los santos y justificados principios que en él se invocan,
Y estoy P
'
• •
l
te dré gustoso hasta
están identificados con mis propias conv1cc1~nes, y o sos n
anda
o
ver
logrado
su
triunfo
completo
no
obstante
el
pe
¡X'recer en l a dem
d
· · d 1 I de
. quebrantada salud: porque un solda o v1e10 e a n noso est ado de ml
·
· d · d
d cía no puede ser indiferente al peligro de la Patna, m e1_ar e empe~ en¡ ' rmas para protcaer los derechos individuales de los mexicanos, ho0
punar as a ·
od
b'
·
liados cruelmente por el abuso escandaloso de un p er ar itrano.

;º

'

El general Santa Anna, faltando de una manera indigna a la confianza de
512

Así se expresaron los caudillos más significados de la Revolución de Ayutla,
a quienes fueron sumándose elementos de muy variada postura ideológica y
política: el general don Tomás Moreno, que fuera nombrado segundo en jefe;
don Santos Degollado, don Gordiano Guzmán, don Manuel García Pueblita
y don Epitacio Huerta, de Michoacán; el licenciado don Juan José de la Garza,
de Tamaulipas; don Santiago Vidaurri, de Nuevo León; don Luis Ghilardi,
en el Centro. El elemento conservador, doctrinario e institucionalista, estuvo
representado -nos dice don Francisco Bulnes--, por don Antonio Haro; la
oposición del clero por el obispo don Clemente de Jesús Munguía y el presbítero
don Mucio Valdovinos; y la más franca simpatía de las órdenes monásticas; por
la de los religiosos agustinos, quienes ayudando a la revolución de Ayutla,
trabajan por impedir se llevase a cabo una pretendida reforma a los conventos
en México. Sólo don Nicolás Bravo manifestó que sus deseos eran se conservara
513
1133

�inalterable la tranquilidad pública, y que el Sur gozara de una ~az dur,ade~a,
pues los pueblos que quieren prosperar --dijo- es preciso que ~1van en quietud, obedeciendo las leyes, al supremo gobierno y no desmoralizando las costumbres.
Don Nicolás Bravo per,tenecía a la generación de los viejos y moderados
insurgentes.
En la revolución de Ayutla se ve una coalición de todos los elementos de la
nación sensible, contra un sistema que creía en los poderes absolutos, aun
transitoriamente.
Entretanto, en Nueva Orleáns,* y en Brownsville ** se consolid~b~n juntas
revolucionarias en que se congregaban los ideólogos de un mo~~rruento de
· , mayov, la Reforma, cuyo prolegómeno fue la Revoluc1on de Ayuproyecc1on
tla.

III
AVENTURA

En pocas semanas tomó importancia la revolución del Sur, y marcado fue el
progreso del movimiento.
La aventura del general Santa Anna en el desarrollo de su proyect~ p~ra
oner fin a la protesta armada que originó el Plan de Ayutla, fue una excitativa
:ue multiplicó las guerrillas, pues la malhadada expedición del ~eneral Santa
Anna al frente de cinco mil hombres de todas las armas,, ~aJo el, mando
de ameritados generales de academia, salida de la ciudad de Mex1co el d1a 16_de
marzo de 1854 con rumbo al Sur, con todas sus peripeci~s y co~secuenc1as,
hasta su penosa retirada de las goteras de Acapulco, ~e~pues de d1v~rs:15 1:1~niobras políticas y militares bajo el signo del fracaso, hicieron la mu.l~1phcac1on
de partidas rebeldes que ponían al país en pleno estado de revoluc1on,'
.
Los capitanes Juan Antonio y Juan de Nava, el co1:1andante Martm _OJend.
1 pitán José María González, Pascual Ascens10 Torres y particularm:~t: :austo Villalva apoyaron con auge al movimiento en el departamento
de Guerrero.

* Cfr. Apéndice l.
** Cfr. Apéndice 2.
514

Jesús Villalva se pronuncia en Tasco, y se multiplican las acciones militares
en 11acotepec, Tetela del Río, Quechultenango, etc. Entretanto revolucionaban Juan José de la Garza, García Pueblita, Vidaurri, Huerta y algunos
otros.
Dieciocho meses duró esta lucha, que al dal' fin al régimen santanista, lo
dio a la etapa con sentido medievalista que por más de trescientos años fue
política activa en la Nueva España.
En este lapso es cuando el conde Gastón Raousset de Boulbon -aquel que
sirvió de pretexto al régimen santanista en 1854 para invadir con sus fuerzas
militares el Sur y violentó por ello el movimiento de Ayutla- desembarcó
en Guaymas; esto aconteció en el mes de julio de 1854. Al frente de trescientos franceses que había reclutado y organizado en California, Raousset de
Boulbon hace incursión en Guaymas, plaza que defendía el general don José
María Y áñez, quien batió derrotando a la columna expedicionaria, quedando
prisionero Raousset de Boulbon, a quien después de habev comparecido en
juicio que le fue condenatorio en sentencia, se le fusiló el día 12 de agosto
de 1854.
Así concluyó sus aventuras en territorio mexicano este joven filibustero francés, pintoresco y dramático, quien por 1852 acaudillando otra partida de
filibusteros franceses, so pretexto de explotar unas minas en Arizona, había
traído tanta intranquilidad al general Miguel Blanco, en Hermosillo, y sido
pretexto en 1854 para que el régimen santanista creara el clima en que se
manifestó el Plan de Ayutla, por la supuesta posible incursión de Raousset de
Boulbon en Acapulco.
La revolución del Sur, si bien contaba con hombres decididos pasaba poi'
una grande cvisis económica; ello hizo a su caudillo de mayor dinámica, don
Ignacio Comonfort, convencer al jefe del movimiento, don Juan Alvarez, de
la necesidad imperiosa de adquirir fuera del país, los elementos que tanto
les urgían.
Asiente Alvarez en la salida de Comonfort a los Estados Unidos, diciendo
en 7 de mayo: "Procederá V.S. a enganchar 80 artilleros inteligentes, sean
de la nación que fueren, haciendo su ajuste en los términos que mejor le parezca y procurará cuanto antes vengan a prestar sus sewicios a la plaza de
Acapulco".
Entretanto el regunen santanista se dedicaba por diferentes medios de
publicidad a restar importancia al movimiento militar del Sur, logrando, hasta
en los adversarios al régimen, la duda, si no la incredulidad en él; así lo revela

515

�una carta de Haro y Tamariz, ya adversario de Santa Anna, que, refiriéndose
al movimiento de Ayutla en fonna despectiva, nos pinta un bosquejo bastante
real de la época cuando nos dice: "Aquí no hay revolución, pero sí una insurrección sangrienta, sin jefe y sin plan político. No se puede sin embargo negar
que si no hay revolución, ella nada dilatará en estallar, pues está en la cabeza
y en el corazón de todos; nacionales y forasteros . . . las causas son: el abandono de las fronteras a las depredaciones de los indios bravos; los destierros y las
ejecuciones; la parte que han tomado en el actual estado de cosas, tanto el
clero como los españoles; el insulto hecho al ejército haciendo entrar en él
oficiales españoles; los continuos insultos hechos a la dignidad de la Nación
y de los mismos parüculares por el círculo de gente perdida que rodea al
Presidente; la venalidad de todo su Gobierno; el despilfarro increíble de su
Administración y, en fin, la paralización completa de todos los negocios". Así
veía, y con bastante claridad, la situación de México, Haro y Tamariz, en
carta que enviara a don Manuel Robles Pezuela.

do~de le recibieron sus soldados con las más vivas muestras del más puro en~s1~mo. Comonfort, con la dignidad de un soldado se dirigió a ellos al día
s1gu1ente de esta manera.
Surianos: ya me tenéis de nuevo a vuestro lado. Desde el extranjero donde
velaba p~r los valientes hijos del Sur, medía también con exactitud los pasos
~el enemigo, Y ~e presento entre vosotros precisamente cuando las huestes del
tirano se aproxrman, cuando el peligro renace y cuando hay que batirse.
,Soldados: recordad los hermosos días de abril, y nada tem~;s.
.... . e} enemigo,
·
mas fuer~e_entonces que ahora, huyó medroso de nuestras murallas: nosotros,
menos deb1les ahora que entonces, por todos los elementos y recursos con que
contamos, no seremos menos afortunados.
Surianos : los hijos de un pueblo libre nunca deben ser vencidos: contad con
:sto, con ~l amparo _de la Divina Providencia, y la lealtad de nuestro campanero y amigo, Ignacio Comonfort.

Entretanto don Ignacio Comonfort emprendía el viaje de Acapulco a San
Francisco, California, el día 7 de mayo de 1854. En esta última población solicitó ayuda para el movimiento en el que tenía fe salvaría a las instituciones,
mas los requisitos exigidos no eran aceptados por él, debido a ser lesivos al decoro nacional; por ello pasó Comonfort a Nueva York en busca de mejores
auspicios, donde tras redobladas decepciones, encontró generosa ayuda de don
Gregario de Ajuria, y de la casa Hitchock para la compra de los deseados
materiales de guerr-a, en lo que le ayudó John Temple.

Y mientras se jugaba, el destino en dos etapas de México hacían a t d
· 1 'd 'I
,
co e
presencia os 1 eo ogos que dar-ían la tónica a la etapa por venir, la Reforma.

Así, el día 10 de septiembre adquirió dos mil fusiles, ochenta quintales de
pólvora, cincuenta mil cartuchos, un obús de montaña, así como piedras de

El ré~~en santanista intentaba en vano conjurar la situación creada por la
Revoluc'.on que se hab_ía iniciado en Ayutla, la que recibió "grande impulso
-nos dice _Manuel Rivera-, al regreso de don Ignacio Comonfort de los
Estados Umdos de Norteamérica"; ello hizo que López de Santa Ann
_
ª coro
prend'iera 1o dT
1 JCJ·1 de sostener su régimen, tanto más cuanto que elementos
co,nservadores conspiraban contra él, "los que por deb:r y conveniencia -dice
~opez d_e Santa Anna en sus Memorias- debían haberme apoyado con su
influencia moral y material, llegaron al extremo de situar una imprenta en el
Convento de San Agustín ( de la ciudad de México) para hostilizar la constante
labor de sostener de sus derechos y de los de la Iglesia".

chispa y piezas para fábrica de artillería.
Miguel Arrioja, de la Junta Revolucionaria con sede en Nueva Orleáns,
infonna a don Melchor Ocampo, en 20 de enero de 1855, de la compra hecha
por Comonfort, de la siguiente manera: "En 20 de noviembre último salió
Nacho Comonfort de Nueva York llevando más de cinco mil fusiles, algunos
cañones y obuses de montaña, 100 quintales de pólvora, veinte mil tiros de
fusil, muchos de cañón, bombas, granadas, cohetes de diversas clases, plomo y,
en suma, un surtido regular de las municiones de guerra que necesitaba para la
fortaleza de Acapulco y para sostener con éxito la revolución del Sur. Tengo
ya carta suya en que me participa que llegó sin novedad a Acapulco el día 7
de diciembre y que las cosas relativas a la revolución iban perfectamente por
allá".
Efectivamente, Comonfort volvía a Acapulco el día 7 ele diciembre de 1854,

/

IV
DocTRINA

A Para mejor
·d·, entender
. la situación comprometida del país, Lo'pez de Sant a
nna exp1 10 una circular por conducto del Ministro de Gobernación en l
que se decía
·, con sus
' proa
, substancialmente que, supuesto que la Revo¡uc1on
gresos ha~1a pues~o algo en duda si los mexicanos tenían O no plena confianza
en el Presidente, este, que quería obsequiar siempre la voluntad nacional dis-

'

517
516

�ponía que el día lo. de diciembre (1854) se reunieran juntas populares
en todas las ciudades y pueblos de la República, bajo la presidencia de los
gobernadores, comandantes generales y demás autoridades respectivas de cada
punto, para que allí los ciudadanos expresaran con absoluta libertad su opinión, su voluntad y parecer sobre las dos preguntas siguientes:
"la. Si el actual Presidente de la República ha de continuar en el mando
supremo de ella con las mismas amplias facultades que hoy ejerce".
"2a. En caso de que no continúe con las mismas amplias facultades con que
en la actualidad se halla investido, a quién entrega inmediatamente el mando".
En la misma circular se indicaba que el general López de Santa Anna no
continuaría en la Presidencia, si no le favorecía el asentimiento de los mexicanos
en cuanto al otorgamiento, en pleniutd, de amplias facultades.
Entretanto las tropas del régimen santanista iban sufriendo derrotas como la
infligida a las del coronel don Francisco Cosío Bahamonde en Huetamo, donde
fue prisionero, juzgado sumariamente y ejecutado; el general de brigada don
Manuel García Pueblita se apodera de Acámbaro, y don Ignacio Comonfort, de
Zapotlán, luego de Colima y después de Guadalajara.
Al empuje de la Revolución, el propuesto pleibiscito resultó tardío, y convencido el general López de Santa Anna de la insostenible situación, el día 9 de
agosto de 1855, a las tres de la mañana, salió de la ciudad de México acompañado de su Estado Mayor y una escolta de lanceros; tomó el camino de
Veracruz en cuyo puerto se embarcó, expatriándose.
El mismo día 9 se publicó en la capital de la República un Decreto, expedido
el día anterior, en que se daba a conoceI' que el Poder Ejecutivo quedaba depositado en un triunvirato integrado poI' el licenciado Ignacio Pavón, Presidente
del Supremo Tribunal de Justicia y de los generales don Mariano Salas y don
Martín Carrera, y en caso de fallecimiento de éstos, de los generales don Rómulo Díaz de la Vega y don Ignacio de Mora y Villamil.
Con la salida del general López de Santa Anna quedaba satisfecho uno de
los objetivos de la Revolución del Sur, expresado en el Plan Militar de Ayuda
redactado por Eligio Romero, proclamado por Florencio Villarreal y reformado
en Acapulco por Ignacio Comonfort.
Sólo quedaba el de convocar a los mexicanos para que, conforme a su voluntad, expidiesen su código fundamental.
Entretanto, el día 13 de agosto del mismo 1855, la guarnición militaI' de la
ciudad de México se adhería al Plan de Ayutla, nombrando al general don
518

Rómulo Díaz de la Vega, Gobernador y Comandante General del Distrito, encomendándole el nombramiento de dos personas por cada Departamento, para
elegiI' Presidente de la República. El general Díaz de la Vega nombró a los
representantes y éstos el día 14 eligieron al general don Martín Carrera, lo que
trajo diversos incidentes y complicaciones, dado que no se ajustaba el procedimiento a los postulados por los hombres de la Revolución de Ayuda.
Después les siguieron días agitados: el geneI'al Antonio de Haro y Tamariz
proclama un nuevo plan en San Luis Potosí, con tendencia conservadora, haciendo lo propio el licenciado y general don Manuel Doblado en Guanajuato;
don Santiago Vidaurri, Gobernador de Nuevo León se declara independiente
y la situación se sigue complicando.
Es la época que hizo concebir, a no pocos extranjeros, sueños de I'iqueza
y de conquista, nos dice Jorge Flores D. en el tomo 2 de Papeles Históricos
Mexicanos. Desde que Aarón Burr trató de crear un imperio en México, D'Alvimar, Lallemand, Aury, Laffite, Cochrane, Long, Sutter, Walker y Raousset
de Boulbon se convirtieron en plaga para los países de América.
De esta laya fue Juan Napoleón Zerman, veneciano de origen, quien por un
sobrino de don Juan Alvarez, José Parra y Alvarez, se ponen en contacto con el
jefe triunfante de la Revolución de Ayuda, quien entabla relaciones con él y le
pone en contacto con Roak Matheson; ambos se entienden y en unión de Mr.
Robert, Mr. Noah y Mr. La Chapelle forman un "gobierno provisorio" que preside Zerman a quien se designó también "Almirante de la Flota Mexicana"
con cuya "autoridad" se ¡decidió en los barcos Archivald Gracie y el
Rebeca Adams a bloquear los puertos mexicanos. La emprendió con la Paz,
en Baja California, donde fue aprehendido y enviado a México. Ya ante don
Ignacio Comonfort, Presidente de la República que substituyó a don Juan
Alvarez, se le perdonó la vida en actitud magnánima, y se le dio libre, aun
cuando Zerman siguió alegando no ser delincuente.
Así pasó en nuestro agitado devenÍI' otro filibustero más de los que acechaban los azares de nuestra política, en los días de la Revolución de Ayutla.
El día lo. de octubre don Juan Alvarez llegó a Cuernavaca y nombró en seguida las juntas de representantes que habían de elegir Presidente de la República, y el día 4 la junta designó al propio don Juan Alvarez conforme al
artículo 2o. del Plan de Ayutla reformado en Acapulco y ratificado por los
convenios celebrados en Lagos entre don Ignacio Comonfort, jefe de la división
del interior perteneciente al Ejército Restaurador de la Libertad; don Antonio
de Haro y Tamariz, jefe del movimiento político de San Luis Potosí y el
licenciado don Manuel Doblado, Gobernado!' del Departamento de Guanajua519

�to. De esta manera, electo don Juan Alvarez, formó su gabinete con don Melchor Ocampo en Relaciones, don Guillermo Prieto en Hacienda, don Benito
Juárez en Justicia y Negocios Eclesiásticos, y don Ignacio Comonfort en Guerra.

mente los de la Reforma, y es una fiel transposición ideológica del pensamiento
del doctor don José María Luis Mora; su texto íntegro y fiel, lo estudiaremos
adelante.

Don Juan Alvarez, de Cuernavaca pasó a Tlalpan y de allí a la ciudad de
México tomando posesión de la sede capital del gobierno de la República.

V
Al triunfo de la Revolución de Ayutla, y ya hecha ésta gobier-no, se expidieron tres leyes reformistas de significada trascendencia que manifestaron la tónica
ideológica de los intelectuales de Ayutla, muchos de ellos de la Junta Revolucionaria que operó en Nueva Orleáns, ligada al Partido Republicano, Puro o
Democrático.
La primera, que se denominó "Ley Juárez", por don Benito Juárez, expedida
el día 22 de noviembre de 1855, que suprimió los fueros eclesiásticos y militares.
La segunda, llamada "Ley Lerdo", por don Miguel Lerdo de Tejada, expedida el día 25 de junio de 1856, que desamortizaba los bienes de manos muertas,
y la tercera, llamada "Ley Iglesias", por don José María Iglesias, expedida el
día 11 de abril de 1857, que secularizaba los cementerios.
El espíritu de estas tres leyes indica, de modo franco y manifiesto, el pensamiento liberal que sus directores intelectuales le dieron por tónica.
Los principios que sustentaron los hombres intelectuales de Ayutla, son los
que ya habían sido planteados con anterioridad por el doctor José María Luis
Mora -en ese trayecto de nuestro liberalismo tan influido por el europeo--, por
Pedro Rodríguez Campomanes y Melchor Gaspar de Jovellanos, y que en México
tenemos bien perfilado en nuestros "Ilustrados" del siglo XVIII.
Las raíces de nuestro liberalismo que enérgico se inició en el movimiento
de Ayutla, dando fin en México a la etapa virreinal con sentido medievalista,
están en esas dos corrientes que hemos mencionado: el liberalismo europeo,
bien explicado por Harold J. Laski y la "ilustr-ación" mexicana, que con sus
peculiaridades nos lleva a esa interesante etapa de nuestro siglo XIX.
Ello se justifica históricamente con el plan doctrinario-político del Partido
Republicano Puro o Democrático que se recogió a los aprehendidos por el delito de conspiración, a quienes se envió a Chilpancingo para su proceso, a raíz
de la proclamación del Plan de Ayutla, es decir, en marzo y abril de 1854,
cuando el general López de Santa Anna permanecía en la campaña militar en
el Departamento de Guerrero.
El importante documento a que he hecho mención, fechado en México en
1850, contiene los postulados que aceptaron los hombres de Ayutla y posterior520

POSTURA foEOLÓGICA

El programa del Partido Republicano, Puro o Democr-ático a que hice referencia, es una fiel transposición ideológica del pensamiento del doctor José
María Luis Mora, como se puede advertir particularmente en lo expuesto en
el "Programa de los principios políticos que en México ha profesado el partido
del progreso, y de la manera con que una sección de este partido pretendió
hacerlos valer en la administración de 1833 a 1834", que aparece en su "Revista Política" incluida en el volumen primero de sus Obras Sueltas, editadas
en París el año de 1837.
Es la manifestación en México de "la gran revolución filosófica, preparada
por los pensadores italianos y españoles del siglo XVI -nos dice Menéndez
Pelayo-- que estalló en el siglo XVII, con inusitado brío", llevando su influencia a todos los órdenes del conocimiento humano.
Roto por Renato Descartes el cetro de la autoridad tradicional, y erigida la
afirmación de propia conciencia en base y fundamento de toda filosofía,
cambió de pronto bruscamente el punto de partida y con él cambiaron los procedimientos todavía más que las soluciones. He ahí la raíz y la razón de la
nueva doctrina reflejada en América, en México, con bastante retardo en su
énfasis; pues si bien es cierto que desde el siglo XVIII se manifestó en prolegómenos, hasta el siglo XIX, en su segunda mitad aparece con la franqueza
enérgica en el Partido Rojo, que nos dice Francisco Bulnes, era sólo un grupo
marcadamente demagógico tendiendo a socialista. "Por eso don Ignacio Ramítez -nos dice Ignacio Manuel Altamirano en su biografía- estaba solo e
iba a luchar contra aquellos que podía suponerse eran sus correligionarios. Los
avanzados iban a creez,lo un soñador; los moderados iban a ser tan enemigos
suyos como los mismos clericales". Es que el liberalismo radical aún no tenía
carta de naturalización, la conciencia del mexicano estaba indecisa como se
advierte en los mismos postulados del Partido Republicano, Puro o 'Democrático, el más avanzado de la época, cuya parte secreta del programa, empezada
521

�a divulgar en el año 1850, aceptan los hombres de Ayutla y propagan desde el

pitales y hospicios donde asistir y
.
extinguir la mendicidad en la R P:ºbPl_orcionar trab,ljo a los pobres, a fin de
epu ica.

mismo marzo de 1854.
El importante documento está concebido en siete artículos, de los que seis,
los primeros, tienen su doctrina en el ideario político del doctor José María Luis
Mora, y el séptimo o último es precursor de la filosofía que inspiró al artículo

7o. El partido desea una ley agraria u
dé por resultado la cómod d' .. ,
q e arregle la propiedad tel'ritorial y
México, 1850.
a iv1s1on y adquisición de ésta.
'

27 de nuestros constituyentes de 1917.
Veamos, pues, el documento que, adjunto a otras piezas, obra en la causa
de los individuos que por el delito de conspiración contra el Estado, fueron
aprehendidos y juzgados en Chilpancingo a raíz del pronunciamiento de Ayutla.
Parte secreta del Programa del Partido Republicano, Puro o Democrático,
lo. La libertad civil en toda su plenitud y, por consiguiente, la de conciencia.
2o. La ampliación del fuero común, y la limitación estricta de los fueros
privilegiados a sólo los casos facultativos y privativos de las clases aforadas.
So. El partido reconoce la necesidad del culto católico y sostiene que debe
ser éste el culto nacional en nuestro país; pero al mismo tiempo desea el desarme
del clero como potencia civil, y espera establecer al fin, que los clérigos, a imitación de su Divino Maestro y de los apóstoles, no podrán tomar ningún participio
en los negocios políticos.
4o. La intervención de la autoridad civil en los matrimonios, divorcios, bautismos y entierros, y prohibición de que la autoridad eclesiástica proceda a estos
actos sin el "visto bueno" de la civil.
5o. El partido reconoce, como una de las cargas del Estado, el sostenimiento
del culto y de sus ministros, a quienes designará una congrua proporcional, decente y con toda puntualidad satisfecha. El clero, en consecuencia, no puede
contar con más rentas propias que las susodichas congruas, y los presupuestos
del culto, religiosamente pagados; y todos los bienes que vienen al clero, ora sea
de fincas rústicas o urbanas, ora de capellanías, fundaciones piadosas o cualesquiera otros títulos, o ya, finalmente, de diezmos, mandas, limosnas, derechos
parroquiales y obvenciones de todo género, pertenecerán al Estado, el cual será
dueño de bajar la cuota de estas últimas, o de suprimirlas del todo, según lo
juzgue conveniente.
6o. Se procurará establecer gratuita la asistencia del párroco a los casamientos, bautismos y entierros ; y si bajo el nombre de limosna u ofrenda (la
cual sólo se recordará a los pudientes) quedare establecida alguna oblación
módica y voluntaria, el rendimiento de ella no podrá tener otro destino que
el de ayudar al gobieroo a cubrir el presupuesto del culto y el de fundar hos-

Es incuestionable que esta parte
blicano, Puro o Democrático fue nor:c~ta, ~el Programa del Partido Repula Ley Juárez, la Ley Lerdo y la Le Ia~e;~nd1ca par~ los ~ombres de Ayutla;
en esa etapa inicial de nuestro lib:ralism as nos lo evidencian en este trayecto,
febrero de 1857 Icr . R ,
o, que concluye cuando, el día 5 de
,
' º nac10 amirez F-rancisc z
p .
Mana Mata León Guzm' G ill'
. o arco, onc1ano Arriaga José
•
'
an, u ermo Pneto y tr d
'
x1cana la Constitución políti
I
. . ~ os, an a la Nación Me.
ca para a consohdac1on de un régimen liberal.

VI
DESPUÉS DE AYUTLA

Concluido el régimen santanista con él
de México, los hombres del Pla d Ay 1
una prolongada etapa histórica
n e yut a empezaron ad f
etapa del País la de la Ref
,
ar orma a una nueva
'
orma; as1 ocupó 1
'd ·
.
renovación en forma plenamente d f' 'd d a pres1 enc1a el pnmero en esta
. .
e im a on Ignac· C
f
partidanos moderados de los homb res d e' Ayutla 10 omon dort, uno de
. los
ue provisional sentó l
.
' y aun cuan o su gobierno
f
'
as pnmeras bases de una
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que tomó parte como miembr d
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renovacion e sistemas en
L
. .,
o e su ga mete el licenciado don Benito Juárez
a aspiracion de este grupo de homb
.
.
don Juan Alvarez, tuvo como
ta ;es ~alido de la revoluc'.ón que presidiera
México; a este gl'upo correspond~:
un ~enta_I la Constitución liberal de
10 una sene de m
·
cos
que
dieron
como
remate
el
C
.
novac10nes y ensayos jurídi
onstituyente de 1856-1857.
Como era natural, el nuevo cuer o
. .
renovación de sistemas prom ·a p lconstit~cional mexicano, fruto de una
ovi o por a cornente l'b l
,
gur-pos significados d 1 f il'
. 1 era' provoco la protesta
d e algunos
•
e ª am 1a mexicana
· 1
conservadora
•.
, muy parbcu armente
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•
Y a 1gunos ID11itares qu·
,
por la pnvación de algunos . ·1 .
'
ienes se ve1an afectados
tumbre; además, muchos d/:i~:1sesge1os ,que le~ e1d·an habituales por ley y por cos.
ve1an pnva os o más b. di h
.
d e la. vida activa en la política Y d e1 d'1sf rute de ' puest ien
'bli c o exclwdos,
I g1es1a católica por medio de sus ob'ispos prom ¡ , d •os pu cos. La misma
fuera de la Iglesia, es decir excomul d '
~ go. e ictos en que declaraba
ga o, a qwen Jurara obedecer la nueva
523

522

�Constitución promulgada en 1857; a pesar de todo ello, el General don Ignacio
Comonfort fue electo Presidente Constitucional y tomó posesión el día lo.
de diciembre de 185 7.
El ambiente de la época día a día se agitaba, y así el General Félix Zuloaga
publicó un manifiesto contra el nuevo régimen con fecha 17 de diciembre de
1857. Este documento que fue expedido en Tacubaya, daba autoridad suprema
a Comonfort, impugnando la Constitución promulgada en febrero del mismo
año 1857· y en él pedía la disolución del Congreso y sugería se convocara a una
asamblea extraordinaria para redactar una nueva Constitución. Tras alguna indecisión de Comonfort, optó por declararse acorde con el Plan de Tacubaya, o sea
el documento expedido por Zuloaga, y desde luego mandó encarcelar a algunos
de los jefes liberales. Cuando Comonfort fracasó en la tarea de dirigir con
éxito favorable el movimiento de la rebelión cuya iniciativa tomó, presentó
su renuncia como Presidente de la República y se ausentó del País.
El día 19 de enero siguiente, 1856, el licenciado don Benito Juárez, Vicepresidente de la República según la Constitución del año anterior, fue proclamado Presidente provisional de la República, quien formó su Gabinete
con los hombres más distinguidos del grupo liberal, y así tomaron parte en la
nueva orientación que se daba a la Nación mexicana, don Melchor Ocampo, don
Santos Degollado, don Manuel Ruiz, don Guillermo Prieto y don León Guzmán.
Después de haber abandonado la capital de la República, estableció su
gobierno en Guanajuato, bajo el apoyo del Lic. D . Manuel Doblado, Gobernador de ese importante estado, además del que le ofrecía la coalición de los
gobernadores de los estados de Jalisco, Querétaro, Michoacán y Zacatecas.
Al mismo tiempo prestaba juramento como Presidente de la República en
la madrugada del día 23 de enero de 1858 y para el grupo conservador, el
General don Félix Zuloaga. Este acontecimiento hizo que el país se viera envuelto en una sangrienta guerra civil que duró tres años, pues México contaba
con dos Presidentes de la República, según el partido a que se pertenecía;
sangrienta guerra civil en que se luchaba por las reformas político-religiosa
y social que sustentaban los liberales, y la franca oposición de los conservadores.
No faltaron algunas representaciones diplomáticas acreditadas ante la Nación
mexicana que reconocieran al Gobierno del General Zuloaga radicado en la ciudad de México, más el Presidente Juárez declaró en una circular dirigida a
los Gobernadores de los Estados, que estaba firmemente resuelto a arrostrar
todas las dificultades y aceptar cualquier sacrificio para salvar la integridad
de las leyes y los derechos de los ciudadanos.
El licenciado Juárez decidió establecer transitoriamente la capital de la
524

Re~úbli:a en Veracru~, pues el Gobernador Gutiérrez Zamora había permanecido fiel ~ la causa liberal y el día 11 de abr-il de 1858 don Benito Juárez y
sus acompanantes se embarcaron en el puerto de Manzanillo, en el vapor norteamericano "John L. Stephens" de la línea del Pacífico, para después de un
prolongado viaje desembarcar en Veracruz el día 4 de mayo del mismo 1858.
Quejas de algunos ciudadanos de los Estados Unidos ante su gobierno de
n:ialos tratamientos_ y ultrajes cometidos por hombres del grupo de Zuloaga: hicieron que el gobierno de la Unión Americana interrumpiera sus relaciones
con_ el gobie~~ conservador, y esto provocó la determinación para que se
e_nv1a~~ a ~~x1co un ~epresentante especial con poderes para investigar la
s1tuac1on pohtlca del pa1s, este representante fue el señor Wm. M. Churchwell.
A la ~ez se le había ~echo indicación a este representante de la simpatía que
el gobierno norteamencano tenía para el gobierno presidido por el Presidente
Juárez. Después de estar en México algunos meses y visitar muchas ciudades
el señ?r.Wm. M. Churchwell llegó a la conclusión de que gran parte del puebl~
de ~ex1co estaba en favor del Gobierno de los liberales y que era propio que el
gob_1erno_ de los, Estados Unidos reconociera a dicho régimen presidido por
el licenciado Juarez, y de esta manera se inició un intercambio de relaciones
diplomáticas, recayendo la representación de los Estados Unidos en el señor
Robert M. McLane como Ministro de los Estados Unidos ante el gobierno del
Presidente Juárez, lo que confirmó el Senado de la Unión Norteamericana el
día~ de abril de 1859, poco después el Presidente Juárez enviaba a don José
Mana Mata como representante de su gobierno ante el de los Estados Unidos.
La posición del gobierno liberal se fortalecía día a día, y se consolidaba en
gobierno, definitivamente, en aquellos días, los postulados liberales proclamados enfáticamente en el movimiento de Ayuda.

VII
Dos INcmENTEs

Difícil es expresar en términos sintéticos y precisos un tema que ha apasionado por muchos años a los mexicanos, el tema relativo a los puntos que discutieron y trataron los representantes del gobierno mexicano y norteamericano
bajo el conocido nombre de: Tratado McLane-Ocampo.
'
Este Tratado ha sido tema de acusaciones continuas en contra del partido liberal, y mucho ha sido analizado y comentado por historiadores de diversa
525

�orientaci6n; no cabe en esta referencia, análisis de su articulado ni exégesis del
documento en general, s6lo cabe afirmar que en un momento de lucha con
circunstancias muy peculiares, no se procedi6 con el tino adecuado ni se hizo
un análisis de gravísirnos inconvenientes para el país, en la repercusión que
en lo posterior podría tener en la vida de México. Este tratado suscrito por el
representante mexicano, no lo fue por las cámaras de la representaci6n nacional, debido a que era imposible convocar a éstas en las condiciones que prevalecían en el país. Este tratado, indiscutiblemente muy ventajoso para los
Estados Unidos, seguramente por la presión del representante McLane obtuvo
extraordinarias concesiones que es lo que ha provocado las severas críticas de
historiadores posteriores. La misma representaci6n americana, dándose cuenta
del Tratado que se intentaba imponer a México, por medio del Senado de los
Estados Unidos negó su aprobaci6n, y en consecuencia éste tan traído y llevado
documento no tuvo vigencia, afortunadamente, para el país.
Es indiscutible que las concesiones que se estipulaban en el Tratado eran
onerosas, esto &amp;in duda alguna, y s6lo lo explica el momento y las circunstancias particulares en que se hallaban los grupos contendientes y la política
de un país fuerte con una vecindad tan próxima como los Estados Unidos de
N ol'teamérica.
La vigencia de este Tratado en la discusi6n activa, se ha conservado hasta
nuestros días, sin que se haya hecho una desapasionada exégesis dentro de un
análisis sereno, de este documento histórico que pinta a una época de crísis en
un ambiente agitado y confuso. Cuánto ganaría la historia mexicana con un
estudio mesurado y tranquilo aquilatando hombres y circunstancias.
Otro incidente también discutido y discutible fue y sigue siendo para la
controversia, el de la aprehensión de las naves comandadas por don Tomás
Marín para el bloqueo de Veracruz.
El grupo emanado del movimiento que se origin6 en Tacubaya, trataba a
toda costa de controlar la boca y gal'ganta de México que es Veracruz, y que
permanecía bajo el control de los leales al Presidente Juárez. Para obtener
este control puso todo su esfuerzo y no escatimó mínimo empeño.
Coincidiendo con este propósito el general Miguel Miramón se aproximó por
tierra a la ciudad y puerto, en movimiento combinado don Tomás Marín
-quien previamente había ido a La Habana-, se aproximó con dos buques
al puerto de Veracruz con el fin de intentar un bloqueo. Las naves que bloquearían Veracruz tenían por nombre "Marqués de La Habana" y "General
Miramón", las que conducían además pertrechos de guerra.
Al saber el gobierno del Presidente Juárez de la aproximación de las naves,
526

lo comunicó al Ministro de los Estados Unidos y éste lo hizo saber a su gobierno, manifestando que el gobierno del Presidente Juárez por circular suscrita
en Veracruz por Partearroyo, declaraba piratas a Marín y acompañantes.
El día 27 de febrero salieron de La Habana las naves referidas y el día 6
de marzo estaban a la vista de Veracruz, pasando de norte a sur con direcci6n a la Punta llamada de Antón Lizardo,* aquel marino que desde el siglo
XVI dio nombre a dicha Punta; en ese lugar fondearon las naves la tarde del
mismo 6 de marzo.
Aparentemente los buques comandados por Marín cumplían con los propósitos para el próximo bloqueo, pero he aquí que habiendo surtos en Sacrificios
barcos españoles, ingleses y franceses, observaron éstos que por la noche salían
de Veracruz la Corbeta de guerra americana "Saratoga" remolcada por el
vapor "Wave", y llevando a su lado el "Indianola", los dos últimos adquiridos
por el gobierno del Presidente Juárez en los Estados Unidos.
Las tres naves referidas navegaron a la punta de Antón Lizardo, donde llegaron aproximadas las 11 de la noche y tras una ligera resistencia de la
"General Mir-amón", ces6 el fuego y fueron aprehendidos los barcos capitaneados por Marín, conduciéndose a los prisioneros a lugar de seguridad, desbaratándose, de esta manera, los planes para la captura de la ciudad y puerto de
Veracruz.
Este incidente, como el anterior a que nos hemos referido, es digno de un
estudio desapasionado que analice las circunstancias que hicieron el desenlace
funesto para el grupo emanado del movimiento que se originó en Tacubaya. Es
indiscutible que se jugaban intereses de índole muy diversa en esta disputa entre
mexicanos, intervenían conveniencias de potencias extranjeras, muy particularmente de los Estados Unidos de Norteamérica.
Un estudio analítico y justo de estos incidentes, nos dará la realidad de unas
de las páginas más discutidas de la historia nacional.

VIII
S1sMo DE M.Éx.Ico

México vivía en la década posterior a la explosión de Ayutla, una etapa de

*

Antón Nizardo, o Antón de Niza, que por corrupción quedó en Lizardo.

527

�violentísimos sacudimientos en su sociedad, originados por la guerra interna,
que cualquier descripción es sólo un bosquejo.

absoluta si México no dejaba satisfecho el convenio o tratado, al sexto año de
vigencia.

Por ello se comprenderá bien el carácter aparentemente de exageración en
los informes que conocía el mundo exterior, y el juego de potencias extranjeras
en la vida interna de México. Las informaciones que circulaban en Europa Y
en los Estados Unidos, estaban bajo la tónica impregnada que le imprimían
los partidarios de los grupos que contendían, lo que daba inquietud .ª los extranjeros residentes en el país y excitaba a algunos agentes y negOC1antes de
potencias del exterior, a provocar una intervención que hasta se llegó a tener por
humana dentro del rigor&gt; de esta contienda.

El Presidente Juárez, enterado de esta voraz proposición, la desechó rotundamente.

Como la situación del país había hecho la suspensión del pago de la deuda
exterior la vida normal de México se hizo más complicada y se dio margen
en el ex~erior a la formación de una alianza tripartita entre los gobiernos francés, inglés y español, pam intervenir directamente en los negocios de México,
tendiendo a que se respetase la vida y tranquilidad de sus nacionales y se
hiciera el pago de la deuda exterior.
Esta deuda contraída por México, según las potencias reclamantes, era de

$ 82.316,290.86, que se descomponía en $ 69.994,542.54 como deuda a Inglaterra; $ 9.460,986.29 a España y$ 2.860,762.03 a Francia.
Si se hace un análisis del proceso de formación de la deuda extranjera, se
llega a colegir que muy otra fue la causa de la 'expedición tripartita, pues particularmente los casos de Francia y España, no justificaban una movilización
bien costosa de escuadras navales; por otra parte, el régimen del Presidente
Juárez, sin negarse al reconocimiento y pago de la deuda, hizo moción para un
aplazamiento, dado que las circunstancias de la lucha interna y el caos imperante, impedían un equilibrio en la economía, que pudiera satisfacel' tamañas
exigencias. Así lo hizo saber don Antonio de la Fuente, enviado ante las cortes
de Francia e Inglaterra
En esta situación de crisis económica perfectamente manifiesta, el gobierno
de los Estados Unidos, al enterarse del rompimiento de las relaciones con
Francia e Inglaterra, ofreció al gobierno del Presidente Juárez la negociación
de un tratado, por el que el gobierno de los Estados Unidos asumiría el pago
del interés al tres por ciento de la deuda consolidada que aquel país tenía con
los tenedores de bonos mexicanos, cuyo capital se calculaba en sesenta y dos
millones de pesos, a cambio de diversas estipulaciones e intereses, así como del
derecho de retención específico sobre las tierras públicas y derechos de minas
en Baja California, Chihuahua, Sonora y Sinaloa, con promesa de propiedad
528

Es que los intereses económicos y políticos de la vieja Europa y de la joven
república norteamericana jugaban un porvenir asaz venturoso en el campo
experimental de México.
Este era -dice un autor, en efecto, el lado trascendental de la cuestión;
México no venía a ser más que el punto de partida escogido pava el desarrollo
de un gran plan que acabaría por establecer en América influencias o hegemonías europeas o norteamericanas, tanto en el orden político como en el económico, y hasta en el cultural.
Lucha secular de dos expresiones cultur&gt;ales y de convivencia que tanto han
afectado al discurrir del mexicano.
México en el proceso lógico de su desarrollo hacia el advenimiento de un
nuevo orden, pagaba el tributo de innúmeros padecimientos al disloque de su
estructura medievalista que dejaba atrás, y recibía a la vez el impacto de una
lucha universal entre viejo y nuevo mundo, que hacía del territorio teatro de
sus hazañas, dando origen a una nueva estructura económica mundial y al concepto consolidado a integral de la Patria.
Preciso es meditar, para entender, la estructuración y consolidación de México, medieval y renacentista, perennemente dinámica e imponderable, con
sus altibajos en trayecto ascendente.
Entretanto los mexicanos se debatían en activa disputa y cruzaban sus armas
en los campos de lucha, la triple alianza formada por Inglaterra, Francia y
España se disolvía, después de múltiples disputas. En la última acta de la discusión tripartita, aparece la justicia que asistía a México para librarse de una
lucha internacional y a la vez ponía al país únicamente frente a la heróica
Francia, para entablar un descomunal combate; sería una lucha por demás
desigual, entre un país militarmente poderoso y uno pobre y débil con una
profunda división entre sus hijos.
Se daba principio a una etapa en que se jugaban en los destinos de un
pueblo, los de dos expresiones humanas. México tendría la última palabra.
El ciclo abierto por el movimiento activo de Ayuda, se consolidaría en
definitiva.
529
H34

�.
. . al hacia la Reforma tomaría franqueza y abriría
La proyecaón consutuc1on
d 1 Re,pública liberal hasta los al. ..
l ta a permanente e a
'
.
defrmtivamente a e p ' .
d ' .
1 de la Revolución mexicana,
d
,
a estruJante y e sismo, a
bores e otra epoc ,
. . , 1 d 1917 con marcada orientación soque dio al país otra Const1tuc1on a e
'
cialista.

que han impedido y están impidiendo a nuestra patria desenvolver los elementos
en que abunda para ser dichosa.
Yo no sé todavía si me iré con Mejía o marcharé para Texas, donde puedo
ser más útil, porque Austin es poco expedito y se ahoga en poca agua; pero
de todos modos tú procura estar en San Luis en todo Diciembre, donde espero
darte estreclío abrazo.
Dáselos entre tanto a Pepa y Ramona, con un cariño a los muchachos y disp6n de la buena voluntad de tu h.·. y amigo. Tomás.
Documento No. 2

APÉNDICE

Extracto de la discusi6n y acuerdo de la Junta Anphictiónica de Nueva
Orleans, en su sesión secreta, tenida en la noche del 3 de Septiembre de 1835,
en la calle de Ursulinas No. 103.

1

Documentos de la Junta Anphictiónica
de New Orleans, 1835

Lo liberales más rustinguidos se hallaban en los Estados Unidos, Y en la
ciud:d de Nueva Orleans se habían dado cita para constituir una Junta
Anphictiónica, de donde proceden estos documentos:

Documento No. 1
. b 7 d 1835 Mi querido Pancho: Consuélate y
Nueva Orleans, Sepbem re
e sal' del dominio feroz de los aristócratas:
llénate de gusto al saber que vas a A1r
r' fusilado muy pronto y que los
,
tr 'd r y tirano Santa nna se a
..
l
que e p1caro a1 o
.
lo ue les hizo perder la perfidia de
liberales Federalistas resar~~ con u~u~
l'to Quintana y demás reun malvado y de sus aux1hares y f1Tap1es, ora 1 '

1

fractarios.
,
ch especialmente de todo profano,
El adjunto extracto que reservaras mu . o,
.
d , de lo que hemos
.
sean de llana confianza, te impon ra
y aún de los hh ... que no
de la Junta Anphictiónica de esta ciudad y de
acordado en sesiones secretas
, dos meses sin que el
lan
halla tan avanzado, que no pasaran
que nuestro P
se
. d Tamaulipas y acaso avanzado hasta
. .
M ., haya tomado a Tamp1co e
'
R
insigne e11a
,
diados del año que entra, nuestra eSan Luis Potosí, y cuando mas para me
h b , un aristócrata ni un
ública
será
verdaderamente
libre,
porqu~
no
.
a r~ f , t'co alguno de los
P
1
relumbr6n, así como m• ob'ispo, m· fraile • ru monJa' ru ana

530

Reunidos en número suficiente los miembros de esta Junta, así mexicanos
como norte-americanos, dijo el señor Mejía, que el objeto con que había
promovido esta reuni6n, era el de dar cuenta a algunos miembros de la Junta
del estado en que se hallaba su plan, lo mucho que tiene avanzado y principalmente de las condiciones que se le han puesto y a que se ha visto en la
necesidad de condescender para proporcionar dinero y toda clase de auxilios para la expedición acordada sobre el Puerto de Santa Anna, de Tamaulipas; que varios capitalistas interesados en la libertad del Género Humano,
y en el bien del Estado de la Louisiana estaban prontos a ministrar el dinero
y correr el riesgo de perderlo en un caso desgraciado con tal que el mismo
general Mejía se comprometiese bajo su palabra de honor a promover y proporcionar que todo el terreno que se llamó en tiempo del Gobierno español.
Provincia de Texas, y que hoy hace parte del Estado de Coahuila y Texas, sea
vendido en precios equitativos, respetando la propiedad de los colonos, del
señor Zavala, y demás que tienen allí tierras, al Estado de la Louisiana o a
sus vecinos pudientes y se erija en Estado libre, soberano e independiente;
que por ahora reconozca por Centro al Gobierno de la Unión de los Estados
Unidos del Norte, mientras que se pueda realizar el gran proyecto de la nueva
República del Sur, de que se hará parte el mismo Estado de la Louisiana.
El señor Gómez Farías dijo: que como Vicepresidente que es de los Estados
Unidos Mexicanos, y por conocimientos que le asisten de las preocupaciones de
sus paisanos, del dominio e influjo que tienen allí los clérigos, frailes y grandes
propietarios, considera muy difícil el cumplimiento de la condición o promesa
a que se trata de comprometer el señor Mejía; pues aunque en realidad,
531

�ningún perjuicio se sigue a la nación Mexicana de perder un terreno que si
no puede poblar; siempre le ha de doler esa desmembración, y no es fácil,
principalmente ahora, hacer entender a la gran mayoría, que esa misma
desmembración es aparente y temporal, pues al fin, los Estados del Sur han de
venir a formar una sola nación federada.
Que como la base esencialísima de ese plan debe ser la libertad absoluta de
conciencia, el clero ha de oponer una fuerte resistencia, y por todo ello sería
lo mejor, o que se reservase la expedición para mejor oportunidad, o que el
señor Mejía allanase a los prestamistas a que la obligación principal se redujese
sólo a pagarles los fondos que presten con un premio de cinco por ciento al
mes, luego que se triunfe y el mismo señor Gómcz Farías vuelva a ponerse a la
cabeza de la República.
El señor Mejía y otros señores le cx'J)licaron, que el plan, estaba no sólo en
los intereses de los prestamistas, sino en el de todos los Liberales, y si bien era
cierto que el influjo del clero y de la aristocracia es poderoso, hay también en
la clase media mucha gente ilustrada y aspirante: que la multitud a quien se
ha de armar, es bárbara y sigue al que le pague bien, y que si el señor Farías
estaba acobardado por el triunfo efímero de Santa Anna en Zacatecas, debía
alentarse con las noticias que comunican nuestros corresponsales de que Santa
Anna ya está disgustado con el nuevo orden de cosas, porque vé que el Congreso no piensa hacerlo emperador, que es a lo que aspira, y sobre todo que
estaba ya comprometido; que urge su marcha para Tampico, y era necesario
que en la noche quedase resuelto lo que había de hacer, y que si se andaba
con escrúpulos y temores, todo se lo llevaría el Diablo.
En vista de esta decisión, el mismo señor Gómez Farías se convenció y quedó
resuelto por unanimidad, que se lleve adelante lo tratado por el señor Mejía
con los prestamistas, autorizándolo competentemente para que celebre los
contratos, y se obligue a todas las condiciones que le parezcan, y ofreciendo
que si se juzg&lt;". necesario el señor Gómez Farías firmará como Vicepresidente
de los Estados Unidos Mexicanos, y supuesto que urge ya muchísimo el que se
comience a obrar, se reúna mañana esta junta en sesión secreta para examinar
los trabajos que la comisión tiene ya concluídos acerca del plan de la revolución, que ha de regenerar políticamente a la nación mexicana, fijando para
siempre su libertad.
Documento No. 3
Plan acordado por la Junta Anphictiónica de Nueva_Orleans, la noche del 4

532

de S_eptiembre de 1835, para dar libertad verdadera a los Estados Unidos
Mextcanos.
Desp~és de una larga Y_ detenida discusión, que comenzó a las 8 de la noche y
concl~yo a la una Y. media de la mañana, fueron acordados por una mayoría
de mas de dos tercios de votos, los siguientes artículos que forman el plan
reservado:
lo. Los jefes Y supre~~s directores de la empresa por la reconquista del sist~ma ~ed:ral, Y es:1bleclmlento de un gobierno eminentemente Liberal, en México, seran los senores Don Valentín Gómez Farías, Don José Antonio Me·ía
y Don Lorenzo de Zavala.
J
2o: El primero como Vicepresidente y jefe que se considera de la Rep'br
' denes Y d.1spos1c1ones
•.
u ica
dMexicana, dará 1ªs or
convenientes, oyendo el dictamen
~ 1os -~tros dos cuando se puedan reunir y cuando éstos hayan marchado a la
:Jecuci~n, se arreglarán en lo posible a las instrucciones del primero, y sólo
,e podran separar de ellas en casos urgentes, exigiéndolo las circunstancias.
ah3o. El señor Mejía será general en jefe del Ejército Federal compuesto por
~ra de todo~. l~s q~e _puedan reclutarse en el Estado de la Louisiana, y despues de las m1hc1as c1v1cas que ha de ir levantando en todos los Estados or
donde pase hasta llegar a México.
' P

4o: ~l señor Zavala será el director y jefe de los colonos de Texas a q ·
sellm1mstrarán
. . necesiten para 'defenderse
menes
, armas;,d.mero, gente, Ycuantos auxilios
y amar allt la atenc10n del Gobierno de México mientras el seño M .,
el
t d T
•
r eJia ocupa
puer o e amp1co de Tamaulipas.

5°:

Los tres supremos directores acordarán el plan ostensible, bajo las bases
del sistema federal y procurando dar a entender, de una manera que alucine
que a excepción de Santa Anna y de los ministros que'
1pero que •no comprometa,
..
0 a~onse3an Y ama 1
1aban en el llamado Plan de Cuernavaca los cuales h d
sufnr I
. I (
.
'
an e
, ª pen,a capita_
cualquiera que haya sido su conducta posterior). En los
dem_as h~bra un olvido general y amnistía completa, por lo pasado, así como
un ngor mexorable para lo futuro.
6~. Se irán reinstalando las Legislaturas y Gobernadores de los Estados que
babia en Marzo de 1834, a excepción de las personas que no inspiren confianza
y lu_ego que se tome a México, se repondrán las cosas al estado que tenían en
el ci~do mes, Pª~ª. lo c_~al el señor Gómez Farías se pondrá en camino y se llamaran con la antic1pac1on conveniente a los Diputados y Senadores.
7o. Instalado que sea el Congreso, desarmad o y d'isperso el que se llama

533

�ejército permanente, el señor Mejía, a nombre y como General en Jefe del
Ejército Federal, hará al Congreso las peticiones siguientes: protestando la
más sumisa obediencia y sin amenaza alguna, pero sí ofreciendo que no dejará
las armas de la mano hasta que tengan efecto las determinaciones que re-

d~ que no se ~ntroduzcan a la República un número considerable de ingleses,
ruque su gabmete tenga influjo alguno en el mexicano.
Junta Anphictiónica de Nueva Orleáns, Septiembre 6 de 1835.-V. Gómez
Farías.-J. A. Mejía.

caigan.
Las siete peticiones al Congreso son las siguientes:
Primera: Que el mismo Congreso General, por lo extraordinario y urgente
de las circunstancias, legal y competentemente autorizado para hacer las reformas convenientes a la Constitución del año de 1824, sin poder tocal' la
forma de gobierno, independencia de la nación y libertad absoluta de imprenta.
Segunda: Que salgan inmediatamente de la República todos los obispos y
personas así eclesiásticas como seculares de quienes se sospeche con fundamento
que han de contrariar la reforma.
Tercera: Que cesen todos los cabildos eclesiásticos dejando nombrado un
gobernador de la Mitra y entregando al Gobierno toda la plata y alhajas preciosas.
Cuarta: Que se secularicen y supriman todos los conventos de frailes y
monjas, y sus bienes raíces y muebles, plata y alhajas queden a disposición del
Gobierno, a excepción de los ornamentos y vasos sagrados, que se repartirán
entre las iglesias pobr&lt;:s: los edificios e iglesias de los conventos servirán para
hospicios, casas de beneficencia, hospitales, cuarteles, talleres o se venderán
algunas para sinagogas o templos de los otros cultos.
Quinta: Que se declare que todos los mexicanos son libres para adoptar
a Dios como quieran, que se corte toda comunicación del Gobierno con Roma,
aunque podrá permitirse a los particulares que quieran seguil' el catolicismo
con tal que no perturben el orden público ni hagan prosélitos.
Sexta: Que se repartan con igualdad todas las fincas rústicas y urbanas, sea
cualquiel" el título con que se posean y con tal de que a los propietarios les
quede cuando menos una tercera parte, y todo el resto se dará a los habitantes
pobres, prefiriéndose al Ejército Federal, a cuyos individuos se les destinará
una porción de tierras y casas en premio de sus servicios.
Séptima: Que ha de haber una unión y alianza estrecha con los Estados
Unidos del Norte, y sus ciudadanos, especialmente los de la Louisiana, que
han de ser reputados como hermanos, se han de introducir libremente sin
necesidad de pasaporte, se les ha de hacer gl"acia de la tercera parte de los
derechos que se cobren a los efectos de otras naciones, y se ha de cuidar mucho

APÉNDICE

2

Actas de las Sesiones de la Junta Revolucionaria
Mexicana en Brownsville, Texas, 1855

ACTAS DE LAS SESIONES DE LA JUNTA REVOLUCIONARIA
MEXICANA, EN BROWNSVILLE, TEXAS, 1855
Sesión del día 22 de mayo de 1855
En la ciudad de Brownsville, a 22 de mayo de 1855, reunidos los ciudadanos
Melchor Ocampo, Juan José de la Garza, Ponciano Arriaga, Manuel Gómez
YJ~~ M~~• el ciudadano Garza manifestó que acaba de recibir una comunicac10n oficial del ciudadano Santiago Vidaurri, fecha 17• del actual, en Villa
Aldama (Estado de Nuevo León), en la que le participa haberse pronunciado
a la cabeza de la Milicia Nacional del Estado, contra la ominosa tiranía del
~l'al. Santa Anna, que el 19 del mismo mes emprendería su marcha sobre la
c'.udad de Monterrey donde lo esperaban con los brazos abiertos y conjura al
cmdadano Garza. y a. las demás personas amigas de la libertad que se encuentran de este lado izquierdo del Bravo, de que, sin pe'rdida de •:e
..
.., mpo, se d'IT!Jan
a ~ontel'rey las fuerzas que haya disponibles a fin de que uniformándose todos
en ideas, se acuerde un plan digno de la causa, añadiendo el ciudadano Garza
que, al h_acer presente la referida comunicación, su objeto era que se acordasen
las med1~as conducentes a favorecer la causa pública y obsequiar los deseos
· conoc1·
. del cmdadano Vidaurri.
. . El ciudadano Ocampo manifest'o que, sm
ffilento alguno del movlilllento preparado por el ciudadano Vidaurri, se había
535

534

�ocupado por su parte en hacer reunir y organizar algun?s elementos bajo la
inmediata dirección del ciudadano José María J. Carva1al Y que deseoso de
apoyar al ciudadano Vidaurri, har-ía cuanto est~vi.ese de s~ parte para _que el
referido Carvajal se pusiese en marcha, sin perdida de tiempo'. a un~~se en
Monterrey con las demás fuerzas libertadoras. El ciudadano Amaga diJo que
convendría que los individuos presentes se ocupasen en reda~tar el plan que
debería proclamarse en Mpnterrey y que para que los ~ctos e1ec~tados por, los
mismos tuviesen el carácter de formalidad que las cucunstanaas requenan,
proponía que se constituyesen en Junta Revol~~onaria en.cargada de los tra:
bajos relativos a la parte política de la revoluc1on, de arbitrar rec~rsos, orga
nizar fuerzas y, en fin, de todo aquello que fuese conducente al tnunfo de la
causa de la libertad.
Discutida la proposición, fue aprobada y se declaró desde !uego instalada
la Junta Acto continuo se procedió al nombramiento de Presidente y lo fue
·
· 'n el ciudadano Ocampo. Para Secretario fue nombrado del
por ac1amaao
, l · d
mismo modo el ciudadano Mata. El ciudadano Presidente nombro a cm adano Arriaga en comisión para presentar al día siguiente el proyecto del plan
que convendría remitir a Monterrey.
Habiéndose hecho presente que el ciudadano Carvajal necesitaba urgente. · para comprar las armas que le faltaban
mente algunos recursos pecumanos
.
y para auxiliar a la fuerza que estaba a sus órdenes, quedó encarg~~o el ciudadano Mata de procurar un préstamo de $ 1 000 con las condic1?nes que
juzgase prudentes, atendidas las circunstancias y de cuyo resultado dana cuenta
al siguiente día.
Juan J. de la Garza.
Manuel Gómez.

· Melchor Ocampo.
Ponciano Arriaga.
José Mata.

Sesión del día 23 de mayo de 1855
Leída y aprobada el acta de la sesión anterior, el ciudadano Mata ma~~estó
que había obtenido los $ 1 000 que la junta le había encargado solicitase
bajo las condiciones siguientes:
lo. La Junta otorgaría una orden de pago al portador admisi~le por la
tid d de $ 1 250 de derechos de importación causados en cualqmera de los
can ª
., d S t A
puntos que se pronunciasen contra la administrac1on e an a nna.
536

2o. Los ciudadanos Garza, Gómez y Mata darían su garantía personal al
prestamista para que si a los tres meses de expedida la orden no había tenido
verificativo el pago, se considerasen responsables a la devolución de los citados
$1000.
Aprobados por la Junta los términos del préstamo, se acordó expedir los
documentos en los términos expresados.
El ciudadano Arriaga dio lectura al proyecto del Plan que convendría mandar a Monterrey, después de una prolongada discusión, quedó adoptado en
los términos siguientes:
Artículo lo. El pueblo mexicano, en uso de su legítima soberanía, desconoce
al llamado Gobierno del Gral. don Antonio López de Santa Anna, las leyes
que han emanado de su bastardo poder y todos los actos de su administración que no han tenido más derechos que la fuerza.
Artículo 2o. Como es una necesidad imperiosa, preeminente, superior a
todos los debates políticos, sacudir el afrentoso yugo de la dominación dictatorial, el pueblo de Nuevo León y todos los que toman parte en tan patriótica
empresa, se abstienen de formular desde luego un programa político que depende más bien de la observación y de la experiencia de los sucesos revolucionarios y que se engendr-arán sin duda en ellos mismos; limitándose por ahora
a combatir vigorosamente hasta destruir la tiranía. La Junta Revolucionaria
que está ya constituida y a la que se unirán personas que merezcan la confianza
pública por sus antecedentes de probidad, ilustración y patriotismo se encargará de proponer a la Nación, oportunamente, el programa político que juzgue
adecuado a satisfacer las necesidades del país.
Artículo 3o. Esto no impide que independientemente del orden político
general de la República, los pueblos que se pronuncien adopten desde luego
y pongan en práctica todas las medidas sociales y de conveniencia pública que
demanden sus necesidades locales.
Artículo 4o. La revolución protesta sostener a todo trance la independencia
nacional, oponerse a toda enajenación del territorio mexicano y no aceptar
auxilio de fuerzas extranjer-as. La contravención a este artículo se considerará
como delito de alta traición.
Artículo So. Se declara vigente el arancel llamado de Caballos.
El ciudadano Presidente propuso que se escribiese una carta oficial al ciudadano Carvajal firmada por todos los miembros de la Junta, en la cual al
darle aviso de los $ 1 000 que se le remiten, se le diga ha de marchar tan pronto

587

�erse a las órdenes del ciudadano
como le sea posible a Monterrey, p~a pon d o no cree conveniente obrar
.
•
1 ·er motivo no pue e
Vidaum y que, s1 por cua qui d 1 J t no disponga del dinero sino que lo
de conformidad con los deseos e a un a,
conserve a la disposición de ésta.
.
. , l
ión quedando citada la mmeAprobada esta proposición, se termino a ses '
diata para el día siguiente.

José Mata,
Secretario.

Melchor Ocampo.

Sesión del día 24 de mayo de 1855

Nuevo León.
. la propos1c1on,
· ·, quedó aprobada.
Suficientemente discutida
d
1
ta se levantó la sesión acordán ose que e
No habiendo otro asunto que tra r
l
ando considerase conveniente
ciudadano Presidente citaría a los voca es cu
la reunión de la Junta.

José María Mata,
Secretario.

Sesión del día 27 de mayo de 1855
.
l Secretaría dio cuenta con una
Leída y aprobada el acta ~e la ~ntenir~:-a1 en que al acusar recibo de la
carta oficial del ciudadano Jose Mana J. a lJ '$ 1 000 que se le remitieron,
. . .,
f ch 23 del actual con os
.
.
que se le clirigto con e a
. t que el ciudadano V1daurn
entiende que no es c1er o
manifiesta que, aunque
.
, d s ni se mostraba necesitado
. . . de que se pusiese a sus or ene '
exija de él sacr1fic10

538

El ciudadano Presidente llamó la atención de la Junta sobre la aserción del
ciudadano Carvajal de no ser cierto que el ciudadano Vidaurri se mostrase
necesitado de auxilio en su rumbo, siendo así que terminantemente pidió que
marchen a Monterrey las fuerzas liberales que hubiese disponibles, y propuso
que cuando la Junta tenga que dirigir alguna nota al ciudadano Carvajal se le
haga conocer que la equivocación ha sido suya, insertándole el párrafo relativo
de la comunicación del ciudadano Vidaurri.
Discutida suficiente la anterior proposición quedó aprobada.

,
. el ciudadano Presidente propuso
Leída y aprobada el acta del d1a anterior, 1 f'n de que se sirviese manifestar
1 · d d O Garza con e 1
se dirigiese una nota a cm a an
.
te . hombres armas, etc., pertenea la Junta cuáles son los elementobesex1sdten ds .1 Estado de Tamaulipas, estuvo
.,
como Go ma or e
cientes a la secc1on que,
f d d
ta proposición en la conve,
:
pasado un an o es
a sus órdenes e1 ano proxim0
'
irniento de los diferentes
.d d d
e la Junta tenga conoc
niencia y aun neces1 a e qu
1
favorecer el movimiento de
elementos que existan y que puedan emp earse en

Melchor Ocampo.

de auxilio por su rumbo, omitía toda observación que sería tal vez infructuosa
y se sometía a las órdenes de la Junta; que las fuerzas que forman el ala derecha de la sección que debe operar a sus órdenes había avanzado de Guerrero
hacia Mier y que él, Carvajal, se hallaría sobre el río San Juan, el 26 ó 27
del presente.

Se dio lectura al acta del pronunciamiento de la Villa de Guerrero, que por
conducto de la Junta se dirige al Gral. Álvarez.
Habiéndose notado que la referida acta no venía acompañada del oficio de
remisión correspondiente, quedó acordado que la Junta cubra esa falta y participe al Gral. Álvarez su instalación, los trabajos que hasta aquí ha ejecutado
y el estado que guarda la revolución en el norte de la República.
El ciudadano Gómez manifestó a la Junta que: estando comprometido con
el ciudadano Vidaurri y otras personas de Nuevo León a unírseles luego que
levantasen la voz contra la tiránica administración de Santa Anna, creía de su
deber ponerse en marcha hacia el referido Estado y a ese fin solicitaba el pe11miso correspondiente.
El ciudadano Mata dijo que comprendía la naturaleza de los compromisos
que el ciudadano Gómez había contraído y deseaba que los cumpliese; pero que
creía conveniente a la causa pública que en vez de dirigirse el ciudadano Gómez
a Nuevo León con el carácter de un simple particular, debía hacérsele comisionado por la Junta para ir a trabajar allí en favor del bien público y del triunfo
ele los principios democráticos.
Discutida esta proposición quedó aprobada.
A moción del ciudadano Gómez quedó nombrado el ciudadano Arriaga para
redactar un manifiesto al pueblo mexicano.

El ciudadano Mata hizo proposición para que se estableciese un boletín de
noticias por medio del cual la Junta pudiese circular todas aquellas que sean de
interés público, así como algunos artículos en favor de los principios democráticos. Fue aprobada y nombrado redactor el ciudadano Presidente.

539

�Con Jo que terminó la sc:;ión a que asistieron los vocales de la Junta.

José María Mata V.,

Melchor OcamJJo.

Secretario

Sesión del 29 de mayo de 1855
Leída y aprobada el acta de la anterior, el ciudadano Gómez hizo presente
que debía ponerse en marcha en la tarde de este día y deseaba recibir algunas
instrucciones acerca de la misión que iba a desempeñar al Estado de Nuevo
León.
El ciudadano Presidente propuso como puntos de recomendación al ciudadano
Gómez:
lo. Que se diese a los prisioneros un trato humano y decoroso y que se canjeasen siempre que hubiese oportunidad de hacerlo, procurando, entretanto,
alejarlos de los lugares en que su presencia pudiera ser peligrosa.
2o. Que se procure guardar la mejor armonía con el clero y respetar los
intereses de esa clase que la sociedad tiene aceptados como legítimos; pero que
si por desgracia tratase de abusar de los objetos de su institución y de ejercer
una influencia ilegítima en la cosa pública, que sugiera se dicten las medidas
que sean suficientes a impedir semejantes abusos.
Puestas a discusión por su orden estas dos proposiciones anteriores, quedaron
aprobadas.

-, - ;

El ciudadano Mata propuso se encargase al ciudadano Gómez, en su tránsito
de esta ciudad a Roma, de organizar un servicio postal a fin de que la Junta
pueda m:ibir con prontitud las comunicaciones que le sean dirigidas de Mon-

Junta de fecha 25 del actual la había transe .
.
Valdemar que fue quien inm'ediata
nto al ciudadano Eulogio Gautier
próximo pasado· que Jo hab' . mdente ~ancló la sección pronunciada el año
. .
'
ia msta o vanas ve
ofic1al y que no había pod. d
.
ces a que le diese la respuesta
tab
1
, o conseguir más que la cart
.
a, en a cual se ve que Gautier Vald
.
a particular que presenque se piden.
emar se mega a dar las explicaciones
d Los ciudadanos Garza y Go'mez d'.
11eron que
¡
e parte del ciudadano Gautier V Id
no es sorprende esta conducta
hace pocos días para que facilitar: ;mar,:rque habiendo ocurrido al mismo
que se hallaban a cierta dista . d os ~ es, que eran de urgente necesidad
. d
nc1a e aqu1 prometí, d 1
'
c1u ad inmediatamente que los ·¿·
'
en o e entregárseles en esta
,
p1 iese, se negó a ha I
, b
que carec1an de todo fundamento
cero as1 ajo pretexto de
El ciudadano Presidente dijo ue I
supiese que no debía esperar ni a q . o e~pu~to bastaba para que la Junta
d
G .
qwescenc1a m coope .6 d
ano autter Valdemar en los tr b .
rac1 n e parte del ciudad l
a1os que la mi
h
e a revolución y que para q
d
sma a emprendido en favor
l
ue cuan o llegu l
ugar que le corresponda, proponía se hi .
e e caso, cada uno obtenga el
c1ese constar en el acta 1
Tomado en consideración lo manif t d
o expuesto.
y lo propuesto por el ciudadano p .: a o por los ciudadanos Garza y Gómez
.
res1 ente, fue esto último aprobado
El ciudadano Mata h.IZO presente que debiendo
.
mez, quedaba incompleta la co . º6 d
ausentarse el ciudadano Góm1s1 n e recursos d
f
y proponía en consecuencia se nomb
I
e que orma parte el segundo
El ciudadano Presidente nombró en :se a person~ que haya de remplazarlo.
dano Garza.
mplazo del ciudadano Gómez al ciuda-

ª

Con lo que terminó la sesión a que asistieron todos los vocales de la J unta.

Melchor Ocampo.

José María Mata V.,
Secretario.

terrey. Fue aprobada esta proposición.
El ciudadano Gómez manifestó que era muy probable encontrarse en el camino algún pliego dirigido a la Junta y como era aún más que bajo la misma
cubierta le viniesen comunicaciones dirigidas a él directamente, pedía se le
autorizase para abrir cualquier pliego que, dirigido a la Junta, encontrase en
su tránsito.
Sin discusión quedó aprobada esta petición.
El ciudadano Garza hizo presente que luego que recibió la nota de esta
540

Sesión del día 30 de mayo de 1855
Leída y aprobada el acta de la anterior el .
consideraba conveniente se
..
1 .' ciudadano Mata manifestó que
.
d .
rermttese a ciudadano Gó
d .
Pliego e mstrucciones que se 1
t
,
mcz un uplicado del
o en rego en esta ciudad t d
acto aunque era puramente ceo ó .
,
an es e marchar, cuyo
n rmco, quena proponerlo a la Junta para que
541

�hubiese de él la constancia respectiva en el libro de actas de las sesiones de la
Junta.
Después de una ligera discusión quedó acordado se remita el duplicado de
que se trata al ciudadano Gómez y se le diga en el oficio de remisión que acuse
el recibo correspondiente.
El ciudadano Mata hizo presente que el Sr. Juan Julio Merner, que ha servido durante varios años como oficial de infantería y de ingeniero en Suecia
y en Dinamarca, y que últimamente estuvo al servicio del Gobierno de México,
había ofrecido cooperar a sostener la causa de la libertad, si por la Junta se le
daba un grado competente y se le revalidaba, después del triunfo de la revolución, el despacho que obtuviese ahora, por el Gobierno que suceda a la administración actual; presentó al mismo tiempo los documentos que comprobaban
los servicios que había prestado y manifestó que, en su opinión, era muy conveniente aceptar los servicios del Sr. Merner por considerarlos muy útiles en
Monterrey, cuya plaza debe ser atacada por las fuerzas que el Gral. Well ha
hecho marchar en esa dirección.

El ciudadano Presidente dijo: que consideraba muy conveniente aceptar los
servicios del Sr. Merner; que era de opinión que en vez de acordar desde ahora
el arma en que había de servir y el grado en que se le había de considerar era
más prudente y propio del carácter de la Junta limitarse a hacer una recomendación del citado Merner al ciudadano VidaUI'ri, para que éste determine sobre
esos particulares lo que juzque más útil a la causa pública, comprometiéndose
la Junta, además, a esforzarse en hacer reconocer por el Gobierno que suceda
a la despótica administración actual, el grado que el Sr. Memer obtenga en
las filas de los que pelean por la causa de la libertad.
Discutida la proposición en los términos presentados por el ciudadano Presidente quedó así aprobada.
El ciudadano Mata dijo que sabía que el Sr. Memer necesitaba recun;os
para trasladarse desde esta ciudad hasta Monterrey y proponía, en consecuencia,
se le auxiliase con la suma de 60 pesos.
Sin discusión fue aprobada y que se dé conocimiento de ello al ciudadano
Vidaurri en la nota que se le diri.ja recomendándolo al Sr. Memer.
El ciudadano Presidente manifestó, que tanto para el gasto que acaba de
aprobarse, como para el pago de impresiones y otras varias cosas, se necesitaba
que la Junta tuviese un fondo con qué poder hacer frente a esos desembolsos que, con ese fin excitaba a la comisión nombrada para obtener recursos, activase sus trabajos respecto del préstamo que está solicitando.

542

El ci~dadano ,M~ta contestó, a nombre de la comisión, que activará cuanto
sea posible el termmo del asunto que se le ha confiado y, entre tanto, para
que la falta
1 de
J fondos no sea un obstáculo para Ja marcha del Sr. M erner,
asegura ~ a unta que en el mismo día le entregará los 60 pesos acordados y
pr&lt;&gt;_&lt;:urara alguna otra suma para el día siguiente, sea por cuenta de la revoluc1on, sea por su cuenta propia, si de otro modo no se puede conseguir.
otro asunto de qué tratar, se levan•/..
·' a la que no
.No. habiendo
.
"" la ses10n,
as1sbó el cmdadano Gómez por estar ausente en comisión.
Melchor Ocampo.

José María Mata V.,
Secretario.

Sesión del día lo. de junio de 1855
Leí_d a Y aprobada el acta de la anterior, se dio cuenta con una nota oficial
del
d"ing1
· ·da a1
· dciudadano Santiago Vidaurri' de fecha 23 del u'1•:~
w..i.u0 mayo,
cm adano Garza, en que manifiesta haberse apoderado a viva fuerza de la plaza
de Monterrey, hecho prisionero al Gral. Cardona, al coronel Morett y a la mayor
' parque y armas •
d parte de la oficialidad quedando dueño de la artillena,
emuestra la necesidad de que todas las personas que combaten por la libertad'
se pong~n d~, acuerdo para que haya la unidad de acción que debe presidir ~
la o~gamzacion ~e los ramos de guerra, hacienda y política y que aseaurarán
el triunfo de la libertad contra el despótico Gobierno de México.
'"'
El ciudadano Presidente dijo: que debía ser, muy satisfactorio para la Junta
que to~os sus actos coincid~~sen con los deseos del ciudadano Vidaurri, a quien
propoma se contestase _hac1~~dole una reseña de todos )os trabajos ejecutados
pov_!ª Junta;_ de sus d1spos1ciones encaminadas todas a obtener la unidad de
acc1on apetecida y de la resolución adoptada de antemano de conso·tw· 1 ·
dd
Vd
·
r a cma ,ano i aurn en el centro de las operaciones militares, cuya autoridad deberran rec~nocer t?das las fuerzas que se habían movido o se moviesen por los
recursos o influencia de la misma Junta.
Discu~da la pro?osición anterior fue aprobada, acordándose que a la nota se
acompane un duplicado del plan que la Junta remitió al ciudadano Vidaurri con
fecha 23 del pr~ximo pasado y se le suplique tome las medidas convenientes
para que los phegos que dirija vengan con celeridad (y) seguridad, pues el
que ahor,a se contesta, se ha recibido después de ocho días de su fecha y abierto.
El ciudadano Mata hizo presente a nombre de la Comisión de Hacienda

'

543

�que había parcticado cuantas diligencias había creído oportunas para realizar
el préstamo que se ocupaba hacía algunos días y que la única propuesta que
había obtenido, consistía en que el prestamista pagaría al 23o/o una orden por
valor de $ 8 500, que debería ser compensada con derechos de importación
causados por el portador en cualquier punto de los que estuviesen pronunciados
contra la administración de Santa Anna; añadiendo que a pesar de las facultades que respecto de este asunto había recibido la comisión, ésta no había
querido proceder a terminar el contrato hasta consultar la opinión ele la Junta.
En la discusión se tuvieron presentes las circunstancias actuales de la revolución, que exigen se hagan grandes sacrificios para obtener el triunfo; la utilidad
que con la adquisición de la suma propuesta resulta facilitando las operaciones
de la Junta paralizadas por falta de recursos y, por último, que ese sacrificio
insignificante para la Nación y otros mucho mayores deben hacerse, no sólo
porque llevan por objeto restaurar la libertad y garantía de los mexicanos, conculcadas de un modo infame por Santa Anna y sus satélites, sino porque los
robos y actos de inmoralidad de la adminitsración actual causan tal perjuicio
y ruina a la Patria, que no hay sacrificio que no deba hacerse para evitar tan
funestos actos.
Conformes todos los individuos presentes en lo expuesto, se acordó aceptar
el préstamo en los términos propuestos y que se expida la orden por valor de los
$ 8 500 referidos.
·
El ciudadano Mata propuso que se nombrase un tesorero que se encargase
de recibir la suma que iba a quedar a disposición de la Junta, para que la
tuviese en su poder y distribuyese con arreglo a las órdenes de la misma.

Después de una ligera discusión fue aceptada la proposición y nombrado
tesorero el ciudadano Mata.
El ciudadano Garza hizo presente que la falta de recursos, con que hasta
aquí ha tropezado, le había impedido alistar activamente alguna fuerza que
marche cuanto antes a auxiliar a las que ya operan sobre el enemigo; que con
los recursos adquiridos podrá hacer salil' muy pronto 100 infantes y 50 dragones,
armados y municionados.
El ciudadano Presidente propuso que de la suma que iba a obtenerse, se
pusiesen a disposición del ciudadano Garza $ 1 700 y el resto quedase destinado
para los gastos de la Junta. Sin discusión quedó aprobada la proposición.
Quedó acordado igualmente el pago de las siguientes cantidades:
La de $ 60 facilitada al Sr. Merner por el ciudadano Mata, según el acuerdo

La de $ 10 por gasto de impresión del Noticiero ~el Bravo.
La de $ 20 para auxiliar al correo que marcha a Monterrey.
El ciudadano Arriaga dio lectura I
l
hiciera a nombre de la Junta R 1ª .ª pr~ ama que se le tenía encomendada
evo uc10nana la cual f
, •
bada acordándose se im •
. '
ue unammemente apro'
pruna en esta cmdad
·
dadano Manuel Gómez.
Y se rerruta una copia al ciuCon lo que terminó la sesión, a la que no .
hallarse ausente, en misión.
asistió el ciudadano Gómez por
Melchor Ocampo.

José María Mata V.,
Secretario.

Sesión del 3 de junio de 1855
Leída y aprobada el acta de la anterior 1 . d d
.
que habían llegado a esta ciudad los ciuda~;m ~ ano Arr1aga ~zo presente
con el objeto de prestar a la revolución lo
~s. epeda, C~lderon, Fagoaga,
dadano J uárez le había escrito
d ~ s:rv1c10s que pudiesen, que el ciula falta de recursos no había pod'~comen an oselos y manifestándole que por
de él dependiese.
1 o moverse para ser útil a la causa en cuanto
Después de una ligera discusión
uedó acor&lt;l
servicios de los referidos ciud d
' q
ado que se aceptarían los
logo a la capacidad de cada a anos y que se les emplearía del modo más anáuno.
El ciudadano Presidente manifestó que 1
,
Junta tuviese en su seno al ciudad
, e sena muy satisfactorio que la
ano Juarez pero que
,
en Acapulco debía ser de más u t·1·d
d
1
'
cre1a
que suh presencia
1 1 a a a causa públ'c
1,
ya en revolución una parte del Estado de Oaxa
i ~' porque .a lan_dose
hacer que la revolución se e t d"
ca, podna con su influencia
.
,
x en iese a todo el Estad0
1
rmpedia que el ciudadano Juar'ez se pusiese
.
a1causa que
en mov· .Y como
t
recursos, proponía que se hiciese un f
":11_1en o era a falta de
para que pudiese realizar su rnarch:s u:~o p~~a rernit1rle _la suma de $ 250
Acapulco, venir a esta ciudad o p
'd p o dleJand~lo en libertad para ir ª·
.
roce er en e sentido q
• •.
.
tlsrno le dicten como más , til 1
, .
ue su JUICIO y patnou a a causa pubhca.
. Suficientemente discutida esta proposición, fue aprobada
d1~~ llevarse a cabo quedó nombrado en comisión el ciu y para que pusohc1tar un préstamo de $ 500' de 1os cua1es la rrutad
.
dadano por
Mata
para
se remitirá
el vapor

de la sesión anterior.
545
544

H35

�que debe salir el día 5 del actual para Nueva Orleáns al ciudadano Juárez y
la otra mitad se destinaría para auxiliar a los ciudadanos Zepeda, Fagoaga y
Calderón, cuando hayan de moverse para Monterrey o para el punto a donde
deben ir a prestar sus servicios.
El ciudadano Garza manifestó que activaba cuanto podía el alistamiento de
los 150 hombres que debían marchar sobre la línea del Bravo y que podía
asegurar que para el día 6 a más tardar se pondrían en movimiento. No habiendo otro asunto de qué tratar, se levantó la sesión a la que no asistió el ciudadano Gómez, por hallarse ausente en comisión.

José María Mata V.,
Secretario.

Melchor Ocampo.

y otro
. da dano Carvajal.
.
. de $ 4 para socorro del correo remitido por el cm
El ciudadano Garza hizo presente
actividad a la organización d l f ' que aunque había precedido con toda
.,
e a uerza que debe march
l
luoon, no había sido posible h
l
1i
ar a sostener a revo.
acer a sa r para el día q
.,
sesión; pero que se verificar,
ue anuncio en la última
a muy pronto pues estaba
.
d
municiones y otros objetos necesarios.
'
ya provisto e armas,
No habiendo otro asunto de
asistió el ciudadano Góm
quhealtlratar, se levantó la sesión, a la que no
ez, por
arse ausente en comisión.

Melchor Ocampo.

pliegos interceptados al enemigo.

v.,

Sesión del día 8 de junio de 1855

Sesión del día 6 de junio de 1855
Leída y aprobada el acta de la anterior, se dio cuenta con una carta del
ciudadano José María J. Carvajal, de fecha 2 del actual, acompañando varios

José María Mata
Secretario.

Leída y aprobada el acta de l
.
.
dano Gómez dirigida desde R a antenofr,chse dio lectura a la nota del ciuda'
orna con e a 5 d l
al
su llegada a aquel punto, el arreglo qu
l
~ .actu ' en que participa
en el tránsito y manifiesta que el si e_ para e serv1c~o de co~eos había hecho
terrey.
gwente marchana con dirección a Mon-

Que se conteste de enterado con aprecio.
Otra nota del mismo ciudadano Carvajal de fecha 6, en que participa que
habiéndose movido el enemigo de Camargo en número de 500 hombres, se
movió inmediatamente para hostilizar el flanco derecho de aquél, pero que en
la madrugada del mismo día 5 había retrocedido a marchas dobles a Camargo.
Que se conteste de enterado.
El ciudadano Mata manifestó que aunque no había podido arreglar todavía
el préstamo de $ 500 para que fue comisionado en la sesión anterior, tenía la
satisfacción de informar a la Junta que había sido enviada al ciudadano Juárez
a Nueva Orleans la suma de$ 250 según el acuerdo de la Junta. Que esperaba
para la próxima sesión poder dar cuenta de los términos en que hubiese negociado el préstamo.
A moción del ciudadano Presidente quedó acordado que la Tesorería haga
los pagos siguientes: uno de $ 10 por la impresión del número dos del Noti-

ciero del Bravo.
Otro de$ 15 por la del Manifiesto de la Junta a sus compatriotas.
Otro de $ 4 por francatura de correspondencia.

546

Que se conteste de enterado con aprerruo.
.
A moción del ciudadano
Mata se aprobó e1 gasto de $ 4 para socorro del
.
correo que condujo la comunicación del ciudadano G'omez.
No habiendo otro asunto de que tratar se levantó la sesión.

Melchor Ocampo.

José María Mata V.,
Secretario.

Sesión del día 11 de junio de 1855
Leída y aprobada el acta de la anterior el ciud
nota que había recibido del G bº
.
.'
adano Garza presentó una
o ierno mtenno de Nuevo L ,
l
.
para que -cuanto antes se traslade
l d ,
eon, en que o e.xc1ta
' con as emas personas
d fº d
causa de la libertad' a la ciudad de M onterrey a fin de q
que ed 1en en la
sobre los puntos más import t
.
ue puestos e acuerdo
an es re1ahvos a la revolución en general y a los

547

�Estados de oriente en particular, dicten las medidas que juzguen indispensables
para llevar a cabo el objeto.
Presentó asimismo un ejemplar del Restaurador de la Libertad, periódico
político que ha comenzado a publicarse en Monterrey, y una carta confidencial.
El ciudadano Presidente, presentó una carta recibida de Roma en que
anuncian la salida de una sección de tropas enemigas de Camargo con destino
al Estado de Nuevo León y que se había recibido en aquel día, ocho del actual,
un correo de Monterrey excitando a los ciudadanos Carvajal, Garza y Capistrán
para que sin pérdida de tiempo se moviesen con sus fuerzas a incorporarse a
las de Nuevo León que debían atacar al enemigo. Presentó también otra carta
del ciudadano Carvajal en que éste dice que se ha puesto ya en marcha con la
fuerza que está a sus órdenes, rumbo a Agualeguas, que es el lugar de concentración de las fuerzas de Nuevo León.
El ciudadano Garza manifestó que había comenzado a mover parte de la
fuerza que va a sus órdenes y que él mismo, con el resto, se pondría en marcha
durante la noche para acudir cuanto antes al llamado que se le hacía.
A moción del ciudadano Mata se aprobó el gasto de $ 20 para pagar al
correo que vino de Roma, quien fue ajustado allí por el Sr. Moisés.
Habiéndose hecho presente que los ciudadanos Fagoaga, Zepeda y Calderón,
que debían marchar con el Sr. Garza, carecían aún de varios objetos indispensables para su equipo y de los recursos necesarios para obtenerlos, se acordó
que del fondo de gastos de la Junta se entreguen $ 50 al ciudadano Zepeda
para que se provean de lo que les falta.
El ciudadano Presidente manifestó que establecido ya un Gobierno en el
Estado de Nuevo León, como se deducía de la nota que ha recibido el ciudadano Garza y debiendo ausentarre el mismo ciudadano Garza para ponerse al
frente de las fuerzas que van a marchar en auxilio de la revolución, creía que
la Junta se hallaba en el caso de disolverse, puesto que no tenía ya objetos inmediatos de que ocuparse.
El ciudadano Garza dijo que no era de opinión que la Junta se disolviese
porque, si bien era cierto que con la salida de la fuerza que está a sus órdenes,
aquélla no tenía aquí obje. inmediatos de que ocuparse, había uno y muy
importante que en su concepto no debía desatender. La revolución, aunque
haciendo progresos por distintas partes de la República, dista mucho de pre~entar la unidad que es tan necesaria para el triunfo y la Junta, encargándose
de procurar esa unidad, podría hacer un bien inmenso a la causa pública, no
sólo con sus trabajos en favor de los principios, sino por el prestigio de que
548

gozan en todo el país algunas de las
prestigio que contribuir'1a m h
pdersonas que componen la misma Junta
uc o a ar respetab'lid
'
1 d
favorecer su triunfo.
a a la revolución y a
El ciudadano Mata manifestó.
..
tad · que opm~ba por la disolución de la Junta
es O porque cons1de
·
'
ocuparse. Los fines que se prop
l .
1
ra que no tiene objetos de qué
el plan de la Revolución q
uso a msta arse fueron dos: el primero, formar
ue en su concepto tropeza
que demostrase a los ciudada
1
.
se con menos resistencias
,
nos que a primera d tod I
'
pa1s era la destrucción del 0 ,....:
G b'
e
as as necesidades del
.
.. ...noso o 1emo que
b I
de1ase en aptitud de hacer vale I dif
~~a so re osb mexicanos y
1os ·,
, •
l' as
erentes opmiones
1
zac1on pohuca de la Rep,u bl'ica pud'1esen tener p
que
d so re a organie1 segundo fue dar unid d I
.,
ara cuan o llegase el caso.
, .
a a a revoluc1on en esta p rt d 1
. .
'
R epubhca, haciendo qne todas Ias fuerzas que por su a. fle e .temtono de la
cursos se pronunciaran reco .
m uenc1a o por sus re.
'
noc1eran un centro común q ah
l
ue ogase as diferentes aspiraciones personales y ri r d d d
hubieran tenido lugar Q
va i a es e localismo que de otro modo
.
· ue en cuanto al p ·
b'
nada había que hacer supuesto que N
L~er o Jeto de la Junta, creía que
ha 'd
'
uevo eon ha procla d
que
s1 o aceptado por todo el E tad
ma o ya un político
fuerzas del ciudadano Carvajal ~- o Y, en cuanto al segundo, movidas ya las
ciudadano Garza, no queda a Ju::~s a hacerlo inmediata?1ente las del
~te respecto.
guna otra cosa de que ocuparse en
tal como hasta aquí ha

1f

P_or último dijo que considerando de bastante
el ciudadano Garza era de . '6
.
peso las razones emitidas por
·'
opim n que s1 Ilegab ¡
d
que se hallaban presentes pudiese
. d
a e caso e que los individuos
n servir e algún modo
b
se reunieran ·d
. para o tener la unidad
de Ia revolución,
.
e nuevo para aquel fm co
h b'
para eJecutal' lo que antes ha dicho.
. . mo se a ian reunido
El ciudadano Arriaga hizo presente ue
que quedase acordada la disolu . , d I qJ ' en su concepto, aun en el caso de
c1on e a unta n d b'.
'f
porque dentro de pocos días podrían recibirs ' o ~ .ia ~en icarse desde luego,
dadano Gómez o del ciudad
V'da . e comun1caaones oficiales del ciuano i urr1 que d b ,
ción y no hallaba razón que le
d'
e enan tomarse en considera.
persua iese de la neces. d d
.
d'1atamente
.
que pueda haber
de que la Junta se disuelva mme
• que c , i a b',
lución de la Junta trae , l .
.
,
re1a tam ien que la cliso,
na e mconvemente de q
h b'
a las personas a quienes
h
. .
ue no u iese quien exigiera
.
se an summ1strado fondos 1
.
qwen procurase que las órdenes d
' as cuentas respectivas¡
de los prestarni~tas fuesen satisfec: pago q_ue la Junta ha expedido a favor
tod I
as y quien quedase encarg d d
'b'
as .as comunicaciones qu e a Ia Junta puedan venir dirigidas.a o e reCI ir
El cmdadano Presidente expuso que la Junta se formo, para enviar
. un pro-

549

�vaha, para las atenciones de la fuerza que en la noche últim
,
a sus órdenes más suma que la d $ 64
a babia marchado
ciente para :ubrir ni los m'
e . ' suma que, estaba seguro, no era sufias preasos gastos y q
.
1
suplicado lo hiciese presente 1 J
ue por o mISmo le había
a a unta para que .
'bl
algún fondo que libertase al ciud d ' G
s1 era ~s1 e, se le remitiese
que indudablemente se encontrar: ano f arzald de los ternbles compromisos en
por a ta e recursos.

yecto de plan y los recursos de hombres armados que pudiera, al ciudadano
Vidaurri, por haberlos éste pedido en la primera comunicación que dirigió al
ciudadano Garza; que ambos objetos están cumplidos y que ni sabía, el que
habla cuáles serían las atenciones subsecuentes de la misma Junta. Que en
cuanto a recibir contestaciones de enterado, a dar avisos de simple trámite,
cualquiera de sus miembros estaba autorizado por la misma naturaleza de
las cosas; que sobre exigir cuentas creía que no era incumbencia de la Junta, pues
correspondía más a los que recibieron las sumas que ella distribuyó, publicar
cuando fuera oportuno la inversión de ellas; que el pago de las órdenes dadas
por la Junta tenía mejores garantías en dos ciudadanos tan influyentes como
el ciudadano Garza en Tamaulipas y Gómez en Nuevo León, que no en las
gestiones que pudieran hacer o el resto de la Junta unido o cualquier-a de sus
miembros y que este pago siempre dependería más del carácter de aquellos en
cuyas manos llegaran a caer los fondos suficientes, que no de lo que la Junta
hiciese; que hasta ridícula y perjudicial le parecía la subsistencia de la referida
Junta, ridícula si no hacía nada o sólo hacía lo que le mandase el Gobierno
de Nuevo León; perjudicial si se ponía a contradecir o entrabar la acción de

El ciudadano Arriaga di'o
, ,
hubiese adoptado las mediÍas que no.comprend1a como el ciudadano Garza no
convementes respecto d l
.,
que por su parte estaba dispuesto a que la Junta
asunto en cuestion; pero
en marcha, con todos los recursos posibles.
awu ase a la fuel"La que estaba

ésta.
Ampliada la discusión con nuevas razones expuestas por los ciudadanos vocales, quedó acordado que la Junta suspendería sus sesiones sine día (sic) .

El ciudadano Presidente manifestó
.
.
remitiesen sin pérdida de tiempo l '. qdueds1 era posible conseguir los $ 200, se
cm a ano Garza.

El ciudadano Mata manifestó que no habría conseguido más dinero que el
remitido a Nueva Orleáns al ciudadano Juárez, y que como la Junta hubiese
acordado ya que del fondo de gastos menores se entregasen a los ciudadanos
Zepeda, Fagoaga y Calderón, $ 50 para completar su equipo, creía que ya no
era necesario negociar los $ 200, que debían destinarse a ese objeto y que por
lo mismo proponía se expidiese el crédito por valor de $ 1 086, que correspondía
a la suma situada en Nueva Orleáns.

El mismo ciudadano Mata añad·,
del ciudadano Zepeda l
io, q~e el hecho que ha referido por súplica
' e consta ser cierto por habé 1O f .
ciudadano Garza la noche últim
'
rse re endo el mismo
.
a, en 1os momentos de march
l
bse
vac1ones del ciudadano Zeped a 1e parec1an
, m
ar; que as o r· · ·
referido ciudadano Garza de
. uy JWciosas Y que para salvar al
1os compromisos a que se hallab
,
poma que se solicitasen en el acto $ 200 ue l
.. ,
a expuesto proZepeda que está para march
.
' q, se e remtbnan con el ciudadano
ar a mcorporarsele.

.i

ª

Aprobada la proposición del ciudadano Mata
, ,
citar el dinero y acordada 1
.. , d
' quedo este encargado de soli'
a emmon e una orden d
1
para entregarla al prestamista q f 'li
e pago por va or de $ 840,
ue ac1 tase los $ 200 que iban a procurarse
Con lo cual se levantó la sesión.
·
Melchor Ocampo.

José María Mata V.,
Secretario.

Aprobada esta proposición, se acordó expedir el crédito por valor de la suma
referida y se levantó la sesión.
Melchor Ocampo.

José María Mata V.,
Secretario.

Sesión del día 12 de junio de 1855
Abierta la sesión, el ciudadano Mata hizo presente que el ciudadano Zepeda
había ido a verlo para manifestarle que sabía que el ciudadano Garza no lle550

Sesión del día 21 de junio de 1855
Leída y aprobada el acta de la anteri
1 S
,
.
nota del ciudadano Benito Juáre
or, a e~retaría dio cuenta con una
$ 250 que por acuerdo de la Jz etan quelacusa recibo de la letra por valor de
un se e remitió dando l
·
auxilio y manifestando que rnarch , A
1 .'
. as graoas por ese
estuvieren expeditos y si no marchara, a l lcapu co s1 los medios de comunicación
ara a ugar en que se crea
.
pued e ser de alguna utilidad a la causa 'bli
que s~ prese.nc1a
.
.,
pu ca, cuya nota se mando archivar
Se dio tamb1en lectura a una nota del ciudadano Juan José de la Garza d~

551

�f cha 17 del actual dirigida des~ Roma, en que participa haber llegado a esa
;blación en Ja noche del día anterior; acusa recibo de lo~$ 200 (u~a:e le r\
mitieron y traslada a la Junta la autorización qu: le ha SI?º con: $
Gobierno del Estado de Nuevo León para negociar un prestamo
y comprar las armas que pide.

ro~

Después de discutir este último punto, se acordó que se conteste al ci~adano
Garza ue la Junta se ha enterado con satisfacción de su_ llegada a om~ y
q
d admitir la sustitución del poder que le confiere, para negociar
que no pue e
. f' .
ue la Junta está
1 , tamo porque considera que aquél es msu ic1ente y porq
.
e preds. 1 .'
Se acord6 también se diga al ciudadano Garza que no h~n sido
para lSO \ erse.
. d d
e al que
recibidos los periódicos, ni las comunicaciones del cm a ano arvaJ
dice en su nota, que remitía.
Se dio cuenta con una nota del Gobierno provisional político y ;~:~r ~;~
Estado de Nuevo León, contestación a la nota de la Junta de fec~a
p
.
asado en que manifiesta que ha colocado al Sr. Juan Julio Memer con
xuno p
,
hi
el carácter de ayudante, cuya nota se mandó are var.
Otra del mismo contestando la que se le dirigió con fecha del lo. del ~ct~l
en que manifiesta ~ue agradece extraordinariamente el honor que le ha ;c
por la Junta considerándolo como jefe de todas las fuerzas ~e ensorlas 'deeaªs
timiento convenir con as 1
~~:s::dJu~::ºsot: :t::~;•i oª::~u;a:;es:~n de constituirse en el ~entro de la
.,
e dé im ulso a los actos revolucionarios, por hallarse obligado a resaccion, qu 1
p 1 ha trazado en el plan político proclamado en ~fonterrey
petar la reg a que se e
•
d'
· de las ideas
1 23 de mayo último. que esta razón y no otra Jo obliga a JSentir
e
'
lica en lo particular a los miembros que la componen,

;e

¡°

d::al~:~::\¿~:t:~;ey, donde individualmente podrán c~o~rar ~on ¡~s
~ces a la ardua tarea que ha emprendido para que pueda sahr -~iroso e e j
. en' n modo su marcha a aquella ciudad la verifiquen
pero que d e mnt:&gt;.1
d
dcon e
,
d e ac;amblea, por pugnar esto abiertamente con las bases a opta as por
caracter
el Estado.
El . d dano Presidente dijo que si se hubiese adoptado la proposici_ón_ que
cm a
d' 1 ·
1 conoc1m1ento
desde el día 11 del actual hizo para que la Junta se iso viese'. e
al Gode este hecho habría sido la respuesta más elocuente que pud1_era d~~se
bierno de Nuevo León y que mejor podría demostrarle la -~qmvocac10~ ~n que
. supomen
. do que la Junta ha tenido la pretens1on de constituirse den
ha incumdo
entro administrativo o gubernativo de la revolución; pe~o ya que esto no pu o
c 'f'
proponía se contestase la referida nota haciendo presente que la
ven icarse,
.
r la historia de sus
Junta no ha tenido pretensión que se le supone, smo que po
552

actos se verá que su objeto ha sido procurar la unidad de la revolución para
impedir que la anarquía fuese a estallar entre los que sólo debían dirigir sus
esfuerzos a un solo objeto, el de derrocar la tiranía que, guiada de esta idea,
había procurado hacerse un lazo de unión, un centro moral, un punto de contacto que sirviese a dar un impulso uniforme a los elementos heterogéneos y
aun contrarios que existían en esta parte de la República; que, por último, creyendo llegado el caso de que la Junta se disuelva definitivamente, insistía en la
proposición que había hecho desde el día 11 del actual.
El ciudadano Mata, manifestó que abundaba en las mismas ideas que había
manifestado el ciudadano Presidente, tanto respecto de la contestación que haya
de darse al Gobierno de Nuevo León, como sobre la disolución de la Junta y
que para hacer más palpable cuáles han sido las intenciones de ésta, se acompañe a la contestación de que se trata, copia del acta de la sesión del día 11
en que constan' expresadas aquélla extensamente; que se le hagan conocer cuáles
son los compromisos pecuniarios que la Junta contrajo, manifestándole que se
espera que hará cuanto esté de su parte para que sean satisfechos y, por último,
que respecto de la invitación particular que hace a los individuos presentes de
la Junta, para que se trasladen a Monterrey, se le diga que éstos agradecen
en todo su valor ese ofrecimiento sobre el cual no se adopta resolución alguna
por per-tenecer ésta, en lo particular, a cada uno de los individuos a quienes
se hace.
El ciudadano Arriaga manifestó que si bien, en su concepto, la continuación
de la Junta podría ser útil a la revolución porque aún no se han salvado todos
los grandísimos obstáculos que al organizarse se propuso allanar, las circunstancias que ahora se presentan lo obligan con sentimiento a adherirse a la opinión de los ciudadanos que le han precedido en el uso de la palabra en cuanto
a la disolución de la Junta; que respecto de la contestación que haya de darse al
Gobierno del Estado de Nuevo León, como lo propuesto se funda en los hechos
que han tenido lugar, se halla del todo conforme.
Después de ampliar la discusión sobre estos puntos, se acordó que se conte~te
al Gobierno de Nuevo León en los términos propuestos por el ciudadano Presidente, con las adiciones presentadas por el ciudadano Mata.
Quedó igualmente acordado que la Junta se consideraba disuelta, siendo ésta
su última sesión.
El ciudadano Presidente manifestó que en la mañana de ese mismo día había
estado a verlo el ciudadano Manuel María Arrioja, quien había llegado la última noche de Nueva Orleáns, con el objeto de hacerle presente que estaba
dispuesto a servir en lo que pudiera ser útil y que si bien, por el acuerdo de
553

�disoluci6n que la Junta acaba de adoptar, nada queda que decir al ciu~dan~
Arrioja, ha querido manifesta11 lo ocurrido para hacerlo constar en e ac
que se levante de esta última sesi6n.
. t es de pago varias cantidades
El ciudadano Mata manifest6 que hay pend_1en
. .
l d $ 46 75 costo de la reimpresi6n del folleto de Arrango1z, la
como son a e
· ,
.
la de $ 8 al ciudadano
de $ 24 al correo enviado por el ciudadano Garza,
d
. ,
. astos hechos por los correos que han tomado en sus rem~ _as
Sunon Ga;a po~og ue cueste el número 3 del Noticioso del Bravo; que sohc1ta
en su ran o Y q
• d correos que vendrán,
la aprobaci6n de esos gastos y los que puedan ocurrir ~
.
•
al
G
G6mez
mientras
no
tengan
aviso
dirigidos por los ciudadanos CarvaJ ' arza o
'
de la disoluci6n de la Junta.
De conformidad con lo propuesto por el ciudadano Mata, fue aprob~do el
pago de las cantidades referidas y qued6 ~utorizado_ ~ara hacer las &lt;lemas que
fuesen indispensables, terminando en seguida la ses1on.

Ponciano Arriaga.

Melchor Ocampo.
José María Mata V.,
Secretario.

APtNDICE 3
ARTICULOS DEL TRATADO McLANE-OCAMPO

"Artículo primero. Por vía de ampliaci6n del ~rtículo 8o. del tª~d~ dde
1
30 de Diciembre de 185~, cede la Repú!~i:dM:ixi:;e:: ~: ~~s~t: ;
:
0
y sus conciudadanos y bienes, en perpe
'
1 .
amino que actualde uno á otro mar, poi' cua quier c
istmo de Tehuantepec: .
•
• iéndose de él ambas repúblicas
. ta 0, que existiese en 1O sucesivo, sirv
mene
t ex1s
y sus ciudadanos.
"Art. 2o. Convienen ambas repu, blicas en proteger todas las rutas existentes
554

hoy 6 que existieren en lo sucesivo al través de dicho istmo, y en garantizar la
neutralidad del mismo.
"Art. 3o. Al usarse por primera vez bona fide, cualquiera ruta al través de
dicho istmo, para transitar por ella, establecerá la República Mexicana dos
puertos de depósito, uno al Este y otro al Oeste del istmo. El gobierno de México no impondrá derechos á los efectos 6 mercancías que pasen bona fide por
dicho istmo, y que no estén destinados al consumo de la República Mexicana.
No se impondrán á los extranjeros y sus propiedades que pasen por ese camino
contribuciones ni derechos mayores que los que se impongan á las personas y
los bienes de los mexicanos. La República de México continuará permitiendo
el tránsito libre y desembarazado de las malas de los Estados Unidos, con tal
que pasen en balijas cerradas y que no hayan de distribuirse en el camino.
En ningún caso podrán sel' aplicables á dichas malas ninguna de las cargas
impuestas ó que en lo sucesivo se impusieren.
"Art. 4o. Conviene la República Mexicana en establecer por cada uno de
los puertos de depósito, uno al Este y otro al Oeste del istmo, reglamentos que
permitan que los efectos y mercancías pertenecientes á los ciudadanos y súbditos de los Estados Unidos 6 de cualquiera país extranjero, se depositen en
almacenes que al efecto se construirán, libres de derecho de tonelaje y de toda
otra clase, excepto los gastos necesarios de corretaje y almacenaje, cuyos efectos
y mercancías podrán ser retirados subsecuentemente para transitar al través de
dicho istmo y para ser embarcados en cualquiera de dichos puertos de depósito
para cualquiera puerto extranjero, libres de todo derecho de tonelaje y otras
clases; y se les podrá sacar también de dichos almacenes para la venta y el
consumo dentro del territorio de la República Mexicana, mediante el pago
de los derechos hoy puestos ó que dicho gobierno mexicano tuviese á bien cobrar.
"Art. 5o. Conviene la República Mexicana en que si en algún tiempo se
hiciese necesario emplear fuerzas militares para la seguridad y protecci6n de las
personas y los bienes que pasen por alguna de las precitadas rutas, empleará
la fuerza necesaria al efecto; pero si por cualquiera causa dejase de hacerlo, el
gobierno de los Estados Unidos, con el consentimiento, 6 á petición del gobierno
de México 6 de su ministro en Washington, ó de las competentes y legales autoridades locales, civiles ó militares, podrá emplear tal fuerza con este y no con
otro objeto; y cuando, en la opinión del gobierno de México, cese la necesidad,
inmediatamente se retirará dicha fuerza.
"Sin embargo, en el caso excepcional de peligro imprevisto 6 inminente para
la vida ó las propiedades de ciudadanos de los Estados Unidos, quedan autorizadas las fuerzas de dicha República para obrar en protecci6n de aquéllos,
555

�sin haber obtenido previo consentimiento, y se retirarán dichas fuerzas cuando
cese la necesidad de emplearlas.
"Art. 6o. La República de México concede á los Estados Unidos el simple
tránsito de sus tropas, abastos militares y pertrechos de guerra por el istmo de
Tehuantepec, y por el tránsito ó ruta de comunicación á que se alude en este
convenio desde la ciudad de Guaymas, en el golfo de California, hasta el rancho
de Nogales, ó algún otro punto conveniente de la línea fronteriza entre la República de México y los Estados U nidos cerca del 111° grado Oeste de longitud
de Greenwich, dándose inmediato aviso de ello á las autoridades locales de la
República de México. Y asimismo convienen las dos repúblicas en que se estipulará expresamente con las compañías ó empresas á quienes se conceda en lo
sucesivo el acarreo ó transporte, por cualesquiera ferrocarril ú otras vías de
comunicación en los precitados tránsitos, que el precio de transporte de las tropas, efectos militares y pertrechos de guerra de las dos repúblicas, será á lo
sumo la mitad del precio ordinario que paguen los pasajeros ó las mercancías
que pasen por dichos caminos de tránsito; quedando entendido que si los concesionarios de privilegios concedidos ya, ó que en lo sucesivo se concedieren
sobre ferrocarriles ú otras vías de comunicación por dichos tránsitos, rehusaren
recibir por la mitad del precio de transporte las tropas, armas, abastos militares
y municiones de los Estados Unidos, el gobierno de éstos no les dispensará la
protección de que hablan los artículos 2o. y So., ni ninguna otra protección.
"Art. 7o. La República Mexicana cede por el presente á los Estados Unidos,
á perpetuidad, y á sus ciudadanos y propiedades, el derecho de vía 6 tránsito al
través del territorio de la República de México, desde las ciudades de Camargo
y Matamoros, ó cualquiera punto com·eniente del Río Grande, en el Estado
de Tamaulipas, por la vía de Monterrey, hasta el puerto de Mazatlán, á la
entrada del golio de California, en el Estado de Sinaloa; y desde el rancho de
Nogales ó cualquier punto conveniente de la línea fronteriza entre la República
de México y los Estados Unidos cerca del 111 ° grado de longitud Oeste de
Greenwich, por la vía de Magdalena y Hermosillo, hasta la ciudad de Guaymas
en el golfo de California, en el Estado de Sonora, por cualquier ferrocarril ó
ruta de comunicación, natural 6 artificial, que exista actualmente ó existiere
ó fuere construído en lo sucesivo, del cual usarán y se servirán en la misma
manera y con iguales condiciones ambas repúblicas y sus respectivos ciudadanos,
reservándose siempre para sí la República Mexicana el derecho de soberanía
que al presente tiene sobre todos los tránsitos mencio~ados en este tratado.
Todas las estipulaciones y reglamentos de todas clases aplicables al derecho de
vía ó tránsito al través del istmo de Tehuantepec y en que han convenido ambas
repúblicas, se hacen por el presente extensivos y aplicables á los precitados trán-

556

sitos ó derechos de vía, exceptuando el derecho de
pertrechos de guerra desde el Rí G d
pasar tropas, provisiones ó
o ran e hasta el golfo de Calif .
"Art
orma
. 80. Conviene asimismo las dos re , .
.
de mercancías, elija el Congreso d l
publicas en que, de la adjunta lista
ducciones naturales, industriales 6 fa~ _os :stados Unidos las que, siendo prodan admitirse para la venta
l
nea as de una de las dos repúblicas pue.
y e consumo en un d l d
'
c1ones de perfecta reciprocidad bien se l
. o . e os os países, bajo condiderecho que fije el Congreso de' l E das rec1_ba libres de derecho, bien con el
M .
os sta os Unidos · p
., d '
exicana adrnitit, los artículos d
' roporuen ose la República
h
e que se trata al más 6di
.
y asta completamente exentos del .
.
m co tipo de derecho
conviene en ello. Su introduc .ómis
dmo, s1 el Congreso de los Estados Unidos
f
c1 n e una á otra d I d
e ecto por los puntos que los b.
d
e as os repúblicas tendrá
f
go 1emos e amb d .
ronteras de las mismas cedidos y co d.d
as es1gnen, en los límites ó
'
nce 1 os para J t , •
por este convenio al través d 1 . tm d
os rans1tos y á perpetuidad
. hasta la' frontera interior
e IS o e Teh
t
'
entre , . uan epec ó desde el golfo de
e.ªl1·rom1a
x1co concediere privilegios semejant á Mtxi~o y los Estados Unidos. Si Méde los precitados tránsitos sobre I es l;ua quiera ~tra nación en los extremos
mar Pacífico, lo hará teniend
os go os de MéXIco y California y sobre el
·
d
.
o en cuenta las mi
d. .
c1ones e reciprocidad que se .
,
smas con 1c1ones y estipulaimponen a los Estad U .
os rudos por los términos
d e este convenio.

Lista de mercanczas,
,
a¿·¡unta al artículo 80.

"Animales de todas clases A d
.
Cacería.-y huevos frescos _:_A ra os y barrotes de hierro, sueltos.-Arroz.1d
.
zogue -Carb6 d
. dr
a as y ahumadas -Casas de
d .
n e pie a.-Cames frescas sa
.
·
ma era d hi
, Chile ó pimiento colorado n·b . y e erro.-Cueros al pelo.-Cuernos . - 1 UJOs y model d
, ·
·
monumentos y botes.- Botes d t d
las os e maquinas grandes edificios
1,
e oasc esyta '
,
os nos de la frontera -Es b
.
manos para la navegación de
b 11 ( •
.
co as y materiales para ha 1
ca a os Bndle Bits).-Fruta f
cer as.-Bocados para
1 ha
.
s rescas, secas y azu
d
.
p anc s para imprimir ó graba
las ·cara as.-T1pos, espacios
·
r, reg
vmetas y f ta d ·
•
'
impresos de todas clases á la rústi
A '
m
e rmpnmir.-Libros
teca y queso.-Mapas geográfic;t- , rc:5.-Madera en bruto y leña.- Manen bruto y labrado.-Máqui
, . y nau cos y planos topográficos.- Márrnol
d
•
nas e mstrumentos de
· ¡
'
e mmas, y para el desarrollo de las artes 1 ~gn~u tura, y para el laboreo
sueltas ó para ser compuestas - P I d . y as ciencias, con todas sus piezas
.
.
a os e tinte -P
d 1 . ,
y cemza.-Plantas árboles y a b t
. .
esca o, a qu1tran, trementina
Sillas de montar-S'omb
dr us os.-P1zarras para techos.- Sal comu'n
·
reros e palma - Es
.les de camero.-Toda clase d
.
tuco (gypsum).-Vegetales.- Piee granos para hacer pan·-Har·ma.- L ana.-

557

�Tocino.-Sebo.-Cuero y efectos de cuero.-Toda clase de tejidos de algodón,

ARTÍCULOS CONVENCIONALES

excepto la llamada manta trigueña.
"Art. 9o. En aplicación de los artículos 14 y 15 del tratado de 5 de Abril de
1831, en el cual se estipuló lo relativo al ejercicio de su religión para los ciudadanos de México, se permitirá á los ciudadanos de los Estados Unidos el
ejercer libremente su religión en México, en público ó en privado, en sus casas
ó en las iglesias y sitios (places) que se destinen al culto, como consecuencia
de la perfecta igualdad y reciprocidad que según dice el segundo artículo de
dicho tratado, sirvió de base al mismo. Podrán comprarse las capillas ó sitios
para el culto público, serán considerados como propiedad de los que las compren, como se compra y se conserva cualquiera otra propiedad, exceptuando de
ello, sin embargo á las comunidades y corporaciones religiosas, á las cuales las
actuales leyes de México han prohibido para siempre el obtener y conservar
toda clase de propiedades. En ningún caso estarán sujetos los ciudadanos de los
Estados Unidos, residentes en México, al pago de empréstitos forzosos.

"Art. 10. En consideración á las precedentes estipulaciones y por vía de compensación á las rentas á que renuncia México permitiendo el transporte de
mercancías libre de derecho por el territorio de la República, conviene el
gobierno de los Estados Unidos en pagar al gobierno de México la suma
de 4.000,000 de duros, dos de los cuales se pagarán inmediatamente después de
canjeadas las ratificaciones de este tratado, y los otros dos millones quedarán en
poder del gobierno de los Estados Unidos, para pagar las reclamaciones de
ciudadanos de los Estados Unidos contra el gobierno de la República Mexicana,
por daños y perjuicios sufridos ya, después de probada la justicia de esas reclamaciones según la ley y el uso de las naciones y los principios de equidad, y se
pagarán las mismas á prorrata, hasta donde lo permita la citada suma de dos
millones, en cumplimiento de una ley que expedirá el Congreso de los Estados
Unidos, para la adjudicación de la misma, y lo restante de esta suma se devolverá á México por los Estados Unidos, en caso de que sobrase algo después del
pago de las reclamaciones reconocidas como justas.
"Art. 11. Este tratado será ratificado por el presidente de los Estados Unidos,
con el consentimiento y consejo del Senado de los Estados Unidos, y por el
presidente de México, en virtud de sus facultades extraordinarias y ejecutivas,
y las respectivas ratificaciones serán canjeadas en la ciudad de Washington,
dentro del preciso término de seis meses, á contar desde la fecha de su firma, ó
antes si fuese posible, ó en el asiento del gobierno constitucional, si el presidente y el Senado de los Estados Unidos hicieren algunas alteraciones ó enmiendas que fuesen aceptadas por el presidente de la República de México.

558

"Por .cuanto, a' causa de la actual guerra civil d
, .
en consideración al estado de d
d
e Mexico, y particularmente
México y los Estados Unidos p esodr en en que se halla la frontera interior de
1
' ue en presentarse oca .
para as fuerzas de las dos Repúblicas obrar
. s10nes en que sea necesario
hacer cumplir estipulaciones de tr t d
de concierto y en cooperación para
en el territorio de una de I d a a ,ºs. y conservar el orden y la seguridad
•
as os repub!Jcas • po ta
h
gu1ente convenio:
'
r nto se a celebrado el si-

"Articu
' lo primero. Si se vi l
al
dos existentes entre Méxºc o larenE gunas de las estipulaciones de los trata
d 1 .
I o y os
stados Unidos ó . li
•
e os cmdadanos de una de las d
, .
' s1 pe grara la seguridad
y el gobierno legítimo y reco ·aºs drepubh:as dentro del territorio de la otra
·
noc1 o e aquella
a·
tivo, hacer cumplir dichas estip 1 .
ó
no pu iere, por cualquier mo.
u ac1ones proveer á
"d
gatono para ese gobierno el recurril' 1
esa segun ad, será oblilo pactado y á conservar el ord
al otro p~ra que le ayude á hacer ejecutar
república donde ocurra tal d edn y a _segu~dad en el territorio de la dicha
,
esor en Y d1scord1a y en
·
es pagara los gastos la na . , d
'
semeJantes casos especia1
.
c1on entro de cuy t . .
mtervención; y si ocurriere al , d
o emtono se haga necesaria tal
las autoridades de ambas ~ esod~den en la frontera de las dos repúblicas
mas mme iatas al punto d d
.
'
ºó
on e existe el desorden
0 b rará n de concierto y en coo
peraa n para arrestar
·
,
que hayan perturbado el orden 'bl"
1
y castigar a los criminales
blicas, y con este objeto pod á pu ico y a seguridad de una de las dos repú,
r arrestarse á los culpabl
"d
es en cualquiera de las
dos republicas y entregárselos á 1
t .
h
as auton acles de la
, bli
ono se aya cometido el crimen. l
I
repu ca en cuyo terrilo relativo á los gastos que
. . a natura eza y carácter de esa intervención
. .
ocasione y á la manera d
,
cnrnmales, serán determinados y regl
d
e arrestar y castigar á dichos
.
amenta os por un
·
partamento eJecutivo de los dos gob'1ernos.
convenio entre el De"Art.
'd 2o. Este convenio será ra ti'f'icado por el p 'd
d
.
res1 ente e los Estados
U m os Y por el presidente d Mé .
.
.
e
x1co en virtud de su f
I d
nanas y eJecutivas, y las respectivas tifº .
s acu ta es extraordide Washington, dentro del preciso: i~c1odnes ~rán canjeadas en la ciudad
f ch d
f'
rmmo e SCIS meses á
ta d
e . a e su irma, 6 antes si fuere osible 6
.
'
con. r esde la
tuc1onal, si el presidente y el Se ~ d Í en el asiento del gobierno constialteraciones ó enmiendas q f na o e os Estados Unidos hicieren algunas
ue uesen aceptadas pore1 pres1'dente de la República
de México".

559

�LAS GENERACIONES ADULTAS BAJO EL ESTUPOR
( Investigación Tentativa)

ANGELES MENOIETA ALATORRE

Academia Mexicana de Sociologia

Prólogo
LAs GENERACIONES CARECEN de perspectivas para juzgar con acierto su problemática inmediata; guiadas por su intuición, eligen caminos dentro de las alternativas que las circunstancias les prestan, pero sufren siempre, bajo la duda,
el temor de no saber cuáles serán los resultados de su elección.

"

En épocas de conflicto o de cambio social, esta preocupación se acentúa ante
las múltiples respuestas a una situación dada. Frente a los hechos más espectaculares suelen haber visionarias de pronóstico reservado, en tanto que otros
estudian los diversos elementos de juicio para revisar los hechos, concatenar
relaciones, explicar las incidencias dentro de la movilidad social, con el objeto
de llegar al conocimiento del fenómeno estudiado. Dentro de este segundo menester, se circunscribe esta tentativa de investigación.
La rebelión de los jóvenes es fenómeno social que parece haber alcanzado
-de pronto..- los primeros planos en la historia, a partir de la segunda mitad
del siglo XX. El movimiento ha provocado reacciones y alteraciones: 1) en la
tabla axiológica de valores y por lo tanto en la conducta; 2) en la formación
de la conciencia crítica de las nuevas generaciones y por lo tanto en la tradición;
3) en la estructura de las instituciones y los gobiernos o sea en las sociedades
establecidas, y 4) en las relaciones familiares, creando una situación de confücto.
El fenómeno de la rebeldía estudiantil ha sido sometido a estudios, para
defenderse, atacarse, calumniarse y puesto a examen público, en cambio,

561
H36

�acaece que la respuesta de los adultos no ha sido tema de reflexión. Existen,
claro, consideraciones aisladas que han expuesto sus opiniones como dueñas
de la verdad, pero no se ha sometido la respuesta adulta a un análisis comparativo o por lo menos a un intento de presentar las diversas actitudes dentro
de una panorámica general.
A priori, se advierte un denominador común de la respuesta adulta frente a
la rebelión de los jóvenes: la del estupor.
Más allá de los límites del patemalismo, la conmiseración o el perdón, incluida la iracundia o la aparente indiferencia que funciona so capa de disfraz, los
adultos han sido sobrecogidos de miedo pánico, han sufrido el trastorno de
sus conciencias y devienen en la preocupación angustiosa.
Zarandeados, vituperados, agobiados bajo el peso de las acusaciones, que
han aceptado bajo un increíble sentimiento de culpabilidad, la generación
adulta parece haber quedado sin palabras.
Esta es una breve revisión -con apoyo documental- de las dinrsas reacciones y actitudes de la generación adulta frente a la rebelión de la juventud.

l. La rebeldía de la juventud

,,

A partir de la segunda mitad del siglo XX, como consecuencia de la acción
desmoralizador~ de dos grandes guerras mundiales, del desarrollo técnicoindustrial y el principio de la era atómica que se inicia en forma violenta Y
destructiva, amén de los problemas pal'ticulares de los pueblos como la descolonización, la "puesta en duda" de los valores de la tradición y de la corrosiva desacralización, se origina una protesta juvenil que asume las formas
más diversas, desde la agresión, la violencia o la evasión, hasta las formas más
sutiles par-a lograr adeptas que toman nombres extraños: politización, aggiornamiento, concientización.
Este fenómeno que se levanta fundamentalmente contra el orden constituido,
el establishment, alcanza los primeros planos en la conciencia pública de los
pueblos y parece dejar atrás otras protestas de injusticia como la situación de
fa mujer, el conflicto racial y la colonización. Digo que solamente parece,
habida cuenta de que basta reflexionar un poco para advertir que los problemas de un período transitorio, como es la juventud, no podrán ser más importantes que la protesta contra injusticias permanentes y seculares.1
1

Por ejemplo, el "poder Negro" tiene en jaque a la sociedad norteamericana. La

562

La rebelión juvenil comenzó a manifestarse por medio de una serie de actitudes Y costumbres estrafalarias meramente superficiales como: apasionamiento
por la música estridente, símbolos "sicodélicos", modas extravagantes y mística oriental, para asumir caracteres graves como ruptura contra las normas
morales de los pueblos y llegar a la violencia contra las instituciones y la autodestrucción evadiendo la realidad por medio de la drogación.
En un mundo de odio, de agresividad comercial, la bandera del amor sin
discriminación de religión, sexo, categoría social, obtuvo simpatizadores y adeptos. To~o lo que _n:,cesitas es amor "Ali you need is love", decían los Beatles y
la canc1on se rep1tio en boca de todos los jóvenes y fue traducida a todos los
idiomas.
Aparte de los motivos sociales apuntados, ¿ a qué se debió esa corriente
gigantesca que encontró prosélitas en todas las capitales del mundo? Podría
responderse que a los efectos de los medios de información y a la publicidad
pero yo considero que hubo algo más: una campaña muy inteligente sobre eÍ
núcleo básico de la sociedad occidental.
Fue en la familia donde la rebeldía juvenil asumió los caracteres más de~oledores; se puso en entredicho la autoridad moral, se rompieron los tabúes
unpuestos por las costumbres adoptando una actitud previsor-a y crítica. No
hubo perdón, ni compasión, ni generosidad para juzgar a la sociedad adulta
de la que formaban parte los padres. Así es fácil entender que este movimiento
se expandiera con virulencia explosiva a todos los otros aspectos de la comunidad, como las escuelas y universidades, el enfrentamiento al orden institucional y la autoridad pública.
Inmediatamente apareció una gigantesca bibliografía, elaborada por los autores, generalmente sobre este fenómeno social.2

"Revolución Africana" ha emancipado a cerca de 200 millones de seres humanos entre
1946 Y 1963 y ha dado lugar a 28 Estados nuevos.
(Ver: Ziégler: Sicología de la nueva Africa).
En cuanto a la situación de la mujer, que ya soñaba A. Caso, véase el Boletín documental sobre la mujer publicado por la C.I.D.A.L., de Cuernavaca y las conclusiones
del Seminario sobre la educación cívica y política de la mujer" celebrado en Helsinki.
( agosto 1967).
• Bell and Kristol Confrontation: Basic Books, Inc. Hopkins, Jerry: El libro hippie.
Ed. Brújula. Medicine de France: Juventud drogadicta. Sabater, Tomas. Los delincuentes jóvenes. Editorial Hispano Europea. Juventud inadaptada, una acusación. Editorial Nova Herrando. Gamoneda. Los jóvenes. Ed. Everest. Fullat. La juventud actual,
nuestro futuro. Ed. Nova Terra. López lbor. Rebeldes. Ed. Rialp. Paloczi-Harvath.
La juventud, esperanza del Mundo. Ed. Plaza &amp; Janés. Zcinden. Problemas de la
juventud de hoy. Folia Humanistica. Sierra Partida, A.: Raíz y razón de los problemas
juveniles. Ed. Memphis. Problemas de la juventud contemporánea. Frente Renovador

563

�El joven, huérfano del mundo, desecho de la sociedad de consumo
• repetl· d as h asta .el . cansancio para lograr
Las frases de la protesta juvenil,
verosimilitud, fijan las antenas para orientar el movmuento.
.
"Salud, hijo de papito y del Seguro Social. S~lu:,f de:ec:e~ ~~:;:.~ie!:! de~
consumo. Permítame presentarme: Jacquot, u r an
las aulas
letrero francés ( Gaourion. Los padres) En pancartas y ~~~.os, en
y
. ·¡es mexica
· nos·· "·1 Muera la momiza ..
los volantes estud1anti
,
.
·
· ·6 C el tabu
Naturalmente "lo sagrado" del matrimoruo se su1eta a rdev1S1 n.l ;pecetáculo
.,
d
tropel a ver el acto sagra O en e
sexual y los Jovenes acu en en
1
.
. . "la pareja:
.
"Cal ta" No hay tal amor en e matnmoruo.
representativo
. ~u ·
as" (Régine Gabbey). La püdora anticonflorecimiento o asfoua de dos person
.
.
ogánuco es sustituido en
. unidad y el matnmoruo mon
1
ceptiva provoca ª mm
.
M, •
por las "collectifs" o
, ·ca -hay también en ex.1coEuropa y en Norteamen
.
"Kibbouts ni centros de
"comunas". Habían aparecido en Dmamarca, n~ son
ara formar nue-

~::\=::

amor libre, sino familias células qu: b~~~
iuerz.a para vivir"
vas unidades de las que esperan mas I r '
l Ob
teur) "Son 1·6venes
.
"M .
. de quince" Le Nouve
serva
.
'
(Guy S1tbon.:
atnmo~o. ·es ni dro adictos ni pervertidos, pero quieren
1
tienen trabaJo, no son m hipp. ' .
gd' .
¡' (!bid. Sitbon) . En México,
ue no sea el matrunoruo tra ic1ona
otra cosa q
.
E 'lsi ( 1971) la presencia de una comuna
una reportera mforma en xce or en
din . ( y patética)
en la cual uno de sus miembros expresa su más extraor ana
la a eaven tura, cuando desnudo frente a su pareja siente que ha superado
gr
sión sexual.

. .

.
•d d
Cunde el desasosiego en las escuelas y uruvers1 ;
siguen éxito en Aleman_ia, F~ncia, Ja~n, Esta os
Bretaña, Argentina, Brasil, Chile y MéXICO.

Los moV1ID1entos con-

esU .d

ru os,
,

Holanda Gran
,

"Continúa el combate en la Universidad" (Be~not: L Express) co~t=
.
"
och
los estudiantes de Soc10\og1a que sean revo
,
cita curiosa: No repr . o a tán
1 d tados Disciplina joven, desmemus estudios es
ma
ap
·
lo son, porque s
S . 1 , no ha conseguido encontrar su
brada entre varias tendencias, la ocio og1a
una disciplina aguafundamento teórico, nadie quiere acogerla en su seno, es

.

ª

fiestas".

La.";:

ión d, una contracultura. W. Sawin, Thompson.
Estudiantil. Rosza~, ~eodore.
ía del movimiento estudiantil, véase obras de:
.Al borde de la Hutona. Para la td
g
•
C hn Bendit Encuesta Gallup y
p 1 Sartre ent:rev1s tas con o
,
Herbert Marcuse, Jean au
. '
. 1 d la 1·uventud El papel d, la juventud
· d J ¡ Foro mternaciona e
·
C
sobre todo la Memona e
nizado por Arte y Cultura, A. •
,n la sociedad contemporánea. Ed. Coparmex., orga
México, 1969.

· 564

En cada pueblo, se enlaza con los acontecimientos que más duelen. En Estados Unidos, es la oposición a la guerra de Vietnam y el deseo de suavizar la
pugna racial ("Crisis en Columbia", Public Opinion Quarterly). "Los profesores han asumido un rol principal en el proyecto de llevar a los estudiantes
negros al interior del campus" ("La generación 69 y los años violentos", Newsweek). Se insiste en llegar a la Universidad crítica (Nacimiento de la universidad crítica. Gausseen) .
Viene después el enfrentamiento al poder constituido. Comienza el verano
sangriento en París, Francia. El presidente Charles de Gaulle dice sí a las reformas universitarias y no a la ola de desórdenes mientras cuatro millones de
obreros en huelga miran cómo el Parlamento da un voto de censura al gobierno .
En México acaece otro hecho penoso, en Tlatelolco, el 2 de octubre un poco
antes de las Olimpiadas, acontecimiento estudiado hasta el momento en forma
parcial, por silencio de la parte acusada [Sombras de Berlín ('36) en México
('68), Spitzer y Cohen], (La noche de Tlatelolco. E. Poniatowska. Ed. Era).
La participación de miles de jóvenes inocentes o engañados que fue disuelta
con las armas provocó una profunda herida en la conciencia pública, la cual
se mantiene a flor de piel por no haberse esclarecido los hechos.
En las IX Jornadas Pro Juventud --0rientaci6n vocacional y capacita~ión
profesional- realizadas en Querétaro, en mayo de 1971, se publicó uno de los
mejores artículos sobre las características de la juventud, para intentar un esbozo de marcos conceptuales del fenómeno juvenil que agrupen, interrelacionen y jerarquicen tantos y tan valiosos datos y manifestaciones aparentemente
aislados emanados de estudios sociales, económicos y culturales. Ahí se intenta
un perfil de la cultura juvenil con estos rasgos:
a) optimismo, los jóvenes se mueven por ideales y conceptos capaces de
suscitar su emotividad; b) apasionamiento; c) osadía; d) generosidad; e) mnovación y f) afán de justicia.
Sus características negativas son: a) radicalismo; b) irreflexión; c) sugestibilidad; d) personalismo; e) desorientación; f) criticismo; g) rebeldía; h) condenación -el gran avance técnico acentuó las injusticias sociales y el desorden
moral, lo cual parece haber fructificado en una filosofía de la destrucción,
resultado quizá de la filosofía existencialista-; i) estridentismo, y j) antiautoritarismo.

Y concluye el autor, Alejandro Phelts Rodríguez "nosotros pudimos llegar
a pensar, que la juventud estaría más bien orgullosa de una civilización que
ha llegado a lo más profundo del océano, haciéndolo habitable por largo tiempo, que ha permitido al hombre poner su pie en la Luna y ha descubierto los

565

�secretos del átomo. Sin embargo, nuestra juventu?, ~uizá con más fina apreciación de las situaciones, siente la tremenda. des1lus1ón de encontrarse presa
en las redes de esa civilización"·ª

Las di/erentes reacciones psíquicas y actitudes soc~ales de la generaci6n
adulta frente a la rebeldía de la Jttventud

El ob1'eto de este estudio -y como tal de carácter imparcial- es llegar a sugelanteo formal del problema que nos
rir lineamientos par~. la esftruc~urahiop6~ is tesis de interpretación sobre la
ocupa el cual perrmtrrá orrnu ar
es o
investigación documentada -testimonial- de los hechos.
, .
.
. el perfil psicosocial recurrimos a la forma esquemattca.
.Para preasar
meJor
ASPECTOS DEL PERFIL PSICOSOCIAL DE LA GENERACIÓN
ADULTA FRENTE A LA REBELD1A DE LOS JOVENES
Hecho

Reacci6n emocional

Extrañeza
Asombro
Turbación
Sorpresa
Desconcierto o confusión
Inquietud
Aturdimiento
Pesadumbre
Espanto
Fascinación
Conmoción
Rechazo
Estupefacción
Ira

Actitud social

Denominador
común

tolerancia
escepticismo
falsa indiferencia
actitud nervisora
llamamiento al diálogo
preocupación
asombro
actitud abrumada
autocondenáción
romanticismo a ultranza

(alabanza)
sentimiento
de culpabilidad
toma de conciencia
protesta
represión

(Más dos formas bipolares, por Condiciones sociales específicas) ·
,
M
de 1971 "La ju• IX Jornadas ProJuventud. Memoria. Estado de Que~etaro;, ayo
,
.
.
a
la
organización
de
nuestro
tlempo
•
ventud, d esaf10 crea0 vo

566

l. Tolerancia (reacción atenuada de extrañeza)
La actitud tolerante y asaz compasiva, ha sido la menos violenta de las
reacciones de los adultos. Se apoya en la creencia de que subsiste la lucha
generacional, la cual debido a la rapidez del cambio social provoca un enfrentamiento más drástico con la tabla axiológica de la tradición. Como en la tolerancia, hay implícita una conciencia de superioridad que magnifica a la
generación adulta; esta actitud es una de las que más hiere a la juventud
violenta por el paternalismo que encierra.

2. Escepticismo (asombro)
Es una respuesta típicamente adulta, del que se considera inmune y ya está
en la otra orilla. La experiencia parece dar una confianza de inmunidad. Se
duda de la posibilidad de un cambio radical. No se niegan los hechos, sino su
eficacia. Dice Duverger: "Salvo en los tiempos de la Segunda Guerra Mundial,
no se habían levantado barricadas en París desde 1871" y adelante "hay un
doble error que cometen por un lado los discípulos de Herbert Marcuse y por
el otro los marxistas ortodoxos. Los primeros creen que el fermento constituido por los estudiantes o los grupos marginales, modificarán las instituciones
superdesarrolladas: los segundos se equivocan al creer que basta la actividad de
estas organizaciones. Son los jóvenes un detonador eficaz pero sin explosivo
suficiente" ( La revuelta de la juventud).

3. Falsa indiferencia (turbación)
Aparenta desdén, pero es una actitud tensa, de visible turbaci6n. Los cantos
de los jóvenes -según Platón una forma peligrosa de enajenación mental, hoy
comprobada-y su música, tienen letrillas repetidas (slogans) una de las cuales dice "déjalos ser" ( Let it be); pues bien, los adultos parecen acatar esa
súplica, pero es aparente: hay encono, rabia contenida o egoísmo contumaz; la
prueba de ello es que mantienen esa actitud solamente mientras no atañe a sus
vidas particulares o a sus propiedades.

4. Actitud nervisora (sorpresa)
Es una respuesta serena, científica, típicamente intelectual. Se inclina a
estudiar el problema como reacción a la sorpresa de una situación de cambio.
En México baste mencionar los estudios del Primer Foro Internacional de la Juventud organizado p&lt;;&gt;r Arte y Cultura, A. C. (en mayo de 1969) ; del Seminario

567

�Interamericano de Educación y Comunicaciones sociales (efectuado en mayo
de 1971 y en el cual se estudia la educación liberadora contra la comunicación
enajenante) , y las Jornadas Pro Juventud; realizadas en varias ciudades del
país. Material de estudio riquísimo lo constituyen los artículos de fondo de
las publicaciones diarias.

5. Llamamiento a la cordura y al diálogo (desconcierto)
Generalmente las asociaciones culturales, los funcionar-ios públicos, los rectores de las universidades y los escritores han hecho llamamientos sensatos
cuando los movimientos juveniles han llegado a situaciones graves. Recordamos el dramático llamado del lunes 9 de septiembre de 1968, del Rector e
ingeniero Javier Barros Sierra, un poco antes de la ocupación militar de la
Ciudad Universitaria en la ciudad de México.
6. Preocupación (inquietud)
En septiembre de 1971 se realizó por primera vez en la República Mexicana
un festival de música moderna ( Avándaro, Estado de México), que concentró
a una multitud calculada en 150,000 jóvenes en 50,000 metros cuadrados.
Una ola de protestas se levantó por este hecho, algunos precisando que esa
protesta hueca no tenía relación alguna con los sucesos del 68; otros, enlazando este asunto con la "norteamericanización" de la sociedad mexicana.
Independientemente de los comentarios, la realidad fue que en una noche de
música hubo consumo de drogas y nudismo.
"Nos preocupa profundamente lo que ocurrió esta semana en Avándaro.
Los jóvenes de hoy configuran su vida con elementos diversos a los que correspondieron a la generación adulta. Ello quizá produce una falta de entendimiento, pero no ha de causar la condena de sus hábitos y sus costumbres sólo
porque son ininteligibles.
"En este caso se advierte una "Imitación" irracional, extralógica, de reuniones
musicales semejantes, originadas en Inglaterra y los Estados Unidos. Se la
repite aquí mecánicamente. Priva el mercantilismo en la organización. Es tiempo de que piensen los jóvenes en el grave daño, el perjuicio acaso irreparable.
Es hora de que se den cuenta de que se les maquiniza en actos que quieren
ser simbólicos de antimaquinización" (Excélsior, 13 de agosto de 1971) .
7. Aturdimiento (asombro)
"En algunos profesores y estudiantes, se produjo una reacción de azoramiento total" (Dra. Paula Gómez Alonso Tlatelolco 68, p. 266).
568

8. Actitud abrumada (pesadumbre)
A menudo, la rebelión o la protesta de los jóvenes, sobre todo de los adolescentes, asume una actitud extrema: el suicidio. Se ha interpretado como un
acto para llamar la atención, pero hay algo más: el adolescente toma conciencia de sí mismo oponiéndose al pobre ( El suicidio de los adolescentes) ;
pero adult~ ante ese _hecho se encuentra "inmerso en una contradicción que
se qwere olvidar: la vida desemboca en la muerte".

:1

. ~'Los psicólogos han demostrado la importancia del despliegue de la agresividad del padre ante sus hijos -teoría en la que no estamos de acuerdopues si ~I padre nunca es agresivo el niño nunca se siente protegido. . No serí~
necesario que esta agresividad se pudiera manifestar de otra manera,&lt;: y mejor,
que sobre el volante de un auto? (los niños adornan esto: 'Más rápido papá.
oh, sí, más rápido, pásalo') . Después de la rebelión contra los padres .;eremo:
la de los padres? Después de la hora del padre abrumado debería ve~ir la del
p~dre rebelado":, Un juicio excesivo: la dimisión del padre pero la preocupac1on toma tamb1en el lugar de los jóvenes.
Los escritores advierten y denuncian el "Riesgo actual de la sociedad: Suicidio e~stencial", para los que se niegan a aceptar el cambio: "una sociedad,
cualquiera, que pror,rogue agónicamente el mito de la conciencia objetiva
para degradar la experiencia visionaria, de hecho cometería un suicidio
existencial".4
9. Autocondenación (espanto)
Una perturbación grave, crítica, ha aceptado la incriminación que ha hecho
la juventud a la generación adulta. Estos, han rasgado sus vestiduras.
Dice la lógica que uno de los sofismas consiste en presentar como verdadero
lo que es falso. La experiencia conmovedora de los adultos, condenándose a
sí mismo, ha sido una de las dimisiones más arrasadoras. Los adultos han admitido que ellos son los culpables de las guer-ras -aunque por supuesto han sido
en su mayoría víctimas inocentes de la maquinación de los trust de los
mercaderes de la sangre y de los grupos bélicos de los pueblos-; han admitido
ser autores de la sociedad de consumo y de la agresividad económica. Aceptan
su culpabilidad en los asuntos de las cámaras de gas, de Hiroshima y de
Vietnam y hasta de Biafra o Pakistán. Se sienten copartícipes de estos actos,

• PIAZZA, Lurs GUILLERMO, "Suicidio existencial" Excélsior. 21 de septiembre de
1971 (a propósito del happening de Avándaro) .

569

�sin advertir que son víctimas, como los pueblos del mundo, de los complots
esclavistas.
Conscientes de un sentimiento de culpabilidad -que no sé por qué llevamos
los seres humanos como una carga maldita-, se acumula el proceso de minusvalía que termina en la confesión.
Confeso el adulto, el joven se siente con causa justa y santa. Así se ha
llegado a un mundo sin perdón.
Esta aceptación claudicante, en la cual los hijos son rebeldes "con causa",
provoca la liberación del remordimiento del adulto, pero daña cruelmente la
conciencia juvenil al justificar implícitamente su conducta.
Como me he referido a la película Rebeldes sin causa que dio comienzo,
en gran parte, a la revisión sicológica entre las relaciones de padres e hijos,
conviene referirnos a cierta conjura deliberada para transformar la realidad
social. Baste citar, por ejemplo, los crímenes cometidos por los hippies de la
comuna de Mason, en California, E. U., que horrorizaron al mundo y posteriormente la filmación de una película -Joe- en la cual se cambian
todos los papeles y son los adultos los que hacen una cacería sangrienta para

que ,llegó
al sacrificio
JI
.
ose de 1a Colma)
. Y que eva con gracia el terrible peso de tener razón"

(J

Se refiere a los jóvenes que estuvieron can
arrebatados de pasión Pero e t
11
tando en Tiatelolco, ingenuos
.
·
n re e os estaban ta b'' 1
'
cend1ado camiones hecho "e
. .
m ien os que habían in'
xprop1ac1ones" rob d
1
~
a muchos; también los que hab' 11 d '
a o a os companeros, golpeado
ian ena o a la ciudad d . 1
as
compañeras
que
les
dieran
"
.
.
e msu tos y exigido a
1
servicio sexual" cuando tab
en 1os recintos universitarios J t
,
.
es an acantonados
,
· un a 1os lideres hm ·
1
ab1an
adoctrinado
en
diversas
f
.
p1os
y
os adultos que los
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causas, unaonaba un "
d f
se . a puesto en claro entre la conciencia (iblica
~,ar e ondo" que no
el Juego aquella multitud insens ta?
p
. ¿A qwen le estaba haciendo

°

a .

Pero lo cierto es que nadie esca , a la f . . ,
juvenil, convencida ingenuamente :
ue ascma~io~ de aquella concentración
iba a modificar mácicam
. . q. . su movlffilento -hecho de cantostrallada -inclusive ºpor seunste l~s InJufstmas sociales. y ante la juventud amemismos rancot' d
.
1
yo misma, dejó de levantar los ~
#ira ores en oquec1dos- nadie, ni
punos en sena! de protesta C
1 .
gunos h echos empiezan a aclararse 1 .
.
. on e tiempo, alpiar la dimisión de sus ideó) .
a misma Juventud ha tenido que contemaceptación de sus propias liJ~~io::ugna entre los líderes y la conmovedora

t

presentar a los jóvenes como víctimas.ª
11. Sentimiento de culpabilidad (conmoción)

10. Romanticismo a ultranza (fascinación)
No es difícil entender la más conmovedora de las reacciones del adulto: su
entrega a las causas de la juventud para rescatar el naufragio de la propia.
Patéticamente es la actitud que causa mayor burla entre los jóvenes. El adulto
asume, desde la melancólica añoranza de su propia juventud, una franca renunciación a la reflexión. Una época de la vida. sobrevalorada por su filosofía insensata, provoca la franca claudicación del adulto que pasa emocionado a la
otra orilla.
Justifica el adulto su actitud, con la presencia de la juventud honesta. Deja
el temor ("A los 40 años siempre nos parecemos a nuestro padre" André Malraux) y dedica alabanzas: "La más hermosa generación que ha dado México

¿ Quiénes son los culpables de la rebelión de 1 •
?
los depredadores sino los ideó)
L .
a Juventud . : los adultos. Pero no
,
ogos. a Juventud a pesar d
'd 1·
Han sido siempre I
d
'
e su i ea ismo, carece
de reflexión.
E.
1
os pensa ores los que levanta I b d
Jemp os: la juventud francesa de 1789 t , ·1 .
1
n as an eras.
adultos; los jóvenes comunistas de 1917 1 ema e ~pu so de los enciclopedistas
los muchachos que logran la autonomí~ ~: ~:nsa~1ent?s de Ma~ y de En_gels;
que los adultos les regalaron la 'd . 1
• 1:1mvers1dad Nacional confiesan
.
I ea, e monmiento actual f
b
e1 existencialismo filosófico y' postenormente,
.
sus Ma
ases en
en las ideas deiene
Sartre
y otros.
•
reuse

Luego es lógico pensar en ese sentimiento de culpabilidad intelectual.

12. Toma de conciencia (rechazo)
• Conviene precisar que, dentro de la imparcialidad de este ensayo, se presentan
indistintamente las diversas formas de la rebeldía juvenil, desde los movimientos violentos, los hippies, las protestas estudiantiles y las convencidas de buena fe, hasta los
aspectos más censurables.
Asimismo, para prestar met6dicamcnte las diversas actitudes sociales de los grupos
adultos, se incluyen acontecimientos que no están citados cronológicamente.

570

Podría
llamarse a esta actitu
• d bp1ca
, . "concientizaci6n" de los adult F
1
ma e grupo de los que no están de acuerd
h
os. ordose al riesgo de ser ·uz ados co
~ a rec azar los ataques, enfrentánlos que se deciden a ~n!r los pu::sd::r;;ilt::•í::rrados o conservadores. Son

571

�Ross Toole, profesor de Historia en la Universidad de Montana, dice que está
fastidiado de los niños consentidos: "Tengo 49 años. Tendré todos esos años
y me costó mucho trabajo llegar adonde he llegado (no muy lejos que digamos) . Me crié en la depresión; perdí cuatro años en la guerra; sé lo que es
el sudor; soy un hombre liberal, normal y estoy harto de los hippies, cansado
de buscar entendimientos. El mayor error de los adultos es la abdicación de
su deber, su pusilánime capitulación ante los jóvenes" (Billings Gazette. Broad-

de 1971" R
d 11 ·
lai.ar. Juni:vde e197~~ti~::; ~:7:c~i; y Servicio: de Alfonso Pérez de Sajunio? Programa 24 horas d l 18 d . ~as ,Que hubo detrás del 10 d,
• e
e JUDlo de 1971.

Dos formas bipolares:
La actitud del padre y la reacción de la madre

way, 1970).

13. Estupefacción (protesta y dimisión)
Se ha admitido como un hecho, que los estudiantes han encontrado apoyo
irrestricto en sus maestros. Esto no es del todo cierto. Ha habido dimisiones,
protestas y sufrimiento. Me consta, por ejemplo, la amarga decepción de muchos maestros que han sido sorprendidos ante la acusación de sus alumnos,
los cuales han puesto en tela de juicio su labor docente. Otros han sentido
como una porfanación, los hechos impublicables que han ocurrido en el recinto sagrado de las aulas, como otra desacralización. Algunos han apresurado
sus jubilaciones o han renunciado a sus puestos, frente a los insultos que
proliferan en los muros y pizarrones. Me consta también de los que han sufrido daños irreparables en su salud y han sido perturbados en su vida emocional. Algunos han padecido infartos ante las armas empuñadas o el asesinato
de las jóvenes dentro de los planteles. A los que han sido amenazados o
coaccionados, se les ha presentado un grave problema moral. Los rectores
han sido soezmente injuriados y uno murió a temprana edad. Un procurador
de la República dimitió y el gobernador del Estado de Nuevo León presentó
su renuncia antes de firmar una ley que estaba contra sus convicciones.
14. Ira (represión)

Los que tienen autoridad frente a los jóvenes han asumido tres actitudes
subsecuentes: buscar el entendimiento, adoptar una actitud firme y, finalmente,
asumir una energía total. Esto ha sucedido en muchos hogares y también en
la autoridad civil.
Respecto a la represión oficial de 1968, remito al lector a los informes do-

Muchos padres, que naturalmente a no so .
.
manera violenta acentuand
.
y
n Jóvenes, han reaccionado de
más que t,
o _precisamente aquello que irrita a los hijos: "Valgo
u, aunque no sea Joven" arec d .
.
en un mundo de poderoso . t p
e ec": con su actitud de triunfadores
s m ereses económicos. es 1 •
, •
padre depredador y del macho abUSiVO.
.
·
a unagen t1pica del
En cambio, aunque en forro
r bl
la madre ha sido complacienteª exp ica ef por su situación en el mundo social,
y a veces rancamente co
'd "Ell
de ellos" Se ha ¡·
nvenci a.
as están
de parte
1
.
.
.
n a iac o con 1os muchachos
be .
ha sido la mjusticia En el mo . .
d 6
porque sa n bien lo que
.
vim1ento e 8 ellas die
d.
l
tas, arrojaron cántaros de a
l
'
ron mero en as colecmuchachos.
gua a os granaderos en Tlatelolco y ocultaron a los
Esta es u na s1·tuac1on
., parecida a las de otros pueblos "El pad
ás
m ese patriarca solemne y autoritario
. .
.
. re ya no es
plina de sus hijos. La función
~ue Vlgl~a con mano firme la discidel mandato a la del testim . pa~rna está ~voluc1onando para pasar de la era
ya no es el , .
ay una evidente revolución discreta el padre
del padre). umco maestro (Torroguy de Quéretain: Un juicio, excesivo

º1::º·

Una aguda
· ' apasiona
· da explicación sociológica pod , d
. . y q mza
.
estos moVlffiientos, el regreso a la " d
.
,,
na a vertir en
muchos jóvenes y la vuelto a un ''ma:r:~;:~sc:iatri:;10 ide~l d~ vida de
de la mujer en algunos pueblos.
o agresivo e la vida

La situación en los centros educativos

cumentales:

La juventud ha contado también con la alianza casi total d
y de los psicólogos.
e sus maestros

"Relación de los hechos de julio a octubre de 1968", Revista de la U niversidad Vol. XXIII No. l. Revista ,Por qué?, Octubre 4 de 1968, "El 10 junio

"El combate continúa en la Universidad" (Be
porque la reforma a la universidad francesa
hnnlolt Gerard, L'Express) ;
no se a evado a cabo; "Arden

572

573

�los liceos" (René Backman, L'Express) y los críticos francesse, estudian el
problema de Estados Unidos de América: "Norteamérica, país de pioneros
que han triunfado, se pregunta sobre el sentido de la aventura moderna y descubre que la prosperidad no asegura la felicidad" ("¿Por qué los j6venes rechazan el 'sistema'?"; Michel Drancourt. Rev. Réalités) y una advertencia
temible: "seguramente una cosa es cierta: el 'orden' no será restaurado
completamente en la Universidad". ( El nacimiento de la Universidad crítica
F. Gausseen. Le Monde) Este pron6stico encuentra en Latinoamérica otra
situaci6n gravísima, según estadísticas de la ONU y el severo estudio de los
investigadores Gurrieri, Torres-Rivas, Janette González y Elio de la Vega.
Estudios sobre la juventud marginal l; tinoamericana: de cada cien estudiantes que ingresan a las Universidades, solamente cinco salen con útulo, o
sea que hay una deserci6n de 95%.
La sociolog!a como escuela de revoluci6n

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA

Oficina de Análisis de la Informa . , d
.
.,
UNAM ( textos de problemas a::ém:!: Drre:c~on General de I~,forrnaci6n,
en el mundo).
Y políticos de la educac1on superior
GAOURIAN, COLETIE. "Los pad res" ' L'Express, diciembre, 1968.

Como comentario marginal, pero relacionado con el problema de la juventud
visto desde el ángulo sociol6gico, hay que advertir que el estudio de la so¡
ciología ha sido acusado como fuente de revoluci6n.

BARTON) Au.EN. "Cns1s
.. en Columbia" p br
1968.
' u ic

Una circular ministerial en Francia a raíz de los acontecimientos del llamado
verano sangriento, suprimi6 la sociología como disciplina aut6noma de la enseñanza superior, con intenciones francamente represivas, pues los hombres
del orden la consideran como escuela de revoluci6n, ya que fue el origen del
movimiento de mayo de 1968. (Bennot: El combate continúa en la Universidad) . Alfred Suavy en su libro La rebeli6n de los j6venes ataca a los soci6logos
por haber sido los más sorprendidos de la explosi6n juvenil.

BENNOT' GERARO. "El combate continua
. , en la Univer.:idad" L'E p
.
~
,
x ress, mayo,

Conclusi6n

El breve análisis sobre las reacciones psíquicas y las actitudes sociales de la
generación adulta frente a la rebeldía de la juventud, han permitido observar
las diferentes formas de perturbaci6n mental que los adultos han sufrido. Ante
los aspectos de la protesta de los j6venes, generalmente ininteligibles, ha funcionado un común denominador: el estupor.
Esta investigaci6n documental se ha reducido a dar testimonio de un movimiento que modificará -para bien o para mal- las estructuras sociales del

o pinion

Quarterly, otoño de

1969

GAUSSEEN
FREOENUC. "El nacimiento
. .
. . 19,68
de la Universidad crítica", L e M ond e,
Jumo,
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SPITZER,
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BACKMAN, RENÉ. "Arden los liceos". L'Express, Pans,
, 1969.

Instituto de Promoci6n y Servicio, A. C.

mundo contemporáneo.
( textos traducidos)
San Angel, México, D. F., septiembre de 1971.

574

575

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por Ma. Luisa !caza), Le Nouvel Observateur, septiembre, 1969.
MrcHEL DRANcOURT. "¿Por qué los jóvenes rechazan el 'sistema'?" Réalités
Revue de París, julio, 1970.
GABBEY RÉGINE. "La pareja: Florecimiento y asfixia de dos personas", Réalités
Revue de París, enero, 1971.
TARGOWLA OuvraR. "El suicidio de los adolescentes. El grito de una juventud
desorientada" Hebdo. T. C. Témoignage Chrétien, no. 1384, trad., Ma. Luisa

!caza.

UN NUEVO ASPECTO DE LA REFORMA EN Mf.XICO

DR. RICHARD A. JOHNSON,
Ex Cónsul de los EU en Monterrey.
(Traducción del Lic. Alberto García G6mez).

ToRROGUY DE QuÉRETAIN. "Un juicio excesivo: la dimisión del padre", Réalités Revue de París, noviembre, 1970.
Comentario de Edmé Domínguez a "la rebelión de los jóvenes" de
SuAVY, Ed. Calmann-Levy, 1970.

Al.FREO

Estudios de las Universidades Latinoamericanas para el Primer Congreso Latinoamericano de Orientación. UNAM, México, 1970.

Nota: La bibliografía sobre la realidad mexicana está incluida dentro del
texto.

HACE YA CERCA de treinta años que Richard Patee hizo un comentario de mi
libro acerca de la Revolución Mexicana de Ayutla en la Revista Hispanoamericana de Historia (Hispanic American Historical Review). Se lamentaba
de que yo "había sido seducido por el liberalismo". Para entonces, esta crítica
me pareció regocijante, debido a mi convicción de que la tolerancia y la
validez filosófica del liberalismo podrían proteger la objetividad del trabajo
de un historiador.
Hoy, acepto la validez básica del cargo, pero seguiría negando aún el que
la mayoría de mis contemporáneos y yo fuimos seducidos. Más bien, fuimos
condicionados a una incuestionable aceptación de las verdades del liberalismo
y de la posibilidad de escribir una historia aceptable; si bien, así condicionada. Todos nosotros, desde luego, vimos claramente que los historiadores
marxistas y clericales, no podrían alcanzar objetividad a expensas de sus
convicciones. Yo -y sospecho que la mayoría de mis contemporáneos también-, fracasé en ver la viga en mis propios ojos.
Aun entonces nadie soñó con alcanzar una absoluta objetividad. Lo que
sucedió y sigue sucediendo fue el grado conseguido: la relatividad del éxito
en los esfuerzos para divorciar preconcepciones, ideologías y creencias propias
de un día, de las valoraciones históricas. El propósito de este ensayo es el de
sugerir que las evaluaciones de la más grande época de la Reforma en México, de 1855 a 1867, requieren especiales, sin duda, esfuerzos heroicos de los
historiadores, para apartarse ellos mismos del tema de su materia.
Esto es así por dos razones; primero muchos de sus problemas exponen una

576

577
H37

�o ara atraer a los modernos escritores
contemporaneidad muy seductora c~m pl
ausa Además los franceses,
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dicales libera es Y su c
·
'
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irresistiblemente 11ac1a os ra
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a un acercamiento mas p~a
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reexaminación de la etapa
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ºliz . , personal sino más bien a una
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una fos1 ac1on
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de la Reforma, no e i o a
d un importante general mode. ., .
.
cerca de la carrera e
.
N
invest1gac1on mtens1va a
1 mente reveló esta necesidad. o
rado, casi desconocido hasta ahora, la ~uef_ c_~ra el general José López U ranga,
.b.. •,
rea de nu a 1c1on,
intentaré una e,x.hi ic1on ace
.
. . , n acerca de su larga casino algunas conclusiones producto de la mvest1gac10
rrera ilustrarán mi tesis.

. ·1 extran1·era que empezaron con 1a
.
- d f roz guerra c1v1 Y
'
. f b
Los treinta anos e e
.
Q 't o traJ·
eron un tnun o a rutl
termmaron
en
uere
ar
'
d
Revolución de A.yu
, a. y . t de los puros. Consecuentemente' los resulta os
mador a la facc1on 1uans a
.
d sus salientes figuras, trazaron
,
d 1 1 cha y evaluaciones e
d
contemporaneos e a u
. , 1
todos los conservadores, mo e,l
e determino e que
,·
rígidamente una mea qu
. 1 d J árez a una condenación pohtica o
rados y aun a los oponentes radica es e u
'
'

al limbo.

.
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ción y escritos del puro, tendieron a inclinar la balanza hacia su pos1c1on,
como lo hizo la destrucción o ineficacia de la documentación relativa a prominentes conser-vadores y moderados y sus actividades.
La absorción de mucho del dogma del puro en la elaboración del nacionalismo mexicano, acompañó una importante intensificación y ampliación de la
influencia nacionalista. Ambas consecuencias resultaron de la politización
de muchos mestizos y algunos indios durante el largo conflicto. La semideificación de Juárez, Zaragoza y Díaz, ocurrió como parte del contenido de la
Reforma y el antintervencionismo al nacionalismo mexicano. Esto, desde
luego, suministró al revisionismo lo más difícil, por no decir arriesgado, especialmente para los escritores mexicanos, aunque la revolución de Madero destruyó la santidad de Díaz.
Durante nuestro siglo unos pocos conservadores, tales como el Padre Cuevas,
un conspicuo oposito!' como Francisco Bulnes, y un puñado de biógrafos filopietistas, a quienes los lazos familiares les dieron incentivos y sanción, han
intentado acercamientos revisionistas al período o a los aspectos o a los guías
de aquéllos. Ninguno de esos escritores ha ejercido influencia destacada,
excepto Bulnes quien provocó un diluvio de piadosos elogios a Juárez.
Desde luego, magrúficas contribuciones a la historiografía mexicana han
sido hechas durante este siglo por Cosío Villegas, Arnáiz y Freg, Toro, Teja
Zabre y otros estudiosos mexicanos y extranjeros. Pero relativamente poco
trabajo ha sido hecho sobre las interpretaciones fundamentales del conflicto
de 1854-1867, o sobre el papel de los conservadores y moderados en él. Sin
embargo, estudiosos del siglo XX han editado y publicado mucho de la documentación básica sobre la cual cualquier intento mayor a examinar la tesis
de lo puro y sus evaluaciones, debe descansar. Unas pocas dispersas y no sistemáticas correcciones de las distorsiones y omisiones de lo puro, también han
sido intentadas.
Si los historiadores mexicanos generalmente no se han atrevido a hacer las
interpretaciones y evaluaciones de lo puro, los historiadores de los Estados
Unidos, incluyendo al autor, tienden a ver el período de la Reforma a través
de lentes terrenales para la determinación de un liberal, republicano, federal,
más o menos igualital'ios en una sociedad secular. Pocos estudiosos tales como
Pattee y Castañeda, intentaron alguna rectificación, si bien con prejuicio
clerical.
Probablemente, los conservadores mexicanos y los jefes moderados, cuyas
reputaciones han sufrido la mayoría severamente de negligencia y distorsión,
nunca puedan ser rehabilitados dentro del contexto del nacionalismo mexi579

578

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estimables semc1os al hbera~~smo ura:~ :1 Imperio. Sin duda, la legislaci6n
de la Reforma, la lntervenc~on, y a~6 JO h s de los conservadores seguidoliberal del gabinete de Ram1rez desv1 ~ mue o
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res de Maximiliano, y su prejuicio antifrancés fue notono.

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enfermos quienes depenespiritual de las masas y del ~estino de 1os panas y
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Algunos de los análisis precedentes obviamente aparecen como tentativos y
aun de conjetura. En tanto que una gran mayoría de monografías explore más
objetivamente los programas y actividades de las tres principales facciones y
de sus jefes, un tratamiento razonablemente balanceado de la época y de sus
personajes, permanecerá imposible. Necesitamos saber, por ejemplo, mucho más

se!~n;ti:teris nacional, todos ellos lo interpretabaln en_ t~:i:::ep:;/:::~
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local, e inumerables alianzas y colm mac10 . ,' de metas a corto término; nor1.d · d en a persecuc1on
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los uros los moderados y los conservadores, igualmente protesta~an

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Un ulterior hecho sobresaliente que debe subrayarse, a la luz del triunfante
esfuerzo del puro para marcar a todos los partidarios del imperio como traidores, es que todas las facciones llamaron a las naciones extranjeras y a voluntarios para auxiliarlos en contra de los enemigos domésticos. Si los conservadores
dieron la bienvenida a la asistencia francesa y los moderados aceptaron a Maximiliano, el gobierno de Juárez, a su vez, llev6 a cabo el Tratado McLaneOcampo, obteniendo la ayuda naval de los Estados Unidos para romper el
bloqueo de Miram6n sobre Veracruz y deportar a Santa Anna, mostrando no
poco malestar en sus esfuerzos para obtener el auxilio de &amp;tados Unidos durante la Intervenci6n y el Imperio. El hecho brutal que aparece es que todos
los contendientes estaban preparados a sacrifical' el interés nacional para derrotar a sus enemigos domésticos. Esta revelaci6n no muestra ni siquiera cuestiones de sinceridad y dedicaci6n de todos los jefes de todas las facciones
mayores. Esto sencillamente afirma la veracidad de que el inflexible sostén de
cualquier principio, incluyendo el relativismo o la moderaci6n, induce a una
estrechez de visi6n y a una clistorsi6n de percepci6n capaz de rendir resultados
contraproducentes.

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rtantes diferencias ideol6gicas, de hecho, dividiero~ a lo~ puros y
a : ;m7fe:ados. La insistencia de los moderados en la evoluocd16arrun,_menatso qp~~:
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el cambio revolucionario y sus conV1cc10nes
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grupo aspirante, parec1an hab;:r::::o t:;:ndo un poco más que perder, se
que los moderados. Los mo
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d . t Deb1"do a que los mode. 1
· ' 1 y el aromo am1en o.
inclinaron hacia a p~cauc101
conservadores tendieron a conceder
rados fueron pragmatistas y los pur~sd y · 1"deolo'gicas ambas facciones
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· a las cons1 erac1ones
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una mayor '.111P?rtancia
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extremas antipatizaron a l~s m
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como facci6n política.

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dían de la Iglesia para su asistencia. Los moderados prometieron beneficiar a
todos a través del desarrollo econ6mico, estimulándolo, por el respeto a la
propiedad y la tranquilidad doméstica. Los puros pregonaron el programa de
la Reforma como una solución para las enfermedades fiscales y sociales de la
naci6n. Pero en todos los casos, los intereses de clase, los de corporaci6n y el
mejoramiento o beneficio personal, parecían impedir las esperanzas de los espíritus más puros. En concreto: todos los protagonistas del gran drama representaron facciones del "establecimiento", y se mostraban ellos mismos, como uno
puede esperar, ser hombres de su clase, de su tiempo y lugar. Parad6jicamente,
s61o Maximiliano y su consol'te mostraron algún interés real con la masa de
los peones. Sus esfuerzos débiles para mitigar los abusos del sistema hacendario,
trajeron respuestas negativas de todos los sectores políticos. El público, en general, gan6 poco de las Leyes de Reforma, sino hasta después del régimen de
Díaz, porque la Iglesia no podía por más tiempo financiar los limitados servicios sociales que había otorgado previamente, y porque la distribuci6n de la
tierra lleg6 a estar muy mal repartida después de la venta de las tierras ejidales
bajo el gobierno de Díaz.

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�acerca de la composición racial y socio-económica de las fac~ones, los papeles
de los caudillos regionales y locales, las actividades de los .Jefes m~derados y
conservadores, el rango preciso y el valor de los ser-vici~s sociales r~hzados ~:
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la Iglesia antes de la Reforma, las afiliaciones part1d~stas Ylos ?ng:n:~ ::~ :
les de los compradores de las propiedades desamortizadas y as1 po
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Aun sin tales estudios, algunas deslumbrantes 1IDqw
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. . lmente de omisión. Su!rieren
!meas imc1ales,
procen en pie
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vcchosas ;ara la investigación, que pueden abrir las puertas a m s amp os

PORTUGAL EN EL MUNDO ACTUAL
Da. CARLos AucusTo FERNANDEs
Embajador de Portugal en México

reavalúos.
Sin disminuir la estatura de figuras tales como las ~e Juárez Y_ ~aragoza, necesítanse resultados de acuerdo con una más apropiada atenc1on dy un ~ás
án
especialmente de sus a versar1os.
claro tratamiento de sus contempor eos y
,
medida
Ciertamente la verdadera estatura de un gran hombre solo puede ser
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en términos' de las dimensiones exactas de sus colegas y ~ponentes, porq~e :
despreciarlos o ignorarlos, se le priva de un elemento esencial de su humamda .
· h ' en los
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n es tiempo ya de romper los moldes de Parson ~eemis
, caso . O d los puros de esta época de la hºIStona
· mexicana permanece
cuales la f1gura e
Jeto elenco de los
todavía impoluta? ¿No es tiempo ya de presentar un comp
hit .
protagonistas en ;amaño natural de éste, el más grande drama de la s ona
de México?

No

HAY MOTIVO

más válido, noble y oportuno para un encuentro que la amistad.

Agradezco por eso al Club Sembradores de Amistad el honor y la oportunidad que me dio para poder ofrecerles también, en toda su pureza y sinceridad, mi propia amistad -la amistad de portugués a mexicano y de
Portugal a México.

Y, como embajador de los portugueses ante los mexicanos, no creo nada
más apropiado en esta ocasión que dar a conocer a los Sembradores de Amistad lo que es Portugal, tomando en cuenta su rica herencia del pasado, los
importantes intereses del presente y las promisorias esperanzas del futuro.
La , amistad tiene por base el conocimiento. Sólo existe cuando se practica,
cimentándose con la práctica. Para que los mexicanos nos conozcan mejor voy
a hacerles un resumen tan claro cuanto posible de lo que significa Portugal
en el momento presente, a fin de que mexicanos y portugueses se tornen más
amigos, libres de prejuicios de cualquier naturaleza.
Portugal, que es hoy más bien una pequeña potencia, tiene, sin embargo,
problemas que sólo afectan a las grandes potencias. La importancia internacional de un Estado y sus problemas correspondientes, no dependen solamente
de su fuerza militar, económica y cultural, sino también de sus posiciones estratégicas. Portugal es directamente afectado por la lucha Este-Oeste.
La nación portuguesa constituye un Estado independiente cuya soberanía
sólo reconoce como límites, en el orden interno, la moral y el derecho, y, en
el internacional, los que resulten de las convenciones o tratados libremente
celebrados o del derecho consuetudinario libremente aceptado, competiéndole
cooperar con otros Estados en la preparación y adopción de soluciones que
interesen a la paz entre los pueblos y al progreso de la humanidad. Portugal

582

583

�preconiza el arbitraje como medio de dirimir los litigios internacionales (artículo 4o. de la Constituci6n) .

b) mejoría de las condiciones económico-sociales de los port
• · ti ·
·
ugueses con
mayor JUS cia social, en Europa y en ultramar·

Esta disposici6n constitucional es fuente de consecuencias muy importantes,
como veremos más adelante.

c) :efensa de ultramar contra los movimientos subversivos izquierdistas
a~ya os, armados, financiados y dirigidos del exterior (F
'
msta ah r d bed. .
RELIMO, comu' . o a e o iencia moscovita, en Mozambique con apoyo 1 , t·
Tanzania .
.
og1s 1co en
. ' UPA, no comunista, y MPLA, comunista, también de obediencia
moscovita, en_Angola, con. apo_yos logísticos en los dos Congos y en Zambia.

Portugal es miembro de todas las organizaciones internacionales de carácter
general, a las cuales presta la más honesta colaboraci6n, incluyendo la ONU,
a pesar de ser allí particularmente atacado después que aquella organizaci6n
pasó a ser dominada por los bloques socialista y afroasiático.
Portugal forma también parte de importantes organizaciones regionales o
no generales, como la EFTA, el Pacto del Atlántico Norte (OTAN) y la OCOE.
Mantenemos con el gran Brasil y con la vecina España, relaciones de cordialidad muy especial, fraternales.
Continúa vigente la alianza luso-inglesa, formalizada inicialmente por el
Tratado de Windsor de 1385, siendo la alianza más antigua de la historia,
habiendo resistido a los vientos de ésta.
Con los Estados Unidos de América, Portugal ha estado ligado solamente
por intereses comunes y, desde 1949, por la Alianza Regional del Atlántico
Norte (OTAN), lo que no impidi6 que Portugal cediese a los Estados Unidos,
gratuitamente, las importantes bases de las Azores durante la última guerra.
Esto permiti6 destruir o ahuyentar a la flota submarina alemana del Atlántico
Norte y realizar después con seguridad el ingente transporte de tropas americanas de los Estados Unidos a Europa, necesario para iniciar allí la contraofensiva aliada que llev6 a la completa derrota de Hitler y de su terrible
filosofía. Actualmente, aunque sin ninguna subvenci6n ni tratado, las estratégicas y por ahora insustituibles bases de las Azores, continúan a ser utilizadas
por los Estados Unidos fuera del cuadro de la OTAN, constituyendo un
caso único de colaboraci6n desinteresada y valiosa en la historia político-militar
de los tiempos modernos, incluso porque las relaciones luso-americanas no
siempre han estado exentas de dificultades.
Con México, Portugal mantiene relaciones inmejorables, pudiendo, sin embargo, ser mucho más intensos los intercambios culturales y comerciales entre
portugueses y mexicanos.
Los grandes problemas que se presentan a Portugal en la época actual son
sobre todo, estos:
a) necesidad de una industrializaci6n tan rápida cuanto posible, que no
depende s6lo de nosotros, pues no puede haber industrializaci6n sin mercados;

584

'

::~:,R:op~bul~1stad, dGe ~bed1enc1a moscovita, en Guinea, con apoyo logístic~
u ica e umea y en Senegal).
Las ~errillas en Angola, Guinea y Mozambique, que no ocupan efectivam~nte mn~na parcela de aquellos territorios, atacan por sorpresa desde los
paISes vecmos donde se refugian luego que son detectadas y perseguidas por
las tropas y poblaciones portuguesas. Nos obligan a grand
.
'f1
mil.
es, Y en parte, mu I es gastos
itares, impidiéndonos dedicar al fomento económico-socia)
cultural_ s~as mucho más importantes de las ahora utilizadas para tal
con perJUICIO del desarrollo de todo el territorio portugués sobre todo el n~
europeo.
'

f:

Est0 es tanto más grave cuanto es cierto que Portugal es un país no completamente desarrollado en Europa y subdesarrollado en ultramar.
Sin emba~go, Portugal ha soportado sin mayores dificultades ]a lucha estéril
que nos es impuesta, no previéndose ni el colapso militar ni el económicofinanciero.
En este momento, Portugal dedica a la defensa 40.7% de los gastos totales
del Estado.
Antes de las guerrillas, en 1960, los gastos militares eran, en por.
centaJe,, s61o 25.2% de los gastos totales, mas, en valor absoluto, mucho menores aun (2,860.000,000.00 de d61ares en 1961 para 11,290.000,000.00 actuales). No obstante, los gastos militares han sido cubi·ertos con los ingresos
ordinarios y el presupuesto continúa equilibrado.
Portugal mantiene un nivel de reservas en oro y divisas de los más
altos en porcentajes y bastante importante en valor absoluto, con más de
1,450.000,000.00 de d6lares.
El producto nacional bruto metropolitano fue, en 1970, de cerca de
200,000.000,000.00. El rendimiento per cápita fue de cerca de 22,000.00, esto
es, un poco más de 750 dólares por persona.
La balanza de pagos continuó presentando saldo positivo, aunque continuó

585

�a ser negativo el saldo de la balanza comercial. Continuaron a ser significativas las entradas por remesas de emigrantes y por el turismo.
Comenzamos a tenel" falta de mano de obra, particularmente en la agricultura, pues los altos salarios de los países del Mercado Común atraen toda la
mano de obra disponible en la región, sobre todo la no especializada oriunda
del sector agrícola, que en Portugal, como en muchos otros países, fue demasiado sacrificado durante décadas en beneficio de la industria.

los Ministros, sien?º el Presidente del Consejo nombrado y exonerado libremente_ por el Presidente de la República. Los Ministros, Secretarios y Subsecre~nos de Estado son nombrados por el Presidente de la República, mas
medi~nte pr?puesta del Presidente del Consejo, y sus nombl"amientos y exoneraciones nene~ que ser refrendados por éste, que responde por la política
general del Gobierno Y coordina y dirige la actividad de todos los Ministros
que ante él responden políticamente por sus actos (artículos 107 y 108).
'

Portugal es, en términos constitucionales, una República unitaria y corporativa, basada en la igualdad de los ciudadanos ante la ley, en el libre acceso
de todas las clases a los beneficios de la civilización y en la interferencia de
todos los elementos estructurales de la Nación en la vida administrativa y
en la hechura de las leyes (artículo 5o. de la Constitución) .

Por t~to, quien gobierna es el Presidente del Consejo con su Ministerio
Y_ no pro?iamente el Presidente de la República, cuyos actos, salvo tres excepc~ones, tien~n- que ser refrendados por el Presidente del Consejo y por el Mirustro o Mm1stros competentes, bajo pena de inexistencia. Sólo no carecen
de refrendo los siguientes actos, que son, además, muy importantes:

No hay, por tanto, discriminación, tanto racial, como social, económica o
religiosa.

a) el nombramiento y dimisión del Presidente del Consejo de Ministros;
b) los mensajes que dirija a la Asamblea Nacional•
c) la renuncia del cargo (artículo 82) .
'

A su vez, el ter-ritorio de Portugal comprende:
a) en Europa, el Continente y archipiélagos de Madeira y de las Azores;
b) en Africa occidental, el archipiélago de Cabo Verde, Guinea, S. Tomé
y Príncipe y sus dependencias, S. Joao Baptista de Ajudá, Cabinda y
Angola;
c) en Africa oriental, Mozambique;
d) en Asia, el Estado de la India ( ahora ocupado por la Unión Indiana),
Macao y sus dependencias;
e) en Oceanía, Timor y sus dependencias (artículo lo.).
El territorio total que integra el Estado portugués abarca la superficie de
91,161 Km 2 en la Metrópoli y 2.081,936 Km2 en el ultramal". La población
total alcanza aproximadamente 9.500,000 en Europa y 13 a 14 millones en
Africa y en Asia.
Portugal es así un Estado pluricontinental y multil'racial, organizado políticamente en República, teniendo por órganos de soberanía el jefe de Estado,
la Asamblea Nacional, el Gobierno y los Tribunales (artículo 71) .
El jefe de Estado es el Presidente de la República, electo por 7 años.
La Asamblea Nacional se compone de 130 diputados electos en todo el
territorio pol'tugués, metropolitano y ultramarino, por sufragio directo, para
un período de cuatro años.
El Gobierno es constituido por el Presidente del Consejo de Ministros y por

586

Para asesorar al Presidente de la República, existe un Consejo de Estado,
compuesto de los siguientes miembros:
a)
b)
c)
d)
e)
f)

el Presidente del Consejo de Ministros;
el Presidente de la Asamblea Nacional·
'
el Presidente de la Cámara Corporativa;
el Presidente del Supremo Tribunal de Justicia;
el Procurador General de la República;
Y diez hombres públicos de superior competencia nombrados vitaliciamente poi' el jefe de Estado (artículo 83).

Para coadyuvar a la Asamblea Nacional (y al Gobierno, cuando éste lo
desee) en la hechura de las leyes, hay una Cámam Corporativa, de funciones
consultivas más obligatorias, compuesta de representantes de las autai,quías
locales y de los intereses sociales, considerados éstos en sus ramas fundamentales
de orden administrativo, moral, cultural y económico ( artículo 102) .
El ultr:amar está representado en el Parlamento, además de cada provincia
ultramarina tener su Consejo Legislativo y su Gobernador. Existe un Ministerio
de Ultramar.
. Los Tribunales ejercen, como órganos de soberanía, la función judicial con
Jueces de carrera, vitalicios e inamovibles, y en los hechos sometidos a juicio
no pueden los Tribunales aplicar leyes, decretos o cualesquiera otros diplomas

587

�. . n lo dispuesto en la Constitución u ofendan los principios en ella
que .mf rmJa
consignados ( artículo 123) •

Compete a la Asamblea Nacional:
.
1 suspenderlas y revocarlas;
a) hacer leyes, mterpre~ as,
1 C titución y de las leyes y apreciar
b) vigilar por el cumplimiento de a ~~s
.
los actos del Gobierno y de la Administración;
c) etc., etc. ( artículo 93) .
.
nfanza del Presidente de la República y su
El Gobierno es de la exclusiva co d i d 1 destino que tuvieran sus propuestas
conservación en el ~oder no ~epen; / Asamblea Nacional (artículo 112).
de ley o de cualesquiera votaciones e a
Compete al Gobierno:
refrendar los actos del Presidente de la R~pública;b las convenciones
a)
b) hacer decretos-leyes Y, en casos de urgencia' aproar
la b
e1·ecución
Y tratados internacionales;
uena
c) elaborar decretos, reglamentos e instrucciones para
de las leyes;
.
de la administración pública
d) ejercer la superintendencia en el conjunto
(artículo 109) •
,
transformó en Estado pluricontinental y
Para entender como Portugal se d
af .cano en el mundo actual,
.
b tOdo como Esta o euro n
.
multirracial, Y so re
,
.ó a partir de la Reconquista
1
tenemos que observar sus ongenes y evo ua n,
cristiana en la Península Ibérica.
,
,
lbé .
or los moros en 711, se destruyo
Con la invasión de la Penmsula
•nea pi)' ex·1stente y fue tal el impulso
· · 'ti entonces a 1
,
•
la precaria estructura vis1go ca
. d 1
, sula cayó bajo el imperio
t' po casi to a a pemn
musulmán que, en poco iem ~'
d 1 N oeste escapo' a la pousée del
'l
pequena
zona e or
.
S
mahometano. o o una
.f
f .
su penetración hasta Francia,
Islam habiendo continuado los Je es ª1 ncpan~s 1 Ibe'ri'ca caería fácilmente.
'
· ·
de a enmsu a
pensando que el re~uct? c~su~: fue de allí donde nació la Reconquista, al
No sólo no aconte~10 as1, sino q s" Con altas y bajas, la reconquista era ya
grito d~ "por Santiago, a los ~o;d .lle ando hasta Toledo a fines del siglo XI.
irreversible con Alfonso VI y e i ' g
d
,.
, . debido a las peculiaridades de la gente y e
En la orilla manuma atl:m~ca,
. d
d ncia facilitado por la concep,
movumento de m epen e
'
d
·
la geografia, surge
un
.
.
.
d
1 si'glo XII, un nuevo Esta o cns. d 1 ,
y a prmc1p1os e
ción monárquica e ~ epoca, ' . le Condado portucalense nace un verdatiano da señales de vida. De un SJmp
588

dero Estado con D. Alfonso Henriques, primer Rey portugués, que demarcó
Portugal con su espada y lo consolidó por su hábil diplomacia.
En efecto, ni la Santa Sede ni el Rey de León y Castilla, veían con agrado
la división del Imperio cristiano peninsular en plena reconquista. De aquí las
tremendas dificultades que el primer Rey de Portugal encontró, ora en Roma
ora del lado de su primo Alionso VII, no obstante Portugal ser un Estado de
territorio casi totalmente conquistado a los moros. Las dificultades con el Emperador peninsular, D. Alfonso Henriques resolviólas con la espada, imponiendo
por la fuerza el reconocimiento de su independencia. Con Roma, tuvo que
recurrir a la negociación, lo que llevó tiempo.
A pesar de estas tremendas dificultades, el primer Rey portugués, con base
en Coimbra, va rápidamente conquistando casi todo el territorio que hoy forma
el Portugal europeo. Sus sucesores inmediatos no sólo conquistan todo el territorio moro hasta el mar en el sur de Portugal, avistando ya Marruecos, sino
que pueden prestar aun ayuda a los Reyes Castellanos en sus guerras de
conquista contra los moros {batallas de Navas de Tolosa y de Salado).
No obstante la fuerza vital demostrada por el núcleo portugués, los Reyes
Castellanos no se conformaban con la independencia de Portugal y por eso,
con pretexto de herencia dinástica, se originó la invasión castellana que llevó
a la gran victoria portuguesa de Aljubarrota, en el corazón de Portugal, el 14
de agosto de 1385.
Consolidada la soberanía portuguesa sobre el territorio portugués actual
en la Península Ibérica y hechas las paces de 1411 con Castilla, el pueblo
lusitano, lleno de vitalidad e iniciati\·a y animado del espíritu de reconquista
y de cruzada, va a atacar la más importante plaza mora en el norte de
Africa -Ceuta-, que toma en 1415, debilitando así el poder moro, que quedó en Granada ya en situación precaria (conquistada en 1492, año en que
Colón descubre las Antillas).
La conquista de Ceuta permitió a los portugueses iniciar la fantástica
obra de los descubrimientos, navegando hasta el final de Africa, de Asia, de
Oceanía, de la América del Norte y del Sur.
En el siglo xv aun imperaba la vieja leyenda del mar tenebroso, concerniente a la penetración del Atlántico para el sur: los blancos se tornarían
negros y los barcos serían devorados por el mar enfurecido. No sólo por las
dificultades de navegación como, sobre todo, por el miedo de ese sorbedor
humano, nadie se atrevía a navegar lejos de la costa o a navegar para el corazón del Africa. Sólo la ciencia que la Escuela Náutica de Sagres, debida
589

�al extraordinario Infante D. Henrique, proporcionó a los navegantes portugueses (y extranjeros) y de la fe, sincera y fuerte de los portugueses en el
catolicismo, pudieron mover a los hombres contra los t~rribles peligros del mar
tenebroso, que Camoes tan genialmente supo interpretar en la figura del
Gigante Adamastor, en Os Lusíadas.
Por la ciencia, los portugueses supieron vencer el mar y orientarse en él.
Por la fe, pudieron vencer el miedo resultante del imperio de los mitos durante muchos siglos.
Es por eso que los descubrimientos portugueses están ligados a la cruz,
haciendo parte de la política lusitana de los siglos xv y xv1 la expansión de
la fe y del imperio. Es por eso también que los contactos de los portugueses
con los pueblos descubiertos se revisten de un espíritu humanista, que otros
pueblos gescubridores o conquistadores sólo ahora comienzan a entender.
Aliado al deseo de contornar el poderío musulmán en Africa, atacándolo por
la espalda en el Indico y Mar Rojo, debilitándolo para aliviar a Europa, está
también el deseo de descubrir nuevos mundos y nuevos pueblos. Los portugueses van reconociendo toda la costa africana, suben el Indico, llegan a la
India legendaria y fíjanse en Goa, entonces dominada por los musulmanes
( imperio mogol) ; derrotan armadas turcas y persas y ayudan a la cristiana
Etiopía (Reino del Preste Juan) contra la penetración islámica; dominan
los mares de la Malasia y llegan a la China y al Japón, llevando a todos estos
pueblos el contacto efectivo con el Occidente, empezando de esta forma un
movimiento de mercaderías y de ideas que nunca más cesó entre Occidente y
Oriente.
Demostraron así los portugueses que el nacumento de un Estado cristiano
más en la península ibérica, en plena Edad Media, en el tiempo del gran
maestro Abelardo y de San Bernardo, no sólo no debilitaría la lucha contra
el Islam sino que por el contrario, se transformaría en el factor más importante de la decadencia morisca y de la evangelización católica en el mundo
no europeo.
Lanzados a los descubrimientos y al comercio con pueblos desconocidos o
escasamente comunicados hasta entonces, que procuraron traer a los beneficios de la civilización cristiana, no tuvieron los portugueses la preocupación o
el propósito de conquistar sus posiciones en Africa, donde, además, no había
Gobiernos constituidos, y, en Cabo Verde y Santo Tomé y Príncipe, ni siquiera
habitantes, lo que, aliado a la concepción cristiana de la vida permitió, desde
el inicio, un buen entendimiento entre portugueses y nativos, que se fueron
590

as~ciando. a nosotros. Ya en el siglo xv1, poi' nuestra mediación se consagró el
pruner ob1spo negro.
'
Pero, ante los triunfos de los portugueses en el campo de lo d
b · ·
d ¡
• .
s escu nnuentos
Y, ~ co~erc1~ 1~tercontinental, otros pueblos europeos, de mentalidad
ropos1tos b1en d1stmtos, disputaron a Portugal tanto los mare
¡ y p •
. .
s como e comercio
; .aun .terntonos, apareciendo así nuevas potencias marítimas mundiales de
ehca
diferente
· encomendado al hábil ·u.
.
, las cuales, con base en un traba30
nst~ _Grotms, :º~aron la navegación y el comercio portugúeses y, con auténJco
espmtu colomahsta, ocuparon territorios antes bajo la influencia lusitan

ª·

Nac:,, de eSt a fo~a una política colonial, apoyada en aquellos países en las
compan1as
de Indias.. Portugal
tuvo que defenderse de las amb·1c10nes
·
d e otros
Est d
. ,
_ a os~ mas_ no participo en esta política colonialista, pues desde el comienzo
dio nac~o~~lid~,d po~~guesa a los nativos de ultramar capaces de integrarse
e~ la c1:7,ilizacion. cnstiana. Nunca vio el problema ultramarino como una
explo~cion col?n~al. _Poi'_ el contrario, Portugal, aun durante los Gobiernos
republic~os mas IZqmerd1stas, se esforzó siempre por integrar a las poblaciones
ultra_ma~as en la nación portuguesa, que desde hace mucho se presenta como
mult~rrac1a] y _multicontinental, de cuya política Brasil fue el mejor fruto es
el mas claro e3emplo.
y
Nosotros distinguimos "colonialismo" y "colonización".
Hacemos y pensamos continuar y hacer "colonización" esto es p
tr
l
l
.
,
, rocurar
ael' a ª. c~ _tura occidental, la más alta que se conoce, poblaciones aún en
estado pnm1tivo, verdaderamente ajenas a cualquier concepto serio de cultura. Mas no_ ~acemos, ~ pensamos hacer "colonialismo" concepto éste ligado
a la _explotaci~n comeraal Y humana por ciertos Estados sobre todo durante
los fmes del siglo XIX y principios del actual.
_Realmente, en vez de explotar poblaciones atrasadas en beneficio de una
~moría o de intereses _ajenos a aquellas poblaciones, Portugal ha procurado
~tegrarlas en la co_murudad legal y social portuguesa, en completa igualdad rae~~] u o~a, pero sm destruir su identidad propia. A un concepto de segregac1on racial o de explotación de ciertos hombres por otros más desarrollados
Portugal opone una ideología y una práctica de completa igualdad entre lo~
hombres, diferenciados solamente poi' sus aptitudes y legítimos intereses personales. No creemos en razas superiores o inferiores como tales, antes juzgamos a _to~os los seres hu~anos, por el hecho de serlo, igualmente partícipes
de la cligrudad que les adVIene de ser todos hijos de Dios y poi' tanto hermanos
en el mejor sentido de la palabra.

591

•

�Por otro lado, no creemos en la validez indiscutible sin excepciones, para todos los hombres, en todos los lugares y tiempos, del principio de "un hombre,
un voto" -este principio es obviamente el correcto en un medio homogeneizado y ya de cierta elevación cultural, mas se falsifica si es aplicado por un
grupo más elevado a una población básicamente primaria, ajena a los altos
conceptos e intereses que tal principio representa o debe representar-. Para
escoger es necesario saber lo que se quiere y lo que se va a escoger. Elegir
por presión o por sugestión de otros, no es elegir, es mentirse a sí mismo:
es contrario a la dignidad humana y a los intereses legítimos de los que, por
ignorancia, no son capaces de autodeterminarse en el campo de la política o
de la economía modernas.
·
Por eso, en vez de la primacía política, y de la independencia como normas
iniciales indiscutibles, pensamos que importa sobre todo proporcionar antes
a las poblaciones que aún no benefician, o poco benefician, de la civilización,
un desarrollo sociológico y económico, por medio de la salud, higiene, educación, de la destribalización y del trabajo justamente remunerado.
Después, cuando ya hayan llegado a cierto estado de madurez y consecuente armonía social y adquirido nociones políticas y económicas que les
permitan decidir po11 sí mismas el camino que les conviene seguir, entonces
las poblaciones escogerán libremente, no necesitando de presiones o su~estiones
exteriores. Así, la solución final tanto puede ser la independencia como la
continuación de la integración o asociación, mas la solución inicial no puede
ser otra que la de la honesta integración como principio.

•

Si los Estados poderosos, en vez de hacer todo para dividirse al Africa.
política y económicamente, lanzando allí la confusión y la miseria, a fin de
gobernar por interp6sita persona, con apariencias de ayuda técnica, política,
económica y cultural, ayudasen honestamente a los pueblos africanos a superarse, otras y más brillantes serían las perspectivas africanas en un futuro
relativamente próximo. Como van las cosas, con influencias rusas, chinas y
de otros pueblos, incluyendo las cubanas, tenemos que reconocer que los pseudobeneméritos de los pueblos africanos sólo les están causando perjuicios
irreparables. Véase el Congo ex belga, por ejemplo, donde la intervención
exterior, capitalista y socialista, llevó al caos a un territorio inmenso que antes
era modelo de orden y de riqueza. Si realmente se está por el principio de
autodeterminación, por favo11, no se intervenga en los problemas de los otros
pueblos; dejemos que cada uno se autodetermine efectivamente; respetémoslos para que ellos, a su vez, nos respeten. De lo contrario, pasaremos lo mejor
de nuestra vida pretendiendo resolver los problemas de los otros, aunque no
sepamos o no queramos resolver los nuestros.

sn

La tesis portuguesa es as1,, a nuestro ver da
.
fendible en el contexto af .
F
'
ra, racional y moralmente dencano. ue pena qu 1 E d
pretender ayudar a los pueblos af .
e ~ sta os que hoy parecen
Africa y en América la "d 1 , ncanos no hubiesen aplicado siempre en
'
I eo ogia que ho di
d
'
razas, de credos y de . t
y cen efender: la igualdad de
m ereses.
En términos constitucionales y reales las
.
guesas gozan de completa iguald d '
~blaciones ultramarinas portusiendo ciudadanos de la m·
1ª en relación a las de Portugal europeo
1sma c ase La , · dif
.
,
de ser allí en mavor núme 1
.
umca erenc1a reside en el hecho
'
ro os que apenas com·e
· ·
nos seres humanos De aq , 1 f
I nzan a vivir como moder.
u1 e es uel"ZO extraordinario
p
.
que ortugal, a través
de sus planes de fomento está h . d
, á "d
'
aaen o en Afnca en el
.d d
mas r pi amente posible el nivel d "d d l
'
sena o e elevar lo
e vi a e os portugueses africanos.
~uego que los recursos técnicos científic
, .
acción de desarrollo ec , . '
.
os y econom1cos lo permitieron la
, .
onom1co social y cultural d 1 1
rapidamente cimcntánd
d '
e u tramar acentuóse
'
ose ca a vez más la unidad nacional
Hoy, . tenemos el orgullo de los resultados a a
.
con recientes pareceres elogioso
I d . . y lcanzados y nos honramos
s, en os om1mos de ]as
·
tanto de la OIT como de la o
Es
. . .
respecbvas actividades,
d l ·
MS.
tamos mv1rtiend
Af ·
e financiamiento de los plane d f
o en
nea buena parte
s e omento y esperamo
d
anos, sea posible dar a las pobl .
d
. s que, entro de algunos
africanos no sólo paz y
~cione_s e los respectivos territorios portugueses
'
armoma racial sino tamb·,
.
en todos los sentidos.
'
ien una s1tuaci6n envidiable
Entre los proyectos cuya realización
. . .
fomento tiene particular imp rtan . 1 -~ _mi_ció durante el actual plan de
O
cia a m1c1ación del
1 · h"
comp eJo idro-eléctrico
d e eahora Bassa sobre el río z be .
'
am si en Mozambiq
e
bo
ue. a ra Bassa será el
f actor central de toda la pol'ti d d
t b',
i ca e esarrollo de Moz b"
.
am ien a los Estados vecinos E I f
f
am ique, mteresando
producirá anualmente 18 b"II . nd \ ase mal de producción, Cabora Bassa
bajos del mundo Este volu J oneds e dws/hora a precios considerados los más
·
men e pro ucción de
,
.
energ1a corresponde al 30%
de la producción de toda el Afnea
en 1966.
1•
·Y por q ue, es que el progreso en Africa
• é_
rt
hrmtado? Por varias razon
.
po uguesa en el 500 es aún
es muy simples, en que generalmente no se piensa:
a) no había sociedades organizadas en Af .
nocemos en Europa desd
·1 .
nea, tales como nosotros las coe m1 eruos --que ya exist'
M, .
Perú precolombinoE
ian en ex1co y en el
y por tanto stados ni oh .
I
que un Estado debe g
f
.
. '.
VIamente, os servicios
aran 12ar. comumcac1ones
r, d
lu&lt;l, etc.; la penetración para 1 . t .
. ' po ic1a, e ucación, sae m enor era imposibilitada por falta de
593
H38

�vías de comunicación, por la naturaleza casi impenetrable de los territorios (florestas, ríos, pantanos, animales salvajes), por las enfermedades
tropicales que diezmaban al hombre blanco que intentase penetrar al
interior del Africa, por falta de resistencias naturales contra aquellas
enfermedades, que fueron también la causa principal de la decadencia
en que se encontraban las poblaciones africanas cuando los portugueses

de la existencia de nuevos e impreparados Estados africanos d
d .
muy primitivas en el Derecho y en la Moral
. ta
' . e ten encias
convivencia human
' Y raciS s antiblancos en la

llegaron allí;
b) la falta de medicinas apropiadas, sobre todo contra las terribles enfermedades del sueño, la malaria y enfermedades intestinales, impedía la
penetración real para el interior, caminando para una muerte segura
quien osase intentarlo (los primeros portugueses que atravesaron el Africa
fallecieron); Africa se presentaba como un continente misterioso, donde
las primitivas y decadentes poblaciones tampoco sentían necesidad de
salir de su aislamiento para entrar en contacto con civilizaciones más
desarrolladas; por eso, los contactos se limitaron durante mucho tiempo
a las poblaciones de la costa; sin embargo, poco a poco, el contacto de
los africanos con los portugueses se fue intensificando, cimentándose con
el tiempo y con la comunión de intereses;
c) la concepción económica de hace siglos, básicamente comercial y agrícola, todavía no daba valor a los territorios africanos, que comenzaron a
ser más intensamente disputados cuando apareció la economía minera;
d) solamente desde hace pocas décadas, por el dominio de la técnica y por
la concepción económica, aliada a un mundo ya rico de capitales
acumulados a lo largo de varios siglos, fue posible aprovechar económicamente el continente africano y traer a los pueblos del interior al
contacto con la civilización y sus beneficios.

Cabo Verde, a pesar de estar situado en el A I' .
.
.
llave del control del Atlántico Sur I
t antlco Norte, _constituye la
Atlántico Norte e
b6 , ta como las Azores constltuyen la del
.
, orno se pro durante la última Guerra Mundial.

Los viajes de Livingston, de Stanley, de Capelo y de Ivens, hace apenas
un siglo, constituyeron acontecimientos extraordinarios, sobre todo porque vencieron la enfermedad y el misterio que cerraba el interior del Africa.
Se discute hoy mucho la presencia portuguesa en Africa, en forma poco
feliz, y no siempre con la información o la imparcialidad que sería de desear.
Muchas veces parece ignorarse que la presencia de Portugal en Africa es,
actualmente y antes que nada, un extraordinario factor de estabilidad en
el Africa austral, sin duda la parte más importante del continente africano. Sin
la presencia de Portugal en puntos clave como Angola, Mozambique y Cabo
Verde, el Occidente tendría graves dificultades en aquellas regiones, debido a
las presiones políticas, económicas, y aun militares, de la URSS y la China
continental en los países limítrofes, y a la confusión inevitable que sajría

594

ª·
Los territorios africanos portugueses constitu en
, .
mayor importancia que Portugal sól
yd ~~tos estrategicos de la
tener después de 1~ presiones inglesa~ yc:;e!::ased:::::::dd;;::~roi:a::-

. flSi Ca_bo Verde cayese, directa o indirectamente en el dominio o zona d
m uencia de la URSS O de ch·
d ,
'
e
navegación marítima y aérea en :~a.At~•=canaS en siCtuación precaria toda la
,
.
"' o ur y entra! y po ta t
tanan senarnente amenazad 1 .
, ,
r n o, esAfrica al sur del Sabara. os os mtereses de toda la América Latina y del
Por otro ~ado, si las referidas potencias socialistas pudiesen controlar
gola, quedanan también a su merced los intereses del C
b 1 AnZambia, pues por el ferrocarril de Benguela y po I ongo dex e g~ y de
Angola son tr
d
r e puerto e Lobi to en
'
ansporta os los productos provenientes o destinado 1 K '
en el Congo y a Zambia.
s a atanga

Y finalmente
·
zambi
.
' si· ¡as rrusmas
potencias antioccidentales dominasen Mor ¡que, direc~cnte o por gobiernos a ellas enfeudados quedarían en peigro a navegacion en el Canal de Mozambiqu
1 .
'
.
lawi de z b" d
e Y os mtereses vitales de Ma,
am ia, e R~desia del Sur y de la República del Africa del Sur
pues es por el ferrocarnl y por el puerto de Beira o d N al
. '
Malawi y Rodesia exportan e importan todo
e ac a, que Zambia,
comercio internacional Por los fe
·¡ s o parte de los productos de su
Ma
..
rrocarn es y por el puerto de Louren90
rqulcs, _en M~zarnb1que, Rodesia del Sur, la República del Africa del S
(
para
a nea región
- Estados negros africanos reali
ur
zan
. d del Rand) y d os pequenos
su comercio e exportación-importación.
AfC?uien controle Angola y Mozambique, controla el Africa rica que es el
. nea austral, del Congo y Rodesias para el sur De
'. .
.
c1ón estratégica resulta el interés internacional ~r
~;ra~rdmana pos1ridos además de
.
m onos antes refeB ~
.
que e11os rrusmos tienen un valor económico considerable
as¡ m~nc10nar que Angola es el tercer exportador mundial de café (d
,.
·
espues
de Brasil y Colomb·ia ) , Y produce minerales
ricos y petróleo.

1:~e

¿ Mas, por qué es que Portugal insiste en mantenerse en Africa?

Por varias y buenas razones, de las que mencionaremos algunas:

595

�11' porque llegrunos antes que nadie al Africa, por iniciativa
lo. estrunos a 1
d
hab' do integrado
de nuestros valerosos descubridores y coloniza ores,
ien .
l
.urídicamente a las poblaciones de los territorios_ ul~an_iai:mos_ ,en e
JEstado portugues,
, en regune
, . n de igualdad legal y sm d1scnrrunac1on racial u otra; no podemos ni debemos abandonar. a tantos portugueses que
aún no han mostrado deseo de no querer serlo,.
.
'l'd
m
l
r de las hipótesis tan va I a co o
2o. porque la tesis portuguesa es, en a peo .
t mas po'líticas o econ6.
efecto ceder a presiones ex e
,
cu_alqu1er otra: en
de interés ajeno a las poblaciones de los territom1cas, que, por razones .
l
a independencia que no pidieron
.
rt gueses desean imponer es un
G
nos
ponou sienten,
.
' no parece una actitud responsable de cualquier oy aún
bicmo sea cual fuere la ideología de éste;
.
. para
:
. t
un poder unificador ya existente, necesano .
3o. dcspues, desm egrar .
d. f
tes y de tradicionales relaciones
la paz entre grupos étrucos muy 1 eren
, •
r razones
guerreras entre sí, haciendo caer estos grupos ctmc?s en el caos po r razo.
. no parece ser la actitud que, aun po
e intereses a1enos Y espunos,
bl · es todavía débiles.
nes humanitarias, se debe tomar para con po ac1on

t

bl
q iso serlo y s6lo se crearon
Nunca dejó de ser independiente un_ pue :aend~ inter~s ajenos preponproblemas (y algunos parec:n etemdiza~e
f nteras que no habrían sido
d'
·
er mdepen enc1as o ro
,
derantes pu 1eron impon
,.
. . to de las poblaciones direclas mismas si resultasen de un legitimo movuruen
tamente interesadas.

,.
p tu al por causa de ::;u pohtica
En el movimiento internacional contr~ or g
lado se pretent d'cci6n muy importante: por un
'
ultramarina, hay una con ra I
d l "
lonialista" de la influencia o
de "libertar" poblaciones atrasadas ,e yugo c:tes de la hegemonía europea,
tutela del hombre blanco (hoy es as1, porque? a
l
el Medio Oriente
l '
en Afnca. mogo en
el colonialismo era musu man: m~ro,
O . ' t ) Mas por otro lado, los
be ti
t hindú. chmo en nen e .
'
y en el su on nen e
'
' ·n
actuando desde fuera apoyados
mismos ~stados_ blanco~, negros o ~anti
retenden imponer a aquellas
en organismos internacionales de . to o dp ' p . das fronteras y un deter.
tenderían libertar etermma
poblaciones que se ~~
, .
ial sin dejar siquiera a las poblaminado régimen poh~1co, econo~;of:c~d 'de modificarlo. Si no, véase lo
ciones directamente mteresadda~
del Sur en mayoría cristianos, están
que pasa en el Sudán ( don e os negros u1m ' del Norte) . lo que pas6 en
. d
1 árabes y mus
anes
,
siendo exterrruna os por os
.
h' la guerra para mantener el
belga (donde la propia ONU izo
C
el ongo ex 1 Kasai bajo el contro1 de Lcopoldville -hoy Kinshasa-, que
.
Ka tanga y e
.
l ción) . o lo que acaba de pasar en Nigena,
nada les puede dar, smo exp ota
,
. E . t etc armaron
. f ra (donde la URSS, Inglaterra' Checoslovaquia, gip o,
.,
Bia

o:;

596

a las tropas de Lagos para dominar y exterminar millones de biafrenses que,
evidentemente, lucharon hasta la muerte JX&gt;r su sobrevivencia); ahora, en Pakistán, por el contrario, la izquierda internacional parece favorable a la independencia de la provincia oriental, apoyada entusiásticamente JX&gt;r la Uni6n
Indiana, con vistas a debilitar al &amp;tado pakistano que, no obstante, no poder
ser acusado de derechista, no parece suficientemente izquierdista y débil para
sus enemigos.
El problema de la llamada autodeterminación que, en teoría, mueve las
acciones de la ONU contra Portugal, está superado, visto que las JX&gt;blaciones
ultramarinas portuguesas, gozando de completa nacionalidad portuguesa y de
igualdad legal, sin distinción de credos, razas o colores, están perfectamente
autodeterminadas, tal como lo está la población de cualquier distrito en el
Portugal europeo. Plantear de nuevo, por influencias, presiones e intereses de
terceros, el problema de la autodeterminación en el ultramar portugués sería,
además de discriminatorio, volver muchos siglos atrás, desmembrando al Estado portugués, que se form6 como es a lo largo de los siglos, con el agravante de obedecer el movimiento a intereses internacionales bastardos, ajenos
a las poblaciones de los territorios portugueses.
Cualquier aspiraci6n de las poblaciones portuguesas de cualquier territorio
es un problema exclusivamente interno y, por tanto, sólo a los portugueses
compete estudiarlo y resolverlo, habiendo en la Carta de la ONU, que nadie
respeta, el párrafo 7o. del artículo 2o. que garantiza a los Estados miembros
contra la interesada o precipitada interferencia de otros Estados en sus negocios internos.
Portugal entr6 a la ONU con la organización y Constitución actuales, y
nunca, por eso, aceptó la aplicación del Capítulo XI de la Carta a sus territorios de ultramar. Discutir, y poner en tela de juicio la Constitución portuguesa por la ONU, además de ilegítimo, sería absurdo, pues tal actitud daría
a Portugal ( y a todos los Estados) el derecho de poner también en tela de
juicio la organización y las Constituciones de los otros Estados, lo que sería
el colmo de la intervención y llevaría al caos internacional.
El valor estratégico y económico de Angola, Cabo Verde y Mozambique,
la importancia extraordinaria de los puertos y vías de comunicación de
Angola y Mozambique en relación a los Estados africanos sin orla marítima,
son el verdadero motivo de las ambiciones internacionales que, tanto ahora
como siempre, intentan ocultarse bajo la capa de bellos principios.
Es en este contexto que tiene que verse la JX&gt;lítica de la ONU contra Portugal y, en especial, la resoluci6n del Consejo de Seguridad del 23 de no-

597

�1
. la la libertad de los mares en el Canal de
,iembre de 1965, por la cua se vio d Be'
lo que concierne al comercio
bl
do el puerto e
ira en
Mozambique oquean
.
VII la defensa de la libertad de los mares
con Rodesia del Sur. En el siglo x ,
tencias marítimas mundiales
fue el pretexto para los atropellos que otras po 1
t .o
cometieron contra Portugal Y España.' ahora es a con ran .
•
. .
convencidos de la vitalidad y sentido
Encaramos el futuro con optimismo{,
6
l lucha contra la adversidad
' que se orm en a
práctico del pueb1O portugues,
breve plazo los Estados que
• 1 esperanzados en que, a
'
,
a lo largo de 1os s1g os,
l
l'tica portuguesa llegaran
.
.
d' ta indirectamente en a po 1
.
ahora intervienen irec o
,
de que aquella inteI'Venc16n,
'6 d
al fin tenemos razon y
d'
a la conclus1 n e que,
'. .
• , tiles no aprovecha a na ie
t
l sufrimiento y gastos mu
'
que provoca la muer e, e
.
af .
cesitadas de ayuda y de paz
l poblac10nes ncanas, ne
y mucho menos a as
d' . . 'lización de que formamos
ara acceder a los beneficios de la extr~or mana c1vl1
Pparte, en los campos econ6 mico,
·
social y cultura.
,
.
umentar la lucha. No contra los hombres y s1
Debemos continuar y aun a
. . .
el tribalismo el racismo y
d
d
la
miseria
los pre1mc1os,
. '
.
contra la enferme a ,
'
b todo contra la ignorancia.
0tras discriminaciones entre los hombres, y so re
. trab'
ha 10
. gente es necesario
a1ar en paz y con la
Para vencer esta l uc
ntad
esto es con espíritu
. 'n de todos los hombres de buena vo1u
'
'
coa
l borac10
de amistad y no de odio.

SOBRE EL VALOR DE LA MONEDA EN LA tPOCA
DE CERVANTES
Comentario numismático
loLESIAS

GREGORIO PALACÍN

Catedrático Emérito de la Universidad de Miami

SoN FRECUENTES, en la biografía de CeI'Vantes, los casos en que, para com.
prender mejor los hechos, se hace necesario el cabal entendimiento del factor
moneda. Tal sucede, por ejemplo, al interpretar el acta de rescate, donde
consta un verdadero complejo de monedas, en las operaciones como comisario
en Andalucía, en el momento de salarios, o en el pago de dotes, etc.
En la interpretación del Quijote es preciso, en no pocos casos, valorar el
dato referente a ciertas monedas. Así, por ejemplo, Teresa Panza en carta
a la Duquesa dice: " ... en la Corte los gastos son grandes: que el pan vale
a real, y la carne, la libra, a treinta maravedís, que es un juicio .. . " (II, 52).
E incluso en bastantes casos en la valoración de ciertas interpretaciones o
anotaciones de la crítica conviene entender el dato numismático. He aquí dos
ejemplos ilustrativos:
Sobre el pasaje del capítulo 39 de la primera parte del Quijote, en el que
se lee; " ... y dando ( el padre del Cautivo) cada uno (de sus hiJos) su
parte, que a lo que se me acuerda, fueron cada (uno) tres mil ducados en
dinero", el profesor Martín de Riquer ha escrito: "O sea, 33,000 reales, lo
que antes de 1936 hubiéramos dicho 4,000 duros (véase F. Mateu y Llopis, Un
comentario numismático sobre el Don Quijote de la Mancha". Barcelona,

1949).1
Y comentando sobre el precio de venta de un ejemplar de la primera parte

' MARTÍN DE RIQUER,

598

Edic. del Quijote, Edit. Juventud, Barcelona, 1958, p. 397, n.

599

�del gran libro, que la Tasa fija en "doscientos y noventa maravedís y medio",
el mismo escrito ha anotado: "O sea, que el precio de un ejemplar de la
primera parte del Quijote, en rústica, era ocho reales y dieciocho maravedís.
El real a ocho venía a pesar unos 27 gramos y medio de plata; por lo tanto,
con un duro y una peseta sobraría un gramo de plata para adquirir el libro
(véase F. Mateu y Llopis, op. cit.).2
Hay un error importante en el primer caso, pues entre el peso de 33,000
reales, el peso de la plata, y el de los 4,000 duros hay una diferencia nada menos que de 23 toneladas a favor de los reales; en el segundo caso hay también
error, ya que la plata de un duro y una peseta ( dos monedas) pesaba exactamente 26.675 gramos, por lo que no sobr,aba un gramo después de cobrar
el ejemplar, sino 0.78768. Además el real de a ocho de plata valía más por el
premio.
El sistema monetario español, que tanta confusión ofreció en los reinos
cristianos de la Edad Media, no comenzó a ordenarse hasta el tiempo de los
Reyes Católicos. Y aunque estos monarcas pusieron remedio, en parte, al
desorden anterior mediante una mejora de la ley o relación entre el metal
fino y el peso total de la moneda, y con diversas disposiciones que regularizaban las equivalencias, es lo cierto que España no tuvo un sistema monetario
verdaderamente racional hasta que comenzó a regir en ella el de la Unión
Monetaria Latina.3
Al subir al trono de Castilla Isabel I se usaban monedas de oro: el escudo,
que valía 375 maravedís; el ducado, de 23 quilates y ¾ largos de ley y 65
piezas y 1/3 por marco, con valor de 375 mrs., que hacían 11 rs. y un maravedí;
el castellano, que en el reinado de los Reyes Católicos valía 490 mrs. de plata,
que hacían 14 rs. y 14 mrs., aunque en los reinados siguientes varió ese valor;
el burgalés o dinero burgalés, que Alfonso el Sabio había mandado labrar en
Burgos para sustituir los pepiones y que, como éstos, era moneda de oro,
aunque de ley más baja por la mezcla o liga de otros metales. Sin embargo,
al burgalés se le dio el mismo valor que tenía el pepión, o sea, el del escudo

• lbid., p. 13, n.
ª La Unión Monetaria Latina se estableció el 23 de diciembre de 1865, mediante convenio suscrito por Francia, iniciadora del mismo, Bélgica, Italia y Sui2a. Después se
adhirieron Grecia, España, Rumania, Servia, Bulg.aria y Finlandia. Por la firma de aquella
convención las referidas naciones se comprometían a dar a sus monedas de oro y plata la
misma ley y los mismos pesos y diámetros. Se estableció así, como unidad monetaria el
franco en Fr.ancia, Bélgica y Suiza, la lira en Italia, la dracma en Grecia, el markka en
Finlandia, la ley en Rumania, etc.

600

de oro, Y la dobla, que en tiempos de Juan I valía 12 rs. y en el de ¡ R
os eyes
Ca to,1·lCOS, 490 mrs.
Los Reyes C~tólicos hicieron labra!' nuevas monedas de oro: el excelente
mayor, que tema el peso de dos castellanos y el valor de 980 mrs. de plata,
mo~:da a la que el vulgo llamó doblón; el excelente menor de la granada que
deb10 el nombre a tener acuñada, entre otras cosas, una granada, cuya Íey y
cuyo peso eran los del ducado antiguo, y su valol' el de 11 rs . y un maraved'1,
o sea, 375 mrs.
En mayo d~ 1535 Carlos I mandó fabricar escudos de oro de 22 quilates
de ley Y 68 piezas por marco, cuyo valor era el mismo del ducado antiguo
Y_ del exce~ente menor. Y en 1566, Felipe II, por su pragmática de 23 de noviembre dispuso fabricar escudos de oro como los que había mandado hacer
su padre y aumentó, ~l valor de estos últimos a 400 mrs., al tiempo que elevó
el de los Reyes Catohcos, de 23 quilates y 65 piezas y un tercio por marco, a
429 mrs.
Más tarde se usaron los doblones de a cuatro, y de a ocho.
El doblón .º doblón de a dos era el excelente mayor de los Reyes Católicos,
Y luego
pieza ~e dos escudos. El escudo de oro era, pues, ]a base de los
doblones. El' doblon de a cuatro tenía peso y valor de 4 escudos y el de a ocho
pesaba y vaha lo que 8 escudos.

1:

H~bo tambié~ un doblón de a ciento, que tenía el peso de 50 doblones
y vaha lo que cien escudos; pero era moneda poco usada.
En _el reinado de Felipe V comenzó a acuñarse una moneda de oro llamada
escudito, que primero valió 20 rs. de vellón y más tarde aumentó a 21 rs.
un cuarto de vellón.
y
U~a pragmática de 1686 dio el nombre de escudos a los reales de a ocho
anter10,r~s a ella, a los que concedió premio de 50% en su valor. La misma
pragm~nca ele:? a 38 rs. de plata, los doblones que hasta entonces valían 30,
y les dio tamb1en premio de 50%,6

: Por dobl6~ ~encil!o se..entendía_ en el uso corriente la cantidad de sesenta reales.
La pr.agma_aca
Pragmábca en que Su Magestad manda Que los reales de a
ocho de la fábnca, Y cuno que al presente corren, valgan diez reales de plata, con el nombre de escudos, Y los que nuevamente se fabrican con nuevo cuño, valgan ocho reales
de plata. Y !ºs doblones de a dos, que al presente por pragmáticas destos Reynos tienen
por valor treinta reales de plata, la teng.an de treinta y ocho reales de plata. y que todas
es~ monedas corran con el premio y reducción de a cincuenta por ciento" (Madrid
Julián de Paredes, 1686. Port. con escudo, vta. bl., 6 h, 29 x 20).
·
'

di&lt;::

601

�·
tados por el
Al finalizar el siglo xvm y conforme a los aumentos expenmen
oro hasta entonces, los escudos de Felipe II valían 1360 mrs. y los ducados
de oro 1458 mrs. y tres quintos de otro.ª
1 d cado el castellano y el excelente menor se consumieron, el
Aunque e u
'
.
. .
eó ·
1 valor de 11 rs. Y
ducado quedó como moneda imagmana o t nea, con e
un maraved,1, para servir en todo género de contratos, en cuyo caso los pagos
se hacían en reales o moneda superior.
En 1594 el escudo de oro valía 13 rs.l O sea, 442 mrs., y el ducado 11 rs.
o 374 mrs. 1
De plata era el real aunque también lo era de vellón (plata y c~bre) i1~l
real era pieza básica
el sistema monetario y se usaba mucho. El e ve on

:n

valía 34 mrs.
Los Reyes Católicos fijaron el real de plata en la 67a. parte del marco de
este metal. Siendo el peso del marco 230 gramos, el ~el real de plata lerad'
· · · e1 m1smo valor, que e c:t.e
ues 3.432835 gramos. Este real tuvo al prm~p10
~ ll'' . ero luego al darse a la plata el premio de 25o/o, y des~ues de 50 70,
\:e on, p
'
d
11'
1 medio Al real de
b', respectivamente a real y cuarto e ve on y rea y
.
s~:• con valor de re:l y medio de vellón se le llamó finalmente real ~e plata
~orriente. Circuló hasta el siglo XIX inclusi~e y su valor llegó a subir al de
16 cuartos en el siglo XVII y al de 17 despues.
'l
El real de a ocho contenía el peso y valor de ocho reales. de plat;.1 ~1e
,
. os· el ue contenía 8 rs. de plata comente o e ..a or
llego a haber tres bp .
ql
l l' 12 rs de vellón. el que contenía 8
d· d
llón e cua va 1a
•
,
de real y me io e vel' 15'
2 mrs de vellón el cual subió al valor 18 rs.
rs. de plata doble y va 1a
rs. Y
·
'
.
lente menor de h. granada con respecto
• "Ducado de oro. El ducado anuguo, 0 exce.
1 •
'cienes de censos
h
·d 0
se le considera hoy para as =P051
al aumento de valer que ª teru , Y _ R D F li II quanto por su pragmática
. •
· porque el senor ey • e pe •
.
que se hioeron en especie,
f b.
do• de oro de la misma calidad, que
. b d l566 mandó a ncar escu •
.
de 23 de novtem re e
- '
d C 1 V de ley de 22 quilates y de 68 piezas
los había fabricado ya el senor emp~ra
dar~~ ~aravedís aumentó al mismo tiempo
por marco, aumentándolos h~t~ e va
e bre de ducad:s los quales eran de 23 quia! de 429 los de los Reyes Catohcos c~n e nom
.
r marco. y en esta proporción
d 65 piezas y un tcroo po
,
1
lates y tres cuartos argos y e
'd 1
d sde entonces respecto de valer hoy según

;r

º\

conforme a los aumentos que ha teni o e ordo ed 1 - Don' Felipe 11 1360 maravedís,
.
. d R N s los escu os e senor
·
.
la úluma pragmáuca e ey . .
458 maravedís y tres quintos de otro". (Diccionano
corresponderán a cada ducado de oro 1
de la Real Academia, 1803, pág. 3261. 248
1 e · "El escudo de oro vale tre1.e reales;
T En el Diario de Borghese, 1594, P g, .
, se e . M .
Vida ejemplar y heroica
el ducado, onze reales". ( Citado por Luis Astrana ann en
de Miguel de Cervantes Saavedra, 111, 21, n.).

602

y 28 mrs. de la misma moneda, que correspondía a 10 rs. de plata doble; y el
real de a ocho de María, moneda de plata acuñada en 1686, de menor peso

que el real de a ocho común y que correspondía al valor de 12 rs. de vellón. 8
Había reales de plata de a cuatro y de a dos. El de a cuatro tenía el valor
de la mitad del de a ocho; y el de a dos, la mitad del de a cuatro.9
El realillo o medio real era de plata y valía ocho cuartos y medio de vellón.
De vellón eran también la tarja y la blanca.
De la tarja había más de un tipo y valor. El historiador Luis Cabrera de
Córdoba se refiere a una de plata que al subir al trono Felipe II valía veinte
mrs. Existía otra, de cobre y poca liga de plata, que valía la cuarta parte
de un real de vellón y circulaba aún, aunque poco, al comienzo del siglo XIX.
La blanca valía medio maravedí, aunque en lo antiguo tuvo distintos valores, según las épocas.
De cobre eran: el cuarto, que valía 4 mrs., el ochavo, o medio cuarto, de
valor de 2 mrs. y el maravedí.
El maravedí era fundamental en el sistema monetario. Unas veces se consideraba moneda teórica o imaginaria, entendida como determinada cantidad
de dinero, y otras veces era moneda real y efectiva. Su metal era de vellón
• Véase la pragmática de la nota núm. 5.
Los escudos de oro y los reales de plata de España eran muy estimados en otros países. Don Diego de Haedo, arzobispo de Palenno, refiriéndose a los escudos escribió
en su Historia y Topographia de Argel que "cuando los turcos cuidaban de expresar
--en cuanto al rescate de Cervantes y de otros cautivos- que la moneda fuese de
España manifestaban en esto el mayor valor que le daban sobre la del pais (Argel) y
la de otros reinos". (1672, c. 29, f. 24. Citado por Martin Fernandez Navarrete en Vida
de Cervantes, Madrid, 1819, pág. 371). Y refiriéndose a los reales de plata agregó:
que "la moneda forastera que más precian, y con que más huelgan, y de la que sacan
más provecho son los reales de España da a cuatro y de a ocho, porque los envían y
llevan hasta Turquía y el gran Cairo, y de allí pasan adelante a la gran India oriental,
y aun hasta el Catayo, China y Tartaria, siempre ganando en ellos el que los lleva: y
ansi ninguna mercaderia ni más preciosa ni de más valor se puede llevar a Argel,
Barbaria o Turquía, que los reales de España". (]bid., c. 28, f. 23. Citado por el mismo
en ]bid., pág. 372).
• Hubo además un real de a cincuenta, moneda de plata del peso y valor de 50 n.
de plata doble, que ya no circulaba a fines del siglo XVIII. También hubo un ducado de
plata que aún en 1803 tenia el valor de 375 mn., más el 50% que le había dado
la pragmática de 10 de febrero de 1680, con el que se regulaba aquella pieza de plata
de 562 mn. y medio de vellón.

603

�o de cobre y su valor en tiempos de Cervantes, y después, era la treinta y
cuatroava parte del real de vellón.10
El historiador Luis Cabrera de Córdoba nos ha dejado en su obra Felipe
Segundo, Rey de España este interesante recuento de las monedas en uso
en el tiempo en que Carlos I abdicaba la corona de España en su hijo: "En
este tiempo tenía la moneda su justo valor intrínseco, desde el comado, blanca, uno, dos y cuatro maravedís, que valían ocho blancas con que se compraban ocho cosas, tarjas de plata de a 20 maravedís, real de a 34, y los de
11
a dos, de a cuatro y de a ocho, hasta el escudo de cuatrocientos maravedís.
La moneda de menor valor en aquellos días era el cornado, pieza de cobre
ligada con plata, aunque de baja ley. Su valor era de media blanca. Pero había
existido en Castilla desde los tiempos de Sancho IV y su valor había variado
según la época: con Alfonso XI tres cornados hacían una blanca y 204 un
12
real; pero con Enrique 111 comado y blanca tenían igual valor.
Es importante resaltar que la primera característica del sistema monetario
al comenzar a reinar Felipe II era la de que cada moneda tenía su justo
valor intrínseco. Pronto, desde aquel monarca, comenzó la política de elevar

1• El maravedí se usaba desde época antigua y su valor varió según los tiempos, no
sólo de acuerdo con la estimación del marco de plata, sino también conforme a la
diferente calidad y metal de la propia moneda. El marco era el peso de ocho onzas
que se usaba para el oro y la plata. Los plateros dividían el marco de oro en cincuenta
castellanos y el de la plata en ocho onzas. A su vez dividían el castellano en ocho
tomines y el tomín en doce granos; en tanto que la onza tenía ocho ochavas y la ochava
75 granos. Y tanto el marco de oro como el de la pb.ta pesaban doscientos treinta gramos,
o cuatro mil ochocientos granos
En el Fuero, en el Ordenamiento, en las Partidas y en otros textos se hace referencia
a maravedís de oro, buenos o buena moneda, viejos, prietos, blancos, cobreños y otros
tipos o clases. El maravedí de cobre que tenía más liga de plata se llamaba de la buena
moneda, o maravedl de los buenos. Antes de Alfonso el Sabio circularon maravedís
de oro. Este rey hizo labrar en Castilla una moneda de cobre ligada con la cuaru
parte de plata, a la que se llamó maravedl burgalés y también maravedí alfonsino o
blanco. Así mismo hubo maravedís de plata, moneda antigua cuyo valor parece haber
sido de un tercio de un real de plata, conforme al valor de este metal. El maraved{
joven o maraved! viejo se usó, según se cree, desde Femando IV hasta los Reyes Católicos. Y el maraved{ prieto era pieza antigua de valor inferior a la blanca.
n Luis Cabrera de Córdoba, Felipe Segundo, Rey de España. Lib. I, capítulo IX.
" Aún hubo otra moneda antigua de menor valor que el cornado: la meaja. Monedas
antiguas fueron también el florln y el dinero. El florln, usado principalmente en Argón,
valia aproximadamente lo que un real de a ocho. El dinero de cobre, usado en Castilla
en el siglo XIV, valía dos blancas. Esta moneda representaba las mayores variaciones en
las equivalencias entre regiones, pues mientras en Valencia, por ejemplo, 36 dineros

604

el valor de ciertas monedas dando al oro y a la plata premios de 25%

0

de

50%,
. La_ confusión entre el escudo y el ducado, como monedas teóricas O imaginarias, fue frecuente y de ella nos ha quedado buena muestra en un importante document? cervantino: el cargo que el Consejo de Cruzada hizo a doña
Leonor de ~ortinas el 28 de febrero de 1579. Por real cédula de 5 de diciembre
de 1576 Felipe II había concedido a la madre de Cervantes sesenta escudos de
oro para ayudar al rescate de sus hijos Miguel y Rodrigo, entonces cautivos
en Argel. La buen~ madre entregó aquella suma al comendador de la Orden
de_ la Merced. Tremta escudos se aplicaron al rescate de Rodrigo y los otros
tr~mta quedaron en depósito en aquella benemérita Orden para el rescate de
M1~el, el cual se demoraba mucho por exigir por él quinientos escudos en oro
DeJa_ron de hacer la redención los PP. Mercedarios y fueron encamados d~
contmuarla los ~P. Trinitarios. Entre tanto, doña Leonor de Cortinas\ su fiador Alfon~o- Getino de Guzmán habían dejado incumplida la obligación contraída al rec1b1r los 60 escudos de presentar al Conse1·0 de Cruzada t .:
·
' · d 1
esumorno
a~te~tico e rescate en plazo de un año o devolver el dinero. Era un incumplimiento q~e ~ n?5?tros, a estas fechas y tan inclinados a la familia Cervantes,
n~s parece ms1g~f1cante ; pero que en aquel tiempo no podía parecerles lo
m1smo a los funoonarios que tenían a su cargo el fondo del que habían salido
los 60 escudos. Por eso el comisario general de Cruzada, licenciado don Pedro
Velarde, el 28 de f:brero de 1579 mandó que se devolviese al Consejo aquella
suma. ~?tonces dona Leonor se apresuró a justificar el rescate de Rodrigo y
el deposito de los 30 escudos para el de Miguel.
Don Luis Astrana Marín, con la sincera admiración y simpatía para Cerv~ntes Y los_ suyos que tenemos cuantos hemos dedicado muchas horas al estudw de la vida Y la ?bra del Príncipe de los ingenios españoles, comentando
el acuerdo del ConseJo de Cruzada en la petición hecha al mismo por doña
Leonor el 16 de marzo de 1579, escribió: "Y el decreto inflexible ordenaba
'
que en 1o ref erente 'a los 30 ducados' no se hiciera la ejecución
( de' los bienes

equi2"1lían a un, real ca~~ellano, en. Argón tenían el mismo valor 24 dineros, y en Cataluna, 38. Hab1a tamb1en en Casulla un dinero que valía 7
· e1 á spero
1End Argel
bla se usaba. la moneda española junto a la local, O msersa,· el zoltam,
Y
a
o
.
El
zoltam
era
de
oro
fino.
Antes
de
1580
valía
125
ásp
t
J
f
d A I bº'
eos. aer BaJ"á rey
e rge, su 1 e1 zoltani en 1580 a 130 ásperos. El áspero era de plata y en tiemp~s de
Cervantes vaha la octava parte de un real, o sea, 4 mrs. y med"1a blanca. La dobla
de Argel 6 mrs. Y. un cuarto de España. Se usaba tambie'n la dob .a
' za hen o marroq111•
que era de oro fmo y tenía peso y valor algo mayores que los del castellano. Según eÍ
acta de rescate de Cervantes, 50 escudos españoles valían en Argel 134 doblas.

?

605

�de Getino de Guzmán) ; pero que en lo demás, se llevara adelante; es decir, el embargo de los bienes del fiador: disparate y monstruosidad jurídica
de un decreto que ya principiaba (y también el informe) por confundir los
ducados con los escudos de oro. 13
Siento discrepar del comentario del señor Astrana Marín; pero hay que
discrepar para restablecer la justicia en la apreciación del caso, el cual envuelve dos particulares: el supuesto disparate y monstruosidad jurídica que significaba el embargo de los bienes del fiador, y el supuesto disparate de confundir
los ducados con los escudos.
Considerando con atención el cargo hecho a doña Leonor de Cortinas como
principal, y a Alonso Getino de Guzmán como fiador, de los 60 escudos de
oro librados a la primera para ayuda del rescate de sus hijos, se convendrá
en que la actuación del Consejo de Cruzada y de su comisario general licenciado Velaroe estuvieron de acuerdo con la más correcta práctica administrativa. En efecto, doña Leonor y su fiador no había aportado prueba del
empleo dado al dinero, conforme al fin para el que se había concedido, y
nada más razonable que requerir y exigir su devolución, a lo que, por otra
parte, se habían obligado perceptora y fiador, y, en defecto del reintegro, la
acción inmediata tenía que ser el embargo de los bienes. Pero cuando el Consejo conoció las explicaciones de doña Leonor estuvo de su parte, en su favor,
hasta el punto de que los 30 escudos se aplicaron finalmente al rescate de
Miguel, y no en el plazo de cuatro meses que se le concedió al resolver la petición de 24 de marzo, sino después de dieciocho, sin que se llevase a cabo
ejecución de los bienes. ¿Dónde está, pues, el disparate y monstruosidad
jurídica?
En cuanto a la confusión de los escudos y los ducados, es claro que la hubo
en este caso; pero sin trascendencia alguna si se considera todo con atención
e imparcialidad. En el cargo a doña Leonor y su fiador se lee: "Házese cargo a ... de sesenta escudos de oro que valen 24,000 maravedís", y luego se
alude a ... "los dichos sesenta ducados". En su petición al Consejo de 24 de
marzo de 1579 doña Leonor decía primero: "debo haber lugar por mi pedido
acerca de los treinta escudos de oro que se me dieron ... ", y luego agregaba
en el mismo documento: "para que con los dichos treinta ducados ... " Y en
el decreto del Consejo de Cruzada se escribió: "en lo referente a los treinta
ducados ... " Sin embargo, de estos tres documentos el fundamental, porque
de él derivan los otros, es el cargo de 60 escudos, en el que se expresó: "que

11

valen 24,_000 maravedís". La aparente confusión si se quiere, queda clara con
sólo~considerar que escudo y ducado son' en este caso,~~das rm~~~
·
· ·
0 • t neas, cuyo valor total va expresado en maravedís. Así, si en el cargo se
hizo por 24,000 maravedís y entendemos los 30 ducados, 0 los dichos ducados
como _12,000 maravedís, en la petición de doña Leonor y en el decreto del
ConseJo de Cruzada, todo está perfectamente claro. ¿Dónde está pues el dispar_a~e? El error de escribir ducados por escudos se produce ~rirner~ en la
petición de doña Leonor. En el decreto del Consejo se repite• pero creo yo
que por referencia literal a la petición.u
'
Ahora bien; si en la· real cédula que concedió la ayuda a doña Leonor
en_ el_ cargo no se hubiese expresado el valor en maravedís de los escudos habí:
existi~o la ~onfusi6n, y el disparate, porque el escudo de oro, como moneda
efectiva, val1a 442 mrs. y el ducado, también como moneda real 375 0 374 resultando
una diferencia a favor del escudo de 67 0 66 mrs., 1o' cua1 no suce'
d'
1a cuando escudo y ducado se consideraban monedas imaginarias O teóricas.is
.Y aun había confusión en el uso del ducado como moneda teó' n·ca, pues
mientras unas veces se le daba el valor de 375 mrs., otras se le reconocía
sólo de 374.
He aquí dos casos ilustrativos.
Las dos reales cédulas dadas por Felipe II a Cervantes en Tom:u (Portuga;) ~l 21 de mayo de 1581, las cuales, en la parte que aquí interesa, dicen
asi: El Rey.-Juan Fernándex de Espinosa, del nuestro consejo de azienda
Y nuestro thesorero g~neral, yo vos mando que de los mrs. que os mandamos
entregar de lo procedido de las mulas que sirvieron en el artillería de nuestro
exto., Y las mandamos vender, deis y pagueis a Miguel de Cervante cincuenta
d~cados, qu_e montan diez y ocho mil setecientos cincuenta mrs. a cumplimiento de c1e~ ducados, de que le azemos merced de ayudar de costa, atento
a que va a ciertas cosas de nuestro servicio; y los otros cincuenta le manda-

14
An:~vo _General de Simancas. Contaduría de Cruzada, 221; marcas L.L.L. Documento méd1to hasta que Astrana 'Marín lo reprodujo en ibid. pág. 20
u El. entusiasmo
·
Y admira~ón por Cervantes puede hacernos' pensar . que Felipe II y
su ~obi~mo no se porta~on bien con él, ni hicieron gran cosa por rescatarle del cautiveno. Sm embargo, se hizo algo extraordinario, pues además de aportar 30 escudos de
oro para su res~te, se le concedió a la madre un privilegio, que pudo vender, para
llevar de Valencia a Argel mercaderías no prohibidas por valor de dos mil ducados. y
debemos 1:cordar qu~ Cervantes no era entonces el autor del Quijote, sino uno de los
muchos m1les de caullvos. Quede esto como justa reivindicación al Consejo de Cruzad
a Felipe II y a su gobierno.
as,

Luis Astrana Marín, op. cit., pág. 21.

607
606

�mos librar en el pagador de nuestras armadas de Cartagena ... " y: "El Rey.
-Lopc Giner, pagador de nuestras harmadas en Cai:tagena,_ yo vos mando que
de cualesquier mrs. de vuestro cargo, deis y pague~s a M~guel de Cerba~::
cincuenta ducados, que montan diez y ocho mil setecientos cmcuenta mrs ...
En estas dos reales cédulas al ducado se le da como valor 375 mrs.

plata. Lo inició Inglaterra, a quien siguieron las principales naciones. Tal
adopción fue precedida de un alza sensible del precio del precioso metal y
de un brusco descenso en el de la plata, de suerte que el bimetalismo no continuó rigiendo en el mercado.

En cambio en la carta de pago y recibo de dote que Alonso Rodríguez
firmó el 11 d; agosto de 1580 se le da al ducado el valor de 374 mrs. En a~uel
documento, en efecto, se lee: "!ten. cient ducados en reales, q~e valen ~remta
e siete mill e cuatrocientos maravedís, que fueron los que la dicha ~anna de
Alfaro, mujer de dicho alguacil Martín de Muxica, mandó a la dicha Ana
de Fillafranca ... " 17

Un real decreto de 18 de noviembre de 1887 fijó la par del cambio de la
peseta con la unidad monetaria de diversas naciones. Para el dólar estableció
co~o par del cambio o equivalencia int~ca 5.18 pesetas; para la libra esterlma 25.20; para el marco alemán, l.2S; para el florín austro-húngaro, 1.47;
para el florín holandés, 2.10; para el rublo, 4.00; para el peso de Colombia,
Chile, Argentina, y Uruguay, el sol del Perú y el bolívar de Venezuela, 5
pesetas cada uno, etc.

1? ~:

Al adherirse España a la Unión Monetaria Latina (real decreto de
de 1868) al compleJ·o sistema anterior de maravedí, real, etc., s1gwo
t
oc ub re
,
1 d 5
d
eJ que tomó como unidad monetaria la peseta de p~ata, 8 e g,:ª~?s e
peso y ley de 835 milésimas, subdividida e~ l~O céntimos. La_ acunac1on de
·
1a h.izo en 1869 el gobierno que s1gwó al destronamiento de Isabel
esta pieza
II La moneda representaba en el anverso una mujer con corona Y un ~mo,
s~bolizando a España, y la leyenda: "España - 1869". En el reve~? tema el
escudo nacional y se leía: "200, piezas en kilogramos - Una peseta •
El sistema monetario se fijó entonces de este modo: Monedas de oro de
lOO 50, 25, 20, 10 y 5 pesetas, con ley de 900 milésimas (oro .900, co_bre
100) y peso de 32.258, 16.129, 8.64, 6.452, 3.226 Y 1.63 gramos res~c~iva.mente;
' monedas de plata de 5, 2, O·50 y 0.20 pesetas, con ley de 835 m1lesimas
f
(plata .835 y cobre .165) y peso de 25, 10, 5, 2.5 y 1 gramos, respec 1v~mente· piezas de bronce de 0.10, 0.5, 0.02 y 0.01 céntimos (cobre .950, estano
40 y ~inc .10) y pesos de 10, 5, 2 y 1 gramos. El cuproníquel, moneda ~e
0.25 (750 milésimas de cobre, 250 de níquel) y 7 gramos de peso se estableció
ya bien entrado este siglo. Las monedas de oro y las de plata de 0.20 no

Mas aquel cambio nunca fue permanente. Al alterarlo contribuyeron y contribuyen constantemente diversos factores, causas o circunstancias, como la
influencia de la ley de la oferta y la demanda en relación con la balanza comercial de importación y exportación, los problemas políticos y sociales, y
las especulaciones.
Después de la Segunda Guerra Mundial el valor a la par de la unidad monetaria de muchas naciones fue determinado por acuerdo entre los respectivos
gobiernos y el Fondo Monetario Internacional, agencia de las Naciones Unidas. La paridad de la peseta oro fue fijada en $0.0913. 18
En cuanto al sistema monetario español después de la guerra de 1936, todo
él ha sufrido transformación. Su unidad monetaria sigue siendo la peseta;
pero ya no es pieza de plata, sino de bronce. De ella se han hecho tres acuñaciones: una en 1944, otra en 1947 y la tercera en 1966. El peso de la pieza
en esta última es de tres gramos y medio y su composición de 92% de cobre,
6% de aluminio y 2% de níquel.

circulaban.
En los años 1872-1873 se adoptó el patrón oro, quedando desechada la

,. erónimo Morán, Vida de Cervantes, Madrid, 1863, págs. 339-341. As_tra~,ª Marín

·• p ágs . 143-146) publicó las dos cédulas en fotograbado y en transcnpoon.
( oP. JCh.
.
M ,
n La carta puede verse, en fotograbado y en transcripción, en Lws Astrana ann,
Jbid., págs. 350-356. La cita en la pág. 353.
.
· ,
1803• En el Diccionario de la Real Acadenua de •aquel
11 La peseta existia ya en
· ¡
año se lee: "Peseta. La pieza que vale dos reales de plata de moneda provmoa,
formada en figura redonda".

608

,.. Por ley de 31 de enero de 1934 el oro contenido en U. S. Dólar fue fijado en
15.238 granos, o '35.00 dólares la onza de oro puro. La onza troy pesa 31.1035 gramos; un
grano es igual a 0.64 de gramo, y un gramo tiene 20.8695 granos. Conviene recordar
que la unidad monetaria de los Estados Unidos es el U. S. Standard dallar. Antes de
1934 era un dólar de 25.8 granos de oro, con ley de 900 milésimas. Desde 1934 es un
dólar de 15.238 granos de oro, con ley 900 milésimas. El si/ver do/lar, acuñado primero
en 1794 y con peso desde 1837 de 412.5 granos de plata y ley de 900 milésimas. Antes
de 1873 fue la unidad monetaria de los Estados Unidos. Hubo también un trade dallar,
no acuñado desde 1885, de plata, que pesaba 420 granos. El golden do/lar, de 25.8
granos, fue acuñado en 1849-1890. La pieza de oro de diez dólares, acuñada en el
pasado, se llamaba el águila. Monedas divisionarias son: half dallar (O.SO), quarter
(0.25), dime (0.10), nickle (O.OS) y centavo (0.01).

609
H39

�Hay monedas de plata de 100, 50, 25 y 5 pesetas. La de 100 pesetas fue
acuñada en 1966, pesa 19 gramos y su ley es de 900 milésimas.
No sólo· resulta curioso, sino también útil, comparar- el valor de las monedas
de la época de Cervantes y las de hoy. Al hacerlo se valoran en términos
actuales y se comprende mejor el sentido y la significación de los p~~jes cervantinos en que se mencionan aquellas piezas. Sin embargo, las dtficultades
para hacer tal comparación no son pocas. En primer lugar, nos fal~:i conocer
el valor de los metales en cada caso. Claro que podemos llegar a cierta aproximación al comparar los pesos y leyes, aunque sea sin tener en cuenta los
diversos factores que condicionaban y condicionan el valor de la moneda.
Podemos también ayudarnos para una aproximación más completa a aquella
comparación con el conocimiento del poder adquisitivo, entonces, y ahora, de
ciertas monedas.
No obstante las comparaciones que se han hecho de monedas del siglo XVI
y modernas, ~or lo general han resultado poco afortunadas. Así, ,por ejemplo,
Rudolph Schevill escribió en 1919 que el dólar de entonces vaha_ lo que dos
reales y medio de los días del autor del Quijote."' "He -ha escrito a su vez
Gary MacEóin- does not go into detail as to the basis of his calculations, and
I feel that in terms of 1950 prices in the United States, the exchange rate
given in the text is approximately correct." 21
Mas es evidente que si un dólar de 1950 valía lo que dos reales y medio
de la época de Cervantes ( idea de MacE6in), el cambio no_ ~s. aplicable ~1
dólar de 1919, sencillamente porque el valor y el poder adqu1S1ttvo de aquél
no eran lo mismo en los dos años. Pero, además, tampoco me parece correcto
el cambio dado por Schevill en 1919. Veamos. El peso de la plata de un dólar
era desde 1873, 412.5 gramos, o sea 19.765 gramos (a razón de 20.8695 granos' por gramo). El real de plata pesaba en metal fino 3.~3283~ gramos
(67a. parte de los 230 gramos del marco) . Dos reales y medio teman pues,
un total de 8.582087 gramos de plata, esto es, menos de la mitad que el
dólar. Además, la par del cambio o equivalencia intrínseca del dólar con
22
la peseta era de 5.18 pesetas. El peso de la plata de un duro de 1936 era de

22.5 gramos (25 X .900), y el que correspondía al 18 céntimos en aquella
moneda era de 0.81 gramos. En total 23.31 gramos. Valorando el dólar por
la paridad de 5.18 pesetas, y comparando el peso de la plata correspondiente
a este valor y el de los dos reales y medio, también es obvia la desproporción,
resultando cerca de tres veces (exactamente 2. 71) superior el peso de 5.18
pesetas que el de los dos reales y medio. Así, pues, por el correspondiente peso
de plata, el dólar valía, y vale, cinco reales y tres cuartos de otro real, y no
dos y medio. Y el centavo resultaba igual a un maravedí y 96 centésimas
de maravedí.
Del peso en plata de un real (3.432835 g.) correspondía a un maravedí
la 34a. parte, o sea, 0.100965 g. En el peso del duro de 1936 (22.5 g. ) correspondía a una peseta la 5a. parte, o bien, 4.5 g. Por tanto, una peseta de 1936,
siempre conforme al peso de la plata y dejando de lado los factores que condicionan su valor, valdría 4 mrs. y 45 centésimas de maravedí.
La peseta de hoy puedo compararla sin dificultad con la de 1936 tomando
como base el peso de la plata del duro de entonces y el de la pieza de 100
pesetas que hoy circula. He dicho que de los 22.5 g. de plata del duro correspondían a la peseta 4.5 g. La moneda de 100 pesetas tiene 17.1 g. de plata
y la parte de este metal que en ella corresponde a una peseta es de 0.1 71 g.
Ahora bien, como 4.5 g. contienen 26 veces y un tercio más plata que la que
tiene la pe~eta en la mejor moneda hoy en circulación, la de 100 pesetas, acuñada en 1966 la peseta de hoy valdrá 0.038 de la de 1936, esto es, 26 veces
y un tercio menos.

En cuanto al poder adquisitivo, un cálculo bastante conservador lleva la
superioridad de la peseta de 1936 por lo menos a 30 veces la de hoy, con
la reserva, claro está, de las notables variaciones que se dan según artículo y
servicio, llegando hasta cuarenta veces en el caso concreto del precio de los
periódicos diarios, que en 1935 era de diez céntimos y hoy es de cuatro pesetas.
Por su peso de plata, insisto, una peseta de 1936 equivaldría a un real y
diez maravedís y medio, en esta forma:
1 pta. (4.5 g.)

,. Rudolph Schevill, Cervantes, 1919, pág. 155.
., Gary MacEóin Cervantes. A Bruce Fellowship Biography, Milwaukee, 1950, pág. 205.
n "Duro. El pe:o de plata de una onza, que vale ( en 1803) diez reales de plata"
( diccionario de 1803) .
"Peso. Moneda castellana de plata del peso de una onza. Su valor es (en 1803) 8 rs.
de plata; y los que por pragmática valen 10, los llaman para distinguirlos pesos gruesos".
( Diccionario de 1803) .

610

1 real (3.4328358 g.) O34
10 mrs. ( 1.00965 g.) O 10
y medio (0.0505482 g.) O½
4.4929678 g. O44

mrs.
mrs.
4.5 g.
maravedí.
mrs. y medio

Un real (3.4328358 g.) es, respecto de 4.5 g. de plata de 1936, 0.7628 pesetas, y respecto de 0.171 de la peseta de 1971, 20.07 pesetas. Y un maravedí
resulta 0.02247 de la peseta de 1936 y 0.59 de la de 1971.
611

�Un análisis de precios en busca de poder adquisitivo de la moneda, y su
correspondiente comparación, puede llevamos a resultados muy diferentes de
los anteriores. Pero habría que afinar mucho y no limitarse a unos pocos artículos. Habría que tomar en cuenta también diversas condiciones económicas
y sociales. Y siempre resultaría tarea difícil. En las obras de Cervantes y de
contemporáneos suyos encontramos referencias a precios de diversos artículos
representativos. Veamos, por vía de ejemplo, algunos. En el pasaje del Quijote
mencionado al principio de este trabajo, Teresa Panza da como precio de la
carne el de 30 mrs. la libra. No dice de qué carne se trata; pero teniendo en
cuenta que don Alonso Quijano (o Quijada), según se lee al comienzo del gran
libro comía de "una olla de algo más vaca que carnero ... ", lo que sin duda
se debía a que ésta era más cara que aquélla, y que la carne de cordero se
vende hoy en Madrid a 110 pesetas el kilo, podemos establecer que 30 mrs.
eran 55 pesetas, y que un maravedí equivaldría a 1.83 pesetas.
En La Gitanilla la vecina pregunta al escudero: ''Vos señor Contreras ¿ tendréis a mano algún real de a cuatro?" Y le dice: "Dádmelo; que en viniendo
el doctor mi marido os lo volverá." A lo que Contreras responde: "Sí, tengo;
pero téngalo empeñado en veinte y dos maravedís: que cené anoche; dénmelos; que yo iré por él en volandas". Contreras pagó por la cena veintidós
maravedís. Hoy no habría podido cenar en Madrid por menos de noventa
pesetas. Entonces, si 22 mrs. equivalen a 90 pesetas, un maravedí equivale a
4.09 pesetas.
Por último en El Lazarillo de Tormes se lee: "Estábamos en Escalona y
'
me dio un pedazo
de longaniza para que la asase", y "luego sacó un maravedí
de la bolsa y me mandó por vino a la taberna". No dice Lázaro qué cantidad
de vino recibió por el maravedí; pero nunca sería menos de un cuartillo.
Hoy el precio medio del vino cor•riente es aquí de 9 pesetas. El cuartillo, un
maravedí, valdría, pues, 2.25 pesetas.
En los tres casos el poder adquisitivo del maravedí es muy desigual y siempre resuita su valor muy por encima del que le corresponde según el valor
y peso de la plata. Pero, a pesar de todo, el peso de la plata de cada moneda
resulta buena base para establecer equivalencias.
Podemos, pues, aceptar los resultados de comprar los pesos de plata como
medio de comparar las monedas de la época de Cervantes con las de la época
posterior, incluso las de hoy.
Estas notas pueden, sin duda, ser útil ayuda para entender el problema del
confuso complejo monetario de la época del autor del Quijote.

LA TRIPLICIDAD DE FUNCIONES DEL PODER ESTATAL
Lic. JoRGE MoNTEMAYOR SALAZAR
Universidad de Nuevo Le6n

Sumario: 1.-Las funciones del poder. 2.-Funciones formales y materiales. 3.-La
función legislativa. 4.-Consideraciones sobre la función ejecutiva. 5.-La función
jurisdiccional.

1. LAS FUNCIONES DEL PODER

FUNCIONES DEL PODER son ejercicios de expresión potestativa que el Estado
lleva a cabo en cumplimiento de su tarea. Para la exteriorización de esas
manifestaciones, la potestad pública se vale de medios orgánicos específicamente
constituidos. Sus atributos y competencias están precisados expresamente en
la ley. Las funciones del poder, al surgir por medio de diversos órganos, evitan
que su ejercicio pueda concentrarse en perjuicio de la integridad política y
social del pueblo. Aunque un solo órgano podría ser el encargado de la expresión potestativa, esto no es conveniente en vista de que todo concentramiento de poder inclina hacia el despotismo y la arbitrariedad. El uso del
poder estaría supeditado más a la voluntad de un hombre que a los imperativos de una ley justa y estable.
Son tres las funciones del poder: La legislativa, la gubernativo-administrativa y la judicial. Por medio de estas tres funciones, el poder del Estado se
transmite y obra en el pueblo. Todo acto de poder se identifica con esta
clasificación tripartita de funciones. El funcionamiento de la legislación asegura al ciudadano la presencia de leyes generales y obligatorias que norman
y encauzan los comportamientos sociales. Un poder ejecutivo que promueva y
proyecte la tarea de admini"stración y gobierno, permite una mayor confianza
en el diario convivir del hombre en sociedad política. Los problemas del hombre con el hombre o de éste con el Estado, no deben de perturbar la paz
613

612

�pública; es por ello necesario depositar en una función judicial el atributo
de juzgar y sentenciar. Cada función, con su respectivo campo de competencias, participa del poder contenido en el Estado. No se trata, como se ve,
de que cada "función" sea un "poder" distinto e independiente. El poder es
indivisible en su naturaleza; por tanto es imposible pensar en la existencia de
diversos poderes en la actividad autoritaria del Estado.

2.

FUNCIONES FORMALES Y MATERIALES

En su ejercicio, las funciones del poder tienen dos aspectos, el uno formal,
el otro material. En virtud del primero las funciones son calificadas de acuerdo no a su naturaleza, sino en atención al órgano que las realiza. El segundo
aspecto -sentido material- se toma en cuenta analizando el contenido mismo
de la acción potestativa expresada. Las manifestaciones del poder, reúnen
en su objetividad los aspectos material y formal. Existen algunos casos en
donde el sentido formal y material no concuerdan en el ejercicio de una
función determinada. Cuando, por ejemplo, el ejecutivo desarrolla, en
cumplimiento de la ley, una función que por su contenido material es típicamente judicial, se dice: "Es un acto formalmente ejecutivo, materialmente
judicial". Este caso no sólo se presenta en la tarea ejecutiva. Las tres funciones
del poder, en cumplimiento del orden jurídico, pueden desarrollar en algunos
casos, funciones que materialmente no concuerden con su asper.to formal.
Ello, sin embargo, no perturba el sentido y marcha del poder. El aspecto formal se funda en un dispositivo legal. Está surgido de la realidad preceptiva
del derecho. Se apega a lo que las normas señalan. Brota de las disposiciones
jurídicas que otorgan al órgano de poder su competencia o atribución. El
aspecto material es juicio, consideración o estudio de contenidos concretos.
Estas situaciones que se observan en el ejercicio del poder, no representan, en
ningún momento, intromisión de las funciones entre sí. Se tr•ata de expresiones de autoridad fundadas en facultades jurídicas que la ley concede a los
órganos potestativos del Estado. Presentes las condiciones que la ley señala
para que el órgano intervenga, éste estará en aptitud legal de hacerlo. La
expresión de las funciones descansa, fundamental y esencialmente, en el respeto y obediencia de la ley.

3.

Si la norma jurídica aparece ante nosotros con visos de especial y trascendente importancia, es necesario que el encargo de la función legislativa se dé
a un órgano estructurado adecuadamente para tal fin. La función legislativa
se deposita en un cuerpo colegiado llamado co~greso, el cual suele estar formado por dos partes denominadas cámaras. Cada una de ellas posee un ámbito
propio de competencias. En algunos asuntos pueden conocer indistintamente
cualquiera de las dos. En otros, es necesario que resuelvan conjuntamente. En
un sistema presidencial, las cámaras son: la de senadores y la de diputados.
En un sistema parlamentario: cámara alta y cámara baja. Las representaciones
legislativas son puestos de elección popular. Los miembros de cada una de las
cámaras son elegidos pov el pueblo, para que ejerzan su cargo durante el
tiempo que señala la ley. Las sesiones que realiza el congreso pueden ser: ordinarias y extraordinarias. Los dos períodos de sesiones son indicados por la
ley. Los períodos ordinarios están prefijados concretamente en la norma legal.
Los períodos extraordinarios existen condicionados a la presencia de ciertas
circunstancias que la misma ley señala. En estas reuniones las cámaras conocen
--entre otros asuntos-- de los proyectos de ley que les han sido presentados.
Realizado el estudio y discusión de los mismos, el órgano legislador puede
reformarlos, aprobarlos o rechazarlos. El jefe del ejecutivo y los legisladores
suelen tener la facultad de proponer proyectos de ley.

LA FUNCIÓN LEGISLATIVA

La vida del Estado, en donde los sucesos políticos y sociales se originan
continua e intermitentemente, requiere de un conjunto de normas legales

614

-justas y apropiadas- que encaucen eficazmente su existencia y trayectoria.
El orden de las leyes es necesario, pues estando establecidas, los miembros
de la comunidad conocen expresamente sus derechos y obligaciones. La legalidad se constituye en principio directriz de la expresión político-social. Todo
acto, sea del Estado o del particular, debe de apegarse a los lineamientos
preceptivos del derecho. La norma jurídica, como regla de conducta y obse:rvancia obligatoria, nunca ha sido ajena a ninguna forma de organización
política. El Estado, como principal gestor del bien público, debe de enmarcar
su acción y la de los ciudadanos en un cuadro de firme legalidad. Los principios de la ley llevan ese propósito y emergen de la misma sociedad política
que los desea e instaura. De aquí que los contenidos de las normas -sean
permisivas, imperativas, sancionadoras o prohibiti~as- deban de estar apegadas a la realidad social de donde afloran. La ley, en cuanto protectora del
orden y la seguridad socio-política, no debe hacer concesiones en menoscabo de
su tarea. Su función es específica.

Iniciación, discusión, aprobación, sanción, promulgación, publicación e iniciación de la vigencia son pasos sucesivos que se presentan en la creación de la
norma. Constituyen el proceso elaborativo de la ley. Las funciones ejecutiva

615

�y legislativa intervienen en el desarrollo de este proceso. La iniciación se presenta cuando las autol'idades competentes proponen al Congreso un proyecto
de ley para su estudio y resolución. Las cámaras que reciben el proyecto deliberan y discuten sobre si es de aprobarse o no. Aceptado el proyecto de ley, se
configura el tercer aspecto del proceso legislativo: la aprobación. Esta aprobación, por parte de las cámaras, debe de ser sancionada por el ejecutivo. Aprobada y sancionada, la ley se promulga y se da a conocer a todos aquellos que
deban acatarla. La publicación de la norma es requisito indispensable para que la
misma pueda ser conocida por todos los ciudadanos. Al expedirse la ley se
indica, en su texto, la fecha en que habrá de empezar a surtir sus efectos. Ese
momento marca la iniciación de su vigencia.
Realizado totalmente el ciclo formativo de la ley, ésta surge con ciertos
rasgos o características que le proporcionan su auténtico sentido. Esas características son las siguientes: La generalidad, la abstracción, la impersonalidad
y la permanencia. Toda ley carente de estas notas distintivas, debe ser negada
como tal. Los medios de impugnación establecidos para esos casos nos confirman lo anterior. La ley es general, pues se aplica a todos aquellos que se
encuentren en las condiciones previstas por la misma. Es abstracta e impersonal porque su existencia se perfila a orientar, ordenar y encauzar acontecimientos naturales o humanos de interés para el derecho y no a imponerse indebidamente a alguien en particular. Los efectos de las disposiciones legales se
producen al realizarse sus supuestos normativos. La norma general -por otra
parte- no se agota o termina en su ejercicio, es permanente. A diferencia
de esto último, la ley privativa se extingue con su ilegal aplicación. Este tipo de
leyes, al tiempo que socavan la seguridad política y jurídica del gobernado,
desvirtúan la esencia misma de la ley. Arremeter y atentar contra la libertad,
la seguridad, la igualdad jurídica, no es tarea que competa a la norma de
derecho. El principio de legalidad encuentra un fuerte apoyo en la justicia y
generalidad de la ley.
Los sistemas para originar las leyes pueden diferir en uno o en varios de
sus aspectos. Esto no obsta para que la función legislativa lleve a cabo su
misión. La norma plasma las condiciones bajo las cuales la persona habrá
de adquirir y ejercitar sus derechos y cumplir sus obligaciones. Lo jurídico circunscribe -asimismo-- la acción potestativa del Estado en el ámbito del derecho. Se dan en esta forma situaciones jurídicas precisas de consecuencias
altamente provechosas para todo el conglomerado. Los vaivenes e inquietudes
sociales originados en la ausencia de un derecho escrito, ceden al paso de un
orden legal, firme y cierto. Las relaciones entre los particulares se normatizan
y estructuran por medio de un derecho privado. El funcionamiento de la activi-

616

dad del Estado y sus vinculaciones con los ciudadanos se formulan en un derecho público. "Ligada a un ordenamiento preciso, la acción de la autoridad,
ora en materia civil, ora en materia pública, se salva de los escollos de la
incertidumbre, la incoherencia y la arbitrariedad partidarista. Todos los que,
con cualquier calidad, están constreñidos al deber de la obediencia súbditos
'
o funcionarios, saben cómo deben conducirse. Por su parte, los gobernantes
están dispensados de improvisar cada vez las soluciones necesarias. El método
y la continuidad rigen el gobierno del Estado; la seguridad y la confianza
reinan entre los administrados".1
Los aspectos material y formal de la ley se hacen presentes en su configuración. En la normatividad legal se conjugan esencialmente y se nos ofrecen
en la realidad preceptiva del derecho. No es posible, jurídicamente, pensar
el uno sin el otro. La ley, en su contenido, deberá estar orientada al logro de
los objetivos axiológico-jurídicos. El car•ácter formal de los preceptos del derecho emergerá del proceso de creación jurídica que realiza el órgano de poder
competente para ello. El precepto jurídico ideal es aquel en donde a lo formalmente válido se vincula un contenido intrínsecamente valioso. Adoptar
un criterio formalista y fijar la atención en un formulismo independiente o
ajeno a los contenidos normados, es una actitud errónea y peligrosa. Las
disposiciones más descabelladas e injustas serían leyes con sólo haber cubierto
las etapas gestativas de la norma. Ignorándose el contenido de las normas,
éstas pierden en su proyección y trascendencia. Las prescripciones generales
que la ley señala deben ser medios apropiados al mejoramiento y desarrollo
social. Es poi' ello necesario que sus contenidos sean correlativos a tales fines.
El insigne jurista español Francisco Suárez, al hablarnos de la ley nos dice
que es: "Un precepto común, justo y estable, suficientemente promulgado".
En esta breve definición se encuentran puntualizados -clara y objetivamente- los aspectos material y formal de la normatividad jurídica.
La acción y ejercicio de la función legislativa es siempre constante. Lo es
porque las realidades políticas y sociales que normatiza son variables y fluyentes. El desarrollo social en todos los aspectos, provoca el surgimiento de
nuevas y diversas situaciones comunitarias que el Estado debe de normar a
fin de fortalecer el bien y la seguridad general. Las leyes del pasado, óptimas
y eficaces en su tiempo, dejan de serlo cuando sus contenidos normativos se
desvinculan de las nuevas realidades que laten en el pueblo. La ley, como
obra humana, no puede prever todos los casos futuros, ni tampoco los con-

1

DABÍN, JEAN, Doctrina general del Estado,

Ed.

Jus, México, 1955, p. 247.
617

�tinuos cambios que se presentan en el panorama estatal. Es por ello necesario que el legislador esté siempre atento al desenvolvimiento colectivo.

4.

CONSIDERACIONES SOBRE LA FUNCIÓN EJECUTIVA

Es común oír llamar función ejecutiva a aquella expresión potestativa que
se realiza a través del órgano ejecutivo. No obstante, el término suscita diversas controversias. Se dice que esta función es mal llamada ejecutiva, debido
a que la misma no sólo se concreta a ejecutar sino que tiene su propia facultad de iniciativa. Algunos la consideran como una función administrativa,
tomando en cuenta la labor que desarrolla en la previsión y resolución de
las necesidades sociales. Otros piensan que se trata de una función gubernativa debido a la amplitud de su tarea. Como se ve, existen los más variados
criterios para calificar la mencionada función. Es tan general el horizonte
y tan particular la terminología, que incluso se han hecho uniones o combinaciones, tales como: función político-administrativa; función gubernativoadministrativa. Nosotros preferimos esta última, considerando lo siguiente:
A) Función ejecutiva. Designación imprecisa y confusa.-B) Función administrativa. Aunque en cierta forma administrar es gobernar, el calificativo
sólo refiere un aspecto parcial y secundario.-C) Función gubernativa. Mención que denota al máximo la manifestación suprema del imperium estatal.D ) Función gubernativo-administrativa. La unión de conceptos -gobernación y administración- en vocablo compuesto, permite objetivar el significado propio de la función en forma precisa y fiel. Siendo tan distintos los
argumentos y tan variadas las conclusiones que se pueden obtener, trataremos
de precisar un sentido veraz de la función gubernativo-administrativa.
El sentido y concepto de esta función ha sido esbozado y tratado poi' diversas teorías. Las definiciones sobre la misma son por tanto múltiples y
diferentes. Las teorías más nombradas son las siguientes:
la. Teoría de los fines. De acuerdo con esta concepción, las funciones del
Estado se distinguen tomando en cuenta los fines que persigue la acción
estatal. Así, la función legislativa crea el derecho y la función judicial lo ampara. La función ejecutiva o administrativa resguarda los intereses del Estado.
M. Hauriou, define -desde un punto de vista finalista- la función administrativa como: "La actividad del Estado, en cuanto se emplea en crear Y
hacer vivir la institución del Estado".2 Otro de los exponentes de esta teoría,
• Citado por R. CARitE DE MALBERG, Teoría general del Estado, Ed. Fondo de
Cultura Econ6mica, México, 1948, p. 428.

618

Arthur, expresa: "Administrar consiste en proveer por actos inmediatos e inc~n_t~s a la organización y el funcionamiento de los servicios públicos".3 Las
defm1c1ones expuestas no aciertan a precisar el sentido de la función administrativa. Se confunde el carácter de las funciones. Es oportuno indicar la
diferen~ia que existe entre las funciones del Estado y las funciones del poder.
Las primeras nos muestran los atributos del Estado orientados a la realización de los fines político-sociales: La paz, la seguridad, el bien público. Las
segundas son actividades propias y determinadas que los órganos del Estado
expresan en cumplimiento de su potestad.
2a. Teoría de la actitud especial del Estado en la función administrativa.
El teórico alemán Paul Laband es su principal defensor. Según esta doctrina
"La acción del Estado'' se halla contenida en la expresión y ejercicio de la
administración pública. La legislación y la jurisdicción representan la voluntad y el pensamiento del Estado respectivamente. El Estado administra "En
cuanto que aparece actuando".' El tratadista alemán nos dice: "Un Estado que
se contentara con hacer leyes y dictar sentencias se dislocaría bien pronto; es
qu~ no puede cumplir la misión que le está impuesta por su fin, sino por
acciones, de la misma manera que el individuo no realiza solamente la misión de su vida propia por su voluntad y su pensamiento, sino que también
por su actividad. Es preciso que las leyes sean aplicadas; que las sentencias
sean ejecutadas. Así, se opone a la legislación y a la justicia, la ejecución;
a la voluntad y al pensamiento del Estado, la actividad del propio Estado".5
Consideramos que ninguna forma de organización estatal -por más rudimentaria que sea- es concebible sin que proyecte y ejercite las típicas funciones del poder. Las funciones potestativas del Estado no se cierran en sí
mismas: todo lo contrario, en íntima y estrecha colaboración participan en la
consecución de su significativo fin. La situación que plantea Laband nos
conduce a formular las siguientes preguntas: ¿ Puede haber ejecución sin legislación y justicia? ¿Acaso la actividad o acción no presupone pensamiento
y voluntad? Si la administración es acción y la legislación juicio abstracto ¿ cómo se puede explicar la interrogante anterior?
3a. Teoría que ve en la administración una función de ejecución de las leyes.
Esta tendencia de ver en la administración una función de ejecución legal, se

' lbidem.
' Ibidem.

' Citado por FRAGA, GADINO, Derecho Administrativo, Ed. Porrúa, México, 1960,
t. r, c. v, No. 45.

619

�reviste también de una idea finalista. Berthélemy nos dice que la administración es la actividad que desarrolla el poder ejecutivo para ejecutar la ley.
Gabino Fraga jurista mexicano, comentando esta teoría en su obra Derecho
.
., de la ley.?
Administrativo' se pregunta ¿ qué debe de entenderse por e1ecuc1on
Para responder a esta pregunta analiza dos posibles criterios de apreciación:

ejercicio de la función administrativa se hace presente en todas aquellas situaciones imprevisibles en donde el interés o la seguridad pública están en riesgo
o juego.

lo. Se hablará de ejecución de la ley cuando la actividad que despliega
está autorizada por una disposición legal. Se puntualiza el apego de la acción
al derecho.
2o. La ejecución se formulará en las tareas de la administración para dar
efectividad a las· normas legislativas.
Analizando el primer criterio, es de deducirse su imposibilidad para originar
un auténtico sentido de la administración. Establece una igualdad finalista
entre las diversas funciones. Si todas se hallan autorizadas por las normas del
derecho, tendrán que ser absolutamente ejecutivas -según este criterio doctrinal- lo cual no es posible dado el carácter específico de cada una de las
' del poder estatal. Otro
' de los aspectos enjuiciables es el de :ºnf und'll'
funciones
la autorización con la ejecución misma. No debe entenderse por e1ecutar la
ley, usar de una autorización que ésta concede. Si así se hiciere se tendría
que afirmar que los particulares también ejecutan la ley cuando celebran un
contrato determinado.
Considerando el segundo criterio, el maestro mexicano concluye que muchos
actos que no se concretan meramente a ejecutar la ley, quedarían fue~a de
la función administrativa. Tomando en cuenta los resultados que se obtienen
de esta teoría -o muy amplios o muy estrechos--, Gabino Fraga, co~sid_e~a
que la misma no es de utilidad para dar un concepto acertado del e1erc1c10
administrativo. 6
Por su endeble y errónea fundamentación, esta teoría es hoy re~aza~ universalmente. La administración no se puede concretar a la sola e1ecuC1on de
la ley. Muchas de las acciones que desarrolla en su manifestación no concuel'dan con tal sentido. Pensar al modo de Berthélemy es suponer -falsamente-:
que las leyes poseen especial y precisa contextura para prever sobre aconte~1mientos futuros e inciertos. La vida multifacética del Estado nos muestra diariamente la diversidad de nuevos hechos sociales que sin estar normados por
las leyes, deben de ser regulados o vigilados por parte de la autoridad. El

• FRAGA, GABINO,

No. 43.

620

Derecho Administrativo, Ed. Porrúa, México, 1960, t.

I,

c.

VI,

4a. Teoría de Duguit. Según León Duguit el acto subjetivo y el acto condición forman el contenido de la función administrativa. El acto-regla emana
de la legislación. Por razón del efecto que producen los actos jurídicos pueden
clasificarse en: Actos reglas, actos subjetivos y actos condición. En virtud de
los primeros se crea, modifica o extingue una situación jurídica general. El
acto subjetivo crea, modifica o extingue una situación jurídica individual.
El tercer acto condiciona la aplicación de una situación jurídica general a un
caso particular. Nos dice pues el jurista francés que la expresión administrativa
se efectúa por medio de actos subjetivos y actos condición. Como es ve, el
maestro de Burdeos aprecia el funcionamiento administrativo desde un punto
de vista plenamente jurídico. Reconoce, sin embargo, la influencia e importancia de los actos materiales que la administración lleva al cabo.
5a. Teoría que distingue entre las funciones formales y las funciones materiales. De acuerdo con un criterio formal, la función se determina observando
al órgano legalmente competente que la produce. La función material se deduce del fondo mismo de la acción ejercitada.
Con el fin de captar el sentido intrínseco de la función administrativa, un
grupo de juristas ha analizado los principios y fundamentos de la misma y
expresado luego sus juicios personales al respecto. Tratando de mostrar las
diversas apreciaciones que sobre el tema se han hecho, anotamos algunas de
las planteadas. G. Meyer, nos dice que la administración comprende todas las
decisiones que regulan un asunto particular o un caso individual. Seligmann,
declara que se hace imposible la delimitación entre la legislación y la administración, si se aparta uno de la idea de que la ley estatuye a título general
y el acto administrativo a título particular. Esmein, define el acto administrativo como un "acto particular". Duguit, afirma que "El acto administrativo
es siempre un acto individual y concreto". Jéze, sostiene que el acto administrativo tiene por carácter distintivo "referirse a un caso particular''. La administración, para León Duguit, es una función que crea "situaciones jurídicas
específicas". La ley representa un derecho objetivo: norma general y abstracta.
La administración, apegada y de conformidad con la ley, expresará su tarea
competencial. El acto administrativo es necesariamente una decisión particular
y concreta.7
' GARRE DE MALB.ERO, R. Teorla general del Estado, Ed. Fondo de Cultura Económica, 'México, 1948, pp. 433, 434.

621

�Algunos autores -Paul Laband, George Jellinek, Maurice Hauriou- creen
que el acto legislativo y el acto administrativo, pueden tener indistintamente
un alcance general e individual, pero que no tienen la misma materia. Para
ellos "El conjunto de prescripciones que fijan los derechos y las obligaciones
de los individuos forman el orden jurídico y legal del Estado. Toda decisión
tomada dentro de los limites de este orden jurídico es una manifestación de
la actividad administrativa del Estado".8 Los contenidos de la acción administrativa, sean de cal'ácter general o particular, se harán presentes dentro de un
régimen jurídico existente. Estos autores ven en la administración un medio
para cumplimentar las leyes. Observan también el apego que profesa a las
mismas. Destacan y reconocen el poder amplísimo que tiene para tratar y resolver -dentro de la ley y en su ámbito de competencias-- los asuntos de
más urgencia y necesidad en el Estado. George Jellinek, en su obra Teoría
general del Estado, nos dice: "Dentro del círculo de actividad administrativa
cuyo contenido está determinado por la ley, existe un elemento de actividad
libre junto a la actividad jurídicamente reglada. Las acciones, en el primel' caso,
no tienen otra norma que el deber que corresponde a los órganos del Estado,
pero no puede ser constreñida por ninguna clase de principios jurídicos especiales. La administración jamás es mera ejecución o aplicación mecánica de
reglas generales a casos particulares, precisamente porque no es exclusivamente
actividad autoritaria, sino que lleva en sí actividad social. La administración
posee, por tanto, un campo de libre iniciativa, que puede ser limitado por
reglas jurídicas, pero cuyo contenido no es determinable por esas reglas. La
administración, en sentido material, contiene ... dos elementos: el de gobierno
y el de ejecución. Aquél contiene la iniciativa y reglamentación; éste la aplicación de lo ordenado".º
La teor-ía que distingue las funciones en su materia y en su forma se inicia
en Alemania, transmitiéndose inmediatamente a todos los Estados. El amplio
concepto que en el caso concreto de la administración establece, _revela su propiedad y certeza. Con suma claridad analiza los más diversos aspectos del ejercicio administrativo. Por sus méritos es hoy la teoría más reconocida y aceptada.
Una vez descritas las principales teorías que sobre la función administrativa
se han e&gt;..'}Juesto, es necesario adoptar una posición respecto a su naturaleza y
precisar sus principales aspectos y características. El panorama que nos muestran las diversas concepciones puede parecemos desarmonizado. Sin embargo,

no impide que nuestra atención fije, en forma concreta y fiel, los puntos más
sobresalientes y aceptables de las mismas. Puede decirse, por tanto, de la función gubernativo-administrativa lo siguiente:
lo. Se expresa por medio del órgano ejecutivo. Su tarea es "Obrar doquiera
que la necesidad de intervención se manifieste; proveer, prever, preparar: en
lo ordinar-io y en lo extraordinario, en el interior y en el exterior, todos los días
sin discontinuidad" .10
2o. La actividad de la función gubernativo-administrativa está subordinada
al orden preceptivo del derecho. Comúnmente, en su expresión, produce efectos legales de creación, modificación o extinción de situaciones jurídicas particulares.
3o. Su tarea puede ser considerada desde los puntos de vista formal y
material. El primero nos remite a la competencia legal del órgano de poder.
4o. La actividad de la función gubernativo-administrativa comprende tanto
la ejecución de leyes, como la expresión de la más amplia facultad para reglamentar y organizar su servicio. En el campo del ejercicio administrativo
es posible detectar dos tipos de actos: el meramente material y el estrictamente
jurídico.

5.

LA FUNCIÓN JURISDICCIONAL

La vida diaria de la comunidad se orienta en sus más diversas expresiones
por un orden jurídico legalmente establecido. El respeto al mismo propicia la
paz y tranquilidad del todo social. Cuando la seguridad y el orden de la comunidad es perturbado gravemente o se está ante la posibilidad de que lo sea,
el Estado debe de intervenir a fin de proteger el bienestar colectivo. La existencia y fomento de un adecuado y dinámico régimen de justicia es tarea
fundamental en la constante acción del Estado. El derecho norma la convivencia humana. La ley establece preceptos generales frente a los cuales estarnos
comprometidos. Hacemos mención de esto tomando en cuenta el carácter tutelar que la función jurisdiccional tiene para con el derecho.
El Estado, por medio de la función jlll'isdiccional, se avoca al conocimiento
y resolución de todos aquellos casos en donde el derecho ha sido ofendido o
está en vías de serlo. Interviene también para esclarecer situaciones dudosas

' lbid, p. 435.
' ]ELLINEK, GEORGE, Teoría general del Estado, Compañía Editorial Continental,
S. A., México, 1958, pp. 503-504.

622

10

DABÍN, JEAN,

op. cit., p. 245.

623

�de derecho o para declarar condiciones de obligatoriedad. Un requisito indispensable debe ser cubierto para que el órgano judicial pueda conocer e intervenir en asuntos de su competencia: debe solicitarse -por parte de interesad~
expresamente su ejercicio. La petición de parte es condición previa a la actuación judicial. Este derecho que se tiene de poner en movimiento la maquinaria
judicial es llamado: Derecho de acción. Por medio de él, el accionante ejercita
la facultad de pedir a los órganos jurisdiccionales la aplicación de las normas
jurídicas al caso concreto, con el propósito de decidir y resolver sobre el hecho
y derecho cuestionados. "El derecho de acción es -según Roce~ un derecho
subjetivo público, del individuo para con el Estado, que tiene como contenido
substancial el interés abstracto a la intervención del Estado para la eliminación
de los obstáculos, que la incertidumbre o la inobservancia de la norma aplicable en el caso concreto, puede oponer a la realización de los intereses protegidos. Objeto de este derecho es la prestación, por parte del Estado, de su
actividad jurisdiccional para la realización forzosa de los intereses de tutela
cierta".11 Siendo la función jurisdiccional la encargada de juzgar y decidir en
derecho, la autodefensa o venganza privada al mismo tiempo que prohibida
se hace innecesaria.
La actividad jurisdiccional se manifiesta -fundament~ y esencialmente-

ª través de un proceso normado por la ley. Se asegura, jurídicamente, el cono-

cimiento que debe tener el juzgador sobre los hechos o actos cuestionados. Se
protege, así mismo, la igualdad que ante la ley tienen las partes para comparecer en juicio y hacer defensa de sus pretensiones. El juez tomando en consideración los elementos de convicción surgidos durante el proceso, dictará su
resolución final. La sentencia judicial se confirma como verdad legal al no
impugnársele en el término que la ley establezca o al no existir medio para
ello. La sentencia es el acto característico de la función jurisdiccional. El proceso sirve de medio a la consecución de aquélla. La sentencia y sus efectos
crean una situación jurídica determinada.
"El Estado, por medio de las funciones legislativa y administrativa, crea
situaciones jurídicas que deben, dentro de la normalidad de la vida social, ser
voluntariamente respetadas. Cuando ese respeto voluntario no existe, cuando
esas situaciones o los actos que las engendran son motivo de duda, de controversia o de violación, el Estado debe de intervenir para evitar que los particulares lleguen a imponer por la fuerza su derecho, a hacerse justicia por su

12

propia mano". En estricto apego a la ley, la función jurisdiccional desarrolla
su ejercicio a fin de conservar el orden del derecho. Como se ve, la presencia
de la función jurisdiccional es imprescindible en la vida del Estado. El desarrollo social sólo puede propiciarse en un ambiente de confianza, paz y seguridad. La función jurisdiccional de la potestad estatal contribuye de manera
significativa a ello.
La misión de juzgar es reconocida como una de las tres funciones por las
que el Estado expresa su poder. No obstante, algunos tratadistas del Estado
han discutido sobre ella en sentido muy singular. El profesor belga Jean Dabín,
en la parte especial de su obra: "Doctrine Générale de l'Etat. Eléments de
Philosophie Politique". (C. I, Secc. II, No. 158) expone tres planteamientos
en donde los autores: Maurice Hauriou, R. Garré de Malberg y Eismen, discurren sobre la función jurisdiccional en forma equívoca y poco feliz.
Maurice Hauriou, le niega el carácter de función política tan sólo porque
se circunscribe al campo de lo contencioso. Ignorando que zanjar conflictos,
por medio del proceso, es también función necesaria a la realización de los
fines políticos.
R. Garré de Malberg, manifiesta que la función jurisdiccional no constituye,
en el Estado, una función distinta. Su principal argumento: La solución de
los conflictos no es monopolio de los jueces. Señala que existen algunas otras
autoridades que se encargan de decidir sobre cuestiones de derecho y, en consecuencia, de desempeñar un papel jurisdiccional. Malberg, confunde las funciones con los órganos. Las funciones en su aspecto formal y material pueden no
coincidir sin que por ello dejen de ser expresadas por los órganos de poder
competentes legalmente para hacerlo.
Eismen, por último, pretende reducir la función jurisdiccional a una supuesta
función ejecutiva, de la que aquélla fuera una rama. El juzgador obra en ejecución de lo que la ley señala. Eismen, incurre en el engaño de no apreciar el
proceso como medio y la sentencia como resultado. La labor del juez durante
el juicio y al dictar sentencia, no es tan sólo la de aplicar fríamente las disposiciones de la ley. Toma en consideración todos y cada uno de los aspectos
presentados durante el proceso para conformar su criterio decisional. Ni el
proceso es un incidente de ejecución, ni el juez un mero ejecutor de la ley.
Juzgar es cosa distinta que aplicar la ley.
La función jurisdiccional está plenamente caracterizada. Es por ello impug-

u DE PINA, RAFAEL y CASTILLO
Porrúa, México, 1958, p. 132.

624

LARRAÑAOA,

JosÉ, Derecho Procesal Civil, Ed.
u FRAGA, GABI NO,

op, cit., pp. 49-50.

625
II40

�nable todo intento de someterla o incorporarla a otra de las funciones manifestativas del poder. La misma, no puede ser desconocida como tal. Sus
motivos de existencia y sus fines de ejercicio, están identificados con el propósito esencial de todo Estado: El funcionamiento adecuado y cabal de una
responsable administración de justicia.

Sección Quinta

~
COMENTARIOS Y RESENAS
BIBLIOGRAFICAS

626

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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>nable todo intento de someterla o incorporarla a otra de las funciones manifestativas del poder. La misma, no puede ser desconocida como tal. Sus
motivos de existencia y sus fines de ejercicio, están identificados con el propósito esencial de todo Estado: El funcionamiento adecuado y cabal de una
responsable administración de justicia.

Sección Quinta

~
COMENTARIOS Y RESENAS
BIBLIOGRAFICAS

626

�UNA NUEVA Y SOBRESALIENTE OBRA DE
FRITZ-JOACHIM VON RINTELEN

-"Contemporary German Philosophy and its background"Editorial H. Bouvier U. Co. Verlag. Bonn, 1970.

DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE
Universidad Autónoma de Nuevo León.

CoN UN BRE\.E prólogo del Prof. Herbert Schneider, catedrático de la Universidad de
C!aremont, en California (Estados Unidos), salió a la luz pública, en Alemania, una
nueva obra del egregio filósofo alemán, Profr. Dr. Fritz-Joachim von Rintelen, catedrático emérito de la Universidad de Mainz. El hecho de que la obra de von Rintelen
haya aparecido vertida al inglés, posibilita la lectura a un enorme número de lectores.
Para nadie es un secreto que el idioma inglés se ha constituido, en la actualidad, en
lenguaje prácticamente universal. El alemán sigue siendo el idioma por antonomasia
de la filosofia moderna y contemporánea. Pero cuando se pretende universalizar y
difundir al máximo una obra en nuestros días, tendrá que ser presentada en inglés.
He aquí el primer acierto de Fritz J. von Rintelen.
El libro de von Rintelen consta de una introducción, cinco capítulos y una conclusión. En la introducción, el lector penetra paulatinamente en la posición de la
filosofía, en la filosofía alemana y en la estructura del libro. Los cinco capítulos
seleccionados por von Rintelen para presentar la Filosofía Germana Contemporánea,
son los siguientes: 1.-La Filosofía del Logos (Neo-Kantismo en general; la escuela
de Marburgo: Hermann Cohen y Paul Natorp; la escuela de Heidelberg: Wilhelm
Windelband y Heinrich Ricket; Neo-Positivismo y su relación con la ciencia de la
naturaleza). II.-Filosofía de la Vida (el Vitalismo de Ludwig Klages; Oswald
Spengler; Psicología de la "Gestalt" y pensamiento organológico). 111.-La intuición
de la esencia o la Fenomenología (Los inicios en Franz Brentano; la Fenomenología
Trascendental de Edmundo Husserl ; la escuela de Husserl: Pfander, Geiger, Funke;
la Fenomenología de la Esencia de Max Scheler). IV.~La Filosofía de la Existencia
(Martín Heidegger; Karl Jaspers; Evaluación de la Filosofía de la Existencia; más
allá del Existencialismo; Friederich Otto Bollnow). V.-La Filosofía del Espíritu Viviente (caracterización del Movimiento; Historia y Filosofía de la Cultura; vida, espíritu y significación; moderno Realismo Crítico; Neo-Tomismo; Nicolai Hartmann.

629

�La obra -que tiene 177 páginas- termina apuntando, en la conclusión, la situación
filosófica contemporánea. Es preciso advertir que el Profr. von Rintelen ha tenido
la oportunidad de conocer personalmente a la mayoría de los grandes filósofos alemanes contemporáneos.

Quiero destacar, en primer término, la objetividad serena, la sorprendente concisión, el don de síntesis a lo largo de toda la obra de Fritz J. von Rintelen. Aunque
el libro tiene apenas unos meses de haber salido a la luz pública, ha sido ya encomiado en las más diversas partes del planeta: Estados Unidos, Japón, India, Argentina... El Profr. von Rintelen apunta 7 tendencias típicas de la filosofía alemana:
lo.-La búsqueda del significado; 2o.-El afán dé fundamento y perfección última
{Grundlichkeit); 3o.~Preferencia por lo activo, lo vital y lo dinámico; 4o.-lnclinación a empezar desde el principio ( ab ovo), a examinar lo nuevo en el momento;
So.--Condescendencia hacia lo auto-crítico; 60.-Alta valoración de la individualidad
de la subjetividad; ?o.-Utilización y estima de factores meta-racionales en el cono~
cimiento: emoción, experiencia interior, sentimiento intencional como órgano para
captar los valores.
Carecemos de espacio para analizar, en detalle, la presentación y la crítica de los
filósofos contemporáneos. Básteme decir que Fritz J. von Rintelen no se conforma con
describir escuetamente las diversas escuelas filosóficas y los diferentes estilos de filosofar, sino que los expone filosofando desde el núcleo mismo de la Filosofía alemana.
Filósofo él mismo, su nueva obra es el resultado de un ingente esfuerzo de investigación y de síntesis. La riqueza y la abundancia de la producción filosófica alemana
contemporánea requería, desde hace tiempo, una exposición crítica de doctrinas. Para
Hispanoamérica, en particular, cada vez más interesada y formada en la filosofía alemana -nuestra generación ha superado el afrancesamiento-, el libro Contemporary
German Philosophy and its background constituye una inapreciable fuente de inspiración y de meditación. Me parece que en el libro de von Rintelen sobresalen las
magistrales presentaciones de la filosofía de Martín Heidegger y de Nicolai Hartmann.
Personalmente me hubiese gustado ver en la obra una exposición más amplia y completa de la original y fecunda filosofía de Peter Wust, tan valiosa y tan poco conocida en el mundo. Al terminar la lectura de la obra de Fritz J. von Rintelen, quedamos con la impresión --viva, imborrable- de la riqueza y de la diversidad que
)la mostrado la vida cultural alemana. Ante todo, destaca el profundo interés en el
problema del hombre, el significado de su ser y su fundamento ontológico y ético.
Vale la pena hacer notar que en Alemania se considera actualmente el positivismo
como un punto de vista demasiado estrecho y de poco calado filosófico. Lo digo
porque en América Latina apenas si estamos superando el sarampión neo-positivista.
La filosofía no puede ser valorizada sólo por sus pruebas formales, y por sus verificaciones empiricas, ignorando todos los otros caminos metodológicos y la reflexión
metafísica.
Las ciencias culturales contemporáneas han tenido especial éxito al abrirnos nuevos
horizontes. Podemos hablar de un encuentro de las ciencias culturales con las ciencias
naturales. Los límites rígidos e infranqueables se han perdido. Los métodos de muchos
filósofos alemanes contemporáneos son perfectamente racionales. Los de otros, en
cambio, son meta-racionales. El materialismo dialéctico no ha encontrado en Alemania
Occidental resonancia considerable en su aspecto teórico, aunque se aprecien algunas
consecuencias del materialismo práctico.

630

Los p~nsadores alemanes han vuelto a interesarse en las esenciales y valederas virtudes que corresponden a la gran tradición europea. Por supuesto que sin abandonar
su preferencia por la categoría del devenir (Werdcn), en relación con la creatividad
y la emergencia de las fuerzas vitales. A la filosofía formalista del Logos se opuso la
filosofía de la vida. A la intuición irracional de la esencia que postula Max Scheler
con su método fenomenológico, se opuso la filosofía de la existencia que se volcó
hacia la individualidad única, hacia el dinámico proyecto de existencia humana desarrollándose desde la mismidad. En este sentido, el existencialismo representa un
honesto esfuerzo para comprender el problema ontológico del ser que se ofrece en
nosotros. No desconoce el Profr. von Rintelen que muchas personas, en Alemania,
fueron y siguen siendo susceptibles a las ideologías románticas que conducen a un
celoso activismo. Sólo una filosofía responsable puede mantener en orden a este tipo
de extralimitaciones. La filosofía puede conducir al espíritu del hombre, ayudándole a
comprender su naturaleza como totalidad, dentro de la realidad. Y aquí no se trata
de meras aclamaciones de formas racionales, ni de conocimientos senso-empíricos,
tampoco de formas espirituales idealisticas, ni siquiera de potencialidades vitalísticovolicionales. Todas estas capacidades convergen y cooperan para integrar la persona
completa. He aquí la conclusión del profesor emérito de la Universidad de Mainz.
Asi como la exagerada evaluación de la vitalidad contiene el peligro de negar las
normas éticas y de emplear una actitud relativizadora, del mismo modo un punto
de vista demasiado formal causa la esfera de las fuerzas dinámicas que se desplazan
para explotar en reacción contra un mundo vacío de normas y de valores. Aún hay
ecos de aquel heroico, extremo voluntarismo del genio relampagueante de Federico
Nietzsche. Fritz J. von Rintelen pone sus mejores esperanzas en la síntesis que él
denomina "Filosofía del Espiritu Viviente". Esta filosofía trasciende los confines del
existencialismo y acepta los problemas de la filosofía en su integridad para contestar
a ellos. Nos conduce a superar la angustia de la humana existencia, estableciendo la
afirmación de la vida basada en la idea del signüicado y su cumplimiento en relación
con la totalidad del ser y las cosas. La cuestión fundamental de la filosofía de nuestros
días es la cuestión del significado y del ser ( Sinn und Sein). Detrás de este problema
está el problema de los valores. Si los hombres no pueden realizar un significado, nuestra vida en su integridad resulta incomprensible y la vida humana se torna intolerable.
En palabras de Fritz J. von Rintelen: "the philosophy of Living Spirit offers us a new
synthesis because it seeks to relate the supratemporal order of the spirit and of axiomatic value with the individually concret and historically unique temporal world. The
validated facts of the world sciences should be accepted, with the task of searching
for meaning, which goes beyond the description and investigation of natural sciences.
The practica! synthesis to be sought is the concord of person and society in an inner
relation of intrinsic value and reciproca! contribution. The preeminent philosophic
task of the present is to unite a high estimation for the actual, inner human values
with a mastery of modero technology and its possibilities. (Opus cit., pág. 171). Estamos en absoluto acuerdo con Fritz J. von Rintelen cuando afirma la necesidad actual de encontrar un significado para la vida en la libertad, a despecho de la orient:lción mecanicista de nuestros tiempos. S6lo así las nuevas generaciones superan la
interna vacuidad de la vida moderna.

63L

�La bibliografía filosófica universal se enriquece extraordinariamente con la nueva
obra de Fritz J. von Rintelen. El profesor emérito de la Universidad de Mainz, verdadero "uomo universa/e", ha prestado un gran beneficio a la cultura de su nativa
Alemania y ha abierto, una vez más, el horizonte de la comprensión universal.

LE TEMPS ET LA MORT DANS LA PHILOSOPHIE
CONTEMPORAINE D'AMERIQUE LATINE

DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

EL MISMO EQUIPO de investigación asociado al Centro de Investigación Científica, en
Francia, que preparó el volumen Le temps et la mort dans la philosophie espagnole
contemporaine, acaba de sacar a la luz pública un nuevo volumen intitulado Le temps
et la mort dans la philosophie contemporaine d'Amérique latine. La colección está
dirigida por Georges Hahn. El nuevo libro lleva un prefacio del propio director de
la colección y está editado por la Association des Publications de l'Université de Tolouse - Le Mirail ( 19 71). Se trata de una obra colectiva del equipo de investigación
asociado al C. N. R. S. No. 80, (sobre la filosofía de lenguas españolas y portuguesas).
Colaboran en la nueva obra colectiva los profesores y doctores: Jean Cobos, Albert
Fenet-Garde, André Gallego, Alain Guy, Georges Hahn, Zdenek Kourim, Sylvie Kourim, Marie Laffranque, Paulette Patout, Mare Vitse. Los autores latinoamericanos
presentados y traducidos en la antología Le temps et la mort dans la philosophie
contemporaine d'Amérique latine, son los siguientes: María Do Carmo Tavares De
Miranda, Miguel León-Portilla, Luis Abad Carretero, Francisco Romero, Vicente Ferreira Da Silva, Luis Farré, Juan Enrique Bolzán, Agustín Basave y Francisco Botey.
El tiempo y la muerte, tema de intuición y de reflexión que ha ocupado y preocupado tradicionalmente a los filósofos iberoamericanos, no puede ser indiferente a
cualquier ser consciente cuya condición sea temporal y mortal. El decano Georges Hahn
apunta en su prefacio: "Question désespérément 'classique', done, que celle du temps
et de la mort et dont, cependant, l'approche philosophique témoigne d'une infinie
diversité des cultures, des époques et des personnes. Par lá s'explique la prodigieuse
charge d'étonnement contenue dans les travaux entrepris par un groupe de jeunes
philosophes et hispanisants sous la direction d'Alain Guy". (Opus cit., pág. 8). La
virtualidad de renovación en un tema eterno -«&gt;mo el del tiempo y la muerte- se
descubre en profundidad, en un mismo campo de interrogación o a partir de un mismo
contexto cultural. El prologuista señala, con razón, el doble denominador común de un
tema, y de una afinidad lingüística que sirve de lazo a una gavilla de intuiciones y de
reflexiones cuya riqueza no se acaba de inventariar. Naturalmente que los filósofos
iberoamericanos no ocultan sus sólidos vínculos con la filosofía alemana, francesa y,
por supuesto, española. Sorprende la sólida y fascinante información de los autores
que presentan a los filósofos latinoamericanos. Las traducciones están realizadas, las

632

633

�más de las veces, con una escrupulosa exactitud en la correspondencia idiomática. Los
autores presentados tienen formación tomista o científica, logística o bíblica, antropológica o educativa. Georges Hahn admira la apertura de espíritu y la diversidad de
informaciones intelectuales y culturales de los autores latinoamericanos. En la analogía
sobre el tiempo y la muerte en la filosofía contemporánea de América Latina, hay
resonancias del pensamiento orteguiano y del personalismo, del romanticismo alemán
y de la interrogación heideggeriana, del universo bíblico y de la cultura maya, del
pensamiento marxista y de la existencia gitana...
No resulta común, entre latinos, una obra colectiva, un esfuerzo colect.ivo de equipo,
aplicado a destacar valores en un mismo campo de investigación. Nos congratulamos
de que en Europa -Y precisamente en Ftancia- 1se haya íniciado un diálogo de
culturas auspiciado por una fraternal comunidad de investigadores.
Las presentaciones que hacen los diversos autores de la obra colectiva son breves,
concisas y esenciales. Presentan a los europeos sobre todo, filósofos latinoamericanos
--'l'asgos biográficos, obras- y filosofías sobre el "Tiempo y la Muerte". Seleccionan
y traducen capítulos representativos del pensamiento de los autores escogidos. Por
último, los traductores ofrecen una serie de notas que son advertencias, comentarios e
informaciones bibliográficas.
He aquí los temas seleccionados en las obras comentadas: de María Do Carmo
Távares De Miranda; Pedagogía del Tiempo y de la Historia -Educar y Conducir;
de Miguel León-Portilla: El Hombre Maya ·en el Universo de Kinh (Dios del Tiempo);
de Luis Abad Carretero: Los Ritmos Temporales; de Francisco Romero: El Presente
Inviolable; de Vicente Ferreira Da Silva: Meditaci6n sobre la Muerte; de Luis Forre:
La Muerte y su Signi/icaci6n Para el Hombre; de Juan Enrique Bolzán: El Tiempo
de las Cosas y el Hombre; de Agustín Basave Fernández del Valle: La Muerte Situaci6n-Límite y la Salvaci6n; de Francisco Botey: A las Fuentes del Tiempo Hist6rico.
Por elementales imperativos de justicia, quiero destacar la inteligencia y entusiasta
dirección del Profr. Dr. Alain Guy, jefe del Departamento de Filosofía de la Universidad
de Tolouse, cuya notable influencia en la obra colectiva, del equipo de investigación
asociado al Centro Nacional de Investigación Científica, se muestra patente y operante.

)

I'

...
JOSÉ FUENTES MARES:
"LA REVOLUCIÓN 'MEXICANA - MEMORIAS DE UN ESPECTADOR"

Editorial Joaquín Mortiz, S. A. México 1971.

DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE
Universidad Autónoma de Nuevo León.

DESDE UNA NORTEÑA y mexican1s1ma provincia -más mexicana que la cosmopolita Y.
deslavada capital-, José Fuentes Mares piensa, escribe y vive. El desierto chihuahuense, propicio para la meditación, ha sido su Heimat. Desde ahí manda artículos y
libros que el Distrito Federal publica. Y aunque los capitalinos no han producido obra
semejante, tampoco han sido capaces de confesarlo. El género de las obras históricas
de José Fuentes Mares es único. Más que de novelas históricas cabe hablar de historia
novelada. Sirvan como ejemplo: Poinsett: historia de una gran intriga, Santa Anna:
aurora y ocaso de un comediante, Y México se re/ugi6 en el desierto ... , Memorias
de Blas Pav6n. Inquieto, talentoso, versátil, José Fuentes Mares ha terminado por
comprender cuál es el estilo de libros que le sale mejor. Empezó por la Filosofía
jurídica y socio-política; continuó con biografías históricas; siguió- con novelas; vinieron
a continuación algunas obras de teatro y terminó -¿pero habrá realmente terminado?~
con las sabrosas memorias de un imaginario espectador. El artificio del espectador imaginario le permite desenvolverse con una extraordinaria libertad e independencia de
criterio. El propósito primordial implícito es netamente axiológico. Trátase de valorizar los hechos históricos. A José Fuentes Mares no le ha bastado con investigar,
narrar, describir hechos en el tiempo mexicano. Su intención va más allá de la nuda
presentación del suceso histórico. Busca desentrañar la significación y el sentido de
acciones humanas y de personajes históricos. Para derribar mitos se vale de una arma
que maneja con extraordinaria destreza: la ironía. Pero su ironía no es un intrascendente y frívolo jugueteo - al estilo francés- sino un hispánico furor cáustico al
servicio de la verdad. Siempre he pensado que el humor mexicano está más cercano
al humor inglés, que a la ironía francesa.
Habría que destacar, en primer término, la poderosa facultad artística de reconstruir escenas y personajes históricos. Esa Einfühlung que tuvieron los grandes
historiadores alemanes -un Mommsen o un Ranke, para no citar sino dos ejemplos
egregios~ ha acompañado siempre -para su buena fortuna- al Dr. Fuentes Mares.

634

635

�Bastaría leer las Memorias de Blas Pav6n o la Revoluci6n Mexicana -Memorias de
un espectador- para percatarnos del vigor intuitivo y de la aptitud de síntesis que
tiene el autor. Tres o cuatro pinceladas maestras le bastan para pintar un personaje.
Y no pinta con pincel impresionista. Si se nos permite el símil, su pintura de personajes
se aproxima muchísimo más a los retratos de Alberto Durero que a los impresionistas
franceses.

El espectador de la Revolución Mexicana cumple 20 años en 1910 y termina sus
Memorias con la muerte de Lázaro Cárdenas. Empieza por decirnos quién es, antes
de juzgar personajes y acciones. Tuvo una formación clerical -por poco llega a
cura-, pero abandona el seminario porque le interesan más las mujeres, la política
y la vida libre de espectador. Es hombre de frases lapidarias. Al debilitarse la imagen
del dictador Porfirio Díaz, escribe en sus memorias:
"Cuando a los césares se les pierde el miedo principian a verse ridículos, ya que
el miedo es su pedestal natural, aunque muchas veces los doren con una mano de
respeto. Pero la verdad es que sólo se respeta a quien no tiene poder político o económico o a quien lo tuvo y lo perdió. No sé hasta dónde podrán entender los fuertes
que el respeto que los demás les guardan se reduce, en el fondo de sus almas resentidas, a pura cobardía" (pág. 24).
Además de la innegable agudeza en los juicios, campea a lo largo del libro una
admirable valentía y un limpio deseo de hacer justicia. Por supuesto que no siempre
coincido con las opiniones del autor. Vasconcelos nunca anduvo "endiosado con el
guerrillero (Francisco Villa) porque primero ganaba batallas, y después escaramuzas
de forajido". Esta afirmación no tiene base en los textos de las Obras Completas de
José Vasconcelos ni mucho menos en los juicios que nuestro Ulises Criollo solía emitir, en sus conversaciones sobre el Centauro del Norte. Respeto las preferencias subjetivas de José Fuentes Mares, pero me parece que José Vasconcelos como filósofo de
poderosa originalidad y alto vuelo especulativo, como Ministro de Educación Nacional
-el más ilustre de los que ha tenido México-- y como revolucionarlo auténtico, tiene,
para nuestra historia, una significación muchísimo más importante y perdurable que la
que puede tener Antonio Caso: un magnífico preceptor e impulsor de las vocaciones
que no trasciende el ámbito de las aulas universitarias. Por lo demás, José Fuentes
Mares tiene bastante talento como para no reconocer la genialidad de Vasconcelos:
"rara creatura en la que coincidieron las excelencias de la vida contemplativa y de la
vida activa ... En fin, querido Vasconcelos, que no era tu tiempo,, como no lo es
todavía, pero tu árbol rindió frutos y tus sueños siguen en pie" ( pág. 164).
Aunque la figura de don Francisco I. Madero tiene su sitio definitivo en la historia
de México, nuestro autor no deja de advertir las ilusiones de Madero -"andaba por
los cerros de úbeda"-, la ausencia de reformas sociales por centrarse en puras reform3s
políticas. Tenía temperamento de profesor de Derecho Público y una rousseauniana
ingenuidad que le llevaba a creer en la bondad de la naturaleza humana. Don Francisco
se negaba a admitir que el triunfo de la Revolución llevaba aparejadas una serie de
reivindicaciones inevitables. De ahí su divergencia con Zapata.
La semblanza del Var6n de Cuatro Ciénegas que nos presenta Fuentes Mares es
magn'úica: "Hombre de aristas bien cortadas y obcecado como él solo, muy interesado
en la historia por añadidura" (pág. 63). Supo imitar a sus grandes maestros del

pasado, a Juárez sobre todo, sin vacilación alguna. "Saber historia sirve para fomentar sueños y ambiciones, para perseguir alguna estrella; saber historia es como
quiera un modo de vivir entre los héroes, de respirar su propio aliento" (pág. 64}.
Carranza levantó la bandera constitucionalista, concilió intereses, fincó una jefatura
sobre las ambiciones y orgullos diversos; "se impuso por su puro empaque de viejo
venerable, por el poder de sus barbas, por su personalidad indiscutible" (págs. 71-72).
Porfirista cuando joven y adulto, revolucionario en su vejez, Carranza fue sobre todo
un ejecutivo, un hombre que sabía lo que quería.
En las memorias del espectador de la Revolución Mexicana se nos habla del drama
de figurar a cualquier precio. ¿ Por qué el chacal Victoriano Huerta tuvo ministros tan
brillantes? He aquí la respuesta:
"Tal vez la explicación se encuentre en la peculiar sicología del intelectual hispanoamericano; fraguada en el desprecio que le guardan los poderosos del dinero, del
saber y de la política. El tipo del intelectual nuestro es el de las mujeres feas que
se entregan al primero que les guiña un ojo. Han esperado tanto que luego, cuando
alguien los toma en cuenta, corren a dorar el pedestal de un chacal cualquiera sólo
porque el chacal, llamándolos, compensa en un instante toda una vida de desaires y
frustraciones. Lo peor de todo lo que ocurre a nuestros intelectuales es que allá,
en el último rincón de su alma, reclaman una compensación política, y cuando llega
la oportunidad sirven a Huerta, sirven a Villa, sirven a Calles o a otro sátrapa cualquiera, sin importarles que lleve sangre hasta en los zapatos" (págs. 73-74).
Tras de hablamos del "chacal" en su apogeo y de "los vencedores a la greña",
viene el jaleo de Aguascalientes, el surgimiento de Obregón y el Plan de A.gua
Prieta. Más que de anécdotas -muy sabrosas por cierto- quiero hablar de categorías. Nuestro autor sabe destacar aspectos valiosos de los personajes históricos, pero
sabe también apuntar nuestras tremendas lacras. He aquí un caso que vale la pena
consignar:
"En varios discursos de Carranza se advierte el despertar de una conciencia en el
destino común de los pueblos jberoamericanos. El solo hecho de hablar de la América
Española y no de la América Latina, concepto fraguado en París o peor todavía, de
Indoamérica, aberración que avalan los agentes yanquis, coloca a Carranza al nivel
de los hombres capaces de intuir que existe un mundo hispanoamericano con problemas económicos semejantes, con identidad de destino cultural, y, dicho sea sin rodeo,
con el perfil de una gran nacionalidad. Dentro de esa nacionalidad cabe por supuesto
España, que sólo cobra plena significación como provincia hispanoamericana, al nivel
de México, de Chile y del Perú. Ser naciones hispánicas y ser hombres hispánicos,
es algo de lo más importante que se pueda ser hoy. Todo lo demás es provincianismo,
como ser guatemalteco, ser mexicano o ser español. Nuestro mundo es más amplio, un
mundo hispánico que dejó de ser español para ser nuestro. Nuestro: el de una veintena
de países, España incluida. Carranza tuvo esa intuición porque fue un mexicano
fronterizo. En el sur privan demasiados complejos aztequistas, que no tienen sentido
para los hombres del norte" ( págs. 12 7-128) .
Como el presente espectador de los últimos años de este siglo "no tiene pelos en la
lengua", escribe sin cortapisas: "En México, país de larga tradición abstencionista en
materia electoral, se ha convertido en un axioma político que el gobierno sea orga-

637
636

�nizador, votante, beneficiario y responsable de las elecciones" (pág. 140). En nuestro
México se ha solido ventilar los problemas de la sucesión presidencial a punta de
balas asesinas. "Parece pues fuera de duda que Carranza fue el autor de la muerte
de Zapata; que Obregón fue de la de Carranza; que Calles y Obregón fueron de
la de Villa, y que Calles .. . bueno, mejor no sigo, no vaya a ser que alguien me pegue
cuatro tiros para confirmar la exactitud del razonamiento (pág. 154). Nuestro sufrido
pueblo ha padecido las inciviles barbaridades de un tipo "arbitrario, despótico, brutal"
como Garrido Ganaba!, las persecuciones ~jacobinas, trasnochadas- de Plutarco
Ellas Calles; las declaraciones de un "Joven Macabeo Radical" de que "al pueblo
mexicano ya no le sugestionan las frases huecas de 'libertad de conciencia' y de
'libertad económica' "; los fraudes electorales y la creación de una maquinaria oficial
cobijada bajo el amparo de un partido revolucionario que es, en el fondo, un PartidoGobierno.

página 68 ei siguiente texto: "Nadie ha puesto en tela de juicio que México fue
una ciudad huertista, ya que la concentración de gente adinerada y de burocracia
le dio ese perfil". Alguna vez tuve el gusto de escribir un artículo, publicado en el
periódico Excélsior de la propia ciudad de México, bajo el siguiente rubro: "Fuera
de Cuautitlán no hay verdadero México". Era una réplica, qwe nadie me contestó,
al injusto y petulante dicho, "lesivo de la mexicanidad", fraguado en la capital:
"Fuera de 'México todo es Cuautitlán". La verdad de las cosas es que México, D. F.,
nada sería sin el dinero y la savia de las provincias. Pero este tema nos llevaría por
otros rumbos...
La nueva obra de José Fuentes Mares constituye un aporte sustancial a la historiografía novelada de México. Obra de síntesis y obra de valorización. Páginas de testimonio escritas por una pluma insobornable que cobrará mayor valor en un próximo
futuro.

Al lado de insensateces como la creación de un "Estatuto jurídico de los Trabajadores al Servicio del Estado", que colocaba a la Nación al arbitrio de su propia burocracia, Lázaro Cárdenas tuvo actos políticos de extraordinaria importancia para México, como la expropiación de tierras en La Laguna y en Yucatán, y sobre todo la
expropiación de los bienes de las Compañías petroleras.
Hemos sabido fincar nuestro sistema político en un sistema de pesos y contrapesos, en un equilibrio de los factores reales _del poder.
"Cárdenas, al entregar el poder a Avila Camacho, y no a Almazán o a Múgica, fue
el primer artífice de esa política que abreva en la experiencia. Si además se piensa
en los regímenes que siguieron: el de Alemán frente al de Avila Camacho; el de Ruiz
Cortines frente al de Alemán, el de López Mateos frente al de Ruiz Cortines, y el de
Díaz Ordaz frente al de López Mateos, nos veremos en la necesidad de confirmar la
actuación de una sana dialéctica en virtud de la cual cada gobierno busca corregir
el fiel de la balanza en la que gravitan, con su peso variable, los factores reales del
poder. Y que no se diga que un gobierno así es un gobierno sin ideales, porque el ideal
supremo de un gobierno se reduce a la satisfacción del anhelo primario de los gobernados,
que luchan todos los días por una vida mejor. Cárdenas, el autor de esa nueva política,
fue ya como ex presidente su representante más genuino. Puso toda su voluntad al servicio
de la paz del pueblo mexicano, e intervino positivamente cuantas veces esa paz se halló
en peligro, la última en 1968, cuando los disturbios estudiantiles arriesgaron la estabilidad del gobierno del Presidente Díaz Ordaz. Digámoslo sin rodeos: con su muerte perdió
el país a un hombre irreemplazable, a la más eficaz de sus personalidades al servicio del
equilibrio de los factores reales del poder" (págs. 238-239).
La capital, vista desde diversas partes de la República Mexicana, aparece como
una bella ciudad-pulpo que vive nutriéndose de las esencias mexicanas que se gestan
en provincias. Porque el estilo colectivo de vida de la mexicanidad, las revoluciones,
las producciones agrícolas e industriales --en su gran tonelaje- se hacen en provincia.
El espectador de la Revolución Mexicana que nos ofrece Fuentes Mares, no vacila
en decir: "Pero mi destino era México, la capital, donde no se ha hecho una sola
Revolución, pero donde se han cobrado las recompensas de todas ellas" (pág. 31). Y
páginas adelante, el espectador nos relata que la curiosidad, en la capital, mataba más
que las balas. "Nadie corría mayor riesgo que un curioso, y la ciudad de México es una
urbe de curiosos". Para seguir con las citas sobre el Distrito Federal, encontramos en la

638

639

�COMENTARIO EN TORNO AL "MEMORÁNDUM DE WORMS"

DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ l)EL VALLE
Universidad Autónoma de Nuevo León.

EN LA REVISTA Folia Humanística (tomo IX-Núms. 103-104), correspondiente a los
meses de julio y agosto del presente año, el Profr. Dr. Richard Wisser publica un
ágil e interesante artículo sobre hs intenciones y el efecto del "Memorándum de
Worms".
Quiero recordar que vivimos bajo el signo del ecumenismo. El Concilio Vaticano 11
asentó, en un decreto ecuménico, que la Iglesia necesita de una reforma continua.
El Instituto "Johan Adam Mohler", fundado en Paderbom (año de 1957) está
destinado al diálogo científico con los protestantes. Y en Gótinga se formuló -año
1965- una exigencia que aún resuena en nuestros oídos: "Los cristianos separados
debieron .hacer todo en común, prescindiendo de las separaciones impuestas por la
conciencia". En Ginebra se ha formado un grupo mixto de trabajo de la Iglesia
Católica y del Consejo Mundial de Iglesias. Y en Alemania se reunieron en Fulda
-Doiningo de Cuasimodo de 1966~ una Coinisión de Obispos Alemanes Católicos y
la Iglesia Protestante hermana. Podemos afirmar, consecuentemente, que la Iglesia
ha entrado, después del Concilio, en una nueva e importante fase de diálogo con los
cristianos protestantes. Si empezamos por confesar nuestras propias faltas y nuestros
propios errores, podemos esperar que los cristianos protestantes confiesen, también,
sus culpas y sus equívocos.
Richard Wisser nos relata las gestiones del Dr. Michaelis para lograr la anulación
de la excomunión pronunciada contra Lutero, las declaraciones favorables del Arzobispo
Rohrocher, de Salzburg, del padre Pedro Arrupe, general de los Jesuitas. La comunidad de Worms - religiosos y laicos- logró expresarse en el famoso "Memorándum
de Worms", dirigido al Papa, pidiendo la expresada anulación. En Worms, dicho sea
de paso, abundan los matrimonios mixtos entre católicos y protestantes y conviven
armoniosamente sacerdotes y pastores. En este año ( 1970) están llegando al término
los actos conmemorativos del 450 aniversario de la Dieta luterana. Hasta ahora, el
Papa no ha contestado el Memorándum. Y este hecho parece preocuparle mucho al
Dr. Richard Wisser.
Independientemente de que el Papa conteste tarde o no llegue a contestar -porque
así lo juzgue prudente--, lo fundamental radica, a mi juicio, en el nuevo clima

641
H4!

�11 El propio Pontífice Paulo VI, al comienzo de _la
creado por el Concilio Vaticano •
.
.
• p t t ia·
. , d l Concilio Vaticano II, pronunció su famosa oraci6n im e ra or .
segund a secc1on e
.
D·os
humildemente
culpa en esa separación, rogamos a 1
"Si rige sobre nosotros al guna
h
" Esta conmovedora acd.
b.é perdón a nuestros ermanos .
nos perdone y pe imos
n I
d, n conjuntamente con todos los cristianos, contitud del Santo_ P~dre, rogan o ~ ,~r ºnuestro anhelo el unirnos en la sinceridad y el
cluye con las s1gwentes palabras.
ea h' .
, que cualquier contestación formal
,, y t
labras valen más mue mmo mas
amor .
es as pa
,, p ' lo demás la pretendida anulación de la excomual "Memorándum de Worms . d~r tid
di~cutible El Presidente de la Iglesia Evan.,
e recayó sobre Lutero es 1scu a Y
•
mon qu
1
ffld (Darmstadt) agradeció sinceramente a 1os cagélica de Hassen Nassaw, He mudt I b bl' d un "testimonio de una comunión cada
tólicos de Worms en su Memorán um y a o e
vez más fuerte".
·
y distorsiones que hay
También los protestantes han reconocido las exageraciones
en las afirmaciones polémicas de Lutero y otros reformadores.
, 1 "M morándum de Worms" es la
La conclusión de Richard Wisser ~: su r:cu o que ~é un signo -deseado por el
siguiente: "Los católicos de Worms p1 e~ a aHpa ·endo esta petición se dan cuenta
. .
aciguaría las tensiones. ac1
'
lado cristiano-- que ap
ó .
rehúse reconocer los signos del tiempo, no
a
vuelta
atrás
anacr
ruca
que
., .
d e que un
.
f
puede triunfar una reparac1on ingenua que
d triunfar de la ID!Sma orma que no
b
1
pue e d h
, . xistente lo que efectivamente ha tenido lugar, pero sa en que a
preten e acer m~ .
. ti .
de un amor cristiano proviniendo de una
manifestación histonca de una JUS cia Y
situación concreta, se impone"•

tam;

TEMATICA DE LA OBRA "SER Y QUEHACER DE LA UNIVERSIDAD"
DEL DR. AGUSTIN BASAVE FERNANDEZ DEL VALLE

LIC. JORGE MONTEMAYOR SALAZAR
Universidad de Nuevo León.

"SER y QUEHACER DE LA UNIVERSIDAD", Estructura y m1s10n de la universidad vocacional, es el nuevo libro del distinguido catedrático universitario Dr. Agustín Basave
Fernández del Valle, quien con esta obra acrecienta su aportación intelectual al patrimonio cultural mexicano y en particular el de la Universidad Autónoma de Nuevo
León, de la cual es ameritado maestro.
La obra es publicada bajo los auspicios del Centro de Estudios Humanísticos de la
Universidad Autónoma de Nuevo León, y es prologada por el Sr. Dr. Fritz J. Von
Rintelen, reconocido maestro alemán de la Universidad de Maguncia. En veinte sugerentes y bien estructurados capítulos, el Dr. Basave va desarrollando su temática
universitaria con la propiedad de estilo que le es característica.
La Universidad en la historia; Universidad y educaci6n; La Universidad frente a la
pluriversidad; Universidad vocacional y carreras universitarias; lnvestigaci6n y docencia; son títulos de los primeros cinco capítulos de la obra que se reseña. En ellos
se ofrece una temática atractiva y fundamental. Se describe la génesis de la Universidad y la evolución que ha tenido en los diferentes Estados. La proliferación de las
universidades y su crecimiento progresivo se explican por el interés de toda sociedad
de conformarse adecuadamente en la educación y la cultura. La estructura y fines de
la educación constituyen una de las preocupaciones primarias y esenciales de la actividad universitaria. Para el Dr. Basave, en la Universidad, estudiantes y profesores, por
medio de la investigación y la docencia, deben orientarse a la contemplación de la
verdad, a la búsqueda de la unidad orgánica del conocimiento, al cumplimiento de
las vocaciones personales y a la adecuada preparación profesional, para servir y realizar el bien común. El desarrollo de cualidades y posibilidades personales es el sentido
y fin de la Universidad. Es conveniente armonizar la enseñanza profesional con la
inclinación vocacional. Frente a la Universidad disgregada en escuelas especializadas,
propone la realización de un auténtico sentido de la "Universitas" que signjfica universalidad. La Universidad debe formar hombres, manifiesta el autor- y el hombre
debe cumplir su trayectoria vocacional. La carrera universitaria debe concluir en la
formación de un auténtico universitario en el más amplio sentido de la expresión.

643

642

�Reiterando su concepto sobre la Universidad vocacional, el Dr. Agustín Basave Fernández del Valle, expresa: "Decíamos que es preciso poner el énfasis en el hombre.
Pero como el hombre es su vocación, la Universidad debe tener una estructura vocacional. Sé de sobra que hasta ahora vivimos bajo el imperio de una Universidad profesional. Pero me parece que en el próximo futuro - si las cosas marchan bien- el
centro de gravedad de la enseñanza universitaria se desplazará de la formación de
profesionales y especialistas a la formación superior de hombres, a la clarificación e
impulso de las vocaciones. No quiero decir que la tarea profesional de la Universidad
tenga que desaparecer. En buena hora que se enseñen profesiones y que se enseñen
de la mejor m3.nera. Pero estas profesiones deben adecuarse a las vocaciones personales.
Y una vocación personal es más, muchísimo más que una profesión". La investigación
y la docencia universitarias son inescindibles. Mediante la investigación, la Universidad,
se mantiene viva y creadora, evita el peligro de anquilosarse en una docencia rutinaria,
carente de fuerza y dinamismo. El verdadero maestro --'expresa Basave-- es el forjador de libertades y plasmador de vocaciones. Para el autor, h investigación básica
y la investigación aplicada, constituyen tareas vitales en la actividad cotidiana de
la Universidad.
Como creación del esfuerzo popular la Universidad realiza su tarea en busca de sus
objetivos primordiales. La Universidad no puede ser ajena a una serie de realidades
políticas y sociales que en el seno de la comunidad se hacen presentes. El Dr. Basave,
atento a esta realidad, analiza en el capítulo sexto de su obra las relaciones de la
Universidad con el Estado, con la política, con otras instituciones de cultura superior y
destaca la importancia de su proyección social, a través de los programas de extensión.
Universidad abierta al pueblo, así califica Basave las labores de extensión universitaria.
Mediante dichos programas se prolonga la vida universitaria más allá del recinto académico. El Estado debe servir a la Universidad. El respeto a su autonomía académica,
administrativa, legislativa y económica -subraya el Dr. Basave Fernández- permite
a la Universidad, enseñar, investigar, difundir la cultura, darse sus propios reglamentos,
organizarse, funcionar y aplicar sus recursos económicos en plan adecuado y libre. La
autonomía --advierte el autor- puede ser socavada no sólo desde fuera sino también
desde dentro. Es necesario estar atentos a la marcha armónica de la institución universitaria. Por lo que respecta a la política, a la Universidad le compete la enseñanza
de la ciencia política más no la actividad política.
En los capítulos séptimo, octavo, noveno, décimo y decimoprimero, el Dr. Agustín
Basave ofrece un juicioso estudio sobre: La idea de la Universidad moderna en
Alemania; Las nuevas modalidades e inquietudes de la Universidad norteamericana;
La reforma universitaria en las Universidades latinoamericanas; Las Universidades
soviéticas; Las Universidades francesas. En este amplio panorama se destacan las ideas
de teóricos, filósofos y acreditados maestros de la educación superior. Se señalan, valoran y critican teorías, sistemas y estructuras de enseñanza y de política educativa.
Se resaltan las inquietudes y nuevas modalidades en las universidades más avanzadas
de nuestro tiempo, sobresaliendo entre ellas las alemanas y norteamericanas. La integración, los problemas, las necesidades y las aspiraciones de las universidades latinoamericanas son motivo de sereno análisis en el texto que se comenta. Destaca el autor
la enseñanza superior en Rusia, indicando su estructura, funcionamiento, modalidades
y métodos ; lamentando el carácter monolítico de hs universidades soviéticas. Las universidades francesas son objeto de un estudio crítico que revela sus insuficiencias,

644

defectos y carencias. Las ideas contenidas en la nueva estructura de la enseñanza superior en Francia, indican un sendero a la superación de algunos de los problemas
tradicionales de las universidades francesas.
En los capítulos decimosegundo, decimotercero y decimocuarto, el autor de Ser y
quehacer de la Universidad nos ofrece una temática sumamente interesante en la que
plantea: Crisis y 'lisis' de la Universidad; Etiolog!a y valoraci6n de la rebeli6n estudiantil; Reforma universitaria. Exponiendo en su texto el sentido de la crisis, el Dr.
Agustín Basave Femández del Valle cita al profesor español José Orlandis, que ha
expresado: "Decir que la Universidad está en crisis no significa lanzar a los cuatro
vientos una opinión aventurada o alarmista, porque la palabra crisis se emplea aquí
en un sentido muy diverso de su acepción peyorativa, que suena a descomposición o
decadencia. Crisis quiere decir simplemente transformación, cambio profundo, revisión a fondo de viejos moldes y estructuras, y bajo este concepto es perfectamente
lícito hablar de crisis; más aún, lo alarmante sería que esa crisis no existiera, porque
significaría que la Universidad había perdido el pulso y no marchaba ya al ritmo de
la sociedad contemporánea". La Universidad -apunta Basave- se encuentra en
transición y por lo tanto en un momento crucial de su existencia. Las Universidades
gigantescas, el efecto de las ideologías en el medio universitario, la crítica de los teóricos
en torno de la Universidad, llevan al autor a proponer una búsqueda de la estructura
permanente de la Universidad, indicando de nuevo el significado e importancia de
la Universidad vocacional. La rebelión estudiantil es considerada en sus causas, ideas,
propósitos y aspectos positivos y negativos. Una reforma universitaria integral que
cubra los renglones administrativos, académicos y vocacionales, se hace patente desde
hace décadas en el panorama universitario mundial. La reforma integral de la Universidad --expresa textualmente el autor- abarca el aspecto estructural -Organización de la Universidad entera, unidades universitarias y redistribución de actividades-,
aspecto administrativo -unidad normativa y flexibilidad ejecutiva, presupuesto, mantenimiento, planeamiento y desarrollo- aspecto académico -asignaturas, carreras,
pedagogía, investigación- y aspecto vocacional ---personalización del estudiante universitari0-. Sobre bases adecuadas de renovación universitaria, la Universidad -señala
Agustín Basave-- debe ir en búsqueda de su auténtico sentido y fin. Expresa el autor que
para no caer en una destotalización de la realidad, hay que repetir, machaconamente,
que lo primordial en la Universidad, es la formación humana universal. Una reforma integral de la Universidad -afirma- no puede emprenderse sin que se adopten, ante la crisis universitaria, los siguientes medios: lo. Reforma de la primera y
segunda enseñanza -organización, programa, métodoS--, para que el alumno llegue
a la Universidad con una base decorosamente sólida de cultura general. 2o. Estudios
electivos, al lado de los cursos básicos, para que germine la personalidad, para que
florezca la vocación incanjeable, sacrificada hoy en día a la vulgaridad y la rutina
del estudiante despersonalizado. 3o. Bibliotecas ágiles que permitan seguir a los alumnos el movimiento actual de las ideas en las diversas disciplinas científicas. Laboratorios, aparatos clínicos, observatorios y colecciones científicas debidamente organizadas
y suficientes. 4a. Otorgamiento de becas y pensiones para estudiar dentro del país y
en el extranjero. So. Desarrollo de los estudios pedagógicos para preparar debidamente
al profesorado universitario. 60. Los salarios de los profesores deben bastar para que
éstos no se vean precisados a buscar un suplemento fuera de la cátedra. 7o. Disciplinar
la conducta y acción universitaria. 80. Educación integral y armónica de los discípulos.
9o. Despertar, en el educando, el sentido del ideal que nos libera de la vulgaridad y

645

�confiere gusto y sabor humano a la existencia. Habría que apuntar, además -manifiesta
el Dr. Basave-, las siguientes bases para la reforma universitaria: a) La Universidad
debe buscar la unidad orgánica del saber, la implantación de materias comunes verdaderamente universales -Antropología Filosófica, Teoría de la Política, Historia de
la Cultura- y abertura a los fundamentos filosóficos; b) Diálogo interdisciplinario; c)
Departamentalización sin abolir las Facultades; d) Simbiosis de investigación y docencia; e) Actividad original y creadora en una integración metodológica con el seminario
científico y el practicum, el taller y el laboratorio.
La estructura orgánica de una armónica universidad, debe mostrarnos una disposición apropiada de "Facultades, deplrtamentos e institutos interdisciplinarios" que
sean la base operativa desde la que se fomenten y realicen los "Tipos y métodos de
la investigación científica en la Universidad contemporánea". Las dos temáticas apuntadas son desarrolladas, con especial habilidad y propiedad intelectual, por el Dr.
Agustín Basave Fernández del Valle, en los capítulos decimoquinto y decimosexto de
su obra. Resaltan en ellas las consideraciones que hace de la filosofía como eje espiritual
de la Universidad, y de las exigencias de una actividad interdisciplinaria en el seno
de las Universidades. Las tareas de investigación científica son motivo de especial atención y grave preocupación en las universidades contemporáneas. El profesor universitario
debe ser un auténtico y entusiasta investigador. La Universidad, consciente de la importancia de la investigación y utilizando los dispositivos metodológicos adecuados,
propiciará la formación de profesores-investigadores. En un mundo que cambia aceleradamente -expresa Basave- la investigación requiere de inteligencia, observación,
previsión, orden y, sobre todo, voluntad.

Universidad. Los aspectos esenciales de un nuevo humanismo universitario. La Universidad -afirma Basave- debe liberarse de la técnica alineadora, avocarse a la
superación de su crisis y a jugar el papel de rectora espiritual en el seno de lo social.
Todo ello descansa en el compromiso y responsabilidad de los universitarios.
Nuestro estudio sobre el Ser y quehacer de la Universidad -indica su autor- concluye en la tarea y autenticidad de los universitarios. Es tiempo --expone finalmentede que las vocaciones universitarias formen una clase social bien definida, con una
posición particular y consciente de obligaciones sociales bien delimitadas. Si se nos
permite un término, tomado del ruso, pero quitándole todo sentido peyorativo que
históricamente pudiese tener, nos atreveríamos a decir que los universitarios genuinos
constituyen la intelligentsia de las naciones y de la comunidad internacional. Fraternidad de los espíritus que ponen la inteligencia al servicio de los valores que son patrimonio de la cultura universal.
Ser y quehacer de la Universidad, Estructura y misión de la Universidad Vocacional,
publicada el año próximo pasado, por el Centro de Estudios Humanísticos de la
Universidad Autónoma de Nuevo León y con extensión de 496 páginas, constituye una
magnífica obra de información y formación universitaria, hecha por el Sr. Dr. Agustín
Basave Fernández del Valle, que contribuirá a ofrecer una adecuada semblanza de
la realidad universitaria que frecuentemnte se distorsiona por error o mala fe. Su texto
servirá para iluminar obscuridades, disip:1r dudas, generar inquietudes, incitar responsabilidades, proyectar acciones, en el amplio y generoso ámbito universitario.

Antropología pedagógica y personología universitaria; Democratización de la Universidad contemporánea. Son los temas que se abordan en los capítulos decimoséptimo
y decimooctavo, de la obra que orienta hacia la estructura y fines de la Universidad
vocacional. El autor precisa el sentido de la persona como centro de atención en la
actividad universitaria. Al estudiante hay que formarlo en la medida e intensidad de
sus posibilidades existenciales. La pedagogía universitaria se orientará hacia esos objetivos. La Universidad planeará los medios y actividades apropiadas a la consecución
de este fin. Transmitir y desarrollar -'llOS dice el autor- la alta cultura, brindar una
formación profesional y contribuir al descubrimiento y desarrollo de la vocación, sólo
puede hacerse en la Universidad. El libre acceso a la Universidad forma parte esencial
del sistema democrático. Existe una igualdad esencial de oportunidades y todo aquel
que sea apto para el estudio debe ocupar su lugar en el campo universitario. La Universidad -indica Agustín Basave- no puede originarse en un privilegio. Un proceso
de democratización se hace evidente en las universidades contemporáneas, en donde
los índices de inscripción y de egreso de profesionistas es impresionante. El fenómeno
de la masificación de las universidades, ha planteado el problema relativo a la presencia de masas y élites en la Universidad. Que la instrucción universitaria sea accesible para todos -&lt;:omenta el Dr. Basave-- sin descuidar la formación y preparación
de élites democráticas. La Universidad no es un lujo ni una utopía. Es actividad
incesantemente renovada de esfuerzos por alcanzar la verdad.
Nuevo humanismo universitario y Tarea y responsabilidad de los universitarios, son
los enunciados temáticos de los capítulos finales, decimonoveno y vigésimo, de la obra
que se reseña. En ellos se expone el carácter consubstancial del humanismo con la

647
646

�¿CIENCIA CONTRA/CON FILOSOFfA?

ZDENEK

KouRÍM

Gidy, Francia.

UN FENÓMENO CURIOSO pero sociológicamente explicable, el que un libro, arduo por
su lenguaje y difícil por los conocimientos previos que supone, obtenga un considerable
éxito editorial y llegue a interesar y hasta a apasionar un gran público, se produjo
hace menos de un año en Francia y está repitiéndose actualmente en España.

¿Por qué el trabajo de Jacques Monod El azar y la necesidad 1 provoca tantas reacciones ~ o positivas o negativas? La respuesta es bastante sencilla:
l. El origen de la vida fue desde siempre y será, sin duda mucho tiempo aún, una
de las cuestiones más inquietantes que surge ante la humanidad.

2. Al hombre de este siglo le asaltan las ideologías en lucha perpetua; le tienen aprisionado sin que pueda apoyarse en ellas con seguridad; se da cuenta de que Jo que
buscan no es la verdad sino una predominancia más eficaz: Pero el hombre no
puede no creer: aspira a una depuración a la vez que teme la inseguridad radical.
3. La ciencia está de moda. Además de la garantía de eficacia, parece ofrecemos
--después de haber sobrepasado mal que bien su crisis del crecimiento (particularmente en la microfísica)- la del conocimiento imparcial, la aurora de un nuevo
racionalismo.
El Profesor Monod presenta su trabajo con el subtítulo explícito -La filosofía na•
tural de la biología moderna- como un deber: el papel de un científico de hoy
consiste no sólo en la contribución a los "conocimientos técnicamente importantes"
en el caudal de la cultura actual, sino también en el aporte de las ideas de su ciencia
que puedan considerarse como "humanamente significantes".
Es decir que el biólogo francés cree en la misión de la ciencia que es, ante todo,
misión purificadora. Porque la ciencia sola -constituyéndose como ciencia- detiene

1 Le hasard et la nécessité, París 1970; trad. española:
Editorial Barral, 1971.
Nuestras citas se refieren a la edición original.

649

�el "postulado de objetividad de la Natur:tleza" y es capaz de aplicarlo con toda
rigurosidad, siendo la definición de éste "el rechazo sistemático de considerar como
susceptible de conducir a un conocimiento "verdadero" toda interpretación de los
fenómenos dada en términos de causa final, es decir de "proyecto". 2

Fuerte de las adquisiciones de la biología, Jacques Monod combate todos los "animismos y vitalismos" filosóficos e ideológicos que pecan por la "ilusión antropocentrista",
por deduccionismo que no dará nunca cuenta del fenómeno vital,8 y esboza sus propias
soluciones para reemplazar las filosofías defect uosas.

Esta noción justamente pone en interrogación las condiciones de la investigación
biológica. En efecto, dentro de "propiedades más generales que caracterizan los seres
vivos y los diferencian del resto del universo", a saber "teleonomía, morfogénesis
autónoma e invariancia reproductiva", la primen, realizándose sobre todo en el
cumplimiento "del proyecto fundamental" que es la "reproducción invariante", nos
conduce a reconocer "una flagrante contradicción epistemológica". Según Jacques
Monod "el problema central de la biología es esta misma contradicción, que se trata
de resolver si sólo es aparente, o de probar radicalmente insoluble si es así de veras".ª

Desdichadamente, esta parte que debería ser filosóficamente positiva, no lo es. Particularmente desde el punto de vista gnoseológico, el biólogo francés, prisionero de su
9
óptica científica, no traspasa el nivel del pensamiento de la L6gica de Port-Royal,
a una
Y' consecutivamente' da en la creencia que es suficiente aceptar ~ecurriendo
.
ética
de conocimient0- que "la naturaleza es objetiva, (que) la verdad del conocimiento no puede tener otra fuente que la confrontación sistemática de la lógica Y de la

El autor nos demuestra que en realidad la teleonomía es necesariamente precedida
por invariancia, que la "última ratio de todas las estructuras y alcances teleonómicos
de los seres vivos queda pues encerrada en las secuencias de radicales de fibras polipeptídicas", y que "a este nivel de organización química es donde yace, si lo hay,
el secreto de la vida". 4
Secreto al que podemos aproximarnos con el Profesor Monod por dos lados: por
una parte vemos la tendencia conservadora a ultranza que se manifiesta en los
"mecanismos de la traducción , ... estrictamente irreversible", referente al traslado de
información desde el A.D.N. hast:il la proteína; sentido delimitado y único que excluye toda explicación dialéctica, la célula apareciendo más bien como una máquina
cartesiana; por otra parte, una perturbación --que entra en seguida en el ciclo rígido
de transmisión- no puede ser explicada sino por el azar. "De donde resulta necesariamente que s6lo el azar está en la fuente de toda novedad, de toda creación en la
bioesfera". Y el autor añade: "esta noción central de la biología moderna ya no es
hoy día una hipótesis, entre otras posibles o por lo menos concebibles. Es la única
concebible, porque es la única compatible con los hechos de observación y de experiencia.
Y nada permite suponer (o esperar) que nuestras concepciones en este punto deberán
o incluso podrán ser revisadas.•
De esta manera la evolución no es inherente a los seres vivos sino que procede de
"las mismas imperfecciones" de su "mecanismo conservador". La selección o la evolución
que progresa (siendo aceptada en el organismo dado una nueva mutación) por la interacción entre "medio exterior y el conjunto de las estructuras y alcances del aparato
teleonómico" 6 está garantizada esencialmente por éste, por su orientación. 1

• !bid., p. 32.
• !bid., p. 33.
• !bid., p. 110.
' !bid., p. 127.
' !bid., p. 141.
' "Las únicas mutaciones aceptables son las que, en todo caso, no reducen la coherencia del aparato teleonómico, pero más bien Jo refuerzan aún en la orientación ya
adoptada o, y sin duda mucho más raramente, el enriquecimiento de posibilidades
nuevas". ]bid., p. 136.

650

experiencia". 10
En práctica, el propio Jacques Monod ilustra su fracaso filosófico cuando escribe que
"la definici6n misma del conocimiento 'verdadero' descansa en último análisis sobre un
postulado de orden ético" 11 a pesar de que, teóricamente, quiere salvar su concepción,
apoyando la "ética del conocimiento" sobre el "conocimiento de la ética" Y la "búsqueda de la autenticidad" sobre la "coherencia lógica".
El autor de El azar y la necesidad nos ha facilit!l.do la prueba de que en la bioesfera,
la dialéctica, tal corno la imaginaron Engels y la escuela del marxismo ortodoxo, queda
difícilmente sostenible. Pero nada más. Al contrario, su insistencia incondicional sobre
el "postulado de la objetividad" que desemboca en la constatación implícita de cortadura
entre el mundo de la ciencia y un "anti-mundo", su ceguera científica que olvida que
no hay "la lógica" sino las lógicas, que una experiencia no es un hecho simple sino
cargado ya por una interpretación, que el pensamiento humano no se agota como reflejo
y comportamiento de la realidad sino que tiene la capacidad de crearla pensándose a sí
mismo, -todo eso nos indica que lo dialéctico, propio al hombre, tiene un papel importante en nuestra existencia.
De cierta manera podría decirse que el Profesor Monod, queriendo combatir a fuerza
de argumentos científicos las ideologías que pretenden fundarse en las bases de la ciencia, deslizó - por ausencia de una estructuración efectiva y continua de las esferas
• "Creo que podemos afirmar hoy que una teoría universal, por cabales que sean sus
éxitos de otra parte, no podrá jamás contener la bioesfera, su estructura, su evolución en
tanto que fenómenos deductibles de los primeros principios". !bid., p. 54.
• Cf. los siguientes pasajes: "Es el análi~is de la lógica de. ~u,funcionamient~ _subjetivo
(del 'simulador', 'instrumento de la descubierta y ~e la creac1on )_ lo ~~e permitió formular las reglas de la lógica objetiva y crear nuevos mstrumentos s1mbólicos, como las matemáticas". ]bid., p. 172.
"Como no podemos tener conocimiento alguno de lo que está fuera de nosotros sino
por la mediación de las ideas que están en nosotros, las ~e~exiones que se pueden hacer
sobre nuestras ideas, quizás sean lo más importante en la log1ca, porque son el fundamento
de todo el resto". (A. ARNAUD ET P. NxcoLE: La logique ou l'art de penser, París, 1970,
p. 63).
•• Le hasard et la nécesité, p. 181.
11
!bid., p. 188.

651

�ciencia-filosofía, ausencia no sólo suya sino omnipresente en dichas ideologíaS-- hacia un
cientismo ideológico.
Falta que aprovecharon inmediatamente los primeros apuntados por sus críticas (los
marxistas ortodoxos) para transformar su defensa en un contra-ataque. Una de las primeras reacciones apareció en L'Humanite del 11 de diciembre de 1970 por Marcelle
Huraux, seguida después del frente organizado --de una serie de artículos publicados en
las principales revistas teóricas del P.C. francés.
Por ejemplo, Pierre Boiteau, después de otorgar la aprobación al Profesor Monod porque éste "en el plano filosófico, da golpes decisivos al vitalismo cuya vanidad demuestra
definitivamente, sobre bases experimentales irrefutables", indica que a El azar y la necesidad hay que aplicar una "doble lectura o incluso una triple lectura porque el discurso
científico no coincide con el discurso filosófico, discordando este mismo de la práctica
filosófica que subtiende la obra". 12

..

Por su parte, Jacques Ninio 1• y Jacques Milhau" se limitan a destacar la ruptura
entre la rigurosidad del discurso científico de Jacques Monod y la arbitrariedad de su
cerradura (justificación de ésta) filosófica más aparente en sus extrapolaciones éticas,
ruptura que también pone en tela de juicio un polemista del otro borde en la revista
Esprit.
Para él las tesis generales que Jacques Monod presenta como una opción del científico
en su propio terreno de objetividad relevan, en el mejor de los casos, de una "esquizofrenia
auténtica" o son simplemente inauténticas, llegando hasta "la confusión mental", dado
que "de la práctica científica no procede automáticamente ningún valor comportamen-

tal",,.
En consecuencia, El azar y la necesidad plantea el problema de las limitaciones del
conocimiento científico más en la forma negativa que positiva, mostrándonos su traspaso
ilícito.

Y gracias a esta pirueta hecha posible por la ingenuidad filosófica del biólogo francés
-subrayémoslo de nuevo- su oponente puede concluir, sin parecer perder la seriedad:
"A mi ver, los hechos objetivos que destaca Monod en su propia disciplina, no sólo no
contradicen el materialismo dialéctico sino que al contrario constituyen un notable enriquecimiento de dicha dialéctica. Tal es por otra parte, el caso de todo cuanto permite
una mejor adecuación del pensamiento científico a la realidad objetiva". "

El conocido escritor francés, el Padre Marc Oraison, trató en su último libro, con
título muy sintomático -El azar y la vida- de ofrecer, si no una respuesta a la interrogación que origina la actitud de Jacques Monod, al menos una réplica a sus afirmaciones. Invocando frecuentemente a Freud, opone al cientismo invasor del biólogo la
barrera de la vivencia, de lo existencial que tiene -SÍ las hay- sus propias leyes no
reductibles a lo inmediatamente racional.

¡ Como si fuera posible saltar de los hechos a la teoría sin preocuparse del eslabón
intermediario y constitutivo: de la metodología que, a pesar de todos los esfuerzos de
ocultación por parte de los marxistas ortodoxos, aparece en el materialismo dialéctico
como tomada de otra realidad, la social, con criterio científico mucho menos evidente e
impuesto ideológicamente!

En efecto, la generalización del conocimiento de una disciplina, si bien fundamental, no
implica forzosamente la regla del saber sobre la personalidad humana. Al contrario, la
objetividad del primero queda anclada en la exigencia "de ascetismo elemental y rigoroso" de esta última. El hombre, su "conciencia interrogativa", "plantea una cuestión
que está más allá de la biología".''

Esta misma línea --deducir unas conclusiones contrarias a partir de lo factual expuesto
por J. Monod, aprovechando su punto flojo, su coherencia insuficiente entre lo puramente
científico y su interpretación filosófica (y empleando el mismo procedimiento, pero en
sentido opuesto)-, la continúan también otros críticos comunistas.

No obstante, no debe hablarse de una incompatibilidad de perspectivas; el mundo
sólo posee una dimensión suplementaria: la intencionalidad que dimana como esfuerzo
para sobrepasar la incertidumbre constitutiva, como esfuerzo hacia los otros; la especificidad humana se define en un complejo de relaciones.

Pierre Jaegle cita un pasaje de El azar y la necesidad y se exclama: "¿ Qué mejor
ilustración de la idea dialéctica del movimiento y de la evolución como solución de la
contradicción (aquí contradicción entre irreversibilidad y reversibilidad, entre acrecentamiento de entropía y disminución de entropía, entre el pasar del tiempo y el remontarse
en el tiempo) puede darse?" "

El azar cobra aquí una significación diferente, únicamente intra e inter-personal; del
mismo modo, el análisis terapéutico cambia: en lugar de sujeto y objeto hay dos su-

De manera semejante, Philippe Cazelle opina que "desde luego hay, en el "antidialectismo" del señor Monod, cierta equivocación". ,.

" "Une éthique délibérément idéaliste'': celle de
brero de 1971, núm. 155, p. 61.
11

J.

En la tercera parte de su libro, la crítica filosófico-teológica de Marc Oraison se hace
más incisiva. Después de notar el carácter enigmático del ¿ por qué? del proyecto, del
misterio que envuelve la ultima ratio del surgimiento de la vida, dirige al Profesor Monod
el reproche de antropoformismo, es decir de extender el juicio científico fuera de constatación hasta la calificación. Un racionalismo, a pesar de su modernidad, podría des-

Monod, in La Pensee, París, fe.

lbid., p. 63.
" Entropie, information, invariance, in La Nouvelle Critique, París, marzo 1971, núm.
42, p. 49.
15
Le concept de hasard et l'l:i catégorie de contingence, in Jbid, p. 44.

652

jetos...

" Réflexion d'un biologiste, in lbid., pp. 51-9.
' 1 Une éthique de la science, in Jbid., pp. 41-4.
11 MAX DE CECCATY: Les protéines et le chapelet, in Esprit, París, marzo 1971, núm.
3, p. 576.
" Le hasard et la vie, París, Seuil, 1971, p. 66.

653

�embocar en una "dictadura científica", peligrosa como toda "dictadura doctrinal", si no
añade otro criterio al suyo.
El Padre Oraison propugna la humildad en la aceptaci6n de la frontera de nuestro
conocimiento, del no-saber, y formular de la manera siguiente "un principio de reflexi6n
que no desconozca lo adquirido por todas las ciencias: en la inmanencia de su ser al
mundo a la vez singular y colectivo, de la percepci6n dramática de su carencia y de su
deseo, percibe el hombre la interrogaci6n de una trascendencia que ya no tiene nada mitol6gico" .•
El camino que la reflexi6n ha recorrido desde el "postulado de objetividad de la Naturaleza" hasta el llamamiento trascendente de Dios-Amor es circular. El discurso sobre
la ciencia, a partir de ella, no la alcanza: se mueve en h esfera de creencias oculta o
deliberadamente pero no sale nunca de ella porque continúa ignorando su verdadero
estatuto. ¿ C6mo romper este encanto que persiste sin tener cuenta de todos los decretos
de la "única filosofía científica"? ¿Hay que renunciar y juntar el filosofar con otro
hecho de la existencia humana no menos importante, con la fe?

LA DIMENSIÓN DE PROFUNDIDAD A TRAVts DE UN SIMBOLO
INTIMO EN UN POEMA DE JUAi"I RAMÓN JIMtNEZ

Puede ser que no sería completamente inútil buscar una salida en el lugar original
del fracaso. Sin embargo, si se quiere efectuar una tentativa sería por b:ülar un punto de
cruce p:ua facilitar una interpretaci6n válida en ambas disciplinas; en la ciencia y en la
filosofía, es necesario cumplir con un postuhdo imprescindible: descubrir, mantener y
desarrollar, a pesar de todos los obstáculos, el principio metodol6gico común, es decir
asumir el riesgo intelectual de apertura recíproca incondicional. En otras palabras: dia-

AL REFERIRNO,s A LA profundidad como un:i dimensi6n, estamos pensando en una
de ~as categonas de valores que se manejan en relaci6n con el llamado espacio existencial. Concep~o que se refiere a la totalidad de todos aquellos ámbitos y relaciones
en los cuales nene lugar nuestra vida, la vida que en cada momento se manifiesta
como pensamiento y expresi6n.

lectizar el mismo pensamiento.

Luis MuÑoz GoNzÁLEZ
Universidad de Concepción, Chile.

La profu~~ida~ podemos entenderla como la señala Guardini. Para él, "significa un
carácter 0~1gmano, de acuerdo con el cual el proceso vital tiende hacia lo interior, y
tanto más '.ntensamente, cuanto más desarrollado se encuentra tal carácter. La profundidad se entJende aquí no como direcci6n hacia dentro".'
N'.'5 inter~sa hablar de la profundidad espiritual en cuanto que ella existe en un
senado propio._ Así podemos seguir diciendo con Guardini que el carácter espiritual de
u~ comportanu:mto s~ encuentra en su sentido. Y que, como en otros tipos de profundidad, hay aqu1 t_amb1én grados dentro de la determinabilidad espiritual. Según el rango
del valor determinante o según la graduaci6n del acto de acuerdo con el carácter de
profundidad que le es propio.
Podríamos decir entonces que la existencia del hombre está construida desde el interior, o bien, hacia el interior.
~ues bien, si ponemos en relaci6n esta detenninaci6n de la existencia humana con las
actttudes que asume el poeta a través del lenguaje y expresi6n en su búsqueda del sentido
Y de la. forma ~tica,_ no nos puede sorprender la tendencia de muchos poetas a hacer
referencia a esa dunens16n de profundidad espiritual, valoradora del decir poético incluso
en la configuración simbólica de estados y situaciones anímicas.
'
A veces ocurre que en esas referencias a la profundidad se da el encuentro con "lo
alto", también como dimensi6n valorativa del espacio existencial en un sentido equivalente.

1

• !bid., p. 153.

654

GuARD1N1,

ROMANO,

Mundo y persona, Madrid, 1963.

655

�En nuestro propósito de mostrar esta búsqueda de la profundidad en el hacer poético,
partimos de la concepción de que el poeta objetiva su espíritu interno de hombre. De
donde su poesía viene a ser una revelación especial de la realidad en cuanto determinada
por valores.
A modo de muestra, para la comprobación de nuestras propos1c1ones, analizaremos
el poema en prosa El pozo, de Juan Ramón Jiménez, de su libro Platero y yo.• Dejamos
clara constancia de que sólo para la claridad de la exposición hemos procedido a formular teóricamente nuestra proposición, pues hemos derivado a ella a través del análisis
mismo.

EL POZO
"¡ El pozo! Platero, ¡ qué palabra tan honda, tan verdinegra, tan fresca, tan
sonora! Parece que es la palabra la que taladra, girando, la tierra oscura, hasta
llegar al agua.

Mira: la higuera adorna y desbarata el brocal. Dentro, al alcance de la mano,
ha abierto, entre los ladrillos con verdín, una flor azul de olor penetrante. Una
golondrina tiene, más abajo, el nido. Luego, tras un pórtico de sombra fría, hay
un palacio de esmeralda, y un lago, que al arrojarle una piedra a su quietud, se
enfada y gruñe. Y el cielo, al fin.
(La noche entera, y la luna se inflama allá en el fondo, adornada de volubles
estrellas. ¡ Silencio! Por los caminos se ha ido la vida a lo lejos. Por el pozo se
escapa el alma a lo hondo. Se ve por él como el otro lado del crepúsculo. Y parece
que va a salir de su boca un gigante, dueño de todos los secretos. ¡ Oh laberinto
quieto y mágico, parque umbrío y fragante, magnético salón encantado!).
Oye, Platero, si algún día me echo a este pozo, no será por matarme, créelo,
sino por coger más pronto las estrellas.
Platero rebuzna, sediendo y anhelante. Del pozo sale, asustada, revuelta y silenciosa, una golondrina".

Este poema en prosa se abre con dos exclamaciones, separadas por un vocativo:
"¡ El pozo! Platero, ¡ qué palabra tan honda, tan verdinegra, tan fresca, tan
sonora!"

La primera exclamación está constituida por una frase "¡ El pozo!", que tiene casi el
valor de una interjección que, seguida del vocativo "Platero", deja en suspenso su sentido referencial. El vocativo introduce un momento de reflexión, desde el cual esa interjección se desarrolla enumerativamente en la segunda. Y ya sabemos cuál es la referencia.
Es la impresión que la palabra misma deja en la interioridad del poeta. Esta segunda
exclamación está constituida por una serie de adjetivos precedidos por el ponderativo

• JUAN RAMÓN

656

JrnÉNEZ, Platero y yo, Editorial Losada, 1952, pp. 63-64.

·'tan", en función anafórica. Los adjetivos, 'honda', 'verdinegra', 'fresca', 'sonora', hacen
referencia al modo de la impresión causada en los sentidos abiertos del poeta a esa realidad que es la palabra misma, su materialidad. Es así como el poeta insiste en una
explicación del sentido que guarda para él esa palabra: •
"Parece que es la palabra la que taladra, girando, la tierra oscura, hasta llegar
al agua".
Sin embargo, aquí ya el poeta no puede menos que aludir a la función designadora de
la palabra, incluso en su materialidad misma. Es por ello que recurre a procedimientos
como la aliteración imitativa para hacer más evidente y armoniosa la referencia designadora: " ...es la palabra la que taladra, girando, la tierra oscura, hasta llegar al agua".
Desde la palabra, desde la impresión de la palabra en los sentidos, desde la referencia
significativa de ella, el poeta crea el objeto en el decir poético. Y desde aquí queda
señalado el tránsito a la descripción siguiente del objeto mismo, en una gradación de
estancias que llevan a la profundidad y al encuentro con "lo alto".
"Mira: la higuera adorna y desbarata el brocal. Dentro, al alcance de la mano,
ha abierto, entre los ladrillos con verdín, una flor azul de olor penetrante. Una
golondrina tiene, más abajo, el nido. Luego, tras un pórtico de sombra fría, hay
un palacio de esmeralda, y un lago, que, al arrojarle una piedra a su quietud, se
enfada y gruñe. Y el cielo, al fin".
Nuevamente el poeta, a partir de la necesidad estructural unitaria del libro, construido
sobre la base del diálogo imaginario con Platero, diálogo que más bien es un monodiálogo, como diría Unamuno, inicia la presentación del objeto con un vocativo. Este
tiene el carácter de un vocativo verbal, "Mira". Su función tiene una extraordinaria
importancia, pues este vocativo determina el cuadro, el ángulo visual, casi objetivo, de las
imágenes descriptivas.
La gradación va desde la boca del pozo, oculta casi por la higuera, hacia adentro.
Allí, al alcance de la mano "una flor azul de olor penetrante". Más abajo, el nido de una
golondrina. Luego, descendiendo más, "tras un pórtico de sombra fria", "un palacio de
esmeralda", y un lago, "que, al arrojarle una piedra a su quietud, se enfada y gruñe".
Y, al fondo, lo sorprendente: "Y el cielo al fin".
La convención nos hace pensar, en relación con el término cielo, en la dimensión de
la altura externa. Aquí podíamos pensar, tal vez, que el cielo se refleja allá en el fondo
del pozo. Sin embargo nos queda la duda, y pensamos más bien que la altura es en
este caso equivalente a lo interior. ¿No podrías decir, acaso, que el cielo del pozo, no
habría de estar allá en el fondo?
Después de esta descripción gradual descendente en el sentido de lo interior físico,
viene un paréntesis largo:
"(La noche entra, y la luna se inflama allá en el fondo, adornada de volubles
estrellas. ¡ Silencio! Por los caminos se ha ido la vida a lo lejos. Por el pozo se
escapa el alma a lo hondo. Se ve por él como el otro lado del crepúsculo. Y

657
H42

�parece que va a salir de su boca un gigante, dueño de todos los secretos. ¡ Oh
laberinto quieto y mágico, parque umbrío y fragante, magnético salón encantado!)".
Lo dicho en el paréntesis retoma la línea descriptiva en el efecto de la noche y la
luna y las estrellas, "allá en el fondo". El movimiento de la noche en su entrada allá, es
seguido por una exclamación o interjección: "¡ Silencio!" El silencio es una determinación valorativa que surge entre las relaciones del ser humano y las cosas u otros seres,
como actitud asumida ante las cosas. Las cosas quedan ahí afuera en su simple estar,
pero dentro del poeta, cortadas las comunicaciones, el silencio es actitud contemplativa
desde donde surge el pensamiento. Tal es el sentido de los dos períodos que siguen a
esa exclamación:
"Por los caminos se ha ido la vida a lo lejos. Por el pozo se escapa el alma a
lo hondo".
Estos dos períodos entrañan una actitud que implica a su vez un doble movimiento.
El primero implica una desvalorización de la vida en cuanto exterioridad, una desvalorización del tiempo horizontal, que es tiempo vida del poeta en relación con las cosas y
los demás. Y el segundo implica un vuelco sobre sí mismo, un concentrarse sobre su
propio tiempo íntimo, vertical. En este movimiento hacia dentro, y que no es tal movimiento, sino más bien un uer a o en, el objeto creado, el pozo, se vuelca y se ve ahí en la
profundidad del espacio vital del poeta.

como el pozo lo guarda en su profundidad; y que, según Unamuno, es el secreto de la
vida, y para quien, mientras más grande y oculto, más hombre, mayor humanidad. Secreto que aquí es "laberinto quieto y mágico", es "parque umbrío y fragante", es "magnético salón encantado". Tres imágenes sucesivas con duplicación de adjetivos que remansan la expresión y constituyen el estado contemplativo. Es también el momento cli•
má tico del cierre del paréntesis.
¿ Por qué el paréntesis? Este procedimiento aquí tiene para nosotros el valor de un
hipérbaton, ya que en la impresión y creación del objeto poético, todo lo dicho entre
paréntesis, viene a ser una transposición, un vuelco de ese objeto, el pozo, hacia la
interioridad del poeta, hacia su profundidad. El pozo, el fondo del pozo se le ha metido
dentro, en su propio fondo quieto, mágico, parque umbrío y fragante, espacio magnético
y encantado. Y la atracción ineludible que experimenta, constituye su posibilidad de
crecimiento.
Lo dicho entre paréntesis, considerado como hipérbaton, es antecedente de la cuarta
estancia del poema:
"Oye, Platero, si algún día me echo a este pozo, no será por matarme, sino por
coger más pronto las estrellas".
Tal es la atracción de lo misterioso que sólo tiene analogía con la actitud del suicida
ante la muerte, pero es solamente análoga en la fuerza de la atracción, pues el poeta dice:
"no será p1ra m:i.tarme, créelo, sino por coger más pronto las estrellas".

Bien dice el poeta a continuación: "Se ve por él como el otro lado del crepúsculo".
Es decir, el poeta intuye a través de lo sensible algo que no puede expresar directamente,
puesto que no se trata de una cosa más. Lo que intuye es un ámbito borroso, indeterminado. En lo hondo, hacia donde se ha escapado el alma "se ve por él como el otro
lado del crepúsculo". Esta visión del poeta está determinada por el movimiento descriptivo de la noche, la luna y las estrellas, pero sólo como transposiciones del lenguaje. ¿ Cuál
es el otro lado del crepúsculo? ¿La noche, tal vez? ¿Lo oscuro, lo velado y por eso mismo
no nombrado directamente?

Y he aquí que otra vez surge la dimensión de "lo alto" en equivalencia a "lo interior". La segunda estancia del poema terminaba: "Y el cielo, al fin", es decir el fondo
del pozo. En la construcción total del poema es evidente la transposición que implica el
paréntesis.

En todo caso se nos hace evidente que aquí se da un asomo intuitivo de esa dimensión de profundidad y la creación del misterio:

"Platero rebuzna, sediento y anhelante. Del pozo sale, asustada, revuelta y silenciosa, una golondrina".

"Y parece que va a salir de su boca un gigante, dueño de todos los secretos".

El doble movimiento del dentro y fuera, del encuentro con la cosa a su propio encuentro consigo mismo.

Ya en este período se enuncia el juego ambivalente de los misterios; la atracción que
significa lo velado, lo oculto, el secreto; el temor ante la posibilidad de su conocimiento, a
través de la imagen posible de un gigante. Pero tal situación es sólo un atisbo imaginativo, desde donde el poeta únicamente puede exclamar admirativamente el misterio:
"¡ Oh laberinto quieto y mágico, parque umbrío y fragante, magnético salón
encantado!"

Esta exclamación tiene para nosotros un valor epifonémico, pues el poeta condensa
aquí su intuición del misterio, del secreto que, como todo hombre, guarda en su fondo,

658

Se cierra el poema con la presencia sonora del animal. Y ocurre también que el borriquillo tiene sed y está anhelante como el poeta. La golondrina sale asustada, revuelta
y silenciosa, como el poeta sale de su inmersión en la profundidad de su espíritu:

Indudablemente el poeta ha logrado configurar un "símbolo íntimo", según la clasificación de Marshall Urban.' Símbolo que tiene como carácter peculiar el llevar a, el
ser medio o vehículo de la intuición de un mundo espiritual dado a través de lo sensible,
el pozo en el caso que acabamos de analizar.
El símbolo, como bien se sabe, lleva el doble plano de lo real y de lo imaginado. Y lo
real es aquí ese atisbo de un mundo espiritual profundo, indeterminado, que tiene el

' MARSHALL URBAN, WILBUR,

Lenguaje y realidad,

México,

1952.

659

�valor, en la gradación de la dimensión existencial del poeta, del misterio con todo el
atractivo del asombro y encanto que implica; y, de otra parte, el temblor y temor de la
revelación total.
Es también evidente que el poeta, en este caso, como en muchos otros, construye o
intenta construir su existencia hacia dentro, hacia su interioridad. Así también es evidente que su referencia a la profundidad y desde allí a "lo alto", se da como equivalencia
en el encuentro de una dimensión valorativa en la búsqueda del sentido de su espacio
existencial por medio de la poesía.
TENTACIÓN Y PENITENCIA EN "AL FILO DEL AGUA"
DE AGUSTIN YA~EZ
R.AMONA LAGOS BUSTOS
Departamento de Español
Universidad de Concepción, Chile.

SE HA DESTACADO A MENUDO el singular valor que le cabe a la provincia como venero
de los temas, motivos y lenguajes de la producción literaria de Agustín Yáñez. En las
novelas y cuentos del escritor mexicano observamos, efectivamente, que la gente de la
provincia, en especial la gente y la tierra de Jalisco, es la materia de su quehacer creador. Sin embargo, no es sólo la provincia la abastecedora literaria de Agustín Yáñez,
sino que su propio hogar de infancia suele encontrarse cosmizado y elevado a categoría
de universal símbolo del mundo y de la vida. Tal acontece con la novela más novela que
definitivamente ha proyectado el nombre de su creador fuera de las fronteras nacionales y
americanas. Nos referimos Al filo del agua, donde provincia y hogar, exterioridad e
intimidad entremezcladas, constituyen una sola e indisoluble realidad.
La novela comienza con un extenso fragmento introductorio que constituye una unidad
en sí mismo y en el que se nos presenta y describe una comunidad humana con características singulares. Será la intensidad de vida de esta colectividad el tema en torno del
cu11 se arquitectan los diversos elementos del mundo narrativo. Este Acto Preparatorio,
según denominación del mismo a utor, se caracteriza por una perspectiva narrativa omnisciente y está construido en dos momentos perfectamente delimitables. Esta división
surge de un cambio en el modo narrativo que determina una doble captación de la
realidad. El narrador comienza entregándonos el vivir de la comarca situado fuera de
ella. Tiene sólo una visión panorámica y nos la va dando en descripciones que destacan
únicamente la superficie, la exterioridad de las cosas. De este modo, siguiendo el desplazamiento de su mirada, vamos conociendo la especial arquitectura del pueblo, el
color de sus paredes y calles, la fachada de las casas, la siluet:i. de sus moradores silenciosos y la especial atmósfera que, desprendiéndose de las casas y de las gentes, impregna
a la totalidad.
Podemos decir que el deslizamiento de esta mirada sobre las cosas y los seres es semejante a la visión cinematográfica; con un desplazamiento lento y moroso de la cámara
que enfoca la realidad, serán de gran significación dentro del posterior desarrollo de la
fábula novelesca. El Acto Preparatorio constituye, en este sentido, un pórtico desde el
cual contemplamos una comunidad humana. La visión es panorámica y totalizadora en
el comienzo, pero después la mir:i.da del narrador irá penetrando insensiblemente en la

660

661

�intimidad de los habitantes. Ya no se destacan sólo las textu~as. Lo que ahora se reve~a
es una realidad oculta a la mirada, perceptible sólo pan quien. conoce los secretos
íntimos de las mujeres con luto y de los hombres graves que eX!sten en esta com~ru a
silenciosa. El tono que el narrador asume para reve¡amos 1a intimidad de los habitantes
.
deja de ser impersonal para hacerse confidencial y susurran~e. El mundo por él descnto
adquiere un carácter cada vez más inquietante y problemático:

.:ªl

"El deseo, los deseos disimulan su respinción y hay que pararse un p~co para
oírla, para entenderla tras de las puertas atrancadas, en el rostro de las mu¡eres con
1
luto, de los hombres graves..." , P ág. 5 •
· nif1cat:1va~
·
A través de este Acto Preparatorio se encuentran frases s1g
que_ resumen. el
ser de la totalidad comunitaria abarcándolo en múltiples aspectos y matices singulares .
"Pueblo de mujeres enlutadas. . . Pueblo cerrado... Pu~b~o sole~e. · • Pueblo
conventual... Pueblo de perpetua cuaresma... Pueblo de aromas. • • , pág · 10 ·
·
· d o d e lo que. el narrador
enEstos leitmotius constituyen el sentl'do qumtaesenc1a
.
.
D
'odos
de
frases
cortas
Resumen
y
definen
a
la
comumdad
s1lenc1osa.
trega en 1argos pen
·
.
•
d
· e
a uí su carácter de letanía lenta y monocorde semejante al sonido re1te~ado e una mm~a
n~ta esada oscura, marcada sobre el resto de los acordes, dete~nándoles su se~tld ' XnándJes su ritmo y dominando la sinfonía. El Acto Preparatorio es, en este sentido,
1o, o~ ed
·of ndidad a un mundo en constante tensión. En él está condensado, en
af mira a e~ ~I ut1'd' no agónico revelado a través de diversas polaridades susceptibles
e ecto un v1v1t co 1a
,
'ó
1
de ser 'reducidas a un principio único y abarcador de todas: la lucha entre tentac1 n Y a
penitencia.
La pugna entre la tentación y la penitencia es la ley que estruc~ 1~ totalidad ~ 0 velesca. Su función es la de regir la organización de los diversos aconteclIIllentos Y motivos
poéticos que, encontrándose sugeridos sólo de un modo muy general en el Acto Preparatorio, lograrán después un pleno desarrollo.
La tentación es, en su significación más profunda dentro del texto, la en~dad que se
yergue d uran te 1a noche y la vigilia obsesiva· Es trasunto concreto y consciente de los
deseos y de la intimidad frustrada:
"En las noches de luna, cantan en las cantinas vergonzmtes una canción profana, canción de los terrores, jinetes de los deseos", pág. 8.
La tentación, según podemos observar en la novela, no ~ólo se ge~era en intimidad
de los sujetos, sino que también puede provenir de la reali~ad e~tenor a ellos. Es el
caso, por ejemplo, de Mercedes Toledo, a qu.ien intenta seducu Julián.
La tentación que se sitúa en la intimidad de los personajes se resuelve de dos maneras extremas:

• AousTÍN YÁÑEZ: Al filo del agua. México, Editorial Porrúa. 1952. Citaremos por
esta edición.

662

a) La más dramática es aquella en la cual los deseos no logran hacerse realidad. En
este caso permanecen impotentes dentro de la interioridad, retorciéndose inútilmente,
destruyendo psíquicamente a sus portadores.
b) La tentación no es, sin embargo, siempre reprimida. También puede dominar a
los personajes. En este caso se objetiva a través de una rebeldía de los individuos contra
las normas que restringen su liberación. Tal es la situación, por ejemplo, de Micaela
Rodríguez, de Damián Limón y de Luis Gonzaga Pérez, quienes, hechizados por la
gran ciudad, el país del Norte y la vanidad, respectivamente, hacen pública demostración de su nueva perspectiva vital.
La tentación puede también provenir de la realidad exterior. Una serie de personajes
de la novela ejercen la función de tentadores, de incitadores, de provocadores de ansias y deseos "prohibidos". Es lo que hacen, por ejemplo, Damián con Micaela, Julián
con Mercedes Toledo, Victoria con Gabriel Martínez, los revolucionarios con María.
La penitencia, a diferencia del carácter nocturno de la tentación, es eminentemente
diurna y se objetiva en el remordimiento del pecador o el desprecio de la comunidad.
Esta entidad es la creadora de los miedos, la vergüenza y el mutismo diurnos. Los abarca
a todos ellos en su calidad de fuerza opresiva y frustrante. En todas las circunstancias
en que la tentación logra manifestarse, hay expiación de la culpa. La penitencia, en las
múltiples formas que puede asumir, destruye y aniquila. Este es el poder que la define.
En principio bipolar tentación-penitencia se hace presente de diversas maneras, delatando siempre un modo de existir dual, ambivalente y desgarrado. Las concreciones
más significativas pueden enunciarse a través de diversas parejas de vocablos antitéticos:
deseos-miedos, obsesión-vergüenza, avidez-abstinencia, instintos-muerte, noche-día, canción-silencio, negro-rojo, estanque-río, etc.
Examinaremos las más importantes polaridades:
Noche-Día: La vida, en su doble faz, transcurre dentro de cada uno de estos ámbitos
temporales. La noche está regida por la presencia de los deseos, de las ansias, de la
tentación. El día es el imperio del silencio, de la uniformidad psíquica y de la tradición
hecha ley:
" ... pero entre sombras, con vieja discreción, como lo exige -y lo permite- la
costumbre del pueblo", pág. 9.
Negro-Rojo: Estos son los colores que matizan la realidad pueblerina. El negro está
adherido a las gentes y las cosas, adoptado- ritualmente por la comunidad inmóvil. El
rojo es el color del mundo que tienta y seduce. El negro, color de la muerte, de la
renuncia. El rojo, color del dinamismo vital:
"Pueblo de templadas voces. Pueblo sin estridencias. Excepto los domingos en la
mañana, sólo hasta mediodía, un río de sangre, río de voces inunda los caminos, las
calles ... río colorado cuyas aguas no se confunden o impregnan el estanque gris",
pág. 11.
Avidez-Abstinencia. La avidez, forma de la tentación, se da a través de la permanencia,
siempre vigente, de los deseos obsesionados. A ella se opone el disimulo, el temor y la

663

�vergüenza. Y la avidez nocturna es captable en la máscara diurna, en las huellas del
insomnio:

"De profundis para lenguas y gargantas. Y en los lagrimales la cuenca de vigilia
tenaz, con dárselas en las frentes y en las mejillas", pág. 9.
Esta dualidad es signo de la distorsión emocional de los seres, para los cuales el disimulo
obligado y la renuncia son una forma de penitencia, ya que se niega a sí misma, pues no
hace sino exacerbar los deseos obsesivos:
"Tertulias, nunca. Horror sagrado al baile: ni por pensamiento: nunca ...
rechinan los huesos, las lenguas enjutas y sedientas", pág. 4.
Instintos-Muerte. Los instintos luchan contra la muerte en desgarrado afán por perdurar. Es una agonía dolorosa entre los límites de la existencia. La paz definitiva nunca
se logra. La agonía sólo se interrumpe momentáneamente con el triunfo alternado de
las dos instancias: la vida, en la noche; la muerte, en el día.
La consecuencia más inmediata de la desolación existencial que experimentan los
personajes de Al filo del agua está explicitada por el narrador omnisciente en el Acto

Preparatorio:
"En las noches de luna hay dulce tristeza en los pilones exangües de la plaza ...
Nunca estas pilas, ni en las noches de luna, quién sabe si ni en las más negras
noches, han oído un diálogo de amor; nunca vienen a sentarse más que deseos
en soledad", pág. 8.
Advertimos en estas palabras un rasgo especialmente significativo: la soledad de las
almas. Cada personaje existe torturadamente en soledad construyendo un claustro cerrado coercitivamente por una fuerza que en un comienzo no se define en sus móviles.
No sólo existe la soledad de las almas, sino también la soledad de las casas. Cada hogar
es un claustro como cada persona también lo es:
"Muy más adentro la cocina, donde también se come y es el centro del claustro
familiar" , pág. 4.
Pero no existe solamente el claustro individual y el claustro familiar. También está
encerrada en sí misma toda la comunidad, no sólo por su distanciamiento físico del
mundo exterior, sino por la voluntad consciente de sus habitantes:
"Fondas y mesones vacíos y ordinarios. El pueblo no está en rutas frecuentadas" ,
pág. 11.
Estos tres claustros ---almas, casas y pueblo-- están concentrados en si mismos, viviendo
de acuerdo a un código moral rígido. Se relacionan sin comunicarse, se yuxtaponen sin
unirse. De este modo, el único nexo que relaciona a los personajes será la presencia de la
tentación, de las obsesiones y las huellas del insomnio. Todo tiende hacia una realidad

664

profundament~ oculta.ª. la mirada. Los seres miran hacia su propio centro dando por
resul_tado un vmculo vicioso que no opera, que no funda, sino que destruye y aniquila.
El_ s1IDbolo de este carácter claustral de la comunidad es el brocal, siempre oculto a las
miradas forasteras:
"En cada casa un brocal, oculto a las miradas forasteras, como las yerbas florecidas
en macetas que pueblan los secretos patios, los adentrados corredores.. .", pág. 4.
Ca_da ser Y cada cosa habla y se expresa desde su particular rincón, desde su íntimo
l~bennto, desde l~s profundidades obsesivas que los someten. El pueblo no sufre solo,
sm emb_ar~o: Algwen con el carácter de una superconciencia vela por él. Es el sacerdote_ D1oms10 María Martínez. La enumeración introductoria del capítulo Ejercicios d
Encierro nos lo dice explícitamente:
e
"los caídos, los insomnes, los pecadores, los concupiscentes, los fieles tibios.
temprano asaltan la vigilia del señor cura don Dionisio María Martínez".

.. '

Hay una frase que ubica definitivamente a este personaJ·e en eJ centro de la novela,
detenninando su carácter protagónico:
"Reo él mismo y reo por su pueblo".
Dionisio ~aría Martínez, . víctima propiciatoria de las mismas convicciones que sustenta Y consciente de su calidad de pecador, se sabe, a un mismo tiempo, instrumento
del Verbo Eterno, responsable de la salvación de cada uno de sus fieles. Su dogmática
concepción religiosa y su frígida visión del mundo amenazan y asfixian a Ja comunidad
enconchándola cada vez más. De aquí la distinción que él establece rígidamente entr~
"pueblo" y "universo":
" ...el desenfreno de las costumbres, la descristianización del Universo )a total
amenaza cernida sobre este pobre, inerme rebaño que se le ha encom~ndado"
pág. 40.
'
Los medios que le confieren un poder especial a Dionisio María Martínez son básicamente tres: el confesonario, la casa de ejercicios espirituales y el campanario.
El . confesonario es el ámbito espacial, "el punto" desde donde el sacerdote dirige
las vidas de la comarca. La confesión matutina representa siempre el momento liberador
~e la obsesión de los deseos, enunciado por las campanas de la iglesia. El alba es el
mstante en que los individuos logran liberarse de su conciencia nocturna. La relación
entre el alba y la confesión se hace evidente, pues es esta última la que verdaderamente
libra la carne y el alma de la conciencia del pecado. Los insomnios de la novela nos
penniten comprender y comprobar este carácter liberador de la confesión. Timoteo Limón, en la desesperación que le produce la vigilia, piensa lo siguiente:
"Apenas hoy tocaran a misa se levantaría para confesarse. Su pobre alma
estaba en pecado, con el más feo de los pecados", pág. 21.

665

�"Pero desde mañana, o mejor dicho desde hoy mismo -cuán poco faltará
para que amanezca- renunciaré al mundo...", pág. 32.

La prédica del sacerdote durante estos ejerc1c101 adquiere niveles de inaudita elocuencia. La propia transformación física que se opera en el sacerdote, trasuntando el
terror ante la probable cólera y furor divino, provoca indescriptible pánico entre los
fieles. Sus palabras operan básicamente sobre el nivel irracional de los individuos logrando producirles el espanto cósmico por el misterio tremendo de lo sagrado ~ la
venganza de un Dios terrible:

. En el fragmento final del cuarto insomnio tenemos un epifonema que explicita de
modo definitivo el significado catártico del amanecer:

" ... entonces ruge su voz, crispándosele las manos, los ojos van a salírsele por
el espanto y todo el cuerpo vibra comunicando terror...", pág. 42.

"Inexorable tañe la campana del alba... Inexorable vuelve la rutina del día

Confesión y prédica son manifestaciones concretas de la voluntad de dominio espiritual del sacerdote sobre los fieles. Sus efectos, sin embargo, no son permanentes. Una
vez de regreso en sus hogares los personajes se enfrentan nuevamente a sus deseos
reprimidos.

Mercedes Toledo, atenazada por el horror de lo que ella cree su pecado, se aferra
a la inminencia del alba:

sobre el pueblo", pág. 38.
"Severo y solemne" es la expresión más justa para definir el modo de ser del párroco. Son estos dos rasgos de su personalidad los que impresionan la sensibilidad de
sus fieles y los que le otorgan dominio sobre toda la comunidad. Estas características
las observarnos más explícitamente durante los ejercicios de encierro que anualmente
dirige el sacerdote en la Casa de Ejercicios Espirituales. Esta casa es un edificio amplio, recio, de cantera. Construido aceleradamente por el fanatismo popular, es uno
de los centros de la vida religiosa del pueblo. Es el claustro mayor. Aislado absolutamente del mundo exterior tiene la función de unir el cielo y h tierra a través de
los ejercicios espirituales realizados en Cuaresma. El enfrentamirnto del sacerdote con
los fieles no se realiza individualmente. El sacerdote ejerce presión sobre todo el grupo
sometiéndolo a una penitencia implacable durante seis días. El edificio, sin ventanas,
de sombrías estancias con leyendas que recuerdan las "postrimerías del hombre", de
dormitorios con cruces sobre las que duermen los penitentes, se define por el silencio
riguroso que lo sitúa fuera del tiempo, en una atmósfera sin palabras ni sonidos que
conmueve hasta hacer sentir la presencia de Dios. El silencio se conforma como un
ser más adentro de la casa, impregnando y espiritualizando la materia.
" ...Casa sorda ~ n sorda que no pueden oírse siquiera los ladridos de los
perros, acaso ni el tañer de las campanas, menos el rumor de la villa. . . Casa
llena de ecos, donde se tiene la impresión de haber sido transportados a otro
mundo remotísimo del que nunca se saldrá y en el que no hay tiempo ni espacio", pág. 54.
Los cuatro cirios, la cruz negra y la calavera amarillenta son los signos que anuncian
al penitente su ser de criatura de "ceniza y polvo". Estos simbolos sólo se ven una vez
durante el año, pues la puerta de la casa permanece siempre cerrada.
El protagonista afirma y aumenta, durante los ejercicios espirituales o ejercicios de
encierro, su influencia sobre la grey. Todo lo que hace y dice tiene un solo objetivo,
un único propósito: la lucha contra la concupiscencia, el deseo y las obsesiones.
"Los ojos, el alma sobrecogida, pasan de las terribles inscripciones hechas con
grandes caracteres, a los terribles cuadros, viniendo de las terribles palabras que
resonaron en la capilla: Muerte, Juicio, Infierno y Gloria, sin hallar punto de
reposo en la batida contra la concupiscencia y el pecado, ni en sueños, porque
aun allí las impresiones de la vigilia bullen dislocadas", pág. 59.

666

El tercer poder espiritual, constituido por el campanario, gravita fundamentalmente
sobre ~l estrato afectivo de la comunidad. La función de la música de las campanas es
anunciar los momentos en que toda la comunidad comparte experiencias religiosas fundamentales:
"Cuando las campanas anuncian la elevación y la bendición, el pueblo se postra, en las calles y en la plaza. Cuando a campanadas lentas, lentísim3S, tocan
las doce, las tres y la oración, se quitan el sombrero los hombres, en la calle
y en la plaza", págs. 5-6.
Este elemento es el único medio realmente eficaz para mantener viva la conciencia
religiosa de la comunidad, para concentrarla ascéticamente, para instarla en el tiem¡&gt;&lt;&gt;
sagrado de la elevación y la bendición. El sentido religioso de la música que desciende
desd~ _el campanario es advertido por Victoria durante el breve tiempo que permanece
de vmta en el pueblo.
"Nadie, sino el Arcángel de la Muerte pulsara los bronces transformando en
música el sonido, elevando a la eternidad lo transitorio, a Ía univenalidad ¡0
comarcano y mudando el horror en deleite: Catártico", pág. 184.
La música existe en una relación íntima y esencial con su creador. Nos referimos a
Gab~el, el "cautivo de la torre", el personaje más extraño y misterioso de todos, expres1on sonora de la comarca a la cual ha logrado captar en toda su hond:i tristeza
Hay en él una búsqueda desesperada de la esencia de la música, el intento por comu~
nicarse a través de ella con el infinito:
".•.y este anhelo-~speranza lo hace sentirse arcángel, patrono de los aires, arcángel patrono, cautivo en la torre, sin alas para seguir el rumbo de la melodía
Y aprehenderla; burlado por la resistencia, por la obstinada rebeldía del bronce
de los bronces, del sordo son que no traspasa el aire todo hasta llegar a la má:
alta esfera, Y oye allí otro modo de no perecedera música, que es de todas ta
primera. (¿ Cuándo será que pueda, libre de esta prisión, volar al cielo?)", pág. 180.

La utilización directa de loa versos de fray Luis nos permite comprender mejor el

667

�valor ascensional de la música de las campanas. H1y, sin embargo, una diferencia fundamental entre las dos músicas, pues la de Gabriel no logra traspasar el aire hasta
llegar a la Divinidad. No lo logra porque se nutre de dos realidades opuestas: el
ansia mística del campanero y las humanas apetencias de la comunidad. El cotidiano
esfuerzo por doblegar los bronces s6lo logra despertar las almas, mas no reincorporarlas definitivamente a la armonía universal de donde proceden.
El pueblo se siente reflejado en la música de Gabriel. Es en esta identificación donde
reside la fuerza de las campanas. A los personajes les es imposible desoír la voz que les
habla desde lo hondo de su conflicto, comunicada por el campanero que, dotado de
caracteres de arcángel, se mantiene siempre en las alturas, alejado del mundo de la
"concupiscencia y del pecado".
El ángel conlleva, en el pensamiento cristiano, el significado de emisario, mensajero
e instrumento de Dios. Su misión es salvar a los humanos, promover el bien en el
mundo:
"La esfera de ángel es toda la altura, toda la profundidad, toda la anchura
de lo sensible y de lo esencial ... El ángel se eleva, penetra, lo recorre todo; esto
se expresa en las alas: el ángel es una criatura alada ... '' •
Estas palabras permiten comprender el conocimiento que Gabriel, "el enviado de
Dios", tiene de su pueblo. Aunque carece de las alas, la música le sirve de eficaz instrumento de conocimiento, comunicación y ascención. Desde lo alto del campanario bajan las órdenes del vivir cotidiano de la comarca. Las campanas no sólo determinan el
comportamiento religioso, sino también el profano, manteniendo un ritmo acorde con
el peculiar modo de ser de la comunidad. Gabriel sabe esto y el narrador omnisciente lo
destaca en el relato del pavor provocado por el campanero cuando una vez tocó las
campanas de otra ciudad:

'

"Gabriel tiene la experiencia de esto que siente: hace dos años lo mandó el
Seminario de San Juan de los Lagos ... la primera vez que le permitieron
tocar las campanas ... sembró consternación en el Cabildo y el vecindario (¿por
qué llamaban a muerto?), porque no supo tañer de otro modo que a las de rn
pueblo y respondía su mano a un secreto impulso ... era como si él hablase, como
si en él su pueblo hablase...", pág. 181.
Gabriel será la "Providencia de aquellos a los que se les ha ido el sueño", el "protagonista del vivir lugareño", la "lengua común que ha sabido arrancar a los timbres
de las campanas el acento, los acentos con que habla el pueblo de mujeres enlutadas".
Pero, por sobre todo, la función de Gabriel se define a través de la siguiente expresión
del narrador:

Nuncio o anunciador, Significator en latín es el que tiene la función sagrada de
recordar a los hombres su origen divino y su m.turalcza mortal, regulándoles el tiempo
efímero e integrándolos a la armonía del universo. Por su posición de intermediario
entre el hombre y Dios, el campanero es quien más próximo está de la Divinidad, siendo su función la de "despertar las almas" y liberarlas del "destierro de la serenidad y
b armonía cósmica":
"Melodía cuyos registros quisiera reproducir en la conjugacion de tañidos
--&lt;lespertadores de las almas- a sus manos confiados...", pág. 180.
La importancia de esta misión exige que Gabriel evite el contacto con el mundo y
las experiencias mundanas. Fier Damiani destaca esta exigencia fundamental en el
oficio de campanero:
"Sepa quien da señal de las campanas que nadie más que él debe evitar las
distracciones. Pues, si, en efecto, alguna hora sagrada -por premura o por retardo- no está en su puesto, sin duda será turbado el orden de todas las sucesivas. Por esto, no se ponga a confabular ... ni desespere qué hacen los seculares.
Medite, quien está encargado de dar las horas, en el sabio aviso de cuánto debe
estar atento y vigilante en todo momento de la tarea que le ha sido asignada, de
modo que una empres'.!. de tal importancia -acordar lo efímero y lo etern&lt;&gt;--' no
venga a turbar el orden en que esto está establecido". •
La ruptura del equilibrio entre tentación y penitencia empieza a hacerse presente,
de un modo germinal, en los dos últimos días de los ejercicios espirituales. La expresión
más exacta para describir este proceso la proporciona el narrador omnisciente cuando
habla de un existir "subterráneo" que, en medio del fervor ritual de la plegaria, bulle
desordenadamente, dominado aún por los miedos, el temor y el arrepentimiento:
"Allá un pueblo subterráneo de pensamientos consentidos, deseos, actos ocultos,
vergüenzas solitarias, conversaciones y palabras, fue tendiendo sus redes invisibles; sin los colores del deleite...", pág. 65.
•
El temor a Dios lanza fuera toda la existencia subterránea y la desborda penitencialmente en la confesión. Es este comportamiento de grey el que hace tomar conciencia a
Dionisia María Martínez del poder que han logrado las tentaciones. La lúcida comprensión de este poder expresado en dudas religiosas, periódicos escandalosos, novelas
eróticas, fotografías inmorales, gérmenes revolucionarios y sesiones de espiritismo produce en el sacerdote el surgimiento de la duda. Por primera vez intuye el error del
inflexible dogmatismo adaptado para proteger a la comunidad del "Mundo", del ''Demonio" y de la "Carne". La duda lo domina hasta enfermarlo:

"Gabriel, Nuncio y Péndulo", pág. 178.
Esta afirmación sitúa a Gabriel en sus dos dimensiones: la metafísica y la secular.

' RoMANó GuARDINI: El ángel en La Divina -Comedia de Dante. Bs: As., 1961, p. 32.

668

"Nos esperan días tristes, días de calamidad, y nada puede regocijarnos,
explicaba", pág. 67.

' S. PER DAMIANI: De Divina Omnipotencia. Cap. XVII.

669

�.
1 carácter de profética visión. Sin embargo,
Esta afirmación del sacerdote tiene e
b" de comportamiento. Es durante
ofuscado por la duda y el temor del fracalsod,' nodecamla c1aonvi·vencia cuando se verüica la
· bólicamente e 1a
'
el dia de Jueves Santo, s1m
.
ándose en, la libertad que en esta ocadecidida exteriorización de las pasiones, ampar
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an¡·ares y gozar de la fiesta
,
.
·d d para estrenar colores, pro ar m
, . . .
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forma de rechazo colectivo, aun incipiente, e
callejera. Se mamf1esta aqu1 la pnmera
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, .
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(· Nunca so. .
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·
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los revolucionanos es a roa
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•
"Quien ha aprend1
d D" . • María Martínez reconoce, en
d " h dicho Soren K1erkegaar . ioms10
.
cabe apren er ' a .
d
al religiosa rígida e inflexible:
el estado de la angustia, el eff'Or e su mor

i

°

.

"Introibo ad altare Dei. · ·"
Queda la posibilidad de un cambio hacia un comportamiento más vital y legítimo.

"RESPONSABILIDAD Y CAMBIO HISTÓRICO":
UNA NUEVA OBRA DE RICHARD WISSER

DR. JosÉ ALBERTO Soro B.
Universidad de Costa Ric:t.

NUESTRA ÉPOCA, resultado de la constante transformación de la cultura, motivada
principalmente por la aceleración misma del desarrollo, la eficacia y la expansión de la
ciencia y con ella de la técnica, ha llegado a un conocitniento y mejor dominio de
ciertas fuerzas de la naturaleza, las cuales pueden emplear tanto para su plena realización como para su propia esclavitud. No se deben dejar nunca de lado las consecuencias
de este fenómeno en los valores mismos del hombre: en sus estructuras políticas, económicas y espirituales que condicionan, dan su peculiaridad al cambio histórico actual,
donde el papel del hombre asume una actitud muchas veces trágica, en la medida en
que no logra controlar las fuerzas de la naturaleza que él ha hecho suyas para su propio
servicio y que más bien se pueden constituir en un medio de su alienación o quizás
de su destrucción.
Estamos aquí ante el grave problema de tomar una uruca decisión: la de asumir la
"responsabilidad en una época cambiante". Con ella se trata de "desprenderse de instancbs trasmitidas o consideradas como preceptos y ley obligatorios, con el objeto de
no matar de antemano mediante regulaciones probablemente insuficientes y en cambio
sí de apreciar en Jo justo, la vida interior de las situaciones nuevas".
Responsabilidad que significa, por tanto, colocarse en el cambio; esto es ya un asu- '
mir la responsabilidad, que jamás es algo abstracto sino "siempre el compromiso del
hombre real" dentro del acontecer. Colocarse en el cambio presente pues "en vista del
presente sólo la marcha en la esfera de la responsabilidad permanece al corriente, pues
únicamente tal marcha no se limita a seguir en pos de las huellas del cambio histórico,
sino que simultáneamente produce el cambio" (Cfr., p. 15). La responsabilidad, por
consiguiente, en cuanto "condici6n y forma fundamental de nuestra realidad" es precisamente la "referencia fundamental de lo real". "No excluye, sino que, por el contrario,
incluye a) otro, al Tú; pero no es en cuanto inexpugnable instancia judicial, sino
como aquél que contradice allí donde no existe nada abstracto y universalmente obligatorio ni nada que se mantenga firme". Responsabilidad, pues, como el aceptar nuestra propia realidad histórica y considerar en una dimensión mis positiva lo que el
hombre puede obtener de ese cambio en su propio bien y en el de su destino.

671
670

�Richard Wisser, actualmente Priuatdozent en la Universidad Johannes Gutemberg de
Maguncia y autor de numerosos escritos sobre filosofía y antropología contemporánea,
con su libro Responsabilidad y cambio histórico, nos coloca ante la temática de la
responsabilidad dentro de la orientación del pensamiento alemán, del cual se pueden
extraer las líneas de un nuevo mensaje filosófico. Ha querido Wisser en su libro dejamos ver a través de cinco modelos de la filosofía alemana (Jaspers, Buber, von
Weizsacker, Guardini, Heidegger), cómo se percibe la "responsabilidad en una época
cambiante" (p. 7) sin querer por ello y por razón de método, dar las disposiciones
necesarias para determinar el "concepto" de responsabilidad o para preguntarse por su
"esencia".

La primera parte, dedicada al pensamiento político de Karl Jaspers, tiene una unidad que ·está regida justamente por una responsabilidad basada ante todo en la libertad del pensar y por el pensar. Entre la variedad de los puntos tratados, se estudia
aquí la linea general de las críticas jasperianas a los políticos de la República Federal
de Alemania por sus pretensiones, ahora históricas, de la Reunificación política alemana
después de la Segunda Guerra Mundial. Es ciertamente inútil continuar soñando en
ese ideal de la "unidad política de todos los alemanes", oportunidad echada a perder
por Hitler. Frente a la tesis de la reunificación opone Jaspers la tesis sobre la primacía
de la libertad, según la escala de valores a que reduce su pensamiento político conforme a la fórmula: verdad, libertad, paz (Cfr., pp. 81 ss.). O sea, "en primer lugar:
no se puede mantener la paz exterior sin la paz interior del hombre. Segundo: la paz
existe únicamente por la libertad. Tercero: la libertad sólo es gracias a la verdad", es
decir, la verdad es el presupuesto de la libertad y la libertad, a su vez, es el presupuesto de la paz.
Wisser estudia ampliamente la polémica en torno a los escritos, entrevistas, cartas
públicas de Jaspers sobre la política alemana; asimismo, analiza las fuertes críticas a
que se vio sometido por parte de los hombres políticos. Todos los escritos jasperianos
sobre política -según Wisser~ se caracterizan por no ofrecer doctrinas sino un modo
de pensar de ellas, conforme a las reflexiones del mismo Jaspers en donde "filosofía y
política deben coincidir" ( Cfr., pp. 132 ss.). Para J aspen cualquier construcción
filosófica-conceptual no se corresponde mutuamente con alguna manifestación política
cualquiera, más bien "el modo de pensar propio del filosofar y el modo de pensar
en pol1tica coinciden o bien provienen de la misma fuente" (p. 133). No se puede
simplemente hacer derivar una política de determinada filosofía; inversamente, una
filosofía de una política. Pero la coincidencia de los dos modos de pensar trae nuevamente a la vista y a la conciencia el hecho de que filosofía y política se pertenecen
la una a la otra, y esto significa que "si una falta, tampoco existe la otra". Un mejor
filosofar permite que se llegue a ser mejor en política: un mejor comportamiento político permite inferir una política menos confusa. De aquí que sea difícil -asegura
Wisser- que pueda comprender bien a Jaspers, quien no haya problematizado la fundamental cuestión de la interdependencia de filoso/la y polltica.
Esta "coincidencia" de los dos modos de pensar político y filosófico que sostiene
Jaspers es más importante que considerar como dogmas o dictados sus singulares impulsos intelectuales y sus ensayos de aclaración, no siempre comprendidos y la mayor
parte de las veces desnaturalizados, por añadidura, en posiciones abstractas y contradictorias, por aquellos críticos políticos y periodistas que no se encuentran con Jaspers

672

••~ncuentro_ significa ir junto a un hombre, sin seguirlo en todo" (p. 163 )~, pues
as~ como. su filosofar compele a cada uno a la decisión dentro de la situación concreta
as_1 también un pe~samiento político encierra la invocación a abandonar la rutina, Jo~
chsés_ Y las d~clarac1ones para abocarse a la seriedad de cuestiones que sólo la estrechez
de mu~ considera como ya decididas. Pero para Jaspers, las respuestas no únicamente
son posibles cuando se ju~ga política contra la moral y la teoria contra la praxis, sino
cuando en lugar ~e la_ exotaoon de la voluntad propia (entendida como obstinación) se
hace presente ~ mqu1etud_ de I_a razón que, a partir de la "coincidencia" de los modos
d_e pensar prop'.os de la f1losof1a y la política, renovadamente pregunta en cada situación concreta s1 las respuestas pu~den o no ser respondidas con responsabilidad ( pp.
163~4) • _De modo que estas cuestiones concretas y su propio comportamiento frente
a situaciones concretas, es la intelección de la recíproca interdependenci'a d f'I f'
r·
·
e 1oso1a
Y ~- 1tica ~n ;uta de la l!~ertad del hombre. De aquí que el filósofo Jaspers sea más
pohtico, e mvita a los pohti':°s a que sean más filósofos que hasta ahora ... , pue~ "las
c_osas van mal en una comumdad cuando los políticos permanecen entre sí y ¡05 filósofos
sigue?, e~ce_rrad~s ,~n su torre de marfil". Por lo menos esta cuestión queda clara y es
esta c_omc1~enc'.a la que permite pensar y juzgar con responsabilidad sobre ¡0 que
se ha Sido hutóncamente y sobre lo que hoy se es.

!~

•
_El hilo conductor sobre la responsabilidad lo continúa Wisser a través del pensam1en:o de Martín Buber. Este pensador no pretende tampoco dar doctrinas a seguir;
~1 ~were que se ~stablezca el diálogo entre los hombres, por ello habla del "encuentro,
umcamente accesible entre personas, en el cual está en juego algo común ya sea en la
co~a o ~n lo personal". Para Buber "encuentro" es un acontecimiento importante y
pnmord1al. Este
11 se funda
, • en la idea metafísica de que "la esencia del ser-hombre,osea,
un ser que ega a s1 l'llJsmo en el encuentro con el otro, en cuanto referencia por la
cual el uno hace frente y al. mismo tiempo confirma al otro" (p. 173). Las ideas que
mueven este argumento provienen de efectivas experiencias y de una real "conversión"
de una "transformación del ser". La verdadera existencia humana consiste en un "nos:
otros", en una relación interpersonal inmediata. Para Buber la responsabilidad reside
por tal motivo, en 1~ ~ecesidad de recu~rar, de fomentar y de mantener esa relación'.
esto es, la responsab1l1dad como expresión de nosotros-existencia (p. 174).

•
Carl-Friedrich von Weizsacker: físico de profesión, filósofo por pasión, político cont~ su voluntad y _religioso por convicción, es el siguiente pensador alemán que incluye
W1SSer en su estudio. Von Weizsacker es el pensador que partiendo de la escrita ciencia
física no se encierra en ella, más bien, se proyecta en una reflexión sobre las consecuencias de esta ciencia en su sentido moderno de física atómica y su consecuente
repercusión en la humanidad. De aquí su concepción de la filosofía como "polo complementario" de la física, ciencia hoy dominante, sus concepciones políticas abiertas
al futuro ( Y que abren en general al porvenir) basados en el trasfondo de los resultados y cono~i~ientos de la física actual: física atómica y su conjetura de que ciencia
natural y rehg1ón representan dos aspectos diversos de una misma cosa (p. 279).
Para Von Weizsacker el hombre es el que importa, en cuanto se refiere a las conse-

673

H43

�cuendas y efectos del quehacer cientilico; por esto, en virtud del problema de la
bomba atómica, reclama particularmente una apremiante revisión de lo denominado
por él como la responsabilidad de la ciencia en la era atómica. En los hombres coinciden todos los rasgos de su más tenso interés; por este motivo, también la política es
un tema importante en Von Weizsacker (aunque sea político contra su voluntad), ya
que por ella y por medio de las técnicas modernas en materia de armamentos se es
capaz de llegar a un contacto muy inmediato con el núcleo de la vida humana, en
cuanto nos coloca ante la alternativa del "uso pacífico" o "aniquilamiento total".
Von Weizsacker da también su respuesta a los problemas objetivos de la ciencia natural y de la filosofía; tal respuesta (difícil pero necesaria cuando se le lleva a cabo)
es la de la transformación consciente de la responsabilidad.

•
El cuarto estudio es dedicado a Romano Guardini, filósofo de la persona. Considera
Guardini a la persona como lo irreemplazable y subsistente por amor a la alteridad del
otro, pues ella, en verdad, se "actúa" dentro de la relación Yo-Tú, si bien no surge
de la misma. La libertad la ha definido como "procreadora" y al mismo tiempo al
mundo como poderío cuya sujeción sólo se logra en la conciencia de que "no está
contenido, atravesado ni modificado por nada". Se plantea además la cuestionabilidad
del poder, el cual no puede ser respondido, pero jamás "no responsabilizado", puesto
que el hombre puede no querer la responsabilidad pero incluso la energía natural, en
última instancia, es "respondida" y por cierto, de manera creadora mediante Dios
(p. 289), y esto, porque en Guardini la valoración de lo finito tiene lugar, precisamente, en virtud de que toma en serio un llamado dirigido al hombre desde lo infinito. Como personas, lo finito se posee de tal modo "que ya no puede perderse por
toda la eternidad sino que tan sólo malograrse".
El mensaje de Guardini es concreto, en la medida en que despierte en el hombre
mismo, conocimiento de que, a pesar de todos los automatismos y determinaciones, lo
peculiar de la existencia humana, esto es, la responsabilidad, en cada caso debe ser
asumida por el hombre (pp. 324 ss.). A la pregunta: ¿ Qué llegará a ser de nosotros?,
corresponde también el conocimiento de que en nosotros mismos reside la respuesta y
la responsabilidad del futuro. Y esto se logra bajo una condición: cuando el hombre,
aunque en su interior siga siendo enigmático para sí mismo, no se enajene a causa
de sí mismo.

•

"El preguntar como camino de pensar", conforme enseña Martín Heidegger, ocupa
la quinta y última parte de este estudio sobre la Responsabilidad y el cambio histórico.
Con esta parte se completa, como veremos, la estructura del argumento, y el desarrollo
de la temática queda abierta; esto es lo que el autor precisamente ha querido suscitar.
A la compleja ontológica heideggeriana y su última concepción sobre "la esencia
de la técnica" entendida como un destino del ser, se le dedica en este estudio un
importante análisis. Wisser analiza detenidamente las concepciones heideggerianas sobre
la responsabilidad de la técnica, la ciencia y el humanismo con respecto al hombre
entendido como el ser "ahí" del ser. El "pensar interrogante" de Heidegger se ofrece
como un camino que no se detiene ante respuestas "naturales", sino que prosigue,
constantemente, abriendo nuevas posibilidades.

674

Ante la pregunta por la técnica no busca Heidegger cualquier respuesta, sino antes
bien la responsabilidad "de" la técnica a partir de la experiencia de su esencia. En
este caso no debe entenderse la responsabilidad en el limitado sentido de asumir éticamente las circunstancias de la técnica. La responsabilidad cuestionante ( en lugar de
buscar respuestas a cuestiones relativas a la suma de todo lo técnico) alude al hecho
de que la existencia del hombre debe alcanzar, por de pronto, la incerteza acerca
de las enunciaciones corrientes y la duda con respecto a las respuestas sobre la técnica;
tan sólo entonces llegará a las estructuras de un auténtico preguntar. En tal sentido
puede ser planteada la siguiente pregunta: ¿ Puede el hombre responsabilizarse de las
preguntas que ha dado hasta el momento? (p. 331). No se trata tampoco, simplemente,
de dar respuestas sobre lo que la técnica no es. A pesar de todo, esto es más que las
respuestas todas dadas hasta ahora y que tratan de decir lo que la técnica es, sin ser
capaces empero de hacer justicia a la responsabilidad que tal pregunta exige en cuanto
auténtica pregunta. A Heidegger no le importa una respuesta netamente correcta, ni
una respuesta respondida ya entre signos de pregunta. "A él le interesa la responsabilidad. Por esto, no se debe esperar una respuest:i, no la habrá, pues le será planteada
una pregunta que por primera vez y en general debe hacer visible la originaria responsabilidad, y no una responsabilidad referida en este caso a un determinado sistema
ético" ( Cfr. p. 339).
El hombre heideggeriano en cuanto "el ahí en sí mismo patente" (p. 37) permite
que el ente esté y llegue a ser obra dentro de tal "ahí". El ser del hombre es, en el
estricto sentido de la palabra, el "ser-ahí"; en él únicamente se funda la perspectiva
de la patencia del ser y en el que el ser mismo puede acaecer. Heidegger, termina
afirmando Wisser, saca a luz los supuestos bajo los cuales tal cosa puede acontecer.
Jaspers apela al hombre para que éste haga lo que está en su poder para que acontezca. Ambos saben que eso no se puede conseguir por la fuerza. Pero mientras que
Jaspers invita al hombre a mostrar quién es él, intenta Heidegger pensar quién es el
hombre. Ya es, en vista del ser, su "respuesta" a la responsabilidad en el cambio de la
época ( pp. 369-70).

•

El sugestivo estudio de Richard Wisser nos coloca ante la responsabilidad entendida no como contenido de alguna concepción prefabricada, no como manifestación
de una ideología histórico-cultural, más bien responsabilidad entendida como ese preguntarse el hombre por sí mismo, como aquel tal que es en función a su desarrollo
actual, un preguntarse individualmente, no en simple busca de respuestas, que no se
trata de dar patrones a seguir, sino que en la pregunta misma sobre la responsabilidad
deben ser comprendidas todas las dimensiones culturales de los hombres; por eso no
vale una respuesta; lo que interesa es el comportamiento, más aún el comportamiento
auténtico del hombre con respecto a la pregunta que se pregunta por la responsabilidad,
la que según Wisser constituye la esencia misma del hombre.
Los filósofos que estudia Wisser en su libro, no son patrones de respuestas a seguir
a gusto del mejor postor; más bien, son ejemplos dentro del discurso que muestran
no el contenido de las respuestas dadas a la pregunta, sino el cómo estos filósofos se
han planteado y han hecho suya la pregunta que se pregunta por la responsabilidad del
hombre en una época cambiante. Es esta la actitud filosófica y auténtica que debe ha-

675

�cer suya el hombre de hoy, ante la propia cris1s y cambio histórico, en función de su
propio futuro y su destino.
Pero aun la inquietud nos asedia en cuanto a la responsabilidad nos referimos -por
eso el discurso continúa abierto-. Todos somos responsables; cada uno tiene su responsabilidad ante el momento histórico en que vive, pero ¿son todos los hombres
responsables?; ¿ se siente así la gran masa ante la aut~ridad "~esponsable" d~ su~. gobernantes?. 0 ¿ la responsabilidad pertenece a una "élite" de mtelectuales, c1ent1ficos
y políticos' que son "conscientes" de su papel histórico a seguir? ¿ Será sólo la de
sobrevivir a la destrucción parcial o total. .. ?
A mi modo de entender y sin querer dar contenidos a las preguntas por hacer -para
continuar la lógica del discurso aquí seguida~, la responsabilidad sólo se puede. ~edimensionar al nivel de las relaciones interpersonales; en otras palabras, la responsabilidad
nos responsabiliza a sobrevivir en las relaciones interpersonales, las cuales en nuestro
tiempo, particularmente, se ven precipitar debido a
des~erso~alizac~ón ~. ~ue el ~om1
b e también de nuestros días se ve llevado por medio de manipulaciones 1deológ1cas:
p:líticas militares, económicas, sociológicas... , que lo reducen a ser "objeto" de
estudio 'de otros hombres. Responsabilidad, pues, para vivir como personas Y "promover" a los otros como personas en la sociedad. ¿ Qué significado tiene el vivir corporalmente... si en cuanto persona se es un cadáver? La r~sponsabilidad no s~r~ ~lo
para sobrevivir materialmente a, pues nuestra pregunta serta ¿ a qué?; sob_revtvi~ s~gnifica "a algo" y en este "algo" un "mucho" permanece; nuestra propia Y umca
condición de persona debe conservarse a través de cualquier cambio histórico, si
queremos ser hombres y ser considerados tales por los otros que también lo son. ¿Habrá para el hombre otro modo de no llegar a ser un histórico-aborto de la Historia?

!ª

CHOMSKY, NoAM. El lenguaje y el entendimiento. (Col. Ciencias Humanas de Biblioteca Breve). Ed. Seuc Barral, Barcelona. 1971. 19½ x 13 eros. 163 pp.

Aparece por vez primera en lengua castellana el extraordinario tratado del lingüista
norteamericano Noam Chomsky. Esta vez, curiosamente, mucho más cercano a la fecha
de edición en su lengua original ( Language and Mind. Harcourt, Brace and World,
Inc. 1968). Decimos "curiosamente" ya que estábamos acostumbrados a leer las traducciones de originales en otras lenguas con 1O ó 15 años de retraso. Enhorabuena
para el traductor Juan Ferraté y la editorial barcelonense Seix Barral.
El prefacio del texto El lenguaje y el entendimiento nos indica que el libro ha
sido elaborado con base a tres conferencias dictadas por Chomsky en la Universidad
de California (Berkeley) en enero de 1967. Las conferencias tenían por objeto valorar,
exponer y discutir desde el pasado hasta nuestro presente las direcciones que el estudio
del lenguaje en conexión con el entendimiento han tenido y tendrán. El texto que
ahora nos ocupa está constituido, de esta manera en 3 capítulos presididos cada uno
de ellos por: Pasado, Presente y Futuro, respectivamente.
Nos dice Chomsky: "Dado el estado en que se encuentra la investigación de la
Historia de la Lingüística, el mero intento de valorar las contribuciones del pasado no
puede tener sino un carácter provisional. La lingüística moderna participa en la ilusión
-ese es el término adecuado, en mi opinión- de que las ciencias modernas fundadas
en el estudio del comportamiento han logrado en un sentido esencial dar el paso decisivo desde la 'especulación' a la 'ciencia', con lo que se puede con toda tranquilidad dejar al cuidado de los eruditos el estudio de la labor de nuestros predecesores"
( p. 7) . Sin embargo, en el pensamiento de Chomsky, se hace necesario analizar las
contribuciones del pensamiento y la especulación de épocas anteriores ya que, de
desdeñarse, se podría correr un enorme riesgo. De hecho, Chomsky analiza el pasado en
función de los puntos de vista que servirán de fundamento a sus siguientes exposiciones:
presente y futuro.
El primer capítulo, titulado Contribuciones de la Lingüística al Estudio del Entendimiento, analiza, partiendo desde filósofos cartesianos tal como Cordemoy, pasando por
la escuela lingüística de Port-Royal, Humboldt, Saussure, Whitney, etc., el desarrollo
de determinadas direcciones en materia lingüística que llevan evidentemente hacia los
conceptos más modernos en el campo de la ciencia del lenguaje. Es muy importante la
observación que sobre el cartesio realiza nuestro autor (hay que recordar su texto Meditaciones Cartesianas que tanta validez tendrá para el desarrollo de su método explicado posteriormente en Aspects of the Theory of Syntax o en Syntactic S tructures et al.) .

676

677

�También es muy importante la observación que se deriva del conocimiento de estructura
profunda y superficial propugnados por la escuela de Port-Royal. El hecho claro se
abre ante una relación de la teoría de la antes mencionada escuela con la lingüística
estructural y descriptiva modernas.
Al terminar el capítulo deja Chomsky una enseñanza muy particular que se sintetiza
en la siguiente frase: "la moraleja no consiste en abandonar herramientas de indiscutible utilidad; sino, más bien, en primer lugar, en reconocer que debe mantenerse suficiente perspectiva para ser capaz de anticipar la llegada inevitable del día en que
la investigación llevada a cabo con dichas herramientas habrá dejado de ser importante; y, en segundo lugar, en aceptar la necesidad de conceder valor a ideas y atisbos •
de evidente relevancia, por más que tal vez también resulten prematuros, y vagos e
infructíferos desde el punto de vista de la investigación en determinado estadio de
desarrollo de la técnica y los conocimientos" (p. 41).

capítulo dedicado al futuro un importante mensaje que alienta a continuar la investigación puesto que, de una manera o de otra a través de la misma, se podrán "interpretar
los fe~ómenos que están, en una medida considerable, más allá de nuestra conciencia
Y gobierno Y que puede muy bien ser que pertenezcan al hombre y sólo al hombre"
(p. 158).
BERTHA AURORA SÁNCHEZ DE LA GARZA

El capítulo segundo, dedicado al presente en el estudio de la lingüística, parte de la
afirmación de que existe un defecto que desfigura el estudio del lenguaje y el entendimiento en la época moderna. Este defecto se debe a la influencia del racionalismo
cartesiano radicando en el hecho de que desde entonces no se ha concedido un suficiente margen ni a la abstracción de las estructuras que se hacen presentes al entendimiento cuando se produce o percibe un enunciado, ni tampoco a la longitud y
complejidad de la cadena de operaciones que establecen la operación entre las estruc•
turas mentales que expresan el contenido semántico del enunciado y la realización
física del mismo. (Cfr., p. 47).
Se subraya en este capítulo que la gramática propuesta por el lingüista es una teoría
explicativa, "ofrece una explicación del hecho de que ( ... ) el hablante de la lengua en
cuestión percibirá, interpretará, formará y usará los enunciados de cierta determinada
manera, y no lo hará de muchas otras maneras" (p. 49), y es que el hablante adquiere
su gramática sobre la base de elementos muy reducidos y degradados. En este mismo
capítulo, Chomsky ejemplifica su concepción de estructura superficial y estructura profunda, dando una serie de representaciones y rotaciones que ya son propias de su
método de investigación lingüística. Prueba la relación que existe entre ambas estructuras y establece que el lingüista trabaja en dos niveles de una gramática: el particular
y el universal. Dice "por otra parte, ciertos supuestos, altamente específicos, acerca
de la gramática particular y universal, nos ofrecen hasta cierto punto la esperanza de
que se llegue a explicar los fenómenos con los que tenemos que enfrentamos cuando
consideramos el conocimiento y el uso del lenguaje" (p. 103).
En el capítulo tercero y último del texto afirma Chomsky: "es muy n:itural esperar que la preocupación con el lenguaje seguirá siendo central en el estudio de la
naturaleza humana, como lo ha sido en el pasado. Todo el que se interese en el estudio
de la naturaleza humana y de las capacidades del hombre tiene que enfrentarse de
algún modo con el hecho de que todos los seres humanos normales adquieren una
lengua ( ... ) hecho que fue subrayado, con toda razón, por la filosofía cartesiana" (p.
113). Este capítulo final propone como una línea a seguir para el futuro la ampliación del conocimiento y la investigación en el campo de la gramática generativa ya
que en la medida en que "disponemos de una primera aproximación provisional a la
gramática generativa de una lengua cualquiera, podemos formular por vez primera de
un modo provechoso el problema del origen del conocimiento" ( p. 129). Hay en el

679
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�SAPJR, EowARD y HARRv HoIJER. The Phonology and Morphology of The Navaho
Language. University of California Press. Berkeley and Los Angeles, 26 x 17 cms.
X-124 pp.

En el prólogo de este libro de la importante colección lingüística de la Universidad
de California, se afirma que la mayor parte del material documental que ha servido para
su elaboración fue recogido por Edward Sapir entre los años de 1927 hasta 1939, fecha
de su muerte. Los textos reunidos por el eminente lingüista norteamericano fueron
publicados en 1942, pero no es sino hasta estos últimos años que se intenta realizar el
estudio gramatical de la lengua navaho.
El texto que ahora reseñamos está dedicado a estudiar la fonología y la morfología
de la lengua. El estudio fonológico está dividido en dos grandes partes, siguiendo en
mucho el camino de análisis de la escuela lingüística norteamericana: Los fonemas y la
morfofonémica. El estudio propiamente morfológico se inicia con el nombre, siguiendo
las postposiciones, el verbo y las partículas. Con respecto a los fonemas los autores inician
su investigación clasificando los tipos silábicos del Navaho. La sílaba navaho puede ser
descrita en general de la siguiente manera:
a ) .- La sílaba usualmente empieza con consonante o n silábica; las excepciones son
sílabas consistentes en vocales.
b) .- Los elementos silábicos pueden ser v, vv, n, n, s, s, z y l.
c) .- La sílaba termina con vocal, consonante o consonante silábica.
d) .-Con excepción de sílabas que contienen consonantes silábicas sordas, toda sílaba
contiene un fonema tonal si el elemento silábico es v o n, y dos fonemas tonales si el elemento silábico es vv.
Después de analizar la sílaba los autores incluyen una tabla de clasificación de consonantes. La tabla está dividida en punto y modo de articulación. Los modos de articulación considerados son: oclusivas, espirantes, resonantes, africadas y sibilantes. Aparte
se consideran las consonantes en sordas, inaspiradas, aspiradas y glotarizadas y sonoras
(espiradas, sibilantes y resonantes). Los puntos de articulación incluidos en la tabla son:
bilabial, alveolar, prepalatal, velar, laveovelar, faucal, laveofaucal, alveolar, alveopalatal
y lateral. De acuerdo con el punto y modo de articulación se analiza y se ejemplifica toda
la gama fonológica del navaho.
En el apartado de morfofonémica se 1mc1a la investigación con una clasificación de
clases de morfema: prefijos, raíces y enclíticos. Afirman los autores: "A word, or a

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�minimum free forro, may consist of a single free stem or it may be polymorphemic, having
as few as two morphemes or as many as ten. Polymorphemic words contain at least one
stem, one or more prefixes, and zero, one, or more enclitics" (p. 13).

tivales, partículas adverbiales, partículas interrogativas, enclíticos (relativos Y direccionales, colectivos, modales, nominales), locativos, y partículas interjeccionales conectivas o introductorias.

Los prefijos en navaho pueden ser de dos clases: prefijos derivacionales (DPr) y
prefijos paradigmáticos ( PPr).

Se cierra este espléndido estudio con una muy completa bibliografía ordenada tanto
por autores como por fecha de aparición de sus diversos trabajos. Interesa hacer notar,
con respecto a esta bibliografía, que los estudios más antiguos datan de 1923 Y es
Sapir quien los inicia.

En los nombres, los DPr aparecen directamente antes de la raíz. Los PPr preceden a
la base nominal aunque ésta consista de una raíz sola o de una forma polimorfémica.
Los verbos en navaho son muy complejos ya que tienen diez posiciones de morfema.
La décima posición se ocupa con la raíz, la posición 1 y 6 por los DPr y las posiciones
2 a 5 y 7 a 9 por los PPr. Un aspecto muy importante, considerado por los autores,
dentro del campo de la morfofonémica es la asimilación, dando innumerables ejemplos
en lengua navaho.

El texto The Phonology and Morphology of the Navaho Language de Sapir Y Hoijer,
aparte de ser un estudio fundamental para el conocimiento de esta lengua indígena de
Norteamérica, se puede considerar como una metodología lingüística de investigación.
RICARDO ALANÍS GUAJ ARDO

Con respecto a los tonos prefijales, los prefijos pueden ser de tres clases: a) Prefijos
sin tono. b) Prefijos con tono fijo o invariable. c) Prefijos en los cuales el tono varía
conforme a las relaciones en que los prefijos aparecen.
La parte morfológica, previamente dicha, se inicia con el estudio del nombre. Se afirma
que la palabra en navaho, con contadas excepciones, consiste en un simple morfema
libre o en una secuencia de dos o más morfemas. Las excepciones a la generalidad establecida incluyen algunos nombres compuestos y frases nominalizadas que tienen dos
formas libres como constituyentes inmediatos. En estos casos se dice que dichas palabras
están sujetas, como otros nombres, a la inflexión.

Siguiendo el criterio inflexional, las palabras pueden ser de tres grandes clases: Nombres y posposiciones forman la primera clase. Todos los elementos de esta primera clase
son inflexionados solamente en un pa.radigma.
Los verbos conforman la segunda gran clase de palabras. Los verbos neutros ( estáticos) se conjugan en un simple paradigma; los verbos activos y pasivos se conjugan en
7 paradigmas.
La tercera clase de palabras está conformada por las llamadas partículas: Son palabras que no se inflexionan tales como pronombres independientes, demostrativos, interrogativos, indefinidos, colectivos, numerales, modificadores e interjecciones.
Las postposiciones se conforman, por otra parte, con base en un prefijo pronominal
y una raíz postposicional. Se dan ejemplos innumerables en lengua navaho de estos
elementos morfológicos.
El verbo ocupa un Jugar muy importante en el estudio de Sapir y Hoijer. Los autores indican que el verbo navaho se compone de 3 o más prefijos aparte de la raíz.
Los tres prefijos requeridos son PPr; una forma verbal puede tener en adición a éste,
cero, uno o más DPr, y PPr adicionales.
La última parte del estudio morfológico se destina a las llamadas partículas, siendo
éstas, pronombres personales clasificados en una tabla (Número 19), pronombres demostrativos (se da una lista ejemplificadora), otros sustitutos del nombre como el
pronombre indefinido o algunos numerales con función pronominal, numerales ( ordinales y cardinales, haciendo estos últimos elementos polifuncionales), partículas adje-

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�Quius, ANTONIO. Fonética española en imágenes. Ed. La Muralla. Madrid. 1970. 19
x 23 cms. 32 pp. más 5 cartuchos con 12 transparencias cada uno.

Con gran aplauso por parte de las universidades que, desgraciadamente, en la actualidad no cuentan con un apropiado laboratorio de fonética ni con los medios
suficientes para costearse uno, aparece este maravilloso libro del eminente investigador
del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, don Antonio Quilis, el cual viene
a resolver, en cierta medida, la carencia a que hacemos mención.
Dice el Dr. Quilis en la introducción a su texto Fonética española en imágenes:
"En nuestros dias es cada vez más imperiosa la necesidad de dotar con material didáctico las materias que constituyen los distintos ciclos de enseñanza. Para cubrir una
parcela de la asignatura de Lei;igua Española ha surgido este trabajo".
Afirma el Dr. Quilis que la fonología y la fonética por mucho tiempo fueron olvidadas pero que en la enseñanza moderna se integraron al estudio de la lengua. Sin
embargo, la didáctica de estas materias era muy complicada para el profesor y para
el alumno. "Con esta Fonética española en imágenes no pretendemos resolver todas
las dificultades pero si creemos que ayudará eficazmente en la enseñanza al materializar
y hacer patente algo que siempre resultaba una abstracción para el alumno".
Todos los esquemas, presentados en una forma muy agradable en las diapositivas que
ilustran el trabajo, son de índole articulatorio. Están tomados de la realidad: "Proceden
de las películas radiológicas que posee el Departamento de Fonética del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, realizadas con la colaboración del Instituto de
Fonética de Estrasburgo, en el Hospital Civil de la mencionada ciudad". El texto del
Dr. Quilis incluye una serie de páginas explicativas que tiene por objeto el dar a
conocer mejor la imagen proyectada por la diapositiva al tiempo de que se adquiere
una visión general de la fonética articulatoria.
La primera diapositiva nos da un esquema simplificado del proceso de la comunicación. Se sigue muy de cerca la concepción de Ferdinand de Saussure sobre el proceso del habla. Se dice que en el proceso de la comunicación intervienen 5 fases: 2
fases psíquicas, 2 fases fisiológicas y 1 fase acústica.
Las diapositivas dos, tres, cuatro, cinco y seis nos muestran los diversos órganos que
intervienen en la fonación: laringe ( corte frontal ) , laringe durante la fonación, cuerdas vocales en diversas posiciones, corte vertical de los órganos fonadores y zonas bucales. Se incluye en las transparencias la clasificación por modo y lugar de articulación
de los diversos sonidos del lenguaje.

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�Otro grupo de diapositivas (de la 7 a la 28) estudia los sonidos vocálicos abarcando
en ellos realizaciones orales y oronasales de los 5 fonemas vocálicos el triángulo articulatorio, diptongos crecientes y diptongos decrecientes.
'
Las diapositivas 29 a 36 estudian las consonantes oclusivas. En las notas aclaratorias
se hace notar las diversas realizaciones o alófonos de dichas consonantes.
Las transparencias que van de la 37 a la 44 estudian las consonantes fricativas.
Aquí también se dan las diversas realizaciones de dichas consonantes.
Dos diapositivas, la 45 y la 46, estudian las consonantes africadas.
Las consonantes nasales y sus diversas realizaciones se ejemplifican en las transparencias 47 a 54.
Las diapositivas 55 a 58 estudian las consonantes laterales y las últimas dos transparencias se dedican a las consonantes vibrantes.
Creemos importante subrayar la presentación en color de las imágenes, medio por
el cual se pueden distinguir con mayor facilidad las diversas posiciones articulatorias
de los sonidos del lenguaje.
BERTHA AURORA SÁNCHEZ DE LA GARZA

CERDÁ MAssó, RAMÓN. Lingülstica, Hoy. (Col. Hay que Saber No. 4). Ed. Tcide.
Barcelona. l 8 ½ x 13 ½ cms. 158 pp.

Ha llegado hasta nosotros este extraordinario librito del profesor Ramón Cerdá 'Mass6,
catedrático de lingüística general en la Universidad de Barcelona. El libro del profesor
Cerdá viene presidido por un elocuente prólogo de Badía Margarit en donde se nos
hace ver de una manera muy p:i.tente la base académica de donde parte el prologado.
El libro de Cerdá responde a una corriente que desde apenas muy poco tiempo empieza
a cobrar impulso en lengua española: Aportaciones de lingüística en relación original
en castellano. Dice Badía Margarit "un libro como el presente ( ... ) ve la luz en una
época crucial de la historia de la lingüística. La ciencia no iba a ser una excepción
dentro de este mundo de la segunda mitad del siglo, que bulle de inquietudes, ensaya
caminos, y ahora rechaza algo que antes parecía interesarle" (p. 7).
En la introducción el profesor Cerdá deja notar su intención última al redactar su
libro. Afirma que se pretende ofrecer un ''breve y elemental balance sobre la lingülstica
actual, indicando los problemas que ni la tradición ni los estudios modernos han resucito..." (p. 13). Hay que subrayar que el libro no está dirigido a especialistas sino
fundamentalmente a personas cultas no especializadas que podrán encontrar en él algo
nuevo.
Se abre el libro con un capítulo cuyo título es la interrogante medular de la ciencia:
¿ qué es la lingüística? La respuesta no se hace esperar pero, desde un punto de vista
muy general, nos dice: "estudia una concreción específica de la capacidad expresiva del
hombre" (p. 15).
Al estudiar la expresión del hombre, el profesor Cerdá empieza por limitar el objeto
de la lingüística. Nos hace ver que el objeto lingüístico gira en tomo sólo de los
signos verbales utilizados. La comunicación lingüística se convierte en "un proceso
alternativo de interiorización recíproca entre dos sujetos voluntariamente sometidos a
un sistema común, que les sirve de nexo" (p. 18). Señala Cerdá que se requieren tres
dimensiones esenciales para la vida del lenguaje: espacio, tiempo y hombre.
Dentro del capítulo primero se hace mención a la relación que tiene la lingülstica
con una serie de ciencias humanísticas tales como podrían ser la filosofía, la historia,
la sicología, la sociología, la biología y la lógica matemática entre otras.
Al terminar el capitulo el autor nos explica las diversas ramas en que la lingüística
se especializa con arreglo a sus fines y asi surgen: la general o teórica, la comparativa
y dialectológica, la diacrónica o histórica, la sincrónica o descriptiva y la aplicada. Ade-

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�m~ de ello, establece los diversos planos en que la lingüística es estudiada: fonología.
morfosintaxis y semántica.
El capítulo segundo, llamado Breve Ojeada a la Lingüística Actual, parte de lo
que el autor llama orígenes inmediatos. Hacen nacer la preocupación moderna con
todas las perspectivas nuevas del año de 1915. Sin embargo, para llegar al establecimiento de esta fecha revisa lo más esencial de las investigaciones lingüísticas desde los
más remotos antecedentes en la cultura occidental.
Lo que caracteriza la etapa contemporánea es una serie de conceptos que abren las
diversas tendencias lingüísticas de hoy. Merece considerarse como elemento aglutinador
de la lingüística de hoy al estructuralismo ( Cfr., p. 43). Entre los rasgos más sobresalientes del estructuralismo señala cuatro principios: funcionalidad, oposición, sistematicidad y neutralización. Ejemplifica, por motivos de claridad, con elementos exclusivamente fonológicos. Hace el profesor Cerdá una diferencia entre el estructuralismo
europeo y el norteamericano.
Otra corriente que se analiza de una manera muy general es el transformacionalismo
y la gramática generativa de Noam Chomsky. Y para completar el panorama de la
lingüística actual menciona otras corrientes de último momento: idealismo, neohumboldtismo, neolingüística, crítica semántica y teoría de la información.
El tercer capítulo, titulado Cosa, Idea y Palabra, parte de lo que Cerdá llama un
círculo vicioso y para aclararlo nos abre dos caminos: el "estrecho camino del estructuralismo" o "el examen abierto de las posibles fuerzas causales o determinantes"
(Cfr., p. 60). El capítulo se aprovecha para precisar la distinción entre palabra y
signo. La diferencia la basa nuestro autor en la concepción saussuriana del signo.
La semántica es estudiada en el capítulo IV. Se hace notar la dificultad y la complejidad que encierra la sistematización de las significaciones (Cfr., p. 92). El profesor
Cerdá llama la atención como posible solución a la problemática de la semántica sobre
el trapecio de Heger. El estudio de la morfosintaxis ocupa el espacio del quinto capítulo
y parte de una distinción propuesta por Hjelmslev entre sintagmática y paradigmática.
Utiliza también la división del signo (él lo llama monema) en expresión y contenido.
La ejemplificación de los conceptos está buscada con gran esmero por parte del autor.
El capítulo sexto se dedica a la revisión de la f onologia partiendo de su elemento
fundamental que es el fonema. Diferencia la fonética de la fonología mencionando que
esta última basa sus intereses en elementos estrictamente funcionales. Afirma nuestro
autor: "podríamos decir que la fonología ha suscitado la creación de un tipo especial
de investigación fonética. Hablar de fonética fonológica supone, por lo menos, partir
conscientemente de los fonemas, es decir de los sonidos que tienen autonomía funcional"
(p. 140).
En las conclusiones se cierra el texto reseñado con una inferencia de lo anteriormente
expuesto y se afirma que "cada vez más, el lenguaje solicita interpretaciones que superen los criterios actuales y, aun desbordando la angostura de todo aquello que sólo
es explícito en la expresión, por este sendero, la lingüística fundamentada en el comportamiento valorativo del hombre, se enfrenta con un horizonte todavía sin límites a
la vista" (p. 152).

A. Koya: An butline Grammar (Gommu Dialect). University of
California Press. Berkeley and Los Angeles. 26 x 17 eros. Vlll-135 pp.

TYLER STEPHEN

La gramática que se establece del dialecto Koya por nuestro autor Stephen A. Tyler
data de una serie de documentos recogjdos entre los años de 1962 y 1963 durante un
trabajo etnográfico que se realizó acerca de la tribu Koya que habita en la parte central
de la India sobre el río Godavari. La mayor parte de los textos se refieren a la organización social de los koyas, es decir, modos de vida, divorcios, sacrificios, festivales,
dioses, orígenes, etcétera. Es notable que con base a textos de esta naturaleza se establezcan los elementos lingüísticos para estructurar una gramática que abarca un aspecto
fonológico, un aspecto morfológico y un aspecto sintáctico. Los textos pues, de esta
manera, han servido a un doble propósito: proveer un cuerpo de datos para el análisis
lingüístico y constituirse, al mismo tiempo, en elementos de referencia para construir
fundamentos culturales relevantes de esta población indígena.
En la introducción del texto que nos ocupa, el autor nos menciona una serie de datos
acerca de la distribución por estados y distritos de los koyas dentro de la geografía de
la India. La población Koya, conforme al censo levantado en 1931 abarcaba, en los
3 distritos más importantes de su distribución geográfica, un número aproximado de
79,209 habitantes. Para el año de 1941 habían crecido hasta llegar a cerca de 93,000
habitantes. Para el año de 1961 ya eran prácticamente 140,000 koyas. Es importante la
aculturación que se ha venido dando con la casta Telugu, la cual habita en las cercanías
de la región Koya; sin embargo, es importante hacer notar que poco ha influido la mencionada aculturaci6n en el aspecto lingüístico. La mayor parte de los hombres de la
casta Koya son bilingües ya que están en contacto contiguo con tribus de habla Gondi
o con otras castas Hindú. Hay que subrayar que entre las castas geográficamente adjuntas se tiene una diversidad dialectal que no impide, sin embargo, se entiendan
unos con otros ya que dichos dialectos --como es el caso de los koyas, telugus, y otros~,
pertenecen a un mismo tronco común.
En el análisis fonológico del dialecto Koya nuestro autor destaca los siguientes elementos: el dialecto tiene 29 fonemas segmentales y 8 fonemas suprasegmentales.
Los fonemas segmentales comprenden 10 vocales y 19 consonantes. Las vocales por
su punto de articulación pueden ser frontales, centrales o traseras y por su modo de
articulaci6n altas, medias y bajas.
Las consonantes por su punto de articulación pueden ser: bilabiales, dentales, dentoalveolares, alveolares, alveopalatales, prcpalatal-cacuminal, palatal, vehr y postvelares.

RICARDO ALANÍS GUAJ ARDO

688

689
H44

�Por su modo de articulación pueden ser: oclusivas, espirantes, aspiradas, africadas, laterales, nasales, fricativas, etc.
Las vocales tienen una distribución silábica en: inicial, medial y final. Algunas de
las vocales son raras en posición final. Otras vocales, en distribución final son raras
con excepción de funcionar como sufijos que expresan duda. Algunas vocales del dialecto Koya presentan alófonos como en el caso de la /o/, etc.
Las consonantes generalmente se distribuyen silábicamente en iniciales y mediales,
con excepción de algunas que tienen distribución final. Ciertas consonantes no ocurren
en un contexto intervocálico con excepción de estar ante vocal larga. Algunas consonantes del dialecto Koya no ocurren como geminadas, otras ocurren como tales pero
con cierta aspiración en el primer elemento de la geminación.
Los fonemas suprasegmentales en número de 8 consisten en 5 fonemas de juntura y
3 fonemas tonales. Los fonemas de junturas son uno interno y los otros 4 terminales.
Los fonemas tonales se dividen en bajo, mediano y alto. Se ha observado un tono
extra alto como variación libre del tono alto y que no es fonológicamente relevante,
es decir, no denota cambio de sentido.
Se observan en el dialecto Koya dos tipos de acento: el fuerte y el débil. El acento es
predecible en este dialecto sobre la base de la juntura, cantidad silábica y tono. Consecuentemente el acento no es fonológicamente relevante. En la frase el acento fuerte
regularmente recae sobre la primera sílaba. El acento débil recae en sílabas cortas. El
acento fuerte puede recaer en ocasiones en sílaba final de una secuencia antes de
una juntura terminal pero en relación con la entonación del patrón tonal.
El autor del texto por nosotros comentado abunda en cada uno de los elementos
fonológicos con innumerables ejemplos del dialecto.
El capítulo dedicado a la parte morfológica abarca: Nombres, cualificadores y formas menores. El nombre, nos dice el autor, está compuesto por un núcleo más una
serie mayor o menor de sufijos. El núcleo no es otra cosa que un morfema inanalizable
o bien una raíz morfémica más una serie de sufijos derivacionales. El núcleo del
nombre puede ser, de esta manera, monosilábico o polisilábico. Los núcleos monosilábicos son monomorfémicos. Los núcleos polisilábicos son analizables en 2 o más morfemas ( una raíz y varios sufijos formativos).

monomorfémicos y a los complejos. Los cualificadores en pos1c1on atributiva al nombre
son adjetivos y los de posición atributiva al verbo son adverbios. Se dan innumerables
ejemplos de estos elementos.
Las formas menores se dividen en clíticos, interjecciones, conexiones y complementos.
El capítulo cuarto se dedica exclusivamente al análisis de los verbos. Los verbos al
igual que los nombres, se componen de un núcleo o base y 11na serie mayor o menor
de sufijos. La base puede ser monomorfémica o analizable en una raíz más uno o
varios sufijos derivacionales. Los sufijos incluyen tiempo, modo y terminación personal.
Con base a la distribución sufija! y a la posición sintáctica, los verbos pueden ser
finitos y no finitos. Los verbos finitos consisten de una base verbal más sufijos de
tiempo y modo y una terminación más o menos personal. Esta clase de verbos se da
sólo antes de juntura final. Los verbos no finitos se dan antes de junturas no finales
y no ocurren en contextos con finales personales.
Los sufijos derivativos se dividen en transitivos, intransitivos y causativos. Todos los
aspectos verbales son considerados ampliamente por nuestro autor.
El capítulo dedicado a la sintaxis nos muestra 7 clases externas de distribución, las
cuales son: Sujeto, objeto, asociación, locación, habla tivos, verbos finitos y verbos no
finitos. Aparte existen 7 clases de distribución menor externa, las cuales son: Clíticos,
palabras eco, postposiciones, interjecciones, conectivos, complementos y palabras temporales. Se analizan, conforme a estos estamentos, diversos tipos de frases del dialecto
Koya.
Para finalizar el texto se incluyen varios apéndices, el más importante de los cuales
es el llamado análisis textual. Es interesante el método utilizado para este análisis
que sigue muy de cerca al análisis de la gramática transformacional en su primer acercamiento (l. C.).
Es encomiable la labor del autor del texto que ahora reseñamos ya que no solamente
nos deja penetrar en la compleja gramática de uno de los dialectos Hindis, sino que
también nos ejemplifica un método de análisis lingüístico.
RICA!IDO ALANÍS GUAJARDO

Los nombres los divide nuestro autor conforme a sus terminaciones. Una clase muy
importante de nombres es la de los terminados en -a. Los plurales de esta serie se
hacen en /-Ku/ o /-M/. Otro grupo importante es la de los nombres terminados en
-u. Estos forman su plural con /-Ku/ o /-K/. Afirma el autor que una serie de
nombres terminados en -m provienen del dialecto de la casta Telugu ya que las palabras
nativas del Koya tienen formas alternadas en un número mínimo en -m.
En otro apartado del capítulo nuestro autor analiza una serie de sufijos en virtud
a su función dentro del esquema lingüístico del Koya y a su significado semántico.
Se afirma que existen alrededor de 29 sufijos con funciones y significado diferente. Los
sufijos pueden ser de 4 clases: Plural, oblicuo, casual y posposicional.
En otras secciones del capítulo analiza los cualificadores distinguiendo en ellos a los

690

691

�MYDANs, SHELLEY. Thomas. Ediciones Grijalbo, S. A. Barcelona. México. 197 l.

En su primera edición en español y traducida por A. Saumell Bernáus, llega hasta
nosotros esta novela de Shellcy Mydans. Tomando como personaje central a Thomas
Becket, la novelista recrea la vida, pasión y milagros del santo en esa época oscura
de la corte del rey Enrique II de Inglaterra.
Con gran habilidad Shelley Mydans desarrolla su novela. Está dividida en cinco
partes y un epilogo. El punto de partida es el asesinato y los milagros del santo. Después se retrocede en el tiempo para presentar a Thomas el estudiante, el Canciller y el
Arzobispo. Para terminar, el exilio, signo por demás elocuente de la caída en desgracia
ante los ojos del rey.
El asunto es interesante aun cuando ya ha sido tomado por otros autores como T.
S. Eliot y Jean Anouilh.
Thomas de Londres, el hombre mundano, hijo de un comerciante londinense, por
azar fue a quedar bajo la protección de un noble barón de la corte de Enrique I, quien
encantado con la personalidad del joven lo lleva a prepararse para una oscura carrera
eclesiástica. Pero el destino le reservaba a Thomas un destino superior.
Llega por sus dotes políticas a la Cancillería del joven rey Enrique II y pasa a ser
el segundo personaje más poderoso de toda Inglaterra. Sagaz diplomático y soldado
esclarecido. El rey esperando dominar a la Iglesia lo eleva a la silla episcopal de Canterbury, y allí es donde surge el hondo drama.
Con gran conocimiento de los hechos, fruto de una intensa investigación, Shelley
Mydans presenta la dura elección del Arzobispo entre la Iglesia y el Estado. Su decisión
por la primera acarrea a Thomas el destierro y más tarde la muerte.
La novelista recopiló datos pertinentes al santo, durante 10 años. Visitó todos los
lugares en los que sucedieron los hechos tratando de encontrar las originales fuentes
medievales.
Es una novela agradable de leer aun cuando un poco cansada en cuanto a la gran
cantidad de personajes ambientales. Acertada en Jo tocante a la descripción y recreación
de esa época pretérita y a la presentación de los personajes buscando sobre todo hacer
resaltar la figura de Thomas y la del Rey.
LETICIA PÉREZ GuTIÉRREZ

M.L.E.

693

�\

FRANCISCO VELA GoNzÁLEZ. Diario de la Revolución. Primer Tomo. Año de 1913.
Edición auspiciada por el Patronato Universitario de Nuevo León, MCMLXXI.
Editorial Alfonso Reyes, Monterrey, N. L., 2,000 ejemplares.

Siempre he sentido una mezcla de admiración y gratitud hacia los hombres que en
diversas etapas del desarrollo de México apresuraron el parto de la Independencia con
un trueque de vidas, la consolidaron después al mismo precio y finalmente la rescataron de su celda de bayonetas, volviendo a cubrir un rédito de sangre que nunca termina.
A la Independencia, la Reforma y la Revolución, ha concurrido a platea de tres
muertes únicamente el pueblo ingenuo. Parece que otro tipo de público que no sea
ése, rehúye la asístencia a pesar de que después de la función resulta accionista mayoritario de la obra.
La Revolución de 1910 devoró enormes cifras de campesinos huérfanos de tierra, de
obreros vomitando acero para apuntalar la economía feudal, de oficinistas con ligas
sujetándoles las mangas de la camisa y el derecho de opinar, de estudiantes que aprendieron en el texto del fusil, de miles de hombres con la mochila vacía de justicia.
Uno de ellos, el teniente coronel y doctor Francisco Vela González, me hizo entrega el pasado 30 de agosto del primer tomo de su obra: Diario de la Revolución,
559 páginas redactadas con letra de protagonista real, en estilo sencillo como acostumbra serlo en todos sus actos. No trata de repicar campanas de historiador sino de
sumar a Jo mucho que se ha escrito, un guijarrito de experiencias propias, y lo hace
con fortuna, porque leyéndolo parece que estarnos sentados encarcelando una hoguera,
mientras oímos con huelga de respiración episodios guerreros que salen de una boca
que mordió angustia y miedo.
El Dr. Vela González arranca su trabajo de la Decena Trágica, para finalizarlo el
31 de diciembre de 1913. Reproduce día por día los acontecimientos políticos y 'militares registrados en la fecha, citando al final de cada uno el nombre de la obra o del
autor de quien tomó los datos.
Esto confirma que el Dr. Vela González se documentó a conciencia en la vasta bibliografía que produjo el hecho histórico. Comprueba también la paciencia y tes6n de que
se armó para ordenar los sucesos y comentarlos después, analizando la veracidad de
los informes expuestos sobre un mismo acto por vencidos y vencedores.
Lo más valioso de la obra son, para mi, los episodios en los que el autor fue prota-

695

�gonista, intercalados en el texto de acuerdo con el orden cronol6gico, a los que llama
con modestia: "testimonio personal" o "apuntes inéditos"; descripciones vivas narradas
con la calma que sobreviene después del paso de un tif6n. Estuve anotando en una
de las hojas iniciales en blanco el número de páginas y el tema que en ellas recuerda
el Dr. Vela González: pág. 26: "decena trágica"; pág. 33: "conoce a Huerta"; pág.
52 : "muerte de Marcos Hemández"; pág. 159: "resuelve escapar de México", etc.
Al final de la obra se leen ocho apéndices reproduciendo otros tantos documentos,
desde el programa del Partido Liberal redactado por los hermanos Flores Mag6n, hasta
el discurso que pronunci6 don Venustiano Carranza el 24 de septiembre de 1913 en
el sal6n de cabildos del municipio de Hermosillo; un índice bibliográfico de las 84
obras consultadas y el índice general y temático.
En 1913 Francisco Vela González era un joven estudiante inscrito en el segundo año
de la escuela de Medicina de la ciudad de México, profesi6n que su padre, Lázaro Vela
Hinojosa, confiaba que terminara sin contratiempos. Don Venustiano Carranza le había
asignado una modesta suma mensual para gastos personales.
El 9 de febrero, desde el interior del Palacio Nacional, contempla el descabellado
sacrificio del Gral. Bernardo Reyes y el primer arroyo de sangre que fluye titubeante
para convertirse más tarde en río caudaloso. La figura de Victoriano Huerta unida a
sus anteojos oscuros le produce .antipatía. El personal del Hospital Militar, donde labora como practicante, lo hostiliza por ser maderista. Allí pudo ver los estragos que
caus6 en el vientre de Marcos Hernández la bala pretoriana destinada al Presidente de
la República el día de la traici6n: martes 18.
Para el 24 de abril, Vela González había planeado ya unirse a las fuerzas de don
Venustiano Carranza. Su padre, don Lázaro, de 62 años, militaba en el comtitucionalismo pero recomendaba a su hijo que por ningún motivo abandonara los estudios.
Aar6n Sáenz y Manuel Pérez Treviño, compañeros en el Ateneo Fuente de Saltillo, y
ahora en México, con quienes compartía la fraternidad de norteño, escaparon antes
de que se cerraran las pinzas de la dictadura.
El 3 de mayo, argumentando ante los superiores una supuesta enfermedad de su
padre, obtiene permiso para dirigirse al norte que arde ya en combates. Se provee de
un estuche de cirugía y una pistola 38 en estado agónico. Obtiene a crédito un formulario francés de consultas médicas y quirúrgicas, a sabiendas de que nunca pagará
el primer abono. Cinco pesos que le obsequia un riquillo colega estudiante de leyes
tendrán que alargarse a cincuenta para llegar sin hambre a Monterrey. La despedida
de su madre y su hermana reviste la clásica escena de drama.
Llega sin contratiempo a Monterrey, donde las autoridades militares ante quienes se
presenta le recomiendan que espere hasta que Piedras Negras sea recuperada "en unos
cuantos días"; sigue a Matamoros, cruza la frontera por Brownsville y en rodeo por
tierra indiferente penetra de nuevo a México.
Narra después todas sus experiencias en el campo de resistencia armada al huertismo.
En Piedras Negras recibe el despacho de teniente aspirante al Cuerpo Médico de la
Revoluci6n con sueldo de tres pesos diarios. Un vago tufo de superstición lo cimbra
un instante al comprobar que la fecha del documento marca: martes 13. Vienen después la caída de un caballo con la imprescindible fractura de clavícula; las propie-

696

dades terapéuticas del mezcal de candela; la expropiac1on, por razones de guerra, de
libros de medicina alojados en mansiones huertistas; la observancia británica del "five
o'clock quebradora tea"; las primeras lágrimas vertidas ante el cadáver del amigo que
no pudo tomar Abasolo Viejo; la pobreza del arsenal médico, carente de lo más elemental para atender a los heridos, pero millonaria de tintura de yodo y agua oxigenada.
Dos mil quinientos hombres candidatos a la muerte veían en el estudiante Vela González la probabilidad de escapar de ella.
Padre e hijo se habían abrazado en Piedras Negras y seguían viéndose después de
cada acci6n de guerra sin atreverse a preguntar quién sobreviviría a quién. El 22 de
octubre a la vista de un Monterrey fortificado de uniformes caqui, conversan los
dos mi;ntras engullen una lata de sardinas. Ignoran que la muerte ha citado al teniente Lázaro Vela Hinojosa para encontrarse el día 23, sin excusa, en la plazuela
del Golfo.
PROFR. HuMBERTO BuENTELLO CHAPA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística.

�WoMACK JR., JoHN. Zapata y la Revolución Mexicana. Traducci6n de FRANCISCO GoNZÁLEZ ARAMBURU. Siglo XXI Editores, S. A. Tercera Edición, México, 1971.

Por su objetividad en el juicio, la obra de John Womack Jr., recuerda La Conquista Espiritual de México, de Robert Ricard; el Juárez y su México, de Ralph Roeder ;
Los Conquistadores Españoles, de Hammond Innes, y Huerta y la Revolución, de Edith
O'Shaunnessy. Martín Luis Guzmán afirma que los extranjeros "no penetran en el
misterio" del mexicano. (¿Realmente existe?).
La obra se divide en prefacio, prólogo, once capítulos, epílogo, tres apéndices y nota
bibliográfica. Incluye 28 fotografías muy interesantes. El estilo de Womack a pesar de
ser sencillo, es metódico y profundo. (El libro comienza como un cuento: "Este es un
libro acerca de unos campesinos que no querían cambiar y que, por eso mismo, hicieron
una revolución"). Se podría decir que el autor, como Martín Lutero, carga con la
profundidad como con una cruz, pues la de su parroquia -Womack es Doctor en
Historia por la Universidad de Harvard y Profesor de Historia Latinoamericana en
dicha Universidad- no puede negarla. Es rara la hoja del libro que tenga una sola
cita, casi todas tienen varias. El prólogo, los once capítulos y el epílogo tienen un
epígrafe, en el que el autor, haciendo gala de academicismo, resume lo que trata en
cada uno de ellos.
Al final de la obra utiliza de nuevo arabescos académicos al plantear preguntas de
tipo: ¿ Qué hubiera sucedido si. .. ? o proceder a indagaciones en forma parentética.
Womack trata de mantenerse lejano, objetivo. Si usa calificativos, los entrecomilla.
Sólo al final resume su opini6n -casi un epitafio-, sobre el líder agrarista cuya figura empieza a revalorarse: "El pueblo le pidió más de lo que podía dar".
Termina la obra con un análisis muy preciso sobre la incompletud de la reforma
agraria. Para ello toma el Ejido de Anenecuilco, lo sigue a través de sus vicisitudes y
lo sitúa en su realidad actual.
Se puede afirmar que la obra es documentadísima, pesada y objetiva y sin lugar a
dudas uno de los mejores estudios de Emiliano Zapata, del zapatismo y de sus relaciones con la Revolución Mexicana.
En la nota bibliográfica Womack comenta con amplitud y señorío académico el
material de que actualmente se dispone sobre el líder agrario y su obra. Con verdadera
minuciosidad harvardiana analiza hasta los filmes existentes sobre el Caudillo del Sur.

699

�El último párrafo de la obra de Womack dº . "
.
materiales útiles si hubiese proseguido mi bús ~e. Tal vez hubiese en~ontrado más
vados. Pero hacia la primavera de 1967
q cda_ de documentos pubhcados o prisólo la búsqueda de más detalles se h b'' me !pareció que el cuadro estaba claro. No
a 1 vue to menos fructíf
·
.
era, sino que los nuevos
d etalles que encontré obscureda 1 •
6
amor de la 'belleza indispcnsabl/ d: ;~res!i n ~ude según yo era la verdadera. Por
ar y e cons1 eré terminada mi búsqueda".

ª

~IC. FERNANDO GARZA QUIRÓS

Miembro de la Sociedad Nuevoleonesa
de Historia, Geografía y Estadística.

SEYMOUR B. The Jews in New Spain. University of Miami Press, Coral Gables, Florida, 1970.

L1EBMAN,

"Alteram audiamus partem" podría ser el comentario que despierta Liebman, pues
representa una visión hebrea de los acontecimientos históricos de la Nueva España, en
relación con la persecución de que eran objeto los judíos por sus creencias religiosas.
Liebman trata de colocarse en una posición objetiva. Al referirse a las consideraciones racistas de los españoles, menciona que tampoco entre los judíos "hay documentos que comprueben el matrimonio con indios".
Señala que las principales corrientes de judíos que llegaron a la Nueva España "eran
básicamente de origen español o portugués" y que aunque hubo otros grupos de judíos
europeos, éstos representaban U)lll minoría en el Nuevo Mundo. Por sus páginas pasan
narraciones de procesos, señala la abundancia de judios provenientes de Portugal ( tanto
que, durante la Colonia, portugués se convirtió en sinónimo de judío) y plantea preguntas de gran interés, como: ¿ Por qué los judíos -de origen español- residentes en
Holanda, Turquía, los Estados Pontificios, Norte de Africa, etc., donde gozaban de
libertad absoluta, venían a la Nueva España a sabiendas que iban a ser perseguidos?
Sostiene que éste es "uno de los grandes enigmas de la Historia Judía". En otros capítulos afirma que "los judíos en el México colonial llevaban una existencia casi
esquizofrénica", al referirse a las prácticas que utilizaban para "desbautizar" a sus
hijos, ocultar sus ayunos, encender velas las noches de los viernes, proceder a hacer las
oraciones que prescribe su religión, etc., etc. Subraya la socorrida costumbre de las
familias hebreas de tener a alguno de sus hijos en una orden moná~tica, para mostrar
una profunda religiosidad dentro de la fe católica y hace hincapié en que la "teología
de la judería mexicana no era profunda" (¿lo es ahora?).
En muchas ocasiones cae en vaguedades, como señalar que hubo varias sinagogas
en la ~ucva España, una en México, otra en Guadalajara y casi seguro una en Yucatán y otra en Monterrey, sin fundamentar estas aseveraciones, ni precisar fechas ni
lugares.
Señala y ejemplifica la dificultad de rastrear las genealogías de los judíos, no sólo
por el hecho de que los hijos podían llevar el apellido de un abuelo o un trasabuelo,
sino porque los hermanos del mismo padre y madre con frecuencia llevaban apellidos
diferentes, además de que "muchos judíos tenían un nombre secreto entre sus correligionarios" o "utilizaban apodos".
"Qué tantos miles de personas hubo cuya identidad religiosa permanece exitosamente

iOO

701

�oculta hasta la fecha, debe permanecer en el plan de conjeturas". Esto lo actualiza con
datos del FBI, organismo que sostiene que sólo puede detener al 20% de los delincuentes en un momento determinado, y acto seguido hace referencia a los 1553 volúmenes existentes en los archivos mexicanos, además de documentos en otros países
y documentos particulares o destruidos.
Al tratar de presentar la "versión de la otra parte", cita a rabinos que llaman a los
primeros judíos que llegaron a México "Príncipes de Israel". Desgraciadamente el libro
adolece de profundos defectos, faltas de juicio acertado y omisiones garrafales. Citaremos algunos de los más sobresalientes.
El autor no penetra en la ideología del siglo XVII, con la precisión necesaria para
poder situar los acontecimientos que menciona dentro del clima espiritual de la época,
sobre todo al hablar de la corrupción del Tribunal del Santo Oficio en el siglo citado,
menciona muy a vuela pluma que "los inquisidores mexicanos eran más severos que
los de España" (p. 93) y anteriormente (p. 60) había afirmado que los españoles no
entraban jamás en tratos con los que pisaban el Tribunal del Santo Oficio, mientras
que los criollos y mestizos sí lo hacían. En los últimos capítulos habla del enriquecimiento ilegítimo que encontró en 1659 el Visitador Don Pedro de Medina Rico en
los miembros -mexicanos todos ellos~ del Tribunal del Santo Oficio. Estos datos hubieran bastado a un observador más agudo, para cuando menos mencionar algunas
características de la naciente nacionalidad mexicana. En el caso de S. B. Liebman quedan en el tintero.
Habla de la Catedral de México (p. 117) situándola en Santiago de Tlatelolco, y en
la página 123 menciona al "académico franciscano" Angel Ma. Garibay K.
En la página 292 dice: "Uno de los más ilustres miembros de la familia Garza de
Monterrey hizo un donativo generoso al Centro de la Comunidad Judía, cuando se
construyó en este siglo, debido a que sus antepasados fueron judíos practicantes en
Monterrey". ¿ Ignora el autor que los que llevarnos ese apellido somos varios miles? Y
aún más ¿ que ese apellido casi es el gentilicio regiomontano? En esa misma página
habla de que "el pueblo de Jojutla en Nuevo León"; si alguien conoce la ubicación de
ese pueblo, agradeceríamos nos informasen al respecto, pues no nos ha sido posible
localizarlo en ningún mapa del Estado de Nuevo León. Los neurólogos afirman que
"la corteza cerebral es un mapa"; ¿ estará Jojutia en la masa encefálica de S. B.
Liebman?
Por último, en la página 296, con un paralelismo digno de mejor causa, habla del
"George \Vashington of Mexico" ... "Padre Jose Maria Hidalgo y Costilla" . . .
Si ante "el problema judío" de la época colonial el Tribunal de la Historia va a escuchar a la otra parte, tendrá que esperar.

Lic. FERNANDO GARZA Qu1aós
Miembro de la Sociedad Nuevoleonesa
de Historia, Geografía y Estadística.

702

SERGIO F. DE LA GARZA. Derecho Financiero Mexicano, Editorial Porrúa, S. A. Tercera
edición. México, 1969.
Debido a la gentileza de su autor, el sc;.ñor licenciado Sergio Francisco de la Garza,
ha llegado a nuestro poder su libro titulado: El Derecho Financiero .Mexicano, ~¡ que
viene a constituir una meritoria contribución y un serio tratado sobre la matena que
cada día adquiere mayor importancia en México y en el mundo, esto es, la de las
finanzas.
El Lic. Sergio Francisco de la Garza, cuya brillante ejecutoria como tratadista Y catedrático por muchos años del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey,
ex catedrático de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Univer;idad Autónoma de Nuevo León, y autor también de importantes estudios, tales como El Municipio, Historia, Naturaleza y Gobierno, publicado en 1947, por la Editorial Jus; El
Régimen Jurldico de la Empresa Bancaria en México, dos ediciones, publicado por la
Editorial del ITESM, 1965-1970; Programa para el Curso de Derecho Financiero, E~itorial ITESM, 1970; Programa y Materiales para el Curso de Derecho Bancario,
Editorial ITESM, 3 ediciones, de 1963 a 1971; nos brinda el autor en esta su obra,
El Derecho Financiero Mexicano, que va ya en su tercera edición, una guía inapreciable de contenido, en el que se observa un criterio jurídico profundo en el difícil
campo del Derecho Financiero, en general, y en particular, en lo que respecta fundamentalmente a la teoría y al Derecho Mexicano.
La obra que comentamos, Derecho Financiero Mexicano, consta de 679 páginas Y
fue publicada por la Editorial Porrúa, S. A., misma que está dividida en la forma
siguiente:
Parte Primera.-Principios Generales. Capítulo l. La Actividad Financiera del Estado.
Capítulo II. Nociones Generales del Derecho Financiero; Capítulo 111. El Organo de
la Actividad Financiera Estatal.
Parte segunda.-E1 Derecho Patrimonial del Estado. Capítulo l. Concepto Y Divi~i6_n
de los Bienes del Estado; Capítulo 11. El Dominio Público; Capítulo 111. El Dominio
Privado; Capítulo IV. Los Bienes de los Estados; Capítulo V. Los Bienes de los Municipios.

Parte Tercera.-El Derecho Presupuestario. Capítulo l. Concepto del Presupuesto; Capítulo II. El Presupuesto de Ingresos; Capítulo 111. El Presupuesto de Egresos; Capítulo
IV. Contenido del Presupuesto; Capítulo V. Preparaci6n y Aprobaci6n del Presupuesto;
Capítulo VI. La ejecuci6n del Presupuesto; Capítulo VII. El Control Administrativo del
Presupuesto; Capítulo VIII. El Control Legislativo del Presupuesto.

703

�P~rte Cuarta.-~/ Derec~o !ributario. Capítulo I. El Poder Tributario del Estado;
Capitulo
II. Límites
del Poder Tributario·, Capitulo 111• L OS T TI"b u t OS;
C
,
. . Constitucionales
.
ap1tulo IV. Clasif1cac16n de los Impuestos; Capítulo V. El Hecho Imponible O Presupuesto del Hecho ~el Tributo; Capítulo VI. La Relaci6n Jurídica Tributaria, Naturaleza
Y Categorías; ~a~1tulo VII. Los _Ele':'entos Subje!ivos de la Relaci6n Tributaria; Capítulo ~111: Nacimiento y Determinaci6n del Crédito Fiscal; Capítulo JX. Garantías del
Créd'.to Fiscal; Capítulo X. La Extinci6n de la Obligaci6n Tributaria; Capítulo XI. Alterac1iones de los Plazos de Cumplimiento de la Obligaci6n Tributaria. Bibliografía Genera.
Lic. ALBERTO GARcÍA GówEz

ANTONIO POMPA Y POMPA CON LOS
ORIGENES DE LA INDEPENDENCIA MEXICANA
DR. J. M. MuRIÁ I RouuT,
de la Universidad de Puerto Rico.

DENTRO DE su FIDELIDAD y dedicaci6n a una constante búsqueda de lo histórico, Don
Antonio Pompa y Pompa sorprende a veces por su versatilidad.
Casi semanalmente lo vemos preocupado por los más diversos asuntos caseros que
afectan o se relacionan con la no muy bien avenida familia de historiadores mexicanos.
En su columna de Novedades, donde no da a conocer su identidad (secreto a voces)
Jo encontramos ya fustigando, ya estimulando y, sobre todo, extrayendo de toda situaci6n, por áspera que ésta sea, una buena dosis de buen humor; cualidad indiscutible
de quien se resiste a ser arrastrado por lo trágico de la vida contemporánea. Si en él
estuviera, con seguridad que nos convertirla al mundo de hoy en una deliciosa y constructiva comedia.
Pero no todo es ligereza y frivolidad superficial; también hay una faceta austera y
rigurosa con el trabajo. Recientemente lo hemos visto abordar seriamente el tema de
los calendarios que han operado en México en una edición de la U.N.A.M. y de ahí
ha brincado a tratar los Orígenes de la Independencia Mexicana (Banco Industrial de
Jalisco. Guadalajara. 1970) que ha motivado la redacción de estas lineas.
Consecuente con su función incitadora, que debe acompañar a todo director de
biblioteca, de sugerir y estimular nuevos estudios y de abrir caminos diferentes, Pompa
y Pompa nos dispara en 133 páginas de texto, XXVII minicapítulos que sugieren y
esbozan brevemente un mismo número de cuestiones que, sin ser las únicas, deben manejarse para llegar a una buena explicación del porqué de nuestro movimiento de
independencia, respecto a las cuales no pretende ser definitivo ni considerar, en ningún momento, haber llegado a una conclusión final, aunque sí plantea diversas posiciones y puntos de vista y un intento de explicación de índole global, fundamental o
básica.
No se trata pues, de una presentación de hechos sino de ideas, muchas de las cuales
pueden ser discutibles y, tal vez, rebatibles, siendo esta confrontación precisamente lo
que el autor busca con la firme creencia de que ei resultado de un debate sólo puede
llevar a una mayor luz sobre tan importante asunto que, para "servir a nuestra patria

704

705

�conociéndola mejor" (como el propio libro clama en su "Umbral"), debe tratarse "sin
tapujos" y sin caer en una "apología patriotera". Todo lo cual hace que la Historia
pierda su finalidad principal de explicación para la comprensión y se utilice como
arma o instrumento en favor de actitudes que, la mayoría de las veces, nada tienen
que ver con el fenómeno histórico mismo.

tiempo, en relación a las ideas reinantes en el siglo XVIII, sobre todo en términos
tan primarios: " ...y tras ese renacimiento que transformaría los pensamientos y las
acciones de los hombres se agitarían las conciencias con una nueva filosofía [el racionalismo] dirigiendo a las inteligencias por distintos aunque no rectos [!] derroteros" (p.
42) o bien : "No negamos que haya habido muchos abusos en el antiguo régimen, pero
ellos podían haberse corregido haciendo volver a la Humanidad hacia la enseñanza
humanística y no echarla en brazos de una revolución que se tradujo en el imperio y
culto a la razón limitada del hombre" (p. 43).

Por otro lado, es encomiable que Orígenes de la Independencia Mexicana insista
en la imperiosa necesidad de dejar de presentar nuestro pasado exclusivamente como una
secuencia de hechos políticos y militares, incitando así al estudio de otros aspectos
(sociedad, economía, educación, etc.) cuyo papel es también preponderante en la vida
de los pueblos. Al abrir el ángulo de acción sobre un determinado hecho, en este
caso la Independencia de México, a 360 grados, Pompa entra de lleno en uno de los
principales requerimientos de la Historiografía Moderna: explicar los fenómenos de
acuerdo con todo lo que sucede a su alrededor, y no buscando, como se ha hecho
muchísimo, la existencia de unos pocos acontecimientos determinantes. Además, es
notable también el esfuerzo por plantear los acontecimientos de esa gesta en conexión
con el mundo hispanoamericano, del que nuestro país forma parte integral de una
manera ineludible.

Es decir, que en su afán de defensa del Estado Español en Indias, comete Pompa
lo que puede ser su mayor desliz, el de hacer lo que en un tiempo fue la Filosofía de la
Historia y que en términos corrientes podría subtitularse como lo que pudo haber sido
y no fue y ponerle acompañamiento de canción; es decir, lo que hubiera podido hacerse
con el Estado Español en vez de lanzarse a buscar la independencia, como si todavía no
se tratara de algo que ya sucedió.

El estilo de Pompa en Orígenes. .. es sumamento didáctico, puesto que pretende
poner su libro también al alcance de los profanos y recién iniciados en la materia. Tal
vez por eso se haya tomado la libertad, lícita en un ensayo de este tipo, de omitir todo
el aparato erudito de notas al calce que fundamenten y, dado el caso, demuestren sus
opiniones y conclusiones, algunas veces quizá demasiado arriesgadas y otras un tanto
ahistóricas :

El primero de ellos, quizá planteado como de una importancia menor que el segundo, lo constituyó el "anhelo por la libertad" del pueblo mexicano. Una "lícita"
necesidad de autonomía producto de una especie de "mística laica" (p. 17).

Un buen ejemplo puede tornarse del ya recurrido Umbral, en donde asegura que "México no ha sido ni es un país independiente . .. " con lo cual, en el sentido en que
él lo dice puede estarse de acuerdo; pero sí sorprende más la afirmación que prosigue,•
pretenciosa de determinar hasta el futuro remoto: " ...y posiblemente no lo podrá ser
en un sentido lato, puesto que sigue respondiendo a su estructura de país colonial" (p.
8). Lo único que se pretende señalar aquí es que el hecho de que el México sea hoy
una colonia, no asegura su status por los siglos de los siglos.
En otras ocasiones, Pompa, muy a su pesar, pues en varias ocasiones se manifiesta
en contra de ello, cae en el común anacronismo de emitir, desde su posición de hombre
del siglo XX, opiniones y juicios de valor muy simplistas sobre actitudes del pasado.
En su admiración por el mundo colonial pretende justificarlo ahora llamándolo "régimen si se quiere con multitud de lacras, pero legal y responsable" añadiendo que la
Independencia nos llevó a otro "ilegal e irresponsable dentro de nuestra estructura jurídica" (p. 8 y repetido en p. 35). Más bien opinamos que lo legal y lo responsable
son cosas tan relativas de acuerdo con el tiempo, el espacio y el punto de vista de
cada quien que, en su calidad de adjetivos en que los usa Pompa, tal parece que debieran desaparecer del léxico historiográfico.
El autor, si no se muestra contrario a la acción independizadora, sí muestra su insatisfacción en la forma como se hizo, entre otras cosas, por romper los lazos con España
(p. 13) y por haber emprendido una guerra contra ella (p. 35) al servicio de un
racionalismo o un culto a la razón del que seguramente no participa hoy, lo cual es
lícito y perfectamente explicable, pero al que no debería oponerse desde su propio

706

Según Pompa, y eso se convierte en la tesis, o tal vez la hipótesis, fundamental y
constantemente repetida en su trabajo, la Independencia de México, en tanto que
enfrentamiento con el sistema medieval español, fue de inspiración francesa y propulsada
por dos factores fundamentales:

Y el segundo, tal vez inspirado, aunque sea de lejos, en el poinsetismo a que Don
José Vasconcelos atribuye casi todos los males de México, cuya obra Pompa se insinúa
como buen conocedor: En Orígenes... se concibe una entidad o institución abstracta
a la que denomina "super-estado-liberal-revolucionario" que fue el que "defraudó el
caro don de la autonomía de un pueblo" (p. 9) . Este superestado que decididamente
no goza de las simpatías del autor, está constituido por los gobiernos de Estados Unidos,
Inglaterra y Francia, siendo sus principales agentes Jefferson, Pitt y Napoleón, es el
responsable de que México y el resto de Hispanoamérica conserven hoy esa estructura
colonial que la hace depender culturalmente de Europa y económica y políticamente
de los Estados Unidos.
El mejor ámbito que encontró el Superestado para manipular y dirigir la Independencia de los países hispanoamericanos, fue el mar; de ahí su tesis un tanto sorprendente y original que enuncia como título del capítulo XV "La Independencia se originó
en el mar", antecedido de otro dedicado a explicar la enorme importancia que tuvo la
piratería, en sus diversas facetas, en el asunto en cuestión.
Por último, en el capítulo XXIV hay algo que puede sorprender o parecer una
veleidad curiosa: Pompa habla de él mismo como si se tratara de una tercera persona:
" ...nos ha presentado en síntesis el historiador Antonio Pompa y Pompa". Lo que
sucede es que el trabajo se redactó para concursar en la Rama de Historia de los 111
Juegos Florales Septembrinos de la Ciudad de Guadalajara, por lo que tuvo que presentarse con seudónimo y no podía revelar el verdadero nombre del autor, y tal parece
que una vez premiado pasó a las máquinas sin ninguna modificación, habiéndosele,
eso sí, agregado unas elegantes y discretas ilustraciones de Zita Basich, unas fotografías
de papeles y grabados de la época y dos documentos muy importantes para el estudio

707

�de la historia de América: Una carta de Esteban Morín desde el "Supremo Consejo
de Charleston ( Esta~os rudos de_ 1~. América del Norte)" al Conde de Grasse-Tilly;
Y la _mu! famosa e ir6rucamente dificil de conseguir Carta a los Españoles americanos
de~ _Jesuita Juan Pablo Viscardo Y Guzmán, que por sí sola justificaría una costosa
edici_6n. Es de alabarse el criterio del profesor Pompa y Pompa al decidir incluirla en
su libro.

_u

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'

711

710

r

�Acab6se de imprimir el d!a 7 de octubre de 1972, en los Talleres de la
Editorial Jus, S. A., Plaza de Abasolo
14, Col. Guerrero. México 3, D. F. El
tiro fue de 1,000 ejemplares.

0026

�</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS

13

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

19 7 2

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�HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS

13

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

19 7 2

�Derechos Reservados ©
por el Centro de Estudios Humanísticos de la U.N.L.
La responsabilidad derivada de los estudios contenidos en este

HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Anuario corresponde exclusivamente a sus respectivos autores.

CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS DE LA
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
Presidente y Jefe de la Sección de Filosofía:
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Jefe de la Sección de Letras:
LIC. EDUARDO GUERRA CASTELLANOS
PRIMERA EDICION

Jefe de la Sección de Historia:

Octubre de 1972.- 1,000 ejemplares.

PROFR. ISRAEL CAVAZOS GARZA

Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:
Lic. ALBERTO GARCÍA G6MEZ

13
HUMANITAS
Correspondencia: Centro de Estudios
Humanísticos. - Dirección: Facultad
de Filosofía y Letras de la Universidad
de Nuevo León, Ciudad Universitaria. - Monterrey, N. L. - México

1972

�INDICE
SECCIÓN PRIMERA
FILOSOFIA

(A) INVESTIGADORES LOCALES
Dr. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE:
Profr. MARIO A. AGUILERA MEJÍA:

Filosofía de la Religión . .

13

Un Filósofo en el Olvido.-Jules

Lequier . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

29

Hombre y SoGiedad . . . . . . . . . . . . . . . .

47

Una !nGursión Psicofilológica en Derecho . .

131

Dr. HÉCTOR GoNzÁLEZ URIBE:
Dr. F . RuBÉN DELGADO:

(B) CoLABORADORES FORÁNEOS
Profr. Dr. MICHELE

F.

SCIAccA:

La Pérdida de la Verdad

65

J. voN R1NTELEN: Incrementos y Mermas de la Realidad en las Ciencias y la Filosofía . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

77

S. URBANSKI: Hispanoamérica ,,, Angloamérica: Disparidades en la Conducta Social . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

93

Meditación en Torno a la Soledad . . . . .

111

Profr. Dr. FRITz

Dr. EDMUND

Dr. JosÉ RunÉN SANABRIA:

7

�SECCIÓN SEGUNDA

Profr. SILVIO ZAvALA: Primeros Títulos de Encomienda en la Nueva

LETRAS
(A) INVESTIGADORES LOCALES
Lic. EDUARDO GUERRA CASTELLANOS: Los Sintetizadores y la Síntesis

del Lenguaje . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Influencia Musical en la Poesía
de Federico García Lorca . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
ELISABETH K. DE HINOJOSA: La Cobardía de Falstaff . . . . . . . . . . . . . .

143

LETICIA PÉREz GuTIÉRREz M .L.E.:

179
189

(B) COLABORADORES FORÁNEOS
Lic. Cmo R. DE LA GARZA: La Obra Literaria del Primer Obispo de

Tamaulipas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 205
Profr. BENJAMÍN MORQUECHO: Dialéctica de la Interioridad y la Exterioridad en un Poema de Ramón López Velarde . . . . . . . . . . . . . . . . . . 213
Dr. SALVATORE BizzARRo: El Enigma del Tiempo en la Obra de Jorge
Luis Borges . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 219
Lic. JORGE DÍAz VÉLEZ: La Obra Semántica de Juan Bautista Selva . . 233
Profra. RAMONA LAGOS B.: Tres Aspectos Significativos en 'Ternura', de
Gabriela Mistral . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 243

España . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Lic. RAFAEL MoNTEJANO v AGUIÑAGA: Métodos de Investigación de la
Historia Regional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
ANTHONY BRYAN: El Papel del General Bernardo Reyes en la Política
Nacional y Regional de México . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. PETER Bovo-BowMAN: La Emigración Peninsular a la Nueva España
Hasta 1580 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. JoE B. FRANTZ: Estado de la Historia Oral en los Estados Unidos,
con Algunas Implicaciones para México . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. EDWARD H. MosELEY: Los Planes de Ayutla y Monterrey . . . . . . . .
Dr. CHARLES HARR!s: Un Imperio Mexicano: El Latifundio de los Sánchez Navarro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. DAVID M. VIGNEss: La República del Río Bravo . . . . . . . . . . . . .
Dr. LINo ÜÓMEZ CANEDO: Misiones del Colegio de Pachuca en el Obispado del Nuevo Reino de León . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

327
331
341
353
365
383
395
409

SECCIÓN CUARTA
CIENCIAS

SOCIALES

(A) INVESTIGADORES LOCALES
Lic. ALBERTO GARCÍA ÜÓMEZ: La Universidad Internacional de la Paz

SECCIÓN TERCERA

315

457

Lic. JoRGE MoNTEMAYOR SALAZAR: La Triplicidad de Funciones del

Poder Estatal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

HISTORIA

613

(A) INVESTIGADORES LOCALES
(B) COLABORADORES FORÁNEOS
Profr. lsRAEL CAvAzos GARzA: El Municipio de General Escobedo

263

en su Tiempo y en el Nuestro . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

485
La Reforma Liberal en México . . . . . . . . . 509

Dr. LuCio MENDIETA Y NÚÑEZ: La Cuestión Racial en América

Dr. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE: Don V asco de Quiroga

273

Profr. ISIDRO VIZCAYA CANALES: Factores Adversos para el Desarrollo de

ANTONIO POMPA Y POMPA:

Dra. ANGELES MENDIETA ALATORRE: Las Generaciones Adultas Bajo

las Provincias Internas en los últimos años de la Dominación Española 293

561
!'177
Dr. CARLOS AUGUSTO FERNÁNDES: Portugal en el Mundo Actual . . 583
Profo. GREGORIO l. PALACÍN: Sobre el Valor de la Moneda en la Epoca
de Cervantes . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 599
el Estupor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Dr. RICHARD A. JoHNSON: Un Nuevo Aspecto de la Reforma en México
(B) COLABORADORES FoRÁNEOS
Profr. Luis GoNzÁLEz: Linaje, Miseria y Porvenir de la Historia Local

8

301

9

�SECCIÓN

QUINTA

COMENTARIOS Y RESE~AS
BIBLIOGRAFICAS

Una Nueva y Sobresaliente Obra de Fritz-Joachim von Rintelen, DR. AGUSTÍN
BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE, 629.-Le Temps et la Mort Dans la Philosophie Contemporaine D'Amerique Latine,DR. AGUSTÍN BAsAvE FERNÁNDEZ
DEL VALLE, 633.-José Fuentes Mares: La Revolución Mexicana -Memorias de un Espectador-, DR. AGusTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE,
635.-Comentario en Torno al 'Memorandum de Worms', DR. AGusriN
BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE, 641.-Temática de la Obra "Ser y Quehacer
de la Universidad" del Dr. Agustín Basave Fernández del Valle, Lic. JORGE
MoNTEMAYOR SALAZAR, 643.-¿Ciencia contra/con Filosofía?, ZDENEK
Kommr, 649.-La Dimensión de Profundidad a Través de un Símbolo
íntimo en un Poema de Juan Ramón Jiménez, Luis MuÑoz GoNZÁLEZ,
655.-Tentación y Penitencia en Al Filo del Agua de Agustín Yáñez, RAMÓN
LAGOS BusTOs, 661.-Responsabilidad y Cambio Histórico: Una Nueva
Obra de Richard Wisser. DR. JosÉ ALBERTO SoTO B., 671.-Chomsky,
Noam: El Lenguaje y el Entendimiento, BERTHA AURORA SÁNCHEZ DE LA
GARZA, 677.-Sapir, Edward, y Harry Hoijer: The Phonology and Morphology of The Navaho Language, RICARDO ALANÍS GuAJARDO, 681.-Quilis,
Antonio: Fonética Española en Imágenes, BERTHA A. SÁNCHEZ DE LA GARZA,
685.-Cerdá Massó, Ramón: Lingüística, Hoy, RICARDO ALANÍS GUAJARDO,
687.-Tyler Stephen A.: Koya: An Outline Grammar (Gommu Dialect),
RICARDO ALANÍs GuAJARDO, 689.-Mydans, Shelley: Thomas, LETICIA
PÉREZ GuTIÉRREz M.L.E., 693.-Francisco Vela González, Diario de la
Revolución, PROFR. HuMBERTO BuENTELLO CHAPA, 695.-Womack Jr.,
John, Zapata y la Revolución Mexicana, FERNANDO GARZA Qumós,
699.-Liebman, Seymour B. The Jews in New Spain, FERNANDO GARZA
Qumós, 701.-Sergio F. de la Garza: Derecho Financiero M exicano, Lic.
ALBERTO GARCÍA GóMEZ, 703.-Antonio Pompa y Pompa con los Orígenes
de la Independencia Mexicana, DR. J. M. MURIA I RouRET, 705.

10

Sección Primera

FILOSOFIA

�FILOSOFtA DE LA RELIGIÓN
- Estructura y Sentido -

DR.

AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Presidente del Centro de Estudios
Humanísticos de la U.A.N.L.
Sumario: 1.-El hecho religioso -Descripción Fenomenológica-. 2.-Esencia de lo Religioso. 3.-El valor de lo Santo. 4.-Estructura de la fe. 5.-Tipos humanos de religiosidad. 6.-Examen de la religiosidad interior. 7.-Dios Vive.

1. EL

HECHO RELIGIOSO

DE UNA MANERA o DE OTRA, los hombres han intentado y siguen intentando
relacionarse con un ser trascendente, con un ser distinto, en sus condiciones
de vida, de todos los seres humanos. Este es un hecho, no una teoría. Hecho
que en su descrieción esencial debe servir de punto de partida a toda Filosofía
de la Religión. Antes de las demostraciones están las mostraciones. Mostremos,
pues, fenomenológicamente, el hecho religioso.
Hay una actitud vital humana particular, específica, irreductible que es la
actitud del hombre que implora, que clama, que invoca ... No se trata de
una simple actitud teorética sino de una invocación a un Ser que en un
sentido se teme y en otro se desea. Todo rito exterior -signo, al final de
cuentas- expresa, o intenta expresar, un contenido. Cuando un hombre
hace un sacrificio, tiene la presencia, a lo menos intencional, de un Ser personal trascendente, profundamente admirado y temido. Se busca propiciar a
ese Ser superior y misterioso, sometiéndosele. Las deficiencias que el hombre
encuentra dentro de sí le impelen, razonablemente, a buscar ayuda y dirección en Alguien que está por encima de él. La misma ley natural escrita en
el corazón de los hombres es un testimonio de acatamiento. La conciencia
nos dice que debemos hacer el bien y evitar el mal. De aquí surge la atracción a ese Ser que por su bondad es amable y que por su poder es temible
para los transgresores de su Ley.
El ser humano tiene una inescindible dimensión religiosa. Por ello se le
ha llamado animal religioso. ¿ Cómo explicar esta esencial dimensión? Nuestra
13

�insuficiencia radical, nuestra evidente finitud, nuestras insoslayables limitaciones en el orden del ser, del conocer y del poder son patentes. Pero al lado
de esta conciencia de límites y de insuficiencia es también patente nuestra tendencia a superar, de algún modo, la contingencia. Porque experimentamos
de algún modo nuestra dependencia de lo absoluto, Schleiermacher quiso
hacer del sentimiento de dependencia la esencia del fenómeno religioso. Es menester, sin embargo, no dejarse llevar por caracterizaciones incompletas del
acto religioso. Distinto de todo lo que encontramos en las cosas y en los hombres, ultramundano en consecuencia, el objeto en que termina la religión
se presenta como realidad viva y santa. "Todos los esfuerzos de la metafísica
atea tropiezan también con esa necesidad que el espíritu siente de la realidad
de un ser, que justifique la existencia de los seres, no sólo por la vía del
conocimiento y de la lógica -expresa José Todolí O.P.-, sino por las mismas exigencias del ser humano. Ni las leyes lógicas, por las cuales se gobierna
nuestro pensamiento, ni las exigencias de perfectividad que se manifiestan
en el ser humano, se sienten satisfechas con una realidad supuesta, con un
obrar 'como si' Dios realmente existiera. Si las leyes lógicas nos demuestran
en los otros tipos de valores, ciencia, arte, moral, la realidad de aquello que
demuestran, ¿ por qué no han de ser válidas cuando nos llevan a la realidad
de lo trascendente?" 1 Dios se nos presenta en la vivencia religiosa como Jo
incontaminado, como lo absoluto, como guardián de la ley y juez de toda
culpa. Precisamente por eso encomendamos a Dios nuestro problema de salvación. Sólo un poder sin límites nos puede dar nuestra salvación eterna, librándonos de nuestros males terrenos. Descubrimos lo divino como santo -no
puede tolerar en sí falta alguna-, como misterioso -incomprensible majestad- y como fascinante.
La fenomenología del hecho religioso nos muestra un sentimiento de dependencia con acento de esperanza. De no tener esperanza sería vano todo
sacrificio y no habría oraciones. Vaciamos nuestra alma y nos manifestamos
ante un Ser capaz de oímos y entendernos. Un Ser superi9r a todo lo demás
que nos arranca sentimientos de sumisión o de alabanza. Ante los dictámenes
de la propia conciencia que sigue la ley natural, nos acucia el sentido de la
propia responsabilidad. Este sentido nos insta a entregarnos a la divinidad y
a ver todas las cosas desde este ángulo fascinante. Cada vez que traicionamos
esta instancia perdemos la paz y la alegría, pero no la esperanza. La conciencia de la culpa mantiene viva la idea de un Dios-Justiciero. Más allá de
los objetos diversos y del mundo todo, nuestra conciencia religiosa apunta
' JosÉ ToooLf O. P., página 189, Filoso/la de la Religi6n, Editorial Gredos, Madrid, 1954.

14

a un "cumplimiento" adecuado en lo divino. Ningún bien finito y contingente puede liberamos de la angustia surgida de nuestra indigencia de creaturas.
Hay en cada uno de los hombres un fondo religioso recibido por Dios -no
sé si llamarle órgano religioso- susceptible de afinamiento y desarrollo. Se
trata de llevar a su cabal cumplimiento, desplegándolas, aquellas disposiciones recibidas. Al reconocer que no somos nuestra existencia, sino que pendemos en todo nuestro existir de la causa fundamental, que es Dios, nos sentimos
ligados, unidos ontológicamente y volvemos nuestro ser a la causa frontal.
Tras la descripción fenomenológica del hecho religioso, es preciso desentrañar su esencia y apuntar su sentido.

2.

ESENCIA DE LO RELIGIOSO

Si el hombre -como hemos apuntado- tiene una dimensión religiosa y
esta dimensión es plenamente ontológica, resulta conveniente dilucidar el significado del término religión. Etimológicamente, la palabra religión ha sido
interpretada en muy diversos modos. Cicerón observa: "Los que diligentemente cuidan y meditan lo que pertenece al culto de los dioses, han sido llamados religiosos de relegere".2 Según el ilustre tribuno romano, r~ligión -de
"relegere"- significa releer, repasar, meditar cuidadosamente. Prefiero la opinión de Lactancia que hace derivar el vocablo religión de religare: unir,
atár, ligar; porque en efecto se da un vínculo piadoso, reverencial en todo
fenómeno religioso. Con base en Lactancio, San Agustín propuso el verbo
reeligere (reelegir) como etimología de religión. Para el Santo Doctor la palabra en cuestión reviste un sentido de reelección o recuperación de Dios por
el hombre. Santo Tomás recuerda las anteriores definiciones etimológicas, sin
pronunciarse por ninguna, limitándose a señalar el elemento de relación con
Dios (ordo ad Deum) que se ofrece en todas ellas. La discusión etimológica
permanece en pie, sin que la lingüística moderna haya logrado arribar a
condiciones definitivas. En todo caso, la etimología de un término no puede
brindamos nunca la definición decisiva de la cosa indicada.
Abierto a lo real, enlazado con objetos y valores, nuestro espíritu tiene con
Dios una religación originaria y primordial. Por la religión la criatura, antes
distanciada de Dios, se liga voluntaria y libremente a su Creador, reconociéndole como sumo principio y último fin. Valor de los valores, cúmulo y
raíz de todas las perfecciones, Dios ("Jo santo") suscita en nosotros un acatamiento reverencial. Y esta actitud de reverencia es algo más que una referencia inmediata a una ley que aparece en nuestra conciencia de hombre.
• CICERÓN,

De Natura Deorum, II, 28.

15

�Se trata del reconocimiento de un poder trascendente, independiente de nosotros, con el cual entramos en una relación de dependencia. De ahí cierta
organización y cierta reglamentación de vida, que tienen su raíz en esos nexos
metafísicos de carácter religioso. Resulta grotesco, en consecuencia, el intento
de suplantar o destruir a la religión por medio de la ciencia. El conocimiento
y el amor de las realidades espirituales y el orden vital religioso están más
allá de las realidades visibles y tangibles que estudia la ciencia. A principios
de siglo, Adolfo von Harnack, profesor de Historia Eclesiástica en la Universidad de Berlín, cerraba brillantemente un curso sobre "La esencia del Cristianismo", en términos que hacemos nuestros: "Sólo la Religión, el amor a
Dios y al prójimo dan un sentido a la vida. La ciencia no puede darlo. Yo
hablo aquí de mi propia experiencia, como un hombre que, durante 30 años
ha aplicado el espíritu tanto a la una como a la otra. La ciencia pura es una
cosa maravillosa, y desgraciado de aquel que la vilipendia o en quien se debilitan las facultades del conocimiento científico. Pero a estas preguntas: ¿ de
dónde vienes? ¿para qué estás aquí?, la ciencia de hoy no da mejor respuesta
que la que daba hace dos o tres mil años. Ella nos instruye cuando se trata
de hechos, nos explica lo que parecía ser contradicción, coordina los fenómenos y rectifica las ilusiones de nuestra imaginación. Pero no nos enseña dónde
comienza la curva del mundo, ni la de nuestra vida, ni tampoco a dónde
lleva esta curva".3

órgano anímico para la aprehensión sentimental del "myterium tremendum et
fascinosum", para la percepción de lo supraterreno. Esta experiencia original,
irreductible, única, apunta hacia valores y realidades que están más allá de
la esfera natural, con una estructura totalmente diversa. Las prácticas religiosas sólo tienen sentido como posturas convenientes ante otro mundo dotado
de cualidades superiores, que trasciende la experiencia sensible y mecánica de
este mundo. "Pertenece a la religión -nos dice Santo Tomás-- hacer actos
de reverencia a Dios, considerado bajo un único aspecto: es decir en cuanto
es primer principio de la creación y del gobierno de las cosas. Compete a
Dios una excelencia singular, en cuanto trasciende infinitamente todas las cosas desde todo aspecto. . . de aquí que la religión es una virtud especial" .4
Sobre la dependencia absoluta de la criatura respecto a su Creador, se erige
el vínculo religioso: confesión de nuestra dependencia y reconocimiento de
la excelencia divina. Este elemento racional, ético, es el que convierte el amoral -y por tanto insuficiente- "estupor" señalado por Rudolf Otto, en inteligente temor admirativo y reverencial. Vale la pena examinar, cuidadosamente, el valor de lo santo.

Ante el mundo espiritual y divino, los hombres de los más diversos pueblos y tiempos han sentido siempre una primera impresión de maravilla y
estupor. Todo ser humano posee disposición para la experiencia de lo santo.
R. Orto, en su célebre obra Das Heilige, expresa que lo santo es, ante todo,
un "mysterium", algo que trasciende por completo la esfera de lo empírico,
lo "absolutamente otro". Ningún valor intramundano nos produce ese peculiar sentimiento de extrañeza, de misterio, de ultramundanismo. Lo "numinoso está, por esencia, oculto, escondido más allá de lo mundano, en otra
esfera del ser". Por eso obra sobre nosotros como un "mysterium tremendum''
que nos suscita un extraño temor y una peculiar reverencia. Más que de miedo,
debe hablarse de estupor ante lo inefable. Misterio fascinante que nos repele
por lo que tiene de "absolutamente otro", pero que a la vez nos atrae hacia
sí por su oculta amabilidad, belleza y sublimidad. En la polaridad de estas
dos operaciones, en esta contratensión, un suave estremecimiento de santo
terror nos ata ante lo santo.

En los límites de nuestra dependencia absoluta, de nuestra impotencia, como
creaturas, para toda cuestión de salvación, surge una irrefrenable tendencia
a lo absoluto. No se trata de una cuestión puramente científica, objetiva, impersonal. Trátase de una cuestión personalísima, esencialmente vital, que interesa nuestro ser íntimo. Nuestra vida entera se va a ver afectada por la solución que adoptemos ante este problema medular.
Si nuestro conocimiento tiene una dependencia íntima como relación a su
objeto, es preciso colocarnos en una actitud particular ante lo santo que le
sea adaptada. La única actitud espiritual que nos va a permitir ver la posibilidad de lo sobrenatural y de lo santo es la humildad. Humildad que estriba, ni más ni menos, en juzgarnos por lo que somos. Santa Teresa de Avila
advertía que la humildad está en la verdad. Perdemos la humildad siempre
que nos rebajemos o nos exaltamos más de la cuenta.
Lo santo es un valor primario, fundamental, que vale per se. En las vivencias religiosas aprehendemos lo santo con las determinaciones ónticas específicas que ha puesto de relieve la filosofía axiológica del siglo XX:
1) Lo santo es absoluto. En su "presencia" no hay ninguna duda, nada a
medias, nada relativo, ninguna contradicción, ningún subterfugio.

Nos importa destacar esta organización del alma humana para la experiencia íntima de un valor ultraterreno: lo santo. Estamos dotados de un
• AooLFo

1902.

16

VON HARNACK,

3.

página 317, L'ssence du Christianisme, París, Fisbacher
• SANTO

TOMÁS,

EL VALOR DE LO SANTO

Theol., Ila. Ilae., 81, 4.

17
H2

�2) Lo santo es perfecto. En ello no hay nada sin plenitud. No es nada a
medias, nada inacabado, nada imperfecto. No le falta nada.
3) Lo santo es misterio. Reside más allá de todo lo que nosotros podemos
comprender. Es totalmente distinto de todo lo demás que conocemos. Es lo
totalmente otro.
4) Lo santo es inaccesible. Está sideralmente alejado del hombre. No hay
camino natural que lleve hasta ello. Rechaza francamente. Erige delante de
sí un límite infranqueable.
5) Lo santo es majestad. Es todopoderoso. Ante ello es nada cualquier otro
poder. Es el poder.
6) Lo santo es enérgico. Demanda, exige. Es mandato imperativo o prohibitivo.
7) Lo santo es sublime. Es supraterrenal. Está en rango por encima de todo
lo terrenal.
8) Lo santo es fascinante. Atrae, seduce, embelesa, beatifica.5
Esta sistematizaci6n en Rudolf Otto, como lo hemos visto, no distingue
aún lo 6ntico de la forma :eropia de las vivencias. Aloys Müller en cambio,
destaca ya las determinaciones 6nticas de lo santo inmediatas y mediatas
'
pero sin fundarlo suficientemente en algo metafísico.'
Todas las cosas están religadas a Dios en cuanto a su ser, a su valer y a
su operar. El hombre no constituye ninguna excepción al principio general
antes expresado, aunque su religaci6n revista modalidades peculiares, exclusivas. Yo tengo el ser, pero no soy el ser. Mi ser proviene, por donaci6n de una
causa frontal y suprema que es un "Ipsum esse". Este Ser necesario, absolutamente uno e indivisible, no puede degradarse por emanaci6n, ni puede concebirse como una "Evolución creatriz" que sin ser "el ser", puesto que aún
no lo es, ha recibido la existencia que antes no tenía. Esto quiere decir que
no encontramos la raz6n última de su existencia sino en el Ser necesario, creador, que hace libremente de la nada todas las cosas existentes. En consecuencia, la creaci6n afecta a mi ser, que no es más que una participaci6n de aquel
Ser Supremo que me implantó en el ser. Dependo de mi Creador no tan
sólo en mi ser, sino también en mi permanencia en el ser. Por el peso de
mi nihilidad volvería a la nada, si Dios no mantuviese sobre mí su influencia
ontol6gica. No vivo por que quiero -aunque pueda querer vivir-, sino porque me han puesto en la vida. Vivo en cuanto participo, en cuanto recibo.
Sosteniéndome en el ser que tengo, fundamentándome, Dios es omnipresente
o ubicuo por esencia y potencia.
• ALOYS MÜLLER. Capítulo V "Los problemas del valor religioso", del libro Introducci6n a la filoso/la, págs. 195 a 210, Editorial Espasa Calpe Argentina, S. A.

18

Verdad, bondad, belleza, nobleza y todos los demás valores comunes a todo
ser, exigen a Dios como causa. Pero en el hombre se da, además, una religiosidad que conoce y ama. Esta religiosidad se nos presenta como un verdadero valor. Y en ese valor se contiene la realidad de lo santo, de lo divino.
La vida humana está totalmente ordenada por el valor sumo de lo santo,
que es Dios. En el más sencillo y más humilde acto de nuestra vida podemos obrar, si queremos, en vista de Dios. Nuestra vida puede armonizarse,
unificarse por la aspiraci6n a Dios. Vida como homenaje al sumo Valor, que
nos instiga y nos salva. Pero el homenaje es amor. Amor que es, como observa Sheler, esencialmente teísta porque es siempre dualidad y trascendencia
de personas, unidad dualizada, direcci6n al valor de lo divino que se nos
revela. Amor que se alegra con la existencia regalada y que se adhiere a Aquel
que le ha hecho el regalo existencial.
Nuestro ser no es para la muerte, ni para el naufragio, sino para el valor
supremo que es un Dios Personal. Ante mi vida que es límite y fractura, esfuerzo y contradicción, debo decirme siempre a la recomposici6n vital y a la
remoción del obstáculo. Mi existencia y mi libertad tienen en Dios su sostén
y su garantía. La vida es una prueba y una oportunidad. Una prueba de
vencer los obstáculos que nos impiden acercarnos al valor de lo santo. Una
oportunidad en el tiempo para salvarnos en lo eterno.
En el ámbito mismo de la religiosidad, en donde hemos descubierto el valor de lo santo, encontramos una actitud peculiar: la actitud del creyente.
¿ Qué es la fe? ¿ Cuál es su estructura y cuál es su sentido?

4.

ESTRUCTURA DE LA FE

El incrédulo está incapacitado para negar el testimonio del creyente. Así
como el ciego de nacimiento no puede ver lo que el vidente ve, porque carece de los 6rganos adecuados, así también el incrédulo no puede creer lo
que cree el creyente, porque le falta fe.
La fe es algo real, motivado, coherente. Como acto psíquico no escapa a
la intencionalidad. El acto de fe consiste en asentir, un sujeto, a un objeto
que se presenta como no evidente. ¿Por qué asentimos entonces? Porque una
causa extrínseca a dicho objeto, la autoridad, nos mueve a ello. Hay motivos y razones extrínsecas y generales que me impulsan a creer lo que declara una persona dotada de autoridad, aunque ello no me sea evidente. Yo
confío en su declaración, en su "revelaci6n". ¿ En qué se basa el poder persuasivo de la revelaci6n? Tres factores intervienen: 1) La persona declarante; 2) la declaraci6n misma; y 3) la relaci6n entre la declaración y la
19

�persona. Las personas poseen diversos grados de dignidad para ser creídas.
Las declaraciones no son igualme~te precisas, minuciosas, de líneas bien definidas. La llamada crítica histórica se ocupa en dilucidar esas relaciones estructurales -fenomenológicas--- entre la fuerza persuasiva de la declaración
y sus circunstancias personales intrínsecas.
Todo acto de fe humana puede convertirse en seguida en juicio evidente
de razón, porque es susceptible de comprobarse o demostrarse. El único acto
de fe perfecto, auténtico, incanjeable, es el acto de fe religiosa. Reposa en
una autoridad absoluta. Decimos que es autoridad absoluta porque no puede
concebirse otra mayor (es máxima) y porque es inmutable (no aumenta, ni
disminuye, ni se altera}. Ya se habrá advertido que declarante de autoridad
absoluta sólo puede serlo Dios. Y Dios no puede declarar nada que sea en
sí contradictorio. Luego a las revelaciones de su autoridad absoluta -en caso
de que se hayan dado históricamente- no podemos asentir con menos que
con un crédito o fe absolutos. ¿ se violan acaso los derechos de la razón, porque recurrimos a Dios para recibir de El alguna Luz? Si nuestra vida está
entretejida de actos de fe en el hombre, ¿ con qué derecho nos resistiremos
a hacer un acto de fe en Dios? Si se juzga razonable tener confianza en el
hombre que nos comunica una verdad, ¿ no será más razonable aún aceptar
una verdad, apoyándose en el testimonio divino?
Quien ha fijado las leyes del universo y regulado -valga el ejemplo- el
magnífico mecanismo del cuerpo humano, ¿ sería acaso incapaz de comunicarnos ciertas verdades que no están a nuestro alcance, de manera que nos
sean comprensibles?
Como resultado de nuestra propia investigación filosófica hemos admitido
la existencia de un Ser superior, perfecto en todos los aspectos: intelectual,
moral y activo. De ese Ser supremo dependemos como de nuestro autor o
señor. Por eso le prestamos nuestra obediencia incondicionada. Nos basta
reconocer nuestro origen para prestar ese vasallaje. Supongamos, por un momento, que Dios hubiese manifestado al hombre su voluntad acerca de la
forma concreta de culto o de religión particular. Pues bien, en ese supuesto,
el hombre, por la obediencia que lo une a Dios, debería rendir el homenaje
debido. Las relaciones esenciales entre Dios y el hombre estarían concretadas.
Una vez demostrado el hecho concreto de que Dios se ha revelado a los
hombres, éstos tendrían que aceptar como verdadero lo que Aquel se hubiese
dignado comunicar. Ni más ni menos. En la hipótesis de un conflicto entre
lo que nosotros tenemos por ciencia y la Revelación divina o ciencia de Dios,
debemos elegir -si queremos ser razonables- el extremo que no ofrezca posibilidades de error o, en último caso, que sus posibilidades de error sean me• ISMAEL QurLEs,

20

pág. 88, Filosofla del Cristianismo, Editora Cultural.

nores. En Dios -infalibilidad ¡:mra y verdad absoluta- las posibilidades de
error son nulas; en los hombres, en cambio, son patentes.
La limitación de la razón humana, si tomamos como muestra la historia
de la filosofía y la historia de las ciencias en general es notoria. Muchos objetos, asequibles sólo a la mirada infinita de Dios nos pueden ser ofrecidos
como verdades sobrenaturales. La ciencia de Dios nos ayudaría a elevar y
dirigir nuestro conocimiento. Es claro que la legitimidad de la revelación no
se demuestra por ella misma. Corresponde a la razón natural del hombre
comprobar la existencia y autenticidad de la revelación. "Es notable --observa
Ismael Quiles- el respeto con que la divinidad se acerca al hombre: le presenta sus credenciales (su dignidad y las pruebas que autenticamente la justifican), y sólo después de reconocidas libremente por el hombre, actúan en
su nuevo plano sobrenatural. Está en Ja naturaleza, en la razón misma del
hombre, el punto de inserción de un orden sobrenatural, revelado". Tenemos
el derecho -y hasta el deber- de investigar los motivos de credibilidad.
Entre la razón y la fe no puede haber contradicción, puesto que Dios -autor
de los misterios e infusor de la fe, por una parte; y por la otra depositante
de la luz de la razón en el entendimiento humano- no puede negarse a
sí mismo, ni cabe divorcio de la verdad. La recta razón colabora demostrando
los fundamentos de la fe y llevando a su cabal desarrollo las verdades implícitas en el cuerpo de la Revelación. La fe, a su vez, ilustra con muchos
conocimientos a la razón, librándola y previniéndola de muchos errores.
¿ Significa, dado lo expuesto, que puede hablarse de una "filosofía cristiana"? He aquí, pues -responde Ismael Quiles a nuestra pregunta-, un
recto sentido en que puede hablarse de una "filosofía cristiana'' que se apoya
en una auténtica Filosofía del Cristianismo: en el orden de las esencias la
filosofía es cristiana potencialmente, en cuanto debe capacitar al hombre para
recibir al cristianismo; en el orden histórico, lo es actualmente, en cuanto
recibe las ayudas negativas y positivas de la revelación cristiana".7 La afirmación de Quiles, un tanto esquemática y tajante, merece matizarse. La
importancia de la filosofía antigua, la insuficiencia de filosofías abiertas, ávidas de lo absoluto, como el estoicismo y el platonismo, testimonian una indigencia de lo sobrenatural que autorizan a hablar en el orden de las esencias, de una potencialidad de la filosofía, de toda filosofía a secas, para
llevar, por una filosofía del cristianismo, a una filosofía cristiana. En el orden histórico hay varios sistemas elaborados al calor del Cristianismo -como
los hay también paganos o neo-paganos- , que ostentan un sello peculiar,
privático, intransferible. Sello que justifica históricamente, por lo pronto, la
denominación de "filosofía cristiana".
' lsMAEL QUILES,

pág. 91., opus cit.

21

�El estudio filosófico de la religión tiene que hacerse cargo de los diversos
temperamentos religiosos, de los diferentes tipos humanos de religiosidad.

5.

TIPO$ HUMANOS DE RELIGIOSIDAD

En la mayoría de los hombres el discurso o la razón está mezclada con las
facultades emotivas e intuitivas. Al Ser supremo nos lleva no sólo el discurso,
la vía racional· sino también la afectividad, la vía cordial. Esta corriente
'
vital que nos impele
misteriosamente hacia Dios, nos muestra una disposición religiosa específicamente humana. Al deseo de explicación del macrocosmos y del microcosmos se une el sentimiento de nuestra insuficiencia radical para dar satisfacción a nuestro anhelo de salvación. Algo nos lleva siempre hacia lo Absoluto. Algo que no es sólo dialéctica ascendente o sentido
de responsabilidad moral, sino presencia incitadora e iluminante de Dios en
nuestro espíritu. Y el espíritu -criatura al fin y al cabo- es un ser limitado
o negado, pero con virtud, fuerza e inclinación para llegar a Dios.
Hace algunos años, en nuestra Filosofía del Hombre 8 proponíamos una
tipología humana en el camino concreto del hombre hacia Dios. He aquí
nuestra clasificación :
l. El temperamento lógico preocupado siempre por la corrección formal
de los raciocinios acerca de la existencia de Dios y de sus atributos.
2. El temperamento fisicomatemático que busca en la religión la misma certeza de la ciencia del ser móvil o sensible.
3. El temperamento metafísico que estudia el ser de la divinidad con el
mero concurso de la razón natural y de la reflexión fundamental.
4. El temperamento ético que se inclina preponderantemente a la consideración del hombre en cuanto agente voluntario que obra en vista de un
fin que su razón descubre.
5. El temperamento estético que llega hacia Dios movido por la universalidad e inmaterialidad de la belleza.
Y así como en Aristóteles la sustancia es una categoría que se encuentra
presente en todas las restantes, así en nuestra tipología el temperamento religioso se encuentra presidiendo todos los otros temperamentos, dándoles la
unidad analógica. Dentro de un mismo cauce hacia Dios, caben muchos itinerarios y muchas maneras de hacer el viaje. La peregrinación es, en el
fondo, una gran cuestión única que se ramifica en cuestiones particulares, las
cuales siempre remiten, a la postre, el gran punto de llegada. Nuestra clasi• AousTÍN BAsAVE FDEZ. DEL VALLE, Filosofia del Hombre, 2a. Edición, Colección
Austral. Espasa Calpe Mexicana, S. A.

22

ficación tiene sólo valor si se la emplea como un esquema auxiliar de estructuras o tipos teleológicos. Pero entiéndase bien que no existe en su pureza
el "temperamento metafísico", sino que existe el hombre en la integridad
de sus estructuras espirituales, con el predominio de algún tipo.
Cada tipo humano de religiosidad tiene un temple de ánimo básico -lógico, físico-matemático, metafísico, ético, estético- una tonalidad sentida de
la existencia, que actúa como matriz generadora de sentimientos y emociones.
En todos ellos se da un sentimiento de finitud ---existencia que no es absolutamente subsistente- que desemboca en la participación. Soy una existencia personal participada, un espíritu encarnado que "tiene que" adoptar
decisiones. Si no tuviera esta naturaleza, no podría tener una historia. Las
decisiones me pueden integrar o me pueden desintegrar. Del hecho de polarizarme en uno o en otro sentido dependerá mi integración o mi desintegración como persona. Pero, aunque decida polarizarme hacia mi afán de plenitud subsistencia!, es preciso no olvidar la existencia del polo contrario. El
bien y la felicidad, polo positivo de mi ser, y el mal y el sufrimiento, polo
negativo de mi ser, me mantienen en tensión constante. Así presentábamos
ya, desde 1957, nuestra concepción de la dramática interna del hombre, que
es fundamental en nuestra antropología filosófica. Nuestra vida es en sí esfuerzo, lucha, drama, decisión.
Hasta en lo más íntimo de nuestra voluntad libre y de nuestro entendimiento creado estamos religados a Dios. La causalidad de la causa primera se
extiende por todos los ámbitos del ser. Dios no violenta nuestra libertad; la
perfecciona. Lo que excluye la razón de libertad no es la razón de causa primera, sino la razón de coacción.
El choque con nuestro ser contingente no hace tomar conciencia de nuestra religación con Dios. Nos encontrarnos implantados en la existencia, "siendo"
con otras personas y cosas. Nuestro ser es ajeno a nuestra propia causalidad.
Si no hemos podido damos la realidad que tenemos, podemos deducir metafísicamente del efecto de la existencia real de la Causa primera. También la
consideración de los seres externos contribuyen a hacernos conscientes de la
presencia de Dios. Este sentimiento de presencia de lo divino surge lo mismo
ante una gran tempestad que ante la muerte de un mártir. La religión es,
precisamente, fruto del ."reconocimiento" de nuestra universal religación.
La aspiración insaciada de la verdad que tiene su correlato en Dios; la
tendencia a lo Absoluto como sumo Bien; la idea fundamental del deber; la
vivencia de Dios como Supremo Poder, como Supremo Legislador y como
Supremo Remunerador; forman la conciencia de nuestra religación con Dios.
La exposición de los tipos humanos de religiosidad que antecede, nos conduce a una profundización en el estudio de la religiosidad interior.

23

�6.

ExAMEN DE LA RELIGIOSIDAD INTERIOR

La religión no es solamente un débito de justicia que la criatura paga al
Creador ( exhibere reverentiam), sino también una iluminada y amorosa admiración de la grandeza trascendente del Ser Absoluto. Esta grandeza y majestad de Dios inmenso, numinoso y omnipotente, conduce lógicamente a la
consideración de nuestra esencial contingencia y pequeñez. Casi todo lo creado
se resuelve en tierra y ceniza. Pavor de lo deleznable ante lo necesario, que
no puede crear una religión, pero que sí puede avivar una fe dormida.
Dios, en cuanto "primum principium", es primera fuente de todo ser y
ordenamiento. Dios creador, Dios dominador y Dios gobernador. Infinita superioridad poseedora, sin ningún límite, de todas las perfecciones que en ella
tienen su fuente. Sintetizando en una fórmula todos los elementos expuestos:
dependencia absoluta y trascendencia, reverencia y estricto deber de sujeción,
José Graneris nos ofrece una definición esencial de religión: "el reconocimiento de la trascendencia absoluta del Creador y de la consiguiente dependencia absoluta de la criatura".9 Un acto libre de la voluntad que acepta y
reconoce la trascendencia absoluta del Creador, está en la base de lo religioso. Pero este acto libre de la voluntad presupone la inteligencia, la razón
especulativa que nos conduce de la mano hasta Dios. "La facultad intelectiva toma el ser en todas sus direcciones, lo embiste, lo ilumina de todos los
lados --expresa J. Graneris- y lo presenta a las otras facultades, para que
sobre él realice su acto". De aquí que el Dios hallado por la inteligencia es
también el Dios de la voluntad y del sentimiento, puede volverse el término
de actos volitivos y el legislador moral; puede conmover la sensibilidad y
ser amado con ternura; puede dominar todas las formas de la vida y sojuzgar
las fuerzas que se agitan en la conciencia humana. Tal es el Dios de la
filosofía cristiana: afirmado por la inteligencia sobre argumentaciones metafísicas orienta hacia sí cada una de nuestras facultades, atrayéndolo a sí todo
como ' el primer motor de Aristóteles "sicut appetibile et intelligibile".10 La
escuela sentimentalista no puede dar razón del propio sentimiento de dependencia. Sólo la inteligencia conoce lo absoluto y lo muestra a la voluntad
para que lo reconozca. No dependemos de un punto interrogativo cualquiera
que el sentimentalista siente, sino que estamos subordinados, con dependencia
de creatura, a Dios Creador.
U na investigación filosófica acerca de la esencia y valor de la religión, no
se puede quedar confinada en una pura descripción fenomenológica o en una
• JosÉ GRANERIS, pág. 80, La Religi6n en la Historia de las Religiones, Editorial

mera relación histórica. Partir del examen de la religiosidad interior no significa que pretendamos hacer simplemente psicología. Se trata de comprobar
valores, de hacer un análisis trascendental. Un abismo nos separa del Ser
Trascendente y Creador. Pero un abismo surcado de corrientes vitales, que
en cierto modo desaparece por el perenne acto creativo de Dios, el cual penetra íntimamente todo nuestro ser y todo nuestro obrar. Hay quienes levantan su voz a distancia, escudriñando los velos, sin pensar que a Dios le gusta
encerrarse en lo íntimo de la conciencia humana. Gracias a esta presencia
íntima del Creador queda suavizado el temor infundido por "lo absolutamente
otro". Mientras el misterio -tremendo pero fascinante- nos mantiene encadenados a distancia, invitándonos a mirar, aunque nos deslumbre; la presencia de Dios en nosotros, reflejadamente pensada, nos hace "gustar benéficos efectos de la misteriosa acción divina, en la esperanza de que Dios haga
sentir el palpitar de su vida" (Graneris), adquiriendo nuestra experiencia
religiosa una íntima tonalidad. Sabemos entonces que no debemos ni podemos separamos de El, porque caeríamos en la nada. Su poder ya no nos
aterra porque tenemos la certeza de que no lo ejercita en nuestro daño. Dios
no nos es extraño, aunque su luz sea inaccesible. Las relaciones religiosas
revestidas de carácter exterior pueden caer en la falsificación del formalismo.
El politeísmo es el otro peligro de la tendencia a la exterioridad, abandonada a sí misma, puesto que la naturaleza es múltiple y caótica a primera vista.
Dentro de nuestra filosofía como propedéutica de salvación, surge un problema de capital importancia: ¿Debo salvarme yo o debo abandonarme a la
acción de Dios para que me salve? ¿No convendrá más bien trabajar por la
salvación como si sólo de nosotros dependiese, aunque estemos convencidos
que está más allá de lo natural? Es preciso empezar por percatamos de que
Dios no puede tratamos como instrumentos ciegos, inanimados, inertes; esto
sería contradictorio, absurdo. En la salvación entran en juego todas nuestras
facultades. Los grandes prodigios de la gracia - un Saulo derribado y enceguecido en el camino de Damasco- operan sobre sujetos activos. Y cuando
Dios habla -iniciativa solemne y manifiesta- exige que se le responda. En
rigor, es El quien nos salva, pero nos salva por medio de los actos de nuestra
libertad. En ese sentido cabe decir, también, que somos nosotros quienes nos
salvamos. Dios está al principio y al fin. Al principio con su revelación en el
trecho intermedio ~ara esperar, ejecutar y merecer. Ni activismo ni quietismo.
No podemos esperar de nuestra actividad, lo que sólo Dios nos puede dar.
Pero tampoco podemos yacer como un cadáver, suprimiendo todo acto religioso y dejando que Dios lo haga todo. Toda nuestra tarea humana reside en
implorar, trabajar y e,perar la salvación.

Excelsa.
,. JosÉ GRANERis, opus cit., pág. 84.

24

25

�7. D10s

VIVE

El fenómeno religioso, en lo que tiene de más indeterminado y universal, nos
ha mostrado como elemento básico esa disposición o sentido para lo Absoluto que tiene el hombre. El claro que en todo hecho religioso se comprenden
actos intelectuales, voluntarios, afectivos, individuales y colectivos. Pero toda
búsqueda ulterior debe partir de ~n hecho incontrovertible, admitido por todos los filósofos. Una definición de síntesis histórica, por comprensiva y amplia que se la suponga, no indica jamás -&lt;:orno acertadamente observa Paul
Ortegat- sino lo que las religiones han sido, pero nada nos dice de lo que
deban ser. Una referencia al todo, a la última Realidad, la reconocen unánimemente los tratadistas de la materia. Todo que juzga y que no es juzgado. Realidad que se funda por ella misma y en ella misma. Las divergencias provendrán de atribuir al pensamiento, al sentimiento, a la sociedad o a
la vida un carácter de valor incondicionado.
El análisis empírico del objeto religioso deja siempre un residuo inexplicable. Las teorías empiristas, inspiradas en un postulado especulativo, dinámico o sociológico, se traducen en representaciones imaginativas, leyendas y
mitos. Nos hablan del papel que juegan los instintos de conservación, sexual
y social, pero omiten el elemento de comunicación con una Realidad espiritual. ¿ Cómo entender el hecho religioso, haciendo caso omiso de esa fe misteriosa que mueve al hombre a adherirse a la suprema Verdad? Esa suprema
Verdad, que no puede profanarse sin blasfemia, impregna al sentimiento de
plenitud, de temor y de confianza, de humildad y de orgullo, de respeto y
de amor. Ante el Todopoderoso, el alma del creyente se sabe indigna e impura, palpa su nada y se ofrece, se sacrifica, implora la gracia y se convierte.
La naturaleza sirve tan sólo de punto de partida a la experiencia religiosa.
Más allá de ella, el hombre se proyecta hacia un Ser trascendente de quien
dependen los valores de la existencia. Corresponde al análisis metafísico, y
no al análisis empírico, decidir sobre la naturaleza de esa Realidad misteriosa
con la cual el hombre religioso cree comunicarse. En efecto, en la inmanencia de la vida espiritual se descubre un misterioso coeficiente de trascendencia.
"Cuando yo desciendo al fondo de mí mismo, al principio de mi actividad
y de mi conocimiento -traduzco de la obra Philosophie de la Religion de
Paul Ortegat S. J., que nos ha servido, en esta materia, como valiosa pauta
en muchos puntos-- constato alguna cosa que no quiero y que es por tanto
llamada a la vida, alguna cosa que no pienso y que es por tanto luz; encuentro un ser que anima intensamente mi acción y que determina soberanamente mi pensamiento; encuentro un destino personal que trasciende los sentimientos y las representaciones y todo lo dado psicológicamente en la con-

26

•
• " .11 Ohserva agudamente Paul Ortegat S. J., profesor en las facultac1enc1a
des universitarias de Namur, que cuando imperiosamente mi conciencia me
c?~promete a inquirir el problema religioso, no me deja lugar para la opc10n, puesto que el Absoluto es el ser fuera del cual nada subsiste. No se trata
de uno de los objetos del pensamiento, sino de la fuente de su brotar. Aquí
los términos en presencia son contradictorios: de una parte la nada, de la
otra. el ser; de una parte el pensamiento, de la otra el silencio; de una parte
la vida, de la otra la muerte. Porque la relación del hombre con el Absoluto
no es ab_stracta, si~o viviente, se ha podido hablar de una participación, de
un lazo mdestructible que une su ser a un Absoluto bueno y necesario. Este
conocimiento de la religación nos otorga un sentido sintético de la vida que
es una sabiduría absolutamente necesaria. "La religion est l'union sociale
vitale, spéculative de la personne a Dieu, ttre Personnel et Créateur. Elle n'es;
pas constituée exclusivement par une morale ou une métaphysique, par des
actes ou des sentiments. Elle exige une union non seulement extérieure et
psychologique, individuelle et collective, spéculative et dynamique, mais substantielle et ontologique. Dieu est présent dans notre vouloir-etre et dans notre
assimilation de l'etre, dans nos gestes extérieurs et dans l'emotion du coeur
'
parce que nous sommes des etres qui participons a son ttre".1 2
No podemos sacrificar lo Absoluto a lo relativo, como lo hacen los empiristas, porque lo relativo mismo carecería de objetividad y de valor. Tampoco
debemos absorber lo concreto en lo abstracto, lo relativo en lo Absoluto, como
lo quieren los idealistas, porque ese Absoluto mismo sería irreal. Ni cabe sacrificar el acto a la vida, u oponer la inteligencia y el ser, el pensamiento y
la voluntad. La persona -inteligencia y voluntad- es el fundamento último
del acto religioso, la fuente de acciones que le comunican incesantemente
con Dios. En cualquier instante puede la persona comunicarse con su Dios
personal. Basta pensar, o querer, o inquietarse por la subsistencia o abrir
simplemente los ojos para contemplar la naturaleza. Dios tiene múltiples vías
de acceso a sus creaturas; podríamos decir que su contacto es universal. A
El estamos unidos no sólo por actos efímeros, sino por nuestra realidad que
subsiste. Toda la doctrina de Ortegat -y en general la de todos, los filósofos
cristíanos de la religión- que estamos glosando, nos viene a decir: ¡ Buena
noticia! ¡ Dios está próximo, infinitamente próximo! El es lo inmediato. ¡ Dios
vive! Y nosotros debemos ser los testigos de su grandeza y de su trascendencia. Sin El, ¿seríamos todavía algo a un título cualquiera? Precisamente
porque hay un Dios vivo, se tornan vivas todas las cosas. "Por eso, tener el

u PAUL ÜRTEGAT S. J., Philosophie de la Religion, Editions
Louvan 1948, pág. 158, Tomo l.
u Opus cit., págs. 684-685.

J.

Duculot, Gembloux,

27

�sentido de Dios -expresa Stanislas Fumet- es tener la in~ción misma de
. que D"ios vive
. " . y este Dios vivo es el Amor vivo que nos coroser y sentir
•
. ·r amorosamente. es el Dios presente que hace, por su presencia
t
prome e a VlVl
'
•
•
d
de
d inh bºlitación vivir al alma de los contemplativos; es el Dio~ e amor y .
c:nsol:ci~n que' colma a quienes posee; es el Di~s ~ue ?aciéndono~ sentir
interiormente nuestra miseria nos regala con su mi~ncord1a; es el Dios que
nos llena de humildad y de gozo, de amor y de confianza ...

UN FILÓSOFO EN EL OLVIDO.-JULES LEQUIER
PRoFR.

MARio

A. AGUILERA

M.

Universidad Autónoma de Nuevo Le6n

EL PRESENTE TRABAJO se propone un doble objeto, primero dar a conocer a
los estudiosos de la Filosofía un gran pensador francés, casi totalmente desconocido; Jules Lequier; y acercarnos a su problemática a través de un bello
pasaje intitulado "La feuille de charmille" fragmento donde se podrá ver el
inicio de la obra de este gran pensador y único considerado por su autor,
como digno de difundirse entre sus amigos.
Jules Lequier, filósofo bretón nacido en 1814 ha manejado durante su
corta existencia una sola idea, un solo problema central: la Libertad. Extraño
caso, un pensador que vivió 48 años con el tormento de un mismo ·problema
y no publicó nada.
J ean Wahl y J ean Grenier se han preocupado en los últimos años por restituir su memoria, pero su escasa celebridad se la debe a Charles Renouvier.
Fue gracias a la fiel amistad de Renouvier que el nombre de Lequier no se
perdió totalmente en el olvido, gracias a él se conservaron sus escritos.
Pero también Renouvier, es el causante involuntario, de que el nombre
de Lequier permaneciera en las sombras, ya que sólo comentó en sus obras
los fragmentos, de quien llamó su maestro, y Lequier pasó a la Historia de
la Filosofía Francesa como génesis de la filosofía de Renouvier. Inclusive Jean
Grenier hace resaltar cómo Renouvier hace una interpretación tendenciosa
de la filosofía de Lequier pues sólo escoge los pasajes que más le cautivan y
concuerdan con su pensamiento.
Jean Grenier distingue tres importantes influencias en el pensamiento de
Lequier: Su fe católica; arraigada por sus padres y su primera educación; su
país, Bretaña, donde pasó casi toda su vida, la Bretaña favorece ese gusto
por una independencia absoluta, ese anarquismo latente en las gentes incultas, ese ensueño que caracteriza el país celta que hace que el romanticismo
tenga una existencia profunda. Lequier respira esa atmósfera desde su niñez.

29

28

�Estas características: su fe católica, su país celta, su época romántica, son las
tres llaves que nos aproximan al pensador fogoso y exaltado.
Lequier no publicó nada, pues exigía la claridad del estilo para co~unicar
el rigor de los conceptos, como muestra en el hermoso pasaje, preludio de su
obra La Feuille de Charmille.
Filósofo y poeta, siguiendo la expresión que le había aplicado L. Dugas
combina en el horizonte de su espíritu, la profundidad del concepto con la
elevación de la palabra en sus páginas, "esas páginas que la fiebre arranca_ a la
..:
,, se manifiesta ese ardor y esa pasión que exaltaba su pensamiento
fa,1ga...
1
y a menudo como expresa Le Gal La Salle: el artista ~etenía, la pluma en a
mano del pensador. Numerosos pensadores se reconoceran en el: Dostoyevsky,
Bergson Blondel Chestov, Berdiaeff, Heidegger, Sartre; a menudo se le
identifi:a como :xistencialista, como un "heros d~ négatif", !ean Wahl ?~s
dice que puede considerarse como uno de los primeros _Y mas ~andes filosofos de la existencia. El "Kierkegaard francés" el escritor apasionado que
surge muy temprano en un mundo muy viejo.
.
.
Cuando el idealismo alemán se imponía en todas las umver~idades eu~opeas,
cuando predominaba la filosofía hegeliana, ~o~ s~ profun_didad, ~u rigor, Y
su poder dialéctico, un joven alumno ~el Pohtec~co a quien nadie conoc1a,
un joven de carácter taciturno y sombno; bosquejaba en su apartada soledad
ideas sobre la libertad y la necesidad, la eternidad y el tiempo, el hombre Y
Dios, presciencia divina y libertad humana; ideas que. orie?tarían el, pensamiento francés por vías totalmente diferentes a las del idealismo aleman. ,
Lequier presenta un problema nuevo, diferente, y _lo l_ª?~ª como un desaf~o
a su siglo, en plena alba de la era positivi~ta ~ cien~fic1sta, y lo hace ~m
pretender ser el heraldo de una libertad anarqu~c~ y ciega. Cuando Leqwer
trata sobre la libertad, supone e implica un arb1tno absoluto, ~?ma e~ escabroso problema de la libertad y presciencia divina y. su soluc1on es~ muy
lejos de establecer una conciliación dialéctica entre libertad y necesidad al
estilo del idealismo alemán.

•
Lequier afanoso de saber, busca la verdad, se siente hecho para conocerl~
y amarla "Je me suis fais pour posséder la verité, puisqu~ je me sens ~ait
pour l'aimer" no es sólo la vocación, el llamado natural ~acia la _v~rdad, smo
el amor hacia ella. Busca febrilmente esa verdad, empujado, qmza, por una
experiencia de su infancia, y toma el arduo camino utilizado anteri~rmente
por Descartes, Pascal, Leibnitz, Kant, busca la verdad con la segundad espontánea de que existe ( suponer lo contrario sería poner fin a la búsqueda)•

30

Junto al problema de la verdad toma el de la libertad. Para Lequier la
libertad es la condición positiva del conocer, es el medio para llegar al conocimiento, y al mismo tiempo es, como para Kant, la condición de la moral.
Se trata pues, de una búsqueda y de una primera verdad, su punto de
partida es heurístico, no dogmático. Antes de comenzar a filosofar es preciso
querer filosofar, y nos invita a iniciar con él la búsqueda.
"le vrai philosophe, celui qui a senti l' angoisse métaphysique, entre en
Philosophie comme on entre en religion".
E. CAILLOT

Cuando un autor invita a seguirlo en su búsqueda, él ya la ha hecho y ha
dejado preordenado el resultado. En Lequier parece que escribe a medida
que va avanzando en sus reflexiones, su obra muestra su temperamento filosófico, especie de confesión intelectual, que lo muestra lleno de desconfianza
hacia sí mismo, exigiéndose un rigor minucioso, un deseo de perfección.
Lequier, pensador solitario y exigente, nos invita a la búsqueda de la verdad
sin facilitarnos el camino.
Se trata de poseer con certeza una primera verdad, sólida inquebrantable,
que sirva de guía a las acciones futuras, una verdad que sea imposible de
dudar; la duda es un medio de conocer, de acceder a la verdad, de filosofar.
La duda, como instrumento de filosofar, se detendrá cuando ya sea imposible dudar. Lequier quiere que la duda sea sincera y total, que pueda detenerse libremente y no por una necesidad externa. Para Lequier filosofar es
liberarse de todo lo que no es Filosofía, es la sublevación del espíritu, es
cometer el primer acto libre, que encadenará toda su filosofía.
Su método es la búsqueda, no la duda. Lequier desea desde el principio
ponernos en el clima mismo de esa libertad que va a salir de una toma de
conciencia, y del análisis que es la búsqueda; es preciso buscar, es decir, ejercer una libre encuesta de lo que muy vagamente está percibiendo por la luz
interior.
Aparentemente la tarea que se propone es la misma que la de Descartes:
buscar una primera verdad, y parece que también toma la duda metódica.
Para Descartes gracias a esa duda metódica elimina todas las dudas y encuentra una primera verdad, una evidencia y, sobre ella, edifica todo un
sistema. Pero, para Lequier esa evidencia puede ser engañosa, además que
para él, la verdad no es una constatación pasiva.
Lequier no podía aceptar la evidencia cartesiana, ya que tras lo evidente,
lo claro y distinto, aparece la necesidad: como que se está afirmando algo
que es necesario afirmar, Lequier transforma la acción de dudar por la de
buscar, rechaza la duda como método y la sustituye por la búsqueda. Des-

31

�carta la evidencia para sustituirla por la certeza y la creencia, como afirma
Grenier "Le príncipe premier de Lequier n'est pas le cogito mais le fiat en
quoi il s'ecarte de Descartes pour se rapprocher de Fichte".
Lequier no acepta la duda cartesiana como método pues la duda se destruye por su exceso mismo ( no dudaría si no supiese que dudaba, es decir
comienza a dudar pero no duda de comenzar) no quiere ser P.risionero de
esa duda, comienza, es libre de comenzar, comenzar "ce grand mot", importante para Lequier como para Hegel, pero en éste sólo da lugar a una dialéctica infinita, en Lequier es una palabra fecunda, ese comienzo será la libertad. Cada acto es un primer acto, un acto que no era, es, se hace de la
nada; cada acto libre es un "milagro" es un hecho fuera de toda norma, de
toda necesidad. Esta afirmación de la libertad es el acto más libre y también
el más arriesgado, el más peligroso.
Lequier no se interroga si la libertad es una certeza sino que toma conciencia de que la certeza tiene como condición la libertad. La búsqueda prueba la libertad, pues la implica, sin la necesidad no hay conocimiento, pero
sin la libertad no hay búsqueda.
El hombre está frente a la alternativa: o hay actos libres o todos los actos
son necesarios, como en Parménides, la vía de la verdad y la vía del error,
Lequier muestra la vía de la necesidad y la de la verdad. La libertad es
pues, la condición del conocimiento, el principio de la ciencia y de la moral,
verdad sobre la que se puede regir la ciencia y la conducta, eficaz para el
conocimiento y para la acción.
El acto libre es el acto que afirma la libertad, con esa afirmación crea la
libertad. No hay punto medio entre necesidades y libertad, la libertad no es
fragmentaria, es o no es, la clave es hacer, faire (Lequier cita al principio
de su obra un pasaje bíblico: San Juan VII, 17 cambiando el término voluntatem por veritatem y dice: Faire: Qui Facit veritatem . . . cognoscet de
doctrina utrum ex Deo sit an ego a me ipso loquar) .*
Lequier, católico ortodoxo, quiso reforzar el catolicismo, renovarlo desde
el punto de vista teológico y político, tratando de conciliar preciencia divina
y libertad humana. La intención final sería una filosofía cristiana, pero para
esto no se limita a separar la Filosofía de la Moral, como Kant, ni a fundar
la Moral sobre la ciencia como los positivistas, o a fundar la ciencia sobre la
acción como los pragmatistas. Sino que fundamenta dos diferencias importantísimas, el hacer humano y el hacer -hacer de Dios; al igual que Kierkegaard, con quien guarda un gran paralelismo, se remite a la Biblia y analiza
algunos pasajes, pero Lequier va más lejos. También considera al hombre
'lt El que quiere hacer la voluntad (verdad ) de Dios, conocerá si la doctrina es de
Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta. San Juan VII-17.

32

como dependiente de Dios, mejor aún, como independencia. Mientras Kierk~gaard ponía al_ hombre ante Dios, Lequier lo pone ''responsable á DIEu". Si
bien el ~~~bre tiene su fe que todo lo justifica, como lo presenta en el pasaje
del ~crif1c10 de Abra~am- 1~ que. Kierkegaard llama temor y temblor;
Lequi~r por su fe católica, a diferencia de Kierkegaard, cree firmemente en
1~ v~lidez de la razón y, aunque es cierto que las soluciones que da el crist1arusmo son de otro orden, las soluciones que él da a problemas como la
~resencia ~vina, tratan de no separarse de las Escrituras. Lequier da gran
nnportancia al acto libre tanto de Dios como del hombre • Dios: Ser libre
creador de seres libres, vive en una eternidad que es sucesió~ imprevisible no
simultánea, como diría Santo Tomás o San Agustín. Lequier solucion: de
esta manera este escabroso problema.
. Su solución, excesivamente audaz lo lleva a multitud de problemas diñciles de entender: "Prodige effroyable: l'homme delibére et Dieu attend"
"C'est l'homrne qui. f oum1t
· a' D'1eu l'occasion de mériter" nos afirma Lequier'
pero los grandes pensamientos arrastran y a veces sobrepasan al pensador
como acertadamente afirma Jean Grenier.

•
Lequ!er se nos manifiesta como el heraldo de la libertad, como el pensador
combatiente que se enfrenta al problema y a todos los riesgos y hace de esto
la razón de su vida y consciente de esto exclama: "Cette croyance á la liberté
je voudrais la ressaisir a un prix du sacrifice de ma raison meme".
'
Las circunstancias de su vida trágica y agitada lo llevaron varias veces a
las puertas_ ~e la loc~ra pero, nos preguntaremos con Grenier. ¿ Fue Lequier
~ desequilibrado? cierto que se nos presentan algunas evidencias: sus capnchos, sus extravagancias, su orgullo, su rebeldía, su exaltación con la amistad, su constante insatisfacción, sus alardes místicos, pero estas son también
las ~anifesta~iones de un hombre que se sale de lo común, que se eleva por
encima del mvel normal y no las de un enfermo mental. Su vida se vio atormentada por cuatro dramas: en su dimensión material, la pobreza excesiva
en su_ ,d~ensión social, su carácter sombrío independiente, orgulloso, en su di~
mension mtelectual, la obsesiva búsqueda de la verdad y en su dimensión
afectiva su fracaso o más bien rechazo amoroso. Para muchos de sus amigos
este último acontecimiento dio lugar a su locura y a su trágico fin.
Pero él también como Kierkegaard, conserva hasta el último momento la
es~eranza; Lequier nos dice "je crois aux retours inoüis, aux compensations
mrraculeuses. Aerés tout il y a les coups de Dieu, fattends les coups de Dieu".
Cabe señalar que en el caso de Kierkegaard fue él quien no quiso casar con

33
H3

�Regina Olsen, mientras que en Lequier fue Nanine Deszille quien lo rechazó,
quizás este fragmento nos ilustra también sobre su extraña muerte.
Poco después del rechazo de Mlle. Deszille, queda en un estado de delirio
mezclado con un exagerado misticismo, en uno de sus manuscritos póstumos
nos dice "Je me suis tué afín de ne pas vivre seul" su drama íntimo culmina
en la tarde del 10 de febrero en que él, como todas las tardes, se adentra en
el mar y allí, no se sabe si voluntariamente o no, se pierde entre las olas.
Jamás se podrá decir si fue suicidio o muerte accidental, desde la mañana en
que se encontró su cadáver se han entablado numerosas discusiones. Su muerte, como expresa Saint-Exupéry en Le petit prince, es el enigma que resuelve
todos los enigmas, ¿accidente o suicidio?, renunció a la lucha o fue una
decisión voluntaria, un acto de libertad que lo liberó, o un desafío, "tenter
Dieu" como o_eina Louis Prat, Lequier dará a Dios la ocasión de manifestar
su poder, nadará hasta quedarse sin fuerzas y Dios lo salvará si así lo quiere.
"La muerte corona con un enigma esta vida solitaria" ¿ fue un acto de
orgullo o de fe sobrehumana? o tal vez la desesperación de un alucinado.

CRONOLOGÍA DE JuLEs LEQUIER

1814.-29 de enero nace en Quintín, Costas del Norte, Bretaña, antigua provincia francesa, de un padre de 34 años, médico cirujano de la marina; su madre, 42 años, mujer piadosa y modesta dedicada a su único
hijo. Su niñez transcurre en un medio totalmente católico, sus primeros
estudios los hizo en el Colegio Comunal de Saint Brieuc, especie de
pequeño seminario donde tanto los maestros como el director eran
eclesiásticos. Pasa luego al colegio católico de Pontlevoy y después al
Colegio Stanislas de París. Su formación escolar y familiar es religiosa.

1846.-Tiene su primera crisis mística.
1848.-Regresa a Bretaña. En Plerin se propone como candidato a diputado
~e 1~ Asamblea Constituye~te, proclamándose católico republicano part1dar10 de las reformas sociales. En su proclamación nos dice: "La li~rtad es la raíz común del derecho y del deber. Si el ejercicio de la
libertad es para cada uno el primero de sus derechos, respetar la libertad de los otros es para cada uno el primero de sus deberes; y aquél
que no cumpla su deber que abdique a su derecho". No resultó electo
se retira melancólico, encerrándose en su soledad. Esa soledad deses~
pera su imaginación.
1850.-A~ ~gravarse la escasez de sus recursos económicos, vende la casa fanuliar.
1851.-Ap~re~e un acceso de locura. Es internado en Dinán. Crisis que no
pe_qud1ca su pensamiento. Al salir del internado continúa los manuscnto_s que ~abía dejado iniciados. Posteriormente pide la mano de
Nanme Desz1lle. Respuesta negativa.
Los siguientes tres años lleva una vida vagabunda, trabaja como
preceptor y profesor en varios colegios, su situación económica es cada
vez más apremiante.
1855.-Regresa a Plerin, tiene una vida completamente miserable muestra
una gran devoción religiosa y una inmensa bondad para con 'los niños
los vagabundos y los animales.
'
1861.-Nuevamente hace la petición de matrimonio a Mlle. Deszille. Al volver a ser rechazado es presa de una especie de delirio.
1862.-11 de febrero, se encuentra su cadáver en las costas de Plerin.

1834.-A los 20 años entra a la escuela Politécnica, donde recibirá una educación científica. Por primera vez su pensamiento se encuentra en una
situación conflictiva. La ciencia descansa sobre el determinismo, la religión le impone la fe en la libertad, cree en la libertad pero la reflexión debilita su creencia. ¿ Cómo concordar razón y fe? Se manifiesta ya su inclinación filosófica. En el Politécnico conoce a Charles
Renouvier.
1837.-Muere su padre. Se ve obligado a dejar sus estudios para cubrir las
deudas familiares. Se retira a Saint Brieuc.
1843.-Se ve obligado a transladarse a París como modesto profesor de la
Ecole Egyptienne.
1844.-Muere la madre de Lequier.
34

35

�Veamos ahora cómo nació en Lequier esta empresa, adentrándose en La
Feuille de Charmille, obertura grandiosa de su sistema, Lequi~r que nunca
estuvo satisfecho de sus esbozos hizo circular entre algunos amigos este bello
fragmento, en 1850. Fragmento calificado P?r L. ~ugas co,m? modelo de
· ·, literari·a, viendo en él una especie .de mito platoruco.
compos1c1on
. .
.
Se trata aquí de definir la libertad o mejor dicho del surglffilento o apan., d la li'bertad un recuerdo de su infancia, posteriormente reelaborado
c1on e
,
. f' fil f
·d
.a
do, devendrá en tema fundamental de su .filoso 1a, oso r1a naci a
yestiliz
del sufrimiento precoz de su alma. Fragmento particul~ente va 10~0 pues
contiene en germen los elementos esenciales de su filosofi~ de la L1ber~d.
En sus páginas se nos brinda la experiencia interna de
libertad en _acc1on,
son por sí solas toda la filosofía de la libertad .La Feuil_le de Charmille nos
muestra la pasión con que Lequier define y afirma. la libertad pura. Pre~arémonos a presenciar esta experiencia pues como ~1~a E. Callot, el autentico filósofo entra en filosofía como se entra en rehgion.

!ª

LA

FEUILLE DE CHARMILLE

Jules

Lequier

Est le seul chapitre de son oevre
que Lequier ait jugé au point et
dont il ait fait circuler des copies
parmi ses amis.
Jean Grenier

LA

FEUILLE DE CHARMILLE

En matiere de métaphysique, j'oserais mettre un enfant au dessus meme
d'un bon et sage laboureur qui n'a rien lu. Quelles étonnantes questions!
Que d'audace et de rectitude, que de simplicité et de profondeur dans sa
maniere de poser les problemes! Quel empressement, qu_!!lle patience a écouter
les réponses qu'on lui fait! Et souvent quel regret naif de ne les pas comprendre!
Par malheur, en devenant homme, il perd sa modestie avec ses avantages.
Ce n'est pas tout a fait sa faute: la langue le trompe, l'exemple l'entraine,
l'autorité le tyrannise. On le prend par ses vertus pour le séduire, et il s'attache

-LA HOJA

DE CARPE -

En materia de Metafísica, yo osaría poner un runo por encima de un
sabio y buen trabajador que nada ha leído. ¡ Qué sorprendentes preguntas!
¡ Cuánta audacia y rectitud, cuánta ingenuidad y profundidad en su manera de proponer los problemas! ¡ Qué afán, qué paciencia para escuchar
las respuestas que le dan! ¡ Y, a menudo, qué pesar ingenuo por no comprenderlas!
Por desgracia, al convertirse en hombre, pierde modestia y ventajas. Mas
eso no es todo lo que hace su imperfección: la lengua lo engaña, el ejemplo
lo encadena, la autoridad lo tiraniza. Se le toma por sus virtudes para se-

36

37

�aux erreurs qu'on lui enseigne, de toute l'affection qu'il porte a ceux qui lui
promettaient la vérité. J'ai subi la loi commune et j'aurais beaucoup a
désapprendre; mais a l'egard de ces grandes questions du libre arbitre et
de la Providence, les raisonnements des doctes n'ont jamais rien pu sur moi.
On me donnait en abondance de longues et diverses explications; j'ai fait
comme l'enfant, j'ai écouté et je n'ai point compris. Enfin, comparant ce
luxe d'arguments et de lumieres, ou s'anéantissaient l'une apres l'autre les
deux vérités dont on voulait montrer l'accord, a ma fiere indigence qui, du
moins, me les conservait daos leur intégrité, j'en suis venu a reconnattre que
l'un de mes plus anciens souvenirs était aussi pour moi l'un des plus instructifs.
11 est une heure de l'enfance qu'on n'ouhlie jamais: celle ou l'attention
venant a se concentrer avec force sur une idée, sur un mouvement de l'ame,
sur une circonstance quelquefois vulgaire, nous ouvrit, par une échappée
inattendue, les riches perspectives du monde intérieur: la réflexion interrompit
les jeux, et, sans l'aide d'autrui, l'on s'essaya pour la premiere fois a la pensée.
Un jour, dans le jardín paternel, au moment de prendre une feuille de
charmille, je m'emerveillai tout a coup de me sentir le mrutre absolu de cette
action, tout insignifiante qu'elle était. Faire, ou ne pas faire! Tous les deux
si également en mon pouvoir! Une meme cause, moi, capable au meme
&lt;lucirlo, y él se aferra a los errores que se le han enseñado, con todo el dolor
que causan, quienes prometieron la verdad. Y o sufrí la ley común y tuviera
mucho que desaprender, pero con respecto a esas grandes cuestiones del libre
arbitrio y de la Providencia los razonamientos de los doctos no han podido
actuar sobre mí. Se me han dado en abundancia largas y diversas explicaciones; y yo como el niño, escuché y no comprepdí nada. En fin, comparando ese lujo de argumentos y de luces, donde se aniquilan una después de
otra las dos verdades cuyo acuerdo se quería mostrar a mi altiva indigencia
que, al menos me las conserva en su integridad, he llegado a reconocer que
uno de mis más antiguos recuerdos, era también, para mí, uno de los más
instructivos.
Es una hora de la infancia que no se olvida jamás: aquella donde la atenci6n se viene a concentrar con fuerza sobre una idea, sobre un movimiento
del alma, sobre una circunstancia a veces vulgar, nos abre, por un escape
inesperado, las ricas perspectivas de nuestro mundo interior: la reflexión
interrumpe los juegos, y sin la ayuda de los demás se inicia por primera vez,
en el pensamiento.
Un día, en el jardín paterno, en el momento de tomar una hoja de carpe,
me maravillaba de golpe, al sentirme el amo absoluto de esta acci6n, tan insignificante que era: ¡ Hacer o no hacer! ¡las dos alternativas en mi poder:
Una misma causa, yo, capaz al mismo instante, como si fuera doble, de dos

38

~stant, com~e si j'ettais double, de deux effets tout a fait opposés! et, par
1 un, ou par 1autre, auteur de quelque chose d'eternel, car quel que fut mon
choix, il serait désormais éternellement vrai qu'en ce point de la durée aurait
eu lieu ce qu'il m'aurait plu de décider. Je ne suffisais pas a mon étonnement·
je m'éloignais, je revenais, mon coeur battait a coups précipités.
'
J'allais mettre la main sur la branche, et créer de bonne foi, sans savoir,
un monde de l'etre, quand je levai les yeux et m'arretai a un léger bruit
sorti du feuillage.
oi~au eff~~uché ª::Ut pris la fuite. S'envoler, c'était périr: un épervier
qu1 passa1t le salSlt au miheu des airs.
C'est moi qui l'ai livré, me disais-je avec tristesse: le caprice qui m'a fait
toucher cette branche, et non pas cette autre, a causé sa mort. Ensuite, daos
langue _de. mon age (la langue ingénue que ma mémoire ne retrouve pas),
Je poursw:411~: _Tel est done l'enchamement des choses. L'action que tous
appellent mdifferente_ est celle dont la portée n'est aper~ue par personne, et
ce n'est qu'a force d'1gnorance que l'on arrive a etre insouciant. Qui sait ce
que le premier mouvement que je vais faire décidera dans mon existence
future? Peut-etre que de circonstance en circonstance toute ma vie sera différente, et que, plus tard, en vertu de la liaison secrete qui par une multitude
d'intermédiaires rattache aux moindres choses les événements les plus considérables, je deviendrai l'émule de ces hommes dont mon pére ne prononce

°?º

!ª

~~ctos ºfuestos ! y por. uno o por otro, autor de algo eterno, pues, mi elecCion, sena en lo sucesivo eternamente verdadero lo que en ese momento
hubie~a tenido lugar; aquello que me hubiera gustado decidir, yo no salía
de mi asombro; me alejaba, regresaba, mi corazón latía precipitadamente.
Iba a poner la mano sobre la rama, y a creer de buena fe, sin saber, un
mundo del ser, cuando levanté los ojos y me detuve por un ligero ruido que
salía del follaje.
l!n pájaro asustado había emprendido la huída. Volar era perecer: un
gavilán que pasaba lo agarró en medio de los aires.
. He sido yo quien lo ha liberado, me decía con tristeza: el capricho que me
hizo ~ocar esta rama y ~o otra, ha causado su muerte. Enseguida, en la lengua
de mi edad (la lengua ingenua que mi memoria no retiene) proseguía: tal es
entonces el encadenamiento de las cosas. La acción que todos llaman indiferente es ~quella c_uya trascendencia no es percibida por nadie, y es que a
fu~ de_ 1gno~ancia se llega a ser despreocupado. ¿ Quién sabe Jo que decidirá
en m1 existenCia futura a hacer? Quizá de circunstancia en circunstancia toda
mi ~da será _diferent~, ~ más tarde, en virtud de la uni6n secreta que por una
multitud d~ ~termed1a,nos vu~lve a enlazar a las menores cosas (motivos) con
los aconteclilllentos mas considerables, yo puedo ser émulo de esos hombres

39

�le nom qu'avec respect, le soir, pres du foyer, pendant qu'on l'écoute en
silence.
O charme des souvenirs! La terre s'embrasait aux feux du printemps et
la mouche vagabonde bourdonnait le long des allées. Devant ces fleurs
entr'ouvertes qui semblaient respirer, devant cette verdure naissante, ces
gazons, ces mousses remlis d'un nombre innombrable d'hotes divers; a ces
chants, a ces cris qui tranchaient par intervalles sur la sourde rurneur de la
terre en travail, si continue, si intense, et si douce qu'on eut cru entendre
circuler la seve de rameau en rameau et boullonner dans le lointain les sources
de la vie, je ne sais pourquoi j'imaginai que depuis ma pensée jusqu'au
frémissement le plus léger du plus chétif des etres, tout allait retenir au sein
de la nature, en un centre profond, coeur du monde, conscience des consciences,
formant de l'assemblage des faibles et obscurs sentirnents isolés dans chacune
d'elles un puissant et lumineux faisceau. Et il me parut que cette nature,
sensible a mon angoisse, cherchait en mille fa1,ons a m'avertir: tous les bruits
étaient des paroles, tous les mouvements étaient des signes. Debout au pied
d'un vieil arbre, je le regardais avec inquiétude et avec une sorte de déference,
quand, la brise passant, il inclinait ou secouait lentement sa tete chenue. Quel
est cet oiseau de proie dont j'affronte les serres, disais-je en moi meme, ou quel
est ce sort glorieux que je me prépare? Toutefois, j'avan(,ai la main, je saisis
la feuille fatale.
cuyos nombres mi padre pronunciaba con respeto, en la noche cerca del fuego, mientras se le escuchaba en silencio.
¡ Oh encanto de los recuerdos! La tierra se abrasa con los fuegos de la
primavera y a lo largo de los paseos, zumba la mosca vagabunda. Ante esas
flores entreabiertas que parecen respirar, ante ese verdor naciente, de céspedes
y musgos llenos de innumerables huéspedes diversos; con cantos, y gritos que
cortan por intervalos el sordo rumor de la tierra en trabajo, tan continuo, tan
intenso, y tan dulce que se hubiera creído oír circular la savia de rama en
rama y el lejano borbotear en las fuentes de la vida. Yo no sé por qué imaginaba en mi pensamiento hasta el más ligero estremecer del más débil de
los seres·, todo iba a resonar en el seno de la naturaleza, como centro y razón
del mundo, conciencia de las conciencias y forma un poderoso y luminoso haz
con el ensamblaje de los débiles y oscuros sentimientos. Me parece que esta
naturaleza, sensible a mi angustia, busca de mil maneras advertirme: todos
los ruidos son palabras, todos los movimientos son señales. Y yo parado al pie
de un viejo árbol, miro con inquietud y cierta diferencia, cuando, la brisa
pasa inclinando o sacudiendo lentamente su cabeza cana. ¿Cuál es ese pájaro
de presa que afront6 las garras, decía para mis adentros, o cuál es la salida
gloriosa que me prepar6? S6lo sé que mi mano avanzaba tocando la hoja fatal.

40

Mais si cette détermination présente, au Jieu de commencer une suite
d'événements, continuait la suite des événements passés par un autre des
longtemps certain pour quelque etre supérieur a moi, et arrivant a son heure
dans cet ordre général que je n'avais point fait? Si me sentir souverain dans
mon for intérieur, c'était, au fond, ne sentir pas ma dépendance? Si chacune
de mes volontés était un effet avant d'etre une cause, en sorte que ce choix
ce libre choix, cecchoix en apparence aussi libre que le hasard, eut été réel~
lement ( n'y ayant point de hasard) la conséquence inévitable d'un choix
antérieur, et celui-ci la conséquence d'un autre, et toujours de meme, a remonter jusqu'a ces temps dont je n'avais nulle mémoire? Ce fut dans mon
esprit comme l'aube pleine de tristesse d'un jour révélateur. Une idée ... Ah!
quelle idée! Quelle vision! J'en suis ébloui. L'homme aujourd'hui en rassemblant les réminiscences de ce trouhle extraordinaire qu'eprouve l'enfant
l'épr?uve derechef; je ne peux plus distinguer les angoisses de l'un d~
ango1sses de l'autre; la meme idée, terrible, irrésistible, inonde encore de sa
clarté mon intelligence, occupant a la fois toute la région et toutes les issues
de la pensée. Je ne sais comment peindre le conflit de ces émotions.
En un point de ce vaste monde animé d'un mouvement continuel et
continuellement transformé, ou d'instant en instant rien ne se produisait qui
n'eut la raison de son existence dans J'état antérieur des choses, je me vis au
Pero si esta determinación presente, en lugar de comenzar una serie de
aconte~ientos pasados para otro desde largo tiempo cierto, para algún
ser supenor a mi, y llegan a su hora en ese orden general que yo no había
hecho.;, s1,
' sentirme
.
soberano en m1· foro interno, eso era en el fondo, no sentir mi dependencia? si cada una de mis voluntades era un efecto antes de
ser una causa, de manera que esa elecci6n, esa libre elección esa elección en
apariencia t~ li?re _como el azar haya sido realmente (no' habiendo azar)
la consecuencia meVItable de una elección anterior, y ésta la consecuencia
de otra, y siempre de la misma manera, hasta volver a esos tiempos en que
ya no tengo ninguna memoria? Eso fue en mi espíritu como el alba llena
de tristeza de un día revelador. Una idea ... ¡ Ah! ¡ que idea! ¡ Qué visión!
yo he sido deslumbrado. Ya hombre, hoy reuniendo las reminiscencias de esa
turbación extraordinaria que experimentó el niño, lo experimento de nuevo,
Y no puedo ya distinguir las angustias del uno de las angustias del otro• la
mismo idea, terrible, irresistible, inunda aún con su claridad mi intelige;cia,
ocupando a la vez toda la región y todas las salidas del pensamiento. No sé
cómo pintar el conflicto de esas emociones.
E~ un lugar de ese vasto mundo animado de un movimiento continuo y
continuamente transformado, donde de instante en instante nada se producía que no tuviera razón de su existencia en el estado anterior de las cosas,

41

�dela de mes souvenirs; je me vis a mon ongme, moi, ce nouveau-né qui
était moi ce moi étranger qui commenc;a mon etre, je le vis dé posé a son
insu en i'.in point de cet univers: mystérieux germe destiné a devenir avec
les années ce que comportaient sa nature et celle du milieu complexe qui
l'environnait. Puis, dans les perspectives de la mémoire de moi-meme, que
je prolongeai des perspectives supposée~ de ma vie futu~e, j~. m'apparus_:
multiplié en une suite de personnages d1vers, dont le derruer~ s 11 se tou~~1t
vers eux un 1· our a un moment supreme, et leur demanda1t: Pourquo1 11s
, ;i 1
avaient 'agi de la' sorte? Pourquoi ils s'étaient arretés a telle pensee.
es
entendrait de proche en proche en appeler sans fin les uns aux autres. Je
compris l'illusion de murmurer au moment d'agir ces mots dérisoires: Réfléchissons, voyons ce que je vais faire; et que j'aurais beau réfléchir, je ne
parviendrais pas plus a devenir l'auteur de mes actes par _le moyen _d~ m~s
réflexions que de mes réflexions par le moyen de mes reflextons ;_ que s1 J ava1s
le sentiment de ma force, car je l'avais pourtant le senttment de ma
force propre, se j'en étais parfois débordé, c'est que je la sentais en moi
a son passage, c'est qu'elle me submerge~it d'uen de ses vagues,
forceoocupée a entretenir ce flux et reflux universal. Je connus que, n etant p~
mon príncipe, je n'étais le principe de rien; que mon défaut et ma faiflesse étaient d'avoir été fait; que quiconque a été fait, a été fait dénué de la
1

!ª

me veo más allá de mis recuerdos, me veo en mi origen, yo, ese recién nacido
que era yo, ese yo extraño que comienza mi ser, lo veo dep~sitado a su i~norancia en un punto de ese universo: misterioso germen destmado a devemr
con los años lo que comportaba su naturaleza y lo del medio complejo que
lo rodeaba. Después en las perspectivas de la memoria de mí mismo, que
yo prolongaba desde perspectivas supuestas de mi vida futura,, a~arezc~ 1;mltiplicando en una serie de personajes diversos, de los que el ulttmo, s1 el se
volviera hacia ellos un día en el momento supremo y les preguntara: ¿ Por
qué ellos habían obrado a la suerte? ¿Por qu~ se ha?ían_ detenido en tal
pensamiento?, les oiría de cerca en cerca llamandose sm fm los unos_ a los
otros. Comprendo la ilusión de murmurar el momento de perseguir e~s
palabras irrisorias: Reflexionemos, veamos lo que voy a hacer, Y_ que habna
reflexionado bien, yo no llegaría a devenir más el autor de mis. actos ~or
medio de mis reflexiones que de mis reflexiones por medio de mis reflexiones, que si yo tuviera el sentimiento de mi fuerza, pues yo lo tenía el sent,imiento de mi fuerza propia, si a veces la había desbordado, es que la senba
en mí a su paso, es que ella me sumergía en sus olas, la fuerza ocup~da _en
mantener el flujo y reflujo universal. Yo conozco que no siendo yo rrn pnncipio, no podía ser el principio de nada; que mi defecto y mi debilidad e~an
por haber sido hecho; que quienquiera que haya sido hecho, ha sido
42

noble faculté de faire; que le sublime, le miracle aussi, hélas! et l'impossible
était d'agir: n'importe ou en moi et n'importe comment, mais d'agir; de
donner un premier branle, de vouloir un premier vouloir, de commencer
quelque chose en quelque fac;on ( que n'eussé-je pu quelque chose!), d'agir,
une fois, tout a fait de mon chef, c'est-a-dire d'agir: et sentant, par la douleur
d'en eerdre l'illusion, la joie qu'on aurait eue a posséder un privilege si beau,
je me trouvai réduit au role de spectateur, tour a tour amusé et attristé d'un
tableau changeant qui se dessinait en moi sans moi, et qui, tantot fidele et
tantot mensonger, me montrait, sous des apparences toujours équivoques et
moi-meme et le monde, a moi toujours crédule, et toujours impuissant a suponner mon erreur présente ou a retenir la vérité: ne fut-ce que cette vérité,
maintenant si claire a mes yeux, de mon impuissance invincible a me défaire
jamais d'aucune erreur, si, par une autre erreur, j'en tentais l'effort inutile
et inévitable. Une seule, une seule idée, qpartout réverbérée, un seul soleil
aux rayons uniformes: Cela que j'ai fait était nécessaire. Ceci que je pence
est nécessaire. L'absolue necessité pour quoi que ce soit d'etre a l'instant et
de la maniere qu'il est, avec cette conséquence formidable: le bien et le
mal confondus, égaux, fruits nés de la meme seve sur la meme tige. A cette
idée, qui révolta tout mon etre, je poussai un cri de détresse et d'effroi: la
feuille échappa de mes mains, et comme si j'eusse touché l'arbre de la science,
je baissai la tete en pleurant.
desprovisto de la noble facultad de hacer; que lo sublime, el milagro también, ¡ Ay! y lo imeosible era obrar: no importa dónde en mí y no importa
cómo, pero obrar; dar un primer impulso, de querer un primer querer, de
comenzar una cosa en alguna manera (que no hubiese yo podido hacer) de
tratar, una vez, enteramente en mí, es decir de obrar: y sintiendo, por el
dolor de perder la ilusión, la alegría que se había perdido al poseer un
privilegio tan bello, me encuentro reducido al rol de espectador, a veces
triste en un cuadro cambiante que se dibujaba en mí sin mí, y que, ya fiel,
ya falso, me mostraba, bajo apariencias siempre equívocas y yo mismo y el
mundo, a mí siempre crédulo, y siempre impotente para sospechar mi error
presente o para retener la verdad: Eso no fue lo que esa verdad, ahora tan
clara a mis ojos, de mi impotencia invencible para deshacerme jamás de
algún error, si por otro error, intentara un esfuerzo inútil e inevitable. Una
sola, una sola idea, por todas partes se reverbera, un solo Sol con rayos uniformes: lo que yo hice era necesario. Esto que yo pienso, es necesario. La
absoluta necesidad para quien sea de ser al instante y de la manera que lo
es, con esta consecuencia formidable: el bien y el mal confundidos, iguales,
frutos nacidos por la misma savia en el mismo tallo. A esta idea que subleva
todo mi ser, yo lanzaba un grito de angustia y de terror: la hoja escapa de

43

�Soudain je la relevai. Ressaisissant la foi en ma liberté par ma liberté
meme sans raisonnement sans hésitation, sans autre gage de l'excellence de
ma n:ture que ce témoig;age intérieur que se rendai~ mo~ aro,~ cr~ée a l'~ge
de Dieu et capable de lui résister, puisqu'elle devait 1~ obé1r, J~ ve~ de
me dire dans la sécurité d'une certitude superbe: Cela n est pas, Je sws libre.
Et la,chimere de la nécessité s'était évanouie, pareille ces fantomes formés
pendant la nuit d'un jeu de l'ombre et des lueurs du foyer, qui tiennent immobile de peur sous leurs yeux flamboyants, l'enfant, réveillé en sursaut,
encore a demi perdu dans un songe: complice du prestige, il ignore qu'il
entretient lui meme par la fixité du point de vue, mais sitot qu'il s'en doute,
il le dissipe d'un regard au premier mouvement qu'il ose faire.

a

mis manos, y como si hubiese tocado el árbol de la ciencia, bajé la cabeza
llorando.
.
De pronto la volví a levantar. Recobrando la fe en mi libertad por Im
libertad misma, sin razonamiento, sin vacilaci6n, sin otra prenda de la_ excelencia de mi naturaleza que ese testimonio interno que se entrega a Im alma
creada a la imagen de Dios y capaz de resistirlo, puesto que ella debía o~decerlo, yo acababa de decirme con la seguridad de una certeza soberbia:
Eso no es así soy yo libre.
y la quimera de la necesidad se había desvanecido, pareja a esos fantasmas
formados durante la noche en los juegos de luces y sombras__del fuego, ~ue
tienen inmóvil de miedo bajo sus ojos resplandecientes, al runo que des~1~rta sobresaltado, aún medio perdido en un sueño; c6mplice _del presbgio,
ignora que él mismo lo mantiene por la fijeza del ~unto de ~~• pero tan
pronto como lo duda, lo disipa de una mirada al pnmer movuruento que se
atreve hacer.

•

Analizando este fragmento observamos cómo se va introduciendo el problema. Insiste primero en que el alma infantil, una . int~ligencia nueva, es
más sensible a la metafísica pues aún está sin contaminaciones, en su pureza
original posee quizás esos misterios que el hombre ya no pue~e captar; a~a
que en un escape inesperado, revela en cierto momento, las neas perspectivas
del mundo interior.
Preludia su drama con una acción simple, insignificante: tomar o no, una
hoja de carpe. Esta acción se manifiesta en tr~~ m~me~t~s difere~tes: al
tomar la hoja se siente amo absoluto de su acc1on _(mtu1C1on _del libre arbitrio) sabe que puede o no hacerlo, es como si nacieran d~s ideas gem~
de las que una tiene que morir antes de nacer y la otra r e a ~ ( es dueno
y consciente de su alternativa) y es consciente de que su dec1S1ón sea cual
fuere, formará parte de la eternidad ( consumaci6n del hecho) .

44

Su movimiento hace huír a un pajarillo que estaba entre el follaje y es
presa del gavilán que le causa la muerte ( descubre la fatalidad) ¿ fue a causa
de su movimiento que el pajarillo huyó?, ¿su muerte fue necesaria?, ¿su
acci6n estaba unida a un determinado orden, a un encadenamiento de hechos
ya establecidos?
¿ Una acción libre puede decidir toda una vida, como una acción aparente
insignificante puede traer grandes consecuencias? toma conciencia de que
está condicionado por un ser superior, de su dependencia por haber sido hecho, su obrar estaba determinado, es cautivo de lo necesario, de esa única
idea que se revela como un sol de rayos uniformes. Hasta aquí o el niño
precozmente filósofo ha dejado de serlo y Lequier se nos presentará como un
partidario de la inevitable fatalidad, o el niño continuará cuestionándose esas
"sorprendentes preguntas".
Pero Lequier pensador combatiente no se detiene y hace frente al problema: en niño ha devenido en filósofo por medio de la reflexión y refuerza
la fe en la libertad por la libertad misma, es la creencia en la libertad la que
calma la sed de interrogaciones, Lequier propone la creencia: es libre porque
se cree libre y creyéndose libre puede obrar libremente, acto y creencia están
unidos como causa y efecto, ya no se va a probar la libertad sino a afirmarla,
no puede probarla por razonamientos va a creer en ella libremente. Es necesario obrar, querer un primer querer, y afirmando su autonomía arranca la
hoja (experiencia de la libertad) .

La libertad no fue un hecho para constatar sino un problema, problema
que debía solucionarse. El niño no descubrió la libertad, la sinti6 o creyó
sentirla en él, esa libertad, ese problema que atormentó su razón y le causó
graves confusiones, al realizarla, al efectuar el acto libre, el grito de desesperación se convirti6 en grito de triunfo, en esa certeza soberbia de que ya no
es un ser dependiente, Dios conoce el futuro pero como necesario, mas no
como contingente, y así hace desaparecer el fantasma de la necesidad .
Ya no hay adversario, sólo queda la victoria, es un acto de libertad que
afirma la libertad.
Hasta aquí la tarea ha quedado iniciada, el camino está preparado, es difícil permanecer estático ante un sistema que se nos ofrece rico en perspectivas esto fue sólo el preludio el camino está ahí esperando.
Un siglo ha pasado y Lequier espera el lugar a que tiene derecho en el
panorama del pensamiento contemporáneo, su voz permanece perdida en el
olvido, quizás porque habló a un siglo que no podría ni quería escucharlo.
Esperemos y hagamos votos porque muy pronto su nombre figure entre los
grandes gigantes del pensamiento.

45

�BIBLIOGRAFÍA

·
Bibliotbéque Philosophique, Editions Marce!
CALLOT Ei.nLE, Propos sir ]ules Lequier,
Riviére et Cíe. París, 1962.
·
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GRENIER JEAN, La philosophie de l ul es, L equier,
Publications de la Faculté de Lettres D Alger.
LEQUIER JuLEs, Oeuvres Complétes, pub~ées par Jean Grenier, Etre et Penser, Cahiers
de Philosopbie, Editions de la Baconmére, Neuchatel, 1952.
TILLIETE

XAVIER,

LEQUIER, Philosophe tragique, Rev. Etudes, juille-aout-septembre,

1962, París.
l Les C lassiques de la Liberté, Editions des Trois
WAHL JEAN, Jules Lequier, eo.
Collines, Geneve-París, 1948.

HOMBRE Y SOCIEDAD
- La confrontación esencial de nuestro tiempo DR. HÉcTOR GoNzÁLEZ URIBE
Profesor titular de la Teoría del Estado
en la U.N.A.M. y en la U.I.A. Director
del Instituto de Investigaciones Humanísticas en la Universidad Iberoamericana.
Sumario: 1.-La persona humana y la sociedad: sus antinomias. 2.-Las antinomias son
sólo aparentes: en realidad hombre y sociedad no se oponen sino que se complementan. 3.-La sociedad aporta el bien común al perfeccionamiento del individuo
humano: sus características y funciones. 4.-Ejercicio de la causalidad social: bien
común, población y poder público. 5.- Medida cuantitativa y cualitativa del bien
común. 6.-Carácter supletorio y subsidiario del bien común. 7.-Bien común y orden jurídico. 8.-El principio de subsidiariedad: naturaleza y características. 9.-Aplicación prudencial del principio de subsidiariedad: tiempos, circunstancias, regímenes
sociales y políticos.

1.-EL HOMBRE no es un ser solitario, sino que se comunica, por múltiples
canales, con los demás seres humanos que lo acompañan en la aventura de
su existencia temporal. Queremos ahora estudiar más de cerca el problema
de las relaciones que guardan los fines humanos individuales con los de la
sociedad, y, en definitiva, con los del Estado, que es la sociedad perfecta en
el orden intramundano.

Un análisis de los conceptos de persona humana y de sociedad nos pone
de manifiesto, desde el primer momento, que hay entre ambas algunas profundas antinomias que nos sobresaltan e inquietan. ¿En qué consisten? ¿C6mo
pueden solucionarse?
La persona humana, desde luego, por su naturaleza misma de subsistente
o supuesto racional, es una totalidad psicol6gica y ontol6gica, y por l6gica,
la persona se constituye en un todo cerrado, incomunicable, intransferible,
dueño de sí y autoconsciente. Es libre y sui iuris en el orden jurídico. Es un

46

47

�.
' valor supremo en el universo óntico y axiológico, al
verdadero fin para
y l
. tramundanos deben estar subordinados.
ual todos los demas va ores in
. b
c
,
tituida por una pluralidad de miem ros
La sociedad, por su, ~arte, e;ta c:; múltiples vínculos de solidaridad que
ligados entre sí, organicamen e, p
p· . ' libre y consciente hacia
d
·ntereses comunes y de su cons iracion
d
nac~~ e su~ i que es un bien superior al bien particular de . ca~a u~o e
un in comu;, de la vida temporal y mundana. La vida social implica saellos, en el p ~no .
l . d" 'duos Estos deben refrenar sus tenden-

:i

c~ific;;:it!:,t:~~~:::a:;:eg:i/~ai~;nea de conducta _que les señale la ;ut;c~as
. l
medio de sus leyes y de sus ordenamientos concretos. es e
ridad soc;/ :::a ontológico, la sociedad no posee un ser sustancial, y p~r tal
el punto
. uede ser una persona física, por más grande y complicad_a
razón no es ni p .
1 y 1'urídica integrada por una sene
se le suponga sino una persona mora
'
l b.
~:erelaciones unificadas entre sí por el fin que persi?~en, que es e :er:o::
.
'l puede lograrse por la cooperacion de todas las p
mún. y este bien so o
individuales que viven en sociedad.

D la com araci6n de estos dos conceptos, de persona y so~iedad, nace
. ~
p
tinomia que plantea serias dificultades. Si la persona
mevitablemente una an
, .
f el ser
humana en efecto, es una totalidad y un fin para si m~sma, y no su re
.
' r d a otro ser y a otros fines, como senan los de la persona
mstrumenta tza a
1 capacidad de autodetenninarse libremente
moral. si por otra parte, posee a
.
d .da
' ' . iuris con lo cual puede trazarse su propio programa e v1 y
y de ser
'leyes . c6mo ha de subordinarse a la sociedad y a las leyes
darse a si misma
, é
•
bº
fcular al
. ponga? . c6mo ha de mediatizar su propio ien par i
que e11a im
•, é
bien común?
.
·
1
.
ue resolverse a fm de evitar que e
La antinomia es grave, pero tie~e q b 1 bo d 1 hombre" o el del "buen
,
• di ·d l ya sea el del hom re o
e
egoismo m vi ua -1
. d d un·p'ida los beneficios de la civilizaci6n. y
·"
destruya a socie a e
~1var ~ debe buscarse desde dentro del hombre mismo, desde ~l punto en
a solucio
a se abre en una doble trascendencia, vertical y honzontal, haque a person
cia Dios y hacia los demás hombres.
1
t d la persona humana ta como
l
2 -Analizando más a fondo e concep o e
. .'
'. 16 .
.
ncontramos con que por su const1tuc1on ps1co gica y
ya lo conocemos, nos e
.
ciclad de coontol6gica, por su autoconciencia, por su libertad,_ por su capa r ·t . es
nocer y de amar, por su lenguaje, Por sus emociones, Por sus ~ ac1on
.
omunicarse la persona tiene una
mismas y por su ansia de enriquecerse y c
. . :
ue la ha
. d rutas de despegue por las cuales puede iruciar el vuelo q
.
::i~~r del encierro de un subjetivismo inroanentista hacia los .más amplios

:ui .

Por su inteligencia y su voluntad libre, la persona está intelectual y operativamente abierta hacia los demás. Posee una trascendencia psicol6gica y metafísica. Por su lenguaje, por su amor, por sus decididos impulsos a la posesi6n de bienes, a la conservaci6n y enriquecimiento de su vida, y a ser honrada
y estimada, lo mismo que por su tendencia natural a dar de sí y de lo que
tiene, está emocional y existencialmente abierta al mundo y a los otros hombres. Tiene una trascendencia afectiva, moral y jurídica. De su actividad en
este sentido nacen la cultura, la propiedad, la familia, el Derecho, el Estado.
Lo social y lo político no son, pues, realidades o hechos que se impongan
al hombre desde fuera de su ser y que violenten su naturaleza, ni tampoco
son fruto de una mera convención o acuerdo de voluntades --que, en el
fondo, supondría ya una tendencia natural a la sociabilidad y un convencimiento de la necesidad de la vida comunitaria-, sino que son algo que
arranca del núcleo más íntimo de la persona, de una imperativa e ineludible
exigencia de su constituci6n psicológica y ontológica. La persona humana
sabe y siente que sin la sociedad y el Estado no podrá alcanzar el desarrollo
pleno y la total expansi6n que su ser racional pide.
El hombre, por su categoría ontol6gica, por su "puesto en el cosmos",
como diría Scheler, por su inteligencia y su libertad, está insertado en un
orden jerárquico de seres que no ha sido creado al azar, sino de acuerdo con
un plan sapientísimo, y él sabe que esto es así y que en todas las zonas 6nticas del universo, incluyendo muy especialmente la humana, rige una suprema ley que impone a todos los entes creados el buscar la perfecci6n de su
propia naturaleza. El ser humano es, por tanto, consciente de que debe perfeccionarse en la sociedad de sus semejantes. Su vivir es necesariamente
convivir, no sólo en el orden físico y biol6gico, sino sobre todo en el cultural
y espiritual.
Desde lo más hondo de su ser se inicia en la persona humana la ascensi6n
hacia lo social. Por el lenguaje y el amor, por los sentimientos de solidaridad
y simpatía, se relaciona con las demás personas en los diversos sectores de la
sociedad: el económico, el cultural, el jurídico, el político, aun el deportivo
y recreativo. Y de aquí nacen los grupos sociales más variados, desde el más
natural y espontáneo, que· es la familia, hasta el más complejo y poderoso,
que es el Estado. Todos con sus derechos y deberes, que han de procurar
annonizarse en una sociedad bien ordenada. La persona individual tiene derechos innatos a la vida, a la libertad, al desarrollo integral de todas sus
potencias; pero también deberes esenciales para con la sociedad, para la realizaci6n del bien común. Y lo mismo los grupos intermedios entre el hombre
y el Estado.
Se da así la sociedad civil y política, desde el grupo más pequeño hasta la
organizaci6n internacional de los Estados, como resultado del movimiento

horizontes de la expansi6n física y espiritual.

49
48

H4

�espontáneo, natural, pero moralmente necesario, del espíritu humano hacia
la convivencia. Es en ella, y en sus instituciones a veces muy complicadas, en
donde encuentra el ambiente propicio para su perfeccionamiento. La sociedad, con su bien común, no tiene tan sólo una estructura óntica de unión
permanente y estable, basada en múltiples lazos de simpatía, solidaridad e
interés, sino una clara y definida teleología que la lleva a insertarse en el
orden ético: la unión por y para el bien común. El hombre es bueno, y realiza sus valores morales, en la convivencia con los demás hombres.
Siendo, pues, el hombre, indigente, por una parte, y expansivo, por la
otra, busca irremediablemente en la sociedad la expresión total de su ser, de
su personalidad psicológica óntica y moral. De aquí se desprenden varias
fundamentales consecuencias, en las cuales está contenida la solución de las
aparentes antinomias que los conceptos de persona y sociedad provocan.
La primera es que la sociedad no es algo artificial, ni violento, ni convencional para el hombre, sino que nace desde dentro de su ser, de un modo
espontáneo y natural, como una exigencia de enriquecimiento y expansión.
La segunda es que, por ello mismo, la sociedad no se opone a la personalidad del hombre, sino que la prolonga y perfecciona. Se adapta a ella
como la propiedad de \lil ser a la esencia del mismo. La sociedad es un reflejo de la persona humana y conserva muchas de sus características.
La tercera es que la sociedad no tiene ninguna realidad sustancial, fuera
de los individuos humanos. Estos son el fundamento real de la sociedad, la
cual se constituye sobre la base de las relaciones entre los sujetos reales, que
son los hombres. No es un unum per se. Su unidad es meramente de orden,
en vista de un fin. Es una unidad teleológica.
La cuarta es que si la razón de ser de la sociedad son los hombres que la
constituyen, su razón de existir son también los hombres, o sea, que existe
para ellos. Es una prolongación de la personalidad humana, una especie de
superestructura personal. Por lo tanto, la sociedad no es un fin en sí, sino
algo supletorio y subsidiario, subordinado a la persona humana, que es su
origen y fundamento. La sociedad sólo se comprende y se justifica en la medida en que sirve a la persona para que alcance su último fin.
La quinta es que la sociedad no puede tener, en sí misma, un fin distinto
y contrario al de las personas que la constituyen, sino que su fin radica en el
bien de esas mismas personas tomadas colectivamente, o sea, en el bien común. El bien común no puede ser fijado arbitrariamente por la sociedad,
sino que su forma, contenido y límites dependen del parecer de la parte mayor y más sana de la comunidad, conforme a los supremos principios de la
ley natural y a las razones de conveniencia indicadas por las circunstancias

La sexta es que la expansión social del hombre va desde la persona individual hasta la sociedad perfecta en el orden temporal, que es el Estado, con
s~ poder soberano. Pero esa expansión no se realiza de un salto, sino paulauna y gradualmente, de tal modo que entre los individuos y el Estado se da
~~ multitud de gX:Upos y asociaciones de diversa índole, en los que se manifiesta toda la variada gama de aspiraciones, necesidades e intereses del ser
humano: la familia, el municipio, el sindicato, la escuela, las sociedades mercantiles, las asociaciones civiles y profesionales, los consorcios industriales, los
c~ntros re_c~eativos y culturales, las instituciones de beneficencia, las agrupaciones religiosas y confesionales, y tantos otros grupos más. Análogamente a
lo que ocurre con los organismos vivos más evolucionados --el hombre mismo, en su aspecto corporal- la sociedad posee una verdadera estructura
orgánica, en la que las sociedades y comunidades intermedias se van ordenando jerárquicamente, según la importancia de su fin y la amplitud del
poder social de que disfrutan, hasta llegar al Estado, que tiene el fin más
universal y el poder más extenso. Ese fin es el bien público temporal, y ese
poder es la soberanía. El Estado debe reconocer y respetar la libertad con
que se constituyen esas asociaciones intermedias y sólo regularlas jurídicamente de tal suerte que no lesionen el interés público y colaboren, ordenadamente, a la consecución del bien público temporal.
La séptima es que el individuo, por su dimensión social, tiene deberes fundamentales para con la sociedad, que no puede eludir so pena de destruirse
a sí mismo. Está obligado a colaborar activamente en el logro del bien común,
que sobrepasa, en el orden de las realizaciones temporales e intramundanas
su pro?io bien individual. El hombre está ordenado hacia la sociedad ;
~ubordinado a ella, en todo lo que mira al bien común, y debe sacrificar sus
mtereses perso?ales de g~po'. especialmente en casos extremos, en los que
hay una necesidad comumtana apremiante o de emergencia nacional.
La octava es que la tensión creada entre persona y sociedad, entre derec~os personales y derechos sociales y entre los deberes del individuo y la
sociedad, ha de resolverse armónicamente, buscando, en cada momento histórico ~ ~n cada ge~eración humana, un equilibrio dinámico que respete la d1gmdad y la libertad del hombre y promueva activa y eficazmente
el bien común. Sin embargo, en última instancia, en un orden de valores :spirituale~ y trascen~entes, es la persona humana la que tiene la primacia. La sociedad, en fmal de cuentas, nace de la persona y existe para la
persona, y el bien común sólo tiene una categoría instrumental e intermediaria, al servicio del bien supremo total del hombre.
3.-Resueltas así las antinomias planteadas por los conceptos -y las realidades mismas-- de persona y sociedad, que tanto vale como decir persona
Y Estado, puesto que el Estado es la sociedad perfecta, nos conviene exami-

históricas.

51

50

�etenimiento la naturaleza del bien común, sus
narconunpOCo más de d
.
"d
manifestaciones y consecuencias, a fin de conocer me1or lo que la socie -~d
rfeccionamiento del individuo humano. Hacemos la aclaracion.
aporta al Pe
•
,
1 b" d
de que al hablar del bien común no nos vamo~ ~ referir a el_ como e ien e
cualquier grupo O asociación, en cuanto s~ distingue d~l bien de cada uno
de sus miembros, sino específicamente al bien de la sociedad en general, de
la sociedad política global y perfecta, que es el Estado. En ot_ras pala~ras, ~l
que hemos llamado, siguiendo la terminología de Jean Dabm, el bum pu-

blico temporal.

.

.

.

Hemos visto que el hombre, individualmente considerado, tiene coro? fm
· un b;en que consiste en la perfección plena de su naturaleza racional.
propio
• ,
.
.
· d
Pero por su constitución metafísica y ética, necesita de la soc1eda . para
alcanzar esa P.'!rfección. Por tal razón, su bien personal ap~rece .supe~ita_do,
no sólo en te;ría sino también y sobre todo en un orden existencial pra~tico,
al bien común. Este no está constituido simplemente por la suma de los bienes
individuales, perseguidos y alcanzados por cada uno de lo~ m~~mbros de. la
sociedad, sino que es un bien superior que, ~or s~ o~~aruzac10n y medios,
posibilita incluso la realización actual de los bienes individuales.
El carácter supraindividual del bien común y su natural~a penna~ente
quedan de relieve si se toma en consideración que hay un conJunto de bienes
y valores culturales, que forman la tradición de un pueblo y que c~ea~ '!
mantienen un ambiente en el cual nacen, se desarrollan y mueren los individuos. Los individuos, con sus intereses propios, pasan y desap~recen; queda,
en cambio el bien común de la sociedad a que han pertenecido.
Este bie~ común se manifiesta, sobre todo, en los bienes y. v_alores que la
sociedad, con los elementos de que dispone, asegura ~n benefi~10 de la persona humana: el orden, la paz, la justicia, la segundad, el bie~estar. P~ra
la consecución de estos bienes, pone la sociedad una serie de medios m~y importante&amp;: las leyes, los servicios pú~licos_ de toda índole, l~~ s~ntenc1as d~
los tribunales, la educación, la beneficencia, la cultura, el e1ercit~ Y la po
"c' y debe quedar muy claramente establecido que estos medios han de
.
,
H
l 1 ia.
estar siempre al servicio de los bienes y valores d~l bien comu~. ay una
·, · ,
·ca de subordinación y dependencia entre los mstrumentos
re1acion 1erarq111
,
.
d
que sirven y los bienes que son servidos por ellos. Sólo asi s~ evita el abs~r
de los Estados -capitalistas O totalitarios- que co~ un instrumental JUfl·
dico y administrativo muy perfeccionado atentan, sm embargo, contra los

?

valores esenciales de la sociedad y la persona.
, .
Hay, pues, un orden esencial que está inscrito en 1~ natur,aleza ":1tuna del
bien común. Un orden teleológico, que supone una Jerarqma de fmes Y de
valores. El aparato material del Estado está al servicio de los bienes Y valores del bien común, y éste, a su vez, al del bien supremo de la persona

52

humana. En ese orden fundamental de fines existenciales, e.l bien común
tiende a realizar el orden de la sociedad en un doble plano: el de la libertad
y el de la proporcionalidad.
Debe promover y garantizar, en efecto, la libertad del hombre, que es el
don más precioso y sin el cual no puede alcanzar su finalidad propia de ente
racional. U na libertad que tiene múltiples aspectos: libertad de conciencia
de pensamiento, de palabra, de educación, de formar o no una familia, d;
cambiar de domicilio o de nacionalidad, de industria y de comercio, y tantos
otros más. Si el hombre no es libre para alcanzar su fin supremo, de nada
sirve el bien común. Más bien crea una cárcel -como en los países totalitarios- que un hogar para los individuos. Un pensamiento aherrojado es el
peor de los envilecimientos, aunque las realizaciones materiales del Estado
sean magníficas, como en la Alemania nazi o en la Rusia soviética.
Por otra parte, es tarea del bien común garantizar un orden proporcional
y equitativo. Esto supone el tomar en cuenta para organizar los servicios
económicos, jurídicos, administrativos y políticos, la igualdad fundamental
de los hombres que viven en sociedad y la diversidad accidental de sus talentos, capacidades, virtudes y situaciones vitales. Todos los hombres son
iguales entre sí por su naturaleza racional y libre; todos tienen un mismo
destino espiritual y trascendente; todos tienen un mismo "rostro humano",
a pesar de su distinto sexo, color, origen étnico o condición social. Por eso el
bien común -en ese aspecto esencial- debe ser igual para todos, sin discriminaciones ni prejuicios. Pero evidentemente que las desigualdades accidentales de capacidad, necesidades y bienes de que se dispone, obliga a la
sociedad a distribuir las cargas equitativamente y a poner una atención especial en la condición de los más indigentes. El hombre no puede ser considerado en abstracto, como un simple número o dato estadístico, sino en
su concreta situación existencial. No como lo hacen el individualismo y el
colectivismo, sino como pretende y quiere hacerlo un auténtico humanismo
social.
4.-Siendo el bien común la causa final de la sociedad es claro que las
demás causas concurren también a su realización.
Así, el esfuerzo común -cada vez más consciente y responsable- de
todos los miembros de la sociedad constituye la causa eficiente del bien público temporal. Los individuos deben buscar no sólo sus intereses materiales
y espirituales, sino también el interés colectivo, y en muchas ocasiones tendrán que subordinar sus gustos, deseos y necesidades, por legítimos que sean,
al bien de la comunidad, sin el cual ni los mismos bienes individuales resultan ordinariamente factibles. La cooperación al bien colectivo se hace de múltiples maneras: con el trabajo manual, con el empleo de la técnica, con la
actividad docente o cultural, con la investigación científica o filosófica, con

53

�el arte Lo que importa es que se haga con el propósito libre y de_li~~!º te
contribuir al bienestar comunitario. De
manera los esfuerzos m V1 :
y de grupo resultan una verdadera causa del bien común, y con causa e a

esa

;s

vida social.
f
d
d d
Pero Ja colaboración de los particulares, si se hace en .º~~ esor ena ª Y
sin plan corre el riesgo de ser anárquica y hasta perjudicial. Los fuertes
a los débiles los más listos sacarán ventaja sobre los menos dota1 ta
ap as r
'
, ·
ºtati
Por eso se
dos, y el reparto de cargas y beneficios sociales sera meq~ vo.
.
requiere que entre en juego un poder superior, una autoridad, que, coo~~e
los esfuerzos privados, los agrupe y ordene adecuadamente, les de ~mda ,
los encamine firme y eficazmente al bien común. Este poder_ constituye la
~usa formal del bien común. Su papel es muy activo: no. consiste n_ada más
er en orden y encauzar las actividades de los particulares: smo ~ en
. .
. lar1a, ?romo-.:·er:la, supervisarla e mbiénpon
en despertar esa actividad,
esttmu
cluso si la necesidad es urgente y grave, suplirla.
.
Es~ tarea de la autoridad pública es de máxima importancia para . el
recto orden social. Pero hay que tener mucho cuidado en darle su_ ~uténtico
sentido y valor para que no se extralimite. La verdadera ca~sa eficiente del
bien común está constituida por )os esfuerzos de los particulares,
_su
inteligencia y con sus manos. Al poder del Estado to~ forn_entar la iniciativa privada y velar porque se ajuste a las necesidades sociales, ~n~luso, en casos
excepcionales suplirla. Pero en modo alguno, ahogarla o susti~mrla por coro'
·
y omnipotente carece
pleto. El intervencionismo
total de1 E stado policiaco
de justificación ante los principios éticos del Derecho.
.
.. , El
La autoridad estatal dispone de muchos medios para realizar su mmon.
· · 1 sm' duda es el de la creación de las leyes, reglamentos y demás
pnnc1pa '
'
.
1 b.
d l que
medidas jurídicas y administrativas necesarias para e go ierno e ?s d
com nen la sociedad. Vienen después los servicios p_úblicos de toda m o1e,
·era;uizados según las necesidades sociales. Su con1u_n~o en~ra dentro del
~onc!to genérico de Administración Pública. Los servicios, ciertamente, so~
de menor categoría óntica y moral que las leyes, pue~to ~ue ~tas tocan m
de cerca a Jo más elevado del ser humano, que es ~~ mt:ligencia aunada a su
como los servicios tienen un valor pural 1'bre vo1untad, pero tanto las leves
'
• al
· · d
mente instrumental. No son fines en sí mismos, sino medios
serv1c10 e un
fin superior que es el bien común.
.
.
El bien común, como ya vimos, es la causa final d: la ~1edad. Con ella
concurren la población, como causa material, y al ausmo ~1empo -con s~s
esfuerzos y realizaciones- como causa eficiente; y la au~ondad ~ poder publico, como causa formal. La causalidad del bien comun se _e1erce de dos
maneras: una directa, cuando se trata de los órganos del gobie1:10 y _la administraci6n, que deben normar siempre su actuación por las exigencias del

án

c?~

54

bien común; y otra indirecta, cuando se trata de los miembros de la sociedad,
a quienes no incumbe inmediatamente el velar por los intereses colectivos,
sino que, al buscar ordenada y pacíficamente la satisfacción de sus propios
intereses, contribuyen en forma poderosa a crear el clima de seguridad y paz
que P-ropicia el bien de la comunidad.
El ejercicio de esta causalidad del bien común se manifiesta principalmente en la participación equitativa y proporcional de los miembros de la
sociedad en los beneficios obtenidos por la colaboración de todos. Y decimos
equitativa y proporcional, y no igual, porque no es posible tomar a los individuos humanos como unidades numéricas iguales, sino como personas que
tienen características propias y situaciones vitales específicas. No es lo mismo
el sabio que el ignorante, el rico que el pobre, el soltero que el padre de una
familia numerosa, el que goza de privilegios sociales, económicos y políticos
que el ilustre desconocido. Por esa razón el bien común se tiene que ajustar
o adecuar a las necesidades de los hombres, según sus condiciones personales
y su situación social y económica. Y atender, desde luego, a los más necesitados.
Esto nos revela asimismo que el bien común no es ni puede ser, por su
naturaleza, algo estático y estancado, sino al contrario, algo dinámico y en
continuo movimiento, en perpetuo afán de servicio y acomodamiento. El
cambio social tan rápido de nuestros tiempos hace que el bien común se
vaya transformando y adaptando según las necesidades de la sociedad. Y
en esta tarea todos deben colaborar en la medida de sus fuerzas, lo mismo
el hombre de ciencia que el humilde trabajador manual, el político sagaz
que el pacífico padre de familia. El objetivo que se ha de buscar debe ser
el de un continuo progreso, a fin de llevar a su pleno desarrollo todas las
potencialidades sociales, temperado por la búsqueda y realización de la justicia social, que atiende preferentemente a las necesidades de las clases menos
favorecidas: obreros, campesinos, marginados de las grandes ciudades.

5.-¿ Cuál será la medida cuantitativa y cualitativa del bien común? O sea,
en otras palabras, ¿ cuál será su intensidad y su amplitud? El determinar esa
medida requerirá, ciertamente, el recurso a los grandes principios de la Etica
Social, que son las normas directivas y de acción y también las normas negativas, que señalan los límites de competencia del bien común. Pero ya en
concreto, esa determinación dependerá de las circunstancias históricas y sociales de cada sociedad. No es lo mismo el bien común de la Inglaterra medieval, en tiempos de la Carta Magna, que el de la Francia de la época napoleónica, o el de la Alemania dominada por Prusia, en tiempos de Marx, o
el de la Norteamérica jacksoniana que vio y estudió Alexis de Tocqueville.
Y mucho menos, el de la sociedad industrial avanzada de nuestro siglo XX
que· critica acremente Herbert Marcuse. En todos estos casos hay un ele55

�mento común: la naturaleza humana y sus exigencias. Sin embargo, el modo
y medida- de la realización del bien común varía según las circunstancias.
En cada época histórica habrá que determinar, de acuerdo con la cultura
de cada sociedad, su estratificación y su índice de cambio y movilidad, la
medida en que los hombres y los grupos deben participar en el bien común,
como realizadores activos y también como beneficiarios del mismo. El bien
común se extenderá asimismo a todas las capas de la población, en forma
equitativa y proporcional, de acuerdo con una sana política social y económica instaurada por el Estado. Es obvio, por lo tanto, que en ayuda de la
Etica Social, que señala los más altos principios y criterios del bien común,
deben acudir muchas ciencias positivas, que señalan los elementos de hecho
que hay que tomar en consideración: la Sociología General, la Sociología
Jurídica y Política, la Economía Política, la Psicología Social, la Antropología Social, la Ciencia Política y todas las ramas del Derecho Público y el
Privado.
6.-El bien común resulta, pues: el elemento más importante de la sociedad,
como el objetivo que dirige, encauza y aglutina todos los esfuerzos individuales y de grupo para dar consistencia unitaria y homogénea a la sociedad
misma en su parte más elevada, que es la espiritual. Sin embargo, su papel,
en final de cuentas, es meramente supletorio y subsidiario. El bien común,
como fin de la sociedad, es un fin secundario y subordinado al bien supremo
de la persona humana. Es un instrumento para alcanzar los fines supremos del
hombre, y cuanto más apto sea para ello tanto más cumplirá su genuina misión y se justificará ante la Moral y el Derecho.
Este carácter subsidiario del bien común tiene consecuencias muy importantes para el orden social, porque señala el punto correcto de equilibrio entre
las tendencias individualistas y colectivistas. El bien común no es ni una mera
garantía del libre juego de los intereses individuales, como quiere la doctrina del "Estado-gendarme" del liberalismo individualista, ni tampoco el
factotum al que deben supeditarse los individuos y grupos, como pretenden
los Estados totalitarios.
La relación del bien común, como fin de la sociedad, con el bien de cada
persona, depende siempre de su naturaleza ontológica y moral. Hay que distinguir dos planos en los fines existenciales del hombre: el plano de los fines
temporales, inmanentes, intramundanos, y el plano de los fines espirituales,
trascendentes, ultramundanos. En el primero, el hombre se subordina a la
sociedad, como la parte al todo. La persona y la sociedad se encuentran en el
mismo orden de entes y de valores: el de la temporalidad, la mundanidad.
Y en este orden ontológico y axiológico, el bien común de la sociedad tiene
la primacía. Así lo reconoce claramente, y en muchos lugares de sus obras,
Santo Tomás de Aquino. Pero advierte, de modo expreso, en dos textos clá-

56

,

sicos, que esto se debe a que el bien común
1 •
.
perteneciendo al mismo género. "B
Y ~ bi~n pnvado se toman como
.
.
.
.
onum unzversi est maius q
b
particulare umus, si accipiatur t
.
uam onum
I-II, 113, 9 ad 2). y "Dice du rumqude bm eodem genere" (Sum. Theol.,
.
n um, quo
onum commu
p t'
b
pnvato, si sit eiusdem generis'' (S
Th l
ne o ius est ono
bio, en el segundo plano el d l um.
eo ., II-II, 152, 4 ad 3). En cam'
e os entes y valores e · ·tu l
la que priva sobre la sociedad
sp1n a es, es 1a persona
.
, porque su naturaleza
l
nores, y van más allá de 1
f
.
Y sus va ores son supe.
a es era mmanente de la vida intram d
mismo Doctor Angélico sostiene que el h b
un ana. El
política según todo su ser y s
o~ re no se ordena a la comunidad
u poseer smo que
'1 ·
•
.
ordenarse a Dios con d
'
, en u tima mstancra, debe
y en este terren~ el h::b:~ocqoumeoes, pue~e. y tiene (]bid., I-II, 21, 4 ad 3).
.
,
ser espmtual se encu t
.
cualquiera otra realidad creada.
'
en ra por encima de

Esto quiere decir que en el ámbito de la vida so .
. .
en juego las exigencias del bi
'
l h cial ordinaria, cuando están
.
en comun e ombre deb
b d"
sociedad y cumplir sus oblig .
. 'z
e su or tnarse a la
aciones socia es sean cuale f
.. .
personales que esto le imponga Debe
,
. ~ ueren 1os sacrificios
le')-·es y reglamentos, participar .en l pag~r contr~bu_ciones, someterse a las
militar obligatorio E incluso p
't. asl funciones publicas, prestar el servicio
de utilidad p 'bZ-.
d
er7:21 tr ~ expropiación de sus bienes por causa
u ica y ar su misma vida en legít.
df
amenazada o lesionada Sus intere
d .
i":a e ensa de su patria
.l
.
.
ses e tipo materzal indust . l
eta es, financieros de traba7·0- h
d
ria es, comer.
.
'
an e someterse a las norm
zE
as que e stado
dicte, sin mengua de la libe t d d . . . .
Estado debe reconocerle.
ra
e iniciativa, y de empresa que el propio
fin:; e:~::;~afe:es;o e~u:t::: fines temporal~s tienen su razón de ser en los
los fines espirit:al;s es clar/:::rt, so~ ms~rumentos para la obtención de
temporales de lo .' d. 'd
as exigencias del Estado sobre los bienes
s m ivi uos no pueden ser abs l t
'l
cuando de ellas nazca una base tem oral , . o u as, y so o se justifican
integral de l . d' .d
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mas ¡usta para el desarrollo humano
OS

tn Wt UOS.

En el terreno, empero, d e sus intereses
·
..
espmtuales
más ínti

:;ilia,

d

l

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de religión, de ~ducación de sus hijo::~ h:::r~
se 1e reconozca su libertad se le
p
tice y se le den los medios para ejercitarla eficazrr:ente Arq:í e;:,mse le g~ra~otro campo, el pap ez del E stad o es puramente supletorio
· y s ,b .d. o .enCningun
pretende invadir los dominios de la person h
~ si iario. uando
ideologías
d d
ª umana e imponerle dogmas
ficable.
y mo os e conducta, comete el atentado más brutal e injusti~
Esto mismo nos está indica d
h
•
.
tiva entre l b.
'
n. o que . ay una diferencia específica cualitae ten comun y el bien particular. No ej nada más una diversidad

57
\

�cuantitativa sino en el orden del ser y del valor. El bien común, en sí mismo,
en su esfer~ propia, busca la perfección de la totalidad soc~al. _
el h~mbre es sólo una parte. El bien del todo priva sobre el de los individuos. Ti~~e
una realidad supraindividual. En cambio la persona humana, en el dominio
de sus fines trascendentes, rebasa el ámbito de lo social y pene_tra en una
esfera suprasocietaria. Y aquí el bien de la sociedad se ordena al bien supremo

1llí

de la persona.
. .
.
.
,
De todo lo dicho se desprende una consecuencia ineludible: el bien comun
no puede igualar a todos los hombres y nivelarlos con el mismo rasero. Sus
diversidades individuales y de grupo son demasiado notorias para poder ser
unifarmadas, aun con los métodos de coacción violenta de los Estados ~otalitarios. El bien común debe tender más bien a buscar la unidad en la diversidad. o sea, en otras palabras, el bien común, para realizar plenamente su
naturaleza y cumplir sus exigencias, ha de ser pluralis~a. Está ob~igado a reconocer que hay legítimas diferencias en la vida social, provenientes ~e la
diversidad de culturas, de religiones, de tradiciones étnicas, de lengua7e, de
costumbres. y debe obrar en consecuencia, y dejar que haya autonomías_ regionales, religiosas, lingüísticas, educativas, integradas siempre en la unidad
superior del Estado.

7.-Por otra parte, hay que subrayar la relación importantísima que existe
entre el orden del bien común, concebido como el orden fundamental de la
sociedad, y el orden jurídico. Para que la sociedad pueda ~ca~ar su ~in, Y
con ello dé al hombre la posibilidad de alcanzar sus propios fines existe~ciales, es menester que establezca normas jurídicas y se a}us~e. a ~}~as. ~as
aún debe acatar los principios supremos del Derecho -pnncip1os et1cos, msnaU:ralistas- que son anteriores y superiores a ella misma y que le impone~
}os deberes de justicia, caridad, equidad, proporcionalidad, en el cumplimiento de sus tareas.
Por tal razón además de constituir el principio del bien común un principio real, fund~do en la naturaleza genuina del hombre, como ente racional
y libre, y con una dimensión social ineludible, y en la nat~al~z~ de la ~ciedad, con su estructura, sus exigencias y sus fines, es un pnncip10 mat~~ial,
con su contenido propio, que son todas las necesidades humanas esp~cíficamente temporales, y no meramente formal, aunque tenga sus formas bien determinadas de realización.
El principio del bien común es, asimismo, un principio de ~rden. jurídico,
en el que entran en juego, de un modo fundamental, las exi~~nc1as_ de_
justicia. Con su norma básica de "dar a cada uno su derecho , la JUS~c1a
se aplica lo mi•mo a la sociedad en su conjunto que a cada uno d_e _sus rruembros, ya sean individuos o grupos. La sociedad tiene derecho de exigir las pres-

!ª

58

taciones necesarias para su subsistencia y el cumplimiento de sus deberes:
contribuciones económicas, servicios personales, sacrificios de bienes y aun
de la vida, en caso de peligros graves. Los miembros, a su vez, tienen derecho de exigir que se reconozcan y salvaguarden sus intereses existenciales:
la vida, la libertad, la propiedad, la posibilidad de desarrollar todas sus potencialidades materiales y espirituales. Estos derechos de la sociedad y de sus
miembros tienen, naturalmente, su corresP.ondiente contrapartida en las obligaciones que respectivamente les corresponde cumplir. Todo ello de acuerdo
con la equidad y proporcionalidad que son características de las relaciones
sociales bien fundadas y que se expresan en las leyes esenciales del país, y
especialmente en su Constitución política.
Queda claro, desde luego, que el bien común, como principio y fundamento del orden social, tiene una fuerza obligatoria superior a la voluntad
de los legisladores de cada uno de los Estados particulares. Constituye un
imperativo ético que no pueden eludir las legislaciones positivas. Si éstas organizan sus leyes, reglamentos, decretos y demás disposiciones de carácter
jurídico de acuerdo con normas que contradicen los principios del bien común -como serían, por ejemplo, las que establecieron la discriminación racial, la persecución de credos religiosos, la desigualdad en el trato y los privilegios injustos- no podrían jamás justüicarse ante la conciencia moral y
jurídica de los hombres, serían injustas e inequitativas, y crearían una situación de "violencia institucionalizada" que traería como consecuencia, a la
corta o a la larga, una revolución.
Al contrario, las legislaciones que reconocen las exigencias del bien común,
y lo que pide la justicia legal y social en las diferentes etapas del desarrollo
de los pueblos, no sólo igualan la positividad de la norma con las demandas de la justicia, sino que adquieren una flexibilidad y una adaptabilidad
que aseguran su permanencia. No se anquilosan ni se hacen obsoletas. Y ponen
al servicio del bien común el instrumento necesario para su realización.
Por lo demás, no hay que olvidar que el principio del bien común tiene
un rango superior al del bien particular en el plano específicamente social,
y esto en todos los grupos sociales, desde el más elemental y primitivo que es
la familia, hasta el más complicado y perfecto que es el Estado. Su validez,
como sabemos, está limitada al ámbito de lo público y de lo temporal, y
cualquier intromisión en la esfera de los fines espirituales y trascendentes del
hombre es ilegítima. Pero en su campo propio, el bien común no sólo tiene
precedencia y capacidad para crear obligaciones sociales, sino que fundamenta y refuerza otras obligaciones morales ya existentes, como son las que
tienen los particulares de llevar una vida sobria y moderada. Por esta razón,
el bien común ha sido reconocido tradicionalmente como el objeto de la "justicia general".

59

�8. Esto mismo nos da a entender que el bien común, por su esencia misma,
por su papel de ayuda a individuos y grupos para que alcancen su finalidad
y su perfección, es siempre subsidiario. El principio de subsidiariedad consiste
en dar a la sociedad y al bien común únicamente aquella competencia y
aquellas facultades que rebasen la esfera de acción del hombre individual
o de la agrupación. Subsidiariedad y bien común, en el fondo, se identifican.
Son dos aspectos de una misma cosa.
¿Cuál es la naturaleza del principio de subsidiariedad? Es, ante todo, un
principio real, lo mismo que el principio del bien común, o sea, que está
fundado en la naturaleza objetiva del hombre y de la sociedad. Es, además,
un principio material de justicia, cuyo contenido lo forma la atribución a
las entidades menores, como la familia, la escuela, el municipio, el sindicato,
la agrupación comercial o cultural, de competencias, responsabilidades y derechos propios. No es un principio meramente formal, sino que fundándose
en el orden de esencias y en la jerarquía de los fines, distribuye competencias
que tienen un contenido Ereciso y delimitado. Esta distribución, claro está, se
hace por cauces formales que varían según el tiempo y el lugar, pero no por
eso deja de tener, como contenido material, la totalidad de las necesidades
humanas específicamente temporales.
La naturaleza objetiva del principio de subsidiariedad, tal como acabamos
de caracterizarla, como una delimitación de competencias y responsabilidades, no se identifica con la acción de subsidio, por parte del Estado, en el
sentido de la ayuda que obligatoriamente debe prestar éste a los particulares.
Más bien significa lo subsidiario, o sea, lo que sirve de ayuda suplementaria,
de reserva, para cuando los que tienen la obligación principal y el derecho
correspondiente, no se dan abasto en el cumplimiento de sus funciones.
Por tratarse de un principio de distribución de competencias, el de subsidiariedad cae plenamente en el campo jurídico y político. Su misión es inspirar las leyes y decretos y demás disposiciones jurídicas que regulan la complicada armazón de la vida social. Se manifiesta, de un modo especial, en
las relaciones entre el poder del Estado y los demás poderes sociales. Limita
la autoridad pública y le señala claramente su ámbito de competencia del
cual no debe salir, a riesgo de convertirse en arbitraria y despótica. Señala
igualmente sus fronteras propias a los poderes de las agrupaciones intermedias
-sindicatos obreros, agrupaciones patronales, banca y finanzas, partidos políticos, organizaciones estudiantiles..,,.,., para evitar que hagan uso de su fuerza
en forma indebida y exploten a grupos más débiles. Evita, pues, la omnipotencia del Estado y la de las entidades sociales poderosas.
De esta manera, el principio de subsidiariedad protege y garantiza un orden
social verdaderamente justo, en el que se dé a cada uno su derecho, dentro
de su esfera de competencia. Y es una garantía también de la libertad de

individuos
y asociaciones en una sociedad tan d'iversif'icada como la de nu~
.
tros tiempos, ~u~ ~n realidad puede llamarse y es pluralista.
Pero ~l pnnc1p10 de subsidiariedad no nada más reconoce y protege derec~os, smo. que ~ñala obligaciones a todos los que intervienen en la trama
SOClal. Comienza ciertamente por el Estado, que es la organización más poderosa,
Y por
inclinada
a abusar de su poder• si·gue despues
' con
l
· ello mismo
.
.
os ?rupos ~termedios Y termina con los individuos. Y a cada hombre y agrupación le se~la un deber de cooperación y solidaridad. El bien común pide
que cada quien se ay':d~ lo más ~ible para lograr sus fines, y que s6lo cuando
~aya llegado a los límites de su capacidad pida ayuda a organismos superiores.
Postula, e:
nues, una
actitu d positiva,
··
de trabajo,
· prev1S1ón
· · y ayuda pro•
•
pia. ~ebe darse ~_la libertad el máximo campo de acción y al orden estatal
Y. ~iétl el que exiJa la necesidad. Se llega así al lema del principio de subsidianedad de que hablan los autores·• "Tanto de }'be
·
i r tado como sea posible
tanto de Estado como sea necesario".
'
El princi~io de subsidiariedad mira, sobre todo, al ejercicio recto y justo
de 1.a autond~d en e~ Estado. Y para ello procede con una tendencia descentr~lizadora. Si autondades inferiores pueden realizar una tarea del bien comun, en forma segura Y eficaz, el Estado debe respetar su autonomía y delegar
en ellas su_ poder. Por consiguiente, tanto de autoridad del Estado cuando
sea necesano, ~ro_ ~ad~' más. El principio de subsidiariedad está complementado por los prmcipios federativo", "corporativo" y "regionalista", conforme
a los cuales el Estado debe reconocer la legítima autonomía de las ent'd d
menores, como las provinc!as, regiones y corporaciones profesionales. • a es
Rec_onocer l~s autonomias_ ~s, precisamente, Jo contrario de absorber los
entes mtermedios, como lo hicieron, en su tiempo los Estados totalitan'os fas
cista Y nazi,
. Y lO siguen
·
haciendo
·
'
los Estados comunistas
actuales con el d' f
d "d
.
'
israz _e emocracias populares". El principio del bien común bajo su aspecto
esencial
·
. blde la subsidiariedad, es, por ello' el adversario más im·'p ortante e irreconcilia e de todo totalitarismo.
Hay que acl~, _sin embargo, que el pnncipio de subsidiariedad no es
~uramente teórico, smo que debe descender siempre a las aplicaciones prácticas.
d ,Y es en
hiseste
, • terreno de las realizaciones concretas para cada pueblo y
~ ª e_poca
_ronca, en el que hay que determinar el ámbito de validez y de
vigencia ~el mismo principio. No se trata de un principio negativo cuyo papel
~
solo el de cerr:ir las puertas a las intromisiones indebidas del Estado.
81 asi, fuera, se ~ue~:ina en el plano de una filosofía liberal y antiestatista
tendria una aphcacion demasiado restringida.
' y

1:'"

En ~dad, como ya lo hemos subrayado, se trata de un principio positivo
que atnbuye su competencia propia -y su derecho su li'bertad
'
b'lid d
• . .
,
y su responsa i ª - a los individuos, los grupos intermedios y el Estado. Pretende equi-

61

60

�librar y armonizar las distintas esferas de competencia, de acuerdo con lo que
exigen la justicia y la equidad. Y para ello no sólo señala límites, sino que
impone deberes.
De aquí que si los individuos y las entidades intermedias tienen un derecho
propio, en la esfera de su competencia, toca al Estado demostrar que la iniciativa privada es insuficiente en algún campo de aplicación del bien común,
antes de decidir su intervención en esa zona. Además, conforme al espíritu del
principio de subsidiariedad, el Estado no debe perpetuar su actuación en una
área que de suyo pertenece a los particulares, sino retirarse en un tiempo prudente y dejar que los individuos o grupos vuelvan a tornar su responsabilidad.
A lo más, se limitará a subsidiar a la iniciativa privada, como una ayuda
complementaria.
9.-Esto mismo nos indica que según los tiempos y las circunstancias varía la
aplicación del principio de subsidiariedad. En pueblos bien desarrollados, con
un grado de cultura superior, propiedad bien repartida y un ingreso per cápita
bastante elevado, la actuación estatal debe reducirse al mínimo. Los individuos y los grupos son lo suficientemente fuertes para desarrollar y defender
sus competencias. En cambio en pueblos que están aún en vías de desarrollo,
con un índice cultural y económico bastante bajo y una conciencia cívica
poco operante, la actividad del Estado tiene que ser muy intensa. Lo cual
no quiere decir que necesariamente sea absorbente y totalitaria, sino que debe
tomar un papel más activo en la realización del bien común, sin mengua de
la justicia y de la libertad.
Habrá épocas y ocasiones, pues, en que se justifique un Estado fuerte y
emprendedor que, en beneficio de las clases sociales más numerosas y deprimidas, quebrante estructuras económicas y políticas feudales y capitalistas.
Incluso, si las circunstancias graves y urgentes así lo ameritan, es admisible
una dictadura. Pero ha de tenerse siempre en cuenta el carácter exclusivamente temporal y provisorio de esa intervención excesiva del Estado y de esa
dictadura política o militar. Si el estatismo se perpetúa más allá de sus justos
límites, pierde toda legitimidad moral y acaba por decaer.
Lo difícil es determinar el aquí y ahora de ese estatismo. Y mucho más
el "¿ en qué medida?" y el "¿ hasta cuándo?" Esto toca a la prudencia política
de los gobernantes y a la conciencia cívica de los pueblos, que no siempre
actúan con la seguridad, eficacia y oportunidad que debieran.
En resumen, el principio de subsidiariedad, bien entendido, nos proporciona un excelente criterio para someter a juicio, en un terreno de justificación jurídica y moral, a los diferentes regímenes sociales y políticos. Un régimen
se justifica tanto más cuanto establezca, con la mayor claridad, las esferas
de competencia del Estado, de los grupos intermedios y de los individuos, las .
respeta, y las garantice mediante disposiciones constitucionales y legales y una

serie de recursos jurisdiccionales admin·
.
viduos y los grupos alcanza ,
y
IStra~~os. De esta manera los indi.
ran con mayor facilidad sus f
.
mes propios y el gobiemo procederá cnor vías J. un'dicasarealizarsutar
·1
progreso del país a las exigencias d 1 . . •
ea esencia de ajustar el
p
e a Justicia.
or otra parte, la medida de la legitimación de
, .
. . . ,
la del respeto de la autonom1' d 1
"d
un regrmen comcidira con
a e as enti acles me
o cual supone una adecuada
.
nores por parte del Estado
1
' progresiva Y prudente del
·' d
'
Y descentralización por territo •
bo
.
egacion e autoridad
1
, .
'
no, co a ración serví ·
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. , , •'
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1as mmonas etrucas Cuant
tado a ser centralista y absorbente' y a o1vi'dar -ya
.
o
mas
sea en
1tlen
. 1a .el
, Essea en sus
prácticas
políticas
d
.
.
.
su
egIS
acion,
ya
.
Y a rmrustrativas- los
· · . f
corporativo y regional tanto ,
d ,
principios ederativo,
.
'
mas per era motivos de . t"f" . ,
conciencia popular.
JUSI icaaon ante la
Además de esto, el principio de sub idi .
.
que el Estado intervenga muy
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63
62

�LA PtRDIDA DE LA VERDAD
PRoFJL DR.

MicHELE FEDERICO ScIAcCA

Univenidad de Génova

1. El atropellamiento de la perspectiva filos6fica.
Todos piden libertad de pensamiento y de conciencia, pero ninguno quiere
pensar, ninguno quiere interrogar a la propia conciencia; y si alguien se permite invitar a los otros a probar, todos protestan y dicen que no quieren, que
se les violenta. Sin embargo, tiene derecho a la libertad de pensamiento quien
piensa y se esfuerza por pensar dolorosamente; y filosofar no es sólo conocer
esto o aquello, es pensar: nada más, nada menos.
Hay un modo, que es el único verdadero, de entender la filosofía. Comúnmente ha sido llamado clásico, no en el sentido restrictivo de filosofía griega
o romana, sino en el que comprende la filosofía tout-court desde Parménides
hasta nuestros días, sin excluir la cristiana. El problema del principio o del
fundamento de la realidad del saber es propio de la filosofía en el sentido
clásico; por esto ella no se ocupa de este o aquel aspecto parcial de lo real
y dcl saber sino de su principio, el cual, para la filosofía clásica, es el ser.
La filosofía es pensar desde el principio y sobre el principio y los principios
propios de cada ciencia. Por esto la reflexión sobre los principios es el punto
de partida de la filosofía de la moral, del derecho, etc. En pocas palabras,
la filosofía en el sentido clásico es la ciencia de los máximos problemas.
Hoy la perspectiva está completamente cambiada: no el problema del principio o de los principios sino de lo que interesa al hombre en su diario vivir;
así pues, problemas de la administración de la cosa pública, de la convivencia
civil, dcl trabajo y de la justicia social, etc. De aquí la gran importancia que
se da a las llamadas ciencias humanas; sociología, psicología, pedagogía, más
que a la ciencia y a la técnica, comprendidas en los límites de su utilización
práctica y empírica. Esto y algo más pueden ir bien con una condición imprescindible: que estas búsquedas no sustituyan el problema del principio y de

65
H5

�los principios, de otro modo las llamadas ciencias humanas provocan la caída
del hombre y de lo humano y se convierten en ciencias animales. Esto explica
el enorme interés por la metodología cuya validez se mide no por la contribución que puede dar a la búsqueda de la verdad, sino por su eficiencia operativa; es decir, los métodos o las técnicas valen en cuanto consienten al
hombre para mejor transformar y dominar al mundo a fin de obtener un
mayor bienestar. Así el problema del principio del saber o de la verdad ha
sido sustituido por el problema del método, cuya finalidad es utilitaria; es decir, lo útil ha sustituido a la verdad. Pero método significa "vía", así pues, nos
interesa una via carente de contenido de verdad y válida sólo :eor su eficiencia
de bienestar material.
Esta sustitución de la verdad por lo útil avocado sólo a los fines terrenos,
comporta otra: la sustitución del ser por el hacer: la filosofía clásica es perspectiva del ser al cual sigue el hacer; la de hoy es perspectiva del hacer sin
el ser. Por un lado lo útil excluye a la verdad y por el otro el hacer excluye
al ser. No se trata ya de mutación o de eclipsis de la filosofía sino de atropello
de la perspectiva filosófica y de pérdida de la filosofía. Y no sólo de la filosofía; pero de toda forma de saber y de pensamiento, en cuanto sin verdad
y sin ser no hay ya ni pensamiento ni saber, sino sólo un cúmulo de nociones
vueltas útiles para las técnicas o para los métodos operativos. Lista sólo la
"raison raisonnante", puro cálculo funcional que lo poseen también las hormigas. Exactamente esto comporta la eliminación de la verdad.

2. La eliminación de la verdad.
El atropello o abatimiento de la perspectiva filosófica consiste en la sustitución del problema del principio y de lo real con el problema del método;
del problema del ser con el de hacer. Digo sustitución. Ahora esto no sólo
pone la duda sobre la verdad, sino que osa eliminarla como algo superfluo y
francamente dañino a los fines del bienestar y de la felicidad de los individuos y de la sociedad. En efecto, el fin del conocer y del saber ya no es la
verdad sino lo útil y el placer, lo que conforta materialmente la vida humana,
satisface sus necesidades vitales. Por consecuencia es cierto aquello del cual
el hombre puede sacar una utilidad práctica, entendiendo la palabra utilidad no solamente en sentido económico sino también más vasto. No interesa
ya la búsqueda del ser, sino el hacer y sobre todo la organización de este
hacer. No importa ya la verdad, sino la utilidad práctica para la plena satisfacción de todas las necesidades vitales. Así pues, si lo que cuenta es la utilidad práctica, interesan todos aquellos medios técnicos y cognocitivos, en el
sentido reducido de funcionales, que sirven para mejor organizar los fenó-

66

menos naturales y los humanos. La organización de los fenómenos naturales
está confiada a la ciencia entendida en sentido puramente operativo ( técnica); la organización de los fenómenos humanos está confiada a la sociología, a la psicología, a la pedagogía, entendidas en sentido empírico.
En este punto no hay ya siquiera duda sobre la verdad, no hay ya ni siquiera el interés por la verdad; no sólo se duda si el hombre pueda o no
pueda conocer la verdad ( tesis que podemos llamar agnóstica), sino que
no hay ni siquiera la afirmación de lo escéptico, lo cual concluye que la
verdad es incognoscible; duda sistemática que lleva a la suspensión del juicio.
Estamos fuera de la duda sobre la verdad y de la suspensión escéptica del
juicio y dentro de otro campo. La verdad no interesa. Incluso es un bien del
cual no hay que ocuparse. ¿ Y por qué este desinterés es un bien? Porque -se
afirma- la verdad divide a los hombres (en la filosofía clásica está vigente
la tesis opuesta: la verdad une a los hombres) . Si la dejamos aparte, los
hombres pueden ponerse de acuerdo en tomo a los medios o a los conocimientos técnicos que sirven para resolver sus problemas de cada día: problemas de organización, de bienestar, de vida, y para resolver todos aquellos
que son un obstáculo al bienestar social.
¿ Por qué la verdad divide? Porque la verdad no es una opinión. Cuando

los hombres dicen: "esta es la verdad", "estos son los principios", frente a
estas afirmaciones asumen una cierta intransigencia. No se puede descender
a compromisos, aun si se puede llegar a acercamiento. Frente a la verdad los
hombres discuten y se dividen. Entonces eliminemos -se dice- desde la
nueva perspectiva, lo que nos divide, no nos ocupemos de ello y hagamos
juntos aquellas cosas sobre las cuales estamos de acuerdo y que conviene a
todos hacer.
Ejemplifico y cito a Platón que en uno de sus diálogos, el Eutifrón, hace
decir a Sócrates que no hay discusión sobre números, ni hay discusión sobre
cosas que se ven: un vaso es un vaso, un plato es un plato. El disenso comienza cuando se trata de discutir sobre la justicia, sobre la santidad, sobre
la virtud, sobre la verdad, sobre lo bello; es decir, cuando se comienza a discutir sobre los valores fundamentales. Consecuentemente para estar de acuerdo
-concluyen éstos- dado que la discusión sobre la verdad, la justicia, los sentimientos es eterna y divide a los hombres, para unirlos y hermanarlos es necesario excluirla y ocuparse solamente de aquellas cosas prácticas sobre las cuales es más fácil ponerse de acuerdo. De aquí la elección solamente práctica;
todos los otros valores deben ser mesurados y reducidos a la elección práctica
para lo cual no existe el problema de qué cosa sea la verdad (la interrogante
que Pilato planteaba a Cristo y a la cual Cristo no responde) sino de las
cosas que podemos hacer prácticamente juntos.

67

�Hasta las ideologías políticas han entrado en crisis; más que discutir sobre
los principios de una ideología política es mejor concordar sobre cosas prácticas que se puedan hacer juntamente; ya no la política de las ideas, sino la
política de las cosas.
Pero las cosas son ciegas, y los detalles son abstractos. A fuerza de buscar
solamente la elección práctica, se termina por elegir a la ciega, esto es sin
ya la luz del pensamiento, la luz de la verdad; y el hombre o tiene luz de
pensamiento, o cesa de ser hombre. Esta posición margina también los principios morales. Discutir sobre los principios morales podtía también dividir. Si
discutimos problemas más prácticos podemos estar de acuerdo. Margina aun
las verdades religiosas. Estas -se objeta-, siendo conocidas como verdades
reveladas, son dogmáticas, ponen a los hombres los unos contra los otros. Así
pues, no más filosofía de la religión ni teología revelada, o teología como
ciencia, no más filosofía de la política, del derecho y demás, sino solamente
religión, política, derecho a nivel meramente socio-psicológico sin fundamento
filosófico, empíricamente entendidas y conducidas con método experimental.
Se puede llegar hasta la comprobación de que existen dos mundos: uno social o público, donde los hombres se unen en tomo a lo que prácticamente
les conviene y deciden sobre esto; y une&gt; de creencias u opiniones personales
de las cuales es mejor no hablar porque: si no se puede arruinar una conversación.
En este punto nace un problema: ¿el hombre se resigna a renunciar a la
verdad? Absolutamente no. Es su misma naturaleza la que le plantea imperativamente el problema como una pregunta que no puede eludir. A un
cierto momento, después de haber hecho tantas cosas, haberse puesto de
acuerdo sobre otras y haber incluso realizado la mejor organización económico-político-social, es posible que se pregunte: pero la verdad de todo esto,
¿cuál es? ¡ Cenizas! Haber querido eliminar el problema de la verdad para
evitar las divisiones y encontrar el acuerdo sobre opiniones más convincentes
a nivel práctico o praxístico es tesis antigua, iluminística. Es la tesis de un
drama de Lessing, uno de los mayores iluministas alemanes del setecientos,
precisamente la del drama que tiene como título N atan, donde en la última
escena hay el abrazo universal, justo porque los hombres han renunciado a
buscar la verdad; pero abrazo de hombres sin verdad, sin luz de pensamiento,
de hombres que ya no son hombres sino sombras.
Esto lleva a un conflicto dentro del hombre: por un lado la organización,
el progreso técnico, científico, al menos en algunos pueblos, conduce a la libre
expansión de los instintos para su satisfacción, teniendo el hombre la posibilidad y los medios a disposición y, aparte los instintos malvados y la exageración, esta satisfacción vital bajo ciertos aspectos, puede ser un bien; por el
otro, marginado el problema de la verdad o del sentido mismo de la vida,
68

d~do que ~ ho1:1bre no es sólo vitalidad sino también pensamiento, y obteru~a la satisf~cción de todos sus instintos, salen afuera el aburrimiento y la
tristeza que siguen a las necesidades satisfechas. Pero justamente ellas vuelven
aún más violenta el hambre de verdad que queda en el espíritu. y es esto
uno de los equilibrios sustanciales de la ciudad terrena y del hombre en
cuanto ser pensante, ~s~~tu encarna~º: Es en este punto donde se pueden
provocar las peores div1S1ones. El espmtu, hambriento de verdad se rebela
a la misma satisfacción o permanece encerrado en sí mismo
su desesperación.

co:

3. Eliminación de los principios morales.

Hoy son lugares comunes la denuncia de la pérdida de los principios morales con la consiguiente decadencia de las costumbres la llamada revolución
que ha acaecido en la conducta del hombre en el últ~o medio siglo aproximad:imente Y 1~ ~xaltación, por la influencia de un cierto freudismo y de
un cierto materialismo, de tal revolución como una liberación de ciertos tabús
tradicionales que oprimían al hombre y le impedían la libre satisfacción de
los instintos, sobre todo sexuales, la explicación de la espontaneidad de su
natural~za, vol~i~dolo de este modo infeliz. Como se ve, en aquellos que
?enu_n~ian la P:~did_a d~,los principios morales, o al menos su negligencia, está
implici~ la reivmd1cacion y la reafirmación de estos principios al fin de la
formacion ~oral de modo que sea el hombre virtuoso; en vez en aquellos
que denuncian los tabús tradicionales está implícita incluso bastante explíc_i~, la afirmación de que el hombre no debe ya bus::ar la virtud, sino la felicidad, que es posible solamente si su espontaneidad no encuentra impedimentos y obstáculos.
Volvamos por un momento al atropello de la perspectiva filosófica esto es
a aquella posición la cual dice : no más búsqueda del ser o de la ve:dad sin~
organización siempre más funcional o racional de nuestro hacer por un siempre mayor Y-~ás. dif~ bienestar. De tal posición procede aquella moral: ya
no la perfeccion mtenor del hombre o la práctica de las virtudes aun a costa
de sac~icios y renunci~, sino la liberación del hombre de cua.:ito impide 0
comprime su espontaneidad, es decir de los viejos tabús, que se llaman virtudes, enmascaran otros intereses o son sobreestructuras económicas o simplemente prejuicios. Pero sea cual sea el caso, de estos tabús hay que librarse
como de medios represivos.
~~ otros, t~rminos: ~o _l~ búsqueda de la virtud ni su ejercicio para adqumr el hábito (que significa luego perfeccionarse a través de este ejercicio)
en cuanto esto obstaculiza la felicidad del hombre, sino búsqueda del apaga-

69

�miento de sus deseos aun a costa de eliminar aquel obstáculo que es la virtud,
así pues, a costa de la virtud que, en resumen, es un tabú, un prejuicio, una
coartada para reprimir y mantener ciertos privilegios. La virtud está presentada como un instrumento de represión, prejuicio que impide al hombre ser
feliz en la explicación de aquello que es su naturaleza instintiva, su índole.
No se nos limita a dudar de la moral (y la duda puede tener también
aspectos positivos, ya que llevarlo sobre un principio, es asumir una actitud
crítica y cómplice y por esto es estímulo para la reflexión) para mejor perfeccionarla, liberarla de lo que tiene de caduco, de viejo, de cansado, de
sobrevivido y que no responde ya a las situaciones nuevas. No así: de este
paso no se trata siquiera de dudar de la eficacia formativa de la moral, que
sería aún legítimo si condujera a volver formativamente eficaz la moral misma
que se sujeta a crítica. Aquí se trata en vez de sustituir a la moral, directamente de combatirla como un mal que oprime y vuelve infelices, casi como
algo de lo cual la humanidad debe aprender a liberarse.
Al leer cierta literatura, cierta publicación, ciertas teorizaciones, se tiene la
impresión de que el pudor, la honestidad, la santidad, sean algo de lo cual
es necesario ahora avergonzarse, porque representan la infelicidad humana,
consecuencia funesta de prejuicios llamados morales. Pero esta es la conclusión a la cual en el 700 ha llegado el Marqués de Sade como consecuencia
del iluminismo. La felicidad de la cual se habla es sólo de orden animal,
egoísta y ya no del hombre integral. Esto comporta la reducción del hombre
a la sola vida animal organizada por el cálculo racional o funcional, esto es a
la vida privada del espíritu; y esto lo hace descender más abajo de sí mismo.
Se podría decir que fuera una forma de "corporismo" en antítesis a un
cierto "angelismo" que nos sintamos deber combatir al igual que el otro, porque el hombre es espíritu encarnado, alma y cuerpo. Consigue todavía la
reducción de la libertad a la pura espontaneidad, pero la espontaneidad es
solamente animal, es también la de una piedra que puede caer libremente
por la ley de la gravitación universal si no encuentra un obstáculo. Pero esto
no tiene nada que hacer con la libertad, incluso la libertad humana comienza
justo donde el discurso no se hace ya sobre la espontaneidad.
Por último esto comporta la pérdida de la conciencia moral y de la capacidad de distinguir el bien del mal, que Aristóteles y también Santo Tomás identificaron con la prudencia entendida no solamente como virtud práctica, sino intelectiva. Y la falta de la conciencia moral, es decir la pérdida
de la capacidad de distinguir el bien del mal, lleva al caos en la ciudad terrena. La conclusión a la cual llega la concesión libertina del comportamiento
humano se puede reducir a estos simples términos; que cada uno haga lo que
le plazca y satisfaga una necesidad física suya. No se trata ya de una moral
puesta al día, sino de la destrucción total de todo principio y conducta roo70

ral; de la sustitución de t odos los excesos, inclusive la obscenidad, en lug-ar
de la virtud.
~

4. La eliminación de Dios de la ciudad terrena.
La ~uda sobre _Dios si se ex~gera al máximo, esto es si no es estímulo de
una busqueda
mas •profunda smo fin en sí misma, es tamb''
· d
ien una conse~uencia ; la negación del principio de la verdad por el simple método que
emos senalado; es_to _es! es una consecuencia de la negación del ser por el
iiuro hacer, del prmcipio de la moral por una felicidad terrestre o física y
. ega hasta el ateísmo además. En efecto, Dios está de tal modo ne ado
mcluso
, g tn·
· l dpor algunos. cristianos, que el ateísmo
· es una de las formas mas
via es e conformismo; hay también una teología de la muerte de Dios 0
d_e los llamados cristianos ateos. En verdad se reduce a dos las formas rincipales ~ue hoy hacen dudar de la existencia de Dios al punto de neiarla.
La. pnmera f?rma se puede anunciar así: el hombre con sus poderes intelectivos
--como
comúnmente se dice- no puede probar que
D·
• o racionales
.
.
ios eXIste, es decir ~ue existe el Ser principio primo y fin último del universo
Y. trascendente _al umverso mismo, providencia, etc.; tan es cierto que se lo
discute desde siempre Y no hay aún una prueba irresistible. Así pues -se
concluye- por lo ~enos hay la duda de si existe o no existe. Nos queda la
pura fe de que D 10_s existe. Y quien la tenga, se la guarde. Creerlo es un
hecho personal y pnvado. Con este discurso, se exilia a Dios de la ciudad
terrena,
,
· ,
·
· difse le condena a la mendicidad' se le relega a un f"d
i eismo
pnvatistico, m erente a este o aquel Dios, sea el ficticio o el Dios cristiano.
La segu~da forma, hoy la más difusa, se presenta con matices diversos
~osotros_ senalaremos los principales. Una es: si Dios existe, el hombre no'~
libre.
como el amo del hombre, el tirano que lo domma
·
1 D10s
• está •concebido
•
Y ~ opnme ~as1 caprichosamente, como el maestro que le quiere enseñar todo,
casi como _si el ho~bre fuese siempre un menor; un ser que sujeta y por
consecuencia no deja libre al hombre.
Otr~ es ésta: si existe Dios y está concebido como fin último, bien absoluto
y beatitud e~erna, el hombre, atraído por este fin último, se distrae de las
cosas de la ciudad terrena, se ocupa de ellas sin empeño. mientras se preocupa mucho ~ás- de la ;ida eterna. Y de esta atracción ;uya en la otra vida,
con, la consigwente distracción en ésta, se aprovechan sus explotadores: de
aq~ la frase comú~, incluso trivial: la religión es el opio del pueblo. Para
evitar esto ocurre liberar al hombre de Dios, de la perspectiva de eternidad
de la esperanza de la vida eterna y para hacer esto basta reflexionar --dice~
los sostenedores de esta tesis- que Dios en el fondo es el producto de nues-

71

�tra misma imaginaci6n: no es Dios quien ha creado al hombre, sino es el
hombre que con su imaginación ha inventado a Dios ( tesis de Feuerbach,
tomada de nuevo por Marx) .
¿Y por qué el hombre ha inventado a Dios con su imaginación? Porque,
viviendo en un estado de renuncia, enajena en otros, en este caso en Dios,
lo que le pertenece. Por el iluminismo, el hombre, imaginándose un Dios
maestro infalible enajenaba sus poderes cognoscitivos y racionales, los cuales
una vez desenvueltos y maduros vuelven a tomar lo que les pertenece y destruyen a Dios, o al fruto de la imaginación ( enajenación en la forma burguesa). Para el marxismo en general, la enajenación religiosa nace de la del
trabajo; es decir, Dios nace en la mente del hombre por la explotación de los
muchos de parte de pocos patrones (enajenación en la forma proletaria) .
Por consiguiente, al cesar la enajenación del trabajo según la tesis más propiamente marxista, cesa la creencia en Dios, porque llega a faltar la causa
que había estimulado a la imaginación del hombre a poner la existencia
de este ser.
Otra forma es ésta: Dios nos ha engañado: su providencia no ha resuelto
el problema del mal; su encamación no ha mejorado al mundo, donde hay
todavía tanto mal, y del cual esperamos una inmensidad cada día. Si es así,
Dios es superfluo; que exista o que no exista es indüerente, porque si no ha
logrado vencer al mal es mejor olvidarlo.
Otro matiz de esta posición es éste: la existencia de Dios, hasta el hablar
de Dios es un daño: no se hable más de Dios y Dios mismo no hable, que se
retire y que se haga el silencio en tomo a él. Que en este silencio el hombre
haga o al menos trate de hacer lo que Dios no ha sido capaz de hacer: un
mundo mejor.
Como se ve, estas posiciones, son de desconfianza en Dios y de absoluta
confianza en los poderes del hombre, ahora todos desenvueltos, todos desplegados, que pueden hacer lo que Dios no ha podido o no ha sabido hacer.
La confianza en su madurez ha liberado al hombre del infantilismo de creer
en un Ser supremo. El hombre vuelve a tomar la ciudad terrena en sus
manos y con sus manos la construye mejor de la de todas las religiones. Esta
tesis iluminística, matriz de las otras, vuelve hoy en forma más al día y, déjemelo decir, empeorada. En breve: sustitución de Dios por el hombre que
ha sustituido la verdad por lo útil y la virtud por la felicidad del bienestar
y la satisfacción de los instintos: en resumen, sustitución de Dios por el animal llamado hombre.

5. Breve respuesta.
Co~ respecto.ª 1~ eliminación de la verdad, el problema no se plantea como
exclusivo o sustitutlvo de uno de los dos términos: o eJ método, 0 el principio
del pensar, en cuanto el método sin el principio del saber o de verdad está
,
,
'
vaci?, es una via que no sabemos a dónde lleva; se puede decir incluso que
es ciego. El problema se coloca de otro modo: desarrollar los métodos de
búsqueda q~e ?~ben volver ~iempre más eficaz el principio de la verdad;
pero este. pr":1apio es necesario y es cierto en sí mismo, no se vuelve cierto
por la eficacia de los métodos, los cuales deben limitarse a volver eficaz la
verdad del principio. Del mismo modo no hay el aut-aut, o al hacer O el ser.
El problema se plantea en forma sintética, porque el hacer sin el ser es ciego
y hasta cierto punto significa solamente deshacer; por otra parte, el ser que
es fecundo, no debe esterilizarse desinteresándose del hacer. Entonces el
problema es de ser para hacer, o bien se podría decir -usando un término
clásic~ "~ontemplar", _que signüica "estar viendo" para conocer, y luego
hacer, ilwrunadamente, Justo porque nos ilumina la verdad. Nosotros hacemos para _tener, ~ro el t~ner sin el ser es nada en cuanto si tengo y no soy,
es como si no tuviera. Asi pues el problema no es el tener o el ser sino del
ser _el ~ual para ser tiene necesidad también del tener. Y diré que ~ta es la
sabiduna o aquella que se podría llamar la mesura.
El hombre que no puede contentarse solamente con satisfacer sus necesidades vitales, si bien es cierto que el problema de vivir se re$ueJve solamente
si ~l dispone de los medios para tal safüfacción que tiene también un conterudo moral, en cuanto libera al hombre de la esclavitud de la necesidad
de la degradación y de la miseria, y le da una dignidad de status social'.
Justamente un filósofo ruso, ortodoxo, Berdiaev, dice: "El pan para mí es
una necesidad material, pero el pan para el otro es una necesidad espiritual".
La misma satisfacción de las necesidades materiales, a fin de que conduzca
a una vida digna y no pierda su valor humano, no se puede considerar a sí
misma. L~ satisf~c~ión de las necesidades materiales es el fin vital, pero no
el de la vida espmtual, sin la cual no se puede ni siquiera plantear el problema de una dignidad propia del hombre.
Al presente la dignidad del hombre son los sentimientos, el pensamiento,
la libertad, y éstos no existen sin verdad. Y la Verdad que el hombre quiere
no es solamente de naturaleza técnica, científica, organizativa, operativa, para
su bienestar, aun si ésta es necesaria, sino es sobre todo de naturaleza moral, filosófica, religiosa. En un cierto punto, en cada uno de nosotros nace la
pregunta: ¿ cuál es aquella verdad que no sirve, sino que nosotros debemos
servir, la que da un sentido a nuestra vida y a la vida de la humanidad

73
72

�entera? Por esta verdad de servir afirmamos el derecho a la satisfacción de
las necesidades vitales.
Igualmente respecto a la eliminación de los principios de la moral, el problema no se plantea: o la felicidad, o la virtud moral, como si hubiera un
conflicto entre felicidad física y virtud moral, como si la una fuera negativa
de la otra; sino que se plantea en términos de perfeccionamiento, de siempre más sabedora conciencia, de modo de volver moral nuestra conducta y
nuestro vínculo con el prójimo. Y cuando hayamos realizado esto en la paz
corporal habremos realizado también la paz espiritual; es decir entrambas
forman una: la paz del hombre, la verdadera felicidad sobre todo para el
cristiano. Así pues no hay conflicto entre felicidad y virtud porque hay ahí
costumbre moral sin principios morales, pero no hay principios sin el ser
objeto interior del pensamiento. Se trata de dar a la virtud un rostro humano y sereno y no uno inquisitivo y sañudo. Por otra parte, como escribe
Unamuno ( Vida, etc., p. I, cap. XII-XIII), al amor que no busca la felicidad: "Sólo los amores desgraciados son fecundos en frutos del espíritu;
sólo cuando se le cierra al amor su curso natural y corriente es cuando salta
en surtidor al cielo; sólo la esterilidad temporal da fecundidad eterna".
Igualmente respecto a las dudas de la existencia de Dios, respondemos: 1)
Dios no es el amo, o el tirano, sino el Padre creador del hombre, o -como dice
el Evangelio- el Amigo. No es un poderoso de la tierra, justo porque es el
Omnipotente y no tiene necesidad del poder para tiranizar. Le bastan sólo
el amor para redimir y la misericordia y la justicia para salvar. 2) Dios no
distrae del compromiso por las cosas de la ciudad eterna; al contrario, esta
es la prueba necesaria aunque no suficiente para la salvación.
Los primeros dos mandamientos: el amor a Dios y el amor al prójimo no
son escindibles. Son un acto único, un solo mandamiento, porque a través
del amor al prójimo, que no tiene como fin a Dios, realizamos nuestra perfección y las condiciones de nuestra salvación. Ni el compromiso político es
descuidar en cuanto -como escribe Antonio Rosmini- "es cosa sagrada la
suerte de los pueblos". Pero la religión no puede reducirse al solo interés
social y político, mundano o secular. Y cito todavía a Unamuno (Mi religión, Ensayos, vol. II, p. 369): "espero muy poca cosa en el orden de la
cultura de aquellos que viven desinteresados del problema religioso en su
aspecto metafísico y sólo lo estudian en su aspecto social y político". Pretender luego eliminar el mal del mundo y considerar la ciudad de Dios ya perfectamente realizada en este mundo. En este caso, es decir, el hombre, capaz
de construir el reino perfecto, sería Dios. Pero esto no sería ya hablar del

ración, pero la desesperación por la pérdida de Dios puede alimentar la
esperanza de que Dios regrese al corazón miserable y árido del hombre de
hoy. Negar toda prueba de la existencia de Dios es hacer de ésta un acto de
pura fe, confiarse en la fe ciega; se trata de ver cuáles son las razones bien
fundadas de la existencia de Dios. Y una de estas razones es que el hombre
n~ crea el principio de verdad con la cual juzga, el principio no se lo da él
IDJSmo, le es dado por Dios; y así se puede recuperar, profundizándola, la
prueba de la verdad de San Agustín.
La ?tr~ ~zón f~nd_amental, es ésta: el ser infinito, en cuanto tal, no puede
ser prmc1p10 de s1 fOlSIIlo; as1 pues es el Ser principio absoluto que lo pone
y se pueden recuperar, profundizándolas, las cinco vías de Santo Tomás.
Las dudas se pueden vencer, pero es necesario que la razón no enloquezca y
sea en vez razonable; que la voluntad no se tire a hacer los caprichos o
act~s ~bitr~os, ~o _que sea libre en la ley moral; que el hombre adquiera
la inteligencia de s1 IDISmo, el sentido de sus límites y no tenga la superstición
de sus poderes ilimitados y absolutos que llevan al caos intelectivo y moral
a la desesperación destructiva. Y no hay forma más maliciosa y destructiv~
de infantilismo y de inmadurez que aquella que afirma que el hombre puede
ponerse en lugar de Dios.
(Traducción del Dr. Jorge Rangel Guerra).

hombre sino de otra cosa.
Por otra parte, tener más confianza en el hombre que en Dios es afirmar
que el hombre es más que Dios, y esta es una forma de ateísmo por desespe-

74

75

�INCREMENTOS Y MERMAS DE LA REALIDAD
EN LAS CIENCIAS Y LA FILOSOFfA
PRoFR. DR. FRITz-JoACHIM voN R!NTELEN

Profr. Emérito de la Únivenidad de
Maguncia, Alemania
Sumario: 1.-Ciencia y Realidad. 2.-Ciencias naturales y Ciencias espirituales. 3.-La
Realidad integral y el Ser Humano total. 4.-El Valor, su sentido y razonamiento.
5.-Resumen.

1. ¿ Es POSIBLE QUE LA FILOSOFÍA y las ciencias de nuestra época puedan
transmitir al hombre una guía para su vida? ¿Pueden ofrecerle un respaldo
espiritual y corresponder a sus anhelos profundos si se conforman -limitadas por los métodos comprensivos de la ciencia natural- a definir el mundo
exclusivamente por valores matemáticos ( diríamos matematicismo) ; a recogerse positivamente a los hechos manifiestos de la experiencia sensible; a
cultivar solamente Lingüística, Semántica, Simbolística y Logística, que pertenecen a regiones estrechamente circunscritas por la misma filosofía? 1 Esta
pregunta es también, 2robablemente, la base decisiva para Paul Arthur Schilpp,
a quien los colaboradores ele la obra en mención hacen patente su conformidad y solidaridad. Schilpp postula un "subir por encima" de la simple
"manipulation of language" (manipulación del lenguaje), invita a la restricción del "hairsplitting" y a tentar solamente una "clarificación de conceptos"
(Moritz Schlick) .2 ¿ Será suficiente esto para sobrevivir, o mitigar la tremenda
amenaza de la era atómica? ¿ Qué impulsos internos nos quedan para presen1
Vgl. PAUL ARTHUR ScHILPP, The Abdication of Philosophy, Kant-Studien, 51, 4
(1959/60), Presidential adress delivered before the 57th annual meeting of the Western
Division of the American Philosophical Association at the Univenity of Wisconsin,
Maclison, Wisconsin, April 30, May 1, 2 (1959) .
• ScHILPP, Kant-Studien 481/2. Does Philosophy have anything to say to ovr
( atomic) age?; Atti del XII Congreso Intemazionale di Filosofia, VIII, Firenze, Sansoni
Ed. ( 1961), 240.

77

�tar y defender demandas humanitarias (oriundas de nuestra profundidad existencial)? En una ocasión anterior ya tuve el placer de escribir sobre estas
cuestiones en un ensayo publicado en una disertación denominada Philosophy
and Phenomenological Research.3
No existe, desde luego, la idea de sugerir algún menosprecio en cuanto a la
investigación científica legítima que la filosofía debe tomar en seria consideración, si produce resultados seguros y definitivos, aun ante el hecho de que
en las ciencias naturales -especialmente en la física de los átomos-- las condiciones actuales de una interpretación netamente mecanística han encontrado
sus limites y han sufrido mutaciones de importancia (p.e. Microfísica, "saltos"
o "brincos" de los "quanta") .• No podemos ni debemos ignorar la realidad
así generada.
Es preciso preguntar cómo llegamos, en nuestros días, a una interpretación
moderna y mundialmente aceptada, del universo y de la vida -si es que todavía se puede hablar de un esfuerzo para llegar a interpretaciones-- teniendo
a la vista la presunta exclusividad de la física ( Fisicismo) . Ciertamente, pues,
se debe al éxito imprevisto que han tenido la dominación y el aprovechamiento
de las fuerzas de la naturaleza con sus resultados visibles en la técnica. Richard
Hoenigswald ha dicho en alguna ocasión que el método es la madre del objeto.
En principio, esta declaración anticipa ya a todo, con la condición, desde
luego, que sólo debe considerarse como realidad lo que se acondiciona al método precursor. Todo lo demás parece irreal, ficticio y subjetivo.
¿Pero cómo definir la palabra "realidad"? La etimología alemana combina, con esta palabra, algo que se realiza, alguna actividad o un dinamismo
activo. Este modo de sentir es también una manifestación de los tiempos presentes. Pero es difícil traducir la palabra con correctitud del inglés: Reality;
tampoco en francés: Realité; ni la palabra española "Realidad" expresa, en
forma adecuada, lo mismo. Todo tiene su raíz en la palabra latina: "res",
o se "cosa", cuyo significado intrínseco en el caso presente no nos da la clave.
La "realidad" -en nuestro caso- es una relación que puede producir un
"efecto", que es, según Rothacker, "tal como es". Esta terminología tiene
gran importancia, si más allá tenemos que ocuparnos de la realidad psíquica
e intelectual.
El proceso aquí definido tiene su origen en las últimas etapas de la edad
media (cf. Nicolaos von Oresme, t 1382, padre de las palabras "ímpetus"
"mecánica"). Posteriormente se amplió la comprensión de que la existencia
• "Positivism, Humanitarianism and Humanity, Philosophy and Phenomenological
Research", XI, 3 ( 1951), 413 f. Auszug aus: Positivismus und gefiijrdete Ji, amotát,
Festxchrift Aloys Wenzl, Natur, Geist Geschichte, München, Filser 1950.
• Vgl. ARTHUR MARCH, ''Das neue Denken der modemen Physik", Hamburg,
Rowohlt-Verlag (1957), 95, 123 f.

78

del mundo tenía su base en potencias mensurable
.
tóteles haya definido la naturaleza de la ontologs: aunque, po~ cierto, Arisel "
• .
ia con energeia on s Sigue
mov1ID1ento
mensurable" de Descartes hasta la "conservacion
. , de la. fuerza
, • ,,
mecaruca como fue claramente iniciada por Newton
e .
.
:eº!~e:;í~e-~sar que resulta natural a nuestro pensamieni: n::::i:e(:s~e:
En tiempos pasados nos concentramos dentro de lo fugaz d 1
..
en la estática l
.
'
e as v1S1ones,
.
y a permanencia. Es significante que hoy en d'
.
s10na lo activo el
b'
d
ia nos IIDpre.
'
caro to y e1 esarrollo. Pero todo desarrollo del "Ser''
::n~ al~~e~~tan~do, d_i~amos, según la ley del orden -e igualmente e::~
q od o mmobilidad alguna evolución. Todo esto es "realidad" y 1
hombre
·
•
e
tales
el m. ernod' : 'fico y realistico,
tiene
el deseo irresistible de investigar
. r acio~es,_ e armarse (compárese : Baca de Verulam - Francis Baca
y evitar desiluSiones por especulaciones visionarias.
n)
é· Cómo
• • • se realiza esto.? A través de nuestras experiencias En primer 1
empír'i~, su examen y su evaluación
. - sensation
·
ugar,
la sensibilidad
,
and refle..xion
segun John Locke.1 Si nos apegamos estrictamente a lo aq , di h
'
dem h bl d
. .
w c o, entonces
po t os ªp ar e una ciencia exacta· Esta d erimcion,
· ·, emP.leada
.
.
ongmal
me~/ por asca! como "exacte definition", se entiende en ·un sentido especi ico,, estre~h~ente_ limitado: un empirismo sensitivo, que debemos enten:
der segun prmcipios rigurosamente formales y matemático-cuantitativamente
mensurables. Una tentativa en esta dirección la hiz
R
B
siglo XIII E .
. o ya oger acon en el
. , completament . s mteresante
. ver cómo de repente result6 una valuacion
e.nue_va y peregrma hasta los días de hoy. En un principio el
, t
,
,
,
carac er
de las ciencias se deflilla
a traves de su oficio: Teología, Metafísica Etic
re ocup:ban el sup~°,1º lugar. Después la categoría se define por s~ grada~
e acerta a -certa dmamos hoy- y exacta intuición. be
.
,
a Wilhelm von Occam .
. . .,
, ca mencionar aqw
. 1d
' ~na_ mtuiaon con la tendencia de llevar cualidades
ª1 mve e marcas cuantitativas.
~~;~.lsabobi~? es ~u~ Platón, en su período dificultoso, encontró a través de
su
1 e s ' y sigwendo el sendero del Pitagorismo su meta e 1
rales (el gu ·
) b
d
'
n os nume.
ansmo ' uscan o en el infinito, apeiron, testimonios para lo fimto, lo permanente, peras.ª Pero, en su caso de él, el número s·trvio,
. , con sus
1

"De coe1o et mundo", Kap. 4 Vgl. DuHEM, "t.tudes
. .,,
3e. série, Paris (1913), 53, 359 _
sur Léonard de Vmc1 ,
• RENÉ DESCARTES, "Principia Philoso hiae" II 3
NEWTON "Phil
h' N rar" " . . ~
'
, 6, Amsterdam (1954). ISAAC
BERNH~T BA~;:K ia "Eatub ~s . Prdmc1p1a Mathematica", II, def. 4, London ( 1687).
'
rge russe un Probleme der Nat
·
h f ,,
.
Hirzel (5. Auflage
),
_
urw1ssensc a ten , Leipzig,
1933 55
: ; ~ : : ;oncerning human understanding", II, 7, London ( 1690).
0 , 16. Vgl. PAUL WILPERT, "Neues Fragment aus perí tágazou", 225 f.

79

�características cuantitativas como garantía de la proporción, de la armonía,
para comprender el Kosmos (i.e. "ornamento") bajo aspectos ~ualitativos,
según el ideal estético del Pitagorismo. Así también habla A_ugustmus de las
bellas formas de la creación, in quantum numerosa sunt, siempre que sean
patentes por su numerosidad.9 Pero para él era nomás un principio de comprensión de la realidad.
.
Cabe preguntar, ahora y en estas circunstancias, qué pasa si perse~os
consecuentemente el punto de vista "cuantitativo", tan justificado Y exito~,
diciendo: toda realidad "no es más" que una relación entre datos determinables. ¿No es, de veras, la idiosincrasia de nuestros tiempos? Pero el hombre del futuro ¿ no perderá su "sustancia metafísica", si no se aprueba más
que la Eura realidad? ¿ O se dejará guiar por s~ propia vo~untad buscando
algo más esencial? Nótese que a él ya le ha _di~ho Poleta1e_w: El_ aparato
cibernético, el robot mecanizado, lo puede susutwr, con la diferencia, desde
1
luego, que no es capaz de reproducirse, ni activa -ni pasivamente. º. .
Seamos más exactos todavía, reconociendo únicamente lo que percibimos
sin mediación ni duda alguna. No damos razón entonces, la razón final _al
filósofo inglés Berkeley, cuando dice: solamente tenemos nuestros complejos
interiores de la imaginación sensible, que arreglamos y definimos formalmente. No podemos ni hablar de un mundo exterior demostrable, porque no
existe ni directa - ni exactamente, sino exclusivamente a través de nuestra
percepción individual. David Hume, en este concepto, dice -sin transformarse, desde luego, en Berkeleyano-, que es (ref. este mundo exterior) un
"yo no sé qué". I now not what.
,
¿ Qué nos queda entonces? Si somos consecuentes,. no tenemos mas que
impresiones del sentido, que interpretamos co~o. variantes , d~ numerales ?
guarismos; procesos empíricos, cuyo desenvolvumento mecanico reproducimos de esta manera sin error ni desvío. Sería inútil atacar el aspecto de este
método dentro de su propio radio de acción, tomando en cuenta la carrera
victoriosa que han ganado Eºr su propio modo las ciencias naturales de nuestros tiempos. Las demás ciencias se rigen por este éxito. Sin e~bargo, es
preciso preguntarse, si por estos senderos comprendemo~ _la r~hdad co~leta a la cual, por fin, no sólo pertenecen procesos f1s1cos, smo tambien
!ven:os vitales orgánicos con sus múltiples ramificaciones y, sobre todo, la
"realidad", es decir la realización del ser espiritual productivo. Idem, preguntámosnos, si por aquel método el cerebro solamente capta una parte de
über Plato (Hermes, 76 , 1941) . "Zwei aristotelische Schriften über die ldeenlehre"
(1949), 158 f., 164 f., 169 f.
• arb. arb. 11, 42.
(B
" l. A. PoLETAJEW, "Kibematik". übers. aus dem Russichen von G. Klaus
er•
lin, Dr. Verlag der Wiss. (1962), 219 f., 328, 377.

80

la realidad y si por esto no debemos ser más "realísticos". ¿ No es nuestro
deber y anhelo hacer más visible el espíritu, en lugar de frenarlo; de concederle la plenitud de sus posibilidades?, o, con las palabras de Schilpp: "it is
not less thinking we need, but more" .11 Lo que edifica, descompone, lo que
descompone, edifica; en otras palabras: admirables trabajos unilaterales pueden producir una desintegración; en cambio: fuerzas, que reedifican, suplementan y superan tales esfuerzos y trabajos, pueden producir una integración. Así se desarrollaba, en grandes rasgos, siempre el camino de la vida
intelectual: Y llama la atención que hasta el extremo del materialismo dialéctico se niega terminantemente aceptar el "mecanicismo" de Plechanow y
Bucharin, hablando, de esta manera, de construcciones cualitativas no concebibles en tal forma. 12
2. Esta situación ya ha conducido a un término -hace algunas décadas-en que escribiera su obra el Profr. Heinrich Rickert, titulada: Límites de la
formaci6n de nociones físico-naturales ( 1902-1929). Hoy añadiría: Límites
de una aclaración ontológica positivista. Lo que quiere decir el autor es: si
no cruzamos la frontera del método indicado y nos paramos en el ya indicado: "nichts als" (nada más que), nos exponemos a una siniestra pérdida
de nuestra realidad. Lo decisivo de nuestro ser, el hombre como existencia
individualmente espiritual, con su especialidad de creaciones intelectuales y
culturales, queda excluido y se ve colocado bajo la tutela de aspectos completamente ajenos. La realidad es, según Scheler, de plano, más rica y más
completa. De otro modo, nos convertimos en especies cerebrales, que se distinguen de los animales únicamente por el mayor consumo de corteza cerebral. En este sentido Heidegger luego se refirió a nuestro enajenamiento moderno de la existencia y su estado ruinoso que pone en duda a la misma humanidad, la hace común y corriente y le quita su vida interior. Se comprende,
pues, que el hombre, en vista del proceso existencial inevitable, que casi
siempre es el mismo, se absuelva de todo acto de decisión, a sabiendas que
es una víctima de los acontecimientos exteriores que lo engarrafan. Otra
consecuencia es que hoy en día se habla tanto de la profunda angustia básica del hombre, porque en muchos casos le falta un sentir intrínseco fortificante para con su vida. Cada éxito visible le parece frágil, tanto más cuanto
se encuentra intranquilo ante la posibilidad de una guerra atómica a pesar
de tantas advertencias preventivas.
Cabe citar, en esta relación, unas conocidas palabras de Goethe (Fausto,
11, 1; Mefistófeles) :
11

Kant-Studien, 484.
" Vgl. GusTAV A. WETTER, "Der dialektische Materialismus". Seine Geschichte und
sein System in der Sowjetunion, Freiburg i. Br. Herder ( 1952), 117, 165.

81
H6

�Daran erkenn ich den gelehrten Herrn!
W as ihr nicht tastet, steht euch meilenfern;
Was ihr nicht fasst, das f ehlt euch ganz und gar;
W as ihr nicht rechnet, glaubt ihr, sei nicht wahr;
Was ihr nicht waegt, hat fuer euch kein Gewicht;
W as ihr nicht muenzt, das, meint ihr, gelte nicht.
En eso reconozco al docto señor. Aquello que no palpáis,
está cien leguas distante de vos; aquello que no comprendéis, para vos no existe; aquello que no calculáis,
creéis que no es verdad; aquello que no pesáis, no tiene para
vos peso alguno; aqu~llo que no podéis amonedar. Imagináis
que nada vale.

Las palabras aquí citadas anticipan ya una opinión, que empieza a ganar,
nuevamente, importancia. Para comprobar esto, basta observar de cerca las
tendencias que tienden a prevalecer en los congresos internacionales de los
filósofos. Hace algunos años pude ver que el hombre de nuestros días anda
en busca de soluciones más decisivas, soluciones más congeniales a su propio
ser; esto pasó en la conferencia de filósofos del este y oeste, East-West-Philosophers Conference en Honolulu ( 1959) que confrontó a Americanos y Asiáticos. Un entendimiento o encuentro legítimo empezó, en un sentido real,
hasta el momento, cuando se eliminaron las limitaciones por el "Cientismo",
como lo llamó Werkmeister, y cuando se entró en problemas que se relacionan con la vida espiritual de los pueblos y culturas. Entonces sí, se demostró
palpablemente que existen sentimientos comunes a pesar de la multitud de
divergencias, citando, p.e., los términos responsabilidad, justicia, caridad, autorrealización, etc.13
Pero estas reflexiones nos llevan a regiones que solemos considerar como
temas de las "Humanidades". Podemos observar, hoy en día, que se inicia
un "encuentro" entre las ciencias naturales y las humanidades; pensemos, por
ejemplo, en Portmann, Basilea, y sus percepciones sobre el "autorretrato" de
la naturaleza a través de sus instintos estéticos; o en la obra de Meyer-Abich
sobre los fundamentos espirituales de la biología (Hamburgo, 1963) .1' Sin
embargo cabe preguntar, si las humanidades -digamos historia general, gé" W. H. WERKMEISTER, Scientism and the problem of Man, Philosophy and Culture, East and West, ed. Charles A. Moore, Hor¡olulu University of Hawaii (1962),
135 f. Vgl. Darin Authors Values as a foundation for Encounter, 400 f.
" AooLF PoRTMANN, "Philosophie des Lebendigen", in: FRITZ HEINEMANN, "Die
Philosophie im XX". Jahrhundert, Stuttgart, Klett-Verlag (1959), 422 f. Biologie und
Geist, Zürich, Rhein-Verlag (1956), 25, 309 f., 334 2.

82

nesis del arte, psicología, sociología, filosofía- se pueden adjudicar, estrictamente hablando, a las ciencias o la sabiduría. Depende de la interpretación
de la palabra "saber". "Saber" viene del antiguo oída, godo, wait, ich weiss,
videre, ver espiritualmente. Sabemos de muchísimos acontecimientos, más
abundantes y complejos, que puede hacer visible nuestra percepción característica y limitada. Si, p.e., alguna persona sufre repercusiones mentales, ya
sea en un sentido deprimente o sublime, comentamos: él "sabe" de ello, lo
ha experimentado muy adentro. Opinamos, que la palabra "exacto" demanda
y exige que también estas regiones de la realidad se consideren como parte
temática de humanidades en medio de nuestras reflexiones, con toda responsabilidad, neutralidad y justificación. No hay duda de que existen límites de
la posible objetivación, formal o matemático-funcional a lo impersonal del
neutro, aunque últimamente mucho no se deja analizar por la razón o por
la manifestación de eventos ocultos.
Ni el desarrollo de la vida se deja explicar en todos sus detalles ni se deja
aclarar en cuanto a sus últimos fines. Sin embargo, existe, invariablemente,
su innegable realidad. Nos engañamos soberbiamente, si nos limitamos a reconocer única y exclusivamente algo como . una realidad, si se trata de un
método sucinto y sus aspectos, impugnando, como si no existiera, a todo lo
demás. No es nada científico desconocer a una educación media o inferior,
ni a casos parecidos, únicamente porque no se adaptan a un esquema prefijo. Hay que reconocer los hechos y hay que tomarlos en cuenta sin vacilar.
Esto nos ha de ocupar y preocupar si queremos interpretar la vida orgánica,
trátese de la integridad total o sólo de la de emergencia. Pero si echamos a
un lado la realidad tal como se nos impone, sufrimos un menoscabo de la
misma, con sus consecuencias negativas.
Sin embargo, estas regiones de la vida tienen suma importancia para nosotros, y debemos buscar la manera de penetrarlas hasta sus profundidades,
porque de otro modo perdemos de vista la realidad humana. Sin estar conformes, necesariamente, con todas sus teorías, debemos concederle la razón
a Nicolai Hartmann en cuanto dice que existen varias capas o regiones existenciales (observadas ya en tiempos antiguos), que únicamente se dejan definir por sus categorías correspondientes, aunque algunas de estas últimas
tengan mucho en común. Así separa Hartmann la existencia netamente fí.
sica, la vida orgánica, la vida espiritual inconsciente (y a la vez consciente) ,
y el ánimo vivo. Tampoco es permisible el intercambio de principios categoremáticos de la esfera física como imperativos para el fenómeno de la
vida, como lo es viceversa. Y menos es correcto ni debido, si entramos en la
esfera espiritual-consciente y la del ánimo.15
" N1coLA1 HARTMANN, "Der Aufbau der realen Welt", Kap. 20/ 21, Berlin, Walther

83

�Esta forma de pensar ha contribuido a que Wilhelm Dilthey (t 1911) ya
haya separado las ciencias naturales y las del espíritu. Según él, con respecto
a estas últimas se trata de una "ciencia empírica de visiones espirituales", ya
sea de individuos o de comunidades históricas. No debemos mirarlos a través de aspectos esencialmente ajeaos que se relacionan con hechos externos,
sino debemos seguirles su sendero y entender, a la vez, el conjunto de valores
aquí presentes como realidades -así dice él- y abrir las puertas para entender su mundo y para, también, entender sus deseos.
De esta manera únicamente podemos ofrecer algo a los demás miembros
de nuestra comunidad humana, podemos brindarles algo a otros pueblos y
tener contacto con ellos, si tenemos la voluntad de aceptar algo de ellos. Si
desatendemos su vida espiritual, sus sentimientos, ofreciéndoles solamente bienes materiales y la ayuda técnica _eara hacer uso de ellos, nunca habrá un
común entendimiento de mutuo provecho. Hay que ver con toda claridad
que una época y cultura definidas, más la gente contemporánea, siempre
coexisten en un "ambiente total". Así lo formula Emst Troeltsch.16 ¡ Regiones de la realidad, también éstas son! Para abrirse el acceso a estas regiones,
se ha formado la costumbre de hablar no sólo de experiencias externas, sino
también de experiencias internas. Pero como estas últimas vienen también de
origen ajeno, para fines prácticas son idem "foráneas". Sin embargo, sólo una
comprensión íntima sabrá abrirse el camino para llegar a los impulsos y profundidades de una u otra unidad cultural o religión mundial.
Para comprender esto, empero, es preciso atenerse con todo empeño y con
todo apego a la verdad, para con nuestro objeto, atenerse, digo, a la realidad viva, interna, y a los hechos visibles; y hay que hacer uso del propio
juicio. De otra manera no se justifican intefRretaciones.
Este acto despierta, ciertamente, fuerzas intelectuales que llegan más allá
de una comprensión netamente dialéctica, combinadora y calculatoria. Lo
mismo podemos decir, si queremos penetrar en esferas míticas, porque cada
mito genuino tiene el vigor de un manifiesto y representa la reproducción
original y concentrada de un símbolo o imagen del tipo cualitativo que se
explica por sí mismo y no se deriva de otra fuente. La sustancia sentimental
debe, empero, atenerse, para fines demostrativos, a su materia fenomenal en
forma objetivamente exacta. Esto lo logramos solamente si nos acercamos a
nuestro objeto con la más íntima disposición para un entendimiento, con
sinceridad y franqueza ~orno hoy diríamos- mas no con prejuicios. Es inde Gruyter (1940). "Philosophie der Natur", Kap. 1, 4, 16-18, Berlin, Walther de
Gruyter ( 1950).
1
• ERNST TROELTSCH, Die Krise des Historismus, Die Neue Rundschau, 33, 6
(1922), 578.

84

dispensable este camino, si queremos conocer a fondo al prójimo, a nuestro
semejante.
Si perdemos esta capacidad espiritual, no tenemos nada que comunicarnos
(nothing to communicate) y quedamos sin contacto en el sector cultural de
nuestros afanes. Por esto tenemos que exigir que los postulados intelectuales
correspondientes estén sujetos a un control científico y que no estén a la merced de fuerzas arbitrarias, "apart from scholarship" (Whitehead). Está, en
este caso, de por medio la vida humana común y universal, sujeta a preguntas por "componentes normativos" (normative components) .17
3. Con estas advertencias está expresado que la "realidad total" sólo recibe su esclarecimiento a través del hombre "total". Se necesita, para ello,
desde luego, un esfuerzo y talento espiritual. No cualesquiera tiene estas cualidades en sus medidas adecuadas, las que, además, requieren un cuidado y
mantenimiento especial. Pero una vez entendido este proceso (insights), todo
él que tenga interés y empeño, lo puede lograr. Compárese lo dicho con la
comprensión clara y transparente de aquel matemático, quien, como Blaise
Pascal, se deja entusiasmar de la "clara et distincta perceptio" de Descartes,
al grado que lo mismo logra él (según su propia confesión) . .Pero Pascal, a
la vez de pronunciar el "ordre de la raison" lo asocia con el "ordre de coeur"
y el "esprit de finesse", siendo que todo se complementa desde una vista total
producida por el equilibrio del espíritu.18 También para el hombre del futuro
será necesaria la preservación y constante renovación de tales aspectos. Hay
que admitir que el progreso técnico-práctico y físico es, hoy en día, inmenso,
pero no podrá ni ayudar ni asistir perpetuamente, si los creadores del mismo,
y su fundamento humano, empiezan a debilitarse.
Está claro, por consiguiente, que el hombre es un ser polidimensional, y si
desea confrontarse con la vida y los elementos existenciales, no debe haber
ni minoración ni baja de sus facultades innatas. Significaría esto una pérdida
concreta y un debilitamiento espiritual.
¿No será cierto que en días pasados, y hasta en los nuestros, ya hemos
resentido este fenómeno? Estamos sujetos, admitámos.lo francamente, cada
día más, a un intelecto unilateral, calculatorio, netamente formal y práctico,
que pone en duda todos los demás poderes espirituales, haciéndolos nebulosos, con la consecuencia de que hubo quienes disputaran la seriedad de
todo. Resultó que un extremo -el de ver un mundo hueco como una cuevadiera a luz otro extremo, él del impulso primitivo que se dobla ante el poder
vigoroso, cuyo poder simplemente existe, está presente, sin dar lugar a dudas:
17

ScHJLPP, Kant-Studien, 486, 494, "Mit Ausgabe von A. N. Withehead: Modes
of thought" ( 1938), 235 f.
11
BLAISE PASCAL, "Pensées", 1, I, IV, 34, 37. Ausgabe: M. LARos, "Kempten Kosel"
(1913).

85

�Por esto Scheler dijo ya hace varias décadas: "La rebeldía de la naturaleza
humana, y de todo lo que es internamente oculto, impulsivo, violento y
agresivo. . . de todo inconsciente contra lo consciente, de los objetos mismos
contra el hombre y su espiritualidad . . . algún día tenía que sobrevenir, y
ahí la tenemos".19
¿ Y la consecuencia? El anhelo de poder y dominio se valió del intelecto
calculador, para ganar la prepotencia, y para imponerse más hasta engallarse
como lo más alto y lo más valioso. Así perdió la respiración del espíritu su
oxígeno. Siguieron los eventos catastróficos que hemos vivido; siguieron nuestros días actuales de sumo estremecimiento que han avergonzado a la humanidad. Pero recientemente la técnica ha puesto en nuestras manos los instrumentos mortíferos, iuya eficacia todo lo borra que hasta ahora ha habido,
por los efectos de destrozo y crueldad, comparable quizás únicamente con el
histórico Gengis-Khan. El fin sería la autodestrucción, si la razón no entra
en acción; pero una razón que tiene la plena resonancia en d entero ser, en
la sustancia misma del hombre. Para ello, desde luego, la presuposición es
una voluntad ética, ordenada y coordinada.
Pero antes de que nos llegara la devastación de nuestros tiempos, ya se
había anticipado dentro de nosotros mismos una desolación interna que todo
cubrió con su sombra aniquiladora. Nietzsche, como buen profeta, lo había
previsto todo. "¿No se iba a inmolar, un buen día, todo; todo consuelo, todo
lo sano y todo remedio, toda esperanza y fe en armonías escondidas, en futuras felicidades y en la misma justicia?" -insinúa que faltan pruebas-. "¿No
era preciso inmolar a Dios mismo e hincarse de rodillas ante una piedra, ante
la estupidez y el destino, ante lo nada?" "Ya de ello hemos visto algo".2º
Era demasiado pesada la carga. Hoy en día, mucha gente recomienda evadir estos problemas: Conformémonos, dicen, a la opinión de la mayoría sin
preocuparnos demasiado. Baste con un "merely reacting" a la situación prevalecedora. Demos preferencia a la inflación intelectual (dice Orto Veit,
Francfort, analizando nuestra premura) porque es una infamia querer indagar muy de cerca los eventos actuales, y produce, además, inquietud.
Sin embargo, haremos precisamente eso, por nuestro sentido de responsabilidad, admitiendo a la vez, que hasta el hombre mismo es, actualmente, un
objeto de dudas. Cabe citar, como Goethe la pregunta del salmo VIII, 5:
"¿ Qué tiene el hombre, que te hace acordarte de él?" Parece que desapareció
una parte del ser humano, la parte céntrica, digamos, el centro interior, donde se encuentra el gobierno que controla espíritu y sensibilidad. La sensibiliu Vgl. MAX SCHELER, ''Die Stellung des Menschen im Kosmos", München, Nymphemburger-Verlag (1947 ), 74 ff.
• FRIEDRICH NIETZSCHE, "Jenseits von Gut und Bose", 56, Stuttgart, Kroner Verlag
(1939), I, 66.

86

dad no debe descuidar el espíritu, ni el espíritu permanecer en lo abstracto,
provocando un "misuse oí reason" ( Schilpp) . El espíritu tiene que poner en
orden los sentidos y coordinarlos, para que ni el espíritu se desalme ni el
alma se desincorpore. Esto ya lo sabía Platón en cuanto habla ~n Phaidros
(246/7)- del thymoeides, del componente generoso del alma que se adhiere
a la sensibilidad y genera así la elevación espiritual y una actividad creativa.
Así participa el hombre "total", intrínseco, sino en todo, siquiera en el comportamiento general. Esto no lo ignoraba Immanuel Kant, él que confrontó
su Crítica de la Raz6n Pura y su método guiado por la historia física-natural
con la razón práctica-ética, con el fin de que ambas fuerzas encontraran su
eco en el hombre a través del juicio estético.
Cometeríamos, empero, un error anticipando que todo lo arriba dicho fuera
irracional y que no se dejara ratificar por la razón por conducto de pruebas.
Esto sería igual a una discriminación del espíritu humano que es más universal que una simple clarificación basada en los sentidos dentro de los límites
de una demostración matemática. Se trata, al contrario, de aspectos espirituales que saben fundar sus argumentos y sus matices característicos, cuya
afinidad existencial también incluye cierta emoción espiritual (como hoy en
día frecuentemente se opina). Tomemos, p.e., el fenómeno de la veneración,
cuyo significado dentro de la órbita humana nadie negará . . . más abajo hablaremos sobre este tema, pero nuestra situación, en este caso, nos obliga a
formular la pregunta, indispensable para el hombre de todos los tiempos, la
pregunta, repetirnos, por el "sentido de la existencia". Es, según nuestra opinión, la pregunta básica de toda filosofía, de todo interés humano. ¿ Quién,
pues, podrá vivir dentro de la irracionalidad e insensibilidad? Puede ser que
algún decepcionado sueñe de una rebeldía heroica. En este caso busca la razón en tal circunstancia o quizás en la felicidad transitoria y común de la
vida diurna; nuestros tiempos han demostrado claramente lo problemático
de esta clase de felicidades.
4. ¿ Qué quiere decir "sentido"? Esta pregunta la ha contestado Heyde en
la antología Ser y Sentido, editada por R . Wisser (Tuebingen, Niemeyer, 1960)
con toda precisión y bajo todos aspectos. Formulémoslo así: el sentido comprende y encierra la idea de la fijeza interior, del significado único, dd valor
intrínseco, y presupone la falta de oposición. El sentido no se presta para razonamientos. Según Platón, la palabra consiste de letras sensiblemente perceptibles, pero el sentido lo recibe por el espíritu. Y el sentido se manifiesta en la
idea, en el habla, en el gesto, en la imagen. La creación dd hombre en la Capilla Sixtina, por Miguel Angel, hace evidente el sentido que la chispa brillante
del espíritu pasa por el dedo tendido de Dios al hombre en el acto de despertar
a la vida.

87

�Aparte de ello, la palabra "sentido" también quiere expresar que realiza
algo "sensible", en bien de alguna meta o intención, aunque fuera para fines
propios. Así se juntan thought and action, y si dijo Goethe: "en un principio
reinaba la acción", se refería a un hecho dirigido por el espíritu, para ''seguir
la voluntad de tu entendimiento". Algunos, desde luego, no tienen el valor
espiritual, y muchos eruditos se conforman con la "pure description". Faltan
la intimación y dirección con relación a una legítima y práctica actividad, que
es sin duda alguna uno de los deberes de la filosofía. Y es natural que tal
punto de vista está sujeto a los "criteria for value judgments".21 Aunque no
haya, hasta la fecha, mucha armonía en aquella dirección, existe sin embargo
-hablando con la sinceridad necesaria- en el fondo de los problemas básicos
de la conducta humana, como lo podemos observar diariamente aun cruzando
las fronteras de los pueblos.
Así se presenta nuestra demanda por el sentido de la vida, por lo que
llena nuestra existencia, una pregunta, a la vez, por la misma verdad. No
se trata de un sentir muy "visible" como meta, sino de una causa propia,
egotista, así como piensa Kant: "Nunca debes mirar al hombre como medio
para un fin, sino a la vez" -agregamos nosotros-- "como un fin en sí mismo,
una mismiseidad, digamos, como postulado social".22 Expresando lo dicho en
esta forma más explícita, se combina el sentido como fin propio, egotista, con
el valor, que llamaríamos valor propio. Así opina también Eduard Spranger.23
Es lo que está en condiciones de justificarse solo. Nietzsche, a su vez, veía
genuinamente la gran importancia de tal evento, relacionado con el valor,
para nuestro trayecto existencial: "El mundo da vuelta en torno del descubridor de nuevos valores" -nosotros diríamos hoy "despertador" de valores- "da
su vuelta silenciosa, pero no la da en torno de nuestro "silencio sepulcral
ruidoso".
Pensemos ahora en las causas íntimamente profundas de los contrastes mundiales entre el Este y el Oeste. No son de origen técnico ni económico; en este
sentido existe cierta cooperación. Mas descansan en la discriminación de valores humanos, ya sea considerando a la persona libre, al dueño de su propio
valor, o sea la persona de la colectividad, donde desempeña tareas funcionales
sin tener vida ni libertad individual. Hegel debe haber tenido razón cuando
dijo que correspondía a las ideas, o digamos mejor a las imágenes de valor
" GoETHE, "Maximen und Reflexionen", IV, 227, 251. Wanderjahre, 2, 9, XX, 25:
Das Tun am Denken, das Denken am Tun prüfen. Jubilaumsausgabe Cotta Stuttgart
( 1912). Schilpp, 485, 490, 492.
" hlMANUEL KANT, "Grundlegung zur Metaphysik der Sitten", 2. Werke IV, 286.
AusoABE, "Ernst Cassirer", Berlin, Cassirer Verlag (1922). H. EMRICH, "Goethes
Intuition" (1928), 21.
,. EouARD SPRANOER, "Lebensfonnen", Halle Niemeyer ( 4. Auflage 1925), 13, 24.

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una significancia decisiva, real, en medio de eventos concretos, si, a través de
ellos, la realidad de la vida tomaba una forma clara y determinante. La capacidad sentimental de un evento de mérito interior puede ejercer un magnetismo enorme, y puede provocar un efecto tremendo, comparable a las energías
desbandadas de un corazón atómico. Estos valores, entonces, son -no cabe
duda- fuerzas dinámicas y categóricas en el curso de nuestra vida.
Por eso: dad al tiempo un pensamiento grande y fértil, para que pueda
vivir de él - una idea, entre otra, de la libertad, pero con el deber y la obligación que corresponda a la dignidad del hombre, la idea de la paz, del
desarrollo de la existencia individual, o --como dice Schilpp- "political
liberty", "freedom of conscience", "self enlightment" and "welfare". Sin embargo hay que tomar muy en cuenta que el "economic standard" corra al
mismo paso del desarrollo del hombre como condición de una vida de acuerdo con la dignidad humana. 25
Todos los pedagogos saben de la importancia de la penetración al fondo
de los valores tan luego que reconozcan, a la vez, que el adolescente sólo
llega al pleno desarrollo de sus facultades, talentos y posibilidades, si ve ante
sí una meta vital para el futuro, digna de vivirse, y a la cual se puede atener
para crecer con ella. ¿ Estos factores, esenciales para el hombre y la comprensión de su destino, es posible excluirlos de la responsabilidad científica? ¿ Acaso porque aquellos no se dejan definir uniformemente, o porque encontramos, en el transcurso de la historia, muchas variedades en cuanto a posturas
valorantes? Pero -es preciso preguntarse- no existen, a pesar de las diversas
interpretaciones, postulados básicos por valores --diferentes según su épocaque no dejan de seguir reclamando nuestra atención?
Yo, de mi parte, no conozco a ninguna cultura que no ponga fundamentalmente -aun pisoteada con frecuencia- el amor encima del odio, la honradez encima de la mentira, el servicio al prójimo arriba de un egoísmo
acentuado, la deferencia (que, según Scheler, matiza en algo el miedo), ante
la vida y sus eventos finales, el "secreto de la materia y la profundidad de
valores de su existencia" ante la frívola falta de piedad. Gustamos, desde
luego, hablar de la "desintegration of value-systems; sin embargo dirigimos a
nuestros prójimos exigencias inequívocas cuya falta de cumplimiento nos indigna seriamente".26
,. FRIEDRICH NIETZSCHE, "Also sprach Zarathustra", I, 144.
u ScHILPP, "Pre-suppositions of Democracy as a basis for East-West reaprochements".
Actes du XIeme Congres lntem. de Philosophie, XIV, Bruxelles, Nauvelaerts, Louvain
(1953), 240 f.
'"MAX SCHELER, "Vom Umsturz der Werte", Leipzig. Der neue Geist (1919), I,
333 f. ScHILPP, "Kant-Studien", 459.

89

�Desde luego hay cambios, de los tiempos y de los aspectos valorizantes. Pero,
viendo todo conscientemente, este cambio no es absoluto, por que el hombre
conserva su oikeion, como decían los griegos, o sea su "cuadro" individual.
Sería irresponsable, opino yo, callar estos fen6menos, porque el hombre, la
comunidad y hasta la época viven de la reacción correspondiente y se rigen
por ella a través de sus obras. Por esto estoy conforme con Schilpp, quien
espera una reforma espiritual, un "back to reason", pero no la que solicita
una intelectualidad formal y la articulación de tales causas. Hasta habla de
"faith" de la fe lo que me acuerda de la Etica de Immanuel Kant. 27
'
'
Cabe así comentar la inevitabilidad de hablar sobre la cuestión de valores.
' ' es indispensable analizarla en forma eficaz, exacta y fenoEfectivamente,
menológica. Existe, para ello, un material interminable de investigaciones científicas dentro de la historia espíritu-cultural, que se presta para un examen
de su sustancia sensible y ontológica.. No es posible ignorarla sin ignorar, a
la vez, la realidad humana como se presenta actualmente. No debemos dejar
esto a la arbitrariedad del sentimiento subjetivo y al tratado literario.
Llama la atención, a prop6sito, que la antigüedad ya supo distinguir entre
el valor provechoso, correlativo ( ophelimon kai hedy) y el valor intrínseco (lo
agathon haplos) ( intrinsic values). Entendemos bajo valor intrínseco la capacidad interna que se justifica sola por su cumplimiento existencial, como
los ejemplos arriba citados demuestran; o repitiendo con Kant respecto al
valor ético: el referido valor se realiza por causa propia.
No es el adecuado lugar para entrar en detalles con respecto al término 1de
valores. Quisiera únicamente aclarar qué rumbo lleva, para mí, lo que es,
para\ mí, el valor. El valor es la no indiferencia, repetimos aquí con, Le Senne
(París). El valor significa: 1) un sí o un no, de tal manera que 2) hace posible una aceptación o una denegación de lo que hay que valorar. 3) Se puede presentar como valor intrínseco, como valor provechoso o como valor
correlativo y 4) presupone un individuo espiritual y justiciero. Además comprende e incluye de 5) realizar un aumento máximo de su capacidad cualitativa para que llegue a una dimensi6n vertical. A mí, este caso me parece
decisivo, porque una contemplación afirmativa de la existencia no se interesa por la definición de un tipo de piedra. Además debemos agregar otra
circunstancia esencial, si tomamos en cuenta que 6) se puede alcanzar siempre que realicemos los valores individuales según su orden o grado-- una
profundidad variable en cuanto a su matiz y capacidad. Pensemos p.e. en
1~ valores personales del tipo estético, ético o religioso.
n ScHILPP, A challange to philosophers in the Atomic Age, Bibliotheque du Xeme
Congres Intem. de Philosophie, I, Proceedings 1. Ed. by E. W. Beth, H. J. Pos, J. H. A.
Hollak, North-Holland Publ., Amsterdam ( 1949).

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De esta manera descansa lo dominante en la ejecución realística, en lo que
quisiera llamar un valor real. Y así, para avanzar hacia la pericia valorante
legítima, no buscamos primeramente la idealidad abstracta, sino preguntamos por la realidad de nuestra conducta existencial como corresponde a la
marcha de los tiempos.
5. Terminemos con un resumen de la presente exposición. El hombre de
nuestro tiempo está fascinado por la metodología teórico-matemática, producto del exitoso desarrollo técnico-científico que hemos experimentado últimamente. Este proceso siempre se repite en la historia, si hay algún progreso
notable en alguna esfera; y esta misma metodología se convertía luego en un
ideal para estudios científicos. Al mismo tiempo, en cambio, notamos un
enajenamiento humano de todo lo que es su ser y vida y una degeneración
con rumbo a la racionalidad calculatoria, no menos que una disminución de
las fuerzas espíritu-intelectuales, también del mismo hombre. Esta última tendencia tuvo como consecuencia una fuerte preponderancia del apetito por el
poder y de instintos desencadenados. ¿ Tendrá el hombre del futuro suficiente
energía y fuerza -así nos preguntamos- de impedir, en tales circunstancias,
el catastrófico desenlace de una guerra atómica?
Sólo será efectivo nuestro anhelo, opinamos, si superamos aquella pérdida
de realismo o positivismo; y si el hombre "total", intrínseco, se deja llevar,
con todo corazón y entrañas, a la realidad, también total. En este caso no
sería posible hacerse adepto de un método exclusivo, unilateral, aunque parezca demasiado efectiva y atractiva. Debemos, sobre todo, hacer transparentes aquellos aspectos -a través del encuentro entre las ciencias naturales y
las del espíritu-, que ofrecen al hombre cualidades psíquicas, normativas,
para que entienda de nuevo el sentido de su presencia terrestre en lugar de
darse a la insensatez y desesperación, que pueden provocar el caos.
Es notable cómo la juventud se interesa por aquello, en la búsqueda de
un res2aldo espiritual para el futuro, y de un resguardo contra los amagos
y amenazas de nuestros días. Con más razón, desde luego, tenemos la obligación, todos los intelectuales, más los, cuya vida es la filosofía, de no hacer
caso omiso de tales hechos. Si la ciencia y la filosofía desean comprender y
captar la realidad entera, deben tomar en cuenta todas las regiones de la
existencia humana, su productividad espíritu-intelectual así como se presentan por cumplimientos reales; deben investigar su actualidad sin quitarles
su esencia bajo aspectos inadecuados.
Nuestro saber activo se debe complementar y sublimar por un entendimiento de sentidos y valores espirituales. Es precisamente la tendencia realística de los tiempos actuales la que exige demostraciones para la generación
venidera con la mira de que cuestiones decisivas se concentren en la vida

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�tanto del individuo como la de la comunidad. Como la naturaleza y sus
criaturas se rigen por leyes interiores como por algo real, así sucede con el
hombre si quiere hacer suyos los valores humanitarios; en otras palabras: el
orden interno de su existencia individual y espiritual.

HISPANOAM:eRICA Y ANGLOAM:eRICA :
DISPARIDADES EN LA CONDUCTA SOCIAL
Da. EoMUND STEPHEN URBANSKI
Howard University
Washington, D. C.

HAY UNA DIFERENCIA inconfundible entre el comportamiento de los hispanoamericanos y los angloamericanos. Ya a primera vista se descubre que las
actividades hispanoamericanas se caracterizan por una despreocupada lentitud, mientras que las angloamericanas por una prisa casi notoria. Cuando
entre los primeros se oyen a menudo los dichos "Mañana será otro día" o
"Dejémoslo para mañana", entre los segundos el lema cotidiano es "El tiempo es oro" (Time is money). Tales conceptos están muy arraigados en cada
sociedad y tienen origen en la diferente filosofía de su vida. La de los anglosajones fue moldeada por la utilización del tiempo para una obra racional
y creadora; la de los hispanos por la visión soñadora de la infinidad del tiempo y de lo imprevisto en el destino humano. Son conceptos que muestran una
dicotomía de 2ropósitos vitales. Mientras que los unos se dedican a sus tareas
con diligencia casi religiosa, ya que el puritanismo prohibía el ocio, los otros
se inclinan a la contemplación despreocupada y, a veces, a la excesiva pasividad sobre actividad cualquiera. Es una dicotomía psicológica del fondo
anímico-ancestral, basada en antecedentes históricos que se nota, sobre todo,
en el trabajo.
En el Norte nunca hubo exceso laboral inmigratorio y, por eso, siempre se
utilizaba el tiempo para emprender algo provechoso y útil. En el Sur, donde
existió abundante elemento laboral nativo, no había prisa en llevar a cabo
de inmediato los proyectos. Los angloamericanos dependían, por lo general,
de sus propios brazos y por eso carecían de tiempo para la holganza. En tanto, los terratenientes hispanoamericanos, merced a las inagotables reservas de
trabajadores indígenas, pudieron dividir sus ocupaciones entre su propio oficio y la contemplación ociosa. Las consecuencias de tal estado explican la

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�existencia de la ambición económica angloamericana, mientras del otro, aparece el relajamiento hispano en asuntos laborales. Se moldearon, así, dos distintos criterios sob!t el trabajo, que penetraron en la mentalidad colectiva
de cada América.
He aquí unas observaciones, que tienen estrecha relación con las actitudes
hacia el trabajo en los dos grupos étnicos, vistas en sus ambientes.
En los Estados Unidos, según se sabe, la revolución industrial ha cambiado
los métodos de producción y ha suplantado la labor manual por la :.automatización« mecánica. Obligó a los trabajadores a ajustarse a una nueva técnica de trabajo. Cambiaron las costumbres fabriles, exigiéndose ahora de los
trabajadores más precisión y relativa rapidez en la ejecución de su tarea.
Esto se refiere, sobre todo, a los ocupados en la :.línea de montaje« (assemblyline) de las fábricas que producen automóviles, aviones, televisores,
calculadoras, neveras, radios, máquinas de coser y de escribir, etc. Después
de instalarse una pieza, se monta la otra, luego otra y así sucesivamente, en
un tiempo limitado. Todo eso requiere coordinación de los equipos fabriles.
La nueva técnica de trabajo exige adiestramiento mecánico y especialización,
estimulando la competencia ocupacional. También las labores agrícolas son
ahora casi completamente mecanizadas, lo cual también requiere bastante
ajuste técnico. La especialización en estos y otros campos asegura mejores
sueldos y abre buenas perspectivas de bienestar para la clase obrera y los
empleados de oficina estadounidenses.
Los norteamericanos anteponen el trabajo al placer. Según creen ellos, los
Estados Unidos tienen dos fuentes de riqueza: el trabajo y los recursos naturales, que están estrechamente ligados entre sí. Es un fenómeno cuyo contexto general no entienden claramente muchos extranjeros, desviados por
otras consideraciones. Me di cuenta de ello en varias ocasiones. Cuando una
vez visité una fábrica en compañía de algunos colegas hispanoamericanos,
éstos fueron abrumados por la coordinación del trabajo en aquella planta
industrial. Observando las tareas ejecutadas con precisión me preguntaron:
¿Por qué trabaja esta gente de una manera tan dura? y ¿no tienen suficiente
dinero para vivir? Las preguntas no me sorprendieron, ya que provenían de
personas en cuyos países se trabaja con menos intensidad y cuando se "les da
la gana" . . . Por eso, a mis colegas hispanos, los trabajadores estadounidenses
les parecían algo inverosímiles, como si fueran empujados por una fuerza
mágica o fanática.
En Hispanoamérica la estructura tradicional agraria y la poco desarrollada
industrial no ha proporcionado todavía a sus habitantes oportunidades para
una iniciativa de tipo colectivo. Allí, todavía prevalece el trabajo manual. La
creciente concentración de la gente de campo en los centros urbanos apenas
puede ser absorbida por los servicios domésticos, artesanales y comunales; es

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desproporcionadamente grande para las escasas necesidades de la industria
incipiente. El éxodo de los campesinos de las comarcas rurales, según informan algunas fuentes fidedignas, causa una crisis en la producción agrícola,
pues vastas áreas arables quedan sin cultivo. Por eso, los víveres son caros.
La Reforma Agraria que abarcó apenas unos cuantos países, no resolvió en
la mayor parte de Hispanoamérica la :.sed de tierra« del campesinado indiomestizo. La desproporción en la tendencia de tierras entre los latifundios y
los minifundios en el Sur es todavía muy evidente y desalentadora para las
masas rurales. Sin embargo, no hay que descontar que allí donde se llevaron
a cabo ciertas reformas, la situación agraria tampoco ha mejorado de una
manera muy notable. Con toda nuestra simpatía por las clases menos privilegiadas, no queda entonces otra cosa que examinar la relación que existe
entre la voluntad de trabajo y la productividad de estas clases sociales ert
Hispanoamérica. Según parece, el bajo rendimiento de trabajo se debe principalmente a que, en la mayoría de casos, la gente trabaja sólo para satisfacer
las mínimas necesidades de su sostenimiento. Esto se refiere sobre todo a
'
'
los campesinos.
Parece que la falta de preocupación material se origina en la pereza, en
los extremadamente modestos requisitos para la vida, y en la completa ausencia de la visión del mañana. La discusión de estos asuntos no produce ya
impresión entre los hispanoamericanos, acostumbrados a tal situación, aun
cuando provoque entre los más concienzudos un sentido de preocupación.
Existe, pues, la tendencia de no excederse en sus esfuerzos fuera de lo absolutamente indispensable para subsistir. ¿ Cuáles son las causas de tan extraña
actitud? Parece que son varias, pero la principal es la falta de motivación, que
posiblemente se remonta a los tiempos de la conquista. Los españoles, al
subyugar a los indios y tratándoles de una manera poco humana, aparentemente les debilitaron la voluntad de trabajar a lo cual éstos estaban obligados. En tanto, los negros arrancados de Africa, con sus diferentes costumbres,
después de ser esclavizados en América, tampoco sentían ardor por trabajar
bajo el látigo. Los latifundistas criollos, en vez de servir de ejemplo de laboriosidad, ejercían la voluntad de mando, combinándola con el goce del ocio.
Así, unos miraban a otros y aunque se cumplían las tareas, su efectividad no
podía ser sino de un alcance económicamente limitado.
La caprichosa actitud hisEanoamericana hacia el trabajo se convirtió en un
complejo casi vicioso y abarcó considerables sectores geohumanos. Las fuertes repercusiones de esta postura sobrevivieron hasta nuestros días. Es interesante notar que tal actitud se atribuye, unas veces, a la falta de ganas y, otras
veces, a las inconveniencias climáticas o topográficas. ¿ Cómo, entonces, explicar que los inmigrantes extranjeros sean capaces de trabajar más efectivamente en las mismas condiciones y en las mismas zonas? ¿ No hay en eso con-

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�tradicción? Desde luego, hay excepciones de la mencionada postura hispanoamericana en algunas áreas industrializadas o de agricultura mecanizada,
en las cuales las condiciones obligan a la gente a modificar su conducta. Desde
luego, más alentadoras son las ambiciones económicas que despliegan los
más dinámicos estratos de la sociedad burguesa hispanoamericana, reforzada
no raras veces por la inmigración europea o asiática.
Sin embargo, el temor de que varios negocios en Hispanoamérica pudieran
ser acaparados por los forasteros, hace que algunos países mestizos limiten y
aun excluyan el movimiento migratorio. El creciente nacionalismo se opone
abiertamente a la preponderancia económica extranjera. No hay •rechazo cuando los inmigrantes absorbidos por su nuevo ambiente, se vinculan por medio
de nexos matrimoniales. Tal hecho, bien visto, está considerado como muestra de su voluntaria integración en la sociedad de su patria adoptiva. Peor
es cuando los inversionistas extranjeros viven apartados, considerándoselo como
un exclusivismo social, aun cuando no falte exclusivismo y snobismo nativo.
Se nota que en hispanoamérica la inmigración europea de la clase media es
más apta a Ja integración que los menos numerosos pero económicamente más
importantes residentes norteamericanos. Las consecuencias de tal situación
se manifiestan en la relativa popularidad en Latinoamérica de los europeos
y en la relativa impopularidad de los yanquis, llamados despectivamente
&gt;gringos«. En cambio, los extranjeros-inmigrantes, una vez admitidos a los
Estados U nidos, participan en los negocios y en las profesiones a base de
igualdad con los demás ciudadanos. Tampoco se les exige ninguna integración social, ya que su trabajo es una prueba suficiente de su contribución al
desarrollo estadounidense. Peor suerte corren los labradores ( de temporada)
de las regiones fronterizas, a cuya competencia rivalizadora se oponen a menudo los celosos y fuertes sindicatos laborales estadounidenses.
Otras facetas de la conducta social en las dos Américas están íntimamente
relacionadas con su convivencia ambiental.
En Hispanoamérica la apacibilidad de la gente y la lentitud del tiempo de
vida hacen las condiciones de convivencia agradables. La sonrisa, parece indicar como si el ambiente careciera de preocupaciones. La etiqueta de saludos es efusiva y se caracteriza por un exceso de afabilidad, si bien impresionante, también parece a veces algo artificial. Es una manifestación de la
extraversión hispánica, en la cual el temperamento posiblemente se una a
la ecología climática, constituyendo una conducta sumamente placentera.
Dentro del marco tradicional de buen tono hay mucho servilismo verbal. Al
oírselo con frecuencia da la impresión como si fuera forjado por el deseo de
decir algo grato y elogioso más bien que por llevar a cabo los servicios prometidos en la cortesía verbal. Todo eso produce, sin embargo, una agradable
apariencia de urbanidad, que es cultivada por todas las gentes.

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La cortés actitud hispana tiene probablemente alguna relación con la humildad, ya que es de sobremanera impresionan.te en los lugares aún apartados de los núcleos de civilización. A veces parece que mientras más humilde
o más prudente es la gente, tanto más cortesía genuina ostenta. Desde luego,
el paternaJismo impuso pautas de cortesía entre los humildes o humillados,
lo cual se refleja hoy en la actitud cortés aun de los más pobres.
Muy popular es la gesticulación. Este fenómeno tiene, empero, en los países
hispanoamericanos un significado opuesto al acostumbrado en otros países,
donde está considerado como algo vulgar. El intenso emocionalismo hispánico se manifiesta no sólo en palabras sino también en gestos. Por eso, la
gesticulación que es parte de la conducta general, no puede ser clasificada
como un fenómeno extraño, sino más bien como rasgo inseparable del conjunto idiosincrático. Como lo comprueban los sociólogos, es una manifestación del efusivo temperamento latinoamericano, tan distinto de la más rígida
y más controlada conducta anglosajona.
En Angloamérica el tiempo de vida es rápido y hasta furioso, lo cual no
deja tiempo a los yanquis para gastarlo en cosas que parecen de dudosa utilidad. Tal factor que emana también del complejo de la civilización tecnológica, impone sobre la vida estadounidense una considerable dosis de convencionalismo social y de costumbres. La etiqueta estadounidense se manifiesta
a través de una amable sonrisa, que parece más o menos estandarizada desde
Nueva York hasta Miami y desde San Francisco hasta Boston. Es una curiosa mezcla de cortesía personal, entretejida con cierta gravedad, como un
posible reflejo de preocupaciones circunstanciales. La sonrisa yanqui es relativamente corta, afable, pero poco afectiva. Constituye parte de la introversión, que motiva y rige la vida angloamericana, tal vez con demasiado comedimiento. Es una postura que la acerca a la idiosincrasia de otras naciones
anglosajonas, aun cuando sea algo incomprensible para los extravertidos pueblos hispanos.
Lo que asombra a muchos extranjeros es el valor mesurado que los angloamericanos aplican a sus palabras, proyectos y actividades cotidianas. Todo
eso produce el efecto de firmeza, incompatible por su seriedad con la fantasía y la actitud vanidosa de otras sociedades. La postura conformista estadounidense se refleja en sus modos de actuar, vivir y vestir. Sin embargo,
no todos los modales son iguales, ya que oscilan entre la moderada ambición
rural-pequeño urbana y la sofistería intelectual y metropolitana. Esta postura está recientemente minada por las exigencias de la descontenta generación joven (los hippies, los "revolucionarios"). Así, al lado de la vigente
American way of life o sea la manera típica de la vida estadounidense, se
vislumbra una tendencia de revalorizarla ideológicamente. Es un complejo
integrado por la agresividad de actuar y la curiosidad mental, operantes den-

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�tro de una manera poco afectada de conducta. Dicha conducta oscila, a
veces, entre la humildad y la arrogancia, y otras veces, entre la simplicidad
y la sofisticación, con relativamente eocos engreimientos. No obstante, por
tratarse de una nación tan heterogénea como los Estados Unidos, es bastante
difícil definir el perfil idiosincrático de un yanqui típico, a menos que uno
cayese en los clisés estereotipados, que no siempre satisfacen un análisis imparcial.
Al margen de la distinta conducta social observada en las dos Américas, se
puede hacer la siguiente observación. La civilización hispanoamericana contiene varios componentes humanos, que de una manera benévola propician
la relajación en el modo de vivir y pensar de su gente: no la obligan a cambios radicales a menos que éstos emanen de su propia voluntad. Lo contrario
ocurre en la civilización angloamericana, cuyo rápido desarrollo tecnológico
impone varias exigencias; éstas, a su vez, ejercen una tremenda presión social sobre la población. Consecuentemente, las mencionadas circunstancias
parecen favorecer la retención de varios rasgos tradicionales hispanoamericanos, mientras que conducen al cambio inevitable de los rasgos angloamericanos, sometiendo sus valores a una transformación acelerada.
Interesantes son los aspectos de la personalidad que se reflejan en cada
sociedad a través del orgullo o de la dignidad.
El orgullo hispanoamericano se originó, como se sabe, de la mezcla racial
indo-española y es una parte inherente de su idiosincrasia. Llegó a ser un
rasgo popular que ahora domina todas las fases de la vida hispanoamericana.
A veces se relaciona el orgullo con el linaje ibérico para subrayar el esplendor
ético o para ligarse a la pasada gloria de España. No son raros los casos de
su inconsciente utilización aun por aquellos que son emocionalmente antiespañoles. Otras veces, el orgullo sirve para mostrar la hombría, o sea, el machismo, es decir, ciertas cualidades de superioridad masculina en instantes
determinados. Las manifestaciones quizá más profundas y posiblemente desprevenidas, del orgullo ibérico, se hallan en el absolutismo mental hispanoamericano, que abarca eseecialmente a los sectores culturalmente avanzados.
Se expresa este orgullo en el popular yoismo que es la obstinada convicción
que cualquier individuo tiene acerca de su irrefutable posesión de la verdad,
de la cual emana su creencia en la rectitud de su actuar. Esta actitud, por lo
general, linda con la soberbia. La presencia del orgullo se nota también en
la extrema sensibilidad del trato particular de los hispanoamericanos entre sí
y con otros pueblos, aun cuando tal conducta pueda clasificarse más bien de
dignidad. El orgullo causa desacuerdos en la vida pública, oponiéndose al
espíritu conciliador entre los políticos y fomentando polémicas entre los intelectuales. Sus curiosas expresiones se manifiestan, a veces, en la irracionalidad de la argumentación y, otras veces, en la pomposidad retórica, pero no

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faltan casos de controversias legítimas. El orgullo envuelve el ambiente social, creando, a menudo, situaciones explosivas y comprometedoras.
Los angloamericanos, en cambio, ostentan dignidad. Su origen estriba en
la satisfacción del bienestar obtenido mediante logros individuales y colectivos. La dignidad estadounidense, casi por regla, no tiene ninguna noción
de pomposidad étnica. Tampoco se podría fácilmente trazar su abolengo
multisanguíneo, que raras veces le preocupa al angloamericano medio. La inmensa mayoría estadounidense proviene de las clases humildes. Debido a
sus propios esfuerzos han podido salir de su anterior estrato económico y, así,
lograron su propia dignidad. Esta actitud la mantienen los yanquis y la
trasmiten a sus hijos, siendo su dignidad símbolo de la igualdad social. La
dignidad llegó a ser '!Il rasgo común de la idiosincrasia estadounidense, convirtiéndose en una manifestación de su superación humana a escala comunitaria y nacional. La ostentan tanto los ricos como los pobres, los "viejos"
yanquis y los "nuevos".
Cuando los norteamericanos viajan en otros países donde hallan condiciones de vida inferiores a las suyas, instintivamente sienten y muestran un
sentido de superioridad. Esta actitud superior es a veces tildada de orgullo y
hasta soberbia. Parece, sin embargo, tener más bien rasgos de una autoconfianza algo arrogante, ya que linda en el desprecio de otros sistemas sociales
y políticos. Es uno de los »pecados« psicológicos de la idiosincrasia estadounidense. Los observadores extranjeros lo señalan como resultado de una actitud
simplista del norteamericano medio, pero parece que resulta de la preferencia por su propio modo de vivir. De otro lado, el sentido de dignidad le
empuja a este mismo yanqui a criticar los asuntos de su propio país, y también le proporciona una fortitud inmune a las severas y frecuentes críticas extranjeras. Como un individuo más o menos disciplinado y satisfecho de su
»way of life«, simplemente siente indignación por el sistema dictatorial, tan
ajeno a su mentalidad. Por eso, el único instante cuando el yanqui se siente
orgulloso es el de »ser« norteamericano, pero sin sentirse nacionalista en el
sentido generalmente aceEtado en otros pá1Ses.
Digna de mención es la reacción que la sociedad de cada una de las Américas ostenta hacia los asuntos de su ambiente.
La actitud hispanoamericana hacia muchos asuntos ambientales está cargada de emocionalismo, que a menudo la desvía de un extremo a otro. Tal
hecho acrecienta la sensibilidad sobre cualquier acontecimiento, aunque no
necesariamente influya en el curso de su marcha. Como los asuntos políticos
gozan siempre de un enorme interés popular, son ellos los que causan la
mayor divergencia de opiniones. Se manifiestan en frecuentes controversias
explosivas, que también abarcan los asuntos culturales y sociales. Los instigadores de tales controversias lucen, a menudo, gran inteligencia, entretejida

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�con fantasía y pericia polémica. La arena de sus actividades son la prensa
y las letras. Los polemistas saben a veces captar la atención pública con las
páginas más sabrosas para el lector, que se emociona con la controversia
casi de la misma manera que ellos. Muchas polémicas son de carácter puramente teórico, otras directamente relacionadas con los problemas vitales.
El espíritu polémico es un rasgo idiosincrático hispanoamericano muy ostentoso. Aunque ayuda a descargar la acumulación emocional, no siempre
halla soluciones visibles y mucho menos contribuye al apaciguamiento de las
tensiones ambientales. La tradición polémico-política en Hispanoamérica es
de vieja data. También lo es la tradición polémico-literaria, cuyo conocido
ejemplo fue la famosa disputa sobre Romanticismo y Clasicismo, que llevaron a cabo Sarmiento y Bello en Chile a mediados del siglo XIX. Tal tipo
de controversia académica halla todavía muchos seguidores apasionados, quienes cruzan sus plumas por mera satisfacción de su ambición. Lo hacen también los politizados militares, cruzando sus armas con los estadistas hispanoamericanos en frecuentes cuartelazos y revoluciones. También es curioso notar
que la extrema sensibilidad que emana del emocionalismo no permite a muchos hispanoamericanos conceder derecho de crítica sobre sus asuntos a los
extranjeros. Pretenden simplemente sentirse ofendidos por cualquier alusión
negativa, pero a la vez creen tener derecho de criticar los asuntos de otras
naciones, y lo hacen con aire de superioridad. Es una muestra de la dicotomía psicológica hispanoamericana poco comprensible, sobre todo, a los intelectuales europeos y estadounidenses, acostumbrados a »fair play«, o sea, al
juego limpio.
La actitud angloamericana hacia los asuntos nacionales e internacionales
se manifiesta de una manera colectiva y a menudo espontánea. Más que polémicas conducidas por unos individuos, la reacción asume carácter público.
Esto quiere decir que muchas personas y aun grupos que representan distintas
ideologías, participan en una extensa discusión de los asuntos vitales para la
comunidad o para la nación. Lo atestiguan los discursos parlamentarios y las
demostraciones de determinados grupos, sea contra la guerra en Vietnam o
en pro de la integración nacional más estrecha de algunos grupos minoritarios.
También hay variedad de opiniones emitidas por la prensa, radio y televisión, que encontrándose en manos particulares, levantan su voz sin miedo. Es
un privilegio del sistema democrático, que aunque tienen algunas imperfecciones, permite expresar desacuerdos individuales y colectivos. Sin estar exentas de cierta dosis emocional, estas prácticas llevan a frecuente reconciliación,
sobre todo, en los asuntos industrial-laborales. En cambio, peor suerte corren
las demostraciones políticas demasiado racionales, pero también éstas, como
muestra de la indómita dinámica social, están tomadas en cuenta. Quizá el
rasgo más significativo es la autocrítica de algunas prácticas sociales y econó-

100

micas, bastante desarrollada en el ambiente estadounidense. Tal actitud parece comprobar la flexibilidad mental yanqui, que a pesar de sus bases racionales, no está exenta de cálculos y prácticas erróneos. La reacción angloamericana frente a nuevas situaciones de vida es, muchas veces, más rápida que
en otros ambientes.
La reacción mental hacia los asuntos vitales acusa, eues, una diferencia
inconfundible entre Hispanoamérica y Angloamérica. Algo intermedio ocurre
en Puerto Rico. Allí, la fusión de la arraigada tradición cultural hispánica
con los nexos civilizadores estadounidenses, ha creado una postura que absorbe rasgos de ambos elementos. No es que los puertorriqueños sean menos
»latinos« que sus hermanos hispanoamericanos. Pero, debido a las condiciones muy especiales en la isla, su intelligentsia ha asumido su propia perceptibilidad. La actitud que ostenta en las letras es, a veces, moderada y entretejida con rasgos racionalistas. Esto no excluye que en Puerto Rico haya polémicas que son expresión de sus inquietudes políticas y literarias. Son frecuentes y no les falta el temperamento tropical.
Otras facetas de la conducta que afirman la disparidad de patrones sociales en las dos Américas, son las siguientes:
Hispanoamérica sigue mostrando indulgencia hacia el ocio, y por eso, no
se advierte todavía la consecución apresurada de tantas comodidades materiales que acompañan el modo de vivir angloamericano. Algunas costumbres hispanoamericanas, merced a su carácter gentil y apacible, contribuyen
al espíritu apaciguador de la sociedad. Constituyen, así, una compensación
de las inconveniencias económicas e inquietudes políticas, que a menudo llevan a las masas a una actitud de resignación. Se expresan en el desaliento
colectivo e inercia pública, que en su conjunto producen apatía. Por eso, los
cambios de los regímenes políticos, raras veces, conmueven al público hispano y mucho menos le impresionan sus promesas del »mejor porvenir«. Es
un extraño estado de indiferencia, contrapuesta a la reacción rebelde que
siempre late en la subconciencia hispanoamericana, pero que pocas veces tiene
la oportunidad de expresarse de una manera genuina. La gente, por eso, halla
consuelo y relajación emocional en el intenso cultivo de las relaciones sociales.
Esta propensión emana per se de la extraversión hispanoamericana, siendo la
amistad un verdadero sostén de su vida. Son relaciones que se basan en la intimidad de la vida familiar y en la de determinados grupos de amigos.
Dentro de los lazos de la amistad hispana un papel significante lo ocupa
el compadrazgo, que es una costumbre de prestarse ayuda mutua en circunstancias convenientes. Merced a sus frecuentes prácticas, el compadrazgo llegó
a ser un ingrediente básico de la idiosincrasia hispanoamericana. Hay que
decir que la amistad hiseana es mucho más íntima y cordial que la que se
cultiva en la sociedad anglosajona, donde se manifiesta a través de las rela-

101

�ciones formales, pero carece de &gt;interioridad«. La franqueza y la cordialidad
hispana de trato son rasgos que distinguen esta amistad muy favorablemente.
Otra cosa es la llamada »amistad política« de la que no siempre se fían los
mismos políticos, sobre todo, los que se vuelven contra sus antiguos amigos.
Conviene explicar que el término »amigo« se usa corrientemente en Hispanoamérica, sin que no siempre corresponda a su sentido verdadero. En muchos
casos se trata simplemente de &gt;conocidos« más bien que de &gt;amigos«, pero
como la lengua castellana es muy flexible, es una de tantas extravagancias semánticas. La vida hispanoamericana, rica en valores humanos desde Jueo-o
'
o '
no siempre está cubierta de rosas. No faltan, pues, traición, corrupción y desfalcos, alternados entre la mojigatería de los países mestizos y la llamada
»viveza« de los países criollos.
En Angloamérica la conducta colectiva está sujeta a varias presiones sociales, que se desprenden del acelerado tiempo de su vida y de la rigidez
que acompaña el veloz ritmo de su civilización. Como todo aquí se mueve
sobre ruedas o se pone en marcha mediante botones automáticos, la convivencia estadounidense es completamente alejada de la placidez social hispanoamericana. Su tono predominante es la nerviosidad asociada a una prisa notoria. El modo de vivir estadounidense, por haberse establecido al ritmo de
opulencia y progreso mecánico, se manifiesta en la constante demanda de facilidades técnicas, tanto domésticas como ocupacionales. Tales circunstancias
acrecientan las exigencias y búsqueda de nuevas prerrogativas, lo cual influye
en el recrudecimiento de ciertos modales, atrevidos e impacientes. Causan
también inevitables conflictos psicológicos y choque de personalidades. Un
ejemplo típico de la preocupación yanqui es su constante observar el reloj y
el tiempo designado para cada actividad cotidiana.
La vida estadounidense parece a los extranjeros como si los yanquis no tuvieran tiempo para gozarla, en lo cual hay mucha verdad. Lo cierto es que
los angloamericanos gozan tanto de su trabajo como de su poco pasatiempo.
Lo malo es que nunca les sobra tiempo para más diversión, mientras que su
abundancia es visible en otras sociedades. Es una postura colectiva, cuya
mejor ilustración es el reducido número de fiestas en los Estados U nidos, frente
a la impresionante cantidad de festividades hispanoamericanas. Sin embargo,
la vida de la familia angloamericana sufre del exceso ocupacional, sobre todo,
cuando además del padre, también trabaja la madre. Entonces los hijos se
crían sin la supervisión paternal, lo cual raramente ocurre en Hispanoamérica.
Se debilitan, así, los lazos de la intimidad familiar estadounidense, en contraste a los fuertes lazos hispanoamericanos. Por eso, el respeto de los hijos
otorgado a sus mayores es más débil en los Estados Unidos que en Hispanoamérica. El convencionalismo angloamericano no está exento de hipocresía
y malversaciones, que persiguen tanto su vida comercial como pública, sin ex-

102

ceptuar las actividades ocupacionales y políticas. Conviene notar, sin embargo,
que los asuntos políticos no traen tanto la atención angloamericana como la
hispanoamericana. El »ardor« político yanqui ocurre principalmente durante
el período de las elecciones presidenciales y se apaga después. En cambio, la
politización de la vida hispanoamericana es permanente, girando alrededor
del personalismo o sea el culto al personaje escogido para el liderazgo político.
Otras dis!)aridades sociales entre las dos Américas se expresan en sus diversos modos de vida y diversión.
Muchas familias hispanoamericanas, merced al tradicionalismo social, ocupan el mismo solar por mucho tiempo. Llevan allí su vida sedentaria, compartiéndola a la vez dos y, a veces, tres generaciones del mismo »clan«. Los
moradores de una casa burguesa media son, por lo general, bastante numerosos. La convivencia se lleva a cabo a base de mutuo respeto. Como prevalece la gente de edad mayor, no falta cuidado a los niños. Las criadas cocinan, mantienen limpieza y sirven a todos. Aparte de las funciones normales,
en este seno familiar se efectúan fiestas y tertulias, casi siempre con varios
invitados, dentro de un espíritu de cordialidad. Allí los hijos estrechan la
amistad con sus compañeros y compañeras, y los padres prefieren tales encuentros más que las citas fuera de su casa. Quizá algunos jóvenes, merced
a tales procedimientos están algo mimados, pero este acercamiento social se
desenvuelve dentro de una forma de respeto y decencia. El ritmo acelerado
d la vida granurbana, desde luego, transforma sus modales, haciéndolos más
»modernos«.
La familia hispanoamericana media posee el televisor, pero asiste de vez
en cuando a los conciertos y a las tradicionales corridas de toros, pero de popularidad especial goza el cine. Las señoras-amas ocupadas con algunos programas de acción social, se reúnen a veces en el centro y meriendan allí con
sus amigas. Los cafés en Hispanoamérica, a semejanza de los de España, sirven de pasatiempo y como sitios de reuniones bohemias, principalmente, a los
hombres. Estos, no raras veces, se dedican a la placentera vida nocturna en
los cabarets, sin estar acompañados de sus esposas. Además de su propio hogar, no pocos hombres pudientes sostienen la »casa chica«, que les proporciona placeres extramatrimoniales. Sin embargo, las mencionadas circunstancias no parecen perjudicar seriamente la vida familiar, al juzgarla por el insignificante número de divorcios. Los que ocurren todavía causan un escándalo social. El divorcio como tal, por lo general, se considera un estigma en
el ambiente católico hispanoamericano, sirviendo así de freno para una posible crisis social.
La familia angloamericana, generalmente, más pequeña que la hispana,
ocupa una casa para su uso exclusivo. Raramente viven con ella sus parientes.
Debido a su movilidad ocupacional, la familia media yanqui no raras veces

103

�)

muda su vivienda y, merced a ello, sus hijos asisten a las escuelas en varios
sitios. Esto debilita el sentido »localista« de no pocos norteamericanos, compensándoselo con una variedad ambiental. La vida de la familia estadounidense es bastante convencional, basándose su convencionalismo en los modos
de vivir y actuar generalmente aceptados. No produce una atmósfera íntima
de tipo hispano, pero tampoco priva de cordialidad familiar. El rigor ocupacional yanqui hace su vida esquemática y funcional, pero también le proporciona todos los ingredientes de una dinámica social, que es capaz de satisfacer sus ambiciones individuales. Empero, cuando los dos padres trabajan
fuera de la casa, a los hijos se les deja demasiada libertad; ello es de dudoso
valor en el desarrollo de su conducta, aunque les provee de cierto sentido de
independencia individual.
El servicio doméstico en los Estados Unidos es caro. Por eso, del manejo
de la casa se ocupa la esposa, que para tal fin tiene varias comodidades técnicas; en su tarea le ayuda, a veces, su marido. Las fiestas que se celebran
en la casa estadounidense son pocas y su atmósfera es relativamente formal.
Los centros adicionales de las actividades sociales son los »clubs«, »drug stores« y el cine, que hace tiempo alejaron a los yanquis de sus hogares. Contribuye a tal alejamiento la facilidad de tener automóvil. En las últimas décadas,
facilitan en el acercamiento familiar los programas de televisión, ahora un
pasatiempo de gran popularidad. En algunas ocasiones los esposos van juntos
a los juegos de fútbol, los restaurantes, los teatros y los cabarets o visitan a
sus amigos, divirtiéndose mutuamente. Pero como no todo es miel, no faltan
descontentos matrimoniales serios, que son causados por la neurosis o por la
superambición de uno de los cónyuges. Terminan en divorcios, cuyo porcentaje es muy alto. Conviene decir, sin embargo, que estar divorciado, en la
mayoría de casos, no constituye un estigma social en los Estados Unidos. El
creciente uso de los narcóticos entre los jóvenes causa también mucha preocupación social estadounidense.
¿ Cuáles son los patrones de conducta de la familia, que hacen tan diferente una América de la otra, en cuanto el problema femenino?
De acuerdo con el concepto de patriarcado, arrraigado tanto en la tradición hispánica como en la del indígena americano, la vida del mundo hispanoamericano se resuelve alrededor del hombre. El es cabeza de la familia y
depositario de toda autoridad en su hogar. Cualquier transgresión de esas prerrogativas tradicionales sería equivalente a borrar el significado de »hombría«
del conjunto de la idiosincrasia hispana. Tal estado legal-costumbrista le deja
decisiones indisputables en todo, incluyendo la moralidad la cual, a veces, el
mismo ofende. El hispanoamericano ejerce su autoridad sin preocuparse demasiado de los sentimientos de su esposa, la cual es más sumisa que la mujer
angloamericana. Sin embargo, cualquiera que sea su papel, es ella la que

104

mantiene la unión de la familia, debido a su abnegación y fortaleza moral.
Es inteligente, pero quizá no tan ambiciosa como la mujer del Norte. Por
no haberse insmiscuido tanto en los oficios típicamente masculinos como sus
coetáneas yanquis, las damas hispanoamericanas han sabido conservar el encanto de su feminidad en una forma muy genuina.
Los angloamericanos también heredaron el concepto de la preponderancia
del »sexo fuerte« de sus progenitores insulares. Sin embargo, durante el empuje colonizador hacia el oeste de los Estados Unidos (mediados del siglo
XIX) , la mujer yanqui se encontró en una situación protectora. La exigía
la necesidad de amparársele de la violencia fronteriza. Tal condición se cambió aún más a su favor en la época contemporánea, cuando ella ganó la igualdad de derechos. Esta circunstancia, así como su activa participación en la
vida socioeconómica, aseguró a las mujeres estadounidenses una posición decisivamente privilegiada sobre las mujeres hispanoamericanas. De ahí en adelante empieza a desarrollarse una especie de matriarcado o :eor lo, menos piensan instituirlo las damas angloamericanas. La ingerencia de las mujeres yanquis en varios campos de vida es agresiva e inteligente. Según parece, su influencia e imposición sobre los hombres se manifiesta tanto en su vida privada como en las empresas que ellos acometen; posiblemente, también, en el
compromiso de sus principios. Por eso, el yanqui es menos autócrata que el
hispanoamericano, sin dejar de ser cabeza de la familia. Aunque las decisiones finales en muchos asuntos se encuentran en las manos masculinas, la
relativa independencia femenina deja su huella sobre el ambiente angloamericano, con todas sus virtudes y defectos morales.
Distintas también son las costumbres del noviazgo en las dos sociedades.
En los países hispanoamericanos todavía prevalece el deber de acompañar
a las señoritas durante la cita para asegurarles la dignidad y el decoro. Eso
impone restricciones de demasiada intimidad, las cuales refrenan las posibilidades de los abusos pasionales, con lo que se evitan varias complicaciones.
En el ambiente angloamericano, una vez presentado el galán a la familia de
la señorita, los padres de ella con frecuencia les dejan salir juntos. Según la
creencia norteña, eso estimula a los jóvenes a acostumbrarse a las realidades
de la vida, sin abusar de la mutua confianza de los sexos. Otro asunto es el
famoso piropeo, una supervivencia costumbrista peninsular. Es una galantería
verbal latina hacia las señoritas, a quienes gusta tal forma de cortesía. Aunque
a los jóvenes angloamericanos no les falta de todo la etiqueta en su cortejo,
ésta es más sencilla y quizá menos impresionante. Es una etiqueta simplificada.
Estos fenómenos se explican, por un lado, por la extraversión hispanoamericana, y por el otro, por la introversión angloamericana.
Conviene mencionar que como resultado de la revolución social angloamericana de las últimas décadas, tuvo lugar también una revolución moral., Se

105

�expresa en el cambio de costumbres y valores morales, y es resultado de la
cre~iente prosperidad, movilidad social y la avanzada situación legal de la
muJer. Todos ~tos factores han contribuido al relajamiento del antiguo código
del comportamiento moral. Se lo ha sustituido con un nuevo concepto de casi
ilimitada libertad individual, que afecta también las costumbres sexuales. El
antiguo, »doble« standard de moralidad que requería la castidad de la mujer
y no la de.1 hombre, parece ahora cada vez más una costumbre caduca lo
'
cual difícilmente eueden combatir aún las doctrinas religiosas. La estrecha
relación entre la accesibilidad del automóvil, la emancipación femenina y la
disponibilidad de contraconceptivos, cambiaron considerablemente la moralidad
sexual. Sus efectos son dobles. Se nota un ininterrumpido brote de matrimonios jóvenes de menos de veinte años y, a la vez, un alto grado de divorcio
causados por Ja insuficiente preparación de muchos para una vida normalizada. En tanto, las consecuencias del libertinaje se manifiestan en el creciente número de abortos. En los Estados Unidos se practican, principalmente,
por conveniencias sociales, ya que facilitan a las jóvenes seguir su carrera ocupacional. Mientras tanto, en Hispanoamérica son, mayormente causados por
la pobreza, ya que muchas familias no son capaces de sostener a demasiados
hijos.
La vitalidad reproductora siempre ha existido en el Nuevo Mundo y a
ella se debe la reciente »exelosión« de la población latinoamericana, la más
alta del mundo (ca.3%). En los Estados Unidos el incremento demográfico
es más moderado (1.3%) y fue regularizado en el pasado por la represión
erótica del tradicionalismo puritano.• Tal represión ha sido recientemente
sustituida por la obsesión de la presente generación estadounidense por el
sexo, la cual P. Sorokin y otros llaman revolución sexual. Hay que entenderla
como un estado psicológico que motiva este libre albedrío más bien que una
tendencia por aumentar la tasa del crecimiento demográfico. No es un fenómeno restringido a los Estados Unidos, porque desde la II Guerra Mundial
se lo nota también en varios países de Europa, aunque con más discreción.
Sin embargo, lo novedoso es que los problemas sexuales se discuten y estudian
abiertamente en los Estados Unidos, mientras que en los países europeos e
Hispanoamericanos casi hasta hace poco se los consideraba como una cosa
tabú y, por eso, se vacilaba exponerlos públicamente. El ambiente hispano frenaba tales problemas para no ofender al buen gusto y los sentimientos religiosos, aun cuando su actitud no necesariamente careciese de mojigatería
moral. En tanto, la falta de la discreción angloamericana, aunque sin motivaciones ulteriores, dudosamente contribuye a mantener el pudor público.

* Según las estadísticas oficiales, el incremento demográfico durante el periodo
1965-1970 fue el siguiente: Estados Unidos 1.3%, Canadá 1.9%, Latinoamérica (promedio) 2.9%, México y Centroamérica 3.2% y Sudamérica (promedio) 2.7%.
106

Interesantes aspectos de la conducta colectiva ofrecen.. los deportes, cultivados intensamente en las dos Américas.
Entre los juegos estadounidenses, el beisbol (baseball) es el que goza de
mayor popularidad, siendo miles el número de sus equipos. Algunos de ellos
organizados en »ligas nacionales«, compiten en campeonatos anuales y sus
son seguidos por el público con gran atención. La juventud. yanqµi
J.ueaos
o
conoce los nombres de los beisbolistas notables de memoria y se emOCiona con
sus logros deportivos, considerándolos como una especie de héroes nacionales.
En tal respecto hay mucha exaltación que linda con una mística colectiva. Se
expresa también en el hecho de que algunos jóvenes por haberse distinguido
en este deporte, se consideran como si poseyeran una cualidad personal superior; como tales, gozan de admiración social. Otros deportes favoritos yanquis
son el boxeo, las carreras de caballos y el tenis. Las ambiciones estadounidenses en romper récords deportivos acusan cierta semejanza a las que ostentan en otros campos de vida.
Los hispanoamericanos, a su vez, muestran gran entusiasmo hacia la corrida
de toros, tradicionalmente cultivada en México, Colombia, Venezuela, Perú,
y ocasionalmente, en otros países. De origen español, la corrida es una fiesta
deportiva de carácter popular. Durante ella el entusiasmo frenético. llega a
su culminación cuando el torero logra matar al toro. Los toreros, debido a su
pericia y bravura personal, llegan a ser ídolos nacionales. Desde hace mucho
tiempo de gran popularidad latinoamericana gozan también deportes como el
futbol (soccer), e.1 boxeo y las carreras de caballos. Los juegos de conocidos
equipos futbolistas están seguidos con gran emoción, sobre todo, sus encuentros internacionales. Las victorias de estos equipos son casi equivalentes a los
triunfos nacionales y son celebradas de una manera espontánea. El emocionalismo latino en tales casos se convierte en una mística deportiva.
Otros aspectos de la conducta colectiva se manifiestan a través de unos rasgos típicos, encontrados en cada ambiente americano.
La atmósfera apacible es quizá una de las características sobresalientes de
la vida hispanoamericana. Se la mantiene instintivamente y por tradición. Sus
causas incentivas son el rico calendario de aniversarios y otras ocasiones, así
como e.1 ya mencionado compadrazgo con sus obligaciones sociales. Es algo
que no encuentra nada semejante en el ambiente angloamericano. La propensión hispana hacia el cultivo de tan estrechas relaciones se basa no sólo en
los lazos de camaradería y amistad, sino también y, sobre todo, en el gozo
individual de vivir de la manera más agradable posible. Es una postura psicológica que constituye un estilo de vida en sí mismo, ~on el . fin de evitar
cuantas incomodidades puedan. Por eso, a veces, el ambiente hispano parece
como si lindase con la divina disociación de la realidad, que pudiera nublarlb
con cosas imprevistas. Para protegerse de tales posibilidades, el hispanoame-

107

�ricano prefiere gozar de «hoy», porque »mañana« podría infligirle algún disgusto inesperado. Además, lo favorece la relativa lentitud de la marcha de
los acontecimientos al compararlos con el rápido ritmo norteamericano.
Debido a estas circunstancias, el individuo hispano asume una actitud de
espera, que a menudo se transforma en pasividad, especialmente, en cuanto
a las decisiones que tiene que tomar. Otra característica es la ceremoniosidad
hispana, que llena al individuo con aparente satisfapción. Hay quienes la llaman actitud formal, pero parece que excede la cortesía corriente. Cierto
aspecto de la formalidad lo constituye el »papeleo«, que consiste en la lenta
manipulación burocrática de los asuntos, pertenecientes a la competencia de
una oficina gubernamental o un despacho comercial. La apacibilidad general
hispana tiene sus raíces en su civilización, que posee muchas facetas de serenidad y comprensión humana. Tal »textura« psíquica favorece una actitud
contemplativa y no presiona a nadie a una acción inmediata, a menos que
ésta sea provocada por el temperamento o por la urgencia de algunos asuntos
instantáneos. Todos estos factores no exceptúan que el hispanoamericano
tenga que luchar 2or la vida como cualquier ser humano, enfrentándose con
muchas contrariedades.
Contrario a la relativa relajación hispana, la atmósfera angloamericana es
generalmente nerviosa. Esta nerviosidad se desprende de las actividades aceleradas, cuyo anhelo nacional es lograr nuevos »récords« en varios campos
de la vida. Es un ritmo parecido al de un reloj, cuya marcha ininterrumpida
está simbolizada en el funcionalismo coordinado de varios sectores del pueblo
estadounidense. En este esfuerzo global el del individuo cualquiera está subordinado a las reglas de una tecnología elaborada y a sus implicaciones sociales.
Es, pues, un proceso en que casi cada persona está forzada a una competencia
y, por medio de ella, trata de igualarse con los demás competidores., Participa,,
así en la llamada »carrera del dollar«, acomodando a ella sus ambiciones.
Parece que la influye tanto la mística del trabajo como las motivaciones pecuniarias. Las complejidades de la vida moderna hacen del angloamericano
medio víctima del funcionalismo ambiental, aunque no le privan de su independencia para tomar decisiones. Son consecuencias del rigorismo de la civilización angloamericana que estimula la creatividad, es exigente, pero también recompensadora.
Tales condiciones pocas veces conducen a un estrechamiento más íntimo
de las relaciones sociales yanquis, pero no las excluyen. En general, son relaciones que ostentan rasgos de convencionalismo. Desde luego, hay grupos de
afición e intereses afines, que cultivan amistad dentro de sus propios círculos
profesionales. Los patrones de su conducta son algo distintos de los de los angloamericanos medios. Estos viven en una monotonía burguesa dentro de su
seno familiar, que es dominado por las costumbres ambientales con varios
1

108

grados de rigidez. No faltan en él, desde luego, ni las penas ni las alegrías
de una familia cualquiera. El vigor yanqui facilita su movilidad socio-económica, que se une al sentido igualitario y la dignidad humana, rasgos ostentados tanto por las mayorías como las minorías éticas estadounidenses. La
tendencia de igualarse no tiene nada de utópico, ya que desprende del sistema
democrático. Mucho énfasis se pone sobre la capacidad de la juventud, que
goza de un tratamiento privilegiado. También se discute el »abismo« entre
las generaciones, llamado »generation gap«, cuya esencia es la discrepancia
de criterios. Muy activos son los grupos de presión llamados »pressure grups«,
que ejercen influencia sobre el poder ejecutivo, legislativo y comunal, con el
propósito de conseguir nuevas prerrogativas ciudadanas. En general, los angloamericanos luchan por sus privilegios más celosamente que otras naciones.
En resumen, la disparidad en la conducta social entre las dos Américas
presenta, en términos generales, el siguiente cuadro. Muchos aspectos tradicionales del comportamiento de Hispanoamérica parecen todavía atarla con
su pasado, pero ya se vislumbran esfuerzos de renovación mental. En tanto,
los cambiantes rasgos colectivos de Angloamérica muestran un interés obsesionante por su futuro. Se lo ve a través de una mentalidad evolucionaría
que cada vez más adquiere un ritmo revolucionario, en el sentido social y
no político.
Las disparidades de la conducta social dependen, en no poco grado, del
factor ecológico-humano. La creciente urbanización de Hispanoamérica es
consecuencia del constante flujo de la población rural a las ciudades. Sus
nuevos núcleos se establecen en los suburbios, transformándolos en barriadas
pobres y empujando los sectores residenciales ciudad adentro. Es un proceso
difícil para la adaptación campesina a la compleja vida granurbana, llevando
rasgos de su desajuste social. En los Estados Unidos, el movimiento de semejante migración se dirige, al contrario, a los centros urbanos y causa a sus
moradores pudientes marcharse a los suburbios. En estas nuevas comunidades
suburbanas, con su opulencia, se nota un visible exclusivismo social, semejante al de la acaudalada clase hispanoamericana. A tal fenómeno estadounidense solemos llamar civilización de suburbios, que contrasta con los modales
medios de la antigua burguesía o los algo rústicos del "nuevo" elemento migratorio. Tales circunstancias no contribuyen, desde luego, a la uniformidad
ambiental, tampoco a la »estandarización« social.
Por fin, unas palabras sobre algunos modales de cada grupo novomundano,
que se reflejan en los contactos interamericanos.
La amabilidad de trato y la ceremoniosidad, alrededor de las cuales giran
las relaciones sociales y públicas en Hispanoamérica, se convirtieron en sus
modales tradicionales. En cambio, la firmeza de propósitos y el apresuramiento en llevarlos a cabo, empujan a los angloamericanos a una conducta

109

�si bien correcta demasiado &gt;realista&lt;, que a veces es tildada de frialdad comercial. Son resultados de la diferencia temperamental y causan una visible
disparidad psicol6gica. Se la nota, sobre todo, en las negociaciones de los dos
grupos, evidenciándose en sus procedimientos. Los yanquis, debido a su postura pragmática, están exentos del conceptismo metafísico y ambiciones oratorias, cuya validez es favorecida por los hispanoamericanos. Tal circunstancia
explica el por qué los hispanos están a menudo envueltos en prolongadas reflexiones y consultas, que no pocas veces nublan o alteran el curso de las
negociaciones. Los angloamericanos son flexibles, pero firmes y expresan sus
opiniones directamente, sin &gt;echar flores&lt;, lo cual posiblemente dé la impresi6n de que sus modales son algo bruscos. En tanto, el lustre ciceroniano
y el enredo en el problematicismo de los hispanoamericanos, aunque muy efecticistas, producen a veces sensaci6n de una vaguedad quijotesca.

MEDITACIÓN EN TORNO A LA SOLEDAD
DR. JosÉ

RuBÉN SANABRIA

Univenidad Iberoamericana

"EL HOMBRE NO ESTÁ SOLO, está más que solo. Es un mundo que se desconoce a sí mismo y que ni siquiera sabe que se desconoce. Un mundo que se
reconoce desconocido, sin dejar por ello de desconocerse" (Max Jacob).
La soledad es una dimensión profundamente humana. Y por ello es desconcertante. Hoy más que nunca el hombre vive solo. A pesar de que los
medios de comunicación han roto las barreras del tiempo y del espacio. A
pesar de las concentraciones masivas en los deportes y en los "multifamiliares". A pesar de las maravillas de la ciencia y de la técnica.
Vivimos una cultura en la que todo conspira contra el individualismo. El
hombre sabe, por una larga y dolorosa experiencia, que no puede prescindir
de los demás. El hombre solo, fracasa irremisiblemente: Nuestra cultura es
masiva.
Las exigencias de la vida impulsan al hombre a la coexistencia y aun a la
convivencia y a la colaboraci6n. En las grandes ciudades el trabajo, ordinariamente, se realiza en centros y empresas en las que conviven multitud de
personas.
Las habitaciones son enormes "multifamiliares" y "condominios". Por todas partes surgen y proliferan clubes, sociedades, "peñas", etc. Es casi imposible que el individuo no se encuentre con otros individuos cotidianamente.
A veces es imposible no encontrarse con los demás, en el trabajo, en la calle,
en el "metro", en el autobús, en el estadio, en el cine.
Los medios de comunicación ofrecen infinitas posibilidades de trasladarse
rápidamente de un lugar a otro. La radio, la televisi6n, el teléfono, el telégrafo, nos tienen en comunicaci6n constante e instantáneo con personas y
acontecimientos de todas las partes de la tierra. Las prodigiosas conquistas
espaciales han proporcionado al hombre no s6lo la posibilidad sino la no
soñada realidad de estar en otros planetas y comunicar desde allá sus expe-

111
110

�riencias e imeresiones a los habitantes de la tierra. El hombre se ha asomado
con extraña curiosidad y con asombro, a los misterios -antes insondables-de la naturaleza y los ha ido develando.
Todo esto podría hacer pensar que el conocimiento que el hombre tiene
de la naturaleza ha ganado en profundidad. Desgraciadamente lo que ha
ganado en extensión, lo ha perdido en profundidad. Se han conocido mejor
los detalles, pero el todo va quedando oscurecido. En este caso el todo no es
la simple suma de las partes.
Se cree comúnmente que la ciencia matemática experimental es la única
que puede dar razón de la naturaleza del mundo y de la vida. Por ello se
niega el carácter de ciencia a disciplinas que tienen por objeto algo que no
sea experimentable ni mediable. Así, por ejemplo, se reduce la Filosofía a
pura expresión de una emoción o a fantasías totalmente ajenas a la realidad.
Lo que no es matemático ni experimentable no es real. Entonces el filósofo
y el poeta son eobres tipos de épocas ya superadas. Ahora lo único que vale
es la ciencia.
Y sin embargo, el hombre está perdiendo el verdadero conocimiento de la
realidad, el contacto con el núcleo íntimo de la naturaleza. La matemática
no puede llegar al misterio y al núcleo último del ser, como lo hacen todavía
los pocos poetas y filósofos que no han sido engullidos por la avalancha incontenible de la ciencia. Cuando los griegos pusieron el origen de la filosofía
en la admiración y contemplaban el mundo como physis, cuando los cristianos medievales contemplaban el mundo como creación, estaban en contacto
-ingenuo, si se quiere, por primigenio e inocente- con lo más profundo
del mundo y del ser. Cuando el hombre contemporáneo deja escapar el misterio más íntimo del mundo y del ser, está dejando escapar la realidad real.
Si el prototipo de la ciencia es la matemática -y todas las ciencias se están matematizando-, la ciencia no alcanza la realidad porque la matemática
opera mediante símbolos. Es demasiado sabido que la característica esencial
de la física actual es la reducción progresiva de la teoría al análisis estructural-matemático. Por ello se ha dicho que la esencia de la matemática es el
análisis estructural.1 Y si las estructuras son algo abstracto, resulta que sólo
2
un simbolismo abstracto es apto para representar las estructuras. Entonces
la ciencia formal -y eso es la matemática- no puede llegar a la realidad.
En este sentido ¿no ha dicho James Jeans que la realidad es un manojo
de fórmulas matemáticas? Por su parte Werner Heisenberg asegura que en
1

Cfr. A. N.

WHITEHEAD,

"Mathematics and the good", p. 11, en Essays in Science

and Philosophy. Phil. Library, New York, 1947.
' Cfr. W. STROBL, La realidad científica y su crítica filosófica. Universidad de Na-

todo caso, las fórmulas matemáticas no reproducen ya la naturaleza sino nuestro conocimiento de ella.8
Igualmente, la técnica -ciencia aplicada- tampoco llega a la realidad
puesto q~e la técnica, en opinión de Heisenberg, transforma ante nosotros el
mundo circundante imprimiéndole nuestra propia imagen.• Para el técnico
la naturaleza se reduce a utilidad, todo queda en el ámbito de la máquina.
Por ello'. las cosas ya no tienen voz propia, están mudas ante el hombre que
las mampula de acuerdo con sus propios fines. Ya no hay el diálogo fecundo
del hombre con las cosas. En su lugar su voz y sus proyectos, sus aspiraciones
Y sus fracasos. Así, el hombre, en la técnica, se encuentra a sí mismo: la técnica es un reflejo del hombre.
Nuestra civilización proporciona al hombre solamente utensilios es decir
lo producido por el hombre. Este apenas tiene contacto con la ~aturaleza'
La llam_ada "cultura del asfalto" está sofocando todo lo humano. Los mismo;
que_ emigran del campo a la gran ciudad pronto quedan absorbidos por ella
y ,pierden la frescura y la espontaneidad primitivas. Ya no son más que un
numero entre otros muchos, un simple esquema de un monstruoso organismo.
La gran ciudad produce robots que apenas se sienten tocados por los problemas de los demás. Cada individuo cuenta solamente como medio para los
demás. O quizá cada quien ve en los demás a un amigo que "le roba su
mundo", que le ha arrebatado su espacio vital.
En la cultura deshumanizada apenas hay lugar para las emociones de amistad ~ de_,convivencia. Por otra parte, la gran ciudad propicia la falta de comuru~ac1_on hu~ana. La monotonía mecanizada sofoca la cordialidad, porque
la maqwna se mterpone entre las personas, de modo que el hombre ve al
h?mbre a través de la máquina y aun a veces, como máquina. En este amb1en~e no. puede florecer la cordialidad del encuentro. En su lugar tenemos
el a1Slam1ento. ~ p~r de las aglomeraciones en los enormes edificios y
centros de trabajo. Allí moran las multitudes, pero cada quien vive dedicado
a su tr~bajo y a sus propios problemas. En su egoísmo, no tiene ni siquiera
una ~rada para los demás y menos un sentimiento de piedad y de comprenSIÓn para con el prójimo.
. M~chos buscan ansiosamente vivir en el montón porque tienen miedo al
s1lenc10._ Pero su convivencia es superficial y son arrastrados por el torbellino
de la vida que no puede su~rar el aislamiento sino que tan sólo lo disimula
Y por lo mismo produce en el homb_re necesidad de más ruido, de más sensaciones y demás compañía. Esta situación hace que muchos exclamen: "en
• Cfr. "Das Naturbild der heutigen physik", en Die Künste in thechnischen Zeitalter
Munchen, 1954, p. 62.
'
' Cfr. Art. cit., p. 56.

varra, Pamplona, 1966, pp. 117-118.

113
112

H8

�ninguna parte se está tan solo como en el seno del gran mont6n". Y es que
somos parte de la "muchedumbre solitaria" descrita por D. Ricsman.
Otros b ~ la soledad no porque la amen sino porque sirve de refugio
a su neurosis. La soledad es su defensa y su refugio.
La conclusión que se impone, y que nadie puede negar, es que la soledad
es una dimensión humana. Nuestra época no la produjo, solamente la propicia, la intensifica y la convierte en aislamiento. Por ello el poeta T. Wolfe
~ dicho: "he descubierto que el clima permanente y siempre presente de la
vida humana no es el amor sino la soledad".5 Y en otra parte expresa: "la
plena convicción de mi vida descansa ahora en la creencia de que la soledad
~o es fenómeno insólito y consciente, propio de mí y de otros pocos hombres,
smo el factor básico, central e inevitable de la existencia humana".• La
soledad es de la esencia del hombre. Nada de extraño, entonces, que la cultura actual, en todas sus formas, no sea, en el fondo, más que una manifestación de la soledad radical en que vive el hombre.
Así, por ejemplo, el existencialismo considera al hombre desgarrado vacío
'
'
solo, desamparado. De ahí que la vivencia fundamental sea la angustia.
"Una angustia vital, acaso sin precedentes, es el misterioso acompañante del
hombre moderno" 7 dice gravemente Jaspers.
La angustia, en Hegel es el sentimiento fundamental que revela al hombre lo que es en conjunto: negatividad. FJ ser del hombre es negatividad. Y
por ser negatividad necesariamente, se revela a sí mismo únicamente en el
sentimiento de la negatividad, es decir, en la angustia.
Kierkegaard se opone a Hegel, pero precisamente mediante el concepto
de angustia. Recurre a la experiencia de libertad, que es la revelación de que
todo es posible para mí. Mientras descubro que tengo esta posibilidad infinita, al mismo tiempo me descubro en mi total autonomía. Pero la autonomía
es el pecado porque el pecado significa la rebeldía contra Dios. Entonces, el
hombre solamente es él mismo cuando se elige a sí mismo, pero al elegirse
a sí mismo se elige contra Dios. Libertad, pecado y angustia son inseparables
en el hombre. Porque desde el momento que el hombre se aleja de la existencia banal, estética o ética, y advierte que no era nada, y que para ser
auténtico tiene que realizar solamente una acción -elegirse-, se angustia.
Se angustia porque necesit6 de una negación para afirmarse: la posibilidad
infinita frente a él lo arroja en la angustia ya que la elección de sí mismo es
una elección contra Dios. La libertad lleva al hombre al pecado y a la
angustia.
• The story of a Novel, New York, 1936, p. 196.
' The Hills Beyond, New York, 1942, p. 186.
' Situaci6n espiritual de nuestro tiempo, Labor, Barcelona.

Heidegger dirá que "el abismo de la nada aloja al hombre en la angustia".
Y es que la nada, como angustia oculta, convierte al hombre en mantenedor
de la nada.
La angustia es el descubrimiento de la propia situación e implica siempre
la nada. Por ello la angustia lleva al que la sufre a la soledad radical. La
angustia es la soledad invulnerable que pone fin a toda posibilidad de placer. El hombre se angustia simplemente por su ser-en-el-mundo donde no
encuentra seguridad ni paz sino tan sólo la seguridad de la muerte: el hombre es un ser-para-la-muerte. Así Heidegger piensa que el hombre vive en
soledad radical y en ninguna parte encuentra su esencia.
En Sartre la verdadera situación humana es el abandono -délaissement-.
Cuando el hombre piensa en su libertad se angustia. La angustia es la
aprehensión reflexiva de la libertad por sí misma. Para que la existencia no
caiga en la banalidad cotidiana debe ser auténtica. Pero la vida auténtica
no puede ser sino una permanente posesión de la libertad ante sí misma. La
vida auténtica es una permanente angustia. El sentimiento de la libertad es
la angustia.
Mientras estoy solo, el mundo me pertenece, lo penetro, lo trasciendo, y
soy dueño de la significación de los objetos. Pero cuando aparece Otro, me
roba mi mundo y me trasciende, me convierte en cosa. El Otro secreta nada,
se me escapa, se me representa como una libertad. Somos dos libertades que
nos conjugamos, nos huímos y nos paralizamos. El Otro es mi condenación
inicial y necesaria. El infierno es . . . los otros. De cualquier manera, la soledad. Claramente lo dice Sartre: El hombre está solo en medio de un silencio monstruoso, libre y solo, sin ayuda y sin excusa, condenado sin apela8
ción posible, condenado por siempre a ser libre.
En Huis-Clos Sartre nos describe a tres condenados que sufren "el suplicio de los Otros". Cada uno es tortura insoportable para los otros porque
ninguno se puede confiar, porque cada cual está encerrado en su propio
abandono. Allí están frente a frente. Allí está el verdugo que desgarra, el látigo que lacera, el fuego que calcina; d infierno es la mirada.
Garcin sólo encuentra una solución: el suicidio. ¡ Antes morir que seguir
en esta "armonía" de seres insociables! Pero se da cuenta de que necesita de
los otros para existir. El odio mismo no ayuda a salir del círculo vicioso. Simplemente representa la última tentativa: la desesperación. Después del fracaso, al para-sí no le queda más que entrar en el círculo y dejarse llevar sin
fin por las actitudes fundamentales. La única palabra final que resulta posible es la de Garcin: continuemos. Estela-Garcin-lnés han intentado todo
para salvarse. Imposible. Trío de pasiones inútiles, al final se encuentran
• Cfr. L'age d, raison, Paris, Gallimard, 1945.

115

114

�como al principio: el infierno es el eterno retorno de las mismas situaciones,
de los mismos problemas.
Sartre pretende describir la situación del hombre actual. Nadie comprende
a nadie. Cada quien vive y se debate en el abandono y está separado de los
demás por un abismo infranqueable. Cada quien se encuentra encarcelado en
su propia situación y en sus propios problemas. Sin esperanza de salvación.
Los tres personajes de Huis-Clos, incapaces de diálogo, están solos y no
se pueden comprender. Es el aislamiento radical.
La poesía ha llegado a manifestar, mejor que ninguna otra expresión humana, la soledad del hombre. Vayan solamente unos cuantos ejemplos :
Hermann Hesse termina el poema titulado Jm Nebel con estos versos:
"Extraño camino por la niebla
la vida es soledad.
Nadie conoce a otro,
Todos están solos".9

El aislamiento y la soledad son el leitmotiv del libro de poemas El hombre
solitario de J. Weinheber. Dice que el hombre se encuentra "Tan espantosamente solo" que grita, pero Dios no lo oye. Busca a los demás, pero "no hay
quien encuentre puente ni camino hasta el otro". La misma soledad se manifiesta en las cosas "pues el núcleo de las cosas es oscura soledad".
La poesía de Bias de Otero tiene dos temas fundamentales: desolación,
vacío, soledad; y una angustia infinita de Absoluto.
"Mira, Señor si puedes comprendernos,
esta angustia de ser y de sabernos
a un tiempo sombra, soledad y fuego.
Mira, Señor, qué solos. Qué mortales.
Mira que, dentro, desde ahora, luego,
somos, no somos -soledad- iguales".
"Solo el hombre está solo. Es que se sabe
vivo y mortal. Es que se siente huír
--ese río del tiempo hacia la muerte-".
"Entonces, y además cuando da miedo
ser hombre, y estar solo es estar solo,
nada más que estar solo, sorprenderse
de ser hombre, ajenarse: ahogarse solo".
Salvador de la Cruz en Valle de Nada dice:
• Vom Baum des Lebens, 19.

116

"Ya con ser hombre basta,
ya es suficiente con estar en brazos
de una perpetua soledad".
y hacia el final afirma:
"En soledad gemí toda mi vida
igual que la simiente boca abajo en la tierra
y empujé las rompientes enemigas
buscando inútilmente la tierra prometida".
León Felipe escribió este sencillo y hermoso Tópico:
"Todavía
lo más triste que hay en el mundo
es un hombre solo que llora.
¿Y quién se atreve a preguntarle
a un hombre que llora solo
por qué llora?
Y o no comprendo a un hombre
preguntándole a otro que llora solo:
-¿ por qué llora?
Quiere uno decir cosas originales
sobre este asunto
y desemboca sin querer
en este tópico eterno y vulgarísimo
que dicen,
han dicho, y seguirán diciendo
todas las comadres del mundo:
"Oh, este valle de lágrimas".
Luego un día, una de estas comadres
que saben las cosas esenciales
-¿dónde las habrán aprendido?le preguntan a uno sollozando
y llevándose a los ojos el pañuelo . ..
-¿ Usted es poeta, verdad? . ..
¿de esos que dicen máximas consoladoras?
Entonces es cuando uno quisiera
saber hacer una gran pirueta de payaso
y decir: - No, señora,
yo soy el payaso del circo.
Pero saca uno el pañuelo del bolsillo
y se pone a llorar con la comadre.

117

�Es muy difícil ser payaso
en este "Valle de lágrimas" . ..
¿ Verdad, comadres?

El arte ¿no expresa, a su manera, la inmensa soledad del hombre actual?
El hombre de hoy está solo. Y le duele. Por otra parte, parece incapaz de
entablar una verdadera comunicación con los demás. La necesidad del diálogo, el recurso frecuente al psicoanálisis colectivo y a la dinámica de grupos,
indican la falta de comunicación. El hombre parece oscilar entre perderse en
el anonimato de la masa y encerrarse en el aislamiento que lo enfrenta consigo mismo. Las dos posibilidades le resultan insoportables: ni se soporta a
sí mismo ni soporta a los demás porque es incapaz de vivir solo y de vivir
con los otros. Pero ¿ qué es la soledad? La soledad se vive y no se define. En
todo caso, es el estado de quien está alejado de los demás. Es la falta de
comunicación. Hay dos elementos en la soledad: uno material; el otro, formal.
El primero es el hecho de estar solo; el segundo es la falta de comprensión,
la falta de participación en los problemas y circunstancias de los otros. Lógicamente se puede dar el hecho de la soledad sin estar solo. El monje solo
en su celda está solo sin estarlo; vive en unión con los otros. Se puede estar
acompañado de otras personas y sin embargo estar solo. La coexistencia no
implica de suyo convivencia. En las grandes ciudades hay coexistencia y casi
siempre falta la convivencia Eorque falta la comunicación, falta el amor.
La soledad material o negativa -el hecho de no tener compañía-, en su
forma extrema, es aislamiento. El aislamiento es negarse a los demás, es la
imposibilidad o la dificultad --consciente o inconsciente- de abrirse a los
otros, de comunicarse a ellos. Radicalmente, es la negación de la tendencia
a conVIvlr.
Aislamiento y mutismo van íntimamente unidos porque la relación con el
prójimo se expresa con la palabra: negada la relación, se niega la palabra.
Aislamiento y soledad equivalen a mutismo y silencio. Calla, quien tiene algo
que decir; el que nada tiene que decir se encierra en el mutismo. El que está
solo puede estar abierto a los demás y en comunicación espiritual con ellos.
En el aislamiento, hay ruptura de contacto. La presencia misma de otra persona se vive como ausencia. Por ello el aislamiento -negación de convivencia- es casi siempre una actitud patológica, es como un vacío que invade
al yo y le impide llevar una vida normal. ¿No se ha dicho que las psicosis
son una ruptura del nosotros? El sentimiento del aislamiento va frecuentemente acompaiiado de angustia y de agresividad. Muchas veces el activismo
no es más que la expresión de un proceso de aislamiento: se trabaja e.xcesivamente para estar en contacto con los demás y sobre todo para evitar la
dolorosa incertidumbre existencial de estar al margen de la vida. El aislado
118

necesita a veces la presencia material de los otros, que, por otra parte, le
resulta insoportable, para demostrarse a sí mismo que existe. Sólo cuando
hay la capacidad de Ja distancia y de la aproximación, el alejamiento no es
necesariamente una ruptura.
La soledad positiva es la penetración en la propia interioridad, la revelación del yo a sí mismo.
Quien no teme la soledad es porque en sus relaciones con los demás aprendió que la presencia no era esclavitud ni la ausencia, separación. Así aprende
a "esquivar estos dos escollos: el de la destrucción por el objeto y el de la
pérdida del objeto por el alejamiento".10 Entre la dependencia total y la
separación aislante encuentra que es capaz de subsistir por sí mismo solo.
El solo no está extraviado entre las cosas ni encerrado en sí mismo. La
apertura hacia los demás es la sustancia misma de su persona: interioridad
que se desborda.
La soledad exige aprendizaje. Sólo aprendiendo a estar solos podemos escapar al aislamiento. Aprender a estar solos es reconocer la propia menesterosidad y emprender el camino de la propia perfección.
La soledad fecunda es : a) negación de dispersión. Esta consiste en entregarse al ruido, a lo exterior, a la inautenticidad de la vida cotidiana. La dispersión es el vaciamiento de lo que es; es la enajenación de lo mejor que se
tiene; es el empobrecimiento progresivo de la propia sustancia espiritual.
Quien se deja llevar por la dispersión se va quedando vacío de gusto por lo
profundo y por lo auténtico. Gusta únicamente del torbellino de las impresiones externas que lo van encadenando más y más. El esclavo de la dispersión anda en busca de la unidad, pero jamás la encuentra precisamente porque la dispersión es falta de unidad, es caos. Y quien no tiene un punto de
referencia no puede acrecer su mismidad ni dar sentido a su existencia.
b) Recogimiento. El que no se dispersa,· se recoge. Y el recogimiento es el
camino de la autenticidad. El recogimiento supone valoración: porque juzgo
de las cosas en su justo valor, vuelvo sobre mí y me doy cuenta de que el yo
es trascendente a las cosas y más profundo que ellas: la soledad expresa el
crecimiento del espíritu.
El recogimiento es el tránsito de la inautenticidad a la autenticidad. Y ésta
es la mismidad más profunda del hombre. En la dispersión las fuerzas se
dividen y pierden intensidad y eficacia; actúan en la superficie y como nunca
expresan la profundidad más íntima de la persona, ésta se deja llevar por la
frivolidad cotidiana En el recogimiento, las fuerzas se unifican, recobran intensidad y expresan lo más profundo del hombre. El recogimiento devuelve
al hombre su mismidad y le hace conocer su riqueza, lo lleva de lo banal

" J.

LAPLANCHE,

Holder/in et la question du pére, PUF., Paris, 1961, p. 53.

119

�a lo dinámico, de la superficie a la profundidad, de la vaciedad a la plenitud.
Mientras el hombre se pierde en la dispersión, en el recogimiento se recobra.U
El recogimiento no es el yo que se hunde egocéntricamente en sí mismo; no
es una actitud narcisista; es un tomar fuerzas para actuar; es el primer paso
para la comunicación porque en el recogimiento el yo toma conciencia de su
originalidad. El yo sólo existe en la medida en que se trasciende.
c) Comunión. La verdadera soledad es también -y principalmente- comunión porque el hombre se convierte en yo solamente a través del tú y
del ello.
El yo se relaciona con el ello -con los objetos-, pero sabe muy bien que
con los objetos sólo puede tener contacto y no comunicación. Sin embargo,
los objetos le sirven para afianzarse en su sustancia, para ser él mismo.
La comunión se da solamente entre personas porque tanto el yo corno el tú
son centros activos de reciprocidad, en su dimensión existencial. Mientras el
yo se relaciona únicamente con los objetos -el ello de Buber y el eso de
Berdiaeff- permanece solo, pues el ello es hostil al yo, siempre es oposición,
obstáculo o, cuando menos, opacidad. En cambio, cuando el yo entra en
relación con otro yo, la soledad queda superada mediante la comunicación
de las personas, del yo y el tú, en la intimidad del nosotros.
La tendencia a conocer es tendencia a sueerar la soledad. El conocimiento
es el encuentro del yo con el otro y con los otros, es la unión del yo y del
no-yo. Pero es puramente objetivo, no permite al yo evadirse de la soledad.
El solo conocimiento que puede vencer la soledad es el conocimiento del tú
mediante la comunicación: la soledad desaparece en la comunión de dos
personas.
Pero aquí es donde surge el problema. Si ser persona es ser mismidad, interioridad subsistente, hogar profundo de libertad y de responsabilidad ¿ cómo
es posible conocer la hondura de tal intimidad? Es el problema del "otro".
Nuestro siglo aportó dos puntos decisivos: a) en el orden ontológico, el
ser de mi realidad individual se halla constitutivamente referido al ser de
los otros; b) en el orden psicológico, el nosotros es anterior al yo, al que de
un modo o de otro acompaña siempre.12
En siglos anteriores Descartes fue el primero que se enfrentó claramente
con el problema del otro. La solución cartesiana: el razonamiento por analogía para llegar al yo del otro, influyó en la antropología posterior.
Fue Fichte el que de manera más decisiva resolvió el problema del otro.
En Descartes, el problema era: cómo puedo yo conocer al otro -relación
Cfr. J. B. LoTZ, De la soledad del hombre, Ariel, Barcelona, 1961, p. 99.
Cfr. P. LAÍN ENTRALOO, "Teoría y realidad del otro", Rev. de Occidente, Madrid,
1961, t. 11, p. 10.

unilateral-. En Fichte, la relación es bilateral y recíproca: tú y yo somos
actividad moral y, por lo mismo, nos necesitamos mutuamente para nuestra
constitución moral. Moralmente el yo y el tú están vinculados. Entonces, el
otro es ya un elemento necesario en la constitución del yo.
Esta necesidad es ontológica en Hegel: el otro no es una pura realidad
externa, es un momento necesario en la constitución ontológica del yo. Husserl, con su fenomenología, es el último representante de esta corriente: tratar de descubrir el tú del otro desde la soledad del yo.
El problema del otro, desde Descartes hasta Husserl, consistió en intentar
tender un puente entre los dos yos solitarios.
Ortega y Gasset sintetiza el problema del otro en la historia de la Filosofía
moderna con estas palabras: "Un yo solitario pugna por lograr la compañía
de un mundo, de otro yo; pero no encuentra otro medio de lograrlo que
crearlos dentro de sí".1 3
Por mucho tiempo se afirmó la radical soledad ontológica del hombre.
Pero ya en el siglo XX se defendió que el solipsismo es una imposibilidad
ontológica. Toda conciencia es conciencia de. Por tanto, la conciencia está
ontológicamente orientada hacia lo otro y hacia los otros. El Yo exige como
constitutivo formal de sí algo que no es él. Iniciaron esta postura Scheler,
Buber, y Ortega y Gasset. La profundizaron - sobre todo en su dimensión
ontológica- Heidegger, Sartre, Marce!, Merleau-Ponty, Nedoncelle. El ser
del hombre -afirma- está constitutivamente abierto a la realidad y en especial a los demás. Y aunque siempre se vive en soledad queda en el yo esta
exigencia radical de comunión, de suerte que el yo existe solamente en comunicación con los demás. En este sentido dice Marce! que el yo no existe
"sino en tanto, que él se trata a sí mismo como siendo para otro, con relación a otro; por tanto, en la medida en que reconoce que él escapa a sí
mismo".11

Hay, pues, en el hombre una realidad radical: el encuentro. El hombre
constitutivamente es ser-en-el-mundo. Por ello, se encuentra con los objetos
que le son útiles o le resisten y sobre todo se encuentra con las personas.
Ante todo, el encuentro con el otro nos proporciona simultáneamente certeza y ambigüedad.
Ambigüedad, porque el otro existe antes que yo lo conozca. Tiene una
historia personal que me es desconocida. El otro se me presenta como algo
externo a mí, como algo independiente de mí, pero también como un extraño.
No puedo, por tanto, opinar acerca de él. La percepción del otro es ambigua,
principalmente desde el punto de vista de la interpretación porque la reali-

11
11

120

" Obras completas, t. IV, p. 35.
" Etre et avoir, Montaigne, Paris, 1935, p. 151.

121

�dad del otro va más allá de su apariencia. No sé si su actitud y sus gestos
expresan su interioridad o simplemente se reducen a apariencia. La presencia
del otro es una presencia humana, proveniente de un centro inteligente y
libre y sometida a una intención que no siempre aparece con la presencia.
La expresión intencional del otro procede esencialmente de su libertad,
que influye aun en los actos menos deliberados. Entonces su actitud es radicalmente ambigua porque yo me puedo equivocar al juzgar y él puede intencionalmente engañarme.
La libertad es imprevisible en sus manifestaciones. Por eso el problema que
surge es: ¿ tengo que aceptar la expresión intencional que el otro me presenta,
tal como me la ofrece? Ciertamente el otro la vive; yo me veo obligado a
interpretarla. Pero mi interpretación ¿ es realmente objetiva? Hay que confesar que en el encuentro nos aventuramos a convivir las vivencias del otro.
O sea que sigue la ambigüedad, pues determinada vivencia ¿ es la misma en
el otro y en mí? Scheler pensó que sí. Empero, cualquiera ve que Scheler estaba equivocado. En el encuentro no llegamos a la vivencia misma del otro
sino a lo que él nos manifiesta. Además, la vivencia puede ser cualitativamente distinta en él y en mí. En todo caso él la vive ciertamente; yo la percibo inciertamente a través de mi interpretación.
A pesar de la necesaria ambigüedad que se da en el encuentro, estoy absolutamente cierto de la existencia del tú, tengo la certeza de que hay alguien
fuera de mí, autónomo y que me expresa su yo o parte de él. El otro, mediante su expresión, se me presenta abierto hacia mí y se me comunica. Claro
que esta presen~a está siempre custodiada por el inasible centinela de la libertad, pero ciertamente el tú existe frente a mí. Por lo mismo, la libertad
que me da la certeza de la existencia del tú me oculta el misterio de su originaria rnismisidad. En el encuentro, entonces, la libertad es, al mismo tiempo, fuente de ambigüedad y de certeza.
La primera vivencia que surge de mi encuentro con el otro es que los dos
pertenecemos a la familia humana: no es su singularidad sino su semejanza.
De una manera implícita quizá, pero lo primero que advierto es que convivimos
la condición genérica de ser hombres. Por ello en la vivencia de nosotros. Es la
nostridad de que habla Laín Entralgo.
La "nostridad" es irreductible al yo y al tú. "El otro como tal pertenece sin
duda a la esfera de lo que me es propio; pero antes de serme 'otro', antes, por
tanto de ser tú ante mi yo, él y yo hemos comenzado siendo nosotros".15
Si queremos analizar estos datos psicológicos desde una dimensión ontológica
advertimos que el encuentro tiene un aspecto subjetivo.
u

122

Teor!a y realidad del otro, t. 11, p. 62.

Ya el hecho de que manipulo objetos que me resisten y me imponen su realidad, indica que mi yo está constitutivamente orientado hacia afuera. Mis
actividades de pensar, querer, sentir, siempre son pensar algo, querer algo,
sentir algo. Es decir que ser hombre es radicalmente ser-con-, mit-sein. Pero sé
también que no solamente hay cosas; me encuentro con personas. Si las cosas
se me oponen por su resistencia; las personas se me oponen por su libertad.
El otro me obliga, antes que nada, a ser nosotros.
En el ámbito, pues, de mi existencia se da la existencia del otro. Entonces
el encuentro es tan sólo la comP-robación de que en la constitución del ente que
soy se da la comunicación: coexistencia con las cosas; convivencia --&lt;:omunión- con las personas. Si mi conciencia, pues, siempre tiende a, siempre está
abierta a los demás, mi soledad nunca es total. Por lo tanto, mi existir no sólo
es coexistir sino coexistir-para, convivir, tender con los demás hacia una meta
común. Tengo, entonces, necesidad de los demás para dar y recibir, para realizarme y ayudar a realizar. La soledad indica indigencia e insatisfacción que
busca plenitud y satisfacción.
El encuentro tiene, además, un aspecto objetivo. Primeramente el encuentro
se realiza a través del cuerpo: la presencia del yo y del tú es ante todo corporal. Pero se trata de un cuerpo humano. Por ende el encuentro es la relación
real entre dos personas cuyo núcleo está iluminado por la inteligencia, por la
libertad y por el amor -o por el odio o por la indiferencia-. El encuentro es
la copresencia de dos espíritus encarnados.
El encuentro puede tener una infinita variedad de formas. En general tendrá fundamentalmente dos: posibilidad de cooperación y posibilidad de conflicto. La cooperación no se reduce a lo puramente utilitario.
Sartre afirma que el encuentro es el choque de dos libertades porque se trata de reducir al otro a objeto: o él me cosifica o yo lo cosifico. Sartre considera la relación humana solamente desde la mirada. La palabra misma -decisiva en la comunicación- apenas tiene relieve. La relación humana en Sartre
es una actitud de sordomudo.
Cuando percibo al otro lo hago sabiendo que es una persona. Por eso es que
su ser-persona exige mi respuesta. Respondo o conviviendo con él la nostridad
o rechazándolo. De cualquier manera mi respuesta exige un acto de libertad.
Antes de la aparición del otro mi yo estaba absorto en sus propios actos o en
la contemplación de "lo otro"; cuando aparece el otro, con su presencia expresada y su copresencia expresiva, solicita mi vivencia de la nostridad. Desde
entonces el otro y yo somos un dúo que van a empezar un juego de libertades
encarnadas en dos cuerpos. Lo que seamos en el momento posterior al encuentro depende de nuestra situación personal, pero también, y ante todo, depende de nuestra libertad.

123

�A partir de mi libertad, con mi respuesta, el otro puede ser para mí un
objeto -simplemente él o ello-; o una persona -tú- con la que entablaré
el diálogo -comunión- en la amistad o en el amor. La primera posibilidad
es la relación conflictiva; la segunda, es la relación cooperativa o dilectiva.
En la primera actitud yo sé que el otro es eersona, pero decido con mi respuesta, reducirlo a mero objeto. Y en este caso el otro me aparece con varias
características:
19 Es abarcable porque yo lo reduzco a un conjunto de propiedades. Marce!
pone ejemplo de esta actitud objetivante el funcionario que "define" nuestra personalidad con los datos que responden a un cuestionario. En cambio,
cuando trato al otro como persona me es completamente inabarcable: la
persona es un misterio.
29 Es una realidad definitiva, conclusa, sin nada nuevo y original. La persona
es fuente creadora de posibilidades siempre nuevas: ser persona es trascenderse constantemente o, por lo menos, tener la capacidad de trascendencia.
39 Es patente; está totalmente a mi vista -en cuanto que es abarcable y acabado-. No niego que tengo algo oculto, pero lo puedo conocer con cambiar el ángulo visual. El ser del otro-persona, en cambio, es inaccesible porque nadie puede llegar a la profunda mismisidad original y creadora de
la persona.
49 Es numerable y cuantificable porque se reduce a lo que aparece -es una
cosa-; puedo hablar de él con más y menos. Al otro-persona, por ser
inaccesible, no lo puedo numerar, solamente lo puedo nombrar -el nombre
es signo distintivo- y tengo que hablar de mejor o peor en el uso de su
libertad.
59 Es distante y exterior. No se trata de distancia especial sino justificativa y
apreciativa. Lo veo y lo juzgo solamente por las apariencias. Por el contrario, al otro-persona lo eercibo en sus vivencias expresivas y expresadas
porque es algo de mí mismo.
69 Es indiferente. Lo que haga o deje de hacer me tiene sin cuidado. Me es
indiferente de manera que su desaparición o su ausencia no me afectan. La
muerte del hombre-objeto, no me duele porque se muere, muere para sí
solo. En cambio, el otro-persona no me puede ser indiferente porque forma
parte de mis proyectos y su pérdida es irreparable. Su muerte me afecta
profundamente porque se me muere.
16

La respuesta objetivante hace siempre del otro un él y nunca un tú.

La relación conflictiva con el otro-objeto puede tener varias formas. Las
principales son:
a) El otro es un obstáculo para mí, algo que se me opone de diferentes
maneras. En este caso puede serme obstáculo positivo -si me es estímulo
para superarme-, obstáculo defectivo -si su actuación hace que se
menoscaben mis posibilidades- u obstáculo agresivo. Yo puedo considerar al otro como obstáculo y puedo tratarlo como objeto. Si trato al
otro como un estorbo puedo valerme de tres recursos para eliminarlo·
asesinato físico, asesinato moral -privarlo de libertad, reducirlo al silen~
cio- y la evitación: forma sutil de olvido y anonadamiento del otro.
b) ~l otro puede serme un instrumento: me sirvo de él para mis propios
fmes. Esta forma de objetivación es comunísima en nuestros días.
c) Convierto al otro en nadie. Es la forma extrema de la relación objetivante. Es la actitud de quien se considera el único y trata a los demás
como objetos. Les llama hombres y trata con ellos, pero jamás entabla
con ellos relaciones personales.
La relación cooperativa o dilectiva puede, a su vez adoptar diversas formas.
Las principales son el diálogo, la amistad y el amor.
He dicho el diálogo porque a veces nos toca soportar la ver~rrea de una
persona superficial que nos atosiga con su charla insulsa y vacía. Hay también
la conversación ocasional -piénsese en las pláticas en el autobús foráneo o
en las salas de espera de los consultorios médicos- y la conversación funcional. En este caso se trata de habla no personal sino objetivante. Por ejemplo, la conversación en una ventanilla de correos, telégrafos, o cualquier otra
institución.
El diálogo es un coloquio personal, es comunicación de persona a persona.
El otro ya es para mí -y por supuesto en sí y por sí- un yo íntimo y personal;
él se ha convertido en tú. No me es objeto, ni obstáculo, ni instrumento; es
persona y dialogamos en la interioridad que se vuelca en la expresión cargada
del misterio de la mismidad.
De aquí nacerá la amistad que es el "afecto personal, puro y desinteresado,
ordinariamente recíproco, que nace y se fortalece con el trato", como dice la
Academia Española de la Lengua. Es el amor entre dos personas -de suyo,
no amor entre hombre y mujer-. Es el descubrimiento del otro en tanto que
otro y desde más allá de él mismo, desde su vocación, como dice J. Lacroix.
O como diría Jaspers, el surgimiento conjugado y concreador de dos libertades
personales que se afirman a sí mismas afirmándose amorosa y recíprocamente.

" Sigo aquí la doctrina de Laín Entralgo en la obra citada, t. 11, pp. 198-200.

125
124

�Es el "dos caminando juntos" de Homero y de Arist6teles; el "dimidium
animae meae" horaciano.17
La amistad es la actitud comprensiva interpersonal; es intercambio sincero
y gozoso.
En la amistad adquieren valor especial no s6lo las palabras sino también
los gestos y el silencio: las palabras, porque significan y expresan el nosotros
cordial que forman el yo y el tú; la sonrisa -gesto característico de la convivencia amistosa- porque es el símbolo del gozo que me causa el que tú
y yo estemos viviendo un nosotros único; el silencio, porque es el símbolo de
la fruici6n inefable que hay en el espíritu por la realidad de ser nosotros.
El amor es la máxima expresi6n humana del encuentro porque en el amor
yo me doy totalmente al otro, derramo hacia él mi realidad; el otro, a su
vez, se me da y derrama hacia mí su realidad. Hay lo que Laín Entralgo llama
coefusi6n. Entonces se dice -sin decir- al otro: puesto que te me das creo
en ti y me confío en ti. Se trata de una creencia personal, radical, profunda,
que supone una interpenetraci6n amorosa.
El encuentro amoroso se manifiesta en el contacto, como el apret6n de
manos, el abrazo y el abrazo amoroso heterose,n1al. Y así como en la relación objetivante se procura tomar distancia respecto al otro; así en la relación amorosa, se busca que ésta sea estrecha o íntima. Por ello el abrazo, desde
un punto de vista esencial y simbólico, significa que el que abraza desea que
su lugar en el mundo esté en contacto con el lugar de otro. Lo expresa bellamente Rilke en aquel verso: "sólo donde tú estás nace un lugar" -nur wo du
bist, entsteht ein Ort-. Mi espacio es mío, pero sólo porque está junto al
tuyo, pero sólo porque está junto al mío. Ambos forman nuestro espacio. A
los que se aman no los une estar en el mundo sino ser ellos dos mismos. De
ahí la plenitud y el acogimiento. Sólo el amor y la amistad hacen habitable

Pero por más que en el amor haya comunión siempre queda en la persona
algo constitutivamente secreto porque, en todo caso, el ser de la palabra hunde
sus más íntimas raíces en el silencio del ser. La intimidad que se revela no
manifiesta totalmente la intimidad que se es. Y cada quien tiene que confesar
la existencia de "Alguien en mí que sea más yo-mismo que yo" como decía
esp~éndidamente Claudel -Quelq'un qui soits en moi plus m:i-meme que
moi-.Y es que el yo sólo llega a la comunión con el tú cuando ambos viven
en plenitud ante cl Tú absoluto: Dios. Por ello F. Ebner ha podido decir
que el amor entre dos personas es en cierto modo una relación entre tres
porque Dios siempre está presente cuando dos personas se encuentran y

~

aman.is

En el diálogo amoroso con Dios se realiza la relación personal yo-tú entre
el hombre y su creador, relación que exige la más profunda soledad. Porque
"cuanto más madura se hace la soledad, tanto más decisivamente consigue el
hombre abrirse a Dios con la última intimidad de su amor, y recibir entonces
realmente a Dios y saberlo único Tú imprescindible".1 '
CONCLUSIÓN

Actualmente "el hombre no está solo, está más que solo". Su soledad no
es positiva, no es fecunda. Su soledad es aislamiento. Su soledad es abandono.
Muchas parejas viven en terrible y profunda soledad: han dejado de amarse y arrastran una vida fría y torturante. Lo confirma crudamente el poeta
E. Kastner en el poema Kleines, Solo:
"Te das en carne y .hueso
No quieres seguir siendo el que eres.
El amor aparea el mundo.
Te arrastra. Y tienes que reconocer
Que no es precisamente amor . ..
Hasta en el beso estás solo.
Gotea el tiempo en el reloj.
Te acercas a la ventana. Ves piedras.
Querrías amor. No lo encuentras.
Sueñas felicidad. Y vives en sufrimiento.
Solo estás, solo del todo.
Y lo peor es la soledad para dos".20

el mundo.
De ahí la convivencia -la comunión-: las penas y las alegrías se conviven; el mismo vivir se convive porque tú-y-yo nos actualizamos por medio del
amor. Es por ello, demasiado sabido -aunque poco vivido- que la esencia
del amor es la donación total de sí al otro. A esta donación corresponde en
el otro la revelación. Lo cual implica el coloquio, pero también el sazonado
silencio en el que desemboca el diálogo amoroso. Es la transparencia del ser
en el tú. Entonces el silencio no es incapacidad de hablar o falta de materia
sino expresión de la plenitud -éxtasis de quienes se entregan y se revelan
mutuamente en la dulzura inefable del amor.

Cfr. Wort und Liebe, Regensburg, 1935.
LoTz, op. cit., p. 121.
• Estrofa 3a. APUD LoTz, op. cit., pp. 114-115, nota 30.

11

11

" No puedo aquí descender a muchos detalles. Baste con indicar algo de la amistad
y del amor como elementos en la relación personal con el tú.

126

127

�Lo había dicho Campoamor en su conocida y prosaica dolora:
"Sin el amor que encanta,
La soledad del ermitaño espanta.
Pero es más espantosa todavía
la soledad de dos en compañía".

El hombre creyó que el placer le alejaría de la soledad, pero se equivocó.
Hoy más que nunca se vive en soledad-aislamiento. Recuérdese la película
Blow-up. En cambio en la película Julieta de los espíritus la soledad final de
la protagonista no es aislamiento. Julieta encuentra en la plenitud de la alegría lo que siempre había buscado : a sí misma, su verdadera soledad. Se
vuelve a los espectadores y las voces de los "amigos" son las voces de los que
en las butacas creen vivir la realidad. Empieza a caminar -fantasía simbólica- porque es el principio de su deseo de "estar-con". Julieta se encuentra a
sí misma al salir del mundo del ensueño y de la ilusión donde había estado
prisionera. Ilusión su matrimonio en el que pensó: "seré todo para él y él
será mi universo". Ilusión su vida de placer que se resuelve en apariencias.
Ilusión la religión que le exigía el martirio solamente como una proyección de
absolutismo. Absolutismo y totalitarismo son formas de aislamiento.
En el constante proceso de escapar a uno mismo y a la realidad no puede
haber alegría ni apertura. No puede haber verdadera soledad gozosa y sa-

mos a parar a las soledades que son las nuestras, a las soledades que nos han
sido preparadas.
Porque de un remanso de soledad sólo nos separa una puerta o el espacio
de un cuarto de hora, le negamos su valor de eternidad, no lo tomamos en
serio, no lo abordamos como un paisaje único, propicio para las revelaciones
esenciales.
Porque en nuestro corazón no hay lugar para la expectación, los pozos de
soledad que abundan en nuestras jornadas nos niegan el agua de vida que
los desborda". 22
Si no hemos aprendido a amar la verdadera soledad. Si estamos sumergidos en el infierno del aislamiento. Es que nuestro corazón ha empezado a
morir.

DR.

JosÉ RuBÉN SANABRIA

zonada.
Necesitamos la verdadera soledad. "Preserva tu soledad -nos aconseja
Simone Weil-. Si alguna vez llegara el día en que te fuera dado un verdadero afecto, no habrá oposición entre la soledad interior y la amistad, sino
21
todo lo contrario. Por este signo infalible lo reconocerás".
Aprendamos a vivir la verdadera soledad. Y abramos el alma a las pequeñas soledades de cada día. "Soledad de la calle oscura que separa nuestra
casa del Metro, soledad de una banqueta donde otros seres llevan su parte del
mundo, de los largos corredores por donde fluye la ola de todas las vidas
en camino de una nueva jornada. . . Pequeñas soledades de la escalera que
subimos y bajamos cien veces al día. . . Soledades que podríamos temer y
que, sin embargo, nos dejan libres el corazón: la del amado que se va cuando
quisiéramos detenerlo; la de los amigos que esperamos y no llegan; la de las
cosas que quisiéramos decir y nadie escucha; la de nuestro corazón extraño
entre los hombres.
El primer paso en la soledad es una partida ... No sabemos descubrir las
múltiples pequeñas Rartidas que jalonan una jornada, por eso no siempre va. " La pesanteur et la grace, Plon, Paris 1948, p. 73.

128

"' M.

DELBREL,

Nous autres, gens des rues, Seuil, Paris 1966, pp. 84-85.

129
H9

�UNA INCURSIÓN PSICOFILOLóGICA EN DERECHO
DR. F. RuBÉN DELGADO
Universidad Autónoma de Nuevo León

UNo DE LOS CONCEPTOS más debatidos en las ciencias jurídicas es la distinción entre Filosofía del Derecho y Derecho Natural. Estos dos conceptos aparecen como distintos e independientes entre sí; el primero haciendo relación
a la ciencia del Derecho, el segundo a una realidad extrasubjetiva, independiente totalmente de cualquier actividad intelectual no creativa, que la mente
encuentra existente integralmente tal como es, con sus notas características y
con su esencia. Históricamente, sin embargo, no ha sido siempre así, ya que
"Toda Filosofía del Derecho desde su comienzo hasta el principio del siglo
XIX, ha sido Derecho Natural".1
Prescindiendo ahora de la descripción de los datos del problema supuestos
por esta evolución, de su discusión y del resultado de ella en las ciencias jurídicas, intentamos hacer una breve incursión sobre los fenómenos culturales de
tipo psicofilológico, que nos permitan, no resolver el problema; pero sí encontrar una nueva visión, de luz antropológica, unificadora y polarizadora de
las ideas sobre el Derecho en realidades culturales, concretamente lingüísticas,
que nos permitan llenar de un nuevo contenido las reflexiones jurídicas, no
de teorías; sino de realidades humanas, encontradas por el hombre a través
de la historia y que se han manifestado eficientes creadoras de Derecho, de
orden, de equidad, de tranquilidad, de justicia, de paz y felicidad para la
humanidad.
En el orden histórico el Derecho Natural, surgió cuando el Imperio Romano comenzó a tener contacto con los habitantes de otros pueblos. No pudiendo satisfacer el derecho anterior, el "Jus Civile", las nuevas exigencias,
hubo necesidad de interiorizar y profundizar las leyes de Roma para poder
organizar las nuevas realidades sociales aparecidas debido a este fenómeno.
G. RADBRUCH, "Filosofía del Derecho", 4a. Edic. Revista de Derecho Privado,
Madrid, 1959, p. 23.
1

131

,

�•

Este proceso, filosóficamente hablando, equivale a una abstracción, en cuanto
sacaba del "Jus Civile" a los extranjeros, no ciudadanos romanos, sometiéndolos no al conjunto de leyes romanas, sino a una serie de leyes nuevas, exigidas por la naturaleza humana, por la necesidad de convivir humanamente
con esos hombres nuevos en el Imperio de Roma, semejantes a sus habitantes
tantas veces casi únicamente en el ser hombres.
Este fenómeno de abstracción, era a la vez de universalización, ya que las
fórmulas nuevas jurídicas, al prescindir de notas características restrictivas del
Derecho a los ciudadanos del pueblo romano, se hicieron aplicables a todo el
mundo conocido entonces, decidiendo "secundum aequum et justum", es
decir, según la equidad y la justicia, convenientes a todo hombre.
Asistimos al observar esta reglamentación jurídica, a uno de los momentos
históricos d~l originarse mismo del Derecho. Este fenómeno puede estudiarse
desde el punto de vista filosófico, desde el punto de vista históric~ .º también
·desde el punto de vista antropológico, observando no tanto la actividad d: l_a
mente humana, cuanto el comprometerse integral del hombre, para decidir
crear el Derecho resolviendo así los problemas humanos aparecidos en la
'
,
vida humana social, es decir, intentando obtener lo que se podria llamar,
evidencia del Derecho, una experiencia intuitiva humana, análoga a la experiencia estética, que a la vez que nos ponga al contacto de la realidad jurídica,
no sólo de la aparición del Derecho Natural, sino de la aparición más original
del Derecho, nos habitúe y haga sensibles a la justicia, a la rectitud y a la
equidad al "aequum et justum" del Derecho Romano.
Este hltento es el que tratamos de llevar a cabo en estas reflexiones siguientes de psicofilología, en las cuales, basados en la verdad de que la palabra
es el símbolo más importante y primitivo de la realidad observada por el
hombre estudiaremos las palabras con que en las principales lenguas indoeuro~ se significa el Derecho. No sólo par~ conoce~ su significado eti~ológico, sino para mediante ellas llegar al ambiente ps1cocultural, al ambiente
psicofilológico, en el cual el hombre crea o es inducido a crear por su naturaleza O en su naturaleza, en su ser, lo que en esas lenguas se llama Derecho.
D erecho en español e~ o sustantivo o adjetivo. Como sustantivo equivale
a un adjetivo de género neutro "lo derecho", lo que a su vez es idéntico al
significado del "lus'' latino, sustantivo de significación colectiva, es decir "conjunto de leyes". D erecho como adjetivo se deriva del latín "J?erect~' y este
a su vez del participio pasivo latino Directus, del verbo latino Dmgo, con
º"d
el significado de "dirigir, guiar, enderezar, conducir
; e este mod"d
o erech"
o
.
viene a significar "dirigido", "guiado", "conducido", "enderezado" ..sustan_tivando este adjetivo y poniéndolo en género neutro, llegamos a la misma significación de "lo guiado", "lo dirigido", "lo enderezado", "lo conducido".
Derecho por tanto viene a significar "lo dirigido", "lo guiad~", etc. Estas mis-

132

mas observaciones se pueden hacer de las otras lenguas romances como el fr.
DRorr, el it. DllU'ITo, el port. DIRErro.2
En las lenguas germánicas encontramos las palabras RIOHT en inglés; RECH
en alemán, para expresar la misma idea.
A pesar de las diferencias fonéticas, ambas derivaciones, la romance y la
germánica, se reducen a la misma raíz ind. eur. +REo, de este modo: el verbo
DIRioo está compuesto de la preposición DE, cuyo significado es "de lo alto de",
"a rrop6sito de", dándole a la palabra un sentido relativo sea interno sea
externo a sí misma. Quitada la preposición DE nos queda RECTUS, part. pas.
del verbo REoo latino; si quitamos tanto a éste como a aquél las características morfológicas nos queda la raíz ind. eur. +REO, arriba indicada. O es la
característica del presente de indicativo, primera persona; TUS en cambio es
la característica del part. pas. del mismo verbo.
La raíz +REo (o +ruo) la encontramos con ligeras variantes fonéticas en
el Sánscrito RJo, con la misma significación de "derecho", "justo", etc. Asimismo en el ingl. y el al. en las palabras RIOHT y RECHT, respectivamente, con
el mismo significado. Es de notar que la raíz +REo, en Sk. RJ, en lat. Ro, con
una mínima variante, es decir quitando la J y sustituyéndola por una T, cambiando la vocal E en o, respectivamente, se forma en el primer caso un sustantivo RTA-M (Ant. persa): ARTA-, con el significado de verdad, derecho,
justo; de oración y súplica, en el segundo; ambos con sentido religioso.s
La R simple y sencillamente por ser R evoca sobre todo en la lengua italiana, la idea de belleza y armonía, de alegría y airosidad; la de frescura, la
del brotar el agua en los veneros de la tierra virgen o de la roca viva; la del
abrirse del clavel rojo en botón, convirtiéndose en flor rozagante; la del reverdecer de la naturaleza dormida en el invierno, convirtiéndose no en verdad;
-realidad propia del ser humano-; eero sí en "verdor" de los jardines y
de los bosques; de la tierra sonriente ante el asomarse del sol en la aurora
del nuevo día.'
Psíquicamente, no filosóficamente, sino es quizá en la Estética, encontramos
la asociación de Derecho, verdad, equidad, justicia, orden, bondad, con la
• CARL DARLING BucK, .A. Dictionary of selected lndo-European Languages. A
Contribution to the history oí Ideas, by The Univenity of Chicago Press, Chicago,
Illinois, 1949; 16. 73, pp. 1180, 1181; 12.73; pp. 895, 96.
• lb.
• ERICH ROTHACKER, Problemas d1 Antropología Cultural, Fondo de Cultura Econ6mica, 2a. Ed. 1957, p. 32 y ss.: "La 'r' pronunciada a la italiana: 'R' resonante,
es decir 'bella', tan noble, tan alada, tan perfectamente como sea posible, como si
hasta cierto punto la colocara en un marco de deleite estético y goce estético, apartándola algo de sí mismo, por decirlo así y elevándola sobre un pequeño pedestal
para que también los demás puedan admirar su gracia". Cfr. también la cita que el
autor hace de Benedetto Croce.

133

�percepción del aparecer momentáneo aunque progresivo, de la vida; en la
fusión inquieta al principio, tranquila después, llana, apaciguada, de dos elementos: la tierra, el agua; el botón y la rosa; la luz del sol y la obscuridad;
la desnudez del invierno y el verdor de la primavera. Es decir el hombre ve
proyectada en la naturaleza, en el surgir de la vida y de la luz, su percepción
de la aparición de la vida y de la luz en su espíritu, de la llaneza, de la
equidad, de la bondad y de la justicia.6
Todas estas imágenes son símbolo de la realidad y el objeto de una experiencia estética de paz, de orden, de equidad, de armonía, de felicidad.
Más aún, esta experiencia intuitiva de orden estético impresiona tanto el espíritu del hombre que lo hace juntarlas todas, en un esfuerzo sobrehumano
para formularla humanamente, para decir, modulando el viento salido de sus
entrañas con sus cuerdas bucales, triunfante y airoso una R, símbolo fonético
exacto del hallazgo de su espíritu.
Nos encontramos de este modo en el trasfondo psíquico cultural, en la evidencia y la intuición de la actividad del espíritu humano en su creación y
formulación del Derecho. La palabra DERECHO consiguientemente es símbolo
primordial, originario, de la equidad, de la armonía, de la vida que de ellas
brotan, en primer término dentro del hombre mismo al contacto con la vida,
el cosmos, con la naturaleza, o con la sociedad; pero dentro de sí mismo; es
decir el "DERECHO", la justicia, son una fuerza psíquica, inmanente al hombre, que lo conduce a la armonía y a la equidad, que lo hace derecho; aunque
• No para quitar elevación y sublimidad a esta percepción, sino para una comprensión más completa de lo que venimos diciendo, citamos esta nota de la Psicóloga
A. F. de Delgado: "S. Freud y otros muchos investigadores, señalan que la formación de las instancias psiquicas tiene como base el ello, el cual permanecerá como
una constante a través de la vida del ser humano, dando lugar a la formación posterior del yo y del super-yo, aspectos éstos que se bloquean o anulan cuando el ser
humano enferma; menciono esto ya que es necesario dar énfasis a la importancia
del ello en la vida del ser humano; es sabido que el ello o inconsciente tiene como
raíz los impulsos básicos: el sexual y el agresivo, los cuales en un momento dado
pueden aparecer como uno solo; ahora bien, histórica, cientHica y socialmente a lo
sexual se le ha dado un simbolo aceptado universalmente y asociado al poder, a lo
valioso, a lo recto, a lo que hace aparecer la vida y éste es el simbolo fálico que hace
relación directa al órgano genital masculino. Es importante considerar estos aspectos
que forman parte del inconsciente del ser humano, el cual funciona o independien•
temente del control consciente, o modulado por el control consciente para darle orlen·
tación definida a la energia pslquica, sea en forma de actividad heterosexual madura
o sublimada en forma de creatividad intelectual o artistica. Ambas orientaciones
cuando están bien logradas traen como con9Ccuencia necesaria al ser humano, ar•
monia en su personalidad, capacidad creadora, y productiva y madurez psíquica Y
esto trae como consecuencia a su vez la actitud y la necesidad de lo justo, lo recto,

quizá la atribuya a su identificación con otro SER, o con el SER absoluto, o
con Dros.
El problema del Derecho es básicamente su oblio-atoriedad el DEBER SER
que ~mpl~ca; a tal grado que sin ella, dejaría de ser ~ERECHo/ La obligatoriedad implica un poder, una fuerza. pero conforme hemos visto del sirnificado
.
'
o
de las palabras visto en profundidad. esa fuerza se deduce; pero no como la
fuerza bruta, o el poder cósmico ciego y confuso, el poder físico; sino como
la. fuerza de la vida que es armonía y belleza. que se origina en el hombre
mismo al contacto de las exigencias de su propio ser al hacerse continuamente
~o~b_re, luchand~ en contra de Jo que se opone a la vida, a la paz, a la
JUstlcia, a la eqmda~. Esta fuerza obliga, es cierto, hace al hombre capaz
de proyectar su propia persona como dueño, con exclusión de toda otra persona, sobre un objeto determinado; pero como el agua obliga a la sed a
desaparecer; el calor obliga al frío a retirarse; la luz obliga a las tinieblas
a ceder a su fuerza. 7
Esta fuerza o energía es al mismo tiempo ética, no sólo porque tiene su origen en el e8o~, es decir, en la síntesis misma del hombre llevada a cabo continuamente en su mismo ser, que como el fuego arde y quema y vivifica su
espíritu, sino también por ser la búsqueda intrépida del hombre para encontrar la fuente de vida que lo hace humano y abre después camino entre los
hombres, como costumbre, como actitud y decisión de vivir en paz y con
equidad, felizmente.
Es también la esencia del Derecho y el objeto de lo que se llama Filosofía
del Derecho, objeto material se entiende y hasta podría identificarse con el
Derecho Natural; entendiendo por tal no sólo el "1us GENTIUM" en contraposi~ón al "rus CMLE"; sino también el "rus" en contraposición'a toda otra
re~l~dad_ análoga y anterior también a cualquier elaboración aun jurídica, no
ongmana.
, ~a percepción psíquica, el acto o serie de actos, para usar un término filosof1co, a que nos venimos refiriendo, el "uRREcirr" con la fuerza de significad~ que esta ~a~abra. ti:n~ en la lengua alemana; es la fuente misma primana de la actlvtdad Jundica, con lo cual se "justifica" el hombre, es hecho
"derecho" , "guia
. d o" , ""1guala do" , a su ser mismo;
·
con lo cual el hombre se
hace VERDAD y se "salva" aun en sentido religioso.
Las palabras "DERECHO", "RECHT", "RioHT'', al tener fonética y morfol6gicamente las características de la voz pasiva, nos indican cómo el hombre
• Cfr. Handworterbuch der Sozialwissenschaften, Gottingen, 1964, Achter Band,
p. 748.
' Cír_- ib._; donde ~ citan las palabras de Karl Jaspers: "Das Sein du aein eigencs
Sallen 1st, ut. . . EXJStenz, welche was Sic unbedingt tut, als gessollt versteht".

lo equitativo" ( Comunicación verbal) .

135
134

�mismo a pesar de formular y dictar leyes, de juzgar, es hecho ontológicamente
"DERECHO"' ''RECHT" o "RIGHT"' es ''DIRIGIDO".
Las religiones, al buscar dar al hombre la felicidad, temporal o eterna, hahlan de verdad, de justificación, de palabra que salva, de redención, que son
términos jurídicos y tienen su razón de ser en la esencia misma del Derecho,
con el cual el hombre, ya "derecho" salvado, se extiende y se realiza, mediante la actividad humana, a las relaciones sociales, éticamente, jurídicamente,
religiosamente, artísticamente o filosóficamente, como en un desgranarse de
esa percepción básica y primordial de la justicia, de la equidad e igualdad
de su ser consigo mismo. 8
La raíz +REG, que otras veces significa brillo o luz,9 implican no sólo la
pasividad de ser "derecho" ( dirigido, guiado) , expresado filológicamente con
el participio pasivo del verbo latino DIRIGERE; sino que también hace referencia al principio, Dios o dioses, a lo que brilla, a la luz, a lo que se atribuye
esa acción rectora y enderezadora, es decir al brillo o luz con que el hombre
intelectualmente, humanamente, es hecho derecho.
Este detalle filológico tiene resonancia cultural. Efectivamente la ..dix17
griega,1° aunque de aparente, inexistente o lejano parentesco fonético, aun• Notemos que la idea de extender, alcanzar, desdoblar, se encuentra también
dentro de las significaciones derivadas de la raíz ind. eur. REo, efectivamente, se encuentra en el verbo griego que tiene ese significado. Cfr. Bucx, l. c.
• BoPP, M. FRANc;:01s, Grammaire Comparls des Langues Indoeuropennes, t. I,
Paris, 1866, p. 264.
10 Desde Homero se reservó .don7 para el sector jurídico de la vida humana. De ahí
su relación con Eunomia y con Irene, en la trigonia de las Horas (Hes. Teog. 901).
Mientras Temis en Homero significa el orden general de la vida, .doc"7 lo significa
sobre todo en la vida jurídica, donde se dice o determina el Derecho. De ahí que
Hesíodo haya sido alabado por los dioses como el "Profeta de la rectitud (justicia)".
Lo que en Homero se dice sencillamente: donde un Rey decide justamente, la tierra
produce frutos y bienes en abundancia; cuando en cambio se falta a la justicia y el
derecho, envía Zeus catástrofes; en Hesíodo se convierte en una visión poético-religiosa:
en que se personifica a la justicia viéndola esconder a los pueblos entre las nubes y
exigiendo a Zeus la venganza o la revancha.
En la Mitología griega ciertamente se tiene a la .d,x"7 como un poder cósmico, objetivo, no como una conciencia de lo recto; esto sin embargo no está en contra de los
que decimos aquí; ya que, aun prescindiendo de la personificación de la justicia, la
percepción de lo justo y de lo recto, a que nos venimos refiriendo, el hombre la
experimenta, y así lo prueba la filología de las palabras, como algo que se presenta,
que viene, que es dado al hombre, que no depende de la voluntad del hombre, lo
cual no significa que el hombre tenga que sufrir inconscientemente la fuerza o energía
· de la justicia; más bien al contrario, esa intuición para que sea realmente de la justicia
supone la evidencia, la comprensión, la intelección, la formación de un contenido y
una fórmula significativas de la percepción.
Para toda esta nota Cfr. DER KLEINE PAULY, Stuttgarl, Zweiten Band, 1967, s.v.

que no semántico, con las palabras observadas, es una de las diosas, hija del
Tiempo y de la Piedad, en la teogonía rapsódica de Orfeo.11
Por lo mismo que la intuición de la fuerza o virtud generadora del Derecho
o de lo "Derecho" se relaciona con el Ser absoluto, con el ser en sí, con
Dios o lo divino, con la luz, parecería que la actividad formuladora en concreto de esa percepción fuera una actividad mántica, de adivinación; sin embargo, aunque desde el punto de vista religioso se puedan encontrar ejemplos
de ambiente mágico en la organización de la sociedad y en su dirección; la
actividad creativa formuladora de mandatos, de leyes, ritos y costumbres, se
encuentra muy lejos del fenómeno mágico, en cuanto que es concebida como
luz, como síntesis, como resolución consciente del conflicto entre las fuerzas
mágicas, obscuras, de la tendencia ontológica del hombre a realizarse igual
a sí mismo; características, si no esenciales, sí al menos propias del fenómeno
mágico.
La magia, la imaginería que acompaña a la percepción de la fuerza del
Derecho, tiene la característica de realidad, de verdad, de adecuación a lo
que es real y existente y verdadero; ciertamente influyente, ciertamente eficaz;
adecuación con lo comprobado, en la trayectoria histórica del ser humano.
Podemos decir que todas las palabras usadas para expresar esa realidad del
Derecho insisten notablemente en manüestar esa cualidad de algo verdadero,
genuino, eficaz, fuente de paz y tranquilidad.
Es cierto que ha habido y hay fórmulas jurídicas singularmente felices, cargadas de una fuerza casi mágica; en el Derecho Romano encontramos muchas
de ellas, en las que una decisión legal, una determinación jurídica, un acto
jurídico, están formulados en frases breves, concisas, eficaces. Recuérdese la
fórmula del compromiso matrimonial "Quando tu Gaius, ego Gaia"; o de
los esponsales: "Spondesne? Spondeo"; el "divortium facere"; "repudium
remittere". En la liberación de los esclavos "Aio hunc hominem liberum esse
ex jure Quiritium".
Todas estas fórmulas sin embargo son tan coincidentes consigo mismas; tan
adecuadamente expresivas de la realidad humana integral, que por esto mismo
están claramente alejadas de cualquier sentido mágico.
La palabra ]at. usada para significar Derecho, rns, del mismo latín; pero
antiguo, 10us, es término de culto religioso y quizá fórmula sagrada al mismo
tiempo, con el significado de su equivalente Véd. Yos, SALUD! En el Avesta
tenemos además el verbo YAUZ-DA,1 2 hacer ritualmente puro, lo que nos hace
pensar no sólo en imágenes inconscientes de salvación, enderezamiento, guía,
sino en el ambiente mismo social en el cual se obtenía, mediante un rito sa11

u

Cfr. Vgr. La Enciclopedia Judaica Castellana, s.v. Tora, Talmud, Mishna, etc.
Bucx, l. c., 21.11, p. 1420.

DlKE.

136

137

�grado, la pureza ritual, la salud consiguientemente, ya que tales fenómenos se
encuentran tenazmente dependientes el uno del otro en las doctrinas religiosas.
En griego el término 11oµoc; hace igualmente referencia a este fenómeno
social de creación de Derecho; efectivamente la palabra 11oµoc; ( uso, costumbre, ley) procede del verbo 11eµw cuyo significado es "distribuir, dispensar,
aportar, dar, decir" 13 a la comunidad, la fórmula que señala el camino de la
salud, de la pureza ritual, de la vida, de la justicia y de la equidad. Ideas y
ambiente que no es muy diferente de la relación bíblica de la revelación de
la ley a Moisés por JAHVE.
Correspondientes observaciones podemos hacer de la otra palabra griega
usada para decir "derecho" tS,xaio~; y justicia, ..d t1&lt;1J; ambas vienen del verbo
de,x,11 µ11 ( lat. dico, esp. muestro, manifiesto, digo) . El primero, adjetivo, hace
referencia en su significado a lo dicho, manifestado, ordenado, enderezado,
justo; el segundo, sustantivo, al mandato, la instrucción, la orden.
A pesar de este ambiente un tanto de apariencia mágica, sacralizado, no
podemos sacar la conclusión de que la actividad jurídica, de creación de
Derecho, sea una actividad mágica o sacralizada. Es decir, a las fórmulas
jurídicas de este tipo, les falta para ser mágicas, el ser secretas; su contenido
está siempre tan lleno de vida humana integral, que sería imposible evitar
su eficacia y reducirla a un grupo de iniciados en determinados secretos esotéricos.
Hay ciertamente una actividad de este tipo paralela a la actividad jurídica;
recuérdese los oráculos de Delfos, la religión A Mysteriis; y la serie interminable de fenómenos de este tipo en todas las religiones y en todas las culturas.
Esta actividad de tipo profético, mágico o mántico, es más bien pre-jurídica;
anterior a la percepción de esa fuerza que hace "aequurn et iustum", igualativa, ordenadora, enderezadora, que es lo propiamente factor de "derecho",
sea del hombre, sea, mediante éste de lo humano.
De este modo la actividad jurídica el Derecho, la creación de leyes y normas coinciden en su ambiente psicofilológico con la trayectoria misma del
aparecer y crearse de la vida humana. El hacerse del hombre y el hacerse
del Derecho coinciden entre sí. Ambos son un quehacer, una tarea y una
búsqueda, de esa fuerza y energía, que llamamos equidad y justicia y más
humanamente, vida, salvación, redención.
Todo ser es idéntico a sí mismo; pero esta ley metafísica, no es una realidad histórica simultánea; no es un momento sin tiempo y sin espacio; sino
que, a pesar de percibirse el hombre integralmente idéntico a sí mismo en
un momento sin espacio y sin tiempo, cuando desciende al espacio y al tiempo
aquella percepción se convierte en DEBER ser, en lucha por encontrar de nuevo
,. BucK, l. c., p. 1419.

138

y lo más permanentemente posible, esa luz que lo dirige, que lo hace "derecho",
que lo pone en orden consigo mismo, con el cosmos, con la historia de la
humanidad y sencillamente con los otros.
Sin querer extender demasiado las conclusiones de las observaciones psicofilológicas de las palabras usadas para dar la significación de Derecho, podemos decir que la intuición de la fuerza espiritual humana que hace al hombre derecho, justo, es en último término percepción del hombre de su ser
mismo, más claramente, percepción del h_ombre de su DEBER SER, en la cual
se intuye a sí mismo "cómo debe Ser", percepción que viene a clarificar su
mente a iluminar las tinieblas, a convertir en gozo, el miedo que lo persigue
continuamente al buscar el camino y la dirección por donde pueda encontrar
la vida, su vida, la felicidad.1•
De este modo el Derecho, el Derecho Natural y la Filosofía del Derecho
se sintetizan filológicamente en símbolos verbales que significan la equidad, la
justicia, la gracia, la bondad, la felicidad, y dan de este modo alegría, vitalidad y contenido, a las ciencias jurídicas y a los que las cultivan, quizá demasiado entenebrecidas o deshumanizadas por la percepción o intuición no del
Derecho sino del grandísimo arsenal de realidades sociales nuevas que exigen
ser enderezadas; de fenómenos sociales nuevos; de la desorganización y confusión inducidas por esa misma novedad; entre los cuales y las cuales ciertamente se encuentra también el hilo débil de vida humana feliz, pacífica, que
busca su cauce en las instituciones y en las costumbres y exige ser fomentado
y engrosado cuanto antes para robustecerse y convertirse en río anchuroso,
de aguas abundantes, claras, pacíficas, tranquilas, armoniosas.
Nuestro estudio tiene cierta relación con la Teoría psicológica del Derecho
de L. Petrazycki, sólo que mientras él trata de crear una teoría sobre el
Derecho, a nosotros nos interesa más bien explicarnos la actividad jurídica
misma desde el punto de vista antropológico. Más aún, la actividad filosófico-jurídica de este autor, es una prueba de la coincidencia de la actividad
jurídica encontrada en las huellas filológicas, con toda actividad jurídica.

" "In positiven Recht tritt uns ein Seiendes entgegen, dessen Sein gerade ein Sollen
bedeutet, dessen Sein es ist, in Sollgeltung zu beanspruchen" (Karl Lorenz, citado en
el Handworterbuch, l. c.).

139

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Es importante recordar que en el momento de comenzar la iniciaci6n la
mujer se dirigió a la criatura llamándola simplemente "niño pequeño". Cuando la mostraci6n del mundo ha terminado se despide de él llamándolo "hijo", lo que significa que, a través de la iniciaci6n, el niño ha dejado de ser
el "pájaro perdido" y se ha transfonnado en el hijo del hombre. T ernura es,
en este sentido, una gran meditación sobre el tema de la maternidad concebida con las características de un oficio sagrado que aspira a la conservación de un ser de procedencia divina. Sus diversos poemas ofrecen en este
plano, una extraordinaria semejanza con las Nanas Infantiles de Unamuno,
en las cuales se observa también una visi6n religiosa del universo a través
de la pasión de la maternidad.

Sección Tercera

HISTORIA

260

�EL MUNICIPIO DE GENERAL ESCOBEDO *

lsRAEL CAvAZos

GARZA

Universidad de Nuevo León

AsrsnMos A u CELEBRACIÓN de la crecci6n municipal de General Escobedo,
Nuevo Le6n. Hoy hace justos cien años -24 de febrero de 1868- el H.
Congreso del Estado expidi6 el decreto número 15, creando una nueva villa
en lo que fuera la antigua hacienda de San Nicolás del Topo de los Ayalas,
comprendiendo, además, los ranchos de San Martín y San Miguel y la hacienda de don Mariano de la Garza.
Es oportuno, con este motivo, echar una mirada retrospectiva a lo que
ha sido este pequeño jir6n de nuestro estado, en el decun;o de la historia.
Para ello conviene decir que, al ser fundada Monterrey, en 1596, le fue
señalada una jurisdicci6n de "quince leguas por cada banda"; esto es, sesenta kilómetros para rumbo. Por el del norte alcanzaba totalmente los actuales
municipios de Mina y Salinas Victoria, cuyas primitivas estancias y haciendas,
andando el tiempo, fueron desmembrándose de la vieja capital del Nuevo
Reino de León, para constituirse en municipios separados.

I

La hacienda del Topo de los Ayalas perteneció, por lo mismo, durante toda la época colonial, a Monterrey. Al ser erigida en villa la estancia de San
Nicolás de los Garzas ( 1830), la hacienda del Topo qued6 comprendida
en su jurisdicci6n por un lapso de treínta y ocho años, hasta el de la elevación a la categoría de municipio.

El Capitán José de Treviño
Pero su vída no empieza en 1868. Se ha dícho ya que se trata de una

* Leído en la sesi6n pública celebrada por la Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística, en Gral. Escobedo, el 24 de febrero de 1968, centenario
de la erección municipal.
263

�de las estancias más antiguas, pertenecientes a Monterrey. El nombre del
Topo, o de Llanos del Topo, debido a su proximidad al cerro de este oombre1 lo encontramos aplicado para estas tierras situadas al noroeste de la
ciudad, desde las postrimerías del siglo XVI.
Algunos de los fundadores de Monterrey reciben mercedes de tierras en
esta zona: Mart'm de Soüs, Manuel de Medero, Marcos González, Mateo
el Villafranca y otros. Marcos González puebla desde 1603 la que más tarde habrfa de ser hacienda de San Bemabé del Topo1 conocida actualmente
como el Topo Chico. Villafranca tiene tierras inmediatas a las de Marcos
González; y, más al noroeste, en donde ahora es la cabecero. municipal de
General Escobedo, obtiene merced el capitán Jo ~ de Treviño, uno de los
pobladores más importantes indudablemente.
José de Treviño entra en 1603 y trae para poblar numerosa familia,
esclavos, carretas, herramienta y 2,000 vacas. Para estos ganados pide un
sitio de ganado mayor y cuatro caballerías de tierra junto al río de la Pesquería. Su petición hecha al gobernador Diego de Montemayor, está fechada el 25 de abril de 1604.1
Cinco días después, el 30 de mayo, ensancha su propiedad al comprar
dos caballerías de tierra y un sitio de huerta a Mateo de Villafranca, en
cincuenta pesos de oro común, que José de Treviño le paga ''con un caballo

alazán '. 2

No hay onstancias de que edificara su casa en estas tierras. Sí las hay,
en cambio, de haberlas cultivado. Conocemos una escritura celebrada entre
él y Manuel de Mederos y Diego de Huelva, para sembrar trigo en compañía. Y debe de haber sido en gran cantidad, porque Mederos se compromete a dar una fanega diaria de trigo o maiz y un novillo a la semana,
para el sustento de la gente; y Treviño a dar la ropa y sayal, y, además,
seis caballos, 24 bueyes y 12 rejas; repartiéndose al año la cosecha.ª

José

de Treviño da preferencia a la hacienda de San Francisco -hoy
Apodaca- que adquiere por compra a don Diego de Montemayor, en 1610;
y así ésto como las dificultades para hacer aquí la saca de agua, dan motivo
a que no pueda poblar el Topo por entonces.

' La merced está en el Archivo Municipal de Monterrey, Ramo Civil, vol. 16,
exp. 13, fol. 12.
1 ]bid. Civil, vol. 8, e,rp. 27, fol. 28 v.
1 Archivo Municipal de Monterrey, Protocol&lt;&gt;ll vol. 11 fol. 6,
o. 3.

264

Debe dej~ asentado como quiera, que el capitán José de Treviño es

el fundador del Topo. Casado con Leonor de Ayala, tiene, entre otros, dos
hijos varones: el general Diego de Ayala, y el aUérez José de Ayala; con
la circunstancia de haber adoptado éstos el apellido de la madre según costumbre de entonces, para conseivar el linaje. El capitán José de Treviño,
había nacido en la dudad de México en 1565,• y muere en Monterrey hacia l&amp;l-0.
Sa1i

Nicolás del Topo

El general Diego de Ayala, tablece en esta misma región, la hoy desaparecida hacienda de San Diego, de gran importancia; y el alférez Jo '
de Ayala puebla la hacienda de San icolás del Topo, conocida como el
Topo de los Ayalas, o el Topo Grande, para distinguirla del Topo de los
González, o Topo Chico.
Y si José de Treviño es el fundador, el alférez José de Ayala, su hijo, es
el poblador definitivo de la hacienda. Los textos de historia dan como año
de fundación el de 1624, confundiéndose probablemente con el de 1604.
Lo cierto es que José de Ayala sólo puede poblarla hasta algunos años después de la muerte de su padre. Ha recibido en herencia cuatro caballerías
de tierra, y otras cuatro le ha traspasado Alejo de Treviño, su hermano.
Construye aqi:ú sus casas de vivienda y galeras; hace presa y saca de agua,
y abre acequias para conducir los remanente del río de la Pesquería Chica,
quejándose alguna vez de venir muy reducidos por el consumo de la hacienda de doña Maria ~odriguez, en la Pesquería Grande. 5
Se dedica también a la minería. Hace viajes a Boca de Leones, Cerralvo,
Zacatecas a traer metales, que beneficia en un molino de caballos, anexo
a su hacienda. Tiene también aquí un horno de fundición, vaso de afinar
plata, fuelles, etc.
Sintiéndose enfermo, otorga t tamento el 14 de abril de 1666, pero sobrevin~ hasta 1695, en que son h hos los inventarios de sus bienes. Es importante observar que, ya para entonces, tiene la hacienda "una ermita (o capilla) en que
celebra". Casado con Ana de Benavides, hija de Francisco

• Arclúvo del Sagrario Metropolilano, en la Catedral de México. La partida es de
22 de mano. Fue hijo de Diego de Treviño y Beatru de Quintanilla. Su esposa
fue Leonor de Ayala.
1 Datos amplios sobre la poblaci6n por
Monterrey, Civil, vol. 8, exp. 5.

J01,~

de Ayala en: Archivo Municipal de

265

�Báez de Bcnavidcs e Isabel Martínez, son sus hijos: José, Catalina, María
Antonia, Micaela, Margarita, Juana Francisca, José Nicolás y Juan Martín;
y reconoce y hereda también a sus hijos naturales Lorenzo y Luisa de Ayala. 6
La hacienda es por esos tiempos sumamente importante. Aunque el ganado no es mucho, porque sólo tiene 32 bueyes y novillos, 50 yeguas, 20
mulas y machos, 30 caballos y algunas cabezas menores, sí son abundantes
las siembras, porque tiene una sementera de trigo de 46 fanegas, además
de otra de 7 fanegas también de trigo, que cultiva Lorenzo de Ayala.

En el siglo XVIII
A la muerte del alférez José de Ayala, queda la hacienda, en su mayor

parte, en poder de Nicolás de Ayala, su rujo, quien logra también incrementarla. Aquí vive, durante casi toda la primera mitad del siglo XVIII.
Casado en primeras nupcias con doña Agustina de Treviño y Maya, son sus
hijos: Juan Martín y Pedro Martín de Ayala. Muerta doña Agustina en
1694, contrae segundo matrimonio con doña Antonia de la Garza, naciendo:
Juan Bautista, Antonio Cayetano, José Manuel, Nicolás Gregorio, Gabriel,
María Gertrudis, Francisca y Juliana.
Por el testamento de don Nicolás, otorgado en Monterrey el 22 de abril
de 1741, nos damos cuenta de que ya para entonces tiene la hacienda 11
caballerías de tierra; la casa con el mobiliario de mesas, cajas, bancos, armazones, peroles, etc. y algún ganado menor; y de que ya no existe el molino
de beneficio de metales.1

-

Y es entonces cuando surge un 1argo litigio entre los hijos de ambos matrimonios. Juan Martín y Pedro Martín, hijos del primero, alegan ser dueños de la hacienda, que poseían los segundos. La reclaman por el derecho
de la dote de doña Agustina de Treviño, su madre, quien había llevado al
matrimonio un negro esclavo y un atajo de mulas, cuyo valor ascendía a
más de 1,000 peso . No resuelto el pleito, lo continúa José Leonardo de
Ayala, hijo de Juan Martín. En forma airada pide que sus primos abandonen la hacienda. En uno de sus escritos dice: "vale que estamos ya en
palenque, de que se decida el punto".

Interviene don Manuel de Sada, comisionado del gobierno. La cosa llega
hasta México y culmina con el parecer del asesor doctor Agustín Bcchi, abogado de la Real Audiencia, quien dictamina, en 1787, no tener derecho los
primeros a la dote de su madre, pero sí a partirse la hacienda todoo por
partes iguales.ª

Fundamentos para separarse
Calmados los ánimos con esta resolución~ continúa la hacienda la vida
sencilla, tranquila, patriarcal, pudiera decirse bucólica, de una aldea. Asoma el siglo XIX, y, en la segunda década, en 1826, es posible con~truir una
nueva capilla. Empezada el primero de mayo es concluída el 6 de novjembre del mismo año. Figura entonces como juez de la hacienda José de Jesús
Guerra y como teniente de cura el bachiller Nicolás Andrés Molano. El
costo de la obra asciende a 1,194 pesos 3 reales, aportados por diversas personas, y es realizada con autorizaci6n del Dr. José Le6n Lobo Guerrero,
gobernador de Ja mitra. Es curioso observar que en documentos de los
siglos XVII y XVIII la hacienda está bajo la advocación de San Nicolás
de Tolentino, y que la nueva capilla es puesta bajo la de San Nicolás de
Bari, de cuya imagen hay un 6leo antiguo en la sacristía. 9
Con la erección de la villa de San Nicolás de los Garzas como hemos
dicho, queda el Topo agregado a ésta, eparándose de Monterrey. Pero,
por qué no decirlo, se advierte en todos los papeles de la época una constante inconformidad, un callado resentimiento de los vecinos, de verse sujetos a un común al suyo en su origen. Ven asimismo que, apenas surge
San Nicolás a la vida política, florece en todos los órdenes; y como que
Íenten en el fondo el anhelo de verse en iguales o mejores circunstancias.
Y trabajan, a partir de entonces, por superarse, sin dejar por ello de contribuir en todo lo que dispone la nueva autoridad de la cual dependen. Y,
c-0mo el hijo que se siente con suficiencia para emanciparse, llega el momento en que pueden solicitarlo del Gobierno.
La idea surge -y así se e&gt;-.'Presa en algunos ese.ritos-- de Antonio Sepúl-

Un voluminoso expediente que se guarda en el Archivo Municipal de
Monterrey, nos da pormenores de este litigio que dura cuarenta y siete años.
'
• Testamento. !bid. Civil, vol. 16, exp. 53, fol. 14. Otro tanto en el vol. ·23,
exp. 21.
1 Testamento. lbid., vol. 132, exp. 5.

266

• El pleito sobre here.ncia de los Ayalas en ]bid., Civ., vol. 132, exp. 5, 1787.
• En la sacristía de la capilla existe, enmarcada, Wla copia de un documento
de 1826 con estos datos, copia --se expresa alli- "del original que posee Alberto
Ayala".

267

�veda García, uno de los vecinos de la hacienda. 10 Es él quien reda ta en
fonna inteligente y clara el pliego elevado al Gobierno. ¿ Argum ntos?:
que hay unánime conformidad; que el progreso material alcanzado es manifiesto, en el número de fincas y aperturas de labores; que se cuenta con
cerca de 1,000 habitantes, 40 de los cuales saben leer, y que suman más de
190 familias; que disponen de hombres capaces para servir los cargos concejiles; que tienen ya la iglesia y también la escuela, funcionando a sus despensas. •&lt; ada qu remos que se quite a San icolás de los Garzas; -dicen- tan s6lo pedimos que se separe lo que se le había juntado". Más
adelante agregan: "es tan vehemente este deseo, que se ha convertido en
una necesidad". Solicitan, además que el pueblo se llame: Villa de Aramberri. Firman el escrito en la hacienda, el 17 de mayo de 1867, suscribiéndolo 97 nombres, encabezados por el juez auxiliar Santiago Lozano. 11

La erección en villa

El gobernador, licenciado Manuel Z. Gómez, turna el escrito al Ayuntamiento de San Nicolás, pidiéndole informes. Y, claro, que éstos son completamente adverso . El alcalde, Bruno Zambrano, se encarga de rebatir
cada uno de los argumentos. Dice no haber "unánime confonnidad", y para ello presenta un largo escrito firmado por igual o mayor número de opositores, que protestan "presintiendo el abismo en que se precipitarían'. Que
no tienen tierras suficientes, porque, en su mayor parte, lo son también de
los opositores. Y que, en fin, de erigirse, "sería indudablemente el exterminio de una y otra poblaciones", por Jo exiguo de sus ingresos. Lo aportado
por el Topo a San Nicolás, asegura el alcalde, no llega a 3 pesos mensuales.
El escrito anexo, de ecinos inconforme, expresa, por su parte, no ser posibl la erección, por que&gt; con el incendio de casi la mitad de la hacienda,
padecido en l 864, en que el Gobierno, compadecido, acudió a la filantropía
del Estado para dar auxilio; y con el combate tenido en pleno pueblo por
las fuerzas Republicanas contra las del Imperio, en 1866, perdieron los vecinos enseres de casa por m:í.s de 5,000 pesos; y que debido a ello "aún no
111 Hay en el Archivo General del Estado, Secci6n: Alcaldes Primeros, Gral. Bscobedo, frecuentes referencias a que Antonio S. (sic) Garcia "fue el iniciador para
que este pueblo se emancipara". Por intrigM del alcalde segundo, fue destituido de
la secretarla del ayuntamiento en 1886, que servía desde 1868 (Oficio 614-1886).
Murió el 8 de octubre de 1890, siendo registrador público de la propiedad.

" Expediente de la erecci6n municipal. Archivo General del Estado, Sección Límites
y fundaciones de pueblos, caja sin número.

268

se cicatrizan las heridas" y "el pueblo de los Ayalas es un cadáver, es un
esqueleto". 12
Turna también el Gobierno el expediente al Ayuntamiento de Monterrey,
y su alcalde, con el parecer de] sindico, rinde también dictamen desfavorable, diciendo no convenir que la ciudad ceda los poblados de San Martín, San Miguel y hacienda de don Mariano de la Gana, solicitados para
formar la jurisdicci6n del nuevo pueblo.'ª
Hay a Ja sazón cambios en el Gobierno. El licenciado Manuel Z. G6mez
es swtiluido por el general Jerónimo Treviño. El expediente pasa al Congreso, y, estudiado, declara éste ser de justicia la petición, diciendo deber
otorgarse la gracia, "por ser en ellos una necesidad imperiosa". Corre, sin
embargo, agregado al expediente, un largo escrito con inteligentes razonamientos de un diputado que, en lo particular, expone sus puntos de vista
contrarios. Lo firma el licenciado Ramón Treviño, joven y brillante jurista
que ha de llegar más tarde a ser gobernador de uevo Le6n. Mucho hay
de verdad en sus expresiones, pero, por ser originario de San Nicolás de los
Garzas, algunos las juzgan apasionadas. En el fondo, se reducen a no ver
con buenos ojos que el pueblo empiece a organizarse enmedio de la división;
y a parecerle, por otra parte, muy corto el homenaje al general Escobedo,
héroe de la segunda Independencia, al imponérsele el nombre a un pueblo
al que no augura un porvenir halagador. Pese a todo, el Ejecuti o firma
el decreto número 15, de 24 de febrero de 1868; sin Cl{¡&gt;licar nada el expediente del por qué se elimina el nombre de Aramberri, solicitado originalmente.
Algunos alcald11s

·

Así nace este pueblo a la vida institucional. El 7 de marzo siguiente, el
juez auxiliar del Topo, José Angel Ayala, cita a los vecinos, y, en medio
del entusiasmo general, es leido el decreto, procediéndose en seguida a designar el primer Ayuntamiento, que toma pose ión en esa misma f~. Lo
fonnan, como alcalde primero, Juan Angel Elizondo· segundo, Serap10 Ayala¡ regidores, José Angel Ayala y Santiago Lozano; y índico, F rn~do L_ozano. Como secretario del Ayuntamiento, queda, nombrado Antoruo Sepulveda Garcia, redactor del escrito en que se pidiera la erección y que ejerciera como crctario hasta su muerte en 1890. Las limitaciones obvias de
" lbid,m.
'" Archivo Municipal de Monlerrry. Libro de acta! del ayuntamiento. Scsi6n de
16 de junio de 1867.

269

�este trabajo, nos impiden mencionar a todos los que han pasado por la alcaldía. Citaremos rápidamente algunos nombres: Fernando Lozano (1869),
Ignacio Saldaña ( 1870-71), Manuel Ayala ( 1872), Santiago Siller ( 187273), Isidro Ayala ( 1876), Eleuterio Rodríguez ( 1876), José María L. Range1 (1877), Antonio L. Cantú (1877), José María Garza Ayala (1879),
Antonio Cavazos ( 1880-83), Miguel Saldaña ( 1888) Nicolás ViHarreal Lozano (1889), José María Garza Ayala (1890), Juan A. Elizondo (1892),
Daniel Lozano (1897), Felipe Ayala (1903), Atilano González (1908), Féli.~ C. Cantú (1910), Alberto Ayala (1914), Narciso Urrutia (1915), Merced González ( 1917), Benigno Villarreal ( 1918), etc., etc.
Vida y costumbres

Vive, en sus orígenes, una época difícil. Concluída la intervención francesa viene una etapa de bandolerismo. Son muy comunes las gavillas de
asaltantes. El alcalde tiene que actuar personalmente en la persecuci6n.
Sobreviene luego la revolución de la Noria ( 1872) y la de Tuxtepec ( 1876).
Las fuerzas de Cecilia Quintanilla y de Quiroga, en la primera; y de Jesús
Montemayor y fauricio Cruz, en la segunda, entran frecuentemente al
pueblo. Es la de aquí, gente de trabajo, y rehuye las situaciones violentas
y el servicio de las armas. Los hombres prefieren el arado al fusil, y no tienen
empacho en ocultarse para eludir la lucha.

Adolfo Villarreal, de las postrimerías del siglo. Lorenza Romero, abre en
1879 uno de los primeros establecimientos de niñas; labor que continúan
María Victoria Elizondo, Marcela Ayala y María Villarreal.
Se advierte una decadencia alarmante en el pueblo entre 1898 y 1910, que
la autoridad atribuye a la sequía prolongada. Coincidiendo con el establecimiento de la compañía de Agua y Drenaje de Monterrey, surge, hacia
1907, la hacienda del Canadá, de gran importancia económica en nuestros
días. El entusiasmo renace con las fiestas del centenario. La plaza del lugar
es dotada con 23 bancas de fierro y le es instalado el alumbrado de acetileno. Pero, nuevamente, como en los días de la Intervención Francesa, el
pueblo ha de ser escenario de luchas nacionales. Hay choques de grupos
antagónicos al instalarse las sucursales de los partidos Liberal y Constitucional
Progresista. El 27 de agosto de 1913, las fuerzas de García Quiro_ga conducen preso a1 alcalde Felipe Aya la y al primer regidor· y el 9 de noviembre,
la autoridad recoge los cadáveres del combate entre federales y carrancistas
en esta jurisdicción.
Y así han transcurrido más de 350 años de vida, de este apasible lugar
de uevo León. Así ha llegado a los cien de su erección municipal; estando llamado a progresar ante el empuje incontenible y vigoroso de Monterrey, y ante la simbólica circunstancia de llevar el nombre de Mariano
Escobedo, y de haber nacido en la misma fecha en que naciera nuestra Bandera Nacional.

El pueblo ha progresado. En 1876 tiene 29 casas de sillar, techadas de
morillos y tableta de barreta. El alcalde comunica con júbilo que ha llegado
el ferrocarril a la margen izquierda del río el 26 de agosto de 1882. Por
esa época un informe del Ayuntamiento, describe a los vecinos como festivos
y muy afectos a las diversiones, particularmente el baile; son fuertes y de
color abronzado; bondadosos y hospitalarios. Las familias decentes y afectas
al lujo; la mujer se adorna con elegancia.
Es muy antigua para entonces la celebración anual de la feria, que se
realiza en julio, en la fiesta del apóstol Santiago. Poco menos que la
agricultura, tienen importancia las actividades mineras. Además de la hacienda de fundición de don Mariano de la Garza, son trabajados en diversas épocas los graseros de San Martín, las Antonias, la Reinera, la fundición
de Dolores y la mina de San José.
No
cuela
trina
Peña
270

ha sido descuidada la educación. Luis García es preceptor de la esabierta en 1869. Se incluyen en la enseñanza la urbanidad y la doccristiana. Hemos recogido algunos nombres de maestros: Eleuterio
y Salomé Sura Martínez de allá de los setentas; Ramón Rodríguez y
271

�DON VASCO DE QUIROGA EN SU TIEMPO
Y EN EL NUESTRO

DR.

AousTfN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Universidad de Nuevo León

EN TODAS PARTES se habla de "crisis". Explicado el fen6meno de modo diverso, se lee y se oye siempre lo mismo: que nuestros tiempos son de crisis.
La vida actual se ve acosada por una terrible angustia producida por la desorientación; nos toca vivir en un mundo que al parecer se desquicia. Un sistema de ideas y formas de vida se hunde en el ocaso y no se ven alborear
nuevas estructuras, nuevos pensamientos. En el campo de la teoría y en el
campo de los hechos se agudiza la falta de responsabilidad y el azoramiento.
El hombre-borrego, que ha perdido la conciencia de su propia humanidad,
ofrece el entristecedor espectáculo de marchar a la deriva. No vive "dentro
de sí", sino que, recayendo en la animalidad, vive "fuera de sí", absorbido
por el contorno. Su acción no es la praxis que va precedida de la contemplación, sino la alteración del neurótico.
Heidegger acierta cuando describe la "vida banal". Los hombres de ahora trivializan su existencia a tal grado que su obrar impersonal les convierte
en seres intercambiables. Ocúrresenos bautizar al mismo hombre-borrego de
nuestros días con el calificativo de "el honorable señor don cualquiera".
El debilitamiento y distorsión del raciocinio caracteriza la crisis actual.
La lucha de razas, la lucha de clases y el fracaso del individualismo liberal
así 1o atestiguan. La razón no puede ser vulnerada en vano prácticamente.
La técnica, que debiera servir al hombre para dominar la naturaleza y poder vacar en sus menesteres espirituales, le ha esclavizado. En el insaciable
correr de la técnica de nuestros días, el hombre parece haber olvidado que
"el esfuerzo por ahorrar esfuerzo es esfuerro". La pérdida casi total del instinto lógico y la desmoralización radical de la humanidad, son, a nuestro juicio, las dos notas que caracterizan la actual crisis del mundo.
El "hombre-masa" de que nos habla Ortega ( nosotros preferimos llamarle

273
HIS

�"hombre-borrego") cree que la civilizaci6n en que ha nacido y que usa
es tan espontánea y primitiva como la naturaleza. El conductor del tranvía
y el maquinista poco o nada saben de los principios de la electricidad o de
la propulsión a vapor, por los que se mueven el tranvía y la máquina. La
civilizaci6n ha sobrepasado al hombre "standard ' de nuestro tiempo y lo
ha convertido en un nuevo bárbaro.
En la farsa general contemporánea el hombre, señorito satisfecho, juega
a hacer lo que le da la gana. De puro sentirse Ubre (libertad de que nos
habla Sartre) el hombre de la posguerra se siente vacío. Absorto en la vertiente de su nada y olvidado de su sostén eterno, se siente presa, ineludiblemente, de la desesperación. O sumido en el espíritu de manada, o desesperado ante una vida que no quiere reconocer su filiación divina. En ambos
casos, lejos de la cabal realización de la "humanitas".
Padecemo una crisis de la intimidad. Viviroo extravertidos en lo de fuera, fugándonos de nuestro yo auténtico y aturdiéndonos con el vocerío de
los instrumentos de disipación ( prensa, radio, televisión, cinematógrafo)•
Aunque tengamos más información que en otras é ~ , _h~y una ~~ente
indiferencia crítica. Ya no importa pensar y saber, sino VIVlf y ser eficiente.
La técnica, orientada en un sentido gigantesco y mercantil, es la plasmación materialista de la eficacia cuantitativa, que ha sustituido a la idea de
servicio. A medida que los hombres han negado su vigencia a las normas
morales han ido aumentando su culto por la vida, por una vida que es un
puro to~rente ciego de energía. El Estado ha pretendido salirse -~e la órbita
de la moral como si la ética nada tuviese que ver con la pohtica. Se ha
perdido el ~tido de universo, de verdad total, para caer en 1~. atomiza~ón
de un puñado de verdades parciales que no se sabe cómo conciliar. ~a v~da
privada, el estilo per..onal de vida, han sido arrollados por la publificación
creciente de la vida y por el estilo impersonal. Alguien ha dicho exagerando de propósito, que "nuestros semejantes serán dentro de poco nuestros
idénticos". Y, sin embargo, siempre queda lugar para el examen de conciencia y para la esperanza. . . Es hora de apuntarlo: la soberbia de la vida
que ha pretendido olvidar su religación al Ser fundamental y fundamentante es la raíz más honda de la crisis actual.

'

Se ha dicho -y con razón- que la historia es la gran maestra d 1 género
bwnano. Y la historia la forjan, en buena parte, las personalidades egregias. Don Vasco de Quiroga fue un jefe espiritual y sigue siendo un modelo. Los siglos han ido acumulando, sobre u figura, comentarios de todo
género y exégesis eruditas. Pero la potencialidad de las ~andes figura_s de
la historia, como Don Vasco,
inexhaustible. Esta misma personalidad,

274

con el avance ele los tiempos puede ser mejor comprendida, más profundamente vivida. Don Vasco de Quiroga no padece -no debe padecer-•
la rigidez de las estatuas y la inmovilidad de los museos.
Desde que arribó a tierras mexicanas, Don Vasco de Quiroga suscitó, entre los indios, fe en su persona, confianza, amor, entrega, fidelidad, auto-identificación con su destino y su ser de jefe espiritual. Había en él, indudablemente, una autoridad carismática personal aún antes de que tuviera
la autoridad carismática profesional de Obispo católico-romano. Como modelo de jurista, de obispo y de civilizador, la figura de Don Vasco de Quiroga yace, opera y transforma en la profundidad del alma de ca.da michoacano. "Modelo implica, en su sentido inmanente -advierte Max Scheler-,
siempre también un concepto de valor. Todos consideran a su modelo, en
la medida en que lo tienen y lo siguen, como lo bueno, lo perfecto, lo que
debe ser''. (El santo, el genio, el héroe, pág. 17, Editorial Nova, Bueno Aires). Los indios seguían a Tata Vasco como se sigue a un jefe espiritual,
sin saber que le tenían por modelo y que formaban y configuraban su ser,
su personalidad según la suya. Obraba como modelo vital, ant s que como
modelo reflexivo. Y adviértase que "no son las reglas morales abstractas de
carácter general las que modelan, configuran el alma, sino siempre modelos
concretos" (Opus cit., pág. 18), como lo apunta Scheler.
Don Vasco de Quiroga fue ante todo y sobre todo un "homo religiosus".
Y el "horno religiosus" tiene como meta suprema "parecerse a Dios, como
dice Platón; ser perfecto como el Padre, como dice el Evangelio". Por
eso el apóstol de la justicia fue completado y superado por el apóstol de
la caridad. La luz radiante que emanaba de su ser lo ocultaba. Su influencia se ejercía por el brillo interior de sus virtudes. Los hospitales-población
y el Obispado de Michoacán eran como un reino constituído por personas
espirituales que conviven en una comunidad de amor.
o se le admiraba
como a un genio -por más que su talento fuese innegable- no se le honraba como a un héroe -aunque lo fuese en más de un aspecto-; cada
uno iba a buscar su salvación en el corazón del santo. Y él, ardiendo en
ansias de perennidad y plenitud, buscaba su propia salvación y la salvaci6n
de su mundo. Su pr encia en nuestra historia es tan intensa, tan insi tente
que resulta imposible no pensar en 'l. Evoquemos&gt; primeramente, al jurista.
El Lic. Vasco de Quiroga había cursado estudios en la Universidad de Valladolid o acaso en la más ilustre Universidad del siglo XVI, la gran Universidad de Salamanca. Cuatro años de estudios jurisprudenciales y do de
pasant en Audi ncia o Cancillería, según lo preceptuaba la Novísima Recopilación (Lib. V, tít. XXI, Ley I). "Profesó la Jw·isprudencia -escribe
Juan Joseph Moreno-, a que acaso le inclinaría el deseo de socorrer a sus

275

�padres; virtud de que nos dejó muy claros monumentos y aunque de esta
ciencia hizo profesión, no fue extraño en ]as otras, ni su instrucción en ellas,
fue superficial" (Fragmentos de la Vida y Virtudes del V. Ilmo. y Rmo.
Sr. Dr. Don Vasco de Quiroga, Primer Obispo de la Santa Iglesia Cathedral

de Michoacán, y Fundador del Real y Primitivo Colegio de S. Nicolás Obispo
de Valladolid, p:íg. 3, Talleres Gráficos del Gobierno, Morelia, Mich., 1965).
Estamos frente a un verdadero letrado y ante un auténtico humanista. Juan
Joseph Moreno, su mejor biógrafo nos hace notar que "se dedicó para pasar
con alguna comodidad al peligroso ejercicio de la Abogacía; pero se supo
manejar en él con tanta pureza, e integridad, qu consiguió la primera es•
timación con los Magistrados de la Cancillería de Valladolid: allí estuvo
haciendo una vida privada hasta el citado año, en que ya habían Uegado
a los oídos del César nuestro invicto Rey de España Carlos V las quejas
de los desafueros que se cometían en México por los sujetos, que componían
la primera Audiencia, que a estos Reynos vino". (Opus cit., pág. 5). Como
oidor de la segunda Audiencia, el Lic. Vasco de Quiroga mereció, en unión
de sus colegas y compañeros de Audiencia, los más cálidos elogios. Insignes
franciscanos se dirigieron por carta a la Emperatriz Isabel para hacerle saber:
"Toda nuestra tristeza se convirtió en gozo con la venida santa y recta de
la Audiencia que de presente nos gobierna. Dure siempre. Y vuestra Ma•
jcstad reciba galardón perpetuo por tanto bien como a esta tierra hizo con
su bendita venida. Oh, cuántas ánimas se salvan y cuántas muertes se ex•
cusan con el buen regimiento!" (misiva firmada por Fr. Martín de Valencia,
Fr. Alonso de Herrera, Fr. Luis de Fuensalida, Fr. Francisco de Soto, Fr.
Antonio Ortiz y Fr. García de los Angeles, mayo de 1532, citada por el P.
Ramón López Lara, en su estudio "El Oidor'', publicado en el volumen Don
Vasco de Quiroga y Arzobispado de Morelia, pág. 13, Jus, México, 1965).
Y Bernal Díaz del Castillo, testigo ocular de los sucesos, registra para la
historia, con el sentido de justicia y de ecuanimidad que le son propios:
"Ciertamente, eran tan buenos Jueces, y rectos en hacer justicia los nuevamente venidos, que no entendían sino solamente en hacer lo que Dios, y su
Majestad manda, y en que los indios conociesen, que les favorecían, y que
fuesen bien doctrinados en la Santa Doctrina" (Cap. 198, La Conquista de

la Nueva España).
El 12 de julio de 1530, la Reina e,,.'Pidi6 instrucciones precisas para los
integrantes de la segunda Audiencia:
1) Tomarán residencia (dicho de otro modo: xigirán cuentas de la administración de su oficio) a GU2D1án, Matienzo y Dclgadillo, y proseguirán
la de Cortés.

276

2) Harán la descripción de. la tierra y de los mérito y calidades de sus
moradores.
3) Apoyaran a Frar Juan d Zumárraga para que dcsempeii el oficio de
prote tor de los indios.
4) Pregonarán que, de ahí adelante, no se permitirá hacer esclavos a los

indios, por ningún motivo.
5) Residenciarán a los visitadores de indios y evitarán que los espai1oles
vivan en mancebía con mujeres indias o españolas.
6) Notificarán a Cortés que si en dos años no están listas las naves para
los descubrimientos de la mar del Sur, la capitulación relativa quedará anu-

lada.
7) Informarán acerca de las comarcas que están por conquistar.

8) Favorecerán a conquistadores y pobladores (Cedulario de Puga, I, 154185).
"A la \'erdad --comenta Mo~no-- no era poco venir a destronar a unos
hombres, que hasta entonces habían ejercido un poder, algo más que sobe•
rano, y a un Presidente que estaba a la sazón sobre las armas". Y líneas delante relata: "El evento fue, que lo reprendieron públicamente, y en el
mismo teatro de sus iniquidades: los procesaron, y enviaron presos a España ... ' (Fragmentos de la Vida y Virtudes di:l V. Ilmo. y Rmo. Sr. Dr.

Don Vasco de Quiroga, Primer Obispo de la Santa Iglesia Cathedral de
Michoacán, y Fundador del Real, y Primitivo Colegio de S. Nicolás Obit/w
de Valladolid, pág. 7, Talleres Gráficos del Gobierno del Estado, Morelia,
Mich., 1965) . A Hernán Cortés le absolvieron de los cargos que sugería
la envidia, le restituyeron el importe de los bienes confiscados e hicieron pÚ·
blica su lealtad sin tacha. "Desde muy temprano a la mañana hasta muy
tarde por la noche -apunta Paul L. Calleas, S. J.- oían con admirable
paciencia las quejas de muchos que buscaban compensación por los males
que habían sufrido; escudriñaban la evidencia presentada por los testig s;
gastaban tiempo en visitas a sitios y personas; y luchaban por poner remedio
a diversos .importantes problemas sociales y morales que exigían inmediata
solución.
o es pu de extrañar que se quejaran de que no les quedaba
mucho tiempo para dormir". (Tata Vasco -Un gran Reformador del Siglo
XVI, pág. 39, Editorial Jus, México, 1959). Fiel a sus ideales humanos y
cristianos, Don Vasco se opuso, con todo vigor, a la esclavitud. Para rescatar a los indios esclavos que estaban trabajando en las minas, propuso sus.
tituirlos por criminales sentenciados a trabajos forzados. Con fecha 2 de

277

�julio de 1535, cnvi6 al emperador una "Información de Derecho sobre algunas provisiones del Consejo de Indias". Interviene con todo su saber jurídico, para mostrar la insen~atez y la injusticia radical de la esclavitud. Cierto que a los esclavistas "hincha las bolsas y pueble las minas", pern a los
"verdaderos pobladores destruye, y despuebla los pueblos y a estos miserables, que por ella como rebaños de ovejas han de ser herrados, quita las vidas
con la libertad . .. " Los indios, nuestro pr6jimos, tienen que ser tratados con
caridad y con mansedumbre evangélicas: "Dios sabe cuanto estos naturales
mejor vendrían, responderían, obedecerían, servirían, confiarían, se conservarían y se convertirían y con más esperanza, confianza, voluntad e fidelidad,
sin hacerles guerra e sin hacerlos esclavos y sin otras crueldades ni injurias
de ella y sin golpes de lanza ni espada, por la vía de darles a entender
la bondad, la piedad y verdad cristianas y con las obras de ella, como tengo
dicho, que no por estas crueldades y rigores que a mi ver los hacen más
espantadizos, ind6mitos, zahareños e inconversables e implacables, huyéndose
y escondiéndose y amontándose por los montes y cavernas, ramblas y resquicios de peñas, de toda gente española, como de la misma muerte y pestilencia, que parece que por doquiera que van españoles, lo sigue y va con ellos
tras estos naturales, no levantándose ni rebelándose, como nosotros impropiamente decimos que se alzan y rebelan, sino tomando el huír e alzarse a los
montes por defensa natural". En otras palabras: no hay que confundir la rebelión con la legítima defensa. Pero el Lic. Vasco de Quiroga va más alJá:
examina uno por uno los pretendidos títulos de justificación de la esclavitud
y los reíuta con argumentos indestructibles:

1). No hay razón para llevar la guerra a los indígenas, porque "ellos no
infestan, ni molestan, ni impiden paso ni recobranza de cosa nuestra, ni se
rebelan, ni resisten a la predicación evangélica" . En consecuencia no se justifica hacer esclavos de guerra.

2) . Tampoco cabe justificar la esclavitud de los esclavos que denominan
de rescate. Sería el caso, para los indios, de salir de una tiranía para entrar
en otra. ¿Acaso no son súbditos de Su Majestad católica? Por supuesto hay
hombres perversos a quienes no conviene que los indígenas "sean tenidos por
hombres, sino por bestias".
3.) "Por pacto alguno nadie -afirma el Oidor Quiroga- puede ser hecho esclavo irrevocablemente". Y agrega: "Ninguno puede vender a sí mismo,
sobre quien no tiene poder, ni el derecho le da ,oluntad ni albedrío para
ello; antes se Jo veda y quita expresamente, pues que estatuye y tiene estatuido que el hombre libre no es señor de sí, ni de su ingenuidad ni libertad,
para las enajenar" .

278

En 1533 el Lic. Vasco de Qaimga fue en\'iado a Michoacán con ·el carácter de visitador. "Aún humeaban con los copales los braseros de la idolatría".
Las heridas que la crueldad de Nuño de Guzmán había abierto aún estaban
vivas. Era la hora para emprenderse la grandiosa reconquista espiritual de
Michoacán. El jurisconsulto y gobernante estaba predestinado para convertir e en Obispo y civilizador. ¿Cambio completo en la tarea vocacional?
¿ Simple sublimación? Me interesa penetrar en las más hondas motivaciones
de ese tránsito de Ja lucha por la justicia al apostolado de la caridad.

El ser jurídico e nos muestra ubicado en el fino y sutil mundo del espíritu. Bien se trate de Derecho como sinónimo de lo que a cada uno corresponde como suyo, bien se hable del conjunto de normas, reglas o disposiciones vigentes en un grupo social o una parte orgánica del mismo, bien
se evoque la facultad moral de hacer o no hacer, siempre subyace la idea
de algo que atañe a la humana conducta y va teñido de las notas de racionalidad y libertad. Nunca encontraremos el ser del Derecho entre los determinismos ciegos de la materia, porque su entidad corresponde al mundo
cultural-espiritual-histórico bajo el modo de ser de una forma de vida social.
Alguna vez me he permitido proponer la siguiente definición: El Derecho
es una regla de vida social, una ordenación positiva y justa, establecida por
la autoridad competente en vista del bien público temporal.
Para conquistar el reino de la justicia, que no se viene a la mano por sí
solo, el abogado digno de tal nombre -y Don Vasco de Quiroga lo era
en grado sumo- tiene que desplegar un esfuerzo enérgico y constante, llegando basta el sacrificio. Tiene que luchar -¡ ahí está el caso de nuestro
ilustre Oidor!- contra el poder, contra la ignorancia, contra el vicio y algunas veces contra la coacción. Parte del concepto de un Derecho naturalideal que existe en su conciencia como arquetipo descubierto de una vez
y para siempre, por la razón misma "ab aeterno", pero tiene que conocer
el proceso vital y técnico de la regla jurídica. Es preciso emprender la lucha por el Derecho, esa lucha por el Derecho que se opera --como apunta
el ilu tre jw·ista alemán Rudolf von Ihering- "por el simple sentimiento
del dolor". "El dolor que el hombre ell."J)Crimcnta cuando es lastimado, es
la declaraci6n espontánea, instintiva, violentamente arrancada de lo que el
Derecho es pnra él, en su personalidad, primeramente, y como individuo
de clase, luego; la \'erdadera naturaleza y la importancia real del Derecho
se revelan más completamente en semejante momento y bajo la forma de
af ci6n moral, que durante un siglo de pacífica posesi6n. Los que no han
tenido ocasión de medir experimentalmente este dolor, no saben lo que es
el Derecho, por más que tengan en su cabeza el "Corpus juris" ( La Lucha
por el Derecho, pág. 55, Librería General de Victoriano Suárez, Madrid,

279

�1921). Añadamos, por nuestra cuenta, que al abogado le es preciw tener
cierta capacidad de simpatía para dolerse por el atropello de sus semejantes.
Don Vasco de Quiroga fue siempre un esforzado paladín de la lucha por
el Derecho. Como abogado en España, como Oidor en México y hasta como Obispo en Michoacán luchó por la justicia con incansable denuedo. La
práctica de la caridad no dispensa las obligaciones de justicia. El Derecho
formaba parte integrante de su personalidad de abogado, parecía correr en
los glóbulos de su sangre. Recuérdase cómo Don Vasco, siendo ya Obispo,
agotó los últimos recursos legales hasta ganar el célebre "pleito grande" en
contra del Arzobispado de Mé."Oco, por cuestión de límites. Pero no bastaba
su sólida base científica en materias jurídicas y sociales. Me parece que si
no hubiera poseído lo que Pascal denominaba "esprit de finesse" habría estado incapacitado para penetrar en los problemas de la vida humana con
todas sus razones y ardientes deseos. Sólo quien tenga el don de abarcar,
en una mirada, la complejidad de motivos humanos, en concreta y definida
situación, puede sentenciar, o asesorar y defender con verdadera penetración
y eficacia.
El viaje a Michoacán, en calidad de vi itador, (ue decisivo en la vida de
Don Vasco. Me aventuro a pensar que palpa entonces, con máxima intensidad, la insuficiencia de la justicia, la necesidad de la caridad hasta como
complemento jurídico. La paz social, declara Santo Tomás es "obra indirecta de la justicia, en cuanto removedora de obstáculos y directa de la
Caridad, en cuanto principio o fuerza de unión" (Suma Teológica, II-II,
q. 29, art. 3 ad 3um.). Su vida y la vida de los otros -la de los indios,
singularmente- requerían el complemento existente en los senos profundos y ultrajurídicos de la caridad. El orden jurídico -objetivo y preponderantemente externo- no logra la verdadera paz social a menos de ensamblarse con el amor. Porque no basta eliminar los choques y conflictos exteriores a base de normas jurídicas. Es menester estrechar el vínculo de la
uni6n social con el amor; se precisa aquietar con la caridad, dentro de cada
hombre, los íntimos impulsos, apetitos y tendencias. Por eso ha dicho nuestro amigo, el ilustre iusfilósofo español Joaquín Ruiz-Giménez: "La justicia
'estricta', además de su 'intensivo' crecimiento en el alma de cada sujeto,
va esponjándose en un haz de virtudes conjuntas, enriqueciéndose y completándose hasta alcanzar el grado de plenitud que la pone en trance de recibir
los demás supremos coronamientos". (Derecho y Vida Humana, pág. 204,
Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1957). Don Vasco de Quiroga debe
haberse dado cuenta, de pronto -y con claridad meridiana- que la justicia
no era por sí sola suficiente para producir en su vida esa paz que había
de franquearle las puertas de su perfección definitiva.

280

Cuando Don Vasco llegó a Michoacán -año de 1533- "aún humeaban
con los copales los braseros de la idolatría". El Oidor se dedica a catequizar
indígenas. Predica el Evangelio con verdadera unción y con innegable eficacia. Recuerda a los españoles que el emperador ordena que se dé a los
indios un trato digno de seres humanos y cristianos. Por armas llevaba, tan
sólo, "su persuasiva palabra, mansedumbre y raro ejemplo de virtud". A
los indios les hace ver que no pueden ser dioses aquellos bultos que deben
su ser a sus propias manos; condena la poligamia con todas sus consecuencias; amonesta a los indios para que cesen de llevar esa vida de nómadas
y convivan, civilizadamente, en los hospitales-población; quema los ídolos en
su presencia e insta a los aborígenes para que sean bautizados. La respuesta
de los naturaJes es magrúfica: se entregan enteramente y sin reservas a todo
cuanto dispusiera el Oidor para su policía y civilidad, asignándole lugar
donde pudiera fundar el hospital. Una gran piedad se apodera de Don Vasco
cuando conoce la miseria de los indios. "El trato frecuente con los naturales
lo llevó al conocimiento profundo de sus miserias, desamparos y vejaciones.
Se dio cuenta -observa su biógrafo Moreno- de la opresión en que los
tenían ante sus gobernantes y que aun muchos se vendían a sí mismos como
esclavos por no poder ya consigo mismos; conoció sus hambres y desnudeces;
supo que muchas veces tenían que aguardar en los tianguis (mercados) para
comer lo que los puercos dejaban, y supo finalmente c6mo todos estaban necesitados de doctrina, de moral cristiana, de policía interior y exterior".
Seis meses después de su llegada a la Nueva España -agosto de 1531-,
Don Vasco de Quiroga escribe al Consejo de Indias para proponer ordenar
la vida de los aborígenes, reuniéndolos en poblaciones-modelo. Podemos conjeturar, legítimamente, que el Oidor había leído, como universitario culto
del Renacimiento, la República de Platón y la Utopía de Santo Tomás Moro.
Compra, con su propio dinero, una porción de terreno en los alrededores
de la Capital. Regala maíz y mantas a quienes se ofrecen a construir el
pueblo. Levanta una gran cruz en aquel sitio y denomina Santa Fe al
nuevo poblado. Se ha fundado el primer hospital de una larga y gloriosa
serie. Pero, ¿qué es un hospital quiroguiano?
Ante todo había de partir de la idea directriz. Trátase de encender un
gran fuego de amor colectivo, se trata de estructurar una comunidad verdaderamente cristiana al modo de las primitivas congregaciones de los seguidores de Cristo. "Los hospitales -apunta el P. Ramón L6pez Lara- eran
verdaderas repúblicas de indios". Junto al templo cristiano se agrupaban familias enteras a vivir, a aprender la doctrina, a enseñarse a trabajar, a pasar e los días trabajando honesta y razonablemente y repartirse el fruto de su
trabajo. En el hospital había casa de cuna para los niños que la caridad

281

�había encontrado sin padres o sin el cuidado de padres sumidos en la miseria o desnaturalizados. En el hospital estaba la sala de enfermos en donde
se daba a los afectados de algún mal todo el cuidado que dárseles podía.
En el hospital estaba la escuela. En el hospital se daba hospedaje a los
peregrinos.
En el hospital se enseñaba al hombre a ser cristiano y a ser miembro útil

de la sociedad. Se le enseñaba a gobernar, se le enseñaba a obedecer y se
le enseñaba a bastarse a sí mismo y a su familia. El pensamiento d Don
Vasco, al establecer los hospitales de Santa Fe de México y Santa Fe de la
Laguna, era implantar en estas tierras de la Nueva España aquella manera
de vivir de los primeros cristianos, de los que se dice en el libro de los Hechos que "la muchedumbre de los que habían creído tenían un solo corazón
y una sola alma, y que ninguno tenía por propia cosa alguna, sino que todo
lo tenían en común".
Eran los hospitales la realizad6n de aquel ofrecimiento suyo de plantar
en estas tierras "un género de cristianos a las derechas, como primitiva iglesia".
"Era tan grande la necesidad que Don Vasco veía de los hospitales, que
él mismo la expresó con las siguientes palabras: 'con dificultad se podrá
hallar otra cosa más pía ni mejor en estas partes ni más necesaria, en quien
concurran casi todos los gé;ieros de hospitalidad que pueda haber, como
concurren en esta'" (Don Vasco de Quiroga y Arzobispado de Morelia,
págs. 23-24, Editorial Jus, México, 1965).

Un mundo nuevo, como América, invita a nuevos modos de vida, a nuevos experimentos de convivencia humana. Lo que en Europa es una utopía, en el Nuevo Continente puede ser una realidad. ¿ Por qué no ensayar
nuevos tipos de soricdad?, debe haberse preguntado Don Vasco de Quiroga.
"Os doy estas ordenanzas -advierte el Oidor a sus indios-- para que viváis en concierto y buena policía, para que desterréis la ociosidad, la codicia
y la ambición· para que salveis vuestras almas y os mostréis gratos a los beneficios recibidos de Dios uestro Señor... Sólo por amor a El y para westro bien y provecho espiritual y temporal he gastado y trabajado y trabajo
tanto siempre en esto". Los hospitaJes, con sus ordenanzas, se ofrecen como
una propedéutica de salvación.
Pero el destino eviterno de la persona no hace perder de vista, a Tata
Vasco, el bien público temporal. He aquí las cuestiones fundamentales de
las ordenanzas:
1). La agricultura es oficio común que ha de saberse y practicarse desde la niñez. ''Item, que demás, y aliente de ésto también todos habéis de

282

saber bien hacer y ser excrcitados, y diestros en el oficio de la agricultura
desde la niñez ..."

2). El trabajo, poco y moderado, ha de desempeñarse con gran voluntad.
Nadie debe rehusarse a la diaria labor. La pereza es infamante. "Item todo
lo arriba dicho todos así lo hagáis, y obedezcais, y cumplais según vuestras
fuerzas, y con toda buena voluntad, y posibilidad, y ofreciéndoos a ello, y al
trabajo de ello, pues tan fácil y moderado es, y ha de ser como dicho es
y no rehusándole, ni os escondiendo, ni os apartando, ni e.xcusando de él
vergonzosa perezosa, y feamente, como lo solcis hacer, salvo si no fuera por
enfermedad, que excuse, o otro legítimo impedimento; .. .''
3). Lo adquirido, con las seis horas de trabajo en común, ha de ser distribuido según las necesidades personales y familiares de cada trabajador.
"Item lo que así de las dichas seis horas del trabajo en común como dicho
es, se hubiere, después de así habido, y cogido, se reparta entre vosotros todos, y cada uno de vos en particular aeque, congrua, cómoda y honestamente, según que cada uno, según su calidad, y necesidad, manera, y condición lo haya menester para sí, y para su familia, de manera; que ninguno
padezca en el Hospital necesidad. Cumplido todo esto, y las otras cosas, y
cosas del Hospital, lo que sobrare de ello se emplee en obras pías, y remedio
de necesitados, como está dicho en la segunda Ordenanza..."
4) . Sobre los huertos y la tierra en general sólo habrá un derecho de
usufructo mientras se habite en el Hospital ele acuerdo con las Ordenanzas.

"1tem que de los tales huertos arriba dichos con alguna pieza de tierra en
lo mejor, y más cercano, y casas, y familias, que así habeis de tener, y tengais en particular para recreación y ayuda de costa de más de lo común
como dicho es; solamente habeis de tener el usufructo de ello tanto cuanto
en el dicho Hospital moraredes, y no más, ni alicnde, para que en vacando
por muerte, o por ausencia larga, hecha sin licencia legítima, y expresa del
Rector y Regidores, se den a vuestros hijos o nietos, mayores casados o pobres,
por su orden y prioridad, que lo tengan de la misma manera, que vosotros
sus Padres, o Abuelos les dexaredes, y no los teniendo, y en defecto de ellos
a los más antiguos casados, y mejores Cristianos también pobres, de vosotros, que no las tuvieren repartidas por nuestras anianías ..."
5). El cumplimiento de estas Ordenanzas beneficia el cuerpo y el alma
de los de quienes habitan en los "pueblos-hospitales" y los hace gratos al
beneficio recibido. Además de las Ordenanzas, y en primerísimo término,
se deja, impresa y aprobada por su Santidad, la doctrina cristiana. "Item
os aprovechará también la guarda de lo dicho para que así viviendo en este
concierto, y buena policía fuera de necesidad, y mala ociosidad, y codicia

283

�demasiada, y desordenada, demás de salvar vuestras animas, os mostreis gratos a los beneficios recibidos de Dios nuestro Señor, y de quien por solo
él, y por su amor, y para vuestro bien, y provecho espiritual, y temporal
ha gastado, y trabajado, y trabaja tanto siempre en ésto, y para este fin,
y efecto que os salveis, y para vuestra utilidad, mantenimiento, y descanso,
y ejemplo de otros, que es, y ha sido el fin, y intento de este Hospital, y
Colegio de Santa Fe, y Fundador de él donde vivais sin necesidad, y seguridad, y sin ociosidad, y fuera del peligro, e infamia de ella, de que estais
tan infamados, y de malas ignorancias, y en buena policía, y doctrina Cristiana así moral, y de buenas costumbres, como espiritual de vuestras ánimas,
y os hayais en todo con la prudencia que así deprendais, como está dicho
arriba, conforme a la doctrina que en él para ello os dexamos impresa,
que es aprobada por su Santidad de el Papa1 por donde os habeis de regir,
y gobernar demás de estas Ordenanzas. . ."

6). Otra utilidad que se sigue de observar las Ordenanzas estriba en la
instrucción que llevarán los indios, cuando dejen el Hospital, en materia de
doctrina y de oficios. "Item también os podrá aprovechar la guarda de lo
dicho para que cuando del dicho Hospital salieredes, y querais salir; con licencia empero del Rector, y Regidores de él, y no de otra manera, lleveis
sabido la doctrina, policía, sanas, y Católicas Cristianas, y oficios, que asi
deprendieredes, y hayais deprendido, que enseñeis, o podais enseñar, y aprovechar con ello a nuestros prójimos do quiera que fue-redes, y halleis siempre
quien por ello os acoja, y os hagan honra, y provecho".
7). Prescripciones en materia de matrimonios. "ltem que los Padres, y
Madres naturales, y de cada familia, procureis de casar a vuestros hijos en
siendo de edad legítima, ellos de catorce años arriba y ellas de doce, con las
hijas de las otras familias de dicho Hospital, y en defecto de ellas con hijas
de los comarcanos, pobres, y todo siempre según orden de la Sta. Madre
Iglesia de Roma, y no clandestinamente, sino si posible es con la voluntad
de los Padres, y Madres naturales y de su familia".

11). Los padres de familia darán también cuenta de las negligencias en
las labores del campo. Aunque están exentos del trabajo corporal, algunas
veces, sobre todo al principio y cuando convenga, darán ejempJo de laboriosidad para que no encuentren pretexto los ociosos.
12) . Modo de reparar los edificios. "ltem que cuando hubiere necesidad
de hacer, o reparar alguna familia, o la Iglesia, o edificio otro, o hacerle de
nuevo, todos juntos lo hagais, y os ayudeis con gran voluntad, y animadoos
los unos a los otros, y no al contrario escondiéndoos, mostrando recibir pena,
ni trabajo en ello".
13). En las estancias del campo residirán cuatro o seis parejas de casados,
bien instruidos y provistos de herramienta, aves y ganado. El más antiguo
de los residentes será el jefe. Cada dos años, a menos de licencia expresa
del Rector y Regidores, los matrimonios retornarán a los Hospitales de donde salieron.
14). Los Veedores de las estancias del campo avisarán al Rector, al Principal y a los Regidores de todo lo que hubiere que remediar, proveer, y reformar en ellas.
15). Se ha de tener aves y ganado de todo género para provecho del Hospital.
16). Se ha de sembrar y cuidar todo género de árboles íructíferos, horta1iza buena y semillas saludables. Cuando hayan terminado sus menesteres
agrícolas, los estancieros desempeñarán otros oficios para que no estén ociosos
las seis horas laborables.
17). En los años estériles no faltará bastimento, porque se sembrará el
doble de lo que se necesite cada año.
18). Se conservarA siempre una tercera parte más de lo necesario, tomando
en cuenta el número de pobres que sustente el Hospital.

8). Los niños se han de ejercitar en común en el oficio de la agricultura.
.El producto se ha de repartir prudentemente según la edad, fuerzas, trabajo
y diligencia de cada uno a juicio del maestro.

19). Se tendrá un cofre grande barreteado de tres llaves, en donde se
guardará el dinero para proveer a las necesidades de la comunidad y de los
menesterosos.

9). Las niñas aprenderán los oficios propios de su condición, pero sabrán
romper la tierra para sembrar.

20). Se vivirá por familias -hasta ocho, diez o doce casados-, sin perjuicio de establecer nuevas residencias cuando se haya sobrepasado el cupo.

10) . Los padres de familia, que deberán ser honrados y respetados por
los descendientes, responderán por los excesos y desconciertos de sus subordinados. Cuando fueren ineptos se elegirán otros más hábiles a juicio de los
moradores y con el parecer del Rector y de los Regidores del Hospital.

21). Los vestidos no han de ser lujosos, sino modestos, limpios y funcionales. De ser posible, serán iguales para que cese la envidia y la soberbia.

284

22). Cuando los moradores del Hospital quieran ir a recrearse a las es285

�tancias del campo, podrán hacerlo, con licencia, siempre q'IIB se sujeten a
la vida rústica y no pasen el tiempo sin provecho.
23) . Cada familia elegirá, si no estuviere ya elegido, su padre de familia.
Los principales y los regidores también serán elegidos por voto secreto. Estos últimos designarán a los demás oficiales necesarios al Hospital. Los regidores durarán en su encargo un año. Los principales, tres o seis años. La
elección se llevará a cabo después de dicha la misa del Espíritu Santo.

33) . Que haya limpieza espiritual y corporal.

34). Que no se escarnezcan de nadie.

35) . Habrá una enfermería para los enfermos de males contagiosos y otra
enfermería para los no contagiosos. En medio de ambas enfermerías habrá
una capillita cubierta, abierta por los lados, donde se diga misa.
38). El principal y los regidores, con el parecer del rector, podrán e..xpulsar del Hospital al que fuere dañoso, hiciere escándalo y dé mal ejemplo.

24) . Al principal obedecerán todos, después del rector. El principal ha
de ser de buena vida y costumbres, será buen cristiano y dará ejemplo. Ha
de avisar, al rector, de lo que pasa y de lo que se necesita en el Hospital.

39). La fiesta de la exaltación de la Cruz se celebrará de modo especial
en cada uno de los Hospitales de Santa Fe.

25) . El principal ha de ser manso, sufrido y capaz. No consentirá ser
menospreciado de nadie, antes procurará ser amado y honrado de todos.

40). Asimismo se celebrarán, con mucha devoción y veneración, las fiestas de la Virgen y de los Santos a quienes están consagradas la hermita y
las iglesias de los hospitales.

26). La elección de los oficios ha de verificarse por aptitudes naturales.
No se procuran, pero tampoco se dejan de aceptar.

27). El principal y los regidores elegirán a los que han de
las estancias rústicas.

ir

a residir a

28) . Cada tercer día se reunirán en la casa del principal para acordar lo
que se haya de hacer en el Hospital y estancias.

41). Habrá una sala grande para reunirse todos a comer y a alegrarse
los días de pascua y fiestas principales.

42). Intención del Fundador. "Item declaramos y protestamos so toda
la corrección debida, y poniendo a Dios por testigo de eUa, que desde el
principio de la fundación de este Hospital y Colegio de Santa Fe de la

31). Las quejas y pleitos se resolverán en el mismo Hospital sin necesidad
de juez. "Itero si alguno de los Indios pobres de este Hospital tuviere quejas de otro, o de otros, entre vosotros mesmos, con el Rector y Regidores lo
averiguareis llana, y amigablemente, y todos digan verdad, y nadie la niegue, porque no haya necesidad de se ir a quejar al Juez a otra parte, donde pagueis derechos, y después os echen en la cárcel. Y esto hagais aunque
cada uno sea perdidoso; que vale más así con paz, y concordia perder, que
ganar pleiteando, y aborreciendo al prójimo, y procurando vencerle, y dañarle, pues habeis de ser en este Hospital todos hermanos en Jesucristo con
vínculo de paz, y caridad, como se os encarga, y encomienda mucho.

Provincia de México, de que habemos sido y somos Fundador, ésta ha sido,
y es nuestra, cierta y determinada voluntad, e intención principal de fundar
con estas Ordenanzas en efecto este Hospital, siendo Oidor, y en hábito de
lego, como está dicho, y antes de ser electo Obispo por los buenos respetos
dichos arriba, y para los buenos efectos, que estas Ordenanzas han tenido,
y con favor de su Majestad. Y lo mismo el de la Provincia de Michoacán,
y sin autoridad de Obispo alguno, salvo para el decir de las Misas, como
se requiere, y lo demás en que haya sido necesario, la cual suplico siempre
se les otorgue, y no se les niegue, quedando a salvo lo contenido en estas
ordenanzas. Y aunque si así no se guardare esta nuestra determinada intención, y voluntad, pueda volver a otros usos profanos, o píos, como nos pareciere, y por bien tuviéremos, y ordenaremos en nuestros días, y para después de ellos a los que para ello dejaremos por Patrones y Defensores de él".
(Véase Reglas, y Ordenanzas para el Gobierno de los Hospitales de Santa
Fe de Mél-·ico y Michoacán, dispuestas por su Fundador el Rmo. y Venerable
Sr. D. Vasco de Quiroga, Primer Obispo de Michoacán, publicadas en el
multicitado libro de Juan Joseph Moreno, págs. 1 a 26, después de concluir la
biografía) .

32). Que haya bodegas donde se guarden las cosechas colectadas en común.

Don Vasco de Quiroga l'ue, en su tiempo, un verdadero revolucionario
social. El apretado resumen de sus Ordenanzas, que me he permitido pre-

29). Una vez al año, por lo menos, se visitarán las tierras y se removerán
los mojones.

30). Los edificios e iglesias del Hospital se han de reparar, antes de que
se caigan, por todos los trabajadores del Hospital dentro de sus seis horas
de trabajo.

286

287

�sentar, basta para corroborar el aserto de llamarle precursor de Ja doctrina
social cat6lica, en muchos de sus principales aspectos. Su comunismo de
base religiosa, tan diferente en sus fundamentos y consecuencias al materialismo dialéctico de Marx no tiene por qué escandalizarnos. Conocedor
profundo del Derecho Natural, Don Vasco de Quiroga sabía que los bienes
terrestres se hallan ordenados esencialmente a las necesidades del género humano y de todos los hombres. Esta norma iusnaturalista es la primaria.
Sea cual fuere el régimen de la propiedad -advierte el Código Social de
Malinas- el fin primordial de los bienes terrestres debe ser salvaguardado.
El salario familiar y el seguro social están prefigurados en las sabias Ordenanzas de Don Vasco. ¡ Y qué cerca le sentimos de Juan XXIII en su Encíclica Mater et Magistral Hablo del espíritu más que de la letra. El "ordo
amoris" resplandece por igual en las Ordenanzas y en la Encíclica.
Don Vasco instituye, en sus "pueblos-hospitales", una democracia orgánica de familias. Democracia como forma de convivencia humana antes que
como forma política de gobierno. Y antes que una forma de convivencia
humana, acaso Don Vasco haya pensado --como nosotros--- que la democracia es una vocaci6n del hombre. Vocación que culmina, en lo político,
con la realización práctica de los postulados éticos de la co-participaci6n, de
la ca-responsabilidad y de la ayuda recíproca. Supone el reconocimiento y
protección de los derechos de la persona humana. Lleva a su plenitud el
ser dialógico del hombre. Sirve como instrumento para la cabal realización
personal. Hace del ser humano -y no del Estado-- la base y el fin de la
estructura política. Pide la adhesión de seres libres y erige la persuasi6n en
método. Permite subsistir la variedad de opiniones políticas y prohibe la
bárbara mutilación de los sectores sociológicos disidentes.
Consta, por la Información en Derecho, que Don Vasco de Quiroga leyó
la Utopía de Santo Tomás Moro. En esa lectura encontró un espíritu hermano. Un abogado, como él, buscaba las bases de una sociedad más justa.
Idea la república de Utopía, isla imaginaria en la que no se conoce la
propiedad privada y se trabaja durante seis horas. Todos los utópicos tienen
la obligación de laborar en menesteres agrícolas. Se adiestran, además, en
un arte de su elección. El oro no tiene ningún valor y no es necesario el
Ejército. Los matrimonios se celebran a prueba y los adulterios se castigan
con la esclavitud. Hay pasajes del libro que pasaron, con toda fidelidad,
a las Ordenanzas: "En Utopía, todos, hombres y mujeres, saben bien el
oficio de labrador. Les es enseñado desde la infancia, ya sea en las escuelas,
por medio de lecciones orales, ya cual si fuera un juego en los campos cercanos a la ciudad. Los niños aprenden, no solamente mirando, sino trabajando ellos real y verdaderamente, con lo que acostumbran sus cuerpos al
288

trabajo" (Utopía, cap. "De los Oficios', pág. 80, Editorial Fama, Barcelona).
Las particularidades de Utopía, que hemos expuesto, bastan para convencernos de las diferencias que median -al lado de las inocultables semejanzas- con los pueblos-hospitales. Don Vasco admite, aunque en reducidas
proporciones, la propiedad privada. Repudia en cambio, sin ninguna excepci6n, la esclavitud. "Las ordenanzas de sus 'hospitales-ciudades' no las
redactó al fundarlos, sino después de bastantes años de experiencia. Es cosa
sabida -escribe Rubén Landa- que en ellas influyó la Utopía de Tomás
Moro; lo que no parece que se ha estudiado todavía es hasta qué punto se
deben también a otras experiencias de siglos: el 'comunismo' de los cristianos
primitivos y de las 6rdenes religiosas antiguas y modernas, la propiedad colectiva de la tierra entre los indios de América y el colectivismo agrario de
los españoles" ( Don V asco de Quiroga, pág. 118, Biografías Gandesa, Ediciones Grijalva 1 México-Barcelona, 1965}. Además -menester es decirloDon Vasco de Quiroga es español. Y como buen español no gusta de quedarse en las utopías. Los ideales hay que llevarlos a la práctica. Y ahí está
el impulso generoso de Don Vasco que aún vive en Michoacán.
Si Don V asco viviese en nuestros días, estoy seguro de que vería, con máxima estimación intelectual y con viva simpatía, el noble intento de Gustavo
Thils -Doctor y Maestro en Teología, Profesor de la Universidad de Lovaina- de construir una "Teología de las Realidades Terrenas". Porque
Don Vas-ca de Quiroga sabía, indubitablemente, que nuestra religión repercute, con sus doctrinas, en el orden del mundo y de la civilizaci6n. Toda
su vida está destinada a proyectar el evangelio en el mundo. Por eso me
parece radicalmente falsa la teoría, sustentada por Rubén Landa, de que
Don Vasco aceptó, como buen político, el Obispado de Michoacán que le
ofrecieron. Oigamos lo que nos dice el biógrafo español: "Tampoco esta
vez parece que él pretendió el puesto: le pidieron que lo ocupase. Mas
tampoco esta vez debi6 hacer un sacrificio, sino tener una satisfacción. No
de hombre vanidoso, sí de buen político. Lo era en el mejor sentido de
la palabra. Se ha dicho que la característica del político es que busca el
poder. Es verdad que sin éste le es imposible realizar su obra, que es gobernar. Sin embargo, para el buen político el poder es sólo un medio: su
verdadero fin es la justicia. Don Vasco vio que el nuevo cargo pondría en
sus manos más poder para ensanchar su obra de justicia con los indios, para
edificar (palabra que emplea repetidamente), no para destruir; para su
mejora material y moral; él emplea la expresi6n "policía mixta", es decir,
política y espiritual" (Opus cit., pág. 187). Cabe objetar: 1). Don Vasco
nunca buscó el poder; 2). Advirtió las limitaciones de la justicia humana
y puso su vida al servicio de la caridad; 3) . La acrisolada honestidad intelectual de Don Vasco le hubiese impedido convertirse en sacerdote y obispo

289
Hl9

�de no haber tenido una fundamental vocación de "horno religiosus". Lo
que acontece es que Don Vasco sabía, como pocos en su tiempo, que la
vida cristiana es «ante todo teocéntrica; pero no se desprende de la tierra"
(G. Thils). El imperio de Jesús lo abarca todo: El Colegio de San Nicolás,
Jos oficios de los indios, los pueblos-ho pitales. Sólo un ascetismo e,xcesivamente rígido e individualista hubiese llevado a Don Vasco a separarse del
mundo, de su mundo mexicano. Supo distinguir siempre lo que en el mundo es de Cristo y lo que es del Anticristo. Como buen pastor de almas,
preparaba, con todo ahínco, el segundo advenimiento del Señor. ¿Acaso
no se dice, en la oración del Padre Nuestro "venga a nos el tu reino; hágase
tu voluntad así en la tierra como en el cielo"? La actividad reglada de los
pueblos-ho pitales prolongaba, olamente, la acción providencial de Dios. Don
Vasco de Quiroga hubiera podido hacer suyas, medulannente suyas, estas palabras de Gustavo Thils: "Reducir a la unidad el dualismo que separa al
mundo de Dios; restablecer una armonía nueva y sana entre Cristo y la humanidad; restaurar la unión de la religión con la vida, éste parece ser el
significado primero y fundamental de la labor llevada a cabo en nuestros
tiempos en busca de una teología de las realidades terrenas". (Teología de
las Realidades Terrenas, tomo I, pág. 27, Ediciones Desclée, de Brouwer).
En 1538, el licenciado Quiroga fue consagrado obispo por fray Juan de
Zumárraga. El mismo día se le promueve sucesivamente, por todos los grados, desde la tonsura hasta el sacerdocio. Igual cosa había sucedido en Milán ( siglo IV) con otro togado ilustre: San Ambrosio. Humildemente nos
lo refiere el propio Don Vasco: "A mí, inútil y enteramente inhábil para
la ejecución de tan grande empresa; a mí, que no sabía manejar el remo,
me eligieron primer obispo de la ciudad Michoacana. Y así sucedió que
antes que aprender, empecé a enseñar, tal como de sí. mismos decían, lamentándose, el Padre Ambrosio y Agustín". Como Obispo, Don Vasco es
arquetipo de sencillez, pobreza y trabajo. Ama entrañablemente a los indios: "gente de tal calidad y propiedad, a quien es más propio, fácil y natural lo bueno y perfecto de nuestra religión cristiana que no lo imperfecto
de ella'. Pero como buen realista, no deja de advertir los defectos de los
indios y nunca cae en las exageraciones de Fray Bartolomé de las Casas.
Erige canónicamente su Iglesia catedral, funda innumerables parroquias y
predica basta su muerte. Fe, caridad, amor particular a los indios; religiosidad y piedad; prudencia justicia, fortaleza y templanza; humildad y pobreza son virtudes que po eía Don Vasco, al decir de sus biógrafo , en grado
eminente. El seráfico fray Juan de Zumárraga, no vacila en dirigirse al
Consejo de Indias en estos términos: "De la elección de S. M. hizo en la
persona del Lic. Quiroga para Mechoacán ( que le puedo bien llamar dichoso) tengo cierto y siento con muchos que ha sido una de las más acer-

290

tadas que Su Majestad ha hecho en estas partes para llevar indios al paraíso,
que creo que Su Majestad pretende más esto que el oro y plata. Porque
cree que el amor visceral que este buen hombre les muestra, el cual prueba
bien con las obras y beneficios que de continuo les hace y con tanto ánimo
y perseverancia, que nos hace ventaja a los prelados de acá. Y como éste
sea lo principal en que el Vicario de Cristo fue examinado para se le dar
prelacía y ser la cosa que a estos pobres naturales más atrás a las cosas de
nuestra Fe y que siendo oidor gasta cuanto su Majestad le manda dar de salario a no tener un real y vender su vestidos para proveer a las congregaciones cristianas que tiene en dos ho pitales: el uno cabe esta ciudad y el
otro en Mechoacán, haciéndoles casas repartidas a su costa y comprándoles
tierras y ovejas con que se puedan sustentar; de creer es que cuando se viere
pastor con sus ovejas lo hará harto mejor, aunque no sé otro que le iguale
en esta tierra. Y para mí es harta reprensión y téngolo dicho y por averiguado que nos ha de hacer vergüenza a los obispos de acá, principalmente
a los frailes" (Apud. M . Cueva, Documentos Inéditos del Siglo XVI, México, 1914). o cabe mayor elogio. Y no se equivocó Fray Juan de Zurnárraga, porque el Oidor quedó sublimado en el Obispo.
Hacia el afio 1540, es lo más probable, el Obispo Quiroga fundó el Colegio de San icolás. No se trata tan sólo de uno de los primeros y más
Hustres centros de enseñanza de nivel universitario creado en América, sino
de un anticipo genial de los futuros seminarios, cuya fundación ordenó,
veintitrés años después, el Concilio de Trento. Encarga que "se enseñe y
lea la doctrina cristiana e moral dicha y el leer y escribir, a todos los hijos
de los naturales que vayan allí a oír y a deprender nuestra lengua, y a enseñar a los de nuestra nación la suya, que los colegiales sepan también". Se
le acusa - ¡ hay acusaciones que honran!- "que ordena a mancebos. . . criados entre los pechos de las indias". Se le dice en cédula de 1560: "ordenáis
a muchos mestizos y a otras personas nacidas en esta tierra". Dispuso Don
Vasco que los catedráticos deberían tener grado universitario en alguno de
los dos derechos o en teología. Y en su testamento estableció normas de organización académica y disposiciones de carácter económico para la subsistencia del Colegio de San Nicolás.
A la edad de noventa y cinco años muere Don Vasco, apaciblemente, en
Uruapan, el miér oles 14 de marzo de 1565. Cabalgando en una mula había emprendido, desde Pátzcuaro, el último viaje. Acaso presintiera su muerte. Acababa de hacer su testamento. El joven anciano estaba dispuesto a
emprender un nuevo viaje, del brazo de la aurora, Su último mensaje podría
ser el mismo de Job: Post tenebras spero lucem, después de las tinieblas espero la luz.
291

�Lo genumo, lo típico de la Hispanidad actuante de Don Vasco es el haber infundido y cmporado en el encuadre hispánico, tanto la sangre como
las peculiaridades y excelencias aborígenes. No hay que confundir la HiSpanidad con la españolidad. Con la palabra Hispanidad --debida al R. P.
Zacarías Vizcarra- se ha querido .indicar una comunidad de pueblos -primordialmente moral y no racial- con un mismo estilo de vida y con análoga actitud ante la muerte. Comulgamos, no por la biología, sino por el
Espíritu. Por historia y por espíritu, la Hispanidad tiene por rasgos fundamentales: el catolicismo, la jerarquía y la hermandad. Catolicismo como
unidad y empresa universal. Jerarquía de valoración como meta de la vida
espiritual, cultural y material. Hermandad como reconocimiento de la igualdad esencial de los hombres en el espíritu; e igualdad frente a la grac~
divina, en cuanto todos tenemos capacidad para salvar nuestra alma. Cabe
recordar estos principios, en el cuarto centenario de la muerte de uno de
los más preclaros forjadores de la Hispanidad como realidad humana, y no
como simple retórica.
Nuestros tiempos han ido formando un verdadero culto de la vida. De
tanto buscar las fáciles satisfacciones y el "confort ' a todo precio, se ha
desembocado en un simple "spleen" sentimental, en un terrible hastío de la
vida. En medio de esta confusión moral y política, contemplemos una vez
más a Don Vasco de Quiroga. Respetable siempre por su lucha denodada
por la justicia, digno de admiraci6n por su inagotable caridad, es noble, es
digno, es idealista, esforzado, desinteresado, merecedor, en todos los conceptos, de la gratitud del pueblo mexicano. Se entregó, sin reservas ni claudicaciones, a su nobifüima empresa. ¡ Qué importa que su nombre no aparezca
en las placas que escribe la adulación y en los homenajes que ~stan las caravanas del servilismo! Vasco de Quiroga hunde muy hondo sus raíces en
suelo mexicano. Su voz la guardan los bosques, y los vientos, y las campanas... Español por nacimiento y por !)angre, pertenece a México por corazón,
por domicilio y por destino. Nació en Madrigal de las Altas Torres, en
1470. En el ocaso de su vida -un largo ocaso- llegó a nuestro país. Amó
entrañablemente, con voluntad de perfección, a este México nuestro. Y
dej6 su mensaje. Su solución es, en definitiva, la solución del amor y de la
justicia. Nos enseñó a pasar sobre el propio yo, que es el hombre rudimentario; a vencer al hombre egoísta, que todo lo calibra por el interés; a triunfar sobre el yo meticuloso, que se lisonjea con atribuir a la prudencia su
flojedad y su tardanza. Sin negar al bien útil su parte de bondad, supo subordinarle al bien honesto, como medio al fin. Ante la agonfa de un mundo
que está acabando por agotar las consecuencias de estériles cosmovisiones, se
yergue, remozada y auroral, la figura y la obra de Don Vasco de Quiroga.

292

FACTORES ADVERSOS PARA EL DESARROLLO DE LAS
PROVINCIAS INTERNAS EN LOS ÚLTIMOS AAOS
DE LA DOMINACIÓN ESPAROLA *
ISIDRO VIZCAYA CANALES

Tecnol6gico de Monterrey

DIVERsos MEMORIALES presentados a la corona española, crónicas de viajeros,
lo mismo que una abundante correspondencia, parecen indicar que el problema más grave de las Provincias Internas en los últimos años de la dominación española, era el de las continuas depredaciones de los indios bárbaros. También se insiste constantemente en que la más viable solución a
este problema era el impulsar el poblamiento de las mencionadas provincias.

No obstante haberse señalado con frecuencia este problema y haberse hecho las proposiciones adecuadas para promover la migración hacia las despobladas provincias, ningún paso positivo dio el gobierno central para implementar estas medidas.
En este trabajo me propongo apuntar brevemente los factores que evitaban un poblamiento rápido de las Provincias Internas, refiriéndome casi exclusivamente a las de Orienle, y las medidas que con frecuencia se propusieron para corregir este mal.
En el año 1808, las Provincias Internas de Oriente, cuya superficie se
estimaba en 25,464 leguas cuadradas, casi una cuarta parte del México actual, tenían menos de 150,000 habitantes. Texas, la más extensa de las
cuatro, no llegaba a las 3,500 almas.1
• Trabajo presentado al Congre o de Historia del Noreste de México, celebrado en
Monterrey en septiembre de 1971.
' Don. Fernando Navarro y oriega estimaba que el año de 1810, las
ternas de Oriente tenian la siguiente poblac.i6n: Nuevo Reino de
Nuevo Santander 56,715; Coahuila 42,937; y Texas 3,334. Vicente
México a Traués de lor Siglos, II, (México: Ballescá y Compañia,
Ramos Arizpe asignaba en 1811, 70,000 habitantes a Coahuila, 7,000

Provincias InLe6n 43,789;
R.iva Palacio,

a.f.), p. 890.
a Texas, más

293

�o es raro por Jo tanto, que en el año de 1813, don Nemesio Salcedo,
quien fuera comandante general de las Provincias Internas, dijera en la
instrucción que dejaba a su sucesor: "Está muy recomendado por el rey,
como vuestra señoría podrá hacerse cargo, la creación de nuevas poblaciones, así porque estrechadas las distancias de unas a otras, se facilita la comunicación y prospera el comercio y Ja agricultura, como porque es el medio más seguro de dificultar las incursiones de los indios bárbaros, y con tal
conocimiento, no he dispensado medio de fomentar las que a mi ingreso
se hallaban, unas principiadas y otras s6lo en demarcación, verificando la
fundación de la de San Luis de Cordero en Nueva Vizcaya, las de Baján,
Cuatro Ciénegas y Palafox en Coahuila y las de Trinidad y San Marcos en Texas, de las cuales me han originado un ímprobo trabajo las de San Luis, Baján y Cuatro Ciénegas, por la oposición de los propietarios de los terrenos
en que se han erigido". 2
Indicaba en seguida Salcedo " ... que nada es más perjudicial ni nada
se opone con más firmeza y menos justicia a los progresos de las poblaciones
de (las) Provincias Internas, y por consecuencia a su agricultura, al fomento de
las artes y a los adelantos en su pacificación, que las inmensas posesiones
de terrenos que tienen muchos sujetos de su distrito, particularmente los que
se hallan viviendo fuera de las mismas provincias".$
Señalaba el comandante general, que el opositor a la fundación de San
Luis de Cordero había sido don Pedro González Noriega, dueño de las haciendas de la Tarea y Mimbrera, y a la fundación de Baján y Cuatro Ciénegas puso obstáculos el marqués de San Miguel de Aguayo.
Insistía Salcedo en que había disposiciones que prohibían la adquisición
de terrenos considerables por un .individuo, terrenos que quedaban «destinados a la cría de animales, impidiendo la población y dando motivo a la
de 70,000 a Nuevo León y más de 60,000 a uevo Santander. Miguel Ramos Arizpe,
Memoria Sobre el Estado de las l'rovineias Internas de Oriente Prefenlada a las Co,teJ
de Cádiz (M~xico: .Bibli6filos, 1932). Don Melchor úñe-.: de Esquive! dice el año
de 1814 que las cuatro provincias tienen 203,000 habitantes. José Eleuterio Conzález, Ed., Colección dt1 Noticias " Docum11ntos Para la Historia del Estado de Nuevo
León (Monterrey: Tipografía de Antonio Mjer, 1867), p. 349.
• Existe en la sección llamada Ramo Militar del Archivo General del Estado de
Nuevo León un memorial sin título que dice "es copia del original" y fechado en
Saltillo el 19 de abril de 1844. Esta copia está firmada por Juan José Sánchez. El
original según Ja copia está finnada por don Nemesio Sakedo y está fechado en
Chihuahua el 16 de junio de 1813. De aquí en adelante este documento se citará
como lnstrucei6n de don NemtJSio Salcedo y el Archivo General del Estado de Nuevo
Le6n como AG'ENL.

• lnstrucci6n de don Nemesio Salcedo, AGENL.

294

hostilidad de los indios bárbaros', pero que estas disposiciones no se habían
cumplido, por lo que tm•o que expedir varias órdenes a las distintas autoridades para que no se asignaran grandes extensiones de terreno sin su conocimiento y al gobernador de Texas le previno anulara las asignaciones hechas hasta entonces "quedando los terrenos realengos como estaban".•
Este problema de la oposición de los latifundistas al establecimiento de
poblaciones no era nuevo, pues en las memorias que dejó el padre Morfi,
quien treinta y cinco años antes recorriera las Provincias lnternasi enfatiza
sobre esta situación y menciona la oposición del marqués de Aguayo a que
varios vecinos de Monclova se establecieran en un ojo de agua que quedaba
entre Anhelo y Castaños, siendo que era muy necesaria esta población, pues entre los dos puntos mencionados había veintiocho leguas y los indios bárbaros
constantemente causaban muertes enlre los viajeros. 5
Pero no era solamente la oposición de los latifundistas lo que impedía el
poblamiento de las Provincias Internas. El año de 1795, don Félix Calleja,
quien quince años después figuraría tan prominentemente durante la Guerra
de Independencia, se dirigía al rey proponiendo algunos medios para el
fomento de las provincias de Nuevo Santander y Nuevo Reino de León.
"Los más útiles y necesarios", decía, "después de libertarlas de las extorsiones de sus enemigos", refiriéndose a los indios bárbaros, "son en ambas
los que facilitan la extracción de efectos sobrantes e ingreso de los que carecen y necesitan. La salida de los unos fomentará y aumentará su cultivo,
la entrada de los otros hará más barata y cómoda la subsistencia, atraerá
gentes, se mejorarán las que hay con el comercio de ideas y costumbres,
igualmente que con el de efectos, y se adelantarán y aun apurarán todos los
ramos de utilidad, que en el día se descuidan o no se conocen.
"Del aumento de población nacerá su principal defensa, alejará aun sin
pensarlo al enemigo, y aun podrá e&gt;.1enderse por los inmensos terrenos incultos y feraces que median hasta Texas y de allí adelante. La situación
es de las más ventajosas, los productos abundantes y de la mejor especie,
nada les falta, sino el que la benéfica mano del superior gobierno remueva
los ob táculos que impiden su progreso". 6
Por lo tanto una de las principales trabas para el desarrollo de las Provincias Internas era la dificultad para sacar su producción e internar los
' lbid.
• Fray Agusdn dt Morfi, Viaje de Indios )' Diarió del Nuevo México {México,
Bibliófilos Mexicanos, 1935), p. 265.
• FÉLIX CALLEJA, Informe Sobrt la Colonia del Nuevo Santander y Nuevo Reino
de Ltón: J795 (México: José Porrúa e Hijos, Sucs., 1949).

295

�artíc.ulos necesarios para u consumo. Señalaba CaUeja que en Nue\'o Santander hacía quince meses que la mayoría de las poblaciones estaban sin
tabaco, pues no se había podido introducir por lo dificultoso del camino
que cruzaba la Sierra Madre. Proponía para aliviar esta situación el mejoramiento de este camino, entre Tula y Aguayo (hoy Ciudad Victoria). Pero
la verdadera solución para el fomento del intercambio comercial con las
Pmvincias Internas de Oriente estaba en que se autorizara la apertura de un
puerto, pues el verdadero mercado para los productos de las provincias del
norte estaba fuera del país y d grueso de los artículos que requería también
enía del extranjero.
Todo este problema
originaba de que el único puerto autorizado era
Veracruz y todo entraba o salía del país por esta ciudad. Por lo tanto, para
sacar los productos de las Provincias Internas era necesario tr.msportarlos
por tierra largas distancias y lo mismo sucedía con los que se introducían,
aumentando enormemente su costo, no sólo por los fletes excesivos que había que pagar, sino porque estaban sujetos a una serie de alcabalas cuando
pasaban de una provincia a otra.
Menciona Calleja una serie de productos que no se podían sacar porque no aguantaban estos fletes excesivos. Entre éstos cita que sólo en la
provincia de Nuevo Santander habían 111,777 cabezas de ganado mayor y
únicamente se vendian 2,000 al año, cuando debían ser por lo menos 40,000.
Que había igualmente 92,198 yeguas y sólo se extraían 7,500 mulas y 1,000
caballos. Decía más adelante Calleja que en el sur del país lo más que se
llegaba a obtener por las mulas eran 40 pesos par y cambiándolas por artículos muy recargados, que si les permitiese llevarlas a La Habana "podrian triplicar de precio y traer en retorno eiectos que ahora conducen 360
leguas por tierra", que esto beneficiaxía a los dueños de trapiches de allá
"a quienes cuesta cien pesos una mala mula" pudiendo tener una buena
por 60. 7
Proponía Calleja para remediar estos males la apertura de tres puertos,
uno habilitado franco y los otros de sufragáneos de éste. Estos tres puertos
d bían quedar en la d embocadura de cada uno de los grandes ríos: el
Bravo, el Soto la Marina y d Pánuco. Sobre esto decía: "Los tres puertos
tienen ríos navegables por pequeñas embarcaciones, aunque se ignora hasta
qué punto por no estar reconocidos. El del orte parece que lo es hasta Laredo, distante cien leguas del mar", agregando más adelante, "si e6te puerto
quedase sufragáneo del habilitado franco, me parece sería el canal de la

abundancia, población y prosperidad de las cuatro provincias: de Texas,
Coahuila, Nuevo Reino y Colonia".8
En seguida enumeraba Calleja todas las ventajas que se podrían obtener
con la apertura de estos puertos: ''Harían que en toda la costa se formasen marineros y pescadores, los unos después de serlo al comercio, serían útiles a la marina real, los otros surtirían al reino de pescado, untos etc., aprovechando la oportunidad de la excesiva abundancia de sal, cuyos consumos
se aumentarían igualmente que la renta de este ramo.
Las diferentes y exquisitas maderas, la peletería de oso, cíbola, castor y
venado, y acaso la pesca de perlas, tendrían estimación y llegarían a ser
renglones de no pequeña utilidad.
La renta de tabaco aumentaría considerablemente por sus mayores consumos, no habiendo obstáculo que dificultase el buen surtido y disminuiría
de más de la mitad el costo de fletes de 1,000 cajones, que aun en cl día
consumirán las cuatro provincias.
Llevando los tabacos de Orizaba a Veracruz, que sólo dista 14 leguas,
también disminuirán los fletes de 70, que desde la misma se pagan por
ponerlos en México.
Si el superior gobierno resolviese sobre este punto, sería fácil hacer un
exacto cálculo de lo que interesa este ramo, que seguramente es más de
lo que parece y yo expongo".º
Pero al iniciarse el movimiento de Independencia nada se había hecho
por remediar estos males, pues en la memoria que el doctor don Miguel
Ramos Arizpe presentó a las Cortes de Cádiz el año de 1811, vuelve a repetir, pero con mucha vehemencia, las mismas queja que había expuesto
Calleja dieciséis años antes.
"Por todo el opulento reino de México y las vastísimas Provincias Internas", decía Ramos Arizpe, "no hay más puerto libre que el de Veracruz.
Allí se hace el monopolio más escandaloso de todos los efectos de Europa.
Estos en Cádiz son de segunda mano, en Veracruz de tercera, en México,
Querétaro y Zacatecas de cuarta, en la gran feria del Saltillo, donde se reparten cada año para lo interior de las provincias, de quinta, en cada lugar
de éstas a distancia de trescientas y también de quinientas leguas de Veracruz, de sexta. Los efectos han sufrido sobre su valor primitivo los derechos
de extracción para América, de introducción y otros con diferentes nombres
• lbid.

' /bid.

296

' /bid.

297

�en Veracruz, de alcabala allí mismo al vender, de los que se conducen a
México, Querétaro, Zacatecas, etc., alcabala en cada uno de estos Jugare,
donde se habilitan regularmente al fiado los que llevan efectos al Saltillo,
alcabala en el Saltillo y alcabala, por último, en cada uno de lo's lugares
de lo interior de las provincias, exigida con tanta crueldad y tiranía, que
se hace pagar irremisiblemente del retazo de género que un pobre labrador
ha comprado en el Saltillo, para cubrir a su desnuda mujer, y también de
arroz, harina y garbanzo, que lleva para su consumo doméstico. Sufren tam•
bién esos efectos los costosísimos fletes de conducci6n por mar y por tantos
centenares de leguas de tierra. Gana el extranjero, gana el comerciante de
Cádiz, gana el de Veracruz, gana el de México, gana el del Saltillo, y gana
el de cada uno de los lugares interiores, y solamente sufren el horrendo peso
de tantos derechos, de tantas alcabalas, de tantos fletes de mar y tierra, de
tantas y tan enormes ganancias, los infelices y desgraciados consumidores
de las Provincias Intemas".1 º
La solución que proponía Ramos Arizpe era la misma de Calleja. "La
Península" decía "tiene todos sus puertos abiertos para el comercio de cabotaje y eÍ de lo~ puertos abiertos de las islas y América, mas la América
del Norte ha de estar sujeta toda al estrechÍsml.o embudo de Veracruz,
sin poder salir de Tamiahua, Tuxpan, Tampico, Altamira, Soto la Marina,
Brazos de Santiago, San Bernardo y otros puertos, mejores que Veracr:iz,
ningún buque a La Habana y demás islas, ni mucho menos para Espana.
Las Provincias Internas de Oriente tienen sobre su costa los más de tos
puertos y es )a injusticia más escandalosa el tenerlas obligadas a recibir
los gén~ro que entran por Veracruz, con lo recargo que e ha dicho, pudiendo recibirlos en las puertas de su casa, conducirlos en derechura desde
la Península o las islas".11.
Todas estas dificultades y exacciones determinaba en las Provincias Internas una continua escasez de los artículos más esen iales. En el afio de
1809 don Manuel Salcedo, quien hacia po o había tomado posesión orno
gobe~nador de Texas, se asombraba de que los pobladores de esa pro incia
cultivaran la tierra sin los aperos de labranza indispensables y de cómo habían con truido las casas sin contar con artesanos y c6mo muchos sufrían
los rigores del frío y del calor en las casas que habían construido con p~los
y techos de paja y cómo enmedio de su pobreza eran capaces de vestirse

,. RAKos AluZPE, Memoria Sobre el Estado de las Provincia.s Internas de Oriente,

J 17-118.
u Ibid., p. 119.

298

ellos y sus familiares, ya que la provincia no tenia más puerto de entrada
que Veracruz, distante más de quinientas leguas.iz
Cinco años más tarde, don Melchor Núñez de Esquive), quien fuera
administrador e interventor de la renta de tabacos de Nuevo León, y posterionnente secretario de la Junta Gobernadora de la misma provincia,
preparaba para el brigadier don Joaquín de Arredondo, comandante general de las Provincias Internas de Oriente, un memorial en el cual reafirma esta pobreza de los habitantes de su comandancia, pues decía que la
~ayoría sólo se alimentaba con maíz, algún frijol y carne seca, y agregaba que
vivían "con cueros, durmiendo sobre la tierra con una zalea por cama" _u
Precisamente en ese mismo memorial expone Núñez de Esquivel un plan
para aumentar el numerario, tan escaso en las provincias, y poder cubrir
los sueldos de las tropas y demás empleados públicos, que llegaban a 700,000
pesos al año. Este plan consistía básicamente en el que años antes habían
propuesto Calleja y Ramos Arizpe: abrir al comercio los puertos de Soto la
Marina y Barra de antiago en las desembocadura del rio Bravo entablando
relaciones con La Habana, pues el principal artículo de exportaci6n de que
disponían las provincias eran más de 40 mil mulas que tenían rezagadas Tamaulipas y Nuevo León. Sin embargo, consideraba Núñez de Esqwvel, que La
Habana no podría observar un número tan grande de mulas y por lo tanto
proponía algo que entonces era considerado poco menos que una herejía, el
comerciar con un país e:rtranjero. " ...demos pues", decía, "una salida, en
que sin agotar los restos del numerario tan preciso para el trato y comercio
interior, se desahoguen los criaderos de ganados ésta puede ser ( y no hay
otra) el llevar 20 mil mulas a la Luisiana, cuyo valor retome en efectos
útiles y necesarios, digo útiles y necesarios porque de ningún modo se deben
traer los de puro lujo, los cuales, además de ser de mucho costo atrasan las
familias y corrompen las costumbres''.1'
Consideraba Núñez de Esquive} que habría opo ición a este comercio, pues
afirmaba más adelante: "Dirán los de México, Querétaro y Veracruz que
se quebrantan las leyes, que es un delito de estado y levantarán el damor
a los cielos pidiendo un castigo ejemplar, pero yo contestaría a la nembrótica
México, que ella ha sido la causa de la revolución del reino, por más que
lo oculte, que lejos de auxiliar a las provincias internas ha contribuido a
su ruina privándolas de sus propios frutos''. La furia de don Melcbor subía
11
ETTTE LEE BENSON, ed., "A govcmor's Report on Texas in 1809", Southwestern
Historical Quart,rly, vol. LXXI, o. 4, abril de 1968.
u GoNZÁLEZ, cd., Colección de Noticias )' Docurruntos, 349-350.
u Ibid., 350-351.

299

�de Veracruz, pues decía que
d e tono cuand o se refería a los "monopolistas"
. "
.
b· d
la entrada era demasiado pequeña para servi.r al remo y estar u ica a en
parte incapaz de ser útil a todo, le ha hecho enfermar y mantener sus extremas fl acos y d e'b.1les • Ese
- comercio marítimo que
. .no conoce• otra regla
1
ue el egoísmo, sólo recibe plata y oro. Las provincias ?e. One_nte no _e
q roducen, no le (s) puede venir de México, asi _le ( s) ~ra un~s1ble seguir
~ . ro tan dañoso que las va a paralizar ademas que digan ~orno h'."1 tratad~ a sus hermanos internos, cuál ha sido su buena fe y que ventaJas han

1 d ,, 1.5

proporcionado a esos miserables encarce a os .

Parte Arredondo era del mismo pensamiento, pues_ cscnb1endo a
' "Vuestra excelencia conoce muy b.ien que M'exico y Veracruz
d
.
Espana, ec'a·
1 •
•
•
I
de la serv1dumhan sido son antípodas de las Provincias nternas, porque
. . .,
.y .
,
ende su lu ·o" Volvía a proponer la hab1htac1on de
bre y 1msena de _estas P
. dJ · edidas incluso la total independencia
la Barra de Santiago Y otra sene e m
'
• • t UI
de las Provincias Internas de 1 virrema o.
Por

SU

~

Y~e:~
:;tr~ic;:~::

Poco tiempo después, México se convierte en p~ independiente.
l
.6 se hicieron diversos planes para lilpulsar el poblarru
~r::as~ d::;~~~da provincia de ~exas_: el_ estabable1cerdc~o e~la
. .6
r mar pero la s1tuac1on mest e e pais

LI AJE, MISERIA Y PORVENIR DE LA HISTORIA LOCAL*

. .

::::;:~/
ia falta de poblaci6~ seríaM~? d~ los ¿ª::~;~:s d;:::::;
rían que, pocos años después, perdiera exico a m
Internas de Oriente.

PROFR.

Luis

GoNZÁLEZ

El Colegio de México

Y A ES TIEMPO de que la historia local lance su grito de independe,icia. Ya
lo han hecho algunas hermanas. Lo hizo Ja biografía hasta el grado de quedar en malos términos con la historia y en buenas relaciones con la literatura. La microhistoria puede hacer también vida aparte de su matriz, e
incluso unirse más a una de las tía ; quizá a la geografía humana. Entre
la historia y la microhistoria se ahondan cada vez más las diferencias. "Los
principios de la historia local -escribe Paul Leuillfot- son autónomos y aun
opuestos a los de una historia general en sentido escolástico y universitario".
Aparte, los historiadores de la maxihistoria ven con olímpico desprecio a los
miniliistoriadores, y en lugar de ayudarlos, los obstaculizan. No comprenden
las metas y los métodos de los gambusinos del detalle, en buena medida porque éstos no se han hecho conscientes de sus metas y métodos peculiares.
La microhistoria nace del corazón y no de la cabeza como la macrohistoria. Los autores de aquélla suelen ser más emotivos que los de ésta. El
microhistoriador se acerca a su objeto más por simpatía o por antipatía que
por el mero afán de saber; su madera es más de poeta que de científico.
En la microhistoria se confunde más que en cualquier otro tipo historiográfico el sujeto y el objeto) el ser que se expresa, el ente expre ado y el
ser comprensivo. Quien la describe suele ser parte de la materia descrita,
y quien la lee lo mismo. Admite la mano del investigador extraño a condición de que se identifique con su objeto; se deja leer por el gringo siempre
y cuando la sienta suya. Por naturaleza es una forma de comunicación de
circuito corto, como la genealogía.
Según el célebre dicho de Benedeto Croce, toda historia es historia con-

!bid., 352-353.T _ _,:_Lbal •
d sep•:a-bre de 18l4. Citado
29 Monterrey 7 e
,.....u
A.rredondo a =.,. , num.
'
'
L • ¡ XIX (Sevilla: Escuela
. N
Garcia Las Prouineias Internas en e s1g o
.
por LUlS avarro
•.
8
de Estudios Hispano-Amencanos, 1965)' p. 11 .
u
u

* Trabajo presentado al Congreso de Historia del Noreste de México, celebrado en
Monterrey en septiembre de 1971.
301

300

�temporánea porque la búsqueda de las acciones humanas del pasado nace
de requerimientos de la vida práctica actual. Con todo, en ninguna investigación histórica la presencia del presente es tan clara como en la historia
menuda. Ésta es hija incondicional de los problemas contemporáneos, de
las preocupaciones de hoy, de los requerimientos económicos, poüticos, sociales e intelectuales de cada pequeña comunidad humana. La historia local
es historia actual que se proyecta sobre el futuro; es por lo mismo, la historia
para la acción por excelencia; la historia hecha y leída por sentimentales sí,
pero por sentimentales activos, como los "apasionados" de la clasificación
de Le Senne.
E1 espacio geográfico de la historia universal es obra de la naturale-.za,
es la bola de billar denominada mundo. El espacio de la historia continental no es menos físico. El espacio de la historia nacional lo determinan convenios y guerras confonne a vagas razones de Estado. El espacio de la historia
local ti.ene límites poco precisos y muy cambiantes, oriundos del sentimiento y
de la acción. Según Unamuno se contrae a ''la patria ya no chica slno menos que
chica, la que podemos abarcar de una mirada, como se puede abarcar Bilbao
desde muchas alturas"; de hecho la que sentimos vivamente y en la que trabajamos codo con codo. Puede ser un edificio -El Colegio de México, el Instituto
Tecnológico de Monterrey, la Casa de Moneda, la casa de estudiantes de doña
Julieta-; un barrio-la cohetera en Herm.osillo, Tepito en la ciudad de México-; una colonia dispersa en una urbe -los arandenses de la capital, los josefinos de Los Angeles-; un pueblo o una villa -El Llano, San Miguel Allende,
Zinapécuaro-; una ciudad monovalente -el puerto de Veracruz, Acapulco,
Monterrey-; un municipio de módicas proporciones -Yuriria, Silao-; una
pequeña región -La Laguna, el valle de Tecomán, la cañada Tarasca-;
una porción de tierra más o menos chica, continua o discontinua, pero siempre aceptada como la "aromosa tierruca" o el lugar donde trabajo.
Las demás historias, aunque tengan contornos geográficos precisos, pueden callar sin mayores trastornos el escenario de las acciones relatadas. Una
hlsto1ia local es difícilmente concebible si no la precede o acompaña la descripción del paisaje. La historia local es casi siempre geohistoria; es difícil
y no es deseable arrancarla de su residencia, de la infraestructura apenas
cambiante que es la geografía, de la vida de tiempo lentísimo que nutre y
sobre la que reposan estructuras sociales, económicas y culturales y acontecimientos de toda índole. La minihistoria sólo se entiende si parte de la vida
natural. La ma.xfüistoria puede partir de los sucesos de duración media Y
quedarse en ellos como lo hacen las historias económica y social. La mini-

302

historia, que se desprende del tempo lentísimo de la geografía, desemboca,
casi sin pasar por el tempo moderato de las estructuras en el tempo rapidísimo de la anécdota.
La historia local no desdeña el hecho efímero y menudo. Mientras las otras
especies del género seleccionan los sucesos trascendentes e influyentes, y en
menor escala los típicos, la microhistoria se inclina por la tipicidad; gusta
de lo cotidiano. Hechos de escaso bulto y renombre: hechos que no levantan
polvareda; hechos de la vida diaria: nacimientos, matrimonios, muerte, enfermedades, tareas agricolas, artesanías, comercio al menudeo, solaces, ferias,
delitos del orden común, alcoholismo creencias y prácticas religiosas, supersticiones, folklore en suma. Conductas, ideas, creencias y actitudes que caracterizan una comunidad pequeña, que permiten emparentarla o distinguirla,
que ayudan a establecer 'su originalidad, su individualidad, su misión y destino singulares" y al mismo tiempo su parecido con otras comunidades o
con la sociedad que la engloba. Los historiadores localistas recogen las menudencias que los sabios pedantes tiran con enfado.
La gran historia trabaja, según modas e ideologías, con individuos de nariz levantada (reyes, presidentes, conquistadores, grandes asesinos, cortesanos,
santos, sabios y artistas de reconocido prestigio) o con masas ( los agricultores, los obreros, la clase media la burguesía la noblezai) o con ficciones
( el Estado, la nación, el espíritu tal). En cambio, los protagonistas de la
pequeña historia son generalmente individuos del pueblo raso; o si se quiere
de la élite local que difiere muy poco de la masa local. La microhistoria
es el relato individualizado de los humildes, de los vecinos que rara vez aparecen en la sección social de los periódicos y quizá nunca en la sección política o en la sección económica.
El campo de estudio de la microhistoria es muy distinto al campo de
estudio de la historia a secas. Los métodos de las dos historias son también
muy diferentes. En la macrohisto.ria el camino está perfectamente trazado.
Los macrohistoriadores van a su objeto y a su público por supercarretera.
En la historia menuda no existe el camino; el microhlstoriador caminando
hace el camino. Por regla general, el macrohistoriador antes de emprender
la marcha hacia las fuentes de conocimiento histórico se arma de esquemas,
hipótesis de trabajo, modelos y ayudantes; el micro sale a la brega con un
plumero, un mínimo de ideas previas o hipótesis y el corazón abierto de par
en par. Aquél irrumpe en bibliotecas y archivos bien acondicionados; éste
cae en verdaderas mazmorras, en sótanos público o privados, en el cuarto de
los tiliches. Aquél no suele padecer por la penuria, la dispersión, lo poquito
de los documentos; éste sabe que la vida local rara vez deja abundantes huellas; rara vez se juntan esas huellas en fondos catalogados, y rara vez dan

303

�infoonación copiosa. Aquél hace su libro sin necesidad de salir a la inte~perie · éste necesita recorrer a pie, una Y otra vez, la sede de s~ asunto Y visitar 'y entrevistar a los lugareños; no puede escapar, según opina Lawrence
1
Stone, de la inspección de ojos del terreno y su gent~. ~as fuentes de a
· h'1stona
· no son las mismas fuentes de la macrohislona.
micro
La crítica y la interpretación de las pruebas microhistoriográfic?s no cuentan con un código de normas hechas, de poco le sirve la precepuva d~ Lan·
s · bo Aquí a}•udan la malicia y. la simpatía
del erudito, la
g101s y e1yno s.
.
1 · di{ nte
capacidad detectivesca y la capacidad amatona, la lucidez de ~ ere
d l amante Tampoco hay muchas recetas establecidas para
y 1a ceguera e
·
.ó la h · t · }
explicar y componer. Por su mayor reafümo de concrec1 n,
1s ona ~cal se inclina a la explicación teleológica, pero acude con mucha fr cu:nc1a
. ·,
causas eficientes· Al mismo tiempo cree .que las acCiones
a 1a expl1caeton por
•al E
son hijas de los proyectos de los actores y del_ me?io geográfi~o Y sOCI • n
cuanto a las arquitecturas adecuadas a la h1stona local, me1or callarse.
' e1 dich~ de
Toda historia debe ser una resurrección del pasado, segun
Michelet· pero en ninguna es tan urgente ese deber como en 1? micro:
· 'por 1o m·lSIDo ni se adecúa a una arquitectura prefabricada,
histona.
, .
. ni.
· d'
la hora de la redacción de los recursos arttshcos, v1vipuede preSCin 11' en
.
',
, ,
d 1 li
. d
La hi'storia local como la b1ograf1a, esta mas cerca e a tera{1ca
ores.
'
his
·
ta
1
tura que las otras especies, ya porque la resurre~ción de a . to1:a concre
exige un tratamiento literario, ya porque la clientela del histonador local
es alérgica a la aridez acostumbrada por los hlstoriadores contemporáneos.
En suma, la microhistoria es muy distinta de_ 1~ historia. a ~as por su
mayo r grado de emotividad, actualismo, geograhclSDlo, parti~ul~smo ~ ~.
6di
anbtativa y c1ent1tención artística y por ser menos formalista, met ca, ~u
.
.
balbuciente
y
un
arte
b1en
fica. Se trata d e una c1enc1a
, . desarrollado con
larga, larguísima tradición en todo el mundo y en Me,aco.

•
, d la historia local entre nosotros se remonta a la época preL A TRADlCION
e
• ,
M
n la Meso. , .
C
h
:..+~ don Wigberto Junenez
areno e
h1spamca
orno 1O a v~"'
· 1 N t
, . ·
.
· ta "sólo existía la historia parroquia • ues ros
1
amcnca anterior a ª conqws
.
l' idas o en c6. d' gen as carecían del concepto de Histona General y en ap
ch
:c:s consignaban sucesos relativos a su comunidad, rebasando este ,estrc o
'l
do se trataba de conquista.S efectuadas en lugares mas o memarco so o cuan
'd d d d pro.
d se aludía a lejanos puntos de parb. a e on e
nos distantes, o cuan o
.
.
· ·empre
cedían algunos inmigrantes. La historia precolomblllll es, pues, casi s1
'

En la época colonial, aunque no fue la especie predominante, la historia
local se diversificó, tuvo mejores fuentes de información y adquirió recursos
expresivos ignorados antes de la llegada de lo españoles. En tres ocasiones
la Corona alentó esas casi historias llamadas relaciones historicogcográficas.
En los siglos XVI y XVII florecieron las crónicas conventuales y en el siglo
XVIII empezó a cundir el interés por la vida urbana que en esa centuria
se dio un estirón fuerte. Aparece la historizació11 de ciudades como Puebla,
Zaca tecas y Durango.
Las guerras de independencia no fueron propicias para la microhistoria.
En cambio, el primer momento de la vida independiente patrocinó "noticias
geográficas y estadísticas"• parecidas a las viejas relaciones historicogeográficas. Hacia 1833 México sale de una etapa de euforia nacionalista y se inscribe en un período ásperam •nte localista. Se vive en plena disociación, en
la lucha de las partes contra el todo, en el mero auge de lo local y comarcano. Por un lado, la atmósfera es propicia para los trabajos históricos de
comunidades y comarcas; por otro, la tormenta sin fin deja poco tiempo
y poca paz para las tareas de desenterrar papeles viejos. Como quiera, durante la matanza de todos contra todos se hicieron algunas obras ejemplares:
los Apuntes hist6ricos de la heroica ciudad de Veracruz, de Miguel Lerdo
de Tejada; las Noticias de Durango, de José Fernando Ramírez; el Diccionario hist6rico de Yucatán, de Jerónimo del Castillo, y las Noticias para formar la historia y la estadística del obispado de Michoacán, del canónigo
José Guadalupe Romero.
Desde mediados del siglo XIX "las invasiones extranjeras y la presencia
de un vecino todopodero o" habían robustecido en los jóvenes de la aristocracia
y la mesocracia de las ciudades mexicanas, un nacionalismo desconfiado, a
la defensiva, triste y proselitista. AqueUa gente, al asumir plenamente el poder, después de sepultar al cosmopolita Ma;,.,.'Úniliano de Habsburgo y el
ranchero Tomás Mejía, hizo lo indecible por robustecer el nacionalismo;
propició la historia nacional y le hizo el feo a las historias estatal y local.
Como reacción, los gobiernos locales las patrocinaron, y en tiempos de don
Porfirio el número de libros históricos subnacionales no bajó de cien; los
más de historia de los Estados, pero alrededor de treinta de índole local
por el e pacio a que se refieren, que no siempre por las metas y los métodos.
La difusión del positivismo no podía ser provechoso para la microhistoria,
más próxima al arte que a la ciencia.
La Re olución Mexicana durante su etapa destructiva, de 1910 a 1940,
fue tan nacionalista como la Reforma pero los revolucionarios, en su mayoría campesinos, defendieron la tesis de que se podía ser patriota sin dejar
de ser Iocalista. Se convirtió en virtud lo que fuera vicio: 'la adhesión calu-

'microhistoria' ."

305
304

fü()

�rosa a la tierra nativa". Alfonso de Alba obsetva que aun los más uni.versalistas de nuestros intelectuales revolucionarios se dejaron atraer por el colorido loca1. Como Ram6n López VeJarde, que empequeñeció a la capital
"ojerosa y pintada" y puso por las nubes a su Jerez natal, muchos poetas
y novelistas le hicieron "comerciales" a la existencia trivial y pueblerina. Los
hombres de letras, no los del gremio de la historia. Los de más nota entre
éstos nadaron en otras corrientes: el indigenismo, el colonialismo, el hispanoamericanismo. Sin embargo, en los primeros veinte años de época revolucionaria salieron a la luz más libros de microhistoria que en los cuarenta
años de la era liberal. Yo conté para el período 1911-1940, 148 libros de
historia regional y local; el 57% caen en la categoría de historia de los Estados, y 43% de historias locales. Las más de éstas historian a ciudades
de fuste. Los temas políticos siguen predominando. También abundan las
monografías enciclopédicas. Irrumpen con fuerza dos nuevos modos de microhistoria: la etnohistoria que echa a retozar don Manuel Gamio, y la historia
lugareña del arte, lanzada por un sentimental trotamundos, por don Manuel
Toussaint.
El nacionalismo mexicano es otro desde 1940. Se ha vuelto más popular
y también más aguado y tibio. Ya no profesa odios vigorosos contra lo extranjero y ve lo lugareño con indiferencia. Después de todo, se aproxima el
fin de las desigualdades locales. El patriotiSIIlO local amengua. La nostalgia por la vida que se escurre mueve el interés de muchos. De 1941 a 1970
aparecieron alrededor de trescientas historias de tema regional y parroquial;
esto es, diez por año, el doble de las publicadas durante la Revolución y el
triple de las que produjo el Porfirismo. Las historias locales han aventajado
en número a las de asunto 1-egional. Va de salida la moda de hacer historias
de los Estados. El 60% de la producción reciente es parroquial. Todavía
más: crece la cifra de libros microhist6ricos que toman como asunto ciudades chicas y pueblos. Otra buena noticia: ya muchos Estado tienen animadores entusiastas -y a veces, además de entusiastas, muy profesionales-de la historia localista. Así en el Estado de México1 Mario Colín; en Veracruz, Leonardo Pasquel; en Nuevo León, Israel Cavazos; en Jalisco, José Ramírez Flores, etc., etc. Como quiera, la historia local no ha alcaru:ado su máxima estatura. Ahora se enfrenta a muchos problemas, a variados obstáculos,
a serias lesiones.

•
LA

de la microhistoria mexicana es múltiple. Hay problemas
en autores, lectores, asuntos y métodos. Aunque se dan muy ilustres excepciones, por regla general el sacerdocio de la microhistoria es de dos especies:
la amatew- pueblerina y la profesional capitalina. Los de la especie amateur
CRISIS ACTUAL

carecen de fonnación historiográfica, no cuentan con auxilios institucionales
están _en mala situación económica, dedican los ratos perdidos a Clío, vi~
ven aislados del mundo intelectual, desconocen las nuevas corrientes de
metodología, van a la zaga, muy a la zaga; están fuera de onda, completamente out. U na de sus virtudes es la de carecer del vicio del profesioua,.
Hsmo;_ otra, su vocación por el tema. Los microhistoriadores de la especie
profeSJonal ~en~ralmente .son meras máquinas hacedoras de libros de tijera
y engrudo; mdiferentes a la vida menuda que pretenden historiar sin cariño por su objeto de estudio. Ni los vocados sin oficio, ni los profesionales
sin vocación pueden prestar buenos servicios a la minihistoria.
El lectorio y el auditorio de los historiadores localistas sigue siendo teducido, pobre y espontáneo. En el círculo académico las microhístorias gozan
de poca estima. Los críticos rara vez les conceden un rato de atención. El
gran públi~o no sabe de su existencia. Circulan entre amigos. Muy pocas
veces trascienden las fronteras de su terruño, y ni siquiera en éste llegan
muy allá. No cumplen la función para la que fueron escritas. No despiertan la conciencia histórica de los lugareños ni les permiten resolver los
problemas prácticos locales. No alcanzan a los activos y no se puede pretender que generen acción. No se imponen como textos en las escuelas, y
de nada le servirán a esos futuros trabajadores que son los educandos. Vienen
casi ~el vacío y caen en el vacío. Ni siquiera pasan, como diría don Arturo
Amáiz Y Freg, de la tumba de los archivos a la tumba de las bibliotecas
porque las más no provienen de aquéllos y sólo las menos son recogidas en
las bodegas bíblicas.
En los últimos años el esfuerzo heurístico de los rruq,ohistoriadores ha aumentado. El uso de fuentes primarias es del dominio común. Sin embargo
lo conseguido está muy lejos de la meta ideal. Todavía se anda a tienta/
todavía la microhistoria se hace más con conjeturas que con pruebas.
razón es clara: los investigadores provincianos difícilmente logran acceder
a las pruebas. ¿ Quién no reconoce la pobreza y mal funcionamiento de
las bibliotecas públicas? ¿ Quién ignora el desorden de nuestros archivos?
La mayoría de las fuentes de la historia local no ha sido recogida aún en
los repositorios públicos. Muchas han sido sustraídas por bibliómanos y maniacos de los papeles viejos de los mal custodiados archivos y bibliotecas.
Otras han sido entregadas al fuego o vendidas para servir de papel de envoltura. La situación provincial de los depósitos de fuentes suele ser tan mala
que más de alguno considera salvadora la emigración de nuestros testimonios
hacia los Estados Unidos.

L;

Sobre la dificultad de allegarse fuentes para la historia local se podría decir mucho. Sin duda lo dirá una de las máximas autoridades en la materia

'

306

307

�don Antonio Pompa y Pompa. obre el mal uso que en la mayoría de lo
casos se hace de las escasas fuentes accesibles, baste decir que la crítica documental está en pañales. De hecho todas las operaciones del análisis hist6rico dejan mucho que desear. No tenemos detecti es de la historia; nos
faltan heurísticos, críticos y hermenéuticos; hay muy pocos cultivadores de
l:;i.s ciencias auxiliares. Por ausencia de asistentes el historiador local se ve
obligado a con ertirsc en hombre orquesta y naturalmente falla en el uso de
algunos instrumentos; fallaría aunque no fuera, como lo es casi siempre, un
impreparado.
Por diletantismo, por dificultad de reunir fuentes, por escasez de colaboraci6n, la temática de la historia local sigue siendo tan estrecha. Como la
fachada de las vidas política y religiosa produee documentación numerosa y
asequible, nuestra historia parroquial sigue adicta a los sucesos políticos y
religiosos externos. Como el historiador parroquial generalmente es un empleado de Ja autoridad civil o de la autoridad religiosa o de la autoridad
económica, o de las tres acostumbra hacer chorizos de semblanzas prosopopéyicas de sus patrocinadores y de los parientes de sus patrocinadores. La
mayoría de la historia local calla casi siempre los aspectos más significativos
de la vida lugareña; esto es, las facetas distintivas y más necesitadas por la
acción.
De las muchas debilidades del conjunto de nuestra historiografía parroquial quizá las más notorias son las arquitectónicas y estilísticas. La manera
como nuestros erudito locales suelen di tribuir el fruto de sus investigaciones
está muy lejos de la arquitectura funcional.
i la forma de efemérides, ni
el orden alfabético de asuntos, ni las colecciones de estampas y episodios,
ni las escuetas narraciones cronológicas son los moldes más apropiados para recrear la vida local. Otra cara repelente de esa hi toriografía -y no
privativa de ella- es la prosa solemne, esdrújula, camp; la prosa más alejada del modo como habla el común de la gente; la prosa menos expresiva
de las comunidades reseñadas; la prosa mortífera no vivificadora.
Aunque la hi toria local tiene una larga, y a veces luminosa, tradición;
aunque es, por su número, uno de los fragmentos mayores de toda la historiografía mexicana por sus muchas deficiencias sólo esporádicamente puede servir de ejemplo a la historiografía local del futuro. En este caso urge
más que en otros abrin;c a una "nueva historia", darle la espalda a la tradición, huir de lo hecho. Hay que pensar en una "nueva historia local" que
no sea copia y plagio de ninguna otra, ni de la tradicional nuestra ni de la
que se estila ahora en los países de arrollados. La "nueva historia local"
mexicana debe inspirarse únicamente en nuestras posibilidades y nuestras

308

urgencias· o mejor dicho en las posibilidades y necesidades de cada miniregión.

•
EL PORVENIR de la historia local puede ser muy halagüeño. Hay tela de
donde cort~. Es posible tener a corto plazo un buen equipo de sastres cortadores. EX1stcn muchas mieses espléndidas todavía sin operarios. Son cada
v~ más, l~s deseosos de oír el mensaje, la buena nueva, de la historiografía
microscop1ca. El futuro que se vishunbra e vigoroso porque las oportunidades
actuales son espléndidas.

Quizá por ser un país en vías de desarrollo, quizá por mantenerse disímbolo a pesar de los fuerzos igualadores de la modernización, quizá porque su historia nacional es sólo piel y sus entrañas son particw-alistas quizá
por la supervivencia de los amores al terruño, México es particuJa~ente
proclive a la historiografía menuda. El camino natural de la ciencia histórica
mexicana es localista. Los otros caminos han sido impuestos por el poder
la imitación extranjerizante, la moda y la pedantería universitaria. Mucho~
jóvenes aspirantes a convertirse en historiadores confiesan que su mayor interés re ide en reconstruir la vida del corto pedazo de tierra y de la pequeña
comunidad a la que aman, de donde provienen donde muchas veces laboran. Son los profesores, los poderes político, económico y religioso, la costumbre pop, las academias, los cenáculos los que los apartan de su vocación
e pontánea.
La curiosidad hi tórica se dirige hacia la vida local porque ésta, en México es de una riqueza inconmensurable para la emoción, el pensamiento
y la moción. Los temas atractivo , los temas en busca de autor se cuentan
por millares. Entre los muchísimos que se podrían citar me permito ofrecer
en seguida los primeros que me vienen al recuerdo: una de tantas haciendas
de autoconsumo, alguna vieja hacienda lucrativa, la modernas haciendas agrícolas de los Cusi en la Tierra Caliente de Michoacán, algún latifundio pecuario del Norte, alguna hacienda pulguera de la regi6n central,
una comunidad prehispánica que haya logrado escapar a la transcuJturación
española, una comunidad indígena semitransculturada, una f undaci6n hispánica, un pueblo marginado, un pueblo de paso, un puerto interior un
puerto exterior, una villa de feria una sociedad involucionaría como la de
YucaFm a raíz de la guerra de castas, un conglomerado de aspiraciones milenaristas como el de la Cruz de Palo en la sierra-costa de Michoacán al'
guna tribu todavía peregrinante, algún grupo totalmente sedente, e] pueblo
fábrica, la ciudad minera, la congregación religiosa, la congregación delic-

309

�tuosa; en fin miles de agrupaciones humanas de tantos tipos para todos los
gustos y que se pueden recrear desde muchos ángulos.
La historia económica a nivel local ofrece enonnes posibilidades. La historia local de las actitudes ante la vida, la muerte, el dinero y la novedad
es otro campo inexplorado. La nueva historia local debe abrirse a todos
los sectores de la vida: la economía, la demografía, la sociedad, la religión,
la política, las ideas, las creencias las actitudes, el arte, la ciencia y la
literatura popular. No hay disciplina histórica que se preste tanto a la
historia del hombre entero, a la bjstoria integral, como la microbistoria.
El profesor Finberg opina que al través de la minihistoria es como se llega
mejor a la verdad humana. Para él, la historiografía microscópica, como
suele ser la mini, contiene más verdad que la telescópica; se alcanza una
mayor aproximación a la realidad hwnana viendo lo poco que es posible ver
desde la propia estatura que contemplando un gran panorama desde _una
elevada torre o desde la ventanilla de un avión de retroimpulso. El mismo
profesor le concede otra virtud a la pequeña historia, la de ser_ un gimnas_io
ideal para desarrollar los músculos historiográficos de los es:ud1antes ?e ~toria porque la historiografía local, como ninguna otra, exige la aplicac1on
de t~das las técnicas eurísticas, críticas, interpretativas, etrológicas, arquitectónicas y de estilo.
La historia de lugares pequeños tiene muchas posibilidades en la república mexicana; en muy buena medida por lo rico y múltiple de la_s -~uentes
locales, a pesar de lo disperso y maltratado de esas f~ent~. La trad1c1on oral
está muy viva entre lugareños y es un ti~ de test101oruo no~blemente fecundo si se les trabaja con los métodos afinados de la entr~v1sta. L?s registros parroquiales testimonian no s6lo el ~arobio d_emográfi~o; tambié_n el
social y aun el mental, sobre todo en los libros de informaciones matrunoniales y visitas de obispos. Los archivos de notarías penni:en trazar la_ trayectoria de la tenencia de la tierra y muchos aspectos mas de lo social y
económico. Los papeles de las haciendas, los diarios de las amas de casa,
los libros de diezmos, las petaquillas donde se custodian las reliquias del pasado familiar, las cicatrices del terreno, la aerofoto, los periódicos, los censos,
la vieja arquitectura son s6lo algunos de los caminos que se ofrecen para
meterse de rondón hasta el fondo de la vida histórica lugareña.
Aparte existe una demanda creciente de microhistoria. }JOt parte de l~s
historiadores de alcance nacional, los economistas, los soc16logos y los geografos humano , en México y en el extranjero. Luden Febure_ escribió ~ace
30 años: "sólo conozco un medio, uno solo, de comprender bien, de situar
adecuadamente la gran historia, y es la de poseer a fondo, en todo su desa-

310

rrollo, la historia de una región, de una provincia ..." Años después don Alfonso Reyes dijo: "Es tiempo de volver los ojos hacia nuestros cronistas e
historiadores locales. . . En los historiadores locales están las aguas vivas, los
gérmenes palpitantes. Muchos casos nacionales se entenderían mejor procediendo a la síntesis de los conflictos y sucesos registrados en cada región".
''La economía regional -escribe Leuilliot- necesita mucho de la historia
local que le procura materiales y métodos de aproximación". Y no s6lo entre los colegas de otras ramas del conocimiento, también en el circulo popular se perciben signos de acercamiento. Todo hace esperar un próximo
auge de la historia local. Sin embargo es creíble que sin el concurso de una
política, se malogrará.

LA

POÚTICA a seguir para lograr el advenimiento de la "nueva historia local" requiere de la colaboración de todos y cada uno de los historiadores
localistas; necesita de la colaboración de asambleas como ésta. Entre todos
debiéramos formular los medios de contribuir al desarrollo de los estudios
microhistóricos. ¿ No podría salir de este Congreso un comité encargado
de proponer las medidas adecuadas para hacer factible el desenvolvimiento de
esa nueva historia? Quizá ofrezcan alguna utilidad para la hechura de un
plan de operaciones en pro de la microhistoria las propuestas presentadas
en orden disperso por don Wigberto Jiménez Moreno y por mí a la Tercera
Reunión de Historiadores de México y los Estados Unidos reunida en Oaxtepec en noviembre de 1969. Allí el profesor Jiménez Moreno propuso los
puntos numerados del 10 al 16 que leeré a continuación de los perpetrados
por mí para no apartarme del orden en que se leyeron en Oaxtepec. No
son una política bien planeada pero sí semillas para un plan político. Me
permito ofrecerlas como punto de partida. Allí se pidió:

1) Que la Secretaría de Educación Pública y las direcciones de educación de los Estados hagan sitio a la historia local en los niveles de enseñanza
primaria y secundaria.
2) Gestionar que nuestras universidades y centros de alta cultura abran
seminarios y cátedras donde se enseñen y apliquen los principios y métodos
de la historia local.

3) Conseguir para los pasantes de historia proclives a la microhistoria se
les conceda beca por un año para investigaci6n y organización de archivos
provinciales, y el informe sobre su búsqueda se les acepte como tesis para
optar a los grados de licenciatura y maestría.
4) Reanudar los congresos nacionales de historia que desde 1933 ayuda-

311

�ron a establecer el contacto entre historiador de la capital y la provincia
y a promover las in\'estigaciones de hi toria regional y parroquial.

14) Que se pida a El Colegio de México auspicie la elaboración de una
historia de la historiografía mexicana y dentro de ella se consagre atención
a la historiografía regional y local.

5) Formar desde luego una asociación de historiadores localistas cuya se-

de podría estar en la capital de la República o en una de las capitales de
los Estados.
6) Propiciar que el mecenazgo del gobierno y la fundaciones se extienda
a la historiografía de tema local en forma de becas, o sinecuras burocráticas,
o premios a la labor hecha, o mediante la edición y distribución de las obra
de nuestros cronistas locales.

7) Difundir, por medio de una revista creada ad hoc, las nuevas orientaciones de la rnicrohistoria en otros países y los trabajos microhist6ricos hechos en México.

15) . Que se solicite a El Colegio de México encargue a persona o personas idóneas la elaboración de una bibliografía de la historia regional y
local de México.
16) Y último, Que se recomiende a los gobiernos y universidades de los
Estados patrocinen la publicación de bibliotecas de autores regionales consistentes en series en las que que se den a conocer o se reimpriman, obr;s importantes de historiografía regional.

En suma, como dijo el ilustre regiomontano Alfonso Reyes, "abrir el fuego
en toda la línea".

8) Promover la traducción de obras de historia local que se distingan por
su carácter innovador o su perfección técnica.
9) Fundar una universidad de verano, cuya sede podría ser El Colegio
de México, donde por un par de meses cada año se impartieran conferencias
y cursillos sobre principios y métodos de historia local.
10) Procurar en cada capital de Estado y en otras poblaciones de importancia, la fundación de juntas de geografía e historia locales, integradas
por personas idóneas conoc doras del ambiente geográfico en que viven y
de los antecedentes históricos del lugar.
11) Que se procure la instalación adecuada de ciertos archivos locales
importantes, y la catalogación de sus fondos documentales, mediante la colaboración de los gobiernos de los E lados o de las autoridades municipales
con el Instituto Nacional de Antropología e Historia.
12) Que se introduzcan libros de lectura especiales para cada Estado,
en que los temas sean, con preferencia, la geografia, la flora, la fauna, el
folklore la arqueología, la etnografía y la historia de la región, lo mismo
que datos de carácter lingüístico, y juicios sobre el valor de los productos
artísticos regionales, revinculando por estos y otros medios a los habitantes
con la región.
13) Que se promueva la creación de un Instituto de Geografía e Historia
Regionales, preferentemente dentro de la UNAM, con el apoyo de las uniersidades estatales y en colaboración con ellas. Tal instituto contaría con
mapoteca, biblioteca, hemeroteca y archivo documental de micropelícula,
312

313

�PRIMEROS TfTULOS DE E COMIENDA
E NUEVA ESPAftA *
SILVIO 'ZA.VA.LA

EN LA Encomienda Indiana, p. 295, transcribí un texto de encomienda de
la época de Hernán Cortés, según la carta de Bartolomé de las Casas a fray
Bartolomé Miranda. Es correcto, como ahora puedo confumalo por otros
y numerosos testimonios.

El primero en fecha que encuentro en el título otorgado por Hernando
Cortés, el 4 de abril de 1522, en Coyoacán, ante Alonso de Villanueva, quien
actúa "por mandado del capitán general my señor", que dice:
"Por la presente deposito en vos Gonzalo Cerezo, vecino de la cibdad de
Tenuxtitan, el señor y naturales del pueblo de Cocula que es en la provincia
de Cuylco, para que os sirváis dellos e os ayuden en vuestras haciendas e
granjerías, conforme a las hordenanzas que sobre ellos se harán, e con cargo
que tengáys de lo industriar en las cosas de nuestra santa fee católica, poniendo para ello toda la diligencia e solicitud posible e nccesaria". 1
La misma redacci6n, salvo la ligera variante relativa a las "ordenanzas
que sobresto están hechas e se harán", aparece en varias cédulas de depósito
dadas por Hernán Cortés el 24 de agosto de 1522 en favor de Pedro de
Alvarado por lo que toca a los pueblos de Tututepeque con Quizquitali y
Apichagua y Chacaltepeque y Contepeque y Teteltonto y Chila y el pueblo
de Xalapa; 2 de Fernando Aragonés, vecino de la villa de Segura de la
• Trabajo presentado al Congreso de Historia del Noreste de México, celebrado en
Monterrey en septiembre de 1971.
1 Museo Nacional de México. Colección Paso y Troncoso.
Carpeta I de Mérito:;
y Servicios. A.G.I., Patronato Real, 1-2-3-/23.
s Proceso de Residencia de Alvarado, México, 1847, p. 177. Sobre los bienes de
este conquistador, véase, William L. Sherman, "A Conqueror's Wealth: Notes on the
Estate of don Pedro de Alvarado", Thtt .t11micas, XXVI-2 (Washington, D. C.. oct.
1969). 199-213.

315

�Frontera por lo que toca al señor e naturales del pueblo de Iztepeque, en la
provincia de Guaxaca; 3 de Juan de Losa, vecino de la villa de Segura de
la Frontera, de la mitad del señor y naturales del pueblo de Cintlanque, en
la provincia de Tutepeque; ◄ de Diego de Coria, vecino de la villa de Segura
de la Frontera, de la mitad de los señores e naturale de los pueblos de
Tuapa e Tecuicuilco, en la provincia de Guaxaca; 0 de Rodrigo de Segura,
vecino de Segura de la Frontera, de la mitad de los señores y naturales de
los pueblos de Yzcatlan y Caputitlan que son en la provincia de Coastlavaca,
y Tiltepeque, que es en la provincia de Guaxaca; 0 y el 20 de septiembre de
1522, en favor de Miguel Sánchez Gasc6n, vecino de la villa del E píritu
Santo, de la mitad de los señores y naturales de los pueblos de Zimatan
y Hustuacan, Ayapanen y Gueymangar que le son sujetos. 7 El escribano Alonso
de Víllanueva actúa "por mandado de su merced'&gt;, es decir, Fernando Cortés.
Algunas diferencias presenta el título que despacha Femando Cortés, en
México, el 3 'de octubre de 1524, ante Rodrigo de Paz, quien lo es ribe,
"por mandado del gobernador mi señor'':
"Por Ja presente y en nombre de Su Magestad encomiendo en vos Francisco de Valdenebro los pueblos de Churumuco y Cinaguayario, que son de
la provincia de Zacatula, para que sean vuestros y gozéis de los rentos dellos
con que los administréis en la santa fee cath6lica".
A continuación se lee:

"Por la pr enle y n nombre de S.M., atento que los pueblos que antes
os he dado, soy informado ser pequeños y tener poca gente y dar poco
tributo, en el dicho nombre de S.M. encomiendo en vos Francisco de Valdenebro el pueblo de SuchitJan para que sea vuestro y gozéis de los rentos
del, ques en la probincia de Mechoacan, con que los administréis en la santa
f • católica. Fecha en México, a 7 días del mes de diciembre &lt;leste año
de 1524 años. Fernando Cortés. Por mandado del gobernador mi señor,
Rodrigo de Paz".8

Musco Nacional de México, Colección Paso y Troncoso. Carpeta I de Méritos Y
Servicio,. A.G.I., Patronato Real, 2-1-1-/17.
• Jbid., Carpeta V de Méritos y Servicios. A.G.I., Patronato Real, 1-2-/21.
• Jbid., Carpeta I de Méritos y Servicios. A.G.l., Pauonato ReaJ, 1-2-3-/23.
• Ibid., Carpeta 3, doc. 147. AGI., Patronato, 1-2-2/22. No. I.R.5.
' Jbid., Carpeta 5 de Méritos y Servicios. A.G.I., Simancas, 59-6-9.
• Ibid., Carpeta V de Mérito, y Serácios. A.G.I., Patronato Real, números en
blanco.
1

316

Las novedade dignas de señalarse son que ahora el escribano no dice
actuar, como en los títulos de 1522, "por mandado de su merced'' sino "por mandado del gobernador mi señor"; antes la fórmula del comienzo era, "por
la presente se deposita en vos", y ahora "por la presente y en nombre de
Su Magestad encomiendo en vos ; antes el contenido del título era, "para
que os sirváis dellos y os ayuden en vuestras haciendas y granjerías conforme
a las hordenanzas que sobre esto están fechas e se harán", y ahora ' para
que sean vuestros ( los pueblos ... ) y gozéis de los rentos dellos"; en ambos
casos se encarga industriar a los indios en la fe, pero ahora se usa el término
"los administréis en la santa fe cat6lica '. Entre 1522 y 1524 se había consolidado la po ici6n de Hemán Cortés en la corte frente a las quejas de
Diego Velázqucz; por otra parte, había ya dictado el 20 de marzo de 1524
sus Ordenanzas de buen gobierno y luego otras reJativas al tratamiento de
los indios que analizo en La Encomienda, pp. 41 y 43.9 Sin embargo, la
1·edacci6n de los textos en beneficio de Valdenebro es singular y a continuaci6n veremos que los títulos posteriores vuelven a adoptar las expresiones usadas en 1522.
El 26 de mayo de 1524 se reúne el Ayuntamiento de la ciudad de México
con el gobernador Hernán Cortés, y dice que muchas veces ocurre estar la
ciudad ola y haber poca gente en ella, y ésta es necesaria para la defensa;
los indios podrían alzarse; muchos vecinos se van a coger oro sin licencia o
con ella y sería bien que ninguno que tenga indios se vaya a coger oro ni
a estar en u pueblo o granjerías de estada y morada por su persona. En
consecuencia se manda que en adelante ningún encomendero vaya a coger
oro ni a estar en sus pueblos y haciendas por sus personas de morada, sino
que pongan mineros y estancieros, so pena de perder los indios; esto valga
no obstante que antes de ahora tengan licencia. 10
La prohibi ión a los encomenderos de ir a residir a sus pueblos de encomienda tuvo una larga historia e influyó en la costumbre de que vivieran
en las ciudades y villa . A veces se invocaba que así los indios serían re. levados d trabajos y exigencias de los runos aunque los abusos que come• Las Ordenanzas de 152 ~ fueron publicadas de nuevo, con nota explicativa de
Alberto María Carreño, transcripción y reproducción en facsímile, según el texto original conservado en Middle American Rescarch Institute, de la Universidad de Tulane, en Bolet/n de la Real Academia de la Historia, Madrid, 1948, CXXIII, 185-21 O.
Las relativas a los indios parecen ser de 1526, como adelante se verá al tratar del
gobierno de Marcos de Aguilar.
" Actas de Cabildo, 1, 12. Existe ya una Guía dt las actas de cabildo de la ciudad
de México, publicada por Edmundo O'Goonnn y otros, México, Fondo de Cultura
Económica, 1970.

317

�tían los mayordomos que residían en los pueblos de in~ios dieron l~gar. también a quejas; según se advierte en el text~ del C~~ildo de ~éxi~, mtervenían igualmente consideracione de segundad militar para JUSbf1car esa
orden.

A fines de 1524 emprende Hernán Cortl-s su famoso viaje a las Hibueras,
que duraría hasta el 24 de mayo de 1?26, fecha en 1~ que regresa, a Veracruz. Durante su larga ausencia tuvieron lugar pleitos y bandenas entre
los pobladores de la Nueva España, que ~cctaron consi~erablemente los repartimientos de indios hechos por el conqwstador para s1 y sus hombres.
Veamo algunos de los nuevos tl.tulos de enc~mienda co,nceclidos en _el
agitado período que se extiende desde la au~nc1a de ?º~e hasta el ano
de 1530, en que concluye el gobierno de la Prunera Audiencia.
El 3 de octubre de 1525, Gonzalo de Salazar y Pcralmídez, ante Juan
de Ja Peña, quien actúa "por mandado de sus mercedes", o~rgan cédula en
favor de Diego de Porras, vecino de la ciudad de Tenuxtitan, p0r la cual
le depositan los señores y naturales de los pueblos de Ucelota, Coyutla,. Mecatlan Coaoytlan con el mercado de Achachalintla que se h_ace en su ~erra,
con lo que les es sujeto, según y de la manera que él y Diego Altamirano,
difunto, lo soüan tener, "para que os sirvays dellos y vos ayuden en w~stras haziendas y granjerías conforme a las hordenanzas que sobre ello estan
hechas, con cargo que tengáis de los indust~~ en. las co~s .de u~tra Santa
Fee Católica, poniendo para ello toda la ':1~ilanc1a y solicitud posible Y necesaria" .11 Es decir, se vuelve a la redacoon usual desde 1522 Y, que solamente hemos visto modificada en las cédulas concedidas por Cortes a Fran-

cisco de V aldenebro.
Gutierre de Badajoz, vecino de Temi.xtitan México, relata los ~rvicios de
erra que ha hecho y pide que en remuneración de sus servioos, y por: e es hijodalgo, se le haga merced, porque él está en voluntad de permanecer en la tierra en servicio de Su Majestad; añade cp.ie, por las causas
que dijo al principio, los tenientes de gobernador por Su Majestad le ~epositaron los señores y naturales de ciertos indios, pero a causa de las ~as1ones
y alteraciones de la tierra le han sido quitados parte de ellos Y suplica
le sean devueltos y restituidos con todo lo quitado de ellos, y que se le de
un regimiento en la Villa Rica de la Veracruz y escudo de armas. El 15
de noviembre de 1525 en Tenuxtitan, Gonzalo de Salazar y Pero Almyldez,

qu:

· • paso Y T roncoso, Mérilos y Servicios.
Museo 1acional de México. Coleceton
tomo II, de la Segunda Serie. A.G.I., Simancas, 58-6-9.
u

ante Juan de la Peña, quien actúa "por mandado de sus mercedes", depositan en Gutierre de Badajoz, el señor y naturales del pueblo de Tacolula,
cabecera, y Chalacatepec, y Cacatan, y Atoyaque, y Cuyucutepeque, que le
son sujetos, según y como los había tenido, y más la cuarta parte de los
señores y naturales del pueblo de Capa y de Nexapa y Gualapa, con todo
lo a ellos ujeto, según y como lo tenía el señor gobernador Hemando Cortés
"para que os sirváis dello en vuestras faziendas e granjerías, conforme a
las hordenanzas que sobre esto están hechas e se harán, e con cargo que
tengáis de los indu triar en las cosas que tocan a Nuestra Santa Fee Católica, poniendo en ello Ja diligencia y solicitud posible e necesaria". Es el título
habitual sobre pueblos que habían pertenecido a Cortés y de los que ahora
sería beneficiario Badajoz. Todavía el 10 de enero de 1526, Gonzalo de
alazar, ante Juan Méndez Gallego, quien actúa "por mandado del gobernador mi señor", deposita en Gutierre de Badajoz, la mitad del señor y naturales del pueblo de Tultitán, como lo tenía Xriptóbal de Valdovinos, para
que se sirva de ellos y lo ayuden en sus haciendas y granjerías, conforme a
la fórmula acostumbrada. 12
Estos cambios del título de depósito de indios de unos a otros españoles,
según el favor de que gozaban ante los funcionarios que ejercían el mando,
fueron corrientes en el período de que tratamos.
Juan de Burgo , uno de los conquistadores de Nueva España, en petición sin fecha, pero incorporada a la información de méritos y servicios que
hizo en México, el 20 de noviembre de 1525, suplica a Su Alteza que se
le dé una cédula de licencia para que pueda ir de México adonde quisiere
y a España, por término de cuatro años, durante los cuales no le sean removidos ni quitados sus indios. Al margen se anota "fecha, no ha Jugar
lo de Castilla". También pide que los indios que tiene encomendados a esa
sazón, no le sean removidos ni quitados, y si le fueren quitados, que se los
vuelvan con sus intereses. Al margen, "que no se dan estas cosas". Que
yendo a España pueda llevar cuatro indios de los esclavos para su servicio;
se le contesta al margen "no ha logar". Suplica que se le mande dar una
cédula de recomienda para el presidente e oidores ( esto hace pensar que se
trataba de un documento de 1528 cuando menos) a fin de que sea honrado
y en el repartimiento que se ha de hacer le favorezcan y encarguen en qué
sirva a Su Alteza, porque éste es su deseo. Al margen, "cédula recomienda
fecha". 13
12 ]bid., Méritos y Servicios, tomo 11 de la Segunda Serie.
P.igina 594- aJ fin del
Indice de Papeles de Nueva España, publicado por la Secretaria de Relaciones Ex1
teriores. A.G.I., Simancas, 58-6-9.
' 1 /bid., Carpeta l, sin fecha, doc. 40.
A.G.I., Simancas, 59-6-9.

319
318

�.El 2 de julio de 1526, cuando había regr sado Hemán Cortés a la iudad
de México, lo vemos despachar ante Alonso Valiente, quien dice actuar "por
mandado del gobernador mi señor", una cédula por la que depo ita en el
maestre Diego, vecino de Tenuxtitán, el señor y naturales del pueblo de
Mimiaguaba, provincia de Xiquipilco, como lo solía tener Morejón, difunto,
"para que os syrváys dellos en vuestras haciendas e granjerías, conforme a
las hordenan~as que sobrello están hechas, e para que los yndustréys y enseñéys en las cosas de nuestra Santa Fee, para lo qual vos encargo la con!;:ien9a y descargo la de Su Magestad a la mía con vos en este caso, e para
que los anparéys e defendáis de las personas que daño les quisyeren haser".H
Es la fórmula acostumbrada con ligeras variantes en la parte final que tocan al descargo de conciencia y al amparo de los indios además de su instrucción en la fe.
El 11 de octubre de 1526, el licenciado Marcos de Aguilar deposita en
Rodrigo de Segura, vecino de la ciudad de Temistitan, la mitad del señor
}' naturales del pueblo de Yscatlan, que es en la pr~vinci~ de Cuest~vaca,
como lo tenía García Vélez, difunto, que la otra mitad tiene depositada el
dicho Rodrigo de Segura por cédula, para que se sirva de ellos y ~o ayuden
en sus haciendas y granjerías conforme a las ordenanzas que estan hechas
0 se hicieren, y con cargo de industriarlos en las cosas de la fe, ~niendo
toda vigilancia y solicitud necesaria. Pasa ante Alonso Lucas, escnbano de
Su Majestad por mandado de su merccd.15
El 20 de noviembre de 1526, ante el escribano Alonso Lucas, el m~o
licenciado, justi ia mayor en esta Nueva España por ~ majestad~, dice
que Miguel Sánchez Gascón, vecino de 1a vill~ del Espm°:1 Santo, h1ZO relación que en los depósito de indios que Aguilar ahora dio en nombre de
S.M. a los vecinos de dicha villa por relación del procurador de ella, le fue
quitado el pueblo de Ayapa que se de~sitó ª. Pedro de Bustamante, en ~o
cual Gascón recibió agravio parque habiendo ido con el gobernador Co~tes
a conquistar a las Higueras, no se le debió quitar el dicho pueblo; Agmlar
manda que se sirva del pueblo de Ayapa como antes y si necesario es le
hace nuevo depósito de dicho pueblo. 1 º
El 26 de abril de 1527, ante el escribano Alonso Lucas, sus ~er edes_ Alonso de Estrada y Sandoval depositan en Miguel Sánchez Gasean, vecmo de
A. MJ.i.LA!lES CARLO, Indice de Protocolos, I, n. 548, 14 mayo 1527, II, fol. 195r.
CCX.CIXr.
11 Colección Paso y Troncoso, Carpeta
3, doc. 147 A.G.I., Patronato, 1-2-2/22.
o. L.R.5.
•• ]bid., Carpeta 5 de Méritos y Servicios. A.G.I., Simancas, 59-6-9.
11

320

la villa del Espíritu Santo, el señor y naturales del pueblo de Chapultenango,
que es en la sierra de Cachula, el cual dice el interesado que no ha sido
depositado en persona alguna y está vaco, y con este aditamento se lo depositan para que se sirva de ellos en sus haciendas y granjerías conforme a
las ordenanzas que están hechas y se harán~ y con cargo que tenga de industriarlos en las cosas de la fe, poniendo en eUo toda vigilancia y solicitud necesaria.17
En 1527, Diego de Porras dice que es venido a la corte a besar las manos
de Vuestra Majestad, pide confirmación de los indios que le han sido encomendados, y que por causa de las alteraciones que ha habido en la tierra
le han tomado a quitar parte de ellos, y pide que se le restituyan con lo
rentado. Al final de la carta viene la anotación de "que se le haga justicia" .1s
En petición sin fecha, pero presentada con probanza de 11 de julio de

1528, Pedro de Valladolid, en nombre de Martín Rodríguez, su hermano,
conquistador y poblador de la Nueva España ha más de catorce años, dice
que éste ayudó a la conquista, "asi a pie como a caballo a su costa", que
nunca se le ha gratificado, y ahora envía por su mujer y dos hijos con intención de permanecer en esa tierra; desea que se le mande mejorar unos
indios que tiene, pues los hay y él los ha merecido, "e en el repartimiento
general mande que sea mirado como a tal conquistador antiguo de la dicha
tierra e se le haga merced de uno destos pueblos que se dicen Guatepeque
o de Guatinc.han o de Guzxutla que es en la provincia de Tezcuco o de
otro pueblo que se dice Tezyacan que está entre Otumba e Tepeapulco o
de otro pueblo que se dice Tenescalco o de otro pueblo que se dice Tequipayuca o de otro pueblo que se dice Tescayca o del que Vuestra Majestad
fuere más servido..." 19 No viene la respuesta.
En México, el 17 de noviembre de 1528, Alonso de Estrada, ante el escribano de su majestad Alonso Lucas, quien actúa "por mandado de su
merced", deposita, en Martyn de la Mezquita, la mitad de los pueblos de
Tecoquilco y Atepeque con sus sujetos y de los señores y naturales de ellos
según y de la manera que los tenía y se servía de ellos Francisco de Horoczco,
difunto, "para que os sirváys dellos en vuestras haziendas e grangerías con-

.1,

Loe. cit.

J9 Colección Paso y Troncoso. Méritos y Servicios. Tomo II de la Segunda Serie.
Página 614 del Indice de Papel6s de Nueva España, publicado por la Secretaría de
Relaciones Exteriores. A.G.J., Simancas, 58-6-9.

"' lbid., Carpeta 1, doc. 74, A.G.I., Simancas, 58-6-9.

321
H:ll

�forme a las hordenanzas, con cargo que tengáis de los industriar en las cosas
de nuestra sancta fee cat6lica". 2º Es la fórmula habitual en su más concisa
expresión.
Ya bajo el gobierno de la Primera Audiencia encontramos los siguientes
ejemplos de cédulas de depósitos:
"Nos el presidente e oydores del Audiencia e Chancillería Real que por
mandado de S.M. en esta Nueva España reside, por la presente en nombre
de Su Magestad depositamos en vos Juan de Valdevielso la mitad de los señores e naturales de los pueblos de Tamacola ques en la provincia de Quastlavaca e Cuicuntepeque en la provincia de Tututepeque con sus sujetos para que os si.rváys de ellos en vuestras haziendas e granjerías segund e como
los tenya o poseya Juan Rarnos de Lares, difunto, con cargo que tengáys de
los industriar e encaminar en las cosas de nuestra santa fe católica, poniendo
en ello toda vigilancia e solicitud necesaria, sobre lo cual vos encargamos
la conciencia e descargamos la conciencia Real de S.M. e la nuestra, e con
cargo que los tratéys bien conforme a las hordenanzas que sobresto están fechas e se hizieren. Fecho en Tenustitan México a treinta días del mes de
abril de mil e quinientos e veinte e nueve años. Nuño de Guzmán. Juan
Ortiz 1icenciatus. El Licenciado Delgadillo. Por mandado de su señoría e
mercedes, Gerónimo de Medina", 21

dicen que Pedro Hemández, vecino de la ciudad de Tenustitlán, tenía depositado la mitad del señor y naturales del pueblo de Epatlán con su sujeto,
en compañía de Juan de Herrera, su hermano, que tiene depositada la otra
mitad, y porque ahora dicho Pedro Hemández "es fallecido desta presente
vida, por ende por la presente depositamos en vos el dicho Juan de Herrera
la dicha mitad del señor y natura1es del dicho pueblo", en los términos acostumbrados. 23

En términos parecidos, en México, a 15 de febrero de 1530, las mismas
autoridades, ante Alonso Lucas, quien actúa "por mandado de su señoría e
mercedes", depositan en el propio Juan de Valdevieso, vecino de la villa de
Antequera, el señor e naturales del pueblo de Etlantongo e Guautla con su
sujeto, según y en la manera que los tenía depositados Cristóbal de Quiroga,
difonto, lo cual le depositan con cargo que tenga en su poder el hijo o hijos
que dicho Quiroga dejó hasta tanto que sean de edad, y los aJjmcnte
de todas las cosas de que tuviesen necesidad, "para que os sirváis deJJos en
vuestras haziendas e granjerías conforme a las hordenanzas que sobrello
están fechas e se harán, con tanto que los endustréys en las cosas de nuestra
santa fee católica, poniendo para ello toda vigilancia e solicitud posible e
necesaria sobre lo cual vos encargamos la conciencia e descargamos la de
S.M." 22
Por último, en México, el 21 de octubre de 1530, las mismas autoridades,
ante Alonso Lucas, quien actúa 'por mandado de su señoria y mercedes",
lbid., Carpeta III de Méritos y Servicios. A.G.I., Patronato Real, 1-2-3/23.
n Colección Paso y Troncoso. Carpeta V de Méritos y Servicios. A.G.l., Patronato,
2-1-1/17.
"' Loo. cit.
10

322

" lbid., Carpeta IV de Méritos y Servicios.

323

�Autoridad
H. Cortés
(A. de Villanueva)

Cuyoacán
4.IV.1522
24.VIII.1522

Beneficio

Beneficiario

Lugar y fecha

Gonzalo de Cerezo
(Tenuxtitan)
Pedro de Alvarado
Fernando Aragonés
Juan de Losa
Diego de Coria
Rodrigo de Segura

Cocula ( Cuyleo)
Tututepeque, Quízquitali, Apichagua, Chacaltepeque y Centepeque, Teteltonto, Chila, Xalapa
Iztepeque ( Oaxaca)
(1/2) Cintlanque (Tutepeque)
(1/2) Tuapa, Tecuicuilco (Oaxaca )
( 1/2) Yzcatlan, Caputitlan ( Coastlavaca, -Tiltepeque, Oaxaca)
(1/2) Zimatan, Hustuacan, Ayapanen, Gueym¡mgar
Churumuco, Cinaguayario (Zacatula)

20.IX.1522

Miguel Sánchez Gascón

México
3.X.1524
7.XII.1524

Francisco de Valdenebro

G. de Salaz.ar y Peralmídez

3.X.1525

Diego de Porras

Ucelota, Coyutla, Mecatlan, CoaoytJan, mercado
de Achachalintla

(J.

15.XI.1525

G. de Badajoz

Tacolula, Chalacatepec, Cacatan, Atoyaque, Cuyucutepeque
( 1/4) Capa, Nexapa, Gualapa
( 1/2) Tul titán

Fernando Cortés
(Rodrigo de Paz)

de la Peña)

'

Suchitlan (Mechoacan)

(J. Méndez Gallegos)

10.1.1526

Hernán Cortés
(A. Valiente)

2.VII.1526

maestre Diego

Mimiaguaba (Xiquipilco)

M. de Aguilar
(A. Lucas)

11.X.1526
20.XI.1526

Rodrigo de Segura
M. Sánchez García

( l /2) Yscatlan (Cues:talvaca)
Ayapa

Autoridad

A. de Estrada
(A. Lucas)
la. Audiencia
(G. de Medina)
(A. Lucas)

Beneficiario

Lugar .)' fecha

Beneficio

26.IV.1527

Miguel Sánchez Gasc6n

Chapultenango (sierra de Cachula)

17.Xl.1528

Martyn de la Mezquita ( 1 / 2) Tecoquilco Atepeque

30.JV.1529

J.

de Valdevielso

( 1 /2) Tamacola ( Quastlavaca, Cuicun tepeque)

15.II.1530
21.X.1530

J.

de Herrera

Etlatongo Guautla
( 1/2) Epatlan

1522

"para que os sirváis dellos y os ayuden en vuestras haciendas y granjerías conforme a las ordenanzas que sobre est-, están fechas e se harán".

1524

"para que sean vuestros (los pueblos ... ) y gozéis de los rentos dellos".

1528

'·para que os sirváis dellos en vuestras haziendas e granjerías conforme a las ordenanzas, con cargo que tengáis de los industriar en las cosas de nuestra sancta fee católica".

�M.tTODOS DE I VESTIGACióN DE LA HISTORIA REGIONAL*
Lic.

RAFAEL MoNTEJANo

v

AoUIÑAGA

Academia de Hisloria Potosina

de la o de las historias regionales de México, por diversas circunstancias: geografía irregular, diferentes grados de desarrollo de las entidades, heterogeneidad étnica, limitación o carencia de toda clase de medios
y, muy principalmente, la centralización de las más importantes actividades
humanas en el Distrito Federal, ha sido hasta ahora empresa de aficionados
más o menos autodjdactas o empíricos nativos de la misma región. ElJos, al
margen de los centros de investigación de la capital, de las grandes colecciones documentales y bibliográficas, muchas veces completamente aislados, sin
más que su gran afición a la historia y a la tierra, han hecho y hacen su obra.

EL

ESTUDIO

Aficionados al fin, pues en el interior son contados los historiadores profesionales, y carentes, por lo general, de esa formación específica que actualmente se da en las escuelas o facultades de ciencias históricas, van dejando
en su obra unas muy explicables limitaciones. Si hay acuciosidad en la investigación, exuberancia de datos y aun cierto rigor científico en la exposición, se advierte -salvo honrosas e.~cepciones-, la falta. de método en el
enfoque, en el aparato crítico y en la misma composición.
Y en que nuestra Historiografía Regional, como la Historia misma, ha ido
evolucionando de tal manera que, de una simple narración más o menos ord nada, va pasando, lenta, laboriosa pero efectivamente a una ordenación
s1 temática basada en criterio científicos y universales.
Este proceso iniciado cuando empezaron a aparecer las primeras crónicas
regionales en los albores de nuestra nacionalidad, data de siglos, y se ha ido
acentuando en las últimas décadas. Las comunicaciones sociales, pero, sobre

• Trabajo presentado al Congreso de Historia del Nore3te de México, celebrado en
Monterrey en septiembre de 1971.

327

�todo, el ejemplo e influencia de los centros metropolitanos de investigación,
tales como los in titutos de la NAM, El Colegio de México y otro , más
las actividades de los nuevos historiadores egresados de los mismos, han ejercido una benéfica acción. Así vemos que los artículos, los libros y las publicaciones periódicas consagradas a la Historia Regional, van elevando cada
vez más su calidad, tanto en el método cuanto en la concepción histórica.
Ya no es únicamente la historia política, religiosa y militar el objeto de los
investigadores regionales, ya sienten que la comprensión integral del hecho
histórico requiere el estudio de la "totalidad" de los factores que intervienen
en su determinación.
Si el progreso positivo de la Historia como ciencia en el iglo pasado consistió: primero, en la perfección y refinamiento del método; segundo, en el
enriquecimiento de su material; y, tercero, en la ampliación de su campo;
lo mismo puede decirse de nuestra Historia Regional en las últimas décadas.
Efectivamente, la eclición de ciertas colecciones documentales y bibliográficas, la aparición de manuscritos desconocidos, el progreso de las disciplinas
afines o auxiliares, la necesidad de decir algo más que lo publicado en obras
anteriores y la benéfica influencia ya clicha, obligó a la adopción del método
científico; e igualmente, al fomento de la euríslica, o sea, al conocimiento de
las fuentes, especialmente impresas, dadas a conocer por las bibliografías regionales y nacionales. Fue así como también se convirtió en objetos de estudio
macizo y profundo actividades poco o nada estudiadas antes: numismática,
genealogía, archivonomía, por ejemplo, y aun las ideas y las artes, la cultura,
en suma.
Las limitaciones material s y científicas - bibliotecas deficientes, archivos en
desorden o sin índices, ausencia de apoyo económico, carencia de editoreshan frenado este progreso de la Historia Regional y la divulgación de la obra
hecha. Puede afirmarse que, cuanto se escribe y publica en el interior, es
obra o inédita o scmiinédita, que muchas veces no llega ni siquiera a los
especialistas. La comprueban las numerosas y graves omisiones, por lo que
a la investigación regional se refiere, que se advierten en la amplia reunión
de bibliografías históricas que con el rubro general de "Veinticinco años de
investigación histórica en México" publicó El Colegio de México en los números 58-60 de su revista Historia Mexicana, no obstante haber sido compiladas "por diferentes especialistas". Aun cuando se dio a cada una de ellas
el carácter de "bibliografías selectivas", hay trabajos de Historia Regional
a los que, por haber aparecido eu el interior y, en consecuencia, por ser scmiinéditos, no se les dio ningún lugar.
Sin embargo, creo que es tarea de quienes, así sea por afición, nos ocupamos de la Historiografía Regional, el reivindicarla, elevando e integrando el
328

método de nuestras investigaciones por medio de la rigurosa aplicación, lo
más rigurosa posible de las exigencias científicas de la Historia tal como é ta
se concibe ahora
Lo primero, la eurí_stica, o sea el conocimiento de las fuentes en su sentido más amplio. Creo que esta es el principaJ problema con que se tropieza en
el interior de la república para el desarrollo de la Historia Regional y la
integración de la historia nacional: el desconocimiento de las fuentes.
Cierto que, por muchas y diversas causas, gran cantidad de fuentes se han
perdido o se están perdiendo. Pero eso mismo no compele a acercanos a ellas
para salvarlas y difundirlas, tanto más que, para la totalidad de la comprensión del hecho histórico, ahora debemos asir no sólo la información política,
militar y religiosa, sino también la información económica estadística, artística, cultural.
Para los cuatro siglos que se deben historiar, no podemos exigir la misma
amplitud y riqueza informativa que se precisa para conocer el pasado de los
pueblos de existencia plurisecular. Por otra parte, en base a las limitaciones
impuestas por el medio, debemos restringir en forma práctica el alcance de
la eurística.

Las fuentes orales: can lo y narración, la fábula, la leyenda y las s ntencias
y refranes, sólo excepcionalmente nos dan material; debemos insistir en las
fuentes escritas: inscripciones, genealogías, memorias, efemérides y diarios, biografías, epistolarios y hojas sueltas en general. Problema aparte son los archivos. Éstos se ncuentran -salvo honrosas excepciones- en desorden; aquéllas, dispersa . De ningunas hay catálogos que permitan su conocimiento y
su uso.
En cuanto a las [uentes y literatura impresa: libros, folletos y publicaciones
periódicos, nos encontramos en el mismo caso. Muchas de ellas se han perdido; lo que está coleccionado es poco; las bibliotecas e tatalcs o universitarias carecen de carácter estrictamente regional, o sea. por lo general no
tienen un fondo dedicado a salvar y conservar lo referente al respectivo estado o región; finalmente, las bibliografías de este tipo, hacen falta. Cierto
es que contamos -en lo que a esta parte del país atañe- con las bibliograüas de Alcorta y Pedraza, para San Luis Potosí, y con la compiladas por la
Sociedad eoleonesa de Historia, Geografía y Estadística y por González y
Ordóñez para Nuevo León, pero faltan las generales de los otros estados de
dicha porción de la república y las particulares, incluyendo biobibliografías
de todas las actividades humanas.
La compilación de catálogos de todas estas f uenles, tanto manuscritas co-

329

�mo impresas, es básica para los otros pasos de la metodología hlstórica :
la crítica de fuentes la interpretación y la exposición. Ma1 puede hacerse la
crítica cuando, ante la pobreza de material informativo, se carece de elementos
para la justipreciación del testimonio; mal, así. mismo, puede hacerse la concepción y exposici6n, cuando, por idéntico moti o, el conocimiento y reconstrucción del pasado resulta incompleto e imperfecto.
Por eso, para la correcta aplicación de la metodología en ]a Historia Regional, tomando en cuenta que, por lo general, ésta la hacen investigadores
aficionados, lejos de los grandes repositorios y con una gran limitación de
toda clase de medios, se impone:

EL PAPEL DEL GENERAL BERNARDO REYES EN LA POL1TICA
NACIONAL Y REGIONAL DE MÉXICO *

a) la salvación de toda clase de archivo y su funcional clasificación y catalogación;
b) la recuperación y publicación de memorias, diarios, epistolarios y demás material semejante que se encuentra disperso e inédito;
c) la compilación de catálogos, de ser posible analíticos, de este material;
d) la formación de bibliografías y hemerografías, tanto generales como especiales;
e) el intercambio, a nivel nacional y regional, de cuanto así sea monográfico, se produzca en provincia; y, finalmente,

f) interesar a los gobiernos y universidades para creación y sostenimiento
de centros o institutos o departamentos de investigación histórica regional,
con los medios humanos y económicos suficientes para que cumplan con su
cometido.
Las ciencias, por el rápido y riguroso desarroUo que han alcanzado en la
actualidad -y en este caso está la Historia, aun la Regional- CKigen más que
nunca. Estas exigencias ya superan con mucho las posibilidades del investigador aislado o del grupo de aficionados que sólo cuentan con sus propios recursos
personales. La metodología forma en la actualidad uno de los elementos esenciales de la obra histórica. Ya no es un simple adorno erudito, a1 estilo de la
literatura gerundiana. De tal manera la afecta que, sin ella, por lo menos,
puede ponerse en lite su veracidad, su originalidad y su valor. Y el método
depende en gran parte, para su correcta aplicación, del material informativo
que se tenga a mano.

ANTHONY BRYAN

Univ. de Rhode lsland

EL

G~NERAL BERNARDO

REYES, por veintiocho años desempeñó un papel

muy tmportante en la historia y política de México. Un estudio de su carrera como gobernador de un estado, como Ministro de Guerra y como una
figura muy importante en la política nacional, da una oportunidad ideal
para examinar detalladamente y valorar el establecimiento y el funcionamiento del sistema del Porfiriato en el noreste de México, del gobierno regional de Nuevo León y de Coahuila y también de los esfuerzos para reformar el servicio militar.
Hay unos estudios que tratan o en parte o completamente de Reyes, pero el mejor conocido es el del Dr. E. V. Niemeyer, El Ge1ieral Bernardo
Reyes (Monterrey: Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de
Nuevo León, 1966). Esta obra se dedica admirablemente a la contribución
de Reyes al desarrollo económico de Nuevo León, y en particular de Monterrey. Mi propio estudio Mexican Politics in Transitian, 1900-1913: The
Role o/ General Bernardo Reye.s (tesis doctoral, Universidad de Nebraska,
1970), es mucho más que una biografía. Yo trato de poner a prueba unas
de las generalizaciones que suelen ofrecerse en cuanto al Porfiriato y también con respecto a la inmediata época prerrevolucionaria por examinar la
carrera de Reyes utilizando la correspondencia en el Archivo Particular de
Bernardo Reyes. A causa de sus equivocaciones políticas en 1909 y en 1913,
los críticos le han pintado como conservador o reaccionario ¿pero con relación a quién? Desafortunadamente, nunca se le ha considerado como una
de las fuerzas positivas en la era prerrevolucionaria de 1910 -pero este es

• Trabajo presentado al Congreso de Historia del Noreste de México, celebrado en
Monterrey en septiembre de 1971.

330

331

�un concepto mucho más complejo, que he argüido en mi tesis doctoral pero
que no puedo tratar aquí.

posición. Sólo fueron legislados los proyectos de ley que Reyes aprobó o
los que é.l mismo redactó.•

Este artículo breve que se dedica a los años 1900-1902 va a demostrar
el funcionamiento del Porfiriato en el gobierno municipal y el del Estado
de Nuevo León y también va a señalar la formación de la filosofía de Reyes
sobre el gobierno durante este período como una respuesta a la oposición
naciente a su régimen.

Reyes dominó los asuntos diarios del Estado aun cuando estaba au nte.
Cuando fue Ministro de Guerra en la Ciudad de México (1900-1902), Pedro Bcnítez Leal, un íntimo amigo, cumplió las funciones del gobernador.
En realidad, Benítez Leal no fue más que el diputado personal de Reyes.
Por consiguiente, la administración en Nuevo León se quedó firme y la
máquina política funcionó sin dificultad alguna. La conespondencia confidencial de Reyes con Benítez Leal desde 1900 hasta 1902 da testimonio
notable de la manera en que se dirigieron los asuntos de Nuevo León. 5

Entre 1885 y 1893, Reyes había ganado la dirección del Estado. Por meello de la fuerza .militar y de la diplomacia política, logró destruir el circulo
Treviño-NaranjerGonzález el que había dominado el noreste de México.
Además, Reyes había establecido una supremacía virtual sobre Coahuila por
asegurar la elección de Miguel Cárdenas como gobernador y por hacerse
personal y conseguir la lealtad de Venustiano y de Emilio Carranza.
Reyes dominó Nuevo León legalmente por medio de una modificación en
la constitución de Nuevo León, el 3 de octubre de 1893. Ésta permitió 1a
reelección indefinida del gobernador. 1 Durante los veinte años que sirvió de
gobernador1 Reyes sufrió la formalidad de su elección en seis ocasiones.:?
Cuando estaba seguro de la ayuda de Díaz, La Voz de Nuevo León, su periódico, propuso su candidatura y su organización política, el Club U1Tión y
Progreso, le nombró.

Reyes y el sistema de gobierno regional
y municipal en Nuevo Leo11.
Aunque la constitución de Nuevo León prohibió que el gobernador dominara la elección a la legislatura,3 no obstante, esta elección todavía fue
dominada durante la dirección de Reyes. Reyes con la consulta de Díaz,
escogió a los aspirantes, que fueron propuestos por el Club Unión y Progreso
como candidatos "oficiales". Sin duda, su elección fue asegurada. Por consiguiente, Reyes tuvo continuamente una legislatura subordinada a su dis-

' R1CAROO CoVARRUBlAS, Gobernantes de Nuevo León, 1582-1961. Compilaúón
)' nota.r (Monterrey, 1961), p. 98; Memoria, Nuevo León, 1895, citado en iemeycr,
Rey,s, p. 75.
s Fue un candidato para las elecciones para gobernador en 1889, 1891, 1893, 1897,
1903 and 1907. CovARROBIAS, Gobernantes, pp. 96-111.
1 Véase GJLseRTO WATTS MoNTUIAYOR
1825-1857-1917 (Monterrey, 1957).

332

(ed.),

Constituciones poltticas del estado

Al parecer, el público tomó poca parte en elegir a los delegados nuevoleoneses al Congreso acional. Respecto a esto, el patrocinio del _gobernador
fue la única base para la selección. Por ejemplo, el íntimo amigo de Reyes,
el Lic. José López-Portillo y Rojas, de Guadalajara, fue elegido como representante de Nuevo León al Congreso Mexicano, simplemente por indicar
su interés en la posición en una carta a Reyes el 23 de abril de 1900. El
1 de mayo su nombre fue incluido en la lista oficial de los delegados del
Estado.e

Cada año las elecciones para los ayuntamientos fueron dirigidas casi de la
misma manera. Los alcaldes obligatorios y los lideres de las fuerzas militares
estacionadas en los varios municipios propusieron a los aspirantes y sus nombres fueron presentados para la aprobación de Reyes. La lista oficial fue
preparada previamente, porque Reyes quería hacer averiguar de antemano,
la honestidad de todos los candidatos. Unas de sus observaciones a Benítez
Leal sobre la aptitud de unos de los aspirantes para los varios ayuntamientos
en 1901, merecen ser citadas;
Aba.solo: Opino, como Ud., que es preferible postular á Don Juan
Villarreal y Po/aneo, 6 á Don Jesús Cavazos para Alcalde 1o., en vez
del Sr. Francisco Ca11tú.
Cerralvo: Me parece inconveniente la candidatura de Resendes, pa-

• JosÉ L6PEZ-PoRTILLO y ROJAS insistió que Reyes mismo escribió muchas de las
ordenanzas legislativas y municipales. Véase Elevación i' calda de Porfirio Dlaz. (México: Libr. Española, 1921 ), p. 308.
• Esta correspondencia se halla en el Archi::o Particular de Ber-n.ardo Reyes (APBR)
en la ciudad de México.
• Véase la corre.•pondcncia: Reyes a L6pez-Portillo y Rojas, 30 de abril de 1900
en Cartas Varias 1900, APBR; y Rey,.s a Benítez Leal, 1 de mayo de 1900, !bid.

333

�ra Alcalde Jo. Suplente, porque este Sr. s6lo procura su interés privado, haciéndolo de una manera egoísta y vulgar, y creo que sería un
estorbo para que la Autoridad logre la buena marcha del Municipio.
China: Siento que se retire de su puesto Don Dionisio Carda, porque es el hombre más honrado y enérgico que hay (n Municipalidad.
Mina: No conozco á Don Espiridi6n González, propuesto para Al-

calde lo.
Rayones: Yo también me inclino, como Ud. á que Don Francisco Casas
Ramos sea postulado para el cargo de Alcalde Propietario; y acaso,

para que la separaci6n de Moyana no sea tan brusca, sería bueno procurar que figure como Suplente en el año próximo.7
Lo importante es que el método que Reyes utiliz6 para revisar a los candidatos señala que éstos no fueron elegidos de una manera arbitraria. Además
tuvieron que poseer unas cualidades loables. Don Bernardo miró con favor
a los que eran competentes, expertos políticamente, eficaces, honestos y populares con el electorado.ª
Claro está que todos los oficiales en Nuevo Le6n retuvieron sus puestos
por el mandato de Reyes. Los que salieron mal en hacer sus deberes tuvieron
que dimitir. Muchas veces pareci6 que Reyes fue receptivo a expresiones
públicas de disgusto en cuanto a ciertos oficiales. Una vez, Cruz Estrello,
el alcalde primero de Mier y Noriega, el que había cultivado varios enemigos, fue despedido de su oficio antes del fin de su plazo y fue reemplazado
por un forastero. Reyes e,,..-plic6 su decisión de esta manera:

Por lo que respecta al asunto de Mier y Nóriega ... debo manifestar
á Ud. que cuando lo pide el bien de las poblaciones, es pre/erible quebrantar un poco la le,,; pues que al fin y al cabo á ella no le duele,
y los pueblos sí sufren prejuicios con los malos gobernantes. Para mí,
los asuntos de ese género nunca fueron escrúpulos de conciencia, y
siempre me he fijado en lo esencial, aunque haya dado motivo á censuras que serán legales, pero faltas de raz6n en principio."

' Reyes a Benítez Leal, 29 de septiembre de 1900, !bid.
• Véase la correspondencia: Reyes a Benítez Leal, 3 de julio de 1900, /bid; Reyes
a Benítez Leal, 22 de julio de 1901 en Copiador de Carta! 1901, Jbid.
• Reyes a Ben'ttez Leal, 8 de octubre de 1900 en Cartas Varias 1900, ]bid.

334

Ni siquiera los miembros judiciales tuvieron exenci6n. Se le despidió a
Pedro Morales Elizondo, Juez del Distrito de Monterrey, porque, ostensiblemente, unos ciudadanos se quejaron de él.1 º

Sin duda, Reyes tuvo un poder paternal sobre los asuntos de Nuevo León.
Además, muchas de sus prácticas políticas e opusieron .a la ley escrita de
la constitución del E tado, que incluy6 garantías individuales la iniciativa
legislativa, una judicatura independiente, y la limitaci6n de' la autoridad
del gobernador. Claramente Reyes se opuso al Artículo 115 de la constitución del Estado, e1 cual prohibió que el gobernador dominara legalmente
las elecciones o las sesiones de la legislatura.u
En cambio, el extraordinario Artículo 107 de la constitución del Estado
.
'
el que afirmó que los municipios habían de ser independientes en la administración política y sometidos solamente al gobernador del Estado, ayud6 a
Reyes a dominar el gobierno regional por tratar directamente de los presidentes municipales que naturalmente fueron elegidos por su mandato.u
Así, Reyes observó una estricta conducta constitucional pero ' a la vez, eliminó el sistema vicioso de jefes políticos, el cual, en otros estados, llegó a ser
una causa fundamental del disgusto popular contra la autoridad regional
durante el Poríiriato.

Reyes contra los liberales.
La oposición a Reyes en Nuevo Le6n durante 1900-1907 se manifestó
principalmente en el supuesto movimiento liberal que empezó a acelerar durante 1900. Fue dirigida por los hermanos Flores Magón, Camilo Arriaga,
Antonio Díaz Soto y Gama y otros por medio del periódico Regeneración.
La historia de este movimiento es bien conocida y no es necesario repetirla
aquí. Sin embargo, es preciso señalar que muchas personas en varios estados,
quienes iguieron las organizaciones de lo que más tarde llegaría a er el
Partido Liberal Mexicano (PLM), se dedicaron a los principio del liberalismo tradicional del siglo diez y nueve como fueron expresados en la
Constitución de 1857.

11
Reyes a Lic. Pedro Morales Elizondo, 22 de septiembre de 1900, Jbid; Reyes a
Morales Elizondo, 29 de septiembre de 1900, J bid.
" La Constituci6n de Nuevo León se discute completamente en Joc West Nea!, "State
and Local Government in Northeastern Mcxico: uevo Le6n, Coahuila and Tamaulipas" (Tesis doctoral, Universidad de Texas, 1957).
u En el APBR hay numerosas cartas enviadas entre Reyes y \•arios alcaldes primeros que muestran este punto.

335

�Es notable que la primera organizaaon liberal que se suprimió fue el
Club Liberal Lampacense de Lampazos, Nuevo León, que se había formado en septiembre de 1900 por el Ing. Francisco aranjo, Jr., hijo del
general cuyo poder Reyes había terminado en 1885. Aunque Reyes era muy
sensible a los ataques dirigidos contra él en Regeneración por los hermanos
Flores Magón fue enojado más por el hecho de que la oposición liberal en
Nuevo León se compuso de enemigos de la región que fue_ nada más
una junta de conspiradores instigada por el Gral. Naran30 _que aparec1O
bajo el pretexto de un Club LiberaJ.1.S1 El general Reyes. reacc10n~ba contra
un caso aparente de una oposición regional pero sus aCCiones tuvieron unas
implicaciones fuertes en cuanto a la política nacional .. Unos líd~res conocidos en Nuevo León como Antonio Villarreal y FrancISCo Naran10 Jr. fueron prendidos injustamente, y acusados de "sedición" y encarcelados durante abril ae 1901.14 Más tarde, se le consideró a Reyes responsable por la
detención de otros liberales más importantes como Camilo Arriaga Juan
Sarabia y Librado Rivera, por la noche del 24 de enero de 1902 en San Luis
Potosí. Heriberto Barrón, quien se había hecho miembro del Congreso por
el patrocinio de Reyes, contribuyó a este incidente.15 A ca~a de esto,_ los
hermanos Flores Magón criticaron a Reyes aún más en El H170 del Ahuizott
hasta que fueron prendidos en septiembre de 1902 y su peri~ico fue cerrado.
De todos modos a fines de 1902 los ataques contra el Ministro de Guerra,
por el Liberal ; también por la prensa dirigida por l_os ci~ntíficos, h~bían
contribuido a la serie de sucesos que causaron su res1gnac1ón del gabmete
y el dispersar de la Segunda Reserva. ¡ Claro está que para entonces fue un
hombre amargado!

4~:

Lo que los liberales principales pensaron de Reyes es bi':°. conocido porque fue revelado en la prensa. No se s~hl: tanto de la opm1ón que ~ ~neral tuvo de estos individuos y su movmuento. Tuvo poco que decir publica.mente, pero se pueden recoger sus impresiones de su correspondencia
,. .Reyes al Sr. Teniente Coronel Ignacio J. Mendoza (Monterrey), 6 de abril de
1901, en Copiador de Cartas 1901, lbid.
u Reyes al Col. Ignacio J. Mendoza, 7 de abril de 1901, Ib'.d.; Reyes a Gral. Ram6n Terán, 12 de abril de 1901, !bid.; Reyes a Col. lgnacm. J. Mendoza, 12 de
abril de 1901, Jbid. Véase también ET_H.EL l?UPFY TURNE~, ~ica~.do Fl~;,es Mag6~
'Y el Pareido Liberal Mexicano (Morelia, M1choacán: 'Ed1tor1al Erancli del Go
bic.mo del Estado, 1960), p. 40.
u Véase "Lo que he visto en México: la clisoluci_6n del Club Ponciano ~ga en
San Luis Potosí", La Prensa (México), 28 de noviembre de _1930. Tamb1é~, ~ug _. M rt'mez u' ñez La reuoluci6n en el estado de San Luis Potosi (México. B1mo
a
·
1
•·
M ·
blioteca del Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revo,uc1on
cxicana,
1964), p. 14.

336

personal. Según Reyes, los grupos que se establecieron en Nuevo León fueron "liberales nada más que en nombre'' y su único propósito fue crear una
oposición al gobierno. 16 Don Bernardo, que se consideró liberal en la tradición de J uáre-z, no pudo reconocer que una nueva clase de liberalismo
salía y también sugirió a un amigo que otros habían apropiado el nombre
'Clubs Liberales" sin merecer esta calificación. Además, los organizadores
de esos clubs eran "insensatos oposicionistas y de conspiradoras [sic] tontos
y escandalosos".17 Fue bastante escéptico en cuanto a las resoluciones aprobadas en el Primer Congreso LiberaJ en febrero de 1901, que habían de procurar el cumplimiento de las Leyes de Reforma, y él llamó todo el asunto
"una farsa" cuyo objeto fue crear un núcleo de oposición "para hacer ruido' .18 Estaba afligido particularmente con los artículos de Regeneración que
le atacaban de vez en cuando. Según Reyes, en una carta confidencial a
un amigo, Regeneraci6n y los rebeldes trataban de hacer el papel de
Robcspierre, en Mé,dco, donde la situación fue distinta a la de la Francia
revolucionaria, y el resultado fue "caricaturas vivientes y no grotescas sino
chocantes por virtud del anacronismo de los tiempos en que se figuran que
hacen su papel". El periódico atacó al gobierno con mentiras "que serían
infamantes e ignominiosas si tuvieran la más leve apariencia de verdad".
Reyes estaba horrorizado particularmente por la critica de los liberales
que el Presidente fue un tirano conservativo, wi enemigo de los clubs liberales y un déspota. ti opinó que tal crítica fue "bla fema". Además Reyes consideró cínica la acusación de los liberales que él gobernaba muy mal
a Nuevo León. A causa de tales esfuerzos para difamarle públicamente, Reyes
creyó que fue necesario que los directores de Regenerad6n y sus adherentes
tuvieran que entender que se Je tomara en serio a Díaz y que a causa de su
capacidad de crear unas dificultades políticas en N ue\'O León se les refutara. 10
Un análisis de las opiniones de Reyes sugiere que su actitud fue principalmente una respuesta normal a los ataques personales que los liberales habían dirigido hacia él. Además, es difícil percibir un motivo ideológico en
su reacción al movimiento durante este período. Claro está que no fue
antiliberal, por lo menos según los que seguían la tradición de Benito Juárez. En efecto, se inclinó a considerar a los Liberales como nada más que
un grupo de oportunistas. Su supresión del Club Lampazos fue dirigida principalmente a la oposición política de Nuevo León que él creyó fue dirigida
11
Reyes aJ Sr. Presidente Municipal (Múzquiz). L. Alberto Guajardo, 27 de marzo
dr. 1901 en Copiador de Cartas 1901, APBR.
n Reyes al Sr. Lic. C. Madrigal, 13 de mayo de 1901, lbid.
11 !bid.
ll lbid.

337
H22

�hennano
con la conniv nci d
e."tendió, y
reFlor · Mag6n. o ob tantc como el mo\'imiento liberal
novaron lo ataqu , R y empezó a imaginar la am naza n una pe . pectiva

por uno de sus enemigo principal

nacional más amplia.

La trag dia qu ocurrió n font rrey el 2 de abn1 d 1902, y la cual
se ha llamado injustam nte "La matanza d 1 2 de abril'' fue la culminación
de un movimiento contra Reyes que había de desconcertar al gobernador
cuando u pre ti ·o públi o ra mínimo. Lo científico y lo liberales tomaron con anhelo la oportunidad singular para deshonrar a Rey por toda
la na ·ón. in embargo. para 1905 Rey había recobrado u pre tigio pasado.

La filosofía política d

Rt)'t:S,

El general Rey (ue un símbolo personal d la paz y del pro
n
uC\'O León en el siglo diez. • nueve. En realidad fu un caudillo regional
pero mundano, y aunque su admini tra '6n del obi rno r ional n u o
León fu lo que se podía esperar d una personalidad autoritaria, fue m jor qu la mayoría de ellas. Condujo sus untos político conforme a l
política del Porfiriat : un respeto por la forma d mocrática, pero un ab lutismo político basado en el personalismo y la limitación d todo los componentes j cutivo , 1 gislativo y judiciales. La libertad política 110 fue un
principio del sis ema administrativo en u vo León. El ufragio fue violado
muchas v ces de conformidad con la práctica porfirista en otras parl s d
la república. Afortunadamente se evitaron unas def:ciencias potenciales en la
administración de uevo L ón a cau de la reglas de la hon stidad capacidad y talento qu Rey e.'&lt;igi6 de us candidatos para el ofi io re ·onal.
En el último análi is, el gobiemo regional de uevo Le6n fue estable pero
no timul6 un corr cto desarrollo político. El si tema no fue d mocrático
relativo a la connotación moderna del término "democracia" per cumplió
con las xigencias parti ula.res del Porfiri to.

La actividad política na ional dcspué de 1900 contribuyó a la formación
de la opinión qu Rey tuvo sob la políti mexicana. Por un lado,
opuso a las tendencias anarquistas de los liberales, que aumentaban y por
otro lado a los esfuerz d los científi os de sobr pone
como una minoría dominante. Pero lo más importante fue que . u conflicto con I dos
grupos {u ng ndrado principalmente por sus intento de prohfüir su intrusión en su patrimonio en u \'O L 6n. La política · iempre era un asunto
regional para Bernardo. Fue bastante pragmático en cuanto a ejercer todo
u poder n la región de M'xico bajo su autoridad y u única 1 altad era

a Porfirio Díaz, la pe nificación del gobi mo central R~
tab ·
l · r· · · d
.
· -, no
a ciego
a as msu tnen~
1 1stcma porfiri ta de la administración política, pero
estaba con\'eocido de la n
· d de • un cambio gradual'' ¡
1
;ol ·,
l' •
H
, o que
a
e~ u ion po_ ttlca.. nsta que se asegura una estabilidad política en México Y ocum
m cao un cambio en la jefatura na ional consid r6 qu
la dirección de Díaz fue absolutamente sencial.
'
De..muclia manera Rey fue típico d I meJ·o
de
obe ma do
d t
Por fmato.
'!aro e tá que {,l fue una fuerza poderosa por la pr · rv cion
·,
d~ la paz Y. _del orden tan n s. ri p, ra el d a llo conómico de México. :amb,cn, fu b tantc único.
inclinó a la reforma y trató d introdu tr una tran formación fundam ntal en ~ uevo León mientras funcionaba dentro de lo límites d l Porfiriato.
o ob tant hay que apuntar qu
a m nud~ . fru traron los fuerzos de utilizar u oficio ( o como Gobernador,º f 1~1s_tr~ ~e la Guerra) como m dio de reforma. Por lo general él
pago_ ta tnt iau,·a uando sus en migo d 1 . dos partid · le con. idera n
un n_v~ al_ pr i~ nte. En r alidad, e pu de consid rarlo orno ejl'mplo de
las lirrutac1on m1pu stas sobre lo aspirant a la reforma en un si tema
muy personalizado y e ntralizado de un gobierno nacional.
La cmpr

de

onsolidar a una nación ant iormcnte d, unida muchas

vcc_es exigió unas medida e-x esivas. in embarg ,
b tante inju \ 0 caract _nzar a lo go~rnador s, n gen ral, orno imple. guardi m ánkas del
dictador. El é.'Oto de _Díaz ~ ~ltó en parte de los esfuerzos de sus gobernado
na valora ión obJ t1va de 1 relación ntr el pres:dente y un
gobernad r debe con id rar que el poder ejecuti\'O d l t do fu
ponable _ por el pr tigio del régimen. Repr •ataron u sostén principal. La
soluc1ó~ de lo problemas regional
y la preservación de la paz y orden tan
n
as para 1 d arrollo conómico n cional, fueron t oto un tributo
a la habilidad de los gobernadores individuales como a todo el sistema del
gobierno.
crítico d l Porfiriato, por lo gen ra1 lo con. ideran er un , i tema
C'on rvativo y opresivo d • g bi mo r lo condenan omo cambio el la tradición d 1 liberali. roo m xi ano que duró desd eJ período de la Reforma
hasta la evolución de 1910. Un análi is crítico del libcrali.mo del iglo diez
Y nu v siempre ha id difí il a u de la mezcla d 1 propósitos liberal . con id al na ionale . in embargo, había mu ha continuidad ntre
los liberal de la Reforma y lo expooent d ,) Porfiriato. El f derali.mo
había desaparecido para 1876, lo porque la supre ión de las rebeliones r gional y la paz de la nación nec itaron l forma d un gobierno central.
obstante, el régimen de Díaz h redó mucho d lo propósitos de los liberal en la tradición d Juárcz y qui7.á, como Daniel Cosí Villeg argu ,

339
338

�el Porfiriato representó un período tan libre y tan democrático como cualquier otro en la historia mexicana. 20 En Nuevo León por Jo menos, no se
abandonaron los principios del liberalismo del siglo diez y nueve, simplemente se transformaron.
Opino que un tipo de liberalismo fue caracteristico del Porüriato y quedó la dominante teoría política de México -por lo menos hasta 1907. Muchas personas querían alguna modificación en la estructura política, pero como
Bernardo Reyes, reclamaron un cambio gradual. Mientras los científicos y
el PLM representaron los dos extremos del espectro político que funcionarnn durante el Porfiriato, ninguno indicó el sentimiento verdadero del pueblo. Reyes fue el arquetipo del porfirista liberal, pero él reflejó esto en un
sentido regional más que nacional.
Muchos grados de la opinión política existieron dentro del Porfiriato.
Apenas hay una base para colocar a personas en categorías como "liberal"
o "conservativo" ahora. En realidad, las distinciones no fueron basadas en
una estricta convicción ideológica. El propósito fundamental del progreso nacional fue una consideración común, pero había una disputa grande con respecto a las prioridades. Así, el estudio de Reyes es en realidad no sólo el
estudio de un liberal porfirista sino también de un porfirjsta liberal.

"LA EMIGRACIÓN PENINSULAR A LA NUEVA ESPAAA
HASTA 1580" *

Da. PE.TER Bovo-BowMAN
UniveJ"Sidad de Nueva York,
en Búfalo

LAs CORRIENTES EMIGRATORIAS a América en el siglo XVI son para los historiadores, lingüistas y sociólogos de trascendental interés porque fue en aquel
siglo que se echaron los cimientos de la sociedad colonial. Como aportación
al estuilio del transplante de la cultura eurnpea al Nuevo Mundo y su compenetración, en suelo americano, con las viejas culturas indígenas, iniciamos
hace muchos años ya, en 1950, un análisis demográfico en gran escala de las
diversas corrientes emigratorias al uevo Mundo, tanto cronol6gicas como
geográficas, que puedan haber contribuido a una temprana iliferenciación
dialectal.
Los resultados de nuestros estudios previos ya han probado de una manera bastante concluyente el papel trascendental que desempeñaron, en el
establecimiento de la mayoría de las colonias hjspánicas, Extremadura y
Andalucía sobre todo Sevilla. Aunque nuestro fichero biográfico dista mucho de ser completo (contamos 45,374 individuos de lugar de nacimiento
seguro entre los pobladores, mucho más numerosos, que habían emigrado
de la Península para 1580), la muestra es más que suficiente para merecer
un alto grado de confianza. Ya que nuestras conclusiones hasta la fecha,
tanto sociológicas como lingüísticas, van declaradas en dos libros 1 así como en una serie de artículos (1956, 1957, 1963, 1964, 1967, 1968), nos limitamos a presentar ahora, en honor al aniversario de la fundación de esta
• Trabajo presentado al Congreso de Historia del Noreste de México, celebrado

., Para ver unas discusiones sobre la relación entre el liberalismo en el 5iglo XIX
y el siglo XX, consulte el arlÍculo de Charles Hale, "José Maria Luis Mora and the
Structurc of Mexican Libcralism" Hüpanic American I/islorical Review, XLV, No. 2
(May, 1955), 196-227; y su libro, Mexican Liberalúm in the Age of Mora, 18211853 (New Haven and London: Yale University Prcss, 1968)

340

en Monterrey en septiembre de 1971.
1 BoYD-BOWMAN, PETER, Indice geobiográ/ico d, 4(),000 pobladores españoles de
América en el siglo XVI. Tomo I ( 1493-1519) Bogotá, 1964: Tomo II ( 1520-1539)
México, D. F., 1968. (Ambos tomos los tiene ahora la Editorial Jus).

341

�vieja ciudad novohispana, el resumen de nuestros recuentos de la emigración a la Nueva España entre 1520 y 1580, o sea los 60 primero años de
la colonia.
Aun después de cuatro siglos disponemos de datos concretos e inso pechadamente abundantes que nos pennjten resolver en gran parte la cuestión
demográfica. Hace veinte años, a sugerencia de mi querido maestro Amado
Alonso, ya difunto, inicié como filólogo e hispanista en la Universidad de
Harvard, con fines puramente lingüísticos, la colección de datos sobre la
procedencia regional exacta de los primeros pobladores españoles de América. Explotando sistemáticamente no sólo los copiosos registros de pasajeros
que se conservan en el Archivo GeneraJ d Indias, sino también una gran
variedad de fuentes coloniales del siglo XVI,2 he logrado determinar con
bastante certeza la procedencia regional de más de 45,000 colonizadores individuales (hombres, mujeres y niños) que pasaron a América para 1580.
Dividida en cinco tomos, de los cuales se han terminado cuatro y publicado
ya los dos primeros, este magnum opus no sólo permite estudiar las corrientes
emigratoria que hubo entre cualquier pueblo de España y cualquier región
de América, sino que también proporciona en forma abreviada, y cuando
son conocidos los siguientes datos sobre cada emigrante: nombre y apellido,
parentela, lugar de procedencia, condición social, educación profesión u oficio,
año de partida, lugar de destino, actuaci6n n América (viajr\ c.,l)edici nes,
conquistas, cargos, privilegios) y año y lugar de fallecimiento. Varios índices
-de apellidos, de oficios y condición social, de destinos en América- facilitan el manejo de esta obra de consulta. Con el lomo quinto, que abarcará la emigración entre 1580 y 1600, llegará a más de 65,000 nuestro
totaJ de emigrantes identificados.
Aunque todavía no llegan mis recuentos hasta los tiempo de la fundación de Monterrey -y en todo caso los registros de pasajeros se limitaban
las más veces a señalar como destino en América sólo el puerto de desembarcación o la región, no la ciudad o el pueblo donde el nuevo emigrante
se iba a radicar- me propongo resumir aquí, por lo que nos pueda interesar,
lo que be logrado averiguar sobre la primitiva emigración a la Nueva España en general.

• Testamentos, .interrogatorios, protocolos, informes, acta de cabildo, crónicas, car•
tas privadas, etc.

342

La emigración al Nuevo Mundo
entre 1520 y 1539.
Los andaluces que en el período antillano habían representado grosso modo
el 40% de la emigración, en esta segunda etapa no constituyen más que el
32%, si bien son de esa procedencia el 48% de marineros, el 50% de comerciantes y 58% de las mujeres. Ciertamente la proporción de mujeres
entre los emigrantes andaluces ( 1 a 9) fue dos veces mayor que la de cualquier otra región y en el caso de la ciudad de Sevilla llegó a ser de u.na
mujer por cada seis hombres.
Cuando nos preguntamos a qué regiones de América aportaron esos emigrantes, el análisis de 12,426 destinos constatados nos revela que el 32.4%
(casi un tercio) fue a México, el 11% a Santo Domingo, el 10.8% a Perú,
el 8.8% a Río de la Plata, el 7.7% a Panamá, el 7.3% a Nueva Granada,
el 5.6% a Florida, el 3.7% a Guatemala, el 2.8% a Venezuela, el 2.2% a
Yucatán, el 1.6% a Cuba el 1.1 % a Nicaragua, el 0.9o/o a Puerto Rico y el
0.6% a Honduras.
Entre otros datos interesantes notamos el predominio continuado de los
andalucc en las Antillas (46% en Santo Domingo, 41% en Cuba), y la
contribuci6n de un tercio de los pobladores de México y Panamá por apenas
dos provincias: Sevilla y Badajoz.

La emigración a la Nueva España.
Miremos ahora más de cerca la emigración a México durante los veinte
afios que siguen a la conquista de Tenochtitlán. La corriente emigratoria
empieza en seguida y alcanza proporciones extraordinarias a partir del año
1523, sobre todo en los años 1535-36 al elevarse la Nueva España a virreinato.
En nuestra época segunda llegan a México, o se localizan allí por primera
vez, más de 4,000 pobladores identificados, tres veces más que a ninguna
otra parte de América. Van muchísimas mujeres, casadas y solteras, y gran
número de mercaderes, letrados y artesanos. A juzgar por su popularidad
como destino y por las condiciones de sus pobladores, México se destaca desde el principio como el foco de mayor actividad colonizadora de toda la
América española.
Sobre un total de 4,022 pobladores de la época segunda figuran 1,412 andaluces (35.0%), 693 castellanos viejos (17.3%), 598 extremeños {14.8%),
507 castellanos nuevos ( 12.6%), 290 leoneses (7 .2%), 177 vascos (4.4%),
63 portugueses ( 1.6%), 48 itaJianos ( 1.2%), 37 catalanes y vaJencianos
(0.9%), 32 aragoneses (0.8%), otros tantos gallegos (0.8%), 31 murcianos

343

�(0.8%), 23 flamencos (0.6%), 21 astmiano (o.si), 17 franceses (0.4"ó),
15 navarros (0.4%). 8 alemanes (0.2%), 7 canario (0.2%), y 11 extranjeros d países aún no citados (0.3%).
ólo do provin ias, Sevilla (915) y Badajoz (425), mandan la ter era
parte ( 33.3%) de todos los colonizadores. Luego siguen Toledo 223, Valladolid 204-, alamanca 177, ácere 171, Huelva 155, Burgos 151 y C6rcloba Jl l. De extranjeros contamos a l 70 ( cJ 4.3%) .

L,,s mineros i;n México ( 1520-1539).

Al principio la actividad min ra se conc ntraba en Santo Domingo y o
uba. La ascendencia de .féxic , por lo que se refiere al beneficio de plata,
omienza en 1531 6 1532 con el descubrimiento al oeste de la capital (en
Michoacán y comarcas cercanas) de las primeras minas de plata. En 1534 fue
descubierta, tal vez por Diego de a.va (natural de Lo Galle o , alama.nea), la rica veta de Taxco. Al año siguiente los alemanes introducen a México una nueva técnica para fundir la plata, técnica que en adelante aumenta enormemente la importancia de la industria minera mexicana. Con esto
está relacionado al paree r el caso curioso de Guadalcanal en la provin ia
de Se"illa. Este pequeño pueblo de la Sierra forena era en · lo pasados
f am
por sus minas de plata, pero puede ser que ya en el siglo XVI comenz.aban éstas a declinar, porque Madoz en 1846 las describe como abandonadas desd tiempo atrás ( Diccionario geográfico de España, .n.. Guadalcanol). El incipiente decaimiento de Ja industria principal del pueblo
explicaría muy bien el notable éxodo o urrido en 1535 y 1536, cuando una
buena parte de la familia de Guadakanal emigraron a México, donde acababan de descubrirse las ricas minas de Taxco ( 1534). ¿Quién inspiró dicha
emigración? Creemos, aunque no hay cciteza, que fue Francisco Muñoz Rico
(el ·o. 8459), el cual, acompañado de García 'úñez y ocho más del mismo
pueblo, pasó a México en 1527 y figura en 1535 como minero en Taxco,
mientra· su compañero García úñez lo era en las minas de Zumpango.
De regreso en E paña, Francisco [uñoz vuelve a México en 1536, habiendo
tal vez con su ejemplo estimulado la emigración de muchos paisanos suyos.
Los primeros mercaderes.
Enlrc los 13.262 colonizadore · del p rí do 1520-1539 id ntifüamos a 179
mercaderes la mitad de eUos anda.luce . Pero, radicadas en Sevilla, Tria.na
y otros puertos del sur como Palos, Huelva y Sanlúcar de Barrameda, había también ya desd los albores del eles ubrimiento de América, nutridas
colonias de marineros y pilotos vascos, mercaderes muchos de ellos, que se

ocupaban en el transporte de mercan ías ntrc las India: y la metrópoli.
Aunque los vascos dieron sólo el 4.59&amp; de los colonizadores de la época, contribuyeron l 14% de los mercaderes, proporcionalmente má.s que ninguna
otra región de España. De algunos, como icolá ánchC'l de Ar.i.mburu y
su hijo Juan, o de Martín de Orduña y Domingo ele Zornosa, consta que
eran vascos avecinados en
villa. Los contamos, claro está, como vasco .
Hasta l 529 lo centros mercantiles en América parecen haber sido Santo
Domingo y la ciudad de México, según revela la estadística de los lugares
ele destino o de vrcindad en América de lo mercaderes identificados. Entre 1520 y 1529 apru cen 40 mercaderes en Santo Domingo, 30 en la ciudad
d~ MéJáco (otros 11 pasaron a la Nueva España sin que sepamos dónde se
avecinda.ron), 8 en Cuba, 6 en Puerto Rico, sólo 3 en Tierra Firme, y 16
a "Indias" sin más indicaci6n de destino.

Pero con la conquista del Perú y el dcscubrimient de grand yac1m1entos de plata en Méxi o en 1534-, la Antillas pierden gran parte de su importancia comercial.
Olm:rvacioucs gc11 roles acerca tle la emigración
entre 154{) y 1580.

Desd el comienzo de la segunda mitad del siglo XVI el carácter de la
emigración al ucvo Mundo ufrió un cambio significativo. EJ espíritu de
heroica aventura cedía al deseo más modesto de la seguridad económica.
Sin más tierras ricas por conquistar, el int rés fue tomándose hacia la onsolidación de las ya ganadas. Por lo tanto ncontramos entre los emigrante de la segunda mitad del siglo, meno aventureros independientes y un creciente número de mujeres y criaturas que se unían en el uevo Mw1do con
1 s suyos, a menudo 'para hacer vida maridable" C'on cspc,so que habían
rmigrado anteriorm nte. Artesanos y profesionales iban dejando España n
número creciente para ganarse el su tento en las ricas colonia , mientras otros
mu ho buscaban el favor del pasaje y la seguridad económica como parte
de la servidumbre de encumbrado funcionarios reales y eclesiástiro . El
aventurero independiente ya no tenía incentivo para emigrar; en verdad las
colonias e taban a esas alturas, desgraciadamente, saturadas de ello.. Rara
vez un hombre emigraba ya sin tener una idea razonable de cuál ría su
ocupación cuando llegara a Améri a. Más aún, nuevos decretos hicieron ilegal para un hombre casado el emigrar sin su esposa. Otras di posiciones
destinadas a proteger a las colonias más pobres de la pérdida de sus pobladores a manos de otras más ricas como Nueva España y Perú, obligaban a
algunos emigrantes el depósito de una garantía para asegurarse que residirían
345

�en una de las colonias menos favorecida , por lapsos variables, que podían ser
de hasta ocho años.

La emigració1i a América: 1560-79.
Observaciones generales.

Destinos en América.
En el tercer período ( 1540-1559), Perú reemplaza a México como el destino más popular, con 3 248 nuevos pobladores identificados contra sólo
2,057 para México. De 8,786 nuevos emigrantes con destinos específicos en
América, Perú recibió 3,248 (37%), México 2,057 (23.4%), Nueva Granada 892 (10.2%), Chile 819 (9%), la región del Plata 600 (6.8%), Tierra Firme 506 (5.8%), Santo Domingo 389 (4.4%), el resto sólo 255 ( 2.9%).
Emigración a la Nueva España ( 154-0-1559 ).
El hecho más significativo acerca de los emigrantes del tercer período a
México es que casi la mitad de ellos eran andaluces. De los 2,057 nuevos
pobladores, 976 ( el 47.4%) provinieron de esa región, y de éstos, 743 eran
oriundos de la provincia de Sevilla ( y muchos de ellos de la ciudad). Otros
82 eran de la provincia de Granada, suelo natal del virrey Antonio de Mendoza. Castilla la Nueva ocupó una distante segunda posición con 302 pobladores ( 14.7 %) , Castilla la Vieja tercera con 262 ( 12. 7 %) , Extremadura
cuarta con 261 (12.7%). Luego seguían León con 131 (6.4%), las provincias Vascongadas con 60 (2.9%), Asturias y Galicia con sólo 8 (0.4%),
Aragón y Valencia con 6 cada una (0.2%), Murcia con 5 (0.3%), avarra
y Cataluña con 4 cada una (0.2%), y las islas Canarias con uno solo. En
fin, había 22 extranjeros ( 1.1 %) de los que 11 eran genoveses e italianos
de diversas provincias, 7 eran portugueses y 4 franceses.
Las provincias que aportaron mayores contingentes fueron: Sevilla (743),
Toledo (190), Badajoz (179), Salamanca (87), Granada (82), Cáceres (80),
Valladolid (7+) y Burgo (62).
La ciudad de México.
Entre los 236 nuevos residentes de la ciudad de México las diferencia
eran mayore aún: 145 andaluces (61.4%), 34 castellanos nuevos ( 14.4%),
20 extremeños (8.5%), 15 castellanos viejos (6.4%), 10 leoneses ( 4.2%),
4 catalanes (1.7%), vascos, gallegos y navarros había dos de cada uno
(0.8%), y un aragonés y un genovés.

346

Lo que más nos llama la atención en cuanto a la emigración española a
América entre 1560 y 1579 es que de cada cuatro emigrantes unos tres procedían de la parte meridional de la Península y que el 28.5% de todos los
emigrantes eran mujeres. Además, más de la mitad de todos los emigrantes
eran oriundos de sólo cuatro provincias convecinas: Sevilla, Badajoz, Cáceres
y Toledo. Estos años se caracterizan también por sus destinos cada vez más
diverso y por un gran número de personas que pasan a Indias por segunda
o tercera vez y que por lo tanto no figuran en nuestros recuentos. Igual que
en el período anterior ( 1540-59), pocas personas emigraban ya al Nuevo
Mundo por su propia cuenta, pasando más bien un creciente número en calidad de profesionales, funcionarios eclesiásticos o reales con sus séquitos, también como artesanos o como miembros o criado de familias grandes. En
cuanto a los destinos en América, aw1que ya había mayor número de posibilidades, el destino más popular era in duda alguna la Nueva España,
la cual atraía dos entre cada cinco de los nuevos emigrantes, recobrando
así fácilmente el primer lugar que en la época anterior había cedido al Perú.
La emigración regional 1560-79.
Como en los decenios anteriores, se destaca en primer lugar Andalucia.
De un total de 17,587 nuevos emigrantes identificados entre los años 156079, Andalucía aportó 6,547 (37.2%), proporción casi tan elevada como en
la primitiva época antillana. En segundo lugar está Castilla la Nueva con
3,343 ( 19.0%), que por primera vez sobrepasa a Extremadura, con sólo
3.295 ( 18.7%). A cierta distancia viene Castilla la Vieja con 1.984 ( 11.3%),
mientras qu León y Vascongadas, aunque toda ía conservan el quinto y
el s cto lugar respectivam ntc, pierden terreno: León 875 (5.0%), Vascongadas 515 (2.9%) .
La emigración de todas las demás regiones juntas, de otros países de Europa inclusive, ni siquiera alcanzó el 6%. Los extranjeros aunque todavía
ocupan el séptimo lugar, han bajado del 3.7% del período anterior a sólo
1.5% (263). Galicia está en octavo lugar con sólo 179 ( 1.0%). Cataluña,
Valencia y la Islas Baleares juntas están en noveno lugar con 113 (0.6%).
Navarra contribuye con 112 (0.69'0), Aragón con 99 (0.6%), Murcia con
96 (0.5%), Asturias 90 (0.5%) y las islas Canarias con 75 (0.4%).

347

�la emigración por p,ovincia.s.
Entre 1560-79, casi la cuarta parte de todos los nuevos emigrantes a América proceden de la sola provincia de Sevilla, con un total de 4,112 (23.4%) .
La contribución proporcional de dicha provincia es casi igual que en el
período de 1540-59 (22.5%). Badajoz, con 2,297 ( 13.1 %). ocupa claramente
el segundo lugar. Estas dos provincias, juntamente con Toledo 1,695 (9.6%)
y Cáceres 968 (5.5%), fom1an un territorio contiguo que por sí solo manda
más de la mitad de todos los nuevos pobladores europeos de la época.

Emigración de las cfodades 1560-79.
Una vez más la ciudad de Sevilla, sede de la Casa de Contratación y el
puerto fluvial que domina todo el comercio con las Indias, mantiene su abrumadora ascendencia. Con 3,831 emigrantes, Sevilla, con su barrio marinero
de Tria11a situado al otro lado del río Guadalquivir, proporciona por sí sola
más de la quinta parte de toda la emigración a América. Así como la tercera parte de todo el contingente femenino (1,708, o sea el 34.0%). De ella
emigran muchos más colonizadores nuevos que de las once ciudades que le
siguen en orden descendente, a saber : (2) Toledo 537, (3) Trujillo (Cáceres) 344, (4) Madrid 333, (5) Salamanca 304, (6) Granada 296, (7)
Jerez de la Frontera (Cádiz) 246, (8) Córdoba 237, (9) Zafra (Badajoz)
231, (10) Talavera (Toledo) 204, (11) Medellin (Badajoz) 160 y (12)
Segovia 143. Sólo estas doce ciudades aportan más de la tercera parte de
toda la emigración a América.

Los hidalgos.
Para la época 15-10-59 calculamos en 4.2% aquellos varones que los registros de pa~ajcros u otras fuentes consultadas declaraban ser hidalgos (la
cifra exacta: 319 sobre 7 5&amp;.1). Aplicando el mismo criterio para los años
1560-79 contamos a 516 hidaJgos, los cuales sobre nuestra swna de 12,569
emigrantes varones representan un porcentaje casi idéntico: 4.1 %. En efecto, la semejanza entre estos dos porcentajes a través de dos muestras sucesivas y bastante grandes de la población emigratoria (suman más de 20,000
varones) hace pensar que dicha proporción de hidalgos valdría para una
comparación demográfica entre los hombres que pasaron a América y los
que se quedaron en España.
Pero si volvemos a examinar la estadística por regiones, se presenta un
cuadro muy distinto. Andalucía, con 161 hidalgos entre 3,767 varones, da
en el promedio con el 4.2% justo. Pero Castilla la Nueva, con 68 hidalgos

348

entre 3,343 varones, tiene solamente el 2.7% mientras que el porcentaj de
hidalgos extremeños (66 sobre 2,627) representa sólo el 2.1%, Por otra
parle encontramos proporciones bastante más elevadas de hidalgos entre los
que emigraron del norte de España: castellanos viejos (95 sobre 1,600 varones) 6%, León (48 sobre 703) 6.8%, y las pro\.-'Íncias Vascongadas (42
sobre 463) hasta el 9%, Lo cual nos lleva a la conclusión de que entre
1560 y 1579 la emigración del sur de España era por aquellos años algo más
plebeya, en términos generales, que la del norte.

La Emigraci6n femenina 1560-79.
La proporción de emigrantes femeninas sigue aumentando a medida que
avanza el siglo. Mientras que en la época antillana (1493-1519) las mujeres
representaban sólo el 5.6% de la emigración total, y en la siguiente {152039) sólo el 6.3%, entre 1540-59 la proporción se dobló y más, alcanzando
el 16.4% a medida que los decretos reales iban haciendo más difícil, si no
imposible, para un bombre casado el emigrar sin su esposa o el permanecer
en el Nuevo Mundo sin hacerla traer. Pero la creciente crisis económica en
España y la esperanza de mejores condiciones en las ciudades coloniales
provoca una emjgración femenina todavía mayor en los años 1560-79. Entre los 17,587 nuevos pobladores identificados, nada menos que 5,013 ( el
28.5%) son mujeres o muchachas. De estas emigrantes femeninas (al menos una parte cada tres varones) las 1,989 (como el 4-0 %) eran o casadas
(1,904) o vjudas (85), siendo solteras las 3,024 restantes (60%). Por regiones el análisis es el siguiente: Andalucía 2,780 mujeres (55.4%), Castilla
la Nueva 872 (17.4%), Extremadura 668 (13.3%), Castilla la Vieja 384
(7.5%), León 172 (3.4%)i las provincias Vascongadas sólo 45 (0.9%),
Canarias 13 (0.3o/o), Galicia, Navarra, Murcia y Cataluña 10 cada una
(0.2%), Valencia 9, Asturias 8, Aragón 8, y el extranjero (principalmente
Portugal) 14 (0.3o/'o).
Si comparamos la emigración fem('nina con la emigración total de cada
región, hallamos que son mujeres en esta época menos de 6% de los emigrantes gallegos, aproximadamente el 9% de los vascos, el 20% de los leoneses y castellanos viejos, el 20.3% de los extremeños, el 26% de los castellanos nuevos, el 42.4 % de los andaluces, el 50o/o exacto de la provincia
de Sevilla, mientras que ¡de la ciudad de Sevilla mi.mio, a,mque parezca
me,itira, emigrat1 más mujeres que hombres!
Es de notar que Andalucía por sí sola sigue siendo como siempre la patria
de más de la mitad de todas las mujeres que pasaron al Nuevo Mundo, y
qu la mayoría de estas andaluzas proceden de la sola ciudad de Sevilla.

349

�El Cuadro siguiente compara los porcentajes sacados hasta la fecha:
Aiios

Total de pobladores
identificados

Total de
muj,res

% de muj,res
entre el total
de emigrantes

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1493-1519
1520-1539
1540-1559
1560-1579

5,481
13,262
9,044
17,587

1493-1579

45,374

308
845
1,480

Entu /as mujeres el % de
andaluzas

5,013

5.6%
6.3%
16.4%
28.5%

67.0%
58.3%
50.4%
55.4%

7,646

16.9%

55.2o/o

Destinos en América 1560-79.
Después de haber cedido por poco tiempo el primer lugar al Perú entre 1540
y 1559, México vuelve a ser una vez más el destino más popular del Nuevo
Mundo. Enlre 18,575 indicaciones de destino corresponden a México 7,218
(38.9%), al Perú 3 882 (20.9%), al Nuevo Reino de Granada 1,577 (8.5%),
a Santo Domingo 1,115 (6.0%), a Tierra Firme o Panamá 927 (5.0%), a1
Río de la Plata con Paraguay 736 (4.0%), a Chile sólo 488 (2.6o/o), a Guatemala 478 (2.6%), a Costa Rica 412 (2.2%), a Nicaragua 302 (1.6%), a
Honduras 259 ( 1.4%), al reino de Quito 242 { 1.3%), a Florida 229 ( 1.2%),
a Cuba 191 {1.0%) a Venezuela 167 (0.9%), a Puerto Rico 152 (0.8%),
a Yucatán 121 (0.7%), a Trinidad y Tobago 46 (0.2%) y a Tucumán 33
(0.2%).
Ahora vamos a examinar en mayor detalle la corriente emigratoria a la
Nueva España ( con la Nueva Galicia).

El Blo/o de todos los nuevos pobladores de México llegados entre 1560-79
procedieron de la parte sur de la Pevi.lnsula: Andalucía, Extremadur.a y Castilla la Nueva. Entre 7,218 pobladores identificados, los 3,174 (el 44.0%)
eran andaluces, y de estos últimos 2,209 (o sea el 70'}'o aproximadamente)
procedían de la provincia (y en la mayoría de los casos de la misma ciudad) de evilla. El alto porcentaje de andaluces entre los pobladores de
México sigue la tendencia tahlecida desde el principio:
Contribución andaluza a la colonización de México.
1520-39

1540-59

1560-79

35.0%

47.4%

44.0%

E&gt;..1:remadura y Castilla la Nueva ocupan el segundo y eJ tercer lugar con
1,370 (19.0%) y 1,296 (18.0o/o) respectivamente. A Castilla la Vieja con só351

�lo 690 (9.5%) le corresponde el cuarto lugar. Luego sigue a mucha distancia León con 244 (3.4%), y después Vascongadas con sólo 153 {2.1%).
Las demás regiones (Navarra 53 el extranjero 40, GaJicia 39, Aragón 38,
Asturias 30, Murcia 30. Canarias 25, Cataluña 19 y Valencia 17) comparten entre si el 4.0% restante.

El predominio de andaluces y extremeños entre los nuevos pobladores de
México -es uno de los rasgos sobresalientes de nuestros recuentos. Entre las
provincias se destaca por supuesto Sevilla con 2,209, Badajoz viene en segundo lugar con 1,066, después siguen Toledo con 704, Cáceres con 296,
Cádiz con 283, y Córdoba con 205, Huelva J 96, Guadalaj:wa 185, Ciud.1d
Real 181, Madricl 174 y Valladolid 163.

ESTADO DE LA HISTORIA ORAL EN LOS ESTADOS UNIDOS,
CO ALGUNAS I 1PLICACIONES PARA MtXICO *
DR. JoE B. FRANTZ
Universidad de Texas, Austii1

eonclusiones.
El examen de los datos que acabamos de presentar revela entre otras cosas
que para 1580, 1) el sur de la Península había aportado dos veces más
pobladores que el norte; 2) que más de la tercera parte de todos los colonizadores habían sido andaluces; 3) las contribuciones de las dos Castillas habían
sido más o menos iguales; 4) los vascos y navarros juntos habían aportado
menos del 5%, los gallegos apenas el 1 %, y todo el Reíno de Aragón
(Aragón, Cataluña, Valencia y Baleares), junto con Murcia, apenas el 2%;
5) aunque el porcentaje de canarios había crecido en cada una de las cuatro épocas ( del 0.1 % al 0.4%), este porcentaje siguió siendo casi insignificante no solamente en los registros de pasajeros sino también en nuestras
fuentes coloniales; y, 6) el porcentaje de extranjeros, que llegó a su apogeo
poco antes de mediar el siglo, habfa decaído notablemente para 1580, pero
siempre sobrepasaba la contribución de todo el Reino de Aragón.
Aunque todavía no se han analizado estadísticamente las corrientes emigratorias que hubo en siglos posteriores, los datos parciales de que ya disponemos
parecen indicar que con el tiempo la marejada de andaluces, extremeños
y castellanos nuevos perdió su fuerza y cedió ante una creciente emigración procedente de áreas lingüísticas y dialectales del norte: Galicia, Asturias
Vascongadas
avarra, Aragón y Cataluña. Pero nuestros recuentos para
el siglo XVI no dan lugar a dud'a que en cuanto a la formación del
primitivo español antillano, el cual, llevado a tierra firme, constituyó la base
de otros dialectos hispanoamericanos ( recuérdese la propagación de antillanismos por toda América) , el papel decisivo le correspondió al dialecto castellano-andaluz hablado por más de la mitad de las mujeres españolas que
emigraron, por más de la tercera parte de todos los hombres, y por la mayoría de los marineros y mercaderes que dominaban el comercio entre España y su imperio de ultramar.

352

LA

HISTORIA ORAL ha sido la más nueva técnica en la compilación de in[ormaci6n y en su conservación. Ha sido tanto en alzada como reprobada.
De hecho es la forma más antigua de la historia; proviene de la época en
que dos hombres se sentaban en el crepúsculo a rememorar sobre los animales que habían cazado esa mañana y los peces escapados. La única diferencia entre esos tiempos y éstos es la grabadora, la cual recoge las palabras
emitidas y hace posible que una secretaria o presunto autor, inteligente o no,
las transcriba y por lo tanto las perpetúe. La tradición oral nos dice mucho
de lo que sabemos sobre México antes de la llegada de hombres como Cortés. Gran número de texanos, el más notable de ellos J. Frank Dobie, han
ganado reputación universal, sentándose alrededor de las hogueras en la no('he, escuchando a los ancianos vaqu ros ontar historias de fantasmas; caballos alados, clarividentes reses de largos cuernos, y tesoros perdidos. Estos
íolkloristas tomaban notas de los puntos interesantes de las charlas, y entonces trataban de incorporarlos en cautivadoras historias, usando un lenguaje
tan preciso como fuera posible.

Pero ellos dependían de su memoria, y a pesar de sus atentados de transcribir con fidelidad las historias, ellos deben haber impuesto sus propios
sentimientos y palabras favoritas en sus cuentos. Lo que la grabadora ha
traído es fidelidad. Nos trae las palabras del orador exactamente según fueron dichas. Además nos b·ae la forma en que fueron pronunciadas, incluyendo sus mat:ces e infle.'Ciones. En otras palabras, haciendo uso del
viejo término usado n los mataderos, ''Todo se percibe menos el olor''.

"' Trabajo prese-ntado al Congreso de Historia del
Monterrey en septiembre de 1971.

oresre de Mixico, celebrado en

353

�Por conveniencia tanto como para :::iseguramos contra la destrucci6n inadvertida de una cinta única, nosotros generalmente transcribimos estas entrevistas, pero una página escrita a máquina es necesariamente de una sola
dimensión : le falta la profundidad de sentido y matices signüicativos de
la palabra hablada. La forma en que yo les pronuncio los adjetivos descriptivos puede ser más importante que los adjetivos en sí mismo . Puedo usar
una palabra inofensiva a primera vista, pero la manera en que la pronuncie
puede resultar, en un discurso, insultante; cuando esc1ita puede parecer que
estuviera haciéndole un cumplido.
Cuántas veces hemos salido de una conferencia con una persona mayor.
deseando haber podido tomar por escrito todo lo dicho. La grabadora no
permite hacer esto; haciendo una técnica de grabar historia, usualmente se
convierte en un compañero inadvertido en el triángulo entre el entrevistador
y la persona entrevistada. Una persona empieza a hablar, un pensamiento atrae
otros, y éstos velan datos por largo tiempo atesorados que de otro modo
no verían la luz de la palabra impresa. La persona ntrevistada amplifica lo
que puede encontrarse en la palabra escrita y comparte con nosotros información sobre lo que ocurrió entre bastidores, sobre motivos, sobre conflictos
entre personalidades, etcétera. i no nos da otra cosa, esta técnica de la
historia oral sí nos da una profundidad y color que en cambio promueve el
entendimiento de personas y sucesos.
La historia oral en los Estados Unidos, como mov1011cnto organizado, es
relativamente joven. Aunque existe evidencia que la conservación de 1a historia por medio de cintas grabadoras data por lo menos del año mil novecientos treinta y uno, en realidad la historia oral empezó en la primavera
del año mil novecientos cuarenta y ocho, cuando Allan Nevins, de la universidad de Columbia, puso en práctica un pensamiento que él había abrigado por quince años. Una década antes, el profesor Nevins había escrito que
los historiadores necesitaban ' una organización que hiciera un atentado sistemático para obtener de los labios y de los papeles de lo a..--nericanos
vivientes -los cuales hayan tenido vidas significativas- un testimonio más
completo de su participación en la vida política, económica y cultural de
los últimos sesenta años". Bajo la dirección de Nevins un atentado común
ha sido hecho por cerca de veinticinco años para comprender qué se ha
hecho con respe to a las decisiones que han afectado las vidas de unos cuantos
millones de norteamericanos.
Yo tuve un roce inadvertido con la rustoria oral cuando dirigía un curso
televisado que había empezado el difunto \i alter Prescott Webb. Nosotros
invitamos a cuarenta y un historiadores de los Estados Unidos para incluir
en una cinta grabada de televisión lo que ellos consideraban sus pensamien-

354

tos más importantes con respecto a la historia de nueslra nación. Entre estos
historiadores _estaba el bien conocido doctor Daniel Cosía Vtllegas, el cual
grab6 dos cmtas, maravillosamente severas, del punto de vista mexicano
sobre la ell.-pansión estadounidense.
. Ent_retanto la universidad de Columbia había empezado un programa de
histo~ oral sobre un anterior presidente de esa escuela, quien llegó a ser
el Presidente Eisenhower de los Estados Unidos. Cuando la biblioteca del
Presidente Eisenhower fue edificada en Abilene, Kansas, el proyecto fue transfe.
rido a los Archivos Nacionales, que administra dicha biblioteca. Los directores
de las bibliotecas de Franklin D. Roosevelt y Harry S. Trumao acordaron
que el reunir las historias orales correspondientes a esas dos administraciones
~ería ~a buena idea, y procedieron a formar programas para ello. Casi
inmediatamente después del asesinato del Presidente John F. Kennedy, se
come~~ó un proyecto de historia oral, el cual fue también prontamente
adqumdo por los Archivos Nacionales.
Temprano en la administración del Presidente Lyndon B. Johnson, éste
~om~~ó a pen~ar s~bre la iniciación de tal programa. Otras obligaciones
unp1d1eron Ja eJecución de la idea, pero anunciando el Presidente Johnson
e~ marzo ~cinta : uno de mil novecientos sesenta y ocho, que bajo ningunas
circunstancias sena él un candidato para otro término, él y sus ayudantes
empezaron a pensar seriamente en capturar los análisis y memorias de hombres importantes durante la administración de Johnson.
El result~~o fue que, ~vanzada la primavera de mil novecientos sesenta y
ocho, la of1c111a del PreSidente Johnson me llamó a Washington para tratar
sobre un programa de historia. Sin cansarles a ustedes con los detalles tediosos, yo estuve de acuerdo en entrevistar a personas -amigos tanto orno
enemigos- asociados con la vida y época de Lyndon B. Johnson. El Presidente
Johnson tiene un fuerte sentido histórico, y no de reputación edificada por
la acumulación de evidencias, sino de reputación propiamente edificada
por la acumulación de puntos de vista tanto desfavorables como favorables
-dejando la verdad salir a la luz, o como se quiera decir. Nosotros decidimos que me relevaría del cargo de ser un historiador privado si yo no era
pagado por la Casa Blanca ni por el gobierno; por lo que decidimos que sería
mejor que la universidad de Te.'ms pagara la cuenta.
Pasamos el verano calculando los costos, haciendo listas y formando el personal y una distinguida junta de consejeros.
Para principios de septiembre de mil novecientos sesenta y ocho, además
de mí, había cuatro entrevistadores que trabajaban todo el día, tres que trabajaban unas horas al día, y dos personas más, a las que se les pagaba de

355

�acuerdo con su trabajo. Ademá, yo tc!Úa 1m grupo secretaria!, del cual
clepend la fortuna d · ana organización; en este raso fue magnifica su contribucióu

Mis entrevistadores eran del tipo de profesor asistente, bien de ciencia política o de historia, con la excepción de una periodista de Boston. Yo los
escogí a ellos porque pensé que ellos tendrían perspectiva histórica y podrían anticipar las preguntas que pudieran hacerse dentro de veinte treinta,
y cuarenta años. E cogí a los profesores porque les daría extensión en sus
respectivas especialidades y porque eran jóvenes y bastante nuevos en el
ejercicio de sus carreras, y además ambiciosos. Escogí a cada uno por su
e pecialidad e hicimos entrevistas más o menos dentro de esas especialidades. Propiam nte, mi specialidad ha sido la de personas de edad avanzada.
Al principio hicimos dos tipos de entrevistas, con dos tipos de ntrevistados, o sujetos. Vimos a los que estaban jubilándose o de edad muy avanzada. El jefe de la Corte Suprema, Hugo Black, es octogenario; también
lo es James A. Farley. El senador Car! Hayden está en sus noventa. También entrevistamos a aquellos que desaparecerían de la escena de Washington o que entrarían en el anonimato una vez terminada la administración
de Johnson. Desde fines de la administración, hemos entrevistado a personas
de todo niv 1, de tod punto de vista politico, y a través de toda. la
nación.
En la América Latina hemos visto sólo a unos pocos dignatarios· entre
éstos están el ex~Presidente José Joaquín Trejas de Costa Rica y el reciente
Seer talio ele
untos Exteriores, Antonio Carrillo Flores. Tenemos fijada
la fecha de las entrevistas con los antiguos Presidentes Fe.mando Belaúnde
Terry de Perú, Eduardo Frei de Chile, y Gustavo Diaz Ordaz de México,
como también con el antiguo embajador de México en los Estados Unidos,
I-Iugo Margáiu y talus diplomáticos estadounidenses como Williarn Bowdler,
antiguo embajador en El Salvador; Tramas Mann, embajador en .fé.'&lt;ico;
y Raúl Castro, nativo de México, quien fue embajador en El Salvador }'
después en Bolivia.
A la persona entrevistada nosotros la alentamos a ser natural Pre[eriríamos que se den nombres y detalles, cerrando el capítulo durante el tiempo
de la vida del sujeto o del Presidente, por cincuenta años, o por cualquier
período, en vez de darnos una entrevista inocua que pueda ser inmediatamente
aprovechada. Sin tratar de aparecer altruista nosotros estamos tratando de
hacer un trabajo que permanezca por siglos· sabemos q_ue no podemos augurar
el futuro, sino esperamos qu mediante cierta saturación podamos sacar tanta
materia vital como fuera posible. Somos de piel bastante dura y omos has-

356

tanle analíticos, o c1mcos, que sabemos que cincuenta años más adelante
algún in\'e tigador-cscritor nos bendecirá aunque otros muchos nos censurarán por no haber averiguado más.
'
Estamos rom·encidos también de que la mayor parte de los entrevistados
han sido tau francos como podrían ser. E ta última frase es importante,
porque hay algunos representantes que a través del tiempo han dado conf~rencias de prensa tan cautelosas que todavía tienden a presentar tales .se1oncs aun cuando ellos creen que éstas son reveladoras. Por otra parte me
ha sorprendido cómo muchos de ellos se han esforzado en presentar en lenguaje sencillo su manera de sentir sobre otros col gas, y no han mostrado disposición de ocultar ningún material. Cuando yo les hacía preguntas sobre
el hecho de que su franqueza podría ofender y poner en peligro relaciones,
se encogian de hombros como diciendo "y eso qué, yo ya he terminado mi
carrera y no me importa quién se entere de lo que siento". Me recuerdan
a antiguas reinas del cinc que buscan desquitarse con otra actrices por inadvertidos descuidos y menosprecios sufridos durante años.
Algunos de estos temas han sido deleitosos, algunos incendiarios, algunos
reveladores, y algunos inocuos. En general he adquirido un gran respeto
por el profesionista burócrata como hombre que sabe su profesión. Él es
articulado y él es analítico. ti llegará a la cima de su departamento, estoy
convencido, en cualquier sector privado de la economía. Aunque algunos
en esas alturas no se han enterado mucho de lo que pasaba en los nivele~
más bajos, la mayoría son juiciosos y sagaces. Sin sorprenderme, la gente
del departamento de justicia, desde el secretario asistente para arriba, han
siclo los más deta1Jados. Pero eso es de esperane, ya que los abogados viven
del hablar y recordar.
OriginaJmentc preparé una Ji ta de mil seiscientas personas que debían
ser entrevistadas, porque despu ~s de todo, Lyndon B. Johnson vino a Washington por primera vez en mil novecientos treinta y uno -hace cuarenta años-y sirvió bajo seis presidentes (la sexta parte de todos los presidentes de nuestra historia) inclufendo su propia administración. Durante los últimos veinte años él se ha encontrado en medio de todo, y a través de astucia y buena
fortuna, fue él un congresista notable desde su primer término. Durante ese
largo período con an hombre que puede expanderse tanto como el Presidente Johnson, uno puede encontrar un número ilimitado de pei-sonas cuyas
vidas ·¡ ha tocado.
Las sorprcs:J. siempre surgen, como lo fue una hace dos año cuando alguien me puso en la pista de Erich Lcinsdorf, el director de la Orquesta Sinfónica de Boston. El maestro Lcinsdorf hubiese tenido una carrera entera-

357

�mente dilere11tc si en mil novecientos treinta y siete, cuando se le rehusó
su permiso de inmigración y la renovación de su permiso de trabajo, él no
se hubiera puesto en contacto con Johnson, el congresista novato de Texas,
quien no lo hubiera distinguido de Pedro de los palotes. Leinsdorf, sin embargo, tenía un amigo que conocía al congresista Johnson.
Esperando la e,qmls:ón de Leinsdorf de los Estados Unidos en un término de diez días, este amigo reunió al joven músico y al joven congresista,
y John on se puso a trabajar para prevenir que Leinsdorf tuviera que regresar a Austria, la cual en el transcuno de su estancia en los Estados Unidos, había caído en manos del Anscltluss de Hitler. Pero el congresista Johnson
co pudo cludir el si tema de cuotas de los Estados Unidos ni lograr la renovación del permiso de trabajo de Lcinsdorf. Sin embargo, estudió las posibilidades de inmigración, encontró que Leinsdorf podía entrar a Cuba,
llamó al cónsul americano en La Habana --quien e encontraba en e) campo de golf- para explicarle el problema, y mandó a Leinsdorf como inmigrante austriaco a Cuba justamente antes de que el músico abandonara
los Estados Unido . En vista de que teníamos una política liberal de inmigración con Cuba, Leinsdorf entró desde La Habana, con toda la riqueza
de su contribución musical que él ha representado para los Estados Unidos
en los treinta años subsiguientes.
Como diez años después eJ doctor Leinsdorf estaba contando esta historia
en una re epción musical en Washington, cuando el entonces vicepresidente
Johnson se le acercó, puso afectuosamente un brazo sobre sus hombros y le
dijo: "Erich, esa es una buena historia y no tengo inconveniente que usted la
cuente, pero ¿no sería bueno reunirnos para buscar una ciudad mejor que
La Habana de la cual usted hubiere venido?"
Incidentalm nte, la experiencia con Leinsdorf causó que el congresista
Johnson se interesara en el sistema de cuotas de inmigración, un estudio que
dio fruto tres décadas más tarde cuando bajo el Presidente Johnson, el sistema de cuotas fue eliminado.
Experiencias e historias como estas, aunque anecdóticas, tienen significación abundante. El secretario Robert Weaver, el primer negro miembro del
Gabinete, nos cuenta cómo no llegó a conocer a Lyndon Johnson hasta la
década de mil novecientos sesenta, aunque ya habia oído hablar de él desde
mil novecientos treinta. Weaver había sido, junto con hombres como Ralph
Bunche, uno de los jóvenes intelectuales activistas negros en Washington.
La Administración Nacional de la Juventud se había establecido, y en los
ojos de muchas personas en Washington, esta fue una ruina. Pero en las
palabras del secretario Weaver, ''Empezamos a recibir noticias, especialmente
358

ele Texas, que un director de \·einte y siet-e años de edad de la Administración Nacional de la Juventud no estaba usando los fondos de la agencia
para protección política como lo estaban haciendo la mayoría de los directores de los estados, sino que de hecho, estaba gastando la mayor parte de
los fondos en los negros y los golpeados por la pobreza". Dijo entonces que
él sabía que el congresista Johnson debería ser observado, porque no actuaba
como un texano tradicional o del Sur.
La entr vista con el senador Car! Haydec valía la pena, si no por otra ra•
z6c que la de haber venido de Arizona al Congreso en mil novecientos doce,
el primer rongresista ( de este estado) y quien ha permanecido en el Congreso
desde entonces. Ha servido a diez presidentes, y nos da una evaluación
comparativa de lo que valen . .Es raro encontrar un hombre que ha conocido a diez presidentes. Su ensayo sobre el presidente William Howard Taft
contiene una anécdota suficientemente mundana, que el secretario que transcribió la cinta rehus6 mecanografiada. Dentro de cien años esta va a deleitar a algún folklorista como una forma del bajo humor político del siglo
veinte.
Está claro que el material verdaderamente sustancioso no puede ser compartido desde esta tríbuna. Todos, desde el Presidente Johnson hasta el estudiante más humilde, tienen que obedecer las reglas de la confidencia y
pueden ver este material solamente bajo los más estrictos reglamento . Cuando se complete este proyecto, las cintas y transcripciones e pondrán en la
nueva Biblioteca John.son, como una rama de los Archivos Nacionales.

Como sin duda saben ustedes, la Biblioteca Johnson representa otro paso
más en el desarrollo de la idea de las bibliotecas presidenciales. Mientras que
el dinero para las bibliotecas presidenciales se había reunido por medio de
subscripciones privadas el costo de construcción de la Biblioteca Johnson
fue absorbido por la Universidad de Texas. Al completarse, la biblioteca
fue traspasada a los Arclúvos Nacionales, y todo lo conectado con la Biblioteca Johnson fue entregado al gobierno federal, lo que al final de cuentas significa todos los norteamericanos, como parte de nuestros tesoros nacionales. Así es que las reglas para la utilización de estos materiales serán
establecidas por el archivista de los Estados Unidos. Las reglas serán entonces las mismas que existen para cualquier otro tesoro nacional de archivos. Personas cualificadas pueden examinar cl material bajo las mismas condiciones que se usan para ir a los Archivos Nacionales y pedir ver los documentos de la Oficina Aduana! de Laredo.
La razón en que se funda toda esta acti iclad es que en esta época de aparatos electrónicos, particularmente el teléfono y sus afiliados, y con una figura

359

�p{1blica como la de Johnson, quien condujo mucho de. su trabajo cara a cara,
mucha de la documentación del pasado simplemente no existe. Uno añora
los apacibles días cuando el Presidente Grant escribió una carta de siete
páginas a su embajador para que la transmitiera al Presidente Lerdo de Tejada, y recibió del embajador seis páginas de la respuesta de Lerdo, y entonces contestó esa misiva con otra carta de cinco páginas, y así sucesivamente. Uno podía ver las ideas y acciones en evolución.
Pero ahora, fijemos la atención en el Presidente Johnson: digamos que
él llama a alguien y más tarde a cinco o a seis personas
más con quienes discute esa idea, uno o dos vienen a verlo con relación a
esto, hubo Wl cambio de memorándums para un determinado personal para
qu pusieran e ta idea en marcha, y un día llegó un borrador en limpio,
seguido por un memorándum aceptando o rechazando ese borrador. ¿ Qué
fue lo que pasó? ¿Quién supo? ¿Quién sabe?
él tuvo una idea,

Un ejemplo muy frecuente, y podría compartir otros muchos, es el del
Programa de Ciudades Modelos. Empezó como una idea, le gustó al presidente, y habló con Robert Weaver, secretario de Viviendas y Desarrollo Urbano, un departamento nue o en el gobierno federal. EJ atado de cabos
sueltos necesarios en el establecimiento de un nuevo y difuso departamento
causó que el secretario Weaver le dijera al presidente que el Programa de
Ciudades Modelos era más de lo que él podía manejar. Para entonces un
gran número de posibles obstáculos se habían señalado, y el presidente, de
acuerdo con Jo que yo sé, sugirió que se suspendiera el programa. Así se
hizo.
Pero dos personas relativamente anommas, una, el asistente administrativo del senador Edmund Musk.ie y la otra, segundo escalón asistente de la
Casa Blanca llamado Larry Lcvinson ambos desconocidos del amplio mundo, pensaron que la idea era válida, hablaron sobre ella con todo el que
estaba dispuesto a oír y con algunos que no lo estaban, y en general mantuvieron la presión. Un día, esta presión llegó de nuevo al Secretario Weaver,
quien entonces se puso en contacto con el presidente, diciéndole que él había allanado sus dificultades de organizar el departamento y podía ahora
ocuparse de esto.
El presidente contestó, 'Está bien, vamos a hacerlo", y el intento de establ cer el programa se inició. Éste ahora es ley, procedimiento y política, y
algunas ciudades están ya listas para reobir la primera concesión. Si es un
programa bueno y viable no es el caso. El caso es que casi nada de esto hubiera sido visto en los registros públicos. El desarrollo de la idea de las
Ciudades Modelos es una historia de personas hablando personalmente, de

360

personalidades, algunas anonUI1as, quienes no dejaron un programa morir,
y de su influencia sobre las personas que tienen el poder de convertir ideas
en acción.
Pero la historia oral no necc ·ita ser limitada a presidentes y reyes y oficiales de gabinete. Si una acción tiene validez, sus ins.inuaciones son universales. No importa cuán local o parroquial alguna actividad pueda parecer, toda es parte de esa gran acumulación del pasado y presente que forma
la totalidad de la vida en un barrio, en una ciudad, en una provincia, en
una nación y en el mundo.
Los poderes de recordar y recapturar son esenciales para el entendimiento

de las fuerzas que nos han traído a este momento, que han formado nuestras
creencias y nuestras co tumbres. El sujeto que está siendo entrevistado puede ser un aislado y aparentemente insignificante pastor de ovejas, pero si
él percibe la verdad en alguna acción de su rebaño, entonces él nos está diciendo algo sobre la vida del hombre y por lo tanto, sobre nosotros.

El .resultado ha sido una epidemia de proyectos de historia oral. En los
Estados Unidos bastantes de estos proyectos de grandes y pequeños designios existen, que se ha formado un grupo nacional, conocido como la ~ ciación de Historia Oral, que tiene reuniones anuales, a las cuales asisten
alrededor de doscientos miembros. Entre paréntesis, la reuni6n del año
de mil novecientos setenta y dos tendrá lugar en el Campo de la Universidad de Texas en Austin.
Sobre un.a base más regional, el Estado de Texas ha visto una multiplicación desde caros y ambicioso proyectos, hasta algunos pequeños en los cuales
un hombre con una grabadora se pasa el fin de semana y otros ratos libres
alentando a abuelas y abuelos a hablar sobre los primeros días en esa región.
Mi propia Universidad de Texas, por ejemplo, tiene cuatro proyectos de
los que yo sé. Además de aquel con el que estoy afiliado, el Colegio de Administración de Negocios está entrevi tando a prominentes hombres de negocios en toda la regi6n para saber cómo ellos se elevaron a la posición que
ahora ocupan y para capturar sus filosofías económicas y sociales. Otro proyecto reúne reminiscencias de los primeros trabajadores de pcYLos petroler~s,
desde el más rudo hasta los dueños. Finalmente, el Centro para Estudios
Intraculturales de Folklore e Historia Oral reúne material relacionado con
toda clase de pioneros, particularmente aquellos e.n los llamados grupos minoritarios. Originalmente el proyecto fue supervisado por el doctor Américo Paredes quien vino del valle de la parte baja del río Grande, y quien
es ahora director de los Estudios Mexicanoamericanos en la universidad. Se
están obteniendo memorias tan rápidamente como es posible, de personas

361

�ancianas quienes han sido testigos de peculiaridades en la vida del suroeste
de los Estados Unidos. Naturalmente, por conveniencia, el material viene
principalmente de personas en los Estados Unidos, pero los entrevistadores
cruzan la frontera con alguna frecuencia para grabar informes de la vida
tal como era en el lado mexicano desde hace treinta a ochenta años. Los
estudiantes que trabajan en folklore, bastante entusiastas, se han internado
profundamente en Mé.xico para reunir narraciones de experiencias más tempranas.
La Universidad del Estado de Nuevo México, representada durante estos
tres días por el profesor Charles Harris, también tiene un proyecto dirigido
a salvar las más posibles reminiscencias personales de los mexicanos en ambos lados de la frontera. Sin estar seguro, yo diría que similares proyectos
existen en Arizona y en el sur &lt;le California. Siguiendo este modo de pensar, nosotros debemos tener una persona que recoja las memorias de inmigrantes cubanos antes de que sus recuerdos empiecen a borrarse.

A fines del año de mil novecientos setenta, yo interrogué a personas en
todo Texas tratando de averiguar qué programas se estaban llevando a cabo.
Mi esfuerzo trajo noventa y nueve reportes de proyectos. Éstos incluían entrevistas con personas de las siguientes categorías: líderes veteranos de trabajadores, viejos vaqueros en el área del llano estacado en Texas; leñadores
en el este de Texas; canciones folklóricas; testigos de un linchamiento público y del incendio de un edificio de la corte judicial en mil novecientos
treinta; viejos políticos texanos; cultivadores de algodón y ferrocarrileros;
antiguos oficiales de la justicia; personas asociadas con la Universidad A&amp;M
de Texas; historias de condados; pioneros educadores; y descendientes de
habla española de antiguos colonizadores de Goliad y La Bahía.
Algunos pueden ser proyectos extensos, como los fundados por la Universidad Tecnológica de Texas, donde han sido grabadas más de mil doscientas
horas de cinta conteniendo reminiscencias de viejos pobladores, personas prominentes, y testigos olvidados de sucesos notables; o en el Museo Histórico
de las Planicies del Panhandle, donde las mismas clases de personas han
sido entrevistadas en los últimos veinte años. Pero con mayor frecuencia,
el proyecto es la responsabilidad de un solo hombre, pagado por algún entusiasta local por su interés en la historia, y por sus sentimientos por la importancia de pasadas escenas. Ya sea grande o pequeño, cada proyecto perpetúa un conocimiento de historia, pero aún más import:mte, un sentimiento
por la historia.
Yo no pretendo saber cuánto está haciendo México en el campo de la
historia oral. Yo sí sé que los primeros días de la continuada Revolución

362

Me..xicana han sido bastante bien cubiertos por entrevistadores trabajando
particularmente con los principales en ese magnífico desarrollo. Pero México, así como los Estados Unidos, tiene mucho más que ofrecer que líderes.
Su herencia cultural es rica, pero ésta ha debatido largamente con el problema
de si hacer su cultura española, indígena o alguna clase de mezcla. Mé.."&lt;ico
aún maneja grandes ranchos ganaderos en un estilo que haría sentirse cómodo a un ranchero del año de mil setecientos setenta si éste regresara a
Coahuila en mil novecientos setenta. Pero el período del rancho mexicano
está cambiando ante nuestros ojos entre más y más propiedades se dividen,
entre más maquinaria se usa, y entre menos hombres soportan las incomodidades del vivir y dormir al aire libre, con sólo una rara visita al pueblo y a
la cantina.
El lado mexicano en su larga y colindante frontera con los Estados Unidos, particularmente con Texas, no ha sido enteramente e,q&gt;lorado en sus
aspectos personales. Lo mismo es cierto en cuanto a la expropiación de las
posesiones de petróleo de compañías en los Estados Unidos, y el afán de hacer de Pemex una viable institución comercial. Toda la estructura de
e21.J)ansi6n de servicios sociales en México necesita ser desenredada. En este
momento México tiene una oportunidad peculiar porque ha mantenido una
buena relación de trabajo con Cuba, mientras que el vecino más cercano
de esa isla turbulenta la considera más como una amenaza que como una
vecina. El impacto, o la falta de éste, del movimiento chicano en los Esta&lt;los Unidos sobre la juventud en México, debe ser registrado antes de que
sea raci011alizado y por lo tanto se borre. Y el asombroso incremento de ciudades industriales como Monterrey y Guadalajara necesita ser registrado.
¿ Cómo se ha administrado México para atraer tanta industria del Norte sin
haberse colonizado económicamente? Esta historia merece una investigación más detenida
Las posibilidades son intenninables. Ellas encierran las reminiscencias de
los hombres que edificaron el moderno Monterrey, norteamericanos como
Joseph A. Robertson, nacionales como Adolfo Zambrano; el esfuerzo de proveer a Monterrey con servicios, especialmente el de agua adecuada; la mujer vendiendo alfarería o tortillas en el mercado público; el movimiento que
rehabilitó la zona rosa; conflictos de eclesiásticos contra antieclesiásticos;
la promoción del turismo; y los efectos de la introducción de servicios médicos y educacionales en áreas rurales. Los proyectos pueden ser altamente
personales, como una colección de canciones y recuerdos de hombres solitarios en las montañas. O ellos pueden contener importancia nacional, como
la elevación del ballet folklórico a aclamación internacional, o el intercambio entre bastidores que produce un candidato del Partido Revolucionario
Institucional.

363

�Todo lo que puedo decir es que Monterrey, uevo León, y México táu
precisamente donde Austin, Texas, y los Estados Unidos están en el terreno
de la lú toria oral. La historia e tá ahí, esperando como una novia ansiosa
&lt;le ser llevada a través del umbral a sus nuevas aventuras. Así pues, con la
historia oral, una nueva aventura que puede revelar intimidades históricas
y satisfacciones hasta ahora desconocidas y en muchos casos con la posibilidad de perder e para siempre si no los captamos prontamente en grabadoras y mecanográficamente.
LOS PLANE

DE AYUTLA Y MONTERREY*

fochas gracias.

DR. EowARD H. MosELEY
nivel"!lidad de Alabama
CADA GE 'ERACH&gt;N d hi toriadores reinterpreta el pasado, alguna veces añadiendo nueva prrspe tiva y objetividad a los mayor s movimientos. Muchas
veces, sin embargo, nuevas interpretaciones son superpuestas al rígido esqueleto de los hecho ya aceptado, pero dejando ignorados algunos acontecimientos igualmente importante . Un ejemplo de este proceso puede ser
encontrado en el Musco Histórico acional de la ciudad de México. La inscripción que halla debajo del retrato del Coron I Juan Zuazúa dice: "Concurrió a la Revolu ión de Ayutla, al lado del grupo liberal". 1 Esta inscripción concuerda con el hecho aceptado en la historia mexicana, que de igna
al período que va d de el lo. de mayo de 1854 hasta el 9 de ago to de 1855
como la era de la Revolución de Ayutla.

Juan Zuazúa apoyó la causa liberal de aquella época, pero no bajo la
bandera de Ayutla. Él se adhirió a un separado e igualmente importante
movimiento del norte llamado "El Plan de fontcrrey", proclamado por antia"o Vidaurri el 25 de mayo de 1855.
Este movimiento contribuyó en gran parte al levantamiento en contra de
la dictadura de Antonio López de anta Anna, y a las dificultades que se
suscitaron lucero de su derrocamiento. Un panorama más exacto de M 'xico
en la mitad del siglo XIX puede ser logrado a través de un examen de lo
dos plan s: el ele Ayutla y el de Monterrey.
El lo. de marzo de 1854, el Coronel Florcncio Villarreal pronunció el

*
en

Trabajo presentado al Congreso de Historia del
lonterrey en 1971.

1
In cripción debajo del retrato de Juan Zuanía
México.

'oreste de México, celebrado
Museo de Historia

acional,

365

�Plan de Ayutla, llamado a la cesación de la dictadura y a la necesidad de
formar una convención constitucional. Este acto fue rápidamente secundado por Juan Alvarez e Ignacio Comonfort, y se volvió el foco principal
de la oposición a1 gobierno nacional. Muchos de los que se habían plegado
bajo esta bandera, lo hicieron por razones puramente personales. Además el
plan contenía muy pocas medidas positivas, y siempre fue considerado como
r ncialmente negativo y de 'origen... sumamente gris". 2 Comonfort representaba a la fracción moderada, pero muchos de los puros, exiliados en
Nueva Orleáns, dieron su apoyo a Ja causa, esperando poder contribuir,
en parte, a la reconstrucción de la nación, después de derrocar a Santa
Anna. 8
Lo más importantes sucesos miljtares de los primeros días de la Revolución estuvieron centrados en el estado de Guerrero y a lo largo de la costa
del Pacífico. En Michoacán el poderoso caudillo Santos Degollado brindó
su apoyo a los esfuerzos de Comonfort. Juan José de la Garza tomó el estandarte de la Revolución en Tamaulipas en 1854, y extendió sus actividades
hasta el interior de Nuevo León. A pesar de haber fracasado al tratar de
sa ar al poder federal en el noreste, los esfuerzos de De la Garza desviaron
la atención del gobierno, que hasta ese momento había estado luchando
contra las fuerzas de Alvarez; ayudando de este modo a la causa de la rebelión.~
La prensa federal denunció a la revolución proclamada en Ayutla, como
un movimiento prosc1ipto: " ... no es otra cosa que el vandalismo de hor-

2 MAR.Jo DE LA Cue:vA (ed. ), Plan de Ayutla, Conmemoración de su primtr Cenlcnario (México, Ediciones de la Facultad de Derecho, 195-}), Pr6logo: WAuu
ScHOLl:, S, Muican Politics During The Ju/Jrez Regime 1855-1872 (Columbia, Mo ..
Univcrsity of Missouri Prcss 1957), 3. "The revolt agairut Santa Anna epitomizes
in many ways the complexity of the political sccnc. . . various lcaders represcnted

nll shadcs of opinion".
2

Lucio

MENDlETA

v NúÑEZ, "La r voluci6n de Ayutla desde el punto de vista

socio16gico", Mario de la Cueva (ed.), Pla11 de Ayutla, 28-30; RtcuARo A.

JOHN soN,

Tite Mexican Rlivolulion o/ Ayutla, 1854-1855: An Analysis o/ the Evolution and
Deslructíon of Santa Anna's La.it Dictatorship (Roch Island, Illinois: Augustana
College Library, 1939), 54-60.
• Jou soN, The Revoltttion of Ayulla, 52-60; ToMÁS SÁNCHE.Z HnRNÁNDEZ. "La!
Operaciones Militares como consecuencia de la prodamad6n del Plan de Ayutla
Hasta el Triunfo de la Revolución Liberal", Mario de ta Cueva (ed.), Plan de
Ajutla, 163; SANTIAGO RoEL, Nuevo León, Apuntes Hist6ricos (Monterrey, 1952),
152.

366

das desenfrenadas que á todo trance quieren la devastación de nuestra patria, y el triunfo de la más inmunda demagogia".~
En el año que siguió a la proclamación de Ayuda, los oficiales federales
de Nuevo Le6n trataron de ocultar los crecientes problemas de contrabando,
robo y declinación de la moral en dicho departamento.º Pero de cualquier
modo, existia un gran descontento, y el ejército que supuestamente debía
mantener el orden, fue desamparado. En mayo, el general Gerónimo Cardona anunció desde Monterrey la falta de dinero para pagar a sus tropas,
agregando que ni siquiera los oficiales tenían zapatos para usar. 7 El pueblo
de la frontera del norte, sentía una profunda desconfianza y frustración en
relación con todas las fraccion s de la región central de la nación. Sus
constantes súplicas solicitando ayuda en contra de las correrías de los indio , no habían sido contestadas, y ellos no habían recibido casi beneficios
en retribución a lo impuestos y a los tributos a la tropa que habían pagado.
S. D. Mullowny, cónsul de los Estados Unidos en Monterrey, comprendió
que los estados limítrofes tenían poco interé en las guerras que ardían en
el interior: "Every revolution to them is a new tax in moocy and a drain
of population for retruits".s La gente de la frontera tenía muy poco en común con los forjadores del Plan de Ayutla. Era este el momento propicio
para el surgimiento de un movimiento paralelo en contra de la dictadura,
y esa oportunidad fue aprovechada por Santiago Vidaurri.
Por más de un año después de la declaración del Plan de Ayutla, Vidaurri actuó como Secretario del departamento de Nuevo León. Durante todo
ese tiempo gozó, aparentemente, de la confianza de sus superiores.º En los
p1·imcros meses de 1855. sin embargo, comenzó a preparar Jo planes para

• El Omnibus, 9 de marw de 1855.

• Periódico Oficial del Gobierno del Departamento de Nuevo León, 22 de marzo
de 1855, 19 de abril de 1855; E( Omnibus, 20 de enero de 1855; Cardona a Ministro de Guerra y Malina, 9 de mayo de 1855, El Rtstaurador de la Libertad, 4
de junio de 1855.
' Gerónimo Cardona a Ministro de Guerra y Marina, 17 de mayo de 1855, El
Restaurador de la Libertad, 4 de junio de 1855; Cardona a MiniJtro de Guerra y
Marina, 9 de mayo de 1855, El Rutaurador de la Libertad, 4 de junio de 1855;
llERMENEClLDO DÁvn,A, Biografía del Sr. General Don Juan Zuazúa (Monterrey,
1892), 24.
' S. D. Mullowny a William L. Marcy, 1O de mayo de 1855, Di.rpa1ches from United
States Consuls in .Monterrey, México, IB·W-1906 (Microfilm, Nalional Arcllives, Washington, D.C.) .
1
Gcr6nimo Cardona a Comandante General del Departamento de Tarnaulipa.s, 16
de mayo de 1855, El Restaurador de la Libertad, 4 de junio de 1855.

367

�derrocar a la dictadura en el noreste. La noche del 11 de mayo Vidau.rri
dejó Monterrey acompaiíado por un pequeño grupo de hombres, incluyendo
dos jóvenes estudiantes de leyes: Simón de la Garza y Mclo e Ignacio Galindo. En Lampazos se unieron a Juan Zuazúa, quien con anterioridad había alzado la bandera de la Revolución bajo el título de Restaurador de la
Libertad. 10 Cardona dijo:

U 11a defección escandalosa . .. en la villa de Lampa:os; el ex-secretario
de este gobierno D. Sa11tiago Vidaurri, levantando el estandarte de una
rebelión á mano armada, sin proclamar ningú1i principio, ningún plan
politico, ni alguna idea de mejora, y traicionando á la confianza. .. se
ha lanzado en la carrera de perdición, de crímenc,r )' de sangre con que
todos los revolucionarios han orillado á nuestra desgraciada patria . .. 11
A la semana siguiente Vidaurri y Zuazúa se dirigieron hacia el sur, reclutando más soldados en Villaldama y Salinas Victoria. Al amanecer del 22
de mayo iniciaron el ataque a Monterrey. Al mediodía del día siguiente, Y
después de algunos signos de resistencia, Cardona capituló, poniendo la ciudad en manos de los rebeldes de Lampazos. 12 Para calmar el miedo de la
población, Vidaurri dijo que intentaba restablecer el or~en ,Y la paz en . el
mínimo de confusión posible. Aseguró a Cardona guc nmgun acto de violencia sería cometido en contra de su persona.13 Al pueblo de Nuevo León
le prometió restaurar sus derechos y su soberanía.14 Para poder afi~nzar ~u
posición y dar a la toma del poder un tono de legalidad,, Don ~ant1ago_ eligió un comité de tres iudadanos honorables (Jo é de .Jesus Dávila y Prieto,
Juan Ncpomuccuo de la Gana y Evia y Manuel P. de_ Llano), para q~e
prepararan un acta sobre los objetivos y el plan de acción que se llcvana
a cabo. El documento que surgió de ese comité, el 25 de mayo de 1855,
fue el Plan de Monterrey. El acta nombraba a Vidaurri Jefe del Estado, Y
también a una junta consultiva de dnco miembros, para que lo asesora. El

D'AVILA, z~uazu'a 1 ?4-25Periódico Oficial dd Gobierno del Departame11to de
...
,.
Nuevo LBtSn, 17 de mayo de 1855.
" Cardona a Comandante General del Departamento de Tamaulip:is, 16_ de mayo de 1855 El Restaurador, 4 de junio de 1855; PeritSdico Oficial del Gobierno dtl
Departamento de Nuevo León, 17 de mayo de 1855.
m

El Restaurador, 4 de junio de 1855.
"El Restaurador, 4 de junio de 1855: "Señor, yo no soy asesino ni sanguinario:
yo que detesto la rrvoluci6n, be siclo arrojaclo a ella por V.E. • • ."
" Circular de Vidaurri, 23 de mayo de 1855, El Rrstaurodor, 28 de mayo de
1855.

sistema judicial se debió mantener casi sin cambios, y todas las municipalidades del estado fueron invitadas a unirse en la aprobación del plan. El
aspecto más notable del plan establecido para Nuevo León era: " ...reasume
su soberanía, libertad e independencia mientras un congreso nacional. . . establece el sistema y forma de gobierno que debe regir a la República". Este
fue, en su origen, un acto establecido para Nuevo León, pero que luego se
designó para toda la región del noreste. Los estados de Coahuila y Tamaulipas fueron invitados a adherirse al movimiento.111
Ninguna referencia fue hecha en relación al Plan de Ayutla o a sus lideres. Era evidente que Vidaurri y sus confederados consideraban que su
movimiento era independiente y de contenido propio. De hecho, el caudillo
vencedor apelaba al orgullo y el sentimiento de independencia de los hombres de la frontera:

Nuevo Le6n no se compone como los Estados del interior en gran parte
de indios miserables: tenemos conciencia de nuestro deber, y al mismo
tiempo de nuestro poder '.Y derechos, '.Y muy vivo el sentimiento de la
dignidad de hombres libres para dejarnos ultrajar por la fuerza, en lugar
de ser regidos por leyes justas. 16
Naturalmente los oficiales del gobierno nacional censuraron al movimiento
que había triunfado en Monterrey. El general Adrian Woll, comandante
conservador en Tamaulipas, caracterizó a sus lideres como "bandidos y sediciosos" .u El Periódico Oficial de San Luis Poto.sí publicó un alarmante artículo:

Monterrey ha mcumbido al golpe combinado de traidores contrabandistas, y de filibusteros, cuyos vínculos son arrancar a los Departamentos
del Norte su fisonomía, y convertirlos en colonia de los Estados-Unidos .. .18
Vidaurri neg6 rotundamente estos cargos, y también la posibilidad de unirse a los Estados U nidos, o de querer establecer la República Independiente
de Sierra Madre, como muchos conservadores proclamaban. El caudillo defendió su movimiento diciendo que concordaba con los principios de na11

u

368

u

Vivo la República Mexicana, 2 de mayo de 1855.
El Restaurador, 4 de junio de 1855.

" Decreto del General Woll, 28 de mayo de 1855, El fJmnibus, 12 de junio de
1855.
' Periódico Oficial de San Luis, citado en El Omnibur, 6 de junio de 1855.

369

�cionalismo y libertad, e insistiendo en que se convertiría en el foco principal
que liberaría a la nación del despotismo. "Nuevo León es hoy el asiento
en que reposa la libertad, y pronto con la toma de Matamoros se estenderá
más y más hasta llevarla al Palacio Nacional ... " 19

terrey para proteger el centro de su baluarte poHtico. 25 Permaneció en Monterrey sólo el tiempo necesario para preparar y dirigir el ataque a Coahuila.
El 22 de julio una fuerza de 3,000 hombres se dirigió a Saltillo, y al día siguiente expulsaron a los defensores de sus posiciones. 26

En las dos semanas que siguieron, muchos de los pueblos de Nuevo León
habían dado su apoyo al plan que bahía triunfado en Monterrey. La oposición en la región sudoeste del estado fue efectivamente sofocada bajo la hábil dirección de José Silvestre Aramberri y de Mariano Escobedo. 20 Estos
dos jóvenes oficiales estaban destinados a ocupar un importante lugar en la
carrera de Vidaurri; primero como sus defensores, y luego como sus tenaces
oponentes. El coronel Zuazúa continuaba reclutando tropas y recolectando
armas y equipos. 21 Muy apurados por la falta de dinero, los autores de la
revolución se encontraron muchas veces tomando algunas de las mismas
medidas arbitrarias que habían criticado en los oficiales conservadores. 22

Después de esta significativa victoria, el Ayuntamiento de Saltillo aceptó
el plan de Monterrey, y dio a Vidaurri el comando político y militar de
Coahuila. 21 Estos aparentes actos de hospitalidad no cegaron al victorioso
caudillo, quien sabía que muchos ciudadanos de Saltillo se sentían ofendidos por la toma del poder por parte del estado vecino. El apoyo dado por
las municipalidades del norte de Coahuila, al ejército del norte y a su comandante fue, sin embargo1 más sincero. Vidaurri confiaba en el apoyo de
sus parientes y en el de sus amigos de la niñez. En Monclova, la tradicional
desconfianza en los jefes políticos de Saltillo condujo a una entusiasmada
aceptación del Plan de Mooterrey. 28

Vidaurri no se contentó con quedarse ocioso en sus nuevos cuarteles generales. Asumiendo el título de General en Jefe del Ejército del Norte, incursionó con sus fuerzas en los estados vecinos de Coahuila y Tamaulipas.
Tempranos movimientos hacia el este, dieron sus frutos cuando el 30 de mayo, los oficiales de Ciudad Victoria aceptaron el Plan de Monterrey y contribuyeron a la causa con un ejército de 800 hombres bajo el mando de Juan
José de la Garza, gobernador provisional de Tamaulipas. La ciudad fronteriza de Mier también anunció su apoyo al movimiento. 28 Confiado por el
rápido éxito, Vidaurri tornó personal mando de la expedición en contra del
ejército del General Adrian Woll en Tampico.24 Cuando la victoria parecía
fácil de alcanzar, las fuerzas conservadoras de Saltillo atacaron Monterrey,
constituyendo una amenaza para la base de operaciones de Vidaurri. El 13
de julio, d caudillo abandonó sus e fuerzos en Tamaulípas y regresó a Mon-

¿ Cuál fue el impacto nacional de los hechos que eran llevados a cabo en
nombre del Plan de Monterrey? La prensa conseivadora trataba de quitarle
importancia, prediciendo continua.mente que las fuerzas federales eran todavía capaces de destruir al movimiento rebelde.29 Después de la toma de
Saltillo, sin embargo, Santa Anna no pudo continuar negando la grave amenaza del norte. Con su ejército replegado hacia Sao Luis Potosí, el dictador
no tenía fondos ni hombres para reconquistar el terreno perdido.ªº Pero la

11

El Restaurador, 4 de junio de 1855.

• José Silvestre Aramberri a Garza González, 28 de junio de 1855, Correspondencia Particular de Santiago Vidaurri (Archivo del estado de Nuevo León: m.ú
adelante citado como: Corr. Par.).
11 José M. J. Carvajal a Vidaurri, 8 de junio de 1855, Corr. Par.; Enrique Meklenburger a Vidaurri, 11 de juJio de 1855, Corr. Par.

"' Decreto del 6 de junio de 1855, El Restaurador, 18 de junio de 1855; Cir•
cular o. 10, 23 de junio de 1855, El Restaurador, 23 de junio de 1855.
,.,. El Restaurador, 11 de junio de 1855.

.. El Restaurador, 18 de junio de 1855; Boletín Extraordinario, 26 de Junio de
1855; Circular o. 7, 18 de junio de 1855 y Procfamaci6n de Vidaurri a su ejército,
18 de junio de )855, El Restaurador, 18 de junio de 1855.

370

" General Valentín Cruz a General Güitifo, 27 de junio de 1855, Boletfo, 29 de
julio de 1855; El Resta1irador, 14 de julio de 1855; Vrdaurri a Secretario de Gobierno, 13 de julio de 1855, Boletln, 14 de julio de 1855, " ... primero es salvar a
Nuevo Le6n que ha puesto en mis manos su suerte".
.. Boletín Extraordinario, 17 de julio de 1855; El Rtstaurador, 21 de julio de 1855;
28 de julio de 1855; l 8 de agosto de 1855; Boletln, 24 de julio de 1855.
ff Proclamación, 26 de julio de 1855, El Restaurador, 4 de agosto de 1855; Acta
del pronunciamiento de la Ciudad de Saltillo, 26 de julio de 1855, El Restaurador,
4 de agosto de 1855: " ...Vidaurri. .. ejercerá el mando polltieo y militar de Coahuila, mientras se nombra el Gobernador que con carácter de interino desempeñará
el mando politico del Estado".
11 Coronel Emilio Langberg a Gobernador de
uevo León, 29 de julio de 1855,
Boletfn, 7 de agosto de 1855; Francisco Vidaurri a Vidaurri, 16 de agosto de 1855,
Corr Par¡ Juan Long a Vidaurri, 16 de agosto de 1855, Corr. Par.
11 El Omnibus, 23 de julio de 1855; El Restaurador, 28 de julio y 11 de agosto
de 1855. "Lo de Nuevo León no puede considerarse alannan1e sino por los que
tienen interés en hacerlo valer para sw miras: compuesta de gente allegadiza, y ca•
rcciendo de jefes militares, la facción de aquel Depto. debe wcumbir muy pronto..."
• Boletln, 1 de agosto de 1855; El Omnibur, 27 de junio, 11, 12 y 23 de julio,
2 y 6 de agosto de 1855.

371

�prensa de la capital continuaba diciendo que Vidaurri y su movimiento estaban sostenidos por filibustero de los Estados Unidos y que él deseaba unirse a ellos o crear la República de Sierra Madre. 31 Aun algunos de los liberales y defensores del Plan de Ayutla estaban temerosos ante la posibilidad
de una amistad entre Vidaurri y los yankees. 32 Don Santiago, por supuesto,
negaba estos cargos, reiterando el propósito nacional de su movimiento, y
declarando que su filosofía concordaba con las tradiciones liberales de México. 33
Las victorias militares en Nuevo León y Coahuila tuvieron un efecto inmediato en los círculos políticos nacionales. Las derrotas en el norte di minuyeron la moral de las fuerzas de la dictadura a lo largo de todo el
pa1s e influenciaron directamente en la reanudación de las campañas de
Comonfort en Guadalajara, y de Alvarez en Guerrero. Estas continuas derrotas convencieron a Santa Anna de que su posición era insostenible. El
9 de agosto de 1855, Santa Anna huyó a Veracruz, y cuatro días más tarde
abordaba un barco para La Habana. 64
Las interpretaciones más comunes, dicen que el derrocamiento de la dictadura de México, señaló el triunfo del Plan de Ayuda. En realidad también se debe decir que fue igualmente el triunfo del plan de Monterrey.
Santiago Vidaurri nunca aceptó los pronunciamientos de Alvarez y Comonfort, pero continuó defendiendo la soberanía de los estados del norte, y la
independencia de su acción política. Los líderes revolucionarios del interior,
tanto puros como moderados~ reconocieron que el caudillo del norte había
contribuido en gran parte al éxito de sus esfuerzos. Mientras se hacían intentos para establecer un nuevo gobierno por sobre las cenizas de la dictadura, el papel de Vidaurri continuaba siendo importante.
El Plan de Ayutla, concebido por moderados como Ignacio Comonfort,
había sido redactado en forma vaga con el único prop6sito de atraer gran
cantidad de adeptos, sin tener en cuenta cuáles eran sus ideales. El Plan
11 El U niuersnl, 26 de julio de 1855; El Omnibus, 30 de junio, 9 de agosto de
1855.
ª M. Siliceo a Doblado, 3 de septiembre de 1855, Documentos Inéditos, XXVI:
" ... me tem.o que ese Vidaurri sea la avanzada yankee, y que en tanto hable con
tanta. .. en cuanto apoyado en el Norte y contando con sus elementos, pretenda en
último resultado consumar la escisión y establecer la República de la Sierra Madre.
Todo esto me hace caer en un mar de confusiones..."
13 "Verdadero Objeto, Carácter y Tendencias del Plan Polltico de Nuevo Le6n",
El Restauraior, 11 de agosto de 1855.
.. El Omnibus, 27 de junio de 1855; JoH. soN, Tlit Revolution o/ .tlyutla, 6162; SÁNCHEZ llia.NÁNDEZ, 'Las Operaciones Militare! .. ,", 163-164.

372

evitaba cual(!uier ataque directo al clero y aun ontenía una d:sposición tendiente a conseguir la continuación del ejército anteriormente establecido.
Comonfort deseaba cambios, pero no violentos disturbios ni destrucción de
las instituciones vigentes.u Por otro lado, los exiliados puros, habían "corrido
a casa" para asegurar el derrocamiento de la dictadura y al mismo tiempo
para reesb·ucturar la sociedad de México y eliminar muchos de los males
heredados de los tiempos de la colonia. Fueron agrios opositores del ejército
fedcral, y solicitaron su reemplazo por el de una guardia nacional o por fuerims civiles.ª6 Melchor Ocampo reafirmó la necesidad &lt;le eliminar no sólo
a Santa Anna personalmente, sino también a la tiranía clérico-miliu.r de
la cua1 él fue "el hijo' .37 Mientras la dictadura había sido el claro objetivo
para ambas fracciones, pocos antagonismos se habían manifestado, pero con
el éxito vino la renovación de las largas y sostenidas divisiones entre modc-rados y puros. La situación fue complicada aún más por varios individuos
y grupos que se promulgaron en favor de la revolución cuando el triunfo se
hizo evidente, buscando de este modo, proteger sus propios intereses en la
nueva sociedad. En otro famoso disturbio mexicano, medio siglo más tarde,
el novelista Mariano Azuela llamaría a estos elementos egoístas "moscas".88
En los primeros días de agosto de 1855 "las moscas" pudieron ser vistos pululando alrededor de los forjadores del Plan de Ayutla, provocando mayores
complicaciones en el restablecimiento del orden social y político.
El Ayuntamiento de Puebla, un centro tradicionalmente conservador, anunció la aceptación del Plan de Ayutla, dos días después de que Santa Anna
pasara por allí camino del exilio.ªº Luego el 13 de agosto el general Martín
Carrera, comandante de la ciudad de Mé..-cico desde tiempos de la dictadura,
se adhirió al movimiento de Ayutla, al cual se había opuesto hasta ese momento.
ia Lucto MENDIETA v
ÚÑEZ, "La Revolución de Ayutla desde el Punto de Vista
Sociológico", 28-30; Hu..AR10 M&amp;olNA, "E!tudio Constitucional Sobre el Plan de Ayutla
de 1 y 11 de mar.eo de 1854', 205-221; RAv F. BRoussARD, "Comonfort: Misundcrstood Rcformcr" Eugenc R. Huck (ed.), Latin American Stat,smen, Scholars
a11d Scoundrels (West Georgia College Studics in the Social Science.~, vol. No. 1,
1967). 81-83.
,. CHARLES A. HALE, Mexican Libtrali.sm in th• Age o{ Mora, 1821-1823 (New
Haven and London: Yale University Prcss, 1968), 33, 14-1-147.
n ANoah SBRRA RoJA.S, "Los Caudillos de la Revolución de Ayutla", Plan de
Ayutla, 236-275; D. ANSELMO DE LA PORTILLA, México en 1856 y l 857, Gobierno
del General Comonfort ( ueva York: S. Hallet, 1858), 111; RoEDER, Ju/Jrez and
his Mexico, I, 118.
ª MARlANO AzuELA, Las Moscas, Cuadros y escenas de la Revolución (México:
ediciones de "La Razón", 1931 ).
• El Omnibus, 14 de agosto de 1855.

373

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Al principio, la prensa federal vio estos sucesos como una indicación de la
aceptación general de las doctrinas de la revolución, y de un entusiasmo por
el Plan de AyutJa.~ El Siglo XIX fue especialmente optimista:

l

.. .la revolució,t pues, está ya en el caso de cumplir sus promesas, dti reedificar esta sociedad conforme a los principios liberales, únicos que pueden asegurar el porvenir de nuestro país. . . En cuanto al partido liberal nunca estuvo más unido, ni más compacto que en estos momentos.u

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En el norte Santiago Vidaurri estaba de completo acuerdo con los líderes
de la Revolución de Ayutla en cuanto al pronunciamiento de Carrera. El
caudillo apremió a Comonfort y a Alvarez a continuar su oposición a las fuerzas que amenazaban destruir los movimientos en contra de Ja dictadura.

11¡,

'1,

il
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1 :

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1
1

Este optimismo, se probó más tarde, fue ingenuo e infundado. El 20 de
agosto Carrera anunció que asumía la posición de presidente interino de la
nación, en el nombre de la Revolución de Ayutla:' 2 Una señal de alarma
resonó a lo largo de toda la nación, especialmente por parte de los puros, quienes temían que la revolución cayera nuevamente en manos del ejército
federal . Valentín Gómez Farías, viejo precursor de la doctrina liberal, expresó su inquietud diciendo: "La manera de proceder en la capital no ha
sido ciertamente conforme al plan; se ha dicho una cosa, y se ha hecho otra,
y de aquí la división de opiniones, la confusión y el desorden en que estamos envueltos".43 Los moderados compartían estos temores y Comonfort
informó a Carrera que sus acciones eran inaceptables para el movimiento
que había ~ido iniciado en Ayutla; e insistió que el 'único jefe de la revoluci6n" era Juan Alvarez.H

• "Actas", 13 de agosto de 1855, El Omnibus, 14 de agosto de 1855. ''La guarnici6n de México ha proclamado cl Plan de Ayutla, y ciertamente nos parece muy
racional y capaz de contentar las exigencias de la mayoría".
.., Citado en El Omnibus, 15 de agosto de 1855.
" ''Noticias de General Martín Carrera", 20 de agosto de 1855, El Omnibus, 27
de agosto de 1855.
0 Valentín Gómez Parías a Excm.o. Sr. Gobernador del Distrito General D. José
Vicente Miñ6n, 27 di. agosto de 1855, El Omnibus, 30 de agosto de 1855; ver también Santos Degollado a Carrera, 27 de agosto de 1855, El Omnibus, 10 de septiembre
de 1855.

.. Comonfort a Carrera, 28 de agosto de 1855, El Omnibus, 7 de septiembre de
1855; Comonfort a Carrera, 30 de agosto de 1855, El Omnibus, 10 de septiembre
de 1855.

374
1
..

1
'

,,
1

Expr só además, el deseo de que todos los enemigos de la nación fueran destruidos.º De este modo los líderes de Ayutla y Monterrey presentaron un
frente mancomunado en contra del pronunciamiento hecho en la capital nacional. Con tan evidente oposición el 12 de septiembre Carrera abandonó
sus pretensiones de poseer el poder nacional, transfiriendo la situación del
distrito federal a D. Rómulo Díaz de la Vega en nombre del Plan de Ayutla.46 Mientras tanto, otros sucesos en el norte iban a traer más problemas.
Después de la toma de Saltillo el ejército del orte se preparó a continuar hacia el sur y entrar en San Luis Potosí. El 13 de agosto de 1855,
Anastasio Parrodi, lider político de ese departamento, y Antonio de Haro
y Tamariz, general que había asistido a la ascensión de Santa Anna en 1853,
proclamaron el Acta de San Luis Potosí.' 7 A pesar de que fingieron unirse
en la lucha contra la dictadura, que por ese entonces acababa de ser derrocada, los autores de la proclamación no ocultaron sus sentimientos conservadores. El plan disponía la continuación de los departamentos de la nación
y solicitaba el mantenimiento de los fueros militares y clericales. Una de las
firmas en el documento fue la del general Güitián, comandante expulsado
de Saltillo por Vidaurri poco menos de un mes antes.' 8
Vidauni denunció inmediatamente estos sucesos, informando a Parrodi
que a los defensores de la dictadura nunca se les permitiría pervertir al movimiento que había sido proclamado en Monterrey.• 9 tl fue aún más brusco
en su condena al General Raro y Tamariz:

tCree vd. Sr. Haro, que ese ejército corrompido, osado y enemigo de la
libertad sea el que la apoye? Nosotros pensamos de diferente manera.
y estamos resueltos a castigarlo con las armas hasta lmmillarlo, y quitarle
ese orgttllo fatuo con que ha oprimido a la nación por tantos años. , .
y pronto el ejército de estos Estados marchará al interior a realizar su
plan. ..60

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1

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'

.. Vidaurri a Como11fort, 19 de agosto de l855, El Omnibus, 10 de septiembre
de 1855.
.. EL Omnibus, 1'.l de septiembre de 1855.
•• Anastasia Parrodi y Antonio de Haro y Tamariz a Vidaurri, 13 de agosto de
1855, Boledn, 19 de agosto de 1855.
'" "Acta de San Luis Potosí", 13 de agosto de 1855, Boldln, 19 de agosto de 1855.
.. Vidaurri a Gobernador y Comandante General de San Luis Potosí, 18 de agosto
de 1855, Bolelin, 19 de agosto de 1855 .
"' Vidaurri a Antonio de Haro y Tamariz, 18 de agosto de 1855, Bolelm, 19 de
agosto de 1855.

375
11

�A pesar de que el general trató de arreglar las diferencias existentes declarando que sus objetivos eran los mismos que los de Alvarez, Comonfort
y Vidaurri1 el caudillo rehusó aceptarlo. 61 Cuando el prefecto en el puerto
de Tampico, indicó su intención de unirse a la fracción de San Luis Potosí
Vidaurri amenazó con oponerse a ese movimiento con las fuerzas armada _B2'
En una carta a Comonfort Don Santiago censura la proclamación de Parrodi y Haro como opuesta a los ideales de los planes de Ayutla y Monterrey, lo mismo que la de Carrera en la capitaJ.0 3 A pesar de desear mantener
estrechos vínculos con Vidaurri, Comonfort era un moderado, y un miembro
de círculos militares, y pensó en la posibilidad de conciliar el ejército federal
con las aspiraciones de su movimiento. F.l con~ideraba a Haro y Tamariz su
amigo personal, y lo urgió a aceptar el Plan de Ayutla. Expresó, además,
el deseo de que Vidaurri estuviera de acuerdo con ese compromiso.u
El caudillo del norte sinceramente deseaba evitar cualquier conflicto con
los líderes de la revolución de Ayutla, y acordó mandar una comisión a discutir las diferencias. Como un gesto más de buen deseo, prometió poner
las fuerzas de Juan Zuazúa bajo el mando de Comonfort en la marcha contra Carrera en México. 56 Reiteró sin embargo, su demanda de que los ejércitos que apoyaban Tampico y San Luis Potosí fueran forzados a rendirse
incondicionalmente. 56 El general Haro tuvo miedo de esta inflexible actitud
y buscó la protección de Comonfort, creando por lo tanto, un potencial rompimiento entre los lideres de Ayuda y Mnnterrey.~ 7
Aun cuando el general Carrera conservaba el control de la ciudad de Mé-

11
!la.ro Tamariz a Vidaurri, 25 de agosto de 1855, Boletín, 31 de agosto de 1855;
Vidau.rri a Juan José de la Garza, 30 de agosto de 1855, Boletín, 31 de agosto
de 1855.

El Omnibus, 12 de septiembre de 1855.
'" Vidaurri a Comonfort, 19 de agosto de 1855, Boletln, 29 de agosto de 1855;
Vidaurri a Comonfort, 31 de agosto de 1855, El Restaurador, 1 de septiembre de
1855.

xico, en los primeros días de septiembre, la atención de la mayor parte de
la nación estuvo enfocada hacia los sucesos de San Luis Potosí. 68 Muchos
diarios liberales defendieron la posición de Vidaurri; La Revoluci6n de Guadalajara, declaró sobre el caudillo del norte la siguiente: " ...ha comprendido muy bien las verdaderas exigencias de la revolución". 511 Su editor insistió en que Comonfort debía seguir su ejemplo. Los lideres políticos puros,
disgustados por los esfuerzos realizados por los moderados del plan de Ayutla por llegar a un arreglo, vieron en Vidaurri un aliado para su ca\Jsa. 60
Guillermo Prieto expresó estos sentimientos en una carta a Manuel Doblado:

Vidaurri, interpretando en todas ms consecuencias el símbolo democrático, ha venido como a darnos un programa, )' crea V. que es la expresión
ingenua de las necesidades de la revofación . . . puedo asegurar a V. que
en el partido exaltado timen w1 lugar eminente las doctrinas de Vidaurri.61
El 12 de septiembre, el general Carrera decidió abandonar sus pretensiones
de cont,:olar el gobierno nacional, y el Plan de Ayutla triunfó en la capital.~2
En ese momento, Juan Zuazúa estaba preparado para atacar a las fuerzas
de Haro y Tamariz en San Luis Potosí. Demoró, sin embargo, el asalto, a
pedido de Comonfort, Raro y del Ayuntamiento de la asediada ciudad. 63
Durante el armisticio que siguió, una conferencia tuvo lugar en Lagos, y a
ella concurrieron Comonfort, Manuel Doblado y Raro y Tamariz. El 16
de septiembre estos comandantes firmaron los Convenios de Lagos, en los
cuales reconocían a Juan Alvarez como General en Jefe de la Revolución,
Comonfort no consideró que el plan de San Luis Potosí fuera contrario al de
Ayutla, y estuvo muy complacido en invitar a sus proponentes a entrar en su

12

"' El Omnibu.s, 6, 7 y 8 de septiembre de 1855.

.. Citado en El Onmibus, 8 de septiembre de 1855.

"' Comoniort a idaurri, 29 de agosto de 1855, BoleHn, 5 de septiembre de 1855;
Comonfort a Haro y Tamariz, 5 de septiembre de l855, El Omnibus, 22 de septiembre de 1855; Comonfort a Manuel Doblado, 7 de septiembre de 1855, Documental
inéditos, XXVI.

• Eulalia Degollado a Manuel Doblado, 25 de agosto de 1855, Documentos Inéditos, XXVI. "Hemos sido burlados en las esperanzas. Por fortuna, el Sr. Vidaurri ...
no transigen, y Jo mismo sabemos harán el Sr. Degollado y Comonfort".

'" Vidauni a Comonfort, 6 de septiembre de 1855, Boletln, 17 de octubre de
1855.

11 Gi.úllenno
Prieto a Doblado, 5 de septiembre de 1855, Documentos Inéditos,
XXVI.

11
Vidaurri a Haro y Tamariz, 5 de septiembre de 1855, El Restaurador, 8 de
septiembre de 1855.

" Haro y Tamariz a Doblado, 10 de septiembre de 1855, Documentos Inéditos,
XXVI.

376

12

El Omnibus, 13 de septiembre de 1855.

ª Zuazúa a Vidaurri, 14 de septiembre de 1855, Bolllt!n, 21 de septiembre de
1855; PJUMo FELICIANo V.ELÁZQOEZ, Historia de San Luis Potosí (México: Sociedad
Mexicana de Geografía y Estadística, 1947, 4 tomos), III, 270.
377

�movimiento.$,¿ Declaró además, a la Re olución de Ayutla como triutúantc,
y apremió a Vidaurri para unirse en el acuerdo. 65
Los Convenios de Lagos colocaban a Don Santiago en una delicada situación. íste rogó a Oomonfort cambiara su posición y rehusara admjtir
a los anteriores defensores de la dictadura en el movimiento revolucionario
de Ayutla. f:l unió a su protesta una declaración de independencia para el
Plan de Monterrey:

Al hacer dicha protesta, creo fundarla en el derecho que me da mi /10sición política y militar en esta frontera . .. y en el deber estricto en que
me hallo de sostener el plan proclamado por Nuevo León, Coaltuila y
Tamaulipas ... estos tres Estados que quieren en lo político verdades
prácticas, reformas positivas y goces en lugar de promesas. . . y si bien
el plan de Ayutla se ha generalizado, también el de Nuevo León es aclamado por una inmensa mayoría; de modo que no pugnado con el de
Ayutla, ambos pueden surtir el mismo efecto .. .60
A pesar de estas expresiones de protesta Vidaurri deseaba evitar un conmcto
con Comonfort sobre la cuestión de San Luis Potosi. A pesar de que su ejército e taba a las puertas de la ciudad, y podría haber triunfado en el asalto,
él vacilaba en usarlas. 87 Jugarse por controlar San Luis Potosí hubiera lJevado implícito el riesgo de una completa ruptura con las fuerzas del Plan
de Ayutla. Esto en su momento, hubiera puesto a Vidaurri en una situación más vulnerable.
Muchos prominentes in&amp;viduos en Saltillo, estaban descontentos con la
continua dominación que de sus asuntos ejercían las fuerzas de Monterrey.
Eugenio Aguirre, un representante de esta fracción, fue en los primeros días
del mes de septiembre a San Luis Potosí, y entabló negociaciones con el general Haro y Tamariz.'ª Estos hechos fueron indudablemente una de las ra-

11 "Acta de los Convenios"
(Lagos), 16 de septiembre de 1855, Boledn, 29 de
septiembre de 1855.

• Comoniort a Vidaurri, 16 y 17 de septiembre de 1855, Boletin, 29 de septiembre
de 1855.
• Vidaurri a Comonfort, 28 de septiembre de 1855, Boletín, 29 de septiembre de
1855.
., Zuazúa a los habitantes de San Luis Potosí, 27 de septiembre de 1855, Bolelln, 4 de octubre de 1855.
15 Manuel G. Rejón a Vidaurri,
10 de septiembre de 1855, El Restaurador, 15
de septiembre de 1855.

378

zones de la hostilidad de Vidaurri hacia ese militar. Las cosas se volvieron
más tensas después de los Convenios de Lagos, cuando José María Aguirre
anunció en Saltillo que asumiría el cargo de gobernador interino de Coahuila, de acuerdo con el Plan de Ayutla. 60 Los Aguirre buscaron el apoyo
de Comonfort para su movimiento, pero Vidauui aseguró al general, que
sus acciones habían estado basadas en sus ambiciones personales, y que ellos
no contaban con el apoyo del pueblo de Coahuila. Afianzando la popularidad de su Plan de Monterrey, en las municipalidades de Coahuila, el cau&amp;llo pidió que Comonfort no permitiera que los anteriores conservadores trajeran discordias entre los miembros de la Revolución Nacional. 70 Las pretensiones de ayuda de Vidaurri estaban bien fundadas, pues varias ciudades
del norte de Coahuila no sólo censuraban a la fracción de Saltillo, sino que
abiertamente abogaban por la unificación del Estado de Nuevo León. 71 El
caudillo no intentaba permitir que los Aguirre rompieran este proceso con
su aceptación del Plan de Ayutla. A él no le importaba mayormente ver a
San Luis Potosí moverse bajo esa bandera, pero no tenía intención de ver que
lo mismo sucediera en Coahuila.
El 4 de octubre de 1855, Juan Alvarez, por largo tiempo reconocido como líder principal en el Plan de Ayutla, fue elegido presidente interino de
México, por un pequeño grupo de moderados y puros en Cuernavaca. En
esta ocasión, el viejo revolucionario dijo: "La principal promesa del plan
de Ayutla está cumplida". 12 Moviendo sus cuarteles generales a México, Alvarez estaba ansioso por arreglar las diferencias con Vidaurri. Algunos peri6dicos criticaron al caudillo, por no dar importancia al Plan de Ayutla. 13
A pesar de esto el nuevo presidente interino reconoció el poderío de Vidaurri en la frontera del norte, especialmente desde que ésta ofrecía una defensa en contra de las incursiones filibusteras desde Texas.u A José María

• José María Aguú:re a Vidaurri, 23 de septiembre de 1855, Boletín, 30 de septiembre
de 1855.
" Vidaurri a Comonfort, 28 de septiembre de 1855, BoletEn, 29 de septiembre de
18.55.
n CircuJar No. 4, Secretario del Gobierno provisional, político y militar de Coahu.ila, 27 de septiembre de 1855, Boletín, 30 de septiembre de 1855; Emilio Langberg
al Sec. de Guerra, 21 de septiembre de 1855, Bolatfn, 25 de septiembre de 1855;
Francisco Vidau:rri a Vidaurri, 22 de septiembre y 9 de octubre de 1855, Corr. Par.;
Marcial Vidaurri a Vidaurri, 11 de octubre de 1855, Corr. Par.
" El Omnibus, 6 de octubre de 1855.
11 "Ocurrencia Desagradable", Monitor, Citado en El Omnibus, 12 de octubre de
1855.

" A!varez a Vidaurri, 15 y 18 de octubre de 1855, Corr. Par. " .. .la frontera que
tal vez va a ser el teatro de sus operaciones militares y de su gloria. .. "

379

�Aguirre se le permitió propagar su causa en la capital y la prensa generalmente se refería a él como al " ...gobernador de Coahuila, nombrado, según
el plan de Ayut1a",ª pero no recibió ayuda del gobierno interino. Vidaurri,
a su \ICZ. en los últimos días del mes de octubre e.,-presó su reconocimiento a
Ah-arez, prometí ~ntlole lealtad y cooperac;ón. Al mi mo tiempo dejó bien
en claro que el Plan de Monterrey estaba todavía vigente en la frontera,
y que su posición en uevo Lc6n y Coahuila permanecer'ia independiente
ha ta que una nueva constitución fuera promulgada.70 Alvarez tenía muy
poca habilidad para C.'®X obediencia a un caudillo que estaba casi a mil millas
de distancia, y que gozaba de un fuerte prestigio político en toda la nación.
Tanto Vidaurri como Comonfort parecían conformes con el hecho de que
el Plan de :fonterrey permaneciera vigente en la frontera norte, mientras el
gobierno central organizaba sus acciones bajo el movimiento iniciado en Ayutla. 77 Vidaurri también parecía satisfecho con la división de poderes. 78

elementos conservadores, en oposición a la nueva constitución Vidaurri fue
uno de los primeros líderes políticos que declaró esta acción como contraria a los intereses nacionales. Durante los primeros meses de la Guerra
de la Reforma, el caudillo del norte poseía una de las pocas fuerzas efectivas
del campo liberal. A pesar de retener su posición de independencia en la
Regiomontana, el caudillo fue un efectivo defensor del Presidente Benito
Juárez en los tres años de guerra civil. 81 De este modo, el turbulento período
de la historia mexicana, desde la última administración de Antonio López de
Santa Arma, hasta la invasión e&gt;.'tranjera de 1861, fue profundamente influenciado por dos grandes pronunciamientos políticos: el de Ayutla y el de
Monterrey.

El Plan de Monterrey había sido a veces considerado nada más que un
instrumento del ambicioso caudillo de la frontera del orte. 79 No cabe duda,
que la ambición era el principal motivo que guiaba sus acciones, pero el plan
que él había promulgado, alcanzó gran influencia en la política y en la
sociedad de México.
Reteniendo la soberanía palitica en su fortificación del norte, Vidanrri
mantuvo también una separación doctrinal y filosófica con el sistema que
había triunfado en la capital. Los líderes del Plan de Ayutla permitieron y aun
invitaron a las diversas fracciones a hallar refugio en su movimiento. Esto
llevó muchas veces a continuos alborotos y discordias. La doctrina del caudillo en ambio, fue mucho más escrupulosamente definida, y concordaba
con la tradición liberal de José Luis Mora y Valentín Gómcz Farías. Durante los debates que condujeron a la constitución de 1857, el autor del
Plan de Monterrey estuvo aliado varias eces, con los puros de diferentes
regiones de México, especialmente cuando la doctrina del federalismo estuvo
en juego. 80 En diciembre de 1857, cuando Ignacio Comoníort se unió a los
n El Omnibus, 16 de octubre de 1855. "El Sr. Aguirre viene de C=huila huyendo
de la persecuci6n que a él y a otros incfü;duos ha declarado D. Santiago Vidaurri" .
" Vidaw:ri a Alvarez 21 de octubre y 4 de noviembre de 1855, Corr. Par.
'' Alva.rci. a Vidaurri, 1 de noviembre de 1855, CorT. Por; Comoníort a idaurri,
2 de noviembre de 1855, El Restaurador, 13 de noviembre de 1855.
•~ Vidaurri a Alvarez, 15 de noviembre de 1855, Corr. Par. "... dos p&lt;msamicntos
salvadores que nacieron el uno en yulla y el otro en el humilde pueblo de Lam-

pazos..."
•• Scuou:s, Mexican Politics, 3.
• F.RA cisco ZARco, Historia del Congreso Extraordinario constituyente de 1856 y
/857, &amp;tracto de todos sus stsiones , documentos parlam,ntarios de la lpoca ( íéitlco: Impn:nta de Ignacio Cumplido, 2 volúmenes, 1857 y 1861 ).

380

"' Benito Juárcz a

idaurri, 29 de enero de 1858, Corr. Par.

381

�UN IMPERIO MEXlCA O: EL LATIFUNDIO DE LOS SANOHEZ
NAVARRO*
DR. CHARLES

liAJw.s

Universidad de Nuevo México

de la hacienda como campo de investigación ha sido admirablemente expresada por Jaques Lambert, quien escribe: "Nada ha tenido un efecto más difuso y duradero en la historia social y política de América Latina que la gran propiedad".1 Indudablemente este ha sido el caso
en México, cuya historia fue dominada durante cuatrocientos años por la
gran propiedad,2 que en su máxima expresión fue el latifundio, compuesto
de dos o más haciendas. Sin embargo, nuestro conocimiento acerca de la
hacienda mexicana es todavía lamentablemente incompleto. Como nos dice el
profesor Charles Gibson, nos faltan no solamente datos sino un marco conceptual seguro. Continúa Gibson diciendo que en su opinión la hacienda
es una institución crucial, que por varias razones se ha descuidado su estudio, y que sería muy conveniente que hiciéramos un esfuerzo concertado para resolver los problemas históricos que presenta.3

LA IMPORTANCTA

Afortunadamente ya tenemos un esturuo que constituye un notable comienzo hacia la resolución de los problemas a que se refiere Gibson. La

• Trabajo presentado al Congreso de Historia del Noreste de México, celebrado
en Monterrey en septiembre de 1971.
-. JAQUES LAYllERT, Latín Amt'rica: Social Structure and Political lnstituli.ons. Trnns.
by Heleo Katel (Be.rkel.cy and Los Angeles: University of California Press, 1867), 59.

• FRAN~ors Ce'EvALmR, La formación dt' los grandt's latifundios en México: turra
'Y sociedad en los siglos X VI 'Y XV11 en Problemas agríe olas e industriales de Mbcico,
VIII, No. 1 (Jan.-Mar., 1956), 3.
1 CHARLES GrnsoN, The Anus Undtr Spanish Rule: a History of lhe Indians
of the Valliy of Mexico, 1519-1810 (Stanford: Stanford University Press, 1964),

406-407.

383

�obra magistral de Fran~ois Chevalier La f ormaci6n de los grandes latifundios en México, no solamente describe y analiza brillantemente la evolución
de la hacienda en los siglos XVI y XVII, sino que perdurará como norma
contra la cual se juzgarán todos los otros estudios respecto a la hacienda.
Basándose en la obra de Chevalier, las investigaciones que se están llevando a cabo actualmente proceden en dos corrientes. Por una parte, el profesor David Brading de la Universidad de California está completando un
estudio de la hacienda mexicana durante los siglos XVIII y XIX así que
podemos esperar una síntesis que complementará el trabajo de Chevalier.
Sin embargo, la mayoría de las investigaciones actuales tienen un enfoque
mucho menos amplio. Como indican los siguientes ejemplos, estos estudios
pueden dividirse en tres categorías: los que tratan de la historia de ciertas
haciendas, los que se concentnn en cierta regiones, y por último los que
tratan de ciertas familias terratenientes.
En 1965, Edith Boorstein Couturier terminó una historia de San Juan
Hueyapan, una de las haciendas más importantes del estado de Hidalgo. A
pesar de la falta de fuentes documentales ella pudo delinear las vicisitudes
de esta propiedad desde su fundación en 1550 hasta su destrucción por la
reforma agraria en 1940.4 Un estudio algo más amplio es el que está llevando a cabo el profesor Herman Konrad de la Universidad de Alberta,
quien está investigando la hacienda de Santa Lucía, situada entre México
y Toluca. El trabajo de Konrad, que cubrirá los años de 15 76 a 1780, es
notable porque Santa Lucía fue uno de los principales centros administrativos de los Jcsuítas, controlando unas veinte haciendas subordinadas. En
su estudio Konrad se preocupa especialmente por la composición de los habitantes de esta hacienda. 5 Otro estudio que debe mencionarse es la obra
publicada el año pasado por el profesor Ward Barrett de la Universidad de
Minnesota. Barrett ha trazado el desarrollo histórico desde 1535 hasta 1850
de San Antonio Atlacomulco, uno de los principales ingenios del estado de

Morelos. 0

• EotTH BooRSTEIN CouTUlUER, "Hacienda oí Hucyapan: The History of a Mexican
Social a.nd Bconomic Institution, 1550-1940", Ph D. Disaertation Columbia Univenhy,
1965. See also her "Modernización y Tradición en una Hacienda (San Juan Hueyapan, 1902-1922 )", Historia Mexicana, XVUI, No. 1 (July Sept., 1968), 35-55.
• Herman Konrad, 'Santa Lucía: A Case Study of a Jesuit Hacienda During the
Colonial Pcriod (1576-1780) ', Latin American Research Revi11w, 111, No. 2 (Spring,
1968), 122.
• WIJ&gt;JJ BARRETT, The Sugar Hacienda o/ 1h11 Marquues Del Valle (Minneapolis:
University of Minncsota Press, 1970).

384

Aunque indiscutiblemente hacen falta más estudios de este tipo longitudinal, algunos investigadores se han dedicado a examinar ciertas regiones. La aportación más sobresaliente ha sido la obra de Charles Gibson,
Los aztecas bajo el dominio español. Las secciones de este libro que tratan
de la hacienda representan una ampliación sustancial de nuestro conocimiento tocante a la evolución de la tenencia de la tierra en el valle de
México durante la época colonial. La tesis de Gibson de que el peonaje
fue de relativamente poca importancia en esta región nuclear de México
es provocativa y sin duda estimulará nuevas investigaciones sobre los sistemas de trabajo coloniales. También tiene uu enfoque regional Ward Barrett,
quien a largo plazo se está especializando en la geografía histórica de la
industria azucarera en Morelos desde el siglo XVI hasta la Rcvolución. 7
En 1970 apareció un trabajo que nos aporta valiosos datos sobre la hacienda
en otra región de México. Isabel González Sánchez editó un censo detallado
de las propiedades rurales existentes en Tla..'Ccala en 1712. Además de los
datos, el libro contiene muy útiles mapas y fotografías. 8
La tercer categoría de estudio, la que trata de familias terratenientes, es
un método efectivo para investigar la hacienda, pero al mismo tiempo es tal
vez el que presenta más problemas para el investigador. Ultimamente se ha
sugerido que para entender la hacienda y para poner esta institución en perspectiva es preciso analizar la interacción entre las actividades económicas,
sociales y políticas de los terratenientes y el desarrollo de sus propiedades

rurales. 9
Desgraciadamente esto requiere fuentes primarias, y la falta de estas fuentes ha sido el mayor obstáculo retardando la investigación de la hacienda.
No sólo han sido destruidos muchos archivos, sino que un gran número de
los documentos exi tentes están en manos de individuos particulares y frecuentemente no están disponibles para los investigadores, quienes en consecuencia tienen que contar con lo que haya en los archivos públicos.
Tocante a los archivos públicos, el mayor cuerpo de material sobre la
hacienda lo contiene desde luego el Archivo General de la Nación. Pero
además, en la biblioteca de la Universidad Estatal de Washington se en-

T WARD BAl!RET, ''Historical Geography oí thc Sugar lndustry o( Morelos, México", Latin American Re1earch Reuiew, IV, 'o. (Summer, 1969), 129.

Haciendas y ranchos de TlaxMla en 1712
acional di" Antropologfa e Historia, 1969).

' lsABEL GoNzÁLEZ S.{NCH.EZ (ed.).

(México: Instituto

• JAM11s LocxRART, ''Enconú nda and Hacienda: Thc Evolution of thc Great
Estate in the Spanish lndies", 1-lispanic American 1/istorial Revi11w, XLIX, No. 3
(August, 1969), 429.

385

�cuentra el archivo de los condes de Regla. E ta colección que cubre los
años desde 1534 hasta 1875, consiste de unas 25 000 fojas. Presenta una
magnífica oportunidad, pero hasta la fecha casi no se ha utilizado, principalmente porque todavía no se termina de catalogar los docurnentos.10 El
tercer repositorio público es la Colección Latinoamericana de la Universidad
de Texas. Entre sus manuscritos se encuentran los papeles de la familia Sánchez Navarro.
Hace algunos años que he estado ut.i.lízando esta magnífica colección que
abarca el período de 1658 a 1895 y que contiene unas 75 000 fojas. 11 No
solamente hay un catálogo detallado, sino que los manuscritos incluyen miles de cartas personales y de negocios, informes e inventarios de haciendas,
testamentos, titulas de propiedad y copias de varios litigios. En suma, el
archivo Sánchez Navarro hace factible una aportación al estudio de la hacienda mexicana.
Habiendo tenninado dos estudios preliminares,12 actualmente estoy preparando una monografía que delineará la historia de los Sánchez
avarro
desde 1765, cuando fundaron su latifundio, hasta 1867, cuando fueron confiscadas sus propiedades porque en la familia habían sido partidarios de Maximiliano durante la Intervención Francesa. Este latifundio abarcaba desde
Múzquiz, Coah. al norte hasta Mazapil, Zac., al sur, desde Gómez Palacio,
Ogo. al oeste hasta Saltillo al este. En su apogeo, entre 1840 y 1848 los
Sánchez Navarro eran dueños de más de 6.500,000 hectáreas,13 y su latí-

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Coahuilan Latifundio, 1846-1853 (Chicago: Loyola Univcrsity Press, 1964) and
"A Mexican Latifundio: The Economic Empire of the Sánchcz Navarro Family, 1765-

1821", Ph. D. D.issertation, Uni\·ersity of Texas, 1968.
11 fuRRts, "A Me.'Cican Latifundio", 26-52; "No. 93-Año de 1829. Testimonio del
expediente que contiene la sentencia de Juez arbitro que obtubo en su fabor el Ciudadano José Melchor Sánchcz Na,-arro de la Hacienda de S0 Juan de Sabinas, y
poscdon de esta, por el Jusgado unico del Valle de Santa Rosa", legajo extending
from September 27, 1827, to June 3, 1829, SNP (2914); José Melchor Sánche2: Navarro to Apolonia Berain di: Sánchcz Navarro, April 2, 1829, MCSN; Vrro AL11.ss10

386

fundio dividido en diecisiete haciendas, íue tal vez el más grande que ha
~xistido en México. Por cierto, tal vez haya sido el más grande de todo d
Hemisferio Occidental.
Dada la extensión y complejidad de los negocios de los Sánchez Navarro,
la monografía está organizada a base de temas en vez de cronológicamente.
La obra estará dividida en las partes: la época colonial, con capítulos sobre
la familia y sus adquisiciones de tierras, la operación del latifundio, el sistema de trabajo, la producción, el comercio y las actividades políticas de los
Sánchez Navarro. Estos temas se repetirán en 1a segunda parte de la obra,
Mé.xico independiente. Se espera que esta organi2aci6n permitirá un análisis detallado de crono formaron los Sánchez Navarro su latifundio, cómo
lo manejaron, y cómo emplearon su poder ccon6mico, social y político. Los
límites geográficos y cronológicos de esta materia harán posible un análisis
de los cambios en la estructura socioeconómica de México durante una de
las épocas más decisivas en su historia -el período de transición de colonia
a nación. Además de describir la evolución de la tenencia de la tierra en
Coahuila, será posible, por ejemplo, explorar las tendencias en la operación
ele las haciendas, examinando salarios, precios y mercados. La discusión de
las condiciones sociales enfocará en la relación entre los amos y sus trabajadores, analizando los métodos, como 1 peonaje, pot los cuales los Sánchez
Navarro controlaron a sus labradores.

Las conclusiones serán que los Sánche~ Navarro no encajan con el estereotipo del hacendado mexicano. Primero, no eran propietarios ausentes,
porque vivían en sus haciendas. Segundo, eran hombres de negocios ante
todo, y formaron su latifundio no tanto por el prestigio de ser terratenientes
sino simplemente para ganar dinero. Además, la extensión de sus operaciones comerciales contradice la generalización que el objetivo del hacendado fue el de producir todo lo necesario en sus propias tierras. El Iatifundio, pues fue solamente un aspecto, aunque el más importante, n fa
subida de los Sánchez Navarro al poder.
Obviamente el trabajo actual no permite una discusión de todas las actividades de los Sánchez Navarro pero trataré de señalar los elementos claves
en la historia de esta extraordinaria familia.
Los Sánchez Navarro habían vivido en Coahuila por varias generaciones,
pues uno de sus antepasados, Juan Sánchez Navarro, fue entre los fundadoRoeLEs, Coahuila y TexG.f desde la con.rumación de la independencia haslo 11l tratado
de Paz de Guadalupe Hidalgo. 2 vols. (México, 1945-1946), II, 265; V1To ALESs10
Ronu:s, Coahuila ,, Texas en la ípoca colonial (México: Editorial Cultura, 1938},

508-509.

387

�res de Saltillo en 1575.H Hasta el si lo XVII1 eran una familia honorable
pero no especialmente distinguida. Pero en 1755, José Miguel Sánchez avarro fue designado el cura de Monclova,1_5 y con est~
cm~ezaron lo
Sánchez Navarro a subir. José Miguel, qwen nunca viaJo mas l~Jos qu~ Zacatecas donde había estudiado en el seminario, no s61o estableció el latifundio sino que también cre6 una organización comercial que estaba estrechamente enlazada con algunas de las casas mercantiles más prominentes de
todo el virreinato. Hasta la revolución de independencia, la fortuna de los
Sánchez Navarro e taría basada en la ganadería y en el comercio.

~;ch~

José Miguel era e ncialmente un hombre_ de negocios. Poco ?~spués de
su llegada a Monclova abrió una mod sta benda. usando las ualidades de
este negocio para especular en ganado una vez que fue desi~ado di~ero
ara Coahuila en 1762. 1º Al año siguiente empe1.6 a adqumr propiedades
~rale e rea de Monclova. Al principio José Miguel tuvo que comprar
parcelas d parramadas, pue to que en aq~el entonces Coahuila ~~ estaba
dominada por latifundios, entr los cuales figuraban los de las_ fanuha~ V~quez Borrego y Gat'".ta Falcón, el de José Flores de Abrcgo, quien babia sido
cura de Monclova, y notablemente el de los marqueses de Aguayo ~u~a
enormes propiedades abarcaban toda la mitad ~eridional de la p~vmcia.
Sin embargo, José Miguel siguió comprando propiedades ~uando qu~era que
pudo, y en 1765 estableció un rancho para la cría de ove1as. _Se traJO . a dos
de sus hermanos de SaltilJo dejando uno al frente de la benda IIDentras
que el otro se encargaba del naciente latifundio. El cura siguió dirigiendo
las dos empresas.
Para el año de 1773 cuando dej6 de ser diezmero, el cura ya tenía un
sistema. Compraba ga.r:ado lanar a precios locales y los reven~ía ven~josamente en el centro del virreinato. Invertía parte de sus ganancias en tierras,
y usaba lo sobrante para comprar mercancías de las casas a quienes había
vendido el ganado. De esta manera fortaleció su posición comercial en Coahuila. La tienda tenía un surtido valuado en uno 20,000 pesos en : 775,11
y dos años después un viajero comentó que los Sánchez Navarro tcn_ian un
monopolio comercial en Monclova.18 Este monopolio había sido un factor
11

ALESStO Rouus, Bosquejos hist6ricos (Mbcico, 1938), 32;
tTO ALEss10
Sal tillo ,n la historia y ,n la ltyenda (Mrxico, 1934), 14, 48, ~9.
.
Vt;o ALEssto ROBLES, Bibliografía de Coahuila, hist6rica y geográfica (MéXJco,

Vrro

ROBLES
11

1927), 384.
11 José Martín Sánchez
·avarro to José Sánchez Navarro, May 25, 1762, S P
(1716)· Legajo dated on Septembcr 22, 1766, SNP (148).
11 HARRtS
"A Mcxican Latifundio", 30-1-312.
.
" FRAY J~AN AousTÍN DE MokFt, Viaje de indios y diario dtl Nuevo Mhico. Ed.
by ito Alessio Robles ( México, 1935), 282-283

388

significante en la expamión del latifundio, porque además de proporcionar
capital para adquirir tierras dejó a varios hacendado en una ituación d ventajosa respecto a José Miguel Estos ganaderos se surtían en la tienda de
Monclova, donde el cura les extendía todo el crédito que deseaban.1 ° Cuando no podían saldar sus cuentas, José Miguel se quedaba con sus tierras.
Claro que había e.xcepciones a e te proceso fundamental: por ejemplo, n
un caso los Sánchez avarro recibieron una merced, y en otro, uno de los
hermanos de José Miguel heredó una vasta hacienda por parte de su mujer.
Para 1821 los Sánchez avarro eran dueños de 325,000 hectáreas y tenían
litigios pendientes por una cantidad de tierras aún más grande. El centrn
de su latifundio estaba situado cerca de Monclova, en la Hacienda de San
11:,rnacio del Paso Tapado, de donde administraban seis cascos subordinados.
El puño de ovejas que tenían en 1765 había crecido a más de 80,000 cabezas de ganado menor, a pesar de Ja lucha constante contra las sequías y lo
indios bárbaro , los azotes perennes de los ganaderos del norte.
El éxito de los Sánchez Navarro se atribuía en parte a la atención personal
que dedicaban a sus haciendas. José Miguel se mantenía al corriente de
lo que sucedía en el latifundio, y además insistía en que se mantuviera un
sistema meticuloso de contabilidad tocante a todos los aspectos de Ja ganadería. Sin embargo, el hecho de que los Sánchez Navarro no eran propietarios ausentes no es totalmente la explicación de su éxito. Otras familias
hacendadas, como los Vázquez Borrego y los Garza Falcón, también vivían
en sus latifundios, pero al fin fueron arruinados por los Sánchez Navarro.
La diferencia crucial era que los Sánchez Navarro tenían capital liquido
procedente del comercio y consecuentemente podían resistir épocas de adversidad. Tuvieron éxito precisamente porque no dependían totalmente de
su latifundio.
La organización comercial que constituy6 el cura naturalmente estaba basada en Monclova, pero se extendía hasta Oaxaca. José Miguel tenía una
bodega en Saltillo para la venta de lana que, después del ganado menor, era
el producto principal del latifundio. 2° Consiguió mercados para estos productos en San Miguel de Allende y en la capital, manteniendo relaciones con
algunos de los comerciantes más destacados del país. En San Miguel su
comprador era el español Domingo Narciso de Allende, el padre del caudillo
de la indeoendencia. Aun después de la muerte de Allende en 1787 el cura

11

HAa1Us, "A Mexican Latüundio' , 206.

• lbid., 192.

389

�continuó negociando con esta casa. En México los compradores iuclu~an
varias de las casas comerciales que disfrutaban el abasto. Por algunos anos
José Miguel vendió su ganado a Andrés Vicente de U rizar, pero_ subsecuen~emente cambió a las firmas poderosas encabezadas por los espanolcs Gabnel
de Yermo y Antonio de Bassocco.~1 José Miguel les compraba a estas casas
gran cantidad de mercancía, la mayor parte destinada para abastecer a los
peones en el latifundio. Además, por algunos años tenía en O_axaca un
representante comercial, cuya responsabilidad era la de consegmr mantas
lo más barato posible. 22
Para llenar los puestos administrativos tanto en el latjfundio como en Ja
organización comercial, José Miguel frecuentemente escog~ a parientes, Y
el hecho de que pudo movilizar a su familia es otro factor unportante en el
éxito que tuvieron los Sáncbez Navarro. Entre las políticas más astutas_ del
cura era la de costear la educación en México de varios de sus sobrinos,
algunos de los cuales llegaron a ocupar puestos de responsabilidad. Entre
ellos figura José Domingo de Letona, quien fue doctoral_ de la cat~dral _de
Qaxaca y después desempeñó el mismo puesto en Morelia .; por Yanos anos
Letona fue el representante comercial del cura en esta ciudades. Desde generaciones atrás, los Sánchez Navarro tenían parentesco íntimo con la familia Arizpe, de Sal tillo, y de los , arios Arizpcs que mandó educar el cura,
el ejemplo más notable es José Miguel Ramos Arizpe, el padre del federalismo mexicano. A través de sus numerosos parientes, José Miguel tenía una
verdadera red de inteligencia por la cual recibía valiosos informes económicos y políticos. Aunque utilizaba eficazmente a sus familiares, el e~ n~
permitía que participaran en las utilidades de s~s varias empresas. Jo~e Miguel mantenía un control rígido sobre la crec1ente fortuna de los Sanchez
Navarro, asegurando que no se rnsipara por herencia.

Habiendo llegado a ocupar una posición privilegiada en Coahuila, los
Sánchez Navarro batallaron para preservarla cuando estalló la guerra de
independencia. El cura y su sobrino predilecto, José Mel~or, tuvieron ~apeles indirectos pero sumamente importantes en el conflicto. Fueron mstrumentales en cambiar la historia de México porque financiaron y ayudaron a organizar la contrarrevolución realista en Coahuila, que culminó en la
captura del Padre Hidalgo en 1811. Entre los conspiradores con quienes
obraron se destacan Manuel Royuela, el tesorero real en Saltillo, quien se

"' Ibid., 179, 187-190.

"' lbid., 231-232.

390

había casado con una Sánchez Navarro e Ignacio Elizondo, quien le debía
10,000 pesos al cura José Miguel 23
Después de la emboscada de Baján, el cura se desconcertó al saber que
entre los in urgentes presos había dos sobrinos suyos, José María de Letona
y José Juan Sáncbez Navarro. Exhibiendo la lealtad familiar que caracterizaba a los Sánchez Navarro, José Miguel usó su influencia para que no
fueran fusilaclos.~ 4 Años después la familia se. podía felicitar, porque Letona
llegó a ser gobernador de Coahuila, mientras que José Juan terminó una distinguida carrera militar siendo el comandante militar del estado. Las consecuencias inmediatas de Baján fueron que los Sánchez Navarro recibí ·ron
las gracias del General Ncmesio Salcedo, comandante de las Provincias Intemas, quien también le extendió a José Melcbor una comisi6n de capitán
en la milicia. José Melchor no qued6 satisfecho, y en 1812 hizo una petición formal para un título nobiliario, el de Marqués de la Casa Sánchez
Navarro.~~ El asunto todavía estaba pendiente cuando México logr6 su independencia. Para entonces, José Melcbor, reflejando el sentimiento de los
criollos en general, había cambiado su actitud polílica y apoyaba fervorosamente el Plan de Iguala.·º
El año de 1821 fue trascendental para México, y también para los Sánchez Navarro. El cura José Miguel, quien había dirigido los asuntos de la
familia por sesenta y seis años, murió en Monclova, dejando tudo su caudal,
valuado en unos 250,000 pesos, a su sobrino José MelchorY A raíz de una
combinación de astucia en los negocios y sagaz maniobta política, los Sánchez Navarro pudieron conservar tocio lo que habían acumulado durante la
colonia. La base que habían establecido en Coahuila les permitió desarro-

,. "Quadcrno 3o. Te5timonio de los documentos en que se comprehende la informacion de la distincion y méritos contraidos por Don José Melchor S&amp;nche:z N::warro en
la contra re~·olución de esta Provincia de Coahui!a. Año de 1812". MCSN; "Relación
-De las ocun-encias desde el año de 1810 hasta el de 1824, por causa de la Yndependa
en esta Ciudad de Monclova, dada por eJ Cura actual de ella, en cumplimiento del
Superior Decreto de 20 de Enero de 1824". October 5, 1824, AGN, Justicia Ecle6iástica, vol. 40, exp. 2.
"JosÉ EL:&amp;UTl!Jl!O GoNZÁLF.Z, Obras compte,as; 4 vols. (Monterrey, 1885-1887),
II, 501, 503.

= Gen. Ncmesio Salcedo to José Miguel Sánchc2 Navarro, April 8, HlU, MOS ;
Same To sa:me, April 9, 1811 MCSN; Simón de Herrera to José Melcbor Sánchez
avarro, May 13, 1812, MCSN; Undated notes from Herrera and from Manuel
Salcedo accompanying this letler, MCSN.
,. HARRIS, "A Mexican Latifundio", 292-293.

" ALEss10 Ronu:s, Coahuila y Texas en la Jpoca colonial, 509.

391

�liarse tremendamente durante las turbulentas primeras décadas de México
independiente.
Bajo la dirección de José Mckhor la familia pasó por un período de consolidación, durante el cual el latifundio recibió el énfasis. La contribución
principal de José Melchor fue la de ganar los litigios pendientes sobre tierras. Algunos de estos pleitos principalmente las acciones contra los Vázquez Borrego y contra los herederos de Ignacio Elizondo, ya teruan décadas
en las cortes. Para 1829, in embar o, José Melchor había triunfado en
estos y varios otros litigios,?S y en consecuencia el latifundio de los Sánchez
Navarro aumentó a unas 700,000 hectáreas. A José Melchor no le fue tan
bien en la administración del creciente latifundio, porque estaba empeñado
en intervenir personalmente en cada detalle de las operaciones, y resultó
cierta desorganización. A pesar de todo, cuando murió José Mclchor en
1836 les dejó a sus hijos el segundo latifundio de Coahuila, y es de notarse
que ninguna de las haciendas estaba hipotecada.

Les tocó a la tercera generación de hacendados Sáncbez Navarro la satisfacción de elevar a la familia a la primera posición entre hacendados
mexicanos, y también más tarde la amargura de perder todo lo que habían
acumulado los Sánchez Navarro durante un siglo. Los hijos de José :Melchor
dividieron la respon abilidad de manejar los a untos de la familia. El
mayor, Jacobo, permaneció en Coahuila y se dedicó al latifundio. El menor,
Carlos, radicó en la capital, llegando a ser abogado zo y dcdicándo e a manejar los asuntos financieros de la familia, a negociar la venta de lana y
ganado, y a reforzar sus conexiones políticas. En vista de la inestabilidad
del país la preservación de la posición privilegiada de los Sánchcz avarro
dependía de su habilidad para maniobrar políticamente.
Cuando tenía solamente veinticuatro años Carlos tomó un paso de una
audacia asombrosa: en 1840 concluyó los trámites necesarios para comprar
en 326,000 pesos, el enonne marquesado de Aguayo, y de esta manera aumentó el latifundio Sánchez avarro a una superficie en exceso de 6.500,000

" José Antonio Rodríguez to José Mclchor Sánchcz Navarro, July 17, 1822, S P
(3417). José Alejandro de Treviño Gutiérrez to samc, Fcbruary 27, 1823, S P (82~;
Note dated on September t 9, 1824, S. P ( 3248) ; "No. 93-Año de 1829. Testimonio
del espediente que contiene la sentencia de Ju arbitro que obtubo en su _fabor el Ciu.~adano Jwé Melchor Sánchez Na\'aITO de la Hacienda de Sn Juan de Sabinas, Y posecton
de esta, por el Juzgado unico del alle de Santa Rosa", legajo extending from Septcmber 27, 1827, to June 3, 1829, S P (2914); José Mel bor Sánchez Navarro to
Apolonia Berain de Sánchez Navarro, April 2, 1829, MCS .

,. Jesús de la Garza to

392

Jacobo

Sánchez

avarro,

June 11, 1838, SNP ( 732).

hectáreas. Carlos les compró el marquesado a un consorcio mexicano-inglés
que lo había adquirido en los aiios de 1823 a 1825. Para cerrar el trato
Carlos tuvo que hipotecar el latifundio, pero en 1850 los Sánchez Navarro
liquidaron e ta deuda a pesar de las dificultades ocasionadas por la Invasión
orteamericaoa.ª0 Uno de los efectos de la guerra había sido que los Sánchez Navarro tuvieron que vender tres de sus haciendas en 1848 para reunir
el capitaJ necesario para acabar con la hipoteca.
De 18-H en adelante el centro administrativo del latifundio fue la hacienda de San Francisco de los Patos, hoy el pueblo de General Cepeda,
Coah. Desde sus oficinas en Patos, Jacobo dirigió Jas operaciones por medio
de correspondencia, y ejercía control a base de un bien organjzado sistema ele contabilidad. Al fin de cada mes le llegaban reportes de todos los cascos,
y además de dar informes sobre la condición del ganado contenían listas de
la herramienta y las armas disponibles, y de las fallas de los pcones. 31 El
número de ganado que tenían los Sánchez Navarro era verdaderamente imponente: por ejemplo, contaban con 250,000 cabezas de ganado menor. Cada
año vendían toneladas de lana en Saltillo y San Luis Potosí, mientras qllt!
las ventas de ganado ascendían a unas 50,000 cabezas anuales. Sus principales mercados eran las ciudades de San Luis Potosí, San Miguel de Allende, y especialmente México, donde tenían un contrato para enviar 14,000
cabezas al año para el abasto. Fue la gran e$Cala de sus operaciones lo que
permitió que los Sánchcz Navarro resistieran las depredaciones de los indios
bárba.ros, quienes devastaron el estado de Coahuila a mediados del siglo
XJX.ªª

Respecto a su actuación poütica, como era de esperarse, los Sánchez avano eran Msicamente conservadores, pero tuvieron bastante éxito en ajustarse a los frecuentes cambios de gobierno hasta que cometieron el error
catastrófico de hacerse partidarios de Maximiliano -Carlos fue su último
gran chambelán. Si no hubiera sido por esto, probable.mente hubieran preservado sus propiedades u los Sánchez avarro hasta la Revolución.

.. ALESsto RonLES, Coaliuila y Tttxa dttsde la consumación,
RoBLES, Coal1uila JI Tttxas tn la época colonial, 508-509.
21

II, 265;

ALEss10

liARR1s, The Sánche.: Navarros, 24-26.

,. Contract belwecn Carlos Sánchez Navarro and Luis del Conde, January 2, 1851,
SNP (2232).

IlARR1s, The Sánchez Navarros, 75-94.
J. DE JEsÚs CmvAS, Las confiscaciones tn México: txpropíación de la familia
Sáncher. Navarro (México, 1868).
u

11

393

�SIOLAS

SNP

Sánchez

avarro Papers, Latín American Collcction, University o{

Texas, Austin, Te as.
MC N Manuscritos de la Casa Sánchez Navarro, in posses ion oí Lic. Carlos Sánchez avarro, México, D. F.
AG

Archi o General de la Nación, Mé.-cico, D. F.

LA REPúBLICA DEL R10 BRAVO*
Da. D,w10 M. V10NEss
Texas Tcch Uuiver..ity **
AUNQUE INTERESANTE, la historia de la fantasmagórica República del Río
Bravo, tiene importancia básicamente porque acentúa una condición que
consciente o inconscientemente se verificó a lo largo de la historia de la parte
septentrional de la ueva España -es decir, las necesidades diferente , la
geografía, la historia y la economía del área que se encuentra situada al este
de la Sierra Madre Oriental. La República del Río Bravo duró sólo uno
meses, pero en la ideología de la gente del nordeste, había una gran tradición de un sentimiento de homogeneidad en dicha área. Por ello, un estudio
de la República del Río Bra,·o debe empezar con una fundamentación de
la hi toria y de la geografía de la región como marco de referencia para
lo que se mencionará posteriormente.

El Nordeste de México siempre ha sido diferente del resto del país. El
surgimiento de una nación independiente en 1821 no alteró ni afectó ese
hecho geográfico. En cierto sentido, la separación de Texas lo subrayó. Su
frontera occidental es la Sierra Madre Oriental denominada en el sur Sierra
Gorda; las fronteras septentrionales eran ilimitadas. Integran la región amplios planos y praderas, recor.ridos por ríos poco profundos y en algunas ocasiones estrechos y sin recursos forestales extenso ; la lluvia generalmente es
deficiente. Las únicas fuerzas históricas que intentaban cambiar el esquema
de la población desde la época de los aborígenes (que vivían en un nivel
cultural primitivo), hasta una civilización más elevada, parecían ser los esfuerzos de las naciones europeas que competían para adjudicársela. La historia de su colonización es conocida. Los españoles después de haber con-

• Trabajo presentado al Congreso de Historia del orestc de México, celebrado en
Monterrey en septiembre de 197 l.
0
Traducción del Lic. Fernando Garza Quirós. Sociedad uevoleonesa de Historia,
Monterrey.

394

395

�qui lado iéxi o y d · distribuirse n forma ccutrífu a a partir del Vall
de México, sólo penetraron tentativamente la ierra Gorda con fines de
coloniza i6n y no llegaron más allá de Tampico.
n colonizador po tcrior,
Luis de Carvajal, conce íonario d l u.evo Reino de León, intent6 tabl
centr min ro n la faldas de la ierra Madre Oriental u sucesor fundó en 1596 la ciudad d Monterrey, acontecimiento qu e lebramos en este
ongreso. Hacía poco tiempo, en el año de 1577, lo intrépido e pañol
pl'O\ nientes del uroeste, habían fundado Saltillo. Durante años 1am ntc
hubo con . iones
sas e insuficientes entre estas ár • e. tensas y ai lada
y la rutilante capital del Virreinato. Lo valcro s f rail , con ri sgo de sufrir el martirio penetraron en e ta región. Algunos lJ garon al Río Dra\"o
alrededor de 1650. L s buscadores de e !avos atrav saron el área. En 1688
se fundó Monclova, el presidio septentrional de Coahuila. Es bien conocido
que las am nazas de los fianc s. n Te: as por l:.a allc y sus col nizadores,
ori 'nnron 1 qu • con,irti6 -d pué d dos frac~ en la colonización pennan nte del oriente de T ·a, que comenzó en 1690. L españoles
fundaron an Juan Bautista en 1701 en el Río Bravo, en el punto en que
cruzaba el Camino Real de Monclova a la parte ori ntal de T xas y an
tonio, di isi te años d pu . P ro en I ínterin la región de la co ta perman ció sin colonizarse y este hecho
convirtió en un problema d cierta
importancia para la Corona cspañolá. Los ingl
introdujeron en 1733
bajo J amparo de fal as pr tcnsione en el territorio de Georgia, que reclamaban los e pañol . ¿Por qu' no iban a introducir5C aquí?
Para
I ni.zar te territorio la Cor na sel ccionó a don J . • el E· and6n, que durante varios años habfa sido el comandant d Querétaro. Tenía
una fama bien ganada de r un fuerte luchador en contra de los indio .
Como en esta área habia cerca de 90 grup0s d indí :nas que hablabatt alrededor de 60 dialecto diferen
te talento militar era de primera necesidad. En relación a su labor ba te decir que durante diez año a partir
de u prim r \.;aje de inspección (que rcafu.6 en 1146), l Conde de ierra
Gorda (título qu d pués o t ntaba), había bosqu jado el estado de Tamaulipas y una parto- d 1 sur de T~· tal y como xiste a tualrnente, lablcciendo una gran cantidad de poblacion que aún perduran.
La naturaleza especifica del nordeste también fue reconocida en otra forma. La parte ptentrional de Nueva España, debido a su inmeruidad
a la am nazas de los aventurero y mercaderes rusos e ingleses, recibió una
designación especial n 1776, en alidad de una nue a unidad administrativa, que
denomin6 la C mandancia General de las Provincias Internas.
Pero la Comandancia General re ult6 difícil de adrnini tra , por lo que
po teriormente se la dividió y la parte. oriental, que se denominó 1 Pro-

396

\.'Íncias lnte1: a de Ori~~t , incluía Tamaulipas, uevo L ón. Coahuila
~exas. Pcmutascno ant1c1par que aún después de la Independ ncia de Mé::\,co,
mantuvo ta de ·gnaci6n para fin milita
y que cuando hubo
problema en T xas, el responsable de restabl er el orden era cl Comandante
General de las Provincias Internas de Oriente.
Era un con.e pto popular, al iniciarse el iglo XIX que

ta área t nia un

c:ir et_ r propio. Esto en ninguna parte se v tan Jaro como en un memonal o informe r ndido por un sac rdote de Coahuila Wguel Ramos Ariz
(a)
El Co~anch ". C~ando Hispanoamérica encendió la lucha por la~nd .
pendencia en
pana las fuerzas armadas intentaron una reconciliaci6n en
u~ ongrcso o
rt , qu tuvo verifi tivo n Cádiz en 1810. Fu ron invitado representante de varias áreas de la parte espaiiola del n
_
d Las p • . 1
uevo mun
o.
rovmc,as nternas del Oriente enviaron a Ramo An'
·
· '6
1pc, qu1 n
convirli en su. portavoz. En u memorial a las Corte.s describía e ta región
a la que le toco representar, en la siguiente forma:

'Estas cuatro riquísimas_ provincias situada al norte de la u va E.spaita,
ocu~an so~re el ~o {ext ano mis d quinientas I gua d Ion ·tud y basta
un., do 1en_tas ':mt en su mayor latitud. La naturaleza al paso que Ja
un10 entr s,, h 1éndolas omunicabl por sus pa
llanuras, común
curso_ d us ríos Y _producci6n de diferentes frutos en ella. que hac n necesano su mutu~ trafico, 1 s ha puesto lírnit , impenetrabl s r spect.o de las
d Nueva Espana e Inte~as del Ponient , J \"antando por esa parte y por
la may~r- del sur u~~ cordillera de el vadas i rras que en toda su e tensi6n
solo facilitan paso uttl para todo carruaj n la villa d t altillo y b.
mu incómodos para sola caballería".
n poc
~spués de e te brillante resumen tográfico, Ramos Arizpe hace rcfe~cn 1a a I s ~les tares qu u fría la región, mal e tare cuyas causas f l dcJab~ a lo P~ de lo administrador españoles del Imperio. Solicitó un
gob1~~ autonomo para estas cuatro provin ias, sugiriendo la jerarquía de
Republica dentro del Imperio. Por upu to las Cort rechazaron su idea,
pero uan~ meno~ cl informe ilustra los conceptos vigentes en esa 'poca
en la regton noronental. Había un ambiente de regionalismo y hasta se
pu de d ir d
paratismo. Tal vez fu a po ibl u~a provincia independient .
Uno de l~s princip~les factores que hizo que después de )á Independencia
~ d tera . ta 1d a separati ta se en u ntra en las mismas vicisitud
as. de ~ · 1 •
ué del biemo centralizado d 1 período colonial
Me ª 0 mt ntó d entralizarse y organizarse como República Federal. Pero
esta trurtura
ult' xagrrada para la col ni qu ac-.ababa d ob •n r su

po!,~

397

�liberación. No tener ningún nexo con Madrid ni con el Vaticano representaba un vacío en el poder, difícil de llenar por el centro. Fue la época en
que era posible mantener una parte del proceso republicano y federal pero
al finalizar la década que se inicia en 1821 surgió entre los jefes militares
una vigorosa lucha por el poder. Se desarrollaba todo un nuevo proceso
para tranSferir el poder de una persona ambiciosa a otra, pero no había
líderes que desarrollaran un gobierno basado en las tradiciones del país.
En ese período, los estados lejanos llegaron a desilu ionarse y a intentar
mantener el poder federal que les aseguraría un fuerte control de sus propios asuntos. Considerando su historia, no se requiere mucha imaginación
para ver que la frontera nordeste de México podía separarse y hacerse independiente.

Otro factor, el problema de Texas, también ingresó en el panorama. Des-

pués de unos cuanto años de haber ingresado legalmente a Texas siguiendo la huella de Moisés Austin, la inundación de angloamericanos llegó a
alarmar a las autoridades mexicanas. Los esfuerzos para detener la emigración resultaron inadecuados y el gobierno de México vio que era difícil decidir la mejor fonna de aminorar el ílujo. Se intentaron varias m didas,
pero finalmente la inmigración continuó sin ninguna cortapisa.
Los problemas internos de México se agravaron en lo referente a la autoridad central con el advenimiento de Antonio L6pez de Santa Anna, quien
fue presidente en 1832 y dictador ' de facto" en 1834. Consolidó al gobierno
y derogó la Constitución de 1824 que señalaba el sistema Republicano Federal procedió a destruir a los gobernadores estatales y a reemplazarlos con
sus agentes. Zacatecas y Texas se opusieron. Zacatecas fue castigada y la
ciudad fue tomada por las fuerzas de anta Anna con una destrucción y rapiña
inconcebibles. El gobierno obligó a esto mismos veteranos a enlistarse como voluntarios que ayudaran a pacificar a Texas. Se inició la revolución.

En vista de que los texanos consultaron el curso de acción que debían
tomar para oponerse a la dictadura militar de Santa Anna, las personas del
sur del Río Bravo prestaron atención para observar los acontecimientos.
Uno de ellos fue Julián Miracle, que representaba las villas del norte de
la margen del Río Bravo. Este personaje se reunió con el Consejo General
en Te.'Cas el 5 de diciembre de 1835, asem.irando que Antonio Canales, Juan
epomuceno Molano y otros lideres de la parte meridional del Río Bravo
estaban listos para actuar conjuntamente con los texanos. Afirmó que el
gobernador de Tamaulipas don Franci co Vital Ferná.nd z también e taba
interesado en la decisión que tomara Texas y que también Jo estaba el re,·,cnte Comandante General de las Provincia Internas de rirnte, don Pt&gt;398

dro L mu . Para con-oborar su declaración, cuando el gen ral don Jo '
Urrea, al mando de la columna que invadió Texas desde Matamoros hasta
Golia~ e desvió en l~s primeros meses de 1836, se vio forzado a regresar
al . Rm ~ravo ~ara dispersar a un grupo revolucionario que operaba en
M1e~, bajo la ordenes de un tal José Maria González. El mismo Stephen
Austm ob~rvó que: "Las combinaciones en el estado de Tamaulipas son
muy amplia~. para formar una nueva república partiendo desde Tampico
hasta el Pac1f1co ~s proba~le que l~ capitulación en Béjar fuera hecha para
promover ese obJetlvo. . . S1 el partido gana, Texas podría llegar a ser un
Esta~lo de una confederación más pequeña y homogénea, con mayor autonoID!a que la que pudiera tener como miembro de los Estados Unidos''.

r

La intranquilidad en el nordeste se intensificó en el último período de la
d~da 1831-1840 debido a tres factores. Uno era la pr sencia de los ejérCJtos que S~nta Anna había ordenado que se replegaran después del desastre
d~ San Ja~~º· El segundo fue la creciente furia de los ataques de lo indios. Los md1os comanches aparecieron en la margen inferior del Río Bravo
al ~edi~. la década que va de 1831 a 1840. Su aparición fue violenta y
se mtens1ficaron sus correrías en los estado de uevo León y Coahuila. Lo
ejércitos parecían impotentes para evitar sus depredaciones. Por último había insatisfacción con el gobierno central y conservador. Muchas peq~eñas
bandas empezaron a surgir contra las autoridad.es constituidas y durante un
c~rto período Matamoros pareció estar en peligro de ser capturado. Al mismo
bempo, otros estados del norte comenzaron a mo trar insatisfacción entre
ellos Tucvo México y uevo León. Los barcos franceses bloquearon 1~ costa
mexíc~. en_ 183~ durante la Guerra de Los Pasteles, añadieron más fuego
a la dificil s1tuactón, ra que se suponía que los federalistas estaban en contacto con el ofic_i~. francés que estaba al mando del bloqueo de Tampico, y
sondeaba la pos1b1bdad de obtener contra el gobierno central.
En octub~e de 1838 surgió en Tampico una rewelta de proporciones mayores. En vista de que el General Mariano Arista al mando del Ejército del
Norte no la contuvo rápidamente, el Presidente Anastasio Bustamante obtuvo autorización del Congreso para abandonar temporalmente su puesto
y controlar la revuelta. Las fuerzas centralistas tomaron la ciudad en junio
de 1839.

La actividad federali ta también sur!rió en las márgenes del Río Bravo.
En noviembre de 1838 Antonio Canales Rosillo lanzó un pronunciamiento
en Camargo pidiendo el restablecimiento del sistema federal. Poco despué Severo Ruiz secundó el plan en Mooclo\·a. En marzo del siguiente
.iiio, clon manucl María d Llano ex gobernador de rucrn León. lomó los
edificio públicos en Monten y y se declaró por la constitución de 1824. E

399

�· que hab:..
en
= un
. considerable smtim.iento federalista y anticentralista
.1
los u-es departamentos de Taroaulipas, Nuevo León y Coah111 a.

o bvio

Para diciembre, Canales llegó a Matamoros con cerca _de 1,000 hombres
y amenazó dicha ciudad. Después de la caída de Tamp1co y ante la creciente presión militar del gobierno central, los atacantes de Matamoros se
dispersaron. Pero durante el verano apareció el General Juan P~blo Ana~a,
que había ganado fama de líder en la guerra de Ind~pendencia. Se hizo
cargo de este nuevo movimiento revolucionario. Su pnn1era tarea fue_ bus.
d Tª-"'~ Para ello intentó organizar su gobierno.
car apoyo d el gob1emo e ~
•
M'
Hay ciertas pruebas de que propuso una república Federal del Norte de
·xico que incluyera Tamautipas, Zacatecas, Durango'. Sinaloa, Sonora, Nuevo
, Nuevo México y las Californias. Es conveniente hacer notar que se
L eon,
·¡
b",
so una
sabe que Francisco Vidaurri y Villaseñor, de Coahw a, t~ icn prop~ .
•,
d
· 'tó a Texas para que se umera al mov1m1cnto
nacion separa a Y que mvi
'
.
D .
que incluiría Nuevo León, Tamaulipas, Chihuahua, Nuevo Mé..'Clco, mango y las Californias.
Anaya, con comisiones de Canales Y_ de De Llano, llegó a :exas en .el
d 1839. Ofrecía el reconocim1ento de la Independencia de_ T
verano e
.
M d"
tnbuc16n
Util izando como frontera los dos San Antomo y e ma, co~o re f
de ayuda militar en las campañas contra el go b'ierno d e M'exi co . Con erenció con el Presidente de Texas, Mirabeau Bonaparte Lamar y con otros fun.
.
N logró obtener apoyo formal, se desilusion6 de la empresa y se
c1onanos. o
f. '6n de Cafue a Campeche, donde se inmiscuy6 en otras avent\lras. La iacci

;-as

nales quedó sola.
¿Quién era Canales? Había nacido en Monterrey y se desarrolló e~ CaTamaulipas hasta alcanzar la edad madura. Era abogado e m~esmargo,
. r
.6 H b' Mdo
tigador por profesión y líder político-militar por me inaci n.
a 1a s~
en la legislatura de Tamaulipas y era el padre del que por mucho tiempo
fuera el dirigente de Tamaulipas, don ervando Canales.
C secucntemeote Canales asumió el control de las guerras federalistas.
De;: su campamen'tó en el Río Nueces en Lipantitlán partió con una ~uer. d' d la reaión de vaqueros de Texas, federalistas,
za compuesta por LO ms e
t,•
'
300 h
tistas
gente de toda calaña en un total de 1,
omaveotureros, separa
Y
. 1 d' 1 d
·cmbre
bres hacia el Rio Bravo, sorprendió a Guerrero e ta o. . e novi . ·
1 .,
•
·1 fo-L la fuga del comandante centralista Francisco
E •te eJercito tan l.SJllll
rl.lJ
• .
•
· d 1 ·
p •
El ejército llegó a Matamoros y s1t16 esa ciudad, de1án o a mcom:::~da con el .interior. Pero el sitio palideci6 porque muchos tex:o~ ab~donaron el proyecto. Una de las razones que alegaban para a an onar o
fue el disgusto qu prodLtcía la metodología militar de Canales en algunos

a· ,

de sus seguidores. De acuerdo con la versión de un ob ervador, cuando
éste enfrentaba una situación que requería actuación militar, consultaba su
horóscopo. Dibujaba cuatro animales -un león, un águila un cordero y
una paloma- en una piel de cabra que ponía en el suelo. Se vendaba los
ojos y pinchaba la piel con un alfiler.- Si éste penetraba en el cuerpo de un
animal o ave feroz, eso auguraba éxito en la actuación militar. Si sucedía
lo contrario indicaba derrota. Posteriormente Canales abandonó el sitio, y,
en diciembre de 1839, se dirigió cerca de Monterrey, para enfrentarse con
Arista. No pudo derrotarlo en la escaramuza que se efectuó fuera de la ciudad y regresó al Rio Bravo.
Es conveniente hacer notar que en esa época el gobierno de Texas oficialmente desaprobaba a los revolucionarios, porque intentaba obtener el reconocimiento del Gobierno de México, de la Independencia de la nueva
República. Por supuesto cualquier colaboración o ayuda proporcionada a
estas fuerzas antigobiernistas hubiera perjudicado su proposición. El presidente Lamar podía haber estado interesado personalmente en las posibilidades de la frontera del Río Bravo, pero proclamaba una estricta neutralidad y ordenaba que ningún texano cruzara el Río Bravo.
Canales llegó a Laredo en enero 17 de 184-0. En una junta reunida con
ese propósito, proclamó la existencia de la República del Río Bravo, la primera declaración formal de una república tan largamente anticipada en la
frontera del Río Bravo. Aún se conserva u edificio principal. La convención declaró su independencia de México, seleccionó un presidente y un
consejo general. Jesús Cárdenas, un abogado que había sido jefe político
del Distrito Norte de Tamaulipas, se convirtió en Presidente. Vidaurri y Villaseñor1 de Coahuila, era miembro del Consejo y delegado por Coahuila. De
Llano, proveniente de Monterrey, representaba a Nuevo León como concejal y delegado. Juan Nepomuceno Molano, primer alcalde de Matamoros
y primer Gobernador Subteniente de Tamaulipas, representaba a Tamaulipas en calidad de delegado y concejal. Canales continuaba como comandante en Jefe de las fuenas militares. José María Carvajal actuaba como
secretario.
El nuevo Consejo, instalado en Laredo, se traslad6 casi inmediatamente
a Guerrero. Allí se izó la bandera. La bandera n'a dos franjas horizontales
de igual anchura~ la superior blanca y la inferior verde. Del lado del asta
había una franja roja del mismo ancho, paralela al asta en la que aparecian tres estrellas blancas en línaft vertical. Las estrellas pudieron haber
simbolizado a los tres estados directamente implicados. A todos se les pidió
jurar fidelidad a la bandera en una solemne ceremonia que se efectuó en
la plaia. La razón principal para haberse desplazado a Guerrero, era la

4-01

400

H26

�n dicha Íinprenta el gobierno emi.
• d
imprenta en ese 1ugar. E
l R1
ex1stenc1a e una
bl' •t -0 titulado Correo de
io
ti6 un proyecto de un _nuevo ::g:~a pi:b~:oa;;úmeros impresos, solamente
Brauo del Norte. Suponiendo
e·o "reclamaba toda la extensión de
se ha conservado el proye~to.
J uli
hasta el Río Nueces y Coa. . . lm t conocida como Tama pas
terreno illlCla en e
h . 1 . ter10· r hasta alcanzar las montanas,
.
Rí
Medina
y
ac1a
e
10
,
huila hasta e1 O
D
Chihuahua y Nuevo Meuevo
León
Zacatecas,
urango,
comprendiendo

\1 eo!

. ,,

,UCO •

. • . 1 esfuerzos para recibir ayuda de
u primera op~raci~n fue re1~:t~, :s San Antonio, para pedirle a José
Texas, con este fin Ca~e_nas se
gw
Texas de la república recién
.
su-viera como agente en
Antonio avarro que
,
b
d
que
la política oficial de Texas
"d
se rehu~o sobre 1a ase e
R ,
nac1 a.
avaiTo
~ ' .
.
1
robleroas de la hennana epuno 1mmscwrse en os P
•
en ese entonces era
,
.
diri .ó su respue ta al Presidente
blica de México. Entre parentesis, Navarro , ~
M .
d los Estados Libres Fronterizos de la Republica
exicana.
.,
e
.
bierno mexicano no podía tolerar una declarac10~
En vista de que el go
M .
Arista que destruyera el movitan atrevida, ordenó al ge~eral . _ananoD
, de una serie de campañas
.
bo l
ctiv1dad militar. espues
rruento y hu a guna a
.
los revolucionarios fueron totald
inarse inconexas,
que sólo pueden enom
d
en Santa Rita de Morelos, Coamente derrotados los días 25 y 26 el mboa.ri~ores huyeron a Texas, su pueTto
h ui·¡a. Canales y alguno de sus"dcod a ra
de salvación en épocas de neces1 a .
.
,
d T as pero sin obtener mna los políticos del gobierno e ex ,
. .
b"
c anales VI· "t6
t
. t .
Texas donde se le rec1b16 muy 1en,
• C' denas fue a V1c ona
,
..
guna ventaJa, ar
d haber recibido las noticias
se le dio un banquete en u honor, espues e
del desastre militar en Coahuila.
l eaba invadir de nuevo Tamaulipas, uevo
Mientras tanto Canales p an
blica De nuevo reclutó
• w· d l nombre de la nu6va Repu'
·
.,
León y Coahuila u 12an o e
movilizarlos hacia la reg1on
av ntureros de Texas y Tamaulipas y empezb .ª las órdenes de S. W. Jordan
,
, un grupo de texanos ªlº
. d d
del R10 Bravo. eparo
di . , llegó a tomar aquella ou a
. d d y·1 t ·a Esta expe oon
para tomar Cm a
on ·
:
bo $altillo. Cerca de Sal.
tuvo que salir con ruro
a
por breve uempo, pero
b ·¿
los que pudieron escaparon a Te.
d Jordan fueron att as Y
b
tillo las tropas e
d Canales altercaban y escaramucea an
iras. Al mismo tiempo las fuerzas ~
ha ta que finalmente Canales
d Ar' ta en la misma zona
contra las fuerzas e
i
ó
1 grado de Coronel y fue uno
. . al b'
e le recompens con e
. .,
e nnd16
go ierno.
,
turó a los texanos en la e.xped1c1on
d los oficiales que dos anos despues c~p
,
e
. , 1 R 'blica del Río Bravo.
de Mier. Con ello se ec1ipso a epu

d ,

Pero la República del Río Bravo no tennínó con esta nota de destrucción
de las fuerzas federalistas de Antonio Canales. Perduró alguna idea de ella
durante dos década. Cuando el General Zacarías Taylor planeó avanzar
de Corpus Cbristi al Río Bravo, al comenzar la Guerra entre ios Estados
Unidos y México, se presentó ante él José Jesús María Caxbajal, ecretario
de la República del Río Bravo y le ofreció la cooperación de Canale si
Taylor estaba de acuerdo en presionar a Canales para desarrollar una república independiente. E decir, Canales pelearía al lado de Taylor y pelearía contra su gobierno al Jado de los Estados Unidos. Cuando se informó de esto al Secretario de Estado orteamericano William L. Marcy, rechazó la oferta. Posteriormente cuando se movilizaron las fuerzas de Taylor,
uno de los coroneles contra los que tuvo que luchar fue Antonio Canales.
Después de esta fecha, hay pocos incidentes y versiones que valga la pena
mencionar en relación con la República del Río Bravo. Uno de ello fueron la
actividades de los separatistas de Brownsville. En 1850 varios grupos solicitaron al Congreso de los E tados Unidos que hiciera un territorio de la
región que se encuentra más allá del Río Nueces. Con ello e peraban conservar sus título de propiedad. Por supuesto, esto no era posible, tal y como
ha sido señalado por Franck H. Duggan en un artículo sobre este tema en el
número correspondiente a octubre de 1957, del Southwestern Historical Quarttrly. La publicación en Brownsville y posteriormente en Matamoros, de
un periódico titulado República del Río Grande, señalaba cierto interés en
este movimiento. De nuevo se volvió a hablar del tema en la d •cada de 1851
a 1860, cuando Carbajal que babia colaborado con Canales en otras aventura , intentó establecer la República de la Sierra Madre, un movimiento
que no pasó del Río Bravo y de Brownsville y que no tuvo importancia
en la llamada Guerra de las Carretas. De nuevo se trató el tema de una cacería de búfalos y se pusieron anuncios en los periódicos llamando a una
junta de las partes interesadas para una gran cacería de búfalos, que empezaría en Corpus Christi, cuya finalidad era establecer la República del
Río Bravo.
En la década de 1861-1870 hubo un movimiento separati ta mucho más
serio, que se localizó en Monterrey. Durante el período de la intervención
francesa en México, la cual elevó al trono de México a Maximiliano. Santiago Vidaurri, caudillo antijuarista, basándose en los factores que hemo
enlistado en relación con el separatismo y us causa y añadiendo a eso sus
propios de eos de poder y control, hizo esfuerzos para lograr ta posibilidad
de separatismo. Basta decir que la idea terminó con el fusilamiento de 1daurri.

403

402

�Esa fue la historia de la República del ~o Bravo . Y los ideales. que
articuló Ramos Arizpe en 1811 nunca se realizar~n, debido a los accide;~
tes de la historia y del tiempo. La idea falló debido a que la mayo~
· ·
· ' la r"'oio'
n en forma
más
estrecha
con el gobierno
las comunicaoanes
uruo
"O"
•
•
•
•
central; parque un sentido creciente de nac10n~o hizo que fuei; inacep:
table el sentimiento de separación y porque úlmnamente la atmosfer~ J:&gt;O
lítica de México cambió, para admitir variaciones den~ de la ~epublica
ermitieran diferencias en el Nordeste. Tal vez la 1mportanc1a de la
que P
•
.: .... ~~ t 6 ·cas sea la conR p 'blica del Río Bravo y otras tendencias separa=....., e n ,
~b u . ,
eal;~., ..on para ampliar el concepto del gobierno central en lo
tn uc1on que r ..,,.....
.
que se refiere a su responsabilidad con toda la nac16n.

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�MI IONE

DEL COLEGIO DE PACHUCA EN EL OBI PADO DEL
NUE O REl O DE LEó •
DR.

Lt. o

GÓMEZ

c....

EDO

A demy oí American Franciscan
History. W bington

LA RECIO ES DEL OR! TE DE Mixtco fueron evangelizadas casi e.'\: lusivamente por los fran i anos. uevo León a d nde habian llegado ya con Luis
de Carvajal quedó a cargo de la Pro\in ia de Zacatecas, la cual ext ndería
más ad )ante su apo tolado a Ja mayor parte del uevo Santander o Tamau.
lipas, cuando el Col gio de Guadálupe (Zacatecas) hizo renuncia de e tas
m1 ion --donde no qu daban ya asi indios que convertir- para concentrar sus esfuerzos en las d Texas. En la segunda mitad del siglo XVII,
hacia 1674, penetraron en Coahuila franciscanos de la Provincia franciscana
de Jali co, a las órdenes de Fr. Juan de Larios, a quien "con toda ju ticia
-e ibi6 Vit Al io Robles-1 debe dárscle el nombre de Fundador de
Coahuila". A fines d 1 mimo iglo VII tablecieron los misioneros del Colegio de la Santa Cruz de Querétaro la misión d nuestra
ñora de 1
Dolo de la Puntad Lampazo (ho Lampazo d raranjo) qu fu l b
para la fundación, n los años inmediato d las misione llamadas de) Río
Grande ( an Juan Bautista y an Bernardo}. E tos últimos tablecimientos

• Trabajo presentado al Congreso de Historia del
Monterrey en lt'ptiembre de 1971.

•

te de México, celebrado en

1
Coahui/11 '1 T,xa.s 111 la IJloea eolo11ÚJl ( éxico, 1938) p. 202. Como es sabido,
Coahuila fue objeto de larga disputa entre las gobcrnacion d la ue\'a Vizcaya
y del
ucvo Reino de León, por Jo que la Audien i de la uev G licia aV"oc6
a si int rinamente la juri.edicci6n de dicho territorio, exceptuadas la, poblaciones de
altillo y P rras que continuaron perteneciendo a b
ueva Vizcaya. Tal
tado
de cow peraist{a en 1673 cuando Larios empezó a proytttar la empresa de Coahuila;
aú se
plica la intcn:enci6n din:c de la Audiencia de la 'ueva Calicia y de los
franciscanos d Jalisco.

409

�s1rv1eron, a su vez, de punto de partida para la ulterior penetración en la
provincia de Texas de los misioneros de los citados colegios de Querétaro y
Guadalupe. Entre dicho colegios y las provincias franciscanas de Zacatecas
y Jalisco estuvo repartida la evangeli7..aci6n del or te de léxico.
Hubo cambios, in embargo, n el de pliegu geográfico de los misioneros
de uno y otras.
í la renuncia en 1766 del Colrgio de Guad lupe a las
misiones del ucvo anlander llevó al reparto de las mismas enlre las cu tc,dias de Taropico (Provincia del anto E,·an ·lio de • {é •ico) y Riov rdc
(Pro incia de 1ichoacán) y la Provincia de z. cateca ; 1Ha se hizo cargo
de las misiones más próximas a las qu administraba ya en 1 uevo León.
Seí años de -pué, en 1772, el Colerrio de Quer'•taro, al que había sido confiada la administración de varias misiones en Sonora -de las abandonadas
a consecuencia de la expulsión de los jesuitas en t 767- solicitó y obluvo
que
le permitiese dejar las que tenía en la r egión del Río Grande
Texas; mientras estas última fueron encargadas al
legio de Guadalupe
---que de sta manera quedó como la única organiza ión misionera n e• .. la del ío rand pasaron al cuidado d lo· fran · -can d Jal' · o,
qu atendía ya las r tantes de Coahuila. Con esto de aparecía d l ese nario
misi nal del oreste de 1éxico el Colegio de Querétaro. Diez años despu' ,
exactamente en 1781, abandonaban también los misioneros de Jalisco -por
orden del primer comandante general de las Provincias Internas, Teodoro
de Croi.x- el territorio de Coahuila, para atender mejor, como los de Querétaro, a sus nuevas misiones de Sonora.

b.s mu;i n de oahuila -incluidas las do 11.ainadas del l 'to Grand fueron entone tomadas a su cargo por mi ioneros nu vos en la historia J.cl
or stc, y aun casi nuevos en el campo misional. e trntab, d franciscanos
del olegio de an Francisco de Pachuca.
o es esta la ocasión ni el lu ar
de ei·poner por extenso lo que si!ffii[icaron en América los nuevos cen r de
actividad que nacierort a fines el I iglo XVII bajo l nombre de ' olegios ap stólicos de misiones de Propaganda Fide", pero algo conviene adelantar bre lo mismo-. El primero fue fundado en Querétaro el aii de
1683 y de allí sali ron en menos de medio siglo los fundadores de \o· colemos del Cristo Crucificado de Guatemala, Guadalupe en Zacatec.as y an
Fernando en la ciudad de México. Mi ionern de este último pasaron a
íundar, en la Po trimerías del siglo /VIII, el colegio de San Jo é de Gracia
n Qriz,aba, y lo mismo hic· ron lo
adalupanos d Zacat, a al i-igir en
1816 otro olegio de misiones en el Santuario de Zapopan {Guadalajara)
que fue el último tablec:do en la ueva España durante la época de gobierno español. Por otra parte, la institución fue llevada desde Centroamérica al Perú, donde el Colegio de Ocopa repres ntó para la América

Meridional
. de Qu rétaro para la América Septentrional. papel similar al d e I C OJegio
Eran esto coleaio
00 s d e mi· ·iones conventos a t'
tituciones "municipal "
d ,
u onomos, con sus propias cons.
- como se ec1a- mefd
d"
1
penor neral de la
d
.
os irectamente al su. .
r en por medio de sus represe t
d
.
corrusanos generales de la • uc E
n antes e América, los
pee tos de menor importancia va spana y del Perú; excepto en alguno as.
y aun sto por breve tiem
1
1 .
tu\·1cron. e:entos de la 1·uri dice·,
d l
. .
po, o co eg10s es100 e as Provmcias donde t '
e nutrieron principalmente con personal 1
.
cotan us sed~.
con una decidida vocación ~· .
1 vo untano, ya formado, que llegaba
, ionera. os que venían d E g neral la mayoría, aunque lo cole ·o no su .
e_ pana -por lo
llo:. y pcninsulare~ deb'a
gi
, •
fneron la nvahdades de crio1 n pasar un mtrumo de d"
1
pero mucho se quedaron en llas
. iez anos en a misiones,
institución, los col oios d nus· , o fcn los colegios, por toda su vida. orno
o
tones ueron considerado
1
tantes más puros de la vida 1. ligiosa
.
o •r pr,
Y muchos de sus s ·como
·
, encon los grandes evangelizador d l
.
mmoneros nvahzaron

o

s e a prunera época.~

En la rueva E paua
- ex1· tia
, la Provincia de San D'
.
una rama especial dentro d la O d d
. iego perteneciente a
De calzos. Como éstos habían "d r en e Sdan Francisco, la llamada de los
SI o encarga os d l
··
Y otra regiones del Extremo O nentc,
.
. e asparDllS1t 1ne de.. Filipinas
y el cammo
saha por Mé,üco fueron erigi d a· h f
.
ª a es Il1Js1ones pavcntos en la J~eva Esnaña cqnu o 11c ~s .ranc1scanos "descalzos , a}~no con:ie
s1n-1e n de refu!!i d
l
esp ras por la "na de la Ch" .,
,
º o urante
a. largas
llla que tema su base
ul
convento fue erigida rimero la
. .
en cap co. Con e tos
( 1599) d an Die"o d: 1' .· . Cu:od1a ( 1580) y después la Provincia
cisco de Pachuca. La ram~ ideo louno,'De tales ~nventos fue el de San Fran.
,
e s
esealz s no mul6 al
· • .
interes d l resto d la Orde
·
,
prmc1p10, 1
1
que representaban los cole i: p;r ;; nueva dmo~a1iclad de acción misionera
,ista quiz: del prcstiaio ,,,. , , ~ ed oplagan a F1de, pero más adelante en
.
o· , e ·1 o e ta e
ol gios l D
. .
1
ne esidad de adoptar la inst'tu "6
D d
•
esca 1.0s mt1cron la
gunas Provincias "d cálzas" td ClE n. - 1 e 1723 habían ido obteniendo al.
e pana a facultad de e · ·
1 ·
.
iones, aunqu no totalmente su·Je t os a los estatutos de Inoc
ngir ca· eg10s
XI de mtque e gobernaban los restantes col ·o .
.
enc10
por los
dida a toda la "D al .,
egi s, en 1725 di ha facultad fue extencez tanto de España como d A , .
de pués, en 1727 ' s concedió a la p fO\."Incia
. . d e an Dtego
e_ menea.
Dos años
que pudiese
cri-

' Sobre la organi1.aci6a de estos colegi

Draz, Los Colegios d1 Propagtinda F"d
Publicado antes en la fe\.'Ut;a
el t m.a.

véa•e

J{'

.

1 dO(UIJl~ntado ettud10 de Féux SAlz
H"ispa~oamlnM (Ma?rid, 1969; 179 p.).
a r.rpan1co. Es el meJOr que exi te 50brc

Missi:11:u'n

411

410

�gir uno de estos colegios de misiones, lo que efectivamente hizo en el convento de Pachuca; dicha erección fue confirmada por decreto de Propaganda Fide del 6 de julio de 1733, dándole por campo de apostolado los indios infieles de los "montes de Zimapán". El colegio quedaba, sin embargo,
sometido al ministro provincial de San Diego y con otras limitaciones que
restringieron su actividad misional. Confirmada su erección por real cédula
de 23 de abril de 1741, estableció efectivamente, o se hizo cargo de, algunas
misiones en la Sierra Gorda o Sierra Madre, al norte de Zimapán. En 1764
administraba todavía las de San José de Fuenclara (Xiliapan) y la de San
Juan Bautista de Pacula; en la primera se hallaba como ministro Fr. Juan
de Guadalupe Soriano, autor de una Doctrina Christiana en lengua pame y
lundador después de la misión de Bucareli en plena Sierra Gorda. s

En conjunto, la obra misional del Colegio de Pachuca fue má bien modesta durante los primeros cuatro decenios de su existencia; nunca alcanzó,
ciertamente, el éxito logrado por los misioneros de San Femando en las regiones adyacentes de la Sierra Gorda propiamente tal. Parece que esta falta
de resultados fue achacada por algunos al hecho de que el Colegio dependía de la Provincia de San Diego, que no lo dedicaba enteramente a tareas
misionales. Se buscó por este motivo su separación de la Provincia, lo que
fue logrado en 1771, quedando desde entonces el de Pachuca bajo los mismos estatutos por que se gobemaban los restantes colegios de misiones. Es
de notar que el primer guardián de este nuevo período independiente fue
Fr. Antonio de Jesús Sacedón -poco después nombrado primer obispo de
Nuevo León- y que el capítulo guardiana! en que fue elegido estuvo bajo
la presidencia de Fr. Rafael Verger, quien sería el segundo ocupante de la
mencionada diócesis y quien estableció su capitalidad en la ciudad de Mon• JACQUBS SousTELLE, La Famill11 otomi-pame du. Me.tique Centt"al (París, 1937)
concede mucha importancia a "Doctrina" del P. Soriano. Sobre la misión del Plá•
tano o Buca.reli hay noúcias en un interesante expediente de 1792-93 que pertenece
a la Colección Conway del Instituto Tecnológico de Monterrey. El P. Soriano aún
vivía en 1793, anciano y enfermo; la Provincia de San Diego consintió en mandar
uif ayudante al P. Soriano, quien recayó en su dolencia y hubo de ser relevado e.n
mano de 1796. En mayo de 1797 era ministro alli Fr. Tomás Portillo, quien había
venido de España para el Colegio de Pachuca en 1783 · en febrero de 1798 ya se
hallaba servida por un cura secular.
En cuanto a los decretos que be mencionado en el texto, pueden verse en Bu[larium . ..
Discalceatorum de Fr. Francisco de Madrid, t. III (Madrid, 1745). Los datos sobre
misiones de Pachuca en 1764 se encuentran en un expediente que se conserva en
AGN. California.,. vol 38, Iols. 224-80. Noticias sobre el origen del Colegio en FER·
NANDO ÜCAAANZA, Mtmoria.s de la Academia Me~i,ana de la Historia, X. 1951,

terr,ey. Un tercer hijo del Colegio de Pachuca, Fr. José M. de Jesús Belaunzaran, fue sexto obispo de Monterrey.
Sin duda ninguna, la actividad misional del Colegio de Pachuca aumentó
n~tablemen~e a raíz de su separación de la Provincia de San Diego. La fábnca material fue ampliada y mejorada gracias principalmente a las limosnas del rico minero don Pedro Romero de Terreros. E to permitió acrecentar el personal religioso, lo que se hizo con varias expediciones de misioneros
colectados en España. La prunera de que tengo noticia constaba de 36 religiosos Y salió de Cádiz para Veracruz en octubre de 1783 a bordo de las
f ragatas "San Pascual Bailón" y "Aurora Cantábrica". Habían
'
sido colectad~s por ~r. ~fatías de los Dolores Crespo y entre ellos figuraba Fr. Eusebio
VillareJo, Fr. Tomás Portillo, Fr. Antonio Ruiz, Fr. Manuel Gorjón,
Fr. Miguel Ferrando y otros cuyos nombres hallaremos en los documentos que irán en apéndice. En una segunda expedición, que vino al Colegio en 1789, aparecen -en un total de 16 sacerdotes y 3 hermanos legoslos nombres de Fr. Juan Bautista Castelló, Fr. José Peiró de Bonclia y Fr.
Francisco López, a los que también se menciona en el presente trabajo.•

d:

A todo esto, el establecimiento de la Comandancia general de las Provinc!as Inte~as h~b!a traído consigo una ola reformista en todos los aspectos,
sm ex~l_urr el misional. Su primer comandante, Teodoro de Croix, comenzó
por vmtar (1777-1778) Jas regiones orientales de su gobierno -entre las
que se contaba Coahuila- y debe haber juzgado que los misioneros de Jalisco debían abandonar aquellas misiones y reunir todos sus esfuerzos en Sonora. De hecho, en el otoño de 1781 entregaba las misiones de Coahnila
-incluidas las dos llamadas del Rio Grande- al renovado Colegio de Pachuca. No es inverosímil que el nombramiento del Guardián de Pachuca
para primer obispo de Nuevo León y las estrechas relaciones que los Condes de Regla (Romero de Terreros), grandes protectores de aquel Colegio
roantenían con el Caballero de Croix -como se llamaba a don Teodor~
hayan tenido que ver con la entrega de las misiones de Coahuila a los mi~~neros de Pachuca; pero esto no pasa, por mi parte, de ser pura especula~on. Lo que sabemos es que se hicieron cargo de aquellas misiones hacia
fmes del año 1-781. Su labor allí parece haber sido notable. En anticipación

• La documentaci6n correspondiente a estas expediciones se encuentra en AGI
Juzgado d, Arribadas&gt; leg. 166 (533). En el actual archivo de la Provincia del Sant~
E\'angclio, de México, fie conserva un grueso volumen con importantes documentos
sobre la actividad misional del Colegio de Pachuca.

372-376.

413

412

�de los testimonios que insertaremos más adelante vale la pena copiar el juicio
que tal labor mereció al virrey Revillagigedo en su famoso Infonne de 1793: 5

maulipas-- "se han costeado -dice- por su jetos particulares bienhechores
que proporcionan los mencionados religiosos del Colegio de Pachuca, quienes las administran todas con los sínodos correspondientes".

"Los del Colegio de Propaganda Pide de Pacht~ca --escribía- se entregaron de todas las misiones [de Pachuca] desde el año de 1781, con
real aprobaci6n de S. M. que solicitó el señor caballero de Croi:v:, siendo
Comandante general de Provincias Internas; y no hay duda que estos
religiosos han correspondido a las esperanzas bien fundadas de su. virtud
y celo, pues es notorio que han restablecido hasta lo posible el estado
decadente en que se hallaban las miswnes de la provincia de Coahuila;
pero resplandecerían más sus afanes apostólicos si lograsen la reditcción
de las numerosas parcialidades de apaches, lipanes, matagees y mezcaleros, que siempre se han resistido al catequismo '.Y al StLave dominio del
Rey, y que han ejecutado las mayores hostilidades en las Provincias Internas''.

De esta labor apostólica de los misioneros de Pachuca en Coahuila y uevo Santander -siempre dentro de los limites del obispado de Nuevo Leónse ocupan los infonnes que el lector puede hallar al final de este trabajo.
Son los síguientes:

Además de administrar estas antiguas m1S1ones de Coahuila, tenían fundadas los misioneros de Pachuca en noviembre de 1793, otra cuatro en el
Nuevo Santander, según veremos en el apénd:.ce documental n. V. Revillagigedo las considera entre las mejores de todo aquel territorio. Tres d~ ellas
habían sido establecidas bajo sus auspicios y respecto a la cuarta -Palnutos--acababa de ordenar su traslado a dicho lugar desde el primitivo que ocupaba junto a la villa de San Fernando. "Trasladada al mencionado sitio
de Palmitos -prosigue Revillagigedo O -la misión de Nuestra Señora del
Rosario, nada tienen que apetecer los indios pintos y sus compañeros porque poseen muy buenas tierras de regadío; pueden fomentar la cría de ganados y emplearse a jornal en las labores de los vecinos de la villa de Santander, cuidando de administrarles el pasto espiritual un religioso dieguino
de Propaganda Fide de Pachuca, con el sínodo de 350 pesos anuales". Añade
también que, de las tres misiones nuevas, sólo la de an Vicente de Presas
del Rey fue fundada a cuenta de la real hacienda pues las de Nuestra Señora de los Angeles y de San José de Palmas -ambas en la sierra de Ta-

• Conde de Revillagigedo, "Informe wbre las misiones", n. 184 (reedición de José

Bravo Ugarte en "Colecci6a México Heroico", No. 50: México, Editorial Jus, 1966!.
Por lo que mira al estado de estas misiones antes ele la entrada de los misioneros de Pachuca el Diario y derrotero de Morfi, quien las visitó en l 777-1778
con el Caballero de' C{oix, no refleja una gran decadencia, aunque es cierto que las
misiones se hallaban llenas de problemas como los restantes establecimientos de la
región.
• Informe cit., Nos. 305-.306.

414

1) Informe sobre las misiones de Coahuila y :R..ío Grande pol' su Presidente Fr. José David al Obispo de Nuevo Santander (San Bernardo de Río
Grande, 3 de marzo de 1786) .

2) Estado de dichas misiones hasta 31 de diciembre de 1786 por el citado Fr. José David.
3) Carta del Colegio de Pachuca al Virrey, acompañando un estado -que
no se ha encontrado- de las mismas misiones, hecho por Fr. Mariano Bisuete, antiguo ministro de San Miguel de Aguayo (Pachuca, septiembre 23.
1787) .

4) Informe particular de la Misión de San Bernarclino de la Candela por
Fr. Tomás de la Portería al P. Guardián del Colegio de Pamuca (San Ber-

nardino de la Candela, octubre 19, 1789) .
5) Informe general al Virrey de todas las misiones del Colegio de Pachuca por su guardián Fr. Isidoro de Puertollano (Pachuca, noviembre 16,
1793).
Todos estos documentos fueron redactados con motivo de la investigación general sobre el estado de las misiones americanas, dispuesta por real
orden de 31 de enero de 1784. En 1a Nueva España comenzó a realizarse
en 1785, al principio con vistas particularmente a Jas misiones que habían
estado a cargo de los jesuitas, pero pronto fue extendiéndose a las misiones
en general reclamándose informes tanto de los superiores reJigiosos como el~
los obispos y autoridades civiles. Toda esta masa de información sirvió para redactar el gran Informe de Revillagigedo (México, dic:.embre 27, 1793) .7
Este informe es un documento notable, pero utilizado críticamente, a! igual
que cualquier otro documento histórico. Los redactores del Infonue toma' El original se encuentra en AGI. Indiferente, al principio del legajo 2735; hay
una copia en AGN. México, Hi.rloria, leg. 42. Fue publicado íntegramenle, aunque
no siempre con absoluta corrección, en el Diccionario de Historia )' Oeogncfla, t. V,
pp. 426-472. Bravo Ugarte, en la reedición citada ya en este trabajo, parece que se
limitó a transcribir el texto del Diccionario.

415

�ron de las distintas -y a veces divergentes-- relaciones llegadas a la Secretaria del Virreinato, lo que les pareció pertinente, y aun las complementaron con sus propios juicios. Por este motivo, se necesita una edición critica
del Informe, que nos dé, en primer lugar, su texto auténtico y en segundo
lugar ponga de manifiesto, a través del examen cuidadoso de las relaciones particulares, la fidelidad y criterio con que las últimas fueron aprovechadas. Desde luego, es f ác.il verificar que estas relaciones particulares
contienen muchos más datos de los recogidos en el Informe de Revillagigedo.
Los informes que se publican a continuación parecen sinceros y fidedignos; no son del tipo "edificante" y ponderativo que suele darse en esta clase
de documentos. Contienen gran abundancia y variedad de noticias que el
historiador avisado sabrá aprovechar. Puesto que mi principal objeto, en
esta ocasión, es dar a conocer tales documentos, me abstendré de alargarme
c:n comentarios. Quisiera, sin embargo llamar la atenci6n sobre el cultivo de la
caña y del algodón en las misiones del Río Grande, lo mismo que sobre el
manejo independiente que los indios tenían de sus bienes. Por otra parte,
el informe de Fr. José David ( 1786) sobre las misiones del Rfo Grande puede complementar lo escrito por Robcrt S. Weddle en su excelente libro San
]ua11 Bautista, Gateway to TBxas (Austin and London, University of Te.x.as
Press, 1968), qU:en parece que no conoció testimonio alguno acerca de di-

chas misiones entre 1772 y 1790.

I
ESTADO ACTUAL DE LAS MISIONES DE LA PROVINCIA DE
COAHUILA Y R10 GRANDE DE LA USMA JURISDICCióN.
~O DE 1786
Mcs1ÓN DE

SAN

MmuEL DE AouAYO

LA FUNDARON LOS Religiosos de N.P.S. Francisco de la Santa Provincia de
Jalisco, como medio cuarto de legua distante de la Villa de Santiago de Monclova, capital de esta jurisdicción, nunbo al Occidente, no se sabe en qué
uño por no haber instrumento alguno ni en el archivo de dicha l\-{.is.i.60
ni en el del Gobierno, pero pudo ser a fines del siglo pasado.1 El año 1781
en el mes de octubre, por orden del Señor D. Teodoro de Croix, entonces
1 Erigida en abril de 1675 bajo el nombre de "San Miguel de Luna", por el alcalde mayor de Coahuila, don Antonio Balcárcel Rivadeneira y Sotomayor, quien

416

=::ante General d~ estas Provincias, se entregó a los Religiosos Des-

e.

.P.S. Francisco del Apostólico Colegio del Real y Minas de la

dad ed

Se compone d e d os barnos,
.
eliuprimer e dPachuca.
. di
contiguo el uno al otro·
0
e m os que
d A
. Uam.an de 1a Misºó
: n con el título de San Mirucl•
e guayo. Este Bamo se compone de 46 familias de ,
º
descendientes de los indios llamados C 1
'
estas sólo do son
fundó dich Mº .6 . 1
o orados, que fueron con los que se
isi
n,
os
restantes
son
negro
.
tas N . ,
, ,
s, CO}Otes
y mulatos, y otras cas.
o se con que titulo se han agregado a vivir en ella ,
se denominan hijos de la Misión El n,
d
' s1 que todos
cho Barrio
1 • .
.
umero e personas que compone di. . d es e sigweute: Casados 47; niñas de todas edades hasta 20 años
47 , VIU as 6.
,

ª

El Segundo Barrio nomin a do p uebl o d e Ntro. Padre San Francisco de la
~ueva Tlaxcala se compone de varios tlaxcaltccos, los que pasaron a estas
tierra~ desde el Pueblo que hoy existe en la Villa de el Saltillo baj 1 d
vocación de
- oD .aMa a-, dSan Esteban de Tlaxcala, por orden del Yllmo • Senor
n el F
u
eman ez de - Santa eruz, ob·ispo de Guadalajara, y aprobación del
Excm
.
. o. e Yllmo. Senor D. Fr. Payo de Rivera, Arzobi po de México Vmtermo
- a ¡os I nd10s
. nuevamente convertidos a Ycultivar
irrey
. ' con el. fin
. d_e ensenar
las tierras y Vlv1r vida sociable. Catorce fueron las familias d ti
1
que hi ·
•
e axca tecos
c1eron asiento en esta Misión, las que han multiplicado de tal
~h
.
~~
años
se -~um.eran 104 matrimonios, niños de todas edades hasta veinte
' runas de todas edades hasta veinte años 119 viudas 10, V!U
. d OS 3•

170

pocos meses antes había fundado en 1
,
•
Guadalupe de Nueva Extremadu
(A as cercanRtas la ciudad de Nuestra Señora de
ra
LES!UO
OBLE.S Coah ·¡
T
O
r;o/onial pp 243-46) p
'
Ut
Y exas en la época
'
•
·
arece que antes había 51'd
• •d
patrocinio de San Francisco para lo . di
lax º. ya eng¡ a otra misi6n bajo el
s m os t caltecas (Obr
·,
27
Toma.ron parte en estas fundacio
.
a c1 ·• pp.
1-72).
San Buenaventur:1 y Fr. Manuel~~ !\Juan ;e Lanos y sus compañeros Fr. Dionisia de
levantó J·unt
ll
. . e
nu. ara proteger a los nuevos establecimientos
o a e os un presidio asimimi b · 1 d
.
•
Francisco de Coahuila' . º6 '
o ~Jo a a vocac16n de San Francisco. "San
.
SJrvt
con frecueocta para designar a las d
..
sus pnmeros - . ánd
os 1DJS1ones, en
,,
h
an~s • cu . 0 empezó a usarse la denominaci6n de "San Miguel de A .
yo no e podido averiguarlo, pero sucedia
1723 ' s1. bien
. conJuntamente
.
gua
la de "San F
.
d
.
ya en
con
rancisco e Tla.'Xtala' (ALEss10 RoBt,Es 0
5.41
como veremos, prevaleció "San '.Mi el de A
,, ' • c.,.
-42) • Más adelante,
Toda,
1777 1
gu
guayo para des.1gnar a ambas misiones
via en
, e PADRE Mou1 (Diario d
·
habla del "pueblo de Tlax la"
d la ~. mote;º• p. 8~'. ed. Del Hoyo-McLean)
Aguayo.
ca
Y e
.rancher1a o II1ls16n" de San Miguel de

417

�española y en ella
l 1
Todos estos como los llamados indios, hablan . a. engua
2
se les administra los acramentos y Palabra Divina.
como a dije, entregaron, con las
El año de 1781, en el mes d~ _octubtcole ·o ~e Pachuca de Misioneros
otras de esta Provincia esta M1s1ón a
...1~:-:~tr ClO., o espiritual un solo
con ru ~~= ª
Descalzos y desde este ~o corre
d d l Señor Dn. Teodoro de Croix,
•.
' 1 d Misionero por ar en e
rehg10so con titu o e
'de estas Provincias, y nombramiento de sus
Comandante que entonces e~a
r . como los demás repartidos en las
prelados. El zelo con que ast este .r~ igi~so
me toca a mí decirlo; V.S.
. . s desempeñan su mmisteno, no .
otras M JS1onc
se podrá informar de quien tuviere por converuente.
.
l .edad de nuestro Católico Monarca
El Sínodo, que por vía de l~~sna ~ pt tas Misiones es de cuatrocientos
se ha dignado conceder al Mimstro l e des . . tran en las Reales Cajas de
al
los que se e a mm1s
cincuenta peso anu es,
,
d é
I el gasto d e cera, o blata y reparo de ornaS Luis Potosi: y e stos sa e
l di .
En el tiempo que esta
'
. tes al CU to VU\O.
,
mentas, y demás pertenec1en
h
dado los más que la f ábnca
Misión lleva de fundada no consta que ayaalnb
un amito. Así lo formal
, 1 ·
J 5 tlaxcal tecas una
a Y
ch
material de la '.g es1a, y ~
dr :nu deteriorado, pero con su mu a
como lo material lo hallo este b~a e, eny lo material de dicha fábrica, que
solicitud lo ha adornado muy talen a t
en la composición y compra de
lo forro • esto es,
.
es muy capaz como en
'
t"
ara el Altar Mayor, sm graalgunos ornamentos un retablo de. !eTc iv~!odo misas y varias limosnas
var a los indios, pues todo ha sali o e su
,
ue
agenció
en
tierra
fuera.
.
q
· de san figuel ce•
.
61 5• la Misión o bamo
No pagan obenc16n alguna, s o i
1 d la Purilicaci6n de tra.
d l año que son a e
}ebra tres fiestas en el curso e Se.:,
d Guadalupe y la del Patrón San
. '6 d
uestra nora e
.
Señora, la Apana n e
.
,
fri'ol y en todo rigor importan qumcc
Miguel, la que pagan en trigo, maIZ ~eco!. e a aber la de antiago Após. p dre
Francisco su paga en
pesos Otras tres celebran los tlaxcal
.
d l
Ntro a
an
,
tol. Ntra. Señora de Gua a _up ~
.
las tres antecedentes como se
.
del ml.Sillo importe que
los mismos efecuvos, y.
uien dé razón, yo me persuado ser por
han introducido estas fiestas no hay q nas rimicias de maíz, que llegan a
devoción de unos y de otros. Dan algu
p
.
1os inf0 nnes que incluimOll
.
e nos proporcionan
1
Compárense esta. CJÚ"aJ con as qu s Coahuila :Y Texas, pp. 265.75, disp~t.a la
en el presente trabaJo. AL~s_s10 Roa~ , Fernández de Santa Cruz a Coahuila en
exactitud del relato de la vwta del _obl.S~ d
{ot~ Padilla que atribuye la formael .testimoruo
e indios
~
·
d e\ e·•
t
1675-76, pero parece acepar
.
de lo
tlaxcaltecas a gestiones
i
lizaci6n del presidio Y el cstablecllil.lCnto
tado obispo.
i

418

dos cargas; de trigo como carga y media, y frixol como una fanega; voluntariamente las ponen en la iglesia sin saber quiénes ni cuánto de cada uno.
En esta Misión hay una Cofradía la que fundó en 1682, en su General
Visita' el Yllmo. Señor D. Juan Santiago León Garav:to, bajo algunas Constituciones, como el que paga en 20 reales por su asiento o entrada, que confesasen y comulgasen, e hicieren la fiesta de la Purísima Concepción, bajo
cuyo título se erigió; que el siguiente día se cantase misa y vigilia por los
cofrades difuntos, y en falleciniento de cada uno se dijere una misa por su
alma. Por dicha fiesta y aniversario dan la limosna de seis pesos en reales
por las dos funciones.
Esta Cofradía la fundó dicho Señor Illmo, con el fin de que hicieren su
Capilla y contiguo a ella un Hospital con sus piezas separadas en donde
se curasen los enfermos de uno y otro sexo de la Misión. Para este efecto
dejó dlcho Señor Yllmo. 35 cabezas de ganado mayor y algunas mantas con
las que se cubriesen los enfermos; todo consta de las Constituciones de dicha Cofradía. En los fines del año de 1781, en que tomó la po e ión el
actual Padre Misionero, nada existía, no se sabe si por descuido de lo indios o robos de los bárbaros. El único fondo que en el día tiene es una
viruta, de la cual anualmente se fabrican tres o cuatro atTobas de vino, y
una o dos de aguardiente cuyo producto percibe el mayordomo, quien
da sus cuentas anualmente cuando se hace la elección ante el Señor Cura
de Coahuila, el que con u Notario las reconoce, sin tener en ello inteligencia
ni ingreso algimo el Minisu·o y sólo tiene voto en la elección de mayordomo.
Sólo tenía en dinero el año pasado de 84 cuatrocientos cincuenta pesos, con
los que el actual Padre Ministro en el mismo año fabricó la capilla y enfermería (que no se habría fabricado después de más de cien años de fundada dicha cofradía) como se ordena en las Con tituciones, y estaba ya
mandado por la é¾:,"Tada Mitra .
El método que han observado en lo perteneciente al gobierno político,
desde que se fundó la Misión hasta de pocos años a esta parte, era el irse
alternando en el gobierno con los tlaxcalteco , de manera que en un año
era el Gobernador de la Misión y el Alcalde de Tla"Xcala, y otro al contrario.
Esto se observaba así por una Real Orden que habían impetrado los tia.·caltecos cuando entraron a poblar estas tierras. De pocos año a esta parte
• A esta visita del obispo Garavito dedica Ar.Ess10 Ro»LES el cap. XVIII de su
obra citada (pp. 277-87) valiéndose de importante documentación.
o conoció, .sin
embargo, la Relación oficial del propio obispo, que posee todavía, en dos volúmenes,
el archivo arzobispal de Guadalajara. Lo relativo a Coahuila se encuentra en vol.
segundo.

419

�.

ert
ue los indios hacen su cabildo Y
e su e q
.
d
,.
q , virtud lo hayan ejecuta o as1,
los tlaxcaltecos el suyo; no consta en ue
1 p . . I haya así
uede resumirse que algún Señor Gobernador de a ro~~1a ,o
P.
p
•t
algunas quioleras que entre ellos se onginanan. El Sr.
dispuesto para evr ar
.
h
!!ÚJl
. .
nf a las elecoones las que se acen se.,,
Gobernador de la Provmc1a co mn_
, e~ las instrucciones que
y segun
' y nf'
. , de s
disp onen las Leyes Generales del Remo,
. . 1 d en la co mnac1on
su
dicho Señor Gobernador de la Provmcia es a
·t . , Municipal
.
no consta que tengan alguna otra constl uc1on
oficios, gob1ernan :
para su gobierno.
al
.
común ni en particular,
Ni uno ni otro Barrio tiene fondo guno, m en ~
1
edi, en su
.
as ue el Rey nuestro senor es conc o
más que las tierras Y agu q
. .
tlax ltecos
las que tiefundaci6n las que están repartidas entre md10s y
ca
' y
'
. .t
y en ellas hacen sus labores, pero con esta
nen cuatro leguas en c1rcw o.
,. l
.
ue
diferencia, que los tlaxcaltecos tienen repartidas ~r f = d as tie~rasti 0
les pertenecen en las que cultiva cada uno por s1, co
al o ma \
frixoles y alg~dón cuyos frutos regularmente son de poco v ulor. por o e. lares de sus casas c tivan SUS vil
oblado de las tierras; y algunos en os so
armente
~.
ch
algun' vino aunque poco y algunas frutas. Regul
rutas y cose an
,
'
son buenos trabajadores los tlaxcaltecos.
d . d. d la Misión viven en el dBarrio de
,
No así los que con títulos e m. 10s de
·d d y aunque e comun
an Miguel que estos tienen las tierras e comuru a
, f .. l
tr·go
.
'
el
dazo que cultiva, cosecha ma1z, nJo y i ,
siembra cada unoti:d poi;e su mucha desidia y flojera. Ellos por sí mismo
pero en corta can
siembran, cosechan y venden sus frutos.
11
L mismo en los agregados que,
No se cuenta costumbre buena en e os, y o
. . d 1 Mi . ,
. .endo en la compañía de los indios, se llaman h1J0S e a
ion.
por estar vivi
b •
· go y lascivia
·gualmente
son
dados
a
los
vicios
de
la
em
naguez,
JUe
,
d'
T odos 1
•
la
tanta que aun estan o
a lo que se agrega su innata flojedad,
que es
. ' decli en al
sobre ellos sus gobernadores y alcaldes, no pueden consegurr se
qu
.
.
. , d las sembradas y aguas competentes para su
cultivo de sus terras, temen o.
ra dos al~udes de maíz es muy trabajaregadío, de suerte que el que si.erob
, . b es una fanega. esto
d
lo mismo en el trigo, pues el que mas s1em ra
,
or, y
l 11
cosechar porque así como está en -el campo lo
muy rara vez o egan a
'
d C ahuila de lo que se
alb ata vendiéndolo a alguno de los vecinos e o
,
b
:
e~ue aún acabadas de levantar las cosechas, ~e pongan a hacer bar ac~s de maguey para comer, por no tener con que mantenerse.

se han separado los gobiernos,

d

J;

MISIÓN DE

UESTRA SEÑORA OE LA VICTORIA
DE NADADORES

E tá situada esta Misión como siete leguas rumbo al Occidente de la
Villa de Monclova o Coahuila. Se fundó poco más o menos que la antecedente con tres naciones de indios llamados gavilanes, tedocodamos y colorados. Por haberles enviado algunos indios tlaxcaltecos que los instruyeren
en el cultivo de las tierras, fue tal su inquietud que intentaron quitar la vida
a dichos tlaxcaltecos, y lo hubieran ejecutado si éstos no se hubieran puesto
en salvo. A poco tiempo de este atentado huyeron al monte, que visto por los
tlaxcaltecos que eran pocas familias, poblaron la füión. Los que han multiplicado tanto que hoy se numeran 70 los matr:monio .
iños de todas
edades hasta 20 años, 77. Niñas d las mismas edades 77. Un viudo }' diez
viudas. Con el discurso del tiempo se hao ido agregando otras castas de
gentes como son otomíes, jauromarcs y mulatos, de suerte que en el día
apenas se hallará una de las dichas familias que se componga de puros
tlaxcaltecos. Todos hablan el castellano en el que se les administra. 4

En el mismo mes y año que la antecedente misión se entregó por orden
del Señor Caballero de la Croix al referido Colegio, y de.sde entonces corre
con su administración espiritual un sacerdote del mismo Colegio con el mismo titulo y nombramiento que el antecedente; goza del mismo Sínodo, el
que se le administra en las Reales Cajas de San Luis de Potosí, y del que
saca dicho Ministro la cera y oblata para el Santo Sacrificio de la Misa;
no se pagan obenciones, sólo celebran tres fiestas que son la de la Patrona
uestra Señora de la Victoria, la de Santiago Apóstol y Santa Rosa de
Lima, y por todas ellas pagan el valor de doce a catorce pesos en los efectos
de pollos, maíz, trigo y frixol, y en los mismos efectos dan de limosna como
otros doce pesos para el Sermón del Entierro de Cristo en el Viernes Santo
por la tarde. Suelen ofrecer algunas primicias de los frutos que cosecha,
pero en tan corta cantidad que los ponen en la iglesia en platos regulares.
' Había sido fundada por los padres Fr. Francisco Peñasco y Fr. Juan Barrero a
unas cuarenta leguas al noroeste de Coahuila, con el título de S:inta Rosa. Ante
la hostilidad de los indios vecinos fue necesario mudarle a un lugar más cerca de la
capital de la Provincia, donde tampoco pudo subsistir, ~iendo trasladada finalmente,
hacia 1688 al lugar actual. En 1732 fue erigido, pegado a e!ta mísi6n, el pueblo
de ' 'ucstra Señora de la Victoria de Casa Fuerte", con indios tlaxcaltecas traidos de
la misión de San Francisco de Tlaxcala, junto a Monclova. Véase el acta de fundaci6n y otros datos en ALEss10 ROBLES, Coahuila y Ttxa.s, pp. 532-35. E tá
claro que el nuevo pueblo y su titular llegaron a prevalecer, como sucedió en otros
casos semejantes; pero en la Relación enviada en 1746 al primer Revillagigedo se
habl.a todavía de la "Misión de Santa Rosa de Nadadores'.

421
420

�El actual Ministro está concluyendo ya una buena igle:i~ aunque de adobe,
es la que halló era una pequeña capilla. Está proveida de buenos ornapu
mentos para el culto d'1,,;n
,.. 0 . El gasto en ésta es el, indispensable
..de cera
y oblata para el Santo Sacrificio, lo que sale del Smodo del Munstro.
No hay cofradía alguna, sólo una Junta o Hermandad de Nuestra Seño::
de la Victoria, su Patrona; ellos de su motivo la han ~und~do por la gr
devoción que tienen de esta Soberana Reina, para quien s:.~brao de cod
,
trigo de común lo cosechan corriendo con su
munidad un poco e matz Y
•
..
,
·
dan cuenta
producto sin intervención del Padre M1s1onero, y asi a ninguno
de ellos, de los que sacan la cera para sus fiestas y dan alguna cosa para
ayuda de la material fábrica de la iglesia.
No tienen fondo alguno más que las tie1Tas y aguas que les d'.o el Rey
nuestro señor, las que anualmente reparte el gobernador y CabJdo e~tre
todos para la siembra de maíz, trigo y frixol: cada uno levanta por ~1 su
la .-vnende donde y como le parece. En lo que toca al g?b1erno
ch
cose a, Y -·•·
Al ald
m', disponen
lítico todos los años nombran su Gobernador Y c e sei:,-n
po
'
·
nr·rma en sus oficios el Señor Gobernador de fa, Prolas Leyes, a quienes co 1
.
.
vmc1a, por cuyas Instrucciones y Leyes Generales se gobiernan, sin tener
otras municipales.

ro;;·

Todos generalmente son aplicados a la labranza, por lo qu sjembr;
, fr1·xol y chile y de tres años a esta parte se van de ican o
maiz,
•
•
·
l
f b ·
l Si;mbra de la caña vulgarmente llamada de Castilla, de a que a n~an
a a
.
ah
' su mucha aplicasu dulce que, aunque es poco por empezar
ora, se~
fición, podrán con el tiempo cultivar mu~_ª, por tener uerras y aguas su
cientes para ello: lo cual será de mucho uul.

.
ch o tr1ao,

MxsroNES

DE

Río GRANDE, DuLCE Nm,1BRE

DE

JEsÚs

DE

PEYOTES

Esta Misión está situada en los confines de la Provi~cia de Coa~uil.a,
ta leguas de la Villa de Monclova, cap.tal de esta Jur1sc~m~ó unas cuadelrenRío Grande Es la más antigua de las Misiones de Río Grand1cc1 n y once
·
' d b"li d
de er~ la más pobre, la má-s decaída, la menos poblada, y la ma~ ~ i_ t~ a
d; iuerzas, comparada con las otraS que están situadas en esta Junsdicc16n
de Río Grande.
- de 1688 los Religiosos de la Santa Provincia de J~La f und aron el ano
.,
e el d1a
.
dios
llamados sixames cuya poblac1on se compone n
' los m
liseo rnn
'
h
• s'
'
.
.
. . d
19 muchachos de todas edades asta 18 ano
de 14 matr.unomos, seis v1u os,
1
T d en
9 niñas de todas edades hasta doce, una viuda y dos so teros.
o os
-

tienden y hablan con perfección el idioma castellano, aunque entre sí usan
del suyo propio.
En el mes de nov:embre de 1781 que llegamos a esta tierra los Misioneros
del Colegio de Pachuca se hallaba esta Misión sin Ministro alguno, y el
Padre de la Misión ele Vizarrón corría con su administración. La causa era
el haber fallecido el Ministro de ella y así estuvo hasta el año de 84 en el
mes de agosto, que envió el Colegio religioso para su administración. Viendo
el Señor Don Juan de Ugalde, Gobernador que era de esta Provincia, la decadencia de esta Mi ión, y que podía consistir en la falta de ministro, varias veces me suplicó le pidiese al Reverendo Padre Guardián, como por su
instancia lo hice, pero por falta de religioso no pudo llegar hasta dicho mes
de agosto del 84. No ha podido lograr el Sínodo, no sé el porqué, sí que
siempre le ha franqueado desde su fundación la piedad de nuestro Católico
Monarca; tengo representado sobre ello por medio del señor D. Pedro Quirós
a ese Superior Gobierno, pero no he tenido respuesta, por lo que dicho
Padre Mini tro en cerca de año y medio que está en la Misi6n son innumerables los trabajos que ha padecido por faltarte este socorro, y no administrándole dicha limosna será imposible permanecer en dicha Misión, y
tendrá que volverse al Colegio, de que se seguirá indefectiblemente su total
ruina en lo e piritual y material: y lo mismo en lo e piritual de la Villita
de Gigedo que administra de ruego y encargo, pues es dificultoso que el
Padre Ministro de V.izarrón pueda correr con la administración espiritual
y temporal de las dos misiones y lo espiritual de la villita.

Por cuenta de dicho Ministro del Colegio de Pachuca corre la administración de esta Misión con el título y nombramiento que los antecedentes.
f:ste los instruye en los dogmas de nuestra Santa Fe, les administra los
Santos Sacramentos, y as-:Ste todos los días por mañana y tarde a la explicación y rezo de la Doctrina, a que asisten todas las indias e indios, por la
mañana al rayar el sol, antes de salir a su trabajo, y por la tarde después
de haber venido de él. El presente Ministro no está instruído en el idioma
de los indios, y no lo necesita respecto a que ( como llevo dicho) todos hablan y entienden periectamente el castellano. No goza al presente de Sínodo
alguno, ni percibe obenc-:ón ni derechos, y sólo se mantiene con bastante
penuria y escasez de la limosna de algunas misas que le remiten del Colegio, y de lo que le acorren algunos compañeros. La 3glesia está con la
suficiente decencia, y ninguno otro gasto se hace en ella que el indispensable
para la celebración de la misa, rezar el Rosario, y ornamentos, que todo
sale del común, pues no hay cofraclía ni hermandad alguna.
El gobierno de estos indios consiste en la subordinaci6n, y (sic) todos

423
422

�.
ellos mismos eligen cada un año según disponen las leyes
tienen a uno que
d R ·¿ r los que son confümados en sus
con el título de Alcalde y otro e egi o '
.
J . : . de este
w
án d Río Grande Juntamente USuCl&lt;l
empleos por el Senor ap1t
~
tatu~ alguno municipal sino por
Territorio, sin que sean go~erna o~ p;:n:: ni ramo que el trabajo de los
las Leyes Generales. No tiene ro.
. gu.1
•embra de maíz [rLxol, chile y
•
• ..i:
s reduce a una sin ar st
'
mismos mu.ios, que e
.
t para su sustento por mano
d'
les distribuye semananamen e
algo on, que. 6:
. mplea el sobrante en su vestido y demás necedel Padre Mmonero, qwen e
,
sario, llevando de todo cuenta y razon.

e .

. di en nada 5e diferencian de las de los haLas costumbres d e estos m os
in
.
tierras· son or su naturaleza floxos, perezosos y ~ -

bitan tes de estas
·
P
. .d d
ltronería sin que les sirva de
lin d 5 al trabajo amigos de la oc10s1 a Y Pº
,
di
c a o
'
.dad que llevan con gusto por no re estímulo su des?udez u otra neces1 lo~ indios más dóciles de estas Misiones
mirla con traba]º· No obstante,. sonl
b. me y no los de1·e de la mano
,
d
t ·endo qmen os go ie
de Río Gran e, Y_ eru
. S n oco cuidadosos de sus cosas, por lo
trabajan sin especial repugnancia. o p
.d d
. gil .
que soy de sentir nada se les puede fiar a su cw a o y V1 anc1a.

'b dichos de maíz frixol, chile Y
Los frutos que se cosechan son los arn a
l
, - d Castilla.
,
. .
tual 1 ha hecho sembrar a guna cana e
,
algodón, y el Mm1stro ac .
os
tinuada sea de mucha utilidad
r lo que se espera que, con
'
fal
se da h erroosa, po
tirnaci6n regularmente por . ta
a la Misión. Los frutos son de poca es
de poblaciones que la consuman.
.
famili ni cultiva cada uno el terriLas tierras no e tán rcp~tidas por
1 as,J ti •a de la fisión detcnni.
.
ede smo aquel que a us o
l
tono que qlllere o ~u
, d d
, así a laborearlo como a regar o,
. )
ncurnendo to os e comun
. '6
nada ( sic ' co
.
d l bor son comunes a la Mtst n
l
echarlo
Los
mstrurnentos
e
a
N
guardar o y cos
. d I
oducen los efectos que se cosechan. o
ue se habilita de ellos e o que pr
qt'
dicho pueblo más ramo de industria que su labor.
.ene
de esta Misión es deplorable, aunque no tanto. como
El estado actual .
e ella el actual Ministro. Consiste su población en
cuando tomó posesión &lt;l
•ieJ·a en donde se encierran las
. 1
ch acueros una ga1era v
.
once Jaca es o
~ . '
_
donde \·i e el Padre Mimslro, Y
senn·11 as, dos cuarhtos bien pequenos en
una regular iglesia.
.
las familias arr:ba mencionada . El
En los once chamacuer~s ~ab1~~ l 27 de ao-osto de 84 y desde entonces
actual Ministro tom6 posesión de e a e f ezada: a todos los indios e indias,
h.asta el presente se han dado os veces r .d
un todo todas las muje,
d
·lio Se han vesti o en
que carecian e este amo .
. de
. se han tomado quince hachas,
res que estaban en el sumo grado de m cenc1a,

quince azadones, dos arretas y se han aperado los demás instrumentos ( en
un todo) de labor, por cuya total falta estaban imposibilitados de trabajar
sus tierras. Se ha tomado una manada de 25 bestias y se han pagado más
dosciento.s pesos que se debían; todo esto, con algunas yuntas de bueyes y
algunos otros socorros que se han dado a algunos indios en particular que
se hallaban más necesitados, ha salido de la labor hecha en estos dos años.

Es constante ha estado esta Misión poderosa en todo género de bienes;
ignoro de qué resultó su decadencia ( al último de referir el Estado de todas
las Misiones diré mi parecer) aunque de su total ruina no hay que buscar
más causa que la falta de ministro, que ha tenido por algunos años, La razón viene a los ojos: si en año y medio que ha que se le volvió a poner
Ministro se le ha aviado con lo que Jlevo dictado en el párrafo antecedente,
que hará si se le vuelve a poner para siempre? Sin duda volverá a: u antiguo esplendor, y máxime si se hace aplicar a los :indios a la cría de ganados
como tiene determinado el actual Ministro, por ser la tierra muy a propósito
para este efecto, sin embargo de estar situada dicha Misión en un paraje
en donde hacen mucho daño los indios enemigos.
Las hostilidades obligaron a los indios de esta Misión a buscar algún
patrocinio. Siendo gobernador de la Provincia D. Pedro Rábago Terán, solicitaron un destacamento de soldados, el que no se les conccdí6; pero para
no dejarles sin consuelo se arbitró fundar como un cuarto de legua de la
M.isi6n, en sus mismas tierras, una villa de españoles que sirvieran de abrigo
de los indios y juntamente les instruyeron en los oficios más necesarios. Todo se verific6, menos esta instrucción, aquel amparo y calidad que prescribi6 el Sr. Virrey habían de tener los nuevos pobladores. Los mulatos,
coyotes e indios fugitivos de otras partes fueron los pobladores y españoles
que se alistaron para instruir a los indios y poblar en sus tierras. ¿ Qué podía
de aquí resultar? Lo que enseña la experiencia, los continuos juegos, hurtos, el público ocio, la ninguna aplicación al trabajo, y el echar a perder
con el mal ejemplo a los indio .

La administración de los vecinos de esta villa está a cargo y encargo del
Padre Ministro de dicha Misión del Dulce Nombre. Consiste dicha villa llamada San Pedro de Gixedo en 33 matrimonios, 3 viudos y 7 viudas, 7 libres,
28 mozos como de 18 a 24 años, 51 párvulos y 42 párvulas.
o tiene iglesia
y sirve a sus moradores la de la Misión. Nada recibe el Ministro por la administración, s6lo sí las primicias que voluntariamente ofrecen, que se reduce a
una poca de fruta verde, y unas siete u ocho fanegas de maíz anuales, que emplea el Ministro en cera para la iglesia, que es lo único con que concurren dichos vecino~. No tiene ramo de industria alguna y sólo \-iven de
425

424

�sus labores y alguna cria de ganados, que todo es muy poco por su_ muta
,
, .
en gran miseria pero contentos. En esta villa ay
holgazanena, y as1 :~ven
.
itán de Río Grande, quien le da
un teniente de Justicia subordinado al Cap
M' .6
1 mismos que en 1a
1s1 n,
d
el título. Los frutos que en ellas se an son os
d' d al
'd d los que regularmente suelen tener ven 1 os
aunque en menor can ti a ,
tiempo de la cosecha.
MISIÓN DE

s.

BERNARDO DE

Río

GRANDE

La fundaron los RR.PP. Apostólicos del Colegio de la Sanhta Creluz ~e
· l
cargo estuvo asta
ano
Querétaro a principios del presente S1g_ º. a cuyo
de N p San Fran1771 ó 72 s que le entregaron a los Religiosos Observantes d 1 ~ C man
. . d e Jaliseo, Y ,stos por orden e, . enor o. d cisco de la San ta Provmc1a
eodoro
Croix la entregaron al Apostolico Colegio e
d ante GeneraI D . T
h
l
d noDescalzos de .P.S. Francisco de la ciudad de Pa_ , uca en e mes e
viembre de 1781. Se fundó con los indios que v1V1an a estos alrededores
d Rí Grande, aunque de éstos no ha quedado alguno, y los que ho~ hae o
U
. di llamados borrados que en varias ocasiones traJeron
b' tan en e a son m os
•
d
l~s Padres de Querétaro de la costa, y muchos de e~os se acuerdan e cuand los bautizaron. Está situada esta Misión como cincuenta leguas de Monol .
b al Oriente inmediata al Presidio de Río Grande, Y c?mo una
c o,a rum o
'
d 31
.
. 16 viudos 10
matnmoruos,
'
d di h Rí Su población consiste e
legua e c O 0 ·
_
, rulos como de 2 a 11
. d
25 . , ·enes como de 12 a 22 -anos, ca torce pal'\J
\'l~ as,
dJO• ll d 13 a 18 años. Todos entienden el idioma castellano,
anos y 5 once as e
le dministra
aunque algunos viejos lo hablan_ mazorralme?te, y en este se s a
los Santos Sacramentos. Entre s1 hablan nat1va lengua.

s·

istra .6 espiritual y temporal dos sacerdotes misioCorren con l a admin
c1 n
.
l de
neros del Colegio de Pachuca, el uno con título y nom~ranuento ~u~:iad
los RR.PP. de las antecedentes mi iones, y el otro enviad? !'°r
o
de dicho Colegio a petición mía para el más exacto cumphrmento de una y
. . , el que llegó aquí el 28 de agosto del 84. Procura uno de
otra obl1gac1on,
. d"
· dias y con
.
. temprano a que asisten todos los m ios e in
'
ell os d eor IDlSa
'
.
C . .
d donde sacluída asisten al rezo y explicación de la Doctnna nstiana, e
,
. . 1 mismo se hace a la tarde al poner el sol Concluido
len para su trab ªJº· 0
·.,
la de San Juan
tre
fue en 1772. Sobre los orígenes de esta mwon y
ga
d ,
ta en apartado siguiente--- puede verse lo que
·a1m
B ti t --de la que se ara cuen
au. s a
.
Crónica de lor Colegios de Propagando Pide, espec1 ente
escnbe Esp1:-;osA en su
.
tas
,m,e
puse
a
su moJUDta con 1as no
.. 27 del librO ,,..,;nto
en los capítulos 20 al
-,-- '
•
•
Hirto
1964).
derna reedici6n (Washington, Academy of A.menean Fra.nC1JCan
ry,
•

La en

426

este acto se queda dicho ministro en la iglesia con los mnos y runas enseñándoles la Doctrina hasta el toque de las oraciones que acaban cantando
el Alabado, y se recogen a sus casas. Dos sacerdotes del mismo Colegio
se hallan en la Misión de San Juan, quieren seguir el mismo método.

El uno de estos ministros habla y entiende alguna cosa del idioma de los
indios, aunque no con perfección por el poco tiempo que hace que se halla
en esta Misión, pero se espera que se perfeccione en él si prosigue en ésta,
aunque no es necesario respecto a que, como tengo dicho, entienden bien
el castellano. Sólo se paga un Sínodo en las Reales Cajas de San Luis de
Potosí. o hay obvención alguna. La iglesia es de ruin fábrica de adobe,
piedras y lodo, decentemente adornada y proveída de ornamentos de todos
colores, albas, vasos sagrados, cruz, ciriales, incensario y vinageras todo de plata.
No tiene otro gasto que el preciso y necesario de celebrar la Santa Misa,
rezar el Rosario, fiesta del Patrón, Monumento en Semana Santa y ornamentos que todo el gasto sale del común. No hay cofradía ni hermandad.
El gobierno es el mismo que el de la antecedente M:sión. El día de Año
uevo eligen su Alcalde y Regidor como se ordena en la Ley 15, toro. 2
de la Nueva Recopilaci6n, lit. de Reducciones; a quienes confirma en sus
empleos el Señor Capitán de Río Grande, como justicia que es de este territorio.

En esta Misión no hay más fondo que el trabajo de los indios, que consiste en una buena siembra de maíz, frixol, algodón y chile, y de tres años a
esta parte caña dulce de la que en estos dos años ha salido buen piloncillo,
y lo necesario para eJ gasto de la Misión, que no es corto: en otro tiempo
costaba el dinero el proveerla de este género. Todos los domingos, con la
asistencia del Padre Misionero y Alcalde, se les reparte el suficiente y aun
sobrado maíz para su mantenimiento y en cuaresma ftixol, y pocas semanas
se quedan sin darles también ración de carne con especialidad en tiempo
de algún trabajo, como es en la sementera y limpia de acequia. Lo sobrante de
maíz emplea dicho minjstro en su vestido y demás nece arios, como es en
dru·les todas las semillas, sal, jabón y tabaco.
Naturalmente son todos estos indios floxos, perezosos y amigos de la poltronería y ociosidad, jugadores en sumo grado, de manera que juegan la misma
ropa con que se cubren. Es cosa dolorosa para un Ministro el ver que hoy les
da fresada, calzones, camisa y cotón y que al día siguiente ya andan con un
taparrabo, lo mismo que los indios montaraces, sin que baste para apartarlos
de este vicio ni las exhortaciones del Ministro ni los castigos del Alcalde.
Por su mucha floxera raro es el año que al tiempo de la siembra, que es cuando trabajan algo más, no huyan algunos de ellos a los montes, y suelen no

427

�volver hasta el invierno. on dados al vicio, de suerte que unos a otros se
hurtan fresadas y las van a vender al Presidio, y aún las suyas y de su mujeres,
a menos precio, pues una fresada que regularmente vale dos o tres pes~s la
dan por dos o tres reales. Lástima es que haya quienes se llamen. espanoles
y se las compren de esa manera. Lo mismo sucede con las herramientas que
se les entrega para la labor, como son azadones, rejas Y hachas, que si se
descuida un poco el mayordomo en recogerlas por la tarde acabada la tarea,
las esconden y venden por el mismo precio a los vecinos del Presidio. Para
que trabajen alguna cosa ha sido necesario proner algún español con ~tulo
de Mayordomo, y otro de Ayudante, que corren con la labor y lo perteneciente
a ella, los que se pagan del común, y de otra suerte ni se levantara cose~a
alguna y la comieran verde; ni hubiera instrumento al~o y todos los. anos
fuera necesario comprarlos. No se puede fiar a su cwdado la guardia de
ningún ganado, porque lo perdieron, o lo mataran, o lo dieran: por lo que
ha sido preciso poner con el ganado menor con dichos cuatro españoles con
su competente salario. En la caballada otros cuatro y en ganado mayor un
español con dos muchachos, que importan sus salario como ochenta pe~s
mensuales, fuera de las raciones de maíz que mensualmente se les ad1mnistra.
No da otros frutos esta Misión que lo mencionados arriba, maíz, írLxol,
chile, algodón y alguna caña dulce todo muy trabajoso de criarlo a causa
de la poca agua; así en esta Misión de S. Bernardo como en la de San Juan
tiene que limpiar dos grandes acequias todos los años para el riego. La de
San Bernardo como de veinte leguas y la de S. Juan como de catorce, en
que se gasta regularmente todo el mes de febrero y marzo, y no siendo suficientes los indicados para su limpia, se hace necesario alquilar algunas gentes extrañas que cuestan algunos pesos. Los dichos frutos son en algunas
veces de muy poca estimación, por falta de quien los consuma.
o están
las tierras reparti:das y s6lo se trabaja el territorio que señala el Mayordomo,

concurriendo todos a sembrarle y alzar la cosecha.
Todos los instrumentos de la labor, de que está bien proveída esta Misión, son del común, y se compran con los efecto que produce dicha Misi~n.
No tiene más ramo de industria que un obrage aviado de todo lo necesario.
Es a saber: de cuatro telares cardas de emprimar y embonar, tomos en
donde en los tiempos que no tienen qué hacer en la labor trabajan los indios
la lana que sale de las ovejas que tiene la Misión para su_s fresadas, las q~e
anualmente se reparten a todos, así a hombres como muJcres desde el mas
niño hasta el más viejo; como asimismo sayales para estones (¿listones?). El
algodón que produce la labor es para calzones blancos, camisas Y faldillas.
El año de 1781 en el mes de noviembre, en que se nos entregaron estas

misiones de Río Grande se hallaba ésta empeñada como en 500 pesos, desaviada en un todo de instrumentos para la labor, y cardas para el obrage;
se ha proveído de todo y se ha quitado el empeño. En la actualidad consiste u población en cuarenta casas de piedra y lodo, en que habitan las
familias arriba mencionadas, una galera en que se recogen las semillas, una
casa en donde habitan los religiosos y en donde está el obrage una iglesia
de ruín fábrica tiene otra de piedra labrada in concluír, sólo tiene concluído bautisterio y sacristía; 8 se halla actualmente con cinco mil cabezas de
ganado menor, doscientas de ganado mayor achich.iguado, sin más de ciento
que se han alzado y se hayan en el monte, de donde se proveen los indios
para sus raciones veinticuatro yuntas de bueyes, doscientas yeguas de vientre, con doce caballos padres, y dos burros manzos, sesenta caballos manzos
algunas bestias mulares y seis u ocho burras. Tiene a su favor una deud;
de mil y doscientos pesos.

MISIÓN DE SAN JUAN BAUTISTA .

Esta Misión está situada como un cuarto de legua del Presidio del Río
Grande, rumbo al occidente. Todo lo dicho de la de San Bernardo así. en el
gobierno espiritual y temporal, labor, obrage, costumbres de indios, se debe
entender de ésta, por lo que no me detengo en referirlo.
Consiste en la actualidad la población de esta Misión en treinta casas
de piedra y lodo, en las que habitan las familias de los indios: 21 matrimonios, 7 viudos, 2 viudas, 2 libres, 13 muchachos de uno a diez y nueve
año nueve niñas de dos a catorce años; una decente casa para vivienda
de los PP. en donde se halla el obrage, una gran galera en que se recogen
las semillas, una iglesia muy capaz y de buena arquite.ctura aunque la torre
y una de las capillas amenaza ruina; 7 está decentemente adornada y bien
proveida de ornamentos, vasos sagrados, cruz, ciriales, incensario y vina eras
de plata.

'MORFI (Diario 'JI derrotero, p. 92) registra su visita el 22 de diciembre de 1777,
a la misión de San Bernardo: "mejor, más gente, sacristía más proveída, mala iglesia
y mal apartada, la ranchería retirada y de más gente. Una gran iglesia de bóveda
principiada por el padre Jiméncz. .•" Se ven todavía hoy ruinas de esta iglesia
nunca acabada.
• MoRFI cscnoc a 22 de diciembre de 1777 (Diario ,, derrotero, pp. 91-92): "fui ...
a la. misión de San Juan, que es bellísima, buena iglesia con su crucero y una pared
que está desplomada, muy buen altar, muchos y buenos ornamentos, cuatro cálices
y custodia, buen convento capaz de muchos frailes y la ranchería en bella disposici6n" .

429
428

�Desde el mes de noviembre de 84 que se entregó al actual Ministro tiene
pagados mil ochocientos ochenta pesos en que estaba empeñada; es verdad
que desde antes que entregaran esta Misi6n al actual Ministro tiene a su
favor una deuda de un mil setenta pesos, que no ha cobrado ni acaso cobrará sin entrar esta deuda casi incobrable, tiene a su favor mil trescientos
treinta y seis pesos, y s6lo debe trescientos diez y nueve.
Tiene asimismo en la actualidad cuatro mil doscientas cabezas de ganado
lanar y ciento de cabrío, bestias mulares y caballares, entrando treinta caballos mansos, trescientos cincuenta: ganado vacuno, entrando 24 yuntas. de
bueyes 380 cabezas; está bien aperada en todos instrumentos para la labor
y obrage: tienen los mismos sirvientes que la de San Bernardo, con el mismo
salario poco más o menos, y en tiempo de la limpia de la acequia y cosecha
de maíces, así una como otra tienen que pagar a algunos más por la flo.xedad de los indios. Ambas misiones han gastado muchos pesos en los instrumentos de labor y obrage, de que estaban destituídas cuando se nos entregaron, como asimismo para el aumento de los ganados y avíos de las casas
de los indios como de cazos, ollas de cobre, metates y comales de que carecían mucho.
Mts1ÓN DE SAN FR.A cisco DE VizARRÓN

Esta Misión es la más moderna de todas; no sé que año se fundó, sí que
su fundador fue el R.P. José Rodríguez de la Santa Provincia de Jalisco
hace poco tiempo que murió.ª Este Padre pudo atraer las dos naciones de
Pausanes y julimcños y con ellos fundó esta Misión distante diez leguas del
Presidio de Río Grande, y como cuarenta de Monclova. Se compone de 30
matrimonios: 12 viudos, 8 viudas, 15 muchachos como de 14 años, 15 muchachas de 9 años. Todos hablan el idioma castellano, y en éste se les administran los sacramentos y divina palabra, aunque entre sí hablan en su
idioma Julimeño y Pausán.
Está esta Misión a cargo de un sacerdote del Colegio de Pachuca desde
el mes de noviembre de 81, con el mi roo Sínodo con el que gozan los de
los antecedentes. Todo lo d:cho de la de San Bernardo y San Juan se debe
decir de ésta, así en el método en lo espiritual como temporal, gobierno de

Fundada en 1737. Erigida en villa con el nombre de Rosales en 1868, le fue agregada
después la vecina poblaci6n de Gigedo, recibiendo el nombre actual de Villa Unión
(ALEss10 Ro11LES, Coahuila y Texas, p. 537, nota 10) . El primitivo "Vizarr6n"
le vino seguramente del arzobispo-virrey don Juan Antonio de Vmrr6n y Eguiarreta,
quien autorizó la íundaci6n.
1

430

indios y costo de iglesia, labor, semillas, costumbre de Jos indios, a excepción que los indios julimeños son algo más aplicados al trabajo; además de
la labor de común, cultivan en particular sus huertas de sandías, melones,
calabazas y cebollas, las que saben vender por sí mismos. Siembran taml:ién,
con licencia del Señor Virrey, una yerba que llaman tabaco ju.limeño a que
son muy aficionados los indios lipanes y por tanto la cambalachan con ellos
por gamuzas y cueros de síbola, los que venden muy bien a los españoles,
porque son muy vivos e instruídos en cambalaches, sin dejarse engañar, como sucede con las otras tres misiones. Ceban sus cerdos ( aunque ellos como los
de las tres misiones, regularmente no comen esta carne) para vender. Con
estos socorros, y lo que les administra el Padre 'nistro, andan muy aseados
en su ropa, con calzones chulo de paño, botas, zapatos y sombreros; y aunque son
jugadores, no juegan la ropa como acontece a los otros indios de estas misiones. No son tampoco huidores como los antecedentes; en lo demás tienen
las mismas propiedades que todos los antecedentes.
En un estado deplorable entregaron esta Misión al actual Padre Ministro
en el mes de noviembre de 81. Los instrumentos de la labor pocos e inservibles,
los del obrage ninguno , ni aun estaba en u o; los indios sin ollas, cazos
de cobre, metales y comales y con una deuda contra la Misión de seiscientos
setenta pesos. Se ha pagado la deuda, se ha proveído de todos instrumentos
para la labor y obrage, y se han aviado los indios de cazos, ollas de cobre,
metales y comales.
El estado actual consiste en doce casas de adobe y varios chamaquero
en que habitan las familias arriba mencionadas; una igles.:a muy capaz cu-

ya sacristía tiene todo lo necesario para el culto divino: una casa decente
en que habita el Padre Ministro: una troje capaz en que se recogen las
semillas que on las mismas que en las antecedentes misiones de S. Bernardo y . Juan: una que sirve de obrage en donde se trabaja la poca lana
que tiene la Mi i6n, y el algodón que se cosecha, para fresadas, calzones,
camisas y faldillas para indios e indias.

Asimismo se halJa en la actualidad con seiscientas cabezas de ganado menor de lana y pelo, 216 cabe7..as de ganado mayor, inclusas 48 yuntas de
bueyes; una manada de yeguas de 60 !&gt;estias con un burro y caballo padre:
diez caballos mansos y tres bestias mulares.
Estas cuatro misione de Río Grande en algún tiempo estuvieron b:en
pobladas de indios; la causa de su despoblación ( en mi sentir) no puede
ser otra que las contagiosas enfermedades a que están sujetos por su natural
complexión, y la extracción de muchos indios de ellas que se hizo para

431

�algunos presidios: soy de parecer que en pocos años queden totalmente despobladas, si la rebeldía de los indios bárbaros circunvecinos no cede a las
luces que nuestro Dios les reparte, o si no se da el arbitrio ( como en otros
tiempos se hacía) de que algunos religiosos entren hacia Ja costa en busca
de ellos, atrayéndolos con suavidad y algunos donecitos. Sin embargo del
corto número de indios que tienen las cuatro misiones, y nativa Hoxera, vemos que la mayor parte de maíz y frixol que se consume en esta jurisdicción, y aún en otras, se debe al trabajo y fatiga de los indios, y a la diligencia
y actividades de los ministros de dichas cuatro misiones.
Estuvieron asimismo poderosas de bienes de campo· cuando las entregaron
al Apostólico Colegio de Pachuca, estaban amenazando su total ruina: las
hemos sostenidoi se ha quitado el empeño en que todas estaban: se han
aumentado los bienes de campo, y algunas, como son las reses, se han puesto;
en la de San Bernardo todas las que tiene en el día; en la de S. Juan Vizarrón casi lo mismo. La causa de esta decadencia no la atribuyo más que a
los indios llamados lipanes: éstos con su fingida paz los han asolado de vacas y bestias así mulares como caballares. En los cuatro años que está a
mi cargo esta de S. Bernardo, pasan de cien bestias Jas que han llevado,
reses no se sabe, y con tal arte que las van llevando de dos en dos, o de
tres en tres, por no ser descubiertos, por los que, quitados de enm.edio estos
amigos falsos, podrán volver !!$las misiones a su antiguo esplendor.
Mis1ÓN DE SAN BERNARDINO DE LA CANDELA

Está situada esta Misión en los confines de la Provincia de Coahuila y
rayando con el Nuevo Reino de Lc6n. Se fundó año de 1690 9 con los indios chacaguales y algunas familias de tlaxcaltecos que vinieron del Saltillo
para enseñarlos en la agricultura. Permanecieron unidas estas dos naciones
• Coinciden en esta fecha los restantes testimonios de la época: Fr. Tomás de la
Portería en el informe de 1789 que insertaremos luego y la Provincia de Jalisco
en su informe de 1762; Aussro RoBLES (p. 371) acepta estos testimonios. Pero
el punto necesita explicación: estos establecimientos soUan experiment..·u muchos cambios, aparte de que es preciso detcmúnar si, en cada caso, se trataba de la fundación del pueblo de tlaxcaltecas o de la misión para indios. Respecto a la Candela,
considéranse los hechos que recoge ALzss10 RonLES en p. 536. Por el libro de
visita del obispo Garavito (vol. II) sabemos que éste, habiendo partido de un sitio a orillas
del río Boca de Leones donde habla pernoctado, hizo alto en otro lugar despoblado
"orilla del ojo que llaman del cerro de la Caldera, tres leguas antes de llegar a la
Misión de la Caldera". Recibido en dicho paraje por Fr. Esteban Martí.nez, "misionero de la nueva conversión de la Caldera", y celebrada allí la santa misa el 19
de enero de 1682, sigui.6 la comitiva para el "Pueblo de San Bernardino de la

432

h~ta el año_ de 1774 qu~, ~n ~otivo. de fundar en sus pertenencias una
~illa de ~spanoles, se suprun10 clicha misión de los chacaguales (los que se
allan dzsp~:5°s por varias partes) quedaron solos los tlaxcaltecos. 1 º Consta
est~ poblac1on _de tlaxcaltecos, con algunos pocos indios, de 84 matrimonios,
7 vmdo~, ~ 7. VJ,udas, 149 muchachos de todas edades y 117 muchachas. Desde el p~c1p10 de su fundación estuvo su administración espiritual a cargo de
los Religiosos de N.P.S. Francisco de la Santa Provincia de Jalisco hasta
el 27 de octubr~ de 81 que, de orden del Señor Comandante General D.
Teodoro
de Crouc) se entregó al Apostólico Colemo
de N •p • . Franc1sco
·
de
D
o·
escalzos del Real y Minas de la Ciudad de Pachuca. Todos estos indios
hablan con perfección el iclioma castellano, aunque entre sí usan el mexicano
corrupto.

s

Ti_e~e dicho pueblo una iglesia de adobe viejísima amenazando ruina sin
adm1t1r otra compostura que hacerla nueva, para Jo que al presente no alc_a~zan las fuerzas de los vecinos por hallarse pobres con las continuas hostilidades de los bárbaros y esterilidad de los años, pues ni para comer les
alcanza. En Jo fonnaJ) cuando se entregó al actual Ministro) se hallaba sumamente deteriorada, sin haber una alba decente con que celebrar, ni manteles sanos con que cubrir los altares. Al presente el actual Ministro la ha
adornado Y puesto en una correspondiente decencia, con albas, casullas, amiCan~ela, cabecera de la misión y nueva conversión del Valle de Baluartes". En el
camino de la Candela a San Francisco de Coahuila, hizo bautizar en el Jugar del
Sau~e, 21 de enero de 1682, a un grupo de indios apes, habaneros, pachaques y
c~tuJan:~• m3:1_dó que se_ les fundase un pueblo c.n el lugar que escogiesen, y escogieron un .s~tto Y aguaJe que los dichos señalaron diez leg¡¡as distante del dicho
pueblo
Y g6
mm6n
de
y e
dmi nistra·
.,
.
. la Candela", que se llamaría de Sant;ago
•
uya a
c1on encar
mtennam.e nte el Obispo al "Padre Ministro de la Candela que al reente
· ·1a consta que p tal
. . es y los que en adelante fueren" , Del mimio libro d e vw
mm1s_tro era entonces Fr. Esteban Martín~, quien tenía por ayudante a Fr. Juan
de L1saola. ¿ Eran la Caldera y l.i Candela misiones distintas? · C ál
I ro...r:_,
d
la Cald "
. "6 d
. ,: u es a "'.u.&gt;.16 n e
era o JI1.1~1 n e Santiago "junto al río que llaman de (a Cald "
·
sión de S
S I d
era , o rruan a va or, en el Valle de Santiago, provincia de Coahuila" q e d ·
nistraba Fr. Damián de M_aw
d
.
. .
' u
nu,
_·
net cuan o 1as pr.uneras expediciones a Texas ( J68 71690) • Véan~ mJ.S notas a Espinosa, _C;6nica ~e loJ Colegios, lib. caps. 6 y 7, notas
3 _Y 9 respectivamente, Y lo que escnb1 despues en Primeras exploraciones y poblam1t11to d11 Texas (Monterrey, lnsL Tecnol6gico, 1968),

ª

•• Estos pueblos y _mi~ones de Coahuila, los tlaxca!tecas formaban población separada de la de los Uldios, aunque contigua • el pueblo lla.xcalteca de la Cand 1
llam'"
~
•
case
uestra Senora de Guadalupe de T'laxcala". Sobre las transformaciones de la
Mwon d_e la Candela véase el informe particular de Fr. Tomás de Ja Portería ( 1789)
que publico más adelante.

.. ?

433
H28

�tos, et . que todo ha alido de su ínodo y
y cera para cl anto acriíi io d la Misa.

lisas, como así mi mo la oblata
o ag n oben ión alguna.

El gobi m d
to indios tla.xcaltecos por lo que mira a lo temporal,
"d en u 'abildo y ( "e) eli n
lo años, a prsen ia del ftnistro,
quien certifica d la bondad de u 1 cción, y con dicha certificación y ní1m r d vo
qu han sacado l s el c
pa an a
ahuila a qu I eñor
Gobernad r d 1 Provin ia lo confirm . E e Cabild g biema el pueblo
en lo económico y civil r ono&lt;:i do iempre depend ncia en lo crimin 1
a la Ju ticia Real. Fondo o ventas de común no 1 s han t nid en realidad
h ta la pre nte, porqu aunqu alguno año han mbrado d o tr almud s de maíz de común,
muy ~o lo que han alzado, y entre llos
m:sm
han rcfundido in dar cuenta a nadie. Al pr ente · ha repar do t exceso, y se l ha obligado a que todo los año· i mbr n dicha
comunidad, y se le ha pu to el Libro d
argo y ata, para que al fin
d cada un año den su cu ntas ante el juez real . El man jo d esta
munidad corre d
uenta del mismo Gobernador, y allí
le ma la r ·ciencia, a pr ocia del abildo nuevo
demás individu del pu blo. El
d tino d
ta comunidad e para co tear la cera de
mana anta y d 1
Corpu y ju tam nte p ra arudar a los nec sario d la igl ia y d 1 omún
del pueblo. También han b ho d común un molino pai-a moler trigo, que
e el principal ramo de que se compone la comunidad, y del que
espera

too

ma}·or utilidad, concluído que

AN CARLOS

Suprimida la Misión d Ios ChacaguaJes no
.
mismo
.
por que, motivo
fundó
o }' pert n nCJa la tila d
1
'
ci nto
t nta y uatro tan . ecli
e an ar os el año de mil seteJo m dia la plaza v la 1 . l ~ táa: al pueblo de los tlru·calt o que s6pu blo,
compon~ de var/: cas d c o del Padre
. ion ro de dicho
trimoni
d viudo di
. as_ e ntes, que todas componen 60 macatorc ' muchacha
y ids vtu~as, mu:ha hos de todas dade ci nto
1ento , nte y nu ·e L
.
.
.
d I pu blo :rve para la illa. a
,.:..
.
· a muma 1gle 1a
•
· P an ~ o
oon v p · · ·
tanam nt qui ren, todo ello d
.
. J ruruc1a qu \'olunJ ticia p
~
poca
illlportancia.
Ti ne un t ni nte d
1
•
por
nor
mador de la p · ·
•
no ni más ramo d industria
1 b .
rovmc,a; no t1 n fondo alquf'
tra ªJ d
' .
d
a co
ar un poco de maíz ::i.J odón
u' .
.
m ' que
re ucc
· por lo que a ¡ todo ,· .
poq I tmo tngo, por falta de agua •
\Jl\: n en gran pobre-za v mi. ri
'
en u

i

d,

t;

Esto es todo lo qu puedo d ,
·
Real Orden .
. c;r acerca d 10 puntos contenido en el
.
) para su con tanc1a la firmé en e ta Mi ión d
d R10 Grande n 3 de marzo d 1786 ·-F r. J é D 3\,d
·. Garc1a.
e , . Bem rdo
The Ban roft Llbrary•
Berkel

nivc jh..
•, oí Cal'f
1 ornia,

·
. 35072, p. 17-59.
(~arce que esta ignatura ha ido cambiada reoentemente
por
li ·
. la de 3788· AJ ti'empo que se
cita penruso para publicar t t ·to - i
fu re el caso- ha&gt; qu clar"ficar
d
la ignatura}. '
punto e

a.

L. s co tutnbr de e t indio no e difer n ian d las que ti nen las demás na ione son a imismo aplicado a la a kultura y a toda
cic de
trabajo. Lo fruto que da el paí , maíz, algodón y trig , aunque con corta
cantidad porque n ti rra mu}' re ca , scasa. de lluvia
poca 1 agua
d p: que ti en para tanto número de familias. Lo año copioso d
lluvia . que . n los que de ordinario cogen má semill , vale una anega
de maíz de och a doce al y Jo m' qu
xpende entre milla y pucbl en
ho años abordará a mil y i ienta an gas.
bran también
algunas l gumb
frutas, de melon , sandia. chile, y al!!Od6n n corta
cantidad: hay tambi'n árbole frutale d dura7.nos granad , hi era, alno crucero d parras. Las ti rra qu i mbran d maíz ) tri o n propias d l común hablando de las del pu blo. · todo 1 añ va 1 Cabildo
a r partir a cada uno u pedazo d modo que alcanza para tod . e l1abil'tan para las l. borc yudándo uno a otro . uno poniendo yuntas y
otro u trabajo personal, con mu ha unión h rmandad. y tr trabaj ndo
d peone en otras part para dicho efe to. Ramo de indu.tria
cial
no tienen trabajan en dondcqu'.era que lo ocupen. y e cpend n alguna mad raque con c.·c sivo trabajo bajan de lo más ásp ro de una sierra.

43

ILLA DE

copia certificada del original que
con rvaba en el archivo piscopal d
fonterrey·
fonterrey 28 de nov. 1789.
·

II
Estado
n que • · baila 11 Ias M"tSl· nes d la Pro incia de Coahu'la d--..l
,
1
el. dta d3 de noviembre en que
com nzaron a administrar por los R J'
giosos . e_ e po~tólico
I io de .P. . Fran . o de Pa huca hast ho':
31 de d1c1cmbre d 86' en que rcmit al p rea
J: h
. ' (el) •por &gt;l
1 do dewc
o Cole"'º
R P F J
· · r. 0 ph David Presidente de dichas
· ione.

=

omb s d

las Mision s que tiene e te Col

,o en la sobredicha Provin435

�cía, sus fundaciones y distancias que hay de unas a otras; en las tres primeras
no hay temporalidad, porque corren de por sí los que las pueblan.

San Miguel de Aguayo. Esta Misión la fundaron los ~adres de la Santa
Provincia de Santiago de Jalisco, de la Regular Observancia de .P.S .. Francisco: y no se sabe el tiempo que lleva de fundada por no hallai:se m~trumento ninguno por donde conste de u !~dación, ni en _su ai:_chivo n1 en
el del Gobierno de la Provincia, pero se infiere pasar de oen anos, por una
cofradía que está fundada en su iglesia a la Purísima Concep~ón por. el
lllmo. S.D. Juan de Santiago León Garavito, Obispo de GuadalaJara, quien
Ja erigió el año de 1682. Está poblada de indios tlaxcaltecas Y de ?tras
castas de gentes, por haberse ya acabado los indios coahuila con _qwenes
se fundó. No tiene temporalidades ningunas, porque los que la habitan corren por sí.
Matrimonios 103; difuntos, 36; existentes o sea habitantes, 630.
( Aparecen vacíos los restantes encasillados; ganado vacuno, ganado de lana, ganado de pelo, bestias caballares, bestias mulares, siembras_ y c~sechas de
maíz, siembras y cosechas de frijol, siembras y cosechas de chile, ~embras Y
cosechas de algodón, siembras y cosechas de cañas. Estos encasillados son
iguales para todas las misiones, pero tampoco fueron llenados respecto a las
misiones de adadores y la Candela, como veremos) .

Nuestra Señora de la Victoria de Nadadores. También est~ es fundación
de los dichos Padres, y no tiene papeles por donde conste el tiempo que ~eva de fundada pero se infiere pasar también, según los papeles de los mdios tlaxcaltec:s que la están hoy poblando; los cuales vinieron de la gran
Tlaxcala, de orden del Excmo. S. Conde de Galves, virrey de esta ~ue:va
España, quien los condujo a ella con el fin de que instruye~sen a los m.dLOs
totocodamos ( con quienes se fundó) en el laborío de _las tierras. L~ dicha
nación se le\'antó y quedaron sólo los tlaxcaltecas, qwenes se maneJan por
sí, y por esso no tiene esta misión temporalidades. Dista de la antecedente
8 leguas a la parte del Poniente.
Matrimonios, 89; defuntos, existentes, 560.

s.

Bernardino de la Candela. Esta Mi ion fue fundada por los referidos

Padres con los indios Chacahuales, senizos y borrados; no ~ay por ~onde
conste de su fundación, pero se ere (sic) ser igual a las antenores, segun los
papeles de los indios tlaxcaltecas que la habitan, por haberse ya a~abado
las naciones con quienes se fundó. La mitad de ella es una población _de
· castas, fundada poco tiempo hace con el título
d Villa
gentes de vanas
.
.
de San Carlos; y la otra mitad de tlaxcaltecas por cuyo motivo no tiene

436

temporalidades. Es administrada uno y otro (sic) por el Misionero; dista
de la antecedente 32 liguas por la parte del Oriente.
Matrimonios, 200; defuntos, 81; existentes, 647.

Dulce Nombre de Jesús de Peyotes. Esta fue también fundada por lo
Padres de Xalisco, tiene sus papeles de fundación pero se hallan en la
Comandancia General, a donde se los llev6 el S. Cavallero Croix • por lo
que no se puede dar individual razón del tiempo que lleva de fundada. Está
habitada de neófitos de nación hijames, a quienes mantiene en todo el Misionero. Para resguardo de esta Mission y la que se sigue se hizo una población
pequeña a distancia de un cuarto de legua con el título de Villa de S. Pedro
de Gigedo, por ser muchas las hostilidades que padecen de los indios bárbaro ; uno y otra administra el Misionero. La dicha Villa se compone de
gentes de todas castas. Dista esta (mis:ón) de la antecedente un cuarto
de legua a la parte del Oriente.
Matrimonios 32; deiuntos, 18 · existentes 81 ; ganado vacuno, 68; ganado
~e lana, 32; ganado de pelo, 48; bestias caballares, 26; bestias mulares, O;
siembra y co echas de maíz, siembra 20 fanegas cosecha 2100 fanegas; siembra y cosecha de frijol, siembra 5 fanegas, cosecha 40 fanegas; siembra y
cosecha de chile, s~cmbra 2/2 almudes, cosecha 13 fanegas; siembras y cosechas
de algodón iembra 4 fanegas, cosecha 300 arrobas; siembras y cosechas de
cañas O.

N.P.S. Francisco de Bizarrón. É ta también fundaron los Padres de XaJisco; tiene us papeles de fundación, pero están en la Comandancia General, y por esso no se puede dar razón a punto f ixo del tiempo que lleva
de fundada. Está poblada de neófitos de naciones pausana y julima; a todos
los mantiene en un todo el Misionero. Dista de la antecedente un cuarto de
legua y está respecto de ella a la parte del Oriente.
Matrimonios, 74; deiuntos, 20 · ex;stent , 138; ganado acuno, 80; ganado de lana 120; ganado de pelo, 112 · be tias caballares, 12; bestias mulares, O; siembras y cosechas de maíz, siembra 30 fanegas, cosecha 3150 fanegas;
siembras y cosechas de frijol, siembra 12¼ fanegas, cosecha 102 fanegas; siembras y cosechas de chile, siembra 13 almudes cosecha 181/2 fanegas· siembras y
co echas de algodón, siembra 3 fanegas cosecha, 312 arrobas; slembra y cosechas de caña, siembra 56 surcos, cosecha, 300 gs. (¿qs?) de piloncillo.

S. Juan Baptista del Rio Grande del Norte. Esta Mis;ón la fundaron los
Padres del Colegio Apo tólico de Santa Cruz de Querétaro, y después la
administraron por tiempo de diez años los Padres de Xalisco. Sus papel s
de fundación se los llevó el señor Comandante General CavalJcro Croix ,·

437

�III

por to no
puede dar noticia incli idu 1 del tiempo que lleva de fundada. E tá habitada de indi
neófit de naciones
manche, pausana
pampopa, hijame, tilija ·a y julima.
todos lo que la pueblan lo mantiene
el mi · onero n un todo. Dista d la ant edente diez legua , y • tá re pecto d

ella a la part del

( arta d 1 ,o] '."Jtrio de Pachuca al
de Coahuila ( eptiembre 23, 1787)]

li •ones

l margen, anotación de

40; d funto, 31; xi t ntc , 96; ganado vacuno, 400; ganado de lana 6068; ganado de pelo 130; be tias C"aballare 340;
tia
mulare·, 6; siembr r c
has de maíz, iembra 58 fan
o cha 6200
fane as· iemb
y cosechas de frijol, iembra 21 f nega, cosecha l 2 fa.
o a ; siembra y co h
de chil , si mbra 15 almude, c cha 18 fanegas; 'embras y e
d algodón, si mbra 4¼ fane a co cch , 430 arro-

ba ; i mbra y co chas de caña

S. B rnardo d I Rio Grande del

taría:]

O.

Excmo.
tán en la
que 11 va
la anlccen' fito .
a l
arte

ort .

fatrimonio, 4 ·
nado de lana, 7200;
mular
·
ras
d

to. 31; ·.·i.tenl ,
de pelo, 116; b
a de maíz s·
icmbr 17 fa
el
ra 7 almude
1 i mbra 31/2 fanc a , e
robra 42 me
e . ha

o, 2 O·

a-

2U; be tias

y

piloncillo í32 q. ( ?) .

r p , gu:udi n; Fr. Tomá P rtill . di creto;

illar ·jo, d. r to· Fr.
fariano Bi u , di cr to (Tod

• {uy l!..-·oa · ·E mo
d nu tro mayor r pet : a u tiempo
.b.
el superior Ofi io de y.E.e de
10 del corriente
rec1 ,m
jemplar d la Real édul d 24- d
' acompanado de l cuatro
d
_
marzo en que manda
f qu cada

o o tre ano
dé cu nta puntual de I
d lanlanú oto
.. : 1
ngan la mi ·oo " de indi
tabl ida en
d • .
spmtua que
d
omm1 . . n c¡u
E
no or ena que con la bre\·edad po ibl 1
.
·. .
. .
tado act I
r m1tamo not1c1as xacta del
•
• u en qu
hallan las m· ion que admini Lran 1
..
de este Colegi en la pro,,in ia d Coahuila.
o r h¡;io
En C'U} cumplimiento r
d emue tia el qu ti nen la

a ompanado
con é a un
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..
o que
F l .
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m1 ion : y l tá formado por l p
•r. anano V1 u te, ministro que fue d la • fi ión de an f
Id
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1
Y hace p o m e qu \.' •
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la. Para reformar cualquier d fecto
eq u: \0Cac1
n que
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ªl p · Fr. Jo ,· n-.,•td.
pr . idcnte de
,.
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corren a cargo de e tl' Colcafo. comunic:md le 1 pen r o n d
a om añ do d d
.
r. su
d .
p .
COPia el • la R 1 (&gt;~dula
qu in pérd.d
• · mas
• e~a tl'I • puntual s
el 11. 1 , 1·mpo m1ta J noticias
L

?) de piloncillo.

Tot 1
• ganado y co. ha
m·
te
ieinbran
n t'lla.-: matrimonio· 587; d funto, 28-t-;
2
anado vanmo,
7 8: anad d lana, 3 20; ganado de pe
be
aba llar
b· tia mula ·, 24: maíz 155-0; frijol 391: rhil&gt;, 711/2· algod.6,. 149-l a.·

lo

ñot:

ort .

lo Padr , de la anta rui omo la ant
administrada diez años por los Padr de
mandancfa. G n ral y a í no
sabe a punto fi.·o l tiempo
qu
d fundada. Está poblada d indi de I
por r toe!
d nte, y a todo lo m ntien en un todo el
cto d ella
Di ta é ta de la ant e dcnt m dia 1 ~• y

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bre inform

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, r n equivoco_ la. beran int ncioo del Re y fa u rior
d \ .E. que siempre tendr:í t , po tólico
pe
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par su mlt ínte
10 mu · pr
'
nt o y puntual umplimI nto.

den

J ·

Zubía · .fartín .. di r to· Fr.
e n u r p lÍ\'a rúb1ica). Gr~.

Dio

•u tro ñor gu rd l. important vida de
ptiembr 2. d 178¡.

.E. mucho año . p _

Mé ·ico. California vol. O fol . 259\.'-260.
E.·cmo.
üor: Be an 1 m ano a .E . . us m. rendidos capeUan
rvidor , Fr. ~ iatía d J D 0 10
r po, Guardián j Fr. Tomá Por-

m11·

o·

439
438

�tillo, discreto; Fr. José Zubía y _Martínt:, disc:eto; Fr. Eusebio de Villarejo,
discreto; Fr. Jo eph Mariano Bisuete, discreto.
Excmo. Sr. Virrey~ Gobernador y Capitán General,
Don Manuel Antonio de Flores.
AG . México, Californias, vol. 40, fols.

257
IV
[Informe sobre la füi6n de S. Bernardino de la Candela por Fr. Tomái,
de la Portería (Octubre 19 1789)]
Ntrn. Hermano Guardián Fray Mathias Crespo.
[ notación de ecretaría:]
Colegio de Pachuca, Octubre 19
F
Rafael Clos 2 su fecha 12 de octubre de este pre ente
u A DE ray
E
1 demos el apunte
año en la que me comunica el deseo de V. . para que e
.
del estado que tenían estas Misiones el año que las recibió el _Cole~o y el
.
en el d1'a con el tiempo que ha que
c[stancias
q ue tienen
. se fundaron,
•
·
· ques
. . , de los bauosmos, matnmomos y entierro
hay de una a otra, y especií1cac1on
r .
ue ha habido en todo dicho tiempo; y de eo o de da_r entero cump irru~to
qa lo que se nos ord ena
. d"igo.. Que esta Misión e tá situada en losd conímes
1
de la Provincia de Coahuila por el rumbo del Oriente, c~n la e
uevo
Reino de León. Dista de la capital y Mi ión de San Miguel de Aguayo

n,
1-u;cm1

l Fr Tomás Portillo y Fr. Eusebio de ViUarejo pasaron al Coleto 1en ¡~ expe•
dición. que condujo de España en 1783 el padre Fr. Matí~ de los o or s respo.
Bisuete Y Zubia debfan encontrarse desde antes en el Colegio. .
•
D
ta carta se deduce que hubo probablemente un segundo mforme del dP.
e es . .
,:-·- en el apéndice I a este trabajo.
o h.e tropeza o
sta
David, distmto del que ~ ....
del "Estado" que dejo inserto en
O puede tratarse
.
l infO rme
el presente con ta
•
• •
cl p David el 31 de diaembre de
el ap61dice, pues consta que fue r7t1~ pore de 787 por Fr. Tomás de la Por1786. ¿ Podría tratan~ del dcs~~nodol o t ? onnCabe suponer que el P. Da·vid haya en•
, al
os refenremos ro.u a e an e.
C 1 .
tena,
que n
nf . • d l nuevo informe que le pedía el o eg¡o.
do a Fr. Tomás la co ecCJon e
.
,
carga
. .
• • n al Colegio en la expedición de l t83, segun
• Uno de los rehgiosos
que vmu:ro
vimos arriba.

i!º~

Q

•

de Coahuila veinte y cuatro leguas, según la voz común, y ésta es la que
conozco por más próxima. A la de adadores por el mismo rumbo del Poniente cuentan treinta y una leguas. A las Mi iones de Río Grande por el
rumbo del norte hay según voz común cuarenta leguas; esto es lo que puedo
decir acerca de las distancia que hay de esta Misión de mi cargo a las otras.
Las poblaciones más inmediatas a ésta son por el norte la Villa y Curato de
la Punta de Lampazos perteneciente al Nuevo Reino de León, cuya población dista de ésta ocho leguas, y por el Oriente el Real de Boca de Leones que dista de ésta doce leguas. El estado que tenía esta Misión el año que
la recibió el Colegio lo manifestará el tanto de testimonio de las entregas
que remito, 2 pues no es posible explicarlo por números y apuntes como se
previene: como así mismo las mejoras y documentos que ha tenido hasta
el día de la fecha así por parte mía como por parte de la fábrica que solamente pagan los Villano y lo que han cooperado los indios Tla.-c:caltecos
del pueblo. Juntamente por no abundar tanto esta diligencia omito al Padrón extensivo de las familias que hay y remito el formulario que especüica
por números las personas que hay con distinci6n de clases, estados y castas;
en inteligencia que en los hombres van incluídos los mayores de catorce
años, y lo mismo en las mujeres; y en los niños y niñas los menores de catorce años. En la familias de la Villa van inclusas alguno arrimados que no tienen
más raices y haberes que su trabajo personal por lo que no son estables. Remito también junto con el formulario de las personas otro formulario de los
bautismos, casamientos y entierros que ha habido en los seis años que hemos
tenido esto a nuestro cargo, que aunque reducido es bastante para dar noticia de lo que se pide en este asunto.
Esta füi6n se fundó el año de mil seiscientos y noventa y se compuso de
indios Chacaguales, Cartujanes y de otras naciones los que en el de noventa
y cuatro admitieron diez familias de indios Tlaxcaltecos que vinieron del
pueblo del Saltillo, y en el de noventa y ocho se compromisaron con ello ,
cediéndoles aguas y terreno contiguo a la Misión por el rumbo de levante
para que formaran pueblo de Nueva Tlaxcala con la precisa condición de
que les ayudaran a las Fábricas materiales de iglesia convento y acequias
y Jes dieren la mano en todos demás trabajos. Todo lo cual aprobó el año
de noventa y nueve el Excmo. Sr. Don José Sarmiento de Valladares, Conde de
Montezuma, Virrey, Gobernador Capitán General de esta Nueva España

i

440

2
No se encuentra adjunto el testimonio aludido; o por lo menos escap6 a mi
atención. Lo mismo digo del "formulario que especifica por números las personas
que hay, con distinci6n de clases, estados y castas", a que alude Fr. Tomás líneas
adelante.

441

�encargando al mismo tiempo la administración de otro Pueblo al Religioso Doctrinero de San Be.rnardino que era el Titular de la iglesia )'
Misión. En esta unión y conformidad se mantuvieron Misión y Pueblo basta
agosto de mil setecientos setenta y cuatro que por Orden superior removieron a los indios fundadores y se extinguió la 1fui6n a fuerza de informes, y fundaron en el mismo t rreno de la Misión la otra nueva de San
Carlos sobre el pie de cuarenta y cuatro vecinos de agua españoles, y otros
diez de arrimado despoblando para lo otro otra villa distante legua y media
de ésta. En fin todo fue una nulidad y un enredo que no me toca a mí
el desatarlo.
Los grados en que está esta población no se pueden saber a punto fijo
por carecer de mapas y de instrumentos con qué tomar las alturas, pero
según lo que yo reconozco está en veinte y ocho grados poco más o menos.
Desde el otro año de 1774 se compone esta Misión de la Nueva Vílla fundada y del pueblo de indios Tlaxcaltecos que ésto siempre quedaron in010bles en u terreno y ambos vecindarios componen un mismo casco con
sola la división de la casa e iglesia y con comunicación de calles delineadas
a cordel, y todos usan y cantan el ca tellano como los espafiolcs y lo mismo
los Tlaxcaltecos aunque éstos entre sí hablan también el mexicano corrupto,
por lo que no nece itan más ministros que los de lengua castellana.
A la Fábrica material de la Iglesia, que es de adobe J'IO s ha podido
llegar de de que la recibí porqu está viejLima, cuartiada
amenazando
núna sin admitir otra ompostura que la de ha erla nueva, para lo que
no hay fuerzas en los dos vecindarios por más ideas que se echen a ausa
de estar sumamente pobres. A los indios Tla."&lt;caltecos Ee les administra nteramcnte de alde corno si fueran de Misión. Los de la nueva Villa pagan
algunas obenciones cortas y muy equitatÍ\•as, siempre años enteros y muchas
por toda la vida. Esta villa se mandó fundar de cspafioles puros y de extraña jurisdicción y todo se hizo al contrario por que la llenaron de gente
enteramente revuelta, y chapurrada como lo manifiesta el formulario y de
la misma jurisdicción y tan inconversos como puedan estar los indios neófitos.
En la razón de los aumentos no va cargado el costo que ha tenido lo que
se encargó a iéxico este año pPr no haber llegado aún la .Memoria. Allá
los puede V.E. cargar pues bien se acordará Fray José Gutiérrez de lo que
costó todo lo que remite para la Iglesia. Esto es todo lo que puedo contestar a los puntos que pide la suya; no me esplayo en otros puntos que no se
me piden.
Me encomendará V.E. al P.

442

todo, a Fray José Gutiérrez y a todos los conocidos
.
nuevos no conozco a nadie y
d VE
anbguos porque de los
·¿
.
'
man e • . en esta siemp
p1 o . a Dios Nuestro Señor gu'ie su Vl'd a muchos años M"re iósuyad enS la que
nardino de la Candela, y octubre 19 de 1789.
.
IS n
e an Ber-

FRAY ToMÁs DE LA PORTERÍA a

Rúbrica
The Bancroft Library, Mss.
35072 (3788) p. 291-9 L

V
1793]

ÍISTO. ES DEL ÜOLEG[O DE PACHUCA EN
F. C..1\IO. SEÑOR:

E

OFICIO DE 23 de septiembre del resent
cía informe de las mi ion
u .p
e ano, m: pide Vu tra Excelenmanifestándome lo p . .
q e tiene este Apostólico Colegio a su cargo
de todo lo que halle :~~:::nfeunt~s de ~ue _debo d~rlo; Y además de ello;
este superior oficio de Vuestra ; . a tª1_or mstrucc16n de esta noticia. A
para dar e.·actamente el ex-presado : ~e cnc1a resfondí inmediatamente que
era indispensable pedir r~6n a I m ~~e nece.sd1taba de algún tiempa, pues
.
os m1 ioneros
su actual e t d 1
executé sJO pérdida de tiempo.. pe ro ha,.-ien do recibido
. . algunas ca
a o;
t od que
l
d
e&gt;.-presa os misioneros en las que entre otr
.
.
. r as e os
ncce itaba y puede savcrse
ahor . as cosas, me mstnuen de lo que
forme en los térrom· o
d
a, pa o a dar a su Excelencia el ins que me or ena.
#

•

l

hasta'

Este Apostólico Colegio tiene a su car
celencia onze Misiones· siete en la p _go. endesle Reyno de Vuestra Ex'
rovmc1a e Coahuila y quatro en la
• BA s e,ROl'T cita
• entre las fuentes para el vol I d
.
Statcs and Texas (1884) un "I f
d
· .. e su History of the North Me.iican
cliá
n orme e 1as M1S1anes de Coahuil ,. diri .d
n -especifica, supongo que alucliendo al d p ch
a '
gi o al GuarArze. Porteria. Es verosímil que 5e trate de :u~trouca-:-:- en 7?,7 por,
Tomás
apellido de inspiración religiosa ado tad I
llllS.looero' Porterm era un
de la Portería, que se venerab; e ~ C o a entrard en la Ordrn en honor de la Virgen
.
n e
onvento e San Antonio d A ·1 d 1
C1.SCanos de•calzos quienes llevaron I d
'6
.
e v1 a, e os franº6
'
ª
cvoci n a MéXIco Una ·
d tal
ocac1 n fue venerada en la ca illa d I H . .
·
mugen e
adpan). Si la cita d B
f p
e
osp1~10 de San Agusttn de las Cuevas (Tlalse publica.
e ancro t es correcta, el informe citado es distinto del que aquí

~

~

(sic) que es quien puede informar de

443

�~=:

Colonia del uevo Santander. Las siete de Coahuila son: ~n. ~gue~. de
Aguayo. uestra Señora de la Victoria de los adadores; nF e~ar :o

/e

de la Candela; El Dulce_ ombre de~esús
p1:~~es:o
Bizarron; Sn. Juan Bautista, y Sn.
mar o am

a:1

orte.

di
· d
quarto
La de Sn. Miguel de Aguayo se halla situada a stancia e : a ca i1
d 1 V'lla de Nuestra Señora de Guadalupe de Coah
'
p
de egua e ~ . l l
dministra solo en lo espiritual el P. Fr. Rafael
tal de la Provmc1a· a _que ad ella las disfrutan y manejan los Yndios sin
Clos, pues las tcmp~~ahdades e .
S' odo de 450" pesos que paga
intervención del Misionero. Este tiene un ~
.
rr uiala Real Hazienda, sin otros emolumentos, lunosn~s- ,m derechos pi a
n
.
. d' .d
d 1 xpresada Ml.SlOD como a os e u
le ; pues asi a los in.1vi uos e a e.
.
halla unido a ella,
p bl de Tlaxcaltecas llamado So. Francisco, que se
ue o
. .
. solo dan una corta limosna que apenas aseense les administra de valde' y
.t
semillas de las que proderá a treinta pesos (la que pagan regularmen e en
d
~ Hállanse

;1

duce la ~erra) por seis festivi?a:::::: e:el:~::ri: ; ;;c=~ de uesestos Indios competentemente ms
,
d 629" en esta forma:
. C th T .
el día son en numero e
tra Religion a o ica, y en
.
soltero
solteras· y 212" Niños
158" Matrimonios: 20" Viudos y y1udas: 81
y
'
..
, .
• d tr'
e tienen todos ellos para vi'Vlr es
10
y Niñas. El apoyo umco e
~s : qut .
maíz frijol algodón y chile.
la labor de sus tierras, en las s1em ras ngo,
'
.
1
b al Occidente de esta Misión se halla situada la de
Cinco eguas rum O
d
1 ue únicamente ha queNuestra Señora de la Victoria de los Nada ores a a q
uchos años
b d Misión desde que lo fue pues al pre ente, y m
dado el nom re e
.
uienes solo reconocen al Padre
haze, es Pueblo de Indios !laxcal;ec:sPeq 6 de Bondia) i en lo espiritual;
Misionero (que lo es en el día ~r. osr sí :aciendo sus siembras, único arpues para lo temporal se roaneJ~ po 1 '
d 1 ,.-=-=stro· siendo éstas en
·
· ·ntervenetón a guna e lVUUJ
'
bitrio de que viven, sin l
l
t d ntes El Reliaioso goza el mismo
·
, ·
que las de os an ece e
•
o·
los 11l.1SOIOS terrrunos
1 R 1 Hazienda sin otros emolumentos
sínodo de 450'' pesos que paga fa eaen los frut~s que produce la tierra,
que la limosna de 15 pesos que ~ recen} b an pues tampoco pagan derechos
..: 'dades que cada ano ce e r ,
por tres f esuVl
bl
d'a de 439 individuos en esta
. 1 S cOmpone este Pue o en e1 i
Parroquia es. e
•
.
V' d . 57 Solteros y Solteras, Y
forma: 106 Matrimoruos: 18 Viudos y m as.

152

iños y

iñas.

Rumbo al Oriente de esta Misión y la de Sn.~~el :e
tancia de 25 leguas de una, y 30" de otra se
a a e

~~J::u:.!o
.

de la Candela, y Villa de Sn. Carlos, que también solamente le ha quedado el nombre de Mi ión, pues su población se compone del expresado
Pueblo, y Villa; aquél de Indios Tlaxcaltecas y ésta de Españoles. Su administración sin derechos (que sólo es también en lo espiritual) está a cargo del Padre Fr. Bias Sorzano/ quien goza asimismo de un sínodo de Real
Hacienda de 450" y le contribuyen con la limosna de 30" por seis festividades que celebran el año, tres el Pueblo y tres la Villa; cuia limosna regularmente es en frutos de la tierra como las antecedentes. La industria y
trabajo de que viven los vecinos de estas Poblaciones son las siembras, que
hazen de las mismas semillas que ya van expresadas, a excepción de alguna
caña que plantan, con la que hazen miel y piloncillo. Algunos Españoles de
la Villa tienen tiendas de poca consideración: otros crían algún ganado
maior, menor y cavallada; y otros, aunque mui pocos, tienen corto atajitos
de Mulas con que fletean. Estas dos Poblaciones se componen en o1 dfa de
1054 individuos en esta forma 143 Matrimonios: 46" Viudos y Viudas: 236"
Solteros y Solteras: y 406 iños y Niñas.
A quarenta leguas de esta Misión rumbo al Norte, y lo mismo de las
antecedentes, se halla la del Dulce Nombre de Jesús de Peyotes que administra
el Padre Fr. Bartholome Carmona 3 no solo en lo Espiritual, sino en lo temporal; haciéndose por su dirección las siembras las cosechas, y la venta
de las Semillas que sobran después de mantenidos los Indios; para con el
producto proveerlos de vestuario, abios de casa, y demás cosas indispensables
que no produce la Misión, como sal, jabón tabaco &amp;a y asimismo para comprar y tener en corriente toda la erramienta y aperos del campo; y esto mismo
se practica en las demás Misiones, cuias temporalidades están a cargo del
Ministro, lo que expreso aqui para no repetirlo en la relación de cada una.
No tiene otro comercio, ni arbitrio esta Misión para su subsistencia, que las
siembras cortas, que haze de maíz y frijol: siendo la de maiz cada año
cinco anegas, y la de frijol, de una o una y media, que es lo único que
se puede socorrer con el agua que disfruta. Los bienes de campo que tiene
son tan pocos que ofrecen gastos para cuidarlos, y ningún producto; y solo
se logra de las reses sacar bueyes para la labor, y dar de quando en quando
raci6n de carne a los Indios. Todos estos Bienes de campo se reducen a
100" cabezas de Ganado maior entre Bacas, ovillos, Toros y Becerros: 16
yuntas de Bueyes, y 7 cavallos y 3 yeguas. El Ministro de esta Misi6n, no
tiene otras obenciones, ni emolumentos que 450" pesos de Sínodo que paga

' Pertenecia al grupo que pas6 al Colegio en 1783.
• Figura en la expedición que vino de España para el Colegio en 1789.
lista oficial de embarque se da como su lugar de origen Cuevas de Beja.

• Habia pasado al Colegio en la e,cpedici6n de 1789.

444

En la

445

�la Real Hazienda. Los Yndividuos de que se compone, que son Yndios
Yxames de nación, son 58" en estos términos: 14 fatrimonios: 8 Viudos:
9 Solteros, y Solteras, y 13 iños y Niñas.
A distancia de un quarto de legua de ~ta Misión hay una Villa mui
corta llamada Sn. Pedro de Gigedo, que administra también este Misionero
de n:ego y encargo; sus vecinos no ~enen otro oficio, ni intelig~cia que, la
labor del campo, y algun Ganado maior y menor que .en cort?. numero cn~n
muy pocos. Las Semillas que siembran son solo maiz, y fnJol; Y algodon
únicamente el necesario para la abilitaci6n de sus casas. Se compone esta
Villa en el día de 209 individuos en esta forma: 43 Matrimonios: 7 Viudos
y Viudas: 37 solteros y soltera y 79 iños y Niñas.
o pagan derech~s
por la administración y solo contribuien con la limosna de 15 ~esos al ~ 1nistro por una festividad que celebran cada un año en la Iglesia de dicha
Misión, onde se entierran, oyen Misa y reciben los Sacramentos por no tener Iglesia la Villa.

A la corta distancia de medio quarto de legua de esta Misión se halla
la de Sn. Francisco de Bizarrón, compuesta de las dos aciones Pausana Y
Tulimeños. Administrala el mismo Padre Fr. Bartholome Carmona, pues
haviendo muerto dos meses haze el Religio o que administraba en Sn. Bernardino de la Candela, determino el Padre Presidente que el Padre Fr.
Bias orza.no Ministro que era del Dulce Nombre de Jesús, pasase a tomar
a su cargo aquel Pueblo y Villa, quedando el cuidado de su Misión al del
expresado Fr. Bartholome Carmona; quién, asi par la ~nmediazión de las
Misiones como por sus pocos individuos, y menor trabaJO en las temporalidades, 'que las demás que las tienen, podia desempeñar _la atención de
ambas, respecto a no hallarse algún Religioso supernumerano qu~ poner .ª
servirla; pues aunque el Padre Presidente esta~a a la ~uerte de dicho ~eligioso sin destino a alguna Misión, le fue preciso acudir a la de Sn. Miguel
de Aguayo cuio Ministro enfermó gravemente; el que de ~altas de la e~[ermedad ha quedado hasta el día imposibilitado de administrar, Y en terminos que ni aun comer puede por su propia mano; moti~~, porque permanece alli dicho Padre Presidente; respecto a ser esta Mis1on, o pueblo
de los demás Individuos, y no haver religioso inmediato que pudíera atende~lo
al mismo tiempo que el de su cargo¡ y así, habiendo en estas circunsta~cias
d faltar un Ministro de una de las Misiones, se halló por más convemente
fuese el de la de Jesús, pues la inmediación a la de Bizarrón proporcionaba
el poder atender a las dos sin falta notable.
El corto número de Religiosos que tiene en el día este Colegio, y la renuncia que hay hecha de las e.-xpresadas fisiones, sobre lo que se espera
providencia de un día a otro me han detenido en proveer la expresada

Mis:ón. de Ministro considerando que en el tiempo que puede tardar esta
resolución, ya en favor o ya en contra, puede un Ministro desempeñar el
cargo ~e ambas cc:mo llevo _di~o; y además, que respecto a la eJs.-presada
pretensión, fuera ~prudencia mcomodar y mortificar a un Religioso con
los penosos traba1os, que ofrece un camino de 300'' leguas de )as que
100" se andan en un contínuo peligro de perder la vida1 y tal vez recién
llegado, o antes de llegar tubiera que volverse.
Esta Misión de Bizarrón tiene el mismo gobierno y método que la antecedente, pues esta a cargo del Ministro su atención y cuidado en lo espiritual
Y temporal al que se pagan de la Real Hazienda 450 pesos de Sínodo sin
ten;r ot~. algun emolumento. Se siembran en ella las mismas semilla~ de
~aiz Y !nJol que en la de Jesús, y el mismo número de hanegas con corta
diferencia; y a~emás h:ize una sementera de trigo de cinco, 0 seis cargas,
q~e para reducir a harma su cosecha tiene un Molino que se fabricó tras
~os haze. Esta es ~a la industria y arbitrios de esta Misión, pues los
bienes de campo que tiene no ofrecen otra utilidad que su mismo servicio
racionar los Yndios1 y mantener la Bueyada. Estos 'en la actualidad son 1 '
. .
2
00
siguientes 50' cabezas de Ganado maior entre Bueyes Novillos, Toros Bacas y Becerros: 150" de menor entre ovejas y cabras; y 100" de cavallada
c?n Yeguas, Potros, y cavallos mansos. Los Ynd;.viduos que hay en e ta MiS1Ón son 7l en estos términos: 17 Matrimonios: 21 Viudos y Viudas: 1 Soltero, y 23 iños y Niñas.
Sigues a esta Misión la de Sn. Juan Bautista de Riogrande, que se
halla a nueve leguas de distancia de ella rumbo al orte; la que administra
en lo Espiritual y temporal como las antecedentes al Padre Fr. Manuel Gorjón : sin tener más obenciones que 450" pesos de Sínodo que paga la Real
Hazienda Los Indios de esta Misión son de las Naciones Pampoa, Ylixaya,
y Borrados de la Costa del Orí.ente. Su industria y arbitrios consiste en las
siembras, y bienes de campo. Regularmente se siembran en esta Misión 10
anegas de
dos de f~jol, y un almud o dos de algodón· y quatro, o cinco
cargas de tngo, para cma cosecha tiene Molino. Disfruta unos ojos de Agua
tan abundantes que a la toma salen dos bueyes de ella pero apenas llega }a
mita? a la Misión por lo dilatado de onze leguas de azequia. Tiene un
obraje en el q_ue ~e fabrican fresadas para los Yndios de la lana que producen las ovejas, y se texe alguna manta muy ordinaria para los mismos
Los bienes de campo que tiene en la actualidad son 520" cabezas de ganad~
maior incluso la Bueyada: 2000" (ganado) menor: 129 de cavallada m-

m:m,

' Uno de los que vinieron al Colegio en la expedición de 1783; se Je dice natul'al de Masueco [provincia de Salamanca.].

4+7
446

�cluso los cavallos mansos; y 76 mulas entre cerreras y mansas de las q~e
hay formado un Atajo aparejado. Esta Misión ~ene asalariados muchos sirvientes que no son Yndios, para la requa, custodia de los ganados, Y para la
labor, por tener pocos Yndios de trabajo. Lo~ individu~s de que se compone
son 62 en esta forma 14 Matrimonios: 9 Viudos y Viudas 5 Solteros y 20
iños y Niñas.

A la media legua de esta Misión rumbo al Oriente se halla la de Sn.
Bernardo; que administra también en lo espiritual y temporal el Padre Fr.
Antonio López; a quien así mismo goza el Sínodo de 450 pesos q~e paga la
Real Hacienda sin otros emolumentos. Son sus Yndios de las ae1ones ~aco,
Paquachi, y Borrados de la misma Costa Oriental. ~u empleo es el m1smo
que el de los antecedentes, a excepción de que las siembras que haz~~ son
menores; pues la de maiz no sube de siete a ocho anegas; una de_ fri1ol Y
un almud de algodón por falta de agua. Los ojos de esta que disfruta la
Misº 6 son tan abundantes o más que los de la anterior pero se hallan 25'
le~asn distantes de ella; por cuio motibo en una azequia ~ dilatada, se
pierde tanta agua, que apenas llega a la labor ( que po~ lo mismo se halla
distante de la Misión la Octava parte, y algunos años mnguna): caus~ por· hazer las siembras algunas veces hasta 18 leguas retiradas
que h a si·d o preciso
~
1
de la Misión. Para la limpia de esta azequia, que se executa todos os anos,
se asalaria Gente de los Presidios, lo que ofrece muchos gastos; _Y además
hay varios sirvientes para la Custodia de los Gana~?s. ~e ~tos b~e en. el
día 330" reses de roaior inclusos los bueyes: 6000 oveJas, y 140 bestias
entre caballos mansos, Yeguas y Potros. Tiene Obraje de fresadas como la
antecedente y un Molino de trigo pues siembra de e te anualmente de tres
a quatro c~a . Los individuos que ~n el dia .e hallan en ella son 80, en
estos términos: 15 Matrimonios: 26 Viudos y Viudas: 12 Solteros y Solteras,
12 Niños y Niña. Deviendose advertir que asi ~n esta como _en la an~erior Misión los números de Yndividuos que se refieren son Vnd1os porque
los sirvientes no viven en las Misiones.
De estas siete Mislones las tres primeras no lo son de muchos años a esta
parte ( como llevo dicho) y solo les ha quedado el nom?re de tales, por
haverlas siempr administrado religiosos, que han gozado Smodo p~gado por
la Real Ha.zienda; y sí, son Pueblos formales, cuios vecinos se goviernan en
un todo independientes del Religioso: y las quatro r~tantes ( que llev~~ cerca de un siglo de fundadas) aunque tienen temporalidades,_ qu~ a~1D1Stran
·
estan ya en estado de entregarlas al Ordmano Diocesano;
los "'":
~v.us1oneros,
a la lista oficial de la expedición de 1783; se
• Fr. José López de Osorio le llam
le dice natural de Villena.

448

pues todos los Yndio de ellas se hallan suficientemente instruidos asi en
lo perteneciente a siembras, crias de Ganados, que es en lo que se emplean según queda expresado; como en los Misterios y Doctrina de Nuestra
Religión Cathólica; y la Misiones bastantemente proveidas de todo lo necesario al culto Divino; y laboríos de Tierras. Por lo que tiene este Colegio
hecho Ocurso al Comandante General de Provincias internas, y al Ylustrisúno Obispo del Nuevo Reyno de León, a cuia Diocesis corresponden, renunciándolas todas; pues por las expresadas razones, es ajeno de Nuestro
Apostolico Instituto seguirlas administrando, empleándose en ello varios religioso, que pueden ser mui utiles para otras espirituales empresas objeto
de uestra atención y Ministerio. 6
Las Misiones que tiene a su cargo este Colegio en la Colonia del uevo
Santander (que son propiamente tales) son quatro; dos en la Sierra de
Tamaulipas Oriental y dos fuera de ella: estas son las de Palmitos, y Sn.
Vicente de las Presas del Rey; y aquellas, la de uestra Señora de Guadalupe de la Boca de los Angeles; Sn. Josef de Palmas. Estas quatro Misiones
i¡e han fundado de Orden de Vuestra Excelencia por los Religiosos de este
Apostólico Colegio; cuio Orden de fundación y e tado que tienen es el siguiente.
La de la TamauUpa de la Santísima Virgen de Guadalupe de la Boca de
los Angeles, se estableció el día 26 de junio del año de 1791, sin otro auxilio
que las limosnas de algunos Bienhechores, que asi para esta, como para la
de Sn. Josef solicitó el Padre Fr. Mariano Bisuete fundador de ellas; quien
quedó de Presidente y Ministro de e ta de Guadalupe con el P. Fr. Pedro
Lumbreras. 7 En el dia se halla en ella este Religioso con el Padre Fr. Ma-

• El obispo del ucvo León, Llanos y Valdés, erigió en curatos formales, el 19
de junio de 1794, las misiones de la Candela y de Nadadores; a éste agregó una
llamada ''Villa de San Buenaventura", que supongo era una reliquia de la antigua
misíón de "San Buenaventura de la Consolación", situada como a una legua de Nadadores. Al curato de la Monclova fue agregada la misión de San Miguel de Aguayo
y el "Pueblo de San Bemardino, valle de Valladares" (Consulté este documento de
erección de curatos en el archivo de la Parroquia de la Candela, en cuyo Lib. I
de Gobierno se conserYa). En una relación de 1804 no aparecen en Coahuila más
que las misiones de San Juan Bautista y San Bernardo del Río Grande, el Dulce
Nombre de Jesús de Peyotes y San Francisco Vizarrón (AGI. México, leg. 2736).
' Los padres Bi.mete y Lumbrera3 aparecen, el primero como "presidente destas
nuevas misiones y ministro" y el padre Lumbreras como s gundo ministro, en el
Libro en que .u asi11ntan los baJ,tiJmos que se hacen ffl esta Missión de N.S. de
Guadalupe d, la Boca de los Angeles, que se conserva hoy en el archivo parroquial
de la Catedral de Ciudad Victoria. Empieza en 26 de junio de 1791 y alcanza
hasta 1813. Desde junio de 1793 aparece Fr. Mariano de la Fuente, que se dice

449
H29

�riano de la Fuente por haver muerto el expresado Pad~e Bisuete. Ambo:

y

!: ;;ºv::.

la administran en lo Espiritual temporald, _con ~l colartoCSonm:e~:
li 6 pagar por 1ez anos
entre los dos, que se Ob g a
.
.
algunos emolumentos.
.
d la Ciudad y Real de Guana1uato, sm otros
c1ana e.
esta Misión son los de la Naci6n de los PaLos Ynd10s de que se com~ne
.
irl
la feé reducirlos persitas, y aun no se han b~uttzado, por mstru os :iso rhnero formar los
fectamente y tener segundad de ellos; pues es p
p
1 d 91
Hombres ~ara hazerlos despues Christianos. El número de e~tos es e i:das
'é .
30" Casados·· 4 Solteros y Solteras: 7d Vmdos
en estos t rnunos:
1 · y V sem_-'
.
.O ,
unicamente en la labor e as tierras
ir;~d~:;ay:::;ca
anegas de maíz, y una de frijol. T~~en las
.
.
el
laborío' proveidas todas por la solicitud
oecesanas herramientas para
. 1
1de
..
dl .
modo 112 cavezas de Ganado bacuno incusos os
los Mis1oneros; Y e mismo
4 ulas Hállase
. 7 de pelo: 15 cavallos mansos: 10 yeguas, Y
m
· ,
B
ueyes.
d
t s y demas netamb' én la Yglesia proveida de Basos Sagra os, ornamen o'
..
~
1
n·
.
Culto
asi
mismo
ajenciado
todo
por
los
relig10sos.
cesano para e
1v1Do
,

~~p=:

rumbo al Occidente se fundo la de dSn.
A cinco leguas d e esta M ..
tsi 6 n
·
as
el
día
29
de
Junio
de 1791 con la Nación de los In tos
Josef d e Palm
• 1 F errando y Fr · Fran.
camo te rOs• Adminístranla los Misioneros Fr. Migue
¡
an el mismo
cisco L6pez asi en lo Espiritual como en lo tem~ora ' y goz d l V '
d
la rrusma Condesa e a a
Sínodo de 450 pes~s entre lo~ os, que
antecedente. Componese esta
lenciana en los nusmos térnnnos que en a
S l
M" ''n de 61 individuos en esta forma: 13 casados: 24 Solteros y o ter~,
1s10 ·N·-as Su empleo unico es el de la labor del campo para o
y 11 mos y m ·
haz
d
ue ha la competente herramienta y las siembras que se
en,. ~on e
q
. y as semillas
cantidad que en la anterior Misión. ~s Mis10neros
las mmn
od ' y l "dado de las labores asi en las siembras com.o
corren en un ~ o con e cm
'
.
la secha y proveen a los y ndios de todo lo necesano para sus c_as~,
en
~o comida. a lo que aplican sus Sínodos Misas y quantos Arb1tri~s
vestuano Y
,
•
·
todas las Mítienen; y esto mismo se ha p~acticado siempre, y practica en
siones pertenecientes al Colegio.

par

oducen estas Misiones y lo mucho que se gasta para ~
Lo poco que pr
., d
·ndividuos obliga a los Religiosos a salir
indispensable manutenc10n e sus i
d la . dad de
fuera de ellas a las Poblaciones que las rodean, a valerse e
pie
.
al
veces el ministro de Palmas, Fr.
ministro y "fundador". Tambifo baut.Jza. gunas
•
dición de 1789,
M' el Ferrando. Este último había venido al Colcg10. en la exlpe .
expedici6n
igu
I dice natural de Conccntaina. En a m.wna
en cuya lista de embarque se e •
F
d en Palmas según veremos en
vino Fr. Francisco L6pC'Z, companero del P. erran o
'

seguida.

450

los Bienhechores para recoger limosnas con que ayudar a los gastos, y no
mirar con dolor retirarse los Yndios por faltarles lo necesario para conservar
la vida; por la que viven en un continuo afan llenos de las congojas que se
dejan considerar. De suerte que acomodandose a la misma comida que los
Yndios, no procuran emplear sus Sínodos a otra cosa que a beneficio de estos; pero sin embargo no alivian su cuidado con un sínodo tan corto; y para
ello, quedandose uno en Ja Misión, sale otro a colectar limosnas, sin las quales no pudieran subsi tir estas Misiones; y consiguientemente nada hiciera
un Religioso solo; pues no saliendo de la Misión a buscar auxilios, indispensablemente le havía de faltar con que proveer los Yndios; y estos atentos
más bien a la incomodidad, que a la Religión, y civilización, no permanecieran: y si salía abandonaba la Misi6n, que sin la presencia del Religioso
destruirían mui facilmente. . .. Aun sin esta causa, es indispensable haya
en cada Misión dos religiosos por las dos atenciones que hay en lo espiritual,
y temporal; pues queriendo que estas dos las desempeñe un solo Ministro,
de ninguna se verificara como corresponde. Son dos atenciones estas, que
cada una exije toda la atención de un hombre bien capaz, y aun de esta
suerte no dejara algunas ocasiones de haver falta. Esto haze a lo religiosos,
con gran razon, no de terminarse a ir solos a las Misiones; y nunca se pudieron resolver a ello, para la fundación de estas, y Jas dos que se han
fundado despues; queriendo mas bien padecer trabajos y miserias acompañados, que dejar de cumplir con las obligaciones de un cargo tan delicado.
Dos podrían cumplir con algun desahogo, con Dios, y con las piadosas intenciones del soberano; pero uno solo, es mui dificil; que desempeña la
voluntad de ambas Magestades. Esto no es produccion de mi discurso, sino
realidad que manifiesta la practica; pues el que lo mira de cerca, ve lo
inconcuso de esta verdad. Me he expresado asi por que me ordena Vuestra
Excelencia le informe de todo lo que halle conducente a la maior instrucción de la noticia de las Misiones, y no me dilato mas en el particular
por no molestar la atencion de Vue tra Excelencia.
A quarenta leguas de esta Misión de Sn. Josef caminando para la Huasteca se halla la de Sn. Vicente de las Presas del R ey, fundada por los Misioneros Fr. Juan Bautista Castell6 y Fr. Josef del Moral 8 en el mes de

• Debe ser el Fr. José Pío Quinto, natural de Moral de Calatrava, que pas6 al Colegio en 1789; en la misma expedición figuraba Fr. Juan Bautista Castell6, natural
de Fuente la Higuera. Fr. Pedro Rodenas, natural de Totana, era ya veterano, habiendo pasado al Colegio en la expedición de l 783, lo mismo que los ya mencionados
Fr. Mariano de la Fuente y Fr. Miguel Ferrando. Fr. Pascual del Pilar, aparece
encargado ae la parroquia de la villa de Santa Maria de Llera desde el 23 de diciembre
de 1804, "por ausencia del cura"; a 9 de febrero de I 805 se titula "comisario pre-

•151

�_Lo reí rido e lo qu pu do informar a Vu tra Excel nci en cumplimiento d
uperior Orden qu de- are a lo b tante para dar el lleno
que Vuestra Excelencia apetece.

Marzo d est presente año; qui n actualmente la administran · trabajan en su establ cimiento. L Yndio con que
ha fundado sa • fisión
son l llamad ~ {artínez y
n las ultima noticias de los Misioneros s
el numero d ello 67. pero sin
presion de xo ni edad por lo qu
no lo manifie to con la distinción qu en las d mas. Han hecho una iembra d cerca de dos han as de maíz y m dia d frijol que
lo uni o de
que pu do informar a u tra E cel ncia pu s hasta el presente no he
re.n;do otra razon por lo mu ho qu
dilatan las cartas en llegar, y , lv r.
E o do Ministros ozan dos inod , uno d 350 pesos que p~ la eal
Hazi nda, y otro d 250'' que franquea caritativamente el Illmo. Ob" po
del . Reino de Le6n; a endiendo a la n
· dad que se ha reprc ntado y
{ no razon que la anterior pueden dar a u tra Excelencia de la iisi6n d Palmitos, que han ido a fundar con lo Yndio Pinto lo Mi ioneros
Fr. Pasqual d 1 Pilar, y Fr. Pedro Rod nas 9 cerca de antand r; pu actualm nte ·taran trabajando en los prim ros fundam nto . Llegaron esto
Religio
a antand r 1 día veint y uno de gosto de te pre nte afio
cuia noticia solo m han ese.rito, con la d qu pasarían a tomar po i6n
del paraje donde
ha de fundar, lu go qu el Govemador de aquella Colonia, evacu
alguno asuntos que tenia entre mano , y permitían desampararse. Lo inod s que ll van asignados, e uno de trescie.nto cinquenta
pe
que ha d pagar la Real Hacienda, y otro de do ientos cinquenta
qu ha ofr c:do 1 mimo Yllmo. Obispo d 1 Tue\O Rep10 de L 6n· aunque de este y del anterior, no hay mas obli ó6n contraida que la ferta

lroI ñor guard la importante \ida d
u tra Excel ncia mul Dio -- ue e
e ios anos.
o egio Apo tólico d Pachuca y rO\iembr 16 d 1793.

E."cmo.

ñor.

Fr. Y idoro de Pu rtollano

1G

(Rúbrica.]

E. cmo. r. Virr y d , . E.
Conde de Revilla-Gigedo.
AG.
•

PRO\,NCJAS

l

'TER. AS,

rnJ. 5 pp. 354-359r.

verbal.
fecto apost6liro del Col gio de Pachuca (Lib. de bautismos de español y ca tas,
de Llera, 1793-1818, fols. 31-32; se coruerva eo la Catedral de Ciudad 1ctoria,
agregado a u archivo parroquial).
Los indios martlncz babtan sido reducidos a mui6n en varias ocasiones anteriores,
!in 6cito duradero, E tas reducciones se hablan intentado en lugares muy distintos,
de acuerdo con los d 01 o caprichos de los mi1m indios. Desde 1781
hallaban
poblad en la "Misión de la nueva población de las Presas del Rey", como medfa
1 gua de la ciudad de Orcasitas, y alli continuaban en enero de 1790, según in•
forme de Fr. Franci co Buedo, u todio de la Custodia de Tampico (Orcasitas, 29
de enero de 1790). 'fase u informe -no muy detallado en datos, pero intcreaante
por su opini6n bre I políti mi ional que entonces pre\ 1 ia- en Ban rofl Lihrary,
Mu. 35072 (3788) (pp. 369-379).
• De estos dos misioneros queda dicho en la no1a precedente. Bajo la denomin ci6n
de Palmitos o Helguera, y el P. trocinio de . Juan 'epomu cno, habla e · tido ya
misión a dos l
y medi de Santander, pero ya n 1770 se hallaba abandonada, como onsta en la Visila h ha por Don Lino cpomuceno Gómcz (M xico,
19 2).

452

,. E te reli .
babi pasado al Col . d p ch
ftn 1
dujo, en 1783 Fr.
,
gio e ª uca ~
t.iaS de l01 Dolortl Crespo.

• pedición que c:on-

453

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                  <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                    <text>Sección Segunda

LETRAS

�LOS SINTETIZADORES Y LA S1NTESIS DEL LENGUAJE *
LIC. EDUARDO GUERRA CASTELLANOS
Centro de Estudios Humanísticos de la
Universidad de Nuevo León Escuela de
Letras del I.T.E.S.M.

DuRANTE MUCHOS AÑos, desde los inicios de la ciencia fonética, los lingüistas
se dedicaron, principalmente, a la observación de la formación de los sonidos,
pero atendiendo a sus características más generales. Estas características estaban basadas exclusivamente en descripciones fisiológicas o articulatorias. Es
decir, el punto de articulación, el modo de articulación, la sonoridad, etc. Gracias a estas observaciones, el campo de la Fonética Genética se desarrolló de
una manera considerable. Sin embargo, junto a esta Fonética descriptiva y
fisiológica, hay otra rama, un tanto menos desarrollada, pero que tiene una
primordial importancia en la lingüística contemporánea: la Fonética Acústica. Dice el Dr. D. Antonio Quilis: "La fonética acústica no fue olvidada
por los antiguos fonetistas, pero tuvo un desarrollo menor que la fisiológica.
Esto fue debido a que los estudios fisiológicos avanzaron mucho más rápidamente que los de la acústica".1
Hay que subrayar un hecho que reviste una especial importancia. La Fonética no sólo debe contentarse con una descripción articulatoria de los sonidos, sino que además debe tomar en consideración su aspecto acústico.
Todas las actuales investigaciones en el campo de la Fonética se hacen ya
desde los dos puntos de vista: articulatorio y acústico. "Como dice Bertil
Malmberg, era errónea la opinión de toda la fonética clásica de que cada
posición diferente de la lengua daba lugar a un sonido nuevo. Hoy podemos
comprobar que en la caja de resonancia bucal se compensa la variación de

* El autor agradece la valiosa colaboración de la Biblioteca del Instituto Miguel de
Cervantes del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Madrid.
1
ANTONIO Qu1L1s MoRALES, El Método Espectográfico (Notas de Fonética Experimental) . RFE, XLIII, 1960, p. 415.
143

�un órgano 'A' que producía antes de su movuruento un sonido 'X', con la
modificación de otro órgano 'B' para dar un resultado acústico análogo al
primitivo 'X'." 2
Los primeros intentos dentro de este campo de la fonética experimental se
deben a Helmholtz, Rousselot, Gemeli y Pastori y otros. El primero -Helmholtz-, experimenta con sus resonadores. Rousselot trabaja con análisis quimográficos. Gemeli y Pastori, con sus métodos electroacústicos. Ellos, prácticamente, inician el movimiento que tan grandes avances habría de traer a
esta importante parcela del conocimiento lingüístico.3 Sin embargo, no será
sino hasta los finales de la segunda guerra mundial, precisamente en el año
de 1947, cuando se dé el mayor paso dentro de este conocimiento. Es en este
año de 1947 cuando aparece el libro de Potter, Kopp y Green, llamado Visible Speech, en donde se dan los primeros pasos en el análisis espectográfico.
El espectrógrafo, cuya finalidad es descomponer el lenguaje automáticamente en sus componentes, se ideó con la intención de que los sordos pudieran leer, sobre una pantalla móvil, una conversación telefónica. Esta conversación se descomponía por medio de filtros en los formantes característicos de
cada uno de los fonemas. Fue la Compañía Telefónica Bell, en sus laboratorios, quien hizo los P.rimeros intentos. "Al poco tiempo de ver que las pruebas realizadas con el espectrógrafo daban resultados satisfactorios, la Kay
Electric Company comenzó a construir este aparato.
Los espectrógrafos construidos por esta casa antes de 1948, alcanzaban una
frecuencia de sólo 3500 cps, lo que hacía difícil el estudio completo de muchas consonantes, cuyos rasgos espectrográficos comienzan a esa frecuencia.
Más tarde, después del referido año, la escala de frecuencias espectrográficas fue aumentada hasta 8000 cps". 4 El perfeccionamiento de este aparato
ha dado una amplia gama de posibilidades en la experimentación.
El espectrógrafo de la Kay Electric Company está constituido por tres partes esenciales: el sistema de filtros (debemos recordar que el sistema de filtros
es el elemento más importante del aparato ya que el espctro no es otra cosa
que el resultado de la dispersión de un conjunto de radiaciones o de ondas.
Los filtros tienen por objeto dispersar, conforme a módulos constantes, la
energía acústica que llega a ellos), el disco magnético y el cilindro reproductor. Es evidente que el espectrógrafo lleva, aparte de estos instrumentos esen5
ciales, otra serie de mecanismos que intervienen en la experimentación.
• QUILIS MORALES, ANTONIO, op. cit., p. 415.
• Cfr. Ibid., p. 415.
• QuILIS MoRALES, ANTONIO, op. cit., p. 416. Cfr. DELATTRE, PIERRE, Studies in
French and Comparative Phonetics. Edit. Mouton and Co. The Hague, 1966, pp.

250-51.
1 Cfr. Qu1LIS MORALES, ANTONIO, op. cit. et DELATTRE, PIERRE, op. cit.

144

Observa el Dr. Antonio Quilis que el tiempo máximo que puede analizarse
c?n el espe~trógrafo es de 2,4 segundos. Sin emb~rgo, en investigaciones rec~en~es realizadas en Estocolmo por H. Sund, se ha ideado un nuevo proced~~~to que, aun~ue basado en la misma técnica espectrográfica, tiene la
pos1b1lidad de analizar contenidos mayores de sonidos. Este método de Sund
consiste en reflejar el sonido descompuesto por medio de filtros en una pantalla.
. Con una cámara fotográfica, agregada al espectrógrafo, se recoge toda la
imagen del sonido. Tiene además una ventaja sobre los espectrógrafos de la
Kay Electric Company y es que puede recoger sonidos cuya frecuencia esté
en los 1000~ cps. O~serva Gunnar Fant: "The spectrograph proper is composed of 48 high quahty bandpass filters which are scanned by an electronic
switch at a rate of 500 times per second. The intensity of rather signa! am~litude in each filter is represented by the hight of a corresponding vertical
hne on the screen of a cathode ray tube where the separate filters are ordered
in a horizontal row. This is the intensity versus frequency display providing
the 'sections'. On a separate cathode ray tube the filter channels are ordered as points in a vertical row, and the intensity of the light beam at each
~oint is. modulated by the signal amplitude of the corresponding filter. The
time axis has to be supplied by the continuosly moving film of a camera
attached to the oscilloscope. A film speed of 5 cm/s is utilized. A special time
mark signal recurring with intervals of 1/5 second is displayed on the top
of the spectrographic picture. All filters up to a centre frequency of 4000 c/s
except the first one have a bandwidth of 300 c/s, and successively broader
filters are used in the higher frequency region. This filter No. 48 covers the
frequency region of 9400 - 10 000 c/s, and filter No. 1 the interval 0-200 c/s.
Up to 1000 c/s there is an overlap by a factor of 4, which means that there
is a distance of 75 c/s between the centre frequencies of adjacent filters.
Between 1000-2000 c/s the filters are arranged with 3 times overlap, i.e. Above
100 c/s frequency intervals. Up to 3600 c/s this interval is 150 c/s. Above
4000 c/s there is no overlap. By this arrangement the centre frequencies of
the filters are apRroximately distributed on the mel scale simulating the frequency to place conversion of the auditory mechanism. There are more filters
(and thus more space on the spectrograms) devoted to the low and medium
frequency region than to the higher frequency region. This is an advantage
compared to the Sonagraph which has a linear frequency display ( ... ) With
the present camera it is possible to expose 10 miz,utes of speech at a time,
but other cameras with larger reels may take up to 30 minutes of speech at
a time".8 Evidentemente con este método se logran ventajas que con el sim• FANT, GuNNAR, "Modern Instruments and Methods for Acoustic Studies of
Speech", Acta Polytechnica Scandinavica. Osslo Univ. Press. Oslo, 1958. PH 1
(246/1968), pp. 44-47.

145
HlO

�ple espectrógrafo, pero tiene un ligero inconveniente que es el del tiempo
perdido en el revelado de la película. Con el espectrógrafo se tiene el resultado de inmediato. No obstante muchas veces el tiempo no importa tanto si
se logran beneficios tales como una mayor extensión de trozo fónico para ser
analizado.
Volviendo al espectrógrafo de la Kay Electric Company, que de suyo ya
representa un gran avance en el campo de la acústica experimental, hay que
hacer notar que el espectrograma que de él se obtiene presenta tres representaciones: lo. Sobre el eje de las abscisas, y de izquierda a derecha, se nos da
la duración total del espectrograma y, por supuesto, de cada uno de los sonidos; 2o. En el eje de las ordenadas, la escala de frecuencias y 3o. En el
mayor o menor negror de los formantes observamos la intensidad con que
se pronuncia un sonido con relación a otro.
Tenemos que recordar que cada uno de los formantes no representa un
tono único, sino una zona en la cual se ponen de relieve una serie o conjunto
de armónicos. Estos armónicos están a una frecuencia determinada.7
Entre las ventajas que de primera vista se resaltan en el análisis espectrográfico hay que señalar la coincidencia de movimientos articulatorios con
determinadas señales que aparecen en el espectrograma. Basta citar algunas
observaciones que el Dr. D. Antonio Quilis hace en su trabajo El Método
Espectrográfico. Nos afirma: "Se ve claramente la sonoridad o sordez de los
sonidos consonánticos ... por la presencia o ausencia de un formante bajo
( ... ) Cuando hay una completa cerrazón de la región bucal, no aparecen
formantes altos que son los característicos de las vocales. En estas condiciones
sólo pasa a través de la boca un sonido pequeño que procede de las vibraciones de las cuerdas vocales. Este sonido aparece reflejado en el espectrograma en una región de frecuencia muy baja que no llega al punto cero".8
Los primeros en observar estos fenómenos fueron Pierre Delattre y luego
Gunnar Fant. De dichas observaciones se pueden deducir los siguientes aspectos:
El primer formante guarda una relación estrecha con la abertura del canal bucal: cuando la abertura es máxima, esto es, cuando la lengua está
más separada del velo del paladar, la frecuencia de dicho formante es la más
elevada; por el contrario, si la lengua se acerca más al paladar, la abertura
vocálica decrece, y la frecuencia del formante también disminuye. El segundo
formante puede sufrir modificaciones ya por la posición de la lengua (más
elevación y anterioridad en su posición, más alta su frecuencia; más elevación
y posterioridad en su posición, menor su frecuencia) , ya por los movimientos
• Cfr. QuILIS MORALES,
' lbid., p. 423.

146

ANTONIO,

op. cit., p. 422.

de los labios ( más redondamiento y abocinamiento de los labios, menor la
frecuencia) . El tercer formante varía con los movimientos velares (cuando
el velo del paladar desciende, tomando una posición análoga a la adaptada
para la producción de vocales nasales, la frecuencia se eleva y viceversa) .9
El espectrógrafo ha servido también para clarificar algunos conceptos sobre la clasificación de los sonidos producidos por el hombre en función de la
comunicación. Tal es el caso de los conceptos de Densidad y Difusión de los
sonidos vocálicos y consonánticos. Las nuevas tendencias del estructuralismo
lingüístico utilizan ya estos conceptos con toda propiedad. Tal es el caso de
lo que hacen Román Jackobson y André Martinet. Dice el Dr. Quilis "Basado
en el grado de separación o acercamiento de los formantes vocálicos es como
se ha llegado a un rasgo distintivo de las vocales al considerarlas en oposición
según su grado de densidad o difusión; llamando a las que tienen un mayor
acercamiento entre sus dos primeros formantes, densas o compactas, por oposición a las difusas en las que la separación de las zonas de formantes es
mayor".1 º También las consonantes han sido clasificadas de igual forma, según su mayor o menor densidad de los formantes que las constituyen. Se
dice que este grado de densidad o difusión depende de la cavidad resonadora.
Pero junto a este maravilloso aparato que tanto puede allegar a la experimentación en el laboratorio hay que mencionar otro, que de manera complementaria con el primero, o bien de manera autónoma puede dar nuevas luces en la investigación de la fonética acústica: el sintetizador de lenguaje.
Nuestro trabajo, bien humilde ciertamente, está orientado a presentar de
una manera general y no, evidentemente, total, algunas de las investigaciones
que con este último aparato, en todas sus versiones, se han venido realizando
en los presentes años. Hemos de estudiar, en primer término, los tipos de
sintetizadores que se han fabricado. En algunos casos entraremos a la especificación técnica de los sintetizadores. También creemos interesante el presentar, de una manera somera, algunos resultados de investigaciones y las
consecuencias que de dichas observaciones han resultado como beneficio
para la Ciencia Fonética Acústica. No es posible, y esto surge de manera necesaria, abarcar todo el estadio de conocimientos que implican dichos aparatos. Nuestro objeto es más simple.

• Cfr.
425•26.
lO

DELATTRE, PIERRE,

op. cit. (passim)

Qu1us MORALES, ANTONIO,

et QuILIS M., ANTONIO,

op. cit., pp.

op. cit., p. 424.

147

�DE

LOS SINTETIZADORES

Los sintetizadores del lenguaje, junto con los espectrógrafos y la cine-radiografía, son en la actualidad los más modernos auxiliares en la experimentación de la Fonética Acústica. Gracias a ellos, un sinnúmero de problemas que
hasta hace muy pocos años aparentemente carecían de solución ahora han
sido resueltos, aportando con ello no sólo un gran desarrollo a la propia ciencia de la fonética, sino también a la ciencia lingüística en general.
El propósito del presente trabajo, como ya lo hemos dicho anteriormente,
es el presentar la descripción del primero de estos aparatos en sus diferentes
versiones.
En términos muy generales se puede hablar de los tres sintetizadores de
los laboratorios Haskins: los llamados SP, SV y SO. El sintetizador PAT del
laboratorio de fonética de la Universidad de Edimburgo. Los dos sintetizadores del Royal Institute of Technology de Estocolmo : OVE I y OVE II.
El sintetizador LEA, descrito por Gunnar Fant Y, por último, el sintetizador DANA del M.I.T. el cual, en su versión actual, está controlado por un
computador TX-0.
Evidentemente existen otros muchos aparatos cuya función sea la síntesis
del lenguaje, sin embargo creemos que con penetrar en algunos de los ya
mencionados se puede tener una idea de las posibilidades experimentales de
los mismos.

Los sintetizadores de los Laboratorios Haskins:
Observa Pierre Delattre, en su obra Studies in French and Comparative
Phonetics, que los laboratorios Haskins han construido tres sintetizadores de
la palabra: el SP, el SV y el SO.
Los dos primeros, SP y SV, fueron construidos para convertir en sonidos
los espectrogramas "naturales" de voz humana y los espectrogramas realizados a mano.
El sintetizador SO sólo puede articular sílabas aisladas.
Afirma Delattre: "Les trois (SP, SV et SO) sont faits, non pour produire
la parole la plus réaliste possible (le phonographe et le magnétophone se
chargent de cela), mais pour fournir de bons instrurnents de recherche. Les
qualités qu'on exige d'eux sont la flexibilité et la versatilité: ils doivent permettre d'issoler, puis de faire varier dans toutes leurs dimensions, les nombreaux

148

é~éments acustiques de la parole; et au fur et a n;iesure, de faire entendre les
resultats de ces manipulations" .11
. El ~intetizador SP posee un juego de cincuenta tonos puros, es decir, ondas
smusoidales, que van desde una frecuencia de 120 ciclos por segundo hasta
los 6000 cps. Estos tonos puros son accionados por 50 fotoceldas de una dimensión individual de 1/ 10 de pulgada. Las cincuenta fotoceldas tienen en
total, una, dim~nsión de cinco pulgadas, las mismas que tiene el espectr:grama, Y están dispuestas para corresponder a las frecuencias de los cincuenta
harmónicos de un espectrograma natural de la misma dimensión. Dice Delattre: "Lors qu'un s2ectrogramme passe, a une vitesse constante donnée sous
les rayons de lumiere, tus les tons purs qui correspondent aux forma~ts se
mett_ent a jo_uer. Chaque, forman~ fait jouer, en moyenne, trois tons purs
contigus celui du centre etant typiquement plus intense que les deux autres.
Sauf tout au bas de l'échalle des fréquences, ou los intervalles sont grands
u~ formant de _trois tons contigus, joué seul, forme pour l'oreille une violent~
dis~nance; Ma1s deux formants, done six tons en deuz groupes de trois tons
contigus,_ s ente~~ant comme une belle voyelle -et non plus comme une dis~onance-a condition seulement que les fréquences des formants correspondent
a celles de voyelles connues du sujet entendant".1 2
En el sintetizador SP se pueden hacer pasar espectrogramas realizados a
mano, es decir artificiales. Estos espectrogramas se pintan con pincel, teniendo ~n cuen~ que para cada harmónico debe corresponder una línea en eJ
sentido del tiempo. La frecuencia será tanto más alta cuanto la línea sea más
elevada. La duración más grande, cuanto la línea sea más larga ( a razón de
7,2 pulgadas por segundo). Y, por último, la intensidad será más fuerte en
la medida en que la línea sea más larga o más reflejante (longitud máxima:
1/ 10 de pulgada por harmónico) .
En la práctica se pinta de un solo trazo lo que cubriría un canal enteramente y la mitad de los dos canales contiguos al primero. Toda línea unida
produce so~id?s periódicos. Para producir sonidos no periódicos debe puntearse lo mas megularmente que sea posible. Los ruidos de fricción producidos de esta manera, tales como podrían ser una "s" 0 una "f', son menos
naturales que los sonidos de una vocal, pero sin embargo son satisfactorios.
~os ruidos de explosión, como lo podrían ser una "p" 0 una "t", se caracter~an con ras_gos breves, más o menos verticales, con una longitud de frecuencia de aproximadamente 600 cps (cinco canales contiguos) siendo los mismos
muy satisfactorios. En cambio, las variaciones de frecuencia de un tono Ja11

DELATTRE, PIERRE,

Studies in French and Comparative Phonetics. Edit. Mouton

and Co. The Hague, 1966, p. 254.
" DELATTRE, PIERRE, op. cit., p. 254

149

�ríngeo, son imposibles de imitar por el sintetizador SP ya que las fundamentales están fijas a 120 cps.1 3 En resumen, si se puede admitir, dice Delattre,
que la palabra sea inteligible sin entonación, el sintetizador SP tiene un
gran mérito.
El sintetizador SV, de los mismos Laboratorios Haskins, está más perfeccionado que el anterior. Pero este perfeccionamiento sólo es en un sentido,
pues es menos flexible que el sintetizador SP.
La diferencia esencial del sintetizador SV con el SP, es que con el primero
basta la pintura de una sola línea para producir automáticamente un formante completo de intensidad variable según la longitud de la línea. Esto
hace que en última instancia los formantes sean más próximos a los formantes
de la palabra natural tanto en el amortizamiento de las ondas, como en la
relación de fase de los diversos harmónicos que entran dentro de un formante.
Sin embargo, dice Delattre: "Les formants de SV apportent done une amélioration du Eoint du vue du 'naturel'. D'autre part, ils enlevant un peu de
flex.ibilité puisqu'on ne peut plus controler les harmoniques individuellement,
come sur SP" .14
Por otra parte, SV produce un verdadero ruido. El mismo trazo de pintura
puede ser entendido como un formante de sonido periódico o como formante
de sonido turbulento. Con el sintetizador SV se puede variar la frecuencia
fundamental, haciendo con esto posible el estudio de la entonación y el

Acústica. Cada uno de ellos supone un avance con respecto a los otros y sin
embargo, en alguna medida, el adelanto supone a la vez limitaciones.
'
El sintetizador "Pat" de la Universidad de Edim burgo:

~l sintetizador PAT de los laboratorios de fonética de la Universidad de
Edimburgo, produce c~atro formantes ( automáticos en la misma medida en
que
los·dproducen
H askºms) ,
¡
. , . los smtetizadores SV y SO de los Laborator·o
1 s
os so~ os penodicos y los sonidos turbulentos así como los cambios de frec~enc_1a en sus harmónicos. para ~ar la entonación. En términos generales el
smtet~zador PAT es del mismo tipo que los sintetizadores SP, SV y SO de
Haskins: pero menos flexible que ellos en el sentido de que no puede manipular aisladamente las ~ar~ables acústicas de la palabra, sea por los botones
d~ contr~}, sea por los disenos en perfil sobre la placa de proyección. Delattre
afirma: De plus PAT ressemble a SP et SV en ce qu'il suit les changements
des fo~ants dans le temps, et produit done de~ phrases; les Analogues ne
prodmsent
des sons isolés soutenus".17 Elizabeth T . u n d a¡¡, d e ¡a
u · "d encore que
.
~ivers1 ad de Edimburgo dice: " ... this a resonance analogue synthesizer
w1th the following parameters:
Larynx Frequency
Larynx Amplitude
Frequency of Formant 1
Frequency of Formant 2
Frequency of Formant 3
Amplitude of a 'hiss' with a single peak
Centre frequency of this peak
Amplitude of a 'hiss' with formant structure".1 ª

15

acento.
El sintetizador SO, por último, es en cambio de un tipo totalmente diverso
a los dos anteriores. Este último aparato de los Laboratorios Haskins ha sido
construido fundamentalmente para estudiar las transiciones. Este sintetizador
se controla por una serie de botones de regulación que permiten construir una
sílaba con entonación.
Con el sintetizador SO se puede controlar la frecuencia y tiempos de tres
formantes automáticos ( tal y como se puede hacer con el sintetizador SV,
pero con la enorme ventaja en este de que son más naturales) los cuales pueden ser periódicos o no. Se puede, también, controlar la velocidad de los cambios en las curvas de transición y las intensidades de cada uno de los formantes, separadamente, así como la duración de cada segmento de sonido. Dice
Delattre: "Quand tous les boutons de réglage sont au point désiré, on dé16
clanche la production sonore de la syllabe entiere".
Analizados pues, en general, los sintetizadores de los Laboratorios Haskins,
nos dan una idea de su uso y proyección en la experimentación de Fonética
Cfr. DELATTRE, PIERRE, op. cit., p. 254.
,. DELATTRE, PIERRE, op. cit., pp. 254, 255.
u lbidem. Cfr.
11 DELATTRE, PIERRE, op. cit., p. 255.

11

Los sintetizadores de lenguaje del Royal Jnstitute of T echnology
de Estocolmo:

Los dos sintetizadores del R.I.T. de Estocolmo, OVE J y OVE II, pertene~en a lo que Gunnar Fant llama "Formant Circuit Synthesizers". El sintetizador OVE I pertenece a este tipo de aparatos en los cuales se comprende un cierto número de circuitos de formantes uno para cada formante que
17

DELATTRE, PIERRE, op. cit., p. 255.
ª ULDALL, ELIZABETH, "The synthesis of sorne Sounds made on other than Pulmonic
Air-Stream Mechanisms", Phonetica, XIII, p. 105 ( 1965) .
1

151
150

�va a ser representado. Los circuitos de formantes, dice Fant, pueden estar
dispuestos en serie, tal y como se ha hecho en OVE y en otros sintetizadores
(p. ej. DOVO) , o bien en paralelo, como se ha hecho en algunas máquinas
inglesas. Este último sistema es más flexible cuando vocales y consonantes tienen que ser producidos con un mínimo de circuitos, pero tiene la desventaja
19

de no dar naturalidad.

En el sintetizador OVE I, que como hemos visto pertenece a los aparatos
cuyos circuitos se encuentran en serie, las frecuencias de formantes, la frecuencia de la voz fundamental y el inicio de la voz, son controlados manualmente. Esto se puede ver en la gráfica simplificada del aparato:

~\~
1

o

1

'

1

'

'
1

1

..,

rRECUENCIA

1

AMPLlrlCADOR

aque~las que contienen las consonantes /w, v, j, r, 1/. Se subraya que la lengua mglesa p~ede ser muy bien simulada con este aparato, al grado de que
no es necesario, para reconocer muchas de las frases inglesas que el oyente
tenga especiales condiciones.
'
En resumen, han sido tan buenas las condiciones que ofrece el sintetizador
&lt;?VE I que ,p.uede utilizarse para estandarizar las cualidades vocálicas y los
s1mbolos fonet1cos. Aparte del uso que de él se puede hacer como instrumento
de demostración en las clases de fonética.
El sintetizador OVE II es más complicado. Se controla con base a un
genera~or_fotoeléctrico que convierte las curvas previamente dibujadas tanto
de vanac1ones temporales de frecuencias de formantes, el tono fundamental
Y el carácter originario así como la intensidad en instrucciones continuas a
las -~nidades parti_cu!ares de la máquina parlante. Se puede decir que su operac1on es muy s1m1lar al sintetizador inglés diseñado por Lawrence.21 El
esquema simplificado de OVE II puede damos una idea general de su construcción y avance con respecto a OVE I.

r uENT! IL!CTRICA
DE LA VOZ

.~. . ,

1

PUENTE DE ENCENDIDO

!.,. ___ _

!1

FUENTE DE RUIDO

~
1
~

'
PUENTE DE ENCENDIDO

I

FANT, GuNNAR, "Modero Instruments and Methods for Acoustic Studies of
10
Speech", Acta Polytechnica Scandinavica. Ph 1 (246/1958 ) , Oslo Univ. Press. Oslo,

1958 ( passim).

° FANT,

2

GuNNAR,

. .·

Gz - - -

,~•

1

ki

k,

I ESPECTRO Of. CONSONANTES FRICATIVAS

., FRECUENCIA

Filtr~ ~ Consonar"ltff

k,

kz

I

J

1

APAGADO

El desplazamiento angular de las dos varillas, cada una de las cuales está
conectada a un potenciómetro, determina el tono de frecuencia de Fl y
F2. Dice Fant: "The position within the plane of the manocuvre board where
the two rods meet in a joint constitutes a reference for the calibration. 1'he
fundamental pich Fo as well as the on-off switching of the voice source and
these two formant frequencies are all varied by means of a single one-hand
control. F3 can be controled separately, and a special press button pitch box
can be used for the Fo-control to give a stepwise variation of the pitch as in
song" ,2º Afirma Fant que el aparato ha sido especialmente construido para
demostrar la dependencia del color vocálico con las frecuencias de los formantes. Tanto las frases breves como los diptongos son fáciles de realizar en
este sintetizador. Dentro de las frases breves, nuestro autor hace hincapié en

Futntetlle.dervldo

r--

CONTROL MANUAL

f,

ESPECTRO DE VOCALES

""

- - - - - - - - - - _ _ _ _ _1

Y

(,

•

' APAGADO 0E LA

1

LINEAS Of CONTROL

J

-- -,-- - - -- - -- ~ - - ~ - - _J

PorÓmetros

1

;i:~:~

PUENTE DE ENCENDIDO

1

~ZL~L-

G•

FJ

Fe,

fu.nt• ,1,·c,rico de vor

Filtro d1 Voc;oltt

. El si~tetizador OVE II se ha construido para investigar la importancia
diferencial de las grandes variables del habla. Es decir, no sólo distinciones
de carácter fonemática, sino problemas de los correlatos acústicos de la naturaleza del habla. Sin embargo, como dice Gunnar Fant: "The machine
will not be used for any larger project of this type before it has been developed further. A more stable function generator is also needed".22
11

Cfr.

22

FANT, GUNNAR,

FANT, GuNNAR,

op. cit., pp. 73-74.

op. cit., p. 74.

op. cit., pp. 72-73.

153
152

�El sintetizador LEA:

Este aparato sintetizador, descrito por Gunnar Fant en su artículo "Modern
Instruments and Methods for Acoustic Studies of Speech", es un poco diferente a los otros modelos mencionados anteriormente. Pertenece a la clasificación de "Configurative Analogs". La fuente eléctrica simula, en este sintetizador la función de las cuerdas vocales. Los resultados a los que lleva son
'
muy similares
a los logrados por OVE I y OVE 11. El aparato está compuesto por un gran número de bobinas y condensadores que están relacionados a la cámara de aire cercana al tracto vocálico. Tiene cuarenta y cinco
secciones de filtrado, cada una de las cuales está compuesta por bobinas y
condensadores de eliminación. Cada una de estas secciones representa 0.5
cm. del corte perpendicular de las cavidades en dirección a donde el aire
sale. Cada uno de estos cortes, en su área de cruce secciona!, describe las
23
variaciones del área respectiva desde las cuerdas vocales hasta los labios.
Es un hecho muy significativo que todas las investigaciones sobre las relaciones entre la articulación y los patrones de formantes que han realizado
Stevens y House se han basado en cálculos auxiliados por este aparato. Es
pues muy importante para entender el mecanismo de la lengua, especialmente
en las relaciones de formante-cavidad. Y aunque es evidente que los cálculos
se podrían hacer sin el auxilio del aparato, éste facilita y elimina la pérdida
de tiempo en esa labor.
El sintetizador "DANA" DEL M.I.T.
controlado por el computador TX-O

Una de las últimas experiencias en el campo de los sintetizadores ha sido
la realizada por Stevens, Dennis y sus colegas del M.I.T. Estos investigadores
han adicionado a un sintetizador de analogía nasal un equipo de conversión
de digital a análogo que permite controlar el aparato con un computador
TX-O. Dice Franklin S. Cooper en su artículo "Instrumental Methods for
Research in Phonetics" : "This step was aimed at the greatly increased flexibility of control by computer as compared with that provided by the original
circuitry". 24
En resumen, podemos ver cómo se han desarrollado diferentes tipos de
op. cit. (passim) . Cfr.
" CooPER, FRANKLIN S., "Instrumental Methods for Research in Phonetics", Proceedings of the Fifth lnternational Congress of Phonetic Sciences. Edit. S. Karger.
Basel, Switzerland, 1965, p. 152.
,. FANT, GuNNAR,

154

sintetizadores, cada uno de los cuales, no sólo representa un avance con respecto a los demás, sino que, cada uno de ellos, en lo particular, tienden a
investigar un determinado aspecto del lenguaje del hombre. En el Congreso
de Helsinki se discutió muy ampliamente sobre esta problemática y se puso
un especial énfasis en la efectividad con que la síntesis pudiera ser controlada.
Lo que se buscaría, en todo caso, sería la simElicidad mecánica que los aparatos pudieran ofrecer. Pero aparte de ello, un mayor realismo en la imitación de la voz humana. Todas las investigaciones que en este orden se han
venido haciendo tienden, ciertamente, hacia esa finalidad última: Simplicidad y Realismo.
Una seguridad que tenemos es que, gracias a los grandes pasos que continuamente se dan en la ciencia moderna, pronto se podrá contar con aparatos más perfectos que coadyuven a la labor de investigación en este campo,
prácticamente virgen, de la Fonética Acústica.
DE LA SÍNTESIS DEL LENGUAJE

En los diversos caminos que se han emprendido en la investigación de Fonética Acústica con los Sintetizadores de Lenguaje, se ha calado fundamentalmente en los principios de perceptibilidad de la lengua. Pero al lado de
esta labor, se han venido estableciendo reglas mínimas para la síntesis. Reglas
que en última instancia pretenden dar una metodología de trabajo. Concretamente nos vamos a referir a la serie de normas que establecen Liberman,
Ingemann, Lisker, Delattre y Cooper, en un trabajo, recogido en Readings
in Acoustic Phonetics, de Ilse Lahiste.
Los autores, antes mencionados, revisan los siguientes pasos de síntesis:
a) .
b).
c).
d) .
e).

Síntesis de Elementos Pre-Grabados.
Síntesis a través de Reglas Fonémicas.
Síntesis por Reglas Sub-Fonémicas.
Reglas adicionales para la Posición.
Reglas para el acento y silabación.

A través de todos estos pasos se van destacando determinados elementos
que deben ser reconocidos como reglas de ese método propuesto. Analicemos
cada uno de estos pasos propuestos por separado.

A) . Síntesis de elementos pre-grabados:
Dicen Liberman y los otros autores: "In this system the incoming phonemes

155

�simply Key the prerecorded sounds. If we instrument such ~ arra~g~me~t,
we will almost surely fund it quite unsatisfactory. Of ali the vanous difficulties
that one will ultimately experience with this system, the most inmediately
obvious will be a noticeable bumpines and roughness in the output. One
thinks, then, of setting up various smoothing operations, and, indeed, it is
surely possible to improve the output by such means. But no amoun~ _of
smoothing will solve what is here a very fundamental, and, by now, familiar
problem. One has only to look at spectrograms to see that speech_ tends to
vary more or less continuosly over stretches of greater than phonem1c lenght.
The patterns rarely break at what might be con~id~re? to be phoneme
boundaries and those who have tried to fined acoust1c linnts of the phoneme
have coro; to know this as the problem of segmentation. Now none of this
should be taken to deny the existence of the phoneme, either as a convenient
linguistic abstraction or as a perceptual unit". 2 5 Todo lo anterior no quiere
indicar otra cosa que, perceptual y lingüísticamente hablando, los fonemas
discretos están siempre combinados y, también, en muchos casos encadenados
en unidades que son más que un fonema en longitud. Esta, creemos, sea la
dificultad que nuestros autores encuentran cuando se trata de tomar o aislar
un fonema de la cinta grabada.
Se señala de que si, sin embargo, se trata de producir lenguaje de fonemas
pre-grabados se pueden tomar dos vías (las cuales, señalan nuestros autores,
son indeseables): Una de estas vías es emplear diferentes grabaciones, o
variantes alof6nicas, de la mayor parte de los fonemas en la mayor parte de
las combinaciones en que éstos participen. Esto, obviamente, requiere de un
inventario fabuloso de elementos pre-grabados. Ahora bien, el número de
elementos se puede reducir creando clases de variantes en donde cada una
de las clases esté representada por una sola y típica forma. Sin embargo esta
reducci6n en el número de variantes s6lo se puede hacer comprometiendo
muy severamente el punto de partida de la investigación. Otra vía o alternativa es tratar de grabar, o restablecer, los sonidos del lenguaje en una forma
muy breve como, por ejemplo, en una rápida recitación del alfabeto. Sin
embargo hay una dificultad y es que "the phone~es have be~ome a kind ~f
'spelling bee'. Nor is this difficulty avoidable: a shift from spell~g to phonetic
pronunciation only shortens and c~ntralizes. the _vowel that cl~gs to almost
every consonant; indeed, it is difficult to imagme how a vo1ced _stop, far
example, could possibly be produced or heard without sorne vowel-hke sound
u LAHISTE, ILsE,

Readings in Acoustic Phonetics. The M.I.T. press. M.I.T., Cam-

bridge, Mass., 1967, p. 334.

156

preceding or followingit". 26 Esta alternativa pues, pone en violencia el proceso de la lengua.
Todo lo anterior no quiere decir que no se pueda trabajar en la síntesis con
elementos pre-grabados. Los trabajos de Petersen, Wang y Sievertsen, en relaci6n a la síntesis con elementos discretos, se ha realizado con base a lo que
ellos han llamado "diadas", las cuales no son otra cosa que "partes de dos
fanos con su influencia mutua en la mitad del segmento". Estos autores estiman que se necesitarían ocho mil diadas para producir un idiolecto.27

B). Síntesis a través de reglas fonémicas:
A pesar de que es muy difícil producir lenguaje de segmentos fonémicos
pre-grabados, sin embargo es posible, en cambio, generar lenguaje a partir
de instrucciones fonémicas discretas. En otras palabras, las reglas para la
síntesis pueden ser escritas cuando se es posible ir de unidades fonémicas al
lenguaje y luego reducir, por un largo factor, el total de reglas que se necesitan. Esto se hace posible tomando en consideraci6n lo que se sabe acerca
de los principios de percepci6n del lenguaje.

.. ,ooo
., 4000
u

z

- 2000

t;
~

~

1000
100

.I
_r

: o---------------~
ba
wa

Patrón espectrográfico pintado a mano que ilustra algunos principios de la
consonante oclusiva /b/ y de la semivocal /w/.

La figura anterior nos ilustra, dicen los autores de este importante artículo,
algunos de los principios y nos apunta una de las razones por las cuales es
muy difícil cortar y ensamblar segmentos fonémicos.
Al investigar con patrones como el anteriormente citado se puede ver que
un principio primario para la percepci6n de esta consonante o de otras es
un rápido cambio o desviaci6n en la frecuencia de los formantes y que se

'" LAHISTE, ILSE,

"' Cfr.

op. cit., p. 334.
op. cit., p. 334.

LAHISTE, ILSE,

157

�puede ver a la izquierda de cada patrón. Esta desviación se lla~a ~ransición
(nombre, por cierto infortunado porque da la idea de un mero mc1dent_e.:n
el proceso de formación de fonema a fonema) . Sin embargo esta trans1c1on
es uno de los P.rincipios fundamentales en la percepción de las consonantes.
Dicen nuestros -autores: "For the consonant phonemes of Fig. 1, and for
others too, it is unqualifiedly true that there is no. position in the pattern
that will be perceived as the intended consonant, or, mdeed, asan~ consonant
when it is in steady state. Sounding the initial steady-state portion of
will cause the listener to hear the vowel / u / . Every point of the trans1~on
leading into the steady-state vowel will, if prolonged, pro~uce a ;owel-like
sound. The listener will perceive /w / only if he is given 1~ormat1on ab:::
where the formant begins, where it ends, and h~w . long it .tak:s to m
from the one frequency to the other. Normally, this mformation is conveyed
continuosly by the transitions. It is always possible, of course, to degra~e. the
atterns to somo degree, as for example by erasing parts of the trans1t1ons,
P
· d" .2s
without uttery destroying the phoneme as perce1ve

/:1 /

Para lJeaar a las reglas fonémicas para la generación de sílabas como las
que apare~en en la figura anterior, se tiene que empezar por tomar e;1 _cuenta
que todas las transiciones para dar consonantes tienen u~a caractenstica común. Esta se :p_uede ver muy claramente en la siguiente figura:

,,--

,,..

,-.100 lilS!C:-1

... ¡
~,-..~ ,.. ;
!
,
'f ,-.-'~
, -,,,,,......
_._,-'

claro que las transiciones han sido originadas aproximadamente en un mismo
lugar. Dicho lugar se le ha llamado "Locus".
A través del "locus" se puede definir lo característico y fundamental de
cada una de las consonantes. De esta manera, conociendo los "loci" de primero, segundo y tercer formantes de cada una de las consonantes se tiene la
llave que da libre acceso a la sílaba y hace posible escribir las reglas del nivel
fonemático. Dicen nuestros autores: "For example, we may say of /d/ that
its second formant should start at about 1800 cps and proceed then at a certain
rate to the steady-state leve! appropriate for the second formant of the following
vowel. If, alternatively, we want to synthesize a syllabe consisting of /b/ plus
vowel, we see from the patterns in the top row of the figure that we should
start the second formant at about 700 cps and P.roceed to the vowel leve! from
there. In fact, the situation is somewhat more complicated than this severa!
ways. For example, the stops must not actually start at the loci-rather, they
should only 'point' to them. In the patterns of the figure the dashed lines
represent non explicit portions of the complete transition specified by the
locus hypothesis". 29 Se puede decir que la característica del "locus" es un
marcador para las oclusivas y para las nasales. Para las otras consonantes es
necesario añadir otros principios acústicos. Para terminar se afirma que la
información contextual "must be used in applying the rules for successive

b

phonemes, but only to the extent that one must know-as he must in any

¡:1=-:_.:~~¿-2,

case- the appropriate formant levels for the next phoneme so that the transitions

.....

º el, ~
de

r

,-,-,,-,_.
de

da

d;,

do

~

may be properly connected".30 Ante una situación como la anterior se puede
observar cómo, en principio, el número de reglas se aproxima al número de
fonemas.

du

Transición del segundo formante apropiado para /b/
y /d/ colocadas ante vocal.

Podemos observar que a pesar de que la extensión y dirección ~e las transiciones son diferentes para /d/ antes de vocales diferentes, es, sm embargo

a). Síntesis por reglas sub-fonémicas:
Sin embargo se puede buscar todavía una mayor economía en el número
de reglas. Esto se puede hacer mediante su establecimiento a través de una
dimensión sub-fonémica. La figura que sigue puede ilustrar esto:

"' LAHISTE, ILSE,
.. LAHISTE, ILSE,

158

op. cit., p. 336.

"' LAHISTE, ILSE,

op. cit., p. 336.
op. cit., p. 336.

159

�Tal como se puede ver, con este método el número de reglas es considerablemente reducido. Sin embargo, este ideal no puede ser absolutamente cumplido por las reglas adicionales de posición a las que se va a hacer alusión
ahora.

PLACE OF ARTICULATION
FAONT

MIOOlE

,-

"'-

BACK

\_

o). Reglas adicionales para la posición:

_,-;:- _,r;;:- _¡-;:..

f

=,-

ma

ta

'-- --

na
T I ME

"z

Ir.a

"'o:

--

.,.,__

p•

\_

--

►

"':,o

..

\_

~-

Patrón ilustrando algunos principios acústicos
para consonantes oclusivas y nasales.

En la figura se puede ver un espectrograma realizado a mano que produce
una aproximación entre las sílabas señaladas. Todos los sonidos que tienen la
misma transición en el segundo formante se agrupan en una misma columna.
Lo mismo sucede para aquellos sonidos que teniendo la misma manera de
articulación y la misma transición en el primer formante y, en algunos casos,
marcas adicionales como la nasalidad. Con esto es posible establecer una
regla para el lugar frontal de articulación, otra, para el lugar medio y, otra
más, para el lugar posterior de la articulación. Asimismo, una regla para las
oclusivas sonoras, otra para las sordas y una más para las nasales. En esta
forma se pueden obtener ¡:meve fonemas con sólo seis reglas.
Sin embargo "it should be noted here that when the rules are written at
subphonemic leve!, arrangements must be rnade for simultaneus (as well as
sequential) combination".31

01

' LAHISTE, lLSE,

160

op. cit., p. 337.

Se puede decir que una de las complicaciones con que se tropieza tanto el
método de reglas fonémicas como el de reglas sub-fonémicas es, en muchas
ocasiones, la especial provisión de variaciones posicionales.
Sin embargo, en muchos casos es posible producir patrones con posibilidad
de que sirvan, a partir de las mismas reglas básicas, para otras posiciones. Es
posible pues hacer reglas básicas para la dimensión fonérnica o sub-fonémica
y de alli derivar los patrones peculiares para cada una de las distintas posiciones. Como ejemplo, se podría tomar el de los patrones para la consonante
labial nasal /m/ en posición inicial, intervocálica y final. La siguiente figura
nos muestra, en espectrograma realizado a mano, las mencionadas posiciones.

3000
en 2400
a. iOOO
o 800
.5 500

~

/

- -

&gt;-

s::
CI)

:s
u

m

''-

~-~

r

u

r-

300MS~

~

a

,

a m a

,

a

-

m

...

CI)

r,..

Las reglas básicas de /m/ requieren un estado estable de formantes con
duración, intensidades y frecuencias específicas. Además se requiere que todo
formante adyacente tenga transiciones de duración especifica, que sea discontinuo en relación a los formantes nasales y que apunte a ciertas frecuencias en el "locus".
Se puede ver en la figura de arriba las diferencias entre los patrones de
inicial, intervocálica y final de /m/ que implica la presencia o ausencia de
transiciones en uno u otro lado de los formantes nasales.
Si se debe o no pintar la transición depende de si los formantes adyacentes
están especificados y depende, por supuesto, de las reglas apropiadas para los
vecinos inmediatos a /m/ en la secuencia de los fonemas insertos. En otras

161
Hll

�pala~ras, se puede decir que antes de tener una transición se necesitan dos
conuguos cuyas reglas nos digan acerca de su condición acústica.
En ciertos ca,s~s, sin embargo, no es posible derivar determinados patrones
de las reglas basicas y entonces, es necesario escribir enteramente una regla
nueva para estas. ocas~ones. Se puede encontrar que un patrón apropiado
pu~d~, ser producido simplemente por la cualificación o modificación de la
posicion a una regla básica.32

E). Reglas para el acento y silabación:
Qu~dan aún dos tipos de problemas que hay que tomar en consideración.
El primero de _ellos se refiere a los hechos prosódicos y en particular al
acento. ~a ~~~~d del lenguaje sintético es considerablemente mejor~da
tanto en mtehgibihdad como en naturalidad si se toman en consideración en
las reglas_ I_os dos grados de acentuación. Las diferencias acentuales se pueden espe_cificar por una o más cualidades acústicas tales como podrían ser la
frecuencia fundamental, la intensidad o la duración. Hay que considerar
por supuesto, que la frecuencia fundamental es la base para las variacione:
en entonación. Sin embargo hasta el presente sólo la duración se usa para
las reglas acentuales.
Para conseguir el gran logro de ajustar la duración vocálica a los dos gra~os acentuales, es necesario reducir la duración de algunas vocales, específicamente aquellas que se encuentran en sílaba medial inacentuada. Conforme a las reglas para sílaba acentuada, un simple patrón de consonantevocal-consonante, consiste por lo menos de una transición inicial un segmento de situación estable y una transición final. El segmento de situ'ación estable
tiene
. . unas. frecuencias de formante características de la vocal sola·, las transic10nes tienen duraciones y puntos de final fijados de acuerdo de lugar y
manera para las consonantes. Para convertir cualquier sílaba en una forma
apro2iada para una condición inacentuada, se debe omitir el segmento de
situación estáble. Esto significa que tanto el segundo como el tercer formantes son de hecho dibujados como líneas rectas que se conectan con las frecuencias del punto final dadas por las reglas de lugar para consonantes adyacentes. Es necesario que el segundo formante, por otra parte, pase a la región
de los 1000 a 2000 cps. Donde la regla de la línea recta puede violar esta
restricción -por ejemplo en el caso de vocal entre dos labiales el segundo
formante- el segundo formante debe curvarse para encontrarse arriba o
12

162

Cfr.

LAHISTE, lLSE,

op. cit., p. 337.

abajo dentro del rango de frecuencia requerido. La configuración del primer
formante dependerá de la situación de que sean o no sonoras las consonantes
adyacentes. Si son sonoras, el primer formante debe moverse de su posición
inicial a la frecuencia de 500 cps. para luego llegar a su frecuencia final; si
es sorda, debe permanecer en una frecuencia de condición estable de 500 cps.
La otra complicación de la que hablábamos no es tan frecuente y no
entraña una grave consecuencia, pero si reviste de cierto interés. Esta dificultad surge porque ocasionalmente hay una relación más bien compleja entre el fonema como unidad perceptual y el sonido que él representa. Por
ejemplo, en la figura de abajo:
3000
:

1800

'-\

\

\

-

100 MSEC

--- '-.; '--

o

Patrón ilustrando las transiciones del segundo formante
apropiadas para /g/ ante varias consonantes.
En ella se puede ver un simple locus para /g/ antes de vocales. Sin embargo, podemos ver que hay un gran salto a otro locus en un momento determinado. Esto hace decir que la relación entre articulación y fonema es más
cercana uno a uno que entre fonema y sonido. De aquí que se acentúe el
punto de vista de que siempre los fonemas están literalmente encadenados
en las sílabas al nivel acústico, y que en muchos casos la sílaba viene a ser,
en un sentido real, una unidad acústica irreductible.
Veamos por último un ejemplo, que nuestros autores dan, de la aplicación
de las reglas que arriba se sostienen. El término a analizar y sintetizar es
"LABS" que en secuencia fonemática sería /Laebz/. /1/: El primer fonema
pertenece a las consonantes resonantes /l, w, r, j/. La regla de la manera
de estas consonantes habla de tres formantes que deben ser mantenidos (con
intensidades específicas) en una frecuencia de locus por 30 msegs. La misma
regla especifica que los formantes adyacentes deben tener transiciones de 75
msegs., dibujados para ser continuados con las frecuencias del locus. También
se fija que el locus del primer formante debe estar a 360 cps. Por último,
fija que debe existir un sonido harmónico. La regla de lugar para /1/ especifica frecuencias de locus de 360, 1260 y 2880 cps.

JIE/

El siguiente fonema del contexto pertenece a las vocales largas. La
163

�regla de la manera de esta clase habla de tres formantes con la variedad
de harmónicos, teniendo una duración de 150 msegs. La regla de lugar para
/re/ fija frecuencias de formante a 750, 1650 y 2460 cps. y también especifica intensidades para los formantes.

SYNTHESIS BY RULES: ~bJ. (H)
/wrly/.
Ptriod1c .sound lbuztJ:
íormant inttnsifits
and duutions art
speci(1ed.

Rr101111,,tJ

/b/ : El siguiente fonema conecta su regla de manera al de las oclusivas
/b, d, g, pt, k/. La regla habla de un intervalo de silencio seguido de una
explosión y después especifica que los formantes adyacentes tienen un punto
de transición de 50 msegs. hacia las frecuencias del locus dadas por la regla
de lugar apropiada para esta particular oclusiva. La regla de manera fija,
también el locus del primer formante en la frecuencia de la barra de sonoridad. La regla de las labiales que sirve igualmente para /b, p, m, f, v /
especifica que las transiciones adyacentes de los segundo y tercer formantes
apunten a las frecuencias de 720 y 2100 cps. respectivamente. La regla de
sonoridad para oclusivas (aplicable igualmente para /b, d, g/) requiere que
el intervalo de silencio tenga una duración de 70 msegs., y que este intervalo

~

i

i
:?

·¡:;

·¡;

&gt;

FI locus is high .
Formanu have expticir
loci

ltd

111
Fl and FJ loci att
spec1f1cd.

Fo,mants frequcncics

spc:ciíied.

IThC' vo1c'1ng iuln are onJy applitd to thos,, t&gt;honeme-s for

;~1c1~~~:~~~n~~~o~g~:~i.c1~ti~~~ ~~cy,::;;¡1bi;t~itdr

tht acousuc futures correlated with voicing ate spcciíiea
undcr Manner)

1

/z/ : Para el fonema final la regla de manera que es apropiada para las
fricativas /f, v, s, z et al/ habla de un intervalo de ruido de banda limitada. La regla para las fricativas establece que los formantes adyacentes
tengan transiciones de 50 msegs. apuntando hacia los loci virtuales dados
por la regla de lugar de esta particular fricativa. También, por la regla
de manera el locus del primer formante se encuentra a 240 cps. La regla de
las alveolares /z/ o /s/ especifica que el ruido (requerido por las fricativas)
un bajo corte de frecuencia a 3600 cps. y que las transiciones de los segundo
y tercer formantes apunten a una frecuencia de 1800 y 2700 cps. respectivamente. La regla de sonoridad establece que el ruido debe estar en baja
intensidad teniendo una duración de 100 msegs. y acompañado por la barra
Finalmente se aplica el modificador de posición para las sílabas inmediatamente antes del silencio o juntura el cual dobla la duración de la vocal
marcando una duración de 300 msegs. para /re/. Véase el cuadro de la

1

form1nt inrcnsidts
and dwations att

spec1fied.

esté cubierto por la barra de sonoridad.

de sonoridad.

Lop:ri~~ ~ot~~fz)~

4800

4200

StoPJ /pbrdk¡/
No ,:ound a&lt; formant
i. t.

l1ri14tiw

/(t,Nsz/31:

A(&gt;t'riocLc .,c,un lhissl:
u,rcnsity and band
width att specified

!r:¡t~~:_i.ts~

Bursc oí spc-ciíicd

~f3rtc-f~1~:,.b!;~i1fflu·

FI locus 1s low
fl and f } have virtual
loci

Ft locus 1s intf'rmt-dtatL
F2 and F.\ havt virtual
loci

L.4/,,a/J /i,bfvm/
FJ and f} loci art
spe&lt;ified
frc-quenc,ts o( buu
and hiu are- sptcií.ed

Alr11Lm /tdu/;
fl and B loci are
spc:cified.
Frequencies of buz.z.
and his~ are sp«ífied

V•iml /bdg/·
Voit'c bu

V ,ir,J lv&amp;,l/

Duu&lt;Í&lt;'n of "sdc-nce··

,s specifiC"d
FI onset is not detaytd

Vokt bar.
Durauon of hin is
sPf(ified.
fl onset 1s not dclayed.

Vowds in final syfüble:
Duruion is doubJe th:u
s~ci(1ed under Manner.

\T
1

..
...
.
.

...
.

f".

8. Table illusm.ting. the Julcs for
srnth~izing tht word

ie~~
~e:rtet~h~~~
from.
1

en

1800

0-i

o

z....

1200

página siguiente:

164

165

�Resumiendo lo anteriormente expuesto, podríamos decir que la aplicación
de las reglas establecidas por Liberman, Ingemann, Lisker, Delattre y Cooper,
permiten un método objetivo y científico de trabajo en la síntesis del lenguaje.

DE LOS RESULTADOS EN ALGUNOS EXPERIMENTOS
CON LA SÍNTESIS DEL LENGUAJE.

Entre las muy diversas experiencias que se han realizado con los sintetizadores del lenguaje, se ha llegado a establecer una corriente de estudios, en
su mayor parte comprobatorios, de diversos aspectos acústicos del habla. Los
sintetizadores han dado resultados muy importantes en el establecimiento de
determinados principios, aplicables ahora al estudio sistemático de la Fonética Acústica.
Nuestro propósito, al llegar a esta parte final de nuestro trabajo, es entrar
en algunas de estas múltiples experiencias, desarrolladas en los últimos años
y ver, dentro de ellas, cuáles han sido algunos de los resultados obtenidos
por este importante medio de experimentación.
Llama de inmediato nuestra atención el enorme caudal de experiencias, a
través de este medio, que ha realizado Pierre Delattre en el Laboratorio
Haskins de la ciudad de New York. Junto a su nombre hay que mencionar
las considerables aportaciones a este campo de los señores, Liberman, Gerstman, Cooper, Flanagan y Borst. Todos ellos también pertenecientes a ese
maravilloso equipo de trabajo del mencionado laboratorio.
Las experiencias realizadas giran alrededor de los siguientes temas: Consonantes ( Oclusivas orales y nasales, Fricativas, Africadas, Líquidas, Silábicas), Vocales (orales y nasales), Semivocales, Prosodia, Explosión, Transición, Locus, Tiempos de Frecuencia Principios acústicos como rasgos distintivos etc.
Aparte de todo lo anterior se dejan ver ya las direcciones futuras que seguirá la investigación con este medio.

Consonantes oclusivas orales (explosivas):

La experimentación con sintetizador de lenguaje realizada por Delattre sobre estas consonantes dá los siguientes resultados:
u

166

Cfr.

LAHISTE, lLsE,

op. cit., pp. 340-41.

1) Las oclusivas orales se distinguen sobre todo por su grado de interrupción del sonido bucal (tenue), por la brevedad del sonido turbulento intenso
(explosión) y por la rapidez de la transición que lleva hacia la vocal siguiente o que viene de la vocal precedente.s.
2) Las explosiones se han estudiado con la ayuda del sintetizador SP. La
experiencia se hace sobre oclusivas iniciales sordas. Las sílabas a identificar
están formadas por una explosión sintética seguida de una vocal sintética
con dos formantes derechos constituidos por tres harmónicos. Las explosiones
presentan la forma de óvalos verticales de 600 cps. y a 15 msegs. Teniendo
12 frecuencias diferentes que van de 360 a 4320 cps., éstas se combinan con
siete vocales cardinales [i e E a :&gt; o u] dando 84 sílabas sintéticas. Las sílabas se graban magnetofónicamente y se dan a identificar a 30 sujetos no
fonetistas los cuales las identifican como /p/, /t/ o /k/. Los resultados son
claros : Las explosiones altas en los 3000 cps. son identificadas como /t/; las
otras sobre los 3000 cps. como /k/ o /p / según estén situadas por arriba del
i,nicio de F2 (/k/) o en otra parte (/p/). Se revela que el efecto de la frecuencia de la explosión no es independiente de la vocal. Hay una excepción:
una misma explosión de una frecuencia de 1440 cps. es entendida como /p/
cuando está unida a /i/ y como /k/ cuando está unida a /a/. Por otra
parte las explosiones de frecuencias extremadamente diferentes se pueden
entender como la misma consonante. De una parte un sonido puede ser
identificado de dos maneras; de la otra, dos sonidos totalmente distintos se
pueden entender como una misma consonante. Surgen dos hipótesis: a) .-En
la palabra, la más pequeña unidad acústica es la sílaba. b) .-Si existe un invariante que permite distinguir un lugar de articulación consonántico de
otro, es más bien por el gesto articulatorio que por el rasgo acústico. Estas
hipótesis son confirmadas posteriormente.
Con respecto a consonantes oclusivas sonoras se estudió con 294 modelos
de sílaba sintética. Los resultados: Se trabajó con 7 curvas de transición de
F2 junto a 7 frecuencias de explosión. Se utilizaron también 35 combinaciones de 5 transiciones de F3. Aparte se dejó una transición fija para Fl.
De aqui se concluyó que las explosiones de alta frecuencia favorecen el reconocimiento de /d/ por parte de los sujetos no fonetistas. Las de baja frecuencia, salvo la más baja de las 7, favorece a /g/. Por último, la frecuencia
más baja que no favorece ni a /d/ ni a /g/, lo hace en cambio con /b/. Los
resultados obtenidos por la síntesis son "pour /t d/, les fréquences sont hautes;

.. Cfr. DELATTRE, PIERRE, Studies
and Co. The Hague, 1966, p. 256.

in

French and Comparative Phonetics. Ed. Mouton

167

�pour /p b/ elles sont basses; et pour /k g/, elles sont intermédiaires mais dans
une tres grande marge de fréquences parce qu'elles suivent les transitions de
F 2, qui varient d'environ 3000 cps. a 600 cps." 85
3) La transición de las oclusivas: Se conviene en llamar a las transiciones
correspondientes a los tres formantes : Tl, T2 y T3. Los índices que se obtienen ,
con Tl son de modo de articulación. Los índices de T2 y T3 son de lugar de
articulación. En Tl se da la distinción entre clases de consonantes y distinción
entre sordas y sonoras.86
Para Fl se observa que será más alta su frecuencia cuanto más abiertas sean
las vías bucales. De aquí que aplicado este concepto a las consonantes, se
puede decir que la consonante sonora y abierta implica una Tl que comien~e
en frecuencias altas. El estudio del locus de Fl muestra que dentro de el,
las variaciones de frecuencia de Fl derecho combinadas a F2 curvo, indica
que el punto de partida más bajo para Tl es el mejor para las explosivas '!
que, a medida que el punto se acopla en frecuencia, esto hace que se aproXIme a la percepción de las consonantes más abiertas: En el caso de las consonantes fricativas, el punto de partida de Tl es menos bajo que par~ las
explosivas. En cuanto a las líquidas y semivocales iniciales Tl_,debe parur_,de
más alto -400 cps. en su medio- para evitar toda percepc1on de oclus1on.
Se observa que la velocidad de transición y la duración de Tl contribuyen
a las distinciones de clase. Estos dos factores -velocidad y duración- variando a la vez para Tl y T2 permiten distinguir entre: vocales, semivocales
y explosivas sonoras. T2 : En una duración muy corta (o una velocidad muy
rápida), las T2 dan los mejores índices de distinción de los lugares de ~ticulación. La duración de T2 en las explosivas está entre los 50 msegs., sm
embargo tiende a ser más corta en las labiales y más larga en las dentales ante

4) Locus: el locus correlativo a cualquier lugar de articulación está determinado no por la extrapolación de curvas de T2, sino por la variación de
formantes derechos, evitando así el error que pudieran ocasionar las curvas.
Dice John M. Borst: "One of the rules which is most helpful in painting or
synthesizing speech is the concept of the locus; this gives a simple way to
account for the many different transitions shown in Fig. 8.

---==e--------------....

Fig. 8. Patrón espectrográfico simplificado
de las consonantes /b/, /d/ y /g/.

vocales posteriores.
Las dimensiones de T2 que contribuyen a la identificación del lugar de
articulación son: Su dirección, llamada positiva cuando es más alta que la
F2 de la vocal; y negativa, si ella es más baja que la de la vocal. b) .-La diferencia de frecuencia entre el momento de su inicio y el momento en que
alcanza a F2 de la vocal. "Cette dimension est généralement donnée, dans les
travaux de Haskins, par un multiple de 120 cps-ainsi une transition de 3
atteint une fréquence de 360 cps. en dessous du formant correspondant de

Thus for a d preceding any vowel, we can see from the Fig. 9 that the
second formant transition appears to have started from a virtual poin, or
locus, at about 1800 cps.; similarly, there is a locus for b and another for g.

la voyelle". 37
"

DELATTRE, PIERRE,

op. cit., p. 259.

• Cfr. !bid., p. 259.
"

168

DELATTRE, PIERRE;

op. cit., p. 261.

169

�/ s S/ presentan una fuerte intensidad y una extensión mediana; / O F /,
una intensidad menor y una extensión grande y /&lt;; X/ una intensidad media
y una extensión estrecha.
SILENT

F2:

~TER~ ...._-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_

\1:'❖'~
l~.....--====================

!{~:+,_:.._-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-_-

o
TIME

0.1
IN

0.2

d

2520 CPS
2400
2280
2160
2040
1920
1800
1680
1560
1440
1320
1200
1080
960
840
720
FI:
480 CPS

0.3

SECOND

FIG. 9 PATRON PARA ILUSTRAR EL PRINCIPIO DE LOGUS

Fig. 9. Patrón para ilustrar el principio de locus.

Una misma fricción, en la síntesis, ambigua a los 3500 cps. se entiende
como / s/ o /&lt;si según se una a la vocal por una T3 (positiva-dental) o
por una T2 (positiva-palatovelar).
En el interior de estas tres clases, las distinciones son simples: /s/ se distingue de / S/ principalmente por la frecuencia de la fricción (/s/ desciende
a 3500 cps., en tanto que /S/ a los 2000 cps. ;) /O/ se distingue de /f/
principalmente por las transiciones (/0 / tiene un locus dental, / f/ un locus
labial) ; /&lt;;/ se distingue de /X/ por su frecuencia de fricción y por las
transiciones.
La fricativa /h/ se caracterizaría por un breve sonido turbulento a la frecuencia de F2 de la vocal contigua.
"Les résultats confirment ce qui a été dit plus haut sur la distinction entre /s/ et /S/ par la différence de fréquence de la friction. lis apportent un
facteur nouveau: /f/ aurait fréquemment-mais pas toujours-une concentration
d'energie tres elevée, aux environs de 8000 cps. Ceci est a vérifier par le
premier synthétiseur qui atteindra cette fréquence". 40

Las africadas:
Moreover, the locus for d is valid for other dental sounds, such as t and
.
n, is approxrmately
correct f or s and z,, .as

Fricativas:
Las fricativas se distinguen de las africadas y explosivas por la duración
del ruido ( sonido turbulento) y por la rapidez por la cual la intensidad del
ruido crece.89
Las fricativas se pueden dividir en tres clases que se distin~en entr~ e~l~s
por la intensidad de la fricción, por la extensión de la frecuencia de la fncc1on
y por sus transiciones.
.. BoRST, JoHN M., "The use of Spectrograms fer Speech Analysis and Synthesis",
Journal of the Audio Engineering Society. Vol. 4, 1956, P· 18.
• DELATTRE, PIERRE, op. cit., p. 264. Cfr.

Se distinguen de las fricativas y explosivas en que la fricción tiene una
interrupción completa. "En gros, comparé au bruit des fricatives, le bruit
des affriquées est (a pres interruption) plus court en durée totale et plus
court en durée de croissance. Comparé aux explosives, le bruit des affriquées
est plus long en durée totale. Pour des valeurs moyennes de durée de croissance, on per&lt;:_;oit des fricatives sourdes quand le bruit total dure au moins
110 ms, des affriquées sourdes quand le bruit total dure au moins 50 ms,
et des explosives sourdes quand le bruit total dure au plus 30 ms" .41

Las oclusivas nasales:
Las oclusivas nasales se distinguen de las orales por: a) .-La forma de Tl
y por b ) .- Los formantes nasales de la tenue. "Le premier formant nasal, a

'°

DELATTRE, PIERRE,

u DELATTRE, PIERRE,

op. cit., pp. 264-265.
op. cit., p. 265.

171
170

�Prosodia:
240 cps., était seulement un peu plus faible que celui d'une voyelle normale
(environ 6 db de moins) et avait un puissant effet perceptuel de nasalisation.
11 apparait done que le mode nasal des consonnes dépend de la forme de Tl,
d'un formant de tenue dand les 250 cps., et des formes de T2 et T'3
semblables a celles des explosives de meme lieu d'articulation".42
En cuanto a su lugar de articulación se puede decir que su rol de transiciones, definido por el locus correlativo a los lugares de articulación es el
mismo que para las explosivas. Es importante el hecho de que el análisis
espectrográfico producido por un Análogo eléctrico de la boca, confirma la
importancia de F2 para distinguir /m/ de las otras dos nasales /n 1J / y
nos indica la posibilidad de distinguir /n/ de /11/ por un formante a los
3000 cps.

Consonantes líquidas y semivocales:
Las cuatro consonantes /wjrl/ tienen acústicamente algo en común "a).Pendant la tenue, un Fl de fréquence relativemente haute (pres de 400 cps.
de moyenne) . . . b).-Pendant la tenue, des formants supérieurs a Fl, d'intensité plus grande que ceux de la tenue nasale mais plus faibles que ceux des
voyelles. e) .-Des transitions en continuité avec les formants de tenue. d) .Un lenteur relative des transitions".'8
En cuanto a su lugar de articulación las cuatro consonantes se distinguen
las unas de las otras por la frecuencia de sus fo~ntes de tenue superiores
a Fl y las transiciones entre la tenue consonántica y la tenue de la vocal
contigua.

Los ~l;mentos prosódicos de la palabra tales como el acento, el ritmo y
ento~ac1on se han comenzado a estudiar por medio de la síntesis del lenguaje.
En dichos estudios resaltan los valores objetivos de la duración, cantidad y frecuencia pudiendo ser éstos de hechura independiente. Entre los resultados obtenidos en investigaciones realizadas sobre el acento inglés se ha observado que
más la duración que la intensidad, sin que se excluyan, contribuyen a la percepción del lugar del acento.

De los principios acústicos a los rasgos pertinentes:
Muy importante punto de vista tiene el trabajo de Pierre Delattre: "From
Acoustic Cues to Distinctive Features". En él se dan, en un sistema completo,
los principios acústicos que son necesarios y suficientes para sintetizar todas
las consonantes del francés. La manipulación experimental, en este orden,
de las variables controladas por medio del lenguaje sintético ha dado once
principios de lugar de articulación y 17 de modo de articulación. Estos
principios, los agrupa el autor en tres categorías de lugar y seis de modo de
articulación. Dice el autor: "The 11 place cues fall into three categories:
A) The direction of the second-formant transitions, as defined by an implicit
locus. B) The direction of the third-formant transitions, as defined by a
locus. C) The frequency of the turbulence (only for plosives and fricatives) ,
wheather it be a burst noise or a friction noise. In French the band-width
and the intensity of the turbulence are not relevant.
The 17 manner cues fall into six categories:
1) .-The shape and tempo of ali transitions.

2) .-The locus of the first-formant transition.

Las consonantes silábicas:
Apenas se empiezan a hacer estudios en este sentido. Dice Delattre: "Des
travaux en cours, par la synthese, étudient la réduction d'intensité de F2, et
la form implosive des transitions qui précedent, comme indices des modes
d'articulation qui distingueront entre les consonnes /1 r m n 1J / en position
syllabique et les voyelles qui ont leurs formants presque aux memes fréquences" _H

.. lbid., p. 266.
.. DELATTRE, PIERRE,
.. DELATTRE, PIERRE,

op. cit., p. 267 .
op. cit., pp. 267-268.

3) .-The presence of a high turbulence vs. the presence of a low link
(mutually exclusive).
4) .-The lenght of the turbulence, if any. ( This takes care of the conventional opposition: interrumped vs. not -interrupted) .
5) .-Continuity vs. discontinuity of the links (if any-).
6) .-The time and intensity factors, known as 'voicing'." 45

•• DELATTRE, PIERRE, "From Acoustic Cues to Distinctive Features", Phonetica, 18,
1968, p. 216.

173
172

�Asimismo se subraya que las consonantes francesas no se distinguen las
unas de las otras por menos de dos principios o por más de 11. La contribución perceptual de cada uno de los principios (los once de lugar y los 17
100-r-~~---,-----,----bt V I . Wt

de modo de articulación) se demuestran en el trabajo por el contraste de
parejas sintéticas de formas espectrográficas transformadas por un sintetizador
del tipo de "playback", siendo todos los principios neutralizados en cada

10

pareja contrastiva.

fl

1-

z
w
u

Los cambios de "tempo" de frecuencia como principios acústicos
para la distinci6n de sonidos del lenguaje
En un reporte aparecido en ]ournal of Experimental Psychology, Liberman,
Delattre, Gerstman y Cooper, realizan una serie de experiencias con lenguaje
sintético asilando una serie de principios acústicos para distinguir, mediante
ellos, los sonidos del lenguaje.

60

z 40

40

l&amp;I
A.

O)

las transiciones del primero y segundo formantes es suficiente para convertir

E/

60

o:

1-

El primer experimento consiste en determinar si el cambio de "tempo" en
las sílabas /b E/ y /g

10

(consonante oclusiva más vocal) en

/w E/

y

/j E/ (semivocal más vocal) y, en el extremo /u E/ e /i E/. Los resultados son los siguientes: las transiciones de primero y segundo formantes en
cambio de "tempo" son principios para distinguir entre consonante oclusiva

z
~ 20

20

o
o
::&gt;

.,
0-t-,-r-r-r"""T""--r--r-,r--r-.---.--1

o

30

60

90

TRANSITION

120

o-t--r--r-r-r--1---T--r-r-r........-..J
O

OURATION

30
IN

60

90

120

MSEC

y semivocal. El cambio ocurrió cuando la duración de la transición alcanzó
40 msegs., para b&gt;w. El cambio de g&gt;j en las vecindades de 50 a 60 msegs.

FJ segundo experimento consiste en encontrar cómo el escucha responde
a las variaciones en el "tempo" de las transiciones cuando hay otras vocales
que no sean /E/ en la segunda parte de la sílaba.

Distinción entre consonante oclusiva y semivocal como una función del
"temP.O" d e trans1oon.
. . ' El " tempo' ' está expresado en términos de duración.

El experimento se realizó sólo con la distinción entre la oclusiva /b/ y la
semivocal /w /. Los resultados fueron el "tempo" de la transición es suficiente para distinguir entre la oclusiva /b/ y la semivocal

/w/

en la gama

de variedad de vocales.49
La figura primera representa el resultado del primer experimento. La segunda, los resultados del segundo experimento.
... _Lm~iu:'ANN, ALVIN, Pn!RRE DELATTRE, et al. "Tempo of Frequency as a Cuc for
D1stmgwshing Classes of Speech Sounds", Journal of Experimental Psychology. Vol.
52, No. 2, August, 1956. Cfr. (passim) .

175
174

�b.

JUDGMENTS IN PER CE!l.'T

O••·•• •• •·••O 1

..... ---,

1-

z 80

"'u

•• ,

• ··· .••..•...• t

, •• e

•-------•
..,
__ ., __ ., _.., ac.

·,

-......

o:
~ 60

',.,

o
o- - -

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• -00

.....--··--·'

60

o---·-

•

•········O t
~

~

o

60

\,
\,... --:·

z

80

., 4
1-

z

"'2
C&gt;
g2
.,

\\

20

.01

80
TRANSITION

OURATION

IN

MSEC

Distinci6n entre /b/ y /w/ con varias vocales. La Duración está realizada
en escala logarítmica para hacer las curvas más directamente comparables
con las siguientes figuras.
100

Distinción entre /b/ y

/w/.

Ante nosotros pues tenemos una serie de experiencias con los diversos problemas y sus resultados.

80
1-

"'o..

Creemos que los sinteti2adores de lenguaje como la síntesis misma han de
seguir dando frutos y grandes enseñanzas para el desarrollo de la Fonética
Experimental. Los resultados y las soluciones propuestas hasta ahora, ya se
han incorporado en las más recientes investigaciones en el campo de la lingüís-

z 40

tica contemporánea.

z

"'u

6

o:

.,,
1-

z

"'2

20

C)

11adrid, Enero-Junio de 1971.

Q

..,::&gt;

.D

o

128
RATE OF SECOND- FORMANT

TRANSITION

IN

256

CPS/ MSEC

Distinción entre /b/ y /w/. Transición de segundo formante. La escala logarítmica sirve para igualar la distancia de la abcisa ocupada por la extensión
de la proporci6n de cada una de las vocales.
176

Transici6n del primer formante.

�BIBLIOGRAFÍA GENERAL
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178

INFLUENCIA MUSICAL EN LA POES1A DE
FEDERICO GARC1A LORCA
GuTIÉRREz M.L.E.

I.T.E.S.M.

UNA DE LAS MÁS COMUNES definiciones de la mus1ca es la de considerarla
como un lenguaje universal. Autores hay que la han llamado el lenguaje de
los dioses. Entre la música y la poesía han existido siempre relaciones muy
estrechas tanto que hay quienes han llegado a hermanarlas. Gerardo Diego,
el gran poeta español, se preguntaba: "¿ quién desoye la llamada de la poesía
y de su hermana la música?" Muchos han sentido este "vocare" y la han
estudiado como un lenguaje. Sin embargo pocos han podido conjugar las
dos vocaciones, la de músico y la de poeta. Una de estas personalidades singulares lo fue Federico García Lorca.
En una nota autobiográfica cuenta el poeta su incipiente amor por la música. A los siete años fue al colegio de los Escolapios donde comenzó su estudio. Después pasó a Granada en donde tomó lecciones con don Antonio Segura, un viejo compositor discípulo de Verdi. Hasta 1917 toda su vida gira
alrededor de la música. Cree que esa es su auténtica vocación. Da varios conciertos. Funda la Sociedad de Música de Cámara. Como su familia se opone
a que continúe sus estudios musicales en París, es entonces cuando se refugia
en el afán creacionista de la poesía.
Si hay un poeta en el que la música haya influído de una manera decisiva
este es García Lorca. Jorge Guillén decía que su amigo "Habría podido ser
un compositor si se lo hubiese propuesto. Se contentó con ser de verdad, un
apasionado muy competente. En música fue tal vez donde el gusto de Federico se refinó con más pureza. De su piano surgían la interpretación fiel o
estupendas imitaciones que implicaban conocimiento y crítica. A petición de
alguno, que proponía un nombre, tocaba trozos no recordados, sino inventados, con el inconfundible estilo del modelo. ¡ Qué inteligencia y qué gracia
una vez más! El Lorca músico se sitúa así, bromeando y estudiando, entre
179

�don Manuel de Falla, su dios más vecino, y Adolfo Salazar, de quien el poeta
siempre hablaba con admiraci6n" .1
Federico de Onís comentando las armonizaciones de Federico decía que
"acertaban a descubrir la armonía y el ritmo implícitos en la canci6n". De
hecho García Lorca recogió y armoniz6 de la musa popular: "Anda Jaleo",
"Los cuatro Muleros", "Las tres hojas", "El Café de Chinitas", "Los Pelegrinitos", "Romance de Don Boiso", "Los Reyes de la Baraja" y "La Tarara". Armoniz6 solamente las canciones populares: "Los Mozos de MonLeón"
del Cancionero Salmantino de Ledesma; "Las Morillas de Jaén" canción
popular del siglo XV, y "Sevillanas", "Naná de Sevilla", "Zorongo". Escribió
las canciones que están dentro del guión de sus dos obras de teatro: "Bodas
de Sangre" y "Mariana Pineda". Algunas de sus canciones alcanzaron gran
popularidad debida en gran parte a dos intérpretes maravillosas, la Argentinita
y su hermana Pilar. Colaboró íntimamente con la primera durante su estancia en Nueva York pensando en realizar una obra perfecta tanto en el
aspecto técnico como en el artístico.
Uno de los pasatiempos felices de aquella generación a la que perteneció
García Lorca y entre cuyos miembros se contaban, Gerardo Diego, Pedro Salinas, Jorge Guillén, Dámaso Alonso, Vicente Aleixandre, Rafael Alberti, Pepe
Bergamín y Melchor Fernández Almagro eran las reuniones en las que aunada
a la magia evocadora de la poesía surgían del piano del temperamental Federico, melodías gozosas. Rafael Alberti evocaba nostálgicamente aquellas
reuniones: "· Tardes y noches de primavera o comienzos del estío pasados
1
alrededor de un teclado, oyéndole subir de su río profundo toda la millonaria2
riqueza oculta, toda la voz diversa, honda, triste, ágil y alegre de España!"
Hemos mencionado en párrafos anteriores al músico Manuel de Falla por
quien García Lorca sentía una especie de veneración y devoción. En una de
sus charlas amables se expresa así del compositor: "Se lo he dicho a usted
otras veces ya. Falla es mi gran devoción de siempre, y no sé qué vibra mejor
en mí: mi admiración o mi cariño. Escúcheme usted. No ha muchos días
recibí a una señorita portorriqueña que quería llevarse bajo el brazo una
flamante interviú. Había apretado ya un par de cuartillas de una letra ágil,
pequeñita, cuando se me ocurrió nombrar a Manuel de Falla. Hizo un gesto
de extrañeza. Aunque no creí -¿cómo pensarlo, amigo mío?- que oyese
aquel nombre por vez primera, la miré estupefacto. Un segundo. Porque,
rápidamente, inquirió: '¿Falla?' Sin responder cogí las cuartillas y, lenta-

1

GARCÍA LoRCA, FEDERICO,

XLII.
• Ibidem, p. XLII.

180

Obras Completas. Ed. Aguilar. Madrid, 1969, PP· XL·

mente, las hice pedazos. Yo no podía, no quería decirle ya nada, absolutamente nada. Sin una sola palabra me fui al piano, que, abierto, parecía reír.
Y luego, ya en la puerta, sus ojos llenos de lágrimas me pidieron perdón. ¡ Ella
sabía ya quién era Falla! Yo no sé si la he perdonado".ª
Manuel de Falla amaba apasionadamente la música popular de España
así como el mismo García Lorca. La música fue el lazo firme de su amistad
con Falla. A pesar de la diferencia de edades, el poeta y el músico se comprendieron. Falla de carácter adusto, poco expansivo, Lorca lo contrario. En
esos años, alrededor de 1915, y al contacto con Falla, el poeta lleg6 a pensar
seriamente en dedicarse a la música. "Era tal el encaprichamiento de Federico, que durante una larga época soñó con la carrera musical, formando
proyectos de colaboración y de composición que jamás se resignaba a abandonar, por completo, pero que la vida en Madrid hacía demorar siempre".4
Pero a Lorca le estaba reservado un sitial señero en el Alcázar de la Poesía.
La publicación de su primer libro de poemas Impresiones y Paisajes en 1918
le une para siempre a las letras. No obstante esto, su amor por la música no
sufrirá mengua, seguirá latiendo y le llevará a organizar junto con el maestro Falla, un festival del Cante Jondo. Se celebró en la fiesta del Corpus de
1922, y dejó en el alma del poeta hondas repercusiones, que hicieron brotar
de su pluma el ciclo de poemas del Cante fondo y más tarde el Romancero
Gitano.
Varias veces disertará Lorca tomando como tema el de la música. Sus
conferencias versarán sobre los orígenes de la música andaluza. De dos de
ellas se conservan sus nombres "U na ciudad por su música de noviembre a
noviembre" y "Juego y teoría del duende"; y hasta anunció: "Además, mis
conferencias tendrán proyecciones e ilustraciones musicales y en algunas yo
cantaré. Sí. ¿Por qué no? También cantaré. Claro está que muy bajito, pero
cantaré, porque considero que soy el único que puede ilustrar, aunque lo
haga mal, mis comentarios sobre los orígenes de la música andaluza".~
Su producción poética seguirá aumentando a la par que sus actividades
musicales. Lorca unirá siempre estos dos polos del arte. "He estudiado --decía- durante diez años el folklore de mi país con sentido de poeta''. Este
es el Lorca músico y poeta. Y a la poesía trasplanta toda su alegre vitalidad
musical y en ella se conjugará su doble vocación.

• Ibidem, pp. 1724-1725.
• ScHONBEllO, JEAN Lou1s,

Federico Garcla Lorca. Cía. Gral. de Ediciones. M~-

xico, 1959, p. 35.
• GARCÍA LoRCA,

op. cit., p. 1731.

181

�De la influencia que la música ejerció sobre su obra poética puede palparse en sus Canciones, en los poemas del Cante fondo y en el Romancero
Gitano y aun en el Poeta en Nueva York, sobre el cual centraremos un pequeño análisis en párrafos posteriores.
Examinando los títulos de su producción poética hay cuatro que llevan
nombres relacionados con la música: Primeras Canciones ( 1922); Canciones
(1921-1924); El Poema del Cante fondo (1921) y Cantares Populares (sin
fecha).
Dentro de la vasta producción Garcilorquiana se cuentan 64 poemas cuyos títulos evocan modelos musicales. Tal parece que leemos un repertorio
musical: cuatro Cantos, un Concierto, un Son de negros; una Serenata; tres
Valses y una Variación; cinco Bailes y una Danza; siete Baladas; dos Preludios y dos Suites y 35 Canciones, amén de tres poemas en gallego: una
Cantiga, una "canzón" y una Danza.
Existe una estrecha vinculación entre la extensa variedad rítmica del Cante
Jondo con los poemas de Larca. De hecho en muchos de éstos se han aplicado esquemas rítmicos del Cante Jondo en sus categorías de Cante Grande,
Jondo y Chico, aunque con algunas variantes. Este aspecto ha sido estudiado
ya con gran detenimiento. Nos ha parecido interesante destacar en este estudio la influencia de la música en tres poemas del Poeta en Nueva York.
Aspecto que a nuestro entender es desconocido.
El libro de EOemas Poeta en Nueva York nace durante la estancia del
poeta en esa ciudad. El poeta llegó y se inscribió en la Universidad de Columbia. Tomó algunos cursos de inglés los cuales abandonó con la convicción
de su completa ineptitud para el idioma.
García Larca se encontró con una ciudad monstruosa en donde va a pasar
una etapa muy dolorosa de su vida. Larca derramará "el ídolo del surrealismo, en la colección que titula sin fantasía Poeta en Nueva York". 6 De este
poema surrealista brota una inconfundible fuente onírica. Corresponde a un
estado psicológico y represivo anímico. El poeta se lanzará al mundo de los
hombres y se encontrará entre las agrestes aristas de una inmensa babel de
hierro. Se sumergirá en una angustiosa maraña metafísica. Se desplegará ante
sus ojos toda la imponente sordidez de la gran urbe con sus barrios, calles y
cloacas, sus fábricas, comisarías, bares, prostíbulos, sus ruidos y sus gritos;
sus "mujeres vacías" y sus "niños de cera caliente" y la inmunda asquerosidad de una multitud "que vomita" y "que orina". Todos los poemas que
componen Poeta en Nueva York son simbólicos. Cada línea está pletórica
de significado. Sin embargo contrastando con las odas angustiosas Larca

• SCHONBERG,

182

escribe los "Valses hacia la Civilización" (parte IX). Estos dos poemas son
la antítesis de los 2rimeros. El Larca asqueado de la gran ciudad, con la
muerte en el alma, tiene una esperanza. Esos dos valses son renuevos llenos
de humor y alegría. Constituyen dos incomparables joyas líricas. En ellos
resurge el músico junto al poeta ya que con gran sentido artístico aplica los
esquemas rítmicos musicales a su poesía.
En el "Pequeño Vals Vienés" el ritmo ¾ del vals se escucha vibrante. La
métrica del verso apoya el ritmo ya que divide el verso en nueve sílabas:
"Este vals, este vals, este vals,
12 3
12 3
12 3
Como podemos observar, después de cada tres sílabas el verso presenta una
cesura marcada por una coma:
"Este vals, este vals, este vals".
Así tenemos repetidos tres veces, tres sílabas. Si aplicáramos este patrón
rítmico al Vals tendríamos tres compases de tres tiempos. A la forma de dividir el ritmo en la música se le llama compás. Por lo tanto tenemos tres
compases con tres tiempos cada uno (en música) ; o bien un verso de nueve
sílabas dividido en tres partes por la cesura (en 2oesía) . Pero no es ese todo
el parecido musical sino que va más allá. El ritmo musical armónico del vals
pide que la acentuación tónica caiga sobre el tiempo llamado "fuerte" o
sea para un compás de ¾ el primero; ya que si se cambiara al segundo
tiempo podría resultar otra forma musical parecida, la mazurka. Por consiguiente, la forma rítmica musical del vals sería:

1 2 3, 1 2 3, 1 2 3, 1 2 3,

con el acento fuerte en la primera nota. En "Pequeño Vals Vienés" nos
encontramos este patrón rítmico aplicado en cuatro versos del poema. Lo
que en la música a cada tiempo correspondería un sonido, en el verso comprenderá una silaba, así :
"Este vals, este vals, este vals".
123 123 123
de sí
de muerte y de cognac
1 23 1
2 3
1
2 3

op. cit., p. 230.

183

�que moja
1
2 3

el mar .
1 2 3

su cola en
1 2 3

Te quiero, te quiero, te quiero",
1 2 3 1 2 3 1 23

Tenemos en este ejemplo, transportado a la poesía el ritmo armónico del

Vals.
Otro punto de contacto con la música lo constituyen las repeticiones. En
el Vals muchas veces se repite el mismo patrón melódico que ahonda así
el ritmo. Tal es el caso por ejemplo, del ampliamente conocido "Vals Minuto" de Federico Chopin, cuyo primer patrón rítmico melódico se repite
siete veces con una ligerísima variación en el segundo compás. Estas repeticiones en el patrón melódico aplicadas a la poesía las podríamos llamar reiteraciones. En tal caso está:

idea incompleta, por no decir injusta. El poeta en Nueva York había recorrido Battery Place, Broadway y la playa siniestra de Coney Island; había visto
la ciudad desde el puente de Brooklyn, desde donde, según Paul Morand,
se la puede juzgar en quince segundos. Desde lo alto de la armadura alucinante, por encima del río cenagoso, Nueva York para Lorca seguía siendo
la capital de fango y de alambre, de suerte que del ídolo retiene únicamente
el aspecto mercantil estandarizado, de consorcio, inhumano, el culto del acero, del petróleo y del dólar" .7 Cuando Lorca llega a la Habana se siente libre de la amarga herencia de la gran ciudad. En la Habana el poeta podía
curarse, se encontraba en ella como en una nueva Andalucía, "que baila en
rueda o que se muerde la cola como una pescadilla, pero abierta al mundo
europeo".8
En "Son de Negros en Cuba" se refleja todo el interés que Lorca sentía
por la música Afrocubana. El ritmo del bongó apoyado con su tan-tan y las
síncopas nos entregan una poesía con un ritmo admirable:
"Cuando llegue la luna llena
Iré a Santiago de Cuba.
Iré a Santiago,
en un coche de agua negra,
Iré a Santiago.
Cantarán los techos de palmera,
Iré a Santiago.
Cuando la palma quiere ser cigüeña,
Iré a Santiago . .. "

"Este vals, este vals, este vals",
o: "Te quiero, te quiero, te quiero"
o: " ... te quiero, te quiero, amor mío".
En el "Vals en las Ramas" la cadencia se apoya también en la reiteración
aunque aquí no observó Lorca el patrón rítmico estricto:
"Cayó una hoja
y dos
y tres"

y la reiteración:
"porque cayó una hoja
y dos
y tres

(

... )

una a una
dos a dos
y tres a tres".

El uso del ritmo armónico lo volvemos a encontrar en otro poema de Poeta en Nueva York, intitulado "Son de Negros en Cuba" (parte X) Y que
es en su orden el antepenúltimo del libro. Este poema fue escrito cuando
Lorca se dirigió a la Habana Cuba, para sustentar unas conferencias invitado
por el Instituto Hispano-Cubano. "De los Estados Unidos se llevaba una

184

El sonido del bongó parece escucharse y la reiteración "Iré a Santiago"
que marca sus acentos tónicos en la segunda y la cuarta sílaba del verso, que
correspondería en música a los tiempos débiles en un compás de amalgama
5/4 le dan el característico ritmo sincopado de la música afrocubana.
En el poema se vuelca toda la nostalgia y la alegría de la raza negra que
Lorca supo recoger con singular maestría. Ya no es el canto triste y melancólico de los negros del Harlem, sino por el contrario la alegría del hombre
negro del trópico, en donde no faltan como dice Jean Louis Schonberg los
juegos eróticos bajo una nariz postiza surrealista. El sentimiento del amor
obscuro se enrosca en el poema como una serpiente.
No podemos dejar de mencionar la labor metafórica de Lorca, que en es-

' Ibidem, p. 96.
• lbidem, p. 97.

185

�tos poemas es incansable. Ejemplos de metáforas bien logradas encontramos
las siguientes: en "Pequeño Vals Vienés" con cierta alusión al tiempo y a la
hora: "Hay un fragmento de la mañana / en el museo de la escarcha"; invitando a reconocer los altísimos rascacielos o una noche de cielo estrellado:
"Hay un salón con mil ventanas"; al escuchar una melodía triste que hace
soñar a los jóvenes: "Hay una muerte para piano / que pinta de azul a los
muchachos"; y mientras se contemplan los pájaros: "Hay mendigos por los
tejados"; al oír el llanto de las jóvenes: "Hay frescas guirnaldas de llanto".
En el "Vals en las Ramas" se destacan las siguientes: al ver que la luna
se retrata en el río y su figura se descompone cuando la atraviesa un pescado: "Por la luna nadaba un pez"; al contemplar un pajarillo que se para
en un árbol: "Y el pino / buscaba la plumilla del trino"; y al piano se le
llama: "Oh duro marfil de carnes invisibles"; y a las calles vacías por la mañana: "Oh golfo sin hormigas del amanecer"; y cuando cesan las últimas
notas del piano: "para que los marfiles se duerman bien".
Unidos a las metáforas los símbolos afloran en la poesía Garcilorquiana.
En las comparaciones metafóricas predomina el tema de la naturaleza, pájaros, insectos, animales, que son recuerdos de la niñez del poeta y que en
Nueva York adquieren cierta nostalgia; pero en "Son de negros en Cuba"
las metáforas presentan un extraordinario valor simbólico, por ejemplo:

Metáforas
"en un coche de agua negra"
"con la rubia cabeza de Fonseca"

Símbolos

= pescado
= rojo-extremo-fuente seca,
estéril.
billetes de banco
- cintura
- infecundidad
armonía de las formas
ceniza de tabaco
- muerte

=

"mar de papel"
"ardientes lomos"
"gota de madera"
"arpa de troncos vivos".
"flor de tabaco"
"heridas"
Es García Lorca un poeta esencialmente difícil. Sus poesías llenas de imágenes hábilmente elaboradas son difíciles de interpretar debido a la oscuridad
de las mismas. Su gran musicalidad, marca indeleble del músico que alentaba en el poeta, y su belleza rítmica las hace atrayentes y subyugadoras.
Lorca regresó a España dejando en América toda su herencia surrealista. No
era un surrealismo auténtico el suyo. Fue sólo un simple escalón en el camino. Una estancia dolorosa. Un surtidor que se seca. Al contacto con su
patria, su musa volverá a surgir alegre, efusiva, espontánea y se desgranará
por toda España como un preludio en el silencioso misterio de la calma pre-

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1950.
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Ediciones. 1959.
'
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Madrid. Guadarrama, 1961.

cursora de la tormenta.

187
186

�LA COBARD1A DE FALSTAFF
ELISABETH K. DE HINOJOSA. M.L.I.
LA FALTA DE HONOR y cobardía de Falstaff es uno de los temas principales
de Shakespeare, en la obra Enrique IV ( 1) aunque también encontramos algunos ejemplos en Enrique IV (2). Asimismo se pueden observar en ocasiones,
ciertos aspectos de las condiciones de los soldados en la época isabelina. Shakespeare muestra al mismo tiempo a un Falstaff disoluto, por ejemplo en la
escena con la ramera y sus compinches en la taberna. La discusión acerca de
la cobardía de Falstaff se remonta hasta el siglo XVIII. En un ensayo de
Maurice Morgann: Essay on the Dramatic Character of Sir John (1777) el
autor defiende el valor de Falstaff:
Es un personaje creado por Shakespeare totalmente de incongruencias: Un hombre al mismo tiempo viejo y joven, emprendedor y gordo,
inocentón e ingenioso, inofensivo y malvado, débil en principio y resuelto por constitución, cobarde en apariencia y valiente en realidad;
un bribón sin malicia, un mentiroso sin falsedad; un caballero, un señor,
y un soldado, sin dignidad, decencia u honor.1

Kittredge agrega:
Pero como quiera que tratemos de excusar la conducta de Falstaff
en Shrewsbury, en donde se le utiliza para representar las absurdas
pretensiones de H otspur. S hakespeare ciertamente no sugiere que la
conducta de Falstaff pueda compararse al valor, y su actitud general
hacia la vida es la de que el honor no tiene significado.2

Tomado de un Poster del London Times.
Henry IV (1), Blaisdell Publishing Co., Waltham,
Mass., 1966, pp. XVI-XVII.
1

' GEORGE LYMANN K1TTREDGE,

189

�En lo que se refiere a valor y honor, Hotspur es lo contrario de Falstaff.
El valor del primero lo consideran los críticos simple temeridad y su honor
"estriba finalmente en la reputación más que en el verdadero mérito". Encontramos a Falstaff primero en la obra Enrique IV ( 1). A esta obra se hace
referencia en ocasiones como Falstaff, en otras como Hotspur. Su presencia
en la primera parte nos da a conocer aspectos de los bajos fondos y la prosa
que aquí usa Shakespeare, sirve de poderoso comentario a los puntos de vista
acerca de la guerra y el honor, en las escenas de mayor seriedad. Shakespeare
no estaba interesado en tomar partido y los críticos creen que cuando escribió
la obra patriótica Enrique V, hizo bien en eliminar a Falstaff. Se dice que
Shakespeare lo creó "con gran gusto". El personaje es prominente tanto en
Enrique IV (1) como en Enrique IV (2) y el obituario expresado por Mistress
Quickly en Enrique V es gracioso y patético. En Las Alegres Comadres de
Windsor, Falstaff es solamente un hombre enamorado, lisonjero y que trata
de agradar a las mujeres con muestras exageradas de cortesía y condescendencia.
Este personaje está lleno de paradojas. Aunque es viejo, siempre pretende
ser joven. Nunca pierde su presencia de ánimo; sin embargo también es un
cobarde. Siempre se arrepiente oralmente, pero nunca actúa conforme a ello.
Dicen los críticos:

... que es un caballero y que se codea con príncipes del reino, sin embargo es un trampista de profesión que vive a base de métodos poco escrupulosos. Está rodeado de hombres que sacrificarlan sus vidas por ambición u honor, pero él sólo cree en los buenos camaradas "el vino y azúcar". Es gordo y una panza gorda debería proverbialmente corresponder
a una mollera magra, sin embargo la agilidad de su mente y lengua compensa la pesadez de su cuerpo. Sus sentimientos son una sorpresa perpetua. Le es imposible hablar en clichés y en lemas como les es imposible
3
a sus compañeros hablar en otra forma que no sea esa.
Hay muchas opiniones y mucha crítica acerca de este personaje tan fascinante, exuberante, de buen carácter y siempre de buen humor, "rebosante
de alegría y compañerismo".

• RoBERT

A.

PRATT,

ed. et al. Masters of British Literature. Houghton, Mifflin, Co.

FUENTES DE FALSTAFP

Falsta~f, el cab~ero barrigón de las obras del Shakespeare es, como ya
hem~s visto,_ una figura muy compleja y fascinante; pero aunque es el personaJe más mteresante, no así el más heroico y se le considera históricamente
un intruso.
Algunos de los elementos que integran su creación, se distinguen fácilmente
pero no hay una fuente que pueda en realidad explicar el éxito de Shakespeare.
~no de tales elementos es la figura histórica de Sir John Oldcastle y el conJunto de leyendas surgieron en torno suyo en la época de Shakespeare. Sir
John nació en Herefordshire alrededor de 1378 y adquirió grandes posesiones
en Kent ~ través_ de _su matrimonio con la acaudalada Lady Bobham (Joan) .
Era un fiel parudano del rey Enrique IV y es posible que haya sido compañero del joven príncipe Enrique. De joven fue influído por las doctrinas
religiosas de John Wyclif y un poco más tarde se convirtió abiertamente en
lo.lardo. Debido a su posición económica era un prominente ciclefista y probablemente ayudó a muchos de los partidarios perseguidos durante el reinado de
Enrique IV. Enrique V llevó a cabo una campaña contra los herejes y Oldcastle fue de los primeros prisioneros, debido a su importancia en el movimiento.
En 1414 fue sentenciado a muerte si no se retractaba. No lo hizo y pudo
escapar a Gales antes de la ejecución. Desde ahí dirigió una insurrección en
contra del rey, pero no tuvo éxito. Estuvo comprometido en varias conspiraciones en contra de Enrique V hasta que fue capturado en las Marchas
Galesas en noviembre de 1417. Fue juzgado y sentenciado en diciembre de
1417 y colgado el mismo día por traidor y después quemado por hereje. Inmediatamente después de su muerte comenzó a correr la leyenda de que resurgiría de su tumba en el transcurso de tres días. Sir John Oldcastle no era
viejo; en la fecha de su muerte tenía sólo 39 años y no hay evidencia de
que fuese un hombre gordo. Los puritanos de la época de Shakespeare consideraban a Oldcastle un héroe ya que se identificaban con los primeros lolardos; William Tyndale y John Bale ya lo habían glorificado como mártir
en la lucha contra el papado. Otro de los elementos de Falstaff es la parodia
del héroe puritano.
Shakespeare cambió el nombre de Oldcastle por el de Falstaff cuando los
descendientes Sir William Brooke y su hermano Sir Henry Brooke, el undécimo Lord Coghan, manifestaron su disgusto por ese personaje. Shakespeare
derivó el nombre del histórico Sir John Fastolie, un caballero del siglo XV
al que ya había presentado como un cobarde, por abandonar a Lord Talbot
y desertar en la batalla de Patay, en la obra Enrique VI ( 1). Pero el personaje histórico Fasto!Ic no era en realidad un cobarde y fue exonerado de

Boston, 1958. Vol. I, pp. 264-265.

191

190

�toda culpa por la derrota de Talbot. En cuanto al nombre anterior de Falstaff,
Oldcastle, encontramos un juego de palabras en uno de los discursos del
Príncipe.

Como la miel de Hibla, mi viejo mozo del castillo. ( Acto I, ese. ii.
Enrique IV) ( 1) .

( My old lad of the castle - juego de palabras con Oldcastle, personaje
real de quien tomó el nombre Shakespeare). Uno de los burdeles principales de Southwark era conocido como el Castillo.
La asociación de Oldcastle con el Príncipe Enrique es incierta, pero aparece ya en The Famous Victories, una obra antigua y probablemente una
de las fuentes de Shakespeare.
Otro elemento imeortante y popular en la obra es el del Miles Gloriosus o
del soldado fanfarrón de las comedias de Plauto, aunque exagerado. Los críticos consideran a Pisto! un buen representante de este tipo de soldado. También aseguran que el parásito y primo de la comedia romana entran en la
constitución de Falstaff, quien también desempeña el papel de bufón privilegiado de la corte, que siempre es "un blanco cómico para su rey'' y cuya insolencia es tolerada por sus superiores.
Antes del siglo XVI el drama inglés tenía como asunto principal la salvación humana y por lo tanto era en gran parte religioso. Además predominaban
las moralidades y los intermedios morales. (Se compara a Falstaff con "Alboroto" [Riot] uno de los Et!rsonajes del intermedio moral Youth, presentado
en 1520). Falstaff también tiene las características del Vicio de las moralidades, ya que sus acciones correseonden a las de este personaje en muchos aspectos: roba, bromea, anda de taberna en taberna y demuestra gran destreza
para escapar de situaciones difíciles. El Vicio jugaba un papel importante en
la tradición dramática de esa época, porque era quien llevaba a los jóvenes
por el mal camino. En la obra Enrique IV ( 1) Falstaff desempeña este papel
tradicional, pero el Príncipe Enrique nunca es "engañado" por Falstaff y finalmente lo rechaza.4
También se le relaciona específicamente con la Gula, debido a su gordura,
porque este vicio era uno de los siete pecados capitales medievales. Más aún
se le considera descendiente en línea recta de la gula, lujuria, pereza, avaricia y el orgullo.
Pero Falstaff no solamente representa al Vicio, también como dice Kittredge: " ... representa la riqueza y variedad de la vida, las alegrías sencillas
• Cf. C. L.

KtTTREOGP.,

op. cit.

de las clases más bajas y las flaquezas comunes de la humanidad. También
sirve como comentario cómico del mundo austero de reyes y nobles".ª
Por lo tanto es en parte un personaje y en parte una mezcla de las deplorables figuras tradicionales de las moralidades: el Vicio, la Gula y la Lujuria.
A pesar de ser una figura tan fascinante, éste no es el personaje central de
la obra, sino el Príncipe Enrique. Falstaff se convirtió en la gran preocupación de los críticos románticos y ello le restó importancia al personaje del
Príncipe.

VALOR Vs. CoBARDÍA
Dice Kittredge:

Al definir el verdadero valor y el honor, Shakespeare adopta el principio aristotélico de la templanza, con la verdadera virtud como término
medio entre los extremos. Más que la pérdida de su vida, lamenta H otspur
la de sus "títulos de orgullo", mientras que el Príncipe muestra su desprecio por estos "títulos de orgullo" y la apariencia hueca y superficial que
representan, en su complacencia al permitir que Falstatf se lleve la gloria
de su propia gran hazaña militar.6
(El Príncipe le dice a Falstaff cuando éste insiste en haber sido él
quien dio muerte a H otspur):
... Vamos, llevad vuestra carga noblemente sobre las espaldas. Por mi
parte, si una mentira puede hacerte feliz, tendré cuidado de dorar la tuya
con las más bellas palabras que estén a mi alcance. . . ( Acto IV, ese. iv.
Enrique IV ( 1) .
Cuando Poins y el Príncipe están haciendo planes para atacar a Falstaff
y sus compañeros y el Príncipe teme que sean demasiado fuertes para ellos.
Poins le dice :
¡ Quiá! A dos de ellos los tengo por tan rematados cobardes que siempre han vuelto la espalda; y en cuanto al tercero, si se defiende más
tiempo que de razón, rendiré las armas. La gracia de esta broma consistirá en las incomprensibles mentiras que este mismo bergante barrigudo
nos referirá cuando estemos reunidos a cenar; cómo ha luchado, por lo

• I bid., p. xvi.
' lbid., p. :xvii.

193
192

H13

�menos contra treinta; qué paradas, qué golpes, qué ataques ha sostenido; y en la repulsa que le demos descansará la broma. ( Acto I, ese. ii).

Por este discurso y otros, vemos que Falstaff está considerado como un
cobarde y mentiroso entre sus compañeros. Después de la proposición del
robo en el Acto II, Falstaff demuestra temor y el Príncipe le dice:
¡ Cómo! ¿Cobarde sir Juan Panza?

y Falstaff le contesta:
En verdad que no soy Juan Flaco (John of Gaunt) por tu abuelo;
pero tampoco ningún cobarde, Hal. ( Acto 11, ese. ii).

Después del ataque le reprochan a Falstaff el no haber atacado a los bandidos, pero él responde con maña:
¡ Por Dios bendito! Os he reconocido tan bien como el que os ha engendrado. Por tanto, atended, dueños míos. ¡ Hubiera estado bien que
matara al presunto heredero? ¡ Debía revolverme contra el príncipe legítimo? ¡Pardiez! Yo sé que soy valiente como un Hércules; pero observad el instinto: jamás un león tocará a un verdadero príncipe. El instinto es una cosa; he sido cobarde por instinto. Por ello no pensaré sino
mejor de ti y de mí durante mi vida: de mí como un león; de ti, como
un verdadero príncipe. ( Acto JI, ese. 4) .

Por el contrario llama a los "atacantes", cobardes.
Cuando el Príncipe encuentra a Falstaff en el campo de batalla, yaciendo
en tierra aparentemente muerto, lamenta su pérdida, pero Falstaff se levanta
y da su punto de vista acerca del hecho de aparentar la muerte para salvar
la vida. Su concepto del valor es el siguiente:
. .. Pero el que finge la muerte cuando vive, no hace un fingimiento,
pues es la verdadera y perfecta imagen de la vida misma. La mejor parte
del valor es la discreción, y gracias a esta mejor parte he salvado la
vida. ( Acto IV, ese. iv).

En la segunda parte de Enrique IV, también encontramos ejemplos de
esta actitud. Cuando Falstaff discute con el Lord Justicia Mayor, acerca del
combate, dice:

194

Sí, y agradezco estos informes a vuestro gentil y delicado talento. Pero
haced por rogar todos cuantos besáis a milady. Paz en el interior, que
nuestros ejércitos no vengan a las manos en una calurosa jornada, porque, por el Señor, no llevo más que dos camisas conmigo y no tengo
deseos de sudar de una manera extraordinaria. Que haga por casualidad un día caluroso, y si enarbolo otra cosa que mi botella, que no
pueda escupir blanco más en mi vida. Ninguna acción peligrosa asoma
la cabeza que no esté enzarzado en ella. Bien; no puedo durar eternamente; pero ésa fue siempre la manía de nuestra nación inglesa: cuando
tiene una cosa buena, la vulgariza. Si queréis de modo absoluto que yo
sea viejo, deberíais darme reposo. ¡ Pluguiera a Dios que mi nombre no
fuese tan terrible para el enemigo! Preferiría ser roído de muerte por el
moho que estar reducido a la nada por el perpetuo movimiento. ( Acto
1, ese. ii) .

Expresiones exageradas de su valor, las encontramos en boca de Doll cuando ésta le dice:
. . . Eres tan valeroso como Héctor de Troya; vales por cinco Agamenones y por diez veces los Nueve de la Fama. ( Acto JI, ese. iv) (Se refiere a Héctor, Alejandro, Julio César, Josué, David, Judas Macabeo,
Arturo, Carlomagno y Godofredo de Bouillon).

Cuando los rebeldes bajo el mando de York y Mowbray se encuentran en
el bosque Gaultree Westmoreland se dirige a ellos de parte del Duque de

Lancaster, ofreciéndoles la paz con la condición de que ambos ejércitos se
dispersen. Tan pronto como lo hacen toma prisioneros a los jefes. Falstaff,
que llega tarde como de costumbre, encuentra a un caballero rebelde que
huye y al momento trata de hacer creer que él lo ha hecho prisionero. El
Príncipe Juan lo interroga:
... Veamos, Falstaff: ¿dónde habéis estado todo este tiempo? ¿Es que
llegáis ahora, cuando todo se ha acabado? Por mi vida, que vuestras
farsas de rezagado os harán cualquier día romper el dorso de alguna
horca.

A lo que Falstaff responde:
Sentiría, milord, que sucediese así; hasta ahora nunca había sabido que
las reprimendas y los regaños fuesen las recompensas del valor. ¿Creéis
que soy una golondrina, una flecha o una bala de cañón? ¿Es que mis

195

�pobres piernas viejas pueden tener la velocidad del pensamiento? He
acudido aquí con la más extremada rapidez, he reventado más de
ciento ochenta caballos y, todo sucio de la polvareda del viaje, como veis,
por mi puro e inmaculado valor, he cogido a sir Juan Coleville del Valle,
el más furioso caballero y arrojado enemigo. Pero ¿qué importa? Me ha
visto y se ha rendido; de suerte que puedo decir con el camarada de la
ganchuda nariz de Roma: "Llegué, vi y vencí". ( Acto IV, ese. iii).

En todos estos ejemplos, Falstaff se muestra ya sea como un cobarde, o
como un caballero valiente pero prudente.
HONOR

Es interesante leer las obras de Shakes~are en donde aparece Falstaff, para
entender el punto de vista de este personaje con resp_ecto ~l ?ono~. Los siguientes ejemplos nos dan su filosofía, totalmente r~alista, sm idealismos. _En
el Acto V de la primera parte, Falstaff expone su idea acerca de la posible
muerte en el campo de batalla:
Príncipe: ¡ Diablo! ¡ Debes a Dios una muerte!
Falstaff: No está debida aún, y me repugnaría pagarla antes de su
fecha. ¿Qué necesidad tengo de meterme donde no me llaman? ~ah~
esto no es nada. El honor me aguijonea hacia adelante. Sí, pero ¿que, si
el honor me aguijonea hacia atrás cuando avance? ¿Es que el honor
puede reponer una pierna? No. ¿O un brazo? No. El honor, ¿no tiene,
pues, ninguna habilidad en cirugía? No, ¿Qué es el honor? Una Pª!~bra.
¿Qué es esa palabra de honor? Aire. ¡Un adorno costoso! ¿Quum lo
posee? El que murió el miércoles. ¿Lo siente? No. ¿Lo oye? N~. l~~,
pues, una cosa insensible? Sí, para los muertos. Pero ¿no podna vivir
con los vivos? No. ¿Por qué? La denigración no lo sufriría; por tanto,
no lo quiero. El honor es un simple escudo de armas . . . , y así acaba mi
catecismo. ( Acto 1, ese. i).

Kittredge tiene una anotación sobre este discurso: (¿Es que el honor puede reponer una pierna? . .. Aquí Falstaff comienza a hablar en el tono y a
la manera de una persona en el acto de catequizar a un muchacho, y en las
respuestas, imita al muchacho que habla mecánicamente, habiéndolas aprendido de memoria) .
En el Acto V, después de que Douglas da muerte a Sir Walter Blunt, Fal-

En Londres sabía yo cómo escapar de un fogonazo a quemarropa;
pero aquí le temo a los disparos. Aquí no saben apuntar sino sobre la
testa. ¡Tengamos calma! ¿Quién eres tú? ¡Sir Walter Blunt! ¡ He aquí
un honor para vos! ¡ Y un honor que no es una vanidad!. . . Estoy tan
ardiendo como plomo y tan pesado también. ¡ Que Dios desvíe de mí el
plomo! No tengo necesidad de pesar más que mis tripas ... ( Acto V,
ese. iii).

Más tarde le dice al Príncipe:
. . . No quiero un honor que haga una mueca como la de Sir Walter.
Dadme la vida; si puedo salvarla, bueno; si no, el honor llegará sin que
se le haya llamado, y todo se acabó. ( Acto V, ese. iii).

En la segunda parte de Enrique IV tenemos algunas afirmaciones de Falstaff que pueden considerarse irónicas:
Falstaff: Tan cierto como soy un caballero.
Quickly: ¡ Bah! Siempre decís lo mismo.
Falstaff: Tan cierto como soy un caballero.... (Acto 11, ese. i).
Cuando llegan a la taberna por él para que se presente ante la Corte se
lamenta:
... ¿ Veis, hijas mías, cómo se busca a los hombres de mérito? Los
que no sirven para nada pueden dormir, mientras que al hombre de
acción se le llama . . .

•

Y Quickly le dice:
¡Bueno; que te vaya bien! Te he conocido veintinueve años, desde la
llegada del tiempo de los guisantes; pero el hombre más honrado y de
corazón más leal ... ¡Anda, que te vaya bien! (Acto JI, ese. iv).

Falstaff no respeta nada de lo que para otros tiene algún valor moral.
Como dice L. Campbell: "Se burla de la función del rey y de los representantes de la justicia. Hace mofa del deber y el valor. Se burla de la muerte
en el campo de batalla cuando le da una estocada en el muslo al cadáver de
Hotspur y cuando afirma haberlo vencido; así como cuando finge estar muerto hasta que el peligro ha pasado. Se mofa de la gloria del conquistador con

staff aparece en escena y encontrándolo exclama:
197

196

�su conducta respecto a Colville. Alcanza en la discusión acerca de sus falsos
soldados y falsa jefatura tal grado de cinismo, que sólo puede atribuirse a las
condiciones que el público de la época reconocía".7
Pero aunque la crítica es dura, se considera que Shakespeare logra expresar cierto grado de ternura en la comedia de la muerte de Falstaff.
PROBLEMAS DEL SOLDADO. DEGRADACIÓN DE LA PROFESIÓN

En las obras Enrique IV, Primera y Segunda Parte encontramos no sólo
un reflejo del ambiente político de la época de Shakespeare, sino también
de los problemas de los soldados, las condiciones del ejército inglés y la vida
que le esperaba al soldado al terminar las guerras.
Las causas principales de los problemas del soldado y la degradación de
la profesión en la época isabelina, eran especialmente cuatro: La clase de
gente reclutada y su falta de preearación; los tratos corrompidos, por ejemplo, el intercambio de soldados por medio de pago, un abuso común; el nombramiento de oficiales por favoritismo de la corte; y finalmente, la falta de
interés en el soldado que regresaba de la guerra.
Muchos de los soldados que volvían del campo de batalla, se veían forzados a mendigar por necesidad. Un noble de la época decía que a los soldados de Inglaterra sólo les esperaba lo siguiente: ser asesinados, mendigar o
ser colgados. El Capitán Bernabé Riche, quien escribió ampliamente sobre
este problema, decía que la razón de esta injusticia con los soldados, se debía
a que la guerra era considerada el peor de todos los males.
También se tenía a los soldados por rufianes, fanfarrones, blasfemadores,
en una palabra, la hez del país. Los capitanes eran escogidos por favoritismo,
no por su habilidad o conocimientos. Los soldados eran elegidos por un condestable entre aquellos a quienes desagradaba, como una especie de venganza. En Londres los reclutaban entre los prisioneros, los vagabundos en las
calles; no importaba de dónde venían si su precio era bajo; en lugar de escogerlos entre hombres dignos, honorables y con un entrenamiento adecuado.
Los jefes eran al mismo tiempo corrompidos e ignorantes y por consiguiente
eran culpables de la matanza y robos de las compañías a su cargo.
Los defensores de la profesión militar no se cansaban de repetir que : "1)
Los comandantes eran frecuentemente nombrados de acuerdo con la influencia que terúan con alguna persona en la corte; 2) estos comandantes y sus
oficiales subordinados no eran a veces solamente incapaces sino que también

' L. B. CAMPBELL, Shakespeare's Histories. The Huntington Library, San Marino,
California, 1965, p. 244.

198

practicaban el soborno en sus negociac10nes; 3) los soldados eran escogidos
con miras a una ventaja personal por parte de los oficiales o condestables·
Y 4) la alternativa de robar o mendigar para sobrevivir a su retorno de la~
guerras, no provocaba precisamente entusiasmo para escoger el oficio de soldado".ª
La reina Isabel promulgó varios edictos a este respecto. Uno de ellos trata
de la venta de armas por los soldados, ya que éstos aducían que se veían
obligados a hacerlo porque no recibían sueldo. La reina negó lo anterior y
ordenó a los compradores que devolvieran el equipo militar.
Otro decreto "Contra soldados vagabundos y otros" fue expedido en 1589
cuando supo que a los soldados y marinos que regresaban de la guerra les
era negado empleo por sus antiguos amos.
Asimismo los miembros del Concejo publicaron otro decreto en 1593 para
proporcionar ayuda a los soldados lisiados y heridos, pero se les ordenaba
regresar a sus condados, prohibiéndoles permanecer "dentro de un límite
de tres millas de Southwark o Londres o Westminster".
Todas estas proclamaciones nos dan una idea de las condiciones de los
soldados en Inglaterra en esa época y del problema político para el Estado,
creado por las guerras y los soldados sin entrenamiento. Shakespeare aprovechó la situación para dramatizarla irónicamente, sin ningún sentimentalismo o simpatía.
A Peto, por ejemplo, se le otorga un puesto honorable, aunque no está
preparado para el mismo. A Falstaff le mandan a la guerra a pie, como una
broma del Príncipe. Bardolph es nombrado mensajero ante Lancaster y Westmoreland. Todos estos ejemplos muestran la preferencia militar por influencias. Falstaff mismo, actúa como los oficiales que eran elegidos por este método. Estos oficiales se apoderaban de parte de los sueldos asignados para
una compañía y sólo alistaban media compañía.
En el siguiente discurso tenemos una prueba de este procedimiento; también de la clase de hombres que se reclutaban como soldados, su pobreza y
las consecuencias de no dotarlos de ropa adecuada:
Como mis soldados no me abochornen, voy a ser un salmonete escabechado. He abusado de la orden del rey de una manera condenable.
Me he embolsado trescientas y tantas libras por el reclutamiento de ciento cincuenta soldados. No he reclutado absolutamente más que buenos
terratenientes, hijos de hacendados; me he informado de los mozos que
tenían novia, de aquellos cuyas amonestaciones se habían proclamado

' lbid., p. 248.

199

�dos veces, de ese montón de patanes a quienes les gustaría tanto escuchar
al diablo como a un tambor, y que temen más a la detonación de un
mosquete que un ave lesionada o un pato silvestre herido. No he reclutado ningunos otros más que esos aficionados a las buenas tostadas con
manteca, que tienen corazones en sus vientres no más gruesos que cabezas de alfiler y que se han redimido a metálico del servicio. Así, ahora
mi compañía no se compone más que de abanderados, tenientes, cabos,
caballeros de compañías, rústicos tan andrajosos como el Lázaro de los
tapices, donde el perro del glotón lame sus llagas. He tomado sin vacilar
gentes que nunca fueron soldados, tales como criados bribones despedidos, hijos segundos de hermanos segundos, mozos de mesón que han emprendido la fuga, hosteleros en estado de bancarrota; todas las lacras
nacidas de un mundo tranquilo y de una larga paz, individuos diez veces
más lastimosamente harapientos que una bandera vieja. He ahí las gentes que he tomado para ocupar la plaza de los que se han librado por
dinero del servicio; tanto, que os juraría que he escogido ciento cincuenta
hijos pródigos desharrapados, recientemente venidos de guardar cerdos y
de alimentarse con inmundicias y desperdicios. Un sujeto chusco, que me
encontré por el camino, me dijo que había yo desalojado todas las horcas
y reclutado cuerpos muertos. Jamás se han visto tales espantapájaros. No
atravesaré Coventry con ellos, lo aseguro; los idiotas marchan con las
piernas separadas, como si tuviesen grillos en ellas, pues, en realidad, las
prisiones me han proporcionado la mayor parte de ellos. No hay más que
camisa y media en toda mi compañía, y esta media camisa se compone
de dos servilletas cosidas juntas y echadas sobre los hombros como la
túnica sin mangas de un heraldo; y la camisa, a decir verdad, robada a
mi patrón de Saint Albáns o al posadero de Daventry. Pero eso no es
nada; ellos encontrarán bastante ropa blanca en todas las cercas. ( Acto
IV, ese. ii - Primera Parte).

Este largo discurso en sí explica muchas de las condiciones desastrosas del
ejército en esa época.
Riche en una de sus relaciones ( 15 74) dice: "Primero por la manera como
avanzan fatigosamente a través del país. Donde les toca pasar la noche, el
ama de casa tiene suerte si encuentra sus sábanas por la mañana, o si no se
llevan una cubrecama, las cortinas de la cama, o un tapete de mesa, manteles
o servilletas o cualquier otra cosa ... 9 La relación de Riche lleva como título
Un diálogo excelente y simpático entre Mercurio y un soldado inglés.

• lbid., p. 252.

200

El Príncipe Enrique en el Acto IV, dice de los soldados de Falstaff:
Jamás vi más lastimosos bribones.

A lo que Falstaff responde:
Bastante buenos para ser zurrados; carne de canon, carne de cañón;
llenarán un hoyo tan bien como el mejor. ¡ Pchs! ¡Hombres mortales,
hombres mortales! ( Acto IV, ese. ii - Primera Parte).

Y más tarde, al hablar acerca del fin de los soldados dice:
.. . He conducido a mis andrajosos a un lugar donde han sido hechos
polvo; de mis ciento cincuenta, no hay sino tres que están con vida, y
éstos, destinados a mendigar el resto de sus días en los extremos de la
ciudad. ( Acto IV, ese. iii).

Un ejemplo del intercambio de soldados por dinero, en cuyo caso se dejaba en libertad a hombres hábiles, tomando en su lugar a otros ineptos para
el oficio, lo encontramos en Enrique IV (2) cuando Shallow trata de conseguir cuatro hombres para Falstaff, de acuerdo con órdenes recibidas. Es
necesario escoger cuatro candidatos entre seis. BardolEh le dice a Falstaff que
tiene tres libras para dejar en libertad a Mohoso y Ternero:
Shallow:
Falstaff:
Shallow:
Falstaff:

Vamos, sir Juan: ¿cuáles son los cuatro que tomáis?
Escoged por mí.
¡ Pardiez! Entonces escojo a Mohoso, Ternero, Sombra, y Débil.

Avanzad aquí, Mohoso y Ternero. Vos, Mohoso, permaneced
en casa hasta que seáis apto para el servicio. Y en cuanto a vos,
Ternero, creced hasta que seáis lo bastante fuerte para la milicia; no quiero a ninguno de vosotros dos.

Shallow: Sir Juan, sir Juan, no os llevéis de prejuicios. Vuestros hombres
son los más aptos, y quisiera veros servido por los mejores.
Falstaff: ¿Es que pretendéis enseñarme, maese Shallow, a escoger un
hombre?. . . ( Acto 111, ese. ii).
Aun los nombres de los candidatos simbolizan sus defectos o posición. A
Pistol se le nombra capitán, otro cargo otorgado por favoritismo de la corte.
Doll comenta así la capitanía de Fistol:

201

�¿Capitán tú, abominable condenado vagabundo? ¿No te da vergüenza de oírte llamar capitán? Si los capitanes fuesen de mi opinión, os
apalearían, por usar títulos sin haberlos ganado. ¿ Capitán tú, patán, por
qué? ¿Por haber desgarrado la gorguera de una pobre puta en un prostíbulo? ¡ El capitán! ¡ Que ahorquen al bribón! Vive de ciruelas cocidas,
llenas de moho, y de pastelillos secos. ¡ Capitán! ¡ Luz de Dios! Estos bellacos harán de la palabra "capitán" una palabra tan odiosa como la
de "ocupar" que era una palabra excelentemente honesta antes de las
malas acepciones que se le han dado. Por eso los capitanes tienen necesidad de fijarse en ello. ( Acto II, ese. iv).

En la obra Enrique V, Shakespeare relata el fin del capitán.
Como se puede ver por todo lo anterior, los escritores tomaban a los soldados y jefes desmerecedores, como personajes cómicos con el fin de divertir
a la nobleza. Riche en otro de sus escritos, lamenta la falta de recompensa
por acciones honrosas de los soldados, cuando dice: " ... excepto quizás una
pequeña alabanza en una balada; o si un hombre es favorecido por un dramaturgo, en ocasiones puede ser canonizado en escena". 1 º Esto es precisamente lo que ocurrió con el personaje de Falstaff en las obras de Shakespeare,
aparte de la crítica que hace de las condiciones del soldado en su época.
La cobardía de Falstaff es obvia, pero no se puede negar que es humano,
realista e ingenioso cuando habla del valor y del honor. Se aprovecha de sus
relaciones con el Príncipe, ¿pero cuántos no harían lo mismo en su lugar?
Falstaff refleja la maña que tanto los caballeros arruinados como los soldados tenían que darse para permanecer "a flote", sobre todo si preferían seguir viviendo a obtener honores o títulos pomposos después de muertos. Pero
a pesar de todo, Falstaff es un personaje jovial que ha divertido con sus
fanfarronadas y buen humor al público de todos los tiempos.

BIBLIOGRAFÍA

CAMPBELL, LILY B., Shakespeare's Histories. Mirrors of Elizabethan Policy.
The Huntington Library, San Marino, Calif., 1965.
KITTREDGE, GEORGE LntAN. Ed. Henry IV. Part One. The Kittredge Shakespeares. Blaisdell Publishing Co., Waltham, Mass., 1966.
- Henry IV. Part Two. Bailsdell, Publishing Co., Walthan, Mass., 1966.

PRArr, RoBERT A. Ed. et al. Masters of british literature. Vol. I, Houghton,
Mifflin Co., Boston, 1958.
SHAKESPEARE, WILLIAM, Obras Completas. Aguilar, Madrid, 1960.
SPENCER, THEODORE, Shakespeare and the nature. of man. Macmillan Co.,
New York, 1942.
WILSEN, DovER, "Falstaff and the Prince", Shakespeare. The Histories. Twentieth Century Views. Ed. Eugene M. Waith. Prentice Hall, Inc., Englewood Cliffs, N. J., 1965.

'° !bid., p. 254.

202

203

�LA OBRA LITERARIA DEL PRIMER OBISPO
DE TAMAULIPAS
El Obispo Montes de Oca auténtico príncipe de las letras, poeta y orador poliglota.
Su educación en Oscott y en el Pío Latino de Roma. Gregorio Eulogio Gillow Marqués
de Selva Nevada. Maximiliano. Se funda la Diócesis de Tamaulipas. Incidente con
el General Montesinos. Pasa al Arzobispado de Linares. San Luis Potosí. Incidente en
la Academia de la Lengua. Su destierro. Encuentro con García Naranjo. Su palacio
y museo. Regresa a México y muere en Nueva York. Su último soneto.

Lic. Cmo R.

DE LA GARZA

Universidad de Tamaulipas

Es INCUESTIONABLE que entre las personas de la Curia mexicana del último
tercio del siglo pasado y primera década de éste, quienes más brillaron por
sus talentos literarios, fueron Joaquín Arcadio Pagaza, Obispo de Veracruz;
pero muy más aún que él, de modo especial y señalado don Ignacio Montes
de Oca y Obregón, primer Obispo de Tamaulipas y sucesivamente Arzobispo
de Linares y San Luis Potosí de este último al momento de su muerte. Ambos
tuvieron en el cultivo de las disciplinas literarias (sin menguar mérito a su
labor de Pastores), muchos puntos de afinidad: El conocimiento de los clásicos, los que en forma total les fueron familiares, por su manifiesta predilección
por ellos, el dominio de las lenguas vivas y muertas ( entre éstas el hebreo, el
griego y el latín) , la traducción de aquéllos y su excelente producción literaria.
El Obispo don Ignacio Montes de Oca y Obregón, nació en la Ciudad de
Santa Fe de Guanajuato, el día veintiséis de junio de 1840; fue hijo de personas de rancio abolengo social y económico, pues descendiente de mineros
prósperos, nació, creció y vivió en la opulencia. Su instrucción la hizo en
Europa, primero, en el Colegio de Santa María de Oscott en Inglaterra, y
decidida su vocación, en el Pío-Latino de Roma, teniendo tiempo y preferencia para todo, según escribe uno de sus biógrafos, y sobresaliendo en disciplinas tan alejadas al parecer de su temperamento como la esgrima, el baile
y la equitación, en los que fue consumado maestro. De regreso a México,
ingresó por tres años en el Seminario Conciliar, y finalmente, al Colegio Pío-

205

�Latino de Roma, alcanzando durante sus estudios inusitados honores, habiendo escrito él, el himno que aún actualmente usa el Colegio, y siendo
también el primer obispo consagrado de quienes han estudiado en esa institución. Se dice que cuando Maximiliano el rubio archiduque Habsburgo, y
la bellísima y ambiciosa Carlota Aroalia, E_asaron por Roma a hablar con el
Papa sobre los sueños de su frustrado imperio, bufo si no hubiese sido trá'
b ,
gico, fueron éstos visitados tanto por el señor Montes de Oca y O regon,
como por don Gregorio Eulogio Guillow, Marqués de Selva Nevada, estudiante del Pío-Latino, y andando el tiempo, y auxiliado por el general don
Porfirio Díaz, Arzobispo de Oaxaca, y cuya casa en la Capital de la República fue donde actualmente se encuentra el "Hotel Gillow" en Cinco de
'
. .
Mayo e Isabel la Católica. Claro es que cuando el genial huma~~- vmo a
México ( 1865) tuvo una favorable acogida, en la Corte de Maxmuhano. El
virtuoso y ejemplar sacerdote, tan estimado por su enciclopédica cultura, maestro en el arte de escribir sonetos clásicos, dedicó uno, un tanto conservador,
cuando hundido el imperio, Maximiliano fue fusilado, soneto escrito precisamente, según se afirma, el 19 de junio de 1867 seguramente impresionado
con tan trágico; pero justo acontecimiento. Transcribo el soneto:
¡ Desventurada raza mexicana!

mandar no sabe, obedecer no quiere
al que aclama rey, voluble hiere
al que hoy ensalza abatirá mañana.
é'

Victoriosa facción republicana,
¡no goces, no! Maximiliano muere
mas habrá de tu seno quien impere
con despótica vara y ley tirana.
Después del que ahora sacudirte plugo
con infame traición, otro más grave
romperá tu cerviz, sangriento yugo
y nunca satisfecho, harás que clave
siempre nuevos puñales el verdugo
y roja tumba a tus señores cave.
El Papa Pío XII, quien lo había ordenado sacerdote, lo c?nsag~~ o~ispo,
el primero de Tamaulipas el 6 de marzo de 1870 creando as1 la di?cesis de
este obispado, la que hasta que fue unitaria (actualmente el Estado tiene tres,
con sedes en H. Matamoros, Tampico y Ciudad Victoria) la que hasta que
lo fue tuvo los titulares siguientes: Ignacio Montes de Oca y Obregón, el

más brillante y opulento; Eduardo Sánchez Camacho de Sonora, el más infortunado pues murió fuera de la comunión católica romana, de la que se
separó en 1896 por haber negado la tradición de la Virgen de Guadalupe
(igual que "el duende de la Independencia" Fray Servando Teresa de Mier
Noriega y Guerra) y cuyos folletos Ecos de la Quinta del Olvido en Ciudad
Victoria donde murió el 14 de diciembre de 1920, fue una terrible requisitoria contra el clero pudiente, contra las enseñanzas del fundador de la
Iglesia, y los "negocios" de las peregrinaciones; Filemón del Fierro y Terán,
originario de Durango, quien construyó el Santuario, José de Jesús Guzmán
y Sánchez el más humilde de todos y quien cambió la sede a Tampico, donde
murió afectado, pues era un asceta por la tuberculosis, José Guadalupe Ortiz
López (vicariato), José María Armara y González, quien más tiempo fue
titular, pues de Cura de almas de Chalchicomula, Puebla, pasó a Obispo de
Tamaulipas, siendo consagrado en 1923, habiendo muerto en 1955, es decir
ejerció su ministerio durante treinta y dos años, y Ernesto Corripio y Ahumada, quien llegó a la dignidad más joven que todos los anteriores y quien
siéndolo fue promovido a Arzobispo de Oaxaca.
Al momento de su consagración, lpandro Acaico, como era conocido entre los arcades de Roma, tenía 31 años, y lo sirvió durante nueve, siendo su
labor muy notable. Justamente por entonces ( 1870-1879) ocurrió en Ciudad
Victoria el conocido incidente entre el altivo obispo y el general tamaulipeco
don José F. Montesinos, a la sazón jefe de la guarnición de Ciudad Victoria.
Dice don Victoriano Salado Alvarez que "Monsignor di Potosí" como se le
llamaba en Roma, "tenía estampado en su rostro tal aspecto de resolución
y de elegante travesura que daba gana de creer lo que de él se contaba, sobre
los arrestos de sus primeras mocedades". Ello surgió como sigue: Con motivo
de la celebración de una primera comunión de una niña de conocida familia
victorense, el ya célebre pastor de almas, escribió según se afirma un madrigal, en su álbum (de la niña) cuyo contenido consistía en que él que figuraba como zagal, daba consejos a una oveja mística. Tocó su turno al señor
General Montesinos quien como se dice de Hernán Cortés, era: "algo bachiller" quien también dijo a la mística ovejita, que no se confiara del todo
en tan exquisito pastor, pues que algunos solían merendarse a las inocentes
ovejas que apacentaban. Saberlo Montes de Oca y cobrarse la cuenta fue
uno. En efecto escribió un sangriento soneto contra Montesinos e hizo que lo
aprendiera de memoria don Aurelio Collado, entonces joven de ocho o diez
años, y después tronco de apreciable familia de nuestra Capital. En aquellos
días, había en Ciudad Victoria, una botica que era como un café de nuestros días, ubicada en Hidalgo y nueve, justamente donde han estado por su
orden: la librería y E_apelería de Sixto Acevedo hijo, la farmacia del Profesor
don Arturo González y en nuestros días el café Tibet. Una tarde, estando en

207
206

�pequeño Cenáculo, un grupo de amigos entre los que se encontraba el general Montesinos, el Obispo Montes de Oca, mandó al niño para que se lo
recitase, como así lo hizo, delante de todos los circunstantes, más para entenderlo precisa conocer algunos datos biográficos del inestable general. Habiendo terminado sus estudios en el Colegio Militar, se afilió al Partido Conservador. Fue ayudante de campo del General Miguel Atenógenes Miramón
y Tarelo. Cuando en 1858 el general liberal don Santos Degollado se acercó
a la Capital y fue rechazado y derrotado por el general Leonardo Márquez
en Tacubaya, donde tomó preso todo el servicio sanitario del general Degollado, Miramón llegaba a Veracruz, enardecido por su fracaso de no haber
podido apoderarse del puerto, donde Juárez el inconmensurable, había instalado los Poderes de la Unión, bajo la protección del gobernador liberal
don Manuel Gutiérrez Zamora, y cursó una orden por escrito a Márquez
para que fusilara médicos, practicantes y enfermeros, ocasión en que murió
entre otros el doctor Díaz Covarrubias. La orden fue llevada por Montesinos
a Márquez. En el lugar donde se ejecutó el inútil sacrificio hay actualmente,
para recordar el hecho, una pequeña estela de mármol, en la que sólo se lee
una palabra hebrea "aceldama" y la que en romance significa "campo de
sangre". El hecho Je valió a Márquez el apodo del "Tigre de Tacubaya".
Vencidos los conservadores Montesinos se expatrió a España, allí se "enredó"
con la hija de un peluquero. Cuando la infortunada aventura intervencionista de Napoleón el Pequeño (III) según lo calificó el genial Víctor Hugo,
Montesinos vio la ocasión de reconciliarse con la República, se vino de España con su amante, desembarcó en H. Matamoros, y habiendo sido aceptado en las armas republicanas, estuvo en Puebla el 5 de mayo de 1862. Al
prosperar señaladamente en tiempo del General don Porfirio Díaz, hasta
formar parte de su Estado Mayor (en el que estuvieron también los tamaulipecos General Samuel García Cuéllar, quien perdió un brazo en Casas
Grandes, donde fue herido en una mano el señor Madero, y el Coronel de
Ingenieros don Namo Dorbecker originario de Magiscatzin) abandonó a su
amante contrayendo matrimonio. Con tales antecedentes, el tremendo soneto
decía así:

¡Tránsfuga mocho! Militar veleta
en Tacubaya cínico verdugo
de M árquez vengador temiste el yugo
y en Puebla cambiaste de chaqueta.

Tú propinaste con frailesca treta
a Zaragoza venenoso jugo
y en mala hora ladrar, perro te plugo
a quien muy alto está, limpio planeta.
Tu lengua negra de escorpión desata
pero antes busca al infeliz barbero
y nárrale que el hambre a su hija mata
tú que inútil allá en el extranjero
ibas a perecer víbora ingrata
sin la que arrojas hoy al basurero.

La reacción de Montesinos, sintiendo su honor ultrajado no se dejó esperar. Hay sobre tal extremo dos versiones, la una que ante la actitud poco
comedida del mílite el obispo le contestó: "Señor General: Si en vez de
mitra portara yo quepís, otra sería la actitud de usted". La otra versión la
más conocida o generalizada, es que el señor general Montesinos mandó
sus padrinos al Obispo para batirse en duelo, y que éste le replicó, más
o menos como sigue: "Usted tiene derecho de hacer conmigo lo que le
plazca, puesto que tan mal me quiere; pero no tiene derecho de exigirme
que yo contribuya a que usted realice su venganza. No acepto desafíos, por•
que los prohibe la Iglesia y porque no quiero ni debo sacrificar al odio de
usted poniéndome en ridículo, una carrera que me ha costado muchos años
de trabajo, y en la que espero medrar andando el tiempo; pero la Iglesia no
me prohibe defenderme, cuando sea injustamente atacado. Yo salgo todas
las mañanas a caballo y acompañado solamente de un mozo, si usted va
cualquier tarde de estas también sólo acompañado de amigos, y me ataca,
yo sabré responder y quizá ponerlo a usted a raya".
El señor Montes de Oca, fue designado Arzobispo de Linares, con sede
en Monterrey, frente a cuya mitra estuvo dos años, siendo promovido por
León XIII al Obispado de San Luis Potosí.
Si el señor Montes de Oca nació poeta, se hizo y no fue menos erudito
por ello, como orador sagrado de reconocido fuste, y son notables algunos de
sus discursos por su elocuencia y contenido avasalladores. En alguna ocasión,
ruando hubo de hacer un sermón en Roma (1899) preguntó el señor Montes
de Oca, en qué idioma debería dictarlo. Es también notable por su erudición,
el que hizo invitado por la Real Academia de la Lengua, para hacer el elogio fúnebre del autor del Quijote, don Miguel de Cervantes Saavedra, en
or:asión del tercer centenario de su publicación, y en el cual estuvo presente
el Rey Don Alfonso XIII.
209

208

H14

�Miembro de la Academia Española de la Lengua y de la Academia Mexicana correspondiente a la española, el Licenciado Salado Alvarez, lo describe así: "era de buena estatura, con un principio de embonpoit (comenzaba a engrasarse del abdomen) y otro de calvicie, moreno, de lindos y
aterciopelados ojos, con una gran cadena al cuello y vestido de paisano con
'Prince Albert Coat'. Saludaba a todo el mundo y fingía no hacer caso de
las genuflexiones de quienes le besaban el pastoral anillo". El Obispo ofreció
en alguna ocasión, regalar a la Academia su selecta biblioteca, si aquélla
llegaba a tener casa propia, biblioteca que contenía numerosos incunables,
y que se calcula valía en la primera década de este siglo entre dos y trescientos mil pesos; pero el Licenciado don Joaquín D. Casasús, que era Tesorero
de la academia, considerando al obispo deudor moroso de sus cuotas, aquel
activo siempre, le mandó exigir los pagos atrasados. Montes de Oca se enfadó,
declaró que nada debía porque era miembro de la Española y retiró la oferta.
Tenía cierta prevención, para el Clero regular. En una ocasión en que las
damas más conspicuas de San Luis Potosí, le solicitaron que el Seminario
continuara en manos de los jesuitas, las recibió en el salón del trono, con
báculo y mitra y les dijo que: "Sólo respondía ante Dios y la Silla Apostólica
de lo que le estaba confiado y que no cedía la administración de 'su' seminario a sacerdotes, ni seglares ni a orden o corporación alguna, porque en
esas materias era soberano". En otras palabras se enfadó y las despachó con
"cajas destempladas".
Cuando sobrevino la revolución en 1913 se le coludió como a todo el clero
con Huerta. Se cuenta que en 1910, cuando el señor Francisco I. Madero se
encontraba confinado en la Penitenciaría de San Luis Potosí, hizo un viaje
a México, habló con la señora doña María Carmen Fabiana Sebastiana
Romero Rubio de Díaz, y con ella consiguió que el general Díaz accediese
a que se le concediera al apóstol su libertad bajo fianza. Pues bien en 1914
hubo de desterrarse a España, donde estuvo siete años. Su palacio fue confiscado, y su museo y biblioteca saqueados y destruidos, en aquél tenía pinturas de los grandes maestros clásicos del Renacimiento de imponderable
valor, en ésta, como ya se dijo verdaderas joyas bibliográficas (incunables) .
Todavía cuando la revuelta "cedillista" ( 1938) cuatro gobelinos de gran
precio fueron substraídos cortándolos con navajas de sus marcos; pero así
parece que fueron recuperados. Su palacio episcopal, es ahora, el Palacio
Municipal de San Luis Potosí. Justamente, al marchar al destierro, se embarcó en Puerto México, el 20 de julio de 1914, en el vapor "Buenos Aires"
de la trasatlántica española, viajando con él a Nueva York otros distinguidos
mexicanos quienes como él iban al ostracismo. A bordo el señor Licenciado
don Ignacio Bravo Betancourt presentó al señor Licenciado Nemesio García
Naranjo ex-secretario de Educación Pública, bajo Huerta, con el ilustre Obis210

po de San Luis Potosí, y quien muy poco salía de su camarote. El vate le
dijo que más que su labor literaria clásica, le interesaba su calidad de hombre. "¿ Qué es lo que le atrae de mi personalidad?", inquirió el mitrado, y
el interrogado replicó: "Que si él (el Obispo) hubiera vivido en el siglo XI,
habría acompañado vestido de acero a Godofredo de Bouillon, a la Primera
Cruzada y que su nombre hubiera sido citado en la Jerusalén libertada de
Tasso; que en la querella secular de Papas y Emperadores habría estado al
lado de Gregorio el Santo; que en el Renacimiento habría sido protegido de
Lorenzo el Magnífico ; habría tenido la estimación de Leonardo y la amistad
de Maquiavelo; y que dos siglos después en Francia, posiblemente Mossuet
y Masillón le habrían leído sus composiciones, antes de leerlas en la Corte
de Luis XV". "Tiene usted mucha fantasía -respondió el Obispo--, pero
su juicio halagador me desconcierta, pues yo creía que era usted liberal".
"Lo soy (contestó García Naranjo) ; pero ello no me impide reconocer el
mérito, donde se encuentre".
En agosto de 1920, ya de ochenta años, regresando del destierro, se embarcó de España a Nueva York de paso para México (San Luis Potosí)
muriendo en la Babel de Hierro. Precisamente unos días antes de morir, escribió su último y bellísimo soneto, que reproduzco.

Triste, mendigo y ciego cual Homero
1 pandro a sus montañas se retira
sin más tesoro que su vieja lira
ni báculo mejor que el de Romero.
Los altos juicios del Señor venero,
y al que me despoj6 vuelvo sin ira,
de mi mantel pidiéndole una tira
y un grano del que fuera mi granero.
¿Por qué mirar con fútiles enojos
a quien no puede hacer ni bien ni daño?
sentado entre sus ávidos rastrojos
y sólo espera en su octogésimo año
antes que acaben de cegar sus ojos
morir apacentando su rebaño.

211

�DIALÉCTICA DE LA INTERIORIDAD Y LA EXTERIORIDAD
EN UN POEMA DE RAMÓN LóPEZ VELARDE
PRoFR. BENJAMÍN MoRQUECHO

"La palabra es la casa del ser, pensadores y poetas guardan su morada".

M.

HEIDEGGER

EL HOMBRE, tema central del pensamiento de la primera mitad del siglo, ha
sido conceptualizado como una relación dialéctica entre una interioridad que
se exterioriza, y una exterioridad que vuelve, al ser resignificada, a ser interior.
Rostro y máscara, actor y personaje, el hombre es una intimidad inespacial que, como dice Ortega, tiene que cabalgar la materia para manifestarse
trasponiéndose o traduciéndose en figuras espaciales.1
Historia que se escribe con fantasía y vida, el hombre va dejando su huella
en su propio rostro. En su rostro adolescente, parecido a todos los demás
rostros adolescentes, va modelando, como en estatua viva, un personaje, el
personaje que va siendo cada vez más definitiva e irremediablemente. En el
adulto rostro la propia historia ha modelado algo que va siendo, cada vez,
más máscara y menos rostro. Cada vez sus rasgos son más definitivos. Cada
vez es más limitada la capacidad de significar nuevos gestos. Pero toda la
historia procede del interior del hombre. Todo rasgo petrificado en el rostro
anciano o adulto, fue, antes, un gesto libre: traducción de algo inespacial,
la intimidad del hombre que, al construir su historia, se ha ido realizando y
con ello, paradójicamente, deshumanizando: obteniendo la inmovilidad y
plenitud de las cosas.
Sujeto, núcleo de atribuciones, centro emanador de valores y significacio1

ORTEGA

y

GASSET,

J.,

"Sobre la expresión, fenómeno cósmico", en Obras Com-

pletas, t. II, p. 580.

213

�nes, el hombre-intimidad se relaciona con las cosas, con los demás; con la
parte de sí que es posible concebir como mero dato: su cuerpo, su pasado. Al
relacionarse así, el hombre se realiza y adquiere la consistencia de las cosas.
Al realizarse el hombre se exterioriza. El hombre-exterioridad es, de alguna
manera, hijo de sí mismo, de su propia intimidad. El hombre-objeto, realizado, visible, consistente, lleva en sí mismo las huellas de sus propios gestos: es

la estola
de violetas en los hombros del alba,
,
el cingulo morado de los atardeceres.
los_ astros,, y el perímetro jovial de las mujeres.
Mi corazon, leal, se amerita en la sombra.
Desde una cumbre enhiesta yo lo he de lanzar
como sangriento disco a la hoguera solar.
Así extirparé el cáncer de mi fatiga dura.

hijo de sus obras.
El ser del hombre es, sin duda, la preocupación central del pensamiento
europeo en lo que va del siglo. Algunos de los pensadores han tratado de
encontrar en el pensar de los poetas la raíz de sus propios pensamientos. Tal
vez en la poesía de Ramón López Velarde se halle una de las mejores expresiones poéticas de la lengua española, de esa dialéctica de la interioridad y
exterioridad con que se ha tratado de conceptualizar el hombre. Explicitar
esta dialéctica en el poema titulado "Mi corazón se amerita", es el intento

'Seré impasible por el este y el oeste.
Asistiré con una sonrisa depravada
a las ineptitudes de la inepta cultura,
y ~abrá en mi corazón la llama que le preste
el incendio sinfónico de la esfera celeste".2

del presente trabajo.
3

2
En las páginas de Zozobra, Ramón López Velarde incluyó este poema.

MI

CORAZÓN SE AMERITA

"Mi corazón, leal, se amerita en la sombra.
Y o lo sacara al día, como lengua de fuego
que se saca de un ínfimo purgatorio a la luz;
y al oírlo batir su cárcel, yo me anego
y me hundo en la ternura remordida de un padre
que siente, entre sus brazos, latir un hijo ciego.
Mi corazón, leal, se amerita en la sombra.
Placer, amor, dolor . .. todo le es ultraje
y estimula su cruel carrera logarítmica,
sus ávidas mareas y su eterno oleaje.
Mi corazón, leal, se amerita en la sombra.
Es la mitra y la válvula . . . Y o me lo arrancaría,
para llevarlo en triunfo a conocer el día,

El poeta de Zozobra ha sido clasificado como un poeta desgarrado. Como
el poeta, que enc~entra, segú~ su propio decir, la síntesis de su propio zodíaco
e~ el leon y la virgen. Ha sido tenido también como uno de los poetas mexicanos de _su_tiem~o más ensimismados. En el poema que nos ocupa encontramos ensmusmamiento y conciencia del poeta, de su propio desgarramient~; aunque es~e _desgarramiento se manifiesta, en este poema, de una manera
ligeramente d1stmta a la que han señalado algunos de los estudiosos de la
o_bra del poeta_ de _Jerez, Villaurrutia y Paz, sobre todo. Encontramos patentizada 1~ conc1enc1a de un. desgarramiento del poeta entre dos aspectos de
su p~op10 ser: el hombre mterior que simbolizado por un corazón que se
amerita en la sombra y su propio ser exterior al que hiere la luz del día.
Sombra-día; ínfimo purgatorio-luz, son las parejas antitéticas que ofrece
el poeta en su expresión de la dialéctica interioridad-exterioridad en los versos iniciales.
"Mi corazón, leal, se amerita en la sombra.
Y o lo sacara al día, como lengua de fuego
que se saca de un ínfimo purgatorio a la luz . ..

Al parecer se trata de un fuego inusitado: oscuro, al que el poeta contrapone la luz y el día.
• LóPEZ VELARDE,

R., Obras, Fondo de Cultura Econ6mica, p. 144.

215
214

�En los siguientes versos se explicita otra pareja antitética ya apuntada al
principio: el símbolo y la realidad; el corazón y el yo, enriquecida la antítesis
con el juego formal padre-hijo.
.... y al oírlo batir su cárcel yo me anego
y me hundo en la ternura remordida de un padre
que siente, entre sus brazos, latir un hijo ciego . ..

La_ imagen poética se va enriqueciendo a medida que avanza el poema. El
símbolo de la propia interioridad del poeta es, aislado de su contexto, un símbolo manido, viejo. Hace muchos siglos -¿ desde Grecia?, ¿ desde antes?el corazón, la entraña que palpita, late, es el símbolo de la intimidad del
hombre. Pero en el poema del zacatecano, el símbolo, desde los primeros
versos, ha ido adquiriendo capacidad significativa y se ha venido convirtiendo
en una realidad poética que señala hacia múltiples direcciones: es fuego oscuro, nutrido de sombras, anheloso de luz y de día; es un hijo que se siente
latir. Es un preso ávido de libertad, es ciego. Y la exterioridad del hombre,
el yo del eoeta, se ha ido también correlativamente enriqueciendo: Es luz,
día, ternura remordida de un padre y no sólo de un padre: también es madre de su propia intimidad: son las madres quienes sienten latir a sus hijos
en su propio interior.
El primer verso de la segunda estrofa, idéntico al de la primera, suena
distinto. Es distinto. Las palabras que lo forman se han enriquecido significativamente.
Mi corazón, leal, se amerita en la sombra.
Placer, amor, dolor . .. todo le es ultraje
y estimula su cruel carrera logarítmica,
sus ávidas mareas y su eterno oleaje . ..

Habla el poeta, en esta segunda estrofa, en una forma explícita del símbolo,
de la interioridad; pero dice implícitamente mucho del otro miembro de la
antítesis: la exterioridad, y a la mejor es su decir implícito lo más importante.
A la intimidad, al sujeto, núcleo de significaciones, centro de emanaciones
de realización humana; a la inmaterialidad e inespacialidad íntima que tiene
que cabalgar la materia para manifestarse, todo le es ultraje; todo aquello que
de alguna manera se objetiviza conformando al hombre que es su historia:
el placer, el amor, el dolor : Aquello que de alguna manera realiza y definitiviza al hombre.
Molesta al hombre, en tanto que mera capacidad de constituir su vida,
toda realización humana, pues es, paradójicamente, el agotamiento de la pro216

pia capacidad en cuanto tal. Al realizarse en amor, en placer, en dolor, la
intimidad se siente agotada en cuanto capacidad y ese agotamiento estimula
-¿vanamente?- su infinita sed de ser: "estimula su cruel carrera loo-arítº
mica" dice el poeta en una expresión que, en su tiempo, no dejó de desconcertar por lo bárbaro de su adjetivación. La intimidad se siente presa de la
angustiosa, zozobrante dialéctica de posibilidad y realización: "sus ávidas mareas y su eterno oleaje".
En la zozobra que es la poesía del jerezano, éste quisiera romper la dialéctica que lo constituye como hombre. Quisiera exteriorizar su ser inexteriorizable, por íntimo, simbolizado por su corazón.

... Y o me lo arrancaría
para llevarlo en triunfo a conocer el día,
la estola ~e violetas en los hombros del ·alba,
el cíngulo morado de los atardeceres,
los astros, y el perímetro jovial de las mujeres.

El lenguaje literario de estos versos ha llamadÓ, con razón, la atención de
los críticos de la obra lopezvelardina. En este lenguaje recoge el poeta algunas de sus más comentadas figuras literarias y algunos de los aspectos más
frecuentemente señalados de su poetizar: referencias litúrgicas, nostalgia de
los crepúsculos provincianos, referencia continua a la mujer. Detrás de la
brillantez de estos versos late la tragedia que impulsa y explica la zozobra
del poeta: zozobra ante el amor, ante la mujer, ante la muerte. En la brillantez de los versos late implícita la tragedia del hombre que, al exteriorizarse, muere en tanto que intimida Cada segundo de amor es un pedazo
de muerte. Cada placer conlleva su dosis de autodestrucción. Es hermosa el
alba con su estola de violetas, pero su contemplación agota uno de los contados momentos de la vida del poeta: momentos que son, en última instancia, su único intransferible patrimonio. Cada atardecer es un atardecer de la
propia vida que zozobra. Cada mujer tiene cara de muerte.
El poeta quisiera lanzar al exterior su intimidad, pero sabe que eso significa la muerte. Significa la petrificación del rostro en máscara cadavérica.
Significa la obtención de ser consistente, pero del ser consistente de las cosas
a las que toda intimidad es extraña. Su corazón, fuego oscuro, quiere lanzarlo, sangriento disco, a la hoguera solar. En la misma fuente de luz ha de
incendiarlo luminosamente. Para ello ha de romper el tiempo. En la luminosa

217

�esfera que es, para nosotros, la cifra del tiempo mismo: la que origina el alba
de estola de violetas, el atardecer de cíngulo morado, en ella misma no hay
tiempo. Desde la esfera incendiada no tiene sentido ni el este de los amaneceres
ni el oeste de los crepúsculos. En ella misma se niega o, quizá mejor, se supera el tiempo. ¿ Hasta qué punto simboliza a Dios en la esfera celeste el
3
poeta que ha sido llamado poeta de la zozobra ante Dios?
Mi corazón, leal, se amerita en la sombra.
Desde una cumbre enhiesta yo lo he de lanzar
como sangriento disco a la hoguera solar.
Así extirparé el cáncer de mi fatiga dura,
seré impasible por el este y el oeste,
asistiré con una sonrisa depravada
a las ineptitudes de la inepta cultura,
y habrá en mi corazón la llama que le preste
el incendio sinfónico de la esfera celeste.

En los últimos versos el poeta se ha asomado, vacilante, con la zozobra que lo
constituye y define como poeta, a la ruetura de la dialéctica. Se observa, vacilante exteriorizado sin la angustia de la intimidad. Se observa eternizado,
'
,
sin la angustia de la intimidad. Se observa eternizado, sin la angustia del
tiempo; pero, de vuelta de los abismos de su pensamiento poético, se ve sonriendo depravadamente a la cultura inepta, se ven luminosos en la sinfonía
del cielo.
Otra pareja antitética parece apuntarse, al finalizar el poema, como brotando de las otras parejas señaladas. Es la pareja de la vida y de la muerte
hiperbolizadas en Dios y en la nada. El poema parece ir apuntando hacia la
existencialista angustia de la nada de la muerte, vacila al fin y se refugia en
)a esperanza. Parece que, al romper la dialéctica interioridad-exterioridad .en
provecho de este último miembro de la pareja, al poeta no le qu~da smo
obtener la consistencia y exterioridad de las cosas; pero el poeta vacila antes
de llegar al fondo de lo que parece ser su pensamiento poético entrevisto.
Ramón López Velarde -"No se ha visto poeta de tan firme cristiandad"parece, no sin vacilación, refugiarse en la esperanza.

• CARRILLO, VEREMUNDO, "Ramón López Velarde. Poeta Cristiano", en Letras Potosinas, mayo-junio, 1971, núm. 181, p. 23.

EL ENIGMA DEL TIEMPO EN LA OBRA DE
JORGE LUIS BORGES

DR.

SALVATORE BrzzARRo

The Colorado College

I
EL TEMA DEL TIEMPO es obsesionante presencia a lo largo de toda la obra de
Jorge Luis Borges. El fin de este trabajo es explicar la "preoccupatio temporis"
del escritor argentino, analizando algunos de sus poemas más pertinentes (en
que el tema del tiempo se funde con la trágica e ineludible realidad de todos
los días), y algunos de sus ensayos y cuentos (en los cuales el tiempo es reversible, simultáneo, repetible, modificable, detenible, y hasta inexistente) . Se
podría decir que como Macedonio Femández, preocupado por la muerte,
llega a negarla, Borges, preocupado por el tiempo, hace lo mismo.
Alicia Jurado, en su libro Genio y figura de Jorge Luis Borges, Señala dos
"conocidísimos ensayos" sobre el tema esencial del tiempo: "Historia de la
eternidad" y "Nueva refutación del tiempo". En el primero, Borges defiende
la eternidad para salvar al hombre del olvido; en el segundo, con razonamiento ingenioso, niega la implacable cetegoría "kantiana" del tiempo ( aunque él mismo descree de su refutación). Numerosos cuentos y poemas ilustran otras hipótesis para justificar el interminable fluir de las horas.
El propósito de este trabajo es agrupar cuentos, poesías, y ensayos bajo los
diversos sistemas que Borges conjetura sobre el tiempo, dando primeramente
una definición clásica de lo que es, y explicando, a su vez, cada uno de los
sistemas. Se discutirá en el orden siguiente : 1) El tiempo detenido; 2) el
tiempo cíclico; 3) el tiempo regresivo; 4) el tiempo bifurcado; 5) el tiempo
modificado; y, 6) el tiempo simultáneo. Por último, se discutirá la negación
del tiempo en Borges. Es interesante notar que "el tiempo detenido", "el
tiempo cíclico" y "el tiempo regresivo", por su relación pasado-presente-futuro.

219
218

�se acercan más a la idea clásica del tiempo, mientras que las demás hipótesis
de un tiempo bifurcado, modificado o simultáneo, careciendo de esta relación, caben más bien dentro de un concepto revolucionario del tiempo.
No se tratará en este ensayo de destruir torpemente la arquitectura temporal de Borges, a pesar de que el tiempo sufre "diferentes y acaso incómodos
procesos". Sólo se tratará de demostrar cómo los diversos sistemas temporales
que él conjetura indican claramente su preocupación por este tema tan enigmático.

II
El tema del tiempo es enigmático y complejo en la obra de Jorge Luí~
Borges. Tradicionalmente, el tiempo se ha dividido en pasado, presente y
futuro. La vida de cada día ha sido comparada a un eterno "continuum" en
que el presente recibe su significado y dirección de la experiencia del pasado
y de la esperanza del futuro. El futuro, se ha dicho, no es algo indefinido
que ocurrirá y que no me concierne en el momento actual. El futuro ya tiene
vida en nuestras esperanzas y aspiraciones. De semejante manera, el pasado
no es simplemente algo que me ha ocurrido y que no tiene nada que ver conmigo en el momento actual. En su aspecto de haber sido favorable o no, afecta
el presente y lo determina de manera precisa, aunque no totalmente. El presente, por último, no es un punto fijo en la transición del pasado al futuro,
1
sino un firme vínculo que lleva en sí las dimensiones del tiempo.
Como ya hemos señalado, algunas de las hipótesis que Borges tiene sobre
el tiempo se acercan más a la fórmula clásica. En las otras, es fácil notar cómo
nuestro escritor varía de esta básica definición tradicional del tiempo. Tratando de modificarlo, bifurcarlo, o de anular el pasado y el futuro, Borges
trata de arrestar la inexorable marcha de las horas, que nos llevará inevitablemente hacia la muerte. Después de haber hecho todo, Borges parece resignarse al hecho de que el tiempo es real, y que su pasar nos gasta desgraciadamente a todos.
Borges ha adoptado las siguientes hipótesis del tiempo de diferentes preceptos filosóficos o de la literatura. Las ramificaciones de cada tema son las
suyas. Así trata de explicar el enigma del tiempo:

1

REINHARDT, KuRT F., The Existentialist Revolt. New York, Frederick Ungar

l. El tiempo detenido.
Y Dios lo hizo morir durante cien aiíos
Y luego lo animó y le dijo:
-¿Cuánto tiempo has estado aquí?
-Un día o parte de un día, respondió.2
(Alcorán, II, 261 - "El milagro secreto")

Hay varias leyendas en las literaturas antiguas para disolver el constante
:luir ~e las horas. Ana María Barrenechea, en su libro La expresión de la
irrealidad en la obra de Jorge Luis Borges, menciona la historia de un monje que cree pasar un minuto perdido en la selva oyendo cantar a un pájaro
Y a su vuelta se da cuenta que todo ha cambiado, porque en realidad han
pasado trescientos años.3 Borges recrea una versión moderna de la detención
del tiempo con el cuento "El milagro secreto". El epíteto tomado del Alcorán
nos da la esencia del relato. Jaromir Hladlík, escritor judío condenado a muerte J&gt;&lt;:&gt;r los alemanes, pide a Dios que le conceda un año más de vida para
terminar su obra literaria. Dios lo hace (aunque un año en el pensar de Dios
corresponde a un segundo en la historia del mundo) . Dios le otorga el milagro secreto. "Lo mataría el plomo germánico, en la hora determinada, pero
en su mente un año transcurriría entre la orden y la ejecución de la orden".•
Un año "poblado de asombros, de esperanza, de costumbres, de minucioso
trabajo poético".~ Mientras esperaba la descarga contra la pared del cuartel,
una g~~ de lluvia roza una de las sienes de Hladlík y roda lentamente por
su mejilla. El sargento, fumando un cigarrillo, vocifera la orden final. Las
armas convergen sobre Hladlík, pero el piquete de cuatro hombres que lo iba
a matar queda inmóvil. El universo físico se detiene. Hladlík piensa que se
ha vuelto loco. Luego piensa:
El tiempo se ha detenido. Luego reflexionó que en tal caso también

• BoRGEs, JORGE Luis, Ficciones. Buenos Aires, Emecé Editores, 1956, p. 159.
• BARREN!CHEA, ANA MARÍA, La expresi6n de la irrealidad en la obra de Jorge
Luis Borges. Ciudad de México, Fondo de Cultura Económica, 1957, p. 103.
• Op. cit., Ficciones .. . , p. 161.
• Op. cit., La Expresi6n .. . , p. 103.

Publishing Co., 1964, pp. 237-38.

'.!21

220

�se hubiera detenido su pensamiento ... Un año entero había _solicita_d:
de Dios para terminar su labor: un año le otorgaba su omnipotencia.

Febrilmente Hladlík trabaja durante este período. Por fin:
Dio término a su drama. No le faltaba ya resolver sino un solo epíteto.
Lo encontró. la gota de agua resbaló de su mejilla. Inició un grito enlo1
quecido, m;vió la cara, la cuádruple descarga lo derribó.

Es un segundo que transcurre mientras la gota de lluvia roza una de l:s
sienes de Hladlík y resbala en su mejilla. Sin embargo, lo que para _los demas
es un instante, es para él un año entero. Y aun para el lector el tiempo parece detenerse: se inmoviliza el brazo del sargento que da la orden; el h~o
del cigarrillo queda suspendido en el aire; la gota de agua arresta~ su caida;
el viento cesa; y uno siente que el condenado realmente tuvo su ano de gracia, durante el cual pudo terminar su trabajo.
roa "El truco" (Fervor de Buenos Aires), aludiendo al mismo
E nepoe
1
..
,
d" »s
tema escribe Borges: "En los lindes de la mesa / / el vivir comun se etiene :
Otra referencia a este tema del tiempo que se detiene se encuentra en H_istoria de la eternidad, donde se relata el cuento chino del h~mbre que mira
el juego de ajedrez y al fin su hacha está convertida en cenizas porque han
transcurrido varios siglos.9

2. El tiempo cíclico.
Si debemos creer a los pitagóricos -decía Eudemo a sus discípulosde la misma manera que todas las otras cosas, idéntica por su número,
yo t ambién volveré a hablaros teniendo este bastoncillo , en la mano Y
vosotros estaréis sentados así como ahora, y todas las demas cosas se comportarán de igual modo.1 º (Citado por Simplicio en su Física).

• Op. cit., Ficciones . . . , p. 166.
l bid., p. 167.
• BoRoEs, JoRGE Luxs, Obra. poética. Buenos Aires, Emecé Editores, 1964, p. 27.

1

• Op. cit., La Expresi6n . . . , p. 103.
.
. .
10 Ríos PATRÓN, JosÉ Luxs, Jorge Luis Borges. Buenos Arres, Ed1tonal La Mandrágora, 1955, p. 36.

222

La teoría del "eterno retorno", elaborada por Nietzsche y Schopenhauer y
antiguamente postulada por Pitágoras y Platón, es tema central de varios
cuentos y poemas de Borges. La encontramos en libros de poesía: Fervor de
Buenos Aires ( en "Inscripción sobre cualquier sepulcro"); El otro, el mismo
("La noche cíclica"); en los cuentos de las décadas del cuarenta y del cincuenta; y hasta en uno de sus libros más acabados, El hacedor ("La trama'',
"El cautivo", "A Leopoldo Lugones", aunque en este último sólo de paso).
El "eterno retorno", o tiempo cíclico, es sin duda la teoría más difusa en la
obra de Borges.
En la poesía, "La noche cíclica" es lo que mejor ejemplifica esta rueda
inacabable del tiempo que se repite. En tono "quasi-modernista", Borges nos
da la estructura cíclica de un poema que se va a escribir, un poema inagotable y universal, en que el primer verso coincidirá con el último ( "Lo supieron los arduos discípulos de Pitágoras . .. '') . En la rueda que revuelve
eternamente siempre habrá un poeta universal que escribe los versos necesarios para completar la circunferencia que es infinita y, por eso, incompletable.
Los cuentos, "Tema del traidor y del héroe"; "Historia del guerrero y la
cautiva"; "La trama"; y "Los teólogos", son los que ilustran mejor la elaboración de este tema. En "Tema del traidor y del héroe", el asesinato de
Kilpatrick es un inmenso drama que repite la escena de la muerte de Julio
César a manos de Bruto. Pero también prefigura el asesinato de Lincoln. Un
acto que tiene su antecedente en el pasado, también tiene su proyección en
un hecho histórico futuro. En "Historia del guerrero y la cautiva", Droctolft,
guerrero longobardo, abandona a los suyos y corre a la defensa de Ravenna,
la ciudad asediada. Mil trescientos años más tarde, una mujer civilizada inglesa, deja su isla y opta por el desierto, donde vive como una bárbara. Nos
dice Borges: "Acaso las dos historias son una sola; el anverso y el reverso de
esta moneda son, para Dios, iguales".11 (Dos cuentos que se parecen mucho
a "Tema del traidor y del héroe", e "Historia del guerrero y la cautiva" son
"El muerto", y "El cautivo", respectivamente). En "La trama", la misma
emoción que expresa César al ser matado por Bruto "uno de sus hijos", se
repite cuando el gaucho que muere murmura: "Pero, che!" En "Los teólogos", la doctrina cíclica es puesta en boca de los heresiarcas. tstos, "quemando en la pira insinúan la infinita repetición del mismo drama y la pesadilla circular y eterna" 12 que preanuncia la incineración de otros herejes de

11
Op. cit., Ficciones ... , p. 159.
" Op. cit., La Expresi6n . .. , p. 44.

223

�En todas las_ ficciones, cada vez que un hombre se enfrenta con dive_rsas alternativas, opta por una y elimina las otras; en la del casi inextricable Ts'ui Pen, opta -simultáneamente- por todas.ie

la Edad Media. Es interesante notar que en el libro El hacedor esta teoría
nietzscheana del "eterno retorno" es la única que se expresa sobre el tema
del tiempo. ·

3. El tiempo regresivo.
Que fluye el pasado hacia el porvenir es la creencia común, pero no
es más ilógica la contraria, la fijada en verso español por Miguel de
Unamuno. . . Ambas son igualmente verosímiles - e igualmente inverificables .13

Estos futuros abarcan todas las posibilidades. Pero no existimos en las mayorías de estos tiempos:

En algunos existe usted y no yo; en otros, yo, no usted; en otros,
los dos.17

( "Historia de la Eternidad", 10) .

Ante un fluir temporal que transcurre del pasado al porvenir, Borges investiga la otra eosibilidad de un tiempo regresivo, que empieza con el futuro y termina con el pasado. Ese sistema temporal inverso es el tema del
cuento "Examen de la obra de Herbert Quain", en que el protagonista narra
su obra de escritor regresivamente. En el prólogo de su obra, Herbert Quain
recuerda "el mundo de Bradley, en que la muerte precede al nacimiento y
la cicatriz a la herida y la herida al golpe" .14 El prólogo nos da la estructura
del cuento, en el cual las horas fluyen regresivamente. La trama de este cuento
se parece mucho a la novela Memórias pósthumas de Bras Cubas, del escritor brasileño Antonio Machado de Assis. En ambos relatos, el protagonista
empieza su narrativa con su muerte y termina con su infancia.

El film francés de vanguardia, "L'année derniere a Marienbad" trata de
estas bifurcaciones del tiempo. Nos da varias posibilidades basadas' sobre un
~e~ho. Es imposible aceEtar una sin aceptar todas, porque una no es más
log1ca o verosímil que las otras.

5. El tiempo modificado.
La me~ó~ica ela~o.ración de hronir ( dice el Onceno tomo) ha prestado servicios prodigiosos a los arqueólogos. Ha permitido interrogar y
hasta modificar el pasado, que ahora no es menos plástico y menos dócil
que el porvenir.18

4. El tiempo bifurcado.
A diferencia de Newton y de Schopenhauer, su antepasado no creía
en un tiempo uniforme, absoluto. Ts'ui Pen creía en infinitas series de
tiempos, en una red creciente y vertiginosa de tiempos divergentes, convergentes y paralelos . . . que se aproximan, se bifurcan . ..
(Ficciones, 109-10) .15
Este concepto revolucionario del tiempo, en que no hay relación del pasado al presente y al porvenir, es el tema de "El jardín de los senderos que
se bifurcan". Este jardín es un laberinto donde la única palabra prohibida, la
que salve el enigma, es "tiempo". Se postulan una serie infinita de futuros,
pero todas las bifurcaciones del tiempo son posibles y se tienen que aceptar:

("Tlon, Uqbar, Orbis Tertius", 28).

~n la historia de Tlon, un grupo de eruditos intercala un mundo imaginario en un mundo real. Mediante la introducción de elementos imaginados
es posible modificar el pasado de tal manera que reemplace buena parte de
la historia del mundo.
En el poema "El arrabal", Borges modifica su propio pasado:

10

" lbid., p. 105.
" lbid., p. 105.
" Op. cit., Ficciones ... , pp. 109-110.

lbid., p. 107.
lbid., p. 11 O.
" lbid., p. 28.

11

225
224

H15

�Un hecho futuro ha condicionado su pasado. Le permiten el amor y el
mando, pero sólo porque saben que le va a tocar un futuro que se resolverá
en su muerte.

... y sentí Buenos Aires:
esta ciudad que yo creía mi pasado
es mi porvenir, mi presente;
los años que he vivido en Europa son ilusorios,
yo he estado siempre (y estaré) en Buenos Aires.19

6. El tiempo simultáneo.

(Fervor de Buenos Aires, 39).

En "La otra muerte", por un presente, Borges nos da dos pasados:
Modificar el pasado no es modificar un solo hecho; es anular sus consecuencias, que tienden a ser infinitas. Dicho sea con otras palabras:. ~s
crear dos historias universales. En la primera (digamos), Pedro Damtan
2
murió en Entre Ríos, en 1946; en la segunda, en Masoller, en 1904. º

(El Aleph, 80).

En este cuento, la cobardía de Pedro Damián es re~mplazada por :l recuerdo de una muerte heroica, soñada por el protagon~ta e~ su agoma. Y
·
:~mortal" , donde se confunde la identidad
del• narralo rmsmo
pasa en "El .uu.u
•
dor. Tenemos un narrador y dos antepasados. El protagorusta n?s dice que
en la ciudad de los inmortales se encuentra con Homero, desp~es se_ separa
de él, pero al fin del relato nos enteramos de que el protagonista rmsmo es
Homero.
.
Otra faceta del tema del tiempo modificado es la del. f~turo que detennma
el pasado. En "El muerto", el protagonista muere traicionado por sus pr?pios cómplices. La seguridad de su muerte determina un pasado que habria
sido seguramente otro:
Otálora ( el protagonista) comprende antes de morir que del principi~
lo han traicionado, que ha sido condenado a muerte, que le han permitido el amor, el mando, y el triunfo, porque ya lo daban por muerto,
porque para Bandeira ya estaba muerto.21

To see a World in a Grain of lSand
And Heaven in a Wild Flower,
H old lnfinity in the palm of your hand
And Eternity in an hour. 22

{William Blake).
Si el "alepli" es un punto del espacio que contiene el universo, para Borges el tiempo puede reducirse a un so.lo momento que contiene la eternidad.
Dadas las tres posibilidades del tiempo: pasado, presente y futuro, es posible
realizar un número fijo de combinaciones que pueden dar los siguientes resultados: o los tres estados existen, o sólo dos, o sólo uno, o quizás ninguno
( como Borges trata de comprobar en "Nueva refutación del tiempo"). En
"la esfera de Pascal", existe sólo el presente. El tiempo se reduce a un momento que contiene la eternidad; el espacio, a un punto que contiene el universo. El tiempo se puede comparar a una esfera que dentro de su circunferencia contiene e.l pasado y el futuro, que no existen en el momento actual
que es el P.resente. Pero si sólo el presente existe, todos los actos de los hombres son simultáneos. Aun en la teoría del eterno retorno vemos cómo las
cosas vuelven cíclicamente, y con ellas, el proyecto de anular el pasado.23
... la tarde se había ahondado en ayeres,
los hombres compartieron un pasado ilusorio.2•

(Obra poética, 106).

En "El jardín de los senderos que se bifurcan", el futuro es reemplazado
por una serie infinita de futuros que son simultáneos. De la misma manera,

(Antología Personal; 35) .

,. op. cit., Obra poética.•., p. 39.
.
. .
80
•• BoRoEs, JoROE Luis, El aleph. Buenos Aires, Ed1t?nal L~sad_a, 1946, p.
. 5
n BoR0ES, JoROE Luis, Antologla personal. Buenos Aires, Ed1tonal Sur, 1961, p. 3 .

226

" JuRADo, ALICIA, Genio y Figura de Jorge Luis Borges. Buenos Aires, Editorial Universitaria, 1964, p. 69.
" Op. cit., La expresi6n . .. , p. 108.
" Op. cit., Obra poética ... , p. 106.

227

�eliminados el pasado y el futuro, el presente es una continua serie, de actos
simultáneos que se multiplican y se bifurcan. El presente lleva en si la eternidad:
Remotas en el tiempo y espacio, las historias
que he congregado son una sola: el protagonista
es eterno. Hay un agrado en percibir bajo los
disfraces del tiempo, las eternas especies del
jinete y de la ciudad. 25

(Historia de jinetes; 107).

Borges niega la serie temporal y afirma la eternidad usando un argumento
"idealista'', a la manera de Liebnitz o de un Berkeley. Nos dice que Berkeley
niega el mundo objetivo (o todo lo que está afuera de la mente humana,
y afirma sólo lo que el sujeto percibe), mientras que Hume niega el sujeto
(diciendo que la mente no es nada más que una serie de percepciones) .
Hume llega hasta a negar el espacio. Para ambos Berkeley y Hume, el tiempo es una infinita serie de momentos que se suceden el uno al otro. Pero
Borges postula la pregunta: Si negamos la materia (Berkeley) y negamos
el espíritu (Hume), y hasta IJegamos a negar el espacio, ¿ qué derecho tenemos nosotros de afirmar el tiempo? Borges niega la serie temporal sosteniendo que dos momentos iguales en la mente del mismo individuo son un
solo momento que basta para destruir toda la noción de un tiempo que fluye
continuamente. Nos dice:

La negación del tiempo.

Borges ha demostrado en diversas circunstancias una negación del pasado
d 1 f turo Y ha aludido también a una negación del presente. Basta leer
Y e u
·
, 1·
"El . dr t'
el poema de la primera época, "El truco", o uno de_ la u tlma, . ªJe e. ,
para darse cuenta de esto. No importa si son los naipes o las_ piezas de aJedrez que nos dan un número finito de posibilidades. Lo que ~porta es que
los hombres, al repetir jugadas pretéritas, destruye? la suc:sion y cre~n la
eternidad.2s "Lo cotidiano y lo reiterado es para el garantia de eternidad,
porque si ahora vivimos un instante idéntico a otro del pasado, queda anulado el fluir de las horas.27
Esas frecuencias que enuncié de Carriego,/o sé ~ue nos lo acerca~.
Lo repiten infinitamente en nosotros, como si Camego perdurara disperso en nuestros destinos, como si cada uno de nosotros fuera por ,unos
segundos Carriego. Creo que literalmente así es, y que esas momentaneas
identidades ( i no repeticiones!) que aniquilan el correr supuesto del
tiempo, prueban la eterni·d ad .2s

(Evaristo Carriego; 46).

Fuera de cada percepción ( actual o conjetural), no existe la materia;
fuera de cada estado mental no existe el espíritu; tampoco el tiempo
existirá fuera de cada instante presente.29

Pero la frase "negación del tiempo", no afirma solamente la eternidad de
Platón o de Boecio, es decir, se niega la serie temporal para afirmar la eternidad. La implicación de esta frase es también que, además del pasado y el
futuro, el presente (o cada instante presente) no existe. Para comprobar esto,
Borges señala el dilema temporal de Sexto Empírico, en Adversus M athematicos (XI, 197), en que niega el pasado, que ya fue, y el futuro que no es
aún, arguyendo que si el presente existe es indivisible o divisible. No es indivisible, "pues en tal caso no tendría principio que lo vinculara al pasado ni
fin que lo vinculara al futuro, ni siquiera medio, porque no tiene medio lo
que carece de principio y de fin"; por otro lado, no es divisible tampoco,
"pues en tal caso constaría de una parte que fue y de otra que no es (es
decir, pasado y futuro). Ergo, no existe".ªº F. H. Bradley, en Appearance and
Reality ( v. IV), nos da el mismo argumento. Negando las partes llega a negar el tiempo. Borges, por su lado, empieza con una negación del tiempo
( del todo) , para afirmar cada una de sus partes.
El argumento idealista de Borges es irrefutable e ingenioso. Una vez aceptadas las premisas se tiene que aceptar la conclusión. Pero si no nos convence

"' Op. cit., La expresión . . . , p. 126-7.
,. Ibid., p. 117.
., ]bid., p. 116.

,s BoRGES, JoRGE

Luis, E vans. t o Carriego. Buenos Aires, M. Glazier Editor, 1930,

20

Op. cit., Antología . . . , p. 59 .
.. Ibid., pp. 61-2.

p. 46.

228

229

�es porque no pretende hacerlo, Borges mismo descree del argumento. Y concluye su "Nueva refutaci6n del tiempo" con las siguientes palabras:

.. . Negar la sucesi6n temporal, negar el yo, negar el universo astronómico, son desesperaciones aparentes y consuelos secretos. Nuestro destino . .. no es espantoso por irreal; es espantoso porque es irreversible y
de hierro. El tiempo es la sustancia de que estoy hecho. El tiempo es un
río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza,
pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego.
81
El mundo desgraciadamente es real; yo, desgraciadamente, soy Borges.

Un_ hombre se propone la tarea de dibujar el mundo. Á lo lar o de
los an~s puebla un espacio con imágenes de provincias de rein! d
montanas
•
'
' dee
.
, de bah'ias, de naves, de islas,
de peces, de habitaciones
instrumentos de astros' de caballos Y de personas. Poco antes de m' ·
descubre que ese paciente laberinto de líneas traza la imagen de su cara.

º";;

.
de su
c Este hombre
1 es
d' Borges. El tiempo es otra línea que traza la imagen
dar\ co~o os traces del tiempo que hemos enumerado trazan el enigma
. e ~ ra rmagen, a. del fluir de las horas que nos gasta a todos nos hace
mtUU: nuestra propia mu~rte. Tal vez Borges trascendiendo el tie!po uiere
eternizarse. U~amuno, dejando su obra, se inmortaliz6. Tal vez Borgesq .•
re hacer lo In1Smo.
qwe

III
Las varias hip6tesis temporales conjeturadas por Borges nos han demostrado claramente la preocupaci6n del escritor argentino por el enigma del
tiempo. En "El jardín de los senderos que se bifurcan", el protagonista chino
se enfrenta con una serie infinita de futuros y escoge todas las alternativas
simultáneamente. Analizando el tiempo en la obra de Borges el lector se enfrenta con varias hip6tesis sobre este tema y escoge una, todas, o ninguna,
según su propia mente. Es evidente que el mismo Borges se da cuenta que
el tiempo es desgraciadamente divisible en pasado, presente, y futuro, que las
horas fluyen interminablemente, y que nuestro fin común es la muerte. Modificando el pasado, bifurcando el presente, y eternizando el momento presente Borges trata de vengarse del fluir del tiempo. A veces quiere negarlo
categ6ricamente. Sin embargo, él mismo se da cuenta que nuestra sustancia
está hecha de tiempo, que el mundo es real y el tiempo sigue su marcha.
Hladlik, en " El milagro secreto", se acerca mucho al pensamiento de Borges
acerca del tiempo cuando "arguye que no es infinita la cifra de las posibles
experiencias del hombre y que basta una sola 'repetici6n' para demostrar
que el tiempo es una falacia", para llegar a la conclusi6n que "desdichadamente, no son menos falaces los argumentos que demuestran esta falacia".
Como hace Hladlik antes de morir, Borges recorre estos mismos argumentos
"con cierta desdeñosa perplejidad".82 Borges concluye el libro El hacedor
diciendo:

11

n

Jbid., p . 63.
!bid., p. 121.

u BoaoEs, JoaoE Luis, El hacedor. Buenos Aires, Emecé Editores, 1960, p. 109.

231
230

�LA OBRA SEMANTICA DE JUAN BAUTISTA SELVA

BIBLIOGRAFÍA

Lic. JoRGE DÍAz VÉLEZ
ALAZRAKI, JAIME, La prosa narrativa de Jorge Luis Borges. Madrid, Editorial Gredos,
s. A., 1968.

Univ. Nac. de La Plata
Para DEMETRio GAZDARU,
Maestro Sabio y Generoso.

BARRENECHEA, ANA MARÍA, La expresi6n de la irrealidad en la obra de Jorge Luis
Borges. Ciudad de México, Fondo de Cultura Económica, 1957.

INTRODUCCIÓN

BoRGES, JoRGE Lms, Evaristo Carriego. Buenos Aires, M. Glazier Editor, 1930.
-

El aleph. Buenos Aires, Editorial Losada, 1946.

-

Historia de la eternidad. Buenos Aires, Emecé Editores, S. A., 1953.

-

Ficciones. Buenos Aires, Emecé Editores, S. A., 1956.

-

Discusi6n. Buenos Aires, Emecé Editores, S. A., 1957.

-

Otras inquisiciones. Buenos Aires, Emecé Editores, S. A., 1960.

-

El hacedor. Buenos Aires, Emecé Editores, S. A., 1960.

-

Antologia personal. Buenos Aires, Editorial Sur, 1961.

-

Obra poética. Buenos Aires, Emecé Editores, S. A., 1964.

_

Labyrinths. (English translation by Donald A. Yates and James E. Irby, editors).
New York, New Directions Books, 1964.

DuNNE, J. W., An Experiment with Time. New York, The Macmillan Co., 1927.
JURADO, ALICIA, Genio y figura de Jorge Luis Borges. Buenos Aires, Editorial Universitaria, 1964.
Ríos PATRÓN, JosÉ Luis, Jorge Luis Borges. Buenos Aires, Editorial La Mandrágora,

S1 SE BUSCA EN LA OBRA del lingüista argentino Juan B. Selva 1 un princ1p10
generador, una preocupación que por su reiteración sea el punto de partida,
unas veces, el de llegada, otras, de todas las páginas que escribió, ese principio vertebrador es, sin duda, el de la unidad del castellano.
"La unidad del castellano" fue la fórmula que se difundió en nuestro siglo
para denominar una vieja cuestión -normalmente problemática y con frecuencia conflictiva- que comenzó con la expansión atlántica del castellano:
la cuestión de cómo habrían de insertarse las variantes americanas en el caudal común de la lengua.
La transformación del castellano comienza desde el momento cuando españoles de distintas regiones se congregan en los puertos de salida para el
Nuevo Mundo; sigue operando durante el viaje y se profundiza en contacto
con la nueva realidad que ofrece América y con la aparición de relaciones sociales inéditas en la Península.
A medida que aumenta el caudal de innovaciones que América vuelca en
la lengua común, las relaciones entre esos dos polos geográficos del idioma
se hacen cada vez más problemáticas. Es fácil predecir que habrá dos extremos de fricciones: por un lado, los españoles peninsulares que no estarán

1955.
REINHARDT, KURT F., The Existentialist Revolt. New York, Frederick Ungar Publishing
Co., 1964.
Roux, DoMINIQUE DE, L'Herne. (bienal). Paris, Lettres Modernes, 1964.
WHEELOCK, CARTER, The Mythmaker. Austin and London, University of Texas Press,
1969.

232

1

Nació en Dolores, Provincia de Buenos Aires, el 6 de febrero de 1874. Su obra
sobrepasa los 100 títulos, entre libros y artículos. En 1943 la Academia Argentina de
Letras lo designó "Académico Correspondiente". En 1951, la Real Academia Española
lo nombró "Individuo Correspondiente". Murió en su ciudad natal el 29 de julio de
1962. Próximamente publicaré en el Boletín de la Academia Argentina de Letras una
bio-bibliografía del autor.

233

�dispuestos a tolerar sin más las innovaciones americanas; por otro, los americanos que, a la distancia y en medio de otras circunstancias sociales, no ven
la necesidad -tal vez no la sienten- de meter su lengua en el chaleco de
fuerza de la metrópoli; para ellos "su" español es un instrumento cómodo
y eficaz de intercomunicación, mal que pese a los puristas y gramáticos de
la lejana España.
Estas contradicciones, naturales de los regímenes coloniales, se aceleran a
medida que se debilitan los vínculos con la metrópoli, especialmente a partir
del momento de las luchas por la independencia de las colonias americanas,
porque ya no se trata de una cuestión lingüística; en el centro de las preocupaciones americanas está la lucha por su independencia política. La lengua
se convierte entonces en una trinchera más, como la literatura, el comercio,
la diplomacia, las costumbres sociales, las formas de organización política,
etc. Todo se subordina a ese fin supremo de la concreción de la independencia.
La obra de Selva, mirada en escorzo, está determinada por nuevas formas
de ese viejo conflicto: "la unidad" o "la disgregación dialectal del español",
según fuera el punto de vista del que analizaba la cuestión.
El problema agitó a la intelectualidad argentina durante la mayor parte
del siglo XIX y parte del XX. Hoy en día nadie pone en duda esa unidad
esencial.
La onda revolucionaria del siglo XIX produjo en nuestros patriotas, especialmente en los románticos, la creencia de que nuestra independencia debía también alcanzar al idioma para ser completa. Debíamos dejar de hablar
español para hablar argentino. En su forma más extrema la cuestión fue
formulada hacia 1837 por Juan Bautista Alberdi:
Hemos tenido el pensamiento feliz de ta emancipación de nuestra lengua. . . La revolución en la lengua que habla nuestro país es una faz
nueva de la revolución social de 1810, que la sigue por una lógica indestructible. 2

Angel Rosenblat, en un trabajo de 1961,8 resume muy bien los términos
en que nuestros románticos vivieron el viejo conflictivo:
• En "Emancipación de la lengua", citado por ARTURO CosTA ALVAREZ, Nuestra
lengua. Buenos Aires, Sociedad Editorial Argentina, 1922, pp. 32-33. Esta obra del
lingüista platense, amigo de Selva, es muy útil para la cuestión del "idioma nacional",
especialmente entre páginas 21 y 136, a condición de atenuar la aspereza crítica
del autor.
• Las generaciones argentinas del siglo XIX ante el problema de la lengua. Buenos
Aires, Instituto de Filología Hispánica. 52 pp.

234

Y a se han estudiado . .. las ideas de Echeverría, Alberdi, Juan María
Gutiérrez y Sarmiento, y en general las del Salón Literario y de la Joven Argentina, en materia de lengua. Todos ellos coinciden en un antiespañolismo cultural y lingüístico, que a veces llega a la hispanofobia; en
un entusiasmo ferviente y neófito por la literatura y el pensamiento francés; en la devoción por el pueblo y la tierra; en la afirmación de la inspiración americana . .. ; en la exaltación de las ideas y el menosprecio de
las palabras; en el rechazo de toda tutela académica o academicista· en
la afirmación de la libertad de la lengua, para que pueda progresa:con
las ideas nuevas. Sarmiento, Alberdi y Juan María Gutiérrez llegaban a
proclamar la soberanía popular en materia de lenguaje. Pág. 25.

Una forma ciertamente espectacular del conflicto fue el rechazo que hizo
Juan María Gutiérrez, en 1876, del diploma de "Individuo Correspondiente"
otorgado por la Real Academia Española. Apenas se habían apagado los
ecos de tal actitud cuando Luciano Abeille, profesor francés radicado en la
Argentina, publica su obra Idioma Nacional de los Argentinos.' Apoyándose
en algunos rasgos lexicales, fonéticos y morfosintácticos Abeille sostiene que
el español de la Argentina ha evolucionado hasta formar un nuevo idioma.
El libro viene a resultar la concreción tardía de aquella formulación alberdina, más política que lingüística, y aparece cuando los románticos argentinos ya habían atenuado prudentemente sus audaces afirmaciones juveniles.
Fue ciertamente un libro extemporáneo y casi ningún intelectual de relieve
acompañó su tesis, a pesar de su ropaje especializado y zalamero. Y fue así
no sólo por un enfoque específicamente distinto de la cuestión idiomática sino
también por un contexto político-cultural diverso. La independencia estaba
asegurada 5 y la cuestión cultural e idiomática, que en un momento había
sido puesta al servicio de la lucha, podía ser tratada desapasionada y específicamente. Nadie veía en la Argentina la conveniencia de tener un idioma
distinto al español.
En 1903 Selva publica un folleto La evolución y los estudios gramaticales 6
que compendiaba conferencias y breves artículos periodísticos anteriores. Para
el asunto que ahora me interesa el folleto es muy importante porque Selva
manifiesta, hacia el final del trabajo, su oposición a los criterios de Abeille:

• Paris, S. Bouillon, 1900. 434 pp.
• Sin embargo, la lucha de nuestros pueblos todavía continúa para obtener un
desarrollo económico-social y cultural que asegure su independencia política.
• Dolores, Imprenta, "El Nacional". 27 pp.

235

�Aunque extralimito las proporciones de mi conferencia, séame permitido agregar algunas palabras sobre la debatida cuestión del idioma. ¿Tenemos en realidad un idioma propio, nacional o patrio?. . . El lingüista
francés Abeille, en su afán de adjudicar un idioma a los argentinos, se
ha propasado desde que llega a dar curso a vocablos y locuciones que no
han penetrado ni podrán penetrar al vocabulario de la sociedad culta.
Pág. 23.
En 1906 dedica un libro 7 al tema de la unidad del castellano. Toma como
base un libro de Ferriere, El darwinismo, para afirmar que el evolucionismo
encuentra "exacta aplicación" en el "desenvolvimiento de las lenguas". En
cuanto al español concluye que, de acuerdo con factores literarios, lingüísticos, históricos y sociales, no .existe peligro de disgregación:

Creo haber demostrado que tal peligro no existe; aun a despecho de
los que se encargan de pregonarlo, y a pesar de todo intencional abandono las causas de selección que actúan sobre el castellano, tanto en
Amé;ica como en España, bastarán de por sí para mantener su unidad. Pág. 88.
Esta idea la repetirá a través de sus publicaciones y es lo que, como decía
al principio de este artículo, le confiere unidad a toda su obra. Existían no

obstante dos factores de perturbación para la unidad de la lengua castellana.
Por un lado, la vana pretensión de que las peculiaridades del español a~ericano generen una lengua distinta -caso Abeille-; por otro, una actitud
conservadora y poco atenta a las variantes americanas por parte de la Academia Española:

El caudal de nuestro idioma es más copioso . . . que todo cuanto pretende mostrarnos la Real Academia. Dejémoslo correr con más libertad;
a causa del exagerado afán de "fijar, pulir y dar esplendor", se lo está
desmereciendo, achicándolo por lo menos, y .dase pábulo
. con ello . a los
que pretenden adjudicarnos un idioma peculiar, argentino o americano,
cuando sólo existe uno, el castellano . . . 8
El castellano en América. Su evoluci6n. La Plata, Sesé y Larrañaga. 88 PP·
B. SELVA, El arcalsmo en la Argentina. Voces anticuadas que reviven. En
BAAE, XI (1943), pp. 412-413.
1

• JuAN

236

La concepción de la lengua en Selva
Selva no se preocupó por revisar los presupuestos teóricos de su concepción
de la lengua. Su concepción era marcadamente evolucionista. Para él la lengua escrita era la más prestigiosa. De aquí deriva el papel fundamental que
Selva asigna a la gramática -reflejado en la abundante cantidad de trabajos dedicados a temas gramaticales- y explica su actitud normativa ante
los hechos del lenguaje, muy en consonancia con los esquemas normativos
heredados de los gramáticos clasicistas. La influencia de esta gramática normativa comenzó a decrecer en el país con la revalorización de la lengua hablada y de los aspectos creativos del lenguaje traídos por el idealismo, con el
auge de la concepción estructural de la lengua y con una más exacta valorización de las variantes socio-culturales y geográficas de la lengua aportada
por la moderna dialectología.
A pesar de partir de una concepción bastante estrecha y anacrónica de la
lengua, en la práctica Selva prestaba atención a muchos aspectos que, de
ser consecuente con sus postulados teóricos -explícitos o implícitos- habría
descartado. Me refiero a que rechazaba todo criterio de autoridad sostenido
en principios lógicos o apoyados sólo en dictámenes de gramáticos. Prefería
-recordemos que en su mente sólo estaba presente la lengua escrita- los
modelos propuestos por los grandes escritores de habla castellana y dentro
de éstos, a sus contemporáneos, es decir, a los que reflejaban mejor el estado
vivo de la lengua. Con frecuencia, también, apoyaba sus conclusiones en
peculiaridades del español hablado en la Argentina lo que le valió la crítica -de Costa Alvarez, por ejemplo-- de tomar en cuenta variantes del
lenguaje "que entre nosotros son simple colección de barbarismos o vulgaridades.

La obra semántica
Dentro de este panorama general de la obra de Selva, la parte semántica
abarca una proporción considerable por su extensión y por su continuidad.
Sus trabajos semánticos comienzan a aparecer hacia 1912 y se prolongan
hasta el final de sus días. Desde el comienzo Selva utiliza el nombre de semántica, designación que años antes había introducido Abeille y que había
defendido Cuervo. 9 Llama la atención que Selva la use sin más y constantemente en sus trabajos, con lo que viene a ser uno de los pioneros de los es-

237

�tudios semánticos en lengua española. Creo que la semántica -más que la
semántica la lexicología, pues a Selva le interesaba tanto el neologismo de
significación ( "nuevas acepciones") como lexical ( "nuevas palabras") - venía a ofrecerle un medio excelente, tal vez insuperable, para dar forma a su
afirmación de que la Academia se andaba a paso de buey en esto de recoger la riqueza del español de la Argentina. En efecto, en el vocabulario encontraba muestras constantes de innovaciones que, en cantidad y a veces en
espectacularidad, le era difícil encontrar en la morfosintaxis. La intuición de
Selva respondía sin duda al hecho cierto de que de todos los aspectos del

inició desde el Instituto de Filología de B
Ai
al país en 1927.u
uenos res a poco de su llegada
E~ semántica, ~os puntos de vista de Selva fueron los predominantes en
esa epoca, es decir, la semántica histórica con algunos matice
guida p e · , E
.
.,
.
'
s que en se, . r c1sare. sa onentac10n diacrónica, concretada en tomo del cambio
semanbco, _la -~~tuvo ~n todos sus trabajos. Como en otros aspectos de su
quehacer lingwsbco aqu1 también es deudor de don Rufino José Cuervo:
El es:u~io más dete_nido y profundo que se haya hecho hasta hoy de
la semantica o semasiología castellana, y en especial en cuanto corresponde al habla de los americanos, corresponde al ilustre filólogo Rufino
J. Cuervo . ... A la luz de tan luminosa investigación, guiados por los
autore~ que dieron _norma a Cuervo y a la vez por mis propias vistas voy
a consignar a continuación un ligero ensayo sobre semántica argentina.u

lenguaje es el significado el más inestable.
Además, la atención de lo semántico ponía a Selva ante la posibilidad de
superar los estrechos marcos de su concepción lingüística pues le hacia tomar en consideración el lenguaje hablado, que refleja más prontamente el
cambio. Esta consideración del lenguaje coloquial le valió críticas de lingüistas que, como Costa Alvarez, tenían mucho más vuelo teórico que Selva
pero una menor intuición lingüística. Muchas veces acertaba en la solución
de los problemas lingüísticos a pesar de sus concepciones teóricas, mientras
que Costa Alvarez debe mucho de sus falencias a sus devaneos teórico!!.
Selva era un lingüista práctico, muy apegado a lo que don Manuel Alvar
designa como "la llamada de la tierra" .1 0 Buscaba y registraba con singular
constancia las variantes del español en la Argentina. Su interés no residía
en la formulación de principios teóricos pues no estaba dotado para eso; incluso, los materiales que tan pacientemente reunió no le sirvieron para reelaborar la doctrina lingüística con que trabajaba y que de haberlo hecho su
obra hubiera tenido otra dimensión.
Por esa labor perseverante de búsqueda y documentación su obra aparece
hoy como un rico venero para el estudio dialectológico. Es muy posible que
esta condición de la obra de Selva haya sido la que determinó a Amado
Alonso a invitarlo a colaborar con él en las investigaciones dialectales que

• Para esto y otros aspectos de la semántica en español, Cf. mi "Contribuci6n para
la historia de la palabra 'semántica' en español" en Cuadernos de filologla, V (1971),
Instituto de Lengua Española (Mendoza).
1

•

En su Estructuralismo, geografla lingüística y dialectologla actual. Madrid, Gre-

dos, 1969.

238

Esta misma afirmación la reitera en muchas oportunidades.
Aunque
en el
artículo recién citado habla de Michel Brea'1 ("ensuora
b
· IS
,•
mag1stra, emanttque, no se reduce al estudio de los cambios de ace ción
que ~e oper_an ;~ las palabras .. . ") el modelo para Jo que dentro d~ sus
trabajos lex1colog1cos pertenecía al cambio semántico está dado
¡
't ¡ IX ("
•
por e cap1 u O
Ac~pc1ones nuevas") del libro de Cuervo Apuntaciones críticas
sobre el_ le~gua¡e bogotano.13 Lo que allí hizo Cuervo para el español de
Colombia mtenta . hacer Selva para nuestro español, naturalmente que con
n_ienos vuelo erudito y conceptual. Hay, sin embargo, una sugestiva diferenc1_a: S~;ª doc~enta_ muchos de sus ejemplos en la lengua coloquial y hace
hincap1e en los modismos argentinos", una especie de semántica de la frau e unosamente
.
esta ~olabor~ci6n nunca se hizo efectiva, por Jo menos no he hall~do rastros _de que as1 ocurriera. La creación del Instituto de Filología de B
Aires, por .R1card ~ R o_Jas,
·
uenos
provoco, muehas criticas y, en especial, a la decisión
de
~ne;l~ baJO la duección d~ don Ram6n Menéndez Pidal y su Centro de Estudios
~s.tor1cos. ~eo ~ue la que¡a era una reaparición, bajo otras formas, de la tesis {!el
1d1?ma nacional . ~osta Alvarez, tal vez el más ofuscado crítico de )a creación del
ln~tltuto_ y de los primeros lingüistas enviados por don Ramón -Américo Castro, Montoliu'. Millares Cario Y Amado Alonso, era amigo de Selva; posiblemente la intransigencia
de Costa
e
, Alvarez' haya retenido a Selva de trabaJ'ar J'unto a Ama do Alonso.
reo que es este un capitulo de nuestra lingüística que merece ser estudiado.

.En "Acepciones
nuevas. Ensayo sobre semántica argentina", Revista de la Uni·
versidad de Buenos Aires, XXV (1914), p. 5 (de la separata).
11

11

5ta. ed., Paris, A. y R. Roger y F. Chernoviz. XL

+

692 pp.

239

�se, un rudimento de la moderna semántica sintagmática. Este mismo trabajo, ampliado con nuevos materiales, es introducido en su libro Crecimiento
del habla (Estudios que explican la formación de voces y acepciones nuevas,
con más de 8,000 ejemplos).14 Este libro ocupa un lugar central, por su
volumen y sus temas, en la obra lexicológica de Selva. A aquel trabajo,
agrega otros capítulos sobre la acción de los prefijos y sufijos en la innovación lingüística, sobre los cambios fonéticos esporádicos, sobre el arcaísmo
en nuestro castellano y sobre los modismos argentinos. Años después, retoma
estos mismos temas para actualizarlos con nuevos materiales, fruto de su
paciente labor de búsqueda y registración.
En 1941, Selva reseña la segunda edición de El alma de las palabras. Diseño de semántica general de Félix Restrepo.15 Selva no había conocido antes
esa obra y al leerla afirma:
Hoy vengo a rectificar un punto de mi breve estudio sobre semántica, publicado en el N9 29 de este Boletín. Dije: "no ha,y duda que es
Cuervo el filólogo de habla castellana que más y mejor ha estudiado
la semántica ..." Hoy cuenta Colombia con un gran filólogo que ha
matado el punto al eminente Cuervo en materia de semántica. Se trata
del P. Félix Restrepo, actual miembro de la Academia Colombiana y
autor, entre otras notables obras, de El alma de las palabras, sabio
"Diseño de semántica general"; de modo que quien más y mejor ha
estudiado la semántica, en castellano, ya no es Cuervo, es hoy el P.
Restrepo.16

se inspiró : Cuervo. y con él toda la semasiología alemana que prolonga la
nomenclatura retórica (metáfora, sinécdoque metonimia etc). 11 Brea'1 d 1
'
'
·de' su actividad
, e
cua1 Se1va so'1O empezo' a utilizar, ya en los momentos
finales
¡algunos elementos vinculados
. con , el . cambio semántico•, Restrepo, que pro-'
onga en_ caStellano la me3or semantica de su tiempo; 2. Los criterios con
que ~n~l~ó el problema lingüístico capital para los argentinos del siglo XIX
Y pr~c1p1os del XX: las relaciones idiomáticas con España. Selva se mostró
conciliador y comprendió atinadamente que el problema no tenía solución
P_0 r un extrem~ o el otro. Fustigó a los defensores de un supuesto idioma na~onal Y ~ostro c~aramente que la Real Academia Española aparecía demasiado _renusa en incorporar al idioma común las contribuciones argentinas
(~:ncan~s, en un sentido más amplio), que en el campo léxico Selva registro pacientemente.
. S~l;~ tiene el gran mérito de haber aclimatado en el país una disciplina
hngwstica que estaba en sus comienzos, y de haberla aplicado a los datos
concretos que le entregaba nuestro castellano. Su actitud no fue simplemente la de dar a conocer una nueva escuela o una nueva disciplina que se estaba desarrollando en Europa. La aceptó cual la ofrecían los maestros eur~~e~s Y america~os y la semántica le ayudó a plantearse los problemas lingu1sticos de su tiempo. Es demostrativa de su renuencia a la especulación
ese subtítulo de "semántica arge~tina" que agregó a muchos de sus trabajos
en ese campo; expresaba muy bien su deseo de aplicarla al castellano de la
Argentina y no como supu~ieron algunos lingüistas de esa época, que se
trataba de una nueva floración de la tesis del "idioma argentino".
A pesar de sus limitaciones -¡ quién no las tiene!- la obra semántica de
Selva es un sólido capítulo de la historia lingüística en nuestro país.

Se detiene en especial en los capítulos V y VI dedicados a la "Innovación"
y a la "Metáfora" resEectivamente; discrepa con Res trepo en cuanto al
lugar que asigna a los prefijos: en la composición o en la derivación de palabras. Selva sigue interesándose, a pesar de haber variado sus fuentes: además de Restrepo ahora comienza a apoyarse más en Bréal, por aquellos aspectos vinculados con el "crecimiento del habla", es decir, los que les permiten mejor expresar el movimiento creador de nuestro castellano.
Para la orientación semántica de Selva -esto es, para su exclusiva atención al cambio semántico- intervienen dos factores: l. Las fuentes en que

u Buenos Aires, Librería de A. García Santos, 1925. 239 pp.
" Bogotá, Librería Voluntad, 1939. 244 pp.
" En BAAL, IX (1941 ), p. 313.

240

17
Cf. HEINZ KRoNASSER, Handbuch der Semasiologie. Heidelberg, Car! Winter,
Esp. pp. 25-46.

241
Hl6

�BIBLIOGRAFÍA SEMÁNTICA DE JUAN B. SELVA*

l. "Americanismos por Miguel de Toro y Gisbert (Crítica de Juan B. Selva)". En
El lenguaje (Madrid), 1 (1912), pp. 266 a 270.
2. "Los tropos y la filología. Un capitulo sobre semántica argentina". En El lenguaje, · 2 (1913), pp. 321 a 330.

TRES ASPECTOS SIGNIFICATIVOS EN "TERNURA" DE
GABRIELA MISTRAL

3. "Algunos cambios de acepci6n. ( Apuntes sobre semántica argentina). Pásase de
lo material a lo inmaterial". En El lenguaje, 3 (1914), pp. 109 a 114.
PROFRA. RAMONA LAGOS

4. "Acepciones nuevas. Ensayo sobre semántica argentina". En Revista de la Universidad de Buenos Aires, XXV ( 1914), pp. 148 a 170.

5. "Voces de origen indígena". En Revista de la Universidad de Buenos Aires, XLIX
(1922), pp. 49 a 75.
6 Crecimiento del habla. Estudios que explican la formaci6n de voces Y acepciones
' nuevas, con más de 8,000 ejemplos. (Esp. Caps, VI, VII, VIII y IX). Buenos
Aires, Librería de A, García Santos, 1925. 239 pp.

7. "Algo sobre semántica", En Bolet!n de la Academia Argentina de Letras (BAAL),
VII (1940), pp. 147 a 153.
8. "El alma de las palabras". En BAAL, IX (1941), pp. 313 a 322.

9. "La metáfora en el crecimiento de nuestra habla (semántica argentina)". En
BAAL, X (1942), pp. 131 a 167.
10. "La sinécdoque y la metonimia en el crecimiento de nuestra habla (semántica
argentina)". En BAAL, X (1942), pp. 485 a 495.
11. "Casos de generalización y deterrninaci6n en la semántica argentina". En BAAL,
X (1942), pp. 531 a 555.

12. "El arcaísmo en la Argentina, Voces anticuadas que reviven". En BAAL, XI
(1943), pp. 401 a 413.
13. "Modismos argentinos". En BAAL, XVII (1948), pp. 225 a 292.

B.

Universidad de Concepción
Concepci6n, Chile

EN LA LECTURA de la extensa obra poética de Gabriela Mistral nos hemos
detenido siempre, morosamente, en su segundo libro de poemas, publicado
por primera vez en 1924 por la editorial madrileña Saturnino Calleja.1

Ternura, obra de amplio registro en la existencia y creación de Gabriela
Mistral, revela un amplio desarrollo de motivos ya insinuados en Desolación,
publicada en 1922. Podría pensarse que Ternura es la obra más sencilla y la
que menos problemas de intereretación ofrece a los críticos. Esto sería indudablemente falso. Ternura no representa sólo un paréntesis de simplicidad
dentro de la poesía mistraliana. Por el contrario. Realza en forma revelante
la dimensión religiosa del mundo lírico de su autora a través de un denso y
singular sistema de imágenes, motivos y metáforas.

La engañosa sencillez de los poemas de esta obra ha hecho que la crítica
sobre ella sea relativamente exigua y de limitadas proyecciones. Margot Arce
de Vázquez en Gabriela Mistral: persona y poesía 2 y Gastón von dem Bussche
en Visión de una poesía 3 son quienes más lúcidamente han estudiado la
poesía infantil de Gabriela Mistral, dedicando valiosas reflexiones a Ternura.
Sin embargo, la naturaleza de sus trabajos, señalada en los títulos, les impide

14. "Argentinismos de origen indígena". En BAAL, XX (1951), PP· 37 a 95.
15. "El neologismo en nuestros escritores". En BAAL, XXII ( 1957), PP· 21 a 40.

1

GABRIELA MISTRAL, Ternura. Madrid, Editorial Saturnino Calleja, 1924. La edición definitiva es la hecha en Bs. As. por la editorial Espasa Calpe en 1945.
* Excluyo de este r~pertorio ~ obras lexicol6gicas referentes a l~s d~~~~~~sdi:i
fijos, sufijos, etc.; también, trabaios -:-muy pocos- que no han esta o a

• MARGOT ARCE DE VÁZQUEz, Gabriela Mistral: persona y poesía. San Juan Puerto
Rico, Editorial Asomante, 1957,

mano y cuya ficha bibliográ:fica es mc?~pleta.
f
César Femández del InstiQuiero expresar mi especial reconocmuento ~-1 pro ~sor
.
. bl
·1
1
'
d
La
Plata
por
su
colaborac1on
desinteresada
e mestima e.
tuto d e FI o og1a e
,

• GASTÓN VON DEM BussCHE, Visi6n de una Poesía. Santiago de Chile, Anales de la
Universidad de Chile, 1957.

242

243

�preocuparse sistemáticamente del carácter específico de la obra que nos interesa. Son observaciones generales que destacan su relación con las obras
poéticas cronológicamente anteriores y posteriores, sin detenerse en la aprehensión de su singularidad.
Nuestro propósito es contribuir a la captación del ser de Ternura a través
del análisis de tres aspectos significativos que le proporcionan una unidad
de tono y composición: la imagen poética del niño, la estructura de las
nanas infantiles y la función y sentido del "contar el mundo".
l. Imagen del niño

El elemento unificador básico de Ternura es la omnipresencia del Niño
y de la Madre. Estos dos seres poéticos adquieren realidad a través de un

diálogo íntimo cuyo objetivo es compartir el conocimiento del mundo en las
siete secciones de que consta la edición definitiva de la obra: Canciones de
cuna, Rondas, La desvariadora, Jugarretas, cuenta-Mundo, Casi-escolares y
Cuentos.
La primera sección, Canciones de Cuna equivale a las llamadas "nanas
infantiles" de que hablara Federico García Lorca en una oportunidad. En
todas ellas la madre asume una postura de amorosa protección del sueño infantil. Su gesto es, por ello, de vigilia y arrobo.
La Desvariadora, serie de ocho poemas, expresa la maravilla por el hijo y
el terror por la posibilidad de perderlo. El canto se da en un tono de exaltación que rompe los limites del equilibrio y la serenidad. La madre ofrece
a su hijo a las criaturas del mundo para que sea reconocido y protegido por
ellas. Con este gesto cree preservarlo de su esencial finitud, liberarlo de los
poderes negativos del olvido, la indiferencia, la muerte, Contra-Madre del
Mundo, el mal y la privación:

"
Ando en el trance de mostrarlo
a las cosas, una por una,
y las mujeres se me ríen
del sacar niño de la cuna,
aunque viven a lluvia y aire
la granada con la aceituna.
Cuando ya estamos de regreso
a la casa de nuez oscura,
yo me pongo a rezar el mundo,
como quien punza y lo apresura,

244

para que el mundo, como madre,
sea loco de mi locura
Y tome en brazos y levante
al niñito de mi cintura!

Encargos
Que el niño mío
así se me queda.
No mamó mi leche
para que creciera.
Un niño no es el roble,
Y no es la ceiba.
Los álamos, los pastos,
los otros crezcan
en malvavisco
mi niño se queda.
¡ Dios mío, páralo!
i Que ya no crezca!
¡ Páralo y sálvalo!
¡ Mi hijo no se me muera!

Que no crezca
Jugarretas
es , la expresión de una poesía 1"nfant"l
·
· La •sección
,
.
1 d e barroca Imag~a~1o_n que refl~Ja, ad~mas una _rigurosa técnica en el manejo de la experiencia luc1da.~e la ~ancia. La sene de cinco poemas se da desde la interioridad del nmo. Es este el único ciclo en que el "contador" d ¡
d
l
· · ºnf .
e as cosas y e
as expenencias 1 antiles no es la madre, sino el hijo.
~ Las secciones Rondas, Casi-escolares y Cuentos están destinadas a los ninos en edad pre-escolar Y revelan un carácter fundamentalmente didáctico
y moral.

La Quinta Sección, llamada Cuentos-Mundo, es una de las creaciones más
perfectas de tod: la obra mistraliana. En ella se dan en íntima alianza los
grandes temas senalados por los críticos · la presencia de Amé ·
l · º6
s gr d
del
·
nea, a v1s1 n
~ a a Y materna
mundo, la infancia, la maternidad, etc. El título del
ciclo plantea inmediatamente un problema·. el de su def·m1c1on.
· ·' su natura-

245

�leza híbrida se revela en su carácter narrativo, señalado explícitamente por
las diversas formas del verbo contar, y en su carácter lírico, determinado por
un singular modo de revelación del mundo. Se fusionan así dos aspectos
esenciales del quehacer mistraliano: su oficio de "contadora" de las cosas y,
simultáneamente, su apetencia hímnica.
La intención narrativa se precisa y reitera en el brevísimo poema introductorio de la serie. F.l contiene la invitación a participar en el conocimiento
del mundo. El sentido sagrado de esta iniciación está artísticamente expresado en una dimensión de ritualismo que se conserva en todos los poemas
del ciclo:

prove~ente de. una esf~ra de realidad distinta. El niño hallado es presencia
Y, sueno, materia ~ roc10, lo encontrado sobre la tierra sin mediación de la

bus~~eda. La muJ~r sabe,_ en el mismo momento del encuentro, que ese es
el hi~o que le ha sido destmado. Se justifica de este modo el uso de la forma
refleJa me:
"Me encontré este nmo
cuando al campo iba:
dormido lo he hallado en unas espigas . .. "

Hallazgo
Niño pequeño, apreciado,
que no viniste y que llegaste
te contaré lo que tenemos
y tomarás de nuestra parte.

La Mujer, madre primordial, conocedora de lo telúrico, entregadora de
mundo, gran sacerdotisa, es maestra ritual y poeta de la infancia del hijo,
encarnado, en este caso, por un niño que es el de las Canciones de Cuna,
Casi-escolares y Rondas. Los adjetivos que la madre utiliza para designar a
este hijo son los del niño que aún no habla, pero que observa el mundo y
lo recibe con un infinito poder de asombro.
La imagen del niño de Ternura presenta rasgos insospechados en un libro
de poesía infantil. Dentro del universo poético mistraliano esta imagen es
idéntica a la imagen metafísica del hombre de Desolación, Tala y Lagar. Es
una criatura con memoria divina, caEaZ de recordar el "país de la ausencia".
Los dos primeros versos del poema con que se inicia el ciclo Cuenta-Mundo
destacan tres rasgos que definen la singularidad del niño: "apreciado", "que
no viniste", "y que no llegaste". La palabra "apreciado" ubica a este niño
en la dimensión bíblica del milagro. Efectivamente, el término aparición
asume en las Sagradas Escrituras el sentido de visión, milagro, manifestación,
mostración cuyo lugar de procedencia es el cielo. Corominas deriva el verbo
aparecer del latín vulgar paréscére, derivado incoactivo del vocablo clásico
Perére que significa aparecer y parecer. La forma vulgar paréscere habría
evolucionado en Hispania y Galia hacia aparéscere que posteriormente de
aparecer y cuyo uso en el sentido de manifestación milagrosa se observa por
primera vez en Gonzalo de Berceo en el siglo XIII. Este rasgo, en La CuentaMundo se explica nítidamente, se observa también, con múltiples matices, en
las otras secciones de Ternura. Así, por ejemplo, en los poemas Hallazgo Y
Rocío de la serie Canciones de Cuna, el hijo es una presencia inesperada,

246

El encuentro se Eroduce en un medio rural. El niño está directamente so~re el agro. Pero su morada es todavía la divina. El elemento que lo mantiene en ella es el sueño. La madre sabe que en el dormir hay una continuidad de lo eterno. Por ello quiere que permanezca siempre en este estado:
"A niiio tan dormido
no me lo recordéis".

Sueño Grande

"Y o no despierto a mi dormido
para dormírmelo otra vez,
arrebatarle maravilla
y no saberla devolver . .. "

Niño Rico

En el poema Encantamiento nos encontramos con cuatro versos significativos:
"Es más travieso que el río
y más suave que la loma:
es mejor el hijo mío
que este mundo al que se asoma".

247

�El hijo es presencia "asomada" a este mundo. El poema "Canción Quechua"
es la síntesis más lograda de los rasgos que definen a este niño singular. Cuatro
son los versos decisivos:
"Bajaste ciego de soles,
volando dormido,
para hallar viudos los aires
de llama y de indio".

Se condensan aquí los tres matices fundamentales con que se da la aparición del niño de Ternura: a) su procedencia divina, expresada en un
descenso, en una bajada a la tierra, b) la permanencia de lo eterno en el
sueño y c) el carácter deficiente de lo humano manifestado, en el caso
específico del niño americano de los versos transcritos, en la falta de "llama
y de indio".
El segundo verso de La Cuenta-Mundo, que no viniste y que llegaste, parece implicar una contradicción. Sin embargo, la explicación del significado
de los verbos llegar y venir revela la coherencia de lo expresado y permite
comprender el sentido eoético del nacer en Ternura. El verbo llegar deriva,
según Corominas, del latín vulgar plicare, derivado de la forma clásica applicare que significa arrimar, abordar, acercar, arribar. Esta significación del
vocablo hace énfasis en el término de un trayecto. Señala el aspecto concreto
de la aparición. El verbo venir, por el contrario, destaca la salida, el punto
de partida de un movimiento y, a diferencia de llegar, en que no se cuestiona
la voluntad, hace énfasis en la decisión. En Cuenta-Mundo y también en
Canciones de Cuna el niño es el que no ha hecho uso de su voluntad para
aparecer sobre la tierra. Su descenso es un acontecimiento inesperado cuyas
consecuencias las comparte con la mujer. El, por su inmersión en un mundo
que le es extraño. La madre, por el encuentro con un ser que no buscaba. La
falta de decisión en el niño respecto del hecho de llegar a la tierra está concretada a través del motivo del sueño. El niño, que en el instante del encuentro aún no es hijo de mujer, ha descendido y ha llegado dormido a la tierra
de los hombres:
"Bajaste ciego de soles,
volando dormido",

Canción Quechua.

"Absurdo de la noche,
burlador mío,
si-es-no-es de este mundo,
niño dormido".

Niño Chiquito

El sueño del niño es el signo de la paz que poseía en su morada anterior
Y que inevitablemente perderá en el instante de su despertar. La ruptura con
lo eterno, que implica el término del sueño, se expresa a través de una serie
de metáforas significativas. Las más expresivas son "pájaro perdido'' y "flecha caída del arco". El "pájaro" y "la flecha" se presentan degradadamente:
él, se ha perdido; ella, ha caído del arco. La significación de estas metáforas es evidente. A través de ella logra su expresión más plástica el carácter
mortal, precario y temporal que ha recibido el niño en el momento de término del sueño :

"Tenía siete cielos;
ahora sólo un país.
Servía al Dios Eterno,
ahora a un Kadi.
Sed y hambre no sabía
su boca de jazmín;
ni sabía su muerte.
¡ ahora sí, ahora sí!

Canción de Virgo

La madre sabe que el niño es ahora finito y limitado. Por ello quiere perpetuar el estado del sueño, ya que en él aún existe el contacto directo con
lo eterno:
"A niño tan dormido
no me lo recordéis".

Sueño grande

249
248

�En los diversos poemas de Ternura hay una serie de términos con una significación análoga a las metáforas pájaro perdido y flecha caída del arco.
Estos vocablos -arrimado, apegado, rodado, resbalado, asomado, etc.-,
constantemente repetidos, realzan la idea básica del llegar sin venir y revelan la continuidad y coherencia del pensamiento poético mistraliano.
Estos rasgos del niño de Ternura no han sido suficientemente señalados
por la crítica. Su importancia es decisiva, pues amplían la interpretación metafísica del hombre de Desolación. La diferencia entre las dos obras reside
en el instante diverso que poetizan. Lo que en ellas se verifica es la plasmación de dos momentos distintos en el devenir del hombre: Ternura canta la
llegada; Desolación llora la partida. En Ternura, se poetiza el instante en
que el hombre deja de tener el contacto directo con el Dios Eterno; Desolación poetiza el reintegro, el restablecimiento del contacto perdido. Las dos
obras forman, en este sentido, una totalidad indisoluble.
La interpretación poética del hombre de Desolación y de Ternura se ubica
dentro del pensamiento cristiano. Sin embargo, el Niño-Hombre de ternura
no configurado con rasgos rigurosamente ortodoxos. El es el extraviado, no
el expulsado del Paraíso. Ha caído, pero no por una culpa original. Su carácter de rodado, de resbalado remite a una culpa de los dioses, pues ha caído
a la tierra mientras ellos duermen. Este hecho se expresa a través de un mito
según el cual Virgo, la madre cósmica, pierde a su niño mientras duerme. El
poema en que este mito se desarrolla tiene un tono elegíaco. Virgo se lamenta
por su distracción que implica para su hijo la pérdida de los atributos de la
eternidad:
"Era el niño de Virgo
y del cielo feliz,
ahora será el hijo
de Luz o Abigail".

La madre de Ternura, conocedora de la distracción de Virgo, tiene temor
de dormir. De ahí la súplica que dirige a su hijo en el momento del sueño:
"Yo que todo lo he perdido
ahora tiemblo de dormir.
No resbales de mi brazo:
¡ Duérmete apegado a mí!

Apegado a mí

250

El hombre del universo poético de Gabriela Mistral ha perdido su patria
original, a su madre divina, pero en su caída, privada de culpa, encuentra
en compensación dos madres -la tierra y la mujer- que le restablecen la
protección de la que ha sido privado. La experiencia trágica del vivir humano no es sufrida por el niño, sino por la mujer-madre que no puede ofrecerle la inmortalidad e infinitud perdidas. La tensión que esta imposibilidad
produce se observa nítidamente en las Canciones de Cuna. En ellas se objetiva, en forma simultánea, la felicidad por la posesión del hijo y el terror por
su carácter mortal y finito.

2. Estructura de las Nanas Infantiles
En una conferencia sobre las Nanas Infantiles, Federico García Lorca determinó la existencia de dos tipos fundamentales de nanas: La canción de
cuna europea, que se ha desarrollado especialmente en Francia, Alemania,
Italia y Provenza, y la canción de cuna española. La primera modalidad tiene, según el poeta andaluz, un carácter absolutamente lírico y su objetivo es
sumir al niño en una plácida somnolencia. La canción así concebida intenta
una reintegración de la criatura al seno materno. Su ritmo es monótono y
la letra destaca una idea ' que se va enriqueciendo lentamente. El tono de
estas canciones es de una extremada suavidad que permite el despliegue de
todas las aptitudes infantiles para el niño. Los 19 primeros poemas del ciclo
Canciones de Cuna pertenecen a esta modalidad. Ejemplos importantes son
los poemas Meciendo, La tierrq. y la mujer, Rocío, Encantamiento, Con tal
que duermas, Arroró Elquino, Corderito, Niño Chiquito, La Madre, etc.:

"Por que duermas, hijo mío
el ocaso no arde más:
no hay más brillo que el rocío,
más blancura que mi faz.
Porque duermas, hijo mío,
el camino enmudeció:
nadie gime sino el río;
nadie existe sino yo.

La Noche

251

�En el Colofón con cara de excusa, de Ternura, Gabriela Mistral manifiesta
que la marea del sueño, producida por la canción, abate el hijo, a la madre
y a la tierra. Este poder de las nanas infantiles se objetiva poéticamente en
Dormida, La Tierra y la Mujer, La Noche y La Ola del Sueño. La Tierra y
la Madre, en este último poema, se duermen irremediablemente con la me-

Los otros 12 poemas del ciclo se caracterizan por la ruptura de la serenidad y el tono estrictamente "encantado" que poseen las primeras nanas infantiles. Ahora hay un predominio de los aspectos mutiladores del ser humano: la muerte, el mal, la crueldad, el olvido, la indiferencia del mundo, etc.
El tono predominante es el de la tristeza, del terror y la zozobra:

lodía que ellas mismas han creado :

"La marea del sueño
comienza a llegar
desde el Santo Polo
y el último mar.
Derechamente viene,
a silbo y señal;
subiendo el mundo viene
en blanco animal.
La ola encopetada
se quiebra en el umbral.
Nos busca, nos halla
y cae sin hablar.
En cuanto yo te cubra
dejas de ronronear;
y llegándome al pecho,
yo dejo de cantar.
Donde la casa estuvo,
está ella no más.
Donde tú mismo estabas,
ahora ya no estás.
Está la ola del sueño,
espumajeo y sal,
y la Tierra inocente,
sin bien y sin mal.

La vieja Empadronadora,
la mañosa Muerte,
cuando vaya de camino,
mi niño no encuentre.
La que huele a los nacidos
y husmea su leche,
encuentre sales y harinas,
mi leche no encuentre.
La Contra-Madre del Mundo,
La Convida-gentes,
por las playas y las rutas
no halle al inocente.

Canción de la muerte.

Es evidente que el carácter dramático de nanas mistralianas está fundado
en el recuerdo de la mortalidad, de la finitud del niño. Es interesante, en este
sentido, recordar la explicación fundamentalmente sociológica que Federico
García Lorca da del dramatismo de las nanas españolas:

"La canción de cuna ha sido inventada por las pobres mujeres cuyos
niños son para ella una carga ... Son las pobres mujeres las que dan a
los hijos este pan melancólico. Son ellas las que lo llevan a las casas
ricas. El niño rico tiene la pena de la mujer pobre, que le da, al mismo
tiempo, en su cándida leche, la médula del país. Los niños saben de
Garineldo, de Don Bernardo, de los Amantes de Teruel a través de ellas".

253
252

�La definición que Gabriela Mistral propone de la canc1on de cuna nos
permite comprender dos de sus rasgos fundamentales: su carácter de plática
compartida y el predominio de la melodía sobre el sentido:
"La Canción de Cuna es un coloquio diurno y nocturno de la madre
con su alma, con su hijo y con la Ghea visible de día y audible de noche, señalando el sentido de este coloquio como cosa que la madre se
regala a sí misma y no al niño que nada puede entender".

El amor materno se objetiva en un canto que, en un primer momento, es
expresión de la dicha que produce la llegada del niño. Pero este canto es
creado por una mujer sabia que recuerda permanentemente el carácter finito de todo lo humano, lo que tiene una importancia fundamental en la
estructuración de estas nanas. El recuerdo de la mortalidad del niño determina, en efecto, la coexistencia de la felicidad y la zozobra, de la dicha y
del horror. Gabriela Mistral señala explícitamente este rasgo de sus nanas
infantiles en el Colofón con cara de excusa:
"La letra de la Canción de Cuna va desde la zumbonería hasta el patético, hace un zig-zag de jugarreta y de broma y ansiedades".

Tres grandes poetas de habla hispánica se han preocupado de la naturaleza
y sentido de las Nanas Infantiles: Miguel de Unamuno, Federico García
Lorca y Gabriela Mistral. Es interesante observar la coincidencia de estos

escritores en el reconocimiento del carácter tensional de las Nanas y en la
importancia de la música en ellas. En Amor y Pedagogía, Miguel de Unamuno expresa su teoría básica sobre las Canciones de Cuna a través de un dramático monólogo de Apolodoro: " . .. Esta es la letra, letra paterna, mientras
la música, música materna, va cantándole por debajo. . . vida. . . sueño ...
muerte. . . sueño. . . vida. . . vida. . . sueño. . . muerte. . . muerte. . . sueño ... vida ... "
La oposición dialéctica entre letra paterna y música materna nos permite
una apertura más amplia para descürar la esencia de la Nana infantil. En
ella lo decisivo es el elemento musical, la melodía. Es la misma Mistral la
que hace énfasis en el predominio de los valores musicales sobre los valores
lógicos y racionales de la letra:
"En Nanas, en Tonadas y en Vidalitas, la música es cuerpo glorioso
y la carne nada le añade; ellas. no viven de la letra, su sangre como su

254

alimento no arrancan de ésta. Tiene un mayorazgo tal la música sobre
la escritura que bien puede tratarla con el pie . .. "

(Ternura)

Lo que el hombre recuerda en su edad adulta es la música materna. Ella
permite el recuerdo de la letra que, en la memoria infantil, se reduce a los
vocablos que más impresionan su sensibilidad: vida -muerte- sueño. Esta
es precisamente la triada de vocablos que la madre de las nanas mistralianas
repite insistentemente mientras mece a su hijo para asegurarle el sueño que
lo mantiene en contacto con la patria original:
"Yo no despierto a mi dormido
la Noche-Buena de Belén,
porque sueña con la Etiopía
desde su loma del Petén ...
Me quedo sola y no despierto
al que está viendo lo que ve:
las palomas, las codornices,
el agua-rosa, el río miel;
El amate cobija-pueblo,
la palmera mata-la-sed
el pez-arcángel del Caribe
y su quetzal maya-quiché".

Niño Rico.

"Absurdo ·de la noche,
burlador mío,
si-es no-es de este mundo,
niño dormido".

Niño Chiquito.

Es significativo que los poemas de la serie Cuenta-Mundo estén ubicados
después de las Canciones de Cuna y La desvariadora, las dos secciones más
dramáticas de Ternura.

255

�Hemos observado que en la sección Canciones de Cuna se plasma poéticamente el estado degradado en que se encuentra el hombre en el momento
de su llegada a la tierra. La madre de Cuenta-Mundo se apodera de este niño
y le muestra las cosas del mundo. Se consuma así la etapa de la iniciación.
Las distintas secciones de Ternura no constituyen, en este sentido, totalidades
autónomas. Por el contrario. Están íntimamente relacionadas. La obra es,
en efecto, un trayecto espiritual y físico en el cual pueden distinguirse una
serie de etapas nítidamente diferenciadas: descenso, llegada e iniciaci6n.
El contar el mundo se explica por la necesidad que la madre tiene de entregar su hijo un mundo dotado con las características de un inmenso hogar.
Su oficio de iniciadora lo realiza en forma solemne y ritual. Sus palabras lentas y pausadas van revelando un mundo que no es informe, sino que ha sido
hecho y ordenado para el hombre.

3. Funci6n y sentido del "contar el mundo"
Los títulos de las obras mistralianas revelan una constante preocupación
narrativa. Ejemplo de esta tendencia es el nombre de dos secciones de Ternura -Cuenta-Mundo y Cuentos- el de la última serie de Desolación -Prosa escolar-Cuentos- y el de su libro en prosa Recados contando a Chile. El
contar es para Gabriela Mistral la búsqueda, el descubrimiento y la revelación de las cosas. Es tomar posesión de ellas a través de un conocimiento
íntimo y amoroso.
Este sentido del verbo contar y otros verbos de análoga significación -cantar y rezar- supera el valor semántico habitual del término. Tradicionalmente, de sucesos que se desarrollan en el tiempo. Las cosas, según este sentido,
no se cuentan porque no son temporales ni dinámicas. Sólo se describen.
Etimológicamente, contar deriva del vocablo latino computare que posteriormente pasa a putare y después evoluciona hacia el vocablo romance Contar.
Se usó desde el comienzo con el significado de "relatar". Sin embargo, paralelamente a contar, se desarrolla un vocablo de idéntica raíz etimológica: la
palabra "cuENDA", derivada de CONDAR y que designa un "cordoncillo de
hilos que recoge y divide la madeja para que no se enmarañe". El "contar"
mistraliano, especialmente en la Cuenta-Mundo, es justamente el cordoncillo que recoge y señala rutas a los hombres para evitarles el extravío en
la realidad. El poeta, según Gabriela Mistral, es un "nESATANuoos".
La madre de Cuenta-Mundo, gran maestra y poeta de su hijo, desenvuelve ordenadamente el cosmos en una rigurosa sucesión que va desde lo más
inmaterial e intangible -el aire- hasta lo más concreto y material, la tie-

256

rra. Va contando los elementos, buscándolos y revelando su secreto para
hacer entrega efectiva de ellos a su hijo. La sección Cuenta-Mundo es, en
este sentido, la gran lección pedagógica de Gabriela Mistral.
El aspecto lírico de la entrega del mundo está determinado por la pasión
con que la madre se esfuerza por hablar desde lo que Gastón von dem Bussche
llama el subsuelo de la infancia. Sólo hablando desde la interioridad de las
cosas, el poeta logra transfigurar lo concreto en una realidad primordial, fundacional. El contar y el cantar son estos poemas una misma cosa: se cuenta
el mundo en la misma medida en que se le canta. Esta postura hímnica y
narrativa no se observa sólo en Ternura, sino también en las obras que le
siguen cronológicamente, de modo especial en la Sección América de Tala,
publicada en 1938.
Es importante señalar que el mundo entregado en Ternura está estrictamente definido a través de rasgos americanos: los personajes son indígenas
y la tierra entregada también lo es:
"Se oyen cosas maravillosas
al tambor indio de la Tierra:
se oye el fuego que sube y baja
buscando el cielo, y no sosiega".
La Tierra.

Este aspecto, importantísimo eara la comprensión del carácter americanista
de Ternura y de la estructura cosmogónica de la Sección Cuenta-Mundo,
necesita un amplio desarrollo que nosotros ya estamos planeando. Por ahora,
señalemos solamente lo que Luis Oyarzún destaca en sus discursos en honor
a Gabriela Mistral :
"Con vuestra poesía habéis descubierto lo nuestro. Habéis sido, como
en vuestro poema, la 'Cuenta-Mundos'. No se os escaparon, a pesar de
tantas cosas, ni siquiera las plantas efímera flor, ni los animales ocultos
en las serranías, ni las piedras que esperan el rocío de una mirada tierna
del ser humano . .. Habéis hecho nuestro, para nosotros, nuestro cielo,
el paso de las estaciones, el vuelo de los pájaros. Habéis querido nombrar
en páginas ilustres lo que no tenía nombre, sino en la oscura lengua de
los pueblos, en campesinos, mineros, pescadores . .. "

257
Hl7

�Lo contado en Ternura son las realidades materiales: la tierra, la piedra,
la montaña, el trigo, el pan, es decir, todos aquellos elementos que, según
el sentido tradicional del verbo contar sólo podrían describirse y no narrarse.
En Gabriela Mistral no se da la relación entre un sujeto y un objeto, sino
entre dos criaturas dotadas de devenir. Desde la perspectiva de la madre
que cuenta el mundo, cada elemento posee una dimensión maternal y una
conciencia solidaria. El trigo, el fuego, la casa, la piedra no yacen, en efecto en su pura materialidad, sino que tienen gestos humanos de generosidad
y desprendimiento:

"Esto que pasa y que se queda,
esto es el Aire, esto es el Aire,
y sin boca que tú le verás,
te toma y besa, padre amante.

El Aire.

Sólo porque el mundo mistraliano tiene el carácter de un suceso, de un
acontecimiento, es que puede ser narrado. Así, por ejemplo, la tierra es en
Ternura la "otra madre", la "consentida rayada de caminos", la que duerme
al niño haciéndose cuna con su mecedura física, mientras la mujer-madre
hace dormir con sus "meceduras orales".
Cuento, himno y rezo son tres constantes en la poesía infantil mistraliana.
A través de ellas se produce la exaltación del mundo natural y cultural. La
mujer que habla no sólo tiene los atributos de la sabiduría, sino también los
de una sacerdotisa que rehace el mundo con su palabra.
En el misterio de la iniciación se le revelan a los neófitos todas las dimensiones de la existencia en un proceso que, según Mircea Elíade, se funda en
la repetición de hechos ejemplares realizados en los inicios del tiempo. Esta
reiteración de sucesos primordiales permite la instalación en "Illo Tempore",
en el tiempo sagrado y esencial de los comienzos. Es en este sentido que
cada gesto y cada mención de las cosas que hace la madre de Ternura va
elaborando una cosmogonía, repitiendo el proceso cristiano de la creación
del mundo a través de la palabra.
Hablando del sentimiento religioso de la vida, Gabriela Mistral dijo una
vez lo siguiente:

El pan está sobre el campo,
como grandes ropas, hijo,
azorado de abundancia,
de dichoso, sin sentido . ..

"Religiosidad es buscar en la naturaleza su sentido oculto y acabar
llamándola al escenario maravilloso trazado por Dios para que en él trabaje nuestra alma".

Trigo Argentino.

La Desvariadora:

Por los aires anda la luz
que para verte, hijo me vale.
Si no estuviese todas las cosas
que te aman, no te mirasen;
en la noche te buscarían,
todas gimiendo y sin hallarte.

"Ando en trance de mostrarlo
a las cosas, una por una,
y las mujeres se me ríen

La Luz.

258

La revelación de los elementos innominados de América se produce, en
efecto, a través de una búsqueda apasionada del espíritu de la materia. Por
lo contado en Ternura no es solamente el mundo; Encargos de la Sección

del sacar niño de la cuna,
aunque viven a lluvia y aire
la granada con la aceituna".

259

�Es importante recordar que en el momento de comenzar la iniciación la
mujer se dirigió a la criatura llamándola simplemente "niño pequeño". Cuando la mostración del mundo ha terminado se despide de él llamándolo "hijo", lo que significa que, a través de la iniciación, el niño ha dejado de ser
el "pájaro perdido" y se ha transformado en el hijo del hombre. Ternura es,
en este sentido, una gran meditación sobre el tema de la maternidad concebida con las características de un oficio sagrado que aspira a la conseivación de un ser de procedencia divina. Sus diversos poemas ofrecen en este
plano, una extraordinaria semejanza con las Nanas Infantiles de Unamuno,
en las cuales se obseiva también una visión religiosa del universo a través
de la pasión de la maternidad.

Sección Tercera

HISTORIA

260

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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

�t1ETASOCJOLOGY OF INTUJTIONAL INTELLIGENCE
DR.

I VO

HOLLE:UBER

Salzburg, Austria

CHAPTER I
In search of a philosophical foundation for an
Integral Sociolog)'
THE HEART OF ANY scientific discipline is a consistent system of concepts,
principies and theories.
The open and clandestine opposition by the majority of modcrn sociologists
against almost all speculative sociolgy vituperating against it by ca~g it
"armchair'' sociology, aims uniquely at constructing ''a natural science sociology" as a sham replica of the physical sciences.
This attitude is justly critizised by Pitirim Sorokin, when he says: "As to
the revolt against 'armchair philosophy' is sociology, here again a sociologist
can reject a specific brand of philosophy as a wrong phiJosophy but no sociologist can dismiss philosophy qua philosophy from sociology and sociological
research. The very nature of psychologica] cultural and value-problems cannot
be properly d~fined and analyze.d without sorne philosophical-epistemological
ontological and phenomeno-logical presuppositions. Of these philosophical premises three presuppositions are particularly unavoidable. CJearly or vaguely,
convertly or overtly, in one way or another, they are assumed and function in
any research of any sociologist: 1, the true nature of reality; 2~ the true nature
of man~ society and wlture · 3, What are the adequates ways, methods and
techniques of their cognition? Especially unavoidable are these 'annchair' presuppositions in investigation of basic problems of sociology" .1
~ C. PlTIRW A. SoaoK.IN: "A. quest for an Integral System of Sociology', México,
D. F. 1961, p. 14 (Reprint from Mémorie du XIXe Congres International de Soc.ioJogie", vol. III, México, D. F. 1961 ), italics are the authors.

709

�This essay is not written for "philosophers, children and othe~ more or_ 1~
semantically deranged persons", as George Lundberg2 assume~ h1~elf e~~tle
.
.
dili .
bº ts One can not agree with his add1tional
to 1udge so widly
enng su 1ec •
.
.
. d
t that "philosophies may themselves be considered soc10logically as
JU gemen
. • l " thechnic of adju.stsystems of verbal behaviour"ª or that science IS sunp y a
~~
.
f
.
f
f th outstanding phenomena o
The primary concem here IS not or one o
e . .
.
.
modero sociology, namely to dcvelop scales for quantitattve expre5:510~ or qualitative differences in social life. Every effort to construct a quantita~ve sys~em
for the social sciences is doomed in advance to fall short of expectations, smce
. . . ges upon the vital laws of social life. evertheless, the reman_ts of quan1t
and hilosophical or juridical positivism in modero soaolo~y,. and
to
.
p
b
d The disastrous influence of an ub1qmtons
related sc1ences, must e expose ·
.
• l
d 'i
l(elsenism witb its oudenological metaphisics underlymg surreptious y to a s

==

social sciences must be squarely faced.~
. .
Most of our "scientific" sociologists seem quite unaware tbat they live ID an
• tifi slang that appears to cover up a
outstanding atmosphere of sh;:m-saen e
rare degree of shallowness of thought.
.
It ought to be remembred that many of the magic"cat~w?r&lt;ls , hich the
modero sociologists are so fond of using, as for exarnple ~roJectlve a~d p~ycho.
th d ,
1 " ch analyt1cal proceedings
etc.,
l .cal tests" "operational me o s anc psy o.
; : mostly d~e to the illusion of a sort of scientific fideis~ ,~h1ch_ makes them
embrace, it would seem, the creed of different denommafl.ons of the same

Freudian Cult they blindly worship.
.
Pitirim Sorokin who did not shun to do away thoroughly with ~l the highbrow shibboleths that mask modero testom~a ~nd quantophrema, an~ the
obsolescent philosophies underlying tbem, proved hunself to ~e a deeper tt:unke;
than most of the critics of Freudianism by correctly declanng the d~tr:e o
sexual omnivalence and the Unconscious-Gospel to be_ unacceptable. Most
• Cf.

GEORG&amp; LUNDBERG,

· l y''
"Foundations of S ocio og ,

ew York (Macmillan) 1939,

p. 62.
• Cf. ib. p. 29.
• Cf. ib. P· 5.
. l • ,, (P
dinrrs of the
• f
H
"L'Etat comme concept socio og,que
rocee "
C . Ivo OLLHUBER,
O) h
"Vers une Revision
XIVth Intemational Congress of Sociology, Rome 195 ' t e samel S . 1 . ' (Pro
.
•
¡ R
rts du Droit et de a ocio ogie
·
des Grandes otions Sociolog1ques: es appo
.
N
be
1958) and
---.l:f th XVIIlth Intemational Congress of Soe1ology, urem rg
, ..
=SS o
e
. ·1 fi
J ·sprudencia amenazadas de desqwaathe same, "Revalorización de la F1 oso a Y un
.
.
L 6 México
.._, . ,, {"Humanitas" UD1vemty of Nuevo e n,
,
miento en sus conceptos .,as1cos .
,

of its devotes adhere to the Freudian conception of the unconscious. This concept of personality structure is grossly defective. It puts into one unconscious
class two entirely different orders of mental phenomena: the unconscious that
lies below the leve1 of the conscious, and tbe upraconscious, that lies above the
class of the conscious mentality. The supraconscious is the highest creative aml
cognitive class of mental phenomena. It is the source of ali the greatest creative
achivements of genius. The unconscious is the lowest stratum of mental phenomena com.mon to ali species endowed with instincts and reflexes." 6 Pitir.im Sorokin was morcover ingenious enough to draw the consequences from the
insight into the ambiguity of the Unconscious, i.e. of the insight into the supremacy of the intuitional intelligence ( derived from in.tus legere:) above the
rational rea.son: "The supersensory and super-rational intuition is the very
opposite of the w1conscious with which it is regularly confused. While the supersensory intuition is above the rational c:onscious level of mentality, the
unconscious or subcon cious is below this level. Wbilst any cognition, discovery,
or creative achievement is always done consci-ously or superconsciously, the
unconscious, by definition and by 'fact, cannot consciously discover or create
anything other than tbe instinctively automatic. Toe all too familiar identification of the supcrconscious is a gross blunde1', no matter how often and by
whom it is done." 7
It is therefore of utmost importance to state that the superrational intuition
fap from gíving way to subjectivism and rclativism, is on the contrary paving
the way to what an outstanding contemporary philosopher Michele Federico
Sciacca, calls "Objectiue Interiority." 8
Thus we are faced witb tbe problem of a non-rational knowledge which
is the foundation of ali rational knowledge that is of ali propositions and of
aU concepts. This very same problem esc,aped almost ali post-Kantian thinkers,
except it would appear .Antonio Rosmini. This widely misunderstood philosopher of Rovereto ( 1797-1855) has been falsely accused of plain ontologism,
though he fought only,undaunteclJy for the prirnacy of ontology over gnoseology
in his time.
There is yet another fact we most consider. Intelligence in itself, that is
• Cí. PrrIIUM A . SoROKTN, "Fads and Foibles in Modern Sociology and Related
Sdences", Chicago 1956, p. 84. and Luigí Stefanini, ''Personalismo Sociale", Rome
(Studium) 1952, p. 105 ss: "Il Freudismo quale maocismo psicologico".
' Cf. PrTIRIM SOROKIN, ib., p. 284.
8 Cf. 'M10HELB FEDERICO ScJAcCA, "L'lnteriorite Objective", Milan (Bocea)
1952
and the same, "Acte et Etre", Paris (Aubier) 1958 and l vo Héillhuber, "Michele Federico Sciacca als Wegweiser Abendlandischen Geistes", Meisenheim-Glan (Main),
1962.

1961).

711
710

�intelligence intuitionally reading from inside ( intus legere:) is intrinsically
theistic. Rearon is naturally immanent, whereas intelligence is naturally transcendent and theistic. Intelligence ( always understood in the sense of intuslegere) is the intuition of the idea of esse, i.e. of the first truth. There exists
nothing, not even the contents of the na¡tural and human world which could
equal the idea of ~e or the fo1m of all knowledge. Consequently, the intelligence which comprehends the esse by intuition does not find its adequacy in
any real contents. The idea of esse falls short of its real subsistence and remains
always in search of its contents. This idea of esse excludes by its own nature all
adequation. Intelligence means therefore transcendence and a thcistic one at
that. To have the intuition of the idea of esse does however not mean comprehending the esse by intuition nor understanding it by intuition. Man &lt;loes not
comprehend the esse whose idea he only grasps, and is, consequently always
only pushed onward to comprehend the Being in itse]f. Human understanding
comprehends all things by the idea of esse, ignoring, nevertheless the real
Being that is proportionated to the idea. Man always aspires to know it, that
is, he longs for the gift of its adequate object Therefore to think, even
unconsciously, means, in that. sense, always to think the Absolute (God). {Cf.
M. F. Sciacca 1. c.)

Kant's critique did not reach as far, because its real object was not the
methaphysics, but the physics of his time. Kant supposed dogmatically that metaphysics couJd only be a science of the type of mathematics or physics, and
identified human knowledge with mathematícal and physícal knowledge.
The idea1istic illusion corresponds to the realistic illusion: both points of
view have a common origin though they turned out to be inimir.al brcthrcn
of two idola theatri they have in common that is, the identificiition of
reality with the esse in ilself and the conviction that esse and cogitare must
oppose each other.
Selfconsciousness is the first specification of the original intuition of esse
and preciseJy, therefore, is it the conscience of the ontological synthesis that
constitutes the thinkíng esse which is a synthesis of the foundamental feeling
and the foundamental intuition of the esSe. Things do not produce autoconscience, but merely specify it. Autoconscience as conscience of itself, is finite,
because it is the "l am" or the conscience which the subject has of himself
in the light of thought. Objective Jnteríority, on the contrary is infinite, because it is the infinite possibility to think and to comprehend. Autoconscience, as
the first actuality of the Objective Interiority does not make up the whole
Objec;tive lnteriority .which is neither equalled nor exhausted by it, although
it is actualized in it.
Occidental thought has perhaps never undergone such a radical disintegra-

712

tio~ . as is _the case in OUJ.1 days. ever were man and things vioJated and
anihilated m such a refined way with the help of a logic which ends in a void
and which man~pulates with mere formulae and signs. Psychology without
a soul, mora.Is w1thout law and without objective vaJues, jurisprudence without norms, ali help to make total and radical the destruction of the human
and natural universe by "dis-metaphysicalizing'' the scientific language and
by ''physicalizing'' the metaphysical language. eo-positivisim does its best to
~ e ~e language of physics the mother tongue and the unique language of
sc1en~e 1~1f. Man himself is anihilated and voided. God, liberty, immortality,
soul, Justlce, etc., are out of his thought and declared to be mere words Iacking
any sense. othing remains but the "grammatical rules ' of Camap, the
"ph~~l ~anguage" of eurath and the 'conduct'' of Watson. (Sciacca)
Phys1cism is the very death of humanism in the same way as Marxist materialism and atheistic existenciali m are its death. The pragmatism of Dewey
does not appear to differ from the fundamental theses of Marx and Marxism
but rather makes up the ''American forro" of the latter. The void Jeft by
neo-positivists becomes filled with the "ideals" of Marxism. Michele Federico
Sciacca cornmented on ali this in a succint treatise. It deserves to be read
because the intellectual world is becon:úng myopic to su ~b a high degree tha;
it condemns thereby unwittingly cience to a harakiri by legalili.ng its ''disontologization.' 9
Fully justified Sorokin repudiated at the XIXth lnternationaJ Comrress
of"Socio]ogy 10 in the same way those sociologists "who are unaware of ilieir
philosophical premises or who openly declare themselves free from any philosophy.'' He added, that the e "anti-philosophical philosophers" merely replicate
Moliere's personage who talking prose was unaware that he was tallcing prose.
In the same paper Pítirírn Sorokin with utter clairvoyance scoled modero
scientists of the inadequacity of their philosoplúcal background and particularly
of their defective, and at least, much too narrow conception of the true and
total reality, as well as of the true natw-e of man and his super-organic
reality.
On the other hand the need of filling this void in modem times is met
with many attempts by younger scholars. Let us mention for example Agustin
Basave Femandez del VaJle who in his "Theory of the State" u did not
• Cf. MICBELE FEDERICO SCJACCA., "The problero of Science" in ''La Filosofía,
eggi", MiJan 1958, II vol. p. 173,-277.
10
Cf. Proceddings, vol. IIl, México, D. F., 1961.
11
DR. AausTÍN" BA5"VE FER •Á DEZ DEL VALLE, Teoría del Estado (Fundamentos
de. Filosofía Política )", Editorial Jus, México 1955. A. German translation, "Allgemeine Staatslehre" With an introduction by the author o{ this essay is in prospect.

713

�shrink from dedicating the first third of his book to a sound philosophical anthropology and philosophical founding of sociology.
Sorokin holds in bis intrepid and courageous fight against contemporary
quanto--frcnetic p udo-scientists that three main consistent answers have _been
given by humanity to the question "What is the nature of the true ultimate
reality value?"
'~One is: 'The ultimate, true reality-value is sensory. Beyong it there is no
other reality nor any other non-sensory value.' uch a major premise and the
gigantic supersystem built upon is called Sensate.
Another solution to this problem is: 'The ultimate, true reality-value is a
supersensor-y and superralional God (Brahma and other equivalents of Gocl.)
Sensory and any other reality or value are either a mirage or reprcsent an
infinitely more inferior and shadow pseudo-reality and pscudo-value.' Such
a major premise and the corresponding cultural system are c.alled ldeational.

The third answer to the ultiroate question is: 'The ultimate, true realityvalue is the Manifold Iníinity which contains ali differentiations and which
is infinite qualitatively and quanlitati ely. Thc finite human mind cannot
grasp it or define it or describe it adequately. This Manifold lníinity is ineffable and unutterable. Only by a very remote approximation can we discern
three main aspects in I t: the rational or logical the . ensory, and the superrational-supersensory. All three of these aspects harmoniously united in lt
are real· real also are its superrational-supersensory, rational, and sensory
values.' It has many names: God Tao, irvana the Divine othing of
mysti , the Supra-Essence of Dionysiu and Northrop's 'undifferentiated a~
tbetic continuum.' This tyfrically mystic conception of the ultimate, true reality
and value and the supers,,stem built upon are described as I n t e g r a 1."
( Author's italics) u
In another pampblet of bis 13 orokin holds two •~asic trends of our time"
to be a continued disintegration of the hitherto dorninant ensate man, culture,
society and system of values and the emergence of slow growth of the first
component of a new Integral dominant order system of values, and lype of
personafüy.
Whereas the Sensate Culture was based upon the ultimate principie that
the true reality and value are sensory and that beyond what we ~n see, hear,
smell touch and perceive with our enses there is no other reality and there

are no real _va]ues, :i-n~ whereas the ldeational Culture was based upon the
contrary ul~~e pnnctple that the true reality and value is the superrational
Go? and ~IS ~gdom, ~e Integral Culture, as interpreted by Sorok.in procl~ as 1ts. ult1IDate principie, "that the true reality-value j an Infinite
Manifold which has supersensory, rational and sensory forros inseparable from
one another."ª
Accor~g to the Integral Theory of Cognition and Creativity, embr-aced
by Sorok.in, _we have not one, but at least three diHerent channe]s of cognition:
sensory, rational, and supersensory-superrational.
It is the role of the true upersensory-superrational "intuition" the role of
the Superconscious, which interests most in this connection.
'

~e~ llte superconscious has been mixed up by ali sensualistic philoso~h1es with the unconscious or simply subconscious the real nature oí what
IS rneant by the superconscious emerged like a flash suddenly in those moments
when humanity's great geniuses testified that they discovere&lt;l and created
th~ maste~ieces b! a sort oí grace, a sudden enJightment, a deep intuition
which they dld not m the least foresee or voluntarily produce themse]ves and
not by a logical mathematical or syllogistical reasoning. It was the mo.:Oent
when humanity's great mystics were granled the grace to graps the mysteries
of God and ature in an ictu trepidantis aspectus.
cvertheless Sorok.in's outline is only partially acceptable. Questionable and
quiet unjustifiable appears e.g. his seeming tolerance towards atheism, when
he declares that "true religion is tolerant towards all other religions, including
even atheism '/ 5 and when holding, tbat "even agnosticism and atheism" are
equally "a genuine manifestation of the Infinite" as Christianity has shown
to be. 16
M~reover, as wiJ be shown I deatio11al and I ntegral Cultur ove1fap. The
I_deatmnal c~lture has in ilself pJenty of features which forecasl an integration underlymg them, whiJst the Integral Culture is in itself bound to culminate in ideational intuition.

14

Cf. ib., p. 9.

11

n

Cf. PiTIRIM SoaoKIN, "A Qutst for an Integral System of Sociology" l. c.,

p. 2~-27.
· S
·
u Cf. PITIRIM Soao.KIN, "Three Basic Trends o/ Our Time" (C~nseJo upenor
de Investigaciones Cientfücas. Instituto "Balmes" de Sociología), Madnd 1961.

714

Cf. PITI:Rw SOROKIN, S. O. S., The Meaning of Our Crisis'", Boston, 1951, p. 122.
Cf. ibid., p. 114; the ful! passage reads as follows: "Thus Christianity is certainly
a genuine manifestation of the Infini te in this Empirical world; so also are Taoism and
Confucianism, Judaism and Hinduism, Buddhism and Moahnmmedanism, even agnosticism and atheism".
10

7'15

�II
Don Quijote and ancho represent two partial aspects of man which integrate each other in man.
t. John of the Cross d Jared hj whole "oficio' to consist in loving ("en

a.rrwi''}. Don Quijote, symbol of all of manking, exclaimed: ''y es mi oficio
y ejercicio andar por el mundo derezando entuertos y de faciendo ~aravi " (Par. I, chapt 19) ( and my office and oc upation consists in walking
throug the world etting right wbat is crooked and indemnifyin what has been
offended."}

luan Turguenef once asked "what &lt;loes Don Quijote represent for himself?" and gave the triking answ r, ' he osteems his proper life onJy in the
measure tbat it can serve as a means to realis bis ideal which consist in planting truth and justice on earth." The splendid 'madn " of Don Quijote did
not remain without results. It helped in "donquijotizing" th ' ancho-Pansaistic" society. Toe disdain of the inmediat ucce helped to dethrone th
macchiavellistic politi of 'expediency" so common in our day .
The ontological defenceles ness in his toiling to reach honour and immortality on the one hand, and his bunger Cor ubsistential plenitude on the other,
made Don Quijote offeri his life as a metavital !!ift in ord r to realise the
alues of truth, oodness and beauty and Jet him appear as an exi tential
ounterpoint, as
Basave Fdez. d I alle has put it.17
Russian and panish authors called special attention to the character of
renunciation that embodies the death of Don Quijote. ' Vhen in the end h
renounced all,' said Do toj w kij 'delivering him II from his madness and
transforming himself in a reasonable p rson . . . he did not linger to lea e
that world quietly and , itb a sad mil on his lip .' Miguel de nammzo
expres.5ed a imilar idea saying, "on th wnmit of thy passion co red with
sneers thou renounces not thou elf but somethin greater than thou: thy
work. ( renuncias, no a tí mismo, ino a algo más grande que tú: a tu obra).
And lhe glory receives the forever."

Jf cr. AGUSTÍN B SAVE FE.R ÁNDEZ DEL
ALLE, "Filoso/fa del Quijote", México
1959, p. 37 ss and passirn, and Ivo Hollbuber, "Cervantes und das Problem des
Donquijotismus' in Geschichte der PhiJosophie in spanischer Kulturbereich, 1967, pp.
80-94, and 'M10RBLB FEDE.RJCO SCJACCA", "Il Chiscottismo Tragico di Unamuno"
Milán (Ed. 'Marzorati) 1971.

ª

In similar way the m tic in the most intimate union witb the Absolute
( God), renounces himself and beyond it, renunces rus work.
\ hat does all this mean?

. T~. d~ve home to everybody the lose parallel between the uperrational
mtuiborusts, champion of an integral cultw-e genuin muctics
d th
h
·
an
e way
~w their ad pts were set in the pillory by lhe representativ of a narrownunded sen~te culture ~d a quanto-phrenetic expediency'' -bound society
on the one s1de, and the ideal Don Quijote fought for and the way he was neered at and declared made by his m ntally inf riors 00 the oth r ide. It is
~ecessary to rememb r the true natur of reality and the true nature of man
mserted as man is ~ bis culture and ociety · last but n t Ie.ast it is necessary
to learn bow to wm the day at Waterloo Iik Don uijote won it in a
higher sense in spite of his "d feats."
'

,u~

) The true nature o/ Reality
. 1) trictly speaking empiri ism and tl1e gigantic supersystcm built upon it
~ -~e 19th and early 20th centuries, has become nowadays untenable. ''Empmc~m, thou h it persists, is a relic of the past without cientifi basis, and
has itself proved to be in this age of evolution relativity and quanta an
outwom and outmoded superstition," as Erro/ Harris has put it saga.ciously.is
What counts d~ubly is the fact that this knowledge dawned not only in tlie
heads of theolog1an an~ ~etaphysicists, but in the mo t prosaic minds of many
a world-renowne~ ~h~1 J.St who d_eclared himsel( unabl to soh-e the prob!em
of matter, matenalistically. Relativity has combined space and time into a
~gle_ ontinuum which, howe er, does not extend indefinitely in oppo ite
dire llons, but curv in upon itself and clo
up and i therefore finit in
extent: The waves ~present only probabililies and ther are no waves of any
material sort at all m nature, but only in the physico-mathernati al calculations of the ci ntis . fatter itseU, as the last remnant of classical mechanics
ha been r olved int wa es and the waves into mathemati aJ fonnulae .'
Thus modern micro-ph icist have out-heroded Herod! The chicf rcason for
the collapse of mpiri i m bowe er was its assumption that the world is made
up entirely of particular things and the neglect of the uni ersal lement in
ex,:,e_ri nce and tbe dogmati
lief that ~ensations aJone supply the whole
furmture of human mind. ow on the contrary, ven what was hitherto
Cf. ERRot E. HARR.Is, " ature, Mind &lt;J:nd Modern Science", London. ew York,
1954, p. 452.

716
717

�thought of as matter turned out to be something beyond the reach of physics.
The sensate answer ;o the problem proved to be entirely false.
2) The representatives of the phílosophical system which go by the ~a1:1e
of transcendental or objective ideali m endeavoured to make a contra.nw1se
answer plausible by asserting that the obje ts must conform to our thought
ther than that our thought should conforrn to the objects and the endeless
ra
conn·1ct be tween "Realism" and "ldcalism" sprang into being .and the autonomy of metaphysics seem d to be done for, at least for centuncs. .

K t' "
e 'can" revolution "as indeed radical but not radical enough,
an
op ffil
l · h'
in so far as it embraced a dangerous dogma surreptitionsly under ~g is
that metaphys1cs
w hoJe p hiJ osopb Y, namel the unfounded assumption
.
.
d can
b

be a srience onJy in the ame , ay as mathemallc or phy~cs can, ~
Y
adopting the very same mcthods of veriíication as do the s:1ences. This _has
led to any identification of human knowledge as a ~"hole w1th mathemabcophysical knowledge, to which alone objective truth 1s awarded. Tber. fore, no
rational demonstration of God s existence on the unproved prerruses,
SSJ' ble Yet on closer view the "Critique of the Pure Reason
any more po
•
'
.
·calJ th

w3:

offered nothing but a methodology of ociences employmg dogma~1
y. e
. 1 reason,, an d' by doing• so, made
'scientific reason" as 'metaphys1ca
. unposs1ble
limiting their ob1'ect to physics.
On these prerruses
there
1any meth aPh=ics
,
• •
•
•
f was
no possibility in avoiding religious agnosllC!Slll. Kant looked m vam or a
t f God resuJting from a sensible experience analogous to a matheconcep o
•
lim· ed t
matico-physical concept. He k.now only a _concepti~n of e~nence . it
~
the sensible doma.in and ignored the interior expenence wh1ch offers a ~ow
· a by the "Phenomena
ledge even deeper and more true than that game
.
. 19 .
of the classical metaphysics.Kant fell back 111 the very same
I i.: _ ·.,;
n Jllli Cl"luque
· l · tif
error which he him elf had criticized th error of the mathemahca -sc1en ic
metapbysics of the modern rationalism.

The modem rationalism contains a fa t M. F. Sciacca laid the strcsse upoedn
e
since its beginning with Descartes an element of absurd't
i y.• namely
.
.to conc
.
. aJ'I ty. an d truth of thinking even if God would not ex1st, which is conration
tradictory.

.

. wi'th K an t , God is only thinkable ' wh1ch. does not exclude
the.
In confonmty
.
. "God does not exist" as equally poss1ble and conce1vable.
0 th er h ypo thes1s
be
. the antmolllle
.
. or ' conflicts~' of the Pure Reasson would not
otherwISe
possible.
'" Gí. To this whole passage:
Milan l952, p. 77 ss. and Ivo

MJcirELE FEt&gt;ERJco SclACCA,
HoLLBUBER.

"L'interiorité Objectiue",

ow that it is in onceivable that God does not exist, by the very same
reason are inconceivable and unthinkable the series of the antithesis. And the
antinomy of tbe Pure Reason has come to and end.
If the hypothesis "God doe not exist'' la.cks of sens and is not thinkable,
the ries of the antinomie.5 which ar founded on the validity of that bypo.
the is, results equally unthinkable.
Thus the "Antinomies of the Pure Reason'' cease being compatible with tbe
arder of rcason; only the hypothesis of the existence of God and with it
the series of "the theses" comes into force.
ow, on has to distinguish gnoseology (which is concerned with the origin
and formation of conception ) from metapbysics (which is concerned with
the origin and profundity of the idea of sse.) It was the mistake of "ideaUsm"
from Kant lo Hegel (falling short of what Plato, t. Augustiae and the
genuine id alists in the ful] sens of the term de ired to have true) to identify
the whole objective knowledge wíth the rationa] discursivity, elim.inating the
original and superior knowledge offered by the intuition of the idea which is
not onJy the foundation of th discursive knowledge, but (by the act of S)rnthesis with the thinking activ.ity) fonns one o{ the constitutive principies of
the human _subject.

As was already implied in Chapter I of the essay, the idealistic íllu ion
corresponds to the realistic illusion in so far as both points of view ha e as
their common origin the idola theatri of a dogmatical identification of
reality witb the esse in itself and the equally dogmatic supposition that esse
and cogitarc oppose each other.
Therefore we can agree with Pitirim Sorokin when be repudiat the Jdeational Culture and the supersystem built upon it as he repudiated the ' ensate
Culture and y tem, as long a bis critique applies to modera "idcalism" oppo ed to the empfristic and s nsate culture and its modern "realistic" supersystem. It applies perfectly well to the alJeged pseudo-reality and p udo-value
of all that is in inferior the Absolute and appli s equally to ali surrogates and
sham equivalents o{ God but it &lt;loes not apply to the genuine idealism on
the line from Plato t. Augustine - Rosmini and to the integral theistic
sypersystem built upon it.
The study of the different forros of mysticism trengtheros the awareness
that there is an unbridgeable gulf between the "pan-enhenism" and tbe
Vedantin monism on the one side, and the normal type of Christian mystical
experience on the other side, as well as between monism and theism in general.
Therefore we way state th.e "idealistic" supersystem ( understood in the

718
719

�modern scnse oí the tenn) was dominant as a reaction against the Sensate
Culture and its supersystems and flourished, frequenlly in common or in turn
with the opposed ensate Culture, during the XVIIIth, XIXth and early
XXth centuries, whereas the genuine (not the deradent) Medieval concep•
tion of life and its holistic and theocentric systems - inclu ive of those profes.
sed by t. Thomas Aquinas aud Leibniz2 º - might well be considered as
part of an Integral Culture.
3) Thc answer to the problem what the ultimate true reality value would
be like, given by the Integral Culture and the supersystems built upon it has
as background an Integral Philosophy. We concede that -as P. Sorokin
put it- the Infinite Manifold i partly sensory, partly rational and partly
supersensory and superr-ational auu that the ronception of the ultima.te true
reality and value in its highest apprehension is typicaUy mystical but with the
reserv ( regarcling bis tolerancc toward atheism), that only the theistic forro
of philo ophy and mysticims is capable of leading us to the high st intuition
possible, whereas Lhe atheistic agnoslicism refu s to think lo its con equent
end, stopping the thought and the apprehension at the last but one reason
( offered by the sciences ) without advancing to tbe ultima te reason ( offered

by the metaphysics) of esse.
We remember that the idea of e se excludes by its own na.ture ,ali adequate
finite object and that man comprehend ali things by the idea of esse though
without comprehending the eing in itself. Thus man in his sea.rch for an
adequate object which should fully correspond to the idea of essc, thinks
alwa s --even unconsciously- of the bsolute i.e., he thinks of God in that
case even unconsciously or rather uperconsciousl .

phers has so far remained rather wlknO\ n in the
E
lish
ng
and ~rman speaki.ng a.reas of Europe.21

n1"t.ed

ta tes and in the

f hu . t~le philosophy of Integraü m which ack.nowledges diUerent cbanneb
~ cogmt.Jon such as sensory, rational, supersensocy, supcr-rational and rn s: al, descnb tbe true nature of reality as being manifold. Yel it ougth
o ~ . overlooked ~t other modero pioneers of an Integral Philosophy have
uffICJently
the theotropical charnctet of •th e Idea of esse w h ose
, .naJ . underlinecl
..

:ot

~ng1
mt11_1t10n ~as a prirnitive and ontologícal synthe is of Lhe human intelli encc and 1ts ob1ect) is its Objecti e Jnteriority.

B) The true

11ature

o/ Man.

~an nowadays has become the focus of philosophical metaphy ical
.
logical
and
cultural
interests.
Yet
the
r
sults
of
a.U
the
co'ncentrat
d
.
h10.
, . .
• e researc es
~to man s mbmate nature seem to ha.ve fallen hort of the expectalions laced
m them. The problem e.g. what a genuine humanism should be lik·
ak
th ·
e, se m to
m e us run e ruk of knowing always more and more about less d 1
I
an ess.
n a paper presented to the XIth International ongress of Phil
h
(Brussels 1953!,_ we h~ted at the ambiguity of a philoso~hical access ~sol~a~
~roblem equalizmg phiJosophy with the "art to lea.ro to be a man " 22 Th
15 a doubl antagonism between the two fundamental positions pre~iling sin::
the days oí Protagoras up to the present day: 1) the autonomous man and
2) tbe theotropica1 man.

! ) T_he conception of the autonomotLS man, however, can be a part of three
qw te clifferen t ideologies:

This essay thesis is in line with t. Augustine -Rosmini- ciacca: St.
Augusrine is of ten consigned to the scrap-heap · by a considerable part of
modem pundits yel to their proper damage · Antonio Rosmini - who re-disover d the radical intuition i.e. the original ontological synthesis- is of ten
, idely misunderstood and falsely declared to b a more or less important
ontologist whil t. Mírhele Federico ciacca who is acknowlcdged in all countries of the Romance tongue as one of the outstanding contemporaio/ philoso-

In a ~ensate Cullure: Due to the prologued influence of what in the
.tory of L1terature and Philosopby goes by the name of • Enli ht
,,
(S1ecle des L .
" 'AufkJ
" .
g enment
.
wruercs,
arung, ) 1 has become a matter of course to view
~an mainly as an -~mal organism whose nature best should be interpreted
~ a _p~pe~ me~~bc, physi~tic and instinctivist way. Later on, the "phvSl~~stic-b1olo!1cal m terpretallon of man's nature was completed and allegedly unproved by the Freudians and by "depth-p yd1ology." We alreadv
exposed the reasons why such an approach to the probJem tums out to be ~

.. Cf. ÜTIIMAR ANDERLB, "Die Ganzheitsiheorie" in "Zeiúclirift fur Gansheitsforschung", Vienna 1960, p. 14-15 and the sam, ''Die Monadologie G. W. Leibniz", ibid.
pp. 149-161 , and Ivo HoLt.BUBER. "La Filosofía lluminista come Madri.M della Sociología Moderna" (VI Convegno Internazionale Italo-Tedesco Merano 1965, and
tlui same: "Svolgimenti paradossali della Filo [ia nel cicento" (VII onvegno fo.

~ Cf~ Ivo _HoLL~UB&amp;R, "Michele Federico Sciaca ein Wegweiser Abendlatmdirchen
Ce,;stes' • Me1senheun-Glan (A. Hain) 1962 and the sa111.6· "Geschicht d · 1· ·
ch
Phil
·
.,
'
·
e er 1ta 1erus~r
osophzc. . . 1969, pp. 44-67 (Antonio Rosmini) and pp. 326-349 (M F
~~..

temazionale ltalo-Tedesco, Merano 1966).

720

hi$a)

,. Cf. Ivo HoLL~BBR, Philosopher c'esl apprendre a etre homme" (Proceédings
of lhe Xlth Int rnational Congress o{ Philosophy, Brussela 1953, v-01. XTV &gt; p. 7 SS ••
)

721

�deadend in general, and why espccially the Unconsc:ious-Gospel is unacceplable and un:fit to offer a plausible concept of man's personalíty.

In his famous study &lt;' ccideut and

ecessity" 23 Jacques Monocl tried to
prove man to have been a lucky hit of ature, a 'gipsy on the brink of th
niverse,, Whilst F. L. Bosehke in an equally well renowned volume 'The
Origin of Lile" ~-\ stated human life to ha e be.en the result of natural evolution -as necessary as e.g. the fonnation oí basalts.
b) In a mock Ideational Culture: At first we bave in view ali the_ partisans
of tbe modern b-ends of pseudo-idealism from Kant to Hegel and hls schools.
Wbat been said against their authors in the preceding section ( 'The trne
nature of Reality'') is obviously valid here too. Every one-sided theory of the
nature of man which reduces man's wbole being to mcr sensual or mere
rational proc~es, succumbs to the temptation of cossideríng man as an
authonomus being.
e) In a Pseudo-I ntegral Culture: With a presentiment of ~e imp?~ib~ty
to confine man's nature to a sensuoas experience or to a rational-d1scurs1ve
tbought, many an attempt has been made to open for man the door into the
realm of the supm-conscious and to make him dream the dream of selfdeification.
The study of the monistic forros of mysticism shows man ídentifying run_iseU
with the Absolute ( the individual soul being substantíally and esseno~ly
-imagined as ideotical with the unqualifiable Braha~~n) and acc~pts as final
state the isolation of hi soul in a "natural rest'', w1tnouth rhe hghtest hope
to fil) its fathomless aby$ with the trascendent God who alo11e could really

fill his soul.
Tbe highest intuitions, the flashes of cnlightenment, ~e ~ique ~nspiratio~
tbat made geniuses create their iromortal works remam bidden in a undifferentiated aesthetic continuum and in an er;o-less sphere of an anonymous
substratum.
2) Tbe pheoomenology o( the theotropical man is equally ma.nifold:
a) In the milieu of an apparently S ensate Culture~ trictly spcaking, under
this headiog there figures no genuine sensate culture any more.
What, at first sight, seem to mtensify th zoologification of the Horno
Sapiens - the evolution that in orne hundred millions of years rcachcd. the
cerebralisation of man- on closer view tums out to be equally theotropKal
.for ven thc noo-sphere coextensively supcrimposed on th biospherc, is acknow.. f. F. L. BosoHKK, ''Die her kzmfl des leberis'' (Econ.
.. Cf. F. . Bosaax1::, " Die her kimft des [ebens" (Ecoo

uJag) 1970.
ulag} 1970.

ledged to have been directed as well in its expansive ocialisation (civilisafo
d. di 'd
~n
an ~ ~1 ualisation)_ as in its compressive socialisation (totalisation and personalisat:J.on) by a pomt Omega (God}, who is tbe author and consolidator
of such a stupendous evolution. These and similar lucubrations of Th eilliard
de Chardi~ appear t~ maundering for a g neration made oí too ragged a
stuff, yet trme may, m certain limits, prove his audacious perspectives to be
however the mosl important and productive 'science.fiction" of his time.2s
It js the discontinous (be it the sudden initial boiling of heat d water, be it
the sudden psychic boling of man's boaily evolution) that the contrasts with
the c~ntinou~, an~ f~~bids to c~nsider man as onJy a higber d veloped ape,
not.w1tbstandmg lus entrance m the world without any noise" and lea es
plenty of room for a divine intervention in the midst oí an aeonic volution
that ~1as God as .its motor and consolidator. lt seems erroneous to imagine b1ology as being merely a sort of physics of the very complex and
noosph~c ~rains as the organ of collective human refle ion, by reflecting, thc
personalisation of man and his evident converging to Omega ( God) .2n
Let us, moreover not forget Portman's warning that 'the idea of derivation
of the higher from the lower, leads astray" 21 nor W. Schmidt!.s and W . J(opper~
ethnological proofs of the original theism and monogamy of the primitive

peoples_2s
. b) In the núlieu of genuine Ideational Cultu1"C: here we are again on the
lme of the genuine idealism upon which Plato, St. Augustine, St. Tbomas
Aquinas, Rosmini and otbers built their systems. The structure of this idealism is holistic and theotropical. Man's mind is not reduced to a mere rational
thought, but embra.ves equaUy the Iulness of spiritual life with its supersensory
" Whilst the theologian N. M. Wildiers (cf. thc Prefacc to Teilhard de Chardin's
"~ Phenomene Humain"} and Henri de Lubac f. ''La pensee religieuse du Perc
Te1lhard de Chardin", Paris 1962) do not doubt about the Christian orthodoxy f th
auth_or, Phili_PPf: de la Tr~té (cf. ''Rom~ et. Teill1ard de Chardio", Paris 1964~ ao:
abovc ali Dtetnch 11011 Hildebrand ( cf. "fwJan Horse in the City of God" Chica
1967) impute to P. Teilbard de Chardin to have deíormed Chrstianity witl~ a tou!~
of naturalistic monism and even pantheism duc to bis cvolutionary doctrine with
neglect of tbe digruly proper to tbe human person.
"'. Cf. P. TmLJIARO DE CBARDIN. "le Plie11omenec liumai11", Paris. (Ed. du
Seu1I), 1955, cspecially pp. 14, 15, 185, 186, 189, 203, 286 ss.

.,. Cf. .
1949, p. 10.

PoRTM.A

"Biologi.sche Fragment su einer Lehre vom Menschen" Bale

'

'

,. Cf. WJL!Ul1:'1d Sc:H nDT, "Der Urs/ming de Gottesidee", 5 vol., 'Munster i.w.,
1926, ss, and W1lhelm Koppers, " Der Urmensch un&lt;l sein Wt'ILbild" Vienna, J949, p.
35, 90, 180 and passim .

723

722

�and superrational flourishing of the highest creative energies all tending and
concentrating towards tbeir Maker.
Additional attention, sb.ould be paid to the fact that a precipitated identification of man with the animal rationale may be misunderstood, though
it was widely spread in tbe Tho:mistic culture and founded on a genuine and
therefore integral idealism which makes u class its great thinkers among
the representatives of the integral and theotropical culture.
Man's mind is to be identilied neither with reason not with will, noP with
sentiment etc., though reason, will and sentiment etc., are the forms of his
spiritual a tivity. The human mind 1 the real and living unity of all the
forros of the spíritual activity of man and thetefore we propose anothcD term
whieh should take root in "intelligence", derived Jrom intus legere. In
that sense it seems more precise to call man the m1imal spirituale (Siacca)
instead of animal rationale.
) In the milieu of an equaly Genuine Integral Culm,re: Onesidedness,
na1Towne and inadequacy is usally the reproach the p1oneers of a new
mock integral ulture make to the representatives of the pretended obsolete
theistic ideational culture. The deeper tendency underlyíng such reproaches
may become man fast by an acuter sensibility to what goes by the name
of Humanism.
ow Humanism, is in itself ambiguous too, and may play quite a different
part for the autonornous man and for the theotrQpical man. Humanism may
be synonymous with atheism. In that sense Jean Paul Sartre embraced humanism and drew the Jast consequences out of his atheistic existentialism.2 9
Leopoldo Palacios, on the contrary condcmned humanism as an anthropocentrical movement which is practically at?eistic because it puts the centre of
man in man himself wherefore every humanism seemed to him to be
inhuman on account of its being anthropocentrical and atheistic. 30 Thus Sartre
embraced and Palacios repudiated humanism for the same reason, i.e. for
having an atheistic character. Between these two contrary cultural poles lies
a whole scale of differently tinged valuations of bumanism. Perhaps Jacques
M aritain takes a just .roiddle position by accepting huroanism as the equality
of all roen, the conquest of liberty, the respect of the human person in an
'"Cf. JEA PAUL SARTRE, "L'existentialisme e¡t un humanisme", Paris (~. egel) ,
1958, p. 94: "L'existentialisme n'est pas autrc chose qu'un effort pour trrer toutes
les consequences d' tme position athee coherente".
• cr. LEOPOLDO PALACIOS, "El mito de la Nueva Cristiandad", Madrid 1952: "el
humanismo es un movimiento antropocéntrico, prácticamente ateo que coloca el centro
del hombre en el hombre mismo" (p. 59) 'mejor sería pensar que todo humanismo es
inhumano, que todo humanismo es antropocéntrico Y ateo."

organic community and the expression of 'irrrilar principles eovered with
an unequivbcal th_eism.31
Taking in.to consideration these different opinions about humanism. we
have no reason to be astonisbed that even a genuine idealistic aud th~istic
~ulture r~s that _risk o~ being judged narrow mindedly from a pseudo~te~al pomt of vrew which ca,sts suspicion on the theistic supersy tem of an
1~eabonal culture supposing in it a sort of cultural lag that ou2"ht to be overndden by a more integral oonception of the wor-ld.
..,.

!s,

a

There
however~ very considerable difference between the spurious and
tile genume concep~on of Humanism.. and lnmgration, comparable to tbat
be~e:n the ontological theol'y of the Mandukya Upanishad and that of Ghazali: _m the case of the Upanishacl the initial dogma is "the elf is Brahman"
~at 1s to say that the individual soul is conceived as being actually identicaJ
With God, ~J1ereas the Muslim starts with the dogma that God alone is
Ahsolute Bemg and that' all things perish except His face. For the Muslim
man on_ly exists at ali in so far as he given existence by God; for the Hindu he IS God and through God ali things ete.rnally.J2 We mu t hef'd i:he
consequences:
"On the premises of the Mandukya U......,,.,;.h
• •
1-'&lt;-U..I.LU'ªd there can b e no
h~üty or sense of awe in the face of an Absolute Bein:g who alone really
eXJsts and is distinct from man: there can be no sense of nullitv or unwortbj.
ness. There can be unity but there can be neither union n~r communion.
Thus the Vedantin sees himself as the Absolute, one without a sccond while
the ~uslim sees him elf as he exists essentially apart from God a pure
nothingness". s3
Well, does Integral Culture adopt the position of the Vedantin or of the
Muslim?. (We do not even refer fo the Christian position, in order not to
run the nsk of being prejudiced) . In the first case, the ideationa) culture and
its theistic supersystem look like "narrrow'' but only at the price of con. entinoto the deification of man, ie. at he price of his dishumanization. In the second
ca_se humility, understood as an ontological truth, op n ali the doors to a
wider spac and leads man to always lúgher horizons and proves itself to be
the s same to the true integralization of man by drawing the Jast consequences
from his ontologica.1 po ition.
JACQUES :t..1AruTAJJII , "Princi:pes d',me Politique Humaniste", Paris l945
and
Ivo HoLLlIUBER " La crisis dell'iproorisi.a nel'uma11esimo" (IX eonvegno'
.
I
nternanona le Italo-Tedesco) Merano 1968.
"' Herc we followed closely the exposition of this confrontation in R c. Wli'.NER
"Mysticism Sacred and Profane", Oxford 1957, p. 158.
·
..Cf. R. C_ Zaehner, 1.c. p. 158-159.
11 •

Cf.

passun

725
724

�But in that case, i. e. concecling the wellfoundedness of the thei;;tíc system
of the genuine idealism, what does the genuine Integral Theory of culture
add to all this, and why does it adopt the right of clairoing a proper denoroination?
It is, we dare say, the constant regard it pays to man's metasociological
background. The term ' metasociological'' may be introduced to specify precise/y the awareness of the constant ontological and metaphysical ke,11wte of
every social reality. Otherwise a sociology may fail to meet i1s airo on aecount
of a defective and inadequate conception underlying its object
It is consistent with an integral theory of culture to state the priority oI
society as whole to its members as to its particulars. Much confusion is due
to the neglect of distingwshing between human individual and hwnan person.
Though we cannot give here a coherent social doctrine,34 it may suffice to
underline the nec.es.5ity of awarding to the human person the ontological priority as to society, a.nd to society the holistic priority as to individuals. The
frequent violation of this simple hierarchical order caused innumerable rnisfortunes to man and society, and will do so in future.

C. How to win the day at Waterloo.
At the present time the propaganda for the would-be scientific doctrines of
the materialisti.c, empiristic, quant&lt;Pmaniac and Jibido-bound Sensate Culture
has not yet come to an end. lts disastrous consequences foPCe the individuals
into a totalitarian despoti.sm wielded by public opinion. Where faith de lines,
superstition augments. Sin as an offense of God is widely laughed at. Lacking
modemity is rather reputed as the greatest sin. In va.in genuine scientist,
world-renowned physicists ami sociologist declared empiricism and materialism
to be an autwom and outmoded superstition. It is a well .known fact that the
popular philosophies which foz,m the conceptions of life and the ideologies oí
the man in the street, are wont to display a cultural lag or limp at least sorne
decades or even centuries behind the times. What wonder then that we see
the philosophies of the "Enlightenment'' and of " Materialism" bearing in that
sense their late fruits in our days?
Now and then, though sporadic and isolat~, sorne courageous pioneers rise
and undautedly shrink from nothing, in order to pave the way ÍOl" the torch
of man's intuitional intelligence that widens to mankind mental horizons of
" lvo HoLLH BllR: "St,rache-Geselschaft - Mystik (Prolegomena zu einer pneumati.schen Anthropologie) ", Munich (E. Reinhardt) 1963.

unheard of ~di°_5ity. U~ble to refuse these intrepid champions, their impotent adversanes, qmte enVIous, frequently give the watchword to hush them up.
That wa~, for example, the case in the past witb Antonio Rosmini and not
long ago with Othmar S pann,ª 5 the bo1d and intrepid Austria:n sociologist who
Cought
. tm
· diVI·aualism and mechanism, like a pioneer for an
• . incessantlY agams
ho~stJc method~l?~ and ontology of the social sciences in Europe. In the
Uruted_ States Pttmm Sorokin, the outstancling hearld of a new integral socioJogy will, as we hope, come better off in spite of his quanto-pbrenetic adversanes ~ t are holding yet ~uential chairs an&lt;l knew how to win popularity
by ~oaxmg th~ senses and l~lling the brain.s-. We second this famous sociologist
taking exceptlon only to his tolerance of atheism which we think to be the
cancer not only of religious, but aJso of cultural Jile as a whole.3G
We drew a c]ose parellel between the superrationaJ intuitionists (rnay they
belong_ to the munber of s_cientis who, in a flash of suprarrationaJ enlightenment, .mvented
.
. and
. created. for centuries to come, or may wc find them among
the divmely msp1red mystics who excelled in the ineffable union with theº
M_aker) and the ~ortal Hidalgo of the Mancha. "Aún no ha empezado
remo ~e Do~ Jm1ote en España" (the realm of Don Quijote has not yet
begun m Spam ) once exclaimed Miguel de Unamuno. And we are tempted
to add that the realm of the intuitional intelligence will never loom al the
gloomy _horizon of our ~e. On this eartb all will obey the dictates of quantophreneuc ~d testomaruac pundits or, at best, be conformed to the guidance of the sunple reasons. We are afraid, never to experience the "lonquijotizing" of our "sanchopansa-istic'' society, we son revishingly were longing for.

~

.. Cf. ÜTHMAR SPANN, "Gesellschaftslehre", 3 Ed. Leipsic 1930 the sam G lls
haf hll
L: "
•
,
,
e, ese •
e tsp osopme 'Mumch 1928; the same, "Kaemp!ende Wissenschaft'' ena 1934 th
, e
same, ''E rkeone n·te h selbst'' , Jena 1936, the same, "Ganzheitliche Lo' ik" s l.,:b
Klostemeuhurg (StHterbibliothek), 1958. (Posthumous ) .
g ' ª · utg

we do not mean a disbelief in the dogmas of :µ¡y Christian denominadisbelief in any anthropomorphic deity, but the
negauon
a suprcmc and personal Bcing (whose personality is, as a mattcr of course
only. conceived as analogous to buman personality) as tbe terminus a quo and the
temunus ad quem of the whole spiritua1 and material universe.
F. BACON once V.Tole (De djgn, et aug, scient., 1 lo. I, par. 5) "Certissimwn cst
atque experientia comprobatwn, leves gustus in philosophia movere fortasse in atheis~
mum sed pleniores haustus ad religionem reducere" and VOLTAIIIE, who reall did
n~t exceed in religious piety: ''les athees sont pou.r la plupart des savants y que
raisonnent mal" (Dict. phil., Paris Flamarion, s. a., p. 45.).
'
MtcBELE F. SIACCA, in a succinct paper (L'Ateismo in "Diu nella ricerca umana"
Rome 1950, p. 569-617) gave an excellent commentary which classes the atheist
the "insipiens" even from the scientific and philosoplúc point of view;
Cf. the same, "Filosofía e 'Metafísica", Milan 1962, vol. II, p. 149-150.
. .. By Atheism

t1011, _oor do we mean by it thc

º!

with

727
726

�Man's concero is only to fight for the accession of Thru.th; to make it
triwnphanl is not in his lines. Yet, there is a means of vanquisbing fate: the
art of becoming ,,ictorious in spite of apparent defeats. In his urrique book
"How to win the day at Waterloo" 3., M. F. Sciacca gave us sorne precious
bints. It is the intimate va1ue of our aets that counts nal the id&lt;iliz-ed expediency'1 oí them . lt is moreover of the utmost importan.ce to mk the jump in
the practical social and political life of today and to utilize the forces, gained
by intuitional in~lligence, l:o the best of ali in this present hour which seerns to
be so decisi'1e in the world's universal predicament and plíght.
Scientific litemture abounds in pedestrian ,vorks of industrious rnedioerity
haunt.ed by the eclecticism o( m.any a would-be system, but whicb fall short of
the paramount need we have of a genuinc adequate conceptional system whi h
turns to account for the integral ontological intuition in favour of a better
understanding of socio-cultural phenomena.

By "dis-metaphysicalizing'' the scientific once again it must be brought
home to our modem sham-philosopbies: language and by ' physicalizing" the
metaphysical language, Neo-positivi-sm does its bes to make tbe language of
physics the mothcrtongue and the unique languag_e of science itselI. Man himself is anihilated and voided. God, liberty, irnmortality soul, justice, etc. are
out of his thought and declared to be mere words lacking any sense. 1othing
remains but the "grammatical rules" of Carnap fue "physical languagc" Ncurath and the "conduct'' of Watsón. Their lines run into a stubborn antimetaphysical idiosyncracy: there are no eternal problems, because there are no philosophical problems at ali. Those questions which are caUed pbilosophical have
no sense, for philosophy is nota theory but an activity. Consequently, tlie sole
task of the philosopher is to convince would-be philosophers tbat philosopbical
questions are not real questions, and those. that claim to be philosophica1
propositions are meaningless "to preve_n t people", as professor .Ayer put it
'from committing an intelectual nuisance".
The cogency of these argu.ments depends upon the a ertion that the complete body of natural science exausts the totally of true propositions· bur
that assertion is a dogma lacking ju tificatiop. and so is without &lt;;laim to. our

=~r\ c;:ent_ion; so we_arrive finaly at the par~oxieal conclusion that the
0
ucbve. reasorung, proceeding by necessary logical steps depend
1.
u tnnately upon arb1trary .linguistic convention.

The world Wittgenstein tells us is evel'Vfing that is the
. th
.li
of facts
d
.
•, ~.
case JS e tota ty
, ~ can be analysed mto atomic faets (Sachverhalte) which are
mutually
mdependent and each of which can e1.ther b e or not be the case
.di
wr out affectíng any of the others. Consequently they cannot be inferred ~ne
from anothe.F.

~e picture th e f~ts ~ ourseleves and the pictures are said to be models of
r:ality. _Such a logi.cal p1cture, Wittgenstein says is the thought of the fact
p1ctured and he apparently equates thinki:no- with ·
· ·
f h
·
his T
(3 0
°
JIDagmmg or e states m
ractatus . 01) : 'An atomk fact is tbinkable" - means.. we can ima. .t',

gine l

.

The doctrine is self-dest-ructive. It is itself a thory and d
b 1
1 .
~~eq~~
nat'."'1. sc1ences, a metaphisical theory standing in ev-idence againrt what it
maintains. ( Errol E. Harris) .

Tb~ ~emand that we should compare the sen$e of tbe proposition with the
f~ct J.S ~tself nonsensical, for the sense of the proposition is the fact, as we
pictnre it. We cannot compare the fact as we picture it with the f t
· ·
in itself.
ac as 1t IS
The attainement of per~~p.ttral a~urance is never simply a matter of sensing,
but depends on the acqws11Jon of a systematic body of evidence jt is consequently quite impossiblc to veriíy material object-propositions by reducing
them to basic propositions as the positivist theory demands.

~ hypothetical propositions ~e incapable of verification in the manner reqfwred, all empirical hypotheses are, follow:ing the natw-e of the case, ruled out
o court.
. Wittgenstein, hirnseli seemed to be aware of the metaphysical character of
his statements, though not of the consequences to which it ought have 1 d h'
: r he admits that his _propositions are senseless and exhorts us to thro: a,:;
e lad~e~ upon which we have clirned. {Tractatus Logico-Philosophicus

credence.
In short, the basis of the assertion is a theory expressed in propo itions that
do not fall within the domain of science, a theory whicb would normally be
called philosophical. It is, in fact, a metaphysical proposition and must stand

6.54) \o\ hich ladder? One thal has never existed? If the propositions of the
Tractatus are senseless, they provide no ladder upon which to climb.

or (ali with metaphysics.
Moreover, language is held to be a mal.ter of convention, and in the main of

met.ap~&gt;:51cal att.itude- advocated the dogmatic assertion that only verifiable
prop_os1tions have sense and then denied tbe possibility of verification to meta~hysical _Pro?ositions.
i_s !"volved in_contradiction equally with Wittgenstein,
vhen reJecbng tbe poss1b1hty of a philosophical theory of knowle&lt;lge, bnt for

"' CI.

728

MlcErELE

F.

SCIACCA,

"Come si vince a Waterloo'', Milan 1957.

. Carnap. wh~ avoi~ed cornmitting himself explicitly to any metaphysical doctnne -r:JectJng_ W1ttgensteine's philosophical niliilism but retaining bis anti-

H?

729

�. bil"ty
1
.
· · insistence o.n ve rifta
ª the test. of
his own doctnne assumes one ~ its .
ption which alone prov1des
tha
th resides m sense-perce
'
meaning and holds
t tru
. h alone ropositions can be ver-ified.
evidence and by reference to whic
. p th deceptive sleight of hand by
Thus we must be on our guard agamst e
ke real problems seem to
.
.
th e fonnal mode can roa
which translabons
mto

When commenting the great succcss of a recent book which Michel Foucault
published - "Les mots et les choses'' "(The words and the things''), Paris
1966 - Jean Paul Sartre put the stress upon the fact tbat to repudiate historJ'
is a dominant tendency in the attitude of the young generation; no wonder
thercfore that an author is applauded who holds man to be an invention hose
recent date and perhaps near end the archeology of our thought easily exbibits.

disappear.
. sh
the influence of Hume to só marked
Professor Ayer whose doctnne owsuld bardly fail to notice it, adopts th_e
a degree that even a casual reader :
ta hysical propositions are unvenposition of Wittgenstein and Carnaphe ;:::be~ the history of pl~losophy as a
fiable and therefore seenselees and"
.
mplete and defin1te account of
·
¡
¡:s"
h ttempt to g1ve a co
. t
"parade of ponti
w oa
hiloso hers of his ilk are at pams o
.
lity whereas the modero P
P
ultimate rea ,
.
f. t" ,,
. ds
this l . t reality IS a IC ton .
show that
u tima e
bl
f knowledcre of other mm '
Thus "the problem of perception ~e pro em o d
on ~ve been regarded
. gnifº
f moral 1udgments an so
.
the question of sin
icance o .
t be in two places at once" lS not an
. ,, E g " a thing canno
as purely semantlc . . .
. 1·
. tic because "it simply reco rcls.
15
··
mgw.s n..:ons the propos1t1on
· · th at
empirical propostbon,
says Ayer' but
.
bal
conve u
'
ul f rtam ver
the fact tbat, as a res t o ce
. al
tactical sensefield is comparable
· the same vtSU or
two sense.contents occur m
bel
to the same material tlúng".
with the proposition that they
ong .
·1· t the philosophy of the
these 1tems fami iar O
E
We dwelled on purpose on
. '1 the critique et forth by Errol .
so-called Vienna Circle and follo~~d m~ ~ p sible to solve the problem of
.
.
h
that it is quite im os
.
H arns ss m order to s ow
.
t ph'llsical point of view.
d H" t T"' from an anti-me a J
•
d
Spirit, Worl an
is o J
• l
. l backoround of modern zntefor a metasocio ogica
~
. 1 th
If then we ask once more
. l . l" to specify prectse y e
. th tenn "metasocio ogu:a
.
gral Culture - proposmg e
. 1 d metaphysical keynote of every soaa1
awareness of the constant ontolog1ca anh
blem o/ what the ultimate true
reality we have this first of all to put t e pro
. l"k 39
•
)
reality-value is i e.
· that the superrat1ona
. ortance to state once aga.m
lt is therefore of utmo5t lillP
. . .
lativism is on the contrary
· ·
ay to subJeCtlV1.SIT1 or re ·
'
·
intuition far from givmg w
th
as we have been setbng
h
by e name paving the way towards w at
d acts as a paramount base to solve
forth- of the "Objective Intenonty an
the concrete problems of the present day.

?º~ "

• Cf.

ERROL

E. HARRrs, "Nature,

M" d and Modero Science'', London and
m

ew

York, first puhlished in 1954.
. l . 1 Background of Modern Integral Cttl• Cf. lvo HoLLHUB~R, ''The Metasocio _og,cla Congress of Philosopby, Vienna 1968,
.
ture" (Proceedings
of t h e XIVtb Jntemauona
Vol VI ., p. 293 ss.).

730

We stick therefore to tbe contrary point of view, i. e. that we have rather to
concentrate our mind on history.

In the entagled pligbt of tbe political situation of the present day, ali of
us - 1 dare say- must feel awakaned to social and political responsability. For
not only the European Culture but the peace of the whole world is a stake.
FoUowing tbe catchword of Abraham Lincoln 'If we could first know where
we are, and wither we are tending, we could better judge what to do and
how to do it" we regard it as a first duty to aim at a necessary Revi.rion of
Contemporary. History and to deal with the ideological causes of unrest in the
world and not only with its symptoms on the social and política/ surface.

In 1947 James F. Byrnes published his sagacious volume "Speaking Frankly''
which opened the eyes to many a narrow•minded pundrit of Roosevelt's dique
that was digging, first imperceptibly but nevertheless efficiently, tbe grave of
Europe. lt is hight time that anotber expert has the cour-age to "speak frankly''
once agam.
It seems that e. g. Wilhelm Ropke with his book "Jenseits von Angebot und
Nachfrage" (" Beyond supply and demand'') ( 4th ed. / Zurich-Stuttgart 1966),
James Burnham with his "Suicide of the W est" ( ew York 1964 and Russel
Kirk with
volume "The Conservative Mind" (Chicago 1958) paved the
way for a social self-examination of Western Culture: especially Burnham's
statement that liberalism fosters the idiology of Western Suicide and Ropke's
statement that the idolatry of an absolute mass-democracy careless of the
highest moral principies and of the natural law, is responsible of the social and
culturaJ decline of the West, ought to be brought home to everybody who
feels himself inspired with the goal of a just and world-wide peace.

rus

The author of this pamphelt is about to publish two volumes in tbe same
lines i, e. ( Questions Européennes) La pauvre Clio and "Der Todesschlaf
Europas'.
For the time being, have already been published on similar subject: lvo Hollhuber "Vers une Revision des Grandes Notions Sociologiques: Les Rapports
'
du Droit et de la SocioJogie" ( Actes du X:Vllle Congres InternationaJ de
Sociologie ) uremberg 1958.

731

�the same "Revalorización de la Filosofía y Jurisprudencia amenL~das~ -1~e
· rs"ty
of uevo eon/ 1-v edesquiciamient-0 en sus conceptos basico.s (Uruve
i
xico). 1961.
the same: "Sprache-Gesellschaft-Mystik' ' Munieh/Bale 1963. . , .
Jurídico-Políticas-F1losoftcas
the same : "E;n torno a las Ideo1ooías
o·
.
~ .
.
f de la
E
SC
O,,
(Anuario
Humamtas/Uruvers1ty
o
uevo
1
U
d
O . .U. y e a . • · · ·
'

1

•

"

León/México) 1967
.
"El
E1·e
Metahistórico
del
Porvenir
Europeo"
(Anuario
Humat he same :
uevo León/México) 1968.
C
' "L O . tenza Tra azionalismo e tato Universale" (III onthe same:
a oesJ.S
.
·
Cultura) Ve. .
1e d"'ali
oestStenza e
.
'
gresso I nternaziona
"o Scrittori Cristiam:
nitas University of

LA SOCIOLOGíA POLíTICA
PoR EL DR.

Lucro

MENDIETA y

N 'ÑEz

Presidente de la Asociación Mexicana de Sociología.

nice 1969.

LA PoLÍTICA .ES UN fenómeno social muy antigiio; pero sólo cobra contornos
precisos a partir de la organización de las sociedapes humanas en unidades
índependjentes sobre el haz de la tierra, bajo una autoridad que ejerce el
Poder.
Organización social y Poder, son los dos presupuestos indispensabJes de la
Política.
¿Pero qué es la Política? 'La Poütica desde el punto de vista estático, según
G. Burdeau, es la estructura que imponen a la sociedad las relaciones de autoridad y de obediencia establecidas en vista de un interés común. En su aspecto
dinámico se refiere a todos los fenómenos implicados por la actividad que
tiende a la conqujsta del Poder o a su ejercicio".l
Esta definición es casi perfecta; pero la Política, en nuestro concepto, nunca

es estática. Aun en el aspecto puramente administrativo del Gobiemo, las
estructuras estatales varian y aquél ejerce, por medio de
Pública, actividad constante y la orienta de acuerdo con
intereses partidistas que represen~ En cuanto a la Política
conqwstar el Poden o inflwr sobre él, es, por naturaleza,
námica.

la Administración
la ideología y los
como acción para
esencialmente di-

Para C. E. G. Contlin, es "una acción de control huma.no y social", concepto
demasiado general que abarcaría inclusive las relaciones familiares privadas,
siendo que la Política tiene un canicter eminentemente público.
Una definición menos acadéinica se encuentra en el Diccionario de Sociología de Henry Pratt Farchild: ''Teoría y Arte Práctico del Gobierno". Pero
1
Ver: ALArN BIROtl. "V-ocabulaire Pratíque des Sciences Sociales. Editions Ecorwmie
et Human~". Les Eclitions Ouvrihes. Paris.

732

733

�además de que excluye las actividades políticas que se desarro~ fuera d~l
Gobierno, parece demasiado estrecha. La idea actual de la Poli.nea . e:- mas
amplia. Se refiere, en general, a una orientación sistemática de a,::t1v1~ades
realizadas por determinados organismos oficiales o privados co~ el fm. de
S1 se
eJ·ercer mediante esa orientación, cierta influencia sobre la sociedad.
. . .
trata de organismos privados, la Política es el conjunto de id~as, de prmc1p10s
d tendencias que ponen en práctica en la esfera de sus f unc1ones para conse;ir determi~ados objetivos. Así, se puede hablar de la Política indus~~al,
de tal O cual consorcio, de la Política comercial de una empresa, de la Pohtica
cultural de usa asociación de ese carácter.
Pero, la Política que nos interesa, sin desconocer Ja importancia de la que
practican las instituciones privadas, es la que se refiere al Estado _Y al Pode:
porque bajo su influjo, directo o indirecto vive toda la humanidad. ad1_e
puede esc:apar de ella. Es el fenómeno social más importante. Desde s~ n~c1miento basta su muerte, el hombre está sometido a las leyes y a la orgaruzac1?n
del Estado que se derivan de las corrientes poüticas. La po~lación ¿e. cualqruer
país es, en todo momento, a veces beneficiaria y en ocasiones vic~una de la
Política; pero ninguno queda al margen de ella~ ni uno sol~ ~~ sus integrantes
es capaz de eludirla. Quienes dicen con olímpico de~prec10 Jo n~ me meto
en Política" se refieren a que no pertenecen a partido alguno ru votan en
Ja,s eleccion~, ni se interesan en los acontecimientos de ord:~ público; ,r_ero
si esos tránsfugas de Jos deberes cívicos no se meten en Política la Política,
quiéranlo O no, sí los somete a su poder ineludible a través de las ley.es labora~es,
tributarias, de reclutamiento, de educación y de tantas otras que rigen la v1.da

nacional de Ciencia Política que desde entonces viene especulando sobre la
materia.
Sin embargo, la Ciencia Política o Politología, como también
llamarla, aún no se configura de manera definitiva.

se pretende

"La Ciencia Política, dice el profesor brasileño Paulo Bonavides en un libro
recién publicado, es indudablemente aquella en dond las incertidumbres afligen más al estudioso"? En realidad ni siquiera se ha llegado a definirla satisfactoriamente. Todo lo que a ella se refiere es ago y confuso. Alain Birou, por
ejemplo~ expone varias ideas sobre esta debatida disciplina resumiendo las de
eminentes autores, como Geo.rges Burdeau, Maurice Duverger, Frani.oise Gognel, Alfred Grossen, Karl Manheim y Jean Meynaud; la define diciendo que "es
el estudio de las diversas dimen iones de la Política en general"; pero, consciente de lo endeleble de esa definición, agrega que: "En su objeto entran: La Historia Política, el estudio de las doctrinas, de Jas ideas y de las Instituciones
Políticas, Derecho Constitucional, formas de Gobierno y de Administració,n de
los Estados, relaciones internacionales, etc." Enumeración que, como se advierte
desde luego contiene temas que son objeto de ciencias ya constituidas, de donde resulta que en todo caso la llamada Ciencia Política no es otra cosa que una
enciclopedia o una síntesis de todas ellas.
"Para otros, de acuerdo con las enseñanzas del mismo autor, debe ser ob1·etiva,

la base de una Política que reemplace a 1a Política Empírica t:radicional".:i
Paul .Janet en su admirable Historia de la Ciencia Política afirma rotundamente: "Existe una ciencia del Estado y no de tal o cual E.stado, sino &lt;lel
Estado en general, considerado en su naturaleza en sus leyes en sus principales fol'mas. Esta es la ciencia que yo llamo Filosofía Política". Como se ve
hay aquí evidente confusión entre ciencia y filosoña. Alain Birou refiriéndose
a esta última, considera que es: "Una reflexión sobre la naturaleza del Estado,
del Poder, del bien colectivo que debe guiar la Constitución y el jercicio del
Poder (Etica Política) y tratar sobre las mejores formas de Gobierno. Es
decir, en sus dos acepciones como ciencia objetiva y como filosofía, la ciencia
Política viene a ser algo así como un vademécum del gobernante preparado
por científicos sociales y filósofos.

del hombre en la sociedad.
En este dominio universal es en donde radica la importancia enorme de la
Política para el ser humano y por eso, desde tiempos remotos, ha si~o objeto
de )a atención de los filósofos, de los juristas, de los intelectuales dedicados al
ális·s de las cuestiones sociales e igualmente de los artistas que en la novela
1
: el drama, en la poesía épica, en las canciones y en la versificación s_atírica en el mural en el cuadro de caballete en la estatuaria y ea la caricaeternizaron' momentos historicopolíticos o dejaron en símbolos
cesibles, como por ejemplo, en La oc.he y el Día, de Migue! Angel,_ tes~oruo
de sus ideas políticas. No es así extraño que el pensanuent~ . ~entilico se
haya ocupado y se ocupe también de Ja Política con el propos1to loable_ de
hacer de ella una ciencia. Los esfuerzos que se han reali7.ado y se reahz.an

¿Pero hasta qué punto los pacíficos intelectuales de gabinete pueden dirigir
a quienes ejercer el Poder? Paul .Jam:t afirma que: "En todos los tiempos
hubo escritores filósofo que, sin haber tomado parte en los cargos públicos
o habiéndolos desempeñado, ocuparon los ocios de su vida privada en inves-

en este sentido son múltiples.
La UNESCO en el año de 1949 convocó a una reunión de personas dedilas Ciencias Sociales de todo el mundo a la que tuve el honor de
ca d asa
- ., I
·
concurnr, representado a Me'X1·co, para fundar , en París, la Asociac1on nter-

Río de Janeiro G.B. 197-2. Página 19.
• ALAIN Bmou. Op. cit.

tur;

734

~om3:-

i

PAULO

BoNAVIDES.

"Ciencia Política". 2a. Edición, Fundación Getulio Vargas,

735

�tigar los principios de la Política. Creyéndose alguno , agrega, en el deber de
encontr-ar disculpa a tales empresas, Maquiavelo, que tenía tanto derecho
como el que más en el mundo a tratar de estas materias por haber tomado
parte personal en los mayores y más importantes negocios públicos de su
tiempo, se pregunta en la dedicatoria de 'El Príncipe" a Julián de Medids,
si está permitido a un particular el dar lecciones a los gobernantes y responde
con gran ingenio que aquellos que se halJan en los valles pueden ver muchas

"No existe' dice earlos Ollero una e·
. PoJíti
,. ·
. ·
,
1encia
Cienc1asPoliticas. Com0 af
K
ca smo un conjunto de
.
urna apeimans "se cualifi ,
, .
c1a que tenga por objeto el E tad
cara pohtica toda cien.
s o, su naturaleza su tru
IUiento, sus relaciones c0n otros grupos soc· I
, . e ctura, su funcionacomo en el exterioJl sus relac·
ia _es colectivos, tanto en el interior
los mclivid
,
f actores humanos econo'..,..; iones con
.
uos, asi corno también los
•
'
uuCOS y SOCJales qu
di
·
existe)'lcia. 5
,
e con c1onan y determinan su

cosas que no son notadas desde ]as alturas" .4
Cierto; pero no lo es menos esta otra sentencia cargada de ironía: "Nada
es mejor, para saber lo que se debe hacer en el Gobierno, como estar fuera
del Qobierno", porque en efecto, cualquiera, en la tertulia de café o en la
placidez de la sobremesa, sin más que apurar un poco su sentido común, que
al decir de un escéptico es el menos común de los entidos, puede plantear
soluciones a los más graves problemas que confrontan los hombres de Estado.
Pues así a la distancia, en el valle para usar el léxico de Maquiavelo, todo
parece fácil. olamente el gobernante que conoce los recursos con que puede
contar, que se halla bajo presiones de políticos y de grupos, luchando con
intriga , precaviéndose de traiciones, tal vez bajo amenazas internacionales,
sabe por qué no hace lo que a todo el mundo le parece que debería hacer

Pero, •·si no haiy Ciencia Política, eso no qwere
.
dec ·
paradOJtco. que no haya Politi
. tíf.
lf, aun cuando resulte
ca
cien
1ca
Esta
se
d .
ta reas administrativas se emplea 1
. :
a siempre que en las
l
• .
n as c1enoas y las t' ·
.
as cienc1as fisicomatemáticas
1 1
.,
ecrucas sociales y hasta
para
a
p
aneac1on
de
los
t b •
se trata d e realizar los fines del Estado.
ra aJos con los que

en detenninados momentos y ~obre ciertos asuntos.
Acaso la verdad esté como siempre, en el término medio, en la s'tntesis para
usar una expresión de la dialéctica cara a los Hegelianos. Ni quien ejerce el
Poder es omnisciente por ese solo hecho y rodeado como está -en la ma.yoría
de los casos- de una muralla palaciega, no puede darse cuenta cabal de ta
r alidad. Quienes están fuera de ese círculo dorado, en el valle, sí la conocen
porque viven en ella. us intelectuales la presentan en artículos periódicos, en
libros, en la cátedra, en la tribuna proponiendo soluciones más o menos factibles· pero sus voces raramente llegan hasta quienes debieran oírlas se
estrellan ante la muralla antes aludida. Seguramente que una mutua compenetración de estas dos situaciones sería la clave de todo buen Gobierno.
Hasta la fecha, como decíamos al iniciar este ensayo, no ha sido posible la
creación de una Ciencia Política ni se la ha llegado a definir satisfactoriamente, ni menos aún a establecer- su contenido propio, intransferible, pues no hay
nada de lo que e pretende que la constituye que no sea objeto ya, desde hace
mucho tiempo, de otras disciplinas cientificosociales, como el Derecho Constitucional, el Derecho Público, el Derecho Administrativo el Derecho Internacional, etc.
• P1.uL

J.ANET,

Historia de la Ciencia Política. Edición

D. F. Tomo 1, pág. 7.

736

ueva España, S. A. , México,

Este aspecto científico de la p Jíf
Ciencia Política con la que
~ icad es algo completamente di tinto de 1a
etermina · ífi
hacer el gobernante y cómse dqmere
b h
r c1ent camente lo que debe
,
.
o e e acerlo Aun sie d
.
como mteIVendría el factoJl perso al l
. .
n o esto posible en ese
del propio modo que en todo hacn '. a :f~pac1dad la ocación, la habilidad
.
er c1ent1 1co. De ah'
,
d iosos de esta materia la Políti
.
I que para muchos estup
.1 p ,.
ca no es 1.ina ciencia sino un arte
ero s1 a olítica es ciencia o arte o a.roba
.
algo que no interesa cuando m
, ah
s cosas al propio tiempo es
,
enos por ora a I S . 1 ,
'
logía, 1a Política es un hech
ial
.
'
a ' OClo og1a. Para 1a Socio.
o soc , o meJor. un co 1 . d
relativos al Poder y a la estru tu
f
. . . mp eJo e hechos sociales
.
c ra y unc1onanuento del E d
ciones con la sociedad correspondiente de
d
,
,sta o en sus relaversal.
ca
pais Y con la sociedad uni-

ª
a·

En la realidad de las cosas como ya hem
una orientación, un sentido y como tal
~s icho, la Política es, además,
. d
consatuye una fue,rza
.
1
a a soc1e ad en forma prácticamente ineludible.
que se 1II1pone
En otras palabras, la Política atraviesa por dos f
constructivo de las estructuras del Estad
1
ases: una ~ la de carácter
funciones de esas estru turas
1
.dº y a otra la de onentación de las
en e sentJ o que les imprime l p d
La organización del Estado y de la Admin.JStrac1on
. , P'bre o er.
magras de la Política que ofrecen un asp t s:
• u ica, son creaciones
ec o J.ormal nnp ·
q~e ver aderamente vale, lo que les da vida
l
, . r,es1o~ante; pero lo
onentación.
' es a poltttca S'Cnt1do. la política

a

1m agmemos,
.
para comprender esto que un
bl
de vicisitudes históricas se organiz
pue o después de una serie
a pe ectamente en Estado monárquico abso-

rf

. • CAR;?s

?LLERO

"La Polltica., Deber

y

Derecho del Hombre"
"
.
, en 'Revista de Estu -

dios Polib.cos '. Julio-Agusto 1957 · Madrid . Espana.
-

737

�luto de acuerdo con leyes precisas; nna vez constituido, sus leyes constitucionales valen relativamente poco, sólo sirven para conservar su forma, están en
el papel, pero no completamente en la realidad. Lo que le da realidad es fa
Política como sentido que orienta sus actividades de acuerdo con un impul¡¡o
que, en este caso, se origina en el seno mismo del Poder. Así~ a pesar de lo
que digan las leyes absolutistas que le sirven al Estado de base aparente, puede
verse llevado, por aquel impulso, a desarrollar sus funciones de manera liberal
y generosa. Contrariamente, un Estado monárquico en el que el Gobierno se
encuentra limitado por una Constitución, no obstante ella, quien tiene el
Poder en sus manos puede orientarlo políticamente hacia la dictadura. Es por
esto que hace muchos años en un brevísimo ensayo, referimos la política al
modo como se conducen las diversas instituciones y los varios grupos sociales.
Con este amplísimo significado, diremos, para definirla, que la Política es
cuanto se refiere a fa estructura y funcionamiento del Esta.do ; pero fundamentalmente la orientaeión real, práctica, viva que adoptan, para nonnar ¡;u conducta, el J&gt;oder y los grupos e instituciones en un sentido y con finalidades
determinadas por un complejo de circunstancias y de factore sociales.

Así considerada la Política, tiene un carácter ambivalente. Ofrece dos aspectos distintos en esencia y, sin embargo, estrechamente ligados: uno lleno de
majestad y de autoridad que se refiere a la realización de los altos fines del
Estado y al ejercicio del Poder con base en la ética y en la justicia. El otro,
es el de la lucha ¡,or el Poder en todos sus niveles y por su orientación en
cuanto tiene influencia sobre las más importantes actividades de la vida colectiva. En el lenguaje común, se llama. a la primera Política de altura y a la
otra, con cierto desdén, politiqueríaJ pa.ra restarle impor.tancia; pero nada
es menos exacto porque sociológicamente sí la tiene y en gran medida.
Si se quisiera personificar dejando correr la fantasía los dos aspectos de la
política en una sola fi~ra, ella sería semejante a )as del Olimpo Griego.
Aparecería como una diosa de serena belleza con una varita de virtud en la
diestra y en la otra mano una máscara de expresiones cambiantes para llevarla a su rostro de vez en vez mostrándolo en ocasiones con falsas sonrisas,
otras, con gesto de perfidia, unas más acogedor o terrible.
Acaso los símbolos de estos dos aspectos de la Política sean, como opina
Paul Janet: Platón y Maquiavelo: "El maquiavelismo, dice, consiste en una
política caute1osa o violenta, según se necesite, ora oculta ora descarada y
que emplea con la misma complacencia el hierro o la crueldad, que el fraude
o la traición. En el extremo opuesto, agrega, está el Platonismo que subordina
absolutamente la Política a la moral, establece que la virtud es el fin tanto

del Estado como del individuo y pone el G

Y de los Filósofos".&amp;

obiemo en mano de los sabios

Hay, pues, una Política que pe ·
h
d
de los fines del Estado a l
11 rstgue onra, ~ente la mejor realización
,
a que amaremos Polttica Estatal
tra
llegar al Poder, so tenerse en él o en infl . 1 desd f
' y o que, para
toda consideración ética. La 1laruaremo
e _u_era, obra al margen de
éstas arbitran
la .i...
s o hca Militante. Denominaciones
as por
po.ure?a. de la termi l , d l
· .
pero indispensable
.
no ogia e as C1enc1as Sociales
8 como puntos de referencia para toda inv
•
· .,
'
d10 sociológico de la Política. Estos dos
,~bgac10n y estu~
repetirlo están , ·
.
aspectos de la Pohbea, es necesario
Política ,Mili mtllhamente ligados. La Política Estatal que no se vale de la
.
tante para defenderse y perdurar se demnnb
. , .
Justa que sea y fa Politica Militante q
'
. a por c1enfifica y
ue Ul)a vez conqwstad
l Pod
logra que éste cumpla, aun cuando sea en , .
1 .o e
er, no
se d .
En
.
mlDIIDa parte, os f mes del Esta.do
esmtegra.
esta ambivalencia de la Política una sociedad se b
f .,
~demente cuando la Política &amp;tata! domina sobre l M. ili'
ene ic1a
a
tante Y' se perJudica en grad o sumo s1. acontece lo contrario.

u; : .

De
del estudio· SOCIO
. l'ogico
. d e 1a p olíbca
.
, aquí
1 f' se deriva la, importancia
.
segun a ormula brevtslllla de Paulo Bonavides "El infl .
' pues
tico puede eJ·ercer sob 1
. 1
_
UJO que el factor políre o socia o viceversa es ] , 1 d
Política'.1
'
e nuc eo e una Sociología
¿ Qué puede esperarse de esta Sociología así concebida? No
.
nes se desilusionan de la Sociología en general
.1
son pocos qwe.
, •
porque no l ega a prescripciones
preasas y practicas para resolver los problemas sociales Estos
, ti
.
que el fin de la ciencias es el conocimiento mis
d. 1
escep ~s Ignoran
su val
di
mo e o que estudian y que
_or ,ra ca en ~ue pone el conocimiento logrado al servicio del hombre
q~e, sm el, no ~dría desarrollar todas sus posibilidades en el mundo en que
~ve
en_ ~1 uruverso. o, la Sociología Política, del propio modo ue l
ciencias
fis1comatémáticas
y las ciencias en general no d a recetas para
q
as
·, E
.
la
accion. s, por eJemplo, como la Geografía (aun cuando I 'ímil
muy exac
· to ) que en una d e sus partes se concreta a mostrar todes 1 nosea
de la s~perficie terrestre, los valles, los bosques, los desiertos, lasO:e:;;;;c:
montañas,
,
d e ben apro
,
ch
Elos volcanes, los ríos, las cañadas, etc ·, sin d.,r;~
= como
ve_ arse. s al estratega a quien sirve ese conocimiento en una re . , d
Illlllada p
vilizar'
fu
gton eterara mo
sus
erzas y preparar Jas batallas en ti
d
•
• en be'mpo:;
·
guerra·, es a J mgeruero
de paz a quien m,,a en ¡ ¡ empos
nifi" •r e
de los
·
d ,
le&gt;P a · cac1on
.
cammos y emas comunicaciones que favorecen a Ja indust · al
c10, a la cultura; es al gobernante y a la iniciativa privada' ....... qnalll_,enesc~mdi~r10 ca

!

ª

e PAUL JANET. Op.

cit. P. 15.

' PAULO BONAVIDES.

Op. cit. P. 37.

739
738

�las posibilidades de explotación de los recursos naturales en beneficio de ]os
pueblos. Así, la Sociología Política, cuyo contenido es más vivo y complejo
porque está integrado por acciones e interacciones humanas, debe concretarse
a poner al servicio del gobernante y del político y de todos los interesados en
el universo social, los resultados que obtienen quienes la cultivan en la investigación y el estudio de las siguientes materias que forman los puntos fundamentales de su contenido según Max Weber y otros autores: La organización
y funcionamiento del Estado y sus relaciones con la población. El aspecto formal e intrínseco de la burocracia y sus proyecciones sociales. L a naturaleza
del Poder. La formación, la organización y la actuación de las diversas clases
de partidos y su influencia sobre la ciudadanía y el gobierno. Los procesos
electorales. La opinión pública, las corrientes que la originan y su valor político. Los grupos de presión de todo género, lí&lt;;itos e ilícito . El liderazgo. El
conflicto y la cooperación y las tensiones sociales. Las ideologías y las utopías.
El inconfonnismo social. Las revoluciones. El golpe de Estado. Las técnicas
y las estrategias políticas. Las relaciones entre la moral y la política. La situación de las minorías. Las diversas clases de Política: agraria, aistencial demográfica, penal, sanitaria, económica, administrativa, etc. que se desarrollan
dentro del Estado a través de sus órganos especializado¡¡.
Y todavía es necesario agregar las sociologías políticas nacionales que aun
cuando deben ocuparse de los mismos hechos que encara la ociología Polí.tíca
General, tienen que hacerlo mostrando las variantes, los matices que en ellos
impone la idiosincrasia de cada pueblo, su situación económica y cultural, su
composición étnica, sus antecedentes históricos.
Esta es apenas, una enwneración incompleta de las principales cu tiones
que debe investigar y estudiar la Sociología Polttica en su realidad social
entendiendo por ésta, comq enseña el gran sociólogo belga Claudia LeviStrauss, representante del estructuralismo sociológico, no sólo u expresión
aparente, sino su trasfondo oculto. El polítioo, el gobernante, con ese conocimiento, estará mejor capacitado para desal'rollar sus actividades y para, como
dice Paul Janet, "tratal' a los hombre tales como son, a fin de conducirlos,
poco a poco, a lo que deben ser''. 9
Seguramente no resolveremos todos los problemas que entraña la Sociología
Política; pero será un esfuerzo más en la cadena de esfuerzos que viene desde
las varias escuelas filosóficas de Grecia, desde Platón y Aristóteles, a través de
los pensadores de la Edad Media y del Renacimiento y los grandes filósofo
y sociólogos contemporáneos basta nuestros días.
Mucho se ha logrado ya en el campo de la investigación y de la especula-

• PAUL )ANET.

740

Op. cit.

P.

4.

ción Y si ese mucho no se traduce siempre en realizaciones enturosas de la
Política, ello se debe a la falibilidad de quienes en las diversas partes del
mundo han ejercido y ejercen el Poder y a los factores personales e irracio.
nal:~' imprevisibles, imponderables, que intervienen, a veces, en las acciones
políticas y que escapan a todo intento de aprehensión científica.
. ,se debe también a la pasividad e ignorancia de las grandes masas de poblac10n, pues_ aunque_ se supiese sin temor a equivocarse, opina Janeta, con base
en la r~dad social descubierta por la Sociología, agregamos nosotros, qué
es lo meJor y cuál la verdad en Política, así y todo, aún habría que consultar
l~ aptitudes de los pueblos, las costwnbres y los medios de que pueden
disponer para hacer el bien, porque, agrega este concepto lapidario: "las leyes
Y l~s. mecanismos políticos no son otra cosa que puntos de apoyo para la
debilidad de los hombres, el principal resorte está siempre en el corazón".10

OTA. Este trabajo fu.e leído por su autor en la sesión inaugural del XVIII e
. al d S .
,
ongreso
ac1on
e oc10log1a en la Torre de Congresos del Centro Vacacional de Oaxtepec
1
Morelos, el 16 de octubre de 1972).
(

16

PAUL JANET.

Op. cit. Pp. 22

y 28.

741

�Aplicando esto a nuestras necesidades, las reduciría y e to mejoraría nuestra
prosperidad.

ASPECTOS HUMANOS DEL DE ARROLLO ECONOMICO
Por el DR. C. A. C~NlXJIBTER.,
Profesor de Econonúa de Andrew
Wells Robertson. Allegheny College,
Mcadville, Penn. (Traducción del
Lic. Alberto García Gómez ).

EL DESARROLLO ECONÓMICO tiene varios y diferentes aspectos humanos. Por
principio, están las necesidades humanas que son I corazón de la materia de
todos los problemas económicos.
Las necesidades humanar como el corazón de la materia

. Cuál es realmente el problema con los países que tienen dificultades con
su ~esarrollo económico, los así llamados "países en desarroll~"? Que sus medios no son suficientes para cubrir las más esenciales necesidades . humanas.
El problema es que hay una relación desequilibrada en;1"e. las _ne~~1dade~ humanas y los medios para satisfacerlas. El de_sarrollo econom1co s1gnif1ca me1orar
esta relación. Sin embargo, lo notable es que é-sta puede ser superada de do

Ahora bien, es obvio que una población hambrienta no pueda satisfacerse
en esta forma. Pero en otro aspecto, tenemos que admitir que aun en los
países en desarrollo, muchas de las necesidades humanas están basadas en lo
que se llama el "efecto demostrativo''. fütc "efecto" es Ja inf1uencia .sobte
nu.est:ras propias necesidades al ver que otra gente tiene satisfechas determinadas necesidades. Este "efecto demostrativo" juega un papel muy :importante
'en los problemas del dru;arrollo económico de los países en desar.rollo. En Jugar
de construir una base para satisfacer las más elementales necesidades humanas
l01J países en desarrollo se inclinan muy a menudo a emplear sus escasos medios
para toda clase de nuevas y no muy elementales necesidades que fueron creadas por el "efecto demostrativo". Y aquí., en realidad, e tamos toe.ando el corazón de la materia de muchos problemas económicos. ¿ Por qué es frecuente
tal problema en la gente pobre y en los países pobres? e debe a que gastan
sus limitados medios en una forma, en que no están satisfaciendo sus más
elementales necesidades. Gente que viv.e ocialmente a nivel muy alto; gente
pobre que compra un aparato televisor o una aspiradora, pero que no tiene
dinero ex-cedente para comprar su comida; países que gastan mucho en equipos militares, . en grandes proyectos ostentosos pero que no tienen dinero
sobrante para mejorar la situación de sus viviendas ppbxes, para ayuda de su
gente vieja y enferma, o bien para el acondicionamiento de albañales y otro.,;
equipo de higiene elemental .

2. Reduciendo Jas necesidades humanas. Asumiendo que la rela~ión necesidades/coas es de 100/10, entonces esta relación puede ser me1orada de

Es por esto que debemos considerar la relación entre necesidades y cosas
c;uando tratamos sobre desarrollo ecwnómico. Dudamos de si Ja actitud del
hombre en la India&gt; quien se interesa. más contemplando y escuchando la voz
de Dios, que en saber qué clase de cosas matel'iales tiene, o de los mexicanos,
quienes saben c6mo gozar de la vida, sólo con disfrutar de la puesta del sol,
de sus comidas, cantando y bailando, yendo a la iglesia, al mercado; esto es,
sólo las simples cosas de la vida, no sean preferibles a la actitud del americano
con dos automóviles, botes y casas de campo para fin de semana, pero quien
siempre quiere hacer más dinero. Sin embargo, este "hacer dinero" se convierte en una obsesión y jamás t;iene tiempo para disfrutar de las cosas simples
de la vida.
La idea de que el desarrollo y el crecimiento económico podrían aumentar

~ - 10 a 5 aumentando las cosas de 10 a 20, o disminuyendo las necesi-

la relación .e ntre

maneras:

l. Incrementando los medios. Esto es normalmente considerado en el proceso del desarrollo económico.

lO -

'

•

dades de 100 a 50. Esto puede alcanzarse, por ejemplo, cambiando n~e~tra
actitud hacia el mundo. ¿ Cómo? De una mirada hacia el mundo matenahsta
( el mantenerse a nivel con los vecinos. Si tienen carro, refrigerador, etc., debemos también tener esas cosas), a ver el mundo espiritual. Podemos h~er
esto aplicando, por ejemplo, la máxima: " El Reino de Dios está dentro de ti''.

742

necesidades
cosas

• do la prosperid&lt;U1
_.l (al
en esta f,orma, re duc1en

inerementar las necesidades más que las cosas) es ta'mbién observada por el
Dr. Mishan en u libro: El Costo del Crecimiento Econótnico.1. En este libro
' E.

J. M1s1TA

, El Costo del Crecimiento Econ6mico, $tapies Press, 1967.

743

�el Dr. Mishan afirma que el crecimiento económico crea tantas. net~dades
0 más, que las que encara y además, frustra las verdaderas satisf~ccrones Y
crea necesidades artificiales. Llega a la conclusión de que la éontmua per'o'n del crecimiento económico por las sociedades occidentales es como un
secuo
'al" e
.
balance para reducir, más que para aumentar el bie~estar socf . -~roo e3em•
plos de que el crecimiento económico puede onduc_rr ~ la fru tracmn de una
verdadera satisfacción, el Dr. Mishan menciona lo s1gwente: el tJ$ar u~ aufO..
móvil fue un placer, pero desde que el tráfico ha llegado a ser mu.J m~enso
( esto es particularmente cierto en las sociedades occidentales), congest1~nes
ay tráfico ru.ido y humos han reducido bastante el placer y puede condutJ~ a
e frustración
,
'
·
lllla
de la verdadera
satisfacción. Lo rrusmo
es as1' con los radios
.,
de transistores. Fueron un placer, pero (y esto puede ser ~ás i~to tamb1en e:
las sociedades occidentales) cuando se usan muchos al mismo tie1:°po, puede
arruinar las quietas playas que antes eran plancenteras y celestiales. Edl Ddr.
. de d'IVI.dir ]as plavas
Mishan llega aun a la sugerencia
-, , en una parte, en ..on e
los radios de transistores sean permitidos y en otra en donde sean pro~b1dos.
De esta forma desarrolla la noción de separar las facilidaded como medms para
extender la capacidad de selección abierta a la gent~.
.
Como el desarrollo y el crecimiento eaonómico q1:11eren meJorar la prospe. de la re lacmn
·,
neccs,dades
debemos
aumentar
ridad y la prosperidad es materia
cosa,
·,
•
•
la prosperidad y mediante esto, mejorar el desarrollo y eJ crecmuento eco, .
poniend~ más atención a las necesidades humanas. Cuando estamos
::~:~ando esas necesidades humanas, ¿ cuántas de ellas están basad~ enhla
. ,, ' en la 1'dea de lo que otros estan adi . , en el "efecto demostrativo
tra c1on,
d ell
' tas de ellas
ciendo o de lo que otros están pensando acerca e
o y cuan
'
. les.;,
son realmente
necesidades elementales y esenoa
.,
necesidades
Otro problema acerca de esta re 1aoon
cosas
, es la forma de medirlas.
Esta relación es un indicador de la prosperidad de un país o de u~ ser humano. Un gato sabe eÓmo limitar sus necesidades' cómo llegar a satisfacer
, la
.6
necesidades
y cómo ser feliz, manifestando su contento. Podrlamos
re1ac1 n
cosas
'f ·
. este contento, pero, por desgracia, los seres humanos no lo
medir
d mam testan
r
a la manera del gato cuando están satisfechos, y por tanto, no po ~mos ap icar
. .
d
. esta re1aaon
·,
necesidades
como md1cador
e •1a
O tro método para medll'
cosas
,
.
ros eridad, seri.a medir el ahorro. Cuando un ser humano está satisfecho, cop. p
.
De todos modos esto podría ser una de las razones para
rmenza a economizar.
1 ·'
t la
,
, re
ahorrar, y podnamos pensar s1. ahí debiera haber una corre aaon en
relación necesidades y el ahorro. Si esta relación es ~ la gente podna aho-

este método a ellos.

cosas

rrar 10.
744

No obstante, esta correlación no existe. Cuando tomamos como ejemplo
que el ahorro de los Estado Unidos bajó a 4.8% del ingreso personal durante
1966, comparado con el 5.5% que fue el promedio del pe1fodo anterior 1960196§, no hubo indicación del todo de que la relación nccesid;, d es fuera más
cosas

alta du.rante 1966, comparada con eJ promedío del período 1960-1965.
Tenemos otro ejemplo: En Holanda los ahorros fueron más altos qµe en
los otros. países europeos occidentales, o que en los Estados Unidos1 perQ no
hubo indicación del todo d~ que la relación

.n~ades

fuera más eaja, .indi-

cando un más alto nivel de prosperidad en Jos Países Bajos que en los otro.s.

En consecuencia medir Ja relación

ac:c,csidad¡;s

con iderando el "contento
COS3S
· entonces emplear otro Sistema
·
ga1uno'' o el "ahorro" , no opern,. E:s necesan.o
de medición. Por ejempJo, eJ ingreso nacional per cápita en sus términos reales.
Aunque esta forma de medir tiene también muchas desventajas, es relativamente la única que puede usarse en una forma más práctica. Podemos
comparar el ingreso nacional per cápita (que és el ingreso nacional dividido
por la población de un país) de los datos de difereHtes países publicados como
ejemplo, por las Naciones Unidas.
Considerando las necesidades humanas eomo el corazón de la materia del
desarrollo económico, ya que limitándolas podría traer un mejoramiento en
la situación del desarrollo económico, esto nos lleva a otro aspecto humano:

Problemas de la población del desarrollo económico.
Sobre esto podría uno pensa.l' que si limitando las necesidades humanas en
el sentido de limitar las familias, no podría llevarse un cambio en los problemas del desarrolJo económico. Esto de litnita.r las familias, pq:rtieularrnente en
los países en desarrollo, es más fácil decirlo que hacerlo. Por otra parte, esta
es la única forma de resolver en forma drástica el problema en lm países en
desaI'rollo. Como así se estableció en uno de Jos recientes reportes anuales
ael Banco Mundia1 (IBRD): nuevos granos alimenticios y control de la natalidad, pueden salvar a las naciones en desarrollo de una pronosticada crisis
alimentaria. Entonces, es en esto que tenemos que trabajar eu ambos lados
•,
necesidad""
Com 1
·
·
,
de Ia rel ac1on
CO$aS
•
o o esta bl ec1mos
antenormente,
esto es mas
fácil decirlo que hacerlo, y por consiguiente tenemos que ver más en detalle
esos problemas de la población.
Con los problemas de la población hay una cosa notable : por una parte,
la gente está preocupada acez,ca de la, mucha población ( como en el .reporte
arriba mencionado del .Banco Mundial), y en otro aspecto, políticos y econ0-

745

�d I escasez de poblacién. Pei:o creo qu~ ambos
mistas se preocupan acerca e .

. ontinuar las tendepcias existentes.

están inclinad~ a cometer _el m:m;ele:~: grupo Jnencionado, en la pu~hPara dar pu.mero- un eJemp
d 1968 Ra::ym.ond Cartier
· M ch" del 2 de marro e
•
cación francesa Pans- at
,
ll d la población en Francj a. Compaestá preoq1pado acerca del desarro o e ,
uropeos llega a hablar acerca
- d 1800 con los otros pa1ses e
,
rando esto a parnr e
.
.
" E comparación con el desarro 11o
de 'e1 drama _de la demografía '.rances]a . . n
que Francia necesita en el
,
opeos ocodenta es, piensa
.
_.::11
en los otros paISes eur:
.
l
, de los actdales 50 llllllones.
futuro Ul~ población de 100 millones, en ugar
On p~· oit .que le taux
.
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is ne s01tt pas en vue. ''Mais 100 milltons e ranfa
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r 1000 oit celui d'avant guerre
•, f
·se tombera - a 16,6 pou
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.
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.
.
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.
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El abO!lado
holandés
A.
M.
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t q11e .niensa d la misma
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1 ·, en 194-0 es otro au or ... ..r
de los problemas de la pob ª.c'.on
. ul
ente en los países desarrollados1
forma a Verificó que la fertilidad par:llc armE
.
di' desde qµ.e el movi.
.
b . , aún más. sto suce o .
decayó y que posiblemente_ . aJana ,
rincipalroente más en el grupo de
miento de planeación fallllliar empero,
.,.minó las razones de esta
.
f milias de más alto mgr
o. De Jong .=1en ex-...
~· . . , d e fanu'li.as · Encontró las siguiente~:
llDlltacmn
· 1 m ás alto de vida·
Un anhelo para obtener un ruve
.

:'._~1-..·,

1
·
-~ trabajaran como ob rero s y obtu\·1e2. Llegó a prohibirse el qu: los runos de ingreso para los padres.
an dinero así ya no serían mas un recurso
r
'
.
los niños fueran a la escuela, con la conse3. Llegó a ser imperativo el que ,
ibres quienes vivían como aniu.iales,
cuencia de que los de las clases 1:1as pó
desaparecieran de la attnósfera social;

4 Las mujeres llegaron. a emanciparse más;
. , muchas más posibilidades para el entrete·u1 qup. este argumento permanezca
· , que procrear n1nos. i:,
--¡
l di
nimiento y a vers1on
. .
d 1
·~os en Nueva York, nueve
, 1 tabl lloriqueo e os run
aún válido, lo mostró e no .e. d
di, por algún tiempo, haciendo
meses después de que la electnc1da se suspe~ .º
iones y entretemnuentós.
1 d di
imposible toda c ase e vers
. .,
l'b de texto ( en el año de
Durante el tiempo que De Jong escnb10 su i ro
.

5. La sociedad mode(lla abl;l.O

' RAYMOND C ARTIER , Ou en
• ·d · g
1 A. M . DE Jorm, I 111e1 in

1946.

. Mateh' 2 de marm de 1968.
l la France Panses
lk,.
aastu.k Martinus yhoff, La Haya,
toi het Bevo mg,wr
,

1940) la gente en los países desarrollados como Francia y Holanda, estaba
preocupada acerca del. lento descenso de la tasa de fertilidad. Temían que
e to podáa llevar una especie de depresión: ya que no había el efeeto estqnulante de las grn.ndes familias. l?ensaron romo podría uno estimular la fertilidad
por medio de medidas de irqpuestcs, ptemios a los padres prolíficos etc.
En otro aspecto, tenemos a los grupos que se preocupan acerca de la mucha
gente en el futuro. Como en la Conferencia de la UNESCO, llevada a cabo
en Pwís durante septiembre de 1968, ace;rca de "L'hqmme et son miJieu",
llega uno a Ja siguiente conclusión, después de discutir el reporte "Impacts
de l'homme sur la biosphere": Ce qui signil,ie que i l'on veut trouvei, un
équilibre entre l'homme et sa nouniture, i1 ne faut pas penser seulement a
accroitre la masse d'aliments, mais aussi a. restreindre l'accroissement des populations".
De acuerdo co.n un reciente estudio de la UNESCO, después de 500 años
cada uno de nosotros no tendría más que un metro cuadrado para estar de pie.
Esto es c-omp el Profesor Toynbee lo dijo en el Congreso Mundial de Alimentación llevado a cab&lt;;&gt; en Washin.gtan durante 1963: "Hemos sido como
dioses. en nuestra reproducción plan.eada de plantas y animales domésticos,
pero hemos sido como conejos en la reproducción no-planeada de nosotros
mismos. ' Dijo también en este congreso que la lucha para librar a la humarodad del hambre, no podía ganarse a menos que los cientos de millones de
espo as y esposos del planeta, voluntariamente decidieran regular el número
de nacimientos humanoi,.. Si el hombre no regula su propia tasa de nacimientos, dijo, seóa dejado a 1a naturaleza el guardar a la población m1mdial dentro
de límites de su propio conjunto de brutales obstáculos en forma de hambre,
peste y guerra.
¿ Cómo llega la gente a estas pesadillas de las amenazas de la sobrepoblación? Tomando la tendencia y contimµndo]a: 1a presente tendencia es de
que la población del mundo está aumentando alrededor de un 2% al año,
lo que significa que en 35 años se habrá doblado.

Cuando estuve en Francia en 1938, pagué por una comida de estudiante
18 francos; en 1964 estuve nuevamente y la misma comida estaba entonqes
a 1.60 francos (160 francos antiguos) o sea ocho veces más en 26 años. Si
continuamos sobre esta tendencia, entonces una cajetilla de cigarros que hoy
me cuesta $5.00, después de 632 años, por ejemplo, me costará .. . . . . . .. .
$5,000.000 ooo.000,000.000,000. ¿Es esto correcto?
o Jo pienso así. o debemos continuar con tendencias como esa que no es
realista. El mundo está cambiando a cada. momento. Veamos por ejemplo,
lo que pasó en Inglaterra y Gales.. Cuando observamos ahí los nacimientos,

747

�vemos una bella líncm ascendente, casi recta, yendo hacia arI'iba, de 1960 a
1964, y en 1965 se estima que fue sobrepobiatlo, continuando esa Jínea recta
hacia arriba. Pero altededor d 1964, la total dirección de la línea se interrumpe hacia abajo, haciendo de la sobrepoblación de 1965 una pifia.
El problema es, ¿ qué es entonces lo que deoemos hacer, si no podemos continuar las actuales tendencias?
Es necesario pensar y en lugar de continuar estúpidamente con las tendencias, tenemos que usar un modelo más complicado como, por ejemplo, el del
Profesor Solow ..t Este modelo relaciona el crecimiento de la población en
razón del capital a trabajo ( ingreso per c.á-pita) , indicando que un país tiene,
de acuerdo a su nivel de desarrollo económico, primero un tipo negativo de
cambio en la tasa del crecimiento de la población, que no cambia, después
de eso un creciente cambio y en las más altas etapas del desarrollo económico,
después de dejar una trampa de población, un descenso en el crecimiento de
la población. Aunque este modelo resüHa un poco complicado, parece ser
muy realista. Tómense, por ejernp1o, áreas con un nivel muy bajo de desarrollo
económico, como las áreas montañosas difíciles de alcanzar de Nueva Guinea.
Ahí la población es estable como en el modelo de Solow. En otro aspecto, en
los países más desarrollados, que están en el otro lado del modelo de Solow,
como los Estados Unidos, la tasa de nacimientos es la más baja. El Centro
a.cional para la Salud, en los Estados Unidos, espera que la tasa ptobablemente baje aún más en el futuro. Cuando nos damos cuenta de la tasa de
fertilidad en los Estados Uindos vemos entonces un aumento de 1940 hasta
alrededor de 1957, y luego un cambio en dirección hacia abajo. De acuerdo
con 1a encuesta Gallup, este cambio de actitudes en el control de la natalidad
en los Estados Unidos, demuestra por sí mismo, en esta forma, el que lamayoría de los americanos, incluyendo a los católicos romanos piensan que el
gobierno federal debería ayudar a informar a los matrimonios acerca del control de la natalidad, tanto en el hogar, como fuera del mismo. La gente ha
reducido la fertilidad en los Estados Unidos por una variedad de razones.
Una de las más importantes es hacer una buena tarea para cuidar y educar
a los hijos que decidan tener.
Asumiendo que hay algo de verdad en el modelo del profesor Solow, vemos
entonces que los países en desarrollo se encuentran en una especie de trampa.
Esto es lo que el profesor Kindleberger Uama la trompa del bajo nivel de equi' RoBERT SoLoW, Una contribuci6n a la Teoría del Crecimiento Econ6mico. Q.uartely
Journal o/ Economics. Febrero 1956 y también BENJAMÍN IúGGINS, Desarrollo Econ6mico. Constable and Company Limited, London, 1959, p. 336.

748

librio de la población.:. De acuerdo con est
.
•
económico ( los países en d
IJ )
a trampa .hay un rango de desarrollo
d
esarro o en el que 1a t
d .
onde_ está superada por el aument~ de la .
-~ e 1:°greSO-aumento en
cuenc1a que el pequeño ím tu d I
po~lac1on, temendo como conse,
pe
e as economias de esos
,
un prestamo ex:tranJ'ero qu .
pa1ses, tales como
, , .
,
e rncrementaría el ,
,
mas rap1do en población a grad tal
. mgreso traeI'1a un aumento
vamente al equilibrio
ba1·0
1 qQue ;l mgreso per cápita declinará nuemve . ¿ ue hace
li
Los gobiernos de los países en desarroU
~ para sa r de esta trampa?
económico deberán seo-11ir
lí . o que quieren promover el desarrolJo
.
o - una po nea de pobla ·~
U
,
embargo, si los gobiernos pudiese l
CJon. no podna pensar, sin
n canzar alguna cosa positi
po. De que esto es realmente osible
.
va en este camejemplos.
p
' podemos couclwrlo de los siguientes

d:

?

ª

l. Japón·· Aq m,' en 1948, el gobierno
.
I atizó 1
con una propaganda sobre planeación fam~ar 1 e abort~. Esto se ~ornhinó
La tasa de nacimientos ba1·ó en
50%
' ~ que tra_10 un cambio total.
un
o en 10 anos.

2. La tasa de nacimientos en H on Kon b . ,
1966, como resultado de una p liti . g • g ªJº de 27 a 24.8 por 1000 en
o

ca extensa de planeación familiar.

3., .Puerto Rico está más dens amente poblado q
· ,
Amenca Latina Un cambi
í
I
ue nmgnn otro país de
·
o aqu en a tasa de
• .
mecliante la educación comb. ada
. ~~Clllllentos se llevó a cabo
m
con urbarnzac1on U
ális"
Y sociaJ, puso de manifiesto que 1
.
· n an is económico
as mu1eres que nunca hab'
· 'd
escue1a tuvieron un promedio d e runos
.d e 7 1 en ,
1an asIStl o a la
-al
en áreas urbanas. Con la educación sec d . . , areas n.u es y de 5.5
,
un aria teman llD p
di d
arcas rurales y un 2.1 en áreas metropolitanas.
rome o e 2.6 ·en
4. Rumania indica que también es pos"bl
.
1 e aumentar
la tas d
· •
por una política activa de poblaci, n R
.
,
a e nacumentos
. .
.
o . umarua terua
la tas
, b .
nacnmentos e.n Europa aparte de Hu
, E
a mas ªJª de
11 ,
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'
ngna. 'n octubre de ] 966 J b
. ego a ser 1 eg~l, excepto en las mujeres alrededor de los 45 - .' e a orto
Jeres que se sostienen por sí IDlS.mas
4· -~
anos, para mu.
con runos O por r
d
1
o mcesto. Nueve meses después de esto en . li '
azones esa ud, rapto
de los niños vine en pJeno apogeo E'
JU ody agosto de 1967, el lloriqueo
.
· n agósto e 1967 el '
d
.
rmentos por cada 1 000 subió a 38 9 l ºf
,
'
numero e nac1. '
. ' a c1 ra mas alta nunca r .
d
~tl'a parte, e] gobierno había restringido las leyes del d'
. egistra -~· Por
sistema de premios fue introducido para las fa.mili
ivorcio, y tambien un
niños.
as que teman dos o más

• 0:flAJtLES P. Kr DLllB&amp;RGE.R, Desarrv/lo Eco116m1·co, M c.Graw-Hill Book Com
ueva Yor k·, Segunda Edición 1965, p. 282.
pany,

749

�Estos ejemplos aclaran que seguir una política acti a de población puede
ser efectiva y que esto tiene sentido para un gobierno al aplicar esta política
para ale.amar una mejor actuación en el campo del desarrollo económico.
Demos unos ejemplos de cómo pudiera aplicarse tal sistema:
1. Turquía. Ya en 1965 la ley en Turquía relacionada con el control de
la natalidad, era explicita y estricta. Era ilegal mandar o importar cualquier
droga o utensilio designado para controlar la natalidad· era aún ilegal proveer cualquier información acerca de los métodos para el control de la nata·
lidad. Esta actitud .ha cambiado completamente. El Ministerio de Salud instaló una armada de más de mil jeeps paFa llevar información sobre el control
de la natalidad a las áreas rurales. ¿ Por qué de todo esto se operó un cambio
repentino? A causa de la explosión de la población. En los pasados 30 años la
población de Turquía se dobló de 16 a 32 millones. Al presente parece que
se dobla otra vez a los 64 millones para 1991. Turquía escasamente tiene el
espacio o los alimentos para tanta gente. o todos estuvieron de acuerdo
con esto. Por ejemplo, el general Cemal Tural, Jefe del Consejo General
Turco, se opuso a la idea de la implantación de un sistema para el planeamiento de la población en Turquía. El está en contra de la política de "planeación familiar'' en Turqúia., desde que la población de los países vecinos
está en constante awnento. Por lo tanto, es necesario, de acuerdo con él que
la población de Turquía también esté aumentando en proporción con esos
otros países.
2. Egipto. Aquí sintieron que la trampa del bajo nivel de equilibrio de la
población trabajaba. El proyecto de la Presa de Ashwan Uevó el ingreso nacional de Egipto en un 18%. Pero al mismo tiempo la población de Egipto
está creciendo más aprisa en un 32% más de lo que arroja el ingreso agregado
de la presa. El Presidente asser ha lllamado al aumento de la población ' un
pozo sin fondo" y el "problema más apremiante" de Egipto. El gobierno ha
instalado más de 2,000 centros para el control de la natalidad; los ha anunciado en el radio y en cal'teles. s
3. India. La población de la India está aumentando a un porcentaje de
más de un millón al mes. La meta fijada por el Gobierno de 1a India a principios de 1965 fue hacer decaer el porcentaje de nacimientos de 41 por 1,000
a 25 por 1,000 dentro del tiempo más corto posible. K. S. Sundara Rajan nos
da en Finanzas y Desarrollo, un reporte adicional de los desarrollos en este
• Detalles de esta secci6n y de las previas, fueron tomados del Control de la Natalidad, Un Reporte lnterna&amp;ional de Lile, 1967, pp. 111 y 112.

750

campo de la planeación familia
l
. .
después de 16 años, el program:; 1: I~:}ª·' En este reporte establece que
está ahora bien administrad . 1
. ª. para el control de la población
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.
o' a parte pnnc1paJ basad
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ru a y fmanciada adecuadam t S
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rmentos de 25 por cada 1 000
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•,
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para 1975. Ya un Estad0 (Ma.d
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po 1ac1on de 38 millones) ha b . d
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ªJª 0 u prop1a tasa de nacrrruentos
· ·
32 •6 por 1,000; este es tamb',
de un
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Jen un Estado en do d I
.
estilllulada por un largo tiemp Al
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Esto fu tod
o. gtmos otros Estados no van atrás
e
o acerca de los aspectos cuantitati
.
mos también que considerar Jos as clos
_vos_ de la población, pero teneguiente punto:
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cualitanvos, que nos llevan al si-

Los seres huma nos como contribuyentes
.
al desarrollo económico
.
. El desarrollo económico tt' ene que ser realizad
mgreso por cabeza. Alcanzando o -~- b.
o por un aumento en -el
•
i.i=
ien tratando d J
to, podemos, de acuerdo con Kindleberger s distincn,;r e a canzar. este aumenel proceso. Los eres human
:
- ' b ~ entre los mgredientes y
.
os como trabajo, componen 1 .
.
con la l.!erra y el capital El
. 1
os mgredientes junto
.
proceso me uye cambjos en• t
l ,
ca1a de rendimiento y en la col""~,..;, d
ecno ogia, en la esv~on e recursos
.·
.Considerando a los seres human os como contnbuyentes
Id
mico y tomándolos como uno de 1 . gredi
a esa:rroUo econóos m
entes tenem
dis •
1a proporción de la fuerza del trab .
la
'
os que tinguir entre
,
ªJº Y calidad Desd
,
mas desarrolJados hay abundancia de ente l
. . . , e que en los paises
no es ningún problema como regl gp
' ~ p1_oporaon de la fuerza laboral
a. ero mas unporta O t
. ·¡·
obtener la estructura social d
e Y s1gm 1cativo es
e esa gente transformada s
de tal manera que verdaderame t
.
y u modelo cultural
'
n e qweran y sean cap
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. .
desarrollo económico. La necesidad p
tal
.
aces e contnbmr al
ara
cambio está lara
d
contrasta una sociedad trad1'a'onal que resiste
.
elid cuan o uno
ualq ·
de vida tan largamente establecid
.
we.r sa a de la forma
a, con un mgreso de cultura altam
•
tado, que puede
aun aceptar con agrado camb"10s para su propia
. ente onen.
U
cosa que es unportante en esta relación es la adquisic', d tal
causa. na
--conocimientos de herramienta má;uinas
d t?n. e entos de trabajo
,
, .
'
y e tecrucas para su uso y
Puede ser aun mas unportante llevar un camb·
to en 1a conducta social. .Por

.
Famtliar
.. en la 1 d"
.T K. s. SUNDAR,\ RAJA · "Pla neam1ento
Finanzas y Desarrollo Una publi '6
.
n 'ª· DeslZTrollos recientes"
.
·
caa n con1unta del 11!RD
d
·
lnternaetonal. Diciembre 1967. Pág. 250.
Y el Fondo Monetario
• CHARLES P. Kt DLBBEROER. Desarrollo Económico
•
Nueva York. Segunda Edición. 1965.
, Me Graw-Rill Book Company.

751

�ejemplo, en la India, México y en Nueva Guinea. En estos países hay tan~
gente, que la fuerza laboral no es necesariamente un estorbo. Pero ~ qm:
sucede si como en la India, mucha gente piensa que el contemplar Y orr la
voz de Dios es más importante que trabajar? Que los mexicanos trabajen en
una forma completamente diferente y tengan una mentalidad diferente que,
pol' ejemplo, la de los obreros holandeses. Esto fue experimen_~do en, l~a
fábrica de guantes holandesa que fue copiada fielmente d~ la on~nal fabnc_a
holandesa. Fue muy difícil conseguir que esta fábrica funclonara bien en M ex:i:co como el acercamiento a su trabajo de los mexicanos, como seres humanos 'fue muy diferente de los holandeses. En Nueva Guinea los obreros no
vol~eron más cuando recibieron su salario, hasta que éste fue todo gastado.
Cuando se les pagaba por hora, la productividad era muy baja y tan pronto
como se cambió a pagar-les por la unidad producida, ~erminaban en un día
Jo que previamente producían en una semana. Pero entonces el resto de la
semana se alejaban.
Considerando el desarrollo económico, puede uno preguntarse: ¿ cuál de los
ingredientes es el más importante, de acuerdo con los últimos resultados:
los seres humanos, el trabajo, los recursos naturales y la tierra, o el capital?
Cuando uno compara, por- ejemplo, la actuación económica en el campo
de la agricultura de los Estados Unidos con la U.R.S.S., ~(rededor _del a~o de
1964, se inclina a llegar a la conclusión de que el capital es el mgrediente
más importante:

Producción '.Y Factores de
Producción
Rendimiento de trigo por cada acre
en fanegas

Tierra en cultivo en millones de
acres
Trabajo total de agricultores en
millones
Un agricultor por

Estados U nidos
de Norteamérica

25.'3
309

6.5
48 acres

U.R.S.S.

9.2
540

47
12 acres

Organización. El Profr. Allen Ballard, de los Estados Unidos, estuvo un año
en la U.R.S.S., y llegó a la conclusión de que la idea de que el campesino
debe poseer la tierra antes de que trabaje arduamente es un mito. La Gran
Bretaña en el siglo XVI y los trabajadores migratorios norteamericanos probaron también que es posible tener buenos resultados agrí olas, con un sistema
752

en el que los campesinos no sean dueños de la tierra. Esto lleva a la concluión de q1Je Ja diferencia en la organización de la producción no puede indicarse como la causa de la diferencia en la organización de 1a producción no
puede indicarse c~mo la causa de la diferencia en el rendimiento.
P1"0duuión y factores
de producci6n

EE.UU.

U.R.S.S.

Capital f.ertilizador en millones de
toneladas

9.5

3.6

En millones de tractores

4.7

1.5

Un tractor por

66 acres

360 acres

El Secretario General de la Segunda UNCTAD (Conferencia de Comercio
y Desarrollo de las aciones Unidas), llevada a cabo en Nueva Delhi a principios de 1968, RaouJ Prebisch, también observó en la cuestión acerca de lo
que se obtuvo del desarrollo económico de 54 países en desarrollo durante
la primera parte de la década del desarrollo ( 1960-1965). También llegó a la
conclusión provisional de que el capital es el ingrediente más importante, De
los 54 países, hubo sólo 18 que tuvieron un porcentaje de aumento-ingreso
de 6% por cada año o más. Estos 18 países habían recibido por persona, cuatro
veces más en préstamos foráneos y en asistencia, que los otros 36 paies. ¿ Podríamos sacar de esto la conclusión de que el desarrollo económico es sólo el
hecho de derramar dinero en un país, y esto hará el milagro? No, ciertamente
no, porque la más reciente experiencia llevó a la conclusión que son los factores humanos los más importantes.

Los factores humanos que son más importantes:
Hasta 1966 la idea prevaleciente fue de que era una cuestión de finanzas
solamente lo que constituía un obstáculo en el desar-roJlo económico. Y así los
países ricos derramaron bastante dinero para ayudar a los países pobres. Pero
entonces descubrieron con sobre alto que esto no trabajaría· que los resultados
habían sido muy escasos y, por consecuencia, se inclinaron a reducir su ayuda
financiera. Prebisch anunció a la Segunda UNCTAD, que de los 54 países en
desarrollo, sólo 18 habían alcanzado una tasa de aumento de 6% o más. Más
de la mitad de 1a década del desarrollo había pasado y los resultados fueron
muy des~ables: algunos de los países en desarrollo habían tenido éxito
en elevar su nivel de vida. En los Estados Unidos se dier,on cuenta de que
habían soslayado mucho los factores humanos y de que éso eran los más

753
H48

�importantes en el desarrollo económico. Por consecuencia cambiaron su política de ayuda extranjera. En su mensaje de 1966 para el Congreso, sobre
ayuda extmnjera, el Presidente Johnson solicitó que de los 140 millones de
dólares de los Estados Unidos, obtenidos en contribuciones voluntarias para
las organizaciones y programas internacionales, 100 millones deberían ser
dedicados a la salud, la educación y producción de alimentos. Este cambio en
política, dijo el Presidente, ha resultado del consejo de expertos en el crecimiento económico y social de lo países en desarrollo. La buena salud es fundamental a una economía suficiente para sí misma. El propósito del Presidente
para aumenta!' el énfasis en la salud la educación y la alimentación, marcó
un notable cambio en el programa extranjero de los Estados Unidos un cambio
basado en el principio de que "La enfermedad hace gente pobre. La pobreza
hace gente ~nferma." Afirmando que el bienestar de cualquier nación descansa sobre la salud de su pueblo, el Presidente enfatizó una nueva característica en el programa de ayuda extranjera de los Estados lJnidosJ el que
podría ser considerado tan importante como el original "Punto Cuarto" 9 y el
Plan Marshall.
Este enfatizar de los factores humanos fue seguido alrededor de todo el
mWldo. En Holanda, Tinbergen y otros economistas publicaron una petición
al mundo para llegar a una cooperación más estrecha en este campo, enfatizando también los aspectos humanos.
El Profr. E. W. Hofstee, de Wageningen Holanda, enfatizó los aspectos
humanos del campesino. Tanto como el campesino sea menospreciado por otros
grupos, la gente inteligente dejará los campos y los cultivos quedarán siempre
atrás en los países desarrollados. Esto hará imposible el resolver el problema
mundial de la alimentación, de acuerdo con el Profr. Hofstee.
La organización internacional denominada ociedad para el Desarrollo Internacional que fuera establecida en 1957, está llegando más y más a primer
plano, enfatizando también los aspectos humanos a tal extremo, que con idera
al desarrollo económico algo que tiene que ser compartido con los seres humanos, y no sólo cuestión de aplicar cierta técnica. Por- consecuencia, la sociedad empezó un Servicio de Referencia sobre Información del Désarrollo. Este
servicio actúa como un ordenador para encuestas en fuentes de información
'/ materiales que cubren todos los aspectos del desarrollo económico.
• Este programa del "Punto Cuarlo" estaba de acuerdo con el enarto punto del discurso inaugural en 1949 del Presidente Truman ( "Cuarto, deoemos lanzamos a un decidido nuevo programa para hacer que los beneficios de nuestros avances cientííicos y el
progreso industrial aprovechable para la mejoría y el crecimiento de las áreas subdesarrolladas ... ") .

754

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�Conclusión

El desarrolUo económico es algo que está llegando más y más a la cúspide.
Primero el 'niasis e aplicó en cieMas técnicas, ciertos sistemas econométricos
de planeación. Fue uestión de combinar esto planes de desarrollo con los
fondo necesarios, que luego trabajaría. Pero no trabajó como se esperaba.
Esto fue principalmente porque a los aspectos humanos se les dio mayor preponderancia. Y, por consecuencia, debe de considernrse provechoso el poner
más atención a esos aspectos humanos con objeto de obtener los esfuerzos para
e] de arrollo económico a un nivel más alto: debernos poner más atención a
las básicas necesidades humanas a ]os problemas d la población, a los seres
humanos como contribuyentes del desarrollo económico y a los otros aspectos humanos como la salud, la educación y el cambio social. La Segunda Década del desarrollo debería entonces esperanzadamente ser más útil que como
en el período previo.
Que el énfasis más notorio en los aspectos humanos del desaro1lo económico después de la primera mitad de la Primera Década del Desarrollo, y el

asesoramiento más efectivo de mejorar la actuación del deswrollo económico han venido trabajando, podría concluirse de las siguientes figuras; las
que indican que gracia a esto, la puerta está abierta ahora para una reducción
del vacío entre los países pobres y ricos: la tasa del ingreso per cápita para los
países pobres, es ahora finalmente más alta que para los países más desarrollados.

LA FILOSOFlA DE LA PAZ
(Una Teoría para la Paz)
PoR EL Lic. ALBERTO GARCÍA GóMEz.
Universidad acionaJ Aut6noma de México
Universidad Autónoma de uevo León

Preámbulo
DIVERSOS ESTUDIOS DEL autor bajo el signo de la paz han venido germi~~do una teoría con tal propó ito. En esta ocasión habremos de referirnos al
últuno de ellbs: "LA UNIVER lDAD INTERNACIONAL DE LA PAZ" 1
en el que ya en una forma más explícita. se profundiza la idea concebida e~
19_62 en " LA UNIVERSIDAD DEL PORVENIR" , acerca del establecirruento de una institución universitaria a nivel internacional dedicada a investigar estudiar y elaborar para su difusión y enseñanza la educación del
hombre para la paz.

En el primero de los estudios mencionado
señalaba fa necesidad de elabo_r~r una nueva filosofía - la Filosofía de la Paz- z la que a u vez, con,;ti~ma la b~e sustentador-a de la educación internacional de la paz. En esta
crr~unstanci~ se tr~ta d~ una filosofía propia -aun en el caso de que la filosofia no tuviera vigencia. para el escéptico hombre de nuestro tiempo~
.
~
~enos en una prunera etapa sujeta a perfeccionamiento· esto es de un
con3unto de principios axiológicos de tal carácter, los que, ~ spirado; fundamentalm~nte en la paz, se nutrirían, además con el resultado del estudio )a
afro~tacrón Y_e! análisis comparativo de las culturas existentes• al meno : de
las ideas nutnc1as, lo que permitiría también obtener re ultados acce ibles a
una nueva cultttra internacional -la cultura de la paz- propicia a la men1 A.wlERTO
G ARCIA
, GóM EZ . La U nwem
•
"dad Inter11a&amp;ional de la Paz. HUMANITAS
•
A~uan~ del Centro de Estudios Humanísticos, Vol. XIII ]972, p. 457.
·
Ib,d., p. 482.

756
757

�talidad del hombre actual, ayuno de [e, de ideales, de creencias y ago tado
por el materialismo dominante en todas sus formas. No se trata de crear un
sincretismo füosófíco inoperante, lo que haría un caos precisamente en donde
es necesario hacer luz.
Cabe, además, la posibilidad que de tal análisis comparativo puedan ser
encontradas ideas esenciales análogas, buscando y separando las ideas disociativa las que si antes servían inadecuadamente de muro, ahora - bajo un
nuevo enfoque-- serían la savia de la nueva filosofia · acercarían al hombre,
facilitando el diálogo y la coro.prensión para llegar a un entendimiento; prepamndo y despejando los obstáculos del camino hada la paz mediante la
educación a tal propósito.
Aunque -como afirma Octavio icolás Derisi-,3 al filósofo no le incumbe
precisamente la realización inmediata de esta obra de organización cultural
del mundo ---0bra práctica de educación efectuada por la familia, o el gobierno y la Iglesia- sino indicar lo caduco, las causas del derrumbe de la
civilización que hoy fenece, para no reincidir en la funesta e&gt;--periencia, y
señalar con precisión los auténticos '/ etemos valores, los principios y normas
inmutables que han de orientar- y encauzar firmemente toda obra sólida de
cultura humana. La humanidad, dolorida con tantas llaga infligidas por sus
propio yerros, no está como para ser sometida a nuevas experimentos. Busca,
angustiada pide a gritos el remedio rápido y eficaz de sus heridas emponzoñadas.
La filosofía propuesta para la educación de la paz no e encuentra en el
caso mencionado, ya que al presente es necesario pro eder por etapas etapas
filosóficas que necesariamente deben ten~ un comienzo. Podría decirse que
el hombre actual ha llegado a. un límite de profunda degradación espiritual,
de preciando tanto la riqueza acumulada al paso de los siglos por los 'pocos
sabios que en el mundo han sido" y, fundamentalmente, los auténticos valores, los principios y nom:nas p rennes que le han so-stenido en su tránsito por
la vida hasta el presente.
Deberá revivifican.e, pues, el espíritu y prepararlo para la gran batalla: la
batalla de su imperio en la paz. El aceleramiento de la vida actual ha alcanzado también a éste, pero ciertamente está ávido de vivir en plenitud la paz,
particularmente por el cambio de circunstancias que se han operado del pasado
al presente. Así, es necesario partir de la naturaleza de dos hechos fw1damentales: esto es, el de la guerra -que estimamos periclitada- y el de la paz,

como última oportunidad de salvación 4 aturalm
h
exhaustivo en ambas cuestio
.
ente. no aremos un estudio
posición ilustrativa en ambo/es, puesto que nuestro propósito es sólo una exmental: esto es encon~-~ 1 easols que nos ~ermita llegar a la cuestión funda'
...,.._. os va ores que solo s d
¡
blecimiento de los principios enunciados a f"m d e crear
e anuna
enfilo.sofía
. a paz para
estade la e1
m:e-m
u.a,.,
...... a.
La guerra

!ºt::~~~l

La guerra no es un hecho cuya causalidad
~
b~e- está e~ conflicto ~on sus semejantes es q:e; ;::n~:l
!omvteJo conflicto, que vive en perpetua tens·,
. , .
.
un
radical, que al tratar de colmar
ion di~~coca y de su msuficiencia
el estado actual del hombre
' ya de facto ongma las guerras, que tal es
Los conceptos de la gue;ra de la
. , .
mente complementarios o al y
1 pfuaz, aunque antlteticos, resultan fatal,
menos o eroo hasta ant d la
.. ,
1a energía atómi
es e
apanc1on de
I
.
ca, ya que a secuela histórica de tal bipolarid d f
tuse en ambos extremos hasta II
l .
.
a ue un repe'
egar a a s1tuac1ón actual · d d
que la guerra ha abarcado m, ext . ,
' sien o e notarse
1840 a 1941 se produ1·eron 27;
ens1on tem~oral. En efecto, vemos que de
guerras, a razoJ1 de 3 cada 5 ~
.
.
d erar los conílictos que hubie
d
.
anos, sm consiron e registrarse posteriorm t 1
extinguidos sin q 11
· en e, os que fueron
En la e:olució:e u:g:: a c~nvertirse en conflagraciones mundiales.
y de la paz se obse~ en
senalado acerca de los conceptos de la guerra
problema d; la rue
d d
que respecta ~ paci{ismo literario que toca el
º rra es e un punto de vista mo~al y sentimental,
.
en su aspecto sociol6Pico • . 'd.
más que
,,.
) JUrJ 1co En nuestros d'
determinar que en lo que respecta .al
ias, vemos que es posible
llegado a una situacio', l' ·t
concepto_ de guerra ciertamente se ha
i tmt e en que ha perd d
. "f"
a su naturaleza y a las co se
.
.
l o su s1gn1 icado, atendiendo
n cuencias aruquilantes
,
realizarse una de ti
que acarreana en caso de
,
po nuclear. El estado que iniciara tal "gue
'
h ,
mas que desencadenar una ser1·e d e reaccmnes
.
rm, no ana
en las qu
mortalmente toda la hum "d d L
.
e se vena envuelta
d
am a • o antenor estable
· ·
esaparecen los conceptos consag d
.
ce struestramente que
e internacionalistas en lo pasad ra o y ~·econoc1dos por filósofos tratadistas
del concepto de gue....,, E t
o ªacerca .e los elemento constitutivos clásicos
..... so es a versanos "f
d
el uso de armas con ca 'cte
'1 .
orma os por seres racionales y
,
ra r co ecuvo Se ha dicho q J
armada entre dos bandos h
. al.
ue a. guerra es la lucha
umanos nv es que tratan de .
l d
un objetivo por el medio vio! to d I f
..
ln:Jponer a a versario
- - -·~ en
e a uerza mihtar".5

1:

• ALBERTO GARCÍA GóMEZ

• MARTÍ N GRA13MANN. La Filoso/la de la Cultu,ea. Editorial Poblet. Prólogo de OctaVIO

De

1b

e

del Centro de Estudios I-l~anístico ;erTla yUdAe la Paz. !1.UMA ITAS. 1961. Anuario
5 e ~
• G
· · .L Mextco Vol II
531
REGORIO RODRÍGUEZ YuRRE eornen t ano~
.
.
. p.
' p.450. .
a la Pacem
in' Terris,

icolás Derisi. Buenos Aires, 1948, p. 8.

759
758

�Así, la guerra ha sido objeto de múltiples estudios e investigaciones inclusive hasta se lle.gó al establecimiento de un derecho de tal naturaleza (jus in
bello) que sólo en ~ a parte humaniz6 sus rigores, hasta llegar a las in tituciones del presente. Sin embargo como lo afirmaba Proudhon la guerra
no necesita definición p0rque todo el mundo sabe lo que es, uno.s porque han
sido testigos y otros porque han toma.do parte en ella.
En lo contemporáneo se adviert@ un movimiento más intenso de inve tigaciones para la prohibición de la guerra, en busca de la paz; se han creado
diversas organizaciones como la Liga de las Naciones y en el presente la 01'gani.zación de las Naciones Unidas, así como diversas instituciones privadas de
meritoria labor, in dejar de mencionar la voz del Pontífice Romano en la
encíclica Pacem in T erris, así como diversas exhortaciones hechas en repetidas ocasiones en favor de la paz, que consideramos como los más notables y

valiosos esfuerzos en pro de la misma.
Desde luego, la condenación de la guerra nace con ella. El hombre desde
siempre ha advertido sus funestas consecuencias, como así es posible observarlo
en su historia, lo que no es óbice para que e haya venido produciendo a
ritmo siempre creciente.
Desde que los profetas de antaño se imaginaron que llegaría un tiempo en
que las naciones convertirían las espadas en arados, se ha considerado que
la paz es uno de los grandes imperativos morales de la humanidad ; sin embargo, la guerra ha persistido a lo largo de lo siglos y todos los países se han
visto envueltos en conflictos armados.
Creemo conveniente escuchar la autorizada opinión del tratadista e pañol
Antonio de Luna, cuando di jo: "Mi generación ha padecido dos guerras
mundiales. Ha sufrido la desilusión del fracaso de la Sociedad de acione
en que tantas esperanzas había puesto. Ha contemplado la ineficacia de toda
una red de tratados bilaterales y colectivos para la solución pacífica de los
conflictos internacionales, coronada por la proscripción de la guerra del Pacto
Briand-Kellogg. Ha sido pulverizada por la bomba atómica, asesinada con tiros
en la nuca, tortura.da en campos de concentración, depurada por tribunales
populares o totalitarios, deportada en ma a por no hablar de los daños materiales y de los cambios territoriales sin otra justificación que el derecho del
más fuerte .
Y cuando después de haber combatido lll1a guerra que no deseó, sino le
fuera impuesta.· cuando se la movilizó para defender la paz, la justicia, la
libertad y la democracia, en una guerra para acabar con la guerra cuando
esperaba poder construir un nue o orden del mundo más seguro y más justo
se encuentra ante la trágica realidad de que no obstante la ONU no ha logrado conquistar la paz, y en lugar de descansar o trabajar serenamente en

760

1~ restauración del mundo en la tranquilitas ordinis, ti.ene que seguir combahen?o una ~~rra fría, que -ya se convertiría en caliente en una pequeña
pemnsula as1atlca. (Ha poco, en enero de 1973, 6e ha obtenido a un alto
precio la paz en Vietnam). Mientras se ve obligada a emprender una desenfrenada car-rera de armamentos que amenaza por sí ola con empobrecerla
o esdavizarla. 6
En la doctrina clásica del Derecho Internacional era amplia la coincidencia
acerca de las condiciones de la licitud del recurso a la fue~ en el Qrden intemaci~nal. Esta doctrina se fund~a en la teoría del bellu'm justum, que
remo~tándose hasta el derecho fec1al romano fuera profundizada por an
Agustm y alcanzara su madurez en el "istema de Tomismo. egún ella la
guerra sólo es lícita cuando tiene una "justa causa" y hay justa causa cuando
~a guerra se hace_ para reparar un "entuerto" del adversari~ Por eso la guerra
JUSta fue concebida desde un principio como reacción contra una 'injuria"
una violación del derecho. 7
Sociología de la Guerra

Si como lo pensaba Augusto Comte, la sociología es la última de las ciencias que se constituyeron al estado positivo, no es de sorprenderse que obre
el cuadro de la propia sociología, el estudio del fenómeno social en su más
larga extensión, es deeir, cle la vida común de la Humanidad considerada
en su tota1 omprensión, no haya sido abordado sino muy tardíamente. De
hecho este estudio ha sido jgnorado por 1a mayor parte de los sociófogos modernos o contemporáneos. 8
Sin _embargo el fenómeno de 1a guena, tomando en cuenta lo que para
I~s soc1~logos del pasado significaba ocupa la atención de los modernos y ha
sido obJeto de estudios especiales y profundos. En nuestro tiempo se han percatado de que el problema de la guerra - fundamentalmente ahora el de la
guerra nuclear- no es sólo un "problema moral de carácter dramático" •
sin embargo, es ahora más que nunca que también interesan los abpeetos filo~
sófico sociológico y jurídicos en proyección universal. La contribución d
Erasmo para el hombre :moderno parece un tanto bana l· si bien Erasmo tiene
el mérito de establecer primeramente, con una fue¡-za incomparable, la protesta de la conciencia humana. El problema no había inquietado a los pensado• ANTO NIO DE Lo A. Actas del Primer Congreso Hisp4no-Luso-Americano de Derecho Internacional, t. I, p. 432.
' ALFRED
ERDRoss, Derecho Internacional Público, Madrid, 1957, p. 324.
s THBODORE Ruvss&amp;N. Les Soun:es doctrinales de l'internationalisme. Presses Universitaires de France. Tomo I , p. 11.

761

�1·es griegos o latinos, quienes creyeron ver en la guerra una uerte de necesidad natural, como tampoco en Ja Edad Media, en la que se determinaba la
guerra como una conJecuencia inevitable del pecado original. Erasmo con
todo lo cristiano que era, se preocupó poco del pecado u humanitarismo está
impregnado del optimismo cáracterí.stico del Renacimiento. Al presente las
cosas han cambiado.
R sulta interesante conocer los puntos de vista de Pitirim . orokin 9 destacado sociólogo moderno, quien dedica un capítulo de su importante obra
a estudiar las causas y factores de la guerra, estableciendo una crítica de las
teorías de ella y de la revolución.
En efecto, nos dice que la bibliografía existente sobre el origen de la guerra
y de la revolución revela la condición irremediablemente turbia d~ nuestro conocimiento de ese sector y también del de la causalidad en general. En primer
término, hallamos en esta bibliografía una variedad casi increíble de causas
alegadas por investigadores diversos y aun, a veces, por uno solo. Los factores
causales que se mencionan son: las manchas solares, las condicione climáticas,
las conjunciones de los planetas y otros factores c6smicos· los instintos de
pugnacidad, de gueua, de lucha, de pelea, de agresividad y de gregarismo;
la superpoblación, despoblación el porcentaje alto o bajo de la natalidad y
mortalidad; la ley universal de la lucha por la existencia y otros factores biológicos· el temor, la lucha por la libertad, la relajación de los frenos impuespor la civilización, la ambición de poder Ja ostentación la vanidad y docenas
de otras fuerzas psicológi as; una larga serie de factores económicos, políticos
dinásticos, religiosos estéticos, educati os y sociales; diversas condiciones culturales, tales como "la auténtica y la falsa ultura", las costumbres y sus semejantes; abstracciones filosóficas como Destino, Providencia, etc. y, para
finalizar, varios pequeños y grandes grupos de hombres "malvados". Esta
enorme diversidad en las causas es suficiente evidencia de una falta de real
conocimiento del problema. ¿ Qué diríamos si una aglomeración semejante de
causas varias se adsc1ibiera, por ejemplo, a la difteria o al alumbramiento
de una criatura?
Sorokin nos habla de la inconsistencia de las teorías sustentadas. Afirma
que esta situación depresiva se agrava con otras muchas deficiencias adicionales. Una de ellas consiste en la interna inconsistencia de las teorías presentadas. Cita, por ejemplo, el que muchas de ellas proclaman que la causa
principal de la guerra es la económica: "conservar lo que se tiene y adquirir
• PITIRW A. So.ROKIN. Sociología, Culttira )' Perso11alidad. Cultura
torial Aguilar. Madrid, España, p. 801.

762

e

más y más", o a las "rivalidades imperialistas or1ginadas por 1mestro actual
sjstema económico" y otras semejantes. 10
Después de criticar fundamentalmente diversas teorías "economistas ', llega
al principio de las causas múltiples, del que dice que luego de acentuar tal o
cual facto!' como primordial para Jo orígenes de la guerra, la mayoría de
los autores acaban apoyándose en alguna: variedad de causa múltiple. Un
ejemplo típico -consiste en la enumeración del Dean Inge acerca de esos factores: pugnacidad, más estímulo artificial, más presión de la población
más maquinaciones del Gobierno para distraer la atención de los asuntos internos y detener la revolución que se prepara en la propia casa, más imperialismo agre$ivo, más temor, más tendencia a la unificación, más algunas
otras razones. Las causas múltiples de Aldous Hmdey son como ·igue: condiciones geográficas y climáticas, factores raciales, pasiones, grandes hombres
de malos sentimientos, más una serie de factores psicoanalíticos que él acenü1a
como los de mayor importancia. Sir Josiah tamp concede que la5 guerras
son provocadas por un "conjunto de condicione" entre los que menciona
particularmente: la penetración económica, la desigualdad económica la población diferenciada y algunas otras.
El estribillo de la causa múltiple goza hoy en día de gran popularidad. Lo
utilizamos en todo momento como algo definido, profundo e inobjetible. Pero,
de hecho el problema no e ni claro ni indiscutible, ni está libre de serias
dificultades lógicas. Pbdría ser válido y significativo si todas las variables
pertenecieran a una clase conmensurable homogénea. Y carecería de significa ión si los factores fueran inconmensurables, perteneciendo a planes fenoménicos profundamente diferentes. En fin, este autor no acepta las teorías
de fórmulas causales ya que 'resultan lógicamente inadmisibles, son estériles hecho o, en el mejo11 de los casos, representan una simple descripción al
azar de algunas de las circunstancias que existieron en determinadas guen·as
descripción que de algún modo implica un análisis causal y prácticamente
nada tiene que ver con él. Esta conclusión se refuerza aún más por el hecho
de que muy pocas o ninguna de las teorías concernientes a las causas -va de
las guerras, ya de las revoluciones, toman en consideración el relevant; ~ate-rial de hechos co-rrespondientes como elemento de comprobación de la validez
de las teorías".

Sorokin establece las siguientes proposiciones:
l. Causas primordiales de la guerra y de la paz, así internas como internacionales.

Historia. Edi10

!bid., p. 802.

763

�a) La causa principal de la paz social en lo interno consiste en la presencia en una sociedad determinada de un sistema de valores básicos bien
integrados, con sus correspondientes normas puestas ostensiblemente ~n práctica.11 Los valores fundamentales de las diversas facciones y miembros de la
sociedad deben hallarse en armonía esencial tanto entre sí como con respecto
a ese sistema. Los valores tienen que basarse en el principio de la R egla de
Oro y no en el del odio.

La causa principal de la paz internacional consi te en Ja presencia, en
una de las sociedades interactuales, de un sistema bien integrado de vabásicos, con sus normas correspondientes, todos los cuales sean compaentre sí y puestos en práctica por las sociedades interesadas y basados
en la Regla de O,ro.

b)
cada
lores
tible

e) En determinado múverso de sociedades o una sociedad particular, la
probabilidad de la paz varía directamente- con la integración del sistema de
los valores básicos y con su mutua compatibilidad. uando su integración y
armonía comi nzan a declinar, sobre todo ~n forma repentina y- patente,
aumentan las probabilidades de la guerra civil o internacional.
El autor que enimos comentando presenta la pruebas de la validez de las
proposiciones que ofrece y que tratan de explicar el fenómeno bélico.
Sin embargo, es en el capítulo relativo a las condicio11es para una paz prolongada interna e internacional1 2 que el autor citado afirma: o es posible
una paz duradera con un hombre, una sDciqdad y una wltura sensual en
decadencia. Dentro del marco de la cultura de la sociedad y del hombre
contempor-áneo (sensuales), no es posible suprimir, ni siquiera atenuar, la
tensiones de grupos nacionales e internacionales -económicas, raciales, étnicas, laborales u otras-, porque la annazón
sacudida por una multitud de
impactos de valores irreconciliables entre sí. i la más intensiva propaganda
sensual, ni la educación del mismo tipo, ni las medidas políticas y económicas,
en tanto permanecen dentro de la armazón de la sociedad y cultura sensuales
pueden desempeñar esta tarea. En el mejor de los casos lograrán desplazar
el enlro y los loci de las tensiones, podrán mudar de color y de fonnas toncretas; pero sólo so estarán en condiciones de realizar. Tomadas en conjunto,
son totalmente inadecuadas para hacer efectivo e1 propó ito, por no llegar
hasta la profunda causa de los conflictos y tensiones y por no llegar a extirparlos de raíz. Concluye el autor por decirnos, tomando en cuenta el resultado

es

u Cfr. SoROKIN. Todo valor básico tiene sus propias armas de conducta, con $1.1
"harás" y "no harás" . Los valores religiosos, eticojurídicos, científicos, económicos
políticos, estéticos.. . , todos tienen su código de conducta.
-u ]bid., p. 820.

de su .análisis en el carácter predominante de la cultura contemporánea de
su soc1~dad, que lo~ con/ lictos int.erindiuiduales e intergrupales constituyen tm
rasgo in.separable, inmanente o inherente de la cultura, sociedad y h-0mbre
contemporáneos. Son intrinsecamente beligerantes por su naturaleza socioultural.
Después de proseguir el autor en una muy acertada observación de las
características y circunstancias del mundo actual, establece en el No. 2 lo
siguiente:

La cultura y sociedad necesarias a la paz y el orden duraderos. Estas conl_usi?~es lóbregas no implican la imposibilidad general de una paz duradera.
1grufican solamente que para ello se requiere una nueva cultura con su humanidad y sociedades apropiadas, diferentes de las contemporáneas. Su característica especial será formulada en términos sucinto .rn
a) La nueva cultura debe poner menos énfasis en lo valores-realidades
puramen~e sensuales, y más en los verdaderamente racionales O füpersensiblesmetarrac1onales, encarando la verdadera realidad-valor como un infinito múltipl~, cada uno ~e cuyos tres aspecto principales, sensual racional y upersens1ble-meta:rrac1onal, es en su fera. una realidad auténtica y un auténtic:o
valo~. Esta concepción de la realidad-valor verdaderos, profesada por Platón
Y Ari~tóteles Erígena Tomás de Aquino y icolás de Cusa, para no mencionar smo unos pocos, debe reemplazar a la premisa mayor de nuestra cultura
sensual.
En llegando a este punto el ociólogo se está aproximando a la gran meta,
cuando agrega: Por consiguiente, la cultura del futuro deberá ser una articulación en sus principales compartimientos de esta nueva premisa mavor: en
su ciencia filosofía, religión, bellas a1tes ética, derecho y fueI7..as de 'organización . oci_al_, hasta abarcar las maneras, las costumbres y los modos de vivir
de sus md1vtduos y miembro de grupos.u
. Y no
. menos interesante es el inciso b) de este parágrafo , al e table cer.• Su
~encia deber_á :5~diar, ~ediante la observación ensorial, los aspectos empíncos de lo mfmito multiforme; su filosoffa deberá investiaar mediante Ja
lógica m~temática y silogística, los aspectos racionales y lógico¡ de la verdadera realidad-valor; su sabiduría intuitiva deberá brindarnos la noción de los
aspectos supersensibles, metalógicos de aquélla gracias a Ja iluminación de
los grandes videntes éticos y religiosos, de los grandes hombres de ciencia, como
, " P~ un a~álisis más detallado de esta cultura, sociedad y humanidad nuevas,
vease rm trabajo The Tdsk o/ Cultural Rebuildíng (La Tarea de la Reconstrucción
Cultural), en F. E. Johnson (editor): World Order
ueva York 1945
14 !bid., p. 825.
'
'
.

765
764

�sir Isaac Newton; de Jos filósofos elI)Ínentes, como Platón: d~ los artistas cul.
t
mman
es, como Beethoven y Shakespeare' y de los grandes mventores
. . tecno., 15
lógicos en uyas realizaciones ha tenido parte preponderante la mtmc1on.
La ms'toria del conocimiento humano es un comentario lleno de erróneas
observaciones empíricas, falsos razonamientos lógiros e instituciones engañadoras. Esto significa que, tomando por separado cada uno de est?s mod~
cognoscitivos es falible, y que para alcanzar un mayor acierto debera ~~uenr
la cooperación y verificación mutuas de los otros dos modos de con_~uruent~.
El sistema de verdad integralista orgánica, a la vez que la cooperacion y v~nficación mutuas de les tres modos cognoscitivos. En tal aspecto prome~e bnndamos una verdad más válida, rica y mejor probada que l~ _ofrec1~a. por
aquella en que domina el conocimiento unilateral sensorial. E~a a.sIID1smo
el antagorusmo entre ciencia, filosofia y religión, y su destruccron mutua.
En el punto c) , Sorokin re oroienda: En lugar de las s~u~onormas de
nuestra cultura, utilitarias y hedonísticas, excesivamente relabvi_zadas y atomizadas, despojadas de su universal poder unitario, tran~~~1das_ en ,!oda
· ' aprovechable y degradadas al nivel de las meras derivaciones
ocas1on
. .
. de
Pareto de las "racionalizaciones" freudianas, de los "embellecumentos ideo· s" , "impulsos"
Jógicos" de Marx referentes a los " res1'duos" , " comp1eJO
·, . e
"intereses" de caráctett económico, sexual, sensual, tanto la ley como la enea
de la nueva cultura, de acuerdo con su premisa mayor debe toma: cuerpo en
una serie de normas universales que comprendan y vigilen efectivamente .la
conducta de todos, sin que su prestigio ético pueda e_r atacado por, otras
, ·cas . Por su contenido, estas normas umveri;ales deberan
normas an:tagom
. . ser
una variación de las principales nonnas éticas de todas las grandes rebgio~es
de todos los códigos morales, desde la elemental Regla de Or~ y los diez
~da.mientos hasta ]as prescripciones del ~errnón de la Mon~, como_ su
más sublime expresión. Una ética y una ley semejante.~ dctendran la ato~ación de los valores morales, eliminando el cinismo ético y legal y abo_l~endo
la dictadura de la fuerza bruta, así como la del fraude en su pretens1on de
seivir de árbitros supremos de la conducta humana.
Tomando en cuenta la realista proyección del sociólogo, es necesario a
nuestro juicio conocer los subsiguientes parágrafos. Así, en el inciso e) , afirma: "Tambiin de acuerdo con su premisa mayor, la píntura_y la escultura,
la literatura y la música, el ch-ama y la arquite tura, pertenecientes ~ la cultura nueva, deberán distinguirse profundamente del arte contemporaneo. La
belleza integralista deberá aliarse con la verdad y la bondad, a fin de que
las bellas artes del porvenir se conviertan en arte, en lugar de ser un mero

arte por el al'te. En lugar de desprestigiar a los inmortales el arte del futuro
deberá inmortalizar a los mortales, tmnoblecer lo indigno y hennosear lo desprovisto de belleza. En vez de ser negativista, girando al.rededor de los calabozos de la policía, de los horrores criminales, de los manicomio.~, así como de
los órganos sexuales, habrá de reflejar principalmente los valores eternos, los
ideales positivos, los acontecimientos, los dramas y tragedias de magnitud.
Semejante a1 arte análogo de Grecia en el siglo V a. de C., deberá aparecer como un arte inspirador, ennoblecedor, educativo y amante de ]a belleza,
y no un culto degradante, enervante y desmoralizador de patología social,
como lo es en su mayor parte el arte contemporáneo.
De acuerdo con Sorokin, en el inciso f), dentro de semejante cultura, el
hombre volverá a ser considerado como un valor en sí; como una encamación de la multiplicidad divina, y no como un organismo biológico, mecanismo
reflejo o libido psicoanalítico, tal como actualmente se le considera. El valor
de] hombre deberá ser elevado muy por encima de la degradación total en
que a] presente est.á sumergido. En consecuencia, las prácticas, instituciones que
convierten al hombre en un simple medio para la obtención de fines predominantemente sensuales desaparecerá en gran parte.

La paz
E] aforismo antiguo "Si vis pacem para bellum", de acuerdo con el internacionalista De Luna,16 podría retrocarse en 'Si vis bellum para pacem". Sin
embargo, los antiguos no imaginaron en lo futuro ni la guerra atómica ni
el que ésta no daría ya lugar a la paz.
Es ahora que en el presente se ha venido operando un cambio a1 referimos
al concepto de paz. En efecto, si observamos su evolución desde el tiempo
antiguo hasta el presente veremos que ha tenido una evidente transformación,
como así acontece con muchos otros que el hombre adapta a sus muy particulares interese y si las circunstancias son cambiantes, son reflejo de lo
mudable que es el propio hombre. Observamos ómo la historia, por ejemplo,
haya pulverizado el viejo sentido de la palabra filosofía. 17

AJ presente, la paz se ha convertido en una ne esidad como nunca lo fuera
en el pasado, ahora es vital para la humanidap. Su ritmo de significación ha
venido variando al compás creciente de intensidad en la sucesión de las guerras.
En la antigüedad an Agu tín concebía la paz como: Pax est Orcünata
11

ANTONIO DE LUNA,

]bid., p. 436.

" MANUEL GARCÍA MoRENTE,

•• Respecto de la influencia de la intuición, véase infra, cap. XXXV.

drid, p. 17.

Fundamentos de Filosofía, Espasa-Calpe, S. A. Ma-

�'La paz es la concordia en el orden y púr el orden, ya que
'l el
1
agi·ega •· "Pero el orden
de paz so o es
or den engend ra la Paz•,, Verdro
.
·
1:=••.{~dose
a
un
circulo
reducido
se
eruende
a toda
la hu0
1
t
comp e o s1, n .uu.il.&lt;LI.I
•

. .
eoncordia.

manidad. En este sentido considera San Agustín a toda la h~tdad co1'.1o
una unidad ordenada. Ahora bien: en opo ición a la concepc1on cosmo~o~1ta
del Pórtico, San Agustín exige que la unidad tenga una e tJ.uctut~ orga~ica,
a dar razón de la multiplicidad de los pueblos. En unas cons1derac1ones
par
.
.
b
1 hacerca de las causas que produjeron el IIDpeno romano, o se{Va que. a u
manídad viviría feliz si en lugar del imperio universal de Roma hubiera ~n
el mwido muchos reinos ("regna gentium") viviendo en paz y co~cordta
con sus vecinos, así como hay en una ciudad muchas familias. El propio San
Agustín al hablar de la paz del mundo, escribió: "La paz ~e los ho~bres,
la ordenada concordia. La paz de la casa, la conforme unif~ruudad que tlenen
en mandar y obedecer los que viven juntos. La paz de la cmdad, la ordenada
concordia que tienen los ciudadanos y vecinos en ºr:1:nar Y ~bedecer. La ~az
de la ciudad celestial e.e; la ordenadísima y confomus1D1a sociedad establecida
para gozar de Dios, y unos de otros en D-ios. La paz de todas _las ~o~, la
tranquilidad d8l orden y el orden no es otra cosa que una dispos1C1on de
,
. l
,, 10
las cosas iguales y desiguales, que da a cada una su propio ugar. • Theodore Ruyssen, glosando el pensamiento agustiniano, estima qu~ "La
paz verdadera no es la simple ausencia más o menos prolongada dela v10len. la pura tranq uili'dad" . - . Así un orden y una paz propias a toda suerte
eta,
de realidades...2 º
La "literatura pacifista" es posible iniciarla con Aristófanes qui~ había
de presentar en el teatro Baco, en Atenas, un~ ~omedia_ titulada « ~ Paz".
Asia;iismo, la obra del historiador noruego . Chrisuan LolllS Lange, qwe~ habría de morir en 1938, y que en 1926 dieta un curso en la_ ~cadenu.a de
Derecho Internacional de La Haya sobre la Historia del Pac1f 1_smo y de_ su
Influencia en el Desarrollo del Derecho Internacional. Ahora bien, este.~~
de literatura habría de encontrarse con las anteriores corrientes de la religion
y del derecho, especialmente en Roma. 21

11

ALFJUID Vl!.RDRoss, Derecho Internacional, Ibid., pp. 16 Y 17.

11

SAN AGUSTÍN

La Ciudad de Dios, lntroducci6n de Francisco Montes de Oca,

Editorial Porrúa, México, 1966, p. 482.
.
_
.
Doctrinales de l'internatwnalrsme, Ib1d.
'º THEoDORE RuvssE , Les So ..~ rres
v
p. 69.
01 Jbid., p. 69.

Francisco de Vitoria

Corresponde, sin embargo, al célebre teólogo español Francisco de Vitoria
creador del moderno Derecho Internacional, el haber tratado desde el punto
de vista moral, filosófico y jurídico, el problema de la guerra y de la paz.
Muchos son los méritos de este insigne y genial innovador, por sus concepciones acerca de las causas fundamentales de tal Derecho de los cuales se
desprenden principios que S'on válidos al presente y para lo futuro. Para no
citar sino a los más importantes mencionaremos la premisa básica de la doctrina de Vitoria, al tomar conciencia de una realidad sociológica natural: es
la unidad del ,género humano en su origen, en su destino )' en su naturaleza,
que hace que todos los hombres formen una familia universal cual es la humanidad, con lazos de solidaridad mutua. Pero la conciencia de esta realidad
de humanitarismo y de sus consecuencias sociales se había totalmente oscurecido en el mundo antiguo. 22
San Agustín señaló la trip1e gradación: la sociedad familiar la sociedad
política y la internacional -domus, urbs, orbis- como las tres saciedades naturales que responden a exigencias primordiales, lo cual parece ser el antecedente terminológico del totus orbi.s de Vitoria.
Vitoria proclamó el bien común internacional, como ley operante que debe
influir en la conducta y relaciones de los Estados miembros. De una manera
expresa, aunque negativa, al proponerla como ley suprema de la misma justicia dt; la guerra, en el texto célebre de su primera relección: "Siendo 1tna
nación parte de todo el orbe, y sobre todo una provincia crirtiana parte de
toda la república, si la guerra fuese útil a una provincia o a la reptíblica con
daño del orbe o de la cristianidad, pienso que por eso mismo sería injusta."
Toda la relección De iure belli considera también este Derecho de Guerr-a
( también este aspecto ha sido dilucidado por Vitoria al hablar de la cansa
material de la comtmiáad internacional) como problema típico de Derecho
Internacional Público o de relaciones entre divensos Estados. Y también aquí,
al enumerar los principios del Derecho de Paz, ve en ellos principalmente
derechos de las naciones, analizándolos en sus repercusiones sobre las relaciones de paz o de intervención bélica de España en Indias. 28
Pues bien; Vitoria ha proclamado el primero la existencia de esta autoridad
de todo el oTbe, raíz primera de la estructuración del mismo en verdacfera
sociedad. En el preclaro texto de la relección De potestate civili aparece ya

t. 1,
,. TEÓFlLo URDANOZ.

O.P. Obras de Francisco de Vitoria . Relecciones Teológicas,

p. 570.

"' lbid. p. 580.

768

769
H49

�dicha realidad como órgano legislativo de las leyes e instituciones del Derecho
de Gentes que se imponen a todos los pueblos: "el orbe entero, que en cierta
manera forma una república, tiene potestad de dar leyes justas y a todos
convenientes, como son las del Derecho de Gentes. . . y ningún reino puede
darse por no obligado ante el Derecho de Gentes, porque está dado por autoridad de todo el orbe. 24
Y, por fin, la autoridad universal del orbe está afinnada con fuerza por el
maestro en su doctrina de la guerra, como la potestad propia coercitiva y
punitiva sobre todas las grandes injusticias y delincuentes internacionales, por
cuya delegación pueden "los propios príncipes" o autoridades de cada nación
castigar por 1a acción bélica las injurias de "naciones extrañas" y repeler a

sus enemigos.25

La potestad, pues, de la comunidad internacional existe y es de derecho
natural, dada por el Creador con la naturaleza y con las condiciones mismas,
exigencias y necesidad, de la organización social del género humano. Por tal
razón, dicha autoridad internacional debió existir siempre en el mundo y
darse ya con la primera diversificación o pluralidad de las naciones. Vitoria
ju tamente la invoca desde el principio de la vida social para la misma di.visión de las propiedades y territorios y para los primeros usos en las relaciones
entre pueblos extraños, como el respeto a los embajadores y ciertos derechos
de guerra que los hombres hubieran adoptado de común acuerdo.
Las ideas anteriores muestran cómo Vitor-ia establece con claridad la idea
del bien común internacional, el que, para las circunstancias actuales, no puede
ser otro que el de la paz.
Sin embargo, hemos creído conveniente el hacer la fijación de las ideas y
doctrinas del gran teólogo de Salamanca para las conclusiones filosóficas que
en el capítulo correspondiente habremos de establecer, tomando en cuenta la
vigencia de su brillante doctrina.
Respecto de la evolución conceptual de paz, señalábamos cómo ha variado
de acuerdo con las circunstancias en que se ha producido. Siempre fue un
intervalo entre una guerra y otra. Ahora, al presente, no es posible hablar
de paz como una pausa transitoria que desembocara en una guerra eventual,
ya que en caso de verificarse ésta, la humanidad desaparecería.
La paz -que en alguna forma debe de llamarse a un período o etapa de
la humanidad en que no se emplea la fuerza- se ha convevtido en una nueva
realidad sociológica desconocida antes; inclusive hasta se ha empleado el
término en esta etapa de cierta "guerra fría". Sin embargo, ante la amenaza

de la destrucción total no es posible Jlamar paz a e e penodo
,
de a
1a tente, ¿ o es acaso que se ha
.
menaza
perdid o para Siempre?
En lo contemporáneo, las fuentes inmediatas d 1
nuclear, las constitu en los
. .
e a paz, frente a la amenaza
vés de tratad
d y)
• esfuerzos JUsmternacionalistas por obtenerla a tmos, ec araciones y convenciones d
d
como el Plan Baruch {1946) aplicad al d
e acuer o a tal amenaza, así
ricano de 1961, la Comisión' de Ene~a ;;~e nuEclear, el plan Ruso-AmePlan Ra acki 1 .
-;:,om1ca uratom, de la ONU el
h
p , ' e Pruner Tratado de Desuuclearización de la Am' .
L,
una, etc.
enea aLa Sociedad de Naciones

Resulta interesante observar- los valores em leados
.
tenemos que al finalizar la p .
G
!P
en tal mstrumento. Así
dente Thom~ Wodr
Wil nmedra uerra Mundial, a instancias del Presiow
son Y espués de múltipl
· ·
beligerantes se llegó a la ere . , del p
es negociaciones entre los
,
ac1on
acto de la Sociedad de l N .
E•s d e observarse que en la parte d 1 •
•_
as actones.
ec aratJva se manifiesta.
Las altas partes contratantes
.
considerando que,

'

para fomentar la cooperación
la
y la seguridad, importa:
entre s naciones y para garantizar la paz
Aceptar ciertos compromisos de 1w recurrir a la guerra .
Mantener
a la luz d e l d'ia re1aciones
.
.
' fundadas
. ..,. . .
mternacionales
¡u.,.icia y el honor;
'

obre la

Observar rigurosame n t e las prescnpc1ones
. .
d ID
h
nocidas de aquí en adel t
e erec o Internacional recobiernos;
an e como reglas de conducta efectiva de los goHacer que reine za pa.z y respetar escrupulosam t tO d l
.
d e los tratados en las rel ·
en e
as as obligaci.ones
Ad
aciones mtttuas de los pueblos organizados;

optan el presente Pacto, que instituye la Sociedad de l N .
Como es d
bs
as ... ac1ones
e o ervarse, en esta declarad ,
h bl
.
garantizar dos valores: la paz y la se uridadon se a a de que es necesario
ciertos compromisos de no
.
gl
y se habla solamente de aceptar
recurnr a a guerra.
Tratado de Renuncia
· a la Guerra. (Pacto Briand-Kellog)

Aqw, en este documento se hace un a expresa renuncia
.
países, quienes expresaron:
a la guerra por nueve
~ De Potest. Civili.

o. 21.

.. Cfr. VrroRJA, De iure belli. 'o. 19

771
770

�Profundamente compenetrados de su solemne deber de promover el bienestar de ]a humanidad;
Persuadidas de haber llegado el momento de proce~erse a u~a franca renuncia de la guerra como instrumento de política nacional, a fm de que las
.
relaciones
pac1'f'teas Y amistosas actualmente existentes entre sus pueblos se
puedan perpetuar;
.
db '
Convencidos de que cualquier alteraci6n en sus mutuas relacz~nes no l e
. d . por medios pacíficos y no deberá ser basada sino en e or en
ser real ,za a sino
la
p
er ms
y la paz y que la potencia signataria que intentare, en, ade nt_e, dromd o~
intereses nacionales por el recurso d e l a guerra debera .5er priva a e os e

;ra
b-

n eficios del presente tratado;
.
d l
.
pl
todas las otras naciones e
Esperando que, animados por su e¡em o,
..
mundo se unirán a estos esfuer?.os humanitarios y adhmendo al p:~e_ntee
tado desde su entrada en vigencia, colocarán sus pueblos en c~i icio~ i.ls.
· d
'
z naciones cw izaaprovechar sus benéficas estipulaciones, reunten o asi a
d p l'
.
,
l
como mstrumento e o idas del mundo en una renunouz comu.n a a guerra

tr;~

'!5

,

tic a nacional . . •"
l · , d t das
Art, lo lo Las Altas Partes Contratantes reconocen que la.so ucion e ºa
1cu
•.
· n,. que pue an
¡¡;rtos sea cual fuere su naturaleza u onge
las controversias o con .., ,
·
'f ·
"
.
tre ellas nunca deberá ser buscada sino por medios paet icos . ..
surgir en
,
. . , d las aciones Unidas al fin de la Segunda
Llegamos a la Orgaruzac1on e
'
Guerra Mundial, la que en su Carta elaborada en 1945, declara:
Nosotros los pueblos de las Naciones Unidas, resueltos
a reservar a las generaciones venideras del flagelo de la gu_er~a, que_ dos
P
·¿ h . fl"gido a la humanidad sufrirmentos i11deveces durante nuestra vi a a m t
cibles,
¡ d . "d d
a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en a igm a
y el valor de la persona humana, en la ig~aldad de derechos de hombres y
mujeres y de las naciones grandes y pequenas;
. . .
. ;ones ba1·0 las cuales puedan mantenerse la ¡usticui y el resd
a crear con 1.c.
d l d
I
peto a las obligaciones emanadas de los tratados y de otras fuentes e erec io
internacional,
a promover el progreso social '.Y a elevar el nivel de vi.da dentro de un concepto más amplio de la libertad,

y con tales finalidades

.
a practicar la tolerancia y a convivir en paz como buenos vecinos,

.

a unir nuestras fuerzas para el mantenimiento de la ~az. ~ la segundad
internacionales, a asegurar, mediante la aceptación de principios y la adop-

ción de métodos~ que no se usará la fuerza armada sino el servicio del interés
común, y
a emplear un mecanismo internacional para promover el progreso económico y social de todos los pueblos» . ..

ArtícuJo lo. Los propósitos de las Naciones Unidas son:

1. Mantener la paz y la seguridad internacionales, , , con tal fin: tomar
medidas colectiuas eficaces para prevenir eliminar amenazas a la paz, y para
suprimir actos de agresión u otros quebrantamientos de la paz, y lograr por
medios pacíficos y de conformidad con los principios de la justicia y del derecho internacional, el ajuste o arreglo de cotitroversias o situaciones interna.
cionales susceptibles de conducir a quebrantami1mtos de la paz.

,i

2. Fomentar entre las naciones reJ.aciones de amistad basadas en el respeto
de la igualdad de derechos y al de la libre determinación de los pueblos, y
tomar otras medidas adecuadas para fortalecer la paz universal.

3. Realizar la cooperación internacional en la solución de problemas internacionales y de carácter económico, social, cultural o humanitario, y en el
desarrollo y estímulo del respeto a los derechos humanos , , a las übertades
fundame11tales de todos, sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma
o religión; y

4. Servir de centro que armonice los esfuenzos de las naciones por alcanzar
estos propósitos comwies.
La Declaración de los Derechos Humanos

El 10 de diciembre de 1948, la Asamblea General de las aciones nidas
aprobó y proclamó la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Después de este acto histórico, recomendó la Asamblea a todos los Estados miembro que publicaran el texto de la Declaración y procuraran que fuese "divulgada, expuesta, leída y comentada principalmente en las escuelas y demás
establecimientos de enseñanza, sin distinción alguna, basada en la situación
política de los países o de los territorios."
Para los fines de nuestro estudio, tomaremos la parte e.-;encial de dicha
Declaración, la que dice:
"La presente declaración universal de los Derechos Humanos, como ideal
común por el que todos los pueblos y nacíones deben esforzarse, a fin de que
tanto los individuos como las instituciones, insp.imndose constantemente en
ella, promuevan, m ediante la enseñanza y la educación, el respeto a estas
derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carúcter nacional
e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto

�Se inicia la Encíclica con estas palabras:
entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios
colocados bajo .m jurisdicción.
Artículo 1. Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad '.)'
derechos% dotados como están de ra.zón y conciencia, deben comportarse fr(Jternalmcnte los unos con los otros.
1.
2 l. Toda persona tiene todos los derechos ,, libertades proclaArti,culo
.
· ·
mados en esta D'eClaración, sin di#inción alguna de raza, color, sexo, idi°":ª'
religión, opinión política o de cualquier ~tra índole ~i~~n nacional o social,
posición económica, nacimiento o cualquier otra condicion.
. .,
, _
2 Además no se haxá distinción alguna fundada en la condic1on poittJca,
jurídica O in;emacional del páLS o territorio de . cuya j-misdicción de~en~a
una persona, tanto si se trat.a de nn país independie~te, como de _un ternt?n~
bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualqmer otra lLIIlltación de oberanía.
Artículo 3. Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad Y a la
seguridad de su persona."
- , .
.
Es indudable que esta Declaración, "la más famosa de los ulltmos _tiempos
y la de mayor universalidad y trascendencia jurídica en el plano mtemacional'' 2s viene una vez más a, enfatizar el valor del ser humano como hombre y ~orno persona, lo que habremos de tener presente en las conclusiones
relativas.
La Encíclica "Pacem in Terris''

En la exposición panorámica de la historia de las -principales doctrinas e
ideas acerca de la paz, aparece en el año de 1963, un importante documento:
La Carta encíclica "Pacem in Terris'', del Papa Juan XXIII, dirigida no sólo
a la grey cristiana, sino ''a todos los hombres de buena voluntad."
Esta Encíclica que si para algunos no creyentes pudiera carecer de _t~ascendencia que guarda su contenido, pero que, no obstante, la han reab1do
con el debido respeto y beneplácito es, a no dudarlo, un mensaje de paz_ de
proyección universal. O sea que la voz pontificia va a todos tanto catól_1cos
como no católicos, cristianos de cualquier denominación o a los que viven
fuera de Ja fe cristiana, etc., lo que significa que una de las principales barreras
de la incomprensión y separación humanas como es la de_ la religión, se
en forma por demás profunda, generosa y abierta, siguiendo una tradicron
doctrinal que data de siglos, hasta llegar a nuestro tiempo en que rrsulta

~~;ª

acorde a las apremiantes necesidade de la paz.
"' CARLOS S0R1A,

''La paz en la tierra, suprema aspiración de toda la humanidad a través de
la historia, es indudable que no puede establecerse ni consolidarse si no se
respeta fielmente el orden establecido por Dios.

(El Orden Maravilloso del Mwido).
El progreso científico y los adelantos técnicos enseñan claramente que en
los seres vivos y en las fuerzas de la naturaleza impera un orden maravilloso y
que, al mismo tiempo, el hombre posee una intrínseca dignidad, por virtt,d
de la cual puede descubrir ese orden y forjar los instrumentos adecuados para
adueñarse de esas mismas fuerzas y ponerlas a su seruicio . .. "
(El orden de la Humanidad).
"Resulta, sin embargo, sorprendente el contraste que con este orden maravilloso del universo ofrece el desorden que reina entre los individuos y entre
los pueblos. Parece como si las relaciones que entre ellos existen no pudieran
regirse más que por la fuerza .. 1. "
"Sin embargo~ en lo más íntimo del ser humano, el Creador ha impreso un
orden que. la ciencia humana descubre y manda observar estrictamente. Los
hombres muestran que los preceptos de la ley están escritos en sus corazo11es,
siendo testigo su conciancia. Por otra parte, ¿ cómo podría ser de otro modo?
Todas las obras de Dios son, en efecto, un reflejo de su infinita sabiduría, y
reflejo tanto más luminoso cuando mayor es el grado absoluto de perfección
de que gozan.
Pero una opinión equivocada induce con frecuencia a muchos al error de
pensar que las relaciones de los individuos con sus respectivas comunidades
políticas pueden regularse por las mismas leyes que rigen las fuerzas y los
elementos irracionales del univen;o siendo así que tales leyes son de otro
género y hay que buscarlas solamente allí donde las ha grabado el Creador
de todo esto es, en la naturaleza del hombre."
En la Encíclica también se habla del "Tema de los Derechos del Hombre"
cuando establece; 'Observamos que éste tiene un derecho a la existencia a l~
.
~
,
integridad corporal, a los medios necesarios para un decoroso nivel de vida,
cuales son, principalmente,:el alimento, el vestido, la vivienda, el descanso la
asistencia médica y, finalmente, los servicios indispensables que a cada ~no
debe prestar el Estado. De lo cual se sigue que el hombre posee también el
derecho a la seguridad personal en caso de en/ermedad, invalidez, viudez,
vejez. paro, y, por último, cualquier otra eventualidad que lo prive, sin culpa
suya, de los medios para su sustento.'~
.

Para los fines de nuestro estudio, no es posible analizar todo el valioso contenido de la encíclica Pacem in Terris, sino sólo aquellos pasajes que ilustran

O.P. Comt11tttrios o la Pacem in Terris. p. 169.

775
774

�nuestro punto de vista. Tal es el caso de la "Constitucion de una Autoridad
Mundial".
La encíclica se expresa en estos términos: "Y como hoy el bien común de
todos los pueblos plantea problemas que afectan a todas las naciones. y como
semejantes problemas solamente puede afrontarlos una autoridad pública
cuyo poder, estructura y medios sean suficientemente amplios y cuyo radio de
acción tenga un ali;:ance mundial, resulta, en consecuencia, que por imposición
del mismo orden moral, es preciso constituir una autoridad pública general

(PT 137).
Reservamos la Constitución de la UNESCO para e} apartado correspondiente, tomando en cuenta su particular valimiento para los fines de nuestro
estudio.
Cambio

Es frecuente en nuestro tiempo el advertir la preconización de un cambio.
En efecto, no solamente el hombre de la calle, sino diversos intelectuales insisten en eUo. Se condena en forma irrestricta a un presente caduco y obsoleto, en
el que las ideas morales, filosóficas políticas o jurídicas así como instituciones
en general, no responden a las necesidades del presente, por- tanto, insisten
sobre la necesidad de iniciar una nueva etapa en donde nuevas ''estructuras"
sirvan mejor a la realización de una más efectiva justicia social. Algunos pensadores afirman que el cambio debe ser total. Pero, ¿ acaso se conocen valores
principios o nonnas mejores que 1~ que se han ve1údo ignorando o rechazando?
Ciertamente existe la necesidad de cambio siempre y uando esto sea para
obtener la realización de los alores que ~an sustentado la vi.da moral del
hombre, destacándose, hoy más que nunca el de la paz, pero no el cambio
por el cambio, pues mientras los oradores en plazas públicas y ciertos escritores
e intelecuales reclaman tal cambio, los hechos de la vida internacional de nuestro tiempo reuelan que el cambio ya se operó, debido a la lenta, pero efectiva
transformación de la influencia científica y tecnológica que produjera el descubrimiento de la energía nuclear y de su aplicación a la guerra, como la primera
gran manifestación de tal descubrinúento. Desde luego, es posible hablar de
otros cambios, tales como la derrota de la distancia que ha un.ido y estrechado a
los hombres en forma casi increíble; en la explosión demográfica que a un ritmo
siempre creciente va reduciendo cada vez más el lugar del hombre en la
tierra; las desigualdades en lo económico etc., para no mencionar sino los
factores más palpables de ese cambio.
En otro aspecto, en la parte espiritual del hombre, no se advierten los pro-

776

gresos alcanzados por la ciencia en d campo de la tecnología; lejos de e.c,o, los
sistemas e instituciones amenazan derrumbarre ante la quiebra de los valores
fundamentales. Entonces es inobjetable el desajuste en todos los órdenes de
la vida social de los pueblos entre el espíritu y la materia, produciéndose la
"doctrina de la desesperación", que busca en el cambio la solución a los
ingentes problemas que hoy por hoy agitan a la humanidad, sólo que sin presentar mejores perspectivas.
También está la triste experiencia que nos demuestra que todos los esfuerzos realizados por el hombre para la contención de la guerra y la afir:mación
de la paz, han fracasado. Entonces, efectivamente el cambio debe operarse en
el sentido de buscar 11uevas fórmulas, la relocalización de valores organizaciones e instituciones, que puedan dirigir dicho cambio hacia metas superiores.
El cambio debe operarse hacia la paz. Tal es el caso de la educación del hombre para la paz la que, a nivel intemacional, puede ser un camino de salvación, coordinando tales valores, exaltando la justicia y la libertad. A este fin
trataremos el siguiente apartado.
Filosofía de la Paz

En el desarrollo general de nuestro tema27 hubimo:s de estudiar, a) lo que
podemos llamar la parte teorética, tanto de la guerra como de la paz en una
exposición sucinta de las diferentes ideas y doctrinas filosóficas y políticas que
en el transcurso de la historia se han elaborado, específü,amente sobre la paz
(sociología y filosofía de la paz), atendiendo a la naturaleza de nuestra finalidad. También en el presente estudio, b) un aspecto sociológico de la guerra
Y de la paz y c) los principales instrumentos jusintemacionalistas que se han
venido produciendo al fin de cada guerra hasta llegar a la Era Atómica, en la
que se han creado otros para su control, sin evitar la carrera armamentista. Lo
anterior, aunado ai los estudios previos de 1a problemática de la paz, nos permiten llegar al tema especifico.
Toda aportación a la causa de la paz resulta digna de interés y debe ser
tomada en cuenta, soslayando, claro está, las que la toman para otros fines,
pero dada su natl.ll'0.leza y la diversidad de ciencias que intervienen en su
problemática así como su vasta complejidad, ello puede inducir a error o
bien naufragar en el mar de la política internacional, sin que se obtengan los
resultados prácticos y benéficos que son de esperarse. En tanto se llega a
mejores soluciones, hemos propuesto nuestra idea acerca de la reación de la
Universidad Internacional de la Paz, como una posibilidad futur-ible, como
27

Véase: La Univers.idad del Porvenir y La Universidad Interna&amp;ional de la Paz.
TAS. Tomos III y XIII, pp. 579 y 457.

HU 1A

777

�un camino que pudiera llevar al hombre a la paz, con los yerros naturales de
toda obra que comienza y que es un primer paso.
.
La educación para la paz no debe tener carácter político, ni_ ser te?denc10sa,
debe ser universal, porque la filosofía que la sustenta no ~ntlen~ nmguno de
esos elementos puesto que está muy por encima de la unilateralidad y de los
partieularismos nacionales, máxime cuando las decisiones est~ en m~os de los
gobiernos de las grandes potencias, los que, lógicamente, cwdan mas de sus
propios intereses y fines que de los ajenos. Desafortunadam?nte, hoy por b~y:
la suerte el hombre pende de tales decisiones, 1? que co~s~1tuye, como sab1amente lo a firmab a V 1·tona.·, grave "daño del orbe , y convrrtJ.endo. •a sus autores
en "delincuentes internacionales", pues la humanidad no participa en tales
decisiones y puede ser exterminada.
La filosofía de la paz es un esfuerzo que responde a los anhelos del hombre
,
srn·. ser pragmatista, ni _sincretista, debe
pam su sal vac1-on.
. . atender fundamen.
tahnente al momento histórico internacional que vivunos en el que 51 se
desea la paz, es necesario primero que haya hombres pacíf
. icos, ~ que no se
·
·'
f'
álid
puede emprender una verdadera orgarnzacion e_ 1caz, v
a umversalmente
con todos los caracteres que exige el derecho, si antes no se emprende una
reforma moral del hombre mediante la educación para la paz, ?reando una
sociosíntesis amorosa y quitav esa praxis competitiva que conduce Justamente a
la guerra de todos contra todos.
La filosofía de la paz no es meramente especulati:3-, puesto~ que se ha
acabado el tiempo y la ocasión "de los fil6sofos entretemdos en so~ar el dulce
sueño de la paz", al decir de Kant, ni esperamos tampoco el milagro de la
az
r las "virtudes místicas y utópicas de la cultura que hacen esperal' de
ppo
.
"'R'
ella la paz definitiva sobre la tierra , segun enan.
En la primera parte de la exposición acerca de Ja creaci~n de la ~niversidad Internacional de la Paz, decíamos que en ella habna de for1arse la
educación a tal fin y que ésta debía fundamentarse en una filo~ofí~ propia, tomando como base la creencia en la razón del hombre y conc1enttzarlo a una
·
· pacíf'c
Desde luego , no se trata de un retomo
convivencia
1 a.
. .al. racionalismo
·
l
XVIII
sino
una
apelación
a
la
racionalidad
y
sociabilidad
l
d e s1g o
,
., del homT
bre para que comprenda O deba comprender, mediante la educac1on es~ec1 ~ca
de la paz, que ha llegado el término del peor juego mortal de toda su h~tona;
0 bien, que ante el grave peligro que le acecha, provoque el acerca1:mento Y
agrupamiento y tome nuestro intento con buena voluntad. Esto últtm~ . tan
apremiante de reflexión y compenetración para forro~, hombres ~acíf'.cos.
En la endclica Pacem in Tenis, por ejemplo, la apelac1on a la racionalidad
del hombre es insistente: "es, en primer lugar, una exigencia dictada por la
raz6n, que las relaciones internacionales, -como las relaciones individuales, de-

778

ben sel' regidas no por la fuer-&amp;1 de las armas, sino por las normas de la recta
razón (PT 114)." ¿Cuáles son esas normas? El Papa las enuncia de \Ula
manera clara y sencilla, son "la verdad, la justicia y una activa olidaridad."
Muy acertadamente el pensador mexicano Antonio Brambila ha escrito:
"Lo que necesitamos los hombres para entendernos de veras y vivir en paz
no es un medid de comunicación hecho a la medida de la humanidad misma.
Algo que represente la "verdad en sí" y que por consiguiente pueda ser tomado por e.a.da hombre como su propia verdad personal, sin perjuicio de que
sea al mismo tiempo la verdad de todos los hombres. Esto no to· podemos
obtener sino en el contacto con la vida universal que planea muy por encima
de cualesquiera vivencias o intuiciones particulares. Y el 6rgano perceptivo de
la verdad univen;al es la inteligencia, la inteligencia h~mana, que es una; y
de la cual participamos todos en la medida en que pueda decirse que somos
sensatos. Y el único modo, único pero eficaz y valedero, que tenemos a nuestra
disposición para comunicar a otros sin subjetivismo alguno la verdad de lo
que pensamos es el raciocinio, el ejercicio correcto de esa inteligencia nuestra que procede por abstracción y combinaci6n de nociones a partir del mundo
con el cual nos ponen en contacto nuestros sentidos extel'iores. 28
Sin menosprecio a las ideas doctrinas, estudios e instituciones existentes que
luchan por la paz, es necesario, pues, recurrir a la razón humana - mediante
la educación- , la que debe ser atraída hacia. un centro de atención único: la
paz. ccesítase fijar en la conciencia del hombre -que su plenitud sólo es dable
en la paz, por tanto, n ecesita detenninados conocimientos que puedan ser
obtenidos en una educación adecuada a tal fin, con el trasfondo de una
filosofía que ahonde y profundice en una paz verdadera , estable y definitiva.
Necesítase, pues, pensar en términos realistas. En una guerra nuclear los contendientes envuelven a la humanidad; precísa.se, por tanto, que todos los
hombres aprendan, en esta hora en que todavía es posíble hacerlo, que u
vida depende del establecimiento de la paz, así como todos los valores que
la jntegran también en lo espiritual, que es precisamente en donde debe fincarse la idea de la misma.

A través de la e:\"[)Osición que hicimos de las ideas morales, filosóficas, juI'Íclicas y sociológicas contenidas en las principales convenciones internacionales
hasta llegar a la Carta de la Organización de las Naciones Unidas y a la
encíclica Pacem in T erris, de acuerdo con su aparición cronológica, se observa
el empleo de diversos valores sin precisarse en realidad lo que es la paz;
porque ciertamente no basta la condenación de la guerra, ni el reconocimiento
"' A TO NIO BRAMBILA. La Razón y la Comimicación. El Porvenir. Monterrey N. L.,
México. 23 de febrero de 1973.

779

�de sus horrores y funestas consecuencias -peor aún en las inimaginables de
una guerra nuclear- así. como tampoco de los propósitos reiterados en favor
de la paz, cuando éstos no pasan de sólo propósitos.
Por desgracia, los valores que se emplean en el desarrollo de la axiología
pacifista han quedado rezagados ante la fría realidad de Ja guerra Y resultan
no valederos ante una posible catástrofe nuclear, tanto los de orden moral,
como los de carácter filosófico y jusintemacionalista. Hemos llegado, pues, al
clímax de las dos grandes corrientes que informan la vida del hombre: espíritu y materia, en el que es evidente la preponderancia irreflexiva e irresponsable de esta última. Como nos lo dice Barry Brown 29 es evidente que la paz
no puede Jogrars-e meramente deseándola. Hay que reflexionar sobre ella, ~cm
rigor y sistemáticamente, así como ponerla en práctica al nivel de la políuca.
Tomando en uenta el tema de nuestro estudio, h~os dejado para esta
parte Jo que consideramos la más importante apo~ción ~~fuada hasta ~I
presente, la que,.to('.a el punto central de la problematlca pacifista. ~os refe~mos al contenido de la Constitución de la Organización de las ac1ones U mdas para ]a Educación, la Cíencia y la Cultura (UNESCO), cuando se advierten en su Parte Declarativa los siguientes conceptos;
' Los gobiernos de los Esta.dos partes en la presente Constitución, en. nombre
de sus pueblos, declaran:
Que, puesto que las guenas nacen en la mente de los hombres, es en la
mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz;
Que, en el curso de la historia, la incomprensión mutua de los pueblos, ha
sido motivo de desconfianza y recelo entre las naciones, y causa de que sus
desacuerdos hayan degenerado en guerra con harta frecuencia;
Que la grande y terrible guerra que acaba de terminar no hubiera sido
posible sin la negación de los pr-incipios democráticos de la dignidad, la igualdad y el respeto mutuo de los hombres y sin la voluntad de sustituir tales
principios, explotando los prejuicios y la ignorancia, por el dogma de la desigualdad de los hombres y de las razas;
Que la amplia difusión de la cultura y la educación de la humanidad para
la justicia, la lib~rtad y la paz son indispensables a la dignidad del hombre ,,
constituyen un deber sagrado que todas las naciones han de cumplir con ttn

espíritu de responsabilidad y de ayuda mutua;
Que una paz fundada exclusivamente en acuerdos políticos y económicos
entre gobieroos no podría obtener el apoyo unánime, sincero y perdurable de
" BARRY BRowr., Reflexiones sobre la Paz. Periódico El Porvenir. Monterrey,
México. 6 de agosto de 1972. p. 10-A.

780

. L.

los pueblos, Y que, por consiguiente, esa paz debe basarse en la solidaridad
intelectual y moral de la humanidad. .." ªº
Resulta incontrovertible lo afirmado en dicha Declaración específicamente
cuando se precisa "Que puesto que las guerras naam en la mente de los
hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes
de la paz... " Estimamos que nuestra idea acerca de la creación de la Univeridad Internacional de la Paz responde a tal propósito, dentro de los lineamientos que se han expresado: educar al hombre con esa finalidad: la cultura al servicio de la paz.
Derisi 3.t ha escrito que ningún mediano conocer de Ja filosofía contemporánea ignora la preponderancia que en ella alcanzan dos corrientes, por lo demás
íntimamente compenetradas: la axiológica y la cultur-al. En verdad la filosofía
de los valores y la filosofía de la cultura, aunadas en el cauce profundo de
un único problema fundamental, la filosofía del espíritu humano, constituyen
el objeto central que punza la conciencia contemporánea y absorbe Ja meditación de los grandes pensadores del momento. Y no podría ser de otro modo.
Cada época tiene su problema dominante, y la nuestra tiene ante sí la liquidación de una edad y de u.na concepción de Ja vida que se derrumba, y la
organfaación de una nueva sobre bases culturales más sólidasJ establecidas
de acuerdo a las exigencias de la humanidad.
En efecto, cada época tiene su problema dominante si bien el que ahora
tiene en tensión a la humanidad ofrece características inigualables en el pasado. Al menospreciar el hombre los valores fundamentales, determinó su
desajuste y derrumbamiento. Resultaría prolijo el análisis de tanto factores
disolventes e interesados en la descomposición del mundo.
Ningún valor puede tener eficacia sino en Ja paz ya que resume a todos
entonces es necesario establecer una nueva jerarquía axiológica tomando como'
punto de partida a la propia paz dentro de un nuevo orden, tratar de obtener
esa tranquílitas ordinis que urge realizar en nuestro presente.
Resulta difícil tratar de definir la paz, la paz que el hombre necesita hoy
tomal).do en cuenta la riqueza de su contenido~ porque al significarla como fa
suma de todos los valores, puesto que sólo en ella tienen lugar, esto no la
explica. Tampoco puede ser sólo la supresión temporal y transitoria de la fuerza. en los conflictos, lo que ya no se darla más en la especie.
30

Instituto Interamericano de Estudios Jurídicos I nternacionales. Organizaciones Internacionales no Americanas. Instrumentos Constitucionales. Washington, D. C. 1964.
p. 141.
11

MARTÍ

GRABMA ,

La Filosofía. de la Cultura. Ibid. Octavio Nicolás D erisi. Pr6-

logo. p. 8.

781

�Entendemos la paz como la apertura ,, disposición del hombre, medinnte
una educaci.ón universal dirigida a tal fin, para el establecimiento de un nuevo
orden moral, filosófico, social y jurídico permanente, de lo nacional a lo internacionat en el que, por principio, se requiere de todos los medios- inclusive
del empleo de la acción cívica de los pueblos de cada Estado- para la proscripci.ón definitiva de la fuerza nuclear bélica, que permita la convivenúa
humana. El hombre debe ser educado en y para 1a paz.
Este concepto pudiera presentar, y de hecho presenta algunas incertidumbres acerca de su realización. Cuando señalamos la apertura y disposición del
hombre hacia la praz, en realidad pensamos que esto constituye y responde a
la naturaleza individual y social del hombre, del hombre que convive y para
ese conviv.ir hay que prepararlo a través y en una educación para la paz ; claro,
sin perjuicio del empleo de otros medios como la coacción, en el caso del
Derecho Internacional de la Paz.
La problemática. pacüista se agudiza cuando en el anterior concepto obre
la paz se habla de "requerir poi' todos los medios -in lusive del empleo de la
acció~ cívica de los pueblos de cada Estado-- la proscripción definitiva
de Ja fuerza nuclear bélica. o obstante, la acción cívica es fuerza también
y aunque es hábilmente manejada por el político, puede y de_be cana~i~arse a
la paz, que es un valor superior a los contenidos en cualquiera politica nacional y que constitu,,e el bien común internacional.
La naturaleza ontológica de la paz y su contenido no puede quedar circunscrito a un mero concepto tomando en cuenta -como dijimos- la riqueza
que guarda. Así, para los fmes particulares de nuestro tema, nos servire~~s
solamente de aquellos aspectos de la misma que resultan útiles a la edu cacior1
de la paz, estableciendo las siguientes proposiciones:
Tenemos en primer término, la paz como verdad. Esto es, la paz que el
mundo necesita y reclama en nuestro tiempo no puede fincarse en lo eventual,
transitorio o incierto, como tampoco debe estar sujeta a presiones de ningán
género O estar condicionada a políticas determinadas; a intereses trasnaciona)es o al servicio de ideologías imperialistas, ya que también la paz descansa en
la justicia y en la libertad del hombre. Debe ser verdadera, porque solamente
en ella el hombre puede realizar su vocación y misión terrenas, tanto en lo
espiritual como en lo material. Corresponde~ por tanto, al hombre el iniciar
la tarea de hacer la paz con nuevas normas que van de lo familiar a lo social
y de lo nacional a lo internacional.
En segundo término, si la paz es verdad, es necesario establecerla como una
realidad inteligible. La inteligencia humana debe comprender las bondades
de la paz y llevarla a la realidad de su acción. Como llevamos dicho, no es
782

posible expresar toda la riqueza del contenido de la paz en un breve estudio;
pero sí debe hacerse accesible su noción en sus notas y elementos primarios,
hasta una elaboración intelectiva superior.
En tercer término, la paz como verdad y como realidad inteligible, nos
lleva a la paz como saber. Tomando en cuenta, tanto la riqueza expresa.da de
la paz, como lo complejo de su problemática en nuestro tiempo, se requiere
de la elaboración y estructw·ación de una ciencia que, con su objeto propio
- la paz- se constituya en esfuerzo intelectual permanente de estudio, investigación y formulación de conocimientos ordenados metodológicamente · trate,
además, de humanizar la ciencia en general ,, la tecnología en particular.
En el estudio de la paz, precísase del conocimiento del rico material moral
filosófico, jurídico y de toda la aportación que brindan las religiones, principiando por el cristianismo, cuya doctrina predica el amor, elemento fundamental en la convivencia humana. El "Miraos como hermanos'', no solamente tiene
una trascendencia sublime, sino que constituye la puerta al acercamiento, al
conocimiento y a la comprensión, en caso de que el hombre hiciera de este
precepto un objetivo y una norma. Ya los griegos hablaban de la sim-phatia
y de la com-pasión y el cristiani modela charitas, fundamento de la paz. Por
tanto, es necesario buscar nuevas formas de comunicación.
El fundamento filosófico de la paz, aplicado a la educación para la misma
puede establecerse en tres niveles:

I. Conooimiento inicial
Siendo la paz un producto social y cultural evidente, pese a esto, el hombre
debe conocerla, comprenderla, estudiarla y realizarla. Con-esponde, por tanto
establecer la pedagogía de la paz, iniciando su aplicación desde los jardines
de niños hasta las universidades de todos los Estados del mundo. Corresponde
a los técnicos de la educación la adecuación de este postulado, de acuerdo
con las circunstancias privativas, para su elaboración, desarrollo y aplicación.
En esta etapa primaria los conocimientos de la paz corresponderán a los grados elementales, aplicando todos los n:í'edios educativos que la pedagogía
aconseje.

II. Conocimiento intermedi-0
La paz como realidad inteligible que da acceso al desenvolvimiento de la
vida humana, necesita de otros conocimientos científicos que Je brindan al
hombre su formación cultural, disponiéndolo para el ingreso a ciclos superiores. En este estadio cultural, es necesario reafirmar los conocimientos previos
783

�acer&lt;:a de la paz por tanto deben ser adecuados programas de acuerdo con
el plan general de la educación para la paz.

III. Conocimiento superior
La paz como saber, necesariamente nos lleva a la ciencia de 1a misma, la
qwi debe tener un carácter teórico y práctico para servir y orientar a todos
los campos del saber humano· informadora de todo esfuerzo intelectual y
cientüico hasta llegar al claustro uni ersitario en planos de desarrollo máximo,
esto es: la filosofía de la paz, la que va a buscar las causas de la desavenencia
de la agresividad y del odio, tanto en el hombre mismo como en la sociedad
en que vive a nivel internacional_, así como las nuevas fórmulas pedagógica
que llevan al hombre a la paz.
Entre esas ausas y ahondando en la cuestión, tomando en cuenta su importancia, se observa la predicación acerca del principio sobre la igualdad
de los hombres en los di ersos instrumentos internacionales de uyas partes
más importantes hemos extraído las ideas transcritas.
Aristóteles, el primero habría de penetrar en la naturaleza del hombre
definiéndolo como ammal racional. Después de él otro pensadores y ientíficos han establecido que el hombre posee una naturaleza y un espíritu sumamente complejos, desprendiéndose así en el panorama de una evolución progresiva cada una de las ciencias que corresponden a los elementos de ese
animal racional.
Respecto de la igualdad prodamada, encontramos que en la Declaración
de los Derechos Humanos, también se enfatiza tal aspecto, cuando en su
Artículo 1 se afirma: "Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos ..."
·
Como todos sabemos, la igualdad del hombre es una verdad indiscutible
propuesta y establecida por el Cristianismo y ampliamente sancionada, tanto
por el derecho natuml como por el derecho en !!'eneral. Conviene detenerse
pese a tal diafanidad, para distinguir laramente que la igualdad reconocida,
lo es biológica y espiritualmente genérica; 610 que si los hombres nacen iguales, no nacen en el mismo lugar sino en varios, lo que encierra -sin caer
en el determinismo- circunstancias de lugar, de tiempo, de familia, de país,
y por último, de pertenencia a la comunidad internacional. Ahora bien, estas
cm::unstancias necesarjamente influyen en la sicología del hombre produciéndose la diversificación, lo distinto, la individualidad del grupo social frente a
otras individualidades, ya que tales circunstancias lo conforman en lo material
y en lo espiritual, imprimiéndole un sello característico, el "estilo" la sicología, la. idiosincrasia.

784

no produce
dos cosas igua 1es, I.d,enocas,
.
a La naturaleza
1
.
com-o dos hombres
l un ge~e os no son iguales. Al nacer el hombre en diferentes lugare n
as desigualdades estableciéndose así la distancia entre
' acen
tanto el desconocimiento mutuo, ya que esa distanc·
u~os y otros,_ y, ~or
-y e to es lo más . ºfi .
..
ta no so o es matenal, smo
s1gru cativo- espmtual.
Además la aparición del hombre en la tierra no fue simultánea
unos grupos humanos
•
.
, ya que
d d d
aparecreron pnmcro y otros después, resultando div rsos
gra
.
índ 1os he esan:ollo cultural
,
, social' pol'f
r ico, religioso,
económieo y de toda
o e, asta llegar a lo que cufenústi&lt;'amente hablando ·e llama uebl
::::itlados Y pueblos ubdesarrollados para decir pueblo , ricos y :uebl:s
Resumit&gt;.ndo el hecho del nacimient d I h
tada éstas lo b'
.
,
o e ombre en las condicjone apun, .
u ican en, cinco areas de influencia en 1
.
convi"\,jr envuelve muchas vi encías
. .
as que c011-vwe, y este
y com-p t 1
,
' ya que participa de la herencia cultural
ar e e acervo comun y es en ellas en donde
me11te su mentalidad desde 1 . . . d
.
. se nutre fundamentnl!trt.lpo t"
i.: _
.
e pnnop10 e su eXIStcncia hasta su fi11al Cada
.,
iene su ,w,tona, su orgulJo su amor s d"
.
en lo pasado su "de tino manifie~to". A
u o io, y basta ,e llegó a decir
hería se,· sólido. Se
·eta lo
, parecen las abertura:S en lo que ded 'd d
agn
que debena ser -pero no es-- la natural ¡an a y comprensión humanas.
so IEste hecho resulta de l
·
.
sa]e de los
a mayor rmportancia, puesto que el hombre que
.
grupos senalados, en el transcurso de la evolución soc· J, . d I
IDismo va a formar grupos humano
io og1ca e
gar a otros y la f
.
~u~ ~dualmente empezaron por sojuzuerza se unpuso. Pnnc1p1a.ron las guerras.
En el pasado se habló de 'razas superiores" (?) Es d d bl
b",
.
desd otro ángulo que el hombre ueda d
.' .
u a e, _taro ien visto
Es pos"bl b
.
.
p
espoJarse de sus p asiones atávicas
i e o hservar en e1 silencio de la noche, en algún sitio del mundo cómo.
el 1 b
o o acec a pero no l I b
· ,
'
que u extinc·, d 1 1 a o o y s1 e te llegara a comprender, por instinto
la f
d ion e p aneta estaba próxima, -instintivamente también buscarí~
orrna e guarecerse del peligro.
. ¿ Pudie_ran las ideas anteriores explicar tal vez los orígenes de la guerra
1en
seIVlr Jacaso p~~ e l m1c10
· · · de la comprensión de las proposiciones filosó-o
f
icas para a educac1on de la paz?
b

Decíamos que la filosofía de la
ni tática, ino dinámica y debe re!;:n::r ~u:!\::~1::;;ente especulati_va,
acumulando con el paso del tiempo y de la maldad hum que se han venido
en términos realistas hacia un futu
l
ana para proyectarse
paz la que reine.
ro en e que en lugar de la fuerza sea 1a
En lo

nunciados acerca de la filo ofía de 1a paz, hablábamos de que al

785

�fundamentar las proposiciones filosóficas en la paz, se nutrirían, además, con
el resultado del estudio, la afrontación y el análisis comparativo de las culturas existentes, al menos de las ideas nutricias, lo que permitirla también obtener además de la ciencia de la paz, propiamente dicha, resultados accesibles
a una nueva cultura internacional, que a su vez constituiiía la cultura de la paz.
Lo anterior nos permitiría, además, conocer y establecer las diferencias
culturales radicales del hombre en generalJ puesto que las barreras que 1a naturaleza ha dispuesto en la ubicación del hombre, separándolo, como es lo
idiomático, lo religioso, lo económico y lo propio cultural, permitirá la preparación hacia un erdadero universalismo que se está gestando para un futuro
no muy lejano. Si el hombre ha venido aplicando sus mejores talentos en la
investigación científica -desafortunadamente, para fines bélicos-, ciertamente
puede y debe aplicarlos para reconstruir un mundo nuevo, un mundo pacífico.
Es lógico pensar que en la organización para la paz se requieran muchos
y eficaces medios. Tal vez, como decíamos, la coacción sea necesaria. como
necesario será el poner la fuerza al servicio de la inteligencia y al servicio del
derecho como "esa alta técnica de la concordia'' y planear instituciones internacionales para el futuro.
Hoy por hoy, empecemos por educar al hombre para la paz, a pesar de lo
utópico que pueda parecer a alguno . Nuestra idea va dirigida a los hombres
de buena voluntad.

LA DETERMI ACió DE LA OBLIGACIÓN
TRIBUTARIA
Por el

LIC. SERGIO FRANCISCO DE LA GARZA

Ex Profesor de la Facultad de Derecho
de la Universidad de Nuevo León

l. Introducci6n
PARA
UBICARNOS
,
. . en eI tema de Ia determinación de la obligación tributaria
seano_s pernubdo ~ecordar aquí, en forma somera, algunos conceptos básico;
queltten_en .una ínb.ma conexión con el tema principal ~ue vamos a desarrollar
en os s1gmentes párrafos.

Las obli_gaciones en general, pueden tener tres fuentes:
1_. La ley, por sí misma, sin conexión con ningún hecho juridico: a las obligaciones c.;ue nacen en esta ÍOilllla, se les da el nombre de obligaciones meramente legales.

!s

~a ley, unida a la realización de un hecho generador previsto por eUa
Y_ hnto de la voluntad de obligarse: a estas obligaciones ~e les llama obliga'
Clones legales u obligaciones ex kge.
· t o, dirigt'da a producir
. a su cargo el nacimiento
d 3. La voluntad
. . , de un sUJe
e una obligac1on, esto es, a convertirse en obligado, y reconocida or la le
como tal fue~te de obligación: a estas obligaciones se les denomin p bl'
.y
nes voluntarias.1
a o 1gaaouPor lo ~ue se refiere a las obligaciones meramente legales, puede sostenerse
qcase no ex1sten
J 1 · en el
• Derecho
. . Tributario' pues si b'ien Berliri" h a propuesto dos
os en a egis]ación italiana, las críticas que han recibido nos convencen de
SÁ1Nz
.
.
d1M
dri DE Bu JANDA p ., N otas de Derecho Financiero
Madrid 1957 U .
'd d
e a d, Facultad de Derecho 1967
211
, ,
,
, ruvem a
Revista d D
h
•
,
'
' pp.
Y s.s. as.1 como el mismo autor en
e erec o Fmanoero y Hacienda Pública ( en lo
.
58 Y 59, artículo intitulado "El Nacimiento de la Obligaci6n ;:::}~;DF y HP)' ns.

786

787

�que no son ejemplos afortunado . En lo demás países ( lemania, Francia,
España, Argentina, etc.) los tl:atadistas están acordes en 1a inexistencia de este
tipo de obligaciones en materia tributaria.
Las obligaciones oluntarias o ontractuales tampoco existen en el Derecho
Tributario en virtud del principio de legalidad, que es básico en todo Estado
de Derecho, del que resulta la indisponibilidad del poder y de la potestad
tributarios por parte de la Administración financiera. Los ejemplos que algunos autores ofrecen son fruto de un análisis ligero o bien son casos de violación
del citado principio de legalidad tributaria. Como dice Blumenstein: ' El fundamento jurídico del crédito impositivo stá en todo caso constituido por la
ley tributaria. ólo ella puede autorizar al ente público a recaudar un impuesto
y ella misma regula taxativamente el nacimie~t~ el contenido !, la. exte~s~ón
del rédito correspondiente. La naturaleza publica de la relac1on ,mpoSittva
excluye la posibilidad de que ésta aparezca fundada en bases contractuales.
Esta afirmación es válida incluso para el supuesto de que la fijación del impuesto e produzca por medio de concierto. Tambjén en este último caso el
créruto de impuesto únicamente puede nacer gracia a la ley. Lo mismo ucede
respecto a la responsabilidad solidaria antes mencionada. El crédito impositivo
reposa por tanto sin excepción, sobre una "obligación ex lege" .2
Hensel siguiendo la orientación de la legislación tributaria alemana de
1919 sostuvo que la obligación tributaria es una obligación legal, u obligación
ex lege cuyo nacimiento requiere dos elementos: uno, la existencia de una
norma legal que disponga un presupuesto ab tracto, general lúpotético, que
puede prod:cirse en la vida real para que se cree una obligación tributaria
a cargo ele lo particulare · dos, la realización, en la vida real, de ese he~ho
jurídico contemplado por la ley. Blumenstein, en Alemania acoge la doctnna
de Hensel. En Italia la adoptan, entre otros, Giam1ini, Te oro, Pugliese, Vanoni, Cocivera y Alessi. En Argentina, Giuliani Fonrouge, Jarach; en Brasil
Gómcz d Souza y Araujo Falcao ; en Ecuador Rioírío.
Esta doctrina fue adoptada, certeramente, por los redactores del Código
Fiscal de la Federación de 1938, pues en su artículo 31 disponía que "el
crémto fiscal nace en el momento en que se realizan las situaciones jurídicas
o de hecho que, de acuerdÓ con las leyes fiscales dan origen a una obligación
tributaria para con el fisco federal".
El Pleno del Tribunal Fiscal de la Federación sostuvo, consecuentemente,
que la obligación tributaria 'nace, de acuerdo con el artículo 31 del Código
Fiscal de la Federación, desde el momento en que se realizan las situaciones
jurídicas o de hecho que, de acuerdo con las leyes fiscales dan origen a una
' BLUMBNSTBtN,

788

E., Sistema di Diritto deUe Imposte , Guifiré, 1954, pp. 2 Y 10.

obligación tributaria para on el Fisco Federal siendo incuestionable que el
precepto aludido reproduce la tesis sostenida por Mario Pugliese en su Derecho Financiero" (RTFF Tesis 1937-1948, pp. 249-290) .
Flores Zavala decía, comentando rocho precepto: ' 0 es pues necesaria
la resolución de autoridad alguna para que se genere el crédito éste nace
autom~ticamcnte al realizarse la hipótesis legal; la re olución que en muchos
casos. dicta la autoridad fiscal sólo declarativa de la existencia del crédito." s
El nuevo Córugo fiscal que entró en vigor el lo. de abril de 1967, ratificó
la adopción de rucl1a doctrina, pues en el artículo I 7 se dispone que 'la obligación fiscal nace cuando se realizan las situacione jurídica o de hecho previstas en las leyes fiscales".
o nos es posible detenernos más, ni en la exposición de la doctrina del
hecho imponible, cuya realización fáctica constituye e1 hecho generador del únP_~esto,_ ni ~ la problemática del nacimiento del crédito fiscal O de la obligacion tnbutana, pue el propósito de nuestro trabajo es otro, aunque conectado
con aquellos.•
Ahora bi~n _sentadas las premisas anteriores, podemos iniciar la cxpo ·ción
del tema prrncipal que nos ocupa~ y que es el de la determinación de Ja obligación tributaria.
2. Terminología
En Italia tanto la legislación orno los tratadistas, han acuñado la palabra
'accertamento' 1 para referirse a la actividad de la autoridad administrativa
o de los sujetos pasivos de los tributo encaminada a "la fijación de los elementos inciertos de la obligación". 5
José Silva, tradu tor de las I tituzioni di Diritto Finanziario de Mario Pugliese utiliza el vocablo italiano sin traducirlo, a todo lo largo de la obra.
Jorge I. Aguilar, e-n la versión taquigráfica de sus conferencias en el curso de
Derecho Fiscal, utiliza también el vocablo italiano accertamento.
En España y en Argentina, algunos autores como Jarach, Giuliani Fonrouge, Srunz de Bujanda, utilizan indistinta.mente los vocablos determinación
Y liquidación. A veces también la palabra "aplicación".
• FLORES ZAvAt.A,

Ea

ESTO,

Elementos de Fina11.zas Públicas Mexicanas, Porrúa,

México, 1959, n. 35.
• Para un tratamiento de este tema en el Derecho Mexicano, puede consultarse, DE
México, 1968,

LA GARZA, SERGIO FRANcrsco, Derecho Financiero Mexicano, Porrúa,
pp. 389-424 y pp. 512-516.

• Expresi6n de y,. om contenida en GAZZERRO, F., La Dichiarazione Tributaria
ne-ll'Accertame11to e nel Contenzioso, Giuffré, 1969, p. 9.

789

�El Código Fiscal de la Federación de 1938 usa las palabras "determinación"
y "liquidación", de manera indistinta. El Código Fiscal vigente ( 1967) también utiliza como equivalentes esos dos vocablos:

3. Funci6n de la Determinación

a) El artículo 17 dice que la obligación fiscal ' e determinará y liquidará"
conforme a las disposiciones vigentes en el momento de su nacimiento.

tributo en una suma preestablecida, a personas individualmente determinadas;
pero no puede tratarse sino de casos esporádicos, absolutamente excepcionales.

b) El Artícuio 18 prescribe que "el crédito fiscal
la obligación determinada en cantidad líquida"; el mismo precepto se refiere a que a las autoridades puede corresponder "formular la liquidación" y que en otros casos es
a los sujetos pasivos a quienes corresponde 'determinar en cantidad líquida"
la prestación.

"En los actuales ordenamientos tributarios, la ley, en cuanto relaciona la
deuda tributaria con la realización de una situación de hecho, de la cual establece sus elementos constitutivos no puede enunciar sino en abstracto los presupuestos del tributo y los criterios para su liquidación. Para deteroúnar, aquí
en concreto la existencia y el monto del débito tributario, es necesario en cada
caso investigar si los referidos presupuestos se han realizado y cumplir cualquiero otra indagación o valoración que la ley misma pre é y disciplina. Esta
investigación puede ser simple o compleja, requerir laboriosas indagaciones de
hecho o técnicas (para determinar por ejemplo, la renta neta de un negocio
industrial o la renta presunta de un edificio no alquilado) o indagaciones jurídicas delicadas ( así para descubrir bajo la forma aparente la naturaleza
intrínseca y los efectos de un acto sujeto a re.gistro) ; cuando se da una situación de hecho no controvertida y una base imponible fácilmente mensurable
puede agotarse en una simple operación mental, pero que siempre constituye
un momento insuprimible en el desarrollo de la relación tributaria." 6

e) E1 Artículo 80 define que ''la determinación y liquidación de los créditos
fiscales corresponde a lo sujetos pasivos salvo disposición expieSa en contrario".
d) El mismo precepto dispone que "cuando las leyes establezcan que ]a
determinación o liquidación deban ser hechas por las autoridades" corresponden iertas obligaciones a los sujetos pasivos.
Sin embargo, en otras disposiciones parece que la "determinación'' es una
actividad distinta de la "liquidación" refiriéndose la primera a la identificación de la existencia del hecho generador y reservando la expresión ''liquidación" a la actividad de cuantificación del crédito fiscal· por ejemplo, eso
sucede en los siguientes preceptos:
a) El Artículo 83 prescribe que "las autoridades fiscales, a fin de determinar la existencia del crédito fiscal dar las bases de su liquidación o fijarlo
en cantidad líquida'' tienen ciertas facultades.
b ) El Artículo 88 dispone la caducidad en cinco años de las facultades de
las autoridades fiscales para "determinar la existencia de las obligaciones fiscales, señalar las bases de su liquidación o fijarlas en cantidad líquida".
Entre los tratadistas, Flores Zavala utiliza indistintamente los vocablos "determinación" y "liquidación". Margáin Manautou usa más la palabra "determinación".
Como no creemos que el legislador haya optado por dar un significado
específico a cada una de esas expresiones y aun cuando podría haber más
precisión en aplicar el vocablo "determinar" a la actividad consi tente en la
identificación del nacimiento del hecho generador y en utilizar la palabra
"liquidar" para fijar en una cantidad cier•t a la suma debida por el causante,
utilizaremos en forma sinónima ambas expresiones.

Giannini, expone que "no está lógicamente excluido que la ley imponga un

Berliri explica que "salvo excepciones sumamente raras, la norma que disciplina un impuesto puede esquematizarse de la siguiente manera: 'Cuando
se realiza esta hipótesis, quien se encuentra en esta situación debe a pagar a
título de impuestos X o, si se trata de un impuesto gradual, proporcional
o progresivo, la suma derivada de la aplicación de esta aücuota a este parámetro.
''De aquí la obvia necesidad, para poder establecer lo que Ticio debe pagar
a título de impuesto, de determinar: a ) Si en relación con él se ha realizado
un presupuesto de hecho; b) Cuáles son el parámetro y ]a aücuota de cuya
combinación resulta la suma que debe pagar; c) Cuál es la cantidad concreta
del parámetro y consiguientemente del impuesto a pagar." 7

4. Concepto de la Determinación
Para Gazzerro la determinación es "la actividad de la administración finan• Gu
271-272.

t 1,

' BERLlRl

A. L., J concetti fondamentali del Diritto Tributario, Utet, 1956, pp.

A. Coaso, Jstituzioni di Dfrilto Tributario, Giuffré, 1965, vol. 1, pp.

191-192.

790

791

�ciera dirigida a 1a constatación de la existencia del hecho imponible" y 'el
procedimiento .... de recolección, verificación y control de lo elementos,
datos y circunstancias de hecho que pueden constituir material útil para la
motiVada determinación del hecho generador y la sucesiva valoración razonada
y responsable de tales elementos", así como también "el acto administrativo
que concretiza la constatación". 8
Vanoni dice que e

&lt;

la fijación de lo elementos incierto de la obligación".9

Giuliani Fonrouge define la determinación COJJJO "el acto o conjunto de
actos emanadoS' de la administración, de los particulare o de ambos coordinadamente, destinados a establecer en cada ca.so particular la configuración del
presupuesto de hecho la medida de lo imposible y el alcance cuantitativo
de la obligación".1 º
Jarach afirma que "la determinación tributaria es un acto jurídico de la
administración en el cual 'sta manifiesta su pretensión, contra determinadas
personas, en carácter de ontribuyentes o responsables de obtener el pago de
la obligación tributaria ustantiva". 11
Para nosotros, la determinación es un acto del sujeto pasivo por el que reconoce que se ha realizado un hecho generador que le e imputable o un acto
de la dministración que constata esa realización imputable a uno o vario
sujetos pasivos, y en ambo casos por el que se liquida o cuantifi-ca el adeudo
en dinero una vez valorizada la base imponible y aplicada la ta a o alícuota
ordenada por la ley.
De la anterior definición podrá advertirsG que para nosotros la determinación puede ser tanto un acto jurídico del sujeto pasivo (por adeudo propio o
por deuda ajena), como un acto administrativo emanado de la autoridad
tributaria.
La determinación es considerada como Wl paso ineludible de la obligación
tributa.ria por alguno tratadistas, sobre todo por aquellos que admiten que
su autor puede ser el sujeto pasivo. A.sí por ejemplo, para Giuliani Fonrouge
y para Gazzerro. Su necesidad es aceptada también por Berlirj (aunque niega
la autodeterminación) pero quien explica, que existen dos tipos de impue tos:
"aquellos en que entre la realización del presupuesto de hecho y la extinción
de la obligación tributaria no se interpone ningún acto diverso del pago, y
aquellos en los cuales (por el ontrario, la obligación tributaria no puede exop. cit., pp. 3-4.
Citado por GAZZERRO, op. cit., p. 9, nota.
1'l GruuANl FoNROUGE, C. M. Derecho Financiero, 2a. edición Depalma, Bs. As.,
1970, n. 230.
11 JAAACH, D1 o, Curso Superior de Derecho Tributario, Bs.
., p. 402.
• GAZZERRO,
0

792

tinguirse !&gt;-i anq::s no es determinada u con istencia concreta por la administración financiera" .12
En el mismo sentido Giannini quien explica: 'La liquidación del :impuesto, en sentido amplio, onsiste, precisamente, en el acto o en la, serie de actos
necesarios para la comprobación y la aloración de Jos diversos elementos cons~tutivos de la deuda impositiva (presupuesto material y personal, base imposible), con la consiguiente aplicación de tipo de gravamen v la concreta
determinación cuantitativa de la deuda del contribuyente. iendo ésta la razón de ser y la función de la liquidación., e claro que constitu e una fase
ineludible en el desenvolvimiento de la relación impositiva, cuya ló!rica ncc~sidad deriva de Ja simple Gonsíderación de que, conteniendo la norma t&gt;tributaria
un mandato abstracto e hipotético ( mandato que se exp1·esa en estos término :
i se 1:ali7..a un hecho determinado tales personas quedarán obligadas a pagar
una cierta suma), no resulta posible afinnar que alguien debe al Estado O a
otro ente público una suma determinada si no es cumpliendo las operaciones
arriba indicadas. De aquí se desprende que la liquidación es necesaria y que
s produce en cualquier especie de impuesto, por ser consustancial con el carácter mismo de la obligación tributaria, mmo obligación ex lege." 1s
Otros autores, por ejemplo, Jarach, para quien la determinación es siempre
un acto de la administración financiera, consideran que no es un acto necesario para la existencia ni un momento indispensable de la vida de la obligación.
o otros creemos que todo hecho generador requiere la detenninación. No
~lo tratándose de impuestos con parámetros complejos y alícuota! progresivas,
smo aun de los más simples, como podría ser el impuesto de capitación ( en
que cada persona, por el sólo hecho de su existencia deba pagar el adeudo
tributario ), o en el de los tributos llamados fijos. En todos los hechos generadores es necesario que alguien, sea sujeto pasivo o sea la Administración,
constaten 1a realización del hecho generador, atribuyan o reconozcan la atribu.
ción en relación con un determinado sujeto y cuantifiquen 1a deuda tributaria
para que pueda hacerse el pago.

5. Naturaleza jurídica y efectos del acto de determinación
En el Derecho Tributario Italiano ( con trascendencia al de otros países
como España) se ha producido, desde hace tiempo, sin que hasta la fecha
haya concluido definitivamente, un vivo debate, respecto a la conexión que
D Baru.lRI, A., op. cit.¡ Corso, vl. I, p. 193.
n Instituciones de Derecho Financiero, Madrid, 1957, n. 53.

793

�pueda existir entre el nacimiento de la obligación tributaria, por una parte, y
los efectos del acto administrativo de liquidación por la otra. Debemos aclarar
que para aquellos tributos cuya detenninación puede hacerse sin la intervención
de la Administración Fiscal, sea que se reconozca a tal acto con el carácter de
detenninación o que se le niegue esa naturaleza, pacíficamente se ha reconocido
que el nacimiento del crédito fiscal se produce en el momento en que se realiza
el hecho generador previsto por Ja norma legal.
En cambio, para aquellos impuestos para los que la ley exige que, previamente a su pago, la Administración Tributaria los determine o liquide, se
ha venido discutiendo si el acto administrativo de liquidación tiene efecto
constitutivo, si tiene efecto declarativo, o bien si produce tanto efectos constitutivo cgmo declarativo.
A) LA

TESIS DEL EFECTO DECLARATIVO

El principal expositor de la teoría que atribuye efecto declarativo a la detenninación es A. D. Giannini quien enseña que la obligación tributaria, como
natural consecuencia de ser una obligación ex lege, nace en el preciso momento en que con urren los dos factores: la norma Jegal, por una parte, y
la realización del presupuesto, por la otra parte, aun cuando ello no excluye
que el legislador pueda adoptar una regla diversa, cual es la de aplazar el
nacimiento de la obligación al momento en que es determinada posteriormente por la autoridad administrativa, cuya determinación, obviamente, tiene
un efecto meramente declar-ativo.
B) LA

TESTS DEL EFECTO CONSTITUTIVO

Por otro lado, Allorio, quien es el más radical exponente de la tesis contraria, sostiene que el nacimiento de la obligación tributaria ocurre únicamente en el momento en que la Administración Tributaria produce el acto
administrativo, al que da el nombre de "acto de imposición", el cual, por
tanto, tiene un efecto constitutivo sobre la obligación, apoyándose para ello
en la disposición de una ley italiana que previene que antes de la producción
de ese acto administrativo, el conttjbuyente, aunque lo desee, no puede hacer
el pago del tributo. A esta doctrina se adhiere, en España, Miguel Fénech.
Berliri, por su parte, sostiene una posición menos radical pues expol)e que
antes de la determinación ( accertamento), la Administración no tiene un
derecho en contm del sujeto pasivo, sino un mero derecho postetativo (la diferencia de Allorio que sostiene que en ese momento sólo existe un interés).

Afirma Berliri que el accertamento produce como efecto constitutivo el nacimiento de la obligación tributaria.
C) LA

TESIS DE QUE EL ACTO DE DETERMINACIÓN PRODUCE

EFECTOS DECLARATIVO y CONSTITtJTIVO

Realmente, aunque el mismo Giannini se enlista entre los sostenedores de
la tesis que reconoce efecto declarativo a la determinación, sostiene que además produce otros efectos, que tienen carácter constitutivo.
Dice Giannini que, tomando en cuenta la necesidad y la forma jurídica
en que se realiza el acto administrativo de determinación, deben obtenerse
los siguientes corolarios:
"a) Puesto que la liquidación es un elemento indispensable para determinar si un crédito impositivo ha surgido y cuál es su importe es evidente
q~e el en~e público se encuentra en la :imposibilidad de rea~lo y que el
su Jeto obligado no tiene posibilidad de satisface!' su deuda antes de que se
haya _p~e~cado la liquidación. Esta constituye, por tanto, una condición para
la ex1gibibd~ del cré~ito; condición necesaria pero no siempre suficiente, ya
que ~ _reqUiere, ademas, que la deuda esté vencida, pucliendo ocurrir que el
vencnmento se produzca en un momento posterior a la liquidación.
"b) Finalmente puesto que el dereebo objetivo confía al ente público
ac~eedor la determinación de su crédito mediante un acto administrativo, que,
al igual que cualquier otro acto de la misma naturaleza, goza de una presunción de legitimidad y es sin más ejecutivo, se desprende que el último efecto
de Ja liquidación consiste en determinar, con eficacia obligatoria la existencia
del crédito y su cuantía".14
'
Otro tributarista italiano, AJessi, ha sostenido también que "la obligación
existe desde el momento de la realización del presupuesto, pero no es aún
eficaz hasta que sobreviene la llamada liquidación" .15
~uy claro en su concepción es el tributarista español Sáinz de Bujanda,
qwen al hacer la crítica de Jas doctrinas de fü;rliri y de Allorio afirma que
"no existe razón alguna -de orden lógico ru Jega]- para que el nacimiento
del vínculo y la posiblidad de su disolución hayan de producir.;e en el mismo
instante. Por el contrario, son múltiples los argumentos para sostener que,
tan~ en el terreno de_ los pr:incipios como de las exigencias prácticas, ambos
fenomenos deban, en ciertos supuestos quedar separados e11 el tiempo. En el
campo de las relaciones jurídico-públicas, y, concretamente, en el de las obliA. D., Instímciones, n. 54. Tesauro es otro sostenedor de esta doctrina.
R. v STAMATI, G., lstituzio11i di Diritto Tributario, Utet, s.f., p. 87.

u G1ANNIN1,
'" ALESSI,

�gaciones en las que un ente público es acreedor de una determinada prestaci6n
pecuniaria que le es debida por otro ente público o por un particular, y que
deriva de un título de Derecho público, puede también acontecer que la norma
positiva sitúe en momentos distintos el nacimiento de la obligación (v.gr.: al
realizarse el presupuesto de hechos previstos en la norma) y el cumplimiento de
la prestación (v.gr.: n época o períodos en 1os que los órgano administratiYOS estén en condiciones de exigir tales prestaciones y de hacer efectivos los
ingresos correspondientes). Bastará considerar que esas paración puede venir
justificada por razones jurídicas, económicas o de pura organización administrativa". Para Sáinz de Bujanda el hecho de que el acto li.guidatorio sea
constitutivo de efectos jurídicos di tintos, entre ellos el de la exigibilidad de
la deuda, de la constitución en mora, de la apertura de un nuevo plazo
de prescripción o de cualesquier otros que el legislador quiera asignar el acto
administrativo de liquidación, pudiendo un acto ser mixto, orno el mismo
Berliri lo reconoce, es decir a la ez declarativo de una obligación pre-existente
y constitutivo de otras obligaciones. Parece ompletamente razona}?le que 'las
obligaciones surgidas ex-lege no sean exigibles desde luego -es decir, desde
que nacen por la realización del presupuesto de hecho previsto en la norma- ,
si la propia ley que las establece decreta que la exigibilidad sea un efecto
jurídica derivado de un ulterior acto administrativo de liquidación o determinación del débito tributario", lo que supone que desde el punto de vista del
momento del cumplimiento de la obligación tributaria "pueden y deben distinguirse dos hi1)Ótesis claramente diferenciadas: a saber: la. Que la obligación
sea exigible desde el instante en que nace, esto , desde el momento en que
se produzca el presupuesto de hecho, y 2a. Que la obligación, ya surgida, no sea
exigible hasta que se produzca el acto liquidatorio. Esta última posibilidad no
es rolo teórica sino que encuentra su respaldo constante en los ordenamientos
positivos, que con manifiesta reiteración sitúa en momentos distintos el nacimiento de la deuda tributaria y u exigibilidad".16
La doctrina anterior tiene aplicación en el Derecho positivo mex-icano ya
eme el Código Fiscal de la Federación, claramente distingue entre nacimiento
; exigibilidad del crédito fiscal (Arts. 17 y 18) , pues mi~~s que,_ ~n
consonancia con la doctrina prevaleciente, como antes lo hemos indicado, 1tua
el nacimiento de la obligación tributaria en el momento en que se realiza el
presupuesto de hecho ("las situaciones jurídicas o de hecho previstas en las
leyes fiscales", para ser textual), dispone que "el crédito fiscal
la obligación
fiscal determinada en cantidad líquida' , con lo que atribuye una diferente
" SÁrNz DB BuJA DA, F., otas, pp. 239, 264, 266 y 267, y en el artículo "El Hecho
Imporüble'', RDF y HP ns. 58 y 59.

796

denominación a la misma relación tributaria en dos momentos distintos "obligación fiscal", en el momento del nacimiento, y 'crédito fiscal", en el r:iomento de su determinación o liquidación, y para cuando se trate de créditos
fiscales que deben ser determinados o liquidados por Ja autoridad administrativa, los hace inexigibles antes de dicha liquidación y de su posterior notificación al deudor aplazando su pago hasta que hayan transcurrido quince
días a partir de que haya sw·tido us efectos la notificación, por lo qu .
tratándo e de obligaciones tributarias que requieren detenninación O liquidación administrativa, se produce el fenómeno observado por Berliri y por Allorio, de que no pueden ser pagados por los deudores antes de la liquidación
aun en el supuesto de que el propio deudor quisiere l1acer dicho pago,
ya que e tá supeditado, o sujeto a una condición y a un plazo, siendo la condición que la autoridad tributaria haua la determinación, y el plazo a que
una ez hetha ea notificada y lranscurran quince días de la fecha en que hayan surtido sus efectos.
Por otra parte, tratándose de obligaciones tributarias que deben ser determinadas o liquidadas por los deudores tributarios y suponiendo desde luego
que lo deudores cuentan con un plazo de veinte días para realizar la determinación. no es sino ha ta el transcurso de dicho plazo cuando los créditos
fiscales previamente liquidados devienen exigible por la autoridad tributaria.
El Tribunal Fiscal d la Federación distinguió lo anterior con mucha cla11~ad desde casi su funda ión, pues en 1937 dictó una resolución en que e
afmnaba que la relación tributaria "tiene diversas etapas que Ja doctrina y la
legislación distinguen con Jaridad etapas que van del nacimiento del crédito
fiscal a su determinación precisa en cantidad líquida y finalmente, a su exigibilidad siendo claramente antijurídico confundir el nacimiento, la determinación en cantidad líquida o ea el accertamento según la expresión de la
doctrina italiana y la ex:igibilidad". (RTFF, no. 12, p. 5985, resoluciÓJl del
11 de diciembre de 1937 ) , y en la sentencia del 13 de enero de 194·1 el Pleno
del Tribuna] sostuvo que en virtud de lo dispuesto por e] rutkttlo 31 del
~ódigo Fiscal y la adopción de la doctrina de Mario Pugliese "procede considerar las consecuencias que la doctrina admite como efecto de la determinación del momento característico en que nace la obligación tributaria como
son las de que, en el dominio de Jos impuestos directos la obligación concreta
del contribuyente de pagar ese tributo surge por una orden de carácter administrativo· pero esa orden tiene únicamente la función de declarar la pretensión
de Ja administra ión financiera y de obligar aJ contribuyente a ejecutarla, ya
que no es constitutiva ni de la obligación del sujeto pasivo, ni de la pretensión
correlativa del Estado, pues éstos ya nacieron anterior y directamente por la

�existencia de las condiciones necesarias y suficientes para el nacimiento de
-, tri'butaria" . (RTFF , esis 1937-1948, pp. 249-250) ·
1a obligac1on

6. Clases de Detervninación
extranEn nues tro Derecho, así como en la mayor parte de las lilegislaciones
·d · ,
·eras pueden señalarse varias clases de determinación o qw acion :
.
J a)' La liquidación que realiza el sujeto pasivo, directo o por a~eudo aJ~º•
, 1 detennina la ley cumpliendo un mandato de ésta, sin la rntervenc16n
~ : a:toridad adminis~ativa. a esta forma de liquidació~ la B~an los tratadistas "autodeterminación" (usada también por el Tnbunal FIScal de la
.
.,
l . t
'vo10-1
Fed ración) "autoimposición" y determmac1on
por e su1e o pasi ·
'
. la auton·dad tn'b u taria, con la colaborab)e La determinación
que realiza
. .
C'1ón del su1· eto pasivo que es considerada en Europa como el procedimie~,to
'
· la cooperac1on
"normal" de determinación,
y que aún puede ser rea li za d a sm
~~~

.

c) La determinación de la base imponible por un acuerdo entre los su1etos
activo y pasivo, llamada "concordato".
7. La determinación de la Obligación Tributaria por el Sujeto Pasivo

En consonancia con el sistema de los impuestos más importantes en nuestro
, (por lo pronto simplemente anotamos los impuestos a la renta y sobre
~a1s
rcantiles') el Código Fiscal de la Federación, en su artículo 80
mgresos me
,
·be
"l
erige como general a este sistema de determinación, cuando prescn qu~ a
determinación y liquidación de los créditos fiscales correspo~den a los su1et~s
pasivos salvo disposición expresa en contrario '. Ello constituye el recon~imiento, de que el Derecho Tributario tiende a ser, cada .vez en mayor mecli a,
un Derecho de las Qb)jgaciones Tributarias.16• 2
•
•
En la determinación de Ja obligación tributaria por el SUJ~to pasivo,. éste
reconoce la existencia de un hecho generador que a él se le atribuye, mediante
,.., El Tribunal Fiscal de la Federación ha usado la expresión "aut~ete~ci6n" '.

"La determinación del crédito fiscal en principio, es he~a por el_ propio contnb~y::,
esto es, autodetermiriación por el sujeto pasivo". Resoluc16n plenana del 13 de noVJe re
de 1968 RTFF 1968, ns. 382-384, p. 160.
. .
.

••-~ Pb-ez

de .Ayala afirma que las funciones esenciales del ~rocedimiento d,e. gestión
son las de cuantificar y hacer líquida la deuda tributaria, es deCtr,_lo~ efectos tlp~cos d~l
procedimiento de gestión no operan tanto en el plano de la declaracr~n de la ~xistencia
Y que
de Ia obli gac1'6n tn'butan'a , cuanto en el de determinación de su conterudo
. matenal
•
'al
·
accesorias
a
la
principal
de
derecho
tnbutano
maten
.
bli
puede generar o gaoones
(Pérez de Ayala, J. L., Derecho Tributario, p. 220).

798

1a aplicación del parámetro correspondiente cuantifica en una suma de dinero
e1 importe de su adeudo, lo comunica a la administración tributaria por medio
de una declaración y paga en la caja recaudadora dicha cantidad de dinero.
Normalmente, si la actividad liquidatoria fue cumplida con exactitud por
el su jeto pasivo, el nacimiento, la determinación y la extinción de la obligación tributaria se cumplirán como una actividad exclusiva del sujeto pasivo,
sin interferencia alguna del sujeto activo. De no haber procedido con apego
a la ley, la autoridad administrativa al revisar la declaración, y al encontrar
inadecuación entre ella y las normas legales aplicables, podrá producir W1
acto rectificatorio, es decir, un acto de determinación por parte de la autoridad tributaria.
Sin embargo, existen algunos autores que niegan el carácter de determinación a clicha actividad liquidatoria del deudor tributario.
Jarach, por ejemplo, sostiene que de la naturaleza misma de la determinación resulta "que es una actividad propia de la autoridad administrativa encargada de ]a tarea de establecer la obligación tributaria" y que "excluimos
de la figura de la determinación lo que algunos autores han denominado
"autodeterminación" y otros "determinación por el sujeto pasivo". En el aspecto positivo significa, además, que la determinación sólo compete a la administración ..... con o sin la colaboración de los contribuyentes o responsables. 17
Por su parte, Berliri, después de señalar la "obvia necesidad11 de la deter.
minación, agrega que es fácil observar que tal determinación cuando es realizada exclusivamente por eJ contribuyente "no tiene ninguna relevancia
jurídica", ya que es una mera "operación mental'' que puede haber sido realizada o no, correcta o incorrectamente, por el contribuyente, y pone el ejemplo
del causante del impuesto del timbre, que sin conocer el impuesto que debe
pagar simplemente adhiere y cancela los timbres que estima conveniente, de
tal suerte que si por casualidad adhirió timbres suficientes no se producirá
ninguna consecuencia, ya que "la única cosa que cuenta es el pago del tributo".18
Nosotros creemos que debe rechazarse dicha doctrina, en primer lugar, porque la sustancia y los pasos de la determinación son los mismos ya sea cuando
la cumple el sujeto pasivo o la realiza la administración y ambas conducen al
mismo resultado. En segundo lugar, porque no puede sostenerse que se trate
de una mera operación mental sin consecuencias o efectos jurídicos, pues si
bien es cierto que no puede haber actos juríclicos en los que no haya interve" JARACH,

D., op. cit., p. 410.

11

A., op. cit., p. 192. En el mismo sentido de operación mentaJ, entre
A. D., I. concetti, p. 291.

B BRLIRJ,

otros,

GIANNINI,

799

�nido la mente, los resultados de esa operación mental, si no son los previstos
u ordenados por la ley producirán efectos jurtdicos para su autor como recargos, sanciones, etc. Además, e obvio que si la determinación es el cumplimiento de un deber establecido por la ley a cargo del sujeto pasivo, apegándose
a instrucciones precisas y detalladas (recuérdese el caso del impuesto al ingreso global de las empresas para los causante mayores), y de que además
expresa la pretensión de que sea reconocida en sus elementos por la autoridad
destinataria, tiene forzosamente que reconocérsele un carácter .iurídico.
La determinación efectuada. por el ujeto pasivo es definitiva y lo hace
responsable por su contenido, sin perjuicio de su revisión y eventual rectificación por parte de la autoridad administrativa.
En la legislación mexicana federal encontramos que ha sido establecido el
sistema de autodeterminación en los siguientes impuestos: sobre la renta sobre
ingresos mercantiles, sobre vehículos propulsados por motores tipo diese! y
por motores acondicionados para uso de gas licuado de petróleo, sobre reventa de aceites, grasas y lubricantes, sobre la sal, sobre tabacos labrados,
sobre cerillos y fó~foros, sobre portes y pasajes, sobre hilados, tejidos y acabados; sobre operaciones de primera mano de anhídrido carbónico sobre compraventa de primera mano de aguas envasadas, sobre consumo de algodón
sobre despepite de algodón en rama, a las empresas que explotan estaciones
de radio y televisión, sobre ingresos por servicios telefónicos sobre envasamiento de bebidas alcohólicas· sobre producción y consumo de cerveza; impuesto sobre azúcar.
En el procedimiento de la determinación por el sujeto pa ivo tiene una
particular relevancia de declaración, por lo que en seguida vamos a ocupamos
de ella.
8. La D eclaración. Concepto y Naturaleza Jurídica

Berliri escribe, que puesto que puede resultar sumamente difícil a la Administración tributaria conocer la realización de los hechos generadores que
en forma múltiple pueden producirse sin su conocimiento, "es lógico que la
ley imponga, sea el deudor del tributo y en algunas circunstancias a terceros,
más o menos relacionados con aquél la obligación de informar a la Administración de la realización del presupuesto de hecho de la entidad de la base
imponible así como de todos los otro elementos necesarios o simplemente
útiles para la aplicaC'ión del tributo, y de comunicarle todos aquellos hechos
y circunstancias que puedan consentirle un más eficaz desarrollo de su función
determina.dora" .10
10

800

BERLIRI,

Para Vanoni, Ja declara ión es 'la comunicaci'
a quien obliga la ley a la adrninis·tra . ,
.b
~n,
'
c10n tn uta.na
presupuesto y los elementos idóneo
..
'
debida".20
s para f1Jar en

.
realizada por el sujeto
d h be
aliza
e a rse re . do el
concreto la prestación

egún Jara.ch "es un acto qu
.6
una obliaación.,, sin eficacia def~ : ~ esd talel sa~r
Voluntad de cumplir
, 1
•
llli ona
e a obhgaoon sustancial" 2ct
G
azzen o a define como "el a.et
l
.
Ja obligación de determinar J
o por e. cual el_ contribuyente debe cumplir
as rentas SUJetas a nnpuest
di
y los elementos relativos a los hechos a !a .
.,
o me ante los datos
supllesto de la obligación tributaria"_2Y
s1tuac10n que constituyen el pre-

Y_!ª

. osotros intentaremos definir la declaración
Jado el problema de su naturaleza .urídica
una vez que hayamos despernen to, es distinta Ja declaración u J
' pues, .orno veremos en un m0crédito iiscaJ de la declar . ,
q e presenta. el SUJeto que autodetermina el
haga e a determinación. acmn que e presenta para que la autoridad tributaria
Podemos sentar como conclusión ad 'tid
declaración es un acto debido t
llll
a por todo los autores que la
, es o es un acto que se ali
. .
de un mandato de la le como lo
'
.
.:e za en cumplinúento
. la Federación 23
y
ha reconocido tamb1en el Tribunal Fiscal de
GAZZERRO, op. cit., p. 39.
Corso, p. 402.
"' GAzZERRo, op. cit., p. 30.
"' En la resolución plenaria el 13 d
.

: ]Citado por
AAACH.,

dice: "En tanto estuvo en v.igor la L e ;o,111;mbre de 1968, Juicio 52/ 69/1906/67, se
Decreto de 28 de di . rnb
d
ey e mpuesto sobre la Renta de 1954 hasta el
ae re e 1961' las declaraciones d 1
puesto sujetas al estudio de las autoridad h
d .
e os causantes de este im.,
es acen anas y a la califica ·, d 1
.
califi canon que significaba que la de 1
., d I
c1on e as Dllsmas,
.d
e
aracion
e
os
causantes
era
.
1
5imp emente 11n acto
d e bi o de colaboración de los
•
mismos con las Autoridades H
d .
mente quedaban sujetas al control d 1
.
.
acen arias, que no sola.
e as m1smas smo que er
· 1
respectiva para que eJ impuesto q ed
d
. '
a necesana a resolución
ridades pues eran e"stas a q . u ara eterminado y liquidado por las propias automenes con-espondía
I
é .
Código Fiscal de la Federación dicha d t
.
-~º os t rnunos del artículo 77 del
liquidación del impuesto, su fijación en ecae.;;;;;;;_~c1~n,uiformula~ión de las ba.~~ para la
cales autónomos a que se aludía en el arfi' 1 79 qd lda, .º bien a los organismos f.is.
· •
cu O
e mismo Código
E
·
q ue f ue susutwdo
por Decreto de 28 di . b d
. . . te sistema
artículo 203 de la Ley en el sentid
re e 19_61, que modificó entre otros. 1
o e que, a partu de esta fecha la d lara . ,
presenta da por el causa ntc constituir' el
li .
,
ec blic1on
., d
ta
cump miento por parte d 'I d J
cmn e paga1· el impuesto .sobre la ren ta sien
. do el causante
'
a
· e e ' e · a •o• gacorrespondía la dete1mi11aci6~ .., 1·q
·¿ '. , d l
quie11, en pnnc1p10, le
I u1 ac1011
·• J
e Impue t
que la declaración debía ser objeto sim lem
d
. : o a JU cargo ,· de tal suerte
lo que significa que ya la autoridad
;e::vi~ón po.r ~rte de la autoridad,
de ]as declaraciones p~entadas por I
trih
~ cxammar todas Y cada una
caci6n que analizara exhaustivamente ; ~ uyendte Y dicta~ una resofación o califios
erentes atas consrgnados en aquella decla-

/1em

n: te;:t~

A., op. cit. p. 203.

801

�Algunos tributarist.as han querido ver en el conteni~o de l~, declaración
una confesión extrajudicial, en cuanto que los datos o mfonnac10~ que pr~porciona el declarante pueden ser usados en su contra poP la -~ulond~ a~1nistrativa. Sin embargo, entre Ja declaración y la confes1on extrajudicial
pueden señalarse las siguientes diferencias:
.
.
a} La confesión es un acto voluntario que requiere el animus conftde11dt;
la declaración, en cambio, es un acto obligatorio.
b) La confesión es por principio general "contra se"; la dec~ación, por
el contrario es un acto 'pro se" en uanto que el declarante afirma la ~eracidad de ella y pretende que sea reconocida y aceptada por la autondad
destinataria.
c) La confesión opera en el ámbito del proceso (civil) ; en ella no ~ co~cebible el error de derecho; la declaración, en cambio, opera en el ambito
administrativo y admite tanto el error de hecho como el error de derecho Y
las consecuentes rectificaciones.
d) La confesión tiene el carácter y la función de prueba; la ded~ción
tiene por el contrario un carácter obligacionario y sólo puede convertirse en
prueba en un momento O etapa posterior del procedimiento, esto es, cuando
se tramita el proceso contencioso-administrativo.
e) El objeto de la confesión es un hecho que el confesante decla1_a haberse
0 no realizado según determinada modalidad, mientras que el obJeto de la
declaración so~ apreciaciones, esto es, valuaciones sobre elementos objetivos. 23 • 1
f) La función de la confesión es constituir una prueba legal plena, mientras que el de la declaración es comunicar a la Administració~ ~ibutaria _q~e
una obligación fiscal ha nacido y poner en movimiento la acb.VJdad admuustrativa que puede conducir a la determinación de esa obligación.
g) En el procedimiento tributario, dominado por el principio inqu~i~~o,
tanto la confesión como la declaración valen como simples elementos de Ju1cro,
liberalmente apreciables por la autoridad, de donde la contrapo~~ón entre
declaración y confesión deviene, en gran parte, irrelevante, (Berlín) .
Así lo ha reconocido el Tribunal Fiscal de la Federación, pues en forma
ración para determinar en su totalidad el crédito fiscal a cargo del contríb11yente,_ sino
que las mismas autoridades solamente estaban facultadas para revisar esas ~~~laraciones,
y en caso de encontrar misi6n del impuesto requerir el p~go de la omis'.on Y en su
caso de las sanciones procedentes, lo que ponía a la autondad en la apntu~ de que
no ~viere que estudiar ya íntegramente la situación del contribuyente, sino de ir formu•
)ando liquidaciones a medida que, por nuevos datos obtenidos por ella. y que . mfluye~an
en la determinación de la verdadera base del tributo, aparecieran diferenaas de ID1·
puestos omitido~" (RTFF, ns. 382 a 384, 1968, pp. 157-158) .
"·' BERLIR1,

802

A., op. cit., p. 195.

expresa sostuvo que la declaración "no constituye una onfesión sino un documento sujeto a revisión y control de las autoridades hacendarias que éstas
deben verificar en su exactitud". (RTFF, n. 13, p. 330).
También existen discrepancias entre los tributaristas extranjeros, en cuanto
a si el contenido de la declaración es de ciencia, o de voluntad, 0 de ambos.
Gazzerro sostiene que la declaración "no puede considerarse como una simple omunicación de datos a la Administración tributaria o una declaración
de ciencia porque en ella el declarante pone un bien preciso requerimiento a
la autoridad, requerimiento limitador del poder-deber de imperio de ésta, al
menos mientras no se encuentren elementos inatendibles ... el contribuyente,
cumpliendo la obligación legalmente establecida, delimitando así los limites
de acción del destinatario . . . no se limita a comunkar ni admitir datos ...
poniendo en acto la manifiesta voluntad de que el destinatario no pueda divergir, sin prueba en contrario de los elementos deducidos y probados" ... por
lo que constituye un requerimiento tendiente a constituir una determinación.
Agrega Gazzerro que "es una declaración de voluntad, no de ciencia, que
quiere que los elementos inciertos de la obligación tributaria sean determinados con los criterios y en la medicla indicados en la declaración y contiene un
vínculo para la Administración que deriva de la voluntad de la ley, la que
tomará el juicio expresa.do en la declaración como base de la determinación
'
salvo prueba de lo contrario". 2"
Esta pretensión y sus consecuencias fueron admitidas por el Tribunal Fiscal
de la Federación cuando resolvió que "únicamente pueden emitir (las autoridades determinadoras) resoluciones (calificaciones) que se aparten de lo datos
declarados, cuando los causantes no comprueben los contenidos en su declaraciones o éstas no se ajusten a los requisitos establecidos por la ley, ya que la
base primera que fija para determinar el monto del impue to está constituida
por la propia declaración del causante". (RTFF, o. 8, p. 3630) .
Efectivamente, toda declaración contiene cuando menos el reconocimiento
de la producción del hecho generador y la expresión de los datos necesaii o.
para cuantificar la deuda tributaria que se pretende sean aceptados por Ja
autoridad. Otras declara iones van más allá, puesto que contienen también
la determinación en cantidad líquida de esa deuda; todas además implican la
voluntad de pagar 1a presta ión. Por tanto, la declaración no tiene un contenido meramente informativo, sino la pretensión de que la Autoridad destinataria acepte como verdaderos los datos de la declaración, y en algunos caso
la misma liquidación de la deuda tributaria. En esas condiciones, es obvio
que Ja declaración tiene no sólo un contenido de ciencia que nadie puede
poner en duda sino que también es una declaración de voluntad. Al afirmar
" GAZZERRO,

op. cit., pp. 40--41, 43, 51-53

803

�lo anterior discrepamos de la mayoría de los auto1·es y rectificamos la opjnión
expresada anteriormente en relación con la naturaleza de la declaración tributaria.
Por otra parte, cuando corresponde al sujeto pasivo la determinación de la
deuda tributaria, es evid nte que el acto jurídico de la determinación se contiene en la declaración y por medio de ella se comunica a la Autoridad tribw.
taria1 con la antes mencionada pretensión de que sea reconocida o aceptada
por la utoridad.
Dicha pretensión tiene un efecto vinc-.ulativo para la Autoridad tributaria,
pues ésta, como destinataria no puede divergir~ sin prueba en contral'io, de
los elementos deducidos y probados en la declaración y los libtos y documentos
que la soportan. En la declaración con determinación, como dice Ga7.zerro,
''Ja actividad de la Administración está inicialmente enderezada al control de
la atendibilidad y complete:z. de los datos de la denuncia, para acpgerlos si
son exactos, para rectificarlos singular y específicamente en la hipótesis de
la determinación analítica o para desatenderlos totalmente y proceder aliunde
a la determinación de los valores imposibles donde sea el caso de ]a determinación sintética ( o de oficio) .21;
El mencionado autor llega a afirmar que mientras que por lo que se refiere
a la relación sustantiva el contribuyente tiene la calidad de sujeto pasivo, en
la relación procedimental de la declaración, se invierte la po ición del deudor
para asumir la calidad de actor.
La declaración es el punto de partida, el inicio de las relaciones jurídicas
que se crean entre el su jeto pasivo y la Administración. En esto concuerdan,
entre otros, Gazzerro e lngrosso.26
La jurisprudencia del Tribunal Fiscal de la Federación sostiene que ' la declaración del contribuyente, hecha dentrq de los plazo y en las formas oficial
se presume sincera, aun cuando está sujeta al control de la admini tración"
lo que robustece lo afirmado en los párrafos anteiior ,27 así como que para
destruir e a presunción la Autoridad detenninadora "está obligada a comprobar que para modificarla ha contado con elementos racional de convicción".
(RTFF o. 7, p. 2809, 1937).
Cuando las declaraciones se. ajustan a la contabilidad del cau ante y ella
se ha llevado correctamente, el Tribunal ha sostenido que la autoridad necesita
destruir uando menos con signos externos o con apreciación de datos objetivos
" GAzZERllO, op.
"' GAZZERRO, op.
"' .Resolución del
1962, visible en la
301-312, pp. 32-63.

804

cil., p. 11.
cit., p. 24, quien además cita a Ingrosso afirmando Ja misma tesis.
Pleno del Tribunal Fiscal de la Federación de 22 de agosto de
Revista del Tribunal Fiscal, ejemplar corre.,pondicnte a los os.

que demuestren, siquiera presuncionalmente, la inexact1.tud dy los ingresos
d
(R
grava os.
TFF o. 8, p. 3304) .
consecuencia
. la declaración como el
tComo
. 'di
. de lo anterior' podemos defmir
a: o J~ ~ del SUJeto pasivo de la relación tributaria cuyo contenido es la
comurucac10n
de la pro ducoon
· r de un hecho generador de un crédito tribu
.
.
tano mediante los ~atos y elementos relevantes para su determinación
algunos casos, ademas, de la determinación .
.
, .
. y en
con la pretens·ó
d
rmsma de dicho cred,to tr1butarío,
J n, en to o caso de que Ja Aut
.d d 'b
como áli"d .1: h li · . ,
'
on ª tn utaria reconozca
v
a wc a qtndacion.
9, R eacción del Destinatario de la Deelaracion
.,
La declaración es el punto de par~•d a, 1a IJ.ave para el inicio de las relaciones
jurídicas
que se crean entre el suJeto pasivo y la Administra. . , E
concuerdan todos los tratadistas.
cion. n .esto
La declaración se presenta a 1a auton•c1ad tributaria con alguna de las
siguientes finalidades:
a)_ Para que la autoridad practique la liquidación
1
.
reqweren determinación administrativa '
' en _os tr~buto que
debe verificar la exactitud de ] d
·. En este caso, la autondad liquidadora
enerador ,
a enuncia en cuanto a la producción del hecl10
g
, as1 como 1os_ datos de valoración proporcionados en la declaraci6
Y con base en ellos, s1 los encuentra
.
.
n,
de la deuda tributa .
. . . ~orrectos, prncede a 1a determmación
la misma. Si los dat:: s~ a _su n~~1cac1on al deudor para que haga el pago de
ridad li 'd d
n_ msufic1entes o no le pareceJl corre&lt;"tos, debe la autoqm a ora requenr ma O inf
•,
1
investigar los hechos directame:t:. ormac1on a declarante o a terceros o
b) Cuando se trate de decl
·
minación, puede darse una alter:::~:.es en que se contenga una autodeterU na pos1'b'li
I dad, Ja más f rec-uente en la le111~Ja . ,
.
vigente en M' .
a1
o- cion extran1era, y todavía
tributos~ es que Ja autondad
·
deba
d exico para. . ,gunos
.,
administrativa
proce er a la verif1cac10n del contenido de la declaración En el . ,
con la legislación italiana
.
•
r ac1on
tribu .
.
, por e1emplo, Gazzerro explica que la utoridad
tana debe realizar el control de la decla . ,
1
'
.
examin
· ¡ d l
.,
rac.10n, e cual ' con , te en
ar SI a ec arac1on es verdadera como lo afinn
I
.
~onde la dedaraóón mmltare mfilnce,a, donde los datos
ren eaertos como
que
'd el contribuyente lo ha afirmado Y requen'do f onnalmentean reconoCI os, se procede a la rectificación" con lo q ue se prod uce,

:;,::tn::::~

805

�A) A

frente a la autodeterminación del causante una detenninación por parte de
la administración. 2 1.1
hora bien en la rectificación, se t.oma como punto de ~arrida Y ba.,;e la
declaración presentada, y la actividad administrativa se o_nenta prevalen::~
mente al control de los elementos contenidos en la denuncia. En el _caso q
contemplamos, el procedimiento de determinación, con su necesa~- cons~cuencia de admisión o rectificación se le ha llamado, en el ~recho 1 nb~tano
·
«
·, ,, y fue el sistema que estuvo_ en vigor en matena de
Mexicano:
caJif"1cac1on
impuestos a la renta desde el año de 1925 hasta el ano de 1962.
"bilidad menos frecuente consiste en no imponer a la autoridad
L
a otra P051
'
.
'
·,
•
•
Jemente otoradministrativa ]a obligación de revtSar la declarac1on, smo s~p
converuente, dentro de
dere ho potestatl·vo, para que si lo considera
1
gareun
.,
· d
un período que la ley señale, revise Ja declaracion, con la onsecuencia e que
pueda aprobarla, modificarla o rectificarla o de plano rechazarla para pr~ceder
·
· , , timativa" como se le llama en el Derecho MeXIcano,
a la d etennmac1on es
,
h Italian
d
o inducti a o sintética, como se le denomina en el Derec o
o, o e
''oficio" en otros si temas tributarios.
partir &lt;le 1962 el legislador estableció este sistema para los impue~tos ~
la renta y en la Ley vigente quedó consagrado en su artículo 15. La i~ev1·
del impuesto sobre mgred d omo norma general, de las decJara
s1'bT
11 a , c
. c1ones
.,
1947
1
sos mercantiles quedó establecida desde su unp anta ion, en
· .
L
ti .dad revisora de la administración es una actividad parcial.mente
a ac VI
•
--d' J ch- también la autoexterna "porque, como cualqmer acreedor
ice ara , ,
d
.
·
t
ridad administrativa puede verif1car m emamen te , a traves de un proceso e
examen de las declaraciones juradas, de los doc~entos en su poder, la forma

en que fue satisfecha, tal como la ley lo pr cnbe.
. .
.
. _.
"Esta actividad no necesita manifestarse en act?5_ adm!mstrattvos dirigidos
a los ciudadanos. simplemente, puede s r una acttV1dad mterna de los organismos o de las oficinas del acreedor para verificar el pago, exact~ente como
' cter comercial cuando emite una factura y recibe el pago,
una empresa d e cara
'
•
·f h
roced a omprobar si , ste corresponde a lo factur~~o, si ha sido ~t,s ec
:xactamente el importe, después de lo cual esta acttVldad no nec~1ta
· gun' acto dirigido a la persona del deudor. Lo rmsmo pue e
f
estarse con run
dif
· d 1 mayor
·
n la autoridad administrativa, con la so1a
erenc1a e a
ocumr co
.
tr dif
tes ofi
coro lej-idad de las tareas y de la división ~e l~s ID1s~as en e
eren
. p
sm· necesidad de que esa fiscahzac16n de luego lugar a un acto
cmas, . . .
. .
f cal " 2s
formal administrativo de determinación de las obhga.crones 1S es ·

?

rruu;-

.,_, ÜAZZERRO,
:s

JARACH, D •

op. cit., p. 36.
Corso, la. edición, vol I, p. 304.

QUIÉN CORRESPONDA PRESENTARLA

La obligación de presentar la declaración incumbe normalmente el sujeto
pasivo (como por ejemplo en el impuesto sobre la renta o en el impuesto sobre
ingresos mercantiles}; pero en los casos en que hay deudores por adeudo ajeno
puede recaer también sobre el responsable ( como es el caso de las instituciones
fiduciarias que de acuerdo con la Ley del Impuesto sobre la Renta, art. U,
son solidariamente responsables con los causantes con quienes operen por la
presentación de los avisos, declaraciones r manifestaciones del referido impuesto) o de los representantes en el país de contribuyentes extranjeros, según el
Art. 6 de dicho Ordenamiento, o exclusivamente sobre el responsable ( como
es el caso de los notarios públicos, quienes deben presentar la "nota del timbre relativa a las escrituras que protocolicen) ; en tanto que en los casos de
sustitución corresponde solamente al sustituto y no al sujeto pasivo, debido
a que el primero ocupa el puesto del segundo en toda la relación tributaria
( como es el caso del patrón, quien es el sujeto pasivo sustituto en relación
con el impuesto sobre los productos del trabajo, según el Art. 88 de la Ley
de Impuestos sobre la Renta) .
La obligación de presentar declaraciones, cuando se trate de causantes eventuales, debe hacerse cuando se ha producido el hecho generador y existe un
crédito fiscal a pagar; cuando se trate de causantes habituales, generalmente
las leyes imponen el deber de hacer la presentación aun cuando no haya
pre tación de pagar, y en algunos casos aun los causantes exentos deben presentar declaraciones aunque no haya pago alguno que hacer. Cuando haya
varios coobligados, el cumplimiento de la presentación por uno de ellos libera
a los demás ( como es el caso de uno de los coherederos) . Las declaraciones
deben ser firmadas por el causante misnio o por su representante legal, cuando
la ley exige la forma escrita.

B}

FORMALIDADES

La declaración puede ser formal o no formal· según que la l y prescriba
o no la forma en que debe hacerse, como ocurre cuando la autoridad administrativa prescribe determinado formularios. Puede ser verbal o escrita, predominando esta última fom1a. Debe contener todos los elementos necesarios
para que pueda realizarse la determinación o pueda verificarse si fue hecha
en forma legal por el declarante. La incompletez puede ocasionar que 1a situación administrativa exija la presentación de una nueva declaración, o que
se suplan las omisiones, o puede equivaler a una falta de presentación de 1a
declaración según lo prescriba la ley. (CFF, art. 96).

807

�C)

10. La Determinación de la Obligación Tributaria

PLAZO DE PRESENTACIÓN

por la Administración
Por lo que se refiere a los plazos dentro de los cuales debe ser p~~enta:a
la declaración las disposiciones de las leyes tributarias son muy vana as. b n
'
so
re
tributos periódicos
generalmente son mensua1es (como en el llllpuesto
1
) El
;.,gresos mercantil~) o anuales ( como en el .impuesto 5?b~ a renlta . 1·
.....,
• e1 de 15 d'Jas 51gwentes a a rea 1CFF {a1t. 96) establece en forma supletoria
zación del hecho de que se trate.

D ) LucAR

DE PREsENTAC!ÓN

Las declaraciones deben ser presentad as, por 1o que toca a los . tribW1ales
unscri f ales en la Oficina Federal de Hacienda que conesponda a la erre . , p
C~o'n d~I causante. A veces las leyes tributarias autorizan su preselntac1f~n. en
1
.
. ..:tu..~ones bancarias. En los unpuestos
estatal es se p resentan en as o temas
.
msu ..,,_
.
1
le de renta Los tm. .pal de la Tesorería o en las recaudaetones oca
.
prmet es . .· ales se declaran en las tesorerías municipales o en sus delepuestos murucip
gaciones. ( CFF art. 96) ·

E)

SECRETO

E la legislación tr-ibutaria no existe una disposi· ·'
ion general que establezca
n
· es· Sólo en materia de impuesto sobre la renta,
el secreto
de 1as d ec1aracion
d · la
.
a
(Art
15
)
dispone
que
el
personal
que
intervenga
en
los
iverh
l
ey respec v
·
.
bli do a guardar
sos trámites relativos a la aplicación del unpuesto está O ga
. .
d
.
te
a
las·
declaraciones
y
datos
sumuustra
os
1
absoluta reserva en o concermen
.

Algunos tratadistas, como Blumenstcin en Suiza, Gfannini e fngrosso en
Italia, Giuliani Fonrouge en Argentina, distinguen dos variantes del procedimiento de determinación•2s.1 por la autoridad tributaria, seg{m que en el procedimiento tenga participación o cooperación el deudor tributario, en cuyo
caso la llaman "detemúnación mixta", o que la autor-idad realice la determinación, sin el concurso del contribuyente, en cuyo caso la llaman 'determinación de oíicio".

Así, por ejemplo, Blumenstein afirma que "en el procedimiento de determinación mixta, a la indagación y a la determinación del crédito tributario
cooperan conjuntamente el contribuyente, o las personas que obran por él,
por un lado, y el órgano oficiª1 por el otro.2 '
Ingrosso escribe que 'por vía de la declaración de lo créditos el sujeto
colabora con la Administración tributaria a la declaración del impuesto, y
así cumple con un deber que le impone Ja ley.ªº

Giannini enseña que existen tres diversos tipos de determinación, según que
ella esté realizada: a ) por el mismo deudor sin la intervención de la autoridad financiera; b} por la autoridad financiera sin la cooperación del deudor; e) por la autoridad financiera con la cooperación del deudor" 81 y que
el tercero es el procedimiento normal de determinación.

J

r los causantes o por terceros con ellos relacionados. Dicha. resei:va no
po
• . trarse datos a los func1onar1os end l s casos en que d eben sumlIUS
compren e o
d . .
..
de la defensa de los intereses fiscales a las
:!:!:d!e

j~di:i:::n;::::

de orden penal y a los tribunales competentes

que conozcan de pensiones alimentarias.

F)

RECTIFICACIONES A LA DECLARATORIA

En principio el declarante puede rectificar por medio de una d~laraci~n
.
, 1
otra forma las afirmaciones o datos contem os en a
postenor o en a guna
'
0 deliberadamente fueron inexactas.
declaración, si fueron fruto de un errobr l Renta (Art 9) y la del Impuesto
Al
leyes como la del Impuesto so re a
.
gunasln
'
cantiles
regulan
la
rectilicabilidad
de
la declaraciones.
1
sobre
gresos
er

1

Pétez de Ayala sostiene que la determinación por la autoridad tributaria constituye un procedimiento técnicamente por las siguientes razones: a ) Existe una pluralidad de actos; b) Cada uno de los actos que se consigna n en el procedimiento conserva
íntegra su individualidad; c) La conexión entre los dive01os actos radica en la unidad
de efectos jurídicos. d ) Todos los actos que integran el proceso están vinculados entre
s1 de tal modo que cada uno supone el anterior y presupone el posterior y el último
exige o requiere la serie entera ; e) El procedimiento administrativo (en cuanto concepto puramente formal ) es una sucesión de actos y de tiempos, es un especial modo
de sucesión, un orden o forma de proceder· f ) Es el cauce formal para la realización de las funciones administrativas; g) Culmina en un acto adrninistrativo1 negocio
jurídico unilateral y definitivo. (Pérez de Ayala, José Luis, Derecho Tributario. En
Derecho Financiero, Madrid, 1968) .
~ -

'" BLoMENSTBIN ,

'" L

GROSso,

Sistema, p. 333.
p. 294.

op. cit.,

11
GtANNINI, A. D., I. concetti, p. 290. En Jas Instituciones, Giannini da coma
ejemplo de la determinación del deudor el caso del impuesto sobre rentas que se recauda

�Giuliani Fonrouge señala también tres tipo de determinación: ''a) la que
realiza el deudor o responsable en forma espontánea (impropia e innecesariamente llamada 'autodeterminación') y que denominamos determinación por
el sujeto pasivo; b) la efectuada motu proprio por la administración sin cooperación del sujeto pasivo o determinación de oficio; c) la determinación realizada por la administración con la colaboración del sujeto pasivo o determinación mixta, que puede considerarse como una combinación de los sistemas
anteriores' .32
En ocasión anterior nos adherimos a la clasificación tripartita e inclúsive
le agregamos como una cuarta "el concordato' , en que la determinación se
produce al través de una especie de acuerdo entre la Administración y el
contribuyente, o orno una adhesión de éste a la determinación propuesta por
aquél.
Sin embargo ( y a reserva de discutir posteriormente la existencia jurídica
y naturaleza del concordato tributario), debemos rectificar nuestra opinión,
para sostener que no existe distinción sustancial entre la determinación llamada
"mixta" que es aquella que se inicia con la declaración del contribuyente y la
realizada por el su jeto activo sólo. En efecto en ambos casos la deternñnación es realizada como un acto jurídico administrativo unilateral del
sujeto activo de la relación tributaria, de suerte que con el tipo de determinación con la que realmente existe una sustancial diferencia es con la determinación hecha por el sujeto pasivo sólo, o autodeterminación. Los caso de
determinación de "oficio'', o por la Administración sin la cooperación del sujeto pasivo, o son consecuencia de una revisión de la declaración, o son casos
anómalos en que las Autoridades Tributarias, por omisión de la declaración
o por graves anomalías en la conducta del contribuyente, carencia de contabilidad y de libros, etc., indaga por sí misma los elementos del hecho generador y determina el crédito fiscal. Lo fundamental, como antes decíamos,
es que se trata de una determinación hecha por la Administración fiscal, siendo
lo normal que para ello cuente con la cooperación del contribuyente y lo
anormal que no cuente o que tenga que prescindir de ella. Por otra parte,
debemos prevenir contra la confusión que a veces ocurre entre muchos tratadistas de identificar la determinación por la Administración sola, o determinación de "oficio" con la determinación estimativa, es decir, la determinación basada fundamentalmente en presunciones. La determinación estimativa
por el sistema de retención directa, en el que, como es sabido, el Estado al tiempo que
paga a un acreedor suyo una suma constitutiva de renta sujeta al tributo, retiene la
cuota impositiva. El mismo ejemplo demuestra la poca utilidad de la distinción doctrinal entre impuestos que el sujeto activo determina o no con la cooperación "del deudor.
:11

GrULihNl FoNRO\JOE,

op. cit.,

n.

236.

sintética
. t .,
..
.
d t
. es. ,siempre hecha por la Adm.ln.tS
rac1on Tnbutana
pero no toda
q:e~:11::c;: :::ªe!or ella es determinación basada en pr~sunciones, sino
debe ser sobre base cier~~ la ley expresamente lo autoriza, la determinación

En el Derecho Tributari E
.
.
1 d
Tributaria continúa siendoº elu:~::do am;ste=a~1ón por la Administración
cada día el sistema de autodete . . , E ,a o, aunque cobra terreno,
nnmac1on. n este contin t t
Estados Unidos de Am' •
·
en e, anto en los
enea como en los países latin
.
h
el primer Jugar al sistema de autodeterminación.
oamencanos, a cedido
En México, todavía el Códi p· l d
tícnlo 77 establecía como sist!:a JSca ale lala dFedera:ión __de 1938, en su ar.,
.
gener
. etermmac1on por 1 Ad . .
trac1on, sm hacer siquier·a al us1on
. , a la determin · ,
lllllllS1 .a
aunque algunas leyes tributarias lo to
a~1on ~or e SUJ~to pasivo,
Fiscal que "la determinación d I ~dib~. Disporua el anterior Código
li .
e os ere tos fiscales y de la b
q111dación; su fijación en cantidad ü u.ida.
s ,ases para su
ta:ría de Hacienda y Crédito Público laq
_Y ·_- .c?rrespondera a la Secreducto de sus dependencias y de los o~ a ~ue e_ie~c1tara esa~ funciones por conseñalen'.
g rusmos fiscales autónomos que las leye
Por el contrario, el Código Fiscal en vi .
en su artícuJo 80 t .
•d
.
establece como regla general,
' e s1stem.a e determmac1ón por los su. t
.
blece que se necesita "d"
.. ,
Je: os pasivos y esta.,
.
.spo 1c10n expresa en contrario, para ue la dete .
nacr~n _se reali_ce por el sujeto activo de la relación tributari:.
rrrn-

?ºI

s1~srn~ s1 se examinan las leyes tributarias que utiliz
l .
determmac1ón 'mud:a" se p d ., d
.
raD e SJStema de
menor importancia financier: Ia a vertir que son en menor número y de

~:7

Actualmente podemos identificar e.
lifi .
butaria federal como impuestos que
.;allvamente en la legislación tri.
qm an por determinación mixta l
1~puesto sucesorio ( aunque su vigencia está su endi
.
: e
tltuye un buen ejemplo de este sistema de dete~ació!~' subre~Ia~ón consleros, sobre consumo de gas lin
I b
1
' so ,re un os petroO
h
a, a enzo , totuol y naftas d
l · , d
~ª•. sobre explotación forestal, sobre producción e introd ~, a ~wtran , e
electnca, sobre uso de
d
.
uccion e energ1a
motriz. sobre la mi ~~as I e p~op1ed~d nacional en la producción de fuerza
'
nena a as mdustnas de alcohol y
di
explotación pesquera.
aguar ente; y sobre
En términos generales, este procedimiento de dete . . ,
da ración del su·
·
.
.,
rmmacmn supone Ja dela veracidad d¡t:!::~~ l:t,!ag;alon p~~ palrte de la ~utoridad acerca de
.
ec arac1on, a valoración de l
b
po.rporc1onada por el declaran
a1l
.
as prue as
del acto liquidatorio y la audi:Ja alega~ast por _la autoridad la producción
,.
SUJe o pasivo.

�Gazzerro, recientemente, ha puesto en dada el carácter colaboracionístico
de este sistema, calificando a la construcción como 'fuera de la realidad," pues
los motivos que inducen al sujeto pasivo a presentar la declaración son los de
no incurrir en sanciones y en poder resistir a una eventual rectific~ción de la
autoridad fiscal. 113
La Autoridad administrativa al hacer la determinación puede .actuar so-

lre wia base cierta o sobre una base presunta.

a) La Determinación co11 base Cierta

En tesis jw-isprudencial, la upreroa Corte de Justicia expresó que ' dos son
los métodos que se han seguido para fijar la capacidad tributaria d los causa.ntes. uno es el llamado de "comprobación directa"· y el otro el llamado
"indiciario". En el primero se investiga directamente la aptitud tr,i butaria
del causante, y por el segundo, ésta se investiga por los medios o signos
externos del su jeto del impuesto para así, presuntivamente, determinar su
citada capacidad; más en ambos casos, la averiguación y fijación de la carga
del contribuyente debe hacerse en términos de legalidad por estar proscrito,
desde luego, en el régimen del derecho actual, cualquier acto arbitrario. Esos
principios son adoptados por nuestra Constitución en cuanto a que el impuesto, según la Ley Fundamental, debe tener la 11ota de "proporcionalidad"
y por lo que atañe a la Ley del Impuesto sobre la Renta. . . se advierte &lt;1ue el
método adoptado en términos generales es el primero de los mencionados,
es decir, el de ''comprobación directa", que se realiza mediante las manifestaciones o declaraciones de los causantes, y sólo en rebeldía o en insuficiencia
de los datos propor-cionados en aquéllas, es, como un segundo término se
autoriza dentro de las condiciones que fija la Ley y el Reglamento en relación
con el artículo 16 Constitucional el empleo del segundo de los método indicados llamado "indiciario". (Infonne del Presidente de la SCJ año 194-7,
pp. 67-69.
Por su parte Giuliani Fonrouge explica que "hay determinación con base
cierta cuando la administración fiscal dispone de todos los antecedentes relacionados con el presupuesto de hecho, no sólo en cuanto a su efectividad, sino
a la magnitud económica de las circunstancias comprendidas en él; en una
palabra, cuando el fisco conoce con certeza el hecho y valores imponibles.
Los elementos informativos pueden haberle llegado por conducto del propio
deudor o del responsable ( declaración jurada) o de terceros ( declaración jurada o simple información), o bien por acción directa de ia administración

(investigación y fiscalización)
"directa y . rta" d la
. y .por supuesto, deben pennitir la apreciación
Cie
e
materia unponible. de 10
.
sería presuntiva''.3'
'
contrano, la determinación
La determinación sobre base cierta es la re la. El
.
.
sentar u declaracio' n f d , d l
.
g
suJeto pasivo debe preun an o a en los libros
· tr
nes, etcétera, que la ley reguladora d 1 .
' reg!S os, me iciones, valuacioblecido.
e nnpuesto de que se trate haya esta-

a· .

"La autoridad fiscal que desee controlar la d la . ,
.
.
Gazzerro-- . . , l
.
ec raCion que recibe --dice
, illVltara a contribuyente para que
•
sostenga los dat~s y los elementos reportados en Jap;:~::::: l;i p~eb~}bue
yente no s adhiere a la invi . , la
.,
.
.
e eonw., u1
, .
,
tacion,
declaracmn evidentemente sólo tendr'
as caractenshcas extrmsecas formales de la
liti .d d
USlanciales (
ana c1 a , pero no las que son
que son por supuesto, las que más cuentan) E
rd d
dato~ y los _elementos expuestos en esa declaración no estando s:C:~da ' los
)a mas mlllllila fuerza p b t .
'
os por
ro a ona, no pueden lógicamente constituir el f d
me: de una. verdadera imposición analítica. Por tanto el ente impo:¡toae_n
eventualidad, deberá estar exonerado de la obliga . : d f d
:•
ticamente la
tif ·, E
cton e un ar anal.í.
rec 1cac1on. n el caso por el contrario, en que el contribuyente
~roiorCJ~ne las prue~as, y !as proporcione para todos los elementos de la
ec aracmn,
se . tendra Ja CXJStencia de Wla declarac"
- d a por las
b
mn acompaua
prue
as
requendas
por
la
autoridad
fiscal
tas
1
..
in
J
· i es , as pruebas, se manifiestan
~omp etas, o no correspondientes a la realidad o en algun f
sansf t ·
·
,
a orma no son
ac onas~ moti o por el cual la Administra . , fi
.
.
de no
l d 1 .
c1on nanc,era retiene el poder
.' d 1
b · aceptar a bec. arac,ón, debe proceder a la rectificacmn
e a 1Ill. ma E
o ~~ q~e -con ase en la sistemática de la carga probator,i_a- la dete1:mi
nac1on fiscal deberá contener las precisiones analíticas con base en l
l se desatiendan las
b
•
as cua es
1 1
prue as proporcionadas por el contribu)'ente para sostener
os e ementos expuestos en la declaración. E11 nuestra . . ,
.
prue~a pr~porcionada por el contribuyente, y no enc~~;r1:dan, ~da~a cualqrnerl·
1 onea por e
en te nn
t
db
pos.i or se e e o~oner una prevalente para que diciéndolo con las

ª

s· ,

~~::~

~, ~! ley, se motive o funde anaülicamente la corrección de 1a cifra

b) La Determinación con base presunta o estimatiua
Debemos. desde l~ego indicar, que este sistema es excepcional
ue
.
tanto, el suJeto pasivo debe presentar su declaraci,on con 1os d atosy que
q conpor
,, G

» GAZZERRO,

op. cit.,
op. cit., p. 126.

IULI.A."'11 FoNROIJOE,

.. GAZZERRO,

D.

23-9 .

op. cit., pp. 8 y 89-90.

813

812

�.
1a
toridad administrativa, al revisar
&lt;luzcan a ~a det:rmin.ac1!n ver~¡ a o::ener del propio contribuyente de
Ja declaraaon, está ob~ga ~ ~ .
. d
los datos que permitan una
d
propia actividad mvesaga ora,
realiza
terceros, o e su
d l trib to y la determinación que
adecuación real entre el presupuesto e
u
, a de r;ectificación.
• dh
en v1
.
sible
para
la
autonda
acer
. t n ocasiones en que no es po
b
Sin em argo, exis e
.
1 contribuyente no declare, o
la determinación sobre la base cierta, pordque e tos o libros que los apoyen,
d
· nar los datos y ocumen
porque no pue a proporcro
"dad de ue la autoridad haga una determinay entonces se presenta la neces1.
. q
tar ' basada fundamentalmente en
.
. tética o estrrnahva, y es a
.
ción deducbva, o sm
,
. .,
timativa es la última nátto
.
Para
Hensel
la
detenmnacron
es
presunciones.

fisci.
odemos señalar las siguientes hipótesis para que la
En nuestro Derecho p
d . .
. , sobre base presunta:
Autoridad tributaria haga una etermmacron
. .
.
to
al
ingreso
de
las
empresas
causantes
mayores
.
Para el n:Qpues
I)
·, d e la declaración. (LISR Art. 32- ·
·,
) 0 presentacron
ab) No presentación de los libros
.
d e con tabilidad o de la documentac1on
omprobatoria. (LISR, Art. 32 -II).
(LISR Art. 32-II) .
1: •
.
los informes que se le sou.c1ten.
'
c) 0 proporcronar
Graves vicios de la contabilidad. {LISR, Art. 32-III ) .
. .
d)
.
1
tabilidad
que
imposibiliten
el
conocumento
de
e) Irregulandades en a con
.
d l
te (LISR, Art. 32-V) .
las operaciones e causan .
. . . fiscal h an declarado ingre,.
el último eJerc1c10
ay
.
f) Personas Í!Slcas que en .
sen ten sus libros de contab1sos brutos inferiores a 500 mil pesos y que no pre
lidad. (Art. 32-V) ·
causantes menores :
En el impuesto al ingreso global de las empresas,
a)
•
b)
c)

o presentación de la declaraci6n . (LISR, Arl 44-1 ) .
·
que la ley establece. ( Art. 44-I) ·
T
ll
los registros de operaciones
o cvar
1 reglamento ordenan.
o conservar la documentaci6n que 1a 1ey o e

(LISR, Art. 44-1).
d l d
sean suficient~ para cubrir
d ) Cuando los ingresos brutos ec ara os no
el costo y gastos normales del negocio. (Art. 44-II) ·
.
d
.,
1 d caja que se mande practicar ue) Cuando la intervenoon te_mfpora . e
que se obtengan de clientes o
, d
les O las m ormaoones
rante peno os norma '
1
.ón de un promedio de ingresos
proveedores, pongan de manifiesto a per~:p~III) .
.
.
brutos superiores al declarado. (LISR,
· m
· d ependiente·•
En el impuesto a los ingresos del trab ªJº
·, d e declaración. (LI R, Art. 53 -I) ·
a) 0 presentaaon
814

b) No llevar el libro y registro a que están obligados. (LI R Art. 53-I).
c) Cuando las informaciones que se obtengan pongan de manifiesto la
percepción de un promedio de ingresos brutos superior al declarado en un 3%.

En el Impuesto Federal sobre Ingresos Mercantiles se dan las siguientes
hipótesis:
a) Cuando se trate de personas físicas que en su último ejercicio fiscal
hubieren percibido ingresos inferiores a 500 mil pesos y. no presenten los libros
de contabilidad y comprobantes requeridos por dicha Ley. (Art. 82).
b) Cuando con apoyo en las investigaciones practicadas no sea po ible
determinar eJ monto de los ingresos reales del causante (siendo dichas investigaciones : prácticas de aumtoría, exhibición de los libros de contabilidad,
auxiliares y documentos comprobatorios de los asientos respectivos, etc.) .
(Art. 61).
Debe hacerse una mstinción entre la determinación presuntiva o sobre base
estimativa y la rectificación de la declaración, y en su ca o, de la determinación hecha por el contribuyente. Hay determinación sobre base pre unta cuando
hay declaración omisa y hay rectificación de la declaración o determinación,
cuando aquélla es inatendible legalmente. En la determinación de oficio la
tarea de la autoridad es más orgánica, y ésta debe partir de la individuaci6n
del ujeto, domicilio, etc., para Hcgar a la determinación. En la determinación de oficio, la autoridad tributaria debe) como primera cosa, probar la
existencia del hecho generador. 36
Jarach afirma citando la ley argentina, que la determinación estimativa
"se fundará en los hechos y circunstancias onocidos que por su vinculación
o conexión normal con los que las leyes respectivas prevén como hecho imponible, y permiten inducir en el caso particular la existencia y medida del mismo.
Se trata simplemente de una definirión de las presunciones como medio de
prueba". 37
Una antigua resolución del Tribunal Fiscal de la Federación (12 de mayo
de 1937 RTFF, no. 7 pp. 1351-1352 ) estableció que para formular la determinación estimativa en la Ley del Impuesto sobre la Renta de 1925, "se necesita
seguir un sistema indicia) o de tasación de valores ostensibles, consistente
en proceder por indicios y presunciones para llegar a la comprobación de lo
hechos o en signos observables fácilmente como son: ]a importancia del negocio, su ubicación, el número de empleados, etc.".
También sostuvo este Tribuna) que la facultad para determinar estimativaop. cit., p. 115.
Curso, p. 413 .

'" ÜAZZERRO,
i,

}ARAC-H,

815

�¡

. ·tarse en contra.dicción con los hechos,
.
· n1· p uede eJerc1
mente '°no es arbitrana
l
'I para que ta auton·d ad
nf .d
r la ley o es so o
porque una facuJtad co en a po
7
2674 1937) y que la facultad
proceda equitativamente". (RTFF, no~bi~iamer:te sin hechos que motiven
'no se traduce en que puedan obrar
8
3304).
lógica y jurí.dicamente sus acuerdos. (RTF~d noas. ~ : o este Tribw1al, ''no
.
.,
tiro tiva ha sosteru o
La deterrrunacmn es a
,
.
.
• gresos que a su buen
.
señalar arb1trana.mente 1
.os m .
.
implica el derecho para
aJifcadora respecbva, smo que debe
saber y entender considere la Junta c 11
as' posible a los realmente per.
sos se acerquen o m
. d
d
nueda recabar deb1en o
P rocurarse que estos mgre
d acuerdo con lo atos que r
cibidos por el causante, e
.
tilidad asignada al causanté
·
para detenmnar 1a u
1
l
expresar las bases que e s1rvan
1 T "b aJ FiscaJ para demostrar a
nidad
acreditarlos
ante
e
n
UD
Ortu
3
168)
Y en su op
(RTFF no. 1 P·
·
justicia de su calif1cacl0n .
'
. .
tableció 1· urisprudencia en el
Corte de Justicia es
.
Por su pa1,te la, Suprema . .
d l I uesto sobre la Renta tlene la
' L J ta Calificadora e mp
til.d d
sentido de que
ª un1
lif.
estimativaroente las u I a es
nes para ca 1car
obligación de expresar as razo
,
·olación del artículo 16 Cons•

•

q

"

del c_ausante pues de no hac;!~ac:::t::~if::i;: estimativa de las utilidades
tituc1onal. Para que sea fun
.
t todo que se exprese por la auto.
l se rem uere an e
,
.
f
de determmado causan e
.- ' l
·restaci6n v adaraclOnes ormu.
¡ al no acepta a mam
·
ridad, el mobvo por e cu
d
l deducciones no sean compro.
te En el caso e que as
.
ladas por dicho causan .
d
calif·,,.,..,. estimativamente, mo
d be proce er a
t.....
b .d
hadas en la forma de i a, no e
b das Sólo debe caJificarse
d d · nes no compro ~ ·
oncretarse a rechazar las e ucc10
d t mun· ar las utilidades, por des· iste base para e e
~
d
stimativarnente cuan o no _ex
" Informe del Presidente de la SCJ, ano
conocerse el monto de los mgresos . (

1939, p. 46).
1I
esto al Ingreso Global de las Empresas,
Para los causantes mayores de mpu "d d tributaria debe detenninar los
que la Auton a
d
33) d.
la Ley (Art.
ispone .
los datos de su contabilidad Y ocuingresos brutos de los contribuyentes con!
se produce en la realidad,
.,
Jmente debe ser e caso que
, .
d
mentac10n o, como rea
.
d l ·nvesb·gación econoID1ca o e
,
di indirectos e a 1
"los estimara pov los roe os
. d
la norma legal, sobre todo
s parece demasia o vaga
.
.
la "
cualquiera otra c se . o
I determinación estuuativa
ue no puede aceptarse que a
.
si se toma en cuenta q
.
b •~ e...:mados en dicha fonna,
b"
. A lo mgresos ,ni..vS "'-'
pueda llegar a ser ar itraria.
d l . de la empresa, de acuerdo
el f · t que correspon a a giro
se les aplica . oe t~1en e
, 1 33 de la Ley del Impuesto sobre la Renta.
con la tabla que contiene el Arncu o
a1
licables a la determinación
,
.
on las normas leg es ap
.
n poco mas precisas s
d l
antes menores del referido rmpue to,
.
. d l · gre""s bn1tos e os caus
.
,
in{
timattva e os m ""
t ·aad tributaria reuna
o!'.',
44 d I Ley ordena que 1a au on
. .
pues el articulo
e a
. d 1
ercandas artículos y serviclOs,
mes y practique estudios sobre el preao e as m
,
816

sobre el costo de lo mismos, el importe de la rentas del local que ocupe el
causante, el número de personas que trabajen en el negocio los sueldos pagados, otros gastos normales y los demás datos que puedan utüizarse. A los
ingresos brutos estimados en dicha forma se les aplican los coeficientes establecidos en el artículo 33 de la Ley para determinár la base imponible y luego
aplicar la tarifa progresiva del Artí:eulo 34 y de esa manera determinar el
crédito fiscal.
En tratándose de la determinación estimativa de los ingresos de los sujetos
pasivos del Impuesto a los Ingresos del Trabajo Independiente, Ja Ley ( Art.
53) prescribe que "para practicar las estimaciones se deben tener en cuenta
(por la autoridad detenninadora) las actividades realizadas por el causante,
los honorarios usuales por servicios similares, la renta del local que ocupen,
sueldos y honorarios pagados gastos Iijos y otros datos que puedan utilizarse".
A los ingresos brutos estimados se les hace una deduc ión única del 20% para
obtener la base gravable y se Je aplica la tarifa del artículo 75 para determinar
el crédito fiscal.
Tratándose del impuesto sobre ingre.sos mercantiles, la Ley ( Art. 63) dispone que para hacer la detemúnaci6n se tomen en cuenta los siguientes factores: impuestos que hayan pagado al Estado o al Muni ipio; cantidades que
cubran por concepto de renta del local que ocupen y de energía eléctrica; número de empleados que tengan a u servicio y sueldos que se les paguen;
capital en giro y los demás datos que puedan utilizarse para determinación
de los ingresos realmente percibidos.
Ahora bien, tratándose de la determinación estimativa, la Suprema Corte
de Justicia ha sostenido, e igual lo ha hecho el Tribunal Fiscal de la Federación, que cuando la autoridad hace una determinación estimativa "para ser
legítima y no arbitraria' no basta con que se asevere que la determinación
se apega a la ley ino que "para la legalidad de tal acto debe demostrar,
efectivamente, que la fijación y determi 1ación del impuesto está fundada en
los presupuestos de hecho señalados en la Ley y Reglamento aplicables ... Por
consecuencia, para la auténtica legilimidad del acto de referencia se requiere
que la cailficaci6n haya sido hecha con los datos y usando las medidas adecuadas para taJ efecto... ; asimismo, los datos en cuestión deben ser dados
a conocer al calificado persona moral o física a fin de que ' te pueda impugnarlos si los considera in uficientes o ilegales". (Informe del Presidente de la
SCJ, año 1947• pp. 89-90 ).
Giuliaru Fonrouge sostiene con vista a los caso contemplado por la legis.
lación Argentina, que "Ja autoridad debe recurrir al conjunto de hechos o
cir unstancias que, por su vinculación o conexión normal con los previstos
legalmente como presupuc to material del tributo permiten inducir en el caso

817
H52

�.
.
onto de la obligación. Estos elementos deben guarparticular la existencia y m
.
.,
'derar y no ser el fruto de
.,
¡
la s1tuac1on a consi
.,
dar una relac10n norma. con .
d , 1
toridad de ap1icaaon no
. al
típicas. a emas, a au
.
situaciones excepc1on es o a
. . , de los indicios m tampoco
·
·
lnumte en la aprecia.cion
'
·
uede
proceder
discrec1ona
.
.
d be J'ustificar el proced1P
.,
·
licactones ya que e
limitarse a su menc10n sm exp
d
' . . . y a1·ustarse a indicios razo11
a la eten:runac1on
. .
d
miento observa o ~ara egar
.d del oder discrecional de la adminisnables. . . La doctnna rechaza 1~ i ea
p de error y en algunas situaciones
. .
dm . . d , ·camente aerto margen
tración, a itlen o uni
.
b' riedad,- en los procedimientos
un margen de discrecionalidad -no de ar l tra
•,
b
trol" 3s
e con
.
'bl hacer la detenninac1on so re
.
, l cuando no sea pos1 e
b' ,
que so o
.
. , presuntiva llamada tam len
Jarach afmna
"
d'
a la dete11mnac10n
'
base cierta puede acu irse
.
" .
,·, " si~;-fica no simplemente
. .
el térnuno estunac1on
5 ........
estimación de 0Ílc10, porque
. .
suntivo que es equivalente.
•
l ar con cmteno pre
,
la actividad de valorar, smo va or .
.
. , sino 1'uicio de carácter
' .
'ón" no quiere decir tasac1on,
.
. .
En este caso, estunaCI
. .
. nstancias. no directo, smo indirecto
sintético, no analítico, de las distintas crrcu
'

d

•

" 39

y presunuvo .
.,
stuvo ue las estimativas "no deterEI Tribunal Fiscal de la Federa~1don so_
l qque presuntivamente se con.
almente obtem os, smo os
.
minan los mgresos re
te dados los signos exteriores de su ne_gocio,
sidera que pudo obtener el caU:tro's datos similares, por lo que, sólo pueden
los informes que se obtengan y
tu ·era en el e.aso de que la
egando que se es vi
obJ' etarse de dos maneras: o n
calif' . , de esa índole o comba.
ha
1 lmente una
icacion
'
.
autoridad pudiera cer ega .
d
trando que los signos extenorop1os. esto es, emos
.
.
b
t
1
tiéndol.a en sus e emen os P
'
•,
l' o-icamente mfenr Ja O •
d
ellos que penmt1an O,:,res del causante no son e aqu
.
d •ornarse en cuenta Jos datos
.
-a1 dos y sin que pue an ~
tención de los mgresos sen a '
t:abl
los m· gresos realmente obte..
ecen
de su contabilidad
que en tod o caso es
nidos". (RTFF, no. 10, p. 4820).

11. El Acto Administrativo de Determinaci6n
A)

NATURALEZA

.
· , 0 deba ser hecha por la Ad.mi~
Cuando la ley establece que la detennm;:7 t que se inicia con la dedat de un proce
en o
úl .
nistracíón, como tuno ac ~
d la Administración, en uso de sus
'b
te as1 como cuan o
.
ración del contt1 uyen '
t d determinación que susofacultades de revisión y control, produce un ac o e

.. G1uuANI FomouoE, op. cit., p. 240.
• JAR.ACH, D ., Curso ' edición 1957, vol. 1, p. 311.

818

tuye o se contrapone a la determinación hecha pop el sujeto pasivo, nos
encontramos con un acto administrativo de determinación.
El acto administrativo de determinación no es un acto necesario, pues eomo
dice Jarach, la Administración Tributaria "puede concluir sus investigaciones
reconociendo que ]as obligaciones tributarias han sido correctamente cumplidas por el contribuyente o, al impugnar- y rectificar las liquidaciones- de irnpuestos efectuadas por declaración jurada, puede lograr la conformidad del
contribuyente sin necesidad de efectuar la detenninación impositiva", 40 o bien,
porque no siendo obligatoria la revisión, haya transcurrido el plazo otorgado
por la Ley a la autoridad revisora sin que ésta haya ejercitado sus facultades.
Para la gran mayoría de los tratadistas, la determinación realizada por la
autoridad tiene el carácter de un acto administrativo. En cambio, Jarach ha
sostenido, reiteradamente, y a pesar de las críticas que ha recibido su doctrina, que se trata de un acto de naturaleza. jurisdiccional asimilable a la
sentencia declarativa. A la luz del derecho positivo y de la doctrina administrativa mexicana, nosotros creemos (en contra de lo que hayamos sostenido
anteriormente) que el acto de detemunación tiene la naturaleza de un acto
formal y materialmente administrati: o: formalmente administrativo por su
procedencia u origen, y materialmente administrativo porque crea una situación jurídica concreta, en ausencia de una controversia entre sujeto pasivo y
sujeto activo. 40- 1
El Tribunal Fiscal de la Feder-ación ha sostenido que los actos de determinación de la autoridad tributaria "no son actos jurisdiccionales puesto que
no implican la existencia de un conflicto de derecho que requiere solución, ni
es tampoco propósito de las funciones de las Juntas el de resolver controversias,
ni hay partes contendientes-. . . Por el contrario, es fácil comprobar que la
actuación de las Juntas, al examinar y aprobar la declaración de utilidades,
encuadra dentro del marco de la actividad administrativa, como la realizada
por el Estado para satisfacer sus propios fines, en gestión de sus propios intereses''. (RTFF, no. 12, p. 5968 y ss).
Como acto administrativo tiene el carácter de unilateral, en lo que están
de acuerdo Blumenstein, Ingrosso, Giannini, Giuliani Fonrouge y otros auto40

JARACH,

Curso, p. 415.

""-' Para Serra Rojas el acto administrativo es un acto de derecho público que constituye una decisión ejecutoria, emana de una autoridad administrativa el! forma unilateral y concreta, y crea, reconoce, modifica o extingue una situación jurídica subjetiva
Y su finalidad es la satisfacción del interés general. SERR.A RoJAs, ANDRÉS, Derecho
Adminirtrativo, ed., 1968, p. 250.

819

�resulta afectada porque en el procedimiento tenga
res naturaleza que no
'
.,
·
· o terceros.4 º· 2
•
intervenc1on el suJeto pasivo
.
.,
l últun·o acto de un procedid determmac1on es e
1
Generalmente, e acto e
.
gulad Por la Ley la cual
.
•· ·
dadosamente re
o
,
miento, de carácter mqmsiuvo cw
d
or la autoridad. Tiene carácter
debe ser rigurosamente observada o acata a ~
.
4o--t
. t . 40-3 y está investido de una presunc1on de legalidad.
e1ecu ono

B) D.EpLARACIÓN
I

dimiento mediante la declaración del
ormalmente debe iniciarse el Proce

.
1 acto de determinación puede ser unilateral
sosbenen que e
I
onocimiento cualificativo del
• d por el hecho de que e rec
. , . 'di
''Los cuales son caractenza os
"d d tnºbutaria sin iDtervencmn, Jlll'l nte de la auton a
'
•
eral
unil
at
me
.
. , bilateral que es caractenPresupuesto emana
.b
t "
la deternnnac1on
,
camente relevante, del contn uyen e ' y
I determinación del presupuest-0,
.
., \irídicamente relevante en ª
'b
zada por la wtervenc1on J
.
• , r cal aceptada por el contn uY da como ejemplo el concordato y la deternunaoon is
..,., AL11ss1 Y AMATfl

yente. ( I nstituzioni, pp. 90-9 l) ·
.
, bJ'
a su cargo la satisfacción de
·
"La acción pu 1ca 0 ene
,
..., Explica Serra R oJas que
. .
. d I
tividad privada. El interes
1 tivas y la Vlgtlancia e a ac
d
ineludibles necesida es co e.e
. .
. &lt; ¡ que inspira y determina la
d los actos adDll.Jllstratlvo., e
d
general es el regu 1a d or e
¡ d s dilatados a pretexto e
.
S
ctos que no deben ser ap aza o O
,
L
marcha del gobierno. on a
d
'b" o regulados por el bien comun. a
• di ·- •
·n actos del po er pu c11c
· ·
injerencias JU CJaies, s1 o
il teralmente es decir sin inter, bli
·
1 derecho de actuar un a
,
'
ef
administración pu _ca ben e r medio de decisiones ejecutorias que producen ectos
vención de los paroculares, po. .
de los administrados". (op. ái. , p. 252).
jurídicos que se traducen en obli~acio~~s ha levado al rango legal la presunción efe
'°·' El Código Fiscal de la Fe e~o_on . e D' . Los actos y resoluciones de las
1 . es admimstratLvas. ice.
"
la legalidad de las reso uoon
C .. , Redactora expresa: Que en
.
'scal
umirán legales. La ollllSlon
.
d
autondades fi
es se pres
. , d validez de las resoluciones a .,
. ,
1 principio de presunc1on e
esta disposioon se recoge e
.
tr derecho positivo; pero se estimo
.d
la doctnna y por nues o
. •
mini trativas reconoo o por
. d ruebas en el procedúrnento
1
. l
•e de una: regla de va orac16n e p
li bl
que no se trata srmp emen
bl ,
l Código anterior sino que es ap ca e
"b al p · l como lo esta eci.a e
'
.
t de
ante el Tn un
isca ,
d . . tra •, 0 pública indepencliente.mcn e
Y debe surtir efecto en la esfera de_ la -~ ~ s oo
'
.,
(R , t de Investtgac10n Fiscal) .
fund d
toda contenc1on.
eV1s ª
., h
ado que esta presunci6n está
a a
El Tribunal Fiscal de la Fcderac1on a. expresl
t 'dades Administrativas dictan
.
d
d
eral de que as au on
en las consideraciones e ~r en _gen ._,_ te y después de haber instruido un expe. .
t su reso1ucmnes unparc1,wuen
.
l
.,
ordmanameJ'.I e
•
En consecuenc1a ta presunoon
lleguen las pruebas necesanas.
'
d . di .
diente en el que se
ha
· ·d
resolución tenien o m cios
e la autondad
emitl O su
1
s6lo existe cuan do aparece qu
~ VI
37 48 p 80). A este respecto, e
suficientes para fundarla" . (RTFF, ano
ns¡.
- ' .,. de legalidad de los actos
,
. . • que establece a presuncion
.
pleno sostuvo que 'El pnnop10
.
cargo del causante no nene un
.
d · d la prueba en contrano a
'
d
administrativos eJan o
.
' ibli da a demostrar que el acto e
¡ administraci6n esta o ga
1
carácter abso uto, pues ª
.
d
Eormidad con los elementoS mate' h "d dictado legibmamente, e con
7 1948
constatacion a s1
'd
¡ L y" (RTFF T esis, 193 ,
riales recogidos por ella en la forma reqnen a por a e .

ª

°

.

contribuyente. Sin embargo, la declaración no es necesaria, en el sentido
de que aun cuando la ley llegare a imponerla como deber al ontribuyente,
su omisión no impide que la autoridad administrativa constate la existencia
del hecho generador y se allegue, por sí misma, o con el concurso de otros
obligados o de terceros, la información necesaria para hacer la determinación.

C)

INDAGACIÓN

El segundo paso normal del procedimiento de determinación está representado por la indagación que realiza la a1itoridad administrativa para verificar
si el contenido de la declaración es correcto ello no obstante la presunción de
veracidad que el Tribunal Fiscal de la Federación ha reconocido a la dcclaración.41
Con objeto de facilitar estas labores de indagación por parte de la Autoridad adminístrativa, la leyes tablecen deberes a ca o de los ujetos pasivos
o de terceros, cuyo cumplimiento es de fundamental importancia.
í por
ejemplo, las leyes prescriben ciertos deberes de hacer•, tales como presentación
de declaraciones y avisos de empadronarse, proporcionando todos los datos de
identificación, de llevar libros y registros, obtener ciertos permisos previamente
a la realfaación de detenninadas activi.dade , extender recibos y facturas, instalar medidores, etc.
Otros deberes son negativos, o prohibiciont&gt;.s, tales como no transportar determinados productos sin la guía respecti a, no fabricar productos in la previa
obtención de un permiso, etc. así como deberes de tolerar, tales como recibir
\Üsitas de inve tigación, y otros.
Por otro lado aparte de las numerosas facultades que las leyes reguladoras
de los impuestos conceden a las autoridades tributarias el Código Fiscal de
la Federación dispone que las autoridades fiscales, a fin de determinar la existencia del crédito fiscal, dar las base d su liquidación o fijarlo en cantidad
liquida, tienen fa ultades para:

I. Practicar visitas en el domicilío o dependencia de los sujetos pasivos de
los responsables solidarios o de los terceros para revisar sus libros, documentos
y correspondencia que tengan relación con las obligacio es fiscales.
II. Proceder a la verificación física clasificación, valuación y comprobación
de toda clase de bienes.
., En la resolución plenaria del 22 de julio de 1937, reiterada en las jurisprudencias
de 12 de mayo de 1941 y del 22 de agosto de 1962, el Tribunal Fiscal de la Federad6n
sostuvo que "La declaraci6n del contribuyente hecha dentro de los planos y de las
formas oficiniales se presume sincera, a.un cuando está sujeta al control de la administración".

pp. 23-24).

820

821

�.
.
responsables solidarios o terceros, datos e
III. Solicitar de su1etos
pasr os,
.
. .
.
. ad os con el cumplimiento de las clispos1c1ones fiscales.
informes re1ac1on
.
N Recabar de los funcionarios y empleados público~ y de los fedatarios,
·
d
sean con motivo de sus f unc10nes.
los informes y atos que po
.
los vehículos
V Verificar en tránsito o en los lugares de almacenalillento
.
l
.
, que deban ser amparados por documentación prevista en as
mercanc1as
0

leyes fiscales.

.
·
VI. Para emplear cualquiera de los siguie~tes ~eclios de aprerruo que JUZguen eficaces para hacer cumplir sus determmac1ones:
a) La multa desde $5.00 hasta $500.00.
b) El auxilio de la fuerza pública.
,.
1...-di
·
mandato
legitimo
de
e) La consignación respectiva por desouc encia a un
autoridad competente.
.

para denunciar al Ministerio Público
f
lar la
Federal la posible comisión de delitos fiscales, o en su caso, para ormu

VII. Allegarse las pruebas necesanas

querella respectiva.
.
.,
Debemos recordar que estas facultades quedan .confiadas a l~:screcion, en
. . . Y oportunidad, de las autondades contro oras.
cuanto a su e1erc100

C) PRUEBA
.
. d I hecho generador su atribución subjetiva, y los elementos
La exis~encia e , d 1 , d"to ~ l deben estar comprobados para que la
para medir la cuanba e ere i
.
d
. .
pago
"d d administrativa pueda dictar su resoluctón y pue a exigir su
.
auton a
d 1
di lega
.
t
de
determinación
son
admisibles
to
os
os
me
os
climi
1
En e proce
en °
·nf
d auto. l d umental la testimonial, la pericial los J ormes e
dde pruedba. roª· uloc es las ~n=ecciones y compulsas de libros y comprobannda es y e pa e ar '
~-r.
1
l
tes las presunciones ega es ete ·0 •1
.
el . ,
'
. , d l prueba ni en lo relativo a su ex us1on.
No existe una reglamentaaon e a 1 con~buyente allegar a la autoridad
•
b
es muy importante para e
.
m ero argo,
.
virtud de que el Tnbuna1
admini trativa todas las pruebas que le interesen, en

1:5

. . io es admisible como medio de proeba todo
afirma que: "En pnnc1lap
. convicción de la verdad Y de la
ºdó
ara
procurar
necesana
lo que aparece 1 neo P
.
)
1
"bilidad de los hechos por probar." ( op. cit., p. 24 Y ss. . . ,
.
. d 1
poSl
"Los medios de determinac1on a diferencia e os
BLUMBNSTErN, por su parte, que
._:,· d "urídico formal sino s6lo valor
•,
'
• "6 d
medios de P rueba procesales, no tienen un s1¡suu1ca o J •
ara dar una determinada onentacion a la conV1cC1 n e
informativo, o sea, sirven P
&lt;1-1 JíENSEL

Fiscal de Ja Federación, en caso que llegue a promover demanda de nulidad,
deberá apreciar la resolución impugnada tal como aparezca probada ante la
autoridad administrativa, a menos que ésta se haya negado a admitir pruebas
que se le ofrecieron, o que en el procedimiento administrativo no se le haya
de.do al actor oportunidad de ofrecer-las. (RTFF, Arts. 214 y 219).

En cuanto a la prueba confesional del contribuyente, ya hemos visto que la
declaración que presenta no tiene el carácter de una confesión extrajudicial.
Sin embargo, es evidente que la declaración puede adquirir el carácter de
confesión, en cuanto lo que afirma puede utilizarse en su contra. Tanto respecto al contenido de la decJaración, como en cuanto a los informes que
produzca y contestaciones que haga a los interrogatorios de la autoridad
administrativa, ale el juicio de Jaracb, quien afirma que "la prueba confesional así obtenida no es definitiva ni por sí sola deciso.r-ia, por cuanto en la
búsqueda de la verdad el propio fisco puede desestimar la confesión si ella
no se encuentra respaldada por otros elementos concordantes y el contribuyente, a su ve-L, puede rectificar su contestación erbal o escrita con el respaldo
de nuevos elementos de prueba contrarios a aquélla. En suma, como ya elije
acerca de la declaración jurada1 también con respecto a las declaraciones de
los contribuyentes o responsables en el procedimiento de determinación no rige
el principio de que la confesión releva al Í.IBCO de la prueba en cuanto a él
incumba"."2
Hensel afirma que en el procedimiento tributario no existe una "carga de
la prueba" en el sentido del derecho procesal civil, por lo que se trata de una
obligación de colaboración del deudor en ese procedimiento, pudiendo la
Administración "pretender" del deudor la producción de las pruebas que sean
necesarias para la determinación.
El Tribunal Fiscal de la Federación ha dejado establecido en tesis jurisprudencial del 22 de agosto de 1962 que "para el Derecho Tributario rige el
principio general del derecho común, según el cual, quien pretende la existencia de una relación u obligación tributarias., debe probarlos; si bien existen
a favor del Fisco, en los ordenamientos jurídicos tributarios positivos, abundantísimas presunciones legales, mayormente relativas que absolutas, que ali1a autoridad administrativa. Sólo en un sucesivo procedimiento contencioso asumen el
carácter de medios de prueba. Sin embargo, si en Jas leyes tributarias se habla de medios de prueba, de carga de la prueba, o de producción de la prueba, en el procedimiento administrativo, esto tiene siempre sólo el significado antes afirmado, y no se
puede hablar aquí de un verdadero y propio procedimiento de instrucción probatoria."
( op. cit., pp. 381 y 403).
.. JARACB,

Curso, p. 420.

�gel'an la carga de la prueba pero que de ninguna manera constituyen una
relevación, ni una inversión de la misma".
Teniendo a la vista un caso derivado de la aplicación de la Ley Federal
del Impuesto sobre Ingresos Mercantiles, pero cuyo criterio
válido para
cualquier otro en que haya omisión de declaración (salvo que la ley otor e
facultades para determinar estimativa o presuncionalroente los elementos del
betho imponible), el Tribunal Fiscal de la Feder-ación ha sostenido el criterio
de que euando existe omisión de la declaración, ''la autoridad deberá determinar los ingresos gravables reahnente percibidos (es decir, deberá determinar
en forma cierta la existencia del hecho generador y su cuan tía) apoyándose
para ello en los libros del contribuyente y en la docwnentación conexa (o
en los demás elementos probatorios que pueda allegarse, agregamos nosotros) ,
esto es, en los medios directos.para determinar de manera exacta, hasta donde
sea posible los ingresos del ausante ( es decir: el hecho generador del impuesto) y no determinarlos arbitraria o caprichosamente estando facultada
para solicitar cuantos elementos considere idóneos al efecto, en ejercicio de
las atribuciones de que está dotada legítimamente".
Asimismo, en la misma resolución jurisprudencia! citada, así como n otras
sentencias e] Tribunal Fiscal de la Federación ha sustentado el criterio de que
''la presunción legal de validez del acto administralivo y del h-ibutario no
tiene por efecto relevar a la administración pública, en todo caso de la
carga de la prueba, ino simplemente aligerarla de ésta, en cuanto que en
lugar de probar dicha adminjstración pública íntegramente los presupuestos
del tributo, debe probar, exclusivamente, los indicios en los casos en que
obre a su favor una presunción jurídica relativa o absoluta. . . (y que) ...
esta presunción no está relacionada directamente con el problema de la carga
de la prueba ni es válida solamente en el proceso puesto que hay presun iones legales que operan fuera del mismo, aunque pueden producir efectos en
él, omo ualquiera norma substan ial · orno la pre un ·ón de legitimidad
tiende simplemente a facilitar la prueba y no a invertir la carga de la misma
ya que en lugar de probar la existencia de todos lo requisitos necesarios para
la legitimidad, es suficiente la prueba de la existencia de algw10 de ellos
so1amente, tal y como expresa el artículo 192 del ódigo Federal de Procedimientos Civiles, según el cual " ... la parte que alegue una presunción debe
probar los supuestos de la misma in que le incumba la prueba de su
contenido".
Hensel Cormula el siguiente principio: La bases de la imposición deban
ser probadas por la autoridad tributaria; por el contrario, los presupuestos
824

de m1a disminución, de una exención
d
.
.,
típico, debe ser probado por el obligado~4He una devoluc10n de impuestos, lo
ha~s::.:na::i~'c:º;ddicho prin~pio el Tribunal Fiscal de la Federadón
deberá hacersqe una . ot~ d~esbmen los datos contenidos en la deelaración
mves 1gacion po l
·d d
,
comprendido el requerimiento que :ebaa hauton ªa1' dentro de la cual queda
.,
acerse
ausante para 1
tac100
de los libros de contabilida d Y d ocumentacion
. , comp b t · a presen.
diente, pues de no llenarse tal soIemm'dad se mcurr1ra
.
. , ro a ona · correspon¡ •,
procedimiento en perjuicio del interesad
,
en una_ vio ac10n de
en resolución plenaria de 22 de . ulio do~ Tan cr ~~ que este Tnbunal Fiscal,
1937, fiJo que "]a declaraci6n del
contribuyente hecha deiltro d 1 1 1
e os p azos en Jas f
f' · 1
0
:~~r~;/1; lo que consideró que debe estar en :7n: : : 1: :u::lci:~~=

anunciada po~~\!~ ~ru~a,. poi, lo _que de co~onnidad con la doctrina
"La afirm . , d
is a. ano Pughese se llego a la conclusión de que.
ac1on e que la carga de I
b
. .
.
tribuyente no debe llevar a la e
~:ue a reca: pnnc1~almente en el con. ta d
.
onc u mn, que sena excesiva desde todos lo
p untos d e VIS
,
e que nmguna ca
d 1
.
financiera. Por el contrario h
rga_ e a ~1:°eba mcumbe a la autoridad
.,
, .
, emos terudo ocas1on de rep tir que la A,l_,_.
trac1on está siempre obli d
d .
.
WJw1ISsobre los cuales se ha fu::a:o ªs!:c;c; en JUic~o _l~s elementos probatorios
.
e constatac1on de los hechos generad ores del ere'd"1to fiscal
•y
d ..
obren ca richosarn
~ues no e a m1S1.blc que los organismos financieros
ción F p .
ente y s10 ~poyo de ningún elemento serio. La Administramanc1er-a,
tanto, tiene a su cargo 1a obligación de demostrar
el acto de constatac10n ha sido dictado leo-ítimamente d
.
que
elementos reco "dos
di
. . 0 .,
e conforrmdad con los
.
gi
por cha Admmistracion Financiera en la f
nda por 1a Ley". (RTFF os. 286-288 pp. 39-40).
orma reque-

t

Pº:,

Con mayor razon
' 1e toca a la autoridad tributaria probar los hechos que
representan
pruebas
.
. de la obligación tributaria de su
. .,
. . direetas de 1a eXIStenc1a
=~1b~ io~u~~euva y de _s~ cuantía, cuando el contribuyente no haya ;resen«º ec . ac,on y se verifique la determinación de oficio.
La eXIStencia de esta carga de la rueba ara
.
,
.
las facultades de investigación qu/la d p. . el I_~ o esta confirmada por
•
a rmn1Strac1on posee
Al ·
t:te_mpo, _la carga de la pmeba de la administración se halla ~~iad rmsmo
exi tencia de deberes formales ue la le l
.
a por Ja
generales y hasta Jas , rd
q . 1 y a reglamentación las disposiciones
contrib
o enes part:t.cu ares de la autoridad imponen tanto a
uyentes como a responsables y terceros E
.
rante la prueba de la
.d d d
d · ~, res~en, lllCumbe al declaautori
.
.
veraci a
e su eclarac1on Jurada e incumbe (a la
dad tnbutana) la demostración de la inexactitud de las declarac1ones
.
e..t

liENSEL,

op. cit., pp, 245-246.

825

�. impugnan los element:os probatorio o constatan
juradas, si los funcionanos

.

' d J t " 43

la inexistencia e es os ·
d • tas están de acuerdo
1 valorización de las pruebas, 1os trata lS
Respecto a~stración tributaria tiene facultad de valorar las pruebas y
en que la A
ech M .cano porque aun cuando falta una
, d b
.derarse en el Der o eXJ
,
li
as1 e e cons1
, .
dminis' ti O debe suponen;e, por ap .
. .,
li ble en el ambito a
tra v '
dis
dis~s1cion ~~ ca l artículo 221 del Código Fiscal de la Federación que
cacmn analogic~ de
.
al valorizar las pruebas, puede no sujeta.JSe a las
pone que el Tnbunal Fiscal, ·
edimi t Civiles cuando por el
disposiciones del Código Federal de Proc
~nos formadas el Tribunal
d
de las presunciones
,
di
b
enlace de las prue as ren as Y
· d I liti ·o
.
. . , distinta acerca de los hechos matena e
gi .
adqmera
con 1cc10n

D) AuomNCIA
. .
. ción como cualquier procedimiento adrniEl procedinuent~ de determma alid d de los procedimientos judiciales
.
.
eqwere de las forro
a es
di .
n1strat1vo, no r
. . al
teria de garantía de au _enc1a.
I rtículo 14 Constituc1on en ma
di
para acatar e ~
. .
de la arantía de audiencia en los proce Desde luego existe cwnplimiento 1
. 'g d l contribuyente. Cuando se trata
.
· ·clan con la dec aracion e
•
m 1entos que se JIU
•
•
d
f" .
de revisión, es necesano
di . t de deternunac16n e o ic10, 0
de un proce Ollen o .
'd
de rendir las pruebas que le conque tenga la oporturudad de ser Ol! o y
vengan.
d J ti ·a ha sostem'do que "la i'dea de la Constitución
La Suprema Corte e us c1
.
1
t n'dades y que llegueJ a privar
d' . to que 51gan as au o
es que en lodo proce 1IIDen_
antes de la privación la posibilide sus derechos a un ~~r_ncular; s:~:::r las defensas adecuadas" y que "la
dad de ser oído Yla poSibilidad d P
.
,
·
l existencia en
,d
cido no puede referirse s100 a a
connotación de ser ~1 .º y ven ·at
1 ue se dé audiencia al interesado y
la ley de un procedimiento espec1 ' en e q E
V T
V'V'7T p 4156
. sus prueb as,, . (S .J.F ., poca
omo ~ , ·
oportunidad de rendir
y Tomo LII, p. 2251).

E) REsoLuctÓN

. 'n que se conoce como acto
. •
el ye con una reso1uC10
El procedrrruento con u , .
b e.uro lir con los siguientes requisitos:
de determinación. Para ser válido, de e
p
a) Competencia
uien la ley le otorgue competencia por
Debe emanar de la autoridad a q
a

826

JARA.CH,

Curso, pp. 418 Y 419.

razón de los funcionarios que en él intervengan, de la materia y del lugar.
La incompetencia es causa de anulación del procedimiento de acuerdo con el
inciso a) del artículo 228 del Código Fiscal de la Federación.
b) Contenido 'Y Fundamento
Jarach escribe que el acto de determinación debe contener 'el pronunciamiento de la administración acerca de la existencia de la obligación impositiva, de la persona obligada como contribuyente o como responsable, en su
caso, la base de medida correspondiente a dicha obligación y finalmente el
monto de ésta, con indicación precisa de las normas jurídicas aplicables en
el caso concreto, y en general, culmina con la intimación de pago de la obligación detemünada o de la parte de ella que anteriormente había quedado
incumplida".~

El Tribunal Fiscal de la Federación ha sostenido que "las autoridades
fi cales tienen la obligación de rectificar en favor de los contribuyentes aquellas
declaraciones de las cuales resuJte que éstos por omisión o pot ignorancia
de la Ley, han dejado de tener en cuenta deducciones o exenciones que les
correspondiesen, según ha sustentado el tratadista Mario Pugliese. La administración no debe liquidar el impuesto según las afirmaciones del causante,
sino de acuerdo con la realidad de las cosas tal como pueda conocerla y apreciarla, puesto que la Ley Tributaria no identifica dichas aseveraciones con la
verdad que la administración debe buscar para que se justifique la apficación
del derecho objetivo, implicando tan sólo elementos de convencimiento que
no substituyan al convencimiento del Juez como la confesión". (RTFF, no. 12,
pp. 5817 y 5818).
Particular importancia tiene el requisito de fundamentación o motivación
que deriva del artícuJo 16 constitucional. Al respecto el Tribunal Fiscal de la
Federación ha sostenido que "dentro de nuestro sistema juridico de supremacía constitucional, la aut:oridad está obligada en los términos del artículo
16 a fundar y motivar toda resolución que afecte los derechos de los particulares; esto es, citar la norma jurldica correspondiente e invocar las circunstancias de hecho que determinen su aplicabilidad, estable iendo su fundamento racional, jurídico y lógico ; tal obligación es indeclinable, aun cuando
no figure en la ley secundaria tributaria que sea aplicable al caso concreto
(Resolución Junio 18 de 1968. Juicio 264/68. RTFF año XXXII, ns. 376378, p. 254).
También ha resuelto el Tribunal Fiscal de la Federación que 'deben darse
.. JARACH,

Curso, 2a. Edic., p. 422.

�{ nna exacta los motivos y fundamentos ( de las
a conocer a los causantes en o
d b"da su
.
)
pues
de
otra
suerte
no podrían ejercitar en forma e _1 ••
1
reso uc1ones
.
.
tía de administración de 1ust1c1a
derecho de defensa, no siendo eficaz la gaJ&lt;all
.
1 p· l" (RTFF no
que p~~e:dió

es:~~=~:

q~~

c!:::a:l l~~:asT;::am:::s ·legí~os'
~,
18
2304) "ya que si no lo hace as1, se deja
la determinen · (RTFF no.
' p.
.,
1 0 conocer éste
al causante en completo estado de indefellSlon'. ,puesto que a : im osibilitado
las razones y fundamentos legales de la resólucmn, se encuentr
p
'da su demanda". (RTFF, no. 286-288, pp.
para plantear en f orma d eb1

13, p.

y,;

17t17f~~ de un fundamento 1egal en la resolucióu, la viol~c,ión de la disp;-

. .,ª ap,:cada o el no haberse aplicado la disposición debida, son causa el
s1oon
J.,l
,
•
•,
caso por e
anulación del procedimiento O -~el act~ d~ d:p::ª::°:ci:: :; del 'artículo
Tribunal Fiscal de la Federac1on, segun o
228 del Código Fiscal de la Federación.
e) Formas extrínsecas
la f rmalidades del acto de liquidación, las diversas leyes triEn cuanto a s O
•
eneral podernos decir que
butal'ias establecen las uusmas pero, de man.e ra g .
'
l
.t . b) úben contener : a) ombre de la autoridad u orgarusmo q_ue o em1 ~,
. .
de
d
d
fecha del oficio liquidación fonnulano, reso!uc1on, etc.'
mero e or en Y
' .
• •
d 1 édito · cl)
'.
) ombre y domicilio del sujeto a qwen deba exigirse el pago e cr
e
'd'
do los elemento legales de su ongen
Concepto e imp01ie del re ito, expresan
1 'dit
eJO· oible
. ) Fecha en que e ere o sea
o·
'
período que comprende, en su caso' e:
o. f) El
ycuando de acuerdo con las leyes aplicables haya un plazo p~a el pag '
1·
~ 1 d
el porc1ento o tasa ap 1cómputo de recargos cuando se causen,_ sen~ an o 1
·t
A veces debe
cable; g) Firma del funcionario o func1onanos que a em1 an.
t en formularios especiales.
b
conLs ar .. ,
m·cumplimiento de las formalidades que legalmente de a
a omJS1on o
.
.,
·l
na
. 1
1 o'o'n o el procedimiento de detemnnac10n, constl uye u
revestir a reso u
·
al F' 1 d 1
.
''nen el 1·uicio de anulación ante el Tnbun
1sca e a
causa d e 11Ilpugnac10
. . b)
Federación. (Código Fiscal de la Federación Art. 228, mc1s0
.
d)

Notificaci6n del Acto Liquidatorio

Como paso siguiente, la autoridad que dictó el acto de liquidación de~
notificarlo al deudor. El Código Fiscal establece (Arts. 98 y 99)' en que
formas deben hacerse las notificaciones:
I. Personalmente.

828

II. Mediante oficio entregado por mensajero o por cor-reo certificado con
acuse de recibo.

III. Por edictos, únicamente en caso de que la persona a quien deba notificarse haya desaparecido, se ignore su domicilio o se encuentre en el extranjero
sin Iiaber dejado representante legal ac.-reditado ante las autoridades fiscales.
Los acuerdos que contengan actos distintos a los citatorios, emplazamientos, solicitudes de informes y las de acuerdos administrativos que puedan ser
recurridos, pueden hacerse por oficio o telegrama.

F)

llUIBVOCABILIDAD DEL ACTO DE DETERMINACIÓN

Dictada y notificada la liquidación, ésta no puede modificarse en perjuicio
del contribuyente, por aplicación del principio de derecho administrativo conocido como de "la frrevocabilidad de las resoluciones administrativas" que ha
encontrado consagración en el artículo 94 del vigente Código Fiscal de la
Federación. De haberse incurrido por la autoridad en alguna causa de ilegalidad en perjuicio de la Administración, deberá solicitarse la anulación de la
Uguidación ante el Tribunal Fiscal de la Federación, por virtud de lo dispuesto en el citado precepto. En principio tampoco puede modificarse la
resolución en forma favorable al particular como lo determinó la jurisprudencia del Tribunal Fiscal de la Federación y lo acogió el nuevo Código Fiscal en
su artículo 94. Sin embargo, la Ley del Impuesto sobre la Renta ha dispuesto
(Art. 14, fracción VJ}, que la Secret.aría de Hacienda, mienti;as no se hubiere
pronunciado sentencia definitiva en procedimiento de carácter fi cal podrá, a
solicitud del interesado modificar o revocar las rt&gt;,.soluciones favorables que
hubiere dictado respecto a un causante, para lo cual tendrá facultad de recibir
nuevas pruebas o mandar recabar o practicar la.~ que considere pertinente ; y
la Secretaría tendrá las mismas facultad cuando dichas decisiones administrativas desfavorables hubieren sido dictadas en contravención a las disposiciones aplicables. La mencionada dispo ición aclara que la instancia del contribuyente no constituye "recurso administrativo" r pecto de las resoluciones de
referencia.

G)

EFECTOS

Por cuanto a las relaciones entre el sujeto activo y el sujeto pasivo de la
relación tributaria, pueden señalarse los siguientes efectos del acto de determinación.
a) Hace exigible el verédito fiscal.

829

��ingreso glogal de las empresas uando en el último ejercicio ~iscal hubieren
declarado ingresos brutos inferiores a 500,000 pesos, salvo ~ue dichos causant~
presenten los libros de contabilidad y comprobantes requendos por la ley. (Art.
32, v). Por otra parte, se reformó también el Art. 82 de la ~ey Feder~ del
Impuesto sobre Ingresos Mercantiles para q~e la Se~reta1?a de Hacienda
detennine las obligaciones tributarias de los su3etos de dicho unpuesto cuando
se encuentren dentro del mismo límite de ingresos brutos.
En la Exposición de Motivos enviada por el Ejecutivo al órgano Legislativo
se expresaba que "Mención µor separado m rece la reforma que s-e proJ?°ne
respecto de la determinación del impuesto a las ~mp~esa de escasa capacida~
económica, pues habiendo demostrado la expsnenoa gu~ no están e~ po_s1bilidad de llevar llna ontabilidad que dé base para cumplir con los _obligac10formales nue la Ley impone a los causantes mayores es necesario otorgar
nes
'1
•
•
.
t 1
facultades a la autoridad administrativa para determinar estunalivamen e e
impuesto sobre la renta de dichos causantes.
- ~p resas
"Para llo se reforman los artículos 32 y 36. Como 1as pequena!
por regla general también cau an el impuesto sobre ingresos mercantiles.' ~
necesario, y así se propone en esta :iniciativa, que se otorguen facultades surulares en la ley relativa que las propue tas para la ley_ del . Impuesto so~re la
Renta, en el sentido de que se puedan determinar estunallvamente lo~ ~gresos para aquel gravamen, Con esta reforma se elimina de la le~ ~a pos1b~dad
de celebrar convenios c011 los causantes, de acuerdo con la política seguida a

.
,.. " ·18
este respecto en los u, 1nmos
anos.
.
Entendemos que los llamados "convenios" antes aludidos son lo~ que tienen
por objeto la determinación de créditos tributarios concretos. Sm embargo
no podemos dejar de observar que en e_l artí~ulo _1~, de la ~e; de Ingresos de
l Federación para el año de 1971 (y esta disposic1on contmua otras que traa
dicionalmente
han venido apareciendo en leyes anteriores) se disp one que " e
ratifican los acuerdos e."&lt;pedidos en el Ramo de Hacienda, por los q~e se hayan
dejado en suspenso total o parcialmente el cobro de gravám n~ e 1gualm,e1~te
y Cred1to
se r atifican las resoluciones dictadas por la Secretaría de Hactenda
.
¡
Público sobre la causación de tales gravámenes", lo que ~eJa entreve~ que a
·gen de las disposiciones legales pueden haberse celebrado.,convemos
entre
mai
d
,
Ja administración y algunos contribuyentes ' sobre la causac~on e gravarnenes", los cuales, de existir, tendrían la natllraleza de convenios o concordatos
para la determinación de créditos tributarios.
.
__
Por otra parte, la 'ley que stablece, reforma y adiciona las d1spos1c1ones
relativas a diversos impuestos", que entró en vigor el lo. de enero de 1971
48

832

Revista de Investigación Fiscal, Enero de 1968, número 25.

en ,s~ artí~I~ 3o., dispone que «se autoriza a la Secretaría de Hacienda y
Credito Público; a efecto de que en el ejercicio de 1971, mediante reglas generales. establezca bases para determinar el ingreso gravable en relación con el
impuesto sobre la renta en los siguientes casos: I. Agricultura, ganadería y
pesca. II. Permisionarios de autotransportes de carga y pasajeros".
Ahora bien, si analizamos las que se encuentran en vigor para la ganadería
Yla avicultum, que constan en el oficio 322-1005 del 17 de enero de 1961
de la Dirección General de Impuestos a Causantes Menores, nos encontramo:
con las siguientes características:
a) Las bases de tributación fueron expedidas por la Secretaría de Hacienda
a solicitud de los directivos de la Confederación Nacional Ganadera y el documento en que constan fue suscrito no sólo por el Administrador General
de Impuestos al Ingreso y poz, el Director General de Impuestos a Causantes
Menores, en representación de la Administración, sino que también fue suscrito por los más importantes funcionarios de la Confederación acíonal
Ganadera, como son su Presidente, el Secretario y Coordinador de la Comisión
de Asuntos Fiscales, el Presidente de la Unión acional de Avicultores y los
titulares de la Comisión de Asuntos FiS'Cales en los ramos de Porcicultura
Productores de Leche, Ovicaprinos y Ganado de Lidia, lo que visiblemente'
da la idea de que el acto en cuestión es un convenio o concordato, y no un
acto unilateral de la Administración. Además, es sabido que la determinación
de las bases de tributación fueron el resultado de una serie de negociaciones
entre la Administración tributaria y la mencionada Confederación acional
Ganadera con objeto de conciliar los intereses de los contribuyentes y la Administración y para proceder en una forma equitativa a la evaluación de dichas bases.
b) Los propósitos que guiaron para la fijación de las bases, según se hace
constar en el documento, fueron los de dar a dichos contribuyentes en los
impuestos sobre la renta y sobre erogaciones por rem1meración al trabajo
personal "un tratamiento especial de tributación" que 1es permita a dichos
contribuyentes "en forma: fácil y accesible el cumplimiento de sus obligaciones
fiscales", estando animada Ja Secretaría de Hacienda y Crédito Público del
propósito "de acceder a las peticiones ÍOt'llluladas por los ganaderos, cuando
éstas van encaminadas a] mejor pago de sus impuestos, y sobre todo si se
beneficia a los más modestos a quienes se libera de gastos y trámites que muchas ve~es resultan superiores a los impuestos que tienen que cubrir''.
c) Dichas bases de tributación tienen carácter voluntario, o mejor dicho
optativo, ya que en el documento que se analiza se expresa que "los ganaderos
Y avicultores que consideren conveniente no sujetarse a lo dispuesto n este
oficio, quedan en absoluta libretad de no hacerlo y de cumplir en lo particular

833
H53

�con las obligaciones que les imponen las leyes fiscales, caso en el cual la Secretaría de Hacienda y Crédito Público se reserva el derecho de revisar sus
declaraciones de Impuesto sobre la Renta en los términos de ley".
d) En las referidas bases de tributación se altem el régimen de la Ley del
Impuesto sobre la enta aplicable a los ganaderos y avicultores, en cuanto
se establecen bases y tarifas distintas, de carácter presuntivo, y se fijan formas
de pago diferentes, liber-ándose además a los que se adhieran a ellas del cumplimiento de algunos deberes formales en materia de libr-0s y de contabilidad.
De esas características resulta lógico obtener la conclusión de que las refe,..
ridas bases de tributación, tanto por su formulación, puesto que en realidad
han surgido de un acuerdo entre dicha Administración y una agrupación de
contribuyentes, como porque para su aplicaeión requieren la adhe ión voluntaria de cada uno de dichos contribuyentes, constituyen un verclader-0 convenio o concordato para la determinación de bases tributarias, quedando los
contribuyentes en la posición de determinar sus créditos fiscales on arreglo

el acuerdo
entre
·, y el contnbuyente,
.
.
. la Administraaon
que enunciábamos en
Págwas antenores.
13. Impugnación del Procedimiento y del Acto de Determi11ación
de Rectificación o de Revisión
'

Contra 1~ no tifi cac1ones
·
ilegalmente hechas establece el Código Fiscal de
1
a Federac1on procede I recurso administrativo de milidad de n tu· .
(Arts 160 V 165)
.
.
o 1ca.c1ones
.
'
y
. Contra Jas V1olac1ones del procedimiento adrnlDIS
. . t u·
de determin acion,
·' tanto en su forma como en su fondo el Cóclig F. calra vo
0
15
blece e
,
·
'
esta~, on car~cte~ optatLvo, el recw-so administrativo de revocación (Art 160
f~-cc1on I)_, _e~ercrtable cuando se dicta el acto o reso1ución de dete~a~
c10n, o el JlllCfo de anulación ante el Tribunal Fiscal d 1 F d
.,
entrarnos .
b
e a e erac1on. o
' sm em argo, ~] estudio de dicho recurso y del juicio de anulación
por quedar fuera de la area que por el momento nos propusimos.

a dichas bases tributarias.
Este sistema de determinación de las bases de tributación en forma general
para grupos de contribuyentes tiene analogía con el sistema existente en la
legislación española llamado "convenios con agrupaciones de contribuyentes"
y en otra forma, "evaluaciones globales". Estos también tíenen carácter optativo, como las bases de tributación existentes en México, a que nos hemos
venido refiriendo.
Sáinz de Bujanda, en sus otas de Derecho Financiero (p. 345) llega a la
conclusión, después de haber analizado críticamente las teorías de otros tributaristas españoles, que las evaluaciones globales "constituyen negocios jurídicos bilaterales de Derecho Público".
osotros, con vista a las normas del Derecho Mexicano nos inclinamos a
considerar que las bases de tributación establecidas por 1a Secretaría de Hacienda y Créclito Público son actos administrativos unilaterales de la Administración, pero que, como para que resulten aplicables a cada contribuyente
''opte" por adherirse libremente a dicho régimen, prescindiendo de que se le
aplique la normativa legal general, y ello entraña un acto de voluntad del
contribuyente, debemos considerar que se produce un "concordato'' o convenio en lo que concierne al contribuyente que se adlúere al régimen de tributación, por lo que se determina en conformidad con el acto unilateral de la
Administración la base presunta de su obligación tributaria, y 'l posteriormente determina el crédito fiscal que está obligado a pagar.
Lo anterior viene a confirmar que en el Derecho Tributario Mexicano
continúa existiendo el sistema de determinación de la base imponible mediante
834

835

�adaptarse a esta nueva orientación en el ejercicio del poder. Los movimientos
libertarios adoptan dentro de su programas una postura de plena aceptación
para tales concepciones-.

EL SISTEMA DE LA "DIVISió DE PODERES" EN EL PANORAMA
DE SUS REALIZACIONES HISTORICOPOL1TICAS
Lm. JoRoE Mo

TEMAYOR SALAZAR

Universidad de Nuevo Le6n

2. La adecuacií,n de la teoría a la práctica
política. 3. Problemas de funcionamiento. 4. Sus proyecciones al futuro. 5. Su existencia y desarrollo en México.

Sumll1'io: l. Pr-ecedentes y pla.smaciones.

l.

PRECEDENTES y PLASMACIONES

LAs IDEAS POLÍTICAS de John Locke y de Montesquieu -plasmadas ~~ sus

b
f undamentales- producen una influencia decisiva en las condiciones
oras
, d
politicosociales de los pueblos. El poder omnímodo de las monarqu~ ~c~dentes, no responde ya a los anhelos y a las necesidades popula1:s._ El eJerc1c10
del poder se ha convertido en protesca carica~ de ~ -~utenbca ?otes~d
pública. El monarca se ha olvidado de su p~culiar :ondic~on -se1:71dor publico-. Obra en beneficio y provecho propio, no unportandole s1 con . ello
ofende la seguridad y los bienes sociales. Es evidente que ante tal reahd_ad
los sistemas de control político pregonados por Locke y por Montes_qw~u
adquieran popularidad y aceptación general. Locke s:ñ~a- la ;º~veruenc1a
de una distribución del poder en distintos órganos de eJerc1c10 publico. Montesquieu, en cambio, establece el clásico p~~pio de ~a ''.~visión de _los poderes", como medio apropiado a la regulac1on del e3ercic10 potestativo del
Estado.
Los sistemas institucionales creados por Locke y por Montesquieu, son avalados por una realidda politicosocial que los requiere necesaria Y urgentemente. El texto de sus obras se esparce poi' todos los Estados provocando la
consabida inquietud e intranquilidad. e avizora el inicio de una nu~va !onna
de dirección pública. Los dirigentes de los Estados ven la converuenc1a de

836

Por su esencial estructumc;ión el sistema de los tres poderes -proclamado
por Montesquieu- obtiene singular preeminencia sobre la creación institucional inglesa, ideada por John Locke. o obstante la obra del pensador
francés se fundamenta, en más de una vez, en la realidad política inglesa
y en la investigación del teórico británico.
Los peligros de usar indebidamente del poder se acrecientan -apunta Montesquieu- en 1a concentración que del mismo se haga. Es neecsario poi• tanto
"dividir el poder", distribuyéndolo en tres ejercicios vitales al E tado: el
legislativo, el ejecutivo y el judicial. Tres órganos se encargarán de expresarlo. En esta forma los distintos poderes se contrarrestan estableciendo con
ello el llamado sistema de los frenos y las balanzas.
Las repercusiones del mensaje impactaron sensiblemente la realidad política de los pueblos. "Desde su aparición, la teoría de Montesquieu tuvo una
resonancia considerable. Llegaba muy a propósito en un tiempo en que el
sistema de la monarquía absoluta había pasado de su apogeo en Francia y
estaba destinado a una destrucción próxima. Uno de los caracteres principales de la Constitución francesa de los últimos siglos antes de 1789 era, en
efecto&gt; la cone.entración de todos los atributos de la potestad estatal en la
persona del rey, que encamaba en sí ~odos los poderes o, por lo menos, del
cual emanaban todos los poderes. Por reacción contra este absolutismo, la
separación de los poderes estaba llamada a ser uno de los dogmas políticos
fundamentales de los hombres que prepararon y dirigieron la Revolución ...
Se verá más adelante la enorme influencia que este dogma ejerció sobre las
Gonstituciones de la época revolucionaria." 1
La postura de Montesquieu~ al señalar tres poderes, provoca confusión y
equívocos dada la indivisibilidad del poder. Una independencia tQtal en los
órganos encargados de las distintas potestades, paralizaría la vida del Estado.
La agrupación política requiere, fundamental y constantemente, de las relaciones entre las distintas expresiones del poder. Frente a la imposibilidad de
que existan diversos poderes en la sociedad-Estado, algunos autores han considerado que la misma obra de Montesquieu encierra en su texto una "división de funciones" y no una "división de poderes", como se expresa. En
todos los Estados, en donde el principio de los tres poderes ha si&lt;lo establecido,
se observa un poder, que se manifiesta jurídicamente a través de funciones
potestativas.
1 ÜARRÉ DB MALBERO, R ., Teoría General del Estado'', Ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1948, p. 750.

837

�Como medio de control político la llamada "división del poder'' tiene gran
difusión y reconocimiento. Su consagración formal en decl~raci~n~, de derechos humanos y en constituciones políticas, revela su gran 1rrad!ac10n. ~odos
aquellos Estados que soportan el peso de un ejercic~o monárq':1c~ ~pres1vo e
incontrolado, encuentran en el sistema de 1'.fontesqrueu el med10 idoneo pai:a
solucionar su anormal situación. Los pueblos que luchan po~ Sl~ ~depend~n~ia
nacional -primordialmente los de América- ven en los pnnc1p1os del _teonco
francés los fundamentos necesarios para la creación de un E tado meJor dotado p~ alcanzar el orden y el bien social. &amp;tando las f~nciones del po~er
depositad~ en órganos diferentes y s:ñaladas. s~s respectl as co~p_etencias,
los titulares de dichos órganos no deberan extralurutarSe en sus espec~1c~ funciones. El poder se expresará, en todos y cada uno de sus aspectos, e~ma~~o
el riesuo de su inconveniente concentramiento. El abuso en la mamfcstac-1on
de la ;otestad pública e reducirá en forma notable Y real.
Tomando en consideración las realidades que configuran 1~ precedentes
del sistema comentado, son de destacarse las siguientes observaciones:
.
A) Las ideas de Locke y de Monlcsquieu, contenidas en us respectivas
obras.: Segundo tratado sobte el gobierno civil y El espíritu de las_ leyes, co~s.
·' poIínca Y oc1al
tituyen antecedentes singulares de nuestra actual s1tuaaon
en lo que respecta al funcionamiento del P~?er.
.
" . . .,
B) Por su propia y especial estructurac10~, e~ ~!Stema de_ la d1v1s10n de
ftmciones en el poder", innova el modo de eJerc1c10 pote tatlvo dentro de la
00~~~~

. .

C) Variadas son las causas -políticas, sociales e ideológicas- que _intervienen en la aparición y difusión de la teoría propuesta por Montesqmeu.
D ) Su influencia es en sumo grado palpable.
.
E) El sistema de la distribución del ejercicio potestahvo, represen~a una
pretensión y un medio de control sobre el poder público. Las comumdad~,
advirtiendo las bondades del mismo, lo instauran legalmente en sus respectivas realidades estatales. El proceso histórico de los pueblos, en su, maTCha
política es revelador del deseo popular por contar con un poder mas apto y
~~~-

.

F) Se plasma literalmente como "división de podere "; sm embargo se
trata de una "división de funciones".
Respecto de esto último, he hecho un llamado en el desarrollo del apar~do
para insistir en la imposibilidad de qu~ pued~ existir un poder en aptitud
de dividinie sin menoscabo de su esencial senado.
Las principales proyecciones que se originan en virtud ~e la teoría de !as
"tres funciones del poder", podemos encontrarlas en la realidad y en_ la ~ractica constitucional de los pueblos europeos Y americanos. Las conStituciones

políticas de los Estados plasman en sus contenidos la teoría que pretende la
plena expresión del poder, sin pérdida de la libertad socioindividual El orden
constitucional reconoe plenamente el principio de la "división funcional en
el poder estatal". Son muchos los casos que nos muestran objetivamente la
confirmación de lo anterior. Las declaraciones sobre derechos del hombre
establecen -también- expresamente el principio de las "funciones del poder", como medio apropiado para asegurar Ja permanencia de un orden social
y político necesario al desarrollo cabal del Estado.
La influencia de la "división de las funciones", como sistema de ordenación
potestativa, Se revela en una serie de documentos historicopolí.ticos localizados
concretamente en tiempo y lugar. A fines del siglo XVIII, tanto en América
como en Europa, surgen declaraciones sobre la teoría que Montesquieu ha
creado en Francia. Su reconocimiento es pleno. Su indeleble plasrnación,
dentro de las cartas constitucionales, es prueba indiscutible del aprecio e
impacto que genera.
En América, Ja Declaración de los Derechos del Hombre publicada en
Virginia en el afio de 17%, establece dentro de sus postulados el referente
a "la división de lo poderes".
La declaración de .independencia norteamericana, redactada por Thomas
J efferson y expedida en 1776, consagra concretamente el principio de
los tres poderes. Se atribuye a la creación francesa tal importancia, que muchas de las declaraciones americanas sobre derechos constitucionales, no conciben un Estado dentro de la ley, sin que exista de por medio el control que
proporciona la acción de las "tres funciones" en la manifestación del poder
soberano del Estado. A este respecto, la declaración de Massachusetts -dos
de maw,0 de mil setecientos ochenta- es sumamente reveladora. Nos dice
la declaración en su artículo trigésimo lo siguiente : "En el gobierno de este
Estado, el departamento legislativo no ejercerá jamás los poderes Ejecutivo
y Judicial o alguno de ello . EJ Ejecutivo no ejercerá jamás los poderes Legislativo y Judicial o alguno de ellos EJ Judicial no ejercerá jamás los poderes
Legislativo y Ejecutivo, o alguno de eUos· a fin de que sea un gobierno de
leyes y no de hombres." 2 El principio de legalidad es protegido por un sistema
adecuado de manifestación potestativa.
La de laración d Virginia -ya apuntada- puede considerarse como la
base fundamental de donde emerge y se u tenta el origen de la vida in titucional norteamericana. Sus efectos positivos se hacen patentes en el pensamiento revolucionario francés y en la declaración de "Droiti; de L'homme et
du citoyen" proclamada en Francia, trece años después.
s Citado por: SÁNCHEZ V1AMONTE, CARLOS, Los Derechos del Hombre en la Reuolución Francesa, Ed. Facultad de Derecho de la U.A.M., México 1956, pp. 68-69.

839
838

�Al triunfo de la Revolución Francesa, en mil setecientos ochenta y nueve,
la asamblea constituyente francesa redacta una "Declaración sobre los Derechos del Hombre y el Ciudadano." El objeto de ella es servir de precedente
a la Constitución francesa, supremo anhelo de un pueblo sojuzgado por un
cruel y despiadado absolutismo monárquico. En su artículo decimosexto, textualmente nos dice: "Toda sociedad en la cual la garantía de los derechos
no esté asegurada, ni determinada la separación de los poderes, carece de
constitución." 3 Dos son las exigencias que condicionan el nacimiento o existencia de la constitución: A) La consagración de los derechos individuales
y sociales que deben ser resguardados por el orden jurídico supremo. B) La
formalización de la "separación de los poderes" que debe ser real y funcional.
El constituyente francés ve en los principios de la teoría de Montesquieu, el
medio por el cual los der"trllos del hombre y el ciudadano euedan ser protegidos en su integridad y permanencia.
La "Declaración de Derechos del Hombre y el Ciudadano" se produce una
vez concluidas las sesiones que ha realizado la asamblea nacional, con el
propósito de conocer y discutir los proyectos presentados. El veintisiete de
agosto de mil setecientos ochenta y nueve se expide la declaración. Su articulado que consta de diecisiete apartados lo encabeza la siguiente introducción:
"Los representantes del pueblo francés, constituidos en Asamblea Nacional,
considerando que la ignorancia el olvido o el menosprecio de los Derechos
del Hombre son las únicas causas de los males públicos y de la corrupción de
los gobiernos, han resuelto e:ll.'])Oner en una Declaración solemne los derechos
naturales, inalienables y sagrados del hombre, a fin de que esta Declaración
siempre presente para todos los miembros del cuerpo social, les recuerde sin
cesar sus derechos y deberes· a fin de que los actos del Poder Legislativo y
los del Ejecutivo puedan ser comparados a cada instante con el objeto de toda
in titución política y sean más respetados: y a fin de que las reclamaciones
de los ciudadanos, fundadas desde ahora en principios sencillos e indiscutibles,
tiendan siempre al mantenimiento de la Constitución y a la felicidad de todos.
"En consecuencia, la Asamblea acional reconoce y declara, en presencia
y bajo los auspicios del Ser Supremo los D erechos siguientes del hombre Y
el ciudadano: ... " • En el año de mil setecientos noventa y uno se redacta la
Constitución de Francia. En ella se plasma el istema de la triplicidad de funciones en el ejercicio de la actividad estatal.
En un interesante libro titulado: Los Derechos del Hombre en la Revolución Francesa, el tratadista Carlos Sánchez Viamonte, nos dice: "La Declaración de los Derechos del Hombre de Virginia de 1776 }' la Declaración de
• Ibid. , p. 59.
• SÁNCHEZ VIAMONTE, CARLOS,

840

op. át., pp. 57-58.

Independencia de los Estados Unidos de ese mismo año .. . abrieron el camino
de la transformación poütica, jurídica y social de la humanidad civilizada. De
los pueblos europeos, el primero en recorrer ese camino fue Francia, y llegó
más lejos que Jos Estados Unidos. Ya no se trataba de la emancipación de una
colonia respecto de su metrópoli, sino pura y exclu.sivamente de una revolución
interna que se proponía transformar, y que transformó todos los aspectos de
la vida política y social. . . " o debemos olvidar en ningún momento que Ja
Revolución Francesa. fue precedida por la emancipación norteamericana y que
esta última tuvo también un carácter profundamente revolucionario si bien
,
se puede senalar entre ambas una diferencia ,;;apital: La Revolu,ción Norteamericana fue creadora y constructiva; la Revolución Francesa fue destructora y creadora, al mismo tiempo." 5 Quiz4 la transcripción de las líneas
anteriores denoten -aparentemente- una desviación en el tema que se apunta
en este inciso. Es opornmo, pues, indicar el objeto de su inclusión en este
apartado. Estando contenido el principio de los "tres poderes', en ambas declaraciones, he creído necesario exponer, en forma breve e insinuativa la tras'
cendencia de ambos acontecimientos políticos, recordando que las proyecciones
universales de aquéllos, son también irradiaciones -del mismo tipo- que
logra la teoría de Montesquieu.

-

El ideal de Charles-Louis de Seéonclat, barón de Montesquieu, de dividir
las funciones deJ poder en tres ejercicios detallados y precisos, garantizando
con ello el orden y la libertad, queda plasmado y reconocido plenamente en
las declaraciones de derechos comentadas y en los textos constitucionales surgidos con posterioridad. Al convertirse el sistema teórico, en institución efectiva
Y operante, su influencia se hace mayor. En esta forma, el sistema de la "división de funciones en el poder del Estado" se proyecta hacia los ámbitos
politicosociaJes más diversos.

2.

LA ADECUACIÓN DE LA TEORÍA A LA PRÁCTICA POLÍLICA

Toda creación política se norma y se conduce po11 medio de sus esenciales
pos~ulados. Sin embargo, en más de una vez, sus contenidos sufren alguna
vanan te, merced a la realidad social que los acoge. La nueva idea o institución
se adapta en cierta forma a las condiciones generales de la comunidad, fraguadas en el obrar y ser de sus componentes. Se observa una adecuación de
lo teórico a 1o práctico.
El principio de la "división de los poderes" obtiene, dadas las condiciones
en que aparece, un amplio reconocimiento. El significado de su llamado y la
• lbíd., pp. 15-16.

841

�existencia de un ambiente politicosocial prop1c10 le permiten tal resultado.
o obstante, la creación política en que se presenta habrá de experimentar un
proceso de ajustamiento con la realidad. Los objetivos fundamenlales que
se persiguen no se podrían alcanzar siguiendo -rigurosa y textualmen~~medios O caminos propuestos que, concebidos en el campo de la especulac1on,
fueran ajenos a las condiciones reales de operatividad. Es necesario cuando
no indispensable, que se produzca una relación propia y objetiva entre la
realidad y la creación institucional.
Don José López Portillo y Pacheco en su obra: Génesis J' Teoría General
del Estado Moderno, expresa en forma clara y precisa la falta de adecuación
que exi te enlre el enunciado gramatical: 'Divi ión de poderes" y el contenido que en la realidad ampara dicho término. "La expresión División de
Poderes' es, sin duda, recia y sugestiva; pero desde el punto de vista de la
adecuación de los términos al sentido que se trata de expresar mmlta tan
imprecisa que por sí sola, sin explicar su histm;a, su -intención y la oportunidad en que deba aplicarse, ha introducido confusiones innecesarias que
empiezan a ser perceptibles, desde los días de fonte quieu.' 6
La mención -en la obra del pensador francés- de que existen poderes
diversos e independientes entre í, provoca una seria crítica. El poder del Estado es unidad en su existencia y en su jercicio. Es inconcebible que la autoridad pueda existir y operar fundada en una atomización del poder. Las
opiniones que enjuician tal posición son innumerables. Sin emba1·go, algunos
tratadistas -por jemplo Maurice Hauriou- han tratado de encontrar en los
textos de Montesquieu, motivos determinanles que induzcan a considerar la
''división de los poderes" como "división de funciones en el poder público''.
Las confusiones que provoca -en este aspecto- el sistema del escritor galo,
me llevan a formular las siguientes interrogantes: A) ¿ Existe división de poderes dentro del Estado? B) ¿Son los llamados poderes, funciones potestativas? C ) ¿ Es posible que operen las funciones del poder en absoluta separación?
A) Es impropio hablar de poderes pues ello supone la existencia de algo
que no puede originarse jamás. El poder se halla configurando esen?ialme~,te
al Estado. Este obra y se expresa por medio de órganos de manifestac1on
pública. La indivisibilidad del poder surge de su génesis y se revela pennane~t~.
El poder en el Estado dado su atributo de "dominación" excluye la pos1b1lidad de una pluralidad de poderes propiamente dichos, pues si la potestad
del Estado se dividiera en varios poderes yuxtapuestos e iguales, ninguno de
ellos podría po eer el carácter dominador, y por consiguiente, la potestad total,
• LÓPEZ PoRTILLO y PACBECO, Josi,

Ed. Botas, Mbc.ico, 1958, p. 784.

842

Génesis y Teorla General del Estado M oderno,

de Ja cual son elementos constitutivos y parciales, quedaría a su vez desprovista de dicho carácter.7
B) Montesquieu, en el libro once, capítulo seis, -de su obra El espíritu de
las leyes, indica la forma en que los llamados poderns deben de obrar dentro
de la agrupación política estatal. eñala una distribución de competencias a
cada uno de los poderes, asignándoles una función concreta y delimitada. El
fiel cumplimiento de tal tarea conduce a los unos y a lo otros a contrarrestarse muluamente, logrando con ello el equilibrio del poder. Como se ve los
denominados poderes se avocan a desempeñar un ejercicio potestativo en
cumplimiento de ciertas funciones que les han sido eñaladas de antemano.
El orden jurídico existente enmarca la atribuciones y competencias a los órganos funcionales de poder. Son pues, funciones de poder las que el órgano
estatal despliega y no poderes como se afinna frecuentemente. El pensador
francés ha creado, por así decirlo, una "división de funciones en el poder del
Estado" a la que luego ha denominado -impropiamente-- "división de poderes". Considerando lo anterior y conociendo la imposibilidad del poder para
escindirse, es concluyente el afirmar que los mal llamados poderes, sí son y
constituyen verdaderas funciones del poder soberano del E tado.
C) Una separación absoluta y abismal de las funciones del poder no es
posible. La expresión de la autoridad estatal requiere -necesariamente- la
relación onstante de las funciones potestativas. La existencia y ejercicio
de las mismas no debe circunscribirse en un ámbito dgido y monolítico. Ello
impedir.í a que la acción del Estado a través de sus funciones de poder, fuera
operante y eficaz. El objetivo primordial en la tarea del Estado, el bien público,
sufriría los efectos negativos de una disolución en la necesaria y esenrial
vinculación de las funciones de autoridad. Los órganos de poder deben de tener
dentro de su campo específico de atribuciones legales, la facilidad de proveer
lo necesario y conducente a fin de llevar a buen resultado su labor concreta y
determinada. Las {unciones del poder estatal no estan escindidas, todo lo
contrario, concurren a la realización de un esfuerzo común para lograr el
bienestar colectivo.
Las respuestas anteriores nos confirman que la división del poder es impo ible.
La unitariedad indisoluble del poder es inafectable e imperturbable. os muestran además -manifiestamente- la inexistencia de una separación total y
cierta entre ]as funciones del poder. Interpretar o representar con sentido
confuso los términos de Montesquieu es hacer irrealizable la comprensión seria
de su sistema. Es por tanto nesesaJ'Ío que la apTeciación del mismo se realice al
abrigo de una serena y juiciosa consideración. Esta actitud ha permitido que
el sistema plasme y desarrolle en la vida e histoTia de muchos pueblos y en el
' GARRÉ

DE MALBERG,

R.,

op. cit., p. 761.

843

�panorama de las instituciones políticas, en donde ocupa un lugar destacado.
Todos los intentos encaminados a establecer una separaci6n absoluta entre
los órganos manifestativos del poder han sufrido el más completo de los fracasos.
Los órganos expresivos de Ja potestad pública tienen, en su extensa variedad de
acciones, puntos de contacto y zonas de acercamiento e influencia en donde se
realizan diversos e importantes actos de poder. Suprimida esta relación y
confluencia potestativa, el ejercicio de la autoridad sería incapaz de realizar
con propiedad su tarea primordial de dirección pública.
Precisado el carácter indivisible del poder, es necesario hacer algunas aclaraciones respecto del sistema creado por Montesquieu.
La separación de poderes que propone el autor de 'Letras persas", obedece
más al deseo y a la necesidad de evitar concentramientos de facultades potestativas, que al propósito -irrealizable- de dividir la potestad oberana del
Estado. El sentido esencial de su obra está fundado en el píritu general de
las leyes que no puede ser otro sino el de la realización cabal de la justicia.
En la "división de los poderes" el espíritu de legalidad se nos presenta con rasgos
de plena objetividad. Cada "poder", mejor dicho, cada "función del poder",
ejercita y realiza su tarea cumpliendo indicaciones nonnativas que le son
anteriores. Ellas le señalan el campo preciso de atribuciones y competencias,
bajo el cual debe de obrar. El apego y el respeto a los dictados del derecho,
producen la manifestación legal y ordenada de la autoridad. La expresión
potestativa en tales condiciones favorece el desenvolvimietno armónico y coordinado del todo social.
La creación institucional del escritor galo -por su peculiar enfoqueintroduce cambios y modificaciones trascendentales en el modo de operar y
ejercitar la expresión autoritaria del Estado. Sin embargo, el sistema de lo · tres
poderes, no obstante su gran influencia, experimenta el efecto de condiciones
políticas y sociales que le hacen armoniza!' su estructuración teórica y sistemática
con la vida y realidad de las comunidades en las que e manifiesta. El pensamiento de Montesquieu es adaptado a las circunstancias. La concepción de
poderes independientes, en un equilibrio estático es algo que no funciona.
Por esto se substituye con un equilibrio dinámico, un equilibrio de colaboración,
implícito, aunque no expreso en el sistema del pensador francés.ª

3.

PROBLEMAS DE FUNCIONAMIENTO

La "división de funciones en el poder del Estado" permite que la manifestación legal de la autoridad se exprese en forma concreta, justa y determinada.
• LÓPl':Z PORTILLO Y PAcHEco, JosÉ,

844

op. cit., p. 786.

El concentramiento indebido del poder se desautoriza y se impide. El monopolio
de las funciones potestativas desaparece. La distribución de competencias, en
cada uno de los órganos del poder, asegura el desenvolvimiento ordenado
de la expresión autoritaria. La protección a la seguridad socioindividual aumenta en grado considerable. Los logros positivos que obtiene la teoría de las
"tres funciones" se originan en el sentido de su mensaje, que desar-rollan )os
pueblos para alcanzar un adecuado funcionamiento del poder.
El sistema operante de la "división de funciones en el poder" encara múltiples y diversos problemas. Su misión -como medio de control políticoes la de obtener un equilibrio permanente, justo y adecuado enfre las diversas
funciones del poder. El poder no debe concentran;e tampoco debe de existir
una extrema y rígida separación en las funciones del mismo, pues ello sería
el origen de lamentable anarquía. Las funciones, aunque distintas "Fundamentalmente se apoyan entre sí, pues constituyen los tres aspectos de una
misma acción, que es la del poder, y al servicio del mismo fin, que es el bien
del Estado y el bien público. Hay que decir más: las tres funciones son conexas
en su propia existencia plenamente. De esta suerte, 1a ley necesita del juez
y del gobierno para Jlegw a los hechos · el juez, a su vez, necesita cle la fuerza
gubernativa para sancionar sus decisiones· por fin, en el Estado legal el gobierno y el juez hallan en la ley la guía y el sustento de su acción." 0 Las
funciones del poder se nos muestran normadas y encauzadas por el principio
rector del derecho. La ley les señala en forma precisa y determinada sus ámbitos de conocimiento y atribuciones.·
No obstante su sujeción al derecho, las funciones de la autoridad plantean
en su exteriorización una gran diversidad de problemas reales y objetivos.
Mencionar taJes problemas e indagar sobre us orígenes y consecuencias, harían
extender el presente trabajo a tal grado, que el sentido y estructura del mismo
perdería en 1a unidad. o pudiendo, sin embargo, eludir su presencia y tratamiento, concretaré mi atención a considerar uno de los problemas que aprecio
como fundamental en el ejercicio constante del poder. Ese problema es el
que se suscita cuando algún órgano expresivo de poder influye decididamente
sobre otro, creando --con ello- un desequilibrio en el funcionamiento y
acción de Ja potestad pública.
Variadas son las causas que pueden motivar la presencia del inconveniente
fenómeno que se plantea. Una de las más comunes y periódicas, en la aparición de esta situación, obedece al inadecuado ejercicio o mal funcionamiento
de la expresión autoritaria a través del órgano que en un momento dado se
ve influido por otro. Los fundamentos que me mueven a decir lo anterior los
expresaré en linea$ subsiguientes, antes señalaré en brevísima fonna las fre• DABIN, JP.AN, Doctrina General del Estado, Ed. Jus, México, 1955, p. 268.

845

�cuentes consecuencias que trae aparejadas la infecunda realidad que se expone: A) Se crea un ambiente propicio al monopolio del poder. B) El ó~gano
avasallado pierde en pre tigio, orientación y sentido. C) La c-0mpetenc1a del
mi mo se limita en forma considerable. Su tarea se condiciona - en mucho-al órgano de influencia. D) El .interés legalmente protegido de la comunidad
se perturba ofende o lesiona.
Es necesario aclarar que estas influencias no son totales sino parciales no
de derecho sino d hecho. o son totales porque el órgano influenciado está
en todo momento en la aptitud o posibilidad de desfürarse de tal influjo por
medio de las vías y las solueiones apropiadas. unca pierde su capacidad de
ejercicio potestativo. Su especial estructura y u ámbito de competencias le
son expresamente protegidas por la ley. Es una situación de hecho y no de
derecho porque las normas legales no consagran -siendo congrue.ntes con
la teoría- disposiciones que vengan a perverlll' y degenerar el sentido esencial de la "división de funciones potestativas'.
Las ' funciones del poder" se manifiestan por medio de órganos creados p~
tal fin. Sus aspectos de fundamentación sentido t:J.uctural y campo d:
bueiones están establecidos por el orden normativo del derecho. El prtnc1p10
del "Jus:' conduce en actitud rectora, la tarea potestativa del Esta~~; U:11 &lt;:5tricto y consciente apego en las tareas que la ley señala, es condiaon mdis,.
pensable para realizar -en contenido pleno-- el propósito íundamental _de
toda expresión autoritaria. El equilibrio -justo y duradero--- en el funcionamiento del poder sólo se logra con la práctica diaria y constante de una
conducta obediente y respetoosa del dictado supremo de Ja norma.
Los titulares de los diversos órganos de p0der tienen la gran responsabilidad
y el invariable compromiso de desarrollar su acción y ejercicio por los ~~os
que la ley señala. Todo apartamiento en el cumplimiento de esa obliga~1on,
es revelador de incapacidad legal y viola ión normativa. Cuando la realidad
estatal nos muestra la influencia que un órgano ejerce sobre otro, es oportuno
-provecho O y con eniente- indagar i el órgano influenciado c~ple con
fidelidad los preceptos que el derecho le señala a su tarea. Con estncto ape~o
a Ja ley cada función orgánica debe fomentar su eficiencia y de arrollo a fin
de lograr la presencia de un poder cabal en sentido y realidad.
La primacía del derecho sobre la acción potestati a del Esta~o es eviden~e.
El orden jurídico regula la 'división de las funciones'', manteruendo su eXIStencia y continuidad. La vinculación entre acto de autoridad y nonn~ de derecho es imprescindible a todo buen ejercicio de poder. La superac1on de los
órganos --en sus más diversos aspectos- no puede estar de ~nculada ~e la
''Lex" programa y guia. Ella constituye una garantía de protecc1on y segundad,
He 're altado el valor y trascendencia del derecho considerando que en la

~°:-

846

lucha diaria por el mismo, la comunidad va super-ando las dificultades que
intermitentemente plantea lo social. Las funciones del poder resienten y exper.imentan, también, la presencia de fenómenos y problemas concretos y
particulares. Es por tanto indispensable que las mismas observen un estricto
acat.amiento al dereeho y a sus consecuencias. Realizando las medidas -conducentes, los titulares de los órganos del poder deben superar los obstáculos que
el medio les presenta, a fin de eumplir fundamental y esencialmente con Jas
normaciones generales que los preeeptos legales establecen.
En la ardua tarea por lograr -en integridad- su misión los órganos de
autoridad requieren nec ariamente de la: A) Debida y consciente preparación de us titulares. B) Abundante y completa información sobre los asuntos
de su competencia. C) Aptitud de utilfaar los medios técnicos apropiados para investigar y resolver prnblemas. D) Posesión de los recuroos iad.ispensahles
para actuar en provechosa amplitud. E) Conciencia de su cometido y estricto
apego al derecho.
Las relaciones entre las funciones del poder son convenientes y en ciertos
casos indispensables. o obstante, cada órgano de autoridad debe de incrementar al máximo la ejecución de su labor. Sólo así puede obtenerse un
constante y eficaz control sobre el poder. Cuando en la actividad del órgano
se descuida su programa de acción el riesgo de que otro órgano pueda influirle se haec -a cada instante- posible y cierto.
El justo desenvolvimiento del poder en el Estado es principio indis..utible
de progreso y mejoramiento politicosocial. El postulado de 1a "división de las
funciones" instaura un ej rcicio potestativo con notas de ingula1• di tinción:
separación funcional y ajustamiento a la ley. La acción autoritaria se distribuye con el propósito de evitar el monopolio y la arbitrariedad n la manifestación del poder público. La obligación de expresar una potestad mtegra y
precisa en significado, tiende a realizarse. Para la consecución de los objetivos
señalados, muchos son los problemas que se suscitan y resuelven. En la presencia y solución de los mismos, el pueblo posee especial y destacada intervención. Las condiciones sociales en la comunidad pueden propiciarlo evitarlos, o resolverlos. El pueblo, componente vital de toda agrupación política, es
factor decisivo en la detemiinación de las situaciones anteriores. Por los motivos expuestos, es requerimiento de primordial importancia, que el pueblo posea
una auténtica representación política en el Estado y que fomente además -en
perseverante acción- una sólida formación cívica entre sus componentes.
Los problemas de funcionamiento de Ja "divi ión de funciones potestativas"
son mu)' ariados y complejos. Tratado en forma general, el fugaz enfoque
que he hecho sobre: ''La influencia de un órgano autoritario sobre otro",
muestra su propia problematicidad y las relaciones cau ales que en un mo-

847

�mento dado involucra su existencia. El impropio y conflictivo panorama que
estos sucesos generan y las exigencias de solución que ~e~~an, hacen_ re~~erir en forma más intensa: A) La aplicación de las dispos1c1ones y pnnc1pros
.
d el derecho. B) El deseo ferviente y la actitud responsable
normat1vos
.,
, • ddel
resolver la anormal situación. C) La seria y debida preparac1on C1V1ca e

El sistema de la "división de funciones en el poder del Estado" emerge,
como se sabe, de una realidad socioestatal plenamente objetivada y tratada
en la historia de los acontecimientos politícosociales. Sirva su conocimiento
para establecep un criterio congruente y formal sobre el tema que se aborda en
este apartado : "Sus proyecciones al futuro."

pueblo.
manif
·, d
Las desviaciones que puedan gestarse u originarse en _la
esta~on e
las fwiciones autoritarias, deben corregirse con la pronutud que ~reqmere _el
esta- las
poder y la seguridad comunitaria, tomando. en cuenta -daro
. .
li.crrcunstancias particulares que muestre la realidad. Los_ acont~UIUentos po neosociales - favorables O no-- repercuten directa e mmed1atarnente sobre la
comunidad. El pueblo perceptor indiscutible de tales sucesos, propugn~ ~n
comportamiento siempre continu0- por la solu,ción de_ l?s pr-0blemas publi~s
y por el establecimiento de las condiciones mas propICias al logro del bien
común.

La creación de Mqntesquieu, dirigida a obtener un adecuado y justo ejercicio del poder, por medio de la división de funciones potestativas, alcanza
un sonado triunfo. Su influencia no se agota en la sociedad que le ve surgir,
sino que se expande a otras muchas comunidades distintas en el tiempo y en
el espacio. En la secuela de su existencia experimenta adaptaciones y problemas de contenido teórico y prá tico. Formulada en nuestro tiempo -en el
te:&gt;..1:o de las cartas constitucionales- plantea una gran interrogante: ¿ Cuáles
son sus posibilidades de proyección hacia el futuro?

4. Sus

PROYECCIONES AL FUTURO

Toda creación política produce, en mayor o menor escala, ~fectos de aceptación negación O proscripción en la sociedad civil. Su presenc1~ en el Es~do,
.;,...;ento, motiva actitudes y comportamientos sociales,
en e1 caso d e reconOCu,u
orientados a la realización de los postulados que establece. Cada uno de los
istemas creados a la renovación política y social, debe poseer un o~den de
· · · directrices y un
prmop1os
· programa específico de acción. La solvenaa
b l o no
·
·
·
p,rogramas
es
una
de
las
más
importantes
bases,
so
rel as que
d e prmc1p10s Y ,.
.
·
descansa el éxito o el fracaso de un sistema dado. En el pruner ~so, o prmcipio que formula surgen de una realidad social que les da sentido Y fundat El propósif to de los mismos es superar las condiciones desfavorables
men o.
,
•
¡ '6
tre 1a
·
ta la sociedad-Estado • Hay una esencia1 vmcu
que expenmen
. ao n en
creacion política y el ambiente sociohistórico que le da origen.
S
e que "EJ ser es una interpretación de la realidad". El mundo es un
1
e
~
•
• 1 De ahí que toda reación institucional --eomo
mundo mterpretat.Ivo
y socia
.
. .
. d d
. , humana-- emerJa
. de las condiciones que propicia una soc1e a
elaboracion
· · · que t ratan de provocar
localizada en espacio y tiempo. Los pnnop1os
., . un
.
dif' . ,
n la realidad establecen en su estructurac1on l111eacamb10 o mo icacion e
'
'd d
.
, 'tos fundamentales. El. , sentl
mientas proyectivos
al logro d e sus proposi
C o de

a·

:t

da uno de ellos posee diversos grado de consi ten ia y perduraCJ.on. ~an o
sistema se sustenta en argumentaciones endebles, n forma }' co~temdo, el
. deI mismo
.
se vuelve dudoso e ju ierto. Sucede todo lo contrario cuando
éx1to

se formula adecuadamente.

El impacto o proyección que ua sistema pueda tener hacía el futuro, depende esencialmente de los contenidos que consagre y de las concordancias que
Jos mismos tengan con Ja realidad social. El sistema de la "división de funciones", persiguiendo el logro de la libertad a través de una "distribución de
funciones potestativas'', obtiene reconocimiento y simpatía general. Controlar
al poder con el poder, evitando los excesos y ofensas que puedan cxternarse
en el ejercicio del mismo, es principal y fundamental principio. Los conceptos
directrices -libertad, seguridad, orden y justicia en la dirección públicaque establece, pueden apreciarse como válidos. Sin embargo, los significados
políticos y los medios que se adoptan para alcanzarlos varían en el tiempo
merced a las condiciones colectivas de una sociedad sien:{pre evolutiva y mutante. Muchas veces los supuestos de una teoría no pueden seguir siendo
válidos o al menos operantes debido a que las condiciones sociales que los produjeron cambian en forma absoluta y radical. En el caso de la creación f rancesa, puede apreciarse cómo su estructura se permea, para dar --con ello-sentido y realismo asu concepción. En el siguiente ejemplo es posible calificarlo:
La rigidez en los llamados poderes cede ante la flexibilidad de las funciones
potestativas.

Las posibilidades que pueda tener hacia el futuro Ja "división de funciones
potestativas", aunque desconocidas, la presupongo sujetas a serios obstáculos
y problemas. El mundo envolvente y complejo de nuestros días presagia en
gran medida Jo anterior. A pesar de ello y a pesar de que pudiera sobrevenir
un camibo en la estructura tradicional del i tema creo que el ciudadano
-en todo tiempo- propugnará por que el poder en el Estado no se monopolice
en favor de una dictadura ea de grupo, clase o raza. Luchará también, por
obtener justas y eficaces reaHzaciones en el ejercicio del poder. Las motiva-

849

�ciones de tal actitud -logro del bien común a través de un cabal y responsable
ejercicio potestativo-- permanecerán latentes en el ámbito hoy desconocido
del futuro. El adecuado y justo actuw de la potestad política del Estado será,
hoy como ayer y mañana como hoy, imperativo necesario para la paz, tranquilidad y armonía ~ial.

5. Su

EXISTENCIA Y DESARROLLO EN MÉXICO

El sistema propalado al mundo por Montesquieu, se plasma en nuestra
realidad política desde la época; colonial. La teoría de Montesquieu aparece
ante los pueblos americanos como emblema de libertad y mejoramiento popular. La Constitución Española de 1812, expedida el 18 de marzo en Cádiz,
consagra el principio. Las deliberaciones previas a la proclamación del texto
constitucional nos muestran el aprecio que se profesaba a1 sistema.
La trayectoria que ha seguido "La división de funciones en el poder del
Estado", podemos observarla en ]as principales cartas constitucionales que han
regido nuestra vida político ocia!. Ahl están entre otras: La Constitución de
Apatzingán de 1814, obra del Congreso Constituyente, convocado por José
María Morelo ; la primera Constitución Federal de los Estados Unidos foxieanos, del 4 de octubre de 1824; la segunda Constitución Federal de 1836,
llamada de "Las Siete Leyes Constitucionales''· la Constitución de 1857 y la
actual Constitución, promulgada en Querétaro, el día 5 de febrero de 1917.
Corresponden a etapas convulsivas y violentas de nuestra historia. Emergen de
los raivenes que la vida nacional ha plasmado en el pasado. Resalta en sus
textos, con destellos de preclara brillantez, el sis.tema de los llru:nados ''tres
pode s". El desarrollo político mexicano ha girado esencialmente sobre el núcleo que este istema e.stablece.
Las Constituciones de 1824, 1857 y 1917 estructuran -fundamental Y trascendentalmente- el de envolvimiento político y social de México. He anotado
en el texto de este apartado la Constitución de 1814, considerándola antecedente próximo de la de 1824; así como la de 1836, con el fin de destacar
-en esta última- su posición frente a la "división de funciones potestativas".
Sirva la consideración de las mismas para confirmar la vocación Y entrega
que México hace y ha hecho de esta teoría.
La Constitución de Apatzingán de 22 de o h1bre de 1814, representa un
generoso intento por dar al país un cuerpo de disposiciones fundamentales
que regularan con armonía su vida y desarrollo. Debido a las condiciones en que
aparece no tiene la influencia ni permanencia deseada por sus hacedores. En
ella se consa_,&lt;tran: La soberanía del pueblo; los derechos de igualdad, propiedad y libertad de los ciudadanos; la divi ión de lo poderes; y la elección po-

pular para el nomhramie_nto de lo!t funcionarios de la nación. La estructura
de poder que establece señala un caso único en Ja historia constitucional mexicana, al rear un ejecutivo pluripersonaL
La Ca::a Magna de 1824 modela la forma de gobierno ''De una República
Democratica Federal semejante a la de los Estados Unidos de Am' ·
El
p0 d L . l . l
enea.
er egis aovo o deposita en dos Cámaras: una que se renueva totalmente
cad~ dos años, de Díputa~os electos por electores, a razón et~ uno por 80,000
habitantes, o sea por meclio de elección indirecta• y otra Cámara, uya mitad
es la que se renueva solamente cada dos años la de Senadores, a razón de
dos
· mas
'
su1por cada Estado. El Presidente tiene el derecho a:l et'"
.,, pero sm
re_ ta~o que una _nueva discusión en el Congreso ( artículos 59 y 6.0) . El
E1ecuuvo se depos1ta
por
cuatro años en un m· divi·d uo, ,e1 Pres"d
.
.
1 ente~ cuyas
faltas suple un V1ce~residente. La elección de ambos la hacen las Legislaturas
de l~s Estados~ mediante la designación de dos candidatos por cada uno y el
envio de las l~tas "Tespectivas al Congreso, que computa los votos y en caso
d_e empate d~cide de la elección ( artículos 74, 75 y 79 a 95). El Poder Judia~l ~ deposita en una Suprema Corte, Tribunales de Circuito y Juzgados de
DJ.Stnto ( art. 123) ." 10
Constitución centralista de 1836 el hist0 ...,-.a·or J se' B
.
'
......
o
mvo
garte,
_'La co~plicada máquina gubernamental que crearon las Siete
Leyes, funciono traba JOsamante, con tropiezos en su mecanismo 1· n"°m
tu .,
,
.
= O V SU
ac. aaon
externa,
·
.,
. as1 nacional como internacional .. . En Ia police'fala orgamzae1011
centralista
de
las
Siete
Leves
había
ademas'
de
J
al
T
cl
-, · · ·
os usa es res
Po eres, un cuarto Supremo Poder Conservado"" • .11 Lanz D uret por otra
parte,
''La originalidad de esta Constituci·o'n cons·is 0·'o en' crear un
p d comenta:
.
,º. er especial Y Supremo, verdadero superpoder, Jlamado Conservador y pletonco de facultades y de autoridad. Podía el Poder Conservador excitado por
los otros Pod:res declarar la nulidad de las leyes, como los actos' del Ejecutivo
Y las sentenci~s de la Suprema Corte; declarar incapacitado física O moralamente al Presidente
. . . de 1a República '· obligar al IDIS. mo Pres1"dente a remov r
tocio su Mllllstcno suspender las sesiones del Co¾oreso y las audiencias de la
Suprema ~orte, Y dar o negar su sanción a las reformas que se propusieren
de estas Siete Leyes Constitucionales (ley 2a. art. llo.) ." 12
de la
u Respecto
d.
(
1

c::

" ~~ .~onstitución li~ral ,~el 5 de febrero de 185 7 formula el principio de la
ddiv1Sion de las . fwic10nes de manera clara y obJ.etiva · "Los tres pod eres f eerales se orgamzaron dentro de) más puro espíritu democrático: el Presidente

'

~ _LANz DuRET, MIGUEL, Derecho Constitucional Mexicano Ed Norgis, S. A.,
MeXJco, 1959, p. 6.
'
.
:

BRAVO UGAR.TE,

JosÉ, Historia de México, Ecl. Jus, México 1953 T. Ill, p. 185.

LANz DURBT, MiouEL,

op. cit., p. 71.

•

851

�los diputados y los ministros de la Suprema Cor-te de Justicia serían designados
por el pueblo, en elección indirecta; así se garantizaba no solamente la separación de los poderes legislativo y ejecutivo, sino además y principalmente
la independencia del poder judicial." 13
La carta constitucional vigente, expedida el 5 de febrero de 1917 en la ciudad de Querétaro, por el Congreso Constituyente ahí instalado, consagra en
su artículo 49 la "Divisrón de poderes" plenamente. Su texto se expresa en los
siguientes tén:ninos: "El Supremo Poder de la Federación se divide, para su
ejercicio, en Legislativo, Ejecutivo y Judicial. o podrán reunirse dos o más
de estos Poderes en una sola persona o corporación, ni depositarse el Legislativo en un individuo, salvo el caso de facultades extraordinarias al Ejecutivo
-de la Unión conforme a lo dispuesto en al articulo 29. En ningún otro caso,
salvo lo dispuesto en el segundo párrafo del artículo 131, se otorgarán facultades extraordinarias para legislar." La Constitución, en el articulado subsiguiente, señala los requisitos, facultades obligaciones, competenc.ias y atributos que corresponden a los titulares de los órganos tripartitos del poder.
La •~ivisión de funciones en el poder del Estado" representa, en el devenir
de las constituciones políticas mexicanas, un punto de orientación potestativa
y un centro de gravitación politicosocial. Su existencia y expresión -en nuestra patria- no es extraña a los ob táculos e inconvenientes que todo dispositivo político debe superar. Sobre el impacto de problemas, exigencias y
justas aspiraciones en la praxis institucional, el sistema subsiste con su propia
y especial teleología.. Las referencias constitucionales planteadas permiten captar -nuevamente-- el lugar que tiene y ha tenido en nuestro desarrollo
político el principio de Jas tres funciones potestativas.

u DE LA CUEVA, MARio, La Constitución Política, Cap. XXXIV' de la obra: México
Cincuenta Años de Revolución, Ed. Fondo de Cultura Econ6mica, México, 1961, T.

111, p . 20.

852

TRASCE

·ENCIA CULTURAL DE LA IMPRENTA
TIPOGRÁFICA EN MÉXICO
Por

ANTONIO POMPA

v

PoMPA

Director de la Biblioteca Nacional
de Antropologia e Historia

EN EL PRINCIPiO era el verbo, mas el verbo sólo quedaba en el relato en la
tradición, en la memoria retentiva; después, en la voz de los jugla~, de
los relatores, quienes transmitían a las generaciones que les sucedían el motivo
de su relato; en la antigüedad remota, el verbo era representado en símbolo
rupestr~, en glif~ esculpido· más tarde en el papiro, en el papel de maguey,
sobre piel de an.unal, sobre lienzo; así llegaron los antiguos pobladores mesoamericantos al códice y a la pictografía.
Se dice que los chinos tuvieron imprenta utilizando piezas movibles de arcilla, mas sea de ello lo que hubiere sido, y que el hombre hubiese hecho
imprimir de varias maneras, con sello de cerámica, hecho xilografías u otros
procedimientos, la i-mprenta con tipos movibles que par,te de Juan Gutenberg
(c. 1400-1468) es la imprenta tipográfica que se convierte en el vehículo más
idóneo que ha tenido la Humanidad para la difusión de la Cultura.
Por ello bien está que tratemos de los primeros impresos con tipos movibles
en México, y cómo y cuándo aconteció, así como su distribución en el territorio
mexicano .
. Deb;~e prolongado se entabló en relación con los orígenes de la imprenta
l1pográf1ca en México, y diversas circunstancias y documento ayudaron a
pro~ongar la situación imprecisa que llevó a muchos estudiosos del tema a precom_~r hechos y fechas, que el proceso historiográfico de las fuentes ha logrado
clarificar un _tanto y :ugerir el establecimiento de dos períodos; uno hipotético
Y prepara.tono, del ano 1539 para atrás; y otro histórico y definiti o de esa
fecha en adelante.
'
La presencia en México-Tenocbtitlan del impresor Esteban Martín -recibido
como vecino de la ciudad de México el día 5 de septiembre de 1539 tras una

853

�permanencia anterior de cinco años, como se exigía por el Ayuntamiento- nos
da como su llegada de España el año 1534, que concuerda con el regreso a
México del obispo Zumárraga, después de las gestiones personales para la
introducción de la imprenta, como lo atestigua el Memorial (c. 1533) en que
hace constar la mucha necesidad y conveniencia de que hubiere en la ueva
España una imprenta y molino de papel añadiendo que se hallaban "personas
que holgarán de ir con que u Majestad haga alguna Merced con que puedan
sustentar el arte, vuestras, señorías y merced lo manden prover'' · todo ello
nos lleva a pensar en la posibilidad que hubo de imprimir, a lo que se agregan
textos de escritores como el del cronista Fray gustín Dávila y Padilla en su
Historia de la fundación y discurso de la Provincia de Santiago de México . .. ;
o lo asentado por Fray Alonso Femández en u Historia eclesiástica de nuestros tiempos ... o también Gil González Dávila en su Teatro eclesiástico de la
primitiva Iglesia de las Indias Occidentales . .. , quienes afirman haber sido editada la Escala Espiritual . .. de San Juan Cl'unaco, traducida por Fray Juan
de Estrada, o Fray Juan de la Magdalena O.P. aunque con discrepancia
mínima en fecha de edición de este que sugieren primer libro salido de las
prensas en la ciudad de México.
El hecho de que no se haya encontrado ejen¡plar de dicha Escala no es
causa suficiente para negar su existencia, dado que muchos otros libros que
se asegura fueron impresos en el siglo XVI se ha)lan en la misma circ1,m stancia.
Otros testimonios e pueden aducir romo el Memorial de Zumárraga de
6 de mayo de 1538 en que afinna que: "Poco se puede adelantar en Jo que
la únprenta por la carestía del papel, que ésta dificulta las muchas obras,
que acá están aparejadas y otras que habían de nuevo darse a la estampa,
pues que se carece de las más necesarias y de allí son pocas las que vienen."
Todo esto robu tece la ere ncia de .que antes de 1539 hubo imprenta en
México, quizás rudimentaria, quizás fruto del propio ingenio o bien grabando en madera para imprimir en papel de maguey, como lo sugiere el cate'cismo de Fray Jacobo de Testera. Todo ello, repetimos, no lleva a preconizar
un período hipotético y preparatorio.
El período propiamente histórico y definitivo da principio el día 12 de
junio de 1539 fecha en que fu finnado en el Protocolo del Escribano don
Alonso de la Barrera, en evilla, el contrato entre Juan Cronbergcr y Juan
Pablos - alemán el primero e italiano el segundo, ambos avecindados en Sevilla- para el traslado e instalación de la pcimera imprenta formal con tipos
movibles a la ciudad de México.
Los antecedentes del traslado e instalación de los en eres de la imprenta
hállanse en las gestiones que don Fray Juan de Zumárraga, pr-imer obispo de
M 'xico y don Antonio de Mendoza, primer virrey de ueva España hicieron

ante la Corona española, que lo demás queda consienado en los documentos
notariales de que dio fe don Alonso de la Barrera. Et'contrato entre el impresor Cronberger y el cajista Pablos; la entrega de ciento veinte mil maravedíes -cien mil destinados al costo de la prensa, tinta papel y otros aparejos,
Y el resto a sufragar el flete -y los pasajes de la mujer de Pablos Gerónima
Gutiérrez, de un oficial Gil Barbero y de un esclavo negro llam~do Pedro;
como el contrato entre Oronberger y Gil Barbero por servicios como prensista
este, último _P~r tres años---- también están bajo Ja fe del mismo notario, quien
el día 4 de Julio de 1540 autorizó el poder general que Cronbergcr dio a Pablos
para que le representara en México.

~3:8 cir u~tancias qu~ rodeaban los primeros

años del Estado español en
Mex1co: hac~an. necesario el establecimiento formal de la imprenta, lo que
se logro en JUJUO de 1539 al enviar el famoso impresor Juan Cronb rger al
lom?ardo Juan Pablos quien seguram nte llegó a la ciudad de México por
septiembre del mismo 1539, instalando el primer taller en la denominada Casa
de las Campanas, ahora esquina de las calles de la Moneda v Licenciado
Verdad.
í terminó esa crisis que tanto afectó seguramente a ·los evang lizador- ; ello e .pli a que D. Vasco de Qufroga enviara a Sevilla en J538 su
Doctrina en lengua de indios de Mechuacan para su impre ión y la bilingüe
en_ castellano y nahoatl atribuida .ª Fray Juan Ramírez, O,P., que corrió la
misma suerte.
El primer siglo de la imprenta en México, aportó aproximadamente ciento
ochenta obras, particularmente sobre Doctrina Cristiana, Lingüística Cancioneros, Lcgi !ación Filosofía, Teología, Crónica, Medicina Milicia Cronología, aútica, Botánica e Historia Natural en dos talleres de impre'nta: el de
la Casa de las Campanas de 1539 en adelante, y el que en J 594 fue instalado
en ~lateloko ex oficina de la viuda de Pedro Ocharte, a cargo de Camelio
Adnán César· allí fueron impreso la Gramática en mexicano del Padre Manuel Alvarez en 1594 y el Calendario Franciscano en 1597.
En el primer siglo de la imprenta en México figuran los impresore : Juan
Cro~berger-Juan Pablos (1539-1548) · Juan Pablos (1548-1560) · Antonio de
~moza (!559-1576) · Antonio Alvarcz (1563); Pedro Ocharte (1563-1592);
Pe~ro Balli (1574-1600) · Anto,uio Ricardo (1577--1579) quien pasó al Perú
imprimió en Lima, desde 1.584 hasta 1605· la viuda de Pedro Ocharte
(1594-159~) · Camelio _Adrián César (1597-1633); Melchor Ocharte (15971605) · _Lms Ocharte F1gueroa (1600-1601}; y Enrico Martínez (1599-1611).
auLa m~_d de _Mé~c~, sede de la primera imprenta en América, siguió con
ge manifiesta Imprnruendo y multiplicando talleres· de las ciento ochenta
Qbras en números redondos que produjo el siglo XVI (Cfr. Icazbalcela, Wagner Valton) se aumentan en el siglo XVII (Cfr. V. P. Andrade) y no se diga

855

�en el siglo XVIII (Cfr. N. León) y del siglo XIX hasta nuestros días, es
bastante difícil precisar.
La lucha armada por la emancipación ( 1810-1821) difundió y vulgarizó la
imprenta, pues casi todos los jefes insurgentes procuraban llevarla y al llevarse
a efecto la emancipación política de México, las principales ciudades pugnaron
por establecerla; para 1827 había treinta imprentas en el tervitorio nacional:
una en Chiapas; una en Chihuahua; una en Durango; una en Guanajuato·
cinco eh México· dos en Valladolid de Michoa.cán · una en Monterrey; dos
' .Puebla; una en Querétaro; una en San Luis Patosi; una en
en Oa."{3.ca; tres en
Sonora; una en Tabasco; una en Tamaulipas; dos en Veracruz-Jalapa; tres
en Jalisco; una en Yucatán; una en Zacatecas y una en San Agustín de las
Cuevas o Tl-alpan; en nuestros días, son innumerables.

Puebla está considerada como la segunda ciudad que tuvo imprenta en
territorio mexicano, pues se fija la fecha 1642 como la del año en que fue
establecida la primera, por el testimonio que da el Sumario de Indu,lgencias
y Perdones ... publicado por Pedro de Quiñones.
E-ste Quiñones por 1641-1642 tuvo a su cargo la imprenta que en la ciudad
de México fue de Bernardo Calderón, y de esa ciudad pasó a Puebla; esto
coincide con la segunda llegada del obispo Palafoz y Mendoza, quien tanto
empeño puso para el establecimiento de la imprenta en Puebla.
Más de una decena de nombres ilustres en la tipografía desfiJan de 1642
a 1700; y en el siglo XVIIJ los impresos poblanos se producen en gran cantidad, que awnenta en los siglos XIX y XX; publicaciones curiosas dan renombre a la tipograJía poblana como El T ejedor y su Compadre, periódico
de que se conocen siete números y que es considerado el primero, seguido de
Al T ejedor y su compadre; Clamores del T ejedor, y La Carreta, todos impresos en el año 1820.
En e] año 1821 fue publicada la correspondencia entre Agustín de Iturbide
y Vicente Guerrero durante los meses de enero y febrero de ese año, en que se
inició el intercambio epistolar que llevó al pacto para la independencia de
ueva España. Este importante folleto fue impreso en Puebla, en la Imprenta
Liberal. de Moreno Hermanos, donde también en 1821, fue impresa la obr-a
de Fray Bartolomé de las Casas acerca de la Destrucción de las Indias.
Más tarde, La Abeja Poblana de que se publicaron 62 números, de marzo a
octubre de 1841 y que tuvo una muy particular significación. En adelante,
la impr nta en Puebla ha sido de muy destacada significación hasta nuestros
días.

•
. Toca a la ciudad de _Oaxaea tener la tercera sede de. la imprenta, cuyo
rmpreso hasta hoy conocrdo como más antiguo, es un Sermón fúnebre pronunciado por el dominico Fr. Sebastián de Santander en 1720, en 1a imprenta
de doña Francisca Flores viuda de don Luis Ramirez de Aguilar; refiérese
también que los sacerdotes de la Congregaci,6n del Orat-or-io (Felipenses) tuvieron imprenta desde fines del siglo XVIII hasta principios del siglo XIX,
y debe ser la que tuvo el sacerdote felipense don José María Idiáquez.
El generalísimo clon José María Morelos Uevó imprenta a Oa.iraca en 1812
y allí fue publicado El Correo Americano del Sur; por 1833 don Antonio
Valdez y Moya publicó en la imprenta ambulante de la 4a. división del ejército regenerador el periódico llamado Otrn Gobierno y más tarde este impresor y otros más siguieron multiplicando impresos en talleres oaxaqueños.

•
La imprenta en Guadalajara fue establecida por gestiones de don Manuel
Antonio Valdés, que en la ciudad de México. editaba 1a Gazeta, encargando la
instalación y regencia de ella a su hijo don Mariano Valdés Te11ez Girón, previas
gestiones ante la Audiencia y ante don Gabriel de Sancba, residente en Madrid
para ense~ y fundiciones nuevas; Valoés- T éllez Girón instaló su taller a principios de 1793, aun cuando tenía autorización desde el año anterior.
La .imprenta tomó verdadero auge hasta 1795 en que tuvo además encuadernación, grabado y fábrica de sellos.
En esta famosa primera imprenta en Jalisco fue editado El DespertadOT
Americano, primer periódico insurgente.
Con el transcurso del tiempo se fueron multiplicando los talleres no sólo en
Guadalajara, sino en otros lugares de Jalisco -así tenemos como primeras:
en Lagos de Moreno 1850, San Juan de los Lagos 1859 y Ciudad Guzmán
1863-, siendo en la actualidad uno de los estados donde las artes gráficas
han tenido más positivo progreso.

•
La ciudad y puerto de Veracruz no tuvo imprenta hasta 1794, pues aunque
algunos suponen que diez años antes la hubo, sólo se fundan en deleznables
conjeturas. Don Manuel López Bueno fue el primer impresor, "natural y vecin.o de la ciudad y puerto de Veracru.z~ benemérito allí de las bellas artes" , nos
di
ce Beristáin de Souza.

�López Bueno obtuvo el título de impresor del Consulado en 1795 y en ese
año empezó a editar el Jornal de Veracruz.
Jalapa imprimió del año 1826 en adelante; Alvarado en 1829, como se
refiere en las Memorias de Eugenio de Aviraneta; Orizaba en 1839; Coatepec
en 1848 por Antonio Matías Rebolledo u primer impresor· y Minatitlán en
1886; en adelante y como en otros lugares la red de talleres de imprenta se
multiplicó en el tiempo y en el espacio veracruzanos.

•
El tado d Guanajuato tuvo imprenta en 1812, instalada e.ti el Fu~rte
Licéaga, dentro de la Laguna de Yuriria: una pequeña pi:ensa con tipos
mo ,ibles rudimentarios con que los insurgentes publica.ron dos números de la
Gaceta del Gobierna Americano e·n el Departamento del Norte (23 Y 30-Sep.

1812) .

.

Fue en 1824: cuando quedó establecida la unprenta formal en la cmdad de
Guanajuato a iniciativa y empeño de don Manuel Cortazar, 'último }:fe político de aquella provincia" editando hojas volantes, d~curoc1;11os ofici~es. Y
el primer periódico, La Sombra de Mina .a í como el pnmer libro, la Log~ca

de Condillac.
Se dice que hubo una ilhprenta contemporánea e~ S~~ Miguel de Al,lend~,
mas hasta la feeha no conocemos impreso que lo 1ustif1que; Cela a s1 tuvo
imprenta desde 18-45; León en 1867 J antiago Maravatío en 1880 ..
E] progreso de la tipografía y el grabado fue ~~esto en G~1ua~o, Y
destacan talleres como el de José Maria. arranco dmg1ao por A~tm Chávez,
el primero; y posteriore , el de Evaristo Oñate y Justo P~e~cia, ha ta los
famosos de Francisco Díaz, Eduardo .Aguirre y .Bias R. HmoJOSa.

•
La prunera imprenta que hubo en Querétaro fue la Imprenta portátil del
Ejército de las Tres Garantías, y el primer imp~r transeúnte don R_afael
Núñez quien imprimió en junio de 1821 los números 9, 10 ,Y 11 de El M ~xi~ano
Independiente. Imprenta e impresor abandonaron Queretaro en segul.Illlento

de don Agustín de Iturbide.
.
.
. .,
.
Don Rafael Escandón fue s~do impresor, qwen l.Illprmuo por qumc~
t·
d 1822 a 1836 ..&lt;litando en 1830 Dialoguito entre don Lms
anos consecu 1vos, e
,"
y tía Lola y en 1834 Diálogo entre el barbero y su marcha~te, que pueden ser
consideratlos como elementos deJ protoperiodismo en Queretaro, ~ntes de que
·
d
Agustín' Escandón publicara en 1838 Revista Semanae l tercer 1mpresor on
858

Tia en forma de diálogo entre Seuero y Clemente, antecedente del verdadero
periodismo queretano.
Más tarde la imprenta llegó a San Juan del Río y así, con singular empuje
., . . ,
. ,
'
nacio, Y1v10 y contmua 1a tipografía querctana.
'

•
A mediados de 1825 don Trinidad Flores y don José Marfa Corrales llevaron
a Tabasco la primera miprenta, por lo que don Manuel Gil y Sáenz e.u u
Historia de Tabasco anota que "ya de este modo podía Tabasco levantar su voz
Y hacerse oír, y en efecto empezó a ser utilizado el sistema de Guteuberg,
con e1 primer periódic-o que viera la luz pública en Tabasco, titulado El Argos".
La primera .imprenta instalada en San Juan Bautista, capital del estado, por
Flores y Corrales, fue el principio del desarrollo del arte tipográfico en la
importante región tabasqueña.

•
Campeche tttvo imprenta a principios de 1818; Ja llevó don José María.
~orrales por adquisición que hizo de ella a don José Fernández Hidalgo, de la
ciudad de Mérida de Yucatán; justifica este dato un acuerdo del Ayuntarruento
de 9 de marzo de 1818, en que se dispone que las circulares de alg{m interés se
irnprirrúan en el taller del señor Corrales, recier1temente establecido en 1a
ciudad.
Esta imprenta fue la única en Campeche hasta el año de 1857, habiendo su
dueño trasladado parte de ella a Laguna del Carmen, quedando la de Campeche
a cargo del tipógrafo José M aóa Peralta.
En 1820 se publicó en Campeche el primer periódico con el título El R edactor
Campechano Constitucional. Posteriormente pasó la imprenta en propiedad a
don José María Peralta y allí fueron publjcados arios periódicos: El Museo
Yucateco en 1841 ; Los primeros ensayos, en 1844· El hijo de la Patria en 1848;
La Ley, en 1849; El Chisgaravis, en 1852, y así continuó la tipografía campechana durante los iglo XIX y XX con una abundant producción perioclistica, sin faltar folletos, libro e impreso de muy variada índole.
Fuera de Campeche sólo hubo imprenta en Palizada por 1866, en que fue
publicado el periódico El Guardia Nacional y trasladada al campamento de
San Francis o, el periódico El Republicano, lo qu _ acaeció en el año 1867.

•
La introducción de la imprenta en el noroe le mexicano tiene dos aspectos:

859

�el primero corresponde al estado de Occidente y el

gunda al estado de

nora.
onstituidos los pode
del primer en la c:iudad de El Fuerte ( inal a) ,
se 11 vó a di ho lugar Ja primera imprenta que se puso a caro-o de don · lip
Gómez, y dio principio a sus imp siones el año 1825. Ya para concluir I año
-en ptiembre d 1827- los pod r locales fueron trasladados a la ciudad
de Alamos ( onora) y con ellos 1a primera imprenta a territorio sonorense y
era la única que . · tia n lo ten-itorios que onstituían el E tado de O ·cidente · en el traslado d la imprenta de la ciudad d El • uert a la d Álamos,
ambuló con los poderes a Cosalá y
ncordia, cuando se U v6 a ef t la
separación d territorios para neari los estado d on ra y inaloa, el taller
de imprenta qu ó defi.njtivament en Culiacán · est a ont ·' en el primer
emes
de 1831 uando ya dirigía la impr ata Lucas illagrán, segundo impresor !!ional.
n movimiento politi omilitar de fed ralistas omandado por el general
José rrea d truyó el taller tipográfico y privó por alg(m ti mpo a ta región
d todo tipo de publicación impresa· tiempo d pués el pod r ejcrutivo local
adquirió un nuevo taller que logró
talar en la ciudad de ri11 a cargo

u,

del tipográfo Jo ' María Almón.
La imprenta en el noroeste, hi tonada por Hértor R. lea • Manuel E trada
Rousseau, en sus orígenes tuvo progreso ~radual hasta conta!' con buen equipo
de talleres d impren , mo n forma franca lo manifiesta en la a tualidad.
Libros periódico folletos demás impreso de qu pa ientemcnt informan

sus bibliógraf

l al

dan t timonio de !lo.

•

Franca ~u . la necesidad qu se manifestó en la península de Yucatán para
tablecuruento de la imp nta desd principios del siglo IX mas ' ta
no s introduj sino hasta el año 1813. Don Eligio n ona nos asegura que
don Fran ísco at
hizo venir d Europa una impr nta, pero debid a
la distancia y tardas omuni acion , ésta 11 gó basta I dicho 1813. Entonces
-dice-- se abrió una nueva era para 1a antigua colonia, tn dond antes todo
respiraba ilencio una sumisión absoluta a la autoridad real; ahora las circunstancias cambiarán y se provocará una renovación; con este arranque se
procedió a publi ar el primer periódico, El Aristarco, quedando el taller de
imprenta bajo la dirección de don José Fernández Hidal o.

eJ

Hay la impresión para algunos, de que o
talle
más fueron estable'dos en próximo lapso,
fija 1814 para I qu
atnbuy a don Manuel
Anguas (Imprenta del Gobierno) y al año ~iguient la d d n ndl'l's Martrn
Mar'm Y para 1820 la don D mingo Cantón, resultand que más que cliv rsos
tall
fue uno solo on difer ntes impr ort', pues aún
olig tras tenaz
. peculación, de 1813-14 a 1821, sólo un tall r tipowáf.ico hubo en Ménda de ucatán; así lo comprueba I j f político don Juan 1anuel Echeverri
en comunicac-ión d I día 12 d junio de 1821 , dirigida aJ ecretario d Gobernación, de Ultramar n que I ratifica lo dicho en otra omunicación d J 30
e.le en ro de ese año que no había allí ino una sola tipografía. d propiedad d I lcalde don Pedro J ' uzmán por la que
publicaba J único
p riódj o de la localidad n el que se insertaban la reales órd nes decr tos
de las ort , re lamento et .
opiando cua11to bu no traían los pap les
públi os de esa .orte ' ( fadrid ) · me
de pu' ins.u tió acerca del mismo
asunto. D allí en adelante
fu ampliando la indu tria tipog;ráíica hasta
crear una de las más trasc ndcnt d I país." .

•

La imprenta llegó a hihuahua eo el segundo mestre de 1825 y fu" . u
prim r impresor don José María Almón originario d Chihuahua y quien
tuvo a su cargo la imprenta sonorense de Arizpe.
Es d ad rtir que el primer taller de imprenta tabl ido en la capital
de hihuahua eslu o muy ligado a l qu existieron n territorrio del antiguo
tado de O idente, y sí consta qu para el año 1828 a existía. bien instalada
la imprenta del Gobierno del Estado a cargo de J. abino ano por algunos
impresos qu lo justifican, orno la alocu ión pronunciada por el eñor Ministro Fiscal del upremo Tribunal de Justi ia . Jo ' Femando Ramírez
en el mes de mayo del año reíerido· de sta [ ha en adelant parte el progr

Fragme11tos de Historia M exicana, pert necientes en gra11 parle a la. Provi,1cia
d Tlaxcala.
io er xtraordinaria la proy ión d la tipografía n Tla: ·cala d de la
época d

de la tipografía chihuahu nse.

•
860

Don Mjgu I Lira y Ort ga fue el inlTodu tor d la imprenta tipográfica en
11axcala, Tlax. y por end en l stado: habiendo sólo publicado 1 pr.imer
imp o que contien una dedicatoria a Juan Gutenberg,
día 2 d noví mbre de 1855 · tiémpo de pués, n 1870, es instalada una segunda imprenta
propiedad del Estado a cargo del tipógrafo M. orona donde fue editad~

las primeras impi ntas ha sido manifi ta su ignificación.

•
861

�Sin poder precisar la veracidad de algunos informes acerca de supuestas
imprentas particulares en el estado de Hidalgo, se puede precisar que Tulancingo es la ciudad que tuvo la primera imprepta, cuando cayó la ciudad en poder de don Nicolás Bravo, quien llevaba consigo una adquirida
en Puebla. Durante la permanencia del ~eral Bra o en Tulancingo (29
de abril a 14 de junio de 1821) publicó el primer• periódieo hidalguense,
que tituló El Mosquito que fue un defensor entusiasta de la independencia
nacional. Cuando Bravo se trasladó a Pachuca dejó la imprenta a cargo del
tipógrafo don Martín Rivera.
La villa de A topan tuvo su primera imprenta en 1860 y fue destinada de
inmediato a imprimir boletas electorales; en 1889 los señores Jesús Mejía
Quezadas y Juan Robles llevaron una prensa de pedal donde fue impreso en
1893 el primer libro hecho en Actopan: Principal,es definicione )' tablas de
Aritmética y Sistema Métrico Decimal, obra del Profr. Candelario Mej'ia.
Pachuca, capital del estado, tuvo imprenta en 1869 a inkiativa y empeños
de don Juan C. Doria, gobernador del estado, encargando el taller al impresor don Marcelino García, quien editó la Memoria de la Administración pública del Gobernador Doria, correspondiente al mencionado año 1869.
Don Pedro Aguirre llevó a Ixrn:iquilpan en 1880 una prensa en que se ejecutaban tm.bajos pequeños, y ésta fue la primera imprenta en di ho lugar;
tiempo después, en 1887 don Amadeo Ramos, Administrador de Rentas en
Ixmiquilpan llevó una imprenta formal y en ella fue editado en 1889 el
semanario El Mezquital primer periódico local. Al ausentarse Ramos de la
población se llevó su taller, mas a poco tiempO don Luis Flores y don Dámaso

Villarreal fundaron la tipografía La Cruz.
Don Severo Espino llevó al mineral de Zimapán la primera in1prenta que
fue inaugurada solenwemente el día primero de julio de 1888. Don Vicente
Warnes y don Go112alo López editaron en dicho taller El Pemamiento, primer
periódico del lugar, cuyo número inicial fue publicado el día 8 de julio de
L888.

En el mismo 1888 don Isauro Cravioto llevó imprenta a Tula Allende,
donde además de publicaciones oficiales y particulares fue erutado El Céfiro,
primer periódico local, cuyo primer número apareció el 11 de noviembre de
1888; de este periódico fueron publicados catorce números, siendo el últi~o
del 19 de mayo de 1889; desde el número 12 empezó a publicar don Ignacto
Manuel Altarnirano su novela Julia, en forma de folletín.
El doctor icolás León afirma que de 1887 a 88 fue llevada por un señor
Marín la primera imprenta a Huichapan y que en 1890 empezó a er publicado el semanario La Sombra de Ocampo, y con ello ce1'Tamos el ciclo de
informes acerca de los tallere de imprimir, dentro del estado de Hidalgo,
862

donde parece haber sido más diseminada la tipografía, si compararnos con los
demás estados de la Unión Mexicana, y cuyos progresos, con altibajos. siguieron en los siglos XIX y lo que va del X,'(.

•
El tipógrafo don Benito García imprimió en Colima en 1860, y es considerado primer&gt; impresor que en esa tierra hubo. En su taller fue editado en 1860
un discurso patriótico de don Antonio A. Molina de la Sociedad Literaria La
Esperanza, discurso (15-Sep.1860) que es considerado primer impreso colimense; dícese que después hubo .imprenta en Manzanillo. mas no hemos precisado fecha ni referencia al impresor.

•
La primera imprenta de que se tiene noticia en el estado de Guerrero estuvo en Chilapa, donde por&gt; 1833 se publicaba por segunda vez el periódico
La Antorcha; posteriormente hubo en Iguala, pues el impreso más antiguo
de dicho lugar y de que se dé infonne. es d enero de 1850 sin referencia del
unpresor.
abemos que antes de finalizar e1 sig]o XIX y dentro de su segunda mitad
hubo talletes tipográficos en Chilpancingo y Acapulco, así como que en dichos
lugares también fueron publicados periódicos que, excepto Chilpancingo donde fue publicado El Guerrerense, nada podemos precisar.

•
El territorio mi hoacano también tuvo di emínadas diversas imprentas;
Apatzingán la tuvo en 1814 -una portátil que llevaba el ejército insurgente
del generalisimo don José María Morelos-· en ella fueron impresos en Apatzingán alguna hoja.~ sueltas y la Constitución de Apatzi.ngán, cuya portada
dice: Decreto Constitucional para la libertad de la América Mexicana sancionada en Apatzingán a 22 de octubre de 1814, Imprenta acional.
El doctor José María Cos publieó en Pátzcuaro, en 1814, varias hojas sueltas ntre ellas una que dicho general clirige A los Gachupi,nes fechada eo
dicha ciudad el 21 de octubre de 1814. Po te1iio1mente en 1870, la E cuela
de Arte y Oficios estable ió una pequeña imprenta qu permaneció por varios años.
De Jaujilla, se sabe que en 1817 fueron impresas proclamas insurgentes.
Por el erudito biblió ·afo Joaquín Fernández de Córdoba tenemos con cla863

�ridad lo referente a los orígenes de la imprenta tipogrMica en la antigua
Valladolid, hoy Morelia, desde su protohistoria, cuando el día 2 de agosto
de 1820 el impresor Rafael Núñez Moctezuma. hizo gestión anle el Virrey de
ueva España para establecer por ve-L primera un taller de imprimir en Valladolid gestión que no tuvo el éxito deseado, seguramente por la situación
política del país.
En consecuencia, la historia de las artes gráficas en la vieja Valladolid tiene
como antecedente la gestión del impresor úñez Moctezuroa, precursor del
primer impresor don Luis Arango a quien tocó fundar la primera imprenta
el día 13 de junio de 1821.
Este don Luis Arango fue soldado de Morelos, y así aparece en la nómina
de la tropa insurgente, y esto desde 1811 ; en 1872, cuando Morelos tomó
Oaxaca, Arango quedó comisionado como oficial en el taller tipográfico que
el felipense José María Idiáquez, partidario de la Independencia, tenía en
dicha ciudad; en ese taller fue publicado El Correo Americano del Sur; al año
siguiente, por instrucciones de Morelos Arango trasladó la imprenta de Oaxaca
a Chilpancingo y en dicho lugar imprimió Lo Declaración de Independencia,
discutida y aprobada por el Congreso; y así Arango siguió romo director de
esta singular imprenta errante e histórica· luego continuó a Tlacotepec y a
poco tiempo ya no se encontró huella de Arango sino hasta que aparece posteriormente en 1821 en Morelia antes Valladolid imprimiendo una Proclama
del doctor San Mart'm, el Manifiesto y .Plan de Iguala, y algunos otros impre-

sos, dentro del régimen de don gustín de Iturbide.
Por el año 1825 se estableció la primera tipograffa particular de don José
Miguel de Oñate, como lo asienta don Mariano de J esús Torres en su Diccionario ; a este impresov le correspondió editar el periódico El Astro Moreliano,
y así continuó este tipógrafo dando a la estampa varios títulos de monografías.
Eo 1835 aparece J uao Evaristo de Oñate, cuando ya estaba encargado de
la Imprenta del Estado el tipógrafo don Joaquín Tejerla; este don Juan Evaristo de Oñate tiempo después pasó a 1a ciudad de Guanajuato donde, como
en Morelia, imprimió y grabó en cobre, hasta que le sorprendió la mu rte.
El doctor icolás León poseyó un folleto que fija la [echa 'del primer impreso, y por ende la introducción de la imprenta en Ario en 1834· una tragedia
en cinco actos: Guatimoc ó Guatimocin por J. F. M adrid, cuya primera edición fue hecha en Paras en 1828 y la segunda en Ario en la fecha. referida,

1834.

La primera imprenta en Tacárobaro fue establecida por don Antonio Espinosa en el año 1857 donde fue eclitado El Espíritu Público primer periódico
que el mismo Espinosa publicó en la que denominó Imprenta del Distrito.
Los Hermanos Ramón, Vicente y F1'a.11cisco Elizarrarás llevaron la primera

~prenta a Quiroga en el año 1863 ad . .
.
hd); era una imprenta pequeña , qwndda en Moreha (antigua Valladoy muy usa a dond
ditar
votas
' y sus
e e . on novenas
de.
. y H orr&amp;r&lt;Jsos ejemplares que Ios E1'tzarrarás
.
mgemo y donaire. dos años d
,
anugos escribían con
,
espues, en 1865 qued, b d
que poco a poco fue l d
.,
'
o a an onada esta imprenta
a. estrucc1on
Con el fin de publjcar un eriódi .
.
p.renta más fonnal que la
tp .
co, . do~ Aurehano Macias llevó una imf b
an enor, en Jumo de 1898
has
.
e rero del año siguiente fue publicado El
,
' y . ta el pl'lDlero de
mente había sido utilizada en Puro, .
Paladm. Esta 1.01prenta temporalallí pasó a Quiroga a poder de d Aandiro¡· por don Alejandro Martínez, y de
,_
on ure iano Macias
En ~866, el coronel Vicente Riva Palacio co
,.
.
en la rn1prenta de Grego . p,
,
menzo a publicar en Huetamo
no erez Jordan e]
·, di
'
que aunque de corto tamañ
, '
peno co titulado El Pito R eal
0 , en razon de estar ese · t
,
vendía abundantemente. p . 'di
.
n o con mucha sal se
eno co que a mediad05 d . 11·
capitulación de Matamoros 1 .
. d
e JU 0, después de la
la Emperatriz Carlota para E;ovip:tonab1· ~ Slanta Gertru~is y la partida de
"
' pu JCO a danza . Ad , M
,e
acompanada de músir&lt;&gt; siend0
arlota!
·
...,,..,
muy celebrada esta I ws,· · , ama
d
1ac10 publicada en El Pito R eal .
c~mpos1c1on e Riva PaLa ciudad d z
· por los grupo republicanos.
e amora aparece con imprenta h
1
don José María Martínez ed't' l O .,
r ~ta
867, en que el impresor
10 ª
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ract011 Cunea de d
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por e tnunfo de las &lt;&gt; rm~~ libe I
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T~tan donde ]Jpoc' 1 .
uere aro; y cierra el rielo michoacano
--o0 a unprenta por vez p ·
Melchor Soló17,ano con el f d d'
nmera en 1872 Hevada por don
Así lDl
•• ,, Mi b
,
~ : e itar La Colmena perióclico político
Clo
e oacan, prosigmó
.
•
llo de las artes gráficas.
y prosigue con grande amplilud el dcsarro-

ª

•
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· · pena
- en su Estudi H' ' .
Potosí afirma que esta . d d
.
o istonco sobre San Luis
CIU a
no tuvo llllpr ta ·
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con tipos toscamente fabricados
así
. establec10 un_a en dicho pueblo
teniendo como .
' y .
aparece hasta en unpresos de 1824
rmpresor a don AleJo Infant E
.
,
según puede coleuir&lt;:P d d'
.
. e. sta ll)prenta de Armadillo
i:,-~e 1versos testunomos es l
,
,
an Luis Potosí por 1826 y estu b . 1 '.
-~ que paso a la ciudad de
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,
.
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Ladislao Vildósola y d t p y
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e o ros. a para 1835
.
nombres de tipógrafos diferentes
J
,
M ,aparecen pies de .imprenta con
' ya ose ana Infante
M ·
,
La Imprenta en an Luis Poto
,
.
,
ya anano Cosio.
y lo que va del XX un
. d s, ma~ to en u trayecto del siglo XIX
.
ma1 ca o y preciso J)Iogre t to
.
hbros como en folletos )' P . 'd"
so, an en las ediciones de
eno 1 os.

865
864

�•
Refiere don José Fernando Ramírez que el primer ensayo que atañe a la
imprenta en la ciudad de Durango se hizo por Fray Buenaventura Cuevas,
religioso del convento de San Francisco allá por junio de 1822 y agrega que
comenzó desde abrir las matrices haciendo él mismo las opetaoiones de
fundición y puJimento de los tipos y de muchos enseres, hasta que pudo poner
al corriente una pequeña imprenta en que publicó, como primer impreso, una
Proclama del gobernador de la provincia, don Ignacio Corral y no sólo Fray
Buenaventura Cuevas se dedicó a lo dicho, sino que enseñó a1 primer impresor
que fue don J. Dolores Olea. Poco más tarde fue trasladada de fa ciudad de
México una imprenta más formal, por don Santiago Baca Ortiz quien también fundió tipos. En marzo de 1825 don Manuel González estableció otra
tipografía que en esa época fue considerada la mejor dotada y eficiente para
los impresos dumnguenses.
La capital de Durango siempre se distinguió en la tipografía, y aunque hubo
algupas otras imprentas, como se dice de Victoria en 1834 y Nombre de Dios,
los talleres de Ja capital abastecían de estos servicios a todo el territorio.

•
La primera imprenta en el estado de Chiapas fue instalada en la ciudad
de San Cri tóbal de Las Casas allá por el año 1826, a iniciativa de la Sociedad Vascongada de Amigos del País establecida en la ciudad de Guatemala.
Por Comitán entró la mayor parte de la. imprenta, siguió por Teopisca y llegó
a San Cristóbal; en Comitán fue recibida el 14 de junio del referido 1826 y
en el mismo junio empezó a ser instalada en la capital del estado· algunos
enseres hicieron falta y fueron trasl'adados por una recua de la ciudad de
México a aquella lejana región por una zona selvática, donde con enormes
machetes iban abriendo paso a la recua, hasta que llegó a su destino y quedó
completo lo necesario para la instalación del taller. U na de las personas que
cooperaron para el auge de esta imprenta fue el general don Juan Pablo
Anaya, originario de Lagos de Moreno.
Bueno es recordar que el primer periódico publicado en San Cristóbal de
Las Casas, fue El Rayo; y el primer periódico publicado en Tuxtla, La Campana.

El estado de Chiapas es uno de los que más se han distinguido por la públicación de periódicos, ya sea en Tuxtla, TapachuJa, ya en Chiapa, la antigua
Chiapa de los indios.

•
866

La ciudad de Zacatecas tuvó imprenta hasta el 6 de enero de 1824 y fue
su primer impresor don Pedro Ipiña · el talleI' de imprenta, modesto y pequeño
fue adquirido en la ciudad de Guadalajam, de don José María Ramos Palomera, por la suma de tres mil quinientos pesos.
Grande entusiasmo causó el establecimiento de esta primera imprenta tipográfica en Zacatecas y el Congreso Local de inmediato promulgó disposición
o reglamento para el uso de ella, que bien puede ser considerado, ya que no
sabemos de otroJ oomo el primer intento de nna ley de imprenta.
Guadalupe, podríamos decir al daño a Zacatecas, donde estuvo el famoso
centro que irradió la cultura a las tierras del porte, tuvo imprenta hasta 1880,
instalada en el Hospicio, y que estuvo a cargo de don Juan Luján.
La imprenta en Zacatecas se difundió en años posteriores a otros lugares,
como Sombrerete y el mineral de Pinos.

•
Don Agustín R. González, historiador de Aguascalientes, sugiere el año 1825
como el en que se estableció la imprenta en la capital, pues registra que por
esa época se publicó un pequeño periódico que era una proyección de la
Estrella Polar, publicación de ideas avanzadas que editaban los yorkinos, mas
para 1838 ya había una imprenta con destacada categoría, que estaba a cargo
de don José María Chávez y allí se publicó el Manifiesto del Gobernador de
Aguascalientes como consecuencia de la guerra con Francia. Bueno es referir
que esta familia de don José María Chávez es raíz de Wla estirpe de tipógrafos
de categoría, pues descendiente de este apellido es don Agustín Chávez que
tanto tuvo que ver con la imprenta en Guanajuato y siguió este abolengo hasta
nuestros días en la ciudad de México con impresores como don Rafael Loera
y Chávez y sus descendientes.

•
La imprenta n ayarit aparece hasta 1884, pues aun cuando se asegura
que un gobernador de Jalisco trató de enviar a la Paz, B. C. una imprenta,
y que no habiéndola podido embarcar en San Blas se quedó en Tepic, no
hemos encontrado testimonio; y sí conocemos el primer periódico publicado
en el Estado: Lucifer, en la imprenta de don José Ireneo O segueda y ya, para
entonces el gobierno local contaba -con imprenta.
En 1893 se publicaba en l){tlán del Río el periódico La Voz de 1xtlán y en
Santiago Ixcuintla El Fon6grafo. Ya para 1905 está el taller de don Teodoro
S. Rodríguez y en 1922 la imprenta de Retes pasa a manos de don José Félix

867

�.
. r 1920 en Acaponeta se publica
El E, co d e N tryarit y .El Sol
. , de
Barbosa, po
. .
·ta ha sido frecuente que la publicacion de
Nayarit y en este temtono. ?ªYdan
un· prenta· y sin poder precisal.' fecha
• , dico baga la creac1on e una
,
un peno
1· '
"'di
sabemos que también Compostela tuvo taller y pub ico peno co.

•
.
5 posteriormente aumentó
. dad de Cuemavaca tuvo unprenta en 185 y
d d
a cm
..
e actualmente forman el esta o e
sus talleres en Cuau~la y en ~~osds1hlos. qu ta al g:eneral don Juan Alvarez
1 D 'b . la mtroducc1on e a unpren
. .
More os. e ese_
clamas folleto.&lt;; y volantes relativos al movnruento
y en el1a fueron unpresas pro
'
de la Reforma.
L

•
.
1 año 1872 e llevó la primera imprenta a la parte norte
Yapa~ t e ~ r _e
1 f de publicar el periódico oficial en Real del
de la BaJa California con_ e ~
.
A untamiento del parCastillo, por ese tiempo rendenoa de la Subp1efectura y y
.
tido norte de la Baja California.
l f ]izar el siglo XIX y fue
La J&gt;az en el Sul', tuvo taller de imprenta a m~
la p .
carta
.
h'. de Pu. ol · allí. fue unpresa
runera
1
propiedad de la Viuda e JOS , MJ , d S José Moreno v astañeda,
.
. . .
l d t Fray Ramon ana e .
pastoral que e oc or
. . A tólico de la Baja California dmg16
Obispo de Eumenia I.P.I. y V1car10 pos
a sus diocesanos en el año lB 7_5.
u refactura y Ayuntamiento del
En 1882 se trasladó la capital de la
bp
. al Colonization Comad I ar en que la lnternatton
partido norte a Ensen a, ug
.
.,
1884· part de esta im,
.
pleta que maugmo en
pany instalo una imprenta. om
r·
i:~,, la década de los 80 don
'
Ti uana Ya para rna ,.,,.._r
prenta pasó despues a
J
.
T'.
en 1889 otra imprenta fue
José María Obando instaló imprenta en 11uana y
instalada en El Alamo.
1924 otra en Ti1915 nuevamente aparece en .
Mexicali tiene la suya en . . y ,
destacan los talleres tipográfi.
Mex1cal1 . as1 e que se
juana lo rrusmo que en
, . li T'.
a Ensenada Real del CastiIJo,
cos de 1873 en adelante en Mexica ' i1uan ,
'
Alamo y Algodones.

•
.
.
1 f h sabemos que a
m precisar a ec
.
R . dícese que
imprenta a Qmntana 00 ,
,
instalada en Payo Obispo y que despues

ª

868

prin ipio del presente siglo llegó la
f
.
•mprenta pequeña que fue
ue una 1
d
Chetumal · coosi na1 d
fue tras a a a a
'

mos este dato impreciso proporcionado verbalmente por el extraordinario periodista yucatanense don Carlos R Menéndez.

•
Por lo que hace al estado de México es difícil precisar, dadas sus transformaciones en limites. Sabemos que el doctor Cos publicó en Sultepec El Ilustrador Nacional en 1812 y que en i821 aparece imprenta en Tepotzotlán, en
cuyo taJJer se asegura fue impreso El Pensador Mexicano de don José Joaquín
Fernández de Lizardi; para 1826 hubo imprenta en San Agustín de las Cuevas, hoy Tlalpan, cuyo taller estuvo a cargo de don Juan fatute y González
y se asegura que la iniciativa para establecer este taller se debe a don Lorenz6
de Zavala con quien cooperó José María de H eredia · en 1830 se estableció la
imprenta en Toluca, en donde publicó El Payo del Rosario, o sea Pablo de
Villavivencio; más tarde don Lorenw de Zavala llevó otra imprenta, y a Ja mitad del siglo XIX existía, la de don Manuel R. Gallo; hemos de agregar
imprenta en Chiapa de Mota por los años 1868 que Mario Colín, en La Imprenta en la región norte del estado de M éx.ico pone en 1881 y en la misma
fecha 1868 aparece en Jilotepcc ; Nauc:alpan en 1821, que es la misma fecha
en que aparece también en Tacubaya del ahora Distrito Federal.
Mario Colín en la obra referida, asegura que atendiendo a los registros
bibliográficos, la primera imprenta que fue establecida en el norte del Estado
de México fue la de Chiapa de Mota que como ya e dijo, da ta se;,,o-ún él de
1881, aunque le a iste un tanto de duda y en donde fue publicado el primer
libro de esa región, el Tratado de Aritmética (según los mejores autores españoles franceses y mexi anos, escrito para uso de ]as Escuelas de primeras
letras), escrito poi' Marcial Velázquez y Cordero ; en la imprenta de Jesús
Perales (248 p . 15 x 10.5 cms. ) .
Después, aparecen imprentas en Temascalcingo en 1890, llevada por Felipe
Ruiz; más tarde, de 1920 a 1948, la Imprenta de Antonio Chaparro y de 1948
a 1961 la de Antonio Quintana.
En el Real del Oro, en 1901, siendo el primer impresor Antonio Monroy.
En el año siguiente, 1902, llevó la primera imprenta el Pbro. Faustino Cervantes Milanés; los hermanos Vclasco (Velasco Hnos. ) tuvieron imprenta de
1950 a 1952 · Samuel Suárez de 1954 a 1957, dónde fue publicado el per1ódico
ATA· Arturo Monroy Robles quien trabajó de 1960 a 1962, públicó El Paladín. San Felipe del Progreso tuvo imprenta hasta 192'5, a cargo de Margarito
Esquivel, y Acarnbay hasta 1947, imprenta en que publicó Agustí.n Sánchez el
periódico La Unión.
D Polotitlan, Aculco Jilotepec, Timilpan an Bartolo Morelos, Jocotitlan,
lxtlahuaca y Jiquipilco no se tiene noticia de que hayan tenido imprenta.

869

�•
Concluyen estos apW1tamientos con Jas imprentas establecidas en las provincias internas de Oriente, que estudja don Vito AJessio Robles, quien con toda
acuciosidad se refirió a Texas, Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila.
Por 1813 aparecen barruntos de imprenta en Texas, con los preparativos
para publicar La Gaceta de Texas, que debió ser editada con fecha 25 de mayo
del referido año~ lo que no aconteció, porque las formas para tirar fueron
trasladadas a Natchitoches; en ~onsecuencia, la primera imprenta texana es
de 1817, que publicó en Río Bravo del orte el Boletín de la División Auxiliar de la República Mexicana con documentos de don Franciscp Javier Mina.
Esta imprenta la podríamos considerar volante, pues anduvo en territorio
de San Luis Potosí y Tamaulipas; seguramente este mismo taJJer es el que
emigró a Nuevo León y cuya historia aparece con multitud de anécdotas de
que no es ajeno Fray Sel'Vando Teresa de Mier, imprenta que después anduvo
también en el territorio del hoy estado de Coahuila; así la Proclama del brigadier Joaquín de Arredondo aparece impresa en Monterrey en marzo de 1821;
una Proclama de Iturbide en 1823; la Constitucióri Política del estado libre
de Coahuila y Tejas en 1829 y en Leona Vicario-, nombre transitorio de Saltillo, en 1830, ya en la imprenta del Supremo Gobierno a cargo de don Antonio
González Dávila.
Ciudad Victoria, de Tamaulipas1 tuvo imprenta en 1831 y su impresor,
Juan Antonio Aguirre; y Santa Ana, del mismo estado, en 1839.
La trayectoria de la imprenta, a que no fu eron ajenos don Francisco Javier
Mina y el impresor bostoniano Samuel o José Manuel Bangs, primer impresor
de esta región tiene sus andanzas aproximadamente hasta 1830; después de
esa fecha continúan los talleres de diferentes categorías en las ciudades principales de los ahora estados que formaron las provincias internas de Oriente,
como se ha hecho referencia a Ciudad Victoria y Santa Ana, ambas de Tamaulipas.
Concluyen estos apuntamientos acerca de la imprenta tipográfica en México reconociendo que sólo son esquema~ síntesis1 de ese extraordinario vehículo, el más idóneo que ha tenido el mexicano para la dilusión de la cultura,
La imprenta.

LA SOCIOLOGIA DEL CONFLICTO
Y LOS PRIMEROS JESUITAS
PEDRO HERNÁNDEZ,

Ph. D.

Dept. de Socrologi'a
Loyola University
New OrJeans, La., U .S.A.

Introducción
aplica!' el pensamiento de Simmel al terreno de la
sociología religiosa. Don Martindale ha observado 1 con Ortega y Gasset,2
que los más finos y pertinentes análisis de G. Simmel fueron siempre aquellos
en los que este autor olvida su preocupación y sus presupuestos formalistas.
Es decir, aquellas páginas en las que el sociólogo alemán olvida su empeño por
aislar los contenidos para trabajar sobre formas vacías.
ESTE TRABAJO PRETENDE-

Muchas de esas páginas pueden verse en los estudios de Simmel sobre el
conflicto/ como lo demostró Lew:is A. Coser en u monografta * sobre las
funciones def conflicto social. t

* El intento de yuxtaponer las quince principales tesis de Simmel acerca del conflicto, a los datos de la investigación sociológica contemporánea, ha sido quizá la mejor
reevaluación de Simmel en la sociología actual. Coser ha demostrado que esas teorías
son ClCponente de una doctrina bien elaborada sobre el conflicto.•
MARTINDALE, DoN, The Nature and Type-s o/ Sociological Theory, Cambridge,
Mass., 1960, Houghton Mifflin Co., p. 236 y ss.
• Cfr. v.gr. ORTEGA y GASSET, JosÉ, El Hombre y la Gente, Madrid, 1957, Eclit.
Revista de Occidente ; cfr. también: RECASÉNs S. Luis, Sociolcgía, México, 1961, Edit.
Porrúa Hnos., esp. en el capítulo 2.
1

• Cfr. especialmente Soziologie, 3rd LEIPZtG: Dunker &amp; Humblet, J908, 1923.
' CosER, LEWIS A., The Functions o/ Social Con/lict, Tbe Free Press, Glencoe, 111.,

1956, pp. 38 y

• CosEa,

op.

SS.

cit., pp. 125 y ss.

871

�d

punto de partida tres tesis de Si.rnmel, se pretende aquí
Toman o como
.
. l' . 1 experiencia de algunos conanalizar desde el punto de vista socio ogico a .
Alacl, París y
'
•·
h ia mitad del siglo XVI en
a,
flictos, tal como los VI~eron ac_ d
lrededor de Ignacio de Loyola en los
Roma, dos grupos de Jovenes uro, os 1ª
. bros del u' ltimo grupo 6 serían
e
~, d Jesus· os m1em
orígenes de la ompama e. . · . , d tr de 1a Iglesia Católica (Orden
el fundamento de una nueva msbtuc1on en o d
1 . 'dad al servicio
. l
acterísticas e exc u ivi
Religiosa)' creada con espena es car
del Papa.1
, ..
llamada Autobiografía de San Ignacio de
Nuestro analis1s se basa en la , .
te s Las tesis básicas de Simmel
de sus cartas mas 1U1portan s.
1
Loyola y en a gunas
nft·ca·vos elementales considerados
fi
tres aspectos co 1
'
aquí propuestas se re eren a
de vista de la exterioridad al grupo original
preferentemente desde el pun~o
1
. . E tas tesis en el orden en que
. d
a traves de as cns1s. s
,
cuya muda persevera
d d' .. ,
la tres partes del trabajo.
,
alizan sirven de base y e IV1S1on a
aqw sean
•
d
.,
A Coser· D "A certain amount of d1scor ,
Tesis 1) : Según la verston de L. . . . anically lied-up with the very
.
d
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.
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.
. 1
Id (lo último es comentario de
·
· t the surrounding socia wor•
·
boundanes agarns
.
.
. e enrias internas y controversia
Coser). "Un cierto grado de dis~ord1a, d1v rg I ona con los más esenciales
.
al q e orgánicamente se re ao
con el extenor son go u
.
.do el ru
social. "Esto es, algo que
factor que b~i~amente manloenenduruocial Jm:dante, (Coser).
mantiene los límites contra e muo o
lifi
de RE~LISTA el conflicto que surge
Tesis 2) : Par&amp;e pertinente ca icar 'f'
del g·rupo o cuando se postergan
f
· t s demandas espec1 1cas
,
cuando se ru~tran c1er a
ados "Tales conflictos se orieJ1tan siempr a1
ciertas cntaJas de los ~ p
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tal objeto, por otra parte, puede
b"eto que se ve o se dice frust.ra o... y
0 j
,
•
» 10
alcanzarse por vanos canunos.
.
F bro (Le Fevre) Alfonso de Bobadilla,
• Eran estos: Francisco de Xavier, Pedro ~ ' U
- después del célebre Voto
, s· ó Rodnguez n ano
.
Diego Laíncz, Allonso Salmeron Y ,m ~lla h ~taurada de Montmartrc, no leJos
- a Iglesia o Cap, , oy
·
p casio
(hecho en una pequen
.
Claudio Jayo Juan Codun Y as
1
de la moderna Basílica) ' se urueron a grupo
,

d 'ó de la Compañía de Jesús 'Y la España JmpeLa fun ac1 n
1940
37-61 Cfr. también: "B11.00RtCK,
. l d J . 1 XVI en Rat&amp;n y Fe, Vol. 121
, pp.
.
na e Slg O • •' ¡ lh Yesuits New York·, 1940·
. .
JAMES, The Ongin o
e J'
,
(Ed Manual) -Transcn_pción, 1nObras
Completas,
.
Editad
L ovoLA,
• SAN lo ACCO DE
J
la Autobiografía anotada y
a
traducciones y otas de J. Iparraguirre, S. ., con
,
por C. Dalmases, S. J., BAC, Madrid, 1952.
o CosER, 0 p. cit., p. 38 Y ss.
,. Jbid., p . 53.

1Iroet.
, Cfr.

LETURlA, PEDRO,

Tesis 3): Por último, en relación con los Uamados "Grupbs Exteriores", o
"Ajenos", (Out-side Groups-), el conflicto tiende a definir mejo!' la estructura
interna del propio grupo, (grupo originalmente considerado o "In~Group"):
Simmel observó que "los grupos no se muestran tolerantes, ( con ninguna
disención interna) en ningún tipo de guer-r a." 11
Una palabra sobre el método aquí seguido. La circunstancia de poseer hoy
relatos detallados -formales e infonnaJes-, acerca de los primeros años de
la Compañía de Jesús, 12 y, sobre todo, el tomar como base de análi is los
recuerdos autobiográficos y la correspondencia personal de Ignacio de Loyola,
nos permite obtener algo que difícilmente llega a darse en el análisis tipológico
usado por la ociologia. Las fuentes que tenemos son precisamente la imagen
de un tipo, en el sentido definido por M. Weber; con lo cual el peligro de
influencia subjetiva y de personales interpretaciones en la elaboración del tipo
rociológico, (frecuente en la tipología), queda reducida al mínimo. Tipo se
entiende aquí básicamente como la imageµ de una estructura ideal del grupo. 1 3
En la mente de un jefe, como Jo han sido algunos de los Fundadores de
Ordenes o Familias Religiosas dentro de la Iglesia (caso análogo al de los
grandes jefes de aJgunas confesiones cristianas), así como en las diversas etapas
del proceso que va a llevar a este jefe a la institución del grupo -esto es, al
reconocimiento oficial de su autoridad- , hay elementos inequívocps de visión
y de plan. Este plan se acomoda después, con diferentes modalidades, a las
circunstancias del ambiente social y a la pr ión de otros grupos, sin ser, en el
fondo, una fun ión o consecuencia de las circunstancias del medio social ni
de otros grupos.14
Entre otras cosas, este estudio pone de relieve algunos factores decisivos de
conflicto que pertenece~ al orden de catego1·ías cristianas no siempre estrictamente racionales. Estos factores dan un matiz especial al conflicto cuando se
analiza en el terreno de la Sociología religiosa. De hecho veremos cómo el
conflicto realista puede caracterizarse cristianamente también por la unicidad
o exclu ividad de algún medio de solución y no por la multiplicidad, como lo
afirmó Simmel.
EL

CONFLICTO, FACTOR DE UNIDAD INTERNA

En la Autobiografía de Ignacio de Loyola tenemos un caso ejemplar -¡ en
apud. COSER, op. cit., p. 95.
Véase especialmente la Introducción de l. lparraguirre a la citada Edición de las
Obras de San Ignacio, así como la Introducción a la Autobiografía, (p. 63 y ss)_
u Cfr. MARTlNDALE, op. ait,J pp. 381-383.
" Cfr. CHEsTo AY, PAUL DE, Die Satzu11gen des Jesuitenordens, Koln, 1940.
Il Sn{MEL,
11

873

872

�su brevedad y laconismo!-, de una expres1on de amistad que ejemplifica
típicamente esta primera. calidad social del conflicto.15

Poco después de la llegada de Ignacio a Alcalá de Henares, muy probablemente en marzo de 1526,16 en sus tardíos comienzos de Gramática, sabemos
que se le reunieron los tres primeros compañeros que andaban con él en Barcelona ( donde Ignacio comenzó a estudiar, después de su "conversión") . Eran
estos compañeros Arteaga, Calixto de Sa y Lope de Cáceres.17 A ellos se agrega aquí un joven francés, Juan Reynalde.18
La actividad espiritual del nuevo estudiante, maduro y enigmático quizá
para muchas personas, despierta curio idad favor y luego decidido partidarismo en la ciudad y en la Universidad que Ignacio y sus compañeros frecuentaban. Muchas personas de calidad, especialment mujeres, buscaron
entonces en Ignacio el consejero y director de sus idas.19
La persecución y el conflicto abierto no se hizo per.w y es por demás
fácilmente comprehensible en el ambiente general de efervescencia doctrinal
que dominaba entonces Europa y en particular en e] ambiente español de
aquel entonces, exacerbado ya de antes en su celo inquisitorial por la cuestión
judía y ahora contemporáneamente agitado por el iluminismo del momento. 20
Jerórumo adal, uno de los hombres que mejor conocieron a S. Ignacio,
no deja a dudas sobre la agudeza del conflicto planteado contra él en Alcalá· 21.
éste se transformó senciUamente en persecución. Se perseguía a Ignacio y a
los miembros de su grupo por hablar en público y explicar cosas de la religión cristiana sin haber estudiado Teología. 22

Así las cosas, y estando Ignacio en la cárcel,
"En aquel tiempo Calixto estaba en Segovia, y sabiendo de su prisión,
,.. Recuérdese que lo específico del TIPO, como instrumento de trabajo en metodología
social, es la selección de instancias que puedw aparecer en la realidad. Cfr. MARTlNDALE,
op. cit., p. 382, comentando a M. Weber; y fr. también el eswdio del mismo Martindale, S ociological Theory and the Ideal Type,' ap. Gros.s, Llewellyn (ed.), Symposium in
Sociological Theory, Evanston, Ill. Row, Peterson, 1959, pp. 57-91.
" Cfr. Autobiografía de San Ignacio, op. cit., p. 65-66, ota 8.
11 !bid., p. 67, Nota 15.
11 {bid., párrafo 58, al fin.
"' Cfr. Autobiografía, párrafo 60, Notas 21 y 24. Cfr. para más detalles la gran
Edición de los Escritos de San Ignacio, Monumenfa [gnatíana, Scripta X, pp. 608-620.
"" Cfr. The Autobiography of St. lgnatiu.s"' Edited by F.X O'Connor, S.J., New York,
Benz.inger Bros., 1900; Cfr. también BROJ&gt;RtcK, op. cit., y algunos estudios sobre el
Iluminismo Español ; y BALLESTEROS, A., Historia de España, vol. IV, 2a. Parte.
11. Autobiografía, op. cit., p. 67, Nota 17.
u /bid., párrafo 58.

(de Ignacio), se vino luego, aunque recién convalescido de una grande
enfermedad, y se metió con él en la cárcel. Mas él, ( Ignacio habla en su
Autobiografía siempre en tercera persona), le dij'o que sería mejor irse
a presentar al Vicario 23 (del obispo), el cual le hizo buen tratamiento,
y le dijo que le mandaría ir a la cárcel porque era menester que estuviese
en ella, etc." u
No cabe duda que las muestras de solidaridad para el amigo en desgracia

han sido siempre consideradas como una alta e&gt;..-presión de amistad. Lo que parece más interesante, desde el punto de vista :,pciológico es ]a intuición y
espontaneidad con que se percibe la naturaleza unificadora del conflicto así
.
'
por parte de Calixto que viene de Segovia sólo con el fin de unirse a Ignacio
en la cárcel como µor parte de un actor ajeno al grupo y oficial.mente patrocinador o personificador del conflicto, el Vicario Figueroa, a quien Ignacio
hace alusión en sus recuerdos.

A pesar de Ja nobleza de Calixto y de la conducta de los otros tres compañeros, no fue este primer grup'o el que llenó las aspiraciones de Ignacio. Partido cada uno de ellos a di ·ersos puntos, después de u juicio en Alcalá ( como
lo recuerda también la Autobiografía), Ignacio decidió abandonar España
después de algunos meses de estudios y contradicciones en Salamanca: Su
formación literaria y clerical. (Filosofía y Teología) se completatía en la
Soroonne, en París que era entonces considerada como el centro intelectual
de Europa.
Es digno de notarse t.unbién cómo el conflicto tiene sus funciones positivas
propias en la génesis o ereación del gmpo y no solamente en el caso del grupo
ya constituido. Este hecho a mi juicio trasciende la tes.is puramente sociológica de Simmel, y parece entrar como algo nuevo y exclusivo en la ociología
religiosa del Cristianismo. o porque los líderes perseguidos dejen de encontrar siempre o casi siempre seguidores y admiradores de su desgracia, sino por
el carácter de fervor y de inexplicable persistencia en los nuevos grupos, hay
aquí en el conflicto un nuevo aspecto de importancia teórica innegable.
Lo nuevo y peculiar del cristianismo resulta ahora un fenómeno muchas veces repetido: desde la confirmación de unidad 25 entre aquellos que habían
seguido de cerca a Jesús de Nazareth, hasta los recientes testimonios de nueva
21 JUAN RooRÍouEz DEFIGUEROA, Vicario General en Alcalá, (o sea el Primer Funcionario Eclesiástico y Representante Personal del Arzobispo), del arzobispo de Toledo (a
cuya jurisdicci6n eclesiástica pertenecía entonces Alcalá y su Universidad). Cfr. A. BALLESTEROS op. cit., vol. IV, 2a. Parte, p. 15.
.. Autobiografía, op. cit., párrafo 61.
11 Cfr. A. Ap. ; Capítulo l.

�solidaridad de grupos clandestinos, surgen alrededor de figuras perseguidas y
aisladas como el Cardenal Mindzenti. 28 ( o como los jefe de nuevas comunidades religiosas a la hippie" Jesus freaks), nuevas e&gt;.-presiones de unificación
a través de conflictos iniciales en los orígenes del upo.
Sea lo que fuere de eso, volviendo al caso de Loyola encontramos que desde
antes de su llegada a París su personalidad había ido ·a sospechosa y era
discutida entre la pobJación universitaria. 27
Entre 1528 y 1534, mientras Ignacio cursaba Artes (Filosofía y Humanidades) y Teología se reúnen a su derredor eis jóvenes; otros tres se agregan
en 1535. Todo ellos participan del plan de Ignacio: comenzar un nuevo
género de vida sacerdotal. Este ideal unifkador cristaliza por entonces en lo
que los Historiadores registran como el "Voto d Montmartre",28 que comprendía la olemne promesa que el mismo Ignacio recuerda con estas palabras:
"Ya por este tiempo habían decidido todos lo que te11ían que hacer,
esto es: ir a Venecia y a Jerusalén, y gastar su vida en prove cho de las
almas· y si 110 consiguiesen permiso para quedarse en Jerusalén, volver
a Roma y presentarse al Vicario de Cristo, para que los emplease en lo
que juzgase ser de más gloria de Dios y utilidad de las almas." 29

Sabemos que no habiendo conseguido embarcaeión para Jeru alén Ignacio
y sus compañeros se dirigieron a Roma. Dos importantes conflictos marcan
el primer año de su estancia en la Ciudad Eterna.
Ignacio narró estos conflictos de la siguiente manera:
"Comenzaron después las persecuciones, y comenzó Miguel* a molestar so y hablar mal del peregrino, el cual le hizo llamar en presencia del
Gobernador, ( de la ciudad de Roma que era entonces el Obispo Benedetto Conversini),31 mostrando antes a éste una carta de Miguel en la
que alababa mucho al peregrino (Nombre con que lg11acio se designa

*

MloUEL DE LANDÍVAR,

clérigo español de alguna iníluencia ante el Embajador de

Carlos V en la corte del Papa. (Ver ota 30).
.. Véase, por ejemplo, ONU , Informe sobre Hungría, ONU, New York, 1957.
"' Véase por ejemplo el párrafo 81 de la Autobiografía, op. cit., p. 85.
'" Pronunciado el 15 de agosto de 1534, (Autobiografía, op. cit. p. 90. Nota 26).

"" Cfr. Autobiografía, párrafo 85.
• A juicio de C. de Dahna!es, se trata de Miguel de Laodívar, llamado corrientemente Navarro, que llevó muy a mal la conversión de Francisco de Xavier y su amistad
con Ignacio de Loyoia. Cfr. Autobiografía, op. cit., p. 106, ola. 5.

_.. lbid., p. 107,

876

a sí mismo en la Aut-obiografía). El Gobernador examinó a Miguel· la
conclusión fue expulsarlo de Roma." a2
'
Y luego continúa el mismo Ignacio:

~'Después empezaron a perseguir Mudarra y,33 diciendo que el peregrino ,: los eompañeros eran fugitivos de España, de París y de Venecia.
Al fin, en presencia del Gobernador y del que entonces era Lef!ado de
Roma, (el Card. Vicente Cara/a lo era en 1538) ** los dos co:ifesaron
qu~ no tenían nada malo que decir contra ellos ni en las costumbres ni
en la doctrina. El Legado mandó que se impusiese silencio en toda aquella causa, peto el peregrino no lo aceptó, diciendo que quería la sentencia final. No gustó esto al Legado ni al Gobernador, ni siquiera a
aquellos que_ favorecían antes al peregrino; pero al fin, después de algunos meses, vino el Papa a Roma. El peregrino fue a Frascati para hablar
con _él y le repr':5entó algunas razones, y el Papa se hizo cargo y mandó
se diese sentencia, la cual se dio a su f avor,3 • etc." ( Cfr. Autobiografía
Párrafo 98) .

,Por testimonio dél mism~ Ignacio no consta de la importancia y agudeza,
as, como de la trascendencra -de ambos conflictos. 35 Por lo que hace al valor

que e_llos pudieron. tener- para robustecer la .íntima unidad del grupo do
reflexiones parecen apropiadas.
. L~ ~rimera es que Ignacio animó claramente y seg{m parece de modo cansmatico a sus compañeros aun antes de conocer exactamente la naturaJeza
de tales conflictos, cuando sólo terna un presentimiento de su gravedad : 36 e
trataba de sopértar dificultades muy serias en Roma, allí precisamente donde
el grupo entero había puesto sus ideales de servicio especial al Papa.

** Nota del Editor.
n Autobiografía, op. cit., párrafo 98.
u Cfr. !bid. p. 107, ota 7 (Dalroases, Ed.) "Dos españoles y otro paisano de ellos
l'edro de Castilla, fueron los principales fautores de una verdadera persecución qu;
se levantó en Roma, el año 1538, contra San Ignacio y sus compañeros. Dio ocasión
a ella la predicación de un fraile agustino piamont~ llamado Agustín Mainardi. en_ la
c~ encontraron aquellos (los primeros jesuitas), algunos errores y empezaron a com•
batirlos. Aquel grupo de españoles favoreció al predicador, y lo hizo suscitando una
campaña contra Ignacio y los compañeros, etc."
". óte.se que la decisión y firmeza de Ignacio en exigir sentencia formal le a&lt;;arreó
e~oJo hasta de algunos amigos y favorecedores de la incipiente Compañía de Jesús. El
rmsmo Ignacio lo recuerda en la Autobiografía, párrafo 98.
111 lbid.; cfr. la carta más abajo citada, al Rey Juan III de Portugal
'" Cfr. Autobiografía ofl. cit. párrafo 97.

ota. 6.

877

�La segunda reflexión es que el resultado de los conflictos, además de ser
favorable a Ignacio y a sus compañeros, precede inmediatamente las deliberaciones de todos ellos acerca de la "institucionalización' de su grupo: una onganización estable de sacerdotes al servicio directo y especial del Papa, qui~n,
por otra parte, ya empezaba a valerse de
jóvenes que se~,an a l~ac10.
Sabemos bien que dichas deliberaciones culminaron en la dec1S1on de adbptal'
la estructura de una Orden Religiosa, asemeja-da en muchos detalles, a las
llamadas Ordenes Mendicantes ( de las cuales, empero, difería también en
muchós detalles que por entonces se consideraban innovaciones arriesgadas) ,
y bajo la autoridad de Ignacio mismo designado por elección mayoritaria co-

l°':

mo JJfÍnler Superior de la Orden.37

EL

NUEVO ASPECTO DEL CONFLICTO

Acerca del carácter realista de los conflictos arriba expue tos no queda mucho que añadir, puesto que la tipología indica claramente
naturale~ d~l
conflicto en los tres casos: hay 1.m objetivo frustrado y eXJste la conc1enaa
colectiva no en sentido substantivo, sino en el sentido de la conciencia
que cad; uno de los miembros del grupo tiene de la dificultad o contradicción
que el grupo entero experimenta.
Sin embargo, queda una cosa muy importante por aclarar: se ~ta de un~
nota común a estos- tres conflictos. El jefe o líder del grupo Ignacro, no ve ru
acepta en ninguno de los tres casos expuestos -intensamente vividos por
(según se verá por algunos párrafos de sus cartas, más adelante)-, otra posibilidad de solución del conflicto que la sentencia judicial fbrmal en favor de
su grupo,aa esto es la aniquilación del factor diametralmente conflictiv~.
Esto parece aportar un elemento nuevo a la clas~ca:ión ~~ conflicto, ~l
menos cuando éste se analiza en el terreno de la Soc1ologia rehg1osa. Es decir,
que podemos observar un conflicto realista, (siguiendo la terminol~~a de Simmel ), cuyo origen está en un objetivo frustrado, y cuya caractenstlca parece
ser (siguiendo las líneas de un análisis p~ame.n ~ natural, fuera ~e. la esfera
de lo religioso), el poderse resolver por vanos caminos, o por la múltt~le al~rnativa de elección de varios medios capaces todos ellos de dar sattsfacc1on
0 plenitud y aun complementar ese objetivo que el grupo consideraba frus-

!ª

é!,

trado.
Así, en el caso concreto de Alcalá, podemos legítimamente pensar, como al" Cfr. BRODJUCK, op. cit., capítulos 2-4.
,. dfr. Monumenta fgnatiana, Epistulae, 1, pp. 296-297. La sigla ~eta: MHSF
(Monumenta Historica Societatis Jesu ), Monum~nta lgnatia_na. S11. Ignatu de Loyola,
Socjetatis Jesu Fundatom Espistoiae et Instructiones, Madrid, !903-1911, 12 Vols.

878

gunos de los enemigos de Ignacio pensaban, que el solo hecho de atestigual'
buena vida y costumbres en LoyoJa y su grupo, o el solo hecho de apaciguar
la persecución, (Ignacio lo recuerda a propósito de la última de las persecuciones citadas en Roma), :lil etc., era ya una solución del conflicto por demás
favorable al grupo inicial.
A pesar de todo, Ignacio, jefe indiscutible del grupo, no cede un ápice en
la resolución de obtener sentencia judicial formal orno único camino de salida. Con esto parece objetivarse algo nuevo en la sociología del confli to.
Esto es, que puede haber en el terreno de lo religioso ciertos factores decisivos
que trascienden la lógica y la racionalidad del conflicto y de la respuesta al
conflicto. Si estos factores son o no indispensables para la unidad interna del
grupo, o lo son para el futuro trabajo y conservación institucional del grupo
religioso, es algo que no podemos sacar en claro sólo por los testimonios aquí
presentados. Tal cosa sin embargo parece ciel'ta en el caso de Loyola, si se
analizan _otros documentos.4° Lo único que aquí podemos decir es que el líder
carismático sí tiene y manifiesta tener -conciencia de la necesidad ( en función
del grupo y de su unidad) , de obtener el bien f mstrado por un únloo y determinado camino. 41
DEFINICIÓN Y ESTRUCTURA DEL GRUPO

Como tantos hombres de la España del siglo XVI que las Crónicas definieron como "Grandes para facellas y cortos para contallas", Ignacio de Loyola
era parco en palabras. Más parco quizá para traducir los sentimientos personales tanto propios como de los hombres que lo rodearon. . . o sin razón se
ha dicho alguna vez en la psicología de la personalidad, que los grandes jefes
y líderes son siempre aquel1os que saben respetar y aquilatar la personalidad
de los infer~res.
A fin de conocer algunas de las modalidades del pensamiento de Ignacio
sobre la importancia del conflicto en la afirmación o consolidación de las estructuras internas del grupo, hay que recurrir a algunas de sus cartas.
Tres o cuatro muestras parecen suficientes, entre Ja pródiga correspondencia
de Ignacio hasta ahora cooocida.
El 15 de marzo de 1545, precisamente cuando Ignacio termina un período
de deliberaciones y decisiones personales concernientes a la redacción de las
• Cfr. Supra, ota 36.
* Además de los aquí citados, cfr. v. gr., Constitutiones -S.f., Pars VIII ( en las Obras
Completas aquí citada~, pp. 540 ss.).
' 1 Cfr. Carta de San Ignacio a Beltrán de Loyola, Roma, Sept. 1539; Epist. 1, 14815L {en esta cdic. citada, pp. 671 ss.) .

879

�Constituciones de la Compañía de Jes{1 , que por entonces trahajaba/ 2 una
carta de su puño }' Jetra aJ Rey Juan III de Portugal, refiere ubstancialmente
todos los prmcipales conflicto por lo que pasaron Ignacio y sus compañeros. st3
El objeto de esta carta, como anota su Editor, J. Iparraguirre H e 'informar
directamente al monarca portugués de lo que ha habido de verdad en todas
la.-; pe cucione le antadas ontra él (Ignacio) no sea que llegando a Portugal la realidad d figurada, no pueda Juan 111 tener juicio exacto de los
suceso " Es bien sabido el empeño que tal sob rano tuvo por ayudar a los jeuitas desd I principios de u Orden.
Después de los saludos y respeto preliminares Ignacio escnbe:

"Volviendo de Jerusalhz,4 5 en ,Alcalá de Henares, después que mis
Superiores hici.eron tres l•eces proceso cbntra mí. fui preso y puesto en
cárcere por cuarenta y dos&lt; días. En a/amanea, haciendo otro, fui puesto
110 sólo en cárcere, mM en cadenas, donde estuve veinte y dos días.
En París, donde después fui siguie11do el estudio hicieron otro. Y en
todos estos cinco procesos y dos prision s por gracia de Dios nunca quise
tomar ni tomé otro solicitador ni procurador, ni abogado (sino a Dios),
en quien toda mi csperanz&lt;1- presente y por venir, mediante su divina
gracia ,, favor, lrngo puesta. Después del proceso de París, donde a siete
años en la misma universidad hiciero11 otro; en Venecia otro; en Roma
el último contra toda la Compañía. En esto.r tres fJostreros por ser ro
ajllntado con los que son de la Compañía, má.r d V.A./ 8 que nuestra,
porque no se siguiese ofensa a Dios N.S. en difamar a todos los della,
procuramos que la justicia tuviese lugar," (Carta 26 en el .Epistolario de
la Edición de . Ipa
ierre o.e. p. 705).
Como antes lo dijimos al hablar &lt;le la ali dad (realista) del conflicto aquí
y n otras cartas de I acio podemos ver
mismo· aparece un lemento nuevo en I terreno so ·ológico: un fa tor que implica nuevas dimensiones no
sólo en la calidad del confücto ino n su relación a las tructuras del grupo.
ea que consideremos esas estructuras com al
funcional -como origen y
consecuencia de proc os de mteracción humana- o sea que las consid remos
.. Las famosas páginas del Diario Espiritual de San Ignacio (s de Feh. 1544-27 de
Feb. 1545 ), que contienen las Deliberaciones sobre puntos de la Pobreza en la Compañía, han sido siempre consideradas como algo particularmente importante.
"' Obras completas, op. cit., Carta o. 25, pp. 700-702.
.. lbid., pp. 700-701.
" Ant de empezar sus estudio de Gramática en Barcelon~ hacia 1524.
.. Fórmula cortés de indicar lo mucho que la Compañí debe al Rey.

880

solamente como algo tático, parece fuera de disputa que la autoridad es
parte central y decisiva en la estru ura de wi grupo consciente de ser tal,
(por no decir nada del caso obvio d las turbas iempre a merced del demagogo más oportuno) .
De ahí que todo lo que pu da afüu17.ar la posicióu del Jefe -o la solidez
de la autoridad que él representa y encama-, redunde en la solidificación
o mejoramiento de estmcturas, notablement en la unidad interna del grupo.
in mbargo, aquí el elemento religio o cristiano con carácter d rev lado
y suprarracional (sen illamente por tratan.e de la vida social en una instituión de carácter suprarracional, la Iglesia de Jesucristo) impone nuevas conideraciones. Lo importante de todas Uas e que reflejan ondiciones y factores que siendo suprahumanos y con pretensione. de origen supranatural,
se manili tan y operan obviamente en cuadro y situacione, plenamente humanas.
En ef to, no es ni la seguridad ni la confirmada posición del J fe el motivo
último ni el factor decisivo por el cual el conflicto resulta unificador: e la
honra de Dios (tal como la entiende al Jefe y todos los mi mbros del grupo),
la que debe salir la primera beneficiada del conflicto al ser é
judicial y
fonnalm nte resuelto.

Este último fa tor a que nos ref rim ha ver a Ignacio la onveniencia
de desear el conflicto y desear que todo con[licto y todas las conb·adicciones
fueran mayores de lo que habían sido antes. 41
CoNcLus1ó

Es posible afirmar que en la Sociología religiosa encontramo datos nuevos
que afectan íntimament la naturaleza del onfli to: especialmente n lo que
se refiere a la diversidad de medios y a la autoridad.
En cuanto a diversidad de medios ( o funciones), el conflicto parece tener
nuevos aspecto de valor positivo respecto de la unificación del grupo. Por lo
que mira a la autoridad, especialmente la que emana. del lider carismático
(M. Weber) parece que el onflicto modifica y aun elimina muchas formas
de resolución en favor de alternativas radicales que hacen más eficaz el poder
autoritativo sin pretender directamente engrandecer la personalidad del líder.
ería materia de investigación ulterior explorar i esta modificaciones del
onflicto se verifican en otra esfera de ac ión social fuera del t rreno d la
ociología religiosa, esp cialmente en el de la poUtica )' en el de las llamada
'organizacione ociales" o cuerpos intermedi s en una sociedad nacional.
., Carta

o. 25, op. cit., p. 702 .

881
H56

�UN GRAN "BARCO A LA DERIVA: CARECEMOS DE IDEOLOG1A
Por

ANGELES MENDIETA Al.ATORRE

Academia Mexicana de Sociología

Sumario: Introducción. a) Cincuenta años de reconstrucción nacional. b) Algunos antecedentes: Libertad para pensar u obligación de la esclavitud, Libertad para ser:
puesta en marcha del país, Utopía y conciencia mágica. c} ~up~ci6n ~acio~:
la unificación. d ) Carencia de ideología. e) No puede haber umhcac16n nac1onal sm

ideología. f) La educación tiene la respuesta.

INTRODUCCIÓN

m:

DuRANTE EL VERANO de 1972, a pesar de la calma nacional, se acentuó e~
de manera inexplicable, la sensación de percibir cambios _radicales en m1 prus
junto con el desasosiego de carecer de a ideros, tal como SI el pueblo empezara
a caminar a la deriva.
Ignoro si este presentimiento sea emotivo. y co~o tal, .digno de misel'icor~
se
apoye en la, presencia acumulada de signos mdesc1frables que la sens1b10
lidad percibe de alguna manera.
Acaeció como el sobresalto que sufrimos al escuchar 1a caída de algunas
piedras del edificio cuyo deterioro pare.:ía im~sible ·_ así observamos en el
panorama nacional fuerzas de conservac10n y resIStencia frente a otras _Poderosas -energética social según el maestro Antonio Caso- que anuncian el
desplome o por lo menos una destrucción en cadena.
Con un patemalismo asai, inconsciente, o con tímida oposición para no comprometemos, acaso también fieramente ortodoxos, los adultos de la "generación intermedia' habíamos aceptado el ataque de la juventud a nuestro

Las cosas empe-La.ron a tomar mal cariz cuando esa violencia comenzó a
CJ..1:enderse, causó muertes, pérdidas económicas y situaciones diversas de conflicto, hasta preocupar seriamente hasta. a los menos perspicaces.
La posibilidad de destruir un mundo - bueno porque es el nuestro y amado
porque en él vivimo~ ha perturbado mucha conciencias; de mí sé decir
que he resuelto tomar los hilos. gruesos para saber a qué atenerme.
Ingrata y difícil es la tarea: me niego a revisar documentos como valor de
prueba con tal de obtener una vivienda inmediata; tampoco arriesgo juicios
de valor para apoyar a ultranza, ciertas ideas, lo cual invalida la reflexión sin
prejuicios y, por esta vez, suprimo Jas citas bibliográficas -salvo algunas necesarias-- pues aunque soy consciente de heredar una cultura, me interesa
ahora expresar mi propia opinión.
Emprendo, pues, algo que conlleva la certeza de aber que llegará a una
opinión parcial, aunque la justifico con mi antiguo ejercicio habitual de observación diaria.
¿Cuál es el planteamiento a seguir?
o puedo desprenderme de mi formación académica y mentiría al decir
que no trabajo sobre una estructura básica que me da apartado de análisi ·
in embru-go, con el buen tiro de la investigación científica que busca descubrir sin prejuzgar, método aplicable ahora a la rama de humanidades trataré
de descubrir algo, sin hipótesis alguna.
¿ Cuál es la característica más señalada en nuestro país en los últimos año ?
La respuesta es definiti a: cincuenta años de reconstrucción nacio11al.
¿ Cuáles son los Iími tes de ese período de tiempo?

Concretamente desde 1922, con la presencia de una revolución ideológica
fruto selecto de la revolución de 1910 la cual precisamente concluye o aparentemente está en crisis, en 1972.
E te es un bre e informe de los pasos de una indagación.

a ) ÜJ

C UENTA AÑOS DE RECON TRUCCIÓ

ACIONAL

(1922-1972)
En términos radicales, solamente ~ le el Hombre y la aturaleza. Detrás
del priniero está la hi toria de lo que ha hecho, así como el testimonio de su
paso por el tiempo (existencia y herencia de los pueblos) ; más aUá de la
atu.raleza intuimo la pre encia de W1a fuerza poderosa y creadora -para
mí e idente- o, de una simple casualidad.
En otras palabras "yo soy yo y mi iocunstancia" ( Ortega y Gasset). La

mundo fabricado.

883

882

�historia de la lmmauidad e la toma de conciencia frente a
nes extremas.

tas dos relacio-

¿ Cuál es la realidad actual e inmediata d la 'cir unstanria nacional"?

Le. pr eucia de una tran formación pue ta eu marcha por una generación
intermedia que heredó las ideas del movimiento revolucionario de prin ipios
d 1 siglo y que ha trabajado poi' esos ideal s -tanto de una manera honesta
como deshonesta- la cual se enfrenta a otra generación de jóvenes apremiantes orgullosos de su ju entud (juventud porque sí, sin más) jndudablemente mejor preparada, que vive n tensión debido a las presiones psíquicas
de los acontecimientos mundiales cada vez más cerca de ellos por el mejoramiento de las vías de comunicación.
Consecuencia inmediata ha sido una franca toma de posición de uno, frente
a un tímido rechazo de otros, pero la actitud más perjudicial es la de aquello
que bajo un remordimiento oscuro han permitido y auspiciado la revuelta
ju\· nil {si yo robo, o engaño o miento, tengo que permitir que tú lo hagas)
cuya mo ilidad se desplaza en diversos terrenos, no siempre a eptables, alguno
ciertamente justicieros, pero ante las cuales la generación intennedia tiene dos
dudas explicables: el miedo a la incapacidad de los jóvenes para construir otro
mundo nuevo pues solamente ban dado pruebas de oposición de destrucción
y además, el temor de que intereses más poderosos aprovechen en su favor
las ideas liberadoras que la juventud defiende.
Si esta e la situación actual ¿ cuál puede ser el principio de la etapa de reconstrucción nacional?
En nuestra historia nacional, la muerte de Venustiano Cai:ranza en Tlaxcalantongo el 21 de mayo de 1920, un poco de pués de la promulgación de la
Constitución de 1917, es definitiva. 'Hechas las ele dones durante el gobierno
provisional de Adolfo de la Huerta fue de ignado Presidente de la República
1 aro Obregón. Después de diez años de guerra in cuartel, se iba a hacer
el primer ensayo de reconstrucción nacional (Quirarte: Visión panorámica
de la Historia de México). Ese cuatrienio alcanzó tan gran importancia que el
decir de Mauricio Magdalena dio marca al Continente en lo social, en lomoraJ y en lo estético. wica, en el instante de Justo Sierra, había sido la República. mensajera de una tan abrasada y conmovedo1,a revolución espiritual.
obran los datos y las cifras. Acruel minuto no ha ido igualado aún'.''
La recon trucción nacional pone en ircula ión -vaJga la &amp;ase- fuerzas
dominadas y fuerzas nuevas; entre las primeras está la participación de la
mexicanas en 1a vida na ional {fuerza de trabajo antes confinada)
entre
las segundas, el nacimiento de un grupo social muy peculiar que irrumpe violenta y agresivam nte alr dedor d la grand ciudades y lueg se uela en

los diversos memos· grupos qu forman fuerzas de choque son

onflictivos

Y demandan instrucción calificada moviéndose orno elementos de pi ·'
~
~
soc
Y su falta de arraigo le confiere una du tilidad propicia a todo· los
acomodamiento.
Esta. reconstrucción nacional fructifica no bajo la sombra sino a plena luz
de lo ideales de la R oluci6n, los uale comí nzan a r revisado críticamente en Ja etapa de los años cincuenta y llegan a crisi· defiru1iva en Jo
sesenta.
Esto sucede porque los ideal de la Revolución ya no son sufi ientes. Dio
parte de lo que debía de dar pero no puede pro] ngar su vigencia histórica
ante la avalancha de necesidades humanas que demandan también nuevas
soluciones.
Esta consideración me es particularmente dolorosa debido al conocimiento
que he tenido de los grandes pr cursores - bombr
muj res- y d la parte
más valiosa de ese movimiento que, como dice Arenas Guzmán, no debe er
conocido por sus falsarios y detractores.
Tam~ié~ a la realidad nacional allegan de tiempo en tiempo, los grandes
acon~cmuentos mundiales con una fuer7a quizá devastadora por el impa to
emoc1onal que provocan, como la Segunda Guerra Mundial, los campos de
concentración, las bombas atómicas, los milagros de la Medirina, el xterrninio
de pueblos y el hambre ele los niños.

Así, n~ es difícil explicarse el porqué nuestro país pai:ec a vece girándola
e~oquec1da que parece no saber bien a bien, qué es lo que le, espera, ni qu ~
qmere.

Quizá, en el más modesto de lo caso el mejoramiento material de la ma}'~ría de los grupos sociales ha sido por lo pronto el ali io a una vieja sih1a.
crón de sufrimiento que se conforma ya, no con la felicidad sino solamente
con un decoroso bienestai:- humano.
ALGUNO

A

TECEDENTES:

- libertad para pensar o
abolición de la esclavitud
- libert.ad para ser: puesta en
ma.11:ha
-utopía y conciencia mágica.
Digo )' me parece que no se logro abolir Ja esclavitud con los bandos de
Arozamena y de Hidalgo. Otras formas de sujeción perviven cien años des-

885

�pul$. Con el disfraz de personaje está presente hasta principio de siglo. Es Ja
fonna peculiar de la explotación de la tierra, y en Ull país eminentemente
rural como el nuestro, abar ó la mayor par-te del territorio. Yo sostengo que
fueron éstas Jas causas internas del movimiento SQcial (A Mendieta Ala.torre.
Las causas morales de la Revolución. INEHR) .

Pues bien a la verdadera abolició11, de facto, sobrevino una euforia por la
libertad tan regocijada que los dirigentes políticos han aceptado los abusos
cometidos a su sombra.
Porque, de muehas cosas podr-á acusarse a la Revolución, menos del cargo
de no respetar la vida del campesino, procurándole instrucción y buscando
una y otra vez -a costa de equivocaciones y desaciertos-- 1a manera de resarcirle algo de lo que le fue arrebatado.
A grandes rasgos, una n es1dad parece normar básicamente los empeños
de los gobiernos emanados de la Revolución· echw a andar e1 páts.
Esta puesta en marcha alcanza actitudes mesiánicas y se confiere a tm solo
hombre, en nuestros regímenes desgraciadamente presidencialistas, l:an ajenos
al juego limpio de la democracia.
A la actitud mesiánica •e añade la creencia del hombre providencial, el cual
al tomar los destinos nacionales acepta no solamente las fa ultades que le otorgan las leyes, sino el más grande poder que le confiere el pueblo.
Algunos ejemplos bastan: Calles, obsesionado por buscar el desarrollo, decide aplicar la Constitución a la letra -y no le perdonará jamás el pueblo
el sufrimiento de la persecución religiosa- pero es necesario reconocer su
tarea para crear bancos, instituir créditos agÁcolas y luchar contra viento y
marea. La ley parece ser la tabla. de la salvación, por eso en tiempo de Portes
Gil e "institucionaliza" el partido en el poder como el más curioso y extraño
de los contubernios, no entre gobierno y partido, ya que esa es mancuerna
común, sino entre un tercero más, el pueblo, que lo mantiene a sabiendas de
sus fallas o por no encontrar otro mejor. EJ Partido acional R evolucionario,
más tarde Partido de la. Revolución y luego Partido Revolucionario Institucional, pese a sus errores, toma a su cargo la. tarea de fijar la. doctrina revolucionaria como ideología y lograr fonnar también una incipiente conciencia
crítica, tarea que también cumple con estoicidad el partido de la opo ición
llamado Partido de Acción Nacional.
Pero ningún gobernante parece satisfecho y el presidente Cárdenas decide
ensayar otros camino para hacer más radi al la marcha.
Durante eJ tiempo en el cual se implanta la educación socialista y la llamada educación sexual, el país vive una época de arrebatado fervor. Prueba
de ello es la aportación popular más espontánea que ha habido, cuando se

886

solicita su cooperación para la -compra de las compañías extranjeras que explotaban el subsuelo para aprovechar el petróleo.
Desde luego no puede hacerse un juicio sobre el cardenismo, pero cabe
admitir uno de sus errores por el prejuicio formativo que dejó en las conciencias: la perversión de que todos los bienes pueden ser tomados sin retribución
alguna lo cual deformó la mentalidad popular: de a1ú al robo y al derecho
al robo, en un pueblo que conserva constitucionalmente formas de respeto a
la. propiedad privada, no había más que un p.aso.
Miles de personas asaltan el poder y al amparo de la Revolución que no
vivieron, amasan grandes fortunas· el pueblo obra en consecuencia: 'Institucionaliza' el cohecho, está presto a robar si tiene oportunidad y hace del
agravio a 1a autoridad, su conciencia inveterada de mofa.
A partir de 1946 nuevamente hay otro proceso de aceleración: el presidente
Miguel Alemán tiene la habilidad y el tacto político para mover capitales guardados, romper resistencias inveteradas y presenta a la opinión pública un
eficaz cuerpo de funcionarios. El movimiento es tan ambicioso que logra ser
impresionante, aunque muchos duplican las fortunas de sus antecesores.
Repito que esta idea de mover al país parece tin imperativo categórico
-¡ valga.!- de la conciencia dirigen re en turno. Todo es álido con tal de
mover a un pueblo apático, aferrado a sus costumbres y escéptico o indiferente
por carácter o por consecuencia de la reflexión.
Pero el deseo incontrolable de mostrar otra cara al mundo, una fisonomía
que destruya la imagen del indio adormecido o alcoholizado cubierto por una
cobija, impulsa al presidente López Mateos a luchar por obtenel' la sede de
unas Olimpiadas Nacionales, que cuestan muchos millones y graves dolores
de cabeza, la cual deja desguarnecida la econon1Ía nacional.
Pero el pueblo encantado responde frenéticamente -pan y circo- y se
satisfacen las preocupaciones de los intelectuales organizando al mistno tiempo
una olimpiada cultural.
Estas notas al azar muestran cómo el deseo de poner en marcha al país
parece ser tarea primordial de los gobiernos tevolucionarios y a fe mía que
lo han logrado a pesar de los errores. Los resultados están a la vista: cincuenta
años de reconstrucción nacional han modificado la fisonomía nacional.
Pero -siempre hay peros- el país se encuentra angustiosamente caminando
a toda mareha asi corriendo, de ahí que se diga que nuestra historia se
hace a saltos, llevando sobre las espaldas las crecientes demandas populares
sin lograr satisfacerlas jamás.
A ratos parece una máquina fatigada o atrapada en sus propias hélices;
pero sobre fabricar sus remedios aplazados y acude a las utopías o soluciones
imposibles tan a gusto de nuestra conciencia mágica.

887

�(Dentro de la línea de] Renacimiento bist6rico, las utopías plantearon la
solución de la convivencia ideal de los hombres. Tomás Moro y en cierto
modo también Platón en la antigüedad clásica, consideraron a la propiedad
privada colilo la raíz de todos los males. Más tarde Proudhon afinna~. que
la propiedad privada es un robo. Es m;oso advertir cómo el actual socialismo
humanista tiene sus fuentes en aquellas concepciones casi irrealizables cuyo
planteamiento peca de novelesco) .
La Revolución también creó sus mitos y las prohíbiciones alcanzaron l'~~o
de 'tabúes". El ejido, por ejemplo, fue impuesto en todos los lugares cuando
solamente podía funcionar en los grupos aborígenes que se rigen bajo la generosa relación de la conciencia colecti a· también se defiende la derno racia,
aunque debido al analfabetismo hay necesidad de convertirla en peligrosa 'democracia dirigida'' y ]a intención d ofrecer todo al pueblo, sin exigírle nada
a cambio ha llegado al extremo pernicioso de ofrecer educación superior a
quienes carecen de aptitudes, hecho reabnente. perturbador (Pedagogía .s_tt•
perior, Larroyo). Se tiene miedo, pánico, a optar por el pago de cuotas a qui6 nes tienen capacidad económica, aunque se exige donación de sangre en los
centros asistenciales&gt; lo cua1 es absurdo.
Los estudios más objeti os sobre la realidad social advier•t en esta tarea de
unificación: pues vivimos un momento en que se 'necesita canalizar la presióp
popular, unificando al país, para la continuidad y aeeleraci6n de s~ desarrollo y, dejar que hablen y se organicen las v~e.c; disidentes para ~l 3uego democrático y la solución pacífica de los conflictos". (Pablo Go,nzález Casanova : La democracia en México.)
CARENCIA DE IDEOLOGÍA

Existe la preocupación nacional de echar a andar al p,ili. ¿Con qué objeto?

Para unificar su desarro\10.
En cierto modo, los cincuenta años de reconstrucción nacional se desenvuelven casi deslumbradoramente bajo las instituciones nuevas que crea la Revolución, pero el desenvolvimi1mto ha llegado a la encrucijada, porque ~o pueden
seguirse resolviendo problemas con una visión de hace cincuenta anos. ¿Hay
respuesta O reacc~ón ante una situación de cambio? Indudable~~nte. Per?
debido a l¡¡. falta de unificación, las respuestas de los grupos tamb1en son d1vel'6aS y heterogéneas.
, .
Es conveniente adv.ertir estas reacciones en cuatro grupos caractensucos.
a) Los grupos aborígenes, en lento proceso de aculturaci~n, presentan_ su
resistencia habitual. La Revolución reivindica la cultura antigua Y adquiere
así su dimensi6n más propia. "Lo único que faltaba para integrar la unidad

888

a~ónica de una cultura nacional era principiar a realizar un programa íncipte?~e de art propio'' (Alberto T . Arai: Valoración de Las arte pl.ásticas en
M ex1co ) . Pero estos grupos parecen ajenos a ello. Su lealtad a las causas
po~u!ares, ya qu_e ~ ~cupado !ª.s avanzadas en las luchas populares, no ha
recibido a cambio nmgun benef1C10, de ahí la justificación de su resistencia.
Pero es un grupo dúctil que puede · er fácilmente manejado.
b) . Las mexicanos representan una I uerza nueva y una presencia novedosa.
Comien~ a participar con un entusiasmo generoso. Sus virtudes mejores,
no ~rec1samente. la alabada abnegaci6n que s6lo ha sido instrumento para
hu:1'111larlas, corruenza también a propiciar un cambio. u capacidad de trabaJo, s~ honradez, su inclinación por lo minucioso le permiten desempeñar
cada día nuevas tareas. on factores valio os de cambio.
c) ~~ Iglesia como institución presenta también una
formac1on_. La vuelta a la pureza evangélica, el "estar
que necesitan pan y justicia ha dado un nuevo rostro
me
. nw' por escand a lizar y ha acabado por convencer a
Jarse de la hojarasca seca.

fonna audaz de transde parte de" aquellos
a una Iglesia que colos mejores, al despo-

. La desacralización y el nuevo Concilio Vaticano II han logrado en poco
be1:1po recobrar una tarea que fue casi inútil durante muchos siglos. 'EJ Evangelio es un Evangelio de amor. El amor exige la justicia" (Enrique Maza:
Nuevo rostro de la Compañía de Jesús).
d) Los jóvenes han rasgado los velos del templo. La apertura puede ser a
1~ larga benéfica, hoy la acción iconoclasta en todos los órdenes de la vida
tJ.ene que lamentar la propia destrucción de los detractores.
Tengo para mí una impresión dolorosa como si estuviera frente a una juventud d~encantada. Ellos, ellas, han apurado muy pronto la vida y en el
apresuramiento el gusto de la delectación. Por otro lado los elementos corrosiv~s que manejan -violencia, droga, sexo, libertad irrestricta, ajenos a la
piedad-:-:- pare~ ~ue han erosionado su rostro habiendo perdido en la confrontac1on, la Jubilosa alegría y el idealismo casto.
Dispuestos a romper lo "establecido" tienen franco horror a lo ceremonioso
ent~-e nosotr~, casi sagrado. ¿ Son necesarios los ritos familiares? se pregunta~
( ichel Salt1el en Educación y Juventud. ) En la cuestión de cambio ellos son
fuerms de presión agresiva.
'
. e) Finalmente está el grupo formado a raíz de las grandes mutaciones soCtales. Es u~a nueva presencia, ciertamente perturbadora que demanda cuidados. A partrr de 1914 ocurrieron en el país grandes desplazamientos familia1·es,
~eneralmente buscando protección en las ciudades. Otra imigración ya con~
tinua sobrevino después en busca de trabajo por las desoladas condiciones en

�que se había quedado el campo después de las luchas. E tos grupos han tenido
una explosión demográfica de tal magnitud que ha nacido otra social, intermedia, -cuya característica fundamental es el desarraigo.
No encuentran asideros ni en la ciudad ni en e] campo· tampoco en la clase
media y menos en ]a tradicional. No si~ten amor por la patria chica que
abandonaron ni por 1a nueva donde viven. Pero son audaces, intuitivos, Y escalan con agresividad diversos estratos sociales exigiendo -generalmente de
mala manera- todos los derechos que deben otorgarse al pueblo (el pueblo
son ellos) y sin cumplir con ninguno de los deberes.
No es un fenómeno 1mevo en nuestra integración social.
Durante el siglo XVII nació 1a clase mestiza que por no reconocer a unos
y a otros, se desenvolvió en la vida aventurera, en 1a audacia y la insolencia.
Ante esos grupos, la Iglesia como una madre protectora, dedicó cuidados y
enseñan7.a5, les dio fe y conciencia y poco a poco formaron una clase nueva.
Lo mismo ha pasado ahora. Estos grupos, que Prieto llamaba "Lépero "
irritaban a Altamirano y preocuparon a Mora, forman grupos compulsivos,
elementos de presión y fuerza, a veces insolentes, que no reconocen autoridad
alguna y al exigir estudios superiores se convierten en profesionales deshonestos,
verdaderos asaltantes de las instituciones y la vida moral del país. Como el
cambio social siempre les favorece, serán los grupos más maleables y peligro$0S.
Ahora bien, ¿por qué razones puede causar tan grave temor una situación
de cambio en nuestro país?
En primer, lugar por la presencia de estos grupos cuya reacción no es previsible, en segundo término porque no parece que h~yamos encontrado una
ideología que logre levantar al país de la confusión en que se halla.
¿ Quién tiene la respuesta?

La educación nacional.

No

PUEDE HABER UNIFICACIÓN NACIONAL SIN IDEOLOGÍA

Lentamente llegamos a descubrir cuáles fueron Jos motivos de preocupación
de nuestros grandes hombres. Hemos dicho que en el fenómeno de la reconstrucción nacional, la puesta en marcha parece un acto mesiánico de pueblo
y gobernantes. Este movimiento buscaba la unificación, pero ésta no puede
lograrse sin una ideología. Y la ideología se da en el hogar y la escuela. Ellas
son las instituciones formadoras del ser humano.
Antes la tarea la tomó la Iglesia, ahora la tiene el Estado y, desgraciadamente, 1a Educación está en crisis por falta de una rotunda y definitiva ideología del Estado.

890

En principio, carecemos de una doctrina magnética en mateiia educativa
que impulse definitivamente la educación como acaeció en otros tiempos.
Viejo el positivismo, empolvados los ideales de la Revolución por repetición
demagógica que m-ge restaurar o renovar, inocua y blanda 1a doctrina democrática y atacado el humanismo por una tecnología prepotente, el joven intuye
que algo le falta. Hemos caído en un utilitarismo nefasto, dando instrucción
solamente para ganar dinero.
Si no fuéramos tan ciegos podríamos tomar experiencias de otros países que
han llegado a la recta final en estos campos y han creado solamente generaciones de jóvenes vacios, irritados, rebeldes o frustrado -y no es letanía de
adjetivos sino realidades graves- que ya no admiten como valiosa esa finalidad.
Conviene convocar a pensadores, filósofos, pedagogos y gente de pensamiento para reflexionar sobre la carencia de esta ideología nacional que deja
sin brújulas e ideales a las tareas múltiples de la vida mexicana.
Esta necesidad de doctrina es la que puede originar mayores males que los
que ha causado ya en las mentalidades jóvenes. Y urge hace.r algo pronto.
Marginalmente cabe comentar la tradición hist6rica de la conciencia educativa mexicana como un punto recurrente de preocupa-ción. Está presente en
la época Colonial, se fortalece con los Humanistas del XVII y se acentÍta
en los ideólogos del XIX. Unos ejercieron eventualmente el magisterio, en
otros la docencia fue su norma de vida. Basta citar algunos nombres en difer.entes épocas: los misioneros como Andrés de Olmos, Bemardino de Sahagún,
Martín de Valencia, Motolinía, Juan de Zumárraga, Vasco de Quiroga entre
otros, el Padre José María Mora y muchos historiadores. Hay también caudillos como Miguel Hidalgo; ideólogos como Ignacio Ramírez periodistas
como Altamirano, novelistas como Fernández de Lízardi y en los últimos años,
muchos de los más brillantes talentos han sido maestros entre ellos el ministro
Justo Sierra, los pensadores Antonio Caso, José Vasconcelos, Samuel Ramos,
Leopoldo Ramos, Emilio U ranga, Leopoldo Zea. Indudablemente los escritores
Alfonso Reyes, Silva Herzog, Agustín Yáñez, Torres Bodet, Alberto María
Carreño, Andrés Iduarte, Carlos González Peña, Angel María Garibay, Antonio Castro Leal, Alfonso Junco; los investigadores Angel María Garibay Silvio Zavala. .Ellos, desde María Enriqueta y sus libros de texto,
hasta Rosario Castellanos y Emma Godoy. También los poetas: López Velarde, Villaurrutia, Octavio Paz. Y nsayistas como José Luis Martínez. Hay
también presidentes como Benito Juárez en la centuria anteriofl y los pintores
hacen también obra educativa con sus murales, Siqueiros y la preocupación
humana; Rivera y la cultura ancestral, Orozco pinta en el Hospicio Cabañas,
la noble cabeza de un maestro junto al fuego creador.

891

�La falta de una ideología convincente se siente desde la Escuela Primaria
y en la Educación Superior provoca grandes fallas.
Por ejemplo, todo el mundo comenta la llamada fuga de cerebros, lo cual
es solamente un resultado de la falta de conciencia nacional.
Padecemos nosotros una doble evasión además de un bracerismo intelectual.
Cada uno de los pequeños poblados del país prepara con grandes sacrificios
a sus muchachos, pronto éstos emigran a las grandes universidades y jamás
vuelven. A su vez, la universidades mexicanas se en materiahnente despojadas de los profesionales que han formado también on gran sacrificio. E tos
acuden a especializarse en el extranjero y mucho no regresan: otras naciones
disfrutan de la preparación que México costeó.
Algo poco comentado e el bracerismo intelectual --aunque el término es
un tanto absurdo- y consiste en el servicio que prestan nue tros profesional
en el extranjero realizando tareas calificadas por ínfimos ueldos; rara vez
tienen acceso a investigaciones nuevas y solamente ejecutan tareas de rutina.
Mientras México no fije claramente sus fines forme la conciencia crítica de la
ciudadanía y descubra su propia doctrina seguiremos como un gran barco a
la deriva.
n país sin doctrina es un pueblo sin conciencia y in alma.

Y no nos llamemos a escándalo después, si no hemos tenido el talento de
pensar "antes".

EL PROBLEMA DEL DESEMPLEO Y LA INFL Cló
Por el DR.

DAVID

G.

DAVIE

Universidad de Duke,
(Traducción del Lic. Alberto
García Gómez).

A TRAVÉ DE LO programas del uevo Trato, el Presidente de los Estados
Unidos de orteamérica, Franklin Delano Roosevelt intentó luchar con el
problema del desempleo masivo. Inglaterra, así como otros paísc europeos,
habían tratado sin éxito en competir con este problema crucial en la sociedad
de nue tro tiempo. Mientras la administración de Roosevelt no tuvo éxito del
tocio al tratar el problema del desempleo, el Presidente hizo de facto responsable al gobierno central, si bien no legalmente, al rectificar u política acerca
del mismo. 1
o ob tante, en 1939, en la víspera de la egunda Guerra Mundial cerca
de 9.5 millones de trabajadores en los Estados Unidos e taban sin empleo.
Manteniéndose más baja que en los años de la má profunda depresión, la
tasa del desempleo excedió en un 17%. En contraste la tasa del desempleo
dio como promedio solamente 4.6 % sobre los 27 años iguientes a la guena.
Como resultado de las experiencias de 1930, el Congreso de los Estados
Unidos aprobó, después de un prolongado- intenso debate la Ley de Empleo
de 194·6. Una de las más importantes disposicione en la Ley proveía que el
Gobierno Federal sería respon able de promover "]as condiciones bajo las cuales ser.fan proporcionadas oportunidades de empleo útil incluyendo el propio
empleo para aquellos que fueran capaces, dispuestos, en busca de trabajo,
así· como a promo er el máximo de empleo, producci6n y poder de com-

~ Para una fascinante relación de las variadas sugestiones y propósitos exigidos en
Y dentro del gobierno central para luchar con J problema del desempleo durante los
años de Roosevelt, ver a HERBERT STEtN, La Revoluci6n Fiscal e,i América, Chirago,
1969, p. 526.

892

893

�.
d 1 mundo libre también asumieron la resotras naoones e
.
1
. 3
. 1 , did del desempleo m o unta.no.
. 'd d
. 1 para prevemr a per a
.
ponsab_ili a nauona
·encias de 1930 y en parte al texto contcrudo
Debido en parte a las ex_ren
d 1 bºcrno en aliviar el problema
en la Ley, los polí.ticos enfatizardon el ,padpel e es~: •entrara en vigor. El dilema
di tamente espues e que
. .
1 .
del desemp eo mme
emhar O había llegado antes comc1entre el desempleo y la inflac1on, sm
g 1:ticos en la Administración de
diendo con el Receso de 1937~1938. Algunos po l • . inmediatamente anterior
l aumento de los precios
.
Roosevelt creyeron que e
I desem leo. Esta línea de pensanuento
al Receso era la causa del aumento de;_ o ué
gobierno estableció el Comité
fue, al menos, una de las ~ones
p rq
ara investigar el efecto de la
acional Económico Provis10?al_ (ONElP)' pl'ticas de precio y desempleo.•
., d I d econom1co en as poi
.,
concentrac1on e po er
d l CNEP no se llegó a una conduSJon
Mientras en los debates y repo1tes e I infl 'ón los economistas y otros
¡ di!
d I desempleo y a
aci ,
definitiva sobre e
ema e .
. d
. esu·gando el tema del empleo
h
·do discuuen o e mv
desde entonces an veru
.
b b b'd algun' progreso aparente
.
infl . , hasta hoy s Mientras a a i o
total sin la
aoon
. ad del obierno y otros, quienes han tratado
al atacar el problema, los encarg os
gd 1 t di de la teoría de las instiul d
, avanzado e es u o
'
de combina.I' el res ta O mas .
.
tar programas para resolver
.
d 1
lítica en un mtento a unp1emen
, . o
tuCJones y e a po
.
.nfl . ,
han obtenido verdaderos exito .
el problema del desern~~eo $1.D ]a i :::;stas han construido modelos de
Ambos, los neo-Keyrus1an~ y los
. f torios con respecto a su utilidad
, los que están leJOS de ser satis ac
econonua,
para el político.

pra.

2

s·uru'larmente'

ª .

., .

J

TI.POS DE DESEMJ'LEO

, .
tán de acuerdo obre los tipos d desemTanto teóricos como pracuc~s, es
L
ro·stas los diferencian entre
,
d presentaii os econo 1
pleo que una econoJTlla _pu_e a
nsit~ria 2 structural y 3. íclica. Cí.clica
tres clases básicas: l. fnccio~al O
.d ' ·
n agregado a la deficiente
es también, en algunas ocasiones re en a como u

tr\

demanda del desempl~o.
b . d
tienen el derecho a abandonar el
En las sociedades libres los tra ap ores
s

Congreso de los Estados Unidos. Comité Econ6mico,

Ley del Desempleo de 1946,

Reformada, junio de 1967, p. 12..
E d Unidos Reporte Econ6mico del
.
Econ6nucos de los sta os
'
40
a Junta de ConseJeros
d l Reunión de Comejeros Económicos, 1961, p . .
Presidente con eL Reporte Anual e a
• Jbid ., 1971 pp. 75-76.

• [bid.
.
.
tre los m delos de empleo total y l proceder
, Para una crítica de la diverge~c1a en
S'd
Weintraub El Modelo de Empleo
E Roy Wemtraub y a l ncy
'
en el mundo rea1 ver a .
83-100.
.,a Kyklos, ol. XXV, 1972, pp.
Crítl
Total: una
~

trabajo voluntariamente, para buscar más atractivas posiciones. Un trabajador
puede ser desocupado temporalmente a causa de una huelga o debido a un
factor de tiempo, por ejemplo, cuando alguna cantidad constante de tonelaje
para embarque no está en la bahía, algunos estibadore pueden encontrarse
temporahnente sin trabajo, Los factores temporales, a ociados con el clima
( agricultura y construcción) , o días festivo (comercio al menudeo), pueden
también dar un aumento al de'iempleo fricciona!. Metcall y Ricliardson definen el desempleo fricciona! cuando los trabajadores tienen que gastar relativamente pequeñas cantidades de tiempo y dinero en la búsqueda de 1m
trabajo.7
Como Metcalf y Ricbardson lo señaJan, e] desempleo fricciona! es de corta
duración y cierta cantidad del mismo es necesario para el funcionamiento
del mercado de trabajo. 8 Sin el desempleo fricciona! estaríamos viviendo en
una sociedad altamente rígida y estructurada, en la ual un individuo no
tendría preferencia en lo concerniente a cuándo, dónde, o para quién trabajarla. Sú:rularmente, los patrones no tendrían oportunidad o lo que respecta
a quién contratar. Entonces el desempleo friccional existirá aun en el 'empleo
total". 9 La cantidad de desempleo fricciona) dependerá del establecimi nto
institucional de cierto tipo de países en particular. Si Ja información de empleos y las condiciones de trabajo son fácil y conómicamente alcanzables, el
desempleo fricciona! puede llegar a ser tan bajo como a un 3%. Durante la pasada era de la Segunda Guerra Mundial en los Estados Unidos, lo economistas han definido generalmente que el empleo total se obtendrá, cuando el 96 7v
de la fuerza laboral sea utilizada, aunque existe alguna evidencia de que
esto pueda ser mudable.
Cambios en la demanda relativa o bien del abasto de trabajo, causan el
desempleo estructural. Estos factores pueden ambos tener tanto elemento
geográficos orno de habilidad ocupacional. Cambios en la demanda debido
a la automatización, por ejemplo, pueden causar que un trabajador pierda su
puesto. Más at'm, parece improbable que la política onvencional monetaria
y fiscal, pueda aliviar el desempleo en los rampos exhaustos del carbón en
Inglaterra o regresar los trabajos de la manufactura de aeroplanos a u nivel
anterior en el sur de California.10 Los cambios demográficos afectarán el
abasto de trabajo y también cambiarán la cantidad del desempleo estructural.
' D"vm METCALF y RAY RtCRARDSON. La Natura.i;.a y Medidas del Desempleo en
UK, Reseña de los Tres Bancos, Londres y Edimburgo, marzo 1972, p. 31.
• Ibid.
' lbid., p. 34.
• Viviendo co11 una Tasa más alta de Desocupación, Business Week, 25 de diciembre
de 1971, p. 36.

895

894

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El descenso de los nacumentos de posdgu . . tos ha causado la corriente
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Jlrace and World. 1936.
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I y el Porcentaje de Cambio en
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,. A. w. H.íLLlPS
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•
'd 1861-1957" Eco11omrca , Vol.
las Tasas de Saiarios en Dinero en el Remo ni o
'
( roviembre 1958) PP- 28 3-299 ·

896

a un paso ulterio11 y relacionaron el desempleo friccional directamente a los
cambios de precios. Sus resultados correspondieron a la original curva .Phillips.13 Pareció habeij una descompensacíón entre el desempleo y la ínflación. 14
I os monetaristas, tales como el profesor Milton Friedman, sostienen un
pUllto de vista alternativo de la curva Phillips. Hacen lúncapié en el hecho de
que los precios de venta de las mercancías normalmente responden a un noanticipado aumento en la demanda de dinero, más rápidamente que los precios
del mismo. En efecto, los salarios verdaderos caen, lo que hace más barata
la mano de obra y también el que los patrones contraten más trabajadores
ocasionando que el desempleo disminuya. 15 Esta línea de razonainiento puede
parecer como buen argwnento para apoyar la perspecti,a sobre el punto de
vista de la descompensación Phillips. Sin embargo, 1a palabra clave no ha sido
anticipada. Los monetaristas arguyen que ]os individuos no son tontos y pronto
se darán cuenta que los precios de los productos están aumentando rápidamente y, por tanto, requerirán salarios más altos ( y porcentajes de interés),
con objeto de compensar en términos reales el proceso de la inflación. Cuando
esto sucede, los servicios de los n·abajadores no serán más una ganga y los
patrones ajustarán sus prácticas ocupacionales en consecuencia. El desempleo
entonces se levantará a su nivel "natural". Dicho en pocas palabras, la curva
Phillips no es una línea que relacione el aumento de precios (la inflación)
y el desempleo que declina hacia abajo, de izquierda a derecha, sino en línea
vertical Para lo monetaFistas no hay interrelación entre la inflación y el
desempleo a largo término.
¿ Es posible conciliar la posición de los monetaristas en un a pecto, con aquel
de los proponentes de la descompensación en el otro? La respuesta es un definitivo sí. Hay algún acuerdo acerca de que el punto de vista de la descompensación es una explicación a corto plazo del problema del desempleo-inflación,16 mientras que el razonamiento de los monetaristas sostiene el de a largo
"' PAUL A. SAMUBLSO ,

Y RonERT M. SoLOw, "Aspectos Analíticos de la Política

Antiinflacionista". American Economic Review, Mayo 1960, pp. 177-194.

u Como se hizo notar en el texto de arriba, la curva Phillips original refiri6 el desempleo y las tasas de salarios. Comenzando con SamueJson y Solow, estudios subsecuentes
relacionan el desempleo y la inflaci6n o el cambio de precios. o obstante, estas últimas
curvas son usualmente llamadas curvas Phillips.
10
MILTON FRTEOMA N, "La función de la Política Monetaria". American Economic
Review, Marzo, 1968, p. 10.
,. Algunos escritores, sin embargo, han enfatizado la relación inestable de la re!aci6n
a corto plazo entre el desempleo y las tasas de salarios. Ver a AL11ER1 bE"S y MARY T.
HAu1LTO , "Lo Complejo del Salario-Precio-Productividad", Jo.urnal of Política! Economy, Febrero, 1967, p. 70, y M1CBABL E. LBvv, "Empleo Total sin la Inflación',
The Conference Board Record, Noviembre, 1967, p. 36.

897

�término.1 7 Estos últimos recalcan el punto, sin embru-go de que tan pronto
como el precio de la inflación es anticipado por los individuos, una políli:ca
monetaria de expansión no curará el problema del desempleo.
Los puntos de vista de los proponentes-, tanto los de corto como los de
largo plazo, convienen en que las políticas gubernamentales que mejorarían la
movilidad laboral, incrementa, a su vez las habilidades de los trabajadores,
reduce los monopolios de trabajo y baja los costos para obtener información
sobre empleos, lo que mejoraría, tanto, a los prospectos de corlo, como los de
largo término, en la reducción del desempleo.18 La implantación de estas medidas cambiará la curva de corto y largo término hacia la iz.quierda en el
plano Phlllips.

El Registro Histórico del Empleo y el Desempleo
El problema del desempleo en los Estados Unidos en los pasados dos aiíos
puede ilustrarse por un movimiento de la urva Phillips hacia la derecha? 9
Esta posición deteriorante fue sin duda un factor de importancia que guió al
Presidente Nixon y a sus consejeros a introducir el así llamado precio ongelado de salarios. La Tabla 1 presenta datos que permitir-án al lector poner
el actual problema del desempleo en perspectiva. Muestta la ÍUCI"la laboral
en los Estados Unidos (individuos_ de 16 años de edad y más), empleo, desempleo y fuerza de trabajo como porcentaje de población no-institucional y
tasa de desempleo en la cuarta parte del siglo pasado.
Como previamente se hizo notar, la tasa del desempleo de postguerra ha
fluctuado hacia arriba y hacia abajo considerablemente, -promediando aproximadamente un 4.6%. De igual interés es el hecho de -que el empleo durnmente fluctúa del todo, pero muestra una definida y fuerte tendencia hacia
arriba, moviéndoséde 57 millones de trabajadores en 1947, a 79 millones en
1971. Po11 otra parte, aunque la población no-institucional creció rápidamente,
la fuerza laboral crecería aún más aprisa, simplemente así para mantener los
porcentajes de empleó y desempleo, nuevos trabajos tendrían que crearse a
11 !'ara una pos~ci6n interesante que combine los elementos de ambas de las principales perspectivas, véase a Ono EcK.STEfN y a ROGER Bnt N11.R. El Proceso de la
Inflaci6n en los Estados Unidos. CongTeso de los EE. UU. Imprenta del Gobierno de

los EE. UU. Washington, 1972, p. 46.
u Para una investigación excelente de las ideas que hay :;itrás del término corto y
largo de la curva Phillips, véase a RooER SPENCER, La Relaci6n entre los Precios y el
Desempleo: Dos Opiniones, Revista de la Reserva Federal del Banco de San Luis,
Marzo, 1969, pp. J 5-2 l.
11 Véase GEORGE L.

Tabla 1
Fuerza Laboral de los &amp;tados Unidos, Empleo y Desempleo,

1947-1971. (Millares).

Año

Población no
I nst itucio nal

Fuerza
Laboral

Empleo

Desempleo

Porcentaje
de
DesemJileo

1947
1948
1949
1950
1951
1952
1953
1954
1955
1956
1957
1958
1959
1960
1961
1962
1963
1964
1965
1966
1967
1968
1969
1970
1971

103 418
104,527
105 611
106,645
107,721
108 823
110,601
111,671
112,712
113,811
115,065
116,363
117,881
119,759
121,343
122,981
125,154
127 224
129,236
131,180
113,319
135,562
137,841
140,182
142,596

59,350
60,621
61,286
62 208
62,017
62,138
63,015
63,643
65,023
66,552
66929
67 639
68,369
69,628
70,459
70,614
71833
73,091
74455
75,770
77,347
78,737
80,733
82,715
84,113

57,039
58,344
57,649
58,920
59,962
60,254
61,181
60,110
62,171
63,802
64,071
63,036
64,630
65,778
65,746
66,702
67 762
69,305
71,088
72,895
74,37'2
75,920
77,902
78,627
7$, l 20

2.311
2,276
3,637
3,288
2,055
1,883
1,834
3,532
2,852
2,750
2,859
4602
3,740
3,852
4,714
3,911
4,070
3,789
3,366
2,875
2975
2,817
2,831
4088
4,993

3.9%
3.8%
5.9%
5.3%
3.3%
3.0%
2.9%
5.5%
4.4%
4.1%
4.3%
6.8%
5,5%
5.5%
6.7%
5.5%
5.7%
5.2%
4.5 %
3.8%
3.8%
3.6 %
3.5%
4.9%
5.9%

FUllNT.E.:

Junta
ded ¡los Consejeros
Económicos de los Estados U 01"d os, R eporte Ecoó ·
·
mico e PreS1dente con el Reporte Anual de l C
.
E
.
1972, p. 220.
os ons-e1ems 'co111jm1cos,

TL

PERRY,

"Mercados de Trabajo Cambiante y la Inflación.''

Brookings PdpeTS, 3, 1971, pp. 411-448.

899

�Tabla 2
un porcentaje excediendo el crecimiento en la población no institucional. La
Tabla 2 muestra una imagen aún más clara del problema del desempleo en
1970 y 1971.

Fuerza de Labor Mensual, Empleo y Desempieo, 1970-71
(Millares)

LaboYal

Empleo

Dest:mpleo

Porcentaje
de
Desempleo

1970: Enero
Febrero
Marzo
Abril
Mayo
Junio
Julio
Agosto
Sept.
Oct.
Nov.
Dic.

82,059
89 187
82 655
86,769
82,504
82,388
82,804
82 769
82,945
83,266
83,417
83,485

78,853
78,752
79,018
78,908
78,514
78,412
78,631
78,514
78,448
78,678
78,548
78,427

3,206
3435
3,637
3,861
3,990
3,976
4,173
4,255
4,497
4,588
4,869
5,058

3.9%
4.2%
4.4%
4.7%
4.8%
4.8%
5.0%
5.1%
5.4%
5.5%
5.8.Yo
6.1 %

1971: Enero
Febrero
Marzo
Abril
Mayo
Junio
Julio
Agosto
Sept.
Oct.
ov.
Dic.

83,729
83 862
83,455
83,788 ·
83,986
83,401
83~931
84,313
84,491
84,750
85,115
85,225

78,718
78,475
78,446
78 732
78,830
78,600
79,014
79,199
79.,,451
79 832
80,020
80,098

5,011
4,887
5,009
5056
5,156
4,801
4 917
5,114
5,040
4,918
5,095
5,127

6.0%
5.9%
6.0%
6.0%

F1teTZQ

Fu"E

' TE:

1

Junta de los Consejeros Económicos de los Estados Unidos,

6.1 o/o

5.8%
5.9'fa
6.1%
6.0%
5.8%
6,0%
6,0%

op. t:it., p.

221.

En un intento para luchar con la evaluación del problema del desempleo,
sería útil examinar brevemente alguna de las estadisticas presentadas cti las
tablas 1 y 2, así.como los datos del Reporte del Departamento de Trabajo sobre Empleo y Salarios. 20 Analizando los datos, seremos capaces de obtener una
perspectiva general del alcance del desempleo común y también de poner el
problema en una perspectiva histórica.
En 1932, la tasa del desempleo. (número de trabajadores sin empleo divididos por la fuer7.,a laboral civil) fue de 24%. Durante los cuatro años de 1932
33 34 y 3-5. en que e registró Ja profundidad de la Gran Depresión, la tasa
del desempleo promedió un exceso del 23%. Tal vez sea muy notorfo e1 hecho
de que para los diez años de 1931-1940, Ja tasa del desempleo promedió poco
más del 19%, esto es, un singular alto ujvel para tan extenso período de
tiempo.
En contraste, el último cuarto de siglo, cubriendo los años de 1947-1971,
revela un promedio en la tasa del desempleo de 4.6%. La extensión de esos
porcentajes ha variado de un bajo 2.9% en 1953, a un 6.8% en 1.968.
Por lo tanto, la tasa de desempleo para aquellos que han estado sin trabajo
alrededor de 15 semanas es de 1.8%. 21 El récord de la pasada Segunda Guerra
Mundial es claramente superion a la década de 1930.
A pesar de este registro, sin embargo se ha criticado muc,ho el funcionamíent'o de 1a economía de los Estados Unidos. Por ejemplo, Arthur Okun,
Presidente anterior del Consejo de Economía del Presidente Johnson ha construido un "índice de incomodidad" de la economía. La medida es una relación
entre el mercado de empleo y los cambios en la inflación. Esto ha venido
empeorando progresivamente desde 1962. 22 En esencia el índice muestra que
aunque todavía la inflación ha aumentado, el desempleo no ha respondido
al au¡nento general en los precios. Por lo tanto, mientras las tasas de desempleo están bajas y lejanas de nuestro récord de la pre-Segunda Guena Mundial, un examen de la TabJa 2 muestra gue los porcentajes de desempleo
más recientes están por encima del promedio del pasado cuarto de siglo.
El punto de vista de la mayoría (Demócrata ) del Comité Económico, recientemente enfatizó los costos económicos y sociales del desempleo actual.
:o Departamento de Trabajo de los EE. UU. Buró de Estadísticas de Trabajo. Empleo y Salarios, Washington, D. C., varios meses.
x, !bid., abril de 1972.

'" Véase STE.RLINo E. SoDERLIND, ''Los Viejos Días Buenos Económicos de Antaño",
Wall Street Journal febrero 29, 1972, p. 14.

901

�u reporte indica que el actu¡il PNll (Producto Nacional Bruto) fue de $73
billones debajo del potencial PNB en 1971. 23 Mientras esta figura de $73 billones probablemente sobreestima el costo del desempleo, hay una pequeña
duda acerca de que la pérdida común del PNB es considerable. Además la
mayoría de las notas de inspección en las figuras del desempleo no incluyen
a estos individuos que están parte del tiempo sin empleo, ni a aquellas persona&amp; que han llegado a desanimarse y a renunciar a la fuerza laboral a eau a
de que no pueden encontrar trabajo. 24
El dector Geoffrey Moore, Comisionado Federal de Labores E tadísticas,
cree sin embargo&gt; que el concepto de empleo es una medida más digna de
cont.:ianza para la salud económica de una nación, que el concepto de desempleo. Aanifiesta que teniendo un trabajo y ser pagado por el mismo, es una
experiencia que puede ser observada por otros. En otro aspecto, los que están
sin empleo son aquellos individuos sin trabajo, pero quienes ruirrnan que están buscando colocarse. Pero como el Dr. i ,foore lo observa, puede uno fijar
modelos irreales de pago, horas, tipo de trabajo, o localización. Por lo tanto,
puede uno e tar buscando trabajo, y además estar desocupado, aun si está
dedicado a alguna actividad de tiempo completo, ya sea un traba jo voluntario
o como estudiante. 25
El Comisionado también apunta que sólo una pequeña fracción de la fuerza
laboral está sin empleo. Como resultado, los números ei;tán sujetos a una más
grande y relativa prueba de error que las estadísticas para los individuos que
están ocupados.26
Finalmente, el Dr. Moore afirma que al principio de una mejorfa en un
receso económico, el empleo agrega, normalmente aumentos más bajos que
la fuerza laboral. El crecimiento de la fuerza laboral puede ser estimulado
mejorando fas condiciones económicas aun si la fuerza laboral aumenta más
rápido que el empleo, la tasa del desempleo aumenta. E te aumento no es
un signo de que 1a salud de la economía está dedinando. 27 Estadísticas recientes tienden a confirmar este punto. 28
Un ejemplo dr-amático que demuestra que el aumento en la tasa del desempleo no necesariamente significa que en el balance neto los trabajadores
han perdido sus trabajos, ocurrió durante el último receso de los Estados
23

Congreso de los EE. UU. Junta del Comité Econ6mico, Reporte Conjunto Eco-

nómico, mano 23, 1972, p. 9.
,.. !bid.
• GEoFJ?REY H. MooRE, "Empleo: El Indicador

egligente", Tite Wall Street

Journal, 3 de febrero de 1972, p. 10.
"' lbid.
%7 !bid.
23 Departamento de Trabajo de los Estados Unidos, op. cit.

Unidos. Entre noviembre de 1969
.
macla del último receso 1 to I y noVJem?~e de l970, la extensión aproxi, e
ta empleo ovil pe
·, ·
desempleo ascendió a dos millones d . d" "d
rmanecro igual, si bien el
mentó de 3 5 a 5 a01. D
te
d e m !VI uos Y la tasa del desempleo au.
· 1 º·
e es mo o el total a
t
J
la tasa del desempleo fu
"d d '
umen o en e desempleo y en
e cons1 era O por el re cm:nento
· •
d e la fuerza laboraJ.29
LA

COMPOSICIÓ

DE LOS DESOCUPADOS

Hay varias categorías que pueden usarse a d
. .
hombres de 20 años de edad
,
.
p ra escnb1r a los desocupados:
· •
Y mas; mu1erns de 20 años y ' .
.
ntanos de adolescentes (de 16 19 _ )
mas, grupos mmoque están sin empleo.
a
anos ' etc. La Tabla 3 registra aquellos
Sobre Ja base de los datos ajustados fuera d
pleo fue de 6.101. (5 901.
b
.
e temporada, la tasa del desem10
. 10 en una ase a1ustada
tem
d )
1972. Hombres de 20 años de edad más co en , pora a ' en marzo de
laboral, pero sólQ tenían el 44.7%
mponian ~l 5~-~% de la fuerza
(5,216,000). Mujeres de 20 añosºde ;7ern ,total de mdiVJduos sin empleo
ron sólo el 34.8% de la fuerza labo~ a y ma,s, en otro aspecto, determinaocupados. El factol' más re I d
' pero te~ el 30.8% del total de des"vil d
ve a o.r para explicar el dese I
CJ
e los jóvenes ( aquellos individuos .
~p eo es el estado
prenden sólo el 8.4% del total de I fu entre] lbos 16 y 19 anos de edad). Coma erza a oral y repre tan d ,
una cuarta parte de todas 1
'
en
to av1a casi
Como el últim
as personas que están sin ocupación.
0 reporte de Ja Junta de e
•
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.
.
onseJeros Económicos del Presi'
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a pnmana de la m
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en la escuela. Aproxirnadam t
l 70
ayona e os adolescentes está
y alrededor del 55% de la
e, e 1
d~ tod~s los jóvenes de 16 a 19 años
cuelas. Programas do
_uerna. a ral Juvenil, está matriculado en las ese vacaCJones de verano
·
entrenamiento ingreso
s J"d
.
' remgreso escolar, programas de
son todas las ;ctividade/qu: ld c~leg:idos, universidades o el seIVJ..·cio militar,
, ·
e nan e causar a los adol
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escentes el tener un
tan en 1a uerza laboral y
1 .
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para l_a ro.mona de adolescentes. La
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mas bajos que sus contr•apa t . nil
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res 1uve es, pero sus tasas de desempleo son to:,1)

!bid.

• Jtm~ de los Consejeros de Economía de los Estad
.
del Presidente con el Reporte Anual d l
os Uru~os. Reporte Económico
p. 114.
e a Junta de Conse¡eros Económicos, 1972,

903

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o....

davía significativamente más altas que el total del porcentaje de desempleo
de) 6.1 %. Si las minorías de los adultos fueran excluidas de nuestro análisis,
el total de la tasa de desempleo serla del 5.8% · y de 5.6% si todas las minorías, tanto de adultos como de adolescentes no fueran contados en la fuerza
laboral o condicionados a dejar el trabajo. Es interesante el observar, in embargo, que el aumento relativo en el desempleo desde 1969, más grande para
los blancos que para los negros. 31

H. I. Liebling presenta una perspectiva ligeramente distinta de la composición del desempleo. Distingue entre los trabajadores experto· y los inexpertos
y encuentra que los primeros típicamente tienen una tasa de desempleo sobre
el 4%, Liebling también_encuentra que en los pasados 15 años, el desempleo
de cuello azul es por Jo regular cerca de dos eces, que el de los empleados de
cuello blanco. Quizás su descubrimiento más sorprendente es que a pesar
del aumento del empleo, loft trabajos eran más difíciles de alcanzar en la década de 1960 que en la de 1950. 82 Esta conclusión tendería a sostener la posición de que la estructura del desempleo ha llegado a ser un problema de importante aumento.
RAZONES DETRÁS DEL PROBLEMA DEL DESEMPLEO

ó

Hay que agregar al aumento ah oluto y relativo en la fuerza laboral de los
adolescentes, quienes ordinariamente son menos empleados que los adultos,
el alegato de que las mujeres adultas han sido también par&lt;:ialmente responsables de la elevación del promedio total de la tasa del desempleo. A causa
del cuidado de los niños y de otras responsabilidade familiares, es más pro.
bable que las mujeres ingresen y abandonen la fuerza de trabajo más a menudo
que los hombres adultos. AJ mismo tiempo, el número de mujeres que ha ingresado a la faena laboral durante los pasados 25 años, ha aumentado aproximadamente un 93%, aunque el número de empleados haya aumentado en
sólo 83%, forzando su porcentaje de desempleo a aumentar considerablemente. 33
Recientes estadísticas de la fuerza laboral que estaban ya sobre el 1% y
el 2%, que era lo que se había proyectado cinco años antes, han sido aumentadas más aún por inesperadas grandes ganancias entre las mujeres adultas
y las adolescentes. Más aún, estas ganancias están llegando después del r ceso
Congreso de los Estados Unidos. Junta del Comité Eco-1!_ómico, op. cit., p. 11 .
I. LiEBLING, El Desempleado, &lt;·Quién, Dónde, P-or qué? Mimeógrafo.
Tesorería de los Estados Unidos, 28 de enero de 1972, p. 4.3.
" Departamento de Trabajo de los Estados Unidos. Buró de Labores Estadísticas,
op. cit., p. 23.
11

= MERMAN

905

�de 1970, en el que lo;; retiros de la fuerza laboral no aumentaron tanto como
así lo fueron en lo pasádo. 34 o hay duda de que 1as mujeres están jugando
un papel um~o más grande en la fuerza laboral como nunca antes. Pero
debido a algunos factores, incluyendo la discriminación de traba jo 35 ( pocas
son las mujeres profesoras doctoras en medicina, electricistas, mecánicas, plomeras, etc.}, junto con ~a proporción creciente de mujeres en la fuerza
laboral, las que manifiestan más altos porcentajes de desempleo que los hombres. No hay diferencia, si comparamos las mujeres adultas ton los hombres
adultos· jovencitas con jovencitos; minoría de mujeres adultas CQn :r.ninoria
de hombi;es adultos; mujeres adolescentes blancas con hombres adolescentes
blancos; o minoría de mujeres adolescentes con minoría de hombres adolescentes;· mujeres de todas categorías tienen más altos porcentajes de desempleo
que sus contrapartes masculinos. Esas tendencias son aptas para continuar y
amplifica!' el problema del desempfoo a breve término. Mientras que las mujeres componen aproximadamente el 35% de la fuerm laboral, casi una mitad
del total allll1ento de 2.1 millones de trabajadores en la fuerza laboral sobre
la mitad del año pasado eran mujeres. Debido a esta composición cambiante
de la fuerza laboral, el Dr. George Perry presenta un caso para la desviación
hacia la derecha de la curva Phillips., que significa el empeoramiento del supuesto intercambio entre el desempleo y la inflación. 36
Otro factor detrás del actual problema del de-sempleo en los Estados U nidos,
ha sido la tnmsición de un¡¡, guerra a la economía de tiempo de paz. Durante
el incremento de la guerra de Vietnam, del Presidente Johnson, en 19690 los
jóvene fueron sacados de la focrza laboral e introducidos al servicio militar.
Este único faetor causó que la tasa del desempleo bajara. Acoplados con esta
t'½tirada de la fuerza laboral. fue el elemento adicional de un largo aumento
en la. demanda para que lo_s trabajadores restantes ocuparan los puestos re•
lacionados cori la gu,erra. Ahora, como Estados Unidos se libera por sí mismo
de la guerra ~n el sureste de Asia, tenemos la exacta reversión de las razones
arriba mencionadas en el trabajo.
El número de los veteranos en Viet:man en la población civil ha crecido
alrededor de 1.3 millones, sobre los pasados dos años; sin embargo, la total
disminución en el personal militar ha bajado tan sólo en meno de un millón.
En este mismo período de tiempo, los veteranos de Vietnam han aumentado
la fuerza laboral a 1.2 millones pero el desempleo tan sólo a l millón. Su
porcentaje de desempleo ha aumentado de 4.7% eii 1969, a 7.8 en 1971, o
,. Business Roundup, Fortune, febrero, 1972, p. 34-.
" Discriminaci6n del Trabajo debido al color o sexo, es un ejemplo del desempleo
estructural.
'" GEORG&amp; L. PERttY, op. cit.

906

por 3.6 puntos de porcentaje. La tasa par-a hombres no-militares, entre los
20 y 29 años de edad, aumentó sólo 3.1 puntos. 37
Las figuras en la Tabla 4 revelan una imagen más completa del impacto
de 1a espiral descendente de la guena. La Tabla incluye, no só1o personal militar, sino trabajadores civiles en el Departamento de la Defensa y los trabajadores de la misma empleados por firmas privadas, produciendo materiales
relacionados con la guerra. Entre los años fiscales de 1968-69 y 1971, alrededor
de 1.7 millones del personal relacionado con la guerra fue liberado de sus
pue$tos para llegar a ser parte de la fuerza laboral civil. F,ste factor ha sido
un elemento importante en la gravedad del aumento del problema del desempleo.
Tabla 4
Licenciamiento del Personal relacionado con la Guerra
a la Fuev-za Laboral Civil. (Millares)

Tipo de Trabajador

1668-69

1971

Cambio

Personal Militar

3~547

2,607

940

Trabajadores defensivos

1)24

1,14-0

584

Departamento de Defensa Civil

1,348

1,130

218

6,619

4,877

-1,742

Totales

Fu&amp;NT-E: Jo.s:N O'RlLEY, "La Perspectiva", The Wa# Street ]ourna!, 27 de diciembre
de 1971, p. 1.

Un factor causante de un aumento en el desempleo fricciona} o transicional,
el cual tiene aplicabiJidad a muchas economías, ha sido observado por Metcalf
y Richardson en su discusión acerca de la naturaleza del desempleo en el
Reino nido. La adopción de la legislación para el trabajo y el bienestar social,
puede causar el que los trabajadores tomen más tiempo para buscar puestos
que sean mucho más adecuados a sus propios gustos. La compensación más
generosa del d~mpJeo, por ejemplo, baja los costos de expectativa y espera
de los empleos en prospecto. Metcalf y Richardson también establecen que la
legislación teniendo concesiones .financieras aumentadas pueden fortalecer
31

Junta de Consejeros de los EE. UU.,

op.

cit., p. 109.

907

�]a "toma d~ Ja pura holgazanería", un fenómeno que típicamente sería definido oficialmente como desempleo. 39
Un factor relacionado que puede causa1' el aumento en el desempleo ~tructural es conducto e implementación de un mínimo de leyes sobre salanos. ~I
argumento para tal ley descansa en campos humanitarios, para que un ~}ano
mínimo pueda confiadamente tener- el efecto de asegurar a cada trabaJado.r,
por lo menos, un simple .ingreso mínimo. Desafortunadamente, el aum~nto
de los salarios mínimos también aumenta los costos de los patrones, y, s1 Ja
productividad de un trabajador no aumenta, sus ser-vicios pronto no seran ya
económicamente justifü:ados o requeridos por el patrón. El va1or de. los servicios de un trabajador será menor que el salario qu~ la empresa deba pag~le.
Como la Junta de los Consejeros de Economía lo hace notar, una poli.nea
extendida a más trabajadores y aumentos en salarios mínimos desde la nutad
del año 1950, han sido un factor en el rumbo ascendente de la tasa del desempleo de los adolescentes. 39
J. M. Peterson y C. T. Stewart encontraron que como los salarios mínimos
federales se doblaron entre 1954 y 1968, el empleo entre la juventud negra
aumentó en un porcentaje del 15%, a más del 25%, mi~ntras la tasa to.~l del
·' d e un 5 .501.
d esemp Ieo ba10
¡O a un 3•8~
l "· "º Metcalf v
, Richardson tamb1en reportaron aumentos de desempleo en el Reino Unido, como r~ultado d~ aumentos substanciales en el salario mínimo fijado por un Consejo de Salanos.n
Otro estudio en los Estados nidos encontró que el desemp]eo entre los adolescentes negros aumentaba cada vez que el salario mínimo había_ sido elevado
desde 1950.42 Como se hizo notar previamente, este porcen~aJe ~~nnanece
ahora con un exceso del 30%. Hay evidencia de que los salanos ~1m~~s
ñan las oportunidades de empleo para todos Jos adolesce~tes, s~ distmc1on
de color O sexo!3 Desafortunadamente, aquellos que neceSitan mas ayuda financiera, esto es, los adolescentes, menores, y en general, los inhábiles, la. maoría es dañada por los salarios mínimos legales. Como una recompensa ~ara
:quellos que mantienen sus trabajos, los salarios mínimos son una calarotdad
para aquellos trabajadores que están cesantes en el ~ab~~o o los que, no pueden
encontrar uno. Estas leyes parecen ser un factor s1gruficante &lt;letras del problema del desempleo.

?,ª-

• METCALF v RtcBARDSON, op. cit., pp. 32-33.
• Junta de Consejeros Económicos, op. cit., 1972, p. 115.
40 Dignidad y Desempleo, Wall Stuet Journal 15 de mayo de 1972, p. 16.
41 METCAI..F y
RJoHARDSON , op. cit., pp . .33-34.
" Dignidad y Desempleo, op. cit.
"' Departamento de Trabajo de los Estados Unidos. Buró de Labores Estadísticas,
Juventud, Empleo y Salarios Mínimos, 1970, pp. 180-189.

908

Otro factor que ayuda a erplicav el problema del desempleo es el concepto

y la práctica del monopolio del poder. Del alcance que las empresas gocen de
algunos monopolios, y por lo tanto, del poder del mercado, les permitirá
cargar un precio más alto, que se1ia el caso si la competencia fuera predominante. La elevación de los precios competitivos significa menos cosas económicas y los servicios serán demandados y producidos. Este resultado en
turno será reflejado en una demanda más baja para el trabajo (y otras inversiones) que sería el caso si la competencia prevaleciera. La conclusión es
entonces que del alcance que las empresas tengan y ejer iten de la fuerza del
monopolio el desempleo será más alto que bajo las condidones competitivas.
Similann._ente. las uniones de trabajo pueden ejercer el control del monopolio sobre los trabajadores. Los líderes de las uniones pueden convenir en
salarios más altos al precio de algún desempleo en el escalafón de sus unione .
Este fenómeno es algunas veces llamado la Ley Lewis, después del desaparecido John L. Lewis, mucho tiempo líder de los Trabajadores Mineros Unidos,
quien iguió la práctica de asegurar más los salarios del mercado para aquellos mineros que permanecían con empleo.
Aunque los datos acerca del monopolio del poder no son tan buenos como
los economistas quisieran, hay evidencia de que la Ley Lewis opera en el
Reino nido.H Otros países industriales, tales como Canadá, Japón : AJemania
Occidental y los Estados Unidos, coincidentemente están también sufriendo
del excesivo aumento del salario en varias industrias.4-5 Si la teoría del monopolio del poder es correcta, las extremadamente altas escalas de sueldos que
están en exceso de productividad de trabajo, sirven para medir el desempleo.
Una razón final para el desempleo que debemos mencionar en esta encuesta
es la falta de la demanda agregada. Proponentes del Keynisianismo, creen que
el volumen de nuestro desempleo con iste en el desempleo cíclico, el que se
debe a una falta de la demanda agregada. Desde que el sector privado 110
puede resolver este problema, arguyen que el gobierno debe rescatar la economía privada con adecuadas medidas politicas. El gran y común debate entre
los monetaristas en un aspe to y los Keynisianos en el otro, se centra en estos
términos de política. Tenemos ahora un considerable desacuerdo en cuánto
de nuestro empleo es estructural y cuánto es cíclico.

" C. F.

PRATTE N,

"Cómo los Sal.arios más Altos pueden causar el Desempleo", Lloyds

Ba11k Reoiew, enero 1972, pp. 12-24.
" GILBERT B-uRr.:,

Poder de la Unión y la nueva Inflación. Fortune, febrero, 197 L.

909

�"REMEDIAR EL PROBLEMA
MEDIDAS PARA AYUDAR A
DEL DESEMPLEO

. .
. .onal aumenta debido a la necesidad de
El desempleo fncctonal o tranSlCl
dº d que puedan reducir el costo ,
buscar un puesto; de aquí el que las me 11 asf . . al Lo que se necesita es
b . ,
1 desemp eo ncoon .
el tiempo de búsqueda aJaran e
d
b . Para alcanzai:l este obje. . f rmación acerca de vacantes e tra ªJº·
, .t
una mcJor m o .
tanto úblicas como privadas, podnan metivo, ambas agenctas de empleo, . al p l
las necesidades particulares
. d
d naoon en a que
d
grarse en una coor ma ª re
,
, listadas y adecuadamente
t das partes de1 pa1s serian
de trabajo de patrones en o
.,
rperiencia requerida. Esta clase de
descritas con respecto a la preparaí:IOU y exb .
t a través del uso de la
d f' cilinente y a aJO cos o,
arreglo sería implementa a a
'd d
des acumulaciones de dalos
de alta veloc1 a con gran
.
d
modernas computadoras
la
l u· amente pequeñas ciuda es
tivQs 46 Aun s re a v
bancarios y sistemas recupera . .
. , . gran desembolso. En los pue·b·
blicar esta mformac10n sm
l
podrían reo ir y pu
. .
'bli s de empleos no existiesen, e goblos pequeños en donde las ofio~as p~ :
ara hacer de amplitud nacional
biemo podría contratar con agenoas priva as p
la información común aprovechab~e;
, inf rmación acerca de trabajos más
Otra medida simple que producma mas o
r inas núblicas de empleo
bl
ser'ta el arreglar tener o ic
r
.
ch
fácihuente aprove a es,
d en la noche. Este proced1b ra por la mañana y tar e
.
l
abiertas a temprana o
. . .
deseen cambiar sus traba1os, e
.. ,
quellos md1viduos que
sali,
miento pernutma a a
. d .
a(:tual puesto o de otra forma,
enir en busca de otro nuevo m e1ar u
.
'
'bil comúnmente del trabajo.
dose en horas h a es
.
, en programas para ayudar a
.
ha .do aumentando e1 mteres
ch
Rec1entementc,
1
1E
. t és es debído en parte, al he o
. . . 1 desempleo estructura . ste in er
'
h
dism1mur e
.
.
l'ti s están reconociendo que ay un
de que más y más econonustas_J ~ J : : no todo desempleo es ni fricciona!
problema de desemple~ ~true~ \li~a sobre e te particular problema, ha
ni cíclico. Tal vez la replica mas pu d 1 od humano lanzados a disciplisido la sobreabundancia de programas b ~ ~ er empleados Actualmente hay
na.r y redisciplinar el ocio y a los tra a Jª ore;
la fue~ humana en los
arnas que sosuenen
25
separados federalmen~e
progr - B'l . Italia y Holanda, todos tienen
Estados Unidos, Suecia, Gx~ Bredtana, lgicfau,e-"" humana designados para
umirustra os por a
.,,..
'
d ll
varias clase e e os s
di . 1·
encontrar y conservar sus puestos.
1 tr bajadores a scip inarse,
ayudar a os a
,
f d s a los trabajadoxes para encontrar emEl programa del Ganada ot~~a on
rovee de dinero para reubicarlos.H
pleos en nuevas áreas geograhcas Y
P

1:

tá ahora estableciendo tales técnicas.
" El Servicio de Empleo de lo~ ~E.dUlUP. d:r y la Eco11omla, General Learning Press,

., D ANIEL

•

HAMERMESB ,

1971, pp. 8-11.

910

Polittca

e

o

El éxito de los programas acerca del entrenamiento de la fuerza humana
en los Estados Unidos se ha mezclado. 4 En un examen de tales programas,
el Director General halló que el diseño dé alguno de los programas no era el
adecuado para alcanzar los objetivos estatutarios como fueron establecidos por
el Congreso. Por otra parte, un número substancial de personas alistadas en
varios de los programas, no encontraron el criterio de elegibilidad; la orientación era inadecuada, y verificaciones más efectivas y procedimiento más
expeditos son necesarios. Además, ciertos contratantes no dieron entrenamientos con educación básica, cuidado de salud y otras prestaciones requeridas
por el contrato. 49
Todavía no se ha puesto en claro si en los programa sobre la fuer¿a humana son valorados los costos requeridos para el financiamiento de los programas. Sin embargo, una sí Jo está: 1¡ de que se requiere de una gran cantidad
de mayores investig-ac:iones, trabajo planeamiento e implementación atinada,
si desean sobrevivir tales programas a las críticas políticas. Ai presente, sin
embargo, la administración del Presidente Lxon ha realizado bien algunas
da.ses de programas acerca de la fuerza humana. 5º
Tales programas están destinados a aumentar la habilidad de los trabajadores, así como a poner a lo individuos en localizaciones geográficamente
apropiadas en donde existan vacantes de trabajo. En efecto, estos programas
aumentan la productividad de los trabajadores. Incrementándose esto se puede,
en corto término, causar el desempleo a un aumento actual debido a que
menos trabajadores se requieren. para producir el producto nacional bruto del
año. En un dinámico contexto a largo plaw, in embargo, no hay razón necesaria del porqué al aumentar la productividad de los trabajadores individuales
causaría el desempleo. fás aún, a breve t'rmino, la productividad aumentada
por trabajador en las industrias de exportación, permitiría a un país ganar
una ventaja competitiva paria sus productos en los mercados mundiales. La
demanda para esos productos aumentará entonces provocando el que suba
la demanda para los trabajadores en el país ex-portador y que decline el desempleo.
Otro de los medios por el ual el desempieo puede reducirse es a través
de la devaluación de la moneda circulante del país. Este hecho se refleja en
los precios de los productos de un país exportador, rebajándolos, lo que, a u
vez, causa un aumento en la demanda para esos productos n el mercado
mundial. uevamente, la demanda de trabajadores en el sector exportador

•

" !bid., pp. 12-13.
'" Controlador General de los EE. UU. Federal Man Power Troining Programs.
GAO Conclusiones y Observaciones febrero 19, 1972, p. 58 .

"' Junta de los Consejeros Econ6micos, op. cit., 1972, pp. 109-111.

911

�del país aumentará, con una consecuente caída en el desempleo. Esta clase de
política es, a plazo breve, un juego de la sl,llJla del cero, porque la ganancia
del país exportador en el empleo está balanceada por un declinamiento en
el de los países de importación. Estadísticas actuales en los Estados Unidos
sostienen este razonamiento. El Secretario de Comercio ba declarado que la
devaluación del dólar en diciembre de 1971, ha causado el que las ventas de
automóviles extranjeros a los Estados Unidos declinen apreciablemente y que
la demanda para los domésticamente fabricados aumentara. 5L
Efectos similares para proteger el empleo doméstico en un país pueden realizarse imponiendo tarifas altas, o bíen cuotas de importación sobre merraderías que los consumidores deseen de tierras extranjeras. Inhibiendo la importación de men:a.ncías~extranjeras significa que los trabajadores domésticos serán
contratados ( a costos más altos) para fab.¡icar mercancías que substituyen las
importaciones extranjeras. Este mzonamiento está detrás del esfuerzo político
masivo referente a las uniones de trabajo AFL-CIO para hacer que las mercancías importadas sean mucho más caras al consumidor doméstico. 52
Otra medida que tendería a awnentar el empleo y reducir el desempleo,
a largo plazo, sería la activa prosecusión de ambas: trabajo y firmes prácticas
monopolistas. Como resultado, más rendimiento será exigido a causa de que
los precios de los productos finales serán más bajos. De este modo, más trabajo será requerido para la producción. El empleo tambjén aumentará porque
de hecho 1a Ley Lewis sería inoperante. Cowo resultado, los servicios del trabajo serán más bajos-, los salarios serán fijados en una atmósfera más competiti.va y las empresas demandarán entonces más trabajadores. El desempleo de-

del mínimo, on ,..precisamente los inhábiles los ,
.,
minoritarios El Gob'
mas de- ellos Jovenes y grupos
.
rerno, en efecto, e tá garantizando su desem 1
Hay alguna evidencia de que los líticos no
,
p eo.
entender la tonta legislación dél salpo_
, . e
solamente empezando a
puesto a i1morar la
.
ano nummo, smo que también están distraba. R º
. urgencia y apelaciones de las uniones organizadas del
JO. econoc1endo Jo extremadamente alto d J
los adolescentes el President
.
. , e as tasas de desempleo entre
ley de) sala . , , .
e ~xon recomendo que el Congreso aprobara una
no mmuno que tuviera dos efectos L
d ]
jetos a un salario mínimo , ha.
. os a o escentes estarían suadmi . tr . ,
mas JO que los adultos. Los funcionarios de la
rus ac10n creen que este salario más bajo animará el em
lescentes principalmente en trabaºos en l
'
. pleo de losado. alm t
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os que no necesana la experiencia sa
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en e en este catáI
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empleo, debe:nos notar conº~:s
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,
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.
mas acerca el unpacto
JJuca, tanto como de la mte
·, d
b
,.
taria y la fiscal y cómo usar}
graaon e am as políticas, la rnonetotal sin la jnflación Más au' n asestpoara dia~canzar _las metas deseadas del empleo
·
,
pu era meJorar e
L" b1:
ya que debido al
b" ·
' omo Je ,ung 1o observa
od
~ 10 mesperado en la composición de la fuerza !abo 1 '
p emo espera.z, hacia el futuro inmediato, el tener la tasa d d
ra, ~o
el 5%, sin tropezar con la inflaci' 55 D
e esempleo baJO
claro es que necesitara
d on.
n punto que aparece sencillamente
de lo~ mercados
os ª1:ren er ~ucho más aún acerca de la estructura
más explicaciones
y
func10na~ ~ así inte~r tal información con
nomía.
ona
macroeconormcas de como se conduce la eco-

h

=~::

;:1º

clinará.
o debería soslayarse que el Gobierno mismo, en algunos casos, promueve
las prácticas monopolistas, mismas que son mortales en el crecimiento del
empleo. Tales prácticas,- como las leyes comunes del comercio y las minimas
-tasas de transportación impuestas por el Gobierno deben ser desarraigadas.
En i:iomhre de la humanidad, así orno del empleo1 las leyes del salario
núnimo deben ser revocadas. Están entre las más perniciosas leyes las que
discriminan a los inhábiles, a los jóvenes, y a los grupos en minoría. Como se
estableció previamente en este estudio, si el valor de los servicios de un trabajador es menor que el salario mínimo al que una empresa, por ley, debería de
pagarle ésta simplemente no contratará a tal individuo. Tales individuos,
cuya mayoría carece de habilidad para crear un mei;caclo de salarios en exceso
.,_ ''La enta de Carros Extranjeros es derrotada por la Devaluación del Dólar',
JJurham Mo111i11g Herald, junio 12, 1972, p. 12 A.
= ''Una.Campaña de Acción Proteccionista del Comercio' , Business Week, mayo 20,
1972, p. 70.

912

: Congreso de los EE. UU. Junta del Comité Económico
.
Junta de los ConseJ·ero E
, .
.
, op. &amp;it., p. 97.
"" L
s cono011cos, op. cit. ¡972 p 112
lEBLING, op. cit., p. 7.
'
' .
·

�EL FUERO INTERNO DEL DERECHO ECLESIÁSTICO
y EL DERECHO
DR. FRANcrsco RuDÉN DELGADO °MA.RTÍNEZ

Ex Catedrático de la Universidad de Nuevo León

EL DERECHO ÜANÓmco,1 por otros llamado quizá más propiamer~te ~erec:o
Eclesiástico, no en su aspecto mudable de conjunto _de n?~as, ~ll'ectic:~
la 1 lesia Católica Romana. sino en su estructura filosof1~0Jur1d1ca, .
.
zaci%n de un orden éti.cq-jurídico-religioso, tiene importancia _en wia histo~ia.
e al del Derecho y en una teoría general del mismo. La pnmera nec~analo incluye, ya que
el producto de u~a ~volución_iurídica pa~~cu1:
. , , . a en toda la historia de las instituciones occidentales, ong¡na o
Y qmza uruc
. . , .
. .
d O · te en las cuales enconen las instituciones ético-1undico-religiosas _e nerr
. d l ueblo
tramos cierto paralelismo, manifiesto por eJemplo en la Thora e p

::n;e

es

judío.
, ·
rta t las máximas
El Derecho Canónico tiene como elementos mas unpo n es
,
del Evangelio y las verdades religiosas del Cat?lic~o Romano, .?ue tra:
. · coñstituyen una expenenc1a y formulacton
mas P d
de las Ieyes pon tifioas
d
funda y humanizada más desinteresada y homogeneiz.ante ~ maneras , e
.
vida aceptadas por la sociedad
occ1'den tal sea an tes, sea despues de
, .la caida
.

ª,

del Imperio Romano. El espíritu 'Y la naturaleza del Derecho Canomc? b~e
además, desde el punto de vista formalmente jur~di~, como fuente pnmaria,
l D ch Romano y se presenta como ,ma aphcac16n suya concreta y mae ere o
. 'd
'! 2
terial y también muchas veces fomnalrnente comci ente con e.
. . diritto
•,
· ti co e cliritlo canonico
si equival"A stretto rigore le espressiom
ecc1es1as
.
.
.
.
.
di
.
l'
so
di
dcs:a-nare
con
la
pnma
espress1one
Pero e gia mvalso presso
n01, u
-o··
Chi ,,J1
~~;~o eccl~astico deltat~ dallo Stato, e con la seconda quello dettato dalla esa .
BADn, Il diritlo ecclesiartico italiano, Firenza, 1921, p. 4, ~- 2.
.. .
d r zivile
• "Au[ sie als auf Romer konnte demgemiiss nhne weiteres bezuglich .. e
Ih
di Kirol ·
mehr vor Ihl' Fonim zog und !ur we e e
Rechstverhiiltnisse, welche e
te unmer
d
d
.Fr illch
man der Rechtsiitze nichts bestimmt war, das romische Rech angewan t wer en. e

El Derecho, tocio derecho, necesariamente supone un 'hecho jurídico~ o
sea un acaecer en el tiempo y en el espacio al cual están vinculados determinados efectos que producen "lo recto"; "lo derecho''. El Derecho Canónico
necesariamente trata de "hechos jurídicos" y no únicamente de doctrina científicas o religiosas, de sabiduría, con la extensión y modalidad que fuere.
No queremos discutir el origen de la juridicidad del Derecho Canónico, si de
sí mismo o de otro Derecho. e encuentra en. relación con el Derecho Romano
en circunstancias paralelas de dependencia que el Derecho Napoleónico y el
Derecho Germánico y en general los Derechos de las naciones modernas· éstos
sin embargo a primera vista por lo menos, parecen prescindir de la e"-'PCriencia
eticorreligiosa ' 1del Derecho Romano", aun siendo tan importante para. comprender y abarcar con mayor profundidad y trascendencia la vida jurídica de
los pueblos. Sin querer hacer apologías, conoce1, el Derecho Canónico, sobre
todo en su historia y en sus fuentes, es lleRarse de espíritu jurídico y ponerse
al contacto con la equidad y orden más notables, con el siguiente esclarecimiento de los principios de una teoría general del Derecho.

El crearse del acto jurídico está basado esencialmente en la actividad "intencional" de la persona humana, del hombre; ahora bien, el conocimiento
que se tiene en el Derecho Canónico como orden éticerjurídico-religioso acerca
del hombre es de los más importantes en la cultura y en la historia política
de Occidente. Prescincliendo de razones de autoridad sea científica sea histórica, sobre todo porque son el .resultado de la experiencia y han conducido
a una verdadera ciencia positiva, salida¡ de la comprobación y de la inducci6n
filosófica. Un principio jurídico o moral en tal caso, resulta no de un principio filosófico "a priori", sino de la comprobación del principio en millones de
casos. Por más prosaico y rutinario que parezca el leer por ejemplo, la lista
de pecados y crímenes, de castigos y penas de las Sumas de Moral y de los
Casos de Conciencia, de moda en el siglo XVI, es sumamente fecupdo y
clarificador en orden a un conocimiento y clasificación más profunda y adecuada de las actitudes humanas y de su trascendencia social y jurídica.

El fuero íntegro del Derecho Canónico no aparece desde un principio claramente delineado, sino que se manifiesta más bien como una evolución histórica de un supuesto jurídico, que poco a poco se va concretando basta quedar
claramente definido y codificado. Su estudio por esto es de naturaleza histórico.jurídica-cultural.

1

914

reducierte sich der Gebrauch des rom.ischen Rcchts als solchen be.iden kirchlichen Gericbtcn nac!t w:id nach weil das kanonische Rccht, in seiner Fortbildung die meisten
Meterien auch rcin ziviler atur selbstiindig ordnete. Hierzum bcdieote es sich abcr
des romischen Rechtcs im ausgedebentesten Masse". S.iicmüLLER, Die Idee von Kirche
als lmperium Romanum, Theolog~clie Q1ta1tol Scl1rifte 80 ( 1898) 74.

915

�"
" . ..
laza al aire libre o lugar abierto dond~ en
"Foro" o Fuei:o s1gnif1ca p
laban los negocios; se hacía comer io y
tiempo del Impeno Romano se arreg .
allí "se decía el
. d entre lo cmdadanos romanos,
se dirimían 1~ c?nllen
·sdictio" 3 De esta significación concreta se ~asó
derechc(' e e1erc1taba la Jilll di d.
tal el territorio donde se hacia o
lin • d de1 t'rmino enten en o por
al uso uta o
e
.
l d
h El término pasó a tener
determinaba e ere º·
1 · ··
administraba a JUSttoa o
1 , bito dentro del cual se trata
. 'ficación abstracta como e am
Civil"
también una s1gm
. , di s De este modo se dice "Fuero
.
un asunto o serie de asuntos Jurt co .
. , • ». 'fuero 1
· udicial" · etc.
"fuero ecles1astico
'
.
) . 'Fuero de Dios" (Fo.
'F ero Interno" (Forum mternum '
Las expresiones u
,, F
Poli) . "Fuero del juicio interno" (Forum
rum Dei) . "Fuero del Polo ( o ~ . ,: (F tum onscientiae) ; "Fuero de
interni judicii). "Fuero de la conc1en~a
s cuyo significado no se
"lü) son expresiones tecruca
consejo" (Forum cons1. .
. d
, de haber examinado detenidamente
puede determinar "a pnon". sino espues
.
cada uno de los lugares en que son usadas.
no se encuentran
"F
del Polo" ''Fuero de Dios" son expresiones que
uárez el
uero
.
dí ente . en concreto parece ser
en el Derecho Eclesiástico smo tar am
'
'
tras. "Jus Fori".
,
las. en su lugar -encontramos o
.
,
primero que comenzo a usar , ,
1 losa ordinaria t expresado
"Jus Poli". El significado de_ estas lo ~nli_rios e : ; ; no estaba obligado por el
stos términos: "Jure fon: como I 1era,
.
al
·aad"
en e
. , ,, ' .
li" . es decir "por cierta natur eqw
.
derecho de acc1on ; 1ure po .
,
~1..
•
do por la "aucto(J F ') es el Dcrev10 organiza
El D ere~o de Fuero us on dicción del Derecho), la acción de hacer
ridad' mediante la JURIS o1?1'10 ( 1 salida o deducida lógicamente de la
justicia . indirectamente mediante la ey

justicia· sino en la cual se hace la justicia "haciendo caso'' al Polo (la estrella polar), es decir, a cierta dirección natur-al a todos vidente y por todos
perceptible y obedeciendo a la cual el hombre e siente "directum" orientado
y dirigido, 'justum", 'pesado", equilibrado, "equit.atificado". En el primer
caso el "Jus Fori" está determinado o manifestado por el 'Jus dictum' : por
el Derecho dicho, sancionado por la fórmula del juez y de la ley por w1
TERCERO. En el segundo caso el derecho no está formulado por un •'dicho"
o 'fórmula" de un tercero· sino por !ónnula variante en cada caso, ya que el
Polo,_ la dirección, la equidad natural siendo la misma para todo , ~ pensada formulada y manifestada con fónnulas de significación no común, ni
social; sino de significación privada con eficacia que no va más allá de la
persona que tiene interés en esa aplicaciÓI\ o caso de la equidad natural, del
DERECHO que como e trella polar abierta y patente a todo guía el interés propio y personal.

a:,.

?.

Esta formulación tan clara tiene un fondo cultural de grande interés que
ayuda a comprendei- mejor esta polarv..ación natural del Derecho de Fuero
y del Derecho de Polo.

~---1
)
refie1·e a
J·un·sprudencia.
, estrella Dios la natID=eza se
(p O1
El Derecho de Polo
o=gwa,
't .d;d no interviene diciendo la
. .d a d J\i.rídica en la cua1 1a au on
aquella actw1

ha a sido seguramente determinada, es proba, Aunque la etimologia de Fo_rurn no
1 gn·ego y que indica direcúón
·
1 acusanvo plural •oras Y e
ble sea la m1sma que e
. ..
el
. Clí.cundante. eXterior a la casa
. . • d b" significar
espacio
hacia afuera y al pnncip10 e lo L . n Totius Latinitalis, p. 527, s.v. forurn. A.
o a la ciudad. Cfr. FoRCELL~I, ex1clo .
d l langue latine, s.v Iorum; PAULYS·
E 'ME ET Dictiona1re etymo ogique e a
¡ 56
f rum

;'F "

ERNOUT- .
JLL 'al
W1ssowA-K.ROLL, Re

E ciclopedie des Alterlumswissenscl1aft, 7, l,

co.

' s.v. o

.

haeredem facere Ecclesiam, quaerat alterum
• "Quicumque vult ex haeredato
o
f'li
haberc negue speraret, res suas
.
Quidam cum 1 os non
.
qui suscipiat, non Agusnnum. · ·
. E 1 .
ati sunt ei 6Iii et reddidit Ep1scopus
'b' ufructo donavtt ce es:iae.
'
dd
d . re
omncs retento Sl 1 us
t ,. abebat Episcopus non re ere, se JU
11
·
'11'
donaverat
In
potesta
e
55
D
nec opinan U quae i 1
:
.
li)" S. Al!G. Senno 3 • e vi·ta
.
. Lo M tlenen: non ¡ure cae
.
.
el
fori, non ¡ure poli ( s. ss.
L 39 1572 Este te,cto lo resume Graciano en
et moribus clericorum, m M!cN~ P_
, 43 .17 4· "jure fori· quasi dicat ad hoc
li I losa ordmana al c. ,
q. ·
'
.
,
Decreto Y lo exp ca a ~ .
.
oli· id est, quadam naturali aeqmtáte .
non cogebatur jure acnoms. . . Jure p .

916

11

fili

EJ DERECHO
en su historia cultural e encialmenle un dicho, una
fórmula, que equilibr-a o justifica y hace equitativo sea al hombre, sea las
c::o as del hombre; más aún este dicho, esta fórmula e de origen regligio o.
El problema básico de todas las religiones del mundo es precisamente la ju tificación, el "hacer justo al hombre"; incluso es el Cri tianismo el dogma
básico es la Redención, el problema de vol er a comprar la felicidad del
hombre· el problema de la justificación por la fe en Jesucristo. E decir las
religion formulan en términos jurídicos su problema básico, y a la jnversa,
el derecho primitivamente se concibe como una aGtividad religiosa, oculta,
recóndita, divina. s En la Penitencia cristiana encontramos un ejemplo claro:
el cristiano es salvado por la fe en Jesucristo es decir es hecho 'ju to" por EL
Cuando el fiel tiene que hacer penitencia para ser 'justificado", se pr enta
a la comunidad, la cual mediante una fórmula de eficacia misteriosa da la
paz, hace justo equilibra 'justifica" al hombre. Naturalmente que ólo los
iniciados, los bautizados, están al tanto de todos los detalle y consecuencias
• Testimonios que hablan expresamente de la unión entre la relig,ión y el derecho
abundan; he aquí algunas itas tomadas al azar: "nec numero Hispanos, nec robore
Gallos nec calliditate Poeaos nec artibus GraC'cos ... sed pietate ac religione atque hac
una sapientia, quod deorum numine omnia regi gubcrn:u--ique pe.rspeidmus, omnes gentes
nationesquc superavimus" C1CERÓN, Oratio de hauruspicum respcmsis, c. 9.; "Numa
religionibus et divino iure populum devinxit". TACITO, Annalimn., lib. llI, 26. R. PETAZZONI, La Religion dans la Crece A11tique, Payot Parí , 1953. p. 120: "LOrphisme
est essentiellement soteriologique jj vise a arrancher l'humanité aux miseres d'ici-bas
p:u-a la révclati:oo du salut."

917

�del rilo; .pero -culturalmente así aparece. Paralelo a este rito cristiano, encontramos }a actividad religiosa en torno a los santuarios de Delios y Delos Y
otros muchos extendidos en Grecia y el Asia Menor. 6 En ellos se daban oráculos, es decir fórmulas misteriosas que apaciguaban, equilibraban a los fieles Y_J~s
clarificaba para encontrar de nuevo la vida, el éxito, la fortuna, la soluc10n
de un problema personal. Los mismos generales y emperadores nada emprendían antes sin consultar a los oráculos tle los dioses. Aquí vemos en líneas
generales el ambiente cultural y psicológico del originarse del DIRECT M, del
JUSTUM, que de un modo o de otro influirá en la concepción del Derecho
de Polo.
Sto. Tomás de Aquino no es extraño a esta concepción cuando alinna que
en el fuero de la conciencia la causa se actúa entre el hombre Y Dio ; pero en
el fuero externo o contencioso la causa se agita etl.tre un hombre y otro hombre , En tal ca.ID el sacerdote seria no una prolongación de la persona del
penitente como lo exige el derecho priuado, sino u~a prolongación~ de Dios,
quedando de este modo el sacerdote dentro de la figura de un oraculo que
"dice" lo de Dios, que "justifica" en nombre de Dios.
De este modo encontramos concordancia de las fórmulas de Sto. 'fomás con
la de S. Agustín y de Graciano: Forum conscientiae, Forum int,erni judicü,
equivalen al Jus P'oli de . Agustín '/ de Graciano· F orum extern,um, F oru~
externi judicii, equivalen al Jus Fori. Hasta aquí no hay ningún problema. Sm
embargo, el Concilio de Letrán IV ( 1215) con su decreto "Utriusque sexus
fidelis" manda qu" la confesión o la penítencia se haga a un sacerdote determinado, al cual se le exige tener una determinada jurisdicción o autoridad
concedida por el Obispo; este D ecreto intentaba corregir abusos, sin em~argo,
es exponente de una situación en la cual lo interno y _lo ~~emo, lo pnvado
y lo público, lo religioso y lo político, Jo común y lo md1V1dua~ no estaban
claramente definidos. La "conciencia", el "alma" el "sacramento", la "penitencia" se confundían.con Dios, con la autoridad, con la comunidad, con la
sociedad, con la política, con el derecho. Y esta situación parecía ineludible
y necesaria; más-aún La debída y exigida por Dios.
Hemos dicho que el derecho es esencialmente en la cultura un "dictum",

''un justum", "dictum et justum aequum faciens" ; cuando _el '_'dictum~• Y :l
"justum" es creado por la autoridad, mediante la ley, la f~a~d_ad e 1~teres
son el bien social o común; pero c1,1ando es creado por el mdiv1.duo .IIllSIDO,
dirigido por la tendencia natural a la equidad o por el Altísimo o por el Polo,
• Cfr. R.

PETAZ20Nl, ib., p. 62.
• ''R~pondeo dicendum ad primam quaestionero quod in foro conscientiae causa
agitur ínter hominem et Deum; in foro autem exterioris judicü ca\16a agitur hominis
ad hominem''. S. TuoMAs In IV Senl, d. 18, a. 2, sol. l.

918

la _finalidad Y el interés del ''dictum", del "justum", es el bien del individuo
rrusmo Y no de la sociedad directamente; como tampoco clirectamente el "die~" de la aut"Oridad, la ley, es el bien del .individuo. Ahora bien cuando el
"di~tum" Y el "justum" no puede existir sin la sanción de una a~toridad or~amzada, es de~: _de una sociedad con personalidad jurídic.a, se niega prácl!~mente Ia_po~1~1hdad del "dictum'\ del ''justum" para el bien individual y
pnv~do del lDdiVIduo. ya que Ja autoridad juridicosocial necesariamente tiene
que interpretar ese dictum Y ese "justum" en función del bien social · de no
ser así deja de existir la autoridad social. Negar el ''dictum" y el "j~tum."
creado Y encontrado por el individuo mismo haciéndolo bien social bien co°:1ún• con~radíce \~fundamente la individualidad de la persona, s~ roneienCJa, .su ".1da, su sacramento", su "penitencia", lo suyo ".in.terno". La intenc1onalidad
no puede cambiar de naturaleza, incluso cambiandoeoen
I rd
,. .
etico-Jurídico-religioso.
~a-Iglesia Cató~ca Romana tradi?onalmente se tiene y se ha tenido como
la ~ca con autondad del Altísima: para juzgar la autenticidad del "dictum"
~ ''Justu~' de todo_ in~~duo de la especie humana; según ]a doctrina ratólica tmdic1onal, la 1ustic1a que hace "justo", "equilibrado", "justificado", al
ho~bre, no es~ den~ del círculo de las posibilidades del hombre mismo,
le tiene que vemr de D10s, de Cristo y mediante la Iglesia ~clusivamente· de
est~ modo el "!us Poli" pasa a pertenecer únicamente a la Iglesia CatóÍica.
Gwdo _~ac~~1, en su libro Riflessioni sul foro interno nel quadro ge11 era.le
~ll~ _gi~ris~izione della ?hiesa 8 afirma la contraposición entre legalidad y
JU ticia rntrínseca como mmanente al ordenamiento juridico de la Iglesia.
Los Reformadores del siglo XVI reaccionaron vivamente contra esta doctrina Y a~nque siguieron exigiendo la penítencia y la fe para la justificación
en Jesucnsto, negaron admitiendo el libre exaI!len, la necesidad de someterse
~ ~ abs~lució~ d~l sac~_i-dote, aun en privado, para encontrar el "justum". el
dictum , la Justificacmn de parte de Cristo.
El contras~e ya existente en los textos de San Agustín y de Graciano lo
e~~ontramos igualmente en los canonistas inmediatamente posteriores al ConCi~o. de Trento, en los cuales se afirma que en el 'fuero externo" es necesario
exigir el derecho rigurosamente; en cambio en "el fuero .interno" las causas
se deben arreglar más bien conforme a la equidad Y¡ la caridad. Sin embargo,
• Gumo SAJIACENI, "Riflessioni sul foro interno nel quadro generaJ della .,.; .. ..: • .1,_,
d 11a Chi
, p d
o·==Ul.'6lºne
e
~~a
a ova, 1961 , hace referencia a este problema con estas palabras: ''la
contrapos~one tra. l~tá e. giu~tizia intrínseca e semplieemente il potenziale con_trasto tr~ 1 due fon e, m realita unmanente all'ordinaroento della Chiesa considerato
~ ~~to. il ~so ?omplesso etico-giuridico e, in particolare, nello insieme d~Ue sue fun7J.oru 1shtUZ1onali, proprie e "vice Dei" (pp. 1315-140).

919

�a partir de entonces el problema parece perder- interés en cuanto a la naturaleza jwídica del "Jus Pori" y el "Jus Poli" y suponiendo la juridicidad, es
decir, la sumisión de ambos a la autoridad, se reduce a la determinación u
organización de ambos, ya que del Pontífice depende la eficacia jurídica en
uno y otro. 9
La. argumentación sintéticamente podía hacerse del siguiente modo: el
"Forum Poli", el "Jus Fori" de San Agustín pertenece a la virtud de la justicia con la cua.1 el hombre "es hecho justo' . Ahora bien según la fe católica
el hombre es hecho justo por Dios, por tanto el Derecho de Polo el Foro de
Polo, es aquel en el cual Dios hace justo. in embargo, todo hombre e:; hecho
justo en la Iglesia exclusivamente. Consiguientemente el Jus Poli, es aquel
en el que en la Iglesia el individuo es hecho justo. o obsta.Tite la Iglesia a nadie
puede hacer justo si ya antes no ha sido hecho justo· luego el Derecho por
el cual en la Iglesia el individuo €S hecho justo es de índole organizatoria. Es
decir por el Derecho de Polo el hombre no se hace justo; sino que se le reconoce su justicia. Hablando en los términos de uárez el Fuero de Dios es
aquel en el cual el hombre no: es hecho justo, sino en el cual es reconocida la
justicia del individuo. La sobrenaturalidad de la Iglesia, su carácter religioso
y divino, según ella misma, no deja de someterla a las leyes de la vida humana;
"Ecclesi:a de intei;nis non judjcat'': "la Iglesia no juzga de los acto internos'~
es un principio admitido eoniúrunente dentro de us escuelas.10
El texto de San Agustín nos dice todavía más: "Cualquiera que quiera
hacett heredera a la Iglesia desheredando a su hijo, busque otro quien lo
admita, no a Agustín ... Alguien no habiendo tenido hijos y no esperándolos,
donó a la Iglw todos sus bienes conservando para sí el usufructo. Le nacieron hijos, y el obispo le devolvió lo que sin pensarlo, le había donado. El
obispo tenía en su poder no devolver pero pPr el derecho de foero, no por
el derecho de polo." 11 Es decir la Iglesia no sólo no puede juzgar de las cosas
internas· sino que hasta puede convertirse en verdadera parte que contradice
al DerechQ de Polo.
Navarro, canonista del siglo XVl,1 2 hace la misma observación al afirmar
que el fuero de la conciencia basándose en la verdad y en la verdadera justicia, no pennitl'l cosas que el fuero exterior para evitar mucho males puflde
permitir. Muchos males tolera el fuero contencioso, que si se llevaran a juicio,
exigiéndolo la justicia, no se tolerarían. Sin embargo, afirma, uno y otro foro
se parifican: es decir, lo que es verdadero y justo en uno lo es también en el

otro; excepto en el ca.so de presunción jurídica y cuando expresamente la ley
o decreto dicen Jo contrario. El problema según ravarro no está en la naturnleza misma del Fuero Interno o Extemo, ya que los dos se parifican; sino
en el texto de la ley o del decreto, ápareci~ndo e1 derecho divino y natural
1a verdad y la verdadera justicia, independientes completamente en sí mism~
del fuero interno y viceversa, el fuero interno, allllque sometido a la verdad
Y a la. verdadera justicia existe una presunción jurídica., que debe ceder a la
verdad.
. De es~ doctrina rápidamente se pasó al problema de la validez de un fuero
mdepend1ent de la. verdad y de la verdadera justicia: Diego de Covarrubias
Y Leyva (151~--157•7) , profesor salmantino, después obispo y como tal asist~n_te al Concilio de Trento se pregunta "si las solemnidades del derecho
o.vil deba ser guar~a en el divino juicio intenior'' · e decir, en e] caso de
un testador que ~~btendo ?echo testamento, éste por faltarle los requisitos
de la ley, no es válido; ¿ que se debe hacer? ¿ Se debe seguir la erdadera volunta~ ~el testador o se debe guarclar la ley ciw? Cita Ja opinión de algunos
que sigwen~o el parecer de San Agustín afirman que aunque ]a ley del fuero
ext~o desli~e de una obligación, queda la ley nattual, la equidad natural,.
q~e sigue obfigando .ª ~ar~ar la verdad y la justicia. Covarrubias sin emb.argo
~ a que la ley ~~ obhga también en el fuero de la conciencia: "La ley
JU~ debe ser admiuda en el juicio del alma; por consiguiente también esta
ley tie~~ 1ug~r en el fuero interior y en el juicio divino,. . . porque con autoridad divma Juzga el mismo juez. '1.s Consiguientemente los interesados con
conciencia tranquila pueden no obedecer a 1a verdader:a voluntad del testador.
De este modo ya concreto vemos cómo se llegó a desconocer el derecho privado) la validez del "Jus Poli" convirtiendo una mera posibilidad en un
hecho concreto. Ciertamente e:,c;ta doctrina no es cmmÚDl:l'lente aceptada y hay
muchos au~~ que ~&lt;&gt;&amp;tie~en lo contrario al menos cuando afirman que nadie
en su concumc1a está obligado a guardar una ley in justa. H
. ,Otro paso lo tenemos en Agustín Barbo a ( 1589'-1649) en el cua1 la evoluCJOn ha llegado a reducir claramente. los dos .foros, el uno el exterior "a la
ven~anza, Y la s~tisfacción de Ja República" y el interior o de la conciencia
"a_ 1&lt;1- pe~ten~a, y satisfacción de la ofensa divina, para po1· ella e} penitente
sausfacer a DJOs y reconciliarse con él". 15 De este modo claramente se. afirma
la naturaleza del fuero interno: para la reconciliación. con Dios, es decir no
13

• Cfr. FRAN&lt;;1sco R. DBLOAOO, La naturaleza jurídica del /tura interno, pp. 89-163.
10 Cfr. FM CISCO R. DELGADO, ib.,, p. 161.
" Cfr. supra.
ú

NAvARRus, Opera Moralia, II, p. 24'7.

CovAR'.ROllIAS, Opera Omnia, t. I, pp. 52-53.
FAGNANos, Commentarium in Dec_retaies, Vol, U, L. III, p. 34]: "Se limita esta
reg~a. (la obligación de la ley en la Cóncíeocia) en dos casos: primero cuando ta ley
es m¡usta; pues entonces no obliga ante Dios y en el fuero del ánima,,
,. B
,
.
ARBOSA, Collecta11ea Doctorum in ]11,s Pontifioium, I, p. 368.
1
•

�salimos de la virtud de la justicia del "derecho con el cual el hombre es justificado". En cuanto al problema de si ese ' derecho" tiene efectos verdaderamente jurídicos, los autores, mediante numerosas distinciones y principios,
niegan que esa actividad por sí misma tenga valor jurídico, es decir en el
fuero externo; en el cual únicamente valdrán si la ley concede ese valor jurídico. Se niega por tanto al individuo la capacidad de crear por sí mismo
verdadero derecho· ya que por sí mismo únicamente puede encontrar lo que
lo reconcilia con Dios y satisface la ofensa divina.
FrancL&lt;1co Suárez ( 1548-1617) hace una síntesis muy completa de esta situación en el orden social; para él el foro de la conciencia es el juicio interno
de la propia conducta y por esta razón más claramente el problema se plantea de si la autoridad puede influiJ' en él mediante la ley o un acto judicial o
autotitativo y afirma que el legislador no puede influir en la conciencia sino
indirectamente, haciendo que la mater:ía de Ja ley sea necesariamente virtud
o vicio y de este modo la conciencia necesariamente se conforme a ella· la
ley humana tiene la fuerza de aplicar a su modo 13( voluntad de Dios y consiguientemente hacerla obligación de la conciencia· finalmente cuando los hombres actúan como ministros de Dios, pueden obligar en el fuero de Dfos, o
que es lo mismo, en el fuero de la conciencia. La distinción entre el foro de
la conciencia y el fuero externo se encuentra únicamente en los efectos: mientras la potestad se ejerce en e-1 fuero de la conciencia, los efectos de tal ejercicio
se reducen a la paz y tranquilidad del individuo; cuando la potestad se ejerce
en el fuero externo, los efectos son también sociales y externos. 16
Hasta aquí no tenemos una doctrina clara y firme, admitida por todos,
sino una grande confusión, no sólo para el lector ordinario sino aun para los
canonistas y gente versada en el Derecho: " ...Los mismos canonistas no saben
o no quieren saber, cómo .o las diferencias de estos dos géneros, o las diferencias de la distinción de ellos expresada con términos variantes puedan demostrar o a dónde dirigirse, sino que vuelven al lector después de leer mucho,
más incierto de lo que estaba."t7
Modernamente sigue existiendo esta misma situación, si quizá no en los estudiosos del Derecho y de la Teología, st en muchísimos jueces y autoridades,
tanto de la Iglesia, sea católica, sea protestante, como del Estado; si no consciente, sí latente en multitud de matrimonios y sociedades; igualmente en
16

SuÁREz, Opera Omnia vol. V , p. 260. Opera Omnia, vol. XVI bis, p. 995.

4 ad &amp;2 tit. I de judiciis, libri III lnstitlltionum Lancelloti:
... "lpsi canonistae nesciunt aut scire nolunt, quomodo vel differentias horum duorum
generum, vcl differentiam distinctionis eorum secundum variantes terminos prolatarum
ostendant, aut quo se vertant, sed lectorem post multam lectionem incertiorern reddunt,
" NOTA TeoMASIANA

quam antea fuerat."

922

~ul~tud de hom~res, que no conformes con soluciones hechas, buscan su rea!tzaaon en la soaedad humana con claridad de metas y de conciencia y se
~nt~r~ por el orden real de la vida humana, fuente y base del or&lt;lenantlento
Jt1nd1co y de toda actividad. 18
La naturaleza
en movumento,
· ·
·,
1 de las
• cosas es el mismo "ser'' de eUasJ, nPro
1-~
en acc1on: es e connnuo originarse del 'ser" lo que constituye la tura! .
el "ser" en mo · ·
L · , •
na
eza.
VlIJllento. 0 JUnd1co es lo perteneciente al Derecho al "J "
al_ N oµoi; de los griegos. La naturaleza juri'dica será por tanto el s~ en m:i~
miento de lo recto, de lo que atañe al Derecho. La naturaleza J·urd· d ¡
fe ·te
•
.
11ca e
u ~~ ~ rno, viene Siendo el ser en movimiento dei lo recto del fuero interno.
El ser es un concepto trascendente que se aplica tanto a los seres f' ·
di
JSICOS,
tJºbl
pert:ep
es me ante los sentidos, como a los seres "morales" percept1"bles
, .
urucamente_ por la mente humana. El ser de lo jurídico es de estos últimos
como es evtdente, ya que únicamente la mente del hombre es capaz d d
· la
·
·
escubnr
eX1Stenc1a
·
·
. del
. ' derecho de lo recto" . 0 so'! o los seres f'1s1cos
tienen
poder O potenc~a, s~o que también los seres morales influyen realmente en el
hombre Y son mflu1dos por otros "seres morales" . El Derec h o es d e 1os seres
1
mora es que realmente influyen, que son un poder, una potencia una facultad
con ~ cual el hombre se prolonga sobre los demás y sobre las 1cosas. En est;
ambiente ?e seres, es donde se plantea la cuestión de la naturaleza jurídica
~el fuero mterno. El fuero interno es el fuero de la conciencia· pero no sólo
smo el fu:ro de la conciencia en donde se crea el "Jus Poli" ~l poder O facu1tad,gwada ~r _la estrella polar, por Ja naturale-a1, por la naturaleza hecha
annoma y equilibno ontológico, por Dios.
En e1 ongmarse
· ·
del Derecho es donde podemos encontrar consiguientemente 1~ naturaleza no sólo del Derecho mismo, sino también Ja naturaleza
de Jo diversos derechos; pov lo pronto el Derecho Público y el Derecho Privado enco~~do por Ulpiano (D 1, 1, 1, 2 ) son de diversa naturaleza. El
Derecho
h Pri vado se crea
.
, Publico se crea en interés del Estado - El D ereco
en mteres de los individuos. Ahora bien, puede ser en bien de los individuos
una ley o un acto jurídico "de un modo público" tal es el caso d l D
b
Ci ·1
d
,
e
erec o
VI :
. e Ja Jurisprudencia. Todo el ordenamiento juádico e.e; de Derecho Publico, sea que tenga como fin proteger y promover el bien social 0
.. CfrW.B
D as p rwaatrec
·
h t der K1rche,
·
~RTRAMs ,
en Gregorianu.m 25 ( f944)
283 ·320~ del nusmo autor: De na{ura juridica fori inlerni Ecclesiae in ''Pe · di ' PJre
. morali , canonica liturm
,,.ca ,, 40 ( 195 l ) 3O7-340. L. BENDER, F01um ,externumnoet ca,
forume

mternum
•
ba
· d en "Ephemerides juris Canonici" ' 10 ( L954) • Guroo sARACBN1, en I a o bra arnCJ.ta
De. parte del Derecho Civil moderno no creemos encontrar ningún problema
Y_~ que; ~ . ~as las naciones la libertad de conciencia, de pensamiento de e,rpre~
sio~ Y e reli8:'~" es uno de les principios básicos de los respectivos Derechos Constitucionales y Ci"iles.

ª·

923

�común; sea que tenga como fin el bien de los mdividuos de un modo público,
sancionado por la ley que necesariamente debe ser para una comunidad social.
La vida jurldica no se agota con esto: existe todavía una serie de actos
jurídicos que aunque estén comprendidos y sancionado por la ley o el Derecho Constitucional, o por el Derecho Civil, no. son en bien de los individuos
en general, sino en bien de un individuo concreto, de un particular, de una
persona privada, con exclusión directa e inmediata de cualquier otra persona.
El Derecho Constitucional y el Derecho Civil son en bien no ~lo de los individuos en general, ino también de los individuo~ en concreto· pero de un
modo público es decir, no exclusivo de un solo individuo. Las leyes del Derecho Privado abarcan la realidad de e.a.da individuo caracterizado por las circunstan~s .individuales y privativas de espacio y tiempo. Al ser usadas por
un miembro concr to de la sociedad esas leyes cambian su naturaleza y ya
no son simplemente leyes, sino derechos y obligacione de una per.;ona concreta con tal nombre, de. tales padres, de tal edad, etc. Este proceso de hacer
propios lo derechos y obligaciones que la ley señala, está san ionado por la
misma ley, es por consiguiente legitimo· más aún, el fin y la meta del mismo
ordenamiento jurídico. Más aún el individuo mismo por sí solo, al contacto
únicamente de sí mismo, dentro de u conciencia; ¿ puede crear verdadero
derecho? Esta actividad es legal y desde este punto de vista es jurídica: su
existencia y su inviolabilidad están sancionadas por la ley; pero ¿su_ naturaleza,
su esencia, su forma y contenido, su objeto, son en sí mismos jurídico , de tal
modo que constituyan una realidad nueva no de carácter meramente filosófico, o eticomoral, sino realmente eficiente y eficaz, capaz de influenciar
con poaer en los demás y en las cosas? La, ley es fuente y causa de D erecho ;
¿ es fuente y causa de Derecho también la actividad o creación "jurídica" del
individuo? ¿Es antes la ley·y la autoridad o el derecho del individuo concreto?
¿La ley no existe sino como manifestación. del individuo concreto?
El problema del fuero interno del Derecho Eclesiástico tiene este ignilicado
para el Derecho; ya que, si bien eli contexto que tiene eil él es sobre todo religioso y oculto, tiende a su formulación y realwición humana patente y ostensible humanamente a- todos los lrombres, lejos de la obscuridad y la regresión
y cerca de la luz del esptritn, de la equidad, de la armorua. El poder que
significa el Derecho no es otro diferente a la fuerza humana racional. La conciencia no por ser in iolable para el Derecho sea civil, sea canónico, está sujeta indefinidamente a fuerzas ocultas y regresivas· la penitencia incluso para
el cristiano no significa en un plano absoluto sino detención, paralización de
un orden humano "redimido" que mar ha siempre hacia adelante hacia la
adquisición -de los valores definitivo del er humano.
La elaboración del Derecho a 1a luz del Polo, de Ja estrella polar, de la

natural eza equitativa
· ·
y hecha justa es co .d
ma naturaleza del hombre. ti
n i erada sancionada por la miselaborado no según la equidad
~~to la prevalencia sobre el derecho
,
Y JUstioa del hombre· si
, 1
.
1a orgamzación
de muchos hombres u
' . no segun o exige
sociedad elaboran un derecL
, lq e al crear una realidad nueva llamada
uo segun a naturaleza d 11
raleza del hombre La natural
. 'd"
e e a, que no es la natudepende esencial ; substanciai::n~~et7"a : d~recho de Polo, pertenece y
derecho creado por la sodedad es
.
. nd~a operante del hombre. El
.
necesario e m 1 pensab]
'l
tanc1almente sino como ana-d"d
.
e a e · pero no subs1 o pos tenor es dec ·
tran • .
o no estar en él sin que deje substa ·a1m
.IT,
s1tono· puede estar
él en un momento y no en otro
nc1
ente de ~r hombre; puede estar en
.
momento· en unas cw
tan ·
Circunstancias Un hombre 8 - • t ,
'
cuns cias Y no en otras
·
m m eres omún s ' ·
rf
pero no dejará de ser sub tan ·a1m
h
era rmpe . ectamente hombre;
0
ente ombre
el 'dictum", la [,ormuJ a . que significa
. ..
"" Consiguientemente
,,
. bol"
JU.Shlm_' expresión esencial de todo derecho
y sun iza el
de esencia social . otro de
. . ..l: •
' es de doble naturaleza: uno
esencia mwvidual . ur.
, .
la sociedad. Al hablar de ese .
'
•º.
para s1 rrusmo; el otro para
.
ncias y naturalezas dive .
. ..
abstracc10nes sino entes m ]
rsas no queremos significar
jurídica no :neramente , tiora es que son producto de la actividad humana
no de f~erza bruta A] e ca, o sea, creadora de verdadero poder humano
.
ser entes morales sup
. ·a
'
de entender y de d .d.
. .
onen act1v1 ad de la capacidad
eo ir. esta actividad ori .
f
sacia en fórmulas de una fuerza
gma una uerza humana exprec indirectamente sobre las cosas~paz de hacerlas. valer ante los demás hombres

ene::

El conflicto entre el fuero externo y el fuero .
cioso y el fuero penitencial. entre la le
la
":te~o; entre el fuero conteode hecho no exista. s1·no po
~ y conc1enc1a, desaparece. no porque
. ·
,
rque tratándose d d
la actividad del h b .
e os seres creados ambos por
om re, pero con características
. l
.
uno y el otro. el derech . di "d . 1
esencia mente diferehtes el
,
o m vi ua y el de chO
. l
el otro "Ju F .,, .
.
re
socia · uno del "Jus Poli"
s on ' se encuentran en dif
t ~ d
,
'
dentro de.1 fuero interno
..
. eren ~ or enes y ambitos de actividad:
' no existe smo el mter' d 1 . di "d
fuero externo no exís•~ ~:~ 1 •
,
.
es e m vi uo; dntro del
"' ""'º e mteres social.
¿Qué relaciones existen entre
· los dos, puesto que no ha
nflº ;,
deznos nuevamente que se trata
de se
.
y co Jeto. Recoren la rovuir Esos seres
l
res morales no eXJStentes en la naturaleza
mora es se expresan mediante una fórmula o "dic-'
tum". -ren el.,.f
.
,
uero externo se llama ley o sentencia
f'
mtemo, juicio de la conciencia.
r
. . .
esa mmula; en el fuero
"no debo matar"· sm
· o . . . ~ ~edio no JWC10 moral, como por e3·emplo·
JU1c10 JUn e • "t
que es lo .
",
o.
engo d erecho a esta casa" o lo·
uusmo esta casa me pertenece" p
.
'
tencia dice: "el reo es condenad
20 - . onga~~s otro e1emplo : La sen"dictum" e d
~ a
anos de pns1on": "fuero externo" El
s e Wl tercero: del Juez. La fórmula de la concienc1·a .· "no ma.

�tarás" · o más determinadamente: ''si soy atacado, debo defendennc, aun
hasta herir a mi enemigo" .. Este es el juicio moral: es decir me expresa la
licitud de una acción. 19 La fórmula jurídica de la conciencia: "Tengo el
derecho de demostrar mi inocencía". Tanto en la fórmula de la conciencia
moral; como en 1a fórmula de la &lt;;onciencia jurídica· el "diclum", el "justum", lo que equilibra y pone en armonía es del mismo individuo, no nnporta
cómo haya llegado a componer la fórmula, si por sí solo o ayudado por otros:
en todo caso se trata de su propio "dictu:m", de lo que ha encontxado en sí
mismo de equidad y de justicia. Ahora bien ¿ qué relación hay entre estas
fórmulas: "el reo es condenado a 20 años de prisión"· "si soy atacado, debo
defenderme, aun hasta herir a mi enemigo"; "tengo el derecho de demostrar
mi inocencia,,? Las tres fórmulas e reducen a dos; el juicio moral de la conciencia no nos interesa por ahora y podemos incluirlo en la tercera: " tengo
el derecho de demostrar mi inocencia" porque "si soy atacado d bo defenderme aun hasta herir a mi enemigo". O sea. mi derecho a demostrar mi
inocencia puede proceder de que estando en peligro mi vida debo defenderme
aun hasta causar una herida mortal a mi enemigo.
"El reo es condenado a 20 años de prisión" es una fórmula que no está en
conflicto con esta otra 'Tengo derecho a demostrar mi inocencia.', las dos
son igualmente ciertas y no se oponen porque e refieren a contenido diferentes· más aún, lampoco se oponen-si en lugar de la fórmula 'Tengo derecho a
demostrar mi inocencia" se pone otro 'Soy inocent e"; la primera es del
juez, que representa. a la sociedad y por consiguiente en nada toma en cuenta
la fórmula del reo "Soy inocente"; esta última es del individuo y en el ámbito suyo en nada toma en cuenta a la sociedad. Tanto el individuo como
]a sociedad pueden exigir us derechos continuamente sin que lleguen a oponerse; tanto una como otra serán siguiendo ciertas.
La primera fórmula aunque jwidica es un ente moral de naturaleza diferente a la segunda: es expresión de una fuerza intencional, humana, social·
la segunda es de naturaleza individual y personal: es expresión de una fuerza
también intencional y humana; pero -individual. El individuo es para sí mismo· aomo la sociedad es también para sí misma. El individuo forma la sociedad junto con otros jndividuos · pero una ve.z formada la sociedad existe en
sí misma y para si misma en la amplitud y características qne ha recibido de los
individuos. La sociedad, sea la Iglesia o las Iglesias, sean los Estados, son igual'" Prescindimos ahora de si todo juicio cticomoral coincide con el juicio intencional
jurídico; la f6nnula: "si soy atacado, debo defenderme, aun hasta herir de muerte a
mi enemigo" al mismo tiempo es jurídica: «Tengo el derecho ... etc.'. Sin embargo,
puede nó siempre ser así. La diferencia entre la Etica y el Derecho nw1ca ha estado
clara y puede cliscutirse largamente la diferencia entre ambas.

mente de naturaleza organizat . .
,
de Ja .
.
ona. están hechos para crear la o
. .,
crrcunstanc1as en las cuales los . di "d
rgaruzac1on
· d" ·
m VI uos puedan ali
m 1viduos no pueden cambiar la natural
.
re zarse; pero los
puede cambiar la naturaleza de 1 . di ~dza. de la sociedad y la sociedad no
"S .
os m VI uos
oy mocente" y ''El reo es condenado
son contradictorias pudie d .
a
anos de pns1on" aunque no
'
ra ecirse que son contra · .
·
condenado no pueden ser al .
.
nas. ser inocente y ser
. .,
mismo tiempo verdaderas.
a pnSion a un inocente; sin emb
1
. . no se puede condenar
dice e]
"Soy inocente" Y
t~E~ontra~edad no e.wte, porque no
La inocencia no contradi
lam
co
inocente, es condenado ..."
•
.
ce Y
poeo contraria la sente · d
d
.
1a mocenaa
es una fórmula d 1 • di "d
. . nc1a e con en.ación:
,
e m v1 uo por cons1gw t áJ"d , .
en el ambito de sus pron1' d
h
'
en e v I a urucamente
ros cree os· no
¡, b"
sociedad y viceversa el reo
d 'd en e am tto de los derechos de la
,
es con ena o a 20 - d
•.
tro del ámbito de los derechos d la
.
anos e pns1ón, es verdad denchos del individuo es falso s· 1e· dis~daedadj pero en el ámbito de los dere1 e m VI uo logr d
•
es inocente, automáticamente la fónn 1 " l . a emostrar a la sociedad que
prisión" resulta falsa y eL juez ha , u a e 1~ es condenado a 20 años de
condenado a 20 años de pns·1· , hara. 'dotraa.bsentencia. en la cual se dirá: "el reo
on
s1 o suelto"
1 .
.
1ogtia demostrar y convencer al indi .d d
y a a mversa: s1 la sociedad
1a fórmula "soy inocente'' resulta
uo e su ~on~ena a 20 años de prisión,
Esa fuerza que hizo camb·
.
y se camb1ara en otra: "Soy culpable"
.
iar al Juez la sentencia
1 ·
·
cambiar al individuo su fórmul
J
o a a mversa que hizo
a, es o que se llama l f
qne coincide con la equidad natural d
. a uerza del Derecho y
"Jus Poli" de San Agust' L f
e los canomstas medievales y con el
m. a uena del Derech0 d J · a· ·
cambiar la fórmula del J , .
e m ividuo puede hacer
.
uez, pero el que la cambia
1 . di .
l
e Juez, representante de la sociedad. la fu
no es e in VIduo; sino
representa.da por el 1· uez puede h
,
b' e.r-za. d~l Derecho de la sociedad
.
acer cam :iar la formul d l . di .
es el mdividuo el que la camb·
el .
a e rn v1duo i pero
ta no
Juez L
· ·d d
.
.
na!, del juez y del . a· 'd
'
.
. . a activ1 a racional, mtencio10 ivt uo, no repite sunpl
te. .
.
naturaleza intencional las respecti·
f' ul emen ' smo que cambia de
.
vas onn as. aunqu la f6
1
.
sea diferente, reconocida Ja inocencia del
• . .
e
rmu a del Juez
presentante de la sociedad
. . reo, sigue siendo fórmula del juez, re.
y cons1gu1entemente de
t al
.
Illlsma y viceversa en el caso del . di 'd
na ur eza social en sí

20 -

juez

tam;!º'

.. ,

-1:º

fa;:

\1:

.

m

VI UO.

o1VIendo al texto de San Agustín . :io "U . . .
hijos y no esperándolos donó a I I 1· .
dn individuo no habiendo tenido
a g es1a to as sus cosas d . d
,
{
usu ru to. Le nacieron hijos, y el obis o devolvi,
. ' . eJ~n o para s1 el
las cosas que le había donado E
odp d J º. aJ que ru s1qu1era lo esperaba
· n P er e obtspo estab
d
pero esto por el derecho de f
a no evolver nada
uero. no por e] derecho de olo"
encontramos un conflicto entre el "d . h d fu
p
' aparentemente
e1ec o e ero'' y e] "derecho d e po1o"·
~~~~

'

927

�ya que mientras wio quita la obligación de devolver Jo donado; el otro obliga
a la devolución de ello. No aparece claro de quién son las cosas si del donante
o del obispo; pues mientras el derecho de fuero afirma que so~ del obispo_; el
derecho de polo afirma que son del donante ya que la verdad total de la
donación está dependiendo de una condición, o mejor, está motivada por una
causa que deja de existir cuando nacen lo hijos· del donante. La condición no
está expresa; pem existe y es percibida dentro del ámbito del derecho del polo
aunque no dentro del ámbito del derecho del fuero, en donde las cosas do-nadas son del ol;&gt;ispo, si bien la motivación de la donación el no tener ni
esperar hijos, ya haya desaparecido.

La fórmula del obispo, representante de la sociedad, es ''Las cosas donadas
pertenecen a la sociedad"; la fórmula del donante es "dono mis bienes a la
sociedad, porque no tengo y tampoco espero hijos". Estas dos fórmulas equivalen y están en completa concordancia; sin embargo, una realidad nueva parece cambiaP la situación : nacen hijos al donante. Esta nueva realidad desajusta y desequilibra la armonía y el acuerdo existentes entre las dos fórmulas·
no obstante, ni las cosas donad~ dejan de pertenecer a la sociedad ni el
nante deja de haber donado sus bienes; es n~cesario que esa nuev~ realidad
sea admitida dentro del ámbito del derecho del fuero y aunque sea realidad
de un privado, sea asumida por el obispo y cambiando su naturaleza cambie
igualmente la fórmula: ' las cosas donadas a la sociedad pertenecen' a ella"
en esta otra "las cosas donadas pertenecen a la sociedad; pero la sociedad las
devuelve al donante debido a que éste se encuentra en una situación nueva".
O también podemos hacer la hipótesis de que ]a sociedad no asume esa realidad nueva; entonces el donante al nacerle hijos puede exigir a la sociedad
que la asuma, para de ese modo quitar Ja desarmonía y el desequilibrio originado por circunstancias nuevas.

d;

Este ejemplo sa~do de San Agustín y resumido en el Decreto de Graciano
es análogo al caso del testamento llamado informe: una persona. hace testamento; pero no lo hace guardando las leyes dadas para hacer testamento. En
el derecho ~e fuero ese tal testamento no existe; en el derecho de polo O Jo
que es lo mismo, en el derecho del fuero interno, ese testamento existe. Las
fórmulas serían: ''El testamento de la persona finada no existe"; "E-1 testamento de la persona finada existe". Lógicamente estas dos fórmulas son no
sólo contradictorias, sino también contrarias: la realidad de una borra la realidad de la otra y viceversa; jurídicamente sin embar_go ambas son verdaderas
Y ni una contradice a la otra, ni la segunda contradice a 1a primera. • De
quién son los bienes estipulados en el testamento? ¿Del .más fuerte? ¿Del ~ue
señale la ley? Este problema es aparente jurídicamente: los bienes son del
que señale la ley y al mismo tiempo on de 1a persona o personas estipuladas

928

por el testamento informe. No hay ninguna injusticia y ninguna contradicción.
Comenzaría a haber injusticia cuando los bienes fueran o del uno o de la otra.
Para que sean de quien señale la ley o del estipulado en el testamento, es
necesario antes que el uno o la otra admitan dentro de su ámbito la fuerza
jurídica del uno o de la otra. Es decir, es necesario que el juez admita 1a
fuerza jurídica del te tamento informe y cambiando la naturaleza de esa fuerza
jurídica de privada en social, afirme: "El testamento informe de la persona
finada es válido y existente" o al contrario, que la fuerza jurídica de la ley
cambie la naturaleza del derecho del heredero y éste diga: "El testamento
informe de la persona finada no existe dentro del ámbito de mi derecho. '
De este modo jurídicamente desaparece el llamado conflicto entre el fuero
de la conciencia y el fuero externo.

El Derecho, aunque culturalmente podamos distinguirlo como "dictum",
como una fórmula; no se origina y no nace al acaso; como el cuadro del
artista no apare e súbitamente, sino que supone años de disciplina, de estudio
y de cusayo · igualmente el Derecho, aparece orno el equilibrio y la armonía,
como la justicia y la equidad; pero sólo después de largos esfuerzos y ensayos.
El hombre no nace hecho justo y recto, necesita someterse a una disciplina
severa y estricta para poder encontrar la fuerza del Derecho, para poder
percibir la fuerza humana, que haciendo a un lado la fuerza bruta y la guerra,
es capaz de cambiar el desorden en orden; la obscuridad en luz; la regresión
en progreso; lo torcido en derecho. El "dictum" que expresa esa fuerza humana, hecha de racionalidad y equilibrio, no es una fórmula revelada gratuitamente por los dioses; es dable percibirlo al que es capaz de apreciar la
armonía y el equilibrio del hombre, sus fuentes y sus caminos.
El fuero interno es el santuario del hombre; pero no un santuario oscuro,
refugio de los que huyen de la lt.12; sino un santuario IJeno de claridad, fuente
del orden y eficacia con que el hombre debe proyectarse en 1a historia para
.ser feliz y con eguir su destino.

929

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                    <text>Sección Quinta
COMENTARIOS Y RESEÑAS
BIBLIOGRAFICAS

�UN PENETRANTE ESTUDIO DE SCIACCA SOBRE "EL QUIJOTISMO
TRÁGICO DE UNAMUNO"

•

Por el DR. AousTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE
Presidente del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de
Nuevo León

EsE EMPEÑO UNAMUNEsco en formar una concepc1on integral del mundo y de la
vida - de la vida humana, sobre todo- para desprender, de esa cosmovisión, un
temple anímico, una actitud íntima y un programa de salvación personal, es, acaso,
lo más valioso de la obra -apasionada y apasionante- de Miguel de Unamuno.
Michele F. Sciacca, el egregio filósofo neoespiritualista italiano, ha intuido, con
verdadera penetración y con innegable simpatía, el quijotismo trágico de Unamuno.
La simpatía -menester es decirlo-- no le sirve para disculpar errores, sino para
comprender mejor al núcleo esencial del drama religioso y del mensaje personal de
don Miguel de Unamuno.
Bajo los auspicios de la Edit-0rial Marzorati de Milán ( 1971), Michele F. Sciacca
reúne en un solo volumen, bajo el título de El Quijotismo Trágico de Unamuno,
ensayos diversos publicados a lo largo de los años, en torno a la cultura hispánica.
Hubiese sido deseable que el libro se circunscribiese al tema principal: " El Quijotismo Trágico de Unamµno". La Segunda Parte -dedicada a la interpretación de
"La vida es sueño" de Calderón de la Barca y otros escritos- así como el Apéndice
-sobre América Latina- podrían haberse reservado para otro libro. Nos limitaremos a comentar Il Chiscottismo Tragico .di Unamuno.
La obra de Sciacca está dividida en una Introducción y dos capítulos. En la
Introducción, estudia al hombre Unamuno y a su trágica verdad. Le encuadra dentro
de un europeísmo "sui generis", apunta su relación con la "Ge1;1eración del 98"
y nos conduce a los temas y problemas del Quijotismo trágico. Advierte Sciacca el
egocentrismo Unamuniano: "¡ Mi centro está en mí!", escribe don Miguel de Unamuno en el ensayo intitulado "¡ Adentro!" Hay en todo hombre, un fondo eterno,
utópico, de ningún lugar. "Tu vida es ante tu propia conciencia la revelación continua, en el tiempo, de tu eternidad, el desarrollo de tu símbolo; vas descubriéndote
conforme obras". A JJnamuno Je importa el crecimiento de las almas, "en cada alma,
en una sola alma y basta". Quiere reivindicar la España eterna portadora de valores
eternos y universales, sofocada por el afrancesamiento del bachiller Carrasco. La
verdadera España es la de Don Quijote y la de Segismundo, la de Santa Teresa,
Fray Luis de León y San Ignacio, la de los grandes "cardiacos" llamados a salvarla

933

�de la mezquindad europea de nuestro tiempo. Pero el Dios de Unamuno -apunta
Sciacca- es el universo.
La historia no se ocupa de las pobres almas silenciosas y perdidas. Además, la
historia no brinda la verdadera inmortalidad. Por una parte, don Miguel tiene como
modelo al santo y al místico, pero sin aceptar al Verbo que lo convierte en tal;
por otra parte, transfiere la inmortalidad del "otro mundo" a éste como incorporación en el pueblo y en los hijos, como sueño de gloria, entendiendo trascendencia
como el "más allá", pero no como lo "sobrehumano" y lo "sobrenatural" (pág. 50).
Polemiza con los cientificistas y con los escolásticos, simpatizando, dentro de ciertos
límites, con el modernismo y el protestantismo; más en los aspectos históricos negativos superficiales que en materia doctrinal positiva y esencial. La fe unamuniana
consiste en el esperar y en el querer. "Se alimenta del ideal y sólo del ideal, pero
de un ideal real, concreto, viviente, encarnado y, a la vez, inasequible; la fe busca
lo imposible, lo absoluto, lo infinito y lo eterno: la vida plena. Fe es comulgar con
el universo todo, trabajando en el tiempo para la eternidad sin correr tras el miserable efecto inmediato exterior; trabajar, no para la Historia, sino para la eternidad.
Fe es si predicas de noche, en medio del desierto" ( pág. 51 ) . El profesor de la
Universidad de Génova objeta a Unamuno que, no obstante su crítica al progresismo
y al jacobinismo, mundaniza la escatología cristiana, le asigna un fin histórico, aunque
su fe no se preocupe del mezquino suceso exterior y trabaje, no para la historia,
sino para la eternidad. El hambre de inmortalidad, la avidez de supervivencia de
don Miguel de Unamuno se pone de manifiesto en este texto: "me llaman materialista. Sí, materialista, porque quiero una inmortalidad material, de bulto, de substancia ... Vivir yo, yo, yo, yo, yo. Pero, haz hijos, Apolodoro, ¡ haz hijos!" ( Amor
y Pedagogía, Cap. XIII).

Postula Unamuno el método y la sabiduría del quijotismo en oposición al de la
lógica. Es la polémica ocasional de lo español en oposición al método europeo
( singularmente francés). La arbitrariedad no significa capricho, sino verdad cordial.
Aunque Unamuno ha perdido la fe religiosa y no la ha podido recuperar, aunque
piensa que la necesidad de la inmortalidad de su alma choca contra la ciencia, prosigue agónicamente anhelando ser siempre y serlo todo. El nuevo don Quijote, armado de la pasión y del método de la arbitrariedad y del valor, va siempre adelante.
Necesita la inmortalidad y la afirma arbitrariamente. Violenta la lógica porque no
se resigna a disolverse un día en el todo como los pobres hombres sin pasión. Oigamos la penetrante y aguda interpretación de Sciacca: "Ma a questo modello umano
importa la salvezza dalla morte piu che la salvezza in Dio, la cui esistenza e "voluta"
anch'essa arbitrariamente soltanto perché tra tutte le posibilita e la sola garanzia
dell'inmortalita personale. L'uomo unamuniano non vuole, non ama Dio, Vuole e
ama se stesso; se la sua sopravivenza potesse essergli assicurata anche senza Dio,
non chiederebbe di piú né forse di meglio; ma propio perché cerca prima la sua
immortalitá e non Dio, a cui si rivolge poi quando non puo farne a meno, egli rischia
di porre un' istanza morale o sganciata dalla religione o subordinate questa ai suoi
fini: Dio agli ordini delle esigenze dell'uomo e del suo compimento e non l'uomo
agli ordini dei comandi divini (pág. 64).
El quijotismo trágico en la vida reviste, para Unamuno, un carácter de cruzada.
Don Quijote es un símbolo vérdadero y profundo, símbolo en toda la fuerza etimológica y tradicional del vocablo, concreción viva de realidad, en la medida en que
un ideal puede ser real. Unamuno no trata de ilustrar la obra imperecedera de
Cervantes, sino de vestir de carne visible y concreta un espíritu individual y vivo,

no una mera idea abstracta. El hombre don Quijote se identifica con la doctrina
de. Unamuno. Don Quijote es triste como todos los hombres verdaderamente serios
Tristeza reposada.: de sereno contenido. Su belleza interior es el resplandor de la
bondad. Don QutJote es el. héroe; Sancho es el discípulo. Héroe trágico que lucha
contra la J&gt;O?reza del ambiente -el duque, la sobrina, el bachiller-, contra los
males que afligen a los hombres. Para él, "obrar es existir". Los verdaderos héroes
so~ padr~ de h~~- Don Quijote convence a "Sancho el bueno" a seguirlo, a
deJar muJer e h1JOS; y Sancho nada sabe de los caballeros andantes, ve con ojos
carnales Y no con ojos del espíritu. Pero "amor que no cuaja sobre individuo no
~ ~?r de verdad". Sancho se quijotiza paulatinamente. Sancho es la humanidad
msttnh_va, modes~ ~umilde, carnal; pero, no obstante, dispuesto a seguir al héroe,
ª. realizar la . amb1c1ón de todos aquellos que están cercanos a quienes comandan
bien. La glona, el sueño, la fe, todo ese mundo quijotesco es compartido con el fiel
escu~ero. La vida es sueño. Esta verdad hermana de don Quijote con Segismundo.
Sueno en_ un doble sentido: respecto a la verdadera vida que no es ésta y respecto
a la realidad que aparece sobrepasada, trascendida con la fantasía y la fe que salva
con la locura. Hay en Unamuno voluntarismo, pragmatismo, filosofía de la acción.
?ºn~er es crear: he aquí la esencia de la gnoseología quijotesca. Unamuno quie~
mqmetar;, No ven~e pan, sino_ levadura, fermento. La última raiz de la locura quijotesca es i no monr!, i no monr!, ¡ no morir!" Ansia de la vida, ansia de vida eterna.
Frente a t~as las negaciones de la lógica que rige las relaciones aparentes de las
c~sas, se eng~ la afirmación de las cardiaca que impera en la vida substancial. Esa
vida subs~c1a~, que le hace afirmar a don Quijote: "¡ yo sé quién soy!" Lo que equivale a decir.
i No hay otro yo en el mundo!" Cada hombre es algo enteramente
nuevo; resume una eternidad del pasado y de él arranca una eternidad del porvenir•
la única base sólida del amor entre los hombres, es que no hay otro yo porqu~
tan poco hay otro tú, ni otro él que él.
~ inmortalidad se funda implícitamente en razones objetivamente válidas: a) El
~mve~o- ha si?o cr~ado para el hombre y para su salvación; b) cada hombre es
msustitmble e rrrepettble; c) la singularidad e insustituibilidad de cada hombre unida
.
'
a un_a _trascend encia respecto a cada ente o determinación del ser en cuanto está
constituido de un elemento ontológico infinito, es otra región ontológica fundada en
la indestructibilidad, d) el amor entre los hombres resulta a su vez fundado sobre
el amor infinito de Dios que se revela en el hecho de haber ~do inmortal al
alma del hombre Y en haber destinado la creatura integral a la salvación.
La con~en~a coincide con el sentimiento trágico de la vida. Es inseguridad. Duda
~e su contmwdad y de su sustancialidad. Está en peligro de desaparecer y conservar,
stn embargo, el anhelo de plenitud. Se trata de una conciencia existencial de nuestro
ser,_ no de una conciencia racionalista o idealista. Es el connato espinosiano que Unamuno
aphca al hombre: "todo ser en cuanto es tiende a perseverar en su ser". Sólo que en
l!namuno. ~- connato significa afán de sobrevivencia y furiosa hambre de ser. Ape~ito. de d1vtrudad. El punto de partida de toda filosofía y de toda religión es el
mstmto de conservación y el instinto de perpetuación. El instinto de conservación es
el fundamento del individuo humano, el instinto de perpetuación es la base del amor
-en su forma más rudimentaria- y de la sociedad humana. Cabe hablar tamb·'
del. ms
· f mto d e invocación
·
·
• mismo.
ien,
o de aspiración a ser todo sin dejar de ser uno
~c'.acca ap~nta la crítica de la teología y del racionalismo en Unamuno, el escepticismo racional Y la dispersión sentimental. El Dios de Unamuno es conciencia

935
934

�del universo y Dios inmortalizador. Su solución es una solución poético-mística. No
hay esperanza de vida eterna sin Cristo. Esto lo sabe bien Unamuno •..
¡Sin Ti, Jesús, nacemos solamente
para morir, contigo nos morimos
para nacer y an nos engendraste.

Pocos hombres como Michele Federico Sciacca han calado más hondo en el 1:1odo
de ser español. España, la antigua y siempre nueva España que enam~rara a qwenes
la conocen de veras, ha cautivado a Sciacca, desde hace muchos anos, por.. su_ religiosidad y por su señorío, por su idealismo y por su realism?. . . En el Q~1Jobsmo
Trágico de Unamuno ha sabido ver la dramática trayectona de don Miguel, _su
existencialismo de la inmortalidad, su tragicismo, su terror de la nada Y su congoJa,
su problema religioso y su inolvidable amor a Cristo. Le a~ira y le . quiere aun~ue
discrepe y luche fraternalmente con él. Con esta obra ennquece M1chele Fedenco
Sciacca la bibliografía italiana y el Quijotismo Universal.

"SER Y QUEHACER DE LA UNIVERSIDAD":
UNA OBRA !;&gt;EL DOCTOR AGUSTÍN BASAVE

Por Ivo HoLLHUllER
Doctor en Filosofía, en Derecho
y en Ciencias Sociales.
Salzburg (Austria)

EMPAPÁNDONOS con un debido esmero en la reflexión del Ser de la Universidad,
nos sentimos ayudados por una definición magistral de la Universidad que nos
servirá de guía a través de todo el volumen: "La Universidad es la corporación de
estudiantes y profesores que por la investigación y la docencia se ordena a la contemplación de la verdad, a la unidad orgánica del conocimiento, al cumplimiento
de las vocaciones personales y a la preparación de profesionales necesarios para la
realización del bien común" (p. 56).
Por lo tanto, la primacía conviene al problema de la verdad, nunca inventada,
sino siempre buscada y recogida con humildad; sin haber deshecho las dudas puestas
por el escepticismo de cualquier género, sería inútil el querer descubrir un acceso
practicable hacia una Universidad auténtica. El lector sea, por eso, invitado a ensimismarse previamente en otro volumen magistral del mismo autor, a saber la f'Füosofía del hombre (Fundamento de antroposofía metafísica)", 1957, en el cual muestra
al hombre como un peregrino hacia el absoluto, estimulado siempre por su afán de
plenitud subsistencia} y la Sociedad como construida por la unión moral. Para un
auténtico Universitario no basta la psicología y la caracterología, pero hace falta
que se enfrasque en una personología que le hará vislumbrar que el hombre verdaderamente no vive si no se entrega con todo su ser como ofrenda a su prójimo.
De conformidad a ese volumen, el autor dice: "La vida es ofrenda, es misión a algo
meta-vital" (p. 73).
Basave entiende "por vocación un modo peculiar de propender a la plenitud, un
conjunto de estimaciones y preferencias que individualizan a las personas, un llamado
a ser y hacer que sólo el hombre siente" (p. 72).
Y "para que el hombre se haga verdaderamente ho~bre en la plenitud de su ser,
requiere la cultura" (p. 72). ''La Universidad es un estilo de cultura" (p. 1).
"Cultura es objetivación del espíritu" (p. 53). En un sentido análogo dijo ya en

937

�1954 Honorio Delgado: "El talante y la actividad del hombre en cuanto son guiados
por ideas y valores del espíritu constituyen la cultura." 1
El deseo principal del autor es el desenmascarar el absurdo que consiste en querer
reducir la vocación a la profesión según un prejuicio por desgracia muy inveterado:
"es la profesión la que tiene que adecuarse a la vocación y no Ja vocación la que
tiene que ajustarse a la profesión" (p. 86).
Prevalece siempre "el d6cil acatamiento a la verdad" (p. 310) y como la suprema
función social de la Universidad la "de ser laboratorio para la mejora del hombre,
para el cumplimiento de su estructura vocacional" (p. 370). Se trata siempre de
un "desplazamiento hacia lo mejor" (p. 427), de "conducir la naturaleza humana
a su plenitud" ( p. 58) . ''Educar un hombre significa habituar su voluntad a tender
siempre al bien" (p. 144).
Desde esa elevada atalaya consigue que, con respecto a la formación integral del
hombre -sumo quehacer de la Universidad- el desarrollo intelectual no basta si
se descuida la educación moral y cultural.
"Decir vocación es decir más, muchísimo más que profesión" (p. 3). Lejos de
desatender a la preparación de profesionales, siempre necesarios para la realización
del bien común, la Universidad considera como quehacer preferente el conducir la
naturaleza humana de los educandos, encomendados a esa, a su plenitud y de enamorarlos a acrecentar la unidad interior de su ser de hombres.
Lejos de tener que desaparecer, la tarea profesional de la Universidad debe sólo
adecuarse a las vocaciones personales y clarificar sus impulsos de modo que "el
centro de gravedad de la enseñanza universitaria se desplazará de la formación de
profesionales y especialistas, a la formación superior de hombres" (p. 77). De esa
manera la Universidad tiene que cesar de empañar el papel de ser un mero vehículo
para transmitir un saber científico independiente del fin último de toda la vida
humana.
Para lograr alcanzar un tan alto fin, es preciso armonizar la investigación y la
docencia, que deben ser consideradas como inescindibles (p. 91 ).
La docencia no ha de contentarse con explicar cursos ni ser una técnica de examinar, sino debe guiar y orientar el trabajo de los educandos (p. 99).
La investigación -investigar, según el Diccionario de la Real Academia Española,
equivale a "hacer diligencias para descubrir una cosa"- es una tarea primordial de
la Universidad (pp. 95 y ss.). Porque la verdad quiere ser buscada antes de ser
acatada. Por esas razones Basave se pronuncia decididamente contra cada división
entre investigación y docencia.
Para garantizar un buen éxito, una tal simbiosis entre docencia e investigación
supone altas cualidades de los pro/esores-investigadores y también de los estudiantes:
ya no profesores que se contentan con "el recitar los manuales que les sirvieron de.
texto allá en sus mocedades" y con el repetir sus cursos durante años y años en
apuntes multicopiados, ya no estudiantes que "no les interesa saber, sino ser aprobados, 'y cuanto antes, de cualquier modo, a toda costa'" (pp. 353-354). Hace destacar la figura del auténtico profesor-investigador que después de un largo y concienzudo entrenamiento personal pone a disposición de los educandos todo su saber

como una ofrenda de sí mismo y además propugna que los estudiantes supradotados
sean provistos con especiales "estudios superiores" en lugar de los normales "estudios
promedios" (p. 380).
Para algunas sólidas bases de una Universidad vocacional, es de suma importancia
el reglamento de un "studium generale" y la previsión de unos Institutos fnter•
disciplinarios. La Universidad no es una suma de escuelas especializadas; se trata
de buscar la conexión de todo con todo. No basta una enseñanza de asignaturas
para ejercer una profesión, ni de encerrar la vocación multiforme del hombre en
el compartimiento estrecho de una profesión (p. 303). Hace falta "restablecer mediante el trabajo en común la interrelación entre grandes campos disciplinarios, dentro y más allá de los límites de la facultad-interrelación puesta en peligro por la
especialización" (p. 381) .
Sirve a este fin en modo preferente la institución de un "studium generale" que
explica cursos filosóficos obligatorios para todos los estudiantes y también la ins·
tauración de cátedras comunes a todos los estudiantes universitarios, a saber: las de
Antropología Filosófica, Historia de la Cultura y Teoría Política con una continua
apertura a la Filosofía ( p. 74) .
Basave propugna un Nuevo Humanismo Universitario que debe ser la "configuración axiológica del ser humano" (p. 450) que rebasa con mucho el humanismo
clásico que fue erigido sobre el desprecio y la explotación de los esclavos y que
ignoró la técnica (pp. 452-453). No ignoramos que el concepto de Humanismo figura
entre los conceptos más plurifacéticos que se pueda imaginar.i
Otro requisito para una Reforma Universitaria constituye una Democratización
necesaria, pero a veces muy malentendida. Ya en sagaces volúmenes anteriores (Teoría
del Estado, 1955 y Teoría de la Democracia 1963) . Agustín Basave sentó las bases
de un mejor entendimiento de la Sociedad contemporánea poniendo de relieve que
la Nación, como unidad de destino en lo universal, obedece a raíces mucho más
profundas que las del Estado y que la Democracia, como la forma natural y primaria
del Estado, radica en el Derecho natural. Con todo eso, "Democracia en la Universidad no significa una ciega nivelación igualitaria, sino una igualdad de oportunidades
para la selección de los mejores. La enseñanza superior está destinada a los capaces"
(p. 439). Se trata de evitar igualmente que la instrucción de las masas no se rebaje
a un estrecho cometido utilitario y de otra parte que para la formación universitaria
de los mejor dotados sean proporcionados especiales cursos superiores.

1
Ce. HoNORIO DELGADO, Cultura y Ciencia en la Universidad, Lima (Universidad
Nacional Mayor de San Marcos), 1954.

' Ce. Ivo HoLLJIUBER, La Crisi dell' ipocrisia nell'umanesimo (IX. Convegno
Internazionale I talo-Tedesco), Merano 1968.

938

Aun cuando el autor ya en su Teoría del Estado haya suficientemente probado la
legitimidad de las revoluciones, está muy lejos de aprobar los pseudo-derechos y los
excesos de los motines estudiantiles. No hay que extrañarse que muchos estudiante.~
pretendan excusarse de demasiados errore,s políticos e injusticias sociales, ya que "vivimos en una sociedad defectiva, hipócrita, manipulada" ( p. 320). Las más veces,
las excesivas rebeliones estudiantiles estallaron de parte de algunos "bullangueros y
sectarios disfrazados de estudiantes", para los cuales la Universidad es "un refugio
de parásitos emboscados que esconden su anemia espiritual" ( p. 481). Por eso necesita urgentemente "desvincular la Universidad de la Política". Se precisa distinguir
escrupulosamente entre la ciencia política y la actividad política. En cuanto a la
ciencia política, era sí toca a la competencia de la Universidad porque la política no

939

�puede prescindir de la Filosofía (p. 479), cuestión fundamental que había subrayado
como sobresaliente Leopoldo Eulogio Palacios en su Prudencia política• y que también yo mismo puse de relieve en un Congreso Internacional.•
Con toda razón Agustín Basave argumenta sagazmente que el verdadero motivo
de las rebeliones estudiantiles radica en el triste hecho que "nos toca vivir en una
sociedad defectiva. Los que ostentan el poder social no están a la altura de su
misión histórica. Eso es todo" ( p. 3 71), con la consecuencia: "en una sociedad sana,
verdaderamente democrática, con una igualdad esencial de oportunidades, la protesta o la rebelión estudiantil saldría sobrando" ( ibid.). A pesar de esas reflexiones,
tememos que el autor haya sido demasiado optimista.
Agustín Basave se ha mostrado también como eminente historiador. Hizo un panorama impresionante de la génesis de la Universidad de cuyo origen se destacan
las Universidades de Bolonia, París, Salamanca y Oxford (pp. 19 ss.). Quizás, nadie
ha sido más apropiado para darnos información sobre características relativas a las
Universidades europeas y americanas que el autor, puesto que las sacó de sus propias
experiencias en ocasión de tan alargados viajes.
Mientras la Universidad soviética "es un conjunto de escuelas especializadas con
una gendarmería intelectual al servicio de una ideología monolítica" (p. 245) Y las
universidades francesas desde Napoleón hasta la Ley de Orientación de la Enseñanza
Superior de 1968 quedaron organizadas como monopolio del Estado con una intención puramente utilitaria (p. 260), las Universidades norteamericanas continú~n despreciando los títulos académicos, confiriendo "grados en deportes, en arte circense,
en expertos de belleza, en conducción de automóviles, en porteros escolares" (p. 8'.).
Una verdadera vergüenza para nosotros, genuinamente doctorados. Muy impr~10nado quedó el autor de diversas instituciones de la Universidad alemana, especialmente por su carácter neo-humanista y dinámico cuyos "fines fundamentales p~en_tan
una jerarquía: cultura, ciencia y profesión" (p. 177) y por otras excelenctas lllS·
titucionales.
Para nosotros los europeos, son de sumo interés las aspiradas Reformas Universitarias en las Universidades Latinoamericanas (pp. 199 ss). Todas pretenden, igualmente a una integración liberadora que evite el excesivo control del Estado. El
lector ' europeo queda espantado de la miseria de algunos catedráticos latinoamericanos
cuyos pocos salarios les obligan a aceptar inadecuados empleos extraños ( p. 210) .
Basándose sobre una personalogía universitaria que culmina en la formación del
hombre y en su "endoculturaci6n" (p. 427), Basave propugna una " Rectoría Espiritual de la Universidad en el seno de la Sociedad" (pp. 461 ss.) insinuando que los
ideales de la "humanitas" sean realizados desde adentro.
Sobre subrayar que el que esto escribe se declara del todo en acuer~o con el _autor,
aunque ose añadir de su cosecha que le parece a veces exagerada la importancia que
el autor concede a Jaspers y a Marcuse:
En cuanto atañe a Karl Jaspers no sea pasado por alto el hecho que el celebérrimo pensador alemán, sin perjuicio de sus innegables méritos de Reforma Uni• CP. LEOPOLDO EuL0010 PALACIOS, La Prudencia Política, Madrid (Segunda Edición) 1946.
..
• CP. Ivo HoLLBUBER, Non si costruisce una Sociología e nemmeno una Politt_ca
senza Basi Filosofiche (Atti del Congreso Internazionale de Filosofía Antonio Rosmim),
Firenze ( Sansoni) .

versitaria, en sus últimos -"quandoque bonus dormitat Homerus!- se mostró haber sido la víctima de un masoquismo nacional a ultranza, actitud que no merece
imitación.•
En cuanto atañe a Herbert Marcuse, quien al irradiar una enorme repercusión sobre
el estudiantado y al ejercer una perniciosa vigencia internacional, hay que poner en
relieve el eco funestísimo que tuvo su ideología de la violencia, de modo que hasta
el tristemente célebre crintinal y cabecilla alemán Andreas Baader -arrestado el
primero de junio de 1972 en Francfort del Meno-- se refirió, según los comentarios
de la prensa, al mismo Herbert Marcuse. El influjo de Marcuse sobre la juventud de
tantos países no nos e¡¡traña ya que no ignoramos la propaganda que a escala
mundial se ha hecho de sus teorías referentes a la " re-sevualización" como una "sublimación no represiva", liberando de esa manera al sexo de todas las ataduras morales.•
Resumiendo los altos méritos del ilustre pensador mexicano Agustín Basave, se
puede estimar que hasta hoy dia ningún otro pensador --&lt;¡ue nosotros sepamosha logrado una imagen mejor del auténtico "horno universitarius" o ha descrito mejor
la estructura, ineludiblemente necesaria, para la transformación de la Universidad
Profesional en . una Universidad Vocacional, cuyo fin supremo será la mejora del
hombre y su proyección metahistórica.

• CP. KARL JASPERS, " Holfnug und Sorge (Schriften zur deutschen Politik)" ("Esperanzas y Preocupaciones -Escritos sobre la política alemana-"), Munich ( ed. Piper) 1965.
• CP. HERBERT MARCUSE, Eros and Civilization 1965, y JosÉ ÜRozco RETA, La
Postura Filosófica de Marcuse entre Freud y Marx en Crisis XVIII, Madrid, 1971.

941

�jnspirac1on a veces inconsciente, de influencias bicontinentales, de tendencias y corrientes intelectuales reproducidas y transformadas por la e~iencia personal del
poeta en manifestación auténtica. Representan diferentes fases y etapas de madurez,
de mutua penetración y combinación de diversos estratos de realidad, amalgaman
las líneas caóticas de la conciencia del Yo y del mundo para llegar a una cosmovisión individual definitiva.

EL VERSO DEL POETA ES UNA GOTA DE SANGRE
. .
oeta de Costa Rica, estuvo Por primera vez
DoN lsAAc FELIPE AzoFEIFA, el ms1gne p .
d I civilización alemana con la
en los países de habla alem:ina, en el ambiente e a
cual se siente íntimamente vmculado.

.
.
. , en Santo Domingo de Heredia en 1912. E~ucador
Don Isaac Felipe Azofeifa nac10 h
bli d hasta la fecha los siguientes libros de
.
poeta
., (1964) ,
de la juventud costarncense Y
. aT pu ca
p· o de muerte ( 1962), Cancwn
poesía: Trunca unidad (1958),_ Vi_giia e~96;e A la tierna edad de 18 años se imEstaciones ( 1967) y Días y territorios en b .
fue distinguido por un merecido
p oema de las cum reslíri.
que
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uso
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poeta
con
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más puras y más crea oras e
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.,
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disf ·ones literarias que ha rec1 1 o:
Mesoamérica ha ido manifestándose en 1~ tasd pmCJ, de El Salvado-r por su libro
Centroamericano e oes1a
d
,
Primer Premio del oncurso
,
C
Ri en 1964 por su libro e poes1a
. N . al de Poesia en osta
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Vigilia •.. , Premio ac1on
1
·o y el reconocimiento pu cos.
ocas etapas en e aprec1
Canción, para enumerar unas p
d 1.
centroamericano ha experimentado y ha
Como todos los grandes poetas e is~o
I de ir y de estar de viaje fuera
.
d al de los mesoamencanos, e
.d d
vivido este destino u
. .
d limites aceptables y del sentl o e
,
al
b ca de expenenc1as nuevas, e
.
•
de su pais nat en us
,
.
dquiere nuevas dimensiones
.
ar despues a su patria que a
d
su existencia para regres
.
d
tado y el macrocosmos supera 0
en la visión equilibrada entre _el IDicroscosmos d ecan R
n·ó las Américas para de, .
d 1 poeta ma uro.
ecor
e integrado en la obra art1_st1ca e ,
Chile aquel hogar que ha acogido a tantos
finirse a sí mismo y su_con~ente, ~ego: donde fermentan las ideas, donde se ~esexcelentes poetas, aquel ambiente ecun o
d ra la voz lírica. Ha conocido
• •d d d l oeta que robustece y ma u
.
h
plega la creabvi a
e P. .
bre de las Américas indo-hispárucas, se ace su
a don Pablo Neruda, conc1enc1a cum .
1
nif tación lírica y regresa a Costa
de esta smgu ar ma es
.
.
amigo, comparte y compren
. 1 d t del marco mayor de la existencia ameRica para asentar su mundo regiona en ro
.. , de síntesis adapta la múltiple
.
América y en una V1S1on
.
1
ricana. Abre Costa Rica a .
.
mezcla lo regional y lo umversa
lid d americana a su ambiente costarncense y
rea a
.
.al del poeta y del hombre.
con los postulados eX1Stenc1 es
f a evolución hacia un conLa obra lírica de Isaac F. Azofeifa revela una! conti.~:u de una radiografía de la
l d
grafía humana en e sen
.
cepto muy persona e geo
. d
f" del tiempo y del espacio-ambiente
existencia del hombre entre. las coord~ .as iasuna poesía que se desarrolla simulcuyo aspecto regional constituye el pais~Je.. s as facetas y manifestaciones no im.
· eles de la conciencia cuy
d
tánearnente en vanos mv
.
sinnúmero de impulsos e una
plican una jerarquía de valores, smo abarcan un

e

942

Más que en Trunca unidad se acentúa el profundo concepto existencialista del
mundo en Vigilia en pie de muerte. Isaac F. Azofeifa concibe al hombre como héroe
de Ia vida, idea que refleja el íntimo lazo que le une a nuestro poeta con el célebre
escritor francés Camus. El concepto herótico-trágico del hombre demuestra que el
poeta está íntimamente arraigado con las tradiciones milenarias indo-hispánicas: la
omnipresencia de la muerte y la soledad del hombre ante un mundo caótico sin
aparente escape y con la esperanza de un futuro más bien hlpotético. El estado
de vigilia y de estar despierto confronta al poeta en forma de impacto tremendo
con la impasible realidad desnuda de su existencia, momentos de lucidez cruel que
despojan al hombre de su abrigo protector de ilusiones. Se mezclan influencias cristianas,
las de la vigilia religiosa que consigue el encuentro con Dios en un ambiente de exaltación y de clarividencia, con las mágicas y románticas de las fuerzas oscuras. Fausto,
Rubén D'arío, el "informe sobre ciegos" de Sábato representan los diversos aspectos
de tal confrontación inmediata.
Esta confrontación inmediata con un mundo caótico sin el menor apoyo, ni la
esperanza de orientación alguna se expresa en estos versos que reflejan en cierto
modo el escalo.(rlo existencial del poeta.
me sobrecoge el terror de encontrarme sin mí
en un recodo de mí mismo.

Esta confrontación, este estado de vigilia del alma y de la conciencia, no le empuja
al poeta hacia una desesperación desolada y destructora. La mentalidad equfübrada

y la estricta disciplina estético-formal -el soneto como corsé riguroso de la imaginación lozana- que se impone el poeta hacen que el pesimismo y el cansancio existencial no aparezcan sino "a ráfagas" :
¡ oh f atig_a de ser y caminar sin ser y sin camino!

Este concepto de la existencia humana que el hombre debe sufrir con sus escasísimas posibilidades de dirigirla y de determinarla es seguramente el tema central
en Vigilia ... Los símbolos y metáforas que el poeta emplea como aquella idea del
"hombre náufrago" reflejan tanto la influencia y la cercanía de imágenes bíblicas
como la pervivencia del lenguaje poético precolombino en el instrumentario estético
de don Isaac. Las siguientes imágenes de extraordinaria fuerza plástica evocan todos
aquellos matices y facetas del problema de la existencia humana:
. .. oscuro anillo, ciclo inmutable, rueda letal del tiempo, . ..

Predestinación, sensación lúgubre e idea fatalista, relatividad del tiempo y del espacio
confluyen en este sentir de síntesis o sea en este "mestizaje cultural" que distingue
la obra de todos los grandes poetas latinoamericanos. El poema refleja -relieve maya
y pensar cristiano- fielmente nuestra existencia que "ni concluye, nj empieza" y

943

�el poeta recoge y transforma el antiguo tema dariano de la soledad y exclusividad
del poeta en un aspecto del problema existencial cuando escribe "oh, profesor de
soledades". El cosmos poético de Azofeifa se nutre sólo de la esencia humana, su
verso adquiere dimensiones corporales y vislumbra aqui la idea de Unamuno de la
lengua como sangre del espíritu cuando dice don Isaac "Una gota de sangre es nuestro
verso" en Eterna herida.
Isaac Azofeifa, coetáneo de la generación literaria de la Vanguardia en Centroamérica -Pablo Antonio Cuadra, José Coronel Urtecho y otros en Nicaragua- está
como los poetas mencionados profundamente impregnado por la fe católica. No acepta para siempre un mundo caótico que carece de Dios, un mundo de desamparo
terrible y de una desolación horrorosa tal como se ofrece en lnforme sobre ciegos de
Sábato, ni un cosmos de dioses vengativos, brutales y hostiles ante todo lo humano,
concepto del mundo que refleja con mayor frecuencia la poesia azteca contemporánea.
Persiste un rayo de esperanza y la fe en una solución de salvación, la convicción cada
vez menos timida en una síntesis pacífica de las fuerzas antitéticas de la existencia
humana. El libro de poesía Canción revela este nuevo estado mental del poeta. A
los lejanos modelos existencialistas de Heidegger, Sartre y Camus se agregan Claudel
y Rilke. Los poemas abarcan los aspectos de un existencialismo católico en cierto
modo claudeliano y desaparece el concepto de náusea de Sartre. Vislumbra un concepto de cosmovisión más optimista. El lenguaje poético de exquisita sensibilidad y
de notables matices épicos se enriquece por asociaciones e imágenes de textos sagrados.
El símbolo central de Canción es la rosa como fenómeno estético más delicado y puro,
simbolo preferido del amor en el cosmos poético de Azofeifa: "rosa de claridad,
amor ... " El tono ha cambiado, los poemM exprimen una nueva vitalidad y la alegría
de quien llega al seguro puerto después de una larga caminata sobre los pedregales de
la duda y del desaliento:

Vuelvo a mí mismo en ti, salvado del torbellino del vacío.
Las fuerzas oscuras retroceden, se crea aquí un cosmos panteísta que abarca y se
identifica en una delicada arte de amar de tono y matices muy personales.
En ciertas partes de Latinoamérica se ha verificado una reacción estética contra
el verso libre, contra el creciente abandono del instrumentario artístico-formal que
obliga al poeta observar una disciplina formal más o menos estricta. En algunos
.círculos literarios tanto en Cihle como en Costa Rica ha vuelto a surgir el soneto,
molde literario que impone a la imaginación del poeta el mayor control formal. El
estilo descriptivo y pausado -en cierto modo épico- y el lirismo muy personal
que prefiere los matices tenues y frágiles -apuntes impresionistas-- le atribuyen al
soneto de Azofeifa dimensiones y perfiles nuevos. Los sonetos de Estaciones, confidencia más íntima de toda la obra literaria del poeta, poseen un encanto suave
y delicado. El ciclo de las estaciones -experiencia chilena y nueva para el poeta
que hasta entonces sólo conocía el monótono ritmo de las ·lluvias que reduce a dos
el número de estaciones en Costa Rica- reproduce fielmente el ciclo de la vida humana: crecimiento y alegría, madurez y apogeo de la existencia, decline y congojas,
invierno y muerte y por fin la esperanza de sobrevivir. El ciclo vegetal se mezcla
con el ciclo existencial, el ya conocido "ciclo inmutable". Surge aquí de nuevo el
concepto del mundo precolombino, concepto del pasado integrado en el presente y
en el futuro, o sea la idea de que personas y acontecimientos se repiten en el trans-

944

curso de la existencia

Esta 1·d d
d
.
. f
·
ea e que na a se pierde, de que nada ha sido inútil
~ es uerzo en vano, de que todo fue, ha sido, es y será se combina con la
. '
c1ón muy personal de don Isaac de que la continuidad la b .
.
con-:icpor medio del amor simbolis
. .
.
,
so revtvencia se consiga
,
roo cnstiano y medieval:

Sonríe el viejo corazón huraño
Y amor derrota con su flor el frío.
Ha llegado otra vez la primavera.
(La vida victoriosa)
Son precisamente los sonetos de Estaciones
'bird d
•
que congenian por su delicada senI a , por su impresión atmosférica, con la suave
,
d
d
poesia primorosa de otra admira ora e Pablo Neruda, la poetisa alemana Hilde
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n Días y territorios, don Isaac consigue el apogeo la f
d
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..
de su creación lit
·
El
,
ase e ma urez espmtual
eraria.
poeta ha regresado de Chile
1
,
saludo de simpatía nostál&lt;ñca (l
.
.
a a que envta un fraternal
&lt;&gt;·
argo mensaJe a Chile por m d" d J
.
regresado a su patria en busca de 1
,
.
.
e 10 e uvenc10), ha
Rica donde nació y donde se hab'asa fra1cesdde sEu infancia en aquel rincón de Costa
.
.
i orma o. s un regreso a l
,
d
eX1Stenc1a entre las coordinadas d I
b'
.
os origenes e su
asombro y :I dolor dulce-amargo an:e: :;:;ro::~o: del paisaje.. Exper~enta el
transformaciones conformes al ciclo d l
'da las
es de su ambiente sentimental,
cal
•
e ª vt ,
cuales trata de in
endano temporal-vegetal fusión del ti
d la
corporar en su
Trópico verde-Solsticio de' verano-Trópi:pf:¿) eHa naturaleza. (Los días del hombrelos determinantes de su existencia d
.
ce un esf~erzo tenaz de ordenar
al mismo tiempo e
.
. 1' e i:ienetrar dentro de lo mcomprensible, de estar
n vanos mve es racionales y reales ¡0 . &lt;lis •
con este carácter de "enigma" d "
t .
que
tmgue a su poesía
, e can o sm acento"
Este libro de poesía el último h
la f
·
crisol los grandes tem~ de la
, as~
'&lt;lecha, reúne y funde con la fuerza del
frente al pró1'imo la natu I poes1a: a vt a y la muerte, el hombre ante Dios y
,
ra eza con su encanto y su a
problemas en derredor de nuestra exist . LI
~enaza, o sea . todos aquellos
dones de dos civilizaciones tan o
tas en~a.
egan a umrse las creencias y las tradide origen precolombino Se comJ::el e~taJ~nas como son el mundo cristiano y el cosmos
cepto de la naturaleza . consuelo
udsiasmo europeo por la naturaleza -aquel conY envase e humanas em ·
• .
to de alto quilataje romántico --con la .. , . d'
oc10nes y sentimientos, concepteriosa la natural - d
vts1on ID igena de la naturaleza mágica y misSI

~=

domable y señora~~:1/
::~:a::za~:~erte: Esdta ;isión de la na~uraleza in, .
.
enc1a a qmere una grandiosa f
p1asaca en el impresionante serm, • • di
. L
,
uerza
frago. Estos versos que siguen ;~:/::~ _et:~'ª. par':t que el mar acoja al náuvilloso y lo irreal concreto:
sim ios1s pe ecta entre lo real mara-

M adre nuestra.
Provincia del misterio.
Perenne móvil. Dios rumiante.
Ramayana del agua ...
.. . Madre nuestra.
Jaguar de la tormenta.
Síntesis ejemplar de sí b 1
,
sílica del agua
) • d ro o o~ europeos ( Penelope de espuma, Coliseo abismal ba... e m oamencanos (Jaguar de la tormenta, ramayana del

agu:...)
945
H60

�en esta cosmovis1on telúrica que es la manifestación más pura Y más acabada de
lo americano y de lo costarricense en .la obra poética de Azofeifa.
Frente a esta imagen de la naturaleza que se adueña del hombre cual ave de
rapiña maternal, el poeta evoca en una serie de dibujos y de apuntes vigoroso~, el
esplendor y el encanto del paisaje tropical con la exuberancia lozana de su vegetac1on,
indomable en su frenesí de feracidad vegetal. Vislumbra algunos ecos literarios de
García Lorca en Trópico verde:
Verde lluvia, vertiente y territorio.
Verde el espacio. La luz 11erde . .•
•• . La montaña
verdeazul, verdemar, verdeprofundo . ..

VEINTICINCO AROS DEL TEATRO ALEMAN
Del caos político-moral, hacia el teatro comprometido

ecos no más, porque el lirismo suave de Azofeifa produce el hondo efecto el.e un
susurro de invocaciones misteriosas.
Días y territorios cobra un valor especial por su auténtico sabor americano lejos
de perderse en un costumbrismo tan pintoresco como fácil. Se perfila la múltiple_ realidad costarricense que es la expresión regional de una de las facetas de lo americano
cuando el poeta evoca el silencio somnoliento de la siesta calurosa (reposo a la sombra
de un almendro) o cuando describe con rasgos vigorosos- la furia inclemente del mar
tempestuoso (tempestad mar adentro).
La síntesis americana se manifiesta lo mejor en la fusión e integración de lo regional -canto a la naturaleza- con los problemas sociales del hom~re. . Observa?or
impasible de abusos e injusticias, ser humano que compadece y conc_1encia mor~lista
averigua, investiga, observa y denuncia este problema central de la sociedad amencana
y no solamente de ella, sino de toda sociedad moderna, o sea la falta de amor.
Falta que es causa de la falta del sentido colectivo, de la ayu~a,_del r~speto. Y de
la comprensión entre los hombres, falta de la cual resultan la 10diferenc1a social, el
egoísmo materialista, la corrupción de los que gobiernan y de los que viven al margen
de la sociedad falta-madre de una humanidad moralmente estancada a pesar de su
gigantesco pro~eso tecnológico. El poema Horario de la miseria es un reportaje expresivo y sobrio, vibrante de indignación de quien según Guimaraes Rosa ha conservado el compromiso de su corazón:
•.• En realidad a nadie aman.
• • • y su justicia es venganza, o rencor, o deseo
de hacer el mal con la conciencia limpia ...

Los libros de poesía de Isaac F. Azofeifa, cada uno un ciclo individual dentro de
un ciclo mayor encauzan la experiencia de dos civilizaciones en el río caudaloso
de una síntesis nueva, en busca fervorosa de un humanismo nuevo y mejor que sea
más que un postulado moral de poetas y escritores. Los libros de poesía de Isaac F.
Azofeifa participan en este vigoroso y noble afán de la literatura latinoamericana no
sólo de definir un nuevo ideal humanitario sino de contribuir eficazmente a la realización concreta de este ideal. Esta inmensa función socio-cultural que está cumpliendo
ya la literatura al sur del Río Grande la está convirtiendo en promotor -aún inconsciente y aún desconocido- del movimiento literario del Occidente.
Diciembre de 1971.
HENNING GRAF

SEGÚN LA co~cEPCim:1 ORIGINAL del concepto griego "teatron", es el teatro el lugar
donde la realidad soCJo-humana y el mundo de las ideas, o sea, el factor ideológico,
llegan a ser visibles -de modo ejemplar- por medio de la actuación del actor.
En los veinticinco siglos de su existencia comprobada, las tan variadas funciones
del tea~ro han cumplido siempre una misión esencial, la de reflejar .la sociedad 0
parte de ella, con sus vicios y virtudes, esperanzas y angustias sus manifestaciones
' perdurables que
errmeras -lo propiamente histórioo-- y destacar aquellos fenómenos
suelen llamarse "valores eternos".
El teatro alemán comparte con el resto de Europa su origen común de las raíces
religiosas, es decir, panteón de divinidades helénicas y ordo cristiano medieval tentativas iniciales de humanizar un mundo metafísico ininteligible.
'
A principios del siglo XX, en aquella época de fermentación intelectual tan fecunda
en todo el Occidente, el teatro alemán llegó a su segundo apogeo con el naturalista
Ge~h~d Hauptmann, el neorromántico Hugo von Hofmannsthal, y el expresionista y
socialista Bertolt Brecht. Obtuvieron fama internacional con obras de carácter y finalidad tan distinta como La danza de la muerte (Hofmannsl:hal), L os tejedores y Las
Ratas (Hauptmann), con Madre coraje y sus hijos, yEl buen hombre de Zezuan de
Brecht. Ha sido precisamente la influencia de Brecht, su humanismo _combativo, sus
reformas e innovaciones de dramaturgo, las que siguen influyendo en tantos dramaturgos jóvenes de la postguerra.
La "desorientación moral" debida a la· seudo-ideología fascista y los efectos deva,tadores de la segunda guerra mundial: destrucción casi completa de las grandes urbes
alemanas y miseria de la población, significaron en cierto modo, la hora cero de nuestras
actividades literarias '. ~rtísticas. Pero, y a pesar de la grave deformación -pasajera, por
suerte- de las trad1c10nes seculares, la vida cultural alemana no había muerto se
había bifurcado en la clandestinidad de la existencia cultural en el interior del ~aí~
Y en. la emigración inte~ectual hacia el extranjero. Sus promotores más abnegados y
en~siastas fueron los e=grados como Thomas y Heinrich Mann, Stefan Zweig, y otros
mas. No había muerto, tampoco, esta disposición creativa, este afán de síntesis alemán, es decir, esa vol~tad de absorber las influencias espirituales extranjeras, de
transformarlas y convertirlas en algo nuevo y genuino. Tampoco se había debilitado
esta a~titud mental de abrirse de par en par a la influencia extranjera, y de aceptar
aquel rmpacto del teatro moderno norteamericano, inglés o francés, impacto que causaban entonces Shaw, Beckett, Claudel, Giraudoux y Sartre.

�Entre 1945 y 1947, se establecieron los nuevos fundamentos intelectuales de la Alemania de hoy, con el propósito casi revolucionario de revalorizar Jo humano, en el
afán de buscar sendas y moldes más adecuados a una generación desorientada, engañada, y desamparada. Continuaron aparte los elementos tradicionales con el teatro
de Zuckmayer y de Brecht.
La definitiva desvinculación del territorio alemán, proceso que ya se inició hace
dos siglos, ha creado una situación muy peculiar. Se ha ido sustituyendo el concepto
de Alemania, por el de los pueblos de civilización alemana (la República Federal,
la República Democrática Alemana, Austria y la Suiza germánica) para captar y
definir mejor aquel pluralismo alemán con sus manifestaciones socio-culturales tan
distintas. Les une aún el idioma, los recuerdos de un mismo destino, cada vez más
remoto, y la confrontación común con el fenómeno y la experiencia del fascismo,
pilares emotivos cada vez más endebles.
La mejor manifestación, la tuvo la así llamada "hora cero" en el único drama
de Wolfgang Borchert que se llama Afuera ante la puerta, adaptado en 1946 de una
obra radiofónica. Fue el momento del caos político-moral. Borchert ( 1921-1947)
es miembro de aquella generación traicionada en su idealismo, profanada en sus
enormes sacrificios y agotada física y moralmente tras cinco años de guerra. Entre
exasperación y nihilismo rebelde, van tanteando caminos nuevos sin esperanza y sin
fe, impulsados únicamente por esta innata necesidad biológica de sobrevivir. Afuera
ante la puerta es el caos sin escape. Cuenta las peripecias del inválido suboficial repatriado Beckmann, en una búsqueda desesperada de su existencia material, de su
hogar, del calor humano y de la paz de su conciencia, conciencia que se siente anonadada bajo la carga atroz de la guerra. Beck.mann fracasa y, acosado por terribles
pesadillas, se hunde en el río Elba. Fundamento humano quebradizo de una sociedad
en formación reciente que excluye a los débiles y a los que, impregnados por una
conciencia cristiana, aceptan la responsabilidad y la culpa.
Borchert es, en cierto modo, portavoz de aquella generación del 45 cuando dice:
"Somos la generación sin atadura y sin profundidad. Nuestra profundidad es
el abismo. Somos la generaci/m sin dicha, sin patria y sin despedida."

La acusación despiadada de la violencia, la protesta llena de cólera y de resignación contra la mentira y la profunda tristeza amarga, se manifestaron en moldes
tradicionales, herederos del surrealismo y expresionismo literarios. El prefacio se titula
"sueño", y la estructura clásica de cinco escenas monologuizadas no ofrece técnicamente nada nuevo. Fue el primer y mejor drama del soldado desconocido de la
segunda guerra mundial. Fue la imagen de una generación para la cual, según Borchert, "no existirá mañana".
La confrontación con el fascismo

Borchert no tuvo sucesores. Diez años más tarde con la creciente distancia histórica, pero aún bajo este choque mental que provocó el impacto terrorífico de la
dictadura totalitaria fascista en la civilización de occidente y ante un mundo casi
reconstruido que se esfuerza en olvidar, se apoderó del teatro la discusión sobre los
fenómenos de la destrucción de lo humano por los nacionalsocialistas. Zuck.mayer la
inició con su gran drama El general del Diablo. El dramaturgo Max Frisch la colocó en un plan eternamente valedero, al tratar el problema de la confrontación de

948

la sociedad y del individuo cegados por los prejuicios racistas. El suizo Max Frisch,
nacido en 1911 y conocido por sus obras dramáticas como Los incendiarios, Don
Juan o el amor de la Geometria, etc., alcanzó con su drama Andorra, una merecida
celebridad más allá de los límites del habla alemana. Andorra, que no tiene nada
que ver con la Andorra pirenaica, narra el destino del joven Andri, forastero en una
sociedad campesina y de pequeña burguesía y, creyéndole judío, se convierte en víctima de un pueblo acosado y aterrorizado por la amenaza y la realidad de la
invasión fascista. En 12 escenas se realiza el horroroso proceso del paulatino exterminio
de lo humano: chismes, sospecha, indiferencia, y odio contra todo lo que no forma
parte de lo colectivo, miedo, traición y cobardía, y el esfuerzo desesperado de reprimir la conciencia del fracaso propio, de justificar la participación en el crimen
y de aminorar la trascendencia. ¡ Verdad esencialmente humana! Protesta conmovedora y violenta contra la fuerza asesina del prejuicio que corroe hasta la integridad
intelectual -no moral- de la víctima ( cuando Andri, contra su propia convicción
acepta el veredicto público de ser judío). Prejuicio tan poderoso, que permite construir "víctimas potenciales", súfrelotodos fáciles para los mayoritarios acomplejados.
Es el prejuicio que facilita el desviar agresiones y el crear un estado de conciencia
moralmente aséptica que permitirá a los comprometidos olvidarse de lo sucedido y
seguir creyendo en los ''valores eternos" de la humanidad.
El Vicario o la protesta contra el silencio político de la suprema autoridad de la
Iglesia ante el genocidio.
El Vicario de RoU Hochhuth -estrenado en Berlín-Oeste en 1963- ha sido
sin duda alguna, la obra de teatro alemán contemporáneo más conocida y más discutida en el extranjero. Hochhuth, quien nació en Hesse en 1931 con una experiencia
más bien pasiva de la segunda guerra mundial, autor de otros dramas no menos
combativos que El Vicario, revela nítidas actitudes de protesta en una búsqueda
intransigente del derecho, de la justicia y de un mundo de perfiles ideales, partidario del teatro moralista como portador de una misión profundamente educativa.

El drama, que concibió según moldes clásicos en cinco actos, drama recargado
de indicaciones escénicas, se concentra alrededor del personaje del Papa Pío XII
con su inmovilismo aparente, con su silencio político ante el genocidio de la población judía llevado a cabo por los nacionalsocialistas. El protagonista es el joven
padre Ricardo, quien en vez de aceptar dócilmente una carrera segura que le llevará
rápidamente hacia las altas jerarquías eclesiásticas gracias a su inteligencia, su abolengo y los "enchufes", llega a identificarse gradualmente con el destino de los
judíos amenazados por el exterminio, y consiente en sufrir la muerte con ellos. Su
idealismo cristiano tan ferviente como radical, radicalismo de un guerrillero de Cristo
que no excluye la posibilidad de un golpe contra la suprema autoridad de la Iglesia
-no dispuesta a tomar cartas en favor de los judíos-, le convierte, al padre Ricardo,
en vicario de Cristo.
El autor subordinó las fuentes históricas a un gran ideal central y de gran efecto
dramático, pero de escaso valor documentarlo. Dice el mismo Hochhuth: "Hay
que limpiar la realidad de su escoria, no se puede utilizar ningún elemento real
tal como es, sino la obra debe ser idealista en todas sus partes, si quiere ser realista
en su conjunto."
Este concepto, muy cercano al teatro idealista de Schiller, conduce desde luego

949

�a un teatro de tesis con la discusión acerca del tema central del teatro europeo
que es la libertad individual de actuación entre las categorías morales y el poder,
maniféstaci6n de lo malo según Burckh~t. En el Vicario se manifiesta la protesta
airada de la generación de la posguerra contra la amenaza nuclea'r, la guerra frívola
por intereses vigorosos que se esconden tras ideales caducos, es decir, la disposición
de la juventud de criticar a la sociedad con su afán de gozai:. y de frenar a los
que la molestan. Esta tradición idealista la continúa Hochhuth en su segundo drama
Los soldados, drama no menos polémico que El vicario y que significa un apasionado
ataque a Churchill, supuesto responsable de la muette del presidente del consejo de
ministros polaco Sikorski.
Libertad y totalitarismo, Günter Grass: Los plebeyos ensayan la insurrección. Günter, uno de los escritores más fecundos y más discutidos de la generación literaria alemana que surge hacia 1960, autór de novelas tomo Tambor de latón, Años de perro,
A11estesia local, etc., es uno de los pocos dramaturgos que se confronta con el problema
de la divisíón alemana y quien trata el tema de la sublevación fracasada en BerlinEste en 1953. Los Plebeyos ensayan la insurrección, mezcla ingeniosa y algo artificial
del Coriolano de Shakespeare con la situación política en Berlín-Este sigriifica el levantamiento de los obreros 'en el territorio de la República Democrática Alemana
contra el gobierno comunista, tema que Grass lleva sobre las tablas del teatro en 1966.
La obra revela · la profunda influencia de Brecht, persona central en este drama.
El Brecht de Grass, llamado aquí el "Jefe" representa el liberal e intelectual progresista ante el totalitarismo, la lucidez, ironía e independencia espiritual ante la monotonía 1deológica y ~te la amenaza del poder. Refleja aquel "jefe" el eterno problema
del intelectual: fervor idealista, promotor ' de ideas,. afán de revoluciones teóricas y
escepticismo y falta de decisión ante la acción concreta. Es que añora casi con lujuria
el poder y siente al mismo tiempo su incapacidad de conquistarlo. No queda sino
la ironía que le protege y que le salva a Brecht-jefe y es esta ironia que le asegura
una posición ambigua entre la dignidad y la vergüenza, aquella ironía que impide
también el integrarse de veras a los ideales colectivos postulados tantas veces por él
mismo. Reanuda el Brecht de Grass el tema central de Thomas Mann, o sea, la
fría distancia del intelectual que le separa de la vida -cotidiana y su falta de realismo. Dice Brecht: "Tan comica que sea la revolución, para nosotros puede resultar
valiosa porque al indicar lo que no debe ser, se aclara lo que la revolución exige."
Cierto estetióismo dialéctico que convierte realidad concreta en ficción de teatro para
conseguir que esta tnisma realidad sea más concreta. Solución a medias en esta "confrontación de Plutarco y de Livio con Marx }'._ Lenin". Es el conflicto de Pirandello
de la realidad que irrumpe en el teatro con la exigencia de la documentación histórica exacta. Teatro de tesis y de antítesis auné¡ue para Brecht-Grass la dialéctica
es ' tanto un instrumento para reconocer la realidad como para sustraerse a ella.
N~ reproduce Grass al Brecht auténtico, marxista escéptico y cauteloso, sino en el
transcurso del drama aparece un Brecht anárquico que acaba por sentirse idéntico a
la insurrección de los obreros, aquella insurrección que irrumpe en el juego artificioso
de una "revolución depuradamente histórica".
Grass creó aquí uno de los escasos dramas históricos alemanes de la posguerra y si
Hochhuth continúa _la tradición clásica y moralista, Grass sigue los moldes del teatro
naturalista. Vuelve a presentarse por primera vez desde cotnienzos de este siglo, la
mayoría proletaria del pueblo alemán, el pueblo como protagonista.

950

Peter Weiss • Marat • el TeatTo entre individualismo y socialismo

Entre 1955 y 1960 surge una nueva generación literaria con Grass, Weiss, Handke,
W;tlser y muchos otros más, jóvenes que van sustituyendo las tendencias retrospectivas
y la confrontación con el pasado de la generación anterior. Entran en el mundo
literario las profundas trasformaciones socio-econótnicas desde 1950: reconstrucción
material, avance tecnológico, formación de la sociedad posindustríal y poscapitalista,
adaptación a las reglas de una democracia parlamentaria, todo esto refleja el cambio
de posición entre los intelectuales alemanes. Los jóvenes Literatos de Iol' años 60
enuncian la creciente discrepancia entre el horizonte conservador y tradicionalista de
la amplia burguesía alemana, burguesía que incluye ahora casi totalmente la clase
obrera, entre la inconfortnidad cada vez más grande de una juventud procedente de
todas las clases sociales e indispuesta a aceptar sin lucha los moldes cómodos y prefabricados de una existencia meramente materialista tal corno la ofrece la sociedad
de consumo. Se impone la disposición de renovar la sociedad en un plan m-ás o
menos socialista, esperanza e ilusión de un socialismo humanitario, tendencias que
son ocmunes en todos los países industrializados. Nace una generación iracunda, "patricida", generación inquieta y violenta que vuelve a entregarse con ímpetu a las ideologías
radicales, ideologías como medidas de orientación en un mundo cada vez menos comprensible.
La discusión intelectual entre posiciones tan opuestas corno el individualismo casi
anárquico y el socialismo se realiza en la novela y en el teatro. El Marat de Weiss
refleja esta situación antitética que recuerda en cierto modo el teatro dieciochesco
de los ilustrados franceses. Teatro de tesis brillantes, pero con escaso fondo dramático.
El tema -el asesinato de Jean Marat por Charlotte Corday, interpretado en 1808,
o sea en pleno apogeo de la época napoleónica, por un grupo de enfermos mentales
del hospital de Charenton, no sutninistra a Weiss nada más que un pretexto para
construir una plataforma de discusiones brillantes en distintos niveles intelectuales
sobre el hombre, el poder, el destino de la revolución, etc. Las dos grandes figuras
antagonistas que al tnismo tiempo ocupan posiciones intelectuales e ideológicas opuestas son Marat, socialista igualitario, y el Marqués de Sade, individualista desenfrenado.
Tercer componente: el pueblo, magníficamente interpretado por un coro con su nota
de anarquía alegre y burladora. Tanto Marat como Sade creen en la liberación del
hombre y si Marat la busca en el accionismo colectivista de la revolución: "Contra
el silencio de la naturaleza opongo yo la actividad, intervengo y declaro falsas ciertas
cosas Y trabajo para transformar y mejorarlas", Sade se hunde cada vez más en su
escepticismo intelectual que revela un creciente aislamiento autodestructivo: "Creo
solamente en mí tnismo. . . En una sociedad de criminales excavé en mí lo criminal
para investigar y analizarlo y sólo observo, sin intervenir y conservando lo observado
me rodea el silencio." Mientras tanto, el coro-pueblo pide con especial ímpetu y brío
la materialización de las promesas de la revolución: "Marat, qué ha llegado a ser
de nuestra revolución ... los cambios prometidos, los queremos hoy." No hay solución
final, las posiciones intelectuales e ideológicas no llegan a conciliarse, reflejo de lo
absurdo y aislado del mundo de hoy: libertad sólo detrás de las rejas "protectoras"
de un manicotnio, liberación del individuo por la emancipación total del sexo o incorporación de este individuo en la colectividad fraternal de un Estado ideal socialista.
El Marat de Weiss no tiene nada que ver con la autenticidad histórica, es más bien
modelo ejemplar del teatro de tesis. Es también el primer resultado literario del

951

�redescubrimiento de Sade en Alemania y es este papel de "outsider" de Sade que
ha ejercido una singular fascinación sobre Weiss, o sea aquel individualismo desilusionado e intrépido en un ambiente incomprensivo y hostil.
En los últimos años van surgiendo formas nuevas de actuación teatral, el teatro
documentarlo, el teatro experimental, el teatro como mera plataforma de acción política, el antiteatro de Handke, etc. Lucha por imponerse una generación literaria que
desconoce las guerras mundiales y que desconoce también el escepticismo pragmático
de los escritores mayores cuya juventud fue sacrificada en las hecatombes de las
guerras uropeas. Los jóvenes descubren de nuevo un cosmopolitismo fratemal más
allá de agrupaciones sociales o nacionales, no piensan en restablecer los valores culturales, sino en transformarlos. Se dedican a esta misión con el ímpetu y la pujanza
"iconoclasta" de toda juventud. Son para el teatro ll!la promesa y una esperanza
necesaria.
Octubre de 1972
FIENNING

GRAF

DoCTOR EDMUNDO EsconAR, Francisco Larroyo y su Personalismo Crítico. Editorial
Porrúa, S. A., México, 1970.

EL DOCTOR EDMUNDO EscosAR, Profesor de Carrera, Titular en las Facultades de
Filosofía y Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México, ha sido uno
de los más íntimos colaboradores del doctor Francisco Larroyo, a lo largo de los
años. Nadie como él conoce la Filosofía de Francisco Larroyo -El hombre y su
sistema-. Los, problemas que presenta la Filosofía de Francisco Larroyo en sus
cuatro décadas, son examinados por Edmundo Escobar a la luz del método genético de la comprensión histórica. De este modo, los filosofemas larroyianos se contemplan en su progresiva integración. El autor del libro que comentamos ha tenido
acceso a los papeles inéditos, a la correspondencia y a la biblioteca de Francisco
Larroyo. No pretende agotar la Filosofía de Larroyo. Trata simplemente, de proponer criterios de comprensión, trazar caminos, incitar a una ulterior meditación directa sobre la obra del filósofo mexicano.
Empieza Escobar por hablarnos del hombre y de su época: vida política, vida
económica, vida educativa, pasado inmediato y magisterio de Antonio Caso. La formación de Francisco Larroyo dentro de la Universidad de México, y sus estudios
en Alemania - huella decisiva en su formación académica- son puestos de relieve
por Edmundo Escobar. Antes de abordar los fundamentos de la Filosofía larroyiana,
el doctor Escobar tiene el buen sentido de ofrecernos una relación y comentario
general de las obras de Francisco Larroyo.
Como los sistemas filosóficos no surgen de la nada, el autor apunta, con pulcritud,
el entronque histórico y el método crítico. En los fundamentos de la filosofía de
Larroyo se advierten las dicotomías entre ser y valer, persona y ,.realidad.
El método trascendental de Larroyo encierra dos exigencias y tres fases. Exigencias: l. Su relación intrínseca con los hechos de la cultura históricamente determinable. 2. Su elevación a un punto de vista superior en la búsqueda de las condiciones inherentes, las relaciones constantes, las leyes de todo hecho cultural. Fases:
"l. Selección de la formación cultural concreta (facturo), cuyos valores se trata de
investigar (ciencia, moral, arte). 2. Formulación de la hipótesis, esto es, la noción
anticipada de las leyes de la conciencia. En esta fase aparece aquel carácter del
método de la crítica que lo distingue de la reflexión fenomenológica. En verdad, la
fenomenología rechaza este proceder hipotético, ineludible para descubrir los valores
y sus leyes. 3. Verificación de la hipótesis bosquejada en la segunda fase. Esta
fase es de índole reductiva: constatación de la hipótesis en y por las formas de
la conciencia cultural. Las hipótesis, entonces, se tornan categorías, principios comprensivos (unitarios)" (pág. 53).

952

�Larroyo apunta siete características objetivas de la Filosofía: a) vida teorética, b)
concepción totalizadora, c) saber por principios, d) autoconciencia y mundo, e) ámbito cultural, f) reflexión de segundo grado y g) ser y sentido (valer). El personalismo crítico de Larroyo advierte que sin una concepción del universo y de la vida
no se puede vivir de un modo auténtico. De ahí dimana el valor de la Filosofía.
La Filosofía es clasificada por Larroyo en dos grandes disciplinas: disciplinas fundamentales y disciplinas derivadas. Cada uno de estos núcleos quedan subdivididos
en dos subgrupos: disciplinas analíticas y disciplinas sintéticas. Lógica, Etica, Estética, Erótica, Filosofía de la Religión y Mística, son las ramas fundamentales analíticas. Axiolog'ia, Filosofía de la Historia y Antropología Filosófica son las ramas
fundamentales sintéticas. Dentro de las disciplinas derivadas iios enco_ntramos la Filosofía de la Educación, la Filosofía del Derecho, la Filosofía de lo Social, la Filosofia
del Lenguaje, la Filosofía de la Técnica y la Cibernética. Larroyo habla, además,
de disciplinas monográficas que se ocupan de ciertos temas de una disciplina filosófica.
En este sentido, Simmel se ocupó de la coquetería, dentro de la Erótica.
Uno de los mejores aciertos de Eclmundo Escobar ha sido el comprender el carácter polémico de la filosofía de Larroyo. La gestación de las ideas filosóficas de
Carroyo sólo se entiende al calor de su pensamiento polémico. Larroyo polemiza
contra la Filosofía Tradicional, contra la Fenomenología, contra el Materialismo Histórico, contra la Filosofía de la Filosofía, contra el Personalismo Espiritualista de
nuestro tiempo, contra el Romanticismo Filosófico, contra el Existencialismo, contra
el Aniericanismo y contra el Positivismo Lógico. Pero sería injusto quedarnos en el aspecto
polémico y no reconocer el rigor metódico, el afán sistemático, el sentido históricó, la amplia información y el limpio estilo literario de Francisco Larroyo. Estamos ante un filósofo
mexicano del siglo XX que ha sabido insertarse en la Filosofía mundial.
·
Desde el punto de vista expositivo, el libro del doctor Eclmundo Escobar intitulado
Francisco Larroyo y su Persunalismo Crítico resulta insuperable. Echamos de menos, sin embargo, la parte rigurosamente critica. Cierto que el autor siente una
profunda afinidad hacia Francisco Larroyo y que se ha mantenido en estrecho contacto con él, a lo largo de muchos años. Pero aun así, cabe advertir que la coincidencia perfecta entre los autores nunca es dable esperarla. Y que no se olvide.
sobre todo, que la Filosofía es esencialmente crítica. Después de reconocer los indudables aciertos de la obra filosófica de Francisco Larroyo, y haciéndole toda la
debida mesura, cabría emprender un análisis de los supuestbs, una crítica interna y
un estudio de los problemas no resueltos. Acaso en una segunda edición, el doctor
Eclmundo Escobar -que cuenta con escuela y disciplina- pueda damos esta ne-cesarla y. constructiva parte crítica.
DOCTOR AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

954

Book review of:
lIARoLD EuGENE DAvrs, Latin American Thought, "A Historical Introduction" (Baton
Rouge, La.: Louisiana State University Press, 1972), pp. ix - 26'9. $ 10.00.

There is very little awarenes¡¡ by professional philosophers in No.rt America of the
history of ,phiJosophy in Latin Ameri~. The language barrier alone does not explain
it. When ali the factors are sifted, tlle one that appears to be the key is that -to
North Ameriqm eyes- there does not seem to have been much pnil~ophizing in
the strict sell$e e;&gt;~ the word in the countri~ to the South. (This attitude has been
chaijging rapidly in the last two decacfes, but that is another story.) Accordingly,
the study oí the history of philosopliy in Latin America by North America scholars
has been the almost _exclusive pteserve of the. non-professional philosopher.
An examination -of available · studies in English shows that philosophy developed less
isolated from other professions in Latin America than in the U.S.A. Latins ha'íe
taken as their model the eighteenth century philosophe rather than the nineteeth
century Philosoph, the thinker involved in social and political affairs after the fashion
of the French rather tlian the professor conc~ed with academic metaphysics after
the fashion of the Germans. Philosophy has been employed to assist religion as its
"hanmaiden," to make known in a striking manner in literature the social and
economic evils of the day, and to create a progressive political and economic order.
The activity-oriented philosopher of Latin America originally was influenced by the
mo.ral concerns of Scholasticism, then by fue political ideals of the French Revolution,
followed by · the social aims of French and English Positivism, and finally by the
anti-Positivistic theories of man in various "Spiritualisms" of French and German
origin. Latins traditionally have included their philosophers in the wider "profession"
of "thinkers'' ( pensadores) or "men of ideas" - along with their moralists, critics,
publicists, and even politícal scientists and ·sociologists. Such a grouping is more
proper to the study of history of ideas ( or thought) than to the lustory of philosophy'.
The mosr recent work to be published in the field of the history of ideas in Latin
America is that of Professor Harold Eugene Davis, who is presently University Professor of Latin Americm Studies in the School of lniemational Service of the American University in Washington, D. C. He has been publishing works on Latin American
history, as well as oh Latin American social and political thought, since 1945 when
there appeared bis Makers of Democracy (N. Y.: H. W. Wilson ; reissued N. Y.:
Cooper Sqtiare, 1968). There followed bis Latin American Leaders (N. Y.: Wilson,
1949; reissued N. Y.~ Cooper Union, 1968), the magnificent anthology and text on
Latín American Social Thought (Washington, D. C.: University Press, 1963), and

955

�History of Latin America (N. Y.: Roland, 1968), as well as articles too numerous
to list here.
The study under review, dedicated "to the memory of José Vasconcelos, philosopher
and teacher" of Mexico, is grounded in the author's thesis that the intellectual history
of Latín America has been, in general, "revolutionary nationalism," by which is meant
a search for a fundamental social change of national institutions and mores as a
means of inaugurating an improved society. Professor Davis' "philosophy" of the
history of Latín American thought is discussed in the first chapter ( "Sources and
Characteristics") in relation to the position of the Mexican philosopher Leopoldo Zea.
Here he also gives a brief outline of that history, indicating that major attention
will be given in his study to social and political thought, "because Latin American
writers have done so."
Slightly less than one half of the chapters are devoted to the twentieth century
and its trends, insuring that the study is as up to date as possible. Earlier trends
are examined in chapters devoted to: "Pre-Conquest Antecedents," "The Age of
Reason and the Independence Movements," "Revolutionary Liberalism, U tilitarianism,
and Traditionalism," "The Era of Positivist and Evolutionary Thought," and "Endof-the-Century 11raditionalism." Throughout these four centuries an ever-growing interest
by Latins in a philosophical study of history can be detected. Latin American
historians tend to be less "empirical" than North Americans in their treatment of
the political and social events of their respective nations. They tend to place events
in a more theoretical or philosophic framework and, accordingly, have been more
open to European phifosophical positions that offer these frameworks, having been
attracted, in tum, by theological Scholastic views, rational Enlightenment positions,
intuitive Romantic trends, and scientific Positivist theories. Ali this has been undertaken
in a quest for national identity through a kind of national sould-searching. In tbe
twentieth century historians are attracted to the economic and historical materialism
of Marx and to the so-called "dialectical idealism" of Ortega ( as seen in Zea's own
historical interpretation of "neo-Hegelianism") as frameworks of historical study,
despite their assertion that they have been following von Ranke in lettíng the documents "speak for themselves."
The portion of tbe book devoted to the twentieth century includes chapters devoted
to: "Revolutionary and Traditional Twentieth Century Thought," "Twentietb Century
Marxist Thougbt," "Existentialist ldealism and Spiritualism," and ''Neo-Christian
Tbought." "Certain themes run through ali these various expressions of tbe twentieth
century: the nature of man, the nature of being, the nature and possibility of social
change, the nature of law and of institutions in general, the nature or theory of
revolutions and, above ali, tbe nature and meaning of history (p. 150)." The discussion
over the philosophy oí history, as underlying social and political concerns, "has been
keen in this century;" indeed, one of its most outstanding characteristics. "It may
not be the most important contemporary debate on the subject, but it has certainly
been one oí the liveliest and has had marks of greatness (p. 166) ." It be called a
"pursuit of Americanism," and generally rejects the more pessimistic and fatalistic
views for ones that permit historical decision making with a significant role by leaders,
especially in changing society by revolution.
One of the most positive features of tbe book is its frank discussion in the concluding
chapter on "Sorne Unresolved Problems/' wich, in a way, is a contínuation of the
discussion begun in the first chapter on the author's philosophy of the history of

956

the development oí ideas in Latín America. It is, especially, here that the lifetime familiarity by Professor Davis witb research in the field is seen most clearly.
For, it demands a thorough and up to date knowledge of research in any field to
say with autbority what must still be done, or done more adequately. In the field of the
history of Latín American thought this includes a study of: the Amerindian and AfroAmerican roots oí present-day social and ethical ideas, including furtber study of
the thought of Aztec, Maya, and Incan peoples; revolutionary ideas in the context
of the Third World trend; the relationship of the history of ideas in Latín America
to that of Spain and Portugal; labor unionism as expressed through its press; and
the relationship of Latín liberal Catholic trends in this century and the last to European
trends oí the same kind. Because of these lacunae Professor Davis is the first to recognize that "we still lack a comprehensive history of thought in Latín America as
a whole (p. 236)."
The only criticism this reviewer has of Professor Davis' treatment of his material is
tbat certain thinkers who are philosophers in the stricter sense of the word ( e. g.,
Francisco Romero, Antonio Caso, Samuel Ramos, and Raimundo de Farías Brito)
are not accorded as much space, including the bibliographies listed, as are others less
philosophic. To Professor Davis' "unresolved problems" that stand in the path of a
truly comprehensive history of thought in Latín America I might add the need of
a cooperative approach of those in a multitude of fields: philosophy, literature, history,
sociology, politics, economics, anthropology, etc. The history of thought in Latín
America as a whole is a rather extensive field for any one individual in which to feel
at case as a scholar. Since philosophy plays a key in the role in the field, more
professional philosophers must do scholarship in the area following the examples of
Professors Patrick Romanen (Making of the Mexican Mind) and John Haddox (Vasconcelos o/ Mexico, Philosopher and Prophet and Antonio Caso, Philosopher of Mexico).
Despite the limitations acknowledged by Professor Davis himself, his work is monumental. lt is by far the most comprehensive treatment of the area in any language and
should be translated into Spanish and Portuguese withe it delay. Its footnotes alone are
a treasury of sources to enable the novice to obtain a familiarity with the original and
secondary materials and to encoucage others to further research. Professor Davis'
lifetime of scholarship in this area gives him an experience and authority with which
no other American (Nortb or Latín) can write. It builds successfully on the pioneer
work in English by W. Rex Grawford, whose A Century of Latin American Thought
appeared in 1944, and encorporates ali the Spanish, Portuguese and English scholarship
since. It cannot be recommended too highly as the historical introduction for those
professional philosophers who desire to become familiar with the history of tbeir
discipline in the Latín countries of this hemisphere.
Dr. Antón Donoso,
Professor,
Department of Philosophy,
University of Detroit,
Detroit, Michigan, U.S.A.

957

�sido catalogadas como "usos del presente". Y afirma que aunque no exhaustiva, la
lista nos muestra la insuficiencia de la tal denomínación para abarcar los hechos
recogidos. Parece que el desplazamiento del sistema originó el relevo de una forma
por otra que estuvo a la mano. (Cfr. p. 473).
El pretérito perfecto. Con respecto a él, nos dice que todavía en español no se
ha desligado de los hilos, cada vez más sutiles, que lo unen al presente. Sin embargo cabe pronosticar que ciertas formas como "llevar
infinito o gerundio" o
"acabar
de
infinitivo" esos hilos de unión desaparecerán con el tiempo.
El imperfecto. Afirma que hay una diversidad de usos que se reparten entre los
dos pretéritos simples. Hay una enorme difusión del imperfecto en funéiones di:
potencial. El uso rebasa los límítes .de lo coloquial. ( Cfr. p. 4 74).

+

LoRENZO EMILIO Un nuevo Planteamiento del Estudio del Verbo Español. Presente
y FuW:.o de la' Lengua Española. Vol. I. OFINES. Instituto de Cultura Hispánica.
Madrid. pp. 471-78.

PRESIDE A ESTE ESTUDIO la urgencia y la necesidad inmediata de un nuevo pl~tea·
míento del verbo español. El autor, en dos estudios previos ha demostrado,_ pnmer~
de una manera provisoria y luego con respuestas más seguras? que pa~tl~ndo de
puntos de vista distintos de los tradicionales se pueden descubrir caractensticas que
le confieren al verbo español una fisonomía nueva. ( Cfr. p. 4 71) •
El método de ataque, nos dice el autor, es simple y está al alcance de cu_aJquiera.
Se trata de sustituir lo "no gramatical" por "lo gramatical". Es, nos drce, una
empresa que en ocasiones no se ve coronada por el ~to. Lo. frecuen~e, Y lo m:i5
medular es encontrar que aquello que se quiere encasillar no nene casilla, es decir,
descubrir una "parcela no acotada de la lengua., o, si se quiere, representa un
mundo inexplorado, una adecuación nueva entre la lengua y la ,r:alida~". (p. 472).
Las sorpresas se dan en todos los ámbitos de la lengua~ fonolog¡co, leXIco, m~rlo16gico O sintáctico. Sin embargo, el autor ha elegido el campo de la mo~ologta :
la sintaxis que se entrecruzan de alguna manera. Su enfoque, nos lo, ad~erte, sera
funcional, pero- no coincidente con el sentido que se le ha dado al termmo.
Anticipa, a manera de programa, su desarrollo. Y así: "P_artiendo de los p~radigmas y de la terminología tradicionales del verbo espanol; ~tentaremos exammar
hasta qué punto son válidos los conceptos usuales -no los termmos, pues de est?. ;e
ocupa una Comisión en estos días- para, en . ~aso negati:o, propo~er una ,C:VIS1on
pr~ente . Pres0 acaso una nueva estructuración" ( p. 4 72). Imc1a su estudio por el
cinde de los problemas que el español plantea, tales como el desplazaIDiento de un
elemento expresivo que trata de captar com~ ~ "ah
, o~" ~lgo, tan. fugaz como el
·
y dºce· "Manteniéndonos en un cnteno func1onalista, ¿deberemos tratar
ttempo.
1
•
~
,
. . d
I l'
aquí las funciones que este tiempo · presente desempena, ~o solo dentro e a 1~ea
cronológica pasado-presente-futuro, funciones que son, en virtud de lo expuesto, obvias,
o bien, por el contrario, 9ebemos incluir aquí aquellas formas ;erbales que, morfi:
lógicamente pertenecientes a otro paradigma, desemp_eñan funciones de presente.
(p. 473).
Adoptando el primero de los enfoques ennumera al~as tales com~: frases con·
dicionales (futuro) de leve matiz hipotético, frases. co~d1~10nales ( pretento) de fuerde
te valor hipotético, expresiones de mandato, leXICalIZactones
.,
. carácter temporal
d
e
S tituibles con ayuda de adverbio, por acumulac1on de tlempos o capaces
61
sous
. ·
dlf
reemplazar al pluscuamperfecto de subjuntivo o, por último, mat1Zac1ones _e uturo
con valor intencional ( Cfr. p. 4 73). Nos dice que algunas de estas expresiones han

958

+

+

El pluscuamperfecto. Afirma que el contagio con el potencial compuesto resulta
aquí más justificable por razones acústicas y porque ambos tiempos funcionan en
el plano del pasado (Cfr. p. 474), Nota una enorme difusi6n de la forma en "--,ra"
en funciones de pretérito indefinido y pretérito pluscuamperfecto de indicativo.
El pretérito indefinido. Funciones con pretérito perfecto sin deterioro para éste
y funciones con pretérito anterior. (Cfr p. 475).

Los futuros. Los dos futuros acusan efectos de contigüidad funcional con otros
medios de expresión (Cfr. p. 475).
Los condicionales y el subjuntivo también son examinados muy detenidamente.
Termína el artículo nuestro autor, el señor Emílio Lorenzo, con una serie de consideraciones muy particulares. Nos afirma que con sus notas se demuestran las presiones
que alteran la sólo aparente armonía de la gramática tradicional. "En todo cru.o, creemos haber dejado patente que el planteamiento tradicional del problema resulta
insuficiente, pues no tienen adecuada cabida en él situaciones nuevas de la lengua,
algunas acaso latentes desde hace siglos, que afloran hoy a la lengua escrita o que
llaman a la conciencia del observador del lenguaje con perentoria insistencia" (pp.
477-8).
RICARDO

Al.ANÍS

GUAJARDO

�llamado en algunas partes de los Balcanes) . Esta ortografía es muy utilizada en los
negocios y libros de contabilidad. Hoy en día, sin embargo, se utiliza más la ortografía de caracteres latinos.

BEsso, HENRY V., Situación Actual del Judeo-Español. Presente y Futuro de la
Lengua Española. Vol. l. OFINES. Instituto de Cultura Hispánica. Madrid.
Cultura, pp. 307-324.
LUEGO DE UNA SERIE de agradecimientos de parte del autor de este articulo, inicia
su estudio bajo el signo de una definición. Se pregunta, en primer término, qué es
lo que se llama "judeo-español" o "ladino". Afirma el señor Besso que las definiciones que ha recogido acerca de este tema son muchas y variadas a la par de
interesantes y contradictorias. "Algunos han dicho que el judeo-español es un
ersatz ridículo del latín, un idioma bastardo, un patois bárbaro, extraño a la civilización, una jerga bastardeada. Se le ha llamado indistintamente ladino, gudezmo, djidio,
romance, espaniolit, sefardí, Hakitia, lingua franca, zargón, español, etc." (p. 309).
Cita nuestro autor a algunos estudiosos del problema, con las definiciones que
éstos han dejado. Entre los mencionados están Max L. Wagner, Maximino José
Kahn, Kalmi Baruj, Dena Levy, Cynthia Crews y Michael Molho entre otros.
Es interesante cómo atestigua algunas de las denominaciones para el judeo-español,
a través de textos sefarditas.
Un siguiente apartado lo titula el señor Besso: "Población sefardí en el Mundo".
En este apartado trata de hacer un recuento de la población que habla sefardí en el
mundo. Nos hace notar que los descendientes de los expulsados de España en
1492, llegarán hoy en día escasamente a un millón de almas. Se muestra en desacuerdo con el censo del Congreso Mundial Judío de 1954 aduciendo que el dato
incluye a los sefarditas que viven en Israel. Dice: "Desgraciadamente, creo que se
ha confundido muchísimo, en el Estado de Israel, a los sefardíes con otros elementos,
y se ha incluido en las estadísticas aun a los que no hablan ni hablaron jamás
judeo-español ni tienen ninguna ascendencia sefardí" ( p. 312) . Concluye este apartado asegurando aproximadamente un millón de sefarditas, oriundos de la Península
Ibérica y que han conservado el castellano arcaico. . . "lo han conservado no solamente como lengua materna, sino como idioma espiritual, ritual y aun económico"
(p. 313).
El origen del judeo-español lo sitúa entre el siglo XIII y el XIV. "La parte
principal de esa lengua es el español preclásico o precolombino; 1492, año de la
expulsión de los judíos de España, es también el año en que Colón descubrió América" (p. 313). Cita al profesor Max A. Luria, quien afirma que los dialectos judeoespañoles de los Balcanes muestran una relación bastante estrecha con el español
de los siglos XII y XIII, y en particular el dialecto de Monastir, el que data de
más de seiscientos años cuando se hablaba en León. Con respecto a la lengua escrita,
nos dice que el judeo-español se escribe en caracteres cursivos hebraicos, especie de
criptografía poco accesible a los no judíos. Asimismo se utiliza el "solitreo" ( así

960

Con respecto a la pronunciación afirma el señor Besso que "se ha probado que
la pronunciación del castellano por los sefarditas es la misma que la de España en
_1492" (p. 314). Dice que las peculiaridades fonéticas ya se han discutido ampliamente por Wagner, Subak, Simon, Lamouche, Luria, Crews, Bénichou, Benoliel, Yahuda
Y otros. Señala que los sefarditas tienen ciertas diferencias de pronunciación entre
unos y otros. Deja en su artículo una serie de muestras muy interesantes de las
diferencias entre grupos diversos de sefardíes.
Otra parte importante del artículo del señor Besso es el que titula "Corrupción del
judeo-español". Para asumir una defensa de este apartado cita a Rodolfo Gil quien
dice: "no es la corrupción de sus locúciones ni la adopción de voces exóticas · lo
más importante es recordar que esta lengua armoniosa y bendita que del solar ~stellano recogieron, Y como reliquia de la perdida tierra de promisión llevaron en los
entresijos de sus más caros amores, no se haya ido perdiendo hasta desaparecer
totalmente de sus labios y de su recuerdo, a lo largo de su éxodo implacable y sin
término" (p. 316).
Lo paradójico está en esa conservación de una lengua de una tierra que les obliga
a salir para siempre. El sefardí, al ser expulsado, se encontró en una situación tragicómica. Por razones de su propia historia, el sefardí olvidó la lengua de sus abuelos
bíblicos y se vio obligado a usar el instrumento parlante del pueblo en donde st vio
obligado a vivir por el destino. "Así es que el sefardí vivió entre los romanos, los
árabes y los cristianos, y bajo cada uno de ellos habló el latín, el árabe y el español"
(p. 316).
Menciona el autor que los sefarditas llevaron en su éxodo no sólo la lengua castellana, sino la liturgia, el rito y todas las Sagradas Escrituras que habían sido traducidas
en lengua castellana unos siglos antes de la expulsión.
Un último punto de este interesante artículo es el dedicado a la Decadencia. Nos
habla el señor Besso de los motivos de la decadencia y resalta sobre todo el hecho
de una distancia cada vez mayor entre España y el Oriente que poco a poco hizo
que ambos pueblos, el sefardita y el español, se olvidasen mutuamente. Dice que hoy
en día muchos países en donde radican los sefarditas han impuesto la enseñanza obligatoria de sus propias lenguas en detrimento del judeo-español. Salónica es sin embargo el
último bastión del sefardismo hasta el año de 1943 cuando se extingue a la comunidad
judía.
Termina el autor con un llamado a España para salvar el judeo-español.
MA. DEL SocoRRo SÁNCHEZ

�M., Estado Á&amp;lual del Español ,n México. Pusente y Futuro
d~ la Lengua Española. Vol I. OFINES. Imtituto de Cultura Hispánica. Madrid.
pp. 79-91.

LoPR BLANCH, JuAN

PARTE EL EMINENTE LINGÜISTA, el señor doctor don Juan M. Lope Blanch, del Colegio
de México, en este artículo importante, estableciendo como principio medular que la norma lingüística para los objetos de su investigación es el habla de la ciudad de México.
Afirma que esto se debe al hecho de que en la capital reside una densa población
("la séptima parte de la población total de la república" (p. 79) que en cierta
medida viene a ser la representante de todas las regiones del país. La ciudad de
México viene a resultar una especie de "crisol lingüístico" en el cual se funden las
más diversas hablas del resto de la República Mexicana. ( Cfr. p. 79). Por otra parte
dice: "No debe olvidarse, por otro lado, el prestigio cultural de que siempre, tanto
durante el virreinato como en la actualidad, ha disfrutado la ciudad de México en
todas las zonas del interior; de ahí que las peculiaridades lingüísticas de la capital
se tomen en el resto del país como norma idiomática" ( p. 79) . Realizadas estas
observaciones preliminares, el doctor Lope Blanch nos afirma que la primera impresión
que tiene un observador algo atento es que el español mexicano es un habla sumamente conservadora. El habla de México ha conservado muchas formas antiguas de
decir, sin. aceptar innovaciones que se realizan en otras esferas de Hispanoamérica.
];&gt;estaca fundamentalmente la preposición "a" con el verbo "entrar" y otros equivalentes; la construcción pasiva refleja contra la activa impersonal; la distinción etimológica de formas átonas de pronombres personales de tercera persona, sin que aparezca
nunca la forma "le" como complemento objetivo masculino; la conservación del prefijo "re-" superlativo alternando con la forma "rete-" ("forma, si cabe, más empleada todavía, referida tanto a adjetivos cuanto a adverbios, o empleada incluso con
autonomía formal, como refuerzo de ciertas expresiones" (p. 80). Asimismo afirma
el caso de conservación de sintagmas clásicos tales como la construcción exclamativa
"como + adjetivo". Sin embargo, afirma, en donde se pueden notar más arcaísmos
es en el léxico.
Por otra,parte hace notar que dada la procedencia de los colonizadores y su estrato
social, es característico en Hispanoamérica el vulgarismo o rusticismo. Sin embargo
en el caso de México, parece ser que esto no sea lo común. "Posiblemente a causa
del alto nivel cultural alcanzado por la capital de la Nueva España, cuna de la
primera imprenta de América y de la Real y Pontificia Universidad, desde los primeros tiempos abundan los testimonios sobre la propiedad y corrección del habla
mexicana" (p. 81). Sin embargo, no faltan en esta habla rasgos rústicos, por ejemplo,
el diptongar los hiatos, traslaciones de acentos para evitar los hiatos, etc.

963

�Por otra parte, afirma el doctor Lope Blanch que el español de México, a pesar
de su carácter conservador, no se ha quedado estacionario. Entre las innovaciones
más importantes señala : "el notable desarrollo experimentado por la perürasis del
gerundio, en especial por las formadas con el verbo auxiliar 'ir'. Los valores no
hispánicos a que ha llegado este tipo de perürasis en la actualidad son: a) Sentido
terminativo, que el español normal se expresa mediante perífrasis de infinitivo. b )
Valor perfectivo. c) Incoativo. d) Acción repentina o inesperada" (p. 82).
Otro aspecto interesante en las innovaciones radica en la sintaxis y es el caso de
la traslación funcional que el español de México ha experimentado en la locución
ad•ial "con todo y", frecuentemente usada como sustantivo.en el español de América.
Est;i iocm:;ión ha pasado a . emplearse en Méiíco como "nexo conjuntivo de valor
concesivo" (p. 82).
En el terreno fonético hay muchas innovaciones. Entre ellas destaca Lope Blanch
el caso de un fenómeno fonético distintivo de una muy grande región del país.
(Jalisco _y zonas limítrofes) : Una . fuerte. nasalización qe la "-s!' -final de paJabra,
apreciable sqbre todo ante pausa ( Cfi:. p. 83).
En ,el teneno semántico también Méiüco ha aceptado nuevos enfoques. Estos elementos semánticos permiten una diferenciación con el resto de los países de habla
hispánica. Ahora bien, "muy pocas veces estas innovaciones alcanzan al fondo mismo
de la lengua, rarísima vez afectan a su estructura" ( p. 83) .
Señala Lope Blanch otros aspectos interesantes tales como la adverbialización de los
adjetivos, la asibliación de la "r", etc.
Otro aspecto de mucho interés es el que señala Lope Blanch con respecto a que
la diferenciación del español de México .se pueda deber al influjo determinante del
sustrato indígena náhuatl o maya s6bre el .que se depositó la lengua española. En
el terreno léxico su influjo es innegable, aunque Lope Blanch trata de quitarle importancia al fenómeno general de sustrato. ( Cfr. p. 88) . Habla Lope Blanch de la
necesidad de iniciar estudios sustanciales de estos elementos indígenas.
Afirma la existencia de nahuatlismos característicos fuera de los enriquecedores del
español peninsular, que existen como diferenciadores del habla mexicana. Aunque
señala que no hay que pensar que las lenguas indígenas sean en la actualidad un
elemento perturbador para él español de México (Cfr. p. 90). Considera más importante la corriente de anglicismos que viene de los Estados Unidos de Norteamérica
y que desemboca constantemente en el español de México. "Sin embargo, teniendo
en cuenta que México es país limítrofe de los Estados Unidos y que gran parte
de su población - inclusive la semiculta- habla inglés, deberemos admitir que la
influencia ejercida por esta última lengua sobre la española es mucho menor de lo
que cabría esperarse" ( p. 91 ) .
Termina su artículo el doctor Lope Blanch con un resumen afirmando que la
situación actual del español hablado en México no presenta rasgos diferenciadores
que obliguen a abrigar serios temores por el porvenir inmediato de la lengua. El
gran número de sus peculiaridades son el resultado del cumplimiento de tendencias
íntimamente españolas. Hay un "ideal de lengua hispánica, un afán de propiedad
expresiva y un sentido de comunidad lingüística supranacional" que actúa de fuerza
conservadora y se deja sentir con notable vigor en México ( Cfr. p. 91) .
RICARDO ALANÍS GUAJARDO

964

BRAVO, V1LLARROEL, RoBERTO, La historia báltica de Garlo Verardi. (Drama histórico renacentista en lat-ín sobre la conquista de ·Gran.ada). Estudio, edición anotada
y traducción. Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. • Serie
Letras, No, 5. Monterrey, México. 1971. XI
197 pp.

+

EL I NSTITUTO TECNOLÓGICO y de Estudios Superiores de Monterrey, nos entrega la
magnífica t,raducción de éste, hasta ahora desconocido, drama renacentista sobre la conquista de Granada debido a la pluma del ítaliano Garlo Verardi. El doctor Bravo
Villarroel ha trabajado muy sustancialmente en esta tarea de desentei:rar y poner a
la luz pública esta obra.
Comenta Bravo Villarroel que poco se sabe de la vida de Verardi. Los pocos datos
que se conservan han sido tomados del epitafio del propio Verardi. "Sabemos por
él que Verardi, habiendo abrazado el estado eclesiástiéo, fue arcediano de Cesena, dignidad que él mismo había fundado. Fungió después en diversos cargos eclesiásticos
en Roma, algunos de ellos de alto rango, ya que fue camarero pontificio y secretario
de cartas apostólicas bajo cuatro papas: Paulo 11, Sixto IV, Inocencio VIII Y Alejandro VI. Murió el 13 de diciembre de 1500, a la edad de 60 años" (pp. 10 Y 11) •
La bibliografía de Cario Verardi se reduce, afirma nuestro autor, al drama Y una
carta gratulatoria al Cardenal de Pavía.
El estudio preliminat que acompaña a la edición crítica y traducción del drama
abarca muy diversos estadios. Principia el doctor Bravo Villarroel por presentar la
obra. Por esta presentación nos enteramos que ha sido de la propia biblioteca del
I.T.E.S.M. donde se necuentra el manuscrito sobre el cual ha trabajado. Nos dice:
"En la colección de Historia de México 'Salvador Ugarte', de la Biblioteca Miguel de
Cervantes Saavedra, del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, México, existe un incunable en 4o. menor, impreso en Basilea, Suiza, el añó
de 1494, por Jolian Bergmann de Olpe. El libro consta de dos obras: 1~ primera
un drama que constituye el tema de nuestro estudio y que, como ya to declaramos,
fue escrito en prosa latina por Cario Verardi y versa sobre la conquista de Granada
por los Reyes Católicos el 2 de enero de 1492 ... " Más adelante nos dice el autor
de este estudio que el libro presenta una encuadernación muy posterior a su edición
( Cfr. p. 3). Al drama, además, le faltan algunas capitulares "seguramente dej~das
para ser iluminadas a mano o mediante impresión tipográfica" (p. 3). Las págmas
están impresas a una columna, de 28 líneas cada una "con excepción de tres, que
tienen 29" (p. 3). Otro punto de interés es la historia bibliográfica del drama.
Nos confiesa el autor que está llena de puntos oscuros. Ningún biblógrafo está de
acuerdo en el número de ediciones ni sobre la catalogación descriptiva del drama.
Sin embargo, dentro de la oscuridad destaca el doctor Bravo Villarroel una serie de

965

�conclusionea en donde ae apunta qu• la edición príncipe de la obtll debió Ht la
publicada por Eucario Silber. en Rom-. el 7 d9 marzo di 1493.
En otro apartado H hace la historia bibliofíli~ de la obra. El poseedor primero
de que se tiene noticia fue Pete, Force (1790-1868). Luego pasé&gt; a manos de la
Biblioteca del Consrcso de E. U., quieo al tenerlo en duplicado decidió venderlo a
la casa H. P. Kraua de New York y de quien la adquirió el bibliófilo mexicano don
Salvador Ugarte, pan. cederlo. junto con 1u Yali91a colección prinda, a la biblioteca
del l. T.E.S.M.
El segundo capítulo de la parte introductoria 3C dedica al estudio literario de la
obra. Se comienza por situar determinados antecedentes históricos del asunto del drama. Se hace una seria y documentada referencia a la historia previa a la conquista
de Granada por- loa Reyes Católicos para desembocar directamente en el hecho que
ocupa a Verardi.
Inmediatamente después, nuestro autor pasa a estudiar el proceso de composición
Nos dice que el propio Verardi da la clave de este problema al confesar que "ve con
íntimo gow a través de la conquista de Granada un motivo de gloria para los Reyes
Católicos" ( p. 22) . Sin embargo, añade Bravo Villarroel " ... consideró la guerra
granadina como la culminación de un choque trágico y plurisecular entre Oriente y
Occidente. . . y consciente, además, de ser testigo coetáneo de un acontecimiento de
consecuencias tan definitivas para la historia europea, ve en ello una oportunidad para
exaltar no &amp;ólo a Dios y a Fernando sino también, y especialmente, de exaltarse a
sí mismo" (p. 23). Trata nuestro autor otros puntos importantes como: El color y
la verdad, La visión del vencido, Las tres unidades. La estructura del drama también
ocupa la atención de Bravo. Nos deja notas sobre la estructura interna y externa del
drama. Lo importante de aquí radica en el hecho de que Verardi decidió hacer una
Historia que sigue de cerca el acontecer temporal. Para presentar el registro de
eventos se vale de una estructura piramidal consistente en exposición de una tensión,
una complicación, un clímax y un desenlace ( Cfr. p. 27). Estudia nuestro autor a
los personajes dividiéndolos en: antagonistas regios, el mundo cortesano, etc.
En otro apartado, el doctor Bravo nos da los modelos y las noticias estilísticas del
drama de Verardi, apuntando también los antecedentes dramáticos afines a la obra
de Verardi. Entre estos antecedentes conviene destacar a Albertino Mussato con su
Tragoedia EcceTinis compuesta entre 1314-15. Lodovico de Romani con su obra De
ca.su Caesaene de aproximadamente 1377 y otros más.
Inmediatamente después de este apretado estudio, pasa el autor a presentarnos la
edición cuidadosa de la obra de Verardi y su traducción al castellano. Al finalizar
con su aparato crítico, nos anexa un apéndice con la "congratulación" y su correspondiente traducción.
f,

DuaJ.N. Luis HoRAcro, D, la S1J11gr, Rebeld,. Instituto Tecnol6gico y de Estudios
Superiores de Monterrey. :Monterrey, México. 1971. ~, pp.
LA BIBLIOTECA del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Mofiterrey, con
su extraordinaria labor de difusión al publicar obras diversas, nos entrega ahora, en su
Serie Creación el poemario de Luis Horacio Durán, ex alumno de la institución Y
fino poeta. - Veinte poemas de diversos metros, entre los que destacan con precisión
los sonetos, conforman la obra de Durán.
Inicia su recorrido con Ganci6n de la ooz perdida:
i C6mo sonaba esa voz que un día despert6 conmigo?
Ya casi no la rewerdo
porque era una voz de niño.
(Yo no sé si la perdí
o es ésta que aún respiro).

Luis Horacio, en la intimidad se pregunta por su voz. Una voz "casi nube Y casi
río" que en el interior del alma se convierte en camino. Una voz, nos dice el poeta,
"sin palabras / sin acento, sin abrigo, / era así, sencillamente, / como un poco de
mí mismo". y , la duda surge en las recónditas galerías: "(Yo no sé si la perdí /
o es ésta que aún respiro)". El nombre del poeta y el de la voz se confunden. Germinador y germen desaparecen: "y cuando quiero encontrarla / su rastro solo adi-

.

VlDO •••

,,

Pero de la duda, más tarde en otro poema, Voz, viene la afirmación:
Esta voz es mi voz, la llamo mía,
la siento cuando nace y cuando muere,
cuando respira y calla y cuando quiere
ahogar entre la sangre su agonía . ..

RICARDO ALANÍS GUAJARDO

Aquella voz, en interrogantes, ahora se define con claridad en el centro mismo
del habla: "Es a veces dolor y rebeldía / que de su mismo crecimiento adquiere, /
es a veces silencio que prefiere / esperar a otra voz de compañía." Y de la definición cabal, surge la identificación entre el creador y su palabra: " ... figura cierta /
en que yo mismo quedo definido / y se encuentra mi sangre descubierta".
En la concepci6n poética de Durán, la palabra toma giros cada vez más tocadores
de la sensibilidad. Esa voz, esa palabra, "silencio o estallido" se conforma en diversas
estructuras. El propio poeta se encarga de confirmar nuestro aserto:

967

�Para decir algunas cosas
no es preciso
adivinar nuevas palabras
o deshacer un grito.
Una cancwn de silencio expone, en cierta medida, esa nueva dimensión de la
poética de Durán. Nos dice: ''No es necesario escudriñar el viento / para copiar
de sus sonidos. / Dice más muchas veces un silencio / que lo que se pudiera haber
escrito." Inicia, nuestro poeta, una escala de contraposiciones. Luz frente a noche.
Agua frente a sí mismo. Fuego ftente a frío. Sueño frente a presencia.
No quiero hablar de soledad
ni es necesario el grito
para sentir la sed entre la sangre,
para entender el fria,
o para ansiar tu plácido verano
que tantas veces he sentldo.
¿ Para qué escudríñar en las palabras
si, al fin, para decirlo
basta mirar mi sed antigua
y, entonces, todo queda comprendido?

Pero el poeta no sólo ha perdido su voz, sino que de pronto también el corazón
"¿Dónde has dejado, corazón, tu aliento?" Y con el ·corazón, el poeta se ve perdido.
Ciego. El terceto final de este extraordinario soneto nos deja entrever en las profundidades abismales de su presencia.
¡ Cómo extraño tu fuerza encadenada!
¡ Cómo me duele tu silencio oscuro
porque me has hecho ciega la mirada!

La angustia vital y la impotencia del decir, diciendo, son las constantes angulares
de la poesla que nos entrega Luis Horacio Durán en su libro De la sangre rebelde.
Imágenes sobre imágenes van transcurriendo en la terrible desesperación del decir.

,

,

Impetuoso torrente, sangre muda:
¿ cómo has nacido ciega y tan desnuda?
¿ quién te negó su protectora ayuda?
Mínima sangre, sangre que adelanta
su irregular y silenciosa planta,
¡ sangre que gritas sin tener garganta! . ..

Desesperación que cala en lo profundo del ser, que no se encuentra. Desesperación
íntima del transcurrir, del fluir, fluyendo .. . ''Vivir ... / es caminar así, sin detenerse, / y a veces sin saber que .sé camina."

Todo es decir adiós,
siempre es decir adiós,
vivir es una larga despedida,
es viajar por el río
sin tener el descanso de la orilla.

Aquí está Luis Horacio Durán. En el grito de su angustia ...
RICARDO ALANÍS GUAJARDO

�JACK A'UTREY DABBS:
LA GRACIA DE DIOS EN LOS TITULOS REALES
Editorial Mouton. The Hague-ParÍI

Lic.

ALBERTO GARCÍA GóMEZ

llega a nuestro poder este interesante libro que constituye un estudio de la función de esa parte de los títulos reales en el desarrollo histórico de Europa, tratado como un problema onomástico. En efecto, el estudio traza
los primeros conceptos de la naturaleza divina de la realeza en las sociedades precristianas, como así se reflejaron en los títulos reales. La naturaleza dual de los
emperadores romanos gradualmente polarizada con la evolución de los títulos imperiales, tanto en las bases divinas como políticas.
Con la elevación de la cristiandad a una posición dominante, una metamorfosis
del concepto del emperador ajustó los más antiguos títulos para adecuarlos a la
estructura mística de la nueva religión. En los siglos subsecuentes una múltiple variedad de expresiones se forjaron acerca de los títulos de los reyes y emperadores,
pero en los últimos tiempos medievales del Dei Gratia emerge como la designación
primaria del carisma del rey en el poder. Este elemento de los títulos reales se distingue de la práctica de los reyes que están fuera de la unidad cristiana.
Las monedas acuñadas por cada reino siguieron la tradición muy de cerca.
Los sistemas filosóficos del siglo XVII desafiaron el principio del Derecho Divino
con el período critico que llegó durante los años, entre la rebelión de las colonias
británicas en América y la toma del poder político por el Directorio Francés en su
intento por restaurar el sistema de la Roma preimperial, que más tarde seria imperial.
Después de la restauración las oscilantes monarquías del área cultural europea no
pudieron volver completamente al más antiguo sistema. La expansión de los Estados
independientes organizados sobre la base de la república se alejaron de la cercana
afiliación entre la dirección divina y los principios políticos.
Los títulos reales tuvieron que distinguir aquellos elementos que representaban un
pacto entre Dios y el Rey y aquellos que estaban sujetos a la modificación legislativa por los puntos de vista del monarca. Tanto las inscripciones numismáticas, como
los documentos formales, continuaban respondiendo sensiblemente a los cambios.
La necesidad de eliminar partes de la historia tradicional de los textos escritos en
épocas recientes ha llevado a la omisión de esta tradición de muchos sistemas educaBAJO EL TÍTULO ENUNCIADO,

971

�cionales. Sin el conOClllllento de la tradición, jamás las nuevas generaciones podrían
seguirlas si así lo desean y careciendo de comprensión, producen imitaciones grotescas, vacías de gusto e imprecisos valores simbólicos.
El contenido de esta obra resulta interesante por todos conceptos y nos brinda
una muy acuciosa información histórica y cultural acerca de estos temas.
El libro La Gracia de Dios en los Títulos Reales consta de una introducción y
su índice contiene los siguientes títulos:
l. El Derecho Divino de los Reyes;
II. Origen del uso de la expresión Dei Gratia;,.'

III. La ascendencia Bárbara;
IV. Los Francos y los reyes franceses hacia 1789;
V. Los emperadores del Sacro Imperio Romano;
VI. La Dei Gratia en el Reino Unido;
·vn. 'Los Reales Títulos en España;
VIII. Otros Reyes Europeos;
IX. Conceptos Medievales;
· X. El Dei Gratia en Francia después de 1789;
XI. Las Naciones Americanas.

RICHARD A. JOHNSON
.J

• t

Apéndice l. Títulos de Emperadores Romanos de acuerdo con las Monedas Re_presentativas.
Apéndice II. Títulos de los Merovingios, como se muestra en Documentos.
Apéndice 111. Títulos de los Reyes Franceses Post-Merovingios, como se muestra
en las Monedas Selectas.
Apéndice IV. Títulos de los Primeros Reyes Ingleses, tomados de los Documentos
Selectos.
Apéndice V. Títulos de los Ultimos Reyes Ingleses, tomados de las Monedas Selectas.
Apéndice VI. Títulos de los· Reyes de España, como se muestra en las Monedas
Selectas.
Apéndice VII. Títulos de otros Reyes Europeos, como se muestra en las Monedas
Selectas.
Bibliografía.
Indice.

LA ADMINISTRACIÓN DE LA POLíTICA .EXTERIOR DE LOS ESTADOS
UNIDOS
Editorial de la Univfrsidad de Tex~
Austin. EE. UU.

Lic. ALJÍÉno GARCÍA GÓMEZ

LA GENTILEZA DEL doctor Richard A. Johnson hizo llegar a nuestras manos su ultimo
libro, el que editado pulcramente por las prensas de la Universidad de Texas, el autor,
con la vasta experiencia y conocimientos adquiridos en su paso por el Servicio Exterior
al servicio de su patria, así como su sólida preparación, le han permitido hacer
un estudip profundo acerca de la panorámica que ofrece la organización de la política
exterior de los Estados Unidos a partir del año de 1939.
No podía permanecer por más tiempo separada la formulación y la administración
de la política exterior de los Estados Unidos. Durante la Segunda Guerra Mundial,
los Estados Unidos emergieron finalmente después de largos años de aislacionismo y
empezó una nueva era de diplomacia. Las tareas y deberes en el . _exterior se multiplicaron, generando un tremendo crecimien~o y proliferación de la maquinaria de
asuntos extranjeros. Las tareas administrativas llegaron a confundirse con la política, a grado tal, que llegaría a ser imposible el distiBguir las dos funciones.
' Estos desarrollos llegaron tan rápidamente y con tal profusión, que aun los' diplomáticos de carrera, sobrecargados con problemas sustantivos urgentes, podrían, ni
comprender los cambios, ni alcanzar su significado. Las prevenciones públicas de
los limites de la política exterior y la revolución en la administración de asuntos extranjeros, naturalmente quedó atrás de los profesionales.
Richard A. Johnson ordena y explica los cambios constantes de la administración
de los asuntos extranjeros de los Estados Unidos que han ocurrido desde 1939. Analiza sus implicaciones- y propone las formas en las cuales la organización y la administración pueden razonablemente ser cumplidas. Enfatiza, también, los límites de
la administración de asuntos extranjeros, subrayando la importancia de "hablar al
mundo con una voz" y de minimizar la pérdida o desperdicio de recursos desplegada
en la arena internacional.
El contenido de esta obra, está dividido en:

973

�Prdacio.
Parte l. Llmitea r Base, de Adm.inúttaci6e.
l. Llmitoa de Partkipaci6n.
2. Base, de Participación.

Parte II. Historia Institucional de la Admini1traci611 de A11.intos Extranjeros.
3. Prólogo, 17H-l'939.
4-. Guerra Mundial y los años de Comisiones Incierta&amp; 1939-195+
5. ''Wristonizaci6n". 195+-1960.
•
·
6. Los años de Kennedy-Johnson, 1961-1969: Objetivos Básicos.
7. Los años de Kennedy-Johnson, 1961-1969: Programas Personales.

Parte III. Los Participantes y
8.
9.
10.
11.
12.
13.
14.
15.

su,

Funciones.

El Congreso y las Cortes Federales.
La Presidencia.
El Departamento de Estado y el Servicio Exterior.
La USIA, AID, y otras Agencias Políticas.
Las Agencias de la Defensa Nacional
Otros Departamentos y Agencias.
Los Gobiernos Estatales y Locales.
Otras Influencias.

Parte IV. Algunos Problemas corrientes Administrativos y Propósitos para el Futuro.
16. Problemas de Formulación Política y Revisión.
17. Una Propuesta para l~ Reorganización del Alto Mando del Departamento de
Estado.
18. Una Propuesta para un Servicio de Asuntos Exteriores.
19. Problemas de Tamaño y Carácter.
20. Problemas de Selección·.
21. Problemas de Entrenamiento Personal y Organización.
22. Prognosis.

Apéndices
A.
B.
C.
D.

Invest!gac!ones de la Aqministración de Asuntos Extranjeros, 1947-1954.
Invest1gac1ones de la Administración de Asuntos Extranjeros, 1955-1961.
Programas de Entrenamiento a Largo Plazo, listados para la FY _ 7l.
El Torrente de Políticas en el Departamento de Estado.

Lista de Abreviaciones.
Notas Bibliográficas.
Bibliografía.
Indice.

CA-NJE

ALEMANIA
Die ,panische romante in der dichtung der deutschen. Mit Besonderer Berücksíchtigung
des Romanzenwerkers von tieck, Brentano und Heine, Universitlit Hamburg, Hamburg 1970.
Universitas. Revista Alemana de Letras, Ciencias y Arte, Edición Trimestral en
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0417

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                  <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                <text>Historia</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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                <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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                <text>García Gómez, Alberto</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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                    <text>HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS

14

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
19 73

�CENTRO DE
ESTUDIOS
HUMANISTICOS

nuar10

Humanita
1973

Universidad
Autónoma de
Nuevo León

��HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS

14

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
1 9 73

�HUMAN ITAS
Derechos Reservados ©
por el Centro de Estudios Humanísticos de la U.N.L.
La responsabilidad derivada de los estudios contenidos en este
Anuario corresponde exclusivamente a sus respectivos autores.

ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS DE LA
UNIVERSIDAD DE NUEVO LEÓN

Presidente y Jefe de la Sección de Filosofía:
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁND-EZ DEL VALLE
Jefe de la Sección de Letras:
Lic.

EDUARDO GUERRA CASTELLA

os

Jefe de la Sección de Historia:
PRIMERA EDICION

PROF. ISRAEL CAVAZOS GARZA

Diciembre de 1973.-1,000 ejemplares.

Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:
L1c. ALBERTO GARCÍA GóMEZ

14
HUMANITAS
Correspondencia: Centro de Estudios
Humanísticos. Dirección : Facultad
de Filosofía y Letras de la Universidad
de Nuevo León, Ciudad Universitaria. - Monterrey, N. L. México

1973

�INDICE
SECCJÓN PRIMERA

FILOSOFIA
( A i INVESTIGADORES LOCALES

Dr.

Las Principales Corrientes
Filosóficas en el Siglo XX . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

AcusTÍN BAsAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE:

(B) . ÜOLABORADORES

13

FORÁNEOS

Dr. Jos.É RUBÉN SANÁBRIA: Meditación sobre la Esperanza . . . . . . . . .
Lic. C!Aru.os GoNzÁLEZ SALAs: La Filosofía del Hombre, de Agustín

33

Basave Fernández del Valle . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

54

Dr. AooLFo MuÑoz-Au.lNso: Las I_deologías como Forma de Comunicación

Dr.

MrCHELE

. . . . . . . . . . ........ , . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
F. ScIACCA: Las Dos Perspectiuas Metafísicas . . . . . . . . . .

83

93

Dr. J UAN DAVID GARdÍA BACCA: Sobre el Sentido de "Conciencia'' en

"La Celestin((' . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 106
Dr. ÜC'l'AVIO Nrcoús DERISI: Los Fundamentos Metafísicos del Orden Moral ' .................................. .... .......... 118
Dr. HUMBERTO PtÑERA LL.: La Doble Agonía de R eflexión y Pasión
en Pascal y Unamuno . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 130
Profr. LuIS RioNDA ARREGUÍN: Don Carlos de Sigüenza y Góngora y
el Principio de Razón Suficiente . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 166
Dr. JoAQUIM DE MpNTEZUMA DE CARVALHO: Estudo em Torno Da
"Era de Galileu" . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 184
Profr. Dr. J. E. BoLZAN: Aristóteles y la Ji'ormación de Minerales y

7

�Metales . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 218
Pro&amp;. FRITz-JoACHIM voN RINTELEN: La Pregunta por el Sentido y
el Valor en la Fílosofía Asiática, Principalmente en la de la India 228
Dr. O sCAR llAsPERUE BECERRA: El Hrombre, Problema Primordial del
Hombre . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 243
Profr. Jos.É SALVADOR GuANDIQUE: De Husserl a Vi.erkhandt pasando
por Heidegger . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 261

SECCIÓN

SEGUNDA

L E TRAS
(A)

Lic.

INVESTIGADORES LOCALES

Dos Hitos en el Camino Hacia
el Romanticismo en Alemania . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
ÜARLos ÜRTIZ GIL: Aproximaciones a Dámaso Alonso . . . . . . . . . . . . . .
LETrCJA PÉREZ GuTIÉRR.Ez: ''El Cristo de Velázquez", de Unamuno . . .
Profr. lfENNlNG GRAF: Tres Aspectos de la Literatura Nicaragüense . . .
IRENE GARTZ: El Poeta y Dios ( Análisis temático de tres poetas españoles del S. XX) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Profr. IGNACIO BoNNIN VALLS: Análisis Estilístico de un Soneto de
Miguel Hernández . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. CARMELO GARIANo: La Utopf,a Humanística Según Alfonso Reyes
Dr. RALF R. N1coLAr: Observaciones sobre la "Amada" y Sobre la
Preocupación Histórico-Patriótica en Las Noches Lúgubres, de José
De Cadalso . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dra. ÜELIA A. LERTORA MENDOZA: La Concepción Antropológica en el
Auto "El pleito matrimonial del cuerpo y el alma", de Calderón de
la Barca . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
EnuARDo GUERRA CASTELLANOS:

281
291
324

337
368

457
JosÉ P. SALDAÑA : El general Jesús González Ortega en la Historia . . . . 468
ToMÁs MEDIRICHAGA CUEvA: La Segunda Universidad de Nuevo León 497
lsmRo VrzGAYA CANALES: Don Andrés Ambrosio de Llanos y Valdez

(B-)

INVESTIGADORES

FoRÁNEos

Un Patriota Jalisciense: Tadeo Ortiz de
Ayala, Diplomático Mexicano . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .• . . . . . . . . .
Lic. RoooLFO Ruz MENÉND1':Z: .Alexander Agassiz, Olvidado Viajero
a Yucatán . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Profr. ILDEFONSO VILLARELLO: La Fundación de la Ciudad de Piedras
Negras . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Lic. JosÉ IGNACIO GALLEGOS C.: La Revolución de 1810 en Durango
Dr. MALcoLM D . McLEAN: Las Camas de la Controversia entre .Austin
y Robertson . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. EowARD H. MosELEY: Santiago Vidaurri, Campeón de los Derechos
Estatales 1855-1857 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
JORGE LuJÁN MuÑoz: Aportaciones al Estudio de la Independencia de
Centroamérica . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. JORGE MAru-o GARCÍA LAGUARDfA: La Reforma Liberal en Guatemala: un Ensayo de Interpretación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
ERNESTO DE LA ToRRE V1tLAR:

53.4
593

606
618
623

639
650
678

379
385
S11.cc1ÓN
396

408

CUARTA

CIENCIAS SOCIALES
(A)

CoLABORADORES FoRÁNEOS

Dr. Ivo HoLLHUBER: Metasociolog,y of lntiiitional Intelliger.ice
709
Dr. LuCio MENDIETA Y NÚÑEz: La Sociología Política . . . . . . . . . . . . . . 733
Dr. C. A. CANNEGIETER: Aspectos Humanos del Desarrollo Económico 742

SECCIÓN TERCERA

HISTORIA
(B)

(A)
ISRAEL CAVA.Zas GARZA;

Mate/mala, Juri.sdicción del Nuevo Reino de

León (1638-1718) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

8

INVESTIGACIONES LOCALES

INVESTIGADORES LOCALES

433

Lic. ALBERTO GARc'ÍA GóMEz: La Filosofía de la Paz . . . . . . . . . . . . . . . . 757
Lic. JoRGE MoNTEMAYOR SALAZA&amp;: El Sistema de la "División de Poderes" en el Panorama de sus Reali.zaciones Históricopolíticas . . . . . 836

9

/

�Lic.

SERGIO FRANCISCO DE LA

Tributaria

_.,

••••••

•••

-

GARZA: La Determinación de la Obligación
-

••

-

-

............

...

1

••

-

•••

••••••

-

••••

787

Profr.

ANTONIO POMPA y PoMPA: Trascendencia Cultural de la Imprenta
Tipográfica en México ..................................... .

Dr.

La Sociología del Conflicto y los Primeros Je............ .................... ... . . .... . ......... .
Dra. ANGELES MENDIETA ALAToRRE: Un Gran Barco a la Deriva: Carecemos de 1deología . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . • • . • • •
Dr. DAVID G. DAVIEs: El Problema del Desempleo y la Inflación ..... .
Dr. FRANCISCO Ru-aÉN DELGAPO MA.RnNEZ: El Fuero Interno del Derecho Eclesiástico y el Derecho . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

853

PEDRO l-I.ERNÁNDEZ:

suitas

SECCIÓN

871

882
893

914

QUINTA

COMENTARIOS Y RESENAS
BI11LIOGRAFICAS
Un Penetrante Estudio de Sciacca sobre "El Quijotismo Trágico de Unamuno"', DR. Acrns'l'ÍN BASAVE FERNÁJWEZ DEL VALLE, 933.-"Ser y Quehacer de la Universidad: "Una Obra del Doctor Agustín Basave, Ivo
HoLLlIUBER, 937.-El Verso del Poeta es una Gota de Sangre, IíBNNING
G.RA.F, 942.-Veinticinco Años del Teatro Alemán, lf:ENNING GRAF, 947.Dr. Edmundo Escobar: Francisco Larroyo y su Personalidad Crítica,
DR. AousTÍN BAsAVE FERNÁNDEZ DEL. VALLE,

953.-Harold Eugene Davis:

Latín American Thought, «A Hútorical Introduction", DR. ANTÓN DoNoso, 955.-Lorenzo, Emilio: Un nuevo Planteamiento del Estudio del Verbo
Españ-01. RICARDO Aums G., 958.-Besso, Henry V.: Situación Actual
del Judeo-Español, MA. DEL SocoRRo SÁNcHEZ, 960.-Lope Blanch,
Juan M.: Estado Actual del Es-pafiol en México, RicARDo ALANÍS G.,
963 .-Bravo, Villarroel, Roberto: La Historia Báltica de Carlos Verardi, RrcARDo Ar.ANÍS G., 965.-Durán, Luis Horacio: De la Sangn Rebelde, RicARDo A.uNís G., 967.-Jack Autrey Dabbs: La Gracia de Dios
en los Títulos Reales, LIC. ALBERTO GARCÍA GóMEZ, 971.-Richard A.
Johnson: La Admi1listración de la Política Exterior de los EE.UU., Lic.
ALBE'RTO GARÓA GóMEZ,

10

973.

Sección Primera

FILOSOFIA

�LAS PRINCIPALES CORRIENTES FILOSóFICAS EN EL SIGLO XX
Da. AousTÍ.N BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE
Presidente del Centro de Estudios Humanísticos
de la U.A.N.L.

MI

en esta monografía, no es el de pre..~ntar un cuadro completo de las escuelas y de las filosofías de todos y cada uno de los
filósofos de nuestro siglo, sino el de ofrecer las grandes lineas directrices del
pensamiento filosófico actual, en sus principales corrientes.
PROPÓSITO PRJMORDIAL,

Dentro del área occidental, el siglo XX inaugura, en filosofía, una nueva
etapa. Ante todo, la filosofía de nuestro tiempo se caracteriza -según la expresión casi unánime de sus más agudos observadores- por un sentido de
"respeto" frente a la realidad en sus distintos planos y en toda su complejidad
y riqueza. Esta nueva actitud ha hecho creer, a no pocos intérpretes del pensamiento actual, que estamos frente a un "nuevo empirismo". Asisti.mo a la
renovación de la ontología y de la metafísica, péro de una metafísica -como
apunta Heimsoeth- "a título de teoría de la realidad" que hunde sus raíces
-agregaríamos nosotros- en el suelo nutricio de la vida humana en su experi.encia integral. Antes de elaborar cualquier construcción especulativa, se empieza por describir analíticamente lo mostrable y lo probable, en los dominios
de lo constatable, para proceder después, a investigar --de modo radical y
profundo- los temas de la ontología con todas sus regiones, categorías y es~
trucluras. Se pretende evitar a toda cosa, las explicaciones apresuradas o insinceras. Hay un gusto peculiar por el moroso detenimiento en la pluralidad de
formas y esferas ónticas que la realidad ofrece dejándose determinar -de modo
objetivo, absoluto y natural- por las cosas mismas. El mecanicismo de pasadas
centurias ha sido sepultado en el panteón de las doctrinas filosóficas, reivindicándose Jas peculiaridades de La existencia humana -psique y espfritu- en
todos sus planos. El hombre en situación y en circunstancias -y no el bípedo
implume de algunos racionalismos- constituye el tema de nuestro tiempo. Al
lado de la antropología filosófica, la filorofía de los valores, en estrecha relación

13

�con la filosofía de la cultura y con la filosofia de la historia ha adquirido también un auge extraorclinario y es motivo de ocupación y de preocupación en
muchos sectores del pensamiento contemporáneo. uevas concepciones de la
ciencia de la naturaleza han puesto en crisis mucho conceptos de la ciencia
clásica y, por consecuencia, de la cosmologías levantadas sobre las conclusiones
de dicha ciencia. Pero Ja filosofía del siglo X,'{ no se reduce a lo aspectos
metódicos~ ontológicos, antropológicos y ax:iológicos antes esbozados. acida
en ambiente de drama y de angustia, una buena par-te de esta filosofía pone en
primer plano nuestro drama y nuestra angustia. nuestras ansias y nuestras
situaciones espirituales.
Más que de filósofos egregio , que ciertamente no son escasos en nuestro
siglo, quisiera hablar a mis lectores de rnrrientes, de escuelas, de actitudes filosóficas. Me ha parecido prudente destarar-, de enlre eUas, las que presenten,
a mi juicio, mayor vigor y fuerza creadora, rasgos más p~uliares de este siglo
y un radio de influencia más vasto. Fenomenología Filosofía de los Valores,
Empirismo Lógico. Nueva Ontología, Vitalismo, Existencialismo y Estructuralismo serán objeto, por nuestra parte, de una especial descripción y valoración.
Describir y ,·alorar estos esfuerzos de conquista filosófica ha sido la tarea
fundamental que me he propuesto en este estudio. Pero no se trata de una
simple descripción material o exterior, de ~na pura descripción fenomenológica,
sino de una exposición -por dentro- y de una crítica. Al enfrentarme en
carne viva con la problemática filosófic_a de las escuelas o orrientes expresadas, no he querido reducirme a la misera situación de. un puro historicismo o
de una pura reseña de hombres, obras y doctrinas sin el hilo conductor de
una sana toma de posición personal. Otra cosa no me parecería digna.

FENOME OLOGÍA.

Edmundo Husserl que éoncibe la filosofía como ciencia estricta y rigurosa,
pretende constituir una ciencia carente de todo supuesto. Sobre esta ciencia
(undamentante de las demás, no puede morder la duda. u método es el
descriptivo. "Zu Sachen selbst" ( a las cosas mismas) , reza el alma de la escuela
fenomenológica. Hay que inventariar - no interpreta.J.·- las cosas que se nos
presentan (fenómenos). Pero e.'&gt;taS cosas ( o datos) a las cuales debemos de
atenernos son esencias de la conciencia pura. Ver el automóvil que guío significa, para mí, estar en una relación con él a través de una vivencia perceptiva.
Todos los objetos se nos dan en modos de conciencia. La actitud fenomenológica será en consecuencia, una a,_ctitud refleja o refle.xiva. Lo único que interesa, al fenomenólogo, es la inmanencia del sujeto. La realidad que
14

trasciende a la vivencia; las instancias objetivas no importan. El mW1do queda
suspendido }' la realidad es puesta entre paréntesis ( epojé) para quedarse
con la corriente vivencial pur-a. Tremendo sacrificio que no aceptarán algunos
discípulos heterodox.os: tal es el caso de Heidegger, por ejemplo.
Existen, para Husserl, dos clases de ciencias: las fácticas, que descansan en
la experiencia sensible, y las eidéticas, o de visión del "eidos", que operan con
intuiciones esenciales. Las primeras se basan en las segundas porque todo hecho
enbaña una esencia. La fenomenología es ciencia eidética que deseúbe esencias
de la conciencia pura. Prescind!'! -espojé histórica- de todas las doctrinas filosóficas. Pone entre paréntesis -reducción eidética- la existencia. individual
del objeto que se investiga, para quedarse con la refereneia intencional de la
conciencia pura al objeto intencional. Es preciso distinguir entre lo noétiGo
(el o~j~to, con todos s~s elementos percepti,vos) tal como impresiona); lo
noematu:o ( lo mentado 1deahnente) ; y lo entitatiuo ( que se pone entre paréntesis). El yo fenomenológicamente reducido, el yo puro, no es una vivencia
más, sino el centro de imputación de todas las vivencias, susceptibles de incrementación histórica. Descubierto el núcleo irreductible de la conciencia el
fenomenólogo se aplica a de.scrjbir empíricamente los contenidos men;ales
(no~as) y sus relaciones intencionales, sin escudriñar la realidad extra-mental.
Mientras el método fenomenológico se ha mostrado extraordinariamente
f~cundo para la filosofía contemporánea, el idealismo husserliano -que no se
sigue como resultante necesario
del método expuesto- encuentra, en su estruc.
tura y desarrollo, no pocas dificultades.

LA FILOSOFÍA

DE LOS VALORES

Atmque las direcciones actuales de la filosofía de los valores son de lo más
diverso, cabe, no obstante, extraer&gt; algw1as características generales: a) Los
valores reposan en la no-indiferencia del mundo; b) Son objetivos pero sólo
cabe mostrarlos, no demostrarlos; e) No son entes sino valentes que adhieren a
1~ cosas; d) on extraños a la cantidad, al tiempo y al espacio; e) Todo valor
nene su contravalor (estructw-a polar) ; f) Tienen jerarquía.
La axiología ha intentado poner ante nuestra consideración un mundo ignorado, rico, fecundo, como el mundo del ser, pero que no es real sino virtual.
El intento es grandioso aunque fallido.
Las más recientes investigaciones axiol6gicas han puesto de relieve lo infundado de la dicotomía ser-valol', que en su expresión scheleriana nos asegura
que el valor no es sino que vale.
Fundándose sobre la teoría de la experiencia fenomenológica de Husserl

15

�-opuesta a la experiencia construida, rienúfica o vulgar- Ma.-.¡ Scheler hace
hincapié en la e&gt;.--periencia inmediata de Jas esencias extratemporales (W~heiten) o intuición (Weseaschau). Trátasc de un positivismo de las e· ncias
directamente presentes y encarnadas en los objetos reales del mundo temp~ral.
Estas cualidades inmediatas e irreductibles (valore ·) se encuentran desprovistas
de significaciones intelectuales y son vividas en la experiencia emotiva que
posee sus intuiciones propias. Los actos específicos de preferencia y de rep~f
nancia intuitivas -esencialmente variables-- nos dan el grado de elevanon
de los diversos valores bipolares. Es e\'idcnte, para Sd1elcr que se puede establecer, a priori, un orden único de los valores con la siguiente jerarquía: el rango irúerior corresponde a los valores de lo agradable y de lo desagradable· siguen despu' los valores vitales: bienestar, prosperidad y valores económicos·
viene después el rango de los valores espirituales ( estéticos, jurídicos, ognoscitivos) pudiendo exigir el san;Iicio de lo vital y de lo agradable. En la cumbre
de los valores nos encontramos con lo divino y lo sagrndo. Y algo de primordial
importancia: todos los valores posibles están f undaclos sobre el valor de un
espíritu infinito y personal. obre el mundo de los valores a él ofrecido gravita
todo lo valioso. Porque los valores están insuficientemente encamados en la
existencia, dan origen a un del er ser. En este sentido el deber ser es intermediario entre valores y bienes existenciales. (Max r heler.- "E1 íca" Editorial Revista de Occidente, traducción castellana de Hilario Rodríguez Sanz.)
icolai Hartmann absolutiza e inmoviliza los valores a manera de ideas platónicas. Los concibe como objetos ideales que existen C'n sí y por sí indepenclientemente de que se les ignore. En su ideal csencialidacl permanecen siempre
más allá del acto de realización. Aunque relativos a las personas y a lo bienes.
los valores no sufren en su objetividad. Hartmann no advierte que " los valores
no sólo son relativos a las perSonas que les dan vida, sino a las situaciones reales en que se manifiestan o producen", como lo apunta E&lt;luardo García
Maynez ('Etica", Editorial Porrúa, D. A., México 1953, pág. 225). o hay
que olvidar que los valores sólo dentro de una situación concreta tienen existencia y entido. uestro gusto estético y nuestra conciencia ética intervienen
en un juicio de valor. Pero la objetividad se impone d scle el momento en que
valoramos de un modo determinado al objeto que nos obliga nos fuerza -por
decirlo así- a re&lt;;onocer en él cierta 1::ualiclad. Por la experiencia valorati\'a
sabemos que ésta se da dentro de Wl conjunto de elementos históricos, ulturales. sociales, objetivos y subjetivos. Y sin mbargo, " lo destable --observa
Risieri Fonclizi- mantiene su cordón umbilical con lo deseado" ( 'Valor y
Situación", V Congreso lnteram.ericano de Filosofía).
La ''estrechez del sentido del valor' es, para Hartmann, un he&lt;' ho indubitable.
Consiste precisamente, en la incapacidad humana para intuir cabal y per-

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fectamente todos los alores. De individuo a .iudi,~cluo y de siglo a siglo varía
la intuición axiológica. Lo valores - y esto, claro está, supone educación y
esfuerzo- se descubren pero no se inventan. Puede haber cegueras, perversiones y errores en la conciencia estimativa. La relación de los valores con la
conciencia bajo la forma del deber: el ser ideal tacha de antivaliosa la realidad y contrapone al punto de vista ontológico la estructura a,.'{lológica. La
realización de la conducta obligatoria tiene, como forma ategoriaJ el acto
teleológico: postulación del fin elecci6n de los medios, realización. Hartmann
se cuida de advertir que la teleología supone necesariamente a la causalidad. Si
los medios elegidos no proclucieran casualmente la üna.lidad buscada, no habría
realización de propósito y, por ende, ni propósitos.
Las teorías axiológicas con base en la fenomenología no han podido explicar cabalmente, el fundamento de la relación entre el valor y la cosa valiosa
en que se nca.rna. i los valores son ;tutónomos y absoluto , ¿ cómo pueden
tener "soportes" y "portadores"? Cuando Hartmann, por ejemplo, trata
de determinar esas cualidades ex.istenles en sí y absolutamente en una esfera
que les e propia, cae muy a su pesar, en la " osa".
'La posibilidad de que los valores sean agrupados en familias diferentes:
morales, estéticos., sociales, biológicos, utilitarios, etc., sugiere fuertemente que
sus contenidos cualitativos o están arraigados en último análisis en cosas, actos
o sucesos del mundo real o están coordinados de tal modo con ellos que. subyacente a lo dos términos de la relación valor-cosa, ha)'ª un principio -asegura el profesor de la Universidad de Bogotá Jaime Vélez áenz- en que
ambos se iclentífiquen. No admitirlo así es condenarse a no dar satisfactoria
cuenta y razón del hecho fundamental de que el contenido cualitativo de un
valor determinado, o de un tipo de valores se coorclina con determinado
género de realidades, no con otro." ("Sobre la Ontología de los Valores" V
Congreso Interamericano de Filosofía, , ashington, Julio de 1957. )
, i el valor no es manifestación y expresión del ser real, no podrá explicarse la
conexión del contenido cualitativo y valioso con la cosa real. ¿ Por qué sólo a
determinados conjuntos y ordenamientos de cualidades sensibles les damos el
calificativo de valiosos? Scheler 'Y Hartmann no pueden dar razón de este
he ho con su dicotomía: entes-valenles.
De mí sé dec'ir que no puedo concebir el valor- sin algo que valga. ¿ Podría
hablarse de una existencia sin algo que ex.ista? Pues bien, tampoco cabe
divorciar la idea de valor de los valores reales particulares.
Tendemos a los valores porque su existencia -no su inexistencia- llena
nuestros vacíos y satisface nuestros intereses. Lejos de ser "a priori", absoluto,
el valor es la ex-presión natural del dinamismo del ser que le impulsa a su perfección. Estas determinaciones ontológicas de la realidad en sus diversas for-

17

�mas dependen de las cualidades reales de una cosa. Por los- valores entendemos
el sentido de lo real y entramos en la compleja armonía de un universo.
La Axiología se resiente de falta de claridad en la explicación del nexo
entre los valores y sus realizaciones en las cosas particula~s. Es lo mismo que
ocm.lría a las ideas platónicas con respecto a los entes concretos. La esfera
axiológica sin potencia ontológica, y por lo mismo sin ser, no tiene consistencia

alguna.
Apuntemós algunas de las principales E;ríticas que $e han enderezado contra
la filosofía de los valores:
l. Es insostenible el dualismo entre ser y valor. Si los valores son algo que
se ofrece como contenido de un acto, ¿ cómo puede pensarse que este algo no
sea ser?, ¿cómo puede haber un campo de objetos que no son?
2. La .intuición emocional "a priori'', al lado del conocer teórico, es otro
dualismo in·aceptable. °'Este sentimiento intencional, órgano específico de
aprehensión del valor -expresa 61 Dr. Antonio Linares Herrera-, o es un
conocimiento o no lo es. Si es un conocimiento, el conocimiento no tiene más
que un sentido, el de ser una actividad, que aprehende espiiítualmente objetos, y esto solamente puede hacer-lo una facultad de orden teórico. Si no es un
conocimiento, entonces tampoco puede atribuírsele Ja propiedad de captar o
aprehender objetos."
3. Si el hombre ftS el portador y el realizador de los valores, es un contrasentido que se pase su vida afanándose por realizarlos para que a la postre se
le diga que los valores no son sino que valen. Esto equivale a deci:cle que ha
realizado una pura nada.
La filosofía escolástica finca en e] ser la valiosidad fundamental. Todo ser
es valioso. Brunner propone el siguiente criterio: "donde la relación es oh•
jetivamente de activación del ser, un ente resulta valol' para otro; donde es
de lesión del ser, un ente resulta contravalor o un mal''. Porque es estimulador
del ser, el bien es apetecible.
Cada ser particular tiene comprimida una abundante riqueza de contenido
potencial valioso. En la realidad caben diversos grados de acrecentamiento de
las normas ideales. El supremo valor es Dios: acto puro y actualidad suprema.
A mayor actualidad mayor valor; a mayor potencialidad menor valor.
Geyser concibe los valores como relaciones u ordenaciones reale.s que el hombre descubre cuando sus naturales facultades cognoscitivas penetran en la
complicada trama del mundo real. La raíz fundamental del deber y de
la buena o mala conducta hay que buscarla relacionanclo la conducta del hom•
bre con aquel comportamiento que su razón le n:auestre como recta y ra.CÍO·
nalmente ordenado. El valor puede ser concebido como esencia o como existencia. Como esencia es una cualidad o detemunacióp de un objeto sustantivo

18

con los caracteres de polaridad, diversidad especüica y rango jerárquico. "Va•
lor -define Linares Herrera- es aquella peculiaI' situación o aspecto del ser,
que consiste en el sentido de importancia, notoriedad, dignidad o jerarquía que le sobrev:iene a efectos de su ajustamiento a la ley o principio de finalidad que sa:tura todos los ámbit-os del s.er." La clave del valor está en ru
ordenación teleológica residente en su propia naturaleza. Pero estamos ante
una situación ontológica que no rebasa los dominios del ser. Situación que
consiste en 1a relación entre el estado efectivo de un ser y la norma ideal inmanente que se contiene en su propia contextura 'o esencia. La potencialidad
de perfección sirve de modelo ontológico.
Frente a las actitudes del psicologismo, formalismo y autonomismo del
valor, es preciso orientarnos hacia una concepción metafísica. El valor tiene
que incluirse en la estructura óntica del ser, no en un mundo etéreo de esencias
alógícas, sino que tiene su soporte en el mundo real Tratase de una manifestación activa del ser, de una ordenación del ente fundada teleológicamente.
Aunque Santo Tomás de Aquino no haya desarrollado explícitamente una
filosofía de los valores, hay en sus obras elementos suficientes para estructurar
una axiología (la cuestión 5a. de la primera parte de la Summa Theologica
que se titula "De Bono", Jas "Quaestiones Disputatae de Veritate", el opúsculo
''De Pulchro") . Un tomista mexicano, ej Dr. Oswaldo Robles, encuentra en la
noción tomista de bien adecuado un sinónimo preciso del valor. "El valor
-nos dice- es una relación entre el ente en acto y la tendencia natural; el
valor es a priori porque la relación es a priori, es deciri, fundada en la esen.
cialidad del ser en acto y en la esencialidad de la tendencia natural,
o para hablar en lenguaje escolástico, en la formalidad actual del
ente y en la formalidad actual de la tendencia natural." En una posicí6n
realista, no sería el valor el fundamento del bien sino a la .inversa· el bien
'
'
'
el fundamento del valor. Dentro de la misma escuela, Paul Siwek expresa que valor es aquello ''que corresponde a la finalidad intrínseca del ser''.
Y habrá tantas clases de valores como grados de finalidad intrínseca. El "tipo
ideal" de la naturaleza de un ser seivirá, en todo caso, para graduar el valor
de su desenvolvimiento. Pero obséz,vese que solamente el ser puede comple•
mentar o perfeccionar a otro ser. El valor puro y simple "no puede encontrarse
sino en el Dios de la Filosofía y tiene de particular que solamente aquí la razón
forma.! del valor coincide con el su jeto portador del mismo".
.

Sobre estas bases es posible a.ireal' y dar nueva, vida a la filosofía fenomenológica de los valores, para que cese de ser un capítulo cerrado en ]a historia
de la filosofía.
19

�E?t1PllUSMO LÓGICO

poI' las ciencias empíricas, siempre que afirman hechos particulares o generales.
Las oraciones pseudo-objetivas o cuasi-sintéticas, que se asemejan a las ora-

Dentro del empirismo lógico, llamado también positivismo lógico o neopositivismo, podemos incluir a Bertrand Rusell, Ludwig Witteengistein, el
"Círculo de Viena (integrado por Mortiz Schlick, Philipp Franck Otto eurath, Hans Hahn, Rudolf Camap, R. Von Mises, K. Menger, y F. Kaufmann,
para no citar sino a los principales) y la Sociedad de Filosofia Científica,
dirigida por Hans Reichenbach, en Berlín que agrupaba, entre otros, a Paul
Oppenheim, Karl Kempel y Wolfgang Kohler. Caracterízase esta corriente,
por un rígido empirismo, por una transposición del método de 1a matemática
y de las ciencias naturales al resto del saber y por una ceguera frente a la
metafísica. Elaborar una teoría metódica del lenguaje c.ientilico es la única tarea que corresponde a la filosofía, según el empirismo lógico. Lo que hasta
ahora se ha venido llamando filosofía, es -para el neo-positivismo- pura
expresión sin contenido cognoscitivo. "Las proposiciones metafísicas -dice
Carnap- no son ni verdaderas ni falsas pues uo afirman nada; no contienen
ni conocimiento ni error pues están completamente fuera del campo de conocimiento, de la teoría, fuera de toda discusión de erdad o falsedad" ( "Philosophy and logical Syntax", p. 29, London, Kegan Paul, 1935). Para los
empiristas, una proposición cualquiera tiene sentido solamente si conocemos el
modo de verificarla. Pero es precisamente con este concepto de verificación
donde los empiristas lógicos han tenido serios tropiezos. En un principio, aseguraban que lo verificable era lo referible a hechos patentes de la experiencia
inmediata. Pero como este criterio conducía inevitablemente a un solipsismo
metodológico que negaba las proposiciones de toda ciencia, hubo que abandonarlo, para instaura1', en su Jugar, una distinción que pretendía salvar las
dificultades: verificación efectiva y erificación en principio por una parte,
y sentidos "débil" y "fuerte" de verific.ación por otra parte. Algunos empiristas
quieren cambiar, hoy en día, el concepto de verificación por el de confirmación, claro índice de la inseguridad que se padece en la materia. Cuando por
medio de nuestros sentidos o de aparatos "ad hoc" podemos comprobar la
verdad o la falsedad de una proposición, estamos en el caso de ]a verificación
efectiva. Si no se puede decidir prácticamente sobre la verdad o la falsedad de
una proposición, pero advertimos la posibilidad de efectuarla, estamos frente
a un caso de ve1ificación en principio. Por último, el sentido "fuerte" de la,;
proposiciones verificables, se caracteriza porque su verdad puede ser establecida en la experiencia de modo concluyente, mientras que el sentido "débil"
acusa únicamente un cierto grado de probabilidad.
Según el empirismo lógico hay dos tipos fundamentales de oraciones: las
sintácticas, que se refieren tan sólo al lenguaje, y las objetivas, empleadas

20

ciones objetivas por su forma y a las sintácticas por su contenido, son la causa
de todas las disputas equívocas.
Después de reconocer la positiva aportación del empirismo lógico al pensamiento del siglo XX, con la logística y la semántica que aclaran el sentido
de innumerables problemas y contribuyen a evitar ambigüedades terminológicas, es preciso apuntar, en apretado resumen, las principales críticas que se
han dirigido al empirismo lógico o neopositivismo desde diversos sectores de
la filosofía contemporánea: 1. Reducir toda posible experiencia a Ja experiencia de la ciencia natural, es empobrecer, innecesariamente, el campo del
conocimiento; 2. Escamotear el verdadero problema del conocimiento -relación de las ideas con los objetos- no es resolverlo· 3. Eliminar los problemas
filosóficos, para adherirse en forma dogmática a alguna de las soluciones tradicionales del pensamiento, es volver a la filosofía aunque de modo torpe e
inéonsciente; 4. Del hecho de que las condiciones para el sentido de las proposiciones de la ciencia empírica no puedan aplicarse a enunciados de otra
naturaleza, no se deriva que estos últimos care7.caD, en absoluto, de todo
sentido; 5. Convertir la primitiva verificabilidad directa en una compulsa de
grados de probabilidad, significa amenguar notablemente, cuando no acabar,
con la fuerz.a del argumento antimetafísico; 6. Confundir la verdad con un
criterio de verdad y repudiar en su totalidad el problema de la ver&lt;lad, para
salvar dicha confusión, es algo injustificable ante la razón, como también lo
es el construir un lenguaje, con reglas convencionales de sinta,'C_ÍS, y negar
sentido a todo lenguaje que viole dichas reglas, olvidándose de su carácter
convencional; 7. La propia teoría de la verüicación no es verificable. De
aplicéll' el criterio de los empiristas lógicos habría que concluir diciendo que la
citada teoría de la verificación, por ser inverificable, carece de sentido ; 8. Decir que un juicio de valor es una forma disfrazada de imperativo o norma, sin
probar el aserto, es caer en afirmación gratuita y es ignorar que las normas
mismas, para tener validez, se apoyan en juicios de valor; 9. "Que el conocimiento científico, en el sentido estricto definido por el uso riguroso de Ja
lógica matemática, comprenda y resuelva en sí mismo toda otra investigación
Y, por tanto, toda actitud y todo comportamiento del hombre, es una tesis
admitida tácitamente, pero no demostrada por RuseU''; 10. Pensar --como
piensa Rusell- que la lógica matemática posee una verdad absoluta y una
certeza infalible contradice el carácter convencional que atribuye el mismo
autor a los fundamentos de esa lógica. (Véase, para una más extensa exposición y crítica del empirismo lógico, los siguientes libros: de Risieri Frondizi,
"El punto de partida del filosofar'', Editorial Losada, y "¿ Qué son los valo21

�res?" Breviario del Fondo de Cultura Económica: de Nicolás Abbagnano,
"Historia de la Filosofía", tomo tercero, Montaner y Simón S. A. Editores Barcelona; de Juan Carlos Torchia Estrada, "La Filosofía del siglo XX",
Editorial Atlántida, Colección Oro, Buenos Aires, de Michele Federico Sciacca
''La Filosofía, hoy", Editorial Miracle, :Barcelona.)
NUEVA ÜNTOLOCÍA

Acaso sean las filosofías del ser o filosofías metafísicas la más poderosa
corriente, aunque no diré la más popular, del pensamiento filosófico de nuestros días. Sírvanme como muestras ilustres, la metafísica de Alfred orth
Whitehead y la ontología de Nicolai Hartmann. Los términos metafísica y
ontología se usan, a menudo, indistintamente, por más que cabría emplear
el nombre de ontología para el estudio de los entes en cuanto entes, reservando el nombre de metafísica para la investigación del ser que engloba a todos los
entes, que subyace a todos ellos y hace de ellos lo que son. Preciso es advertir,
no obstante, que esta separación abstracta no opera, estrictamente, en los casos
concretos.
La realidad, para Whitehead, es proceso, actividad y cambio. La realidad,
dinámica y fluyente, tiene un carácter unitario y orgánico. El proceso cósmico, dominado por la finalidad, se extiende sobre un escenario de espacio y
tiempo. La inestabilidad de los estados del universo, que implica la creación,
es devenir de entidades actuales. ¿ Y qué es una entidad actual? Whitehead
nos responde: Un corte en la creatividad universal. "Todas las razones últimas
están dadas en términos de tendencia y valores." ''La posición de la vida en
la naturaleza es -para el filósofo de Ramsgate- el problema capital de la
filosofía y de la ciencia." Caracterízase la vida por la absoluta auto-experiencia,
la actividad creadora y la finalidad. El mundo y el alma coexisten en una
mutua inmanencia: en tanto percibido, el mundo está inmerso en el alma,
por así decirlo; pero el alma, a su vez, forma parle del mundo. La teodicea
whiteheadiana es la parle débil de la obra. Se nota en ella la ausencia no ya
de lógica, sino de sentido común. Dios es, en un aspecto ( naturaleza primoI'dial), inmutable atemporal, infinito y acabado, aunque algo muerto; y en
otro aspecto (naturaleza coruecuente), Dios es una descripción del mundo y
su naturaleza está enriqueciéndose constantemente gracias a la captación de
nuevos elementos en un eterno torbellino. Dios, además, es, a la vez, inmanente
y trascendente y se encuentra en lucha contra el mal, que es algo positivo.
icolai Hartmann, uno de los más profundos y fecundos filósofos del siglo
XX, opone a la actitud sistemática, que construye un todo conceptual par22

tiendo de una concepción preconcebida del mundo y resolviendo "desde arriba" los problemas particulares, 1a actitud problemática, que progresa paulatÍJlamente en las cuestiones filosóficas mediante la investigación analítica, no
dejando subsistir sino lo verificable.
Fino en el análisis, claro en la e.Kposición y penetrante en sus investigaciones,
icolai Hartmann, enemigo teórico de los sistemas, es un gran sistemático
que ha sucumbido ante Ja belleza de lo bien construido. Sus filósofos predilectos : Platón, Kant y Hegel, son, también, pensadores sistemáticos.
La investigación filosófica -según Hartmann- tiene tres estadios: 1. Fenomenología (mostración de la realidad) ; 2. Aporética ( alumbramiento de los
problemas que surgen de los fenómenos mismos); 3. Teoría (solución de
las aporías) . Por la fenomenología se hace patente el hecho del conocimiento
como una relación trascendente que supera la conciencia. Mantener bien firme
la distinción entre las diversas esferas del ser, es una de las preocupaciones primordiales de la ontología critica ha!'tmanniana. La realidad, con su sola presencia, se justifica a sí misma; siendo efectiva, e,c; posible y necesaria. Pero el
mundo está estratificado, evidentemente, en una serie de planos que impiden
toda concepción unitaria del tipo de la evolutiva. Entre la naturaleza orgánica
y la inorgánica, entre la naturaleza orgánica y la psíquica, entre la naturaleza
psíquica y el ser espiritual, hay inocultables cesuras y radicales diferencias.
Existen, no obstante, categorías fundamentales que pertenecen a todos los planos del ser: En las más altas categorías reaparecen las más bajas, pero no
vice ersa (ley del retorno) · hay un nuevo momento categorial, en todo plano
del ser, que no es posible confundir con los elementos más bajos (ley de ovum); en el paso de los planos más bajos a los planos más altos no hay graduación (ley de la distancia de los planos). Podemos preguntarnos si las fundamentales estructuras fenomenológicas que el análisis reveló, condujeron al
antiguo profesor de la Universidad de Marburgo y Berlín, a enraizar esas
estructuras en el ser. Más ontológico que metafísico, Nicolai Hartmann adoptó el viejo y superado concepto de la materia física, considerando al ser
--observa Abbagnano- ''como un todo compacto e indiferente, en el condicionamiento recíproco de sus planos y en la interna determinación de cada
uno de ellos' (pág. 473, tomo tercero, "Historia de la Filosofía", Montaner
y Simón S. A., Editores, Barcelona). Por su consistente teoría del conocimiento, por su implacable polémica contra el idealismo gnoseológico y por la
riqueza de temas y de problemas que ha suscitado con su especulación, Hartmann, vinculado a la parte más viva y actual de la ontología de nuestro tiempo
se ha convertido ya -así lo pienso yo por lo menos-- en un clásico.
Dentro de la dirección metafísica, poco conocida del público en general
por su rigor académico y por su alto nivel intelectual, habría que destacar

23

�el neotomismo, el neoagustm1smo, el espiritualismo cnsuano en Italia y la
"philosophie de }'esprit" en Francia. Corrientes todas ellas de un extraordinario vigor en nuestro siglo, por más que se salgan -desde el punto de vista
de su génesis y de su proyección en el tiempo- de nuestro siglo.

VITALISMO

En el último tercio del siglo XIX y principios del XX, ª!?a.rece, en reacción
contra el positivismo y el idealismo, la corriente vitalista que centra su meditación filosófica en el tema de la vida. Wilhel.m Dilthey, Henri Bergson Y José
Ortega y Gasset nos ofrecen más que sistemas acabados W1 valioso conjunto
de geniales atisbos y de finas reflexiones en torno a la vida humana como centro, medio y fin del filosofar.
Guillermo Dilthey ve en la historia 1a sustancia del hombre. "Que sea el
hombre sólo se lo dice su historia." No hay un modo de ser invariable, pel'manente, porque no hay naturaleza humana, sino inmersión en el tiempo,
historicidad. El hombre no tiene historia sino que es historia. La filosofía
será, en consecuencia, análisis descriptivo y comprensivo de la vida humana,
interpretación histórica. Y esta henoenéutica tendrá que comenzar poi' aplicarse al momento actual de la evolución histórica. La vida forja desde cada
hombre su propia cosmovisión. La filosofía de Dilthey culminará en el repertorio histórico de las cosmovisiones. El historicismo diltheyano no parece advertir, pese a sus finos análisis sobre la vida humana, que la historia es
historia de una naturaleza. Sin estructura permanente del hombre, sin una
naturaleza, ¿cómo historiar lo historiado?
Enrique Bergson distingue, con decidida energía, un conocimiento científico-conceptual de un conocimiento filosófico-intuitivo. El conocimiento científico capta Jo muerto, lo especial, lo material, lo exterior; está dirigido hacia
la práctica útil. Pero ]a realidad vital es algo que fluye, que se hace, que se
convierte continuamente en otra cosa. Tal es el caso del yo que acumula su
pasado y anticipa su futuro, sin ser nada rígido, estático, hecho de una vez
para siempre. Porque la realidad, y hasta Dios mismo, es movimiento incesante, acción, libertad, evolución creadora, en suma; Henri Bergson postula
la intuición como método del filosofar personal y la imagen y la metáfora
como vehículo de comunicación. Más que una filosofía, el pensador hebreofrancés nos presenta un valioso conjunto de observaciones sobre el proceso vital
-que pretende inútilmente tragarse el resto del cosmos- y de vivencias sobre

24

la duración real. Su irracionalismo, su anti-intelectualismo de fondo, le impidió
arribar a un saber riguroso y objetivo que siempre ha sido a base de conceptos.
José Ortega y Gasset arranca desde su punto de vista individual, porque
otra cosa lt parecería un artificio. "El hecho radical, el hecho de todos los hechos -escribe Ortega- es la vida de cada cual. Toda ob-a realidad que no
sea mi vida es una realidad secundaria virtual, interior a mi vida y que en
ésta tiene su raíz y su hontanar. Ahora bien: mi vida consiste en que yo me
encuentro forzado a existir en una circunstancia determinada. Se vive aquí
y ahora. La vida es absoluta actualidad." (Introducción a las Obras Completas, tercera edición, pág. IX.) El mundo es perspectiva. "Cada vida es un
punto de vista sobre el universo'' (O.C., III, págs. 109-200, ''El Tema de
Nuestro Tiempo"). Cada hombre tiene 1llla misión de verdad. Donde está
mi pupila no está otra: lo que de la realidad ve mi pupila no lo ve otra.
Somos insustituibles, somos necesarios. Y piensa Ortega que la perspectiva
-uno de los componentes de la realidad- no deforma el mUl).do, sino que
lo organi7..a. El imperio de la razón pura ha cesado. Entramos ahora a la era
de la razón vital. Porque la razón es, debe ser, tan sólo una forma y función de la vida. "El tema de nuestro tiempo consiste en someter la razón a la
vitalidad, localizarla dentro de lo biológico, supeditarla a lo espontáneo."
Porque somos herederos, es preciso, para comprender algo humano, personal
o colectivo, contar una historia. Y la historia tiene, en las generaciones, su
estructura precisa.
Reducir todo a términos de vida humana, como lo hace el brillante filósofo
matritense, es recaer en idealismo. Fuera de nuestro conocimiento y aun en
posible desacuerdo con él, existe un mundo de entes y de valores. Si todas las
filosofías son meras perspectivas - sin nada absoluto- entonces también ocrá
una mera perspectiva la teoría orteguiana del perspectivismo, sin derecho para
imponernos sus conclusiones. Definir la vida ya no como el punto de arranque,
sino como valor supremo, es el error esencial de todo vitalismo. La vid de
cada cual es un elemento parcial y subordinado de la realidad. Como torrente
de ciega energía carece de sentido por ausencia teleológica. Sólo al servicio de
un valoP que la incite y la guíe, cobra la vida contenido y plenitud. Tal
vez el destino de Ortega haya sido el de un gran "culturalista" siempre atento
a la última teoría científica europea o al libro inquietante recién salido a la luz
pública. Con una prosa delicadamente musical, cargada de relumbres poéticos,
supo siempre apuntar una corrección en nuevo punto de vista una precisión
complementaria, una consecuencia inadvertida, una contrastación, o un primoroso análisis psicológico. En sus manos, cualquier tema adquiere un gusto
y un color inconfundibles.

25

�Ex!STENCIAL'ISMO

El existencialismo, es a más de una filosofía, un fenómeno cultlll'al de
nuestro tiempo.
En una atmósfera de fracasos, de desilusiones, de frustraciones en la función de dirigir el mundo, de desesperación ante las continuas luchas y atropi;:llos, de -expectación de lo imprevisto... ha nacido una filosofía desvigorizada
y desvirtuada, es verdad pero también auténticamente preocupada de la libertad, de la responsabilidad, de la existencia cotidiana y del hombre concreto.
El existencialismo se ha encarnizado, despiadadamente, en la finitud del hombre. Pretende
tener como punto de partida 1a experiencia concreta de la vida
I
de cada cual para descubrír y tocar el ser mismo. Por vía de conciencia se
quiere desembocar en la PATENCJA del ser. Pero no se acaba de precisar las
palabras, de definir, de concluir. La desconfianza, la ambigüedad, la indecisión y la ausencia de. un claro sistema doctrinario han presidido, hasta ahora,
la mareha del existencialismo. Su estilo y su tendencia, en cambio, presentan
nítidos contornos.
Se ha hablado de existencialismo abierto y de existencialismo cerrado, de
existencialismo cristiano y de existencialismo ateo.
El existencialismo abierto o cristiano parte del hombre integral con su
espíritu y sus ligas con las trascendencia, usa del método fenomenológico pero
deja abierta la pue1ia a la trascendencia metafísica. Marce], Zubiri y Jaspers
-aunque este último imperfectamente-- son representantes de esta actitud.
Una atmósfera de cansancio, de desco11fianza y de pesimismo no es, precisamente, la atmósfera adecuada para hacer filosofía. Resulta explicable la
angustia de tm hombre concreto de la posguerra, pero no resulta justificable
que contamine la filosofía con su personal nihilismo. El desahogo de los instintos vitales, en nombre de una espontaneidad gratuita, no es, en rigor, una
actitud propiamente filosófica. Con uN drama de la existencia se puede confeccionav una pieza de teatro pero no se puede tejer EL drama de la existencia.
Casi todos los existenciafütas contemporáneos pretenden univel'Salizar sus vivencias perSonales. El resultado, más que una filosofía, es un testimonio singular.
Negar los méritos del existencialismo es una torpeza inexcusable. En el haber
del existencialismo estará siempre el haber llevado al primer plano el hombre
concreto, con la intimidad de su conciencia con su finitud, con su temporalidad, con su angustia. El hegelianismo que lo resolvía todo pero que se olvidaba de la persona humana, los ejer&lt;.iicios escolares en torno a bizantinismo
han sido justamente relegados ante el hondo pIOblema del hombre de carne y
hueso y ante la acuciante crisis que vive en el mundo contemporáneo. Como

26

reacc10n en c.ontra de estas posiciones agotadas, el existencialismo ha sido
mucho más afortunado que como doctrina,
El existencialismo ha declarado u.n a guerra a muerte a todo sistema, olvidando que una filosofía no TIENE un sistema, sino que ES sistema. Pese a su
denodada crítica, el t»ástenciatismo ha t.emri.nado, a ]a postre, por constituirse
en sistema.
Una fenomenología puramente descriptiva de la realidad humana no es)
ni mucho menos, una ontología. En este sentido, Micbele Federico Sciacca
ha podido decir que el existencialismo, más que una filosofía, es una filosofía
fallida. Y es que su problemática, y su conjunto de aguadas observaciones
psicológicas, han quedado propiamente sin ulterior elaboración filosófica.
o todo es reducible a momentos existenciales. Si así fuera ya no podría
hablarse de esencias, de objetos ideales y de valores objetivos. Tampoco cabría hablar de lógica, de ética, de religión, de estética o de ciencia. Todo se
diluiría en una serie de duraciones existenciales. El devenir tragaría al ser y
a la metafísica, para quedar al final perdida la existencia misma. De tanto demudar a la existencia, ésta se ha revelado como evaporación frente a la nada.
Salvo el caso de los existencialistas cristianos, los demás se cierran a la
trascendencia encerrándose en un inmanentismo sin soportes y sin atmósfera
respirable.
o es posible quedarnos con las solas existencias sin remontarnos al sentido
o mz6n de ellas mismas, a lo que las constituye en detenninado tipo de ser:
las esencias. La mera existencia -asegura y con razón el Dr. Sabino AlgonsoFuey&lt;r- no puede filosofar. Si el existencialismo puro se atuviera a la pura
facticidad ¿ qué nos podría decir? FiloSQÍÍa es reflexión human::i., búsqueda
de rawnes y principios supremos. La existencia pura de los existe.ncialistas,
en cambio es. . . ausencia de razón. ¿Cómo poder hablar, entonces, de una
filosofía existencial?
Hasta ahora el existencialismo ha sido, más que una metafísica, una metodología. Lo que tiene de doctrina se ha quedado en un neo-empirismo
nominalista. Los acuciantes problemas antropológicos que maneja --con ademán romántico y terminología sibiliana- los podemos reconocer, casi todos,
en la temática religiosa del cristianismo. Lo malo del caso es que el existencialismo se ha quedado, la mayoría de las veces, en puras descripciones fenomenológicas sin "trasponer sistemáticamente en el plano nocional -afirma
el catedrático de Filosofía Ramón Roquer- los resultados de sus exploracio~
nes". Es tiempo ya de decirlo, el antiíntelectualismo radical de que l1a hecho
gala el existencialismo ha sido causa de su último fracaso.
El existencialismo se encarniza con la finitud humana y se complace, hasta
la exasperación con el lado sombrío de la existencia. Falta -y no me refiero

27

�aquí a los existencialistas cristianos- el lado luminoso de la existencia, la
fonna estructural de la esperanza.
Tal vez nadie haya visto con mayor profundidad los límites del existencialismo que Otto F. Bollnow. De su libro "Filosofía de la Existencia", dedica
el -último capítulo (XIV.- Los límites de la Filosofía de la existencia) a señalar ]as limitaciones del existencialismo contemporáneo. En gracia la brevedad, nos permitimos resumirlas en la siguiente forma:
l. Como filosofía total es la expresión de una situación de crisis histórica
pasajera.
2. Todo verdadero valor y verdadero sentido se pierden necesariamente
en un mundo reducido a la existencia como la formal relación de liberarse
lo manejable ("Zunhandenen") y lo que está a los ojos ("Vorbandenen" ) es
decir lo determinado deficientemente.
3. Falta el punto de arranque para una filosofía de la naturaleza orgánica,
puesto que ésta se distingue, porque sólo puede ser comprendida desde un
apropiado centro.
4. Falta también todo el mundo espiritual del hombre en la cultura y la
historia, con sus diferentes articulaciones.
5. No se ofrece el punto de partida para comprender adecuadamente toda
la múltiple esfera de los contenidos en la vida psíquica, que Hegel designaba
como "espíritu subjetivo".
6. Del lado ético, el "engagement'' incondicionado de la actitud existencialista degenera en un vacuo aventurerismo que busca el peligro y lucha sólo
por el goce de.jugar a la sensación, y aún en ella se queda indiferente.

del hombre, y no del hombre en general sino de cada hombre, en 1a concreción de su existir, y son apelaciones o llamamientos que se le dirigen para
que se ponga en claro consigo mismo asuma sus responsabilidades y tome
sus decisiones" (Pág. 7, "Introducción al Existencialismo", Fondo de Cultura
Económica). Son aspectos positivos del existencialismo: L autentificación de
los problemas filosóficos, es decir "el esfuer,zo de recogerse y poseerse en aquel
aspecto fundamental de su ser: al que se refiere el problema" ( Abbagnano} ;
2. El entido de la filosofía como compromiso estrictamente personal; 3. El
reconocimiento del ligamen que. nos ata a los otros con los cuales coexistimos; 4. El reconocimiento de la muerte como riesgo ineliminable que me
incita a la fidelidad conmigo mismo; 5. La búsqueda de un completarniento,
de una estabilidad que falta al hombre.
Se ha dicho que la posibilidad es la categoría fundamental de !o humano.
Es cierto que la vida del hombre no viene hecha, sino que se va haciendo. Pero
no es menos cierto que la vida humana no puede reducirse a mero proyecto,
porque los proyectos se hacen sobre la base de ser ya algo quien los formule.
Y un proyecto no merecerá nuestra adhesión si no concuerda con nuestro
peculiar modo de ser. La posibilidad es posibilidad de un ser actual.
Reconozcamos que los existencialistas han llevado la atención a muchos problemas humanos que no se habían estudiado debidamente. Pero rechacf!mos
un concepto del hombre que se reduce. a movilidad pura, porque esta movilidad se sostiene y se transporta en una sui-ipsidad; en el ser persona del hombre que permanece, desde la infancia hasta la muerte, uno mismo a través
de las mil vicisitudes.

7. El hombre desilusionado y sacudido en todas las relaciones objetivas que
le soportan es rechazado a la soledad de su existencia individual. Desde este
punto de vista se pierde toda la realidad del mundo circundante.
El existencialismo reduce las diversas categorías tradicionales -acto y potencia, causa eficiente y final, causa formal y material, etc.- a una sola categoría: lo continuo, lo uniforme. En el eterno fluir de las cosas, forma y
mateóa se funden en tensión continua; esencia y existencia se diluyen en la
confusión del "existencial" puro. ¿No será preciso que el existencialismo adopte un sentido concreto sustancial y abandone esa filosofía de la existencia puramente formal para que cese el peligro de caer en un aventurerismo irrespon-

El estructuralismo surge, como tendencia o escuela filosófica, en el crepúsculo del existencialismo. Algo hay de moda en este nuevo movimiento.
Fuera de Francia, no ha logrado gran número de adeptos y mayor difusión.
El estructuralismo carece, por ahora, de grandes figuras filosóficas. Nace con
Claude Lévi-Strauss ( un antropólogo) y con Jacques Lacan, Roland Barthes,
Louis Althusser, Michel Foucault. Entre los estructuralistas existen dilerencias notables por lo que respecta a formación y líneas filosóficas.

sable?
No se puede negar el mérito de los ex:istencialistas, consistente en ese esfuerzo por encontrar en la existencia valores que reintegren al hombre a su
libertad más auténtica. -icolás Abbagnano, pop ejemplo ha visto certeramente que "los problemas de la filosofía conciernen verdaderamente al ser

La revolución operada en lingüística, ante todo en la fonología de Tru~etzkoy y J_akobson :15í como en los estudios de lingüística estructural (Bloomfield~ Harris, etc.) su-ven de punto de partida pam una meditación filosófica.
Lévi-Strauss había advertido a Georges Charbonnier que "todo problema es
problema de lenguaje" y que "la verdadera cuestión es el lenguaje" (Entre-

28

ESTRUCTURALISMO

29

�tiens auec Claude Lévi- trauss págs., 157 y 160, París 1961). No obstante,
la antropología cultural no se linúta a copiar la lingüística y la fonología estructurales. Porque no es lo mismo "un sistema de apelativos" que "un sistema de actitudes". El estudio de Lévi-Strauss no es diacrónico e histórico,
aunqu no se rechaza la importancia relativa de estos factores; tampoco se
trata de estudiar un estado "presente" o "in tantáneo". Los elementos diacrónicos pueden integrarse sincrónicamente en estructuras, sin admitir su carácter
primordial o condicionante. La rawn dialéctica es tan sólo una extensión de
la razón analitica. Marx y Freud le sirven a Lévi-Strau como importantes
precedentes de su investigación estructural. Jacques La.can habla de un p icoanálisis estructural y Louis Althusser desarrolla estructuralmente el pensamiento marxista de las relaciones económicas y de las infraestrurturas. Por su parte,
Roland Barthes estudia tructuralmente la crítica literaria y la producción
artística.
La máxima popularización de] estructuralismo se debe a Michel Foucault.
En su arqueología de las ciencias humanas, investiga, "a partir de que los
conocimientos y teorías han sido posibles". e trata de averiguar las condiciones de posibilidad en la rustoria de cierto conocimientos más que su valor
racional o su perfección creciente. Puesto que el hombre mismo es estructural,
las ciencias humanas son consiguientemente, estructurale , no rustóricas. El
psicoanálisis y Ja etnología engloban prácticamente el domirúo entero de las
ciencias. En frases hiperbólicas y apocalípticas Foucault vaticina "la muerl
de la filosofía" y, lo que es más grave, la muerte de la historia y del hombre.
El ser humano "deja de ser el viejo y constante problema que se creyó que
fue". El hombre es una invención cuya fecha reciente exhibe la arqueología
de nuestro pensamientos. Y acaso su próximo fin (' Les mots et l choses"
pág. 398 París 1966). Sartre ha dicho que el hombre es "un producto de la
estructura pero en tanto que le supera". En el supue to de que las tructuras
hagan al hombre, habría que saber todavía qué ha e el hombre on las estructuras.
Estructura índica el plan según el cual se construye el objeto. En te
sentido estructura es sinónimo de organización, arreglo y disposición. El estructumlismo como teoría, como método trata de poner en relación lo qu se
convertirá en las partes de un todo postulado previamente. Pero, ¿ podemos
saber dónde y cómo detenemos? Para totalizar
preciso conocer los elementos se~arables. El método estructuralista es analístico y totalizador, reconoce, COnJuntos organizados diferencias en una relación común según ]a
cual se definen. La plumlidad de la organización supone un arte combinatorio.
Es preciso comprender l vínculo que so tiene la totalidad. "La totalización
no es confusión de las diierencias o rep tición de lo mismo, sino articulación

de totalidades parciales y sucesivas" (Jean Poiullon, " n ensayo o definición',
en el libro en colaboración "Problemas del estructuralismo", pág. 18, Editorial
Siglo XXI). "Podemos insistir sobre el factor dinámico, productivo, que está
. ligado a la filosofía de las eslruclura . En la ciencia como en el arte el diálogo
entre el espíritu y la realidad implica una laguna inicial que se colma mediante la invención de los modelos y de los campos de operaciones. o se
puede suponer que el pensamiento refleje una experiencia totalmente constituida, ni que disponga con pleno derecho de las formas que hacen a la
experiencia posible o válida: ería una imagen muy pasiva o muy teórica
de la vida de la mente". ( oel Mouloud, "Reflexiones sobre el problema de
las estructuras", en el volumen en colabomción "Estrocturalismo", pág. 23.
Ediciones Nueva Visión Buenos Aires.) 'Sólo está estructurado el arreglo
que responda a dos condiciones: que sea un sistema regido por una cohesión
interna; y que esta cohesión, inaccesible a la observación de un sistema aislado,
se revele en el estudio de transformaciones gracias a las cuales se encuentran
propiedades similares en sistemas en apariencia diferentes" ( Claude LéviStrauss "Elogio de la Antropología" págs. 33-34. Cuadernos de Pasado y
Presente, Córdoba, Argentina) . Hemos traído a colación estos tres texto de
Poullion, de Mouloud y de Lévi-Strauss para mostrar cómo, a pesar de las
diferencias de fonnación y de línea, puede hablarse de un común denominador
en el estructuralismo.
uestro tiempo requiere, imperativamente la síntesis de historia ( historicismo), y estructura ( estructuralismo) . La realidad desborda a toda e truetura, a todo sistema preconcebido. Pero, ¿ cómo decir que I hombre no tiene
naturaleza sino historia? in m1a estructura permanente del hombre, sin
mengua de su historicidad ¿ cómo historiar lo historiado?
Al acercarnos personalmente a las principales corrientes filos6ficas no hemos podido dispensarnos de contrastarlas con la verdad con nuestra verdad.
Hacer apología de los errores o callar erdades, cuando éstas vienen al caso,
es carecer de honestidad intelectual y tmicionar a la inteligencia. He querido,
en el examen crítico de las más destacadas doctrinas filosóficas de nuestro
tiempo, r.umplir on el deber que impone "la responsabilidad de la voz".
argo con la responsabilidad personal de mis objeciones a la obra de egregios
filósofos contemporáneos, dichas, por lo demás, con todo respeto y haciéndole
toda la mesura. Vivimos, por fortuna para u tecles y para mí, en un mundo
libre que posibilita el diálogo en el cua1 el filósofo habla "como hombre a
otros hombres, sin la pretensión de enseñar o dirigir sino s6lo con aquella
mucho más modesta y fundada, de poner a disposición de los demás para
que eventualmente se sirvan de ellos ciertos esclarecimientos sobre las ex-peri ncias humanas fundamentales, que él mismo, en gran pa1te, debe a la obra

30
31

�y al trabajo de los demás" (Abbagnano) . Ciencia comp1·ometedora de la
realidad entera, la filosofía avizora la Verdad que la trasciende y la guía.

Es en esta verdad del ser precisamente en la que alumbra sus explicaciones
fundamentales. i la filosofía es la forma más alta de fo. experiencia humana
totalmente racionalizada, filosofía y vida son, en el fondo, una misma cosa.
Quienes se creen emancipados de cualquieI' filosofía, menosprecianao el rigor
de la disciplina y las aportaciones de sus más ilustres representantes, no pasan de ser -al fin animales racionales-- «filosofillos" diletantes, constructores
de vanas especulaciones que -dicho sea con .implacable since1idad- salen
sobrando. Hoy como ayer -y acaso la circunstancia de este siglo sea más
apremiante que la de los siglos pasados- el imperativo socrático: "gnosce te
ipsum" conserva toda su vigencia. Así lo pensarnos, por lo menos, quienes
entendemos la filosofía como un imprescindjble menester de ubicación y de
autoposesión.

MEDITACION SOBRE LA ESPERANZA
JosÉ R. SANABRIA
Universidad Iberoamericana
Se debe herir de muerte a la esperanza terrestre pues solameme ento11ces
nos saloa la esperanza verdádera.
KiERKEGAARD

Es MUY COMÚN pensa!' y expresar que nuestro tiempo es peculiarmente anticristiano. L&lt;J. Edad Mema -se afirma- fue una época medularmente espiritualista, esencialmente cristiana. En el siglo pasado empezó la descristianización, que ha culminado masivamente en el nuestro. La verdad es que desde
la Edad Media nuestro mundo, en un largo proceso, ha ido dejando de ser
cristiano.1
Solamente unos cuantos miopes niegan que la cultura occidental esté inspirada e info1mada por el cristiarusmo. De tal manera que nuestra cultura,
con sus luces y con sus sombras, sería impensable al margen de la concepción
cristiana del hombre y del mundo.
Pero así como sería insensato negar la realidad histórica del influjo del
cristiarusmo en la cultura occidental, también lo sería negar que estamos viviendo una época fundamentalmente anticcistiana. Y aún algunos aseguran
q~e nuestra época es postcristiana. Ya en el siglo pasado se afirmó que el
hombre es el dio del hombre -home homini Deus-. Antes, la historia era
casi exclusivamente historia sagrada: Dios intervenía en todos los acontecimientos huma11os y mundanos. Pero el hombre empezó a cue~tionar su naturaleza y su origen, su destino y su fm: ¿y si el hombre no fuera más que
1

Recuérdense los conocidos libros de P. Hazard La c1'isis de la conciencia ett.ropea y

El pensamiento euwpeo en el siglo XVITI. Igualmente La decadencia de Occidente de
SPE GLl!R.; La situación espiritual de 'l!uestro tiempo, de JASPERS y Una n-ruva Edad
media de HurzrNGA.

32

33
H3

�hombre, es decir, producto de la evolución de la materia eterna? ¿Y si la
creencia en wi Absoluto no fuera más que la proyección ilusoria de un ente
finito condenado a sufrir una contingencia radical? ¿ Y si la existencia humana, esencialmente menesterosa y precaria, no tuviera más sentido que hacerse a sí mi ma a través del tiempo y de la historia?
Parece que el hombre de nuestros días ha llegado a la conclusión de que no
le queda más que aceptar, en callada 1·esignación, la tarea de 'inventar
cada dí.a su propio camino" bajo un cielo sin Dios y en un mundo hostil y
absurdo.

I

Si la descristianización de la cultura y de la vida empezó desde hace siglos,
en nuestros dias tiene características peculiares. Una de ellas es que antes la
descristianización era más bien individual, ahora es masiua y social. Otra es
que antes los creyentes eran mayoría y los no creyentes eran minoría; ahora
los no creyentes son mayoría y los creyentes son minoría. Los creyentes han
quedado reducidos a pequeños grupos, cada vez más insignificantes. Antes
se creía que los valores cristianos tenían vigencia· ahora de hecho, grandes
masas creen que tales valores son totalmente inoperantes o ni siq11iera se
preguntan por su vigencia o falta de vigencia. Más e."q)lícitamente:
a) Grandes masas -de proletarios, intelectuales o pseudointel~ctuales, y
estudiantes. predomjnantemente- viven y actúan, de hecho, al margen del
cristianismo y aun de cualquier religión. Son pern&gt;nas en cuyo horizonte de
vida no aparece la idea de un Dios ni de un más allá.
b) Grupos anticristianos para los que la religión es el blanco de sus ataques
y de sus polémicas. La combaten a veces no tanto como religión sino como
posición temporal de naturaleza política, social o ideológica.
c) Multitudes cristianas en cuyas vidas el cristianismo es una forma inerte
un lastre que van arrastrando inconscientemente. De hecho pertenecen a la'
primera categoría aunque todavía conservan un elemento religioso por tradi~
ción o por herencia.
d) Núcleos cristianos tradicionalistas que conciben el cristianismo como
una doctrina que defender polémicamente como "causa" o como "cruzada"
por la que hay que pelear, y no como un modo de vida.
e) Grupos de cristianos progresistas para los cuales el cristianismo la religión, se reduce a una actividad sociológica a una labor de secularización
de lo sagrado, a una veneración del mundo, o -como dice Maritain- a una

34

especie de arrodillamiento ante el mundo? Es decir, la religión para ellos es
una actividad puramente humana y temporal. "¡Completa temporalización del
aristianismo!". 5 Inmanencia total.
Tal actitud -piensa Gustave Thibon- "corta los puentes, entre el hombre
y Dios, 1a tierra y el cielo. Una religión que disuelve lo eterno en la historia y
que rechaza. como adherencia de un pasado para siempre concluso, prácticas y ritos que son el 1punto de inserción de lo infinito en el espacio y de lo
eterno en el tiempo1 tal religión no será más que un vago humanitarismo, sin
forma y sin contenido. En ella, la prostitución a los ídolos del siglo se reviste
del vocablo halagüeño de 'apertura al mundo'; la mescolanza y la confusión
se presentan como un progreso hacia la unidad· la deserción se disfraza de
'superación'"."
f) Una minoría -más numerosa de lo que se cree- de cristianos que
viven su cristianismo on fe viva, con esperanza virtuosa y con un gozoso sentido de la trascendencia. Para ellos el cristianismo es ante todo vida y entrega, consagración y compromiso. Pero estos cristianos necesitan heroísmo
porque en nuestros días apenas quedan "formas" histórico-sociales en las
que se pueda fácihnente verter el cristianismo. El hombre actual que quiera
ser de verdad cristiano necesita realizar un penoso esfuerzo que le permita vivir
en circunstancias totalmente ajenas u hostiles a la religión. Por ello su vida
es un contrasentido constante: hay fricción entre el ser cristiano y el ntomo
social y cu]tural de nuestro tiempo.
¿Quiere esto decir que vivimos en una época secularizada? Muchos afirman que es una época postcristiana, posteista.
Dist'ingase secularización de secularismo. Secularización es un proceso histórico por el que la sociedad y la cultura se han ido independizando del control
de la religión y de la Iglesia. En cambio secularismo es una ideología, casi una
religión que niega lo trascendente. La secularización o secularidad admite
la trascendencia, pero niega su influjo en el mundo; el secularfamo niega la
existencia misma del trascendente. El secularismo - asegura G. Vahanian"cs una forma de religiosidad para la cual lo presente y lo inmanente están
in estidos con los atributos de la eternidad y de la trascendencia" _i,
Tal vez no sería exagerado afamar que la religiosidad en nuestros días es
wia extraña mezcla de cristianismo1 secularidad y secularismo porque en grandes núcleos todavía quedan algunos ritos cristianos, al menos como vestigios
' Cír. Le paysan de la Caronne, Dcsclée de Brower, París 1966, p. 85.
Id. ibid. p. 88
• En el prólogo de El silencio de Dios de R. Gunuv,, Ed. Prensa Española, Madrid
1968, pp. 13 y 14
• La muerte de Dios, ÜRIJALD0 1 Barcelona 1968, p. 75.
1

35

�de un pasado que no volverá. o es propiamente que el hombre actual sea
ateo, simplemente no le interesa la cuestión de Dios. O sea, vivimos en una
época no anticristiana sino postcristw.na aunque todavía religiosa. Así lo expresa terminantemente P. Ramsey:
"No es que no tengamo dioses, más bien los tenemos de sobra. Al igual
que los ateniense precristianos, nosotros los postcristianos somos un pueblo
muy religioso. Sobre nosotros han vuelto a prevalecer pálidas sombras de las
divinidades paganas -del sexo, del hogar, de la guerra de la ciudad, de la
civilización y de los espacios siderales--." 0 Y es que a tualmente el hombre
es el que se fabrica us propias divinidades.
"La adoración sigue adelante, es cierto, -pro igue Ramsey- pero hacia
divinidades que son producto de la fértil mente del hombre y uya vitalidad se
limita a la que les confiere su identidad con la vitalidad cultural del hombre." 7
En esta era postcristiana se llega a afirmar que los fundamentos mismos de
nuestra cultuia nos hacen impermeables a la concepción del cristianismo. La
razón de ello es sencilla: "la visión del mundo del cristianismo es trascendente
.
.
'
Illlentras que la nuestra es inmanente; la divergencia no es sólo teológica, sino
también cultural. La nivelación pm~de advertirse no sólo en el derrumbamiento
de 1a fe y en la búsqueda de -coherencia que lo acompaña; también puede
verse en el reino de lo social y de lo político". 8
En esta situación cómo refulge la verdad de la frase de Taine: '~ningiul
hombre sensato puede ya esperar". O lo que es lo mismo: si Dios ha muerto,
ha muerto con El la esperanza. ¿Es verdad? Muchísimos no aceptarán la equivalencia. Porque, de hecho, hay tres actitudes radicales del hombre -iba a
decir: constitutivas del hombre-, tres modos detenninantes del sentido primario de la existencia humana: creer, esperar y amar. El hombre -todo hombrenec~riamente cree en la realidad de algo ( un Dios personal la autosuficiencia
de la naturaleza, la necesidad del destino, etc. ) · espera la realización de tales
o cuales acontecimientos, espera algo porque vive en radical menesterosidad;
ama porque está hecho para amar y por lo menos se ama a sí mismo.
En la raíz ontológica de su existencia el hombre es fe, esperanza y amor.
Porque la necesidad de creer, esperar y amar pertenece a la esencia misma del
hombre. ¿ Estamos asistie1Jdo a una grave crisis aun en estas manifestaciones
de la estructura óntica y ontológica del hombre? Hay crisis histórica -asienta
Ortega Y Gasset- cuando se quiebra el sistema de creencias sobre las que verua
• .Prefacio a La muerte de Dios de
/bid., p. 21.

VAHANlAN,

p. 16.

descansando la emstencia del hombre. La respuesta a la pregunta anterior es
más que evidente y e impone a cualquier inteligencia.
El hombre de nuestros días. fiel al imperativo categórico-ontológico de su
propia estructura humana, sigue en la aventura y se ha hecho un sistema
curioso de creencias, de esperanzas y dilecciones porque de lo contrario no
podría vivir. Tiene fe en la autosuficiencia de su propia naturaleza humana
o cuando menos en la auto. uficiencia de la materia en evolución. Su esperanza
se dirige a la posesión de la felicidad. Tiene amor a todo lo humano, a todo lo
mundano, porque al fin y al cabo es lo único que vale. No en vano aconsejó
1 ietzsche: "¡ Hermanos, permaneced fiele a la tierra!" Afirmación exclusiva
del hombre. Afirmación exclusiva de la materia.
Pero el hombre se ba dado cuenta que su naturaleza es -insufitiente para
llegar a la plenitud: ya no cree en la autosuficiencia propia tampoco cree en
la ciencia: solamente la admira. Ya no espera que el 'viento de la historia"
lo Ueve inexorablemente a las playas de ]a felicidad. Por ello ha empezado a
amar los productos de su mente o de su fantasía. Y algunos espíritus reflexivos y preocupados se preguntan: ¿ qué cree qué espem. y qué ama el hombre
de nuestros días después que se le han quebrado -súbitamente o paulatinamente- sus pretéritas creencias, esperanzas y dilecciones? Quizá no sea totalmente inexacto responder: no lo sabe. Lo único que sabe es que su vida está
al descubierto, desprotegida e irredenta. Lo único que sabe es que al librarse
de Dios ha caído en una "noche que no acaba nunca", en una soledad radical, en una angustia vital en un desamparo existencial Lo único que sabe
es que ha llegado a la gratuidad absoluta, al absurdo total porque se ve abandonado a W1 exilio irremediable ya que privado de una patria perdida, tampoco
le cabe esperar una tierra de promisión --como dice Camus-. Esto le sobrecoge y lo angustia. Le sobrecoge porque siente que le falta algo de donde
cogerse. Le angustia porque se siente desamparado, sin horizonte al que dirigir
sus pasos, peroido, en sombras y en medio de la soledad. Entonces "parece
que se ha puesto un sol, que se ha trocado en duda una antigua y profunda
confianza" · a los pocos uya mirada y cuya desconfianza en el mirar son bastante finos y penetrantes para el espectáculo de la muerte de Dio ''debe
parecerles nuestro viejo mundo cada día más crepuscular, más dudoso más
extraño, más viejo".º

En esta situación no puede haber esperanza. Y sin embargo, por todas partes
renace la esperanza. Porque el hombre es el único animal que espera. Tiene
nece idacl de creer en algo, de esperar y de amar. Está viviendo la crisi más

1

• G.

36

VAHANlAN,

op. cit.,

p. 129.

• F. NreTzsCHE, La gaya cie11cia~ Ed. del Mediodía, Buenos Aires 1967. p. 187.

37

�grave de todos los valores. Pero también se da cuenta de que en la entraña
más honda de su ser late la necesidad metafísica de la esperanza.
La crisis actual de la fe no ensombrece totalmente el horizonte: ha arrojado
a algunos hombres al reconocimiento del misterio. Estamos asistiendo a un
renacimiento de la esperanza. Más ¿ qué espera el hombre de nuestros días?
¿ qué es la esper.anza?

II

De todo lo cual se concluye que la esperanza es la actitud del hombre que
tiene confianza en que se realizarán sus pro,•ectos vitales.

En esta cuasi defuúción van implicadas las nociones de futuro, de proyecto
y de realización.
Antes dije que el hombre es un animal de realidades. Ahora digo que la
esperam.a. está esenciahnente orientada al futuro. ¿ Cómo se compagina esto
ya que el futuro todavía no es real y quizá, para determinada persona, nunca
lo será? Entonces ¿ la esperanza está necesariamente abocada al no-ser-todaVJa,
y, tal vez, al no-ser absoluto? ¿ Cuál es la naturaleza del futuro? Pero antes
digamos qué es el tiempo.

Es difícil definir la esperanza -decía G. Marcel-.1 º En todo caso ¿ para
qué definirla?· ¿ es posible definirla? ·Aquí tenemos que recurrir a la fenomeno-

No resisto la tentación de recurrir al conocido y hermoso pasaje ¾austiniano:
"¿ Qué es, pues, el tiempo? ¿Quién podrá explicarlo fácil y brevemen-

logía. Por medio de ella es prnbable que lleguemos a saber qué es la esperanza.
Ante todo el hombre es ''un animal de realidades" -en opinión de Zuhiri-.11 Por tanto, actúa casi siempre en vistas a la realidad. Digo "casi
siempre" porque a veces actúa quiméricamente, se mueve en el plano de lo

te? ¿ Quién podrá comprenderlo con el pensamiento para hablar luego de él?
Y sin embargo, ¿ qué cosa más familiar y conocida que el tiempo mencionamos
en nuestras conversaciones? Y cuando hablamos de él, sin duda sabemos qué
es, como también lo sabemos cuando lo oímos mencionar a otro. ¿ Qué es,
pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta lo sé; pero si quiero eJq&gt;licárselo al
que me lo pregunta, no lo sé. Lo que sí digo sin vacilar es que sé que si nada
pasara., no habría tiempo pasado; y si nada adviniera, no habría tiempo futuro; y si nada existiera no habría tiempo presente. Pero aquellos dos tiempos,
pretérito y futuro, ¿ cómo pueden ser si el pasado ya no es y el futuro todavía
no e$? Y en cuanto al presente, si siempre fuera presente y no pasara a ser pretérito ya no sería tiempo sino eternidad. Si, pues, es necesario que para ser
tiempo el presente pase a ser pretérito ¿ cómo decimos que existe este presente
si su razón de ser está en dejar de ser, de tal modo que no podemos decir en
verdad que existe el tiempo sino en cuanto tiende a no ser." 13

"irreal". Pero ¿ qué es la realidad? Es sencillamente ''lo que nosotros no ponemos, antes bien aquello con que topamos" .1- 2 Es todo aquello con lo que el
hombre tiene que habérselas. ¿ Quiere esto decir que la esperanza tiene que
er con la realidad? Veámoslo.
a) Para la esperanza no basta la expectación --estar a la expectativa- ya
que puedo estar a la expectativa de algo que no espero.
b ) Tiene que haber deseo, anhelo, pretensión.
e) La esperanza implica confianza. Bien es cierto que la confianza no es
seguridad pero sí indica una especie de certeza, por lo menos en confuso.
d) Es de algo posible pues nadie se dice tener esperanza de lo imposible.
e) Debe ser, por lo mismo, algo ausente: nadie espera lo que ya tiene. Por
ello la esperanza está esencialmente orientada al futuro.
f) El objeto de la esperanza tiene que ser algo bueno, amable, deseable
desde cierto punto de vista, al menos.
g) Debe ser independiente de nosotros. Por eso no es objeto de esperanza
lo que podemos adquirir fácilmente.
h) No se espera lo que necesariamente tiene que suceder.

ª "La nature de Fespérance est tres difficile
1935, p. 108.

a definir".

grandes .filósofos han tratado de dar una respuesta satisfactoria a esta inquietante pregunta.
Platón piensa que el tiempo es una imágen móvil de la eternidad, medida

según número. u
Es demasiado conocida la definición aristotélica del tiempo: "la medida del
movimiento en la relación anterior -posterior"- o jronos aritmós ésti kinéseos

katá to próteron kai hysteron. 15

Etre et avoir, A uama Paris

" Cfr. F. J. CONDE Introducción a /a Antropología de Xavie,, Zubiri, en Homenaje
a JAVIER Zuaw, Madrid, 1953.
" J. ÜRTEGA Y GASSET, Obras completar, t. V. p. 385.

38

¿ Qué es, pues, el tiempo, una de cuyas dimensiones es el futuro? Los más

,. S.

AGUSTÍN,

Las Confesiones, I. XI c. 14.

" Cfr. Timea, 37 d. Trad. de F. P. SAMARANCH, Acu1ua, Madrid, 1963.
ª Física IV, 219 b. Cfr. Aristóteles Obras. tr. por F. de P. SAMARANCH, AGUILAR,
1964, p. 632.

39

�Para San Agustín el tiempo es una distensión del alma cmihi vi.sum est nihil
csse aliud teimpus quam distentionem . .. ipsius animi". 16

otros todavía, pero actualmente existe en la presencia de la eternidad. Por
tanto, pasado y futuro coexisten en la eternidad que es presencia pura.

Sto. Tomás de Aquino acepta la definición aristotélica y la prolonga en una
noción análoga de dum.ción, con tres analogados: tiempo, evo y eternidad.U

Antes de ver la relación entre esperanza y futuro es importante tener en
cuenta que hay una esperanza fundamental o auténtica que se diferencia de
las e peranzas cotidianas. Estas se refieren al futuro mundano, a cosas del
mundo, a algo que se nos debe comunicar desde fuera, como una noticia,
un érito, un objeto de uso o la salud física. 21 En cambio la esperanza fundamental se refiere a lo extramundano. La esperanza inauténtica siempre admite
plural, en tanto que la auténtica siempre se expresa en singular. La auténtica
se dirige al ser; la inauténtica se dirige al tener. O si se quiere también se
puede referir al ser, pero siempre es aJ ser superficial y no al profundo.
Por supuesto la esperanza auténtica es la fundamental. Se refiere, consciente o inconscientemente, a lo trascendente. Porque ella es una tendencia&gt;
un impulso hacia la trascendencia. En este sentido asegw·a Marcel que 'la
esperam:a es la estofa de Ja que está hecha nuestra alma". 22 Bollnov añade
que la esperanza es el último fundamento del alma. Seguramente en estas
expresiones hay xagerac1on. in embargo destacan el papel importante de
la esperanza en la ida humana. Porque 1 hombre, de suyo, siempre vive
esperando.

En Kant el tiempo se reduce a una forma pura de la intuición sensible. Se
trata, pues, de un elemento a priori del conocimiento sensorial. O como dice
el mismo Kant : "el tiempo es la condición formal a priori de todos los fenómenos en general". 18
Según Husserl el tiempo es el único residuo fenomenológico.
Para Bergson el tiempo es un continuo fluyente, es el pasado que roe al
futuro.
Para Heidegger, finalmente, el tiempo es e1 original "éxtasis'', el radical
"fuera de sí". Por-venir, sido y presente son los tres "éxtasis de la temporalidad". El tiempo original se "temporaliza'' principalmente desde el fuluro.
"No es que el ahora esté grávido del "todavía no ahora'', sino que el presente
brota del futuro en la unidad originar-ia y extática de la temporalización de la
temporalidad", dice Heidegger. 19
¿Es esto el tiempo? Todos sabemos que el tiempo es una determinada permanencia, duración, de tal ente en el ser. Es decir, se trata de una presencia --durar e¡¡ permanecer en el ser-. Y entonces la autoconciencia, como ser
de un ahora permanente -nyn, el ahora de la conciencia- me descubre el
ser trascendental. A su vez, la autoconciencia, como ahora del ser, me descubre el tiempo como duración -de ninguna manera unívoca sino análoga-. Por
ello, los momentos -éxtasis-- de la temporalidad, pasado, presente y futuro,
no son más que diferentes modos de present;ia que la conciencia une y separa
en un misterioso proceso vital. En este sentido dijo bellamente L. Lavelle
que·el tiempo es una presencia idéntica en la que se clistinguen y se oponen
todas las clases de la presencia.2° Consecuentemente los tres clásicos momentos
del tiempo son momentos de la presencia fundamental: la eternidad. Así
el pasado, que en la concepción aristotélica, del tiempo ya no es sigue siendo
porque es un momento de la eternidad -¿ no se podría decir que el tiempo
es un fragmento de la eternidad?-. De igúal manera, el futuro, que todavía
no es, ya es porque es presencia de 1a eternidad. El futuro no es para nos-

Es importante distinguir también la espera y 1a esperanza. Son actitudes
diferentes. En otros idiomas la palabra es distinta: waiting, Erwartung, attcnte,
attesa, significan la espera; hope, Hoffnung, espoir y espérance,23 speranza, significan h. esperanza. En español tenemos los verbos aguardar y esperar y los
sustantivos espera y esperanza, pero los diccionarios no nos sacan de dificultad.
Y así. aguarda!" ( por cierto easi inusitado) significa esperar, y esperar es hallarse
a la espera y vivir en la esperanza.
Para mí aguardar es un esperar casi indiferente, más bien pasivo; es un
dejar pasar el tiempo para que llegue o se realice algo que tiene que llegar
o suceder. Así, por ejemplo, aguardo la llegada del "Metro": la espero
tranquilamente porque sé que llegará y no me preocupa. Por ello las conocidas
•sa1as de espera" en las estaciones del ferrocarril y en los consultorios de los
médicos, debieran llamarse "salas de aguardo", lo que sería menos bello,
pero más preciso en opinión de Laín. 24

Esperar es vivir en espera o en esperanza. La espera, en su forma originaria,

•• Las Confesiones, I. XI. c. 26.
" Cfr. A. G. FuE TES, Carácter cr011ológico de la noci.ón de tiempo en Sto. Tomás,
Est. Fil 4 (1954) pp. 171-210 7 (1955) pp. 285-315.
18 Crítica de la 1az611 pura., Ed. El Ateneo, Bs. Aires 1961, p. 11.
10 Cfr. Sein und Zeit, cap. VI, párrafos 78 y ss.
"" Cfr. Du tempr et de l'éternité, Aubier, París, 1948, p. 224.

40

21 Cfr. J. PIB~ER, Erperd:nZa e historia, Sígueme, Salamanca 1968, p. 26.
" Eire et AuoiT, p. 117.
"" La palabra espérance en francés, indica un matiz más rico que 11spoir. Esta -se puede
traducir por espera, sin embargo connota lo que Laín llama la espera vital
h Cfr. La espera y la esperanza, Rev. de Occidente, Madrid 1962, p. 572.

41

�es proyecto -sel'Ía mejor escribir: pro-yecto---: es el arrojarse del yo ante
una posibilidad del propio ser; es un presente que se lanza, consciente o inconscientemente1 a la conquista del futuro; es un tono del temple vital de la
persona -como dice Landsberg-; es el apetito de seguir viviendo humanamente. ''En su constante espera, el ser del hombre pretende existir en el
futuro sjendo a la vez &lt;hombre' y 'él mismo'." 25
En la espera puede haber varias modalidades. Fundamentalmente se reducen
a tres: inanidad, circunspección y autenticidad.

a) La espera es inane cuando 1a entrega es laxa, supeúicial. En este caso
el hombre, indiferente a lo que espera, sólo pretende "pasar el tiempo": la
vida es para él mero 'pasatiempo"; o peor aún, pretende "matar el tiempo".
El que se contenta con "pasar el tiempo" simplemente dejar fluir la novedad;
el que "mata el tiempo" trata de aniquilar, antes de que nazca, toda probabilidad de novedad en su vida.
b) Hay la esper,a circunspectiva -circunspección es mirar en tomo- en
la que la entrega del esperante es más intensa; se propone la realización de
un deseo: o la consecución de un bien o la evitación de un maJ. Se aspira,
er.tonces, a tener lo que se espera; se mira en torno para destruir lo que le
impide lograr la posesión fruitiva del objeto de su espera.

Y es que "la espera está hecha de promesa y de amenaza". 28 La espera
proyecta al esperante hacia el horizonte ambivalente del ser y del no-ser, de
1a fruición y del desencanto, de la conquista y del fracaso. La esperanza
siempre se dirige a lo agradable; la espera no es así.

Además de la espera, se da la n-pectación -estar a la expectativa-. Exspectare significa mirar atentamente. Pol' tanto la expectación no es pura y
pasiva recepción, sino que es una espera atenta y tensa. De donde estar a la
expectativa es un esperar activo y preocupado, agudo e incierto. La esperanza.
es una espera vital y confiada. Espera y confianza serían, pues, los elementos
constitutivos de Ja actitud psíquica que es la esperanza. Confianza no es seguridad. Por eso en la esperanza la confianza es insegura. "Confía. .. quien
cree en el buen término de la insegura e irrenunciable pretensión de ser que
la 'fianza' es." .29 Confía el que se lanza a la pretensión de seguir siendo hasta
llevarlo a su culmen. Entonces la confianza es lo que hace de la espera esperanza. Pero no se entienda la confianza como sinónimo de pasividad. La verdadera confianza es dinamismo y osadía, compromiso y entrega.

c) La espera auténtica es el modo más profundo de la entrega. Ya no es
la mera gustación del paso dd tiempo ni el simple logro del objeto deseado;
se trata del compromiso radical en el cumplimiento de la vocación personal.
Es la má:xima tarea del hombre. "Sólo se vive a sí mismo -apunta Ortega
Y Gasset-, sólo vive de verdad, el que vive su vocación, el que comcide con
su verdadero sí mismo." 26 Es un "llamamiento" a ser alguien y a hacer algo
con originalidad y autenticidad. Por ello ser hombre es pro-tensión , es misión' es
compromiso ineludible. Existir o no existir no me fue propuesto sino impuesto,
pero existir con dignidad y autenticidad es tarea exclusivamente mía: se me
propone para que yo me comprometa o no, para que trate de llegar a la plenitud de la "hombreiclad'' personal o para que me quede enraizado en la
vulgaridad anodina del anonimato y de la mediocridad -el das Man heideggeriano--.27

¿En qué confía el que espera? Confía en sus posibilidades -pero no con
una confianza presuntuosa e iiracional- y en la eficacia de alguien o de algo.
Y así como todo objeto del entendimiento lleva a éste al "todo", al ser de que
forma parte, así la confianza en algo o en alguien nos xefiere ineludiblemente
al "todo de la realidad". Por ello, asegura Marcel que confiar es dar crédito
a la realidad.ªº Y es que la verdadera confianza va íntimamente unida con
la verdad porque una verdad es apenas un "algo" del "todo" de verdades;
una persona es apenas un "alguien" del "todo" de personas: la confianza
en "algo'" implica la confianza en el "todo", la confianza en un hombre
.implica la confianza en los hombres. De lo contrario, sería impo~ible Ja convivencia humana. Y el fondo íntimo de la realidad es religante (Zubiri) y
envolvente (Jaspers). Así escribe hermosamente Laín: "En su raíz, esperar
es saltar con los ojos abiertos desde el presente concreto hasta el último fondo
de la realidad. Con los ojos abiertos, porque el salto nunca puede ser seguro;
hasta el fondo mismo de la realidad, porque, pese a nuestras inseguri.dades y
cautelas, confiamos en su fundamentalidad y en su obsecuencia." $l

En la espera se manifiesta la naturaleza del hombre: animal znsecurum que
dijera P. Wust, porque la confianza del que espera lleva consigo wia veta de
desconfianza, temor, angustia, ya que la espera puede desembocar en fracaso.

¿ Qué es lo que el esperanzado espera? Espera el éxito de su pro-yecto,
espera seguir siendo él mismo en la dimensión humana de su plenitud. En
su concreta situación personal espera simultáneamente ser hombre, ser él

.P. op. cit., p. 540.
,. En torno a Galileo, en Obras Completas, t. V. p. 138.
., En estas modalidades sigo a P. LAÍN en su magnífica obra La espera y la esperanza
pp. 546-550
'
,. LAÍN ENTRALGO

42

J. M.

KlJM, L'expérience du vide, en Situation I, (1954) pp. 150-171.
op. cit., p. 573 .
.. ''Espérer, t:'est /aire crédit a la realité", Etre et Avoir, p. 108.
"' Op. cit., pp. 579-580.

n

=o LAÍN,

43

�mism,o y ser plenamente en el futuro. Estos tres momento., van implicados en
todo lo que se pera. Porque cuando yo espero ••algo", mi esperan7.a se dirige
hacia la autorrealización es decir, a mi crecin:úento psíquico moral y espiritual. Para todos, el objeto de la esperanza es la felicidad. La estructura
ontológica, menesterosa y precaria del hombre impide obtener en este mundo
una felicidad plena. Aun lo más felices jamás lo son totalmente. De cualquier
manera, la felicidad es el objeto de la esperanza humana.

¿En qué está concretamente la felicidad? En la oincidentia entre lo que se
quiere ser y lo que realmente se s, decía Ortega. En la coincidencia entre 1
~ r y el deber-ser. Tendemos naturalmente y por necesidad al bien. Por ello
toda tendencia nuestra a tal felicidad -determinado bien- nos proyecta
siempre hacia la trascend ncia, hacia la felicidad, lzacui el bi 11, porque nuestras aspiraciones son en realidad nuestras cuando no lanzan a "ser iempre"
y de la mejor manera posible. Entonces todo bieo que un bombr espera,
iempre
el umo bien: de lo contrario sus aspiraciones quedarían totalmente
satisfechas al obtener el logro de sus esperanzas determinadas, de algunos bienes
particulares. Estos, en último análisis, no son más que parti ipaciones, modalidades del sumo bien. Por tant0, el hombr espera, por naturaleza, lo que
trasciende su naturaleza; lo natural en el hombre e ser apertma a lo lransnatural. o se trata de un trans-natural de un mundo ideal, sino de un
trans-natural inmanente al hombre, ya que todo bien lo es por el bien que
lo sostiene y lo fundamenta ontológicamente. Entonces e p ranza y creencia
van íntimamente unidas. orno esperanza y verdad. ro se puede e p rar lo
que no se cree -decía an Agustín-. Entonces mis esperanzas determinadas
y sucesivas, mis
peranzas cotidianas e intrascendentes, están radicadas en
la esperanza genuina que e funda en la trascendencia, aunque yo no quiera.
En rela i6n a la esperanza puede haber -y de hecho hay- a titudes
negativas u opuestas, como la angustia, la desesperanza y Ja desesperación.
La angustia es el estado de ánimo ante la p rsp tiva de la nada definitiva
y total. Desde hace varios años la angustia es: un concepto ontológico, un
s ntimiento del alma sana o del alma enferma, y una fa tidiosa pero ignificativa, moda literaria. 32
de la publicación de Sei11 und Zeit la angu tia
es un tema frecuente en la Filosofía contemporánea. Y se nos dice que es el
radical temple de ánimo de la existencia arrojada aJ mundo.
La angustia nos descubr la mundanidad del mundo en su verdadera forma.
Lo que en la angustia nos hace huir es el hecho bruto, desnudo inexorable e implacable d estar-en-el-mundo. Al r &lt;lucir tocio a nada la angustia
lleva a la o1edad radical. La angustia es la soledad invulnerable y acaba con
" Cfr. P. WÍN, op. cit., pp. 559-560.

44

tocia po ibilidad de placer. Por la angustia el hombre encuentra la nada Y
el ser.ª;i
•
En psicología y en medicina se nos describe el sentimiento de la angustia
como la vivencia de una honda amenaza contra la unidad del yo o de la
jnrninencia de la muerte.
La desesperanza -inespera, si (uera po ible el vocablo, tmlwpe, de Th.
Hardy, inespoir, de G. Marce!- no es la carencia total de. per~ porque
imposible la vida sin espera ni peranza, ino que consiste en cierto desconfiar de poder lograr aquello a que tiende la espera o la esperanza. L~
desesperan.7.a -illespera O i11esperanza- es un débil esperar o un estar casi
indiferente ante la posibilidad de obtener lo esperado.
a desesperación el desconfiar vehemente de la posi~ilidad de obtener algo
de la vida O de los demás. Es la pérdida vital del sentido del valor. Por ello
la desesperación 11 va a la parálisis de la a tividad personal n vistas del logro
de lo esperado.
La esperanza está esencialmente orientada hacia el futuro. Pero, como ya
quedó dicho, el futuro sí es, no hay dificultad en_ entender que la espe~,es
pro-yecto de realiza íón. Quien dice e peranza d1ce futuro para la realizacion.
Quizá m jor, dice presente que deviene. Lo griegos pensaron que la _verdadera ·en ia onsistía en pasar úbitamente del "ahora" -nyn- al iempre"-aei-. La mente llegaria a la contemplación de "lo que es'' y estaría
por ello en el ámbito del ' iempre'' pues I ser s "lo ~ue es siem~re". La
concepción cíclica del tiempo -el eterno retomo de siempre lo mismo en
que se manifiesta lo que son Ta osas- explica la significación y el alcance
del saber humano.
Para el cristiano, el tiempo eterno de lo griego
inadmisible porque el
eterno r tomo es u·o movimiento sin principio ni fin y por lo mismo es algo
sin sentido y absolutament cerrado. l tiempo empezó on la_ ~e_ació~ ex_ nihilo
y se de$arrolla en el "devenir de la historia" hasta un de:1ru~vo termi_no_ de
Uegada. La historia por tanto, tien su fin más allá de la histor~~- Esto ':11tono
tá ya en el seno del misterio y del cual ,n~s bab~a l~ reve~ac'.º~· El t1e~po
histórico, para l cristianismo, es escatologico. Gen~sis, pnnc1p1O ?el bempo histórico. Apocalipsis, absorción del tiempo hi t6nco en la etenudad.
El mundo moderno ecularizó el concepto cPistiano del tiempo, pero no
volvió al concepto de los griegos.
Si se oncibe el iempre ' como los griegos se desemboca en la desesperanza.
Si se le concibe a la man ra de los ristianos, se llega a la e peranza porque
11 Cfr. El Ser y el tierr~po, FCE. México 1971, pár. 40 y 50: ¿Qué es 11Utaflsica}
Ed. Séneca, México 1941, pp. 34-48.

45

�se vive la escatología, se espera la "consumación de los siglos", se está abierto
a la perspectiva del sumo bien: reconstituido -apokatástasis-- todo en
Cristo, el justo goza!'á indefinidamente de todos los bienes. Entonces el futuro
es actual en cierto modo, porque de hecho es un "éxtasis'' de la eternidad.
Y nuestra vida se realiza en una presencia y no, como es obvio, en el pasado
ni en el futuro.

lícita la osadía del conocimiento; el mar nuestro mar, se abre de nuevo a
nosotros, y tal vez no tuvimos jamás un mar tan ancho." 36
Todavía Nietzsche piensa que el profeta que da a conocer la muerte de Dios
ha venido demasiado pronto. Y le llama loco -der tolle Mensch-. El hombre
de nuestros días ya ni se preocupa de Dios. El ateísmo, en muchos, parece una
vivencia normal. ¿ Habrá por ello acabado la esperanza?

El tiempo implica la eternidad en Ja que no hay pasado ni futuro y en la
que no es necesario convertir el pasado y el futuro en presente a fin de que
tengan sentido. Porque ordinariamente el pasado, que ya no es sólo tiene
sentido por el presente, o tal vez mejor por el futuro. Y éste, el futuro, que
todavía no es, sólo tiene sentido por el presente. Sin embargo, hay que concebir el tiempo no como una sucesión de "instantes" sino como un "todo"
como una presenc;ia. Y entonces el futuro de la esperanza es ya presente, que
el logro de lo esperado convertirá en plenitud. El futuro es la oportunidad
de una más completa autorrealización.

En el principio era el caos, elijo Hesíodo. En el principio era la palabra,
di jo San Juan. En el principio era el en-sí, dice Sartre. O sea, al principio
era el absurdo. 37 Si el mundo es absurdo, si el hombre es una "pasión inúti.1" 3)!
¿ es posible todavía la esperanza? ¿No ha escrito Zubiri que "el hombre
con.siste en religación o religión"? 89

El tiempo tiene una dimensión horizontal y un·a dimensión vertical. Esta
es, sin duda, la más importante y 1a más olvidada, por desgracia. En ella está
el verdadero valor del tiempo. Propio del hombre es "ser siempre", pero este
ser siempre no es simu1táneo, es sucesivo, con sucesividad pro-yectiva, futurizante. El hombre es pro-yección, distensión, que desde la presencia asume lo pasado para madurar mejor su pro-tensión hacia el futuro -esperanza-. El
presente es una pálida y débil imagen de la eternidad. Esperav, en todo caso,
es esperar "ser siempre". Es preguntar el éxtasis del ahora permanente. Es
encontrarse frente a su propia inmortalidad. Es a-cercarse a la plenitud de
su propio ser.
"Se camina sobre el vacío", apunta Malraux en su PJycltologie de l'art. "El
mund~ en que sufren y mueren los hombres es el mismo que el mundo en que
sufren y mueren las hormigas: un mundo cruel e incomprensible." 3 t- En 1802
decía Hegel que el sentimiento en que se funda la religión de los tiempos
nuevos es el sentimiento de que Dios ha muerto. 55 Años más tarde F. Njetzsche
clamará: "¡ Dios ha muerto! ¡ Dios permanece muerto! ¡ Nosotros lo hemos
matado!". Y más adelante expresa el júbilo inmenso porque Dios no exisle:
"Nosotros los filósofos, los espíritus libres, ante la nueva de que el Dios antiguo
ha muerto, nos sentimos iluminados por una nueva aurora; nuestro corazón
se desborda de gratitud, de asombro, de expectación y curiosidad; el horizonte
nos parece libre otra vez, aun suponiendo que no aparezca claro; nuestras
naves pueden darse de nuevo a la vela y bogar hacia el peligro; vuelve a ser
., R . GARY apud LAÍN, op. cit., p. 316.

.. Cfr. M.

46

HEIDEGGER,

Holzwege, Klostermann, F.rankfurt a. M. 1950, p. 197.

De hecho, en nuestro mundo secularizado no ha muerto la esperanza. Y
aunque no se cultive la esperanza vertical y escatológica, todavía el hombre
actual tiene esperaIJza, mejor dicho, esperanzas.
En la hora actual la hwnanidad vive en la incertidumbre del futuro. Hay
muchos hombres desilusionados, muchos angustiados, muchos que ya perdieron
la esperanza. Afortunadamente surgen por todas partes nuevas esperanzas
porque el hombre es un animal que no puede vivir sin esperanza. 40
Solamente voy a indicar algunos tipos de esperanza en el hombre actual.
1. Humanismo democrático. Son muchísimas las personas que tienen puesta
su esperanza en que la democracia dará una organización justa. segura y
pacifica a la vida humana. Y aun quienes se oponen tenazmente a la llamada
"democracia occidental" proclaman pertenecer a la verdadera democracia
y luchan por instaurar una "democracia popular''. Millones y millones de
personas piensan que la democracia es lo único que puede curar los graves
males que aquejan a la humanidad.
Según el humanismo democrático el hombre es el único dueño de su destino
y tiene la capacidad suficiente para hacer una sociedad perfecta. Tiene que
fiarse exclusivamente en sus propias fuerzas para lograr la felicidad. No tiene
por qué recurrir a las creencias religiosas que son ilusiones y enajenan al
hombre.
2. Humanismo científico. Todavía hay quienes confían en que el hombre,
gracias a la ciencia y a la técnica, puede no sólo acabar con el hambre, la
La gaya ciencia, aforismos 125 y 343.
Cfr. L'Elre et le néant, Gallimard, París 1950, p. 34.
Cfr. !bid., pp. 653-654-, 707-708 .
Naturaleza, historii., Dios, Poblet, Buenos Aires 1948, p. 374.
.. La desesperación total es imposible. Si se da, es un caso patológico.

..
.,
"'
""

47

�pobreza, la ignorancia y la enfermedad, ino realizar un orden ocia) _c~paz
de satisfacer las necesidades más profundas del hombre y de darle la felicrdad
que tanto anhela. La ciencia es la esperanza de la humanidad. El método
científico es el medio más seguro para llegar a 1a verdad.
El hombre ha domeñado a la naturaleza y, con el progresivo desarrollo de
la inteligencia, ha hecho un mundo digno del hombre. Y llegará el día en que la
ciencia vencerá definitivamente el dolor y a la misma muerte.
3. Humanismo m(lrxista. El marxismo que es una filosofía de la historia,
una teoría económica una doctrina política y, para muchos también una
'
. .
religión sin Dios, ofrece una esperanza apasionante a muchos pobres, oprtm1dos, vejados y maltratados.
La época de la injusticia, de la opresión, del odio y de la lucha de clases se
acerca a su fin porque el capitalismo ya está en agonía. La consumación de
la historia será ante todo una reconciliación : la naturaleza ya no será hostil
al hombre, no habrá lucha de clasesl todo será para todos. Y el mundo vivirá
en una paz inalterable y en una felicidad sin fin.
Recientemen~e algunos mar-x.istas (por ejemplo Rog.er Garaudy) están dando gran importancia al futuro del hombre y por lo mismo a la esperanza.
"Nuestra tarea de comunistas -dice Garaudy- se cifra en acercaI al hombre a sus sueños más hermosos y a sus mayores esperanzas." 41 Por ello la
trascendencia marxista "es una dimensión del acto del hombre hacia su ser
lejano". 42 Este 'ser lejano", que está en el horizonte de todos los proyectos
del marxista, es únicamente el futuro humano. "Si queremos darle un nombre -continúa Garaudy--, no será el de Dios. . . El nombre más hermoso
y más alto que puede darse a e~ta exigencia es el de hombre ... Cristianos y
marxistas vivimos sin duda la exigencia del mismo infinito, pero el vuestro es
presencia y el nuestro, ausencia." 4.a
Por su parte el marxista Ernst Bloch ha expuesto una filosofia de la esperanza que ha sido muy criticada por los marxistas. El libro Das Prinzip Hoffnung es una verdadera enciclopedia en la que ampliamente expresa lo que
se espera en las esperanzas de los hombres: un mundo sin engaño, una felicidad como no la hubo jamás, el cielo en la tierra, que el mundo sea hogar
del hombre, un mundo en e] que el hombre sea hombre y no lobo para el
hombre, el reino de la libertad, la identidad del volver del hombre en sí con
el mundo logrado para él!"Del anatema al diálogo, Ed. Ariel, Barcelona 1968, p. 86.
' 1 R. GA.RAUDY, op. cit., p. 92.
" Op. cit., p. 94.
" P,ri11zip Hoffnung, Suhrkampf, Fcankfurt 1959 párrafos 122, 390, 241, 364, 368.
tt

48

Esto último "el sumo bien de todos los esperados en la esperanza". Es lo
. l'ogicamente
.
que m1to
se ha 11~......ado " c1·elo" .4. 5
Lo que el hombre espera es puramente mundano. Lo demás es "ilusorio".
El hombre es un ser no fijo, siempre proyectado al futuro; es un ser "que,
juntamente con el mundo que le rodea, es una tarea y un gigantesco receptáculo lleno de futuro" .46 Este futuro no es Dios sino lo desconocido del hombre, lo humano todavía no eficontrado. 47 Dios no es más que el futuro anhelaclo.¼8
Bloch avanza más y afinna que lo esperado por el hombre sólo se puede
realizar mediante la transformación socialista del mundo: "siempre, en los
'sueños de una vida mejor' se ha deseado un 'sel' dichoso' que sólo el marxismo puede proporcionarn_ 49 Por lo mismo, tan sólo en los países donde se
ha implantado el marxismo se ha comenzado a realizar el sueño del regnum
humanum y "el reino de Ja libertad" que antes en ninguna parte estuvo
presente.50
Intenta E. Bloch daI.' un giro religioso a su doctrina y llega hasta decir que
lo que era Jerusalén para los judíos eso es el marxismo para los hombres de
nuestro tiempo. Y exclama emocionado: "U bi Lenin, ibi Jerusalem": donde
está Lenin, allí está Jerusalén. 51
Combate la expresión "esperanza del más allá" y orienta el concepto "espe-

ranza" hacia lo puramente humano, político y planificable. Casi elude el problema de la muerte y al tratarlo brevemente recurre al viejo y conocido sofisma:
"donde está el hombre, no está la muerte; y donde está la muerte, no está el
hombre". 52 El marxismo no tiene solución al problema de la muerte porque
¿ qué nos importa que el mundo sea ''hogaJ1 para el hombre", la "felicidad plena", el "mundo sin engaño", si tenemos que morir? ¿De qué sirve la esperanza
mientras se dé la muerte? No basta decir, como lo hace Bloch, que la certeza
de la conciencia de la clase es un antídoto contra la muerte. 53 Es evidente
que no muere la "clase", pero lo que le impol"ta al hombre es saber lo relativo
a su propia muerte. El "más allá" del marxismo la perspectiva de que en el
futuro haya una sociedad sin clases, queda también en Bloch radicalmente
...
••
.,
""
..

lbid.
Tbid.,
!bid.,
lbid.,
lbid.,
"° !bid.,
•• lbid.,
"' Ibid.,
ª lbid.,

pp. 364, 368.
p. 135.
pp. 1515, SS.
p. 1402.
p. 16.

p. 24l.
p. 711.
p. 1391.

pp. 1380, 1383.

49
H4

�abstracto y ambiguo. Por ello -y por las soluciones que da Bloc.b a través
de su voluminosa obra- el ''principio e.speranza" no resuelve los problemas.
Porque ¿ qué es lo que hace al hombre vivir en esperanza y estar en movimiento hacia adelante? ¿ Qué es lo que lo convierte en constante pregunta
para sí mismo? ¿ Qué le impulsa a dirigirse a un futuro desconocido? ¿ Qu' le
estimula a buscar la identidad y la realización de sí mismo? Bloch responde:
la patria de la identidad, es decir, que el hombr se ha vuelto esencialmente
uno consigo mismo, con sus iguales y con la naturale-a. Ello será "cuando
la sociedad y la existencia se vuelvan radicales, es decir, cuando echen raíces.
Pero la raíz de la historia es I hombre que trabaja, que crea, el hombre que
reforma y supera lo que existe. Una vez que el hombre se ha captado Y ha
fundamentado lo suyo, sin enajenación, en una democracia real entonces surge en el mundo algo que aparece a todos en la niñez y n donde nadie estuvo
todavía: la patria".M Pero la verdadera patria del hombre no es este mundo.
Así lo confiesa veladamente Bloch cuando dice: 'donde hay esperanza hay
religión". Parece que Eloch ve la verdadera solución, advierte cuál es la esperanza fundamental, aunque no se atreve a confesarlo.

4-. Hay también muchísimas personas cuya e peram.a está cifrada en la
libertad en el sexo, en la evolución de la materia 55 y aun hay quienes han llegado a la "gran esperanza de la desesperaeión ' que diría ietzsche. Y es que
el ho;mbre es esperanza ante la posibilidad de convertirse en desesperación.Jjº
· Qué llenará el vacío dejado por la ausencia de Dios en el alma de nuestros
co:temporáneos? ¿El "sentido de la tierra" niet1.Scbeano? ¿La patria de la
identidad, de Bloc.b? ¿El mundo feliz, de Huxley?
Cada época se forja una imagen del hombre. ¿ Cuál es la imagen que de
s.í mismo ha hecho el hombre actual? Quizá la de Prometeo. Quizá Jade Sísifo.
El mundo es absurdo -re afüma por todas partes-. El hombre es ah urdo.
" i no se cree en nada, si nada tiene sentido y no podemos afirmar valor alguno, todo es posible y nada tiene importancia." 57 Tal es la filosofía de las
multitudes. Porque al fin y al cabo --expresa A. Camus, profeta de nuestro
tiempo--- "el clima del absurdo está al comienzo. El final es el universo absurdo y la actitud espiritual que le ilumina con una luz que le es propia". 58
Primero Prometeo, el impío, el que se rebela contra los dioses --contra
Dios-. El hombre es absoluto; no reconoce principios; él mismo es el creador
.,
..
..
"
""'

50

Ibid .
Cfr. A. Gihson, The Fdith of lhe At~eist, Harpers and Row, ew York.
Cfr. P. LANDseuo, Erfahrung des Todes, Luzem 1937.
A. CAMUS, El liombre rebelde, Introd, Losada, Buenos Aires 1970, p. 115.
Id. El mito de Sísifo, Losada, Buenos Aires 1970, p. 19.

de sus propios valores · él mismo se da sus propios fines. Y desde la nada,
confiando en sus propias fuerzas, se dirige hacia el todo. Después Sísifo el
desesperado. Todo es absurdo. ada vale la pena: 'la vida empieza .más allá
de la desesperación". 59 Ahora, sobre todo Sísifo porque es el héroe del absurdo,
poI' sus pasiones y por su tormento. Porque fue castigado a no acabar nada, por su desprecio a los dioses, su odio.a la muerte y su apasionamiento por la
vida. Cuando Sísifo toma conciencia de su desgracia es superior a su destino,
es más fuerte que su roca porque no hay destino que no se venza con el
desprecio. ísifo. proletario de los dioses, impotente y rebelde conoce toda la
magnitud de su miseria. Me sigo imaginando a Sísifo olviendo hacia su roca.
Y el dolqr estaba al principio. La dicha no se opone al absurdo. Son inseparables. Toda la silenciosa alegría de Sí ifo está precisamente en eso. u destino
le pertenece. Sa roca es su propiedad. En el universo vuelto de pronto a su
silencio se levantan las mil vocecitas maravillosas de la tierra. o hay sol sin
sombra. Y es necesario conocer la noche. El hombre absurdo dice que sí y su
esfuerzo jamás temri.nará. Y sobre todo sabe que es dueño de sus días. En ese
instante sutil en que el hombre vuelve sobre su vida, como Sísifo vuelve hacia
su roca, contempla la serie de actos desvinculados que se convierte en su
destino, creado por él unido bajo la mirada de su memoria y pronto sellado
por la muerte. Persuadido así del origen completamente humano de todo lo
humano, ciego que desea ver y que sabe que la noche no tiene fin, siempre
está en marcha. La roca sigue rodando.
"Dejo a ísifo al pie de la montaña. e vuelve a encontrar siempre su
carga. Pero Sísifo enseña la fidelidad superior que niega a los dioses y levanta
las rocas. El también juzga que todo está bien. E te urú erso en adelante sin
amo no le parece estéril ni fútil. Cada uno de los gi,anos de esta piedra, cada
trozo mineral de esta montaña llena de oscuridad, forma por sí solo un mundo.
El esfuerzo mismo para llegar a las cimas basta para llenar un corazón de
hombre. Hay que imaginarse a Sísifo dichoso." 60
Camus proclama la dicha en la desesperanza. Sísifo sabe que su esfuerzo es
inútil y sin embargo es feliz. Por ello Camus concluye que el esfuerzo por
llegar a la cima, basta. Pero cuando falta la esperanza ¿es posible el esfuerzo
interior para la lucha? La misma falta de esperan.za ¿no es en sí una fuente
de angustia y de infelicidad?
Si el ''héroe del absurdo",

ísifo, es la imagen del hombre contemporáneo

J. P. SARTRE,

Les Mouches, Gallimard, Paris 1943, p. 136.
mito de Sisi/o, p. 96. Lo que digo de Sísifo está tomado casi
literalmente de CAMUS, en la obra citada.
u

'° A.

ÜAMus, El

51

�fácilmente se concluye que la vida no tiene sentido -le monde est absurde,
dirá Camus, y el hombre es étranger á soi-meme et a ce monde- y que cualquier esperanza sería una claudicación. La vida ciertamente es una tarea - un
que-hacer, decía Ortega y Gasset-, pero un quehacer sin sentido y sin valor.
Un eterno volver a empezar como Sísifo. Un continuar sin fin, como asegura
Sartre en Huis clos. Una pasión inútil como lo afir-ma él mismo en L'etre et
le néant. Todo es absurdo y dentro del absurdo no cabe la esperanza.
¿ Estamos viviendo el nihilismo proclamado por iewche? ¿ O la clialéctica
de la desesperación analizada por Dostoicwski y por Bernanos? ¿El hombre
se precipita en la nada? El hombre tiene que dar la respuesta a estas ineludi-

Necesita esperanza. Porque, a pesar de todo, el hombre es esperanza. Está
constitutivamente orientado al futuro. Por más que las circunstancias sean
poco propicias lo importante es aprender a tener esperanza (E. Bloch).

Dr. José Rubén Sanabria

bles preguntas.
La "muerte de Dios" -piensa G. Bataille- es el supremo sacrificio, pero
este sacrificio no libera al hombre sino que éste queda sometido a la necesidad,
y la muerte constituye su experiencia indesdfrable. En vano intentó Nietzsche
transformar en alegría lo que es intolerable angustia. En vano proclamó
Sartre la absoluta libertad del hombre cuando éste sabe por una experiencia
dolorosa que está encadenado pol' múltiples determinismos. Pascal ponía de
relieve nuestra situación trágica: estamos embarcados en una empresa difícil
sin que nosotros hayamos elegido ni la vida ni la conciencia que reflexiona
sobre ella. Por eso lo que está en juego es mucho más que la conciencia y su
duración. Tenemos que apostar en contra o en favor de la esperanza. Pero
si Dios no existe todo es absurdo, y estamos totalmente abandonados y acorralados contra un heroísmo inútil, a menos que, como Kil'ilov, optemos por
el suiciclio para demostramos que somos libres.61
La esperanza se ua extinguiendo poco a poco en nuestro mundo, como una
Uama vacilante. La vida no es lo que el Prometeo del siglo XX había soñado.
De todos modos, el hombre es esperanza. Y en los múltiples caminos de la
historia se le abre un abanico inmenso de posibilidades porque la vida humana no sólo está hecha de esperanzas sino "de esperar unas esperanzas que
a su vez esperan otras esperanzas" .62 Y sobre todo, el cristiano sabe que en
esta "noche que no tiene fin" en que el hombre actual ha convertido a nuestro
mundo, brilla todavía la esperama indeficiente, Dios.
El hombre es una viviente paradoja. Por ser persona, es infinito y tiende al
infinito. Pero por ser persona humana lleva consigo el límite. Menesteroso,
sabe que para ser él mismo necesita del Otro. Sabe que por sí mismo no puede
mantener su ser que le trasciende. i su tarea. ecesíta un fundamento radical.
ci

Cfr. L'Expérienee intérieure, Gallimard, Paris, pp. 95 y 129.
SARTRE, L'2tre et le néant, p. 622 .

" J. P.

52

53

�prendiendo en él lo positivo y también lo negativo no al modo existencialista
que sólo en lo negativo repara, sino en apertura hacia el Ser fundamental y
f undamentante. Su filosofía es una filosoüa humana al servicio de la vida
que participa de los principios y soluciones de la filosofía de Santo Tomás de
Aquino pero nutrida de todas las interrogantes que plantea el existencialismo
y la filosofía de los valores. Es una respuesta satisfactoria a los más acuciantes
problemas humanos.

LA FILOSOFIA DEL HOMBRE
DE AGUSTIN BA AVE FERNANDEZ DEL VALLE
CARLOS

¿ A11tropología Filosófica o Antroposofía Metafísica?

ÜONzÁLEZ

SALAS

Diplomado en Lelras Hispánicas
Licenciado en Ciencias Sociales

AGusTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE es uno de nuestros más

serios filó-

sofos contemporáneos en México. Representa dentro del pensamiento neotomista al filósofo cristiano más enterado y atento al desenvolvimiento del pensamiento filosófico moderno. Hemos comentado en un pequeño ensayo su
"Metafísica de la Muerte"; 1 ahora nos dispondremos a introducimos a su "Filosofía del Hombre" ( Fundamentos de una antroposofía metafísica) 2 que
constituye todo un tratado completísimo sobre el modo de entender al hombre totalmente. o hay aspecto que haya escapado al filósofo regiomontano
en este haz de consideraciones donde tampoco están ausentes las más importantes aportaciones contemporáneas al estudio del hombre.
No es la de Basave una filosofía despegada de la vida. Se diría su posición
la de un existencia.lista cristiano que parte del concreto existir humano angustiado, incompleto y desamparado hacia una gran concepción de la filosofía
como doctrina de salvación. Su considerar está mezclado de la angustia y del
desamparo ontológico del hombre, pero ilwninado de una manera realista
por el intrínseco deseo humano de plenitud subsistencia!. Así se explica el
claroscuro en que vive el hombre, espíritu encamado, espíritu en condición
camal, mezcla de acto y potencia, de bien y mal, ser dual en conflicto, comGoNzÁLE.Z SALAS, CAR.Los, Metafísica y fenomenologia de la Muerte en la Fil-0sof!a
de AousTÍN BASAVB Fa::RNÁND&amp;Z DEL VALLB, HUMANITAS, Anuario del Centro de
Estudios Humanísticos, Universidad de Nuevo Le6n, 1969, pp. 233-241. Publicado
también en separata.
1

' BAsAVB Fu ÁNDBZ DBL VALL"B, AousTfN, Filosofía del Hombre, (F1,1ndamentos de
antroposo(ía metafísica), Colerei6n Austral, No. 1336, Espasa-Calpe Mexicana, S. A.
México, 1963. Citaremos esta obra para mayor facilidad, BASAV'E, FH. etc.

54

El autor reivindica el segundo nombre para todo filosofar metafísico sobre
el hombre. Esta tiene y se aboca a problemas trascendentes, valederos para todo
hombre y para el hombre de todos los tiempos y de todas las razas, a partir
de la existencia concreta, problemática, angustiada. Pam ambos aspectos, el
filósofo regiomontano arrebata a los teósofos el nombre de Antroposofía que
han usurpado a su parecer y así bautiza su intento.
Antes de todo, señala su propósito de abarcar todo el hombre. "En mi
Antroposofía, explica, está empeñado todo el hombre, porque · todo el hombre se interesa por su seI' religado y por su ser teleológico. ' 3 Por ser religado
y por ser teleológico el hombre se distingue del animal y por lo tanto la
ciencia que lo estudie solamente como ser psicofísico o simplemente como
unidad biológica dentro de los organismos vivientes no pasaría de ser antropología; de ahí las distintas clases de antropologías: moral cultural, social,
médica étnica. Basave prefiere llamar Antroposofía para distinguir el considerar filosófico sobre el hombre del considerar de las otras ciencia5 particu•
lares. Y con su Antroposofía ilumina, completa a la vez que utiliza a las clases
diversas de antropologías. La convierte en una verdadera metafísica de la
existencia humana superando todos los otros estudios que por abarcar determinada área, son incompletos y no responden a los planteamientos trascendentes acerca del hombre. La Antroposofía busca al hombre en sus causas
primeras y sólo en ellas; la Antropología investiga en el ser humano las causas segundas o principios próximos.
Considera Basave haber rescatado a su verdadera significación el vocablo
"antroposofía" contra los que lo han bastardeado. Y asi lo declara: 'Creo
que ya es hora de reivindicar el vocablo 'antroposofía", que ha rodado entre
las impuras manos de los teósofos." 4
1

BASAVE,

• BAS1\VE,

FH, Intr. p. 15.
FH, p. 44.

55

�Inserta el estudio antroposófico dentro de la Metafísica especial. Sabido
es que la Metafísica tiene por objeto de estudio el ser; la especial se refiere
no al ser común, despojado de la fenomenicidad, sino a los seres concretos,
personale , Dios y el hombre. Por eso divide la Metafísica especial en Teodicea
y Antroposofía.
Inserto en la tradición cristiana y occidental, Basave no es un eséolástico puro. El método escolástico y algunos de los ternas abordados po11 la Psicología Racional parecerían anticuados de no renovarse con los métodos fenomenológicos
y con los temas que ha renovado y removido, abocado y quizá no solucionado
la filosofía moderna en sus distintos exponentes. Sin perder de vista la médula
tomista, Basave afronta las más graves uestiones de la Filosofía actual y
escoge entre ella no pocos términos, planteaxruentos y cuestiones. Su antroposofía no es puramente deductiva, en lo que parecía incurrir el estudio escolástico del hombre, sino que fiel a lo mejor de la tradición, ensambla su considerar con la experiencia (los datos de los sentidos) y 1a razón y los principios
y parte de ahí hacia nuevas consideraciones acercándose siempre a la actuación concreta de los hombres, observa su ser y su quehacer y comprueba
sus posibles reacciones.
Su planteamiento no es pues abstracto. El objeto de estudio es el hombre
completo, como cuerpo y espíritu, como proyección de su libertad, como ser
en camino, lleno de angustia y consciente de su desamparo pero abierto a la
esperanza. Estudia a1 hombre como ser unitario. No desdeña los principio
pero tampoco los logros obtenidos por vía fenomenológica. Objetividad y
subjetividad son inseparables. Es necesario sobrepasar la razón pura para dar
respuesta al problema de la vida en el hombre aprovechando las vivencias
existenciales. ''No se puede prescindir de la razón pura, porque sin ella las
vivencias existenciales no se podrían constituw en filosof.ía. Pero tampoco se
puede prescindir del contacto existencial amoroso si no se quiere caer en una
filosof.ía deshumanizada. Objetividad y subjetividad son indispensables al fiJosofar." 5

¿Qué es el Hombre?
El hombre piensa, interrelaciona, raciocina, deduce, es un ser racional, inteligente, elige sus decisiones, se autodeteroúna y por eso mismo, es persona.
Pero ¿qué es la persona? Si el hombre va a se11 el objeto central del filosofar
antropos6fico debe especificarse por algo. La vieja definición aristotélica del
' BASAVE,

56

FH, pp. 30-31.

hombre como "animal racional" y "animal político., aunque no se aleja de
la verdad parece excluir el "aquí" y el "ahora" en que se vive, apare e como
una definición Últemporal y abstracta. Da sin embargo, la pauta porque
cifra en el hombre una "estructura fundamental". La cita de Heidegger pone
de relieve la importancia del asunto: "en ninguna época se ha sabido tanto
y tan diverso con respecto al hombre como en la nuestra. En ninguna época
se expuso el conocimiento acerca del hombre en forma más penetrante ni
más fascinante que en ésta. inguna época, hasta la fecha, ha sido capaz de
hacer accesible este saber con la rapidez y facilidad que la nuestra. Y, sin
embargo, en ningún tiempo se ha sabido menos acerca de lo que el hombre
es. En ninguna época ha sido el hombre tan problemático como en la actual" .6
Lo que nos parece más importante es preguntamos si el hombre es la suma
de sus actos o un sujeto permanente, si es sólo historia y no está sostenido
por ninguna esencia que sea igual en todos los hombres lo cual permita hablar de naturaleza. Para los existencialistas el hombre es la suma de sus actos
y no se puede hablar de esencia como naturaleza· si el hombre es sólo la suma
de sus actos hay en él un sujeto permanente al que podamos atribuir
sus actos y Uamar persona; no se puede ser pura historia, por que ésta
"sólo podrá decirnos lo que le acaece al hombre, pero nunca lo que el
hombre es". 7 Planteado el problema de la onsistencia humana de la existencia,
de ninguna manera puede soslayarse la explicaci6n de por qué permanecen en mí los arrepentimientos, los recuerdos, las rectificaciones, las decisiones; me siento identificado con lo que fui; un acto realizado no se independiza de los demás al realizarlo, luego debe de haber en mí algo pemianente
aqueUos actos no pueden sustentarse por sí mismos, sin sujeto. A este sujeto
lo llamamos "yo", "yo sicológico", "yo conocido" y "yo ontol6gico" (yo que
conoce). "Yo sigo siendo idéntico a mí mismo cualesquiera que sean los cambios aparentes o superficiales que me acontezcan." 8 Ese "yo" permanente
en mí es mi persona. Luego el yo es la persona. "Porque me tran parento a
mí mismo, soy persona" dice Basave en una frase feliz de sabor orteguiano.
Por ser pel'Sona me comprendo, soy capaz de discernir lo falso de lo erdadero
lo malo de lo bueno y conocer lo necesario y perfecto. "Decir persona es decir
autoposesión, ser-para-sí." 9 Al hablar de la persona como "ser-para-sí", Basave
adopta una expresión de origen h geliano que artre ha hecho suya de modo
singular. Más adelante veremos cómo al explicar cómo la persona realiza su
• liEmEOOER, MARTÍN, Kant )' el problema de la meta/úica, Fondo de Cultura Econ6mica, México, 1954, p. 175 cit. por BASAVE, FH, p. 44.
' BAsAVE, FH, p. 39.
• BASAVE, FH, p. 52
• BASAVE, FH, ibid.

57

�ser con su hacer, el filósofo regiomontano se acerca a nuestro modo de er a
la filosofía sartriana y no se libra de su influjo.

El Hombre, Ser en Camino

Por ser un ser personal sub istente la persona es incomunicable; es decir,
su ser propio no puede ser comunicado a otro· no se habla aquí de la comunicación como elocución por la cual el hombre se abre en diálogo a los demás.
En esto se enlru,.an los modos de concebir con la definición de persona de la
Escolástica: Substantia singularis completa ut alquid totum in se subsistens.
( ustancia singular completa subsistente en sí misma como un todo.)

El hombre, es un hecho, está de paso, en continuo viaje. Su status viatoris
( condición de viajero), dice Basave, es inherente a su condición humana. Visto
de ese modo debe estar circunscrito al tiempo -Heidegger exagera diciendo
que es su esencia-, a un aquí y al1ora, sujeto a la imperfección, a la incompletez, a la angustia, a su intrínseca limitación. De todo eso lo libera la esperanza porque el hombre no se dirige a la nada, sino a la plenitud. El fi.
lósofo cristiano no se vale del Cristianismo para elaborar su filosofía del
hombre no la hace caber dentro de los moldes del dogma y la Revelaci6n;
' doctrina a base de pura reflexión, fenomenológicamente, y su conforja una
cepci6n puede encararse sin menoscabo alguno a la que han construido los
existencialistas. Esta filosofía de la esperanza la ostiene Basave con fervoroso
y bien cimentado entusiasmo: se vive en la esperanza con gozo aunque este
gozo no está exento de lurbación y a las eces de angustia. Angustia y esperanza bajo esta iluminación cobran un sentido diverso al que les otorga el
Existencialismo. En esto nuestro fil6sofo se da la mano con Abbagnano, y
más bien, con BerdiaeH y Gabriel Marcel.
Su condición de horno viator condiciona al hombre fuertemente. Lo sujeta
a un 'aquí y ahora", lo limita y circunscribe, pero la esperanza le abre un
camino liberador, nuevo: "porque saber esperar es saber comprender la vida
y saber vivirla" .u La esperanza conduce al hombre a la oraci6n (invocación).
"Invocación y esperanza están especialmente unidas." 13 Eso nos libera de la
desesperación; Ja desesperación es autodestrucción; lo mismo que la presunción
que es una perversa securitas -perversa seguridad- según San Agustín. Por
medio de la esperanza la filosofía de Basave se abre al amor: "La vida como
quehacer corresponde a la vida como esperanza ... la vida es esperanza, pero es
algo más: es amor porque sin runol" no cabe una verdadera esperanza. El que
no ama desespera." u Al elaborar su doctrina antroposófica del amor, Basave no cita a Marce! sino se apoya en Joaquín Xirau y Scheler y, aunque va a
concluir su tratado con una "Ontica del Amor", ya desde aqu1 recalca
su concepción del hombre enviado por Alguien a la existencia - no arrojado
como gustan decir los existencialistas- y comprometido insoslayablemente a
amar sobre todo al er que lo envió con un compromiso ligado ontológicamente a nuestro mismo ser. Radica aquí una de las más personales aportaciones de Basave a la Antroposoffa: aliar el amor al Ser en las mismas raíces

Que el hombre sea un ser o ente temporal no cabe duda· pero de eso a
decir que sólo es historia media un abismo. En esto Basave se aparta del
Historicismo. Que no ca una esencia porque toda esencia es intemporal y el
hombre es temporal, tiene apariencia de verdad y de prueba contra la tesis
que sostiene la esencia en el hombre. El Historicismo en esto parece tener razón.
Sin embargo, obra irracionalmente cómo una buena parte de] existencialismo
al considerar al hombre como la suma de sus actos.
Tampoco es verdad que el hecho de que el hombre tenga historia imposibilite su definición. Los mismos que eso afirman como Eduardo 'icol intentan
proporcionar una idea del hombre. El libro del filósofo catalán que lleva ese
título -"Idea del Hombre"- supone una estructura permanente en el hombre.
"Aunque en nuestro hacer y padecer pasemos a ser otros, remacha Basave,
aunque nos alteremos y cambiemos, permanecemos los mismos. En medio de
la alteración constante, se manti ne nuestra estructura permanente. En nuestras
• relaciones con el tú y en las variaciones el yo subsiste fijo. Y subsiste no en
una parte o fragmento, ino en el todo. Es el hombre entero 1 que se hace más
viejo o más sabio. in un sostén último de todos los cambios -y aquí incluyo
la potencialidad de la vida espiritual de Nícol- no podrían xistir la memoria
y la misma vida humana. Por eso precisamente por eso, he p nsado y seguiré
pensando - hasta que no se me convenza de lo contrario- que el hombre tiene
un ser sustancial. Y a esta sustancia consciente que es un yo recluido en sí
mismo, es a lo que tradicionalmente se le viene llamando persona." 10
Onto16gicamente el hombre es, pues, persona.
De aquí está presto a partir el filósofo que también es jurista y filósofo
jurista, hacia una Antroposofía jurídica estructurada en tomo a la persona,
tema que ha empezado a esbozar en algún reciente cscrito. 11
10

BASAVE,

FH, pp. 55-56.

F. DEL VALLE, AGUSTÍN, Grandeza y miseria de la civilizaeión griega,
Sembradores de Amistad, Organo de la Asociaci6n Internacional de Clubes Sembradores de Amistad, Año XXIV, Vol. XXVII, agosto de 1972, pp. 4-9.
u BASAVE,

58

12

BASAVE,

u BASAVE,
11

BA SAVE,

FH, p. 60.
FH, ibid.
FH, p. 61.

59

�del S€I'. "Sintéticamente podl'Íamos decir que tenemos una visión innata del
amor, solidariamente unida a la noción de ser." 15 Y decimos que ese unir
solidariamente el compromiso de amor a la noción de ser es una de las aportaciones del filósofo mexicano a la Antroposofía porque el más semejante expositor de ese modo de pensar, Gabriel Marcel, llega al amor por distinta vía,
por la vía de la intersubjetividad o interrelación de los hombres. Basave lo
wie al compromiso de haber recibido Ja existencia como dádiva de amor y en
ese sentido escribe su capítulo "La Existencia como dádiva de amor y
como compromiso". 'Estamos enviados -'arrojados' dicen los existencia listas- a la existencia por la amorosa voluntad de Alguien. En este sentido
nuestra existencia es una dádiva de amor de ese Ser que nos hace ser amorosos y que es el supremo Amor. Y con su amor nos comprometió a 'estar en
el mundo' amorosamente. No se trata de una obligación contraída a cambio
de determinada contraprestación ventajosa ni de ningún convenio interesado.
Se trata de un compromiso insoslayable."16 Bajo esa iluminación la vida del
hombre no aparece como una tarea o simple quehacer, como una carga que
estemos condenados a soportar sino como una dádiva amorosa que debemo_S
agradecer. El sentido del vivir en esta antroposofía no angustia ni se tiñe de
pesimismo, sino que es alegre y esperanzador.
Hemos hablado de semejanzas con Gabriel Marce!. Gabriel Marce! adopta
la expresión "ser en situación'' de Karl Jaspers para concretar en eUa no
sólo la esencia del ser sino la de todo ser. "La esencia del ser humano reside,
pues, en esta apertura, este ''estar en situación" o para emplear otro vocabulario, en un acto pensante que, cuando intentamos aprehenderlo -de modo
siempre imperfecto, ya sea como conocimiento, ya sea como acción o sentimiento-, se revela como imposible de aislar de otros actos en los que participa
o con los que colabora en una realidad común. El pensamiento de Marcel es
aquel mismo que Platón intentó expresar con la noción de "participación" y
Aristóteles con la de "acto común". El hombre es, pues, su propia manera
de abrirse al ser, el conocimiento no es un reflejo pasivo, sino acto de participación, y su veracidad depende de la calidad y de la exactitud de nuestro
esfuerzo. Por eso los seres humanos no van a parar a los mismos conocimientos, y se distinguen por la amplitud de su esfuerzo y la profundidad de su
experiencia. Si todo el mundo tiene una experiencia de lo verdadero no es
dada más que el esfuerzo más perseverante y tal vez desesperado.
Sin duda, el término más exacto para traducir la esencia del ser sería el
amor. Cuando éste es auténtico, está purificado de las pasiones y del egoísmo, hace caer las barreras -infranqueables por ilusorias--- que separarr los
u BASAVE,
lf

60

BASAVE,

FH, p. 63.
FH, ibid.

seres humanos, de la misma manera que la contemplación estética hace caer
las que nos separan de la naturaleza. Efectivamente, es en el amor donde descubrimos más claramente que la opción de "límites de una persona" no tiene
sentido. Ya el drama Cuarteto en fa sostenido estaba iluminado por este descubrimiento que ha sido vivido antes de ser justificado filosóficamente. Y en
u.na de sus primeras piezas dramáticas, que quedó inconclusa, Gabriel Marcel
pone en boca de uno de sus personajes lo siguiente: "La religión que me
oponéis no es otra cosa que una moral; y esa moral, perdonadme, pero todo
mi ser la reprueba. La única religión que puede contar para mí es la que
nos introduce en otro mundo en el que las miserables barreras que separan
a loJ! seres de carne se desvanezcan en el amor y la caridad" (P.I. Presence et
Immortalité, Flammarion, 1959) .17
Es evidente que Gabriel Marce! habla aquí de las relaciones interpersonales,
las cuales no puede menos de concebir fundadas en el amor. Aquí descubrimos que no debieran existir las fronteras entre los seres humanos.
No cabe duda que Gabriel Marcel es uno de los filósofos que ha ahondado
más en la fenomenología del amori en esta línea del ser.
Por el amor es por donde el filósofo francés "se encuentra a Dios", no le
demuestra porque la razón no es apta para demostrarlo; es el amor el que
lo halla y lo descubre como TU ABSOLUTO. Ese "enc;uentro' es la "conversión'' en el plano humano. Fue entonces cuando ya se podía catalogar
creyente. De la mano de Charles du Bos va al bautismo.
Marcel traza un camino hacia el Tú Absoluto a través de los seres. Lo
traza por el camino de la esperanza y su fórmula predilecta lo sintetiza "Espero en Ti para nosotros" teniendo como punto de partida la caridad. Difícil
encontrar Wla cita que lo diga todo en poco. Esta nos parece buena: "El
tú en quien espero es cada uno de los seres que amo; es, sobre todo, el Tú
absoluto, Trascendente. La Esperanza, porque quiere llevar a cabo la experiencia de comunión que la fundamenta, no se separa de un recw-so más o
menos consciente, de una invocación más o menos implícita al Unico. Espero en Ti para nosotros. El vínculo viv0 entre este Tú y ese nosotros consiste
en el que el Tú es el garante de esa unidad que nos vincula, a mí conmigo
mismo, a uno con otro, a unos con otros. Pero el Tú es mucho más que un
garante que asegura o confirma desde fuera una unidad ya constituida. Tú,
en quien quiero o debo esperar (pero conservando siempre la posibilidad de
negarte) , estás en el corazón de la ciudad que formo conmigo mismo y con
los otros ( y que, como la experiencia atestigua trágicamente, permanece in17 PARAJN-VIAL, JEANNE, Gabriel Marcel, Ediciones Fontaoella. Testigos del Siglo
XX, No. 24, Barcelona, 1969, pp. 40-41.

61

�vestida con el poder de reducirse a cenizas) . Desesperar de mí o desesperar
de Ti es aniquilar en principio toda esperanza ontológica." is
Largas han sido las citas pero imprescindibles para dejar un pequeño
apunte de la proximidad y de Ja diferencia entre estos dos filósofos creyentes
de la esperanza y el amor. El filósofo regiomontano está cerca del francés
pero no lo sigue de lleno porque intenta sus propios caminos.

Otras Precisiones sobre el H mnbre

En la imposibilidad de seguir paso a paso el análisis de Basave sobre el
hombre, repasamos aquellas precisiones que nos parecen más importantes
de modo rápido y que nos harán conocer con mayor claridad las aportaciones
de su Antroposofía.
Las circunstancias condicionan al hombre lo mismo que la situación. "Mientras que la circunstancia me rodea, la situación me constituye", aclara Basave
distinguiendo entre cii:cunstancia y situación. "Mi circunstancia es siempre
exterior; mi situación es interior. Cuando el hombre mantiene relaciones
vitales con lo que no es él mismo estamos ante una circunstancia; cuando se
entabla una relación consigo mismo se trata de una situación. Tal es por
lo menos la tesis que proponernos para diferenciar el medio que nos rodea
(circunstancia) de los elementos intrínsecos y dinámicos que nos ponen en
situación." 19 De ese modo ha establecido una diferencia que no admite réplica y sinre en cambio para desenmarañar en nosotros entre lo que nos es
dado y lo que no nos es dado cambiar. ¿ Qué son más susceptibles de cambio,
las situaciones o las circunstancias? Como Jaspers hab1a de "situaciones límite"
-aquellas que no está en nuestras manos cambiar como la muerte, la culpa,
la desconfianza-, Basave habla de circunstancias límite, o sea, aquellas que
son intraspasables como el Jugar que ocupo.
Gozamos por ser personas de excelencias y padecemos al mismo tiempo
miserias. A la espiritualidad hay que someter la animalidad rebelde. Nadie
es perfecto ni puede reclamar para sí la verificación perfecta del ser humano.
Ser "ondulante y variado" (M.E. Duthoit) es uno de los condicionamientos
del status viatoris. "Deshago a cada paso lo que había hecho. Siento el peso
de la culpa, se opera en mí una reconversión y vuelvo a caer. Cayendo y
" MARCBL, GABRIEL, TM. Il., 201, cit. por Charles Moeller, Literatura del Siglo
XX Y Cristianismo, Tomo IV, La Esperanza en Dios Padre, 2da. Edk. Editorial
Gredos, Madrid, 1964. p. 322.
u BASAVE, FH, p. 65.

62

levantando advierto que estoy aislado y que en mi soledad no me basto." 26
Miseria cle la persona.
Al "sé el que eres" le da el filósofo de Monterrey sentido de esfuerzo por
ser lo que somos en potencia. Que nos realicemos plena y variadameote. Más
que animal el hombre es un espíritu encamado en condición carnal. Vive
frente a un abanico de posibilidades y ante ellas descubre, a veces a tientas,
su ~~tino. Optar por el deber ser que traemos prefigurado germinalmente y
realizándolo plenamente es como alcanzamos la libertad. "Mi tarea vital es
hacer de mi existencia un orden claro y armónico que siga la pauta ideal. Y
este quehacer lo tengo que ejecutar dentro de los límites de mis posibilidades
( situaciones, circunstancias, tiempo) . Lograr imponer a la vida esta dirección
y este sello propio es forjar la personalidad." 21 En una palabra, realizar el
esquema ideal que cada uno es cifra la plena realización. Tal es la excelencia
de la persona.
El hombre experimenra ser "monstruo metafísico, mitad bruto, mitad
ángel" -¡ triste condición, oscuro destino sólo iluminable por la Redención!porque es un "pedazo de eternidad amalgamado al tiempo". olamente
fincados en la teodicea y la teología podemos explicarnos su misterio. Sartre
y Heidegger no atinan con el concepto verdadero del hombre porque no fincan
sus antroposofías en Dios. Rotundamente lo afirma el Dr. Basave: ''Las filosofías de Heideggeri y Sartre, en lo que tienen de antropologíal¡ -que es casi
tódo- están condenadas al fracaso, porque se encarcelan en sus dialécticas
inmanentistas o fenomenologistas. Para buscwle soluciones al hombre es necesario, de una manera o de otra, hacer pie en el infinito, fincarse en Dios.
La introspección puede llevar a un morboso yoísmo; pero en manos de un
auténtico descubridor como San Agustín puede conducir a Dios. Y sin Dios
toda autobiografía se 1:onvierte en nauseabundo narcisismo." 22
Basave confinna su rechazo del existencialismo nihilista y ateo una y otra vez
pero con mayor energía cuando trata del punto del sentido de nuestra contingenGia. El sentido de la contingencia nos revela de modo patente nuestra
religación con ese Alguien. Qué mejor que decirlo con sus propias palabras:
«Existo, sí, pero mi existencia no se me presenta como una resultante necesaria y espontánea de mi esencia. Mi existir es mío en cuanto lo realizo lo
ejerzo; pero, en verdad, siento que no es mío, que lo tengo recibido, d;do
por alguien. De esto no me cabe la menor duda, mi ser me ha sido dado y
pµesto en la existencia." 23 "Yo soy, pero pude no haber sido. Hubo un
FH, p.
FH, p.
BASAVE, FH, p.
BASAVE, FH, p.

'" BASAVE,
"
:1

..

BASAIE,

67.
71.
75.
77.

63

�antes en que no [uí y habrá un después en que no seré; no seré por lo menos
como soy ahora. Estos hechos me evidencian mi indiferencia esencial a la
existencia." u Me evidencian de modo irrebatible mi contingenci~ ya que
"contingencia quiere decir, en este aspecto, indiferencia, nuda posibilidad,
insuficiencia radical para empezar a ser y seguir siendo. Puedo ser y no
puedo ser". 25
Este reflexionar sobre la contingencia y sobre el ser contingente del hombre
es uno de los más agudos y personales análisis existenciales y fenomenológicós
de Basave, sólo superado por su nueva prueba de la existencia de Dios por
vía existencial. Y creemos que su agudeza lo lleva a probar de modo irrefutable la necesidad de ese Alguien. "Por mi propio peso tiendo a no ser,
tiendo a inmergirme en la vertiente de la nada de donde fui sacado por Alguien. Soy un ser completamente ajeno, ab alio, como dicen los escolásticos.
i siquiera tengo la posibilidad de existir. Por mí sería la nada absoluta y mi
$er depende de otro. El origen de mi ser contingente es la realidad, no tiene
otra explicación que el acto creativo puesto libérrimamente por Dios." 26
Revuelve contra el Existencialismo que aunque parece haber sido abandonado por autores como Jean Paul Sartre sigue serpenteando y esparciendo
el vaho diluido de su error en muchas doctrinas actuales; Basave se esfue17.,a
por dejar clara su posición independiente y su rechazo y le asesta un puntillazo mortal por lo menos en Jo que se refiere a su nihilismo.
"Es inútil, concluye, que se trate de escamotear el problema diciendo que
nos encontramos arrojados a Ja existencia. ¿Por quién? ¿Hacia dónde? Una
filosofía que no puede levantarse de lo físico sin desorientarse y marearse con
el vértigo de la nada, no puede ser una filosofía auténtica porque no estudia el
ser radical del hombre, y en él -trascendido lo físico aprehensible por
sola experimentación- el sentido metafísico del término inicial y del término
final. ¿Qué somos? ¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos? Es preciso
trascender a1 hombre encadenado a lo experimental, a la vivencia !..icológica
y hacer uso de la reflexión intelectual. El ser humano busca -quiéralo o
no- una instancia superior, alguien que lo libre de su prehistórica nada. Y a
es~ voces humanas no se les puede imponer tiránicamente el silencio." 27
Basave deja sentado su rango de filósofo creyente con una argumentación
maciza, brillante, que da la idea exacta de la seguridad y se instala en su
propio filosofar con una dignidad que infunde respeto y levanta admiración.
~ BAsAVE,
:,:; BASAVE,
.. BASAVE,
... BASAVE,

64

FH, P- 78.
FH, ibid.
ibid.
ibid.

Existencialismo de Basave

Ciertos temas de la existencia humana los ha puesto de relieve la filosofía
existencialista que reconoce sus orígenes en San Agustín -el filósofo de la
~terioridad ~ l_a introspección- y sobre todo en Soren Abbye Kierkegaard y
tiene sus m~os exponentes en Karl Jaspers, Martín Heidegger, Jean
Pa~ Sartre. N1cola Abbagnano y, en algún modo, Miguel de Unamuno y
Jose Ortega y Gasset; y por otra parte Chestov, Bardiaeff y Gabriel Marce!.
Vivir implica filosofar. Nos encontramos en un medio desconocido, inseguro:
e1 mundo, S'omos como "náufragos" que braceamos por aveñguar cuáJ sea el
origen Y la realidad de lo que nos circunda y cuáJ es nuestra relación con
ella. No podemos vivir sin definir nuestra situación en el mundo en que nos
encontramos; no podemos por ende vivir sin filosofar. Hacemos filosofía
constreñidos a hacerla. Nuestro vivir tiene que tener un sentido de vida auténtica, consciente, no ajena a los problemas trascendentes. En esa faena de
esclarecer nuestra relación con el mundo que nos rodea y esclarecer nuestra
relación o lo que somos radica esa filosofía que parte de la existencia concreta
para llegar a la transpárencia. La vida tiene mucho de "naufragio y menester
de natación" de que habla Ortega. "Vivir, existir, no es estar soJo, sino al
revés, no poder es~ s~lo consigo mismo, hallarse inseguro, cercado, prisionero de otra cosa JillStenosa, heterogénea, la circunstancia, el universo. y para
buscar en él alguna se~dad como el náufrago mueve sus brazos y nada,
vu:stra merced (se refiere Ortega a Descartes), se ha puesto a pensar. 0
eXISto porque pienso, sino al revés: pienso porque existo. El pensamiento no
es la realidad única y primaria) sino al revés, el pensamiento, la inteligencia,
son una de las reacciones a que la vida nos obliga, tiene sus raíces y su ~entido
en el hecho radical, previo y terrible de vivir. La razón pura y aislada tiene
, vita
· 1." 2s ortega razona conforme a su pensamiento.
q u e aprender a ser razon
La raz~n es un órgano de la vida, es pobre su antroposofía; pero prueba Jo
que qwere.
La idea del naufragio da la idea de medio inseguro en que se mueve el
hombre. El menester de natación es menester de filosofar. "No creo, explica
en otro _lugar Ortega, que haya imagen más adecuada de la vida que ésta del
naufragio. Porqu_e no se trata ~e que a nuestra vida Je acontezca un día y
otro naufragar, smo que ella IlllSilla es desde luego y siempre hallarse inmerso
en un elemento negativo, que por sí mismo no nos lleva, sino, al contrario
nos anula. De aquí que vivir obligue constante y esencialmente a ejecuta:
.. ÜR.TEOA Y GAssET, Jos'É, En el Centenario de una Universidad, Ideas y Creencias
Obras Completas, Tomo V, p. 468.
'

65
H5

�actos para sostenerse en ese elemento o, lo que es igual, para con ertirlo en
medio positivo. Y de éstos, el fundamental y primario es formarse una idea
de sí mismo, ponerse en claro sobre qué sea ese elemento en que a ratos flotamos, a ratos nos hundimos, y que sea nuestra pobre persona náufraga en él.
Todos nuestros demás actos surgen ya dentro de esa interpretación de la vida
y van inspirados por ella." ,:ig Ese continuo afán de transparencia nos agita todos los días. Afán que no llega a colmarse ni a extinguirse. Vivimos y nos movemos en él : " uestra vida es como he indicado el parcial logro de eso. U na
vida que en absolut-o no se comprendiese y aclarase a sí misma, sucwnbirá.
Por otra parte una vida que viese con plena claridad, in tiniebla alguna,
sin rincón de problema sería absoluta felicidad."ªº Para Ortega como para.
Kierkegaard y Heidegger, la angustia, la problemática de la existencia devuelve al hombre su valor y ser verdadero. Dice: ''Donde no hay problemas
no hay angustia, pero donde no hay angustia no hay vida humana." Por esto
la vida humana no puede ser lo que Hegel llama 'Espíritu" sino sólo movimiento y estación hacia él: afán de transparencia, parcial iluminación, constante descubrimiento y averiguación, mas por lo mismo nunca plenaria
claridad. 31 La vida humana es angustia. Un sentimiento de angustia diverso al
de Heidegger. Ortega parece haber llegado a ella antes que el filósofo alemán,
ignoramos por qué caminos. Para Heidegger el "ahí" sólo se capta si colocamos en la base el fenómeno de la angustia. Mientras que por la preocupación
se llega a la existencia banal, por la angustia se llega a la existencia que se
encuentra a sí misma (Eigentliche existenz). Por ella se libera el hombre de
lo anónimo ( das man); liberta al hombre y le devuelve a sí mismo. o tiene
que ver nada con el miedo, el cual liberta al hombre de las preo upaciones
banales. La angustia ( angst) es e I sentimiento del abismo, del hiatus irrationalis impenetrable y opaco, en el que está sumida la existencia humana, su
carácter no solamente finito y limitado, ino también desamparado y humillado
en la infinita inmensidad de la totalidad. Es un elemento totalmente indispensable a la existencia humana. 82
Para artre el hombre no puede liberarse de su angustia, sino que es su
angustia. La libertad revela la angustia porque, según artre, "la libertad
es el ser humano en cuanto pane su pasado fuera de juego segregando su
"

ORTEGA,

En el Centenario de Hegel, op cit., pp. ,4l6-417.

ª

ORTEGA,

ibid., p. 41 7.
ibid., p. 418.

., ÜRTEGA,

Tendencias actuales de la filosofía alemana., La JTUeva orientación dada a la fi.losoüa fenomenológica por '.MARTÍN HEmEGGER, Editorial Losada,
Buenos Aires, 1939, p. 241.
"' GuRVITCB, GEORGES,

66

propia nada''. 33 Para él, 'el hombre toma conciencia de su libertad en Ja
angustia o, si se prefiere, la angustia es el modo de ser de la libertad
como conciencia de ser, y en la angustia la libertad está en su ser cuestionándose
. "HI
a si, IWsm~
. _ nteresa sobremanera comprobar cómo Sartre asume dos posiciones o exphcac1ones de la angustia - la de Kierkegaard y la de Heidegger- y no
las encuentra contradictorias: "Kierkegaard, al describir la angustia antes de la
culpa. la ~acteriza ~orno angustia ante la liber•tad. Pero Heidegger, que,
como es sabido ha sufndo profundamente la influencia de Kierkegaarcl consid_era al contrario a!ª angustia como la captación de la nada. Estas dos descripciones de la angustia no nos parecen contradictorias: al contrario, se implican
mutu~ente." 35 • o podemos seguirlo en su penetrante análisis. Pero se e&gt;..'Plica
~rque ~¡ une la libertad al poder, de nihilización. O sea, la conciencia específ 1ca de libertad y esta conciencia de libertad es la angustia. "Esa libertad que
se nos descubre en la angustia puede caracterizarse por la existencia de aquel
nada_ qu~, se insinúa en~ los motivos y el acto. Mi acto no escapa a la determrnac10n de los mottvo porque yo sea libre, sino que, al contrario la
estructura de los motivos como ineficac~ es condición de mi libertad." ao
En Basave sur~e~ sem~j~tes inquietudes a las mismas interrngantes que
se plantea~ los maxunos_ filosofos cxistendalistas pero con posturas y contenidos muy diversos. eces1dad de aclararse a sí mismo el concepto de vida humana, la temporali~ad, la angustia, la absoluta necesidad de filo ofar para
salvarse del naufragio el desamparo y la posible caída en la nada por la falta
m~ral Y_ por la falta de di ina sustentación, la cuestión de la primacía de la
existencia sobre la esencia. Luego Basave es filósofo existencialista. Un existencialista cristiano.

En el prefacio de_!ª edición de su "Filosofía del hombre" ( 1963) preparada para la Coleccron Austral en segunda edición, se introduce el filósofo
de Monterrey con un largo párrafo de sabor netamente ex:istencialista • por
lo menos sus puntos de vista lo llevan a plantear y encuadrar la filosofía ~orno
una respuesta a los interrogantes del existir y de su propio existir concreto de
hombre on ese acento autobiográfico que ponen en sus escritos los filósofos
de la existencia. Veamos.
. "U~a filosoüa qu~ no esté al servicio del existir -dicho sea con absoluta
smcendad-:- no nos •~teresa. Es mi propia vida, con sus angustias y esperanzas,
la que me insta a filosofar. Se trata de un imprescindible menester de ubi.-~ SARTRE, JEAN-PAUL, El s~r y la Nada, El origen de la nada, Losada,
Aires, Trad. de Juan Valdmar, 1966, p. 71.
.. SARTRE, ibid.
• SARTRE, ibid.
• SARTRE, op cit., p. 77.

s.

A., Bueno

67

�ación y de autoposesión. Y en ese menester me juzgo a uú mismo de manera
integral, porque en la búsqueda y descubrimiento de la verdad me identifi O
con mi filo ofía. o ocUJTe semejante cosa en ninguna otra ciencia. Todo
auténtico fiJósofo forja una filosofía y la encama." 37
Con las últimas palabras Basave se define como un filósofo comprometido.
u filosofar no es un filosofar por filosofar sino un Wosofar para aclararse
a sí mismo, para hacer transparente ese elemento opaco, heterogéneo, induerentc, en que braceamo : la ircunstancia, la vida, el universo. ' (Todo
filósofo) siente el imperativo de explicar fundamentalmente la realidad entera de acercarse a 1a estructura 6nti a de los objetos y erutar su fondo
invisible, subyacente ontológico." 3 Pero 1 filósofo tratará de aclarar sobre
todo la problemática que le plantea la misma vida. Pensar ivir, trascender,
¿ para qué? De ahí que hasta allá lleve su afán de transparencia. "Pero a la
vez no puede ni quiere prescindir de una sabiduría vital de los últimos problemas humanos. o se puede vivir sin saber cómo e bueno vivir. La Cilos.ofía
como propedéutica de alvación - tal mo la entiendo yo por lo menosno sólo es contemplación de lo et roo ( facultad intelectiva), sino también
sobre lo temporal ( conocimiento pragmático) . Si la filosofía no es filo ofía
al servicio del hombre y, por lo tanto, para su salvación, ¿para qué o para
quién puede estar hecha esa filosofía." 39 Porque, egún Basa e el hombre es
la originaria y trascendental posibilidad de la búsqueda de la salvación ya
que "existir es estar sost niéndose dentro de un o éano de incertidumbre y
riesgo con la posibilidad de naufragar o de salvarse" .40 ótese la semejanza
del verbo naufragar con el naufragio y menester de natación de Orlega, sólo
que nuestro filósofo no omite hablar de posibilidad de salvación mediante el
menester de la filosofía. Reconoce, pues, que "nuestra exist ncia es dramática
por esa inseguridad fundamental', pero como filósofo positivo afirma: "Planeamos nuestro propio programa de salvación" para concluir felizmente:
"Ahora podemos decir que el hombre no es tan sólo el ser que se pregunta
por el er sino el ílue responde al er y se hace respondiendo." 41
Y al mismo tiempo que traza las bases y las líneas directrices por las que va
a conducir su estudio, define perfectamente cuál es la índole del mismo
diciendo que concibe su tarea como prolegómeno de toda fenomenología
existentiva.
El Existencialismo de Basave fluye dentro de la corriente que bien podría
.,. BASAVE,
IS

BASAVE,

'" BASAVE,
•

BASAVE,

u BASAVE,

68

FU, p. 11.

FH, p., ibid.
FH, p. 11.
Fil, p. 13.
FH, ibid.

1lamarse del ~xistencialismo po itivo que incluye autores como Nicolás Abbag-

nano y Gabnel Marcel. La afirmación que la existencia es constitucionalmente
problemáti~- n~ es ninguna concesión a la negatividad sartriana, sino real
y nuda cotidiarudad comprobable por nuestra propia existencia.
Has muchas osas que nos hacen angustiosa la existencia comenzando a
ra~os, con el m'ismo vivir. San Pablo se refirió al mismo tedio del vivir.' El
IlllSIDo vivir y sobrevivir son problemáticos. Reconocerlo no es hacer concesiones ~I _Existencialis~o nihilista r negativo, sino realismo puro. y así el filósofo cnsbano por medio de ese análisis de la condición humana trata de arribar a la esencia hwnana. Y en esto consisfüía su fenomenología.

P~ Basave: el_ hombre, como tantos otros seres, 'es un ser temporal''. Está
some~~o al tr:311 _,t.o de la P?tenc~a al acto, pero (y aquí radica su prerrogativa), este transito Jo realiza J1bremente en la historia '.~ 2 En este último
~trib~ lo JJ?siti:o de su pensamiento: el hombre es libre para cambiar )a
h 15tor~, está suJeto al cambio pero puede y debe convertir.,e en señor del
~b10. El hombr~ está sujeto a la temporalidad: "ser en el mundo es lo
~ o q~e ser en el tiempo", sin embargo el hombre es un "productor de
tiem~ s1cológicó''. "El tiempo sicológico es un tiempo cualitativo", es
el tiempo en que yo ardo o me consumo. La diferencia con el
modo ?e considerar el tiempo entre el existencialismo por ejemplo el beideggenano y el de Basave estriba en que "el ab olutismo de ]a existencia
en que culmina la especulación de los exístencialistas en boga conduce en el
f~ndo, a una negación de la misma esencia del tiempo, de su trascender. 'Ahora
~ten, aquello ha?ia lo cual el tiempo Lrasciende, lo trascendente, no parece ser
sunplemente. lo intemporal el reino rígido de las esencias, sino lo temporal
en ~do errunent~ -si_ nos vale la expresión-, el tiempo que dura siempre, la
ete~dad. La ~stenc1a temporal ancla no en la idea de eternidad, sino en
la IDJsma etenudad de la E~stencia necesaria'' .4' ¿ o vemos cómo Basave
re~ere todo a su sistema positivo en que no excluye ni calJa aJ er ecesario
Y sm embargo pro~~de d_el todo_ congruente con su mismo sistema? Se aparta
pues de 1~ concepoon hei?eggenana para la ual el tiempo no es -independiente del eXJStente humano puesto que el tiempo es -según el mismo filósofoel resultado de la unión con la conciencia de las diversas pr encías a diferentes objetos que_ cambian, como cambia también el Dasein". En la especulación
de Basave el bempo desemboca en la Eternidad, y sobre todo en la existencia
eterna que es Dios. El hombre supera la temporalidad: no sólo tenemos Jo
humanos idea de la eternidad, sino que tenemos una aspiración a la plenitud
e BASAVE,

" BASAVE,

FH, p. 83.
FH, p. 132.

69

�subsist ncial. El hombre se encuentra religado totalmente p~r la ra~~ a Dios.
Esta religación esen ial la explica Basa e basándo en Xav1er Zubin.
o por ello la vida del hombre es pura dulzura y gozo, lw:. La e~ombrecc
la amarga y la entristece el sentimiento del desam~aro y la ~ngu ·ba hecha
par Higinius y relatada por Heidegger en u obra em und Zeit.

La Pareja blescindible: Angustia y Esperanza
Sujetos a la contingencia, al poder ser o no ser, a sentir a ~da paso la
miseria de nuestra ondición de espíritus encamados pero demasiado dependientes de ta carne, sentimos la angustia. Basave no tiene empacho en declararlo: ' ivir -hemos dicho-sentir la contingencia y la miseria de
nuestro espíritu en u condición camal. Este sentimiento de nues~o desamparo ontológico se manifiesta en la angustia." H o debe confundir.;e la angustia 00 el miedo. E) miedo nos sobrecoge frente a ~lgo _con~reto, por eso
los viejos escolásticos lo definían como temor de un peligro UUlllllente .. Basave
distingue como Heidegger y artre entre angustia y miedo. ' En_ el rmedo lo
amenazant se localiza en un obj to determinado. En la angu ua -en cambio- lo am nazantc no se haya en ningún lado. Me angu tio porque existo en
el mundo; porque he salido de la nada y porque me circundan innu~erables
amena7.a.s de privación de la plenitud a la que aspiro". 1 ~ Es muy diferente
la postura del existencialista ristiano a la del xisten_cialista _at~ al modo de
Jaspers artre O Heidegger. El tipo de nuestra angu ba de nsuanos se acerca
al mod~ como la concebía K.ierkegaard, salvo que para él el pecado es d no
ser que monstruosamente toma cuerpo, es la alteridad que se viv ~ h~ce
existencia. como tal, e la positividad de lo negativo. El pecado es constI~un~o
de ta persona humana, en el pecado la persona hwnana se desc~~r:e a 1 ID.ISma. in embargo, en el pecado encuentra K.iel'kegaard la pos1t1Vtdad _de la
negatividad. Es la angustia la que conduce al hombre a las profund1da_d~s
metafísicas; el pecado lo conduce a la angustia y é ta s la que le hace VIVlr
la realidad, ser él. En e to último y en la po itividad de lo eterno atemporal
se acercan las concepciones de Basave y Kierkega.ard.
El fil' ·ofo mexicano d linda perfectamente lo ampos ele su filosofía y la
de lo prinripales corifeos existencialistas n uanto a la angu tia. u camino
es un camino propio y, en cierto sentido, positivo. A la angustia hay que

salvarla por la esperanza. ' La angustia es I sentimiento de nuestro desamparo
ontológico. La esperanza es I presentimiento de nuestra plenitud subsistencia!." 46 Luego remata en un párrafo donde cifra su concepci611 de la metafisica integral de la existencia y al mismo tiempo nos parece ser una de sus
aportaciones primordiales. Dice:

''He aquí el fondo de mi metafísica integTOl de la existencia: la pareja
angustia-esperanza es inescindible. Esta pareja sicológica corresponde o esta
otra pareja ontológica: desamparo metafísico-plenitud subsistencial. La coexistencia de estos momentos en la vida humana es orgánica y forma una unidad substancial. Los vaivenes de Id vida se deben al predominio del sentimien~
to de nuestro desamparo ontológico o al predomi1lio del presentimiento de
nuestra plenitud subsistencia/. En el e11s co11ti11gens que es el hombre, hay un
des/iladero hacia la nado y una escala hacia lo absoluto. omos los humanos
una misteriosa amalgama de nada y de eternidad." 47
A la vez que es una de las aportaciones más importantes de Basave a la
antroposofía, esta manera de pensar la diferencia totalmente de los existencialistas que dejan el camino totalmente cerrado a toda posibilidad de esperam.a o simplemente a la posibilidad. Sólo Abbagnano y Marce! abren el
boquete de la esperanza y la posibilidad al hombre. Por ello nuestro filósofo
se entra tranquilo seguro, en una postura que bien pudiéramos calificar
intermedia: ''ni pesimismo ni optimismo. implemente aceptación cabal de
la existencia íntegra con el lado de la angustia y con el lado de la esperanza".-IB
Repudia los uadros humanos a una tinta que presentan la existen ·a humana
mutilada. Y como filósofo cristiano, puntualiza: "cuando se analiza la estructura de la vida humana, hay que tener siempre presente que I hombre
aunque de uyo es nada (vertiente de la angustia) está sostenido por alguien
(vertiente de la esperanza).~~ e diría que más bien se aproxima a Kierk gaard
quien frente a la angustia provocada por el pecado, convida al hombre a
dar el salto a la fe.
La esperanza goza de un contenido intencional íntimo: 'es la disponibilidad o entrega confiada de nuestro ser en el tiempo, a nuestra dimensión
reljgada" 11º e intentando una definición desde su punto de ista existencial
la caracteriza como "disponibilidad": "Consiste, primordialmente, en la dis-ponibilidad de una ahna (dbponibilité) que vive con suficiente hondura la xperiencia de una comunidad para poder ejecutar el acto que trasciende la
" BAs.-.v.e,
0

BASAVH,
BASAVE,

" BASAVB,

•

70

BASAVE,

FH, p. 93.
FH, ibid.

FH, p. 97.
FH, p. 98.
FH, p. 99 .

.. BASAVE,

FH, ibid.

.. BASAVE,

ibid.

71

�oposición entre e) querer y el c:onocer, afimlándose así la dUiación viva respecto a la cual la esperanza es, a la par, garantía y supuesto previo. Por la
esperanza conllevamos la fe y la obligación." 51 Como estados anímicos, la fe
y la esperanza, se alteman en todo ser humano en un contrapunto que logra
sin embargo la unidad de los heterogéneos. Caminando hacia una ontología verdadera de la esperanza y de la angustia, el filósofo las define de este modo:
"La angustia es el sentimiento de nuestrn desamparo ontológito. La esperanza
es el pre-sentimiento de nuestra plenitud subsistencia[."
Coincidiendo con uno de nuestros más caros temas, distingue el filósofo de
Monterrey entre la esperanza y 1a espera o las esperas y entre otras diferenciaciones aduce la siguiente que en realidad es ]a más profunda: "la
espeJ.1aI1Za tiende hacia el Ser necesario; las esperas tienden hacia los seres
contingentes". 52 En la esperanza no se está: o disminuye o crece: "según el
grado de fuerza o de claridad con que el hombre vive su dimensión religada,
la esperanza aumentará o disminuirá.,_ 53 Obsérvese de paso cómo el filósofo
relaciona la esperanza de modo explícito con el Ser ecesario, y es que en
realidad, como también lo hemos escrito, la esperanza sólo se tiene sobre cosas
y realidades trascendentes y ult.raterrena$, la espera versa sobre cosas y realidades temporales y terrenas. 54 Sólo para el cristiano existe la verdadera esperanza; el no creyente el materialista no puede ser sujeto de esperanza auténtica.
Pol' eso el contrapolo obligado de la esperanza es ]a desesperación. Desesperar es decidirse a es tal' privado de llegar a la consecución de lo eterno.
Todos los filósofos o pensadores -pensamos en Gige, Sartre o el núsmo
Camus-- que no se entregan a la esperanza, de hecho desesperan aunque traten de cubrir esa desesperación con el nombre de náusea o se refugien en el
mito y la figura de Sísifo y se afirme: "es preciso imaginarse a Sísifo dichoso",
frase que sólo suena a eS9 si la vida en realidad es absurda y si es preferible
que no tenga sentido.
Claro que la esperanza del filósofo creyente no puede en modo alguno ser
seguridad. "Donde acaba nú propio poder y confío en alguien empieza la esperanza. En este sentido, la esperanza acusa la insuficienóa radical del hombre."55 Ya escuchamos a San Agustín nombrar la perversa .securitas refiriéndose a la presunción.

La esperanza no esci exenta de inseguridad, de insuficiencia. Afirmar
y reconoe~r la insuficiencia radical dele hombre asimismo que es reconocer
su verdadera condición es nivelarse con los filósofos de la existencia en su
comprensión de la real condición humana que es problematividad, re.nuneiando a su fatalismo, abriendo como Abbagnano un camino a la posibilidad -la
"posibilidad trascendental"; es decir, en concreto, la posibilidad que se me
ponga como problema o búsqueda de la verdad, de las buenas intenciones,
decisiones, etc. y que este problema o búsqueda sea verdaderamente tal O sea
no predeterminación a una casilla de tabla de ajedrez o a una solución necesaria,56 o, como Marce!, renunciando a la desesperación cuando define la metafísica como una exorcización de Ja desesperación" ( Etre et avoir, p. 126) .
Esto lo confinna la posición de nuestro filósofo frente a la muerte incluyéndola desde luego en su antroposofía pero mirándola de modo muy distinto
al que la interpretan los filósofos existencialistas no creyentes.

Acercamientos y Diferencias

Hemos afirmado que la filosofía del hombre de Basave corre por los cauces
existencialistas y lo hemos demostrado. Ahora pasamos a comprobar cómo,
además de tratar los principales temas abordados por los existencialistas y de
alumbrarlos con luces personales, nuestro filósofo se acerca a veces a sus modos
de pensar y a sus términos, de modo que se impone aquiJatar en qué se acerca
y en qué se diferencia.

Al decir Basave tratando de la persona que es autoposesión o 'ser-para-sí"
está empleando el mismo lenguaje de Sartre cuando se refiere al "pour-soi".
¿Le da el mismo contenido? Hemos dicho que ~l filósofo mexicano acepta la
permanencia de los actos en el hombre porque es persona. Sartre distingue
"' .,, y e I '' pour-so1.,, . El L' en-s01.,,, exp ¡·1ca Bochenski, ' no es
en·tre el "L'en-~01
pasivo ni activo, ni afirmación ni negación, sino sencillamente, reposa en sí
compacto y rígido" (Cfr. La Filosofía actual. 51 El "para-sí'' es el ser específi:
camente humano, el hombre. Basave en seguida habla de la nada como el
abismo en que puede caer el hombre de no ser sostenido por el er necesario.
Para el filósofo parisiense, "todo lo que es, debe ser ente, es decil' un en sí"
y de ahí deduce consecuentemente que ese otro tipo de ser no puede ser sino

FH., p. 97.
FH, p. 99.
.. BASAVE, ibid.
"' GoNZÁ.LEZ SA.LAs, CARLOS, La Espera " la Esperanza, El Sol de Tampico y otros
periódicos y revistas, 28/mar/1971; La esperanza cristiana, Esperanza, resignación "

ABIIAONA o,

desesperación, El S.d.T., abñl 9, 1971 y mar.ro, 31, 1971.
.. BASA.VE, FH, p. 100.

1969,

"' BASAV&amp;,

.. BASAVE ,

12

ea PmTRO, PRINI, Esisten,zialismo, Stuclium Roma, L'Esistenzialismo positivo de Nrcou.
p. ] 59.

•• EocB.ENzKI, INocENCIO M ., La

Filosofía actual, Breviarios del FCE, México,

p. 193 e ibid., las otras citas que omito.

73

�un no-ser, es decir, que consiste en nada (le néant) . Adviene el ser hombre
por el hecho de aniquilarse el ente (se neantise). La nad_a hay que t?~la
literalmente. De ahí que Sartre afinne que el para-sí consiste en el amqwlar.
Con lo cual afirma que la nada es lo que funda la negación y no la negación
funda la nada. En explicación un tanto cuanto endiablada como otras muchas aplicaciones sartrianas, el filósofo de París viene a concluir que el hombre
es un ser en sí: su cuerpo, su ego, sus costumbres etc. y no hay que pretender
que el hombre sea nada. Pero lo espedficamente humano consiste en nada.
Al usar la misma terminología, Basave toma lo aprovechable de Sartre, no el
contenido.
El hombre como libertad es proyecto. Lo repite Basave varias veces, pero
como que no acaba de decidirse a decirnos cuál sea la esencia del hombre. Por
lo menos no lo dice explícita.mente, aunque define al hombre, como hemos
visto espíritu encamado, espíritu en condición carnal. Para Sartre el hombre
es ~ncialmente libertad . .El hombre es su libertad. Sartre niega toda esencia
en el homb1·e, su esencia en su libertad, su indeterminación. La existencia precede a la esencia en el en sí, pero en el para sí la esencia es su existencia.
Esta última afirmación no la niega rotundamente el filósofo mexicano.
Antes más bien parece adherirse a la tesis general de que la existencia tiene
primacía sobre la esencia; dice "la existencia, la intuición del ser existencial, tiene la primacía sobre la esencia, como el acto precede a la potencia ( ?) .
.
las esencias
. " .ss y mas
, a de Pero eso no significa que se d estruyan o supnman
}ante lo puntualiza más: "aunque la filosofía enfoque y dilucide más la esencia
que la existencia, de aquí no cabe concluir ~orno lo hace Sabino Alonso
Fuey~ que "importa, sobre todo, más que el hecho de ser, lo que se es;
una existencia que corresponde a nuestra naturaleza"; y mucho menos afirmar
''la primacía de la esencia sobre la existencia". Una aseveración como ésta no
puede admitirse, a menos que se niegue la primacía ontológica del acto sobre
la potencia. 59 • En qué está pues la diferencia con los ex.istencialistas? Primero,
en la no nega~ión de las esencias, porque la filosofía "tendrá que seguir siendo
captura e inquisición de esencias". . . "En y por las esencias, el hombre - ser
inteligente-- puede aproximarse al ser de la vida. Si las cosas son lo que son,
es porque tienen una peculiar consistencia. La inteligibilidad es inseparable
del ser; y si de algún existencialismo auténtico cabe hablar, éste tendrá que
ser de tipo racional. .." 60
Al decir que el hombre realiza su ser con su hacer parece acercarse a la
posición sartrina anterior, es decir la libertad como esencia del hombre; pero
.. BASAVE,
.. BASAVE,
•

74

BASA.VE,

FH, p. 37.
FH, p. 39.
FH, p. 39.

más bien creemos que ese modo de pensar se relaciona con la doctrina del
proyecto. El hombre es proyecto. El hombre se va realizando al proyectal' su
ser, al hacerse. De hecho en otro lugar dice: "todo ser contingente es proyecto y realización de proyectos ( o frustración) ". E I proyecto está diseñado y
contenido de antemano en el mismo ser; imagen de la idea divina. 61 Por eso
explica la frase de "sé el que eres'' traduciéndola por "esfuérzate por ser lo
que eres en potencia", o sea, que "viviendo desenvolvemos nuestra fonna
humana bajo el imperativo de la individualidad". 62

"El Hombre es siempre más de lo que se sabe de él" (K. Jaspers)
Ya vimos cómo Basave comprobaba que e] hombre es algo más que vivencias o suma de ellas: el hombre es un sujeto permanente, una persona; de
ahí pasa a deducir que "en la vida de todo hombre hay un conjunto de actos
superiores centrados en la unidad dinámica de la persona. 68 Esos actos superiores no sólo son emocionales sino intuición de esencias. Eso prueba que hay
en el Ílombre algo que se llama "espíritu"; sus características son la libertad,
la objetividad y la conciencia de sí mismo. Pasa pues a hablar de las facultades del hombre bajo el hermoso epígrafe de las palabras de Jaspers: "El Hombre es siempre más de lo que se sabe de él." Demuestra la libertad y la condensa en esta afirmación "soy libre porque soy espíritu". 64 Y relaciona la
libertad -"esa diferencia dominadora frente a lo que no soy yo"- con los
valores. A su vez esos valores los relaciona y los abre hacia Dios. La libertad
del hombre no es absoluta, sino limitada. "Ser libre no es desaforarse sino
tener la facultad de vencer, las dificultades que se opongan al logro de nuestro
espíritu encarnado. Así entendido el concepto de libertad, bien puede decirse
que dejar de ser libre es dejar de ser hombre." 6 5
El hombre a pesar de ser lo más valioso de la naturaleza es un ser frustrado.
La vida no es el valor supremo --contra el vitalismo- sino elemento parcial y subordinado a Ja realidad. Pero tiene un valor instrumental. Vivir
es trascender, extrovertirse en la realidad del mundo circundante. La vida es
ofrenda. El dinamismo del ser finito radica en la actualización de sus virtualidades. Con eso Basave salva las objeciones que le han hecho a la filosofía de
"

BASA.VE,

ª

BASAVE,

11

BAsAVE,

"' BASAVE,
"' BASAVE,

FI{, p. 112.
FH, p. 70.
FH, p. 148 .
FH, p. 154.
FH, p. 155.

75

�los valores, o sea, de un ex-plicar el nexo entre ellos y sus realizaciones par-ticulares en las cosas.
El hombre es 'animal de ideales", vive bajo el signo de la perfección y
posee la tendencia irrefrenable a la plenitud subsistencia!. Todo su ser - memoria, entendimiento y voluntad- se vuelcan hacia más allá del horizonte
histórico e individual. Tratamos de sobrevivir. "La voluntad de sobrevivir es
algo esencial a todo hombre, pertenece a la estructura ontológica del ser humano." 66 Ese impuJso es algo patente; contra lo que dicen Heidegger y Sartre
de modo claro y Jaspers de modo ambiguo (ya que lo que llama Trascendencia
bien puede ser teísmo, panteísmo o ateísmo) tiene que ser satisfecho, de otro
modo la vida seria una gran tomadura de pelo.
Para probar la existencia de lo eviterno comienza Basave por probar la
existencia del alma conforme los argumentos tradicionales y de sus propiedades
de inmortalidad y espiritualidad. Más bien lo primero por la necesidad de
sujeto permanente.
El hombre es ser teotrópico en el sentido de que al no hallar descanso en
la vida tiene conciencia de ser llamado a lo infinito. Toda felicidad humana
es limitada; se exije una felicidad eterna. os abrimos pues en diálogo a los
demás y a Dios. Vivimos en la inquietud porque aunque Dios está instalado
en la intimidad personal, es invisible.
Hay que completar e integrar como pretendió el maestro Oswaldo Robles
la óntica existencial de San Agustín con la ontología general de Santo Tomás
de Aquino. La inquietud es la característica fundamental del existir humano y
se hace manifiesta entre la muerte, signo de nuestra limitación y de nuestro
desamparo.
Por eso la inquietud para nosotros tiene dos contenidos: "El primero es la
misma carencia del ser del hombre; el segundo es Dios como amparo ontológico
de nuestra carencia." Es así como los filósofos creyentes siempre desembocan no
en la nada sino en Dios.

La Meditación de la Muerte
Por eso el tema de la muerte y el del amor son dos temas que se enriquecen
mutuamente en esta visión positjva de la existencia.
Se da, claro, una iluminación rotunda de la vida social del hombre y de
éste como ser histórico, una certera. visión de la historia en contraste con las
.. BASAVE,

76

FH, p. 165.

otras visiones, pero más que nada me complace destacar la actitud del filósofo
de cara a la muerte y al amor.
Ya he destacado en otro ensayo el acierto de haber incorporado el tema de
la muerte dentro de la metafísica del ser; 67 ahora se trata de incorporarla
a 1a metafísica de la persona humana o antroposofía.
Basave transcribe una hermosa cita de Scheler de Muerte y Supervivencia n
que poi' lo extensa omitimos, pero, advierte agudamente: "más que la experiencia de la muerte nos ha descrito la experiencia de envejecer".69
Lo importante no es saber que. vamos a morir o que tenemos que morir. Lo
importante es adquirir experiencia vital, convicción real de la muerte. Y para
ello obvia el camino el filósofo mexicano: "existen dos vías: la muerte del
prójimo y la anticipación imaginativa de nuestra propia muerte". 70
Su "meditatio mortis'' aunque acompañada por la experiencia de filósofos
como San Agustín, Unamuno y Landsberg, tiene sus propios análisis y obseivaciones. La muerte nos ayuda a vivit: la vida entera debe ser una serena
preparación a la muerte, a mi propia muerte. "Es preciso dice hermosamente
que el néctar de Ja vida no logre embriagarnos porque ebrios no podremos prever ni evitar la agresión." 7 1 Y cita unos versos que por no decir su autor
suponemos propios:

Y cuando llegue el día del último viaje
y esté a partir la nave que nunca ha de tornar

me encontraréis a bordo ligero el equipaje,
casi desnudo, como los hijos del mar. ..
La muerte es única, definitiva, es w1a de las cosas más graves. Se muere
radicahnente solo. Frente a ella no nos podemos acoger a ningún convencionalismo social. Es el punto neurálgico entre nuestro desamparo ontológico y
nuestro afán de plenitud ~ubsistencial. Se entabla una lucha terrible, un
verdadero duelo. "En los entresijos del ahna se habrá entablado una terrible
lucha. La nada, el poder de la destrucción (Satán diría el teólogo) reclamará
lo suyo: el cuerpo manchado de culpa ( de pecado, volvería a decir el teólogo ).
Pero nuestro afán de plenitud subsistencia! pugnará como nunca por ser
y seguir siendo mejor, buscando e impetrando las fuerzas esenciales (la Graop cit., p. 233.
Supervivencia, Ed. de Revista de Occidente, pp. 75-6, cit.

"' Gom:ÁLEZ SALAS, CARLOS,
"' SCHELER,

por

MAX, Muerte

r

FH, p. 240 .
FH, p. 240.
'º BASAVE , FH. p. 242.
n BASAVE, FH, p. 244 .
BASAVE,

.. BASAVE,

77

�cia) que le faltan." 72 Y aquí elegirá una vez más la libertad humana y decidirá. Realizada la muerte y comprobada la inmortalidad del ahna en otro
lugar, no cabe como filósofos decir -qué seguirá-. Tan fuerte es ese afán
de plenitud que el fiJósofo regiomontano, fiel a su tendencia existencialista, ha
elaborado una nueva vía existencialista para probar la existencia de Dios como
término de ese afán subsistencia! del hombre.

Una Nueua Vía Existencialista Hacia Dios

Desde muy distintos ángulos llega a Dios la antroposofía de Basave; faltaba
imprimir a la dimensión religiosa del hombre dentro de la temática existencial
mayor fuerza, fuerza que naciera de la misma exigencia existencial del
hombre. A través de los años, la experiencia de nuestro filósofo ha inaugurado un nuevo argumento por vía existencial que desde hace tiempo deseábamos insertar en una serie de ensayos que quizá integremos en un futuro libro
-Las fuerzas filosóficas de la Existencia de Di~ donde venimos revisando
las vías racionales -cinco -vías tomistas- y las arracionales - Pascal Descartes,
Kant, Williaip James, Bergson- así como varias formulaciones de los nuevos
e1úoques existencialistas, entre ellos las de los mexicanos Sanabria y Basave.
Al transcribir el de este último no queremos privar al lector de las exposición completa de nuestro filósofo ya que nadie mejor que él para exponerlo.
"Descubro en mi ser -lo hemos visto---- un desfiladero hacia la nada y una
escala hacia lo absoluto, porque soy una misteriosa amalgama de alma y cuerpo, bruto y ángel, nada prehist6rica y destino supratemporal. Mi afán de
plenitud subsistencia/ existe s6lo en función de superar mi desamparo ontol6gico. Y mi desamparo ontol6gico se hace tan sólo patente porque tengo un
afán de plenitud subsistenci.al. La plenitud lograda es siempre relativa y está
amenazada por el desamparo. Pero, a su vez, el desamparo se ve corregido,
amparado en parte, por el afán de plenitud subsistencial al que se proyecta
con toda su intenci6n significativa. Este afán de plenitud subsistencial, aunque se dé en el tiempo no está sometido al tiempo. Trátase de un testimonw
irrecusable de la egregia vocación humana, de una. humilde sumisión del
hombre a su interioridad abierta al ser y a la Deidad. Mi afán de plenitud
subsi.stencial con toda su significación "metahistórica", participa en la plenitud absoluta, primera y trascendente. En otras palabras: mi afán de plenitud
subsistencia[, que se me presenta coexistiendo orgánica y dialécticamente, con
mi desamparo ontológico, con mi insuficiencia radical, e11 FORMA PARECI" BA&amp;/.V'.E,

78

FH, p. 245.

DA AL CONTRAPUNTO MUSICAL, implica la Plenitud Subsistente e Infinita de donde proviene, precisamente, mi concreto afán de plenitud que se
da en el tiempo. Si existe nuestro afán de plenitud subsistencia[ -y esto es
un hecho evidente- existió siempre una Plenitud subsistente, porque si no
hubiera existido, no se darían todos nuestros concretos afanes de uida y de
más uida. De a1ú que el primer acto de mi afán de plenitud subsistencia! sea
el dirigir una llamada a la Plenitud infinjta que suscita los afanes de plenitud.
Sin un fundamento en Dios, inicial y final, mi concreto afán de plenitud subsistencia! no encuentra solución. ' 73
Aunque se trata de una nueva formulación de la finalidad, nos parece que
este argumento redunda un poco en el de San Anselmo y peca contra aquello del "De posee ad esse non ualet illatio". Mi insuficiencia radical postula
y exige la Plenitud subsistente, luego existe esa Plenitud Subsistente. Basave
mismo formula su argumento de otro modo: "Si Dios no existiera, el afán
de Plenitud subsistencia! - y la misma idea de plenitud- sería un efecto sin
causa. Lo que exige el argumento no es sólo una plenitud ideal, sino una
Plenitud Subsistencial." 74 O es una nueva versión del argumento eudemonológico del deseo innato de felicidad en el hombre que no puede ser vano y
exige por lo tanto la posesión de la Felicidad perfecta. Encuentro también
este argumento semejante al que da Descartes en sus Meditaciones M etafísicas.
Se reduce a decir: "Puesto que no puedo concebir a Dios sino como existente,
se infiere que la existencia de Dios es inseparable de El, y _por lo tanto, que
existe verdaderamente." 75 Y concluye así su reflexión: "no es que mi pensamiento pueda hacer que ello sea, ni que imponga necesidad alguna de las
cosas; por el contrario, la necesidad de la existencia de Dios, me determina
a tener ese pensamiento; no soy libre de concebir a Dios sin la existencia, es
decir, a un ser sumamente perfecto, sin una perfección, como no soy libre de
imaginar un caballo sin alas o con alas".7 6 Estos argumentos reciben su fuerza
deductiva del poder exigencia! de lo más o lo menos perfecto. Lo imperfecto
pide lo perfecto. Pero me parece que no libran el saíto entre lo ideal y lo real ;
entre el orden lógico y el ontológico. Por Jo demás, el mismo Basave parece
darnos la r,azón al escribir: "es claro que estas vías existenciales carecen de
apoyo y marchan un tanto a oscuras, con pasos inciertos. Aun así su eficacia
es a veces irreemplazable desde el punto de vista subjetivo y persona1" 77 Personalmente, tanto este argumento como los de Zubiri y Sanabria me complacen
,. BASAVE,

FH, pp. 256-7.

FH, p . 257.
Meditaciones Metafísicas, Colección Austral, 1951, p. 129.
,. Descartes, ibid.
" BASAVE, FH, p. 256.
,. BASAVE,
71

DESCARTES,

79

�y me llenan al lado de las cinco vías tomistas. Mas por í solos y por sola fuerza
exigitiva, me parecen débiles.
El filósofo de Monterrey, esforzándose por dar mayor fuerrza a su argumento
lo asemeja al que auto Tomás formula para probar que el hombre podrá
contemplar la esencia divina. O sea, sería absurdo un anhelo que surge d~ l_o
más hondo de la onciencia y no tenga plena realización. 'La suprema felicidad del hombre consiste en la más elevada de las operaciones, que
la del
entendimiento si ésta no puede ver nunca la esencia divina, se sigue o que
el hombre j~ás alcanzaría la felicidad, cosa opuesta a la fe, porque la felicidad última de la criatura racional está en lo que es principio de su ser, ya
que en tanto es perfecta una cosa en cuanto se wie con su principio. Pero
es que además se opone a la razón porque, cuando el hombre ve un efecto
expe~enta d~eo natural de conocer su causa, y de aquí nace la ad~iración
humana de donde se sigue que, si el entendimiento de la creatura racional no
lograse alcanzar la causa primera de las cosas quedaría defraudado w1 deseo
natural. Por consiguiente se ha de reconocer que lo bienaventurados ven la
esencia divina". 78
Por eso decimos que no deja d tener fuerza esle argumento de la finalidad; pero no le queremos onceder mayo!' fuerza de la que en reali~d nos
parece que tiene; nos parecen más fuertes los argumentos de la causalidad y
del movimiento.
Quisiéramos destacar la tipología que Basave propone como "camino concreto del hombre hacia Dios" ya que al lado de otras no desmerece, y en
cambio tiene una extraordinaria nnportancia por fijarse en la manera cómo
a través del temperamento cada individuo busca, estudia o concibe a Dios. Su
clasificación comprende cinco tipos de temperamentos: el lógico, el físicomatemático, e1 ético el metafísico y el estético.
l. "El temperamento lógico pr ocupado siempre por la corrección formal
de los raciocinios acerca de la existencia de Dios y de sus atributos.

2. El temperamento físico-matemático que busca en la religión misma la
certeza de la ciencia del ser móvil o sensible.
3. El temperamento metafísico que estudia el ser de Ja Divinidad con el
mero concurso de la razón natural y de la reflexión fundamental.
4. E) temperamento ético que se inclina preponderantemente a la consideración del hombre en cuanto agente voluntario que obra en vista de un fin
que su razón descubre.
n AQUI

80

o,

STo.

ToMÁS DE,

Suma Teológica, I. q. 12, al cit. por

BASA.VE,

FH, p. 255.

5. El tempCTamento estético que llega hacia Dios movido por la universalidad e inmaterialidad de la belleza." 79
Cada uno podrá escoger su camino para conocer mejor aquel que se acomode mejor con su modo natural de reaccionar ante la vida y los hombres.

La Ontica del Amor
'El amor es una relación con el Absoluto"
A.B.F. del V.
¡ Qué buen remate ara una concepción metafísica del hombre una ontología del amor! El amol' emaizado en el ser del hombre en un tiempo en que
la crisis de Jas relaciones humanas y del mundo en general es la orfandad de
amor, y en que la misma imagen del amor sufre las acometidas del movimiento juvenil hippie bajo la bandera falaz de "Peace and Love!'
Dentro de los aciertos y enfoques positivos de la Filosofía del Hombre de
nuestro filósofo viene serpenteando esta veta que por fin alcanza su culminaión en el úllimo apartado de su libro bajo el título de "Ontica del amor". Es
evidente que mira al amor desde distintos puntos de vista a lo largo de 1a
obra. Lo hemos visto eonsíderar la "existencia como dádiva de amor" y afirmar: " in el arcor la vida no sería digna de ser ivida. Con el amor, se tiene
la clara onciencia de un destino del hombre. En el recinto profundo y misterioso de mi intimidad, surge, gracias al amor, un nuevo reino henchido de
plenitudes insospechadas. Una realidad viva y tremolante proyecta su palpitar
obre los seres del cosmos... Es la fuerza creadora del espíritu (lato sensu) la
que se afirma y se revela." 80 Parte de una doctrina general sobre el amor y se
refiere a él "como a una actitud peculiar y permanente del espíritu" asignándole
cuatro características pensadas por Joaquín Xirau que culmina con la cuarta :
la plenitud de amor supone la reciprocidad, la fusión. Aquí parece referirse al
amor como apertura hacia el otro. Más adelante Jo emos conectar el amor
unido solidariamente al sel'. (Vde. apartado anterior.) Ahora se trata de dar
un paso más y sobrepasar ese "yo que se torna al tú para abrazarlo y unirlo
a sí" 81 que es calificado como signo de pobreza ya que se busca una plerútud
que no posee ningún tú. Recordemos que Sartre dice que queremos no amar
sino poseer el ser del otro. Este amor nace de nuestra indigencia, por eso se
precisa otro de que nazca la plenitud. "Ya no se trata de un tú al servicio
" BA SAVE

FH, p. 259.

"' BASAVE,

FH, p . 62.

"' BASA.VE,

FH, p. 269.

81
H6

�del yo sino al contrario, de un yo que comunica u propia riqueza al tú. Y
esa co~unicaci6n se verifica por afán de comulgar en una intimidad que rebo a
bondad, por alegría de donarse." 82 En ambos casos Basave recalca que__el
amor es un estado O propiedad del ser y por medio de él se da la comunmn
de los s-eres entre sí.. Esa tendencia a la plenitud1 de lo imperfect~ a lo _pe1:ecto,
· ' . es la m· qu'1etud , "traducción de un ritmo eXJstencial melucausa una t ens1on,
.
dible". De aquí deduce el filósofo una conclusión .importante: "en este senti_do
metafísico, el amor es uua categoría de la existencia humana". Y lo e~plica
d modo ontolómco: "trátase de un temblor metafísico -y no de una simple
e
. , hae·ta 1o
· Jo'g¡·ºca- que es inspiración y fuerza creadora ·. tens1on
emoc1'6n s1co
.
_,, 83
real hecha de visión cognitiva, que nos adentra en los IIllstenos del ser .
En este sentido Basave se atreve a ir más adelante a decir que, ~l hombre es amor. 0 como función gnoseológica, sino como fuerza energetica que
se dirige a la onticidad de las cosas o lo que las_ cosas_ son y se constituy n
la posibilidad de existir. "Por el amor se persJgue, JU ta.mente, ~canzar _la
perfecta ecuación del ser humano." 84 Al realizarse como tendencia al bien
sumo, influye sobremanera en nuestros actos morales que _n~ se _comprenden
sino regidos por el amor. Por eso nuestro destino entero esta 1lurrunado por el
amor y no desaparece auque encuentre sastifacción. Al convencemos que
estamos hechos para el amor cada uno debe ver cuál es el objeto de su ~r,
ya que en lo perecedero no puede encontrarse el desiderátum total y últuno
porque es corruptible. Por ello hay que valorar y medí!' el grado ~e amor
que merece cada ente. De hecho si el amor es afín y_ com~lace~cia e~ e!
bien éste no puede encontrar reposo definitivo en los bienes mfertores. M1
vóluntad nunca se podrá apaciguar sino con el bien universal. Lo trascendente
y lo absoluto es para el hombre una necesidad ineludible." 5
De aquí infiere Basa e que el hombre está hecho para el Absoluto, ese er
pi nario, y concluye su obra y sus reflexiones con un p_árrafo pequeño pero _muy
valioso con el que nosotros también imponemos fm a estos omentanos a
una Antroposofía tan original y tan bien fundamentada:
"El amor ori!rrllario del ser humano se dirige a Dios que es lo único bueno
en plenitud. L:S creaturas son, en sí mismas, malicia y no-ser. El amor sólo se
puede detener en ellas provisoriamente, porque E DEFI ITIV A EL AMO1:
ES UNA RELACIO CO LO ABSOLUTO· una ''alteridad" en la umdad, que a todas las cosas confiere un valor espiritual y divino.' 86
.. BASAVE,
.. BASAVE,
.. BASAVE,
.. BASAVE,
"

82

BASAVE,

FH,
FH
FH,
FH,
FH,

ibid.
ibid .
p. 270.
p. 271.
p. 271.

LAS .IDEOLOGIAS COMO FORMA DE COMU ICACIO
DR. ADOLFO

Mu-oz-ALO so

Universidad de Madrid

- r UESTRA PRETENSI 'N SE CIFRA en discernir una modalidad insólita atribuible
a las ideologías: la de servir o actuar como forma de comunicación. El empeño nos pone sobre aviso de que habremos de definir con cierta precisión qué
cabe entender por ideologías, pa1-a que nuestra pretensión con erve algún
sentido y no sucumba al afán de las paradojas. Porque, en una prinera
considera.ci6n, y más si esta consideración primera es de qitegoría filo ófica, lo
obvio sería vemos forzados a escribir que las ideologías representan una forma
de imposible comunicación humana.

Doy por aceptado que el significado del término ideologías, en plural, e
ha desarrollado a expensas del sigrúficado primitivo, acuñado en singular
como es bien sabido por Destutt de Tracy en las postrimerías del siglo ., VIII.
Le complació tanto el hallazgo del térmjno, qu t.itul6 con él una de sus
obras, publicada en los inicios del siglo XIX: Proyect d' Eléments d'ldéologie.
Hasta los turistas de] mundo de la filosofía saben que el término Ideología en
la pluma de Destutt -de Tracy no se prestaba a las acepciones que los manipuladores del lenguaje le han atribuido aunque sí que ofrecía maleabilidad
para sus ramificaciones semánticas. o me parece que sea del todo ocioso
algún detenimiento en el tema.
La ideología es, para el filósofo francé creador del término, una ciencia
la cien ia que estudia las idea . Y no deja de ser curioso, aunque resulte una
observación superficial, que Marx oponga a ideología, que nace como ciencia
la ciencia o la explicación científica de la id ología para denunciar su false~
dad. Lo que sucede es que las ideas, objeto de la ideología no son, en la
mentalidad de Destutt de Tracy un producto del entendimiento o la actividad
espiritual, sino la expresión de las facultades humana , todas ellas interpretadas en fidelidad con el sensismo filosófico de Condillac
os encontramo
.
'
pues, con que la ideología, en su aparición es una iencia p icológica, que

83

�condi iona la gramática general la lógica, la ética, l d recho, la sociología,
la política y la religión. En D tutt de Tra y la ideología comprende las ideas
n su dgen, en sus expresion y n sus deduce-ion de cualqui r índole.
Esta
la razón por la que me a enturé a escribir líneas arriba que el
término ideolo ía ofrecía d d su nacimiento maleabilidad para sus ramifica ion s semánticas po teri res.
El término nace con filiación seru i ta y como
norma frecuente n la historia d I pcnsamient humano, agolpa en u tecni i mo una corriente d ideas
o onccptos elaborados prcviament . La idcolo,.,ía, orno términt&gt; exprcsi o
d una concepción filosófica reinterpreta a u favor otras e ne pe-iones. La
f undamrntal en lo qu atañe a la ideología fu la d f undamcntación teológica y metafísica del derecho natural, qu quedó redurido a ideología ondi ionada hist 'ricamente. El derecho natural no e concebido como una norma
de alor absoluto incondicionado y condicionant , ino orno ttna id ología
que se desvan e tan pronto como
han logrado los objeti os pe ·eguido con
su valimiento. La ideología se pres nta como una (un ión histórica, in qu
quepan órdenes nonnab\•os d las realidades humana sociales políticas y
m rales.
El término
debate entre quienes ac ptan u uso repristinando su ascend ocia griega y nstiana, y quien le ituperan como p ulativo y narcista.
La alusión a · a¡.ioleón s obli ada. Para él ideólogos, o ideologistas eran los
filósofos que, en obediencia a su ideas, inconcretas, ancscente y lit' tas
se oponían a u política imperialista. apoleón, al usar despectivam nte el
término, ponía de relieve los contenidos negativos que evid ntemeote, encerraba. Ideólogo. eran los que hoy llamarfamo doctrinarios, y en exl nsión
ambigua y sustantivada, 1 s intel ctuales. Lo curioso d esta ircunstancia,
no ad ertida, que yo s pa es que apol ón, como también hateaubriand,
denigraban Ja,. ideologías n nombr d una ideología, delantándose a la
lebrada e ingeniosa calificación d id ol gía aplicándola a toda doctrina
que se opon a la d l denostador.
El ténnino ha ingr sado en los vocabularios de la sodol gía ) d la política
ha asenta&lt;lo en llos, aunque on cierta incomodidad. Ha ido arios
a.rx I
iólogo y I politi qu ha contribuido on más intensa )' extensa
ficacia a marcar el término. Marx aborrece del t~rmino hasta el punto de
haberse librado muy mucho de aceptarlo mo e&gt;rpresión de su propia doctrina o de su posición. Para Marx ideología
iempre la prof sada por us
adversario . Cuando se sient forzado a emplear un término para d ignar la
base de su posi ión o de su doctrina. acepta 1 de filosofía reputimdolo más
n ble y adecuado, aunque como es obvio, sea I de ideolo ía l que mejor
cuadm.ra. Escrib : ' sí como la filosofía encuentra en el prol tariado sus

y

armas mat iales d 1a misma manera 1 proletariado ncuentra en la filosofía
uaJes." Y
líne~ más ad ]ante, a punto de conclusión:
L~ filosof,a no puede realizarse sin la superación del proletariado; el prole~nad~ no pued superarse sin la realización d la filosofía.' (Crítica de /a
ftloso/ia del Derecho de Hegel, Buenos Aires, •d. uevas J 65, págs. 47 y
48.) Lo_ que ucede , y la reiteración forzo a, que u concepto de filosofía
es numamente una ide logía. En efe to, en u bra signili ativa también
por I ú~lo, La Ideología alemana ( . esp. Bar clona
rijalbo, 1970, 3a.
~-) la 1d logía s, de.de las primera lín as, la d los indu tria les d la
filosofía", "vividores de la explota ión d 1 Espíritu absoluto", 'charlatan ría
de te~dero filosófi o " c¡u n entron an u crítica on I propio mundo
material gu ~~ a a Alem.ania. e pre isa un sfuerzo ma 'utico imprc ionante para aliI1car como filo fía las t siJ ideológica d Mane.

:,us ª1:11as '.ºt le

unas

Un ~I brado f' tudiosn del argum nlo qu hoy nos ntretiene Carlos
M~he,m_
ha, i to pr isado por raz n met dológicas a di tinguir lo fll .
sena una _ideolo~ total d una ideología parcial ( Jdeología y
to jJía, .
Madnd _A~lar, 1958). Para Mannheim la id ol ía parti u_lar • r _
tri~ e a molt aaon s Y planos meramente psi ológi s, sin eliminar los criterio de rdad primario y fundantes a los que se pu de i mpr r currir
para valorar!~ y _dctect~ los po ibles
rores o d ·acion . La ideología
tota.l . ~ camb,o id olog,za los riterio d verdad qu son pue tos n tela
de _Jwc10 en uanto criterio· de v rdad ya que
!C's upon
ndi ionad 5
. ocialm nte. Anotemo para una mayor exactitud, qu la obrad Mannheim
llcv~ como_subtí~lo Introducció11 a la sociolooía del co1Locimie,1to. Para • fannhcun, la 1d ologia sconde un el mento in on ¡ nl que a túa agazapado

?·

P ro ~~~ac~ble, ~ ~¡ue tan .pronto, o~o se descubr no obliga a otra toma
de P_OSICJon '.de.olo a. La 1deolog1a CJ r e una función cons rvadora d las
~ropJas conv1c iones, en uanto que el fa tor inconsciente qu Ja mantien
~cnd ~ e.xcluir la c mpr n ión d los h chos y de las id a , aj nas a la propia
1deol ta, y a poner n duda Ja pureza d las convi cion s xtraña . fannheim
no , _mo lo
Marx ttn dogmático d la id ología r du ida r lrictivament a ~~m oto d lucha de una das lo qu sí píen a que la - iolo ía
del nocmuento es la fonna del ono imiento y que la ideología r pr nta
una modalida~ política impura aunque pueda r • ultar purificadora. Tal ría
para Mannheun, 1 caso del ristianismo C'onccbido por 'l como una ideo] _
gía, n ontrapo ición conceptual e histórica con las enseñanzas del ristiani mo.
D d otra P ~~~ti a, n~ ya sociológica, sino filosófica Carlos Jaspers ha
ensa~~do una defm_, 16n de 1dc0Jogía. Para Jasp rs la ide Jogí s una on _
telac1on de pcnsam1eotos, idea o representacion , que se pre nla con carac-

84
85

�teres de verdad absoluta al sujeto que la asume para la interpretación del
mundo y de su situación en él. Al asumirlas ufre un autoengaño en el que se
justifica y con el que se oculta y evade, generalmente con ventaja para él.
Y añade. con sutil reflexión: definir w1 pensamiento como ideología equivale
a desvelar el error y desenmascarar el mal; designar un pensanúento como
ideología signilica una repulsa de la fa! ta de verdad y de sincer-idad es decir
ejerce la crítica más demoledora. Es, la ideología -la frase es de J a pers--,
un arma brutal sine brutale W afie.
Si abandonamos las referencias persona.le como punto de apoyo expo itivo
para centrarnos en las que nos proyectan los ámbito temáticos o específicos,
nos será fácil llegar a la conclusión de que es en 1 político en el que la
ideologías adquieren un sentido actual y dominante. Sin demasiadas cavilaciones podemos señalar&gt; que la ideología en el teatro político, es una noción que
se contrapone a la de historia. La ideología es entendida corno una arquitectura de ideales sociológicos con pretensiones de realización. Se distingue pues,
de la historia, pero también de la utopía. La pretensión realizadora es esencial
a la ideología, pero lo es igualmente el sistema de ideas en que se asienta
y los principios que la inspir-an y mueven. Al hablar de principios inspiradores y
motores, no comet-0 una vacilante sinonimia, sino que intento sugerir- que en la
ideología, los principios ejercen función animadora y activa, son operantes y
se declaran eomo ideas-fuerzas. Otra de las características de los principios que
animan la ideología y la ensavian es la función que yo me atrevería a llamar
seductora, pero que quizá bastaría con denominar atractiva. Y al e&gt;..-presanne
así, comienzo a declarar mi pensamiento apartándome del camino recorrido
por otros, que considero suficientemente hollado.
Las ideologías resultan hoy punto menos que inclasificables; pero no por la
diferenciación de sus programas, de sus principios o de sus objetivos sino por
la diversa adecuación intrínseca entre el ideario en que se inspiran y el proceso dialéctico del comportamiento del grupo. Las ideologías en la visible y
palpitante actualidad, tienen más de pretexto para la acción que de ideario
para la conformación social o politica. Hasta podría decirse que las ideologías
sólo alcanzan un objetivo mediante su desintegración. Como la fuerza en los
átomos.
Tos encontramos con que las ideologías plurales por constitutividad inexorable, son eficaces en el grado en que se prestan a la infidelidad con lo principios originarios que las definen. La razón de esta uriosa observación se me
antoja fácil. La ideología instrumenta sus principios no en función de la
verdad que pudiera atribuírseles, sino en previsión de la operatividad que
puedan ofrecer para la construcción del ordenamiento social y político a que se
aspira. En el marxismo esta funcionalidad operativa es exacerbada hasta el

86

paroxismo, ya que los principios originarios de su ideología son el determinismo
histórico, que es un principio que sobrepasa cualquier ideología posible. Resulta así que el marxismo no es una ideología -es, como sobreentienden
los marxi tas, la ideología- pero no porque supere a las demás, ino porque no es siquiera una ideología. Los intereses y los ideales del proletariado
quedan subsumidos en una relación determinística que les anula sin remedio posible, cuando se parte de una situación fisicista de las relaciones de
producción. La ideología marxista a] ser forzosa e inexorablemente la única
posible verdadera, c01Toe cualquier posibilidad ideológica propia y extraña y
agusana la noción inteligible de verdad.
¿Pueden representar las ideologías una forma de comunicación? La primera
tentación que asalta a un filósofo al plantearse esta pregunta es la de contestar
a signo contrario. Las ideologías constituyen una de las formas más radicales de
incomunicación. Pero una respuesta tan drástica sólo es acertada desde una
consideración de 1as ideologías restrictivamente filosófica lo que, evidentemente
no es licito ya que las ideologías atesoran otras peculiaridades en. el orden
social y político, que el filósofo hará bien en no desdeñar.

Es cierto que las ideologías no se presentan, ni aspiran a reprP.sentar, 1a
verdad desinteresada. Tienen en cuenta lo que hay, y con ello juegan, p ro
no s; cen~ en lo. que es ni se aplican a considerarlo. Hasta cierto pur.to
cabna deCII que las ideologías son algo así como la filosofía de lo fenoménico
social y político. Pero el hombre no es sólo pensamiento aunque no lo sea sin
'
e'l• no es sólo transparencia es también impulso. La socialidad
como dimensión humana no es la resultante de un ensimismamiento intelectual sino la
contraofensiva natural ante la pluralidad invasora. Los intereses son ~ naturales en el hombre como los ideales. El hecho de que las ideologías tiendan
todas ~ transu~tanciar los intereses en ideales, no pueden inducirnos a negar
el fenomeno ru a renegar de u dramática reiteración histórica.

Las ideologías pueden ser una forma de comunicación. De hecho lo son.
La corrección de la frase afirmativa se salva si acertamos a señalar los límites
de esta comunicación.
En primer término habrá que dejar claro que la comunicación posible la
forma de coi:nunicación que representan las ideologías, es una comunica~ión
de segundo .nivel.
genuina
. , La comunicación
.,
. , del hombre entre los hombres, es
una comurucac1on pop expresion reflexiva. Quiero decir que es una comunicación en la verdad, ni siquiera para la verdad. La comunicación auténtica
revela el pensamiento reflejo es una omunicaci6n en la que se revela lo pensado como pretensión de la erdad, sin que se prive al que recibe la comunicación de su reflexión personal en la búsqueda de la verdad. La historicidad
los ideales, los intereses, el bienestar, incluso el deseable, no intervienen como

87

\

�-

-

factores condicionantes de la verdad que se revela en el pensamiento y en la
expresión comunicativa. En la comunicación genuina el hombre se revela
al comunicarse, y la comunicación pretende que el que recibe la comunicación
sea él el que se revele a si IIUsmo desde sí mismo.
En las ideologías la comunicación reviste otras características bien distintas
y en otros planos. Si las ideólogias establecen la comunicación negando o
haciendo imposible la comunicación genuina y primaria, operan como degradantes de la persona humana y de su dignidad. Me apresuro a recordar que si
la comunicación ideológica es desestimada, cediendo a la tecnocracia, por
ejemplo, la forma de comunicación deseable, tal género de comunicación antiideológica nos merece una descalificación mayor que la ideológica.
Las ideologías como forma de comunicación, son válidas para la comunicación instrumental. Comunican ideas para la acciónJ y sólo en la medida y
grado que sirven para la acción, sin otras atribuciones reveladoras de principios de orden superior humano. Las ideologías pueden ofrecer una forroa de
comunicación que se agota en la situación cambiante, pero no pueden aspirar
a canonizar la situación como reveladora de la verdad omnicomprensiva de
la historicidad; entre otras razones porque la situación es un ámbito pragmático
para la instrumentación, pero no agota la expresividad posible del hombre y
de su dimensión social.
Las ideologías son una forma de comunicación de lo que ellas son. Cuando
traspasan este límite, las ideologías intercomunican la agresh~dad de su
absolutismo relativista. Y es que, como ha observado Wladimir Weidle (Las
ideologías y sus aplicaciones en el siglo XX, Madrid I.E.P.J 1962, pág. 16),
en definitiva, lo esencial de la ideología reside en que se trata de un sistema de
ideas que no son pensadas por nadie. Frase que, en la mentalidad de Freud, y
luego en la de Althuser, consentiría otro sentido, cuando hablan de que la
ideologta es eterna.
Pero eJ problema no es sencillo, porque la incógnita que habría que despejar
para desacreditar a las ideologías como forma de comunicación, es un dato
imposible de eliminar en las estructuras sociales y políticas y de muy dificil
captación en el transfondo del hombre mismo. Si esta apreciación resultara
cierta, habrlamos de retomar a la ideologfa como reductor inevitable de la
acción humana, y las ideologías, insuprimibles e inapresables, gozarían de libertad vigilada en el santuario del pensamiento hu.mano. Quiero decir que las
ideologías son aislables teóricamente en el contexto de la comunicación humana,
y permiten una confrontación a niveles supraideológicos. Cuando esta confrontación no resulta siquiera posible, las ideologías que no lo consienten
no merecen el nombre de ideologías, sino el de explosiones totalitarias inhumanas.

88

Las i~e~l~as, com~ forma de comunicaci6n, habrán de hacerla posible.
Esta posibilidad se denva ;no tanto de las ideologías, como función o instrumentación de ideas, valores, principios u objetivos, cuanto del reconocimiento
ético de verdad que quepa atribuir a las ideas y de validez y eficacia a la
e_ncarnación ideológica de las mismas. Es decir, que las ideologías sólo consienten una forma de comunicación, si representan unos sistemas de ideas
y obje~vos, remodelados con miras a la consecución del poder poJítico ~ a la
captaeton de voluntades que favorezcan el acceso. Lo más frecuente es que
1~ modelos para la captación estén pensados en función del poder a que se aspua, primando la táctica sobre la veracidad objetiva. La forma de comunicación -o de incomunicación- de las ideologías se resuelve entonces a nivel
de grupos o de partidos, más que a nivel de personas. Esta resolución introduce
en las ideologías esos sentimientos y manifestaciones de repugnancia en los
pe~dores Y en los que, al actuar en política, no se consideran obligados a
abdicar de una nobleza de espíritu que mantienen como indeclinable.
El gr-an riesgo para la comunicación posible desde las ideologías, no reside
~nto en eU~, cuanto en el aparato político del que son instrumento O a] que
suven. Las 1deolo~as pueden organizar un aparato de oposición O de poder,
pel'O. puede tamb1en ser el aparato de poder o de oposición el que conforme
una ideología a su servicio. La diferencia que resulta de esta distinción es tan
fenomenal que una misma ideología, según que sea fuerza modeladora O sea
servidum~re del grupo, reviste caracteres peculiares en su dinamismo operativo,
tan peculiar~ qu~ ,son a veces_ ~econciliables. Un ejemplo típico y aleccionador de esta s1tuac1on es el soc1alismoJ que cambia de rostro y de alm
a'
ºdl'
·
sea la 1 .eo
og1a
del
parado
o
el
partido
formado
para
oper
·
, .
, .
. ,
ar con esa previa
c~ncepc1on 1deologi.ca. Si arranca del partido, se precipita en el marn:ismo.
s1 par~e de una concepción social puede revelarse como antimarxista incluso'.
Hungna ~ ~hecoslovaq~ia, Rumania o Polonia, me eximen de pruebas. Para
que el _so~1alismo co~o 1deo~ogía sea una dependencia del marxismo, el partido socialista se ha vtsto obligado a utilizar los tanques como única forma de
comunicación eficaz.

a,,~

La comuni~ción, cualquier comunicación que sea genuinamente humana,
suporte la dualidad. La supone y la reafirma. Esta segunda condición es la
que .falla.,en el marxismo, al absolutizar en el proletariado la voluntad de co_
mumcac1on, pero en la inmanencia de sí mismo. Dicho con otras expresiones:
la comunicación no consiste en absorber o en anular al otro O a los otros, sino
que se basa en la comprensión del otro o de los otros. Es más, supone que la
respuesta no esté dada, supone la alternativa. Pero comprender no incluye
~ompartir las ideas de aquellos a quienes comprendemos. Por eso para que las
ideologías sean una forma de comunicación, se da por supuesto que las ideo89

�log'ias ofrezcan campo para la comprens1on ajena en virtud de su propio
contenido y de sus modos de expresión y de actuación, aunque sean contrarios
a los de otras ideologías. Un modelo ideológico que declare incomprensibles
cualquier otra estructura o comportamiento ocial y político, como oposición
o corno poder&gt; constituido, rehuye la comunicación, y acaba por sofocar a la
sociedad. De todas formas., no será quizá ocioso señalar que los idearios ideológicos no bastan para medir el grado de comunicación que ustentan sino que
hay que acudir al comportamiento social y político del grupo para emitir un
juicio válido, porque es en el comportamiento grupal en el que cobra sentido
el ideario, siendo algo as'i como la política de resultados.
A algunos teóricos d0 las ideologías les ha dado por pensar que las ideologías
están en su ocaso y que es la tecnocracia la que se presenta como eficaz Y
suficiente en el campo de la sociedad del bienestar como proyecto. La forma de
comunicación de la tecnocracia sería el afásico en palabras y el fónico de los
hechos. A mi entender, una actitud mental de este porte cede el puesto a las
ideologías revolucionarias extremas.
Lenin "había denunciado como imposible o inviable un movimiento revolucionario que no arrancara de un postulado teó1:&gt;ico revolucionario. Pero un
mayo de 1972 -cuatro años desde 1968- no es po ible mantener semejante
pronóstico. La ideología puede montarse confiando a la insurrección espontánea las motivaciones, sin que ninguna idea o intereses expropien la acción.
La justificación teórica se subsume en la acción como principio, otorgando
a la acción el factor más eficaz para la cohesión de los grupos. La frase, tan
demostrada, de "lejos de nosotros la funesta manía de pensar"~ ha sido el
lema y consigna de reconocimiento de una ideología que ha prendido en la
Universidad. La ideología aparece entonces como una justificación para proseguir en la acción. Remansar la acción para elaborar la ideología es considerado como desviación ideológica . .En una ideología semejante la comunicación
es tan difícil que cede el paso y el terreno a las ideologías en las que la comunicación teórica y fraseológica se alza como fundamento de la acción. Más
claro, terminante y concreto: un movimiento ideológico sin supuestos ideológicos comunicables a nivel teóri.co, doctrinal o de ideario acaba fatigándose, y
es la ideología de extrema derecha la que surge como reacción insuprimible.
Los líderes de la acción como ideología son suplantados por los maestros
como ideólogos para la acción contrarrevolucionaria. Esta ley explica el retomo intennitente de Marx como teórico de la revolución, y del derechismo
conservador del progreso -y no es paradoja- o del anarquismo como instauración de un orden distinto del institucionalizado, pero Orden en definitiva.
El tema es susceptible de otra interpretación. Sería la de entender la forma
de comunicación, referida a las ideologías como forma específica de realiza-

90

ción de las ideologías en el seno de la sociedad en que florecen. Si enderezamos
nuestras reflexiones por este camino, nos veríamos obligados a decw que la
corrumicación ideológica. o desde ella, está sujeta a las posibilidades y cercada
por los limites de la coyuntura en que la ideología se encuentra inscrita. Estas
posibilidades y estos límites son sociales, y no meramente individuales. El
marco social no es sólo el ámbito de eficacia, es primordialmente el ámbito
de la posibilidad de la comunicación y el que la hace posible. El condicionami nto coyuntural se alarga hasta el extremo de que puede haber algo no
sólo incomunicable sino impensable. Procuraré daune a entender.
Las ideologías condicionan la comunicación en tal grado que son ellas
mismas un sistema de comuni~ciones. La ideología institucionaliza la comunicación hasta convertirse, la ideología, en una instituoi6n fraseológica, que
lejos de responder a la ideología con fidelidad expresiva la reestructura. Hasta
tal punto, que las ideologías acaban por desmayarse en la retórica de ltt
fraseología que las anima al principio, y que acaba por sepultarlas después. Las
ideologías, que viven de Jas grandes palabras que las acunaron mueren cuando las palabras-mensaje alcanzan la mayoría de edad. Toda comunicación,
de de las ideologías, es un intento de fundamentación de una teoría ideológica,
porque la comunicación desde las ideologías es un intento de fundamentación
de una teoría ideológica, porque la comunicación está pensada desde la ideología.
No cabe una ideología d la totalidad. Entre otras razones porque es la
totalidad la que se presenta: necesariamente regionalizada en instancias y
formaciones distintas y determinadas. Una situación límite de estas instancias
es el anarquismo, que no es ni puede ser una ideología de partido, y en el
polo opuesto el totalitarismo absolutista.
La aparente satisfacción del absolutismo marxista reside en la previa y
dogmática afirmación de la instancia "económica" como instancia determinante de la totalidad. Lo que sucede es que las instancias no son todas del mismo
tipo, y las ideologías asumen como dominante el tipo de instancia que se
presta a una comunicación más eficaz en cada coyuntura: la religiosa, la
económica la política, la social. Es decir, que las ideologías elevan a estructura
ideológica la coyuntura más favorable. El olvido de la coyuntura es el que
disuelve una ideología, y el acierto es el que la salva. La ideología al gozar
de autonomfa relativa, se disuelve si no se inserta en la totalidad como un
proceso actualiza.ble. Una ideología e , por tanto, una movilidad histórica,
que se mantiene si consigue establecer un sistema de comunicación que la
permita no ser nunca lo mismo pudiendo asegurar que es la misma, ya que es
la identidad consigo misma la que le exige actualizar el mecanismo. Una
ideología es una constante reconocible en la ariación.

91

�Los sistemas de comunicac10n de las ideologías están pensados, consciente
o inconscientemente, en correlación con el sistema de comunicación empleado
por la clase dominante. Se da el caso curioso de que la lucha ideológica suele
convertirse en pugna fraseológica. Cuando esta pugna no es posible, porque los
aparatos de poder constituyen por sí mismos, una forma de comunicación
dominante y sin resquicio, las ideologías tienden a desidcologizarse adoptando
la violencia como forma de comunicación. La ideología dominante configura
entonces sus mecanismos de comunicación par-a mostrar la adecuación entre
las relaciones de existencia, reales, con las ideales, imaginarias, enmascarando
1a función dominadora. Las posibles inadecuaciones de esta relación quedan
absorbidas en el lenguaje ideológico empleado, en el que se silencia lo que
no es comunicable, y se expresa lo significativo de la situación. La comunicación se nsalza como exigida por la ideología, siempre que la comunicación
sea un reconocimiento de la eficacia ideológica del sistema, y los ciudadanos
los consumidores del producto.
· Llegados a este punto, sólo nos resta concluir señalando la commúcación
como un esfuerzo de comprensión, convencidos de que no son las ideologías
las que establecen la forma de comunicación genuinamente humana, pero
quizá no le sea dado al hombre vivw en sociedad, o vivir socialmente sin el
valimiento de una ideología. Resistirse o retraerse a ellas esconde una ideología criptogámica, no por sutil menos activa y afanosa de dominio. La noche no
es la negación del día, es un cuadrante. Las ideologías son fonnas artificiales
de convivencia, pero, no por artificiales, artificiosas. Lo artificioso es negarlas.
Rememorando una frase de San Agustín podríamos decir: derruid las ideologías -él se refería a las casas de prostitución- y habréis destruido la ciudad.
Se me ocurre si los destt:uctores de las ideologías, en atención a la parcialidad
manifiesta de i;us idearios, no estarán actuando, movidos en su subconsciente,
como doctrinarios del poder absohtto. Ni qué decir tiene - y con esto concluyo- que las reflexiones que he expuesto se basan en la convicción de que
la comunicación es posible no sólo entre seres humanos, sino también entre
sistemas inorgánicos y que, de los tres niveles desde los que se puede examinar la cuestión de la comunicación, nos hemos fijado preferentemente en el
de la "influencia", dando de lado al "técrúco", con alusiones al "semántico".
Esta restricción nos venía impuesta por la índole del argumento, ya que las
ideologías, sea cual fuere la definición que las explique o resuma, son o se
revelan como una pretensión de influencia obre el receptoP del mensaje.

LAS DOS PERSPECTIVAS METAFISICAS
PROF.

DR.

MccHELE

F.

ScIACCA

Universidad de Génova, Italia

1. El principio de la "creatio ex nihil-O" y el "salto" ent-re la metafísica creacionista y la metafísica no creacio11ista.

LA

PALABRA HEBREA bara; está para indicar el acto divino ql)e produce algo
del todo nuevo (y maravilloso) ; así pues, incluye que nada preexiste a tal acto:

es éste el significado propio de creación. 1 El texto bíblico puede ser tomado
por la reflexión filo ófica a nivel metafísico: sin hacer el fundamento del
1 El significado original de bara es "cortar", que puede indicar ya sea una acción
humana o el acto divino del "crear", esto es figurativamente que Dios "corta' la Nada
poniendo un ser que antes no era; y como el Ser crea sin que una materia preexista
-si preexistiera algo no crearía -Sino modelaría, etc.- en el bara, "crear'' o "cortar",
está implícito que crea ex 11ihilo; que lo demás está también implícito en el término
"en el principio": si la creación está "al inicio" de las cosas, primero es sólo el Ser y
lo que no es el Ser, es decir 1a ada. O bien: el inicio absoluto implica la creatio ex
nihilo, el principiar de la creatura desde el Principio o d6Sde el Ser que es; es decir
que comienza a ser, antes no era. El correspondiente griego mi{;"' indica un acto espiritual, intelectivo y voluntario, con el cual se hace "algo nuevo" y no en el sentido de
di,µ,ovqyéw, del cual se distingue, que está para significar una acción divina o humana
sobre una materia o cualquier cosa que sea preexistente. Por otra parte, el Ser crea
con la ''palabra", es decir con un puro acto espiritual y esto confirma que la creación es
ex nihilo. Cfr, también Ex., 19. 5 y 20, 11; Is., 45, 6; Prov., 3, 19-22, de los cuales
resulta que Dios, Señor absoluto, crea de la Nada. Expl1citos los siguientes textQs: 2
Mach., 7, 28: ... yvci'&gt;va, &amp;,
ii onwo,, bw,t¡11eya{n:a &amp; fh:o~ ["sabe que ( el cielo
y la tierra) los ha hecho Dios y no de cosas existentes"] Juan., 17, 5; S. Pablo, Rom., 4,
17: 8eov . .. "alovi-o~ i-a
tWt'a "'~ o-na ( "Dios llama al ser lo que es CQmo lo
que no es"); Hebr., 11, 3: nlon, ..-oovµe'I' "a:r:r¡qi-,11cpa, wii~ alwv~ qi¡µa-,;, 8eov, l,~
i-o µr¡ l" cpa1,yoµó,,wv i-o PA.enoµe'l'O'I' yeyo,,évai ( "por fe sabemos que los mundos
han sido creados con una palabra de Dios, así que de los invisibles ha tomado origen
lo que se ve").

°""

µ;,

92

93

�discurso especulativo, se puede filosofar en su interior, enucle.u: el principio
de la creatio ex nihilo por confrontar críticamente con las metafísicas no creativas, a fin de indagar si el ser del finito esté fundado en éstas o solamente
en ]as creacionistas. Ni es contradictorio que el Ser sólo pueda crear de la
ada en cuanto tal acto es consonante al concepto mismo de "sólo". 2
Antes de la creación -"antes" no respecto al Ser creante, ya que el antes
comporta e1 tiempo que es con la creación, sino respecto al creado y a nosotros que somos con el tiempo- es sólo el Principio, el Originario absoluto:
el "Originario" no en el sentido de "oriundo de", sino en el otro de Principio
"que da origen" aJ todo· "absoluto" en cuanto está suelto del todo al rual
da origen; está solo el Ser infinito, etemo, inmutable, el Principio metafísico
para la filosofía, Dios para la teología. Antes de la creación está sólo el
Silencio lleno de la Sabidurfa divina, el Ser infans: no habla todavía, ni tiene
ninguna necesidad de hacerlo; desde la eternidad está la plenitud de Sí mismo.
Antes de la creación (es) está solo el S~r que no está (es) solo.
Antes de la creación es el Ser y, fuera del Ser, lo que no es el Ser ; pero
no habiendo ningún ser fuera del Ser, lo que no es el Ser es la Nada,
pensable sólo negativamente, justo como lo que no es el Ser: antes de la
creación es el Silencio originario absoluto, lleno de todo el ser, de todo el decir
y de todo el querer y la mudez total de la ada, lleno del sin-ser, del sin-decir,
del sin-querer; vacío. Al ser se opone la Nada que no es y es sólo relativamente
al Ser sin que el er sea relativamente a la Nada. Esta última, pensable en
relación al Ser, no es principio ni categoría opuesta al Ser; no es al par del
Ser como aquello en el cual este último se anula dando lugar por la contradicción al devenir; no es menos que el Ser y tampoco el extremado debili~ S. ToMÁs, d~ potentia, q. 3, a. l : ". . . guod tenendum est firmiter, quod Deus
potest facere aliquid ex nihilo et facit. Ad cuius evidentiam sci.endum est, quod omne agens
agit, secundum quod est actu; unde opo.rtet quod per illum modum actio alicui agenti
attribuatur guod convenit ei esse in actu: et hoc dupliciter: Primo ex comparatione
sui ... Secundo in comparatione ad ea quae sunt in actu... Ipse autem Deus e
contrario est tota.liter actus --et in comparatione sui, quia est actUJ1 purus non habens
potentiam permixtam- et in comparatione rerum quae sunt in actu, quia in eo est
omnium entium origo; unde per suam actionem producit totum ens subsistens, nullo
praesupposito, utpote qui totius esse principium, et secundum se totum. Et propter hoc
ex nihilo aliquid facere potest; et haec eius actio vocatur creatio" . Cfr. también S. Th.,
I, q. 45, a. 1-2; II Sent., d. 1, q. 1, a. 2; Contra gent., II, c. 16. EL mundo es creado
y no podemos demostrar que haya siempre estado (De potenlia, q. 3, a. 17) : ''I&gt;icendurn
quod firmiter tenendum est mundum non semper fuisse. . . Ex simplici Dei voluntate
depcndet quod praefigatur universo determinata quaatit.as clirnensionis ... Non potest
necessario conclucli aliquid de universi duratione, et per hoc ostencli possit demc;mstrative
mundum semper.fuisse". Cfr. Tamb"én: S. T/1 ., I, q. 46, a. l· C. Gent., II, 31 sigs. ; Xll
Mrtaph., I, 5 ate.

94

tamiento suyo; es solamente en oposición al Ser, lo único que es y fuera del
cual, no siendo otro ser,, es la Nada.
En principio sólo el Principio o el Ser y nada más que la Nada: ésta y
sólo ésta la condición que hace posible 1a creación en sentido propio es decir el
dar ser a seres otros que el Ser y, como otros de El, creados del Ser-de-la-Nada
y por esto finitos, contingentes, mutables y relativos, con todos los límites
que les vienen de no ser principio de sí mismos y de ser creados ex nihilo. El
acto divino creativo anula a la ada en él momento que crea, no en el sentido
que le da el ser sino en el otro que de la ada crea o hace ser aquel que no era,
no generado del Ser y por esto otro que El. Lo creado, en cuanto tal, no es
sin la ada~pero no es por la Nada, es por el Ser, su Principio y fin; pero la
Nada, siempre relativamente al Ser es s.in lo creado, y en efecto es antes de
la creación como lo que no es el Ser· y todavía relativamente a este {1ltimo
es eterna; por esto el Ser es creación continua. Por cónsiguiente el ser finito
inteligente, por constitución ontológica o como aquello que es creado por el Ser
de la ada en cada acto suyo es tendido simultáneamente al reclamo del
Ser y al de la Nada: puede crecer o perfeccionarse en el interim de sus límites
en Ja medida en que escucha y sigue al primero o perderse en la m edida en
que es atraído por el otro; pero, entre ambos casos, es siempre su ser quien
perfecciona o pierde sin jamás lograr destruirlo.
Sólo el Ser es el Principio metafísico; Ser-Nada es el primer-dialéctico
metafísico, dialéctico respecto a la ada implícita en el acto creativo, que no
sería propiamente tal si antes de la creación hubiera algo más que el Ser.
Sólo e] Principio de la creatio ex nihilo por un lado, hace que el Ser sea
trascendente, infinito eterno, inmutable en sentido propio absoluto y suelto,
esto es, no de la misma sustancia del mundo y no necesitado a crearlo· por
el otro, que el ser creado finito sea un ser otro del Ser y por esto on un ser
suyo. Aquel principio, erdad común a la filosofía y a la teología, señala
el salto incalmable entre las metaf&amp;icas no-creacionistas y las creacioni.stas,
cada una de las cuales constituye su visión del mundo, las primeras sobre la
base del Ser no-creante y las otras sobre la del Ser creante. Tal salto explica
por qué, por ejemplo, Agustín y Tomás, dado que en sus metafísicas el Principio es el Ser creante, están empañados en repensar y en profundizar, "radiealmente" el platonismo y el aristotelismo, aunque la perspectiva agustiniana
permanezca platónica y aristotélica la tomista; pero la distancia entre los
dos pensadores, solidarios en la misma metafísica creacionista, por cuanto se
quiera marcar, es siempre mensurable, mientms aquella de entrambas respecto a Platón y a Aristóteles es inconmensurable; y el uno y el otro de estos
últimos son equidistantes.

95

�. . como " no-ser,,
2. E lfmito
En el pensamiento griego -incluso en el prefiJosófico y mítico- y en general en el pensamiento no hebraico-cristiano, el mundo, lo finito o lo que
no es el Principio o el Ser, cualquiera que sea el modo de concebir a este
último, es una caída del Ser mismo, un despotenciamiento hasta agotarse en
la materia informe preexistente al formarse del cosmos o de la ordenada
totalidad de los entes finitos. Así entendida la relación entre el Ser y los
seres~ ]a díferencia entre el Ser-Causa primero y el .mundo-efecto no puede
no ser puesta sino en Jos términos de Ser y de no-ser: lo finito es lo que no es
el Ser, no en el sentido de que sea otro sel', más bien en aquello que es, sí,
lo que participa del Ser, pero por despotenciamiento del Sel' mismo; no es
un "nuevo" ser con todo el ser que le compete y en sí autónomo, es por una
pérdida, sobre la materia preexistente, del Ser que, por otra parte, es necesitado para generarlo, para emanarlo, para fabricarlo, es decir, para "perderse".
De esto se sigue que el Ser al cual se contrapone la materia resulta necesariamente en relación dialéctica con esta última, relación de principio a principio ( dualismo metafísico), y necesariamente limitado en su acción "de hacer
ser el mundo" de algo que no es el Ser y es el No-ser en un sentido diverso
de como se dice que el finito hecho es no ser•; y que la naturaleza o la
sustancia del Principio, sea ello llamado generante o emanante, es la misma
del generado y del emanado, por el cual el finito está privado de su ser; por
último, que esta continuidad de naturaleza o de sustancia hace que el generar
o el emanar sea un proceso continuo de decadencia del Ser, una expulsión
en progresiva pérdida; donde el finito como no-ser aun cuando participante
del Ser y el Ser comprometido irreparablemente por 1a univocidad de su sustancia con la del finito y por la preexistencia de la materia.
En las metafísicas no creacionistas el mundo o lo múltiple ordenado es una
determinación del Ser; por consiguiente el mundo es el mismo Ser con su
orden variamente determinado; como decir que "muchos no son" y es sólo el
Ser con su orden. Pero así se pierde también el Ser por el motivo de que no
puede no determinarse, no hacerse muchos; no evitar la "decadencia" de sí
mismo en la finitud y en la multiplicidad. Para salvar al Ser es necesario
concebirlo por Sí y en Sí sin el mundo y este último, no como un conjunto
de determinaciones necesarias del Ser, sino como otro ser, creado por el Ser
mismo con las determinaciones que le son propias para ser e1 ser-mundo en
la multiplicidad de sus entes, aunque las esencias de los seres constituyen la
Idea del mundo, que sin embargo no es el Ser, en la mente divina. Otra cosa
es el mundo o lo finito como detenninación del Ser, otro el mundo libremente
creado por el Sel' con su ser determinado.

96

En cualquier metafísica no creacionista, lo finito no puede ser sino no-ser
que en algunas de ellas no significa nada sino que está siempre privado de
su propio estatuto ontológico aunque no de un oxden, y vestido de apariencias
sensibles de las cuales anhela librarse para reentrar en el Ser mismo y desapareceros identificándoseos, casi un torbellino que el Ser obra con sus pérdidas;
y otras pérdidas seguirán eternamente. El Ser es el principio metafísico común
a las dos metafísicas, pero es propio de las no creacionistas la concepción del
Ser como causa primera generante o emanante de lo finito&gt; cuyo efecto
siempre en marcha hacia la expoliación de lo que determinándolo le da la
apariencia de ser para tornar a perderse en el Ser. Puesto que sólo al Ser
llamamos Principio metafísico -y solamente El es objeto de la metafísicapodernos decir que las no creacionistas son metafísicas "sin ontología". Como
tales, reductibles a metafísicas de la Nada: el Ser como aquello que es de la
misma sustancia de lo finito de ello necesariamente emanante es Nada ya
,
'
sea que _se resuelva en la totalidad del mundo, ya sea que la trascienda sin
por eso sex algo otro del mundo; es siempre y sólo cosmológico, todo uno con
el cosmos, y con esto su destino es idéntico al del mundo: El Ser y el mundo "se
comen" recíprocamente y la Nada los devora a entrambos, dejando como residuo 1a piel vacfa o Ja pura "relación" elevada a principio y sustitutora del ser
en todas sus formas. Todavía algunas de estas metafísicas, por haber visto
cuál es el verdadero y primer problema de la filosofía, ameritan el nombre
de metafísica del Ser y contienen verdades que se recuperan y profundizan
en una metafísica creacionista.
En esta última --donde el problema Ser-seres se plantea en los tétminos
del Ser Principio creante infinito y de ser creado finito-- no hay lugar para el
problema de lo finito corno no-ser; en ésta lo que no es el Ser antes de la
.,
'
creacron_ es la ada en relación at Ser mismo, y con la creación, no es el
no-ser, smo un nuevo ser lleno en los limites de su finitud, diferente del Ser que
lo crea de la ada. Por lo tanto sólo la metafísica creacionista puede poner
"autóuomamente" al ser del finito en su positivismo individual y total y al
Ser principio absoluto en su "autosuficiencia". 3 Además sólo ella instaura a
• ª ~~to explica por qué en las metafüicas no creacionistas circula explícitamente o
llllplícitan,iente y con diversas acentuaciones el convencimiento de que este mundo
~uestro existe ~ causa de un mal o de una culpa anterior a su estar ahí, tesis aceptada
r~efuso por Ongenes y combatida por San Agust'm: por una culpa de las ánimas ha
sido hecho el mundo como lugar de cx:piación, un penitenciario donde ellas, prisioneras
en un cuerpo, descuentan una i¡ondena purificadora, De aquí: la concepción del mundo
Y de la vi~a. como males, debidos al Hado o a la Necesidad, ineluctibles y por aceptar
como exp1ac1ón; el Jugar de actividad inferior, una especie de ca¡da del pensamiento
asignado a la voluntad y a la imposibilidad de jwtificar ontológicamente y metafísica-

97
H7

�nivel metafísico-ontológico de la dialéctica triádica Ser- ada-ser donde los
términos no se "resuelven" y "disuelven" en pasajes puramente conceptuales
y lógicos y donde el tercero y el segundo son dialécticos respecto al primero que,
Principió en Sí y para Sí, no es dialéctico ni dialectizable, pena la reducción
de la metafísica y de la ontología a un absurdo discurso sobre la Nada. Es la
conclusión de Gorgias el pensador que denuncia la "nada" y el "sin sentido"
del mundo o de los seres y del Ser, el sofista que ni Platón ni Aristóteles toman
en consideración como metafísico.
Pero justo porque lo finito es creado por el Ser de la Nada, las dos perspectivas metafísicas coexisten conscientemente en cada ente i11teligente, "señalado" por el uno y por el otro: están dentro de él y lo constituyen. Parménides,
el metafísico del "Ser es" siente fuertemente el reclamo de la ada; Gorgias, el
metafísico del " ada es", el del Ser. No logran saltar fuera de sus posiciones porque ignoran el principio de creación, el único que ilumina el status
ontológico del ente finito y explica por qué el ente inteligente es solicitado por
los dos espíritus contrários, recuperables entrambos en su interior por la vía
del Ser. Por lo tanto las metafísicas creacionistas no pueden prescindir de las
no creacionistas, sea porque algunas de ellas, en el esfuerzo de salvar&gt; al
Ser de los seres, han profundizado principios fundamentales como los de
la analogía y de la participación, sea porque están un momento en su interior
por la presencia de la Nada en el acto creativo del Ser.
3. El nihilismo de Gorgias

:neei i-oií µfí O'll't'O~ ,;¡ neet yvcrecpw~, éste es el título de la obra metafísica de Gorgias· y la &lt;pv&lt;1i~ que él identifica con el -ro µ11
cualquiera que
sea el modo de concebir el aeví n el pensamiento presocrático indica una
"sustancia'' que es justamente 'fuerza y proceso de nacimiento", según Zeller
0 el "devenir dominado por el ser", como dice Kerényi. Gorgias se propone
probar que esta cpv&lt;1 t&lt;; es nada y el "devenir" no es; por esto el Ser, el
aex1Í o el Primero pop excelencia, generador de todas las cosas, no tiene n ada
para dominar y está solo para esperar que la multiplicidad de los -enles se

ov,

mente la originalídad de la acci6n mqral ; la salvaci6n o la perfección entendida como
"desencarnación ', que es luego disolvimiento del Ser· la teoría del "etemo regreso",
etc. Antitética a ésta la concepción de las metafísicas creacionistas: los males del
mundo, creado bueno y perfecto en su ser, son consecuencias del pecado y no éste es
]a causa de estar ahi del mundo; el cuerpo no es una cárcel sino un bien, el bien de la
vida unido al de la existencia que sin la vida no puede hacer su prueba en el mundo
para acrecentarse según el orden ontológico que la constituye y en vista de su fin
último, la salvación del hombre integral.

98

disuelva, perdida su vestimenta sensible, vuelva a su regaw de donde l".staba
desterrada. El gorgiano es un discurso profundo, aparte los complacimientos
sofísticos, sobre posible existencia de los entes salidos como sea del Ser; pero
la existencia de tales determinaciones como depotenciamiento del Ser mismo
resulta imposible: los entes no son en modo alguno, el mundo no es m
siquiera como no-ser, es ov~h, "nada" y nada vale.
En otros téhninos, el susodicho múltiple sensible es la mera vestimenta ensible de cuanto el Ser invisible ''arroja" de sí_ fuera de sí; la expoliación intelectiva de tal vestimenta -el proceso ascético juntamente filosófico y religioso- no es una conquista o un perfeccionamiento sino el desvanecerse de
lo finito mismo, su aniquilamiento, el retomo al Ser de cuanto viene de ello
en su proceso continuo y vano en el cual el er cayendo necesariamente se
pone a sí mismo y a sí lo retir-a para reabsorberlo, indiferente la materia sobre
la cual el Ser se vierte y de la cual vuelve a chupar sus generaciones. La
"salida de si" del Ser para generar al no-ser es la denuncia de su " impotencia":
no produce, se aja; no se gasta, se disipa. Aquí el Ser no es ni Principio ni
Causa porque es productivo de nada: lo finito es lo que el Ser "arroja'' fuera
ele sí y lo "abandona'' lo deja en poder de su necesidad de no-ser- su destino
inicial y final : es el Ser que sale de sí y torna a sí.
Hasta aquí Gorgias parece dar la razón a Parménides -el no-ser no es es

'
ovóh- , pero en la vanificación del no-ser está implícita la del . er parme-

nídeo. En efecto, la proposición gorgiana: s.i el no-ser es el no-ser, el no-ser
no es m enos que el Ser, está para ignilicar la identidad del no-ser y del Ser;
por consiguiente la nada del no-ser que no es menos que el Ser o es de la misma
sustancia de este último es también la nada del Ser mismo, que no es ya del noser. Los dos términos no se opone11, se identifican, identificándose en la nada,
son nada entrambos; el OVÓ¡,, investe no sólo los entes (1:a :neárµa µa1:x)'
sino también al Ser: nada el no-ser y nada el Ser~ no es algo ( -rl ) · nada es el
ov~iv en sentido de ada, lo negativo puro que no se puede conocer ni
decir.
Gorgias denuncia la catástrofe de las metafísicas no creacionistas y necesariamente emanacionistas panteístas, e _inmanentistas ; en ellas como veremos
mejor, los seres o el mundo y también el Ser se pierden en un abrazo de
muerte, dado que en ellas el absolutismo, la infinitud y la trascendencia del
er son sustancialmente impropias por el modo impropio de entender y de
plantear el Principio metafísico. Catástrofe del "Cosmos", término que incluye al Generante: y al generado: nihilismo metafísico-ontológico-gnoseo16gico-moral que deja en pie la muda ada sustancializada, el Absurdo. En
efecto la ada es pensable sólo negativamente respecto al Ser, que es tal en
el sentido propio del Principio metafísico s6lo si es creante y por esto diverso

99

�de lo creado, a su vez un ser distinto del Ser y no el no-ser. Nihil ex nihilo
pero esto no prueba dice Gorgias, que -i-a neárµa-i-a o lo infinito múltiple
es para el Ser, su aex,í en cuanto el Ser que cae fuera es también nihil; así
pues el Principio o el Pr&gt;imero por excelencia es la Nada: ex nihilo 11ihil. Y
el correspectivo gnoseológico de la Nada no es la al7'Í-i-tta, aunque sí el
1Jl€V~o~: el Ser y el no-ser son un "falso" metafísico-ontológico-gnoseológico
porque son ov~iv en el sentido de nada; la única al17uta es el ov~ev en
el sentido de ada, mas el único discurso "verdadero" sobre la ada es solamente un conjunto de palabras 'bien dichas". Así Gorgias, no obstante
los virtuosismos sofísticos, con las armas más avispadas del racionalismo y más
por encima del relativismo ontológico y del empirismo gnoseológico de Protágoras, denuncia racionalmente el nihilismo de toda metafísica del Ser de cuya
sustancia sale el no-ser o lo finito y concluye que sólo la ada, es, el "sin
sentido" en todo sentido; si.Ji esperanza: queda la absurda de esperadón frente
al Absurdo.
La filosofía de Parménides es la metafísica emblemática de todas las metafísicas panteístico-emanacionistas; la de Gorgias es la crítica emblemática o
la conciencia m-ítica raclical de tales metafísicas, la denuncia de que en ellas
se pierden el mundo y el Ser· y por esto es su reducción al absurdo. El discurso
gorgiano las pone a todas en dificultades, incluso las de Platón y de Aristóteles,
que tal vez a propósito ignoran al Gorgias metafísico como si el neet -i-ov µ'1]
ov-i-or; fuera un " juego" no digno de tomarse en consideración. Todavía
Gorgias que sabe ólo destruir, permanec.e en el interior de tales metafísicas
sin lograr ultrapasar los límites, que son también los de su rítica. Ultrapasar
esto límites y con ellos a Gorgias es posible a la metafísica creacionista, la
única que nos libera de él como d un íncubo i bien con la valiosa ayuda de
Platón y de Aristóteles.
4. Confrontación entre las dos m etafísicas ~' la verdad de la r,reacionista
En el interior de la de Parménides, matriz de todas, está emblemática en
los tiempos modernos la metafísica de Spinoza, y en el pensamiento contemporáneo la de Hegel que se junta a la de pinoza y a la de Plotino: ella puede
considerarse el repensamiento y el profundizamiento de todas las metafísicas
panteístico-inmanentísticas, el esfuerzo más poderoso, en su interior de probar racionalmente y con rigurosa deducción la positividad ab oluta del Todo
en todas sus partes y en su totalidad. Pero justamente Plotino, Spinoza, Hegel,
en el interior del parmenidismo, confirman que en cualquier metafísica del
único o Sustancia emanante de la cual el mundo o lo finito como "vertimiento" en derrame visible de la misma ustancia los entes son nada y lo

es también el Ser, es sólo la ada. Lo es, en el fondo El Uno de Plotino, que es
lo que de él emana, como lo es el er de Hegel que es en el de enir, naciente
de la contradicción Ser-Nada. La critica de Gorgias a la &lt;pv&lt;1tq de los presocráticos y al Ser-no-ser de Parménides, al límite, es válida también para Plotino
y Hegel. 4
En efecto, incluso para Hegel, entre el Ser y el mundo no hay clistinción
ontológica en el sentido que son de 1a mima sustancia: Jo primero es el
determinarse del principio metafísico· así pues, el er o Dios es el mundo en
su unidac:l y totalidad, y el mundo es el Ser. Por consiguiente el Ser es sus
determinaciones y en eUas, en la totalidad de los enles particulares ; si hacemos
abstracciones de éstos, se desvanece también el er y queda la ada que para
Hegel, puede ser pensada y pór lo tanto es: su metafísica ele la totalicl;d del
e_r es en el fondo una metafísica de la totalidad de la Nada. Sí, Hegel
afirma que cada ente es sí rrrismo y tiene una sustancia suya, pero propiamente cada ente no sólo es dialé tico y está en relación con otros sino que eJtá
sólo y todo este ser suyo en relación. Por consiguiente no son los entes o el
sistema de lo real o del mundo, sino es sólo el istema o la totalidad de las
relaciones, el sistema de la «lógica del mundo" con la cual Hegel identifica
al. Se11 o Dios y donde vanifican al Ser y los entes. La lógica del mundo es la
~sm~- que la ~e Dios y el uno y el otro se aniquilan en el momento que se
identifican: Dios que es el mundo no es Dios y el mundo que es Dios no es
e~ mund~ ; por esto, después de Hegel, no solamente "Dios ha muerto". Queda
solo el sistema de los conceptos o de las relaciones, deducido de la Relación
elevada a único principio o concepto puro en sí autosuficiente y estante en el
lugar de los entes y del Ser; hay la Lógica, no la metafísica sin que ]a lógica
la haya heredado, la ha sólo negado vaciándose a sí misma: la totalidad de las
relaciones es el total derroche del Ser disipación a cero. No metafísica del
Principio, sino devenir del Primero lógico o racional comienzo de Ja totalidad
de los conceptos y de ellos unificador, autodesenvolvimiento de la Relación
que desd~ sí se inicia y en sí misma se cierra: nada el er y nada los entes, y
nada deviene porque nada es ( ex nihilo nihil) y es sólo la Nada y entonces
nihil ex nihilo.
Como habíamos dicho, Gorgias es la conciencia crítica de Parménides
de toda metafísica no creacionista ; Hume -digo especulativamente- es
conciencia crítica de Spinoza ; Nietzsche es de la de Hegel y del hegelismo.
Cada una de estas etapas m luye otra y se pone a un nivel especulativo más

1:

'. La pregunta en el interior de esta metafísica, de epígono suyo: "por qué algo
meJor que nada", es retórica: el "algo" está dicho como tal impropiamente está ya
puesto como "nada" y en principio y al fin es la Nada.
'

101
100

�alto; pero todas ya sea las positivas de Pannénides-Spinoza-Hegel, que las negativas de Gorgias-Hume- ietzsche que de las primeras denuncian el nihilismo,
permanecen en los límites de las metafísicas panteístico-inmanentistas con las
cuales no pueden confrontarse Jas creacionistas o del Ser-Principio creante de
ada.
Tal confrontación en su r-adicalismo se configura entre metafísica del Ser y
metafísicas de la ada que sin embargo se dicen del Ser. En efecto, la afirmación "algo es'' tiene un sentido si, como ya se ha dicho, el algo existe con~
ser · pero no siendo el algo, como finito, principio de sí mismo, su cxi tir
comporta que es el Ser y es creante, de otro modo, también si decimos que
algo es, no es, es no-ser que corre a su nada y wastorna al mismo Ser como lo
que es de la misma sustancia de su producto: si el efecto es no-ser, tal es también la causa que es tal por el efecto. Con otras palabras, si el ser finito y el
Ser infinito son unívocos, es nada el finito y nada. el Ser. El principio de
creación excluye la univocidad del Ser o el monismo en cualquier modo se
configure: es el Ser crean te absoluto, es por sí sófo, sin el efecto, es también
si no crea; es el ser creado o lo finito, ya que tiene UD ser otro del Ser, participado analógicamente. En la metafísica creacionista el mundo no es el no-ser,
sino un nuevo ser; el no-seP es la Nada o lo que, antes de la creación, no es
el Ser y es pensable en relación a El. Pero el no-~r arrojado de la ada
entra en el acto creativo ex nihilo como límite del ser creado -el salto ontológico entre el Ser que es para sí y en sí y el ser que es desde el Ser-, esto
es, entra positivamente, ya que lo finito es por sus limites, que toda.vía vienen
siempre del Ser que hace ser- a lo finito otra cosa que El y con su ser propio.

tizada. y transpuesta en el momento que es inserta en el principio creacionista.
Y lo que han hecho Agustín en los coofrontamientos de Platón; Tomás
respecto a Aristóteles y el a.ri totelismo; Rosmini respecto al pensamiento moderno y a Hegel.

la

Como se ve, los "protagonistas" son los mismos -Ser- ada-Mundo-, pero
todo opone a las dos metafísicas y hace que la una sea radicalmente exclusiva
de la otra incluso si las creacionísticas tiene la obligación de elevarse al nivel
especulativo de las otras y de recuperar los aportes. En Parménides, Plotino,
Spinoza y Hegel, como en Gorgias-Hume- ietzsche, se pueden descubrir aportes preciosos de los cuales toda mente especulativa debe enmquecerse, pero
cuando una filosofía se mueve del principio creaciorustico no puede ser ni
parmenídea o plotiniana, ni spinoziana o hegeliana, menos aún gorgiana,
humiana, nietzschiana. El problema de fondo es aquí: concebir al Ser o al
Principio metafísico de lo finito de modo que sea propiamente trascendente,
absoluto, infinito, eterno, inmutable: sólo así el mundo es propiamente mundo,
esto es con su propio ser mas tal principio es sólo el Ser creante, de otro
modo el nihili mo metafísico-ontoJógico-gnoseológico es inevitable y, con ello,
el absurdo de la ada como principio y fin . Tras las metafísicas no creacionistas van siempre recogidas las más vecinas al Ser entendido como primer
metafísico trascendente, pero como ya e ha dicho, su temática va problema-

102

5. El Ser y el Mundo en sentido propio y en sentido impropio.
Como ya se ha dicho, antes de la creación es sólo el Ser y fuera de El Nada;
Dios-Nada le habíamos llamado al primer dialéctico metafísico respecto a la
Nada, pensable negativamente en relación al Ser o como lo que totalmente
no es relativamente al Ser que es aboslutarnente. La Nada es pensable en dos
modos: como lo que antes de la creación no es el Ser, y como aquello que se
piensa respecto ál acto creativo. En este último sentido es el contrario negativo
respecto al ' todo" o a lo creado, que en efecto había podido no ser, pero
no es en modo alguno el contrario n~gativo respecto al Ser creante. Sólo el
Ser que no es en relación a otro es el Ser en sentido propio y, como tal, Principio metafísico o lo Originario originante; en caso diverso se le dice Ser impropiamente con la consecuencia que resulta impropio también el ser del
mundo; y donde falta lo "propio" ya no es posible lo "análogo". Pero el
Ser que es toda la plenitud de sí mismo y es absolutamente autosuficiente es
creante, en cuanto que negarle la Voluntad creadora contradice su plenitud
y absolutismo· en efecto, si no es libremente crean te de la ada, es necesariamente generante o emanq.0te de sí o es operante sobre la materia o caos preexistente, y con esto mismo cesa de ser absoluto, trascendente, infinito eterno
en sentido propio.
o es absoluto en cuanto, preexistiendo la materia o lo informe a ello
condicionado - no es el "Señor" de lo creado- y no está desligado del mundo,
por el cual el decirlo tal es impropio, e trascendente en cuanto, aunque sí
"excede" sus emanaciones o generaciones, lo que excede es de su misma sustancia --excedencia horizontal y no vertical- ; no es infinito, sino sólo indefinido en su emanar o generar o fabricar, en el su hace~, y el Ser que se hace
no es infinito· no es eterno, sino indefinidamente perpetuo. Pero perpetuidad,
mdcfinitud, trascendencia horizontal, etc., son el depotenciamíento la caida
mundana de lo eterno, de lo infinito, de lo trascendente, su pérdida, que comporta la del Ser. En definitiva no ha.y ya. ni lo Absoluto ni lo Eterno, hay sólo
el Mundo que se autodesenvuelve y se autodeterrnina o hay sólo el er
emanante-absorbente, pero su emanación es aquel mundo 'arrojado" como
no-ser; y por esto, desde el principio, queda sólo la Nada.
Es mérito de Hegel haber llevado a la máxima coherencia a Plotino y a
Spinoza, la mística especulativa gnóstica y protestante y en general las metafí-

103

�sicas no creacionistas revelando la 'impropiedad" de decirse metafísica del
Ser y demitizando especulativamente al Ser emanante en el momento mismo
que no mundaniza o historiquiza. En este sentido él
verdaderamente la
conclusión y por esto el agotamiento especulativo del parrnenidismo, más bien
que la disolución de toda metafísica mundana con Ja cual identifica la filosofía y el saber en cuanto tal, aun si Hegel está convencido de lo contrario,
esto es de haber hecho "pasar" Ja Idea del momento mítico y representativo
al del concepto y del saber absoluto. De aquí su convencimiento de que la
filosofía :;;e concluye con su sistema, que rel1ace todo el proceso del Ser y todo
lo dice; pero el Ser "todo dicho" es la nada del Ser y de lo seres: identificar
Ser y Real, Absoluto y Todo es sistematizar la totalidad de la ada.
El nihilísmo de Nietzsche, desde este punto de vista, no sólo como ya se ha
dicho, es la conciencia crítica de Hegel, sino es la denuncia, linútativamente a
las metafísicas no creacionistas, de la "muerte ' del Dios-fundamento, imposible de mantener en pie en el interior de ellas; por lo tanto es cierto que
con Hegel, el reductor coherente de Dios al mundo y a la lústoria, el sistema
que pensaba al Ser como emanante o generante se ha agotado como metafísica, esto es, ha puesto al descubierto la insubsistencia de tal Ser, mejor su
modo impropio de concebir al Ser. Por consiguiente, el proceso de mundanización e historiquización del Ser, que Hegel profanándolo empuja a su
coherencia en la tentativa de sacralizar el mundo o la historia, es la denuncia
de la "impertinencia" con la cual en una metafísica no creacionista se habla de
Dios-fundamento o Principio metafísico; pero justamente la coherencia
hegelina que desemboca coherentemente en la izquierda" y la conciencia
crítica que de ella tiene Nietz&lt;iche con éxito nihilístico, descombrando el terreno para un profundizamiento a un nivel más alto de la metafísica reacionista, Ja única en la cual se plantea en sentido propio el problema del
Principio del Ser o de Dios-fundamento, tema "inagotable" a diferencia de
cuanto piensa Nietzsch que, agotado, quiere rubstituirlo con el eterno retomo
del igual. Pero justo por la 'vitalidad" especulativa de este tema, después de
Hegel y Nietz&lt;iche toda forma de inmanentismo o de historicismo, de mundanismo o escolarismo del Ser es un repetir lo ''agotado", pero está agotada la
metafísica no creacionista, no la metafísica que, en su momento más alto más
crítico, es la creacionista; es un divulgar lo "dicho", un acicalar, incluso por
desesperación, la Nada; es pegar la máscara de la conquista del mundo sobre
su nada. La mascarada más reciente y para un carnaval diario, desde el punto
de vista metafísico-ontológico -a lo que parece, incluso teológico- es el
llamado "progreso", no en cuanto tal sino en cuanto elevado a principio
por excelencia o a fin por eminencia del hombre y de la historia total.
El principio de la Creatio ex nihüo, que corta de raíz el dualismo Ser-male104

ria preexistente en toda forma de panteísmo, hace que el Ser sea propiamente
el er y, como tal absoluto, trascendente, infinito, etc., en sentido propio,
autosuficiente; por el otro asegura la autonomía del ser creado con su estatuto
ontológico y la atribución a ello en sentido propio de la finitud, de la contingencia de la mutabilidad etc. : de la inmanencia en ello de todo el ser que
le compete como ser creado en relación de participación-analogía con el er
creante. A todo ente su ser que, como otro del er, no es el no-ser es ser. El
acto de ser de la ada que hace que sea lo que no era: un nuevo ser que
no es el er y no es la Nada. El problema de lo finito o de los entes como no-ser
no pertenece a la metafísica creacionista: es el mortuum de las metafísicas no
creacionistas.
(Traducción del Dr. Jorge Rangel Guerra)

105

�Quédese, con todo, esta alusión ética para otra ocas1on, y volvan;i.os al
principio. Salir de caza, y cazar al vuelo, son métodos tan filosóficos como
cinegéticos.

SOBRE EL SENTIDO DE "CO CIENCIA" EN LA 'CELESTI A"

Pues bien: po.r el coto cerrado, aunque dentro de amplísimas vallas, de la
"Celestinri' salí un buen día a caza de "ideas" filosóficas· y de entre las presas reporté, si no me equivoco en la clasificación de la fiera, el sentido genuinamente popular y profundamente filosófico de ese concepto, semiconcepto o
lo que sea que ahora llamamos, solemnemente y con un delicado estremecimiento de vergüenza y pudor, "concí,enciti'.

DR. JUAN DAVID GARCÍA B¡\CCA

Univerudad Central de Ve11ezuela,
Caracas, Venezuela

I
ALGUNOS SENTIDOS HISTÓRICOS DE CONCIENCIA

"DONDE MENOS SE PIENSA SALTA LA LIEBRE",

dice un refrán castellano.

Releía, no hace mucho, la "Celestina", y, lo confesaré, en plan de "caza"
filosófica.
Con esta di:$posición de ánimo, un poco extraña tal vez -según el solemne
y pontifical concepto que del plan técnico para filosofar circula en libros, academias y universidades-, salían a hacer filosofía los clásicos, y, entre ellos,
Platón y Aristóteles.
Y salían "a cazri' (Thereutés) de placer. y de ciencia, así Isócrates (I, 16)
y Platón (Teeteto, 200 a); y "a caza" de la felicidacl; como decía Aristóteles
en la Política ( 1328 b 1) ¡ y se iba "a caza" de hombres, y quien iba era Platón
(Gorgias 489 b); y nada menos que el severo Aristóteles, al hacer lógica o
para hacerla, salia "a caza" de "los principios de los silogismos", como, sin
falsa vergüenza ante los técnicos, decía él mismo en los Analíticos primeros
(46 a 11).

Y nada menos que al comienzo de su Etica a Nicómaco (Libro I , cap. II,
2-3) dice que "tal vez tendremos a la buena dicha de dar en el Deber, si,
cual arqueros, nos lo proponemos como meta" . El dar en los valores, como
decimos ahora con terminología prestada del matematicismo del siglo pasado,
es cuestión de huena puntería; las acciones buenas son presas o caza que no
por necesidad o según ley infalible reportamos los hombres, sino solamente
si tenemos la buena suerte, si se nos presenta una buena ocasión de practicar
una virtud y la practicamos "al vuelo", la cazamos "al vuelo", quedando,
después de practicarla, sorprendidos de ver que hemos sido buenos "por gracia:',
"por suerte", "por dichosa uentura~' sólo así se es humilde en la virtud y se es
humildemente bueno.

106

1. Sentido griego clásico de conciencia.

Por muy extraño que parezca, el griego clásico no dispone de nuestro concepto de "conciencia", con ese componente suyo que es la intimidad, - intimidad activa que interioriza todo lo que al hombre le pasa.
El griego clásico en vez de "conciencia" empleaba los términos de ''alma"
y de "coui.sión" (synoida) . Tener conciencia lo notaba como sentirse animando

el cuerpo", cual " estar haciendo de acto del cuerpo organizado", -así Aristóteles (De anima, libro II, cap. I. I, 412 a 25-30, 412 b, 5-6).
Tener conciencia es notarse estar asomado a las ventanas de los sentidos,
actuando los órganos del cuerpo, tocando en ellos esa sinfonía, compleja y
emocionante que es ver, oír, gustar, tocar. . . entender, querer. En la filosofía
griega clásica el Yo no juega papel alguno. E intimidad activa -poder de
interiorizar- s6lo pueden ser propiedades de un Yo individual.
En Sócrates se encuentra un pequeño matiz "de conciencia que recogerá
amorosamente Platón, y perderá el naturalista Aristóteles, y, al perderlo él
ya no sabrá encontrarlo la filosofía medieval.

Conciencia es covisión, o, si queremos una traducción un poco más exacta
conciencia es "coideación".
Sócrates, en su Apología, tal como nos lo ha conservado Platón (Apol.

21B), en lugar de decir, como nosotros, "tengo conciencia de", emplea la
frase "sé de verlo en mí mismo", ,rlo estoy viendo en mí" (synoide hemautoú).
i o resbalemos como los malos traductores y peores filósofos de la vida, sobre
ello, gue encierra, cual cogollo, la sustancia viviente y específica del griego clásico. Uno puede saber una cosa -qllé es el hombre, qué es el caballo, qué es la

107

�rosa, qué es el dos, qué es la circunferencia, qué es la deducción ...- , por estar
viéndola o intuyéndola en la cosa misma, en el objeto, entregado uno a su contemplación amorrado en él desojándose en los constitutivos o entretelas de
1as cosas mismas, o, como se dice ahora desde Husserl, por estar viéndola con
intuición noeticonornemática, pur-a puesto en paréntesis o entredicho todo lo
que no es la cosa, en sí, monda, abstracta.
La manera socrática de notarse a sí mismo es la de estar contemplando las
"ideas" ( oida, idea) que en el interior de uno se "reflejan". Conciencia, tipo
de espejo ideológico; conciencia por la que nos damos cuenta de que estamos
siendo y podemos ser espejos en que se reflejan las 'ideas" de las cosas, frente
a los espejos sensibles que sólo nos dan las imágenes o figuras visibles en una
transcripción fría, neutral, ingrávida; o en vano, como decía Mallanné, es el
espejo:
Eau froide par l'ennui dans ton cadre gelíe
(Hérodiade) .
Y si el descubr,imiento y fabricación de los espejos materiales fue, ciertamente, algo maravilloso -encantadora sorpresa aún para los salvajes de nuestros
días-- la sorpresa, la aporía o delicioso desconcierto que se apoderó del griego
clásico -más primitivo y salvaje, en realidad, de lo que podemos conjeturar
leyendo con espíritu moderno y civilizado sus producciones--, hizo que se
quedara encandilado contemplando intuyendo, cómo Jas cosas daban en la
conciencia, en su interior -¡ quién lo dijera que podía servir de espejo l una peculiar y nunca vista imagen: sus ideas. Y tal encandilamiento de sí
mismo ante la función especular de su propia conciencia constituyó el matiz
peculiar con que la percibió. Y así toda la filosofía griega_, socrática sobre
todo, no se propuso gozosamente, con gozo que ahora nos parece un tantico
infantil, sino ir paseando tal conciencia-espejo por todas partes, por el mundo
interior y el exterior, a fin de que todas las cosas -hombre, vida, Dios, mundo, geometría, física ...- fuesen presentando en ella sus ideas: esa imagen
fría, natural, ingrávida, inoperante, superficial que pueden dejar las cosas
de sí en quien no es ellas. Y por mucho tiempo el sutilinente salvaje griego
clásico se pasó días y días, años y más años, diálogos y más diálogos con la
mirada del alma vuelta sobre sí, en flexión o reflexión contorsionada para
ver en sí las ideas de las cosas.

La vida helénica parecía decir al entendimiento lo de la Hérodiade de
Mallarmé:
Tiens deva11t moi ce mirozr

108

ponme delante este espejo, truécate, transfórmate en espejo Entendimiento,
para que pueda ver en mí las ideas de las cosas.
Pero a la manera que todos los espejos materiale tienen que ser fríos, pues
precisamente para ser espejos tienen que reflejar o devolver la luz que de los objetos les viene, de parecida manera una vida intelectual que se proponga el
plan de trocarse en espejo ideológico padecerá de frialdad sentimental, pues
no podr-á conservar sino las ideas de las cosas, sus puras imágenes incorpóreas,
sin calor de vida, sin peso sin { uerzas, sin realidad en el sentido tangible y
tremebundo de esta palabra.
Las ideas en el entendimiento no hacen lo que son; que la idea de calor
no calienta, ni la idea de dolor duele, ni la idea de circunferencia redondea,
ni la idea de multitud multiplica... ; de consiguiente, si la vida de un cierto
tipo histórico de hombre se coloca en plan de hacer de simple espejo de ideas,
de lo inoperante e ineficaz por constitución, a tal vida no le pasará nada
por dentro. Y, des anecido el atractivo o la curiosidad infantil de ver su
intimidad funcionando cual espejo de las cosas, de ese espectral desfile de
fantasmas que las cosas dan de sí en una vida interior en plan de espejo
ideológico.

Y al primero a quien le entró semejante fastidio fue Aristóteles. A la ineficacia e inoperancia de las imágenes en los espejos materiales corresponde, como
acabamos de decir, la ineficacia, pura presencia simple idealidad de la ideas
o imágenes de las cosas en la vida contemplativa de una conciencia trocada en
espejo puro. Y Aristóteles era, en lo que entonces cabía, un físico, rm observador un hombre de lo real. La base de su filosofía, en lo que de original frente
a Platón tiene, se cifra en su noción de potencia y acto -de poder en estado
de poder obrar y de poder en estado de estar efectivamente obrando. El fue
quien introdujo en filosofía el máximo número de causas: eficiente final, material y formal -&lt;le entidades operantes.
desaparecieron las ideas. Toda
idea que. no pudiera servir de forma, de causa real intrínseca, pasó a la categoría de metáfora literaria -que tal es la crítica de Aristóteles a la teoría platónica de las ideas.
Desde este momento la conciencia no intervendrá ya más en la filosofía
aristotélica. No era aún azón histórica para que la vida humana inventara
un nuevo tipo de conciencia· de sentirse a sí misma y entir dentro de sí misma
las cosas. Quien no las notara como "imágenes'' en el espejo de la vida interior no podía notarlas de otra manera. Aristóteles Jas vivió como alma, con esa
natural e inmediata inconsciencia con que vivimos todo cuando nos damos
a las cosas, nos volcamos sobre lo externo nos amorramo -y encandilamos
sobre lo real, para que sea él quien obre al máximo sobre nosotros. Por eso Aristóteles dirá sin malicia alguna, que conocer es recibir, ser impresionado; y

109

�aun llegará a sostener que el entendimiento nuestro, el que es de nosotros rcalmen te, es entendimiento pasivo (pathetikós), mientras que el entendimiento actirn o agente no es de ningún indjviduo particular. El que en la filosofia de
Aristóteles hayan desaparecidd las ideas puras no depende en última instancia
sino de que la conciencia dejó de seF espejo, puro lugar de pura presentación,
ofrecimiento de presencia.
La vida se había aburrido ya del plan de contemplación y pasaba al de
acción que culminará en la filosofía romana, la imperialmentc dominadora.

2. El concepto estoico-romano de conciencia.
Los términos, tan corrientes entre nosotros de sujeto y objeto, pertenecen
al patrimonio de la filosofía estoico-romana y no es posible hallarlos en el
lenguaje clásico griego.
La conciencia se nota en el romano como "sujeto", y las cosas se presentan
en ella como 'objeto". Al e&gt;,,"}Joner el griego clásico la intimidad de su vida intelectual, como ante el sol se expone un espejo para que en él se presenten las
cosas como ideas o isualidades puras jamás notó que las cosas se colocaran
en actitud enemiga, hostil, import\lna. Por el &lt;;ontrario, se notaba estar siendo
lugar de maravillosos e irreables espectáculos. El estoico creyó percibir que
las cosas, al conocerlas, se presentaban con ínfulas y gestos de flecheros --que lo
qu.e enviaban al conocedor no eran tanto ideas o imágenes irreales cuanto
armas arrojadizas- que esto significa etimológica y realmente la palabra
"obiectum"; ob, iectum: lo arrojado contra -y de consiguiente, la vida interior se notó como en ciudad sitiada. Tal era 1a metáfora de que se valían para
designar el matiz de la sensación interior que su vida cognoscitiva- sujetos a
semejante cerco, perturbador de la vida interior, de la "ataraxia" o imperturbabilidad: valor supremo vital que pat;a ellos hada de predilecto y preferido. y
sujeto es "sub-iectum", el que está expuesto a tales tiros y flechazos reales.
Y nótese qué abismo separa esta concepción o manera de notar el conocer y lo
conocido, propia de la filosofía romano-estoica, de la griega clásica. En ésta las
cosas envían de sí ideas, visibilidades puras, sin eficiencia alguna, sin reales
ataques a la vida· en la romana son las -cosas quienes mue en guerra a la vida
interior; y en vez de ideas de puras apariciones irreales, la vida intelectual,
para defender5e, tendrá que inventar conceptos, que son maneras de captar
(capere, capturo) hacer cautivas las cosas enemigas, y guardarlas consigo
como esclavas y servidoras reales de la vida ( cum capere, conceptus) . Y desde
el feliz momento en que la vida, al sentirse molestada e importunada por las
cosas se determinó a conquistarlas y apoderarse de ellas, a forjar conceptos
en vez de ideas, comenzó el dominio real del mundo, el universo maravilloso
110

de la técnica moderna en que hasta las ideas matemáticas hacen de manos sutiles para, mediante instrumentos, captar y domeñar lo real.
El matiz que toma en un tipo de vida activo la conciencia es el de "sindére.sis". El ténnino de "sindéré.si.s'', tanto en su forma verbal como de sustantivo
y adjetivo, no se encuentra en los clásicos; su formación pertenece a la época
helenística; y el 1 uevo Testamento y las traducciones al griego del Antiguo,
como la de Origenes, la pusieron en boga. Sindéresi.s o sintére.sis significa ' saf,...
vación" de la vida interior; sentirse seguro, firme, a salvo. Y así dirá Polibio
"'salvar o preservar el GOMcimümto para sí. mismo" (30.30.5); y con el mismo
vel"bo dirá San Lucas en su Evangelio que "María guardaba (preservaba, salvaba) estas palabras (las de Jesús) en su corazón" (II, 19) · y "se guarda el
fin de la naturaleza"', "se salva" la finalidad propia, como escribirá Epícmo
(Fr. 554) ; y en este mismo sentido de preservación, salvación para sí, guarda
recogida e íntima se encuentra esta palabra en los Setenta, en la Epístola de
San Pablo a los Gálatas, en Porfirio, etc.
Más adelante la escolástica medieval violentará el significado de sindéresis,
restringiéndolo al o.r:den de la conciencia moral. Per9 en su originaria significación guarda el matiz vital de "intimidad" en trance de salvarse, de presel'Varse
de lo exterior, de reiterarse en sí para go~ de la presa y de los cautivos que
el órgano de aprehensión, que es el concepto, le ha procurado.
El matiz peculiar, pues, de la sensación vital interior, de 1a conciencia del
romano y del estoico de la época romana, es el de sentirse a salvo, salvándose
activamente mediante el instrumento del concepto con que se captan realmente
los objetos. La conciencia es "sujeto", en el sentido de vida que se siente sujetar
y tener las cosas .sujetas a sí. Conciencia de imperio interior.

3. Matiz medieval de conciencia.
"Todas las cosas .son vuestras, pero vosotros sois de Cristo y Cristo e.s de
Dios'', decía San Pablo. La primera parte 1a habían conseguido ya los romanos ;
y el tipo de conciencia estoica-ambiente en que nació y se formó la conciencia
cristiana primitiva-, pocMa decir que, mediante el concepto había sujetado así
realmente las c;osas: efecto inalcanzable con ideas, con simples imágenes luminosas. El concepto es el órgano o arma de salvación (sindéresis) de la vida
inteñor y el instrwneuto de conquista y formación del imperio espiritual. Pero
San Pablo, eco en este punto de la manera y matiz peculiar como se sentía
vivir el &lt;.ristianismo inmediato a los tiempos de Crist0, notaba como precaria
y de prestado esta posesión de todas las cosas pues, en definitiva, todo tenía
que pasar a manos de Cristo, y desde las de éste a las de Dios.
Sí por conciencia entendemos, con una significación vaga que abarque estos

111

�dos tipos y aun los siguientes, "intimidad interiorizante", habremos de conf~r
que la conciencia de tipo "imperio interior", asegurado por los conceptos,. p~op1a
del romano c)ásjco, sufre un despojo en su haber natural al hacerse cnstlana,
pues se )a obliga a devolver a Cristo y, por Cristo, a Dios, todo lo qu~, como
pretendidamente suyo poseía. Conciencia significará en adelante salvac1on del
alma y de la vida interior por Dios no salvación y preservaci~n .d~ alma Y
de la vida interior _por Dios, no salvación y preservación de la mtumdad mediante los conceptos. La conciencia específicam nte y genuinamente cristiana
ha de sentll' que su ser es deudor de sí a Dio . Y el mayor pecado será el de
avaricia: querer poseerse a sí mi mo y para í mismo y poseer p~ra ~í 1~ co~.
Intimidad de interiorización activa, independencia de la conciencia· unpeno
interior con emperador "Y o" es, para el cristiano la deuda que Dios jamás
puede perdonar: el pecado por antonomasia y excelencia.
. .
i jugando un poco con las palabras cabe decir• que la conciencia romana
se nota cual sujeto sujetante, la cristiana debe sentirse sujeta a Cristo: y por
Cristo a Dios. Conciencia de creatura: conciencia de miembro de Cnsto. Lo
cual es dejar en rigor, de tener conciencia de sí como si para sí pues nuestros
miembros por muy nuestros que sean no la tienen ni se ienten cada cual a
su manera.
Si a un ser le juntamos la exigencia de deber todo lo que es a Otro, el tipo
de conciencia que, por ventura, tuviere habrá de presentar el matiz de salvación: de salvación vital semejante a como para salvar su vida tiene un miembro que e tar unido en acto con el cuerpo vivo en conjunto - alvarse _v,iviendo
en Cristo cual miembro más o menos importante uyo-; y de sal ac1on eterna, pues para ser lo que es no le basta su ser sino que debe y tiene que vivirse
en Dios en el Absoluto.
La conciencia vi.tal cristiana, en su genuino y auténtico matiz es onciencia de miembro del cuerpo místico de Cristo la Iglesia· conciencia social, Y
además conciencia divina; vivir en Dios desviviéndose. de sí. Por eso sin mentir, ni repetir rutinariamente una fórmula que otro sintió pudo decir 'an
Pablo que "no soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive _en ,~ín. Lo
cual en resumidas -cuentas equivale a decir que Yo no soy yo s1 qmcro ser
auténticamente no ofi_cialmente o politiqueramente cristiano.
Tal es la agonía inter.ior del genuinamente cristiano, para decirlo con una
frase de namuno. Agorúa o lucha a vida y a muerte que tiene lugar en el yo
en la vida misma del que sea efectivamente cristiano. Que la vida natural
tiend a cristalizar en Yo; a ser má y sólo mía única manera, al parecer,
vivir• mientras que intentar vivirse para Otro y en Otro encierra inevitablemente un intento de suicidio radical.
La conciencia cristiana es conciencia agónica. ¿ Cuántos son los hombres

112

que en realidad de verdad han vivido así su vida desviviéndose realmente
en Cristo y, mediante Cristo, en Dios?

II
4. Matiz peculiar de la conciencia española

De Ja caza a través de los campos literarios de 1a Celestina reporté dos
frases, para las que lo anterior no hace sino de marco y término de contraposición.
"Así goce de mí, así goce de esta alma pecadora", -dice Celestina en persona en el acto cuarto.
"Gozarse uno de sí ' es la manera más potenciadamente real que puede
adquirir la conciencia. Cuando la conciencia es conciencia sentimental, cuando
es conciencia sentimental gozosa, cuando llega a ser conciencia sentimental
gozosa de sí; de la propia alma, llega la conciencia a su máximo real. Veámoslo por sus pasos.
«El romanticismo fue el libertador de la fauna emotiva viviente en nosotros.
Merced a esta comagración del senttmiento, hay, por ejemplo en la literatura
desde 1800 dos calidades deliciosas que antes faltaron siempre: color , temperatura. Con divinas excepciones, todo verso, toda prosa prerrománticas nos
parecen hoy cuerpos muertos, materia exánime de lívidas formas y venas sin
licor ni latido. Un párrafo latino o griego es, al tacto, frígido como el bronce
o el mármol" (Or-tega y Gasset, en el Espectador, Tomo III, pág. 314 edic.
Obras Completas 1943, Madrid).
Y si la literatura prerromántica se resentía en efecto, de esa frialdad lúcida
y cristalina, ¿ qué no se habrá de decir de la filosofía prerromántica? Empero la

invasión del romanticismo en filosofía quedó confinada a una especie hlbrida de
filósofos y poetas que no llegó a dar un producto viable, con posteridad definidamente filosófica. Así un Schelling, un Schiller, un Novalis.
Pero si en literatura la introducción de "color y temperatura" basta para
transformar hondamente el estilo general de una composición, su introducción
en filosofía, aun suponiendo que sea posible no hiciera más que darle unos
accidentes periféricos; que color y temperatura no pasan de ser tales respecto
de la sustancia y del ser en cuanto tal. La función del sentimiento en filosofía, y
sobre todo en su núcleo, que es Ja metafísica u ontología, el tratado del ser.
Y ha sido preciso el genio filosófico máximo de nuestra época, Heidegger, para
haber caído en cuenta de cuál era la función ontológica, cuál el lugar, metafísico, del sentimiento.
113
H8

�Todo ser viene diciendo la metafísica desde tiempo de los griegos, se integra y co~pone ele esencia y existencia; definible la prim~r~ Y base _de las
demostraciones ele sus propiedades, objeto propio del conocuruento, mientras
que la segunda es el fundamento de la realidad de la cosa de su ~odo de ser:
ser implemente real, ser necesario, ser contingente. Por muy perfilada Y p~ecisa que sea la definición que un geómetra nos baya dado de la circunferenoa,
de una serie de Fourier O de objetos tan utiles como los ''num.eros ideales" o los
complejos de unidades, nada nos permite saber si efectivam~nte en n~~stro
:mundo real hay cosas que estén siendo o realizando tale esencias m_atematicas.
Que como decía el abad Gaunilón criticando, allá en la ed:d media la prueba a priori, por la simple esencia que San Anselmo quena hacerno de la
existencia de Dios el imaginar una isla la más perfecta de todas no demuestra
'
.
en manera alguna que tal isla existe en mar alguno de la tJerra.
Pues bien: si queremos que el romanticismo que el sentimiento inter:venga
en filosofía con derechos propios, preciso será que se le asigne una función o
intervención real en alguno de los componentes del ser: en la esencia ? ~n la
existencia. Heidegger ha mostrado larga y sutilmente: 1) que el senturuento
--que cierto sentimiento sobre todo: la familiaridad, el fastidio, el. asco, la
·a _ nos descubren pre isamente "que somos'' nuestra realidad. De
anguSl! ...
poseer sólo entendimiento, y en él toda clase de ideas, in~lusiv~ la de hombre,
jamás supiéramos si somos o no reales existentes. La eXJstenc1~ ~,e cada_ uno
no es punto demostrable a priori· por muy rica que sea la ,P~º is10n_ de ideas
que uno posea, nuestra realidad la de cada uno, que _es _la umca realida~ real,
nos está dada y revelada o manifestada en el sentirmento y cada upo de
sentimientos unos más profundamente que otros nos descubren que somos
reales: nues'tro tipo de realidad y la hondura con que estamos siendo en un
momento O circunstancia dada; 2) que el sentimiento y en especial ciertos
sentimientos, puestos en cierto tono o temple (stimmung) ejercen la función
de descubrimos la realidad de todos los seres y aun la de descorrer o correr
esas pantallas internas, que se llaman categorías imprescindibles para un co~ocimiento interior, para que un ser que no es uno entre tantos y tantos s~no
privilegiado y distinguido, pueda conocer con intimidad, con defeTtSa que unpida, una invasión brutal, directa e indiscriminada de todos los aspectos Y
componentes de los demás seres.
Es claro, y el lector me Jo disp nsará, que no es posible entrar aquí en estos
detalles técnicos.

orno explica Heidegger largamente en su última obra grande: Kant und
das Problem der Metaphysik (pág. 149 ss., edic. 1929) el sentimiento incluye
no solamente sentir algo -sentir pena por la muerte de un amigo, sentir gozo
por el triunfo de la libertad, sentir vergüenza por una mala acción ...- sino

sentirse (sich-fühl~) ---sentir~e avergonzado, sentirse alegre, sentirse triste. .. ,
de modo que el obJeto o aspecto causante de tales sentimientos tiende a desap~:r del prime~ ~lano de la conciencia, quedándonos nada más el simple
sentumento. La notlc1a de la muerte de un ser querido no s6lo nos pone tristes
en el ~om:nto de recibirla y mientras nos estamos acordando de él, sino que
nos deJa tnstes, en estado de tristeza -aun sin pensar en 'J aun olvidados
~B.
,
Esta propiedad extrañísima del sentimiento: tender a convertirse en estado
aun desaparecido el objeto de la causa, es la que sirve precisamente par.:_
d~cubrirn~s la exis~~ncia o realidad. Porque ¿ qué acaríamos de ser reales y
existentes s1
pudi~amos notarlo~ si, no pudiér-amos sentirnos reales? y ¡ qué
poco nos servma ser mtelectuales s1 solo notásemos que somos reales mientras
estamos pensando!
Porque: ~o nos ruboricemos de confesarlo, lo que más nos importa es ser
reales, ~XIS~; Y notar que somos reales y que somos exi~tentes. Lo demás:
~e ser mtehgentes, buenos, peritos vendrá por añadidura. y aun a quien no
10teresa, sobre todo, la vida del cuerpo le interesa la eterna del alma, 51·
y y
no h ub.'
iesemos de ser eternos, bien poco nos importarían Dios en persona
toda su c?rte ~lestial. _Y esto sin llegar al extremo de namuno quien sostiene
que la eX1stencia de Dios nos importa porque Dios es el productor O dado!' de
Ja inmortalidad.

º?,

Re~uér~?se que ~gún Scheler, ciertos sentimientos nos descubren los alores
-la. Jus~c1a ~ piedad, el amor la benevolencia la lealtad. Objetos éstos
que Jamas pudiera descubrir la simple inteligencia.
P~r
Unam~~, hace no~ sutil y malicio amente que la teolog'ta prero~llca no adrnillo que Dios tuviera sentimientos, sí mucho entendi~c~~o voluntad y poder,, sustancia y existencia. De ahí esa su inhumana
JUStma su predestinación y condenación arbitrarias y gratuitas, la teoría
tremebunda y sentimentalmente incomprensible de la gracia ... y otros puntos
que hace notar en el Sentimiento trágico de la V ida (Cap. VII).
. entir es sentirse real; y lo real de todas las cosas no puede descubrírsenos
sino en un sentimiento, aunque sea el vulgar sentimiento de dolor de un tropezón o de de un pisotón.
Por tanto: el sentimiento, y cada sentimiento a su manera y con su matiz
nos de~~bre un~ de los componentes del ser: la realidad o existencia, lueg~
el s~tlmle_nt~ e1erce ~ciones ontológicas. in sentir de alguna manera y con
algun sentmuento a Dios no podemos estar seguros de que existe· sin sentirnos
.
.
'
a nosotros rmsmos no podemos cerCioramos de que existimos; y sin sentir
las cosas no podemos saber que existen o son reales. Y será cuestión de un
cultivo de los sentimientos de una educación cuyos primeros atisbos de-

!in:

115
114

�n tas sus f un ion
metafísicas de on idas radicalm nte por la filosofía griega y mcdi val por
el raci nalismo de ]os si 1 . VI ., II.
III · y qu alguno re7.agado de
la ' filosofía per •nn " más pobr d orazón qu de píritu
inteligencia
on tinúan aún sosteniend .
Pues bien: nna nciencia que sólo dé constancia d la presencia de ideas,
aun la de la idea d hombre jamás nos proporcionará el dalo metafísico básico de que xistimos y de ómo existimos d la hondura con qu
tamo
siendo reales hondura que varía
'n los momento , pues nuestra xi tencia
no
uniformement real como supuso , impü ticamente la filosofía gri a la
escol' tica. la racionalista. na onci n ia puram nte intele tual Wl concieni de tipo yo pienso" ''yo stoy pe11santlo - tipo cart ·ano y ra ionalista
de con ienciauna conciencia más de esencia qu d exist ocia más d
ideas qu de r lidad. En rigor: no s on iencia · n existe al o así omo pura
conciencia intel tual.
La onci ocia real de verdad es la conci ncia entimental · y sería más
correcto decir que nciencia
sentirni nto, porqu
ntimiento
ncialmente un sentirs
El instinto filosófico spañol l d I pueblo - no el de lo teólogos que no
hici ron sino continuar el tipo gri go lási d filosof~r- inventó esas maravil1osas frase de la Celestina que son Lodo un pro!!raDla de ci ocia real: d
criterio m tafísico para saber uánd omos y uánto somos. Porque nóte.5elo
bien y termino ste punto: l sentimiento cada scntim.i nto a u man ra y
gmdo no solamente nos hace n tar que somos real
ino nos hace estar siendo
real , y siéndol y notándolo en nosotros para nosotros mismo .
La cuestión que tras e to pr liminar , se nos vi n
ncima es la d
señalar qué sentimiento rá precisamente el qu nos haga notamo
ntirnos
más real , y que no haga serlo; nos haga ·istir más reciamente, con más
hondura
uridad firmeza onsistencia.
Y nuestra buena mujer del pu blo, la elestina, dirá formulando en forma
d d o loqu aquí hemos planteado en forma de u tión; 'Así goce de mf';
es d · : "gozar" el sentimiento que nos hace ser más reales y que nos hace
notamos más reales.

hemos al r mantic1smo, para Uegar a apro charlo

Unarouno, tan e pañol como ella sostendrá que lo es precisamente el s alimi nto de "a onía"; el ntimi nto trágico d la vida: ese sentimiento que nos
hace entimos entre 'da y muert.e: e sentimiento que produce en nosotros
la lucha a mu rte que n nosotros ostiene --o m jor, que somos- vida en sí.
Agonía
ntimi nto agóni o que no tiene qu er nada con el tipo de onciencia agónica ristiana d que hablé anteriormente puesto que el ristiano
primitivo y eJ medí val qu rían morir a ]a vida natural para vi ir la sobrenatu-

116

ra1 en Cristo}' n Dio : morir a í para vi ir n Dios; y, una v z muerto a sí se

acababa la lucha, l~ a onía; y sobrevenía la paz: Ja paz de los sepul ro , pues
el yo natural y su VIda hab1an desaparecido ya. El hombre namuno sosti ne
que 1a e ncia real del hombre es esa misma lucha perpetua: la agonía eterna
Y. t~amcnte p:°longada entr vida natura] y religiosa ida individual y SOcial, m paces ru omponendas in ictorias definitivas que iempre se hacen
a costa de uno: del vencido -en d finitiva de] hombre que deja d
r hombr d vivir su vida.
Es !aro que radicalm nte, tan español
namuno orno Celestina, pues
para ambos in gazmoñerías ni fals recatos conciencia es conci ncia sentimental_· "hombre'~ ser qu ~ sien y xiste sin ti' ndose, porque siente y n
1~ ~e~1da que stente. o ,aste en rigor, conciencia intcl tua1 · y 1 intentos
histoncos que se han hecho iertamente para darle la supr mada en el hombre
han sido n detrim nto de u realidad misma qu nunca el hombre se nota
m nos hombre que uando cliscurr intuye ideas, hace ciencia ab tracta.
¿ Qu_é sentimie~to nos hac más reales: el goce o Ja agonía? Es claro que no
cualqwer goce ni ualquier agonía. Pero qu 'd
este punto a Ja sil nciosa
Y pri ada meditación de lo le tores · y si alguno se a ergüenza de la respuesta qu su conciencia sentimental - la real de erdad la m tafísicale da por d ntro, r cuerde que nadi le obliga a confesarlo ni en critos
en el c~nfesorio, pues se trata de pecados metafüi os, no de morales, l~ifiados siempre tan periféricos.

ni

La Celestina suelta a continuación otra fras de mali ia metafísica infinitamente mayor que la prim ra: ' Así goce yo de esta alma pecadora". . uál es
1 valor metafísi o en qu' grado nos hacen ser reales los goc p ~osos
del alma (no los del uerpo) ?
o nos metamos n esta tenta ión · quiero decir: dejemos para otra ocasión
este punto.
, para cerrarlo con deliciosa
así a, re ardemos aquello sutiles
que a la 'Con iencia n el al ' d dica Baudelaire:

ersos

plzare ironique in/ernal
Flambeau d s grli.ces sataniques,
Soulagement t gloires uniqucs
- La conscience dans le Mal!
11

( Fl urs du Wal, L 1rrémédiable)

117

�LOS FUNDAMENTOS METAFISICOS DEL ORDE
DR.

MORAL

ÜCTAVIO

.

DF.RISl

Universidad Católica Argentina
Santa María de los Buenos Aires

I

'

INTRODUCCIÓN

L El carácter inmanentista y amoral de la Filosofía Contemporánea.
La Fllosofía Moderna se ubica bajo el signo de la inmanencia.
Por un lado, el Racionalismo o exaltación de la inteligencia con desmedro
de la experiencia, está representado por Descartes, quien con el cógito, como
fWJdamento de toda su filosofía~ encarna el nuevo espíritu de Edad Moderna.
La Filosofía Medieval centraba la inteligencia con el ser trascendente y, en
definitiva con el Sc,r de Dios y con él nutría la vida del espíritu. Frente a
ella Des~rtes fundamenta su Filosofía en el pensamiento personal: en él ci•
menta el ser propio, el Ser de Dios y el ser del mundo. Conforme a la du~a
metódica universal, adoptada al comienzo de su Filosofía, Descartes no hubiese podido alcanzar el ser trascendente y menos aún el de Dios: Debía haber
quedado encerrado en la inmanencia de su propio pensamiento o duda. ~os
filósofos posteriores, Espinosa sobre todo, se encargarán de llevar las premISas
racionalistas de Descartes hasta el Monismo Panteísta, que destruye Y hace
imposible toda trascendencia al diluir: el ser creado en el Ser de Dios y el Ser
de Este en una Sustancia impersonal.
Por el otro extremo el Empirismo o exaltación de la experiencia sensitiva
con desmedro y hasta con la negación del objeto y valor propios de la inteligencia como conocimiento esencialmente superior al de_ los sentidos, centr~~os
en el ser trascendente, está representado por Hwne, qwen encarna el espzntu

118

de la Edad Moderna en esta dirección. Negada la inteligencia y su objeto, el
ser, sólo restan las aprehensiones fenoménicas sensibles, despojadas de ser.
Unicamente queda un conjunto de apariencias objetivas representadas en una
apariencia subjetiva. El ser trascendente del mundo, del yo y de Dios desaparecen del objeto del conocimiento: sólo resta una inmanencia puramente fenoménica, vacía de ser y, en definitiva nihilista.
Kant intenta integrar nuevamente los datos de la sensibilidad con el concepto en la síntesis a priori_; pero, al despojar al concepto de su objeto, el ser trascetidente --que queda más allá del alcance válido de aquél- lo reduce a
una forma pura o trascendental, cuya fundación es objetivar los fenómenos
sensibles. Una vez más el conocimiento queda clauso en una inmanencia, en
que la objetividad es puramente fenoménica sin alcanzar la trascendencia

real.
Después de Kant se escinde la síntesis a priori en una doble dirección: la del
conceptualismo trascendental y la del positivismo sensible, vacío de conceptos,
y reaparecen así el idealismo y el empirismo, que reinciden en la inmanencia
ahora trascendental, y en la inmanencia fenoménica, respectivamente. Todo
ser, trascendente e inmanente, está suprimido.
En esta Filosofía inmanenti.sta, la moral objetiva, que se impone de un modo
absoluto a la conciencia personal desde la trascendencia, pierde su fundamento.
Unicamente resta una moral, o bien autónoma o bien utilitarista -en la posición idealista o positivista, respectivamente-, pero que, en ambas posiciones,
emergen de la inmanencia subjetiva y que, por eso mismo no es superior al
propio hombre ni puede general' una norma estrictamente obligatoria.
La Fenomenología reconquista la intencionalidad eidética y axiológica: los
objetos de la inteligencia y los valores de la voluntad, entre ellos el valor moral,
valor subjetivo de la persona, que surge en la voluntad de su acatamiento al
orden jerárquico de los valores, dados en la intencionalidad afectiva del espíritu. Estos objetos y valores, distintos del acto que los aprehende, no superan,
sin embargo~ la inmanencia subjetiva, ya que se trata de una esencia dada
como objeto o valor en la conciencia, como término intencional del acto intelectivo o valorativo y, en cuanto tal, distinta del sujeto, pero sólo distinta
dentro de la inmanencia de su acto, y sin trascendencia propiamente tal o
transubjetividad.
Más hondo aún es el carácter inmanentista de la moral en el Existencialismo.
Porque éste se desentiende enteramente del orden moral y transubjetiva y
universalmente válido y con él, de todo orden jurídico, económico, político
y social. En esta inmanencia total, en el Existencialismo ateo, sólo cabe el caos y
el desorden, y la única ordenación posible o es puramente subjetiva, como
en Sartre o es puramente exterior, impuesta por la fuerza o violencia, que

119

�implica y conduce ciega e inexorablemente a un régimen totalitario enteramente amoral.

2. El camino de la reconquista del orden moral
De aquí que para restaurar un orden ético, desde el interior de la conciencia,
por la obligación de acatarlo y someter 1a libertad a sus exigencias ontológicas,
y restaurar desde él el orden humano en sus distintos sectores -económico,
social, familiar, político, etc.-, sea indispensable restaurar el alcance trascendente del objeto de la inteligencia en la aprehensión del seI1 en sí. Sólo
sobre este fundamento ontológico es posible cimentar el bien o valor transubjetivo, que a su vez sostenga el carácter obligatorio de la norma moral, desde
la trascendencia, y con dicho carácter también cimente el deret:ho, la política, la economía y todo el orden humano y social en el mundo.
Tal es el intento de este trabajo: poner en evidencia cómo la moral y el
orden humano se sostienen firmemente en el ser trascendente, es decir, se
sustentan sobre fundamentos ontológicos o metafí.sicos.

II
FUNDAMENTOS GNOSEOLÓGICOS Y ONTOLÓGICOS DEL ORDEN MORAL

3. El alcance ontológico o transubjetivo del conocimiento intelectual
A diferencia de los seres materiales, hasta el animal inclusive, el hombre
por su conocimiento espiritual no sólo es, sino que también sabe que es y que
es realmente distinto del ser de las cosas, ser del que también sabe que es.
La aprehensión intelectiva del ser trascendente, realmente distinto del propio, es wia verdad evidente por sí misma, que, si bien no se puede demostrar
-puesto que habría que suponer el mismo alcance de la inteligencia que se
quiere fundar-, no necesita sin embargo de demostración, ya que todo intento
de negarlo o ponerlo en duda, lo supone. En efecto, la inteligencia no puede
realizar su acto sino como intencional, un acto de aprehensión de un ser como
distinto del propio -ob-jectum-. Todo agnosticismo. sea en la forma de
escepticismo o de relativismo e historicismo, sea en forma de empirismo fenoménico o de idealismo trascendental, es contradictorio y se deshace en su propio
planteo, puesto que no se puede ni siquiera formuJar o expresarlo con sentido
sin la aprehensión del ser trascendente o distinto del acto, cuyo conocimiento
o aprehensión pretende negar.

120

4. La gloria o manifestaci6n de su Perfección. Fin de Dios en la creación.
Somos necesariamente porque Dios no; piensa y existimos contingentemente
porque Dios nos ama.
Sabido es que el Pensamiento divino, al comprehender su propia Esencia
infinita, no puede no ver, y constituir de un modo necesario las esencias
de las cosas, como otros tantos infinitos modos finitos de participabilidad de
aquélla.
En cambio, Dios no necesita de la existencia de las esencias finitas, ya que
en el Acto puro de su infinita Existencia posee y es la infinita Perfección. Pero
puede crear o elegir libremente las esencias a las que quiere hacer partícipe
de su :infinita Existencia.
Este acto creador por el cual Dios confiere libremente la existencia a determinadas esencias, es, pues, un acto libre de amor o donaci6n de sí. Porque
Dios, eomo Ser inteligente, más aún, totalmente inteligente e identificado
con la Inteligencia, ha de proponerse un Fin en su Rito creador. Ese Fin no
puede ser la creatura misma, pues en ese caso la Infinita Perfección de Dios
dependería de las creaturas; sino la misma Perfección divina, de la que quiere
hacer partícipes a otros seres. Dios quiere que su Perfección o Bondad se
manifiesten -manifestac:ión que se llama gloria- en las qeaturas, ya objetivamente, por el ser material participado de Aquélla, ya formalmente por el
ser especial recibido, el espiritual, capaz, de conocer y manifestar conscientemente y amar libremente al Ser o Perfección de Dios.
Según ~ea el grado de gloria o manifestación de su Ser o Perfección que
Dios se proponga manifestar en la creación, será la nat"raleza o esencia elegida, para conferir,le e-xistencia por la creación.
La nattJ.raleza o esencia de un ser expresa pues, el Fin de Dios en su creación. De aquí que por la naturaleza de un ser el hombre pueda conocer el
fin al cual está destinado. El grado de perleccionamiento al que una naturaleza
está ordenada y el tipo de gloria que Dios se propone en su creación, coinciden.

5. La gloria formal, Fin de Dio., en la creación d&lt;fl hombre
En todos los seres inferiores al hombre, el Fin de Dios es la gloria material
o participación y manifestación objetiva -no consciente r..i libre- d su
Perfecció~, en uno u otro grado.
En cambio, en la creación del ser espiritual, inteligente y libre, el Fin de
Dios no puede ser otro que su gloria formal, la que esa creatura le brinda
por el conocimiento y el amor de su mfinita Perfección.
Un análisis de la vida humana nos manifiesta que la vida fisiológica es

121

�para la vida sensitiva o animal y está subordinada a ella, y ésta a su vez lo
está y sfrve a la vida espiritual, específica del hombre, por la cual éste se
constituye en persona. A su vez la vida espiritual de la inteligencia y de la
voluntad se manifiesta como abierta y hecha para la trascendencia del ser,
su objeto necesario, como verdad~ bondad y belleza y, en suprema instancia,
como la Verdad, Bondad y Belleza infinitas. En otros términos, quiere decir
que el hombre no puede perfeccionarse o realizárse plenamente como hombre
sin la posesión de la Verdad por. el conocimiento y de la Bondad por su amor,
lo cual implica la glorificación formal de Dios: conocer Ja Verdad y amar la
Bondad de Dios. Adviértase ya cómo el Fin o Bien de Dios se identifica con
el fin o bien del hombre, consecuencia previsible si se considera que Dios crea
una determinada naturaleza para lograr un detenninado fin o grado de su
, gloria.
El Fin o Bien de Dios, el que El tiene que proponerse necesariamente al
crear al hombre, y el fin o bien aJ que el hombre está ordenado por su naturaleza como a su plenitud humana coinciden, pues, son realmente el mismo:
Dios alcanza su Fin o Bien, la manifestación de su infinita Perfección por el
conocitniento y el amor libre del hombre, con el mismo conocimiento y amor
con que éste logra su propia perfección humana con la posesión de su fin o
bien, para el que está esencialmente hecho, y que no es otro que la infinita
Verdad y Bondad.
Otro tanto sucede con la gloria material como Fin o Bien de Dios, y el fin
o bien de las creaturas corpóreas hasta el animal inclusive, carentes de conciencia refleja y de libertad. La manifestación de la Perfección divina se obtiene por el perfeccionamiento del ser y actividad de la naturaleza de estos
entes creados; los cuales, a su vez, al perfeccionarse participan y reflejan el
Ser o Perfección de Dios. Coeli enarrant gloriam Dei.

6. La ley eterna de Dios, participada mediante la ley natural por los seres
materiales y mediante la ley moral por el hombre:

Dios ordena a sus creaturas a su Fin mediante su naturaleza y las inclinaciones que brotan necesariamente de ésta. Tal ordenación por la que el Ser
divino, inte%o'ente y libre, ordena las cosas a su Fin es la Ley eterna, porque
lo que Dios establece o hace en el tiempo lo decide en su único acto eterno.
Dios es libre pam crear, pero supuesta su decisión de hacerlo, no es libre para
la elección del Fin o Bien que como Set inteligente debe proponerse. En efecto,
Dios no puede tener otro Fin que su mismo Ser y no para adquirir algo para
ella -&lt;:osa absurda porque su Acto de Ser es infinito- sino para hacerlo
partícipe y manifestativo de su infinita Perfección.

122

Esta ley existente ab aeterno en la Mente divina, se ejerce y manifiesta
en el tiempo elegido por Dios para la creaeión o acrecentamiento de la creatura~
mediante la Ley nafJUrat por las leyes físicas, químicas, biológicas e instintivas,
que~ de un modo más estrecho o más amplio, pero siempre sujeto al determinismo necesario, regulan la actividad de los seres materiales para su desarrollo
individual y específico, mincidente con la manifestación de la Bondad divina.
También el hombre es ordenado a la consecuencia de este Fin o Bien divino
por la Ley eterna, pero de acuerdo a su naturaleza espiritual, inteligente y
libre. Por su misma Perfección, Dios está necesítado a dirigir a! hombre a la
manifestación formal de su Perfección divina, por el conocimiento 'Y voluntad
libre de aquél.
Por otra parte, la misma Ley u ordenación eficaz de Dios para conducir al
hombre al logro de su Fin o Bien, la gloria forma1 o manifestación espiritual
de su Bondad infinita -que coincide con el bien o perfección del hombre
por la consecución de su propio fin ha de estar de acuerdo con la naturaleza
consciente y libre de éste, precisamente porque el Fin divino se manifiesta y
realiza mediante esa naturaleza.
Ahora bien, la únir.a necesidad, compatible con un ser espiritual, inteligente
y ]jbre, es la necesidad moral, la que proviene de una ley, promulgada a través
de la inteligencia e impuesta desde ella a la libertad.
La Ley eterna, que se refleja y ejecuta en los seres materiales por la ley
natural necesaria, de acuerdo al determinismo causal que rige la materia, se
participa y se manifiesta en el hombre por una ley natural morat aprehendida
por la inteligencia, y que desde ésta obliga a su voluntad libre a todos los actos
que dependen de ella, con una necesidad moral,: no con un tiene que ser, que
se ejecuta inexorablemente y sin intervención libre de quien lo realiza, sino
con un debe ser, impuesto a la libertad; la cual, sin dejar de ser tal, más aún
por ser tal, está espiritualmente necesitada u obligada a acatar, so pena de
destruir el Bien de Dios y el propio bien en sí misma, y de contrariar y oponerse
a la Voluntad divina.
Por la misma Perfección divina, Diós no puede dejar de mandar e imponer
al hombre, a través de su inteligencia, este Fin o Bien que se propone. De aquí
que si Dios es libre para crear, no lo es para imponer y comunicar al hombre
su Voluntad absoluta en forma de mandato o de ley con necesidad moral.

7. A tr-avés del orden natural el hombre conoce la ley eterna, que lo ordena
moral o humanamente.

El hombre descubre la Ley eterna de Dios por su inteligencia. Por su misma
naturaleza material e irracional las cosas corpóreas aparecen sometidas -y or-

123

�denadas al bien del hombre. También la vida inconsciente o fisiológica se
manifiesta naturalmente subordinada y dirigida a formar y mantener los Órgano y la vida de los sentidos. Esta vida a su vez y por su misma naturaleza,
se manifiesta como puerta al servicio de la vida espiritual de la inteligencia,
que obtiene su objeto, el Ser, a través de los datos de los sentidos y puede
desarrollar su actividad específica sostenida constantemente por la vida sensitiva, mientras que la olwitad, informada poI' el conocimiento .intelectivo,
logra proyectarse hacia su propio objeto, que es el bien, atraída y sostenida - y
a veces contrariada-- en gran parte por las tendencias sensitivas. Finalmente,
por u vida espiritual especifica el hombre está naturalmente ordenado al ser
trascendente - verdad, bondad y belleza, identificadas con él-- y en última
instancia, al er divino -identificado con la erclad, Bondad y Belleza infinitas-- como a su Bien supremo y último F.in.
Esta ordenación jerárquica de los seres materiales y de las distintas zonas
de su propio ser humano, y de los bienes correspondientes a cada una de ellas,
es de-velada por el hombre mediante su inteligencia, a través de la naturaleza
de los seres y de su propio ser natural, de tal modo que descubre que aquellos
bienes de las cosas y de su vida inferior son realmente buenos para él en cuanto
hombre, en la misma medida e11 que se subordinan, lo ordenan y lo preparan
para la consecución de su último Fin trascendente y divino con la consiguiente
obtención también de su perfeccionamiento o plenitud de su ser y activida d
humana. Del mismo modo Ja inteligencia ve también que aquellos bienes inferiores son malos, en cuanto no se subordinan y se oponen a la consecución
del Fin o Bien divinos.
En el orden de las cosas en relación con su propio ser y en su propia naturaleza humana el intelecto descubre lo que es bueno y lo que es malo, lo que
debe ser y lo que no debe ser y formula de este modo, las normas de conducta
para ordenar su voluntad libre y, a través de 'sta, toda la vida y ser humanos
en dirección a su Fin o Bien trascendente con su consiguiente perfeccionamiento inmanente.
La nonna moral objetiva se constituy por este orden natural jerárquicamente estructurado, culminante en la naturaleza humana y dentro del orden
jerárquico también de ésta, en su naturaleza espiritual y que expresa el F~
que Dios se propone: un objeto será bueno o malo en uanto querido por la
voluntad libre contribuye o no a la perfección integral del hombre o, l que
es lo mismo a la .manifestación formal d la Perfección divina o a prepararlo
a su consecución. En posesión de esta norma objetiva, fundada en la ordenación de las cosas en relación con su naturaleza y en el orden jerárquico de los
diferentes sectores de su propia naturaleza humana, la inteligencia es capaz de
juzgar, en la luz de su ser o verdad, sobre la bondad o maldad moral - la

124

bondad o maldad que afectan al hombre en cuando hombre, en cuanto ser
espiritual o pen.ona, inteligente y libre- de las di tintas acciones, realizadas
bajo el dominio de la actividad libre de la oluntad.

8. Los objetos especifican el acto bueno o malo de la voluntad, e11 cuanto
ese11cialmente relacionados con la norma.
Los objetos del querer libre especifican y con tituyen la bondad o maldad
de los actos en cuanto están esencialmente re/eridos a la norma moral, en
cuanto se conforman o no con esta norma, que expresa el orden jerárquico de
los seres y objetos y e1 orden de ]os diferentes sectores de la naturaleza humana.
Estos objeto especificantes del acto moral, no lo son tanto en cuanto bienes en sí mismos sino en cuanto son conocidos y queridos en sus diferentes aspectos y circunstancias. De modo que un objeto en sí mismo moralmente bueno
--es decir, que querido engendra un acto buen0-puede onvertirse en malo
o engendrador de un acto malo, por la íntención mala u otras circunstancias,
que lo apartan o disconforman con Ja nomia moral. En cambio, un objeto
moralmente malo, por buenas que sean las inten iones y las circunstancias -y
fines concretos que se propongan nunca puede r objetivamente bueno.
Este orden objetivo respecto a la naturaleza humana y Fin trascendente
divino, estas exigencias ontológicas o deber-ser que se imponen al hombre, a
través de su aprehensión intelectiva y que ésta formula en forma de normas
morales, se mani(iesta a la vez en la inteligencia como un imperativo, como
obligatoria. Vale decir que, a través del orden natural, Dios expresa su Ley
terna, su Voluntad absoluta de um.plimi nto, y el hombre, al de-velar aquel
orden, de-vela a la vez el imperio divino. De aquí que esta norma moral no
se manifiesta en la conciencia de un modo condicional -como acaece con una
regla de gramática o de juego, que se debe aceptar si se quiere escribir bien
o ganar- sino como absoluta, como imponiéndose sin condiciones desde la
wascendencia o transubjetividad, el hombre debe acatarla, so pena de cometer
su mal absoluto de aquel mal que lo hace malo en cuanto hombre, y a la vez
oponerse y desobedecer a la Voluntad de su divino Autor, del que es enteramente dependiente.
Por esta razón el hecho de la obligación de acatar la Jey moral, por el
v.ínculo absolutamente obligatorio con que se presenta en la conciencia supone
y descubre la Existencia de Dios, ya que El es la única causa capaz de producir este efecto, de imponer en la interioridad de la conciencia este vínculo
trascendente e incondicional, como es la obligación moral.

125

�9. La inmutabilidad de los preceptos de la ley natural y el cambio de su apli-

cación a diferentes sit11,aciones humanas e históricas.

Esta ley moral, impuesta por Dios al hombre, se presenta con toda evidencia
en los preceptos fundamentales, jnmediatamente derivados del primero de
todos ellos: "obra el bien y evita el mal". Por eso, tales precepto son comunes
a todos los hombres y respecto a ellos es muy difícil el error común o aceptado
por una comunidad. En cambio, en los preceptos derivad0s por un raciocinio
largo y más laborioso, desde los primeros es posible y a veces fácil tal error,
máxime si se tiene presente la situación de la naturaleza humana caída y herida
por el pecado original: oscurecida en su inteligencia y debilitada en su voluntad.
Sin embargo en un clima cristiano, mediante un buen razonamiento es
fácil corregir tales errores desde los primeros principios del orden natural y
mediante un desarrollo riguroso de sus consecuencias.
Problema distinto es el de la incidencia del cambio de las circunstancias
históricas étnicas, sociales y hasta individuales, sobre tales preceptos. Los
preceptos de la ley natru:al inmutables en sí rrúsmos, pueden cambiar en su
aplicación no por ellos mismos sino por los cambios de las situaciones sobre
las que se proyectan. La moral, como dice su nombre, tiene mucho de costumbres. Así es evidente el precepto natural del pudor y es evidente también la
existencia de determinados actos, que siempre son contrarios a él en cualquier
situación. Sin embargo hay un margen de variación en la aplicación de este
principio moral, debido al cambio de las costumbres, pues sabido es que ab
assuetis non fit passio.
Podríamos decir que así como la esencia del hombre es la misma a través de
sus diferentes realizaciones individuales sociales raciales, histórico-geográficas,
etc., también la ley moral, promulgada por Dios en el hombre a través del
orden natural aprehendido por Ja inteligencia, es esencialme11te la mjsma a
través de sus aplicaciones a situaciones diversas en que esa esencia se realiza.

10. Fundamento y carácter ontológico de la ley moral
De acuerdo a la índole y finalidad de este trabajo, debemos subrayar que el
bien moral u honesto, el bien del hombre como hombre y que lo p rfecciona
en cuanto ta], es un acrecentamiento del ser de la persona humana.
Todas las tendencias vegetativas, ensitívas y espirituales del hombre se
ordenan a la consecución de un ser ó bien, pero para que también resulte
moral o bien del hombre como tal, tiene que estar insertado en un orden
jerárquico de bienes en relación con el bien integral de la persona, que culmina
126

en su bien específico. Así para que el alimentarse sea moralmente bueno, es
necesario que no impida sino que sirva al bien espiritual del hombre. Lo
mismo sucede con el acto sexual; para que sea bueno tiene que servir al bien
de la persona y de la especie, hacia el que está esencialmente ordenado, debe
promover al hombre y a la mujer material y espiritualmente y ordenar su amor
a la procreación y educación de los hijos; bien que exige la unión estable del
hombre y la mujer es decir el estado del matrimonio monogámico.
Los bienes, pues, de las tendencias inferiores a la específica humana no son
buenos ni malos moralmente en sí mismos, sino respecto al bien integral y
jerarqujzado del hombre, al que se subordina y sirven o no. La satisfacción
de una de esas tendencias es buena, cuando contribuye al bien de la persona,
y es mala en cuanto se opone a dicho bien.

11. El bien-moral: el bien integral del hombre
En esta perspectiva se ve claramente que la norma y la ley moral le imponen al hombre el bien o desarrollo armónico de su ser su acrecentamiento
ontológico integral. A í como el bien de un árbol o el de un animal es su normal desenvolvimiento, logrado necesariamente por leyes naturales así el bien
del hombre es su desenvolvimiento armónico, logrado por su actividad espiritual consciente y libre de acuerdo a las exigencias de la ley moral.
El bien moral es la realización del debe-ser~ el acrecentamiento del ser o
bien del hombre realizado de un modo humano de acuerdo a su espiritualidad específica, consciente y libre.
La norma y la ley moral son el camino que Dios le traza a] hombre para su
perfeccionamiento, no arbitrariamente, sino de acuerdo a su naturaleza. Es
la proyección de lo que ella debe realizar para actualizw sus virtudes, para
perfeccionarse de acuerdo a lo que real e integralmente es. Y Dios no sólo se
lo indica y se Jo manda por la ley moral natural, sino que lo impone orno su
propio perfeccionamiento humano.
En este horizonte ontológico la ley moral aparece como el medio de que
Dio se vale para conducir al hombre a su auténtico bien humano, que coincide con el bien de Dios, con el bien que EJ se propone al crear al hombre: su
gloria por el conocimiento y el amor de éste. En efecto, con su ley divina,
Dios le manda al hombre su pedección y su feli idad, que oriente su vida al
conocimiento de la verdad y al amor de la Bondad infinita, cuya posesión
constituyen la plenitud y la felicidad humanas. Las prohibiciones revisten
el car,ácter de alejamiento del hombre de su verdadero mal, de aquello que
priva a su naturaleza de su genuino bien.
La ley moral, fundamento de toda ley y derecho humanos positivos, al im-

127

�poner los preceptos fundamentales de perfección humana, confiere, correlativamente, al hombre sus derechos naturales, los derechos que suelen llamarse
-precisamente por ser anteriores e independientes del derecho positivo-- inalienables, de la persona humana. Porque el que tiene una obligación, tiene
que tener el poder de cumplirla; y ese poder o facultad es lo que constituye y
se llama ,el derecho. En el caso de la ley natural, el derecho que corresponde
a la obligación constituye el derecho natural.
Esta ley moral y este derecho natural, del que el hombre está en posesión
por su naturaleza humana, antes de toda ley y derechos positivos, es el fundamento indispensable de los mismos.
La ley y el derecho natural conducen al hombre a la aceptación de la sociedad, de su autoridad y de sus leyes, confieren legitimidad y vigencia obligatoria
a todo este orden social desde la conciencia, que aprehende dicha ley y dicho
derecho desde el orden objetivo y los promulga; pero a la vez tal ley y tal derecho limitan y -controlan el ámbito de la autoridad y de los derechos de la
sociedad frente a las personas. La sociedad es constituida precisamente por
una inclinación natural del hombre no para perder él sus derechos naturales,
anteriores aquéllos, sino, todo lo contrario, para defenderlos y ampliarlos con
la constitución del bien común, fin de la sociedad. Las únicas limitaciones de la
libertad y de los derechos individuales o familiares son los necesarios para
la constitución de la sociedad con su bien común, y, por eso, no deben tocar
esos derechos anteriores a su constitución, para defender y ampliar los cuales
precisamente se constituye la sociedad. La persona somete su libertad a la
sociedad y a la autoridad únicamente en la medida indispensable para asegurar sus propios derechos y la constitución de las condiciones necesarias para
establecer la justicia, la paz y el desarrollo material y espiritual de su ser y de
su vida individual y _social, es decir, el bien común.
Si se niega la ley moral y el derecho natural consiguiente, vigente antes de
la ley y derechos positivos, más aún fundamento y savia de esta ley y derechos,
se derrumba todo el orden racional humano, individual y social: el hombre
queda libre de toda ley, pero a la vez. esclavo de sus pasioJtes, de la violencia,
incluso organiza.da su forma de grupos y por el mismo Estado, desde que éste,
cuando se niega o desconoce la base moral que lo fundamenta y lo limita a
sus propios fines, carece de autoridad para mandar, pero a la vez carece de
limitación en todas sus imposiciones arbitrarias y totalitarias.

12. La negación de la ley y del derecho naturales conduce a la destrucción del
hombre y de todo orden y al caos.

constituyen el orden humano natural, desde el cual únicamente se puede fundar racionalmente la ley, el derecho y el orden positivo humano, está el Agnosticismo, que, bajo una u otra forma, niega el valol'.' de la inteligencia para
des-cubrir y aprehender el ser trascendente y, en definitiva, el Ser de Dios, y
desde él el deber-ser y el orden moral natural. Las formas actualmente vigentes del Agnosticismo antirrealista y ateo, son el Neo-positivismo lógico que se
atiene únicamente a los hechos verificables por los sentidos y expresables en
lenguaje matemático; la Fenomenología que, si bien defiende la trascendencia
de los objetos y valores, sólo la mantiene en cuanto dada en la conciencia del
sujeto, poniendo entre paréntesis el ser o realidad en sí y el bien o valor identificado con aquél· y finalmente el Existencialismo, que se atiende al ser como
presencia o patencia del ente, pero también sólo en cuanto dada en el entre
abierto al ser o Dasein, que es el hombre. El ser de los entes sólo es trascendente
en cuanto dado en el Dasein u hombre.
E~ todas estas corrientes actuales de la Filosofía y de la Cultura, el ser trascendente y, correlativamente, el ualor de la inteligencia para aprehenderlo,
están suprimidos. El hombre queda bloqueado clausurado en su inmanencia
finita, abandonada a sí misma, sin sentido y absurda y, en definitiva, 11ada,
" un ser que no es lo que es, y es lo que no es"., (Sartre) . 2. El irracionalismo,
común a todas estas direcciones de la Filosofía y pensamiento actuales, está en
la base de este agnosticismo inmanentista y ateo.
Lo grave de este lrraci,malismo agnóstico, que penetra y es asimilado por
muchos hombres de hoy a través del ambiente y los medios de comunicación
-revistas, diarios, radios, TV, etc.- es que puede llevar a errores muy graves,
que destruyen el fundamento natural del dogma y de la moral. Ahora bien, esta
negación o duda de la ley del orden natural, que ha sido formulada en repetidas ocasiones en estos últimos tiempos, conduce a la caída de todo orden
legal y social humanos, impuesto desde la interioridad de la conciencia, para
ser sustituido por un orden puramente exterior, impuesto por la fuerza, sin límites morales y que, por una lógica interna, puede conducir tanto al totalitarismo más absoluto, como al desorden y al €a.OS, a la subversión' a la violencia y a la anarqtÚa. ·
Unicamentc
el ser o verdad
sosteniendo los
inteligencia en
y, con ellai un
persona.

defendiendo esta capacidad de la inteligencia para conocer
t1'ascendentes con certeza y de un modo inmutable, y por otra,
fundamentos ontológicos de la moral, que se formulan por la
la ley moral natural, es posible sustentar una auténtica moral
fundamento sólido del orden individual y ,5ocial, digno de la

l. En el fundamento de esta negación de la ley y derecho naturales, que
128

129
H9

�de la Filosofía nos sentimos a 1a vez descorazonadQs y esperanzados. Lo primero,
porque se diría que el hombre jamás alcanzará lo que no ha podido obtener
tras esfuerzo tan intenso y dilatado; lo segundo, porque el hombre jamás
abandonará definitivamente la esperanza. de semejante descubrimiento.

LA DOBLE AGONIA DE REFLEXION Y PASION EN PASCAL
YUNAMUNO
DR.

HuMBERTO

PIÑERA LL.

Universidad de 'Madrid:

I

Mono MÁS AMPLIO POSIBLE, dentro de un riguroso esquematismo,
toda la filosofía -desde Tales hasta Heidegger- se presenta como la busca
afanosa de la Eternidad. 1 A partir de la aex11 del primer filósofo griego hasta
el Da-sein heideggeriano el quehacer filosófico consiste en el inalcanzable
deseo de descubrir lo inmutable tras lo que cambia. El desfile, durante veintisiete siglos, es imponente, y, no obstante, seguimos como al comienzo mismo,
o sea en la pura tentativa. Al cabo de una dilatada excursi6n por la Historia

VISTA DEL

1 Es interesante observar la sutil relación que se da entre Eternidad y pennanenaia.
Pues aquelJo que p~rmanece, ¿hasta cuándo lo hace? Si la permanencia se transforma
en cambio, ya, por esto miswo, deja de serlo; pero, entonces, debe haber algo que
"sigue permaneciendo", de manera gue &lt;rarece de "instantes", por lo cual se ide.ntifica
con Ja Eternidad, o, dicho de otro modo, que la Eternidad es eso. Ahora bien, el
hombre jamás podrá aprehender esa permanencia, como no sea sintiéndola, pues los
sentidos no nos dicen que algo subsiste tras lo que cambia; es una inferencia que
nues~ mente lleva a cabo al observar que si todo cambiase, sin solución de continuidad, la realidad no podría ser nunca algo, y esa aniquilación total y constante impedirla. que supiésewos jamás que hay algo que es y existe. Lo mismo si las cosas cambian, como si el cambio es la cosa misma (evolución del ser, en un caso; o el ser
como evolución en otro), el sentimiento, o, mejor, el presentimiento de la Eternidad
opera en el hombre a través de esa inferencia a que nos referíamos ti.neas arriba, y
de ahl la imposibilidad de establecer una nelll, distinción entre pensamiento y sentimiento con respecto a la Eternidad. De ahí que, como veremos más adelante, Pascal
y Unamuno están apresados en las mallas de esa complicación de logos y e-moci6n, o
---como suelen decir ellos- de razón y corazón; y el conflicto consiste en que no es
posible separar a la una del otro.

130

¿Somos eternos o, por el contrario, apenas una ráfaga en el tiempo? He
ahí la cuestión. Pero el hombre lleva consigo la idea de la Eternidad, como
igualmente la del infinito, que viene a ser, -curiosamente, una forma espacial
de la Eternidad. 2 Duramos, cambiamos, llegamos a ser, pero, he ahí la cuesti6n: ¿cuándo?, ¿ c6mo?, ¿ d6nde? La cosmovisí6n helénica busca sin descanso
lo permanente detr-ás de lo que cambia, que no es sino regresar a esa Eternidad
en que todo consiste ori_ginariamente. De ahí las dos grandes soluciones, radicalmente extremistas: la de Parménides de Elea, quien afuma que, en realidad, no hay cambio, de manera que el movimiento es imposible; y~ en resuelta
oposición, la de Heráclito de Efeso, qwen postula el cambio perpetuo, absoluto.
Pero, ¿ qué pasa si todo se mueve, de tal manera, tan completamente~ que no
hay fisura posible, hiato, ni pausa? Pues, sencillamente, que al no haber sino
un solo y único cambio, éste se identifica con la inmovilidad. Si nada es
nunca lo que es, esto se resuelve, paradójicamente, en una pura inmovilidad.
El resto ya lo conocemos. La metexis platónica, la apófansis aristotélica, la
sustancia moderna, la cosa en sí de Kant, el élan vital de Bergson, el fenómeno de Husserl, etc., etc. Sigue en pie la lac6nica sentencia spinoziana:
"Sentimus, experimur que nos esse aetemos." 3 En efecto, el hombre se ha
sentido siempre eterno.
La inmortalidad del alma es tan antigua como la propia historia del mundo.
1
Al expresarme de esta manera, lo que deseo hacer ver es q~e lo infinito supone
siempre una "lócalización" sin la cual es imposible concebirlo. Pues ya se sabe que infinito puede serlo tanto el espacio corno el tiempo. Pero si, con Einstein, convenimos
cm que ''el tiempo necesita espacio para ser tiempo, del mismo modo que el espacio
ne&lt;:e.5ita tiempo para ser espa·cio", es decir, un "desde aquí hasta allí" ( cualquiera que
sea la magnitud), creo que se verá claramente por qué hablo del infuúto como "espacialización" de la Eternidad; ia cual, por ser, diríamos, el infinito de lo infinito,
€a.rece de toda posible magnitud, por imaginable que ésta fuese.

Esto s ve claramente al observar el tratamiento matemático que para la cuestión
de la Eternidad se adopta en la Edad Moderna. Spino7.a es un caso paradigmático, pues
basta con ver que su obra de más aliento, la Ethica more geometrico demonstrata, es
todo un despliegue de esa "geomctrización" a que se refiere Pascal. Lo mismo ocurre
con éste, pues basta observar cómo él, cuando quiere darle un fundamento inteligible
a sus indagaciones de 1a Eter¡:ridad, acude a elaboraciones de tipo matemático, de las
cuales, por consecuencia, extrae las conclusiones a las que se propone llegar. No digamos Leibnitz, lo mismo que Newton, en cuyas sendas elaboraciones del cálcuJo diferencial se aloja1 implícitamente, el típico tratamiento "moderno" de la Eternidad.
3

131

�Apare .e en todas las cosmogonías y filosofías y r vela sobre todo, que el
hombre re iste a una d finitiva desaparici •n. Pues hay una implícita sensaión o, tal vez, sentimjenlo de pnmane11cia que, por jemplo, en forma pr dominante, con titu e el fundamento de la cultura occidental. El cambio que es
uua p culiar forma de desaparición, de muerte, 1 ha ido concebido siempre
como 'apariencia", 'ilu ión'', o algo por el tilo. Mientras lo real por tanto.
lo erdadero, es lo que no cambia, lo inmutable. Pero, ¿por qué se empeña el
hombre tan afanosamente en protegerse del cambio I curriendo a la permanencia? He alú una pecie de misterioso hilo que une al hombre con las cosas,
con el re to d la r alidad, a travé de la cual descubre la alentadora posibilidad de su propia eternidad. Pues el hombre s resiste a morir y, probablemente, omemó vi ndo en esa "mu rte" que es el cambio, un reflejo de u
propia exi tencia de u aconte er como tal y el descubrimiento de una permanencia (de lo que s inmutable) d be haberlo llevado, t'.'t analogia a pensar
que en 'I hay algo que re iste igualmente al cambio, impidiéndole morir del
todo. H ahí probabl mente el origen de la noci6n de alma.
1as la filosofía -como se sabe- sufre un cambio extraordinario al irrumpir el ristiani mo en la ida o idental. Para decirlo n pocas palabras, se
pasa desde un "extcriorismo" hasta un "int riori. roo" en lo qu se refiere al
modo de ·onc-cbir I mundo, 1 hombre y la esencial relación entre ambos.
la "et midad" del mundo le sucede ahora su «creación" y esto, por supuesto,
apa11 ja enorme complica ion . Pu el mundo lo mimo que l hombre,
'creación en el ti ropo' (desde la pura ada) y, por lo mismo, la «duración"
de uno y otro ( ea lo que sea) no dep nde de una realidad 5 presente dcsd
• El citmbio, en efecto es una "muerte" dada en un instante o en una suma de
in tant . Por infinitesimal qu sea, no importa cuán imperceptible resulte, es indudable que debe consistir en la su tirución de una realidad por otra y así hasta lo infinito. Pascal se intere.~ vivammt en esta cuestión, y el ntwiasmo infinitista del sigl
X II --vía ;fatemáticar-- 1 hizo meditar larga y profundam nte sobre la inacabable
suc ión d subdivision que, dcspu' de todo, no son sino cambios por los cuales cada
existente deja d • ser lo que s ( es decir, que se 'muere"), para pasar a ser otra cosa.
Cambi
uanlitativo, es ciert , y, no obstante, cualitath•o, porque no es lo mismo,
digamos, la cualidad d ser parúcula a, que a,, o a,, etc-.
• La realidad concebida orno la "materia' c o la cual I Demiurgo hace
niverso. Platón (Timeo V1, 29-30) nos di e: "Explicamos la causa por In cu:il el
,reador ha Cl't'ado la generación y te
niverso. El era bu no, y nunca nace la envidia de un ser bueno [•..] Queriendo que codas las cosas fu en buenas y, en la
medida de lo posible, ninguna mala, tomando lo que no era visible que no permanc ía
n reposo, sino que se movía irregular y desordenadamente, lo redujo del desorden
al orden [ ... ] juzgando que éste era en todo mejor qu aquél [ ... ] y después que él,
razonand en su cora1.ón, halló que ninguna de las obras visibles privadas de inteligencia [ ... J nunca podrían llegar a ser m:u bellas que lns que tienen inteligencia, y

132

iempre, sino de Dios. ótese que mientras la Eternidad
vamos a decir asi
"tácita" en el ~ego, para el cristiano no lo , pu en tan:o que el Demiurg~
modela una r ahdad ya dada, ahora es Dios quien crea y modela e realidad.
Esta es la ituación en la qu e va a encontrar siempre I cristiano al sentirse
n esa uriosa disposición que el medieval Uamaba a continge11tia mundi. o
es que I griego no ¡-peri.mentase la angustiosa sensación del conflicto pennanentc ntre la sustancia y el acciclcnt , o sea entre pennanencia y cambio.
Per_o como se s ntía y se creía un pelliz o d sa ar illa con la que el Alfarero
ruv~rsal había no creado, sino construído el mundo, la tensión permanenciacambio no afe taba a la interioridad del hombr en la forma que reviste ¡
caso para el Cristianismo. En consecuencia. el hombre cristiano resulta ser
para í mismo mucho más problemático que I helénico.

El cri tianismo ha hecho d la Etcrnidod -en términos «eneraJes- una
c~es~ón ~erm~nentc, sobre la cuaJ han girado afanosamente la filosofía y la
c1enc1a. 1 decimos que 'en ténninos general " es porque la inmortalidad del
alma." es sino el aspecto más sobr saliente de dicha uestión puesto que
se refiere, omo sabernos, al hombre mismo. Pero toda la cultura occidental
es decir, la cristiana. ha dependido siempre de esa idea d Eternidad ~
cuyo impulso . e ha desarrollado la vida de Occidente.

El punto de arranque de la u tión que ahora nos ocupa
encuentra en
el o~~ to y la penetración recíprocos de cristiani mo y paganismo, e decir,
de Biblia y Logos. Toda la cuestión surge precisamente de ese encuentro pu
la Teología es el resultado del conflicto entre la "sobrenaturalidad" G del
ristianismo y la "logicidad' de la filosofía griega. Porque mientras la Eternidad es concepto para el griego, resulta que es sentimiento para el cri tiano.
Esto explica por qué Unamuno se escandalizaba al referirse al consorcio de
theos y logia; es decir de fe y razón. Pues aquí se enfrentan dos Eternidades
que la int ligen?:i no puede habitar en cualquier parte, s parad. del alma, por esr:is
ra1,0nes, componiendo un alma dentro de un cuerpo, fabric6 el Universo para cumplir
la obra más bella y buena que fuera posible."
Vemos, así, que el mundo viene a ser, en el comienzo, un pasaje d I desorden al
or~ n, o sea de algo ya existente y cuya conducta Dios modifica, Por eso, en el mismo
D,dlogo, un poc~ más adelan1 (VI, 31-32), añade que: "habiéndos puesto Dios a
componer l Uruvcrso, lo hiY,o de tierra y fuego".
• Del hecho mismo de esa "sobrenaturalidad" de la cual surge la cosmología risliana
r una cu ti6n d "
·_
d ·
senu
miento . 1 se a m1te -como lo hace el cristiano--- que hay un Dios capaz de c
toda _la Realidad sacándola de la ada, ese mundo a.si cn-ado descansa en la : : ;
de Dios, Y, por lo mismo, la se uridad a que puede acogerse el cristiano en medio d
la contingencia en que se encuentra sumido cow;1antemente, sólo pued; provenir de~
acto de Ce que le permite afirmar a Dios, afinnándos , de
ta man ra, a 51•
•

(creatÚJ ex nihilo), depende que la Eternidad ten a que

·

,. s·

n:usmo.

133

�que si bien -he ahí lo curioso- se .refieren a lo mismo, no son vistas de igual
modo. Porque el griego concibe la Eternidad "desde afuera" de sí mismo mien'
tras el cristiano la ve "desde dentro'' de sí.
"Dentro" y "fuera", o sea como realidad tácita, en el caso del cristiano, y
expresa, para el del griego. Pues, como se sabe, el helénico parte, sin más,
de una realidad que ya es todo,7 y, además, siempre~ es decir, sin antes ni
después. Semejante "expresa" condición de la materia -vale decir, en este
caso, de la realidad total- anula toda posible Creación, en términos absolutos, de modo que la Eternidad adquiere, por esto mismo, el carácter de cosa
rigurosamente necesaria. 8 Pero hay que preguntar: ¿acaso no ocurre lo mismo
con la cristiana Eternidad? Sí y no, cabe responde11 aquí, pues el acto de la
Creación -que es lo único rigurosamente absoluto--, si bien supone ]a Eternidad, en el caso del hombre la dota de un o.rácter especifico al hacerse "necesariamente" posible -valga la paradoja-; pues el hombre siente que puede ser eterno, y piensa que puede serlo, mas no puede admitirlo así sin más, ya
que su eternidad le es acordada desde el instante mismo de la Creación. ¿ No
será, tál vez, la duda, que muerde profundamente en el hombre, el residuo
de esa "contingencia" en que consiste el hecho de pasar de la ada absoluta
al Ser? 11 Pues la creatio ex nihilo culmina en el Ser rigurosamente contingente.
' Véase la nota 5.
• La cuestión es archisutil y, en consecuencia, muy difícil de contestar, cuando la
utilizamos como contraste entre paganismo y cristianismo. Pues, en efecto, el griego
creía en la Eternidad como algo que. en última instancia, le corresponde a la realidad
misma. El cambio (el movimiento), el paso de un estado a otro, supone la continuidad
sine die inh_erente a la cosa, a todo; pero la contingencia implícita en el paso de la
Nada a la Creación (el caso del Cristianismo), deja abierta la posibilidad de una
duda sobre. dicha continuidad, pues se trata de algo tan radicalísi.mo como es la
creatio ex nihilo.
• Es claro que el griego también conoció la duda y que es el "azoro'' de que se
habla constantemente en la historia de la filosofia griega, es decir, esa perplejidad pro.
veniente de saber que se está entre el cambio y la permanencia, y que dicho "azoro"
es la causa que origina la filosofía. Pero obsérvese que el hombre griego llega a advertir
que pasa desde una Nada relativa al Ser mismo: relativa, porque la realidad está
siempre ahí; mientras el cristiano sabe que viene de una Nada absoluta. La relatividad
de la Nada helérüca se explica perfectamente porque el griego se interesa, sobre todo,
por el cambio ( el movimiento, como él suele decir), de manera que la Nada no existe,
en rigor, ni como antecedente ni como consecuente: se está en una relativa Nada y ~e
pasa a otra Nada relativa a través de las distintas clases de movimiento ( cambios po.
si bles de 1~ realidad). Mientras el cristiano sabe y, sobre todo, siente que va desde
una ada absoluta hasta el Ser y, por Jo mismo, su continge11cia es radicalísima. De
ahí_ que se pregunte a veces, _angustiosamente (Pascal, Kierkegaard, Unamuno) si es
-posible superar la, "menesterosidad" de su ser.

134

La prueba decisiva, como sabemos, es la conciencia, pues, que sepamos
hasta ahora, el hombre es el único Ser a quien le está reservado el p.rivilegio
de la per-catación rigurosa de su realidad total, es decir, de lo que él es desde
el punto de vista de lo que puede ser tanto como no ser. Es el existente a
quien acosan por igual la Historia y la Eternidad, porque ha de vivir como
si jamás fuese a dejar de ser, y, no obstante, dejando constantemente de ser
aquello que es, para, inmediatamente, pasar a ser otra cosa. Además, ¿ acaso
al Ser? 9 Pues la creatio ex-nihilo culmina en el Ser rigurosamente contingente.
nos conducirá ya directamente al presente trabajo. Pues la duda jamás está
del todo ausente, ya que otros podrán decir que hemos muerto, mas nadie,
por sí mismo, lo sabe en esta vida. Ahora bien, ¿por qué interesa saber si uno
se mucre o no se muere de veras? Spinoza vio todo esto con admirable claridad y lo expresa sUIDal'iamente en su conatus esse preservandi,1° que el hombre
lleva a cabo, o bien en la progenie, o bien en la Historia, o bien -como es el
caso de Pascal y Unamuno-, en esa agónica actitud del que se obstina en ganar la partida entablada con esa esfinge que es justamente el afán de inmortalidad, cuya puerta de acceso es la muerte.

II

Desde dos diferentes perspectivas -siglo XVII y siglo XX- Pascal y
Unamuno encaran el problema de la Eternidad. Como veremos un poco más
adelante, esto de la perspectiva tiene una extraordinaria importancia, sobre
todo, en casos como los de 'Pascal y Unamuno, en quienes los puntos de coincidencia son tan impoPtantes como los de discrepancia. Por lo pronto, ambos
enfrentan la misma cuestión, están obsesionados con ella y procuran resolverla teniendo en cuenta, de manera especial, la experiencia vital en que,
cada uno de ellos, recibe la cuestión y trata de resolverla. Ahora bien, en un
comienzo, tanto Pascal como Unamuno se sienten atrapados en los cuernos
del dilema razón-revelación, que es como decir de lógica y fe, o de razón e
intuición. Al fin y al cabo, nombres diferentes para una sola r¡ la misma cuestión. Pero mientras Pascal vive en un siglo que recién acaba de inaugurar la
gran matemática y él mismo es un notable matemático, Unamuno, por el
contrario, se encuentra colocado en una época que comienza a sentir cierto
cansancio de la ciencia matemática en general, y es, sobre todo, como lo dice
él mismo, un poeta, es decir, un gran "sentidozi''. Ambos pasan por sendas
experiencias de esas que dejan indeleble huella. El accidente que casi le
10

B. de Spinoza: Ethica, IV, 18, 39.

135

�cuesta la vida a Pascal, en Jo que se refiere al efecto que le produjo, resulta
bastante parecido a la situación en que se encuentra Unamuno a la muerte
de su primogénito, y que desemboca en la famosa "crisis" de 1897.11 En
La "crisis" que decide, tanto en el caso de Pascal como en el de Unamuno, responde a motivos muy parecidos. Es curioso observar que uno y otro pasan de cierto
estado de fervorosa religiosidad a la "mundanidad" de la que, a su vez, surge la etapa
definitiva. Pascal, como se sabe, a los veinticuatro años siente 1a primera llamada de
Dios, motivada por la lectura de escritos piadosos. Sin embargo, el hombre de ciencia
que había en él no cede, al menos totalmente, ante el avance de la fe ; para esto será
necesario que ocurra el suceso del puente de evilly ( 1654), con el que Pascal pone
fin a su etapa mundana, acogiéndose desde entonces a una vida cada vez más religiosa
y, por lo mismo, ascética. No está de más recordar cómo tiene lugar la casi catástrofe
que Ueva a su total conversión, por lo que es, en realidad, una "crisis" . "Según el
manuscrito de los Padres del Orat_prio de Clermont, M. Arnould (de Saint-Victor),
cura de Chambourcy, dice que logró saber de 'M. el predicador de Barillon, amigo de
Mme. Périer [hermana de Pascal], que M. Pascal, unos años antes de su muerte, había
ido, según su costumbre, un día de fiesta a la Alameda del puente de Nevilly, con algunos de sus amigos, en una carroza de cuatro o seis caballos; los dos caballos delanteros, a la entrada misma del puente, tascaron el freno, y como no había guardacantones que ptotegiesen los laterales del puente, la carroza se precipitó al agua, porque
se habían roto los lazos que unían la carroza al tren trasero de la misma, quedando
ésta al borde del precipicio. Lo que hizo a Pascal adoptar la resolución de acabar con
aquellos paseos y vivir completamente solo." (L. Brunschvicg, op cit.)
En cuanto a Unamuno, la "crisis" tiene Jugar después de los años que van desde su
llegada a Madrid, como estudiante (1882), hasta 1897. El creyente tranquilo y convencido, al ingresar en el ambiente "positivista' de la Universidad, se pone en contacto
con Hegel, de quien aprende, sobre todo, que el hombre es un momento en la infinita
conciencia del Espíritu; con Scbopenhauer, quien afirma que la vida humana es doloroso y afanado quehacer de una Voluntad cósmica, a la vez ciega e irra.cional ; con
Spencer, para quien el ser humano es sólo un momento de esa Fuerza de la Materia que
tiende a hacerse cada
más heterogénea y, por Jo mismo, más definida y coherente.
De ahí que, como muy bien dice Armando Zubizarreta ("Una desconocida 'Filosofía
lógica' de Unamuno", Boletín informatiuo del Seminario de Derecho Político de la
Universidad de Salamanca): "Unamuno se l1a quedado encerrado en el mundo de los
hechos y las ideas, en la existencia sin alma y sin Dios".
Mas viene entonces el desplazamiento a Salamanca; y en esa Castilla, dormida en
el tiempo (Segovia, Avila, Salamanca, etc.) hay el estímulo adecuado para hacer
que renazca en él una preocupación de Eternidad jamás ausente del todo. La lectura
de los místicos -en el marco ad hoc~ completa este prt&gt;ceso de recuperación religiosa,
aunque eso sí, ahora con una inquietud que no habrá de cesar ya nunca. Fray Juan
de los Angeles, de quien seguramente Unamuno aprendió aquello de "Yo para Dios y
Dios para mí y no más mundo" (Lucha espiritual 'Y amorosa entre Dios y el alma, I,
11). Y así, del mismo modo, Santa Teresa, San Juan de la Cruz y otros.
Faltaba sólo el "pWlto de apoyo", y éste sobreviene en la forma, por una parte, de
la enfermedad y muerte de su primogénito, Raimundo Jenaro ; por otra, de esa neurosis
cardiaca que Jo atmsa desde entonces sin descanso. Todo esto podemos verlo en su
11

vez

136

ambos casos, tanto un suceso como el otro no son sino el catalizador que
conduce desde una "exterioridad" 12 transitoria e incómoda hasta esa ''interioridad" que define, completa y otorga su más acabado perfil a ]a obra de
amb~ personalidades. Se trata, en realidad, de sendas conversiones, que le
permiten al investigador explorar los do aspectos fundamentales de las mismas,
es decir, uno que se relaciona con el orden- geométrico y otro que opera en el
pensamiento considerado como intuición radicalísima de lo real y, en consecuencia, retrocede hasta sus mismos orígenes, o sea hasta topar con la raíz de
Jo vital; visto esto último, desde luego, en la órbita de la cultura cristiano-oc-cidental, es decir, Ja Creación, como origen de la Eternidad.
Pascal, hombre del siglo XVIII, es geómetra, lo cual se explica perfectamente dada la importancia que adquiere la matemática en esa época. Mas este
hombre, autor del Essai sur les coniques e inventor de una "máquina aritmética", no se queda allí donde se detiene Descartes, es decir, en el proceso que
le asegura al pensamiento matemático y lógico una absoluta primacía y una
capacidad total de absorción de la realidad. 13 En consecuencia, el autor de
las Lettres au Provincial formula su conocida distinción entre el espíritu
"geométrico" y el espíritu "sutil", con lo que establece, por primera vez en la
historia del pensamiento de la Edad Moderna, la separación clara e inequívoca
entre el ordre de raison y el ordre du coeur; proceso que, como sabemos, remata
en nuestra época.
Mas Pascal, hombre de su tiempo, procede siempre metódiqamente, porque
la Ciencia que recién se ha inaugurado entonces así lo exige. Es, también,
hombre de "ideas claras y distintas", pe,;o sabe, de ello está convencido,
que no e posible apresaT toda la realidad en esas ideah. Hay una ciencia que
reputa casi como la suprema, es decir, la GeometTía, en el sentido de la máxima abstracción y fonnalización a la cual es susceptible de someterse una
parte apreciable de la realidad, pero, eso sí, sólo una parte. Hay, pues, un
Diario (III, 82-84) y en la carta a su amigo Jiménez Illundain (13-V-1902), donde
dice; "vuelvo a encontrar al Dios personal y evangélico (qu.e surge entre las minas del
ente realísimo de la escolastica) , al Padre del Cristo". En el Diario (III, 26-27) : "Hoy
me encuentro con que todo lo adquirido en estos años me resulta algo extraño, un
aparato externo a mí, algo que no ha tomado carne en mi espíritu."
11 Pascal, como mdtemático, y Unamuno como " positivista", viven en una rigurosa
"exterioridad" que les mantiene alejados de la vida espiritual hasta que ésta se impone en eUos. Y si digo que se trata de una exterioridad incómoda es porque ni uno ni
otro estuvieron jamás convencidos de esa exterioridad.
" Véase lo que decimos a este respecto en Ja nota 3 7. Descartes lleva a cabo tan
rigurosamente la absorción de la realidad por lo geométrico, que Leibniz se ve obligado
a corregir este defecto a fin de que pensamiento y extensión queden debidamente correlacionados.

137

�espíritu "geométrico" que está contenido y representado en ~c~~ ciencia;
cuyo cometido es, por una parte, someter a prueba toda propos1cion; y, ~r
otra, acordarles a todas el mejor orden. Sin embargo, tocante a la cuesllón
del método,u hay otro que supera al de ]a geometría, "aun más eminente y
completo al cual los hombres no pueden jamás llegar''.15 Y agrega Pascal:
"Porque lo que sobrepasa de la geometría nos sobrepasa." 16 Método ~ue exige, de un lado, "no emplear ningún término de que no se conozca pre\llaillente
el sentido", y, del otro 'en no avanzar ninguna proposición que no se dem~estre por las verdades conocidas" .17 Método que el mismo Pascal reputa lDl•
posible,
[.. .] porque es evidente que los primeros términos que se quier31:1 definir
imponen ya los precedentes para servir a su explicación; y, por lo~-º las
primeras proposiciones que se quieran probar suponen ya otras proposiciones;
con lo cual jamás se llega a las primeras_1.s

Según Pascal, la Geometría es un admirable saber de cautela, puesto que
jamás se mete allí donde no la llaman:
Este orden, el más perfecto entre los humanos, consiste, no en definirlo
v demostrarlo todo ni tampoco en no definir ni demostrar nada, sino en man~nerse en este término medio que consiste en no definir las cosas claras y
entendidas por todos los hombres y en definir las otras y en no demostrar todas
las cosas conocidas por los hombres, sino solamente las desconocidas. Contra
este orden pecan igualmente los que intentan probarlo y definirlo todo como
los que descuidan de hacerlo en las cosas que son evidentes por sí mismas.1.0
" El método es la piedra angular de la Ciencia y la Filosofía en la Edad Moderna.
Por éste se entiende, en general, la disposición racional, deductiva e inductiva, con la
que se puede llegar al conocimiento de la realidad. El modelo por excelencia es, como
se sabe, el DiS&lt;;urso del método; pero también el Discorsi e dim onrazioni malematichi
in torno a due nuo11e scienr;e (Galileo) y el Novum Orga1mm scientiarum (Bacon) son
categóricas manifestaciones del mismo propósito. Se trata, en fin, de disponer y adaptar el pensamiento a las exigencias de la realidad, imponiéndole una legislación que,
por su parte, debe concordar con dicha realidad. Desde luego que, en todo esto, la
Matemática desempeña un especial cometido; de ahí la preferencia que re Je da al
calc-ulo (Descartes, Galileo, Pascal, Leibniz, Copémico, Kepler, ewton y otros) .
.. B. PAsCAL: Pensé es et Opuscules, ed. de L. Brunschv:icg, Librairie Hachette et
Cie,, Paris, 1912, "Opuscules", troisieme partie, XV, Section l.
11

Porque nada hay más débil que los razonamiento.s de los hombres que inten tan definir estos términos primitivos. ¿ Qué necesidad hay, po.r ejemplo,
de explicar lo que se entiende por "hombre'? ¿ o es bastante claro, por
ventura, la cosa que se quiere significar con este término? 20
e impone, pues, la distinción entre dos órdenes diferentes de realidad, uno
de los cuales -es susceptible de someterse al proceso lógico del pensamiento, es
decir, que es 1a materia adecuada sobre la cual opera el pensamiento discursivo. En tanto que el otro supone ese otro aspecto de la realidad al que jamás
se podría llegw con Jos recursos definitorios de que se vale la Geomet:r'ia o
sea el pensamiento lógico-matemático. Es el ordre du coeur, amplísimo, donde
cabe y se aloja todo aquello que ninguna definición será nunca capaz de decir
en qué consiste. Véase lo que piensa Pascal a este respecto:
Con lo cual basta para ver que hay palabras cuya definición es imposible;
y si la Naturaleza no hubiese suplido este defecto dando a todos los hombres
ideas semejantes, nuestras expresiones serían confusas; mientras que, al contrario, lo que vemos es que éstas son usadas con la misma seguridad y certeza
que si estuviesen totalmente exentas de equívoco; porque la aturaleza misma
nos ha dado, sin palabras, una inteligencia más clara que el arte que se adquiere por nuestras explicaciones. 21
Ahora bien, ¿ qué puede ser esto último sino la intuición? En efecto, según
Pascal, bay una forma de realidad que sólo se deja penetrar ex abimdantia
cordis y ante la cual se estrella la lógica. El orden geométrico queda, así, resez,..
ado, desde el punto de vista de su radical naturaleza deiinitoria, "para designar las cosas que se nombran y no para mostrar la naturaleza de ellas" ?Z
Definir es, pues, exactamente lo contrario de mostrar, lo que supone licitud o
ilicitud, según que se trate de definir lo mostrable o mostrar lo definible, y
hacer tal cosa supone incurrir en error y confusión :
En los cuales no se caería jamás si se siguiera el orden geométrico. Esta

[bid.

" !bid.
'" !bid.
,. !bid.

138

La Geometría -vale decii', en este ca~o, el razonamiento lógico-matemático- tiene un límite que es el impuesto por los primeros principios y aquellas realidades de las que no cabe esperar explicación alguna. Supóngase, por
ejemplo, que se desea "explicar" lo que es el hombre. A este respecto dice
Pascal:

,. !bid.
Ibid.

11

:s

!bid.

139

�preciosa ciencia no se mete jamás en definir las palabras primitivas "espacío",
"tiempo", "movimiento", "igualdad", "mayoría'', "disminución", "todo" y
otras que cada cual entiende.23
Hay, en consecuencia, dos formas de saber que se excluyen recíprocamente:
u.no es el de la Geometría (en tiempos de Pascal, 'mecánica'', "aritmética",
"geometría") y con el cual es posible establecer un orden perfecto o casi
perfecto; el otro que viene a ser algo así como la limitación del primero. ''De
donde aparece que los hombres están en una impotencia natural e inmutable
de llevar a la perfección ninguna ciencia con un orden perfecto." 24 He ahí
por qué remata Pascal todo este analítico proceso de inspección de las posibilidades del saber con su conocida distinción entre el espíritu "geométrico" y el
espíritu ' sutil".
La diferencia entre ambos reside, a juicio de Pascal, en la "comunidad" o
no de los principios, de suerte que, pudiera decirse, aquellos principios que
son propios del espíritu "sutil'' pertenecen a todo el mundo, en tanto que los
del espíritu "geométrico", si bien "son palpables", están, en cambio 'alejados
del uso común". Sin embargo, los "geómetras" no son capaces de penetrar en
ese otro dominio de las "sutilezas", del mismo modo que los "sutiles" carecen
de la aptitud para dirigirse a los principios propios de la Geometría. Se ve claro
que Pascal, al hablar así, lo que intenta es hacer ver que, sobre todo en el
caso del "geómetra'', se trata de alguien que adopta de una vez por todas la
actitud que lo encierra y comprime en los runites rigurosos del pensamiento
lógico-matemático, y, por lo mismo, es incapaz de "ver" eso otro que es tan
real como el orden geométrico.
Lo que hace, pues, que ciertos espíritus sutiles no sean geómetras es que
no pueden volverse -del lado en que se encuentran los principios de la Geometría; pero lo que hace que los geómetras no sean sutiles es que no ven lo que
está ante sus ojos, y que, acostumbrados como están a los principios claros y
groseros de la Geometría y a no razonar sino después de haber visto y manejado bien estos principios, se pierden en las cuestiones que exijan sutilidad, las
cuales no se dejan ver ni manejar bien. 2s
Clara y terminante es la ironía desplegada por Pascal en este caso. Matemático él mismo, convencido de la indiscutible importancia que tiene la
Ciencia en el ordenamiento del cosmos, percibe que hay muchas ocasiones en
"'Ibid.
" !bid.
u "Pensées", Section l.

140

las cuales 'el corazón tiene sus razones que la razón no conoce". De ahí que
al insistu&gt; en la imposibilidad de "definirlo" todo, esté aceptando y a la vez
afirmando que las causas últimas, como asimismo las "cosas últimas", se resisten a ser conocidas por vía del pensamiento discu1'6ivo, o sea que no son
definibles. Por lo tanto:
A estas cuestiones apenas se las e, y se las siente más que se las ve; resulta
sumamente difícil hacerlas sentir a quienes no las sienten por -SÍ mismos: son
cosas tan delicadas y numerosas que se requiere un entido muy fino y delicado
para sentirlas y para juzgar recta y justamente según ese sentimiento, sin
poder, por lo común, demostrarles por orden, como en la Geometría, por qué
no se ponen aquí los principios pues resultaría una cosa inacabable. 26

En consecuencia, se requiere adoptar otra actitud distinla de la que posee
la Ciencia en general, por lo que
. .. es muy raro que los geómetras sean sutiles y que los sutiles sean geómetras·
y es corriente, en cambio, que los geómetras, al tratar geométricamente de las

cosas sutiles, caigan en el ridículo; porque quieren comenzar por definición, y
luego po11 principio; lo cual no es propio de esta clase de razonamientos. 21
Conforme con lo dicho hasta aquí, el ordre du coeur, que Pascal opone al
orden geométrico, podría exigir de los "geómetras" una total abstención.
''Los geómetras que no son más que ge6metras tienen el entendimiento recto,
mientras las cosas les sean explicadas por definición y por principios· en lo
otro son insoportables." .2s
Unamuno, por su parte~ encara la cuestión de ambos órdenes desde la circunstancia histórica que le toca ~vir. Como sabemos, hay wia etapa inicial
de su vida que abarca desde los primeros años basta el ingreso en la Univer-sidad de Madrid en calidad de estudiante, en la cual su actitud es la de un
católico militante. Viene a continuación esa otra etapa de inserción en el positivismo y de sus experiencias socialistas y hasta comunistas, que le hace
apartarse, casi completamente, de su antigua fe. Pero esta situación dura
relativamente poco, pues en 1897 se produce la fa-q1osa crisis.,2 9 que acaba en
el rompimiento total con las toscas simplicidades del positivismo cientificista
•• !bid.
" /bid.
:a Ibid.
.. Véase supra nota 11.

141

�y del marxismo. UnamWlo se encamina, a partir de ese momento, en la dirección de un agonismo del cual hace el objeto de toda su actividad intelectual
hasta el final de su vida. Porfiada lucha entre raron y revelación, entre lógica
Y fe, que, como en el caso de Pascal, consiste en enfrentar constantemente el ·
ordre du coeur al ordre de raison.

Pero, ahora, este enfrentamiento de ambos órdenes reviste ciertas peculiariélades que lo distinguen fuertemente del de Pascal. Pues no olvidemos que
mientras éste vive en una época que recién ha inaugurado, con la Matemática, la Ciencia Natural en geneI'al, Unamuno, por el contrario, asiste a los
inicios -pudiera decirse- de la declinación del prestigio que había alcanzado
dicha Ciencia a lo largo de tres siglos. De esta manera, el gran vasco alínea
c-0n Kierkegaard (una de sus grandes inspiraciones), Dilthey y Bergson. Y
toda su obra, a partir del dramático momento de Nicodemo el fariseo,3° va a
ser, en lo esencial de sí misma' la apasionada afirmación de lo.s derechos del
ordre du coeur, que, a pesar de todas sus indecisiones, defiende con obstinación; pues vemos asomar siempre en sus escritos la predisposición favorable
a todo lo que, no importa como sea, es expresión de antilogía.
Por eso, en 1906, anota lo siguiente en un artículo:
Los grandes pensamientos vienen del corazón, se ha dicho, y esto es sm
duda verdadero hasta para aquellos pensamientos que nos parecen más ajenos y más lejanos de las necesidades y los anhelos del corazón. ¿ Quién sabe
las raíces cordiales- que en el alma generosa y grande, en el alma henchida de
piedad de Isaac Newton, tuvo el descubrimiento del binomio a que damos
su nombre? 31

En consecuencia, unos años más tarde -al publicar por primera vez Del
sentimiento trágico de la vida-,32 dice esto:
La voluntad y la inteligencia buscan cosas opuestas: aquélla, absorber al
mundo en nosotros, apropiárnoslo; y ésta, gue seamos absorbidos en el mundo. ¿Opuestas? ¿No son más bien una misma cosa? No, no Jo son, aunq_ue
'" Este ensayo de Unamuno se puede considerar como el punto real de partida
pués de la "crisis" de 1897. Fue dado a conocer al público, por primera vez, en
lectura en el Ateneo de Madrid el 13 de noviembre de 1899. La Revista Nueva, de
drid, lo llevó a sus páginas el 25 del mismo mes y año.
n M. DE UNAMUNo: Obrar Completas, ed. Afrodisio Aguado, ru, pág. 1034.
"' Es la obra donde Unamuno recoge y condensa, en forma bastante teórica,
aquello que constituye el ideario de su problemática sobre la razón y la fe.

142

desuna

Ma-

todo

lo parezca [ . .. ] La inteligencia no necesita algo de ella en que ejercerse; se
funde con las ideas mismas, mientras que la voluntad necesita materia. 33
¿Acaso no es esta distinción la misma que lleva a cabo Pascal? Unamuno,
desde luego, va mucho más allá del francés al no hacer concesiones a la
Ciencia; su actitud es hipercrítica con respecto al pensamiento lógico-matemático.
¿Verdad? ¿ Verdad, decís? La verdad es algo más íntimo que la concordancia lógica de dos conceptos, algo más entrañable que 1a ecuación de]
intelecto con la cosa -adaequatio intellectus et reí-, es el íntimo consorcio
de mi espíritu con el Espíritu Universal[ ... ] 34
Mientras Pascal admite la eficacia de la demostración matemática considerándola de un orden elevadísimo, aunque inferior a ese otro sector' de los ·
primeros principios y las cosas en cuanto ta]es, pero convencido de que dicho
orden lógico-matemático es indispensable; mientras así piensa, Unamuno,
por el cont:l'ario, le niega a éste toda virtualidad y, a] hacerlo así, coincide,
mutatis mutandis, con la irónica actitud asumida por Pasea] frente a los
"geómetras":
Esa especie de agnosticismo severo, que suele degenerar en escepbclSillo
fanático, de ciertos hombres de ciencia, no suele ser más que "asimpatía", es
decir, incapacidad de ponerse en el caso de otro y de ver las cosas como él
las ve. 85
La Ciencia, pues, le sirve de muy poco a Unamuno, si es que de veras le
sirve para algo. Pues la realidad que busca es totalmente heterogénea con
referencia a esa otra típica del pensamiento lógico-matemático. Como ya
hemos dicho, para Pascal hay más bien una diferencia de grado entre el
conocimiento "geométrico'' ( cient'tlico, en general) y el conocimiento asignable a las verdades del corazón. De ahí que este último saber lo tiene todo
el mundo, incluso, por supuesto, el "geómetra". Pero, como también se ha
visto, ese saber, un poco "consabido", es mucho más amplio y a ]a vez más
profundo que el de la Ciencia. En consecuencia, hay una dificultad inherente al hombre de Ciencia, que consiste en que trata de ver dicha realidad
mediante una forma preconcebida de intelección. Pero, eso sí, Pascal no
n M. DE UNAMUNO: Del sentimiento trágico de la vida, ed. Aguilar, II, 832.
~• M. DE UNA&amp;ruNo: Obras Completas, op cit., III, pág. 434.
il Jbid., IV, pág. 534.

143

�niega -al menos absolutamente- la posibilidad de intelección de lo "no
geometrizable", y de alú, como ya hen;i.os hecho notar, la posibilidad de~versión del espíritu "geométrico" en espíritu "sutil", y viceversa. Y es explicable que sea así, pues el autor de los Pensamientos no podía desentenders~
completamente del criterio intelectual adoptado por el siglo XVII. Claro está
que él afirma la existencia de otro criterio expresado, como se sabe, en la
archiconocida frose en la cual defiende el derecho a ser de las verdades del
corazón; pero deja siempre en pie la posibilidad de un desplazamiento desde
un orden al otro. Mientras Unamuno --entre otras cosas, porque no era matemático ni hombre de Ciencia- lo desconoce deliberadamente, aunque debe tenerse en cuenta. que si lo hace es porque, con el positivismo ( cientificismo
y mecanicismo), la vida cienñfica había adql.tlrido una exa_gerada pre~onderancia que llegó, como es sabido, a convertirse en una especie de seudociencia de toda la realidad.

partir de entonces. De la G~ometría Analítica de Descartes se pasa en poco
tiempo al cálculo infinitesimal de Leibniz y Newton El microscopio a su vez
' y algo'
descubre otro mundo, hasta ~ntonces ignorado, de .infinitesimalidades;
por el estilo sucede a partir de Copérnico. En consecuencia, el Urúverso,
dentro y fuera de él, se presenta como un juego constante de infinitudes. Infinito quiere decir ahora -en el siglo XVII- posibilidad de generación
de lo real mediante el cambio que, a su vez, consiste en una inacabable
relación de cada cosa con las demás. El Universo se despoja del estatismo
típico de la Edad Media y se convierte cada vez más en una complejidad
dinámica. De ahí que dig;i Pascal: "Indivísible es lo que no tiene ninguna
parte; extensión es lo que se compone de diversas partes separadas." 3s y
para hacer aún más clara esta afirmación, afüide que [.. .] los indivisibles

Hay un pasaje de Pascal que siempre me ha impresionado mucho. Debo
transcribirlo a fin de que se comprende mejor qué es lo que quiero decir a este
re.5pecto:

sistir en esa inmovilidad a que la reduce Descartes. La geometría sale de la .realidad y
no al revés. En consecuencia, la generación de lo extenso -línea, superlicie, sólido.debe proceder de un movimiento, de un dinamismo, que está inicialm.e nte concentrado
en el punto, que no es sólo geométrico, ni inicialmente esto. Por el contrario, si hay
trayectoria, por lo mismo, dirección y sentido, es porgue hay algo capaz de moverse
que lleva acumulado en sí mismo la vis (la fuerza viva) capaz de producir esta 0
aquella trayectoria. De ahí que Leibniz cousidere ese punto, no como lo no espacial, ¡0
no geométrico, sino, por el contrario, lo dinámico, la fuerza. Punto quiere decir entonces
punto de energía.
'
'

Porque en fin · qué es el hombre en la Naturaleza? Una nada en compa'
' (!
di
ración con lo infinito, un todo en comparación con la nada: un término me o
entre todo y nada. Infinitamente lejano a estos dos extremos, el fin ~e las
cosas y su principio están, para él, infinitamente ocultos en un secreto rmpe•
netrable; igualmente capaces de la nada de que está sacado y el infinito en
que está sumergido. 36

De aquí al cálculo infinitesimal sólo bay un paso. Pues, prosiguiendo en rus indagaciones, Leib~, concl~tye que la físi':3- ~tesiana es física geométrica, pues el cuerpo
es pura extellSlon ; rruentras, para Leibruz, et cuerpo es más que una figura geométrica
es algo gue tierre la figura geométrica. En fin de cuentas, que el cuerpo no es ---'COm~
piensa Descartes- "pura extensión", sino algo que tiene extensión. Por tanto, el punto
material no es sólo geométrico, sino que lleva consigo una fuerza viva capaz de determinar la trayectoria y la cantidad de movimiento. He a1ú por qué .la fuerza viua constituye, a la vez, el pasado y el futuro de la trayectoria del punto, material.

III

A esta conclusión como se sabe, llega Pascal a través de sus especulaciones
matemáticas y físicas. Téngase presente que el siglo XVII asiste al descubrí.
miento del "infinitismo matemático" ,37 que tanta repercusión va a tener a
B. PASCAL: Pe11sées et Opu.scules, op. cit., " Pensées", Section II, 72.
La conclusión inevitable a que se llega con el cogito es que la extensión, a fuerza
de ser ---como todo lo demás--- pensada, se convierte en pura espacialidad, extensión
pura. La realidad queda detenida, presa en el pensamiento. La geometrización de la
realidad - según la lleva a cabo Descartes-- supone la aplicación de las ideas ,;/aras '/
distintas; por tanto, todo aquello no susceptible de reducirse a esas ideas debe ser abandonado, y esto sucede con las nociones de fuerza, dinamismo, dirección, etc. Todas
ellas son "oscuras" para Descartes.
Aquí es donde interviene Leibniz. La realidad exterior, la ltend~e. no puede con30

07

144

La conclusi6n definitiva de todo este descubrimiento es el cálculo infinitesimal, que
se llama así predsamente porque arranca del punto, o sea de la divisi6n más pequeña
que es posible hacer. Ahora bien, como hay dos direcciones que el punto puede seguir:
la recta y la curva, hay dos posibles relaciones, que son a la vez diferencias, entre el
punto y su ll'ayectoria, es decir, recta y curva. He ahí el cálculo diferencial. Pero eomo, al mismo tiempo, la "definición" del punto pemüte saber qué dirección va a
tomar (recta o curva), dicho punto va entonces a integrarse en la sueésión de sí
mismo que determina la recta o la curva. con lo que tenemos entonces el cálculo integral.
La realidad exterior es, pues, "puntual", o sea que obedece a un. sistema de integraciones de infinitas realidades. El triunfo del infinitismo quedaba, así, decisivamente
asegurado.

.. B. PASCAL: Pensées et Opuscules, op. cit., "Opuscules", troisieme partie XV
Section I.
'
'

145
HJO

�,
D ahí vi ne que como las unidades
. di . ºbl
SOn del mismo género que los numeros. e
•
,
dos lil VJSl es no
pu den formar un número porque son del fil mo ~en ro,,
39
pueden formar una extensión porque no son del rol511lO enero.
Ed d M dema D art s como . sabe,
Extensión: palabra lave en 1a
a
. .
.
, ' d Pascal el
. . .
d s ués completará Leibniz. Pero en epoca e
1m ta lo que pooc ~p.
.
ello aún n la forma en que lo
problema spacio-mov1mie11to no ba sido r~
. , neros de r alidad
hará L ibniz He ahí por qué la idea pascalma de los d g
d
t
.mcon 1·¡·1abl . entr s1, s de ;,.
el
r
y
la
ada.
Pascal
lo
expresa
e
es
a
~
manera:

qu lo números, ya que, multipli . es del mismo gén
i . . . ] e1 erodnOsob
. d . . 'bl d
,
. de uerte que es un verdadero m 1v1s1
e nu-

do no los pue e • r pasar•
.
P
ntrará
,
1.
'ble
un erdadero cero de xtcns16n.
s ,n o
mero, como e m ~V1S1
1
el movimiento ntre un instante
I
una relación semcJante entre e reposo y
•
d 11
.
d
on heter éneas entre í, porque una e e as,
tiempo; ya que to as tas
as
.
, una cor multiplicada no pued formar la otra. y ntonc
e encontrarala
di .
'
t
osas. porque la grandezas &lt;le el s on v1~nd bas,cia pcrl~ef~ª-t
sar por, llo n lo indi isible; de suerte que todas
s1bl
ta m 101 o,
. . .
•o
se mantienen en un término medio entre el in/mito y la nada.

cr .

n:

subrayado las últimas palabras porque contienen la explicación de 1~
, .
.
om hombre, le acontece
que 00 como m temattco,
srno
. . . a Pascal. La .reah1
dad I er todo cuanto es, resulta indefectiblemente diV1S~le; pero ~ta me u·
· , --digamo
dible divisibilidad no anula ni excluye la " eX1Stencia
.
. as1- d la
ªda T odo es divisible ad infinitum, basta el pensamiento mi mo'. de suer1.
· .,
nagotab e
te que ivimos en perenne descomposición y compo '. c1on en una i
1 •, d las cosas ntre sí qu vista ordine geomet-nco parece no tener senre acion e
l · · t desahogo
tido ni finalidad. algunos. Esto explica perfectamente e igwen e
pascal.ino, porque, en ef to, lo es:
H

uando con idero la pequeña duración de mi .da absorbida en la eternldad que la pr cede y la sigue, el pequeño espacio ~ue ocu~o, y cuando m~
d
la irunen idad infinita d lo espacios que ignoro, y que tu
b.
veo a I.SIDa o en
ás all ' [ ] p rque
·
ras me espanto y me asombro d verme aquí y no m
a • •· i
ignohab ,
, de para que fuese aqw y no allá, para que fuese ahora y no
no
ra razon
d
·,
t ¡
entone ! ¿ Quién me ha colocado? ¿ Por ord n y enqirgo e qwen, es e u-

• /bid.
'" / bid. f.1 subrayado es mío.

146

gar y

te tiempo me han sido destinados? Memoria hospitis unius diei

praeterew1tis. H
Aquí
pues dond I matemático
I paso al hombre preocupado
con el ntido y I val r de u propia exi tenc1a. El mundo
infinito, quier
de ir inagotable y nada de lo que contiene p rece escapar a u ondi ión de
infinit imalidad. La 'ien ia p r tanto, es incapaz d d cirle al hombre
al o má d lo qu ella e capaz de unúnistrar m diant la operacion lógi o-matemáticas de qu se al . to xplica por qué conclu e Pascal a este
resp cto dici ndo lo iguiente:
iendo la ceguera y miseria del hombre [y estas a ombrosa conlrari dades
qu se descubren n su natural za] observando al Universo mudo y el hombr
sin luz, abandonad a í mismo, y romo p rdido en te recodo del niv rso, sin
saber quién 1 ha puesto en t) ni qué ha venido a hacer ni lo que le pasará
cuando muera, in apaz de todo conocimiento, entre su e panto, como un
hombre que se hubiera dormido n una isla desi rta y e pantosa y que se
despertase sin sab r dónde tá y sin medio para salir [...] 42
Es aquí ju lamente donde la uestión de la Eternidad
manifiesta del
modo más claro n Pascal. Del universo matemático que hace lógicamente
compren ible la dualidad rigurosa de er y Nada se d plaza Pascal hacia
ese otro universo que es nieto ordre du coeur. Pues la falta absoluta de una
solución de continuidad en cuanto al infinitismo de toda la realidad, le hace
ver, con Ia claridad que sólo la intuición emocional puede proporcionar, el
conflicto permanente (' eterno" diríamos) entre er y ada; conflicto que
puede resolverse siempre, conseculivam nte • 3 en el caso de cualquiera de las
innumerables omponent de la realidad con la sola excepción del hombre
quien no e resigna a ser nada más que un punto en I spa io. Pues al hombr
- aunque todavía no se sepa esto daramcntc n época de Pascal- en su
existencia le a su esencia, aun cuando el autor de Lettres au Provincial lo
barrunta, o al meno así par , por lo que se lí.'))resa en estos términos:
ada es tan importante al hombr como su estado; nada Ie
tan temible
como la eternidad· y así, el hecho de que se encuentren hombres tan indiferentes a la pérwda de su estado y al peligro de una eternidad de miserias, no
es osa naturaJ.t-t
" ]bid., "Pcnsées", ection 111 205. Agnosticismo del hombre librado a sí mismo
en la aturalcza, como una parte infinitesimal de lla Y, por supuesto, sin Dios.
ª /bid., Se tíon XI, 693.
ª Es una subdjvisión que, al menos mentalm tne, puede darse en el seno de la realidad.
.. /bid., Seclion 111, 194.

147

�y agrega:
Es una cosa horrible sentir continuamente agotarse todo aquello que uno
[y todo aquello que uno puede ligarse, sin tener deseo de investigar si

posee

Más más Y cada vez más quiero se
· d .
otros, adentrarme la totalid d d l r yo y, ~. eJar de serlo, ser además los
a lo ilimitad
.
a
e as o as visibles e invisibles, extenderme
o del espacio y prolongarme a lo inacabable del tiempo.ta
A Jo que se podría añadir esto otro:

hay algo de permanente] ~5
Pasemos ahora a Unarnuno. Si queremos comprender su actitud con respecto al problema de la Eternidad -que es nada menos que el eje de rotación
de todo su pensamiento--, es indispensable acudir a icodemo el fariseo~ que,
como se sabe, e el punto de partida de la famosa "conven;ión'' de 1897. Dice

i Ser ser siempre, ser sin término 1 • S d
,
Dios! i Ser de amor et .
. 1 er e ~• de ser mas! i Hambre de
enuzante y eterno! i Ser iempre ! Ser Dios! n

IV

así Unamuno en dicho trabajo:

¿Has meditado alguna ez, Nicodemo con el corazón, en el tremendo misterio del tiempo irreversible? ¿Has sentido penetrar hasta el tuétano de tu
alma esta verdad de que el pasado no vuelve ya jamás, jamás, jamás? ¿Has
considerado esta solemne y única realidad del presente, entre el infinito del
pasado y el infinito del porvenir, esta solemne realidad del presente ettrno,
siempre presente y fugitivo siempre? ¿Te has parado a mirar la eternidad en
el seno del siempre fugitivo ahora y no abarcando pasado y futuro? Porque
esa eternidad que te imaginas se extiende desde lo insondable del último
inasequible ayer a lo insondable del último inasequible mañana, es una
eternidad muerta en su quietud, y has de buscar la eternidad viva sustentando el movimiento actual, en las entrañas mismas del presente, cual sustancia
de éste, como raíz de la pennanencia de lo fugitivo, en Dios para quien ayer y
mañana son siempre hoy. Es una meditación que sacude las raíces del alma
ésta del tiempo descansando en la eternidad, de nuestl'a vida fluyendo sobre la
eterna vida de Dios.'c
Contra lo que comúnmente se ha venido sosteniendo, acerca de que la
preo upación de Unamuno, -con respecto a la Eternidad, es de carácter religioso~ yo me atrevo a afirmar que es, en realidad, de carácter metafísico. Pues
hay en él toda una filosofia existencial que se apoya en el contraste entre la
contingencia del existente y la ne esidad última en que éste descansa, que es
nada menos que la temporalización de la Eternidad; temporalización que lo
es pr cisamente porque hay una forma o modalidad del existir que es la del
ser humano; un poco a la manera en que se presenta el Da-sein 41 heideggeriano. De ahí, la apasionante declaración de Unamuno a este respecto:

.. !bid.
.. M. DE
"

Obras Completas, op. cit., III, págs. 133-34.
lo ha puntualizado muy el.ara.mente: no hay más ser a quien le vaya

UNAMUNO:

HEmEoOER

De la cuestión de la Eternidad derivan Pascal
orgánicamente vinculada
lJ
y Unamuno esa otra tan
esta últim
al
, a e a que es la de la Inmortalidad. Ahora bien
es go asi como la "personifi ·, ,,
'
que inmortal sólo puede sedo el hombre ocacl1on de la Eternidad, puesto
, .
.
, , a menos --que se sepa
l
ú.iu.co
existente
a
quien
le
es
dado
saber
o
sentir'
b
es
e
·
lid d
-o am as cosas- que l

ª

mmorla .ª es algo real o siquiera posible. En otras ala
ª
lleva consigo la idea y el sentimiento de lo inmortal. p bras, que el hombre

. conviene detenerse siquiera un momento en esta cuesti, d 1
Mas
relac1ones de Eternidad con I
rtalidad
'
on e as
círlo, sin la idea o el sentimie:º ( b
porque, como acabamos de deno es posible tener a su vez 1 'dpro a leme~te_ ambos) de la E.ternidad
1 ea O e senturuento d 1 J
Por esto es gue Pascal
U
e a nmortalidad.
y namuno -como le acontece tamb''
K'
gaaro- tienen que partir de la idea de Ete .
. .
Jen a ierkeen la forma como ambos lo hacen 50 D : d a d s1 ~meren llegar a sentirla
Y emoción en u
·
e
el conflicto constante de razón
se puede dar ; l e ~7een, puesto qude el sen~ento de la Inmortalidad sólo
un proceso e pensamiento que rebota
, .
y en la contradicción en la cual se resuelve finalmente , es•~
s1
lll.lSmo,
= precisamente
la

bl

'

, ª

~

ser qh umano
tien e por esenaa
· la existencia, puesto qu
su
en suexistir
ser queDeal ah'
.
s6loserpuede
al ? qwen
haciéndolo por ei Ser -~~ ue E mterro]gar por el "sentido del ser" esté, a la vez
~ o . sto es o que mul (
d'
,
U"!AM UNO, es decir, epor qué soy g11ien soy si de ve;asu as;ioa11 u, ble preocupaba a

• ~id~e,

UNAMUNO:

Del sentimiento trágit;o de la vida, op.

c:t.~I; p:~ ;;:

.
. ... V'case simplemente,
como muestra, esa dificultad en
.
finitud en que consiste la realidad de la subjetividad con qu~
~ume Kierkcgaard, la
o parece, puramente "esencial" Se .
'.
la mfllll.tud de Dios, que es
d be .
• me:iante paradoJa - p
,
e ' sm duda alguna a que K.ierke aard
.
ues se trata de esto---- se
infinitud y d la elercidad de Dios ~e " ennsarJo
pre~~mdde d:I todo, en el caso de la
'
P
as
e algún modo.

5:

149
148

�posibilidad del ntimjento capaz de sacar al pensamiento d esa contradic.ón al convertirlo en una intuición emocional que revela el sentimiento de
Eternidad en la forma de I nmort.alidad. Pu de 1a onfrontación con nuestras
propias po ibiliclades como el xistente qu somos, capace -como &lt;lice
namuno--- de sentiP al li mpo deslizándose en la Eternidad inmóvil en esa
ada que
opon al Ser; d semejante confronta ión xtraemos la obligada conclusión de que hay algo apaz de ub istir en medio d
fugacidad
de lo temporal· de modo qu el deslizarse d 1 ti mpo obre la lisa superficie de
Ja Eternidad ti ne un sentido, el cual no puede r otro sino el del tiempo,
nacido de fa Eternidad y qu de alguna manera, debe volver a ella.

H ahí el drama xi tendal de Pascal

namuno. La vida, como tocia
realidad se proyecta en un fondo último que es la Eternidad es decir esa
ada que se opone al er, c roo -al de ir de Pascal- el cero contradice al
número o el reposo al movimiento, etc.
í, pu , la metódica tarea noética
que conduce paulatinament al descubrimi nto de la Eternidad, nos deja, in
mbargo, solos frente a ella y al ex rimentar el temor de no ser, en definitiva, más que flejo de la ada -la Eternidad-, nuestro yo s ucl e sobre
í mismo y busca afanoso una salida: he ahí el drama existencial de la Inmortalidad, que deja d ser apacible faena noética para onveM.irse en angustioso
inquirir exist ncial.
Frente a frente de sí mismo Pascal ( también namuno) se plantea la
uesúón de la Inmortalidad del Alma considerándola omo el negocio primordial del hombre. eamos lo que, a t re;pe to nos dice el franc' :
La inmortalidad del alma es una cosa qu nos importa tanto, que nos
interesa profundament , que
Iuerza haber perdido todo nturuento para
permanecer en la indiferen ia sobre aber lo qu
. Todas nuestras a ·one
y todos nuestros p nsami otos deben lomar una ruta tan clif ente,
n
que podamos perar o no bien s et.emo , que
imposible dar un paso en la
vida con buen sentido y juicio como no sea regulándola según las id as qu se
tengan bre te punto, qu ha de constituir nuestro mpremo /it1.:.1

He ahí el punto donde convergen Pascal y namuno e decir, aquel que se
con iert en fin supremo. El significado y el valor de nuestra vida depend n
de que haya vida eterna, pu
de Jo contrario, ¿ cómo capar a la m cáni a
sucesión de lo días, a ese a ont er puramente automático, ya que seríamos
si mpre una dada "sucesión" ntr una ausa y
orrespondi nte fecto?
Pu nótese que l matemático Pascal y el 'positivista" Unamuno intentrn
" B.

150

PASCAL:

Pmsées et Opusculcs, op. cit. "Pensées", S tion fll, 226.

salirse ~e ~- monotonía d la caw;alidad espacio-temporal
que los Justifique dese! fuera de llo mi mos. y aun en el
. dbuscan algo
tenga la certeza absoluta de la inmortalidad d I
e que no se
po ibilidad d anhelarla buscándola af
e alma ~I meo~ queda la
la duda. Así Unamuno:
anosamente a trav preC.ISaDlente de
dí;'~ :e díla ha di e acabarse toda nciencia personal sobre la Tierra si un
vo ver a a nada e de ir a l
b I
.
. .
el espíritu h
'
'
a a so uta mconc1enc1a de que brotara
nuestra ien:::~· no h~ de ha~r _espíritu qu e aproveche de toda
.
ulada t para que esta? Porque no se debe perder d
~ qu el pr~blema de la inmortalidad personal del alma im li l , e
rur de la especie humana toda.112
p ca e por,ve¿ C nsuelo simpl mente?
ec da
.
.,
debem
ta 1mpres1on en el lector· pero no
os apresuramos a v rlo solament así, pu se trata en
f
, .
de una grave uestión metafísica
d .
.
u ondo ultuno,
del hombr en cuanto
exi t ,tes ecrr,dla qu bene que er con el destfoo
"J
.
en e capaz e hacer -como dice Heide e
a pregunta que interro a sobr el er". Porque el h b
f
gg rigo mismo
I r
om re se en renta cond d
choen una p ura •~ad de negatividades que se convierten en positivia es mu
menores en numero y efectividad Pues
.
ha er el hombre frente al m 1
·
' por eJemplo, ¿ qué puede
1
a }' a a muerte? El primero co
.
]'
de u integridad ontológica y metafísica ( 1 mal está . '
mo mmusva ia
' rebajándonos" achi
d
.
siempre, por lo meno '
., d l .
can o nuestra personalidad) ; la segunda como cuhni
nac1on e pnmero, que a la vez nos ompleta y d hace
(o d be Pascal diga:
·
se e que
existe más real que esto [el mal y la muerte] ni nada más te "bl
Q ueada
no demos o no air d
1 , ,
rn e.
.
e va entía, este es el fin que espera 1
.
vida del mundo. Reflexióne sobre esto y dígase despué si e.· a a me~or
en esta vjda sino la peranza de otra vida m . .
.
~ otro bien
, d'ch
.
CJOr y s1 no es ierto que se es
mas. I oso a medida que uno se acerca a ella. y que así como no ha d
graCJa que val an contra quien tiene la seguridad plena de la t 'dady eshay tam
d"cha .
e enu
, no
poco ,
ninguna para aqu Uo que carecen de toda luz sob
punto.u
re este
namuno por su parte, con ese tono angustiado tan suyo, excIama:
Yo necesito la inmortalidad de mi alma; la p rsisten ia indefinida de mi

ª M. DE NAMUNO: Del sentimiento trágico de la uida op c·t II
• B. PASCAL: Pensies et Opuscules, op. cit., "Pensées", Sectionr
•1::· 756.

í'n,

151

�conciencia individual, la necesita; sin ella, sin la fe en ella, no puedo vivir, Y
la duda, la incredulidad de haber de lograrla, me atormenta. Y como la
necesito mi pasión roe lleva a afirmarla, y a afirmarla arbitrariamente, Y
cuando intento hacer creer a los demás en ella, hacerme creer a mí mismo,
violento la lógica y me sirvo de argumentos que llaman ingeniosos y paradójicos los pobres hombres sin pasión que se resignan a disolverse un día del
todo.5 t
Pues de cómo s.e conciba el alma, es decir, si es mortal o inmortal, depende,
en consecuencia, la moral que se adopte. He ahí el disentimiento de Pascal
ante la actitud explícita o implícitamente deísta que ya desde Descartes y su
"moral provisional" venía abriéndose paso en Europa:
Es indudable que el alma es mortal o inmortal. Esto debe establecer una
diferencia completa en la moral; y, sin embargo, los filósofos han conducido
la moral independientemente de esto ¡ Qué extraña ceguera! 5 5
En cuanto a Unamuno, sobre este mismo punto, véase lo que dice:
¿ Cuál es nuestra vida cordial y antirracional? ¿La inmortalidad del alma
humana,. la de la persistencia sin término alguno de nuestra conciencia, la
de la finalidad humana del Universo? ¿Y cuál es su prueba moral? Podemos
formularla así: obra de modo que merezcas a tu propio juicio y a juicio de los
demás la eternidad, que te hagas insustituible, que no merezcas morir [ ... ] 5 "

He alú, en esencia, la disyuntiva en que se debate Unamuno constantemente, pues, en efecto, es menester&gt; que la religión sea tan razonablemente
creiole como creíblemente razonable. Disyuntiva que jamás cesa de serlo, de
manera que no hay solución y, por esto mismo, no importa cuán ardorosa sea
la decisión de creer, siempre la razón nos hará mant-enemos en cierta ambigüedad. Por&gt; eso, dice Unamuno:
Cuando la razón me dice que no hay finalidad trascendente, la fe me
contesta que debe haberla, y como debe haberla, la habrá [ ... ]
¿Está la verdad en la razón, o sobre la razón, o bajo la razón, o fuera de
ella, de un modo cualquiera? ¿ Es sólo verdadero lo racional? ¿ No habrá
realidad inasequible, por su naturaleza misma, a la razón, y, acaw, por su
misma naturaleza opuesta a ella? ¿ Y cómo conocer esa realidad si es que
sólo por la razón conocemos? 58
Conflicto que deja a Unamuno lo mismo que a Pascal, en el término medio
de una decisión no asequible totalmente, pues, al fin y al cabo, tanto un pensador como el otro no pueden prescindir de cierto razonamiento. Algo de
esto barruntaba Unamuno al leer a Pascal, por lo que, refiriéndose a éste,
nos dice:
La verdad de que nos habla Pascal cuando nos habla de conocimientos del
Gorazón, no es la verdad racional, objetiva, no es la realidad, y él lo sabía.
Todo su esfuerzo tendió a crear sobre el mundo natural otro mundo sobrenatural. Pero, ¿ estaba convencido de la realidad objetiva de esa sobrenaturaleza? Convencido no; persuadido~ tal vez. Y se sermoneaba a si mismo. 59

V

Mas henos ahora en presencia del aspecto más conflictivo en lo que toca
a la inmortalidad del alma es decir el de la oposición que proviene de la
razón. Pascal lo advierte con cenital claridad, y, así, nos dice:
Si todo se somete a la razón, nuestra religión no tendría nada de misterioso ni de sobrenatural. Si se choca con los principios de la razón nuestra
religión es absurda y údícula. 57
11 M. ns UNAMU.NO:
Obras Completas, op. cit., III, pág. 1131.
.. B. PASCAL: Pensées et OJ,uscules, op cit., "Pensées", Section III, 219.
.. M. os UNAMUNO: Del sentimiento trágico de la uida, op. cit., II, pág. 965.
"' B. PASCAL: Pensées et Opuscules, op. cit., "Pensées", Section IV, 273.

152

La sospecha de Unamuno, a este respecto, parecen confirmarla los siguientes pasajes de Pascal, donde vemos que no abandona completamente la dualidad razón-sentimiento:
Todo nuestro razonamiento se reduce a ceder al sentimiento. Pero la fantasía es parecida y contraria al sentimiento [parecida porque tampoco razona;
contraria, porque es falsa]: de manera que no se puede distinguir entre estos
contrarios. El uno dice que mi sentimiento es fantasía; el otro que su fantasía es sentimiento. Sería preciso tener a mano una regla; la razón la ofrece;
pero ella es dócil en todos los sentidos, y así es como nada.
• M. D&amp; UNAMUNo: Obras Completas, op. cit. III pág. 124. Y del sentimiento
trágico de la vida, op. cit., 11, págs. 865-66 .
'" M. DE UNAMUNO: La agonía dtl Cristianismo, Aguilar pág. 1006.

153

�Los que están aco tumbrado a juzgar por el sentimiento, nada entienden en
la cosas del razonamiento; porque lo que quieren es penetrar de un solo golpe
de vista y no están acostumbrados a buscar lo principios. Y los otros, al
contrario acostumbrados como están a razonar por principios, nada comprenden en las cosas del sentimiento y buscan principios alli donde nada puede
valer el golpe de vista. 00
Sin embargo, el obstáculo que el pensamiento opone a una fe sin reservas,
en el caso de uno y otro pensador, determina en ambos el recrudecimiento de
la decisión de afirmarse en la fe, pese a cuantos obstáculos oponga la razón.
Este es otro punto en el cual concuerdan perfectamente Pascal y Unamuno.
En consecuen ia, el francés nos dice "Es el corazón el que siente a Dios, y no
Ja razón. La fe es esto: Dios es sensible al corazón, no a la razón." 61 Y añade:
No busquemos, pues, ni aseguramiento ni firmeza. uestra razón es siempre desengañada por la inconstancia de las apariencias: nada puede fijar lo
firuto entre dos infinitos que le encierren y se le escapen. 62
U namuno, por su parte, expresa lo siguiente:

Inútil querer conocer lo de Dios por razonamientos didácticos, por teología, por lógica; una teología es una contradicción íntima, porque riñen el
theos y la logía; no sirven raciocinios para llegar a Dios. 63
Queda echada la suerte al establecer -tanto uno como otro- la separación definitiva, vía ex abundantia cordis, de la razón y el sentimiento. Para
Pascal, la fe es don divino en el que la razón no tiene arte ni parte; y, por
esto mismo, si bien se llega a la verdad tanto por medio de la razón como por
medio del sentimiento, el acceso a los primeros principios es obra del corazón,
sin que la razón pueda nada en contra de esto. 64 De modo que ni ésta puede
pretender que el sentimiento pruebe o demuestre los primeros principios, ni
tampoco el sentimiento será capaz jamás de exigir a la razón un "sentir"
acerca de las proposiciones que ella demuestra.
lo cual se adhiere Unamuno
diciendo que "para comprender algo, hay que rnatarlo". 65
"' B. PASCAL: Pensées et Opuscules, op. cit., "Pensées", Section IV, 274; Section I, 3.
., !bid., Section IV, 278.
ª !bid., Section II, 72.
u M. DB U AMUNO: Obras Completas, op. cit., III, pág. 712.
11
B. PASCAL: Pensées et Opwcules, op. cit., "Pensées", Section IV, 279, 282. En
este caso, me limito a glosar ligeramente.

.. M. DE

154

UNAMUNo:

Del sentimiento trágico de la vida, op. cit., II, págs. 810-811.

Y en otro lugar:
La verdad puede más que la razón, dijo Sófocles, y la verdad es amor y
vida en la realidad de los espíritus, y no mera relación de congruencia lógica
entre las ideas. Unción y no dialéctica es lo que nos i ificará. 66

VI

A través de la adhesión a la fe en la inmortalidad -pues, en efecto, se trata más bien de adhesión que de fe espontánea y decidida-, lo que se columbra en la lejanía es la cuestión de Dios. También en este caso, nos las habemos
con el conflicto de razón y corazón, de lógica y fe. Puesto que no cabe pensar
en la inmortalidad del alma, desde el punto de vista cristiano, sin el concurso
de Dios, la relación hombre-inmortalidad.JDios es de absoluta necesidad. Si
Dios es la Eternidad misma y de ésta dimana toda creación la inmortalidad del alma, que también procede de Dios, ha de encontrar e con éste como
remate de ella, es decir, como el término obligado que dota de sentido y
justificación a la vida. De ahí el acierto de Pablo al decir a los atónitos atenienses que lo escuchan entre respetuosos e incrédulos: 'En Dios vivimos, nos
movemos y somos." 67 Porque, en efecto, así es la Creación para el cristiano.
He ahí, pues, el conflicto del "geómetra" con el creyente, lo mismo en el
caso de Pascal que de Unamuno. Hay una conclusión more geometrico que
desemboca en el más crudo y decepcionante mecanicismo y automat.ismo: la
de la subdivisión hasta el infinito (lo infinitamente grande y lo infinitamente
pequeño) y que, en fin de cuentas, reduce la realidad al ciego enfrentamiento
de er y ada. Pero hay asimismo, otra conclusión -la del ordre du coeurque levanta al hombre sobre el resto de la realidad y, dotándolo de un principio, le imprime sentido y valor a la existencia al permitirle, siquiera, sentir,
sospechar que hay también un término que se relaciona con el comienzo, y por
lo mismo, delínea toda una trayectoria existencial que, lejos de ser simple
cadena de medio a fin de antecedente a consecuente, se yergue toda ella
en cuanto tal trayectoria, como fin en sí mismo, con las tres etapas f undarnentales de la vida terrenal, la inmortalidad y Dios.
De ahí que lo mismo Pascal que Unamuno se resisten a admitir que el conocimiento de la esencia y la existencia de Dios sea posible mediante la
• M.
SA

n

Obras Completas, op, cit., III, pág. 439.
Hechos de los .4p6stoles, XVII, 28.

DE UNAMUNO:
PA13LO:

155

�especulación tal como la lleva a cabo el pensamiento. Ambos prefieren confiarse al sentimiento y, de este modo, vemos que Pascal dice lo siguiente:
Las pruebas metafísicas de Dios están tan alejadas del razonamiento de los
hombres, y son tan implicadas, que dan poco convencimiento: y aun cuando
para algunos valiesen, sólo sería durante el tiempo en que la demostración
estuviese presente; pero, un cuarto de hora más tarde, temerían haberse
equivocado [ ... ]
Por otra parte, estas pruebas no pueden conducirnos sino a un conocimiento especulativo de Dios; y no conocerle sino de esta suerte es no conocerle.68
Mientras Unamuno, por su parte, coincide, mutatis mutandis, en lo mismo:
Se ha empeñado el catolicismo en racionalizar la fe y en hacer creer, no
los misterios, sino ]a explicación que de ellos da, y ha sustituido a la religión
con la teología. No basta creer en Dios; es menester admitir que se puede
probar filosóficamente la existencia de Dios.09
Puestos ya en el dilema de la existencia o no existencia de Dios, tanto
Pascal como Unamuno se deciden por la afirmación. Veamos cómo se pronuncia el francés a este respecto:
Dios existe o no existe. ¿A qué respuesta nos inclinaremos? La razón nada
puede decidir en esto. Hay un caos infinito que nos separa. Un juego se está
jugando a tal infinita distancia; saldrá cara o cruz. ¿Por cuál apostaréis? La
razón nada os dice; por la razón ninguna de las dos soluciones puede ser
defendida. 7°
Mientras el español afirma lo siguiente:
Nadie ha logrado convencerme racionalmente de la existencia de Dios, pero
tampoco de su no existencia; los razonamientos de los ateos me parecen de
una superficialidad y futileza mayores aún que los de sus contradictores. Y
si creo en Dios, o, por lo menos, creo creer en El es, ante todo, porque
quiero que Dios exista, y después, porque se me revela por vía cordial en el
Evangelio y a través de Cristo y de la Historia. Es cosa de corazón.11.
'" :B. PAsOAL: Pensées et Opuscules, op. cit., "Pensées", Section VII, 543.
.. L. S. GRANJEL: Retrato de Unamuno, "Guadarratna", Madrid, 1957, pág. 242.
'" B. PASCAL: Pensées et Opuscules, op. cit., "Pensées" , Section lll, 233.
11 M. DE UNAMUNO: Mi religión y oJros ensayos, Aguilar, I , pág. 372.

156

De aquí al pari 12 pascalino no hay más que un paso. Pues, en efecto, la
tensión producida por la dualidad razón-corazón se resuelve, como decíamos
un poco antes, en la deci ión de afirmar, sea como sea, la existencia de Dios y,
en consecuencia, la inmortalidad del alma. Tal cosa hace Pascal, y así_ lo
manifiesta con impresionante laconismo:
Sí, pero es fuerza apostar; esto no es voluntario; y estáis embarcados; no
apostar que hay Dios es apostar que no hay Dios. 73
Y que resuena en el vasco con toda la pasión que solía poner en estas cosas,
del modo siguiente:
Pues bien: ¡ no! No me someto a la razón y me rebelo contra ella, y tiro a
crear, en fuerza de mi fe, a mi Dios inmorlalizador [ ... ]a

VII

Queda, para tenninar, la triple cuestión -que, tal vez, en el fondo, es
una sola dividida en tres aspectos- del pensamiento, la duda y la filosofía.
Prefiero presentarlas de este modo porque guardan estrecha relación entre
sí, y sirven de remate a todo lo que basta aquí se ha venido exponiendo acerca
de Pascal y Unamuno.
" El proceso mismo de la "apuesta" que, por cierto, es de un visible rigor lógico
lleva implícita la necesidad incvita!Jle de apostar. El hombre puede perder dos cos~
(la verdad y el bien), tiene do¡; que ofrecer en garantía (razón y beatitud) y temer a
otras dos ( error y miseria). Esencialmente, este es el hombre que le interesa a Pascal.
Si bien con_ ~especto a la razón no hay problema (puesto que ella nos sirve para escoger Y dec.tdir en cada caso), no sucede lo mismo con la beatitud, o sea con el "negocio de la inmortalidad", que es lo que en realidad le preocupa a Pascal. Ahora bien
la apuesta de que Dios existe supone, o que se gana, o que nada se pierde. He ahí )a
obligatoriedad del caso, porque se trata de una "infinidad de vida .infinitamente dichosa
que se puede ganar, una muerte de ganancia contra un número finito de azares de
pérdida" (Pensées, III, 253). Pues, claro está, si "no es infinito el número de azares
de pérdiila contra el de ganancia". ¿ Cómo, pues, rehusar el envite? Pero que se trata·
mírese como se quiera, de un "salto" que lo fía todo al "corazón", lo dicen estas palabr~
de Pascal: "y así, cuando es forzoso jugar, es fuerza renunciar a la razón para conservar la vida". (El subrayado es mío.) Sin embargo, tal forzosidad la determina el
saber que se gana de todos modos; pero esto no atenúa la falla de un argumento que
es, en sí, pura argumentación lógica, aunque emanada de un "deseo del corazón".
" B. PASCAL: Pensées et Opuscules, op. cit., "Pensées", Section Ill, 233.
•• M. DE UNAMUNO: Del sentimiento trágico de la vida, op. cit., II, pig. 774.

157

�Como de sobra es conocido el pensanúento adquiere una importancia extraordinaria en el sitp.o XVII. Claro está que st no quiere decir que no la
baya tenido ant s pero la primacía con edida al pensami nto queda patente y decisivament xpre ada en 1 fam a frase cartesiana: 'pi nso luego
y" ( cogito ergo sum). Primacía qu se refiere por upue to al pensamiento
especulativ , de ri ro a condición teórica; ése que se reduce siempre a las
••ideas Jaras y distintas". En una palabra I que ¡~tula
arte en el

Discurso d l método.
De de el momento que e descubre -y se a pta- que la realidad sólo
puede provenir d I conocimi nto de Jla y que, a su vez se conocuru nto
sólo puede darse n el a lo de pensamiento: a partir de ese momento, como el
desarrollo de la ... fa tero' tica y la Físí producen l onsigui nte aum"nto del
dominio d la aturaleza por el hombre, de esto se sicrue que el pensamiento
acaba muy pronto erigiéndose en rector absoluto d la vida intelectual. Y
Pascal, que asiste a este e&gt;,.-traordinario fenómeno cultural, comparte, como es
xplicable qu así sea, 1 entusiasmo y la onfianza suscitados por semejante
des ubrimi nto. "El hombr [nos dice] stá visiblemente construido para
pensar, esto es toda u dignidad· y todo su ro· rito y todo u deber consiste
en pensar como es debido [ ... ]." 75 Pero este mismo pensamiento le sirve
al hombre para compr nder que, en última in tancia, él no es más que un
room oto entre dos contradiccion , el resultado in vitabl de un ju go de
antinomias que jamás agota su rep rtorio. En consecuencia:
uestra intelig ncia tiene en el orden d las cosas inteligibles el mismo
pu to que nuestro cuerpo en la ext n í6n de la aturaleza.
Limitados de todas maneras en te estado, que sostiene en el término
roedi entre d
x.1:remos se en uentran en todas nuestras potencias.70
Por eso todo el poder de observa ión y de análisis del hombre se ve limitado siempre por un "último instante", n el ual la refle,ri6n - esa simplex
mentir inspectio de que habla Descartes- se onvierte, por consecuencia de
su "analitismo" en cada caso en un objeto último que no e sino nuestro
propio razonamiento. O sea que iempr habrá un "más allá", sin lución
de continuidad.
Porque, en fin de cuentas, ¿ qué es el hombre en la aturale?.a? na nada
en omparación on lo infinito, un todo en comparación con la nada: un
término ntre todo y nada. lnfinitament l ja110 a est d extremos, l fin
11

B.

158

Pensüs et Opuscules, op cit., "Pemées".
cction II, 72.

PASCAL:

" /bid.,

~e las cosas )' su prin ipio están para 'l, infinitamente ocultos en un ctor
tmpeo trable; igu~ nte capaces la nada de que está sacado y el infinito
que está surnergido.77
, por

to mismo, prosigue diciendo:

Quien s considere de esta suerte se espantará de sí mi mo, y considerándose
5?s~enido n la masa que la aturaleza le ha dado entre dos abismos de infm1to y d nada, temblará a la vista de tales maravillas· y reo que camb· _
d
. .d d
'
'
ia
.ª su cunosi
a en admiración, estará más di puesto a ontemplar en silencm que a buscar con precisión. 18
Pu ~ sa~rsc Y sentirse infinitamente nada y solo, el hombre descubre
para que le srrvc realmente el pensamiento. Lejo de proporcionarle una
fortalecedora guridad _en sí mismo, Jo que hace el pensamiento es d pcrtar
en l hombre una especie de metafísico horror vacui.
¿ ~ué hará pu s sino conocer algunas apariencias, n las cosas del término
medio, con una ~esesperanza eterna de onocer su principio y u fin? Todas
las cosas han
·, l as
. salido de la nada y han sido llevadas al infiru"to . e:. Q u1en
pod ,
na segwr en sus marchas sorprendentes? El autor de estas maravillas
]as omprende.
nadie más. 7 º

Y de ahí. fma 1mente, la desalentadora conclusión a que llega Pascal en lo
que se refiere al conocimiento:
o busquemos, pues, ni acercamiento ni firmeza. uestra razón es sicmire desengañada por la incon tancia de las aparien ias: nada puede fijar
o finito entre dos infinitos que Je encierran y
Je escapan.so
l!namuno, como
sabe, hizo de la desconfianza hacia el conocimiento
racional uno de los moti os principales de su filosofía. Jamás estu
d'
t
dm" ·
.
o 1 pueso a a
itrr que
semeJante
conocimiento
sirviera
para
exp]i'car
· ·
1 •
, s1qwera
some~ente
erugma del hombre y su pue to en La realidad. y ¡ di O que
el emgma del ~ombre, es porque de ahí dimanan los otro probl mas que el
arcano del Uruverso le plantea al hombre. Por so, en un modo de expresión
que se aproxima llamativamente al de Pascal , dice namuno lo s·igu1ente:
·
" lbid.
" lbid.
.. Jbid.
.. /bid., Section Il, 72.

159

�La verdad es sum, ergo cogito; soy, luego pienso; aunque no todo lo que
. . d
? S ,
es, piense. La ciencia de pensar, ¿ no será ant~ ~o conc~en&lt;:a e ser• ~ er:
posible acaso un pensamiento puro, sin conc1enCJa de s1, sm p~rronahdad.
¿ Cabe acaso conocimiento puro, sin sentimiento, sin esta especie de mater,ialidad que el sentimiento le presta? n
Véase que Unamuno, en las palabras transcritas, se acerca a Pascal_ al decir
que "la ciencia de pensar es, sobre todo, conciencia de f~r''. Es dectr, que el
pensamiento nos sitúa, en última instancia, en esa reabdad que es nuestra
propia intimidad desde la cual se nos revela la antítesis de Ser _Y Nad~' a que
se refiere Pascal. De ahí que Unamuno sospeche que no es posible el pensamiento puro", es decir, aquél carente de sentimiento: o sea q~e el desnudo
razonamiento en que acaba convirtiéndose siempre el pensannento puro, se
concreta se "materializa" en el sentimiento que puede acompañar al puro
pensami;nto. Pero, como lo reconoce igualmente Pascal, el hombre no puede
prescindir por completo del conocimiento racional, y Unamuno comprende
que no es posible desligarse totalmente de la lógica:

y sin embargo, necesitamos de la lógica, de este poder terrible para t.ransmifu pensamientos y percepciones y hasta para pensar y percibir, porque
pensamos con palabras, percibimos con fornías. 32
Ahora bien, el pensamiento racional va siempre en pos de la verdad, que
para la Edad Moderna -como se sabe- había dejado de ser ad~~uaci6n .de
intelecto y cosa para convertirse nada menos que en adecuac10n consigo
mismo. y por eso Kant llega a decir que lejos de ser el pensamiento el que
se ajusta al objeto, es éste el que se ajusta a lo que prescribe el pensamiento.
De esta manera, hay una esp·ecie de "objeto mental', previo al objeto real que,
en definitiva no existe prácticamente. He ahí la tiranía del pensamiento,
que se exti~de casi hasta nuestros días, y que Unamuno rechaza enérgicamente. Por lo tanto, la verdad de las cosas, de la realidad en general, ¿ de qué
depende? Veamos lo que piensa U namuno a este respecto:
¿Está la verdad en la razón, o sobre la razón, o bajo la razón o fuera de
ella, de un modo cualquiera? ¿Es sólo verdadero lo racional? ¿ o habrá realidad inasequible, por su naturaleza misma, a la razón, y acaso, por su
misma naturaleza, opuesta a ella? ¿ Y cómo conocer esa realidad si es que
sólo por la razón conocemos? 83
M. DB UNAMUNO: Del sentimiento trágico de la vida, op. cit., 11, pág. 761.
u Ibiá., pág. 811.
10 !bid., págs. 865-66.

111

160

De ahí que Unamuno sostenga que la razón, el intelecto, el conocimiento
more geometrico es el que puede penetrar efectivamente en la realidad. La
vida en sí misma jamás se abre a la razón, pues, como asevera Pascal, se queda
siempre en un ".residuo de razonamiento", sin contenido concreto último y
definitivo.
Para comprender algo hay que matarlo, enrigidecerlo en la mente . . . Mis
propios pensamientos, tumultuosos y agitados en los senos de mi mente, desgajados de su raíz cordial, vertidos a este papel y fijados en él en formas
inalterables, son ya cadáveres de pensamientos. ¿ Cómo, pues, va a abrirse
la razón a la revelac;ión de la vida? E un trágico combate, es el fondo de
la tragedia, el combate de la vida con la razón. ¿ Y la verdad? ¿ Se vive o se
comprende? 84
Y, por eso:

La verdad es algo más íntimo que la concordancia lógica de dos conceptos,
algo más entrañable que la ecuación del intelecto con la cosa -adaequatio
inteUectus et rei- es el íntimo consorcio de mi espíritu con el Espíritu mversal [ ... ] 85
Por lo que termina diciendo:
Y es que, como digo, si la fe, la vida, no se puede sostener sino sobre
esa razón que la haga transmisible -y ante todo transmisible de mí a mí
mismo, es decir, refleja y consciente--~ la razón a su vez no puede sostenerse
sino sobre la fe, sobre vida, siquiera fe en la razón, fe en que ésta sirve para
algo más que para conocer, sirve para vivir. Y, sin embargo, ni la fe es transmisible o racional, ni la razón es vital. 86

VIII

Y ahora, ¿ qué decir, en fin de cuentas, acerca de dos pensadores como
Pascal y Unamuno, que tan agudamente establecen el contraste entre razón
y revelación, entre lógica y fe? Por lo pronto, notemos que, al ser ambos fi"' !bid., págs. 810-811.
M. DE UNAMUNO: Obras Completas, op. cit., III, pág, 434.
'" M. DE UNAMUNO: Del sentimiento trágico de la vida, op. cit., lI, pág. 831.
~

161
HU

�Lósofo su filosofía deja de ser rigurosamente especulativa, teórica, racional,
para adoptar un contenido y una finalidad diforentes. Ambos, en vez de
razonadores, son "sentidores", pero ¿ de qué? Pues, como todo el mundo
sabe, hay quien en vC'L de pensar sobre las cosas, sobre la reali,?ad to~a, pero,
especialmente, en lo que sude llamarse "el arcano de lo ~ , prefiere sen•
tirlo. pues lo intuye o lo presiente de esa manera dramáaca que nos ofrece
por ejemplo, la consideración sobre la muerte, o el sentido úl~mo 'Y, por lo
mismo, radical, de la \'ida. etc. Basta comparar a Heg I con Kterkegaard o a
Unamuno con Ortega y Gas-5et para comprender perfectamente lo que se
quiere decir. 0 es. claro está, que no haya un riguroso, orgánico y h'.1cido
cuerpo de p nsamiento en la obra escrita de Unamuno, pero todas las razones
y los raciocinios empleados por él le sirven, en definitiva, para encarar es,~ o
aquella sinrazón. ¿ Por qué tengo que morir? Y en tal caso, tras el f1s1co
óbito •queda ala-o? · Subsiste algo que se pueda llamar inmortal? Ortega, en
' (, o
t
,
cambio, que tan lúcidas y bellas páginas ha dejado sobre el tema de sus mas
caras preferencias, la Vida nos habla siempre de ésta sin el más leve tem~lor,
como quien está bastante seguro de lo que dice y, en coosecuenci:i, sansfecho. Es la suya una reflexión tranquila y clara, ajena a toda posible con~dicción, incapaz de entrar en abierto conllicto con la esencialidad de l_a Ciencia en general; en tanto que U namuno se opone con avasalladora pas1ón a la
ciencia, en la que cree ver siempre a la enemiga de la Vida.
La filosofía contemporánea, omo es sabido, se aleja casi completamente
de lo que había venido siendo durante la Edad Moderna, a partir de Descartes la idea fundamental de la filosofía. Al racionalismo de ésta se van
oponiendo distintos pensadores, entre los cuale se destacan, d~ modo e~nente, Dilthey en Alemania y B rgson n Francia, cuyo pen~ento consiste
eo eso que se llama 'filosofía de lo conci:eto", donde la abstraccion conceptual
es sustituida por la intuición ya sea volitiva ya sea emocional. Se trata, de
cualquier modo, de tomar contacto con aquello que, en el ~njunto ,~e la
realidad, no se puede reducir a interpr taciones que resultan siempre ext:
riores" y por lo mismo, superpuestas. Ha sido Dilthey, quizás, el que consigue d~m~s una idea clara y cabal de lo que se propone la filosofía "de lo
concreto" al decir que mientra la atw-aleza "se explica", el Espíritu "se
comprende''; aunque también afirma que la intuición es como una. especie
de simpatía intelectual con la que se puede penetrar hasta el fondo nusrno de
las cosas y coincidir con ellas.
in embargo, en plena Edad Ioderna hay un hombre que se plantea la
cuestión de cómo es posible, con absoluta efectividad penetrar en el interior
de esa realidad que el razonamiento no puede apresar porque la razón es un
proceso que subdivide y separa hasta el infinito, dado su carácter analítico; y,

en consecuencia, conocemos "relaciones' , pero no la cosa como tal Observando lo que sucede con la Matemática, este hombre -Pascal- llega a la conclusión de que tanto las cosas en sí mismas -----0.igamos el hombre, el movimiento, el alma, etc.- como asimismo sus principios último son inaccesibles
al razonamiento 16gico-matemátieo. De ahí su famosa y archiconocida declaración de que "el corazón tiene sus razones que la razón no conoce" _s7 Digamo de paso que la actitud asumida por Pascal, a la que se Je puede dar el
nombre un tanto vago de "espiritualismo", encuentra guidorcs muy pronto y
llega a con ertirse en una escuela que cuenta entre sus componentes a pensadores de la talla de Maine de Birán y Bergson.
o es que Pascal desdeñe la Ciencia, en particular la físico-matemática a
la cual se incorpora su nombre; lo que le ocurre es que, tras haber meditado
largamente acerca de las efectivas posibilidades del pensamiento científiconatural, llega a Ja conclusión de que no basta con éste, sino que el significado
y el valor de la vida Iequieren otro asedio que la razón lógico.matemática no
puede efectuar. La realidad -como asevera Pascal- está toda ella escindida
en dos órdenes que se oponen entre sí es decir, el orden geométrico --en el
cual se asienta la Ciencia-, y el orden del corazón - para valerme ahor-a de
W1a expresi6n que lo dice cabalmente- constituido por lo que pudiéramos
considerar como la parte ''irracional" de la realidad, y que no se hace patente
al hombre más que en una especie de revelación, implícita o tácita, por la
cual ya se está en esa otra realidad; por lo que es cosa de todo el mundo o
como dice Pascal de los espíritus "sutiles". D ahl que, en una de las pocas
veces en que habla explícitamente de la filosofía, diga nada menos que esto:

Es fuena deciJi, en conjunto: Esto se hace por figura y movimiento, porque esto es verdad. Pero decir de cuáles, y componer lamáquina es ridículq;
porque es inútil, incierto y penoso. Y aun cuando fuese verdad nosotros no
estimamos que toda la filosofía valga ni una hora de tra.bajo.ss
Sí, claro está: tomado en su conjunto -desde el exterior de sí mismo-el Universo, la Realidad, es explicable en términos de figur-a y movimiento.
Esto es lo que hizo Descartes, mpeñado en brindar un modelo que fuese
universal y eterno. Mas en cuanto avanza.ro un poco en medio de Ja realidad, de suyo tan compleja y complicada advertimos cuán difícil es decidir _lo que debe aplicarse en cada caso, a fin de obtener la adecuada explicact6n. He ahí por qué lo califica Pascal de "inútil, incierto y penoso". Yendo
" B. PASCAL: Pensées
n lbid., Scction I 4.

ol

Opu.miles, op. cit., "Pensées", Secrion IV, 277.

163

162

�aún más lejos, concluye que todo eso, si bierr satisface al pensamiento lógicomatemático, nos deja. empero en la piel de las cosas.
¿Para qué ha de servir, entonces, la filosofía (si se le sobreentiende como
parte de la iencia)? e&amp;rún Pascal, no hay otTo modo de justificarla que
oponiéndose a ella no tomándola ' en serio" ( como hace el "geómetra" de
todos los tiempos} . He ahí, por qué, en otra ocasión nos dice: ''Burla
de la filosofía es filosofar de verdad." ª9 í, en efe to, es así realmente, cuando
quien lo hace se llama Pascal o Unamuno.
Este, por su parte se opone igualmente a la filosofía de la Edad Moderna,
es decir, a la que consiste en abstracciones conceptuales de la realidad:
¿ Pero es que acaso no hay lugar para otro oficio de la filosofía, y es que sea
la reflexión obre el sentimiento trágico de la vida, tal como lo hemos estudiado, la formulación de la lucha entre la razón y la fe, entre la ciencia y la

religión, y el mantenimiento reflexivo de ella?
Es, pues, la filosofía también ciencia de la tragedia de la ida, reflexión del

Unamuno-- de lo que ha acontecido y seguirá aconteciendo siempre
el autor de las Lettres au Provincial expresa así:
' y que
~o había pasado largo tiempo en el estudio de las ciencias abstractas
caracter poco comunicativo me había disgustado de ellas Cuand h
, y su
za.el J
d'
·
o e comeno e ':5tu 10 del hombre, he comprendido que las ciencias ab tractas no le
son propias, y que yo me había alejado más de mi condición penetrando
ellas, que
entonces be perdonado a los otros su poco
en
sabe
p los otros, ignorándolas;
,
r.
ero
yo
babia
cretdo
que,
a
lo
menos
en
c-1
estudio
del
homb
trar'
re, encon0
1a c m?aneros, y que aquel estudio era propio del hombre. Me he equivocado. Aun se encuentran menos que e tudien esto que la geometría.92
~ierto es que esto lo dice Sócrates, que lo repite, siglos después Cusano que
vue ve.~ apai·:cer en ~~al et sic de caeleris. Pues bien, de
constat:.Ción
d~ esa cloc~ 1gnoran~1a, sale la filosofía de la angustia y del sentimiento trágico de la vida, que s1.rve siempre de re('tificación constante a los
d
la ah ..... . · ,
al
excesos e
su ""ccion conceptu y la lógica. He ahi a Pas al , h e ahí a U namuno.

1:

sentimiento trágico de ella [ ... ] 00
Filosofía, por tanto, según la e Unamuno, como esa actitud que consiste
en poner en el contacto más íntimo posible al hombre con lo inefable de la
realidad en general. ólo de esta manera es que la filosofía se justifi a a sí
misma y deja de ser esa espe ulación basada en abstracciones que, p&lt;&gt;r serlo,
dejan fuera al hombre y a la vida. Esto explica que Unamuno se haga pre-

Madrid, otoño

de

1972.

guntas como las siguientes:
[ ... ] ¿para qué se filosofa?, es d cir, ¿para qué se investigan los primeros
principios y los fines últimos de las cosas? ¿ Para qué se busca la verdad desinteresada? Porque aquello de que todos los hombres tienden por naturaleza

a conocer, está bien· pero, ¿ para qué? 91
Primeros principios y últimos fines, es dCCU", lo mismo que atormenta a
Pascal pues ni unos ni otros se revelan al pensamiento lógico-matemático, ya
que éste parte de los primeros pr.incipios, pero renuncia a saber qué son esos
fines últimos, y cuando lo intenta, su "geometrismo" le impide llegar a -Saber en qué consisten de veras y por qué son fines últimos.
Pues, en fin de cuentas, e trata -lo mismo en el caso de Pascal que de

"' Ibid.

"" M.

DB UNAMUNO:

u I bid., pág.

754.

Del sentimiento trágico de la uida op. cit., II, pág. 101 l.

"' B.

PASCAL :

Pensées el Opuscules, op. cit., "Pensécs", Section II, 144.

165
164

�para don Carlos, romo lo deja ver cm las primeras páginas de Libra Astronómica y Filosófica, donde se manifiesta el pensamiento moderno del polígrafo
mexicano. Porque "piensan ---escribe don Carlos- en algunas partes de
Europa y con especialidad en las Septentrionales, por más remotas, que no
sóJo los indios, habitadores originarios de estos países, sino que los que de
padres españoles casualmente nacimos en ellos, o andamos en dos píes por divina dispensación o que aun valiéndose de microscopios ingleses apenas se
descubre en nosotros lo racional". 3

DON CARLO DE IGÜE ZA y GO GORA y
EL PRINCIPIO DE RAZO SUFICIENTE
LUIS RtoNDA A.RREoUÍN
Director de la Facultad de Filosofía Y
Letras de la Universidad de Guanajuato

LA

ACTITUD cmNTÍFICA DE SmÜENZA es mu:s~ra clarís~a de hab~ sido r :
sultado de los movimientos cient'úicos y ftlosohcos que agitaban su epoca. Es
·
·
!t:
anifiºesta cuando es incitado a sostener _una
su comporlarmento c1entwco se m
, · en la que sustenta "una visión de la naturaleza que no es por cierto
po]em1ca,
- ¡
t
·ncantes". l. pues ellos son -poi.' el contrario o sos ene5
la que reve lan sus ontn
,
.
•
¡
de las idea tradi ionales en la ueva España las cuales no. arud~ en e
, ºtu d Sigüenza que no reconoce otra autoridad, que la ev1denc1a que le
espm
e
'
d
d
ede afirmarse sin saber por
proporciona la naturaleza, y en don e na a pu
l
. d
é de ahí que este 'Por qué pueda considera.I6C como la base de a acti~
q~ 'tíI. d Sigu··enza" donde valen sólo pruebas o demostraciones, pues inoen 1ca e
-,
todas
"d des lo llevarla a un problema de elecc1on ya que no
vacar aut on a
.
b
últi
tienen la misma autoridad; ·por otra parte, en matena don~e ca en ro .- ples opiniones don Carlos opina que "estar sólo a lo qu~ o~os di~en en m~~~1:
dis ursables y filosóficas, es declararse por de entendl.D"llento mf~un:o d
manera en que se conduce el jesuita, es la del ho~bre _que_~ a orm:a:
,n·tu moderno de observación y libre mvestigaoon; pues es
en el nuevo esP1
-,
s· ..
pertenec10
en la ueva
seguro como dice Henríquez Urena, que iguenza
~,
11 «-.-..:nnr'ta" que conoció la filosofía de Descartes pero taroE spana
a aque a .u.u.u,,
· d 1
.,
d d .
Kepler Galileo y Cope'mico fueron obJeto e ectura
bien pue e ecirse que
,

s· 1 G 'ngora
El Cartesianismo en Sor Jua11a 'Y • i~uenza_ b o A •
Revista de Filosofía y Letras. México, 1950. Tomo XX, núm. 39, Juho-sepuem re, P g.
• FRANCISCO L6PEZ CÁMAllA,

Có GOft • Libra Astronómica 1 Filos6fica. Edición de BerN
~,
•
d M,
s Filosóficos Universidad Nacional Autónoma e
eE
d
nabé Navarro.
e studi O
• •
,
1
xico. M6cico, 1959. ( 'ueva Biblioteca Me,ocana, 2) pág. 69., num. 13 ·

114.

• CARLOS DE

S -

IGUENZA V

eentro

Tanta es la importancia del principio de la razón suficiente, que se puede
considerar como el fundamento de todas las ciencias. Ciencia no es otra cosa
que un sistema de conocimientos, es decir, un onjunto de verdades encadenadas, en oposición a un mero agregado de conocimientos. En efecto lo que
distingue a una ciencia de un mero agregado que us verdades nacen unas de
otras como de su propio prindpio · además, todas las ciencias contienen nociones de causa por las cuales están determinados los efectos. Y romo el principio supuesto por nosotros "a priori" de que todo tiene una razón, nos autoriza a preguntar en todas las cosas e1 "pon:¡ué", de ahí que e te porqué pueda
considerarse como la madre de todas las ciencias. Se han hecho pues dos aplica iones distintas del principio de razón suficiente, la una relativa al juicio,
que para ser verdadero necesita siempre Wla razón, y la otra respecto de los
cambios de los objetos reales que deben tener siempre una causa. Vemos que,
en ambos casos el principio de razón suficiente responde a la pregunta "por
qué", siendo ésta esencial en él, que se anuncia en su fórmula más generalizada: "Nihil est sine ratione cur potius it, quam non sit" ( ada existe sin
una razón de ser). Habiéndose visto hacia fines del año 1680 un cometa
desde diferentes puntos de la ti.erra, Sigüenza realizó observaciones para deducir la longitud, latitud y distancia del fenómeno celeste con respecto a la
tierra. "Pero antes de proponer lo que pretendo probar, - afirma Sigüenzaes necesario advertir que nadie hasta ahora ha podido saber con certidumbre
física o matemática, de qué y en dónde se engendran los cometas", 'y siendo
esto así como verdaderamente lo es, lo que en este discurso procuraré, será
despojar a los cometas del inlperio que tienen sobre los corazones tímidos de
los hombr , manifestando su ninguna eficacia y quitándoles la máscara para
que no nos espanten".~ Todo ello es signo evidente de que en Sigüenza apa•
rece el principio de razón suficiente, como ley de causalidad llamándose a
este principio de razón suficiente, del devenir es de ir que todos los objeto
que entran a formar la representación que constituye la realidad sensible, están
' lbid., p. 85, núm. 166.
' Jbid., p. 10-11, núm. 12.

167
166

�ligados unos con otros por obra de los diversos estados a que puedan afectar,
en el transcurso del tiempo. Dicho prjncipio es el siguiente: cuando uno o
varios objetos se presentan en un nuevo estado, debe haber precedido otro
estado anterior, al cual si_gue rerularmente esto es siempre. Tal proceso se
llama sucesión, y el primer estado se Uama causa y el s gundo efecto.
Siendo la pregunta "Por qué'' esencial en el principio de razón suficiente,
Sigüenza en el parágrafo número 13 afirma. "Porque o son los cometas
celestes o sublunares: si sublunares será su formación la qu atribuyen los
Peripatéticos con su príncipe Aristóteles, en el Libro I de los Meteoros"; y
otros mucho Astrólogos y Filósofos cuya opinión es que I cometa es un
meteoro encendido y engendrado de nuevo de una copia grande de exhalaciones levantadas del mar y de la tierra hasta la suprema región del aire, ' Y si
esto es cometa, no sé por qué de él se atemorizan tanto los hombres, cuando
no hay noche alguna que dejen de inflamarse y arder otro tantos cometas"
"y si stos instantáneos cometas o e ·halaciones volantes no son prenuncios de
hambre, pestilencias y mortandades, ¿por qué lo han de ser aquellas exhalaciones durables de que se forma el cometa, siendo así que el origen de éste
v de aquéllos es uno mismo?". Con toda claridad Sigüenza requiere de una
·e:i...-plicación natural que ponga de manifiesto la razón de ser de la aparición
de los cometas, por consiguiente hubo de hacerse varias reflexiones encaminadas a demostrar que: si un cometa aparece es necesario que al estado de
aparición haya precedido antes otro estado lo., ya sea de exhalaciones que
se levanten de la tierra o del mar o bien 2o. de exhalaciones del sol, que son
las que le forman las manchas, y si tampoco fuere to) 3o. será que los hálitos
y evaporaciones de todos los errantes se hace un conglobado que consume
el fuego celeste. "Y siendo cualquiera de estas tres causas la que origina el
cometa -se pregunta don Carlos-- ¿ cómo puede ser éste infausto cuando
antes sirve de medio para que, purificada la aura etérea, se derramen más
puros sobre la tierra los celestiales influjos?".~ Dándose pues, cualquiera de
estas circunstancias, debe producirse necesariamente la formación de los
cometas que poste11iormente son vistos por los hombres pero que en ninguna
forma pueden ser anuncio de cosas infaustas para los mismos; lo que quiere
decir que en la formación de un cometa intervienen dichas circunstancias que
antes de su formación no existían sino que sólo ahora, en el momento de la
formación del cometa han concurrido. fate proceso se llama ca....rnbio, por
consiguiente la ley de causalidad se halla en exclusiva relación con los cambios,
y sólo se refiere a éstos. Todo efecto o cometa en el momento de produ irse,
es un cambio, y demuestra precisamente porque antes no existía, según lo

' lbíd., p. 13, núm. 16.

168

cual la aparición de todo nuevo ometa es consecuencia de otro cambio anterior, formándose a.sí la cadena de la causalidad; es así que en el caso pre.
sente, la aparición d I cometa stá eonrucionado por oLro cambio anterior,
supongamos las exhalaciones del sol que dan lugar a que se le formen manchas,
estas exha1acioues del astro luminoso causa de lo cometas, están conrucionadas a su vez por las d.iferencias de la densidad de la atmósfera solar y ésta
por otras circunstancias y así infinitamente. "Comprobación ilustre de esta aserción será lo que refieren varias historias -afinna igüenza-, y es haber sucedido por algunos dfas no verse el sol, ni otra estrella en el cielo, in haber
nubes que lo impi&amp;eran; lo cual no serla por otra cosa ino por los muchos
vapores y hálitos celestes que o upando gran parte de la aura etérea, impedían el tránsito de los solares rayos. Advirtióse esto antes que se viera el
cometa del año de 1652, según lo refiere Kirechero en su Itinerario Extático
y Pedro Ga.$Cndi en sus Comentarios y yo me acuerdo, aunque entonces ra
de sólo seis años, el que fue así; y que de estas evaporaciones se formen los
cometas, se prueba invictamente habiendo reconocido que, después de acabado
el de 1664 y 1665, no se le observaron manchas algunas al sol por muchos
meses. Indicio de que en el incendio de uno y otro se consumieron uantas
se extendían por el expanso del cielo. Luego si los ometas, en esta opim6n
irven de que aquél se purifique, ¿ cómo pueden significar cosas infaustas,
cuando es cierto que a ellos se les debe el que lleguen no viciadas a la tieffa
las influ ncias et.éreas? Afirmar lo contrario sería lo mismo que decir que
una hoguera, en que se abrasasen cuantas cosas pudieran ser perrúciosas a una
ciudad era fatal pronóstico de su ruina y causa de su perdición y de su estrago." 6 D lo cual resulta imposible admitir como verdadero, lo que las autoridades 'Dicen que los cometas son causa o por lo menos señal de guerras,
esterilidades, hambres, mortandades, pestilencias, mudanzas de religión, muert de reyes y cuantas otras co as pueden ser horrorosas y terribles en la naturaleza.. Pero si no se murieran los príncipes, si no hubiera guerras y mortandades, si no se experimentaran hámbres y p tilencias, sino sólo uando se en
cometas en el cielo, no era despropósito el que a llos se les atribuyesen esto
efectos; pero siendo evidentísimo en la vicisitud de los sucesos humanos y en
la amplitud grande del mundo el que se pase año alguno sin que en alguna
part haya hambres, en otras guerras, y que en muchas falten y se mueran
muchos potentado , príncipes y reyes, y esto sin que se vea ometa a que
atribuirlo: ¿ Qué engaño es aseverar er efecto suyo lo que entonces sucedió,
porque siempre se ha experimentado Jo propio en casi todos los años?".;
• lbid., p. 13, núm. 17.
' /bid., p. 15, núm. 21.

169

�Por consiguiente lo pregonado por las autoridades en esta materia. en e1
sentido de que las calamidades que padece la humanidad tienen como r.ausa
la aparición &lt;le los cometas carece de fundamento y son simples s~persticiones, porque no se puede inferir que la razón de ser de las desgracias que se
experimentan en la tierra, tengan como causa la visión de un cometa.
igüenza en el parágrafo número 22 d la Libra, asienta: 'Las guerras conque
estos pasados se ha horrorizado la Europa, las pestes y hambres que ha llorado España, la rebelión y alejamiento del uevo México y cosas semejantes
en otras provincias, de que aún no tenemos noticia ¿ qué cometa la~ d~notó?
Ninguno, porque ninguno se ha visto. Luego las que fueren corn11~entes,
tampoco ]as causará I cometa de ahora (refiriéndose al cometa vt.Sto en
1680-1681), aunque más autoridades se traigan para probarlo." 8 Actitud es
ésta que en Sigüew.a denota una franca confianza en sus fund~meotales ~veraciones., y una opo i ión total a lo sustentado poI' la autondades tenidas
en su época como tales. En último caso, si como dicen varias autoridades,
lo cometas son la causa de efectos muy diversos tales como pestes, hambres
0 esterilidades sobre la tien·a ¿ por qué no han de ser motivo de efectos felices? o bien ¿ esto significa que sólo los males que sufre la humanidad tienen
una determinación causal en los cometas? Si por causa se entiende el concurso de todas las condiciones necesarias para 1a aparición de un nuevo estado,
Juego la ley de causalidad se reíiere exclusivamente a los cambios, esto es al
aparecer y desaparecer de los estados en el tiempa, y sólo regula aquellas relaciones en las cuales la anterior se llama causa y la siguiente efecto, y su reJa..
ción necesaria se llama consc uencia; toda la Iuerza del pensamiento de don
Carlos se manifiesta cuando le hace ver al Reverendo Eusebio Feo. Kino que
en sus argumentos para demostrar que los cometas son augurios de trágicos
sucesos, deja de operar la ley de causalidad. esto es la relación de causa
ef cto, cuando dice en el parágrafo número 46 y 47 "Quisiera preguntarle a]
reverendo padre si en el tiempo que precedió al diluvio hubo pestes, hambres
esterilidades, terremotos, inundaciones, incendios robos, guerras mudanzas de
religión, pérdidas de las monarquías asolamiento de rein:&gt;5 y de ~udades,
muertes de príncipes. Diráme que sí, así porque no hay razon para afu'&lt;Dlar lo
contrario, pues bastantemente se infiere de lo que siempre se ha observado
en el universo y del proceder pecaminoso y disoluto de aquellos hombres,
como porque algo de esto se contiene en el libro de Enoc y otras antiquísimas
historias arábigas hebreas, samaritanas y egipcia.,;, que refiere el padre tanasio Kirchero en varios libros uyos como son I De Peste, Arca de oé, Edipo
Egipciano y Obelisco Pánfilo". Y agrega: "Está bien. Luego en este tiempo,
• lbid., p. 15, núm. 22.

170

o hubo cometas o no los hubo. Si los hubo, síguese que las razones que da de la
robustez del mundo para que entonces no los hubiese es insuficiente y de
ninguna eficacia; si no los hubo y el mundo careció de llo , luego habiendo
habido mal'isimos sucesos sin cometa previo que los denunciase, será porque
no tienen entre sí dependencia o conexión alguna· y si el mundo vivió por
lo meno 1656 años con infortunio y sin cometas ¿por qué a los que se manifiestan en los presentes se les ha de querer atribuir lo que sin ellos sucede?,
"Luego no hay una consecuencia o relación necesaria en el argumento del
reverendo Kino entre la causa (aparición del cometa) y el efecto (males humanos) ya que habiendo pade ido la humanidad muchos infortunios éstos
carecieron de cometas que los predijesen o bien que habiéndose visto cometas
no fueron motivo de efectos desastrosos para los mortales; de ello deduce Sigüenza clara y distintamente, que entre ambos no existe "dependencia o conexión alguna" y por consiguiente que los cornetas no constituyen la razón
de ser de las desgracias que se experimentan sobre la tierra, ni tampoco éstas
tienen su causa en los cuerpos celestes llamados cometas. Porque "Yo según
se deduce clarísimamente del contexto de mi escrito -reafirma- quise decir
que en un siglo eran más lo malos sucesos que se advertían, que no los
cometas que se observaban y que por t-so habiendo algunos acontecimientos
infaustos SÍJl que les precediera cometa los que sucedían en el aparecimiento
de alguno no serían consecuencias que se infiri sen de él sino causalidad de
la vicisitud de los tiempos en la continua tarea de hambres, pestes y muertes
que nos asaltan. i fue e:-sta aserción mía tan hija de mi querer que no tenga
autores gravísimos que la defiendan como segura verdad." 9
.En realidad, en Sigüenza, tocio efecto sólo puede aparecer según regla determinada, cuando le ha precedido una causa o consecuencia de la cual necesariamente se produce; esta necesidad es el nexo causal. Don Carlos encontró un total respaldo a sus certezas antes citadas, en autores tan eminentes como
el filósofo Pedro Gasrendi el cual en su yntagma Physi wn hace saber 'Pues
es admi.r-able de decir cuánta fascinación engaña a las mentes humanas. En
verdad, si no hubiese años estériles, si no se recrudecieran las hambres, si no
asolara la pestei si no surgieran guerras, si los ejércitos no fueran aniquilados,
si los príncipes no murieran sino cuando los preceden cometas, perfectamente
podrían circulal' aquellas afirmaciones. Ma5 ahora, sea que hayan existido
cometas, sea que no hayan existido, todas las cosas suceden del mismo modo.
¿En qué sentido pues, estos efectos se atriburen a los cometas -ora digas como causa, o como signo, o como ambas cosas- más bien que a cualquiel' otra
realidad?'' "¿Acaso no sigue él (refiriéndose al ometa) su propio camino
• Ibid., p. 33, núm. 57.

171

�como las demás cosa natural
• poco ] jntcresa Jo que maquinan ntre sí
1
las na ion humanas?". º Además, es d la mayor importanda formarse un
cabal y xacto conc pto de la l y d ausalidad, omo también de la ct.ensión d su dominio, y sin saber claramente ante todo qu sólo
·clusirnm n se refiere al cambio d estado d la mat ria y de ningún m do a otro
gén ro de cambios· por ns1gwen n
pued aplicar a lo que no le ronvi ne. Es el r
lador de lo cambios operados en el tiempo en los objetos de la
xpc1i.encia exteri r 1 cual son tod · material .• d !lo tu o bien percatad igüenza. qu la le · d causalidad solamente funciona n aquello caso
qu se refi ren al cambio de estados de la materia, nunca a cambio que
tengan lugar fu ra d las ariadones d Ja materia, uando "lo primero,
-expresa iru nza- porqu aun entre ' tos, los que escribieron más racionalm nte, confiesan no ser otra la cau a final primaria d I
metas, sino procurar exonerarse la naturaleza de la copia ande d
hala iones que la mol tan pueden molestar entre ándoselas al fu o que las consuma. Raxo, en
1 )ihro I e • melis: ' El fin último d los com tas
lver las exhalacion prov nient de las ande conjuncion , eclipses y otra malignas muta¡ nes de los astros '. 11 La fundam nta ión de la l y de la causalidad, que 'lo
se r fiere a I
ambi : d la mat ria ya que la materia por r objeto de
todo l · ambio o en ] ual tales cambi
produ en &lt;· pr enta muy
clara n , igü n~· al aducir que ' iendo cierto l que las xhala ion de que
se forma el cometa sublunar y terráqueo nstan de materia sulfúr a, pin .. e
}' nitrosa, como dice ristótel y su · ípulo·, d n esidad ha de r su
r oluci6n úlil al mundo y a sus vivi ntes, omo lo fu a la Gr cia el modo
admirable con qu . la redimió de la p t I prodigi o Hipó rat qu n fue
otro sino hac I' grand hogueras d madera de laur 1, ip • · r mero, dond
se quemaba cantidad nsiderable d sal pez azufre omo lo dice el erudito
Kir her en ·u libro De P te: "Hipócrat por tanto, para purificar el aire
y para liberarlo d todo p tu ro, le antaba en 1
¡túnas p(1blicas d las
pl32aS un ha inaruiento de madera y bojas de laurel ipr • , rom ro y n bro,
a las que les m zclaba azufre, pez y sal: sal porque
un ex el nte remedio
ontra la xhalación d la c rrup ión pestífera; pez porque ha adherirse a
ella los miasmas del aire con elado · y azufre para qu si quedó al o de las
miasma , lo o uma totalmente '.
"Luego si la materia de qu se compon el cometa casi la misma de que
e valió Hipócra s contra la p t , sí
el qu • así com la resoluci6n de
la hoguer-as de te xc I nt filósofo no fu dañosa a la Gr ia, sino muy
'" lb,tl., p. 33-34, núm. 59.
" /bid., p. 48, núm. 92.

172

útil del mismo mod

n puede . r la d I cometa nociva al orbe uando en
lla no sólo · consume lo que podía empc erle, sino qu con ello mismo se
corrige Y purifica el aire por donde
difunden los hálito que infi ionan a
l~s vi,i nt~ y vegetal ." 1 ~ Así, el qu los montone de maderas, romeros y
tp . es . ~ Jas plazas públicas de tenas. atraj en la xhalaciones corruptas
que lffiptdieron la propagación de la pest e un fe to: su ausa la onstituyen las propí dade purifi adoras de que participa el iprés, el laurel y el
romero )' que lo atenien. s procuraban estar lo más erca posible de tas
hogueras purificadoras· dd mismo modo el qu los cometas exhalen las impurezas de la aanó fera evitando la orrupción d la mísma
un efecto. y
cau~ es que n~nca faltan \'apores solare c rrompido en la atmósfera, qu
on lllu ro po 1blemente la ra1.ón cl
r los cometas. Luego -&lt;!ice igücnzarefutando la t i dd Padre Kino. de qu los om tas on presagio de atástrofcs sobre la tierra. no habi ndo n la naturaleza cosa alguna que absolutament se~ leve· "y babié~1dose fo?11ad el pr nte cometa de Jo efluvio y
vaporar1onrs solar , ¿ como poclta er que su resolución se hiciese en otro
cuerpo que no fu re el oel sol. uand n esariament aquellas partes apeteían no otra cosa in unirse on el todo de qu eran part ? y no pudiendo
11,3~uralmente_ hallat bien con las de otro todo, por ser d naturaleza pcíf1cament · di,·ersa d la suya bien s í e el qu no qu dándo
I humo 0
d ch y ceniza o co a equivaleut del cometa n I globo terráqueo ( ¡
que e to q uierc ignifi ar en la palabra Mundo). ino volviéndose al sol no
di e bien el rever ndo Padre d que la apostema omética por resol:erse
dentro del mundo daña al mundo } a u vivientes''. Porqu , voJvi ndo a don
arios a impugnar al je wta Eusebio Francisco Kino. "los ometas son om
aposl mas del mundo n que se ongregan o la maligna intemperi del aura
1 ·te, o I grosedad nociva del air , como ndur ida superfluidad O tecr _
mento: luego como al uerpo vi,iente no sólo no le daiia antes í le apro\·echa
la resolución de su apostema; porque n ella se consumen I malignos humo
que le aquejaban, así también el cometa no puede ser daño o al mundo pu s
en é~
jun_tan y cfu.11elv n los vapores píritus, xhalaciones o cosa tal que
d pide la ti.erra el sol y lo restantes plan tas" 13 Por consiguient , si ello •
los cometas, son más bien purifirador s y en ellos on urren lo malos humores qu arroja el sol y los demás planetas, es natural que los uceso infaustos
que se abat n en el mundo no ti 'nen u razón de ser en lo com •tas, ino que
lo cometas sólo son ambios d la materia, que cuando \'U !ven a d aparecer
sea por cornbu tión, por división en part s o por transformaci6n o por cualu /bid., p. 49-50, núm. 95-96.
u lbid., p 46, H y 44, núm. 89 y 83.

173

�quier tro proceso, suponemos firmemente que, ualqui ra qu~ sea la suerte
de I formad I omet:l. u su tancia.
d 'ir la mat ria del mismo. pen_nanece intacta y n alguna parte d b de estar, pues . up niendo lo contra.no nos
llevaría a
r que la materia del ometa haya poclid
r creada de la_ nada
y esto es imposible, porque siendo la ley de la permanencia de la mate~ ~n_a
proposición inferida d la ley de caw;alidad que basa.da en una cadena inllll.1ta de causas, tiene que arecer de principio luego todo cometa al fo~a · es
un ambio que demu tra, porque ant no existía, que se _pro?uJO ~
cambio anterior a él, qu
on respecto a ést
u c u • to~ t1tu ·endo · as1
la cad na d la causalidad; por lo tanto, si la 1 · de la cau lidad es la forma
universal el onc bir lo ambios d los objetos. ta ley S(' referirá a l~s ometas onsidcrándolos como cambios que e producen por otros carnhm anteriores, pero mm a la cr ación y aniquilamiento de la materia de lo om tas.
y . igüenza a udiendo a Ja autoridad de ntonio úñcz de Zamor en
u libro I d C rnetis di tamina: "El fin bu cado por la naturaleza n la
generación de los omctas, s limpiar el globo t rrestrc de las ,·ene~~ exhala ionc. &lt;le que abunda la tierr " y más ad lante: " n la g nerac1on d I cometa la tierra se limpia de las venenosas exhala ion y ªI or , d&lt;' que ab~da no meno que el air pestilent y ven noso al con ·umirse por interven 1011
deÍ fuego encendido, los vapores corrupt mezclad s en él Y que ,•agan, a
travé de u ub tanda. Porque, como la forma deJ com ta
la llama, segun
probamo en el apítulo antecedente, y orno e propio del fuego ª!imen~
de la mat ria en la que es en endido -por lo que finalmente faltándolc alimento. el fuego mismo · ac.·aba- es manifi to, pues, que i ~e xhaJacion
con las que la ti rra estaba manchada viciada son consumidas _por el fu~o,
en la generación del cometa la tierra
limpia. '
aun Franc1s~o Junan~,
astrólooo nimiament upersti ioso, como del tomo II de su Espc¡o se mamfiesta, .::,
se ,vio n c itado a c nf r esto propio n el Tratado de Cometas: "El
.
fin del efecto fí ico d J cometa es la utilidad de los hombres. Porque es propio
del omet con umir 1 · humo e rromp1'dos y venenoso .,, H
Esto procede porque formulándo e como principio lo ante, expre ado
apli ablc a la xperien ia, onvirlicndo I mundo de los f nomen
n ~a
infinita cadena de causas y efecto p&lt;'ro no no ofrecen lampo o garont1
de generalidad por su rigen mptrico. En el upu t . aso de c¡u, lo . ornetas fuesen rcprcS&lt;'ntantes de andes infortunios en la tierra, tendria D100 que
adjudicar! det rmínadas notas que los hi ic
pre_ ntativos, pem ~roo
car .en d ella. para convertirlo en igno dr d gracia y como la expenencia no ha demostrado que a la aparición de los cometas sigan necesaria y uni14

Ibid., p. 48-49, núm. 93.

versalment guerra, pestes o inunda ione, ¿qué autoridad puede invocar el
padre Kino para demostrar lo contrario ino la de la razón?, porq11e .- tener
Jo contrario es una mera ilusión y un total d sconoci.mi •nto de los sucesos.
"Confi
el que sería ..-erdadera la opinión e ntraria a la mía -dice don
Carlos-- si los ·ometas apare iesen fijos sobr una iudad o región y allí sólo
se e..xperimentasen los efectos más horroro · que I imputan: pero siendo
sus mov1m1cnto · tan vario·
pue fuera del diurno con que dan vuelta al
mundo cada &lt;lía ,•arían notablem nt
latitudes y dedinaciones, con que
sojuzgan gran parte del globo t rráque
, claro está que si fu ran de ·u naturaleza dañosos lo habían de se1 para todas las part doncl fueran verticalrs:
Ju go si n hay quien pueda decir qu algún cometa ha ·c10 infau to a todas
las tierras qu upeclitó infiérc:;e que I s malos su eso que en algunas de
estas partes habría serían de los ordinario y no causados de cometa, pues no
fu ron comun , como lo fue é t en aqu lJa part ·." 1~
ontrariamente orno Dios n le imprimió a lo cometa marca alguna que
lo onvirtiese n d 'P sitario de cñal ingrata para la humanidad, pensando con !lo hacer desaparecer d I hombre· creen ias infundadas, lo· hfao
qu
ujetaran a un campo delimitad el del sol, al cual e acercan muchas
vec ha iéndose invi ibles o bi n
remontan a alturas tales qu no pueden
ser visto , pero que en el último término los cometa'i son tan antiguo como
lo demás planetas· pu pudiera muy bien, dice i .. enza ' In tann alguno
que si Dios lo cría d nuevo
mo otr siete n c ·ariamente habrá de ser
para denotar alguna cosa grande· y aunqu la r pu ta más inmediata era
pr
ntarle d dónde lo infería qui n me replicaba, quiero oncedé elo por
al1ora y juntam n preguntarle qu ¿a qui{n mauifi ta Dio su inescrutabl s .c ·tos en la cr ación de un om ta?, ¿ por ventura habrá alguno que
afirme habérsel revelado que, cuando I cometa fuere oriental
han de revelar contra I príncip s sus vasallo , y i occidental I han de mov r la guerra
los extranjero ? ; y otro · mejantes d satino, por no llamar!
impiedades
qu afinnan antigu y mod rn
astrólogos con tanta aseveración c:omo si
Dio lo hubi ra llamado a onscjo para manife tarles ·u voluntad y motivo ." rn Teni •ndo por seguro que igüenza tuclio 1a obras de Juan Kcpler,
pod m afirmar qu
noció su hip6t sis
pe to de la naturaleza de los
cometas, egún las uale lo ometas son uerpos lest y no l rrestr , además que
mo ían en línea recta lo cual xplicaba u apari ión y d saparición cuando pasaban c-erca de la tierra· upuso que las colas de los ometas
tán siempre dirigidas n dirección opu sta al sol, } supuso también qu están
,. /b id., p. 15-16, núm. 24.
" !bid., p. 16, núm. 25.

174

175

�formadas por y · de é te qu penetran n los ueq&gt;0 de Jo- oro tas; como
se ve, t:al teorías no se apartan mucho de lo que se píen a hoy día sobre la
natural za y forma ión ele los com tas· teorías de las ual se tuvo enterado 1
polígrafo mc.·icano como lo deja ver en su Manifi to Filos6(ico ontra los
cometas despojados del imperio que tenían sobre los tímidos, que escribió en
ocasión entr los años 1680 y 1681.
ostiene n él don Carlos que " i no
admitiere los cometas ,;ublunares,
ino Jest
no hay por qué no militen en es.la opinión lo mismo que en la
pasada. Porque si ·e siguiera a Juan Kepler se forman los ometas de varios
humos crasos y pingüe· qu
xhalan los cuerpo · de las tr llas, los ual ·
porqu no inficion n fa aura etér a. 1 s tm la naturaleza a un determinado
lugar, donde se consumen encendidos con el fuego del sol que I imp le. Y si los
cometas pro&lt;: den inmediatamente de íos on creación ri osa y que no ha
qu pasar a investigar lo que significan, qu
Jo propio que querer uveri uar a
Dios sus motivos." 17 i los cometas son ele ·tes, cualquiera d las tres pinione.s tradi ionale que
acepte sobre su origen, no ti nen on uencia funestas,
porque al qu ruarse n ello malas t&gt;xhalacione queda ' purificada la áur
etérea'' y de te modo " e derraman más puros sobre la tierra l cel tia! s
influjos". i on sublunares, disputando ontra los tímido, . u compo ición e
la misma que la de las estrellas errant · r, orno é tas, no ti nen ninguna significación, a no ser la buena de consumir más los vapor que podrían infestar
la parte interior del aire, los ual se queman on los cometas.
Es cierto - refiere 'igüenza- que hay filó íos, astrólogo poetas y antos
padres que so tienen lo contrario y afirman que lo ometa son causa o por
lo rn nos señal d mortandad
pestilencias mudanzas dr reli ión guerras
hambres muert s de reyes y cuanta cosas pueden ser horrorosas y terribles n
la naturaleza, p ro to mal desgraciadamente se está cebando con. tantemente sobre la ti&lt;&gt;rra se ean o no cometa! ade~, coma la cosas que son
malas para unos suelen ser buenas para otros, " i sé yo 1 r qué razón han de
ser infau tos lo cometas, cuando no ha} daños que no sea compañero de alguna
felicidad. Por que i causan pestes y mueren mucho para éstos será desgraciado
y fcliclsimo para lo que quedan con vida, pu siendo pocos, her dan lo que
era d muchos· i significa guerra y es infeliz para los encidos, quién duda
que será feliz para los ,ictorioso ; y si denotó la muert d algún príncip , para
éste será lúgubre, pero alegre, fausto y propicio para quien le . ucedió n el
estrado.
si en todas las cosas se advierte vicisitud ¿ por qué sólo se les han
de atribuir los efectos tristes y no lo- regocijad , cu. ndo milita alguna razón
en unos y otros? Por consiguiente, los cometas serian emisarios no sólo de he-

" lbid., p. 10, núm. 12.

176

c~1?5 infaustos, sino también de buenas nuevas; por otro lado, )os cometas son
v1S1bles de5?~ mu~as naci_ones cuya u_ rte no es la misma ni antes ni despu'
d_e ~ apanCJ6n, luego Sl no hay qwen pueda decir que algún cometa ha
sido infausto a todas las tierras que supeditó, infiérese que los malos sucesos
que en algunas de e tas partes habría, serían de los ordinarios y no causados
del cometa": 18 Lógicamente o no significan nada O significan y rcsa ·an
cosas muy diversas.
p
gi

r

Pero Sigüenza
· astronorrucos
, ·
. y G6ngora no unt't'o su trabaJo
al estudio de
los come~, smo que dedicó también u atención al d los eclip
del sol el
c~endano azteca Y sus correlacion con el europeo y los efectos de los mo, j_
rruentos _cele tes en_ el clima de las diferentes regione de la tierra. obre 1
cale~dal'Jo_azteca ~120 estudios muy d tenidos y .ompuso al parecer una Ciclografia o ano Mex1ca110, de cuya precisión en la corres,pondenc·
¡
J ,
• •
- f
ta con a cronoogia en nana m orma etancurl con estas palabras: 'El año de 1684
,
don arl d
. ..
Gó
, segun
1
.
. os e guen7.a y
ngora, catedrático de matemáticas en la Real
Uruvers1dad en su repertorio ( en el calendario de los indios) es cl hiº
1 •
cna1 noveno de la segunda indicción otra de cateridad d 1,' d'
1utacal
.
,
m ice acat ¡ · y
~1~0, porque habiéndose alido de las matemáticas en los e lipses de' la
a~tiguedad y del estudio singular con que ha in estigado urioso tstas antigu dades, de que está formando un erudito calendario es la uenta · f 1·
bl ,, 1a p , 1 .
.
,
m a 1e.
or u bmo, el rrusmo Vetancurt alude a los rstudio climatológicos
de don arios cuando al hablar sobre el clima de la zoua tórrida y afirmar
que es en elJa 'el frío de la media región del aire más fuerte dentro d ¡
tr6p'
d 1 , ºda
e os
"
1 os
e ~ tom
zona CJue fuera de ello ", añade que )a causa de esto
~ porque SJendo_~usa de calor el movimiento ahí habrá más calor donde
mas fuere I movmuento, a cuya causa se acrecienta en la tórrida zona el
calor del fuego; por ~r en e~a más veloz el mo, imiento de los- cielos'. y
concluye~ ~espues de Cl~r_a Ennco Martínez con estas palabras: "y consultado
l_~edrá~co de matematicas de la Real ni ersidad, don Carlos de igüema,
&lt;l 11° ser as, porque se multiplican los puntos". 2º
Muchas veces se_ abusa de la ley de cau alidad cuando se aplica a otra co
que no sean. cambios n el mundo material que debemos conocer empíricamente, el ongen de tal abu o está en querer hacer extensivo el concepto de
&lt;".ausa a otras_ cosas ajenas al mundo de la ex-periencia, como Jo pretendían
muchas autondades de la época n qu vivió Sigüenza .. ¡11 embargo. el sabio
" lbid., pp. 15-16, núm. 23-24.

~ .?Ali.LO DE _SroiiENZA. \' G6NooRA, La Piedad Jleroica de Don Fernando Coriés.
Edicion Y Estudio por Jaime Delgado. Editorial Porrúa Turanzas. Madrid MC {Ll{
pág. XL.
'
•
,. / bid., págs. XL y XLI.
177
lll ?

�mexicano les hace ver su error, cuando ellas se aferran en querer atribuir la
causa de las catástrofes humanas a la aparición de cometas diciéndoles: "Y
aunque sean los cometas (como algunos los llaman) monstruos del cielo, no
por eso se irúiere el que sean por esta razón causadores de las calamidades Y
muertes que les imputan.'' 21
El reverendo Padre Kino pide que se recuerde que en el año 1652 apareció
un cometa, que alumbró al mundo, que se lea el relato escrito por el Padre
Martín Martino en que describe la invasión de los tártaros de la China, deduciendo de ello una "prueba de la fatalidad espantosa de los cometas" y por
último, que se ompare el tiempo en que apareció el cometa con los hechos
sucedidos en el Oriente, para así encontrar la relación íntima entre ambos
hechos. Sigüenza guiándose por la recta razón, no en uentra ilación necesaria
y forzosa, que se deduce de las suposiciones antecedentes hechas por_ ~I Padre
Kino, ya que si "El cometa se vio por diciembre de 1652, y el s1t:J.o _de la
ciudad de Cainfung metrópoli de la provincia de Homan donde se expenmentar-0n mayores calamidades que en Jerusalén, fue el año de 1641. ¿ Qué conclusión es la que quiere el reverendo padre que se saque de este consejo? Esta:
luego el cometa, que se apareció 11 años después, fue precursor de tan indecibles trabajos; y por consiguiente, elijo Claudino muy bien cuando aseguró él
que "a ningún cometa se le fue el mundo sin castigo". Paso al segundo cotejo.
El cometa se vio por diciembre de 1652 y la entrada, no de los tártaros sino
de Licungzo y los bandidos chinos que lo acompañaban, en la corte de Pekín,
la muerte de la hija del emperador y el suspendio de éste, fue una mañana
de abril de 1644. ¿ Qué conclusión es la que quiere el reverendo padre que se
saque de este cotejo? Esta: luego el cometa que se apareció 8 años y 8 meses
º
» 22
después fue precursor de tan 11orosa lástuna .
Aun suponiendo que los cornetas fuesen motivos de infortunios muy diversos en los argumentos del Padre Kino desaparece la sucesión necesaria que
debe haber entre la causa y el efecto, puesto que se empecina en atribuir al
cometa visto en 1652 la causa de las fatalidades que ocurrieron tiempo atrás,
de ello se sigue, que "el muy verídico padre no está en lo justo pues no es
posible que la causa ( cometa) sea retroactiva y pueda obrar sobre los hechos
pasados, (pestes, hambres). Porque, e~ qué razón, ~ qu~ juicio, e~ q_ué entendimiento (no digo de alemán y culo.vado en la Umvers1dad celebérrima de
Ingolstadio, sino de americano y mal desbastado en la aún poco célebre de mi
tt C,vu,os DE SicÜENZA y GóNGORA, Libra Astronómica y Filos6fica. Edición de
Bemabé Navarro, Centro de Estudios Filosóficos. Universidad Nacional Autónoma de
México. México, 1959. (Nueva Biblioteca Mexicana, 2), pág. 14.
22

178

]bid., p. 88, núm. 172.

patria México) cabe el decir, que de lo sucedido por los años de 1641 1644
fue precursor, causa o señal, el cometa que se apareció por diciembre d/1652"
¿ 0 es que para el _jesuita Kino el efecto es antes que la causa y ésta tiene, por
lo tanto, re~r:~10nes sobre hechos anteriores? cosa totalmente imposible en
el .~~o cientifico natural, pues el principio de razón suficiente, como un
pnnC1p.1,o fundamental de todas las ciencias y conocimientos responde siempre
a la pregunta por qué, luego es falso encontrar en los com:tas la razón de ser
d~ las, atrocidades, que regularmente asolaban diferentes regiones del mundo,
mas aun cuando estas que constituyendo efectos eran en el tiempo anteriores
a sus ~usas, perdiéndose así la conexión 11ecesaria de que, en el tiempo a toda
ca~ sigue un ~~c~o, cuando dice "porque no sólo es y fue ociosa, sino muy
OCiosa Y tan oe10s1suna, que de ella se infiere suceder muertes de reyes y calamidades, sin que las preceda cometa" 23

·casa

Con el_ siglo XVII termina en España el reinado de los monarcas de la
de
· ' se m1· ·
. Austna y con ello se liquida una época·, una era de transformac1on
C1a entonces para el orbe hispánico y novohispánico. Con el advenimiento de
los Borbones al tr?no de España, habrá cambios profundos. La Nueva España
alcanza su mayona de edad, la vida espiritual se hace más intensa hacia mediados del siglo XVII y las ideas modernas comienzan a circular entre los jesuitas ~ue ~ mostraron siempre abiertos a los progresos de la ciencia; el tradicio~~o unperante en México no fue un obstáculo determinante para que se
1~ltrar~. 1~ ideas m~dei:nas, y no obstante que don Carlos se opuso a la
rtgida disciplina de los JCSU1tas "fue siempre, en el fondo, u11 jesuita disfrazado
de Capellán de Hospital", es casi seguro que a los jesuitas debe su vocación
por las ci_~ncias po~ donde se abrieron las puertas a 1a modernidad, y que
nunca dejo de manifestar su reconocimiento y acirruración hacia los religiosos
de la Compañía.
Para la corroboración de su tesis, aunque haya dicho el padre Leinberer
..
que qlUS.le~,. ya que ~ este fundamento ( como en los restantes) sirven
~as las depos1c1ones, test:nnonios y autoridades, que las razones -dice Si~enza-, opongo a la del padre Leinberer, maestro de filosofía y de matemáh~, 1~ d,e! reverendo padre Felipe Miller de la Compañía de J esús, confesor
del mv1ctís11Do emperador Leopoldo (¿qué graduación tendría para llegar a
esto?) que hablando del mismo cometa que el padre Leinberer dice asi en el
Teatro de los Cometas: "Los efectos del cometa casi juzgué necesario omitirlos, no teniendo. yo nada de cie~to que pudiera traer a consideración excepto
los v~os temorcillos, fundados solo en la pura autoridad, con los cuales solemos
enganar al vulgo demasiado crédulo y al populacho ignorante. Si mueren los

1

0,

u !bid., p. 88 y 92, núm. 173 y J83.

179

�reyes O los príncipes, si se suscitan guerras o sediciones, si nos amenaza la
peste, la escasez de víveres, el terremoto, la inundación de agua u otra calamidad pública -algo de lo cual, sin embargo, es necesario que suceda d~ntro
de uno y otro año en .Europa o en las regiones vecinas-, nosotros que ignoramos otra causa de estos efectos, nos lanzamos contra los cometas como
causas de todos los males y les tenernos horror como a f únebrcs antorchas y
astros funestos." 24 Bien dicho, puesto que en el mundo sensible no podemos
determinar a priori, esto es, anteriormente a toda experiencia, la razón de ser
de los males humanos en los cometas para lo cual son lo que son y no son
otra cosa, sino que en el mundo material, la causa que explica la e~ten~a
de 1lll fenómeno debe tener su base a posteriori, esto es, de la experiencia ·
entonces carece de fundamento recurrir a los cometas y proponerlos como causas a priori de todas las calamida~es que aquej_aban a 1~ h~~d~d. Ya q~e
por encima de todas las cosas del cielo o de la a.erra, ~tá el pnnc1p1~ de rawn
suficiente, o sea el principio de causalidad. El cual nene su autondad en la
serie de causas temporales conocidas por nosotros empíricamente de las cosas
y de los fenómenos.
El origen de haber llamado en el siglo XVll a los cometas monstruos del
cielo, está en el ilustre Juan Kepler, el cual dijo que los cometas habí~ sido
hechos para un fin, esto es para que la región etérea no esté tanto tiempo
vacia de esos monstruos suyos que le sirven para purificar el aura celeste.
Sigüenza consultando a los doctores en la materia, define a los monstruos de la
manera siguiente: "Monstl'uo es un animal engendrado en el vientre a resultas
de una formación contrahecha", los cometas no tienen entre sus modos de ser
ni el ser animal ni mucho menos el de ser engendrados en el vientre; cuán
equivocado estaba el buen Kepler en llamarlos monstruos, siendo poca su
filosofía para designarlos con este nombre, pero también pudo suceder que
Kepler al designar a los cometas como monstruos, lo hizo en una forma alegó:
rica es decir que quiso dar a entender una cosa expresando otra, pero s1
, d~se
fue ' o no así, ' fue poco su tacto al llamarlos monstruos, sobre todo tratan
de un científico filósofo de tan extrema autoriqad en su tiempo. Sigüenza ata
también la definición que de los monstruos da el colegio de la Compañia d
Jesús de la ciudad de Coímbra en su libro de Pbis:ica: "Monstruo es un efecto
natural que ha degenerado de la recta y acostumbrada disposición según su
especie''. Es decir que cuando se produce una cierta desviación en el orden
de la naturale-a el fin que persigue la misma se desvirtúa, apareciendo en
ella monstruosa, los cuales son errores de lo dispuesto como fin por la naturaleza, pero que no obstante son efectos de la naturaleza. Siendo los cometas

" Ibid. , p. 100, núm. 204"

180

también producto de la naturaleza, no por ello son monstruos, ya que Jos
cometas no degeneran de su especie comética, como por consiguiente no siendo
los cometas "sino individuos naturales y re.gulares en su comética especie, no
hay razón alguna para temerse, como con tanto ahínco y con tan -despreciables
fundamentos pretende el excelente filósofo y reverendo padre". 25
Y no siendo otro el fin que persigue la naturaleza al producir los cometas
que simplemente producirlos, ¿ qué razones puede aducir el reverendo padre
Kino, para hacer de los cometas la causa de los temores humanos? Don Carlos muestra al mismo tiempo ser un espíritu moderno formado en los ámbitos
de la nueva filosofía, pues con Descart€S comparte el principio de que lo
fundamentalmente verdadero, de que lo único que puede constituir criterio
seguro de certeza, es lo que se presenta al entendimiento como claro y distinto,
esto es, indubitable; por lo mismo, igüema adopta, acorde con su formación racionalista, una actitud contraria al lpse dixit, expresión que simboliza
el principio de autoridad, el cual era la última palabra para resolveP problemas en materias discursables, cuando afirma: "Si no le convencieren al reverendo padre las razones que le he dado para que no se le dé al cometa nombre
de monstruo, tampoco me convencerán a mí cuantas se me ofrecieren para persuadirme el que deje de decir, con libertad filosófica, ser la ilación de este
su tercer fundamento monstruosa cosa o verdadero monstruo. Porque ¿ qué es
sino esto afirmar que porque a Kepler se le antojó llamar al cometa apostema
o monstruo, pov eso sólo no se deben esperar de los cometas benévolas influencias? Luego, si los llamara antimonstruos o antiapostemas (no se me ofrecen
otros nombres para explicarme) se debieran esperar de ellos benévolas influencias". El ex jesuita haciendo ironía de los argumentos del reverendo
Kino, continúa: "A estos primores llegan las especulaciones filosóficas de
quien vino desde la docta Alemania a enseñarnos las matemáticas en la ignorante América." 26
Par-a Schopenhauer el mundo que conocemos es fenómeno, es decir, que
el mundo de nuestro conocimiento es nuestra representación del mundo, en
cuanto que el objeto conocido es el objeto tal como el sujeto se lo representa
a través de formas subjetivas. Las infinitas representaciones aparecen ordenadas en el espacio y en el tiempo y están ligadas entre sí por el principio de
causalidad. La representación es para Schopenháuer "apariencias", luego el
conocimiento de los fenómenos como representaciones de ellos son los fenómenos como se nos aparecen, y es la necesidad la que domina en las relaciones entre los fenómenos, ya que es necesario que la causa preceda siempre al
'" Ibid., pp. 94-95, núm. 189, 190 y 192.
" lbid., p. 96, núm. 194.

181

�efecto en el orden del tiempo, y sólo por el tiempo se conocerá cuál de los dos
estados, unidos por el nexo de la causalidad, es causa y cuál es efecto.
El reverendo padre Kino tiene como cierto el hecho de que "No hay pues
razón de donde debamos esperar de los cometas benévolas influencias y en
especial del nuestro de 1680, cuya atmósfera dijimos fue tan desusadamente
grande, que tocó con sus exhalaciones o hálitos la super.ficie de la tierra". De
ahí que el muy verídico padre considere al cometa de 1680 como la causa
necesaria que precedió a la multitud de efectos °" infortunios que pudieron
haber tenido lugar en esa época.
Pero si la necesidad es la que domina las relaciones entre los fenómenos
¿ cómo puede el reverendo padre constituir a muertes, hambres y pestilencias
como efectos que encuentran su causa necesaria en los cometas?, cosa ésta
imposible, para la agudeza racional de Sigüenza, el cual ejemplificando afirma: Si yo dijese: " o hay razón para esperar de una espada cosa buena
llegándome su punta a las entrañas, diría muy bien· porque pe ser así, se me
seguiría la muerte inmediatamente; luego, llegar Ja punta de la espada a las
entrañas, precisamente no es presagio o señal arbitraáa que la denote, sino
causa absoluta- y legitima de la muert-e." 27 Si en ~I presente caso la muerte
tiene como causa necesaria la espada, por ser un hecho observado del cual
tenemos un conocimiento totalmente cierto, ya que se tiene la relación necesaria de causa a efecto, luego, así como la espada no es señal arbitraria, sino
necesaria causa de 1a muerte, no sucede lo mismo entre los cometas y los
funestos acontecimientos que tienen lugar en la tierra, pues por más que se
investigue no se podrá llegar a encontrar la ilación necesaria entre ambos
hechos que nos demuestre que los fenómenos celestes llamados cometas, sean
las causas de las desgracias lamentables que a cada momento ha sufrido la
humanidad de todos los tiempos, y todo el que se oriente a defender las viejas
supersticiones, en el sentido de que los cometas son augurio de infortunios, está
adoptando el papel de un profeta, o bien que padece del más raquítico conocimiento de la naturaleza, pues precisamente, la naturaleza es algo que no
nos impone sus apariencias teneb~sas, como lo hiw con los antiguos .que
no se cuidaron de arrancarle a fuerza de rigor metódico sus más ree6nditos
misterios; por ello, un mundo que ha permanecido siempre el mismo en su
estructura material más íntllru½ logró atemorizarlos, transfigurándose a sus
ojos supersticiosos, cegados por el temor, al igual que un fantasma que sólo
se presentara para anunciar desgracias teNenales y acontecimientos catastróficos. No hay tal ; aquel viejo espectáculó se ha esfumado por obra de las
ciencias naturales, y e] pensamiento actual puede descubrir las causas de los

fenómenos, aun de aquellos que en apariencia son más extraordinarios. No
hay pues~ piensa Sigüenza, por qué atemorizarse de los fenómenos de la naturaleza, aungue sean los más extraños.
. Todos ellos no son sino efectos de la regularidad de la naturaleza: reguJandad que no se ha modificado por obra de supuestos caprichos cósmicos. Los
aparentes cambios del universo son obra sólo del poco cuidado y la candidez
con que observaron a éste los antiguos. Por ello le preocupa tanto a Sigüenza
que en la ciencia se proceda con precaución, para no caer de nuevo en errores que únicamente nos llevan al temor y al pánico. Sigüenza no pretende encontrar un pensamiento original en torno a las cuestiones científicas sobre las
que escribe. Su intención es simplemente acabar para siempre con la mentalidad de su época, tan llena de creencias fuera de la razón, por lo cual en
Sigüenza se advierte una intensa desconfianza para los modos con que sus
oposítores intentan deducir de premisas sospechosas conclusiones definitivas;
desconfianza justificada en don Carlos, como camino para descartar las supersticiones de las v~daderas ciencias; de ahí que algunas pseudociencias,
como la astrología, por las que desfilan viejos resabios de superstición y falsedad, le parezcan a Sigüenza una mera "invención diabólica" y cosa "ajena
de ciencia y método". A lo largo de sus polémicas, Sigüenza procede frecuentemente del mismo modo, peleándole al adversario la corrección en el
planteamiento de sus asertos, mostrando las conclusiones falaces que pueden
sacarse de un mal empleo o abuso de los silogismos; a tal grado llegaba su preocupación por la rigurosidad metódica, algo que no era muy frecuente entre sus
contemporáneos mexicanos y algunos europeos.
Acaso por ello, se encuentran ya en Sigüenza rasgos que Jo hacen un científico
moderno.

,., /bid., p. 97, núm. 196.

182

183

�E TUDO EM TOR

·o

turas que pelo testemunhos contemporaneos. V mos boje melhor a Galileu
~o que seus contemporáneos. A marcha da história, ao convert r as potencialidad s de desenvolvimento interno ero realidades objectivas, mo tra-nos que
fo~ e tendencias pulsavam nos acontecimento pretéritos, entiio apenas
esb~dos. A história nao só é melhor compreendida no futuro, o amanha das
aloriza~óes mais firm
como por virtude do continuo dese brimento de
fontes factos cncobertos ela história tá sujeita a um permanente "réfrazer,, ( daí a legítima aproximagao de ·Galileu, clássico da ciencia com qualquer
outro tipo de rHssico um
rvantes ou um amoes por exemplo).

DA' RA DE 'ALILE "

DR. JoAQUIM uE MoNTEZUMA DE CAR A1,11n

Sociedad de Estudios de Mozambique
(Afric3. Portuguesa)

A quatrocentos anos de distancia de Galileu, nó o contemporincos destc
século " que já se aproxima de eu fon, nó que já pisamos a Lua quando
o _s~b'.o pisano só a explorava coro a modesta lun ta, estamos profundament·
diVIdidos quanto estima~áo da ua 'heran93,". O mundo passou a r outro
depois_ que Galileu veio ao mundo. 'a.o que tive e "r inventado" ( como diz
Joaquun de Carvalho no seu livro "Galilcu a Cultura P rtugue ·a sua Cont mporanea",
imbra, 1944, 110 p ) o telescópio e outro. aparatos cientificos. A forma quinhcntista desses in trumentos é cada vez mais humilde. áo
que tivesse analizado o movimento de ro~ao e d trasla~o da Tcrra ou as suas
investiga~óes sobre a queda dos corpos sobre o pendulo o movimento de proj teis (foi o primero a conceber a trajectória parábolica), 0 fenómeno das marés, o da flutuac;ao ou imersáo dos COqx&gt;s m ontacto coro a água, a introdu~ao
do conceito de peso e peso específico, o rcconhecimento da resist.éncia que 0
meio oferecc ao rnovimento dos graves a demonstra~o .perimental das leis do
plano inclinado, o admitir una velocidad finita para a luz, etc. Galilcu n-o
é para nós homcns do século vinte um ' lássico" por ter cnun íado algumas
leis físicas. O mundo está cheio de pequenoo e grandes outros ' alil us" que.
concorrem cada ano a exposi~óes interna ionais com eu inwntos de primeira segunda ou terceira cat oria ou mesmo m cate oria alguma. Galileu Jembra muilo aquele clúnA a quem um pobre pediu um peixe para mataJI a fome duro dia. O chio" nao lhe deu o peixe. Ensinou-o, im a pesrar.
O pobre ... deixou de ter fom .

a

I

JORGE Luis BoRCES dá urna defini9ao e.xacta do que v m a ser wn "clássico'' o
com a qual comungo: "Chego a ora
núnha tese. Clássico é
livro que
uma na930 ou um grupo d nac;óes ou o longo tempo decidirrun ler mo se
ero suas páginas tudo fóssc deliberado, fatal, profundo orno o cosmo ,
tindo int rprctac;óes scm fim. É de prever-se qu es.5as decisoes variem. Para
os alcmaes e austriacos o Fausto { wna obra genial; para outros, urna das mai
famosas formas do tédio, como o segundo Paraíso de Milton ou a obra de
Rabelais. Li.vros orno o Jó, a Divina omédia, Mac tb. (e, para mirn. al mas sagas do No11te) promctem uma longa in1ortalidade, mas nada sabem s
do futuro, sal o que ai di! rir do pr ente. ma pr feren ia pod muilo bem
ser urna superstic;áo."
Mas Borges nao diz "como" se origina tal proce o. R cordo ter lido no
filósofo catalao José Ferrater lora mestre a tual do famoso "Br;11 Mawr
College" dos Estados nidos um seu estudo sobre Cervantes e a razao porque
sua obra dássica tem sido ujeita a tantas interpreta
Esclarecí.a Mora que
a obra cervanúna ( como aliás qua1quer erdadeira obra literária) nao é um
mundo exclusivamente "real", mas tao pouco é um mundo puramente 'ideal" e
tem essaabertura a muitas interpretac;oes nao porque t nha dito tudo, mas quási
pelo contrário: porque ñao d~e quási nada (' i
quiere, porque no han
dicho casi nada de lo que han dicho").
Galileu (1564-1642) é um clássico da ciénda moderna. Como qualquer
clássico também ficou sujeito a esta "lei", a da valoriut~áo interpretativa.
história, mesmo que científica, vé-se me1hor ompr ndida p las gera~oes fu-

a

penru-

.oes.

184

a.o discutimos o us "inventos'' ou "reinventos" nao discutimos as sua
gloriosas lei , suj itas sempre a reví.sao.
que se discut é essa cana de
pesca que Galileu deixou Humanidadc. Tem um nome e hama-s
1encia.
O s u legado genial foi a n~o de wna ciencia natural puramente quantitati a, cujas Cronteiras estáo delimitadas p lo mensurável.
bé~o d todos os
fenómenos ~ a quantidade, a rela~ao numérica e matemática. Prerisamentf',
como diz o excepcional filó·ofo José Ferrat r Mora, exilado de ·panha depoi
da Guerra Civil de 36-39, "al reducir los f nómenos a lo cuantitativo, al poner orno base d ellos a Jo mensurable y a lo matemáti o, Galileo inicia una

a

185

�nueva temática que todavía alienta en la filosofía kantiana; a esta temática
se ha llamado con propiedad "la razón física"; y es ella la que define con
mayor agudeza los caracteres del hombre moderno y lo que hace de la filosofía
de la Edad Moderna un conjw1to peculiar".
Eu já dissera antes: "Galileu é diferente ao mesmo tempo de Bacon e de
Descartes, representantes, o prime¡ro, do empirismo indutivo, e o úllimo, do
racionalismo dedutivo, superando a ambos por seu método experimental, que
une a observa~ao a demonstra~o, a experiencia a necessidade racional. "Le
csperienze sensate e Je dimon.strazioni neces.5arie", na expressao de Galileu, isto
é, as experiencias conseguidas por meio dos sentidos e as demonstra~óes lógico-matemáticas da sua necessidade, eis aquí o valor de Galileu. O método
científico tem tres fases bem definidas e distintas: a) a fase de observa~lio;
b) a fase experimental; e e) a fase teórica e matemática. Galileu é o grande
propulsor da segunda fase e o genial iniciado!.' da terceira, logo brilhantemente cultivada por Newton e que desembocou na era actual de intenso
cientifismo ( ou seja, teorismo secundado pela matemática). O seu método,
o valor máximo de Galileu. E nele, o fundador, um método fielmente seguido".
O filósofo Joaquim de Carvalho, meu pai, assim condensa esse método de
Galileu (a simbólica "cana de pesca" da Ciencia) com estas palavras que
extraio do seu livro, aparecido no Centenário de seu. nascimento e também
para celebrar "um Portugal que nao lhe foi terra incógnita, conhecendo alguns dos nossos mestres seus contemporanoos, pelo menos em parte, a sua obra
genialmente criadora e fecunda". Essas palavras de Joaquim de Carvalho nao
vao dirigidas aos ''reinventos", as leis descobertas, mas ao tal método. Ei-las:
«Pela índole, pela metódica, pelos resultados da 'nuova scienza' Galileu é assim
expresao altíssima da modernidade científica, na medida em que esta radica
na farta messé de factos revelados pelos descobrimentos e nas exigencias vitais
do dominio da natureza, da qual nao devem separar-se os moviroentos de
expanslio colonizadora".
O livro do Centenári.o de Galileu de 1964, colaborado por matemáticos e
físicos da Univef6idade Central de Venezuela (Caracas) também insiste que
o valor de Galileu está no seu "método" (a cana de pescar. . . ) e nao nos resultados que obteve com ele (os peixes que lhe morderam a inteligente isca... ).
A revista "Universidad'' (n9 61, julio-set. 1964, 442 pgs.), publica~o da
Universidade Nacional do Litoral, da cidade argentina de Santa Fe, também
dedicou estudos de homenagem ao centenário de Galileu. Abre com um
excelente trabalho do prof. Cortes Plá, argentino, intitulado "Valoración de
Galileo", num total de vinte páginas. Cortes Plá perfilha o juizo de Poggendor{f, célebre físico alemlio ( 1796-187•7), mestre de Física na Universidade de
Berlim e autor de numerosas descobertas científicas. O ju.izo de Poggendorff

186

é o seguinte ( em íntima correspondencia com a minha tese de que, em Galileu, vale mais a cana que nos deixou do que os produtos de sua pr6pria
pesca) : "Se um só homem poudesse pretonder a honra de ter fondado urna
ciencia tao extensa como a. Física, é seguramente a Galileu a quem lhe correspondenia o mérito. Estabeleceu, na verdade, as bases da mecánica científica
sobre a qual se apoiam, mais ou menos, todas as outras partes da Física. Mas
nao sao sómente os resultados de suas experiencias os que lhe assegw:am esta
honra, mas além disso o espírito e o método que leva a todas as sual!l investiga9oes, a unilio que soube establecer entre as experiencias e as especula~óes
~atemáticas. Este vinculo, que é hoje a base firme de todas as investigac;oes,
mnguém ante de Galileu o tinha utilizado éom tanto exito". E pelas próprias
palavxas do prof. Cortes Plá: "Al margen de las leyes y conclusiones teóricas
deducidas por Galileo, deben destacarse varios puntos sobresalientes: la 1ntroducción de la matemática en la física diría más propiamente de la geometría, el álgebra es incluida por Newton) ; el aniquilamento de la física
aristotélica no sólo por el enunciado de Ulla nueva ciencia, sino fundamentalmente, por un nuevo método : el método experimental; el investigar 'cómo'
se realiza un fenómeno, dejando de lado el 'porqué', variante que al juicio de
Einstein constituye 'la piedra angular más importante en la fundación de la
ciencia' " .

Galileu nao só é um clássico da Ciencia como o seu fundador, o seu Sao
Joao Baptista. Com Galileu se inicia a "era moderna", a "era científica",
a ''era do método experimental", a "era de Galileu'' (em homenagem ao seu
patrono) e na qua! todos nós estamos submersos neste findar de século vinte
de cientismo extensivo, que nos cerca e devora por todos os poros, pois todo
o mundo se dirigiu para a ribeira das turvas águas dos "factos'' e aí, coro
paciencia e critério, delas extrai e domestica os peixes mais rebeldes e fugitivos. A mais variada pesca. Há peixes ques nos vao alimentando (as penicilinas,
os automóveis, as geleiras). E há peixes de terror que nos vao pseudo-alimentando ( as bombas atómicas, as bombas de hidrogénio ... ) . As águas escondiam
peixes risonhos e peixes terríveis. Emm turvas, nao se sabia ao certo o que Já
estava.

II

:8 com Galileu (1564-1642) que se funda definitivamente a Ciencia des'
vinculando-a da magia e da astrología. A Ciencia passa a ser químicamente
pura.
-

187

�Disse no meu artigo anterior : •·o mundo passou a er outro d pois que Galileu
veio ao mundo". Pois esta afmna~o tcm dois sentidos. Há um de fácil ace ,
Jogo entendido: ao deixar Galileu um método racional para a inv tiga~áo
ientífica, irá criar com ele toda uma vasta gera&lt;;áo futura de netos bisneto ,
os cientista ·. Há outro, no qua! já nao se repara tanto, e quer significar: o
advenlo maci&lt;;o da Ciencia a comunidade dos homens é orno um lubrificante
de alta potencia para a sua História. A História a elera-se dinamiza os ~
passos,
am-sc continuamente novo horizontes, adensam-. e os aconte&lt;".1mentos.
Ilist6ria como que stava ad rm cida num ribno fixo. A Ciencia
sacod -a da ·ua qui tud . Porque? E'que o novo personagem da História. a
ien ia donzela atraente e scmpre de renovados encanto é logo seduzida
pelo Dinheiro.
Dinh iro • tao velho como a humanidad . O Dinheiro ' o
que L"l por &lt;letras, a ~de de lucr . O mundo depois d Galil ~ ~ o~tro
porque e ~ dua poten ias amarais, coro ua unía.o ada v z m is ~nti~1a,
va.o ter um Iilho -a Máquina. E'depois de Galileu que urge a Maquma,
resultado técnico da "raza.o fí ica". O Dinheiro fecunda- a permancntement e aí urg a IndustrializaC?O. esta última fase já ninguém sa onde
om~a a Cien ia e acaba o Dinheiro-. ma uniao tao finne qu nao ' dependencia mas interdependencia. m promo\"e outro.
i'lncia fa~ Dinheiro
o Dinheiro faz Ciencia.
Admiro inmensamente o novelista argentino Ernesto ábato nascido cm
1911. Consta-me que este ano a sua novela ' obre H róes y Tumbas'' será
traduzida e publicada m Li boa e ábato,
ritor ele fama mundial, t.ra·
duzido a várias ünguas, irá pessoalmente a Po1tugal para o lan~amenlo &lt;la
tradu~o. dmir -o porque nao é wn caso de lit rato puro. É uro dos homens
mais profundos d nosso tempo, onde já nao há heróis o sobram as tumbas.
Pois te grand novelista, na linha "oscura" de um Do toievsky, dum Kierkegaard, dum ie~che dwn Kafka, foi de 1940 a 45 catcdráti · de Físi a
Teórica na Universidade de La Plata, a segunda grand universidade argentina. ábato doutorara-se em Física cm 1937. este mesmo ano a
1ac;ao Argentina para o Progrcsso das Ciencias tomou-o bol iro para ap rieic;oar-se uos seus estudo sobre radiactividade no Laborat6rio urie de París.
Trabalhou com Irene Joliol- urie, ero 1938. Em 1939 continuou estudos similares no "Massa.chu lts Institute of Tcchnology'' onde trabalhou n raios
cósmicos com o profes.~r allarta. !números studo seus sobre física teórica
figuram em revistas de Europa e América. Hoje, Ernesto , 'ábat , vive apena!
de sua produc;áo literária e nao lecciona mais FtSica em
nivcrsidades de
entina.
Este extraordinário homem, puro humanista porque é hom m sábio e

188

homem culto, tem meditado muito sobre a «Era dt' Galil u".
suas credcnciais de neto de Galileu de cientista e mais a mai cientista da Física, náo
!he perturbam a mente e, com soberana precisa.o e bon tidade, faz este juizo
do Renascimento edo que de le brotou ou seja a nossa própria circunstancia
vital: "o Renascimento produziu tres paradoxos: foi um movimento individualista que conduziu a massificac;ao; foi um movimento naturalista que
tcrminou na máquina· o por Iim, foi um humanismo que desembocou na
deshum~áo".
Eme. lo Sábato pensa que este processo múltiplo foi realmente pr movido
por duas potencias dinámi as e amorais: o Dinbeiro e a Ra7.ao. om a sua
ajuda o homem conquislou o poder se u.lar, mas (e aí e tá a raiz d ta tripla
paradoxal ituac;áo) a conquista se
custa da 'ab trac~áo": desd a
alavanca ao logarítirno, desde o lingote de ouro até ao ' learin
a história
de cresccnte domínfo sobr~ o w1iverso tem sido a ''história d suce i"as e
cada vez mais vastas ah trac~oes". A conomia moderna a ciencia pos1twa
- o as duas fac da mesma r alidad despossuida de atribut con retos, de
urna fantasmagoria da qual tambérn e isto á o mais terrível, forma parl o
bomem; mas nao homem concreto, mas siro o homem-massa e
e tranho
ser que mantero ainda o scu aspecto humano mas que, em rigor, é a engrenagem d urna "gigantesca maquinaria an6nima". Este julga rorajosamente
Sábato, arti ta sábio orno pouco tcm existido no mundo, (a maior parte
dos Físicos nem sequer novelas leem, fará e crevc-la !)
te ' o fmal ontradictório daquele semideus que procJamou a sua iodividualidade nos alvor do Renas imento daquele ser que se lan~ou a conquista das coisas:
ignorava que el próprio seria convertido em coisa.
ábato observa que
penetrantes espíritos como ietzscbe Dostoievsky, Kicrkegaard tiv ram 0
mérito de intuir que algo ' trágico" se ta a a gestar no meio do 'optimismo
universal", mas já a Grande Maquinaria era demasiado poderosa para '·ser
detida"; até que, nos n
s tristes días já o próprio bornero da rua nte que
ive num mundo incompreensível cujos objectivos desconhece e cujos Aro :,
invisívcis e cru;is, o manejam e trituram. Sábato acha que melbor do que

fez a

nmguém o teheco Franz Kaf.ka exprimiu te dcsconcerto paradoxal e te
desamparo do homem contemporaneo uum universo duro e enigmático.
Eis como um do mais inteligentes homens do nosso tempo, cientista que
trabalhou ao lado dos maiores cientistas fí icos d nossos dias julga os ''reultados" deslumbrantes da chamada "Era de Galilcu' . E te ábato ao menos
tem o valor de diz r abertamente o que pcnsa da era da razáo fí 'ica. Mas
c¡uantos Iísi os e químicos, quantos biologistas e matemáticos calam e le
juizo? Quantos ientistas silenciam que o horoem

culari7..ado -"animal ins-

189

�trumentificum"- lam;ou a máquina contra a natureza para a conquistar,
tendo aqueJa terminado por dominar o seu criador?
Com que clamor e panico nao escreve ábato estas linhas: "He aquí, pues,
I mundo las pone
a su servicio es I dios de la tierra. Sus armas son el oro y la inteligencia su
procedimiento es el cálculo, su realidad la del mundo obj ti o.
estos ingerúeros no les interesa la Causa Primera: el sabeD técnico toma el lugar de la
metafísica, la eficacia y la precisión reemplazan la angustia religio a. '
al hombre moderno. Conoce las fuerzas que gobiernan

É com Galileu que a Ciencia se instala na Humanidad . Ele próprio Galileu, homem total, foi cientista e religioso, usou a razao do érebro e a fé do
corazao. Voltarei a este tema.

Simplesmente, depois de Galileu, a ''razao física" entra a dominar no mundo. Mais adiante analizaremos as tres actitudes possíveis entre ra?.áo e f',
desencadeadas na "era de Galileu": a separa~ total duma
doutra · a redu~o total de urna a oulta; ou finalmente, uma espécic &lt;le uniao.
Neste momento apenas sublinho que a raza.o (ou a Ciencia, seu produLo)
penetra tao despóticamente no reino dos bomens que este despoti mo, detectável no mínimo, até na forma de se fazer um filme em torno de alguma
figura da Ciencia, levou um Ernesto Sábato a eser er com suma ironia estas
considera~s: "A lo largo de los siglos XVIII y XIX se propagó, finalmente,
la superstición de la ciencia, fenómeno bastante curioso dada la índole de
la ciencia: algo así como la superstición de que no se debe ser super..ticioso.
Pero era inevitable. La ciencia se bahía convertido en una nueva magia y e]
hombre de la calle empezó a creer lanto más en lla cuanto menos iba com~
prendiéndoJa. El avance de la técnica originó el dogma del Progreso General
e Ilimitado, la doctrina del 'better and bigger'. Las tinieblas retrocederían ante
el avance de la luz científica. En el siglo XI el ntnsiasmo llegó al colmo:
por un lado Ja electricidad y la máquina de vapo11, por el otro la doctrina de
Darwin, que venía a confirmar en escala cósmica la doctrina del Progreso. Al
Hombre Futuro le esperaba, pues, un porvenir más brillante y los Grandes
Inventos no sólo asegurarían una mayor iluminación por metro uadmdo,
sino también una humanidad más sana, más hermosa y más buena. Augusto
Comte, inventor de la palabra altruismo, sostuvo que las guerras se harían
menos frecuentes y que la industria aseguraría 1a paz y la felicidad universal."
Ernesto ábato, hornero formado na Física e grande matemático nao end_eu~ a "razao física"_ e, nao sendo literato puro porque é também 'um puro
c1enb.sta, tem no meio dos mudos físicos e engenheiros que pululara no
mundo, bisnetos muito cumpridores do legado de Galileu, a excelsa virtude de
emitir juizos definitivos e exactos como este: "La razón, motor de la Ciencia

'
190

desencadenó así una nueva fe inacional, pues el hombre medio, incapaz de
comprender el mudo e impotente desfile de Los símbolos abstractos, suplantó
la comprensión por la admiración. Y apareció el fetichismo de la nueva magia. Porque sus iniciados tenían además el pod r y un poder tanto más temible cuanto más incomprensible: de las esotéricas ecua iones el especialista
desciende hasta las annas más terribles. Y el pobre diablo de la calle vive subyugado por el nuevo mito, retornando a la ignorancia de pu' de un breve tránsito por el siglo de Jas luces: ese siglo en que las marquesas podían hacer física.
Ahora lo hacen enigmáticos sabios rodeados por alambradas de púas, equipos de
vigilancia y ejércitos de espías. Se ha vuelto a una nue a ignorancia pero a w1a
ignorancia infinitamente más rica y más vasta porque no ~ el negativo de la
ciencia de un Aristóteles sino de los conocimientos reunidos de un Einst&lt;"n,
de un Husserl y de un Freud."

t

a este homem da rua que filmes 'científicos" como o "Galileu" de Liliana Cavani, se dirigem a passo ligeiro. ervem a nova magia, a sua fé irracional na "raza.o" e na "Ciencia". A história ida só serve para fazer duma vez
para sempre os funerais á Fé, ao sentimento religioso ao sentido de tracendencia.

III

Galileu funda definitivamente a Ciencia. O método experimental inaugurado por Galileu é diametralmente oposto ao aristotélico. Enguanto Aristóteles e sequazes se baseavam na observa~o, Galileu in mais longe o verificava esta com a experiencia ou, seguindo as suas próprias palavras, socorria-se
da "experiencia sensata e a demonstra~o necessária", iste é as experiencias
obtidas mediante os sentidos e as demonstra~s lógico-matemáticas de sua
necessidade. O filósofo Rodolfo Mondolfo observa no método inaugurado por
Galileu urna vincular;áo recíproca, náo apenas unilateral: nem as experiencias
sensíveis da observa~o podiam valer cient't'ficamente sem a relativa demonstra~o da sua necessidade, nem a demonstra~áo lógica e matemática poderia alcan~r a sua absoluta certeza objectiva, igual á da natureza, sem se apoiar na
experiencia no seu ponto de partida e confirmar-se com la ao cbegar a sua
conclusáo.
Tive a oportunidade de há meses, em Buenos Aires, conbece11 pessoalmente
o filósofo Rodolfo Mondollo. Tive mesmo o privilégio de o ter entre a as.c;isténcia duma das minhas conferencias pronunciadas na capital argentina. O

191

�espantoso é que o célebre pensador italiano, residente na Argentina desde
1938 (ano em que na Itália lhe aplicaram urna "lei racial", tendo de abandonar sua pátcia cóm a familia) está com noventa e quatro anos ágeis e prometem ainda larga desenvoltura. Há tres anos, depois duma longa ausencia,
voltou por breve período a Itália. Foi quási urna festa nacional, com audiencia
especial do Presidente Giuseppe Saragat. Os socialistas brindaram-lhe na
Itália as maiores homenagens, mas os comunistas calaram-se. Rodolfo Mondolfo
é autor de vasta obra sobre a história da filosofía e sobre o pensamento politicosocial. Duas grandes paixoes: o pensamento grego e o pensamento renascentista. É um dos primeiros socialistas europeus a estudar revolu~áo mssa e a
desmascarar o "comunismo" como urna tenebrosa "dictadura do capitalismo
de Estado". Seus estudos, os primeiros, datam de 1919-1923, logo após a revolu~ao bolchevique, ]evam na Itália o título de "Studi sulla rivoluzíone
russa" e na tradu~o castelhana, que possuo, o título de "Bolchevismo y
Capitalismo de Estado." (Bs. Aires, 1968, 270 págs.) . &amp;te filósofo italiano,
mestre que foi de univemidades poi· onde também passou ou leccionou Galileu
é um dos maiores conhecedores da obra de Galileu. Na Editorial Losada há um
livro seu que tem o significativo título de "Tres filósofos del Renacimiento:
Bruno, Galileo y Campanella". Este mesmo livro, ampliado, coro o título de
"Figuras e ideias da Filosofia da Renascen9a" está publicado pela Editora
Mestro Jou, Sao Paulo, 1954 (con reedi~ao de 1967), num total de 250 pgs.
Leonardo da Vinci, Giordano Bmno, Galileu, Tomás Campanella, sao estudados com um conhecimento surpreendente.

a

Em 1964, Rodolfo Mondolfo foi convidado pela Comissáo Nacional de
Centenário de Galileu a enviar um estudo seu para a edi~Q de "Raccolta di
saggi su Galileo Galilei", o livro nacional italiano da homenagem. Rodolfo
Mondolfo enviou o seu notabilíssimo estudo "Verum ipsum factum, desde la
Antigüedad hasta Galileo y Vico", que tenho traducido e publicado no N.54,
1966, da revista "La Torre", da Universidade de San Juan de Puerto Rico.
Nao há nenhuma afinn~áo no pensamento que nao tenha o seu peso e
medida. Pois aquela afirma~o de ter Galileu f W1dado a Ciencia só se comprende bem com este estudo de Rodolfo Mondolfo. O vínculo entre "horno
sapie11.r" e "horno faber', intrínseco ao método experimental a que Galileu
deu a sua sistematizai;áo definitiva nao era ignorado pela antiguidade clássica.
Com efeito, esta nao só afirmou com notável insistencia a ideia activista do
'conhecer como faze¡i", mas chegou mesmo, por vezes, a vislumbrar, se bem que
fugazmente, a proposi~o inversa e recíproca, ou seja de que, como dirá Vico,
«uerum et factum conuertuntur inter se' ({a7,er é conhecer). Mas Rodolfo
Mondolio pensa que, nesta conquista experimental do conhocimento natural,
192

é precursor de Galileu o grande Leonardo da Vinci (1452-1519) sendo o seu
"Trottato della pittura" onde, Leonardo, decerto o maior génio de h.wnanidade, exp6e as suas ideias que logo Galileu levará a sistema perfeito. Para
Leonardo a ciencia e a arte necessitam, ao me mo tempo, compreender as
raz6es das coisas a te-las 'primeiro na mente e logo nas maos', isto é, a ciencia
&lt;leve passar da compreensáo intelectual das coisas (que ainda nao é mais do
que urna hipótese) a experiencia que demonstre a ua validade real e necessária. Assim no 'Trattato della pittura'' (§1): "E se dizes que as ciencia
que com~ e terminam na mente tero ver&lt;lade, isto nao se concede nem
se nega, por muitas raz6es e a primeira porque em tai discursos mentais
nao se produz experiencia sem a qual nada dá certeza de si". Simplemente em
Leonardo, apura Rodolfo Mondolfo imprecisóes e oscila~óes de um primeiro
es~o de teoría que logo, décadas depois, Galileu afina e precisa. Mais, Rodolfo Mondolfo acha que também num outro aspecto Leonardo se antecipa
a Galileu, a.o aceitar a sugestao platónica da imprescindi6ilidade da matemática para a certeza cient'úica: "nenhuma investigai;ao -&lt;liz Leonardo- poderá proclamar-se verdadeira ciencia, se nao passar pelas demonstra~oes matemáticas" ( §1, do referido Tratado).
O método experimental de Leonardo alean~ a ua plena eficiencia com
Galileu o ''fazer é conhecer" (o uerum ipsum factum) passa a ser O prin.
cipio gnoseológico e actua~ao da própria .física: para conhecer verdadeiramente é preciso fazer, isto é, entender a realidade e a necessidade intrínseca dos
processos natumis mediante a sua produ~ao.
Foi, aliás, o que o filósofo alemao E. Kant ( 1724-1804) desenvolveu na
sua obra "Crítica de Razao Pura" ( 1787) com esta análise' : Quando Galileu fez redar por um plano indinado as suas esferas, cujo peso havia sido
f~do por ele próprio, e quando Torriceli submeteu o ar a um peso previamente calculado por elo como equivalente a urna coluna de água conhecida, e na época posterior, quando Stahl 1;ransfonnou os metas em cal (oxida~º) e a esta última novamente em metal, subtraindo e restituindo algo a
ta1S corpos, nestes casos todos os investigadores da natureza foram inspirados
por urna luz. Compreenderam que a razao apenas descobre o que e/a própria
produz segundo o sea desígnio, e entenderam que ela &lt;leve avani;ar com os
principios de seus juizos baseados em Ieis estáveis o deve constringir a natureza
ª. responder a suas perguntas, sem deixar-se guiar apenas por ela, por assim
dizer, com andas. Em caso contrário, as observai;óes casuais, feítas sem nenhum plano préviamente tra~ado, nao sao coordenadas em forma alguma por
urna única leí necessária que é justamente o que a razáo busca e necessita.
Com es seus principios mnna máo, sobre cuja única base apenas aparencias

193
Hl3

�concorclantes poclem valer como leis, e com a experiencia na oulra, que excogitou seguindo aquelos principios, a razao deve ap:o.ximar-se _d: nalureza
sem dávida para ser adestrada por esta, mas jamalS na condi~ao
um
escolar que é sugerido por tuda o que seu mestre quer, antes na condi~o ~e
um juiz investido de seu cargo, que abriga as ,testem~as ~ responder as
perguntas que formula. E assim é como també~ a Física ~ ~e :dora da
revolu~ao tao proveitosa de seu modo de pensar, simplesmcnte a 1de1a de que
a razao de acordo com o que ela mesma introcluz na naturcza, &lt;leve buscar
nesta Aftima ( nao já atribuir-lhe de modo fictício) .º que &lt;leve aprend:; ~a
natureza, e do que por si própria apenas nada sabena. Desla forma a &lt;:"1...en~1a
natural foi conduzida por primeira vez pelo caminho seguro duma C~enc1a
depois de tantos séculas em que nao fara outra coisa senao uro sunples

~e_

tenteio".
Galileo abriu as portas a novas tempos, com seu método racional-experimental. Como cliz Rodolfo Mondolfo neste estudo que enviou para o livro
nacional italiano ''Raccolta di sagi su Galileo Galilei", coincidente com o
Centenário de 1964, es.5a norma 'se convirtió en el programa y en la condición de todos los progresos de las ciencias de la naturaleza en la edad moderna".
E nes.5os tempos estamos nós. Pas.saram-se quatrocentos anos que é tempo
de sobra para tomar o pulso ao presente, díagnosticar-lhe as mazelas obcessivas sistematizar a luta e o conflicto do espirito humano nestas centúrias posteriores a Galileu fruto da sua lavra, medir todas as posi~oes do pensamento
'
..
0 a sua permanente agonía ( na acep~o unamuniana de 'Juta') entre esp~to
e matéria, razao o fé metafísica e positivismo, imanencia e transcendencia,
espirito profano e espirito sacro, razáo física e razao metafísica.
A belicosidade do hornero suaviza-se quando de ideólogo passa a pensador.
O ideólogo serve urna actitude •~comprometida". O pensador, esse "compromete". O primeiro, lida coro urna abstra~ao (o dogma alheio que tolera e
serve). O segundo, é incondicional e plenamente ~berto n~ sua a~titude de
servir apenas o seu próprio pensar (é um honesto e livre sel'Vldor de si mesmo) .
O ideólogo, o fundo, tero temor á Verdade e é uro condescendente.
pensador esse jamais esquece a norma de Espinosa ("nem chorar, nem nr, mas
entender". Um entender, que ñao é comprometido como o de ideólogo, mas
que compromete. Em suma, o pensador é anti-dogmático.
E'com urna actitude de pensador e nao de ideólogo que vou abordar, oeste
estudo sobre a 'era de Galileu', as grandes implica~oes que a heran~ do sábio
italiano deixou a todos nós. A história do pensamento humano é a história
duma guerr-a. O cerco de Tróia, a batalba de Lepanto ou de Trafalgar, a
conquista de Ceuta aos mouros, nada sao ao pé &lt;leste pelejar de livros e

?

194

filósofos, de pensamentos e doutrinas, de teologías e filosofias. As gr,andes
guerras ocorrem apenas na massa-cinzenta. O mais ou nao passa de aventura
ou duma proje~ao dessa !uta interior.

IV

Galileu abriu as portas do reino de Ciencia e deixou um método par-a
servir a todos os vindouros cientistas, seus bisnetos. E'tao velha como a bumanidade a distin~o entre o natural e o sobrenatural. O método deixado por
Galileu, com sua poderosa acelera~o histórica, é um método para desventrar
o natural, descobrir seu interior e suas Jeis físicas e racionais. Aquela distin~o tao antiga como a humanidade e prévia a Galileu, porém, com o aparecimento do genial italiano, irá no decorrer dos tempos post~enascentistas e
nos quais ainda estamos imersos, problematizar a sua raiz, agravar a contenda, e em actitudes pelas quais se define precisamente a era moderna e
contemporánea. Os tempos modernos sao urna reprodu~ao da antiquíssima
distiw;ao que o método científico deixado por Galileu ainda mais veio robustecer. A distin~ao como que anclara por séculas adormecida. Depois da Renascen~ e depois de Galileu, passa a ser o problema número um melhor,
passa a ser o problema de todos nós. O natural e o sobrenatural entram em
polémica. Nao sao apenas urna distin~ao. A SU.S medit~ ou a SUD insell~áo em nós, tornam-nos "distintos". O homen mede-se apenas pela sua actitude perante a grande dicotomia. E nao só o homen. Há civi]jza~oes inteiras
que se definem únicamente pela adop~o duma actitude (entre as possíveis)
perante o grande problema do natural e do sobrenatural. Essas civiliza~oes
cristalizaram-se muna actitudo.
Tao velha como a idade do homem sobre a¡ Terra existía a doutrina materialista (a matéria é o dado primeiro, e a consciencia e o pensamento é o
dado secundário) e existía a doutrina idealista (o pensamento, o espirito a
ideia, a consciencia é o dado prirneiro frente ao ser á natureza á rnatéria á
'
'
objectividade, que passa a dado secundário) .
Surge Galileu, "com o amor da Ciencia, a perseveran~a no trabalho, 0
escrúpulo moral e intelectual da exactidao, e a alacridade e o risco das
ideias", como cliz Joaquim de Carva]ho e a conquista da natureza através da
Ciencia e do método por ele legado nos vindouros, vai aprofundar a rivalidade
entre o natural e o sobrenatural, a física e a metafísica, a razao a fé, o materialismo e o idealismo em suma, entre o espírito e a matéria.

195

�,
d
1·
Oriente ( na Babiló0 materialismo nascer-a nos remotos paises o an 1go
. .
. E . to India e China). desenvolve--se, em fins do século
e pnnc1rua, gip ,
·
d
c1dades gregas
pios do sec. VI anteriores a nossa era de Cnsto, quan o as
.
.
florescem as mentes mais representativas, os filósofos da, Escola de ~ile~o.
Tales, Anaximandro o Anaxímenes; mais tarde, Anaxagoras, Empe oc es,

yn

Demócrito, Epicuro e Lucrecio) •
O idealismo resolve o problema da rela~o entre ~ p~nsamento e o se~
, ·to o dado primeiro. O idealismo sub1ecbvo coloca a matriz
fazend o dO espm
~
.,. ia do sude tuclo quanto existe na sensa9áo, na representa~ao, na consc1enc . .
"eito O idealismo obj,ectivo (roais importante e fértil do q~e ~ s~bJ~c~1vo)
J - . ch que a base de tudo esteja constituida pela consciencia md1~1du~l
nao a a
. .
, ·
. la consciencia
subjectiva mais siro por uma consciencia ob1ect1va e ID1sb~, pe
,
em geral, pelo espírito ou vontade universa1 q~e se acha fora do hornero ( e
Platáo O pensador mais eloquente desta doutnna) •
.
O idealismo clássico vigora durante a ldade Média entre os que fizera ~a
religiáo a base principal do saber e a fonte primeira da conducta. A burguesia
vence O regime feudal e o idealismo tem agora os seu expoentes. em_ pens~dores como Berkeley o Hume. Avan~am os séculos XVIII e a~ pnmeiras ~ecadas do sécu1o XIX e sao seus continuadores agora Kant, F1chte chel~g
e Hegel. os nossos dias, o idealismo é de novo pensado por Mach e A~e~arms.
. como o mexicano
.
v·1cente Lombardo Toledano, filósofo. mater1al1sta
e
Eis
.
fundador do Partido Popular Socialista de México~ grand,e s~pa~te do
marxismo e pensador falecido há dois anos, aprecia a ~e~es1s da . er~ de
Galileu" ou seja, a da inicial controversia entre matenahsmo e 1d~mo
para dela sair victorioso e imperante o materialismo. "~n _l,a e~pa dommada por la orr-iente idealista, el filósofo Occam sól~ ~oilSlgutO abnr la contro. en tr e 1"dealistas y materialistas• Pero el Renacuniento, que• fue,
ante
todo
versta
•
.
.
.,
·d
olo'o-ica
no
sólo
robusteció
la
teoría
materialista,
s1110
que
una revo lucton 1 e 0 - ,
• .
.
, •
,
con la libertad de investigación, impulsó los conoc~entos c1en~1cos. Copernico postuló el sistema heliocéntrico, que echó por tterr~ la tesis secular que
consideraba al planeta que habitamos como centro del ~ve:-'°. Pero f~e Francis Bacon, enemigo de ta escolástica y defensor del conocuruento expenmental
el fundador del materialismo moderno. Gassendi, Spinoza, Locke, ~~land,
. a materialista de un modo considerable, y los filosofos
h acen avanzar 1a doctnn
.
e investigadores partidarios de ]a ciencia la elevan a un alto ruvel, como ~a
Mettrie,. Holbach, Diderot y Helvecio. En el siglo XVIII, ~omono~v- amplía
el horizonte de la investigación y, por tanto, hace de la teona m~tenal~ta una
tesis vigorosa. En la sigiiiente centuria, Belinsky, Hersen,. Cherruchevski Y Do-

196

broliuvov contribuyen a Ha con nuevas aportaciones, hasta que llega a Ludwing
Feuerbach y, finalmente, a Marx y a Engels".
Vicente Lombardo Toledano, figura número um do pensamento materialista na América Latina, pensa que sé existe urna ordem a natural e julga a
sobrenatural como um triste período em que o hornero, escravo de religioes
e por sua ignorancia"~ únputava a seres iniinitamente superiores a ele, com
atributos semelhantes aos seus o govemo e cria~ao do mundo. Com a certeza arrogante, detectável em qualquer materialista dos que hoje pululam por
todo os continentes, acrescenta: "sin embargo, el conocimiento ha alcanzado
tales progresos que hoy nadie se atrevería con sentido de responsabilidad
científica, a afirmar lo que imaginaba la infancia de la humanidad".
Mais adiante analizaremos os "tales progresos' e tarnbém se a humanidade
se encontra na fase adulta ou náo se acha antes numa convie~o imbecil
dessa pseudo-maturidade.
Vicente Lombardo Toledano, como qualquer materialista de nosso tempo,
julga que o avarn;o das ciencias liquidara.ro definitivamente o scntimento
religioso ínsito no hornero. Galileu abriu os reinos da Ciencia, mas, a par
extinguiu os do sobrenatural da fé do sentimento religioso ou "dos céus".
Nesta linha, escreve Toledano: "A semejanza de lo que aconteció con el idealismo el progreso de las ciencias de la naturaleza asestó rudos golpes a la
metafísica".
Kant fue autor de la teoría natural del cielo. Lomonosov de la ley da la
conservación de la materia y del movimiento, de la evolución de la Tierra.
Hegel formuló la tesis del desarrollo dialéctico, que desempeñó un papel
trascendental en el progreso del .método científico. El mundo histórico y espmtual por entero, afirma, es un solo proceso de movimiento, cambio, desarrollo y transformación continuos. Las contradicciones internas de lo que
pensamos y observamos constituyen la fuente principal de este automovimiento. Marx y Engels asocian, por primera vez en la historia de las ideas,
la doctrina materialista y el método dialéctico. Todo lo afirmado por la
filosofía fue revisado por el1os con espíritu critico. Tomaron de Hegel su médula racional - la doctrina del desarrollo- desechando su corteza idealista e
impulsaron la dialéctica imprimiéndole un carácter científico nuevo. e sirvieron también de Feuerbach, de su tesis sobre la relación material entre el
pensamiento y el ser, y la despojaron de sus superposiciones idealistas, la
religión y su ética, creando una forma superior del materialismo".
Galileu porque foi o primeiro a abrir, com novo e eterno método, as
portas até aí fechadas da Ciencia, porque é "expressao altís ima da modernidade científica, na medida em que esta radica na farta meSSf! de factos reve-

197

�lados pelos descobrimentos e nas exigencias vitais do dommio da natureza",
como diz Joaquiro de Carvalho, porque deixou
po teridade a sua própria
cana de pesca coro que ela tem passado o melhor de seu tempo a domesticar
os factos, tem uro valor maior que o de nosso Vasco da Gama ou Pedro Alvares Cabral, que o de internacional Cristóvao Colombo ( internacional porque
ninguém sabe ao certo, qual a sua nacionalidade e vá¿as sao as n~~
que a disputara) . O continente europeo podia passar e v1ver sem. ~s. Indias
descobertas, o Novo Mundo americano também revelado mas dlfacilmente
poderia passar sem o uso o exercicio da Razao. Galileu é o Cristovao Colombo

a

da inteligencia aplicada com método. As suas originais caravelas nao foram
parar a nenhtuna praia &lt;leste mundo, mas a um outro . on~entc, a ~~en~
que toma a este mundo 'Como morada vital das suas cegitac;oes e experiencias.
Existe apenas uroa diferem;a entre Galileu e Vasco da Gama, _Alvare Cabr_a\
ou Colombo. Estes descobriram duma ez para sempre as glonosas terras dlStantes da Europa e perdidas ero incertas bruma . Galileu comec;óu uma descoberta que nao tero cessado, vai aumentando ano para ano, como se os
domínios da Ciencia nao tivessem limites e fossem o maior continente do
globo. A Ciencia cresce, os continentes, esses até minguam segundo algurnas
versóes.
A velha contenda entre materialismo e ideali roo entre matéria e espirito
renasce das cinzas amortecidas do passado logo após o Reoascimento. A figura zenital de Galileu, aos olhos da nossa ruodernidade, como que divide
ainda mai os contendores de sempre. Galileu é uro homem e um método que
se dirige para compreender e domesticar a nature:za ( ou ordem natural). Só se
preocupou, no seu método, com o "como" os factos natutais ocorriant. ao
se interessou pelo "porque" e pelo "para que". Galileu representa o dominio
da natureza pela sua compreensao racional. Um dominio que serve também
as exigencias vitais da subsistencia e perdurac;áo da espécie humana.

V

Os mistérios váo afinal transfonnar-se em equac;óes matemáticas cm logarí~os, em !~nnulas_ químicas, em principios físicos. Ao comec;o' a matéria,
~epoIS o espm~ (r-a¡z conceitual de todo o materialismo) rejubila com a
neranc;a de Galileu. Uro permanente festim. A Humanidade antes de Galileu
n~o passar~ duro jó:em muito infantil. Urna crianc;a fixando-se em supersti~oes. J?epoIS_ de Galileu, comec;a a maturidade. Vai sabendo a razao de ser
das coISas finda para sempre a supersti~áo.
. Ass~, ~áo admira q_ue urna figura clássica como Galileu seja personagem
l~1s~ónco _iao controvertido. E'que nao está só a "história de seu tempo" em littgi~ está, sobretudo, o que ela deixou para a posteJtidade, o que dela se
frutificou, o que dela irrompeu de modo ciclópeo e caracteriza definitivame~te ~osso tempo moderno. E, Galileu, como clássico, como qualquer clássico, Já nao pode ser estimado apenas com as coordenadas de seu tempo ( o que
decorre de 1564-1642), antes é valorizado sob a perspectiva de nosso tempo
(o que 1arga de 1642 para cá) em veloz correria atrás do continente da Ciencia. Deforma~ao do juizo? Supervaloriza~ao?

O materialismo toma a Galileu como o seu símbolo máximo o fundador
duma nova :,ra e cuja filosofia centra nestes tres pontos: 1) ~ nova era é
urna concepc;ao do mundo e do conhecimento das "classes socia.is
· · mais
· avan~das" em Juta pelo progresso da sociedade; 2) está caracterizada por uro
vm:ulo profundo e um desenvolvimento paralelo ou sincronizado coro a evoluc;ao e as aquisi&lt;;-óes do "conhecimento científico"· 3) considera que O ser
~ ~atureza, a matéria .é o dado primário diante do pensar do espirito, da
1de1~ _( o dado secundáno) . Este materialismo, e nao é agnóstico ou ceptico é
dec1d1damente ateu.
'

Tal ~at~rialismo há-de querer, á forc;a, alterar a correcta significac;ao dos
factos vttaIS concernentes á exist.encia temporal de Gali"leu. ecessanamente
' ·
tem de valorar a Galileu como uro "mártir da Igreja" porque a Igreja re~
pr~senta. o 5?~renatural e~ l~ta contra a ordem natural e seu primeiro desco~ndor .cien~1co. A Igre~a e a negac;áo da Ciencia. A Igreja representa a
1dade J~V~ da ~umarudade. A religiao, um equívoco pronto a desfazer-se
pela actlVld~de ra~on:l e cient~ica do Universo e sua interp,reta\¡,a.O. O método de Galileu nao so denuncia como liquida os equívocos as supersti" «:_i: tili"d d "
'
~oes,
as W-Lan

Após Galileu a ordem natural omec;a a revelar ao hornero os seus segredos.
A son da, o próprio método iniciado e deixado por Galileu á Humanidade
O velho materialismo sorri. Ganha for~as. A heran~a de Galileu nutre e fundamenta o materialismo cada vez mais risonho porque a ordem natural
também cada vez mais se lhe descobre. O continente da Ciencia vai revelando,

a es .

implesme~te: sé desprezando a verdade é que .os factos históricos respeitantes a Gal1Ieu podem ser "manipulados" neste sentido duro materialismo
que também tero de criar os seus "mártires" para ele próprio, 0 materialismo
ser urna "nova Religiao" (aquilo a que um extraordinário Ernesto Sábat'
ch ama a " supersuc;ao e que nao se deve ser supersticioso") .
º

·-a

sem cessar, novos territórios. Parece nao ter fim e ser ilimitado. Uro El-Dorado.

199
198

�Mais, ainda sob O ponto de vista do materialismo, o idealismo, seu adversario
pos.5ui estas tres ign6beis características: 1) é o concep~o do mundo e do
conhecimento das "classes retrógradas'', :interesadas ero mantener o 'status'
social de explo~áo e dominio duma classe sobre as outras; 2) ~s.sui um
vínculo e corre paralelo com a "religiáo", opendo-se ao desenvolvunento da
ciencia ou das ciencias; 3) considera b pensar o espírito, a ideia, a c0nsdencia como O dado primário diante do ser, a natureza, a matéria, a objectividade
(o espírito é o fundamento e a causa da matéria) .
Mais O materialismo julaa o Renascimento como wna crise em que se
puze~ á evidencia as difer~~s e ao mesmo tempo as fa~dades ~~ ~versas concepi;oes fi}Qsóficas e teológicas e religiosas da existencia. O ~nsbamsmo
representa a religiao, o idealismo, o pas.5ado e o atrazo. Ele, m~ter~I.Slilo _representa a ciencia, o futuro e o progresso. A única lu~ ~rda~ell'a e, a ~s-~nte
entre ciéncia e religiao. O materialismo ere que a c1encm tnunf ara defuuuvamente sobre a religi!io, sobre essa errónea e infantil concep~ de que "Deus
criou o mundo e que o mundo é criatura de Deus".
Galileu, pai da Ciencia, viu-se a braE_;os coro um julgamerrto da Igreja. Ainda
bem, pensam os materialistas! Aí está a prava concre~ima a prava documental e histórica de que a !uta entre Ciencia e Religiáo come¡;ou de facto
coro Galileu e o ;obre homem é um "mártir" da Ciencia.! Os :materialistaS
exaltados s6 lamentam que Galileu nao tenha sido assado numa fogueira como
, • 1
Giordano Bruno! Que piedade retrospectiva! Que caridade para o pretento.
Essa carne em toNesmos seria agora o manjar mais delicioso da propaganda
materialista. Mas se nao foi a ~ ao menps foi amea~da e sé a velhice
salvou a Galileu de nao ter igual firn ao de G. Bruno! Que as inten~óes oficiais
da Igreja eram bem claras, mais do que evidentes!
O mundo da Ciencia é tao amoral que na st•a pobreza franciscana de valores éticos jamais produziu algum "mártir". Pena, pois se existissem Augusto
Comte teria colocado esses "mártires" no altaJes da sua Igreja Positivista.

Mas nao os encontrou ...
Martires da Ciencia? Siro, existem, mas sao duma frivolidade insalvável: os
cientistas que morrem de algum choque eléctrico; os físicos que caiem de
algmn andaime; os radiologistas victimas do "raio X"; os químicos desintegrados por alguma explosáo; os biólogos atacados por algum contágio ~ lento, etc. etc. Mas esse martirio nao chega para comover as rn~, agitar
seus pensamentos confusos. Sao irremediávelmente banais.
Onde o matenalismo viu a possibilidade de um ' mártir'', Galileu Galilei, aí
coro unhas e dentes, numa esfor~da dialéctica, suando por todos os poros, se
mantero e esgrime o seu "mártir" coro a plenitude de um sentido inequívoco:

200

a Igreja, a religiao oficial., foi contra Galileu, a Ciencia, porque nao poderia
ser de outra forma. Como se trata a mn inimigo? Qom homenagens? Coro
presentes? Galileu foi tratado como real inimigo. Foi humilhado como convinha.
ao aquele homem polémico e inteligente, chamado Galileu Galilei, mas toda
a espécie de cientist.as, melhor, a Ciencia incarnada em Galileu. A Igreja como
rival da Ciencia, a fé contra a razao, come~ou como inevitávelmente tinha de
comei;ar: por aprisionar um hornero, julgá-lo e condená-lo. Um homem símbolo dum novo estilo.
Mas o materialismo sé tem de contentar-se com todos os outros "mártires":
os que morrem duro choque eléctrico, duma irradia~o, duro contágio, duma
experiencia trágica. unca téve nem tem mártires. Tem apenas víctimas
sem a auréola do martírio. O materfalismo é profano e os seus ''mártires'' sao
profanos. Augusto Comte nao encontrou mártires para sua Igreja Positivista.
Urna Igreja de altares vazios. Ou, entao, ao lado, eom urna ' sala de rcanimai;ao' para os "mártires" que náo passam de victimas ...
O materialismo viu a possibilidade de um "mártir", mas a lógica e os factos
negam-lhe esse martírio. A história nao sewe suas intenE_;oes be.m claras. A história nao foi sequer ambígua.
O grande pensador ~panhol José Ortega y Gasset (1883-1955) tem um
livro sobre Galileu, melhor, sobre o que de Galileu se desprendeu para o nosso
mllhdo. Intitula-se "En torno a Galileo" ( 1933). Nao é um estudo sobre a figura histórica
de Galileu, seus inventos ou reinventas seu método científico,
.
os demais personagens da sua circunstancia. E'antes um ensaio que pretende
demonstrar a tese da filosofia orteguiana a do racio-vitalismo ( a vida nem
é s6 vitalismo ou só racionalismo) . O miolo de seu livro está neste pensamento: "la ciencia es en efecto, interpretación de los hechos· por sí mismos no
nos dan la realidad, al contrario, la ocultan, esto es, nos plantean el problema
de la realidad". Em suma a vida moderna nao pode contentar-se com a Ciencia. O valor de Ortega y Gasset é tal que um seu discípulo, o pensador Xavier,
Zubiri, escreveu: "muchos españoles, de no haber sido Ortega quien fue,
hubieran sído otros". José Ortega y Gasset esteve tao preocupado com esta vida, que o problema de Deus e o da Morte nao sao de algum modo o problema central de sua obra perene. Entre Deus e o homem preferiu o hornero.
Eis u.mas palavras de Ortega y Gasset: "Esta es la diferencia entre Dios y
nosotros; Él está dentro de sí, flota en sí misrpo, lo que le rodea no es diferente de lo que es. Esto no es vida, es beatitud, felicidad". E Ortega foi uro
turbulento filósofo existencial, muito preocupado coro a trepida,;ao da vida e
a sua total falta de beatitude (o hornero, minuto a minuto, como num assalto
'
tero de fazer a sua vida, decidir, escoJher... ) . Esta vida a vida de cada ho-

201

�mem, nao é beatitude e nao é felicidade. E'luta pela decisao de viver e dar
um sentido a sua vida ...

o, ao condenar o cientifismo da tese copernic.ana apadrinhada por GaliJeu,
condenar também a profana Ciencia incipiente...

Um filósofo como Ortega y Gasset nunca foi muito bem visto pela Igreja,
em ~anha. Pouco se preocupa do divino. ' En suma, Ortega reduce la entidad problemática que es la divinidad a sujeto exaruínable y sale con unas
cuantas conclusiones que, su formación racionalista y su propia intuición lo
empujan a declarar abiológica, torrencialmente vitalizadora, nombrable, beatífica, todo lo cual apenas se puede apreciar en contradicción con los dogmas
católicos sobre la divinidad, si se examina inteligentemente la cuestión", julga
a Ortega o prof. Tomás Oguiza ( da State University de Portland, Oregon,
USA) num muito recente estudo.

Mas Ortega, com a honestidade de toda a sua cultura e pessoa, nao classifica o "julgamento" de GaliJeu como uro verdadeiro julgamento e chama~lhe

Po.is este filósofo lúspánico que desauidou o divino e nunca debreu a espinha
aos poderes clevicais de sua Espanha tao vaticanista, tinha urna boa oportunidade para explorar o julgamento de Galileu e nao o féz...

VI

José Ortega y Gasset é urn filósofo originalissimo e dentro da grande divisáo
entre o materialismo e o idealismo, Ortega, a maior figura da filosofia peninsular, pensa que a vida nao é um corpo nem urna alma, nao é nem urna coisa
como a ma téria (materialismo) , nem é uma coisa como o espírito (idealismo) .
A filosofia de Ortega antecipa a de Jean Paul Sartre pois a liberdade nao é
algo que ternos, mas algo que somos, isto é, estamos "obrigados" a ser livres.
Esta ob:l'iga~o-o ter de decidir a cada momento os actos de nossa vida ou
existencia-é que lhe vai dar a essencia. A vida "vai-se f azendo", nao surge
feita ...
Por aqui já se nota quáo distante está Ortega y Gasre:t cla filosofia escolástica,
a da essencia prévia existencia. Por aqui já se pode observar a forma hostil
ou indiferente com que o catolicismo aborda a filosofía orteguiana.

a

a

O nao ser francamente idealista, o estar ainda ligada matéria, eis a restri~ao com que o catolicismo espanhol akolhe a Ortega e o vigía náo o aplaudindo abertamente.
Ortega, tao amante da liberdade e tao indcpendente dos pontos de vista da
religiao católica, ao tratar a Galileu poderia explorar o seu jugalmento COJ)'lo
tantos "liberais" o tem feito: tratando-o como da oposii;áo Religiáo-Ciencia,
razao e fé, metafísica e física, com a evidencia de que se levou Galileu ao
banco dos réus para a lgreja, entidade abstracta, marcar a sua posi~o oficial

202

mu.ito simplemente uma "intrigalhada". Re duz esse "julgamento" ( na expres.sáo dos materialistas de vária índole, "o maior escandalo da cristindade")
náo a uro escandalo que roa a dignidade da Igreja, a urna quest:ao que afecta
a sua magestade espiritual, mas a urna vulgacissima "intriga".
estas as
próprias palavras de Ortega y Gasset e que abrem precisamente o seu ensaio
"En tomo a Galileo" ( 1933) e que foram lii;oes suas na Universidade Central de Madrid: ''.En junio de 1633, Galileo Galilei_. de setenta años, fue obligado a arrodillarse delante de] Tribunal Inquisitorial, en Roma, y a abjurar
de la teoría copemicana, concepción que hizo posible la física moderna. Se
van a cumplir, pues, los trescientos años de aquella deplorable escena originad~, a decir verdad, más que en reservas dogmáticas de la Iglesia, en menudas intrigas de grupos particulares".

Sao

Também, com Ortega, deploro o
anos, era um velho e o reumatismo
hera entre ruínas. Cinco anos depois
cego e sempre doente apenas quatro
velho cheio de achaques?

julgamento. Galileu estava com setenta
a artrite e a hémia avan~avam como a
do seu julgamento, Galileu cegou. Vive
anos. Quem náo sente piedade poP um

Mas umbém deploro que se subverta o sentido real desse jnlgamento. "A
decir la verdade", a dizer a verdade exacta e livre, esse julgamento nao passau
do ·una consp~áo de 'rniúdas intrigas de grupos particulares..." sao as intrigas que conduziráo Galileu á abjura9áo espectacular...
Agora pergunto, o que é. uma intriga? As "vizinbas" sabem bem o que é...
A intriga é o emedo oculto, o mexerico. A intriga é urna embrulhada cujo
manejo cauteloso, cuja acc;.ao se executa com astúcia e ocultamente, pam se
conseguir um fim. A intriga pertence ao reino da inveja. Nao interessam ideias,
filiai;óes, r~as, amízades. Tudo sucumbe perante a veracidade da inveja intiigante ( das "viziu}1as", nos prédios de qualquer ciclarle do mundo; dos
"grupos particulares", no caso de Galileu, as rivalidadeS entre jesuitas e domenicanos, o despeito mesquinho de uns contra outros... ) .
Mas um mexerico nao tem dignidade nenhuma. Urna intriga, uro mexerico,
banaliza desde logo o assunto mais transcendente, pulveriza-lhe a seriedade .. .Na perspectiva do que aconteceu a Galileo,
interessa "atacar" a
Galileu por suas ideias. GaJileu é um mero pretexto para se atacar o que está
mais longe, os rivais padros jesutitas também paladinos das mesmas ideias
heliocéntricas ... E um cisma, direi agora, deixa-nos sempre cismáticos... Urna

nao

203

�intriga abriga-nos a maior pondera~o. E um mexerico lago desaparece...
Senao, vejamos.
Galileu é "julgado" em julho de 1633. Marre em 1642. Se se afirma que
este julgamento equivale a urna actitude oficial da Igreja, nao tendo em nada
metido o eu nariz o trivial mexerico, entáo, porque a lgreja em 16-IV-1757
pelo seu Papa Benito XIV declara nulo o decreto de 1616 proibindo os livros
partidário de Copérnico? E, entao, porque em 16-VII-1820 o cientifi o Jacobo Settele consegue da Inquisi~ao para publicar um livro de concep~o
copernicana? Como se explica tanta liberalidade? A ciencia entrara finalment
no Vaticano? E'que tudo nao passara de urna intriga, ao nível pessoal, e assim
era facíl á Igreja posterior tomar actitudes mais livres. Por causa do problema
cosmológico, levantado por Copémico nunca estivera a lgreja sériamente
amea~da.
Para o estudo da "era de Galileu" tem sumo valor saber a verdade &lt;leste
episódio inicial. Deixar resíduos de incerteza, é deixar na posse dos materialistas ( os que veem na Ciencia o triunfo absoluto sobre o transcendente) urna
poderosa arma. Logo dirao, com júbilo: houve "martírio", a iencia foi julgada, a religiao é um empecilho ao progresso humano!
Mas o episódio de Galileo é o que foi: urna intriga sem nível superior, nao
estando em causa vitais dogmas da Igreja que o julgou. E nunca Galileu pode
ser "utilizado" pelos materialistas porque se nele nasceu a Ciencia nao nasceu
em chao profano, em grosseiro chao materialista. Nasceu a par com o sentimento religioso. Galileu era um homem que sentía o transcendente.
Esta dupla verdade histórica -um Galileu religioso e um Galileu que nao
foi "mártir'' da Igreja- tem de irr,itar profundamente a espiritas sem espiritualidade, os materialistas do nosso tempo, es tais que "tem a supersti~ao de
nao terem supersti&lt;;óes". Sabem que Galileu é o fundador dos tempos modernos, pelo impulso gigantesco que deu a conquista do natural e ao seu instrumento, a Ciencia. Mas nao toleram que a funda~o parta de um homcm tao espiritual. Há que pintar os factos como melhor convem, há que mascarar a
Galileu como urge. Este estudo em torno da "era de Galileu' tem uma finalidade: pretende demonstrar que a Ciencia nasceu em terreno religioso, sé
"ideológicamente" a dissociam do transcendente, e, finalmente que Ciencia
e Religiao, razao o fé, sao categorias passiveis de hannonia e de habitarem
juntas no espirito e no cor~ao de um hornera. Um hornero que represente ... a
Humanidade!
Nao há nada mais ofen ivo para o mterialismo do que afirmar que a
Ciencia ... sé veio refor~ a Fé! Nada mais irrita o materialismo do que afirmar que Razao e Fé podem viver juntas em cada pessoa, na sociedade!
204

O meu estudo irá girar em torno des maiores vultos do pensamento e da
arte, aparecidos já dentro da "era de Galileu". Tempos de crise. Tempos
de !uta nas ideias. Tempos também duma possivel esperan~ na harmonía entre os contendores.
Antes de penetrar na imensa "selva" destes conhecimentos e de os istematizar convem Irizart¡ue o cientista Galileu foi um homem de profundo sentimento religioso. O próprio Leonardo da Vinci, táo e,rperimentalista, mas tao
paradoxal como a propria vida ( o paradoxo é a f ertilidade de nao se ser unilateral!) num lado diz: "a natureza nao viola jamais as suas leis !", mas no outro
esc.reve: "Voglio far miracoli!" (Quera fazer milagres!). Galileu foi mais
calmo, mas como homem religioso, sabia que as suas leis descobertas nao colicliam como o milagrc ... desde lago, o milagre da própria Razao! Galileu tinha
um conhecimento maior do que o dum cientista: ele sabia que também existe um saber que nao precisa da descoberta para fazer valer sua presen~a. Oh
quantas coisas se sabem som as descobrirmos!, quantas vezes terá dito e pensado
Galileu &lt;liante do Universo que sua luneta ampliara?!
Sempre gostei de evidenciar os valores da América Latina. As grandes fi.
guras do nosso tempo nasceram ou estáo na América Latina. O Doutor
Edoardo Crema é italiano, mas pela longa presen91 na Venezuela é hoje mais
um venezuelano. Este humanista é mestre da Faculdade de Humanidades e
Educ~o da Universidade Central de Venezuela. Gera&lt;;oes e gera~oes de
universitarios venezuelanos tem passado por suas aulas. Homero de livros valiosos. A Venezuela, grata por sua presen9a tao rica, conferiu-lhe há anos o grau
de Doutor honoris causa pela Universidade men ionada. Ora é precisamente
no estudo "Galileo, naturalista científico, entre naturalistas filósofos", ero que
o prof. Edoardo Crema demon tra a religiosidade de Galileo. Galileu conhecia
os "limites" da sua Ciencia ( coisa que já na "er-a de Galileu" foi desaparecendo,
criando em torno dela a obscura e irracional cren~a de que ela tudo pode e
tuda vencerá ... ) . Melhor, Gali1eu conhecia os limites da própria Ciéncia. Escreve Edoardo Crema:" Descartes, en cartas del 18 de octubre y del 15 de nov.
de 1638 al padre Marsenn, reprochaba a Galileo de no explicar por completo
su materia, y de no haber tomado en consideración las causas primeras de la
naturaleza, construyendo así sin fundamento: Y Galileo se negó a busear esas
causas primeras porque, contrariamente a lo que creía Descartes, pensaba
que nuestra inteligencia no puede comprender la esencia de las cosas, y
puede comprender sólo ]os fenómenos. La esencia los principios, ]as causas
primeras, lo que Kant llamaría la cosa en sí podían ser comprendidas según
Galileo, sólo por Dios y los ángeles; y él trató de demostrar cuanto afirmaba
con un razonamiento impecable. El ponía de relieve que las causas primeras
y las esencias de las cosas, no podían ser objeto de ciencia o conocmuen-

205

�to verdadero, porque no era posible someter a experimentación las hipótesis
correspondientes a aquellas causas primeras. Las hipótesis que no podían .cr
sometidas a la experimentación, sólo formaban, a su juicio, una ciencia aparente; y estaba tan convencido de cuanto afirmaba, que al aceptar-, o al

nário; a fon te de todo o movimento é a contradici;ao .interna do objecto ou de
processo; as fori;as ou factos contr-ários esta.o em luta e unem-se, dando lugar
a outros novos; a luta entre o velho e o novo, entre o que morre e o que
nasce, entre o que se e,"&lt;tingue e o que cresce, é a leí do progresso.

admitir, algunas de estas hipótesis no posibles de demostración -como )a
de la sustancia espiritual, sutil y velo;: y la de la prefedncia de los medios
fáciles y sencillos por parte de la aturaleza-, las emitía como opiniones
personales y no como verdades que se podían demostrar. Hasta a propó ito de
la infinitud del Universo, tan cara a Bruno y Campanclla, decía que no era
posible demostrar si el Universo fuese finito o infinito". (Lourengo Marques,
1 de Maio de 1971.)

Galileu é um platónico, nao um heraclitiano. ro seu livro ' Il Saggiat-ore"
faz Galileu a distinc;ao entre o subjectivo e o ohjectivo do mundo, em termos
bem platónicos, isto é, o mundo «nao é o que aparenta ser pois os sentidos
nao sao confiáveis". E nao há filósofo mais divino, mais próximo a Deus, do
que Platáo. O pensamento nao é uma compreensáo, mas urna salvac;áo. P]atáo é o Jesus Cristo dos gregos, a harmonia entre religiao e filosofía, a necessidade de salvac;áo e a curiosidade cosmológica.

VII

Galileu pensava que a nossa inteligencia nao pode compreender a essencia
das coisas e sómente atinge a compreensáo de seus fenómenos. Pensava que
essa essencia só poderia ser compreendida por Deus. Galileu fazia destacar
que as causas primeiras e as essencias das coisas nao podiam ser objecto de
ciencia ou conhecimento verdadeiro, "porque nao era possível submeter a
experimen~ao as hipó teses correspondentes aquelas causas p1&gt;imeiras".
Galileu náo tinha a eren~ ilimitada nes poderes ilimitados da Ciencia. O
sentido religioso da existencia, o raciocínio sobre o próprio método científico,,
nao lhe deram essa estúpida e irracional confianc,.a que, nos nossos dias, paira
como firme dogma nwn dos materialismos fiJosóficos mais fanáticos de todos
os tempos e ganhou inúmeros prosélitos por sua for¡;a política. Galileu nao
aceitou os princípios filosóficos &lt;leste materialismo invasor, mas nao convincente, (a forc,.a política viria depois, mas os principios já existiam pedeitos
em Heráclito, filósofo de Éfeso, que viveu de 535-475 antes de Jesus Cristo) .
Galileu acreditava em Deus, criador da matéria. Es.5e materialismo que nasce
em Heráclito e se aperfeic,.oa com Karl Marx ( 1818-1883) teria de repugnar
a Galileu pois concebe a matéria sem criador, sendo seus fundamentos os
seguintes: a matéria sem movimento é tao inconcebível como o movimento
sem matéria; o movimento é eterno, .increado e .indestrutível, como a própria
matéria; a fonte do movimento está na própria matéria; a natureza constituí
um sistema, um conjunto coerente; a dialéctica é a ciencia da conexa.o universal· o progresso náo é um simples cresciemento ou uma simples diminuic;áo
do que existe, é, sim, uma altera¡;ao qualitativa, um salto súbito, revolucio-

206

Galileu harmoniza em si o que só boje, nos nossos días em larga escala,
surge como separado e até antípoda: religiao e ciencia. Galileu nao caiu na
barbaridade de esperar tudo da ciencia. Para Galileu a ciencia. jamais substituiu a religiao ou o sentimento de Deus, melhor, ficava sernpre aquém de
Deus, embora, como sonda para comprcender o mundo, dele se aproximasse.
Em suma, a ciencia ronda a totalidade mas nao a conquista.
Rodolfo Mondolfo escreve que Galileu considerava a natureza como um livro que nem todos sabem ler por estar, escrito em caracteres diferentes dos de
nosso allabeto: "e sao os caracteres de semelhante livro triangulos, quadrados,
círculos, esferas, eones, pirámides e outras figuras matemáticas, mwto proprias para tal leitura" ( expressáo do punho de Galileu ) . Rodolfo Mondolfo
refere a.inda que Galileu se declarava também de acordo com Platáo em
"admirar o .intelecto hwnano e a consider-á.-lo partícipe de divindade pelo
facto de entender a natureza dos números". Escreve Mondolfo: "a necessidade racional era para Galileu o carácter distintivo do conhecimento objectivo
e o fundamento sólido da sua certeza: uma certeza que na matemática pode,
para Galileu, igualar-se a do conhecimento divino. Se o entendimento humano sob o aspecto extensivo resulta quasí nada ern comparar;áo com o divino, em compensa~o ao considerá-lo sob o aspecto intensivo (disse Gal.ileu )
o intelecto humano compreende a1gumas proposir;oes tao perfeitamente e
tem tao absoluta certeza, quanto pode ter a própria natureza · e isso ocorre
nas ciencias matemáticas puras das que o intelecto divino sabe, nao obstante,
infinitas proposic;oes a mais, pois as sabe todas; mas das poucas entendida
pelo intelecto humano, creio que o seu conhecimento se iguala a certeza objectiva divina, porque chega a compreender a necessidade, sobre a qual nao
parece poder existir seguran¡;a maior".
Isto é, a ciencia pode abeirar-se de Deus por compreender algumas das

207

�proposi~óes, mas nao pode explorá-las todas. As "infinitas proposi~oes a mais'',
guarda-as Deus na sua mao e sáo o mistério da existencia e do Universo. Deus
sabe tudo, 0 homem sabe alguma coisa. Onde sabe, meteu a foice a Ciencia.
Onde nao sabe, é seara do fértil sentimento religioso. Tudo, no fundo, seara
de Deus, 0 bom Deus que deixa o horoem livre e amanhar seus campos como
pode, até coro a humilde enxada da ciencia.
Mas os materialistas sorriem...A ciencia (que escrevem sempre com maiúscu1as), a CIENCIA, qual humilde enxada! A ciencia liquidou Deus e a religiao duma vez para sempre! A ciéncia, se é enxada, teve urna utilidade: abriu
uma cova e meteu lá dentro, bem mortos para sempre, a Deus e as religióes!

inerte" a fo~ de respira~o artificial. Daí que se confunda a violencia anticlerical coro a violencia antireligiosa. Na verclade a religiáo morreu como
cultura aí pelos come~os do século XVI e se hoje escutamos frases nas quais
se propicia o assassinato de Deus, isto nao quer dizer que Deus esteja vivo,
apenas simplesmente que há que assassinar esses homens que se serviram de
Deus como de um instrumento de extorsáo e dominio. Esclarecemos que esta
nova posi~o do hornero, mais do que urna crise cu1tural no sentido que :indicamos, é urna crise social, moral e filosófica. O marxismo é um movimento
que busca desenvolver a ciencia para a despojar de todo o elemento mítico.
É uro simples movimento em busca do nítido e verificável".

I sto nao sao fantasías de quem está fazenclo este modesto estudo em torno
da trepidante "era de Galileu". Maurice Wacquez é um chileno nascido em
1939 actualmente mestre de filosofia na Universidade de la Habana. Publicou
um ;xtenso trabalho -"Cultura como seguridad"- no n9 3, 1970, da revista
cubana ''Unión". Pois este "Chileno, coro sangue frances, adorador do materialismo cubano, escreveu esta apoteose dos funerais da religiao e que 115.o
coincidem comos de Nietzsche (1844-1900) mas ... coro a Renascen~a, isto
é, a própria origem da ''era de Galileu". Um chileno que reflecte o pensamento oficial e dogmático do materialismo mais aplaudido no mundo. Vejamós estes primores saidos da pena de Maurice Wacquez ( ou saídos -da pena
abstracta do pensamento materialista, que serve) . Eis a síntese descrita por
Wacquez: "Náo é fácil estabelecer os limites dos processos cu1turais. Estamos
de acordo em que o Renascimento é o re$tabelecimento da cultura científica.
Mas a religiáo continuou a impor a sua for~a, atemorizando inclusivamente
os homens que propiciaram a sua queda (Descartes). Ora este facto nos levaria a pensar que afinal a cultura religiosa pode existir 1ado a lado coro a
cultura científica. Mas um tal pensarnento deitaria por terra o esqueleto de
toda a nossa argumenta~ao. É que náo ha que confundir a cultura religiosa coro o poder político-social duma religiao. O Renascimento, como
renascer do impulso científico, como cataclismo social e moral, pos a descoberto urna elasse social que até esse momento estivera subjugada por outra
classe que extraía os ingredientes da sua seguran~ do poder divino. Esta nova classe, ao adoptar aparentemente os principios crista.os, nao fez mais do que
apropiar-se do poder social e político que esses principios lhe outorga,iam.
Nao adoptou os principios, mas apenas o poder. Isto é, a burguesia, ao irmmper a cab~a da socieclade, aproveitou a cultura crista porque esta era útil
para seus fins. Mas quando o proletariado se levantou como classe frente
a burguesia, logo deo conta da manobra burguesa: manter com vida urna "fé

Assim se pensa em La Habana, Moscovo, Pequim, e tambéro em Sófia, capital da Bulgária, onde se filmou um filme táo "cientilico" como "Galileu".
Um filme que serve apenas de instrumento a materialista opiniáo de que a
ciencia üquidou para sempre a Religiáo e a Deus. A doutrina que inspirou tal
filme é a que expende o referido franco-chileno, mestre de "filosofía" em La
Habana. Galileu, apenas o melhor pretexto. Nao somos táo ingénuos como
para "acreditar" que um filme é apenas um filme, algo para se ver e logo
esquecer.

208

Ouve-se a torto e a direito que é preciso defender a "cultura ocidental".
Sáo muitos os que se referem a valiosa "cultura ocidental" e nao sabem o que
ela é. Pois a cultura ocidental é o que é e diferencia-se dos vários materialismos (essencialmente, do marxismo-leninismo e mao.ísmo e castrismo) porque
é a excepcional unidade de religiáo e ciencia, Deus e conhecimento, sobrenatural e dominio do natural. A cultura e a civiliza~o ocidental é "ocidental"
apenas por este jogo e convivio de valores. Harmoniza, na ordem do vital,
raziio e fé. O que nao é civiliza~o ocidental, sao precisamente esses povos e
culturas que esta.o "num movimento que busca desenvolver a ciencia para a
despojar de todo o elemento mítico", com sua irracional crenc;;a no poder
ilimitado da r-azao...
Nietzsche, nos fins do século XIX, gritou (gritar, a palavra que mais Jhe
convem, pois era todo um histérico e epiléctico), gritou, gritou que ''Deus
morrera". Mas o marxismo faz recuar a data de óbito de Deus. A certidao
nao é pa$ada numa conservatória do século XIX, mas muna do século XVI,
na Renaseenr;a, no século de Galileu. Deus morre quando Galileo nasce. A
ciencia é bem urna enxada. Ela abriu um éoval para Deus. Entermu-o para
todo o sempre. E com este epitáfio: "Nao há que confundir cultura religiosa
com poder político-social duma religiao". Para o materialismo de cunho
209
H14

�m.a.I'Xista, para tantos materialismos, Deus esta morto e a religiáo, ainda de pé,
apenas de pé per ter um ''pulmáo de ~" !

VIII

Galileu foi um cientista e foi um homem religioso e crente em Deus. O
materialismo poderá aproveitar-se da ciencia, mas nunca de Galileu. Mas
também nao aproveita ao materialismo o "julgamento" de Galileu.
Ortega y Gasset, para dizer a verdade, acentua a sua origem em "menudas intrigas de grupos particulares", íicando a questao dogmática muito em
segundo plano. Eis o que dói ao materialismo búlgaro do filme sobre "Galileu". . . A for~a, querem fazer da Jgreja a mediocridade com pavor a ciencia,
as ideias renovadoras do pensamento etc. Galileu, a ciencia. A Igreja, a sua
repressáo. Em 1610, Galileu, com o seu modesto telescópio, distingue quarenta estrelas nas Pleiades, oitenta em Orion e outms noutras constel~óes.
Descobre na Via Láctea urna infinidade de estrelas. A sete de Janeiro de ano
seguinte, descobre as montanhas da Lua e logo depois os tres satélites de Júpiter, roa.is um quarto ... Estas experiencias empolgam-no e, em mar~o do
mesmo ano, publica o " idereus Nuncius" (em 550 exemplares). Este 1610
é o ano cosmológico de Galileu. Já depois de publicar "Siderius uncius",
descobre que Saturno é "tiicórpore", antecipando-se ao descob:rimento de
anel, feíto por Hayens em 1659; e estuda Venus e descobre as suas fases,
confirmando a sua rota~ao

a volta

do sol.

A aparir;ao do ' uncius Sidereus" ("o mensageiro das estrelas") onde
Galileu descreve os seus descobrimentos dos satélites de Júpiter, revela já a
crescente convic~áo do autor na valida.de do sistema copemicano. O livro
causa polémica entre professores universitários e clérigós.
O "escándalo" suscitado por esta polémica,, levou o Cardeal Belarmino a
solicitar dos matemáticos jesuítas do Colégio Romano, portanto, da mais
genuína fonte oficial vaticanista, a confirm~ao ou a desautoriza(iaO das afirmai;óes galileanas. Pois os padres jesuitas Clavio0 Grienberger, Van Maelcote
e Lembo, emitindo o juizo do Colégio Romano, pronunciam-se em 24 de
abril de 1611. As descobertas de Galileo e suas ideias copemicanas foram
reprovadas pela Igreja? Nada disso. Esses homens da Igreja, em sua represen~áo, por documento de 24 de abril de 1611 declaram as ideias de GaIileu exactas, exactíssimas, menos urna: a da rugosidade da Lua.

210

Galileu triunfa plenamente. Triunfa na ciencia, entre os colegas. Triunfa na
Igreja, pelo veridicto do Colégio Romano. E em abril de 1611 a sua victória
é compensada pelo seu ingresso na Academia dos "Lincei".
Mas os adversários nao donnem. Nem os de Galileu (seus colegas de universidade) , nem os dos padres jesuitas (os dominicanos) .
O gra-Duque de Toscana, Cosme II, tinha o hábito de reunir a sua mesa
destacadas cab~. Gostava de distrair seu espirito coro as sábias discussóes
des seus convidados. Em setembre de 1611, numa dessas reunióes, estando
presente o Cardial Mafíeo Barberini (logo Papa Urbano VIII), Galileu
feve forte polémica coro Ludovico delle Colombe a propósito da causa pela
qual certos corpos fluctuam na superficie da água e outros nao. Urna discussáo
que valen para Galileu o ódio persistente de Ludovico deUe Colombe e de sua
perseguifiáo.
Em 22 de margo de 1613 Galileu publica "Istoria e demostrazioni intomo
alle macchie solari e loro accidenti" ( "história e demonstrac,ao ero tomo das
manchas solares e seus acidentes"), obra inteira e francamente copernicaoa e
que fue valeu urna tremenda disputa com ... o padre jesuita Scheiner, porque
ambos queriam tel' a prioridade do descobrimento. Galileo, no ardor da sua
reivindicac.ao, chega a escrever nna cart.a ao cardial .Berberini, futuro papa
Urbano VIII. Nela reivindica o deseobrimento das manchas solares.
Como lo incidente de Ludovico delle Colombe, com o despeito do padre
Scheiner, já nao se estranha que a "guerra» a Galileu tenha O seu comec;o
público no dia 21 de dezembre de 1614, quando o dominicano padre Tomás
Caceini, na igreja de Santa María ova de Florenr;a, ataca a Galileu por
"copemicano" e a matemática por "ciencia iropia". A história regista que a
~te "comer;o" de guerra nao foi alheio o despeito do padre Scheiner (que
vm esfumar-se o fruto do seu labor a ser submetido á opinia.o do Provincial
da Ordem Teodoro Busoeus).
Dois meses depois o padre dominicano Nicolás Lorini denúncia Galileu á
Inquisi~o por ser a teoria copernicana contrária as Sagradas Escrituras. Faz a
denúncia, ignorando por completo o alcance dos acootecimentos de marc;,o de
1611 (quando Galileu viaja a Roma para tratar de convencer os cardeais
sobre os seus descobrimentos celestes e os matemáticos de Colégio Romano
aprovaram as suas afirmac;óes, coma única objcc~ao acerca da superfie da lua)
ou fingindo desconhecoe-lo. E a Inquisi~o, também ignorando ou fingindo
ignorar, inicia o estudo da denúncia. Entretanto, ainda em 1615, o carmelita
padre António Foscarini defende o sistema copernicano desde o ponto de vista teológico, portanto, com urna argumenta~o bem mais "difícil" do que a
utilizada por Galileu ( apenas a científica) .

211

�Em 5 de mar&lt;;o de 1616 a Inquisi!rªº declara que a teoria de Copémico
nao concorda coma Bíblia, sugere co~oes e proibe o livro do padre Foscarini, considerando este mais arrojado do que a Galileu.
A pessoa e a liberdade de Galileu nao sao atingidas. A Inquisic;áo, neste
1616, apesar de ter recebido urna denúncia sobre Galileu em nada molesta o
sábio. Galileu detem a maior liberdade de movimentos. A sua dignidade em
nada fora atingida. Galileu continua os seus trabalhos de investigador. Cbcga
1618 e traz urna tr-0voada, a polémica entre Galileu e o padre Grassi em
torno dos cometas (e que boje a história da ciencia irónicamente, considera
bem mais sabedor do assw1to do que Ga1ileu). Galileu desfere o ataque com
urna bomba de hldrogénio, o seu ·'II Saggiatore", formosa pe~ de polémica
duma virulencia digna de Camilo ou das ''Farpas". Ganha definitivamente
outro inimigo no Padre Grassi, também sábio e bem mais dentro da razáo, no
assunto dos cometas, do que Galileu.
O cardia] Barberini, futuro papa Urbano VIII, escreve em 1621 urna
"Adulatio Perniciosa" em louver de Galileu e que na disputa do sábio com
Delle Colombe se havia colocado da parte de Galileu. Barberini ascende ao
papado. Galileu julga oportuno o momento para ver sancionado o sistema
copernicano. No día um de abril de 1624, chega Galileu a Roma e é recebido
com entusiasmo pelo papa Urbano e vários cardiaias. No ano seguinte, o cardial
Francisco Barberini frustra a tentativa de se prejudicar a Galileu, a propósito de "ll Saggiatore". O padre Gmssi, raivoso qua] cometa, nao adormecera as flehadas que Galileu lhe apontara a carne...
Em 1630, a surda rivalidade dos partidos, a intrigalbada, atribuiu a Galileu a autoria do "Horóscopo" de Horacio Morandi, coro a sinistra finalidade
de o Papa arrefecer com Galileu ...
Finalmente em 22 de fevereiro de 1632, depois de vários anos de elabora~ao
e de gestóes para os publicar, saiem os "Diálogos sobre os dois máximos Sistemas do Mundo", onde Galileu provoca a atendibilidade do sistema copernicano e define o "principio da relatividade clássica", respeitado por Einstein.
Toda a obra anterior de Galileu fora urna defesa do sistema copernicano.
Os "Diálogos" eram a prova definitiva da defesa, a mais rotunda a decisiva
para o convencimento de terceiros.
Eis como o prof. Cortés Pla, o argentino do mencionado estudo "Va1oraci6n de Galileo", analisa o momento: 'Estos 'Diálogos', eran ciertamente, como
escribió Santillana una carga de dinamita colocada por un experto ingeniero. Y la explosión no tardó en producirse. Quienes agazapados esperaban
el momento de vengarse del viejo sabio, tenían en sus manos la gran oportu-

212

nidad ansiada. Los profesores aferrados a un saber caduco e incapaces de
discernir por cuenta propia; los resentidos por ]as disputas sobre los derechos
de prioridad o de validez de las ideas ex.puestas, no trepidan en indisponer
al Papa Urbano VIII contra su antiguo amigo, haciéndole creer que por burlarse de él, Galileo ponía en boca de Simplicio argumentos oidos a Su Santidad para ridicularizarlo públicamente".
Pura intriga, puro mexerico. Galileu percebe o perigo. Em 15 de agosto de
1632 é nomeada uma congrega!rªº de sábios para julgarem os "Diálogos" e,
jnútilmente, Campanella e o padre Castelli, parúdários de Galileo solicitam
para suas pessoas figurarem na Comissao julgadora. Galileu sente o perigo e a
13 de outubro desse ano escreve ao cardial Francisco BaTberini. Vejamos os
termos em que e próprio Galileu delimita a questao. Vejamos se nesta carta de
Galileu se sente um homem a Jutar eontro. a for!ra obscura e impesroal duma
Igreja monoütica ou náo se percebe, antes, o ódio de a1guns contra a sua pessoa
e contra a sua obra. Vejamos se Galileu temía os dogmas ou nao temía antes
as pessoas. Escreve Galileu ao Cardial Francisco Barberini: "Que os meus
Diálogos, Exmo e Rvmo. Senhor, últimamente publicados, tivessem contradictores isso foi previsto por mim e por todos os roeus amigos, porque assim o
assegurava o sucedido com outras obras minhas, anteriormente eclitadas, e porque assim parece que comummente sucede coro as doutrinas que da comum e
inveterada opiniao se afa-stam ponto por ponto. Mas que o ódio de alguns contra mim e a minha obra, sómente porque em parte ensombre!ra o explendor da
sua devesse ser tao potente como para imprimir na mente santíssima dos superiores, que este livro seja indigno de ver a luz, é o que me resulta verdadeiramente inesperado".
Repare-se naquele "ódio de alguns". Repa:re-se naquele "ódio contra a sua
pessoa". Repare-se bem no sentido desta carta de Galileu boa fotografía do
que se passou. Repare-se no sentido de intriga que Galileu diagnostica ...

IX

O próprio Galileu, na sua carta ao cardial Francisco Barberini (13-out.
1632), reconhece que é o "ódio de alguns contra si e sua obra", o ódio e a
inveja, que levaram a intriga até ao cume ("a mente santíssima dos superiores"). Dois anos antes, haviam atribuido a Galileu a auto1ia de ''Horóscopo"
de Horacio Morandi, com a intenc;áo dolosa de prejudicarem a amizade existente entre o Papa Urbano VIII e o sábio. Mas essa amizade perdurava. ''Há
muito tempo ternos estendido a nossa afei!rÍÍ.O paternal a esse grande hornero,

213

�cuja fama resplandece no céu e marcha sobre a terra", escrevia o Papa Urbano
VIII ao gráo Duque, dando o grau de sua amizade e adm.irasáo por Galileu ...
O carácter de Galileu está bem retratado neste trecho do vol. 39, 79 parte
da "História da Civiliza~o'' de Will e Ariel Durant (S. Paulo, 1964): "Tinha
o orguTho e a belicosidade de um inovador, embora, as vezes, falasse prudente
e modestamente: 'nunca encontrei um homem que, por ignorante que Iasse,
dele nao pudesse aprender alguma coisa'. Era um ardente polemista, hábil
em contundir o adversário nwna frase ou em ridicularizá-lo com candente
indigna&lt;jí.o. A margem de um livro do jesuíta António Rocco, que defendia
a teoria ptolemaiga sobre a astronomia, Gallleu escreveu: 'Ignorante, elefante, tolo, asno. ..eunuco' ".
Este caracter polémic:o e ironizante de Galileu, nunca pode ser perdido
de vista. Que a persegui&lt;jí.o lhe foi movida por um sector religioso e também
foi causada por esse camcter polénúco, surge bem luminosa da afirmac;ao do
padre jesuíta Cristoforo Grienberger ( o mesmo que, com outros matemáticos
de Colégio Romano, em marc;o de 1611. lhe haviam conoborado os descobrimentQs e teses de 1610). Eis a afirmagiio: "Se Galileu tivesse sa,bido manter
o afecto dos padre.s &lt;leste Colégio, viviría glorioso, nao lhe tcriam ocorr.ido
oenhuma das suas desgrac;as e teria podido escrever com Jivre !!J"bitrio sobre
qualquer matéria, inclusivamente sobre o movirnento da Terra".
Galileu, em maio de 1632, vai a Roma e mostra ao Papa, seu amigo, o
manuscrito dos Diálogos. Sai de Roma com o "imprimatur" eclesiástico, com
a condic;áo de versar o assunto como urna "bipótese". Urna Igreja intolerante,
urna lgreja obscura, sentindo no sistema copemicano a ruina de sua hegemonia, m.mca, nem como mera "hipótese", aceitaría a publica&lt;jí.o dum livro
como "Diálogos". E em que poderia prejudicar a condi~ao "hipotética" a
Galileu, em que poderia Galileu sentir-se ofendido, se a base da Ciencia é o
seu próprio caracter de ''hipotetismo"?
Mas Galileu náo teve, entiio, a maturidade paro. intuir o ''hipotetismo" radical da própria Ciencia. Hoje, a trezentos anos dos acontecimentos, sobre a
luz verde da ciencia, toda a pessoa culta sabe que tanto Galileu como a Igreja
estiveram equivocados. O catedrático Onofre Rojo, mestre de Física na
Universidade Central de Venezuela, esereve: "nos atrevemos a afirmar, para
concluir, que en este conflicto, tanto la Iglesia como Galileo estuvieron equivocados, al considerar como absolutamente cierto o absolutamente erróneo, el
esquema de Copémico, cuando no era otra cosa que uua discripción ventajosa:
una hipótesis."
Assim, com o critério moderno e absolutamente definitivo do hipotetismo
214

radical de toda a ciencia física e matemática, há que julgar muito mais
científica a própria Igreja do que Galileu quando este recebe wn "imprimatur" para tratar o sistema copernicano co_¡no ...lúpotético! A ironía dos sécu1os mais .sabedores! Ero linguagem acessível: a confusao entre estar "mun"
1ugar o "num." momento e estar "oeste" lugar e "neste" momento, define a
física clássica; a física moderna acabou com tal confusao.
Ora aconteceu que o leitor vigilante logo observou que Galileu nao tratara o tema como "hipótese", mas defendia abertamente a Copénrico. Os "Diá•
lagos" (tres dialogantes: Salviali, por cuja boca fala Galileu; Sagredo, prototipo do homem culto e aberto ao mciocínio; e Simplício, representante do
saber escolástico e deductivo) traziam um prefácio "ao leitor esclarecido" e
logo foi tomado como polémico e sinal do caracter sarcástico de Galileu. Urna
edü;ao lisboeta dos ''Diálogos" (Delfos, 1970) ... suprimiu este prefácio. Eis
a agressividade intolerante de Galileu: "Há muitos anos publicou-se ero Roma
um benéfico édito que, afim de neutralizar as perigosas tendencías de nossa época actual, impos um razoável silencio sobre a teoria de Pitágoras de que a terra
gira. Havia os que afirmavam, imprudentemente, que esse edito teve origem
nao em estudos judiciosos mas na veemencia daqueles · que na,o se achavam
muito bem informados. Ouvir-se-iam queixas de que conselheiros completamente ine.xperientes ero observa~óes astronómicas nao deveriam cercear as
asas de inteligencias ponderadas por meio de inconsideradas proibi~oes".
O comec;o era agressivo. Mas o final era imprudente. Galileu, já próximo
do fon de seu diálogo, poe na boca de Simplício, quási literalmente, a declara&lt;jí..o que o Papa Urbano VIII insistira que fosse acrescentada (aguando do
"imprimatur"), esta: "Deus é Todo-Poderoso; todas as coisas sao, portanto,
possíveis- para eu; ergo, as marés nao podem ser alegadas como prova necessária do duplo movimento da terra sem que isso limite a omnisciencia de
Deus". Entáo, o personagem Salviati (Galileo} comenta com azeda itonia,
qual flecha: "Um argumento admirável e verdadeiramente evangélico" ...
A intriga avolumou-se. O facto de a concep&lt;jí..o copemicana nao surgir como ''pura hipótese matemática", o facto de os opositores e :inirnigos de Galileu sentírem que este ridicularizava o Papa através do simplório ''Simplicio",
come~ a influenciar o espirito de Urbano VIII. Em 5 de setembre de 1632,
o embaixador de Florenc;a informa o Grao-Duque de que o papa está furioso
contra Galileu a quem culpava de o tel' 'enganado", onúti.ndo uro "Apendice"
escrito e preparado pelo Sumo Pontífice. A intriga consegue sua finalidad.e:
afastam o Papa da amizade e ad.mira~ao por Galileu. O resto pertence já ao
poder da Inquisi~ao o onde também Galileu nao soubera ganhar o "afecto",
como diz Cristoforo Grienberge.
O que este fizer, será sancionado pelo Papa. Galileu está definitivamente

215

�sem amigos. Caira também no engano de, nalguns pontos. de seu discurso,
inmiscuir-se em cliscussóes teológicas... para sustentar "conceitos científicos' ...
Agora, toda a teología lhe caía em cima. Depois da abjurac;áo, o sábio reside
breve tempo na casa dos esposos Niccolini que conseguem do Papa a soa
mudan~ para o palácio do Arcebispo de Siena, Ascanio Piccolomini, discípulo
e amigo de Galileu.
Aí, no palácio do seu arcebispado, Piccolomini iusta com o pobre septuagenario para que continue seu labor científico. Gali.leu refaz-se da humilha~ao
e, no meio do carinho e da admira~o do Arcebispo. volta a escrever. Em
] 638, Gálileu, já cego, pode acariciar com as suas maos os "Diálogos da Nova
Ciencia", publicados em julho e que marcavam o inkio duma nova ciéncia,
a ''dmamica".
Surge um filme sobre GaWeu e tudo nele é adulterado. Mas náo admira.
O filme nasce na Bulgária, país -comunista. Eu, oeste canto de África, reagi
contra a distorsao, a mentira, a desone.stidade. P-or detrás do filme está o
cientifismo do manósmo-leninisrno, o mesmo que já declarou o óbito de
Deus ( colocando-o no século XVI quando Nietzsche o póe no século XIX)
no com~o da "era de Galileu". Aquela imagem da escultura do papa, ainda
em prepara~o_, quási um espantalho, é uma pura metáfora. Para quem saiba
ler, é a morte da Igreja, a definitiva morte da Religiao. E'com essa "imagem"
que finda o füme ... Se a cultura nao serve para reagir, de nada serve ser-se
culto. As culturas defendem-se como se defende a vida, a propiedade, o amor.
Reagi á vigarice durn filme demasiado búlgaro e vulgar (vulgar, segundo
os canones marxistas) . Depois tive a satisfa~ao de ver uma revista de Madrid
pensar e sentir como eu pensara e sentira. A revista hipanoameri.cana de
cultura "Razón y Fe" (n 9 85 7, junio 1969), da Companhia de Jesús e com
sede na capital espanhola. Certo que esta nota de ''Razón y Fé" é anterior
ao meu artigo de crítica a "Galileo", mas só agora a leio. Diz a revista: "Galileu, de la joven directora Liliana Cavani; es un film programático y tendencioso. Su pretensión no es propiamente histórica sino ideológica. De ahí
que aunque se haya cuidado relativamente la reconstrucción ambiental, toda
la fuerza de la imagen recae sobre la figura del sabio que busca su libertad
ideológica y su formulación de la verdad en un mundo eclesiástico hostil. Esta
situación se ha descrito con habilidad, pero también con raro apasionamiento.
Sin embargo, tanto en la construcción del guión como, sobre todo, en algunas secuencias, como las finales de la carátula papal, hay una "manipulación"
no siempre honesta del montaje que se subordina a fines ideológicos. Sin embargo, es un filme interesante cuya calidad cromática y la interpretación espléndida de Cyril Cussak le hacen superar con mucho la mediocridad".
A ideología marxista foi a que realizou o filme. E nunca urna ideología

216

pode "pensar'' livremente um assunto histórico. Submete a história á deforma~ao da ideología, um "pensar comprometido" e nao um "pensar que comprometa". Os marxistas do Ocidente tem de rejubilar com "Galileu". Mas
ñao só os mancistas. Na outros ocidentais. nao necessáriamente marxistas, que
sentirao com prazer harmonizar-se "GaWeu" com o seu agnosticismo ou ateísmo. Ocidentais da mais variada fauna: os existencialistas que Jeem Jean-Paul
Sartre e a Camus; os existencialistas que afloram por Heidegger e MerleauPonty; as admiradoras de Simone Beauvoir, existencialista ateu; os que
aplaudem os iluministas do século XVIII ou os positivistas do século XIX;
os que se fascinam no atomismo lógico ou no monismo neutro de Bertrand
Russell; es que algum día beberam a Beudette Croce on a Vico; os vários
idealistas que possuem a noc;ao de Deus como um Absoluto inmanente, mas
se afastam da ideía crista de um Deus pessoal e providencialista etc. A "era
de Galileu" produziu e nutriu os mais variados ateísmos e panteísmos. E um
filme como "Galileu" sabe bem ainda a estos diversos paladares da incredulidade. Refon;a a incredulidade de muitos e muitos ateus_, nao necessáriamente
do "ateísmo dogmático" ( de Feuerbach, Marx, Nietzsche e Sartre), mas de
outras zonas como de "ateísmo ceptico", do «ateísmo agnóstico", do "ateísmo
semantico" etc.
Findo aquí o breve estudo sobre GaWeu e sua heran~a, a nossa era. Breves
apontamentos que apenas es~aram uro perfil. O jomalismo nao consente
"tratados". O jomalismo anseia por variedade) "el ser en el tiempo", como
diria António Machado. O tempo passa e traz novos temas, novas sedu~s.
Basta de Gahleu, basta da ciencia que matou Deus, basta de tanto ateísmo!
Sabemos tantas coisas que nao compreendemos!
Há urna vefua plegária, com m.ilhares de anos, um versosito do Rid-Veda,
com estas poucas palavras: "SENHOR, desperta-nos alegres e dai-nos conhecimento".
Quantas vezes Galileu náo terá recitado, com outras palavras, esta antiga
plegária? Sentiu-a. Por isso foi religioso e sábio. E quem me dera a mim ser
mais sábio para ser mais religioso! Quem me dera o conhecímento que nao
mata antes nos vivifica o nos torna alegres. A alegria, o bino maior a Deus.

217

�de la humedad que se halla en y sobre la tierra es vapor ( ch:µl&amp;a),
mientras que la de la misma tierra -la cual es seca- se asemeja al
humo ( xanvw&amp;rJ) . De ellas, la ventosa, siendo caliente, se eleva por
sobre el vapor -más húmedo y pesado- que queda debajo" (341 b 6) .$

ARISTOTELES Y LA FORMACIO

DE MINERALES Y METALES
l'ROF.DR.

J. E.

Desde esta declaración inicial sacará Aristóteles todas las consecuencias posibles de la combinación entre ambas exhalaciones, así como del calor solar
y de otros cuerpos celestes (346 b 23) con respecto a la producción de rocío,
lluvia, nieve, etc., de pal'le de la exhalación húmeda; y de viento, rayos terremotos, etc., de parte de la exhalación seca o fumante. De este modo,

BOLZAN

Universidad Católica
"Santa Maria de los Buenos Aires",
Buenos Aires, Argentina.

"-¿Qué opina Ud. de mi teoría?
-Que toda ella es pura suposición.
- P~, lo menos con ella se explican todos los hechos."
(A. CoNAN DoYLE, Memorias de Sherlock Holmes)

LA TEORÍA ARISTOTÉLICA acerca de la formación de minerales no es una cuestión acabada. En un erudito artículo publicado más de veinte años atrás 1- y
producido luego en su erución del De lapidibus,2 D. E. Eichholz ha marcado
algunos rumbos importantes sobre el caso; mas la investigación que sobre la
química toda de Aristóteles venimos llevando- a cabo hace algún tiempo,
nos permite ahora apuntar cierta novedad y corrección con respecto a las
ideas de Eichholz.
Aristóteles explica la formación de minerales y metales en función de la
transformación que pueden sufri.r&gt; las dos clases de exhalaciones que se producen por acción del sol sobre la tierra:
"Cuando el sol calienta la tierra, la exhalación ( o:vaOvµlaau;), es de
dos clases: la una es más bien de la natura del vapor ( o:r:µtÓ&lt;óÓEa-ueO'Y) ,
la otra, de la natura del viento (11lvEVµa1:roóurueo-v). La que proviene

' D. E. EICBHOLZ, "Aristótle's Theory of the formation of metals and minerals",
Class. Quarterly, 1949, XLII, 141-146.
• THEOPnRAsTus, De lapi(iiln.u, edited with intr., transl., and comm. by D. E.
Eichholz, Oxford, 1965.

218

"El vapor ( át:µwoi; ) es por natura húmedo y frío; la exhalación,
cálida y seca. Y el vapor es, en potencia, semejante al agua; la exhalación, semejante al fuego", (340 b 27)
siendo
el vapor agua dividida (1/
(340 b 3)

yáe

á.1:µli; vóa1:oi; ótá:xet

ou; law11) ".

y:
"la exhalación acuosa es una cierta humedad; pero la fumosa está
compuesta de aire y tierra. La primera, por condensación, se transforma
en agua; la segunda, en especies particulares de tierra". (De sensu, 443,
a 26).
Ahora bien:
"la exhalación es la causa material de todos esos fenómenos ( atxnosféricos), y la causa eficiente es, unas veces Ja traslación superior, otras
la contracción o condensación del aire reunido". (342 a 27) .4
Esto en cuanto a los fenómenos que ocurren con la exhalación libre; pero
"queda aún por tratar de los que ocurren cuando (la exhalación) se
halla encerrada en la tierra" (378 a 15).
• F. H. FoBES, Aristotelis Meteorologico,um libri quattuor, Cambridge (Mass.), 1919;
reprod. G. Hildesheim, 1957. Agradecemos a la Profesora Azucena Fraboschi su valiosa
ayuda en la discusión de los textos griegos.

' En el mismo sentido en 370 b 13.

219

�En tal caso, y puesto que las exhalaciones son dos: húmeda y fumosa,
"a ellas corresponden dos clases de cuerpos formados en el seno de
la tierra: minerales ('t'a µé11 oevx1:á) y metales (1:a ~i µe1:a Uev-rá)".

{378 a 19).
Webster traduce 5 -rá oemaá como "fossiles", tradueción correcta etimológicamente pero más bien arcaica y que ya no puede ser utilizada so pena
de grave equívoco; nos parece suficiente traducir como "minerales". pues al
fin de cuentas lo que pretende Aristóteles es distinguir simplemente en dos
grandes grupos los cuerpos inmersos en la tierra: los no fusibles (minerales)
y los fusibles o dúctiles (1Í

xv-ra 1Í

ila-rá). 6

LOS MINERALES
Según Ar-istóteles,
"la exhalación seca produce, por acción de su calor, los minerales; por
ejemplo: las piedras no fusibles, el ocre, el minio, el azufre y demás
substancias de este género. Siendo la mayoria de los minerales un polvo
coloreado O bien piedra formada por esta composición, tal como el cinabrio" (378 a 21) .6 "

Es decir que surge de este texto que la exhalación seca es, como señala
Eichholz también, la causa eficiente de la formación de los minerales. Mas, ¿ sobre qué actúa el calor? ¿Cuál es la causa I,naterial co.rrespondiente? Eichholz

~-• E.

W. WEBSTBII,

Metereólogica, en The works o/ Aristotle trans. into English,

Oxford, Vol. III, 1931.
• Para el sentido de ela¡;ov véase 385 a 16; y por los varios sentidos de ambas expresiones, cfr. F. VicoMl!.RCATUS, In IV libros Aristolelis Meteorologica commentari!,
Venetiis, 1565. Muy interesante es la distinción que hace Veiara.nus: "'Metalla sunt liquabilia, lapides autem pulverizabilia; ergo isti sunt terrae, ~a au~m a~uea", FRANCIS~O
MATEO V&amp;IARANUS, Super quaiuor libro,s Meteororum AnsCotelis phzlosophorum pnn-

cipis, quaestiones, Lugduni, 1643, p. 332.
'a Hemos traducido µiJ.roq por minio siguiendo 1a autoridad de M. BERTHELO'I",
[nlroduction a l'étude de la chimie des anciens et du Moyen Age, vol. 1, p. 261; Y de
diversos comentaristas latinos. En Hist. Animalium, 559 a 26 aparece el mismo término para indicar la .rojez de los huevos de cernicalo, y D. W. Thompson, en su traducción (The Works of Arisl. transl, into English) pone Bermellón. S. Tomás, S, Mauros Y
Perionis trasladan por "minium".

220

no se pronuncia claramente, pues su traducción: It is the dry exhalation, then,
that forros all the fos.5iles' by burning them" 7 no es nada clara, pues pareciera
significaF que los minerales existen antes de ser producidos. Cierto es que
dicha exhalación seca entra fácilmente en combustión ( 341 b 18) , siendo
como fuego en potencia (340 b 29), y produciendo por ignición, según se
pone en movimiento fuera de la tierra, rayos, truenos, etc. (341 b I ss.; 369
a l $.); y esto le ocUITe también dentro de la tierra (367 a 9) .8 Eichholz se
hace cargo de todo ello, pero los "right materials" con los que entra en contacto según él la exhalación seca, transformándolos en «fossiles", quedan indecisos.
Pues bien, estimamos que es posible agregar alguna precisión al caso. En
primer lugar~ la exhalación seea es causa eficiente, pero además es causa
material tal cual lo exige Aristóteles en general para toda exhalación al menos para los procesos que ocurren fuera o por sobre la tierra (342 a 27),
actuando como causa eficiente el calor engendrado por los movimientos de
los cuerpos celestes (341 a 15) .9 Admitimos, sí, que la exhalación seca opera
gracias a su calor, tal cual se dice en 378 a 21 · pero no se olvide que tras ser
de natura fumosa hasta poder tiznar (371 a 20), produce por condensación
"especies particulares de tierra" ( De sensu, 443 a 26 cit.). Este proceso de
tiznado aparece en otro contexto como atribuido a que la exhalación juega
el papel de causa materfal, pues cuando atraviesa los cuerpos,
' .Elc-uuoLZ, Arl. cit., p. 143. En su comentario S. Mauros dice: "Fossi.Jia generantur
ex sicca exhalatione ardore incensa. Dum spiritus siccus accensus adhaeret material,
illamque quasi igpit, &amp; exwit, transrnutat illam in fossilia ( ... ) . Duo igitur sunt genera
fossilium ex siccis sipiritibus generatorum: pulís niminim colora tus, &amp; lapis genitus
ex concretione talis pulueris" SYLVES'l'ER MAuRus, Aristotelis opera omnia quae extant
breví paraphrasi et litterae perpetuo inhaerente expositione illustrata a Silueslro Mauro,
Roma, 1668, t. llI. Vicormecatus traduce: "si.cea igitur ex ardore incensa".
" "La causa del fuego que se genera en la tierra es esta: el aire se subdivide en pequeñas partículas y entonces el viento es batido y se enciende." (367 a 9).
~ De caelo, 289 a 22. "Exhalarlo sit materia ex qua fiunt (se, los fossiles). Sed calidum
igniens, secundum quod commensuratur frigido a virtute caelesti, mediante continuitate,
est quodammodo pri.ncipium activwn", S.. To.MÁS DE AQVINO, In IlI Meteor., lect. 9, n.
308 (ed. Leonina). Aristóteles se refiere a la continuidad en 341 b 5. El comentario
de los Conimbricenses es más explícito: "ultra terrae superficiem in abditos terrae
specus non peruadunt procuJ roelestes radii: nec calor ab iis productus tam alte penetrat; aut cum tanta vi &amp; intensione ad loca bitume &amp; sulphure scatencia peroenit,
ut ignem excitare valeat; cum experimento corn~rtum sit, suJphur nec in terrae superficie positum, nisi raro adm,odum, ex repercussu solarium radiorum subterraneum inflammari ab exhalatlone spirituve cauemis incluso, qw spiritus dum in locorum angustias
pe.e antiperistasim frigoris cogitur", Collegium Conimbricenses comentarii in libros Meteororum, Lugduni, 1597-1607. tract. XII, c. 2.

221

�"los cuerpos que se oponen son afectados; los que no se oponen, no"
(371 a 24).

a la formación de salinidad en ríos y fuentes, diciendo no sólo que la tierra, a
través de la cual han percolado las aguas, sigue siendo semejante a "polvo
y cenizas" ( owv xovtav xat i:ecpeav), sino que además

Y específicamente de esas exhalaciones,
"unas son muy tenues y por eso pasan rápidamente sin poder inflamarlos ni permanecer suficiente tiempo como para ennegrecerlos; otras son
más lentas, ennegrecen el objeto pero no alcanzan a inflamarlo" (37·1 a
21).
Es deciJ, que esas exhalaciones dejan en su interacción con ciertos cuerpos
su residuo. Ahora bien, si aceptamos que la exhalación fumosa se compone
de "aire y tierra" (Dé sensu, cit.) y que el fuego se genera por el aire subdivido
y en movimiento (367 a 9), ese residuo será tierra,1° la cual condensada y
comprimida (De sensu cit., y 378 a 26, texto que se reproduce infra) dará
lugar a ' diversas clases de tierra", esto es, a los diversos minerales. Y también
así se explicaría -pero en este caso lo proponemos con menor seguridadque "la mayor-ía de los minerales es un .Polvo coloreado o bien piedra" según
sea el grado de compacidad y las transformaciones cromáticas que el tiznado
pueda sufrir por acción del fuego.
Es de destacar que en 387 a 31 vuelve Aristóteles a referirse a una exhalación
que tizna o colorea (xewµa-rítei ) las cosas, y en 383 b 10 habla de cuerpos
solidificados (n11rvv-rat) por el calor seco. Se explica de este modo otra de
las dificultades con que tropieza Eichholz: el significado de xovía xex,ewµat:tuµiv17, y que él traduce: "Coloured powder-ash"; 11 traducción que corresponde muy bien con el sentido del texto, pues se trata de polvos formados
como consecuencia de un proceso de calefacción más o menos enérgico, y que
resultan diferentemente coloreados durante ese proceso. 12 En principio estamos de acuerdo con la larga interpretación que hace Eichholz, pero agregamos alguna reflexión que responda a su inquisición: "May not Ari.stotle have
supposed that exposure to fire causes earth to assume not only various flavours
but also various colours?". uestra respuesta es afirmativa y está implícita
en otro texto -que también conoce Eichholz pero al cual le concede sólo probabilidad o analogía en cuanto aquí aplicable- donde Aristóteles se refiere
"' «De los combustibles inflamables ( ... ) algunos se carbonizan", 387 b 18.
ElCBROLZ, art. oit.J p. 144 fin.
" Cfr. S. ToMÁs, loe, cit., 11. 308: "et horum fossilium quaedam fiunt sicut pulvis
coloratus ... alia autem sunt quasi lapides aggregati per condensationem ex pluribus
partibus, et generarur ex eadem exhalatione a calido exhalante humidum superflum, et
fortiter terminante humidum cum sicco".
"

222

"cuando la tierra es sometida a diferentes grados de calor, toma en
mayor o menor grado toda especie de matices y sabores". ( 359 b 10) .
En el texto crítico de Fobes se lee: " ... xat xeóaq x,vµiiJ11": "matices de
sabores", no citada variante alguna. En nuestra traducción hemos seguido a
Trico, 1 3 interpretando como "xat xeowv xvµii,v"; Alejandro trae el siguiente sugestivo texto:

"-xaoµiv"l ráe ~ rií 't'w µa.U.ov xat 171:-rov xat ea0at nav-ro8anaq
xeóaq u xat rvµovq laµpávet''H
y la versión latina de Moerbeke dice:
"Usta enim terra, eo quod magis et minus uratur, omnímodos colores et
sapores accipi t." 15
Y en general y en el mismo sentido se pronuncian los principales comentaristas latinos.16 Pero aun cuando se discuta el derecho a tal interpretación
del texto, lo ciel'to es que el contexto inmediato conduce a la misma conclusión, pues al decir Aristóteles que la tierra, por aquel proceso,
"se llena de alumbre, polvo y otras substancias semejantes" (359 b 12) ,
está aceptando implícita pero necesariamente que tales procesos témiicos conducen a diversas substancias con sus diversos matices.17

,.. Aristote: Les Météotologiques, trad, et notes par J. Tricot, Paris, 1941, in h. loe.
Comm. in Aristotelem graeca, Berolini, 1899, vol. III, para 11.
10 A.LEXANDRE D'APHROl&gt;ISIAS, Comen:taire mr les Météores d' A1istote, ttad. de G.
de Moerbeke, cd, crítica por A. J., Smet Louvain-Pari:s, 1968.
" Por ej.: "varias saporum colorumque formas" (Va table ) ; "Omnis generis colorum
saporumque species" (Ideler) ; "Omnis gene.ris colorum saporumque species accipit"
(Vicomercatus) "Omnifarias accipit formas, &amp; colores saporum" (S. Maurus).
" TBEOPBRASTus, De lap., 54-, se refiere al cambio de color del ocre por acción del
fuego.
u

223

�LOS METALES

exhalaciones húmedas y secas se hallan mezcladas, una cierta cantidad
( de aquel material terroso) debe siempre acompañal' a las nubes y al
agua que se forma por condensación, y debe retornar a la tierra con
las lluvias". (358 a 1.9).

Continuemos ahora:

"De la exhalación vapornsa proceden los metales, todos ellos fusibles o
dúctiles, tales como el hieno, el oro y el cobre. La exhalación vaporosa encerrada produce todas estas cosas, especialmente (la ocluida) en las piedras,
,comprimida y condensada ( avvO lipoµ&amp;-r¡ xai n-r¡ yvv µiv11 ) po.r la sequedad;
tal ocurre con el rocío o la helada blanca, cuando ( la exhalación) ha sido
separada. Pero (los metales) se generan antes de que tenga lugar la separación." (378 a 26).
Este es el otro gran grupo de los cuerpos sepultados en la tierra, y que son
fusibles o dúctiles. La exhalación vaporosa, comprimida y condensada generalmente en el interior de las piedras -es decir., de los "fossiles" o minerales,
secos, según se ha explicad()--. da lugar a los metales; los cuales, por esto
mismo, se hallan habitualmente ocluidos en su ganga. El proceso es algo semejante al que conduce a la I01mación de rocío y helada,1 8 pero la diferencia
reside en que en el caso de los metales el proceso de compresión y eonden:sación
se produce antes de que la exhalación vaporosa se despnmda del seno de la
tierra. Aquí Eichholz trae otr,a explicación: según él, la separación se refiere
a ambas exhalaciones, de modo tal que los metales se forman de ambas, aduciendo a su favor que normalmente las dos exhalaciones se hallan unidas y que
los metales contienen de hecho exhalación seca. Todo lo cual es muy cierto_-,,_,
Pero profundizando el texto de 358 a 19 es posible agregar nuevos detalles,
pues allí se lee:
"Todo el material terroso de la exhalación seca es de esta especie
(residual, tipo tierra calcinada ... ) y puesto que., como hemos dicho, las
,. "Se forma helada blanca cuando el vapor se congela antes de condensarse en
agua ( ... ); se forma rocío cuando el vapor se condensa en agua" (347 a 16).
" "Materia etiam aliquando composita est in fumo terrestri adurente et coquente, et
vapore aqueo, qui terrestrem subtiliter se habet admixtum: et ex illa materia fit lapis in
parte solubilis, in parte: et est lapis in se habens metaUwn aliquod quo Arable.e almarcassica, etGraece dicitur cathitheos: ille enim lapis qui ~t solutus, calore in aes vertitur:
eo quod in se habet venas minerales admixtas. Talia enim omnia tam ex vapore quam
ex fumo recipiunt generationem: nec debet íntelligi, quod eX simplici fumo vel vapore
aqueo haec generentur'', S. ALBERTO MAGNO, Opera quae hactenus, De Meteoris lib. IV,
tract. V, ed. P. Jammy, Lugduni, 1651 "At metallica licet ex consimili exhalatione fiant",
I BAPT FLAVIUs, In meteor. Ari.stótelis libros paraphrasi lucidissima, Fani, 1604. ' ... metalla generantur ex halitlbus concrescentibus, dum adhuc ab iis non est separata materia
sicca", S. MAUF.us, o.e.

224

Se deduce de aquí que además de explicarse la salinidad del agua de mar
-que ~,º int~nta directamente Aristóteles en este lugar- se explica que la
exbalacion humeda contenga exhalación seca, y se refuerza la idea de las
"especies particulares de la tierra" ya referida. Pero aún opinamos que la
"separación" se refiere más directamente a "separación de la tierra~• pues el
te~o no ~ce nada de la coexistencia de ambas exhalaciones y la com~aración
obVIa Y directa entre rocío-helada y metales con respecto a la exhalación húmeda cual causa material, se establece con relación a la dicha exhalación
según esté dentro o sobre la tienra. Pues aun en el caso del rocío y la helada,
por cuanto ambos suponen la previa existencia del vapor de agua, vale el
texto de 358 a 19 ss, debiendo entonces contener ambos materia tenosa 0
,
.
'
en ~ermmos generales, ser productos de las dos exhalaciones, en todo easo. Es
de~, que no se ~~oducen con necesaria separación de ambas exhalaciones, pero s1 con separacmn (rocío, helada) o .no (metales) de Ja tierra.
. Cuanto a la co~prensión y condensación causada por Jas piedras, Eichholz
mterpreta como s1 fuera una conclusión indirecta de Aristóteles fundada en su
teo~a general según la cual toda disolución (rfj(ti;) y toda solidificación
(n'IJ(ii;), en tanto que procesos contrarios deben tener causas contrarias 20 de
tal modo que si los metales son "fundidos por el calor", deben ser solidifi~dos
por el frío. 21 Pero estimamos que también admite una explicación directa: la
~alación, atravesando las piedras según sus poros, entra en interacción según
diJl.Ill~s, Y por cuanto nada obliga ni p~ite aceptar una disposición tan
peculiar de los poros de modo tal que la exhalación pueda atravesar totalmente dichas piedras, 22 es de esperar que finalmente la exhalación quede atra-

10

Doctrina Común en Aristóteles.
""S ' V.
egun e1aranus, la causa eficiente de la formación de metales "est frigiditas
terrae",. o. c., p. 333.. Y los Conimbricenses·• "causa vero
trumen w·1a quae proxuna
·
concUint
ad generalionem metallorum, est partim calor, par.:f ngi
· ·d us: caJor erum
•
•
LLUI
cwus est• attenuare,
humidum expirationem o·o&lt;Ñunit &amp; conquit ( . . . ) f ngi
· "dus vei::o, quod,•
.
suopte mgemo congregat eandem expirationem condensat &amp; constipat", o. c., tract.
XIII, c. 2.
lllS.

. = _"L~ tierra es tanto fusible cuanto ablandable por el agua ( •.. ) estando sus poros
clistnbwdos (regular) irregularmente'' ( 385 b 21).
225
BIS

�pada al menos en parte,23 siendo comprimida por más exhalación como en
un "cu.l de sac", enfriándose posteriormente (recuérdese que tanto la tierra
cuanto los minerales son secos y fríos) .
Aceptando, pues, que los metales se forman fundamentalmente -no exclusivamente- por exhalación vaporosa,

Precisamente, todos excepto el oro, al ser afectados por el fuego, dejan un
residuo terroso (escorias) . El oro no sufre afección alguna y excepto fundirse
-debemos suponer que esto lo observó Aristóteles- el fuego no produce cambio en él. Téngase en cuenta, además, que el oro aparece naturalmente como
metal u ''oro nativo"; no así Ja mayoría de los demás metales. 25

"Es por ello que en un sentido son a.¡,,aua, -pero no en otro sentido. En
potencia, su materia era (materia) del agua, pero de hecho no lo es ya;
ni tampoco son debidos, como en el caso de los sabores, a un cambio
cuafüativo producido por el agua". {378 a 32) .
Son agua en el sentido en que la misma exhalación vaporosa "es, en potencia, semejante al agua" (340 b 27 cit); pero una vez "condensada y comprimida" ya no Jo son.24' Estamos aquí de acuerdo con Eichholz en que para
explicar tal inconvertibilidad en agua, el proceso debe ser más complicado
que la simple condensación y compresión de la exhalación vaporosa, debiendose aqw incluir la concomitante exhalación seca y -agregamos nosotrosla concomitante presencia activa de los minerales ocluyentes.
La comparación negativa con la formación de sabores se entiende fácilmente
si se recuerda que en De sensu, 441 b 17, estos sabores se producen cuando
el agua percola a través de diversos materiales terrosos; pues bien, en el caso
de los metales, en tanto que éstos no son actualmente agua, el proceso no
puede ser el mismo.
"En efecto, el oro y el cobre no se forman así, sino que tanto para el
uno como para el otro la exhalación se ha condensado antes ( de transformarse en agua)" (378 b 1).
Y por cuanto se han condensado por el frío,
"todos son afectados poP el fuego conteniendo tierra puesto que encierran exhalación seca. Unicamente el oro no es afectado por el fuego"
(378 b 3).
"' Para la doctrina aristotélica de los poros cfr. 385 b 22 ss., y los comentarios in h.l.
de Olimpiodoro y S. Mauros.
" S. MAuRUS, o. c.: "sunt quidem hu.mida, &amp; aquea, in quantum in eis praedominatur materia humida: at non ita sunt humida, ut non includant etiam multus materia
siccae. Sunt igitur metalla quoad materiam humida, &amp; aquea potentia, non actu ( ... )
ex halitibus bumidis elevatis, &amp; coagulatis, antequam resoluantur in aquam fiunt singula
metalla". Para VEIARJ\NUS, o. c., p. 332, "metallum est corpus fossile mixtum, durum,
jgne Jiquabile, &amp; post separationem ab igne reducitur ad suam pristinam consistentiam" •

226

,.. Según S. ToMÁs, el oro "est genitum ex sicco el humido subtilissimus, et non
habentihus aliquid impuru.m admixtum quod per ignitionem separari pos.rit", o.e., n.
310. Para S. MAuRus, "ex metallis solum aurum igne non consumitur, quia. babet siccum ita perfecte com.mistum humido, ut non possit separari ab humido'' o. c., p. 652.
Finalmente, "terramque admixtam habent quod in eis aridus halitus insit'', loAClr.
PBRIONIS, Aristotelis M eteorologicornm Zibri quatuor, Lutetia, 1552, p. t 14.

227

�LA PREGUNTA POR EL SENTIDO Y EL VALOR E LA FILOSOFIA
ASIATICA, PRI CIPALMENTE EN LA DE LA INDIA
J&gt;ROF. FRITZ-JOACHIM VON R.1NTELBN,

Universidad de Maguncia, Alemania 0cc.

1. Consideración histórica

LA

desea justificar la convicción de que
las valoraciones fundamentales poseyeron decisiva importancia para todas las
culturas y son indispensables. Mostraremos esto también en el mundo asiático,
ante todo en la filosofía hindú. Las valoraciones de la misma corresponden, en
rasgos generales, a la actitud espiritual europea. Nos explicamos este fenómeno por el hecho de que se trata de modos de comportamiento provenientes
de la más profunda y general esfera humana; ellos pueden, pues, pretender la
captación de absolutas verdades axiológicas. Por cierto, sus formas expresivas
pueden ser diferentes; podemos encontrarlas en divergentes variaciones, lo
mismo que un igual núcleo de sentido puede ser reproducido de modos diferentes en muchos cuadros. Sin embargo, dic~10s comportamientos poseen en
general una común intentio d.uigida a valores fundamentales semejantes, si
bien sentidos de diversas maneras (por ej., valores éticos, religiosos, caracterológicos; valores sociales y vitales, etc.) Hoy en día se emplea gustosamente
el slogan de la "pluralidad de las culturas". Pero ello no significa exclusión
recíproca, sino también inclusión de lo común.1
Según nuestra opinión, los aspectos axiológicos dentro de los sistemas históricos pueden se11 mostrados alli donde se responde a lo dado a partir de
tomas de posición últimas ( cfr. K. Hubcr, Stavenhagen) y se realiza un daro
reconocimiento, en cierto modo, una profesión de fe. Se trata de aquellas
PRESENTE CONSIDERACIÓN HISTÓRICA

Cfr. por ej. el trabajo del autor presentado a la "Third East-West Philosophers'Conferences. An Interchange betwecn Western and Asiatic Thinking'', Hawaii, 1959, en:
Phil. and Pbenomenological Reliearch, XXI, 2, 1960
1

228

intelecciones espirituales y contenidos de sentido que no resultan de argumentaciones logicoformales o puramente empíricas; por el contrario, en ellas se
presenta un reconocimiento que es irreductible, esto significa una actitud respecto de un valor que en sí debe ser convincente, y cuya realización debe ser
intentada. Tales actitudes expresan la imagen general de una cultura, sus impulsos más Últimos; y a partir de éstos debe ser comprendida tal cultura.
Dichos modos de valorar se anuncian particularmente en el hecho de que se
realiza una "preferencia" o un posponer lo iníerior, de modo que tanto en
el ser dado como en la realidad anímica podemos hablar de gradaciones de
lo superior a lo inferior. La mayoría de las veces, esta ordenación se cierra
mediante la indicación del cumplimiento más elevado posible que debe ser
ganado. Estos valores fundamentales también se ofrecen en el mundo asiático,
según cuatro puntos de vista:

l. Se admite una diferencia ontológica entre las diversas esferas del ser,
ante todo, la de lo absoluto y lo relativo, lo esencial y lo accidental (realidad
y metafísica) .

2. El ser mismo se traduce en grados de perfección escalonados (ordenación axiológica, valores impersonales).
3. El mundo eticoespiritual tiende a la perfección, al elevamiento y liberación del hombre (valores personales).
4. Las diferencias de valor son captadas precisamente como tales porque
son obtenidas mediante una facultad de conocimiento superior (espiritual).

2. La filosofía hindú en general
A través de muchos siglos, en la India se desarrollaron muy diversos sistemas filosóficos para explicar el ser como tal y los fenómenos dados, así
como los ideales de la vida. La filosofía y la religión pretenden señalar el
auténtico camino de la vida y proveerla de un especial sentido, pam damos
la posibilidad de alcanzar el fin supremo de la existencia. Las cuestiones
ontológicas y las axiológicas se entremezclan entre sí. 2 Hay que mencionar
que en sánscrito la palabra "sat" (ser) alude también a lo bueno, lo perfecto,
lo verdadero, el ser puro (por cierto que sin "gunas'' indicables, esto es, sin
cualidades particulares), lo eterno sin mezcla de devenir (Mav&lt;Jukya Up. 4,
71; Mut19a.ka Up. 2, 10); del mismo modo, "asat" mienta lo no-ente, loma• Rudolf Otto, Westi:istliche Mystik ( 1929), 24-6. Unto Tahtinen, Inclian Philosophy
of value (Turku), 1968), 5: "Indian Philosophy is fu.ndamentally rather a philosophy of
values then concemed with reality."

229

�lo, lo negativo. En los Vedas y Upm.c;ads se nos dice que hay un ser oculto
que todo lo fundamenta, lo uno que, abarcándolo todo, descansa en las profundidades de lo finito, "más allá de toda posible determinación". 3
, Esta mismidad (Selbst) eterna y divina, valorada como lo supremo, es
Brahman, del cual el individuo .finito cobra conciencia en el transcurso del
autoconocimiento. Este conduce fina1mente a la identidad de la suprema
esencia de nuestra mismidad -superior al intelecto (buddhi) y a la opinión
del entendimiento (manas) con el infinito Atman: Aham brahmiismi. Nuestra
más íntima esencia, ''la cual únicamente está plena de valol'", es la realidad
última y verdadera o Brahman, y los Upani.::ads dicen: "Esto eres tú", Tat
twamasi. El incognoscible :Brahman (nirguna, Sankara: pura existencia) y
Atman (el sujeto puramente cognoscente) son uno: el objeto y el sujeto, lo
cósmico y lo anímico. Todas las cosas son manifestaciones del Brahman y todo
acontecer está en un fluir ( ~sara) . La existencia del mundo y sus valores
están dirigidos por el ser del Brahman. "Poderoso y bueno, bello y eficiente es
todo lo que proviene de él", del ''supremo absoluto" :t
Al cobrar conciencia de la identidad con él, con la ayuda de las buenas
obras, nos liberamos del miedo y la angustia, del hambre y la sed, de la preocupación y la confusión, de la vejez y la muerte.
El conocimiento del Atman es liberación, redención (mok.~), el supremo
bien, summum bonum., y se descubre a sí mismo como el sujeto objetivo. 6 Asi,
pues, la mismidad se da como el supremo valor en nosotros y es "interior"
(cfr. Ka1ha, Up. 4, 1), "más valioso y digno de amor que el acontecer vital".
• Manga! Charan, Discourses on the Philosophy of the Bhagawadgita ( Allahabad,
1965, 2a. eclic.), 113, 292. Cfr. el método de la negación en la teología negativa europea. H . . v. Glasenapp, Die Religionen Indiens (1943), 54s., 313s. Die Philosophie der
Inder ( 195 7/8), 148 s. Cfr. H. Oldenberg, Die inclische Philosophie 31 s. (Kultur
der Gegenwart 1,5.,1913). P. Deussen, System der Ve.danta (ed. 1906}, 133. W.
Ruben, Philos. der Upanishaden {1947), 195s.: los atributos divinos ; el amo:r, atributo supremo.
~ Cfr. Brhadaranyaka Up 4, 4; Chandogya Up., 6, 8, 7, 15, 8, 7. Bhagavad-Gita VI,
41. Brh. Up. 1, 4, 10, 3, 7: Atinan. Vedantaparibhasa 9, 66 : Brahmanes la bienaventuranza misma. A. K. Sa:i:kar, Sankaras Interpretation des Selbst (East-West studies
of the problem of the self. Ed. Raju-Castell, 1968), 142 s. Radhakrisbnan, Indische
Philosophie (1955, edic. alemana), I, 144. Sobre Vedanta, D. M. Datta, The six ways
of Knowing (Cakuta, 1960), 73 s. P. T. Raju, Idealistic Thougth of India (Londres,
1933), 105 s., 415 : Brahman. S. Nikhilananda, Hinduismus (1958), 26 s. R. Panikkar,
Kerigma u. Indien (1967), 139: Atrnan. P. J. Saher, lndische Weisheit (1963), 242.
Ti.i.htinen, 79 s., 90, 100.
• Tahtinen 26, 84 s.: mo'k¡a. Rjg-Veda (ed. alemana K. F. Geldner, 1957), III, 290,
365. Cfr. Debrabrata Sinha, The ld.ealist Standpoint (Veclanta), 63s., 67s.: Atman,
seli, subjectivity (1965).

230

En cuanto autoconocimiento, como explica más tarde Sankara ( ca. 800 d.C.),
es un "v;:ilor en sí subsistente" que no es meramente útil. Debe ser diferenciado
de "lo valioso (para algo)'' en el sentido corriente de la palabra. "La mismidad es existencia", no un ego. "Ella es" (Ka\ba Up. Il, 3, 2). Puede ser restitaida mediante sus tres decisivos factores: ser, conciencia y beatitud (sat,
cit, ananda), mediante su "absoluta perfección", mediante un ser que es
"siempre libre". De todos modos, esta descripción es "totalmente insuficiente''. 6
El camino de 1a purificación conduce luego, en una elevación anúnica, a la
unidad más allá de toda diferencia, a la esencialidad divina. Finalmente alcanzamos lo absoluto de la perfección -que debe describirse por el estado de
ananda entendida como beatitud (cfr. Advaitin)- en virtud de la liberación
y la entrega al ser divino, sin espejismos y sin la enigmática ilusión de Máya
(Svet. Up. 4, 10). Nos desprendemo.s de las bases inferiores del mundo de las
apariencias -que poseen solamente un "valor relativo'' y una "realidad parcial" (Otto, 128)-. y nos dirigimos hacia Brahman, la realidad acabada
(B¡hd. Up. 3, 8) .7 Este es también el punto de vista de Advaita.

3. Bhagauad-Gitá
Queremos tratar especialmente el tema de la Bhagavad-Gita, surgida alrededor del Siglo V a.C. Desarrolla detenninados y característicos .momentos que,
como veremos, incluyen modos de sentir y valores coµiparabl es con el teísmo
del mundo occidental. Influenciado por los Upani~ds y relacionada con Ja
escuela S~ya, Gita habla de lo absoluto como un Dios personal, Señor
del universo cósmico (Cap. X y XI, pero sin embargo difen;nte del Sarpkhya
y del Jainismus ). Ese Dios penetra toda realidad, determina al mismo tiempo
el núcleo de la vida y se traduce en la fuerza substancial del universo. 8 Dios,
en cuanto supremo y secreto ser (Bhagavan) produce de modo valioso "saber,
bondad y santidad". En vista a Él y, por ello, al Bra.lunan, el hombre trata de
superar su mismidad firúta para ganar y ser íntimamente plenificado por el
• Chand. Up., 8, 7, 12. R. P. Singh,, The Vedanta of Sarikara. A Metaphysics of
Value (Jaipur, 1949) I , 22. T. M. P. Mahadevan, Value an Reality (In1ern. Philos.
Quarterly VI, l. 1966), 28-30, 32: Salvación en Brahma-Sütra. P. Deussen, Allg.
Gesch. d . Philos. ( 1906/7), I, 3, 23s.: Kaivalya. Sinha 15s, 23s.: ego.
1 Glascnapp, Der Jainismus ( L925), 192, 212. Religiones: sobre maya, 169. También
Mahadevan, 31. Cfr. V. H. Date, Vedante ~la.i.ned (Bombay, 1959), II, 483s., 506s.:
maya, Brahman, 417: Jo absoluto. Chandagoya U p. 4, 14; 7, 23s.: Liberación. K.
Bhattacharya, The individual in Indian Philos. (Philos. East-West, 14.2.1964), 143.
! Cfr. Isvara, Svet. Up. 6, 18. Bhagavad-Gita VIII. B.
. K Shanna, A Hisfory of
the Dvaita School of Vedanta (1960), I, 60. Cfr. S. . L. Shrivastava, Sankara on God,
Religion and 'Morality, 105 (Philos. East-West VII, 3 y 4, 1957), 8.

231

�"úrúco valor absoluto" (sa.n~ta, 1II, 17). AJ mismo tiempo, es ésta la vía para
obtener la wúón con Dios, por medio de la entrega (bhakti) y Ja acción (cfr.
karma, también 11imamsa, Glasenapp 311), por la perfección y porla "preservación de todo lo valioso" gracias al amor a Dios (Cap. III, XI: Krishna Arjuna). Una vez que alcanzamos la meta de la perfección, ternúna el proceso
de la peregrinación anúnico-espiritual.
Entonces, el mundo ya no es en modo alguno una ''ilusión" (Gupta). Unicamente mediante la redentora inclinación y entrega (mukta) a lo supremo,
a la eterna mismidad, es el hombre capaz de llegar a ser uno con el Brahman
o bien la individualidad puede aún permanecer en ]a sombra de Dios (Cap. V,
VII ). Hay que advertir además, que Brahma-Sütra, podría decirse, posee también "un trasfondo teísta". Brahman es el "autor del universo" (Sutra II).
La majestad de Dios no es tangible (Comentario de fañkara I, 2, 2 etc.). La
realidad efectiva, sin embargo, tiene su propio ser.ll

4. Sárpkya
En la filosofía más realista al estilo clásico de SaJ!ll-ya (S. IV d.C.) se nos
ofrece un encuentro entre el elemento invisible, inmutable y espiritual en el
universo ( entendido como el principio espiritual ordenador, puru~a) y el elemento no-intelectual, atraído por aquél como por un imán (prakrti, en cuanto
''active primary matter''), determinado por tres "gunas" (gozo, pena y pesadez
o inhibición) .10 Se trata de la unión de lo espiritual y 1o corporal, condición,
al mismo tiempo, para el despliegue del universo según diversos grados ax:iológicos, desde las más refinadas a las más groseras formas, desde lo supremo
hasta el mínimo tallo de hierba (Oldenberg 44). Sin embargo, el alma espiritual,
si bien está también ligada a lo corporal, se esfuerza por liberarse en dirección
a la Luz inmutable y no admite la igualdad con prakfti. Ello es posible porque
el espíritu no está en una relación interna con lo material, del mismo modo que
una gota de agua sobre una flor de loto permanece separada de ésta (cfr.
Bhagavad-Gita V y Maitrayana Up. 3, 2) .
Dicha relación del alma con prakfti puede compararse con un cristal desprovisto de color, detrás del cual esté una flor roja; de esta suerte, el cristal
• Das Gupta, Hist. of Indian Philos. (Cambridge, 1932), 478. Radhakrishnan, {, 445,
469s. Glasenapp, Philosophie, ! ?Os., 179, con numerosas citas. P. T. Raju, Inclian Idealism
and modem Challenges (Panjab Univ., 1961) , 35s.: Self and the Absolute. A. G. Javadekar, Axionoetics (Bombay, 1963), 6.
u Tahtinen, 82: purusha. Glasenapp, Rcligionen, 161: p.rak!ti. Manga] Charan 41 s.
dfr. Samkhya-Sutra, I, 63. Rig-Veda (Geldncr), III, 286s. Sarlcar, 147. Cfr. T. A.
In¡michi, Bctrachtungen über das Eine (Tokyo, 1968), 143: Significación de Samkhya.

232

parece tomar el color rojo de la flor (la materia). Así el mismo cristal parece
ser rojo. El efecto del espíritu-alma sobre la evolución del mundo es también
solamente indirecto, del mismo modo que el imán obra a distancia sobre las
partículas metálicas. El alma contemplativa observa la actividad de !a naturaleza sensible como la "actividad de una bailarina" (Sfu¡lkya-Kariká 50). Pero
cuando llega a1 nivel de la conciencia el espíritu exclama: ''Yo soy otro, y
ella es otra", la naturaleza de la prak11i (Mahábharata XII, 307, cfr. 576).
La conciencia lo libera de pralqti, del egoísmo, y entonces el alma individual
es capaz de realizar su verdadera esencia, su inmortalidad y ~dención, o
mok~ -por cierto que, en la filosofía hindú, en una interpretación absolutamente diferente de los contenidos de sentido-. Mok~a es "el fin en sí mismo"
( valor propio) y no un valor útil para algo ( valol' de relación) . De acuerdo con
esto se distinguen todavía otras pu~c;árthas_ Se trata del triple escalonamiento de Dhanna (orden), Artha (plenitud rica, cumplimiento) y Káma (deseo,
tendencia. En Mimamsa es Dharma aún más importante que Mok§a (Mimamsadarsana I, 1, 2) .11
Mahadevan considera 1~ cuestión axiológíca, de acuerdo con la escuela filosófica de Advaita, en la siguiente forma: Tenemos que diferenciar lo bueno de
lo meramente útil, el valor de lo valioso para nosotros. El valor supremo, "the
innermost'', es en este caso, igualmente, la mismidad ( Selbst), la esencia de
la mismidad {mukya, Pañcadasi XII, 39). "Cuando algo más cerca llega
de la mismidad, tanto más valioso y amable es"¡ pues tiene que "penetrar desde
el valor exterior al interior". Lo característico del ser supremo es la efectiva
mismidad; no el ego individual, sino lo "I-that''; "he-is" y no ''he-has"
("It-is", Ka1ha, Up. 11, 3, 12). Podemos designar el carácter valioso de ese
ser supremo como la sede del absoluto amor. Luego, con la ayuda de Jñána
o saber, conciencia existencial, es "ganado el fin último" -la perfección
(kaivalya) o redención liberadora (mok~). "La mismidad es libre." 12 Es evidente la íntima relación de este modo de sentir con el pensamiento europeo.
Debemos aún notar que en el Vedanta, Dios se da como personal en lo que
11 Samkhya-Sutra, II, 35. J. Ch. Wodeyar, Can Philos. hope to have a hierarchy of
values? An Indian View (Intemat. Inst de Phil. Entretiens de Mysore, 1959), 100.
Deussen, I, 3, 113, 610 resp. al Vedanta I, 2, J. Dahlmann, Mahabarata St. ( 1902), 45.
Oldenberg 36 Nikhilananda 65 s. V. Ferm, A Hist. oy pbiJos. Systems I: Indian Philos.
(N. Y., 1950): S. K. Saksena, 5,10: trascendence of pleasure. Bhattacharya, 133: liberación, mukti. Cfr. Richard Garbe, Sam.khya Philosopllie (1894), 170, 323: moksha y otros
temas.
" Mahadevan 27 s.; indicación de pasajes: Sankara, Taittiriya Up. bhasya II, l. Katha
Up., II, 11, 1. Chandogaya Up. VI, 14; Vll, 23s. Cír. Rig-Veda (Gcldncr) 11, 349.
Otto, 214: brahmanirvana Sankar.15. Raju, Idcalistic Thougbt, 97.

233

�respecta a su aspecto simple, pero como impersonal Brahrnan en el más elevado. "Su valor no es posible abarcarlo con la mirada". Gracias al punto de
vista simple, podemos ascender al superior, que se va revelando gradualmente.
Pero en lo más elevado, Dios es la útúca realidad, como podemos comprobar
claramente en el monismo de sañ.kara, que ha escrito el más extenso comentario de Brahmasútras."1 3

5. Yoga
El Y ogin, cuya práctica se remonta a las épocas más tempranas y que aún
hoy en día se lleva a cabo, progresa más aún interiormente por medio del aislamiento de toda vida terrenal, por concentración, prescindiendo del sentiri
exterior. Gracias a ese tipo de comportamiento cobra él una plena posesión
de su mismidad, una propia integración. El cumplimiento de Jñána-Yoga, por
ej. se ofrece como una suerte de gnosis se podría decir, parcialmente, en un
modo de conciencia existencial y fenomenal o atributiva. De este modo el alma
gana un estado de bienaventuranza, de felicidad muy peculiaJ1, que nos conduce a la mismidad real, al Atrnan. Podría compararse con un pez. que cae
nuevamente al agua luego de haber tenido que estar durante un tiempo privado de su elemento propio. Yoga es la unificación de la mismidad viviente
con la suprema mismidad, Dios ( Isvara) . En este caso se habla de seis actos
de purificación (sat-karma) y nueve pasos del amor trascendente ( Angirasá
Daiva Mimam.sa-sútra). Podríamos hablar también en el Yoga de una tendencia teísta, pues Dios es el espíritu perfecto que "todo penetra, omnipotente
y omnisapiente" .u
A diferencia de las escuelas hasta aqtÚ mencionadas tenemos que hablar
también de una filosofía materialista, la teoría de Carvaka (Lokayata) , para
quien los Vedas era una obra de bufones y de engaños clericales, y que sólo
conocían los valores de la riqueza y del placer, pero no la moralidad (lo bueno
y lo malo} y la salvación. Esto está en absoluta oposición al Jainismus y a su
liberación de lo material mediante una "religión de ayuda a sí mismo''. Aquella es una concepción que también encontramos en el ámbito culturnl europeo,
sobre todo en épocas decadentes. El lema de Carvaka era:
11

Chatterjee-Dhirendromohan Datta, In troduction to Indian Philos. ( 1960, Calcuta),

390 s. Otto, 142, 214.
u A. Danielou, Yoga (Londres, 1949), 7, Purificación 49, J11aJ1a Yoga 101 , Bbakti-Yoga
105. Deussen, l, 3: filosofía post-veda, 561 s. H. Birven, Lebenskunst in Yoga und
Magie (1953), 28s. Radhakruhnan U, 267: Samkhya u. Yoga. P. Bru.nton, Yogis
(1937), 67 s. Manga! Charan, 34, 197. Ruben, 294 s.: Métodos espirituales del
yogin.

234

"Mientras vivas, vive en el placer. Atesora dinero. Bebe licores. Una
vez que el cuerpo se convierte en cenizas, ya no hay retomo." 15

6. Budismo
También el Budismo ( ca. del S. V. a.C.) desea liberar, sobre un trasfondo
más pesimista, de 1a intranquilidad de la penosa vida, entendida ésta como
un disvalor; en efecto, "el nacimiento es sufrimiento, la vejez es sufrimiento,
la enfermedad es sufrimiento, la muerte es sufrimiento. Estar unido con falta
de amor es sufrimiento; estar separado del amor es sufrimiento". 16 Sin embargo, se ofrece un sendero que conduce a la última emancipación · consta de
ocho miembros, cada uno de los cuales representa una condición y una forma
de la vida moral. De aquí resulta toda una escala de valores; "correcta creencia, correcta decisión (por el bien), correcta palabra, correcta acción, correcta
vida, correcta tendencia, correcto reflexionar, correcto ensim.ismamiento".1.7
El ego debe ser superado, pero no desde fuera, sino desde adentro (Suzuki) .
Esto significa un indiscutible valer, el cual sirve al otro, libera del mal, dispone para hacer el bien y purificar el espíritu. Luego, el sufrimiento llega a
ser inesencial y "la redención de. lo no valioso pbsee su propio valor" (Tahtínen). "Lo perfecto tiene su profundidad, es inconmensurable e infundable." 18
De este modo estamos dirigidos hacia las fuerzas anímico-espirituales. Son
los dharmas budistas, elementos variables que, sin embargo, están sometido a
una regla. Pero siempre retornan y por ello pueden provocar padecimientos. Sin
embargo, no podemos calificar esta actitud, en el sentido de Schoppenhauer,
como un pesimismo total -opina Glasenapp-, pues finalmente, 'detrás del
pasajero y do1oroso mundo se tiende a un ser imperecedero y pleno de delicias".
Por cierto, todos estamos sometidos a la ley del Karma y al efecto de nuestras'
acciones en el acontecer cósnúco, así como en el transcurso psíquico (cfr. también los Upani~ds) . Pero la libertad del espíritu que posee un valor . más
Chat tcrjee-Dh. Datta 103, 111. Glasenapp, Pbilosophie, 126. Oldenbcrg, 52.
Das Gupta I, 65. E. Hardy, lnclischc Religions philosoph. ( 1868), 67. Deussen, I ,
3, 147. Cfr. H. akamura, Grundlehren des Buddhismus, 185 (Saekulum XX, 2-4 ;
1969).
11
D. T. Suzu.ki. Mysticism: Christiam and Buddhist ( . Y. 1957), 40 ~- L. de la
Vallée-Poussin, Le Dogma et la philosophie de Boudhisme ( 1930) , 35, 40. H. akarnura,
Early Buddhists (World Perspectives in Philos. presented to D. M. Datta, India,
1968) 242. Cfr. The Teaching of Buddha, libro de texto ('fokyo, 1968), 20, 62, 176,
296.
18 Dhammapada, trad. de B. Thera (Bangalore, 1966), 191. Tahtinen, 37. Suzuki.
10 s. akamura., 244: únicamente un proceso espiritual (World Perspectives ... India,
1968). Cfr. Imamichi, 151.
15

11

235

�elevado, es capaz de sobrepasar ello. EJ sabio y hberado, al final de los rena.
cimientos condicionados por Karma, entra en el "perfecto Nirviit¡a"; por cierto
que por el camino del proceso determinado por Karma consistente en el fugaz
devenir samsara.19 Es difícil respondeP a la cuestión de si esto significa entrar
'
en una bienaventurada paz o la disolución de la propia mismidad ( Cfr. Mahabharata XII, 342, 81). Oigamos por ej., algunas expresiones reproducidas por
Oldenberg (Buddha 326 ss., 1903):

.

"Ellos aprehenden el nirvava, los sabios, la ganancia por encima de
la cual no ha)' ganancia superior."
"Quien llega hasta alü ya no conoce el sufrimiento."
"El país de la paz, donde lo pasajero encuentra reposo en la bienaventuranza."
"El supremo no ha revelado que lo perfecto está más allá de la
muerte" (Cfr. Oldenberg 321; Samyutta Nikaya IV, 374).
O

repitamos algunos versos semejantes del posterior Acaradinakara

(Jainismus) :
¡'Nuestra constante tendencia se dirige a lo supremo, a lo eterno, a la
intuición, visión, fuerza y bienaventuranza."
El budista "capta un mundo de valores totalmente nuevos que se basan en
prajfüi (sabiduría) y baruva (compasión) (Suzuki) .20
En el posterior budismo de Mahayana (ca. 200 d.C.) nos elevamos a un
conocimiento y exaltación místicos alcanzamos la unión con samsára, el
mundo relativo de los fenómenos, y somos conducidos al Nirva~a (Buddha),
al absoluto. Este "maravilloso ser'', el "fundamento originario", es lo "no-sujeto", anatman. Se podl"ia decir que es "u11selfi.sh11ess'', "principio fundamental de todo ser corporal y espiritual". 21 Se trata justamente de lo que Suzulci
,, Cfr. Brhad. Up. 3, 2. Radhakrisbnan-Raju, The Concept of Man (1966), 310:
dharma. H. Zimmer, Philos. of India (N. Y., 1957) , 480: without meaning. Sarkar,
144. Textos de Buda, 264, 296. J. Dahlmann, Nirvana ( 1898), 113 s. J. Takeuchi,
Probleme der Versenkung im Ur-Buddhismus, 67 s. (Leiden, 1972).
"' Cfr. Oldenberg, 303s., 321, 328. Glasenapp, Jainismus, 212, 369 y citas de
Dhammapada, 23, 179, 203, 225, 368. H . Dumolin, Zen (1959), 280: Nirvana y
Mahayana. Suzuki, 42 s.
= Keiji Nishitani, Die religiose-philos. Existenz im Buddhismus, 381, 390 s. (en:
Sinn und Sein, edit. por Richard Wisser, libro en homenaje a von Rintelen); también
cfr. Suzuki, Leben angesichts der Ewigkeit, 421: Nirvana. J. Wach, Mahayana (en Gesch.
d. Buddhismus, 1925, XVI), 58.

236

llama lo decisivo en el Budismo: el "camino hacia la pureza" que incluye en
todas las cosas la "ausencia de mismidad", lo "no-ego" ''anatta"; camino que
proviene desde "adentro". En los Manayana-Sutras podemos encontrar las
raíces del Budismo Zen. 22 Otra vez vemos que la visión no es participablc. Cada
uno debe llegar a experimentarla en sí mismo. Los símbolos no reproducen
la plenitud del contenido y aquí las palabras no son suficientes. Dwnoul.in lo
llama teología negativa, semejante a la europea. "Pensar es no-pensar." La
perfección es algo que uo contiene atributos determinables. No posee denominaciones. Según Suzuki, el progreso axiológico interior reside aquí únicamente en la vivencia subjetiva. 23
Resumamos con P. T. Raju, en algunas palabras caracter'isticas, aquellos
que en la India son considerados valores últimos, aun cuando su significación
bien puede ser algo variable: Existencia, conocimiento de la propia mismidad
y bienaventuranza, si bien vistos de modos diversos. Estos están ligados con
los valores de clase absoluta: verdad., belle-za y bondad ( cfr. los trast:endentales en Occidente: verum, pulchmm, bonum). "Lo absoluto es todo esto,
pero. . . nosotros nos acercamos a ellos en un diverso modo de vivencia". La
filosofía hindú es "una filosofía de la interioridad entendida como acuñación
íntima y existencial'', y es, además, realización de valores espirituales.
Jaya Chamarajendra Wodeyar dice, de modo semejante: "Los pensadores
de la India han creído siempre en una jerarquía de valores. . . La persona
humana, en los Upani§3-ds, fue considerada como una actitud orientada en
dirección al Brahman". Hay también ''valores inferiores" - "instrumental
values". "La autonealización-mok§&lt;l. . . es el valor más sublime que busca
el hombre, un valor propio real (real intrinsic value) ". Tenemos la exigencia
de alcanzar el ámbito del "supremo valor", sin por ello negaP los inferiores.
Tales pensamientos no son extraños al pensamiento europeo. 24

7. Acerca de la cultura china
La filosofía china responde más al comportamiento práctico y positivo del
:is Suzuki, 38 s., 43. Hans . O. Stange (Insel Verlag Nr. 499). Chinesische Philosophie,
76: ''Yo renuncié, pues, a mi yo (ego)", Tschuang-Tse. K. V. Ramanan, Person and
moral Lifc in Mahayana (Raju, Problem of the Self, 1968), 157, 160: el yo y Vijñana,
"selí-conscious individual".

,. Su.zuki, Zen, 11, 56. G. Mensching, Buddhistische Geisteswelt (1955), 107, 210.
Nakamura, 243, 248: más allá de todo análisis racional.
.. Raju, Religion and spiritual Values in Indian Thought (Annals XL, Poona, 1960),
353, 373 s., 424. S. C. Chatterjee (en World Perspectives), 66: valores eternos y no
eternos en el Vedanta.

237

�hombre ofreciendo claras metas a su tendencia a la perfección. También aquí
se admite un principio superior, lwninoso, creativo, celestial, Yang, que domina sobre el comienzo originario y se distingue del Yin, principio inferior,
oscuro, receptivo, terrenal (Cfr. Lao Tzü). Unicamente en virtud de la
unión de ambos pr,incipios el ser puede alcanzar ]a perfección, en virtud del
Tao, la norma y forma, el camino y el espíritu, "adored with tbe axiological
unity of supreme perfection" (Fang) .25
Lao Tzü, LaoTse, desarrolla en el S. VI a.C. una imagen del mundo orientada de modo llamativo casi a los mismos valores fundamentales que se presentan más tarde en el desarrollo espiritual de Grecia y, en un sentido más
amplio, en el occidental~europeo. Esta filosofía pertenece a una de las más nobles evoluciones de la tendencia humana a la verdad, debido a u contenido, a su seriedad moral y a su sabiduría práctica. Sin embargo, ya desde el
punto de vista temporal, no puede hablarse en este caso de una recíproca fecundación entre los círculos culturales asiático y europeo.
Lao-Tzü, originariamente llamado Li Po-yang, se refiere a la doctrina del
Tao. Este es lo absoluto ante todo, la base del ser y del valor -"el primer
valor de todos los valores", la "nada divina" y el ''divino ser-todo"-. 26 Nuestras lenguas europeas apenas si pueden reproducir lo que significa Tao. 27 El ,
eterno Tao no posee nombres ( 1 32). Es, por ej., cambio y ley y al mismo
tiempo, lo que no cambia (shang). Pero es plenamente espiritual, pneuma,
miao. Debemos destacar frente al Tao descriptible, fenomenológico, ese Tao
superior, ~descriptible, inasible (i), incaptable (hi), espiritual-incorpóreo
(wei), el cual, en estricto sentido, es solamente lo Uno, ( 14). E. V. Zenker
cree que se podría hablar de un innominado o-sel' ( yu sheng yü wu) (40)..
en relación al cual no es en modo alguno posible hacer una diferenciación
axiol6gica de lo bueno y lo malo. También en este caso podría recordarse la
llamada teología negativa y la mística de Occidente, tal como se desarrollaron
más adelante, si bien Lao-Tzü no invoca aspectos teológicos. Más bien, Tao
incluye todas las formas e imágenes (hsiang), padre y madre ( 20 s., 25: naturaleza. Elorduy, 23: forma sin forma, sentencia 14). Desde él ÍI•r adia lo Uno
u J ung-Wilhelm, Das Geheimnis der Goldenen Blüte ( 1929), 49 s. R. Dvorak,
Chlnesische Religion, Laot:ze (1903), 34: Tao. Thomé Fang, Chinese Metaphysics
(Philos. East-West, 14, 2. 1964), 126. A. Forke, Chines. Kulturkreis, 106 s. (1927).
M T'Ang Chün-J., Value in Chincse Philos. (Philos. East-West, 1962, edit. por Ch.
A. Moore), 235s.: vaJoraci6n más positiva del mundo en Chung-Tzú (399-300 a. C.).
C. Elorduy, Lao-Tse. La gnosis taoísta (Oña, 1961), 141: Bondad suprema, R. Wilhelm, Laotze, Tao-Te-King (1911), XN, 39: plenificado por lo Uno. Mensching, 42.
21 E. V. Zenker, Gesch. der Chinesischen Pbilosoplúc ( 1926), I, 99 ss. Los números
entre paréntesis indican las "sentencias" contenidas en el Tao-te-King.

238

y el dualismo de Yang y Yin (42). De este puro y eterno Tao surgen ]as fuerzas vitales de un Tao susceptible de descripción, pero el valor ideal consiste
en obtener la armonía de los opuestos, esa trinidad de Tao, Yin -y Yang.
Así, pues, la ordenaci6n del mundo provjene de Tao, pues sin orden e]
mundo se convertiría en polvo, puesto que el orden es condición de la vida
(39) .28 "Conocer la eterna ordenación produce el sentido. Y el sentido hoera
de la mismidad", del ego (Bode 16). Dentro de la comunidad, el hombre
superior es garantía de orden, en cuanto presupuesto del bien. Tiene que ser
un solitario; pues "ser-único engendra ser-superior: ser-superior engendra
ser-maestro y señor (Ular 16). En cuanto sabio y santo, ese hombre se convierte en "prototipo ejemplar'' y en "señor de los hombres inferiores'' Y, por
ello en "columna vertebral del orden común" (22, 27). "Este es el más
' misterio" (Wilhelm 27•). El ''llamado" para ello, el "perfecto", tiene
valioso
que permanecer "sin deseos" con respecto a sí mismo, "vive sin meta''
"obra sin sel' obrante", porque 'lo bueno es" y no se apoya en lo exterior (2,
22, 30)29 Unicamente "lo material encierra utilidad; lo inmaterial opera
esencialidad". De este modo, "el perfecto se atiene a lo en sí, se aparta de la
apariencia" ( 11, 38) .30 "Pero maldito sea el mundanalmente grande, ...
que cegado por el modelo del placer y su ligero error, acostumbrado al orden~
destruye el orden", dice la sentencia 26 (en ]a traducción de Wilhelm), "él
pierde las raíces".
Sin embargo, también el hombre más valioso está afectado por faltas, pues
nadie puede alcanzar la absoluta perfección. Pero el "siempre-perfecto modelo del hombre" ( 45) es una "inconmensurable fuerza de sentido" (Bode) .
Quien tiende a la perfección puede probarse, pues, gracias a las obras del
amor y el sacruicio por los otros, por independencia respecto de toda vanidad,
de toda búsqueda de autoridad y de toda agitación ( cfr. 66). Precisamente
ese último no-hacer sagrado -así como el Tao es eternamente sjn actividadlo convierte en 'modelo de la comunidad" a la que él dirige y orienta espiri28 Nos atenemos preferentemente a la traducción de A. Ular, Die l3ahn und der
rechte Weg (1927). También han sido tenidas en cuenta las traducciones, diferentes de
aquella, de Wilhelm, v. Strauss, Grill, Bode, A. Eckhardt. Por ej., Wilhel.m, p. 3?,
no traduce "ordenación", sino ''lo Uno que fluctúa". Nosotros creemos que,. SlD
embargo, las traducciones en general han acertado corree~ente con las esenciales
enunciaciones del Tao-Te-King. Cfr. Ch. Waldemar, Das K.lemod des Lao-Tse (1958),

76.
.. En este caso, por el contrario, Wilhclm no traduce "él es lo perfecto", sino el
"llamado", el "vocado", el modelo primigenio. V.v. Strauss, sin embargo, no dice "lo
bueno es", sino "lo bueno vence'', 149 (trad. de 1870).
"' Wilhel.m no dice "esencialidad", sino "ser"; Bode, por el contrario, "sentido".

239

�tualmente mediante palabras de sumisión y humildad -justamente, no por
actividad-, por amor y moderación (Wilhelm) (Cfr. 22, 37, 66/7) .31 Él paga
la injusticia con justicia~ la enemistad con beneficencia, el odio con la
virtud; pues, ser "bueno con los buenos y también bueno con los que no son
buenos: éste es el camino recto de] bien" (49) .32 La comunidad necesita de
estos grandes hombres que se ofrendan por ella y de ella esperan ser seguidos
''sin humil4u:la". Este camino es indispensable en el caso de que deba existir el
orden, el cual, únicamente, permite que se configure el todo, ya que "la suma
de las partes no es el todo" (39, 66. Cfr. Aristóteles, Met. 1023 b, 26) .83
Finalmente, el camino del sabio, del bendito, del gran hombre, es la purificación, la iluminación, la perfección, así como el morir para nuestro cosmos.
Pero esto no signilica una disolución. "La no-nulidad después de la muerte es
inmortalidad". Bode traduce: "Quien al morir no se extingue, posee la vida"
( 33) . "Conocer la esencia de lo .imperecedero significa ser-claro" (55) .ª~
La fe en la posibilidad de un supremo ser valioso que aparece en Lao-Tzii,
está también representada, más allá del círculo espiritual del taoísmo, en la
cultura china. Confucio, Kung-Fu-tzü (557 hasta ca. 479) intentó, apoyándose en cierto respecto también en Lao-Tzü., más una orientación práctica
hacia la comunidad; amor a los demás hombres; renovación moral de la
comunidad sobre la base de una ética objetiva (jen) de validez universal
(Lun Yü 12, 22). Se trata de un importante esfuerzo para tmir en el hombre
la libertad y la ley natural; incluye además esta estricta entrega a la verdad, la
cual también invoca al corazón. Esto se lleva a cabo en un "medio de oro"
(Chung Yung) atendiendo a un auténtico equilibrio entendido como raíz
fundamentante de la armorua, de una con-espondencia de Yang y Yin (Cfr.
también Lao-Tzú y, en un sentido más amplio, mefron -medida-, mesotes
-medio- en el clasicismo griego) . De tal modo, se atiende tanto el orden
divino del mundo como el de la existencia espiritual. Aquí se llega, en efecto,
a 1a decisiva pregunta por el "valor ontológico'' .35
Kung-Fu-Tzú exige así del hombre un interior cultivo de sí mismo, el cual
Cfr. Dvorak, 97. Zenker, 116. Mensching, 41. H. G. Greel, Cbinese Philos. (en
Ferm), 52.
.. Cfr. fa ética cristiana. J. Grill, Laot- tsets Buch von hochsten Wesen (1910), 102:
la virtud es la bondad. Bode: "fuerza obligatoria de sentido" orientada hacia lo bueno.
11 Bode expresa: "disgregado en el individuo, ¿ cómo podría marchar el carruaje?".
Gri.11, 112: quien piensa con más hmnildad de sí mismo, él dirige la comunidad.
3' Cfr. sentencia 33. A. Forke, Die Gedankenwelt des Chinesischen Kulturkreises
(1927}, 137. Zenker, 114, 120.
.. Cfr. Zenker, 131 s., 173, 180. Pierre Do-Dinh , Konfuzius (edic. alemana, 1960),
98,117: Tao. Tran Trong Kim, Nhogiao (La doctrine des Lettres, Hanoi, 1923 s.), I,
121.
11

240

ante todo se despliega en la soledad auto-conm;imiento y auto-ennoblecimien to. 30 La perfección de sí mismo -yendo desde el hijo del Cielo, pasando
por el hombre sincero y ennoblecido, hasta el hombre en general- tiene que
constituir el basamento que corresponde a los valores de la honradez:, sinceridad, humanidad, fidelidad y aguda inteHgencia.37 El hombre ejemplar debe
estar exento de toda suerte de eudemonismo -idea que también se presenta
en el mundo occidental-. "El hombre noble se entrega a la virtud en· beneficio del bienestar terrenal del ciudadano" Lün Yü 4, 11) .
Meng Tzñ (Mencius 371-289 a.C.) quien igualmente se dirige fuertemente hacia el aspecto práctico, expresa la pmposición axiológica y filosófica ( difundida también en el mundo intelectual europeo) de que la humanidad y el amor al hombre, según su disposición, son algo natural; más
aún, dice que la naturaleza, por sí misma, es buena (dr. San Agustín : ens
et bonum; de nat. boni 23) . El corazón humano es de suyo bueno, ya que
en su propia naturaleza los hombres están cerca unos de otros, reza una narración infantil del siglo I a.C. surgida de este mundo filosófico de ideas.38
o puede dejar de mencionarse, sin embargo, que, correspondiendo a los
tipos fundamentales de la interpretación axiológica, se había formado en
Yang-Chu (S. N a.C.) un egoísmo pesimista de fudole materialista, semejante al que veíamos en la teoría de Katvaka. Aquí acentuamos la "magnificent insistence upon the worth of the :individual - a relativity of values"
(Greel) .39
Sólo algunas palabras diremos, finalmente, acerca de la religión de Zarathustra, pues aquí encontramos llevado al máximo grado de oposición el
dualismo axiológico del bien y el mal. Al principio había dos espíritus que
crearon la vida y la muerte, el cielo y el infierno. El que no cree elige el mal
obrar el santo creyente, lo bueno, la justicia. 40 Al comienzo de todos los
tiempos se contraponen las grandes antípodas axiológicas: Ahura Mazda
( Ormuzd), el Dios lwninoso, bueno e ígneo, y Angra Ma inyu (Ahriman),
• Forke, 160. O. Franke, Die Chinesen (en Chantepie de la Saussaye, Manual de hist.
de las religiones, 1925) , I, 212. Cfr. W. Grabe, Chinesische Philosophie, 65 s. (en:
Kultur der Gegenwart, 1, 5, Gesch. d. Philos., 1913). Cfr. Ta-hio, 6.
"' P. Do-Dinh, 89. Mensching, 37: el acento individual en la ética, con respecto a
Lun-Yü, 13, 20.
'" Wing-Tsit-Chan, The concept of Man in Chine.se Thought, 172, 183: el libro de
Mencius 6, A/ 6 (Raju, Concept of Man in Inclian Though.t, 1966). Mensching, 39,
respecto a Lun-Yü, 7, 3.
"' Oldenberg, 511. Deussen, I, 3, 194, 196. H. G. Greel, Chinese Philos. (en Ferro),
53. Zenker, 219 s.: Yang-Chu .
'".E. Lehmann, Die Per.ier, 202, 230, 246 (en Chantepie, II). Brodbeck, Zoroaster
(1898), 33, 295. Maurer, 109: el dualismo (en Ferro).

241
II16

�. mal de las tinieblas. (Cfr. la unión de la luz con el bien en la filoO
el Dios
•
1 (Ze d-) Avesta debe vencer lo malo
sofía europea). El hombre, infonna e
n
. t . stamente su positiva
.
en el mundo de la maldad. En esto consJ.S e JU
y liberarseJ ticia fidelidad, pur~a, humildad y participaci6n son para él los
tarea. us
,
.
41
- 'ores a los que esencialmente debe aspirar.
.
l
\'i:U
•
h" t( camente en as
osición intentó mostrar que, aun vista . is on
.
.
Nuestra exp
d .. , de valores normativos e mdistint.as culturas se ha operado uneda a m1s1o~derados ba1·0 diversos aspectos·
. . d
· t éstos pu en ser cons1
,
condiciona os; por cier o, .
Uí de todas maneras un comun
di"iinos al comienzo se presenta a '
'
pero, como J .
también se hace siempre presente un cuesnúcleo de sentido. aturalm:nte
bargo aquel conocimiento sugiere
tionamiento de tales valorac10nes. m efm d , tal un carácter nt/JTatem,
ºb .
'ertos valores un amen
que habna que atn -~ a c1 .·
se odría decir- una validez absoluta,
,,oral cuyo reconocuruento exige p
. . t esencia\ del hombre
.ch
l res urgen del conocuruen o
incon~cionda~:~~e1nteos e::d:nt:. Diferente puede ser, en verdad el camino
y son uune 1aL4J.J.J
.
de las respectivas fundameotae1ones.

EL HOMBRE, PROBLEMA PRIMODIAL DEL HOMBRE

DR. OsCAR

s·

Traducci6n del alemán de
MAJuo A. PRESAS-

,

899 ) l52s 165· El triunfo del Bien.
" Cfr. H. Oldenberg, Aus Indien und Jran ( 1
'
., d .I.,ehre (1924) 12-14.
·
. C Batholomae Zaratbustras Leben un
' . ·
Sobre el dualismo persa._ ·
, 308 K F Geldner Die zoroastriscbe Rcligton
Brodbeck, 245; influencas en Pla:on, . , . . . mal
27 13. S. J. Parapol2 41:. la mtenoon buena o
a, asna, '
(Das Avesta, 1926) , 7, , .,..
d "da
.
Philos·, 19, 21 (en Ferm) ' ley eterna e VI •
rew ale, Zo roas tr:1an

y

fusPERUE BECERRA

Casa de la Cultura Americana
Acapulco, Gro.

a) EL

liOl\-iBRE Y

su

DESTINO

No ES INSENSATO SUPONER ~UE EN TODO TIEMPO desde la apanoon del
hombre sobre la tierra, el hombre mismo o al menos su vida -conviene no
confundir uno y otra, pues en cierto sentido el hombre trasciende su propia
vida mientras en otros ocurre lo contrario- debe haber constituido su problema primordial, aun cuando en el largo comienzo no haya tenido conciencia
clara de ello. Su enfrentamiento con la naturaleza; la resistencia que ésta
le ofrecfa y los peligros con que le amenazaba -frío, calor, viento, lluvia,
rayo, inundación, sequía alud, miasma, fiera, insecto- poniendo a prueba su
vitalidad y su ingenio; los instintos de conservación y de procreación ( conservación de la especie) que le mover'ian a procurar alimento, abrigo y defensa
para. sí y los suyos; la necesidad de encontrar la mejor solución posible -en
relación con su estado, su entendiiniento y su circunstancia- a cada una de
las cuestiones, crecientes en número y complejidad, que el cotidiano vivir
y el futuro inmediato íbanle planteando de modo cada vez más düicultoso a
medida que su prójimo se multiplicaba y concurría a la escena con sus propias y similares necesidades, como así también las experiencias y vivencias de
todo tipo que iria acumulando, debieron centrar, tanto en su pensamiento
como en su voluntad y su acción, ]a preocupación por su personal suerte
-suya y de los suyos-- hasta desemboca11 en la reflexión ( pensar sobre su
pensar), momento trascendental en la evolución del universo a partir del cual
el hombre inauguró -o el universo por su conducto, que es lo mismo- una
nueva etapa y con ella un nuevo reino en la naturaleza.: el reino del espíritu.
Desde este instante el hombre debió empezar a lomar conciencia de su ser y
su existir, por confusa que esa conciencia haya sido al principio o continúe

243

242

�siéndolo todavía. Esta toma de conciencia hubo de ímplicar meditación acerca de su propia ubicacíón con el Creador del mundo -si supuso que el universo había sido creado por alguien- o con el propio universo --si imaginó
que éste se había autocreado---, con su semejante y con las cosas del mundo
dadas por Dios o por la natmalcza y por el propio hombre. En todo caso, el
centro del problema debió seguir siendo -ahora más nítida, directa y profundamente- el hombre mismo. Sin él, sin su conciencia, Dios y el universo
-incluidos su semejante y las cosas- existirían desde antes y existirían después, pero no e:id.sti.rían para su conocin;tiento. Sin su conciencia, tampoco el
hombre existiría como tal; continuaría siendo lo que probablemente fue en
un comienzo: un cuerpo y una siquis aparentemente del orden vegetal y el
animal, un poco más desarrollada la siquis que en los otros dos reinos orgánicos.
El salto del animal al hombre -si prescindimos aquí de las hipótesis que hacen
nacer a éste súbitamente con plenitud de razón o aparecer en la tierra cabalmente fol!Illado desde orígenes extraterrestres- debió producirse al tomar el
animal humano conciencia de su conciencia. Ese salto configuró la gran metamorfosis: el ser humano comenzó a ser hombre dejando de ser animal. Semejante salto fue definitivo, sin posibilidád alguna de retroceso. Aunque haya
podido decirse -yo también lo he dicho- que -en ciertos momentos históricos y con relación a algunos de sus ejemplares, un salto atrás -un gran salto
hacia el pasado- pudo devolver al hombre a su estado y su nivel anteriores,
al estado y el nivel del animal, al de la bestia, tal expresión sólo pudo tener
sentido metafórico. La evolución es irreversible, al menos tal como hasta ahora
ha podido se.r desentrañada por el conocimiento humano. La mariposa jamás
volverá a ser oruga; el anciano jamás volverá a ser niño. Tampoco el hombre
podrá nunca volver a su primitiva condición _animal. Cuando decimos que
el viejo torna a )a infancia, usamos asimismo un lenguaje figurado; hablamos
de una segunda infancia. Sabemos que la senectud reduce, debilita y puede
llegar a apagar totalmente la lucidez de la conciencia. Parecida cosa ocurre en
el hombre que se comporta como fiera. Inmerecido fa\1or le haríamos si le
juzgáramos como si realmente fuera una fiera: lo exoneraríamos de la responsabilidad indeclinable que es propia del ser humano. El demente es un hombre
enfermo. Su enfermedad, como la senilidad del anciano, puede tornarle irresponsable pero jamás reverti.rle al animal.
La necesidad de reflexionar sobre su propia existencia y sobre el universo
que le rodeaba debió inducir al hombre el deseo de penetrar el sentido de su
presencia en el mundo, de averiguar el porqué y el para qué de esa existencia
suya y del universo para ayudarse a comprender su ser y su existir, la persona
y la obra del Creador, el mundo y sus cosas, su propia ubicación dentro del

244

mundo y entre las cosas, el hombre creó la religión, la filosofía, la ciencia, el
arte Y la técnica, cinco estupendas, maravillosas, increíbles creaciones de su
espíritu con las que paciente y paulatinamente fue elaborado su propio mundo.
el mundo del espíritu humano· cinco creaciones como cinco eran los dedos
de su mano y cinco los sentidos de su cuerpo; cinco creaciones que serían
l~s cinco ~edos y los cinco sentidos de su alma· cinco dedos o instrumentos y
cmco senlldos o caminos espirituales: el sentido estético el sentido técn.ieo.
_No_sabemos cuánto tiempo haya tardado el hombre -muchos siglos, algunos
rnileruos, tal vez un par de millones de años- para descubrir- que no se hallaba
en la tierra simplemente para procrear semejantes, alímentarse, abrigarse y
asegurarse --el prójimo haría lo mismo- con las cosas que encontraba en la
naturaleza y las producidas por su ing~n.io y sus manos, que, poco a pocQ habfan
aprendido a obedecer los mandatos de su voluntad. No se conformó ~l hombre con una vida que apenas le diferenciaba del animal. Aspiró a mucho más:
buscó conocer a Dios, conocerse a sí mismo, conocer al mundo y a su semejante, conocer la belleza y la utilidad. Esa ambiciosa y ya irrenunciable aspir.ación
fue confiada a 1o que denominó pensamiento, mente, entendimiento, espú-itu
inteligencia, conocimiento. Esta potencia lo elevaría cada vez más sobre el
animal. A ella encomendó el mejoramiento de su suerte personal y la de su
descendencia.
Empezó, pues, el hombre a organizarse y prever el mañana. Organizarse
signíficó articular sus recursos y acciones para satisfacer sus necesidades según
un orden de prelaciones; prever el mañana, enderezar su pensamiento y su
voluntad hacia las exigencias del porvenir inmediato primero y mediato después. El más remoto porvenir mediato sería de doble especie: la suerle de sus
descendientes y su menos lejana salvación o perdición. Si de sus pensamientos
y actos actuales y próximos, habría de depender en la medida de lo posible
su futuro inmediato y en buena parte el de sus descendientes, con mayor r-a~
zón del conjunto de esos pensamientos y actos suyos dependería, en Ja medida
de lo creíble, su suerte definitiva tanto aquí en la tierra como en el cielo.
. ~on ~a ayuda de la religión, esa creación de su espíritu, primera en escala
Jerarqwca --crear 1a religión no es crear a Dios, como piensan los naturalistas
o materialistas-----, el hombre buscó el camino que le condujera a la salvación
y evitara su perdición. El hombre se esforzó por conocer a Dios e interpretar
su voluntad y sus deseos. Con la ayuda de la filosofía, esa otra creación de
su espíritu, buscó conocer, más allá de las apariencias, la esencia de su yo íntimo y verdadero (conócete a tí mismo), del universo de las cosas en una
palabra, del ser; otro camino de aproximación del Ser Absoluto, al Creador.
Con la ayuda de la ciencia buscó conocer la naturaleza del mundo material
que le rodeaba y en el que estaba inserto, sus poderes y maner-as de obrar, y

245

�asimismo la naturaleza y principios de su propfo mundo, de su mundo específico, el mundo espiritual. La ciencia también era creación de su propio espíritu e igualmente una senda de acercamiento al Supremo Hacedor a través
de sus obras. Con la técnica, el iombre buscó aprovechar los conocimientos que le brindaba la ciencia po:r él creada, para mayor y mejor beneficio
material y espiritual de sí mismo y los demás hombres, aplicándolos a la producción de bienes de una y otra índole; cuarta manera de arrimarse al Gran
Arquitecto cooperando a sus designios. Con el arte buscó la belleza -el más
hermoso país de ese mundo nuevo- creándola y recreándola en ambos universos, el de fuera y eJ de dentro; quinta forma de acercamiento -intuitivo,
no racional- al magno misterio, a lo absoluto, a Dios.

V

Todo esto el hombre fue haciéndolo con su espíritu, con los dedos y los sentitidos del alma servidos por los dedos y sentidos de su cuerpo. Entonces debió entender que su ubicación estaba más allá y por encima del reino de
las cosas inanimadas (reino inorgánico, .mineral) y del de las cosas
vivientes, animadas (reino orgánico, vegetal y animal), es decir, de la naturaleza anterior a su llegada, sin dejar &lt;;le entender que él mismo pertenecía a esa naturaleza puesto que también él, al igual que los astros, la tierra,
los minerales, las plantas y los animales, había sido creado por el Creador. Era como ellos y sin embargo, era diferente de ellos. Su cuerpo formaba
parte de aquellos reinos cuyas cosas podía ver, oir, tocar, oler, gustar, mas a
su espíritu no podía sentirlo sino dentro de sí mismo, imaginarlo dentro de su
semejante y de las cosali surgidas de las manos de su alma -excepcionalmente
también en algunas producidas por las manos de su cuerpo- e intuirJo inmenso, inconmensurable, misteriosamente absoluto en la persona de su Creador.
En ese espÍI'itu radicaba la diferencia con los otros reinos, de los que se encontraba radical y definitivamente separado. El hombre debió comprender que
poseía algo de que carecían las restantes creaturas. Ese algo era precisamente
lo que determinaba su condición humana, su ver&lt;ladera condición; algo que
hacía de él y de su semejante no una especie más, la última, en la escala zoológica, sino la primera especie terrestre -no sabemos si también la última y
también cósmica- en la escala esencialmente espiritual de la naturaleza.
El hombre -alguna vez llegó a comprenderlo-- era en si un milagro, un
milagro de la naturaleza, maravilloso como todos los milagros, con un montón
de moléculas debidamente organizadas tomadas en préstamo de los otros
reinos a los que a su término terrestre devolvería ("polvo eres y al polvo tornarás''), energéticamente guiadas, la naturaleza había dado su fruto más preciso aunque muchas vecesi la mayoría de las veces, apareciera feo, áspero,
maloliente, desabrido, ruidoso. Esto era cosa aparencial, externa. La preciosidad
estaba en la esencia y la estructura. El hombre, no obstante su infinita peque-

24ó

ñez y su infinita indefensión, hubo de entender que su participación en el mundo se reducía al orden molecular y energético que lo ligaba al mineral, al
vegetal y al animal. De minerales estaba compuesto su cuerpo; con la planta
compartía semejanzas biológicas y estéticas; con su organismo cumplía las
funciones vitales del animal. Pero aquel "algo" seguía distinguiéndolo del
resto del mundo. Su propio cuerpo y su lenguaje -ese otro milagro de su
espíritu- le sugirieron jerarquías esclarecedoras. Advirtió que en los extremos
inferiores de sus inferiores extremidades llevaba plantas, plantas que, aunque
de modo semialado, le fijaban a la tierra, a la madre tierra. En las manos,
extremos de sus extremidades superiores, llevaba palmas, que algún día ~e
ayudarían a forjar la gloria de llegar a ser más hombre. Otras manos con palmas íntimas y etéreas, 1-as manos de su alma, le pennitirian aproximarse, al
padre Dios, y con los sentidos de esa misma alma suya más íntimos y etéreos
todavía, alcanzaría insólitamente a verle, a escucharle, a dialogar con El.

El espíritu con que había sido dotado le permitirla entenderse con su semejante -su hermano-, comunicaTSe con él comprenderle, ayudarle obtener su
ayuda, compartir un mismo destino. Gracias al espíritu, el hombre no estuvo
jamás so1o. El Creador le acompañaba desde allá arriba y desde aquí dentro;
su hermano, desde acá al lado. Con el espíritu. podía crear cosas nuevas, otros
mundos que no existían antes que él llegara a crearlos. Con su espíritu, mediante las manos de éste y de su cuerpo, podía transformar la naturaleza
perpetrar el fuego, producir calor donde hacía frío y frío donde hacía calor,
surcar los ruares sobre o debajo de las olas, abrir la tierra para unirlos, volar
sobre ella y más allá de ella, hacerla procrear a voluntad, sobrevivir a la muel'te de su carne.
El espíritu -que durante su vida animaba su carne- le convertía en nuevo
creador, en cocreador del mundo, mundo que no estaba completamente hecho,
definitivamente creado sino apenas esbozado a su llegada. Esto era evidente.
Si él traía al mundo, producidas pol' su espíritu, cosas que el mundo no tenía
antes, rnsultaba claro que ni el mundo las había creado, ni el mismo mundo, al
carecer de ellas, estaba hasta entonces enteramente creado. El hombre debía,
pues, proseguir la obra del Creador. Para eso estaba en el mundo, no s6lo para
comer el fruto del árbol o la entraña de otra criatura vegetal o animal y luego
echarse a dormir romo león o ser,piente después de devorar su presa, ni para multiplicarse sin crecer. El hombre tenía un sentido, una misión, un destino sobre la
tierra: crecer hasta Jlegar a ser hombre. Esto era propio del espíritu y sólo mediante el espíritu podía ser Clllilplido. Si así no fuera, ¿po:rqué y para qué, entonces, había sido puesto el espíritu. dentro de su cuerpo, mejor dicho, en su
cuerpo? ¿ para nada? ¿para seguir simplemente comiendo y procreando como la
bestia? ¿para regalar su carne con bienestar y comodidad haciendo de sí mismo

247

�una bestezuela de placer y lujo? ¿ O tal vez solamente para adorar a su Creador?
Pero... si fuere verdad esta hipótesis, el creador no pasaría de ser un vanidoso
que había andado por su universo buscando adoradores y no encontrándolos en
los astros ni en el mineral, la planta ni el animalejo, había decidido crear el
hombre. Sin embargo, semejante hipótesis sólo podía caber en un minúsculo cerebro de homúnculo. Razonando un poco más el hombre no tardó en comprender que si el creador hubiese sido realmente vanidoso no hubiera necesitado
crear adoradores: le habría bastado su propia adoración, forma pura y pePÍecta
de vanidad. Tomó, por tanto, a preguntarse: ¿solamente para adorar a su
Creado!'? Este era e1 primer mandamiento, mas no el único ni el (ilti.rtlo.
Preciso era, por lo tanto, que el hombre entendiera rectamente eso de adorar.
Adorar, rectamente entendido, no podia reducirse a reverenciar a Dios, darle
culto, elevar&gt;le plegarias, brindarle sacrificíos, llevar ofrendas a sus altares,
temer1e, sobre todo temerle: temer sus iras por culpa de sus pecados o ni
siquiera suyos sino de su primer padre terrenal, o quizá, temer su justicia implacable, inexorable, sorda, ciega. Adorar a Dios había de ser algo muy distinto, algo digno de Dios no de un dios pigmeo~ soberbio, vanidoso miope
y rencoroso, imaginado a imagen y semejanza del hombre, sino del Dio. que
había creado el universo por una sola razón valedera para su rawn: por amor.
Adorar a Dios había de ser, principalmente, amarle sobre todas las cosas. Al ser
amado sobre todas las cosas, Dios sería rectamente adorado, reverenciado. Amar
de verdad jamás fue cosa inerte, fría, ritual. Amar es identificarse con el ser
amado, con su amor, afanarse por compartir su afán, tratar de pensar y obrar
con aPreglo a sus designios; en dos palabras, crear amor. El amor es lo contrario del odio, una de cuyas formas tangenciales es el temor. A quien se
teme, generalmente se odia; a quien se odia, generalmente se teme. Se teme
al enemigo, no al amigo. Odiamos a aquel a quien deseamos daño. Le deseamos
daño porque le odiamos. Mas ese odio hace nacer en nuestro espíritu el temor
de recibir daño del ser odiado. El odio es destructor: aniquila al mundo, al
hombre, a Dios en el hombre. Quien no ama no crea, no puede crea!' aunque
piense que se puede crear sin amor. Inversamente, quien no crea ( de crear, no
de creer) tampoco ama, aunque crea (de creer, no de crear) que ama. Quien
así piensa o cree, no sabe creel" ni sabe crear porque no sabe amar.

b) EL

EXTRAVÍO MATERlALISTA

El camino era lúcido: el hombre estaba sobre la tierra para cooperar con el
Creador en la prosecución de su obra, para co-crear por amor, para amar cocreando. Altísima era, por consiguiente, la misión asignada al espíritu humano.
¿ Podía concebirse otra más alta? Sin embargo, el hombre extravió el cammo,

248

atraído po11 otros cultos surgidos desde las oscuridades de dese espíritu suyo
-también hecho de sombras-, engendrados. por su soberbia, por la vanidad
que en algún momento de demencia había atribuido al Creador. Admirado de
los poderes de esas manos suyas -del cuerpo y del alma- que habían ido
aprendiendo a dominar la naturaleza, a crear mundos nuevos, a fabricar maravillas, a seducir y subyugar a su hermano, pensó que él era Dios; que siéndolo, no necesitaba de su Creador; que éste no pasaba de haber sido un
producto de su propia imaginación elaborado en la lejana edad infantil, primitiva, cuando le había resultado útil para empezar a comprender el mundo
mediante una imagen provisional y grosera del origen del universo; que había
llegado la hora, alcam.ada la madurez, de prescindir de tocia idolatría indigna
de su rango y jerarquía. El hombre era el -amo del mundo. o debía consi~
guientemente, ser esclavo de nadie. Su razón era la verdadera Diosa, la única.
Guiado por esa orgullosa deidad, el hombre desalojó a Dios de las escuelas, lo
reemplazó en los altares, lo expulsó de su corazón, la aniquiló en su mente y con
Nietzsche proclamó ante la faz del unive:r.;;o, ensoberbecido, que Dios había
muerto. El Rey ha muerto. ¡ Viva la Reina!, clamó la razón.
El diabólico extravío no demoraóa en acarrear al hombre gravísimas consecuencias para el futuro de su vida sobre la tierra. La más nociva, realmente
funesta~ fue la sustitución del hombre mismo como centro de sus preocupaciones por alguna de sus propias creaciones: la raza, el pueblo la nación, el
Estado. el capital, la clase, el partido, la economía, la libertad, la igualdad,
el progreso, la ciencia, la técnica, etc. Al faltarle Dios como razón primera y
última de comprensión de su condición humana y como esencia, fundamento
y ejemplo de amor, el hombre dejó de ser el centro del problema, descendi6 de
su eminente calidad de co-creadol" del mundo - a la que había sido elevado
en su condición de hijo amado de Dios- a la de súbdito de cualquier pedazo
del mundo por él creado; a veces tan sólo una idea, otras una simple ideología:
en todo caso, una cosa. Si cosa era el objeto ador-ado, no podía ser superior a
ella el sujeto adorador. El hombre acabó cosificándose a sí mismo.
La necesidad espiritual de adoración -de la que por su origen, naturaleza y destino el hombre no puede exoneran,e-- fue volcada en favor de cualqui,era de sus propias criaturas, que de hijas suyas pasaron a ser sus señoras,
sus amas, o en beneficio de alguno de us semejantes de algún hombre determinado -no del hombre, como lo había querido la Razón- que por este atajo, de hermano suyo, de su igual de criatura de Dios, de hijo del Creador,
pasó a ser el nuevo dios.
En esta torcida adoración, en este falso camino de] amor, el hombre olvidó
que nada había sobre la tierra superior al hombre mismo concebido como personalidad i°:divisible y como humanidad, concebida ésta como especie humana,

249

�no como abstracción ni como monstruo de mil o tres mil millones de cabezas,
o sea, como hombre colectivo, sino como hombre conjunto y sucesivo, como
unidad lnunana de la que cada hombre, todo hombre, cualquier hombre es
parte esencial e insustituible, es decir, como personalidad integral en tiempo Y
espacio constituida por personalidades integrales cada una de las cuales, por
desamparada y mfaera que sea su condición, tiene mayor jerarquía y dignidad
que .cualquiera de las creaciones del propio hombre, incluso del .mismo tero•
plo el hombre edificó para adorar a Dios, puesto que el templo no ha sido
hecho para Dios sino para el hombre, para dignificar a éste, para jerarquizarlo,
purificarlo, elevarlo, aproximarlo, a Dios. San Pablo dice que el único templo
que Dios creó fue el cuerpo del hombre. Lo creó, agrega luminosamente, para
habitar en él. Esta es la única residencia divina en la tierra.
Grave- extravío entrañó, pues, el endiosamiento del hombre mismo o de
alguna de sus creaciones. Mas este extravío ha de ser comprendido antes
de ser condenado sin apelación. Po:r lo omún, las condenas humanas se asientan sobre el desconocimiento de la totalidad de causas, sobre todo de las
ver~:Iaderas determinantes del acto que es condenado. En el caso que nos ocupa,
debemos recordar que la humanidad permanece en estado de adolescencia, si
en realidad ha superado sus años infantiles. Nosotros somos parte de la
hwnanidad. Si supiéramos observamos descubriríamos, incluso en aquellos
semejantes nuestros a quienes tenemos por más maduros, ademanes, actitudes,
reacciones, inclinaciones y gustos típicos de la infancia. Tales aspectos nos revelan que en cierto modo el hombre adulto y basta el anciano continúan siendo
niños, aunque en los restantes se conduzcan de acuerdo con lo que actualmente
consideramos propio de su edad. Si aplicáramos esas observancias a1 onjunto
de la humanidad probablemente seríamos menos exigentes en nuestras demandas de mayoridad. Tendemos hacia una humanidad adulta, mas estamos lejos
de serlo. Con mayor razón debemos ser indulgentes con nuestros antepasados
que se dejaron seducir por las voces melifluas del viejo racionalismo materialista -incluso revestido de engañosos ribetes espil'itualistas- que terminó
imponiendo un crudo materialismo desprovisto de toda razón. Ese racionalismo
explotó, como avezado corruptor, la soberbia de la cr-iatura humana prometiéndole todo conocimiento y todo poder. ¿ Por qué había de confolltlarse con
ser simplemente el "pequeño Dios" supuesto por Leibniz si podía ser y lo era
por su razón el verdadero Dios, capaz de producir la vida núsma? ¿Acaso el
hilozoísmo de Tales y sus seguidores no habían buscado el principio de la vida en
la materia primitiva? ¿ Acaso no había comenzado con la teoría del átomo de
Demócrito, quien imaginó el alma compuesta de una materia muy fina, el
materialismo mecanicista? ¿Acaso Juan Duns Escoto no se había preguntado
en plena escolástíca "si la materia no podr'.ta pensar"? Desde esas fuentes

250

hasta la pretensión de Le Dantec, en la Francia del siglo pasado, de enconh'ar
la síntesis de la vida en algún tubo de ensayo y la del académico ruso Oparine,
con apoyo en las concepciones materialistas de Engels y en la biología moderna,
de rasb·ear la generación espontánea por imposible que hoy aparezca, solamente
hay un pequeño paso que el orgullo del hombre supo dar, sin comprender, al
hacerlo, estas tres razones que lo habrían reinstalado en su humana humildad:
a) que el materialismo tiene vigencia exclusivamente en el ámbito de las cosas
y su mecánica, cuyas categorías -materia, movimiento, fuerza, etc.- no son
suficientes para explicar por sí solas 1a vida orgánica y síquica, manifestándose
totalmente ineptas para explicar la vida espiritual (pensamientos, emociones,
voliciones) ; b) que el materialismo no puede dar razón de por qué, cómo y para
qué surge el espíritu de la materia sin la intervención de algún poder espiritual,
es decir, cómo ese "ente tan lato, la materia, se las tiene que arreglar para
pensar sentir y experimentar'' algo, usando aquí la expresión de illl autorizado
físico; e) que aun en el caso de que el hombre llegara a producir la vida par•
tiendo del tubo de laboratoxío, no excluiría la presencia de un poder espiritual
superior que lo hubiese escogido para proseguir la obra creadora. Si el hombre
está llamado a crear mundos espü,ítuales ¿ qué importaneia podría tener que
también llegara a crear en el mundo de la mat-eria? A la idolatría materialista y
al menosprecio del espíritu hay que atribuir la desproporcionada importancia
que se concede al supuesto.
Las líneas de seducción quedaron tendidas en el campo de la satisfacción de
ambiciones y necesidades materiales. U na de esas líneas fue el derecho. Siempre
un derecho tuvo mayol' poder de atracción que su reverso el deber. El derecho
nos dice lo que nos está permitido hacer y obtener; nos hace más fuertes y ricos
atribuyéndonos poderes de acción sobre personas y cosas. El deber, en cambio,
nos marca lo que estamos forzados a hacer, o bien, lo que nos está prohibido
hacer -límite de la libertad y del poder-, debilitándonos y empobreciéndonos
en este último caso al privamos de potencias y posibilidades, aunque en puridad semejante privación, en una etapa superior de la evolució~ haya de revelarnos que conforma quizá el instrumento de más auténticas y poderosas
fortificación y maduración humanas, virtudes que ni el niño ni el adolescente
están en condiciones de percibir ni valorar.
La promesa de satisfacción de necesidades y ambiciones materiales (en ello
consistieron las tres tentaciones de Jesús por el demonio) debió ser decisiva
sobre el ánimo infantil de la hwnanidad por la sencilla razón de apuntar y
excitar la esfera de los elementos minerales, vegetales y animales que constituyen el cuerpo del hombre, o sea, la parte inferior de su ser, con lo que el
materialismo logró apoderarse tan plenamente de nuestra criatura como un
hipnotizador puede hacerlo de su hipnotizado.

251

�El reconocimiento de ciertos derechos fundamentales del hombre y del ciudadano consagrado por las revoluciones estadunidense y francesa -acontecimientos de tanta relevancia histórica que sirvieron para señalar el principio
de la !Jamada edad contemporánea que nosotros denominaremos segunda edad
moderna o alta edad moderna a fin de reservar la palabra "contemporánea"
al período que empezó a correr desde la primera guerra mundial- , fue hábilmente aprovechado por la minoría triunfante para afirmar sus propios
derechos (poüticos, económicos y sociales) a costa de las clases vencidas (nobleza y clero) y de las desposeídas que la habían ayudado a vencer. Pocas
minorías en la historia estuvieron tan penetradas de un sentido materialista
de la vida como la burguesía que se apoderó de ambas victorias racionalistas
ahogando al "hombre geométrico" de Filadelfia la Bastilla y el Terror bajo el
peso de los nuevos privilegios del propietario con que reemplazó los privilegios
abolidos. De esta manera, el hombre y hasta el ciudadano dcsvaneciéronse
paulatinamente en presencia de la nueva jerarquía de valores estructurada
en función de los intereses económieos - industriales, comerciales agrarios
profesionales-, a cuya preservación quedaron subordinados los privilegiados
derechos políticos (sufragio limitado a poseedores y pagadores de impuestos)
y hasta los privilegios intelectuales (habilitación mental del niño burgués
e inhabilitación mediante el mantenimiento del analfabetismo- de los no
poseedores: campesinado y proletariado) .
La jerarquización burguesa clio nacimiento al capitalismo (organización
de la sociedad en tomo al capital, al dinero) y la competencia entre los grupos
capitalistas por Ja expresión y la supremacía de sus respectivos intereses engendró el moderno imperialismo que se realizó a través de la explotación de los
países débiles castigados a suministrar materia prima barata y absorber manufacturas (países africanos, asiáticos, latinoamericanos y océanicos y varios
europeos inclusive) . Con el materialismo hegemónico el mundo pasó a ser una
gran colonia y un vasto mercado de los imperialismos europeos y estadunidense.
La concentración del capital y los privilegios burgueses produjeron a su
tumo, como reacción, la aparición del neosocialismo, primeramente del impropiamente llamado utópico ( Grün, Proudhon, Adolfo Blanqui, Lassalle, etc.)
y posteriormente del no menos impropiamente denominado científico (Marn:,
Engels, Lenin). Navegando la corriente materialista de la triada burguesíacapitalismo~imperialismo, la reacción socialista quedó teñida de indeleble pigmentación materialista. Desde entonces ambos términos -materialismo y socialismo- permanecen onsustanciados e identificados en la caracterización
de la mitad de la humanidad que dice luchar por la igualdad, así como consustanciados e identificados quedaron en la caracterización de la otra mitad,
que dice luchar por la libertad, los términos materialismo y capitalismo.

252

atural fue, por lo tanto que a la disciplina destinada a atender las ambiciones y necesidades materiales -la economía-, tanto la triada como su
oposición binaria atribuyeran la máxima categoría y consideraran determinante
principal de la evolución de la humanidad. El Estado, el derecho, "la cultura",
quedaron relegados a condición de subproductos o superestructuras determinados, fundamentalmente, poi' la economía. Hemos visto cómo Engels calificó
de "descubrimiento genial" la concepción de Saint-Simon en 1802 de la Revolución Francesa como una lucha de clases entre la nobleza, la burguesía y los
no-poseedores, concepción que le llevaría en 1816 a proclamar la política ciencia de la producción y a predical.' su reabsorción completa por la economía.
El extravío materialista se hace definitivo. El mismo Saint-Simon predir-á
el paso del gobierno político de los hombres a una administración de las cosas
y a una dirección de las operaciones de producción; Engels, sin originalidad
en este terreno, sostend1·á "el reemplazo del gobierno de las personas" por
"la administración de las cosas" y afirmará que "el conflicto entre Jas nuevas
fuerzas de producción y la forma burguesa de su empleo ... no es un conflicto
nacido en la cabeza de los hombres" sino que ''está allí, en los hechos, objetivamente, fuera de nosotros" -recordemos a "los hechos" operando independientemente en la crisis capitalista interpretada por Schumpeter-~ con lo
que los acontecimientos políticos se reducen "a efectos de causas, en último
análisis, económicas"; y Lenin expresará que "el Estado socialista no puede
surgir más que de una red de comunas de producción y consumo que lleven
cuenta rigurosa de lo que eHas producen y lo que ellas consumen".
Bien dice el citado Schumpeter al decir que el marxismo es esencialmente
un producto de la mentalidad burguesa. Rappard afirmará en nuestros días
que "vivir, para una nación, es producir para poder consum.ÍI' y es organizarse
colectivamente para poder producir"· el Secretario de Estado para las Colonias
de Gran Bretaña manifestará en 1949 que "gran parte de los gastos del rubro
sel'vicios sociales se considera como gasto económico para promover una mayor
eficacia del obrero e impedir un desperdicio muy considerable"; y Nelson
Ro~kefeller informará en 1951 que "el co,ntrol afectivo del paludismo ha reducido el costo de extracción y transporte del mineral de hierro y de la mica
del Valle del Río Doce". La vida en sí misma de los beneficiarios del servicio
social y de los enfermos palúdicos continuará ausente de la mentalidad capitalista.
La concepción materialista de la vida alcanzará una de sus más altas cumbres con la firma de la Carta de Punta del Este relativa a la Alianza para el
Progreso: "Las repúblicas americanas proclaman su decisión de asociarse en
un esfuerzo común para alcanzar un progreso económico más acelerado y una
más amplia justicia social para sus pueblos, respetando la dignidad del hombre

253

�y la libertad política". El orden de los términos es esclarecedor: primero el
progreso económico, después la justicia social ( del "demo"), luego la dignidad del hombre y por úJtimo su libertad política. Los puntos que a continua-

1 ,

ción consigna la Carta no dejan espacio a la duda: tasa de crecimiento económico distribución del ingreso nacional, diversificación de las estructuras
económicas, precios de exportaciones industrialización, producción agrícola,
reforma agraria; más atrás: analfabetismo, educación primaria, salud individual y colectiva, vivienda, estabilidad de precios, programas cooperativos.
La Carta no dice, pero ello va implícito, que la lucha contra el analfabetismo,
la elevación del número mínimo de años de la enseñanza primaria, 1a salud
y la vivienda son condiciones para un progreso económico más acelerado y la
razón íntima de su mención.
Capitalismo y comunismo responden a la misma concepción materialista;
sus objetivos y sus ideales son exclusivamente terrestres, por no decir pedestres.
Ambos, cada uno con su ala, han cubierto y ensombrecido los respectivos
costados de la sociedad de nuestro tiempo hasta convertirla en la sociedad
más materialista y materializada de todos los tiempos.
La mentalidad materialista, que había resurgido en el campo científico
("El materialismo es el verdadero hijo de la Gr-an Bretaña" y "El padre
auténtieo del materialismo inglés de toda ciencia experimental moderna es
Bacon", Engels), se afirmó omnímodamente extrayendo de la ciencia
consecuencias y argumentos que concurrirían a fortificarla y prestigiarla. Decretada la muerte de Dios por los pontífices del materialismo ateo, sobre todo
del positivismo negador de toda metafísica, adorado sólo formal ritual,
farisaicamente -que es otra manera de matar a Dios en el corazón del
hombre por los espiritualistas vergonzante&amp;-, el materialismo impuso su concepción monista según la cual la vida habría surgido de la materia por la sola
a:cción de las fuerzas materiales de la naturaleza, y la inteligencia - a la que
perten~cería la conciencia como producto superior- no sería sino un resultado de 1a actividad sicoquímica del cerebro, simple conjunto organ-izado de
materia. El espíritu, para el materialista de izquierda, no pasar-á de ser fruto
de esa actividad, en tanto que para el materialista de derecha o de centro
-que lo admitirá e invocará hipócrita.mente con el propósito de ostentar
un título de superioridad jerárquica sobre su consanguíneo izquierdista- sólo
seFá un artículo de lujo, más o menos superfluo, útil únicamente para ocasiones solemnes y descartable, por molesto, en las horas cotidianas de la vida y
en las metas propuestas a la existencia humana; algo así como la toga de las
ceremonias académicas o juridiciales contemporáneas, el uniforme de gala de
los jefes militares o las condecoraciones diplomáticas.
A la preferencia que el materialismo prestó a las disciplinas científicas y téc-

254

rucas

capaces de proporcionar satisfacción directa e inmediata a las necésidades materiales fue confiaclo el progreso de la sociedad~ quedando pospuestas
a planos secundarios las consagra.das al cultivo delrespíritu y, dentro de éstas,
gravemente descuidadas las destinadas a la evolución del sentimiento y de la
conducta. La misma preferencia determinó la aplicación de los principios y
métodos que habían demostrado eficiencia en el logro de aquella satisfacción
a las restantes ciencias y técnicas. La integridad def ser humano fue esfumándose gradualmente para hacer lugar al productor, al intermediario, al consumidor etc., mientras, paralelamente, se operaba el desmedido auge de la
estadística en la educación, el derecho, la poütica, la sociología la economía
misma, sellándose así el imperio ascendente del número uniformador de masas, a cuyo servicio obsecuente la ciencia y Ja organfaación de las democracias
capitalista y socialista acabaron por deshumanizar al hombre. La fanátic.a
doctcina materialista de Feuerbach, Buchner y Moleschott desembocó en la
imposición de un único dictador en cuanto concernía a los valores. Uno solo
contó desde entonces en 1a vida social capitalista: el mercado; y el mercado
-sabido es- ignora todo otro valor que no sea material mensurable (Campagnolo) . El éxito devino el signo de la aprobación divina y la filosofía de
la vida se hizo "materialista, hedonista, cínica" (Jungk). En la vida S&lt;r
cial colectivista. solamente contó otro valor material, igualmente mensurable: 1a producción económica. Para el materialismo, el mundo es sólo un
conjunto de objetos y e] hombre uno de ellos. Como objeto, el hombre
quedó reducido a la condición de medio y la sociedad a la de campo en que
este medio actuaría junta.mente con los demás al servicio de los nuevos dioses.
La afirmación kantiana de que ningún humano debe servir a otro como
si fuera una cosa, 1 en virtud de que el hombre no es un medio sino un fin en
sí, ha de entenderse no solamente en el sentido amplio de este fin en sí -no
limitado al mero individuo-, sino también en el que le impide servir como
cosa asimismo a cosa alguna, real o ideal, puesto que el fin' del hombre es su
perfeccionamiento y su salva-ción.
C) SEGMENTACIÓN DEL HOMBRE

Adoptamos esta palabra en e] sentido biológico de división reiterada de la
célula y en el geométrico de esfera cortada por plano que no pasa por el
centro, para abarcar cuanto despropósito ha ideado la mente infantil de la
humanidad al apartarse del camino luminoso que le fue trazado al ser creada
' Los párrafos que siguen están inspirados en el trabajo del autor titulado Las Tres
Soberanías, pp. 15 y sigts.

255

�y seguir cualquiera de los extravíos a que la condujo

el desconocimiento de

la unidad de la célula humana y su destino, para erigir• como valor supremo
de la existencia alguno de sus cortes o fracciones más o menos periféricos de
su propia esfera.
La segmentación del hombre es de larga data. El pensamiento griego, con el
que nace lo que hoy conocemos como cultura occidental, se inclinó inicial.
mente hacia el cuerpo del hombre, hacia su biología, su salud, su enfermedad,
inclinación que se acentuarla con el correr del tiempo en el cultivo de 1a
medicina -arte y ciencia de cunar las enfermedades y devolver la salud perdida- con la que había estado estrechamente vinculado en los orígenes,
y de la higiene, parte de la misma medicina que procurará la conservación y
el mejoramiento de la salud no solamente del hombre individual sino también del hombre conjunto, como igualmente de las condiciones de su vida física. Este fue el lado positivo del desarrollo de aquel estadio primigenio.
El lado negativo lo constituirá la atención primero preferente y luego dominante -que en infinidad de casos se convertirá en excluyente de tóda
otra- que el hombre pondrá, siguiendo esa vía en lo concerniente a su
cuerpo, en 1a satisfacción .de sus nece$.dades y apetitos materiales con olvido
y hasta menosprecio de los espirituales, y que degenerará en el cultivo del
músculo -el deporte por el deporte- y el exceso en los placeres carnales,
particularmente los sexuales. La desorbitada dedicación al cuerpo conduce a
la ado:r-ación del cuerpo, dios insaciable y maligno que castiga sin piedad a sus
adoradores llevándoles a temprana ruina y al más amargo desengaño. El dios
del sexo, que tantos cultores uenta en la humanidad actual, lo mismo normales que anormales -numero:ros deportis.tas y atletas entre estos últimosque le consagran himnos y eantan loas a la libertad desenfrenada, al puro
instinto, a1 jn-aciona1ismo emancipador, al desprecio del "prejuicio sexual
buvgués'' -desde hace algún tiempo t.amb~én "prejuicio comunista"-, al
exhibicionismo nudista, a la impudicia individual y colectiva y a toda suerte
de perversión jactanciosa creyendo en su ofuscación haber descubierto al
único dios verdadero, es tan viejo como el hombre primitivo. La mitología
griega estaba ampliamente fundada en violaciones, estupros, raptos, engaños
y demás especies de fuerza y astucia sexuales. Las prohibiciones mosaicas de
fornicar, desear la mujer del prójimo y codiciav su esclava patentizan la devoción-abusiva de la humanidad de entonces al dios de la lascivia. Sodoma y
Gomorra configuran modelos clásicos de fervor lujurio.so y los frescos pompeyanos -recuérdese singularmente el de la balanza- quitan toda originalidad
a los pomografomaniacos de los presentes días.
La aparición de los sofistas introdujo otra forma de preocupación no menos
nociva, la política concebida con desdén de la verdad, cuya inutilidad para

256

escalar al poder, la fama, la riqueza y el placer les indujo a sustituirla por la
opinión y la persuasión; arte, este último, estrechamente emparentado con el
de seducir. Marías, a quien seguimos en esta página, apunta la reacción que
provocaron los sofistas. Encabezada por Sócrates y sus discípulos abordó,
poi' una parte, el tema del hombre desde el punto de vista moral, e insistió, por
otra, en la capacidad de conocer, de alca.mar la verdad. '"La conside.mción del
hombre, desde entonces, va a ser una de estas tres cosas: Jísiea, ética o lógica.
El hombre -resume- queda escindido".
El cristianismo reintegró el hombre a su unidad esencial -la unidad del
género humano- mas dio nacimiento a una nueva división: la del hombre creyente cuya jurisdicción espirirual asumi.rfa la iglesia y la del hombre
súbdito~ cuya jurisdicción temporal conservará el imperio, rompiéndose así la
unidad religiosa. y política del mundo antiguo por virtud del principio de dar
al Césat' lo que es del César y a Dios. lo que es de Dios. Poco después&gt; siguiendo
estas aguas, se inclinará hacia el lado interior del hombre (homo igual a anima) descuidando su vida exterior, y más adelante rectificará e te rumbo
para disputar el poder temporal a los reyes de la tierra, con grave perjuicio
de la espiritualidad religiosa. Por su parte, el poder temporal procurará colocar al poder espiritual bajo su dominio, con más grave daño aún de esa
misma espiritualidad. El emperador tendrá derecho de veto sobre la elección
del sucesor de Pedro, derecho que confirmará el propio Papa León VIII, y se
arrogará incluso el de nombrarlo. Alemania, Inglaterra, Rusia y otros reinos
se independizarán totalmente de Roma y someterán sus iglesias nacionales
a la autoridad de sus monarcas.
El racionalismo, retomando la vía del idealismo griego, ahondará el abismo
al perpetrar 1a más grave segmentación del hombre. Luego de separar del
resto del ser humano al ser pensante ("Yo no soy sino una cosa que piensa''),
escindirá de la conciencia el mundo de la fe. Las relaciones fundamentales
de la criatura humana quedarán divorciadas para no volver a reunirse: por un
lado, la relación con su Creador, despreciada por los racim'lalistas; por el
otro, su relación con el prójimo y su relación con las cosas. So capa de buscar
la verdad por las rutas de la filosofía y de la ciencia, el hombre se irá alejando más ca.da día del verdadero camino de la verdad y de la vida. Privado
de la visión genuina y caído en el imperio de las sombras, ]a criatura se
despeñará al precipicio del errol", quebrándose en mil peda2.0s. Esto de mil
pedazos suena a metáfora. No lo es. Piénsese, simplemente, en la fragmentación del hombre en cuerpo y alma, en hombre interior y hombre
exterior, en creyente y no creyente, en espiritualista y materialista, en
espiritualista religioso y espiritualista agnóstico, en materialista mecanirista
y materialista dialéctico, en individuo y colectividad, en hombre privado y

257
Hli

�hombre público en hombre blanco y hombre de color, en ciudadano y extranjero, -en elector y no elector, en metropolitano y colmúal, en gobernante Y
gobernado, en alfabeto y analfabeto, en propietario y desp?seí?º: en hombre
concreto y hombre abstracto, en hombre físico y hombre s1cologtco, en hombre biológico y hombre sociológico, en hombre lógico y hombre ético, en hornbr_e
conocedor ("horno sapiens") y hombre hacedor ("homo fabcr''), en contnbuyente y no contribuyente, en hombre libre y hombre encarcelado, _en _"P~tidario y adversario, evolucionado y primitivo, sindicalizado y no smdicalizado aliado y enemigo o en cualquiera de las otr-as mil fracturas inspiradas
'
,
.
por la religión, la filosofía, b política, la economía, la geografía, la soe1edad,
la guerra, la educación, la propaganda, etc. y se admitirá que nada ~e metafórico hay en la afirmación al recordar que cada una de esa categonas o fracciones opone su propia imagen del hombre a la asignada a la categoría contraria considerada inferior, o lo segmenta dentro de la misma unidad humana.
En efecto, no solmente cada categoría sirvió de principio o pauta para extraer el aspecto que importaba a la categoría dejando ausente o ignorado el
resto, sino que el ente situado en la categoría opuesta quedó prácticamente
despojado de su condición humana. Para el recaudador de impues_tos, el _contribuyente ya no será una persona humana -cosa abstracta e nnprecISasino algo concretamente importante: el pagador del impuesto. El no contribuyente sencillamente no será, no existirá. ¿ A qué recaudador del mundo se
le ocurriría pensar en los no contribuyentes? Si acaso llegara a pensar en
ellos, sólo sería para darles vida confiriéndoles la verdadera
. y única calidad
humana de contribuyentes. ¿ Existe en la guerra el enemigo para otra cosa
que ser exterminado o subyugado? ¿ Por ventura le pre~upa al capitalista
el hombre encarnado en el trabajador más que como trabajador? ¿Merece el
capitalista otra suert.e que la de ser despiad~damente c~mbatido bajo la dictadura del proletariado? · Qué importancia humana bene para el hombre
é
b
, . ;,
lógico -el hombre de la razón de Estado, por ejemplo- el h~m re etico.
¿Importó alguna vez al político electoralista el no elector? Si alguna _v~
llegó a importarle fue para darle vida -como el recaudador al no_ contribuyente- otorgándole la suprema condición de sufragante, con la. f~e ~~eranza de que de su generosidad resultaran beneficiados su presagio pohtico
y su caudal electoral, no la persona del nuevo sufragante.
Por esos y otros similares despeñamientos hemos arribado al hombre de
nuestro tiempo. De alli que no haya de extrañar que nunca como hoy haya
sido tan problemática la cuestión contenida en estas cuatr0 palabras: ¿ Qué es
el hombre?, a que se refiere Scheler, cuestión que movió a Haecker a recordarle que el hombre es, por esencia, en todo momento problemático; que es
un problema en sí mismo, es decir se siente como probfema, y esto es así porque

258

su ser consiste en vivir en distintas esferas y órdenes a los que pertenece por
ser un ente compuesto. "Naturalmente -agrega- si el orden de estas esferas
y órdenes es perturbado o anulado, o si incluso, es pasado por alto alguno de
esos planos, entonces es posible que la problemática del hombre se a!ITave
.
o
sobre la medida de lo tolerable, y esto puede ser lo que hoy sucede."
Esto no solamente puede ser lo que hoy sucede sino que es efectivamente
lo que ha venido y sigue sucediendo. El haber absolutizado una cualquiera
de aquellas categor'ias o aspectos del ser y de la vida del hombre y subestimado
o directamente anulado las demás como meros derivados o subproductos del
criterio escogido comoverdad determinante, fue, precisamente, lo que condujo
a la descomposición del hombre como unidad humana y como parte de ]a
unidad conjunta que denominamos pueblo, sociedad o humanidad, según
la perspectiva elegida.
_ De allí que para recuperar la unidad perdida, los pensado.re -teólogos,
f1l6sofos, pedagogos, políticos, científicos- hayan debido exhumar la doctrina
del hombre integral del cristianismo y otras religiones or:ientales. Mas el hombre integral no es simple suma de atributos sino una unidad sintética que además de comprender todos sus propios atributos -no algunos o casi todos-es en sí misma una unidad. El hombre, además de ser esto y aquello -no esto
sí y aquello no-, es, ante todo y fundamentalmente, hombre. El ser es antes
que el atributo o calidad.
Mourúer, que atribuye con razón a Marx el haber acusado a Hegel de hacer
del espíritu abstracto y no del hombre concreto el sujeto de la historia
de reducir a la idea la realidad viviente de los hombres, incurrirá en el
mismo error de Marx y los Jlla.l'Xistas en su búsqueda del hombre verdadero, del hombre integral, al afirmar predominantemente el lado social del
hombre. ''Las otras peroonas no la limitan -escribe Mounier-, la hacen
ser y desarrollarse. Ella no existe sino hacia los otros." Esto es grave en un
pensador cristiano. Es verdad parcial la primera parte (los demás ayudan al
hombre a ser y desarrollarse, no lo hacen total.mente) y es gravísimamente inexacta la parte final. El hombre no existe "solamente" para los demás sino
"también" para lo demás. Ha de empezar existiendo para su Creador y para
sí mismo.
Este es, sin duda, el mayor error del hombre de nuestro tiempo seducido
por las justas reivindicaciones del marxismo, que han confundido a los mismos pensadores cristianos.
''El así llamado 'materialismo histórico' no se funda -señala Mondolfoen 1a teoría filosófica del materialismo, contra la cual más bien dirige una
crítica y una refutación de Jas más decisivas: sino en la ''filosofía de la
praxis", que es una filosofía de la actividad, y que coloca al hombre como su-

259

�·
¡
·
I centro de todo proceso cognoscitivo y práctico". Silvio
Jeto rea y actrvo en e
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,,
Frondizi afirmará que "toda la realidad reside en la p ~ del hombre. ,~eque ~1
me).ante concepción de la realidad y del hombre le llevara a' sostener
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decir
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. d Ja alienación humana será 'el retomo del hom re a si ID.JSmo , ~ . , ,
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unifícacion
la reunificación de todos los elementos de lo hum~º. • ero esa re
, t tal ''Una filosofía materialista y pract:J.ca no puede presentar
no sera o .
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un ideal trascendente; su ideal debe ser funCion de la rt:&lt;lll a •
.
,
·
todo inmanente sin relación -con la trascendencia. Su
l
para e mar:x.ismo, es un
. .
. .
. .
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,
. .
tamb1'e'n un todo sin conciencia religiosa. El sentumento ormara
conciencia es
• ·
li ·
arte del hombre con la sola condición de que excluya el ~ent:I.m1ent~ re gio~.
p
·
d l pnmera realidad esp1La realidad será total siempre que no compren a a
ritual. El ser es un todo que elimina al Ser.
Eliminado Dios, eliminado el Ser Absoluto, eliminado el Creador del hombre
y del urúverso, eliminada la relación de la criatura con su Creador, toda aberración será posible.

DE HUSSERL A VIERKHANDT PASANDO

POR HEIDEGGER
JosÉ SALVADOR GuANDI!¿UE

Universidad de San Salvador

(Fragmento del Capítulo "El Enigma
Cognoscitivo" de un libro "Sociología", en preparaci6n; -parte general) .

EoMUNDO HussERL, padre de la Fenomenología a la moderna/ -porque Hegel nos dejó una del Espíritu, con otra posición 2 y diverso giro-,
nació el 8 de abril de 1859 en Presnitz, mínima ciudad de Moravia, de origen
israelita; extinguióse, cumplidos los 79 años, el 27 de abril 1938, profesando
aún su cátedra de filosofía en Friburgo, sede de Heidegger, quien a propósito
no defendió a su antiguo profesor cuando fue objeto de la embestida nazi,
y se corúormó muy personalistamente, con llegar a la Rectoría· lo que todavía sufre, dado que, en la actualidad, no desempeña labores docentes regulares. 3

' ERNST JoHANN Y JoRG JUNKE!t, en Historia de la cultura alemana en los últimos
cien años, marcan 1913, como el año de la fundación de la moderna Fenomenología, p.
118, al publicar Husserl "Ideas de una Fenomenología pura y de una Filosofía fenomenológica", aunque otros la retornen a 1906, cuando salió La Filosofía como ciencia rigurosa.
' Se ha explorado muy poco, hasta donde sabemos la inter-relación entre Fenomtmología del espíritu, por HEGEL ( 1770-1831) según Brehier, que Je dedica todo un
Capítulo, en T. II, de Historia de la Filosofía, Ed. Sudamericana, Buenos Aires, 1948, pp.
620 y sigs. "Hegel nos enseiia en ella cómo nace en el hombre el pensamiento filosófico
y cómo es éste la. consumación del conocimiento. Bryce ha llamado a esta Fenomenología
la autobriografla del espíritu del mundo y la ha comparado, con acierto, a las novelas del
tipo de Años de Aprendizaje, de W. Mi!ISTER, DE GoETHE", pero se ha investigado poro
-repetimos- qué relación existe entre ambas fenomenologías: la del siglo XVIII, hegeliana, con la del XX, husserliana. Sería interesante un examen de tal punto.

261

260

�Se inició primeramente en lógica-matemática, ya que su tesis ele doctorado
Contribuciones al cálculo de las variaciones, y sus iniciales y prometedores
estudios publicados sobre dicha disciplina, hermanaron así sus actitudes fun.
damentales; pero en Halle, catedrático allí, aparecen sus "Investigaciones Lógicas" en dos gruesos volúmenes, el primero en 1900 y el segundo en 1901,
ésta es la parte crítica de su obra, siendo la constructiva sus "Meditaciones
Cartesianas".
Entre sus discípulos Scheler y Heidegger son de los disidentes, por su antin-acionalismo; y los más o menos fieles Geiger (1880-193 7), Pfander ( 18701941) que nos dejó una Lógica famosa, y Reinach (1883-1916). La revista
fundada por el propio Husserl -1912- fue el órgano de la Fenomenología
y sus derivados, en su tiempo numerosí.simos.
Desde 1906 enseña en Gotinga, sembrando partidarios y detractores, igualmente apasionados, y da a conocer, en la Revista Logos, el celebrado enfoque
"La Filosofía como ciencia rigurosa" -1901- y en 1913 el tomo inicial
y único -al menos de los publicados en vida del autor-: Ideas para una
fenomenología pura y de una Filosofía fenomenológica.
A partir de 1916, pasa a ejercer su docencia en Friburgo, y en 1928 Heidegger, su dilecto discípulo, edita Lecciones sobre la Fenomenología del tiempo inmanente; en seguida, el mismo Husserl publicó Lógica formal y Lógica
trascendental, Meditaciones Cartesianas ( era neocartesiano confeso y decidido), y La Crisis de la ciencia europea y la Fenomenología trascendental.
Pero no es nuestro objetivo detenemos en detallado análisis de la doctrina de
Husserl -adorado por sus seguidores mientras sus adversaTios lo vituperaban,
tildándole de ser demasiado programático, usar artificios léxicos, esgrimir excesivo rigor (como al juzgar a Dilthey) 4 y padecer de una superpedantería- sino
en)a.7,ap al patriarca de la Fenomenología con los. trabajos de sus epígonos en el
campo sociológico, porque los aspectos relatados abundan en tratadistas, especializados o no, dado que Hu$eI'I se limitaba a escribir a su pub1icista norteamericano, Marvin Farber, que: "Sobre él las influencias exteriores carecían
3 Alguna vez nos relataba Emilio Uranga, que estuvo estudiando en Fribmgo, que
Heidegger, medio desterrado en la propia ciudad, de cuya máxima Casa de Estudios _fue
Rector durante el nazismo, deja sus expresiones cuando va, con sos alumnos o aJlllgos
fo timos, a las afueras de FribUigo, y allí, entonado por la cerveza, imparte más enseñanzas
que en ]os cursos no siempre permanentes que mantiene dentro del ambiente aca-

démico ...
• Oigamos a Hus.SERL: ''Fue el mismo Dilthey quien inició nuestra relación, pues,
desgraciadamente, baja la influencia de la brillante crítica de Ebbinghaus, yo no babia
creido necesario leer el gran trabajo de Dilthey: en suma, sentí además en aquellos
años poca predisposición para captar la importancia de los escritos de Dilthey." Husserl

de importancia", ejemplo que imitará Heidegger al responder a prestimoso
reportero galo que jamás había leido a Sartre. . . tal vez por estar ~erso
en su propia producción.
Finalmente asentaremos que la labor husserliana fue ciclópea, abrumadora,
~uedando mucho de él inédito; de haberse impreso en su totalidad, &lt;;:ontanamos con unos 60 volúmenes bien nutridos ( esto para que mediten quienes,
~r ~tQS lares: se au~oconsideran "filósofos", por haber dado algunas páginas
Juve~1!cs o tes~s ~rermosamente elaboradas, a fin de cumplir con el obligatorio
reqms1to acadenuco) . D~ manera que en nuestro desarrollo nos limitaremos a
las menciones indispensables, pues nos interesa más Vierkhandt y sus afanes
sociológicos, que Husserl en su lucubración trascendenJal.
La Fenomenología, cuyos antecedentes directos afloran en .Brentano mediante su '_'P~icología Descriptiva" (Viena, 1874) y 15 años antes en el "Origen del
conocmuento moral», ofrecida al gran público en una conferencia dada por
mi el 23 de enero de 1889, en la Sociedad Jurídica de Viena y que llevaba
por título: "De la sanción natural de lo justo y de 1o moral" comenzando '
l '!
,
as1
e pro ogo del autor. (Ed. Angel Pola, México, trad. de García Morente). y de
Bolza,no, con su "Teoría de la ciencia."
Esa Fenomenologfa, ahora celebérrima, ha provocado su aplicación al terreno sociológico, no sólo debido al internacional prestigio de Husserl, sino por
ofrecer un nuevo camino a 1os investigado:res de lo colectivo. La intencionalidad eminentemente psíquica, de Brentano y Bolzano, revive en Vierkhandt
a través de Husserl, revitalizando la denominada so-ciología del conocimient;
dentro de una corriente cultural, aunque aquí nos limitaremos a plantear los
~r~blemas social~ desde el punto de vista filosófico, o sea a las soluciones que
sttu'.111 a la, Soph1a com? fundamento de las ciencias sociales, o siquiera por
encima de estas, yendo directamente a Vierkhandt más que a Scheler o a Horowitz, pues aquél pertenece a la ver&gt;tiente puramente axiológica y éstt; tributa
a un pragmatismo bastante indefinido.
" ,A~redo Vievkb~~t, a .;uien sus contemporáneos tenían por un sociólogo
tuwdo y reservado , naao en 1867, y murió en 1953. Desde 1900 fue procalibró al principio, a causa de las censuras del mago de la nemotecnia teutona a
Dilthey como historicista y, por añadidura, relativista. Igual hace Sciacca en "Filosofía
Hoy" -Ed. L. Miracle, Barcelona, 1956, pp. 26 y sigs.- cargos que recha7.6 el aludido,
(Correspondencia entre Dilthey y Husserl, de 29, junio a 5/6 julio 1911, Ed. Intr. ;
ot,, por Ernesto José Wender, trad. carta l{usrerl, Julio Meise; todo en Ja Rc1Jista
de Filosofia, Universidad de Costa Rica, San José, jul-dic., 1967, pp. 103-1'3, y remitimos
a los interesados a "Humanitas", 1969, Dilthey, Sociófugo, por el suscrito~ pp. 645 a 670
igual que a "El Diario de Hoy'', 2 oct., 1966, San Salvador, El Salvador, "Husserl frente
a Dilthey", de la misma firma.

263
262

�fesor de filosofía en la Universidad berlinesa, y dirigió publicaciones de sociología en íntimo contacto -1931- con Sombart, Weber Wíse y otros de tal
rango.
fndependientemente de copiosa producción de artículos dejó 3 libros ~un-damentales: Pueblos naturales y. pueblos culturales -1896--· La contmmdad en la marcha de la cultura -1908-- (un tanto positivista reconociendo
el proceso paulatino de la cultura y afumando que ésta debe expli~rse ~r
sí misma y no en función de otras bases). Y, en 1949, su obra de ca.racte~ sistemático y declarativo Problemas actuales de la Sociología~ don,de se ad:1e~e
ya que después de múltiples estudios había pasado de_ la filoso!ia a la c1enoa
bautizada por Comte. Como, en su minuto, le acaeciera a Snm:nel, maestro
de VierkhandL
También etnógrafo y etnólogo ---era mu\tífacético- advino a la sociología
por la vía de Simmel, aplicando el método f enomenológi~ a las interr~gante~
gregarias. Antienciclopedista por formación y escuela, prefiere el formalismo, si
bien evitando las notorias exageraciones del maestro, cual un concepto clave
para los ''problemas fundamentales de sociología filosófica", concibiend~ a
nuestra materia tal como estudia •&lt;Jas últimas fuerzas y factores de la vtda
social."
La interacción colectiva según Vierkhandt no es abstracta --Simmel-,
ni coactiva-Durkheim-, ni externa-Tarde--, sino profunda, fundamental,
en fórmula fenomenológica, resultando necesario precisar el meollo del _fen~meno colectivo gracias a la metódica husserliana, algo como una expenenoa
trascendental que permita calar a fondo en los problemas sociales. Vie1-liliandt,
como discípulo de Husserl, considera descripciones puras, alegmrse con el
regocijo de los demás y sufrir ante su tristeza sin egoísnios ni mezquindades.
Simmel en segundo término, pesa mucho sobre Vierkhandt, pues de aquél
adopta los fundamentos de su sistema oei~lógico, re~aciendo a la_ ~teri~
como ciencia de formas, en contraSte con W1se que defiende su relac1omsmo.
y la tercera influencia -después de Husserl y Sirlrrnel- es Tónnies, porque
Vierkhandl admite los conceptos cardinales de éste: Comunidad y Sociedad.
• El eminente sociólogo argentino, ALFREDO PoVIÑA, en su Nueva Historia de la
Soáclogía Latinoamericana, Ed. Impr. de la Universidad de Córdoba, 1959, p. dice
de mu; Datos de Sociologla, prologados por Recaséns Siches, 1946, Tip. "La Unión",
Salvador, por cierto mi libro inicial: "la obra sistemática, marca una posición original
de tipo relacionista, y tiene una sólida base filosófica, con una exposición precisa ; seguramente el mejor manual centroamericano'', p. 313. Independientemente de agradecerle las
menciones que me hace, de dicha página, 31'3, al formular relaciones, con inspU:ac~~
wiseana, pero muy lejos de ella, confiere al objeto de nuestra materia tres notas: ob1et1vt-

~ la man~~ de \~a psicología configurada, a lo Kafka, que ahonda muy
allá de los hab1los y01stas la colectividad -aparentemente mudable ( • oh He, li to.! ) - permanece idéntica en sus rasgos esenciales; y entonces Vier.kandt
1
rae

c?n~luye e~ ~ universalismo fenomenológico colectivo con mucho de platomco, autentica descarga hu~erliana ...
No hay duda de que, en medio de sus fallas, ]a introyección surge más segura
que la interyección, al sólo percatane de que la segunda comprende a la
primera, y por lo tanto multiplica sus escollos. De ahí que Vierkhandt busque
salir de la antinomia, reacomodando la ya clásica dualeta Comunidad-Sociedad, pava nosotros en modalidad poco afortunada, porque no logra evitar
el sincretismo al querer unir a Tonnies con el binomio Husserl-Simmel; y aun
en éste saltan las dilicultades y discrepancias, cuanto va de las esencias a las
formas sociológicamente mejor operantes las últimas, dado que Husserl se
~antuvo a kilómetros de las ciencias sociales, dedicado a su reflexión egoló-

gica ...
Ni unas ni otras son capaces de agotar el rico contenido de la temática sociológica tan rebelde frente a los marcos filosóficos dados al pensamiento
puro, a la rneditación frascendental o al imperativo categórico, y aun esas
esencias, que Husserl heredó de Descartes y esas f armas que Simmel tomara
de Kant, resultan inaplicables a la órbita colectiva.
Vierkhandt, sobre todo en sus últimos escritos, se esfuerza por triplicar una
metódica esencialista, en contraposición a 1os positivistas ~e Comte a Spencer-, pues, al principio, etnografía y etnología le mantuvieron tan.:renciaJ a
éstos. El grupo, de acuerdo con nuestro personaje, no es una serie d/manifestaciones múltiples y dispares, sino, simple y sencillamente, una totalidad, dogmatismo programático de Husserl, aplicado a la Sociología.
Husserl - para quien el fi16sofo merece un poco burocráticamente el carácter
de "funcionario de la humanidad"- encontró en Vierkandt quien pretendiera hacerle válido fuera de sus limites, trasportándolo, algo forzadamente, de
la filosofía a la sociología; y por ello esa "filosofía sociológica", de Husserl a
dad .( s~~eradora de lo psicológico) ; organización ( de Jo enciclopédico) y actividad (de
lo histonco) Por su parte, el tratadista español, CARLOS LóPEZ uÑEz, en Horizonte
Do~trinal de la Socio~ogía Hispanoamericana, Escuela de Estudios Hispano-Americanos,
Sevilla, 1950, me dedica de p. 101 a 104, enfatizando ese estilo de determ.µ¡ar las notas
de Sociología, calificando a mis "Datos": "Es, sin discusión, obra de máxima categoria
uno delos tratados mejores de la materia que se han escritoi en América", p. 104. Actual~
mente preparo un Tratado, donde amplia~ muchos puntos que en aquella obra de juventud, quedal:on tnmcos u omitidos ...

265

264

�Simmel, cuando la filosofía es cuestión de sentido y la sociología de realidad,6
encontró en V-ierkhandt, repetimos, su sociólogo, claro que sin proponérselo ni
siquiera imaginárselo el fundador, y por eso a nosotros aquel nos parece todavía más que Simmel, un filósofo de lo colectivo, tal vez mejor lógico en ese
ámbito, que para allá tiran las reflexiones simmelianas... con una doctrina muy
cercana a la de ciertos neokantianos -valga el ejemplo de mi maestro de Mascarones, Larroyo-, para quienes la sociología no es más que una "lógica de
las ciencias sociales", y parecida era la actitud de positivistas ya olvidados, como
Wonns, signando a la sociología, primero "ciencia general de las ciencias sociales" y segundo "filosofía de las ciencias s9ciales" (Wonns, Tene, La SoGi.ología, Trad. Góngora, Madrid, 1925).
En los desarrollos de Vierlmandt se reduplican los zig-zag, de Simmel, pues en
aquél la fenomenología mienta psicología descriptivamente estructural, algo
más que simmeliano, como señalaría Dilthey a Husserl en la correspondencia
que mantuvieron (ver. Not. 4 L y en medio de ellas se coloca el rrúsmo S inunel;
al igual que ciertos filósofos gfilIDIDlos para quienes resulta punto menos que
imposible confundir la psicología descriptiva con la fenomenología y menos
con la sociología, apunta Lessing que la primera "no explica sino esclarece",
indagando "lo que pueden significar en último análisis, todos los resultados
de la ciencia". Por consiguiente, eo ipso, reconoce las determinaciones de las
ciencias, cada una de las cuales posee sus objetos específicos, así como métodos
y leyes específicas". (.Estu.dio acerca de Axiomática del Valor, UNAM, 1959,
p. 13).
Y en otro lugar cle dicho opúsculo, Theodor Lessiug insiste en que Husser1,
antecedente directo de Vierkhandt, tal como lo hemos multirrepetido, ejerce poder a través de las esencias. En suma, la fenomenología constituye una superciencia que no investiga pero controla, no explica mas -esclarece, en una ambición
aún más desbordante que la de los sociólogos enciclopédicos... de Comte a Spen• En Realidad y s~ntido del Estado -la. ed., Excélsior, México; 2a. Ed. Universitaria, San Salvador- practico esa insoslayable distinción entre r-ea1idad y sentido esbtal,
de lo sociol6gico a lo filosófico-jurídico, sin la cual no es p osible orientarse en dicha trayectoria: Jellinek formuló, sin nexo, su concepto sociológico y jurídico del Estado; Kelsen
confirma. su teoría pura, Jo redujo al último, aunque el Kelsen de Europa, porque ya en
EE. UU., ha rectilicado (ver, del suscrito, Algo sobre la Teoría Pura y la Teoría Ego/6gica (Kelsen y Cossfo), public. en "Jus", México, D. F. jul-sept. 1951 y Tepr. en
"Proyecciones" Depto. Ed, 'Ministerio de Cultura (Ed. Publ). l957, San Salvador, pp.
195 a 211. Y Heller trató de superar a Jellinek y a Kelsen, valiéndose de su método dialéctico, en mi concepto sin lograrlo, pues en "Teoría del Estado'', rectificando a los dos
anteriores, que tituJan "Teoría General del Estado", pues en vez de.aclarar, complica. Así
da 5 nociones de Estado, exagerando la técnica para mal de la sistemática ...

266

cer de Tarde a Ward, sin mengua de Worms,7 ya cit., y para ello puede verseJ
del suscrito, "Dilthey Sociólogo", en HUMANITAS, 1969, p. 655, Not. 10.

Ese poder esencial relacionado por Lessing, queda expreso en las lnvestigacione-s Lógicas, que postulan una intuición tan honda que con ella se llegue
a unos principios a priori, útiles para fundamentar la ciencia perfecta, todo
lo cual constituye una nueva lógica pura y, al par, una nueva teoría del conocimiento, sin supuestos} extraordinariamente expuesta por Caso, nuestro
inmenso Maestro de Mascarones, en su "Filosofía de Husserl", de donde surge
éste con más relieve que en Gurvitch, cual asentamos en nuestro último libro
''Gavidia, el Amigo de Dario" -Minist. Educ., San Salvador, 1965, T. 1., Cap.
"El Clamor de la Sangre", p. 278.
Y esa intuición que García Morente denominó L6gica a la par de la sentimental o emotiva de Scheler y de la volitiva de Dilthey, en sus "Lecciones de
Filosofía" -versión taquigráfica de sus conferencias en Tucumán, que jamás
corrigió, aunque tuvo bastante tiempo para hacerlo-- esa intuición, repetimos,
aflora según el mago de la Fenomenología, de lo más entrañable del Yo, si
atendemos a la Introducción de sus "Meditaciones cartesianas", lo constructivo,
luego de lo crítico que son las ·'Investigaciones":

En primer lugar, el que quiera ser filósofo deberá una vez en su vida replegar:.,e sobre sí mismo dentro de sí: intentar vencer to-das las ciencias hasta
aquí admitidas, reconstruirlas. La 'filosofía -la sabiduría- es, en cierto modo)
un asunto personal de filósofo. Debe constituirse en tanto que es suya, ser su
sabiduria, su saber que bien tendiendo hacia lo universal, sea adquirido por él
y justificado desde el origen en cada una de sus etapas, apoyándose en intuiciones absolutas.
Semejante procedimiento personal y un mucho meditativo como señalarían los
psicólogos profesionale&amp; -letra husserliana-, bien poco podrá rendir en las por
su índole e&gt;-.'iravertidas cuestiones sociológicas, en las cuales hay que ir más
allá de la simple introyección psíquica; y así lo sufrió Vierkhandt en carne
propia, al gr•ado que tanto a él como al creador de la disciplina por excelencia,
de acuerdo a sus palabras, pQdría repetírseles lo que el sardónico jesuita aptha
replica al teórico pedagogo liberal Settemb.rini, en La Montaña Mágica,
' Sintomático es que¡ al final del proemio de sus Jnr¿e.tigacumes L6gicas, cuyo primer
volumen está dedicado a destruir todo psicologismo, Husserl, quizá para curars-e en
salud, citó a Goethe: "contra nada somos más severos que eontra los errores abandonados". Pero ya en la segunda parte, "Meditaciones Oartesianas", cuyo titular coloca al
superfenomen61ogo en plan de un neocartesiani.smo, de un completador de la filosofía
del cogito, en un ambiente de introspectiva intuición 1 como se deriva de la cita en el
texto ... bastante lejana de los exámenes sociológicos.

267

�obra cumbre de Thomas Mann, cuyo hermano Heinrich, también magnüico
escritor, llevó la carga de no ser Premio Nobel:
"Vuestra ciencia sin premisas es un mito. Hay siempre una fe) un concepto
del mundo, una idea (Mann le concede mucho a Dilthey, apostillamos) en
una palabra" una voluntad, y atañe a la Razón el interpretar y demostrar siempre y en todos los casos.", ello ante el estupor de los dos primeros, Castorp y
Joachim, presentes, en el memorable capítulo "Del Reino de Dios y de la
Liberación Perversa", agregando Naphta: "Ya la concepción de la prueba
contiene, psicológicamente hablando, un elemento voluntarista muy claro." Y
esa dialéctica que paralizaba a Settembrini, adorador del Humanismo siglo
XIX, en Daves, resulta viable para que Dilthey la esgrima en su duelo con
Husserl, dado que, pese a lo cortés del cruce epistolar comentado, en el fondo
estaban en decisivo juego dos concepáónes del mundo y de la vida, por usar
la frase consagrada, por cierto, traducida del alemán.ª
En los círculos académicos germanos de aquella época se relataba, con significativa frecuencia: Husserl le enrostró a Scheler, sin andarse por las ramas,
que tenía Tango de pensador, pero que no entendía nada de Fenomenología,
paro. recibir inmediata respuesta de su interlocutor: "Lo sabía y por eso he venido a verlo, pero hoy entiendo menos que antes." Punto. Y si no puede garantizarse la veracidad del incidente, sí pone éste de bulto las actitudes de
uno y otro, diametralmente opuestas.
Ahora vengamos a los intentos tangenciales al de Vierkhandt por construir
una Sociología, 110 filosófica, como asigna Alfred, sino categóricamente fenomenológica.
Un colega de docencia en la Preparatoria de la UNAM, allá por 1942-45
-él enseñando "Lógica" y este servidor "Psicología"- , estimable y fino amigo,
extraordinario investigador, licenciado Manuel Cabrera Maciá, publicó Bases
para una Fundamentación de la Sociología (Impr., Univers., UNAM, 96 págs.)
en linea próxima a la de Vierkhandt, aunque no le mencionara ni en el textb,
ni en las notas, ni en la bibliograüa, donde salen Husserl, Scheler, Celms y
Caso, ("Filosofía de Husserl", ya glosada) y otros de tal calibre, lo mismo que
de su hermano don Alfonso, con sus "Apuntes de :Epistemología" que ]e sir• La acritud de supercientífico y la dogmática un tanto pedante husserliana -seííalada por sus enigmas ideológicos-- corre parejas con el cesarismo de Mommsen, el de la
historia romana, que imitaba, si ci.:eemos a sus adversarios, la actitud mayestática del
Julio, conquistador de Galias, enemigo mortal de Marco Ant.onio, que heredó a Cleopatra, aunque Husserl no dominara, cual el otro, la Academia de Ciencias de Prusia,
tenaz oponente de Bismarck, y como éste de voz. aguda, que contrastaba con la soberbia
de la figura, Ver, del suscrito, "Ranke, el Elegante", El Diario de Hoy, San Salvador,
30 de julio, 1972.

268

vieron para darnos una cátedra de alto nivel, sólo comparable con la del infortunado cuanto sabio Maestro Oswaldo Robles, también disertando pedagógicamente ea la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM. siendo su director,
-le e,scuchamos en "Filosofía de la Historia., e ''Historia de la Filosofía Francesa en el siglo XIX"- nada menos que Antonio Caso.
Mas retomando a Cabrera: "La tercera parte del trabajo enuncia las tesis
constitutivas de una metafísica de la solidaridad, que daría fundamentación
filosóficamente a la sociología, sin desarrollarlas, ni desarrollar los fundamentos de ellas." (p. 2; y luego a p. 67): "¿Cmíl es el sentido metafísico de la
solidaridad? El principio de solidaridad, la conciencia de la especie, lo nuestro,
(subr. original) tiene una triple raíz metafísica: a) la esencia del individuo.
b) la esencia de la sociedad. c) La esencia de la univer5alidad."

Ese triple miraje implica el e.sencialismo radical husserliano catapultado al
cosmos de lo colectivo, representando para nosotros la manera de NO HACER
SOCIOLOGIA, sino consideraciones filosofantes, no filosóficas, en torno a lo
social, pues nuestra disciplina es fáctica, no eidética; de hecho, ni siquiera de
iure; de realidades, no de meditaciones personales, siendo opo,rhmo destacar que
la solidaridad, conceptuada, está por ciertos autores positivistas (Worms), como
el hecho social básico, y en esa vía encuentra respuestas disímiles, si bien
menos abstractas, en Rousseau -Contrato Social-; Gumplowickz -La
lucha de razas- Marx -La lucha de clases-· Tarde -la imitación, forma
social de la repetición- O Durkbeim la "división del trabajo", con susvariadísimas facetas en sus seguidores de la Escuela Sociológica Francesa, implacablemente juzgada por Derisi, el combativo tomista argentino, en su
estudio "La Estructura Noética de la Sociología". -Buenos Aires- de quien
fui secretario en Ja Secci6n de A.xiología y Etica, durante el Congreso Internacional de Filos.ofía realizado en Mendoza, 1949, formando parte de la Delegación Mexicana, honor que nunca agradeceré en todo lo que vale, al lado
de mis maestros de Mascarones, Oswaldo Robles y Francisco Larroyo. Y
positivistas y neopositivistas - pese a la abrigarrada multitud de datos que nos
presentan- no se quedan en las etemas lucubraciones, típicas de los neohusserlianos, seudouniversalistas, al menos en Sociolo~ía que no admite esas posturas,
al grado de parecernos casi increíble que Vierlchandt, etnólogo y etnógrafo en su
primera etapa, a sus finales nos salga con el fenomenólogo de la Sociología .. .9
• Sobre la obra clave de Rousseau, ver, del suscrito, "Referencias al Contractualismo",
Rev. de la Escuela de Jurisprudencia, UNAM, jul-sept., 1940, repr. "Proyecciones",
Minist. Cultura (Ed. Publ.) San Salvador, 1957, pp. 95-109. De Gumplowicz, poco explorado en nuestras latitudes, seguido de cerca por otro desconocido por aquí, Oppenheiner, además de ''La Lucha de Razas", su magistral "Sociología" ver del suscrito,
"Datos de Sociología", prologo Recansens Siches, 1947, Típ. "La Unión", San Salvador,

269

�Po11 más esfuerzos que hace mi querido amigo Cabrera Maciá, en las ya relacionadas "Bases para una Fundamentación de la Sociología" (por cierto, ya
Jo dijimos, de tipo fenomenológico) no logra fijar la t&gt;.sencia del individuo y de
la sociedad, y menos la de Ja universalidad, por más que recurra a lo solidario,
uno entre muchos de los fenómenos colectivos; el suscrito le sitúa entre las
relaciones sociológicas actuante ,,al lado de la sinergía, estupendamente expuesta por Ward, fundador de nuestra disciplina en E. U., (ver su "Compendio de
Sociología" Trad. y Pról. de Adolfo Posada Madrid, Ed. Beltran, 1929);
evolución '.Y Progreso; revolución y crisis, porque no se logra resolver unilateral
ni abstracta.mente el qué de la complejidad colectiva ...
E igual le había sucedido, antes a Vierkhandt, convertido a la postre en
fenomenólogo más que en filósofo de la Sociología, incwTiendo en tal punto
en vaguedades a priori -fatal herencia kantiana para investigar lo colectivo-y por eso "La Paz Perpetua,,, escrita por el profeta de Koenigsberg, 1795,
dando principios para conseguirla entre los Estados, resulta ahora obsoleta; y
puede verse el análisis de Ochoa Campos, en "El Rapto de Europa'', Ed. Indice, México-Buenos Aires, 1971, que ya comenté en "La Crónica", septiembre,
San Salvado¡.
El .intento de Vierkhandt -falla mucho más mayor en abstracción que el de
Scheler en sus esquemas, por aportamos una mctaff.sica cultural de honda raigambre ética, aplicable a lo colectivo--, en su "Sociología del Saber"- ponede maniliesto, la unidad de la sociología del saber como una parte de la sociología cultural y, ante todo, desplegar sistemáticamente los problemas de tal
ciencia, encontrándose un resumen de ello más que en "El Puesto del Hombre
en el Cosmos" - Ed. Losada Buenos Aires, 1938, también traducido "El
Puesto Singular del Hombre" en "El Saber y la Cultura", Espasa-C¡.i.lpe,
Buenos Aires, 1938-; el intento de Vierkhandt falla, repetimos, debido al punto de partida, cambiando o pretendiendo cambiar a los hombres de carne
copia mimeografiada de la Asociación de Estudiantes de Derecho, Univ, de El Salvador,
1961, Cap. Relaciones Sociol6gicas Actuantes. De Tarde, también tratado en el mencionado libro anterior, más psicólogo de lo colectivo que sociólogo verdadero, rival de
Durkcim, "Las Leyes de la Imitación" ~Trad. García G6ngora, Madrid, pp. 28, 32 y
36.; Y de Durkeim, igualmente tratado por nosotros, en los "Datos ... " con Tarde,
en la dirección enciclopédica, quien formuló a éste una crítica demoledora en "El suicida" (París, 1897) reiterado por sus epígonos, de la Escuela Sociológica Francesa
~Mauss, Lévy-lbilhl, R.ivet, Mauníer, Blondel, hasta Halb,vachs--, todos ligados,
colaborando en el Instituto de Estudios Sociológicos, fundado por Durkeim y en el
Anuario Sociológico. Entre la inacabable bibliografía de Durkeim pueden consultarse
al respecto, "Las Reglas del Método Sociológico", prefacio 2a. Ed. ; "Juicios de valor y
Juicios de Realidad", Rev. de Metaf!si&lt;;a y de Moral, París, 1911 ; y finalmente, "Lecciones de Sociología sobre la Evaluación de los Valores", París, 1922.

270

y hueso, eon sus alegrías y tristezas, con sus triunfos y fracasos, con sus exaltaciones y dolores, gracias al antecedente cartesiano, reiterado por Husserl en
sus "Meditaciones", en ego cogitans, en mónadas leibniziana.s, sin puertas ni
ventanas, evidentes a una armonía preestablecida, que no escapan de la garra
solipsista, si no es por la puerta estrecha de la intuición analógica, lo enfatizan
Celms, "El Idealismo Fenomenológico de Husser-P' -trad. de Gaos-- y Caso,
( obr. cit.) cuando el meollo de lo social -de Freud co,n su piso1ogía de las
masas y Le Bon con la de las multitudes, al i.t1cónsciente colectivo de Jung, el
freudiano disidente sin olvido de Luckás, para quien hay un tremendo ataque
a la razón en las diversas corrientes filosóficas contemporáneas clistinguiendo
varias Heggel1 º- demuestra, sin dudas, que la simple reflexión sobre sí mismo,
asunto personal del filósofo, según Husserl, poco atañen al sociólogo ocupado
de problemas gregarios, así, multitudinarios.
Oigamos a Wiese, el apóstol del r~Iacionismo, a quien rindió póstumo homenaje Richard F. Behrendt, en Discurso pronunciado en el curso de la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas, Universidad de Colonia, Rev. '1-Iumboldt", año 12-1971- o. 44, pp. 68 a 71-: "En oposición a Tarde -para
quien la innovación en la historia era el secreto del hombre genial (Alejandro,
César, Napoleón, intercalamos) que recurriera, en combinaciones libres a fuentes no sociales-- Alfred Vierkhandt (1867-1953) trata de demostrar en la primera parte de su gran obra que toda coacción no es abstracta -diríamos
Simrnel nósotros- ni coactiva -ponemos a Durkheim- o CKterna -apuntaríamos al mismo Tarde,,_ sino profunda, fundamental,, continúa Wiese, en una
fórmula fenomenológica."
Entonces Vierkhandt -con base en lo expresado por Wiese y ya clicbo por
nosotros-- persigue el qué de lo colectivo aplicando la metódica husserliana ya
conocida con todo y la epojc clásica) y si las "Investigaciones Lógicas", atencliendo a sus líneai¡ iniciales "f-ueron el resultado de largos esfuerzos por obtener una explicación filosófica de la matemática pura ... " ( trad. de García
Morente y Gaos, T. I., p. 9), ya en sus "Meditaciones", Ijusserl pugna por
»&gt; Amplío esto en ''I-lay Varios Hegel'~ Diario Latino, San Salvador, dedicado a
Claudia Lara . y Juan felipe Toruño, 3 fbro. 1968, con motivo del homenaje que les
hiciera el Grupo "De aquí en adelante". Y reseñando a LucMs, distinguimos el Hegel de
Berna (1793-1796); el de Franliu:rt (1 797-1800); el de Jena (1801-1807), y agregaríamos el postrero, de Berlín, remitiendo, además, a los interesados a "Georg Wilhelm
Friederich HEGEL, con ocasión del 200º. AJJiversario dt: su Nacimiento, por Paul Parthes,
Rev. Humboldt, Año 11 , 1970, º. 42, con frase liminar del biografiado: ''Nada hay
grande en el mundo que no haya nacido de la pasión"; lo que. toda proporción guardada,
sostuve en El Diario de Hoy, San Salvador, 1965, cuando Gallegos Valdls, tildó mi libro
"Gavidia, el Amigo de D;IJ'ío" y lo mismo me achacaron en "Insula", Madrid, de ser
apasionado por Francisco Antonio. Hegel constata por mí .• ,

271

�completar al de la duda metódica francesa renacentista: "La primera deja en
suspenso todas las convicciones válidas hasta ahora por nosotros, y con ellas
todas .nuestras ciencias" (Pról. y trad. de Gaos, p. 3) ~ y casi a renglón seguido:
"La idea directriz de nuestras meditaciones será, como para Descartes, la de
una ciencia que hay que fundamentar con radical autenticidad, y últimamente, ]a de una ciencia universal" ( obr. cit. p. 3) .
Bajo el poder de las esencias, Vierkhandt abañdonó lo concreto de sus prímeros trabajos por lo abstracto de los últimos, substituyendo su tesis relacionista
cerca de 1a simmeliana -esta sí sociológica, no filosófica o más concretamente
fenomenológica- por otra polannente contraria, eseocial o esencialista ...
De manera que Vierkhandt, habiéndose iniciado por el camino seguro, perdió la brújula y se atascó en la antisociológica experiencia trascendental, con
una doctrina a priori, pura, personal. Sin embargo, Wiese, con la lealtad que
constantemente le distinguiera, exalta los méritos del multicitado, en objetivo
balance:
"Siempre le caracterizó la voluntad imperturbable de dar, sin ilusiones y
frases, una imagen realista del hombre. En un libro de homenaje para mi
septuagésimo natalicio --cuyo primer tomo apareció en Maguncia, con el título
de "Estudios de Sociología", 1948- se encuentran en un artículo las palabras:
"Hoy vemos cómo el viejo concepto ( del hombre) se había alzado excesivamente ... Del juicio tan prudente de Vierkbandt podemos desprender la
advertencia de no esperar, a la vez, de la capacidad ética y espiritual del hombre medio y contar más bien, en todos los programas sociales, con las imperfecciones de su naturaleza, todavía de múltiple raigambre en la vida instintiva."
Y Vierkhandt, en contra del anterior testimonio, alza excesivamente al hombre en su giro fenomenológico, hipostasiándole idealistamente, de espaldas al
hombre medio o mediocre, al filo de Ingenieros, anhelando demasiado de él,
y pretendiendo volver universal cuanto salta efímera, en conclusión que no
infiere Wiese; y tal vez por ello, éste sitúa: "En la década del 20, Marx Weber
y Werner Sombart, se hallaban en el primeósimo plano de la investigación sociológica en Alemania ... ", algo reseñado por nosotros, sobre el segundo, en el
bisemanario "Reporte", San Salvador, "Werner Sombart, Economista Egregio"
y, a petición de lectores que me llamaron a mis lares cientificos, "Werner Sombart, sociólogo ilustre", respectivamente 14y 28 de diciembre 1971.
Otro ensayo, de filosociologismo, secante al de Cabrera Maciá, fue el del
brillante Emilio Uranga, que me confiere el rango de haber sido su profesor,
inmediato a Heidegger, del que fue o sería discl,pulo en Friburgo, fundador y
guía del "Grupo Hiperion", exaltando a Holderlin (al que rendía pleito homenaje, al viso de Stefan Zweig, el doble suicida en su país del futuro, Brasil,
"La Lucha contra el Demonio", al lado de Kleist y Nietzsche, Rev. Cultura,
272

abril-junio, 1970, San Salvador); y Uranga fenomenologiza en su "Ensayo de
una Ontología del Ser del Mexicano" en contraste con Samuel Ramos y su
".Perfil de la Cultura en Méxíco'' (nue-stro mentor en "Estética" de Filosofía y
Letras, 1941) pero los arrestos juveniles de Emilio, tal lo sostuve en "Atisbos"•
interdiario dirigido entonces por el magnífico per..iodista y mejor amigo -por
cierto regiomontano--, Capistrán Garza, "Atisbos", sept. 1952, y reproducido
en "Correo de los Intelectuales", órgano cultural de los apristas desterrados en
Anáhuac, no son ni podrían ser ontológicos :
Como lo indieó -aconsejando óntica y no ontología- Villoro, citado por el
autor, no es posible ni viable universalizar al mexicano, aunque mucho lo
queramos. Y no hay remedio: el término sonará bien, atrayendo a doctos y
aficionados a la sophía, como le gustaba asentar a Husserl más que a Heidegger,11 pero nunca responderá a cabalidad, con la temática preanunciada, que
surge singular, no universal.
Uranga no quiso conformarse dentro de los límites debidos, y lo suyo tampoco constituye una fenomenografía, pues para ello debió aplicar el método
psicológico proyectivo. Pudiera presentar, en el mejor de los casos, una ontografía, capaz de resaltamos ciertos rasgos de la apariencia, jamás de la esencia
-que Uranga pudo habeI' heredado de Husserl a través de su maestro Heídegger- si bien sea también muy arriesgado, debido a que la razón de ser del
accidente se fundamenta en la substancia, no en la esencia ...
El autor mencionado nos habla de 011tología Com/1arada, p. 73 la, Ed.;
mas dicha asignatura, es por definición, universal: ¿ Con cuál otra podría
contrastarse? ¿ Y a qué? ¿ Con qué?
La aporía abultó cuando Emilio plantea una posición neoexistencialista - y
nos interesa aquí por su filosociologismo-- dentro del terreno tradicional,
recurriendo a la sabiduría filosófica, p. 11, donde confunde accidente y contingencias, que son, en dicha corriente, muy distintos. El primero, a tono con
esos clásicos, es ser en otro; la segunda, ser fuera de su p1-incipio o causas. (las
4 aristotélicas: materia1, formal, eficiente y final, desplazando la ejemplar).
Y así emerge ambiguo o erróneo yuxtaponer ambos presupuestos, enunciando
que el hombre es accidente y no contingente. El hombre es contingencia! por
no se11lo por sí mismo; fue, indudablemente causado, de acuerdo con l~ tra-il Ensayo un paralelo e:ntre los dos moralistas, usando el término galo, en "Scheler y
Hartmann', El Diario de Hoy, San Salvador, 11 de junio 72; y, antes, me había ocupado
del segundo, en. la Rev. Cultura, entonces a cargo de la inspirada pQetisa salvadoreña,
Claudia, Lars, enero-marzo, 1969, "Descripción del ser y el ente: Nicolai Hartmann",
pp. 64 a 78; y en El Diario de Hoy, "La Descripción del Conocimiento: icolás Hartmann", donde aporte:&gt; criterio y puntos de vista que no pude reproducir aquí porque
el espacio apremia siempre ...

273
Hl8

�dición. Pero ello no implica que salga accidental, porque para eso debería probarse que el hombre no es por sí mismo, sino en otro. Preguntamos:
¿ Quién representa ese otro? Si se afirma al hombre como accidente del universo, estaríamos retrotrayéndonos a Spinoza. Y en aquella doctrina, exclusiwta, al modo matemático, mds concretamente, geométrico, de la substancia
única, muy lejos de Scheler o Hartman -formuladores de éticas modernas,
mediante la cual cuerpos y espíritus son meros accidentes- tendríamos historia,
casi arqueología, nunca 1a actualidad o e1 presente o lo actual,12 nervios del
existencialismo y de 1os enfoques sociológicos acertados ... Ante tales antecedentes Sartre, no diganos Heidegger, protestarían.
Y en la modalidad hiperionana azteca, un querido compañero de banca,
Jorge Portilla, infaustamente ya extinto, orquestó su "fenomenología del relajo", aún más caprichosa que lo de Uranga; y, por ello, no obstante el mutuo
afecto que nos guardamos, allá por 194-3, cuando fuimos alumnos en Jurisprudencia, de Recasens, y Portilla pasó, mientras este servidor venía a Cuzcatán,
(primero a servir cátedrns de sociología y filosofía, y luego a avatares políticos) de lo jlll'Ídico a lo filosófico, así que, al retornar a México, lo encontré
enseñando en Mascarones ... , no obstante nuestro cariño -repetimos- le
sal1 al paso alguna vez en ''Siempre!" Rev. de circulación continental, enero
1963, formulándole una crítica acerca de que él dijo que los problemas filosóficos estaban al alcance del hombre medio, del hombre de la calle, algo desde pronto, inexacto, ese que olvidó Vierkhandf, pese a lo dicho por Wiese; y
el magistral periodista, Pag.és Llergo, ilustró mi carta con un.a reproducción del
Estrateg:i!;ta.
Tanto el afán de Cabrera (Husserl), como el de Uránga (Heidegger-Sartre), ambos tan estimables, vienen a demostrar que ni la fenomenología ni el
Ya hemos expuesto en el texto nuestra "Noción Actual de 1a sociología" de la cual
se ha ocupado, entre otros tratadistas, L6pez Núñez, sevillano, en su "Horizonte Doctrinal
de la Sociología .Hispanoamericana", ya cit. Aprovecho 1a oportunidad, que me brinda
"Hu.manitas", donde me consideran colaborador de planta, para agradecer a Echán(lve
Trujillo sus referencias a "Datos de Sociología'', en la Sección "La Sociología de C. A.
y en las Antillas", en "Sociolog'ia del Siglo XX" a cargo de Gun7Ítch y Moore, Ed.
Ateneo, Buenos Aires, 1956, p. 302. Y gana- puntos el eminente sociólogo argentino,
con quien alternamos' en el Congreso Internacional de Mendoza (1949) cuando, ~
su Sociologfa, examina a Vierkhandt Assandri, Córdoba, ya cit., debiéndole agradecer
igualmente sus menciones a mis "Datos de Sociología", p. 245, T. I. Y como luego
de la la. Ed. tuvieron dos mimeografiadas por la Asociación de Estudiantes de Derecho, está por salir otra, sin co-rregirla ni aumentarla, pues tengo en preparación un
Tratado sobre la materia, gracias a las gentilezas de David Escobar Galindo, mi sobresaliente discípulo en la Universidad de El Salvador, en jurisprudencia, ex Director
de la Biblioteca Nacional y ahora en el Protocolo de Relac. Exteriores.
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existencialismo, sirven sociológicamente hablando; y esto lo desarrollé en una
serie, a raíz de que Samuel Ramos, en " ovedades" -lunes 21 abril y en la.
pág.- planteó la ardiente cuestión "Pro y contra del Existencialismo" artículo, en el cual, con motivo de las declaraciones de S. S. Pío XII, emite su
criterio sobre el particular:
"Las consecuencias morales que se pretenden obtener del existencialismo
no deben atribuirse al principio en que esta tendencia filosófica se funda; es
cierto que de una filosofía ex:istencialista pueden derivarse ciertas conclusiones
mora.les, pero de hecho sus autores, por ejemplo Heidegger, no han sacado
ellos mismos ninguna consecuencia ética."
Independientemente de que el existencialismo -Heidegger, Jaspers, Sartre,

Marce!- por citar la vertiente, alemana y francesa, que palpitan muchas otras,
no es una tendencia filosófica, sino una verdadera Escuela, así con mayúscula,
con su temática. problemática y metódica estructuradas, aunque no coincidentes; continuemos con Ramos: "No es un nuevo concepto moral, es un nuevo
método para investigar la existencia humana. No deforma los principios morales. Hay un existencialismo popular y un existencialismo filosófico. En TI'alidad,
los filósofos del existencialismo no son responsables de las deducciones que cierto pensamiento populav trata de sacar de esa doctrina." 13
Nos :imaginamos, pues no ejemplifica, que el existencialismo popular es el
del Sartre de "La Prostituta Respetuosa" o de "Muertos sin sepultura" o de
"La Náusea", prodigios de publicidad, de los cuales ha cosechado tanto renombre quien, en otro alarde propagandístico, sin igual en el historial nórdico,
rechazó el Premio Nobel, ta] vez aconsejado por ese ingenio agudo de Simone
de Beauvoir, quien, prooablementc, le insinuó que si quería salir de la angosta
atmósfera de la cátedra, de los claustros académicos y del casi siempre res11 Publiqué.: "Heidegger y Jaspers", La Crónica, 29 de abril a 3 de mayo de 1969,
San Salvador; "Soren Kierkegaard", El Diario de Hoy, 12 de julio de 1970; "Rainer
María Rilke o la poesía como Vida" E/.1Diario de Hoy, 21 junio 1970, el gran amigo de
Válery, del famoso círculo praguense, con Werfel, Kafka, Brod, tenidos por existencialistas; "Heidegger y Jaspers hasta Sartre", El Diario de Hoy, San Salvador, 19 abril
1970; "Malebranche después de Descartes", Sábados de "Diario Latino", mantenidos
por Juan Felipe Tomño, quien por cierto da a conocer por C. A. muchas de las producciones del Doctor Basave Femández del Valle, director de "Humanitas"; "El Existencialismo en Turno" Revista de Filosofía de la Universidad Iberoamericana de México,
cuyo director es el sabio y viejo y querido amigo, Doctor Héctor González Uribe, a
quien acabamos de comentarle -"Reporte", 14 julio 1972- su extraordinaria ''Teorla
Política", Ed. Porrúa, México, 1972; "Polémica Sartre-Camus", "Diario Latino", en rus
Sábados de Toruño, 22 febrero 19"69; ''De Requentin a Clemence hasta Merseault'',
''Diario Latino", 24 mayo 1969, continuando el contraste Sartre-Camus, entre otros
artículos que el espacio me impide designar .. .

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�tringido alcance del libro académico, se volcara a las vías. a los cafés de SaintGerman-des-Pres, para alternar con medio mundo y, además, que interviniera
en política :militante, dejando el acartonado oficio de catedrático, para hacerse
oír como Zolá en el affaire Dreyfus o Gide en el del Congo, y &amp;SÍ Sartre encontró su bolita defendiendo a Castro, de Cuba. En m1a novela-realidad, por
aparecer, "Claronegros", ampliarnos esto.
Pero volviendo a Ramos, quien pone en escalón inferior, casi insignificante,
a Sartre, omitiendo a Kierkegaard: "Quien a mi juicio ha puesto en boga el
existencialismo, es el filósofo alemán Heidegger'', y temimos que llevarle de
nuevo 1a contra, con menos profundidad, pero sin las introversiones heideggel'ianas, ha sido Sartre, escritor periodista, dramaturgo, polemista en fin,
en medio del estrépito, mientras el otro se parapeta, solitario y aislado, en su
refugio de Friburgo, inasible, orgullosamente hermético contemporáneo. Es
una de las corrientes filosóficas más importantes de la actualidad. ( y debemos
interrumpir: el existencialismo no es tendencia, ni corriente, sino auténtica
Escuela). El existencialismo es un método filosófico que no ha llegado a
cuestiones éticas. Trata de e.'q)lícar al hombre principios reales. o es una
ética, es una ontología, una metafísica; yo me atengo a la forma del existencialismo alemán que es la original. Dentro de la metafísica el existenciafümo no
se utiliza como un principio de explicación.''
Con el respeto al viejo maestro de "Estética" que él no guardó a Caso
--cual puede captarse en el documento, cuanto erudito y certero libro de
Basa.ve Fernández del Valle- a quien llamó, tranquilamente, demagogo de la
filosofía, como puede leerse tambjén en un libro sobre las polémicas en México,
del recordado compañero de banca en la Facultad de Fflosofía desde los remotos 1940, Hernández Luna, tuvimos que refrescarle un poco la memoria
al doctor Ramos, pues sólo la diferencia entre ser autéotico y ser inauténtico,
heideggeriana de acuñado estilo, implica un principio ético, (ver, del suscrito,
"Heidegger~ Moralista", Atisbos, México, sábado 26 abril 1952 ) y esa valoración no surge de "cierto pensamiento popular" sino del análisis filosófico.
Además, si 'dentro de la metafísica, el existencialismo no se utiliza como un
principio de explicación" ¿ qué andarán haciendo los mencionados de dicha
Escuela? ¿Jugando a las simples descripciones? ¿Oscilando entre cuantas
direcciones que sí explican? En el ser auténtico heideggeriano vibra una conciencia moraJ y de otro giro no lo fuera . ..
En el segundo artículo - "Toda Ontología implica una Etica"- asentamos
que, tanto en Heidegger con su ser auténtico, tal en Sartre, con su compromiso
o decisión~ aquél y éste pasan de la Ontología de la Etica, porque: ¿cómo se
entiende la libertad existencialista sin un fin y sin nonnas que lo reglen? En
el tercer artículo. ''Heidegger y Sartre" que Capistrán Garza bondadosamente

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hizo r~al~: ~'Deseando evitar que sus lectores caigan en las engañosas garras
del existencialismo, y que si alguno ha caídoJ se dé pronto cuenta de la verdad"
"Atisbos" ofrece un articulo más sobre este interesante tema. Y el 4o. de die~
serie: martes_ .13 mayo 1963- "Jean Paul Sartre, Literato", porque ese es
el mago pansmo más que filósofo· y Capistrán Garza, en la misma forma
que destaqué el anterior: ªNo queriendo dejar obscuro punto alguno en nuestra
crítica del Existencialismo, presentamos a continuación el penúltimo artículo
de la serie" demostrando un conjunto de absurdos y contradicciones al exami~r a
Pa~ Sartre, ~itera~o''.; y el úl~o que nos atañe a los sociólogos,
Esterilidad Social del faastencialismo" -sabado 17 mayo mismo año- llevó
un pensamiento liminar del inolvidable Kierkegaard, puesto por este servidor:
"Bastante presuntuoso para desdeñar las lágrimas de la tragedia, pero también bastante presuntuoso para querer prescindir de la misericordia''.
T~nemos que resumir esas alternativas con Ramos, dado que no sería posible rr a detalles; mas, retomando a U ranga que en su "Ontoloo-ía del ser del
mexi~o", fenomenologiza y exil!tencializa a su sabor, ya res:lta oportuno
mencionar}ue, ~~ la 2a. edición suprime el malhadado término "ontología",
rubmndo Análisis del ser del Mexicano", seguramente por los dolores de
cabeza al titular mediante la metafísica general ...

'.'lean

~i Virk.handt, ni Cabrera Maciá abrevando en Hus.serl, ni Uranga, con
Heidegger, logran mucho en el mundo de lo colectivo, pues ni la fenomenología ni ~~ existenciru.ismo responden a los imperativo.s sociológicos. y Caso, que
era soc10Iogo de pnmera línea -y no sólo por su "Sociología Genética y Sjstem.ática" que, en sus últimas ediciones denominó, simpJemente, "Sociología" pese
a su profundo conocimiento de Husserl- iba por camino muy alejad0 de éste
en los desenvolvimientos de su obra más conocida. Nos tocó el pl'ivilegio de
escuchar sus lecciones en Jurisprudencia, cuando todavía estaba en San Ildefonso y Argentina; y nos quedábamos maravillados, con el problema de que, al
exponer a un autor, salíamos los apabullados discípulos convencidos de que
alli, y solamente allí, estaba el secreto de la materia; pero al día siguiente se
presentaba don Antonio impecablemente vestido, como acostumbraba, sombrero
y bastón en ristre, clavel en el ojal, y nos volvía a descontrolar porque el tratadista en turno ganaba la victoria sobre el anterior.
Apenas nos falta dedicar, un emocionado recuerdo al gran catedrático Antonio Caso, mexicano ciento por ciento, puro, mentor de múltiples generaciones, alto con la pluma, aimque quizá era '3Upcrior en la cátedra, al revés de
Vasconcelos, ese Ulises Criollo, quizá el mejor escritor de garra en sus tiempos
de pe~ea política y, aún después, en el periodismo activo, que no dejó sino hasta
que vmo la parca, que no le impidiera, pues algo de niño tenía que tener -¡ oh
Barba Jacob!- cuando canta al héroe rudo- jugándose su último capricho al

277

�negarse a que sus restos reposaran en la Rotonda de los Hombres Ilustres de
México, D. F.; Vasconcelos, el único en esta América miestra, que elijo Rubén,
capaz de dejarnos un pensamiento sistemático, en medio de sus ex abruptos;
de Pitágoras a la Metafísica, de Estética a Lógica Orgánica, de Historia de la
Filosofía a Todología -la comenté en "Atisbos",- "El último libro de José
Vasconcelos ' - 28 agosto 1952, dándole el postrer y póstumo saludo en ABC,
de la capital mexicana.u

Sección Segunda
LETRAS

~• Durante los años 1961 y 62, expuse a Vasconce{os y a Gaos, mis Maestros de
México - el primero me envió un prólogo para mi segundo libro "Itinerario Filosófico"
que lleva ya cinco ediciones. Y no me canso de divulgar su pensamiento, obra y personalidad en conferencias, mesas redondas, diálogos y demás. Así: "José Vasconcelos. Siempre
Iracundo" -Diario de Hoy, 4 enero 1969; "Vasconcelos, el lracundo", Diario Latino,
4 octubre 1969; y muthos otros sobre el Ulises Criollo, que sería demasiado largo enumerar. Ultimamente ensayé armonías y discrepancias, en "Caso contra Vasconcelos y viceversa" I, y II, Diario Latino, 17 y 24 junio, respectiva.mente ... sin dejar en el tintero
a ''No Soy Filósofo: Gaos", El Diario de Hoy, 14 diciembre 1969; en el mismo periódico,
'".Maritain, Robles y Gaos", 14 octubre 1969; "Un Filósofo en las Sombras", refiriéndome al terrible estado que precedió a la muerte de mi querido Maestro, Oswaldo .Robles,
El Diario de Hoy, 3 agosto 1969. Y en "Abside", a cargo -después de los humanistas
Méndez Plancarte-- de don Alfonso Junco, que por regiomontano eminente, en las letras
y en la poesía, no requiere mayores presentaciones: "De Gavidia a Masferrer hasta
Vasconcelos", octubre-diciembre, 1968; y "Oswaldo Robles y su Tomismo Viviente",
octubre-diciembre, 1970.

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                    <text>Sección Tercera

HISTORIA

�MATEHUALA, JURISDICCIÓN DEL NUEVO REINO*
DE LEÓN. ( 1638-1718)
ISRAEL CAVAZOS GARZA

Univ@rsidad de Nuevo León

No CABE DUDA QUE 1.0s REYES DE ESPAÑA o no sabían geogtafía o no tenían
la menor noción de la extensión de sus dominios. Ello se deduce, al menos, de la
concesión hecha a Luis de Carvajal y de la Cueva para poblar y conquistar
un cuadrado de 200 leguas por lado, que habría de llamarse Nuevo Reino
de León, comprendiendo zonas en las cuales había poblaciones ya establecidas de muchos años atrás. 1
Pol' el norte nunca logró Carvajal avanzar. La conquista y evangelización
de Texas fue lograda cien año_s después de la capitulación. Por el poniente,
Saltillo, Parras y otras poblaciones, continuaron sujetas a la Nueva Vizcaya.
Monclova fue la única teóricamente sujeta al Nuevo Reino de León, hasta su
separación definitiva con 1a creación de la provincia de San Francisco de
Coahuila. Teóricamente también pertenecieron a Nuevo León las tierras del
actual estado de Tamaulipas. Aunque se hicieron expediciones tempranas por
ese rumbo jar.nás se logró funda.ti población alguna, salvo la misión de San
.Antonio de los Llanos (hoy Hidalgo, Tamps.) sujeta a Nuevo León hasta
la creación de la Colonia del Nuevo Santander, por José de Escandón.
Por lo que hace a la región sur, Carvajal considera bajo sus dominios las
cien leguas. Así se desprende, al menos1 de sus campañas de pacificación a
pueblos indígenas de la huasteca potosina. El avance colonizador en sentido
inverso, hizo que fueran guedando fuera de Ja Nueva Galioia o de la Nueva
Vizcaya muchas poblaciones.

* Leído en la Casa de la Cultura de San Luis Potosi, el 28 de sept. de 1972, al ingresar
a la Academia de Historia Potosina.
1 Capitulación y títuJo de gobernador de Carvajal en;
SANTIACO RoEL: Nueuo
Le6n. Apuntes Históricos, J. P. Cueva, Sucs., Monterrey, 1938. 2 vols., I, PR- 155-l 58.
433
H28

�Casi m@dio siglo después de muerto Carvajal, Felipe IV renovó su capitulación ahora a favor de Martín de Zavala ( abril de 1625) . La corona, olvidando
los ;eríos problemas jurisdiccionales suscitados por la primera capitulaci6n, la
restableció en los mismos términos, en cuanto a la extensión territorial.2 De
alJí que Zavala sostenga un largo litigio de la Nueva Vizcaya, por ~ntroversias de jurisdicción 3 y que intente la repoblación, en 1644, de la villa del
Almadén, hoy Monclova, que no logra sostener. Por lo que atañe al sur, hubo
por lo menos el intento de extenderse lo más posible.
Zavala había entrado a Monterrey en agosto de 1626. Y es en ese mismo
año cuando por vez primera es mencionada Mateguala -así, con g- en
crónicas y documentos de nuestros archivos.
El Gral. Fernando Sánchez de Zamora, en su relación sobre el Descubrimiento del Río Blanco . .. ~ alude a la entrada hecha en ese mismo año de
1626 por fray Lorenzo Cantú, guardián del convento de Char&lt;:a:S, a misionar
en el Río Blanco. Asienta que fray Cantú administraba a los negritos de Matehuala, "cuya tierra era donde ahora llamamos Apuchimapa y Sandi". 5
Agrega que los negritos estaban emparentados con los bocalos o bofalos _de Río
Blanco, "que asistían a faenas en Matehuala". Se desprende de esta cita que
los negritos no eran de Matehuala y que sólo asistían allí.
Encontramos, en 1627 otra referencia importante. Se trata de una causa
c,0ntra Tomasillo, tepeguán, por haberse llevado unas indias del capitán Lucas
García, vecino de Monterrey, al puesto de Matehuala, y por habérselas vuelto
a hurtar al mayordomo de aquella hacienda.6 Llamamos la atención sobre
estas dos designaciones de puesto y hacienda con que es desigriado el lugar.
Estos datos nos hablan, en época temprana, de un contacto más o menos
frecuente de las gentes del uevo Reino de León, con las de Matehuala.
1 Capitulación con Martín de Zavala, en: DAVID ALB"ERTO Co,ssío: Historia de
Nuevo León, J, Cantú Leal, editor, Monterrey, 1925-1933. 6 vols., 1, p. 181 ss.
• Litigio . .. por la jurisdicción de las minas de Almadfo. Citado Y ampliamente comentado por EuoENIO DEL HoYo: Historia del Nuevo Reino de León (1S77-1723).
Publicaciones del Tecnológico de Monterrey. Serie: Historia, 13. 'Monterrey, 1972. 2

vols., 11.
z
li ·
• Descubrimiento del Río Blanco y conversión de sus naturales, hecha por os re giosos de N. S. P. San Francisco de la Providencia de Zacatecas. Relación que hizo el Cap.
Fernando Sánchez de Zamora. En: ALoNsO DB LEÓN y otros: Historia de Nuevo
León.••, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, 1961, p. 226.
' Sandi existe todavía en el municipio de Arambeni, N. L. El nombre se ha corrompido y hasta oficialmente se cita como Sandia y Sandía.
.
• MS. Causa contra Toma.sillo .. . . Archivo Municipal de Monterrey. (E~ lo _s~cesivo
se citará: AMM). Civil, vol. 2, exp. 10. Rodrigo de Aldana declara que b1zo viaJe all~
y llevó a Tomasillo, quien llevaba las indias. Que en el puesto del Pedregozo se las quitaron por orden de 'Miguel de Escorihuela.

434

Jurisdicción de Nuevo León

El gobemadgr Zavala, por su parte, procura extender su jurisdicción hacia
ese rumbo. Nosotros conocimos, no hace mucho en el Archivo Municipal
de Monterrey un expediente relativo a la comisión que en 1638 dio Zavala a
J~ de Zúñiga y Almaraz y a Juan Francisco de Escobedo, para descubrir
cammo entre Cadereyta, Río Blanco y Matehuala; documento lamentablemente extraviado.
D,e_ese mismo año de 1?38 nos queda por fortuna, otro testimonio importantis~o. Se trata de la Jornada hecha por el mismo Juan de Zúñiga, consecuencia probable del documento a que hemos aludido, "descubriendo caminos y nuevas tierras y reduciendo los indios chichimecos ... " 1 Zúñiga
ostentaba ~to~ccs el cargo de "justicia mayor y &lt;'.apitán a guerra de las
fronteras chichimecas de este uevo Reino de León".
Hallándose en esta jornada, redactó el documento siguiente:

•

_En el P~raje ~e_Mateguala, en veinte y un días del mes de febrero del
ano de mz~ y ~e~cientos y trein~a y ocho años, el señor don Juan Zúñiga
Almaraz, JUSltcia mayor y capitán a guerra del Nuevo Reino de León
por Su M ~jestad dixo que hoy dicho día ha llegado visitando estas fron~
teros y abriendo nuevos caminos y descubrimientos de minas y apaciguando y reduciendo los indios chichimecos que no están convertidos a nuestra
santa fe católica, en nombre de Su Majestad alzaba y alzó vara de la real
justicia para usar de su comisión y ejercicio, tomó posesión desde la
acequia de Mateguala para adelante por del Nuevo Reino de León
canales de la estancia de Mateguala, ques de Miguel descmiguela. y [;
firmó este dicho día. Don Juan de Zúñiga. Por su mandato, Juan de
Vargas." 8

Consideramos fundamental este documento que marca la incorporación
de Matehuala al Nuevo Reino de León y en el cual advertimos otras dos
designacioúes para el lugar: paraje y estancia. Y otra referencia muy importante: "que es de Miguel descurigüela'. Ya nos ocuparemos de este personaje
más adelante.
• MS. Jornada de descubrimiento y posesión por Zúñiga en el e.~ediente titulado:
Despacho mandado expedir tocante a los naturales del pueblo de San Francisco de Ma,.
tehuala, de nación negrita y guachichiles. AMM, Civil, vol 66, exp. 7, forl. 8.
• El texto de ta posesión aparece también en CíRl.Lo ESTRADA: Documentos aclaratorios para establecer si pudo o no ser 1550 el año de fundación del primitivo Mate.
huala, Imp. "Nuevo Día", Matehuala, 1950, p. 57. A Estrada se lo proporcionó Pablo
Salce y a éste el autor de este estudio.

435

�Para sus diligencias de esta entrada, Zúñiga nombró por esc~bano a Juan
de Vargas Valadés, español, "y porque no hay es~~ño~es que entiendan las lenas chichimecas de estos parajes, por las distmc1ones que hay de unas
gu
'
"ehi_ch.ime
lenguas a otras, nombró por intérprete al Cap. Jua_n D ommguez,
· ,, ~
co de nación negrita, que la entiende y es muy ladino en lengua mexi~na ,
y a su vez a Juan de Ja Cruz, mestiro, para intérprete de la lengua mexicana
a la castellana.
Camino a Nuevo León
Ese mismo día 21 salió Zúñiga y Almaraz por el puesto de Santa Clara
continuó hasta el agu' aje que llamó de San Antonio. El 23 prosiguió por la
y
cañada
que bautizó con el nombre de las Bufas, hasta llega_r " a dddi
on e c~~ se
llaman los Cedros de Sandi". Continuó, el 24, por unos OJOS de agu_a y c1enegas que llamó la Angostura, y el 25 por la cañada de las ~~u~as, valle
de los Piñones y aguaje de las Puntas; prosiguiendo al día siguiente por la
cañada que designó con el nombre de las Ga~; para llegar al valle de
Pablillo donde el 27 hizo descubrimientos de rrunas.
Los ~as le 'rujero~ no saber el camino al Nuevo Rein~ de Leó~. Zúñig,a
., el 28 a "una sierra alta de mucho pinal, para ver s1 descubna alguna
su b10,
,
B l
entrada al valle del Pilón, de que noticia tiene"; pero, aunqu~ a a tazar
Ramírez "persona que ha estado en este dicho reino y poblazon de Santa
Lucía" pareció ser el valle del Pilón, "no se Je pudo hallar entrada".
Zúñiga, el 28, tomó posesión "desde los canales de ~at~~ala has~ _el
paraje que llaman de Pablillo", alzando vara de la real JUStlcia corno Jurisdicción del Nuevo Reino de León.
El primero de marzo salió al paraje de Labradores (hoy Galeana, N. L .) .
Allí sí consiguió guías que supieren el camino a Monterrey, Y, pasandQ por e!
Puente ele Dios, que él llamó Salto de Agua, continuó por el río que c ~
49 veces, para llegar el 5 de marzo a su estancia de Sao Juan, en Cadereyta.

Visita del Jllmo. Colmenero
Hay otro documento de valor excepcional para Matel1uala: la visita _del
Illmo. don Juan Ruiz Colmenero, obispo de Guadalajara. Es ya conocido,
• Don Juan d e Z'uniga
~·
Almaraz entró a Nuevo León en 1638, procedente
milde Hui·
chapan. Era hombre poderoso. Llegó con su fa~a y meti? 500 vacas, 16
oveJas'.
500 yeguas, +O jndios, etc. 'En su estancia establec10 un obraJe. lsRA&amp;L CAvAzos GARZA.
Cedulario autobiográfico de pobladores y conquistadores de Nuevo Le6n, Centro de
Estudios Humanísticos, Monterrey, 1964, p. 230.

436

por haberlo publicado don Primo Feliciano Velázquez, en su ya rara Colección de Documentos para la Historia de San Luis Potosí. 1 º

Realizada su visita pastoral en el real de minas de Charcas, el Sr. Colmenero continuó su camino. El 22 de julio &lt;le 1648 instaló su tienda en el desierto,
a 6 leguas de Charcas, imponiendo al lugar el nombre de Santa Fe de la
Confumación, por haberlas hecho allí. Al día siguiente, llegó a Matehuala.
Fue irúormado de haber más de veinte indios laboríos "que residen en algunas casas y familias en la dicha hacienda". 11
Supo también de la existencia de otros pequeños lugares: Mapachina, como
a siete leguas de la hacienda, de negritos, y de chichimecas borradosJ e Ipuchia,
en el valle de San Bartolomé; a cuatro leguas de la hacienda del Cap. Antonio de Meza.

La Capilla de la Hacienda
Dos días después celebró en la capilla de la Contepción, y confirmó a 71
personas de las dos rancherías de laboríos, una del capitán Alonso negrito, y
otra de Nicolás, borrado.
Con singu.Iw emoción hemos visto estos asientos en el magnífico archivo
parroquial de Charcas. 12
Por lo que hace a la capilla de la hacienda, halló el obispo ser
" ... un jacal con mala cubierta de paja, tapias bajas de adobe, sin lucimiento ninguno por la parte de adentro; no tener pila bautismal, aunque por
la mucha distancia de la cabecera se baptiza en ella, en lugar indecente; no
tener pila de agua bendita y para el culto divino solo una casulla y frontal de
damasquillo de chína verde y leonado, misal, ara y manteles; una imagen
de Nuestra Señora, de talla entera, un cuadro de San Francisco Javier, y en el
frontispicio un Cristo pequeño, de talla, una campanilla pendiente de dos
palos; no tiene cáliz, corporal ni alba . . . " 13
Su señoría renovó la licencia para celebrar, porque el mayordomv expresó
no tenerla. Pem dijo que debió haberla tenido el Cap. Miguel de Escorihuela,
su dueño, "que habrá tres años que murió . .. porque era hombre de buena
cuenta y razón en materias semejantes".1◄
10

Jmp. del editor, San Luis Potosí, 1898, 1899. vol. IV, pp. 366 a 378.

u Visita de Colmenero, !bid, p. 367.
u MS. Bautismos y algunos casamiento1 y confirmaciones P&lt;Yr el Yllmo. Sr. Dn. Juo
Ruis Colmenero .•. Libro No. 1, 1586-1668.
,. Visita de Colmenero, ]bid, p. 368.
" I bid, p. 369.

437

�Nuevamente celebró el prelado en la fiesta de Santa Ana -26 de julio-confirmando a indios de hasta 90 y 110 aíios, de Mapuchima e Ipucbia. Dos
días más tarde llegaron a verle varios caciques de Río Blanco, a darle obediencia ''en nombre del capitán Escorigüela''.
El Sr. Colmenero resolvió ir en persona' aunque por caminos nunca andados por obispos ni visitadores", a Río Blanco, en disputa, entonces, con la
provincia de Río Verde.

Los Escorihuela
Es necesario detenernos aquí, para observar que ya había muerto el capitán
Escorihuela "habrá tres años", esto es, en 1645. Y que ahora aparece otro de
igual apellido. Se trata, indudablemente, de dos personajes distintos. Este
capitán indio que envía a dar la obediencia al obispo y el capitán Miguel de
Escorihuela dueño de la hacienda de Matehuala y de que el indio tomó el
'
nombre, probablemente
al bautizarlo.
También se suponía indio al dueñó de la hacienda y a sus sucesores, pero se
les llama "españoles" en muchos documentos de entonces, y, por otra parte,
Escorihuela no es térmmo indígena sino el nombre de un lugar y municipio
de España, provincia y partido judicial de Terne!" .15
Entre los sucesores inmediatos del dueño de Mateguala, figura en forma
preponderante, el Cap. Antonio de Orpinel y Ecorihuela, fundador de San
Pablo de los Labradores, hoy Galeana, y con intervención muy directa en la
fundación de Hualahises:1G
Murió en Matehuala. Sus restos fueron trasladados posteriormente a la iglesia de Charcas. En aquel archivo hemos visto la partida de este traslado, v~
rificado el 10 de noviembre de 1660.

« • , •a

hacer cómputo ,y lo hicieron, com1&lt;&gt;cando también a los de Río
Blanco, a efecto de ponerles doctrina, lo que impidió el Cap. Escurigüela,
por hallarse apoderado de dicha hacienda." 11
Esta idea no fue realizada en muchos años. En carta que el IJl.mo. Sr.
Colmenero escribió a Fr. Juan García, el 13 de junio de 1650, expresa:
"• • • Para la nueva doctrina que se ha de fundar en el Río Blanco y para
esa de 1:fateguala, he tenido en esta flota cédula de S. M., en que me ordena
lo confirme Y consulte esta resolución con el Señor Presidente de Ja Real
A_udiencia -:-no exp~a si la de México o la de Guadalajara- para que,
ªJustada la unportanc1a, se tome lo que pareciere más conveniente." 1s

Frontera de Chichimecas
Matehu_ala sigue siendo "frontera de chichimecas". Observamos que aunque .Escorihuela ~ne objeciones al establecimiento de la doctrina, admite que
se tome la poses10n de 1638, por del Nuevo Reino de León. Había, indudablemente, intereses de por medio, por cuanto a que así él como Antonio de
Orpinel, su hijo, han de ser halagados por el gobernador MartÍn de Zavala
con grandes mercedes de tierras en Pablillo y Labradores.19
Las referencias a la época, acusan sin embargo, que era ésta una zona incontrolable para el Nuevo Reino de León, debido a la enorme distancia a
Monterrey. Justamente cien años más tarde, en 1738, el gobernador Fernández de Jáuregui decía que Matehuala "está a más de ochenta leguas ( de
Monterrey) y que hay que pasar por tierra de guerra viva y llevar escolta
conveniente' .2 º

_Y &lt;:5ta. ~posibilidad de control se advierte claramente del hecho de que,
N1colas Vazquez, prominente vecino de Matehuala, al casarse con Agustina
de Escobedo, hija de Juan Francisco de Escobedo, mayordomo de la hacienda, n otorgue recibo de la dote y lo haga:

La Doctrina de Matehuala
Visita de Colmenero, Ibid, p. 372.
SÁNCBE Z DE ZAMORA, Descubrimiento.. .. , op. cit., p. 227.
'" La merced mú importante fue otorgada a Antonio de Orpinel, en Labradores, en
1641. AMM, Civil, vol. 20, exp. 30, (. l.
,. MS. Visita general AMM, Civil, vol. 60, exp. l. (Aunque es de 1738, está en un
volumen de 1733).
" Juan Francisco de Escobedo y Juana Bautista, mestizos, eran oriundos de Texcoco.
Desp_ués de su residencia en Matehuala poblaron en la hacienda de Pablillo, que fue
propiedad de Escobedo. Es el gcnearca del apellido en Nuevo León y de él desciende el
Gral. Mariano Escobedo, heroe de la época de la lntervenci6n Francesa. IsRAEx. CAvAzos GARZA: M&lt;kiano Escobedo, el glorioso soldado de la República, Imp. Ríos, Monterrey, 1949, pp. 258.
:n

Desde 1a posesión de Matehuela como jurisdicción de Nuevo León, en 1638,
0 poco antes, había el propósito de establecer doctrina o misión en Matehuala
y Río Blanco. Hay constancia de que, a la visita del Sr. Colmenero, ya hacía
"once años, poco más", que Fray Francisco de Sigüenza, guardián del conven.to de Venado, acompañado por el Cap. Luis Navarro y Avendaño, -protector,
había estado en Matehuala,
•• Diccionario Enciclopédico Abreviado. &amp;pasa Calpe.
Datos amplios en MS. Merced a Pedro de Orpinel, AMM, Civil, Vol. 26-A, Exp. 11,

11

f. 95.

438

10

439

�"En la hacienda de Mateguala, jurisdicción de las minas de Ramos, trece
días del mes de junio de mil y seiscie11tos y cuarenta y seis años . .. " 22

Sí ejerce, comoquiera, el gobernador del Nuevo Reino de León, su auto-ridad en Matehuala. Consignaremos algún testimonio.
Los indios hualahuises asaltan Labradores y matan a Nicolás V ázquez, haciendo cautivos a su mujer y a sus hijos. Tras este asalto, los indios se unen a
los que habían hecho otras muertes en el valle del Pilón, y se refugian en
Matehuala. El gobernador Zavala da orden al Cap. Antonio de Orpinel, su
teniente "hombre de buen entendimiento", que vive en Matehuala, para
prenderios. Orpinel se valió de una estratagema. Ofreció a algunos de los que
tenía congregados que si sus compañeros se agregaban a Matehuala los
recibiría bien, como lo hizo, agasajándolos con bastimentas y ropa. Cuando
entraron Jos indios a recibirlos en una galera, un criado cev.ró la puerta. Orpinel tenía ocultos a 10 o 12 hombres que aprehendieron a los indios, Y los
llevó al Pilón donde ahorcaron a 22. El capitán fue perdonado y congregado en misión, fundada con el nombre de San Cristóbal de los Hualahuises. 23
Las haciendas de ovejas

EJ cronista Alonso de León consigna el dato de que Antonio Leal, atraído
por la fertilidad del reino, entró a éste con treinta mil ovejas, procedente
de Huichapan, hacia 1635. 2• A su ejemplo, numerosos ganaderos entraron
también con sus haciendas de ovejas, trayéndolas a pastar y llevándolas en
tiempo de la trasquila a sus lugares de orizen.
Surgió así una trashumancia ganadera que habría de ser el sostén eco~ómico y el origen de muchos pueblos, particularmente del sur de Nuevo Leon.
Matebuala fue el paso ÍOI'ZOSO de estas-grandes pastorías y tuvo entonces
incremento notable. Era esta hacienda una de las etapas del viaje, para pasar
luego a Albarcones, Concepción, Soledad, Cruz de Elorza, Peñuelo, Y otras
muchas importantes haciendas pertenecientes, en su mayoría, a la nobleza
criolla de la Nueva España.
Esta época que va de 1635 hasta casi concluido el siglo XVIII, es de importancia extraordinaria.
.
Ello ha de propiciar un constante contacto de la gente del Nuevo Remo
:is MS. Promovido por don Diego Camllo de Baeza contra Nicolás Vázquez ... AMM;
Civil, vol. 10, exp. ¡ 7, f. 24. La dote pas6 ante Juan Muñoz, teniente del Cap. Lucas
de Puerta y Alvarado, alcalde mayor y de Ja Santa Hennandad.
" ALoNso DE LEÓN, Historia.... , pp. 135 y 136.
u Ibid., p. 90.

440

de León con la de Matehuala. Los moradores de ésta, han de participar en
castigo de los indios que asaltan con frecuencia a estos pastores. Y no sólo
ello sino que han de acudir en auxilio de los pueblos del sur de Nuevo León
cuantas veces se ofrece. Podrían citarse múltiples ejemplos.
Fernando Sánchez de Zamora relata cómo, en 1674, Río Blanco es atacado
por los temibles janambres. Está a punto de despoblar, al grado que empieza
a enviar trastes y ganados a l\fatehuala. Fray Juan Caballero pide ayuda a
esta hacienda y acude oporttmamente Femando Ramos con 6 u 8 hombres
para llevarlos, pero Zamora logra sostener la situación. 25
El descubrimiento de los minerales del Santo Nombre de Jesús, en Río
Blanco, en 1675, ha de traer mayor entusiasmo. Isidro González tiene hacienda de beneficio y ensaya los metales que bajan de aquel mineral. 26
Intentos de fundación

Hay todos los indicios de que, al asentarse de paz, los negritos tuvieron
formado pueblo y de que, habiéndose dispersado, sus tierras quedaron en poder de Escorihuelas y Medellines.
Prevaleció siempre, sin embargo, en ellos~ el afán de recuperar sus tierras
y de fundar formalmente el pueblo. Constantemente lo estuvieron solicitando.
Hay una etapa, en la segunda mitad del XVII, en que el gobierno de
Nuevo León parece desentenderse de Matehuala. Por otra parte, la posesión
de 1638, como que tenía legalidad muy relativa. Había el antecedente de lo
capitulado por los negritos con los asentistas de las Salinas. Los 11egritos les
estuvieron sujetos siendo gobernados por un cabo, y éstos~ los asentistas, "eran
los protectores de las fronteras, por ser el ejercicio a que se sujetaban y juntaron el de cojer la sal". 21 De allí que cuando los alcaldes de Charcas invadieran su jurisdicción, provocando el miedo entre los indios por las vejaciones, los asentistas ganaron un despacho virreinal en su favor. El virrey conde
de Paredes ordenó ( 16 de julio de 1681) que el alcalde de Ch~
"no se entrometa en manera alguna en el conocimiento de las causas de
los indios .. .de Ipora y Mateguala, ni en impedirles formar sus pueblos. .. , ni embarazarles que vayan a servir a las dichas Salinas del Peñol
,. !bid., p. 239.
"' Jbid., p. 243.
., Despacho, del virrey conde de Peredes. En CuuLo
rios . .. , p. 42.

ESTRADA,

Documentos aclarato-

441

�Blanco, por estar sujetas a los asentistas así en lo político como en lo
militar. .." 28

Además de la usurpación de la jurisdicción estaba la de sus tierras. Los
Medellines alegaban ser suyas, y, con su influencia, lograron también que
por auto de la Audiencia de Guadalajara de 31 de julio de 1685, se declara
pertenecer a Diego de Medellín y no haber lugar el amparo a los indios.Z9
Uno de los oidores, el Lic. Francisco Seijas Centellas, visitando el reino
estuvo en Matehuala en 1688, y se puso a favor de los indios, informando
"haber puesto a propósito para dicha poblazón".ªº
ada se logró por entonces. Y, doce años más tarde, en 21 de junio de
1700, el alcalde de Charcas hizo diligencias sobre la fundación por orden
.superior, pero nada se logró tampoc-0 porque hasta el expediente se perdió
en los autos.n

El pueblo de San Francisco de Matehuala
La idea de establecerse no sólo en doctrina sino en pueblo, s_e mantiene
latente y cobra fuerza en los primeros años del XVIII. En el Archivo Municipal de Monlerrey encontramos un docwnento con antecedentes preciosos.
Con fecha 23 de mayo de 1705, e1 Gral. don Pedro de la Puebla caballero de
Calatrava y asentista general de las Salinas de Santa María y Peñol Blanco,
presentó al virrey un memorial en el cual, entre otras cosas, e&gt;..-presa:
"estoy informado que al tiempo que se ausentaron (sic por asentaron) de
paz en la frontera del Venado una nación de indios chichimecos llamados
negritos, de estos mesmos se ausentaron ( sic por asentaron) dos rancherías
en dos parajes que llaman Ipoa y Matehuala, que están adelante de Charcas . . . , y quedaron sujetos al capitán protector de la frontera del Venado,
coono indios de frontera. Que de este modo se conservaron muchos años y que
acudieron a las cosechas de sal de estas reales salinas, hasta que con el tiempo se fueron esparciendo y consumiendo, porque en sus tierras que el R ey
nuestro Señor les señaló se .introdujeron españoles y mestizos de los cuales
descienden unos Medellines que están apoderados del para je y ojo de agua
que llaman de Mateguala ... " 32
.. Jbid., p. 43.

"' Provisión . .. Ibid., p. 44.
• /bid.
" /bid.
ª MS. Despacho del virrey A.lburquerque. AMM., Civil, vol. 66, e,q&gt;. 7, f. 53.

442

El texto dice claramente "al tiempo que se 'auscntaro11', debiendo leerse,
incuestionablemente, 'asentaron'."
El Gral. Puebla no precisa cuándo tuvo lugar este asiento, aunque sí afirma
que fue cuando se hizo el de la frontera de Venado, lo que obliga a situar
el asiento de Ipoa y Matehuala al mismo tiempo que el de Venado.
Aquí surge la controversia de la licencia atribuida a don Luis de Velasco
en 1550, que no pretenderemos dilucidai, en este trabajo.s 3 Compartimos, sin
embargo, la opinión de que la fecha probable más remota de los orígenes
de Matehuala, debe situarse en la época de las campañas de Francisco de Urdiñola contra los guachichiles de Pedregozo y Mateguala, poco antes de

159Q.H
Continúa el Gral. Puebla informando al virrey que los descendientes de los
negritos solicitaron la recuperación de sus tierras, pero que no lo lograron
"por favorecer a los españoles el alcalde de Charcas y tener usurpada la
jurisdicción que pertenece a V. E.., por ser frontera de chichimecas".35

Agrega que los indios obtuvieron "en días pasados" despacho de la Real
Audiencia de Guadalajara, autorizándolos a fundar pueblo en Mateguala
pero que~ encomendado el asunlo al alcalde de Charcas, los indios ni presentaron el despacho, por no querer estar sujetos a un teniente suyo.
Efectivamente, la provisión de 1a Audiencia dada a Jos indios «en días
pasados", es de 5 de marzo de 1705, y Jes concedía licencia para fundar el
pueblo, condicionada a que fuera "con el menor perjuicio de Diego de Medellín o de sus berederos".e6 Por otra parte, la audiencia establecía que, hecha
la fundaGión, quedara el pueblo bajo la jurisdicción de Charcas.~1
Mercédes de tierras

Matehuala andaba al garete, disputándosela todo mundo. Primero bajo la
jnrisdicción de los asentistas; luego de Guadalajara; después, de Nuevo León;
más tarde de Cedros; luego otra. vez de los asentistas y ahora de Charcas.
n El texto de la licencia del virrey Velasco en: VELÁZQUEZ, op. cit., vol. Ill, p. 108.
:Buenas consideraciones sobre la antigüedad de Matehuala pueden verse en: ANDRÉS
.ESTRADA JAsso: Malehuala y su Cristo. Editorial Universitaria, San Luis Potosí,
1952, 27 pp .
" ALESSIO ROBLES) Vito. Francisco de Urdiiíola 'Y el Norte de la Nueva España, México, 1931, p. 67 a 80.
• Despacho del virrey Albt.tr&lt;[uerque. Véase nota 32.
• Provisión de la Real Audiencia de Guadalajara. ESTRADA, op cit., p. 44.
., /bid.

443

�Nuevo Le6n, sin embargo, DQ la perdía de vista. Los gobernadorts otorgaban mercedes de tierras a los vecin0s de Matehuala, bien fuera en su perímetro, bien en las zonas de los actuales municipios de Dr. Arroyo y de Galeana. Existen en el Archivo Municipal de 'Monterrey muchos ejemplos. La
merced a Pedro de Orpinel,3 8 la de Juan de Ordóñez,3 9 la de Andrés Flores
en los sitios de Papagayos, etc.~
Aún los mismos MedelJines, enemigos irreconciliables de Nuevo León, obtuvieron este espléndido beneficio. José de Medellín picbo y obtuvo merced
del gobernador Salinas Varona, de 40 sitios de ganado menor y ocho caballerías de tierra, "corriendo la medida desde la Mesa dcl Traidor" :H
Y no sólo se concedían tierms en Matehuala sino en Santa Maria del Ce-dral, como es e] caso de la que en 1709 se otorgó al Cap. Juan de la Fuente,
minero de tipo semifeudal que tenía un peqt1eño ejército de 15 hombres,
a su costa, para servir al rey en las campañas de pacifica.ción. 42
Lo curioso es que estos terratenientes tenían muy buen cuidado de conseguir también de la Audiencia de Guadalajara e1 mismo título, para asegurarse en caso de cambios de jurisdicción.
En vista del informe del Gral. Puebla, el viffey duque de Alburquerque
expidió su despac;ho de 19 de julio de 1705, comisionando a don Antonio de
la Campa y Cos, teniente de capitán general de las fronteras de San Luis
Colotán y Sierra de Tepcque1 para queJ conforme al despacho de la Audiencia de Guadalajara, amparara a los negritos "en la posesión de los
parajes que les toca y se los repartiera". ~2 bis
Conflicto jurisdiccional

Lo cierto era que los negritos no aceptaban queda(' jurisdiccionados a
Charcas, sino al alcaldía mayor de Río Blanco, del Nuevo Reino de León.
Campa y Cos, argumentando enfermedad y lejanía, eludió cumplir perso~

dedillo, Diego Ced.illo, Nicolás Rangel, Scbaslián Cedilla, José L6pez, Nicolás Pérez,

Ginés de Grijaldo, Jerónimo de Bocanegra, Melchor de Espinosa y Nicolás de Ord,6ñez.
Estos registros están en AMM, Civil, vol. 39, exp. 17, folios 7 al 15 y son de febrero
y marzo de 1709.

444

El 30 de octubre, el alcalde de Charcas, Lic. Manuel Luis Fernández Cordero y el de Río Blanco, "salieron de las casas de Juan de Medellín para el
ojo de agua, con todos los indios, para. darles posesión'~. Pero, al preguntarles
para dónde la querían, dijeron que "del ojo de agua para la iglesia vieja, a
donde tenían su pueblo". Zamora les replicó no ser posible allí, por pertenecer al Nuevo Reino de León. El de Charcas les ofreció de la otra banda, pero
no aceptaron, "porque no son buenas las tierras y el agua no puede subir".º
Don Seh&amp;Stián Onofre y don Nicolás Esteban, tlaxcaltecas, por sí y en
nombre de don Melch0r de Velasco, cacique de los negritos, presentaron la
petición formal de fundación y la -comisión de Campa y C0s el alcalde mayor
de Río Blanco. El gobernador del Nuevo Reino, don Gregario de Salinas
Varona no le dio el pase a la comisión, ''por proceder de juez extraño". Los
indios, entonces, pasaron ante el gobernador, que se hallaba en San Antonio
de los Llanos ( hoy Hidalgo, Tamps.), practicando su visita general, (3 de
febrero de 1706). Decían: " ... y pues pertenece a la jurisdicción de este
gobierno donde intentamos fundar nuestro pueblo, ... (pedimos) se nos meta
en posesión". 45
La posesión

El gobernador comisionó a Sánchez de Zamora para darles posesión
de los térmi1los del pueblo que en su virt-ud se ha de fundar. . . mandándolés que luego y sin dilacwn pongan por obra la fábrica de la iglesia, casas reales de comunidad y hospital, formen plaza y calles y de los
vednos que vieren (sic) a dicho pueblo me traerá razón individual . .. " 46
«

Sánchez de Zamora cwnpJió la orden el 10 de marzo, y, estando en el ojo
de agua, cogió de la mano a don Cristóbal de Velasco, indio negrito,

AMM, Civil, vol. 26-A, exp. 12, f. 95 ( 1704).

• AMM, Civil, vol. 32, exp. l, I. 267 (1706).
.. AMM, Civil, vol. 35, exp. 10, f. 7 (1709).
G AMM, Civil, vol. 32, exp. 1, f. l (1705).
- .. AMM, Civil, vol. 35, exp. 12, f. 13 ( 1709). Además de éste y las otras merecedes
citadas, el gobernador García de Pruneda conced.i6 licencias de uso de fi~rros a Juan

0

nalmente la orden del virrey, y la delegó en Fernando Sánchez de Zamora,43
alcalde de Río Blanco.

bil

Despacho del vin-ey A.lburquerque. Véase nota 32.

"y lo paseé por la orilla del ojo de agua ... sacó agua, arrancó zacate y
tiró piedras a un lado y otro, e hicieron lo mismo los demás indios". 41
y luego lo llevaron al tanque, frontero a la capilla,
.. AMM, Civil, vol. 66 exp. 7, f. 58.

" lbid.
41 !bid., f. 48 .
.. /bid.
" /bid., f. 60.

445

�"que habrá como legua y media poco más o menos, dende me requirieron
dichos indios les diese posesión, que allí era donde querían fundar su

e indios qtu estuvieren poblados, co1tno quien va a Santa Clara ... , y [o
restante . . . desde dicho centro corriendo La orilla de la acequía, de esta
banda, que es la que pertenece a la jurisdicción del Nuevo Reino de
León, hasta el tanque que está por bajo de dicho pueblo . . :" (25 de marzo de 1706).ft2

pueblo".48
y se las dio, "sin embargo de la contradicción que hicieron los herederos de
Juan de Medellin''.
Juntó luego Zamora a los indios y les notificó la orden del gobernador sobre la traza del pueblo, y les dijo que

"no lo haciendo serán castigados ctm cien azotes, y respondieron que obedecen ... ""9

Allí mismo se levantó el padrón, encontrándose babel' 80 familias de negritos y 21 de tlaxcaltecas. 50
Confirmación de la posesión

Esta posesión provocó dos serios conflictos: el de la protesta de los Medellines y el de orden jurisdiccional CQn la alcaldía de Charcas.
Efectivamente. El 13 de abril de 1706, Juan (difunto), José, Joaquín y Maáa de Medellin, herederos de Diego de Medellín, presentaron su protesta en
Monterrey, alegando que los negritos, "con siniestros informes", habían intentado var-ias veces fundar su pueblo en su hacienda. Pedían que no impidieran el uso del agua y que atendieran el trabajo de la hacienda, porque
"con la novedad de la fundación, se han levantado los pocos sirvientes que
en dicha hacienda había". u
El gobernador no atendió su queja, porque no presentaron títulos legítimos ni mercedes, y mandó confirmar la posesión, señalándoles por términos:
" .. .desde la acequia que del ojo de agua va a las Carboneras, que ha
de ser centro de las tierras que ha de gozar dicho pueblo, hasta llegar con
sus términos a los corrales y huertas de los españoles, mestizos, mulatos
"'!bid.
'" Ibid.

.. 'MS. Memoria de la nación de los negritos que pueblan en el paraje de Mateguala.
AMM., Civil, vol. 66, ex:p. 7 f. 61 vto. y Padrón todos lo.s hijos negritos de este valle de
Mateguala y los de lo. frontera del Venado . Ibid., f. 58. Estos son los originales levantados por Sánche-z de Zamora. La Memoria ... fue publicada por ClRll.o ESTRADA:
Qp. cit., p. 52, tomada del Archivo General de la Nación.
" AMM, Civil, vol. 66, exp. 7, f. 63.

446

Oposición en México
Entonces, como ahora, todo tenía que decidir-se en México. El gobernador
dio la ~o~esi~?• ,;~ro prud~temente mandó que "acudan al señor virrey para
la confu:~acmn . Los negritos la solicita.ron a la capital de la Nueva España,
por medio de don Carlos de Navía, en noviembre de 1707. Añadieron que
requerían de tres leguas más de tierras; que el virrey autorizara el ministro
~e pie para esta~lecer la doctrina; que fuesen relevados de servir en campanas al Nuevo Remo de León, porque les impedía trabajar en hacer la capilla
y casas de república; y que se les permitiese que más familias tla."&lt;caltecas de
Venado se les unieran, en barrio distinto.
, El parecer del fiscal y del Dr. León fue favorable; no así el del oidor José
Saenz de Escobar. No parece otra cosa sino que este oidor era el padrino de
los Medellines, porque se opuso terminantemente a la confinnación y a la
fundación arguyendo que había que conoctff la provisión de la Audiencia de
Guadalajara, y había que oírse a los Medellín en su contradicción; porque
él conoció en Guadalajara a Diego de Medellín quien se decía dueño de San
Juan de Vanegas, San Sebastián, la Punta., Cedral y otras. Por lo tanto, el
asunto quedó indeciso, e indeciso también lo de las tres leguas y lo del lllÍn.u¡tro; acordándose "se informe sobre la -doctrina más cerca.na y que se hagan
diligencias". 58
Vista de Ojos

Las cosas andaban despacio. Un viaje de Monterrey a México :;ignilicaba
dos mes-es de jornada. Conocemos constancias de viajes de un mes veinte
días. Ello explica que las diligencias ordenadas fueran iniciadas más de un
año después. El gobernador, Gral. Luis García de Pruneda, terúa dispuesta
la visita general y aprovechó para practicarla en Matehuala y realizar Jo ordenado.n
El 24 de febrero de 1709 llegó a Matehuala. No salió a recibwle Agustín
.. lbid., f. 64 vto.
!bid., f. 37.

11

"' MS. General Visita.··, A'MM, Civil, vol. 36, exp. 2, fs. 13 vto. y 14.

447

�Serrato, teniente de alcalde de Río Blanco. 55 Desde septiembre del año anterior le tenía preso Pedro de la Serna Palacios, alcalde mayor de Charcas. Este
había llegado hasta el abuso. Por información testimonial levantada el gobernador se enteró de que, no hacía mucho, había venido a Matehuala Nicolás González de Salas, comisionado de Charcas, a medir y meter en po&amp;CSÍÓn
de ciertas tierras a Juan de Peña. El teniente de alcalde intervino defendiendo su jurisdicción, pero el alcalde de Charcas estaba "emboscado con mucha
gente" en las casas de Juan de Medellin, y "cautelosamente" le prendió, arguyendo hacerlo por orden de la Audiencia de Guadalajara. 56
Efectivamente. El alcalde de Charcas tenía validos en Guadalajara y había
conseguido la real provisión de 16 de agosto de 1708, mandando que Serrato dejara de ejercer como teniente de Ipos y Matehuala; que se le embargasen sus
bienes y de que, "preso y puesto a buen recaudo" fuese remitido a la capital
neogallega. 57
El gobernador iba prnvisto de todos los documentos, desde la posesión de
1638. Permaneció en Miatehuala más de ocho días y, para comprobar su derecho, practicó una interesantísima vista de ojos. Los testigos, ancianos basta
de 99 años, le llevaron hasta las ruinas de la casa de Miguel de Escorihuela,
reconocieron los canales que servían de linderos, y declararon, además, que
~iempre fue Matehuala jurisdicción de Nuevo León. 58
Prudentemente hizo el gobernador hasta tres requerimientos al alcalde de
Charcas a participar en estas diligencias y reconocer la linea, pero no compareció. Tampoco acudió Antonio Rangel, yerno y apoderado de María Trujillo, viuda de Juan de Medellín. Requirió también a Charcas la devolución
del teniente de alcalde, pero se negó a entregarlo. Al concluir las diligencias,
hechas ante más de cincuenta personas, las remitió al virrey, y dejó orden de
aprender al alcalde de Charcas y se le remitiera a Monterrey, ''por juez intruso" y ''porque tiene aterrorizado a este valle". 59
" MS. Testimonio de- las informaciones levantadas por la aprehension ... AMM,
Protocolos, vol. 9, fs. 52 a 59, No. 9. En el mismo testimonio aparece la información
sobre la aprehensión de Domingo de Escobedo, mor.o del puesto de las Carboneras, Y de
cómo el alcalde Charcas lo envió a Bonanza. Como testigos declaran icolás Rangel,
de 60 años, Tomás de Obregón, de 40; Juan de Ordóñez, de 45 y Juan Cedillo, de 36.
111 El teniente Serrato era muy estimado por sus valiosos servicios. Anduvo 4 años asistiendo a los religiosos en Texas. En Matehuala, hizo muchos servicios, a su costa; particularmente defendiendo la jurisdicción.
1T MS. Formado con motivo del deslinde de jurisdicción. AMM, Civil, vol. 67, exp.

Gente de frontera
No exagera_ba el go~mador ~ afirmar lo de tener aterrorizado al pueblo.
~os. casos a citar podrian pluralizarne. Bástenos referir el que sucedió al año
s1gu1ente.
En octubre de 1710, los indios .prinCI"pales de Mateh ua Ia hic1eron
·
. .
VIa.Je ~ ~ont&lt;:rey. ·o haUaron al gobernador don Francisco de Mier y Torre
Y decrdie:ºº rr ~asta el real de San Pedro de Boca de Leones (hoy Villaldama) . AIIJ se_que3aron de que el alcalde mayor de Charcas, con una compañía
arma~a d~ cien ~ ~ hombres, dio albazo en Matehuala el 24 de septiembre.
Que Junto a los rndios "en un oratorio que tienen dichos chichimecos en dºch
' o
pueb1o" y que observando que lo tenían "bien dispuesto y barrido" le explicaron qae era para recibir al gobernador. El alcalde de Charcas les dijo entonces
'que_ n~ ha~ía _otro gobernador en el puesto de Matehuala que su merced".
Los mdi?5 r~d,eron obediencia tres veces al gobernador de Nuevo León y el
a~calde. md1gnado, los llevó a las ~as de los Medellines, vigilados con guardias ; que éstos les rompieron un clarín y una caja que tenían para recibir al
gobernador y que Francisco de Villanueva hizo Ja ofensa de tusar a cinco
t1axcaltecas. 60
_Este albazo había sido fraguado con intrigas ante Ja Audiencia de GuadalaJara, logran~~', por medio de firmas e informes falsos, que aquélla librara
otra real provis1011 contra el alcalde icolás Mancilla. y la entrada con todo
el alboroto y aparato de "escribano, bandera, cirujano y clarín" 00 se Jimit'
a hrs vejaciones hechas a los indios, sino al saqueo de 40 caball~s y del maí:
de los soldados y sirvientes; afirmándose que 'el promotor de todo es un
Juan Gutiérrez, que es quien los dirige en tales hechos'•.s1
Este pasaje pinta al vivo la situación y nos da cuenta del tipo característico
de,g~nte de fr~~~era. E_l ?obcrnador Mier y Torre los oyó, pero ... (otra vez
Me:°co), rem1t10 el ongmal de la queja al Real Acuerdo, consultando lo que
deb,a de hacer.
Internses creados
Los problemas de los indios de Matehuala, habrían de esperar resolución
por mucho tiempo todavía. Los pliegos del gobemador Mier y Torre anduvieron como los anteriores, en consultas y pareceres de fiscales y oidores de la
Lenta administración virreinal. A las querellas presentadas, habían sido agregadas otras y otras más. Los alcaldes mayores proseguían en su labor de extorsión y de abuso.

4 (1739 ).

MS. Visita de ojos... AMM, Civil, vol. 66, exp. 7 (1738) folios 42 Y ss.
.. lbid.
61

: MS. Pet'.c'.ones de distíntas personar. .. AMM, Civil, vol. 37, cxp. g f. 12.
MS. Petmones sueltas . .. , AMM, Civil, vol. 42, exp. 13, fol. 10.

�Y las cosas llegaban al colmo porque no sólo los alcaldes de Charcas hacían
de las suyas, pero hasta su propio justicia mayor, Nicolás Mancilla, puesto
por el gobernador de Nuevo León, se adueñaba del agua y los obligaba a servir en su hacienda haciendo pozos y jagüeyes y escoltando pastorías de ovejas sin pagarles.62 Ello significaba que no podían "fomentar una capilla que
antiguamente tenían nuestros antepasados y la tenemos hoy en día techada y
enjarrada".63
Había además, la oposición constante a que los tlaxcaltecas de Venado los
ayudaran y de que vivieran en Matehuala. Los negritos necesitaban que vivieran con ellos, "pues que son conquistadores, pobladores y doctrineros nuestros -decían-, que nos enseñan la doctrina cristiana", puesto que el
ministro venía esporádicamente de Charcas, asistiendo sólo en la época de entrada y salida de pastores.64
Y. . . de nueva cuenta, la misma resolución: que el gobernador de Nuevo
León informe: que si hay alguna doctrina cerca, o algún otro paraje donde
puedan poblar; y que el alcalde de Charcas informe si hay perjuicio al darles
más tierra a los indios. 6 5 No advertía el virrey que la población ya estaba
hecha, que el pueblo tenía su cabildo indígena, y que la iglesia ya estaba "techada y enjarrada".

Alcaldía mayor
Pero, si la situación para los indios era desesperante, no lo era menos para
los alcaldes puestos por el gobierno de Nuevo León. Los de Charcas los
traían en jaque y no sabían a qué atenerse en cuanto a jurisdicción.
Es muy importante observar que el gobierno de Nuevo León, no obstante la tirantez, continuaba designando autoridades. Don Luis García de Pruneda nombró a Nicolás MancilJa como capitán de arcabuceros de a caballq,
para defensa de la frontera. El gobernador Mier y Torre le confinnó en el
cargo ( 171 O) y le dio título de tcnien te de gobernador, "por lo que mira a lo
político" dándole título también de provincial de la Santa Hermandad. El
mismo gobernador designó más tarde a Mancilla justicia mayor; esto es, que
ya no habría de depender Matehuala de Río Blanco, sino que quedaba constituida en alcaldía mayor. La función de estos jueces estribaba en defender
la frontera. El asiento habitual de las tribus más belicosas estaba en Tamaulipa la Vieja, Malinche, Agua de Medina y Cerrito del Aire, cercanas a MallS

MS. Despacho del duque de Linares. AMM, Civil, vol. 66, Bxp. 7, f. 2 y ss.

"'lóid.
"' lóid.
., Jóid.

450

tehuala, Yhabía ~ue impedir a toda costa que bajaran a hacer daños y muertes
a la Nueva Espana y la ueva Galicia.so

El porqué de las alcaldadas
icolás M~n~ill~ ~ las ve difíciles para defenderse de los indios y par-a
velar por su 1unsdicc1on. Es en su tiempo cuando sucede el albazo de los de
?har~. Y el yropio Mancilla va al meollo del asunto y nos da el porqué del
mteres de aquellos en fomentar la ambición de los Medellines:

"por ~a util~da~ ~ P~~vecho de dichos señores alcaldes mayores, quieren
despo¡ar la ¡unsdiccion ~ quien jus_tamente la posee, para gozar de ella y
po~er como ponen en ~icho para¡e taverna y garita para juegos '.Y embrta~uez, P_ar~ conseguir con estos medios ma,,or interés, lo cual he def ~n~ulo acernmamente, por conocer lo nocivo que es el que Los criados y
sirvientes de las haciendas de ovejas que pastan en aquel territorio, lo
mu:ho ;~e a sus amos roban para los dos vicios de q1le se compone ta
garita, uttl bas~antemente provechoso, aunque pecaminoso, para quien
la pone y consiente . .. " 67
Al denunciar esta situación en interesantísimo .,, largo escrito M
ill
cab
.di d
'
'
anc a
a
a p1 en ~ _que ~e una vez ~or todas se declare la jurisdicción que le
toca, y _s~ certifique s1 ha procedido en derecho, haciéndose constar además,
sus servicios. ~I gobernador Francisco Báez Treviño se )imita a poner por auto
de 13 ~e n~~embre de 1714, que el escribano certifique sus nombramientos y
su escnto, para que ocurra a la grandeza de Vexelencia".ss No conocemos
el resultado de esta queja, que debe de haber corrido la misma suerte que
las anteriores.
Los gobernadores de uevo León como que empiezan a perder interés en
sostener, una juásdic~ión que les acarrea tantos problemas. La visita general,
que solían hacer, bien personalmente, bien por medio de comisionados va
dejando de practicarse.
'
En 1718 el gobernador Juan Ignacio Flores Mogallón llega a Pablillo, pero,
.. MS. Peticiones .sueltas... (Ver nota 61). Otro nombramiento fue expedid
favor de Antonio Ramos, como comisario de la Santa Hermandad, para Río Blanc: ;
Matehuala. Su función estribaba en "limpiar los caminos de personas de mal vivir
ran~os, haciendas y poblados, muertes, heridas, quemas, amancebamientos, hurtos d;
mu¡eres casadas y solteras, estupro de doncellas ... crímenes y excesos ... " Está fech;do e? _Sancli, el 13 de ma.t7.o de 17l5. A'.MM, Civil, vol. 43, exp. 16.
Pet,crones sueltos. . , (Ver nota 61).
es Jbid .

451

�arguyendo "corta salud" no se decide a pasar a los pueblos de más al sur, por
"ser tan fragosos, en que se carece de todas las inconveniencias para la vida
humana". Debido a ello, nombra un comisario visitador que -vaya a Río Blanco, Labradores, Potosí, Navidad, etc., advirtiéndole que la jurisdicción
del valle de Matehuala sólo toca a este gobierno por lo militar y no lo
político por ahora, como Vexelencia lo previene por medio de su despacho novísimamente expedido"69

Así era en efecto. Las gestiones implacables de los Medellines y de los alcaldes de Charcas, habían dado como resultado el despacho del viney marqués de Valero, de 23 de diciembre de 1717 y de 7 de julio de 1718, declarando
que Matehuala y sus agregados "tocan en Jo político a la Real Audiencia de Guadalajara" .70
Pero ello no acababa con el problema por cuanto a que, con una indecisión desconcertante, el mismo virrey expidió el despacho de 28 de enero de
1719, mandando que el gobernador de Nuevo León "se contenga, hasta en
tanto se determine si los términos de Matehuafa tocan al virrey o a la Nueva
Galicia" .ª
Los dos primeros despachos que al parecer jamás llegaron a ser conocidos
en Monterrey, señalaban como jurisdicción
"hasta una palma que está adelante del jagüey y casas del puerto de Santa Clara, que fue de Melclwr de Espinosa". 72
T'einte años después

Hay, a partir de 1718, un prolongado ilencio oficial en el pleito jurisdiccional. Casi veinte años después, el 5 de febrero de 1737, el gobernador del
uevo Reino de Leén, don José Antonio Fernández de Jáuregui, en su visita
general llega a San Cayetano de Vacas. Varios ancianos le informan que Matehuala le compete en lo militar ''y también en lo político"; pero que igno" MS. Visita por comisión ... AMM, Ci\•il, vol. 46, exp. 10, f. t vto. El gobernador designó como juez al Cap. Juan Francisco de Góngora el 16 de diciembre de
1718.
70 MS. Escrito del alcalde mayor de Charcas, de 16 de mayo de 1739. AMM, Civil.
vol. 67, exp. 4.
" lbid.
" MS. Diligencias sobre posesi6n de tierras a Miguel de Espinosa. AMM, Civ. Vol.
66, exp. 17 (1738) . 13 fojas.

452

ran "si por omisión de otros señores gobernadores o porque así estuviese declarado·•, administra un teniente del alcalde mayor de Charcas.
El gobernador había decidido no avanzar hasta Matehuala, pero se ve
precisado a hacerlo. Así en Monterrey como en el paraje del Toro habían
estado a verle los negritos y guachicliiles de Matehuala, denunciándole por
enésima vez las vejaciones de los justicias de Charcas y de los españoles del
valle. A muchos los habían "apeloteado y quitado la vida". Otros muchos
habían desamparado el pueblo. De más de 60 familias sólo quedaban 20.
El 2 de febrero el gobernador pasó a Matehuala, 'extrajudicialmente, en
lo político". y
"exhortó Su Señoría y requirió al R. P. Ministro a que los atendiera como era su obligación y pusiera de su parte los medios que fueren asequibles para que no se les hicieran en lo de adelante semejantes extorsiones,
y los que andan dispersos se recogieran a la miswn, lo que ofreci6 ejecutar así". 73

Por lo que atañe a lo militar, corn·ocó poP bando a los vecinos españoles a
fin de que estuviesen listos para las campañas, ofreciendo todos obedecer. Y
con ello, suspendió su -visita en lo político, "sin que por esta circunstancia sea
visto que a Su Señoría ni a los demás gobernadores.. . les pare perjuicio para
hacer ... las protestas''.ª
De esta visita se deduce que Matehuala tenía ya un teniente de alcalde de
Charcas; que los indios estaban en misión y contaban con un ministro; y que
el gobernador Fernández de Jáuregui dejaba su derecho a salvo para rontinuar reclamando.
Y lo puso en obra, porque. en 9 de enero del año siguiente ( 1738) vemos
asentada en los protocolos del escribano José Fernández Fajardo, de Monterrey la fianza que el sargento mayor Francisco Sáncbez de Robles otorgó a
favor del Cap. Fernando Sánchez de Zamora (tercero de este nombre) del cargo de alcalde mayor en lo político y de capitán a guerra en lo militar, "del
valle de San Antonio de los Llanos y de los de Sta. Ma. del Rio Blanco y Matebuala, y parajes que llaman Cedral, Carboneras, Vacas y Sandi". 75
Ultimr&gt;s Alcaldes

Cuando e] alcalde intentó tomar posesión y desde la hacienda de San .1iMS. Visita general, AMM, vol. 69, exp. 1, f. 50 a 52. El auto sobre Jo militar, en
el f. 83.
1' lbid.
" Fianza. AMM, Protocolos, vol. l2, f. 296, o. 123.
11

453

�guel de los AJbarcones lanza requerimientos para que se quite e1 teniente de
Charcas ( 18 de abril de 1739), el fuego que parecía apagado, revive. Francisco de Olivan, alcalde mayor- de Charcas, alega que en veinte años sus antecesores Matías de la Llave, José de Medina y Román, José de 1a Cueva Villaseñor, Martín de Castillo, Bernardo del Solar y él, han puesto tenientes.
Reconoce que e] despacho del virrey marqués de Valero no se pasó a deslindar
y que "aún todavía está pendiente", pel'O "hasta en tanto no se decida se
abstenga en sus pretensiones". 76
Pero el flamante alcalde las tiene, y lo demuestra actuando. Y actúa tanto que eufada al gobernador el hecho de que, 'contravirtiendo órdenes'', se
extralimite queriendo dar posesión de ciertas tierras a Miguel de fapinosa ,
en el puesto de Sta. Clara, "posesión -que ni necesita ni pide", y que viene
a &lt;\gravar la situación. El alcalde había citado como colindante a don Antonio Fernández Vallejo, dueño de la hacienda de San José de las Carboneras,
y el alcalde de Charcas protestó defendiendo su jurisdicción.n
Todo hace suponer que Sánchez de Zamora fue depuesto por su ineficacia
y por una causa a que fue sometido. En los comienzos de 1742, aparece como
último y teórico alcalde el novelesco y aún más atrabiliario don Antonio Ladrón de Guevara, que en sonoras redacciones se hace llamar•: "alcalde mayor
y capitán a guerra de San Antonio de los Llanos, Río Blanco, sus fronteras
chichimecas y San Francisco de Matehuala". 18
En algunos papeles de la época se habla de un "auto de concordia" entre
las audiencias de la Nueva España y la Nueva Galicia, sobre este asunto. 79
Debe de haber habido este convenía que definió que Matehuala quedaba por
de la Nueva Galicia en lo político y de Nuevo León en lo militar· porque, el
2 de marzo de 1742, la Audiencia de Guadalajara dicta una resolución aprobando el nombramiento de Antonio de Zapata, como teniente de alcalde mayor de Matehuala y manda se libre real provisión amparando a Charcas en
su jurisdicción,
"sin que por dicho gobernador [de Nuevo León] se inculquen anteriores
instrumentos, y para que el alcalde de San Antonio de los Llanos no se intitule juez, sino capitán a guerra de dicho pueblo . .. " 80
•• MS. Formado con motivo det deslinde. . . AMM, Civil, vol. 67, exp. 4. También el
expediente 10 se refiere a ello.
.,, MS. (Vernota72).
,. MS. Ca11sa contra Fernando Sánchez de Zamora, por agravios a Antonio de los Rfos.
AMM.Causas Criminales, vol. 14, exp. 235._ Se le acusa de crueles violencias contra ésta
y otros vecinos de San Antonio de los Llanos.
"' MS. Diligencias ... (Ver nota 72).
00 MS. Resolución de la Real A.udien,ia de Guadolajara... . AMM, Civil, vol 99-A,

454

Quedaba establecido que la dependencia de Matehuala con el Reino de
León, sería en lo sucesivo militar, exclusivamente.
Las visitas de los gobernadores de Nuevo León a Matehual-a, continuaron.
Don Pedro de Barrio Junco y Espriella no la realiza personalmente, pero comisiona a José Femández Fajardo para que Ja haga. Este llega a Matehuala
el 21 de diciembre de ] 742. El teniente de alcalde, Antonio de Zapata. Cayetano de Medellín y los vecínos principales, están dispuestos a obedecer las
instrucciones del gobernador. EJ visitador pasa revista y todo queda dispuesto para que veinte soldados de Matehuala, con cuatro caballos cada uno,
estén el 4 de enero de 43 en la hacienda de Soledad, del marqués del Castillo
de Ayza, para la campaña que aquél ha de emprender. 81
Esta visita es importante para Matehuala porque en ella aparece asentado
el auto de posesión por la alcaldía de Charcas. Aprovechando la presencia
del visitador Jos vecinos le pidieron "en alta voz que les libertase de estar sujetos a la justicia de aquel real". Sin embargo, el 23 de febrero se presentó
en Matehuala Francisco de Olivan, alcalde mayor de Charcas, y, después
de misa mayor, reunió en la plaza de la misión a los indios y a los vecinos
españoles del valle y les leyó la real provisión. Y en seguida
"me paseé por dicho pueblo y viviendas, haciendo actos de verdadero
amparo y posesión, trayendo en la mano la insignia de la justicia para
administrarla".

El visitador del Nuevo Reino de León, por su parte, puesto de pie, y destocado, besó la real provisión, pero expresó que la acataba sin perjuicio de
los fueros del gobernador, por parecer confusa la designación de limites, 82
Una sola visita más aparece posteriormente, realizada en diciembre de
1747 por Miguel de Córdova, en nombre del gobernado;- don Vicente Bueno
de la Borbolla, quien le encargó la hiciera "sin excederse en cosa alguna". 83
Siete años más tarde, en diciembre de 1754, el gobernador don Pedro de Barrio prescinde de su visita a Matehuala por haber perdido Nuevo León -al
parecer definitivamente- el nexo militar que Jo ligaba a Matehuala, y que
ahora estaba al cuidado de don José de Escandón. 84
exp. 33. El documento ti.ene dos folios. Al segundo le falta la mitad. La real provisi6n
se libró el 2 de abril de 1742, señalando como lindero: "la frontera de Ipos y Mateguala".
11 MS. Visita ge11eral, AMM, Civil, vol. 72, exp. 9, f. 83.
81 /bid.
81 MS. Visita general, AM'M, vol. 77, exp. 12.
.. MS. Visita general, AMM, Civil, vol. 84, exp. 3.

455

�La injerencia política, había cubierto desde ]a posesJOn de 1638 hasta el
despacho del marqués de Valero en 1718; esto es, ochenta años. La militar se
había prolongado hasta 1754, cubriendo un lapso de 116 años.
Así concluyó esta etapa de la historia de Matebuala que, aunque accidentada, dejó por Jo menos el beneficio de una huella doclllJlental, que nos ha
permitido asomamos a desentrañar algunas cosas del pasado de esta bella y
progresista ciudad potosina.
DON ANDRÉS AMBROSIO DE LLANOS Y V ALDEZ
Monterrey, Otoño de 1972.
ISIDRO VIZCAYA CANALES

Instituto Tecnológico y de Esturuos
Superiores de Monterrey

Deo gratias

EL DÍA 7 DE DICIEMBRE DE 1792 fue la fiesta para Monterrey pues ese día
por la tarde hizo su entrada solemne a la ciudad el ilustrísimo señor doctor
don Andrés Ambrosio de Llanos y Valdez, tercer obispo de la diócesis. De
hecho el obispo había llegado "al palacio episcopal de la loma de San Pedro" dos días antes,· habiendo sido recibido por representantes de ambos
cabildos, mientras se hacían los preparativos para su entrada.1
Todas las calles se encontraban adornadas "con arcos de tafetanes y diferentes piezas de p]ata de vajillas, gallardetes en las azoteas, ramos y otros
ornatos que deleitab~ la vista". Desde el palacio salió una caravana de
coches, en los cuales iban el señor obispo, el deán y cabildo eclesiástico,
seguidos por los miembros del ayuntamiento que ese día estrenaron las mazas
que se les habían concedido. Al llegar al atrio del templo de San Francisco,
se apearon todos, y úente a un altar portátil se revistió su ilustrísima con
los pontificaJes, continuando a pie la comitiva, aumentada por clérigos y
otras personas hasta la catedral. Allí la capilla del coro entonó un Te
Deum, dando luego el señor obispo la bendición al pueblo, regresando en
seguida a su palacio, acompañado por el cabildo eclesiástico, clero, ayuntamiento y personas distinguidas. "Alli se sirvió un exquisito refresco, y en los
tres días siguientes otros tantos banquetes francos y espléndidos de cuanto
permite el país-" i
Fue el señor Llanos y Valdez un personaje extraordinario, pues además
de
celo por la edificación espiritual de sus feligreses, .intentó transformar
materiahnente su extensa diócesis y muy en particular la ciudad de Monterrey.

su

' Gaceta de México, 22 de enero de 1793.
• Gaceta dtt México, 22 de enero de 1793.

456

457

�Actiuidades anteriores de su llegada a Monterrey

Vicente de la Peña, para que se encargara del hospital que pensaba fundar."

Don Andrés Ambrosio, nació en la villa de Jerez del obispado de Nueva
Galicia (hoy Jerez, Zacatecas) el 7 de diciembre de 1725. Hijo de agricultores de pocos recursos, pudo entrar al Real Colegio Seminario de GuadaJajara gracias a la influencia del ilustrísimo señor doctor don José Flores
de Rivera, canónigo doctoral de aquella iglesia, quien era compadre de los
padres de Andrés Ambrosio, ya que antes había sido cura párroco de la
citada villa de Jerez. En el seminari&lt;? de Guadalajara, Llanos y Valdez
estudió gramática, retórica y filosofía, y al ser promovido el señor Flores
a canónigo de la catedral de México, lo llevó con él y en la capital del
virreinato continuó su educación estudiando derecho canónico y civil, recibiéndose de abogado por la Real Audiencia y matriculándose en el colegio
de dicha corte.

Un año después de la llegada del obispo estaban teniendo éxito ya much~s de sus proyectos. Se estaba fabricando azúcar en varios lugares del
ob1Spado, cuya técnica había enseñado a varios agricultores un maestro artesan~ ~e había llegado con su ilustrísima. Hasta entonces, este producto
hab1a_ sido muy caro y escaso, pues se traía desde Valladolid (hoy Morelia)
Y casi s61o se conseguía en la feria de septiembre que en esta época del
año se efectuaba en la villa de Saltillo.
También tenía el señor obispo el propósito de impulsar el cultivo del añil
para lo cual había hecho traer semilla desde las regiones donde se cosechab~
esta planta.

Volvió luego a Guadalajara, en donde se ordenó de sacerdote y por algún
tiempo ejerció su ministerio en su tierra natal, Jerez, probablemente de
vicario pues aunque concursó para los curatos vacíos de la diócesis de Guadalajara, no parece haber obtenido ninguno.
Al ser nombrado el señor Flores obispo de León en Nicaragua, llamó a
Llanos y Valdez y lo llevó como provisor, vicario general y gobernador de
aquel obispado.
A la muerte del ilustrísimo señor Flores, regresó Llanos y V aldez a México
y obtuvo en la Universidad el grado de doctor en cánones, y después de
servir varias cátedras en esta institución, le fue concedido también el grado
de doctor en leyes. Fue vicerrector y rector del Seminario Tridentino y
también del de San Juan de Letrán. Ocupó asimismo el puesto de director
del Real Hospicio de Pobres, y debido a sus méritos le fueron concedidas
sucesivamente las dignidades de medio racionero, racionero y canónigo doctoral de la catedral metropolitana.ª
Impulsor de las artesanías
A pesar de que el obispo Llanos y Valdez duró sólo siete años gobernando
la diócesis de Monterrey, fue extraordinaria la obra que realizó. Llegó a
su sede acompañado de varios maestros artesanos para que instruyeran en
diversos oficios a las gentes de la región. Trajo igualmente varias personas
instruidas, para que ordenados luego de sacerdotes lo auxiliaran en su labor
pastoral. Hizo también que lo acompañara un médico, el doctor don José
1

458

Gacela de México, 14 de mayo de 1800.

~] obispo trajo igualmente maestros artesanos para que enseñaran a fabncar mantas y otras telas de algodón, pues éstas se traían desde Puebla
Y otros lugares y por lo regular sólo se conseguían en la citada feria de
Saltillo. Ya un año después de su llegada se estaban fabricando estos artículos en Monterrey y se vendían a precios bajos a la gente _pobre.
El señor obispo Llanos y Valdez, también prestó dinero a un vecino de
Monterrey para que construyera un mesón y hopedería pública, para que
los forasteros tuvieran donde alojarse cómodamente y a bajo costo. 5
El hospital

Desde antes de la llegada de su ilustrísima a Monterrey ya tenía el
propósito de construir varios edificios muy importantes, siendo uno de ellos
un hospital~ del cual carecía 1a ciudad. En efecto, tan pronto como llegó
a Monterrey inició la construcción de este edificio, pero como iba a transcurrir algún tiempo antes de que esta obra quedara terminada y viendo el
señor obispo que se necesitaba un hospital urgentemente "tomó el arbitrio
de hacerlo interinamente en una casa antigua a orillas de la ciudad, y habilitándolo del competente número de camas y demás muebles necesarios,
se abrió y dio principio a la curación de los pobres enfermos". Esta institución, que llevó por nombre Hospital de Nuestra Señora del Rosario, empezó
a operar el 15 de agosto de 1793 y estuvo a cargo del doctor don José Vicente
de la Peña, quien como se mencionó anteriormente, trajo su ilustrísima de
la ciudad de México. También fue dotado el hospital de una excelente botica,
en donde había toda clase de medicinas, algunas de las cuales era difícil conseguir hasta "en países más cultos y proveidos".ª
• Gaceta de México, 22 de enero de 1793.
• Gaceta de México, 16 de noviembre de l 793.
• Gaceta de México, l 6 de noviembre de 1793. El señor obispo e-0mpr6 para es-

459

�Labor educativa

Una de las mayores preocupaciones del obispo Llanos y Valdez fue el impulsar la educación en su diócesis, y apenas dos meses después de su llegada
inauguró el Real y Pontificio Tridentino Colegio Seminario de Monterrey,
que por cerca de medio siglo va a ser la única institución de educación
superior en el noreste de México. La ceremonia de apertura se verificó el
12 de febrero de 1793 en la capilla del propio colegio, con asistencia del
señor obispo, los cabildos eclesiástico y civil y los principales vecinos de la
ciudad. Hubo una misa, que cantó el provisor y vicario general del obispado~ doctor don José Vivero, luego expuso el señor obispo las grandes
ventajas y utilidad que la nueva institución tendría para la región y en
seguida dijo un discurso en latín el licenciado don José Antonio de la Peña,
cura interino de la villa de Salti.llo.
Concluido éste, tomaron posesión de sus cargos los funcionarios del nuevo colegio: rector y mayordomo administrador, el bachiller teólogo don Domingo de Ugarte y Burgoa, quien antes había sido vicerrector y catedrático
de gramática del colegio de San Buenaventura de Tlatelolco; catedrático de
filosofía, el bachiller teólogo don José María Saavedra y Velázquez, qu:íen
fue colegial y presidente de academias del Real Colegio de San Ildefonso;
catedrático de gramática, el licenciado don Mateo Lozano, quien también
fue colegial de San Jldefonso, y catedrático de moral, el licenciado don
José Vivero.
Inmediatamente después, puso el señor obispo en sus manos las becas de
Jos primeros colegiales fundadores: bachiller don Juan José, don Manuel y
don José Trinidad de Arrese, don Pedro de ;Mendizábal, don José de Mendi7,ábal, don José María Estrada, don José Teleches, don José María Bravo,
don Espiridión Treviño y don Juan Bautista de Arizpe. Un mes después
de fundado el seminario estaban inscritos ya cincuenta Y. seis estudiantes,
incluyendo los capenses o externos.7
Pero no sólo preocupaba al señor obispo el promover la educación sutablecer el hospital, la casa que fue de don Ignacio Wessel y Guimbarda, y posteriormente estuvo en ese lugar el llamado Colegio de Niñas que luego {ue conocido
como de San José y en la actualidad es la Casa del Campesino. CARLOS PÉREZ
MALooNAOO, Documentos de Nuevo Le6n, p. 135; SANTIAGO Ro&amp;L, Nuevo León ,
Apuntes Hi.stóricos, p. 61.
• Sólo se pudo disponer de iliez colegiales el día de la apertura por no disponer$e
de tela para hacerles los mantos, pero go.zaron también et privilegio de fundadores
Jos que entraron el pr,imer mes, contado desde el día de la apertura. Gaceta de
Mb:ico 16 de abril de 1793. El seminario se instal6 eo una casa que estaba al sur
de la Catedral, y que ahora es una plazoleta y pertenecia a don Cosme Arrae.
SANTIAGO Ron, Nuevo León, Apuntes Históricos, p .60.

460

perior, que debido a las condiciones de la época quedaba limitada a \U'las
cuantas personas, sino el proporcionar cuando menos una .instrucción rudimentaria al mayor número posible de gentes. En un edicto que ei.1)iclió
el 18 de enero de 1794, recordaba muy enérgicamente a los clérigos de su
diócesi~ la obligación que tenía de instruir en la doctrina cristiana a los
feligreses, señalándoles pautas muy claras para cumplir con este compromiso diciéndoles además deberían procurar hubiera "escuela en todos los
lugares solicitando hombres de probidad e instrucción para los niños, y mujeres igualmente calificadas para las niñas", agregando más adelante, que
cuando no bastara "la contribución de los discípulos para mantener al maestro o maestra" se ]e consultara para hacer una asignación de lo de la fábrica
de las iglesias.8
Obr~ m_ateriales

Cuando el señor obispo Llanos y Valdez llegó a Monterrey, traía ya las
licencias necesarias para construir la catedral del obispado, un hospital, un
convento de capuchinas y un colegio de propaganda fide.
Se ha mencionado que inmediatamente después de su llegada inició Ja
construcción del hospital edificio que sería un enorme cuadrado de cien
varas castellanas por lado. El colegio de propaganda Cidc nunca se inició,
pues éste debía construirse en Doca de Leones ( hoy Villaldama) , en donde
ya existía un pequeño convento que había servido de alojamiento temporal
para los misioneros destinados a Tejas.
La catedral se empezó a construir en enero de 1793, a los pocos días de
haber llegado el señor obispo Llanos y Valdez a Monte1Tey. El proyecto
&lt;le esta obra lo hizo por orden del virrey conde de Revillagigedo, don Antonio Velázquez, director de la clase de arquitectura de la Real Academia de
San Carlos, y fue aprobado por la Real Academia en junta general, nombrando el mismo virrey para su ejecución a don Juan Crouset, maestro de
arquitectura, aprobado por la citada Real Academia. 9
El proyecto de este edificio era realmente grandioso, pues su longitud debía ser de ciento un varas y media y la anchura de cuarenta y seis. Constaba
de tres naves y en cada una de las laterales se planearon seis altares embebidos en las paredes.to
Para el mes de noviembre de 1794 ya se había terminado la cimentación
Gaceta de México, 8 de mat'ZO de 1794.
• Supleme11to a la Gaceta de México, 3 de febrero de 1795.
" Informe de. Juan Crouset. Monterrey, 9 de junio de 1798. JosÉ ELRUTERJO
GoNZÁLEz, Apuntes para la Historia Eclesiástica de las Prouinciar que formaron el
Obispado de Linares, pp. 360-364.
8

461

�Y se escogió el día 26 de este mes para poner la primera piedra. A las
siete de la mañana del expresado día pasó el señor obispo al sitio de la construcción y bendijo la primera piedra sobre la que debía levantarse fuera
de cimientos, la pared del respaldo de la iglesia, celebrando luego W:a misa
en un altar portátil y restituyéndose luego a su palacio. A las diez de la misma mañana pasó a la iglesia parroquial, que servía de catedral "y desde
allí, acompañado del señor deán y cabildo, clero, colegio seminario, religiosos
de San Francisco y el ilustre ayuntamiento bajo sus mazas, con muchas
personas distinguidas y un crecido número del pueblo de ambos sexos, todos
en forma, por su orden correspondiente, volvió su ilustrísima al paraje de
la obra e hizo una plática llena de unción a este público". Concluida ésta
"se cantó la letanía mayor, y puesto su ilustrísima de pontifical bendijo el
tesoro y caja de piedra, muy bien trabajada, en que se encerró, sirviéndolo
en una fuente de plata el caballero don Manuel de 1a Rigada" a quien
había nombrado padrino el señor obispo. El tesoro estaba integrado por
monedas de oro y plata de las vírgenes de Guadalupe, de 1os Remedios, de
San Juan de los Lagos y de Zapopan y medallas de los mismos metales,
grabadas por distintas ciudades en conmemoración de la proclamación del rey Carlos IV. Se incluyeron asimismo toda clase de monedas
de cuño mexicano correspondientes al año de 1794 y una cajita con tres
láminas de octavo, con las efigies del Papa Pío VI, el rey Carlos IV y el
obispo Llanos y Valdez, pintadas por el maestro don José Alcíbar. 11

La colocación de la primera piedra del convento de Nuestra Señora de
Guadalupe o Capuchinas se efectuó tres años después de la catedral, el 26
de noviembre de 1797. Hubo una ceremonia similar a la anterior y el padrino lo fue don Manuel de Sada. También este convento estaba planeado
como u~ gran edificio, pues tenía ciento seis varas de frente y cien de fondo,
eon eap11Ja y una serie de departamentos y patios interiores para distintos
servicios.12
Para mecliados de 1798 se informaba que ya en algunas partes los muros
de la catedral tenían más de ocho varas de altura y que secciones considerables, tanto del hospital como del convento de capuchinas, se encontraban
casi terminadas. Sin embargo, estos edificios estaban destinados a no concluirse. Todos ellos se estaban construyendo al norte del área urbanizada
de la ciudad. El hospital en donde después estaría el Colegio Civil, el convento al poniente del moderno Mercado Juárez y la catedral en la manzana
que ahora está circundada por las calles de Juárcz, Tapia, Guerrero e Isaac
Garza. El propósito del señor obispo era que la ciudad se fuera moviendo
" Suplemento a la Gaceta de México, 3 de febrero de 1795.
" Gaceta de México, 18 de enero de 1797.

paulatinamente hacia el norte, en donde el terreno es más plano, y por lo
tanto, c.onsideraba era más adecuado para la edificación, y que la catedral,
en el futuro, quedara en el corazón de la ciudad. Además esperaba que
Monterrey se convirtiera pronto en una gran metrópo~ pues se le acababa
de confirmar como sede de un inmenso obispado, que comprendía todas
las Provincias Internas de Oriente: Nuevo Reino de León Coahuila Colo'
nia de ueva Santander (hoy Tamaulipas) y Tejas y las viIJas de Saltillo,
Tula, Jaumave y Real de los Infantes (ahora Bustamante, Tamaulipas),
todas las cuales quedaban entonces fuera de las citadas provincias. Existía,
por otra parte, la posibilidad de que Monterrey fuera también, en el futuro,
la capital de toda esta zona, autónoma o cuando menos semiautónoma,
del virreinato de Nueva España.
Para lograr su propósito de que la ciudad se fuera moviendo hacia el
norte, el señor obispo Llanos y Valdez logró que el gobernador del NueYo
Reino de León, don Manuel Vahamonde, consintiera en prohibir que los
habitantes de Monterrey edificaran en la parte antigua de la ciudad. Pero
el año de 1795 llegó un nuevo gobernador, don Simón de Herrera y Leyva,
quien pronto empezó a conceder permisos para edificar en la parte ya urbanizada. A esto se agregó la oposición del cabildo de la ciudad a los proyectos del obispo, pues hasta se quejó que el sueldo de diez pesos diarios
que se pagaba al arquitecto Grouset, era excesivo. Estas dificultades provocaron el disgusto del señor obispo, quien escribió al rey diciéndole que la
ciudad de Monterrey era completamente inadecuada para sede de la diócesis
y pidiéndole el cambio de ésta a $altillo. Las obras iniciadas por el obispo
Llanos y Valdez no fueron continuadas por su sucesor, don Primo Feliciano
Marín &lt;le Porras, y pronto se fueron arruinando. Los muros de la catedral
se utilizaron como fortaleza durante la invasión americana y en varias de las
guerras civiles que asolaron el país durante el siglo XIX. El Convento de
Capuchinas sirvió algún tiempo como cuartel y parte de las obras del hospital se aprovecharon cuando se construyó el Colegio Civil del Estado.

Muerte del señor obispo y traslado de sus restos
En junio de 1799 el obispo Llanos y Valdez salió a su vISlta pastoral, y
en el camino enfermó de fiebres cuartanas, que padeció durante tres meses,
falleciendo el 19 de diciembre en la villa de Santillana (hoy Abasolo, Tamaulipas) asistido por su capellán, el padre Clemente de Elizondo, Como el
lugar era muy pobre se trasladó el cadáver a la villa de los Cinco Señores
o Santander, en donde se le veló por tres días en la sala principal de la casa
fuerte del gobernador, conde de Sierra Gorda habiéndose verificado el funeral la tarde del día 22. "Para el efecto se levantó en el crucero de la

463
462

�iglesia parroquial, el túmulo que constaba de cinco cuerpos decentemente
adornados e iluminados y asimismo se construyó en el presbiterio, en la
pared del lado del evangelio, una bóveda en que quedase depositado el
cadáver, manifestando dicho señor gobemador completamente su generosidad y la particular estimación hacia este prelado, en cuyo obsequio no perdonó diligencia ni gasto alguno, tanto en esta ocasión, como algunos días '
antes en el tránsito y mansión de su señoría ilustrísima por aquella villa." u
El año de 1804 el padre, cura de Santander, informó al licenciado don
José Vivero, canónigo de la catedral de Monterrey y albacea del señor obispo
Llanos y V aldez, "que el cadáver de dicho ilustrísimo señor, depositado en
aquella parroquia, estaba ya perfectamente seco, sin mal olfato, y en disposición de poder conducirlo sin riesgo de desunirse en la dilatada distancia
que hay desde aquelJa villa a esta ciudad". El licenciado Vivero lo oomunicó al cabildo eclesiástico y éste decidió poner en ejecución la última voluntad del obispo, de que su cuerpo fuera sepultado en Ja catedral de Monterrey. Para encargarse de Ja traslación del cadáver se nombró una comisión
integrada por los canónigos, don José María Góme-z de Castro, tesorero;
doctor don Miguel Ignacio de Gárate, doctoral, y don Juan Isidro Campos.
El señor doctoral, provisor y vicario general libró oficio para que en los lugares por donde transitase el cadáver "hicieran por el difunto prelado los
sufragios correspondientes, recibiéndolo con cruz y ciriales y lo depositasen
en la iglesia, al día siguiente se le cantara misa y vigilia, saliendo a dejarlo
con la misma solemnidad que se recibió". También se comisionó para la conducción del cadáver al bachiller don José Antonio Gutiérrez de Lara.
Tan pronto como este comisionado llegó a Santander "puso el cadáver
en otra arca nueva, por haberse hallado podrida la primera", y colocado en
Wl coche con cuatro faroles, se le condujo ese primer día hasta el real de
Borbón o Cerro de Santiago (hoy Vtllagrán, Tamaulipas). Al día siguiente
las milicias de este real escoltaron el cadáver hasta la frontera del Nuevo
Reino de León, en donde lo recibieron las milidas de Linares, llegando en
la tarde de este día a esta ciudad. Los días siguientes fue conducido sucesivamente al valle del Pilón (hoy Montemorelos) , Cadereyta y pueblo de
Guadalupe. Después de concluidas una serie de ceremonias que hubo en
este pueblo, como en todos los demás, "el señor tesorero don José María Gómez,
encargado de acompañar el cuerpo desde 1a ciudad de Linares y el conductor don José Antonio Gutiérrez de Lara, abrieron la arca y lo entregaron
a los señores comisionados. Como se esperaba que se hallara en la misma
dísposición que lo había reconocido el padre cura de Santander en el año
anterior, se habían llevado a prevención, unos ricos pontificales para vestirlo
11

464

Gaceta de Mé~ico, 14 de mayo de 1800.

de nuevo, pero por desgracia y con inadvertencia seguramente inculpable,
no se dejó el cajón bien cerrado, y tuvieron lugar de introducirse las sabandijas y ratones, le comieron la piel de la cabeza, cuello, manos y pies, cuyos
huesos, sin este abrigo, se desunieron fácilmente, conservando una firme
consistencia los demás".
Hubo personas que querían "que se armasen otra vez los huesos y se le
diera figura de vivo" al señor obispo, pero a los comisionados y a los miembros del cabildo eclesiástico les pareció que esto sería un desacato.
Después de estar varios días el cadáver del obispo en el pueblo de Guadalupe, el traslado se hizo a Monterrey el clia 12 de marzo de 1805, pues ese
día "llevaron los comisionados otra arca de madera fina, con muy buenas
cerraduras, forrada por dentro y fuera de damasco morado y guarnecida
con riquísimo galón de oro, en que colocaron el cadáver y sobre ella el
sombrero que fue del uso de su señoría ilustrísima". La procesión .salió de
Guadalupe a las seis de la tarde, yendo al frente cuatro batidores, luego
el coche en que iban los comisionados y en seguida el coche con el cuerpo
del señor obispo y en los estribos de aquél, cuatro lacayos con hachas de
cera. Jba detrás como escolta la compañía de dragones del valle de San
Pedro y después otros coches con capellanes y cantores "y a los lados innumerable gentío de a pie y a caballo". A la entrada de la ciudad esperaban a la comitiva el señor deán y cabildo eclesiástico, el gobernador, el
ayuntamiento, el Colegio Seminario, la comunidad de San Francisco y numeroso público que llenaba las calles, muchos con velas encendidas. "Llegó
el coche de los comisionados y, bajando éstos, aguardaron al de su ilustrísima
que venía inmediato, y acercándose a ellos, se bajó el cadáver y puesto sobre
sus hombros lo presentaron al público, que correspondió con lágrimas y sollozos." "Inmediatamente se pusieron a lo.s lados del arca doce seminaristas
con hachas de cera, haciendo de pajes de sotana, tomándolos en el centro
los señores individuos del muy ilustre y venerable cabildo, que salieron de
manteo y bonete a el lugar del recibimiento, y continuó en este orden la
entrada, hasta llegar a la sala capitular donde se colocó el cadáver sobre
una gran mesa cubierta de un hermoso telliz de terciopelo carmesí, seis blandoncillos de plata con otras tantas luces de cera del peso de una libra e
igual número de blandones con cirios de seis libras, que ardieron sin intermisión día y noche en los cuatro que estuvo el cuerpo sin sepultarse."
En los días que siguieron hubo una serie de ceremonias, siendo las más
solemnes las en que le tocó desempeñar las funciones a la comunidad de San
Francisco. "Cantó la misa el reverendo padre guardián fray Miguel de Reina, y en Ja tarde la misma venerable comunidad cantó las vísperas de difuntos y acabadas éstas se ordenó la procesión de la manera siguiente: un
cuerpo de pobres mendigos, cuyo número pasaba de ciento, con vela de

465
H30

�media libra y limosna, las cofradías, e incorporadas a ellas las personas
de distinción de dentro y fuera de la ciudad convidados con vela en mano,
la comunidad de San Francisco, Ja cruz de Catedral, el clero, doce seminaristas con hachas y la mitra preciosa que fue del ilustrísimo señor difwito
llevaba delante del féretro el doctor don Bernardino Cantú, cura del valle
de Huajuco, el cadáver entre el muy ilustre y venerable cabildo, vestidos
sus individuos de capa magna y calados los capuces, presidía el señor deán
doctor don Andrés Feliu, revestido de pluvial y de dalmátic:a, el señor don
Alejandro Vicente de la Garza, racionero y don Antonio Feliu, sacristán
mayor y capellán de coro, después de doliente, el Colegio Seminario, presidido por sus catedráticos y vicerrector don Juan Bautista Valdez, pues su
rector, que lo es el señor licenciado don José Vivero, iba incorporado con
el muy ilustre y venerable cabildo de mánico y bonete, como doliente principal; a su continuación el ilustre ayuntamiento bajo las mazas y presidido
por el señor gobernador político y militar, don Simón de Herrera y Leyva,
después la compañía referida de milicias de San Pedro y el coche enlutado
del ilustr.Ísirno señor difunto. En el tránsito se hicieron cinco posas y en
ellas se cantaron otros tantos responsos de exquisita composición en la música.
Regresados a la catedral se colocó al cadáver sobre el último cuerpo
de los cinco de que se componía la vistosa y bien adornada pira, puesta en
nave principal, en el cuarto la mitra sobre una almohada de terciopelo
carmesí, guarnecida de galón de oro, en el segundo un epitafio latino descriptivo de la vida del prelado, y en todos ellos y su circunferencia ardían,
además de veinticuatro cirios, muchas luces de diferentes tamaños, distribuidas en la más ordenada simetría y formaban una majestuosa y agradable simetria. Puestos en sus respectivos asientos, los ilustres cuerpos y comunidades y el concurso todo en silencio, ocupó el púlpito el señor doctor
don Domingo de U garte, prebendado de esta santa iglesia, pronunciando
una oración latina en elogio y recuerdo de las excelentes virtudes y sabiduría
del ilustrísimo señor difunto. Esta pieza la recibió con mucho aplauso el
auditorio literato que la escuchó y terminada se cantaron los cinco responsos
que previene el ceremonial y con ellos se dio fin a las funciones de este día
a las ocho y media de su noche.
A las nueve del día 16, junto por última vez el numeroso concurso eclesiástico y secular, nobleza y plebe, se cantó el primer nocturno de difuntos,
que desempeñó 1a capilla de catedral con composiciones del mejor gusto:
salmos, lecciones y responsorios. Siguió la misa, en que hicieron de preste
y ministro los mismos de la tarde anterior y finalizada siguió la oración castellana, que con universal elogio, tierna y sensible emoción, dijo el licenciado
don Juan José de la Garza, cura propio del sagrario de esta misma santa
iglesia, y después de ésta se repitieron los responsos como en la tarde antes

466

y se procedió a los demás oficios sepulcrales, con arreglo a lo que dispone

el ceremonial de obispos y bajando el cuerpo de la pira, fue conducido por
cuatro señores capitulares a la sacristía, donde estaba preparado un sepulcro
nuevo, primorosamente construido de columnas de mampostería y mirando
su frente a la sacristía, queda el centro en una de las paredes laterales del
presbiterio. Colocado allí el cadáver y cubierto de losas en el principal
intercolumnio, se fijó una lápida de alabastro en que se grabó un epitafio
castellano".

"El ilustrísimo señor doctor don Andrés Ambrosio de Llanos y V alde.z,
tercer obispo del Nuevo Reino de León, sabw de primer orden, amante
de las ciencias, y de la estudiosa juventud, fundó el Colegio Seminario
Compasivo, para socorro de las enfermedades de su amado pueblo. Creó
el Hospital. Puesto sobre el candelero de esta iglesia, se dejó ver al resplandor de sus luces, pastor activo, celoso y ejemplar, juez integérrimo,
prudente, desinteresado, padre de la patria, humilde, piadoso, honesto,
mortificado y sobrio. Terminó .su preciosa vida en su santa visita de la
villa de Santillana a 19 de diciembre de 1799. Se depositó su cadáver
en la de Santander, de donde se trasladó a este sepulcro a 16 de marzo
de 1805." 14

Br»LJOGRA FÍA

Cossío, DAv.w ALBERTO, Historia de Nuei10 Le6n, III, Monterrey: Talleres Linotipográficos de J. Cantú Leal, 1956.
GoNZÁLEz, JosÉ ELEUTERIO, Apuntes para la Historia Eclesiástica de las Provincia.,
que formaron el Obi.spado de Linares, Monterrey: Imprenta del Gobierno, 1887.
- Colecci6n de Noticias y Documentos para la Historia del Estaáo de Nuevo León,
Monterrey: Tipografía de Antonio Mier, 1867.
PÉREz MALDoNAOO, CARLOS, Documentos Hi.stóricos de Nuevo León, Monterrey: Impresora Monterrey, S. A., 194 7.

-

El Obispado, Monterrey: Impresora del Norte, S. A., 1947.
Nuevo Le6n, Apuntes Hist6ricos (sexta edición), Monterrey: Impresora Bachiller, S. A., 1955.

Ro.EL, SANTIAGO,

Gaceta de M éxieo, 22 de enero de 1793; 16 de abril de Ji93; l 6 de noviembre de
1793; 25 de febrero de 1794; 8 de marzo de 1794; 3 de febrero de 1795; J8
de enero de 1797; l4 de mayo de 1800; 14 de mayo de 1805.

11

Gaceta de Mbtico, 14 de mayo de 1805,

467

�EL GENERAL JESÚS GONZALEZ ORTEGA
EN LA illSTORIA
JosÉ P. SALDAÑA
Soc.

uevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

No PRETENDO ESCRIBIR la biografía de este personaje, porque para ello nece•
sitaría emplear mucho tiempo, a efecto de consultar archivos correspondientes a su actuación política y militar, y además enterarme de lo que ya se ha
escrito sobre éL Esta tarea no me es posible realizarla.
A falta de algo que pudiera ser una obra de alguna importancia histórica,
me propongo escribir, con especialidad sobre la rendición de Puebla, efectuada por el general González Ortega, en su carácter de general en Jefe del
Cuerpo de Ejército que la defendía contra el sitiador, general Elías Federico
Forey, comandante de las tropas francesas.
Tengo la convicción de que se trata de un hecho, que aun cuando raro
en la historia universal, y altamente honroso para México, no es lo suficientemente conocido en sus detalles.
Considero, en consecuencia, hacer una labor de divulgación con este relato, que alguna utilidad puede prestar~ especialmente a la juventud, que
es la que debe responder con su vigor, a conservar la realidad de una patria
integrada y regida por mexicanos, sin más influencias que los ejemplos gloriosos de nuestros antepasados.

•
Si financieramente la rendición de Puebla el 17 de mayo de 1863, por el
general Jesús González Ortega, al general Forey, Jefe del ejército francés constituyó una pérdida económica enorme dada la precaria situación del erario
Federal, en cambio la heroica decisión de entregarse prisioneros, después de
inutilizar todas las armas, compensaba con creces el sacrificio.

468

Si grande fue la pérdida sufrida por la República, al destruirse más de 20
~ fusiles, 50 cañones y la impedimenta, ¡ qué puede decirse del rasgo inusitado de entregarse prisioneros, sin concliciones, el general en Jefe, todos los
demás generales, Jefes y oficiales, así como los soldados! Sus vidas quedaban
a merced del invasor, o cuando bien les fuera, era de esperar largo cautiverio
fuera de la Patria.
~ero fue tan grande, tan extraordinaria aquella acción, que el general Forey,
olvidando los estragos que aquellos valientes habían ocasionado a su ejército,
sentía deseos de convivir con ellos, al grado de hacer demostraciones per•
sonales tratando de atraerse cuando menos su buena voluntad. Mayor fue
su admiración cuando todos rehusaron recibir atenciones, que la dignidad
personal y de militares no lo permitían.
Al conocerse en el país los pormenores de esta hazaña, la reacción del
pueblo fue de orgullo. Si en la victoria del 5 de mayo del año anterior
el entusiasmo no tuvo limites, en este otro caso, ahora adverso, la solidaridad
fue _comple~ si~o inequívoco de que la talla de los mexicanos patriotas
pod1a medirse airosamente con quienes trataban de mancillar nuestra calidad de mexicanos dignos de una Patria libre.
Ante los hechos consumados, y tranquilo el Gobierno mexicano por haber hecho cuanto era posible hacer en ayuda de los sitiados, se aceptó con
resignación el alto precio pagado en defensa de la clignidad de la Nación.
Y aJ mismo tiempo se tuvo en cuenta la resistencia, hasta el último momento
de las fuerzas, que a las órdenes de González Ortega ofrecieron un espec-'
táculo ejemplar al mundo entero. Niguna ayuda podía esperarse después
de la derrota sufrida por el general Ignacio Comonfort, cuando trató, en an·iesgada acción, introducir a la plaza sitiada los elementos necesarios para la
defensa.
Todas las circunstancias que privaron en los sucesos fueron analizadas por
Juárez y sus Ministros y las conclusiones pueden apreciarse por las .siguientes
menciones:
EJ Gobierno Presidido por Juárez envía al general Jesú.s González Ortega un
mensaje declarando la defen.sa y rendición de Puebla en grado heroico. Por
su parte el Congreso de la Unión aprueba una resolución, que se publica en
El Diario Oficial, concebida en los siguientes términos :
"El Congreso General ha decretado que los documentos relativos a la
rendición de Puebla, se coloquen en el salón de sesiones, y que los dignos
defensores de aquella plaza reciban un distintivo que acordará el Gobierno.
"AJ expedir este decreto el Cuerpo Legislativo, no hace sino servir de órgano a los sentimientos de admiración y gratitud que la República consagra
a sus heroicos defensores en la ciudad de Zaragoza.
"EJ desenlace que ha tenido el sitio de aquella plaza, corona clignamente

469

�las hazañas con que se han ilustrado sus defensores. Por grandes que fuesen
su patriotismo y su ardimiento, no podía esperarse de ellos la prolongación
de la lucha después de agotadas las municiones y los víveres. Llevábamos
algunos días de prever que el Ejército de Oriente sucumbiría, pero con honor y con gloria, y sin permitir que cayese la menor mancilla sobre los timbres
que ha conquistado en los dos meses últimos. Aquel denodado ejército comprendió bien que la impotencia para seguir luchando puede tomar ante
el enemigo una actitud noble e imponente. Estamos segw-os de que en el
mismo ejército invasor ha de haber hecho profunda melJa el espectáculo de
ese ejército que desapareció en los momentos de faltarles los medios de combatir; y de ese cuadro de jefes y oficiales, que olvidados de sus propias
personas rehúsan cuantas condiciones les propone el enemigo, y sigue siendo
ante él un emblema vivo de la Nación que desafía el poder de la Francia,
y protesta luchar en favor de su independencia, mientras haya un brazo y
un fusil que oponer a la invasión.
"El alto ejemplo que el Ejército de Oriente ha dado a los mexicanos durante el sitío de Puebla, no termina, sino que se presenta bajo otra forma
en la rendición de la ciudad. Los Jefes que la defendían han probado una
vez más que son invencibles los buenos patricios cuando anteponen a todo
poder humano el honor individual y la independencia de su patria."
Este hermoso decreto, hecho en los momentos dolorosos, no precisamente
de la derrota, sino de la catástrofe, signilica la disposición de un pueblo
dispuesto a luchar en defensa de las instituciones legalmente establecidas.
Para el debido conocimiento de los hechos, con la mayor diligencia fue enviado a las autoridades legítimas del país, tomada cuenta de que, por la
falta de medios rápidos de comunicación, las noticias llegaban de los lugares
lejanos a los veinte y hasta treinta días después. La forma más rápida era
la del caballo, expuesto a toda clase de contingencias.
He copiado el decreto en toda su extensión, considerando que es la forma
más precisa e ilustrativa para formar un criterio bien orientado sobre los
acontecimientos. Para tal fin he dispuesto de la obra Los Presidentes de M é-

xico ante la Naci6n.
Comoquiera que, en este acontecer de la vida de México existen documentos de excepcional valor histórico, seguiré esta Unea de conducta, tratándose como en este caso de libros, periódicos y folletos de seriedad insospechable.

•
No se pueden pasar por alto los comentarios de los periódicos de la época,
en relación a la rendición de Puebla. Ello nos coloca en el momento pre-

470

ciso de los acontecimientos, con las emociones que tal suceso causó. Vamos
a .insertar algunas de las versiones publicadas.
. Pero antes, como antecedentes es del caso mencionar que Forey, impreSionado por la actitud de González Ortega lo invitó a sentarse en su mesa,
"lo que fue cortesmente rehusado por el glorioso jefe mexicano". Después
a solicitud del prnpio general Forey, Je fueron presentados los demás generales prisioneros, y ante ellos, les manifestó: "que Ja plaza había sido una
cosa nueva y extraordinaria que no se registraba en los anales de la guerra
e~o~ea, porque ni había sido una rendición previas las garantías que se
solicitan en esa clase de actos, ni tampoco una capitulación, y que, por lo
mismo, no hallaba que nombre darle; que juzgaba que habían sido rotas
las armas por no entregarlas al ejército francés, no obstante de ser éste
muy digno de recibirlas de 1os defensores de la plaza de Puebla; pero que
esto no quitaba que aquel acto fuese altamente honroso para México".
El acto de la destrucción del armamento, en sí mismo tiene un valor ex~~cional. En primer lugar se evitó que el invasor acrecentara su poderío
bébco con el armamento, y en segundo Jugar el hecho adquiere relevancia
especial por cuanto a que, los vencidos, se exponían a ser tratados con rigor,
como sucedió pasados los primeros días en que Forey pretendió captarse las
simpatías de los generales prisioneros, y posiblemente hasta pensó en atraerlos
a su causa o cuando menos lograr su neutralidad en la lucha.
Pero la dignidad de los prisioneros los mantuvo lejos de todo compromiso.
De esa manera estaban en su derecho de escaparse cuando pudieran, como
efectivamente sucedió. Por otra parte su actitud sirvió de ejemplo a más de
cinco mil oficiales prisioneros, quienes lograron también evadirse en su mayoría incorporándose de nueva cuenta al ejército Republicano.
Los elogios de esta hazaña no tan sólo procedieron de parte interesada;
pues mereció el respeto de prominentes imperialistas. Uno de ellos, el escritor
Francisco Arrangoiz, se expresó así:
"Sesenta y dos días se defendió Puebla, plaza sin murallas, con fosos poco
profundos y no por todos lados. Al ver que Strasburgo y Meo:, dos de las
más fuertes de Europa, se rindieron a los treinta y ocho días la primera y
a los setenta y dos ]a segunda, y que en Metz era casi igual Ja fuerza sitiada a
la sitiadora, debe considerarse como de los más bizarros y más notables
hechos militares de nuestros días la defensa de Puebla, en la cual un general
improvisado, pues no era su carrera la militar, les dio un ejemplo, que no
han imitado, a los generales Ulric, Bazaine y otros que han mandado plazas
fuertes en la guerra franco-prusiana, destruyendo e inutilizando González
Ortega, antes de rendirse, cuantas armas portátiles y cuantos cañones pudo."
Lástima que esa admiración a una proeza de fuerzas mexicanas, destinadas
a mantener la independencia, no se hubiese traducido en una vuelta al honor

471

�de los elementos adictos a 1a invasión francesa. En contrario, parecía que
deseaban emular a González Ortega; pero sacrificando a los patriotas para
ayudar a los extranjeros.
Como digno antecedente de las opiniones vertidas en el caso, la vm del
Gobierno había abierto la brecha diciendo, por conducto del Ministerio de la
Guerra que:
"Aunque el Supremo Gobierno aún no tiene todos los datos suficientes
para formar juicio exacto, con relación a lo acaecido en la inmortal Zaragoza
la mañana del 18 del corriente, no puede poner en duda que carece ya de
uno de los más robustos apoyos con que contaba para defender los derechos
inalienables de la Nación.
"El Ejército de Oriente sólo existe para recordar a los mexicanos sus deberes, a Napoleón III la iniquidad de sus proyectos. y al mundo, que también encuentra héroes la causa de la libertad en 1a tierra de los aztecas.
Pero su fuerza física, su armamento todo, y demás elementos de guerra,
acabaron ya por consecuencia de sucesos que. aunque previstos, no fue posible evitar.
"Así me manda el C. Presidente lo ponga en conocimiento de Ud., para
que se apresure a comunicarlo a los pueblos de su digno mando, a fin de que
no tomen en otro diverso sentido, especies que se hagan circular, con motivo
de aquel, bien lamentable en verdad, pero siempre heroico y glorioso suceso.
"Por los informes que hasta ahora tiene el Supremo Gobierno, sabe que
los buenos defensores de Zaragoza jamás llegaron a ser vencidos por sus
enemigos, y antes que comprometer su palabra en capitulaciones poco convenientes o que en algo rebajaran el nombre que con su sangre habían
conquistado, prefirieron romper sus armas, inutilizar su artillería y entregarse
así a sus contrarios indefensos y desarmados.
"Cree el Gobierno que no pudieron hacer más, y de esta manera ha desaparecido aque1 Cuerpo de Ejército, sellando con ese hecho una solemne protesta de la resolución y firme voluntad del pueblo mexicano, de continuar
sin tregua la injusta guerra que sin motivo alguno se le ha traído para arrebatarle la autonomía que le pertenece como pueblo libre e independiente."
Esta declaración fue enviada a los Gobernadores de los Estados. La impresión causada fue, a la par que de dolor, de aliento. Dolor por la pérdida
sufrida del armamento y de aliento Por el espíritu de aquel mensaje tan
lleno de emotividad como de fe en el futuro.
Los acontecimientos que siguieron justificaron aquella confianza en el porvenir de la Patria, fincado en la libertad y la independencia.

•
472

Siguiendo la norma fijada queda algo más que decir sobre lo acontecido
después de la rendición de Puebla. Un suceso así tenía que despertar el
interés general, tanto de los mexicanos leales a su bandera como de los que,
a pesar de haber nacido aquí la pisoteaban, por Wl resentimiento proveniente
de la derrota que habían sufrido. No tuvieron los conservadores la entereza
suficiente para conformarse con la voluntad del pueblo, que en forma patética los había repudiado.
Iniciaban ahora una cruel, despiadada y vergonzosa venganza. Haciendo
causa común con los invasores trataban de entregar a Francia, personificada
entonces por Napoleón III, el pequeño, a la Nación Mexicana.
Veamos algo de lo que fue pasando después del glorioso desastre. El periódico El Monitor de 1a Capital, publicó la siguiente información :
"Por conductos fidedignos, sabemos que Forey determinó establecer un
Ayuntamiento a su modo en aquella ciudad; y que un tal Pardo, vecino de
Puebla, quedaba nombrado -no de Prefecto como había querido- sino
de agente subalterno o comisionado de policía de Forey, para darle cuenta de
todo.
"Con profundísimo sentimiento hemos sabido que el Sr. González Ortega
y otros Generales, salieron por fin, en diligencia, de Puebla, rumbo a Vera•
cruz; para lo cual Forey, creyendo sin duda deslumbrar al País con su esp]en.
didez) mandó suministrar a cada General 21 pesos, que rehusaron dignamente nuestros valientes.
"A los oficiales se les ministraron tres pesos, que también rehusaron.
''Los oficiales, al ser sacados de Puebla, emprendieron la marcha vitoreando la Independencia y la libertad y cantando el himno nacional, pero los
Franceses los hicieron callar.
"Se confirma la noticia de que los traidores que entraron al principio a
Puebla, comenzaron a ejercer sus venganzas de costumbre, pero los zuavos
se los impidieron y los hicieron salir de la población.
"El traidor Almonte hace un papel muy ridículo y desairado, y se pasea
triste y cabizbajo por las calles de Puebla.
"D. Antonio Haro y Tamariz está también en Puebla, pero se mantiene
retirado de Almonte y de Forey, con quienes dice no estar ya de acuerdo."
El comentario coloca a los mexicanos que propiciaron la intervención francesa, en la condición que les corresponde. Siento tanto horror por el calificativo "traidores" que no me atrevo a escribirlo por mi cuenta, aun cuando
considero que lo merecen quienes hacen causa común con los extranjeros
que, con o sin razó~ hacen la guerra a la Nación.
Otra información del periódico El Siglo, del 25 del mismo mes de mayo
habla de la llegada de algunos jefes y generales que lograron evadirse. Dice
la nota:

473

�"Ahora que han llegado a esta ciudad algunos de los Generales y jefes
del Ejército de Oriente, que más se han distinguido en la defensa de Puebla,
nos parece conveniente que el Ministerio de la Guerra procurara completar
la historia de las operaciones militares, pues como recordarán nuestros lectores, durante muchos días faltaron noticias en México de lo que pasaba
dentro de la plaza asediada, y desde que avanzó el Ejército del Centro el
día 5, no se volvió a saber absolutamente nada.
"Seguros estamos de que en todos los hechos que hayan ocurrido. nada

ha de haber que no sea glorioso para la República, y que el consentimiento
de la verdad servirá para estimar mejor el heroísmo del Ejército de Oriente
y para inflamar más el espíritu público con tan buenos ejemplos.
"Se dice que en los últimos asaltos, todos cumplieron con su deber, y que
se distinguieron como siempre los Generales, de la Llave, Díaz Patoni, habiendo casi concluido las tropas de Durango que mandaba este último, y
en las que hubo muchos episodios del más admirable valor.

"Del general Díaz se refiere que aparecía en todos los puntos de peligro
animando a los soldados y conduciéndolos al combate.
"Nos parece, pues, necesario, que el país sepa hasta los menores incidentes, de Ja heroica defensa de Ja inmortal Zaragoza, ya que estos hechos forman un tesoro de gloria para la República."
Puede calificarse esta nota de eufórica: sin embargo, si se analiza desde
el punto de vista estratégico, el sitio de Puebla, se estará de acuerdo con
tantos elogios. En realidad, los incidentes a que dio lugar el sitio y su desenlace, hacen de este hecho de armas un singular acontecimiento.
Tener el ejército francés un número mayor de tropas, disponer de mejor
armamento y abundantes municiones, además de contar con el aprovisionamiento de víveres a discreción, a lo que es de agregar los contingentes de
jefes, oficiales y soldados experimentados en las incidencias de la guerra
le daban al sitiador una enorme ventaja. Se aprecia ella tomando en cuenta
la carencia de buenas armas y parques, la escasez de víveres, medicinas, médicos y equipos necesa1;os de hospitales. Si a esto se agrega la situación de
los combatientes para moverse entre escombros, muertos y heridos, respirando
un aire contaminado con las inmundicias acumuladas durante dos meses de
continuos asaltos, rechazados siempre con supremo valor, entonces cabe pensar en que la euforia tiene sólida razón de existir, cuando todavía se estaban
recibiendo noticias de aquella increíble hazaña
En cuanto a los prisioneros que llegaban a México, formaron una gran
cadena. Unos primeros y otros después fueron saliendo del cautiverio, y como buenos mexicanos, de temple de acero, volvieron a enrolarse en las fuerzas republicanas para seguir combatiendo para la salvación del país.

474

Al salir Juárez de México rumbo a San Luis Potosí las versiones más descabelladas principiaron a circular en la Capital de la República. Era tal la
desorientación que tan aturdidos aparecían los liberales como los conservadores. Y tan de difícil apreciación es la medida adoptada por J uárez, que
todavía a la distancia de un siglo hay quienes opinan que debió el Gobierno
Republicano resistir, igualando o superando la acción combativa de González Ortega en Puebla.
Sobre todas las especulaciones que en la materia se han hecho, se imponen
los hechos. Porque sobran argumentos de orden político y militar para acreditar la conveniencia de resistir, como también abundan .las razones de todo
orden para estar de acuerdo con la determinación de Juárez al abandonar
el asiento lógico de los Poderes. Y puesto que no podemos combatir el orden de los acontecimientos, haremos_ referencia, sin más rodeos, a las repercusiones sobre la rendición de Puebla.
Aun tratándose de este l1echo concreto hubo discrepancias, tanto en lo
que se refiere a la posibilidad ele romper el sitio cuanto a la intención de
llyvar refuerzos a los sitiados.
"No seremos nosotros, dice don Justo Sierra, quienes tratemos de paliar
el error cometido por el Gobierno de Juárez al ordenar la introducción de
convoy, operación imposible según el arte. ¿ Y para qué era el convoy? Sólo
para prolongar veinte días, a lo sumo, la resistencia de la ciudad."
Las predicciones no siempre dan en el clavo. Y aquí se trata más bien
de conjeturas de hechos consumados. Forey creyó al iniciar el sitio de Puebla que sería cuestión de diez días para posesionarse de la plaza, y sin embargo apenas si lo consiguió después de 62 días de constantes asaltos, que
le costaron grandes pérdidas de hombres para al final conquistar ruinas y
multitud de problemas.
Y sigue comentando el caso don Justo: "El Presidente había llegado al
cuartel general del Ejército del Centro, con su Ministro de Guerra para
sostener el acuerdo que empujó a Comonfort hacia el desastre. Ese ejército
había permanecido en la inacción, clavado allí por la seguridad que tenía
Comonfot de que Puebla no resistiría ni los ocho o diez días que le daba
Loizillon comenzó a moverse sólo para entregar sus miserables reclutas al
cañón enemigo. El 7 de mayo pernoctó en San Lorenzo, y a la madrugada
del día siguiente fue sorprendido. . . a pesar de eso, no se perdió todo el
material, y se salvó parte de 1a tropa, por azares que impidieron el cumplimiento de órdenes inverosímilmente desatinadas del Cuartel Maestre fw1ción encomendada a un viejo militar, el general D. José María Yáñez."
En la guerra alguien gana y alguien pierde. No se puede pensar en los
empates. Para Comonfort aquella derrota significaba un percance doloroso.
Después de su desdichada repulsa a la Constitución, que él mismo había

475

�jurado respetar y hacer respetar como Presidente de la República, después
de su caída de este alto puesto, de su destierro y de la dura controversia
con don Benito Juárez para cooperar nuevamente en la causa liberal, y lograr su objetivo mediante la ayuda decidida y decisiva de don Santiago
Vidaurri, señor del poderío del noreste, tenía el propósito de actua:r donde
su capacidad le permitiera para realizar proezas de tal magnitud que por sí
mismas lo reivindicaran ante la Nación.
Quiso el destino que en esa primera gran oportunidad se eclipsara su sol,
al conseguir en lugar del triunfo una severa derrota.
La forma despectiva de mencionar a los soldados como ''nllierables reclutas" no corresponde a la realidad, porque eran de lós mismos que habían
triunfado en Puebla el 5 de mayo y en la de Calpulalpam. De acuerdo en ello
está don Justo cuando dice: "Y esos ejércitos formaron al fin el que, adiestrado en la derrota, conquistó la victoria en las gloriosas etapas de Peñuelas
y el Sur de Jalisco, de Silao a Guadalajara, de Guadalajara a Calpulalpam".
(]uárez: Su Obra y su Tiempo}.

Y con la elocuencia de una firme convicción que es pregón de entusiasmo,
que brota sin limitaciones claudicantes, leemos:
~'La fracción reformista sobrenadaba; era inexperta, bulliciosa, g1itona,
mascadora de clérigos, con la precisión con que el rey de los infiernos del
Dante masca a Judas; en el fondo, resuelta a sacudir hasta en sus cimientos
al mundo añejo, a arrancar el árbol de la tradición, a hacerlo arder como
leña vieja; en el fondo, dispuesta al sacrificio por las ideas, capaz de morir
como Leandro Valle, de pelear como Porfirio Díaz, de hablar como Altamirano, de pensar como Ramirez, de cantar como Prieto, de triunfar como
Zaragoza, de escribir como Zarco, de entusiasmar como González Ortega,
de creer como Juárez. Esta brillante flora del océano popular trataba de solidificarse, de formar masa con el pueblo, cuyo derecho proclamaba y euyo
porvenir creaba, trataba de convertirse en un grupo nacional transformando
el credo de la Reforma, como se decía en todas las tribunas de aquellos años
tumultuosos, en la religión política de la Patria; tarde se hubiera logrado,
quizás nunca, sin las crisis formidables por la intervención: ella, removiéndolo
todo, hizo del sentimiento refonnista y el nacional una cosa sola."
¿ Qué significaba entonces la derrota de Comoofort en aquella ocasión?
Un tropiezo, agregado a otros muchos, y a los que estaban por venir durante los dos años siguientes. Cosa es, simplemente, de considerar que sucedió lo mejor que podía haber sucedido. De haber logrado Comonfort
entrar a Puebla, ¿qué hubiera sucedido entonces?
Es difícil fijar las consecuencias. Se jugó una partida difícil en el ajedrez
de la guerra y se perdió. De haberse ganado tratándose como se trataba de

476

un moVllllento que no tenía las proporciones definitivas, podía resultar
conveniente para las siguientes operaciones, o tal vez consecuencias fatales.
Comonfort se encontraba emotivamente desesperado. Se daba cuenta cabal de que no contaba con los elementos necesarios de hombres y pertrechos
de guerra suficientes para enfrentarse en grande escala a un ejército más
numeroso, disciplinado, veterano en los menesteres de la guerra, y perfectamente armado.
Pero había sostenido numerosas acciones menores con el enemigo, tratando
de distraerlo con el fin de que González Ortega lograra una oportunidad
para romper el sitio; pero el invasor contaba con suficientes elementos que
le permitían distraer a miles de soldados en combates fuera del cerco de la
ciudad, sin descuidar un momento los efectivos que la rodeaban.
A pesar de todo, presionado por sus propios sentimientos de honor y por
las opiniones de sus superiores se aventuró a la arriesgada empresa. para
llevar víveres y pertrechos de guerra a los sitiados con los resultados dichos.
Queda, eso sí bien claro, que las fuerzas al mando de Comonfort no estaban inactivas, «clavadas" en sus posiciones. La mención de cuantos cambates sostuvo constan en la correspondencia continua que mantuvo con Juárez y el Ministro de la Guerra.
Se perdió la acción y eso es todo.
Bien conocida es la obra antipatriótica de don Francisco Bulnes, El Verdadero Juárez. Antipatriótica porque se va_.le de sofismas y de lucub~aciones
estratégicas para tratar de convertir a Juárez en un pobre hombi::e mcapaz
de gobernar a México, por su desconocimiento según él de ~ economía, la
administración pública y el arte de la guerra. En estas premisas, adornadas
con suposiciones a base de cátedras baratas, después su ~ritorio, ~loroso a
rosas recién cortadas, escribe cuanto se le ocurre para derugrar la figura de
Juárez, que la opini6n pública ha consagrado con el carácter de libertador
de la República.
Pero vamos al punto que nos ocupa. Lo de Puebla, en su segunda entrevista guerrera con los invasores franceses. Para Bulnes fue un error encerrarse
en Puebla para resistir un sitio, cuando debiero~ _em.~Iearse otros recursos
que la táctica aconsejó. Y sin cuidarse de los califacabvos _tacha al ge~eral
González Ortega de inepto, toda vez que podía haber segwdo una _sene_,de
operaciones que al señor Bulnes le parecen más conformes con la 51tuac1on.
y después de poner verde a González Ortega, c~,mo lechuga al, alcance de
los conejos. no tiene empacho en asegurar que el Gra~. &lt;:onzález ,Ortega
poseía cualidades para ser buen General: era valiente, energico y sabia mostrar voluntad inflexible".
¿En qué quedamos? El propósito de hablar de lo que no se entiende, o

477

�no se quiere entender, es apropiado para despeñarse por la pendiente de
las malas artes.

En el caso del lng. don Francisco Bulnes, hombre talentoso, que no conforme con la fama de que disfrutaba en los medios políticos y literarios, entraba, sin ser llamado, al ámbito de la historia¡ y lo hizo con pie cojo; pero
logró lo que buscaba, que la prensa se ocupara de él durante largo tiempo
por su libro ya mencionado, El V erdadero Juárez.
Tal vez en su fuero interno trataba de _halagar al general Porfirio Díaz,
cuya figura, con ser grande, se achicaba frente a la de Juárez, que adquiría
más y más personalidad a medida que el tiempo pasaba. No advertía Bulnes,
desde su butaca de la Cámara de Diputados, allá por 1904, que la glorificación de Juárez, al cumplir cien años de su natalicio, la verua preparando
precisamente el genera1 Díaz tal vez como desagravio a los ataques verbales
y de hecho, con las armas en la mano, que le había ocasionado en su afán
incontenible de llegar a la Presidencia de la República.
Este episodio provocado por Bulnes lo cerramos, pues ]a respuesta la tuvo
a Ja medida, de verdaderos historiadores, como don Carlos Pereyra.
Dejemos en San Luis Ptosí a don Benito Juárez y a su Gobierno reducido
al mínimo de personal para allegar algunos datos más al complejo problema
de la defensa de Puebla y de la ciudad de México. Se trata de datos de
primera mano pues copiaré algunos párrafos de las cartas que por esos
tiempos llevaron propios a lomo de caballo.
Retrocediendo un poco en el tiempo vale la pena dar a conocer algunos
párrafos de las cartas cambiadas entre Comonfort y Vidaurri las que ilustran
mucho en esta contienda, pues constituyen documentos de gran valor histórico puesto que se refieren a los acontecimientos que estaban sucediendo, en
los que ambos eran actores en forma _prominente, además de que, tratándose
de comunicaciones personales, lo que en ellas se dice es producto de la impresión espontánea, que no está sujeta a las normas oficiales de carácter
público.
Por ejemplo, en carta amplia que envía Comonfort desde la capital el 3
de enero de 1863, después de condolerse de la situación que priva en Tamaulipas y en Nuevo León expresa: ''Yo me desvivo por poner a esta Capital en estado de hacer una defensa digna de la Nación; pero tropiezo a
cada paso con el invencible obstáculo de la horrorosa miseria que por todas
partes nos persigue. En fuerza de afanes y del más arduo trabajo logro mantener bien que mal Jas Divisiones de este Cuerpo de Ejército: pero esta
lucha continua que no me deja tiempo para dormir ni para comer ha
arúquilado mi salud. Desde hace días he vuelto a padecer los efectos de las
enfermedades que adquirí en la carta y esta circunstancia que se presenta

478

en los momentos que requieren por mi parte la mayor actividad, me tiene
sumamente mortificado.
"Las fuerzas del Estado siguen bien y animadas para la campaña que
estamos próximos a emprender: pero mi ansiedad es extrema al considerar
las escaseces que sufren, y que me esfuerzo en aliviar todo lo que me es
dable.
"En fin el momento decisivo se acerca y yo muy pronto saldré con la
División de reserva, compuesta en su mayor parte de las fuerzas de Nuevo
León, para ponerme en el caso de ayudar en lo posible, las operaciones del
Ejército de Oriente. Por la reseña que se le manda verá Ud. las posiciones
que están ocupando los franceses quienes ya han emprendido su movimiento
sobre Puebla, suponiéndose que en todo el curso de este mes atacarán a la
Pla2a.
"Mis hijas, gracias a Dios, siguen buenas según me escriben y debiendo
a usted como siempre, las más finas atenciones."
Queda así, sobriamente, pintada la situación por Comonfort. Poco puede
esperarse de quienes están obligados a defender el suelo mexicano. Sin
embargo, en conocimiento de que van al sacrificio, no escatiman esfuerzos y
hacen frente a la situación arriesgándolo todo.
Por su parte, Vidaurri habla de calamidades, de escasez de elementos
para la guerra, de la inutilidad de su propósito de enviar a México 4 cañones de que carece, y en fin, principia un regateo sospechoso sobre sus
planes futuros.
En otra carta de Comonfort, fechada el 21 del mismo mes de enero hace
una minuciosa relación a Vidaurri de cuanto está sucediendo, en especial de
la situación que guardan los contingentes de Nuevo León: Rifleros de Nuevo León, 3er. Regimiento de Parras, Lanceros de Monterrey, Rifleros de
Infantería mandados el primero por el coronel Quiroga; el segundo por el
coronel Piñón; el tercero por el coronel Gorostieta; quedando los tres cuerpos
al mando del coronel Quiroga.
Se explica esta predilección de Comonfort por Quiroga, puei se siente
muy obligado con Vidaurri por el empeño, que llegó a la terquedad, para
que Juárez olvidara su defección de la causa liberal al desconocer, siendo
Presidente de la República, la Constitución. Además sus hijas, desde que
llegó a Monterrey, estaban al cuidado de Vidaurri quien las atendía con esmeros y "puede Ud. confiar -le decía- en el fraternal cariño que les
profeso y en la estimación a que son acreedoras por sus buenas prendas.
Viva Ud., pues, tranquilo respecto a ellas y descanse en mis ofrecimientos."
Y termina Vidaurri su carta con estas expresiones: "Sabe Ud. cuánto lo ama
este amigo, hermano y servidor."

479

�No hab'ta exageración en las palabras de Vidaurri si nos atenemos a la
protección sin limites que proporcionó a Comonfort y a su familia cuando
lo recibió y atendió en Monterrey al regresar del destierro. Siguiendo a esto
una serie de correspondencia con Juárez ante su exigencia para que lo aprehendiera y remitiera a México para procesarlo por su defección. Durante
esta controversia, que llegó a momentos de encono logró Vidaurri la autorización tácita de J uárez para que continuara en el país, y a poco caminar
lo incorporó al Ejército Republicano, distinguiéndolo con los más altos puestos, como el Jefe del Cuerpo del Ejército del Centro y Ministro de la
Guerra.
La correspondencia entre Vidaurri, Juárez y Comonfort es continua. Los
tópicos principales en esos momentos se relacionan con la guerra en contra
de las fuerzas francesas. Vidaurri en varias ocasiones se lamenta de no poder
complacer al señor Presidente1 que desea se le remitan cuatro cañones que
debían traerse desde Tampico, que al fin llegan a Monterrey, en ''desastrosas
condiciones", agregando que "Jamás me he visto tan afligido como ahora,
ni tan temeroso de que se atribuya a abandono, disimulo o se me haga
cualquier otro cargo inmerecido y lo único que me tranquiliza es que he
estado dando continuos y repetidos partes de cuanto ha ocurrido en este desgraciado negocio, en el que se han estrellado mi paciencia, mi constancia
y el decidido empeño por situar en esa la artillería de Tampico; que con
razón quena yo que se transportara toda aunque fuera a Ciudad Victoria.
Suplico a Ud. hable sobre este particular, con el Sr. Juárez; y persuádalo
de mi adhesión y de mis afanes; pues este asunto me causa repetidos insomnios."
Por su parte, Comonfort le informa de todos sus movimientos encaminados a detener el avance de ]os franceses en Puebla, y le dice que debe estar
tranquilo por lo de los cañones, "per-0 hay además -agrega- la circunstancia de que el señor Presidente hace a Usted la justicia que merece y lejos
de acusarlo está satisfecho de su conducta eficaz y patriótica. Así me lo
ha manifestado hace pocos días, cuando con motivo de su venida a Puebla,
le hablé sobre el particular".
Hasta esos momentos Vidaurri se mostraba adicto a la República. Seguía
con marcado interés el encuentro de los dos ejércitos en Puebla. ¿ Qué pensaba sobre el resultado?, ¿cuál sería su reacción? Antes de ello, casi en vísperas de iniciarse el sitio, decía: "Satisfactorio es el brillante estado que
guardan nuestras fuerzas defensoras de la independencia nacional, y aliento
la halagüeña esperanza de que se cubrirán de gloria salvando la nacionalidad."
Con fecha 17 de mayo, precisamente el mismo día eo que el general González Ortega rendía Puebla al general Forey, escribe el general Comonfort a Vi-

480

daurri muy extensa carta. Por supuesto que no se habían recibido noticias
en México de este lamentable acontecimiento, por eso no hace referencia
de él.
Menciona el descalabro que sufrió al pretender introducir un convoy de
víveres a Puebla, cumpliendo disposiciones del Secretario de la Guerra.
'Esta orden -dice- equivalía lisa y llanamente a encomendarme derrotase yo con ocho mil hombres y en campo raso, al ejército invasor, desalojándolo de sus posiciones ret.rincheradas y rompiendo a viva fuerza el sitio
de la plaza. Estas observaciones así como las consecuencias trascendentales
que debían seguirse las hice presentes repetidas veces al Ministro de la Guerra, procurando hacer comprender lo aventurado de una empresa que con
tan poco fundamento se suponía realiwhle. . . Mas fue inútil y las órdenes
terminantes que recibí en contestación fueron de cumplir a todo trance lo
dispuesto."
Agrega sobre este asunto, de suma importancia para la guerra y para su
prestigio militar, que tomó todas las precauciones del caso para cumplir las
órdenes recibidas; pero en sobre cerrado dejó constancia de sus observaciones
a efecto de justificar su actitud. "Marché, pues -&lt;'!J..'])resa- , condenado como antimilitar, a todas luces, a cumplir la referida expedición, y lo que es
peor aún, teniendo el sentimiento de oírla también condenar por la mayor
parte de los jefes que iban a mis órdenes: tal es a veces la triste situación
del soldado sumiso y obediente."
Surge una interrogación: ¿ Por qué Comonfort informa de manera tan
amplia a Vidaurri? La contestación es obvia: porque se sentía obligado con
el amigo que había arriesgado su posición frente a Juárez en los momentos
más difíciles de su vida. Creía que era cuestión de conciencia que su
amigo supiese que en ningún momento lo había defraudado y que era fiel
y seguía siéndolo de la República encarnada en Benito Juárez.
Para quienes, como Bulnes, achacan la derrota de Comonfort a su impericia, hubieran cambiado de opinión al conocer el fondo real de la cuestión
y Admirarían a Comonfort al enterarse de estos pormenores: "Lo único
que le haré presente es: que rechazada la primera División y en dispersión
parte de la 2da., Ja Providencia obrando un milagro en favor de la causa
santa de México, me permitió evitar un desbandamiento general en los momentos que parecía iba a realizarse: formé en seguida y bajo los fueros de
los franceses una segunda línea de batalla que detuvo a aquéllos cuando
esperaban coronar su triunfo con la destrucción de todo el Ejército del
Centro."
La relación toca los puntos de mayor importancia. Para Comonfort aquella desafortunada intervención le había producido un efecto terrible en su
dignidad de soldado, pero sin quebrantar su decisión de continuar en las
481
li31

�filas republicanas, aceptando de buena gana cualquier sacrificio, y así lo
comunica con toda sencillez. "En vista de esto y en obsequio del núsmo Gobierno, cuya acción en beneficio de la defensa nacional deseo facilita~ .~or
todos los medios que estén a mi alcance y haciendo todo género de sacnfic1os
he creído deber renunciar al mando del Ejército del Centro para que se
llene ese vacío de manera que el nuevo Jefe encuentre entre sus subordinados la homogeneidad y armonía que yo no encuentro.
''El Gobierno ha nombrado para ese puesto al Gral. Don Juan José de
la Garza."
Por supuesto que le rinde un especial informe de las fuerzas de Nuevo
León, con mención obligada del coronel Julián Quiroga. Y concluye su carta
con este renglón que encierra su estado de ánimo: "Mi conciencia está tran.
, "
quila, aunque 1acerndo IDl corazon.

•
Dejamos en este punto lo relativo a la correspondencia entre Comonfort
y Vidaurri, la que pone en claro lo que sucedió con el Ejército del Centro,
enviado al mando de Comonfort, con el fin de ayudar al general González
Ortega, gue se encontraba encerrado en Puebla, en virtud del cerco que
había ejecutado Forey con más de 36 mil franceses.
De lo que transcribí se puede advertir la lealtad ?e Co_monfort ~ Juárez,
y la íntima amistad y cariño que le profesaba a V1daurn. Pero bempo es
ya de que nos incorporemos a Juárez en San Luis Potosí, en donde lo dejamos instalado.
Al renunciar el general Doblado como Secretario de la Guerra, por su
preocupación de su Estado, a donde se va para preparar a su gente, a efecto
de hacerle frente a los franceses, don Benito Juárez designa en su lugar
al general Comonfort, quien acepta el puesto a pesar de sus enfermedades
reumáticas, que a veces lo incapacitan para caminar; pero aduce que antes
que su salud está la Patria.
El día 12 de noviembre de 1863, poco después de hacerse cargo de la
Secretaría de Guerra, sa1e con destino a Querétaro con el fin de inspeccionar las fuerzas al mando del general Negrete. En Chamacuero cae en una
emboscada que le tiende el guerrillero Sebastián Aguirre resultando muerto.
La pequeña escolta que lo acompaña es aníquilada. Termina así la vida
de un hombre pundonoroso, honesto y valiente, cuya bondad lo llevó a cometer faltas graves.
Quedan en San Luis el licenciado Sebastián Lerdo de Tejada, don Guillermo Prieto y don José Ma. Iglesias, este último Ministro de Hacienda.

482

Iglesias era un escritor de alta categor.ía por su cultura y su firme apego
a las ideas de libertad e independencia, fundamentales de la doctrina liberal.
En abril de 1862 principió a escribir sus impresiones sobre Jos acontecimientos desarrolJados en México, que reunidos en un volumen titulado Revistas Históricas sobre la Intervención Francesa en Mé."'ico, constituyen un
legado histórico de incalculable mérito.
De este libro copiaré algunas menciones muy interesantes &amp;obre la renclición de Puebla. Tienen el mérito de tratarse de descripciones sobre hechos
recientes captados por el escritor, con la fidelidad que se desprende de
las versiones de numerosos testigos presenciales, de participantes, y de documentos fehacientes. Es así como se advierte de ru lectura el sabor de la
verdad y de la justicia.
Expresa el licenciado Iglesias:
"La ínclita decisión de los defensores de Zaragoza, llenará de asombro al
mundo, así por su sublimidad, como por tratarse de un hecho inaudito
en los anales militares. La defensa de la plaza había sido ya demasiado
heroica, para que sin mengua del decoro se aceptaran las condiciones de
práctica universal en casos semejantes. En el sitio, de duración igual al segundo de la Zaragoza situada a los mái~enes del Ebro, habían abundado hazañas merecedoras de eterna remembranza. Cuando está ya a salvo el honor
militar, se busca en una capitulación honrosa la concesión de garantías personales para una guarnición obligada a rendirse. Estaba reservado a los
s~ldados mexicanos, después de haberse batido con heroicidad, dar el insigne
ejemplo de una abnegación patriótica que les hizo olvidarse de sí mismos
para que fuera m~nos fructuoso el accidental triunfo del enemigo extran-'
jero.
La caída de Puebla, corona espléndida de un triunfo memorable, será
en la historia de México una página escrita con diamantes.
"La ciudad altiva, ocupada, pero no tomada; rendida, pero no vencida,
vio entrar por sus calles a los soldados del emperador, en unión de los
traidores, que fueron apedreados sin que lo impidieran sus aliados, de quienes son vistos con merecido desprecio ...
"Los generales presentes hicieron constar por escrito su renuncia a firmar, tanto por prohibirles las leyes de la guerra aceptar compromisos que
menoscabaran la dignidad del honor mi.litar, como por prohibírselo también
sus conciencias y opiniones particulares...
"Irritado sin duda de tanta firmeza el general enemigo, tomó entonces
Ja determinación de sacar a los recalcitrantes rumbo a Or.izaba y Veracmz.

483

�¿ Qué se propone hacer con ellos? Si en virtud de la resistencia que han
mostrado, piensa conservados en prisión segura, para que no vuelvan a

empuñar las armas en su contra, como han protestado hacerlo, está en su
derecho ciertamente. Pero si va a mandarlos a la Martinica, según se ha
anunciado ya, cometerá un acto de barbarie...
"La falta de compromisos por parte de los prisioneros de Zaragoza, los
ha puesto en aptitud de escaparse, para seguir restando sus importantes
servicios en la presente guerra de independencia. Asi lo han efectuado ya
muchos de los jefes y oficiales y aun algunos de los generales, habiendo
llegado de éstos a ]a capital los C. C. Berriozá.bal, Díaz, Negrete y Régules."
La interesante relación que hace el licenciado Iglesias corresponde a las noticias de los mismos jefes y oficiales que lograron evadirse durante los últimos
días del mismo mes de mayo. A este particular menciona que: "De los oficiales que han recuperado la libertad, unos ochenta la lograron en la hacienda
de los A1amos, salidos ya de Puebla, echándose sobre ]a fuerza que los custodiaba. En este acto de arrojo perecieron dos o tres de ellos ...
''Los generales han salido en coche. La opinión más generalizada es que
se les conducirá a Francia hasta la conclusión de la guerra."
Interrumpiendo la viva descripción del licenciado Iglesias, cabe hacer algunas
pertinentes consideraciones: El general Forey quedó tan profundamente impresionado con el desenlace del .sitio de Puebla, y con la actitud digna
y patriótica de los generales, jefes y oficiales, a pesar de su cautiverio, que
cabe pensar en que su actitud de rudeza era simplemente de forma y no
de fondo.
En efecto así lo hace entender el hecho de que los prisioneros de alta
jerarquía se evadieran en número importante y unos cuantos ellas después
de la rendición de ]a plaza. Hay que tener en cuenta, para formular un
juicio más o meQos exacto, que Forey empleó recursos amables para granjearse la amistad o cuando menos la buena voluntad de los prisioneros,
agasajándolos primero con vino, y a la hora de salir de Puebla rumbo a
Vera.cruz, con algo de dinero, que altivamente rehusaron aceptar.
Es de pensarse que Forey sintiera contrariedad y disgusto por aquella actitud
tan radical, cuando les brindaba la oportunidad de suavizar las mol-e,5tias
del cautiverio. En consecuencia es indicado que hubiese tomado todas las
providencias del caso para la seguridad de los prisioneros, y de acuerdo con
los hechos no sucedió así.
Cabe, ante tal situación, escoger entre estas dos proposiciones: Forey, como militar, era un pobre diablo, o Forey, antes que militar, era sensible
a los hechos heroicos.
En mi concepto¡ todo hace suponer que la contextura espiritual de aquel
484

experimentado militar encaja en el segundo presupuesto. De otra manera,
habría que colocarlo en la categoría de Wl recluta.
Terminada esta disquisición seguiré presentando los comentarios del licenciado lglesias, que en mi concepto contienen una gran dosis de conocimientos
que podernos llamar de primera mano, sobre 1a caida de Puebla.
Escribe Iglesias en su diario en el mes de junio -1863-: "El inesperado
desenlace del sitio de la moderna Zarag&lt;YLa, así como otros motivos muy importantes, no permitieron que se hiciese efectivo el proyecto de defender
a México con todo el empeño deseado. Ni ]as fortificaciones estaban todavía
concluidas, ni se contaba con el número de piezas de artillería necesario
para la extensa área en que debían colocarse, ni la fuerza armada era
la competente para la magnitud de la empresa, ni se había hecho el acopio
de víveres indispensables para evitar la repetición del triste acontecimiento
que había hecho sucumbir, a pesar de su heroísmo y de sus proezas, al inmortal ejército de Oriente...
"También habría sido una locura imperdonable hacer inevitable la pérdida de los poderosos elementos de guerra que a su disposición tenía el
supremo gobierno, y que si bien eran insuficientes pal,} la defensa de la
capital de la república, tenían en cambio un valor inmenso, reservados para
la continuación de la campaña...
"Publicóse, pues, un decreto en que, declarándose a San Luis Potosí capital interina de la República, se acordaba la traslación a ella de los supremos poderes..."
Se emprendió la marcha sin precipitaciones, sin temores y :;í con un gran
espíritu combativo. Las penalidades del viaje se compensaban con la actitud
del pueblo en general. "Su marcha -escribe Iglesias- hasta San Luis fue
una ovación no interrumpida, en que autoridades, fuerzas armadas, particulares y pueblo, se esmeraron en tributarle las más inequívocas demostraciones de aprecio y respeto. Adornos de casas. iluminaciones, músicas, cohetes,
salvas, banquetes, discursos, cuantos testimonios de afecto son imaginables,
producidos con profusión en el tránsito por los cuatro Estados: México, Querétaro, Guanajuato y San Luis.

•
Entre los escritores :mexicanos de fines del siglo pasado y un tereio del
actual,
se destaca, entre los más famosos, don Victoriano Salado Alvarez,
..
mJusta y lamentablemente olvidado o casi olvidado.
Nació en el pueblo de Teocaltiche, Jalisco, en 1867 y murió en México
en 1931, cuando había cumplido 64 años de edad. Su producción literaria
fue muy abundante. Escribió varios libros filosóficos, históricos y literarios

485

�y millares de artículos en revistas y periódicos. Ocupó puestos oficiales de

importancia, como Subsecretario de Relaciones Exteriores, Diputado y Senador del Congreso de la Unión, y Embajador en varios países.
Vayan estos datos como presentación de una positiva autoridad en materia histórica y literaria a efecto de que se dé la categoría que corresponde
a lo que transcribiré sobre el general González Ortega, de su famosa obra
Episodios Nacionales comprendida en 14 volúmenes, referentes a los más
destacados sucesos históricos de México, acaecidos de 1851 a 1867. Queda,
pues, comprendida la etapa de la Intervención Francesa.
Si!!l.Úendo
Salado Alvarez el estilo de Pérez Galdós, en sus Episodios Na::,
cionales, presenta con maestría la historia novelada en forma amena, atractiva, sin apartarse de la verdad, de la participación del general Jesús Gon1..ález Ortega en el sitio de Puebla.
Pero, a guisa de presentación de este gran general, procede hacer un
lugar distinguido a la sal y la pimienta con que adereza don Victoriano
sus sabrosos relatos. Vayan como prueba los recuerdos que le adjudica al
personaje que teje y desteje la malla de los sucesos. Dice:
"El 20 de diciembre llegamos a Arroyo Zarco (1860) y supimos que
desde tres días antes estaba aHí el Cuartel General. Mi primer deseo íue
ocurrir a saludar a González Ortega, a quien quizá he dicho ya que conocí
en sus tiempos de estudiante, pues apenas había entre nosotros unos cuantos
años de diferencia. La recepción que me hizo el famoso "curro" fue tan
cordial y cariñosa como si el día anterior hubiera dejado de embmarse en
el menguado barraganciUo con que le había conocido y que él terciaba
con aire de caballero de las Cortes de los Felipes; pero habían pasado tantas
cosas que ganas me daban de negar la identidad entre aquel general que
simbolizaba las esperanzas de nuestro partido y el muchachuelo tracista, maleante, que había conocido en las aulas.
"¡ Y vaya si era maleante y tracista el gran soldado! Una vez ...
"Pero procedamos por orden, que quizá exprimiendo la memoria logre
decir de González Ortega algo que no ande en los manualitos de Historia
ni en las biografías oficiales.
"Jesús González Ortega había nacido en una hacienda llamada San Mateo
Va1paraíso, propiedad de los condes de este título y después de los marqueses de Jaral de Berrio. Resultó el chico avispadillo y modosito, y su padre,
don Laureano, se propuso darle educación científica. Ya se sabe; en aquel
tiempo no se comprendía que un niño fuera a propósito para las letras sin
que se pensara luego en hacerle cura o por lo menos abogado.
"Desgraciada o felizmente, el padre de nuestro chico acabó con sus cortos
recursos o perdió su colocación de mayordomo de hacienda y fue necesario

486

enviar por Jesús, que tuvo que seguir la triste canera de estudiante destripado: Hoy dependiente de comercio, al otro día empleado en finca de campo
y al siguiente curial del Juzgado de paz o secretario del Ayuntamiento.
'De todos esos destinos el que tocó a González Ortega fue el de curial,
y asesorando al alcalde, que de seguro lo era algún tendero de posibles, sorprendió a nuestro hombre la revolución de Ayutla ...
"Triunfó la revolución y Ortega cambió el puesto de secretario del Juzgado de paz de Santa Maria del TeuJ par el de secretario de la Jefatura
Política de Tlaltenango, que servía un buen patriota y viejo soldado que se
llamaba don Ignacio Méndez Mora" ...
Sigue el relato sobre las alternativas de González Ortega en sus menesteres covachuelistas, cuando recibe el Jefe Político la consigna para hacer
las elecciones de diputado local, y conociendo la habilidad de su secretario
le encomienda la delicada a la par que sencilla misión, y resultó que "el
rábula, como se dice con frase vulgar y gráfica, se comió el mandado, y en
vez del politicastro provinciano que estaba previsto administrativamente, resultó diputado el propio don Jesús GonzáJez Ortega'.
A esta habilidad, digna de aplauso por cuanto rompía la consigna electoral, aun cuando fuese en mínima parte, había que agregar según Salado
Alvarez, su aplicación a "dos cosas, las únicas que amó en la vida, la poesía
y las mujeres; pues a la gloria y a la libertad que también le atrajeron
con su señuelo irresistible, se aficionó nomás porque eran dos mujeres" ...
Sigue el narrador mencionando conquistas y reconquistas del valiente militar, poeta y escritor para explicar que "esta digresión o lo que se IJame,
no es ociosa, pues el tipo de estos chinacates amorosos y valientes lo fue
González Ortega, de quien decían sus amigos que era el terror de los hombres y el encanto de las mujeres'' ...
Siendo Diputado González Ortega del Congreso de liU Estacfo, Zacatecas,
acreció la revuelta conservadora, que había adornado con lauros la cabeza
fuerte y ágil de Miram6n. De triunfo en triunfo estaba por llegar a Zacatecas, y en tal trance autoridades y vecindario se disponían a entrar en
arreglos con el audaz reaccionario. En tales condiciones González Ortega
se autonombra Gobernador del Estado y.•.
"Saliendo de Zacatecas empezó su carrera de administrador y de soldado,
reuniendo hombres y dinero, decretando medidas extremas contra la reacción
y luchando sin cesar por su credo. Y entonces se vio algo raro y que parecía
como cuento: El pobre tinterillo, el hijo de un administrador de hacienda,
el poetastro abundoso y Ueno de verba, se convirtió en un genio de la guerra.
Ignoraba Jo que era el flanco derecho y el flanco izquierdo, y había obtenido
contra el talento y la ciencia de Miramón la brillante victoria de Süao, en

487

�que con intuición maravillosa adivinó cómo había que vencer al gran soldado
conservador.
"Y es que todo lo tenía Ortega: el ardimiento de los héroes, la clarividencia de los genios, la atracción de los conductores de hombres, la hidalguía
de los paladines y la tenacidad de los f én-eos zacatecos que detuvieron el
paso de los conquistadores por tantos años." ...
Magnífica semblanza con briznas de biografía del héroe abatido, pero no
humillado, en el sitio de Puebla.

•
El amplio escenario en el que se desarrolla el sitio de Puebla: 36 mil franceses, acompañados de acomplejados mexicanos que han renegado de su
patria, rodean la ciudad metidos hasta el pescuezo en las fosas que han
abierto en varias líneas mantienen con cañones y fusiles el fuego sobre la
ciudad ... Adentro, 20 mil soldados mexicanos defienden la plaza, haciendo
uso de cañones anticuados y de fusiles no muy buenos; carecen de alimentos
suficientes. de agua, municiones y servicios sanitarios. Pero ni así han sido
capaces los invasores de tomar la ciudad. Han pasado dos meses y sienten
la acción indómita de quienes pretenden a toda costa conservar la libertad
y la independencia.
Magnfüco panorama para don Victoriano Salado Alvarez. Pinta con vigor
y realismo numerosos cuadros, en los que se destaca lo blanco y lo negro de
la situación. Tengo que frenar la tentación de transcribir estos magníficos
brochazos, pues alargaría más de la cuenta mi relato. En esta razón me apoyo
para concretarme a decir que con fresca galanura menciona una serie de
anécdotas, en las que se advierte la entereza de los sitiados. Bromas, chistes,
corrillos en que se discute la forma de romper el cerco o aguantar la pelea
diaria al máximo; pero nada que menoscabe el honor militar ni la dignidad
del mexicano mexicano.
Llegamos así al punto crítico. Es el día 16 de mayo· la situación es ya
intolerable, se carece de todo y se impone una resolución. Reúne González
Ortega a sus generales, y después de un amplio cambio de impresiones se
acuerda evacuar la plaza mediante un acuerdo honroso con Forey, a cuyo
efecto se designa una comisión para que se entreviste con él.
Dejo a la amena descripción de don Victoriano las peripecias de este
singular episodio :
"El dieciséis de mayo la gente perecía de hambre, pero toda✓ia aguardaban los defensores continuar en su empeño, Miguel recibió un recado del
Cuartel General Estaba Ortega en su despacho, en unión de su indispensable
Mendoza; acaba seguramente de regresar de su diaria visita a los fuertes, re-

488

duetos, puestos y almacenes, pues todavía guardaba el capote militar que
se había puesto por la mañana. Vestía de color gris y llevaba un sombrerillo de fieltro; estaba pálido y nervioso, y se azotaba las botas con un foetecillo.
"¿Se llamó ya -preguntó con voz imperativa- a ese capitán de Guanajuato?
"Aquí Jo tiene usted, contestó Mendoza."

"Presente mi General --balbuceó Olirns, tocándo e el quepís.
"Bien -dijo el Jefe mirando apenas a Miguel- dele usted sus órdenes
- agregó dirigiéndose al cuartelmaestre- (Gral. González Mendoza) y despachen eso en seguida ... ¿Están listos Lalanne Togno? ...
"Salieron los cuatro caballeros rumbo al campamento francés, y Juego que
se anunció mediante Ias señas acostumbradas que llegaban parlamentarios
del ejército mexicano, salieron a recibirlos el capitán Verzin. del primero de
zuavos, un sargento de cazadores de a pie, llamado Delhonette, y dos soldados d~ cazadores de Africa. Con los ojos vendados atravesaron los parlamentanos una grandísima extensión de campo... Llegaron así al campamento del primer batallón de zuavos. El coronel Martín salió a recibirlos
mandó quitarles las vendas y dispuso comunicar al general Forey Ja pre~
sencia de los enviados ...
V~o la respuesta de Forey, y vendados nuevamente, se les guió a su presencia. Eran ellos el general González Mendoza, el coronel Lalanne, y los
capitanes, Olivos y Togno.
"Llegaron por fin al Cuartel General de Forey. Recibióles con exquisita
cortesía el jefe del Estado Mayor, Coronel D'Auvergne. El coronel era
alto, flaco, acartonado, rubio, de mal gesto, parecía un cartujo que por penitencia anduviera en el siglo, y en realidad era la vocación de D'Auvergne,
pues, atacado de una especie de locura nústica, tuvo que dejar el servicio,
años más tarde, por haber ido llevando una de las varales del palio del Santísimo en una procesión, vistiendo de todo uniforme y lleno de condecoraciones.
"Forey tenía fama de ser un sargentón. mas como amo de casa era irreprochable. Ofreció de nuevo un tentempié a los recién llegados, y como
rehusaron, les obsequió con un coñac que contaba más años que la monarquía francesa ...
" eñor ~eneral -dijo González Mendoza-, comisionado por el señor general en Jefe de la plaza de Puebla vengo a suplicarle nos conceda un
armisticio que sirva para dar fin a este sitio, que ya se prolonga demasiado ...
'¿ Ya para qué quiere armisticio el generaJ Ortega?

489

�Señor, como la situación, aunque soportable, empieza ya a ser dificil.
querríamos darle solución a un problema que en la actualidad no tiene
salida.

"Luego que Lalanne concluyó de traducir lo que decía Mendoza el francés exclamó dando un paseo a lo largo del cuarto:
"¡ Qué soportable ha de ser la situación! (y empezó a manotear con brusquedad). No hay en Puebla un grano de maíz, no hay un trozo de ca.me,
no hay un quintal de pólvora ... Se mueren ustedes de hambre, se acaban,
se destruyen ... ¿A qué conduce esta necia terquedad?
"El ejército mexicano ha demostrado que es valiente, que se respeta, que
conoce y cumple sus obligaciones ... ¿Qué más desea? Ha salvado su honor, ha detenido ( y puede envanecerse de ello) a un ejército que sus enemigos llaman el primero del mllndo, ha hecho prodigios de valor. . . Las
plazas modernas no resisten por más de treinta días; Jª han quedado relegadas a la historia las heroicas locuras de sitios sostenidos meses enteros ...
"Y bien -exclamó sacudiendo por un brazo al comandante- ¿ qué pretende
el general Ortega? Que exponga sus condiciones, que diga en qué forma
pretende salir; yo le concederé todo lo que desee, porque tengo facultades
para ello y porque para valientes como los de Puebla no hay cosa que pueda
parecer exorbitante.
"El general Ortega dijo serenamente Mendaz.a- pide salir de Puebla con
tambor batiente1 bandera desplegarla, annas listas, mecha encendida y la
provisión de cartuchos que se acostumbra por plaza. Solicita, además, que
no se le persiga durante dos jornadas en su camino hacia la capital de
la República.
¡ Oh! Todo concederé al general Ortega menos el que las tropas que
manda queden en actitud de continuar la guerra contra Francia; porque
esto no importará otra cosa que cambiar de posiciones los ejércitos beligerantes, pues estoy seguro de que antes de diez días tendria de nuevo en
batalla contra mis tropas al ejército que tanta -guerra me ha dado defendiendo
los muros de esta ciudad. Dígale, por lo mismo, al general Ortega, que si pretende algo me lo proponga para entendernos, y que lo que puedo coniederle, además de los honores militares, muy justos y merecidos, de que
usted me habla, será de que permanezca neutral el ejército que manda
mientras termina la cuestión que hay pendiente entre Francia y don Benito
Juárez1 pero que aun para esto necesito oír la opinión de mis generales,
a cuya deliberación sujetaré las proposiciones que me baga el señor Ortega.
"En ese caso -insinuó Mendoza- preferiríamos no aceptar nada y romper nuestras armas.
"El jefe de Estado Mayor había pennanecido hecho una etcétera, sen-

490

tado en una silla de campaña; pero al oír lo que decían los interlocutores
les interrumpió bruscamente:
"El general Ortega debe estar seguro, si pretende una capitulación, de
que se concederá a los defensores de la plaza todos los honores y todas
Jas garantías que merecen; de lo contrario, debe estarló también de que
los prisioneros que hagamos en la plaza, cuando ésta caiga en nuestro poder,
caso de que sus defensores rompan su armamento como usted lo acaba
de indicar, quedarán sin garantía alguna y, en consecuencia, serán deportados a la Martinica.
"Forey dejó el paseo agitado y nervioso, y parándose en firme al coronel
D'Auvergne, le dijo enojado:
"Yo deporto a la Martinica a los ladrones y a los bandidos; no a oficiales valientes como los que defienden a Puebla."
Continúa el emotivo relato don Victoriano deteniéndose en la descripción
de parajes en los que las lágrimas rodaban por las mejillas acartonadas de
los jefes y soldados. Había regresado la comisión que fuera ante el general
Forey a tratar de la rendición de la plaza, y como no accediera a que el
ejército mexicano saliera con su armamento, el general González Ortega,
de acuerdo con sus generales, ordenó la destrucción de cuanto significaba
elemento de guen-a. Clareaba el día 17 de mayo de 1863, día memorable
en la historia de México, y sin titubeos, conteniendo la emoción que desgarraba el ahna de aquellos denouados valientes, sacando fuerzas de los
músculos flatulentos por el hambre. entraron en acción. Dice don Victoriano:
"Seguían oyéndose ruidos periódicos. Unas veces eran cercanos, otras
distantes, pero todos entristecedores. Los polvorines se destnúan, las piezas
de artillería volaban, los fusiles se hacían pedazos, todo indicaba destrucción y desconsuelo. Los soldados corrían ya sin uniformes por las calles
llenas de escombros; abandonaban las manzanas que habían defendido palmo a palmo; trataban de alejarse pa!'a no ser conocidos como de la gente
sitiada ...
"Los jefes habían cumplido con la orden de presentarse en el atrio de
la catedral y en el palacio de Gobierno ... "
La patética relación de este extraordiiµrio episodio nos coloca en el
ambiente de algo que es dificil describir, especialmente en lo que respecta
al estado de ánimo de quienes peleando par 1a patria exponían diariamente
la vida sin detenerse en consideraciones de ninguna naturaleza ; pero en
esta ocasión habían destruido su armamento quedando a merced del enemigo. No les importaba morir, pero no querían vivir si quedaban incapacitados para seguir luchando.
491

�Cuando Forey recibió la carta de rendición de González Ortega la pasó

a Bazaine diciéndole: "ved qué hermosa carta de Ortega..."
Hace referencia don Victoriano Salado Alvarez de los comentarios a que
dio Jugar entre los jefes franceses la actitud de los jefes mexicanos y de la
pose que tomaron los mexicanos descastados que militaban a las órdenes
de los invasores,
En tanto que Forey agotaba las palabras de admiración por los rendidos, los altos imperialistas mexicanos pedian unos que se fusilara a los
principales actores del drama, y otros que cuando menos fuesen deportados
a un lugar de reclusión. Y comentaba Forey frente a los heroicos jefes
mexicanos: "A los que me pedían que os fusilara mi respuesta ha consistido
en volverles la espalda; en cuanto a los otros, les he dicho: no hay convención escrita; pero a falta de mi firma en un papel, existen las leyes
etemas del honor, que me obligan más que nada, y las tradiciones de confraternidad militar, a las cuales no faltaré nunca. Este ejército quizás haya
excitado el disgusto de los políticos por su tenacidad en la defensa y por
el valor que han desplegado sus jefes; pero en cambio se ha ganado la estima
y la consideración de nosotros los soldados; y nunca consentiré en que se
trate como malhechores a tantos valientes ... "

Y, después, siguió la evasión de los generales, jefes y oficiales, para reincorporarse a las filas republicanas y seguir peleando por la Patria en
aquellos momentos de terrible angustia.
Ha quedado para la historia el testimonio nada menos que del general
en Jefe del ejército francés. Se perdió Puebla, pero se ganó la admiración
del mundo entero por la forma y términos en que se realizó aquel acto
heroico de la rendición de la plaza.

•
Pero todavía hay que presentar una estampa más. El señor coronel don
Antonio Carrión, habiendo formado parte de los ejércitos republicanos que
combatieron la Intervención Francesa, publicó en 1897 una obra en dos
tomos, titulada Historia de la ciudad de Puebla, que fue reeditada en 1970.
Hace en el capítulo relativo al sitio de Puebla una interesante relación,
cuya veracidad está plenamente comprobada, habida cuenta de los testimonios que sobre el particular existen. Menciona con detalles los pormenores del
sitio, de manera de obtenerse datos precisos sobre las particularidades de
ese acontecimiento desde tiempo atrás de iniciarse el sitio. Puede así asegurarse que no hubo descanso alguno de las tropas republicanas durante
el lapso que medió del 5 de mayo de 1862 en que Zaragoza derrotó a los

492

franceses, hasta mediados de marzo de 1863 en que iniciaron el ataque a
Puebla. Todos los detalles a que hace referencia el coronel Carrión son de
importancia, ya que forman la malla que se tejió durante 62 días de continuos combates. Véase, aunque sea en trozos, la descripción:
"La marcha del ejército francés sobre Puebla fue muy cauta, pero no
tanto que pudiera evitar algunas acciones de armas desde Veracruz y fueron
las de Cotaxtla, Paso de Ovejas, Tcziutlán, Cerro de León, Cruz Blanca,
Plan del Río, el Organo, Coayuca, El Mirador, San Salvador, Dos Matas,
Los Llanos y otros!'
Copia el coronel Carrión parte de una carta que el teniente coronel Enrique Loizillon envió a su hermana a París. Por este párrafo se puede juzgar
de la opinión que los jefes franceses tenían del ejército mexicano:
"Está resuelto que se embestirá a Puebla de manera de hacer prisionera
a toda la guarnición o, a lo menos, desorganizada de manera que no pueda
rehacerse en México" ...
En otra carta el mismo Loizillon decía: "Nuestros combates de todas
las noches acabarán como el Sebastopol, por costamos mucho más caro que
tm ataque a viva fuerza y cuando entremos a Puebla no encontraremos en
gran parte más que ruinas. ¿ Qué dirán las poblaciones a las que repetimos
todos los dias que no es a ellas a quienes hacemos la guerra?"
Por su parte el general Thomas opinaba que "es necesario resignarnos
a hacer sucesivamente el sitio de estos lotes o cuadros circunscritos por las
calles",
Todas estas conjeturas se producían por los descalabros que sufrían los
franceses en sus continuos asaltos, espécialmente el de San Javier, en donde
la lucha fue tan encarnizada que se combatió sin tregua aun cuerpo a cuerpo,
con pérdidas enormes para ambas partes.
No fue menos intenso y sangriento el ataque a la fortaleza de San Marcos. Derrumbaron los franceses a cañonazos varios edificios de las manzanas
25, 26 y 27 y al tratar de tomarlas a viva fuerza fueron rechazados. "El
general Bertier intentó que se tomara la trinchera con dos compañías del
lo. de Zuavos, pero mirando que caían diezmados por los fuegos de los
mexicanos, dio orden de suspender el ataque y que se retiraran, lo que
obligó a todos los que peleaban en la manzana 27 a retroceder en derrota,
sacando a su heridos cargados en las espaldas a todo correr; la fuerza que
sufrió más en esta derrota fue la compañía de granaderos del capitán Melot'' ...
Las operaciones del sitio de Puebla, además de complicadas, resultaban
para los franceses costosas en hombres muertos, heridos y prisioneros, a lo
que se agregaba el consumo enonne de parque y de alimentos.

493

�"Tanto llamaron la atención de Forey -dice el coronel Carrión- estas
derrotas, que personalmente fue a ver la manzana de San Marcos y al contem~lar las paredes arpilleradas, las azoteas y puertas cubiertas con sacos
de tlerra, las trincharas improvisadas con vigas y escombros se convenció de
las dificultades que presentaba el atacar a viva fuerza ese' punto se calmó
la c~lera que tenía contra Berthier, y discurrió emplear una serie de galerías
Y mmas para atacar, así como el previo bombardeo de los puntos."
''Después de estos acontecimientos -sigue relatando Carrión- los franceses cometieron la inhumanidad de lanzar sobre la ciudad bombas incendiarias".. .
.
Much~s son las citas; pero proviniendo de testigos actuantes dan al relato el vigor de lo vivido. Volvemos con Loizillon quien haciendo referencia
al ataque a Santa Inés refiere así el resultado:
"Fuimos obligados a retirar nuestras tropas a retaguardia; hemos tenido
grande_s pérdidas: 101 muertos, 234 heridos y 76 prisioneros. Después de
este tnste suceso todo mundo se preguntaba, ¿ cuál es el medio que se va
a emplear?; hay desaliento, nadie contesta Ja pregunta ... "
Come~1;1 el coro~el Carrión: "La derrota de los franceses en Santa Inés
se anuncio con repiques a vuelo de esquilas en la catedral el día 25 a las 11
Y media de la mañana. Los cadáveres de los soldados franceses fueron
reunidos provisionalmente en el Portal de las Flores, de donde se iban leventando por grupos de diez para sepultarlos.
Cu~nd~, agotados municiones y víveres, se rindió la plaza, algún oficial
~rances vio que los soldados mexicanos rompían sus armas, y uno de los
Jefes, en to~o-,solemne dijo: "El ejército francés sabe respetar el valor,
Y una guarruc1on que se ha conducido como la de Puebla no merece sino
nuestros respetos. Dejemos que hagan los defensores de la plaza todo lo
que crean conveniente al honor de sus armas."
Honrosa actitud. propia del renombre conquistado por los soldados franceses, embarcados en esa aventura por un Emperador que estuvo a la altura
del pueblo que gobernaba.

•
Al iniciar este trabajo histórico advertí
grafía del general _Jesús González Ortega.
concreté a lo relacionado con el sitio y la
Simplemente, como un colofón anotaré,
gos biográficos de este personaje.

que no intentaría escribir la bio,
Así lo he realizado, ya que me
rendición de Puebla.
en apretada síntesis, algunos ras-

Nació en la hacienda de San Mateo, jurisdicción de Teúl, Zacatecas. Fueron sus padres don Laureano González y doña María Mateos Ortega. Su
educación superior la recibió en Guadalajara. Se inició en el periodismo
muy joven, destacándose por sus ideas liberales que en esa época eran signo
de cultura europea, especialmente francesa, ya que el espíritu de las juventudes estudiosas se impregnaba de las doctrinas económico-sociales de la
Revolución Francesa, instrumento propulsor del liberalismo.
Las convulsiones que sacudían al país, especialmente a partir de la Revolución de Ayutla -impulsada por los liberales, continuada con motivo de
)a promulgación de la Constitución de 1857, y después por las leyes de Reforma- inflamaron el espíritu apasionado de González Ortega.
Llegó la oportunidad para que entrara al campo de la historia, en la que
habría de ocupar preferente lugar. Caminaba trabajosamente el año de
1858. Juárez había asumido la Presidencia de la República por ministerio
de la Ley, en virtud de que el Presidente Constitucional don Ignacio Comonfort había derogado la Constitución, quedando fuera del Gobierno. Se
sucedieron una serie de acontecimientos que incendiaron de nuevo al país.
La guerra entre liberales y conservadores de nueva cuenta derramaba sangre mexicana a raudales.
Al acercarse Leonardo Márquez1 general conservador, a Zacatecas, era Diputado local don Jesús González Ortega. Las autoridades del Estado y
municipales acordaron entregar la plaza, pero González Ortega se opuso
asumiendo la responsabilidad del caso, y el mando también como Gobernador. Primer acto de audacia y valentía que le abría la puerta del porvenir. Se dedicó con sorprendente actividad a organizar un ejército, formando
pronto importante contingente armado con el que hizo frente a la situación.
Después, Gobernador del Estado. General en jefe de una poderosa División. Numerosas acciones de armas en las que él brilla. Camina de triunfo
en triunfo; Peñuelas, Laguna Seca, y llega la gran hazaña: la derrota del
temible, por valeroso, Miramón, dejando libre el paso a Juárez para que
vuelva, con los honores que le corresponden, a ocupar el Palacio Nacional
Año clave en la vida militar de González Ortega, ése de 1860. Continúa
el tiempo fabricando problemas, guerras, más guenas; pero ahí está el héroe que deshace quimeras. Se rinde en Puebla orgullosamente; se escapa de
la prisión, y regresa con iguales bríos al combate contra franceses y mexicanos extraviados, y vuelve a marcar el paso con triunfos magníficos. Llega
el momento de la liquidación; en Querétaro se representa el último capítulo
del efímero Imperio de Maximiliano. Queda su sueño roto con la descarga
de los fusiles que sirven al general Mariano Escobedo como instrumentos de
justicia. Lo acompañan en el último viaje Miramón y Mejía.

495

49-1-

�Las armas nacionales han bi.unfado. Satisfecho, González Ortega se retira
del ejército. Ha cumplido como los buenos. Se le ofrecen oportunidades
que en algo compensen sus afanes. Rehúsa la candidatura al Gobierno del
Estado y la de Diputado al Congreso de la Unión.
Entre tanto otros caudillos se disputan el Poder, él sereno, en cierta forma
amargado, se refugia en Saltillo, Coahuila, y alü muere en febrero de 1881.
Su cadáver descansa en la Rotonda de los Hombres Ilustres.
LA SEGUNDA UNIVERSIDAD DE
El Gral. Jesús González Ortega en la Historia.

UEVO LEó

(Desde su creación hasta el conflicto del Hospital-Escuela)
ToMÁS

BIBLIOGRAFL\

V1CTORIANO SALADO ALVAREZ,

JusTo

AnALBERTO

El verdadero Juárez.

CARIUEDO, El -único Juárez.

MARÍA IGLESIAS, Reuistas hist6ricas sobre la Intervención Francesa en México.

Los presidentes de México ante la Nación - 1821-1866-. Cámara de Diputados.

J.

La Reuolución Mexicana.
Juárez ante Dios y ante los hombres.
Correspondencia entre Comonfort y Vidaur-ri, Historia, Biografía y Geografía. Porrúa.

~ERNARDO

GASTELUM,

ROBERTO BLANCO MoRENO,

Banderas históricas mexicanas.
Benito Juárez. Estadista mexicano.
v T., Historia compendiado. del estado de Puebla.

JEsÚs ROMERO FLORES,
EZEQUIEL

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ENRIQUE CORDERO

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I

SIBRRA, Juárez: su obra y su tiempo.

FRANCISCO BuLNES,

Jos"É

Episodios Nacionales.

MEolRlCHAGA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

BRAVO UGARTE,

Historia de México.

EN EL ÚLTIMO AÑO de Gobierno del general Bonifacio Salinas Leal ( 19421943) se formuló el proyecto de la nueva Ley Orgánica Universitaria. En
su redacción tomaron parte el doctor Enrique C. Livas y los licenciados Armando Arteaga Santoyo y Raúl Rangel Frías.
La segunda Universidad de Nuevo León fue creada mediante el Decreto
número 79, expedido por la IL Legislatura Local con fecha 18 de agosto
de 1943, promulgado el 13 de septiembre siguiente por el Gobernador del
Estado, general Bonifacio Salinas Leal, y publicado en el Peródico Oficial
el 29 del mismo mes y año. El Decreto que contenía la nueva Ley Orgánica
Universitaria entró en vigor el 29 de octubre.
La Universidad fue sometida al Estado; mejor dicho, convertida en apéndice del Estado. En efecto, el artículo lo. de la Ley Orgánica la define
como una corporación pública "en el Estado" y el artículo 2o. dispone que
se depositan en ella "las atribuciones del Estado en el servicio público de
la educación superior. En consecuencia, las actividades docentes, artísticas
y sociales de esta Universidad se sujetarán a lo prevenido en el artículo 3o.

de la Constitución General de la República''. &amp; decir, la Universidad, de
acuerdo con la Ley Orgánica, era socialista contra la vohmtad expresa de
los estudiantes y catedráticos y, por añadidura, una dependencia del Gobierno.
El artículo 3o. de la Ley Orgánica establece los fines para ]os que fue
creada: " [.-Impartir la enseñanza profesional, la enseñanza técnica y, eti
general, toda enseñanza posterior a la secundaria, con excepción de la nor-

496

497
H32

�mal. JI.-Realizar y fomentar la investigación científica. 111.-Difundir la
cultura en todos sus aspectos''. Se podría objetar que el mencionado artículo
no plantea correctamente la misión de la Universidad, ya que ella debe
impartir la cultura, la enseñanza profesional y, por último, la técnica.
La Universidad de Nuevo León quedó integrada por cinco Facultades
y seis Escuelas. Las Facultades eran: Medicina, Derecho y Cien~ías Soci~les,
Odontología, Ciencias Químicas e Ingeniería. Las Escuelas: Bach1Ue_res, Diurna y Nocturna; Música, Industrial Femenil "Pablo Livas", Industnal y Preparatoria Técnica "Alvaro Obregón" y Enfermería, anexa a la Facultad
de Medicina.
Se crearon, además, dos dependencias: el Instituto de Investigaciones Científicas y el Departamento de Acción Social Universitaria. Quedó incorporada
a Ja Universidad la Escuela Municipal de Música.1
Fueron excluidas del sistema educativo universitario la Escuela Normal
y la Escuela Normal Superior, que pasaron a depender de la Dirección General de Educación Primaria y Secundaria en el Estado.
El Gobierno se reservaba el derecho de hacer el nombramiento del Rector.
También hacía las designaciones de Directores de Facultades, Escuelas e Institutos universitarios, de las ternas que le enviaba el Consejo Universitario.
Es decir, la Universidad quedó sometida al Estado, pues el Consejo Universitario, supremo órgano directivo de la misma, no tenia autoridad para
nombrar sus propios funcionarios.
Al estudiantado se le concedió mayor intervención en el gobierno de la
Universidad, pero sólo a través de la Federaóón de Estudiantes Socialistas.

Re presentación estudiantil
El artículo 10, fracción II, de la Ley Orgánica estableció que serían Consejeros electos, ante el Consejo Universitario, durando en su cargo tres años
y pudiendo ser reelegidos, cinco representantes "'de la Federación de Sociedades de Alumnos de las Facultades y Escuelas Uniúersitarias, reconocida
por el Consejo, los cuales serán elegidos de entre los miembros de a~uélla".
Mediante esta hábil disposición se obliga, indirectamente, a las Sociedades
de Alumnos de todas las Facultades y Escuelas Superiores a pertenecer a
la Federación de Estudiantes Socialistas, como único medio para tener re1 Esa Escuela se fund6 por iniciativa del Alcalde de Monterrey, profesor Manuel
Flores, siendo inaugurada cl 15 de mayo de 1939.. Inició sus. clases~ en ~ salón
ele la Escuela Secundaria Número Uno, el 1o. de septiembre de dicho ano. A fines de
1942 el Municipio le retir6 el subsidio. En 194-3 pasó a formar parte como dependencia de la Universidad.

498

presentación dentro del Consejo Universitario. Sin embargo, debido a que
lru¡ instituciones universitarias eran onc~, excluyendo los tres Departamentos
(Investigaciones Científicas, Acción Social y Deportivo), más de la mitad de
las Sociedades de Alumnos no tuvieron delegados ante el Consejo. Se les
concedió este derecho sólo a las Facultades de Medicina, Leyes e Ingeniería
y a las Escuelas de Bachilleres Nocturna e Industrial "Alvaro Obregón".
No les correspondía tener consejo estuiliantil a las Facultades de Ciencias
Químicas y Odontología y a las &amp;cuelas de Bachilleres Diurna, de Música
Industrial Femenil "Pablo Livas" y Enfermería.
'
Por otra parte, era el Comité Directivo de la Federación de Estudiantes
Socialistas el que nombraba a los cinco representantes estudiantiles ante el
citado Consejo Universitario. La designación de dichos Consejeros recayó
siempre en los miembros más radicales de la F.E.S.

Formación del Consejo Universitario
El 4 de octubre de 1943 asumió el cargo de Gobernador del Estado de
Nuevo León el licenciado Arturo R de la Garza.
En la noche del 13 de octubre, el Gobernador expidió los nombramientos
de funcionarios de la Universidad. Fue ratificado en su cargo el doctor
Enrique C. Livas, pero con el título de Rector. Se dieron a conocer los
nombres de los Directores de Facultades y Escuelas: doctor Angel Martínez
Villarreal (Facultad de Medicina), licenciado Manuel Treviño Cavazos (Facultad de Derecho y Ciencias Sociales) , licenciado Bernardo L. Flores (Escuela Diurna de Bachilleres), doctor Roberto Flores Escobar (Escuela Noc~ - de Bachilleres), doctor Francisco Albuerne (Facultad de Odontología),
mgemero Bernardo Dávila Reyes (Facultad de Ciencias Químicas), ingeniero Manuel Martínez Carranza (Facultad de Ingeniería), ingeniero Ernesto Villarrea1 (Escuela Industríal "Alvaro Obregón"), profesora Julia Gar1,a
Almaguer (Escuela Industrial Femenil "Pablo Livas") y profesor Isaac Flores (Escuela de Música).
El Consejo Universitario quedó integrado el 3 de noviembre con los
Consejeros ex oficio y los Consejeros electos. Los Consejeros ex oficio eran :
el Rector, el Secretario General de la Universidad, los Directores de Facultades, Escuelas e Institutos Universitarios, el Jefe del Departamento de
Acción Social Universitaria y el Director de Educación Primaria y Secundaria. Los Consejeros electos eran: Wl catedrático de cada Facultad y Escuela, nombrado por la Junta Dfrectiva de las mismas, en representación
de los profesores; p0r cada Consejero electo se designó un suplente. Es decir
que las Facultades y Escuelas tenían dos Consejeros ante el Consejo Universitario: el Director de cada una de ellas y un profesor elegido por la
499

�Junta Directiva de las mismas. También eran Consejeros electos los cinco
representantes de la Federación de Estudiantes Socialistas, única reconocida
por el Consejo Universitario.
Fueron designados como Consejeros electos, en representación de los catedráticos universitarios, los siguientes: doctor Armillo Treviño Garza (Medicina), licenciado José Juan Vallejo (Derecho), licenciado José de la Luz
Marroquín (Bachilleres Diurna), doctor Gabriel Capó Valle (Bachilleres
Nocturna), doctor Rodolfo Poinsot (Odontología), ingeniero químico Manuel Rangel (Química), ingeniero Juan C. Doria Paz (Ingeniería), profesor
Alfonso Reyes Aurrecoechea ("Alvaro Obregón"), profesora Amalia Garza
("Pablo Livas") -y profesora Hortensia Valdés Zan:ibrano (Música). Los delegados estudiantiles ante el Consejo Universitario fueron: Antonio Costilla
(Medicina), Raúl Caballero (Derecho), Leopoldo Valdés (Ingeniería), J.
Encarnación Pérez (Bachilleres Nocturna) y Víctor Villarreal (Ese. Ind.
"Alvaro Obregón") .
Sin embargo, como hemos visto, el Consejo Universitario no tenía plenas
facultades en el régimen interno de la Universidad, pues la Ley Orgánica
no le concedía el derecho de designar al Rector, sino sólo el de proponer
al Gobernador las ternas de candidatos a Directores de Facultades, Escuelas
e Institutos universitarios y Jefes de Departamentos.
Reunidos los Consejeros universitarios en su primera sesión, celebrada el
3 de noviembre de 1943, formularon las temas para el nombramiento de
Jefe del Departamento de Acción Social y Director del Instituto de Investigaciones Científicas. El 11 de noviembre, el Gobernador designó para
ocupar esos cargos al licenciado Raúl Rangel Frías y al doctor Eduardo Aguirre Pequeño, respectivamente. El mismo día, el Góbernador firmó el nombramiento del primer Rector que, como ya dijimos, recayó en el doctor
Enrique C. Livas, quien había actuado como Presidente del Consejo de Cultura Superior durante los últimos siete años del mencionado organismo.
La noche del 20 de noviembre de 1943, en solemne ceremonia celebrada
en el Aula Magna de la Universidad, el Gobernador de Nuevo León, licenciado Arturo B. de la Garza, declaró instalado el primer Consejo Universitario y tomó la protesta de ley a sus integrantes. En dicha ceremonia
el Rector, doctor Livas, leyó un importante discurso intitulado "La Universidad. Su misión y su marcha", que se publicó el día 22 en la prensa
local. Después el Departamento de Acción Social Universitaria hizo dos
adiciones del mencionado discurso, que aparecieron como folleto en 1944 y

El 22 de noviembre, el Gobernador declaró inaugurada en esta ciudad
1~ Tercera ~blea Nacional de Rectores, a la que por diversos moti.vos
solo
tres: el licenciado RodoUo Brito Foucher, de ¡a u mver·
·d dconcurneron
•
s1 ~ Nacional Autónoma. de México; el licenciado Manuel Cortés, de Guana}uato; Y el profesor Aureliano Esquive} CasasJ de Sonora; asistieron ademas representantes de las Universidades de Sinaloa y San Luis Potosí y del
~entro de Estudios Superiores de Veracruz. Se excusaron de asistir )as autond~des universitarias de Guadalajara, Morelia, Oaxaca, Campeche y Yucatán. La Asamblea concluyó el día 25. Uno de los acuerdos más importantes
que se ~maron fue el de constituir la Unión de Universidades Mexicanas.
Con mo~vo de e~;1 Asamblea, el vespertino regiomontano El Tiempo del día
2~ menc1~naba el grupo inconexo de Escuelas Superiores que en nuestra
ciudad existen y que, hasta ahora, no han integrado esa entidad de superior
rango que debe ser una Universidad".

El_ Departamento de Acción Social Universitaria, bajo la dirección del licenciado Rangel Frías, tuvo como secretario al poeta español Pedro Garlias.
Este Departamento se hizo cargo de la 'Biblioteca universitaria e inició sus
labores
con. ,la publicación del boletín mensual Armas y Letr"'
·
,
.... , cuyo pruner
numero salio en enero de 1944. Luego editó cl discurso inaugural del docto.
L.
i
IVas Y la Ley Orgánica de la Universidad.
. Al frente de ese Departamento, el licenciado Rangel Frías desarrolló una
unportante obra de difusión de la cultura, promoviendo la visita a Monterrey de
. destacados intelectuales residentes en Ja ciudad de M,;....;c
- n PI ~o,
~ .sene de c~rsos, en vez de conferencias aisladas, dirigidas a los uni.vers1~nos y profesionistas. El primer ciclo de conferencias trató sobre la Histona del_ Arte en México, estando a cargo de tres destacadas personalidades
del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional: don
Manuel Toussaint, Director del mencionado Instituto quien habló sob
1
ArtVi.
'
ree
e memal; don Justino Fernández, que trató sobre "La pintura mexicana en el siglo XIX" y la pintura de Diego Rivera y José Clemente Orozco
Y ~o~ ~~timo do~ Salvador Toscano acerca de "La estética precolombina d~
Mexico . Este ciclo se efectuó a fines de febrero y principios de marzo
de 1944. Desp~és el doctor José Medina Echavarría tuvo a su cargo, del
2:4' al 28 de ~bril, una serie de conferencias sobre temas sociológicos; el licenciado Antomo Castro Leal trató sobre la "Historia de la poesía mexicana •.
del 2 ~ 8 de mayo, y el doctor José Gaos sobre "La mano y el tiempo", del
de noviembre al lo. de diciembre. 3

27

en 1945.2
• El discurso dd doctor Llvas también se reprodujo en la Revista Archivos Médicos, año 1, número 7, noviembre de 1943, pp. 31-36.

~ Sobre las actividades culturales del Departamento de Acción Social Universitana, véanse el boletín Armas y Letras y el anuario Universidad.

501
500

�La exclusión de las Escuelas Normales
Al expedirse la nueva Ley Orgánica, las Escuelas Normal y Normal Superior dejaron de ser instituciones universitarias, siendo incorporadas a la
Dirección General de Educación Primaria y Secundaria en el Estado.
La Exposición de Motivos de la Le}' U1úversitaria asienta que "dichos
planteles están estrechamente enlazados con la enseñanza primaria y secundaria" a la que proveen de maestros. Por otra parte, la Ley Reglamentaria
del artículo 3o. constitucional disponía que los planes, programa~ etc. de la
enseñanza normal "son de la competencia exclusiva de la Federación». Se
consideró, por lo tanto, que la Escuela Normal carecía de la autonomía
necesaria para formular sus propios métodos, planes y programas, porque
ello estaba sujeto a 1a jurisdicción de la Secretaría de Educación Pública.
Con ese criterio, el artículo 6o. transitorio de la Ley Universitaria dispuso
que dichos planteles quedaran bajo la dependencia de la Dirección General
de Educación en el Estado, excluyéndolos de la organización universitaria.
La Junta Directiva y el Bloque de Estudiantes de la Escuela ormal solicitaron al Gobernador, Congreso del Estado y Consejo Universitario la denegación del artículo 6o. transitorio y la reincorporación de su Escuela a la
Universidad. Después de varias entrevistas, el Gobernador de Nuevo León,
licenciado Arturo B. de la Gana, accedió, aparentemente, a la petición de
lo normalistas y envió al Congreso un proyecto de ley, que reformaba y
adicionaba los artículos 3o., 4o. y 42 de la Ley Orgánica Universitaria, en
el sentido de que las Escuelas Normal y Normal Superior se reintegraran
al conjunto de instituciones de enseñam.a superior.
El Director General de Educación Primaria y Secundaria, profesor Ernesto de Villarreal Cantú se opuso a la reincorporación, solicitando que las
Escuelas ormales fueran instituciones de su dependencia. (Ordóñez afirma
que el Gobernador provocó la cliscusión en el seno de la Legislatura, suspendiendo el Congreso del Estado el estudio de la iniciativa) . Poco después
teilll.ÍnÓ el ejercicio legal de dicha Legislatura, quedando el problema sin
resolverse. El siguiente Congreso, del cual formaba parte el profesor De
Villarreal Cantú, olvidó el asunto. El decreto de reincorporación nunca
se expidió.
Dice Ordóñez que los planteles quedaron en una posición "ambigua y
excepcional", pues de hecho no pasaron a depender de la Dirección General
de Educación en el Estado. Funcionaron con una "aparente e injustificada
autonomía", aunque dependiendo, en lo económico y administrativo; directamente del Ejecutivo del Estado. Así -concluye el mismo autor- las Es-

502

cuelas Normales, legalmente, no formaban parte del Sistema Educativo de
Nuevo León.'

Vida cultural
El ?entro Cultura~ ''Carlos _P~reyra·•, fundado a principios de 1943 por
prof~onales y estudiantes católicos, patrocinó una nueva serie de conferencras a cargo de destacados intelectuales mexicanos, que se llevó a cabo
en el Aula Magna universitaria. El Primer Ciclo de Conferencias lo desarrolló el filósofo doctor Oswaldo Robles, bajo el titulo de "Panorama de )a
ultura Mexicana d1u-ante el Siglo XVI", del 26 al 30 de oclubre de
l 943. El Segundo Ciclo estuvo a cargo del eminente hombre de letras doctor
Enrique González Martínez y se efectuó los días 22, 23 y 24 de noviembre
del mismo año; la primera Conferencia fue en el salón de actos de la Cámara de Comercio, tratando sobre "Panorama de la Lírica Mexicana", y
las_ otras dos en el Aula Magna sobre el poeta Salvador Díaz Mirón. Por
úlbmo, el historiador ingeniero don Vito Alessio Robles trató sobre la vida y la
obra de don Carlos Pereyra, en una conferencia sustentada el 29 de noviembre, y acerca de Fray Servando Teresa de M.ier en otra efectuada el
día 30.
Los "cuadros de incompatibilidad·''

Al iniciarse el año lectivo 1943-1944 se planteó el primer conflicto en la
Universidad de Nuevo León. En los primeros meses de 1941 se había implantado la_ .ins~~ón militar, una vez a la semana, en las Facultades }'
Escuelas uruvers1tanas. Pero fue en el año escolar 1941-1942 cuando el Consejo de Cultura Superior acordó incluir la enseñanza militar obligatoria a
partir del siguiente año lectivo, con un mínimo de tre horas semanarias.
El 15 de octubre de 1943 los alumnos de la Facultad de Derecho celebraron
una asamblea, acordando solicitar a su Director, el licenciado Manuel Treviño Cavazos, que se nombrara una Comisión compuesta de maesb"Os y alumnos, con el fin de estudiar el problema suscitado por los jercicios mili tares
pues los estudi~t~ consideraban que ~ra ~ciente un año de práctic~
para dar cumplirmento al decreto pres1denc1al sobre la instrucción militar.
Por otra parte, los estudiantes de Leyes decidieron nombrar otra Comisión
para tratar con el Director de la Facultad lo relativo a los •·cuadros de
incompatibilidad", que consistía en que el alumno susp ndido en una asig• Lo relativo a la exclusión de las Escuelas Normales del seno de la Universidad
en la obra de Ordóñez citada en la Bibliografía, pp. 1552-1557 y 1608-1619.
'

503

�natura no debía cursar las del siguiente año ni presentar examen de las
mismas, evitando así las omisiones o saltos en el proceso didáctico. Este asunto
se discutía acaloradamente desde el año escolar 1942-1943, en que había
sido aprobado por el Consejo de Cultura Superior, a petici6n del Director
de la Facultad, licenciado Jesús C. Treviño.
El primero de noviembre los estudiantes de Derecho resolvieron no asistir
a las- prácticas militares, mientras subsistieran los "cuadros de incompatibilidad".
El Director de la Facultad, licenciado Treviño Cavazos, en una junta
efectuada con los profesores de la misma, declaró no estar de acuerdo con
dichos "cuadros".
Poco después se entrevistó con el Rector y expuso sus puntos de vista.
Entonces el doctor Livas decidió suspender provisionalmente la aplicación
del mencionado plan.

El ambiente estudiantil
En un artículo intitulado "Luchas estudiantiles", aparecido en el periódico El Porvenir del 18 de octJJbre de 1943, el doctor Guillermo Benavides
Uribe catedrático de la Facultad de Medicina, denunció el ambiente de
' que privaba en la Universidad.
desorden
Señalaba que, consultando el calendario escolar, se podía concluir lo siguiente: descontando las vacaciones oficiales o extraordinarias, las faltas de
asistencia de los profesores y de los alumnos y las suspensiones de labores
"por causa de fuerza mayor' o por otras razones, el total de días de clase
durante un año lectivo de diez meses, desde septiembre hasta junio, apenas
llegaba a ciento cincuenta. Luego comenta el articulista: "Y aun así solicitan
(los estudiantes) más días de asueto." Más adelante añade: "Los estudiant~s
aprovechan en beneficio propio todos los derechos que conceden los Reglamentos, pero siempre buscan eludir la parte de los mismos que les cría obligaciones o restricciones''. Como ejemplo, citaba la rebeldía de los alumnos
de Medieina contra el Reglamento de su Facultad, en la que estaban irucrito.s más de cuatrocientos jóvenes y casi el setenta por ciento eran "irtegularel'. El Reglamento de la Facultad de Medicina concedía el derecho
de e,wnen en el mes de agosto a todos los alumnos que no Jo l].abían presentado en junio, pero hacia distinción entre los estudiantes suspendidos
en el examen ordinario los que no lo sustentaron por causa justificada y,
por último, los que no se presentaron '' porque no quisieron o no pudieron
preparar su examen ordinario", a quienes se trataba con mayor rigor, pues
no tenían derecho a consultar el cuestionario ni a escoger las fichas, pudiendo el jurado interrogar al alumno sobre cualquier tema relativo a la

materia, se encontrara o no anotado en el cuestionario, pero siempre dentro
del programa de estudios. El objeto era obligar a los estudiantes a presentar
los exámenes ordinarios completos, evitando que dejaran materias pendientes para los exámenes de agosto. Las autoridades universitarias ---concluye--,
por medio de esas restricciones, trataban de poner un límite al abuso "de
presentar cuando les viniera en gana".

La F.E.U.
La iniciativa para transformar la Federación de Estudiantes Socialistas
(F.E.S.) en Federación de Estudiantes Universitarios (F.E.U.) partió del
grupo izquierdista de la Facultad de Medicina a principios de octubre de
194-3. Se trataba de reunificar al estudiantado bajo una nueva denonúnación, pero manteniendo las mismas directrices.
Debemos recordar que en noviembre de 1941 se había constituido la Federación Estudiantil Universitaria Neoleonesa (F.E.U.N.), integrada por las
Sociedades de Alumnos de tres Facultades: Medicina, Derecho y Química.
Esta organización estudiantil independiente pugnaba por la Autonomía Universitaria y la Libertad de Cátedra; tenía como propósito fundamental
luchar por la creación de la Universidad Autónoma del Nbrte y proclamaba,
como una de sus principales finalidades, la edificación de la Ciudad Uni-versitaria. La F.E.U.N. condenó vigorQSamente el monopolio estatal de
la enseñanza y puntualizó las relaciones que deben existir entre el Estado
y la Universidad. La F.E.U.N. dio un importante paso cuando se afilió
a la Confederación Nacional de Estudiantes. Por fin, en asamblea extraordinaria celebrada el 13 de marzo de 1942, los alumnos de la Escuela
Diurna de Bachilleres acordaron adherirse a 1a F.E.U.N.
Al crearse la Universidad, en septiembre de 1943, la Ley Orgánica concedió a la Federación de Estudiantes Socialistas el derecho de nombrar
a cinco representantes ante el Consejo Universitario. Así, la F.E.S. obtuvo
el monopolio de la repFesen'ijlCÍÓn estudiantil.
Como hemos visto, la Federación de Estudiantes Socialistas buscaba la
unificación del estudiantado en una sola Federación. El objetivo era controlarlo bajo la nueva Universidad. Con ese fin se anunció la celebración
de un Congreso que debía celebrarse en el mes de octubre, pero posteriormente fue aplazado.
Al iniciarse el año lectivo 1943-1944 la F.E.S. tomó parte en un importante evento: el Primer Congreso de las Juventudes Revolucionarias, celebrado en la ciudad de Morelia del 28 de septiembre al 4 de octubre de
1943, al que asistieron cuatro de sus lideres.

505
504

�El problema fundamental de la F.E.S. era mantener el control estudiantil.
En Asamblea celebrada el 11 de octubre en la Facultad de Medicina, la
F.E.S. acordó laazar una convocatoria invitando a todos los universitarios
a formar la nueva Federación. Los trabajos preliminares fueron encomendados a algunos dirigentes de la Federación de Estudiantes Socialistas. En
la noche del 27 de octubre, los Presidentes de las Sociedades de Alumnos de
varias Facultades y Escuelas Superiores tuvieron una importante junta con
el objeto de activar la creación del nuevo organismo, que "estará desligado
de todo carácter ideol6gico", según afirmaban.
A principios de noviembre se formuló el anteproyecto para la creación
de la Federación de Estudiantes Universitarios. (Véase el Apéndice.) En
esos días el Consejo Directivo de la F.E.S. efectuó una junta en la que
aprobó importantes acuerdos. En primer término: "Participar en las pláticas
pro unidad del Estudiantado (así, con mayúscula) Universitario, con miras
a constituir la central única." Además decidieron protestar, "enérgicamente",
ante el Embajador de Argentina en México, por el cierre de las Universidades argentinas y en contra de los "actos fascistas" del Gobierno de aquel
país, así como apoyar a la juventud universitaria argentina. También se
acordó: "3o. Enviar con anticipación al 7 de noviembre una felicitaci6n a
la juventud rusa, por la gal.larda defensa que está llevando a cabo en contra de las hordas del Tercer Reich, la gue se hará por conducto de su Embajador en el país, en ocasión del aniversario de la revolución rusa." La F.E.S.
decidió solicitar al Gobernador y Congreso de Nuevo León el reingreso de
la .Escuela Normal de Maestros al seno de la Universidad. Por último, se
aprobó dar "apoyo ilimitado" a los estudiantes de la Facultad de Medicina
en su conflicto con el doctor Rocha y la Beneficencia Pública, así como
felicitar al doctor Martlnez Villarteal "por la brillante defensa que viene
haciendo en bien de la Escuela y estudiantado de Medicina". 5
A mediados de ese mes, los dirigentes de la Federación de Estudiantes
Socialistas nombraron una Comisión con el fin de discutir y lanzar la Convocatoria citando a un Congreso que debía celebrarse del lo. al 3 de diciembre de 1943. Su objeto era crear una Federación "liberal" y agrupar
en ella a las Sociedades de Alumnos disidentes.
Sin embargo, un duro revés tuvo que soportar la Federación de Estudiantes Socialistas cuando, a mediados de diciembre, las alumnas de la Escuela de Enfermería decidieron no adherirse a dicha Federación.

• El Porvenir, noviembre 4 de 1943, p. 4.

506

11
A principios de octubre de 1943 los estudiantes de la Facultad de Medicina decidieron en una asamblea solicitar al Gobernador que se les dieran
mayores facilidades para hacer sus prácticas en el Hospital Civil. El día
11 de dicho mes una Comisión de estudiantes entrevistó al Gobernador del
Estado; iusistieron en que se debía considerar al Hospital como un "departamento técnico" de la Facultad y además pagarse un sueldo a todos
los estudiantes que practicaran en el hospital, ya que sólo doce de ellos recibían salario.
El 13 de octubre el Gobernador hizo los nombramientos de Rector y
Directores de Facultades y Escuelas Universitarias. El cargo de Director
de la Facultad de Medicina recayó en el doctor Angel Martínez Villarreal
y el de Secretario en el doctor Dante Decanini. Este fue el santo y seña
para iniciar la agitación estudiantil contra el doctor Francisco L. Rocha,
Director del Hospital Civil, y la Junta de Beneficencia Pública.
Se efectuaron algunas escaramuzas. Por decreto presidencial de 16 de
octubre de 1943 se había creado la Secretaría de Salubridad y Asistencia
Pública, en la que se fusionaron la Secretaría de Asistencia y el Departamento
de Salubridad. En la Junta de Beneficencia Pública de Nuevo León existía
un representante de A~istencia y otro de Salubridad. De acuerdo con el
decreto citado, por el que se fusionaron las dos dependencias federales, hubo
necesidad de nombrar un solo delegado en vez de dos. A mediados de octubre se efectuó una sesión de la Beneficencia Pública para designarlo. Después de tres horas de discusión no se llegó a un acuerdo, quedando pendiente el nombramiento.
En otro episodio de esta lucha se propaló el rumor de que la Escuela de
Enfermería iba a ser anexada nuevamente a la Facultad de Medicina y,
por lo tanto, el doctor Martínez Villarreal sería también Director de aquélla.
Pero luego se informó que el doctor Rocha iba a aswnir la dirección de la
Escuela de Enfermeras, quedando ésta independiente de la Facultad de
Medicina.
Por último, el doctor Rocha dictó el nombramiento de Subdirector del
Hospital Civil a favor del doctor Rodolfo L. Rodríguez. El doctor Martínez
Villarreal impugnó la designación alegando que el cargo lo debía ocupar otro
profesional, miembro del sindicato médico al que él pertenecía. La sesión
se prolongó por espacio de cinco horas. Posteriormente el Gobernador del
Estado ratificó el nombramiento.
En una plática sustentada el 27 de octubre en el Club Rotario de Monterrey, el doctor Rocha, Director del Hospital Civil, advirtió que mientras

507

�él estuviera en dicho cargo "no admitirá que (el Hospital) fuera regido por
influencias personales o compadrazgos políticos, que dislocarían cualquier esfuerzo para establecer una organizació1i sólida de servicio". 6
Días después un numeroso grupo de estudiantes de Medicina entrevistó
al Gobernador De la Garza, ratificando sus peticiones en el sentido de que
"cuanto antes se considere el Hospital Civil como escuela de prácticas" y,
además, que se les asignara un sueldo a todos los alumnos practicantes del
Hospital.
También se trató sobre la construcción del nuevo edificio de la Facultad,
que se proyectaba levantar en un terreno colindante con el Hospital, cuyo
costo debía ascender a un millón de pesos. (La Secretaría de Salubridad y
Asistencia Pública había acordado cooperar con la mitad de esa cantidad
si el Gobierno de Nuevo León aportaba la otra mitad). El Gobernador prometió a los estudiantes que muy pronto contarían con un nuevo plantel,
dotado de todos los adelantos de la ciencia médica.
El nuevo edificio de Bachilleres

En una cena ofrecida la noche del 28 de octubre al Director de la Escuela Diurna de Bachilleres, licenciado Bernardo L. Flores, por los ex
alumnos del Colegio Civil de la generación de 1912, a la cual pertenecía
el licenciado Flores, el Gobernador de Nuevo León, licenciado Arturo B.
de la Garza, manifestó que era urgente 1a construcción de wi moderno edificio para la Escuela de Bachilleres. El edificio tendría el costo de un millón
de pesos. El Gobierno Estatal aportaría gran parte de esa suma y lo demás
sería colectado entre los antiguos alumnos del plantel.
AJ día siguiente, en una importante junta celebrada en el Palacio de
Gobierno, se integró un Comité Directivo formado por siete personas. que
se encargaría de coordinar los trabajos. En dicha junta se colectó entre los
asistentes la cantidad de sesenta mil pesos para iniciar las obras.
A fines de septiembre de 1944, un grupo de ex alumnos del Colegio Civil
celebró una reunión con el Gobernador de la Garza para discutir el mencionado proyecto. Se informó a la prensa haber conseguido entre los antiguos alumnos del plantel casi un cuarto de millón de pesos.
Se inicia la lucha

En octubre de 1943 estaba planteada, abiertamente, la lucha entre los
dos sindicatos médicos de Nuevo León.
• El Porvenir, octubre 31 de 1943, p. 15.

508

El diario El Porvenir publicó el día 31 de ese mes, bajo el titulo de
'¿Se trata de estorbar la obra de la Beneficencia?", algunos datos interesantes sobre aquella pugna. La ampüa información provenía de "fuentes estudiantiles''. Señalaban que la actitud de ambos sindicatos médicos "tiene por finalidad . .. apoderarse de las riendas del nueuo Hospital Civil y de las Escuelas de
Medicina y Enfermería''. Los dos bandos estaban personificados en los doctores Angel Martinez Villarreal y Francisco L. Rocha. Los informantes decían que el doctor Rocha había proyectado la creación de un Internado
dentro del Hospital Civil para los alumnos practicantes, con lo cual disminuirían sus egresos por concepto de asistencia. Sin embargo, el doctor
Martínez Villarreal se opuso a la idea. Con motivo del primer Congreso
Mexicano d~l Cáncer, que debía celebrarse en la ciudad de Guadalajara
la primera semana de noviembre, el doctor Rocha había conseguido que
fueran sufragados los gastos de varios estudiantes para que asistieran a dicho
evento, Pero el doctor Martínez Villarreal amenazó a los que acompañaran
al doctor Rocha con perder el año de estudios. AJ fin, varios alumnos de
6o. año asistieron al mencionado Congreso, desoyendo al Director de Medicina. (Mientras el doctor Rocha asistía al Congreso, en el cual presentó
una ponencia, arreció la campaña para arrojarlo de la Dirección del Hospital Civil).
El doctor Martínez Villarreal, en una carta a don Federico Gómez, Director de El Porvenir", publicada en ese diario el lo. de noviembre, calificó
la información de "falsa y escandalosa". La mencionada carta es bastante
confusa en algunos párrafos. Señala los dos fines que se propone : elevar
la eficacia de la enseñanza médica y hacer cumplir las nuevas disposiciones de la Ley de Deneficencia Pública. Luego enumera algunos de los
numerosos problemas que debían resolverse a corto plazo en la Facultad de
Medicina. Pero consideraba que el más urgente era: "establecer una enseiíanza clínica con práctica hospitalaria en los respectivos años de la carrera".
Acusaba a la Dirección del Hospital Civil de "una inexplicable falta de
comprensión, hostilidad y menosprecio" hacia la Facultad de Medicina,
afirmando que se pretendía desconocer las atribuciones y derechos que le
concedía la Ley a dicha Facultad.
En una sesión efectuada el lo. de noviembre la Sociedad de Alumnos
de Medicina, reconquistada por los líderes de la F.E.S., protestó airadamente contra la misma información del 31 de octubre, pero no desmintió las
acusaciones. Se tomó el acuerdo de apoyar al doctor Martínez Villa1Teal,
Director de la Facultad. Al concluir la asamblea, los estudiantes de Medicina recorrieron las calles de Monterrey en una agitada manifestación,
visitando las redacciones de los periódicos. La Sociedad de Alumnos de
Medicina declaró que las afinnaciones publicadas en El Porvenir, "recogidas

509

�en fuentes desconocidas, provienen de gentes interesadas en obstaculiza1 el
progreso de la enseñanza médica", aunque no las refutaban.

Antecedentes del conflicto

En la misma noche del lo. de noviembre, la Junta Directiva de la Facultad de Medicina celebró una importante sesión en Ja que se tomó el
acuerdo de luchar por la institución del Hospital-Escuda, mediante el cumplimiento de la Ley de Beneficencia Pública, "que establece que el personal

El Gobernador de Nuevo León don Santiago Vidaurri. decretó, el 4 de
noviembre de 185 7, la fundación del Colegio Civil del Estado. Pero fue
hasta el 30 de octubre de 1859 cuando el Gobernador Interino don José
Silvestre Aramberri promulgó otra ley disponiendo la apertura del plantel.
En este último decreto se estableció la fundación de una Facultad de Medicina, incorporada al Colegio Civil.9 En el primer año lectivo ( 1859-1860)
iniciaron la carrera médica 15 alumnos.10
Con el fin de impulsar la enseñanza de las ciencias médicas, el benemérito doctor José Eleuterio González había promovido la construcción &lt;le un
Hospital Civil. Las obras se iniciaron el Jo. de febrero de 1858, siendo abierto
al público el 2 de mayo de 1860. Desde entonces los alumnos de la Escuela
ele Medicina hicieron sus prácticas en ese Hospital. Es decir, las funciones
-asistencial y docente- del Hospital y la Escuela siempre estuvieron coordinadas, aunque no existiera una legislación al respecto.
Al ocupar el cargo de Gobernador de Nuevo León don Francisco A. C.írdenas, el 4 de octubre de 1931, afrontó el grave problema de la construcción de un nuevo Hospital Civil. Como primer paso, este distinguido gobernante se dirigió a la delegación local de ]a ASóCiación Médica Mexicana
para que emitiera su opinión. El citado organismo nombró un Comité, que
presidió el doctor Francisco L. Rocha y en el que figuraba, entre otros
facultativos, el doctor Angel Martm.ez ViUarreal. El mencionado Comité
presentó un Informe al Gobierno del Estado "recomendando lo que debería

Técnico del Hospital Civil debe ser nombrado de las Ternas que para el
efecto envíe la Facultad ..."' Los catedrátiros de la Facultad de Medicina

consideraban que el Hospital Civil debí.a ser, respecto a la Facultad, "su
más importante e indispensable laboratorio . .. "

1

La Sociedad de Alumnos de Medicina, en unas declaraciones enviadas
a la prensa local, afirmaba que «reprueba de la manera más enérgica la
actitud asumida por gentes irresponsables que, por carecer de valor civil,
recurren a la noticia anónima para sembrar el desconcierto y falsear la verdad ante la opinión pública, tratando de hacer aparecer la defensa de una
causa noble que, además, se verifica dentro de los terrenos de la legalidad
-por estar apoyada en una Ley de Beneficencia en vigor- como una cuestión puramente personalista". Añadían que la Dirección de la Facultad

negó su permiso a los alumnos de 60. año para asistir al Congreso del Cáncer,
justificando las razones que para ello tenía . .. " Por otra parte, aseguraban
que la mencionada Junta Directiva de la Facultad no se había opuesto al
internado de los "practicantes" en el Hospital Civil, "sino que, exclusivamente~ ha creído conveniente se haga su reglamentació11, con el fin de no
lesionar los intereses del estudiantado".8

También el Sindicato de Médicos Cirujanos y Profesionistas Conexos del
Estado de Nuevo León hizo sus declaraciones, aparecidas en El Porvenir y
El Norte del 5 de noviembre. Condenaban la "ligereza y mala fe" de )as
personas que, "imprudentemente", habían proporcionado las informaciones
publicadas el 31 de octubre, en las que se censuraba "pública y calumm.iosamente" al doctor Martínez Vil1arreal, miembro activo de dicho Sindicato.
Hacían saber que, desde años antes, el Sindicato pugnaba por el funcionamiento del Hospital-Escuela, pues era "el único medio de proporcionar la
debida atención a los enfermos y la adecuada preparación médica a los jóvenes alumnos de la Facultad de Medicina y Escuela de Enfermeras". Solicitaban que se pusieran en vigor las disposiciones relativas de Ja Ley de
Beneficencia Pública y Ley Orgánica de la Universidad. Invitaban, por último, a todos los médicos, "sindicalizados o no", a apoyar la nueva Ley
de Beneficencia Pública.
' El Porvenir, noviembre 3 de 1943, p. 7.
• El Porvenir, noviembre 3 de 1943, p. 4,

510

hacerse para tener un H'Ospital moderno".11

Las obras se iniciaron el 3 de mayo de 1933 en un terreno con superficie total de algo más de treinta hectáreas, situado en el extremo poniente
de la Ca.17,ada Madero, que el Gobierno de Nuevo León había comprado
en cincuenta y dos mil pesos a don Santiago T. Belden y a los sucesores
de don Francisco Armendáiz. A fines de ese año el Gobernador Cárdenas
fue obligado a renunciar. Durante su breve actuación "se construyó la obra
gruesa del sótano al cuarto piso", con un costo de casi medio millón de pesos,
dejando en existencia materiales por valor de cien mil pesos.12
• ISRAEL ÜAVAZOs GARZA, ''La Facultad de Medicina de Monterrey en su centenario", en La Prensa Médica Mexicana. México, D. F. Octubre de 1959. Páginas

441-444.
1•

Reseña Hist6rica de la 1-nstrucción Pública ... , p. 87.

Informe del Gobernador don Francis.c o A. Cárdenas al Congreso del Estado.
Año 1933. Página 111.
"' Hospital Dr. José Eleuterio González, pp. 22-23, e Informe del Gobernador Cárdenas, año 1933, p. 111.
11

511

�Bajo el Gobernador sustituto licenciado Pablo Quiroga vinieron a menos
los trabajos, en los que sólo se invirtieron doscientos setenta y cinco mil
pesos. Durante el interinato del general Gregario Morales Sánchez se interrumpieron las obras. El siguiente Gobernador, general Anadeto Guerrero
( 1936-1939), dio nuevo impulso al proyecto.
Siendo Gobernador de Nuevo León el General Anadeto Guerrero se expidió, el 13 de octubre de 1937, la ley que creó la Junta de B_enefi~encia
Pública en el Estado, que puso a disposición de ésta el patnmoruo ~el
nuevo Hospital Civil y le dio absoluta independencia para su manejo. La
Beneficencia Pública fue integrada por algunas personalidades de la Industria, la Banca, el Comercio y el Periodismo nuevoleonés. Dicho organismo
semioficial se hizo cargo de la construcción del edilicio hasta su tenninación,
En la administración del general Bonifacio Salinas Leal ( 1939-1943) las
obras recibieron mayor impulso, pues se erogaron, con la ayuda del Gobierno
Federal, casi dos millones y medio de pesos. A mediados de enero de 1941
este gobernante nombró director del Hospital Civil al doctor Francisco L.
Rocha, quien aprovechando la estrecha amistad que lo ligaba al doctor Gustavo Baz, Ministro de Salubridad y Asistencia Pública, obtuvo diversas aportaciones para continuar los trabajos del moderno Hospital Civil.
La culminación de la obra se debió, en gran parte, a la ayuda moral y
económica del doctor Baz, quien siempre mostró gran simpatía por su realización. El nuevo Hospital Civil fue inaugurado el 3 de octubre de 1943
por el Gobernador Salinas Leal, precisamente el último día de su gestión
administrativa. Sin embargo, aún faltaban algo más de quinientos mil pesos
para la adquisición de equipo médico.
En las postrimerías de este Gobierno, el Congreso de Nuevo León expidió, el 18 de agosto de 1943, un decreto que reformó Ja Ley de Beneficencia Pública. El artículo 9o., fracción XIV, establecía que "el personal
médico técnico" del Hospital Civil "será designado de entre las temas que
para cada caso envíe la Facultad de Medicina, a solicitud de la Junta (de
Beneficencia)". En otras palabras, el Hospital Civil dependía directamente
de la Facultad de Medicina y su personal médico sería nombrado por la
Junta de Beneficencia, de las temas propuestas por la Dirección de la Facultad, a solicitud de la Beneficencia Pública. Dicho decreto fue "inspirado
por el doctor Angel Martínez Villarreal y aceptado por el entonces Gobernador
electo (licenciado Arturo B. de la Garza) ... " 13
u Drs. 'ENRIQUE C. LIVAS y 'RAFAEL SALINAS RtvERO, "Algunos antecedentes acerca
del Hospital-Escuela" en la Revista del Hospital Univenitario "Dr. Josl Eleuterio
González", año 1953,' número 6. (Este número no existe ea las colecciones de la Biblioteca Universitaria y de la Facultad de Medicina. El artículo aparece en la
obra del doctor AGUlllRE PEQUEÑO, Biograffa y pensamiento vivo . . •, pp. 58-62) •

512

Hubo algunas entrevistas de los doctores Martíne-z Villarreal y Rocha, ante
el nuevo Gobernador, con el fin de coordinar las actividades de la Facultad
y el Hospital, pues no existía una ley que tratara de las relaciones entre
ambas. Se hicieron listas de médicos para escoger a los que debían desempeñar las funciones docentes y hospitalarias en las dos .instituciones. Pero
no se llegó a un acuerdo.
Las modificaciones a la Ley de Beneficencia Pública plantearon un grave
problema. La Junta de Beneficencia sostenía que, con las reformas de 1943,
se Jimitaban sus funciones en la dirección y administración del Hospital
Civil
El edificio de Medicina

El 1O de noviembre un grupo de alumnos de Medicina, encabe-zado por
el doctor Martínez Villarreal, entrevistó al Gobernador del Estado con el
objeto de integrar un Patronato para la construcción del nuevo edificio de
Ja Facultad de Medicina. Dos días después, en la tarde del 12 de noviembre,
el Gobernador de 1a Garza visitó la Facultad de Medicina, atendiendo la
invitación que le habían hecho el Director y los estudiantes. El Gobernador
recorrió las aulas y otros departamentos del antiguo edificio, "habiéndose
dado cuenta de las condiciones deplorables de los mismos", decía el periódico El Norte. Añadió el matutino que le presentaron al Gobernador los
siguientes datos estadísticos: el plantel contaba con 451 alumnos, de los cuales 425 eran varones y 26 señoritas; los catedráticos eran 44 y 18 los "preparadores". Se impartían diariamente 10 materias, sustentándose 17 clases
los lunes, miércoles y viernes y 16 clases los martes, jueves y sábados. Sólo
se disponía de tres salones de clase, teniendo que ocuparse frecuentemente
la biblioteca y los cuatro laboratorios con ese fin por carecer de otras aulas.
Además había un arúiteatro que constaba de dos salas con cuatro mesas
para disecciones.
Por su parte, el periódico El Porvenir informó que "en numerosas ocasiones (maestros y alumnos) se han visto en la necesidad de suspendet algunas clases por falta de local para impartirlaf'.1• El edificio se había concluido a fines de 1890, cuando solamente 25 alumnos cursaban la carrera
médica. El Gobernador ratificó su promesa de edificar la nueva Facultad
junto al Hospital Civil y con un costo de un millón de pesos; tendría cupo
para cuatro mil estudiantes y las obras debían iniciarse en el mes de enero
" En el año escolar 1940-1941, el Consejo de Cultura Superior había acordado
limitar las inscripciones en la Facultad de Medicina en el siguiente año, debido a
la falta de cupo.

513
H33

�de 1944. (En realidad, el actual edificio de la Facultad de Medicina se
empezó a levantar cuatro años después, a mediados de enero de 1948, y
se inauguró el 9 de noviembre de 1952, habiendo sido necesaria una huelga
estudiantil para hacer efectiva aquella promesa).
El Comité Pro Edilicio de la Facultad de Medicina se constituyó en una
junta celebrada en el Palacio de Gobierno, el 18 de noviembre de 1943.
El mencionado Comité debía recabar la cantidad de doscientos cincuenta
mil pesos con ese fin. El Gobernador De la Garza ofreció su colaboración
incluyendo, en los presupuestos del año siguiente, una partida de doscientos
cincuenta mil pesos. Además declaró que en su próximo viaje a la ciudad
de México trataría de conseguir una aportación del Gobierno Federal por
la cantidad de medio millón de pesos, que era 1a mitad del costo del
edificio.
En la misma junta i¡e propuso la venta de los antiguos edilicios y terrenos
que ocupaban la Facultad de Medicina y el Hospital Gonzál.ez con el objeto
de obtener la parte correspondiente al Comité, o sea un cuarto de millón de
pesos. También se decidió que la nueva Facultad se levantaría en terrenos
adyacentes al moderno Hospital Civil.
Al regresar de la ciudad de México, el 24 de diciembre, el Gobernador
anunció a la prensa local que en los primeros meses de 1944 se iniciaría
la construcción de "tres grandes edificios" para la Facultad de Medicina
y las Escuelas de Bachilleres y Femenil "Pablo Livas".
A principios de enero de 1944 los estudiantes de Medicina acordaron decretar una huelga si -como se había propalado- se daba preferencia a
la construcción de nuevos edificios para las Escuelas de Bachilleres, Femenil "Pablo Livas" y Secundaria, pues era más urgente llevar a cabo la edificación de la Facultad de Medicina. A mediados de ese mes el licencíado
Eduardo Livas, Secretario General de Gobierno, declaró que "definitivamente" en febrero o principios de marzo se iniciarían l3$ obras de la nueva
Facultad de Medicina y de las Escuelas de Bachilleres Diurna y Femenil
"Pablo Liv'clS". Pero a principios de abril el Gobernador declaró que las
obras de la Facultad de Medicina se empezarían en el mes de mayo con
la aportación de doscientos cincuenta mil pe.sos que él había ofrecido entregar.
Se agudiza el conflicto
A principios de diciembre de 1943, el doctor Dante Decanini, Secretario
y catedrático de la Facultad de Medicina, envió una queja al doctor Francisco L. Rocha, Director del Hospital Civil. Afumaba el doctor Decanini

que el. ~a 8 d~ ~e. mes se había presentado con un grupo de alumnós en
el servicio Radiologico del Hospital para comprobar la lesión pulmonar de
un enf;1?11º encam,ado en dicho centro médico, pero la encargada del apara~ ,clm1co se nego a p~o?orcionar el ervicio, aduciendo órdenes superiores.
Exigia el docto~ J?ecamm la cooperación del Hospital Civil para llevar a
c~bo el apren~~Je de los estudiantes, "no como u1ia concesión o favor",
s1uo en cumplimiento de la obligación que tenía contraída el Hospital respecto a la Facultad, de acuerdo con la ley vigente de Beneficencia Pública.
I°:°1ed.iatamente la Sociedad de A1umnos de la Facultad de Medicina
se hizo eco de la airada protesta del doctor Decanini. En sesión efectuada
el día 10 de ~ciembre, ]a Sociedad de Alumnos acordó dar a la publicidad
unas declaraCiones "para conocimiento de la opinión ,,.íblica". En p ·
lg
~ tb " , .
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runer
u ar p~o.es a an energicamente" contra la Dirección del Hospital Civil
Pº; ha~e~le negado el uso de un aparato clínico a dicho catedrático. Ademas solici_tab~ la ~te_rvención del Gobernador del Estado para que la Junta
d~ Beneficeneta Publica i:esolviera cuanto antes este problema, pues "en
ninguna forma estamos dispuestos a permitir" que se aplazara indefinidamente. Por último, advertían "a la sociedad en general" que Ja opinión
de los universitarios "está unificada" y las Sociedades de Alumnos de las
Facultades y Escuelas Superiores "apoyan nuestra actitud, por enérgica que
se~ la_ ;-ue ~sumamos'\ pero ac1araban que "no es nuestro propósito hacer
agtt(l(;t0n nz crear problemas al Estado". Concluían que, si sus peticiones
-apoyadas en una ley en vigor- no eran oídas, estaban decididos "a ir
hasta el extremo, si es necesario, para lograrlal'.u
. El doctor Rocha, Director del Hospital Civil, contestó los ataques dirigidos en su contra por la Mesa Directiva de la Sociedad de Alumnos de
la Facultad de Medicina. Dijo que la mayor parte del equipo de Rayos X
Y Fluoroscopia del Hospital estaba fuera de servicio por haber sufrido desperfectos. Se h~bían ped~do las ~~acciones a la fábrica pero aún no llegab~. En esas arcunstancias, decidió que el único aparato de Rayos X que
eXJStía fuera manejado sólo por el doctor Marco Antonio Ugartechea, Jefe
del De~~e~:°· Por otra parte, el aparato de Fluoroscopia que se usaba
en las clínicas que sustentaban los catedráticos de la Facultad, también
estaba fuera de servicio debido a la descompostura de una pieza. El doctor
Rocha, ~adió que, por las razones expuestas, se le había negado a dicho
catedratt_co el, uso de un aparato clínico "y no con el pretendido objeto de
obstruccionar' su labor, como se afirmaba. El doctor Rocha también declaró que la Facultad debía contar con equipos completos para sus "sesiones
" El Porvenir, diciembre 14 de 1943. p. 7.

515

514

�clínicas". Manifestó, por último, que en unos días más enviaría declaraciones
a la prensa local.16
En carta dirigida a don Federico Gómez, director del peritdico El Porvenir, y publicada en ese diario el 17 de diciembre de 1943, el doctor Rocha
denunció la campaña contra el Hospital Civil y, en particuhr, contra él,
''haciéndome aparecer como un enemigo de la Facultad de Melicina y como
un estorbo para la buena marcha de la misma". Hacía algwas preguntas
a sus detractores: "¿ Qué sería ésta (la Facultad de Medicina; sin un buen
Hospital? ¿Podría florecer la enseñanza sin las amplias opownidades que
el H'Ospital presta a la Facultad de .Medicina? Si yo he contrihlído a que el
Hospital se construya y equipe convenientemente, ¿no he a1J.dado a que
la Facultad de Medicina pueda cumplir mejor su misión al dispmer de dicho
Hospital /Jara la enseñanza clínica? ¿Qué trabajo o esfuerz&gt; han hecho
en la Facultad para que el Hospital se termine?"
En la mencionada carta, el doctor Rocha añadió, entre otras con ideraciones: "A lo que sí me he opuesto y me seguiré oponiendo, mentras sea el
Director del Hospital, es a que traten de apoderarse de él qtienes no han
podido o no ha1t querido contribuir en forma alguna a su cm.strucción, y
ahora que ya está terminqdo se sienten con derechos y prerrogztivas, amparándose en necesidades de enseñanza." Puntualizó que dicho centro médico
se había creado para llenar una doble función: la primera, "úender a los
enfermos que a él recurren", y la segunda, "subsidiaria, pero miy importante,
es dar facilidades para la enseñanza clínica de los estudiantes mla Facultad
de Medicina". Agregaba que siempre había procurado dar ess facilidades
para la enseñanza, pero el Hospital aún no estaba concluido ü totalmente
equipado y, por lo tanto, su funcionamiento no era correcto. Las deficiencias existentes, que con buena voluntad "no tendrían importarcia, han sido
aprovechadas para acusarme de obstruccwnar la educación clínica en el
Hospital". El conflicto entre la Facultad y el Hospital lo caificaba como
una "pugna aparente", que "sólo ha servido para provocar &lt;v,itaciones inútiles y nocivas a los intereses de la Facultad y del Hospital".
En una introducción a la citada carta del doctor Rocha se daban a conocer las opiniones de un destacado miembro de la Junta de Beneficencia,
cuyo nombre no se menciona. Afirmaba que con las refomas a la Ley
de Beneficencia Pública quedaba ésta prácticamente sometida ah Facultad de
Medicina, "semicontrolada" por el Gobierno del Estado y :on "un carácter de independencia a medias". Añadía que la pugna e:istente entre
la Facultad y el Hospital "cobró forma legal" cuando entraron en vigor las
modificaciones a la citada Ley, pues se estableció que los n•mbrarr\ientos
" El Porveni'r, diciembre 15 de 1943, p. 9.

516

de los médicos del Hospital Civil debía hacerlos la Junta de Beneficencia
pero a propuesta de la Facultad.
En esas condiciones las prerrogativas de la Junta de Beneficencia quedaban restringidas y la función de los miembros de la mencionada Junta
reducida a la de simples "administradores'' o "meros empleados'' de la Facultad de Medicina, sin el derecho a designar a los médicos que debían
dirigir los servicios clínicos del Hospital Es decir, las reformas a la Ley
de Beneficencia Pública nulificaban la acción de la Junta. Por último, el
informante declaró que la Beneficencia Pública sólo pretendía que dentro
de ella "no prive el criterio sindicalista'', sino "la capacidad y merecimientos'' de los que fueran a desempeñar las tareas de asistencia pública.
El doctor Angel Martínez Villarreal contestó a las declaraciones del doctor Rocha en una carta publicada en el mismo diario el día 19 de ese mes.
En ella hace una vigorosa defensa del Hospital-Escuela y niega que se
pretendiera "con fines sindicalistas atribuidos a una persona el control del
Hospital ... " En seguida de la carta del doctor Martínez Villarreal aparece
una "Nota de la Dirección", escrita indudablemente por don Federico Gómez, en la que afirma: "eso del Hospital es conflicto de personas y, tLn poco
más ampliamente, de un grupo contra una persona. No vale tanto la enseñanza médica ni la vinculación de Hospital y Escuela, sino la política que
bulle en el fondo". Añade que aplicar las reformas a la Ley de Beneficencia
sería volver a la misma situación en que se encontraba el antiguo Hospital
González seis años antes, "esto es, manejado por la acción oficial y por la
política''. Y concluye: "para eso no ha.cía falta instituir una Junta de Beneficencia", creada "especialmente'' para evitar la intromisión de la política
y los intereses personales en el nuevo Hospital Civil.
Situación económica del Hospital

El 17 de diciembre la Beneficencia Pública celebró una -importante sesión.
Se informó a la prensa que los ingresos no bastaban para cubrir el presupuesto del Hospital Civil. Por lo tanto, se había decidido restringir los
gastos de construcción del mismo. La Junta de Beneficencia había expedido
bonos por valor de doscientos cincuenta mil pesos, "los cuales no han sido
absorbidos aún por el público y las instituciones de cr4dito". También se
informó que habiéndose vencido un préstamo de la institución nombrada
"Crédito Industrial de Monten-ey'' por ciento cincuenta mil pesos se resolvió pagar la cantidad de veinticinco mil pesos.
A mediados de diciembre de 1943 el doctor Rocha informó a El Porvenir
sobre el proyecto que existía para construir la Casa de la Enfermera, pues

517

�en esa época el internado de la :&amp;cuela de Enfermería funcionaba en el tercer piso del Hospital Civil, ocupando las dos alas orientales, y el número
de alumnas iba aumentando constantemente. Además se refirió a la construcción de dos hospitales, uno para tuberculosos y otro para enfermos de
cáncer, cuyos proyectos ya eran del conocimiento del doctor Gustavo Baz.
Ministro de Salubridad.
"En defensa del Hospital-Escuela ... "

A fines de ese año el doctor Angel Martínez Villarreal dio a conocer su
interesante trabajo "En Defensa del Hospital-Escuela y de las Leyes que lo
hacen factible en Nuevo León", publicado en El Poruenir del 28 de diciembre de 1943, página 4, y editado como folleto en el mes de enero del
año siguiente.17
El doctor Martínez Villarreal Janza un violento ataque contra la Dirección
del Hospital Civil, acusándola de entorpecer la labor de los catedráticos de
la Facultad de Medicina y, por consiguiente, el aprendizaje de los alumnos.
Enumera una larga serie de "irregularidades'' en el manejo del Hospital,
afirmando entre otras cosas que al hacerse las designaciones de "médicos
internos" no se tomaba en cuenta para nada la opinión de la Facultad
de Medicina. Por otra parte, la Junta de Beneficencia había concedido
becas a algunos médicos para hacer estudios en el extranjero sin consultar
antes con la Facultad.
El doctor Martínez Villarreal sostenía que la "ori.entaci6n médicd' del
nuevo Hospital Civil y "todo el trabajo docente" que se realizara en él
debía estar sometido a las nonnas dictadas por la FacuJtad de Medicina
con el fin de preparar a los estudiantes de dicha carrera, así como a los
graduados y las enfermeras.
El autor añade que la FacuJtad necesitaba un Hospital-Escuela o quizá
varios "y s6lo puede establecerse en el único Hospital oficial que aquí existe
o en los que se construyan después''. Considera que las reformas de 1943
a ]a Ley de Beneficencia Pública -sugeridas por él y otros integrantes
del sindicato médico al que pertenecía- "no fueron bastante explícitas, dejando lugar a tropiezos''; sin embargo "se da la oportunidad de lograrlo (el
establecimiento del Hospital-Escuela) ...", pues dichas reformas legales
disponían que el personal médico del Hospital Civil sería nombrado, p0r
medio de temas, a propuesta de la Facultad. Más adelante afirma: "en
11

Lo reprodujo el doctor Aguine Pequeño en su obra Biografla y penramiento

nuestra opinión, todo médico del Hospital debe estar ligado a las labores
docentes de la Facultad ... "
Agrega que siendo Director de la Escuela de Medicina el doctor Eusebio
Guajardo (lo fue en cuatro ocasiones, a partir de 1918), los médicos del
antiguo Hospital eran designados con la aprobaci6n de la Escuela. El doctor Guajardo elabor6 un proyecto de ley para la creación de un Instituto
de Ciencias Médicas, "en el cual quedaban tmificadas esas dos instituciones
y, además, todos los servicios médicos impartidos por el Estado que existían
o se crearan después''.
Afirma que a1 iniciarse Ja construcción del nuevo Hospital Civil, en 1933,
se pensó en edificar la Escuela al oriente de aquél, "porque se aceptaba la
idea de su inseparabilidad". Como prueba de ello menciona el Informe que
el doctor W. H. Walsh -cóntratado por el Gobierno de Nuevo Le6n para
supervisar el proyecto- dirigió a ]a Fundación Rockefeller, en el que afirmaba que los catedráticos de la Escuela de Medicina serian los Jefes de
Departamento del Hospital.
Añade que las reformas a la Ley de Beneficencia no limitaban las funciones de la mencionada Junta, pues ésta "sigue siendo, de todas maneras,
el gobierno semioficial y descentralizado del H'Ospital", con la "facultad"
de designar a los médicos de dicha instituci6n conforme a las temas que _le
enviara la Facultad de Medicina. Además la Junta de Beneficencia Pública debía ocuparse "del aspecto financiero de la construcción, todo lo administrativo del mismo y, en general, la atenci6n de las numerosas y urgmtes
necesidades de la Asistencia Pública en el Estado".
Su propósito quedó fijado en el siguiente axioma: "Todo servicio de asistencia en el Hospital debe hacerse en funci6n de enseñanza . .. " Después
afirma que ya se le había entregado al Gobierno de Nuevo León un "plan
de departamental~acign" del Hospital, un poco más amplio que el propuesto en 1932 por la Asociación Médica Mexicana al Gobernador don
Francisco A. Cárdenas. Finalmente, el doctor Martínez Villarreal expone
en lineas generales su plan hospitalario.

111
Al iniciarse el año de 1944 se organiz6 la ofensiva contra el doctor Francisco L. Rocha y la Junta de Beneficencia Pública. La Sociedad de Alumnos
de la Facultad de Medicina, controlada por la Federación de Estudiantes
Socialistas, dirigió el asalto. Como primer paso se intent6 declarar la huelga
el día 10 de enero.

vivo •.. , pp. 29-39.

519

518

�En la tarde del 10 de enero de 1944 los estudiantes de Medicina efectuaron una víolenta sesión. Al final decidieron aplazar el movimiento huelguístico, mientras se conocía el resultado de una junta que debía celebrar
la Beneficencia Pública esa misma tarde, en la que serían discutidas las
demandas estudiantiles. Pero la junta no se llevó a cabo y el problema quedó
en suspenso.
El Consejo Universitario, presidido por el doctor Livas, acordó apoyar
al Director de la Facultad de Medicina para que se hicieran efectivas las
reformas a la Ley de Beneficencia, y así lo comunicó al Gobernador del
Estado.
Otra sesión de los futuros galenos se efectuó el día 13, en la que se reafirmó el propósito de suspender las clases si no eran resueltas sus demandas.
Se propuso el nombramiento de una Comisión que debía estar integrada
por un representante de los profesores de la Facultad y otro de los alumnos,
a quienes se debían agregar el representante del Gobierno del Estado y el de
la Junta de Beneficencia.
Durante varios meses en el seno de la Beneficencia Pública se había tratado inútilmente de conciliar los puntos de vista de los doctores Villarreal
y Rocha. En vista de ello el Gobernador De la Garza había nombrado
a los hombres de emprresa don Joel Rocha y don Manuel L. Barragán
para que procuraran resolver la controversia, llegando a la conclusión , de
que el problema era de carácter personal y, por lo tanto, ambos deb1an
renunciar. El doctor Rocha ofreció presentar . su renuncia, si hacía lo mismo
el doctor Mactínez Villarreal, y éste se comprometió a renunciar previa
consulta con el Gobernador. El licenciado De la Garza juzgó que dicha
solución no era prudente.
El Gobernador tuvo una reunión privada con el Rector, doctor Livas,
y con los doctores Martínez Villarreá.l y Rocha, el día 14 de enero. S_e
habló de formar una Comisión con representantes de la Facultad de Medicina, el Hospital Civil y el Gobierno de Nuevo León) con el ~in. d~ elaborar
un estudio sobre el funcionamiento del Hospital-Es&lt;;uela. En pnnc1p10 se acordó respetar la inamovilidad del personal de ambas instituciones, pues se
rumoró sobre la destitución de algunos médicos.
La Comisión que debía dictaminar sobre el problema de] Hospital-Escuela
fue integrada, a mediados de enero, por los doctores Jesús Lozano, Cesáreo
Sader Matar y Francisco Vela González y el estudiante Mario Navarro,
en representación de la Dirección del Hospital Civil, la Facultad de Medicina, el Gobierno del Estado y el alumnado de Medicina, respectivamente.
El representante estudiantil tendría voz pero no voto.
El Gobernador concretó el objetivo de la Comisión en tres puntos: 1,

520

Adaptar la organiz.ación y funcionamiento del Hospital "a la mejor satis/acción de las necesidades" de la Facultad, con el fin de que los estudiantes
"complementen en la Casa de Salud la enseñanza de las ciencias médicas",
asegurando la mayor cooperación del Hospital "a los fines de la Escuela
( de Medicina), sin perjuicio de su funcúfo como centro de asistencia pública, ni de la salud y la vida de los enfermos en él asilados''. II, La Comisión debía elegir el personal que, '"perteneciendo o no en la actualidad
al Hospital o a la Facultad, vaya a prestar en lo sucesivo sus servicios en
los referidos Establecimientos'', tomando en cuenta la antigüedad, competencia y honestidad profesionales, « exclusivamente". III, La Comisión podía
proponer las reformas necesarias a las Leyes de la Beneficencia y de Ja
Universidad, pero el nombramiento de Director y de Subdirector del Hospital, "queda reservado a la Junta de Beneficencia Pública". Las partes se
comprometían a acatar el arbitraje de la Comisión y debían dictar las disposiciones necesarias para ponerlo en práctica.
El Gobernador sugirió que la Comisión se su jetara a la interpretación
que él había hecho de las reformas a la Ley de Beneficencia. Sin embargo,
los Directores del Hospital y la Facultad opinaron que los miembros de
dicha Comisión debían tener absoluta libertad para proponer la solución del
conflicto.
Los estudiantes de Medicina solicitaron a la citada Comisión que los catedráticos de la Facultad fueran los únicos autorizados para recibir el nombramiento de Jefes o Subjefes de Salas del Hospital Civil. Después se pidió
que todo el personal médico del Hospital fuera escogido de las ternas enviadas por la Dirección de la Facultad.
En el término de diez días, que era el plazo señalado para resolver el
problema, no se llegó a un acuerdo.
A principios de febrero El Porvenir informó que la mencionada Comisión
Dictaminadora había aprobado "en todas sus partes las peticiones de los
estudiantes de Medicina". 18 Lo cierto es que, después de varias semanas de
pláticas, no se unificaron los criterios que sustentaban los doctores Lozano,
por una parte, y Vela González y Sader Matar, por la otra, para la interpretación que debía hacerse de las modificaciones a la Ley de Beneficencia.
Entonces los dos últimos entregaron al Gobernador del Estado un dictamen
favorable a la Facultad de Medicina, que posteriormente fue impugnado
por el doctor Jesús Lozano.
En sesión "extraurgente'\ celebrada el 30 de marzo de 1944 y presidida
por don Joel Rocha, la Junta de Beneficencia decidió rechazar la resolución
del arbitraje. (El doctor Martínez Villarreal, en su carácter de Vocal de la

'ª

El Porvenir, febrero 7 de 1944, p. 11.

521

�Junta de Beneficencia, votó en contra de ese acuerdo) . La .Beneficencia
Pública sostenía que dicho arbitraje no era válido, pues había sido aprobado
por dos de sus miembros y no por los tres. Consideraba que, al acatar
el mencionado dictamen, no podría llevar a cabo plenamente sus labores y
sería "inútil su actuacwn".
La Federación de Estudiantes Socialistas envió a El Porvenir unas declaraciones, publicadas el primero de abril, en las que acusaba a la .Beneficencia Pública de colocarse "en una actitud de rebeldía en contra del Congreso del Estado", que había aprobado las reformas a la Ley de Beneficencia,
y también en contra del Gobernador de Nuevo León, "que es el encargado
de hacerlas cumplir".
El Primer Congreso de Facultades de Medicina
En la Tercera Asamblea Nacional de Rectores, celebrada en Monterrey
a fines de noviembre de 1943, se había tomado el acuerdo de convocar a
un Congreso Nacional de Facultades de Medicina, que debía efectuarse por
primera vez en el pais. Dicho evento científico se llevó a cabo en esta
ciudad del 2 al 6 de abril de 1944, asistiendo delegados de las Facultades
de Medicina de México, Guadalajara, Puebla, Michoacán, Oaxaca y San
Luis Potosí y, además, de la Escuela Médico Militar y Escuela Nacional
de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico.
El punto culminante de este Congreso fue la interesante ponencia presentada por los doctores Angel Mar(mez Vi,llarreal y Amulfo Treviño Garza,
a nombre de la Facultad de Medicina de Nuevo León, bajo el siguiente
título: "Relaciones entre las Facultades de Medicina y Hospitales, otros
servicios de asistencia, sanitarios, etc., desde el punto de vista de sus posibilidades docentes." La ponencia fue leída por el mencionado doctor Treviño Garza y sus conclusiones aprobadas por unanimidad.
Los delegados nuevoleoneses afirmaban: lo. Que las relaciones entre las
Escuelas de Medicina y los Hospitales del país eran, ''en la ma,,or parte
de los casos, deficientes, desde el punto de vista del aprovechamiento total de
sus posibilidades docentes". 2o. Era indispensable el establecimiento de· uno
o quizá varios Hospitales-Escuela u Hospitales Universitarios para cada
Facultad de Medicina. 3o. Debían establecerse condiciones especiales que
permitieran el mayor aprovechamiento para la práctica de los estudiantes
eh los servicios sanitarios, de emergencia, Hospitales particulares, clínicas de
obreros y de industrias, etc., concediendo a la Escuela de Medicina la
«necesaria intervenci6n en provecho de sus alumnos o finalidades docentes". 19
u Véase la ponencia en la obra del doctor Aguirre Pequeño, Biograffa y pensamiento vivo . .. , pp. 43-55.

522

Declaraciones del doctor Rocha

En la ponencia presentada por los doctores Martínez Villarreal y Treviño
Garza, ante el Primer Congreso de Facultades de Medicina, se hicieron algunas alusiones a la pugna que existía entre la Facultad y el Hospital Civil
de esta ciudad. Con ese motivo, e1 periódico El Porvenir entrevistó al doctor
Francisco L. Rocha, Director del Hospital. 20 El destacado profesional afirmó que la citada ponencia era "la coronaci6n de una serie de maniobras
del doctor M artínez Villarreal, con el objeto de impresionar favorablemente
a la opini6n pública, al mismo tiempo que hacer presi6n sobre el Gobernador
del Estado para real~ar sus anhelos y ambiciones", o sea controlar la Facultad y el Hospital Añadía que el doctor Martínez Villarreal, "o no está
convencido de la bondad de sus ideas o no puede dejar de obrar como político, en lo cual tiene gran experiencia». Acusaba al Director de la Facultad de Medicina de haber buscado y obtenido el apoyo de algunos grupos
para lograr sus fines: "Primero, los estudiantes de Medicina, a quienes ha
prometido maravillas; los ha a.mzada en contra mía, haciéndome aparec"er
como enemigo de la Facultad y del estudiantado. Después, a los profesores
de la Facultad de Medicina, a quienes canuenci6 de la santidad de esta cruzada; casi al mismo tiempo, a los miembros del Sindicato de Profesionales
y Conexos del Estado de Nueva Le6n (así dice) ,, aun a los del Sindicato
de Dentistas."
El doctor Rocha consideraba que el mencionado Congreso, en el que se
habían reunido los directores de varias instituciones médicas del país, "en
realidad, para el doctor Martínez Villarreal no tiene más objeto que recibir
de ellos el 'espaldarazo' y el apoyo que tanto necesita!'. Afirmaba que di.cho
profesional "tiene una confusi6n de términos e imprecisión en las ideas.
U na casa es Hospital-Escuela, edificio en el cual están la escuela '1 el hospital, y en el que el fin primordial de toda la organización es la enseñanza,
y otra cosa es Hospital Uniuersitario, que es aquel propiedad de la Universidad a que pertenece la Facultad de Medicina y que es controlado en todos
sentidos por la misma Facultad; en este último caso, la Facultad tle Medicina tiene su edificio aparte, a veces distante".
Sostenía el doctor Rocha que la verdadera causa de la pugna entre la
Facultad y el Hospital "es evidente: ahora que el Hospital Civil está casi
terminado, un grupo de médicos políticos, encabezado por el doctor Martínez Villarreal, trata de apoderarse del control del Hospital, amparándose
en supiiestas necesidades de enseñanza". La Facultad no podría cumplir su
misión "sin un buen hospital, en donde la enseñanza clínica pueda impar• El Porvenir, abril 6 de 1944, pp. 7 y 10.

523

�tirse con toda facilidad ... Esto es evidente y nadie lo discute". Añade que la
"pequeña parte" en que él había colaborado para termin~ y equipa:, _el
Hospital Civil, beneficiaría más a la Facultad y a los estudiantes que di.scursos y promesas". Luego afinnaba: "Que yo sepa, nadie ha tratado de
oponerse a que el Hospital dé a la Esc1tela toda clase de facilidades para
la ensefuma; yo menos que nadie, a pesar de las calumni.as que al respecto
se han hecho."
En principio, se había acordado que fueran 25 los "profesores de clinica '
de 1a Facultad de Medicina que ocuparan los cargos de ''Jefes de Servicios"
en el Hospital. Pero "con ellos no puede (el doctor Martínez Villarreal)
manejar a su antojo el Hospital. Pide, exige nada menos que 48 puestos
para sus amigos y deja, como un favor, sólo 18 para lo: ~em~': Estos últimos no estañan en el Hospital por el hecho de ser med1cos, sino por su
indiscutible competencia". Conforme al plan del doctor Martlnez Vtllarrea1,
el Director del Hospital, sea el que fuera, quedaría a merced del grupo
mayoritario de médicos encabe-t.ados por el Director de la Facultad. El
doctor Rocha preguntaba: "¿Cree usted que yo o cualquiera otra persona,
con una poca de dignidad, va,1a a aceptar semejante situación? ¿ Director
pelele? ¡Nunca!"
. .
La Junta de Beneficencia Pública sostenía que la Facultad de Medicina
"no tiene po-r qué intervenir en el manejo" del Hospital Civil y "sólo cabe
buscar coordinación" entre ambas instituciones, "sin supeditar en modo alguno éste a aquélla . .. " Por el contrario, si "intereses polític~s" buscaban
someter el Hospital a la Facultad, "e11 buena hora que se suprima la Junta
de Bmeficencia, que sale sobrando, y se entregue el Hospital en manos de
la Facultad de Medicina". Continuaba el doctor Rocha afumando que el
doctor Martínez Villarreal, "graciosamente", señalaba que la Beneficencia
Pública tenía "toda la responsabilidad económica y administrativa" deJ f:ospital mientras la Facultad intervendría en la elección del p_ersonal médico,
"dando así oportunidad de colocar en los puestos del Hospital a elementos
adictos a s-u grapo". Y concluye: "Ante la evidenci.a de ~st&lt;:5 ma_niobras",
la Junta de Beneficencia Pública acordó no aceptar la m1erencia de la
Facultad en los asuntos internos del Hospital.
El doctor Rocha creía que, en caso de realizarse el plan del doctor Martínez Villarreal, no mejoraría la enseñatl7.a en la Facultad de Medicina:
"En teoría, tal vez; en la práctica no", afirmaba. Añadiendo que se puede
ser un magnífico clínico o cirujano, "y ser perefectame11te incapaz de enseñar", así como "un magnífico maestro y, al mismo tiempo, uti mal partero
0 cirnjano. En el primer caso, los intereses del enfermo est~~, garantiza~os
y los de los alumnos no; en el segundo sucedería lo contrano . ~o seguida
señala dos "graves vicios" que existían en la Facultad y que debian ser o-

rregidos por su Director: primero, el hecho de que "prácticamente está11
cerradas las puertas de la Facultad" a los médicos que no eran miembros
del sindicato al que pertenecía el doctor Martínez Villarrea~ como "si toda
la sabiduría estumese en los médicos de ese grupo .. . " Otra lacra era ªel
monopolio que algunos médicos tienen de las clases", quienes impartían dos
o tres cátedras, "a veces disímbolas". El doctor Rocha preguntaba: "¿Son
insustituibles y no hay quién prieda impartirlas igual o mejor?" Los estucliantes habían hecho varias tentativas, "aunque infructuosas", para conseguir que fueran nombrados catedráticos que no pertenecieran a ese grupo
sindical. El doctor Rocha menciona su propio caso: "Hace un año, aproximadamente, era yo profesor en la Escuela de Medicina y, no encontrando
razones para quitarme mi puesto en la Facultad, tuvieron la idea genial de
mprimir la clase que yo impartía, c&lt;m lo que automáticamente quedé fuera
de la Escuela ... "
Por último, afirmaba que "sería para mí un gran descanso dejar a un
lado los problemas del Hospital" y dedicarse por entero a su profesión. "Si
he luchado y sigo luchando es porque creo que, por encima de los intereses
particulares, está11 los intereses generales de la colectividad, a la que tenemos
la obligación de servir, especialmente en asuntos asistenciales, en los que
tan poco se ha hecho en beneficio de los pobres y de los enfermos."
Una carta aclaratoria

En una extensa carta publicada en El Porvenir del 9 de abril,, página
16, el doctor Rodolfo L. Rodríguez, Subdirector del Hospital Civil, aclara
algunos p1mtos oscuros del conilicto. Afirma que Jas modificaciones a la
Ley de Beneficencia fueron hechas "si,i que la Junta (de Beneficencia Pública) fuera tomada en cuenta para conocer su opinión .. .'-' El 28 de octubre
de 19+3, al tomar posesión de sus cargos los nuevo,s núembros de la Junta de
Beneficencia, el Gobernador del Estado expuso su criterio en relación
a la interpretación que debía darse a dichas reformas legales, principalmente
en el capítulo referente al nombramiento de1 personal médico del Hospital.
El Gobernador opinó que la Facultad de Medicina solamente debía presentar temas a la Beneficencia Pública cuando ésta tuviera que escoger a los
Jefes y Subjefes de servicios del Hospital y, además, dichos médicos debían
ser "profesores de clínica" de la Facultad. Es decir, la Junta Directiva de
la Facultad no tenía atribuciones para proponer el nombramiento del resto
del personal médico del J-Iospita], pues éste era un derecho exclusivo de la
Beneficencia Pública.
En la fecha citada. el doctor Rocha designó Subdirector del Hospital Civil
al mencionado doctor Rodríguez, autor de la carta, habiendo consultado pre-

52,5
524

�viamente dicho nombramiento con el Gobernador del Estado, quien lo aceptó
sin objeciones. Pero el doctor Martínez Villarreal ªprotestó enérgicamente".
afirmando que el cargo debía ser ocupado mediante la elección de una tema
presentada por la Facultad de Medicina, "a pesar de la interpretación que
el Gobernador acababa de hacer de dicha !-,ey''. La sesión fue suspendida
y, reanudada el día siguiente en el despacho del Gobernador, ratificó éste
la elección del doctor Rodríguez.
Por otra parte, el Gobernador De la Garza interpretó las reformas a la
Ley de Beneficencia en el sentido de que los nombramientos se debían haeer
de común acuerdo entre ambas instituciones, es decir de &lt;profesores de
clínica" de la Facultad y de Jefes o Subjefes del Hospital. En caso de cliscrepancias, escogería el Gobernador entre los candidatos propuestos.
El doctor Rodríguez afirma que esta resolución del Gobernador se discutió en la Facultad de Medicina y en el sindicato médico al que estaba
afiliado el doctor Martlnez Villarreal,21 privando la idea de que debía ser
uno de los dos grupos antagónicos el que dirigiera los destinos del Hospital
y, puesto que ellos tenían mayor influencia política, "no veían por qué hubiera transacción~' con el doctor Rocha y la Beneficencia Pública. Esto se
lo había referido confidencialmente al doctor Rodríguez un miembro del
citado sindicato médico. Fue entonces cuando los estudiantes de Medicina,
con la anuencia de las autoridades universitarias, amenazaron con declarar
una huelga general si el Gobierno del Estado no accedía a sus peticiones,
exigiendo que todo el personal médico del Hospital Civil debía ser nombrado
por la Facultad.
Respecto al dictamen redactado por los doctores Sader Matar y Vela
González para solucionar el conflicto, asienta que estos profesionales habían
actuado "con criterio político", pues de la lista presentada por ellos para
cubrir los servicios del Hospital, excluyeron en la categoría de "médicos consultantes" a facultativos "de los más capaces, que serían magníficos profesores", resultando de esa manera que una "abrumadora mayoría", o sea 48
doctores, eran miembros del sindicato médico y s6lo 18 pertenecían al grupo
del doctor Rocha. De estos últimos solamente dos eran catedráticos de la
Facultad y otros siete no estaban afiliados a ningún sindicato.
Según el proyecto formulado por los doctores Vela González y Sader Matar, el personal médico del Hospital constituía el Cuerpo Consultivo del mismo. Siendo una mayoría de sus integrantes partidarios del Director de la
Facultad de Medicina, el doctor Rocha no podría tener "el control y unidad
11 El doctor Angel Martínez Villarreal había sido uno de los principales organizadores del Sindicato de Médicos Cirujanos y Profesíonistas Conexos del Estado de
Nuevo León en 1936 y Secretario General de dicho organismo en. 1940 y 1941.

de mando" _en el !1ospital y éste sería dirigido, en última instancia, por el
doctor Marünez Villarreal " a t raues
' del grupo mayontano
· · que lo representa''.
. En cuanto a los nombramientos, en el futuro, del personal médico, mediante, conc~s d_e oposición, no se podría constituir un jurado imparcial,
pues este ~na des1gn~do por ~os mismos que pretendían dirigir la Facultad
Y el lfospital. Ademas, la Uruversidad se reservaba el derecho de conceder
el ~xamen de oposición y ésta se hallaba &lt;'controlada por otro grupo de
armgos d~l do:tor ~artíne_z Villarreal". Por lo tanto el acceso a los cargos
d~I Hospital solo sena posible a los médicos que tuvieran la aprobación del
Drrector de la Facultad de Medicina y de su grupo sindical.
Concluye ~nd_o que un miembro de la Junta de Beneficencia pidió
al doctor Martínez Villarreal que, "por patriotismo", tuviera un arre«lo con
el doctor Rocha, pero aquél declaró que "sólo con la aprobación del dictamen, como había sido propuesto, terminaría el problema".

Continúa la polémica
En~ artículo intitula~o "La verdad sobre el asunto del Hospital-Escuela",
aparecido en El Porvenir del 13 de abril, el doctor Guillermo Benavides
~nbe, ~tedrático de la Facultad de Medicina, admite que en d Hospital
_se realizan la mayoría de los estudios clínico.s necesarios para la enseñanza";
SlD embarg~
p~fesores y alwnnos "tropiezan con innúmeras dificultades
para traba¡ar en el. Acusaba a la Junta de Beneficencia Pública de que.
en un "alarde de rebeldía", se negaba a acatar las reformas a la Le d,
Benefi1cencia
· y elclictamen de los dos núembros de la Comisión creada Y
parae
resolver el problema. Rechazaba la versión de que el conflicto surgido entre
la Facultad y el Hospital Civil era "un asunto personal o de política'' afir,
man do -~ue "'este. es un conflicto de carácter docenten. Añade que "nunca

!;s

hubo dificultades" entre el antiguo Hospital Civil y la Escuela de Medicina,
pues se_ consideraba que aquél era el « complemento necesaric" de ésta. AJ
cons~. el _nuevo Hospital se originaron los primeros desacuerdos entre
ambas instltuciones, que fueron aumentando con el tiempo Asegu b
l
al éd' d
·
ra a que
e person m 1co e1 Hospital estaba "completamente desligado de la Facultad de Me~icina y aun, en parte, en p1,gna con la misma", existiendo "un
gran _porcenta¡e_ de m~di~os que n~ siquiera_ conocen nuestra Escuela y, por
lo mismo, no tu:nen ni sienten hacia ella ningún cariño ni deber". Consideraba que la Facultad tenía derecho a que "sea el profesorado de [a misma
el que forme_ el cuerpo técnico del Hospital" . E insiste en que "un asunto
de t~l magnitud" no podía estar inspirado en "intereses mezquinos y personalrstas, como se trata de hacerlo aparecer'.

527
526

�El "voto panicular'' del doctor Jesús Lozano

El doctor Jesús Lozano, miembro de la Comisión Dictaminadora del caso
del Hospital-Escuela, envió a la prensa local unas importantes "aclaracio11 es'', publicada en El Porvenir y El Norte del 15 de abril. Primeramente
negaba la categoría de fflaudo arbitral, fallo inapelable y hasta pacto de
honor", que se pretendía atribuir al dictamen presentado por los doctores
Vela González y Sader Matar. El doctor Lozano se remonta a los origenes
del problema, afirmando que las refonnas de 1943 a la Ley de Beneficencia Pública "fueron hechas en condiciones tales que la Junta de Beneficencia
y la Dirección del Hospital no las conocierort sino hasta que aparecieron
publicadas" en el Periódico Oficial.2 z En principio, se tuvo e] propósito de
superar algunas diíerencias que existían entre las autoridades del Hospital
y de la FacuJtad, pero las citadas reformas ''trajeron como consecuencia
problemas más difíciles que aquellos que se trataba de corregir''. Según esas
modificaciones legales, el Hospital sería "manejado técnicamente" por la Facultad de Medicina, "quedando a la Junta de Beneficencia, exclusivame11te,
las obligaciones y responsabilidades económicas y admirlistrativas''. Así, de
hecho, el Hospital estaría supeditado a la Junta Directiva de la Facultad.
El Gobernador De la Garza -sigue diciendo el doctor L&lt;YLa110- hizo una
interpretación muy acertada de las reformas de 1943, estando de acuerdo
con sus puntos de vjsta el doctor Rocha y 1a Beneficencia Pública. Sin
embargo, el doctor Martínez VillarreaJ exigía la estricta aplicación de la
Ley y, llegando hasta sus últimas consecuencias, pretendía que también el
Director y el Subdirector del Hospital Civil debían ser escogidos de las ternas enviadas por la Facultad.
Debido a que no se llegaba a un acuerdo, un grupo de médicos pidió
al doctor Louno que, teniendo en cuenta la estrecha amistad que lo ligaba
con el Gobernador del Estado, le propusiera a éste que se creara una Comisión, ajena a los intereses en pugna, con el objeto de estudiar el problema
y llegar a un arreglo definitivo.
El doctor Lozano afirma que, en lo fundamental, ya se había llegado
a un entendimiento entre los tres integrantes de la Comisión, cuando el represen tante de la Facultad de Medicina, "influido .seguramente por el
Director de la Escuela, desconoció lo aprobado hasta entonces, alegando faltas de comprensión que no hubo". Añade que el representante del Gobierno
21 El doctor Enrique C. Livas afirma que el Gobernador Salinas Leal expidió el
mencionado decreto, "de acuerdo" con el licenciado Arturo B. de la Gana, futuro
Gobernador, "y con la iriterl!encidn del Dr. Martínez Vülarreal. . . " ("El doctor
Angel Marúnez Villarreal y la Facultad de Medicina", en la Reoista Médica de
Nuevo León, números 3-4, junio-julio de 1959, p. 3) .

528

Estatal no estuvo de acuerdo en elaborar y suscribir con él una proposición,
conforme a lo ya aceptado por las partes. Sin embargo, después de aJgunas
"discusiones inútiles", los delegados de la Facultad y del Gobierno redactaron
un dictamen "favorable enteramente a sus puntos de vista".
Opinaba que el mencionado dictamen no se había ajustado a las atinadas
recomendaciones del Gobernador, en el sentido de respetar la independencia
de Jas dos instituciones -Hospital y Facultad-, coordinando su funcionamiento para garantizar la enseñanza de los estudiantes y la asistencia de los
enfermos. Por otra parte, sólo se propuso el nombramiento del personal
médico del Hospital, pasando por alto la designa,i6n del profesorado de la
Facultad, que era otro de los objetivos de la Comisión. Los dos representantes mencionados propusieron la designación de un número excesivo
de médicos para cubrir los servicios del Hospital, "de tal manera que, para
darles acomodo, habría necesidad de modificar la estructura y el funcionamiento de la institución . .. " Conforme al plan presentado, "iba a existir
tm Jefe o Subjefe de ServicÍQ por cada dos enfermos y medio, aproximadament,·, ~in contar médicos internos, practicantes y enfermeras ... cuyos sueldos di: bía11 gravitar sobre los ya limitados recursos del Hospital, pues es bien
sabido q1ie la situación económica de éste es bien difícil". Concluía diciendo
íJUe, al mencionado dictamen de los doctores Vela González y Sader Matar,
"debe dársele, si acaso, el valor de una opinión más en este controvertido
asunto".
El doctor Cesáreo Sader Matar contestó al doctor Jesús Lozano en una
carta publicada en El Porvenir y El Norte del l 9 de abril, afirmando que
el citado dictamen "tiene todas las características de seriedad, conocimimto
del problema, imparcialidad, simpatía para ambas instituciones, capacidad.
de ejecución y validez legal . .. " En consecuencia, aunque no había sido
aprobado por unanimidad, debía aceptarse "por el más elemental sentido
democrático y la más relevante condición caballerosa".

Desenlace
La Beneficencia Pública, en junta celebrada la noche del 21 de abril,
ratificó el acuerdo de la sesión anterior, en el sentido de no admitir el
laudo arbitral de los dos miembros de la Comisión Dictaminadora, por ser
"impracticable".
El sábado 22 de abril, el doctor Martínez VillarreaJ, Director de la Facultad de Medicina, presentó su renuncia al Gobernador del Estado. Unas
horas después, el cuerpo docente de la Facultad, presidido por el doctor
Martínez Villarreal, se reunió en el local del plantel y acordó renunciar
en masa.

529
HJ¼

�La Federación de Estudiantes Socialistas, que donúnaba las Sociedades
de Alumnos de casi todas las instituciones universitarias, se decidió a actuar
a fa"or del Director de Medicina. En un "pleno" celebrado el día 24 en
la Aula M¾ona, los futuros médicos se declararon en huelga. Ese mismo
día la Facultad de Derecho y las Escuelas de BacruJJeres e Industrial "Alvar'o Obregón" secundaron el movimiento de protesta con~a la Beneficen~~
Pública, aclarando que "su actitud no es contra el G~btemo_ del Estado •
Poco después, las demás Facultades y Escuelas Supenores dieron todo su

nes recibieron las ternas enviadas por la Facultad de Medicina e hicieron
los nuevos nombramientos.24 En dicha sesión fue electo Director del Hospital
Civil el doctor Francisco Vela Gonzá!ez y Subdirector el doctor Raymundo
Garza, quienes tomaron posesión de sus cargos esa misma tarde.

apoyo al estudiantado de Medicina.
El Gobernador intervino personalmente para poner fin a esta pugna, que
se había prolongado por espacio de siete meses. En ~na ~?~~i~~ión ,,oficial dirigida a la Beneficencia Pública, decía que estuna m~usttftcadn , la
resolución del 21 de abril, añadiendo que ªviola los compromisos contraídos
y contradice abiertamente el espíritu de conciliación qtte dio orig~n .al nor:ibramiento de los árbitros''. Por lo tanto, le ordenaba "el cumplimumto inmediato y estricto de las disposiciones legales en la materia, en sus_ términos
literales . .. ", agregando que, "con la urgencia que el caso amerita,. . . se

Anteproyecto para la creación de la Federación de .Estudiantes Universitarios
(F.E.U.). El Porvenir, noviembre 4 de 194-3, p. 4.

sirva solicitar de la Facultad de Medicina las ternas nttesarias para el nombramiento del personal médico-técnico del H ospital Civil . .. "
Es decir, el Gobernador decidió que se hiciera la aplicación literal de la
Ley de Beneficencia, contradiciendo el criterio que había sustentado en un
principio.
.
En la junta celebrada por la Beneficencia Pública la noche del 25 de abril,
a la que también asistieron el Gobernador del Estado, el Rector_ d_e la
Universidad y el doctor Martínez Villan-eal, se acordó dar :~plim1ento
a la orden del Gobernador, solicitando a la Facultad de Medicina las ternas para escoger al personal médico del Hospital. En la misma sesión, después de producirse dicho acuerdo, el do:tor Francisco L. Rocha, Dire~!~
del Hospital Civil, "presentó .su renuncia irrevocable, la cual se l~ ace~t6 •,
El doctor Rocha también dimitió como Secretario de la Beneficencia Publica y Director de la Escuela de Enfermería. Unos cüas d~ués, presentaron su renuncia los 61 médicos del Hospital Civil, los qwnce profesores
de la citada Escuela y todas las enfermeras del Hospital, como prueba de
adhesión.
El 28 de abril, los estudiantes volvieron a clases.
.
De los 14 miembros de la Beneficencia Pública, dos habfan renunciado:
el doctor Rocha y don Federico Gómez, Director del periódico El Porue~ir.
En la mañana del 28 de abril la Beneficencia Pública celebró una reunión
en el despacho del Gobernador, a la que sólo asístieron seis miembros, quie.. El Porvenfr, abril 26 de 1944, pp. 9 Y 10.

530

APENDICE

lo. Se constituye en la ciudad de Monterrey una Organización Estudiantil integrada por las Sociedades de Alumnos de las Escuelas y Facultades
Universitarias y la Sociedad de Alumnos de la Escuela Normal
2o. La denominación Oficial de esta Organización será la de Federación
de Estudiantes Universitarios.
3o. La F.E.U. tendrá por normas fundamentales:
l . Defender los .intereses específicos del estudiantado.
II. Luchar por la aplicación integral de 1a Ley Orgánica de la Universidad de Nuevo León.
III. Conservar y acrecentar el prestigio cultural de Ja Universidad de
Nuevo León.
IV. Abstención completa en las cuestiones Político-Electorales.
V. Luchar por la Unidad Estatal y Nacional del Estudiantado.
4o. Las Autoridades de la F.E.U. serán por orden jerárquico:
El Congreso de Sociedades de Alumnos.
El Consejo Directivo.
El Comité Ejecutivo.
So. En cada Escuela o Facultad Universitarias y en la Escuela Normal
para Maestros funcionará una sola Sociedad de Alumnos reconocida por
la F.E.U.
60. Habrá un absoluto respeto a la Democ1q.cia interna de cada Sociedad
de Alumnos.
Se convocará al Congreso Constituyente en fecha próxima.
Tomados estos acuerdos, fueron turnados a la representación de cada escuela, para que sean sometidos a la consideración del alumnado.
:. El Porvenir del día 29 comentaba: "No faltó quien nos hiciera la observación
en el sentido de que todos los nuevos midieos del Hospital Civil, si acaso con una
o dos exce/m"ones, pertenecen al Sindicato Rojo de Médicos Cirujanos de Nuevo

León."

531

�u

RAM.os
~ZANo,_Hu_MBER. TO, "La personalidad del doctor Angel Martínez Villarreal",
e Vid
n
a niversitana, número 152, febrero 17 de 1954.

BmLtoGRAFÍA

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Monterrey. Instituto de Investigaciones Científicas de la Universidad de Nuevo
Le6n. Impresora Monterrey, S. A. Monterrey, N. L. 1944.
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441-444, con el título de ''La Facultad de Medicina de Monterrey en su centenario", y en el periódico El Porvenir de Monterrey, noviembre 2 de 1969,
segunda sección, p. 2, y noviembre 3 del mismo año, segunda sección, pp. 2 y 4,
con el siguiente título: "Historia de la Escuela de Medicina".
DÁvlLA., HERMENBOILDO, Biografía del Dr. D. José Eleuterio González. Tipografía
del Gobierno, en Palacio. Monterrey, 1888. (Sobre la fundación de la Escuela
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Decreto número 80, expedido por el Congreso del Estado el 18 de agosto de 1943,
que reformó la Ley de Beneficencia Pública del Estado de Nuevo León, en el
Periódico Oficial del Gobierno Constitucional del Estado Libre y Soberano de
Nuevo León. Septiembre 22 de 1943. Tomo LXXX. Número 76.
GoNZÁLEZ, HicTOR, Siglo y medio de cultura nuevoleonesa. EdicioJ1es Botas. Mé,ñco, 1946. (Sobre la Segunda Universidad de Nuevo León, véanse las pp.

Reseña Histónca de la instrucción Pública en Nuevo León, desde sus orígenes hasta
1~97, p~esentada ~o, el Consejo del Ramo al Superior Gobierno del Estado
Tlpograf1a del Gobierno. Monterrey 1894 (Sobre la "E d 1
• • ·
Médicas" . el d
'
·
nsenanza e as C1enc1.3.5
por
octor José María Lozano, véase las pp. 79-96).
REYES A., VICENTE, "Historia de la Facultad de Medicina" en V"d
unwers1tana,
· · ·
número 53 mano 26 de 1952
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1 a
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CAVAZOS

FOLLETOS

Apuntes sobre la Escuela de Medicina de Nuevo Leo'n. Monterrey, N. L., 1927.
Exp~sicióndde motivos 'Y Ley Orgánica de la Universidad de Nuevo León Publica
c1ones el D.A.S.U., 1944.
·
Hospital Dr. Josl Eleuterio González. Impresora Monterrey
octubre 3 de 1943.
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LivAs, ENRIQUE- C., La Universidad.
D.A.S.U., 1944.

s.

A.

Monterrey, N. L.,

Su misión y .1u marcha. Publicac·iones
del

La Universidad, su misión y su marcha. Segund a edición. .Publicaciones del
O
.A.S.U., 1945.
LóPEZ RA:ufREz, MAluo, "Dr. Angel Martínez Villarreal" en Datos b"o áf"
de
t
t
d· ·
•
,
i gr 1cos
Mure_s maes ros zstinguidos. Imprenta Cañamar. Monterrey, N. L., 1963.
TINEZ V1LL~.RJ1:AL, ANGEL, En Defensa del Hospital-Escuela y de las Leyes que
lo hacen factible en Nuevo León. (Monterrey), enero de 1944.

-

129-133.
Informe que rinde el Gobernador Constitucional del Es-tado C. Francisco A. Cárdenas al Honorable Congreso del Estado sobre la labor administrativa del Ejecutivo durante el año de mil novecientos treinta y dos y mil novecientos treinta
y tres y Memoria anexa. Monterrey, Nuevo León. Septiembre diez y seis de mil
novecientos treinta y tres. (Sobre el origen de1 nuevo Hospital Civil, pp. 109-117).
In/ orme que rinde el C. General de Brigada Bonifacio Salinas Leal, Gobernador
Constitucional del Estaáo de Nuevo León, ... durante el año de 1942-1943, y
Memoria anexa. Monterrey, Nuevo León, 16 de septiembre de 1943.
Informe gue. rinde el C. Lic. Arturo B. de la Garza 'Y Garza, Gobernador Constucional del Estado de Nuevo León, ... durante el año de 1943-1944 y Memoria
anexa. Monterrey, Nuevo León, 16 de septiembre de 1944.
Ley de Beneficencia Pública del Estado de Nuevo Le6n, en el Periódico Oficial
del Gobierno Constitucional del Estado Libre y Soberano de Nuevo León. Octubre

RE.VISTAS

Universidad, 6rgano de la Universidad de Nuevo Leo'D. Números 2 y 3. Septiembre
d 194
e
3 y septiembre de 1944.
Arma.1 y Letras, boletín mensua1 d e Ja U Dlversidad
·
de Nuevo León. Año de 1944.
PERI0DJCOS

Diarios El Norte y El Porvenir. Años- 1943 y 1944.

13 de 1937. Tomo LXX.IV. Número 82.
Ley Orgánica de la Universidad de Nuevo León, en el Periódico Oficial del Gobierno Constitucional del Estado Libre y Soberano de Nuevo León. Septiembre
29 de 1943. Tomo LXXX. Número 78.
Memoria del Primer Congreso Nacional de FacultadeS de Medicina.

Publicaciones

del D.A.S.U. Monterrey, N. L., junio de J944.
ORDÓÑEZ, PuN10 D., Historia de la Educaeión Pública en el Estado de Nuevo León.
Cuarto volumen, tercera parte. La Escuela Socialista. Monterrey, N. L., 1948

533
532

�UN PATRIOTA JALISCIENSE, TADEO ORTIZ DE AYALA,
DIPLOMATICO MEXICANO
ERNESTO DE LA TORRE VILLAR

Biblioteca Nacional de México

El Hombre
o de Ayala nació según confesión propia, en el Reino de Nueva Galicia en el valle de Mascota, Jalisco, a fines
del siglo XVIII, y más exactamente el 18 de octubre de 1788,1 y murió
a bordo de un buque que iba a puertos norteamericanos en el año de 1833.2
Joven aún, partió a Europa en 1808 donde le sorprendió el inicio de la
guerra de :independencia, habiendo vuelto a América hacia el año de 1811.8

DoN SIMÓN TADEO ÜRTIZ Y AYALA

TmMoNs, "Tadeo Ortiz, Mexican Emisary Extraordinary", The
1 WILBERT H.
Hispanic American HistMical Review, august, 1971, vol. LI, No. 3, p. 463-477, cita
la fe de bautismo e,cpeilida en el convento de San Francisco de Guadalajara que in-

dica nació ese día.
1 CARLOS MARÍA DE BusTAMANTE, Continuacwn del CuadTO Histórico de la Revolución Mexicana. Introducción de Jorge Gurría Lacroix, 3 vv. México, Universidad
Nacional de México, 1953-4 ( Publicaciones de la Biblioteca Nacional de México 2),
un cuarto volumen fue publicado en México, Instituto Nacional de Antropología e
Historia, 1955; IV-219. La noticia de su fallecimiento fue dada en El Telégrafo
el 31 de diciembre de 1833. En el Boledn Bibliográfico de la Secretarla de Hai,ienda
y Crédito Público, 10 de enero de 1967, p. 7; apareció una nota que recoge esa
información de El Telégrafo titulada: "Necrología de Tadeo Ortiz".
s TARstcro GARCÍA DÍAZ, El pensamiento político, económico y social de don Tadeo
Ortiz de Ayala. En su obra México considerado como nai;ión Independiente 'Y libre,
México UNAM Facultad de Filosofía y Letras, 1962. 4-132 pp. (Tesis para optar
el títul~ de lice~ciado en Historia). Apoyado en Llns PÉRBZ VERDÍA, Historia par•
ticular del Estado de Jalisco, 3 vs., Guadalajara, Talleres Grilicos, 1951, 111-611;
afuma sirvi6 a la familia Iturrigaray y con ella paa6 a España. Se ignora cuá.nto
tiempo estuvo a su servicio, pero debe de haber sido algo más de dos años.

534

Un~ comunicaciones que dirigió el mes de junio de 1812 a Morelos y
a Rayon desde Nueva Orleans, y la información procesal a que esas comunicaciones dieron origen por parte de las autoridades virreinales nos enteran
más ampliamente acerca de él. En la que envía a Rayón le dice "Señor,
nací en un lugar de la Provincia de Guadalajara; después de estudiar en
México la lengua latina y parte de la filosofía, salí para Veracruz con destino de ~barcarme para Europa. Mi objeto era no más que viajar, porque
me consideraba no podía de otro modo instruirme de las costumbres de los
hombres a que precisamente me inclinaba por naturaleza. Dos años estuve
en Ja Europa, poco menos. Mis viajes y observaciones no [se] extendieron
hasta donde quería por las guerras. En este tiempo sucedió la muerte de
mi padre, igualmente la revolución de nuestra patria. El deseo de mantener
a mi madre y hermanas, con el estímulo del amor de la libertad en mi
país, me obligó a solicitar mi licencia para volverme, la que se me negó.
Sabiendo que nuestros patriotas carecían de noticias, traté de imponerme
a todas las relativas a la Península y a las de América, de las intenciones
del gobierno y formé mi plan. Me embarqué ocultamente para estos Estados,
con el fin de darles las noticias, pasando por Provincias Internas. En este
país me encontré con la novedad ocurrida del desgraciado héroe Hidalgo
Y de la contrarrevolución: este accidente me ha privado a que me quede
en esta ciudad." 4
Sabemos, por afirmarlo el propio Ortiz en otros documentos, que al
enterarse en España de la Revoluci6n de México y al negársele el permiso
de volver, tuvo que salir clandestinamente de España por la frontera de
Portugal, habiendo embarcado hacia Estados Unidos. En Filadelfia, "un
paraíso de conspiradores" como ati.nadamente la denomina Marfm Luis Guzmán, trabó importantes amistades, se enter6 del "último estado de México
y se puso en comunicaci6n con sus amigos, sin poder continuar su viaje sino
hasta Nueva Or1eans por las dificultades del momento".
Por la Averiguación iniciada en Veracruz nos enteramos había entrado en
contacto c?n diversos conspiradores y era sabedor del desarrollo de la guerra emancipadora aun cuando no sabemos hasta qué punto, pues los nombres de Manuel Morelos y Joaquín Rayón con que designa a los jefes del
movimiento indican cierta imprecisión. Más tarde en otros documentos insistirá en estos nombres. También sabemos de la información que tenía de
• • Averiguaciones robre las cartas de don Tadeo Ortiz a los jefes independientes
mterc~ptada.r e¡i ~eriuruz. 18 de junio de 1812 a 25 de agosto de 1813, en J. E.
IIERNANDBZ Y DAVAl.OS, Cokccwn de docum'IJntos para la historia de la Guerra de
independencia de México de 1808 a 1821. 6 vv., México, José María Sandoval
Impre.sor, 1877-1882. (Biblioteca de El Sistema Postal de la República Mexicana)'
V-188-196.
'

535

�los corsarios que amó.liaban a los insurgentes y de los designios "pérfidos"
de la MetróPoli, así como de los interesados de algunas potencias europeas
y principalmente de los Estados Unidos. No es factible que sin ciertas relaciones mas6nicas hubiera podido estar suficientemente informado de todo,
y aun con ellas, algunas de sus ideas son discutibles y parecen como surgí~
de un deseo de exagerar su personalidad e importancia. En estos escntos
iniciales ya descubrirnos sin embargo algunos pensamientos que le acompañarán a lo largo de toda su vida.
En esta documentación se menciona igualmente que algunos parientes
de Ortiz se habían afiliado al partido insurgente y luchaban denodadamente. No sabemos quiénes eran ellos y tampoco si alguna relación existiera
entre él y los célebres Ortiz radicados en San Miguel el Grande, el famoso
Mariscal de Morelos, Ayala, o la familia Ortiz de amplias ramificaciones
en Nueva Galicia y alguno de cuyos miembros participaría en los movimientos insurgentes en la época de Francisco Javier Mina.

Ortiz, Agente Mexicano en el Exterior
La comunicación que establece con los dirigentes de la insurgencia parte
de su llegada a Filadelfia, y más correctamente a Nueva Odeans. Desde
ahí es que se pone en contacto con simpatizantes de la emancipación y con
los caudillos, o a través de los Gua.dalupes, partidarios ocultos de la emancipación que como ya hemos dicho en otro trabajo eran numerosos, pues
estaban como el viento por todas partes y lo mismo eran eminentes personafes que miembros del pueblo. 5 Entre ellos que formaban un largo engranaje bien jerarqui2ado, figuraban tambi~n c~erciantes extranjer?s . algunos españoles de ideas liberales y otros moVJdos mas por razones econom1cas
propias que por convicciones patrióticas y políticas.
Es indudable que algunos mercaderes y comisionistas establecidos en México, situados unos en el interior del país, y otros en los puertos, ligados
con vastas y muy ramificadas empresas comerciales, y más aún con vigorosos
intereses políticos y económicos rivales de España, vieron en la emancipaci6n una puerta maravillosa que se les abría para fortalecer sus posiciones,
obtener crecidos beneficios y poder intervenir desde muy buena hora en
la vida econ6mica de los nuevos países y por ende en su política. La intervenci6n que muchos de ellos tuvieron en la política mexicana ~osterior fue
decisiva, al grado que es difícil precisar cuándo actuar~&gt;n movidos Pº; _los
intereses ajenos que servían, por los propios o los particulares de Meioco.
• ERNBSTO DE LA TORRE VtLLAR, Lo.r "Guadalupes" y la Independencia, .con una
selecci6n de documentos inUitos, Mbtico, Editorial Jus, 1966, LXXIX-186 pp.

El caso de la familia Murphy o Murfi es uno de tantos que requieren la
atención de los estudiosos.
Pues bien, estos hombres dotados de una aptitud extraordinaria para las
empresas comerciales y también con un olfato político bien afinado, simpatizaron y sirvieron a la causa emancipadora no siempre muy limpia ni
activamente, pero sí la sirvieron. De su auxilio como intermediarios se aprovecharon los jefes del movimiento, utilizándolos como medios para establecer contactos con otros grupos-, preferentemente del exterior, para allegarse
información y diversos elementos. Son est-OS simpatizantes los que aprovecltó Tadeo Ortiz de Ayala para entrar en contacto con los próceres mexicanos, hacerles llegar sus noticias y recibir noticias del movimiento e instrucciones concretas.
Pese a todas las medidas tomadas, es indudable que en muchas ocasiones
las autoridades a través de su policía especial sorprendía las comunicaciones, realizaba averiguaciones y enjuiciaba, roas había que correr esa suerte
y en todo caso se podía negar la participación cuando no había pruebas
comprometedoras o más aún, en caso de peligro acusar a ciertos sospechosos o a los comprometidos directamente para evitarse castigos. Las comunicaciones por otra parte, remitíanse a manera de clave por medios secret01&gt;
y consignas muy específicas.
La correspondencia cruzada entre Ortiz y los caudillos de la emancipación,
pero principalmente las diligencias judiciales realizadas muestran dichas conexiones y el procedimiento empleado. En efecto, Ortiz dirige varias cartas
tanto a don Mateo Murphy, como a don Pedro Echeverría, a don Juan
de Castilla, a don Ramón Garay y a don Francisco Luis Septién establecidos
en el comercio en Veracruz y a través del contador de un navío americano
quien comisiona a un jamaiquino para entregarlas. Algunas de ellas llevan
doble cubierta, método que Orti2- recomienda a sus destinatarios empleen en
lo sucesivo. A través de esos envíos y de enlaces muy bien pensados, se
asCocruraba la penetración de alguna misiva e información. Es indudable, como
sucecli6, que algunos conductos fracasaran, que personas de escaso valor se
hayan atemorizado, que la policía que vigilaba a los elementos sospechosos
haya actuado, interferido las comunicaciones y hecho fracasar un conducto,
pero es indudable que éstos fueron día tras día en alllllento y que no pudieron impedirlo la extremada vigilancia de las autoridades de Veracruz, de
México y también del Ministro Español en Washington, Luis de Onís, hombre de empresa quien desplegaba en las Provincias Internas, y en los Estados Unidos una vigilancia rigurosa, descubriendo conspiraciones, persiguiendo
sospechosos y obteniendo a través de todos los recursos posibles la informaci6n necesaria para poner en salvo al Imperio.

537
536

�Los asesores del Virrey, Venegas en este momento, Miguel 13ataller y José
Yáñez, quienes van a figurar tanto en la política de defensa de las colonias,
tratarán igualmente por todos los medios, de evitar esos contactos, mas la
situación del Gobierno era tan precaria, que poco podía hacer para contener
a las fuerzas de Morelos en el Sur y el Occidente e impedir que las costas
del Seno Mexicano estuvieran infestadas de "bandidos que intentan abrir
la comunicación con los angloamericanos". 6
Es evidente que Ortiz, pese a la red policiaca tendida, logró establecer
contacto con los insurgentes, y que éstos ante la información valiosa, aun
cuando exagerada, que les remitió optaron utilizarlo en favor de su causa.
Se trataba de un mexicano con sentido patriótico, inteligente, perspicaz,
fuera del país y radicado en la República con la que mayor interés tenían
en establecer contactos. Por otra parte no pedía nada, lo que demostraba
su desinterés. Recomendaba el envío de un Diputado para tratar con el
Gobierno Americano, que según él estaba muy bien dispuesto a ayudarles,
y en caso de que se acreditara, él podría auxiliarle como secretario e intérprete. No dejaba escapar la posibilidad de que él fuera designado como
Diputado interino, pues estaba en los Estados Unidos y decía contar con
excelentes conexiones. Recomendaba remitir a Veracruz la correspondencia
a cargo de algunos de los partidarios de la causa quienes la harían salir a
través de los corsarios franceses o los buques españoles que tocaban Campeche, La Habana y Nueva Orleans. 7
Ortiz, en diversas cartas que escribe tanto a More]os como a Rayón, ]es
informa pormenorizadamente de la situación reinante, 1a cual estos jefes
podían comprobar por otros medios. Así en las cartas del 16 y del 18 de
junio de 1812 escritas a ambos jefes, proporciona un panorama amplio de lo
que ocurre en Europa y en ]a convulsionada América, panorama que s61o
pudo formar a base de contar con abundante información y conexiones. En
la carta más amplia dirigida a Morelos traza un excelente cuadro de esos
días y deja entrever también sus aspiraciones.
"Mi enipresa -dice a Morelos- era informar a Vmd. del estado político
de la Península, de las intenciones de su Gobierno, respecto a los americanos; dd modo de pensar de las potencias extranjeras, acerca de nuestra
independencia y de la situación de la América del Sur. La España está
totalmente conquistada por los franceses, a excepción de la Isla de Cádiz
y la Galicia, y estos puntos no pueden aguantar mucho tiempo, por el partido
francés y la miseria. El gobierno está débil y errante, y carece enteramente
de recursos. En el día está haciendo los últimos sacrificios para trasladarse
• lbidem.
' lbidem.

538

a México de sorpresa y esto mismo trataba de hacer aun desde antes de
salir de Cádiz yo. Este mostró podrá traer hasta 30 miJ hombres, si el
inglés no lo abandona para conquistar de nuevo el país que pretende dominar. Sus miras son tiránicas y ambiciosas y cree engañar a los americanos
valiéndose del .maquiavelismo, para ponerles un pago mucho más duro, cruel
y tirano, que el que han sufrido hasta ahora y tal vez_ ahorcarlos; el término
favorito que se oye entre el Congreso es: 'por ahora engañarlos que después ]os ahorcaremos'. El Cie]o quiera que el Puerto de Veracruz no exista
para ellos cuando esto suceda. Es de importancia dar este paso muy pronto;
la conducta de todas ]as potencias extranjeras es muy favorable. La nación
americana potente y respetable, como cualquiera de la Europa, espera con
ansia un diputado con las formalidades necesarias con quien tratar; ella
podrá dar todos los auxilios necesarios en el momento que éste se presente
y que haya un punto por mar o por tierra para comunicación en lo que se
debe andar con mucha importancia. Parece que esta nación declarará guerra
a la Bretaña y ésta será una cosa que nos importará mucho pues en ese
caso decididamente protege nuestra causa; dará no solamente armas sino
aun tropa si se necesita y buques para nuestros puertos y costas. Las miras
poüticas que este Gobierno tiene respecto a Jas Américas nominadas Espa•
ñolas son hacer una alianza con ellas una vez independientes, para de e.ste
modo hacerse respetar de la Europa, Jo que muy probable sucederá si hay
una buena inteligencia, al mismo tiempo extenderá su comercio que es la
causa principal de su opulencia. Est-0y informado de que este Gobierno
está dispuesto a dar auxilios, aun bajo de fianza, si de otro modo no se
puede, siernpre que haya un gobierno, aun interino con quien tratar y esto
lo ve con tanto ahinco que dice que mientras no se ponga, no tiene mucha
esperanza, del buen éxito que desea, como causa propia.
"La otra América se mantendrá con Junta a la manera que en España
hasta congregar una Gener.al en la Nación y de este modo se evitará la
anarquía. Nosotros debemos [apoyar] una cosa que por experiencia propone
buen resultado.
"Los extranjeros se admiran, como los mexicanos no han dado un paso
(habiendo tantos hombres sabios) que tiempo ha hubieran ilustrado al pueblo, y arruinado a los españoles. La nación Rusa pura y desinteresadamente, tiene los mismos sentimientos y está pronta a dar lo que quieran los
mexicanos, a protegerles y a reconocer su independencia¡ sin más interés
que su comercio; estas son las órdenes que su Emperador ha dado al Ministro de América y me consta a mí con evidencia. La nación füitánica que
por Ja alianza con España no puede hacer nada mientras no la abandone
es muy probable guarde una neutralidad pedecta; estoy muy seguro en

539

�esto. Finalmente la Francia que antes tenía miras interesadas, en el día ha
dado prueba de lo contrario; he visto W1a Proclama del Rey José dirigida
a los mexicanos, reconoce nuestra independencia y 1a protege. El mismo
Bonaparte hizo un discurso al Senado y en suma dice lo mismo como también su Ministro.
"Las Américas del Sur se han erigido en Estados independientes, su gobierno es republicano, han seguido en lo general a la Constitución americana después de haber puesto el Congreso, su gobierno ejecutivo, dado sus
leyes y hecho su Constitución; en sus decretos han dado una prueba nada
equívoca, de su celo, patriotismo, sabiduría y libertad, han decretado la
igualdad de derechos, han quitado al pueblo los estancos e impuestos de
la tiranía y puesto otros más suaves y acomodados a la humanidad, han llamado a todos Jos extranjeros, prometiéndoles su protección, han decretado
la libertad de la prensa~ han mandado sus diputados a este Gobierno, y a la
de España y finalmente han abolido la Inquisición, como un monstruo
que no debe existir, sino entre la barbarie. Esto ha sido tan celebrado de
todos los extranjeros, hombres de bien, que no quieren esclavizar su modo
de pensar, que dentro de poco tiempo Caracas hará república. [Esta} es
la primera campeona de la libertad, llamada Venezuela, con Santa Fe, Cartagena y Buenos Ayres tendrán a sus puertas millares de e&gt;..'tranjeros útiles,
no sólo para el aumento de la población que tanto se necesita en ]a América, sino para que prosperen la industria, las ciencias, las artes y 1a agricultura. Si estos nuevos gobiernos [se constituyeran] los españoles ya ninguna
esperanza tienen de dominar, ni aun en el Chile y Quito que han seguido
el mismo sistema. Es muy probable que Lima tome el mismo partido y aun
ya se asegura su revolución, con la del Reyno de Guatemala y las Islas, de
fas cuales la de la Habana, es evidente que está en espectación del resultado de México para seguir su partido.
"Señor, después de informar a Vmd. del estado político de la España y
América no me parece fuera del caso informar a Vmd. lo que sería más
conveniente hacer para que todo resultase en favor nuestro; todo el mundo
desea que haya un punto por mar o por tierra por donde comunicarse con
México: Este es uno de los puntos que deben ocupar más vuestra atención;
conseguido esto, sería la decisión de nuestra independencia, y por este medio
introduciríamos armas y todo lo necesario de que tanto abunda este continente, se introducirían los extranjeros a millares, ya para la milicia, ya para
la 3ooricultura; podría venir un diputado para tratar, con el gobierno que no
es menos interesante: en esto sería muy importante andar con mucho tiento
[ya] que para [bien] de nuestra desacreditada nación, como para desempeño
de su comisión, convendría que fuese un hombre no solamente sabio, prudente y juicioso, sino afable, cortés y bien educado. El sistema que las Amé540

ricas del Sur han seguido en estas comis1ones es bien recibido; su legación
consta de un diputado, dos Secretarios y un escribiente. El diputado seria
muy bien que tuviese por lo pronto plenos poderes para tratar con los
agentes de los gobiernos extranjeros que desean nuestra amistad y si por
una desgracia no pudiere verificarse que venga alguno, scóa muy conveniente que se comisionase algunos de los americanos que estamos aquí, aunque es verdad que de México no conozca a ninguno, pues Roxas ya ha
muerto; yo me considero inútil para ello, pero el deseo de mi patria y mi~
sentimientos podrán suplir. Tengo amigos instruídos en materia de diplomacia de quien valerme, sujetos de confianza y buenos sentimientos; si se
verific.ase la venida de un enviado, estimaría en mucho Vmd. no me olvidara
para una de las comisiones ínfimas; no es deseo de ambici6n sino de servir
a mi Patria, como también porque tengo algún conocimiento de esta Nadón, y gobierno y de la lengua, como también con muchos particulares de
respeto y con algunos individuos en las Embajadas e.'l.traojeras, que en cierto
modo me he sabido sacar un partido grande con ellos, y desean tenga alguna
comisión para tratar. Debo notificar a Vmd. que en las ciudades en donde
he estado, he procurado informar al pueblo y al gobierno del estado de nuestra revolución, de sus progresos y de la esperanza del buen resultado, particularmente en esta ciudad, en donde se tiene por concluída en favor de
los españoles, que desde la prisión de nuestro Héroe Hidalgo y sus compañeros habían esparcido su fin: igualmente he dado noticia de nuestros jefes
actuales, de sus talentos y de sus ideas." 8
Como se puede observar, acierta Ortiz en cuanto señala que las potencias
europeas están interesadas en la emancipación de Hispanoamérica, que ésta
ha logrado en algunas regiones como la Nueva Granada y el Río de la Plata
avanzar muchísimo hacia su emancipación total y en la organización palítica
que tratan de darse. Este conocimiento del desarrollo político sudamericano
le va a servir para sus actividades posteriores, aun cuando entonces la situación haya variado. Apreciamos también la exageración mostrada al referir el interés que tienen varias potencias revelado por sus agentes, en la
emancipación y la ayuda que pueden prestar y es indudable que estuvo bien
enterado de ]a misión venezolana a Norte América en Ja cual actuaron
hombres de ]a talla de Juan Vicente Bolívar quien fracasó dado su idealista optimismo y de Telésforo Orea y José Rafael Revenga. Sin embargo
es indudable que Ortiz no haya sabido, o si lo supo lo calló, Ja respuesta
de los gobernantes norteamericanos a esa diputación y por ello insistía tanto
en el envío de la misma y en sumarse a ella.
En efecto, los Estados Unidos a partir de una ley dada en 1794 que
• A.veriguaciones •.•

541

�"prohibía la aceptación y el ejerc1e10 de comisiones en la Unión, el alistamiento de soldados, el equipo y armamento de navíos y la organización de
expediciones para el servicio de cualquier Estado con el cual se hallasen
en paz los Estados Unidos" adoptaron una posición de neutralidad que reafirmó Washington en su proclama de despedida al recomendar a sus sucesores "sostuvieran con Las naciones extranjeras tan pocos nexos como fuere
posible dentro de la conveniencia de desarrollar las relaciones comerciales.
No debía mezclarse al pueblo norteamericano en ]as vicisitudes, combinaciones y coaliciones tan frecuentes entre aquellos Estados". "Nuestra situación
apartada y remota, decía, nos convida y capacita para seguir caminos diferentes." 9
Sin embargo, el Presidente Madison en su mensaje de noviembre de 1811
señalaba, abiertos los ojos a las circunstancias del momento, que "una amplia filantropía y una previsión ilustrada concurren a imponer a los consejos nacionales el deber de interesarse profundamente por sus destinos, de
abrigar recíprocos sentimientos de simpatía, de observar el desarrollo de los
acontecimientos y de no hallarse desapercibidos para cualquier orden de cosas
que pueda ser últimamente establecido", ideas que encontraron en el Congreso un apoyo prudente al manifestar que si bien sentían amplias simpatías
por las provincias que luchaban por establecer su soberanía, el gobierno sólo
las reconocería cuando esas provincias hubieran alcanzado la condición de
naciones por el justo ejercicio de sus derechos. 10
Conviene hacer notar el marcado interés de Ortiz por que se establecieran
Jos contactos con el exterior a través de los puertos del Golfo y el conocimiento que tenía de los enviados que los dirigentes mexicanos habían comisionado en los Estados Unidos, como José Rojas, cuyo nombre va a usar en
diversas ocasiones. También importa subrayar la presentación que hace de
las aviesas miras del Gabinete Español sobre sus dependencias insurrectas
y la simpatía que aquí muestra hacia Rusia, cuya proposición de ayuda
reitera en varias ocasiones. Esta simpatía hacia Rusia contrasta con el excesivo temor que revela hacia dicha potencia en su México considerado. Este
contraste se explica si se tiene en cuenta que para entonces Rusia era campeona en la Santa Alianza, enemiga implacable de todo liberalismo.
En esa correspondencia, informa a Morelos y a Rayón que estaba un
tanto enfermo y que pronto dejaría Nueva Orleáns para trasladarse a Baltimore. Como las cartas referidas cayeron en poder de las autoridades y
' CRJsTÓBAL L. M1rnDOZA, Las primeras misiones diplomáticas de Venez11ela, 2 vs.
Madrid, Ediciones Guadarrama, 1962 (Academia Nacional de la Historia de Venezuela. Biblioteca del Sesquicentenario de la Independencia, 52 y 53). 1-161.
11 Ibidem, 1-167.

542

por ello las conocemos, pensamos que otras, remitidas por distintos conductos, como era prudente pensar y hacer, debieron llegarles a los jefes insurgentes. Estos, como decíamos anteriormente, urgidos de partidarios, de voceros en el exterior, de agentes que les informaran de la situación reinante,
que establecieran contactos y que además fueran honestos en su proceder,
pues había pillos y espías que se prestaban para ello, decidieron emplearlo
al servicio de la Independencia en el exterior, usarlo para relacionarse con
los jefes de la insurrección en otras colonias, para dar al movimiento emancipador el amplio sentido americanista que en sus primeros años tuvo, para
establecer relaciones serias y fecundas que permitieran hacer de América una
unidad de países vinculados por la tradición, la cultura, las costumbres, la
lengua y el desarrollo político. El pensamiento y la situación posteriores de
Ortiz, revelan a las claras esta alta y extraordinaria idea. La designación
que de él se hizo no fue para los Estados Unidos a donde se enviaría a
otras personas, a Herrera principalmente, sino a los países hispanoamericanos
que como México luchaban por su autonomía.
Después del año de 1813 parte a Sud América con la misión que le confiara don José María Morelos y don Ignacio López Rayón. Sabemos que
estuvo en la Nueva Granada, mas dadas las dificultades políticas y militares
en que por aquel entonces se debatían los países neogranadinos su misión
no encontró eco.
En efecto, Ortiz desde Nueva Orleáns una vez que entro en contacto
con Jos jefes insurgentes, o presuponiendo que debería cumplir la misión que
él creía conveniente y necesaria, zarpó rumbo a la América del Sur. El barco
en que partió detúvose en Jamaica, centro de arribo de conspiradores y de
refugiados y de ahí salió hacía la Nueva Granada habiendo sido detenido
en el camino, por lo cual "y para evitarse comprometimientos quemó la
mayor parte de sus papeles, de los cuales conservó sólo algunos que daban
fe de su misión y perdió todos sus haberes, llegando a Cartagena en el estado
más horroroso de miseria". 11 En Cartagena de Indias desembarcó a fines de
1814, y se relacionó como enviado diplomático de México con don Juan de Dios
Amador, Gobernador de la Provincia, a quien manifestó sus deseos
de entrevistarse con el Presidente de la Nueva Granada a quien, decía, únicamente presentaría las credenciales que afirmaba traer. Como se obstinara en
esa petición, el Gobernador Amador no volvió a hacerle caso abandonándolo
a su suerte. Ortiz no se inmutó ante esa negativa sino que se internó en
n SERGIO ELiAs ÜRTIZ, "Sobre un supuesto enviado diplomático de México, en
l814, ante el Gobierno de la Primera República Neo-Granadina", Boletin Cultural
'Y Bibliográfico, Banco de la República, Biblioteca Luis Angel Arango, Bogotá, Colombia, vol. 5, No. 8, agosto de 1962, pp. 1002-1006.

543

�el país y en enero de 1815 se presentó en Ocaña desde donde escribió al

Ejecutivo Neogranadino, manifestándole el objeto de su misión diplomática
como enviado de México. Señalaba que los patriotas de Ocaña le habían
recibido bien y auxiliádole por lo cual proseguía su viaje a Santa Fe. Ya
en esta ciudad el 9 de marzo de 1815 dirigió al Secretario de Estado del
Poder Ejecutivo la comunicación siguiente: "Santafé, marzo 9 de 1815. C.
Secretario de Estado de P.E.G. de las Provincias de la Nueva Granada. Por
mis anteriores dirigidas desde Cartagena y Ocaña, sabía V. S. que existía
en la Nueva Granada un diputado por México cerca de este Gobierno, y
que continuaba su ruta hasta la cort.e donde estuviese su residencia. Hoy
tengo el honor de noticiarle mi llegada a esta capital y V. S. se servirá comunicarlo al gobierno general elevando a las manos del Exmo. señor presidente el adjunto mensaje. Dios guarde a V. S. muchos años. Tadeo Ortiz." 12
El mensaje, en su parte sustancial -afirma Sergio Elías Ortiz-- se contraía a exponer que a fines de 1813 el jefe de la república mexicana don
Manuel Morelos le dio a Ortiz amplios poderes para representar a su país
ante los gobiernos de Venezuela y de Nueva Granada; que antes de recibir
esta comisión estuvo Ortiz en España donde "instruido de los progresos internos de la revolución de México", por sus corresponsales en Veracruz,
resolvió marchar a su patria, lo que efectuó clandestinamente por la frontera de Portugal, en virtud de habérsele negado el permiso de salida, con
dirección a Estados Unidos; en Filadelfia se informó del último estado de
México y se puso en comunicación con sus amigos, sin poder continuar su
,mi je sino hasta Nueva Orleáns por las dificultades del momento, pero entonces recibió de don Manuel Morelos la comisión diplomática de que estaba investido; trasladado a Jamaica el barco en que iba fue asaltado y él
para evítarse comprometimientos quemó la mayor parte de sus papeles, de
los cuales sólo conservaba algunos que daban fe de su misión y perdió igualmente todos sus haberes, habiendo llegado a Cartagena "en el estado más
horroroso de miseria" y por último que los poderes que traía eran amplios
para negociar con los gobiernos republicanos.
Aún más agrega Elías Ortiz: "el ilustre prócer doctor Crisanto Valen-zuela que desempeñaba a la sazón el cargo de ministro de estado y de relaciones exteriores, a quien por ésta razón correspondía el conocimiento del
negocio, no encontró regular esta forma de presentación y por lo mismo
se limitó a sustanciar al margen de la nota de Ortiz: "Pídanse los documentos que expresa haber conservado con todos los que puedan dar lugar
a su comisión. Valenzuela."
Con un nuevo mensaje en que descubría Ortiz sus segundas intenciones,
12

544

Jbidem, p. 1004.

al e.xponer como objeto de su misión, que Morelos solicitaba de los gobiernos
rebeldes un empréstito para comprar mil quinientos fusiles, por no poder
sacar ~inero al exterior debido a las circunstancias existentes, envió también
al gobierno todos los papeles que tenía a mano, los cuales, examinados en
Consejo de Estado, se encontraron sin el menor asomo de seriedad y materialmente inhábiles para ser tenidos en cuenta. En primer lugar lo que
se presentaba como credencial era un largo escrito, en papel ordinario, firmado por Manuel Morelos como general en jefe de México, sin sello, ni
autenticaciones que demostraran su procedencia oficial, en que se dice que
don Simón Tadeo Ortiz, "agente de negocios extranjeros de México", tiene
el encargo de negociar con los gobiernos de Venezuela y Nueva Granada
y adquirir conocimientos de la situación en que se hallan para ayudarse con
México, que a 1a hora ya estaba libre; que todos los tratos y negociaciones
que este comisionado hiciere, serían religiosa.mente cumplidos y termina el
escrito en la siguiente forma: "En consecuencia de todo lo expuesto y como
general en jefe y defensor de los derechos de México, firmo y sello este
poder y carta credencial para que tenga valimiento y sirva en debida forma
en la ciudad de Guanaca (sic) a 29 de noviembre de 1813 -Manuel Morelos- General en Jefe de México." En Santa Fe no estaban tan atrasados
de noticias que ignorasen que uno de los grandes caudillos de la revolución
mexicana se llamaba don José María Morelos y Pavón y no Manuel como
decía el papel -"credencial"-, aunque no sabían de la existencia geográfica de esa "ciudad de Guanaca" donde estaba fechado; además, en
algunos papeles se advertían enmendaduras de fechas, otros por la letra y
el estilo se comprendía que habían sido fraguados por el propio interesado;
en un borrador de carta dirigida a Londres a don José María del Real,
se le hacía a este "delegado de México"¡ en un pasaporte de Puerto Príncipe
para Manzanillo aparecía el interesado como Sedano y en el de Manzanillo para Jamaica, como Ramírez, etc.
"En estas condiciones de papeles tan burdamente fabricados, el Consejo
tuvo ante sí tres cuestiones para resolver: ¿ se trataba en realidad de un
enviado diplomático? No; porque no había un solo documento válido en
su abono; ¿ se trataba de un embaucador que quería sorprender la buena fe
del gobierno y hacerlo víctima de una estafa en grande? No imposible, pero
increibJe que un individuo en las condiciones de miseria en que se presentaba Ortiz se atreviera a hacer un viaje de casi un año entre las Antillas
y Santa Fe con ese solo objeto; ¿se trataba entonces de un espía al servicio
de los españoles? Muy probablemente. Así, el Consejo optó por esta última
suposición y en consecuencia resolvió no aceptar a Simón Tadeo Ortiz como
"enviado de México", ni siquiera recibirlo en la secretaría de relaciones exteriores como él solicitaba y vigilarlo como presunto espía hasta su salida
545
H35

�del territorio. El secretario del triunvirato, don Andrés Rodríguez, quedó
encargado de devolver a Ortiz sus papeles y notificarle su rechazo Y el
abandone del país.
Insistió Ortiz, una y otra vez, en ser atendido en una confe~~cia, o entrevista con las altas autoridades y en último caso que se certifique de su
presentación y se dé una idea de lo que había informado relativamente ,a
su comisión para después partir, decía, a un punto a restabl:~erse. Quena
él de todas maneras tener algún documento por poco que di1era para hacerlo valer más tarde. Nada pudo obtener sino la respuesta de que el
uobierno no podía considerarlo como enviado par no estar arreglada su
documentación a los usos y costumbres de las cancillerías. Con esto se cerró
el episodio trágico novelesco de este supuesto representante de México, de
quien nadie, ni Morillo, ni la Corte de Madrid sabía nada. ¿Sería. este un
espía destacado por el capitán general de Cuba q~e .estaba esp~e~te
encargado por la Corte para vigilar todos los moVlllllentos revoluc~onanos
de las colonias? Si fue asi sorprende la forma burda en que se presentaba
el espía. En Santafé se pierde el rastro de Simón Tadeo Ortiz. Tuvo tiempo
sobrado antes de marcharse para Venezuela en desempeño de "su misión"
de darse cuenta de cómo andaban las cosas en las Provincias Unidas de
la Nueva Granada; de las rencillas políticas en que se debatían los patriotas, de la falta de preparación armada para resistir la invasión del ejército pacificador que a esa hora estaba llegando a las costas venezolanas,
del desconcierto de los pueblos ante las fallas del gobierno Y de las fuerzas
de reacción que estaban minando por toda'&gt; partes la estabilida~ ~~ l~
primera república. Si fue un espía, como parece lo más probable, su mlSl6n
estaba cumplida. 1ª
. .
El maestro Antonio Martínez Báez, que conoce como pocos los teSll.moruos
de ese período, me ha hablado de algunos documentos que s?bre Ortiz
existen en Venezuela y la imposibilidad de que él haya cumplido con la
misión que dijo se le había confiado.
,, Ibídem pp. 1004-1006. Este autor que suministra tan importante información
y que señaÍa con atingencia el porqué del fracaso de la misión de Ortiz en Nueva
Granada, observa que los docwnentos de Ortiz iban !irmados_ J&gt;'.'r. Manuel Morelos
y Joaquín Rayón, hecho genetalizado en la documentación del Jalisciense. El nombre
de Manuel podía ser una mala u,anscripci6n de Maria, como se observa en los
documentos argentinos. La ciudad de Guanaca es indudable que es Oaxaca a la
fecha ocupada por los patriotas. Cfr. ver la tesis doctoral de Omán Roldán Oqu~~o
ya citada, primera parte pp. 6-10 en la cual reseña a base de _la documen~ac1on
.
a misión hasta hoy desconocida y ya muy posterior en el ano de
neograna d ma un
d
l ·
· ·
1821, de un José Cadenas que se decía Teniente General y Delega o P empotenciano

del Congreso Nacional de la América Mexicana.

546

Entre los papeles del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil no
hemos haUado huella ninguna sobre él, y no es si.no a través de los do-cumentos argentinos que nos enteramos que estaba en Buenos Aires desde
antes de septiembre de 1818 y que de esa ciudad se disponía a partir para
Londres después de mayo de 1819.
. Si. fue a ~ond.res, lo haría para entrar en contacto con varios patriotas
hISpanoamencanos que por entonces habían encontrado en aquel pais el
apoyo de la masonería internadonal en favor de su causa y a través de
ella, el de los intereses económicos angloamericanos que propiciaban la
autonomía hispanoamericana para aprovecharse de ]os mercados que las
antiguas colonias les ofrecían. En México aparece en el año de 1821 al
poco tiempo de la entrada del Ejército Trigarante, habiendo sido comisionado -según nos informa Jorge Flores D.- por Iturbide en una misión
secreta y por breve tiempo.
, I~tervino en l~ política mexicana habiendo militado en los grupos masomcos que se disputaron el poder, pero separóse de los mismos desenaa~
u·aao, como otros contemporáneos suyos, entre eUos el Dr. Mora. Dentro
del grupo de hombres del partido del progreso figuró Ortiz habiéndose fijado
en don Manuel Mier y Terán para candidato de ese partido, cuyas virtudes
deseaba contraponer a 1a ambición desmedida y a los vicios, que ya empezaban a delineane, de don Antonio López de Santa Anna. En este tiempo
consagróse, al igual que otros hombres progresistas, a trabajos de colonización, habiendo intervenido en los proyectos de Coarzacoalcos y Texas.
El Colonizador

El inmenso delta del Papaloapan y la zona de Coatzacoalcos provocó desde
los primeros años de la colonización grandes entusiasmos. Las difíciles circunstancias que la geografía dio a esa zona, las endemias fatales que la
hacían inhabitable para quien no estuviera aclimatado y aún así, impidieron
que en ella se asentara una población numerosa. Ricas tierras, inmensos ríos,
bosques inagotables, ubérrimos frutos, todo ello provocó un deseo de penetración que durante la d01;ninación española fue escaso, debido al enfrentamiento con la realidad. Al obtener México su independencia, uno de los
problemas básicos que nuestros estacwtas, al igual que los de otros países
hispanoamericanos trataron de resolver, fue el de la colonización de vastas
regiones, ricas pero despobladas. Los esfuerzos ilustrados de colonización
interna y externa que se dieron en España, y el ejemplo de la colonizaci6n
de territorios hasta entonces abandonados y los cuales se convertían una
vez que el hombre penetraba en elJos en zonas de inmensa riqueza, como

547

�ocurriera en los Estados U nidos, movieron a nuestros estadistas a volcar
sus ojos en diversos sitios intríruecamente ricos, pero descuidados hasta entonces como habían sido los territorios del Norte en las Provincias Internas,
y grandes facciones de las tierras calientes.
Por otra parte, el istmo volvía a despertar la atención no tan sólo de los
mexicanos sino de los extranjeros. Su situación, su corta extensión, las facilidades que ofrecía para el tránsito interocéanico le deparaban un porvenir
extraordinario. Los proyectos que en torno de él se hicieron fueron numerosos y en la medida que la navegación progresaba y las potencias marítimas
tendían a enseñorearse de los mares, el istmo de Tehuantepec se convirtió
en centro de atracción. De ahl el deseo de establecer poblaciones prósperas en

él, que pudieran estimular su desarrollo y progreso.
Tadeo Ortiz fue U11 entusiasta enamorado de las tierras cálidas de Veracroz. Viajó por ellas y las describió como "uno de los poqu1sirnos puntos
que el Nuevo Mundo ofrece", "más ventajosamente situados, para dar un
impulso acelerado a los adelantamientos del espíritu hwnano, a las comunicaciones de interés general, y a los progresos de la marina, cultura y comercio de la nación".14 Analiza en sus proyectos las ventajas que su colonización acarrearía al país y concluye que de llevarse a cabo la empresa, se
manifestaría al mundo entero: "que la primera administración liberal de
la República Mexicana es capaz a la vez de organizarse, dirigir un pueblo
grande mejorando sus instituciones y su suerte, y probando que los mexicanos tienen puertos que pueden ser agrícolas y comerciantes a la par mineros, y la nación una p0tencia marítima" _-1:1
El entusiasmo que desbordó en una serie de estudios publicados algunos
en El Sol, en 1824 y 1825, en varias comunicaciones dirigidas a las autoridades veracruzanas y al Secretario de Relaciones Interiores y Exteriores en
1826, hicieron posible se efectuara a base de colonos franceses un intento de
poblamiento, el cual desgraciadamente fracasó, no por culpa de Ortiz, sino
14 CARLOS J. SIERRA, Tadeo Ortiz de Ayala (viajero y colonizador). México, [Talleres de impresión de Estampillas y valores de la Secretaría de Hacienda], 1965.
(Sobretiro del Boletín Bibliográfico de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público,
Nos. 331 y 332 del 20 de noviembre y lo. de diciembre de 1965, p. 29.
» Ibidem, p. :n. Ortiz no deja de observar y de ponderar en diversas ocasiones
la posición crucial del Istmo de Tehuantepec. En diversas obras como México considerado . .. , los artículos que recoge Sierra y aun en los amplios escritos publicados
en este libro y dirigidos en 1819 a las autoridades del Río de la Plata, hace hincapié en
el interés que Tehuantepec ofrece al desarrollo Universal; un trozo de este escrito
es el siguiente: "la inmediación del Istmo de Tehuantepec, tan interesante en el
mundo comerciante por ofrecer una fácil comunicación entre los dos mares, se poblaría y conocería su factibilidad con relación al prospecto interesante a todas las na-

de algunos
funcionarios
d
li . , deshonestos y desleales. Ante ese fracaso , Ortiz tiene
que ar una exp cac1on en junio de 1831 en el propio Sol. 16
La desastrada fortuna de ese primer intento le hizo más cauto respecto
a sus empresas colonizadoras en Texas, en las que también participaban
otros hombres como Ramos Arizpe, Gómez Farías, amén de Lorenzo de
Zavala.

Su misi6n Consular
, ~abiendo ~ido designado Cónsul de México en Burdeos en momentos dif1ciles
· · ' a satis
· facoon.
· ' Burdeos era por C!ltonces el puerto
. , cumplió su ~on
d~ mgreso a :rancia más jmportante, que los países hispanoamericanos te~an, y Franc~a se había ,c?nvertido en la depositaria de los caudales espanoles que hwan ~e Amenca, salvándose de toda posible incautación. El
movmuen~ ~~c1pad?r alarmó y afeetó los capitales de los peninsulares.
Desde sus trucios
la salida de buena parte de ellos comenz'o a IIllCiarse,
· · ·
1
.,
mas
~. consumacron militar, y principalmente las medidas de consolidación pohnca de 1~ nuevas r:_Púhlicas, representadas entre nosotros por los decretos
de expulsi~n de espanoles_ de los años de 1827-28 provoearon la fuga en
masa_ de illlpor~ntcs capitales. Como la situación por la que atravesaba
Espana que oscilaba del absolutismo al liberalismo y en la que eran frecuentes los golpes militares no ofreciera signos de estabilidad ni confi
¡·.
anza
en as mvers10nes, buena parte de los capitales americanos ingresaron a la
Banca francesa por entonces plenamente acreditada y en franca expansión.
El Banco de Francia directamente o a través de sus filiales establecidas e
.
.
n
vanas ciudades recibieron capital español, el cual ingresaba de preferencia
por B~deos y Bayona. Burdeos representaba así uno de los lugares de
mayor rmportancia por el movimiento de capitales y mercaderías que se efectuaba desde o hacia México, de ahí la importancia que tenía el mantener
en esta ciudad un hombre experimentado, hábil y eficaz.
d

,. Muy unportante
.
en este aspecto de la colonización de Coatzacoalcos es la obra

e _M. A. BRisSOT, Voyage au Guazacoalcos, ~x Antilles et aux Etats-Unis par
Pans , Arth ur Bertrand, Edº1teur, 1837, q1.11cn
· pIOpo.rciona
·
...
una visión e informaci·'
muyamli
. véanse las propias producciones del mismo
on
.
P as sob~ ese asunto. T
amb1én
Ortiz: Ba.es sobu la.s que se ha fcmnado un plan de colonízaci6n en el Ysmo de
Hoaz"oalco o Teh~antepec, para l~s beneméritos ciudadanos militares o particulares
que busquen un a.silo de paz y quieran dedicarse con utilidad prAhia y del Est d
a la agncu
. lt ura, M,exico,
.
.
vr
Imprenta Nactonal
del Supremo Gobierno
1823 21 a o
As'
'
'
pp.
1 _como su_ Carta a los redactores del Registro Oficial del Gobierno de los Estados
Unidos ~~~tonos, 26 de julio de 1831. La obra de Carlos J. Sierra ya citada es
fuente utilis1ma para conocer esta actividad de Ortiz.

ciones". Vid. Apéndice III.

.549
548

�Por otra parte, Burdeos significaba no sólo la puerta de ingreso de los
capitales españoles en América, sino también un sitio en el que se habían
concentrado muchos de los emigrantes expulsados, quienes no veían con agrado su salida de México y trataban valiéndose de cualquier medio de volver
a una tierra en la que tenían crecidos jntereses. Para ello dedicábanse a
conspirar, a establecer relaciones económico-políticas con particulares y con
representantes de potencias europeas con miras a obtener su ayuda, su apoyo
en cualquier acción de volver al statu quo que tenían antes de su expulsión. Los intereses que se jugaban en Burdeos eran peligrosos para la estabilidad del Gobierno Mexicano, dado que la República aún no había logrado obtener su reconocimiento por los Estados poderosos.
México luchaba desde hacía varios años por obtener su reconocimiento y
al cf ecto había delegado comisionados a Europa, los cuales habían establecido abundantes contactos. Francia en el caso concreto, había enviado desde 1823 di\'ersos agentes destinados a explorar la situación general de los
países hispanoamericanos, entre ellos México, a informarse de sus recursos,
de sus posibilidades económicas, comerciales principalmente, de la estabilidad política de los mismos, y a establecer contactos preliminares con los
gobernantes. En el año de 1823 ingresaron a México los señores Julián
Schmalts y Aquiles de la Motte enviados por el Gobierno de Luis XVIII.
Su misión no fue muy afortunada, pero de toda suerte marca el inicio de
unos contactos mayores y más frecuentes.U Poco después en 1824 el Sr.
Samouel, teniente de navío, logra ingresar al país y conversar amistosamente
con Lucas Alamán, responsable de las relaciones con el exterior. 18 Al año
siguiente el Gobierno francés a través del Ministro de la Marina y Colonias,
Conde de Chabrol, comisiona al Sr. Alex Martín, "encargarse -en México-de todas las reclamaciones y peticiones que considere convenientes presentar
a las autoridades de ese país, en defensa de los intereses comerciales y de
la navegación francesa. Se le encarga establezca relaciones con las personas
más prominentes y destruya los rumores de que Francia apoya a España
para recobrar sus posesiones, y aún más, que haga ver que está dispuesta a
auxiliar a los enviados mexicanos ante el Vaticano.
Se Je aconseja el empleo de la inteligencia y 1a prudencia, encargándole
poner gran atención en los aspectos de producción, consumo, importaciones
y exportaciones, explotación comercial, navegación y tarifas. Se le advierte
será acreditado en ese país por el Vicealmirante Duperre, Comandante de
11 ERNESTO o:&amp; LA ToRRE VILLAR, Juan Schmaltz y su misión en Mfutico 1823-24,
La Habana, Cuba, 1957 en Libro Jubilar de Emeterio Santovenia en su cin()uentenario
de escritor, 621 pp., pp. 499-523.
,. ERNESTO DE LA TORRE VILLAR, Correspondencia diplomática franco-mexicana
(1808-1839). México, El Colegio de México, 1957, XVJ-424 pp., pp. 20 y ss.

550

las fuerzas francesas en las Antillas.19 Para el afio de 1826, Alex Martin
ya había sido acreditado y recibido por el Gobierno de México el cual a
su vez comisionó a don Thomas Murphy, por entonces en Inglaterra, como
Agente General del Comercio y de la República Mexicana en el reino de
Francia y sus dependencias. Ese mismo año en el poder Guadalupe Victoria, don Sebastián Ca.macho Ministro de Relaciones va a Europa, a Inglaterra en principio, para concluir con esa potencia un Tratado de Alianza
y Comercio. Desde Londres, Cama.cho pide al Ministro írancés otorgue a
Thomas Murphy el exequatuor de rigor para que cumpla su misión y él
mismo emprende el viaje a París para sostener diversas conversaciones que
darán lugar a un tratado entre Francia y México firmado el 8 de mayo
de 1827.
Parece ser que la actuación de Murphy dio lugar a ciertos problemas.
Pero por otra parte para atender la situación de Burdeos el Gobierno Mexicano encargó de sus negocios en esa ciudad al señor Santiago Jacqucs Galos
quien actuaba en ese lugar desde el año de 1825. En 1830 interinamente
ocupó ese puesto Emile Galos. Para esta fecha, el Vicecónsul francés en
México, Laisne de Villeveque, comunicaba al Ministerio de Relaciones haber tenido durante el mes de julio, el día 5, una amplia conversación con
el señor Tadeo Ortiz, hombre prominente en la política y buen conocedor
de la situación, acerca de las relaciones entre sus dos países. Poco tiempo
después el Sr. Adrien Cochelet, acreditado ya en México como Encargado
de Negocios informa que el Gobierno Mexicano "ha comenzado a desconfiar de su agente comercial en Burdeos y ha enviado a un mexicano hábil,
con el fin de que dé cuenta de las intrigas de los españoles expulsados que
se han reunido en aquella ciudad'?º y el 18 de noviembre de 1829 avisa.
que el Gobierno designó al señor Tadeo Ortiz como Agente Consular
Burdeos. Así, desde ese año, hasta 1832 en que tomó posesi6n como Agente
Consular de México en Francia Fernando Mangino, y fue recibido con
carácter de Encargado de Negocios A. J. de México en Francia, Ortiz trabajaría en Burdeos al servicio de México.
Sabemos que poco tiempo permaneció Ortiz en ese puesto, y también que
ahí en el año de 1832 publicó su obra más importante: México considerado
como nación independiente y libre, o sean algunas indicaciones sobre los deberes más esenciales de los mexicanos, obra que es en el fondo un vasto proyecto o programa de gobierno que el grupo del progreso proponía a don
Manuel Mier y Terán.
En esa obra podemos advertir el ideario de todo un grupo, cristalizado

en

19 Ibídem, pp 41 y ss.
"' Ibídem, pp. 76, 78, 79.

551

�a través de la experiencia y la sensibilidad de un hombre ilustrado y europeizante como fue Tadeo Ortiz. En él concentra muchas de las ideas anteriormente expuestas las cuales comprenden una serie de temas que van desde
los principios de organización del país, su estructura económica, sus relaciones con otras potencias, hasta el fomento de la instrucción pública, las artes,
las ciencias y la transformación de la ciudad a la manera de las ciudades
europeas, incluyendo un catálogo de sabios mexicanos a partir del siglo XVI,
que nos recuerda no sólo la obra de Eguiara y Clavijero, sino otras más recientes como las Memorias de Zerecero.
Su trabajo tiene, y así ha sido considerado, un fin netamente pragmático:
postular un sistema liberal de gobierno en contraposición de un sistema caduco al que analiza con acritud. Defiende la organización federal, el liberalismo económico, la reforma educativa y plantea la necesidad de una serie
de reformas que tomen en cuenta los recursos del país, que él cree, inspirado
en Humboldt, inmensos e inagotables. Plantea la urgencia de comwricar
la República, poblarla, modernizar europeizando las costumbres y transformar la faz de las ciudades para que pierdan su aspecto "gótico" -así califican a nuestro barroco- para adoptar lineas neoclásicas. En ese .mismo
hbro señalará la importancia de mantener hacia el e:&gt;..1:erior una sana política, a la que habremos de referimos posteriormente.
Otras producciones más de Tadeo Ortiz, son sus Exposiciones dirigidas
al supremo gobierno relativas a la seguridad de los límites de esta República
publicadas póstuma.mente; la Exposición dirigida al Vicepresidente, en la
que insiste en el fomento de la colonización principalmente en Tehuantepec.
Como hombre inteligente, sus sugerencias fueron tomadas en consideración por las autoridades y su influencia fue reconocida, principalmente en
materia colonizadora. El final de su vida se marca por su. participación
en ciertos movimientos liberales. Carlos María Bustamante nos proporciona
en su Continuación del Cuadro Histórico un dato que explica tanto su.
posición en la política mexicana como la razón de su muerte al decirnos
con esa cruda franqueza con que opinaba de los que no quería: "El día
24 de agosto salió de México para los Estados Unidos un célebre aventurero de la otra América llamado D. Tadeo Ortiz con comisión de Gómez
Farías secreta; ignórase cuál haya sido, pero se presume que fue para solicitar auxilios y socorros con que acabara de subyugar a los que tenía por
enemigos; mas Dios le quitó la vida en la navegación atacándole el clzolera
morbus y Dios nos libró de tal hombre y de sus maniobras." 21
Continuacwn del Cuadro Histórico de la Reuoluci6n Mexicana. Introducci6n de Jorge Gurría Lacroix, 4 vs. México, Biblioteca
Nacional e Instituto Nacional de Antropología e Historia, 1953-1964, IV-219.
21

552

CA.ai.os MAlÚA DE BusTAM.ANTE,

Respecto a su producción personal, algunas de las obras que nos han
llegado o de las que tenemos noticias, son las siguientes:
Memo-ria de los heroicos sucesos de la Revolución de México ... Buenos Aires,
4 y 16 de septiembre de 1818.
Memoria sobre el proyecto de crear una Compañía Auxiliadora para la liberación definitiua de América. Buenos Aires, 28 abril de 1819.
Memoria sobre la posibilidad y facilidad de dar la libertad a México. Buenos
Aires ( 1819). Lo cita en la anterior Memoria.
Resumen de la estadística del Imperio Me:ácano, dedicado a la Memoria
del Sr. D. Agustín 1, Emperador de México por D ... México, Imprenta
de doña Herculana del Villar y Socios, 1822, 103 pp. Una segunda
edición con estudio preliminar, revisión de texto, notas y anexos de Tarsicio García Díaz, fue hecha en México, Biblioteca Nacional, Universidad
Nacional Autónoma de México, 1968, XXVII-108, p. ils. (Nueva Biblioteca Mexicana 10) .
Bases sobre las que se ha formado un plan de colonización en el Ysmo de
Hoazacoalco o Tehuantepec. México, Imprenta Nacional del Supremo
Gobierno, 1823.
Estadística. Memoria en borrador que el comisionado para los reconocimientos del rio Goazacoalcos presenta al Supremo Gobierno de la República
Mexicana. Paso de la Fábrica/ Veracruz / 7 octubre de 1824. Lo recoge Carlos J. Sierra, ok., cit., pp. 29-58.
Continuación de los reconocimientos del bajo río Goazacoalcos desde el Paso
de la Fábrica hasta el estero del Naranjo, distante veinte y nueve o treinta
leguas de la barra. Paso de la Fábrica, 22 de noviembre de 1824. Recogido por C. J. Sierra op. cit., pp. 58-65.
Continuación de los reconocimientos del Goazacoolcos en la parte alta del
Río. Tehuantepec, 28 enero de 1825. Recogido por C. J. Sierra, op. cit.,
pp. 65-73.
Reconocimiento del istmo, sobre el litoral del Océano Pacífico paralelo a la
parte navegable del río Goazacoalcos. Paso de la Fábrica sobre el río
Goazacoalcos, 4 abril 1825. Recogido por C. J. Sierra, op. cit., pp 73-94.
Terrenos valdíos que se encuentran sobre las riberas del río Goazacoalcos y
países adyacentes pertenecientes al estado de Veracruz. México, agosto
29 de 1825. Recogido por C. J. Sierra, op. cit., pp. 95-98.
Estudio. . . "de todos los puntos litorales y garga11tas de cordilleras susceptibles de defensa". México, 1829. Lo menciona Ricardo Delgado Román,
op. cit., p. 32.
553

�Representaciones dirigidas al Primer Magistrado de la República y al Soberano Congreso a que nos referimos. Burdeos, 30 noviembre de 1830.
Se continúa con un escrito firmado en Marsella, 4 de octubre de 1831.
Estas Representaciones aparecen tanto en la primera como en la segunda
edición de México Considerado y son la misma pieza docwnental que la
siguiente, con la supresión de las cartas dedicatorias o de remisión y
pequeños y nada importantes trozos de cumplimiento al final de cada
una de las representaciones.
Exposiciones dirigidas al Supremo Gobierno por Don Tadeo Ortiz, relativas
a la seguridad de los límites de esta República, mandados imprimir por
acuerdo de la Cámara de Diputados de 27 de enero del corriente año.
México, Impreso por J. Mariano Lara, 1840, 43 pp. Esta obra fue impresa póstumamente con este título.
Representación dirigida al Supremo Gobierno el 31 de enero de 1831 referente a la creación del distrito de Coatzacoalcos. Citada por el propio
Ortiz en la Representación de Marsella 4 octubre de 1831, contenida en
las Representaciones o Es posiciones dirigidas al Primer Magistrado de
la República o al Supremo Gobierno.
R emitido del Sr. Tadeo Ortiz, a los editores del Cemor de V eracruz. Burdeos, 31 marzo de 1831. Aparecido en El Sol de México de 26 27 y 28
de junio de 1831. Recogido par J. Sierra, op. cit., pp. 101-114.
Exposición al Excmo. señor Vicepresidente en ejercicio del Poder Ejecutivo
de los Estados Unidos Mexicanos por ... [1850) Póstumo. Publicado en
Problemas Agrícolas e Industriales de MéxicoJ Vol. II, Nos. 3-4, 1950,
pp. 325-331. Se refiere al Istmo de Tehuantepec y al fracaso de la colonización de Coatzacoalcos. Tal vez sea de 1831 ó 1832 por el tema
a que se refiere.
México considerado como nación independiente y libre o sea algunas indicaciones wbre los deberes más esenciales de los mexicanos. Burdeos, Imprenta de Carlos LawaUe Sobrino, 1832, 600 pp. grafs. Una segunda
edición de esta obra, prologada por Ricardo Delgado Román, fue hecha
en 2 volúmenes en Guadalajara, Talleres del Instituto Tecnológico de la
Universidad de Guada]ajara, 1952 (Biblioteca Jalisciense 5 y 6).

¿Es posible asegurar que haya realmente recibido de Morelos y de Rayón
la misión de ir a la América del Sur en pos de ayuda, de colaboración, o
bien hay que pensar que él se arrogó facultades y actividades que nunca se
le encargaron? ¿Es viable que su labor en los países del Sur le haya sido
encomendada o él actuando "per se", mas patrióticamente, la haya reafüado?
Del análisis de varios documentos que ofrecemos podemos desprender las
respuestas, y también de las consideraciones que es posible hacer en torno
de la política e}..1:erior seguida por los iniciadores y organizadores del movimiento emancipador mexicano. Veamos pues, en orden, los testiminios conducentes. En primer lugar tengamos en cuenta la política internacional seguida al inicio de nuestra independencia, de la coyuntura que se utilizó y
de sus resultados, y en seguida analicemos con atención los testimonios que
forman el objeto principal de este libro.
Corresponde al señor Hidalgo el mérito de haber pensado en la necesidad
de establecer relaciones de amistad y auxilio con otras potencias. La designación que hizo de Pascasio Ortiz de Letona, Ignacio Aldama y Bernardo
Gutiérrez de Lara entre otros así lo demuestran. Si el resultado de sus gestiones se frustró en parte como efecto de la lucha, de las desgracias y del
resultado de ese primer instante, no le resta mérito. El Padre Hidalgo percibió muy bien la necesidad de entrar en relaciones con los países vecinos,
principalmente con los Estados Unidos, cuya ayuda creyó sería de gran
utilidad.
Ignacio López Rayón, al encargarse de mantener 1a unidad del movimiento y de acuerdo con sus grandes condiciones de organizador, planeó
con amplitud las relaciones exteriores, y así comisionó a varias personas para
llevar a los países extranjeros comunicaciones en las que señalaba nuestro
deseo de emancipación y pedía apoyo y auxilio. Para esos enviados, Rayón
redactó instrucciones muy precisas y el resultado de algunas de sus gestiones
es bien conocido. Las respuestas de los Estados Unidos y de Haití revelan
una política diferente en cada caso, ante la cual Rayón no desmayó sino
que prosiguió sus esfuerzos. ¿ Cuántos comisionados despachó el licenciado
López Rayón?, no lo sabemos, pero sí fueron varios, entre los cuales citaremos
a Francisco Antonio Peredo, Pedro Girard, Ortiz y otros. 22
.. La Diplomacia Mexicana. [Prólogo de Federico Gamboa), 3 vv., México, SecreRelaciones Exteriores, 1910-1913; IsmRo FABELA, Los precursores de la
Diplomacia Mexicana. México Publicaciones de la Secretaría de Relaciones Ei&lt;teriores, 1926, 106 pp. lis. (Archi\'o Histórico Doplomático Mexicano, 20). p. 5;
CARLOS Boscu GARCÍA, Problemas diplomáticos del México Independiente, México,
El Colegio de México, 1947, 334 pp., Passim; ALBERTO MARÍA CA.RREÑo, La diplomacia extraordinaria entre México y Estados Unidos. 2 vv., 2a. ed. México, Editorial
Jus, 1961, I-98 y ss. La Colección de Documentos de lIERNÁNDEZ Y IYÁVALOS
aporta excelente documentación al respecto.
tat'Ía de

Su Misión Diplomática
Presentado ya el individuo, es menester precisar cuál fue su misión ante
los países del Río de la Plata, cuáles sus resultados y frutos obtenidos, pues
esta es nuestra finalidad.

554

555

�Don José ;María Morelos, tampoco desdeñ6 la ayuda del exterior, antes
bien estuvo convencido de su utilidad y así delegó a varias personas para ir
al extranjero en busca de cooperación. La misión más importante fue la
de don José Manuel de Herrera a los Estados Unidos. A otras partes, Morelos, auxiliado por hombres muy brillantes también envió comisionados, sin
saber mucho de ellos. 23
El interés que ambos personajes revelaron, y por el que se esforzaron tanto,
de establecer con otras naciones lazos de amistad y colaboración, si bien no
siempre rindió los frutos apetecidos, si revela la alta visión que los señores
Morelos y Rayón tuvieron de la política, dentro de la cual márcase con gran
precisión, la internacional 24
La petición de Ortiz a Morelos y a Rayón muestra que aquél conocía
la posición de ambos próceres y sus preocupaciones, las que trató de cristalizar. Hoy conocemos la respuesta de ambos y el hecho de que Ortiz dijera
ostentar la representación de México y mostrara cartas credenciales que
avalaban su misión, revela que ellos aprovecharon cuanto apoyo y cooperaxi Morelos comisionó para ir a Estados Unidos a Daniel Fero y a Allaro Tabares
quienes no pudieron cumplir ese deseo, cosa que tampoco realizó otro norteamericano
Pedro Elías Bean. Acerca de este extranjero afiliado a la insurgencia ver EnuARDO
ENRIQUE Rfos "El insurgente Pedro Elías Bcan" en ..4.nales del Museo Nacional
de Arqueología, Historia y Etnografla, México, 5a. época, t. I, 1934, pp. 500-510.
Por el poder que Morelos otorgó a Ortiz y diversas declaraciones de éste, conocemos
que Morelos diputó a los Estados Unidos antes de Herrera a José Rojas Ladrón de
Guevara. De él nada sabernos, excepto lo que menciona Ortiz de que Rojas fue
sorprendido por los enemigos y antes de revelar sus secretos prefirió morir. En relación con don José Manuel Herrera, ver los trabajos de: H.ÉcToR SILVA ANPRACA,
José Manuel Herrera, primer diputado de la nación mexicana. Ponencia presentada
al Primer Symposium Nacional de Historia sobre el Primer Congreso de Anáhuac,
celebrado en Chilpancingo del 11 al 13 de septiembre de 1963, Sociedad Mexicana
de Geografía y Estadística, 1963. Nuevos documentos en torno de Herrera aporta
en su trabajo mi joven discípulo José R. Guzmán, "La Misión de José Manuel Herrera en Estados Unidos", en Boletín del .Archivo Genernl de la N aáón ( 1970) , t . X,
Nos. 1 y 2, pp, 253-288.
"' El señor Morelos intentó enviar emisarios no sólo a los Estados Unidos sino
a América del Sur. Se sabe quiso comisionar a Fray Pedro Ramírez para que de Acapulco fuera a Guayaquil y a Lima a conferenciar con los criollos dirigentes de
aquellos países. Vid: ERNESTO DE LA ToR.Ri; VILLAR, La Constitución de Apatzingán y los creadores del &amp;tado Mexicano. México, Universidad Nacional Autónoma
de México, 1964, 425 pp. ils. (Instituto de Investigaciones Históricas, No. 92. Serie
documental 5), p. 39. Acerca de las relaciones que Morelos deseaba mantener hacia
el exterior Vid. Apéndice IV. Comu11icación de Morelos al Mariscal Intendente
Ignacio Ayala, y los nombramientos redactados por los integrantes de la Suprema
Junta Gubernativa, Dr. José Sixto Verduzco y José María Liceaga en Sultepcc el
15 de junio de 1812. Apud HERNÁNDEZ Y DÁvALos, op. cit., IV-224-25. Y Apéndice IV.

556

cion se les ofrecía en su magna obra, aceptaron su ofrecimiento y le acreditaron como su comisionado o agente.
Es importante subrayar que el interés de todos los próceres de la emancipaci6n americana o por lo menos de buena parte de ellos en torno de las
relaciones internacionales, representa uno de los puntos cardinales de su
política. Todos estuvieron plenamente convencidos que el auxilio del exterior,
el reconocimiento de su autonomía por otros países, resultaba indispensable.
La alianza a establecer entre aquellos que luchaban por su libertad les
fortalecería, pues de la unidad de esfuerzos y comunidad de miras, era posible obtener el vigor y cohesión necesarios para su causa. Alianzas, confederaciones, ayuda mutua, económica, política y militar, era lo que ansiaban
los dirigentes de la independencia americana. Estos anhelos, 1o hemos dicho
ya, no estaban circunscritos a los países hispanoamericanos sino que se dirigieron también a los Estados Unidos en primer término y en seguida a
las potencias europeas, Inglaterra, principalmente. Era bien conocido el interés político-comercial que la gran Bretaña tenia por las antiguas colonias
españolas y ese interés sería bien explotado por los estadistas hispanoamericanos, aun cuando a veces peligrosamente, pues el auxilio británico no se
otorgaba graciosamente sino a costa de grandes y onerosas concesiones que
ligaron a muchos países en forma indefectible al ámbito económico inglés,
a su engranaje imperialista. De toda suerte, por el momento la ayuda británica era indispensable y por de pronto la única que estaba en posibilidad
de recibirse.
Inglaterra, aislada por las potencias continentales y excluida de participación en la política europea, tuvo la oportunidad inmensa a principios del
siglo XIX y principalmente a partir del Congreso de Verona y el ascenso
al Ministerio de Estado en asuntos extranjeros de William Canning, de iniciar una "nueva era en la política de la Gran Bretaña". Canning "vio el
terrible y creciente poder del despotismo continental y creyó que el solo
medio adaptable para que Inglaterra no fuese su víctima, era el unir su
suerte con el Imperio de la libertad e iniciar una política orientada hacia
la América Española. En esta política el reino británico no tuvo por el
momento competidor alguno y por ello fue que sus intereses económicos
pudieron penetrar por todos lados sin obstáculo y arraigarse fuertemente. Los
Estados Unidos comenzaban a despuntar y por de pronto circunscribíanse a
un ámbito más reducido. La década de 1810 a 1820 y algunos años después permite a Ing1aterra obtener cuanto su política imperial requería en
Hispanoamérica, y no fue sino a partir de la tercera década que los Estados
Unido.s se lancen en una política de expansión y de rivalidad antieuropea,
rivalidad que encuentra su fundamentación en el famoso mensaje de AdamsMonroe de 1823.

557

�De la necesidad de contar con el reconocimiento y el apoyo de esas potencias, surgió el envío de comisionados hispanoamericanos. Ya hemos señalado que la organización masónica coadyuvó a encontrar ese apoyo y a ofrecerlo, y esto se evidencia más a partir de 1815. Pues bien, esto es lo que
explica la salida de hispanoamericanos rumbo a los Estados Unidos y a
Inglaterra en busca de apoyo. Gran Bretaña, por su parte, trataba también
de lograr a base de debilitar el poder de las potencias rivales, la prepanderancia mundial que habría de alcanzar a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Para ello puso los ojos en el imperio colonial español, bastante dw;uidado y pésimamente explotado. Hay que dudar mucho del altruismo y benevolencia inglesa hacia los pueblos de la América española y
considerar objetiva y realistamente sus intereses.25 Por ello importa saber
que los intentos de Pitt --quien "vio claramente que el adelanto de tan
inmenso y variado Continente (el americano), redundaría no solamente en
beneficio de la Europa en general sino que contribuiría en grado eminente
a la prosperidad comercial de la nación que dirigía- no sólo estaban movidos
por u'na justa y racional simpatía alimentada por sentimientos de compasión
y de personal interés hacia los nativos de Hispanoamérica", sino por razones
más concretas y fuertes, las económicas.
El apoyo que Pitt prestó a numerosos hispanoamericanos descontentos y
rebeldes, pero sin apoyo ninguno en la base ni influjo algi.mo en sus países,
no condujo a otra cosa que a hacer brotar hacia Inglaterra un sentimiento
de simpatía y confianza en nuestros dirigentes. Francisco de Miranda a
quien protegió Ja política inglesa no pudo menos que solicitar de los Cabildos de México, La Habana y Buenos Aires que enviaran a Londres, sin
dilación, "personas autorizadas y capaces de manejar asuntos de tanta entidad, para que vean con ese gobierno lo que convenga hacerse para la
seguridad y suerte futura del Nuevo Mundo". 26
La iniciativa de la autonomía surgida del seno mismo de las colonias que
era una condición esencial para lograr la independencia, al brotar desde
1809-1810, podía encontrar en el apoyo de Inglaterra toda ayuda que la
haría invencible. De ahí el interés de las colonias españolas por destacar a
Londres desde esos años, misiones solicitantes de su auxilio. Venezuela la
primera envía el mes de junio de 1810 a Simón Bolívar, a Luis López Méndez y a Andrés Bello, aereditados por la Suprema Junta Gubernativa de las
Provincias de Venezuela, a la Corte de Londres a que "reclamen la alta
.. WILLIAM

WALTON,

,fo expose on the dissensions of Spanish America, London,

1814, pp. 62

y SS.
• CR.lsTÓBAL L. MENDOZA,

Las primeras miriones diplomáticas de Venezuela, 2 vs.

Madrid, Ediciones Guadarrama, 1962 (Academia Nacional de la Historia de Venezuela, Biblioteca del Sesquicentenario de la Independencia, tt. 52 y 53, 1-65-66.

558

protección de S. M. B. : ofrezcan por parte de este nuevo gobierno Ja más
cordial alianza bajo la garantía de las disposiciones pacíficas y amistosas en
que se hallan estos pueblos con respecto a los Vasallos de la Gran Bretaña: y sean el órgano de las comunicaciones que exijen entre unos y otros
Ja necesidad y buena correspondencia, y no se opongan a las Leyes Fundamentales de la Monarquía Española" y se precisaba en ese comunicado tanto 1a IIWiiÓn que se enviaba a Inglaterra como los frutos gloriosos de la misma, al señalar: "En vista de la falta ele un gobierno legítimo en la
Península, así como de la importancia absoluta del que existe actualmente,
la Gran Bretaña, por su poder marítimo, por su influencia política y por
las miras filantrópicas que la animan es la nación que parece llamada a
completar el gran trabajo de confederar las apartadas secciones de América
y a hacer que el orden, la concordia y 1a libertad racional reinen en ellas, y
podemos augurar que nada sería más digno de la Gran Bretaña, más digno
del ilustrado gobierno, así como más propio del carácter y de Jas virtudes
personales de V . M.; y que a los muchos rasgos trascendentales que ya adornan el memorable reinado de V. M. ninguno comunicada a esta era más
esplendor ante los ojos de la posteridad que este al cual aludimos." 21
Ni este mensaje escrito por Roscio., ni la impetuosidad y franqueza de
Bolivar lograron concitar la entera benevolencia ;inglesa, preocupada por su
alianza con España contra la política napoleónica, y pese a las buenas palabras de Lord Wellesley no lograron el reconocimiento solicitado. Es indudable que si bien 1a Gran Bretaña no quisa comprometerse en ese instante
en forma oficial, sí condicionó su conducta a f~ilitar a las provincias rebeldes algunos auxilios.
Importa destacar que esta misión que tenía una concepción amplia de
la politi.ca americana explicó a los hombres de Saint James, que Venezuela
había hecho un llamado a las restantes provincias americanas para secundar
el movimiento y que confiaban que en ellas hubiera surgido la conciencia
de unirse. Los Diputados esperan ~ribían- que los diversos Virreinatos
y Provincias del Norte y Sur de América se dividirían en diferentes Estados,
de acuerdo con sus límites físicos y políticos; pero ellos proyectan un sistema
federal, que dejando a los respectivos Estados una independencia de Gobierno, pueda formar una autoridad central y combinada, como la de los
Anfictiones de Grecía". 28 Esto evidencia ese amplio sentimiento de unidad
americana que se precisa en otros documentos sobresalientes de la emancipación como la Circular de la Junta a los Cabildos hispanoamericanos, en uno
de cuyos párrafos leeemos después. de excitarlos a seguir su ejemplo e iniciar
Ibidem., 1-70 y ss.
"' lbidem., I-89-90.

t1

559

�"la grande obra de la confederación americana española": "Además de
estos objetos que deben considerarse circunscritos al país, se halla animado
nuestro Gobierno de consideraciones más extensas. Miraría como una calamidad para la América la absoluta disgregación de las partes libres de la
Monarquía española, cuando la identidad de origen, religión, leyes, costumbres e intereses parecen sugerirles una confederación tan estrecha como lo
permita la inmensa extensión que tienen nuestrrui poblaciones. Venezuela se adherirá a los intereses generales de la América y estará pronta a enlazarse
íntimamente con todos los pueblos que resten inmunes de la usurpación
francesa, y que reconozcan estas bases preliminares: conservación de los derechos de nuestro amado Soberano el Señor D. Fernando VII, sufragio libre
de los ciudadanos españoles deJ Nuevo Mundo en los puntos que directamente interesen a su destino presente y futuro: integridad y pureza en la
Religión de Jesu-Christo." 29
Y al regresar Bolívar de Londres a Caracas asegurará que Venezuela ''no
descuidará de invitar a todos los pueblos de América a que se unan en confederación". 30
El deseo de establecer relaciones con otras potencias surge así en los mismos años de lucha. Cabría mencionar para ejemplificar con mayor amplitud esta necesidad las gestiones realizadas por Antonio Nariño y Pedro Fermín de Vergas, representantes de la Nueva Granada ante los países europeos,
la labor de José María del Real, enviado por Cnndinamarca a la Gran Bretaña y la ya citada misión de Bello y Bolívar a ese mismo país. También
puede señalarse el envío de don Pedro Lastra, de don Manuel Fajardo y de
c1on Pedro Gual a los Estados Unidos y de don Nicolás Mauricio de Omaña
a las Antillas, todos ellos acreditados por la Nueva Granada. Aun entre las
Provincias se dio el envío de comisionados para unir sus esfuerzos, como
ocurrió con la misión del Canónigo don José Cortés Madariaga y su sobrino
don Francisco de Cámara, delegados por Caracas ante Santa Fe de Bogotá.
Uno de los esfuerzos más evidentes es el realizado por López Méndez ante
los gobernantes de Buenos Aires. En efecto, el 26 de mano de 1811 escribe.
al Gobierno: "Es seguramente sensible que los dos primeros pueblos que
han dado a todos los de América el ejemplo más glorioso de energía Y patriotismo, no hayan tenido hasta ahora medios de entenderse in.me~tamente", y más tarde presenta a Manuel Moreno, el agente de Buenos Aires,
un plan de unión hispanoamericana concebido en los siguientes ténninos:
''habrá desde luego una correspondencia entre Caracas y Buenos Aires; la
primera se entenderá con Santa Fe, Quito, etc. y la segunda con Chile y el
" lbidem., l-103-104.
.. Ibídem., I-104.

560

Perú con la finalidad de promover una reun1on de representantes de los
gobiernos independientes que se hayan formado o se formen en la América
Española. En esa reunión se combinarán todos los asuntos militares, políticos y morales a fin de obtener la armonía y consecuencia indispensables
para aumentar la influencia de los principios que di.rigen los americanos".
Esta idea la ratificará una y otra v(';Z. Así, en una comunicación del 4 de
septiembre de 1811, señala a la Junta de Caracas la conveniencia de convocar a todas las naciones hispanoamericanas a un congreso que discutiera
la situación general y propusiera medidas para salvaguardar su independencia
y agrega: "No dudamos que habrá sido uno de los primeros cuidados de
ese Congreso el entablar íntima correspondencia con sus vecinos libres para
arreglar esta y otras materias de genera] interés; pero quizás convendría
que por cualquier medio seguro se estableciesen relaciones con Buenos Aires,
Chile y quizá el Perú occidental, que para esta fecha suponemos reunidos
a los Patriotas del Río de la Plata. Una liga general de todos estos pueblos,
un comprometimiento de no hacer convenios separados, sea con el Brasil,
sea con la Inglaterra, en materias que afecten al interés general, es uno
de los medios más a propósito para aumentar la influencia de nueslros principios, para presentar los derechos de América con dignidad y para que
se echen las bases de un sistema político, uniformemente entendido.'' 91 Estos
deseos que motivaban la misión del prócer, fueron detenidos debido a los
lamentables sucesos de 1814.
Un año más tarde, en 1815, en su profética Carta de Jamaica, Bolívar,
quien se. refiere a las provincias americanas en conmoción, reconocerá que
"los mejicanos serán libres porque han abrazado el partido de la patria con
la resolución de vengar a sus antepasados o seguirlos aJ sepulcro", y después de hacer amplias consideraciones acerca de la situación de los restantes países, de las formas de gobierno adoptadas y de su desarrollo futuro,
concluye afu:mando: "Es una idea grandiosa pretender formar de todo el
Mundo Nuevo una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes
entre sí y con el todo. Ya que tiene un origen, una lengua, unas costumbres
y una religión, debería, por consiguiente, tener un solo gobierno que confederase los diferentes estados que hayan de formarse; mas no es posible
porque climas remotos, situaciones diversas, intereses opuestos, caracteres desemejantes dividen a la América. ¡ Qué bello seria que el Istmo de Panamá
fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos! Ojalá que algún
día tengamos la fortuna de instalar allí un augusto congreso de los representantes de las repúblicas, reinos e imperios a tratar y discutir sobre los
11

Ibídem ., I-105-106 .

561
H36

�altos intereses de la paz y de la guerra con las naciones de las otras tres
partes del mwido."
Y ya al final de ese notable documento agrega: "La América está encontrada entre sí, porque se halla abandonada de todas las naciones; aislada
en medio del universo, sin relaciones diplomáticas ni au..xilios militares y
combatida pcr la España que posee más elementos para la guerra que cuantos nosotros furtivamente podernos adquirir." 32
De esta suerte mostraron los próceres de la América H;ispana sus preocupaciones por mantener relaciones vivas y continuas entre todos sus países,
condición que pensaron era indispensable para asegurar su independencia
y libertad.

Su actuación en el Río de la Plata
Al no cristalizar su misión en Nueva Granada, Ortiz volvió a Nueva Or.. Contestación de un americano meridional a un caballero de esta isla. Kingston,
6 de septiembre de 1815, en SrnÓN BoúvAR, Obras completas. Compilación y notas

de Vicente Lecuna con la colaboración de la señorita Esther Rarret de

azarie, 2a.

cd., 3 v. La Habana, Editorial Lex, 1950, 1-159-175, p. 172. Esta idea de tanta
altura la reitera Bolívar desde Angostura el 12 de junio de 1818 al escribir a Juan
Martín Pueyrredón, Supremo Director de las Provincias Unidas del Río de la Plata,
y decirle: "Excelentísimo señor: cuando el triunfo de las armas de Venezuela complete la obra de su independencia, o que circunstancias más favorables nos permitan
comunicaciones más frecuentes, y relaciones más estrechas, nosotros nos apresuraremos, con el más vivo interés, a entablar, por nuestra parte, el pacto americano que,
formando de todas nuestras repúblicas un cuerpo político, presente la América al
mundo con un aspecto de majestad y grandeza sin ejemplo en las naciones antiguas.
La América así unida, si el cielo nos concede este deSeado voto, podrá llamarse la
reina de las naciones y la madre de las repúblicas". Op. cit., 1-293-295.
En la misma Carta de Jamaica, Bolívar, conocedor de los acontecimientos ocurridos en México, dirigidos principalmente por Morelos y según los cuales habían
despertado grandes esperanzas en todas las provincias que luchaban por su emancipación, escribe: "Los sucesos de México han sido demasiado variados, complicados, rá•
pidos y desgraciados, para que se puedan seguir en el curso de su revolución. Garecemos
además de documentos bastante instructivos, que nos hagan capaces de juzgarlos.
Los independientes de México, por lo que sabemos, dieron principio a su insurrección en septiembre de 1810, y un año después ya tenían centralizado su gobierno
en Zitácuaro e instalada allí una Junta Nacional, bajo los auspicios de Femando
VII, en cuyo nombre se ejercían las funciones gubernativas. Por los acontecimientos
de la guerra, esta junta se tras.lad6 a diferentes lugares, y es verosímil que se haya
conservado hasta estos últimos momentos con las modificaciones que los sucesos hayan
exigido. Se dice que ha creado un generalísimo o dictador, que lo es el ilustre
general Morelos ; otros hablan del célebre general Rayón; lo cierto es que, uno
de estos grandes hombres, o ambos separadamente, ejercen la autoridad suprema

562

1~ en l 8_15 en donde reanudó sus contactos con Alvarez de Toledo y conoCJO al Manscal Anaya, al Dr. Robinson y a José Manuel de Herrera. 83 Ese
año de 1815 fue desastroso para la causa insurgente que comenzó a declinar
con_ ~ muerte de Morelos. En los otros países Ja situación tampoco era nada
pos1bva, aun cuando se luchaba firmemente en pos de la liberación total.
No sabemos en qué momento y ya con poderes de los antiguos jefes, Ortiz
decide emprender viaje a Sud-América en cumplimiento de su misión. Parece ser que debió haber salido hacia 1816 y tocado varios países y provincias
como Venezuela, Cundinamarca, Lima, Quito, Guayaquil, Santiago y finalmente
Buenos Aires. En
todos ellos observa con curiosidad cuanto ve , toma
.
.
informes que anota cmdadosamente para aprovecharlos pcsteriormcnte, acerca de los recursos naturalesc, población, extensión del país, situación social
y económica, comunicaciones, etc. y se presenta en el Río de la Plata en
Buenos Aires.
A_ esta ciudad debió haber llegado en el año de 1818, antes del mes de
septiembre, pues a partir de esta época datan sus primeros escritos,
en aquel país; y recientemente, ha aparecido una constitución para el régimen del
estado. En mano de 1812 el gobierno residcnte en Sultepec, presentó un plan de
paz Y guerra al virrey de México, concebido con la más profunda sabiduría. En él
se reclamó el derecho de gentes, estableciondo principios de una exactitud incon·
testa.ble. Propuso la junta que la guerra se hiciese como entre hermanos y con•
ciudadanos; pues que no debía ser más cruel que entre naciones extranjeras; que los
derechos de gentes y de guerra, inviolables para los mismos infieles y bárbaros,
debían serlo más para cristianos, sujetos a un soberano y a unas mismas leyes•
que los prisioneros no fuesen tratados como reos de lesa majestad ni se degollase~
los que rendían las annas, sino que se mantuviesen en rehenes para canjearlos; que
no se entrase a sangre y fuego en las poblaciones pacíficas, no las diezmasen ni
quintasen para sacrificarlas; y concluye que, en caso de no admitirse este plan se
observarían rigurosamente las represalias. Esta negociación se trató con el más alto
desprecio; no se dio respuesta a la Junta Nacional; las comunicaciones originales
se quemaron públicamente en la plaza de México por mano del verdugo, y la
gnerra
de exterminio continuó por parte de los españoles con su furor acostumbrado,
.
nuentras que los mexicanos y las otras naciones americanas no la hacían ni aun a
muerte con los prisioneros de guerra que fuesen españoles. Aquí se observa que por
causas de conveniencia, se conservó la apariencia de sumisión al rey y aun a la
constitución de la monarquía. Parece que la Junta Nacional es absoluta en el
ejercicio de las funciones legislativas, ejecutivas y judiciales, y el número de sus
miembros muy limitado".
l3oli.var percibía con su gran visión, los enormes esfuerzos realizados por los me•
xicanos para libertarse y organizarse autónomamente, dentro de un régimen jurídico amplio y digno. El, quien tuvo que declarar la guerra a muerte en momentos
críticos, supo apreciar el espíritu altruista y de suprema dignidad y justicia que
imperaba en documentos como los Planes de Paz y Guerra del doctor Cos, en las
declaraciones de Cbilpancingo y en la Constitución de Apatzingán.
"' W. H. Tll!MONS, op. cit., p. 473.

563

�dirigidos al Secretario de Estado don Greg_orio Tagle, a. quien solicitó insistentemente le permitiera tener una entreV1Sta con el Drrecto1: Supremo ~e!
Estado, Brigadier don Juan Martín de Pueyrredón, para qUien acompano
w1a serie de memorias de gran interés acerca de la Revolución de Independencia en México, de las ligas que deberían existir entre todos los paises en
proceso de emancipación, de la forma de coordinar su acc.ión, ~~ la constitución de una compañía auxiliadora a través de una co~ederacmn de Estados con raíces comunes, y con esas memorias, las credenciales que le_ otorgaron tanto el señor iMorelos como López Rayón, las cu~es _le acre~1taba:
como su Diputado. A estas credenciales se anexan amplias mstrucc1ones.
Las comunicaciones que Ortiz envía al Secretario Taglc son varias: la
prin1era está fechada el 4 de septiembre de 1818 y en ella_ se revela que
Ortiz hab1a solicitado ya antes de esa fecha y por dos ocasmnes se le admitiera a una conferencia en la que informaría de su misión, presentaría
sus papeles y daría cuenta de la situación de la Independencia d~ ~~ país,
de la general de América y e&gt;.1Jondría sus planes. Con esa p~tmon del
4 de se tiembre anexa un "papel para dar idea sucinta de los heroicos sucesos
p
h . . ,
de Ja Revolución de México, seguro de que tan brillantes hec os msprraran
a su Excelencia los sentimientos sinceros de adhesión y confianza en unos
pueblos que suspiran por la alianza con esta gran República". 35 •
•
Esta primera Memoria arranca del inicio de la independencia reahzada
por Hidalgo en Dolores y termina c.on ~nas ~onsideraciones a~erca d~ la
desventurada expedición de Francisco Javier Mina. Para dar mas autondad
y peso a sus afirmaciones se apoya en las Gacetas. En esta Memoria. ha~!ª
con mucho elogio de la Jabor de Morelos y de los intentos de orgamzacion
realizados por Rayón, con quien simpatiza extremadamente.
Una segunda comunicación al Secretario de Estado en el Dep~tamento
de Gobierno fechada el 16 de septiembre acompaña a otra Memoria, la cual
pide se entregue al Director Supremo, pese a que hubiera deseado presentarla en una entrevista personal, en la cual le daría también a conocer los
papeles que componían su comisión. En esa comunicación rueg~ al Sec~etario acelere su negocio para que pueda trabajar y ofrecer al gobierno vanos
proyectos más, relativos a su comisión.
· est'a compuesta por vanos documentos, a saber:
Esta segun da M emona
$1 ERNESTO 08 LA TORRE VlLLAR, México y su politica interamsricana.
La misión
de don Tadeo Ortiz de Ayala. Guadalajara JaJ. Librería Font, S. A., 1973, 214 PP·
(Documentación Histórica Mexicana 4). Apéndice 111.
""Ibidem.

564

l. Oficio del Gobierno de México a los de Sud-América. Está suscrito por
Ignacio Rayón, Presidente [de 1a Junta] en el Palacio Nacional de América
en Zitácuaro y fechado el 16 de enero de 1813. Lo refrenda Ignacio Oyarzabal, Secretario de Estado y Gobierno General.

2. Credenciales del Presidente del Gobierno de México, Ignacio López
Rayón~ expedidas en favor de Tadeo Ortiz para que pueda negociar y estipular con las naciones extranjeras cuanto convenga en utilidad de la libertad,
defensa y prosperidad de la América del Sur y de México.
3. Credenciales otorgadas por el Presidente deJ Gobierno Libre de México, don Ignacio López Rayón dirigidas a su Diputado Comisionado, para
que de acuerdo con los países de América pueda convenir en la posibilidad
de auxilio, celebrando tratados con esos países. Fechadas en Zitácuaro, 16
enero de 1813.
4. Credenciales otorgadas por don Manuel Morelos (sic.) (Creemos es un
defecto de transcripción) al Diputado Comisionado, a quien designa con el
calificativo de Brigadier distinguido de la República. En estas credenciales,
Morelos le otorga poder para tratar y contratar con los países de América
del Sur, principalmente los de Nueva Granada y Buenos Aires. 36
Las credenciales que presenta a Jas autoridades rioplatenses son en su orden: a) Oficio del Gobierno de México a los de Sud-América. Firmado por
Ignacio López Rayón e Ignacio Oya.rzabal en Zitácuaro, 16 de enero de
1813. Este oficio, como los subsiguientes, tiene pleno sello de autenticidad,
mostrado tanto por las designaciones de los signantes, lugar y fechas, cuanto
por el estilo y sentido que contienen, y porque además coinciden con la
forma y el espíritu que anima nombramientos semejantes como son los expedidos por la Suprema JUIJta Nacional en junio de 1812, suscritos por José
Sixto Verduzco y José María Liceaga, así como la Plenipotencia e instrucciones que Rayón expidió el 25 de julio de ese mismo año y también algunas
de las instrucciones del propio Morelos. 37 Por otra parte, en las credenciales
otorgadas por Rayón se confirma que la correspondencia que Ortiz dirigiera
a Morelos desde Nueva Orleans, una de cuyas copias cayó en manos de
las autoridades realistas, llegó a poder de Morelos quien la remitió a Rayón.
De esta suerte, toda sospecha de inautenticidad queda desechada.
El contenido de este primer documento es el siguiente: Rayón como
sucesor de Hidalgo hace ver a los Gobiernos de Sud-América: "la utilidad
que a la común causa de América redundaría si uniéndose por medio de
una diputación general apareciese representado en cuerpo a la faz del mundo
'" Ibídem.
n Ibidem, Apéndice IV.

565

�la justicia de su causa, al paso que combinándose tomase medidas awciliatorias y defensivas para sostenerse a lo menos en cuanto lo permitiesen
las circunstancias"; para ello les pide traten con su Diputado Comisionado,
«en todo lo que diga relación a la independencia, defensa y prosperidad"
para lo cual les ofrece cederles la tercera parte de los caudales que se obtengan y la apertura de los puertos mexicanos para esas providencias. La
unidad en la causa común y el auxilio en la lucha que se realizaba era lo
solicitado en este documento.
En las credenciales que Rayón otorga a los "gobiernos libres de Nueva
Granada, Buenos Aires y demás de la América del Sur les autoriza a negociar, tratar y estipular entre sí, y ante las naciones extranjeras, cuanto
convenga en utilidad de la libertad, defensa y prosperidad de la América
del Sur y México", persuadido que su causa es la de México, y que sus
intereses tienen una relación íntima con los propios nuestros. . . y convencido de la necesidad que tenemos de relacionamos y combinarnos con los
mencionados gobiernos de nuestros hermanos del Sur y las naciones extranjeras, en virtud de los obstáculos que entre nosotros existen." 38
Y en cuanto al poder que Rayón otorgó a Ortiz, aquél señala que lo da convencido de sus buenas cualidades, de la recomendación que el señor Morelos
le hizo después de haber recibido sus informes enviados desde Nueva Orleans
acerca de la situación general reinante y de la necesidad de establecer contactos con otros países, en los cuales se tiene buen concepto de México. En
esa virtud nombra a Ortiz "Diputado de la República de México, Comisionado de su pueblo libre cerca de los gobiernos libres de Sud-América y
particularmente de los gobiernos de Nueva Granada y Buenos Aires, y Agente
general de negocio.s extranjeros, para que en virtud de los extraordinarios
poderes y amplias facultades que le conferimos, y con arreglo a nuestras
instrucciones felicite a nombre de México a los mencionados gobiernos y
pueblos por la libertad de que ya gozan ... ", e inmediatamente. . . "fonne
con su protecei6n y con los auxilios que dichos gobiernos o particulares puedan prestar al crédito de México, sin omitir gastos ni sacrificios, una expedición naval de todos los buques que se puedan, con destino a sacar caudales de nuestros puertos u otro punto del Norte, que las circunstancias
venideras puede proporcionarnos, para que dichos caudales, que en parte
están reunidos y siguen acopiándose, se empleen en armas, buques y demás
útiles de guerra que necesitamos en México y necesiten en las Provincias de
la América del Sur, y para cubrir los gastos de la expedición o expediciones
que en beneficio de la causa común se inviertan, según lo hallen por conveniente nuestros aliados y apoderados los gobiernos libres del Sur y nuestro

Diputado comisionado, para lo cual les queda una libertad absoluta" ''P
IJ MJ' .
,
• or
Y Para , e o. . exico cedera
la tercera parte de dichos caudales al Frerno
b.
»
que ~ se mteresa_re ; _Y ofrecí~ _López Rayón que "todos los tratados y
negociaaones. . . serian fiel y religiosamente ratificados, cumplidos y guardados con preferencia a todos nuestros empeños y deberes como lo
,
d
, il
.
'
mas
sagra, o y ut . a la patna,. en todo tiempo y circunstancras y bajo cualquiera
f~nna de gobierno o magistrados establecidos por los pueblos libres de MéXJ.co". 39
En _el _poder otorgado a Ortix por el señor Morelos, éste señala que: "tiene
c?nOClllllento pers~n~I del referido". No sabemos si eso era verdad O simple
formula,
de su persona a través de otros corre¡1g10nanos.
· ·
·
L d • o conoclllllento
.
.
~ . es1gna Bngaclier distinguido de la República y también Diputado, Co1Il1Slonado yd.Agente General, y le autoriza "pueda negociar, tratar y contratar :ºn I~h?s Gobiernos, compañías y particulares extranjeros en todo
lo relativo y util a la defensa, prosperidad e independencia de la Am' ·
deI sur Y M'
·
enea
. eXIco,
a nuestra unión recíproca y establecimiento de relaciones
con las naciones e~jeras" y persuadido de que ''la causa de la América
del Sur es la de México y de que nuestros empeños deben ser comunes" auto ·
a .1os G ob.1ernos 1·1bres de la América del Sur a que de acuerdo' connza
su
D1putado
puedan:
"a
nombre
del
Gobierno
y
pueblo
libre
d
M'
·
·
.
e
exico, negoctar, tr~tar y contratar, ~odo lo que convenga a la defensa, independencia
Y_ prosp~?dad de la .~enea d~l, Sur y México y a nuestros intereses paraculares . Morelos senala ta.mb1en que el primer auxilio debe consistir en
preparar y enviar una expedición naval a Acapulco, Tehuantepec O algún
puerto del_ N~~te "tal vez con eJ objeto de verificar nuestro dicho proyecto
de. comurucacion y sacar caudales para comprar armas y buques y distri~wrlos en América según lo exijan las necesidades de cada provincia, e
igualmente para los demás gastos que se ofrezcan en beneficio de nuestra
común causa". Ofrece en cambio de ese auxilio la tercera parte de los caudales, de los cuales -dice- ya tiene reunidos más de seis mil pesos en 0
lata
,
.
.
ro,
~
generos preciosos. TerIIllJla el poder con la m.sima promesa de ratificac10n y cumplimiento de los tratados por parte de México.&lt;º

. '!,

F~ahnente tenemos las Instrucciones del Gobierno de México para los
~ob,ernos de la América del Sur. Este documento reviste capital importancia no_ sólo ~r el amplio espíritu americanista que sustenta, por los ideales
de umdad hispanoamericana, de apoyo y auxilio entre todos los países, sem~ante a los testimonios de los próceres de Nueva Granada: Bolívar, L6pez
Mendez y otros que hemos ya comentado, sino también porque revela el
• Ibídem.
• Ibídem.

"' Ibidem, Apéndice 111.

567
566

�anhelo de una unidad política, en virtud de antecedentes comunes de cultura, religión, costumbres, etc., y proclama la urgencia de una unidad económica, de una solidaridad basada en la utilización y para beneficio de todos, de los
enormes recursos naturales que ]a pródiga naturaleza había concedido a
América. Se trata de una idea que se anticipa más de ciento cincuenta añor.
a los proyectos de un mercado común, a la formulación de pactos comerciales, gracias a los cuales las repúblicas hispanoamericanas puedan auxiliarse
y apoyarse en su desarrollo económico.
Estas instrucciones preveían la unidad de todas las naciones de la América
Hispana, con la finalidad inmediata, claro está, de una "aliaw.a ofensiva
y defensiva, única. y permanente, seguida de un tratado de comercio libre
y particular". Lograda esa unidad, para apoyar la aliana establecida, se
invitaría a "potencias extrañas" en los términos que demandan nuestras particulares circunstancias y las generales de América. "A través de esta fórmula se prevenía la elaboración de pactos fijos, inmóviles que perjudicaran en
un momento dado a nuestros países." Para celebrar esos acuerdos, los gobiernos americanos unidos deberian comisionar diputados al exterior y en
caso de que algunos ya los hubieran enviado, lo acordado por ellos debería
ser comunicado a los restantes. En cambio del auxilio prestado por las
potencias extranjeras, se concedería a éstas la libertad de comerciar con todos
los puertos y la disminución de impuestos.
Si alguna potencia por su Política de neutralidad no pudiera auxiliar
a las naciones americanas en un momento dado, podrían formar&amp;e, principalmente en los Estados Unidos y en Inglaterra, compañías particulares
de mercaderes, a quienes se ofrecerían atractivas ventajas económicas. Se
planeaba que la ayuda sería por un término de cinco a siete años, durante
los cuales podrían obtener apreciables beneficios tanto en frutos agrícolas
como en ganado, minerales, etc.
Los auxilios obtenidos se emplearían en la adquisición de armamento, en
Ja formación de una escuadra naval apoyada en sitios neurálgicos como el
Istmo de Panamá, las Floridas, Tehuantepec. Esta escuadra que se desplegaría tanto por el Mar del Norte, Golfo de México, como por el Mar
del Sur, por entonces el más libre, extraería de determinados puertos los
recursos que los insurgentes mexicanos habían acumulado y con los cuales
subvendría el pago de los gastos realizados. La guerra contra España debería efectuarse en cualquier parte, en donde los gobiernos de acuerdo con
un plan bien meditado lo creyeran conveniente.
Importa destacar aquí cómo en ese año de 1813 ya Morelos, Rayón y
demás dirigentes, subrayaban la importancia estratégica del Istmo de Pa~
namá. El artículo séptimo de las instrucciones señala la necesidad de ocu-

568

par Panamá, Tehuantepec y las Floridas "como puntos generales y de apoyo
para auxiliarnos mutuamente y atender a las Provincias libres que necesiten
soco1Tos, atacando a las débiles ocupadas por el enemigo. El Istmo de Panamá -se afirma- además, nos proporcionará un punto interesante para
nuestras 1-elaciones recíproras y extranjeras". De esta suerte nuestros héroe.e;
se adelantaban en sus previsiones a sus hermanos de lucha en la América
Española, pensando en un punto de unión en el que proyectaran con amplitud y libremente el destino maravfüoso que ellos deseaban para el continente.
Otro de los puntos esenciales, que estuvo siempre en el ánimo y en la
mente del señor Morelos, fue el que quedó magistralmente plasmado en esta
fórmula: "nuestra general determinación a una absoluta y total independencia de los Gobiernos de España, sean los que fueren sus principios y
sistema: para siempre nuestra dependencia será incompatible con la prosperidad de la América".
Si se postulaba la unidad en la acción, en la defensa, en la economía y
en la política futuras, Morelos señalaba que esa unidad de un pretérito
plural que era el que enlazaba a todos los países en la guerra que sostenían,
guerra común contra un solo enemigo P9r "sus horrorosos altercados, su
violación del derecho de gentes y de guerra, observado y reclamado constantemente por nosotros, su tenaz empeño en asolar la América, un desprecio a
todas las transacciones equitativas, la prnvocaci6n de cuantos modos pueden
al desorden, a la anarquía, y guerra civil'', causas que habría que señalar a1
mundo como generadoras de la lucha en que estaban empeñados. Para
ello proponía la elaboración y publicación de "un manifiesto oficial a nombre de la América del Sur unida con México".41
Prometía el caudillo en este documento la ratificación y cumplimiento de
todo "lo que los gobiernos libres tengan por conveniente obrar según las
circunstancias lo exijan en beneficio de nuei;tra ya común causa de la América del Sur y de México". Las instrucciones terminaban haciendo un llamado a los gobiernos para que su juicio, sabiduría y discreción completaran
esas bases y suplieran y dispensaran "la juventud y tal vez poca práctica
de nuestro comisionado que es acreedor a la mayor indulgencia y consideración de sus hermanos del Sur" ."2
Tales son los documentos comprobatorios de la autenticidad de la misión
confiada a Tadeo Ortiz de Ayala por Morelos y Rayón en 1813. Tanto por
las personas que aparecen citadas, los lugares en donde se e&gt;.l)idieron, los
términos y las ideas contenidas, los antecedentes y ligas que encontrarnos
., Ibidem.
.,. lbidem.

569

�con otros documentos, es indudable que se trata de documentos auténticos
y de una misión planeada por los jefes de la revolución mexicana con Ortiz. Podría alegarse que algtma de las fechas de los mismos no corresponde
exactamente al día en que estaban en un determinado sitio los jefes insurgentes, pero no hay que olvidar que la secretaría no se movía con la misma
prontitud, que muchos de los documentos dejaban en blanco ciertos elementos que después eran llenados como se ve en algunos de los testimonios
documentales que ofrecemos en los apéndices, y como se observa en los
mismos documentos de Morelos.
Podría ser que originales de estos documentos, o copias, hayan sido los
que llevaba Ortiz en su frustrada misión a Nueva Granada y que él destruyó
como resultado de sus naufragios y cautiverios, y que de los únicos que conservó haya hecho copia u obtenido posteriormente copias o traslados a su
vuelta a los Estados Unidos. Lo que sabemos de cierto es que éstos son
los que presenta a los dirigentes rioplatenses en 1818 para acreditarse tomo
Comisionado Mexicano.
Su llegada a Buenos Aires la efectúa en un momento en que la política internacional y americana no es aún demasiado clara. Las conexiones
entre los países americanos eran difíciles, aún no se. concluía la guerra contra
España y sólo Venezuela y Argentina mantenían algunas relaciones. Las
Gacetas aun cuando tardíamente, habían llevado a las provincias australes
las noticias de la muerte de Morelos, del debilitamiento de la causa insurgente en Nueva España y del fracaso de la expedición de Mina que había vuelto a prender el entusiasmo por la libertad.
Ante esa situación y alejados por la distancia e intereses diferentes, los
hombres de estado rioplatenses no podían dar completo crédito a un extraño
que llevaba poderes de fecha muy anterior, que les ofrecía una unión que
si bien era indispensable- y atendible, por la forma como se configuraba no
podía sino parecerles irrealizable. Si bien existían ciertos nexos entre Estados
lejanos como Venezuela y Argentina, ellos tenían como mira inmediata sacudir la opresión de los ejércitos realistas que asolaban América. Por otra
parte, Ja preocupación inmediata en Buenos Aires, radicaba en mantener
defendido a Chile, que pese a la Victoria de Chaca.buco en 1817, peligraba
tanto interior como exteriormente; defender el tenitorio Argentirfo aún amenazado después de Maipú ¡ consolidar el Estado Chileno con O'Higgins a
la cabeza, para poder maniobrar hacia el Norte, hacia Perú; defender las
provincias orientales de los portugueses y mantenerse en pie en medio de
graves problemas de los montoneros. La situación no era propicia como
para escuchar a un comisionado que les pedía la formación de una escuadra para ir a traer supuestos caudales a un país tan lejano como México. Bastantes esfuerzos reafu:aban Pueyrredón y sus hombres para proveer a San

570

Martín de soldados y de buques con que iniciaría la expedición que ambicionaba, marchar al Perú y liberarlo de los ejércitos españoles.
Las preocupaciones de los dirigentes mexicanos señaladas en sus instrucciones y poderes eran las mismas que mortificaban a los del Río de la Plata,
quienes acrerutaban comisionados a los Estados Unidos y a Europa en bus:ca
de apoyo, de armas, de navíos, sin poder recibir sino débil ayuda. 'Manuel
Aguirre y el señor Alvarez Condarco habían sido enviados a Estados Unidos
y a Inglaterra a comprar barcos para proseguir la guerra y poco después
se designó a don José Valentín Gómez y al señor Rivadabia para pasar
a Francia e Inglaterra, pero sin lograr éxito o muy relativo. El temor de
que la amenaza del absolutismo español apoyado por la Santa Alianza se
cumpliera, enviando una expedición de veinticinco mil hombres y una poderosa escuadra para dominar Buenos Aires, hacía que el Supremo Director
Pueyrredón y demás responsables de la política argentina, no pudieran atender una petición que si bien era justa, no era realista. Buenos Aires era
por el momento el baluarte de la emancipación americana y había que atenderlo preferentemente. Urgía consolidar su posición y dar al enemigo, que
al mando de Pezuela parapetábase y preparábase en el Perú, un golpe definitivo que permitiera la liberación de toda América. El punto neuráJgico,
el determinante del triunfo o la derrota de la emancipación americana era
por el momento América del Sur, Lima y las altas mesetas peruanas. Para
ese ataque definitivo, San Martín adiestraba el Ejército de los Andes, que
pronto se cubriría de gloria.
Esas razones motivaban la dilación que desesperaba a Ortiz, ellas eran
las que hacían que don Gregorio Tagle ni le obtuviera una entrevista con
el Supremo Director, ni le recomendara a las autoridades chilenas, preocupadas con las disidencias internas, la amenaza de los Carreras y muchos
otros problemas. Por esas razones que eran poderosas, se puede afirmar que
la misión de Ortiz no encontró eco en los estadistas del Río de la Plata.
Llegó en un momento inoportuno, en un período de graves preocupaciones
internas originadas por la lucha de las facciones y densos nubarrones de la
política mundiaL
No fue una falta de sensibilidad política ni una actitud egoísta la que
observaron Tagle y Pueyrredón, ante un llamado fraternal de México, sino
que su táctica dilatoria y evasiva muy común en estos casos, ohededó a hechos reales, a una coyuntura insalvable que les impedía obrar en otra forma.
Ortiz por otra parte, aun cuando era de espíritu penetrante y estaba informado de los acontecimientos generales que afectaban a América, no
podía conocer a fondo las dificultades políticas del Río de la Plata, sus
enormes conflictos. Sabía, sí, de las victorias obtenidas por los ejércitos eman571

�cipadores que eran patentes y notorias como Chacabuco y Maipú; de la
consolidación de una escuadra liberadora en el Pacífico y de sus triunfos,
pero no podía saber ton qué esfuerzos, sacrificios y heroicidades pudo formarse. Por otra parte, el llegar solo, sin recursos, sin apoyo ninguno que permitie:ra a los argentinos confiar en u misión, hacía desconfiar de él. ¡ Qué
clilerentc va a ser el arribo de los señores Rodney, Graham y Brackenridge,
em-i.ados norteamericanos que llegarían al estuario del Plata llevando el reconocimiento de los Estados Unidos! Ortiz pudo pasar así como un visionario, como un proyectista sin respaldo, como un espía como se le consideró
en Nueva Granada. Todo eso pudo ocurrir. y debido a ello, su loable empeño, dedicación e inteligencia no obtuvo resultado satisfactorios.
De la imposibilidad de que su voz encontrara eco, voz afligida no sólo por
el porvenir de su patria, México, sino de toda América, deriva la angustia
y desesperación de Orti2. Un hombre que ha pasado cerca de diez años
consagrado a la liberación de su país, en continuo peregrinaje, sometido
a privaciones y persecución, alejado de su familia y de toda comodidad,
enfermo, pues de continuo escribirá que se halla delicado de salud y a quien
no se escucha ni atiende, sino que se le toma por espía, desconfiando de su
presencia en países convulsionados es evidente que haya desesperado de
la indiferencia de los hombres de las cancillerías, de su silencio ante sus
clamores, de la demora en responder a sus apremiantes solicitud~. Por eso
es que en los documentos que presentamos va a urgir al Secretario Tagle
"que en correspondencia a mi exaltado celo por Ja prosperidad de la causa
común de América, se sirva acelerar cuanto sea posible mi negocio para
según su resultado trabajar varios proyectos que me he propuesto, relativos
a mi comisión. y es de mi deber comunicar al Supremo Gobierno" ."J Y en
otra comunicación agregará: "seguro de que el celo a mi deber, lejos de
causar displicencia me disculpa, me tomo la libertad por tercera vez de suplicar a Vuestra Excelencia con el mayor respeto, se sirva tener la bondad
de hacerme la gracia de admitirme a una conferencia en los términos y
para los fines indicados en mis anteriores súplicas'' .4~ Y añadía subrayando
tanto la importancia de su misión como la naturaleza confidencial de la
misma: "Cuando Vuestra Excelencia se instruya de la importancia de mis
papeles, la trascendencia de mi comisión y el vasto campo que ella ofrece
a los ojos de la política e intereses generales de América, y especiaJmente a
la gloria del Supremo Jefe de las Provincias Unidas, y a la América del
ur, espero que en obsequio del patriotismo, se me dispensará esta coincidencia, tanto más, cuanto no permitiéndome mis circunstancias presentarme
0 Ibídem.
•• Ibídem.

572

con un carácter público, sólo aspiro a ser útil a la causa de América y mi
patria ... " -1 5
Al año siguiente en 1819, pensó Ortiz llamar otra puerta más, la del Gobierno Chileno. Por ello en mano de ese año envía una comunicación al
Diputado del Supremo Gobierno de las Provincias Umdas en Sud-América,
cerca de] Estado de Chile pidiéndole le ponga en contacto con su gobierno
para exponerle su Comisión. Esta petición la reiteró un mes más tarde sin
hallar respuesta alguna. Ortiz pensaba, y así lo escribía, que su ca.usa no
podía ser desconsiderada por esos Estados, que su misión era tan importante
.. Tbidem. La idea de una Unión hispanoamericana, que postulará pennanentemente Ortiz y la cual considerará no sólo necesaria sino indispensable, no la abandonará jamás, sino que la sustentará siempre con gran vigor, mayor en los momento:; de crisis políticas que puedan poner en pelign, la libertad e independencia
de nuestras repúblicas. Por ello, varios años después, al escribir su México comiderado . .. redactará unos párrafos llenos de verdad y acertadas consideraciones políticoeconómicas que corroboran ese pensamiento y los cuales transcribo aqul para que
puedan cotejarse: "La república de Centro América, limítrofe por el rumbo opuesto,
parece destinada a seguir la estrella de México, y por su posid6n y circunstancia~
particulares, a pesar de la antipatía que afectan aJgunos de sus administradores inexpertos, los bienes y los males que se disfruten o encorben a México, refluiran en
su salud o en su perjuicio; y dígase lo que se dijere, un Estado pequeño y sin rentas,
no es ni puede ser verdaderamente independiente en un sentido tan riguroso que no
necesite del auxilio y poder de sus vecinos más aproximados para asegurar su e.xist.encia
política Estos cuerpos, semejantes a los satélites, no pueden menos que girar alrededor de sus planetas. México será por mucho tiempo el Júpiter de Guatemala;
y no tiene otro interés, desde que con la mejor voluntad reconoció auténticamente
su emancipaci6n, que el de verla feliz y prosperar. Un tratado especial de amistad intima, y la residencia de un ministro hábil que trabaje en obsequio de los
guatemaltecos, y en inspirar confianza y borrar hasta de la memoria e.&lt;:a suspicacia y susceptibilidad de algunos de los hijos de Guatemala contra los mexicanos,
que tienrn el vergonzoso e innoble origen de las preocupaciones y falsa política que
dejaron por herencia funesta los ceñudos dominadores para dividirnos y devorarnos,
llenará estos objetos." Y añade en seguida: ''Con la república de Colombia, 1nmediata, México tiene intereses más trascendentales que trazar, y el primordial es desearle su unidad a lo menos con Quito; y prescindiendo aho:ra de las relaciones
men;antilcs existentes, aún antesc de ru emancipación (continuadas entre los puertos
de Guayaquil y Acapulco, Maracaybo y Veracruz a causa del consumo del cacao
que los Mexicanos necesitan; este tráfico eventual se suspenderá en fuerza de los
adelantos del cultivo de este fruto -en Tabasco, Guazacuako, Colima y otros para~
que el gobierno deberá fomentar en su suelo, natural y primitivo desde la más remota
antigüedad) una política previsora no debe olvidar que la población de Colombia
(se entiende reunido a lo menos Quito) aglomerada en los litorales, agricola y emprendedora, llegará un día, por su despejo, el espíritu de cálculo y sus soberbio~
puertos, a formar una potencia marítima que en el caso de una guerra &lt;'mprendida
contra México, cooperaría, con el auxilio de ~us escuadras, a contrabalancear lo.,
esfuerzos de cualquier potencia, por la oportunidad de la combinaci6n de las po-

573

�que deberían oírle. Dábase cuenta de las dificultades existentes, pero le parecían salvables, fáciles de resolver frente a la enorme empresa que él promulgaba, por tal motivo escribirá: "Se me dirá que hay muchas dificultades
que vencer y que las vastas atenciones que ocupan justamente la de estas
soberanas repúblicas no permiten emprender tamañas empresas. Yo me propongo argüirlas, y entre tanto debo observar que las grandes y singulares
empresas siempre han tenido contradicciones, pero la historia confirma que
el arrojo y atrevimiento heróico, siempre ha decidido en favor; el descubrimiento de nuestro mismo suelo y la historia de sus conquistadores nos contencias, por la oportunidad de la combinación de Jas operaciones de ambas naciones
en uno y otro mar, de cuyas ventajas .inapreciables no se pueden lisonjear otros
e.o;tados de América. Con la mira de prevenir estas ideas, muy posible en el curso
de los acontecimientos humanos, eJ gobierno mexicano tiene que tirar lineas más en
grande en el cultivo de la amistad, y sus transacciones con el de Colombia, y una
necesidad de aliarse y mantener un ministro ilustrado cerca de su gobierno.
Las repúblicas del Perú y Chile, engarzadas más de cerca con Colombia, no obstante la distancia que las separa de México, no dejan de ligar sus intereses de algún
modo con ésta, pues aunque sus relaciones comerciales sean de poca monta, a
causa de la identidad de producciones, su situación, como potencias marítimas, y las
simpatías y causa común a todos los nuevos estados, en el incidente de una desavenencia suscitada entre ellos, el gobierno mexicano acreditado, podría por la influencia
de sus consejos ofrecerles una cordial mediación, lo mismo que a las de Bolivia
y Argentina. Así es que por un encadenamiento político natural, México puede
ligar sus interese.o; más caros, con todos los Estados de América, y llegar al magnífico
resultado de la ereación posi~va de una gran confederación en el nuevo mundo,
que iniciada en el istmo de Panamá, tal vez temporaneamente, se trasladó a Tacubaya, y se desea su continuación por todos los americanos pensadores, a fin de regularizar definitivamente un tribunal supremo e inexorable de pueblos soberanos y libres
que arreglando el derecho internacional de los diversos estados, uniforme las reglas
de su conducta política exterior con respecto a los demás, asegure y mantenga el
reposo y la paz exterior e interior, y oponga un antemural a las pretensiones desmedidas que pretenda suscitar la Europa contra América, presentando a un mundo
de repúblicas, formando una fuerte liga invencible por sus simpatías, armonía y unión
compacta que el gobierno de México está en el caso de agitar.
Por no haberse llevado a su fin y grandioso objeto, el resultado de esta liga,
con motivo de las disensiones de los diversos Estados Americanos, ellos se han 1mesto
de peor condición, y desaveniéndose algunos, la Europa o sus reyes coligados discurrían ya, según los rumores diplomáticos y es casi como seguro que hubieran intentado su funesta intervención, si la gloriosa revolución del pueblo francés no viene
oportunamente a desconcertar sus ceñudos planes contra la 1.ibertad del mundo, llamando la atención de los gobiernos despóticos, los cuales no pueden, ni podrán
transigir jamás de buena fe, con la independencia y libertad de unas regiones que
en general usurpadas, han dependido directa o indirectamente de Europa, y tarde
o temprano excitarán una revoluci6n general de principios, trascendentales a los pueblos gobernados según las máximas del pretendido derecho divino, que parece caducar
y reemplazar por el axioma de las soberanías nacionales. La América, hasta la época

574

finnan este principio; esta es una lección que nos enseña que en América
todo ha de ser grande y peregrino; es, pues, claro que en un negocio tan
interesante nada deba omitirse, la gloria debe estar siempre de parte de quien
pone los medios para alcanzarla aunque los resultados no sean felices." 46
Pese a la energía y reiteración de tales argumentaciones la realidad política de los países australes era tan delicada que sus gobernantes no pudieron atenderlas. Los planes de Ortiz eran de tal magnitud que hubieran
requerido el esfuerzo íntegro de aquellas provincias, una acción singular,
la concentración de todas sus energías en una empresa arriesgada, difícil y
casi impracticable. Argentina y Chile terúan ante sus ojos problemas muy
delicados que resolver, su existencia misma como naciones independientes
peligraba y no podían embarcarse en empresas un tanto utópicas presentadas
por un individuo que fuera de su documentación, de sus razonamientos, de
su tenaz capacidad para tratar de convencer no presentaba apoyo ninguno,
no era secundado por todo un grupo lo suficientemente fuerte para convencer. Tenazmente esos países realizaban en el exterior gestiones para conjurar las amenazas externas y para combatir a los ejércitos realistas en su
propio suelo. Mucho se había conseguido con las victorias de Chacabuco
y Maipú en el Sur, así como la de Nueva Esparta ganada por los hombres
de Boüvar, pero aún tendrían que conjugarse los esfuerzos y realizar jornadas
heroicas para vencer al enemigo.
Por ello ante las reiteradas gestiones de Ortiz, los encargados de la política exterior argentina van a recomendarle vaya a Europa, a la Gran Bretaña, a solicitar el auxilio deseado, a unir sus voces a las de sus propios comisionados. Abundantes razones debieron exponerle los poüticos rioplatenses
para convencerle de marchar a Europa, a Inglaterra, "con el objeto de trade la revolución del año de 1830, acaecida en París, debió considerarse como aislada
en sus principios; pero en la actualidad, aunque más escudada con la opinión esparcida de los pueblos, no debe aún olvidar que los gobiernos de estos mismos pueblos
le son hostiles, y aun cuando, respecto a las naciones, Ja cuestión sea diferente, y
no nos vean con ojeriza, inciertas todavía, y sin que les inspiremos mayor confianza con una conducta más arreglada, fuerte y legal, mientras ellas no sean libres,
y de hecho sus mandatarios tengan a su disposición los recursos forzados de los pueblos, podemos precavemos, reparando a la vez nuestros males y verificando lo que
los reyes hubieran ejecutado (esto es, una reunión recíproca y eficaz) y aún podrian
practicar, si por una fatalidad triunfan, y la lid del absolutismo se decide y pr~~uncia
contra los principios liberales. Reúnase la América, entre tanto esta cuestion en
litis se decide, y apelando al proverbio del inmortal poeta .Beranger, invóquense sus
sublimes palabras consignadas en estas magnilicas frases:
Peuples, formons une saillte aJliance,
Et donnons-nous la main", México Considerado ... , pp. 104-109; Cfr.
Vid. R. ÜRNÁN ÜQUENI&gt;O, op. cit., Passim.
.. Vid. Apéndice Ill.

575

�bajar allí con actividad y empeño por la libertad de mi Patria al lado de
los señores diputados de los gobiernos libres de la Améric.a del Sur&gt;.~1
No disgutado, sino cerciorado de ese hecho, lo acepta y el 4 de mayo
de 1819 en una última comunicación que dirige al Secretario de Estado
Tagle, al comunicarle que va a partir en cl plazo de un mes a Inglaterra,
le dice está penetrado del más alto .respeto y gratitud hacia el Jefe del Gobierno por haberle colmado de gracias y de cuya protección espera el éxito
de sus negocios. Al Secretario le llama "ilustrado y benévolo" y añade "espera de él un buen despacho con amplitud, para Poder emplear mis trabajos
y patrióticos ardientes deseos en utilidad de la libertad y unión de la América del Sur y México".' 8

Este párrafo nos indica con claridad cuál fue el desemboque de la misión
de Ortiz en América del Sur. Convencido de la gravedad de la situación
americana y de las dificultades que sorteaban los países hermanos, impedidos
por el momento de emprender una acción que aunque altamente positiva
en sus resultados futuros, en sus implicaciones para el porvenir y en el alto
espíritu que estaba concebida, era irrealizable, tuvo que fijar la atención
en la ayuda que una potencia europea podía prestarle. Se percibe a través
&lt;le sus lineas que contó con la simpatía de los- gobernantes; más aún, con su ayuda. El hecho de que solicite de Tagle un amplio despacho para trasladarse a
Europa, indica que tuvo el estímulo de Jos estadistas argentinos y su comprensión. A partir de ese momento abandonó sus gestiones en ese país y marchó a

~• Ibídem.
.. lbidem. Es irrebatible que don Tadco Ortiz poseía una constancia y decisión inquebrantables. No era hombre que sucumbier.a ni se arredrara, y así lo había
demostrado, ante las dificultades. Las ideas que sustenta las mantiene durante años,
las engrandece, las condiciona a las circunstancias que se van presentando, pero no las
abandona. Meditados trozos escritos más de una década después en Burdeos,
también lejos de su patria, nos revelan cómo Ja preocupación que tuvo de que México y todas las naciones hispanoamericanas mantuvieran estrechas relaciones de
amistad entre ellas y con otras potencias, se mantuvo como una constante en su
pensamiento.
Los renglones siguientes tomados de su México considerado ... , pp. 98-111 reflejan
esa preocupación continua. Leámoslos: "Aunque el esencial deber y obligaciones primordiales de los depositarios del poder de una sociedad recientemente ell)ancipada
; constituida, sean ded;car toda su atención a Ja observancia de las leyes, consolidación del régimen político y sostenimiento a toda costa del orden público, mediante
el libre ejercicio de su autoridad JegaJ, y la cooperaci6n y goces de los derechos
espeditos de los ciudadanos; sin perjuicio de estas bases capitales, los principios de
conveniencia y política generalmente recibidos entre las naciones, y eJ encadenamiento y enlazo de los intereses de todas las sociedades, exigen por una consecuencia
necesaria a su propia consetvaci6n, comunicaciones y relaciones de buena correspondencia y amistad, más o menos estrechas con las potencias vecinas, y con aquellas
que por Ja naturaleza de su pPlítica y posición en el orden de los acontecimientos
presentes y futuros, pueden af!;Ctar y ligar de algún modo sus intereses con los de
la nación, o por el contrario perjudicar, si no se atienden, a la causa pública. Estas
:relaciones son tanto más indispensables a un pueblo naciente, cuanto que, fonstituyendo el derecho de gentes, por su órgano se estipulan y alcanzan su goces, y los
,derechos y ventajas que por la naturaleza y la equidad tienen y son inherentes a
todas las naciones. Mas sin embargo de esto, un gobierno nuevo, aJ establecerlas.
no debe perder de vista que el resultado de sus negociaciones será más o menos eficaz
y saludable a sus justas pretensiones, cuanto sea el grado de estabilidad moral y
fuerza física con que se presente, y el realce de las cualidades de los agentes a quienes
se conficn; puesto que los fastos de la historia antigua y moderna nos enseñan
que el éxito de mucbos negocios ha dependido en parte de la habilidad de los
gobiernos y las circunstancias eventuales, sin cuyo aprovechamiento, que con el ex.-

pendiente más efectivo y dependiente de los hombres de Estado, parecía increíble que
unas asociaciones tan reducidas como las repúblicas de Holanda, Venecia, Génova,
y sobre todas PL~a, hubieran Uegado, en la época de su florecimiento, a nivelarse con
las potencias más poderosas de Europa, y aún a influír en las transacciones y cuestiones más importantes de las ligas que se formaron en su época. A Jas circunstancias
y a la activa sagacidad de los diplomáticos anglo-americanos, más bien que a su
poder debieron sin duda su engrandecimiento territorial los Estados Unidos de América, pero sin estabilidad y buen orden parecería imposible que a los veinte y cinco
años de su existencia, hubieran podido anexar a su vasto imperio y afirmar, sin disparar un tiro, la extensa e importante región que abraza el Mississippi, y poco
tiempo después, el interesante puesto de la península de las .Floridas, que les ha abierto
la puerta del grande Océano, y dado una de las Uaves de] seno mexicano, _por cuya
conservación habían hecho antes, España e Inglaterra, grandes sacrificios". Y añade
las siguientes valiosas reflexiones, fruto de su larga experiencia de diplomático sin
e¡¡.equatur: "Los embarazos de Europa son grandes, extraordinarios los sucesos, y
el fermento que se e,¡perimenta y aparece casi en todas las naciones, y en particular
en la hermosa Italia, y en la parte pensadora de Inglaterra y Alemania, presagian
una serie de acontecimientos de inmensa trascendencia. Este es, pues, el tiempo que
los hombres de Estado de América deben emplear, aprovechándose de tan favorables
circunstancias, no para mezclarse en los negocios europeos, ni manifestar i11tenciones
hostiles (excepto a España que se debe tratar de inquietar en sus posesiones de las
Antillas y la Asia, a fin de obligarla a hacer la paz o reducirla a la perunsuJa)
sino para fijar la posición que debemos tomar después de haber consumado nuestra
emancipación redproca, para ponemos por siempre fuera de los tiros y pretensiones
&lt;le la denominada Santa Alianza, dejando a cubierto nuestros derechos y los de todo
un mundo libre y verdaderamente independicn\-e.
Aunque un pueblo naciente necesita, por su estado infantil, del apoyo y amistad
de todas las naciones para acreditarse, debe sostener sus derechos y mantener la
paz y buena armonía con todas; no teniendo México otras relaciones que las de
(;Omercio con la mayor parte de Europa, éstas se deben limitar al fomento de este
ramo mediante sus ag~ntes mercantiles, que residirán con el carácter de encargados
o agentes de negocios en el punto donde más convenga, y en Jos demás, los cónsuJes y
vicecónsules pueden muy bien desempeñar estas funciones, reduciendo su policía en esta
parte a la protección de su comercio, abandonando en Jo posible el sistema prohibitivo
y rebajando proporcionalmente la tarifa de los derechos de entrada, que no sirven

576

577
H37

�Europa. Sabemos por Timmons que permaneció pocos meses, tres, en Inglaterra, y de ahí partió hacia Holanda, Francia y España en donde pem;ó
podría impulsar sus proyectos aprovechando 1a vuelta al régimen constitucional que se había operado en la Península. Alarmado por la cesión de
la Florida y sabedor de las victorias que los ejércitos trigarantes realizaban,
volvió vía Guatemala a México después de más de doce años de ausem;ia. 19
Ante la consumación y admirado por el atractivo Imperio, dedica a Agus•
tín de Iturbide por su ilustración y benéficas intenciones su Resumen de la
Estadistica del Imperio, llamándole: "héroe inmorta1 conducido por los sen•
timi:entos más nobles". 50
Ahora bien, ¿ cuáles fueron los proyectos presentados insistentemente a la
cancillería?, ¿ cuáles ]as informaciones que les transmitió?, ¿ cuáles sus ideas
en torno de una unidad americana?
Veamos en primer ténnino la segunda cuestión, la información que pudo
acreditarle como auténtico enviado del Gobierno de México y que él no
quería se ostentara públicamente. Según se desprende de los documentos,
las "memorias" que presentó a la Cancillería fueron varias.
La primera de ellas es la que acompaña a su petición del 4 de septiembre
de 1818, en la cual trata de desmentir •t¡a falsedad de los embrollos ridículos
y jactanciosos que en todo tiempo ha publicado y publica descaradamente
el gobierno opresor y sus parciales: dueños de todos los puntos de comu•
nicación, constituidos jueces y partes [quienes], pueden decir sobre el estado
· como -efectlvamente
·
1o h acen" .51
interior del país, todo lo que se les antoJe,
si11o para fomentar el contrabando, disminuir los consumos y el tesoro público, combinando éste de manera que no se perjudique la industria del país.
Esta regla general de política deberá tener sus excepciones, con respecto a la Gran
:Bretaña. El punto de contacto de los dominios de esta potencia con México, su
vasto comercio, la simpatía del pueblo inglés en favor de nuestra causa, los recursos que ha ministra.do al gobierno y a los particulares a beneficio de la minería,
el ejemplo que dio su ilustrado gobierno, apresurándose a reconocer la independencia,
las garantías que nos dio de ella el noble e inmortal ministro Canning, en el hech.o
de haberse opuesto a las miras y proyectos hostiles de la denominada Santa Alianza,
y· por último, el poderoso auxilio y apoyo q11e su administraci6n previsora nos puede
prestar en caso necesario, bien por el influjo de su mediación, bien por sus flotas,
exigen relaciones de otra combinación y naturaleza con la naci6n, que empuñando
el tridente de Neptuno, es dueña y señora absoluta del dominio de los mares, Y
por cierros motivos pollticos tiene más interés de lo que se piensa comúrunente, en
que México sea grande y prospere."
.. W. H. T1MMONS, op. cit., p. 476.
00 Resumen
de la Estadistica del I mpe_rio. . . En la Dedicatoria. En esta obra
en la Introducci6n señalará la conveniencia de mantener ''relaciones y alianzas ajustadas entre pueblos lejanos''.
" Vid. Apéndice 111.

578

Afir~a que su información es verídica y que contradirá Jo que faJsament.e
publ~can ~as gacetas en poder del gobierno, y asienta que la popularidad
Y eXIStenc1a de la Revolución de México es tan notoria y evidente desde
sus principios hasta ese momento; y observando con sagacidad el carácter
de la misma, afirma que "la Revolución de México es universalmente pop~~ Y de. consigui~n~, inextinguible, que desde que comenzó siempre ha
existido, existe y _eXISt.tra unas veces militante, y otras triunfante, que los
progr~o_s de la l:iber~d, en Sud-América, y la conducta del nuevo Virrey
de MeXJ.co, la convertiran enteramente triunfante".
Inicia ~u relaci6n con la mención de los acontecimientos de 1808 en los
q~e Itutngaray había "accedido a formar juntas para colocar los americanos
d1gnos, Y se había inclinado .ª celebrar un congreso nacional, con el objeto
de reformar el Estado y eV1tar la guerra civil, en circunstancias de estar
ocupada la _Metrópoli por Jos franceses". La narración de Ja guerra de
Independencia es dara, bien informada y ei.-puesta con entusiasmo. En ella
encon~os arranques d_eclamatorios en tomo de varios temas O personajes
c~mo la libertad o Ignacio López Rayón, de quien dice: "; Hombre virtuoso
digno
ocupar entr~ los h~roes de América un lugar distinguido. y O levantare siempre los OJOS al aelo por tu existencia! · Tú sólo eres digno d
I
los sacrif"1c10s
. d e .nuestros generosos hermanos del sur!"
e
s2
Algunas de las afirmaciones que hace en esa relación están amplificadas
~roducto de su entusiasmo y de la finalidad que perseguía; otras son obje~
hvas fruto de una mente moderada y sensata y algunas coincidentes con las
que los historiógrafos de la independencia mexicana emiten. No encontramos, claro está, el espíritu altamente razonadoT de Mora, la crítica acerada
d~ ZavaJa Y Alamán, la infonnación abundosa y apasionada de Bustamante
m 1a defensa teórica dialéctica y emocionada de Mier. Es de admirar su
ex.posición ordenada y los nexos que establece entre 1a independencia mexicana y el movimiento emancipador del resto de América.
Como no tratamos de glosar esas memorias que presentamos íntegramente
al lector en los apéndices, señalaremos tan sólo algunos de los aspectos más.
relevantes de las mismas.

?e _

Señala que el movimi_~nto lib:rt_a~o no surgió inopinadamente, sino que
aunque abortado y hab1endose 1mc1ado con anticipación, fue el resultado
de "un plan de revolución muy extendido y regularmente combinado". qu
la iniciaci~n realizad~ ~n Dolores ~e sec~~ada en todas las
mas l_a ~e~ada de Me&gt;:1c~ qu~ hubiera decidido la suerte de la patria, fue
e'. p~c•p~o de . una sene 1nfeliz de derrotas. Rayón, deparado por la Providencia, ca\idillo valeroso y emprendedor. . . entusiasma los puebJos, reúne

pro~c.ias:

Q

lbitiem.

579

�los soldados dispersos y organiza un ejército, forma un gobierno, humilla
el orgullo español, y en una palabra presenta la Patria con el carácter majestuoso de nación ordenada". "Muerto Morelos, Rayón no sólo prosigue la
guerra apoyado en otros jefes como Herrera y Ortiz, sino que está a la cabeza
del gobierno libre de la República Mexicana, que tiene un ejército que se
sostiene y se sostendrá." 53
Justamente de esa afirmación arrancaba la autenticidad y legitimidad de
la representación que Ortiz ostentaba, de la e,dstencia de un gobierno libre,
de un Estado que aunque luchaba contra la adversidad era el representante
auténtico de una nación y de una voluntad de propia soberanía.
Señala a la expedición de Mina, «joven español", como "laudable aun
cuando temeraria y mal dirigida" y concluye que la liberación de México
requiere de la cooperación de los gobiernos libres de la América del Sur,
cuyo prnceso emancipador ha sido visto de 1810 a 1813 con entusiasmo, y
que los triunfos de San Martín, O'Higgins y Bolívar animan y mantienen
el espíritu de independencia y han sido muy celebrados, "de donde se infiere
que en todas partes el partido de 1a independencia es universal, que los progresos de la libertad de América del Sur son trascendentales a México, cooperan hoy positivamente a su libertad y muy pronto la auxiliarán eon actividad".
Presenta un rápido panorama de la fluctuante política de los virreyes Venegas, Calleja y Apodaca, de las presiones a que estuvieron sujetas sus decisiones y de la crueldad con que se quiso someter la causa de la libertad,
la cual, concluye: "ntmca ha sido ni puede ser exterminada, que en el hecho
de haberse sostenido aislada, sin auxilios, repuestos, ni amigos por el espacio de
ocho años, únicamente por el valor, entusiasmo y constancia de sus hijos
y enmedio de una serie de desgracias, es inextinguible, y que se sostendrá
militante hasta que los acontecimientos grandes de la América del Sur, y
el auxilio, e influjo de los aliados, que los intereses generales de la América,
la política y la razón le hacen solicitar, la hagan triunfante. Rayón existe,
le secunda Oyarzabal, le sigue Herrera, Je acompaña Ortiz, y le auxilia
Victoria y otros muchos; la revolución de México subsiste; la independencia
es inevitable, los progresos del sur, y la conducta del nuevo Virrey influyen
en su libertad. ¡ Tengo Patria! ¡ Oh Patria mía! ¡ Oh país el más bello del
mundo! ¡ Qué gloria y poder para quien te auxilie!" Con estos arranques
llenos de entusiasmo finaliza esta memoria.H En otros de sus escritos aportará más luces en tomo de Ja insurgencia mexicana, pero ya dentro de
un contexto general que cubre la causa emancipadora de los restantes países.
"'Ibidem.

"'Ibidem.

580

Para ligar esa relación, analicémosla brevemente. En el escrito que remite
el 8 de mayo de 1819 a don Juan Martín de Pueyrredón, le informa "de
la situación política de México hasta el mes de julio del año próximo pasado.
sacado de los partes de los enemigos, que oprimen y devastan aquel país,
publicados en las Gacetas de Madrid de este año y estractados por mí para
instruir a Vuestra Excelencia de un negocio tan interesante, que coincide
con mi dictamen públicamente manifestado, de que la Revolución de México es inextinguible, y muy fácil armar a los patriotas, según los puntos
que actualmente ocupan". 5 ~ En ese escrito señala como causas comunes de
la emancipación: las circunstancias de la metrópoli, la desconfianza de los
mandatarios del gobierno español y las ilustradas ideas de algunos americanos. Menciona cómo en un principio fue "más el espíritu de novedad
y no los principios lo que impelieron a los pueblos a seguirla; y como había
comenzado inmadura, en los primeros contrastes, desgracias y yerros consiguientes a una revolución, se notó el poco patriotismo y espíritu público"
que facilitó las victmias de los realistas. Pero por otra parte, agrega: "siendo
preciso el desorden para ordenarse, según el orden invariable de las cosas
humanas", se adoptaron soluciones poco acertadas que alejaron a muchos
de los simpatizantes, no sólo a las personas temerosas, todo lo cual provocó
una reacción favorable a los intereses españoles. Por otra parte, el reforzamiento de los ejércitos metropolitanos en América, conducidos por jefes decididos y crueles y 1a vuelta al absolutismo más deprimente, hicieron que
hacia el año de 1816 la causa americana estuviera en grave peligro, pues
México casi había sucumbido" bajo el peso de sus reveses al duro yugo del
Caribe Calleja"; en la Nueva Granada, Venezuela, Cund:inamarca y Quito
estaban dominados por el bárbaro Morillo y unas fuerzas colosales que amenazaban extenderse desde Cartagena hasta Buenos Aires. Chile y el Perú
arrastraban el carro del déspota de Lima, y finalmente la América entera
parecía eslabonarse con violencia al vil destino de la barbarie y servidumbre
española". Mas en medio de todo ese cuadro desolador sobresalía el ~obierno heroico y libertador de Buenos Aires, paladín de Ja libertad, cuya
conducta no sólo estimula y alienta a los demás pueblos, sino que revela
"que esta inmortaJ república está destinada por los altos decretos para regeneradora y libertadora del Nuevo Mundo, legisladora de América, antemural de la Independencia y admiración del feliz siglo que le da luz".
Añade en seguida en un párrafo de encendido entusiasmo: "Pasemos en
silencio la aurora de las glorias del más famoso pueblo en sus primeros
triunfantes ensayos contra Jas legiones de la orgullosa Albion, no nos detengamos en la célebre época que inmortalizaron los fastos de Mayo; no
.. Ibídem.

581

�hagamos juicio de las victorias en los muros y montes de Montevideo, JJero
sí hagamos mérito de las nunca celebradas jornadas de Chacabuco y Maipú,
y en suma, del singular fin de la expedición española dirigida a Lima, y nos

que debe servir de norma a toda la América, ella presentará las bases de
una confederación y alianza particular americana, que propendiendo a la
unidad general garantice la individual de los siete estados, a que parece
aspiran los americanos". Y continúa proponiendo una solución que hubiera
dado a América Hispana una extraordinaria fuerza y cohesión politica, pero que pocos espíritus como él concibieron, dándose los demás al caudillismo
provincial que atemorizó al continente en una multiplicidad de Estados
débiles e ineficaces: "La América dividida en más de tres Estados (sistema
a que no deberíamos aspirar con otras luces) es preciso que se debiliten sus
miembros, pero ya que se adopta un mal, puede ser mal necesario, es preciso
buscar el remedio en su misma naturaleza, y este se encuentra en una
confederación a que nos llama un conjunto de circunstancias que es inútil buscar en otros pueblos. Buenos Aires pues, es legisladora de Colombia." 58

convenceremos de esta verdad." 56
Ante la evidencia de que la Independencia total de América va a lograrse
y para ello es necesaria la unidad de todas sus provincias, unidad de acción,
unidad en la dirección de la poütica general y de la economía y de que las
provincias rioplatenses represent.an el baluarte de la libertad, Ortiz tiene que
confesar que es menester evitar errores cometidos en el pasado para lograr
la unidad que propone. Uno de los que subraya es la adopción "de los
bellos principios del federalismo americano" que la inexperiencia colonial,
los pocos conocimientos de política y sobre todo de nosotros mismos, con la
propensión de todos los oprimidos a pasar de un extremo a otro, nos hicieron
aceptar. Dichos principios: "diametralmente opuestos e impracticables entre
nosotros, y sus brillantes teorías reducidas a la práctica no podian menos
que convertirse en fermentos activos de anarquía, egoísmo y divisiones en
unos pueblos desunidos por la distancia, naturaleza de sus orígenes y vicios
de su educación, y esta falta fue uno de los principales motivos de la ruina de
Nueva Granada, Caracas y finalmente de las guerras civiles e intestinas
y atrasos de toda la Améti.ca; era preciso pues, aprender en la escuela de
la desgracia, y con experiencia formar constituciones y sistemas adecuados
al carácter de los pueblos americanos". 51
Ante ese hecho de fragmentación de la antigua unidad, Ortiz ofrece el
ejemplo argentino, en cuya constitución se encuentra el sistema de unidad

Propuesto ese sistema de confederación que garantizará la unidad americana sustentado por la nación que liberará a América, y la cual en esos
momentos poseía el dominio del Pacífico, Ortiz afuma que una vez obtenida
la victoria total en América del Sur, sus gobiernos deben apoyar a México,
pues de no hacerlo comprometerán su honor, el enemigo les impondrá sus
leyes y el edificio de la libertad quedará a medias expuesto a desplomarse
en el primer torbellino; aún más, expone en otra parte de su escrito, sería
peligroso mantener un solo Estado sujeto a la dependencia española, pues
ahí su poder puede consolidarse, y si esa provincia cuenta con recursos naturales y humanos puede representar una seria amenaza a la libertad de

" Ibidem.
líl Ibidem.
Es~ta opini6n que sustenta en 1818-19 ante el panorama de la confederación argentina a quien solicitaba ayuda, revela frente a opiniones posteriores
un sentido oportunista. Del ideario de Ortiz, reunido por Tarsicio García Díaz en
Ja segunda edición de la Estadístict;1 del Imperio. . . y extractado en principio del
México considerado ... , tomamos los siguientes párrafos contrastantes que nos revelan un cambio de ideas, que es posible haya sido un cambio meditado, producto de su madurez y mayor experiencia política: "Los mexicanos por un favor
de la providencia y el convencimiento de la excelencia del sistema federal patentizado
en la administración de algunos Estados que han tenido la suerte de ser regidos
conforme a las máximas prescritas en s11 esencia, son los únicos, entre los nuevos
americanos que han sostenido hasta ahora su co.nstiluci6n. [51)
Combinado el federalismo, exactamente nivelado a las costumbres de los pueblos
y modelado a las necesidades locales, a las luces del siglo y a las exigencias del
tiempo y circunstancias peculiares de las naciones que de buena fe lo abrazan y ejercen,
no es otra cosa, si bien se analiza, que la reunión legal de un grupo de provincias
diseminadas en una vasta región, aisladamente, pero ligadas por la simpatla de la
vecindad, el origen, el jdioma, los usos y la religión, y allll por los hábitos e influencias del trato común y cierta legislación [provincial] que, sin embargo de tanta

homogeneidad, considerándo.~e destacadas sucesiva y gradualmente por la distancia
de llil centro, y deseando mejorar su posición con una administraci6n local inteligente
que les ascglll"e ciertos goces sociales en armonía con los progresos a que brinda su
situación particular, sin aspirar a una separación absoluta ni dejar de auxiliarse mu~amente,_ convencidas de su debilidad para sostenerse aisladamente cada una de por
si, se obligan a buscar en su propia reunión y alianza una fuerza o poder real y
efectivo contra los peligros a que las expondría su □aqueza privada e individual.
[58-59]
La confederación mexicana considerada en general necesita de una subdivisión
legal y razonada, acomodada a la topografía natural de su suelo1 trazada en consonancia con las exigencias y esencia del sistema federal [81)
Las subdivisiones y modificaciones indicadas se fundan en los principios más luminosos de polltica y conveniencia pública; la naturaleza los demarca y la razón
Jos exige ; y sean las que fueren las contradicciones que las preocupaciones y los es•
trechos y .mezquinos intereses del espíritu de provincialismo les opongan, si los
impulsa la esclarecida política de los amantes a la federación con perseverancia y
tacto, eUas se conswnarán con el tiempo, si el sistema federal se radica y progresa
en México." [84]
"' Vid. Apéndice III.

582

583

�los ya emancipados. Consideraba que México, por sus enormes recursos,
podía ser una base contrarrevolucionaria muy poderosa si era manejada
hábilmente por los realistas y por ello debería liberársele también. Que esos
recW"Sos deberían servir a la causa de la libertad y no a los de la opresión.
Mencionaba además que la causa emancipadora requería aún de grandes
esfuerzos tanto humanos como económicos y que éstos era preciso obtenerlos
a toda costa. Para obtener el triunfo definitivo "son precisos grandes gastos, y los pueblos americanos generalmente pobres y desnudos de espíritu
público, no pueden contribuir con tantos y tan indispensables caudales, ni
unos gobiernos nacientes podrán exigirlos, debiendo tener por primera base
para constituirse y hacer la felicidad de América, la captación de los corazones de los pueblos para dirigirlos y sacarlos del atraso en todos los ramos
de su prosperidad. Es preciso pues, que nos desengañemos, es necesario calcu lar en grande y salir del estrecho círculo de nuestros pequeños recursos y
propias fuerzas". 59
Y ante esa situación, ¿ cuál era en concreto la petición de Ortiz?, ¿ cuál
el contenido último de sus escritos y memorias?, ¿cuál la esencia de sus proposiciones?
Tratemos brevemente de concretar sus ideas a este respecto, de sintetizar
su pensamiento, con lo cual habremos cumplido con las interrogantes que nos
planteamos anteriormente. 60
Ortiz propone un proyecto al que llama "bosquejo en embrión piu:a que
otro inteligente lo pula", para que los gobiernos empeñados en la liberación
americana, rodeados de hombres de luces, de cálculo y despreocupación ...
haciéndose cargo únicamente de las ventajas y utilidades que por todas
partes ofrece una compañía a la causa de América, dirigiendo y formando
el plan una mano diestra, patriota y de buena fe, sepa conciliar los intereses
de América con los de la compañía". Señala que ese proyecto, obra de un
americano entusiasta, está de acuerdo con la comisión que el Gobierno de
los pueblos libres de México le confirió desde el año de 1813.
La esencia del mismo consistía en la constitución de una compañía in•
tegrada por los gobiernos libres de América del Sur, Río de la Plata, México, Chile y Venezuela, financiada par capital inglés y destinada a sostener
el movimiento emancipador americano y liberar totalmente al continente
de toda dependencia de España.
Sostenía Ortiz, ya lo señalamos) que la economía de los gobiernos americanos estaba exhausta por la guerra que durante tantos años habían sostenido, y que por ello era necesario dirigir sus miradas a Europa, no a los
50 Ibídem.
• Vid. supra.

584

gobiemo_s que bien sabía estaban muy comprometidos con la política reinante
~ de qwenes poco se podía esperar en esos momentos, "sino a sus capitalistas poderosos, a sus comerciantes especuladores a quien América ofrece un
campo vasto, '! brinda con mil tesoros. La Gran .Bretaña -asegurabacen~o en el dta de las luces, del patriotismo y emporio del comercio propor~iona ~ la Am~ric~ un gran rec~o: su pueblo es nuestro mejor ~go,
su comerc10 el mas mteresado a la mdependencia, y el reciente incidente
entr~ un podero~ señor inglés y el rey de Francia, la mejor prueba de
sus mme~os capitales. Un solo inglés y socios garantizaron ]a deuda del rey
de _FranCia, Y antes le habían prestado caudales considerables, cuando su
gobierno e~ acaso menos estable que los americanos. La Gran Bretaña es
pues _el meJor a~yo de América si ésta sabe sacar partido, y obra con Ja
prontitud y segundad que exigen las circunstancias"_G1

L_a ~ompañía, que proponía debería constituirse a instancias de la "ilustre
republica del Río de la Plata", la cual la ofrecería a los gobiernos de Chile
Venezuela ! México, pudiendo admitir con todos sus privilegios a los Es~
tad,os amen~anos -~ue en el futuro se constituyeran e inmediatamente des!mes de ,~u libera&lt;:1on. La compañía se crearía en Londres o en otra ciudad
~?lesa, por me~o ~~ una o más casas fuertes reunidas o por una suscripc10n de m~chos mdiv1duos unidos a un jefe con quien se estipularan los
tratado¡¡ baJ~ todas las formalidades de estilo". Esta eompañía -añade adelante- en cierta manera se semejaría a la de la India, su cuerpo existiria
e~ ~uropa, y sus agentes y comisiones en América1' ; y para liberarse de toda
~nbca ante el peligro de pe~:tración y sujeción total, añade: "pero que
Importa cuand~ todo se co~cil1a tomando un medio entre las concepciones
de much~ ~plitud y exclusivos generales. No nos alucinemos, la Compañía
en los ternunos propuestos1 extendiendo sus privilegios en el vasto continente am~ricano, queda comparada a los privilegios que un gobierno ofrece
a los particulares de una nación y nada más". 62
. Si el capital lo proporcionarían los comerciantes e industriales ingleses
mteresados en obtener ricos mercados y materias primas de América ese
capital que él calculaba entre cinco y siete millones de pesos deberí~ ser
asegurado por las aduanas y territorios libres en los términos convenientes.
L_:1s bases serían tambié~ privilegios exclusivos por siete) quince o veinte
anos en los ramos de comercio de más utilidad y estimación, con otras ventajas en las minas y cosas de importancia.
D~ es~ ,capital, una tercera parte se destinaría a auxiliar a México bajo
la drrecc1on de los otros estados, confiando tal liberación al más inmediato
11

Vid. Apéndice III.

ª lbidem.

585

�o al que ellos creyeran más apropia-do. Las otras dos partes se subdividirían
entre aquellos estados.
Para asegurar ese capital, Ortiz pensaba deberían emplearse los inmensos
recursos naturales que el Nuevo Mundo ofrecía. Calculaba que cerca de tres
y medio millones de pesos estaban representados por la cochinilla de
Oaxaca, la vainilla de Teutila y Misantla&gt; el añil de Caracas, la platina
de Cundinamarca, la quina de Loja, la vicuña del Perú y el cobre de Guaseo
y Copiapo. El resto debería afianzarse otorgando a la compañía: ' el privilegio exclusivo de importar y exportar un millón de pesos libres de todo
derecho cada año, en los principales puntos de América, comenzando en
las provincias libres y compartidos entre los Estados. Abastecer a todas las
provincias de todos los ramos de guerra, libremente y hasta la paz. Permiso
de cortar y construir maderas y construir buques en los principales arsenales
y astilleros de América. La introducción libre de la maquinaria o toda especie de máquinas con el privilegio de su aplicación a todos los ramos de
su resorte. La explotación libre de las minas y todos los artículos de su
consumo. Tener factorías en uno o dos puntos a lo menos en cada estado.
Transportar familias y solteros de crédito a todos los estados en los buque-;
de su tráfico. Preferencia en todos los ramos útiles en concurrencia ( con
los extranjeros) que las circunstancias ofrezcan. Derecho de ciudadanos y
repartición ele los mejores terrenos desocupados a todos los individuos, agentes y empleados de la compaffia en cada uno de los estados. Protección especial, distinciones, ceremonias y todas las consideraciones dables al cuerpo
de la compañía y sus agentes" .63
Como se ve, Ortiz rompía con esto en forma total el sistema de estancos
y monopolios establecidos por la política económica española sobre América, otorgando una libertad total de comercio a las potencias europeas, principalmente a Inglaterra, y brindándole amplias concesiones e inmunidades.
Es de señalar que aquí ya aparece en forma muy clara una de las preocupaciones más salientes en Ortiz, la de la urgencia de colonizar los vastos
territorios americanos despoblados o con una población poco estimable, con
elementos positivos, nuevos y vigorosos que los transformaran. Más tarde
frente a las inmensas planicies de Texas y las ricas y cálidas tierras de
Coal'Zacoalcos, Ortiz habrá de planear interesantes proyectos colonizadores.
Sabía Ortíz perfectamente que sus ideas serían atacadas por quienes propugnaban por un mantenimiento de la antigua situación económica, por los
interesados en mantener la exclusiva del comercio y la industria a los monopolistas, pretextando que esa apertura traeóa perniciosas consecuencias a
la economía de estos países, mas él señalaba que era necesario arriesgarse
'"Jbidem.

586

un tanto para obtener a la larga mayores beneficios. Atacaba el sistema
exclusivista español y aseguraba que "Ja decrépita España, los aspirantes
monopolistas de Cácliz han disfrutado exclusivamente por el espacio de casi
tres siglos del comercio vasto de todos los ramos de América. Más de noventa
millones de pesos pasaban anualmente de nuestros puertos al almacén de
Europa o departamento de Cádiz, todo lo que necesitaba para su consumo
y el de sus colonias. La España, sin manufacturas ni industria, estaba obligada a comprar a los extranjeros con nuestros metales y frutos. Los géneros
destinados paTa América, que debían recalar en Cácliz, pagaban un derecho
allí de 22 por ciento sujetándose a la impericia, ninguna economía y mal
cuidado de la marina española; los géneros llegaban a nuestros puertos averiados, podridos y recargados de derechos pasando por mil manos y sujetos
a nuevos impuestos en estas aduanas. De esta manera lo que va11a en Europa uno se vendía por quince y hasta veinte a los americanos, y como
los españoles disponían arbitrariamente del valor de nuestras producciones,
hacían de ellas un monopolio que pasando de los límites de privilegios coloniales, se convertía en un verdadero despotismo y esclavitud perjudicialísima en todas sus partes, y en todo sentido a los progresos de América". 6 t
En contraste con esta situación de dependencia, esbozaba un cuadro optimista de lo que ocurriría al establecer la compañia compuesta de hombres
de bien, de cálculo y con capitales que reemplar..a.rían a los ignorantes y
miserables menopolistas de Cádiz, cuya ciencia consistía en comprar barato
y vender caro. La Compañía "influiría a la par a vivificar nuestra industria, a extender nuestro comercio, aumentar la población, estimular la
indolencia amaestrar a los americanos y habilitarlos y facilitar la explotación de tantos metales preciosos y de utilidad que, por falta de capitales,
inteligencia y brazos, estarían por mucho tiempo en las entrañas de la
tierra" .65
Con perspicacia indicaba que la emancipación americana no era una
cuestión que interesara únicamente a América, sino que su destino preocupaba hondamente a todas las naciones: "La causa común de América es
seguramente una de las empresas más populosas e interesantes a la sociedad
y humanidad. Todo el género humano debe comprometerse en su lid, porque su independencia no solamente propende a su propia felicidad, sino
2. la de toclos los pueblos y naciones." Y este interés radicaba justamente
en las inmensas riquezas que América encerraba, riquezas inagotables e intocadas las cuales transformarían la economía no sólo de este continente sino
de todo el mundo. Por ello añadía: "Los Estados Americanos bien adnúnistrados presentan a todo el mundo un complejo de bienes, difícil de en" Jbidem.
'" lbidem.

587

�contrar en la civilización de Europa y barbarie del resto del globo. La miseria de todos los hombres será reemplazada por una riqueza incomparable
y prescindiendo de 1a justicia de la causa, ésta es Ja principal de su popularidad."
A más de estos beneficios económicos, otros mayores de carácter social
derivarían del triunfo de la libertad y de ]a ayuda recibida del exterior. La
recepción de una población vigorosa, amante del trabajo y acostumbrada a
la libertad, liberar'ia a la población nativa o africana esclavizada que duramente servía en los feraces campos americanos. Señalaba que en aquellas
provincias en donde no había habido fuertes núcleos de esclavos como en
Argentina y en donde la población era escasa, los colonos extranjeros nutrirían al país y le permitirían emplear útilmente sus recursos, y que en las
regiones en donde la mano de obra era servil, sería sustituida por operarios
libres y animosos.

Analiza en seguida en su memoria e1 estado que guardaban ramos especüicos de 1a economía tanto agrícola como minera, industrial y comercial,
entre los cuales sobresalen los renglones que dedica a revisar la realidad y
potencialidad de algunos como la cochinilla de Oaxaca, la vainilla de Papantla y Teutila que opina deberían venderse al Oriente, el cacao de Venezuela así como su añil que considera superior al de Guatemala e i1:,'1lal al
de la India; el platino de Cundinamarca estimadísimo en Europa para Ja fabricación de instrumentos científicos y de solidez; la quina de Loja, la
mejor que la próvida América ofrece a los mortales, la vicuña y alpaca
del Perú, el cobre de Coquimbo, que es uno de los géneros más estimados
para el comercio de la China y el que se cambia por pieles de nutria, armiños, y otros animales para llevar a Oriente.
Indica que el privilegio de importar y exportar anualmente un millón de
pesos en géneros sin derechos, dividido en todos los estados de América no
debe alarmar, puesto que aun en esos años difíciles el movimiento del comercio americano en su totalidad era de entre 90 a 100 millones de pesos.
Un millón, por tanto, distribuido entre todos los estados, no perjudicaría en
nada la renta de las repúblicas. México podría absorber medio millón, Argentina, cien mil pesos, Chile otros tantos, Lima dosc~entos mil y Venezuela
cien mil y lo que faltare entre los estados que se vayan liberando, los
cuales gustosos cederían esa pequeña cantidad a cambio del inmenso beneficio de gozar de una libertad plena. Señala ponnenorizadamente el resto
de su escrito, en qué forma pensaba se debería otorgar 1a ayuda militar;
el privilegio de cortar maderas y levantar arsenales que posibilitarían la
creación de una marina indispensable a todas las naciones para lo eual contaban con recursos forestales inagotables; la introducción de maquinaria e
instrumentos y la enseñanza de su manejo a los americanos, principalmente
588

para crear redes de navíos que recorriesen los litorales vast:ísimos de esta
porción del mundo, sus caudalosos y extendidos ríos, de maquinaria para
la transformación de sus productos agrícolas como la uva, el olivo, seda,
cáñamo, lino, licores; para la explotación rigurosa y efectiva de sus minas,
mal trabajadas y abandonadas otras, y sujetas a una torpe y nefasta politica
de abastecimiento de dementas indispensables como el azogue.
En este aspecto de la minería indicaba que en el nuevo sistema todo ha
de inspirar liberalidad y franquicias y añadía comparando lo que ocurrirfo
con el nuevo régimen frente al viejo: «En el sistema monárquico del gobierno opresor, pasaban los IDD1eros sin derechos a proporción de las trabas.
En México, el quinto, el uno por ciento, el derecho de monedaje, de apartado, consumo y brocado reunidos, ascendían a un total hasta 19 pesos;
los gobiernos independi'entes siguiendo los principios de Ja sana poUtica pueden reducir tanto disparate complicado al solo derecho del quince o 5 pesos
de monedaje, y de esta manera economizan tantos oficiales zánganos del
estado, dando todo el derecho y protección al ramo de más importancia;
y si la acuñación de México con tantos inconvenientes ha progresado rápidamente desde el principio del siglo en que vivimos, si sus minas generalmente
explotadas sin inteligencia y con mezquindad produjeron en 1801 diez y seis
millones, y sucesivamente ascendió hasta 28 millones después, que se acuñaron antes de la revolución; si la América del Sur con menos protección
acuñaba hasta 15 millones ¿ qué no se deberá esperar de la explotación
de las minas más ricas y abundantes de América? ¿ Cuál será la producción
dirigida con inteligencia, empeño y toda la protección y liberalidad? ¿Cuál
su cantidad cuando a un mismo tiempo se ataquen las innumerables vetas
del Perú, México, Qhile y la Nueva Granada?" Otras consideraciones amplias acerca de la minería hace en esta memoria principalmente las relativas
a las formas modernas de beneficio, a la utilidad del azogue y otros elementos, a la explotación de los minerales de fierro, etc.66
En el campo de la población los razonamientos de Ortiz están acordes
con su época y con el pensamiento colonizador general que privó en América. En él encontramos una opinión un tanto despectiva respecto a los
grupos autóctonos a los que denomina "indolentes castas'', las cuales mejorarían indudablemente al mezclarse con "razas vigorosas y activas". Propugna
por la venida de grandes contingentes de familias y principalmente de solteros, hombres y mujeres para facilitar la mezcla; y por la ayuda que deben
recibir tanto de los gobiernos de sus países de origen como de los americanos, los cuales deben proveerlos no sólo de tierras adecuadas para que las
cultiven y pueblen, sino de animales y útiles que requieran, así como de ví., lbidem.

589

�veres de primera necesidad para un año y también de los instrumentos mecánicos que les sean indispensables. Ortiz, quien criticaba al sistema español,
no hacía paradójicamente otm cosa sino volver a los principios de la política colonizadora establecidos por la Corona Española. Sus proyectos en torno de la colonización gurdan en algunos aspectos cierta relación con los
sostenidos por Las Casas en su tarea de aportar colonos para civilizar: las
nuevas tierras.
Esa población exrranjera, procedente de Inglaterra, Holanda, uecia, Francia y Alemania, es decir predominantemente anglosajona debería ser traída
para ocuparse los hombres en la agricultura, mecánica, servicio domé tico y
en los ejércitos. Señalaba que los mecánicos deberían enseñar sus oficios
a los niños pobres, las mujeres principalmente en el seIVicio, los agricultores solteros en el peonaje de los campos, distribuidos en las inmensas extensiones vacía del continente el cual irían poblando paulatinamente, por ejemplo en el Pilcomayo, el Gran Chaco y otros lugares. ostenía que debería
admitírseles también en la milicia, pues era indudable que: "los ejércitos
mezdados de hombres ... por su carácter extraño y variedad de naciones
y opiniones, equilibrarian los partidos y contribuirían a conciliar los intereses
de tantos colonos adhiriéndose naturalmente a los blancos''.01
Es indudable que la idea de que era necesario aportar una raza fuerte
activa y emprendedora que separara las deficiencias de Jos grupos indígenas,
de los colonos españoles y de los esclavos negros, idea tan eJctendida en
muchos de los dirigentes iberoamericanos del siglo XIX, encontró en Ortiz
un exponente vigoroso. Sus proyectos colonizadores de Texas y Coatzacoalcos
ratifican en parte este aserto. 68 Por otro lado la participación que tomó en
el grupo de Gómez Farías, principalmente en el terreno colonizador verifican
lo dicho.
Aseguraba que esos colonos atraídos por las riquezas agrícolas y mineras,
por el comercio y la industria favorecerían a toda América. eñalaba que
en el caso de México existían otrOs atractivos dignos de tomarse en cuenta,
como eran la pesca de la perla en Californias, la captura del cachalote o
gran ballena en las Islas Marías de San Bias, la explotación de1 apartado de
" lbidtm.
• lbidem. En las Esposi.cionej dirigidas al Supremo Gobierno ... , p. 13 insistirá
en ese aspecto: "A solicitud del gobierno pueden form~ en Europa tres o cuatro
sociedades de fomento de colpuización, presididas o influídas de los agente diplomáticos o mercantiles residentes de la República y autorizados por el gobierno, cuyo
hjeto deberá ser ocuparse de los medios más seguros y eficaces para reunir familias
honradas, robustas y laboriosas, y facilitarles recursos para su pasaje gratuito a los
puntos que se destinen, conforme a los reglamentos del gobierno, algunos auxilios
mcdicales, los precisos utensilios del uso doméstico y labran~ y acaso las obras
elementales para la educación de sus hijos."

590

metales preciosos y otros atractivos más que dice va a señalar en otra de suc;
memorias relativa a la posibilidad y facilidad de dar la libertad a México,
memoria que no conocemos, pero que e indudable constituye un acopio de
datos estadísticos, de rawnamientos &lt;'.C'onómicos y &lt;le ideas en embrión que
trasladaría posteriormente a algunas de sus pasteriorcs producciones.
Indica que frente a tantos beneficios aportados por la reunión de algunos
capitalista ingleses, o la sUSC'ripción de murhos comerciantes, los estados deben otorgar a la compañía, us empleados, miembros y dependientes derechos de ciudadanos, distinriones de ceremonia y otras consideraciones o
gracias, pues es indudable que ella cooperaría a impedir Ja ruina de América. contribuyendo a su propiedad.
Finahnente razona que la coustitución de la compañía sería favorecida por
razones económicas, políticas y sociales. Económicas por cuanto existían en
Europa grandes capitales sin giro de consideración, y la actividad y c-odicia
aguijoneada incesantemente inspira a las grandes empresas; políticas por
cuanto auxiliando a los estados americanos a obtener su libertad contribuirían al mantenimiento de una paz duradera que les beneficia y sociales, por
cuanto podrán emplear en todos los rincone de América a una población
bulliciosa e inquieta que perturba en la metrópoli y emplear a una gran milicia en puestos qu la compañía requiera. Hay pues, afinuaba, muchos motivos justos, hay mil razon :s fundadas en política, conveniencia y posibilidad
para esperar el éxito general de la compañía" 89 y fmalizaba ofreciendo para el caso de que el vasto proyecto f ucse aceptado por el gobiemo libertador
"emplearse activamente en algo útil y converúente a la gran causa de América".
Algunas otras consideraciones a hacer en torno de este extraordinario documento que esclarece p rsonalidad y pensamiento del ilustre proyectista
jalisciense, son las siguientes: en primer térnuno es importante subrayar Ja
importancia que concedía a la libertad y dignidad humana. Aborrece el
sistema esclavista y propugna por una relación laboral de hombres libres.
Estima que la población americana sólo podrá progresar en la medida en
que se posibiltc su cultura, que se le dote de una instrucción sólida y se le
sunumstre I aprendizaje de artes manuales y oficios que le hagan útil.
Resulta así1 como se puede verificar en otras de sus producciones, un educacionista convencido. Rechazaba, por una opinión política firme y un conocimiento de la realidad española que había vivido, las formas hispánicas de
vida, educación y costumbres que le parecían anticuadas y se manifestaba
contrario a las expresiones artísticas producto de su cultura. No era partidario de los bienes amortizados por la Iglesia, que opinaba estancada y da• Vid. Apéndice III.

591

�ñaba ]a economía. Consideraba a algunas instituciones religiosas como los
conventos, inutilísimas, principalmente dada su abundancia en las ~iudades.
Era favorecedor de la industrialización de nuestros países .Y de la 1;°tr.oducción de capital extranjero que la hiciera posible y que adiestrara técnicas Y
oficiales aptos y capares. Creía que la Nueva España frent~ a los restantes
países, los cuales había recorrido en medio de grand~ calamidades, era muy
superior tanto por sus recursos naturales variados e mme~s como por los
humanos. Defendía la explotación de esos recursos y propiciaba su defensa,
por ello combatía entre otros vicios la ~esfore~tación irracional y dañosa Y
recomendaba el establecimiento de una mdustna pesquera que aprovechara
los tesoros marinos que sus litorales ofrecían.
Sostenía la necesidad de establecer gobiernos respetados que defendieran
Ja integridad de sus territorios y no sucumbieran frente a los peligros de la
-nolítica norteamericana e inglesa. Para ello insistía vehementemente en man~ner la unidad de ideales y de intereses de los próceres. No deseaba
una América fragmentada en muchos estados, sino un núcleo corto, persistente y estrechamente unido de repúblicas fuertes que pudieran bastarse a
sí mismas, intercambiar sus producciones y hacer frente todas ellas a un
destino común.
Tales son las ideas más salientes que surgen de la lectura de sus escritos
-que presentamos a la inteligente visión ~e n~es~s Ie~tores, para ~ue ellos
puedan por sí solos admirar más a es_te mqUieto, mteltgente y patnota me:xicano, hasta hace poco tan mal conocrdo.

ALEXANDER AGASSIZ, OLVIDADO VIAJERO A YUCATAN
Lic. RoooLFo Ruz MENÉNDEZ
Universidad de Yuca.tán

DESDE QUE YucATÁN FUE DESCUBIERTO, en 1506, por la expedición que
explor:ó parte de su COSU!, oriental, comandaqa por Juan Díaz de Solís y Vicente
Yáñez P.i.nzóo, este último compañero de hazañas y de gloria del Descubridor
de América, numerosos visitantes intrépidos han req:irrido su territorio y
dejado testimonio escrito de sus andanzas, algunos imagen fiel de la realidad, otros llenos de fantasías, los más, encomiásticos y los menos, denigrantes.
El primero de estos viajeros fue Fray Alonso Ponce, quien acompañado
por Fray Antonio de Ciudad Real visitó Ja Penúisula, entre los años de
l588 y 1589, dejando interesantísimo relato, que incluye descripción de las
Ruinas de Uxmal, mismo que se publicó bajo el extenso título de "Relación
Breve y Verdadera -de al_gunas c01,as de las muchas que sucedieron al Padre
Fray Alonso Ponce en las provincias de 1a Nueva España, siendo Comisario
General de aquéllas partes. Tratánse algunas particularidades de aquellas
tierras y dícese su ida a élla y vuelta a Españ~ con algo de lo que en el
viaje le aconteció hasta volver a su Provincia de Castilla. Escrita por dos
religioso1,, sus compañeros, el uno de los cuales le acompañó desde España
a México (Fray Alonso de San Juan) y el otro (Fray Antonio de Ciudad
Real) en todos los demás caminos que hizo y trabajos que pasó. Ahora por
primera vez impresa." Madrid, Imprenta de 1a Viuda de Calero~ 1873-1875.
Dos tomos. (Colección de documentos inéditos para la Historia de España.
Tomos LVII y LVIII).

El barón Frederic Waldeck fue el primer visitante extranjero de las- ruinas
mayas, que da a conocer sus impresiones y experiencias, en un libro publicado en francés, en 1838, editado en español en Mérida, en 1930, por don
Carlos R. Menéndez, con el nombre de Viaje pintoresco y arqueológico a
la Provincia de Yucatán, durante los años de 1834 y 1836 por f ean Frederic
de W aldeck. Traducción y prólogo del doctor Manuel Mestre Ghigliazza.
592

593
H38

�Aunque no es nuestro propósito continuar enumerando a los más destacados
viajeros a Yueatán, no podemos dejar de mencionar a John Lloyd Stephens:
autor de un admirable libro Incidentes of Travels in Yucatán, Nueva York,
1843, maravillosamente ilustrado por su amigo y compañero el inglés Frederick Catherwood, que dio a conocer nuestros monumentos arqueológicos
en el mundo entero. El doctor don Justo Sierra O'Reilly tradujo y anotó esta
obra, que ha tenido múltiples ediciones en lengua inglesa y varias en la
española, la última de las cuales fue patrocinada por el Museo Nacional
de Arqueología, Historia y Etnología, México, 1937, y que lleva por título
Viaje a Yucatán, 1841-1842. En esta edición se agrega lo que Sthephens
escribió, anteriormente, acerca de Yucatán, en otro igualmente admirable
libro que, en su última edición española Costa Rica, 1971, traducción de
Benjamín Mazariego Santizo, se denomina Incidentes de Viaje a Centro
América, Chiapas y Yucatá11.
Cabe recordar también a Desiré Charnay, ilustrado viajero y arqueólogo francés en varias de cuyas obras se menciona sus recorridos por el Mayab, con importantes noticias acerca de sus ruinas y de los usos y costumbres de sus naturales. Una de ellas, Ma derniére expeditio11 au Yucatan, fue traducida
al español por el licenciado don Francisco Cantón Rosado, e impresa en
Mérida, en dos ediciones sucesivas, una de 18"88, sin ilustraciones y otra
ilustrada, de 1933, bajo el título, ambas, de Viaje a Yucatán a fines de
1886.
Asentamos, como dato curioso, que el licenciado José Fernando Ramírez,
Ministro del Emperador Maximiliano y acompañante de la Emperatriz Carlota, en su viaje a Yucatán, a fines de 1865, publicó también, en ese año.
sus u:npresiones de viaje, en un libro titulado Viaje a Yucatán, reeditado
en esta ciudad por don Carlos R. Menéndez, en 1926.
Entre las obras inexactas, fantasiosas o denigrantes puede mencionarse
Rambles in Yucatan, Nueva York, 1843, escrita por Benjamín M. Norrnan,
que vino a Yueatán en pos de la fama de Stephens y The American Egypt.
A Record of T,ravel in Yucatan, Nueva York, 1909, de Ohanning Arnold
y Frederick J. Tabor Frost, ambas nunca traducidas al español.
Quien quiera seguir las huellas de todos los más importantes viajeros a
Yucatán, debe consultar un interesantísimo trabajo de nuestro estimado amigo el escritor yucateco don Víctor M. Suárez, Medalla Yucatán, publicado
en el Suplemento del Boletín Bibliográfico de la Secretaría de Hacienda y
Crédito Público_, México, 1956, bajo el título de Fichas Bibliográficas de
visitantes a Yucatán, que contiene nada menos que 78 Bibliografías críticas,
de otras tantas obras de relatos de viajes a nuestra tierra.
Deja de mencionar, don Víctor M. Suárez, la obra de Stephens Salisbury,
Jr., The Mayas. The Source of Their Mistery. Dr. Le Plongeon Í1t Yucatan. His

594

Accour1t of Discoveries. Privately Printed. Worcester, 1877. 103 págs. {Ilustrada con "Plano de Yucatán", trazado en 1848, por el Coronel de Ingenieros
Santiago Nigra de San Martín y con numerosas fotografías del sitio donde
se halló la estatua del Ohac-Mool y edificios próximos, así como de la exhumación de dicha estatua y de las reliquias encontradas con ella), de la
que en otra ocasión nos ocuparemos más a fondo.

Ninguna bibliograf.ía yucatanense y, por supuesto, tampoco don Víctor M.
Suárez, menciona la obra de G. R. Aga.&lt;:Siz: Letters and Recollections of
Alexander Agassiz with a Sketch of his life and Work. (With portraits and
other ilustrations), Boston, 1913. 454 págs., y que será materia de este
trabajo.
La obra en cuestión, nunca traducida al español, pero cuyo título en castellano significa: Cartas y recuerdos de Alejandro Agassiz, con un bosquejo
de su vida y obra. (Con reproducción de retratos y otras ilustraciones), fue
editada por un hijo de Agassiz, como homenaje a su memoria y, en sus
páginas, de la 191 a la 203, capítulo IX. 1881-1884. México y la India,
se habla del viaje a Yucatán de Alejandro Agassiz, distinguido y próspero
científico norteamericano, que llega a Progreso el 29 de diciembre de 1881.
para retomar a Cambridge, Massachusetts, en febrero siguiente. En el capítulo citado se reproducen dos cartas suyas desde Mérida y una desde Izamal, dirigidas a su esposa, que contienen noticias interesantes de sus observaciones en ambas ciudades y de sus visitas a Ohiehén Itzá, acompañado de
Desiré Charnay, a quien ya hemos mencionado, y a Uxmal, en las que afloran sus prejuicios contra lo español y su incomprensión del medio, expresados en durísimos e injustificados conceptos, impropios, en verdad, de un
científico de su prestigio.
Para comprender mejor quién fue Agassiz y cuál fue su importancia como
científico, perrnítasenos reproducir aquí lo que acerca de él dice la Enciclopedia Británica, Chicago, 1959, obra de consulta de reconocida solvencia
informativa:
Agassiz, Alexander Eman-w.el ( 1835-1910). Hombre de ciencia estadounidense, hljo de Jean Louis Rodolphe Agassiz, nació en Neufchatel, Suiza, el
17 de diciembre de 1835. Se trasladó a los Estados Unidos, con su padre,
en 1846. Egresado de Harvard, en 1855, posteriormente estudió Ingeniería
y Química, por lo que obtuvo el grado de Bachiller en Ciencias, en 1857.
en Ja Escuela Científica Lawrence de la propia Institución. En 1859, llegó
a ser Ayudante de la U. S. Coast and Geodetic Survey. Desde entonces se
convirtió en especialista en Ictiología Marina, pero dedicando gra parte de
su tiempo a la investigación, inspección y explotación de minas, habiendo
sido Superintendente de 1as minas de cobre Ca1umet y Hecla del Lago
Superior, de 1866 a 1869 y, posteriormente, como accionista de las mismas,

595

�adquiri6 una fortuna, de la cual donó a Harvard, para el Museo de Zoología Comparada y para promover el estudio de la Biología en H~rvard ~ e~
cualquier otra parte, más de un millón de délares. En 1875, mspecctono
el Lago Titicaca, en el Perú, examinó las minas de cobre de Perú y Chile
y form6 una colección de antigüedades peruanas, pára el Museo antes mencionado del cual fue Curador de 1874 a 1885. Auxilió a Sir Wyville Thomson en 'ia revisión y clasificación de las ,wlecciones de la expedición exploratoria "Challenger" y escribió las Adiciones a los Erizos de mar, en los
informes de la misma. Entre 1877 y 1880, tomó parte en las tres expediciones
de dragado del Vapor ".Blake" de la U. S. Coast and Geodetic Survey Y
presentó un relato completo de el1as, en 1888. A sus o~os escrito~ acerca de
la Zoología Marina, la mayor parte de los cuales están contemdos en los
Boletines y Memorias del Museo de Zoología Comparada, debe agregarse
Estudios de Historia Natural de los Litorales, que publicó, en 1865 ( con la
colaboración de Elizabeth Cary Agassiz, su madrastra), obra en un tiempo
exacta y estimulante, y, en 1871, Animales Marinos de la Bahía de M assachusetts. Muri6 en el mar, a bordo del 'Adriatic', navegando hacia los Estados Unidos, el 27 de marzo de 1910. Ver G. R. Agassiz (editor), L etters
and Recollections of Alejander Agassiz. (Borton, 1913), que contiene un bosquejo de su vida y obra."
Sólo resta agregar a lo dicho por la Enciclopedia Británica, que el padre
de Alejandro, Jean Luis Rodolphe Agassiz (1807-1873 ), nacido también en
Suiza y naturalizado norteamericano, fue uno de los más grandes y famosos
naturalistas y maestros de su especialidad, al que su hijo sucedió como Curador del citado Museo de Zoología Comparada de Harvard.
Achaques de salud forzaron a Alejandro Agassiz ~ huir d~ los, ~rudos inviernos de la Nueva Inglaterra, trasladándose a climas mas cáhdos, pero
sin abandonar nunca ni sus intereses científicos, ni mU1~bo menos los económicos. Su viaje a Yucatán está determinado por su deseo de _con_o~r sus
ruinas, el clima caliente, la perspectiva de hacer un poco de eJerc1c10_ Y la
facilidad de trasladarse a California, vía México, con los ojos muy abiertos
para observar la geología de la región, los Eriz~ de Mar y tamb,ién !ªs
minas y sus posibilidades, con miras a buenos negoc10s f_uturos .. Ade1;11as, v1,ve
en Mérida don David Casares Galera (1835-1914), bnllante 10gen1ero, téc11ico de todas las empresas ferrocarrileras de la Península y director de importantes construcciones, entre ellas la del propio Palacio ~e Gobierno d~I
Estado, a quien conoció en Harvard, cuando ambos estudiaban su Bachillerato, con el que lo une excelente amistad y quien ha de ser, en cierto
modo, su anfitrión. Casares Galera, hijo del distinguido maestro don Manuel Casares de las Llanas, había obtenido su título profe$ional en la Escuela Central de Pa.ds, tras ocho largos años de estudio. Su biografía puede
596

consultarse en A través de las centurias, tomo III, Mérida, 1931, de José
Ma. Valdés Acosta.
La Revista de Mérida, dirigida en aquel entonces por el señor J. Vidal
Castillo, en sus números 15 y 16, página dos en ambos casos, correspondientes~ respectivamente, al jueves 19 y viernes 20 de enero de 1882, da cuenta
de la estancia de Agassiz en Mérida y también de la de Charnay, que había Jlegado, procedente de México, el 3 de diciembre del año anterior y
quien, veinte años antes, había hecho su primera visita a Yucatán, según
afirma don. Carlos R. Menéndez, en Noventa años de Historia de Yucatán
(1821 -1910), Mérida 1937. Las gacetillas se refieren a un banquete ofrecido a 1os distinguidos visitantes, conteniendo, la primera, la inexactitud de
llamar Arqueólogo a Agassiz que, como veremos, no supo comprender el arte
maya. Hélas aquí, en el orden a que nos hemos referido:
Primera Gacetilla del jueves 19 de enero de 1882.
'.Banquete. Anoche hubo uno, dedicado al Sr. Agassiz, por varios amigos
suyos, en los espaciosos salones de 'La Unión'. Estuvo animadísimo, habiéndose cruzado los brindis más entusiastas entre los invitados. Nos complacemos al consignarlo, pues eso y mucho más merece el ilustre Ai·queólogo,
que ha venido a honrarnos con su visita a nuestras antigüedades."
Segunda Gacetilla de] viernes 20 de enero del propio año.
''Banquete. Anunciamos en m.¡estro número de ayer a vuelapluma el banquete ofrecido la noche del miércoles, en el local de ]a Sociedad de 'La
Unión', a los señores Agassiz y Chamay. Circunstancias independientes de
nuestra voluntad nos privaron de asistir a aquella simpática fiesta, a que
fuimos invitados, y a la que concurrieron distinguidas personas de ciencia
y amigos de aquellos ilustres viajeros, habiendo reinado la más cordial franqueza en ]a reunión que se prolong6 más de tres horas.
Hubo brindis entusiastas a los que correspondieron en los términos más
expresivos los ilustres viajeros, sin que se hubiese dejado de hacer mención
del señor Salisbury (se trata del ya citado Stephens Salisbury, Jr.), que
tantas simpatías tiene por los yucatecos y que es antiguo y buen amigo del
señor Agassiz. Uno de los circunstantes dio lectura a una cartita de nuestro
apreciable corredactor y amigo don Felipe Ibarra Ortoll, quien no pudo
asistir, y en ella terminó proponiendo un brindis 'por los amigos nuevos
y antiguos y por los amigos presentes y ausentes' cuyo brindis fue acogido
con aplausos.
La mesa fue servida espléndidamente como era de esperarse, y el local

597

�se hallaba sencilla, pero elegantemente decorado, ostentándose a la cabeza
del salón principal, los pabellones Nacional, Americano y Francés.
Todos los circunstantes se retiraron muy satisfechos de aquel agradable
convite, que ha venido a estrechar más la estimación que se han conquistado
en nuestra sociedad el afamado profesor señor Agassiz, a quien deseamos
el más feliz viaje al interior de 1a República y al ilustrado viajero señor Charnay a quien, Wla vez más, esperamos tenga grata permanencia en Mérida".
Ya es tiempo de que transcribamos las tres cartas dirigidas por Agassiz
a su esposa, desde Yueatán, dándole cuenta de sus andanzas e impresiones,
en aquella época, en la que viajar por el interior del Estado, sin caminos
adecuados, ni comodidad alguna y bajo la constante amenaza de los indios
rebeldes era una auténtica aventura. Traducidas, por primera vez, a1 español, por nosotros, dicen textualmente, como sigue:

A lá Sra. Louis Agassiz
Mérida, 2 de enero de 1882.
"Por fin llegué aquí, el sábado por la noche, después de un agradable
tránsito por La Habana. Pero, en cuanto arribamos a Progreso, el puerto
de este lugar, un persistente norte se instaló y tuvimos que levar anclas
todo el viernes, sin comunicación con la costa, con la agradable perspectiva
de que el viento pudiera durar 3 o 4 días y, entonces, ser llevados a Veracruz, sin tener oportunidad de desembarcar. Afortunadamente, el sábado
por la mañana el viento se calmó y los botes se dirigieron a la playa, después
de maniobrar. EJ Cónsul Americano se me unió en Progreso. Pasó mis
guardados por la Aduana, sin melindres y mi único contratiempo fue la
pérdida de un abrigo de verano, el cual, con los múltiples acarreos hechos
del bote a la playa, a la Aduana, al hotel, al vagón, encontró otro propietai-io.
Aunque tuvimos toda la mañana para transbordamos, antes de que el tren
partiera para Mérida, los retrasos de la Aduana, etc., fueron suficientes para mantenernos ocupados, hasta que aquél se hubo marchado, y tuvimos
que jr a Mérida, al través de 27 millas, en vagón, que es llamado 'Volacache'
( quiso decir Volankoché) un delantal de cuero estirado sobre un cuadro
y suspendido sobre dos inmensas ruedas, como los volantes cubanos, sólo que
con ejes cortos. Esta máquina está tirada por tres mulas, que marchan a
galope tendido y lo mantienen durante todo el camino, al través de protuberancias y hondonadas, de charcos y de secos, gracias a los gritos y chicotazos del conductor indio, que se sienta al frente, arriba, mientras los pasajeros están acostados sobre un colchón, colocado encima del cuadro del

598

carro. Todo ello está cubierto por un toldo, para mantenernos secos y frescos, y uno se agarra, de la mejor manera que pueda, de los sostenes del
toldo, para evitar saltar hasta el techo.1
La carretera es perfectamente recta de Progreso a Mérida, tan plana como
mi mano, pues la total elevación, en las 27 núllas, viene a ser como de
cinco pies· es precisamente como las carreteras de Key West (Cayo Hueso);
de hecho mi traslado hasta Mérida me demostró lo que había sospechado,
desde antes, que Yucatán entero está constituído, como la Península de Florida, de piedra caliza coralina. Por cerca de tres millas, tierra adentro,
no hay nada sino una sucesión de llanos bajos con charcos cubiertos de
manglares y lajas de piedra caliza coralina, tales como los que uno encuentra en el cabo oriental de la Isla de Key West. Todo esto encaja admirablemente bien con mis ideas acerca del antiguo curso de la Corriente
del Golfo (Guli Stream) y por su acción emergió, no solamente Florida,
sino Yucatán. Esto completará mi capítulo del B]ake admirablemente bien
(alude aquí a su informe, en preparación, de las expediciones del Vapor
Blacke) y si no hubiera visto nada, sino esto, mi estancia en Yucatán habría llenado su objeto.
Llegando a Mérida, fui conducido de inmediato a las más elegantes habitaciones que C. . . ( don David Casares Galera, por supuesto), quien estuvo
en el grado escolar anterior al mío, reservó para mí; tengo aquí de hecho,
a mi disposición, una enorme sala, ahora desocupada, una de las más elegentes casas de Mérida, donde duermo y mis alimentos los tomo en la del
Cónsul. Me encuentro precisamente en la Plaza, teniendo enfrente la Catedral y, anoche, que era jueves y Día de Año Nuevo, fue un regalo para
los ojos ver a todos los indios, hombres y mujeres, con sus limpios vestidos
blancos, elegantemente bordados, sentados o paseando, dedicados a fumar,
charlar y darse gusto, a la animada manera mexicana. Nunca vi tal cantidad
de gente limpia, toda ella de blanco inmaculado, bien lavada, bien vestida
y evidentemente trabajadora. Este es con ventaja el mejor espécimen de
país hispano que he visto nunca; pero, en verdad, no es español, sino indio.
' El admirado poeta don Antonio Mediz Bolio, en carta fechada en Ochil, el 17
de agosto de 195 7, dirigida a nuestto distinguido amigo el escritor yucateco don
Renán Irigoyen, quien gentilmente nos facilitó copia xerográfica de ella, establece
muy claramente la etiología de volankoché, palabra mestiza o híbrida que proviene del español volán, síncopa de volanta o volante y del maya koché: litera,
andas. Y añade, con cierto gracejo: "Al Koché maya sobre ruedas españolas se le
llamó volán-koché, que usaron nuestros antepasados y que yo alcancé y ocupé muchas
veces. Es un predecesor del camión de pasajeros." J. L. Stephens describe este vehículo y su construcción, en su citada obra sobre Yucatán, pasaje que ha comentado
Renán lrigoyen en su trabajo titulado Orfgenes y resultados de nuestro mestizaje, publicado en Orbe, Organo de la Universidad de Yucatán, No. 48, Mérida, junio de
1957.

599

�Estoy de sueyte, Hallé aquí a Charnay, el francés enviado por Lorillard,2
que Inicia mañana una expedición a Chichén Itzá, 3 donde pueden verse
algunas de las más lindas ruinas, por lo que voy a ir con él, para pasar ahí
un par de días. Si hubiera sabido que Chamay estaba aquí y que podía
juntarme con él, no me hubiera ocupado de México, para dedicarme por
entero a Yucatán, bajo condiciones que, mucho me temo, no han de presenl:al'Se de nuevo, por algún tiempo.
Todo mundo por acá es muy cortés conmigo y pienso podría tener cualquier cosa que deseara, o tal vez, porque no deseo nada, todos son tan
corteses. Si te encuentras con Charles Norton,4 cuéntale de mi buena suerte
y dile también que el modo que más nos conviene, para que Yucatán sea
explorado, es dándole ayuda al Cónsul Americano local, Louis H. Aymé,
quien es muy entusiasta y quien aprenderá de Chamay, durante su expedición, toda la parte práctica de sacar moldes, etc., etc.
Me estoy sintiendo perfectamente descansado. Duermo de nueve a siete,
cotidianamente, estoy a la intemperie todo el día y espero regresar de mi
expedición en excelentes condiciones, excepto, quizá, un poco hambriento.
La temperatura es deliciosa, alrededor de 70° (Farenheit), todo el tiempo,
tal como me gusta; ¿ Por qué no puedo introducir esta reforma, entre otras,
en el clima de Cambridge? No tendrás noticias mías hasta que regrese de
Chichén Itzá. Partimm¡ mañana al amanecer.
Cariños a los muchachos y a la familia. Por favor, conserva mis cartas,
pues es mi manera más sencilla de llevar un diario -¡ no es que. desee
guardarlas por su pulido estilo!"

A la Sra. Louis Agassiz
lzamal, 7 de enero de 1882.
''Te escribo ésta esperando estar en Mérida mañana, a tiempo para al• Lorillard, protector norteamericano de Chamay, en cuyo recuerdo bautizó éste,
con su nombre, unas ruinas situadas en. la parte meridional de México, cerca del
río Usumacinta, que forma Ja frontera con Guatemala, en la región de los lacandones,
cuando las visit6, 1881. Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana. Tomo
XXXI, Espasa~ Barcelona.
• Charles Eliot orton escribe a Agassiz: "Estoy especialmente satisfecho de que
tenga tan buena oportunidad de ver las ruinas de Chiché.n.
ingún otro americano
vivo, hasta donde sé, cuya información puede ser verídica, las ha visitado." ota del
editor de las cartas de Agassiz.
' Charles Eliot Norton (1827-1908) fue un erudito investigador norteamerícano,
especializado en. el Dante, nacido en Cambridge, Massachusetts. The Encyclopedia
AmeTÚ:ana. Nueva York.

600

canzar el Correo. He regresado tan lejos como donde estoy, de mi primera
visita a las ruinas, que ha sido uno de los viajes más acertados e interesantes. •
A propósito, Izamal queda a unas cincuenta millas al oriente de Mérida,
en caso de que desees ver donde be parado. Las ruinas que he visitado
están en Chichén, a unas ciento veinte y cinco millas de Mérida, hacia
el este. Dejamos Mérida a ]as 5 de la mañana del jueves último, en una,
o más bien en tres, de estas máquinas de madera galopantes, sobre dos
ruedas, como en la que hice mi entrada en Progreso. Mr. Charnay tenía
toda una colección de efectos personales, para una permanencia de 10 días
y íue, por supuesto, bien cargado con toda suerte de adminkulos.
El primer día, hacia la altura de Izamal, marchamos lindamente, con el
camino en buen estado y con las mulas, todo el tiempo, a pleno galope,
excepto un descanso de dos horas, para desayunar, en un caserío a mitad
del camino, llamado Cacalchén, donde obtuvimos huevos y frijoles y naranjas y café y tortillas. Pasamos la noche en Izamal, pero, en lugar de
permanecer en el comparativamente cómodo lugar donde paso la noche
(ahora), tuvimos que colgar nuestras hamacas en barracones, sucio lugar,
aun para un pueblo hispano. Nos arreglamos para pasar la noche, después
de una cena muy parecida al desayuno, y no partimos sino hasta las siete de
la mañana, habiendo esperado pacientemente dos horas, después del chocolate, hasta que a nuestros muleros les dio la gana de continuar. El Cónsul Americano está con nosotros y se supone que tiene esta expedición a su
cargo y que ha hecho todos los arreglos necesarios con las autoridades, pero,
de algún modo, hasta ahora, las órdenes que debieron haber sido cruzadas,
no han llegado basta nosotros y por todo el camino, basta que llegamos a
Chichén, sólo obtuvimos promesas y muy poco se había preparado.
El segundo día, de Izamal a Tri tás ( quiso decir Dzitás) , fue agradable
cabalgar· si pudieras imaginar un carro conducido a plena bajada desde
el fuerte de Key W est, sobre la playa rocosa, hasta el reducto tendrías una
muestra de la clase de conducción que tenemos. Llegamos a Tuncás, tras
29 millas, para desayunar, gustosos verdaderamente de tener un pequeño
desc:anso; ahí nos hallábamos ya en territorio indio y me satisfacía de ver
lo bien que estábamos, bajo la vigilancia de la escolta; el camino se hallaba
bien custodiado, hasta la próxima parada, habiendo llegado a Tritás (Dzitás)
con retraso, para encontrarnos con que todo lo que pudo reunirse, para enviar
a las ruinas y que el Mr. Charnay había despachado, con dos semanas
de anticipación, estaba todavía ahí, por lo que la tarde fue empleada en
maldecir y tratar de obtener caballos y hombres, para que todo esto fuera
transportado. Por fin, a fuerza de insistencia, a las cinco de la mañana se
prometió proporcionamos los hombres que fueran necesarios, por lo que
caímos en las hamacas rendidos. A la mañana siguiente, ¡ dieron las diez!,
601

�antes de que consiguiéramos los hombres y los caballos, por lo que apuramos las cabalgaduxas y a. la pequeña escolta, para llegar a las ruinas a las
dos de la tarde.
No puedes imaginarte los daños que estos indios han hecho; aún retienen
la mayor parte de Yucatán, excepto una estrec:.ha faja a lo largo de la costa,
sin que hayan s:ido nunca sometidos; y no es cosa de admirar; y resulta tan
difícil tratar de sofocar una nube de mosquitos como capturarlos al través
de los bosques, donde se han retirado. A cada momento causan perjuicios
en los poblados y lo destruyen todo. Tritás {Dzitás) era un lugar próspero,
de quince mil habitantes; nada se ha dejado sino unas cuantas casas y unos
cuantos mestizos. Camino de las ruinas, atravesamos un par de poblados
más, enteramente cubiertos por la vegetación, con árboles de unos diez afios
de edad, de tal modo que, si no hubieran sido señalados, jamás se sospecharía de su existencia. Contábamos con setenta y cinco hombres de escolta y unos cincuenta más se habían adelantado para despejar las ruinas,
de modo que yo tuviera toda la tarde y el día siguiente, para ver las reliquias halladas en Chichén.
Consulta el Stevens (Stephens) que está en mis anaqueles Steven's Yucatan y encontrarás una buena descripción de todo lo que he visto, sólo que
las ruinas se están dando al traste con rapidez y, en los últimos doce años,
desde que 1Mr. Chamay estuvo aquí, los cambios han sido muy grandes y,
con este grado de destrucción, nada quedará de estas magníficas ruinas, excepto montones de piedras. En lzamal hay también pirámides, que examinamos a nuestro tránsito. Las dos noches que pasamos en Chichén, vivimos
en las ruinas, en el 'Castillo', de tal modo que estuvimos totalmente a salvo
de ser atacados y los hombres, además, se distribuyeron en piquetes, vigilando cuidadosamente, pero todo estuvo tranquilo.
La única desventaja de esta expedición fueron las garrapatas; se queda
uno totalmente cubierto de éllas; son muy pequeñas y pican que da gusto;
Jos efectos posteriores son muy desagradables.
Eché una ojeada a la Geología del país, que es muy interesante y complementa la historia de Florida, admirablemente bien. No creo que estas ruinas
sean muy antiguas. Maderos usados como dinteles y travesaños se encuentran en buen estado y este clima no les garantiza una gran antigüedad. Es
el mismo viejo cuento del Perú y la consiguiente exagerada historia. 5 Los
indios actuales son una buena clase de gente y aun se apegan a su antigua
lengua y hacen lo mismo que hicieron sus antepasados al menos si podemos
• "Por lo que habi.a visto en Centro y Suramérica, él creía (Alexander t\gassiz)
que los Incas y razas similares no fueron tan civilizados, como generalmente se supone."
Nota del editor de las carlas de Agassiz.

602

juzgar por las pintu1·as de las paredes, que muestran basta los más minuciosos detalles. Algunos de estos dibujos están maravillosamente bien conservados y los bajorrelieves también, pero todo es primitivo y demuestra poco
arte.
Qué lástima que estas ruinas no se encuentren en un país civilizado donde pudieran ser estudiadas y conservadas y tal vez aun restauradas. Espero
hacer arreglos para ir mañana a otras ruinas y asj sucesivamente, basta el
final de la semana, para tener entonces unos cuantos días de descanso, después de mi regreso de Uxmal. Esto será en una región bien segura. Pero
es 1;".Stúpiclo ir por ahí solo, especialmente cuando, al concluir la jornada,
no hay nada que hacer ni por la tarde, ni por la noche. No me dará pena
estarme de nuevo quieto por unos cuantos días, antes de volver al mar,
porque esto es apurarse y apurarse, lo cual es un trabajo duro; pero tomarlo con más calma es imposible, excepto para un haragán profesional o
para un español."

A la Sra. Louis Agassiz
Mérida, 17 de enero de 1882.
"Regresé ayer de Uxmal y encontré un paquete voluminoso de cartas procedentes de Cambridge. La carta de Rodolfo estuvo muy buena y muy legible; hazlo esc,ribir a menudo. Yo le escribí una notita, por el último Vapor,
para decirle que aquí no hay monos y que él podrá con:,eguir lagartijas,
más avanzada la estación, cuando no se cong,elen por el camino.
No me arrepiento de haber tenido un par de días de descanso, pues mis
viajes a las ruinas han sido verdaderamente fatigosos. He hecho poco más
de cuatrocientas millas, sobre caminos verdaderamente infernales; levantándome al romper el día, zarandeado hasta despedazarme, con alimentación
muy pobre y durmiendo en hamacas, lo que no es precisamente comodidad
adecuada. Estoy empezando a sentir que no puedo sostenerme sin alimentación más nutritiva, que- 1a que puedo obtener en los trópicos, por lo que
debo arreglármelas para mantenerme, de aquí en adelante, en la proximidad de regiones más civilizadas, donde la comida no es simplemente frijoles
y tortillas y café y c.hocolate y un huevo, muy de vez en cuando, con nada
de beber, sino eerveza; por fortuna, fui preverúdo de este estado de cosas
y traje conmigo algún Claret1 de tal modo que me las he arreglado bastante bien. Pero me siento muy cansado y no creo sea bueno para mí continuar de este modo, pues he perdido peso. He tenido de nuevo también
síntomas de mi vieja dolencia~ lo cual, probablemente, contribuya a que
me sienta tan fatigado; si nada queda de esto, cuando llegue a México,

603

�realizaré mi viaje al int-erior del país y volveré a casa vía Veracruz. Lo
que parece que me ha dejado fuera de servieio es el chicoleo de los carruajes. Pensé que me encontraba bien fuerte, otra vez, pero, parece, que
aún debo tener cuidado.
1

Este último viaje a Uxmal ha sido sumamente interesante. El Sr. C ...
( Casares, por supuesto), quien estuvo en el grupo escolar de 1856, y que
ha sido de lo más amable y atento conmigo, me acompañó a Uxmal, de
modo que todo fue muy agradable y no padecí soledad alguna. En una
de las haciendas, donde pasamos la noche, se nos uni6 su primo y dos
amigos más, quienes nos acompañaron a las ruinas y, desde ahí, regresamos
a la hacienda del señor. .. {el editor omite el nombre, por razones obvias) a
pasar la noche, antes de volver a Mérida. Esto me proporcionó excelente
ocasión de ver algo de la clase de vida de la mejor sociedad, propiamente
de los petimetres del Estado.
Francamente debo decir que aterra lo bárbaros que todavía son, por lo
menos con cien años de retraso. Cómo alguien como C. . . (Casares, por
supuesto) , que pasó cuatro años en los Estados U nidos y que, posteriormente, estudió ocho años más en Francia, pudo volver a este estado 1ernibárbaro, escapa a mi comprensión. Ellos comen como cerdos, duermen .igual
y tienen un santo horror al aire fresco y al agua fria. Lo primero que
piensan es que uno tiene asegurada la fiebre y mantienen una bufanda,
sobre sus bocas, por temor a permitir que la última miasma penetre en süs
pulmones.
inguna de las comodidades decentes de la vida se halla en
alguna de las magníficas haciendas, donde nos detuvimos, ya ea para desayunar o para pasar la noche y, aunque los encargados habían sido prevenidos de que íbamos hacia allá para tenerlo todo listo había muy poco
de comer y parecían no saber c6mo utilizar aun aquello que tenían.
os
dieron algo de una miserable carne de res con papas, en tanto que había
lechoncillos y naranjas y plátanos y toda clase de vegetales, creciendo alrededor. Y luego la suciedad, y las moscas y las garrapatas cebándose en
nosotros, mientras recorríamos las ruinas, lo que no me indujo a ver, ciertamente, las cosas por s~ mejor lado.
Sin embargo, a pesar de todo esto, el viaje me compensó con amplitud y
lo he disfrutado inmensamente y he aprendido gran cantidad de cosas. Cuando haya visto los 'pueblos' 6 cerca de Santa Fé, tendré una idea mejor de
1a Arqueología Americana. No entraré en detalles acerca de las ruinas de Uxmal, pero te remito de nuevo a Stevens (Stephens), cuya información es
más precisa.

Todo mundo aquí es muy cortés conmigo, de hecho demasiado cortés,
pero el esfuerzo de hablar español y practicarlo continuadamente, es casi tan
cansado como cabalgar, al mismo tiempo, por un camino muy escabroso
y cuando ocurre hablar de Filosofía y de Religión, a lo que son muy afectas
algunas de estas gentes, que teorizan todo el tiempo, entonces, ya es demasiado para mí."
Termina aquí el relato epistolar de Alexander Agassiz, que a pesar del
mal humor de su autor, por los inconvenientes del viaje, descargado sobre
los yucatecos, contiene noticias interesantes y curiosas y aun de verdadero
valor científico.
Cabe apm1tar que Desiré Chamay (1828-1909) menciona su encuentro
en Yucatán, con Agassiz, así como también los estudios geológicos realizados
por éste&gt; durante su viaje a las ruinas. Puede consultarse lo anterior en la
obra titulada América Pintoresca . .Montaner y Simón Editores. :Barcelona,
1884, estupendamente ilustrada, que contiene notables relatos de viaje, entre éllos algunos de Charnay, como El viaje a Yucatán y al País de los
Lacandones, en el cual habla de Agassiz y del banquete que a ambos se les
ofreeió en Mérida, por los señores Aymé, Cantón, Casares, Carrillo y Ancona, Hube y Alvaro Peón, en los salones de la Sociedad "La Unión".
Para concluir, queremos nombrar al último viitante a Yucatán, de que
tenemos noticias, que haya escrito sus impresiones de viaje, el licenciado
Ciro R. de la Garza, distinguido jurista e historiador tamaulipeco, cuya mano
tuvimos el gusto de estrechar, en Monterrey, en septiembre de 1971, con
ocasión de celebrarse el Congreso de Historia del Noreste de México, del
que fue alma nuestro muy querido amigo Israel Cavazos Garza, En su libro:
Algunas observaciones aJ margen de un provechoso viaje a Yucatán, Ciudad
Victoria, 1965, 49 págs., que aún no figura en ninguna bibliogi:afía yucatanense, con motivo de una segunda estancia en Yucatán, en 1965, rememora el autor su primer viaje efectuado en 1929, para asistir, en Mérida,
al Sexto Congreso Nacional de Estudiantes, llevando la representaci_ón de
su Estado natal. El licenciado de la Garza proporciona curiosos detalles y
describe las ruinas de Chichén y Uxm.al y la ciudad de Mérida, comparativamente y entretejiendo recuerdos de sucesos y personas, de una y otra época.
Mérida de Yucatán, a 27 de enero de 1973.
Lic. Rodolfo Ruz Menéndez.

• En español, en el original, lo mismo que volantes, tortillas, "Castillo" y alguna
palabra.

otra,

604

605

�LA FUNDACIÓN DE LA CIUDAD DE PIEDRAS NEGRAS
PRoF. lLDEFONso Vll.IARELLO
Universidad de Coahuila

I
a que atendió el Gobierno del Presidente
don José Joaquín de Herrera, no fue el menos importante la defensa de
la frontera, no tanto de los recientes enemigo_s (los Estados Unidos) , cuanto
de las incursiones depredatorias de los bárbaros, que asolaban las poblaciones de los Estados fronterizos del norte e impedían su regular progreso. Y
a resolver este gravísimo problema tendieron muchas de sus disposiciones,
aun cuando no pudo gloriarse de su éxito.
Fue problema antiguo en estos Estados, que formaron las antiguas Provincias Internas de Oriente -Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y Texas-y de Occidente -Sonora y Chihuahua- la defensa contra los salvajes. Este
problema preocupó grandemente al Gobierno Colonial y al efecto de pacificar esas Provincias para promover su colonización y su consecuente adelanto, se dictaron muy importantes disposiciones, entre las cuales fue sin
duda una de la mayor trascendencia, el establecimiento de presidios en las
fronteras, que servirían de protección a las poblaciones del interior y harían guerra sin cuartel a los nómadas depredadores. La importancia de estos
establecimientos, cuyo reglamento se expidió en 10 de septiembre de 1772,
puede verse en los beneficios que produjeron para el awnento de la población
y riqueza de las Provincias a que nos hemos referido.
El Reglamento de 1772, ya mencionado, fue consecuencia del informe del
Marqués de Rubí y del Ingeniero Lafora acerca de su visita a la Frontera
norte de las Provincias Internas, efectuada durante los años de 1766 a 1768.
En el nuevo Reglamento dispúsose la situación de cada uno de los presidios,
en vista de las necesidades de defensa contra los bárbaros. En el territorio
de Coahuila, las nuevas disposiciones produjeron el establecimiento de los
ENTRE LOS MUCHOS PROBLEMAS

606

presidios de San Vicente, cerca de los límites con Chihuahua;. el de Agua
Verde, en territorio del actual Municipio de Zaragoza; el de Monclova Viejo,
en donde hoy se encuentra el punto de igual nombre, muy cerca del Rfo
Bravo y de El Moral del actual Municipio de Piedras Negras; y el de la
Babia en la Babia en territorio del actual Municipio de Múzquíz, «con el
fin de que sirviera de enlace entre Santa Rosa (Ciudad Melchor Múzquiz)
y San Vicente ... " para "cubrir aquella entrada, muy socorrida por los
indios, y para proteger una de las rutas más accesibles entre Coahuila y la
Nueva Vizcaya".
Los presidios a que me he venido refiriendo cumplieron convenientemente
el propósito de su establecimiento y mantuvier-on a raya a los bárbaros durante muchos años; por lo menos hasta 1832, según el testimonio de F:ilisola.
Ya para 1811, Ramos Arizpe anota en su Memoria -que las naciones bárbaras habían desaparecido de Coahuila y que sólo "por su frontera del
norte la hostilizaban los lipanes y comanches y por la de1 poniente, los apaches y mezcaleros". Contribuyeron muy eficazmente al exterminio y persecución de los salvajes, muchas tribus indí_genas, con las cuales frecuentemente se hizo alianza para esa lucha contra las otras tribus guerreras.
Pero muy pronto la relativa paz que se había impuesto en algunos lagares
de estas Provincias, desapareció a consecuencia de los múltiples trastornos
que sufrió el País por levantamientos, pobreza del Erario, abandono administrativo y otras muchas causas, que al desatender los presidios, dieron ocasión a nuevos y más encarnizados ataques de los salvaje-s, a quienes más
tarde también ayudaron algunos aventureros de lru, nuevas colonia5 del
Departamento de Texas.
El avance de los norteamericanos hacia e1 oeste obligó a numerosas tribus
bárbaras a emigtar hacia nuestro país. Muchas fueron buenos auxiliares de
las guardias presidiales y de los colonos en la defensa de sus vidas e intereses,
como los seminoles, kicapús y máscogos, que procedentes del norte de los
Estados U nidos, se establecieroD en Coahuila después de haber estado en
Texas, antes de su segregación. Pero otras, como los lipanes y comanches,
-acostumbradas al saqueo y a la violencia, multiplicaron sus ataques en nuestro territorio, batidos en el norte por los angloamericanos.
Agravóse la situación angustiosa de los Estados de la Frontera del Norte,
con la guerra que llevó los límites al Río Bravo, y la mayor y más eficaz
persecución de los norteamericanos a los salvajes, que fueron arrojados a
nuestro territorio y mucho más porque se encontraba ''la República agobiada bajo los males de la guerra e:xterior y de 1a desorganización interior ... ", según la frase del Presidente Herrera. Para salir de esta penosa
condición, el Gobierno Federal dispuso la creación de las colonias militares,
pues consideró que "la guerra hecha por los bárbaros del Norte a los De-

607

�partamentos fronterizos, es una de las mayores calamidades de la Repúbli.ca".

Estas Colonias Militares, eran, según se dice en la Memoria presentada
al Congreso por el Presidente Herrera el lo. de enero de 185~. "la imagen
de los antiguos Presidios que produjeron las épocas de tranquilidad que se
han gozado en el interior" y se establecieron 'para ~r pues a. nuestras
tropas un punto de apoyo tal que pudiese a la vez selVlfles de rearada, de
punto avanzado, y que fuese la base de las nuevas poblaciones ... "
Las Colonias militares a que vengo refiriéndome fueron creadas por Decreto -de 19 de julio de 1848 para atender a la conservación de Ja integridad
&lt;le! ten'itorio de la nueva linea divisoria y para defender de los bárbaros a
los Estados fronterizos. Dependerían del Gobierno General; les servirían
de pie las compañías presidiales creadas en 1826 y . perman~c~rian e~ los
lugares de su asignación, solamente hasta que los habitantes civiles pudieran
formar un pueblo, atendido su progreso por el Gobernador del Estado, Y
previa autorización del Gobierno General.
El Secretario de la Guerra, Gral. Mariano Arista, expidió el Reglamento
de las Colonias Militares el 20 de julio del mismo año ( 1848). En dicho
ordenamiento se dividía la l'mea fronteriza en tres secciones, llamándose en
esa virtud, Frontera de Oriente a la comprendida en Coabui.la y Tamaulipas. Cada una de esas fronteras estaría bajo el mando de un Coronel
Inspector General de Jas Colonias, Jefe de las Armas y encargado de la
Administración de Justicia; Inspector de todos los ramos de las colonias
y su administración y con las facultades que correspondían a los jefes políticos de los Territorios de la Federación. Estos inspectores podrían residir
en donde lo juzgaran conveniente. Don Antonio María Jáuregui, Inspector
de la de Oriente con jurisdicción sobre la de Coahuila y Tamaulipas, re-sidió en Monterrey.
La$ Colonias estarían al mando directo de un ·capitán, encargado de su
-gobierno interior y de las armas, y bajo las órdenes de subinspectores, comandantes militares y jefes políticos subalternos, que tendrían bajo su mando dos o b·es colonias. En Coahuila, en cumpfüni.ento de estas disposiciones,
fue subinspector el Teniente Coronel Juan Manuel Maldonado.
Asignábanse en el Reglamento, dotaciones de 100 a 150 hombres, que
podrían aumentarse con los vecinos que voluntariamente se sujetasen a1
Reglamento: serían infantes y jinetes voluntarios, enganchados por seis años,
quienes después de cumplir su contrato, recibirían recompensas en tietras
de labor, de las que en una extensión de ocho sitios de ganado mayor. se
adjudicaban a cada colonia.
Por el mismo Ministro de la Guerra y en la misma fecha, se dispuso el
establecimiento de siete colonias en la Frontera de Oriente; tres en Tamau608

lipas: Ca.margo, Guerrero y Monterrey (población frente a Laredo); y cuatro en Coahuila: El Pan, Río Grande, Monclova Viejo y San Vicente. Las
de Coahuila, salvo la de El Pan, quedarían en los mismos lugares de los
antiguos presidios, cuya situación indicamos al principio. La Colonia El
Pan debería situarse en la localidad de ese nombre, que hoy se llama Villa
de Hidalgo, casi en los actuales límites de Coahuila y Nuevo León.
Pero la realidad no correspondió a las buenas intenciones del Gobierno
del señor Herrera, pues las difíciles condiciones del Erario Federal, la Guerra
de Yucatán, la Insurrección de Sierra Gorda, lo mismo que las dificultades
en 1os arreglos con los Gobiernos de los Estados, retardaron el establecimiento
y debida organización de esas Colonias Militares. Para el mes de septiembre
de 1848, según comunicación de 22 de ese mes dirigida por el Ministro de
la Guerra, general Arista, al Gobernador del Estado de Coahuila, se había ordenado a los Inspectores de las Colonias se ocupasen del reconocimiento y selección de los sitios a propósito y de los terrenos que deberían
adquirirse para la formación de las Colonias. En octubre del mismo año,
el Gobierno de Coahuila trató de organizar la lucha contra los bárbaros,
con la cooperación de los Ayuntamíentos del Estado y del Gobierno de
Nuevo León, a quien se pidió situara una fuerza en la frontera de Río
Grande, en donde más tarde se estableceda una Colonia Milit&amp;I. En comunieación que el de Coahuila dirigió al Gobierno de Nuevo León, con
fecha 7 de noviembre, aquél expuso el plan general de la campaña, en que
no se contaba todavía con los contingentes de las Colonias Militares. Y
en copia de comunicación del Ministro de la Guerra al de Relaciones puede leerse: "Digno es de una administración que como la presente comprende
sus deberes y la índole del sistema federal, el dirigir sus cuidados y atenciones a los Estados fronterizos, que son los que más horriblemente han sufrido
las triples calamidades de una prolongada lucha intestina, de la guerra extranjera y del barbarismo de los salvajes. Agitada la República por largós
años de discordias civiles, los Gobiernos que fueron causas o efectos de ellas,
ocupados solamente en los medios de su conservación, nunca o casi nunca
dirigían su vista más allá del peligro que les amenazaba de cerca. Así se
iban relajando los vínculos de unión de aquellas provincias con el centro,
y así ha llegado a temerse en estos últimos meses la erección de una República a que pertenecerían los Estados de que se trata (La República Río
Grande) . Afortunadamente y sea dicho en homenaje de justicia, la idea de
anexión a los Estados Unidos y la de independencia, no ha encontrado apoyo
en los leales fronterizos; y aunque estos datos están muy al alcance de V. E.
he creído conveniente hacer uso de ellos para fundar la necesidad, la conveniencia y la justicia que reclaman del Gobierno Federal medidas prontas
en favor de aquelJos habitantes. Varias notas de este Ministerio se encuen-

609
H39

�tran en el del Digno cargo de V. E. sobre este particular, y no dudo que
ellas obtendrán muy pronto los resultados que tienen por objeto. Entre tanto, las colonias militares creadas por la Ley de 20 de julio ( 1848) se hallan
enteramente desarmadas y no pueden por lo mismo, prestar auxilio ninguno
a los Estados fronterizos en Ja presente estación, en que los bárbaros amenazan por todas partes en partidas numerosas. El E. S. Presidente atendiendo
a la perentoria urgencia que hay de poner aquella fuerza en estado de servicio, ha tenido a bien acordar que por el Mirústerio de V. E. se encargue
con la más particular reromendación al E. S. D. Luis de la Rosa, Miriistro
Mexicano en Wáshington, setecientos fusiles y mil ochocientas carabinas, todo
de chispa de las que allí se conocen con el nombre de flint lock, con cuatrocientos tiros cada una y su correspondiente correaje adecuado para cada
arma, provistas así mismo de los baleros necesarios. La venida de este armamento de tan urgente necesidad, que sin él ni se pueden organizar las
colonias de que se trata, ni tampoco oponerse resistencia a las in ursiones
de los bárbaros, que como ya se ha dicho se hacen en la presente estación
muy repetidas veces y con todo el vigor cle que son capaces aquellas tribus.
Por esto espera el E. S. Presidente que V. E. hará al Sr. Rosa la recomendación que merece tao gra e asunto. Dios y Libertad. México, noviembre
18 de 1848. Arista." Y en subsecuentes comunicaciones del propio general Ari ta, así como en el informe al Congreso del Estado, del Gobernador de Coahuila,
presentado en febrero de 1849. puede verse que el establecimiento de esas
colonias militares, tan urgentemente reelamado por la luchíl encarnizada de
los bárbaros, no se había logrado.
Para noviembre de 1849, el Comandante General del Estado de Coahuila
informó al Ministro de Guerra y Marina sobre el estado que guardaban
todos los ramos encomendados a su cuidado. Al referirse a la guerra contra los bárbaros, ese documento dice: "El Gobierno Supremo convencido
de la importancia de contener en lo posible los avances de las tribus bárbaras que hostilizan los Estados linútrofes, y penetrado de que la justicia
reclamaba imperiosamente impartiese su protección a sus habitantes para
librarlos de las crueldades de los salvajes y proporcionarles alguna seguridad
en su vida e intereses que continuamente se ven amagados, decretó el establecimiento de Colonias Militares; pero como hasta ahora, quizá por falta
de recursos, no se han organizado y establecido en los puntos y de la manera
que previene el Decreto de su creación al menos en este Estado, aún no se
disf rutao los bienes que tan acertada medida debe producir si se llevase a
efecto ... " Y más adelante en el mismo documento, agrega: " ... Si a pesar
de sus esfuerzos (del Gobierno Federal) no ha logrado proporcionarles la
seguridad necesaria, es debido únicamente al deplorable estado que guarda
hoy la Nación, por causas que a nadie se ocultan ... "

610

Y es_ta situación continuaba a fines de 1849, según puede desprenderse del
contemdo de un Dictamen sobre el Plan de Defensa contra las invasiones
d~ los bárbaros, presentado al Congreso General el 18 de septiembre de dicho
an~, Y apro~ado por la Junta de Representantes creada por la Ley de 24 de
abril del nusmo 1849, con fecha 8 de diciembre. Tal dictamen se refiere
al ~lan de Defensa. propuesto por los Gobernadores de lo.s Estados de Sonora.,
Chihuahua, Coahuila.., Nuevo León y Tamaulipas, y por los Comandantes
?enerales de dichos Estados. Del mismo se desprende que las Colonias Militares creadas
. por la Ley de 19 de julio del año anterior se desenvolvían
muy precanamente y que muchas no se habían establecido en los lugares
que se les había asignado.
)

II
H~ce algún tiempo se consideraba que la fecha asignada a la fundación
d~ P1ed~s Negras por el historiador don Esteban L. Portillo en su Catecismo Histónco Geográfico y en su Anuario, era la verdadera, y naturalmente, se esperaba la coru:nemoración de su centenario en el año de 1949.
Pero ya cerca de este acontecimiento, me di a la búsqueda de los documentos que pudieran_ confirmar ese dato. Encontré señalado el año de 1849
como el de . la mencmnada fundación, en los citados libros de Portillo y en
el Prontuario de Cosme Garza García, en un "entre-par'ntes·
· · eI
e
1s" , a¡ citar
dec¡eto que_ elevó a. , la Villa en Ciudad Porfirio Di'az. Soli Che
·•.{ por vanos
·
conductos, mformac1on a las autoridades de Piedras egras, especia
· lenente
procurandq. obtener
el
acta
de
la
fundación
o
documento
fehaciente
sob re
.
ese acontecmuento. Incluso llegué a creer que se mantenían reservados estos documentos, para aprovecharlos en forma exclusiva los organizadores de las f · _
,
• . •
1es
tas o a 1gu~ penod1sta interesado en la exclusiva. Dirigí. mis investigaciones por
otr~ cammo~ y en e1Jas me auxiliaron con muy buena voluntad algunos
vecm~s de Piedras egras; pero fracasé también. El distinguido histo.riador
coahmlense don Vito AleSfilo Robles, en sus Gajos de Historia, del 24 de
marto, trat? esta cuestión y después de referirse a carta del periodista Cosme J. Habitud y transcribir la parte correspondiente del Anuario de Portillo
muy justificadamente dijo: 'Portillo no expresa de dónde tomó los dato~
que se transcriben" y agrega: "Busqué en el Archivo Histórico y de Cancelado~ en la Secretaria de la Defensa Nacional y hasta la fecha no he podido
confirmar el dato que apunta Portillo .. . "

En todo de acuerdo con el señor Alessio Robles me sorprendió la
•
·, d 1
• •
,
aseve
rac1on e penodISta señor Habitud, de que " .. .en el Archivo de la Iglesia

611

�de Allende existen otros documentos que demuestran que fue el 26 de marzo
( de 1849) cuando se fundó la hoy progresista ciudad de Piedras Negi-as ... "
Me sorprendió, repito, porque no pude comprender cómo habían llegado
a la iglesia de Allende tan preciosos documentos. Sin embargo, también
pensé que el señor Habitud debería exhibir copia de dichos documentos.
Mis sucesivos fracasos en la búsqueda de los documentos, incitaron mayormente mi ambición, y al fin, gracias a la valiosísima ayuda del señor Armando
J. Guerra, encargado del Archivo Histórico del Estado de Coahuila, me fue
posible dilucidar este interesante punto, con documentos que me parecen
concluyentes y que existen en el mencionado archivo, entonces al cuidado
del diligente y acucioso señor Guerr~
Ya anteriormente he citado documentos que demuestran que las colonias
militares se desenvolvían muy precariamente, y que para fines de 1849, algunas de ellas no se habían establecido. En Coahuila se hallaban la de Río
Grande y la de Monclova Viejo, al mando del Subinspector Juan Manuel
Maldonado. Pero la Colonia Militar a que se refiere la información de
Portillo no aparece en los documentos del año de 1849. Cítase ya, y esto
es comprensible, el punto y vado del Paso del Aguila, como Jugar en que
se hacía el contrabando, desde el año de 1848, 11 de agosto, cuando acababa
de expedirse el Decreto que creó las Colonias Militares, por Jesús María de
!barra, Administrador de Alcabalas del Estado de Coahuila. Igualmente
menciónase Piedras Negras en una solicitud para obtener la concesi6n de
establecer una empresa de chalanes para efectuar el paso de los viajeros
del "vado de Piedras Negi-as al de Paso del Aguila"; acompaña a esta solicitud un certificado de las autoridades de San Femando de Rosas, en que
manifiestan no haberse hecho concesión alguna en el punto citado, comprendido en los terrenos baldíos del Municipio referido. Este último documento corresponde al mes de marzo de 1850 y por él se puede suponer
que Piedras Negras no se había fun~ado para el mes de marzo de 1850.
Por lo contrario, se hallaban, en el Archivo Histórico de Coahuila, documentos que claramente dicen que la Colonia Militar de Piedras Negi-as se
estableció en ese punto en el mes de agosto de 1850, pues con fecha 2 del
citado mes, el Subinspector Juan Manuel Maldonado comunicó al Presidente
Municipal de San Fernando de Rosas, que cinco días después de esa fecha,
comenzaría a medir los ocho sitios de ganado mayor, que de acuerdo con
la Ley de 20 de julio de 1848, correspondían a cada colonia militar. Además
se halla también comunicación del Inspector General, de 13 del mismo agosto, en que se comunica la autorización presidencial para establecer en Piedras Negras la Colonia Militar de Guerrero. (Que no debe confundirse con
la actual Villa de Guerrero). Por otros documentos se sabe que Piedras Negras, antes de la fecha que acabo de citar, fue punto de un resguardo de

612

soldados destacados por el J efe de la Colonia Militar de Río Grande (actual
Guerrero), y que estuvieron al mando, los del destacamento de Piedras Negras, del capitán Leal, quien fue substituido más tarde y antes de su establecimiento en el mes de agosto, por el capitán Andrade.
Sin embargo de que esos documentos demuestran que la Colonia militar
de Piedras egras se estableció el mes de agosto -el día 7, probablemente-- de 1850, y pensando en que pudiese haber habido otro establecimiento antes de esa fecha, se prolongó nuestra investigación, con un halagüeño resultado.
pues encontramos documentos que pueden constituir la demostración, primero, de que Piedras Negras no se fundó el año de 1849, como se había
creído; segundo, que la fundación de que se trata se llevó a efecto el año
de 1850, al 15 de junio, como después se verá; y, tercero, que no fue militar la colonia, sino civil, y finalmente, cuarto, que se pretendió darle el
nombre de Villa de Herrera, en honor del Presidente de la República, don
José Joaquín de Herrera.
Sobre el primero de los puntos citados, ya hemos señalado documentos
que prueban esa aseveración; es decir, que Piedras Negras no se fundó en

1849.
La demostración documental del segundo, será la prueba del tercero y
cuarto. Y al efecto, transcribo acta levantada en el punto de Piedras Negras, de las diligencias efectuadas por el Subinspector Juan Manuel Maldonado, para dar establecimiento y organización a Uíl gTUpo de ciudadanos,
que así se lo pidieron, en la visita que dicho militar efectuó a ese paraje
el 15 del citado mes de junio. De estos hechos dio cuenta el referido Juan
Manuel Maldonado, al Inspector General, don Antonio María Jáuregui, en
comunicación de 22 del mismo mes, remitiéndole copia del acta referida.
Este importantísimo documento dice: "En el paso de Piedras Negi-as por
la derecha del Río Bravo en el Estado de Coahuila, a los 15 días del mes
de junio de 1850. Yo, C. Andrés García Secretario nombrado interinamente
para desempeñar en este acto, doy fé: Que hallándose con asuntos del
servicio en la nueva población establecida en este punto, el señor coronel
don Juan Manuel Maldonado, Subinspector de las Colonias Militares de
Oriente y Jefe Político Subalterno de ellas, se le presentaron todos los ciudadanos que constan en la adjunta lista presididos por Andrés Zapata, Gaspar Salazar y Antonio Ramírez y manifestaron a su Señoría lo siguiente:
'Que habiendo formado en el pru1to arriba dicho, frente al nuevo establecimeinto del Fuerte Duncan, Texas, una nueva población, construyendo casas
y abriendo sus labores sobre la margen expresada del Bravo, bajo la protección del Sr. Político de Departamento, Don José María de la Garza, ocurrieron por su conducto al Supremo Gobierno del Estado, pidiendo s.e les
concediera establecer una nueva población con el título de nueva Villa de
613

�Herrera, sujetándose a las obligaciones y cargos comejiles correspondientes.
Que de la misma manera pidieron nombrara de entre ellos mismos un alcalde, que conociera de sus demandas en juicios civiles y criminales, sujeto
a la jurisdicción que les designara y que les sitv:iera de conducto en sus relaciones con el Estado, mediante a que siendo este un punto comercial
expuesto a muchos desórdenes por la concurrencia de naeionales y extranjeros, exigía que hubiera en él una autoridad que hiciera de todos respetar
las Leyes de México y arreglara un orden que no existía aquí, pero que habiendo quedado sin efecto sus solicitudes, progresó más el desorden con
haber cesado en sus funciones la Jefatura Política y retirándoseles la protección que les daba el resguardo de la Aduana fronteriza de Río Grande,
encontrándose así en peor estado; pues no dependiendo de ninguna iurisdición es sobre manera muy difícil y comprometida la situación que actualmente guardan. Que por tales motivos y entretanto el Supremo Gobierno
resuelve sus pretensiones suplicaban al señor Sub-Inspector se sirviera acordarles su protección, ofreciéndole sujetarse a sus órdenes bajo la.s reglas interinas que tuviera a bien él darles.' En consecuencia el referido señor SubInspector les manifestó que desde luego se haría cacgo de la nueva Villa
de Herrera, reconociéndola como una de las nuevas colonias que están a
su cargo, dando cuenta al Supremo Gobierno de esta providencia, hija de
las circunstancias, y de lo demás que ocurriera en ella. A continuación dispuso
Su eñoría que a pluralidad de votos nombraran alcalde que se entendiera con
sus asuntos gubernativos y judiciales y un síndico personero que le ayudase
en la economía interior de la precitada Villa, según las instrucciones que
les daría; quedando nombrados para estos encargos Don Luciano de la Cerda
y Don Antonio Arredondo. Y habiendo aprovechado este nombramiento, manifestó de nuevo a los habitantes de _la nueva Villa de Herrera que entretanto se resolvía11 sus pretensiones, una fuerza militar cuidaría del punto
en que se hallan y que el Sr. Inspector General Don Antonio María Jáuregui a quien daría cuenta con esta act_a, determinaría lo que creyera más
de justicia, firmando para debida constancia con dicho señor los tres individuos que lo supieron y representaron este pueblo por ante mí el infrascrito secretario, de que doy fé. Dionisia Meade.-Hilario Vara.- José María
Rodríguez y Valdés.- Juan Manuel Maldonado.-Andrés García, Secretario . . _,,
Con el Acta anterior, se remitió al Inspector General de las Colonias de
Oriente don Antonio María Jáuregui, Hsta de los ciudadanos que pretendían
formar la nueva Villa de Herrera, y cuya fundación se había hecho e1 15
de junio citado, al nombrarse las primeras autoridades. Estos fueron, realmente, los fundadores de la Villa de Piedras Negras, que así llegó a llamarse
más tar&lt;le por el sitio en que se situó, después de habérs.ele denominado
614

"Colorúa Militar de Guerrero en Piedras Negras". La importante lista es la
siguiente: Andrés Zapata, Hilario Vara, Gaspar Salazar, Matías Sala:za.r, E.
Smothrurik, Jesús Ramón, José María Rodríguez lo., Antonio Ramírez, José
María Rodríguez 2o., José María Flores, Pedro Herrera, Eduardo More, Pedro
Faunes Juan Bautista de Upa!, David Faunes, Nazario González, Dionisia
González Timoteo González, Marcelino López, Manuel Amador, Manuel
(a} eJ Herrero, Antonio Arredondo, Francisco Martínez lo., Juan Jiménez,
Francisco Jiménez, José González, Victoriano Fuentes, Manuel Fuentes, Pablo Fuentes, Juan Flores, Lorenzo Patiño, Juan Barrera, Juan Valdés. Treinta
y cuatro nombres distinguidos, dignos de memoria en los anales de la ciudad
de Piedras Negras.
Estos vecinos se establecieron en el paso de Piedras Negras, en los primeros
dfas de abril de 1850 con autorización del Jefe Político don José Ma. de
la Garza quien con fecha 10 de dicho mes y año, comunicó al Subinspector
Maldonado d~ la Colonia de Río Grande, haberse hecho al Supremo Gobierno del Estado, por su conducto, la solicitud de cincuenta y seis vecinos
para fundar la Villa de Herrera. Por el acta que he transcrito, se ha visto
cuál fue el resultado de esa soHcitud.
Después de esta fundación, el 7 de agosto del mismo 1850, con la autorización de la Comandancia General de las Colonias Militares de Oriente,
se estableció una colonia militar en Piedras Negras; esta Colonia llevó el
nombre de Colonia de Guerrero. En tal fecha se midieron -como ya lo
clijimolr-- los ocho stios de ganado mayor que de acuerdo eon la Ley les
correspondían, y ya para el 14 de septiembre, el coronel Maldonado comunicaba al Inspector General, haberse hecho las primeras construcciones, y en
7 de novíembre del propio 1850, se levantó plano del terreno correspondiente
a la Colonia de Guerrero en Piedras Negras, asi como de la de Río Grande,
cercana a la Villa de Guerrero.
Estos fueron los principios de la hoy pro~i.sta ciudad de Piedras Negras,
nacida el 15 de junio de 1850.

BruuOGR.A.FÍA

Manuscritos: Archivo General del Estado de Coahuila.
Reglamento de Las Colonias Militares. 1848.
Estados Generales de fuerza de las Colonias Militares, correspondientes al año
1850. Paquete de 1850. Legajo "Colonias Militares".
Pequeña Memoria por la que se informa a! Exmo. Sr. Ministro de Guerra y
Marina del estado que guardan todas las ramas que comprende esta Coman-

615

�dancia General conforme a lo prevenido en Circular No. 58 de fecha 18 del
último septiembre. lo. de noviembre de 1849.
Comunicación del Alcalde de Rosas, Anastasio Santos, al Gobierno de Coahuila.
3 de agosto de 1850.
Comunicación del Secretario de Guerra y Marina al Inspector General de las
Colonias Militares de Oriente. 13 de agosto de 1850.
Comunicación del Subinspector de las Colonias de Oriente, Juan Manuel Maldonado, al Gral. Inspector D. Antonio Ma. de Jáuregui. 9 de septiembre de
1850.
Dictamen sobre el Plan de Defensa contra las invasiones de los bárbaros, al Congreso General. 18 de sep. 1849.
Solicitud de Felipe de la Garza para el establecimiento de chalanes Y canoas en
el vado de Piedras Negras. 8 de marzo de 1850.
Certificación de Miguel Flores, Juez Unico Local de la Villa de San Fernando
de Rosas, Coahuila, de que Felipe de la Garza es vecino de esa Vüla y que
los vados de Piedras Negras, hasta el Aguila del Río Bravo no están concedidos, por esta banda que solicita, a ninguna persona y están en los linde~!'8
de los terrenos de este Pueblo con los baldíos que pertenecen a la Federac1on
o al Estado. 8 de marzo de 1850.
Comunicación del Subinspector Juan Manuel Maldonado. No. 95 de 13 de abril
de 1850 al Inspector de las Colonias de Oriente, transcribiendo la de Jefe
Político 'del Departamento, sobre la solicitud de 56 ciudadanos de Coahuila,
para fundar la Villa de San José Joaquín de Herrera, frente al Fuerte Duncan.
Acta levantada el 15 de junio de 1850, en que se nombran Alcalde Y Síndico
de la Villa de He~.
Comunicación del Gobernador del Estado, 12 de julio de 1850, sobre el trámite
dado a la solicitud para la fundación de la Villa de Herrera.
E:q&gt;ediente relativo al establecimiento de la Colonia Militar de Guerrero en Piedras
Negras. Legajo No. 1603, Año de 1850.
Oficio No. 286 de 16 de agosto de 1850, comunicando haber dado posesión de
la Colonia Militar de Guerrero al Capitán José Ma. Andrade, el 14 de agosto
de ese año.
Testimonio del Expediente de medidas y posesión de la Colonia Militar de Guerrero. Legajo No. 1669, Año de 1851.

GARZA GARCÍA, CosM&amp;:

Prontuario de Leyes y Decretos del Estado de Coahuila de Zaragoza.

1902_

L.uoRA, NmoLÁs ox:
Relación del viaje que hizo a los Presidios Internos situados en la frontera de
la América septentrional perteneciente al Rey de España.
Jlemoria presentada al Congreso General por el Presidente Gral. José Joaquín
de Herrera. 1851.
Memoria presentada al Congreso General por el Presidente, Gral. Marian&lt;&gt;
Arista. 1852.
PoaTn.Lo, ESTEBAN L.:
Anuario Coahuilense, 1886.
Catecismo Histórico-Geográfico. 1895.
RAuos ARlZPE, MicuEL:
Memoria sobre el Estado de las Provincias Internas de Oriente presentada a
las Cortes de Cádiz.

Impresos:

ALESSIO ROBLES, VITO:

Coahuila y Texas en la Epoca Colonial.
Coahuila y Texas, desde la Consumaci6n de la Independencia hasta el Tratado
de Paz de Guadalupe Hidalgo.
Gajos de Historia: 24 de marzo de 1949; 5 de mayo de 1949 Y 19 de mayo
de 1949. El Porvenir. Monterrey.
fu1s0LA, VICENTE:

Memorias para la Historia de la Guerra de Tejas.

616

617

�LA REVOLUCIÓN DE 1810 E

DURA GO

Lrc. JosÉ

IGNACIO GAL.LEGOS

C.

Universidad de Durango

Poco, MUY POCO es lo que se sabe sobre la participación que Durango tuvo
en la revolución de independencia de 1810.
Con los datos que ahora se conocen se puede afirmar que aunque Durango
no fue campo de combate, sí había un ambiente favorable, el que se manifestó tan pronto como se tuvieron noticias del Grito de Dolores.
El primero de octubre, es decir quince días después de que se iniciara el
movimiento, apareció en la puerta mayor de la catedral de Durango una
proclama invitando a la rebeliónJ la que fue contestada inmediatamente por
el Ayuntamiento de la ciudad el tres del propio mes.
Dándose cuenta el gobernador Pinilla Pérez de que la opinión popular era
desfavorable para la causa que representaba, procuró obrar con desmedida
energía en contra de los simpatizadores del movimiento de independencia.
Fue más lejos, como hubiera personas que manifestaran su simpatía por la
causa insurgente, los mandaba aprehender, les :instruía proceso por los delitos de infidencia e insurrección, poniéndolos presos en la cárcel de San
Francisco donde permanecían incomunicados y con grillos en los pies.
Al decir del propio goberandor Finilla fueron muchos los procesos que
se instruyeron en Durango en contra de los simpatizadores de la independencia, tantos que muchas veces facultaba a personas ajenas como jueces
por no poder hacerlo él.
A la ciudad de Durango la puso en estado de defensa. Ordenó que de
día y de noche fuera custodiada por patrullas y rondas. Por las noches había un servicio de vigilancia por la calle de San Francisco a cargo de "sereneros", o serenos. Este servicio se amplió a otras calles.
Según carta del propio Finilla del 17 de noviembre de 1810, en su afán
de poner en estado de defensa la Provincia a su cargo, llevó suficiente tropa
618

hasta la frontera con Zacatecas para impedir que los rebeldes que ya dominaban la capital del hoy Estado, se pasasen a Durango.
Por otra parte, el Comandante General de las Provincias Internas que
residía en Chihuahua, don Nemesio Salcedo, mandó levantar tropas para 1a
defensa del reino y para impedir que los campesinos fueran a servir a los
rebeldes, les mejoró los sueldos, pues conforme al Reglamento de Milicias
Provinciales de 1a ueva Vizcaya del primero de marzo de mil setecientos
ochenta y dos, los sueldos eran bajos, pero ahora los sueldos mejoraron. Así
al capitán le pagaban cien pesos al mes· cincuenta al primer teniente; cuarenta y uno, al primer alférez¡ igual cantidad al capellán; veintidós al sargento; doce al tambor; veintiuno al cabo; veinte al carabinero y dieciocho
al soldado.
Todavía los sueldos e mejoraron cuando las tropas salieran de la línea
divisoria de la provincia de la Nueva Vizcaya y fueran hasta la provincia
de la ueva Galicia. A los soldados se les daba además de su sueldo, cinco
reales diarios; cinco y medio a cada granadero; seis reales al cabo segundo;
siete al cabo prirttero; ocho al sargento segundo, y nueve al sargento primero.
Esto era en la tropa de infantería.
En lo Dragones, el aumento era de un peso diario al soldado; nueve reales al granadero; diez al cabo y once al sargento. Fue orden que diera el
comandante de Jas Provincias Internas dC&gt;n Nemesio Salcedo.
El propio gobernador Pinilla Pérez, hizo circular con profusión por toda
la Provincia a su cargo el bando promulgado por el Virrey Venegas concediendo el indulto a todos los levantados en armas, que es de once de
febrero de mil ochocientos once.
Pero lo que más alarmó a Finilla Pérez, que era un realista furibundo,
fue el levantamiento de los indios de San Andrés del Teul en favor de la
independencia. Este pueblo que pertenece a Zacatecas, se encuentra al sur
y próximo a los limites del Estado de Durango muy próximo a El Mezquital.
De acuerdo con el comandante de las Provincias Internas, Pinilla ordenó
la formación de compañías de soldados en lo que es hoy el Estado de Durango. Así se formaron Compañías en El Oro, lndé, San Bernardo, Huazamota, Las Poanas, Santiago Papasquiaro, Tepehuanes, Cacaria Canatlán,
La Punta Gavilanes Guarisamey, San Dimas y Tayoltita. Lo que se quería
era que hubiera un fuerte núcleo de soldados listos para repeler una sublevación si la hubiera en la provincia de la Nueva Vizcaya.
El punto que se tuvo cuidado de defender por su proximidad a San Andrés del Teul, fue el Mezquital, a donde se mandó suficiente tropa a las
órdenes del capitán don Pedro María de Allande, que fue nombrado comandante de todas las fuerzas en el Estado.

619

�el juzagador, debido al gran número de procesos que se seguían por el delito de infidencia.
No obstante el cuidado que hubo en poner a la provincia de la Nueva
Vizcaya en estado de defensa y que no hubiera levantamiento militar alguno,
fue imposible evitarlo, pues el primero ocurrió al sur del Estado.
Debo decir que ninguno de los levantamientós armados que hubo en el
hoy Estado de Du~go, fueron de importancia; ninguno puso en peligro
la estabilidad del gobierno colonial, pero se ve en ellos la inquietud y el
deseo que había de un cambio de régimen.

El señor Benítez no pudo o no quiso seguir avocándose al conocimiento
del proceso, por lo que se excusó. Otras personas nombradas también declinaron, finalmente fue el señor Juan Manuel Pescador quien dictó sentencia.
Como fiscal en esta causa actuó el licenciado José de la Bárcena, fundador
de la vieja familia de la Bárce,na por tantos años conocida en esta ciudad
y hoy ya desaparecida.

La primera sublevación que hubo en Durango a favor de la independencia, fue el sur del Estado, que colinda con el hoy Estado de Nayarit.
Aquí hubo el movimiento armado que dirigiera el P. José María Mercado
pues este caudillo deseando que se extendiera al Estado de Durango, comisionó a Fr. Mariano Orozco, de la Orden de Menores&gt; que radicaba en
el pueblo de Jesús María, para que la extendiera por la región y era natural
que éste pusiera sus ojos en los indígenas que radicaban en Huazamota, pueblo que pertenece a Durango, pero muy próximo a Nayarit, donde radicaba
Manuel de la Cruz Pastrana, que ostentaba el cargo de general de los
indios tepehuanes.

Los reos pidieron se les aplicara en su favor el indulto publicado por las
cortes de España, pero se les negó.

EJ P. Orozco extendió a favor de Pastrana un nombramiento que se encuentra en su proceso y que dice así: "En virtud df? las facultades que me
tiene concedidas el P. José María Mercado de nombrar jueces y gobernadores, según me parezca que convenga al servicio de Dios Nuestro Señor,
del Rey y de la Patria, y depositar en éstos las facultades que conducen a
dicho fin, nombro por gobernador al mismo que lo es don Manuel de la
Cruz Pastrana y lo instituyo general de las armas, de los pueblos de Huazamota, San Lucas, San Anto.ni.o de Padua, San Pedro Jícara y de San Buenaaventura, y que éstos deben obedecerlo siempre que les mande cosas que
sean para defender nuestra justísima causa y que éste sólo obedezca al teniente comisionado de San Juan y a los demás superiores de éste. Dado en
el Cuartel de las Armas Americanas de Jesús María, a 23 de enero de 1811.''
Tan pronto como la Comandancia de las Provincias Internas, que estaba
en Chihuahua a cargo de don Nemesio Salcedo, tuvo noticias de esta sublevación, comisionó al capitán don Pedro María de Allande para que la combatiera.

El cuatro de agosto de mil ochocientos doce se dietó sentencia imponiéndole a Pastrana la pena de diez años de prisión y a los otros la pena variaba
de tres a seis años. Como los reos no se conformaran con el fallo interpusieron
en su contra el recurso de apelación, pasando el proceso a Guadalajara,
que confirmó la pena el siete de noviembre de mil ochocientos catorce.

Otro proceso seguido por insurrección en esta ciudad de Durango fue
contra Juan Antonio Alcalde, Miguel de Larriva y Ventura Saracbo, que
radicaban en la regrón de las Poanas. Dio principio el tres de diciembre de
mil ochocientos diez.
Hay en este proceso declaraciones de testigos que dan a conocer el ambiente tan favorable que había en favor de la independencia, así. como la
simpatía de que gozaba Hidalgo en el pueblo.
Los acusados eran españoles y los testigos de cargo igualmente. Uno
de ellos, Juan Pedro de Iturralde, vecino de la hacienda de San Esteban,
así como Andrés Velázquez y Domingo Antonio González, también vecinos
de la región de las Poanas, al igual que el testigo José Luis Rivas.

Allande llegó a Huazamota e inició la correspondiente averiguación, apareciendo como jefe del movimiento el indio Pastrana y como sus cómplices
Felipe Jerónimo Retana, José Miguel Mendieta y Prudencio Acevedo, los
que fueron sujetos a proceso, traídos a la ciudad de Durango, siendo internados en la cárcel de San Francisco co.n grillos en los pies.

Este en su declaración djjo haber oído en alguna ocasión a Saracho decir
que estando Hidalgo diciendo QlÍSa había oído una voz que le decía que
defendiera el reino, si no se perdía, pues los españoles lo tenían vendido a
los franceses.
El testigo Juan Pedro de Iturralde afirmó que había oído decir al Alcalde
que "España le quería entregar el reino a los franceses y que el cura Hidalgo
era un santo, que estaba borlado en tres facultades y que sólo una borla le
faltaba para ser lo mismo que San Juan Neponuceno..." (textual)
El testigo Andrés Velázqu~ dijo que el Alcalde había expresado alguna
vez ser simpatizador de la causa de Hidalgo.
Bastante tiempo estuvieron los acusados presos y con grillos en los pies,
en la cárcel de San Francisco, tanto que sus familiares se dirigieron por escrito al Gobernador pidiéndole su libertad.

Fue su defensor el señor Joaquín Reyes y su juez el señor Joaquín Benítez
debidamente autorizado por el Gobernador-Intendente, por no poder ser él

621

620

�De este proceso conoció como juez el jefe de Policía que era don Manuel
Fernando Zambrano, hermano del capitán don José del mismo apellido, pues
el gobernador tampoco pudo atender este proceso por estar atendiendo otros
muchos por el mismo delito.
Este proceso no tiene sentencia; probablemente se e&gt;..-travió.
En Pueblo Nuevo, de la jurisdicción de Durango, hubo otro levantamiento
en favor, de la independencia. Los indígenas se sublevaron y para escapar
de la furia realista se fueron a la sierra llevándose preso al párroco de dicho
lugar, don Telésforo Alvarado, quien después de muchos trabajos pudo escaparse, cayendo en manos de los realistas que lo consideraron inmiscuido
en el movimiento insurgente; fue la víctima. Lo trajeron a Durango internándolo en la cárcel de an Francisco, con grillos en los pies y se le instruyó el correspondiente proceso.
Fue el propio P. Alvarado quien tomó su defensa· en su proceso aparecen escritos formulados por él mismo, en los que hacia resaltar su inocencia.
El veinticinco de septiembre de mil ochocientos doce se dictó sentencia
definitiva poniéndolo en libertad.
Todavía conocemos otro proceso por insurrección contra José Hennenegildo Casas pero de este no tenemos mayores datos.
Era tal el celo de las autoridades virreinales por evitar la propagación
de la rebelión iniciada en Dolores, que el Comandante de las Provincias
Internas, don emesio Salcedo, tuvo noticias de que la Nueva Vizcaya se
aproximaba un individuo de nombre Luis Bringier, de nacionalidad francesa, quien al parecer era un espía, pues traía noticias de curiosidad y formaba mapas. A la ciudad de Durango llegó la orden para aprehenderlo y
que se remitiera pre:io a Chihuahua pero sin quitarle los papeles, que seguramente serían el cuerpo del delito.

LA

CAUSAS DE LA CONTROVERSIA ENTRE AUSTIN
Y ROBERTSON
MALcoLM D. McLEAN
Subdccano de Artes y Ciencias
Texas Christian University
Fort Worth,- Texas

DJScuRso PRONUNClAJ)O ante la Reunión Anual de la Asociación de Historia
del Estad? de Te:xas, en el Hotel Driskill, Austin, Texas, en la mañana del
viernes 17 de marzo de 1967. Con algunos datos que han salido a luz (o
vuelto a las tinieblas) después de esa fecha.

Lives of great men oft remind us,
as their gages o'er we turn,
that we sanetimes leave behind us,
letters that be ought to burn.1
A manera de introducción yo debo hacer una pausa aquí para agradecer
la diligencia del doctor Eugene C. Barker, insigne profesor de historia de la
Universidad de Texas, quien localizó y publicó la mayor parte de los
documentos citados en este estudio. Su capítulo intitulado "La Controversia
sobre la Colonia de Robertson" en su libro, The Life of Stephen F. Austín,
fue la inspiración para esta investigación especialmente su conclusión que

Robertson's statements teem with error and mis representation Austin's
explanation on the other hand, is consistent with all the known fact. 2
1 "A veces, al leer la biografía de un hombre ilustre, nos damos cuenta de que
éste ha dejado entre sus -papeles ciertos documentos que mejor hubiera quemado."

An6nimo.

• "Las declaraciones de Robertson abundan en errores y falsificaciones. La ex.
plicaci6n de Austin, en cambio, está de acuerdo con todos los datos conocidos."
Euo:&amp;NE C. BARKER, The Life of Stephen F. Austin, Founder o/ Texas: A Chapte1

622

623

�Por consiguiente quiero expresar mi agradecimiento al doctor J. Milton
Nance, Presidente del comité que arregló este programa, por haberme invitado a presentar algunos datos adicionales que hasta ahora han permanecido desconocidos para el público.
La primera carta que yo quiero citar dice así: "I am of opinion that the
upper colony will totally ruin me ... cursed be the hour I ever thought of
applyi.ng for that upper colony." Firmada: "S. F. Austin." 3
La Colonia de Arriba estaba situada en Texas sobre el Río Brazos y al
norte del camino que conducía de la Villa de Béxar (hoy San Antonio,
Texas) a Nacogdoches. Se llamaba "de Arriba" porque estaba río arriba
de la Colonia de Esteban F. Austin, pues el mencionado camino formaba
la línea que separaba las dos colonias. Se extendía unas 100 millas de suroeste a nordeste, a lo largo de dicho camino, y más de 200 millas río arriba
hacia el noroeste, ocupando las dos riberas del fertilísímo Río Brazos, o, mirando un mapa de ]a época actual, podríamos decir que la Colonia de
Arriba comenzaba a unas pocas millas al norte de Austin, Texas, y se extendía hacia el norte, llegando a un punto al oeste de Fort Worlh, e incluía Thorp Spring, el pueblecito donde más tarde naciera la Universidad
Cristiana. de Texas (Texas Christian University). Incluía, total o parcialmente, 30 condados de Texas: a saber:
Bastrop
Bell
Bosque
Brazos
Brown
Burleson
Bumet
Callaban
Comanche
CoryeJl

Eastland

Erath
Falls
Hamilton
Hill
Hood
Jack
Johnson
Lampasas
Lee

Limestone
McLcnnan

Milam
Mills
Palo Pinto
Parker
Robertson
Somervell
Stephens
Williamson.

-in the Weslward Movement of the Anglo-American People (Nashville, Tennessee:
Cokesbury Press, 1925), p. 330.
• "Yo opino que a mí me va a arruinar totalmente la Colonia de Arriba ... Mal4.ita sea la hora en que yo concebí la idea de pedir esa Colonia de Arriba." Carta
&lt;le s. F. Austin a Samuel M. Williams, 31 de mayo de 1833, en Evcm '.E C. BARRER
(editor), The Austin Papers, Tomo II (Washington, D. C.: United States Govemment Printiog Office, 1928), pp. 983-984. (Annual Report of the Americari Historical
Association for the Year 1922. Tn Two Volumes and a Supplemental Volume, Tomo
II: The Awtin Papers. Edited by EuoENn C, BARRER).

624

La Asociación Tejana (Texas Association), la empresa que se propuso
colonizar esta región, presentó varias solicitudes al Gobierno Independiente
de México, entre 1822 y 1824, pidiendo permiso para establecer una colonia,
pero sin éxito. Por fin su apoderado, Robert Leftwich, agotó todos los fondos que la dicha Asociación le había dado, y, cuando nó llegó más dinero,
y el Gobierno Nacional de México adoptó una Constitución que relegaba
a los Estados el poder de conceder contratos de colonización, el Sr. Leftwich, de su propia cuenta, pidió prestado el dinero que necesitaba, y se trasladó de México a Saltillo para ver si podría conseguir un contrato en su
propio nombre.
Una mañana de primavera en el año de 1825 Leftwich y otros solicitantes
de contratos de colonización estaban en la calle frente a la Cámara Legislativa, platicando con el Barón de .Bastrop, el Diputado de Texas que
había redactado un proyecto para una ley de colonización que permitiría el
establecimiento de extranjeros en Texas. Dentro podían oír las voces de
los legisladores que discutían su proyecto.
De repente su conversación fue interrumpida por la llegada de un coneo
de San Felipe, capital de la Colonia de Austin en Texas. El .Barón de
Bastrop abrió una de las cartas para leerla, y al mismo tiempo rompjó el
sello de otra de Esteban F. Austin y se 1a entregó a Leftwich. Éste comenzó
a leerla, pero casi inmediatamente su cara se llenó de asombro. Al terminar
la lectura1 sin decir una palabra, entregó la carta a Frost Thom, y éste la
pasó a H-aden Edwards, cuya cara se Denó de sorpresa al principio, y luego
indignación cuando devolvió la carta a Bastrop. En la carta Austin daba
instrucciones a Bastrop para que éste, aprovechando su autoridad, como
representante de los colonos establecidos en los valles del Brazos y el Colorado,
para evitar la concesión de contratos de colonización a otros empresarios,
formando así un monopolio, siendo Austin el único empresario y Josef Erasroo Seguía como el comisionado para la concesión de tierras. Leftwich,
Thom y Edwards todos demandaron una explicación de parte del Barón,
pero éste no pudo decir nada. Así. pasó el momento más dramático de la
colonización de Texas!
Sin embargo, este esfuerzo de parte de Austin para apoderarse de toda
la colonización de Texas llegó tarde. Por fin la Ley de Colonización fue
• Carta de (Estevan F. Austin] a Gaspar Flores, después del 6 de diciembre de
BARKER (editor), The Austin Papers, Tomo I (Washington, D. C.: Government Printing Office, 1924), pp. 984-986. ( A11nual Report of the American Historical
Association for the Year 1919. In Two Vclumes. Volume II: Tl1e Austin Papers.
Edited by Eugene C. Barker. Part 1). Ver también 1a declaración de Haden Edwards,
sin fecha, en C. A. GULICK y otros (editores), The Papers of Mirabeau Buonaparte
Lamar (6 tomos: Austin, Texas: A C. Baldwin &amp; Sons, 1921-1927), III, 258-264.

1824, en

625
H40

�aprobada por el Congreso de Coahuila y Texas el 24 de marzo de 1825,
y poco después (el 15 de abril) Leftwich recibió permiso para establecer
800 familias en Texas.
Leftwich regresó triunfante a ashville, Tennessee, después de Wla ausencia de tres años, y vendió su contrato a la Asociación Tejana, bajo la condición de que siempre en adelante tendrían que llamar la región por el
nombre de "Leftwich's Grant», y fue conocida por este nombre entre los
año.s de 1825 y 1827.
En man.o de 1827 la Asociación Tejana nombró a Hosea H. League como
su agente y lo despacharon de Nashville rumbo a Saltillo con una solicitud
en que pedían que el Gobierno del Estado de Coahuila y Texas declarara
eomo nulo el contrato que había hecho con Lef twich, y que reconociera en
su lugar a League como Empresario o Agente de la Asociación Tejana. 6
Los miembros de ésta le habían dado instrucciones a League para que
buscara la ayuda de Austin, y por consiguiente League le mandó los documentos de la Asociación para que pudiera darse cuenta de su contenido
antes de que League y Austin emprendieran juntos su viaje a Saltillo,6 pero
a la última hora resultó que League no pudo hacer el viaje porque la
Asociación Tejana no le adelantó los fondos necesarios para la fecha convenida, de modo que Austin hizo el viaje a Saltillo sin League, prometiendo, sin embargo, "usar toda su influencia para lograr los propósitos de
]a compañía". 7
La Asociación Tejana había pedido que los límites de la colonia se extendieran hacia el oeste hasta el Río Colorado, pero Austin les escribió que:
"The land bordering on the Colorado is all disposed of to other Empresarios
except a small corner which is of not much importance." 8 Seis días más
5 "Memorial of the Texas Association to the Congress of Coahuila and Texas," 7
de marzo de. 1827, "Translations of Empresario Contracts," pp. 25-28, Spanisb Archives,
General Land Office, Austin, Texas.
• Carta de H. H. League a Austin, 11 de abril de 1827, en BAR:K.EF. {editor), The
Austin Papers. Tomo 1 (Washington, D. C.: Government Printing Office, 1924),
pp. 1627-1628. ( .d1111ual Report o/ the American Historical Association for the Year
1919. In Two Volumes. Volume Jl: The Austi11 Papers. Edited by Eugene C.
Barker. Part 2).
7 Carta de Rosea H. League a la Jwita Directiva de 1a Asociación Tejana, 21
de mayo de 1827, publicada en el periódico National Banner and Nashville Whig,
Nasbville, Tennessee, 14 de agosto de 1827.
ª "Los terrenos que limitan con el Río Colorado todos han sido concedidos a
otros Empresarios, con excepción de un rinconcito sin mucha importancia." Carta
de Stephen F. Austin a H. H. League, 5 de octubre de 1827, Colección de la Sra.
William C. Harllee, en posesión del Dr. Malcolm D. McLean 2555 Cockrell, Fort
Worth, Texas 76109.

626

tarde Austin pidió ese "rinconcito sin mucha importancia", pero no lo deseaba para la Asociación Tejana: lo de$eaba para sí mismo. 9 Lo consiguió
el 20 de noviembre de 1827, y llegó a ser conocido como la Colonia Pequeña
de Austin (Austin's Little Colony). Abarcaba parte de los Condados de
Bastrop y Travis, e incluía el lugar donde hoy se encuentra la capital del
estado, bautizado con el nombre del hombre que consideraba que era un
"rinconcito sin mucha importancia" _io
El mismo día en que pidió este "1-inconcito sin mucha importancia" para
sí también presentó una solicitud que había redactado de parte de la Asociación Tejana, en la cual pedía una extensión del territorio de ésta hacia
el norte (la tierra de los comanches), y fue concedida el 15 de octubre
de 1827 .11 Al hacer la traducción, sin embargo, Austin firmó la versión
española de su solicitud como "Agente de la Compañía de Nashville" en
vez de la "Asociación Tejana", y el Gobernador, cambiando aún más 1a
terminología, declaró "la Asociación de Nashville" era el sucesor legítimo
de Leftwich, pero entre 1827 y 1831 la región se conocía como "la Colonia de
Nasbvílle".
Por tres años (de 1827 a 1830) League vivió en San Felipe, listo para
servir como Empresario de la Compañía de Nashville, pero ellos no le mandaron colonos. Entonces un día, cuando andaba por la calle con Setb Ingram, hubo un tiroteo en que lngram mató a John G. Holtham.
Aunque no hay nada en la documentación que indique que League fuera
más que un mero espectador, se le acusó de ser cómplice del homicidio, y
él e lngram fueron tratados con la misma severidad: les pusieron • grillos
y los encadenaron a la pared dentro de una prisión que se componía fle
un solo cuarto sin ventanas. El alcalde negó darles su libertad bajo fianza
y demoró la conclusión del caso, alegando que no había traductor disponible.12
En vista de la posibilidad que el pleito podría prolongarse por meses, y
hasta por años, League decidió v~nder, a Esteban F. Austin, propiedades
suficientes para pagar todas sus deudas. Estos terrenos incluyeron su sitio
• Carta de Estevan F. Austin al Gobernador de Coahuila y Texas, 11 de octubre
de 1827, en BARXKR (editor) The Austin Papers, I, 1697-1698.
Jt BA.RKER, The Lífe of Stephen F. Austin, p. 143.
"' "0ontract between the ashville Company and the State o! Coahuila and Texas,"
15 de octubre de 1827, "Translations of Empresario Contracts," pp. 34-35 Spanish
Archives, General Land Office, Austin, Texas.
,s The Texas Gazette, San Felipe de Austin, Texas, 6 de septiembre de 1830;
BARKER, Austin. Papers, II, 496, 547-548; carta de Ira Ingram á Roswell Ingram,
19 de mano de 1833, Ira lngram Papers, The University of Texas Archives, Austin;
BARK.ER, Life of Austin, pp. 219-221.

627

�de tierra cerca del Encampamento de Jennings, sobre el Río Colorado, la
octava parte de un sitio de las ti.erras de la Villa de Matagorda, la cuarta
parte del teneno concedido originalmente a Juan McFarland, su sitio sobre
Clear Creek ( Arroyo Claro) y las propiedades que poseía en la Villa de
San Felipe. La señora de League tuvo que ir a vivir en el Encampamento
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!bid., p. 537.
14 Originalmente este poder
estaba en el Archivo de la Secretaría de Gobierno
del Estado, Saltillo, Legajo 29, Expediente 1293, p. 569, donde yo lo vi en 1940
pero había desaparecido cuando volví para consultarlo de nuevo el 11 de julio de
196 7. Afortunadamente existen varias copias fotostáticas en los Estados Unidos, de modo que será fácil identificarlo y denunciar el robo cuandoquiera que se ofrezca en
venta en los Estados Unidos. Ver el Tratado de cooperaci6n entre los Eslados Unidos
de América y los Estados Unidos Mexicanos que dispone la recuperación y devoluci6n de
bienes arq1uológicos, hist6ricos y culturales robados, que entró en vigor el 24 de mar-

de 1971.
Carta de Sterling C. Robertson a [Ramón Múzqu.izJ, 13 de noviembre de 1830,
acodoches Archi es, Texas $tate Library, Austin.

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Tennessee. 14
Robertson había firmado un contrato, en junio de 1830, con la Asociación Tejana, bajo el cual él se comprometió a traer 200 familias a Texas,15
pero cuando llegó a Nacogdoches ese otoño en la vanguardia de su primer
grupo, foe confrontado con la Ley del 6 de abril de 1830, la cual prohibía
la inmigración de los Estados nidos de orteamérica. Aunque sus familias
fueron detenidas provisionalmente, Robertson consiguió permiso para adelantarse personalmente hasta San Felipe para ver si podría obtener la ayuda
de Esteban F. Austin quien acababa de ser elegido como Diputado al Congreso del Estado de Coahuila y Texas, para que Austin interviniera de parte
de los inmigrantes con el Gobernador del Estado.
Austin prometió pedir permiso para que las familias se establecieran en
la Colonia de Nashville, conseguir el nombramiento de un comisionado para el repartimiento de tierras, y arreglar una extensión del perfodo dentro
del cual tendrían que cumplir con su contrato. Animado por la aparente
u Carta de H. H. League a Stephen F. Austin, 10 de octubre de 1830, BARKER,
A.ustin Papers, II, 505-506 ; carta de League a Austin, 13 de noviembre de 1830,

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1

de Jenning.s.13
Abrumado bajo el peso de estas desgracias cumulativas --encadenado, sus
negocios arruinados, con los ahorros de toda una vida ya agotados, roto de
salud y separado por fuerza de su familia- League ya no podía funcionar
como Empresario de la Asociación Tejana.
Así es que, el 10 de octubre de 1830 -el mismo día en que decidió vender sus propiedades a Austin- trasladó su autoridad como agente de la
Asociación Tejana al Mayor Sterling Clark Robertson, de Nashville,

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Robertson no sabía que, inmediatamente después de la aprobación de
la Ley de 6 de abril, Austin había demorado su publicación en Texas hasta
poder inventar una traducción alterada que le dejara una base sobre la cual
pudiera continuar con su propia colonia. Al traducir el Artículo 10 suprimió
la palabra colonias e insertó en su lugar la palabra contratos y luego lanzó
una campaña para convencer al general Manuel de Mier y Terán, el oficial mexicano comisionado para la colonización, que su contrato había sido
establecido. Así, si se aprobaba su traducción, sólo tendría que probar que
había comenzado a poblar su colonia; de otro modo tendría que demostrar
que ya había terminado el proyecto.
Mier y Terán aceptó la traducción alterada, no sin ciertas inquietudes de
conciencia, e hizo aún más. Mandó instrucciones a sus comandantes mili~~ para que no admitieran ningún inmigrante a Texas, a menos que exh1b1era un pasaporte del Cónsul Mexicano de ueva Orleáns o algún documento indicando que iba a la Colonia de Austin.17
Para sacar todo el provecho posible de su éxito en esta maniobra Austin
' a Saescribió su firma al pie de 200 hojas de papel en blanco y las mandó
muel M. Williams con instrucciones de mandar imprimir pasaportes en el
espacio que él había dejado en blanco arriba de su firma, teniendo cuidado
de hacer esto de noche y sin testigos. Entonces debía completar las formas
con todos los datos, menos el nombre de la persona interesada, ]&gt;ara distribuirlas sigilosamente entre sus agentes en la frontera de Texas. Luego amonestó a Williams que: "There can scarcely be a more difficult thing than to
play a double game1 it is dangerous . .." 18
"' Carta de Sterling C. Robertson al Congreso de Coahuila y Texas, 2 de abril
de 1834, Legajo 29, Expediente 1293, p. 603, Archivo de la Secretaría del Estado
$altillo. En la noche del sábado, 15 de enero de 1972, yo recibí una llamada tele:
fónica desde Washington, D. C., avisándome que al día sigufonte, a las dos de la
tarde, las William Simpson Galleries, de Houston, Texas, iban a ofrecer en venta
en subasta, el original de esta carta. A la una de la tarde de ese mismo día yo hablé po;
teléfono con William Simpson, dueño de las mencionadas galerías, y, al ser enterado
de que el documento babía sido robado del Archivo de Saltillo, él prometió retirarlo de
la subasta y ponerlo en el correo en la madrugada del dJa siguiente, rumbo de regre-&lt;;o a México, explicando que el documento no era suyo, que sólo Jo había
recibido en consignación de una viuda que vivía en Cucmavaca y, cuando le expliqué
las provisiones del tratado entre México y los Estados Unidos sobre el asunto él
dijo que no iba a aceptar más documentos de la citada viuda para venderlos' en
los Estados Unidos.
u DusLÁN y LozANo, Legislación mexicana, II, 239.
18 ''No hay nada más dificil que desempeñar el papel de un hombre doble.
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cooperación que había recibido de Austin, Robertson volvió a Tennessee
para traer más familias. 16

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�Cuando Austin llegó a Saltillo para servir como Diputado en el Congreso de Coahuila y Texas, inmediatamente fue consultado por los oficiales
del Estado sobre un nuevo proyecto pata establecer una colonia en Texas.
El Gobierno Mexicano, alarmado por el creciente númer.p de inmigrantes
angloamericanos, se había apresurado a contrarrestar este peligro invitando
a los Hermanos Villeveque, de París, para que establecieran una colonia francesa que sirviera de barrera. entre los angloamericanos y los mexicanos. Se
deseaba el consejo de Austin en cuanto al territorio que solicitaban los Villeveque, para ver si estaba en conflicto con otros contratos anteriores.
Después de consultar los archivos en la Secretaría de Estado, Austin informó al Gobernador que el territorio abarcaba una parte de los tttrrenos ya
contratados con la Compañía de Nashville, y una parte de la región señalada para David G. Burnet. Sugirió, sin embargo, que
Hay un terreno de bastante estención situado al norte del camino
que vá de Nacogdoches á Natchitoches, que no está ocupado por ningún contrato, según estoy informado, y no enct,entro obstáculo en otorgarlo á los Sres. Villeveques .. . 19

Esta opinión es importante porque, después de la Revolución Tejana,
Austin alegó que su conducta en esta ocasión fue motivada por el deseo
de excluir a los Villeveque totalmente de Texas, mientras que en verdad el único inconveniente que él tenía era en cuanto a la parte de Texas
que ellos deseaban. Su razón verdadera por haber recomendado el cambjo
de límites se reveló muy pronto: deseaba ese territorio para sí.
Para conseguirlo él presentó un documento que aparentemente era ~n
testimonio de un poder dado por Samuel M. Williams a Esteban F. Austm
en San Felipe el 17 de diciembre de -1830, "para allanar las circunstancias
que pueden sobreponerse". 2º Decimos "aparentemente' porque más tarde
Austin lo creyó conveniente escribir a Williams para infonnarle de su contenido, aunque se alegaba que Williams mismo había escrito el original.21
ligroso... " BARKER, Life of A1,stin, pp. 296-328 ; ÜKLA o MoRTON, "Life of General
Don Manuel de Mier y Terán," Southwestern Historical Quarterly, Austin, Texas,

XLVIII, 193-218.
1• S. F. Austin al Gobernador, 3 de febrero de 1831,

BARICER,

Austin Papers, II,

592-593.
'" Samucl M. Williams a Estevan F. Austin, 17 de diciembre de 1830, Archivo de
la Secretaría de Gobierno del Estado de Coahuila y Texas, Saltillo, Legajo 25, Expediente 1061, pp. 971-972. Este documento también ha desaparecido del archivo
en Saltillo, pero existen copias fotostáticas en otros archlvos.
.
" Stephen F. Austin to Samuel M. Williams, 5 de marzo de 1831, BARKER, Aust,n
Papers, II, 607. En una carta que Austin había escrito a Williams el 5 de febrero

También ya hemos citado la carta en que Austin dijo: "Maldita sea la hora
en que yo concebí la idea de pedir esa Colonia de Arriba."
El 25 de febrero de 1831 Austin y Williams recibieron el contrato más
extensivo de todos los concedidos en la colonización de Texas. Abarcaba
todos los_ territorios contratados previamente por Austin, y además se tragó
la Colorua de Nashville, ni siquiera esperando que se venciera el plazo legalmente establecido para la introducción de familias por la mencionada
compañía.22 Unos pocos días después Austin escribió a Williams:
~rivate.. 1 wish the [B]oss [Teran?] to take a part in this-if he will,
all u safe. I am operating on a pritty large scale, f or a taciturn and noisless man . .. Keep all this to yourself .. . 23
En efecto Williams ni pío dijo, y toda la maniobra se guardó en secreto
has~ el otoño d~ 1831, cuando uno de los amigos de Robertson vio por casua:lidad una copia del contrato én 1a oficina de Austin. e informó a Robertson
de su existe~cia. I~edia~ente éste se presentó a Austin, alegando que,
e~ vez de eJercer su influencia para el beneficio de la Compañía de Nashville, como había prometido, Austin había obtenido la colonia para sí y
su compañero Williams. Para el asombro de Robertson, Austin confesó descaradamente que en efecto así lo había hecho, y que había negado los carde 1831, Austin dej6 la impresión de que originalmente Williams había enviado una
solicitud en su propio nombre, pero que, cuando Austin visitó la Secretaría de Estado en Leona Vicario (Saltillo) para buscar el documento, no pudo encontrarlo,
y que por consiguiente Austin le había dicho al secretario que él (Austin) presentarla
una nueva solicitud, como apoderado de Williams, y el Gobernador prometió que
despacharía el asunto inmediatamente. !bid., pp. 594-595. Más tarde, sin embargo,
Austin tuvo que amonestarle a Willill.lll5 que volviera a leer las cartas que Austin
le había mandado en los últimos dos correos, pues quer.Ían decir mucho más de lo
que se veía a primera vista. Ibid., p. 612.
n Contrato de Austin &amp; Williams, 25 de febrero de 1831 ) Legajo 25, Expediente
1061, Archivo de la Secretaría de Gobierno del Estado, SaltilJo. Es decir, el original
antes existía en el lugar indicado arriba, pero ha desaparecido. Hoy hay que confirmar su existencia consultando la traducción en inglés que se encuentra en las
''Translations of Empresario Contracts," pp. 190-191, Spanish Archives, General Land
Office, Austin, Texas. A pesar de la importancia de este documento en la vida de
Austin, el DR. BARKER no lo publicó en los Awtin Papers.
.. ".Reservado ... Yo quiero que el Jefe [Manuel de Mier y Terán (?), Comandante
General de las Provincias Internas de Oriente] tome parte en esto. Si acepta, no
habrá peligro. Estoy manipulando las cosas en una escala bastante grande para un
hombre taciturno y silencioso... No se diga nada a nadie ... " Stephen F. Ausrin a
Samuel M. Williaros, 5 de mano de 1831, BARKER, Austin Papers, II, 607. La idea
de que el "Jefe" sería Mier y Terán es una interpretación del Dr. Barker.

631

630

�gos antes porque temía que se presentara alguna dificultad, esperando que
entretanto Robertson, sintiéndose sumamente desanimado, abandonara el
país. 2'
No resultó así pero, antes- de entrar en detalles, demos una ojeada a lo
que hicieron Austin &amp; Williams con la Colonia de Arriba. La tuvieron bajo
su control entre 1831 y 1834, pero durante ese tiempo no se nombró ningún
comisionado para el repartimiento de tierras, de modo que, hablando estrictamente, Austin &amp; Williams, como empresarios de esta colonia, no expidieron
un solo título para tierra.
Esto no quiere decir, sin embargo, que no se expidieron títulos para tierras
en la Colonia de Arriba. Según la Ley de Colonización del Estado de Coahuila y Texas, el Gobierno todavía podía vender tierras a mexicanos, hasta
)a cantidad de once sitios (más de 48,000 acres) para cada comprador. Hubo varios mexicanos prominentes que compraron tierras en Texas, y Williams,
por medio de poderes expedidos a su nombre por estos compradores, logró
concentrar bajo su control más de medio millón de acres. No hemos encontrado ningún dato que indique que estos individuos de veras se hayan
establecido sobre sus tierras; en efecto, la mayoría de ellos nunca vieron
las tierras que compraron en Texas.
Por ejemplo, Tomás de la Vega, uno de los compradores, más tarde negó
rotundamente que jamás hubiera expedido poder alguno a favor de Williams.
Cuando le pusieron pleito, varios testigos dijeron que este documento, y
otros de la misma índole, habían sido audazmente falsificados, y el resultado fue que las tierras en la sección oriental de la ciudad de Waco siguieron siendo asunto de pleitos durante años y años. 25
En cambio, veintiséis padres de familia que de veras estaban presentes en
el territorio se presentaron para solicitar tierras, pero no se les concedió título alguno. 26
En resumen pues, podríamos decir que, durante los tres años que Austin
&amp; Williams tuvieron el dominio de la Colonia de Arriba, concedieron títulos
"' S1erling C. Robertson al Congreso de Coahuila y Texas, 2 de abril de 1834,
Legajo 29, Expediente 1293&gt; p. 606, Archivo de la Secretaría de Gobierno, SaJtillo.
'" Romrn . CoNOER, "Tbe Tomás de la Vega Eleven League Grant on the Brazos,'' The Southwestern Historical Quarterly, Tomo LXI, No. 3 (enero de 19S8),
reimpreso bajo el título de Brazos Empire.- The Tomás de la Vega Eleven League
Grant, p. 6. El Sr. Conger es actualmente ( 1972) Presidente de la Texas State
Historical Association.
"" Las solicitudes de estos individuos se encuentran en el "Character Certificates
File," Spanisb Archives, General Land Office, Austin, Texas.

632

a especuladores que no pensaban establecerse en la colonia mientras que no
dieran títulos a los pobladores que de hecho estaban pr~ntes dentro del
territorio. Esta política tuvo dos resultados importantes. Desde Juego, el
papel ~esempeña_do p?r Esteban F. Austin en estas especulaciones gigantescas
le costo la Pres1denc1a de Ja República de Texas. 21 En segundo Jugar (y
cosa que tuvo un efecto mucho más duradero), la venta de estas enormes
extensiones de tierras a especuladores que no pensaban poblarlas demoró
por muchos años la colonización de la parte central de Texas.
Entr:tanto Robertso~ había presentado una solicitud en la cual pedía que
el Gobierno de Coahuila y Texas le reconociera como empresario de la Colonia; el ~ywitamiento de San Felipe había aprobado la petición, 2ª y Robertson, trmnfante, había comenzado su viaje rumbo a Monclova, capital
del estado, a principios del año 1834.
Viajaba solo, y, después de haber pasado por San Antonio y llegado
al campo abierto, varias veces durante el día vio un hombre a caballo a
una gran ~stancia detrás de él, que le dio la .impresión de que lo se~ía,
pero, en vista de que este personaje misterioso nunca lo alcanzó, Robertson
concluyó que sería algún indio que lo espiaba, pero el empresario, sabiendo
que él iba montado sobre una yegua de pura sangre que descendía de caballos
de carrera, no se preocupó.
Esa misma noche se detuvo para dormir a un lado del camino, pero varias veces su sueño fue interrumpido por las inquietudes de su yegua. Por
fin se despertó con un sobresalto y vie, en silueta contra el cielo, la forma
de un mexicano inclinado encima de él, con un cuchillo levantado para asesinarlo. Derribando el cuchillo de la mano de su asaltante, comenzó una
tremenda lucha libre en que por fin pudo dominar al deconocido, lo arrastró
a donde había dejado su silla de montar, cogió su látigo y le dijo que lo
iba a matar a Jatigazos si no le explicaba por qué deseaba asesinado.
Entonces el mexicano alegó que Esteban F. Austin le había prometido la
suma de $ 3 000 si lograba asesinar a Robertson antes de su llegada a
la capital. El mexicano siguió pidiendo misericordia en una forma tan patética que por fin Robertson se arrepintió, le perdonó la vida y le mandó
largarse, amonestándole que nunca jamás en su vida se dejara ver en su
presencia. 29
" BARKER,

The Life of Stephen F. Austin, p. 371.

Informe dirigido por el Ayuntamiento de San Felipe de Austin aJ Gobernador
de Coahuila y Texas, 6 de febrero de 1834, Expedfonte 1293, pp. 593-596.
211

:at

MRS. CoNE JoHN:SON, "Incident Told To Me by Sterling C. Robertson, Grandson

633

�Entretanto Willíams había puesto en movimiento otro plan. Presentó una
denuncia delante del Jefe Político del Departamento de Béxar, alegando
que Robertson incitaba a sus colonos a tomar posesión de su colonia a fuena
de armas.~º Este cargo fue elevado a Monclova y, cuando Robertson llegó
allí, lo tomaron preso y lo detuvieron en la cárcel por dos meses antes de
que pudiera conseguir una entrevista con e1 Gobernador.
Un día, estando todavía en su prisión, oyó un ruido cauteloso cerca de
la ventana, y al acercarse se dio cuenta de que era el mismo mexicano que
lo había atacado en el camino. Éste había seguido a Robertson a. Monclova,
y ahora, para expresarle su gratitud por haberle perdonado, le había traído
algo para comer. Siguió trayéndole la comida durante su permanencia en
la cárcel.31
Por fin, cuando Robertson logró hablar con el Gobernador y se dio cuenta
de los cargos que Williams le había hecho, contestó así:

of Major Sterling C. Robertson," sin fecha, CoUection of Mrs. Williams C. Harllee,
documento en posesíón del autor.
No cabe duda que así lo dijo el mexicano, pero el lector tendrá que juzgar el
caso y llegar a su propia conclusión, después de tomar en cuenta estos datos adicionales: ). Los modos de comunicación eran muy deficientes en aquel entonces, Y
era imposible que cada uno de los personajes de este drama supiera el paradero ex~cto
del otro en un momento dado. 2. En efecto, antes de que Robertson emprendiera
su viaje para Mo,nclova, Austin, quien regresaba de México a Texas después de
una ausencia de .muchos meses, fue tomado preso en Saltillo el 3 de enero de 1834,
y tuvo que volver a México. Asi es que no se encontraba en 1.~na situació~ ~uy
propicia para arreglar asesinatos. 3. .Hay documentos contempora~eos q~e mdican
claramente que ni los oficiales de Monclova ni los de San Antonio sab1an el pa•
radero de Robertson. 4. Hemos encontrado un pasaporte concedido a Robertson en
Goliad Texas el 20 de febrero de 1834, lo cual indica que Robertson procuraba
escond~r su p:U.adero y la ruta de su vi.aje a Monclova. Si no, hubiera pedido su
pasaporte en San Felipe o San Antonio, donde predominaban los amigos de Austin.
Lo importante es que el mexicano lo dijo, que Robertson lo ac~pt~ como la pura
verdad y que así Jo cont6 a su familia y a los centenares de ¡.nm1grantes que se
habían, establecido en su colonia. Por consiguiente este incidente explica la actitud
de la familia de Robertson y sus colonos hacia Estevan F. A.ustin.
ao Samuel M. Williams to the Crhief of the :abar Department, March 26, 1834,
Volume 54, pp. 301-301 verso, Spanish Arehives General Land Office, Austin, Texas.
01

634

M.Rs. CoNE JoaNsoN, [bid.

Traducida
Al Ecmo. Sor. Dn. Franco. Vidaurri y Villaseñor Gobor. del Estado
libre kle Coahu.ila y T ejas.
Monea. 4 de mayo de 1834.
Ecmo. Sor.
Estando noticiado qe. V. E. há recibido varias comunicaciones de
un hombre llamándose Samuel M. Williams relativas al negocio que
tengo pendte. con el gobo., me parece qe. la justicia me pone bajo
la obligación de informar á V. E. quien este tal Willíams es.
Huyendo de los Estados Unidos del norte pr. una violación criminal de la buena fé en el año de 1822 emigró á Tejas bajo el nombre
de Samuel Eckleston y trajo consigo una muger qe. titulaba su esposa
y en quien tubo hijos. Era conocido y recibido pr. este nombre hasta
qe. fué nombrado srio. pr. el Sor. Austin cuando dejándolo, se tomó
el de Williams, pr. el qe. se há conocido hasta ahora.
Algunos años después de su llegada en Tejas arrojó de su casa á
la muger qe. trajo consigo al país y se casó con otra.-Me parece qe.
un hombre como este no merece la confianza.
Para la verdad de todo lo referido en esta Carta hago referencia á
todos los estrangeros en esta Capital pudiéndose probár judicialmente,
en caso necesario.
Tengo el honor de ofrecer á V. E. la espresion de m" mas distinguida
consideracion y respeto. 32

Inmecliatam.ente Robertson fue puesto en libertad, y el 22 de mayo de
1834, el contrato de los señores Austin &amp; Williams fue declarado nulo en
n El borrador original de est.a carta, en español, se encuentra en la Collection of
Mrs. T. S. Sutherland, Sr., en posesión del autor.
El nombre de "E. Eccleston" aparece en los Austin Papers bajo las fechas de 25
de abril y 26 de agosto en el año de 1823. Después de esta fecha, desaparece, y
el nombre de Samuel M. Williams aparece por primera vez el 18 de octubre de 1823.
BARK&amp;R, Austin Papers, I, 632, 682 y 700. J. H. Kuykendall lo conocía como E.
Eccles o Samuel M. Williams. J. H. KuYKEN'DALL, "Reminiscences ef Early J;exans.
A Collection from the Austi.n Papers," The Quarterly of the Texas State Hi.storical
Association, VII (1903-1 904) , 33. Para los detalles de un incidente en el cual los
colonos de Austi.n castigaron al Dr. Lewis B. Dayton, untándole con brea y plumas,

635

�cuanto a la Colonia de Arriba,ss Guillermo H. Steele fue nombrado como
comisionado para el repartimiento de tierras,34 y, antes de romperse la Revolución Tejana, se le acredita a Robertson con haber introducido, a Texas
00
más de 600 familias. Habría traído más, pero a, Steele se le aca su surtido del papel sellado en que tenía que extender los títulos para cumplir con
la ley, y Williams, quien por casualidad controlaba las reservas d~ esta mercancía en su empleo como administrador de correos ~ San Felipe (_don~e
se vendía este papel), rehusó venderle un nuevo surtido, aunque terua disponible una cantidad del mencionado pape_! oficial. 35 As~ es, que algunas de
las familias traídas por Robertson, no pudiendo consegmr títulos en su colonia cruzaron el camino y pidieron tierras en Ja Colonia de Austin.
'
.
Williams no había descansado por un solo momento desde el mstante en
que él y Austin perdieron su colonia. En efecto, tan temprano co~o febrero
de 1834 -áun antes de que se devolviera formalmente la colorua a Robertson, Williams ya había despachado su agente, Tomás W. McQueen, ~ :
boa Monclova para recobrarla de nuevo. 86 En la misma n~e _en que s~~~
de San Antonio, sin embargo, McQueen fue atacado por mdios y rec1b10
.,
, s1
varias heridas, de las cuales muno
unos días d espues.
Luego Williams contrató a Juan Antonio Padilla para representarle en el
· pero, cuando éste llegó a Monclova, los oficiales
le recordaron que
p1e1to,
.
.
había perdido su ciudadanía por haber sido denunciado ~mo el au~or mtelectual del asesinato de un hombre en Texas, Y que pnmero tend na que
•
38
remover este obstáculo antes de tramitar asuntos aJenos.
Lament" ("la Queja de
laGSeñoral
1
por haber compuesto Y cantad O "M rs. Wilfams'
•
d Williams") ver OAH SMITBWICK, The Evolution of a State (Austw : amme
B:ok Compan;, 1900; reproducción en facsímile: Austin, The Steck Company,:935),
pp. 80-81 ; KuYKENDALL, Jbid., pp. 49-50 ; CHARLES ADAM GuLtCK, JR. _Y IN:~
AL
(editores) The Papers of Mirabeau Buonaparte Lamar (6 tomos , Ausn •
Vo~NBoECKYA1-N'•JoNES, 1920-1927), Tomo _rv,. Primera Parte, p. 254 ; J. FRAN~
1928 ), pp. 155
D'OBIE, F ol{er de Dr inkin' Gou'd (Austin: Umvemty o{ Texas .Press,
ty'')
158 (No. VII de las "Publications of the Texas Folk-Lore SOC!e
•
..
38 Decreto de 22 de mayo de 1834, del Gobierno de Coabuila Y Texas. Origmal
en la Collection of Mrs. T. S. Sutherland, Sr., en posesión del autor.
.
u E1 Gobernador Vidaurri a Guillermo H. Steele, 24 de mayo de 1834, Collectlon
of M:rs. T. s. Sutherland, Sr., en posesión del autor.
9
• Guillermo H Steele a Gaspar Flores, 6 de mano de 1835, Tomo 54, pp. 30 309 verso, Spanish Archives, General Land Office, Austin, Texas.
Williams
• Samuel M. Williams a T. McQueen, 8 de febrero de 1834, Samuel M.
PapeIS, Rosenberg Library, Galveston, Texas.
·
Franklin, íennessee, 13 de junio
" "Desperate Conflict," Wutern Wee kl y Rev1ew,
de 1834, p. 2, col. 3.
38 BARKER, The Life of Stephen F. Austin, p. 363.

636

También Williams pidió la suspensión de Steele como Comisionado de
Tierras, alegando que Steele no sabía absolutamente nada de español, o de las
leyes del país, y que estaba extendiendo títulos que estaban en conflicto con
otras concesiones previas.89 Aunque Williams no presentó ninguna documentación para establecer la veracidad de sus cargos, el Congreso del Estado
sí expidió una orden suspendiendo a Steele como Comisionado de Tierras
en la Colonia de Robertson, pero, afortunadamente para las familias que
llegaban a esa colonia, pasaron seis meses antes de que Stee1e recibiera una
copia oficial de esta orden.. 40
Igualmente Williams pudo conseguir, del Congreso del Estado, un decreto
con fecha de 18 de mayo de 1835, trasladando la Colonia de Robertson otra
vez a Austin &amp; Williams,41 pero Steele, quien estaba presente en Monclova
cuando aprobaron el decreto, no le hizo caso porque él decía que no había
quórum legal en el Congreso en la fecha en que expidieron el decreto. 42
Las oficinas para la distribución de concesiones de tierras fueron cerradas
por orden de la "Consultation" de Texas en el otoño de 1835, pero, después de la Revolución Tejan~ cuando el Congreso de la República de Texas investigó la conducta de Steele, decidieron que "todos los títulos o concesiones de tierras e&gt;.-pedidos por Guillermo H. Steele, Comisionado para
la Colonia de Nashville ... serán tan válidos como si hubieran sido expedido.s por un comisionado autorizado~ a pesar de todas las leyes al contrario..." 43
Sterling C. Robertson, el Empresario, murió en 1842, y cuando su hijo,
'" Samuel M. Williams al Gobernador de Coabuila y Texas, 28 de marzo de 1835,
Legajo 30, Expediente 1313, pp. 837-840 Archivo de la Secretaría de Gobierno de!
Estado, SaltilJo. Este es otro de los documentos que han desaparecido.
.. Expediente 1313, pp. 848-852.
Tomo 54, p. 304, Spanish Archives, General Land Office, Austin, T exas.
"" Sterling C. Robertson al Congreso de la República de Texas, 1O de diciembre
de 1840. Copia en la Collection of Mrs. T. S. Sutherland, Sr., en posesión del autor.
Este decreto fue uno de los pro}•ectos más discutidos en Monclova durante esas scsione5 del Congreso, pero el acta para ese día no indica que !li hubo quórum o no.
Sin embargo, si uno lee las Actas desde el principio, se ve claramente que varios
Diputados se habían retirado de las sesiones y se habían marchado de Monelova
antes de la fecha indicada, y el resultado fue que, no olamente para este decreto,
sino para todos los demás que se discutieron después de la fecha en que se retira.ron,
oo había quórum coostituciooal. "Actas del Quinto Congreso Constitucional del
Estado Libre de Coahuila y Texas.. . ," copia escrita a máquina en The Unive.rsity
Texas Archives, Austin, pp. 1925, 1928, 1932, l 938-1939 Y l 941.
&lt;1

"' Laws of tite Republic of Texas, Passed at tite Session o/ tite Fifth Congress, pp.
140-141.

637

�E. . C., examinaba los documentos de la colonia, encontr6 estos renglones
que su padre le había dejado, copiado~ de la obra intitulada Mazeppa, de
Lord Byron:

Time at last sets all things even,
And if we do but watch the hour
There never yet was human power

Which could evade if unforgiven
Tke patient search &amp; vigils long
O/ him who treasures up a W1'ong.u

S

TIAGO

IDAURRI, CAMPEÓ DE LO
ESTATALES: 1855-1857

DERECHOS

DR. EnwARD H. MosELEY
Profesor de Historia y Director
de Estudios Hispanoamericanos de la
niversidad de
Alabama

Tarde o temprano vendrá el desquite
Y sólo tenemos que esperar la hora.
Nunca hubo poder humano

Que pudiera escaparse impune
Del estudio concienzudo y consta11te
Del que no olvida 1111a injusticia.

"Elijah S. C. Robertson from Sterling C.
Robertson," 2 de agosto de 1841,
Collection oí Mrs. T. S. Sutherland, Sr.,
en posesión del autor.

638

PR.oBABLEME TE, los más absurdos conceptos mezclados en la política de lo
Estados Unidos de orteamérica son aquellos que se relacionan con los Estados, dentro de nuestro Sistema Federal. Los campeones de los derechos
de los Estados identifican sus causas on los derechos individuales y libertades básicas y asocian el gobierno con la tiranía, la cual usurpa todas y
cada una de las libertades del ciudadano. U na situación semejante puede
encontrarse en la política de Hispanoamérica, donde, durante el iglo XIX,
los partidos liberales sostuvieron el Federalismo como parte de su intento
de derribar di ersas dictaduras centralistas. Los historiadores hispanoamericanos han elaborado, a menudo, una simplísima ecuación en la cual iden•
tifica el Liberalismo con el Federalismo y el Conservadurismo con el Centralismo. Esta tesis resulta demasiado sencilla, para ser exacta. Tanto en la
política de Hispanoamérica cuanto en la de nuestros propios partidos o
facciones minoritaria o que no están ej rciendo el poder, se encuentra una
arma adecuada en la doctrina de los derechos estatales. Otro ingrediente
muy importante complica aún más el estudio de los citados derechos de
los Estados: la intervención del "caudillo' (*) o político ambicioso. Este
aspecto de los derechos estatales es el tema de este estudio.

La trayectoria de Santiago 1daurri en la Historia de México, se ve manchada por la traici6n de que se le acusa. Durante la Intervención francesa
rompió sus relaciones con el Gobierno de Benito Juárez y más tarde se unió
( •) En español en el original.

639

�al Imperio de Maximiliano.1 El "caudillo" (*) fue señalado como traidor,
capturado después de Ja caída de la ciudad de México y ejecutado por orden
del general Porfirio Díaz. Influidos por estos acontecimientos, la mayor
parte de los historiadores mexicanos repudian a Vidaurri, por ser un hombre
fuerte .interesado tan sólo, en el poder personal. Mientras tenga validez esta
opinión, se tenderá a oscurecer la carrera de uno de los más poderosos caudillos regionales.
l examinar los principios de la carrera de Santiago Vidaurri se columbra un interesante caso, digno de estudio, de la aplicación
de la doctrina de la soberanía de los Estados, por un político astuto.
El Plan de Ayutla, de lo. de marzo de 1854, fue originalmente un pronunciamiento negati o contrá la dictadura de Antonio Lópe-z de Santa Anna.~
n año después ( 11 de mayo de 1855)
antiago Vidauni se enfrentó al
dictador y proclamó su propio Plan de Monterrey.~ En menos de dos semanas se hizo del control de la mayor parte del Estado de uevo León.•
na de las primeras cosas que realizó el nuevo "caudillo" (*), al subir al
poder fue apelar al orgullo del pueblo del Estado. Le aseguró que no era
como lo "miserables indios ' de los Estados del interior de México, prome-tiéndole que pondría en sus manos la legítima soberanía. 5 Al mismo tiempo,
acusó a anta Anna de actuar en contra del interés nacional, al vender parte
del territorio patrio a los Estados Unidos. En respuesta, el dictador lanzó
acusaciones contra Vidaurri, afirmando que trataba de establecer una nación separada, la Repúbljca de Sierra Madre. El "caudillo" (*), naturalmente refutó dichos cargos como fa]so , los cuales tendían a ocultar lo
propios crímenes de Santa Anna.ª
• Las condiciones que condujeron a este rompimiento están por si mismas en•
vueltas en el asunto de los derechos estatales con el gobierno libei:al de Benito
Juárez. Hechos básicos al respecto pueden ser hallados en SAN TIAGO RoEL ( Ed.),
Correspondencia Particular de D. Santiago Vidaurri . T omo Primero : Juárez Vidaurri,
(Monterrey, 1946) .
1 MAiu:o DE LA CuEVA (Ed.), Plan de Ayutla, ConmemQfaci6n de su primer Centenario, Prólogo (México: Ediciones de 1a Facultad de Derecho, 1954) ; RICHARD
A. JoKNSON, The Mexican Revolutíun of Ayutla, 1854-1855: An Analysis o/ t}¡ e
Evolution and Dutruction of Santa Anna's Last Dictatorship (Rock Island, Illinois:
Augustana College Llbrary, 1939), p. 38.
• Periódico Oficial del Gobierno del Departamento de uevo León, 17 d e mayo
de 1855. La revuelta comen1.ó realmente en el pueblito de Lampazos con la ayuda
del Coronel Juan Zuazua.
• El Restaurador de la Libertad, 4 de junio de 1855. (Este periódico semioficial
del régimen de Vidaurri produjo el nombre del movimiento que el "caudillo" ( • )
había iniciado en Lamp¡¡zos y que de aquí en adelante es llamado El Restaurador (*).
• El Restaurador, 28 de mayo y 4 de junio de 1855.
• El Restaurador, 23 de junio de 1855.

640

El movimiento que triunfó en uevo León ganó apoyo hacia el oreste.
Un~, f~~rz~ de más de ~ hombr~ fue levantada y equipada bajo el nombre
de _EJ_erc1to _de~ orte .' Vidaurn, entonces hizo planes para extender su
movtmI~to, mYJtando al pueblo de Tamaulipas a unirse a la revuelta ontr~ la d1c~dura centralista. Aunque dejó bien claro que el Jefe del movirmento ~tar, el hombre fuerte prometió a los ciudadanos de Tamaulipas
que hana valer sus derechos, con miras a organizar un gobierno civil para
un Estado soberano e independiente. Durante el mes de ·J. ulio de 1856
.
·
· · a.lid
, va
nas muruc1p
ades, al occid nte de Tamaulipas anunciaron su aceptacjón
del Plan de Monten- .y. El éxito parecía asegurado y se hicieron proyectos
para marchar contra las guarnicione federales que ocupaban el importante
puerto de Matamoros, en el Golfo de México.ª
L~s- suceso~ de occidente, sin embargo, obligaron a abandonar los planes
de sitiar la crudad porteña. Un ejército federal en altillo intentó tomar
Monterrey y l~s ha~itan~s de aquella ciudad se llenaron de pánico.º El
Gobe~ador V1daurn realizó una marcha forzada, con el Ejército del orte,
anunciando al pueblo de Nuevo Le6n que podía descansar seguro ya que
lo protegería de las fuerzas que amagaban al Estado. 10 1 llegar el Ejército
de Monterrey las fuerzas Federales, que habían alcanzado los aledaños de
la ciudad, se escurrieron de regreso al camino d $altillo. 11
altillo tenía una reputación de conservadurismo y la presencia de lementos .santan:istas
ahí, representó una seria amenaza para el Gob"1erno
.
R evo1ucmnano,
que había llegado al poder en Nuevo León. Dejando a
Juan _J~~ ~e la ~ para guardar el flanco de Tamaulipas, el general Vidaurn llllCIO operaciones contra la capital de Coahuila.
0 obstante que se
encontraban en una fuerte posición los defensores empezaron a desmoralizarse en _cu_anto se nteraron de la proximidad del Ejército del Norte.u
El 23 de Julio de 1855, después de un solo día de sitio, la ciudad se rindió
' El Restaurador, 14 de julio de l855.
D eclaraci6n de Viudaw-ri (producida en Mier Tamaulipas, el 8 de junio de 1855)
~l- Restaurador, ~4 de julio de L855 · Juan José de la Garza, importante figura po~
lítica en Tamaulipas acept6 el Plan y se convirti6 en el segundo en el mand d 1
0
"Ejército del Norte" y en Director de las fuerzas de Tamaulipas.
e
• Bol~tln ( del Gobierno de uevo León) 29 de julio d 1855. El Restaurador
30 de ¡unio de 1855 y 14 de julio de !855.
~
10 Vidaurri al
Secretario de Gobierno, 13 de julio de 1855, Boletlo 14 de junio
de 1855. " ... primero es salvar a
uevo León que ha puesto en mis manos su
suerte".
u Boletfo Extraordinario, 1 7 de julio de 1855.
u Bucheli a &amp;p;ina, 20 de julio de 1885, El Restaurador, 18 de agosto de 1855.
(.Esta e ~ fue capturada d~spués de la caída de altillo y demuestra el temor que
se expandió al través de la ciudad provocado por el Ejército procedente de Monterrey.
8

641
H41

�y el Ayuntamiento aprobó otorgar a Vidaurri las Jefaturas Política y Militar
del Estado hasta en tanto que un Gobernador pudiere ser electo.18 Otras
municipalidades siguieron el ejemplo de la ciudad capital y para principios
de agosto, el 'caudillo' (*) de uevo León tenía casi un completo_ con:uol de
CoahuiJa.H Retomó, pues, a Monterrey, con los laureles de la v1ctona. Los
ciudadanos regaron de ílores su camino, dieron vivas, prendieron fuegos arti-

fidales y dispararon rifles y cañones.16
Al mismo tiempo que Vidaurri ganaba el control de Coahuila, otros enemigo de Santa Anna obtenían éxitos en la región central del paí . El dictador marchó al destierro, el 13 de agosto de 1855.16 Los hechos de armas
de Vidaurri habían ayudado a producir el colapso del Gobierno central Y
los jefes revolucionarios del interior tomaron conciencia de la fuerza política y militar de que gw,aba el "caudillo" (*), en el noreste.u El nunca
había aceptado el Plan de Ayutla, pero había insistido en que el suyo era
un movimiento indep ndiente, para restaurar las libertades del pueblo Y la
soberanía de los Estados. Vidaurri sostenía que cada Departamento que se
había levantado contra Santa Anna tenia que reasumir su soberanía interior
como Estado libre e independiente.
í también el derecho de manejar sus
propios asuntos y de controlar su propia milicia, hasta que una nueva Constitución Federal fuera elaborada, por una asamblea de dichos Estados libres.18
Al través de Mé....:ico, las opiniones variaban en lo que concierne al hombre fuerte norteño. La prensa conseivadora, como es natural, lo denunciaba como una amenaza a: " .. .la propiedad y a las virtudes de las esposas
e hijas de México" y "a la sagrada religión ... m 9 Algunos liberal s también
se expresaron acerca de la posibilidad de que Vidaurri pudiera tener co,. Vidaurri al Secretario de Gobierno de Nuevo León, 23 de julio de 1855, Boletín
24 de julio de 1855. Acta del pronunciami.Bnto de la Ciudad de Saltillo, 26 de julio
de 1855, El Restaurador, 4 de agosto de 1855.
" Boletín, 7 de agosto de 1855.
u ''Entrada triunfante del ElClllo. Sr. Gobernador del Estado Y las tropas de su
mando a esta capital", El Rertaurador, 11 de agosto de 18~5.
1' Jon soN, Tlie Mexican Revolution of Ay11tla, _61-62; 'fo11Ás SÁ~cnBZ HERNÁNDEZ, Las operaciones Mililares como consecuencia de la proclamacion ~sl Plan
de Ayutla hasta el triunfo de la Revolucwn Liberal, Plan de Ayutla (Mario de la
Cueva, Director), pp. 163-164.
JT Eulalio Degollado a Manuel Doblado, 25 de agosto de
1855. Documentos inéditos O muy raros para la historia de Mé..'Cico, publicados por GENARO G~CÍA Y
CARLOS PEREYRA. Tomo XXVI, La Revolución de Ayutla según el archivo del

general Doblado, (México, 1909).
"' El Re5tautador, 11 de junio de 1855 y 30 de junio de 1855.
n El Universal, 26 de julio de 1855.

642

nexiones con los '"'Yankees". io Sin embargo, ya desde mayo de 1855 varios
"puros'' (*) o ultraliberales empezaron a considerar a Vidaurri ~mo un
miembro, de. sus f~as, pues se daban cu nta de que el "caudillo' (*) del
norte sena f1 ra unportant del movimiento, para restablec r un
bierno
nacional, que siguiera a la caída del dictador. 21

. La Revolución de Ayutla fue seguida por un período de confusión polít~ca. Juan ,:'--~varez, el iejo caudillo revolucionario, sirvió el cargo de Presidente Pmv1s1onal por corto tiempo pero luego se lo pasó a Ignacio omonfort. Considerado como un "moderado" ( *), el nuevo funcionario intentó
atraer a cliver as facciones hostiles dentro de un gobier:no provisional, en tanto
s redactaba una nueva onstítuci6n. También permitió que algunos de
los antiguos sostenedores del dictador ingresaran de nuevo en 1a familia nacional. Mucho 'puros" (*} denunciaron esto por ser contrario a los propósitos de 1a revuelta que había triunfado. En mayo de 1856, Benito Juárez
denunció a Comonfort por acciones contrarias al propósito de la Revolución. 22 El President Provisional, sin embargo, enfatizó la necesidad de un
gobierno capaz de trabajar que pudiere extender su poder administrativo
al través del te1Titorio nacional con el ánimo de poner fin a la situación
caótica.2ª
, antiago 24Vidaurr! U_e~ó a ser uno de los críticos más severos de Ignacio
Com~nfort. . A pnncip1os de 1856 estalló en justa indignación, para denunciar Presidente Provisional por subvertir los propósitos de la Revolución y
.., M. . iliceo a Doblado, 3 de septiembre de 1855. Documetdos inéditos. XXVI,
• • -~e lemo ~ue es Vidaurri sea la avanzada yankee ... " ; W.E.M. Rad.ley a Vida~ 31 de Julio. de 1855. Correspondencia particuJar de Santiago Vidaurri (localizada en el Archivo General del Estado de uevo León, en Monterrey. D aquí
en adelante se citará como Corr. Par.)
., Guillermo Prieto a Manuel Doblado (n. d.) Documentos inéditos, XXVI. "Pero
puedo asegurar a V. que en el partido exaltado tiene un lugar emfoent • las doctrinas
de Vidaurri."
ZARCO, Historia del Congreso Extraordinario Constituyente 1856 y
Extracto .d~ todas sus sesiones y decumentos parlamentarios de la época (2
volum~ncs), Meiuco, Imprenta de Ignacio Cumplido, 1857, 1861, I, pp. 79-81.
Antomo Aguado a Manuel Doblado, 21 de mayo de 1856. Documentos Inéditos
XXVI.
'
"' FRANCISCO

185,7,

:., J.

M. Lafragua (Secretario de Gobernación de Comonforl) a Manuel Doblado

15. de dici~mbre _de 1855, Documentos Inéditos, XXVI. " ...que no puede habe;
umdad oacmnal si no hay un gobierno que organice los ramos todos de la administración pública".
. " Vidaurri a Ignacio Comonfort, 28 de septiembre de 1855. Boletín, 29 de septscmb": de 1855. Esta carta que llegó a Comonfort con antelación a haber asumido
e~ Gob1c~o Provisional, se refiere al problema de conceder una tregua a ciertos caudillos militares que habían sido partidarios de Santa Anna.

643

�por permitir, a 1os partidario del_ dictador, r e ~ a la grey na~onal: Entre los crímenes más serios arropdos a los pies del Jefe del E1ecuovo se
hallaban no obstante, los de que staba intentando usurpar los derechos de
los E tados soberanos. 25 E to proporcionó al "caudillo" (*) una nu va aura
de popularidad con los "puros' ("*), quienes incluso 1:11e~cionaron su nombre como posible candidato a la Presid ncia? 6 Vida~, Sin e~argo, estaba
prin ipalmente int resado en los asuntos de sus prop~~, donuruos._ En realidad, para ntender los verdaderos motivos de ~~ opos1c1on al Gobierno Proisional es nece.sario ten r en cuenta la situaCIOD de la frontera del norte.
,orno se ha dicho, el Gobernador consideraba el m~~miento que ,encabezó
como independiente del surgido en el centro de M xico. !nformo a~ . Presidente Comonfort que taba deseoso de reconocer al Gobierno ProV1S1~al
de la ciudad de México, pero dejan~o entrev~~' claramente, que se coJlSld~~
raba como el legítimo caudillo político y militar de la frontera noreste:
de Nuevo Leon
Sus planes fronterizos incluían ]a unificación de los Estados
. . zsF
t
v
ahuila, bajo un sol gobierno, con él como Jefe de 1 EJecu~vo.
ue es e
deseo de incorporar Coahuila dentro de una permanente _umon con .. uevo
León, lo que lo condujo a un conflicto directo con el Presidente ProVIS1~~El Gobernador Vidaurri propuso públicam nte el movimiento por la ~ruon
con uevo León, para 1 romoverlo en Coahuila y en pri':'ado _tomó provtd:ncia para a egurar dicho movimiento. FTancisco Vidaurn, residente de Mnz. eoahuila y hermano del 'caudillo" (*) demostró
ser de gran ayuda
q lU7.
.,
~
oahuil ~9
junto con otros parientes y amigos en a~ue_lla region norte~ de
a.
En Monclova y pueblos próximos e1 sentumento de_ aprobacion, co~ respecto
a aquella idea, se expandió on amplitud, espec1alme~te desp_ucs_ de q~e
idaurri prometió enviar tropas para destruir a las gavillas .de md10s ho bles. so Lo periódicos de Monterrey dieron cuenta de las crecientes demandas

par una unión permanente con 1 uevo León surgidas al través de Coahuila.31
Los opositores del proyecto, concentrados originalmente en altillo, fueron
identificados on Santa Anna y marcados como enemigo de la líbertad.32
Expresando confianza en que toda la gente buena y honesta de Coahuila
deseaba la unión, Vidaurri promulgó un decreto, el 19 de febrero de 1856,
por el cual precisamente la consumaba. El proclamó que, en lo futuro, la
región sería una sola unidad política, el E tado de uevo León y Coahuila. 33
El Presidente Comonfort consideró la acción de idaurri como una amenaza a la autoridad d l Gobierno Provisional.34 Repudió el de reto de unificación, pero tratando de mantene relaciones pacíficas con el "caudillo" (*) .
El Pr idente enfatizó que el Plan de Ayutla reconocía a Coahuila como
un estad independiente y afirmó que ni Vidaurri, ni el Gobierno Federal
podrían violar su soberanía y apeló al Gobernador para que abrogase el decreto. 35
Vidaurri, el campeón de los derechos estatales, no tuvo intención de usar
su propia doctrina contra su proyecto. Declaró que su decreto había sido
tan sólo una respuesta a las demandas del pueblo de Coahuila. El meollo
del asunto no era el tamaño del Estado o el asiento de su gobiemo1 sino la
voluntad del pueblo. 36 El Gobernador indicó que las autoridades del entro,
que se opusieran a su decreto, erían vistas como enemigas de la libertad
y de los sagrados derechos del pueblo de un E tado, tratando de escoger
su propio gobierno. 37
A principios de mayo de 1856, la situación en la frontera norteña era
tensa. Los jefes políticos de Saltillo, que se oponían a la unificación, tomaron medidas para evitar que se llevase al cabo. Los parientes de Coahuila
del Gobernador Vidaurri hicieron ver que, las hostilidades con el Presidente
omonfort, podrían traer al "caudillo'' ( *) la derrota en dicho estado y,

"' idaurri a Juan Alvarez, 27 de abrii de 1856, Corr. Par. (Hay otras muchas
cartas en la corr pondencia privada del "caudillo • ( •) relativas a este asunto_) ..
"" Antonio Ag\lado a Manuel Doblado, 21 de mayo de 1856. Docutn6ntos Jrud11or,
XX J; Gabino ?-{ootemayor a Vidaurri, 28 de marzo de 18~6- Corr. Par..
= idaurri a Comonfort, 28 de septiembre de 1855. Boletin, 29 de sepaembre de
1855 " ... estoy dispuesto a sostener al nuevo Gobierno si no se ,{~lsea el Plan de
tla ... "; "verdadero objeto, carácter y tendencias del Plan Polit1co de uevo Le6n ·

" Boletín, lo. de octubre de 1855.
Marcial idaurri a Vidaurri, J9 de diciembre de 1855, Corr. Par. (Hubo cierta
validez en la acusación y originalmente se entabló fuerte lucha por el asiento del
Gobierno).

El Restaurador, l l de agosto de 1855.
.
,s Vidaurri a Francisco Vidaurri y Borrego y a don Santiago del Valle, 28 de

.. Joaquín L6pez Hermosa a Doblado, 8 de diciembre de 1855, D oct1mentos Jnéd'.tos, XXXI. (Este documento indjca que aún había temores de que Vidaurri pudjera establecer la "República de Sierra Madre'').
.. DoN ANSELMO D.E LA PORTILLA, Méjico en 1856 y 1857, Gobierno del general
Comonfort ( ew York: S. Hallet, 1858), 49.
• Vidaurri a Juan Alvarez, 27 de abril de 1856. Corr. Par.
"' Vidaurri a Juan José de la Garza, 28 de mayo de 1856. Corr. Par.

Ari:,-

septiembre de 1855. Corr. Par.
"" Francisco Vidaurri a Vidaurri. 22 de septiembre de 1855, Coi:r· Par.; Mar _ial
idaurri a Vidaurri, 19 de diciembre de 1855, Corr. Par. (Marcial ,daum es sobrino
de Santiago Vidaur:ri.)
• Juan Long a Vidaurri, 16 de enero de 1856: Co~. Par. (Long estaba también
emparentado con Vidaurri, en virtud de su matnmomo).

644

ª

ª "Proclama del Gobc.mador del "Estado de uevo León y Coahwla, Santiago
Vidaurri ', Colecci6n de Documentos para la Historia de México, VII ( de la Segunda Serie).

645

�pos.iblcmente, en ue o León.~ El Gobernador estaba al tanto del peligro
involu rado y envió una delegación a la ciudad de México para conseguir
un entendimiento pacifi o con las autoridades nacionales.s9 El intento de arreglo, no obstante fracasó y en junio un conflicto abierto parecía inminente.
Vidaurri no tenía intención de ceder a las demandas de la ciudad de México, sino que empezó a prepararse contra un ataque. Unidades militares
adicionales se formaron y equiparon, especialmente entre los pueblos leales
del norte de Coahuila."4° Al mismo tiempo, el Gobernador incrementó sus ataques políticos contra el Gobierno del centro, denunciando los impuestos federales como una vuelta a las artimañas de_Santa Anna y una violación a los
derechos de la soberanía estatal. 41
En junio, José Maria Laíragua, Secretario de Guerra del Gobierno F deral expresó que el Gobernador Vidaurri estaba en oposición directa con las
miras y acciones de la nación • 2 y ordenó que se evitara la introducción de
anna y municiones a los Estados de uevo León y Coahuila. Esta orden
produjo un rompimiento abierto, por lo que Vidaurri pidió la remoción de
Comonfort de su puesto de Presidente Provisional. El Gobernador acusó el
hecho de que los funcionarios federal s intentaban fo17.,ar al pueblo de uevo
León y Coahuila a ervir como esclavo, en pago de la ayuda prestada contra los indios hostiles.43 En respuesta a estas acusaciones Comonfort declaró
a Vidaurri en rebeldía y le ordenó renunciar a su cargo de Gobernador,
tanto de ue o León como de Coahuila." Como podía esperarse, Vidaurri
rehusó y ;,.,"])l·esó su confianza. de que los ejércitos fronterizos fueran totalmente capaces de resistir a la agresión federal. El estaba decidido a proteger
las libertades del pueblo y lo derechos de los Estados soberanos! 5

ª Francisco Vidaurri a Vidaurri, lo. de mayo de 1856. Corr. Par. " .. .yo te suplico
a pesar del gran interés que tengo en la agregación a Monterrey, que no comprometas tu persona, ni tu reputación por el negocio de an ación. Sino que no más
emplees su influjo para con tus amigos y que conserves siempre las buenas relaciones
de amistad que llevas con el Presidente de Ja República"; Marcial Vidaurri a Vidaurri, 2 de mayo de 1856. Corr. Par.
• Vidaurri a Encarnación Alvarez, 28 de mayo de 1856. Corr. Par.
• Juan Long a Vidaurri, 21 de julio de 1856. Corr. Par.
" Declaración de Vidaw:ri, citada por iceto Zamacois, La Hist oria de Mijico,
XIV, p. 263.
41 Lafragua a Vidaurri, 5 de julio de 1856. Documentos que manifiestan los principales sucesos que precedieron el desconocimiento que el señor general don Santiago
Vidaurri hizo, de la autoridad del Gobierno de la República, 1856.
" "Proclama del Gobernador del Estado de
uevo León y Coahuila, antiago
Vidauni - Monterrey, 12 de julio de 1856", Colección de Documentos para la Historia de México, VTI (de la Segunda Serie).
.. ZAM.Aco1s, La Historia de México, XIV, p. 342.
.. Vidaurri a Juan Alva!'e'l, 3 de julio de 1856 y 17 de agosto de 1856. Co{T. Par.

En octubre, el general Rosas Landa, al mando de un ejército federal
marchó de an L~is Potosí a Saltillo.46 Al mismo tiempo, Juan José de la
Gara de Tamaulipas anunció que sostendría al Presidente omonfort, en
su confrontación con Vidaurri. u Esto colocó elementos hostiles en dos de
los flancos de uevo León y Coahuila. El Ejército del
arte, Jefaturado
por el coronel Juan Zuazua, se movió para bloquear el avance de Rosas
Landa. Al mismo tiempo una fuerza proveniente de Tamaulipas atacó Monterrey derro~ando a una pequeña Avanzada, a cargo de un joven oficial de
nombre . ~anano Escob do. De la Garza puso sitio a Monterrey, exigiendo
su rendi□on a nombre del Gobierno acional. El coronel Zuazua, sin embargo, regresó a la ciudad y expulsó a las fuerzas atacantes. 48 Afortunadamente para Vidaurri las fuerzas de Rosas Landa no habían coordinado su
ataque con aquellas provenientes de Tamaulipas.
Monterr~y se e~con~aba aún amenazado por el Ejército Federal, bajando
desde_ altillo. Mas bien que aguardar el ataque en su propia capital Vidaum despachó al Ejército del arte para interceptar al enemigo. El coronel Zuazua trabó contacto on el Ejér ito Federal hacia la mitad del camino entre Monterrey y Saltillo, en un Jugar llamado "La Cuesta de los
Muerto . Un desenlace Corzo o parecía inminente, pero, el 18 de noviembre
de 1856 el Gobernador Vidaurri firmó una tregua con el Comandante Federal. El 'caudillo' (*) convino en reconocer la autoridad del Presidente
Comonfort y de llevar el asunto de uevo León y Coahuila a una Asamblea
Estatal antes de que pudiere ser convocada la elección para Gobernador.
'Tamhi~n convino en someter el asunto de la anexión al voto popu1ar de
Coahuila; Rosas Landa, en cambio, prometió que el Gobierno nacional concedería_ la suma de
mil pesos mensuales a la región, para reanudar las
~~panas contra los indios hostiles. El pueblo de Monterrey r cibió las noticias de esta paz con manifiesto regocijo. En la ciudad de México Comonf~rt dio gustosamente su aprobación y la amenaza de gu~rra entre el PreS1dente "moderado" (* ) y el "caudillo" (*) pareció haberse e itado.4 9 A
p~era vista, parecia que Vidaurri se había rendido a las exigencias del
gobierno del centro, a cambio de la ayuda federal. Otras causas, sin embargo, ~lican por qué el hombre fuerte estaba tan deseoso de aceptar esta
transacción.
ntes de que las abiertas hostilidades entre Comonfort y Vidaurri hicieran

º:11º.

" Vidaurri a José S. Aramberri, 27 de septiembre de 1856. Corr. Par.; Aramberri
a ,?ªna González y García Rejón, 26 de octubre de 1856. Corr. Par.
HERMENEGILDO DÁvn,A, Biografla del señor general don Juan Zuazua (Monterrey, 1892), 41.
'" /bid., pp. 41-43 .
'" /bid., p. 43 .

647
646

�crisis, en Ja frontera norteña, delegados procedentes de todos los Estados de
México se reunieron para estructurar una nueva Constitución acional. Los
"puros" (*) tendieron a dominar la convención y miraron con suspicacia
al gobierno de Comonfort. Ellos también abogaron por un gobierno central
relativamente débil, con Estados virtualmente independientes.50 Vidaurri gozó de un elevado prestigio entre muchos de los delegados y trabajó incansablemente para convencerlos de que el asunto de Coahuila reflejaba la más
grande causa del liberalismo y derechos individuales de los Estados. 51 No es
nece ario decir que estos argumentos contenían también un llamamiento a
los muchos "caudillos" (*) locales y regionales, al través de la Nación, que
deseaban conservar sus posiciones.52
Durante el otoño de 1856, el Congreso Constituyente continuó con sus
debates. Muchos delegados tendieron a favorecer la posiciqn de Vidaurri
y a c1iticar acerbamente al Presidente Comonfort. El 15 de septiembre de
1856, la asamblea votó 60 a 24 a favor de la anexión de Coahuila con
Nuevo León. 53 Esta actitud de la Asamblea de Querétaro ayuda a explicar
el deseo de Vidaurri de firmar la tregua con el general Landa, dos meses
después. Luego, en enero de 1857, el pueblo de Coahuila votó abrumadoramente en favor de la anexión con Nuevo León.M Cuando la nueva Constitución Nacional fue promulgada el 5 de febrero de 185 7, uno de los Estados
mencionados Por esa Ley Fundamental fue el de Nuevo León y Coahuila. 55
El Estado binario estaba firmemente bajo el control de Santiago Vidaurri.56 En nombre del liberalismo y de los derechos estatales había desafiado

al _Gobierno acional y había salido triunfante. Durante los ocho años sigweotes se mantendría como el más poderoso individuo en Ja frontera norteña y como el incansable defensor de la soberanía estatal.

Traducida por el
Lic. Rodal/o Ruz Menéndez.
Universidad de Yucatán

.. DA JEL MORENO, Los hombres de la Ref&lt;&gt;1ma (México, D. F. Ediciones LibroMex. L956), 49-53, 61; FRANK A. KNAPP, JR., "Parliamenlary Govemment and the
Mexican Constitution of 1857: A Forgetten · Phase of Mexican Political History".
Hi.spani.c .American Hi.stori.cal Review, ol. 33 (febrero de 1953). 65-80; WALT RR
V. SCEIOLES, "El Liberalismo Reformista", Historia Mexicana, II (julio, 1952-junio,
1953), 342-352; ZARCO, Historia del Congreso Extraordinario, I, 31.
ª Vidaurri a Juan Alvarez, 3 de julio de 1856. Corr. Par.· ZA.Reo, Historia del
Congreso Extraordinario, 273-278, 344-345, 353-354, 508.
111 Antonio Aguado a Manuel Doblado, 21 de mayo de 1856, Documentos Inéditos,

XXXI.
os ZARCO, Historia del Congreso Extraordinario,

II, pp. 310-31 l.

., El Resta1trador de la Libertad, 23 de enero de 185 7. ( La votaci6n fue de 4056
en favor de la anexi6n y solamente 260 en contra).
"' ZARCO, Historia del Congreso E:drnordinario, II, pp. 310-311.
,. El Restaurador, 13 de marzo de 1857. (Su popularidad fue dctnostrada el 27
de diciembre de 1856, cuando fue confirmado en su cargo por notable mayoría.
Las siguientes elecciones fueron para mantener su poder.

648

649

�APORTACIO ES AL ESTUDIO DE LA INDEPENDENCIA
DE CENTROAMERICA
JoRGE LuJÁN MüÑoz
Universidad de San Carlos
de Guatemala

I. Advertencia inicial
LA I DEPENDENCIA de Centroamérica es un tema que ha interesa~o a nmltitud de historiadores; el número de trabajos que se han p~oducido es ~umerosísimo; parecería que poco podría agregars~ ~ ~u me1or compre~lon.
Afortunadamente, la historia, como todas las d1Sc1plinas human~, e~~ sujeta a constante revisión; cada nueva generación está e_n la obligac1on de
aportar sus nuevas perspectivas, basadas en los nuevos_ ms~entos Y posibilidades que otorga el cambio en las ideologías y las c1enc1as..
La historia tradicional, como dice Femand Braudel,* se ha _interesado en
el tiempo corto, el individuo, el acontecimiento. Así, el estud.i? de nues~
independencia se ha hecho centrándose, . sobre_ todo, en la acc1on _de los mdividuos y en el acontecimiento aislado. Por e1emplo, el 15 de septiembre ha
sido acontecimiento de especial atracción.
Una de las aportaciones más importantes que ha dado nue~tra época al
mejoramiento del estudio del pasado es el estudio de lo ~ue el citado Braud6l
llama "larga duración"; es decir, ver el fenómeno en ue~po pr?longado, a
través de su desenvolvimiento. Indudablemente, el estudio del _nempo_ ~o~
-el acontecimiento-- aporta luces y es necesario. Pero la perspectiva deflilltiv:i,
sólo se obtiene cuando se hace el estudio inten·elacionado de los acontecimientos; entonces, se les puede ubicar en su verdadero sentido.
.
Los estudios generales del proceso de la independencia centroamencana
han sido, por lo general, de tipo narrativo, sin penetrar en lo fundamental:
La historia y las ciencias sociales, (El Libro de Bolsil1o 139;
Madrid: Alianza Editorial, 1968, pp. 64 ss.
•

650

FrutNAND B11.AUD.BL,

establecer la coherencia de los acontecllDlentos, interpretarlos dándoles su
significado. Por otro lado, no se ha hecho a través de lo que ahora se llama
historia social; es decir, enfocando el estudio de la sociedad global, de los
factores sociales, del ambiente ideológico, etc., y cómo todos esos factores
se interrelacionaron.
Es importante tener en cuenta otra limitación. Cuando un acontecimiento
--como la independencia- se convierte en motivo de conmemoración cívica
-15 de septiembre-, se corre el riesgo de otorgarle una carga emotiva que
dificulta su comprensión. Hay aspectos que se dan por establecidos y otros
que se vuelven intocables. Mucha gente cae en confundir el festejo con el
acontecimiento festejado, y así llega a creerse en la participación popular
y mayoritaria.
El presente trabajo es un aporte que trata de sentar algunas hipótesis
de discusión, que puedan dar nuevas perspectivas y posibilidades a la comprensión de nuestro pasado. No es el resultado de una investigación específica. Más correctamente podría describirse como el producto de un largo
proceso de elaboración mental Juego de varios años de docencia y de reflexión sobre el tema. Paulatinamente se fue llegando a tener los criterios
que ahora se presentan.
Ahora, al momento de redactarlos, hemos considerado necesario dividir
la exposición en dos partes. En la primera se intenta resumir aquellos elementos que se consideran fundamentales para la elaboración ulterior: es decir, es la base para desarrollar las ideas de la segunda, en la cual se llega
a lo que se padría llamar interpretativa.
Esperamos que este modesto aporte sirva de base para otras investigaciones, que permitan la profundización de la historia social de nuestro país y
de la Patria Grande.

II. Situación del Reino de Guatemala
Vamos a intentar a continuación, en forma harto esquemática, hacer una
descripción y caracterización de la población y la economía, el sistema de
poder, el desarrollo urbano y la estratificación social en el Reino de Guatemala a fines del siglo XVIII y principios del XIX. Todo ello nos servirá
de referencia para intentar (en la segunda parte del trabajo) una mejor
comprensión de la Independencia.
A. Población

Varias fuentes coinciden en consignar que la población de toda la Capitanía General de Guatemala, a principios del siglo XIX, era de alrededor

651

�•
b la agricultura y comillón de habitantes.1 Los Apuntamientos so re
.,
de un
(l 8 l0) 2 distribuyen esa poblac1on en
mercio del Reyno de Guatemala
'
" 40 000 'blancos". Don
.
313 334 "pardos y algunos negros y
'
646,666 indios,
,
.
_ d ués da también cifras similares
Manuel Vela,ª que escn~, catorce ,~n)os
bl ~ente obtenidas de la antela . , total "un rrullon escaso ' pro a e
.
(pob cion
. . .
"clases" Vela redondea las cifras y cambia un
rior fuente. Al distnbmr en
&gt; 000 . di
300 000 ,1mulatos, negros- y
nomenclatura: habla de 600,
m os,
'
la
poco
. 11 ,,
'
d 30 a 50 000 "espanoles cno os .
castas &gt; y e
,
o es-tas cifras y a explicar algunos :15Pasemos ahora a comen~ar un pOC l
1 .sta es el contenido racial
.
L 0 prunero que sa ta a a VI
d
pectos mteresantes.
d 1 . 1 XVI Entonces cuan o
tur
.
oria-inada
des
e
e
s1g
o
·
&gt;
o étnico de la nomenc1 a,
::,,
· d da pleno sentido.
, f
d ninguna mezcla tenia, sm u ,
todavía no se hab1a e ectua o
,
d 1 misma terminología,
• XlX un.que se segwa usan
a
A principios del sig1O
,
tían grupos "puros",
.
b'
biado notonamente: ya no exis
la realidad ha ia caro
_
, .
te , an ya un sentido socioeco.
din' . social los teillllnos ru
y' por la rrusma
anuca
.,
.
erder su original connotación ranómico. Es decir, que con el tiempo, sm_dP d tipo más bien social Para
·a1, h. ab'1an adquirido un nuevo conteru
o e .
. .,
_
el que poseía una pos1c1on
0
criollo y espano1 era aqu
d
al,
entonces, en gener
.
d
rnb.tis que habían a , .
.vil .ad Los descendientes e uruones
economica pn egi a.
.
1 tuviera por "blancos" ( que se
di E . Wolf· "Así el
quirido riquezas habían obtemdo que se es
d
to ) Como ce ne
.
'
tenga por blanco, decían l~s ráº~:Uen ; ~n un grupo social, no rac;ial." •
grupo blanco se transformo p~ amen

7

ª

ª

°·

.

. d l h" t . de la ciudad de Guatemala (3a .
mpendw e a is ona
"d
• Do'MINCO JuAllROS, eo
.
936
I 65-66 da un cuadro resUIUl .o
eclici6n; Guatemala: Tipo~Ía Na~:na;d:6n
1778, q;e da un total de 805,339
de toda la poblaci6n del Remo, segu . p b l
bla . 6n véase: MAJÚA E. BozZOLI
habitantes. Para un estudio más amplio so re a po , .c1 ~ final del s.iglo XVIII Y
DE WILLll, "La diferenciación soc~ d~~?tr:Wl~aC:emia de Geografía e Historia
durante las primeras décadas_ del SJglo ¡
' d l Independencia (Sao José Costa
d COsta Rica Centro Aménca en las v speras e a
e
'
•
73-97.
Rica: Imprenta Tre1os, 1971)' pp.
. d L Reyno de Guatemala que el
• Apuntamientos sobre la agricultura ~ comdercio Jas
e Cortes Extraordinarias de .la
· Lar azábal Diputa o en
señor doctor don Antoruo
r. . , ~ R l C nsulado en Junta de Gobierno de 20
Nación por la misma ciudad, p1d10
~a
o
1 Oficina de don Manuel AréGuatemala• unpreso en a
.
de octubre de 1810 . N ueva
·
. d
. plemente como Apuntamientos.
D
aquí
en
adelante
cita
o
sun
del
valo, año .d e 1811 ·
e
d
R ales CaJ· as de Guatemala, acerca
d I M" . tro Tesorero e 1as e
M clrid
s Informe
e
uus .
d
és d 1 15 de septiembre de 1821.
a
'
estado deficiente del Erano antes Y, ::~ua.t:mala en los siglos XVIII Y XlX ,&lt;3a.
11 de marzo de 1824. E~ Ec~nomta
Carlos 1970), PP· 78-79. De aqm en
ed. ••. Guatemala: Uruvers1dad de San
,
icton,
.
V I o Informe de Ve1a.
adelante simplemente citado como e a
. .
(México· Ediciones Era, 1967'
• EtUK WoLF, Pueblos y culturas de Mesoamerica
.

l;

p. 207 .

652

Es decir, una estratificación de origen racial o étnico pasaba a ser de tipo
social.
En cuanto a los indios, eran tales los que vivían en comunidades indígenas.
Los que salían de ellas -ya fuera obligados, ya fuera voluntariamente-rápidamente, quizás en una o dos generaciones, perdían s-u identificación
cultural. Entonces, sin que necesariamente se hubiera dado mezcla, pasaban
a engrosar los grupos mestizos.
Los mestizos merecen un poco más de cuidado. Originalmente fueron los
hijos de españoles e indias. Habría que agregar que rápidamente se hizo
una distinción: los productos de esta mezcla que lograron y mantuvieron
una posición privilegiada, pasaron a engrosar los grupos criollos (españoles) ;
Leonor Alvarado y sus descendientes serían un ejemplo. Los que quedaban
viviendo con su madre en la comunidad ind~~ena quedaban como indígenas.
Fueron mestizos únicamente aquellos que quedaron marginados tanto de los
criollo como de los indígenas. También engrosaron su número los indígenas
que abandonaban sus comunidades e iban a trabajar a las plantaciones o a
las minas y obrajes, o los que se ubicaron en los centros urbanos españoles.
Los "mestizos" constituyeron un grupo intermedio (entre españoles criollos
(blancos) e indios) al cual, en buena parte pasaron a pertenecer quienes
no eran (social, económica y culturalmente) ni una cosa ni otra. Los desplazados que no encontraban ninguna ubicación clara, y que ya tan antiguo
como a mediados del mismo siglo XVI eran preocupación de muchas personas, entre ellas el obispo Marroquín que se refiere a ellos en su extensa
correspondencia.
Con el correr del tiempo vinieron a engrosar el grupo mestizo todos los
tipos de mezclas entre español, indio y africano siempre que vivieran en el
mundo "español'',5 en los poblados o en las plantaciones dependientes directamente de lo españoles y los criollos. También pasaron a ser vistos como tales, y se mezclaron con ellos los españoles y criollos empobrecidos.
A principios del siglo XIX era imposible hacer una distinción entre estos
grupos. Cualquier esfuerzo en ese sentido resultaba estéril e irreal. Así lo
reconoce el propio Ayuntamiento de Guatemala cuando en 1820 argumenta
en contra de Ja djscriminación del n egro de la calidad de ciudadano. Si
bien reconoce que la inmigración negra fue escasa en el Reino, señala que
ahora no era factible hacer una distinción y calificaba de injusta la medida...
• Uso aquí el término "mundo español" como una contraposición cultural a ' mundo indígena". Por supuesto, entre ambos mundos se daban fundamentales relaciones
de tipo económico. El "mundo español" lo componían los españoles, los criollos,
los mestizos; los que dominaban eran los primeros.
• Es una argumentaci6n que hace el Ayuntam.iento en favor de que se cambie
el artículo 22 de la Constitución que priva "a los descendientes de Afriea" del

653

�Así pues, para princ1p1 s del igJo XIX, la nomenclatura misma se habfa
hecho ambigua y confusa. Cuando Jos Apuntamientos hablan de "pardos ' J
o V la de "mulatos, negros y castas" se están refiriendo a ese grupo intermedio, al grupo humano producto de mezclas imposibles de diferenciar; ~unqu la mentalidad de ]a época quiso hacerlo con una nomenclatura pmtoresca que nadie otendia y menos podía aplicar. 7 Es decir, los 300,000 que
mencionan ambos documentos ntre los indios y los blancos deben entenderse como grupos mestizos en el sentido :más lato, y sobre todo como los
grupos que vivían al lado d los ('criollos" o " spañoles', pero que no
pos ían su riqueza.
El ro lizo urgió, pues, de orígenes no sólo raciales sino también culturales
muy disímiles.
unca fue po íble que se di ra en te grupo una unidad.
demás, vivía n una siluación marginal: ra recha7,,ado por los grupos e •
pañoles, a los vales no podfa incorporarse fácilmente, pero a lo cual aspiraba, y él a su vez rechazaba despectivamente lo indígena. Era un desheredado .ociaJ y, culturalmente, pri ado de un lugar estable en el orden

sacial.8
Algunos autores llegan a aürmar que los mestizos dcsarrolla~on por :llo
complejos y traumas. Pablo Martíne.i del Río l1abla de complejo de Edipo,
que luego de la Independencia se va a manil:5tar como un_ odio-~ la cultw-a
española y amor a lo indígena· como una busqueda de af.i.nnacion nacional
en los alores indígenas.9
El mestiro vivía en una situación insegura en Ja que lo valía era saber
derecho de ciudadanos, porque s consid ra injuslo e imposible de poner en prácLka.
"Instrucciones que el Ayuntamiento de Guatemala confirió al diputado de esta provincia a las Cortes Españolas y AD1ericanas" (16 de diciembre de 1820), en Boletín
del A.rchiuo General del Gobierno (BAGG), IV, 1 (octubre 1938), PP· 93-94. éase
también El Editor Con.rtitucional, o. 6, 17 de agosto de 1820 "Ciudadanía del
indio español", en que s defiende la el vación del fodio de su calídad de "menor"
y la ciudadanía de oriundo d ALrica. En el E. C., o. 39, 19 de marzo de 1821,
al transcribir párrafos del acta de la 5a. sesión de la Diputación Provincial ( 17 de
noviembre de 1820) en que se mencionan dos casos similares de San Miguel Y
Comayagua en el sentido que el solo concepto de pardo$ no los hace por esa única
razón ser reputados originarios de Africa o ser excluidos de las electíones.
' La nomenclatura de mesti7.aje era inaplicable; habla nombres tan peregrinos como "tente en el aire", "no te entiendo" (confesión de culpa de semejante despropósito), "vuelta atrás"· adem:is de hablarse de lobos, castizos, barquinos, cambujos, chamizos, etc.
• Wo1.1&gt;, op. cit., 208.
• Citado por oSEBIO DÁv&gt;.1.0s HURTADO, "La morfología soci~I de ueva Españ~,
móvil de su independencia" en EJtudios Antropológicos publicados en homenaJe
'
.
al doctor Manu11! Gamio (México: Universidad acional Autónoma de México, 1956),

p. 601.

654

adaptarse y saber cambiar a tiempo.
o era él quien tenía el poder, era
sólo un servidor, necesario e indispensable, pero sólo eso. Vino a ser -dice
Eric Wolf- la antítesis del indio. AJ ontrario de] indio, no echó raíces en
ninguna comunidad, "mientras el indio permanecía obstinadamente unido
a las normas de su grupo, el mestizo aprendería a modificar su comportamiento d 1a misma forma omo otros hombres se ponen o se quitan una
máscara"; mienlras el indio 'se encerraba dentro de sí mismo", el mestÍ7,,o
'habría de desenvolverse con toda naturalidad en el mercado de los objetos
mate1iales, de las ideas y de la genle", mientras el indio -en su omudad- consideraba el poder como atributo del cargo oficial y lo redistribuía
uidadosament el mestizo veía en el poder un atributo de la p rrona, una
fuerza personal que podía subyugar y someter a la gente.1 º
Tampoco el criollo se hallaba en una situación definida y con tructiva
cultura1?1ent:. Admiraba y ~piraba a lo español, pero sentía de precio por
los funcionanos reales que venian a de pJazarlo de pasiciones que consideraba
suyas, y que impedían que hiciera lo que quisiera. Quería demostrar que
era tan_ español como los españoles e imitaba, con afanes de distinción y
elegancia rebuscados Jo que le llegaba de España.
o tuvo el vigor de crear
una man~1~ de ser una cultura original y propia. Su manera de ser no pasó
d supediCJal trru¡plante de lo peninsular· de una España en crisis. Vivía
un mundo superficial y vacío.

B. Economía
Hagamos a ontinuación, a grandes rasgos, la descripción de la situación
del sistema económico del Reino de Guatemala entonces.
Como es sabido, nunca fue una zona rica en minas, salvo la región hondureña; _que tuvo algunas minas. Fue fundamentalmente una región agrícola.
ttbzando conceptos actuales, podríamos distinguir dos sistemas agrícolas
(no separados sino interdependientes} : el comercial y el de consumo int mo.
El primero estaba bajo el control de la oligarquía urbana. El uJtivo fundamental de exportación era el añil. La producción había venido sufriendo
una baja en los primeros años del siglo XIX. Se puede decir que había disminuido .a la mitad: de más de 1.000,000 de libras en los buenos años -en
algunos pasó de 1.300,000- y alrededor de las 800,000 en otros no tan
buenos; a partir de 1811 bajó a menos de 450,000, y no sobrepasando las
350,000 luego de 1817.11
,. WotP, p. 209.
Véase, Ro11ERT S. J,IlTH, "Indigo Production and Trade in Colonial Guatemala", Hupaníc American Historícal Review, XXXIX, 2 (mayo 1959), pp. 181-211,
especialmente pp. 197-199.
u

655

�La comercialización del añil estaba controlada por las grandes casas comerciales de Guatemala (capital), que a su vez estaban relacionadas con
las casas comerciales de Cádiz. 12 Estos grandes comerciantes capitalÚlos tenían el completo monopolio de la exportación, establecían las calidades y
sus correspondientes precios, compraban a los grandes productores, que a
su vez habían adquirido la producción de los pequeños productores (poquitero ) . Eran obligados a traer el añil a la ciudad de Guatemala donde se
efectuaban las tran,;acciones. Después, ya en propjedad de los exportadores,
el añil salía hacia España. Los grandes comerciantes eran a su vez prestamistas; adelantaban dinero y mercaderías ( de sus negocios de importación)
sobre la cosecha. Al producirse la falta de pago las plantaciones fueron pasando a sus manos hasta llegar a convertirse en lo primeros productores (el
marqués de Aycinena llegó a tener las mejores fjncas añileras de El Salvador
y a poseer la flota con que se hada la e,qJOrtación) ?- 3 Este sistema monopolístico trató de romp rlo el gobierno español sin éxito. A la larga provocó
una serie de descontentos y enconos de parte de los provincianos contra los
grandes comerciantes de la capital, en especial, y de la capital, en general,
como centro de poder y explotación.u
Al lado de la comercialización del añil, según muestra también Floyd, los
comerciantes capitalinos controlaban también el tráfico de ganado que venía de las haciendas de Honduras y icaragua para la provisión de la capital.
De ella obtenían el beneficio fundamental los comerciantes, sin que corrieran
mayor riesgo.
También formaba parte del sistema agrícola comercial los cultivos del azúcar y el algodón, generalmente efectuados por propietarios de tipo medio.
El cultivo del algodón había prosperado gracias al desarrollo de una incipiente industria de telares, sita, sobre todo, en la capital y Antigua.
"" Todo esto no es más que un resumen de las ideas sustentadas por

TROY

S;

FLoYD en su estudio " Los comerciantes guatemaltecos, el gobierno y los provin-

cianos 1750-1800'', Cuadernos de Antropología 8 (1968) , pp. 37-58. Publicado originalmente en Tit e Hispanic American Historical R eview, XLI (febrero 1961 ) . Véase también la lista de familias ricas d e la ciudad de Guatemala, en G. A. TRO'MPSON,
Narración de una visita oficial a Guatemala viniendo de México. Guatemala: Sociedad de Geografía e Historia (1927), pp. 161-162.
u ALEJANDRO D. MARRoQUÍN, Apreciaci6n sociol6gica de la independencia salvadoreña (San Salvador: Instituto de Investigaciones Económicas, Facultad de Ciencias Económicas, Universidad de El Salvador, 1964) , p. 16, da una lista de fincas
de añil del marqués de Aycinena en El Salvador obtenida de "Estado General de
la P. de S. Salvador" de Antonio Gutiérrez de Ulloa que foe intendente.
" Todo este sistema de explotacrón de los añileros y hacendados salvadoreños y
nicaragüenses explica el sentido de odio y r~ntimiento contra la capital, y el sentido
separatista regional que más tarde va a ser importante para ex"J)licar muc:has situaciones durante la época federal.

656

!~

Al lado, de
agr~cultura comercial existía la agricultura para consumo
loca!: rnaiz, fnJol, trigo, verduras, etcétera, generalmente en manos de pequenos. 1~bradores en su mayoría indígenas. Los Apuntamientos describen
las acbvidades productoras de los indígenas, con palabras difíciles de mejorar:
"Su agricultura se reduce a sus milpas, trigales, frixoleras y hortalizas
en terrenos para ellos precarios aunque propios, . . . pagan su tributo
ocurren á las capitales de sus cofradías religiosas y caxas de comun¿
dades. Proveen con dichos esq1tilmos y frutas la plaza de la Capital
y Cabeceras de Partido donde se compran por las otrns clases para s~
sustento y regalo." 15

Tenían, los indio una cierta especialización de producción y mercadeo
que todav1a al10ra se nota en parte, y sus artesanías características. Eran además la mano de_ o~ra para los o~o grupos, a través de los sistemas de trabajo
forzado (repartl.IDl.entos) : culbvaban el añil, trabajaban en las hacienda
hacían los camÚlos, erigían edificios, Jlevaban Ja carga. Como se mee en lo~
Apuntamientos: "Ellos son el descanso de las demás clases sin exclusión:
ellos son los que nos alimentan surtiéndose de lo necesario y de regalo, . , ."
_Es decir que los agácultores de subsistencia eran los que proveían de
alimento Y de mano de obra al sistema de agricultura comercial de ahí su
conveniente interrelación.
'
En l~s. cen~s urbanos., especialmente en la capital, se habían desarrollado
la~ actividades artesanales orgaruzadas en gremios. Esta actividad econórruca como algwias otras q~e habían sido originalmente españolas, pasaron
luego a manos de los mesmos al haberlas abandonado los españoles. 1 º 0
t~os lo oficios ru todos los artesanos se encontraban a jgual ruvel económico. Los maestros ocupaban una posición privilegiada que no todos alcanzab~ · algunos ~ae~tros lle~aron a obtener suficiente éxito como para con~
verl:lrse . en prop1etano meruanos. Por otro lado, hubo oficios que permitían
menos mgresos y que gozaban de menos prestigio social.
, Especial mención merece el caso de los textiles. En el siglo XVIII babia prosperado la producción de telas con algodón del país. El barrio de

8:

Folio
Los Apu11t_amtentos se ~tienden bastante en la explicación de Ja agric_ultur_~ Y Vida de los mdigenas, e mcluso se proponen medidas para remediar su
situac1on,
. l. A vec~ l? que efectiv31:11~nte sucedió fue que los españoles o criollos que continuaron e!e_rc1endo estos oficios desmejoraron socialmente por pérdida de riqueza
Y _d~ prest¡gto. La demanda de trabajo y la necesidad de las actividades abrió los
oüc10s a los mestizos y muJatos.
16

657

�San Sebastián de la nueva capital y la Antigua Guatemala eran los grandes
centros de telares. Esta incipiente industria, se hallaba en crisis a causa de
la importación de telas, gracias al libre comercio y al contrabando. El gre• 17
mio de los tejedores se encontraba en franca efervescencia.
Por último, hay que mencionar las llamadas "profesion~ liberales" Y_ los
"oficios de letras", ubicados en las ciudades y también servtdos por me~tJ.zos.
En resumen, pues, los mestizos eran los servidores y los aliados, ~onscie~tes
e inconscientes--- de los grupos que controlaban el sistema econorruco y social.
Concluyendo, tenemos ante sí el esquema de una típica -~conomía colonial y dependiente: productora de un producto de exp?rtac1on (_Wla materia prima, tinte), que España revendía {como econonna depend1~te del
resto de Europa); importadora de productos manufacturados (espanoles Y
europeos, sobre todo), y un sector de consumo ~terno, todo ello ,estructurado
dentro de un sistema jerarquizado y de explotaaón de la mayona. E~ ~oder
económico estaba en manos de la pequeña oligarquía "criolla", que eficientemente (para si, no para el país) explotaba la economía en su bene~cio.
A partir de 1810 la economía pasaba por un_ mal mo~~nto, especialmente
a causa de la baja en el precio y la producc16~ del añil,
otras ~uctuaciones internas de producción. Los efectos se depban ver mas notonamente
en Jas zonas añileras (especialmente El Salvador) y ganaderas (Nicaragua) -18

!

C. El gobierno
También el poder político se encontraba altamente concentrado. Sin embargo, esta concentración no coincidía con la concentración del poder económico. El poder político --civil y religioso-- se hallaba cen~o. en la capital, pero no en las mismas manos, sino en los. altos funcionanos reales,
en su inmensa mayoría peninsulares.
Esta contradicción entre poder político y poder económico fue uno de los
motores de Ja acción de los grupos privilegiados criollos contra el sistema,
con el fin de controlar también el poder político, según veremos más adelante.
El sistema colonial español produjo invariablemente, en todos los territorios una centralización exagerada, en favor de la capital y en detrimento
del r~to de las regiones. La dependencia hacia la capital era innecesariamente exagerada.
11 Existía una gran desocupaci6n y descontento entre los tejedores.
Esto trató
de ser aprovechado en favor de la independencia en 1808 y, como veremos más
adelante en las elecciones de 1820.
" Dei' Informe de Vela queda claro que esta crisis se ha~í~ ~ílejado desd_e ~cía
varios años en la situación de la Real Hacienda, que era deficitana desde hac1a anos.
Los ramos que más producían eran tributos, alcabalas Y tabacos.

658

El sistema político fue doblemente no representativo. Por un lado lo.s altos
funcionarios centrales y regionales venían desde España; con lo que se cerraba la participación de gente del país en el sistema de gobierno. Por
el otro, en el gobierno local (municipal) se desarrolló un sistema aristocrático, en que los cargos eran otorgados por el sistema de puestos vendibles
y renunciables, con lo que cayeron en poder de las oligarquías locales, sin
que tuvieran representación alguna los grupos medios y populares.
Los centros de la vida .regional fueron los poblados más importan tes de
cada región; el centro indiscutible de toda la Capitanía era la capital. Existía, pues, un gran desequilibrio en la concentración de poder político. Cada
centro urbano regional aspiraba a una vida más autónoma en la que cada
grupo Joeal de poder tuviera más que decir en la resolución de los problemas
que les correspondían. Iban adquiriendo la noción regional al mismo tiempo que se creían capaces de gobernarse a sí mismos, sin estar sujetos al poder
económico y político de la capital.

D. El desarrollo urbano
El desarrollo urbano del Reino de Guatemala era insignificante. La ciudad
principal era, por mucho, la ciudad de Guatemala que contaba en aquel
momento, a lo sumo, entre 25 y 30,000 habitantes. 19
El traslado de la ciudad al valle de la Ermita había hecho reducir el
número de habitantes (o al menos que no aumentara ostensiblemente), ya
que muchos nunca llegaron a abandonar la anterior ciudad o habían vuelto
a ella. 20 Otros habitantes habían fundado nuevos poblados (Villa Nueva,
p.e. ) , y otros pocos optaron por tra ladarse a las provincias.
Es necesario señalar otros efectos que produjo la traslación. Por un lado
está el nivel tan fuerte y simultáneo de inversión que hubo que emprender
para llevar a cabo todas las obras de la nueva capital, en detrimento de las
provincias, precisamente en un período de recesión económica. Este mismo
,. Los datos para la población de la capital fluctúan un poco: JuARRos (1, 66)
da 23,343 ; BosTAMANTE y GUERRA (Archivo General de Indias, Leg. 526 (3 de
noviembre de 1814 ) , citado por SEVERO MARTÍNEZ PELÁEZ, La Patria del criollo.
Ensayo de interpretad6n de la realidad colonial guatemalteca (Guatemala: Editorial
Universitaria, 1971, p. 721) , dice que "apenas sube a veinticinco mil al.mas de
todas clases .. ." ; El Amigo de la, Patria ( o. 3, 3 de noviembre de 1820) da 30,000,
Y El Editor Constitucional (21 de febrero de 1821) da 40,000. Esta última cifra
me parece exagerada, me inclino por las de BusTAMA TE y El Amigo.
20 Antigua nunca fue completamente abandonada. Según J UARR.O
( I, 66), en
1795 tenia 8,000 habitantes. Se menciona que llegaron a fundar en ella 1,000 telares ( 1795). H. H . S,ufAYOA G., "El artesano en la indt1pendencia de Centroamérica", Universidad de San C'}rlos LX ( 1963), p. 123.

659

�alllplio programa de construcciones hizo que muchos artesanos d_e ~tros oficios pasaran al de la construcción y que población de las pro~inc1as fuera
a la capital atraída por esa posibilidad de trabajo. Cuando el mvel de obras
fue disminuyendo, los artesanos de otros oficios no volvieron a su ~pación original, ni los inmigrantes nuevos regresaron a su lugar d: ongen.
El resultado fue el desempleo, lo que coincidió con la decadenc;_i.a de los
telares. 21 Esa gran cantidad de trabajadores desocupados, descontentos, desadaptados a la vida de la ciudad, faltos de co~esión social y ~oral, fueron
lo que motivaron esa desmoralización y violenoa, esa degradaoon y descontento que a diversas personas llamó la atención. 22
Los primeros años del siglo XIX: nos muestran pues ~a .capital a 1:11edio
hacer, llena de problemas, de población descontenta e mqtueta., ~a cmdad
de Guatemala seguía siendo el centro indiscutible del poder poüuco Y económico del Reino y la mayor ciudad que existía. Pero ello a costa del ~escontento y el resentimiento de los provincianos, y un aumento del detenoro
económico y social.
Además de la capital, ¿cuáles eran los grandes centros urbanos del Reino?
En esto hay que tener sumo cuidado. Puede caerse en un error al creer
que los centros de población que llevaban el nombre de ciudades eran los
más importantes. No era así. Este apelativo venía de las fundaciones efectuadas -en el siglo XVI. 2 ª Entonces ttece núcleos habían recibido el título
, de ciudades.24 Posteriormente muchas de ellas rio se desarrollaron o decayeron. En cambio, otros centros urbanos ( villas y pueblos) prosperar-on.

= HÉcTOR H . SAMAYOA G., Los gremios de artesanos en la ciudad de Guatemala
(1524-1821) (Guatemala: Universidad de San Carlps, 1962), pp. 207-208.
" Véase jnfonne de Bustalllante y Guerra y la exposición del oidor don Joaquín
Campusano sobre Jo sanguinario y desordenado de la ''plebe". Citados por S, MARop. cit., pp. 704-705.
l&gt; Sin importar necesariamente el tamaiío, una ciudad era donde predomina~an
--esto originado en el siglo XVI- los españoles; villa cuando era de menor importancia o también había otras clases de gentes, y p~ebl&lt;:&gt;5 donde s~lo viví~ indígenas. Según GARCÍA l'F.LÁEZ (Memorias para la historia del Antiguo Reino de
Guatemala) (Ill, 2a. edición; Guatemala: Tipograffa acional, 1944),_ 160: "El
miembro de una ciudad o municipio lograba más derechos y prerrogativas que el
de una villa éste a su vez participaba en lo material y lo form,al de más comodidad
y ventajas ~ue el de una aldea ..." Para un estudio completo del urbanismo véase

TÍNEZ

M.E.B. de W1LLE, op. cit.
"' La lista de las trece ciudades "primeras" es la siguiente: Santiago de Guatemala,
Ciudad Real, San Salvador, San Miguel, Comayagua, San Jorge de Olancho, _San
Pedro Sula Gracias a Dios, Puerto de Truxillo, León, Granada, Nueva &amp;egovia Y
Cartago. Véase: ANTONIO VÁZQtraZ OE E SPINOSA, Compendio :V de1cripcilm de la.;
Indias Occitúmtales (Smithsonian Miscellaneous Collections, Vol. 108; Washington:
The Smithsonian Institution, 1948), pp. 259-260.

660

Como índice aceptable de cuáles eran los centros urbanos más importantes
a principios del siglo XIX, podemos tomar la lista de "ayuntamientos de
españoles" que presenta Juan:os. 25 Son quince: nueve ciudades: Santiago
de Guatemala, San Salvador, San Miguel de la Frontera Ciudad Real de
Chiapa, Valladolid o Comayágua, León, Granada, ueva Segovia y Cartago; 26 cuatro villas: San Vicente de Austria, Santísima Trinidad de Sonsonate, Tegucigalpa y Rivas; 27 y dos pueblos: Quezaltenango y Santa Ana
Grande. Además, habría que agregar la Antigua, que ya entonces tenía ayuntámiento.~8
El movimiento independentista fue un movimiento fundamentalmente urbano. Ello es fácil de comprender: ahí estaba la concentración de los sectores
que tenían el poder político y económico o que aspiraban a él · ahí estaban
los sectores más elevados intelectualmente, la gente más concientizada y moderna· ahí se concentraban los problemas y la gente que tenía alguna posibilidad de organizarse para dejarse oír. En pocas palabras, ahí se daba
el fermento y la capacidad necesarios; ahí estaba la mayoría de la o-ente
que podía buscar y entender la independencia y beneficiarse con ella.0 Así
l? ~econoce José Cecilio del Valle cuando dice que las nuevas ideas y sentun1entos encuentran "su mayor exaltación en las Capitales de América donde
hay más ilustración y pasiones que en los pueblos subalternos".29

E. Estratificación social
Para hacer una reconstrucción de la estratificación social de la época utilizaremos tres fuentes, ya antes citadas: los Apuntamientos, el Informe del
minish·o tesorero Vela y las Memorias atribuidas a Pedro Malina. so
!ti JuARRQS, II, pp. 41-43.
"' Habían dejado de tener ayuntamiento Truxillo y Gracias a Dios ; se Je había repuesto en 1809 a Nueva Segovia.
"' Las villas que habían dejado de serlo eran: Realejo, Xerez de la Frontera ( Choluteca), San Pedro Sula y San Jorge. Lo anterior en relación al Memorial de Juan
Díe-z de la CaUe de 1646.
.. Aunque JuA.R.llOS no incluye la Antigua, desde abril de 1799 tenia ayuntamiento
ya que se le había reinstalado por orden del Capitán General y Audiencia Boletín deÍ
Archivo General del Gobierno, VIII, l ( marzo de 1943), pp. 170 y ~s., especialmente 180-182.
u Carta de J. C, del Valle. a Bustamante y Guerra el 28 de mayo de 18 LS,
"Documentos de la independencia de Guatemída" publicados por Lou1s E. Bu.NOARTE11. Antropología e Historia de Guatemala, XIII, 2 (julio 1961), p. 59.
• DIR:umentos relacicmados con la Historia de Centroamérica. Memorias acerca
de la revolución de Centro América, desde el año de 1820 hasta el de 1840, por
el doctor don PEDRO MoLINA. Guatemala: Folletín de la República (1896), p. 5.

661

�Comencemos por el sector privilegiado y minoritario, que era el que sin
duda estaba mejor estructurado. 31 Según el autor de las Memorias, estaba
constituida esta "primera clase' por "las familias españolas ricas y las de
los primeros empleados, casi siempre peninsulares". 32 No especifica las actividades económicas de esta clase, salvo al señalar que pertenecen a ella los
al tos funcionarios ( "primeros empleados") .
En los Apuntamientos no se señala específicamente una clase alta; se
habla sólo de la clase de los ''blancos", en la que se ubica a los "americanos
y europeos, hacendados y comerciantes, mercaderes de toda suerte de tráficos, empleados, eclesiásticos, etc." 3 3 Vela tampoco distingue clases dentro
de los "blancos", aclara que entre éstos están los europeos o chapetones, que
"siendo en muy corto número... forman una sola clase con los del país ... " 3!l
Esto es una confirmación de lo que ya mencionamos antes, el ser blanco
tenía entonces un sentido socioeconómico privilegiado, el que era rico pertenecía a este grupo.
Para algunos autores, los criollos o españoles americanos y los peninsulares
se encontraban en una situación tan antagónica que no podían formar una
sola clase social. A ese respecto hay que hacer algunas aclaraciones. Es probable que los funcionarios reales redén llegados de ~paña, fieles al sistema
y a quien los había nombrado; cumpliendo unas funciones específicas que
muchas veces los obligaban a actuar, sobre la oligarquía local ("los nobles"
o aristocracia capitalina) , no se hayan integrado a esa clase alta, ya que
no compartían intereses ni actuaban como grupo. 35 En cambio, la situación
La atribución a Molina es puesta en duda, al menos p ara la totalidad. En cualquier
caso tuvo que escribirlas algufon muy cercano a él. De ahora en adelante citadas
como Memorias.
11 Creo que ya en ese momento se puede hablar con propiedad de una clase social
alta. El grupo oligárquico había dejado de ser un grupo étnico o social para convertirse en una clase.
ª Me parece que cuando babia de "familias españolas" debe entenderse gue se
refiere, como era usual en la época, a españolas peninsulares y americanas ; de ahí
que al referirse a los "primeros empleados" se sienta obligado a especificar la clase
de españoles: peninsulares.
'" Apuntamientos, fols. 7 ss. Las citas que luego haré de esta fuente se refieren
a los mismos folios.
_. V BLA, págs. 78-80. Las citas siguientes de esta fuente se refieren a estas páginas.
.. Según Lorenzo Montúfar (citado por MARROQ11ÍN, op. cit., p. 52 ) las autoridades
españolas se vincularon estrechamente con "guatemaltecos pertenecientes a las familias que se llamaban nobles. Los males por tanto, procedentes de las primeras autoridades, no se atribuían únicamente a los peninsulares, sino a la aristocracia guatemalteca". El panorama que explica Floyd es diferente y contradice lo anterior,
los provincianos se dirigen a las autoridades españolas para que pongan coto a Jo
que consideran abusos de los comerciantes guatemaltecos, y las autoridades intervienen.

662

del resto de los españoles -los que no venían como funcionarios reales o los
que viniendo como tales o dentro de una comitiva de c.apitán general se
quedaban en el país- se integraban a la clase oligárquica local, sí lograban
adquirir el nivel de riqueza necesario o entroncaban familiarmente con ellos.
Así lo reconoce una cita de El Editor Constitucional~ cuando dice refiriéndose a los "gachupines", "es la menos numerosa.. . Estos hombres no deben
considerarse aislados: casados con americanas y con hijos, o unidos con los
criollos ya por vínculos de amistad, ya por los del interés era imposible que
la persecución de un gachupín no se llevara de encuentro diez o veinte americanos". 36
Hay que reconocer, por supuesto, que en el siglo XVIII y especialmente
en los primeros años del siglo XIX se había enconado el resentimiento de
los "españoles americanos" contra los "españoles peninsulares" por sentirse
menospreciados socialmente por algunos de ellos y, sobre todo, excluidos del
más alto poder político. Vela dice en su Informe, por ejemplo, que los criollos
son enemigos de los europeos o chapetones "por la fortuna que suelen hacer.
por la superioridad que les observan en su mejor disposición, actividades ;
~des y porqu.e comúnmente se enlazan con las hijas del país, que los
prefieren muchas veces por su propia combeniencia". 37
Hay que tener cuidado con la adecuada interpretación del decir de Vela.
Por un lado, escribió después de la independencia, cuando se encontraba
dolido por lo que él consideraba una traición; lo que quizás le llevó a exagerar o generalizar ese sentimiento de inferioridad y odio. Además, no olvidemos que al hablar no está haciendo distinciones de clase, y es probable
que también incluyera en esa descripción de la actitud de los "criollos", a
pertenecientes a los grupos ilustrados medios que utilizaron en sus ataques
contra la monarquía española la discriminación que siempre habían sufrido
los del país.
La oligarquía -sin hacer distinción de si eran de vieja estirpe criolla o
españoles recién llegados- era una clase social en el sentido que se asigna
al término actualmente en ciencia social. Tenían una comunidad de intereses, compartían el control de los medios de producción y aspiraban al
total control del sistema de gobierno; tenían un tipo de vida común, y un
papel semejante en la estructura social. Todo ello, a pesar de que los "criol~os. ,viejos" no veían complacientes a los "nuevos ricos" recién llegados,
smttendose superiores; y a la vez, éstos sintiéndose también mejores que los
criollos.
Especialmente enérgico quiso ser el Capitán General M . de Gálvez, que intentó
romper el monopolio.
" El Editor Constitucional, 30 de julio de 1821. El subrayado es nuestro.
" VELA, p. 79.

663

.,

�Precisamente esos matrimoníos de que hablan Vela y El Editor corroboran esa unión de clase. Está probado que las uniones matrimoniales tienden
a darse entre :miembros de la misma clase. Criollos y españoles se casaban
unos con otros no sólo porque no tenían prejuicios raciales entre sí, sino
porque ambos lo encontraban conveniente. Los criollos veían en ello un
medio de mantener más "pura" su estirpe española, a la vez que los recién
llegados tenían un medio cómodo y rápido de afirmarse en la nobleza local.
Floyd documenta varios casos de matrimonios entre hijas de los grandes comerciantes capitalinos y españoles. 38 La cita que ya se hizo de El Editor
Constitucional ( nota 36) lo confirma. Aparentemente, lo mismo sucedía
en las provincias; .Marroquín lo señala para El Salvador y Germán Romero
para icaragua. 89
No es dable aceptar ]a existencia de una sola clase alta para toda la Capitanía. Los indicios muestran lo contrario. El sistema colonial establecía una
centralización de poder económico y político en la capital, a que ya nos
hemos referido. Ello produjo un nivel tal de desequilibrio en la concentración de poder a favor de la clase alta capitalina y en contra de la de las
provineias que se estableció una estructura de dependencia que produjo el
desarrollo de intereses encontrados por la inaceptable forma (para la clase
alta provinciana) de compartir los medios de producción. Al contrario, como a señalamos, eran los grandes comerciantes de la capital los que con
su monopolio explotaban el sistema a su favor ; los ricos provin ianos se veían
explotados y no sentían simpatía alguna de la aristocracia capitalina.
Marroquín destaca en su estudio cómo las demandas de lo que él llama
los criollos salvadoreños ( que sería la clase alta local ) tenían un carácter
local e iban encaminadas contra la oligarquía guatemalteca:'º Una situación
similar se planteaba en las demás provincias, con excepción de Costa Rica,
que no e encontraba vinculada al sistema de mercado y de control económico en favor de los comerciantes capitalinos. Ahí existía una situación más
bien autárquica que no permitió el desarrollo de estas actitudes.
Ahora bien, estas clases altas locales que habían desarrollado un fuerte
espíritu localista tenían algunas de las mismas características ideológicas que
la clase alta de la capital: eran clases privilegiadas de propietarios agrícolas,
saturados de prejuicios discriminatorios contra los mestizos y los indígena , y
se consideraban los dueños verdaderos de todo como ''herederos" de los conquistadores.
Véase Ft.oYD, nota 1, p. 37.
GERMÁN RoMERO V., "Por una historia social de Centroamérica en el siglo
XVIII". Ponencia presentada al Congreso Centroamericano de Historia, San José,
C. R., 6-11 de septiembre de 1971. (mimeógrafo).
"' A. D. MAAAOQUÍN, op. cit., p. 49.

La masa popular o baja era la inmensa mayoría de la población ; estaba
constituida por el elemento humano que carecía de todo acceso al poder
económico y al poder político; eran explotados y no participaban de la
riqueza; carecían de una organización que les permitiera reivindicar sus
derechos cuando lo deseaban, y la mayoría de las veces vivían en tal situación
de ignorancia que no tenían conciencia de su situación.
Puede distinguirse una clase baja rural constituida por todos los mozos,
peones etc., que trabajaban la tierra, incluyendo aquí también a quienes
tenían tierra propia pero pobre e insuficiente. ''La mayoría de la gente de
labranza era pobre", se dice en las Instrucciones. Este sector aunque numéricamente importante, carece de significación para nuestros propósitos, pues
casi no participó en la independencia. 41 Los sectores bajos que tuvieron alguna significación en la independencia fueron los urbanos. Aunque eran
menos numerosos que los rurales, tenían suficiente conciencia para poder
manifestarse y compartían inquietudes y problemas en más cercanía. En las
M emorias se habla de una "tercera clase", así: "entraban los jornaleros, los
sirvientes, menestrale , y aun algunos propietarios tenidos por españoles".
Cuando en las Instrucciones se describen las "divisiones' de los "pardos"
(mestizos ) , se incluyen en esta ''clase" a los artesanos, la gente de labranza
y arriería y la "zanganada . Vela sólo habla que la "parte común del pueblo" que eran los más numerosos dentro de los "mulatos".
La capa media que se encontraba entre la clase alta y la masa baja, no
constituía tampoco una clase. Su origen tan disímil, su acceso tan variado
a los medios de producción, su falta de intereses comunes de tipos de vida
similar y sus papeles tan diversos en la estructura social lo impedían. Escasamente diferentes de los más pobres, sólo t:enían en común unos ingreso no
tan escasos como los del sector bajo, y su condición de vivir al margen del
poder, aunque sosteniéndole con su trabajo y funciones. Eric Wolf hace una
identificación de los dos sectores mestizos en estos términos:

" Viviendo en una inseguridad permanente, sus reacciones no se parecían a las de las clases medias europeas sólidamente establecidas, sino
a los grupos que Karl Marx llamaba 'las capas de Lázaro de la clase
obrera' y a los intelectuales harapientos mal pagados, sin raíces ni
destino, que surgieron en Europa después de 1929 y que llegaron a

13

•

664

S. MARTÍNEZ, op. cit., pp. 366-369, hace una muy interesante reconstrucción
de lo que él llama "capa media baja rural". Especialmente importante es la situa•
ci6n de los ladinos no reunidos en pueblos y la razón de ello.
11

665

�ser los condottieri de la derecha y de la izquierda. En su com1í11 alejamiento de la sociedad, el pequeño funcionario, el cabildero político,
el campesino e1i dificultades, el sacerdote famélico, encontraron un factor común con el indio carente de la protecci6n de la comunidad; con
el artesano pobre que pasaba la ui.da trabajando y entregado a los ejercicios piadosos· con el comerciante o ganadero en pequeño; con el pobre
de la calle sin empleo, y con el pelafustán del 'mercado de ladrones'.
Estos hombres no constituían ni una clase media ni un proletariado,
sino que pertenecían a un mundo social sumergido en las sombras.' •~
En la Memorias atribuidas a Molina se describe a la capa media como
de "personas españolas, de mediana fortuna o po~~' d~icados regularment a las letras, en que solían ingerirse talentos d1Stmgw_do~ de las otras razas". Es interesante resaltar dos aspectos de esta descnpc16n: W10, que se
señale la dedicación a las "letras' , el carácter letrado del grupo (lo que
00 se hace con respecto a la primera clase); y dos, el interés por ~os~
el origen mayoritariamente "español del estra~, y ólo com? ~xcepct?n _de
otras razas", es decir, de origen indígena o afncano. Esto ultuno mas 1b1en
parece afloramiento de un prejuicio racial y_ un afán de mostrar tanta )&gt;ureza' como para el primer sector. En realidad, este grupo aunque mas 0
menos "blanco", no podía negar su origen mestizo, aunque el autor trata de
minimirarlo.
Los Apuntamientos no incluyen específicamente ~a ca~a. media, pues d~~tro de la "segunda clase" de habitantes (pardos), solo distmgue las tres diVIsiones ya señaladas; las cuales, con la excepción quizá de algun~ artesano~
de éxito hemo incluido dentro de los sectores bajos. En camb10, Vela s1
hace un~ interesante distinción dentro del grupo que él llama "de los mulatos"• para "la parte común del pueblo que es la más numerosa",. de los
que "~r la mejora de fortuna companen otr~ media" en la que mcluye
"bastantes personas eclesiásticas, abogados, médicos, maestros [artesanos], artistas, propietarios, agricultores y tratantes &amp;c."
De 1a capa media los que actuaron más eficaz y continuamente en favor
de la independencia fueron dos: el grupo de artesanos descontentos y, sobre
todo la minoría ' ilustrada '. Los núcleos de personas que poseí~ la ~ucacióo suficiente para convertirse en guías, trataron de hacer oir us ideas
influir dentro de los otros sectores bajos y medios y atraerlos a su causa.
;ero también la Corona encontrará eficientes y fieles servidores dentro de
esta capa.
., WoLF, 212.

666

III. Interpretación social de la Independencia
En primer término, quiero señalar que me parece inadecuada la terminología criollo-mestizo aplicada a la comprensión d la independencia. La comprensión del fenómeno desborda esta terminología, que resulta insuficiente.
A pesar del sentido de estamento social que se quiere darle 1a realidad se
evade de ella. Y no se trata de una cuestión puramente semántica, sino de
penuria conceptual. La estratificación colonial era de origen étnico, pero ya
había perdido esa connotación exclusiva al momento que estudiamos.
Lo tradicional ha sido caracterizar la independencia como un movimiento
criollo al menos en el sentido que ello lo dominaron y lo realizaron fundamentalmente. ¿Pero qué se quiere decir con ello? Probablemente cosas diferentes según cada autor.
E te tipo de esfuerzos generalizados y simplificadores a la vez se pueden
notar ya en el siglo pasado. Por ejemplo el italiano Tommaso Caivano decía,
en 1895, el "gran movimiento insurrecciona! separatista . .. encontró eco entre la rica y medianamente culta raza criolla, que anhelaba. . . enarbolar lo
más pronto posible el sagrado estandarte de la independencia, y eco muy
entusiasta halló también entre la ignorante y ambiciosa raza mestiza de los ladinos ... " ,s Los criollos fueron, desde su punto de vista, los verdaderos dirigentes y artífices de Ja independencia.
Una actitud semejante, aunque más elaborada, expone Jorge del Valle
Matheu. Según este autor, "El movimiento de la Independencia no es más
que una rebeldía criolla de indudable base económica enganada en incremento de cultura." 44
A. D. Marroquín en su interesante estudio sociológico de la independencia
también mantiene esta nomenclatura, pero aclara la situación cuando contrasta los propósitos y perspectivas diferentes de criollos y mestizos. Sin
embargo, las fronteras entre ambos grupos son oscuras. Incluso las mismas
fuentes de época se muestran inconsistentes, pues mientras en unas se nota
un énfasis racial en el término, en otros lo tenía social. Además, como ya
dijimos antes en nuestro trabajo, el sentido verdadero del término tendía a
ser social, pero siempre con ambigüedad. Cuando leemos con atenci'ón el
uso que se da a los términos en la época, llegamos al convencimiento que
diierentes personas lo usaban en forma diversa. Sin duda, para el "criollo"

ª ToMr.rAso CArvANo Guatemala América Central. Versión Castellana. Florencia:
Tipografia de Salvador Landi 1895) , pp. 71-73 .
.. JoRGE DEL VALLE MA'l'BEU, Sociologia Guatemalteca
(Guatemala: Editorial
Universitaria, 1950), p. 223. El autor llama al período que se inicia con la independencia, del "Dominio criollo" .

667

�( español americano) los que eran inferiores económicamente que él no eran
criollos; aunque ellos se creyeran asi.
Por ello he intentado una explicación de la independencia usando 1a estratificación social que delineamos antes. Me parece que al analizar los intereses (económicos y políticos) de cada estrato, su papel en la sociedad lo
que querían con la independencia, y el orden social y político que deseaban
obtener, se logra un panorn.ma más claro.
o se puede decir simplemente, sin calificar y aclarar, que existía en la
población voluntad de independencia y conciencia de que podían resolver
su problema por sí mismos. Esto es cierto, pero sólo en parte, porque esa
olun.t.ad y esa conciencia era, no sóJo diferente segÚil la clase o estrato,
sino según 1a región geográfica. No concebían igual la independencia los
grupos oligárquicos de la capital que las oligarquías provinciales; ni los grnpos ilustrados, medios, ni los sectores populares y medios sin educación. Como dice S. Martínez: "Uno de los motivos -son varios- por los que el
estudio de la independencia sigue siendo un atolladero histórico lleno de graves problemas de interpretación, consistente en suponer que los grupos sociales que luchaban por la emancipación lo hicieron con idénticos propósitos
y Ja concebían de igual manera. Ocultando que la sociedad colonial presentaba profundas divisiones de clases, se ha dado poca importancia al hecho
de que los grupos interesados en la independencia esperaban de ella resultados
distintos y hasta contradictorios.' 45
Creo que para nuestros fines podemos distinguir cuatro grupos actuando,
con fines diversos: Ja clase alta capitalina· las clases altas de las principales
ciudades provinciales; las capas o estratos medios, especialmente el sector "ilustrados" y las capas o estratos medios y bajos no ilustrados. Tratemos de responder para cada uno a las preguntas: ¿Qué buscaban con ta independencia?
¿ Qué procedimientos usaron? y ¿ Qué tip9 de país vislumbraban después de lograda la independencia?
Para los representantes de la oligarquía capitalina la independencia suponía, fundamentalmente, mantener y af.i.nnar su poder económico, obteniendo un mayor control del sistema, para así obtener más ganancias y que
éstas no se fueran a Españ.a, sino a .sus bolsillos. Además -y esto era lo
más importante- querían obtener el control del poder político; querían
el control del gobierno para orientar éste en beneficio propio y de acuerdo
a sus propios esquemas, que favorecerían, claro está, su poder económico.
Como dice Luis Vitale, hablando de Chile, pero válido para Guatemala:
"La burguesía criolla aspiraba a tomar el poder [político] porque el gobierno significaba el dominio de 1a aduana, del estanco, de las rentas fiscales,
de los altos puestos públicos, del ejército y del aparato estata~ del &lt;:ual de&lt;4

668

S.

MARTÍNEZ,

op. cit., pp. 321-322.

pendían las leyes sobre impuestos de exportación e importación. El cambio
de poder no significaba transformación social. La burguesía criolla perseguía que los anteriores negocios de la corona pasaran en adelante a ser
suyos. De ahí el carácter esencialmente político y formal de la Independencia.'' 46
En general sus procedimientos fueron tímidos y cautelosos, el convencimiento de su necesidad tardío. Prefirieron las tácticas solapadas y ocultas
que no los expusieran. Usaron el argumento verbal retorcido y no abierto.
Llegaron de último a la contienda, pero fueron los que sacaron mejor tajada; supieron colocarse al frente en el momento oportuno, cuando ya no
había alternativa. Son los tardíos aprovechados.
Buscan un régimen político "moderadd', en el que no cambiaran las
cosas; en el que simplemente saliera España y ellos ocuparan su lugar. Precisarntmte por eso posteriormente se inclinaron por la fórmula imperial mexicana, que les garantiza un sistema rígidamente estratificado en el que sus
prerrogativas se mantendrían y en el que podrían lucir posibles títulos no~
biliarios, y luego luchan por el sistema unitario que garantizaba la hegemonía capitalina.
Pasemos ahora a las oligarquías provincianas. Cada una de éstas buscaba,
igual que la de la capital, consolidar su posición de poder económico y
asaltar el poder político; pero con el propósito no sólo de librarse del control español, sino también de la explotación de la oligarquía guatemalteca,
y de un sistema impositivo que consideraban había contribuido a arruin~rlos.
A. D. Marroquín señala las demandas dirigidas por el Ayuntamiento de San
Salvador en contra de las autoridades guatemaltecas pidiendo autonomismo
provincial, descentralización política y administrativa, eliminación de los nobles de Guatemala como sector políticamente dominante y erección de un
obispado propio. 47
Con igual o menor fuerza a San Salvador se manifestaron en todos los
centros urbanos provincianos similares reivindicaciones localistas. Todo ello
se va a afirmar después de la experiencia de la anexión a M,exico -y va a
ser una motivación fundamental en las contiendas políticas de la Federación.
Las clases altas provincianas se manifestaron más tempranamente que la
de la capital, pero también lo hicieron en tono "moderado" y manifestando
Luis VITALE, Interpretación marxista de la historia de Chile, t. II: La colonia
y la revolución de 181(). (Santiago de Chile: Prensa Latinoamericana, 1959) pp.
40

156-157. Citado por ANl&gt;RE GUNDER FRANK, Lumpenburguesia: lumpendesarrollo
(México: Ediciones Era, 1971), p. 58.
" MARROQUÍN op. cit., pp. 50-51. Resumen de las "Ynstrucciones" que el Ayuntamiento de San Salvador dio a su Diputado en Cortei¡ (1820).

669

�recelo y desconfianza de las acciones más radicales de los grupos "inferiores".
A. D. Marroquín muestra cuál fue la actuación real de los llamados infidentes de San Salvador ( 18lf) ; que no fue sino una actuación oportunista
y pacificadora del brote planteado por los "mestizos". Similar situación señala en el movimiento del 24 de enero de 1814; en que la actitud vuelve
a ser temerosa ante la acción radical de la "plebe", y contemporizadora de
las demandas, llegando esta vez al sacrificio y traición del líder mestizo Pedro
Pablo Castillo. ¼a
S. Martínez afirma tener pruebas documentales de situaciones similares en
Nicaragua. 411 En ambos casos la situación es casi igual; el descontento popular a causa de la difícil situación económica estalla en forma violenta,
pero con propósitos poco definidos; 50 en ambo.s lugares los criollos terminan
neutralizando el movimiento y afirmando su control de la situación. En
el movimiento de 1811, incluso se cuenta con la colaboración de representantes de la aristocracia guatemalteca (M. Aycinena y Peynado ), que van
como pacificadores enviados por Bustamante y luego actúan de Intendentes.
El régimen político que V1slumbraban los grupos oligárquicos provincianos
tampoco supone un cambio de estructuras, aunque sí se manifiestan un poco
más avanzados y menos rígidos que los guatemaltecos: piensan en un sistema
republicano constitucional que garantizara cierta descentralización y autonomía provinciana, y que neutralizara la hegemonía política y económica de
la capital.
Los grupos medios ilustrados sop difíciles de separar de la oligarquía en
las provincias; es decir, casi siempre las minorías cultas coinciden con ]a
oligarquía local, quizás porque casi siempre se hacía necesario un viaje a
Guatemala para completar su educación. En cambio, en la capital sí se
nota la diferencia; había incluso "mutua aberción" entre lo.s de la "clase
media" y los "españoles americanos", al decir de Vela.
En las Memorias se define la actig.1d de la capa media ilustrada así: "la
idea de independencia era más general en la clase media, y más natural
en los individuos, que no gozando de los privilegios de la primera, conocía
por sus luces y sentía por consiguiente más que la última Da tercera, la baja],
las restricciones y males de la dependencia. Hubo pues, promovedores (sic)
de la independencia en esta clase1 y fueron los más activos, no por alcanzar
las distinciones que aborrecían, sino por mejorar la suerte del pueblo sin
"' Ibid., pp. 60-77.
•• S. MARTTNEZ, op. cit., p. 710, nota 154.
No es simple casualidad que los movimientos se dieran en las dos zonas en
que la crisis económica golpeó más fuerte en sus efectos, por ser ahí donde se
producía el añil y el ganado, y en donde se dejaban sentir los efectos del Iilonopolio de los comerciantes de la capital.
IMl

670

opción a mejorarla hasta entonces". 51 Vela, en cambio, luego de confirmar
que los de la "clase media" "siempre han sido partidarios de la independen~~", lo explica "por el ~el~ \sic) y deseo de llegar a igualarse, y poder
parb~par ~e los honores y distmc1on s que disfrutan los criollos, o españoles
am~ncanos . Probablemente se daban las dos situaciones: es decir, aquellos
asp1~aban a ~armar. parte de la "nobleza'' con el cambio, y los que habrían
quendo abolir tal tipo de distinciones.
Como_ ya se dijo antes, del estrato medio surgieron no sólo líderes independenbstas, s~o también realistas y lideres antiindependentistas. J. C. del
Valle ~ un eJemplo de estos últimos; severo auditor de Guerra y hombre
de c~~1~za de Bustamante y Guerra. Tan de confianza que en 1814 lo
esco~o, Junto con otras dos personas, para que informara detallada y confidencialmente "sobre el verdadero origen de las sediciones. . . los fines y agentes de que se sostuvieron". Valle aprovecha la coyuntura para tratar de obt~~r un cargo que había solicitado en noviembre del año anterior "para
VI":; e~ países mas análogos a mi carácter y menos expuestos a cor:ipromisos - St S. M. escuchaba sus súplicas estaba dispuesto a escribir "reservadamente
para
mis sinceros deseos de servir en asunto de tamana
.
. ,,comprobar
.
~portancia - S1 n~ merecía ser trasladado a la península consideraba muy
nesgoso .ª su se~dadc}ar la infor;mación. 52 En 1820 se convierte en jefe
del partido realis~ o Gas", compuesto por "enemigos de las novedades y
~lementos d~l 'ba10 pueblo' ", según las Memorias. En eambio en el partido
mdependen~st~ o "Caco", se juntaron los independentistas antiguos -del
estrato medio ilustra~o- con los nuevos convencidos, la nobleza. Según el
aut?r de las Memorias, Valle y los dirigentes gases (Mariano Larrave, Antoruo Robles e Ignacio Foronda) "tenían aversión a las familias tituladas
nobles"._ En el sect~r medio ilustrado hubo "de todo", convencidos y tempranos mdependent:tstas, y españolistas incondicionales.
No se e~cuentr:in evidencias que muestren que la concepción que los estratos_ medios terua~ de los cambios para después de la independencia incluye1a el d~plazarmento de la clase alta ni del poder político, ni del control
de los medios de producción. Los planteamientos se limitan a un nue
.
r·
w
s1s_tema po 1tico. Apare~t:rnente, _creían que cou un sistema político repub~c~o, en qu~ se penmt1era el libre juego, se resolverían los problemas econorrucos Y socia~es. Igual, ~ue muchos pensadores de otras partes, creían
~ue _~ste nuevo SIStema político ideal conformaría una sociedad ideal 1 sin inJUStJ.cras, que superaría los lastres coloniales. De su pensamiento aparece un
Memorias, pp. 5-6.
" Carta de J. C. del Valle a Bustamante y Guerra ''Documentos de J • d
pead en cia.
. · · · " , pub1i ca dos por Lours BUNOAR'I'NER, Ántropologia
'
in ee Historia ...a, XIII,
2
59
,p. .
11

671

�futuro optimista, en el que todas las luces del progreso alumbrarían sobre
el nuevo estado. o veían por qué en Centroamérica no se p0dría instaurar
un sistema político semejante al de los Estados Unidos, y que produjera
similares resultados. Creían en la perleccionabilidad de la sociedad dentro
de una democracia parlamentaria y no concibieron soluciones radicales.
Así pues, para ellos la .independencia supondría -por la acción de leyes
justas e ilustradas-- una forma de p0der político más .representativo, y que
luego se iría perfeccionando. o pensaron en la creación de un nuevo orden
económico.
La definición por la independencia de los grupos medios ilustrados, como reconocen las Memorias y M. Vela, fue más temprana y definida que
la de la oligarquía. Su estilo de acción fue la conspiración con aspiraciones
pacíficas. En ningún momento plantearon la campaña militar como el camino para lograr la independencia.
Los estratos no ilustrados bajos y medios -salvo casos aislados de personas
un poco más preparadas- tuvieron concepciones muy poco claras. Sus
actuaciones y estallidos fueron tan momentáneos y sin una concatenación
aparente, que algunos hablan de "espontaneidad". En realidad, son manifestaciones de exa peraeión luego de un prolongado fermento producto de
su e:i,..'Plotación y mala situación económica.53 Su falta de organización y
de líderes, así como de procedimientos bien definidos, impidió que tuvieran
resultados duraderos. Muchos de estos brotes fueron tempranos, e independientes de una acción dmgida por los grupos medios o la clase alta, quienes
más bien, como ya se señaló, u-ataron de morigerar el desenvolvimiento; sin
duda porque manifestaron temores producto de prejuicios clasistas· y porque tenían sus propios objetivos. En los acontecimientos que cuhninaron
con el acta de independencia el 15 de septiembre, los grupos medios y bajos
cumplieron un papel de comparsa, _d e grupo de fondo que fue movilizado
por los independentistas interesados en mostrar "apoyo popular''.
Sólo nos resta hablar de la llamada "participación incllgena'' en la independencia. En ese sentido hay que distinguir dos situaciones bien distintas:
una, la participación individual de algunos individuos ( Manuel Tot, Tomru:
Ruiz, p.c. ) , que aunque indígenas étrúcamente, vivían incorporados al sistema
no-indígena o 'blanco" ; la otra, la actitud general de los indígenas socio-culturalmente tales y, en particular, el caso de comunidades que se rebelaron.
En el primer caso como es obvio, no se trata de indígenas en el sentido
sociocultural que es el que debe darse al término. Vivían incorporados
"" En ciertos grupos populares se manifiesta una fuerte actitud antiespañola y anticriollista; en cambio en otros casos, como los que señala Marroquín en El Salvador
(nota 4 7) , el respeto que los "mestizos" tenían hacia los criollos les liizo buscar,
esperar y aceptar la acción de los líderes criollos.

672

al sistema social "no-indígena ", probablemente en los niveles medios G
lm ente se trataba de · dí
nera
od
· eS
.,
m genas acom ados y de cierta estirpe " bl "
u actuac1on fue dentro del proceso independ enasta
.
no
como lo plantearon eJos.
dí
grupos me os, y, posteriormente la clase alta Ell
presentantes del
o indí
,:
.
os no actuaron como "revechar su candi ~up . gena ' aunque en algún momento se quiso apronaran J
Ciodn étm~ para que se acercaran a los indígenas y los gaa a causa e los mdependentistas.
al grupo sociocultural indígena Ja situación fue como la plante'
M•EnVe]cuanto
0
a
en
.,
. su lnform e.. "Los y n dios no han entrado actibamente en l
reboJuci~n, smo que se han dejado llebar por su simplicidad a donde
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gobernantes
"
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.
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y co
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, ...
n e on o, n1 se dieron cuenta de lo que
a, y no tuvieron mas que aceptar el
b.
:ftraectuó en la capital. Su situación de suje=n
cosa.

i;

d
d
d:p~:d::::l:cop=~:

En cuanto a las rebeliones
·al
por Atan . T ul
.
' y e.n especr la de Totonicapán acaudillada
asio z ' no IJ.ene nada que ver
l
en la capital y demás centros urbanos del R~:n e pro:eso qu: se ges~ba
te, propio. que en ningún
. . Es un mtento rndepend1enna1 " . ' .
momento tuvo ru adquirió características "nacioes ' smo sunplemente "comunales"
. . .
.
los indígenas · se refería sólo l
. i .s1qu1era intentaba liberar a todos
'
ª os grupos
qUichés de Totoni
'
que los alzados veían como fo
d
capan, que eran los
rman o parte de "su nací, " E
querer ver la rebelión de T ot omcapan
.
~ como algo rela . on d· s un1 e1Tor
acontecía en la capital. A lo sumo lo
c1ona o con o que
al clima de .inseguridad d
que puede aceptarse es que contribuyó
Y escontento j pero aun esto es d d
todos los sectores medios y altos se tení tal ti d d
u oso, ya que entre
~e lo indígena, que lo probable es qu: mása~i= hae temor y de separaciún
Stempre se mantuvo lattinte a todo lo largo de la
~usado temor (que
de una rebelión en contra de la "gente de razón" lo:~~ y aun después)
Es tambi, , til
.
y
ancos.
dentista, difen u . ' para ~eJor apreciar la evolución del proceso indepenerenc1ar cambios de tono
. . .,
largo deJ tiempo. Es dable as' d" tiny ~ardt1c1pacion que se dieron a lo
1,
· d
IS
gwr os etapas en los
· · t
m ependentistas, separadas por la calma de 1814 a 20 U
~~Vlilllen os
de 1808 o 1810 a 1814 muestra brotes de ori en
.
na pn~~ra etapa
fracasan; en los que las clases altas .
g popular_ que rap1damente
d
Juegan un papel suaVJzador en su f'
e mantener el control. Todavía no tienen claro el camino '. d d adan
~ando entre la independencia absoluta y sistemas intermedio:m D:b ~ ~a~er much_os en la oligarquía que todavía confiaban en la sol~c-ón Io h_e
1
tucional umdos a España Ad , 1
cons que se d , h b'
. . emas, es aterraban las supuestas atrocidades
ecia a Jan cometldo las fuerzas independentistas
N
E
paña y udam' ·
L
en
ueva senca. os grupos medios ilustrados no pasan de la conspua.

:i

673

�ción tímida, y de la tertulia en que se discuten las posibilidades y las nuevas
ideas. Probablemente recurren al pasquín y a la propaganda anónima.
Entre 1814 y 1820 hubo una tranquilidad, en que por debajo se g tó el
convencimiento, poco a poco, de la imposibilidad de una solución dentro
de la monarquía española. Lo que no se veía claro todavía era cuál sería
la solución a ptable, y las clases altas no asumieron una posición abierta,
que suponía riesgos que no estaban aco tumbrados a correr. Se vivió en
"calma ', a la espera de lo que fuera sucediendo en otras regiones americanas.
i hubieran fracasado los movimientos en esos países, no se habrían atrevido a actuar _inmediatamente. Mientras tanto, lo grupos medios ilustrados
partidarios de la independencia afirmaban su fe independentista y olteaban
la espalda a mantener una unión con E paña; pero también esperaban. Y
así la ituaci6n fue madurando y se fue formando la conciencia "general"
(en los limitados sectores de que hablamos) de la necesidad y capacidad
de indcpendii.arse.
Luego del retorno a la constitucionalidad las fue17.as se desbordan. Se
fonnan los partidos ya antes mencionados, y en el partido independentista
figuran cada vez más dcfinidamente los nobles. Aunque n la superficie
parecía un partido unido de .independentistas "viejos ' y la nobleza capitalina, los propósitos diferentes que le veían al movimiento los hacía vislumbrar camino que en el futuro chocarían. El partido Ca o se rompería
inmediatamente después de la Independ ocia entre republicanos e imperiales
(estos últimos especialmente los "nobles" de la capital).
Entre 1820 y el 15 de sepúembre del 21 Gases y acos tratan de capitalizar a su favor el descontento de los grupos medios y bajos. En El Editor
Constitucional y n El Genio de la Libertad se trata de estimular el descontento y utilizar a las masas en favor de la Independencia. Los del partido
Gas se ac rcan al ·'bajo pueblo' y especialmente a los tejedores para asustarlo con los peligros de la libertad de comercio ( que preconi1,aban los
independ ntistas) . Para las elecciones de 1820 van delegados del partido
realista a hacer propaganda en ese sentido entre los tejedores de Antigua.

Así logran ganar las elecciones. 54
Pero son los acontecimiento en la ueva España los que precipitan los
acontecimientos e inclinan la balanza hacia la independencia. ¿Luego de
la ind pendencia mexicana qu' le quedaba a las autoridades españolas? ólo dos alt rnativas; o enfrentarse al nue o estado independiente o seguir sus
pasos. Por supuesto Gaínza se inclinó por el camino más cómodo, tratando
de sacar prove ho en su favor.
í lo reconoce en su Manifiesto del 15
°'

SAMAYOA,

de
unasepti mbre
Am.de. 1821 cuando dice: "Guatemala, colocada en medi o d e
.
Y_ otra
enea, era espectadora alegre y tranquila de ambas" "
unpos1ble
···Y era
. .
que conmovi a al ur y al orte toda la masa de este· continente
SI_gmese el centro en reposo". "Resonó en la ue a España la independen~
ia, y los ecos se oyeron al momento en Guatemala. se encendí,
t
el dese
· ,
h b'
·
o en onces
..
o que Jama e a 1a apagado; pero los Guatimaltecos pacífi os y
y _siempre ~anguilos, esperaban que los de México llegasen á su último término. Duro ,m " e la espectativa •,, " e mo'VIO
. , O axaca; y e1 movmuento
. .
pasó
á Chi
apa...
Mantenerse
indiferentes
era
quedarse
.,;~lados·
.
di · ·
f
....,
. exponerse a,
_VIs1ones unestas: cortar relaciones: y sufrir todos los riesgos." i Gaínza
m los nobles de Guatemala estaban dispuestos a correrlos.5s
. El número extraordinario de El Genio de la Libertad del día 15 de se tiembre pr~nta la noticia que "hay en México una división de cinco
hombres d tmada con el mimo objeto (hacer jurar la independencia] ara
Guatemala". Es_e era el ambiente en que se decidió Ja separación de Esp~ña.
d Cuando
I Pla d losI mdependentistas vieron que el camino emprendido a través
;
. ,n e !P1ala encaminaba a la independencia ( ya fuera a través de
. ~ccion m~cana o por voluntad propia), trataron de fo17,ar los aconteirrne~~o . Gamza_ se puso a la defensiva. Los partidarios de la anexión
a Mexico se m~vieron por lo bajo para convencerlo de que se plegara a
~a Indepen~encia. E e es el trasfondo del llamado "Plan secreto". 5&amp; Los
mdependenb
¡ · d
d tas· enterados o bien oliéndose la cuestio'n trataron d e [orzar
a m epen eneta absoluta. Su éxito fue parcial. El acta del 15 de septiembr ~s, en el fo_ndo, un documento de tran acción: se declara la independencia
pero suJeta a lo que decidiera en definitiva un congreso u1 tenor
·
Ar
(
• 1o. Y 2o. ) ; no se menciona expresamente que sea de México. no
se hac novedad en las autoridade establecidas incluso el Jefe Político
7o. Y 80: ) . pero se crea una Junta Provisional Consultiva con atribu&lt;:1ones no de~m_1das y ~ hacía participar en ella a personas que garantizanan la. parcialidad haoa la ane."--ión (Arts• 80 . y JO o. ) pero se ¡ogra
l
en ed m!Sl1lo
acto la ,jura. de Gaínza (Art· 14) · En fm· , se declara ¡a 1n
· d e•
pen encia en esos tenrunos transaccionales gracias a la habilidad de los

·a

i!i

( 1:5·

.. Manifiesto del Jefe Polflico a los Ciudadanos de Guatemala 15 d
u· 1
d e 1821. Impreso.
,
e sep cm Jre

d
d
"Plan Pacífico para la Inde pen d encia.
· d e la Provincia
· · de Guatemala"
por el ~octor Juan José d Aycinena, don José Francisco Barro .
re ac~ o
de Ayc1nena, el doctor Pedro Molina y don Mariano de Beltra nd.1a, Pdobnli Mdanano
Enrique del c·d
F • El 1mparctal,
.
u ca o• por
t •
14 de septiembre de 1963 Enena.
.

que C~~ano die~, sin duda por t.radición recogida en Guat~I= m::resa.ii:e senala~
la
y que guardó las apariencias para mostrar
, q queGamza
tomo
e dects16n
" preu,amente
fue hecha
tr:ci7n~' Opeqpue~ta asam7b61e7a7 de personas entre las más notables por su rango e ilus.
. " ., pp.
- .

Los gremios, p. 208.

675
674

�partidarios de la anexión ( que ya tenían claro su crunino) y a la astucia
del redactor de ella José C. del Valle. Se trata, como dice el docu.mentoJ
de ' prevenir las consecuencias que serían temibles en el caso que la pro-

clamase de hecho el mismo pueblo...''
La claridad de objetivos y la eficacia de organización permitieron a la
!ase alta capitalina tomar el control de una situación a }a que se había
incorporado tardíamente. Sólo hasta después del derrocamiento de Iturbide recobrarían sus posiciones los independentistas republicanos.

de 1a capi~l se :illan con Gainza para intentar que la separación de Es aña
provoque inmediatamente la anexión a México· lo cual garan..:~~b
p .
tereses y espo d'
, .
'
a sus mr
n 1ª a sus propos1tos clasistas. Los m
· dígenas -como grup
. ltural
socm~u
- no participan en el movimiento. su situación
.
o
pendiente en la organización colonial 1 .
S
. marginal y de. , al
o tmp1 e. us rebeliones son "prop ias", sin conexion
guna con el proceso urbano.
UqQ

·a

Conclusiones
reo que queda elato que la única forma de estudiar y comprender adecuadamente la independencia es estudiarle como un proceso -fenómeno de
larga duración- y enmarcándolo dentro de la sociedad en que se dio. Una
ele las mayores limitaciones para apreciar adecuadamente el sentido del 15 de
eptiembre de 1821, ha sido olvidar que es sólo un acontecimiento (fenómeno' de corta duración) dentro de un proceso. Este hecho no hay que
verlo ni siquiera como el momento culminante sino como un acontecimiento
n el medio del proceso.
us implicaciones y la compr nsión de lo que
sucedió después, scapan a los limites de este trabajo.
La indcpenden ia no [ue un procéso mayoritario, en el sentido que en
'l participara la mayoría de la población.
1 contrario, quienes lo promo•
vieron, quienes sabían más o menos lo que querían y cómo obtenerlo, fueron
unos pocos· incJuso mucha de la población que "fue testigo'', lo fue en un
sentido pasivo.
La independ nda es un proceso netam nte urbano; se gestó y desarrolló
en los centros urbanos de Centroamérica. Por supuesto influyeron en 'I
situaciones del campo, ya que se trataba de una región de cono:mía agricoJa.
Considero que en lugar de segtúr enfocando la independencia como algo
realizado -en diferentes proporciones- por criollos y mestizos, debe hacerse
--en parte- desde una comprensión de la estratificación social. De este
studio resulta que las di ersas clases o estratos tenían intereses y propósitos
diferent y que esperaban resultados variables. Los primero estallidos fueron desarticulados, de origen popular y medio, y los grupos altos hacen pa•
pel apaciguador. Las clases altas, especialmente las de la capital, se incorporaron tardíamente al movimiento indep ndentista pero por la claridad
de sus propósitos, su organización y poder, logran sacar mejor provecho; los
grupo bajos y medios resultan al final casi completamente marginado . La
serie de acontecimientos que 11egan a producir la firma del acta del 15 de
septiembre son precipitados por la independencia de México, y los nobl s

677
676

�LA REFORMA LIBERAL E G ATBMALA: UN E SAYO
DE INTERPRET CIÓ

DR. Joao&amp;

MARIO GARCÍA LA.GUARDIA
ociedad de Geografía e Historia
de Guatemala

Sumario: I. Independencia, anarquía 'j restauració~. A. Ilustraci6n Y despotismo
ilustrado en España. B. Las fuentes ideol6gicas republicanas. C.
d_ocumentos claves.
D. Independencia y anexi6n. l. El conflicto ideológico. _2· El 1mpeno y la av~lanch~
liberal. E. EL íracaso del primer intento liberal. JI. Rég11nen conseruador Y lnun~o liberal. A. El monocultivo: tragedia na~onal. B. Los ~!orantes~ base del rég=e:.
, y la vinculac16n al mercado mtcmac1onal. D. Las m
conservad or. e• El cafe
-~
od
E El
didas gubernamentales sobre comercio y producc1on del nuevo. pr., ucto. . :
auge del café. 111. Decisiones pollticas fundame~tal~s. A. Explicac1on prelunmar.
B. La lucha de tendencias. C. El proceso conslltuc1onal.

'!res

de racionalización del poder; se impulsa una reforma económica y social
-que Jovellanos representa firmemente- y un exagerado filantropismo, que
se engloba dentro del intento de mayor control de la monarquía pam sus
gobernados.
El rey será convertido en el "nervio principal de la reforma", al decir
del autor de las Cartas al Conde de Lorena. Los ilustrados españoles rodean
a Carlos III.
o son políticos atrincherados en la oposición, sino funcionarios -algunos de ellos apoltronados en una larga carrera burocrática-,
que piensan en una reforma cauta lograda a través de la autoridad real.
Una generación que se debatió en una contradicción profunda: preparó
la caída del antiguo régimen al mismo tiempo que enaltecía basta el límite
el poder absoluto del r y.
El esquema teórico que el despotismo ilustrado formuJó en el siglo XVIII
tendrá una significación muy especial e influirá en Guatemala durante todo
el siglo
IX. El movimiento liberal de la reforma, ya muy entrado el
siglo, lo tomará como referencia para todo un catálogo de tesis adoptadas
y decisiónes tomadas. Piénsese, por ejemplo, en el reformismo económico J
social· el liderazgo palemalista; el acento puesto en la reforma educativa y la
fe en la legislación como instrumento de cambio; la lucha contra los jesuita como poder político dentro del estado· la desamortización de los
bienes clesiásticos y sobre todo la teoría de la dictadura democrática, que
l upa radie.al formulará en 1871 y sancionará en 1876.

B. Las fuentes ideológicas republicanas
J.

INDEPENDENCIA, ANARQUÍA Y RESTAURACIÓN

A. Jlustracwn y despotismo ilustrado en España
La segunda mitad del siglo XVlll en España representa un cambio fundamental en las instituciones y actitudes peninsulares. Toda una nueva
conciencia., precursora de modernos cambios, se forja en la península.
Desde el punto de vista político, el nuevo sistema se denominó d~potismo
ilustrado sobre las huellas de la clasificación de las formas de gobierno de
Montesq~eu. Ceballos, publicista de época, es posiblemente quien explica
con mayor claridad esta tendencia en España: "el gobierno donde uno solo, con
la regla de la ley o de 1a razón y para el bien común, lo ordena todo,
par su juicio soberano". En pocas palabras:_ la suprema_ autoridad del rey
prudente y no el arbitrio desenfrenado del urano. Se afirma el expreso reconocimiento del poder absoluto y total del monarca; prin ipia la corriente

La formación de la conciencia política republicana debe rastrearse en las
lecturas que durante la colonia se filtraron abundantemente, sobre todo a
partir de 1770. La documentación de La Inquisición de Guatemala, que e
ha localit.ado,1 nos permite reconstruir las fuentes ideológicas republicanas en
nuestro país. Rousseau, el abate Pradt, el barón de Montesquieu, Voltaire y
Jeremías Bentham nos aparecen como los autores más significativos. Las
doctrinas del pacto o contrato social, de la soberarua popular, división de
poderes derechos naturales y poder constituyente las ideas representativas.
Y es curioso hacer notar la modernidad con que se manejan esos instrumentos.
El Contrato Social de Rousseau, cuya primera traducc~ón al castellano se
' MARTÍN MÉRIDA, "Historia crítica de la Inquisición en Guatemala", en Bol11tín del
Gobierno de Grlntemala ( 1937). Año III, o. 1 ; ER ESTO CarnCHtLLA Aouu.AR,
La Inquisición en Guatem11la (Guatemala: 1953) y JORGE MARIO GARCÍA LAGUAROIA,

"Documentos del Santo Oficio de la Inquisición en GuatemaJa", en Revista AltTo, de
la Universidad d~ San Carlos de Guatemala, ·o. I, Epoca I, 1970.

679
678

�hace en 1779 por exilados españoles en Londres, es conocido en Guatemala
sólo cuatro años más tarde, tiempo mínimo si se toman en cuenta las dificultades de impresión, circulación y transporte. Consideración aparte merece la correspondencia de Bentham con dos o tres americanos considerados
por él importantes, entre los cuales está don José Cecilio del Valle -indudablemente una de las cabezas más organizadas dé la época- con el cual
cambia información, documentación e ideas. 2

"constitución inglesa", documento redactado por el deán don Antonio García Redondo. Y fuera de otras instrucciones menores, el Consulado de Comercio formula unos Apuntamientos para Larrazábal, que constituyen la
radiografía más completa de nuestra estructura social y económica en los
albores del XIX. 5

D. Independencia y anexión

C. Tres documentos claves
Años antes de la independencia el fermento ideológico que existía en el
Reino de Guatemala había llegado a un punto de desarrollo apenas superado
en la América española. La posibilidad de participar en el primer congreso constituyente español, en el que se dio lugar importante a las colonias, permitió que ese fermento aflorara. Los documentos que Antonio
Larrazábal - diputado por Guatemala- lleva a Cádiz en 1811, constituyen
un ejemplo de seriedad y competencia además de que nos permiten ubicar
el origen de las tendencias de nuestro pensamiento político y recoger las
fuentes ideológicas diversas que están en la base de nuestra organización republicana: la ilustración francesa y el liberalismo inglés.
El ayuntamiento de la capital elabora, bajo la dirección de José Maria
Peynado, unas Instrucciones 3 para su diputado en Cortes, en las cuales el
pensamiento político de la ilustración francesa se transparenta con claridad.
Se incluía en ellas una Declaración de los Derechos del Hombre - la primera
de la América española- y todo un proyecto de Constitución de 105 artículos, junto a múltiples consideraciones de orden económico y fiscal. Co~o el
grupo de comerciantes que integraba la minoría del cuerpo municipal no
estuvo de acuerdo con la tendencia radical del documento elaboró un voto
razonado, los Apun:tes Instructivos! en que se confesaba la influencia de la
Cartas de Bentham a José Cecilia del Valle (México:
1942), Cartas de José del Valle (Tegucigalpa: 1963 ).
• Instrucciones - para / la Constitución funda mental I de la / M onarquía Española, / y su Gobierno / de que ha de tratarse en tas próximas Cortes Generales I
de la Naci6n / Dadas por el M. J. Ayuntamiento / de la M. N . y L. Ciudad de
Guatemala, / a su Diputado el Sr. D. AntlJTlio de Larrazábal, / Canónigo Penitenciario de esta Sta. Iglesia Metropolitana, / formadas / por el Sr. D . José Maria
Peinado, Regidor per / petuo, y decano del mismo Ayuntamiento. / Las da a !uz
en la ciudad de Cádiz el referido / Diputado. En la Imprenta de la Jimia Superior.
Año de 1811.
• Apuntes Instructivos / que / el señor Don Antonio Larrazá~al I Diputado_ I a
las Cortes Extraordinarias / de la nación española / Por el Cabildo I de la Ciudad
1 RAFAEL HsueooRO VALLE,

680

l. El con/licto ideológico

El J 5 de septiembre de 1821 w1a junta de notables, a la usanza de la
'poca, se reunió en la capital -la que hoy es ciudad de Guatemala- y
declaró la independencia en relación con España. El panorama que se presentaba era semejante al de otros Jugares: una autoridad errática que había
perdido sus vínculos con la metrópoli; el alto clero y funcio~rios españoles,
fieles hasta el final a la Corona; y la presión popular por la independencia
e}í.-presada a través de improvisados tributos emergentes de la clase media.
En el acta de ese día, la palabra "república" no aparece ni una sola vez.
Los conservadores, que controlaron el movimiento, sujetaron la declaración
de independencia a la ratificación de un congreso, con la esperanza de que
antes de su instalación se diera algún acontecimiento que permitiera mantener su status. Una retirada condicional del grupo dominante, un antídoto
contra proclamaciones radicales. Proclamemos la independencia -dijo Valle, el redactor del Acta- antes de que el propio pueblo la declare.
Y las mismas autoridades españolas, que habían perdurado a cambio tan
radical, fueron Jas que impulsaron -aliadas a los conservadores-- el acercamiento al imperio mexicano de Agustín de Iturbide.
Gabino Gaínza, el antiguo jefe español que comandaba al nuevo país,
se apresura el 18 de septiembre a manifestar al emperador mexicano su adhesión, y el ayuntamiento de la capital -controlado por los conservadores-decreta el 5 de enero de 1822, después de una discutible consulta, la anexión
de Guatemala / dieron s!l.s regidores / don Jo.sé de 1sasiJ don Sebastián Melón, don
Miguel González y don Juan Antonio Aqueche. Nueva Guatemala / Impreso en
la oficina de D. Manuel de Aréualo. Año de 1811 .
• Apuntamientos sobre la agricultura y camercio del Reyno de Guatemala / que
el señor Dr. Don Antonio Larrazáhal. / Diputado en las Corles Extraordinarias /
de la Naci6n / por la misma Ciudad. / pidió / al Real Con.s11lado / en la Junta de
Gobierno de 20 de Ootubre / de 1810. / Nueva Guatemala. / Impreso en la
Oficina dé D. Manuel de Arévalo. Año de 1811. Ver también, JoRGE MARIO GARCÍA
LAOUARDIA, La génesis del constítucionalismo guatemalteco (Guatemala: 1971), donde se incluye una reproducción facsimilar de estos documentos.

681

�de Centroamérica a México. Los impulsores de estas medidas se conformaban con poco. Que se llame al Imperio asociando los nombres de Guatemala y México pedía alguno; y otro, m.ás domésticamente, solicitaba que
a1 hijo del Emperador se le llamara Príncipe de Guatemala, como se "llamaba al de Asturias de España."

2. El imperio y la avalancha liberal
La anexión a México enfrentó por vez primera a los conservadores y liberales. Atrinchera.dos éstos en San Salvador, desconocieron las autoridades
de la capital y declararon que ninguna autoridad podía der_~gar el a~~ ~e
septiembre. Temerosos, los conservadores urgen la _~roteccion del eJer~1to
imperial que, efectivamente al mando de Vicente Filisola~ o_cupa 1~ _capital
y libra una guerra, más larga que cruenta, contra los ~r0vmc1~0s disidentes.
En el anecdotario de esta época turbulenta está la fallida anexión de El Salvador a Jo Estados Unidos, decretada por un congrero revolucionario como
una defensa contra el "imperialismo mexicano '.
En febrero de 1823 -tras un largo período de lucha- Filisola entra en
San Salvador, logrando con ello una victoria pírrica, porque es el momento
en que él Imperio se desploma, viéndose obligado a teg-resar a Guatemala.
El Viernes Santo de marro, recibió las noticias de México, según las cu:ues
la Junta de Puebla había desconocido la autoridad imp~rial de Itu~b1de.
La suya quedaba en el vacío y, no encontrando otra salida, desarchiva el
acta de septiembre y de conformidad con su art. 2o. conv~ca a un ~ongreso el que integrado, se apresuró a decla~- 1~ indepe~dencia de la anbgua
España, de México y de cualquiera potencia, as1 del a~tiguo como del. nue~o
mundo; y que las provincias de Guatemala no son ru deben ser patnmoruo
de persona ni familia alguna.
En un ambiente de euforia nacionalista hábihnente manipulado, los liberales triunfan en las elecciones y -muy en su estilo- se dedi.can a legislar
profusamente. En diecinueve meses formulan 784 actas, 13 7 decretos Y
1186 órdenes. Y, naturalmente una Constitución, inspirada en la 1ey funda~ental norteamericana en su parte orgánica y en el joven constitucionalismo
español en su estilo e inspiración general. La comisión redactora era explícita: ' Al trazar nuestro plan noso~os hemos adoptado_ en la ~ayor P~
el de los Estados Unidos, exemplo digno de los pueblos mdependientes...
• Informe sobre la Constitución. Leido en la Asamblea Nacioo~l Consti_tuyente el
23 de mayo de 824. Impreso por Arévalo, pág. 5. Ve~ -~1én. el dJScurs~. de
José Francisco Barrundia, el principal miem~ro de
CoIDJs1on, ~licando los m~delos de otras constituciones", que les hab1an se{V1do de fuente, Asamblea constl-

!ª

682

E. El fracaso del primer intento liberal
Muchos factores parecen entrelazarse para impedir que una nueva estructura de poder se afiance en Centroamérica, sustituyendo el esquema colonial,
dentro de los cuales, la falta de una estructura económica estable e importante .que integrara a la nación incipiente a los grupos sociales y al país al
concierto mundial, parece er la significativa. El catálogo de causas es de muy
variada índole: falta de un centro urbano importante que sirviera de
punto de referencia a la regíón · características medievales del marco geográfico falta de vías de comunicación y límites imprecisos entre provincias y
regiones; ausencia de fuerzas populares en el proceso que queda bajo la
dirección de una burguesía poco caracterizada, de influencia europea, que
se refugia en los ayuntamientos; grupo dirigente poco dispuesto a asumir
responsabilidades produce un vacío de poder que es rápidamente colmado
por arnbicion~ locales ejercicio autoritario de caciques regionales, y en algul'.Ja medida por aventureros extranjeros; resaca de lo.s ejércitos europeos
en descanso, en busca de emociones fuertes y ascenso social; y una pobreza
general en un país escaso de riqueza minera, que se basa esencialmente en
la agricultura.

11.

RÉGIMEN CONSERVADOR Y TRIUNFO LIBERAL

A. El monocultivo, tragedia nttcional

Como una tabla de salvación a semejantes facto~s adversos, el país se
encadena al monocultivo desde la colonia, cuya política económica se orienta
a 'crear un flujo de recursos destinados a ser acumulados en España:' .7 Las
cri is periódicas producidas por el sistema, se salvarqn sustituyendo un producto por otro, sin salir del circulo vicioso. El cacao -que hizo famoso
el nombre de Soconusco en el mundo-- fue el primero de ellos. Cuando
es desplazado por el producido en Guayaquil, más barato aunque de peor
calidad, se sustituye por el añil, que las industrias textiles europeas hacen
necesario. Cuando éste a su vez es desplazado por el añil de la India, dr
tuyente 1824. Actas de las sesiones públicas. Mes de julio, Sesi6n del 24", en Archivo
General de Centro América en Ciudad de Guatemala, B6.26, Expediente 2968, Legajo 115.
1 Especialmente de
metales preciosos, CELSO FuRTADO, La economía latinoamericana desde la conquista ibéTica hasta la reuolución cubana (México: 1969), pág.
28 y también del mismo autor, Formación económica del Brasil (México: 1962).

683

�,
más fácil acceso por las guerras revolucionarias europeas, se sustituye por la
cochinilla --colorante animal- que a su vez, a mediados del siglo XIX, es
sustituido por los colorantes químicos.
Puede decirse que junto a cada acontecimiento importante de nuestra
historia aparece la problemática de un producto agrícola. E~ la base del
movimiento de independencia está probablemente "la decadenc1~ en l~s cultivos del añil, tesis que no deja de tener fundamento, pues. SJ analizam_os
detenidamente dónde tuvieron lugar los primeros brotes de mdependEmc1a,,
encontramos que fue en las provincias donde el añil se producía _en mayor
escala".ª Y la explicación del sentimiento provincial contra la capital ----&lt;}Ue
provoca parcialmente el rompimiento de la Federación- debe encontrarse
en las relaciones de los comerciantes de Guatemala con los productores locales del interior.9
El desplazamiento del añil y la sustitución p~r la c~c~a ~ortaleció la
restauración conservadora. U na alianza de la anstocracia capitalina con una
masa rural fuerte dedicada al cultivo de 1a grana, forma la base política
del régimen que eleva al poder a Rafael Carrera, convertido en caudill_o del
nuevo país y consagrado como Presidente vitalicio eón derec~o a elegir ~cesor. Una monarquía sin rey. Y en un ambiente de paz sooal transcurrieron los treinta años del régimen conservador. Los grupos emergentes de
la independencia no pudieron organizar alianzas suficienteme~te _fuertes para cambiar la estructura de poder y abandonaron el escenano sm esfuerzo.
Mientras la economía estuvo basada en la explotación del cultivo de la ?1'ana
y del añil "e1 status derivado de la colonia pudo mantenerse y consolidarse
transitoriamente" .1 º

B. Los colarantes, base del régimen conservador
La independencia coincidió con la expansión de la revolución industrial
en Europa, y las fábricas de tejidos necesitadas de materia prima p~a sus
colorantes se lanzaron en busca de mercados. Los productores nac1onales,
preo upados por la inestabilidad del x:iquilite, iniciaron un proceso de sustitución desde principios del siglo XIX.
El nombre de nuestro diputado en Cádizl don Antonio de Larrazábal,
' MANUEL RUBIO SÁNCHEZ, "El añil o xiquilite', Anales de la Sociedad de Geografía e Hisl&lt;&gt;ria de Guatemala, T. XXVII.
.
0 TRoY s. FLOYD, "Los comerciantes guatemaltecos, eJ gobierno y los provincianos,
I 750-1800". Cuadtmos de Antropologla, Facultad de Humanidades, Instituto de Investigaciones Hist&lt;iricas Universidad de San Carlos de Guatemala, No. 8.
10 EoBLBERTO To~s RrvAs, Prncesos " estructuras de una sociedad dependiente
(centroamérica). (Santiago de Chile: 1969), p{¡g. 39.

684

aparece vinculado a Ja introducción de la cochinilla, pues en su viaJe a
México, desde Tuxtla, recomienda la extensión de esa industria a Guatemala, la que al momento de la independencia está bien establecida, al extremo de que en 1824 "su exportación bastó para nivelar 1a balanza de
pagos del Estado de Guatemala" pudiéndose citar el año 24 como aquel
en que la cochinilla "ya era un producto de primera linea".11
Las estarustícas publicadas en periódicos locales nos informan de la importancia de su producción, de cómo durante unos años había descendido
fuertemente, y en general, que se manifiesta inestable. La competencia de
las Canarias -donde un guatemalteco injusto la había introducido- y sobre todo la influencia del clima, prov.ocan la primera crisis. Un periódico
local afirmaba que el cuJtivo del nopal se había convertido en "verdadero
juego de azar, sometido a la caprichosa influencia del tiempo". El Presidente
Carrera se había percatado del problema, al afirmar con gran visión en su
mensaje a Ja Asamblea de 1861 que el comercio y ia agricultura habían
sufrido considerablemente "a causa de la mala cosecha de la cochinilla y de
la depresión que este fruto experimentaba en los mercados extranjeros", advirtiendo de la ''necesidad en que estamos de procurar otros artículos de
producción".
El país se vinculó, aunque modestamente, al mercado internacional. Ya
en 1820 se envían las primeras remesas a1 extranjero, cuyo costo es muy
grande por la falta de ías de comunicación interna y mala calidad del
transporte marítimo. Las estadísticas sobre el problema nos ilustran más
que cualquier argumentación al respecto.
Guatemala se presentaba como el productor más importante de grana en
el mundo e Inglaterra como el comprador más fuerte. Los omerciantes de
la capital siguieron aprovechándose del sistema colonial, en virtud del cual
compraban a bajo precio materia prima a cambio de productos manufacturados del extranjero, obteniendo una triple ganancia, si se piensa en el crédito
controlado en gran parte por ellos mismos, como adelanto de cosechas.
La rubia, la arcbila y sobre todo el descubrimiento de los colorantes químicos que abarataron el producto, dieron el golpe de gracia a la cochinilla.
Hacia 1861 los productores dejaron de sembrar nopales y el país se sumió
en una nueva crisís. Don Ignacio Solís se dolía apocaliptitamente: "Fácil es
de suponer cuán tristes consecuencias acarreó tal quebranto, cuántas familias
u MANUEL Rtro10 SÁNCHEZ, "Breve l1istoria del cultivo del añil o xiguiHte y de
la gtana o cochinilla", en Economía de Guatemala en los siglos XVlll y XIX (Guatemala: escuela de estudios generales Universidad de San Carlos,. 1968). págs. 172173. De este excelente estudio utilizamos la información sobre el desarrollo de este
producto. La historiografía centroamericana deberá agradecer a su autor, el haber
puesto el acento en estos problemas y orientado sus investigaciones a estos temas.

685

�PROD CCION DE GRANA E

EXPORTACió

GUATEMALA

1851-1857

Año

1851
1852
1853
1854
1855
1856
1857

Producción
Valor

Libras

1.251,780
568,150
512,850
1.757,300
986,560
1.581,240
1.017,270

2.041,050
680,100
323,450
2.587,200
1.210 360
1.782,550
1.470,140

Cuadro publicado en La Semana, Guatemala, 14 de mayo de 1865.

Por Izabal, grana aforada a 6 r. lb.
Por Izabal, añil aforado a 6 r. lb.
Por Izabal, cigarros 20 tercios
Por Sonsonate, añil aforado a 6 r. lb.
Por Sonsonate, cigarros

$ 431,350
$

2)812
2,013.7¾
2,550
250

$
$
$

Total

$ 438,975.7¾
34,489.1½

EXPORTACIÓN DE GR.ANA: 1856
Calidad

egra o cascarilla
Plateada
GranilJa

Total:
PRODUCCIÓN DE GRANA EN GUATEMALA

Cantidad

V aJ.or en pesos

100,550 lbs.
1.680,000 lbs.
2,000 lbs.

117,920
1.263,000
325

l. 782,550 lbs.

1.381,245

EXPORTACIÓN DE LA COCHINil.LA

1858
1859
1860
1861
1862

Producción
Valor

Libras

Año

1.407,410
1.222,680
1.274,240
788,630
837,986

2.018,440
1.786,670
1.676,160
1.559)80
1.659,185

Cuadro publicado en La Semana, 14 de mayo de 1865.

686

14,433
14,600
l 3,859
16,748
15,257
14,154
18,626
13,751

1868
1869
1870

quintales
quintales
quintales
quintal~
quintales
quintales
quintales
quintales

57
82
71
59
82
28
67
00

libras
libras
libras
libras
libras
libras
libras
libras

121,428 quintales

~

libras

CANTIDAD DE TERCIOS DE GRANA VENDIDA EN LONDRES
AL 31 de DICIEMBRE DE 1849

IMPORTACIÓN

Total

1863
1864
1865
1866
1867

Total:

MOVIMIENTO COMERCIAL 1843-1844

Por Izaba!, según aforo arancelario
Por Istapam JI Sonsonate

DE 1863 A 1870

$ 445,590.11/2

De Guatemala
De Mé.xico

$

De Canarias

60,896.1¼

$ 504,486.3¼

567
234

7
Total

808
687

�cayeron de la opulencia a la miseria, cuántas lágrimas fueron vertidas con
tal motivo ... "
C. El café y la v-inculación al mercado internacional

La revolución industrial se presenta en la primera mitad del_ siglo ~asado
como un fenómeno exclusivamente inglés y concenn:~do en la mdust,na textil. Pero a mediados deJ siglo se produce una expans1on de la econorrua mundial en la que influye significativamente el desarrollo de los transportes. Las
lín~s de ferrocarriles integraron los mercados internos europeos y. el descubrimiento de la hélice y los cascos de hierro de las naves produ1eron una
ampliación de las posibilidades de intercambio, lo ~ue hizo que. "durante
el iglo comprendido entre los años veinte del ochoaentos el pnrner co~flicto mundial, se implantó un esquema de división internaci?~al del trabaJO
y tomó forma un sistema de econorrúa mundial. Las actiVIdades de una
parte creciente de la población mundial pasaron a comportarse co°:1º elementos interdepenclientes de un conjunto articulado' .u Y_ e_~º produjo una
·' d e la 'tasa de crecimiento económico", la ampliac1on de
e1evac1on
, la• expecd
tativa de la vida de la población y un desarrollo de la tecnologia ~ncula o
a las formas de producción. Las estadísticas recogen que el comercio mundial, cuyo valor era mínimo a principios de siglo, subió .ª mediados a 13,500

r

y llegó a 40 000 millones hacia la primera guerra mundial.
,
El aumento de la capacidad económica en el mundo provoco ~emanda
de artículos suntuarios y muchas regiones de América Latina se vmculai·on
al mercado mundial con "economías de sobremesa": azúcar tabaco .. • En
Gua teroa1a, e¡ aumento de las importaciones de productos manufacturados,
uilib ·
que comerciantes locales manipulan libremente, ~~ovoca_ un deseq_ _rt~ ~ue
exige encontrar un producto interno de exportac10n de unportanc1a s1~cativa y mercados. extranjeros donde colocarlo. Y todos vuelven los OJOS al
café.
Había sido introducido en Guatemala por los jesuitas en el siglo XVIII
como planta decorativa, y se había producido en baja ~~ala durante las
·
d'ecad as d e1 sig
· Jo XIX. La quiebra de la
hace volver
pnmeras
. cochinilla
.
los ojos a él y el gobierno principió débilmente a dictar medidas protec~oras,
1o que prod~jo el aumento de su producción y el inicio de las exportaciones,
tremo de que Vicente Cerna - último mandatario conservador- opal
ex
" d
· ·'
tiruistamente en su postrer mensaje presidencial decía que _I~ epre~iacmn
del que fue por tanto tiempo ramo único casi de exportac1on y alimento
" Cv.Lso FoRTADO. La economía latinoamericana .. •

vigoroso de nuestro tráfico exterior, apenas se ha hecho sentir, encontrándOS'e
inmediatamente substituido con otros no menos ventajosos". 13
El mismo presidente Cerna se congratulaba del espíritu de empresa que
creía encontrar en los nuevos plantadores, a "cuya iniciativa -decía- debe
dejarse siempre el cuidado de promover lo que sólo el interés individual
puede concebir y poner por obra". Pero los cafetaleros emergentes no comp~~ su opinión. El nuevo cultivo necesitaba condiciones especiales muy
distmtas a las de la cochinilla. Amplias extensiones de tierras, sujetas a
apropiación individual crédito modernizado y mano de obra en abnndancia
eran requerimientos que no podían cumplimentarse: si no era con una eficaz
decisión gubernamental. Lo grupos urbanos mercantiles de incipiente desa1:ollo hubieron de buscar una alianza con grupos de productores provinaanos para encontrar una nueva fórmula de estructuración del poder político. La clirigcncia dual de García Granados ---comerciante de fa.núlia con
vieja tradición mercantil de la ciudad-, con Rufino Barrios -propietario
de tierras y productor de café del Occidente- representa ese arreglo.

Grupos previsores del antiguo régimen trataron de provocar un cambio
moderado que sirviera de antídoto a explosiones revolucionarias, como aparece de las proposiciones de diverso orden que se pierden en el trámite parlamentario del úJtimo año. 14 Y el nuevo gobierno, aunque con divisiones
internas, se orienta firmemente a la solución de los problemas apuntados
aun a riesgo de enfrentarse a intereses tradicionalmente poderosos. La desamortización de bienes eclesiásticos se orienta a vincular a la producci6n amplias extensiones de tierras ociosas que fueron repartidas con amplitud y
liberalidad; la nueva clase agro-exportadora forma su nuevas fuentes de
crédito a través del sistema bancario; y se pone en vigor toda una legislación
de trabajo que reactualiza las instituciones coloniales.
El gobierno se sintió obligado a proporcionar mano de obra a los propietarios de las nuevas plantaciones de café y lo bizo coaccionando a los indígenas a prestar servicios sin condiciones. 15
u Mensaje a la Cámara de Representantes el dla 25 de nouiembre de 1870, citado
por Aoousro CAZALI, El desarrollo del cultiuo del café y su influencia en el Tégimen
de trabajo agrícola en la época de la Teforma liberal (1871-1885), Tesis (Guatemala:
1968), Múneo.
-u ''Borradores de actas de la Cámara de Representantes, 1870 a 1871" A. C. de
C. A., Documentos no clasificados. Ver también "Decretos y órdenes de la Cámara de Representantes en el primer año del cuarto período constitucional, 1870 a
1871. Ignacio Solis. Oficial Mayor", Idem., Documentos no clasificados.

"' Ver AUGUSTO CAzt.u, óp. cit., "Como puede verse, la finalidad ~pccífica de
tales disposiciones fue forzar --especial.cnente al campesino indígena- hacia el trabajo de las plantaciones cafetaleras. . . existía contradicción entre los principios te6-

pág. 46.

689
688

H44

�D. Las medidas gubernamentales sobre comercio y producción del nueuo
producto

Una breve descrip&lt;¡ión de la politica del nuevo gobierno~ orientada hacia
el fortalecimiento del nuevo cultivo y de su vinculación al mercado internacional, nos aclarará la hipótesis que hasta aquí hemos formulado.16
Como era indispensable desarrollar la infraestructura necesaria para llevar
el café a los mercados extranjeros~ toda una serie de disposiciones se refieren
a la construcción de caminos, vías férreas, puertos, etc. La primera disposición di tada todavía por García Granados, como jefe del Ejército en Campaña, es ]a de habilitar el puerto de Cliamperico (10/6/71); decl~ra de
utilidad nacional el ferrocarril de vapor entre el Puerto de San Jose Y la
capital ( 18/4/72); favorece la radicación de individuos en los puerto de
Charnperico, San José e Izabal, dejándoles libres del servicio de las armas
durante ocho años (24/8/72); se abre una carretera entre Guatemala e
Izaba] y se establece la contribución territorial, cuyo producto se destinará
a la apertura de vías de comunicación (15/2/73); se obliga a todo vecino ~
trll,bajar en caminos públicos (26/10/74); se establece en la Escuela Politécnica la enseñanza de las siguientes carreras: Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, de Zv1inas, de Montes; Agrimensores, Arquitectos, Jef~ de
Telegrafistas y Tenedores de Libros (30/12/74); se concede exonerac1on a
Felice, Novella y Compañía por cinco años sobre los derechos de las mercaderías que se importen en la República por los buques de Ja línea de su
compañía ( 15 / 12 / 71) ; se establece en el puerto de Champerico wia aduana
de registro (29/1/72) · se aumentan las líneas telegráficas contratadas el 4 de
octubre de 1872, de la manera siguiente: de Quetzaltenango a San Marcos,
Quetzaltenango a Huehuetenango, de Sololá a Quiché, de Jalapa a Guatemala, de Zaca_pa a Izabal (31/12/74). se autoriza al Ministerio de Fomento
para proponer al público un empréstito de $ 300,000 para construir la carretera
al Atlántico (29/1/75); se hace el estudio de una carretera entre Santa
Cruz del Quiché y Totonicapán (10/5/75); se ordena que uno de los ~geni ros del gobierno haga las mejoras necesarias a la carretera entre Antigua
ricos del liberalismo y los preceptos de esta legislación reguladora del trabajo agrícola. . . no se propició la libre contratación, ni existió el libre juego de la oferta ~ la
demanda como presupu_esto para la, obtención de la mano de obra. . . ¿ no hubi~ra
sido más positivo dinamizar las relaciones de producción, sobre la base de los salarios
justos antes que por medio del trabajo forzoso?", pasrim.
ada mejor que utilizar para esto como fuente de primera mano, la Reco{lilaci6n
1•
de las leyes emitidas por el gobierno democrático de la Repú.blica de C:Uate,n:14, desde
el 30 de junio de J 871, h(1$ta el 30 de junio de 1881. (Guatemala: tipografía El Progreso, 1881).

690

Guatemala Y Quetzaltenango ( 10 /5 /75) ; concede indulto a presidiarios que
s~ ocupan de la apertura de la carretera al Norte (28/5/75); que con el
dinero de la nacionaliz.ación de los mil rifles Remingtons y una ametralladora, ~omprada con fondos particulares de los vecinos de los departamentos
de ocade~te en 1871, se inicie una carretera entre Quetzaltenango y el puerto de
Champenco ( 1/8/75); que se dé principio a la carretera que de Quetza1tenango conduce a Champerico, pasando por Retalhu1eu (23/8/75) · indulto a los
presos Y presas que han trabajado en la carretera al Norte (8/1/76); aumenta _el monto de la llamada contribución de Caminos (30/5/77) • abre
el cammo e_ntre Cobán y Telemán (26/5/76); que el mínimo del valor en
que se ena1ene cada caballería de terreno baklio sea de. cincuenta pesos
( 15 /2/77) ; se establece una suma anual de doce reales con que todo vecino debe contribuir par~ separación y conservación de caminos (21/3/78); habilita
el puerto de Lívmgston para el comercio de importación y exportación (9/
11 /78); contrata con Deliino Sánchez, Luis Schlesinger y Guillermo Nanne
la extensión de la línea férrea entre Escuintla y el Puerto de San José
(13/7 /80); exonera de los derechos fiscales de tonelaje. anclaje y faro a
la empresa de vapores Sorutton, Sons y Compañía, por las precios favorables
que dicha compañía concede por fletes a los importadores y exportadores del
país (4/6/80); establece un servicio de transporte por medio de buques de
vapor entre los puertos de Panzós y Lívingston ( 11 /3 /81) ; contrata sobre
~ns~cción y explotación de una línea férrea entre Retalhuleu y Champenco, VJa Caballo-Blanco (12/3/81); deroga una serie de artículos de la Jev
de enjuiciamiento mercantil para levantar las garantías del crédito en b¡neficio de 1as empresas agrícolas que necesitan del concurso del capi;al ajeno
( 10/6/81) ; construcción del ramal telegráfico entre Izaba! y Lívingston
(28/8/81); crea el consulado de Guatemala en el puerto de San Nazario.
Francia (2:/12/81); se or-dena camino entre Antigua y Palín pasando po;
Santa Mana ( 19 /7 /82); traslada la cabecera del departamento de Izabal
al. puerto libre de Lívingston ( 12/8/82); contrata construcción y manteninuento de una línea de ferrocarril y telégrafo con Ulises Grant, bajo el nombre de Compañía del Ferrocarril de Guatemala (6/10/82); exonera a los
vapores fl~tados p~r la compañía Aguirre y Compañía del pago de impuestos
de tonelaje, anclaje y rol y demás derechos de puerto establecidos para situar productos de ~:-13ortación en Jos principales puertos de Europa (8/1/83);
contrata coustrucc1on del Ferrocarril del orte (4/8/83); se conceden mil
aballerías a la Compañía del Ferrocarril para establecer una empresa agtícola (6/12~?8); cons~cción de un puente sobre el río aranjo (18/1/84);
construcc1on de1 pnmer tramo de ferrocarril del norte, de sesenta y dos millas entre Puerto Barrros y los Amates (1/5/84) · construcción del ramal
de ferrocarril que wie Zaeapa y Chiquimula (8/5/84); concesión a Lyman
691

�y Gordon para la construcción y explotación de la vía férrea de Polochic a
Cobán (12/5/84); otorga mil quinientas caballerías de terreno a la Compañía del Ferrocarril de terrenos baldíos del norte de Ja república (16/5/84);
habilita la balúa de Ocós como puerto de exportacíón e importación ( 16/
9/84).
Y otras más se emiten organizadamente con e1 fin de impulsar la producción del café. A los jefes políticos departamentales se previene para que
dispongan en su jurisdicción la siembra de diez quintales de café para
seurilleros y almácigos "con el objeto de que cuando estuvieran en estado
de trasplante, puedan darse a las personas acomodadas que los soliciten,
a costo; y gratis, a los que por sus circunstancias carezcan de los medios
necesarios para obtenerlos" (10/5/75); dispone apertura del camino carretero solí itado por los propietarios de las fincas de café en el distrito de San
Agustín, ololá, y el puerto de an José (20/36/75); di posición penal por
]a cual para impedir el robo de almácigos y árboles de café la gravedad
del delito debe apreciarse "no en proporción de lo hurtado, sino de los perjuicios causados al incremento de las plantaciones de café", imponiendo la
pena de trabajo forzado en obras públicas (25/ 9/76 ); los pueblos indigenas
deberán proporcionar a los dueños de fincas que lo soliciten, el número de
mozos necesario hasta cin uenta o cien, según la importancia de la empresa (3/11/76); y el reglamento de jornaleros, que imponía el trabajo

forroso (3/4/77).

E. El auge del café
La historia dio la razón a los liberales. Guatemala salió de la crisis en
que se había smnergido merced a la sustitución de la cochinilla por el café, que
se convierte en los años pósteriores a la revo]ución del 71 en la base
de la economía nacional con todas sus virtudes y todos sus vicios. Ignacio
Solís -en excelente estudio i11explicablemente inédito-17 apunta que "el bien
que el páis ha reportado d los esfuer-.ws y sacrificios de los fundadores del
nuevo ramo de riqueza se encarga de decirlo la estad.í tica de exportación
por lo que respecta a la producción de la riqueza. En el año de 1852 comenzó a figurar el café en el movimiento comercial con la harto insignificante suma de $ 690; a los diez años había ascendido a $ 119,017 y al triunfo
de la revolución (1871), el país exportaba café por valor de $ 1.312,129.30".
De nuevo las estadísticas son más elocuentes que los argumentos. El proceso de competencia entre los dos productos y la eliminación de la grana
" Memorias de la Casa de la Moneda de Guatemala y del desarrollo económico
del paú, 1897. El original de esta obra está en la Sociedad de Geografía e Historia
de Guatemala, donde la hemos podida consultar.

692

se confirma pl~~icamente en el cuadro elaborado por Vicente Zebadúa C tador de la ac1on, en febrero de 1872 is y se conf
1 . .
' on
que tomamos de Rubio Sáncbez.

EXPORTACió

'

DE

inna

con e siguiente cuadro

AFÉ Y DE COCHJNILLA
1867-1871

Cochinilla

Años

Café libras

Valor

1867
1868
1869

3.465,650
7.505~102
7.183,887
11.322,982
13.121,293

415,878

1870
1871

788,035
790,227
1.132,298
1.312,129

libras

Valor

1.525 782
1.273,591
1.862 667
1.443,357
1.460,082

1.068,047
891,513
1.266,613
865,414
876,025

d Sigui~~do con este muestreo de cifras, recordemos la afirmación de Mosk
e que en 1870 conforme a cifras oficiales las exportaciones de dich
llegaron
a 113' 000
· tales, Y en 1880 habían subido a cerca de O290,000
grano
.
. qum
qwntales. Este mcremento de la octava década fue del 150
·
~, 1u
y el cuadro que
publicaba
el
diario
oficial
El
Guatemalteco
el
po20rdcie
enf
bto
.
,
,
e rero
de 1879
, es aun mas revelador:

EXPORTACió

DE CAFÉ: 1874-1878

Año

Libras

1874

18.851,488
18.318,461
22.045,800
23.005,016
24.866,381

1875
1876

1877
1878

11

Valor

$ 3.300 621.11
$

3.217,344.66

$ 3.767,471.01
$ 3. 773,183.84
$ 3.918,912,32

Boletín Ofi,ial, Año 1872.

1978~ANFORD A. MosK, "Economía cafetalera de Guatemala, durante el período 1850, en Economía de Guatemala (Guatemala: Seminario de Integra ·6 s · 1
1958), pág. 167.
o n ocia,

693

�III.

DECISlONES FOLÍTIGAS FUNDAMENTALES

A. Explicación prelimi11ar
El cultivo deJ café necesitaba extensiones de tierras sujetas a apropiación individual créditos amplios y mano de obra abundante. Había que desamortizar
los bienes de la Iglesia para suplir Ja falta,2° establecer nuevas fuentes de
crédito a través de los bancos y legislar firmemente para garantizar mano
de obra para los agricultores. Eran medidas drásticas que necesitaban energía y decisión y que l grupo conservador no estaba interesado en tomar.
Era una clase política a ejentada en un largo ejercicio abusivo del poder, que
no había podido establecer sus mecanismos de renovación. La modernización
que significó la vinculaci6n al comercio internacional para el país no pudo
ser soportada por el régimen de Cerna. Su base social se estremeció. Y las
voces clel pequeño grupo ilustrado dentro de su seno no encontraron auditorio. 21
Las circunstancias históricas que hemos apuntado antes hicieron necesaria
una revolución y un régimen político fuerte que emprendiera las reformas
de gran profundidad que se hacían necesarias. En general, los gobiernos liberales que se implantan en Latinoamérica después de la independencia tuvieron que devenir en gobiernos fuertes. Su necesidad tan contraria al espíritu
liberal doctrinario, tiene su origen en el hecho de que un estado gendarme en. el sentido teórico, sólo podía existir allí donde ya hubiese so iedad
liberal, en tanto que a un gobierno liberal en una sociedad con fuertes resabios coloniales, sólo le cabía tomar una actitud enérgica en política e intervencionista en la economía. Barrios dijo alguna vez que él no era liberal, sino
reformador. Es una contradicción que sól&lt;:&gt; las circunstancias explican.
"' En ningún documento de la ~poca de carácter oficial, aparece un ataque a la
Iglesia católica desde el punto de vista religioso. La propia explllsión de los jesuitas
es justificada en razones de carácter económico y político. Se les acusaba de falta
de honrade-¿ en la propagación del culto, ineficacia en sus lah(Jres docentes, excesos
contra las personas, enriquecimiento indebido, y sobre todo influencia política sobre
el régimen depuesto y sobre los opositores al nuevo, que se levantaban en el Oriente.
Cuando los bienes de la Iglesia fueron desamortizados se destinaron para la fundación del primer Banco acionaL Y al separar la Iglesia del Estado, se destinó
parte del presupuesto para el sostenimiento del culto, y existen muchos acuerdos par_a ayudas personales a sacerdotes y monjas exclaustradas. El propio general Barrios tramitó
personalmente -según aparece de documentos del Archivo de Centroamérica- el
nombramiento de curas para pueblos que los necesitaban.
.. Es ilustrativo examinar el proceso de refor¡na universitaria, monetaria, etc. que
se pierde en el papeleo burocrático y parlamentario, boicoteado por los "duros" del

La actitud del grupo agro-exportador pujante y nuevo que hecha a andar
el proceso de reforma en Guatemala es ejemplar. Impulsa el desarrollo económico no sólo para su propio beneficio sino para todo el país. La idea de
progreso está en la base de esa generación, profundamente patriótica y moderna. Y el desarrollo económico que se impulsa, que inicialmente lo beneficia con exclusividad, es distribuido entre grandes sectores de población, impulsando un vasto programa de desarrollo social.
La generaci?n liberal aún vive. Está vigente. &amp; un ejemplo de cómo se
puede producir un cambio significativo, profundo, patriótico y progresista.

Un estudio global del movimiento liberal es aún imposible de hacer. EJ impacto que prod~jo en I desenvolvimiento del país fue a distintos niveles y en
áreas muy amplias. Cada uno de sus aspectos necesita de la mano uidadosa
-que aún no ha llegado en t' rminos generales- de especialistas que trabajen
las fuentes y las interpreten. Piénsese, por ejemplo, en el desarrollo de la
agricultura y el comercio internacional, en la reforma educativa, en la e.'&lt;.celente modernización de las leyes, en el entrecruzamiento de liberalismo y
positivismo, en la obra de infraestructura, régimen de trabajo, relaciones in·t~macionales .. ·,22 Aquj, ~ara presentar una _interpretación significativa analiza_r:111os el periodo, partiendo del centro de mterés de la vida y las decisiones
políb.cas que se plasmaron en los textos constitucionales, percatándonos de su
limitación.

B. La lucha de tendencias
Los grupos moderado y ractical de la facción triunfante se van a enfrentar
en el propio inicio del nuevo régimen, y estarán representados por los dos
líderes de la revolución: Miguel García Granados y Justo Rufino Barrios,
entre los cuales existía un abjsmo de formación, de temperamento y posiblemente de ideología.
García Granados, nacido en España, pertenecía a una familia de comerciantes del Puerto de Santa María, que se establecieron a principios de siglo
'" Par_a aclarar estos puntos es indispensable la consulta de las fuentes primarias.
Con mobvo del centenario del nacimiento de Barrios. Se publicaron varios trabajos
de mucho valor informativo aunque no interpretativo. Vid. J&amp;sús CARRANZA, Alg~nos datos o refert.ncias para la biografla del benemérito General Justo Rufino Bamos, refo7'UJd01 de Guatemala )' caudillo de la Unión de Centroamérica (Guatemala~
1930); VrcTOJt MmuEL DfAz, Bronces Patrios, Barrios ante la posteridad (Guate•
mala: 1935); ÚASIMlRO Roa10, Biografía de J. Rufino Barrios~ Banios a través de
la historia (Guatemala: 1935). También P,w'.L BuROEss, ]1tsto Rufino Barrios, una
biografLa~ traducción de FRANCIS GALL (Guatemala: J 971). Y especialmente la Recopilación de las Leyes, ya citada.

régimen.

694

695

�en uatemala y México, paí s en los que labraron una respetable fortuna,
participando acti am nt en la politi :a nacional. u adscripción de típica clase
alta metropolitana explica en gran medida su po ºción girondina, moderada
aún más por su avanzada edad n el momento de la re oluci6n, despu 's de
una vida de laboriosa opisi ión integrada, dentro del régimen conservador,
en el cual jugó un brillante papel parlamentario. Pocos años antes de la
re olución había participado con un grupo que proponía una salida el ctoral
encabezada por el Mariscal Zavala. Fracasado el intento, fueron colocados, por
torpeza del régimen de Cero en una oposición abierta que posiblemente no
buscaban. Exiliado en México su gran prestigio personal posición moderada
y vinculaciones con amplios sectores nacional lo hac n convertirse en eJ jefe
del movimiento. Políticamente era un liberal muy moderado
'ptico por
ternperam nto y tem roso de los cambios radical
un "liberal conservador"
egún autocal.ificación, que cr ía que la solu ión de nu tros problema es~ba en
la implantación de una :república conservadora sobre las huellas del ejemplo
inglés y chileno. 25

Barri

era un guatemalt o típico d

clase alta local de

poca.~• Hijo

:a
er. Mrn1orias del General Miguel García Granados (Guatemala: 1952), 2a.
ed., T. II .. págs. 285-287; también una
eladora boja u Ita firmada por él -con
sentido polémico- asi al final de su vida Miguel Garcfa ranado.r _al públic~ (Guatemala: Jmpr nta El Progreso, diciembre 24 de 1878). u personalidad cautivadora,
típi
de un intel ctuaJ de época, la describe Ramón Rosa frente a su tumba: "Yo
no puedo olvidar a aquel hombre d delgado y ílexible uerpo, de fisonomía expresiva, de tez pálida, d anchurosa fr nte, de ojos vivos y de inl ligente mira~a: yo
no pued olvidar a aquel hombre que, en divet$0S idiomas m ha ía . ap 1ar 1
bellezas literarias de lo clásic antiguos y modernos: yo no puedo olvidar a aqu 1
hombre que deparúa conmigo bre filo oíla positiva, y que me apuntaba las correccion que había hecho aJ texto de la obra que Mr. de Lamartine escribi~ sobre la
vida de Julio César: o no puedo olvidar a aquel hombre que me d I Jtaba C..'f.poniéndomc sus ideas sobre el sistema de Litrée, en las cie~C'ias moral , Y sobre todo
el de Darwin en las ciencias natural : yo no puedo olvidar
aquel hombre qu ,
si bien se apartaba en mucho de nu tras condiciones social , m m ~traba I excelencia y las ventajas d I sistema parlamentario inglés, al que rendía v r nt cuho:
yo no pu d olvidar a aquel hombre que en los salones era el caballer
de exquisitos modales y de conversación amena y atractiva ... ", "En las honras fúnebres d I
neral Miguel arcía ranados" Oro de Honduras, Antología de Ram6n Rosa (Tegucigalpa: 1948).

" Hecho que gustaba subrayar: " ...aunque hijo del pue lo como soy, nací ric_o
ostener la gu rra que debla traer a mis
compatriotas el r cobro de sus Libertad
y derechos ... " Procla~a d~l Gral. iulo
Rufino Barrios de 8 de noviembre de 1877. ''Desca.nsand en JllJ re utud, he ~dentificado también mi suerte con la suerte d mi patria, queriendo que ualquier nesg
que ella corriera, lo coniera igualmente yo, y lo orricran mi familia Y. mi p~opi dad.. . cuanto tengo, en el país
tá fincado: aquí mi casa, aquí Jru propiedad
y pude destinar mis propfos fondos para

69

!

de agriculto~ provinci~nos, había recibido la educación normal en personas
de u ex:1'ª c1on graduandose de Escribano en la niversidad d
an arios.
Persona_lidad ~acterística en ~ o grado tenía todas las condiciones para
convertirse en hder de un moVllll!ento encaminado a tomar d · ·ones trascendental .
Precedido. d~ un anecdotario aventurero y con antecedent gu rrilJeJ" dentro del moVlllUento armado de erapio ruz, se vincula a García Granados
en el exilio _mexicano, y durante la campaña, por su audacia, valentía y ju~~tud: rápidam nte se. coloca en la primera fila de la dirigencia junto al
v1eJo ~der.
o ra un mtelectual. us enemigos insisten en subrayar su .ignor~cia, a~qu~ reconocen su inteligencia y abundante talento. Hombr de
decc tones eJecuhvas, ambicio a toda pru ba, actividad insuperabl
claridad ~n ua_nto a p~ ama mínimo tien toda las características def típico
caud1Uo latmoamencano del iglo die,¿ y nueve.

d j • un credo que lo identifique ideológicamente. Pero dos O tre ideas
de sus discurso poütic-o aparecen sufici otemenre claras. Tenía todas las
ondi ion de un liderazgo eficaz: entido de la historia ~5 predil ión 211 por
níltica aquí nus mter · s y mis negocios todos, al amparo de la misma ley que
prot g lo&lt;, de todo:; Y expuestas como los de todos a cuanto pudiera en cualquier
em encia sobr venir" Renuncia del Oral. Barrios a la Presiden cia en M ensaje a
la Asamblea Nacuma/ el 5 de marzo de 1880· " po..,, 11 e 1"d tifº d
•
.
• . . . . ...
en 1ca a m1 persona
Y ~ suerte, como hombre, con la su rte de mi políti
como
obcmante, no he
qucndo pon~ fuera ~e. aquí nada de lo que me pertenece para dejarlo a-,egurado
n
parte • Exp~sició_n del General J. Ru/ino Barrios a la Asamblea Nacional renunciando_ a la Pre.r,dtncia de la República el 29 de diciembre dt 1882. obre este
aspecto Vid., Memorias de las riquezas de la mortual del señor General Ex-Presi.dente
Don Justo Rufino Barrios m su relación con los intereses de la Harienda Pública 2a ed.,
(Guatemala: 1885). Cfr. tarnbi'n, "Participación en vida d don José Ignacio Ba rrios
Y su posa doña María Josefa Auyón de Barrios, San Marcos, 1864", A. . D. c. A.
D ocumento no clasilic.ado, que a lara definitivamente la u tión.
""
.
mh
. o espero s~
argo nada del present ; tengo la vanidad d no haber querido
trabaJar para el d1a de hoy: el tiempo
mi mejor ami o, n él r olí, y a ti m someto• • •." Renuncia del Gral. J. Rufino Barrios a la Pre.rideru;ia de 5 de marzo de / 881. Vid.
tamb1én, ALPIW&gt;()
UlNONEZ, Anicdotas histórieas del caudillo unionista General
Justo Rufino Barrios (Guatemala: 1921 ).

º':'"ª

" La expansión con que m entrego sin reservas a mis amigos... t ngo la satisfacción de que mi vida no ti ne man ha al na d inc h. uen ia O de traición;
jamás he abandonado ni engañado a mis ami os· jamás h dejado comprom tidos
a los que guían mis ideas y abra2.aban mi
usa; y jamás be prometido en vano
porqu nunca he pro"?etido lo que no podía, o no tenla int nción d cumplir", Car,;
qu~ el general ( Ru!ino Barrios, Presidente constitucional, de uatemala, dirige a us
am,gos del Partido liberal de Centrb-Amlrica con motioo de la u11i6n de estas repúblicas (Guat mala: lipografía El Progr ,o, 1883), pág. J l. "Ojalá que en I días
d peligro, mis amigos que me han obligndo a hac r te sacrificio
n ut'ntren a mi
lado" Documentos relativos a la elección popular para la Presidencia con.rtiturional

697

�us amigos y d

\'OCi 'n

por la JeaJtad

an capa idad de decisión jecuti a ~7

y claridad en dos o tres osas inmediatas por realizar.
u libe1 lismo era poco doctrinario basad en un ntido común "mis ideas
han ido que uatemala se regener p r la 1ib rtad y se n andezca p0r la
paz y por el trabajo"· 2,11 ' • • •deseo ardientement ver implatad en mi patria
J ' imen liberal en su manifestación más enuina: limitada la a ción del
Gobi rno uanto pu de limitarse extendidas las garantías todas d los indiidu . sin ex epción, hasta d nd deben
ende ... ' 29 Consid raba que
la implantación de los principios liberal
eran consec\1en ·a del pro
material basado en la xplota ión acle uada d la riqueza d I país
pecialroente d la a ·cultura sobr la base de una paz social obtenida a ualqui r e t : ... bien pe uadido de qu sin el apo ·o de la tranquilidad públi a, n serían r alizables Jos ad lant que 1 país reclama bajo nu vas
institu ion · he con retado mi roa r mpeño a onser ar y afianzar sólidament la paz ue disfrutam " · ªº y onf ba sin eufemi roo que en Guat mala
en rircun tan ias anormales era impo ible realizar lo prin ipios liberal
y s justificaban toda clase de medidas de emergenci : ' ... no
que
faltara de isión ni que la altura del p der haga cambiar las ideas d libertad
y d absoluto re p to del d recho de los individu s. . . ra n realidad impo i le mantenerse in ariablement dentro del ír ulo de los prin ipio , in
salir nun a d éJ, y sin echar mano ara salvarlos de recursos eficac que

dt In República en la peTsona del G neral J. Rufino Barrios. Renuncia del eneral
Baf'rios 'Y repetida den gaci6n de la A samblea u g· Jativa. Toma de posesión )' Manifi.esto del Presidente Constitucional a los guatemaltecos (Guat maJa: Tipografía El
Progreso, 1880) .
22 "Desde el momento en que cambié la tranquilidad de mi
ida privada por la
agitaci6n de la política me b acosrumbrado a meditar mu bo y mu hbimo cu alquier resolución importante antes d adoptarla: una ve-L ad ptada, no t n
la
costumbre de
troceder". Documentos, op. cit.: " . .. ' adoptar sin ,,-acilacian medida, né ·cas e inílexibl en épocas de ttan ici6n y desconcierto ; ' tambi n ser
esclav r petu so de la I y cuando impera el rd n ... " ldem . pág. 12.
"' " arta a mis amig
del partido liberal ... ", op. cit. pág. 7.
10 Idem.
• Mensaje que el Gral. Barrios Presidente de la República de Guatemala dirige
a la Asamblea Nacional Legislativa instalada el I o. de marzo de 1880. En su proclama al r
de su viaje a I
tados
nidos, in i tía en
l
tem q11,.
parece ser ob ·vo para los liberal : " unqu fue b tant
rta mi permanencia
los stados nidos y en Europa, pr uré aprovechar tod los días y todos
los mom otos, observando y tucliando I manera omo realizan allá los randes
progres que, n todo sentido tienen conqiwtados para crearlos
impulsar! aquí
también . . . y pensé detenidamente muchas veces, acerca de los ramos de agricultu ,
qu pueden foment.ars de las indwtrias qu es prove hoso timular, de las empr
qu
se debe o promover ... "

698

de ·bara~ran tant
. tan formidables bstá ul
no he h
qu h~b1era querido hacer lo que habría h&amp;bo . . d
. . , _pu. lo
y las ideas de mi f políti a .
I
b
s1gu1en o mis mspu-a on
·
mo O que
podido hace
1 • •
turiones y el régim n aquí plantead
dº
r porque as m 1.1d
os rstan mu bo d er Jo qu
d
y e r pooder al concepto que t ngo formado d I
yo . e~ra
ci 'n n tam nte liberal ... " a1
que es una admm1Stra-

°

1 aunamos a sta cliferen ia esencial de
dirigen
lógico expli
.
temperamento, la edad d los
'
carse que hubieron de hacer grand
sfu
ra no hocar abiertamente L
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erzos pavi jo I de ían popuJarm ~t a
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Bamoi qu al frent del ., "t 1. ral .
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xpulsados, q u II va al e
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elimo ánchez enviad po n . •
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su opmmne atr vidas. Mi
guenas, on
I
nados
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.
gue
asconcelos con sus recientemc-nte tennios m canos tomaba las posiciones más radicales. a Rosa
to,
les hubo d oncedcr permiso de sus ministerios para
y
taran sus exámenes prof ionaJes o la Facultad de erecho d Jue:r , nbral y
turo Ubico aún cursaban Ja carr ra. . .
, on
artmerz
de la

º

García Granado es rod ad
.
ello vi jos rvidor del , . o por sus aaugo de gen ración, muchos d
.
regunen conseivador d rrocad . 1 Mariscal Zaala,. qu babia puesto u pada al rv·ic10
. d e arr ra
nombrad
Mim tro de la Gu rra. J , B · V
o
emto asconc I
VICJO s cretario d
Jo u
mara de Rep entant
se convierte n el
•~ . del
.
e a aºtu
•
... no
pnm r con
on b yente que impulsa el President Provi. ono
. . d on Frane1sco
.
Alburcz

e,

'

: Carta a mis amigos del partido libual.. . págs. 7-8.

T

La Compañia dt ]esú.r en Colombia y Centroamérica después de
· III (Valladolid, España: 1898) .

Restauración.

699

�1,

1'

Ministro de Gobernación y diputado a la asamblea, se excusa de no asistir
a las sesiones porque su médico le prohíbe salir de noche. . . Razón tenía
Lorenzo Montúfar, que se resiste a integrar el primer gabinete, porque veía
"en el gobierno a personas que no inspiraban confianza al partido liberal" _a3

''

'I
'

1

1

C. El proceso constitucional
'1

1

La idea constitucional aparece en el propio origen del movimiento liberal.
En el Manifiesto, que desde el "cuartel general en marcha", el 8 de mayo,
García Granados dirige a los guatemaltecos u al hacer la expresión de agravios contra el régimen conservador encuentra lugar preferente la crítica contra su orden constitucional, ofreciendo la supre ión del Acta Constitutiva
-ley constitucional del antiguo régimen- calificada como "documento in-

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forme y absurdo '.
Pero a pesar de que tanto liberales orno conservadores se manifestaban
a favor de la reorganización legal del nuevo régimen, desde los últimos
meses del año 71, se vislumbra la futura escisión. La posición conservadora
es clara: apoyo a un marco legal, como instrumento de defensa del statu quo,
y antídoto contra decisiones radicales. La de los liberales más definidos, es
aún errática, pero se orienta a fortalecer el poder de un régimen de facto
y fuerte que reorganizara el pais sobre principios liberales. La idea de la
dictadura democrática, que tomará cuerpo más tarde, se principia a elaborar.
El proceso hacia la constitucionalizaci6n, firmemente orientado por el
Presidente Provisorio, se abre camino y en marzo de 1872 la Asamblea Constituyente se instaJa bajo el control de los moderados, pero con una oposición vigilante de los radicales. Dentro del cuerpo los tres grupos clásicos
que se enfrentan en el siglo XIX se aprestan a tomar sus posiciones: los
conservadores, los renovadores y los innovadores· o dicho en otras palabras,
los conservadores y los liberales escindidos en dos tendencias, la moderada
y la radical. "Tal vez estamos sobre el cráter de un volcán", predijo uno de
los periodistas leales a Barrios. 85
En los primeros meses de trabajo, el grupo moderado había controlado
los trabajos de la asamblea y la integración de la comisión de Constitución,
la cual labora con tenacidad. A mediados de julio tenían casi concluido
su trabajo, plasmado en un desarrollado proyecto que presentó el 2? de
agosto. Su orientación es evidentemente conse,rvadora. Adopta el régnnen

republicano y unitario, y es fuertemente nacionalista: no concede importancia constitucional al proyecto de reconstrucción de la federación centroamericana. Aunque no es reconocida expresamente la religión católica como la oíicial, se acepta la obligación del estado de ayudarla y sostenerla
con los fondos públicos por ser "la religión de la República" y el Presidente
ejerce el Patronato con importante intervención en Ja administración ecle~~ca. La enumeración de Jas "garantías individuales" es muy amplia.
sigwendo muy de cerca a las declaraciones de derechos de la primera 'poca
liberal republicana, esp ciahnente a la Ley de Garantías del 5 de diciembre
del año 39, Decreto 76 de la asamblea constituyente de entonces. El grupo
electoral se reducía notablemente, en amplitud y en funciones, creando un
cuerpo electoral special intennedio, integrado por la C,0rte Suprema d
Justi ia, el Anobispo y Consejo Eclesiástico, graduados de Ja Universidad
.
'
miembros de la ociedad Económica, omerciantes con capital mayor de
3,000 pesos y dueños de fincas con valor mayor de 2,000, los cuales elegían
en segundo grado a los senadores, al presidente y a los cons jeros de Estado.
adoptaba el bioameraljsmo y se reconocían amplias atribuciones al poder
judicial, reconociéndose la autonomía municipal, resolviendo también en general sobre administración regional.
La adop ión de las fórmulas propuestas constituiría una ictoria definitiva
para lo conservadores, lo que hace radicalizarse al grupo liberal, que en ese
momento tiene ya una mejor posición en la asamblea, por los nuevos elemiembros de la ociedad Económica, comerciantes con capital mayor de
grupo ministerial barrista. Por medio de uno de los propios miembros de
la Comisión que denuncia que se ha manipulado la redacción del proyecto,
y se opone a él a través de un voto razonado 38 los liberales e::-..-presan su
posición: " ... si la discusión se hubiera abierto al tomar ya parte otra ez
en los trabajos del proyecto habría tenido el sentimiento de salvar mi voto en
los puntos cambiados y agregados. El sistema electoral privilegiado para
la elección de senadores y de presidente, lo habría combatido. El Con ejo
de Estado también privilegiado, yo no lo habría admitido. La Comisión permanente con la primera atribución que le da el proyecto, tampoco lo habría
aprobado; y a éste tener otros muchos puntos en que no estoy de acuerdo ...
el sufragio popular, por ejemplo, se restringió de tal modo, creando entidades que no deben admitirse en el istema Republicano adoptado en el proyecto, que, a mi juicio, si llegasen a prevalecer en la constitución, quedaría
falseada en su base la forma democrática ... " Y se rechazó, sin siquiera

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Memorias autobiográficas (Guatemala; 1898), pág. 551.

.. Ver inf ra., pág.
• "Sobre elecciones", en La Guasa, vol. I,

700

o. l6, 3 de febrero de 1872.

• "Voto particular del Diputado don Martín Mérida, como integrante de la Comisión de Constitución, 9 de septiembre de 1872" El Crepúsculo, T. I, o. 58,
14 de septiembre de 1872.

701

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1
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�concederle el honor de la discusión', según palabras de uno de los diputados moderados.
na nueva comisión, esta vez nominada par los radical , se apresuró a
elabora1 un nuevo proyecto que e presentó el 16 de noviembre. El nuevo
proyecto tiene un tono completamente diverso del anterior. EL centroamericanismo insufla todo el articulado tratando de lograr 'fraternizar ]os paLes
del centro y sólo hacerlos combatir contra los elementos del retroceso" estableciendo por primera vez -con gran sentido precursor- disposiciones tendientes a la int a ión ec nómica a tra é de la unión aduanera y el libre
comercio. Legisla ampliam nte sobre inroi ación. Aunque 1 conoce que la
católica es la religión del país no specifica ayuda económica por parte del
estado. Es menos ampli al reconocer los derechos humanos en la parte
dogmáti a y reconoce la pena de muert tribunales milita.res stados de
e ·cepción drásticos y del ación legislativa, en una tendencia a forlalecer
el ejecutivo. Adopta el unicameralismo y l sistema parlamentario por primera vez en nuestro pa-ís. El voto de confianza, la dimisión del Ministerio
y la "apelación deG,nitiva al juicio de la ación" indican que los redactores
estaban bi n inf rmados de la estructura d dicho sistema. La influencia de
los juristas se hace sentir al estable er un ribunal de casación, un poder
judicial indep ndiente con poderes de control con titucional de carácter clifuso, general con nulidad ipso-jure. Y se reconoce la autonomía municipal
1-eglamentando además la administración regional.
La discu ión de este nuevo proyecto enfrenta a grupos y personas n una
discusión :rin salida.
na enmienda conciliadora firmada por 18 diputados,
permitió que se principiara finalmente a discutir el texto, en un momentQ
en que los grupos se habían radicalizado y el proyecto constitucional pasaba
a segundo plano.

En efecto, "Barrios s había negado a integrar el gabinete del Presidente
García Granado y se había re[ugiado en Quezalt nango, capital de la Zona
de los Altos de de donde principió a ejercer un liderazgo compulsivo, eficaz
v revolucionario. a organización de la burocracia local~ solución de los problemas de tierras, trabajo1 comunicaciones, estuvieron en primer plano. Y en
agosto, cuando el pequeño grupo de jesuitas prote t6 por la hostilización de
que era objeto por parte de sus parciales, fue expulsado de Q,uezaltenango,
on rigor especial, hacia la capital, como si ésta constituyera otro estado,
escalando la temperatura de la reforma.
Mientras tanto, dentro de la asamblea se produce una ercladera avalancha
de renuncias y el vacío es rápidamente colmado con diputados d tendencia
radical. El propio Barrios desde l occidente considerado e1 baluarte de la
revolución se hace elegir diputado por Zacapa centro del oriente cons tvador, aunque nunca se integra a la asamblea. Y sorpresivamente, a finales

702

de diciembre del 72 se presenta en la capital con parte de su e·ército
hospeda en el Cuartel Militar de San José. Tres d'as
d
é GJ , y se
1
nadas renun ·
t l asamb
espu -s, arcia Gra. Cla
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lea, la que convoca a elecciones presidenciales
B
que amos gana facilmente.87
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an:

~a -~blea, mien~-as tanto, herida de muerte, entra en un proceso de
e~tmc1on. Las r~nunc1as se suceden ininterrumpidamente. Los cliputados no
~
a ~~ sesiones. -!-'as últimas actas recogen el viacrucis. unca fue
disuelta
.
. . d lofi 1almente y sui continuidad se reum.6 vanas
eces hasta el 6 de
Juruo e 73 en que se encuentra el último rastro de sus ses·
~
~- ss
n mano. firme, Barrios inició su fulgurante carrera presidencial I
un nuevo til d
b'
. mpuso
1
. s o e go ierno, y realiw una ingente labor legislativa y de todo
orc,e~, rmpulsando la reforma. Técnicamente ejerció una dictadura semileg:tt.Jma. El 21 de octubre de 1875 convocó a una nueva asamblea consti~y~te para ~ue .reorga.iuzara l país, Ja cual se reunió en octubre del año
SI . •ente .
mtegr'o una coJD1S10n
· ·' d e onstitución, que se qu da sin ocupac1on, _porque un grupo de diputados presenta una proposición en la que
so considera que no
· ·
. es llegado el momento d e es tructurar onsb.tuoonal]
men te a a R p'bl
· se le prorrogue por cuatro años el . . .
u ica y solicita
del pod di
•a1
G
eJerctc10
er ctaton a1 eneral Barrios. Lorenzo Montúfar p
. d
de u mejores clise
d •
.
ronunc1a os
"
.
urso e poca, para apoyar a los mocionantes aceptando
_la dictadura transitoria como una necesidad", y el decreto 6, recogió el

ten

~~ d; esa aventura.
o era llegada la oportunidad -decía- de emitir
Y widamcn_ta)-, porque el país e taba organv.ándose y no se tenía idea
clara
de la misma. Su emisión entorpece'
. h a d e la
c1m· del
. contemdo
.,
oa Ja ma.ic
a rmstrac1on que on plena confianza del pueblo el Presidente di . ,
el cual
sus medidas acertadas y prudentes, irá preparando a la ación
ngia
'b' "con
1
a _rec1 rr a ley fundamental. .." El artículo lo., fijaba el período de uatro
anos para que el General Presidente D. J. Rufino Barrios ejerza la dicta ura
" 28 candidat s obtuvieron votos. Para Barrios resultaron 6 572
,
Granados 1,419. El lectorado del oriente, votó por García ,.,..,,:~d y paratn_ ofarcia
Chl · ula z
.
•....,. os que u a en
, qw.m , acapa, ru_o 1:1-°ndo, San Agustín Acas¡¡.guastlán y ampliamente en Pete~. Un sufragante so~tano deposita el único voto en Esquipulas por el
ariscal
V1CCnte Cerna. El Occ.idente estuvo firme al lado d e Bamos.
·
11

"Asamblea constiruyente. Acta de la sesión 87 de 6 de junio de 1873" A ¡ ·
GeneTal de Centro América, Documento no dasifi~do Sobr
t .
' re nvo
constituyent "f
d .,
·
e es e interesante cuerpo
e rustra O , ver lliRRJC.K Tao&amp;rAs, Constilutior1al Devclopm.ent ·
l.ema~a during the Barrios period, 1871-85, Mss. JoROE SKtNNER l&lt;LEB "L::1 m ~;a•
co~sntuyente de _1872:', Estudios Sociales, órgano del Instituto de es~u.dios ª;:;tic:~
soc.ial.es
de la mversidad Rafael Landívar de Guatemala
I ( .· b
ágs 33-49 D 1 .
, O.
noviero re, 1970)
P • ·
• e IIllSIDO autor. E olución )1 revolución. (Guatemala· 1971)
J '
MARIO GARCÍA L
L a re IQTma liberal
.
.
' y 1972).
ORGS
·
AGUARDIA
en Gualema.la (Guatemala:

703

�constitucional. En nombre del pueblo soberano, la asamblea se declaró en
receso hasta que fuera ''nuevamente convocada por el Supr mo Gobierno".
Barrios había jercido la dictadura desde el año 73. Posiblemente sentía
que su liderazgo estaba gastado y necesitaba de una nueva legitimación, y
escogió el instrumento usual en Latinoam 'rica de un poder constituyente.
in embargo, la situación no aparece tan clara, porque iempre afirmó que
la dictadura, como una ne esidad, no estaba de acuerdo con sus principios.
y cuando la asamblea le otorgó la prórroga de su mandato, afirmó que acataba la decisión, aunque contrariaba sus deseos. 39
Antes de que expirara el plazo fijado por la constituyente, Barrios se impacientó y el 9 de noviembre d l 78 convocó un nuevo cuerpo, argumentando que la dictadura no está de acuerdo C-On I s principios republicanos
y que la aceptó únicamente por las circunstancias difíciles por la que atrav aba el país. El 15 de marzo del año iguiente, la asamblea se instaló,
con una omposición, que, si naturalmente rompía el equilibrio en favor
de los liberales, permitió la representación de una minoría conservadora
inteligente y combativa. En un ambiente de paz, sin conflictos significativos
internos y externos, se dedicó a discutir el proyecto que una comisión pr~
cid.ida por Dellino Sánchez 40 -y cuyo miembro más importante era el doctor Montúfar- presentó al pleno en noviembre. En el mes que se discutió,
un público interesado -es constante el interés político y la opinión pública
de ciudad de Guatemala- tuvo oportunidad de presenciar un hermoso ejemplo de juego parlamentario y de elevación doctrinaria. Una erdadera élite
intelectual constituyó temporalmente 1a clase política que fijaría las pautas
constitucionales del país.u
.. Sobre esto, ver dos interesantes cartas, "Carta del Dr. Montúfar a don Martín
Barrundia, San José de Costa Rica 3 de noviembre de 1882", en El 2 de abril, Reproducción de escritos interesantes para la historia paltia (Guatemala: Tipografía El
Comercio, 1894). "Carta de J. Barrunclia a don Lerenzo Montúfar, de 13 de cpriembre de 1882", El Renacimiento, Vol. I, septiembre 7 de 1885.
• El lllli'lllO jovencito d mala catadura a que se refería el Padre Pérc-t.
"J. RAFAEL MoNn1PAA, publicó el Diario de
esiones de la Asamblea Constituyente
de 1879 (Guatemala: 1927). Aunque -con la pasión con que se ha discutido el
_período- se le acusó de hacerlo tendenciosamente en fonna incompleta, esto es s6lo
parcialmente cierto. er Contestación de Rafael Mo1d1ífar a las objeciones hechas
al preámbulo del Diario de las Sesiones de la Asamblea Constituyente de 1879 ( uatcmala: octubre 1927). fü...-plica aJlí que lo que no publicó, no era llllportante, y no
lo había hecho porque ictor Miguel Díaz, que era el único que tenia la colección completa "no pudo Iacilitánnela por falta de tiempo ---dijo- DÍ permiti6 que
otra persona hiciera el registro requerido". La verdad es que lo omitido, con:esponde a actas de ninguna importancia, que hemos pocl.ido consultar, para completar la informaci6n n la Hemeroteca acional y en el Archivo General de Centroamérica, donde las hemos locafu.ado. Aquí sólo hacemos una referencia a grandes

704

El _sentido centroamericanista ya tradicional en los liberales, y que parecía
obsesionar por esa época ya la conducta del general Barrios, det rmina muchas disposiciones de contenido integracionista. Los discursos más hermosos
Y apasionados se pronunciaron al discutir las relaciones entre la Iglesia y el
Estado, aunque en la obra legislativa del régimen liberal eJ mismo había
si~~ r uelto en sen~do liberal. e sancionaron las decisiones anteriores, proh1b1endo el establecunicnto de congregaciones religiosas vinculaciones e instituciones en favor de manos muertas, reconociendo la libertad de cultos v
la educación laica. En Ja vieja polémica de Ja integración del legislativo, ~
optó por cámara única.
El _11 de diciembre, "quincuagésimo octavo de la independencia ' se promulgo un texto corto de 104 artículo , on una inspiración liberal evidente.
Una constitución laica, centralista, sumaria. Reconocía la divisi6n de pode~s en forma absoluta, pero fortalecía el poder del Ejecutivo, que funcionaria asesorado por un onsejo de Estado, son carácter representativo.
El esquema jurídico de esta Constitución norm6 el proceso político en
Guatemala durante todo el período liberal. Ha sido la onstitución más perm~ent de nuestra historia. Fue reformada ocho veces en aspe tos secundar~os,_ que no modificaron su inspiración general, hasta que en 1945 fue
susb~1d~ po~ un nuevo texto, concluyendo así toda una etapa de nuestro
const1tuc1onalismo republicano.
El general Barrios hizo su última práctica como Presidente esta vez, limpiamente constitucional, al realizarse "una de las ilusiones que más he acariciado con mi corazón de patriota: la de que se consolidara el régimen constitucional". AJ convocarse a elecciones presidenciales triunf6 por una
abrumadora mayoría y a pesar de reiteradas renuncias, que no le fueron
aceptadas siguió ejerciendo el poder con esta nueva legitimación hasta 1885.
En e te año, el 2 de abril queriendo - por la fuerza- realizar el viejo
sueño de la integración centroamericana, murió al frente de su ejército unionista, en circunstancias discutidas todavía, en la batalla de Chalchuapa, en
El Salvador.
La constant del constitucionalismo liberal vuelven a aparecer en Ja
discusión del anteproyecto. Los temas de discusión van a ser de nuevo
la reestructuración de la patria entroamericana fas relaciones entre Iglesia ;
Estado y la estructura del gobierno, pecialmente centrada en la composición del órgano legislativo. Y las soluciones serán de orte eminentemente
liberal.

rasgos para oncluir nuestro estudio, pero el tema de esta Constitución, aún espera
el esfuerzo de un jurista acucio o y competente, que haga su e tudio global.

705
H45

�Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

�</text>
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                <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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        <name>Andrés Ambrosio de Llanos y Valdés</name>
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        <name>Ciudad de Piedras Negras</name>
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        <name>Univesidad de Nuevo León</name>
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